<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="12616" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/12616?output=omeka-xml" accessDate="2026-05-18T06:15:24-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="10682">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/206/12616/ANALES_DEL_INSTITUTO_DE_INVESTIGACIONES_CIENTIFICAS._1945._Vol._1._No._2._0002014607.ocroct.pdf</src>
      <authentication>61167c4bc8cf9adeb9549584f36925b1</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="348172">
                  <text>UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

.

.
...

ANALES
DEL
INSTITUTO DE INVESTIGACIONES
CIENTIFICAS

ARO 1

MONTERBEY, 1945

NUMERO 2

��MIDO~,

�UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON
\\UJ Ot

,....&lt;"t...

~

~

~

LlOTECA

-~
I

,,~~.

ANALES

DEL INSTITUTO DE
INVESTIGACIONES CIENTIFICAS
Publicados Bajo la Dirección del
Secretario del Instituto
DR. HECTOR CANTU GARZA

An. Inst. lnv. Cien!.• Monterrey.

Tomo l

Monterrey, 1945

Número 2

�CONSECUENCIAS MATEMATICAS DE LA ECUACION GENERAL DE RENDIMIENTOS AGRICOLAS
Por el Q. T. Manuel Rangel,
de 1, SKd6n de Quimlc, 4kt lmtitvto.
Cu mi 19radcci111m1to pau d Sr. Dr. Hoaordo •
Cl\lro, por m nUGUS llldiUClo-.

1.-Las bases cientificas de la fertilldad.-Durante muchotiempo la agricultura no ha tenido sino bases cmpiricas fun&lt;iadas en observaciones aisladas y no sometidas a una critica rigurosa. Las cosechas dependian completamente de factores desconocidos y de procticas rutinarias que aún buenas en unas tle1-ras, podlan ser inútiles o nocivns en otras.
En 1840 el qu1mlco Uebig, abre una nueva era al publicar
sus investigaciones sobre qulmlca agrlcola; aunque sus conclusiones fueron erróneas, tiene el mérito indiscutible de haber convertido la agricultura, de arte en ciencia.
Según él, la producción agricola dependía de los fertillzantcs presentes, de donde bo.starfa aumentarlos indefinidamente
para aumentar en la misma proporción la cosecha. Pensaba también que la producción serla función del elemento que estuViera en menos proporción (ley del mlnlmo). Se ha comprobado
aue este punto de vista sólo es cierto en el caso limite, es decir
en que un elemento esté presente, entonces la producción será
nula.
Otro qutmico, Mltscherllch, demostró que las conclusiones de
Llebig no eran correctas; en efecto al aumentar un fertilizante,
no aumenta la producción paralelamente, sino que a cantidades iguales de fertilizante agregado, corresponden cada vez menores rendimientos; esta observación es la base de In Ley de
los incrementos decrecientes.
Por otra p:i.rtc, el rendimiento agricola depende de factores intrlnsccos y !actores extrinsecos: pertenecen a los primeros,
la variedad de semilla, su grado de conservación, etc. Los segundos pueden ser: factores climatéricos, fisicos, qulmlcos, biológicos y llmltadores. El resultado final es el producto de todos los
factores mencionados.
Podemos considerar a cada factor por separado y buscar la
manera de calcular su infiucncia relativa. La expresión matenm-

3-

�tica de la ley de Mltscherlich nos da el medio de e!ectuar este
calculo; la ley de los incrementos decrecientes se expre a asi:
1)

=- C (A - y)

dy
dx

•

siendo:

por lo tanto:

dy, el aumento de rendimiento
dx. el incremento del factor estudiado
C, constante de proporcionalidad
A, el rendimento máximo
y, ln. producción actual.

Este hecho permite fijar la unidad de un factor cualquiera.
Se define esta unidad como: La cantidad necesaria para
1&gt;roducir un 50% del rendimiento máximo. A esta unidad se le
llama "Baule" y es fundamental en la agrobiologia cientlfica.
Haremos notar que según la ley de los incrementos (1) decrecientes el aumento de unidades Baule daria los siguientes resultados:
rendimiento
50%
darían
1 U. B.
,,
2 U. B.
3 U. B.
10 U. B.

75%
87.5%

"

--

99.9%

"

Y corno 99.9% podemos tomarlo como rendimiento máximo,

(A-y) es lo que .falta para que la producción sea

máxima.
decir que el Incremento de la producción es proporcional
a lo que falta para que ésta sea máxima. Si falta mucho (rendimiento actual bajo) el incremento será muy grande; si falta
poco, el incremento será pequeflo.
Es

la unidad Baule puede definirse también diciendo que es la décima parte de un factor capaz de producir un rendimiento 100%.

Volviendo a la ecuación con iderada, vemos que la definición
de unidad Baule hace posible encontrar el valor de la constante
de proporcionalidad (C); sabemos que cuando x .... 1 y = 50; por
lo tanto
'7)

lg (100-60) =- 2 - C

La ecuación anterior integrada da:
2)

yo

J

_.'!. A-y

[Y

e

dx

1

Jo

ln (A-y)

....

lnA - ex

4)

lg (A-y)

...

lgA - C

X

Si el rendimiento máximo (A) es de 100%

x

2.3

6)

lg(l0O-y) - 2 - C

x

2.3

Mitscherlich observó que para cada elemento babia una cantidad capaz de producir un 50% de rendimiento y que otra. cantic.ad igual, sólo incrementaba el rendimiento en 25% &lt;&gt; sea la mitad del primero.
-4-

e
e

-==

.6923

-

.301

2.3
Es decir que la "ecuación general de rendimiento" será:

2.3
lg(l00-y) - lg 100 - C

1

2.3
de donde
8)
o
9)

3)

5)

"
,,

10)

lg (100-y) -- 2 - ,3

X

En esta ecuación se ha fundado Earl Stoire para calcular
11uméricamente el valor agrícola de un suelo; su procedimiento,
de base absolutamente científica, se ha extendido rápidamente,
siendo utllizado por la C. N. l.
ll.
onsecuenrias teóricas de la ecuación de rendimientos.
La ecuación de los rendimientos se presta a numero as especulaciones matemáticas, nos proponemos analizar algunas de éstas
-y ver su posible aplicación práctica.
Deciamos antes que la cosecha depende de factores lntrinsecos y extrlnsecos; los métodos empleados para el estudio de los
lll SI se toma como unidad la cant,dad de fert,llzante capaz de· producir un rendimiento de
SO%, al aumer•tar unidades d! futihzante según I serie 1, 2, 3 • . • • los rendi•
mlcntos se lncr m nun como l, ½,
• • . • y la cosecha total será Igual a la suma
de estos Incrementos.
1

-5-

�primeros han sido expuestos en diversas obras entre ellas en
"Métodos fitotécnicos" de H. K. Rayes y F. R. Immer. De los
factores extrtnsecos, unos, los climatéricos, no son gobernables
por el hombre; otros caen dentro de las actividades del ingeniero,
del biólogo o del qulmico; a estos últimos nos referimos en particular.
En las siguientes lineas consideraremos tres aspectos de la
ecuación.
a) Cálculo de rendimiento máximo
b) Cálculo de la unidad Baule
c) Cálculo de abonos.
a) Cálculo de rendimiento máxlmo.-El rendimiento máximo de una cosecha depende del producto de tres factores: 19
factores físicos (Ff), [l] 29 factores quimicos (Fq) y 39 factores
limitadores (Fl) [2]. El producto de estos tres factores, da el factor valor agrícola (Fva) y multiplicado por 100, el valor agrlcola
o sea el rendimiento probable.
11) Va -= y .,_ 100 Fva ..... 100 (Ff x Fq x Fl)
En un terreno dado, el cual se quiera abonar, tendriamos que:
12 Ff x Fl ..... a (constante)
13) Va - y = 100 (a) (Fq)
y substituyendo en la ecuación 10)
14 lg (100-100 aFq) = 2 - .3 u
u, representa las unidades Baule actuales.
Volvamos nuevamente a la ecuación 10) para interpretar el
significado de los factores mencionados.
lg ( 100 - y)

=

2 - .3

y -= 100 - 10 !?

-

.3 X

el factor cuyo significado buscamos es la centésima parte del
rendimiento, es decir
1'7)

f -

y -

males, sembrar parcelas en las que se varia. el factor en estudio
y medir el % de variación; se obtienen asl frecuentemente valores superiores a 100% de rendimiento, lo que dificulta el cál•
culo y es además inseguro pues no se tiene la certeza. de que
utilizando una cantidad mayor de la experimentada no se obtenga un rendimiento todavia mayor.
Veamos Si es posible derivar de la ecuación de rendimientos un método que permita el cálculo seguro del rendlmlento
máximo.
Empecemos por construir la gráfica correspondiente a la
ecuación 10)
~

ICO

"

• ..., 50

....

s

X

(X) representa el número de unidades de un factor cualquiera, por lo tanto (y) representará el % de rendimiento debido a ese factor, asi tendremos:
15) 100 - y - 10 2 - .3 X

16)

Actualmente f'l método experimental, consiste en suponer
un rend.imiento teórico 100% .fundándose en las cosechas nor-

1 - 10-.3x

100
como se ve, para conocer el valor de un factor se necesita conocer bien sea el rendimiento máximo o bien el valor de la unidad Baule.
Se hace abstracción de los factores blol6gicos y climatérico\.
(2) Véase Introducción al estudio de los suelos. A. González G., AIIAlisis de tierra. Tesis Jng.
Quím. Angel Sepútv,da O. (Fac. ClenciaS QuímiW. Universidad de N. L., 1945).

(1)

-6-

X

=U.B.

'º

Consideremos ahora la ecuación 1).
dy
-

-= .69 (100 - y)

dx

dy
- representa la pendiente de la curva en el punto de or(denada (y).

dX

Supongamos que se hace una serie de experiencias variando la cantidad de fertilizante estudiado y midiendo la cosecha
obtenida; llamemos:
Cantidad de fertilizante
cosecha
a
b
b,
a,
b,.
a,,

a.,,

b,,,

etc.
-7-

�26)

tendremos en el intervalo a a,
~

18)

bt

= b, - b

y

100
27)

B
bt =

A

=--

UB = valor de la unidad B

UB
incremento de abono
b
100
20)
Y= -

B,

-

A,

Prácticamente las experiencias se podrían planear de dos maneras diferentes, una seria establecer tres series con las cantidades a a, y ª" de fertilizante y en suficientes lotes para que la media tenga un valor representativo. La otra, emplear pocos lotes para cada cantidad de fertilizante y más de tres series, calculando
la UB entre cada tres y promediando los resultados obtenidos.
Ejemplo de cálcnlo.-La Srita. Olga Chavarrta en su tesis [1]
empleó este último procedimiento. La tabulación de sus datos y
resultados es la siguiente:

a. - a = A [ 11

y

= .69 (100 - b 100)
bt

A
22)

UB
B.100.UB

23)

bt .A
UB -

Rendimiento máximo de plantas de rábano para fertilizante K20
.69 (100 -

.69 AbT

69 (

b 100)

bt
(100 - b

TABLA 1

---

kg K.,0/ Ha

100)

kg mat.
seca/Ha

A-A,-A,, etc.

510

300
100

550

400

bt

100 B

B-B,-B,.

etc.

A:t

_

:

15

565

500

)

100
600

A,bt

1

700

_ A,b, )

582

B,

B,

595

(ll

69 (- A:t

_

:

) -

.69 (

A,bt

A,b,)

B,

B,

-----

En esta ecuación A representa la diferencia entre dos cantidades de fertilizante Y por lo
tanto tiene sign1ficación diferente que la A de la ecuación l.

-8-

900
1000
ClJ

¡

578

-20

400

638

+37

1370

612

+14

197

572

-26

680

605

+7

49

590

-8

64

15
610

800

Dif. con la
media x

1

7

100
igualando 23) y 24)

1

100

5

615

Cuadrado
errores x2

bt

12

100

UB = .69 (

l

~

100

y entre el intervalo a, a,,

25)

B,

b.,.

bt

24)

B

B
B,
Como se ve seria posible calcular el rendimiento máximo con
tres medidas: a a, y a,. y los correspondientes rendimientos b b, y

Bt

rendimiento inicial
haciendo
b, - b = B
y sustituyendo en 1)
21)
B .100

UB -

A,b,

Ab - A,b,

a, - a
6.X

Ab

-----

B,

B

bt
bt = rendimiento máximo
incremento de cosecha
19)

e~-~)

13

100
628

1

Rend,míento biológico de las plantas en funci6n de los fertilizantes. Tesis. Oiga Chavarría.
Fac. de Ciencias Químicas, U. de N. L., 1945.

-9-

�Como los valores encontrados en las tablas I y II van a servir como base para nuevos cálculos, es conveniente asegurar
que en la medida no intervienen errores sistemáticos; para
este fin y por indicación del Sr. Dr. de Castro, aplicaremos
el criterio de Abbe. Según él solo existirán errores accidentales cuando se cumpla la condición:

-2

('asecha medta, x =598
E. .x.
2760
error medto cuadra be o del resultado, m = Vf;. 2 ="'(2 760 =9.6

error probable, w, 1/3 m

++-

rn-,¡n

/3

-= 2

5Jt.b

96 = 6.4

valor probable
598
6.4
valor practico
598
19.2
rendimiento máximo (Bt) = 617.2

2A

1- (n)-1.12

Rendimiento máximo de plantas de rábano para fertilizanteP2O11
TABLAII
Cuadrado de

kg mat.

kg P,0 0 / H • ~ seca/ Ha

B B, B,, 1

bt

Dif. con la
media x

los errores
x2

580
100

200
100

1

1

605

1

615

300
100

620

400
100

615

500
100

613

600
100

612

700
100

)

25 1

+
+

10
5

617

-

5

-

1!

-

1

611

800

o

100
611

900
100

610

1000
100

609

1100
100

606

1200
,..1

j

-

1

-

1

-

,

·

-

4

16

+
+

-10-

d2

1

638

1

612

-20
+37

+14

-26

572

-

9

3

+7

605

-

-- - -

(d, -

144

1370

+ 57

3249

-------

-

-23

529

197

1

-40

-- 1

1

1600

+33

-- - 1089

-15

225

680

--

49

-

1

-8

-/38

,/#,;

~=- 138 = 262
_ -2
4 )( 5

s

s 3595
media = 598

B

1-(6)·1 /!?

2

A

=

1

2760

X

-

s 6836
=B

=A

1-(n)-l/'!.
2

64

0.593

2760
0.812

6836
-11-

--

--

~

590

d,,)2

400

-------

1

--

d,.l

-12

----

578

(d, -

1

1

1

-

.

probable 2/ 3 X 2.62 = 1.75
probable
615
1.75
práctico
615
5.24
máximo
620.24

4

611

error medto cuadral,co del resultado, m- ,~-l)n
error
valor
valor
'\'alor

2

9

E,)(. 2
615

+
+

3

3

-

cosecha meu1a; x ~

d

Medidas

100

10

-

612

+ (11)-112

Aplicando este criterio tenemos en la Tabla I:
TABLA I

612
2

1

siendo:
n, número de medidas
A, suma de los cuadrados de la diferencia de los errores
B, suma de los cuadrados de las diferencias entre cada dos
diferencias consecutivas.

-625

&lt;

B

1

100

&lt;-

�1

+ (n)-t.1• -

1

minados entre '100 y 1100 kg. 81 desde el puntio de v1ata mat.emittco este beebo no se Podfa preveer, desdé el punt,o de .s.ta blolóllco, ea perfectamente claro; el crecimlento de 1u plan• co-

+ (8)-1/2 -

1.40'1
0.593&lt;0.812&lt; 1.401

mo la mayor parte de los fenómenos biológicos debe presentar

No atst.el1 errores st&amp;temlttcoa

una curva ascendente, una meseta co:rrespondleme a condlclo-

TABLAD

+

820

612
611

-

4

138

Media - 815

-

A

B
1

+

138

280
(n)•l/2 -

l

84

-5

2S

-1

1

+1

1

_..

-

+

8

-

dlmtento nv\mDOTamblén la ecuación 10) ae puede emplear para Mié clla1l10: 1" primera (24) trabaja con tncrementoa y por lo tanto, 111
nsuBado aerl aolo apzox1mado, multlplicé.ndoae el error por el
comet1do en el c61cwo del m,dlndento mh1mn; por 61t.o • níAI
apropiada la 10), la que hemos uttJUMdo para el c61culo de la
unidad Baúle de Kt1&gt; y de P,A. En uno y otro caso la ecuaclóa

emp¡euaea:

2-.3x

lg (100-y) -

2GU

Bend.

B

actual

1- - - - - -

0.552

1-(5)•1/I X

-8

9

8

2

189

16

8 ~,.,
-

-13

8

3

612

d,,&gt;t

4

2

3

td,

d,,)

100

10

+'

81'1

(d, -

di

d

"1edldls

nea ópttcaa y una curva delcendeDte. Bn el rm que noa ~
la meseta ae encuentra entre 300 y 500 q de PA,.
3'-Cuando menos para el caao de fertfflantea, Jo anterior
darla UD medio para calcular grtflcamente el rendimlent.o miztmo, bastando llevar el aUl'áellU) ele agente estudiado basta que
la cuna fuera fr&amp;11eamente d ~.
b) CAiculo del valor de la unidad Baule.- Conocido el rendlmlent.o m4x1JM se puede calcular el valor de la unidad Baule.
La acuaclón H} da un medio para este calculo, conociendo
el aumento de fertillzante, el aumento de reRdlmlentio y el ren-

TABLA

L06
Cilculo del

(5)•1/2 - 1.448
0.552&lt; 1.08&lt;1,448

No maten errorea slakmlittcoe.

OBSBRVACIONBS:
19-1- rendlmlent.ol m{t:áJDos en función del potulo "1 del

f6Bforo pd.cttcamente colnclden. Es de suponer que élto auceclen alempre que el etementio en menor proporctlm se encuentre
en cantidad superior a una unidad Baule, porque la pendiente
de 1a curva disminuye ñpldamellte y la diferencia de las tangentes aem menor.
29--La cuna de rendlndentoa no tiene mUlmo, es decir c¡ue
el aumentio en 1a prodUcclón debla ser tndeflntdo. Vemos en 1al
valorea de f6rforo que ex1lte UD m6Y1mo para 600 te de PA,
1a consecuencia es la aparlcl6n de una serte de ftlorea mdem-

m

valer de la unklad Baule para

U -

~

2 - 1¡(100-y)
X

...

,

610

U.I

118&amp;

91.8

Cosecha

-- ....
•.2

tu

118
811

91.l
99.t

-

1g
(100,.yJ

lH

1.G34
0.9U
0.'116

UN

o.a
1

lct

firtll

2
--

UB
(valor&gt;

"""
X

lfflll' )12

ü

2.53

300

J18

-'l

3.22
3.0

400
600
800
700
800

125

--- ..

4.28

ut

-O.MI 8.82
10.
-1.

800

-13-

.100

Benct m4xtmo

138

HO

140
U'l

1

100

o

+1s
+16
+1&amp;

-8

o

181
221

M

�valor

mecho de tJ.B x= ,2,

error mee/to cuadra'ftco

t:x 2

= ,357
del re5u/tado; m~f357 = 5 .7
6X7

error probable: 2/3 5.7 = 3.8
valor probable 125t- 3.8
valor práctico 125t- 11.4
valor minimo de la U. B. = 113.6 kg K20
TABLA IV
Cálculo de la unidad Baule
para P 206
2 -

lg(l00-y)

X=------

03
Cosecha \
actual

580
605
615
620

y

\ \g(l00-y)

1

X

1 kg FerL \ valor U B
;

93.2
97.8
99.0
99.9

3.89
0.832
0.342 I 5.53
o 1 6.66
10.00
1

100
200
300
400

25.'7

1 36.2
45.0

40

error x \ erro~~ xZ

-13.5 · 182
9
33.6
5.8
0.6
0.8

-+ 3.0 1
+

I
..1
..J IJB EX2 =2252
1Ja1or
mea10 ae . x , 39. 2
, r::::;:;
cuaárático del re5ultado; m" 3X4
er ror

v~

memo

ª 4 -32

error probable 2/3 4.32 = 2.88
valór probable 39.2i- 2.88
valor práctico 39.2t- 8.64
valor minimo de la U. B. = 30.56 kg P:iOs
comparación de los valores encontrados con los propuestos
por Wilcox.
Encontrados
Wilcox
113.6

82
f'~O;;

como se ve aunque no coinciden exactamen~e unos Y otros
valores, son semejantes por lo que puede con~lutrse que la deducción matemática es correcta y solo faltaria repetir las experiencias en una escala suficiente para que los resultados sean
correctos.
11
c) Cá.lcnlo de abonos.-Hasta el presente, los datos a~1a ticos solo tienen un valol' cualitativo pero no se pueden uti.li2.ar
para el cálculo exacto de abonos, el camino seguido hasta ahora es el siguiente:
-14-

19-Anallsis de la tierra por métodos que den fertilizantes
utilizables y no por procedimientos que determinen cantidades
totales.
29-Considerar las necesidades y reacción biológica de la
planta por sembrar, (los frutales ya desarrollados solo necesitan nitrógeno, la cebada responde enérgicamente al nitrógeno,
la calabaza al fósforo, etc.)
39-Sembrar parcelas en las que se agregan cantidades crecientes del o los fertilizantes francamente deficientes o más necesarios para la planta.
49-Comparar el valor de los aumentos de rendimiento con
el costo de los fertilizantes.
59-Seleccionar la mezcla de fertilizantes que de éptimo rendimiento económico.
Los pasos anteriores, requieren una condición científica de
las experiencias, lo que sólo pueden hacer establecimientos especialmnte dedicados a ello: por ésto en E. U. los colegios de agricultura dan anualmente la norma apropiada para cada región.
Otra dificultad estriba en que los resultados tienen que calcularse de un año para otro.
Meditado lo dicho arriba, llegaremos a la conclusión de que
en nuestro medio, la aplicación de abonos tiene que ser puramente empirica y los resultados imposibles de preveer.
Examinemos las condiciones del problema. En general, a
medida que aumentemos los fertilizantes en una tierra, aumentará la producción y por lo tanto las entradas por concepto de
venta.
Por otra parte se ha gastado en fertilizante, tanto más
cuanto mayor sea la cantidad agregada.
Hemos visto también que el aumento de producción no es
proporcional al aumento de fertilizante, sino que cuando la tiena tiene 2 o 3 unidades Baule, se necesita agregar mucho abono para aumentos de rendimiento relativamente pequeños (ver
curva de rendimientos). De ésto resulta, que llegará un momento en que las entradas por concepto de aumento de rendimiento, sean iguales a las salidas por compra de abonos; a partir de
este punto, será incosteable continuar abonando.
¿Cual debe ser la cantidad de abono para obtener una ganancia máxima?. Analiticamente, tendremos un máximo [1]
cuando:
d (ganacia)
28)

d (fertilizante)
-15-

o

�Empleemos las siguientes notaciones:

fva =
R =
e=
ff =
fl

=

fq =
ff n =
fN

=

fP

=

fK =
fq =

/3 =

factor del valor agrícola
rendimiento agrícola máximo
valor de la unidad cosecha.
factor físico
factor limitador
actor químico
a
factor nitrógeno (N)
factor fósforo ( P20¡¡ )
factor potasio ( K20 )
FN . fp . tK
fva Re
a fq Re

=
= R e a fN. tp. fl{
x, z, t = unidades Baule agregadas de N, P205 y K!?O respectivamente.
q, q1 , q11 = costo de la unidad Baule de N, P::05 o K 20 en el fertilizante empleado.
a = qx
q,z
q,,t
\lN, uP, uK = unidades Baule actuales en N, P 205 y K20

+

+

Substituyendo en la ecuación 28), tendremos:
281 ':Jf:fi¡¡·. 0
•
29) J!tit, 'o . 'Í!¼f,' • ti..Ílli 0 (:,f,C11);ftx."' . • ni

lJ)4..J.B.f~ ( 1 ,n••u, ..,...,&gt; . . 10

oH .... • LI)(¡

Despreciando los términos que contienen mezclas de fer-

twzantes,

{J = precio de cosecha
a = costo del abono

10•11t( ...... _. ••••• ,+10

35)

+ X)
= q/ h
-0.3(uP + Z)
10
= q,/h
-0.3(uK + t)
10
= q.,/ h
Despejando (uN + x), (uP + z), (uK + t)
-0.3(uN

10

36) uN

uP

uK

lg q/ h

+ X= -

+z=
+t

0.3

lg q,/h

0.3

lg q,,/h

= 0.3

Resumiendo: Para calcular la cantidad de cada fertilizante
para obtener una ganancia máxima se necesitará conocer:
19 las unidades de elementos fertilizantes actuales (uN, P, uK)
el costo de la unidad Baule de cada uno de los fertilizantes
0

29

(q, q,, q,,)

39 el rendimiento máximo del cultuvo propuesto (R)
49 el valor de la unidad de esta cosecha (C)
59 los factores fisico y limitador ( a = ff. fl)
Análisis de las ecuaciones 36)
La suma de unidades presentes más las agregadas tiene un
intervalo de O a 10.

utt11.o•t.1&lt;(••1tt

•a.,,,. •r

Cuando

U +

X =

0

= o
q/h = 1
+ X = 10

)g q/h
~?·33)

Q.,!;ii;

1.) 11( Reo tO

•Oj(1.1., ~

-1:}

"º ~~ 71

Reo ro

o:tli,, .. u) •OJ'~,)

Ska tO

o Ha.._., ¡'· 2lQ.J), 1 J. Rea 10 Uhf., .. .., .... . ,,

'"2JI..03X2J Reo 10 .,, ... ~ ... • c•IJ•ZtOl•2'.1 R('o •Oª'"•,"'•'''º,

"' h0l11'l Rea :0· 01 '"'• · •,.• 4. ·~ •.i·U_'l·i ~q_

34-)

h • ou23,..Rca

-16-

U

lg q/ h = - 3
q/ h = 0.001

w()

La ecuación o•le rior puede desco,,.. ponerse &lt;!'" l,.,s
•i.t•.. ·• .. • . . •il i 10••1,•.. · ··•-,• •· ••tt.-9/1'1

10•0U .. ., ... . , -to•ll.tlw., • ""••T•:JJ_,o

luego
cuando

Los únicos valores que tienen significación para el cociente
serán los comprendidos entre 1 y 0.001.
Dentro de este intervalo lg q/ h será negativo, luego
- lg q/ h
- - - - será positivo .
.3

-17 -

�-lg q/h

&gt; u la diferencia será

la cantidad de fertilizante
(en U. B.) que da máxima ganancia.

.3
-lg q/h

u, no es económico abonar

&lt;

.3

ESCALA

TABLA VI

TABLA V

R.eloc/onfi"s ll.8.-fadore&gt;s ele proo't.,,-,.,',f,,
Cll
;:::j

...;
&lt;.&gt;

~

~

o~

);;

,.::,

. ".
ctl,

&lt;;_f 1.~

~

~

~

~

'oq;

8N
0.1.
,1

o:z..

5

9i

1

1.1

.2

O.◄

,, ....
~

,3

06

OJ

+

o.e

26

.o
,li
.
&lt;&gt;

35

,6
IS

~1

~

t!,
q

•7

-.....,

.

,¡-.

2

58

i~., 30
-.

.9 10~ !t"'".. 21o

4

.!e
o

f

"º

~,

.,

~"

~~
.:ir;

116 • 750

~

. ~ ~~

1:1..-:t

150.

..,.,.,1(:z..t,
1

o

o•

.l(

º'

273

0.l

72

,...

~

º'

26_

~

H'l

&lt;Í

e

.

T

1)

:s

e

118

2+

·H

092_ 126_ 820 • ló5. 300.

182. 0,93_ 133. 860_ 172_ 31S _

o

.

7'I

"

lb6. 33

0.5

'O

.

1.0

4.07_ 0.94. 142- 915 _ 183 _ 333 _

w .. ,1t;r,ll

85'

·~~

...

'I)

IS

:s

e
o
(1

GOOIO

··T

ss ,_l

...

o

~75 ~

f:-5

'º'

IOo.

~

:~ 78

o 510

3

&lt;r

~

,,.
.,_

....

142

,04. 1,0

'O

E,.

4 ◄O
.,.e:

.

no rso

~

_,." .,Qlí
ee:
65
9
&lt;i 4
J o 1 H

-

m.
.

m• 450 810

·~r

i.S

·-·

o.oso

coas.o

ocio

61

l.O

0,0QlO

ºº'º

0-0.n

,.,,(,.ll

lS

,.u

,.

80

1.&gt;.oan
OOOJO

e.,
00025

Oll

20

OOll

-

90

ous 7.S

l6L 10-40_ 210 _ 392-

6,0

Q.97 _ 17&amp; - 114-0 _ 128 _ 415 _

'
S.67 _ 0.98 _ 198 _ 1170. 255 _ 4&amp;3.
6.bS. 0,99

232_ 1500. 300_ 548.

770

270_ 1740

347

l. . 350_ 2250_ 4S0

-

0.001&amp;0

00,S

9.&gt;

-

-

s.~_

ooozo

o.ozo

0-10

Q.0011S

'4.b&amp;_ 0.9(1 -

10._

18 ._

o....

000-40

0..t.lD

e

5

2
8 •

2'8- 60-

11,._

5.5

4.35. 0,95. 152 _ 989. 196 _ 355 _

T

%

ªº'º

0••
on

'/h

01&gt;&lt;$

OIO

-

60.

h ~ Ob9

0.0110

••

IZ

G.

.,

~o.:~

"I~

... ~ ~ o

lli 45 82

15

,l

........,
~
o.~

3.3)

"

.~ 45
-9

.\i

~

o

2S 2

¡g

s

1~ ,-1.

¡~

.]

4-5- ...

~

3

o

.,s

~

.8 81

!

...

&lt;&gt;

1)1

""

., .

a :t

...~ "'-.::,

34 116

...

Q

:::-a

"'X

~

~~

o ... a o

........

!.ill.
03

350_ 0.91 _ 122- 790 _ 1S8 _ 287

73 6 .+
66 .5

&lt;&gt;

~

1-

¡,.

o,q

·.

.
...

&lt;-t

1 . .5

...

84, ,1 ~

18

o;:,

o¡,, mt

90 9_5f

o,

05

~
i11
~... . "' .l

1,.

~

-

o
.,

O.~

:t

~

&lt;J

u•:,, (Z, t) • •

Ampl1Q(tÓ11 tabla V er,lre f
0.9 '/ /.
1

1

UNIDADES PARA GANANCIA MAXIMA

o.ocms
0,,1

0.011$

3

u
0 04100

o'º'

00100
3.4

u

680
820_

-19 -

'º

�m.-APLICACION PRACTICA

bll

.!i4

o
o
o

-....~
::l ..

Q,)

- - --t- - - - -

1--------bll bO bO bll

p..

lli
~

z

.~•UA .!i4 .!i4

&lt;OOO&amp;no:&gt;
O'JCO&amp;t.&gt;CNCN
M C',I (NIN r-1

Solo la experiencia podrá. indicar la validez de las ecuaciones deducidas, de todos modos, vamos a aplicarlas a un caso concreto y -,er si los resultados son del mismo orden que las recomendaciones de abono dadas por algunas autortdades.
Los datos necesarios son:
Perfil
Textura
Esqueleto grueso
Nitrógeno total
Anhidrido fosfórico
Oxido de potasio
Nivel freático
Piedra superficial
Topografía
pH
o en su defecto álcali blanco y negro.
El primer grupo constituye los factores fisicos, el segundo los
quimicos y el último los !imitadores.
Conocidos estos valores se busca el factor de cada uno de
ellos. En las tablas V y VI hemos tabulado en forma de escalas
los valores empleados y además las unidades Baule correspondientes a cada factor.
Como ejemplo tomamos el resultado del análisis de una tierra de Marin, N. L.
DATOS DE ANALISIS

z
bl)

.!,4 (IS
U')

:g

r;:l
IN~
CN

~

§
u ..

t1D bll bD bD
.!o: .!,4 ,!( .!,4

ºººº

O'&lt;t'OM
,i:j4 &lt;O '&lt;t' ....

.... ....

Perfil 2 mts.
f
Textura m.ig. arenoso f
Grava 21% .
f
Nivel freático 10 mts.
Piedra superficial libre
Topografía ondulado
pH
7.8
N
1036 kg/Ha
P~05
K!!O

z-('$~
O)~
'!jQ,)

128
276

"
,,

= .98
= .9
= .91
f = 1
f = 1
f = .9
f = .89
f = .960
f = .856
f = .904

U. B . ...., 4.6
U. B.= 2.8
U. B.=- 3.4

Datos complementarios

lli~
~ ::i

Cultivo malz
Rendimiento teórico
máximo

6000
-21-

-20-

kg/Ha = R

�Valor de la tonelada
s 240
Fertilizantes
Superfosfato 20%
$ 120 Ton.
Cloruro potasio 60%
$ 300 ton.
U. B. Superfostato """ 225 kg $ 27
u. B. Cloruro potasio -- 136 kg $ 40.80

Costo de fertllizante por hectárea

C

Superfosfato ---- 48.60
Cloruro
---- 22.45
Total
Estudio económico.

(TABLA VII)

Cálculos
a ,_ f{. f} = (.98 X .9 X .91) ( 1 X 1 X .9 X .89) ,_ 0.64
h = .69 R C a =- 0.69 x 6 x 240 x 0.64 == 636
para el superfosfato:
27

q/h -= -

71.05

Cosecha probable actual: 6 x 0.64 x 0.96 x 0.856 x 0.904 ~ 2.86 Ton.
Valor actual 2.86 x 240 .... s 686.40
Cosecha probable después de fertilizar
6 x 0.64 x 0.960 x 0.96 x 0.945 ... 3.21 Ton.
Valor
3.31 x 240 - $ 794.40
(0.96 y 0.935 nuevos factores P y K respectivamente; tomados de
tabla VI)

0.0425

-

$ 794.40
- S 686.40

636

en la escala I encontramos que para este valor u
4.6 (calculado 4.64)
como

u .... 2.8
z = 4.6 -

+z-

2.8 ,,,. 1.8 U. B. de P_0.,

40.80
636

en la escala I encontramos que para este valor
u ..L. t = 3.95 (calculado 3.97)
como u - 3.40
1; ..... S.95 - 3.40 - 0.55 U. B. de K!!O
cloruro de Potasia por Ha.
0.55 X 136 -= 74.8 kg
$ 22.45

479.8
16.7

-22-

$

36.95

405 kg
150 kg

$

48.60
45.00

Costo fertilizante

S

93.60

9.3

$

Biológicamente la tierra está balanceada, pues contiene
4.6 U. B. de N, P::0s y K 20
fq -

Fórmula del fertilizante:
kg por hectárea
405 --- 81 P::0:1
de superfosfato
74.8 --- 44.8 K!O
de cloruro

O-

71.05

Superfosfato
KCl

-= 0.0643

Total

Fert.

108.00

Comprobación de que este valor representa la máxima ganancia.
Supongamos que se emplearon

para el cloruro de potasio

-

$

Ganancia neta

Superfo fato por Ha
1.8 X 2.25 -,: 405 kg $ 48.60

q/h =

Ganancia

0.960 X 0.960 X 0.960 -

.882

Cosecha probable: 6 x 0.64 x 0.882 ..... 3.37 Ton.
Valor: 3.37 x 240 -

S 808.80

- 686.40

Ganancia
Fertllizante

S 122.40
93.60

Ganancia neta $
-23-

28.80

�Consideraciones finales.
Comparando los resultados obtenidos con lo dicho en la
literatura, encontramos en "Soils and fertfüzers" de Bear, que,
para el malz' recomienda 493 lb/ acre, lo que representa una
cantidad semejante a la encontrada. Por otra parte en "Farm
Soils"· de Worthen, propone para el maíz, la fórmula O - 20 - 10,
que también es semejante a la calculada.
BIBLIOGRAFIA

WORTHEN, E. L.-Farm. Soils.
BEAR, E. F.-SoiLc; and Fertilizers.
GALLARDO A. G.-Introducción al estudio de los suelos.
HAYES, H. K.-Métodos fitotécnicos.
STOffiE, R. E.-An Index for rating the agricultura! value of soil.s.
WILCOX, o. w.- A. B. c. of Agrobiology.
BOREL, E.-Erreurs Probabilites.

PUNTEROS PARA OBSERVACIONES DE
ESTRELLAS CON EL ASTROLABIO DE
PRISMA DE CLAUDE Y DRIENCOURT
EN PUNTOS DEL EDO. DE N. LEON
Por

el Dr. Honorato de Castro I

del Instituto de Investigaciones Cfontíficas
de 13 Univeriidad de Nuevo Le6n.
Trnbaio presentado en el Segundo Congreso N.icíona1
de Matefllá~íc.as celebrado en Guadalajara, )al.seo, Ses16n del día 31 de Mayo de 1945.

Permite el astrolabio de prisma observar las estrellas
cuando tienen una
distancia cenital de
30 grados. Para que
el paralelo diurno
p
diurno de una estrella corte a la almicantarada de 609 es
H rt------=::,-,i~+-----1 H imprescindible que
su declinación esté
, comprendida entre
1
p las que corresponA
den a los puntos B
y A de la figura la.,
donde se han situado en una sección
de la esfera celeste:
el eje del mundo
8' 1
PP', la vertical ZZ'
z
de un lugar de latitud ~; su horizonte HH,; almicantarada de 609 AB· el ecuador
EE' y los paralelos correspondientes a los puntos A B.
Es decir que la declinación 8 de una estrella cuyo paralelo
de declinación corte a la alrnicantarada de los 609 en un lugar
de latitud 'P deberá satisfacer las condiciones:
'P - 309 &lt; 6 &lt; 'P
30Q
Para formar una lista de las estrellas obsel'vables en el Estado de Nuevo León deberemos examinar aquellas estrellas de
declinación comprendida entre 239 10' - 30 = - 69 50' y 289 +
309 = 589,, o sea - 60. 50' &lt; 8 &lt; 589.

y

+

-24-

-25-

�Para preparar un programa de observación deberemos comenzar por calcular los punteros de cada estrella, es decir. deberemos calcular el acimut de la estrella a su paso por la almicantarada de 601? y el valor del ángulo horario para determinar
Un problema elemen1 &gt;or su intermedio la hora de observación.
tal de trigonometría esférica nos permite conocer uno y otro puntero, que on o están relacionados con ángulos del triangulo de
posición del cual conocemos sus tres lados (complemento de la
latitud, complemento de la declinación del astro y 309 grados).
como la resolución directa del triángulo de posición para cada uno. de las estrellas que intervienen en el programa de obser~:ación es un poco laboriosa. aunque sea elemental. e ban construido algunos ábacos que permiten determinar estos puntos en
un brevísimo lnp o de tiempo. Se han construido estos ibacos
con la amplitud necesaria para que puedan ser empleados en
cualquier punto de la superficie terrestre, y esta gran amlllitud
en cuanto a latitud, que lleva aparejada igualmente una gran
r mplitud en cuanto a declinación, es incompatible con la obtención de un resultado de alguna precisión. La aproximación de
los resultados puede ser mayor si construimos un ábaco que se
extiende tan sólo a nuestras necesidades. Por esta razón hemos
abordado el problema de la construcción de estos ábacos para uso
cie observadores en el Estado de Nuevo León que trabajan con
el A~trolabio de Prisma.

Para preparar las fórmulas que permitan la construcción de
un ábaco que nos dé el horario, partiremos de la la. de las f órmulas del grupo de Bessel aplicada al triángulo de posición, o sea
cos z -==- sen , sen S
cos r; cos o cos t
que para z -- 309 da

+

y,-6

sen (15 + - ) s e n (15 - - - )
2
2
sen~ ,~ t = - - -- - - - - - - - - - cos \P coso

tp-o

y

poniendo -

2

u será

sen (15

+ u) sen (15 cos f cos 8

y por transformaciones elementales
sen2 15 - sen2
1
2
sen ,2 t =-

cos

cos

s

u

u)

sen~ 15 -

sen2 u

~

F -

D

-p

1

o

1

N
D

( 2') o F D _,

1

(3)

1 1= 0

!

( -l - 1
1
1
Que tiene forma nomográfica y pemute construir un nomograma

q

1

o

+q

ele puntos alineados para determinar el punto correspondiente a
F conocidos uno de p y otro de q.
De manera emejante la expresión (2') se puede escribir en
la forma
F 1 o
' F o 1
' F o
1¡
F
1 o 1;

¡

(4 )1o D 1
1-N o 1

= O-

o 1 D = o 1 (I + D)
1
-N 1 o

1

-N 1

1,

=1o (-1
-N

-) 1 - o

..t1

D

.

1 1

j

que tiene también forma nomográfica y permite construir un nomograma de puntos alineados.
Las determinantes uomográ'ftcas (3) y (4) tienen común
la la. horizontal, siendo nulo el segundo término, lo cual quiere
decir que en los dos nomogramas está la escala de F en coincidencia con el eje Y; y sl se construyen ambos nomogramas en
un mismo plano con los mismos ejes de referencia, no precisará
determinar la graduación de la escala F pues el punto del eje de
-27-

-26-

-

La e;-..-preslón (l ' ) podemos describirla en la forma siguiente :
Fo
1
' F
o
1 1

o

PUNTEROS E~ HORARIO t.

.,-s

Expresión que podemos describir en la siguiente forma:
sen 2 1-i t
- -- - - -- - - F - sec ¡: sec 8
sen 2 15 - -;en2 u
La expre Ión
F - sec 1 sec s
(1)
nos permite calcular el valor de F' que corresponde a una pareja de valores particularc ,;'. S', y conocido este valor F' se puede calcular el valor t', de t por la expresión
sen2 ½ t - F (sen 2 15 - sen2 u)
(2).
Las expresiones ( 1) y (2) ·e pueden escribir fácilmente en forma de determinante nomográficas. Para abreviar su escritura llamaremos
En este caso las relaciones (1) y (2)
p - sec
tomarán las formas
q - sec 8
seni: ¾ t e=' N
( 1' )
F - p q

�la Y determinado por dos valores de ., y de 6 será el mismo para el segundo nomograma que con él y un valor de D permitirá
obtener el valor t.
Si hubiéramos de construir nomogramas partiendo de las
determinantes (3) y (4), las escalas de las diferentes variables
~erian:

Pero siendo u U' -

x0 = l

p

-

Y'I ..... o

XQ

Os

x0

-

x· = o yo ... o xº

yN =

== - -

0.967
El valor minimo de

-==- - -

-

N

E CALA F.

El valor máximo de yr .... F corresponderá a los valores máximos de p y de q por ser F - p q.
ps - 1.1326
Pero el valor máximo de p es
qs =- 1.8871
y el de q es
Por tanto será y - 2.1372.

Fs

El valor minirno de yF corresponderá. a los valores minlrno.s
de p y de q.
Pero el valor minimo de p es p' - 1.0877
y el mínimo de
q es qj ... 1.000
Sera por tan to y - 1.0877.
Fi
Las dimensiones de la escala en F son pues 1.0495 unidades.
Las dimensiones de la escala en p serán de (p - p ) unidaCes o sea de 0.0449 unidades, y las de la escala q serán dos decimas de unidad.
1
-

1

l

+ ql

-== -

1

-

+ qs

-

0.5 -

0.3

=

l
xD -

l

J..

D

l

=- -------- oca ------sen 15 + cos!! u
sen!! 15

. La amplitud de la escala en D seria por tanto igual a 0.067
urudades.
Un nomograma construido con estas escalas no podria darnos resultados de aproximación raronable y por ello procede que
acondicionemos los nomograrnas, operación que podemos conseg~ir por el método ordinario de multiplicar la determinante ori·
gmal,. o una transformada, por otra distinta de cero formada con
un numero suficiente de coeficientes indeterminados que determinaremos después por medio de las condiciones impuestas.
Multipliquemos la determinante (4) después de transformada en forma nomográfica por la
1 o o
a. b:: c2
o

para obtener
F
o
1

F+

+ 1-

sen 2 u

-28-

2

1 o o1

( F
1

+

a3

o

)

a.11

1

o

Cs

1

1

0.937

1.067

0,2

El valor máximo de N será igual al y el minimo será O, sienco por tanto igual a una unidad las dimensiones de la escala en N.
El valor máximo de x1&gt; corresponderá al máximo de u porque

x0 corresponderá al valor cero de u o sea

1
·- - -

xN =- 1

1+ 0
La posición relativa de estas escalas, asi como su extensión
dependerán de la unidad de medida que adoptemos y de los limites a los cuales hayamos de extender las graduaciones respec•
Uvas. Será por ello conveniente examinar cuales sean los ,·alo·
res de las coordenadas de los puntos extremos de cada una de
l:\S escalas, para ver si hay posibilidad de construir directamente el nomograma sin necesidad de un ulterior acondicionamiento.

1.034.

- - ,_.

Cf y 1 -= F

8), el valor máximo de u será
el valor

1ií ( 9 -

+ 69 50') -= 179 25' que dá para. x
1

1

x' = o YP -=

Y -=- F

~ (289

1

a:: +
c!! +

1
-N

1

(1

+ D} ªª

+ D) Cs
+ az + aa
(1

C~

+ C3

- o

b ::

c+ (1 + D)
b2
C::

+

C3

1

1
C3

-29-

(5)

�Se ve que la base de la escala de P es el eje de las Y, siendo
una paralela a dicho eje la base de la escala N.
La base de la escala D es w1a linea cuya ecuación podemos
obtener eliminando D entre las dos siguientes relaciones:
a:i + a3 ( 1
D)
b2

+

Y=
Cz

+

c3 (1

X =

+ D)

c~

+ C:¡

(1

+ D)

a::

+ --

x
que es la ecuación de
Y = -----b 2 C::
c~
una recta que corta a los ejes en los puntos

ªª
~

Xo

= o"

Y1

= o"

X1 ,

= -

~~-~~

Para determinar los valores de las indeterminadas a'.l , b~ ,
c:: , a:i , C:: impongamos las siguientes condiciones:
la.- Dimensiones de la escala F cuarenta centímetros.
2a.-El valor mínimo de F en el origen de coordenadas o sea
Fi = o.
3a.-Dimensiones de la escala en N igual a 40 centimetros.
4a.-La base de la escala de N a 20 centimetros del origen,
o sea
xN = 20 ctms.
5a.-El valor minimo de yN en el eje de las x.
Fs - Fl
De la primera condición se deduce 0 3 = - - 40
Pero como F = p q el valor superior Fs alcanzado por F será
ps - ps qs y el inferior F 1 será F i = p' q . Asi pues tendremos

para valor de

yF =

Escala F

+a

3

XF

C:;

yo=

F.scala D
Escala N

+ a (1 + D)
Cz + C (1 + D)
- N + ª2 + ªs

a2

3

XD

yN

C2

C2

C2

= ---- -

C3

40

De la 4a. condición se deduce b2 = 20 (Cz + C3)
Y de la 5a. condición sale el valor de a2
a.2 = NI - Ra
Aparecen expresadas aqui las indeterminadas a 2 , b2 , c2 , a:;
e en función de valores de los extremos de las graduaciones Y
vez que éstas sean adoptadas obtendremos para tales inde-

un:

-

30 -

+

xN

+ ~ (1 + D
b2

=
C2

Cs

+ Ca

o

1

1

o

1

1

o

q

1

Cs
p

De la 2da. condición sale a 3 = - pi qi
De la 3a. condición se deduce

=

b2

=

Calculados los valores de las graduaciones de estas escalas
podemos construir un nomograma de puntos alineados que nos
permitirá conocer un valor de N, o sea de t, que se corresponda
con otro de u, o sea de ½ (ip - 6), y otro de F.
El valor de F se puede determinar por medio de otro nomograma de puntos alineados deduciendo de la expresión F =
sec 1 sec 6, de la que ya hemos deducido la determinante (3) de
forma nomográftca.
Si hacemos que este nomograma y el anterior sean coplanarios y referidos a los mismos ejes podemos conseguir fácilmente
que las escalas de F en uno y otro nomograma sean idénticas, con
lo cual eliminaremos el trabajo de calcular y dibujar su graduación así como el error producido por la lectura del valor de F en
una escala y el situado de ese mismo valor en la otra.
Para conseguir este propósito debemos transformar la determinante (3) en otra que tenga su primera linea. horiwntal tdéntica a la de la determinante (5).
Esta transformación elemental se puede hacer de la sigmente manera:
F

ps qs - pi ql

= o

Ca

40

y

F

3

Que nos da la ecuación
a:? C3 - aa C::

Yo = - -· ,,

terminadas valores numéricos que nos permitirán graduar las
diferentes escalas por medio de las fórmulas

-p

1

o

o

q

1

Ra

-=-

o

(6)

C3

No tiene esta determinante forma nomográfica, pero antes
de transformarla en otra que la tenga vamos a multiplicada por
otra distinta de cero que conserve su primera linea, es decir, que
conserve la escala en F y que nos permita establecer la.s concli-

-31-

�mu

puedan IDt.eruarnoL La determlDallte por Ja
que va.moa a multiplicar aeri tuncl&lt;m de tres tDdetermlDadal
As, B, 1 e,. que nos permlttrin lmponer tres condlctones para
111 determtnaclón.
La tranatomuu:lón a que alucllmos es la siguiente que parte
de la aprealón (6).
•

cloDel que

+ &amp;a

F

o

1 o o

.

1

o

q

1

La iereera dan. el valor de As toda vez qae slendo:
Y -Y -40 aeriAscp
ql

-

Ca

(1

,,_

BacaJaenq

1

a.+Aseaq
111-

Ca

AsCa-P

-

1

-

o

('1)

OJ Ca

aa+Aseaq
Ca (1

1

+ Ca q)

(11)

s,--

0a Ca
o

(10)

B,, Ca por laa fórmulaa que anteceden, (8), (9) y (10), podalGI
paar a calcuJar 1aa p-aduactonea de las eacalu a p y en q por
Ju apreslonea:
Baca1a en P
B,
AsCa-P

o o 1

+ &amp;a

a.Ca

)- - -

qs)

Cs
F

+ C2 (ql + qs + ql qs)

Ca
Ca1culadoa los valorea numéricos de Jaa IDdetermlDadu A.,

(ql -

X

--

0a
B, q
(12)

Oa(1-fC1q)
Oaq+l
Bs ficl1 ver que 1a base de la eacala en q ea una recta porque al eJtmtnar q entre Ju relac1oDel (12) obtendremOI unanlacl6n de ter. grado entre XII e yq.
Bn afecto de 1a 2a. de las relaciones (12) cle411clmol:
X

q - - - - - y sutttuyendo este valor en la 1L de Ju •Ba-xO,

Para determmar loa valorea de 1aa IDdetermtnadas As. B,, e,.
bemol tmpueato 1aa stgulentea condldones:
1L-Laa dlmenalones de la escala en p han de ser de 40 cen-

ttmetros.

prealonea (12) se obtiene:
sx+ T
1 - - - - - , oaea, Br-Sx-T-o

(13)

R

B1 dedr deberi aer J -1 - 40.
ps
p1
· 2a.-La cUsta,ncla entre 1aa bases de 1aa escalas en F Y en P,
que aon pa.ralelal ba de ser de 20 centtmetros.
sa.-Las $menalones de la escala en q han de ser de 40 cen-

donde aon:

Umeuoa.

ta la ecuacl6n ( 13) que ea la base de la escala en q.
Loa punt.oa en que esta recta corta a loa ejes aon:

La primera condlctón noa da el valor de la Indeterminada Cs
pcm¡ue da
· p1-ps
pi-ps

----40
Oa Ca

o sea

(1)

0a

'°

1

Ca
-P

La aegunda da el ftlOr de B, p1lflldo que lleDdo
B,
- 20 aeri B, - 20 CJ

e, - - - 40 Ca

-•-

(8)

s-Asc.-a.Ca
T-a.B,
R-B,Ca

como loa '9ll1orel de 8, T

10-0

y R, IOD constantes,

sen. ua Ne-

T

&amp;a

T

a,B,

B

Ca

8

AA&amp;A

·

yo-- --,.xi--------.y,-o
-U-

�Como la declinación de las estrellas observables va desde
-69 50' hasta 589, deberíamos utilizar estos valores extremos pa-

ra la construcción de los nomogramas. Pero si lo hacemos asi la
graduación de la base de la escala en o nos dará puntos muy
próximos unos de otros, coµ perjuicio de la precisión. Por esta
consideración hemos calculado los valores de las indeterminadas
para tres intervalos de la declinación que son:
lo., 8 varia desde - 69 50' hasta 149 45'
20., 8 varía desde 149 45' hasta 369 20'
3o., s varia desde 369 20' hasta 589 O'.
Obtendriamos asi tres nomogramas diferentes en los cuales
las variaciones de u serán:
lo. u varia desde 49 12• hasta 179 25'
20. u varia desde -69 35' hasta 219 23'
3o. u varia desde -179 55' hasta -49 10'
Los nomogramas correspondientes a estos tres intervalos se
ban dibujado sobre una hoja de papel única, con tintas azul, roja y negra para los intervalos lo., 2o. y 3o.
-

PUN'lERO ACIMUTAL -

'P+ o

=

2

+ u) cos (15-u')
sen (15-u) cos (15 + u')
sen (15

-34-

u')

+

½ sen 8 -

½ sen

ip •

será

+ 0.67 sen rp + ½ sen 8 - ½ sen 'P
----------- ....
0.25 cos ip + 0.67 sen ip - ½ sen O + ¼ sen 'P
0.25 cos 'P + 0.17 sen rp + 0.5 sen a
0.25 cos ip + 1.17 sen , - 0.5 sen o
cos rp + 0.68 sen rp + 2 sen 8
cos rp + 4.68 sen
2 sen 8
y de aquí
2 cos + 5.36 sen ,
1 + tg 2¾ A = - - - - - - - - - cos , + 4.68 sen
2 sen o
S ponemos F = cos r¡ + 4,68 sen rp - 2 sen 8
(14)
0.25 cos

'P

ip -

ip

1

será

1

+ tg

2¼ A

,+a

1

(15)
F
2 cos rp
5.36 sen rp
Las fórmulas (14) y (15) están ya dispuestas para la construcción de dos nomogramas de puntos alineados con una escala común, la F.

+

Llamamos, para simplificar la escritura de las determinantes nomográficas.

+ tg 2 h A = f (A)
+ 5.36 sen = y
+ 4.68 sen 'P = W
1

ip

ip

+
+-)

s-,

+

0.25 sen u cos u' = ¼ sen (u

2 cos
cos rp

st ponemos u en lugar de - - , y u' en lugar de 2
2

será

2

1

sen (15 +--) cos ( 1 5 - - - )
2
2
~2¼ A = - - - - - - 8-,
ip
8
sen (15---) cos (15
2

2

ip -

Para construir los nomogramas de puntos alineados que nos
den el Puntero Acimutal hemos partido de la. conocida fórmula:
seno = sen ip sen h - cos rp cos h cos A
donde son:
8 la declinación de la estrella observada
rp la latitud del lugar
h la altura de la. estrella = 609
A su acimut
De la fórmula anterior se deduce fácilmente la relación siguiente:
8-ip

+ sen 15 sen (u' - u) + sen u cos u'
sen 15 cos 15 cos (u - u') + sen 15 sen (u' - u) - sen u cos u'
Y como u' - u = rp , u' + u = 8 , sen 15 cos 15 = ¼ sen 309'
sen 15 cos 15 cos (u - u')

con estos valores, las relaciones (14)
(15) tomarán la forma
(16)
F=W-2send
(17)
F. f (A) = y

Estas fórmulas se pueden escribir en forma de determinantes de 3er. orden de la manera siguiente:
F

o

1

f (A)

o

- y

1

o = o
1

(17')

F

1 1

w

1

o

-2 sen 8 o 1
- 35-

= o (16')

�Para acondicionar el nomograma correspondiente a. la (17')
multiplicaremos la (17') por
1
o
o

de que los dos nomogramas tengan una escala común. Las transformaciones fueron las siguientes:
F+a!!
~
1
1 1
F
2 C1

a3

o

b3

y démosle después forma nomográfica.

F

.

+ a2

w

Obtendremos as1:

-

1 1

C3

-

-2sen8
o 1
C3

b2

f (A)

1

(18)

-o

C2

b2

C3

y

1

C!! y - C3
~ y - C3
se ve que la base de la escala de F es el eje de las y, siendo
paralela a dicho eje la base de la escala A. La base de la. escala
de y es también una recta cuya ecuación, obtenida al ellmlnar
y entre las relaciones.
y -

10

(-2sen8) o 1

(-2 senó) o 1

1 +a2 f (A)

a!! Y -

w+~

w+a.2

-

1

o

Ca

C2

lo

-----

x - -----

es
~

y .... - - - - - -

1

1

2

1

o

1

sen 8

- 4

(19)

-o

Ca

Para acondicionar este nomograma podemos multiplicar esta determinante por otra distinta de cero que nos conserve la
escala. Esta determinante puede ser
1
o
o

x+Ca

recta que corta a los ejes en los puntos

A2

B2

C2

o

o

1

y el producto será
F T' ª2

-

o

-

o

1

o

Ca

X, -

~~-a!!Ca

Las condiciones impuestas a las dimensiones y situación de
las escalas de este nomograma nos han permitido ha.llar los valores numéricos de las indeterminadas t½ , b!! , ~ , a 3 Y Ca·
Una vez calculados estos va.lores hemos procedido a transformar la determinante (16') en otra que tenga la la. horizontal
idéntica a la de la determinante nomográfica ( 18), con el fin

B2

2W + 2a2+ A!!Ca

+ C2)

C3 (l

4 sen

«S

C2 -

+A

2

1

1

ca

+C

2

B.2
0 2 -1

-37-

-36-

1

1

(20)

�L$,s condiciones impuestas a este nomograma, coplanario con
el de la expresión (19), nos han permitido deducir los valores de
las indeterminadas A2 , B 2 , 0 2 y con ellos calcular la-s graduaciones de las escalas en intervalos de declinación idénticos a los

adoptados para los nomogramas del horario.
-DR. HONORATO DE CASTRO.

GEOLOGIA DEL ESTADO DE NUEVO LEON
(CONTINUACION Y FINAL)

Por eJ Dr. Federic;o K. G. Mullerried,
Profesor Extraordinui~ de Geología y
Paleontología del Instituto.

GEOLOGIA DE LA PARTE SUR DEL ESTADO DE NUEVO LEON
INTRODUCCION

Conforme al programa, expuesto en el Prefacio de la Parte
Primera de esta "Geologia del Estado de Nuevo León", el autor
en noviembre y diciembre de 1944 hizo la exploración geológica.
de la parte sur del Estado. Pero, estando ésta más bien ligada
por sus caminos a regiones del Estado de San Luis Potosi, con
excepción del camino carretero de Galea.na por Iturbide a Linares, parecia más adecuado hacer la exploración del sur de
Nuevo León en una soJa jira, que se llevó a cabo de preferencia
en la región montafíosa, puesto que ésta corresponde casi por
completo a la parte sur de Nuevo León, con excepción de la
zona plana de Linares que está al este de las montafl.as, y que
es de extensión muy reducida.
Siendo el sur de Nuevo León poco conocido geológicamente,
puesto que tenemos datos de referencia solamente sobre el oriente, regiones de Linares, Galeana, Las Vlrgenes, Mezquital, Ara.mberri, Zaragoza, Peña Nevada, Doctor Arroyo y Mier y Nortega,
Y en vista del reconocinúento tectónico necesario para los fines
de esta publicación, se hacían los recorridos de preferencia del
este al oeste, o en dirección opuesta. Pero, por las rutas de tránsito eXistentes, y por razones de la geologia local que encontré,
se llevó a cabo la exploración geológica, como sigue (véase Mapa No. 4):
!.-Desde Linares al oeste y suroeste, por las Orucitas, Las Adjuntas, Cafíón de Santa Rosa, Iturbide, Galeana, Cerro Potosi, Galeana, Sa.n Pablo, Tokio, La Avena, El Carmen, San
Juan de Dios, El Peñuelo a San Salvador, Zac. Del último
lugar fui en tren hasta Matehuala, S.L.P., y de ahi en camión a San Antonio, N. L.
2.-Desde San Antonio al este, por San Gregario, El Jarro, hasta Doctor Arroyo.
3.-Desde Doctor Arroyo al sursureste, por Rancho Largo, Madrugaderos, San José de Flores, San Rafael de Martlnez,
Ollitas, hasta Mier y Noriega.
4.-Desde Mier y Noriega al oestesuroeste, por Cerritos Blan-

-38-

-39-

�cos, La Presita, La Joya, La Moreña, hasta Puerto del Aire
y la Sierra Azul.
5.-Desde Puerto del Aire al noreste, por La V1bora, Los Panales, Lagunitas, Boquillas, San Isidro, hasta Doctor Arroyo.
6.-Desde Doctor Arroyo al estenorest.e, por El Capaterito, La
Presita, La Bolsa, San Antonio Pefía Nevada, santa Lucia,
hasta el Cerro de San Antonio Peña Nevada.
7.-Desde Santa Lucia al nornoroeste, por San Juan de la Cruz
(Borrego), Tanquecillo, Jesús Maria, SOiedad, hasta Puentes.
8.-Desde Puentes al oeste, hasta Cerros Colorados y regreso a
Puentes.
9.-Desde Puentes al este, por la Sierra del Tigre, La Escondida,
hasta Aramberri.
J0.-Desde Aramberrl se hizo la exploración geológica. hacia el
oeste, norte y este.
11.-Desde Aramberri al noreste, por Los Cuartos, Mezquital,
La Joya, Las Vtrgenes, Boquilla, Sierra de la Ventana, hasta El Chorrito, Tamps.
Durante estos recorridos se estudiaron sobre todo los sedimentos y rocas, su edad y posición geológicas, para obtener as1
los datos indispensables y fundamentales para el mapa, los perfiles geológicos y para esta stntesis de la geologia del s de Nuevo León, lo mismo que para la morfologia del terreno y los recursos de minerales y rocas útiles.
El s del Estado de Nuevo León incluye todos los terrenos
desde la linea de La Pamona por Linares al oeste hasta Carbonera, y los respectivos llmites del Estado en el O. S y E. La
extensión de esta parte sur del Estado de Nuevo León es de 180
km. de N. a S, y la anchura media es de 100 km. del E al O,
siendo esta última variable, de 40 a 165 km.
CAPITULO I

MORFOLOGIA (OROGRAFIA) DE LA PARTE SUR
DEL ESTADO DE NUEVO LEON.

A causa de los limites del Estado de Nuevo León, su parte
sur es más angosta que su parte norte, por lo que aquélla no
tiene la variedad orográfica del norte del Estado (Mapa. No. 4).
Efectivamente, la parte sur pertenece principalmente, en lo relativo a la morfologia (orografia), a la Sierra Madre Oriental y
oriente de la Altiplanicie Mexicana, subdivisión centro-norte
(Ordóñez, 81, 82), mientras que al este de la Sierra Madre Oriental queda parte de la Planicie Costera del Golfo (81), o mejor
dicho, del "piedmont" (85), zona baja, de nlgo de relieve y formada de estratos del Cretácico Superior.
De las tres zonas, la oriental ("piedmont"), por la guarda-

40 -

dib, Dr. F.K.G. Mullerried
MaTzo de 1945.

�Mapa Nc-.4: M6rfología, zonas morfológicc:ts
e hidrografía del sur del Estado de Nuevo León .

;&gt;

\\

//

{ Ó-

'f\
(

\

'-

\"'

e

v- 0
{ &lt;

1

c.

,4~ 0

2400 m.

&gt;&lt;

so."'

o

1895
ºPeñu~lo

&lt;

\

o-

&lt;

1

•

(\/
.

.,

,

\

\

\

e).

e).'(\

0

8

ita

Std. R

°

e

\,

0

'

\,,..-"\

r r

\

CE&gt;rr

.
\

Can el O ,-,
o
&lt; 'I'

(.,,..

S; e

•

,-,

1

V

\

o, ,

'f\

&lt; &lt;

1

1

4 Sm.
o mares

•\

.--\
O•

ISl

~

\,\

\

0

~

~º
i "'

')

1610m.
\ ) _.J.
Galeaná.
ó.
o
oO"'· eó.'f\

1

\l-

\

ll'

.--

\

\

0

11

:Hualahuises \&lt;,~o.'O\i\\O

::J
i::,O"'
óeS\-0·'°' !.!,as Ad_¡u.ntas
7V--.._~
1840
o. m.
&lt;º ofiOl'I f"'\ I , \ 550m.
V/
.s&gt;
o "' '.'.) \
San rabio ,.._c;e'O 0C
r.,i \ ·
.
-,,1 turb1de
"'
· 865
., ~
\
, 0 s'.'.) O ,;. ';)
~,:.O
1375m.
¡
m•
.,
O
,;.
'
.
'
.
)
...
,ToK,o
i&lt;
e
,
0
J\)"''(\ 0
,- o\
"\
,/
o2010m
~ 9
sierras • ✓
~~;\ola Avenao
\
serran,os
,,,,
El Carmen
.
idPablillo
,,.,,..
0
() r&gt;
R6.ices
(t)

Est._ºSan \ \
Salvador, Zac.,

'g )( 363~

,

0

"'"' •
"'o

1'
1
El Peñúeto

0

\

P otos, ~-

1

,

(\

"'

,¡ e

'1

¡\ \\j\)\

•

\

Qs

ºs

\

•

:-)

\

'6scensión \.,
\!'2B00m,c,

6'¡

º"'

/4.í

,......✓

\
/

)

/

\ 12aoom. G)C.AscenSie
,...-, ~.de los Alazanes
s.Juan

\

y

'

\
\

• Límite cie la zonas morfolÓglcas.

~

/

Sierra, serranía o cerro.

/

~020 mf

I

gene~~ /s~g~Íáventana
Cumbre de sierras, serran(as
1
i~º sofl
La Ja°Y
El Chorrito, Tamps.
1
'!
ó- 1 2000m.t,.\l64Sm.o')l"s'OifCOS
980m 1200m. O
750 m.
o e erro s.
1
', es.Colorados'-'
~.!-- \'\ S.del Tigre
ezqu.ital
1
&lt;:'
Puentes
) x1BOOm,
'
oc·, u ci a d o pu e b I o.
0
1
elo
\ La E1,5Joonmdido )ramberrl ' ,
i
&lt;(
(
~ (),
S I d d
, 1050 ffl,
'
0 Ejido, colonia agrícola o ranchería.
(
'
e
serronio, sierro.
'
e
e
...,
1\ ':,
e,
'("
1525m,
Ce r r OS Y
?2600 • ......__,
' , Ruºcio
&lt;&gt;
(S)certos 21obm.
-.__r
,.e.La Vieja
\
\'
-&lt;
~~
Temquecillo
aragoza
\
\
~
';
-, ~
1sssm.
XC.El Viejo
\
O
10
20
40
50
\
~
-,
\
72600m.
,-.~
Km.
1---+--+--+--1------1
5
\
P
P
• Borrego
ó.
1
Nota: La extensión de mu.chas
1o 1560m.
\
i,f'
-:,
S \ e
/1
sierras es aproximctda.
1
f!'' rf
-~
'
~
1
p
/
l .._"c,,3'' 1775m.
rf'
;/ f'.'
erro de S.A. eña
1
0
u8rro ,,&lt;&gt;· L Presbta; San Sta, uda
Neva· a,
0
'
&lt;:'
• 169_0m. / AntonioP.N.
3480m.
(/)~'.01645m.
ó
ol730m. /
/
¡;;· • an Antonio0 &lt;&lt;
DrJrroyo ~
1
~ 2300m,
e:, 1620m.
~
/
en
/
p
"
o
-&lt; •
/
1
o
5 an Isidro o ,
, /

o ªo\

d.

~ºr.(e

'( '(

u parte

élla no
No. 4).
n lo reiental y
ro-norte
e Orieno mejor
e y for-

X

,o""'~"---- __ ./

1555m.

~~f200m.:,

1e 0
ºBoquillas
o;
1
1
1s1om.
ºSan Rafael
Q \
1550
1
Laguriitas
•· !
"' \
1
Las Ciltorces
,siom.
\
Ul~
1~60m.
oMier
y
Noriega
0
► 2300m
LaJoya
~o-t¡----J
N ~ o reosm.
C:io (\\).' / •
~ l.' uertc¡
· ~20m, 01360m,( \
del /:{tr¡a (
\\o-('\
'- ,
1
11 &lt; s ~ Cer-ritos / \
\ e,\ e ( o
Blancos ¡ ,
\
e&lt; r------J
1
\ e
1

Oº
o

\,.., _ _J

ªº

ó
&lt;:'
(
o • e
'\, ':, '

&lt;

o

dib. Dr. F.K.G. Mullerried
Mal'zo de 1945,

�raya, está presente únicamente en la región de Linares, y algo
más al sur de esta población, de donde pasa a terrenos del vecino
Estado de Tamaulipas. Pero esta zona en la región de Linares no
tiene más de 55 km. de anchura, mientras que la continuación
en la parte norte de Nuevo León llega a la anchura de 60 a
70 km. En la región de Linares el "piedmont11 a igual que más
al norte, es terreno bajo que desde el pie oriental de la Sierra
Madre Oriental disminuye gradualmente de altura, desde 550
mts. en la boca del Caflón de Santa Rosa al OSO de Linares, en
el lugar Las Adjuntas, a 435 mts. en Linares, y más o menos
350 mts. a 40 km. al ENE de Linares, por La Pamona, igual que
mas al N. El relieve de la zona de referencia es algo variado estando formado por lomerio, cerritos y mesetas, mientras que faltan las cerros y serran1as que si existen más al norte. Los primeros no tienen mayores alturas de 50 a 150 metros sobre la planicie. Por lo tanto, el "piedmont" en el E. de Nuevo León continúa hacia el sur, y aún en la región de Linares, donde es casi
idéntico al del norte y mórfológicamente es la m.lSma zona.
Al oeste de ésta se levanta la Sierra Madre Oriental, pero
la guardara.ya toma rumbo al sur desde cerca de Linares, por
lo que en el sur de Nuevo León el ancho total de la Sierra Madre Oriental solamente existe al oeste de Linares, mientras que
más al sur las cadenas orientales de la Sierra Madre Oriental
están en terrenos del vecino Estado de Te.maullpas y dentro
de Nuevo León queda solamente la porción oeste de la Sierra Madre. Al oeste de Hualahuises y Linares la Sierra Madre Oriental
::;e levanta bruscamente, pero con contrafuertes, desde altura de
550 mts. Consiste en el sur de Nuevo León en buen número de
cadenas, más o menos paralelas, con dirección NNO a SSE, a
veces N a S y NO a SE, y aún NNE a SSO, como al E y NE de
Aramberri, siendo la dirección principal de las cadenas de NNO
a SSE. Estas son longitudinales en la Sierra. Madre Oriental,
lo mismo que los valles entre aquéllas, que son angostos, es
decjr de la anchura de las cadenas y longitudinales, pero exis. ten también bastantes caf1ones transversales. Los valles entre las
cadenas tienen :fondo que se eleva gradualmente en dirección
poniente, hasta aproximadamente 1600 m. de altura sobre el nivel del mar, y a lo largo de la linea desde Potosi por Tokio,
Raices, Puentes, Soledad, Tanquecillo, La Presita., hasta Mier y
Noríega. Es linea algo quebrada, pero con dirección general de
NNO a SSE. aunque en tramos toma el rumbo de N a S, y aún
de NNE a sso, a igual que las cadenas de la Sierra Madre Oriental. En la parte sur de Nuevo León, la Sierra Madre Oriental es
región extensa, de 170 km. de largo, y anchura basta de 60
km. con dirección general del NNO a SSE, y continua en el S
en terrenos del vecino Estado de Tamaulipas y hacia el NNO en
el centro de Nuevo León.
-41-

�En la parte sur del Estado las cadenas de la Sierra Madre
Oriental son relativamente angostas, de aproximadamente 3 a
5 km. variando su largo entre 5 a 10 km. No existen cadenas muy
largas, porque los cañones transversales ya han disecado las sierras. La altura de las cadenas es variable, en partes muy considerable. En el oriente las serranías y sierras llegan a alturas de
1700 a 2300 mts. lo que queda demostrado por las siguientes cifras: Sierra de Galeana (al este de la población del mismo nombre} 2300 mts. sierras al NE y SE de Iturbide 2,200 mts. Sierra
de la Ventana al E de Las Virgenes 1900 mts. Sierra al E de
Aramberri 1800 mts. Hacia· el occidente las sierras se elevan a alturas mayores, y hasta existe la cumbre más alta del Estado de
Nuevo León, la del Cerro Potosi,. que está a 15 km. al oeste de
Galeana. En el limite poniente de la Sierra Madre Oriental se
encuentran alturas de 2300 a más de 3600 mts. sobre el nivel del
mar, a saber: del NNO al SSE, el Cerro Potosi 3635 mts., sierras al
E de Puentes 2300 a 2500 mts.; Cerro de San Antonio Peña Nevada 3480 mts. El Cerro Potosi es, como ya dije, la elevación mayor
de Nuevo León, lo que ha sido reconocido desde mucho tiempo,
porque ya González (41) en 1873 indica que el cerro ut1ene cumbre próxima a la. región de los hielos", y Velasco (105) en 1890
lo llama Nevado de Potosi, e indica que no tiene nieve en el estio, pero ambos autores no dan la elevación del Cerro Potosi, que
según medida con mi altimetro es de 3635 mts. sobre el nivel
del mar, elevándose desde altura de 2000 mts. al pie oriental. El
dia de la ascensión, el lro. de diciembre de 1944, habia manchas
de nieve desde 3560 mts. en el .sur, y más arriba, en la. cumbre,
la. capa de nieve tenia medio metro de espesor, y en el descenso
hacia el N la nieve llegó en pequeñas manchas hasta 3490 mts.
de altura. Existian dos manchas grandes de nieve, la una en la
cumbre, y la otra algo más abajo, al noreste de la cumbre.
También en la parte central de la Sierra Madre, existen cerros muy altos, como por ejemplo al sur de Ascensión el Cerro
del mismo nombre; y al este de éste, el Cerro de Salazanes; al
sur y oriente de Zaragoza, por ejemplo el Cerro del Viejo, el
Cerro La Vieja, etc., siendo la altura de éstos de 2700 a 3000
mts. probablemente.
Al oeste de la zona montañosa de la Sierra Madre Oriental
se extiende otra, la Altiplanicie, con cerros, serranías y algunas
sierras, de distribución irregular, entre los planos extensos, de
1650 a 1850, y hasta 2000 mts. de altura, sobre el nivel del mar,
elevándose los cerros y serranías hasta alturas de 100 a 300 mts.
y las sierras hasta de 500 mts. sobre la Altiplanicie, siendo la
altura de las prominencias entre 1750 a 2500 mts. Los cerros y
sierras más altos son los siguientes: Cerro El Peñuelo 2400 mts;
sierra cerca de San Antonio (al oeste de Doctor Arroyo) 2500
mts; la Sierra Azul al oeste de Puerto del Aire 2300 mts. y la
-42-

�Perfil geológico No.S: desde el Cerro Peñuelo por la. Altiplanície, el Cerro Potos( Galea na, y la. Sierra Madre Oriental,
a Lino.res y la planide ha.sta La Pamona.

o.s.o.
.,.

()
J\)-,

-o
C'I)

::,,
~

(\) rn
o "'O o
o,. ...
3 ::,1
.Jir..º

y&gt;

r11

(_

()

o..
ti)
o

Q

'11

o

&gt;

&lt;::

~

3

.

::,

I'\)

_J

o

())

_.

\O

...o u,
~A

r

C'I)

::,

C'I)

,-J

. e

E . N. E.

r

p
-o

r

-·

...o

--'

o
3

~.::1

\.O
I'\)

wQ

ºº
1;ja~n

o

01...¡

:j

.Q

:t 1/J(D

.

~

o

1

f

a. nici.e

O

••••••
.
K:z:::¡:~~---=•:---:....:...::....:.,~~J:~"S~;~~½ r etá e ico Superior
• • • • • •

Nivel del Mar

.
Perfil geológico No.6: desde Rucio pot la Alt~plah 'i cie, Los Puentes,y la Sierra Madre Oriental (La Escondida,Arotnbert{, Mezquítol 1 Las V1rgenesJ 1 hasta el pie de ésta, en El Chorrito, Tamps.

0.5.0.
.o

a.

:s
...o

...o

-'

-.

Q.

o

o

&lt;JI

:j

-+
(D

1/1
'lit;

__,

o

o
A·

:ji

s:(D l\lQ

g

(l)

O'I

3

..,o

...o

__,

,, •, ..,.,

~

s:ti)

())

::a.

~

l

u,

u,

n o
C/)

(1)

(1)

ll
r=
o

o. r

""O

~

(J1

1\)

Ulcn W
..,

n

o

..

•

n
o

g

:::5

Q.

Q.

º· o"
º~º3g3-i
•

r
o
m
en

-·

.g
-,

E. N. E.
r

1/1

r &lt;
p -,
,.

p

3

(_

lO

o

:j

_.'&lt;

(1)

(J)Q

.._1/J

o(1)

..~-

-·

.,.,"
o
&lt;
11

Q

.,.

)&gt;

-·p. .,
o

..._.

u,

O'_.

....::,

('j

g

o.,

o::,

Cl)

~

"'1~.
Ul-+

Q..O

o"'
o o

..,ff

m

1\)

.~-t
o

~

3

'O

y&gt;

Nh el del

Sierra Madre

ierra Madre
amente 3 a
adenas muy
ado las sie-

Perfil geolÓgíco No. 7: desde San Antonio y Doctor Arroyo eh la Altiplanicie,a la Sierra Madre Oriental (Cerro de
S.A. Peña Nevacta&gt;
&lt;.n

0.5.0.

Q
:,-

&gt;

ismo nommts. Sierra
rra al E de
elevan a al1 Estado de
al oeste de
Oriental se
el nivel del
., sierras al
Peña Nevación mayor
cho tiempo,
"tiene cum-

,.,.o

rv-

.__,o

o~

~
~

WQ'I

O Ul

~

g

;t
)&gt;

&lt;...

-~ .....
..,-- o
:,
., -·
-ª .o

,""'O

,..,

C'I)
(/)

'&lt;

➔

--p

o
o

...

-

"

~

"'-1
t.lJ

o

01

3
A

(f)

r

o

ti) ::,

?

.3

E.N.E.

:t&gt;
-o
&lt;D

~:u
~Q
"'-1

oz
~~

'2

Sierra

a.

a 3490 mts.
a una en la

Cr.-tácico Medio

t J. i p

Cretácico Inferior
Jurásico Superior
Nivel del Mar

Perfil geológico No. 8: desde lo Sierra Azul, Puerto Aire y Lo Joya en lCÍ Altiplanicie, hasta Mier y Noriego, y Carden-....,
en lo Sierra Madre Orlental.
1

E.N.E .

0.5.0.

umbre.
existen ceón el Cerro
lazanes; al
el Viejo, el
2700 a 3000

-o

o 2400 mts;

oyo) 2500
O mts. y la

r
o
V)

~
-· &lt;ll

n

:; ➔

o.,
n

(/)

11

g

re Oriental
s y algunas
xtensos, de
el del mar,
O a 300 mts.
e, siendo la
os cerros y

Madte Oriental

o

05) en 1890

ve en el esPotosí, que
bre el nivel
oriental. El
fa manchas
la cumbre,
el descenso

Mar

"'t

o

...e► )&gt;
-·
,.
1T)
._ -

Q

-+

&lt;D

..111
_,

°'ex&gt;
o
3
·t

'

()

..,,

....

C'I)

_, -+

wo

O)(/)

Oa,

o

,

C1)

_,

Q

.,.

O)'&lt;

Q.
Q

O&gt;z

ºº
3c
3 ~.
:,

("').

o
(l'l

'"'

n

•

:,

(1)

Q

tO.
Q

...

e , e

'

Madre Orl ental

Cretcícico Medio
,
C retácico Inferior
Jurásico

Superior

Nivel del Mar

dib. Dr . F.K.G. MullerrtPd
Marzo de 1945.

�.'

serrania al oeste de Cerritos Blancos (cerca de Mier y Noriega)
2200 mts.
La distribución de cerros, serran!as y sierras es aún desconocida y tampoco se conocen las dimensiones de ellos, pero si alternan con planos más o menos extensos. Los hay de pocos km.
de anchura y de longitud, mientras que otros tienen de 10 a 20
km. de anchura y hasta 40 km. de extensión, como el plano que
se extiende al oe te de la linea que pasa desde el sur de Soledad,
por Puentes, San Juan, hasta San José y Texas.
Pero tanto los planos como la aglomeración de lomas y cerritos, lo mismo que las serranías y sierras tienen direcciones
iguales a las cadenas de la Sierra Madre Oriental, a saber todo
de NNO a SSE, también de N a S, de NNE a SSO y aún de NO
a SE.
Pero la Altiplanicie presenta problemas todavía. El suroeste
de Nuevo León tiene extensos planos, con buen número de cerros y sierras. En la exploración anterior, del centro del Estado,
entre Hediondilla y Rayones, m1 altímetro estaba descompuesto,
por lo que no tengo datos de las elevaciones en esta región, que
evidentemente por su morfología general es igual a -la del suroeste de Nuevo León, es decir parte de la Altlplanicie. Aceptando esto, podemos prolongar el limite entre la. Altiplanicie y la
Sierra Madre Oriental desde Potosi, por San Pablo a Zertuche.
Esta linea no es recta, y se dirige de Potosi al NO y ONO, debido a que alli termina la Altiplanicie hacia el norte por el sistema montafioso con dirección ESE a ONO.
Esta adición a la investigación anterior, demuestra que la
zona¡ montafiosa con dirección ESE a ONO atraviesa la Sierra
Madre Oriental y la Altiplanicie norte-central (81, 82), desde
Monterrey-Linares al ONO en terrenos de los Estados de Nuevo
León, Coahulla, Zacatecas y Durango, dividiendo la Altiplanicie
en una parte norte y otra central, por lo que la. porción suroeste
de Nuevo León, delineada arriba, pertenece a la parte central
de la Altiplanicie, correspondiente a la parte sur de la Altiplanicie norte-central y que podemos designar como Altiplanicie
central.
La parte sur del Estado de Nuevo León tiene entonces tres
div:tsiones morfológicas distintas: la Altiplanicie central del suroeste del Estado, la Sierra Madre Oriental al este de aquélla y
el "piedmont" en el este. Las tres dlvlsiones morfológicas tienen
cada una sus caracter.lsticas, y su diterencia orográfica se debe
en primer lugar a la posición geológica distinta de los sedimentos del Mesoroico, que componen las tres zonas. Como voy a
mostrar todavta, el "piedmont" tiene subsuelo, compuesto de
margas y pizarras del Senoniano Inferior; la Sierra Madre Oriental demuestra pliegues fuertes que explican la alternación de
-43-

�sierras y valles; y la Altiplanicie se caracteriza por pliegues su.a' es y angostos de las capas del subsuelo.
Pero localmente, la roca puede ser de suma importancia
para el relieve. La caliza es muy frecuente y tiene grandes extensiones en la Sierra Madre Oriental y también en la Altiplanicie central del sur de Nuevo León, y forma las pefias y peñascos y los cafiones. Las capas superficiales del Cuaternario, que
ocupan grandes extensiones en la Altiplanicie central, son causantes de los planos en ésta, lo mismo que del fondo de los valles en la Sierra Madre Oriental, mientras que la superficie bastante plana del "piedmont" se debe a los sedimentos suaves que
afloran. Algo especial de alguna regiones en el sur de Nuevo
León, son los cerritos blancos de forma cónica, compuestos de yeso, en la región de Aramberri y Soledad, y de Santa Lucia en
camino a Zaragoza.
El relieve en el sur de Nuevo León es bien visible, porque
por el clima semi-árido la vegetación necesariamente es muy
reducida. Consiste, generalmente, de arbustos y arbolitos y existen zonas extensas de vegetación espinosa con gramm.eos; pero
en las grandes alturas, por el clima algo húmedo, indicado por
la nieve que temporalmente existe en las grandes alturas del
Cerro Potosi, hay vegetación bastante densa, de robles, pinos,
pifiones, etc. Los pinares se observan arriba de 2550 mts. en los
cerros altos, como en el Cerro Potosi, Cerro de San Antonio Pe:ña Nevada, Cerro El Viejo, etc.
El clima generalmente semi-árido del sur de Nuevo León explica también la escasez de agua en la superficie y basta su falta en la estación de secas en terrenos extensos, sobre todo en
la Altiplanicie central, donde no hay ríos ni arroyos, con excepción de algunos arroyitos en la región de Puentes y algo más al
norte, que se deben a manantiales cuya agua brota en el contacto de la caliza y marga, pero que luego se sume en el plano
al oeste de los manantiales. En la larga. estación de secas no hay
un solo arroyo, con excepción de los muy pocos ya, citados, en
toda la extensión de la Altiplanicie central, que en el sur de
Nuevo León es de 8500 km. cuadrados.
Al este de la Altiplanicie, en la Sierra Madre Oriental, brota
en el fondo de bastantes valles agua de manantiales, que forman rios y arroyos, pero que se sumen muchas veces en su curso,
por la caliza del subsuelo que es extensa y en cuyas grietas desaparece el agua de la superf1cie. Existen varios rios con algunos
afluentes en la Sierra Madre Oriental (Mapa No. 4), que por
los cañones transversales y por el declive general del fondo de
los valles hacia el este, forman una red hidrográfica, cuyo desagüe está dirigido al oriente, desembocándose en el Rio Conchos
y R. Soto la Marina, que llevan las aguas del oriente, en el sur
de Nuevo León, al Golfo de México.

-44-

CAPITULO II
LOS ESTRATOS Y ROCAS, SUS FOSILES Y EDAD GEOLOGICA
EN EL SUR DEL ESTADO DE NUEVO LEON

En contraste con la parte norte del Estado de Nuevo León,
existe en su parte sur, aunque es más reducida que la parte norte, mayor variedad geológica, puesto que he podido descubrir
rocas del Precámbrico; soa conocidos ya: roca verde e ígnea, tal
vez de fines del Paleozoico, estratos del Mesozoico; he encontrado roca intrusiva, probablemente de principios del Cenozoico y
existen capas del Plioceno (?) y cuaternario (Mapa No. 5). También se encuentran en bastantes localidades, algunas ya conocidas ~on anterioridad, y otras que he descubierto en mis exploraciones, fósiles, tal vez del Mesozoico Inferior, y otros muchos seguramente del Mesozoico Superior, y he reconocido por
primera vez la existencia de restos de elefantes fósiles en el
Cuaternario.
·
Seguidamente se da la descripción y explicación de las diferentes series geológicas, desde la más antigua hasta el tiempo
reciente, que son las rocas metamórficas del Precámbrico, la roca
verde e ignea de fines del Paleozoico tal vez, los sedimentos
(conglomerado basal, capas rojas y calizas sobrepuestas) del Mesozoico Inferior, y los estratos potentes marinos, del Mesozoico
Superior; la roca intrustva probablemente de principios del Cenozoico y las capas del Plioceno(?) y del Cuaternario.
a. Precámbrico.-El Precámbrico no se conoc!a anteriormente, pero fué descubierto y reconocido por el que escribe ésto, el 17
de dicien1bre de 1944, al atravesar a caballo la región montañosa
de Puentes por La Escondida a Aramberri. Entre las últimas localidades encontré a ambos lados del camino que conecta Aramberri con La Escondida rocas metamórficas, bien laminadas en
parte, del Precámbrico, y al dia siguiente regresé de Aramberrl,
para estudiar el afloramiento desde el camino, que va de poniente a oriente, rumbo al sur, y sobre todo al norte y noreste, donde
encontré algunos otros afloramientos del Precámbrico. He podi-·
do localizar 4, tal vez 6 anoramientos de rocas precá.mbricas (Fig.
1), al E de la Escondida, y al N y NO de Aramberri. En conjunto
la extensión de 1os afloramientos es de 5 km. cuadrados, aproximadamente, pero puede resultar algo mayor, puesto que no fue
posible recorrer toda la zona detalladamente, ni siquiera los limites de los 4 ó 6 afloramientos.
Estos están en terreno algo quebrado, de lomas, cerritos, cerros y serranías, que corresponde al interior de un enorme anticlinal de unos 12 kms. de anchura de oriente a poniente, que
está ya abierto por la erosión, y aparecen los citados afloramientos como en "ventana geológica". El flanco oriental del anticll-

-

45 -

�nal es el Cerro Grande al este de Aramberri, cuyos estratos del
Mesozoico Superior son inclinados al oriente, mientras que las
capas supramesozoicas al oeste de La Escondida, en la Sierra del
Tigre, tienen inclinación hacia el poniente.
El fondo del anticlinal está abierto por la erosión, y aparecen formaciones geológicas más antiguas, sedimentos tal vez del
Mesozoico Inferior, el Paleozoico (?). y las rocas metamórficas
del Precámbrico, en parte cubiertas por capas del Plioceno (?)
y Cuaternario.
Casi en el centro del anticlinal citado están los afloramientos de rocas del Precámbrico. El afloramiento mayor está de 2
a 4 km. al este de La Escondida, extendiéndose como kilómetro
y medio en dirección norte a sur, a ambos lados del camino que
conecta La Escondida con Aramberri (Fig. 1). Otro afloramiento bastante grande está a 3 km. al NNO de Aramberri, y dos afloramientos pequeños hallé como a 4 km. al noroeste de Aramberri. Como a 2.5 km. al norte de esta población parecen estar
otros dos afloramientos, y más pueden estar sobre todo al norte
de la zona, señalada en el mapa (Fig. 1).
Los afloramientos hallados están a altura de 1005 m en el
este de la zona, hasta 1380 mts. en el oeste, pero existen en los
cerros a alturas de 1525 mts. (cumbre del Cerro Colorado), y
aún a alturas algo mayores, probablemente.
La extensión total de la zona. de afloramientos de rocas precámbricas es limitada en todas las direcciones, porque se levantan cerros y serranias, compuestos de formaciones geológicas
más recientes, sobre todo del Mesozoico, a saber: del Mesozoico
Inferior tal vez, del Jur~co Superior, del Oretácico Inferior y
Medio. Pero, por lo quebrado del terren-o y su altura reducida en
dirección al noreste, donde está el valle del Arroyo del Contadero y de sus afluentes, deben encontrarse por alli otros afloramientos de roca precámbrica, lo que solamente puede comprobar la exploración detallada. de esta región. De la zona del Precámbrico hacia el noroeste y sur se levanta el terreno, y no existe terreno bajo como en el noreste, por lo que allá hay menores
probabilidades de hallar otros afloramientos de roca. muy antigua, aunque no es imposible que se encuentra debajo de sedimentos mesozoicos en pendientes de cerros o al pie de ellos. Hacia
el sur y suroeste la zona de roca precámbrica es limitada, porque el Arroyo del Contadero al sur del catntno de La Escondida.
a Aramberri no tiene guijarros bien redondeados de roca precámbrica, sino más bien guijarros a.ngUlares y bloques hasta 1.5
mts. de largo de esta roca, lo que es indicación clara de que
los afloramientos de donde ellos proceden, no se extienden mucho del citado arroyo para arriba.
También deseo indicar que los afloramientos de la roca precámbrica aparecen sobre todo al lado del citado camino de La
-48-

Q

h

o

bre las capas r

cjas
erado basal
de roca
,¡ ehtO
I

\ de 1
1

1

Precamb

�f'-i g. l.

( r o q u is

g e o I o'g t e o

y

Escondida,

La

de

Ios

N . L.

te r r e ñ o s
según

P r e e á m b rico

d eI

e)(ploracioh

la

2
1
Km. 1
- ------•____._______,
0.5

e '

.\

I

circunvecina}

F. K. G. M ullerried

de

del

entre

17 ol 21 de

Aramberri

dic. de 1944.

s

o

o

•

reglan

y

s

o

o s

e

·-,_

CI

i JS

1485

-

o

ramienstá de 2

· ómetro

30•

t/)

,

"I

·no que
ramiendos afloe Aramen estar
al norte

e

CM?' so·

Q

L.

o

s

a,
ocas prese levaneológica-S
esozoíco

a.

y

s
U)

Aramberrí ro

e

r

nfer1or y
ucida en
I Contaros afio-

os. Hacia

ada, porscondlda

Cr et á. e ico M e di o

CI

Cr etácico

JS y

Jurásico

=

Inferior
Superior

YesoJ capas basales del

Jurásico Superior

f'

Q

s
Ca.

CM

h

I

menores

P.= Plioceno

1050
Q

dib. F.K.G. Mull erried :
•marzo de 1945.

uy antl-

secllmen-

,..

e r.
e b.

= Caliza
= Capas
==

,,.,..-)=
\. ___...,

sobre fas capas rojas
Mesozoico Inferior

rojas

Conglomerado

basal

Afloramiehto
de 1

de

m etamÓrjico

roca
I

•

Pre cam b r 1cc

�l

,

Escondida a Aramberri, a causa de las excavaciones que en fechas recientes se hacfan, mientras que poco se observa respecto de la roca muy antigua en la superficie de la zona o en las
1iberas de los arroyos, donde las rocas precámbricas están algo o
bastante desintegradas.
Tanto la roca desintegrada como la otra sólida, del Precambrico, son bastante variadas, pero metamórficas sin excepción. En
el campo he podido observar, colectar y clasificar los siguientes
tipos de roca metamórfica: gneiss(?), micapizarra, micapizarra
con Ientejones de cuarzo, filita(?), esquisto, esquisto con len tejones de cuarzo, esquisto de brillo fuerte de color obscuro, esquisto
de brillo con Ientejones de cuarzo, esquisto de brillo con Ientejones de roca verde, esquisto "manchado" de colores variados, esQtlisto umanchado" con lentejones de cuarzo, esquisto verde, esquisto verde con lentejones de cuarzo, pizarra negra, pi1.arra neg·ra con lentejones de cuarzo, esquisto de talco y talco laminado.
Seguramente, el estudio petrográfico de estas rocas metamórficas
por medio del microscopio petrográfico y el examen mineralógico
el.e la roca, resultará en una determinación más exacta de ella.
Por el momento, puedo dar solamente la descripción de ésta,
tal como se presenta con la ayuda de lente fuerte, El gneiss (?)
se compone de cuarzo, feldespato y mica desintegrada, tal vez
biotita, y es de grano mediano 1/ de color bastante claro, aunque
la desintegración no permite clasificar la roca con seguridad como gneiss. La micapizarra se compone de cuarzo y muscovita,
es bien laminada y contiene en partes lentejones de cuarzo. La
filita{?) es de grano fino, de color gris oscuro, pero no he podido apreciar los minerales componentes, por lo que la determinación es insegura, pero es roca laminada. El esquisto es muy variado, siempre bien laminado, y en partes contiene lentejones de
cuarzo, que por su color claro se distingue bien de la masa gris a
gris oscuro del esquisto; los lentejones tienen 10 a 50, a veces
100 ms. de largo y hasta 30 cm. de grueso. El esquisto de brillo
es bien laminado, y en sus planos aparece la mica de color plateado-gris, par lo que da mucho brillo a la roca. Otro esquisto con
mica tiene color oscuro, tal vez por ser éste de biotita. La roca
metamórfica que aparece en lentejones en el esquisto de brillo, se
compone aparentemente de varios minerales básicos, es de textura microcristalina, y de color verde. El esquisto "manchado" es
de color oscuro a gris oscuro, pero tiene partes de otros colores
(gris, verduzco, etc.), por lo que la roca aparece como "manchada". El _esquisto verde es de textura microcristalina, pero no se
han podido determinar los minerales que lo componen. La piza.na negra es :t)erfectamente bien laminada, de textura fina y
de color negro. El esquisto de talco es laminado, de textura casi
Censa, de color verde claro a verde, a veces rosa y tiene todas
-47-

�las características del mineral talco. El talco laminado es del
mismo mineral descrito arriba, pero se encuentra en láminas de
algunos milimetros de espesor.
Precisa indicar que la roca metamórfica más frecuente es
la micapizarra, el esquisto, y éste con lentejones de cuarzo. Las
rocas más escasas son la pizarra negra, en partes con lentejones
de cuarzo, el esquisto de talco y el talco laminado. Hallé la pizarra negra solamente en capas o lentejones en la micapizarra al
oeste de Cerritos Blancos, en la subida a la cumbre del Cerro Colorado, y el talco ocurre en capas o lentejones únicamente a 3
km. al NNO de Aramberri, en la pendiente noroeste del cerro que
alli se encuentra.
Toda la roca metamórfica encontrada es laminada a veces
perfectamente, como la pizarra y parte del esquisto· a v~ces bastante bien, como la micapizarra, parte del esqUisto' y el talco; a
veces mal como el gneiss(?), y parte de los esquistos.
La dirección de la laminación varia, pero es principalmente
de Na Sen un 50% de los afloramientos; también NNE a SSO y
ONO a ESE en un 20%, cada uno, y a veces NNO a SSE en un
7%, pero raras veces de NE a SO, en un 3%, La inclinación de
las láminas es esencialmente vertical a 70 grados, en un 50%, de
60 a 30 grados, en un 30%, pocas veces de 20 grados o casi horizontal en un 10%.
Es de mencionarse que las láminas de la roca metamórfica
demuestran ondulaciones, en parte pliegues angostos de pocos
metros de anchura, o son plegadizas, y aún laminadas-plegadizas en miniatura, lo que demuestra claramente que las rocas
metamórficas han sido plegadas interuamente. muchisimo más
que los estratos del Mesozoico del sur de Nuevo León, y las capas del Paleozoico y Mesozoico de otras partes de México. También difiere la dirección de las láminas de la roca metamórfica
en la zona citada en el sur de Nuevo León de la de los estratos
posteriores, puesto que el rumbo de aquélla es sobre todo de N a
S, también de NNE a SSO, y ONO a ESE, muy poco de NNO a
SSE, y menos de NE a SO, mientras que las direcciones princl.
pales de los estratos del Mesozoico en el sur de Nuevo León son

rado basal, las capas rojas y la caliza, tal vez del Mesozoico Infel'ior, respectivamente de la base del Jurásico Superior según
Imlay (121), y existen estratos supraju.rásicos. El conglomerado basal descansa visiblemente sobre la. roca metamórfica en
varios lugares al S\lr y norte del camino que conecta La Escondida con Aramberri, como a 2 km. al este de la primera. No he
visto las capas rojas directamente sobre la roca metamórfica,
pero en el lugar denominado La Virgen, en el Arroyo del Contadero, ~ en otra localidad, a 3 km. al este del anterior, las
capas roJas están muy cerca de la roca metamórfica, y de ésta
son separadas por el conglomerado basal de algunos metros de
espesor. La caliza, que descansa en otros lugares concordantemente sobre las capas rojas, está directamente encima de la roca metamórfica en una localidad que está a 150 mts. al ENE del
lugar "La Virgen" en el Arroyo del Contadero, y casi sobrepone
la roca metamórfica, a 400 mts. al SE o ESE del primer lugar,
al st.u' del Arroyo del Contadero. También he observado las capas
de yeso, de la parte basal del Juxásico Superior muy cerca de
la roca metamórfica, al pie oeste y suroeste de los Cerritos Blancos, donde solamente 1 m. de aluviones en lo vertical cubre el
contacto, que existe aparentemente entre el yeso o la arcilla yes1fera y la roca metamórfica.
Seguramente las rocas metamórficas son anteriores a los
sedimentos mesozoicos, porque éstos están sobre aquéllas. Además, los tipos semejantes o idénticos a estas rocas metamórficas, encontrados cerca de la parte sur de Nuevo León, a saber
por Peregrina al oeste de Cd. Victoria, Tamps., en Sonora y en
el sur de México, son precámbricos, en parte seguramente del
Proterozoico (Sonora), en parte tal vez o probablemente del
Proterozoico y Azoico, a igual que las rocas correspondientes en
el suroeste de los Estados Unidos. Por lo tanto, las rocas metamórficas, descritas arriba, de la zona al oeste y noroeste de
Aramberri, en el sur del Estado de Nuevo León, son precámbricas, tal vez de las dos serles geológicas. del Proterozoico y del
Azoico, o únicamente del Proterozolco, por lo que las he designado como precámbricas.

de NNO a SSE, Y ONO a ESE, también de NNE a SSO. Es de

b. Paleozoico(?)

indicarse que la laminación de la roca metamórfica demuestra
fuerte inclinación, mientras que la de los estratos del Mesozoico
es en general de bastante fuerte a poco.
La superficie de la roca metamórfica en la zona indicada de
Nuevo León es muy irregular, puede ser ondulada o quebrada,
puesto que se notan actualmente elevaciones mayores de 1005•
y hasta más de 1525 m. sobre el nivel del mar.
Discordantemente encima de la roca metamórfica hay sedimentos de edad mezosoica, algo variados, a saber: el conglome- 48 _;

En las exploraciones en el sur de Nuevo León, hallé también
roca verde al oeste de Mezquital. Como a 150 mts. al oeste de
esta rancheria aflora la roca verde con vetas de cuarzo hasta 40
cm. de anchura, y en otro lugar, a 100 mts. al oeste del anterior
· existe la misma roca verde, completamente desintegrada, per~
con bastante cuarzot sin que sea posible reconocer si se trata de
roca metamórfica o ígnea. La roca verde contiene vetillas de
cuarzo, y se observa cierta laminación con dirección N a S, y

-49-

�verticales, que es la misma laminación de los estratos mesozoicos de la región, y que es probablemente de principios del Terciario.
La roca verde puede ser idéntica a la roca ignea, descubierta ya por L. C. Reed, E. R. Silliman y CH. L. Baker del lado norte
del Rio Blanco, cerca de Mezquital (59, 121), donde no se observó el contacto inmediato con los sedimentos superpuestos, los
aue hallé sobre la roca verde a 250 mts. al oeste de MezqUital,
en el camino a Los Cuartos. Los sedimentos superpuestos son
arenoso-arcillosos con caliza de color obscuro.
Respecto a la roca ígnea, hay que mencionar que Nason (79)
ya habia .hallado sedimentos arcillosos laminados suaves con roca ígnea (serpentina) al oeste de Las Adjuntas, N: L., y los consideró tal vez anteriores al Triásico. Los afloramientos de roca
verde que encontré, no demuestran metamorfismo de contacto
en los sedimentos superpuestos, por lo que ésta es anterior a
aquéllos, cuya edad geológica no está bien conocida, puesto qu~
pueden ser del Mesozoico Inferior, mientras que Imlay los considera de principios del Jurásico Superior. Pero existe en Mezqui
tal según Imlay, conglomerado compuesto de guijarros de roca
ignea, y sobreponiendo las capas rojas. El conglomerado inici::i.
según Imlay (59, 121) el Jurásico Superior, por lo que la roca verele debe ser a.nterior, y como ya expuse, anterior a las llamadas
capas rojas, cuya edad puede ser del Mesozoico Inferior. Por lo
tanto, no es imposible que la roca verde sea anterior al Mesozoico o sea de fines del Paleozoico, como sucede en otras partes
de México, respecto a las rocas ígneas antiguas. ,1.¡a serpentina,
no muy lejos del sur de Nuevo León, al ONO de santa Engracia,
Edo. de Tamaulipas. es tal vez de edad paleozoica. Parece poco
probable que Ja roca verde o ígnea sea prec{tmbrica, porque al
oeste de Mezquital, en la zona entre Aramberri y La Escondida,
aflora solamente roca metamórfica del Precámbrico, µero no
he observado roca verde igual a la de los afloramientos al oeste
de Mezquital.
Bien puede ser que la roca verde o 1gnea al oeste de Mezc¡ uital. y al norte del Río Blanco, sea de fines del Paleozoico.

de Aramberri, donde afloran rocas más antiguas, del Precámbrico.
Los estrato¡; del Mesozoico en el sur de Nuevo León han sido
reconocidos como tales, por vez primera, por Nason (79) en 1909,
mientras que los fósiles característicos del Mesozoico, han sido
descubiertos y clasificados por primera vez por J. G. Agullera
(3), quien mencionó la existencia de fósiles supracretácicos.
Desde entonces hasta la fecha los estratos y fósiles mesozoicos se reconocen en varios lugares, pero casi exclusivamente
en faja angosta del oriente, por Galeana, Iturbide, Las Vlrgene3,
Aramberri, Zaragoza, Doctor Arroyo, a Mier y Noriega. En mis
exploraciones he podido encontrar estratos y fósiles del Mesozoico en otros muchos lugares, a tal grado que la extensión del
Mesozoico en casi todo el sur de Nuevo León está bien establecida.
Ya con anterioridad se han reconocido por lo menos dos
series distintas de estratos, a saber: la serie inferior, sin fósiles.
de origen continental, y otra superior, con fósiles variados, n1arinos, de edad del Jurásico Superior y Cretácico. Esto, por la exploración del autor, puede aceptarse en general todavía, aunque,
por bastantes hallazgos de nuevas localidades, respecto a las capas y fósiles, se puede indicar más acerca del Mesozoico en el
sur de Nuevo León.
Seguidamente se da la descripción acerca de cada una de
las dos series de estratos, respectivamente de los periodos distintos de la era mesozoica.
l. Serie inferior de estratos continentales y marinos,
tal vez del Mesozoico Inferior.

Esta era geológica ha dejado en el sur de Nuevo León extensiones grandes de estratos que en la actualidad están cubiertos en parte, por ~edimentos casi recientes del Plioceno (?) y
Cuaternario, pero llegan en muchos lugares a la superficie y
además, son las rocas constituyentes de casi todo el sur del Estado de Nuevo León, con excepción del Cerro El Pefi.uelo, donde
los estratos mesozoicos son perforados por roca intrusiva de principios del Cenozoico y en una pequeña región al norte ·y oeste

Existen estratos anteriores al Mesozoico Superior, pero son
paco conocidos todavia, y no contienen fósiles característicos
que permitan indicar la edad geológica exacta de tales sedimentos.
Ya Nason (79) informa en 1909 acerca del descubrimiento
que hizo, de sedimentos al oeste de Las Adjuntas, N. L., y lo;,
considera. tal vez anteriores al Triásico como se indicó ya en este
capitulo, pero según Muir (74) las citadas capas son tal vez del
Triásico. Hay estratos de arenisca de 200 mts. de espesor, y con·
glomerado basal. La única sección completamente conocida, se
observó al N del Río Blanco, cerca de MezqUital, y ha sido descubierta y estudiada por L. C. Reed, E. R. Silliman y Ch. L.
Baker, e interpretada por Intlay (121) como sigue:
Estratos del Jurásico Superior
Inconformidad.
55 m. capas de caliza, marga de color r.Iaro, y arenisca roja,
en alternación.

-50- .

-51-

c. l\Iesozoico.

�55 m. conglomerado de roca fgnea, colores rojos y verdes.
110 m. capas rojas, también marga apizarrada con mica, de
color pardo.
Contacto no observado.
Roca tgnea.
Imlay tiene opiniones variadas acerca de la edad geolóe-lca
de las capas rojas, a saber: Permo-Triáslco (59, p. 1492), principios del Jurislco Superior o sea D1ves1ano (OXfordlano Interior)
(59, ftg. 8), y probablemente principios del Jurisico superior (59,
p. 14'16), lo que demuestra la inseguridad que existe respecto a
la edad geológica de la serie sedimentaria en cuestión. según
Imlay, los estratos sobrepuestos a las capas rojas, pertenecen a
la formación Novlllo o Zuloaga, ciaslflcada por este mismo autor
como del Argovtano (OXfordiano superior] (59, p. 1492). Pero,
seg1lll Helm (46), las capas rojas tienen mayor inclinación que
los estratos sobrepuestos, lo que Imlay (59, p. 1415) explica como secundario, orlglnaclo por falla inversa ("overthrusting")
después del CretAcico, pero según los investigadores citados, existe en la terminación superior de las capas rojas inconformidad,
por lo que éstas bien pueden ser anteriores al Jurislco Superior
Y contemporáneas a las s1mllares capas arcilloso-arenosas deÍ
Triásico Buperior(?), del Jurásico Inferior y Medio de otras partes de México, por lo que en este capitulo la serie en cuestión es
considerada como tal vez del Mesozoico Inferior. Kellum (66)
considera las capas rojas como depósitos continentales del Trllslco Y uri.slco Inferior y Medio, con lo que puede uno estar de
acuerdo, hasta el hallazgo, tal vez, de fóslles caracteristicos.
La.1 exploraciones que hice han dado algunos resultados interesantes, que voy a indicar seguidamente.
Observé estratos bastante variados respecto de la lltologia
en localidades desde el oeste de Mezquital, basta 2 km. al e~
de La Escondida, en la región del Precá.mbrtco, extensión de
11 km. Y desde 1400 mts. de altura en el oeste hasta 950 mts.
sobre el nivel del mar, en el este. La serte de estratos se compone de conglomerado basal, sobrepuesto por capas rojas, y encima de ellas hay caliza.
He observado el conglomerado basal al este de La Escondida, a ambos lados del camino, y en los cerrttos al N y s del camino, desde 1.5 km. al este de La Escondida hasta una distancia
de 2 km.; en el lugar llamado "La Virgen" en el Arroyo del contadero, lo mismo que a 1.5 km. al N de Aramberri y a 2.5 km.
de esta población. En los lugares citados el conglomerado es casi
uniforme, lltológicamente. Tiene varios metros de espesor en
una localidad por lo menos 3, y en otra más de 7 metros' sin
que alll la base sea visible, que al E de La Escondida es la 'roca
metamórfica del Precá.mbrtco. El conglomerado forma bancos
-52-

medianos o capas, en parte con estratwcación cruzada. Tiene
color rojo a rojo pardo, y se compone de pedazoS bastante angulares o poco arredonclados, con longitud hasta de 10 cm. de
roca variada, pero sobre todo roca metamórfica lamtnada, principalmente esquistos variados y bastante cuarzo blanco; a veces
este último es muy frecUente.
La composición del conglomerado demuestra que se ba formado de roca., del Precámbrico, lo que se expllca fáctJrnente, porque sobrepone, como yá dije, la roca metamórfica del Precámbrico. La tncllnac1ón de los estratos del conglomerado basal ea
Ugera, :y casi uniforme, de 15 a 20 grados, por lo menos al B de
La Escondida, donde la direcCtón de los estratos de referencla
es NNO a SSE, y excepclonalmente O a E.
El conglomerado es superpuesto por capas rojas y ca.111&amp; respectivamente, a saber: por las primeras en el lugar "La Virgen", en otro a 400 mts. mu al este, y en una local1dad a 3 km.
al N de Aramberri, mientras que la cal1za sobrepone el conglomerado basal directamente en un lugar que está a 0.5 km. al
N de la localidad anterior.
Las llamadas capas rojas (red beds en publicaciones de loa
norte-americanos) afioran en baStantes lugares en el Arroyo
del Contadero y basta Mer,qu!tal al oriente, en zona d1rlg1da del
oeste al este. En dos lugares las capas rojas sobreponen el conglomerado basal y sin mostrar desconformidad.
Las capas rojas son arc1lloso-arenosas, o arenosas, es dectr arcilla, marga, arcilla o marga arenosas, renisea, arentsca
con gutjarrttos. Estos sedimentos son de color rojl.zo, rojo pardo,
o rojo oscuro, a veces amarillento. El espesor de las capas roJu
varia considerablemente, desde sólo 2 mts. en el lugar de "La
Virgen", basta más de 15 mts. en otro. Es de mencionarse que
en Mezquital, al norte del Rio Blanco, las capas rojas tienen espesor total de 100 mts. (121).
Donde yo observé las capas rojas, tienen inclinación de 15
a 20 grados, igual al conglomerado basal, pero a veces existe tncllnación mucho mayor, de 40 hasta 80 grados. La dlreCC16n
de las capas rojas es NNO a SSE, a veces oeste - este, igual a la
del conglomerado basal. También se obsen-an 112eros anticlinales, angostos, de 10 a 50 metros de anchura, y al oeste de Mezquital se nota laminación con dirección NNO a SSE e tncl1nac1ón
fuerte de 70 a 80 grados al SSO, efecto de la tectónica de principios del Terciario, como se explicara más adelante, mientras
que más al oeste, en la región del Arroyo del Contadero, no se
observa tal laminación.
Probablemente hay otros afloramientos de capas rojas en
la reglón al norte y noroeste de Aramberri, lo que bien se puede
averiguar al recorrer toda la zona de referencia, donde también

�se encontrarán otros lugares en los cuales faltan las capas rojas, siendo, como ya se indicó, el conglomerado ba.sal sobrepuesto por caliza.
Esta, en general, está sobre las capas rojas, y forma oancos
delgados y capas, siendo la caliza de textura microcristalina, en
parte cavernosa, de color gris pardo, y en esta serie hay también capitas de caliza arcillosa, siendo el espesor total de la serie de 100 mts. o más todavia.
La exteñsión mayor de estas calizas se observa al noroeste
de Aramberri, en la región del Arroyo del Contadero, donde la
caliza aflora como muralla en lo alto de la incisión del arroyo
citado y de sus afluentes. En la muralla, la caliza tiene espesor
de más de 15 metros, y hasta tnás de 30 metros. La serie de calizas sobrepone en varios lugares concordantemente las capas
rojas, como en el lugar de 41 La Virgen'' y en el flanco este del
cerro que está al norte de Aramberri, pero a 2.5 km. al norte
de esta población la caliza puede estar sobre el conglomerado
basal, mientras que a 0.5 km. al este del lugar de "La Virgen"
superpone discordantemente la roca metamórfica del Precámbrico.
La citada muralla de caliza demuestra bien las ondulaciones de ésta, lo mismo que las capas rojas subyacentes. Sin anticlinales ligeros, de 150 a 200 mts. de anchura, con inclinación
cte las capas de 10 a 25 grados, a veces de 40 grados, y hasta de
'10, lo que se menciona ya de las capas rojas, por lo que éstas y
la caliza sobrepuesta forman una unidad estratigráfica. Se nota
en la caliza al oeste de Mezquital la citada laminación con di1ección NNO a SSE, e inclinación de 70 grados al SO.
Contiene la caliza en el cerro al norte de Aramberrt fósiles
marinos, de forma ovaloide, y de tamaño microscópico. Estos fósiles no han sido determinados todavía, pero tal vez pueden
servir para fijar la edad geológica de las calizas citadas.
También quiero mencionar que la caliza en cuestión compone la parte basal de la terminación norte del Cerro Grande que
está al este de A1:amberri, tiene ligera inclinación al oriente, pero está sobrepuesta por potente serie calcárea, de bancos y capas con bastante inclinación hacia el este, siendo esta serle superior del Jurásico Superior (?), segUl'amehte del Cretácico Inferior y probablemente del Cretácico Medio.

•

2. Serie superior de estratos marinos del Jurásico Superior
y Cretácico.

Encima de la serie anterior, tal vez del Mesozoico Inferior,
descansa otra, inconformemente, de estratos muy potentes, marinos, del Jurásico Superior y Cretácico. Seguidamente se da la
descripción de ellos y de sus div1.siones.
-54-

.K-G. Mullerried

tnorz.o de 1945.

�MAPA

No.

5

Mapa Geológico de lo parte

sur del Estado de Nuevo

e

s

t,.

a

León

tos

e

\
d

e 1

d e 1

•

\•
\, e

e

\•

o

r

e t

a e

Cuatetnario: no aparece en el mapa,
1

porque es presente en casi todo
lo extensión del mapa.

\

T ere i ario : Plioceno

?=co. &lt;Conglomerado)

Roca intrusiva de prihcipios

I

n f

e

t

, o r

del Terc,ari o:

1

Cretácico:

+++ + +
+ +

Cretácico Superior:
tambien

d e1

Senoniano Superio,-: no existe.

• • ~ • •

Senoniono Inferior:

• • • •

Turoniano:
Cretácico Medio:

1¡ l ¡ I 1 l ¡ 1

Cretácico Inferior:
Jurásico.
Jurásico Superior:
;

Jurosic.o Medio e Inierior
y

Triásico Superior (según Imlay

base del Jurásico Superior o Meso_

z.oico Inferior)~

ea p a s

Pcllco,o~co1. 10,~uuh

rojos . •

(Íj~u.) •

■

•

■

Precámbrico : ~

o

dib.

10

Dt. F.~-G- Mull erried

m O rz O d e

1

94 5•

20

30

40

50 Km.

�Estratos del Jurásico Superior.-Los estratos suprajurásicos
del sur de Nuevo León han sido mencionados por vez primera por
J G. Aguilera (3) del Cañón del Chueca, en la región de Mier y
Noriega, y los primeros fósiles suprajurásicos colectó F. Rodriguez
según Burckhardt (115, 116, 20) en la zona de Doctor Arroyo, y

¡

éste colectó y determinó amonites del Jurásico Superior entre
las Vírgenes y Boquilla, y observó perfiles.
Después del estudio de otros perfiles geológicos par geólogos
petroleros y la recolección de más fósiles, algunos geólogos, so~
bre todo E. Boese, c. Burckhardt, y R. w. Imlay, han investigado
más detalladamente la serie suprajurásica en el sur de Nuevo
León, y sus resultados se resumin\n seguidamente.
La región, donde en el sur de Nuevo León han observado
afloramientos de estratos del Jurásico Superior, es la. de algunas partes de la Sierra Madre Oriental. Las mejores secciones
observadas hasta ahora, son de las siguientes localidades: al
este y sur de Galeana; entre Boquilla y Las Vírgenes; a 1.5 km.
al N de San Lázaro; a 1 km. al sur de la cumbre de San Lá.zaro en el camino de San Lá.zaro a Zaragoza; y del lado norte
del Rio Blanco cerca de Mezquital. En este ultimo lugar se conoce el perfil geológico más completo del Jurásico Superior en
todo el sur de Nuevo León.
De las secciones observadas hasta ahora, es posible reconstruir la siguiente sucesión de las divisiones del Jurásico Superior, respecto de s11 espesor, litologia y fósiles:

Cretácico Inferior
concordancia
hace falta ..........................
formación La Casita: 270 mts. de espesor
caliza
caliza en alternación con pizarra
pizarra de color oscuro, y caliza
arenosa
pizarra negra y arenisca en alternación, caliza arcillosa laminada de
color gris negro, pizarra gris y
rosa, concreciones fosfáticas con
Idoceras y otros fósiles ("Terebratula", Exogyra, Alectryonia)
formación de Olvido:
20 m. bancos gruesos de caliza con
vetillas de calcita
160 m. yeso, de color rosa, blanco y
verde
110 m. arenisca, de grano fino y
grueso, y pizarra rojiza y gris
-55-

Titóntco
Portlandiano
Bononiano
Havriano

Kimeridgiano

Sequaniano

�110 m. yeso, de color rosa, blanco y
verde
disconformidad
formación de Novillo o Zuloaga:
60 m. capas de caliza y marga de
color claro, e intercalada arenisca roja de grano fino.
60 m. conglomerado de color rojo y
verde, de material igneo
capas rojas (pizarra de color pardo,
con mica)

1

1

La correlación estratigráfica de las capas descritas arriba,
no es exacta, porque los únicos fósiles encontrados hasta ahora, son exclusivamente del Kimeridglano Inferior y parte del
Medio.
Los fósiles hallados son numerosos, y proceden de las siguientes localidades: entre Boquilla y Las Virgenes; a 11 km.
de La Escondida (en camino a Soledad) ; flanco occidental del
anticlinal de San Lázaro, región de San Lázaro; al N de Cafión
Diablo en el flanco oriental del anticlinal de Santa Lucia al
Cerro de San Antonio Peiía Nevada; al pie de este últilllo; MezQ.Uital; Doctor Arroyo y Mier y Noriega.
Seguidamente se da la lista de los fósiles encontrados y determinados, en las llamadas capas de Idoceras, del Kimeridgiano Inferior y parte del Medio:
La parte inferior del Kimeridgiano Medio está caracterizado por Idoceras d gr. durangense (Burckhardt) y Glochlceras
d. gr. fialar (Oppel), y contiene las siguientes especias y génei-os: Glochiceras fialar Burckhardt (not Oppel), Glochiceras
fialar (Oppel), Haplocera.s transatlanticum Burckhardt, Haploceras zacatecanum Burckhardt, Haploceras fialar Oppel, Haploceras sp. div., Idoceras sp. div., Aspidoceras d. gr. unispinosi,
Glochtceras diaboli lmlay, glochiceras aff. cllaboli Imlay, Involuttceras aff. mazapilense Burckhardt, Involuticeras sp. juv.,
Sutneria aff. cyclodorsatus (Moesch).
El Kimeridgiano Inferior se caracteriza por Idoceras d. gr.
balderus (Oppel) Burckhardt y contiene las especies y géneros
siguientes: Idoceras balderus (Oppel) Burckhardt, Idoceras involutum Imlay, Idoceras striatum Imlay, Idoceras aff. striatum
Imlay, Idoceras tamaulipanum Imlay, Idoceras densicostatu.m
, Imlay, Idoceras cf. densicostatum Imlay, Idoceras zacatecanum
Burckhardt, Idoceras aff. zacatecuanum Burckhardt, Idoceras
cf. santarosanum Burckhardt, Idoceras aff. santarosanum Burckhardt, Idoceras humboldti Burckhardt, Idoceras submalleti
Burckhardt, Idoceras soteloi Burckhardt, Idoceras aff. infla.tum
Burckhardt, Idoceras viverosi Burckhardt, Idoceras sanlazaren-

se Imlay, Idoceras sp., Glochiceras fialar (Oppel), Haploceras
transatlantlcum Burckhardt, Haploceras zacatecanum Burckhardt, Involuticeras sp. juv. aff. mazapilense (Burckhardt),
Ochetoceras sanlazarense Imlay, Ochetoceras sp., Rasenia profulgens Burckhardt, Rasenia sp., Perisphinctes sp., Taramelliceras aff. nereus Fontannes, Subneumayria aff. ordoñezi {Burckhardt), Metahaploceras aff. nereus (Fontannes), sutneria aff.
c:yclodorsatus (Maese}?.), Neobrodites n. sp. aff. N. doublieri (d'
Orbigny), y los bivalvos Aulacomyella neogeae lmlay, Aulacomyella sp., Pseudomonotis tamaulipana Imlay.
De los fósiles enumerados arriba, 9 especies son nuevas y
pertenecen a 3 géneros conocidos con anterioridad.
Es de mencionarse todavía que los fósiles enumerados son
&lt;le determinada parte del Jurásico Superior, de modo que el Oxfordiano, parte superior del Kimeridgiano Medio y el K. Superior, el Portlandiano y Titónico no son comprobados por fósiles.
Existen nombres locales para designar a las series estratigráficas, como por ejemplo según Imlay (59): la formación ZuIoaga, estratos con conglomerado basal; la formación Olvido,
capas yesiferas gruesas; y la formación La Casita, de pizarra
etc., con las capas de Idoceras en su parte basal.
Pero, según Imlay falta la parte superior del Jurásico Superior en el flanco occidental del anticlinal de San LáZaro, puesto que all1 el Valangtniano sobTepone las capas del Kimeridgiano
Medio (53, 59 p.1143), y a 1 milla al N de San Lázaro el Valanginiano sobrepone el Kimeridgiano Inferior con capas de yeso (53, 59 p. 1143), pero en el contacto existe concordancia.
Algunos hechos, expuestos en lo anterior son, según Burckhardt (20), prueba de que los sedimentos supra.jurásicos en la
región de Doctor Arroyo, y Mier y Noriega han sido depositados
en bastante profundidad, mientras que Imlay (59) opina que
se han formado lejos de la costa, en profundidad reducida. Para
la región de Las Virgenes Burckhardt acepta facies litoral, mientras que lmlay indica la existencia de facies de aguas poco profundas, con bivalvos, respectivamente fósiles variados, para las
regiones de Las Virgenes, La Escondida y San Lázaro. Kellu.m
opina que hubo mar (66) durante el Jurásico Superior en todo
Pl sur de Nuevo León, con excepción de terrenos de una isla de
40 km. de largo, en el sureste, isla que se estrechó hacia el su1·este, en terrenos del Estado de Tamaulipas, mientras que la extensa península, al pie oriental de la Sierra Madre Oriental, que
existió según Imlay, no es aceptada por Kellum.
Las exploraciones que en diciembre de 1944 pude llevar a
('abo, demuestran la existencia de los estratos suprajurásicos en
toda la extensión del sur de Nuevo León, puesto que a las localidades ya conocidas hay que agregar los lugares siguientes, don-

-56-

-57-

Argoviano
Oxforcllano
Divesiano(?)

�ele afloran tales estratos o han sido encontrados fósiles característicos: a.-lugares donde hallé fósiles característicos: Cañón
de Santa Rosa al este de Iturbide; tal vez en lo alto del Cerro
Potosi; a mitad del camino de Santa Lucía a San Miguel; al
oeste de La Joya; en el flanco occidental de la Sierra del Tigre,
entre Puentes y La Escondida; a 1.5 km. al E de La Escondida,
en el camino a Aramberri; a 1.5 km. al NO de Aramberri en el
cerro. b.-Lugares donde los estratos suprajurásicos son comprobados por capas de yeso, serie yesUera de colores vivos, pizarra
negra, pizarra caliza, o concreciones de caliza: Pozo del Gavilán, a 5 km. al OSO de Galeana; camino de Galeana al SO hasta cerca de Tokio en bastantes lugares; entre Santa Lucia y
San Mi~el; en el camino de San Antonio Pefla Nevada a Zaragoza; Cerritos Blancos, a 5 km. al NO de Aramberri; flanco
oriental del cerro a 2.5 km. al NO de Aramberri; a 200 m. al E
de Mezquital; flanco occidental de la Sierra del Tigre; a 1.5 km.
al NO de Aramberri; al oeste y suroeste de La Joya, en el camino a Mezquital. c.-Lugares donde tal vez afloran los estratos
suprajurásicos, que pueden ser indicados por pizarra negra y pizarra caliza: al ple sureste del Cerro El Peñuelo; entre San Gregario y San Blas, camino de Doctor Arroyo a Matehuala; a mitad del camino de San Blas a El crucero, en el camino de Doctor Arroyo a Matehuala; en la serrania a mitad del camino de
La Joya a Cerritos Blancos, entre Mier y Noriega y Puerto del
Aire; en las lomas al oeste y OSO de Mier y Noriega; al N de
Lagunitas, en el camino de Puerto del Aíre a Doctor Arroyo;
Sierra de la Ventana, entre Las Vírgenes y El Chorrito, Edo. de
Tamaulipas.
.
Solamente en un lugar he podido observar un perfil geológi•
co bastante completo, que puede ser considerado adicional a la
serie de estratos, observada ya por Boese (19) en la región de
Galeana, y que es como sigue:
Valanginiano
estratos de yeso, marga y caliza
caliza del Oxfordiano y yeso
arenisca y conglomerado, de colores vivos.
En adición al perfil anterior, he podido observar en el flanco
occidental de la Sierra de Galeana, como a 2 km. al SSE de la
población, la sección geológica siguiente:
Cretácico: capas y bancos de caliza, etc.
50 m. pizarra y arenisca; a la mitad de los estratos hay con·
creciones gigantes de arenisca.
100 m. capas y capitas de pizarra y arenlsca en alternación.
-58-

75 m. pizarra caliza, pizarra con concreciones "aplastadas··
de caliza negra, caliza con pequeñas concreciones de
limonita.
50 m. cubierto por depósitos aluviales.
Serie de estratos arcilloso-arenosos con yeso y capas de yeso.
Respecto a los fósiles encontrados por el autor, hay que indicar que son amonites, etc., de géneros y especies ya reconocidas, por Imlay y Burckhardt, en las llamadas capas de Idoceras,
conocidas en varios lugares en la Sierra Madre Oriental, a los
cuales hay que agregar algunas localidades, que he enumerado
arriba. La presencia de capas de yeso, de la serie yesifera, de
pizarra negra y pizarra caliza, y de concreciones calcáreas, según los lugares citados arriba, indican claramente que los estratos del Jurásico Superior ocupan no solamente la extensión de
la Sierra Madre Oriental en el sur de Nuevo León, sino también
la de la Altiplanicie al oeste, y probablemente continúan del
otro lado de la guardaraya en los Estados vecinos.
Seguramente la serie de estratos suprajurásicos en el sur
de Nuevo León es potente, de muchos centenares de metros de
espesor, arcilloso-calcárea, con capas de yeso, etc., y según mis
observaciones al pie de Cerritos Blancos, a 3.5 km. al ENE de
La Escondida, el yeso o la serie yesifera del Jurásico Superior
~obrépone casi-el intervalo es de sólo 1 m. en lo vertical, cubierto de tierra, por lo que no se ve el contacto del yeso con la
roca basal-la roca metamórfica del Precámbrico, mientras que
según el perfil geológico de Imlay (59) cerca de Mezquital, al
norte del Río Blanco, los estratos suprajurásicos sobreponen las
capas rojas, sin que el autor hable del contacto entre las dos
series, por lo que no se sabe si hay concordancia entre el Jurásico Superior y las capas subyacentes.
Estratos del Cretácico. Concordantemente sobre las capas
clel Jurásico Superior descansan los estratos del Cretácico, que
igual a los del Jurásico Superior son esencialmente marinos, de
considerable espesor, y de gran extensión. Quedan divididos los
estratos en tres partes, a saber: del Cretácico Inferior, Medio y
Superior.
1.-Estratos del Cretácico Inferior.

Ya Nason ('79) afil'mó la existencia de los estratos del Cretácico Inferior al oeste de Las Adjuntas, N. L., y Boese e Imlay
han estudiado las divisiones, capas y fósiles. Los estratos son
variados, puesto que hay caliza, caliza apizarrada, caliza con lentejones y nódulos de pedernal. marga, arenisca y algo de conglomerado en alternación. Ya se han observado fósiles invertebrados marinos. Los estratos infracretácicos han sido reconocidos en localidades de la Sierra Madre Oriental, a saber por Ga-59-

�leana, Mezquital, Aramberri, Cerro de San Antonio Peña Nevada y Valle del Carmen.
Ya se conocen tres perfiles geológicos, pero no han sido
· comprobadas las divisiones del Berriasiano y del Hauteriviano.
Los perfiles han sido observados cerca de Galeana. (19, 20); como
a 1.5 km. al N de San Lázaro; en el Cañón Tijera y en el lado
occidental del arroyo de San Lázaro; y en el flanco occidental
del anticlinal de San Lázaro, como a 1 km. al sur de la cumbre
del camino entre San Lázaro y Zaragoza (57). Seguidamente se
da el perfil geológico combinado de todas las observaciones:
Cretácico Medio
Aptiano
bancos medianos y delgados de caliza. caliza
laminada, caliza. que huele fét1damente, caliza dolomítica, caliza con lentejones y nódulos
de pedernal
'
Barremiano
Hauteriviano:
110 observado
caliza, caliza apizarrada, marga, marga areValanginiano:
nosa, arenisca, con muchos amonites
Berriasiano:
no observado
- - - - - concordancia - - - - - - - - - - - - - Jurásico Superior.
Las formaciones, establecidas por Imlay, son la formación
Taraises, corr€spondiente a la parte inferior del Cretácico Inferior (Berrlasiano al HauteriViano), y el grupo de Nuevo León,
contemporáneo a la parte superior del Cretácico In!erior (Barremiano y Aptiano).
El espesor de los estratos infracretácicos no es bien conocido, pero es mayor de algunos centenares de metros, aunque por
los fósiles, conocidos solamente en la. porción inferior de la serte,
se admite que la extensión vertical de los estratos y formaciones es insegura.
Los estratos del Cretácico Inferior se componen, agregando
mis observaciones, de caliza microcristaUna, caliza laminada,
caliza con lentejones y nódulos de pedernal negro, marga en capas, marga arenosa, arenisca y conglomerado, en alternación.
Los fósiles son escasos, pero han sido encontrados ya bastantes amonites, en parte de la Porción inferior del Cretácico
Inferior, que corresponde al Valanginiano. Seguidamente se da
Ja lista de los géneros y especies, reconocidas hasta ahora: Astieria d. gr. A. A.stieri d'Orb. (Olcostephanus d. gr. O. Astiere (d'
Orb.)) ; Neocom.ites d. gr. neocomiensls, Acanthodiscus cf. A.
ottmeri Neumayr ,e t Uhlig, Crioceras sp., Thurmannltes sp., Thurmannites angusticostatus Im.lay, Thurmannites miquihuanensis
Imlay, Rogersites filifer Imlay, Rogersites bakeri Imlay, Roger-

-

60 -

sites sarlazarensis Imlay, Rogersites prorsiradiatus Imlay, Rogersites &gt;aulicostatus Im.Iay, Rogersites tenuicostatus Imlay, Rogersites angusticostatus Im.Iay, Valanginites tijerensls Imlay,
Favrellasp., Dlstoloceras aff. D. parrisense Imlay, Olcostephanus

.

~-

En :e. exploración del sur de Nuevo León he reconocido los
estratosinfracretácicos por sus capas caracteristicas, aunque sin
fósiles, m los siguientes lugares: Cañ.ón de Santa Rosa, a unos
km. al e;te de Iturbide; pendiente occidental de la Sierra. de Galea.na; (erro Potosi; varios lugares entre Tokio y Carmen; algunos hgares al oeste de Carmen en dirección a El Peüuelo; lomas al (Ste de San Antonio en el camino de Matehuala a Doctor
Arroyo; varios lugares entre Doctor Arroyo y La Presita en el
camino a San Antonio Pefía Nevada; varios lugares entre Cerritos Bancos y La Joya, al OSO de Mier y Norlega; al oeste de
Tapona Moreña entre La Joya y Puerto del Aire; Cerros Colorados a oeste de Puentes; naneo occidental de la Sierra del
Tigre a.1 oeste de La Escondida; Cerro Grande al este del Valle
de Aranberrt; Sierra de la Ventana.
Pro\ablemente se encontrarán los estratos del Cretácico Inferior e1 otros muchos lugares en el sur de Nuevo León, entre
las rutm que he recorrido.
La .itologla de los estratos y sus fósiles indica un mar de
poca pnfundidad, y según Imlay no contradice los amonites
del Valmginiano. Pero babia. una isla a igual que en el Jurásico
Superio· en el sureste de Nuevo León, que continúa hacia el
sureste en terrenos del vecino Estado de Tamaulipas, e Imla.y
indica h existencia de una peninsula larga de NNO a SSE al pie
este de la Sierra Madre Oriental.

2.-Estatos del Cretácico Medio,
Co1cordantemente sobre las capas infracretá.cicas descansan los estratos del Cretácico Medio, esencialmente calizas marinas, ce espesor considerable. No se conocen perfiles geológicos
y se mmcionan pocos fóslles.
Esos son amonites desenrollados mesocretácicos de un lugar al :q de Aramberri según Burckhardt (20), pero del Albiano
Superi&lt;l', fespectivamente Albiano o Cenoma.niano según Imlay
(212), : algunos paquiodontos y miliólidos en el oeste de la Sierra Mme Oriental según Imlay (122). Al este de Aramberrl
aflora.D según Burckhardt (20) calizas, en parte del Cretácico
Medio, de gran espesor, y de facies batial.
Liblógicamente los estratos del Cretácico Medio son bancos
grueso! a delgados de caliza, en parte con lentelones, capitas y
uódulo, de pedernal negro o sillcificaciones, también marga.
Se puede establecer el siguiente perfil geológico muy gene•
ral del Cretácico Medio:
-61-

�Cenomanlano(?) y Alblano Superior, bancos delgados de caliza con lentejones y nódlllos de pedernal negro, y hacia el oeste
facies de marga y caliza, respectivamente de caliza con mlliólldos y paquiodontos
Albiano Medio y final del Albiano Inferior, bancos medianos y gruesos de caliza oscura, con amonites de rica. ornamentación y hacia el oeste con paquiodontos.
Albiano Inferior. no reconocido.
Es de indicar que los fósiles, citados arriba, son mencionados
por Burckhard.t e Imlay solamente respecto a grupos, y no genéricamente.
Imlay ha establecido f or,maciones l)ara el Cretácico Medio,
Q.ue de abajo para arriba .son la caliza Aurora, la caliza El Abra
y la formación Agua Nueva.
Estas series mesocretácicas han sido reconocidas por Las
Virgenes, Aramberri, y tal vez por el Cerro de San Antonio Peña Nevad.a. He de cubierto afloramientos extensos de los estratos del Cretácico iedlo en otros lugares. Las calizas mesocretáetca . caracterizadas por ciertos paqulodontos y miliólidos afio.
ran en la Sierra de Galea.na en su parte superior; en la' sierra
al este de Iturbid.e; tal vez al oeste de Iturbide, en camino a
Galeana; tal vez en el lomerio de Tokio; en el camino de Tokio
a El Peñuelo· en la Sieria Azul al oe te de Puerto del Aire; en
el Cerro de San Antonio Peña Nevada; en la Sierra de San Marcos al e te de Puentes.
Probablemente afloran lo estratos mesocretácicos en otras
sierras y cerros en el sur de Nuevo León, que evidentemente ha
sido ocupado durante el Cretácioo Medio totalmente por el mar,
de poca profundidad por la litología y fó~nes de los estratos.
Los fósiles que he podido hallar y reconocer son los siguientes: Toucasla texana, radloUtidos, caprinidos, ostras, Nerinea,
Trochus, y millólidos.
3.-Estrato del Cretácico Superior.
Concordnntemente encima del Cretll.cico Medio descansan
los estratos del Cretácico Superior, que contrario a las capas
subyacentes afloran únicamente al e te de la Sierra Madre
Oriental, y en pequefias partes en la cadeJ1a este de la Sierra
Madre Oriental, mientras que hacia el oeste han sido ya removidos por la denudación, si no es que jamás hayan sido de1&gt;9sitados. Es probable que solamente la porción inferior del Cretácico
Superior, ha sido ~edlmentada en el oriente del sur de Nuevo
León, porque en otras partes del NE de México el mar comenzó
n retirarse durante el Senouiano Inferior.
Los estratos supracretácicos han sido poco estudiados en ~l
sur de Nuevo León, pero los he reconocido en lugares, y be encontrado algunos fósiles.
-62-

De las tres divisiones del Cret.Acico Superior no ha sido reconocido el Senonlano Superior, pero si el Senoniano Inferior y
el Turoniano.
El Turoniano se compone de 250 metros de arcilla oscura
laminada, con Inoceramus bercynicus Petrascheck 1 en Los Ahorcados, al sur de Montemorelos, y en el Caftón de Santa Rosa en
la cadena este de la Sierra Madre Oriental (20). En el últimO
lugar, como a 3.5 km. al ENE de lturbide existen en la serle de
caliza y pizarra en alternación, sobre el plano de estratificación de la pizarra algunos f óslles, a saber Inoceramus y amonites (?).
El Senonlano Inferior se compone de potente serie de pizarras, que en su parte interior alternan con margas y capas de
caliza, y contiene Inoceramus d. gr. balticus, que según Boese es
idéntico al Inoceramus d. gr. Cripsi auct. (19), pero según Imlay
tal vez idéntico al Inoceramus en la formación del Austin Chalk
(122), y probablemente idéntico a una especie del Santontano
Inferior en la parte media del Austin Chalk (20). Ea su parte
superior la plzarra si? despega en "long splinter-llke pieces" según Imla.y (122), lo que se debe a la tectónica según mis observaciones, y no tiene que ver nada. con caracteristicas estratigráficas. Esta serle de pizarras es en otras partes del NE de México la serie de Méndez, y ha sido reconocida ya entre Linares
y Cafías, entre Linares y carmen, pero se observa en la planicie
!ll este de la Sierra Madre Oriental, desde la frontera noroeste
de Tamaulipas hacia. el NNO, lo mismo que en lo alto y en el
flanco oriental de la Sierra de la Ventana.
Los estratos del Cretácico Superior son bastante uniformes,
lltológicamente, pero no se conocen perfiles geológicos, el espesor, y la extensión que tenian anteriormente, al formarse. Kellum (66) únicamente admite poca exc.ensión de los estratos supracretá.clcos, pero pueden haber cubierto todo el sur de Nuevo
León o gran parte, lo que solamente se puede saber al hacer un
estudio detallado de la región de la Sierra Madre Oriental o
gran parte de ésta.
d. Cenozoico (Neozoico).
A esta era geológica pertenecen en el sur de Nuevo León,
la roca intrusiva, tal vez de principios del Terciario, y los depósitos sedimentarios del Plioceno(?) y del Cuaternario.
1.-Roca intrusiva, tal vez de principios del Terciario.
También en el sur de Nuevo León existe roca intrusiva. puest.o que el Cerro El Peftuelo, que se levanta al noroeste de El Peftuelo, está constituido de tal roca. El citado cerro está en parte
en Nuevo León, y otras partes son de los Estados vecinos de Za-

�catecas Y CoahuUa. Se levanta en terrenos algo quebrados· tiene forma de cúpula, de 2 a 2.5 km. de diámetro. Al pie hay 1910
m. de altura y la cumbre llega a aproximadamente 2400 m. sobre
el nivel del mar. Se notan en distintas partes peñascos y cañadas, lo mismo que depósitos de talud en forma de bloques
grandes de roca intrusiva, que es sienita. Es algo variada de color claro a bastante obscuro, de textura macrocristalin~ a casi
microcristallna. En la masa de la sienita hay a veces cuerpos de
color obscuro, compuestos de la misma roca, y se notan diques,
hasta de 40 cm. de anchura, de roca sienítica de color claro. La
roca de los diques es el extremo ácido de la sienita, y la otra de
los cuerpos es del extremo básico de la misma roca intrusiva.
Dentro de los terrenos de Nuevo León, al sur y sureste del cerro
El Peñ.uelo, al pie de éste y cerca, aflora roca metamorfoseada
por la roca intrusiva, en zona hasta de 200 m. 1de anchura siendo aquella piz~rra con mala laminación y de color casi n~gro a
obscuro. La p12arra al sureste del cerro tiene dirección N 40
gra~os E, e inclinación de 80 grados al SE, pero cambia la dirección gradualmente, y al pie sur del Cerro El Pefiuelo la pizarra tiene dirección N 80 grados O, e inclinación de 60 a 70
grados al sur, lo que indica en esta sección, como probablemente
igual alrededor de todo el cerro, que hubo un levantamiento
fuerte de las capas de pizarra alrededor de todo el cerro por la
masa de intrusión en forma de escudo. A causa de la intrusion
se formaban también los diques de sienita, que observé al pie
sureste Y sur del cerro, en la pizarra, tal vez de edad infracretácica, porque 3 km. más al este, en el camino de El Peñuelo a El
Carmen, afloran capas de caliza con capitas de pedernal negro
probablemente del Cretácico Inferior.
'
Los diques de sienita en la roca metamórfica indican que la
intrusión tuvo lugar después del Cretácico Inferior (?). Como en
otras partes de México, las intrusiones tuvieron lugar probablemente a principios del Terciario; podemos aceptar esta misma
edad geológica para la intrusión del Cerro El Peñuelo.
2.-Depósitos sedimentarios del Plioceno.
En varios cafiones de la Sierra Madre Oriental existen ex- ·

tens~ones limitadas de conglomerado caliza en bancos gruesos a
medianos. Este conglomerado caliza es igual o semejante al llamado c?nglomerado de Reynosa, conocido en partes del noreste
de México y también en el noreste de Nuevo León (véase Parte
Primera de este estudio). En el sur de Nuevo León lo observé al
este de Iturbide en el Cañón de Santa Rosa, al sur y suroeste de
Las Vírgenes; a 2 km. al ONO de Aramberri en el camino a La
F.scondida, etc. Los bancos son casi horizontales, con inclinación
de 5 a 10 grados, y el conglomerado caliza se compone de guijarros mal arredo,ndados de caliza y también de pedernal negro.
-64-

Descansa este conglomerado sobre los estratos mesozoicos de pisos variados, y sus características son las del conglomerado de
Reynosa, por lo que debe tener edad geológica igual, es decir
Plioceno.
3.-Depósitos sedimentarios del Cnatemario.

Los depósitos sedimentarios más recientes son más bien superficiales y de poco espesor, pero de gran extensión, sobre todo
en los planos y planicies en el sur de Nuevo León, pero también
en el fondo de valles y en las pendientes de sierras y cerros.
.
Son sedimentos arcilloso-arenost&gt;s, aglomerados de guijarros
fluviales, estratificados horizontalmente y de espesor hasta de
50 metros. Cubren las rocas y estratos del Precámbrico al Plioceno.
Se observan capas arcillosas y loess, de origen terrestre, y
bancos y capas de arena, guijarros, etc., de origen acuático. Los
depósitos acuáticos existen en el fondo de los valles, a lo largo
de rios y arroyos, pero también a alguna altura arriba de éstos,
donde el r1o corria anteriormente. Los depósitos terrestres se
encuentran en todas partes y a éstos pertenece también la capa
delgada de tierra vegetal, de color gris a ligeramente obscuro,
a.Igo humosa, que es sobre todo gruesa en las grandes alturas de
algunos cerros, porque alli hay clima algo más húmedo que en
general en el sur de Nuevo León. Otra variedad de los depósitos
terrestres es la llamada caliche, costra calcárea, de color gris
claro, sobre los afloramientos de rocas y estratos, sobre todo calcáreos, como por ejemplo la caliza.
Singularmente interesante es que en la región de Las Vírgenes existen depósitos arenosos, ya disecados por la erosión,
que contienen huesos de "gigantes" y muelas, que según mis 1nvestigaciones son de elefantes fósiles. La descripción que me hizo la gente de la región acerca de las muelas encontradas, demuestra que son de mastodontes y elefantes.
Estos fósiles indican que los respectivos estratos son del
Cuatemario, como se sabe bien en otras partes de México por
los estudios estratigráficos. Por esto, los descritos depósitos sedimentarios en el sur de Nuevo León pueden ser considerados
como de edad del cuaternario.
CAPITULO III
TECTONICA O POSICION GEOLOGICA DE LOS ESTRATOS Y
ROCAS EN LA PARTE SUR DEL ESTADO DE NUEVO LEON.

Los estratos y rocas, descritos en el capitulo anterior, tienen diferente posición geológica, como lo indicaron ya autores
anteriores, de modo general 1 como por ejemplo Nason (79), Boese
-

65-

�119), Imla.y (53 a 59), y Kellum (64 a 67), y lo que pude investigar de manera más detallada. La posición geológica de estratos Y rocas de las diferentes eras geológicas es distinta, como lo
voy a mostrar seguidamente.
Rocas del Precámbrico. Las rocas metamórficas del Precám-

f

brico son laminadas y frecuentemente plegadizas. ta laminación
demuestra las siguientes direcciones: la dirección más !recuente es en un 40% casi N - S, a N - S; las direcciones bastante
frecuentes son NNE a SSO en un 20%, ONO a ESE en un 15%,
Y NNO SSE en un 15%; y las direcciones restantes son escasas
como O - E en un 7%, y NE a SO en un 3%. La inclinación d~
la laminación de la roca metamórfica es vertical a muy fuerte
90 a 70 grados, en un 70%, mientras que la inclinación de 50 ~
35 grados se observó en un 15%, lo mismo que la inclinación ligera, de 20 a 15 grados.
De todas las medidas hechas en mis exploraciones, resulta
que la dirección de la laminación es de preferencia en un 75i
entre NNO a SSE y NNE a SSO, y que la incllnación es princl~
palmente vertical a muy fuerte, 90 a 70 grados, en un 70%.
En pocos lugares observé pliegues angostos, de pocos metros de anchura, de las láminas de la roca metamórfica y pude
medir en un caso que los pliegues tienen la dirección ONO a ESE
Y son verticales, y en otro caso la dirección de los pliegues es
N 10 grados O a SSE. y la inclinación es de 40 grados al E.
Pero la tectónica evidentemente fuerte de la roca metamórfica es mayor en realidad, porque las láminas de ésta demuestran no solamente ondulaciones, sino que son frecuentemente
plegadizas.
Roca verde o ignea de fines del Paleozoico (?). Los pocos
afloramientos de esta roca son tan reducidos en su extensión
que no es posible indicar algo acerca de la posición geológic~
de la referida roca.
Estratos del l\Jesozoico: La serie inferior, tal vez del Mesozoico Inferior, demuestra otra posición geológica que la superior, del Mesozoico superior.
La serie inferior aflora únicamente al norte de Aramberri
en región de extensión reducida. Aunque la serle está compuesta
de estratos variados, a saber el conglomerado basal, sobrepuesto por las capas rojas, que son subyacentes a calizas, la posición
geológica de la referida serie es uniforme. La dirección de los
estratos de la serie inferior es generalmente de NNO a SSE a
veces también O a E, y NE a so, y la incllnación es gene~lmente ligera, a veces bastante fuerte a fuerte, de 40 a 70 grados. Lo último bien puede ser consecuencia de alguna falla La
inclinación fuerte de los estratos de referencia no debe ser tdentu1cada con el efecto de alguna presión tectónica de las capas,
-66-

que resulta en cierta laminación, cuyos planos casi uniformemente tienen dirección de N 30 grados O a SSE, con tncllnactón de 80 grados al SO. El efecto de la presión tectónica se
nota desde Mezquital hasta la planicie al oriente, y es igual en
los estratos de la serie superior del Mesozoico superior. Las capas de la serie inferior demuestran eVidentemente ligeras ondulaciones, siendo los anticlinales más bien angostos, de 10 a 50
metros de anchura.
En contraste con las capas del Mesozoico Inferior, demuestran los estratos del Mesozoico Superior en general plegamiento
y atallamiento. Las fallas no han sido localizadas todavia de
manera exacta en lugar alguno, mientras que los pliegues son
bien visibles en la Sierra Madre Oriental, y aún más al oeste, en
la Altiplanicie. Pero la tectónica es distinta en las tres regiones
orográficas, de la Planicie al oeste, la Sierra Madre Oriental al
oeste de aquélla, y la Altiplanicie que queda muy al oeste, por
lo que explicaré seguidamente la posición geológica. de los estratos del Mesozoico Superior por separado para cada una. de
las tres regiones orográficas.
Planicie al este de la Sierra Madre Oriental. Afiaran únicamente los estratos supracretácicos, pizarras, con diferente inclinación y dirección, pero con laminación uniforme, debido a
presión tectónica. La laminación tiene dirección de NNE a SSO,
aproximadamente, e inclinación de 90 a 80 grados, y se observa
también al oeste de la planicie, en la Sierra de la. Ventana, y
hasta la región de Mezquital, no solamente en los estratos del
Mesozoico Superior, sino también en las capas del Mesozoico
Inferior, aunque por el Mezquital aparentemente con otra di1ección, de NNO a SSE, pero también con inclinación de 80 sirados. Bien puede ser, que esta laminación sea uniforme en su
origen, y debe ser posterior al Mesozoico Superior, porque se observa en todas las capas mesozoicas. Probablemente esta laminación es de principios del Terciario, que era tiempo de tectónica extraordinaria.
Sierra Madre Oriental En esta reglón amplia, los estratos
del Mesozoico Superior son bien plegados y se distinguen anticllnales largos y amplios, que alternan con sinclinales. Frecuentemente un anticlinal corresponde a tma serranla o sierra. Y el
sinclinal al valle, entre dos sierras. Pero las sierras frecuentemente son cortadas por caftanes transversales, por lo que no se
conoce la extensión de los anticlinales. Estos seguramente tienen varios a muchos kms. de largo, y algunos kms. de anchura.
Tienen de preferencia la dirección NNO a SSE, en segundo grado
ONO a ESE, y en tercer grado NNE a SSO, como lo demuestran
las muchas observaciones que hice y las medidas de la dirección e tncliñación de los estratos del Mesozoico Superior, cuyo resultado presento seguidamente:
-67-

�Dirección de los estratos del Mesozoico Superior en la Sierra
Madre Oriental en el sur de Nuevo León:
NNO a SSE en un 40%, ONO a ESE en un 16%, NNE a SSO
en un 12%, N a S, NO a SE, y NE a so en un 8% cada una
ENE
en un 6%, y o E en un 2%.
'
La inclinación de los mismos estratos es como sigue: vertical a 70 grados en 35%, 60 a 40 grados en un 40o/í y 30 a 10
0
grados en un 25%.
•
Est_as cifras demuestran que la dirección de los estratos del
~esozo1co Superior en la Sierra Madre Oriental es de preferencia NNO a SSE, Y que la inclinación de las capas es bastante
.fuerte a vertical.
Respecto de los anticlinales, mejor visibles que los sinclinales, porque se ven perfectamente bien en las paredes largas
Y al~as de los cafiones transversales de sierras y serranias hay
que indicar todavía que e~ general son anticlinales normale; con
los .flancos .b~tante inclinados hacía afuera, porque también
existen anticlinales inclinados algo hacia un lado otros con
flancos casi !erticales, y otros demuestran ondulaci~nes de los
estratos o phegues angostos y secundarios al anticlinal, 0 pliegues con parte perpendicular a la otra.
Altiplanicie al oeste de la. Sierra Madre Oriental En esta
parte del sur de Nuevo León los afloramientos no son tan extensos como en ~a Sierra Madre Oriental, porque hay planos ext:ensos de depósitos cuaternarios, pocas sierras y más bien se◄
I:an1as, cerros y lomas, que no permiten ver la posición geológica de los estratos del Mesozoico Superior y obtuve el siguiente resultado:
'
Dirección de los estratos, NNO a SSE en un 60% N a s en
un 25%, NNE a sso en un 7%, NE a SO en un 4% 0 NO a SE
ONO a ESE solamente en un 2%.
'
Inclinación de los estratos, verticales a 70 grados en un
55%, 60 a 40 gra~os en un 35%, y 30 a 10 grados en un 10%.
Como en la Sierra Madre Oriental, la dirección principal de
los estratos. es NNO a SSE, pero difiere de aquélla en que ONO
a ESE no tiene importancia en la Altiplanicie, y aqut la inclinación de los estratos es en general algo más fuerte que en la
Sierra Madre Oriental.
Este resultado concuerda con la:( observaciones que hice
acerca de los pliegues de los estratos en la Altiplanicie que en
ge~eral son más angostos que en la Sierra Madre Oriental Ademas, en esta última los estratos son sobre todo del Cr¡tácico
~edio e Inferior, mientras que en la Altiplanicie afloran principalmente infracretácicos.
~ comparación con los terrenos que están más al norte
ES evidente que en el sur de Nuevo León los pliegues y estra~

a?ªº.

a

y

lo mismo que las sierras y valles, tienen de preferencia la dirección NNO a SSE, y mucho menos ONO a ESE respeoto de la
Sierra Madre Oriental, y también NNE a SSO, mientras que al
norte de estas regiones, la dirección de las sierras y serranias
es casi exclusivamente ONO a ESE.
Debo admitir que no ha sido posible ex.plorar suficientemente el interspacio entre el sur de Nuevo León y los terrenos que
están algo más al norte de éste, por lo que no se sabe todavía
dónde se efectúa la desviación de las sierras con dirección SSE
a NNO, a otra de ESE a ONO, o si haya tal vez la interrupción
brusca de la Sierra Madre Oriental por otra zona cuyas sierras
tienen la dirección ESE a ONO.
Estratos y rocas del Cenozoico. La roca ígnea de principios
del cenozoico existe únicamente en el cerro El Peñuelo en forma de intrusión, entre los estratos del Mesozoico Superior, y no
demuestra posición geológica, por lo que no se sabe si haya habido movimiento posterior a esta intrusión.
El conglomerado del Plioceno tiene ligera inclinación hacia
el oriente lo mismo que en el norte de Nuevo León, pero se desconoce si se trata de posición geológica primaria o causada por
algún movimiento tectónico posterior a la formación del conglomerado, lo que en el sur de Nuevo León no ha sido posible
aclarar, por tener el conglomerado extensiones muy reducidas.
Los estratos superficiales del Cuaternario demuestran estratificación horizOntal, lo que es indicio que han sido depositados
en esta posición y que no han sufrido trastorno tectónico posterior.
CAPITULO IV
GEOLOGIA HISTORICA DE LA PARTE SUR DEL

ESTADO DE NUEVO LEON.
El descubrimiento del Precámbrico en el sur de Nuevo León
durante las exploraciones geológicas de este autor, permite completar la Geología Histórica del N de Nuevo León, y comenzar
respecto del sur del Estado esta Geologia Histórica, con algo más
concreto sobre las eras geológicas más antiguas.
Durante éstas, el Azoico y Proterozoico, o solamente la última, se formaron rocas, tal vez de origen sedimentario, o en
parte de origen 1gneo, que, durante el Proterozoico, fueron plegadas y afalladas y sufrieron ondulaciones y presiones mayores,
que resultaron en lo plegadizo de la roca, y en su metamorfismo.
Las fuerzas de presión obraron sobre todo en dirección oeste
- este, por lo que hay pliegues y laminación con dirección principal NNO a SSE, por NS, a NNE - SSO. Lo anterior es conforme con lo que sabemos sobre el oeste y este de México, y aún

-69-

68 -

�al sureste de Nuevo León, donde en la región de Cd. Victoria,
Tamps., afloran las rocas metamórficas muy antiguas: los gneisses y esquistos.
Después, en el Paleozoico, la Geología Histórica es tan obscura en el sur de Nuevo León, como para el N del Estado, porque no conocemos rocas o estratos de esta edad geológica, pero
Posiblemente hubo era marina, puesto que cerca de Nuevo León,
Por Cd. Victoria, Tamps., y Las Delicias, Coah., afloran sedimentos marinos, lo mismo que en otras partes de México, del Paleozoico Superior, respectivamente del Paleozoico. En el sur de
Nuevo León no ha sido posible encontrar estratos marinos del
Paleozoico encima de la roca metamórfica del Precámbrico, pero tal vez han sido remoVidos o nunca fueron depositados. Kellum
(66) opina que, por la proximidad de las capas marinas suprapaleozoicas que afloran por Cd. Victoria, Tamps., el mar del
Pérmico se extendió sobre el sur de Nuevo León.
El Paleozoico terminó, como en otras partes de México, probablemente por causas orogénicas, y los terrenos correspondientes en el sur de Nuevo León quedaron levantados sobre el nivel
del mar, y hubo, en partes, afallamiento y tal vez erupciones de
magma, por lo que se formó la roca verde o 1gnea.
Siguió el estado de tierra firme hasta el Jurásico Superior,
como lo demuestran los sedimentos terrestres de la época geológica del Mesozoico Inferior a saber: el conglomerado basal y
las capas rojas sobrepuestas a aquél, que afloran en la reglón
de Mezquital hasta cerca de Aramberrt y La Escondida, y que
bien pueden estar presentes en otras partes del sur de Nuevo
León.
También hay caliza marina, encima de las capas rojas, que
indican cierto cambio en las condiciones naturales en aquella
época geológica. Es de mencionarse que Imlay (59) opina que
estos sedimentos, que son anteriores a las capas yesfferas y del
Jurásico Superior, sean de la base de éste, mientras que yo, par
comparación de la serie con la del Mesozoico Inferior en otras
partes de México, quiero considerarla como de esta edad geológica.
Seguramente el estado marino para todo el sur de Nuevo
León, comenzó ampliamente con el Jurásico Superior, y continuó durante casi todo el Cretácico. Se depositaron las arcillas,
margas, calizas y areniscas, de espesor considerable, y con fósiles marinos variados, sobre todo !nvertebrados, como foramlniferos, corales, braquiópodos, bivalvos, gasterópodos y cefalópodos (amonites), conocidos esencialmente de la serie del Kimeridgiano, Valanginiano, Albiano Medio, Turoniano y Senoniano Inferior. Los sedimentos formados y sobre todo los fósiles incluidos, indican su formación en mar de poca profundidad,

mar nerftica, aunque Burckhardt para la región de los amonites
quiere aceptar mar profundo, lo que según Imlay no es aceptable, como ya se expuso en la Parte Primera de este estudio. Hay
otro problema que tocar todavía. Según Imlay existió una peninsula al este de la Sierra Madre Oriental, de poca anchura, en
dirección NNO a SSE, pero que no parece aceptable, como lo he
indicado ya en este estudio. Si parece haber existido, según Kellum e Imlay, una isla en el sureste de Nuevo León.
También hay que indicar que con el Turoniano y Senontano
Inferior comenzó la retirada del mar hacia el este, opinión sobre todo de Kellum. Si hubo depósito terrestre ya durante el
Cretácico Superior se ignora, y ciertamente no han sido encontradas capas o roca de esta edad geológica.
Durante todo el Jurásico Superior, el Cretácico Inferior Y
Medio, seguramente todo el sur de Nuevo León estuvo invadido
por el mar y tal vez con el Cretácico Superior comenzó a retirarse el mar hacia el este, al iniciarse los movimientos orogenéticos, más fuertes en el Senoniano Superior probablemente, como sucedió en el N de Nuevo León. A consecuencia de estos :movimientos, todo el sur de Nuevo León quedó fuera de las aguas
del mar.
A principios del Cenozoico hubo fuerte moVimiento tectónico acompafíado por cierta actividad ignea, a la cual se debe la
intrusión de la sienita y la formación del Cerro El Peñuelo, con
el metamorfismo de los estratos vecinos del Cretácico Inferior.
A causa del moVimiento tectónico en el sur de Nuevo León, con
excepción de la Planicie en el oriente, los estratos del Mesozoico Superior quedaron plegados y afallados. Los pliegues amplios y largos se notan sobre todo en la Sierra Madre Oriental,
donde son orientados NNO a SSE de preferencia, lo que puede
indicar que la presión tectónica ha sido de ENE a OSO, en general, y lo mismo se nota al oeste de la Sierra Madre Oriental,
en la Altiplanicie, donde, en general, los pliegues son menos
amplios.
convertido todo el sur de Nuevo León en tierra firme a principios del Cenozoico, comenzó el trabajo geológico de la erosión
y denudación, que no ba cesado aún. El efecto ha sido la orografia tal como está en la actualidad, pero por otra parte hubo
sedimentación.
Durante el Plioceno se formaron conglomerados caliza, que
demuestran cierta inclinación, causada por movimiento tectónico lo mismo que en el noreste de Nuevo León y otras partes
de México, durante el Plioceno. En el Cuaternario se depositaron sedimentos fluViales y terrestres, que están en formación
hoy en dia. Los fósiles, restos de elefantes, encontrados en el
Pleistoceno (Diluvio) indican clima bastante húmedo, mientras

-70-

-71-

�que, posteriormente, en el Holoceno (Aluvio) hubo clima semiárido, bien conocido en la actualidad en el sur de Nuevo León.
CAPITULO V
GEOLOGIA ECONOMICA DEL SUR DEL
ESTADO DE NUEVO LEON
'
En contraste con el N de Nuevo León, existe en el sur del
Estado, variedad geológica mayor respecto de las formaciones y
rocas, en parte porque éstas son anteriores al Mesozoico superior
y desconocidos en el norte de Nuevo León, pero si tienen en el
sur extensión muy reducida, y contribuyen poco a la riqueza
mineral del sur, la que es más o menos comparable a la del norte, lo que mostraré seguidamente.
La historia de la explotación de minerales y rocas útiles es,
1eferente al siglo pasado, igual a lo que ya se indicó en la Parte
Primera de este estudio, pero, como he podido saber para el sur
del Estado, la explotación de los minerales de plomo y zinc, con
ley de plata, que se encuentran en muchas regiones del sur, y
han sido la verdadera riqueza minera, fué abandonada a principios de este siglo. Después y hasta la fecha, ningún autor se
ha ocupado de las posibilidades mineras del sur de Nuevo León
lo que pienso hacer ahora, y con mayor razón porque existe
cierta riqueza mineral, aunque es de indicar que las rutas de
comunicación existentes son pocas, y por ellas el sur de Nuevo
León tiene mayor contacto con el vecino Estado de San Luis
Potosi que con el norte de Nuevo León.
La Geologta Económica del S del Estado es casi igual a la
de la Parte Primera, y se mostrará. sucesivamente, respecto de
los minerales no-metálicos, los minerales metálicos, las aguas,
tierras y rocas.
1.-Minerales no metálicos.-Las diferentes formaciones geológicas del Precámbrico, Paleozoico (?), Mesozoico, la roca 1ntrusiva de principios del Terciario, los sedimentos del Plioceno y
Cuaternario, y su composición litológica muy varlada, hacen es•
perar de antemano cierta diversidad de minerales no metálicos.
Efectivamente, se conocen ya el cuarzo y variedades, la calcita,
el azufre, yeso, salitre, fosfato de calcio, talco y petróleo.
El cuarzo se encuentra en forma de lentejones frecuentemente en las rocas metamórficas del Precámbrico. Estos se componen de cuarzo de textura densa y de color blanco a claro y
.son de pequefios a grandes, hasta de varios metros de largo y
un cuarto de espesor. Tales lentejones se observan en muchas
partes de la región, entre Aramberri y La Escondida, y desde
aquí al norte y sur, en terrenos donde afloran las rocas precámbricas.
-

72 -

El cuarzo denso y de color claro existe también en las capas rojas cerca de Mezquital, pero ocurre únicamente en forma
o.e vetillas en aquéllas, y como vetas hasta de 40 cms. de anchura.
Otra forma geológica de cuarzo existe en El Carmen, y a 2.5
km. al oeste de esta colonia, donde afloran algunas capas smcosas de textura densa y color claro, de 5 a 15 oms. de espesor,
en la serie de caliza y pizarra caliza con dirección NNO a SSE,
e inclinación de 65 grados al OSO, o verticales.
El cuarzo exi11;te en ciertas variedades también en la caliza
del Cretácico Medio e Inferior, que ocupa grandes extensiones
de la Altiplanicie y Sierra Madre Orientar en el sur de Nuevo
León. La variedad pedernal se encuentra en forma de ca.pitas
hasta de 10 cms. de espesor, de lentejones y nódulos o i-ifiones,
siempre paralelos a la estratificación de la caliza o en zonas paralelas a ésta. El pedernal es de color gris obscuro a casi negro,
y de textura densa. En las miSmas series geológicas ocurre también la caliza sillci11cada, de color gris, en forma de rh'íones o
nódulos irregulares, aunque no en los bancos que contienen el
pedernal, sino en otros bancos y capas, intercalados en la serie
de estratos del Cretáclco Medio e Inferior.
También existe el cuarzo en forma de cristales sin color o
blancos, traslúcidos u opacos, en parte como verdadero cristal
de roca. Pero los cristales que he encontrado son pequefíos, hasta de 7 cm. de alto, y están en pequeñas cavidades del cuarzo,
aue se halla en los lentejones de la roca metamórfica precámbrica, en las capas silicosas intercaladas en la serie de caliza
y pizarra en la región de El Carmen, y en vetas de minerales
de cobre, también al oeste de Mezquital, donde afloran las capas rojas.
Otros minerales no metálicos, como los silicatos, no han
sido encontrados en el sur de Nuevo León, basta hace un afio,
cuando comenzaron la explotación de talco en dos minas, situadas al lado derecho de la Barranca del Contadero, como a 2.5
km. al NNO de Aramberri. Las dos excavaciones solamente tienen pocos metros de profundidad, pero seguramente el talco está entre la roca metamórfica laminada del Prec1mbrtco, que
tiene dirección de NNE a SSO y es casi vertical. El talco esta
en forma de lente de ¼ a ½ m. de anchura, entre la roca le.minada, pero tal vez es capa o solamente en forma plegadiza en
la serie precámbrica, lo que no se puede aclarar dado que apenas hablan comenzado la explotación. El talco en parte es laminado, pero parece de buena calidad, puesto que es de color
verde ligero, a veces rosa obscuro, pero siempre mantecoso al
tocarlo con los dedos y compacto. Entre las dos excavaciones
hay distancia de 50 m. y están sobre una linea NNE a SSO, que

.

-73-

�es la de la dirección del talco y de la roca metamórfica encajonante del Precámbrico.
Otro silicato, la mica, es frecuente en la micapizarra y parte de los esquistos del Precámbrico, entre La Escondida y Aramberri, pero las láminas de la muscoVita son pequeñas y algo onduladas, por lo que no se puede hacer uso de esta mica.
Es frecuente en el sur de Nuevo León la calcita, que ocurre
en masas macrocristalinas de color blanco, en caVidades y vetillas de la caliza meso e infracretácica, y en pizarra caliza y pizarra de edad del Cretácico Inferior y del Jurásico Superior, lo
mismo que en las vetas de minerales de cobre, plomo y Zinc.
Otro mineral no metálico, muy frecuente en el sur de Nuevo
León, es el yeso, pero aflora en cierta región del oriente, en la
Sierra Madre Oriental, donde se extiende desde la región de La
Laguna al SO y s de Galeana, rumbo al sur y suroeste, hasta
cerca de Tokio; desde La Joya, al sur de Las Virgenes, se extiende hacia el suroeste por distancia de 1 km; se encuentra también a 1.5 km. al NO de Aramberri, y a 4 km. al ONO de ésta
en el camino a La Escondida, y al norte de éste; aflora al pie y
en el flanco occidental de la Sierra del Tigre, al oeste de La
Escondida; en el flanco occidental de la serranía al este del
Valle de San Antonio Peiia Nevada a Soledad, y a 5 km. al
norte de Santa Lucia; existe en la parte inferior y pie occidental del Cerro de San Antonio Peña Nevada y a 1 km. al NO de
La Joya, al oeste de Mier y Noriega. Estas regiones son tan distribuidas en el oriente del sur del Estado de Nuevo León, que
podemos aceptar que en las regiones intermediarias existen también afloramientos extensos de yeso, de lo que resulta una zona
de yeso de gran extensión, que se estrecha desde el NNO de
Galeana hacia el sur y sursureste hasta el limite sur de Nuevo
León, distancia de 170 km. y anchura de 30 km. No es que en
esta zona enorme exista el yeso en todas partes, puesto que haY
regiones de afloramientos extensos, pero en otras está cubierto
por sedimentos o ya comido por la denudación.
Pero la extensión enorme del yeso en el Estado de Nuevo
León ya ha sido reconocida en 1873 por J. E. González (41), lo
mismo que en el sur del Estado ya hace afios por Ch. L. Baker
(20), y nuevamente por Im.Iay (59, 121). A la indicación sumaria de estos autores hay que agregar el resultado de mis exploraciones, respecto de las regiones citadas arriba, del yeso, sobre
lo que voy a hablar todaVia detalladamente. A veces he obser-vado únicamente capitas de yeso de 1 a 2 cm. de grueso en serie
de pizarras, como a 1 km. al NO de La Joya, pero frecuentemente existen bastantes capas y bancos de yeso en serie de estratos
arcilloso-arenosos, y hasta tienen tanto espesor que el yeso puede ser trabajado en canteras, como por ejemplo al SO de La
Laguna.
-74-

Ya Imlay (121) da un espesor de 50 m. para capas de yeso,
que ocurren en la serie del Jurásico Superior cerca de Mezquital. Otra prueba del espesor considerable de las capas de yeso,
s1n intercalación de arcilla, etc., es el hecho que existen lomas
y cerritos, de 30 a 100 m. de altura, y hasta 150 m. de diámetro
al pie, como por ejemplo a 1 km. al NNE de Santa Luc1a, en
camino de San Antonio Pefia Nevada a Zaragoza, y a 2.5 km. al
ENE de La Escondida, lo mismo que a 3 km. al NO de esta población. Estas lomas y cerritos son de importancia orográfica y
además, en contraste con los cerros y serranías vecinas de otra
clase de roca, porque son de yeso de color claro, por lo que
uno tiene que fijarse necesariamente en estas prominencias, y
cuya causa es que se componen de yeso de color claro. Otras manifestaciones del volumen enorme de yeso consisten en muros,
formados por pedazos y trozos de yeso, como en la región de La
Laguna, y que en arroyos al pie occidental de la Sierra del Tigre
hallé guijarros grandes de yeso, lo mismo que entre Galeana Y
Tokio.
Las capitas, capas y bancos de yeso frecuentemente tienen ·
Ja dirección principal de los estratos mesozoicos, de NNO a SSE,
pero la inclinación varia mucho por lo ondulado y plegado de
los estratos, desde casi horizontal hasta vertical. Esto explica
que dentro de la señalada zona de yeso, existen muchos afloramientos, pero éstos no ocupan toda la extensión de la zona.
Por otra parte, es probable que desde la zona de yeso, en
dirección este y oeste, aquél quede cubierto por estratos posteriores, y que haya gran extensión de la serie de yeso debajo de
aquéllos.
No obstante esto, los afloramientos extensos de yeso, éste
no es explotado en la actualidad en lugar alguno.
No es imposible que la sal gema (balita) exista en la misma
formación geológica, puesto que esta especie mineral frecuentemente se asocia con el yeso, cuya existencia en partes del sur
de Nuevo León ha sido comprobada, pero actualmente no se sabe nada si ocurre también la sal gema en la zona sefialada de
yeso, o en alguna otra parte del sur de Nuevo León.
Deseo mencionar también, que puede exl;stir el azufre, porque algunas gentes afirmaban que por Santa Cruz, al NE de
Tokio, ocurre este mineral en forma de vetas y bolas en las
masas del yeso.
Hay también salitre en tierra salitrosa y en la superficie de
amplios planos, como por ejemplo en la llanura de 5 km. de
anchura, al oeste de la linea Soledad - Puentes - San Juan, y
que sigue tal vez por distancia de 100 km. hacia el NNO, hasta
donde se conecta con el plano, también salitroso, de Hediondilla a San Rafael, lo que ya mencioné en la Parte Primera de
este estudio.

-75-

�Otro mineral no metálico, más frecuente que el anterior, es
el fosfato de calcio, que está mezclado en concreciones calcáreas en los estratos del Kimeridgiano, lo mismo que existe caliza fosfática y pizarra con fosfato de calcio, lo que ha sido
indicado ya por Nason, Aguilera, Burckhardt, y sobre todo por
Imlay. Estos autores citan el fosfato de calcio mezclado de varios lugares a saber: Doctor Arroyo, Las Vírgenes, San Lázaro,
flanco occidental del anticlinal de San Lázaro a Pefia Nevada;
a 11 km. al sur de La Escondida; flanco occidental del Cerro
de San Antonio Peña Nevada y Mezquital.
He podido encontrar concreciones calcáreas con fosfato de
calcio en otras localidades, como al oeste de La Joya (al sso
• de Las Virgenes); cerca del pie occidental de la Sierra del Tigre,
entre Puentes y La Escondida; a 1 km. al E de La Escondida,
en camino a Aramberri; a 1.5 km. al NO de Aramberri en la
cumbre de la serranía.
Todos los hallazgos numerosos de fosfato de calcio tal vez
no tienen importancia práctica, porque el contenido de éste
parece muy reducido, y seguramente el fosfato de calcio es más
reducido aue en otros depósitos, descritos en la Parte Primera de
este estudio.
Tal vez existe en el sur de Nuevo León el carbón, porque
según Nason (79) hay capas de carbón al oeste de Las Adjuntas, N. L., lo mismo que al norte de Las Vírgenes en el rio, según
W. F. Cummmins (20). Pero, en otra localidad al SSE de Las
Vírgenes, a orillas del ria, no existe carbón, porque alli aflora,
según mis investigaciones, la pizarra negra. Otra localidad existe a 2 km. al NO de La Joya, entre Mier y Noriega y Puerto del
Aire, donde según me contaron, aflora una "veta" de carbón de
1 m. de anchura. En esta región existen los estratos del Jurásico
Superior, pero tal vez se trata allí, lo mismo que por Las Vir•
genes y Las Adjuntas de pizarra negra, carbonosa o bituminosa,
lo que habrá que aclarar todavía, para resolver asi el problema
de la existencia de carbón en el sur de Nuevo Leó.n.
otro problema es lo referente a la existencia de yacimientos de petróleo. Ya W. F. Cummins en 1915 (74) encontró al N
de Las Vírgenes al lado del río una pequeña salida de petróleo
en estratos del Jurásico Superior, pero durante la investigación
que hice en esta región, nadie pudo darme razón acerca del
petróleo. Si encontré, como a 9 km. al este de Iturbide, en el
Cañón de Santa Rosa, en un bloque suelto de caliza mesocretácica, sustancia negra, aparentemente bituminosa, que huele fétidamente, al romper la caliza con martillo. Existe también pizarra negra, tal vez bituminosa, en la serie del Jurásico Superior, como en el flanco occidental de la Sierra de Galeana, en
el Cerro Potosi, en el Caiíón de Santa Rosa al este de Iturbide,
-76-

en la región de Las Vírgenes, al sureste y sur del Cerro El Pef'l.uelo, a 1.5 km. al NO de Aramberri, al oeste y este de La Joya
(entre Mter y Noriega y Puerto del Aire), pero no se sabe si de
esta pizarra puede obtenerse por destilación, petróleo en cantidades suficientes.
Las manifestaciones petroleras sefialadas arriba, son de estratos que afloran y no se sabe si existen yacimientos subterráneos en esta región, pero es poco probable porque tanto en
la Altiplanicie como en la Sierra Madre Oriental en el sur de
Nuevo León, los estratos son abiertos ya por la denudación hasta el Jurásico Superior, y aún hasta el Precámbrico, mientras
que el petróleo, como en otras partes de México, debe encontrarse en el Cretácico o Jurásico Superior, en estratos que en el
sur de Nuevo León están ya abiertos por la denudación, con excepción de los terrenos al este de la Sierra Madre Oriental, donde aflora el Cretácico Superior, por lo que hay cierta posibilidad de encontrar alll yacimientos petroleros en la serie del Cretácico Medio, o en la del Jurásico Superior. Pero habrá que estudiar bien estos terrenos respecto de las estructuras, y hay
que fijarse bien en el efecto de la presión tectónica que se- mencionó en el capitulo anterior, porque estos planos verticales, numerosos, bien pueden haber abierto los estratos subyacentes Y
puede haber escapado ya el petróleo.
2.-Minerales metálicos.-Las rocas igneas que son de tanta
importancia para 1a formación de vetas y cuerpos metallferos, ca.si no existen en el sur de Nuevo León, con excepción de la roca
intrusiva del Cerro El Peñuelo. Pero he descubierto la roca metamórfica del Precámbrico y existen extensiones de estratos de
gran espesor, donde pueden formarse minerales metálicos a causa de fallas y dlaclasas, que permiten la subida de soluciones
cargadas con metales, o pueden haberse formado metales cuando se depositaron los estratos. Los minerales metálicos encontrados hasta ahora, son de fierro, cobre, plomo y zinc con ley
de plata, que voy a describir seguidamente.
En la intrusión de la sienita en el Cerro El Pañuelo y roca
vecina no se conocen minerales metálicos pero si pueden existir, lo que solamente una investigación detallada puede aclarar.
En la roca metamórfica del Precámbrico en la reglón de
Aramberri he encontrado la hematita, en forma de vetillas delg-aditas en cuarzo, en dos lugares, entre Aramberri y La Escondida. Existe también un mina de cobre, como a 3.5 km. al N de
.Aramberri, cerca de las minas de talco. No se trabaja la mina
en la actualidad, pero en el socavón se ve claramente que la
roca. encajonante es esquisto y gnesis(?), algo plegado, y la veta
con dirección NNE a SSO tiene 80 grados de inclinación al noroeste, y contiene cuarzo con malaquita, chalcopirita, y llmonita.
-77-

�En los sedimentos del Mesozoico Superior existen varios metales: fierro, cobre, plomo y zinc con ley de plata.
El fierro se encuentra en forma de limonita. y pirita en uno
que otro banco o capa de caliza y pizarra, en forma de concreciones o agrupaciones de cristales. Estos últimos son de pirita,
que, en parte o completamente, está transformada en limonita.
Las concreciones de ésta probablemente también se originaron
de la pirita por oxidación e hidratación. La callza con estos
minerales es del Cretácico Medio, en otros lugares del Cretácico
Inferior, y la pizarra y marga pertenecen al Cretácico Inferior
y Jurásico Superior. Tales concreciones y agrupaciones de cristales no son frecuentes, y se encuentran en una que otra capa o
banco de la serie del Jurásico Superior al Cretácico Medio. Los
dos minerales no tienen importancia práctica. Los lugares donde
los he observado son los siguientes: en el flanco occidental de la
Sierra de Galeana hay concreciones de limonita y otras de pirita
en calizas del Cretácico Inferior; en el Cañón de Santa Rosa
existen concreciones de pirita en pizarra negra supraJurásica,
como a 3.5 km. al este de Iturbide; hay nódulos de limonita en
marga y caliza del cretácico Inferior (?) a 1 km. al N. de Santa
Lucia; y concreciones de limonita encontré en marga del Jurásico Superior en el flanco occidental de la Sierra del 'I'igre.
Existe el cobre en los estratos del Jurásico Superior, como
a 2 km. al N de La Joya, que queda al oeste de Mier y Noriega.
Es una mina abandonada, pero es bien visible la veta en roca
cncajonante de los estratos ya citados. La veta tiene dirección
de NNE a SSO, es vertical, y se observan masas de calcita cristalina de color blanco, con malaquita y limonita. Siendo esta
veta paralela a la otra en la Barranca del Contadero, es posible
que se trate de cierto sistema tectónico, indicado también por
1&amp;.s láminas debidas a presión horizontal y con dirección NNE a
SSO en la Planicie al este de la Sierra Madre Oriental. Pero
la roca encajonante de las dos vetas de cobre es de diíerente
edad geológica, Precámbrico y Jurásico Superior, lo que demuestra indudablemente la importancia de este sistema tectónico, por
lo que me parece adecuado hacer un estudio e investigación
detallada de éste, que es de dirección distinta de la que es general en el sur de Nuevo León, donde es de NNO a SSE.
Los demás minerales metálicos en los estratos del Mesozoico Superior son de plomo y zinc con ley de plata, que son más
abundantes que el cobre y fierro, y tienen cierta importancia
práctica, aunque actualmente no están en explotación, como sucede desde hace muchos aíios en casi todo er sur de Nuevo
León. Todavia se ven los socavones y excavaciones en cerros, serranías y sierras de la Sierra Madre Oriental y en la Altiplanicie. En las calizas mesocretácicas y en otras del Cretácico In-

78 -

�I

I

,

Mapa No. 6:, Geolog1a Econom1ca
de la parte su.r del Estado
Nuevo León.
\
SO,

cu.
p

?

\

p

p

lona de minerales
y rocas Útiles.

cu.= cuarzo

Zona -petrolítera

cr.= crisral de ruco
p
pedernal y sil icificaciohes
t = talco

=

"m

=mica

ca.= calcita
y= yeso
CJ

pirita en uno
de concreson de pirita,

en limonita.
se originaron
· a con estos
del Cretácico
ácico lnferior
iones de criS-

e otra capa o
co Medio. Los
lugares donde
cidental de la
otras de pirita

e santa Rosa
supraJ urásica,
e Umonita en
al N. de Santa
arga del Jurádel 'l'igre.
uperior, como

·er y Noriega.
veta en roca
tiene dirección

e calcita cnsa. Siendo esta
ero, es posible
o también por
irección NNE a
Oriental. Pero
s de diierente

lo que demuestectónico, por
e investigación
e la que es geO a SSE.

atas del Meseta, que son más
ta importancia
ación, como susur de Nuevo

s en cerros, seen la Altipla1 Cretácico In-

= azufre

sa.= salitre
f = fosfato de calcio
c=corbón
b i. p etróleo 1 sustancia
l i . l t m oni. ta

=
=

pi.= piritct
Cu.= e obre

p l.= plomo, 2 inc, ley de p lo.ta
s 'i. == sienita

0

ºººº o0

ºo O O 0 o

o

Zona de minerales de
plomo, zinc, con ley de plata,
en caliza del Cr elácico Medio
e Interior.
I

•

Zona de ca.liza. del Creta.c1co
Medio e Interior, en parte con
p ede rn al y silicificacion es, con
calcita, y con limonita y piri,ta.

�ferior hay bolsones irregulares, de preferencia en bancos gruesos, llenos de galena, blenda, y bastante limonita, etc., y la galena tiene cierta ley de plata. Aparentemente han explotado solamente los bolsones, visibles en la superficie por el crestón de
llmonita, pero deben existir muchos bolsones subterráneos, puesto que las calizas son de considerable espesor y en parte están
debajo de capas más recientes.
3.-Aguas, tierras y rocas.
Aguas.-En el sur de Nuevo León hay suficiente agua ünica-

l-

mente en el este, en la Sierra Madre Oriental y en la Planicie al
este, donde hay ríos y arroyos, y buen número de manantiales,
que brotan en la Sierra Madre Oriental, porque all1 la alternación
de estratos impermeables con otros permeables del Jurásico Superior al Cretácico Superior, su posición geológica variada, y la inclinación general de los terrenos hacia el oriente, permite la
acumulación subterránea del agua y su salida en forma de manantiales, lo mismo que la formación de arroyos y rlos. Hay que
mencionar algunas peculiaridades de esta zona, por ejemplo varios "volcanes de agua", que corresponden a fuertes manantiales, cuya agua brota de aperturas y cavidades de roca caliza,
en el fondo del Cañón de Santa Ro:sto., y que no tienen nada
que ver con el vulcanismo.
Otros manantiales contienen ciertas sustancias, originarias
de rocas en el subsuelo, por ejemplo el manantial de agua sulfática que brota cerca de La Joya, al sur de Las Vírgenes, en
lugar donde el subsuelo contiene yeso que aflora poco más al
oeste, en el camino a Mezquital.
En contraste con estas condiciones hidrogeológicas favorables, existen en los terrenos al oeste de la Sierra Madre Oriental
pocos manantiales, bien di5Persos en zona de 50 km. de anchura. Estos manantiales no son fuertes, y por la poca inclinación
de los tenenos, la extensión grande de la roca caliza impermeable, donde no puede sumirse el agua, es imposible la formación
de arroyos y ríos. También interviene otro factor geológico que
consiste en los pliegues angostos y fallas en terrenos de caliza
mesocretácica de gran espesor, en las que se sume el agua de llu\.ia, que por el clima árido es reducida.
Los únicos arroyos, por cierto pocos, que existen en el oeste
del sur de Nuevo León, brotan en linea dirigida de NNO a SSE,
al norte y sur de San Juan. Pero los arroyos al norte de éste
nacen al oriente en la montaña, Y se sumen al entrar a la llanura; y los manantiales al sur de San Juan brotan probablemente de una falla al pie occidental de las sierras, dlr1giéndose
el agua hacia el oeste, a la llanura, donde se sume después de
correr poco (Mapa No. 4).
Queda. para el oeste del sur de Nuevo León únicamente, abrir
-79-

�norias, lo que se hizo ya en siglos pasados, pero no siempre ha
dado buen resultado, porque bastantes norias tienen agua salobre debido a las capas superficiales, que a causa del clima semiárido contienen sustancias salit"rosas1 o las norias quedan secas,
porque las capas superficiales no tienen agua por las pocas lluvias que caen.
Se entiende que la gente de la región ha llegado ya hace
siglos a acumular el agua de lluVia en presas o en cisternas sobre los techos de las casas. En el extenso Valle de Doctor Arroyo, por ejemplo, la gente aprovecha casi exclusivamente el agua
de lluvia, y esto sobre todo porque según me informó la gente,
los pozos más hondos nunca han encontrado agua en el subsuelo
de la llanura al sur de la población grande de Doctor Arroyo.
Habrá que buscar entonces el agua por medio de petforaciones
bastante hondas, que abran los estratos permeables con agua
subterránea entre otros impermeables, para obtener suficiente
agua en el citado Valle de Doctor Arroyo, donde en tiempos de
sequia a veces no hay más que el agua turbia de las presas para
gentes y animales.
Tierras. Se trata de depósitos muy superficiales y variados
porque han originado de diferentes clases de roca. Por la
extensión de caliza, de marga y pizarra en el sur de Nuevo León,
se entiende fácilmente que las tierras son principalmente calcáreas, aunque existen también otras arcillosas o arenosas, que
tampoco son buenas, y aún hay tierras salitrosas que son peores,
como en partes de )as llanuras de la, Altiplanicie, donde la vegetación es reducidisima. Hay también extensiones de terrenos
sin tierra, donde la roca no se desintegra y hay pe:fíascos y superficies rocallosas, como sucede en los terrenos extensos de la
caliza, y en zona reducida de la roca 1ntrusiva. Además, por el
clima semi-árido la acumulación y formación de tierras es necesariamente reducida, por lo que la tierra vegetal es superficial
y de poco espesor. Unlcamente en las grandes alturas de varios
cerros en la Sierra Madre Oriental, arriba de 3,000 metros, es
donde hay tierras de bastante espesor, cubiertas de bosques y
pinares, por el clima húmedo o bastante húmedo a causa de la
altura.
Rocas.-Ya en el Capitulo m se ha indicado lo relativo a la
variedad de roca que existe en el sur de Nuevo León.
Hay en la superlicie, sobre todo, grandes extensiones de
caliza, arcilla, marga y pizarra, pero no faltan terrenos reducidos de arenisca y conglomerado, como por ejemplo a pocos kil0metros al sur de Galea.na y en la región de Mezquital. En estos sedimentos la caliza puede ser de importancia para la fabricación de cal y esta roca, lo mismo que la arenisca. y los conglomerados, pueden servir para piedra de construcción. La arcilla,

marga, y los depósitos fluviales, a saber la arena y los guijarros,
también sirven de material adiciona.! necesario para las obras
de construcción.
Casi la única roca de ornamentación en el sur de Nuevo
León es la citada sienita en el Cerro El Peiiuelo, que se presta
para ser pulida y que por la distribución y colores variados de
los minerales componentes puede originar una pequeña industria local de piedra de ornamentación. También se podrá usar
para tal piedra, cierta clase de caliza mesocretácica con f óslles,
pero esta caliza prácticamente no tiene valor económico, porque
los afloramientos de referencia aunque abundantes, distan mucho de caminos y en parte están en lo a.Ito de sierras y cerros.
Por último, hay que mencionar las rocas precámbricas, porque son variadas, tanto en su composición como en colores, pero existen en lugar de extensión reducida y además, se trata
sobre todo de piedra laminada, por lo que dificil.mente se podrá usar como roca de ornamentación o de construcción.

-80-

-81-

gran

Distribución geográfico-geológica de los minerales y rocas
útiles y zonas de tales (Mapa No. 6).-Los minerales y rocas
tttiles y otras que pueden serlo han sido descritos en este capí-

tulo. Pero, aunque existe gran variedad de ellos, hay pocos minerales útiles y en explotación.
Los minerales y rocas útiles, de valor económico o de probable importancia, son únicamente el yeso, el talco, los minerales de cobre, y sobre todo el plomo y zinc con ley de plata. En
Etl Mapa No. 6 se hace referencia a todos los minerales y rocas,
posiblemente útiles, que existen en el sur de Nuevo León.
Desde luego se nota en el mapa citado que la planicie al
oriente tiene casi nada de minerales útiles, pero se puede considerar esta zona como petrolifera, aunque como lo he indicado
arriba, de pocas posibilidades.
En contraste con esta planicie existen en las zonas montañosas al oeste bastantes minerales y rocas útiles. Son zonas de
calizas del Cretácico Medio e Inferior, en parte con pedernal y sillciflcaciones, con calcita, limonita y pirita, pero más bien sin
valor económico. Pero dentro de estas zonas existen diseminados los bolsones de minerales de plomo y zinc con ley de plata,
de cierto valor económico, aunque los fundos no estén en ~xplotación desde hace muchos aflos. Existen en las mismas zonas
otros minerales útiles, como el fosfato de calcio, pero en concreciones calcáreas, y en pizarra y caliza del Jurásico Superior,
lo mismo que el carbón, petróleo y sustancia bituminosa. De estas sustancias puede tener en el futuro algún valor económico
la pizarra bituminosa, pero faltan investigaciones y experimentos acerca de la extensión de la citada pizarra y de su contenido
en sustancia bituminosa.

�En la parte correspondiente a la Sierra Madre Oriental existe además extensa zona de yeso, tal vez en parte con azufre, y
aflora la roca metamórfica del Precámbrico, estando el talco
ya en explotación, y hay una veta cuprífera, que en la actualidad no está en explotación. También en la. Altiplanicie al oeste
existe veta con minerales de cobre, que no se explotan, y hay sienita, que bien podria servir de piedra de ornamentación.
Las regiones al oeste de la Planicie en el oriente, tienen mayores probabilidades económicas, respecto de minerales y rocas
útiles, porque se constituyen de formaciones geológicas variadas, además plegadas y afalladas, por lo que existen vetas de
cobre, tal vez de hematita, capas de yeso, tal vez con azufre, capitas de pizarra negra, bituminosa y bolsones de plomo y zinc
con ley de plata, de valor económico. Algunos minerales y rocas
útiles han sido originados en fallas y cavidades, a consecuencia
de la actividad ignea, y también por cierto metamorfismo, aunque de edad muy anterior a la otra que es del Cenozoico.

Anexo a la Bibliografia geológica del Estado de 1'uevo León:
contenida en la. Parte Primera de la Geología de Nuevo León.

Este anexo se refiere a publicaciones de fecha reciente
o no citadas en la Parte Primera de este estudio.
113.-Anónimo.-La minería en VaUecillo, Nuevo León. - Min.
Méx. , t. 12, No. 25, sept. de 1885.
114.-Anónimo. - Informe sobre la región petrolífera de Villaldama, N. L. - The Tampico Tribune, 24 de nov. de 1923. - Bol.
Petr., t. 17, No. 2, febr. de 1924. págs. 91-94.
115.-Burckhardt, c. - Nuevos datos sobre el Jurásico y el Cretá ..
cico en México. - Parerg. Inst. Geol., México, III (5) 1910.
págis. 281-301.
116.-Burckhardt, C. - Neue Untersucbungen ueber Jura und
Kreide in Mexiko. - Centralblatt Min. Geol. 1910. págs. 622·
631, 662-667.
117.-Diaz Lozano, E. - Informe sobre las posibilidades petrollferas de la región en que se encuentra la presa de Don Martln. - Bol. Petr., t. 24, No. 5, nov. de 1927. págs. 614-517, 1
mapa.
118.-Foshag, W. F. y C. Fries Jr. - -Tin deposits of the Republic
of Mexico. - U. S. Geol. Survey, Bull. 935-C, 1942.
119.-Garfias, V. R. - La región petrolifera del Noreste de Méxlcc.
(Traducción). - Rev. Petr., t. 2, 1916. No. 3 - 8.
120.-Heim., Arn. - The Front Ranges of Sierra Madre Oriental.
Ecl. GeoL Helv., x:xxm (2) 1940. págs. 313-352.
-82-

121.-1.mlay, R. w. - Upper Jurassic ammonites from Mexico. Bull.
Geol. Soc. Am., vol. 50, 1939. págs. 1-78, 18 láms., 7 figs.
122.-Imlay, R. w. - Cretaceous formations of Central Amer1ca
and Mextco. - Bull. A. A. P. G., vol. 28, No. 8, 1944. págs.
1077-1195, 16 figs.
123.-Imlay, R. w. - Correlation of the Cretaceous formations of
the Greater Antilles, Central America, and MeXico. - Bull.
Geol. Soc. Am., vol. 55, 1944. págs. 1005-1045, 2 láms.
124.-Instituto de Geología. - El Paricutin, Estado de Michoacán.
Estud Vulcan., México, 1945. 166 págs.
125.-Kane, w. G. - Wells drilled in northeastern Mexico. - Bull
A. A. P. G., vol. 20, No. 4, 1936. p. 478.
'
126.-Martinez, M. F. - Datos de la Junta Auxiliar de Monterrey.
Abril de 1893.
127.-Martfnez, M. F. -Noticias referentes al Estado de Nuevo
León. - Bol. Soc. Geogr., 4a. época, t. 3, 1894-97. págs. 95-128.
128.-Mullerried, F. K. G. - Geologta del Estado de Nuevo León.
Previsión y Seguridad", Almanaque anual, etc. - 1946. págs.
173-175, 2 fígs.
129.-Souder, H. - Las minas e instalaciones de la Compañia Minera del Carmen, Villaldama (Nuevo León). - Min. Mex., t.
29, No. 4 y 5, julio, 1896.
130.-Vlvien de Saint-Martin. - Rapport sur l'état actuel de la
Géographie du Mexique et sur les études locales propres á
perfectlonner la carte du pays. - Arch. Comm. Scient. Mextque, t. 1, 1865. págs. 240-327.
131.-Waitz, P. - Estudio geológico del Sistema Nacional de Riego
núm. 4, (Rio Salado, Coah. y N. L.), Mem. Descr., 1930. págs.
26-59, 28 fotos. - Mem. Soc. Alzate, t. 51, 1930. págs. 35-66.
132.-Weber. - Note sur des ossements fossiles trouvés dans le
nord-est du Mextque. - Arch. Comm. Scient. Mexique, t. 3,
1861. págs. 56-61.

-

83 -

�,

PARASITISMO INTESTINAL EN LA TROPA RESIDENTE EN EL CAMPO MILITAR
DE MONTERREY, N. L.
Enrique Beltrán,
lutituto ele ~l■bridld y En~1111eudft Tropicales.

Eduardo Aguirre Pequeño,
lnstit11to ele lftff1tlg,clones Clutíffcas
de 1, Uniftftídld de Hff'lo La6e.

I

La ciudad de Monterrey, N. L., cuenta con un amplio y bien
acondicionado acantonamiento militar, capaz de alojar crecldol
contingentes de tropa y, en consecuencia, constituye uno de loS
sitios de concentración milltar en la parte Norte del pals.
Durante el afio de 1944, aposentó a la 4• División de Conscrtptos y, seguramente, en el futuro seguiré. slrviendo para nue-vos contingentes.
En tal virtud, nos pareció interesante investigar las condiciones parasitológlcas de los soldados alojados en el Campo Militar de Monterrey, N. L., trabajo que llevamos a cabo durante
el me$ de diciembre de 1944, después de que hablan sido licenciados los conscrlptos de la clase de 1926, y cuando sólo quedaba
una corporación (el 1:J Batallón de linea), que se encuentra
permanentemente en la ciudad.
Debido a que la corporación mencionada tiene ya un periodo
de mé.s de cinco afios de estar acantonada en el sitio de referencia y que la mayor parte de sus componentes pertenecen a
ella desde hace largo tiempo, estimamos que el estudio de un
grupo de soldados de la misma, podria considerarse, en cierto
modo, 1ndlce adecuado para estimar la parasltación de la tropa
que resida en el tantas veces mencionado Campo Mllltar.
Queremos hacer presente nuestro más profundo agtadeclmlento a las autoridades mllitares de la. 7a. Zona, por las facilidades que gentilmente nos prestaron para el desarrollo de
nuestro trabajo. Igualmente agradecemos cumplidamente la colaboración obtenida de parte del personal de Sanidad Mllltar
adscrito al hospital del campo, as1 como la ayuda técnica de
diversas personas, conectadas con el Instituto de Investigaciones Cientf!lcas de la Universidad de Nuevo León, que participaron en nuestro trabajo.
MATERIAL Y METODOS

El 13 Batallón. objeto del present.e trabajo, tiene una tuerta aproi'.imada de 450 piazas, de las cuales se tomó, sin previa

�selección, un conjunto de 100 individuos, que representan el
22% de los efectivos.

romonas hominis, Retortomonas intestinalis), se prefirió no to-

marlos en consideración.

Los individuos examinados (clases y tropa exclusivamente)
tenian edades que oscilaban entre los 18 y los 42 aiíos y el
tiempo medio de su permanencia en el Batallón era de aftos
y 7 meses.
Las muestras de materias fecales se obluvteron previa adm.1nistración de un purgante de sulfato de sodio, y se examinaron dentro de un tiempo que osciló entre una y seis horas después de la evacuación.
El examen se realizó primeramente en fresco, en dos muestras, una en solución salina y otra en solución yodoyodurada ·
Posteriormente se examinó un concentrado de cada muestra ob:
tenido con el método de Faust de centrifugación-flotactón1 con
sulfato de zinc. Cada muestra fué revisada por un periodo de
cinco minutos, con aumentos de 100 a. 600 diámetros.

2

RESULTADOS.

Los resultados obtenidos con el examen practicado pueden
verse en el Cuadro I.
CUADRO L
Resultado parasitológico del examen de materias fecales en 100
Individuos de tropa, alojados en el Campo Militar de
Monterrey, N. L.

Número examinado: ..........................................................................
Positivos para parásitos intestinales: ........................................
Endamoeba coll: ................................................................................
E. histolytica ......................................................................................
Endolimax nana ... ,........... ...... ................... .................. ... ...................
Jodamoeba williamsl ....... ............................... ......... ... .............. ........

100.

Giardia lamblia ..................................................................................

10.
6.

Trichomonas hominis ......... ....... ............ ...... ........ .... ...... .......... ........
Chllomastix mesnili .... .... ......................... ...... ................. .............. ....
Ascaris lumbricoides ...... ....... .................... .......................................
Trichiurus trichiura ... ......... .... ...... .... ...... ............ .... ............ ... ...........
Enterobius vermicularis ..................................................................
Hymenolepis nana ................. ...... ............................... ......................

74.
51.
29.

34.
28.
7.
3.

6.
2.
5.

Taenia sp. ...... .... .... .. .............. .......... ....................................................

l.

Necator amerioanus ..........................................................................

2.

NOTA:-En la posibilidad de que en las condiciones de trabajo pudieran pasar inadvertidas algunas infecciones por protozoarios de
baja incidencia y dificil diagnóstico (Dientamoeba fragilis, Ente-

DISCUSION.
Parasitaci6n por protozoarios.- Comparando la parasttación
encontrada con otras observadas en investigaciones previas llevadas a cabo por el Laboratorio de Protozoologia del Instituto
de Salubridad y Enfermedades Tropicales, encontramos lo siguiente: en una investigación de 866 individuos, de diversos grupos sociales y en distintos sitios de la República, con el empleo
de muestras purgadas y el examen de preparaciones frescas únicamente, se encontraron positivos el 81%, e infectados con E.
histolytica el 25% (Hegner, Beltrán y Hewitt, 1940); en 410 escolares, de un internado en malas condiciones higiénicas en la
ciudad de México, con muestras purgadas y exámenes en fresco
y en preparación fija: positivos el 91% y con E. histolytica el
47% (Beltrán y Larenas, 1941); en 489 exá.menes de rutina en
individuos de diversas procedencias, en muestras en su mayor
parte pasadas sin purgante, y examinadas en fresco exclusivamente: positivos el 64% y con E. histolytica 27% (Beltrán y Larenas, 1943).
Para comparar adecuadamente esos datos con los obtenidos
en el Campo Militar de Monterrey, hay que tener en cuenta que
los resultados en este último sitio se obtuvieron con examen de
muestras de materias fecales purgadas y usando el doble procedimiento de la investigación en fresco y previa concentración
con el método de Faust, lo que, como se sabe bien (Beltrán, 1944)
aumenta notablemente el rendimiento de positivos.
Podemos pues considerar que, por lo que hace a la parasitación general, la situación encontrada en el Campo Militar de
Monterrey compara favorablemente con las que se presentan en
grupos civiles de carácter general, ya que, de las tres mencionadas anteriormente, la primera dió 81% de positivos y la segunda 91 %. Es cierto que la tercera sólo arrojó 64%, pero no hay que
olvidar que las muestras a que la misma se refiere eran en su
mayoría pasadas espontaneamente, y que se examinaron sin usar
métodos de concentración; por lo que, si estableciéramos los correspondien~s factores de correcctón, veriamos que excedia del
74% de positivos encontrados en Monterrey.
Por lo que respecta a la incidencia de Endamoeba histolytlca,
la misma (29%) es notablemente más baja que la de 47% encontrada en los escolares por Beltrán y Larenas (1941) y sensiblemente igual a las encontradas en otros grupos de Hegner, Beltrán y Hewitt (1940), que dió 25% y por Beltrán y Larenas (1943),
con 27%. Pero si hacemos la misma consideración que en el pá-

-87-

�nafo anterior, y recordamos que no se utilizaron métodos de
concentración, veremos que hay justiticaclOn para suponer que
el número de individuos intectados por E. histolytica en Monterrey, es relativamente moderado.
ConclJciones de los inclJvtduos con E. histolytica.- Nos pareció interesante establecer, hasta donde tuera posible, las relaciones entre la parasitación por E. histolytlca, y las concllclones
de salud de los indiViduos que la presentaban.
De los 29 individuos positivos para E. hlstolytica, 12 no pudieron ser posteriormente localizados, por estar desempefiando
diversos servicios militares. Los 17 restantes :fueron exarntnados e
interrogados cUmcamente por el Dr. Pedro Chapa TreVi.flo, del
Instituto de Investigaciones Cientificas de la Universidad de Nuevo León, encontrando que ninguno podia considerarse cUnicamente eb.!ermo en el momento del examen, n1 tampoco relataba antecedentes cllnicos de alguna gravedad. Diez de los examinados
manifestaron no habr padectdo nunca ningún síntoma abdomiñal, mientras que los siete restantes relataron bistorla.s de antecedentes de ligeras molestias que, en su mayor parte, curaron espontaneamente, y que los sujetos relacionan con transgresiones
al régimen alimenticio.
Parasitaclón por helmintos.- La parasitaclón por hélmintos
puede considerarse baja, en relación con el grupo examinado. Llama. sin embargo la atención que en dos sujetos se encontraron
Necator americanos, parásito no reportado previamente en Monterrey. Pero en el interrogatorio a que se les sujetó, pudo averiguarse que uno de ellos babia residido en Ciudad Mante, Tamps.,
y el otro en TapaéliUla, Chis., donde se supone deben haber adquirido sus in!ecciones.
RESUMEN Y CONCLUSIONES.

1.-Se examinaron las materias fecales de 100 individuos de
tropa alojados en el Campo Militar de Monterrey, N. L., desde
hace largo tiempo, y que se consideró pod.ian tomarse corno indice de las condiciones parasitarias en dicho Campo, punto importante por tratarse de uno de los centros de concentración militar ms grandes en el pals.
2.-La situación encontrada, tanto en lo que hace a protozoarios como a helmintos, puede considerarse satisfactoria, a
lo menos comparada con las que se presentan en otros grupas
de población.
3.--Se exammaron e interrogaron clin1camente 17 individuos parasitados con E. hlstolytlca, de los cuales '1 manifestaron
haber tenldo algunos síntomas intestinales de poca consideración; mientras que los 10 restantes nunca padecieron trastornos
-

88-

gastro intestinales, que recuerden. Ninguno de los sujetos examinados tenia s1ntomas en el momento del examen, ni relataba
padectmiento grave anterior.
SUMMARY AND CONCLOSIONS.

1.-Fecal samples of one hundred sold.iers llv1Dg at the Military Camp in Monterrey, N. L., were examined for intestinal
parasites. As the corps to wllich they beloug has been there tor
a long time, it was considered as a representatlve sample of para.sitie conditions of the Camp.
2.-The situation, in regard both to protozoa and helmlnts,
may be constdered satisfactory; at least compartng 1t wtth results of other surveys, carrled on cllfferent populatton groups.
3.-Seventeen subjets parasltized by E. bistolyttca were submited to a cllnical examination and questioning. seven told of
former sllght abdominal symptoms; the other ten never had
any symptomatology, that they recalled. None of the tncllViduals have symptoms at the exam.1nat1on's moment, nor told
any story of serious dtsease before.
REFERENCIAS.

BELTRAN, E. 1944 "Resultados comparados de cllversos métodos
para el diagnóstico de protozoarios intestinales". Rev. Inst.
Salub. y Ents. Trops., 5:175-184.
BELTRAN, E. y R. LARENAS 1941. "Protozoarios intestinales en
una comunidad escolar de la ciudad de México". Rev. Inst.
Salub. y Enfs. Trops. 2:193-212.
BELTRAN, E. y R. LARENAS 1943. "Resultados de 489 exámenes
protozoológtcos de materias fecales, en fresco, realizados
en el Instituto de Salubridad y Enfermedades Tropicales". Rev. Inst. Salub. y Enfs. Trops., 4:323-326.
HEGNER, R., E. BELTRAN y R. HEW!Tr 1940. "Protozoarios intestinales en México". Rev. Inst. Salub. y Enfs. Traps.,
1:151-1'18.

-89-

�BRUCELOSIS
Versl6n taqaigráfia de las conferanclu sustentadas
por el Dr. M. Rulz CihaReda, en la Facultad de Modlclna dr la UniYersldad de Nuevo le6n, fl!'lisada por
el Dr. Raúl M. Toy¡r.

CAPITULO I
Datos Generales sobre el desanollo y extensión de la.
Brucelosis en el mundo.

Se supane que la Brucelosis era una enfermedad ya conocida en tiempos de Hipócrates (aflo 400 A. C.), pero las descripciones más antiguas conocidas son las de Cleghorn (1751) y el
estudio de la enfermedad adquirió impartancia cuando se verificó la guerra de Crimea (1854-1856), en que la incidencia de casos de fiebres prolongadas con un aspecto ellnico no conocido
hasta esa época, avocó a los investigadores al estudio del padecimiento.
Asi: en 1859 Marston hizo estudios clinicos y autopsias de
casos de fiebres mediterráneas remitentes.
En 1886, Bruce descubrió el agente causal en el bazo de personas muertas de fiebre de Malta, también aisló el germen y demostró la virulencia del l\Dcroccocus melitensis en el mono.
En 1897, Hughes presentó la mejor monografia que se conoce sobre la Brucelosis y en el mismo ai\o Wright y Semple desa.rrollaron el método de aglutinación como procedimiento diagnóstico.
En el año de 1897 Bang en Dinamarca, descubrió el agente
causal del aborto infeccioso bovino y sólo hasta 21 afios más tarde, Alice Evans relacionó el Micrococcus de Bruce con el bacilo
de Bang, conocimiento que tantos rendimientos ha dado a la
patología humana.
En 1904, se integró una comisión que encabezó Bruce y que
estudió la Brucelosis en Malta, pues para entonces ya se hablan
dado cuenta de la alta morbilidad del padecimiento.
En 1905, Zam.mit, miembro de la misma. comisión, reportó
haber encontrado aglutininas en el suero de las cabras. Más
tarde, Horrocks encontró el Micrococcus melitensis en la leche
y en la orina de las cabras.
En 1904 se calculaba que en Malta. enfermaban 6 a. 7 de cada 1,000 habitantes observándose esa misma proporción en 1934.
La frecuencia de casos del padecimiento fué aumentando en las
zonas baftadas por el Mediterráneo, siguiendo a Malta la isla- de
Córcega, luego S1cllia y en 1935 se consideraba a Italia el país
mé.s 1n1'ectado de Brucelosis en el mundo. La infección tnvade
-91-

�luego Grecia, Turquía, Argel, Túnez, Egipto, en donde existe en
forma endémica.
En 1893, en Portugal se diagnosticaron casos de fiebre ondulante. En España sólo fué confirmada la presencia de esta
enfermedad hasta los trabajos de Cajal y Durand Cottes.
En 1900, la Brucelosis habia alcanzado los siguientes limites
geográficos: al norte, el litoral mediterráneo desde Espaiia hasta
Esmima; al este, de Beirut a Jerusalem; al sur, de Túnez a Argel y Egipto. Después fué aumentando la incidencia de ca.sos en
Franela, Italia, Portugal, Espaiía; los palses de Europa Central
Y del Norte no se han escapado a la lnfección. En Af rica, desde el Nilo a Casablanca y de ahi al Cabo de Buena. Esperanza
India, China, FUipinas y el Archipiélago Malayo también se ha~
llan invadidos.
En América se cree que la Brucelosis fué conocida desde
(1885) (Texas y Nuevo México) y los primeros casos bien estudiados se deben a Craig en 1905. Durante algún tiempo se creyó
que el padecimiento se , hab!a traido al importarse unas cabras
de la Isla de Malta, luego se dilucidó la cuestión al demostrar
Eva.ns las relaciones entre el Micrococcus meutensls y el B.
abortus.
En 1938, Gould y Hudd.leson calcularon que el 10 por ciento
d.e la población rural americana se encontraba infectada de Brucelosis, pero sólo un número reducido presentaba manifestaciones cllnicas.
Desde México a Patagonia existe la Brucelosts desde épocas
muy remotas. Huddleson ha creido que las prtmeras cabras infectadas fueron traidas a. América por los conquistadores, pero
también se hace notar que los primeros casos encontrados en el
Perú fueron hasta el ai'ío de 1912.
En 1920 Placeres demostró la infección humana por la Brucella en México.
En 1923, Morales Otero encontró casos de aborto infeccioso en el ganado bovino de Puerto Rico y también en Argentina,
Brasil y Chile, se hizo aparente el aborto infeccioso, pero sólo
hasta 18l0 se diagnosticaron casos humanos en estos paises.
OAPITULO 11

Desarrollo y extensión de la Brucelosls en México.

En la literatura. mexicana apareció en 1906 la primera. descripción de fiebre de Malta, se debe a carvajal.
Los cllnicos mexicanos de principios del siglo, Carmona y
Valle, Terrés y Valenzuela, creian que muchos enfermos con fiebres prolongadas, con Widal negativa y que no pod1a.n atrtbutrse
a una causa determinada, padecían en rea.Udad Brucelosis.
-92-

En 1910 se importaron al pais las primeras cabras "Murcianas" y habiéndose popularizado la costumbre de consumir leche de cabra, apareció en 1912 una epidemia de una enfermedad
caracterizada por fiebre prolongada interrumpida por periodos
sub!ebriles, apiréticos, sudores profusos, etc.; llegó a hablarse de
Uebre de Malta.
En 1920, en el VI Congreso Médico Nacional Vergara presentó una "Memoria" sobre la existencia en el Estado de Puebla de 7 casos cUnicos semejantes a Brucelosis y de los cuales
Placeres aisló Micrococcus análogos a los de Bruce.
En 1922 en el Congreso Médico de SaltUlo Placeres hizo la
demostración bacteriológica de la existencia d~ la Brucelosis en
México.
En 1924, Ocaranza observó un caso en el Distrito Federal que
fué comprobado bacteriológicamente por Varela. Desde entonces el número de casos observados ba ido en aumento, cervera, Gutiérrez, Villegas, Placeres, Farha y otros bacteriólogos los
confirmaron.
La Oficina de Epidemiologia entre los afios de 1935 a 1938
informó las siguientes curas:
1935 ............................. ... .. ..........
39 casos.
1936 ............................................ 261 casos.
1937 ............................................ 467 casos.
1938 ............................................ 1060

casos.

La. mortalidad entre los aiíos 1936-1938 fué calcula.da en 3.26
Por 100,000 habitantes, bastante baja si se compara con 601.73
que corresponde al paludismo.
López Portillo informa que la Brucelosis ha sido encontrada. en todos los Estados y Territorios de la República: Coahulla,
Durango, Chihuahua, Querétaro, Guanajuato, Tamaulipas, Nuevo León, Quintana Roo y el Distrito Federal. Los demás estados
y territorios aparecen con una morbilidad inferior a 2.12 siendo
de 10.13 por 100,000 habitantes en Coahuila.
En 1938, con motivo de aumentarse la incidencia de la fiebre de Malta, los médicos de la Laguna organizaron el Primer
Congreso Nacional de la Brucelosis.
En 1939, se realizó el Segundo Congreso Nacional de Bru~
celosis en Gua.dala.jara y en 1940 el Tercer Congreso en Guanajuato.
Hasta ahora en México sólo se ha hecho mención de los casos clinicos de Brucelosis, pero muy poco se ha. hecho para determinar la incidencia general de la infección del hombre. como primer esfuerzo en este sentido se pueden citar los trabajos
presentados por Gutlérrez Vtllegas y por de la Borbolla Mora
en los que el primero, en 68 casos de empleados de rastro estu~
-

93 -

�diados, encuentra un 32% con aglutinación para la Brucella
abortus y el segundo menciona que un 31% de personas quemanejaban ganado vacuno en Tlalnepantla presentaban reacción de
Buddleson positiva.
De las exploraciones epidemiológicas en el Distrito Federal
hecbas por Torres, resultó que por lo menos un 3% de los habitantes, aparentemente están potencialmente infectados de
Brucelosis.
CAPITULO 111
Etiología de la BruceJosis

La Brucelosis humana es causada por un grupo de micro-organismos de aspecto y propiedades patógenas semejantes que se
dlferencian por su fuente animal y por ciertas peculiaridades de
orden bacteriológico.
En 1886, Bruce aisló del bazo de un cadáver un germen Gram
negativo el que por su pequefíez y por haberlo encontrado en un
caso de Fiebre de Malta, lo denominó Micrococcus melitensis.
Zammit en 1905 demostró la presencia de Micrococcus en la
leche y la orina de las cabras.
En 1896, Bang en Dinamarca aisló de la secreción uterina
de una vaca que babia abortado, un germen pequefío de forma
bacilar Gram negativo y que fué relacionado con el aborto in:reccioso de los bovinos.
En 1911, Schroeder y Cotton lo aislaron de la leche de vaca y en 1912 Theobald Smith y Fabyan aislaron el germen de la
ubre de la vaca. Durante 21 años los gérmenes aislados por
Bruce y Bang se consideraron stn relación hasta que en 1918
Allce Evans sefialó por primera vez la estrecha relación entre
el Micrococcus melitensis y el Baclllus abortos y sugirió entonces que dada la frecuencia con que se encuentra. el Bacilo de
Bang en la lecbe de vaca, bien podia ser que causara en el hombre una enfermedad semejante a la producida por el Micrococcns
melitensis al consumir la leche de cabras infectadas, ésto se confirmó plenamente en 1927 en que Carpenter encontró en la sangre de un en!ermo un germen igual al Bacilo de Bang.
En 1914, Traum, encontró en fetos de puercas un germen que
más tarde fué considerado como causante de aborto en dichos
animales. Algunos de sus caracteres son semejantes a los de
la Brocella. melltensis, pero serológicamente resulta tndiferenciable del Bacillos abortus. Este último germen ha sido encontrado con relativa frecuencia en casos de fiebre ondulante humana,
Ademá~ de estos tres gérmenes se han atslado otros cuyos
caracteres serológicos los diferencian de aquéllos. Se les ha de-

94 -

nominado para-ruPlltensis, para-abortus, para-suis, según su semejanza con uno u otro tipo. Se sabe que estas cepas presentan
diferencias serológicas tales, que muchas veces no son aglutinados por sueros tipos y QUE' el suero de enfermos infectados con
para-melitensis y para-abortus puede no aglutinar las cepas puras de abortas o melitensis.
Meyer y Shaw consideran los 3 gérmenes causantes de la. infección humana como pertenecientes a la familia de las bacteriáceas formando el género Brucella que se subdivide a su vez en
Br. melitensts Var-melitensis para la variedad caprina, Br. melitensis Var-abortus para el Bacilo de Bang, Br. melitensls Varsuis para el germen descubierto por Traum en el puerco.
Para Huddleson la variedad suis es la causante de los casos
de mayor gravedad en el hombre siguiéndole en severidad, la variedad melitensis y por último la variedad abortus. Para otros
autores la variedad melitensis ocupa el mayor grado de tnfecciosidad y en México la variedad melltensis es la que da lugar
a las infecciones más severas.
Es interesante sefia.Iar que desde 1938 hasta julio de 1942,
se han aislado en el Hospital General de México 220 cepas de
Brucellas de las que sólo diez tienen caracteres de Brucella abortos y cuatro de sois.
CAPITULO IV
Epidemiologia

El mecanismo de transmisión de la Brucelosis de sus fuentes de origen al hombre, está determinado por numerosas circustancias que dependen del modo en que actúa el virus en sus
distintos huéspedes, como de las relaciones existentes entre éstos y el hombre.
Los animales por cuyo contacto se adquiere la infección, son
las vacas, las cabras y los cerdos, pero se ha demostrado que también pueden transmitir la infección las ovejas, caballos, perros,
gatos y aún roedores. Hasta ahora no se ha demostrado el contagio interhumano, sin embargo, se ha considerado la posibilidad de que una madre pt¡.eda infectar a su hijo lactante al eliminar Brucellas en la leche.
El hombre puede contagiarse por contacto con animales infectados, particularmente cuando éstos aborten, por contaminación llevada por excreciones y aún por aspiración de polvos que
provienen de los establos y probablemente se pueda. infectar por
conducto de las moscas que pululan en esos lugares (Huddleson).
La infección en estas circunstancias se adquiere a través de la
piel particularmente si ha.y erosiones que permitan la fá.cU entrada del germen a los tejidos. Los veterinarios son frecuentes

-96-

�victimas de este tipo de contagio. El manejo de material contaminado puede infectar por via digestiva. si se tocan los alimentos con las manos contaminadas. En la mayorla de los casos el contagio se realiza por consumo de leche cruda o sus derivados no sometidos a la ebullición,
Asi se considera que:
La leche de las dos primeras especies (caprina y bovina.) 'Y
la carne de la tercera (porcina), son las fuentes principales de
infección humana.
La Brucelosis en los bovinos

,

.

SINTOMATOLOGIA ESCASA: - Rara vez reacción febril Y
cuando la hay es muy moderada.
En el macho: - Se observan lesiones inflama.tortas en testiculos, vesiculas seminales y en las articulaciones.
En la hembra: - Las lesiones se locallza.n en la ubre, el útero, tracto genital y articulaciones.
Birch clasi!tca las vacas infectadas en varios grupos:
I.-Que no llegan al aborto y hay signos serológicos de infección.
II.--Que llegan al aborto, son moderadamente susceptibles, tiene serología positiva, recuperan su fertilidad al cabo de pocos aiios.
m.-Que son susceptibles, que recuperan su fertilidad, pero continúan siendo reactoras y portadoras de gérmenes.
IV.-Animales susceptibles que no recuperan sus funciones reproductivas.
se considera probable que las cifras de animales reactores
que nevan vida de reclusión en los establos de las grandes ciudades de la República, fluctúan alrededor de 25%. Se supone que
los ganados que viven en libertad tienen cifras considerablemente más bajas de reactores, excepto ciertas zonas como La Barca.
Jal.• donde la incidencia del aborto infeccioso eS" elevada, A
ésto debe agregarse que las vacas suelen infectarse con el contacto de las cabras, lo que las hace particularmente peligrosas
dada la alta virulencia de la B111cella melltensls.
Pocos datos pueden sefíalarse sobre la incidencia del aboroo
bovino en Nuevo León, pues solamente conocemos las cifras sefialadas por el Dr. Julián Garza Tijertna, quien encontró 20.78%
de vacas reactores en un estudio de 2,353 animales.
Brucelosis caprina

No tiene otra manifestación aparente que el aborto. Este se
hace epidémico cuando aparece en un ganado limpio llegando a
alcanzar proporciones cercanas a 90%, lo que indica la extraor-

96-

dina.ria virulencia del germen infectante. Los animales que han
abortado pueden recuperar su fertilidad, por lo que a pesar de
su aparente salud se hacen muy peligrosos para el hombre, ya
que continúan eliminando Brucellas por tiempo indefinido.
Brucelosis porcina

La sintomatologia de la infección porcina se reduce a manifestaciones ganglionares y aunque el aborto es frecuente no parece ser tan frecuente como en las otras especies seflaladas. Zozaya encontró en México un alto porcentaje de animales reactores sin haber, sin embargo, logrado aislar el germen de las visceras de los puercos. El hecho de que la Brucella suis tenga localizaciones de predilección tales como ganglios submaxilares.
explica no sólo la dificultad de aislar el germen, sino las bajas
probabilidades de transmisión al hombre. De hecho, sólo se observa este tipo de Brucelosis en los que manejan carnes frescas
de cerdo.
CAPITULO V

Bacteriología

Los microorganismos que producen Brucelosls forman un
grupo especial que constituye el género Brucella con las especies melltensis, de las que se señalan tres variedades: melitensis,
abortus y suls. Las variedades para-melitensis, para-abortus y
para suis, se consideran como variantes "rough" de las variedades
tipo.
Morfologia.-La variedad melltensis de las brucellas es generalmente cocoide, en cambio, la abortus y la suis tienen el aspecto bacilar. En su variedad "Smooth" se observan cápsulas
lHUddleson).
Las brucellas miden de 0.4 a 2.5 micras de largo por 0.4 a
0.6 micras en su diámetro transversal. El tamafio varia de acuerdo con las condiciones en que se les cultiva.
No son móviles. Toman los colorantes de anilina y son Gram
negativas.
Caracteres eulturales.-Las brucellas se desarrollan con lentitud en los medios ordinarios de cultivo. Los hemocultivos requieren hasta 10 o más dias de incubación, y las resiembras a
medio sólido de 72 a 96 horas. Una vez establecida una cepa,
el máximo desarrollo se obtiene a las 48 horas. En medio sólido
las colonias aisladas son pequeñ.as, translúcidas primero, haciéndose opacas con el tiempo. En desarrollo confluente tomau el
aspecto de capa espesa de color blanco marfil. El abortus y suls
suelen aparecer con el tiempo con una pigmentación café amarillenta.
-97-

�La temperatura óptima de crecimiento es de 37 grados centígrados pero pueden desarrollarse entre 20 y 40 centígrados.
En gelatina el desarrollo es escaso sin producir licuefacción.
El cultivo en papa es amarillento pero al envejecer puede
tomar color chocolate.
La Brucella abortos requiere para su primer aislamiento,
una atmósfera conteniendo de 10 a 40% de CO2. En cambio, la
Bru.cella melitensis y la suis se desarrollan tanto en CO2 como en
atmósfera ordinaria.
En medios que contienen azufre la Brucella abortos y la suis
producen H2S. Es excepcional que la Brucella melitensis presente
este fenómeno.
Recomendamos para el aislamiento de las Brucellas los medios de cultivo siguientes:
1.-Medios líquidos:

(1).-Bacto-triptosa al 2% citratada al 1% en agua destilada..
(2) .-Infusión de hígado con peptona, la que se prepara de
acuerdo con los métodos usuales.
(3).-Infusión citratada de hígado. Este medio que substituye al medio número 1, se prepara de la manera siguiente:
Higa.do fresco picado de ternera
sin grasa ni ligamentos .............................. 1 kilo
Agua de la llave ............................................ 1 litro.
Esterilizar a 20 libras de presión durante 30 minutos; decantar y poner en la refrigeradora 12 horas; sifonar evitando la
grasa Y residuos de hígado sedimentados. Diluir al doble con
agua de llave; agregar citrato de sodio Q. P. al 4% y filtrar
a través de papel; repartir y esterilizar a 15 libras 20 minutos.
Acostumbramos repartir este medio en cantidades de 7 ce. en
tubos de cultivo. En caso de que el medio resulte turbio, puede
filtrarse antes de la esterilización a 15 libras.
11.-Medios sólidos.

(1).-Bacto-triptosa agar. (Difco).
(2).-Gelosa hlgado según fórmula de Stafsetb.
Para hemo-cultivos: se siembran 5 ce. de sangre del enfermo en cualquiera de los medios 1 ó 3, incubando en atmósfera ordinaria y con te11$i6n parcial de CO2. Por este procedimiento la sangre no se coagula, los elementos rojos se sedimentan, cubiertos por la capa leucocitaria donde se observan verdaderas colonias de brucellas. Esta manera no da Jugar a enturbiamiento del liquido sobrenadante.
Es fácil reconocer cuales cultivos son positivos y transplantar directamente las colonias de brucellas a los medios sólidos.

-98-

Acción bacteriostática de los colorantes.-Se recomienda em..
lear como medio de base la Bacto-triptosa agar (Difco). A este
medio se agrega Fuchina para dar una concentración final de
1 x 100,000 y Tionina al 1 x 200,000.
La Brucella melitensis crece en presencia de los dos colorantes; la Brucella abortus es inhibida por la Tionina pero crece en
la fuchina; la suis solamente crece en presencia de la tiontna.
El fenol al 1 x 100 es suficiente para destruir las Brucellas
en quince minutos.
La formalina al 0.2 por 100 actúa a un tiempo que varía
entre algunas horas y 96 horas, de acuerdo con la concentración bacteriana.
Las Brucellas en la leche mueren con rapidez cuando se acidifica ésta, como ocurre también en el queso y la mantequilla.
El merthiolato en concentración al 1 x 10 000 las destruye
rápidamente.
'
Aislamiento de Brucellas en productos huroanos.-Las Brucellas se han aislado de la orina utilizando gelosa-agar conteniendo cristal violeta al 1 x 200,000 sembrando el sedimento del centrifugado de 50 centimetros cúbicos de orina. De
las heces humanas se aislan en un medio de gelosa-hfgado conteniendo eosina y azul de metileno distribuidas en cajas de petri,
conforme el método de Poston y Parson.
Determinación de presencia de Brucellas en la leche

Se practican cultivos en separado de los cuatro gajos de la
ubre. Las muestras de leche son mantenidas en reposo de 12 a
24 horas en la refrigeradora hasta la separación natural de la
crema o se centrifugan 10 minutos. Con una torunda de algodón se toma parte de la crema para depositarla en las cajas de
petri cont~niendo gelosa-higado adicionada de violeta de genciana al 1 x 200,000. Las cajas inoculadas se incuban en atmósfera conteniendo 10% de 002 durante 7 dias y son examinadas practicando frotls de las colonias sospechosas.
Existen métodos para diferenciar las variantes "rough" de las
Brucellas; mencionaremos el procedi.miento de termo-aglutinación de Bumet, que consiste en calentar a la temperatura de
ebullición emulsiones de Brucella; las variantes "rough" se aglutinan. Otro procedimiento consiste en hacer pruebas opsonocitofágicas utilizando la sangre de personas o animales no infectados. (Huddleson). Los leucocitos polimorfonucleares de la sangre normal no tiene capacidad fagocitaria para las Brucellas no
alteradas, aún cuando ocasionalmente se pueden encontrar en
reducido número en el citoplasma de los leucocitos. En cambio,
las Brucellas "rough" son fagocitadas en gran número.
-99-

�Acción de los agentes ffslcos y quimicos.-Se sabe que a 609
centfgrados durante quince minutos destruyen las cepas aisladas tanto de personas como de animales, aun cuando se asegura que la suls resiste mejor esa temperatura.
CAPITULO VI

Inmunología y Alergia
Las Brucellas introducidas en el organismo humano o animal dan lugar a fenómenos inmunológicos, que se ev1denclan
por procedlmlentos de laboratorio.
El examen del suero sanguineo de personas o animales 1nfectados, indica la presencia de aglut1nlnaS, sensibill.za.trices, bacteriollsinas, precipitinas y opsoninas.
El organlSmo infectado puede dar lugar a, fenómenos de
alergia que consisten en reacciones diferentes a las presentadas
por el organlSmo normal cuando se introducen pequefias dosis
de antigeno por via parenteral.
Dada la especificidad de los fenómenos inmunológicos que
provocan las Brucellas, se ha recurrido a pruebas de aglutinación, opsónicas y alérgicas, para establecer el diagnóstico de la
infección.
La prueba de fijación del complemento por su mayor delicadeza no se ha empleado con fines prácticos.
Wright y Semple demostraron que el suero sanguíneo de enfermos de Brucelosls tiene la propiedad de aglutinar cultivos de
Brucellas. Las aglutininas aparecen desde el quinto dla de haberse iniciado la fiebre, pero es hasta la segunda semana cuando el titulo 2.lcanza cifras máximas. Se considera como titulo
de importancia diagnóstica desde el 1 x 100 en adelante.
Reacción de Buddleson.-El antigeno usado por este autor
consiste en una suspensión concentrada de Bncella ábortus, la
cual es arreglada "{)ara mostrar aglutinación clara y con rapidez,
mezclando cantidades variables de suero y constantes de antlgeno.
Manera de practicar la prueba.-En una placa de Vidrio iluminada convenientemente, se distribuyen con una pipeta de
Khan cantidades de suero del enfermo como sigue: 0.08, 0.04,
0.02, 0.01, 0.004 de c. c.. Luego con una pipeta estandarizada para distribuir gotas de 0.03, se agrega el antlgeno a cada cantidad
de suero: con un palillo de dientes se mezcla partiendo de la menor a la mayor cantidad de suero. Se imprimen movimientos de
vaivén al vidrio para activar la reacción. Se hace la lectura entre uno y los tres minutos. Los titulos de aglutinación de la mayor a la menor concentración son de 1 x 15, 1 x 50, 1 x 100, 1 x 200

-100 -

y 1 x 500 respectivamente. Huddleson considera de valor dlagnósttco definitivo los títulos de 1 x 100 en adelante.
El estudio del indice opsónico en la Brucelosis adquiere ca-

da vez mayor importancia ya que no sólo ayuda al diagnóstico
de la enfermedad, sino que para algunos autores es una guia
para estimar las defensas del organismo infectado. En nuestro
laboratorio la prueba opsónica se ha simplificado mucho empleando suspensiones estandarizadas de Brucellas muertas y métodos rápidos de t1nc16n.
Las ventajas del método son obvias puesto que se ellmina
el peligro de infectarse manejando gérmenes vivos y la pru ba
opsónlca se pone al alcance de todos.
Slmpllficaclón de las pruebas de aglutlnael6n.-En nuestro
laboratorio hemos estudiado las ventajas e inconvenientes del
empleo de los diversos antlgenos recomendados para el diagnós•
tico serológtco de la Brucelosis. Como resultado hemos decidido preparar y estandarizar nuestro material en Vista de la irregular senslbilldad de los productos comerciales. Nuestros anttgenos se titulan por comparación con pruebas hechas en tubo
ev1tando el empleo de preparados muy sensibles.
Los antlgenos contienen B-r. melltensls y abortus en proporciones adecuadas y se tifien en azul con el objeto de poder emplearlas con sangre del en.termo. Basta mezclar una gota de
antlgeno con una pequefía cantidad de sangre del enfermo en
una lámina porta-objetos y después de medio a un minuto de
observación frente a una fuente luminosa (ventana}, manteniendo la mezcla en movimlento se puede observar, en casos de
Brucelosis, separación de los dos colores reactivos y formación
de grumos azules de ant1geno, los glóbulos rojos liberados imprimen al fondo el color rojo de contraste. En reacciones negativas la mezcla permanece de color café verdoso y se mantiene
homogénea, no hay formación de grumos.
Lo interesante de la prueba es que solamente se observan
pruebas positivas con la sangre de personas con títulos de aglutinación superiores a 1 x 100, que son justamente los de importancia diagnóstica.
como este antlgeno está estandarizado de acuerdo con las
recomendaciones de Huddleson puede emplearse, si se desea, en
la misma forma que los antigenos usuales. También mediante
pequefias modificaciones de técnica puede emplearse para la
búsqueda de aglutininas en la leche de vaca o de cabra.
El estudio de la aglutinación se ha llevado en nuestro laboratorio a etapas más avanzadas. Puede, mediante nuestro método de aglutinación selectiva, determinarse en poco tiempo el
tipo de Bncellas que infecta al paciente.
-101-

�ALERGIA

Los primeros trabajos con relación a los fenómenos alérgicos
en la Brucelosis, se deben a Me. Fadyean en 1909. Este autor usó
un producto glicerinado con cultivos de Brucellas abortus siguiendo los métodos para la preparación de la Tuberculina. Morales Otero y González, prepararon un alergeno precipitando con
acido tricloracético un extracto acuóso de Brucellas. El precipitado se redisuelve en concentración adecuada y produce reacciones especificas en personas y animales infectados.
Hemos empleado desde 1938 el M. B. P. como alergeno.
El M. B. P. se obtiene de la siguiente manera:
Se mezclan partes iguales de Br. abortos, melltensls, y suis,
se lavan por centrifugación, se suspenden en una solución de
mertiolato al uno por 10,000, se concentran luego en emulsión
bastante espesa y se someten a la acción de un molino para triturar bacterias. Después de 72 horas de trituración se lavan en
solución salina formalinizada al 0.2%, se centrifuga a alta velocidad Y se obtiene una solución de material brucelar que es poco
tóxica para personas normales y da lugar a fenómenos alérgicos
tan especificos como las bacterias muertas.
Se emplean 0.2 ce. de antígeno por via intradérmica en la
cara anterior del antebrazo; en personas normales sólo se aprecia la huella de herida producida por la aguja.
La reacción positiva se manifiesta por zonas congestivas eritematosas e infiltrativas de extensión variable entre 2 y 10 centlmetros de diámetro.
CAPITULO

VII

Hematología de la Brucelosis

Según Simpson, en las dos terceras partes de los casos aproximadamente, la Brucelosis produce leucopenia con aumento de
los linfocitos a expensas de los Polimorfonucleares Neutrófilos.
En la otra tercera parte hay moderada leucocitosis o cuenta normal; en lo referente a los hematíes hay moderada anemia secundaria y aumento de la sedimentación globular.
Las modificaciones hematológicas de que informan Munger
y Huddleson, se pueden resumir asi:
BEMATIES:
En cantidad menor de cuatro millones.
HEMOGLOBINA:
Disminuye ligeramente.
VALOR GLOBULAR: Ligera modificación, a menudo por
abajo de uno.
-102 -

FORMULA LEUCOCITARIA PROMEDIO EN ENFERMOS DE

BRUCELOSIS:
Leucocitos ..........................................
Neutrófilos ........................................
Linfocitos ..........................................
Monocitos ..........................................
Eosinófilos ... ................................ ..
Basófllos ...................... ......................

5.700
43.1 %

45.0
7.6
0.35
O.O

En un tercio de los enfermos se presentó:
Retardo del tiempo de coagulación e imperfecta retracción
del coágulo.
En un estudio de 115 enfermos de Brucelosis veri:!icado en
el Hospital General, encontramos: 55 leucopénicos, 28 con cuentas normales y 32 con leucocitosis. Al hacer la clasificación se
encontró en todos los grupos cuentas que se representan en el
promedio total:
Neutrófilos ........................................ 53%
Linfocitos .................... ...................... 42.1 %
Monocitos .......................................... 4.4%
Eosinófllos ............................... ....... .... 0.65%
Basófilos ............................................ 0.25
CAPITULO VIII

Valor diagnóstico de las pruebas de laboratorio
La gran diversidad de manifestaciones a que da lugar la Brucelosis, hace que en ella lo mismo que en la Sifilis, el diagnóstico requiera su comprobación con métodos bacteriológicos e Inmunológicos.
Sucede que enfermos afectos de Brucelosis pueden tener diversos trastornos sin presentarse reacción térmica. Otros casos
permanecen por tiempo variable asintomáticos o latentes. Asi resulta que la labor del clínico es insuficiente si no justiprecia todos los recursos para el diagnóstico del padecimiento.
La reacción de Huddleson si bien resulta l)ositiva en muy alto porcentaje de Brucelosos, algunas veces resulta negativa aunque las Brucellas se hayan encontrado en la sangre.
La prueba intradérmica con cualquiera de los alergenos ha

demostrado su especificidad. Según Evans, aparece después que
las aglutininas y desaparece mucho más tard1amente que aqué-

llos. Sin embargo, en el 39% de casos crónicos resultó negativa.
(Evans).
Prueba Opsónica.-Algunos no sólo le consideran valor d1agnóstico sino también como indice del estado de inmunidad. Una
-

103 -

�prueba negativa o ligera, significarla falta de defensa orgl1nlca.
La Fagocitosis intensa revelarla un fuerte grado de inmunidad
que llevaría a pronosticar la curación. Con frecuencia. dicha
interpretación es errónea, ya que los indices opsónicos más intensos que hemos observado, han sido los de los casos mortales.
Hemocultlvo.-Se le considera prueba. definitiva de la. infección, pero tiene el inconveniente de requerir un laboratorio bien
equipado para poder reallzarla.
Después de un cuidadoso estudio de estas diversas pruebas,
llegamos a la conclusión de que ninguna de ellas es por si sola
suficiente como medio eficaz para el diagnóstico de la Brucelosis.
En laboratorio bien equipado debe recurrirse a todas ellas,
pues en ocasiones sólo una de ellas resulta positiva. Sin embargo, puede decirse que en casos de Brucelosis en evolución, es
raro que no haya aglutl.nlnas en el suero sangulneo, por lo que
para fines prá.cticos, la prueba de aglutinación es de valor considerable.
Para estudios epidemiológicos en el hombre, recomendamos
se haga primero, una exploración para determinar el porcentaje
de individuos alérgicos y solamente en los positivos hacer pruebas de aglutinación. En esta forma se determina por la primera prueba la incidencia de la infección en un grupo determinado
y por la segunda, los casos clinicos que hay en este grupo de reactores.
CAPITULO IX

Sintomatologf.a
Brucelosls clá ica.-Se acostumbra llamar aguda a la Brucelosis que se presenta con cuadros pirétlcr)s que se asemejan a las
infecciones de evolución cicllca, pero que evolucionan dentro de
un periodo de tiempo que raras veces es menor de ..tres meses.
Es cierto que hay casos de menor duración pero lo frecuente
es que al periodo febril inicial de duracion variable, se sucedan
periodos de recrudescencia seguidos de otros de aparente allvio;
asi la enfermedad se prolonga por meses y hasta por afios constítuyendo las formas crónicas.
Incubación.-Este periodo se calcula que dura de cinco d1aS
a tres semanas, considerándose como de mayor probabilldad quince dias.
Período de Estado.-Manlfestaciones consistentes en malestar general, sensación de debilidad, cefalalgia, dolores de huesos,
anorexia, náuseas y a veces trastornos respiratorios. se agrega a este cortejo sintomático, elevación térmica con esca.lofrios o sin ellos y por lo general sudores nocturnos. Al prtnci-

104 -

pio la fiebre presenta oscilaciones con remisiones matutinas que
pueden llegar a la normal, pero luego se lnstala definitivamente
según la forma clinlca, ya que según la localización de gérmenes
en los diversos órganos, puede dar lugar a la aparición de otros
sintomas o a la exacerbación de los ya existentes. El descenso
de la temperatura se hace gradualmente hasta llegar a la normal, pudiendo ser hasta sub-normal. Cuando desaparecen los
sintomas del periodo febril y a veces durante éste, aparecen manifestaciones articulares. suele suceder que el periodo apirético
sea el principio de la convalecencia, pero en la mayoria de los
casos es seguido de nueva elevación térmica con la mejoria de
las artralgias y de los demás fenómenos articulares.
Formas Clinícas.-Se han descrito cuatro formas: la maligna, sub-aguda, ondulante y crónica.
Brueelosis Maligna :-Se caracteriza por su brusca aparición
Y por la gran intensidad de los sintomas, la fiebre elevada, el aspecto tifoso y su terminación muy a menudo fatal.
Brucelosis Sub-aguda:-Se consideran dentro de esta forma los caso de Brucelosis de principio agudo, que simulan infección de aspecto tifoso y de intensidad variable, aún cuando
pueden terminar fatalmente como consecuencia de diversas complicaciones o por el contrario, después del periodo febril, cuya
duración varia de dos a tres meses. Se establece la convalecencia y el enfermo se recupera sin volver a presentar signos de enfermedad.
Forma ondulante :-Se caracteriza porque después del periodo agudo sufren recidivas interrumpidas por periodos de alivio.
En Mexico esta forma se ajusta en lo general a la forma clásica
con las vartaciones correspondientes a las diversas complicaciones. En esta forma clinica que a veces puede ser oligosintomática el diagnóstico diferencial con otros padecimientos de evolución lenta suele ser muy dificil, particularmente con la tuberculosis.
INTOMATOLOGIA ESPECIAL Y COMPLICACIONES
PieL-S~ han observado eritemas escarlatiniformes que pueden ser generalizados o localizados a algún segmento cutá.neo.
Puede haber erupciones papulosas o bemorrágicas acompañadas
de dolor y prurito. Se han observado casos de púrpura hemorrigica con aislamiento del germen de las lesiones cutá.neas.
Aparato Locomotor.-La Brucelosis da. como complicación
más frecuente, fenómenos articulares que pueden ser desde la
artralgia hasta la artritis supurada. Los huesos pueden llegar
a presentar ostiomielitis y fenómenos degenerativos cuya frecuencia ha llamado la atención últimamente. A.si también se

-105 -

�han observado espondilitis y en los músculos se presentan mialgias y miositis de grado e intensidad variables.
Aparato Digestivo.-En realidad, son raros los casos en que
las manifestaciones patológicas del aparato digestivo pueden ser
atribuidos directamente a la Brucelosis.
Bazo, Hfgado y Vías Biliares.-La esplenomegalla y la hepatomegalia son signos que se han considerado muy frecuentes en
la brucelosis.
Aparato Respiratorio.-En el curso de la Brucelosis se han
sei'íalado manifestaciones catarrales con expectoración a veces
abundante, purulenta y hemorrágica. También se han observado
bronquitis, congestiones pulmonares, bronconeumon1a Y neumonía. Radiológicamente se han encontrado infiltraciones neumónicas peribronquiales. La epistaxis es frecuente.
Aparato Genital.-La orquitis, complicación característica en
la brucelosis bovina, se observa con frecuencia en el hombre infectado con Br. melitensls. En la mujer son frecuentes las salpingitis, ooforitis y metritis. El aborto es frecuente cuando el
embarazo ocurre en el periodo septicémico de la infección.
Manifestaciones Nerviosas.-Estas pueden ser centrales o terminales; las primeras pueden ser meníngeas, mieliticas o meningo-encefaliticas. Las periféricas más comunes son las neuritis
del ciático acompañadas a veces de atrofia muscular. Se observan también neuralgias del plexo braquial y de otros nervios.
Manifestaciones Oculares.-Se citan neuritis óptica, edema
papilar, congestión papilar, neuro-retinitis, a~gio-esc~erosis retiniana, edema de los nervios ópticos, iritis, ir1docicllt1s, coroiditis atrofia del nervio óptico, paresia del motor ocular externo.

'

CAPITULO X
Tratamiento de la Brucelosis

El tratamiento de la Brucelosis continúa siendo un problema
cuya resolución dista mucho de ser satisfactoria, ya que se tiene
gran dificultad para sentar conclusiones en una enfermedad cuyo polimorfismo cllnico y evolutivo, puede hacer extraordinariamente dificiles las valorizaciones d.e los distintos recursos terapéuticos empleados.
La terapéutica de la Brucelosis se puede dividir en:
a) .-Quimioterapia.
b) .-Proteinoterapia.
c) .-Fisioterapia.

d).-Terapéutica especifica (Biológica).
Quimioterapia.-Entre las diversas substancias que se han

utilizado para combatir la Brucelosis, figuran los colorantes co-

106 -

mo el azul de metileno, violeta de metilo, mercurocromo y acriflavina. Si bien algunos casos han sido influenciados favorablemente, en otros se han observado serios accidentes sobre todo
con la acriflavina. Con los arsenicales, Neosalvarsan, Metaphen
y la Arsfenam1na, se han obtenido resultados contradictorios y
frecuentemente adversos. El colargol y otros coloides han sido
empleados a veces con éxito y a veces han fracasado.
Las sulfanilamidas y sus derivados han sido utilizados como
terapéutica contra. la fiebre de Malta (Prontosil, Sulfatiazol, Rubiazol, con resultados muy contradictorios y aunque experimen1,almente (in vitro), se habla probado el poder bacteriostático y
bactericida de estos compuestos.
Proteinoterapia.-Se han empleado cultivos de salmonellas
(Tilico, paratifico A y B) en inyecciones subcutáneas, intramusculares o intravenosas, tratando de producir "choques''. También ha sido empleada la leche estéril con resultados muy vaIiables.
Fistoterapia.-La hidroterapia, la fiebre artificial, la luz ultravioleta y la diatermia, han hallado aplicaciones tanto en las
formas agudas como en las crónicas de la Brucelosis.
Tratamiento Específico.-Se han empleado vacunas, filtrados tóxicos, alergenos y sueros.
Estudios de conjunto demostraron que el empleo de las vacunas en los estados agudos fueron desfavorables, obteniéndose
mejores resultados en las crónicas.
El filtrado de cultivos envejecidos de Brucellas (Brucellna),
i.'ué recomendado por Huddleson, quien determina primero la
sensibilidad de cada enfermo inyectando por via intradérmica
0.1 ce. del filtrado y aplicando después dosis crecientes por v1a
intramuscular de uno hasta 5 ce. del preparado. Por lo general
los enfermos presentan intensas reacciones térmlcas y exacerbación de sus molestias después de la inyección.
El tratamiento con sueros inmunes, fué preconizado por
Wright en 1898. Se han empleado sueros de cabra, caballo, de
bovinos con resultados muy variables. También se ha empleado suero de convalecientes o de enfermos recién curados.
En México se ha empleado el M. B. P. en dosis que van au-.
mentándose gradualmente, evitando provocar reacciones generalizadas y manteniendo un ritmo de dos inyecciones por semana,
evitando aumentarlo sin estar seguro que la dosis anterior no
produjo aumento de temperatura superior a un grado centfgrado
sobre la máxima del dia anterior. El tratamiento se aplica hasta lograr un periodo apirético prolongado, se suspende por semanas y se vuelve a reanudar, pero siempre calculando la susceptibilidad del enfermo, aumentando la dosificación en forma
gradual. La curación clínica debe estar respaldad.a siempre por
-107-

�el control bacteriológico, pues muchos enfermos sin manifestaciones ·cllnicas, siguen teniendo Brucellas en la sangre por perio•
dos prolongados.
Es de importancia fundamental la terapéutica sintomática,
procurando siempre evitar la administración de ciertas drogas
particularmente aquéllas que pueden lesionar el sistema retfculoendotelial. Hay que tener siempre en cuenta el efecto destructor de las Brucellas sobre los leucocitos (polimorfonucleares) para no asociar a ese efecto el de las substancias tales como el piramidón y las sulfamidas.
Un sintoma muy molesto eD los brucelosos consiste en los
intensos dolores que se presentan al nivel de la articulación sacroiliaca. Hemos lov:rado mejortas rápidas con recuperación d~
las funciones locomotoras del paciente mediante inyección local
de anestésicos tales como el painodol o procaina, en el sitio doloroso. Las inyecciones se practican en días terciados.
La mayoria de los casos con fiebres rebeldes y prolongadas,
de tipo intermitente, se debe a la existencia de focos sépticos
(dientes, senos, amígdalas, oidos, vesicula biliar, próstata, etc.),
por lo que para obtener la curación, es indispensable .suprimirlos. Se ha obtenido éxito inmediato mediante la extracción de
dientes con abscesos. de las amlgda1as y alÍil la vesícula blllar.

Es interesante señalar la observación hecha por Ga.rza Ti•
jerina en Nuevo León, quien encontró que la mayoría de los enfermos registrados en las Oficinas Sanitarias, provenían de las
zonas rurales del Estado y una exploración hecha en los ganados caprino y bovino, reveló que en las zonas rurales las cabras
presentan un alto porcentaje de reactores, contrastando con la
baja incidencia en el ganado bovino; en cambio, en la ciudad de
Monterrey, las vacas arrojaron cifras elevadas y sólo una o dos
cabras resultaron positivas. La baja morbilidad en Monterrey,
prevalece a pesar de que se consume gran cantidad de leche cruda y debe insistirse en que ésto no justifica que se continúe en
esa práctica, lo que, sin embargo, no debe justificar su consumo
en esas condiciones ya que no sólo por las Brucellas es peligrosa
la leche cruda.
Es evidente que el principal objetivo de lucha en Nuevo León,
es la Brucelosis Caprina y las medidas llevadas a cabo segregando o destruyendo los animales infectados, deben seguirse realizando con persistencia.
Debe señalarse también, que desde el punto de vista económico, la Brucelosis es de los más serios problemas que afectan a
la industria pecuaria y toca a otras Autoridades que las Sanitarias, vigilar esa fuente de riqueza nacional.

CAPITULO XI
Control de la Bmcelosis

La lucha contra la Brucelosis constituye un problema muy
complicado puesto que intervienen en él factores de orden médico, veterinario, económico, de educación y de costumbres.
Si se tiene en cuenta que la causa más frecuente de contagio es la ingestión de alimentos contenienño Bmcellas, debe suponerse que la supresión de la infecciosidad de esos productos;
reducirla al m1nimo la incidencia de la enfermedad humana.
Es sabido q11e la leche y sus derivados se presentan para su
consumo de distinta manera en el campo y en las ciudades, por
io que se considera indispensable analizar cuidadosamente los
datos epidemiológicos que sea posible recoger: por ejemplo, en la
ciudad de México, la infección es producida por la Brucella me..
lltensis en un porcentaje de 94 por 100. La infección de tlpo oovino es muy reducida, lo que parece depender de la vieja costumbre de hervir la leche que se consume. En cambio el queso
de cabra es tomado sin m.ngún reparo.
Las Autoridades Sanitarias hau determinado que toda la leche que se consuma sea pasteurtzaoa, los resultados de esta medlda no se pueden determinar todavía.
-108-

-109-

�LA PUNCION ASPIRADORA EN EL DIAGNOSTICO DE LAS LESIONES TUMORALES DE LA MAMA.
Dr. Alfredo Gómex Alanís,
del Instituto de Investigaciones Científicas
de la Universidad de Nuevo León.
Trabajo elaborado en el Instituto del Radium "JUAN
BRUNO ZAYAS", Centro anti-canceroso del Hospitai
da Nuestra Señora de las Mercedes de La Habana, y
presentado al 2o. Congreso Nacional de Cancerología,
verificado del 7 al 12 de Mayo de 1945 en La Habana, República de Cuba.

Me ha llevado a la realización de este trabajo el espiritu de
poder contribuir en una pequefia parte, a la ponencia sobre Cáncer de la Mama.
Son de todos bien conocidas las innumerables criticas de que ha
sido objeto la biopsia aspiradora en el diagnóstico de los tumores en general. Pero también sabemos valuar los enormes beneficios que ella nos proporciona en el diagnóstico de los mismos.
Si bien es cierto que la técnica general ha sufrido, con el tiempa,
numerosas modificaciones de parte de quienes la han utilizado
en los distintos centros hospitalarios, su principio en si no ha
variado.
Es el seno uno de los órganos en que más se ha preconizado
el uso de la punción aspiradora.
Revisando la literatura al respecto he encontrado un gran
número de trabajos que tratan el problema en una forma general y junto a las punciones de otros órganos, nada he visto excepto en algún texto referente a padecimientos del seno, que
se ocupe en particular del tema.
Uno de los prejuicios más arraigados en el ánimo de los
médicos es la diseminación metastática que pudiéramos originar al practicar la punción, o la estimulación del tumor para un
crecimiento más rápido. Ha sido ésto lo que me ha llevado a
dirigir este trabajo a la revisión de 539 historias cUnicas de enfermos asistidos en el Instituto del Radium de La Habana, de
las cuales he tomado toda una serie de datos que ere! pudieran ser de utilidad y contribuir as1 a la resolución de este tan discutido problema:
¿Aumenta la rapidez y frecuencia de la metástasis la punción?.
Otro punto de gran interés ha sido el de revisar un corto
número de errores de diagnóstico y tratar de establecer hasta
-111-

�donde fuere posible los datos sobresalientes que nos ayudaran a
evitarlos.
Trataré en este trabajo de los siguientes capítulos:
Datos generales sobre la punción y técnica de la misma.
Influencia de la punción en la evolución de los tumores malignos.
Caracteres citológicos primordiales que nos permiten en lo
posible un diagnóstico diferencial entre un tumor maligno y uno
que no lo es.
DATOS GENERALES SOBRE LA PUNCION DE LA MAMA.
Historia:- Por la literatura revisada parece ser que no fué
sino hasta los trabajos de Martin y Ellis (1927) que empiezan a
practicarse las punciones del seno, como un medio sistemático
para el diagnóstico de los tumores que le afectan. A partir de
ellos gran número de autores han seguido la misma conducta.
Los preceptos generales que rigen a la punción sirven de
base a la del seno.
1.-La biopsia por punción es sólo uno de los recursos de
que se dispone para el diagnóstico y en ninguna forma un sustituto de los demás métodos empleados.
2.-Aqul como en todas las punciones, la pericia de quien
la practica y la experiencia del patólogo, son fundamentales para
obtener un resultado satisfactorio.
3.-El conocimiento del caso cllnico será un factor que nos
ayude decisivamente.
4.-Aqui como en todos los demás órganos, la biopsia falla
en ocasiones; será entonces forzoso repetirla cuantas veces sea
necesario.
5.--st la interpretación dada al material obtenido, no está
de acuerdo con el criterio cllnico establecido, deberá hacerse
siempre un estudio extemporáneo durante el momento de la
operación, procedimiento que no acarrea complicación alguna al
enfermo y que es de un beneficio extraordinario. Sobre este punto deberá insistirse siempre, y esta será una forma de contribuir mejor al beneficio que nos proporciona la punción, y a evitar en lo posible errores injustificados.
Las ventajas de la punción, son:
1.--Senclllez en la técnica.
2.-Menor riesgo para el enfermo.
3.-Ausencia de complicaciones locales.
4.-Falta de reacción aparente del tumor.
5.-No se producen hemorragias ni hematomas.
6.-Puede llegarse profundamente y a distintos sitios de la
lesión.
7.-La punción en si nos proporciona una. serie de datos de
la mayor importancia cllnica: resistencia del tumor, pre•
:...._ 112 :_

sencia de una cápsula, si es duro o blando, si es de consistencia homogénea, si tiene tabiques fibrosos, si es
quisttco y contiene liquido, si éste es claro, purulento o
sanguinolento, si hay sustancia mucoide, etc. (Dr. Puente Duany).
8.-Los enfermos la aceptan como una operación de rutina, cosa que no sucede con la biopsia por escisión.
9.-Puede practicarse en el consultorio, aún por personas no
especializadas que se hayan familiarizado con la técnica.
10.-No entraña ningún inconveniente para que el enfermo
sea operado o sometido a las radiaciones.
11.-No excluye la biopsia quirúrgica si ella se hace necesaria.
Los inconvenientes imputados son:
1.-La pequeñ.ez del fragmento. (Téngase en cuenta que la
punción aspiradora es un procedimiento para diagnóstico y no para el estudio de la patologia).
2.-Que la punción es ciega y puede herir órganos vitales.
(Esto es cierto para algunas regiones del organismo, pero
no lo es para la mama).
3.-Que la biopsia por aspiración da resultados incompletos
e insuficientes.
(Martín y Steward en 1936 manifestaron que todo lo que
puede ser esperado en la punción es el informe de si la.
lesión es o nó un tumor maligno).
4.-Necesidad de colaboración anatomo-patológica muy completa. (Indiscutiblemente que ésto es cierto y a'Íl.ll más, en
ocasiones será necesario tener la impresión clinlca del
caso).
Agregaremos que influye de una manera decisiva en la
obtención de un buen resultado la simpa.tia que se sienta
por el procedimiento y que en ocasiones habrá que revisar
dos o más preparaciones de una misma punción detenidamente, para llegar a una conclusión definitiva.
Técnica:- A este respecto diré que nosotros en el Instituto del
Radium de La Habana, utilizamos la técnica de Ma.rtin y Ellls,
tanto en lo que se refiere a instrumental y modo de obtención del
material como a la práctica de los frotis tan criticada por diversos
autores.
Es interesante señalar que un gran número de instrumentos, modificaciones del original han sido descritos; todos ellos
construidos con el fin de obtener un verdadero fragmento que
pueda tratarse como una pequeña biopsia quirúrgica y algunos
de los cuales actúan como un verdadero punch: Hoffmann (1931)
Corriero (1937) Silverman (1938) Frank y Feder, Mác tean, etc.
Los elementos ordinariamente utilizados son: uña. aguja calibre 16 6 18 de 10 cmts. de longitud, de bisel corto, pr9¡vista de
-113 -

�su mandrin y que tenga buen filo; una jeringa de ajuste perfecto de 20 e.e.: un bisturí de catarata o un tenotomo, una jertn•
guilla de 2. e.e. para hacer la anestésia local, porta objetos perfectamente bien limpios y desengrasados con éter y un frasco
con formol al 10% por si es obtenido un fragmento de tejido
susceptible de ser tratado como una biopsia corriente.
Procederemos en la forma siguiente: después de enyodar la
región, se infiltra con novocaina al 2% el sitio donde va a practicarse la punción. Siendo la piel la que ofrece mayor resistencia, practicamos una incisión con el bisturí de catarata o un
tenotomo, evttando al mismo tiempo que el material extratdo
pueda ser contaminado con las células epiteliales de la piel y
falsear asl los resultados. En seguida llevamos la aguja con su
mandrin al interior del tumor; retiramos el mandrln y tratamos con la aguja de remover el tejido y facilitar así su paso al
interior de la misma; conectamos la jeringa y hacemos el vacío
en varias ocasiones al mismo tiempo que empujamos la aguja
hacia la masa tumoral y en distintos sitios: si el vacio se hace
manteniendo la aguja en un mismo sitio corremos el riesgo de
no obtener tejido, pues no es sólo la succión lo que lo hace
penetrar sino también el paso a través del tumor.
Cuando el tumor es fibroso obtendremos en ocasiones muy
pocos elementos, cuando es muy vascularizado, saldrán algunas
gotas de sangre y cuando es blando podrán extraerse porciones
sólidas y cilindricas. Una vez que se considere que se ha hecho
succión suficiente se retira la jeringa y en seguida. la aguja.
Es en el modo de proceder con el material obtenido donde
existe mayor número de divergencias; algunos dicen que sistemáticamente hacen ~artes y frotls; en el caso de la mama creemos que el frotis es suficiente en la mayor1a de los casos en
que se ha obtenido material. Para ello procedemos en la forma
siguiente: con la jeringa cargada de antemano de aire y conectada a la aguja, tratamos de llevar el tejido obtenido a los portaobjetos, esta maniobra no debe ser brusca pues podemos perder los elementos obtenidos; es conveniente hacer pasar el ma.ndrin por el interior de la aguja para hacer salir algún fragmentito que bien pudiera significarnos el diagnóstico. Una vez los
elementos en el porta-objetos deberán reducirse por medio de la
presión a una delgada pellcul.a; ésto se consigue haciendo deslizar con bastante presión pero sin exagerar, pues puede romperse el cristal, un porta sobre el otro; generalmente y aún
cuando haya sangre en la lamlnllla, es posible por su coloración
y aspecto especial darnos cuenta de que hemos obtenido tejido.
Las laminillas pueden fijarse de inmediato al calor, pero es
preferible dejarlas a la temperatura ambiente durante aJ.gdn
tiempo; haremos dos coloraciones: Hematox111na- Jlmlna y el
Otemsa o Ma.y Orünwald Otemsa, Lelshman, Wrlght.
-11¼-

Epitelioma de la mama. Punción.

Epitelioma de la mama. Punción.
-

115 -

�La técnica para la primera es la siguiente:
1- Alcohol. ........................................ . 1 minuto
2- Agua ............................................ .. 1 minuto
3- Hematoxilina............................. . Tiempo suficiente controlado al
microscopio.
4- Lavado en agua.
5- Eosina........................................... Controlar al microscopio.
,Lavar, deshidratar y montar en bálsamo de Canadá.
1
•
Las coloraciones de Giemsa, May Grünwald, Leishman, etc.
se practican como para un frotis de sangre.
INFLUENCIA DE LA PUNCJON EN LA EVOLUCION DE
LOS TUMORES MALIGNOS.
En la bibliografía consulta.da he encontrado que ya diversos
autores se han ocupado del problema de las metástasis o complicaciones a que la punción pudiera dar origen.
Mac Lean Y Sugtura concluyen que las aspiraciones moderadas o excesivas practicadas repetidamente en el carcinoma
transplantable de la rata y el ratón, no aumentan el porcentaje
de la metastasis a distancia, no producen ningún dafio demostrable a la cápsula del tumor, ni implantación del mismo en el
trayecto de la aguja.
Alberto Rivera refiriéndose a la biopsia por incisión, que a
todas luces pudiera dar lugar a mayores complicaciones que la
punción, dice que la influencia de la incisión sobre la frecuencia de las metástasis ha recibido atención especial de Greenough
Siemens y Roux-Berger, Monod y de Bloodgood. Greenough
Siemens hiciero_n las observaciones en cáncer del seno, comparando la supervivencia al cabo de cinco afias en un grupo al que
le fué practicada la biopsia y otro que sirvió de testigo. Entre 42
enfermos de Greenough con biopsia hubo 50% de supervivencia
_al cabo de cinco años; constrastando con el grupo de control de
"310 enfermos con una supervivencia con igual periodo en sólo
33% de los casos. Las estadísticas correspondientes de Siemens
fueron 70% entre 63 casos con biopsia y 43.3% entre 284 testigos. Bloodgood basandose en el estudio de su archivo personal dice que puede extirparse un tumor y esperar el resultado an~tomo-patológico para verificar entonces la amputación radical si
ello fuere necesario. Rou:x Berger y Monod manifiestan que en
el Instituto Curie de Paris, donde se les practica biopsia preVia
a todos los enfermos antes de la operación, no se ha podido comprobar de manera concluyente que la complicación surgida fuera debida a la biopsia practicada, según análisis de 825 casos de
cáncer de la lengua.

y

-116-

Cathie dice que en una. serie de 637 ratas con tumor de Flexner Jobling se observó entre los sometidos a biopsia un 22.1% y
un 21.8% en los no sometidos.
Martin y Ellis en 3,500 biopsias no han podido comprobar
el aumento en el porcentaje de las metástasis.
Nosotros hemos revisado las historias de 539 enfermos con
cáncer del seno y hemos visto la evolución en aquellos que no
se les ha practicado biopsia y en los que se ha hecho, ya por
incisión, ya por punción.
Los casos fueron comprobados en la inmensa mayoría bistológlcamente. Se recogieron de cada una de ellas los siguientes
datos: edad del paciente, tiempo de evolución de la enfermedad, presencia de metástasis en el momento de hacerse el diagnóstico; si fueron puncionados, si fueron operados y st presentaron metástasis post-operatorias y en qué ti.empo después.
En una enferma de 19 afi.os las metástasis se presentaron al
quinto mes de evolución.
De 23 enfermos entre los 21 y 30 años de edad, 11 presentaron metástasis, siendo el número mayor de ellos al año de
evolución.
De 104 enfermos entre los 31 y 40 afi.os, 60 presentaron metástasis alcanzando el má.ximo al séptimo mes y al segundo afio.
se presentaron en mayor número de enfermos.
De 153 enfermos entre 41 y 50 años, 75 presentaban metástasis, alcanzando al tercero (17) y octavo mes (10) y primero
y segundo años, cifras mayores.
De 128 enfermos entre 51 y 60 años, 72 presentaron metástasis, alcanzando al segundo afio la cifra mayor.
De 94 enfermos entre los 61 y 70 años, 53 presentaron metástasis alcanzando el máximo al séptimo mes y al segundo afío.
De 26 enfermos entre 71 y 80 aftos, 10 presentaron metástasis alcanzando el máximo al primer año.
De 10 enfermos entre los 81 y 90 aiíos, 7 presentaron metástasis, alcanzando al segundo año la cifra mayor.
Vemos que de los 539 enfermos 289, ó sea el 54% presentan
metásta.sts a la hora del diagnóstico.
De los 23 enfermos entre los 21 y 30 afíos fueron puncionados 2, y operados 13; 11 no puncionados; de ellos 8 presentaron
metástasis post-operatorias alcanzando la cifra mayor al cuarto mes. De los 8 uno fué puncionado.
De los 104 enfermos entre los 31 y 40 años, 19 fueron puncionados, se operaron 65, 46 de ellos no puncionados; se presentaron metástasis en 31 de ellos, alcanzando al primero y segundo afias cifras mayores; de los 31 fué puncionado l.
De 153 enfermos entre los 40 y 60 afl.os, 22 fueron puncio-

11'7 -

�Epitelioma de la mama. Punción.

Epitelioma. de la mama. Punción.
-

118 -

nados, se operaron 103, 84 de ellos no puncionados; 45 de ellos
presentaron metástasis post-operatorias alcanzando la. cifra ma- .
yor al primer afio; de ellos fueron puncionados 2.
De los 128 enfermos entre los 50 y 60 afios 13 :fueron puncionados, se operaron 80, 67 de ellos no puncionados, 44 presentaron metástasis post-operatorias alcanzando la cifra mayor al primer año; de ellos 6 fueron puncionados.
De los 94 enfermos entre los 61 y 70 aftos, 16 fueron puncionados. Se operaron 54; 39 de ellos no puncionados; se presentaron metástasis en 24 alcanzando cifras mayores del primero, segundo y tercer años, 2 fueron puncionados.
.
De los 26 enfermos entre los 71 y 80 años, dos fueron puncionados, 15 de ellos fueron operados, 13 no puncionados. Se
presentaron metástasis post-operatorias en 8, alcanzando cifras
mayores al segundo mes.
De los 10 enfermos entre 81 y 90 años fueron operados S,
ninguno puncionado y hubo uno con metástasis al primer mes.
Conforme a los datos obtenidos nos parece que las metitstasis son tanto mas precoces y se presentan en mayor número de
enfermos en la edad temprana; y nada parece indicar un número mayor de metástasis post-operatorias en los enfermos puncionados, sobre los no puncionados.
De entre los enfermos operados, pudimos tener el control
por algún tiempo de 71 de ellos o sea del 22%.
De ellos tres correspond.lan a los de la edad comprendida.
entre los 21 y 30 afíos, 1 de ellos puncionado, el periodo mayor
de tiempo con ausencia de metástasis fué de 6 afíos.
De 17 enfermos comprendidos en la edad de 31 a 40 afl.os,
8 fueron puncionados; las cifras mayores de ausencia de
metástasis fueron entre el primero y segundo afio.
De 28 enfermos entre los 41 y 50 afios 9 fueron puncionados
las cifras de ausencia de metástasis fueron mayores entre el segundo y tercer a.fío.
De 15 enfermos entre los 51 y 60 años 1 fue puncionado;
la cifra mayor de enfermos sin metástasis fué al afio.
De 7 enfermos entre los 61 y 70 años 1 fué puncionado; la
cifra mayor de ausencia de metástasis se alcanzón al segundo afio.
Un enfermo entre los 71 y 80 afíos estuvo sin metástasis
basta el quinto mes.
Estos últimos datos no indican sino el tiempo durante el
cual se siguió vigilando al enfermo; muchos de ellos tal vez tardaron tiempo en no presentar metástasis, otros tal vez nunca
las tuvieron.
De los 539 enfermos estudiados, el 54% de ellos presentaron metástasis a la hora del diagnóstico.
-119 -

�Se operaron de ellos 333, 74 de ellos puncionados; no habiendo podido comprobarse influencia alguna de la punción tanto en lo que se refiere a la aparición y precocidad de metástasis
post-operatorias, como a la evolución del enfermo.
El último punto a discusión es el de los factores de error.
No me voy a referir aquí a los casos en que no se extrae material suficiente, ni a aquellos en los cuales el material extraido
no ha sido bastante para diagnóstico, sino a aquellos casos en los
que basándose en un fundamento más o menos sólido, se ha hecho un diagnóstico.
Nuestra estadística arroja un pequeño porcentaje de errores, que se refieren en su mayoría a adenomas que han stdo
diagnosticados por la punción, como epiteliomas. Hemos hecho
una revisión de todas las lam1nillas y trata-do de establecer caracteres diferenciales.
En la literatura se encuentran numerosos trabajos referentes a los caracteres de la célula tumoral, a sus diferencias con
los procesos reg.enerativos y procesos benignos.
Mac Carty y William Carpenter conceden una enorme importancia al reconocimiento de los elementos celulares y sus características, sin previa transformación con los reactivos. Sus estudios los han llevado a asentar que no hay tal irregularidad de
la célula cancerosa, ni las mitosis y monstruosidades que generalmente se mencionan y considera de una importancia de primer orden en el diagnóstico del cancer incipiente, el número de
nucleolos y la relación núcleo-nucleolar.
La relación núeleo-nucleolar en los procesos regenerativos
benignos es de 17:1 a 21:1 según los diversos autores. En el
cáncer variaría de 11:1 a 17:1. En el papiloma benigno la relación seria 13.51: l. En 1925 Mac Carty asentl) que las células de
los procesos reparativos y malignos poseen uno o más nucleolos
pero como una regla los de las células malignas son más grandes en proporción con el núcleo, que aquellos de los procesos reparativos. No siempre es posible distinguir la célula cancerosa
de la célula regenerativa normal; sin embargo, frecuentemente
esto puede hacerse porque hay una diferencia en la relación de
los nucleolos, núcleo y célula entera, en los procesos reparadores y en los malignos.
Asimismo las áreas de los nucleolos de las células malignas
son más grandes que las no malignas. (1933)
Enrich W. E. dice: fácilmente se reconoce que en las mamas
puerperales el núcleo de las células es mucho más grande que en
las mamas de la misma edad no puerperales, yendo el crecimiento del 26 al 100%.
En los tumores benignos hay un crecimiento que no va más
allá del 50%,
-120-

Epitelioma de la. mama. Punción.

-h~.

~r-;___...'- - - ~

~ ~·:

~ ..

,!

~

•

...,
'\

r

-¡
Adenoma de la mama. Islote de células epiteliales.

-121 -

�Las células malignas están caracterizadas por crecer de dos
a cuatro veces el tamaño de las células madres y dice que la
célula maligna no es una célula embrionaria, pero si una célula
especial que sólo se presenta en los tumores malignos.
En nuestras observaciones hemos encontrado los datos siguientes:
Los elementos obtenidos por la punción de adeno-epiteliomas pueden ser: células aisladas, pequeños grupos celulares constituidos por un número variable de elementos, o verdaderos bloques epiteliales que semejan un corte.
Si hacemos el estudio de uno de esos pequeños grupos en
que hay de 3 a 10 6 12 elementos perfectamente limitados y con
caracteres claros, observaremos células de distintos tamafios y
forma irregular. Respecto a la forma veremos que algunas de
ellas son redondeadas o ligeramente irregulares, en tanto que
otras son realmente monstruosas; por lo que se refiere a su tamaño diremos que alcanzan 4 ó 5 veces el tamaño de los leucocitos, elementos estos muy frecuentemente observados en estas
preparaciones; algunas de estas células crecen tres y cuatro veces más que la generalidad de ellas, siendo verdaderas monstruosidades.
El protoplasma de las células en la mayoría de los casos
es poco notable y muy a menudo afectado de lesiones degenerativas; la vacuolización es un fenómeno muy frecuente.
Los núcleos son muy aparentes e hipercromáticos; su forma
es muy variable: redondeada en las células neoplásicas más pequeñas, toma forma ovali arriñonada o en reloj de arena en
las células más grandes; su tamafio es siempre grande en relación con el protoplasma, ocupando en ocasiones casi toda la
célula.
La cromatina en algunos elementos tiene aspecto reticular
condensándose en algunos puntos; otras veces es compacta y
sufre procesos degenerativos (cariosquisis y vacuolizaciones). En
ocasiones algunas células presentan dos o tres núcleos.
El nucleolo de las células en ocasiones es muy aparente y
a veces se observan dos o más; tiene forma ovalada y siempre
es voluminoso en relación al núcleo.
Por lo tanto los fenómenos más frecuentes observados en
los frotis de punción de los adeno-epiteliomas son: desemejanza en el tamaño y forma de los elementos celulares; núcleo
monstruoso a veces múltiple y fenómenos degenerativos tanto
del protoplasma como del núcleo.
En los frotis de punción del fibroadenoma, los elementos celulares son más regulares, más coherentes, existiendo pocas variaciones en la forma y tamaño de los elementos. Los núcleos son

siempre regulares y redondeados y su relación con el protoplasma es siempre conservada. Casi nunca se observan mitosis.
En ocasiones como en los adenoepiteliomas se observan islotes epiteliales que vistos de un modo superficial se asemejan mucho a los del epitelioma; un estudio más detenido de los elementos celulares nos conduce a un buen diagnóstico.
La cromatina nuclear conserva su afinidad tintórea normal.
Debe confesarse, sin embargo, que en muchas ocasiones se
dificulta el diagnóstico; en estos casos, nos pueden ser de gran
utilidad los datos clínicos; si existiere la duda, hacer biopsia
por congelación en el acto operatorio.
Resumen: lo.- La punción aspiradora es un valioso medio de
&lt;iiagnóstico en los tumores malignos de la mama.
2.- No se ha comprobado que la punción complique en forma alguna la evolución de los citados tumores.
3.- Hemos comprobado algunos datos que nos facilitarlan el
diagnóstico diferencial de las neoformaciones malignas y procesos de naturaleza benigna.
BIBLIOGRAFIA.

BALL R. P.-Needle aspiration biopsy. J. Tennessee M. A. 27:206,
1934.
BALL R. P.-Needle aspiration biopsy J. M. M. A. 107: 1381, 1936.
BARTOLOZZI M.-Diagnostic examination of pathological material extracted by puncture; parafin inclusion. Riforma
Medica. 55:637, 1939.
BLADY J. B.-Aspiration biopsy of tumor in obscure or difficult
locations under Roentgenoscopic guidance. Amer. Jour.
Roent. 42:515, 1939.
BENZADON J.-Breast cancer. Early diagnosis. Rev. Med. de
Rosario. 31: 1098, 1941.
CATHIE, I. A. B.-Aspiration biopsy. Brithis J. Surgery 26:324,
1938.
CORRIERO W. P.-New tipe biospy needle. Am. J. Surg. 37:311,
1937.
CURIEL JOSE DE J.-Algunos casos de punción biopsia por aspiración. Medicina. México. 22:85, 1942.
CHRISTIANSEN. H.-The aspiratlon trepan for tissue biopsy.
Acta Radio!. 21:349, 1940.
DUPONT. R.-Extemporaneous biospy. Bull. Med. París. 46:195,
1932.

F.LIZALDE. P. I.-La biopsia. Rev. Oral de Ciencias Médicas.
3:17, 1936.
ELLIS E. B.-La biopsia por aspiración. Medlc1na. Mex. 21:149,
1941.

-123-

122-

�ENRICH, W. E.-Nuclear sizes in growth disturbances, With special references to the tumors cell nucleus. Am. J. M. se.
192:772, 1936.

EWING J.-Breast cancer biopsy. Bol. Liga contra el Cáncer.
8:63, 1933.

ESTRADA, A.-Blopsy value of citopuncture from diagnostic
point of view. Compt. Rend. Soc. de BioL 23 :624. 1936.
FORESTIER, J.-Technic and instruments for medica! biopsy.
Comt. Rend. soc. de Biol. 110:186, 1932.
FRANSEEN C. C.-Aspiration biopsy, with description of new
type of needle. New England J. Med. 224:1054, 1941.
FRIEDMAN M.-Clinical value of puncture diagnosis. Rad.iology.
23 :429, 1934.

GESCHIKTER, CHARLES F.-Diseases of the Breast. 11:89, 1943.
GOMEZ ALANIS ALFREDO.-Valor Diagnóstico de la Biopsia

por Punción.
GUTHRIE C. C.-Gland puncture as a diagnostic measure. Bull.
John Hopkins Hosp. 32:266, 1921.
HAAM, VON E, Y H. G. ALEXANDER.-Citological studles of malignant tumors. Am. J. Clin. Path. 6:394, 1936.
HEINDERICH, A. J.-La biopsia de los órganos internos mediante la técnica de las dos agujas. Rev. Oral. de Cien. Med. 16:37,
1937.

HERRMANN, J. B.-Aspiration and surgical biopsy tecbnic. Connecticut M. J. 7:250, 1943.
HOFFMAN W. J.-New technic and instrument for obtaining,
biopsy specimens. A. J. Cancer. 15:212, 1931.
HOFFMAN, W. J.-Punch biopsy in tumors diagnosis. Surg. and.
Obst. 56:829, 1935.
IVANISSEVICH, 0.-La punción exploradora, complemento del
exámen cllnico. Bol. y Trab. de la Sec. de Ci:!.". de Buenos
Aires. Abril 1937.
LEVINE MICHAEL.-Studies in the citology of cancer. A. J. Cancer. 15:144., 1931.
MAC C.A:R.TY, W. C.-The citologic diagnosis of neoplasma. J.
A. M. A. 81:519, 1933.

MAC CARTHY, W. C. and E. HAMMEDER.-Has the cancer cell
any diferrential characteristics? A. J. Cancer 20:403, 1934.
MAC CARTY W. C.-Identification of the cancer cells. J. A. M.
A. 107:844, 1936.

MAC LEAN J.- An instrument for needle aspiration biospy of
· tumors and tecbnic for its use. Soc. Clln. North Amer.
19:519, 1939.

MAC LEAN J. and K. SUGIURA.-Does aspiration biospy ot tumors cause distant metastasis.?
-124-

MARTIN H. E. and E. B. EILIS.-Biospy by needle puncture and
aspiration. Surg. 92:169, 1930.
MARTIN H. E. and E. B. ELLIS.-Aspiration biospy. Surg. Gynec.
and Obst. 59: 578, 1934.
MARTIN H. E. and F. W. STEWARD.-The advantages and llmitations of aspiration biopsy. A. J. Roengenol. 35:245, 1936.
MASSON, P.-Biopsy. Value, methods and dangers. J. de !'Hotel
Dieu de Montreal. 4:149, 1935.
'
MONSERRAT J. L.-Técnica e indicaciones de la biopsia. Rev.
de Cir. 373, 1936.
NAIDU W. R.-The value of enlarged nucleoli in the diagnosis
of mallgnancy. Proc. Staff. Meet. Mayo Clin. 10:356, 1935.
PAVIE, P.-Biospy; practical value. J. de Med. et Chir. prac, 100:
626, 1929.

PUENTE DUANY, N.-La punción exploradora y su valor diagnóstico en oncología. Bol. de la Liga contra el Cáncer. 8:51,
1933.

PUENTE DUANY, N.-Nuevo método diagnóstico de los tumore:;
del seno por medio de la sensación tactil que se obtiene al
puncionarlos. Bol. de la Liga contra el Cáncer. 10:161, 1935.
PUENTE DUANY, N.-Cáncer de la mama. Tratamiento y resultados lejanos. Vida Nueva. 54:293, 1944.
RIVERO ALBERTO.-La biopsia. Bol. de Hospitales. 5:267, 1944.
RUBIN, P.-Histologic diagnosis: biopsy in medlcal practice.
Clug. Med. 13: 166, 1932.
SAYAGA, C.-Aspiration and surglcal biospy. Am. J. Roeng. 48:78,
1942.

Sil..VERMAN, I.-A new biopsy needle. Am. J. Surg. 40:671, 1938.
STEWARD F. W.-The diagnosis of tumors by asptratton. Am.
J. Part. 9:801, 1933.
TENOPm, J. and I. sn.VERMAN.-The importance o:t b1ospy 1n
tumors diagnosis. Report of experience with new biopsy needle. Radial 36: 517. 1941.
VICENA, J. P.-Ptmcture value and indications in various tu~
moral and infflamatory processes. Rev. Med. Rosario. 29:401,
1939.

WEINSTEIN, M. L., M. SCHINDLER and E. L. ADAMS.-Improved punch. Surg. A. 115:880, 1942.
WREEN, F. and FEDER, J. M.-A new instrument for aspiration
biopsy; technical procedure combining principie of tissue
punch and improved aspiration siringe. South. Med. J.
32:320, 1939.

WREEN, F. and J. M. FEDER.-Aspiration biopsy. Further observations with an improved instrument. Surgery. 11 :456,
194-2.

-125 -

�VALOR DIAGNOSTICO DE LA
BIOPSIA POR PUNCION
Dr. Alfredo Gómez Alanís,
del Instituto de tnvestiguiones Cltntíficn
de 11 Universidad de Huno t..6n.

Trabajo elaborado en et Instituto del Radium "JUAN
BRUNO ZAYAS, Centro anti-canceroso del Hospital de
Nuestra Se/lora de las Mercedes de La Habana Rep. de
Cuba, y leido en la Sociedad Cubana de Cancerologr•
para ingreso del autor, en la Sesión del dla 19 de
Febreto de 1945•

. U:ISTORIA:

Parece ser que Leiden en el afio 1883 fué el primero en practicar una punción con fines diagnósticos; él lo hizo en un enfermo afecto de pulmonla, método que usó con el objeto de obtener
microorganismos.
En 1886 Menetrier hizo el primer diagnóstico de carcinoma.
pulmonar; Grec y Gray utilizaron la punción en ganglios linfá.ticos con el objeto de investigar el agente biológico de la enfermedad del sueño, habiéndose extendido su uso para la búsqueda.
de los gérmenes causantes de las enfermedades tropicales y la
espiroqueta de la Sifills.
Su empleo para el diagnóstico de los tumores fué preconizado por Ward (1912) y Guthrie (1921). La extensión de su uso y
t:I empleo sistemático de la misma se debe a los Ores. Rayes H.
Martín y Edward B. Ellls del Memorial Hospital de New York,
quienes desde 1927 la utillzaron. En Cuba fué el Prof. Puente
Duany uno de los que establecieron y propagaron su uso.
LUGAR QUE OCUPA LA BIOPSIA POR ASPIRACION EN EL
DIAGNOSTICO DE LOS TUMORES.

Debe establecerse claramente que la. biopsia por aspiración

es solamente uno de los recursos de que se dispone para el diag-

nóstico del cáncer, y en ninguna. forma un sustituto de los demás métodos empleados, cllnicos o de laboratorio, excepto aquel! os casos en que la biopsia por incisión está :fuera de nuestro
alcance. Por regla general es la punción el procedimiento de que
primero echamos mano para establecer un diagnóstico histológico; si la prueba resulta positiva, se evitarán al enfermo maniobras más bruscas; si negativa, ningún dafío le habremos causado y podemos recurrir a la biopsia por incisión.

-127-

�VALOR QUE DEBE CONCEDERSE A LA BIOPSIA ASPIRADORA.

Dos cosas tienen una importancia m!xima: la pericia de
quien practica el procedimiento y la experiencia del patólogo
que la interpreta. Ahora bien, cuando es la misma persona quien
hace ambas cosas y si aún más, tiene un criterio cllnico establecido del caso, el porcentaje de un buen diagnóstico aumenta
y es entonces que la biopsia por aspiración alcanza su mayor valor.
BIOPSIA NEGATIVA.
Nadie que tenga experiencia cancerológica aceptará sin reparo el resultado negativo de una biopsia, sea por punción, sea

por incisión, si está. en total desacuerdo con los datos cllnicos
obtenidos. En estos casos la biopsia deberá repetirse y en ocastones sólo después de varias tentativas se llega a un diagnóstico positivo. Asi pues, sólo cuando es positiva la punción, tiene
todo su valor.
Estas limitaciones del procedimiento en ninguna forma deben menoscabar su gran utilldad, ya que con su uso, tan simple, rápido e innocuo, pueden evitarse al enfermo mayores molest1as y probables diseminaciones, cuando hay que llegar a las células del tumor a través de una inclsión.

Los elementos ordinariamente utilizados son: una aguja calibre 16 6 18 de 5 a 10 cms. de longitud, provista de su mandrin
Y que tenga buen filo; una jeringa de ajuste perfecto de 20 e.e.
En ocasiones, para tumores profundos, se requieren agujas de lS
ó 20 ce. de longitud. Además debemos tener a la mano un btsturi de catarata, o un tenotomo, una jeringuilla con su aguja
r,ara practicar la anestesia local, porta-objetos perfectamente
limpios y desengrasados con éter y un frasco con formalina al
10% por si es obtenido un fragmento de tejido susceptible de ser
tratado como una biopsia corriente.
Se procede en la forma siguiente: después de enyodar la región, se infiltra con novocaina al 1% el sitio donde va a practicarse la punción; en regiones particularmente sensibles se hará necesario llevar la anestesia a lo largo del trayecto hasta el
tumor. Siendo la piel la que generalmente ofrece mayor resistencia, habrá que incindirla con un bisturl de catarata o un
tenotomo, evitando al mismo tiempo que el material extraido
pueda ser contamina.do con las células epiteliales y falsear los
1esultados.
En el tiempo siguiente algunos acostumbran insertar la aguja y su mandrin hasta el tumor; otros la llevan ya ma a la jeringa de 20 c. c. con que va a verificarse la aspiración. Una
vez la aguja dentro del tumor, se aconseja (Puente Duany) mo-

QUE ES LA PONCION ASPIRADORA.
SUS INDICACIONE .
Se entiende por biopsia aspiración la obtención de una porción del tejido para examen microscópico por medio de una aguja de mediano calibre, N9 16 ó 18, y cuya longitud varia según el
órgano a puncionar entre 3 y 20 cms., y una jeringa de 20 c. e.
Es el procedimiento ideal para la obtención de especimenes situados debajo de la superficie de tejidos normales. Puede ser hecha en pocos minutos y con minimas molestias para el enfermo, no requiriéndose hospitalización ni preparación previa. El
rtesgo de la diseminación metastá.sica a lo largo del trayecto
causado por una aguja de calibre 16 ó 18, por la catda de células malignas en la sangre o la linfa, es sin duda menor que en
la biopsia por incisión. El procedimiento es aceptado por el paciente como parte de los exámenes de rutina. Sin duda que una
de las mayores ventajas es el ahorro de tiempo para establecer
un diagnóstico e instituir una terapéutica apropiada, ya que en
30 6 -i5 minutos podemos obtener un resultado.
Técnlca:-Haré una somera descripción de la técnica general, indicando después, al hablar de cada órgano, algún detalle
especial.

-128-

Pnnd6n ganglionar. - An tesla del sltJo a pmaclonar.

-129-

�vilizarla con el objeto de facilitar la extracción del tejido, pues
en esa forma se remueve. Una vez hecho esto, se conecta la je ringa (si previamente no se ha hecho) y se hace el vaclo en va1fas ocasiones profundizando varias veces en la masa del tumor
y cuidando de que el descenso del émbolo no se haga con brusquedad. Otras veces el vaclo se hace manteniendo la aguja en
un solo sitio; esto origina el que en ocasiones no se obtenga tejido, pues no es sólo la succión la que lo hace penetrar en la aguja, sino también el paso de ésta a través del tumor. En ocasiones cuando el tumor es fibroso, se obtendrán pocos elementos,
ctras veces, cuando es muy vascular, algunas gotas de sangre podrán pasar a la aguja y cuando es blando, podrán extraerse porciones sólidas y cllindricas. Una vez que se considera que se ha.
hecho succión suficiente, se retira la jeringa y en seguida la aguja; con la jeringa cargada de antemano de aire y conectada a
la aguja tratamos de llevar el tejido obtenido a los porta-objetos;
esta maniobra no debe ser brusca, pues podemos perder los elementos extraídos; es bueno después de esto, hacer pasar el mandrin por la aguja, pues esto nos puede significar la obtención de
algún fragmentito de gran utilidad para el diagnóstico.
Una vez los elementos en el porta-objetos, deberán reducirse por medio de la presión a una delgada película; esto se consigue haciendo deslizar con bastante presión, pero sin exagerar
pues puede romperse el cristal, un porta sobre el otro; generalmente y aún cuando haya sangre en la laminilla, es posible por
su coloración y aspecto especial darnos cuenta de que hemos obtenido tejido.

L

Incls16n de la piel con el bistul'I de catarata.

Cómo proceder con las la.minillas:-Estas pueden fijarse al
calor de inmediato, pero es preferible dejarlas secar a la temperatura ambiente, pues asi habrá menos alteraciones celulares;
también pueden fijarse con alcohol metllico hasta evaporación.
Se recomienda hacer dos coloraciones, y muy en especial cuando
son punciones ganglionares. Las coloraciones más usadas son la
de hematoxilina-eosina o el Giemsa o un derivado de Romanowski (May Grunwald, Leishman, Wright).

Los t1empor para la primera son los siguientes:
Alcohol................................................. 1 minuto.
Agua .................................................... 1 minutu.
Hematoxilina..................................... Tiempo suficiente para buena
coloración, controlándola al
microscopio.
Eosina .................................................. Como para la hematoxilina;
controlar al microscopio.
Lavar, pasar al alcohol de 95 grados, alcohol absoluto, carbolxilol, xllol y montaje en bálsamo del Canadá.
.\gu,ln llPntro dc•l tumor. - As11iracl611 ele! tl'ji&lt;lo.

-130-

-

131 -

�La coloración de Giemsa o cualquiera de sus similares se
practica como para un frotis de sangre.
Es indudable que en la interpretación de los elementos es
donde se encuentra mayor dJficultad; sin embargo, ésta puede
vencerse con la práctica y yo creo que la mejor manera es practicando exámenes en punciones de órganos de autopsia, tumores
extraidos quirúrgicamente y cuyo diagnóstico tenemos, pues en
esta forma podemos hacer comparaciones.
QUE ES LO QUE DEBE ESPERARSE DE LA BIOPSIA POR
PUNCION.

Pm;o &lt;lel pl'odurto obtenido al 1&gt;01·taob,leto .

-

132 -

·

Sus errores.-Toda vez que lo que vamos a examinar son células aisladas, que han perdido la mayor parte de las veces sus relaciones, no debemos pensar en diagnósticos de filigrana con la
punción, y en ocasiones sólo tendremos que conformarnos con saber que existen células neoplásicas. Son los datos clínicos, los obtenidos por la punción en el momento de ejecutarla, el conocimiento de la histologfa de los tumores de la región y el cuadro
microscópico, los que nos permiten obtener una especie de fotografía total del pr0ceso.
Ahora bien, no debemos considerar como error en la punción
el hecho de no obtener material suficiente para diagnóstico, ni
tampoco el no encontrar células neoplásicas en la punción de
un tumor; estos son más bien errores en la técnica muy comunes en el principio de esta maniobra, pero que van disminuyendo con la práctica. Muchas veces no encontramos las células
porque no hemos ido donde ellas.
El porcentaje de errores está muy lejos de establecerse con
precisión toda vez que está en relación directa con la experiencia del que practica la obtención del material y el patólogo que
lo examina.
Qué otros datos nos proporciona la punción.-Como dije en
un principio no son sólo los elementos histológicos los que nos
llevan a un diagnóstico, ya de antemano hemos adquirido una
serie de sensaciones al practicar la punción que nos serán de
gran utilidad. Como nos lo hace notar el Prof. Puente Duany
rn uno de sus trabajos, la punción 110s indica sobre la resistencia
del tumor, si tiene una cápsula, si es duro o blando, si es de consistencia homogénea, si tiene tabiques fibrosos, si existe liquido,
pus o sangre, sustancia mucosa, cartilago, zonas óseas o calcificadas, si es quístico, etc.
Sólo estos datos bastan en ocasiones para sentar el diagnóstico; cuántas veces un pronóstico sombrlo de una afección ganglionar se disipa al ver salir por la jeringa varios cms. de pus.
-133 -

�I
APLICACIONES CLINICAS.

Son sin duda los ganglios y los tumores del seno los que mejor llenan las indicaciones de una. biopsia por punción.
Adenopatías Cervicales.-Buen número de casos son enviados
a los centros anticanceroses a causa de nódulos y tumores cervicales. En muchos de ellos el examen de las vias respiratoriaS y
digestivas superiores descubre la lesión primaria.. En otros no
es posible hacerlo, y es entonces que se suscita la cuestión del
diagnóstico diferencial. En el Servicio del Prof. Puente Duany,
en el Instituto del Rado, es un procedimiento de rutina. el puncionar todos los ganglios infartados de naturaleza desconocida.
A menudo se descubre que se trata de un carcinoma metastá.81co epidermoide; un examen ml1s detenido encuentra entonces
una pequef'la lesión tartngea o de la base de la lengua que pasó
desapercibida en un primer examen.
Las lesiones que más frecuentemente podemos descubrir en
estos exámenes ganglionares son: metástasis, hiperplasias ganglionares, adenopatta.s purulentas, tuberculosas, leprosas, leucémicas, enfermedad de Hodgkin, llntosarcomas, quistes, etc.

Punción ganglionar. Célul de , t.enberg blnucleada con
nucleolo m tacromátfco.

-134-

Punci6n ganglionar.

Epitelioma metastásico. Célula polimorfas J
mon troosa ; do d ella en .mJto$ls.

-135 -

�Como detalle de técnica señalaremos que pueden usarse
agujas de 3 a 5 cms.
Tumores de la mama.-En muchas ocasiones el diagnóstico
clínico del epitelioma se establece definitivamente y entonces la
punción sólo nos servirá como un dato más; pero en aquellos casos en que el médico está frente al problema de recomendar una
amputación de mama en un caso que pudiera ser benigno o hacer en el momento de la operación un examen por congelación
y continuar una amputación en caso necesario, debe recurrirse
a la punción.
Generalmente puede conseguirse del paciente el consentimiento para verificarla si se le explica que después de ella se estará más en condiciones de darle un diagnóstico definitivo.
Algunos autores temen la diseminación y evitan en lo posible
las maniobras bruscas y la punción. El Prof. Puente Duany dice
que la incisión y la punción no han producido complicaciones y
estima que el problema de las metástasis es más bien de orden
biológico: humoral y tumoral.
Tumores del Pulmón.-Leiden en 1883 reportó el primer diagnóstico por punción del pulmón, método que él usó con el objeto
de obtener microorganismos en una neumonía. El primer diagnóstico de carcinoma del pulmón por aspiración de tejido fué he Punción ganglionar.

Leucemia hemocitoblástlca.

~' : ,~

. -t

• 't

·~

~--

4~

.
.

4
Punc•iGn &lt;lP ¡mhnt.n.

J&gt;m1ci611 flllnfllion.ar.

-

136 -

\'m·ios i~lotr-s de N'.ih1las &lt;'pitellnll's IH"A&gt;plústicus.

Linfosnl'comn.

-137 -

�Punrión clt• 1mb116n. I lote de céluJas cpitcliall's en uu carcinoma del
1&gt;uJm6n. (C'ortl'sia del Dr. Juan Llambé .)
El caso anter.lor a gl'an aumento.

El caso anterior a gran aumento.

élulas neo1&gt;lú tiras en el liquido rk rrutrifugado de una punción 11leural.
(Corte ·ia del ])1•. Jwm Llamhés.)

-138-

-139 -

�cho por Menetrier en 1886. Craver, Blady y Binkley han 1·eglado perfectamente su téc1úca.
Es en aquellos casos en que la broncoscopia. no nos proporciona mayores datos cuando está indicada la punción pulmonar.
Se requiere para ello una aguja de 15 a 20 cms. de longitud
de bisel corto. Se recomienda hacer de antemano por medio de la
fluoroscopia, la localización del tumor, de sus relaciones con los
espacios intercostales y su aproXimación a la pared anterior o
posterior del tórax. En los tumores profundos, los Rayos X son
un valioso auxiliar como guia para llevar la aguja aspiradora.
Se recomienda como preparación un poco de morfina al enfermo con anterioridad y una anestesia local que incluya la.
pleura.
En ocasiones no se obtendrá ningún fragmento de tejido y
ello puede deberse a la situación profunda del tumor, a mala.
posición del enfermo o a que no se ha hecho una buena succión.
Otras veces la presencia de liquido intratumoral hace difícil la
obtención de tejido sólido y por último un tumor fibroso que por
su resistencia no deja pasar tejido a la aguja. En casos como estos habrá que repetir la punción.
Tumor mixto de la parótida. Islote &lt;le células con',luntlvas.

Punción tle parótida. Tumor mixto. Ii-lote de células epiteliales en el
centro de elemc-nto conjuntivos.

-140 -

P11Dci6n de parótida. Célulns de aspecto sarcomatoso en nn tUillor mh:to,

-141-

�Los incidentes que a veces se producen, dolor, tos, pequeñas
hemoptisis, colapso parcial, debido al neumotórax, son siempre
pasajeros.
Cavidad oral, faringe nasal y oraJ.-,Algunos tumores de la
hase de la lengua se presentan mamelonantes, al igual que en
la pared posterior de la faringe (linfosarcomas, sarcomas), tumores del etmoides, de las amigdalas, que pueden ser puncionados. A menudo quistes o abscesos son descubiertos por la punción.
Parótida.-En ésta la punción puede ayudamos al diagnóstico entre un tumor mixto esencialmente quirúrgico y un carcinoma infiltrante no quirúrgico.
Tumores abdominales. Tumores del bazo.-En los tumores
del abdomen en que se tiene la seguridad de no penetrar al vientre la punción pu~oe sernos de gran valor.
En el bazo es un procedimiento que se utiliza a menudo en
el diagnóstico de leucemias, enfermedad de Gaucher, Hodgkin,
reticulo-sarcomas del bazo. La técnica, ·sin embargo, encierra
algunos pormenores y es de uso delicado.
Tumores de los huesos.-Muy a menudo utilizada en el diagnóstico de los tumores de éstos la punción nos da datos no sólo
por lo que se refiere a la histologia, sino a sus caracteres físicos.
Tumores de la próstata.-Ferguson fué el primero que utilizó la punción de este órgano en 1930. Se usa una aguja NQ 18 de
15 cms. de longitud. Se anestesia la piel y el tejido celular del
perineo teniendo como gula un dedo introducido en el recto que
la dirige hacia la tumoración; se retira el mandrin, se acopla la
jeringa y se procede como en la técnica general.

e

,o

~
f0.

..o

E
o

(.}

C/)

LIJ

°'
&lt;
z
o

¿

,o

ue

::,

.

0.

o

--'
t,

0.

.,e,;
o

z

&lt;
o

(/)

LIJ

z

o

1

· o
üe: ..
ut
::, e

Q.

¿
,o

'ü

""

.!:!

-¡¡¡
u
o

..J

u

z

ó

::&gt;

l

c..

u

ü

C'l'&lt;l''&lt;l'C,:,OO,INC"1COCO
E:- E:- C'1 10 ,-t lt') IN O t.n '&lt;I'
00)('),-tt:-l:-ML0-.!'0&gt;
00 ta CO O&gt; 00 00 E:- r:- 00 t,-t ,-t,... ,-t..➔ .-1 .-4 ,-t ,-4 ,-t

-142 -

-143 -

0,ll)C:00C'1rfMMCOu,
.-fOll)O)..-j,-t'&lt;!'C')'S!ltMlt)'&lt;flC')lt)CJ;).-.'&lt;flOC'1
r:O&gt; 00 1:- 00 O&gt; C:O r:- t- t,... ,... ,... ,... ,... ,... ..,. .r-1 ,-t ,-.

�H. C.

Edad.

19206
19007

48

18709
18709
17089
17769

Oiag. Clfnico.

--------

Punciones .

localización.

Comprobación

Dlaq, por punción.

Inguinal

1 Adenitis,
1 Leucemia hemoctto-

54
59

Metástasis.
Metástasis.
59 Metástasis.
60 Metástasis.

Cuello.
Cuello.
3upraclavicular.
Axila.

1
1
1
1

Adenitis.
Leucemia hemocitoblástica.
Eplt. metastáslco.
Epit. metastásico. Laringe
Adeno eptt. metastásico.
Adeno epit. metastásico.

19280

24 Metástasis.

SUbmaxilar.

!t

18531

57

I

19316

10 Metástasis
linfosarcoma.
Leucemia
hemocitoblástica.
H Metástasis.
23 Hodgkin.
45 Metástasis.
53 Metástasis
hepática.
20 Nicolás y Favre.
37 Hodgkin.

Supraclavlcular.
Supraclavicular.
A.x ilar.
Cuello.

blástica.
Epit. metastásico.
Inflamación.
Epit. metastásico.
Adeno-epitelioma.
metastásico.
Linfosarcoma.
1 Epitelioma metastásico.
1 Epit.? Linfosarcoma? Epit. metastásico
Rinofaringe.
Linfosarcoma
1 Reticulo-sarcoma.
meta.stáslco.
Leucemia aguda
2 Leucemia
h.emocttoblá.stica.
hemoci toblástica.
Epit. metastástco.
1 Epit. metastáslco.
Enf. de Hodgk.in.
1 Hodgkin.
Epit. metastásico.
1 Epit. metastásico.
Metástasis hepática.
1 B1op. insuficiente.

Inguinal.
Supraclavicular.

1 Biop. insuficiente.
1 Células epiteliales

Afee. ganglionar?
Enf. de Hodgkin.

19473
17133
17484
19179
17856
17798
12645

Submaxilar.

Leucemia.
t

Afee. ganglionar.

Supraclavicular.
Cuello.
cervical.

degeneradas?

PUNCIONiES DE LA MAMA

~

~

1

H. C.

Edad.

16434
17242
17015
18602
18598
18290
18816

40

19200
17876

71

64

72
51
43

57
20
52

18172 49
18392 43
'17990 46
18270 22
18983 31
\8524 58

Dlag. Clfnlco.

--------

Carcinoma.
Carcinoma.
Carcinoma.
Neoplasia.
Carcinoma.
Sarcoma?
Fibroma gigante?

--------

Tumor del seno?
Absceso?
Tumor sólido.
Carcinoma.
Mastitis.
Quiste.
Carcinoma.

--------

locallzaclón.

Cuadrante.

Izq.

Der. Cuad. sup. ext.
Izq. Cuad. sup. ext.
Izq. Cuad. sup. ext.
Der. Total.
Izq. Cuad. sup. int.
Der. Total.

1

l
1
1
1

Ftbroadenoma.

Mastitis.
Ad e no-carcinoma.

----------

Der. Cuad. inf. ext.
Cuad. sup. ext.
Izq. Cuad. inf. ext.
Izq.
Der. Cuad. sup. lnt.
Izq. Cuad. sup. ext.

Adeno-carcinoma.
Biop. insuficiente.
1 Mastitis.
1 Fibroadenoma.
1
?
1 Carcinoma?
Fibroadenoma?
1 Fibroadenoma.
2 Adeno-carcinoma..
1 Biop. insuficiente.
1 Blop. insuficiente.
1 Biop. insuficiente.
1 Quiste simple.
1 Epi telloma.
1 Fibroadenoma.
2 Fibroadenoma.

Izq.

--------

Quiste.
Carcinoma.
Fibroadenoma.
Fibroadenoma.

Der. Cuad. sup. int.
Izq. Cuad. sup. ext.

17752

Pezón sangrante.

17.q.

Izq. CUad. sup. ext.
Der. Difuso.
Izq. Cuad. sup. ext.
Der. Cuad. sup. ext.
Der. Cuad. sup. int.

--------

Izq.
Izq. Cuad. sup. ext.

--------

1

Comprobación.

No malignidad.
Adeno-epitelioma.
Adeno-epi telioma.
Biop. insuficiente.
Adeno-epi telloma?
Adeno-careinoma.
Fibroadenoma.

1

--------------Carcinoma.

53

1
1

Diag. por punción.

Izq. Cuad. sup. ext.
Izq. Difuso.

18989 37
18868 66
18874 35
18968 47
17686 40
18449 62
18809 57
18008 36
17554 30

Carcinoma.

Punciones.

1

1

Carcinoma.
Carclnoma.
Carcinoma.
Carcinoma.
Ftbroadenoma.

----------

Mastitis.

Carcinoma.
Carcinoma.
Mastitis.
Flbroadenoma.
Carcinoma.
Fibroadenoma.
Fibroadenoma.
Carcinoma.
carcinoma.
Quiste simple.
Quiste simple.
Quiste simple.
Carctnoma.
Fibroadenoma.
Fibroadenoma.

h un•
1 :~•;1~1
ulllf

Adenlt1B catarral.

Pezón sangrante.

�Puncro-

Local!-

ti• . e, J

Edad.

18136 · 50
12

i~:;7:

195~f.
14124
19264
17344
17783
17130
1959419586
19555
18478
18855
18721
18744
19105
18856
18637
19024

40
52
62

- 33

.....,..
e,

....

~

-a

42

32

51
48
44
52
63
49

42
39
45
41

63
47

OJag. Cllnlco.

Carcinoma.

---------------

--------

Carcinoma.
Carcinoma..
Fibroadenoma.
Carcinoma.
Carcinoma.
Carcinoma.
Carcinoma.
Carcinoma.
Carcinoma.
Carcinoma.
Carcluoma.
Neoplasia.
Carcinoma.
Tumoracl0n.
Tumoración.
Carcinoma.

18518
18448
18675

24

Carcinomatosis.
Sin diagnóstico.
Fibroadenoma.

18923
17149

60
39

Mastitis.
Sarcoma.

17429
17288
17429

34

57

Sarcoma.
Tumoración.
Sarcoma.

60
39

34

zacl6n.

nes.

Cuadrante.

Izq. Cuad. sup. ext.
Der. Cuad. inf. ext.
Izq. Cuad. sup. ext.
Izq. Cuad. sup. ext.
Izq. Cuads. infs.
Der. Cuad. sup. ext.
Izq. Cuad. sup. ext.
Izq. Cuad. sup. ext.
Izq. Cuad. sup. ext.
Izq. Cuad. inf. ext.
Izq. Cuad. sup. ext.
Izq. Cuad.1nf. ext.
Izq. Cuad. lnf. ext.
Izq. Cuad. sup. ext.
Der. Cuad. sup. ext.
Der. Cuad. sup. ext.
Izq. Cuad. sup. ext.
Der. Cuad. sup. lnt.
Der. cuad. inf. lnt.
Der. Cuad. sup. ext.

1
1

1
1

1
1
1

1
1
1
1
1

1
1
1
1
1
1
1
1

Olag. por punción.

Comprobación

Adeno-carctnoma.
Adenoma.
Biopsia insufic.
Adeno-carclnoma.
Adeno-carcinoma.
Adeno-carcinoma.
Fibroadenoma.
Adeno-carcinoma.
Carcinoma.
Adeno-carcinoma.
Adeno-carcinoma.
Ade110-carcinoma.
Adeno-carcinoma.
Adeno-carcinoma.
Biop. insuficiente.
Carcinoma.
Biop. insuficiente.
Adenoma.
Adenocarcinoma.
Biop. insuficiente.

Carcinoma.
Bibroadenoma.
Carcinoma. ·
Cai·cinoma.
Carcinoma.
Carcinoma.
Fibroadenoma.
Carcinoma.
Carcinoma.
Carcinoma.
Carcinoma.
carcinoma.
Adcno-carcinoma.
Adenocarcinoma.
Ca1·cinoma.
Adenocarcinoma.
Fibroadenoma.
Adenocarcinoma.
Fibroadenoma
papllar.
Adcnocarcinoma.

Biop. insuficiente.
2 Mastitts.
1 Biop. insuficiente.

Ambos.Total.
Der. Cuad. sup. lnt.
Der. Encima de la
areola.
Der. Cuad. sup. ext.
Der. Difuso.

!
1

Der. Cuads. Exts.
Der. Cuads. Exts.
Der. Cuads. Exts.

2
1
2

1

----------

Fibroadenoma.

----------

Mastitis.

Fibroadenoma con
degen .. sarcoma.
Epit. sarcoma.
Adenocarcinoma.
Epit. sarcoma.

Sarcoma.

Biop. insuficiente.
Adenocarcinoma.
No se observa
_malignidad.

PUNCIONES EN: DIVERSAS REGIONES
- - - - - - -- ~- -·
Puncio-

H, C.

Edad.

14128
19194

37

Dlag. Clfnlco.

Localizacl6n.

nes.

Neurofibroma.
Pierna.
23 Hodgkin? Neo.
Pulmón Izq.
pulmonar?
18427 15 Tumor de Ewing. Anteprazo.

1
2

17266
17718

27
15

18378

24

Tumoración.
Quiste dentario.

Tumoi· partes
blandas.
18850 57 Sarcoma partes
blandas.
18151 49 Tumor del
mediastino.
18103 68 Quiste branquial.

1

Dlag. p0r puncl6n.

Fibrosarcoma..
Fibroma?
Epitelioma?
Mieloma.
Tumor de Ewing?
Lúes?
Inflamación subaguda.
Coágulo.

Masetero.

1

l\fi\xilar sup.

1

Brazo.

l

Abdomen.

l

Región yuxta

1

Biopsia
tnsuflcien te.
Linfosarcoma.

l

Quiste dermoide.

1
2

Comprobación.

Fibro-sarcoma.
Neurofibro-sarcoma.
Sarcoma.
Goma sifilitlco.
Quiste dentario.
Hematoma en
reabsorción.
Neu1•ofibro-sarcoma .
Linfa-sarcoma.

hillar.

Cuello.

Quiste branquial del
cuello.
Enf. de Hodgkin.
Sarcoma de faringe.

17390

17

Enf. de Hodgkin. Pulmón.

17442

11

Fibrosarcoma.

18050
18712

38

44

Quiste dermoide. Cuello.
Quiste branquial. Cuello.

1
l

Epitelioma?
( 1 Biop. insuficiente
(2 Inflamación aguda.
Biop. insuficiente.
Ttm1or cromafintco.

18328

43

Tumor parotideo. Parótida.

1

Tumor mixto.

Tumor parotideo. Parótida der.

1

Adeno-epitelioma.

Pulmón.

1

Epitelioma.

Tumor mixto de la.
parótida.
Tumor mixto de la
parótida.
Epit. metastáslco del

Escápula.

1

Fibrosarcoma.

Sarcoma óseo.

17035 .

17423
16698

Metá.stasls
pulmonar.
51 Osteosarcoma
tte la escá.pula.
57

Faringe.

Quiste dermoide.
Tumor simpático cervical.

pulmón.

�Del libro de registro del Laboratorio para Anatomia Patológica del Instituto del Radium "Juan Bruno Zayas", tomé 106
casos de punciones, correspondiendo:
Glándula mamaria .............................. 52.
Ganglios ................................................ 37.
Punciones diversas .............................. 17.
De las 52 punciones mamarias se obtuvieron los siguientes
resultados.
Diagnóstico correcto en .................................. 35 casos-: 67.38%
Biopsia insuficiente ........................................ 12 casos-: 23.08%
Errores de diagnóstico .................................... 2 casos-: 3.84%
Reportes dudosos ............................................ 3 casos-: 5.75%
Si hacemos a un lado las biopsias insuficientes, es decir aquellas en las cuales no se obtuvo material para examen o no fué suficiente el obtenido, tenemos un porcentaje de diagnósticos correctos en el 87% de los casos. De las 37 punciones ganglionares se obtuvieron:
Diagnósticos correctos en .............................. 24 casos:- 64.86%
Biopsia insuficiente ........................................ 6 casos:- 16.22%
Errores de diagnóstico .................................... 2 casos:- 5.14%
Reportes d!!dosos ............................................ 5 casos:- 13.35%
Excluyendo las insuficientes tenemos correctos .......... 77 .42%
De las 17 punciones en diversas regiones (pulmones, tumores
óseos, cervicales, etc).) resultaron:
Diagnósticos correctos .................................... 10 casos:- 58.24%
Biopsias insuficientes ...................................... 2 casos:- 11.76%
Errores de diagnóstico .................................... 2 casos:- 11.76%
Reportes dudosos .............................................. 3 casos:- 17.59%
Excluyendo las biopsias insuficientes tenemos un 71.5 %de
diagnósticos correctos.
En resumen de los 106 casos obtuvimos:
65.89% ........................Diagnósticos correctos.
18.35% ........................ Biopsias insuficientes.
5.50% ........................ Errores de diagnóstico.
10.09%........................Reportes dudosos.
Excluyendo las biopsias insuficientes tenemos un 80.58% de
resultados positivos, cifras semejantes a las que ofrecen los americanos que reportan un 85%.
RESUMEN.
Debe recomendarse la biopsia por punción como un procedimiento sencillo que en ocasiones puede sernos de gran utilidad.
En ninguna forma se considerará aisladamente como capaz
de sustituir algún otro procedimiento de diagnóstico.

-148 -

SUMMARY.

Aspiration biopsy 1s a valuable diagnosis procedure, very simple and sorne times very useful. In any way it is a section biopsy
sustitute procedure when used alone. In the Radium Institute
of Havana, 1 find a porcentage of 80.58% of positive cases; around same porcentage is obtained by North American research.
BIBLIOGRAFIA

BLADY J. V.-Aspiration Biopsy of Tumors in Obscure or D1ficult Locations under Roentgenoscopic Guidance. Am. Jour.
Roentgenol. 42: 515-524, 1939.
BIDOT CARLOS H.-Significación Clínica de los hallazgos obtenidos con la punción esplénica y de los Ganglios linfáticos.
Rev. Med. Cubana. 10: 787-809, 1944.
COLEY B. L., G. S. SHARP and E. B. ELLIS.-Diagnosis of bone
tumors by aspiration. Am. Jour. Surg. 13: 215, 1931.
CRAVER L. F.-Carcinoma of the lung. Diseases of the Resplratory System. Graduate Fortnight. New York Academy of Medicine, Philadelphia. W. B. Saunders. Co. 1939.
CRAVER L. F., and J. S. BINKLEY.-Aspiration Biopsy of Tumors
of the lung. J. Thoracic Surg. 8: 436-463, 1939.
CRAVER L. F.-Diagnosis of Malignant lung tumors by Aspiration Biopsy and by Sputum Examination. Surgery. 8: 947-960,
St. Louis. 1940.
FERGUSON R. S.-Prostatic Neoplasms. Their Diagnosis by needle puncture and aspiration. Am. Jour. Surg. 9: 507, 1930.
FORSTER E.-La valeur des methodes biopsiques pour le diagnostic des tumeurs du systeme nerveux central. Rev. Neurol.
8: 1-15, 1931.
ILAMBES JUAN F., PEDRO L. FARI&amp;AS, FUIS FARIÑA$ y VICENTE BANET.-Carcinoma Primitivo del Pulmón. Biblioteca Médica de Autores Cubanos. 1942.
LLAMEES JUAN F. y RICARDO FUSTE.-La punción diagnóstica
en cancerolog19.. Trabajo leido en la Sociedad de Medicina y
Cirugta de Santa Clara, Cuba. 1944.
l\1ARTIN H. E., and F. W. STEWART.-The advantages and Limitations of AsPiration Biopsy. Am. Jour. Roentgenol. 35:
245, 1936.
:tl-lARTIN H. E., and E. B. ELLIS.-Aspiration Biopsy. Surgery, Ginecology and Obstetrics. 59: 578-589. 1934.
PUENTES DUANY NICOLAS.-Nuevo método Diagnóstico de los
Tumores del Seno por medio de la Sensación Táctil que se
obtiene al puncionarlos. Trabajo leido en la Academia de
Ciencias en Abril 5 de 1935. Liga Contra el Cáncer. Habana.
10: 161-179, 1935.
-149 -

�PUENTE DUANY NlCOLAS.- Cáncer de la mama. Tratamiento y resultados lejanos. Vida Nueva. 54: 293, 1944.
PAVLOVSKY ALFREDO.-La punción Ganglionar. Buenos Aires,

LA DOLANTI NA Y SU OBTENCION
Por el Dr. José Giral.

1934.

SHARP G. S.-The Diagnosis of Primary Carcinoma of the Lung
by aspíration. A.m. Jour. Cancer. 15: 863, 1931.
STEWARD F. W.-The Diagnosis of Tumors by Aspiratíon. A.m.
J. Path. 9: 801, 1933.
VAN ALLEN C., L. HRD!NA and J. CLARK.-Air Embolism From

the Pulmonary Vein. A Ollnical and Experimental Study.
Ann. Surg. 19: 567, 1929.

Profesor fdraordinario del
fn5tituto de fnv~lígaci~ncs Cientlficas.

Con el nombre de Dolantina fué registrado, hace ya unos
quince años, (por la conocida firma alemana "Farbenfabrik
Meister Lucius, de Hochst; patente alemana número 431,166) un
medicamento anestésico cuya estructura química correspondia a
la del clorhidrato de para (beta-metilctilamino) benzoato de beta-piperidino-etilo: o sea clorhidrato de para-beta-metoxietllamino-benzoil-piperidino-etanol. Su fórmula de constitución es la
siguiente:
CH:;O-CH:?-CH:?-NH-Cr,H4-COO-OH:!-CH:!-N(

~!:=g:~

):CH!! , ClH.

(I)
con un peso molecular de 342.69.
En la actualidad, y sin que conozcamos lns razones, la Casa
alemana Bayer propo.ga con el mismo nombre patentado de Dolantina otra substancia química de constitución algo diferente de
In anterior pero de propiedades terapéuticas muy análogas. Este
moderno cuerpo se denomina Demerol en Norte-Amél'ica, y es el
clorhidrato del ester etlllco del ácido l-metil-4-fenil-piperidin-4carboxilico o clorl1idrato del ester etilico del ácido 1-metll-4-fenil
isonipecótico; su estructura química se expresa por la siguiente
fórmula:
ClH CH -N,.... CH2-CH:? 'C.,.. C,i H.,
(ll) .
'

3

...._

CH~-CH:.:

~

' COOC:?H:;

El cotejo de las dos fórmulas permite apreciar las analogías
y diferencias. Los dos cuerpos son derivados del núcleo piperidico
con sustitución Pn el N; con una larga cadena en I y con un

solo metilo en II: sin otra cadena lateral en I y con dos cortas
de fenilo y carboxifenilo en II; con grupo de ácido p-amino-benzoico esterificado en I, y sin él en ll; dicho grupo es de acción
marcadamente anestésica.
Son muchos los derivados piperidinicos actualmente conocidos y que poseen acción anestésica; su obtención sintética se
fundamenta en la existencia del núcleo de la pipertdina en las
moléculas de alcaloides como la cocaína y la atropina; entre los
principales anestésicos de esta estructura merecen citarse las
cucainas y la meticaina. Pero también se ha demostrado que los
ésteres diversos del ácido para-amino-benzoico son anestésicos;
entre ellos se encuentran la anestesina, escuroformo, novocaina
y tutoca1na. Asociando estas dos clases de radicales anestésicos
-150 -

-

151 -

�-

(piperidina y ácido p-aminobenzoico) deberian obtenerse cuerpos con esa acción exaltada; este fué el objeto de la producción
de Dolantina l. La acción antiespasmódica de la atropina indujo
a producir cuerpos de constitución química análoga a la de este
alcaloide; el Demerol o Dolantina ll es uno de ellos. Estas indicaciones somerlsimas que hacemos aqui pueden verse ampliadas en muchísimos trabajos de investigación aparecidos durante estos últimos años. Citemos como principales, los referentes
al Demerol por sus descubridores Eisleb y Schaumann (1), por
Batterman y Himmelsbach (2) que hacen un estudio detallado
de sus acciones fisiológicas y terapéuticas resaltando las tres
principales (analgésica, espasmolitica y sedante) y considerándole superior a la morfina; por Kiessig y Orzechowski (3) que
prueban que la acción central del Demerol es marcadamente
analgésica; por Andrews (4) que demuestra los efectos profl.Ulctos de este cuerpo sobre el sistema nervioso central; por Climenko y Berg (5) que evidencian la inhibición de la amplitud de
contracciones de los uréteres mediante aplicación de este medicamento; por Himmelsbach (6) el cual asegura que el Demerol, sustituyendo a la Morfina, crea también hábito pero poco
acentuado. Los referentes a derivados antiespasmódicos del ácido p-fenilacético por Blicke y Grier (7); la demostración, por
Rohmann y Wilm (8 y 9) de que se intensifica la acción de un
medicamento ácido, anestésico, esterificándole con alcohol piperidinico; la Patente de Walter y otros (10) (de la Casa Matbie
Chemical Co.) sobre anestésicos derivados de clorhidratos de los
esteres beta-2-piperidiletilicos de los ácidos amino-benzoicos (Y,
por tanto, de constitución muy parecida a Dolantina I); los trabajos de Hunt y Fosbinder (11) acerca del poder anestésico de
los derivados de la piperidina.

***
Nos propusimos llevar a cabo la sintesis de la primitiva Dolantina I, estimando que este valioso medicamento babia sido
injustamente relegado al olvido. El problema de la obtención
sintética de un cuerpo de estructura quim.ica tan complicada como la del que nos ocupa, presenta muchas dificultades, acrecentadas par la imposibilidad de informarse en libros de consulta o
en revistas cientmcas que nada dicen de la preparación de cuerpos que se encuentran amparados por alguna Patente. Es lógico
que se proceda por etapas para ir construyendo la complicada
molécula; y es natural que una de ellas sea la obtención del alcohol piperidino-etllico, conseguida por Ladenburg hace ya muchos afios (12) condensando la piperidina con la monoclorhidrina del glicol:
-- 152 -

CH1 ::'.

g:~=g:: &gt;Nli +
g::=g:~

CIH + CH2(

ClCHrCH:!OH =

)N-CH2-CH2OH

(A)

La otra fase puede ser la. producción del para-beta-metoxietil-aminobenzoato de etilo; Lebeau (13) le describe mediante acción del p-aminobenzoato de sodio con el cloruro de beta-metox.ietilo:
NH2C0H4-COONa
C1CH2-CH2OCH3 ==ClNa HOOC-C 6H,eNH-CH2CH2O CH3
(B)

+

+

y esterificación subsiguiente, con alcohol, del ácido asi producido.
La copulación de los dos cuerpos originados en (A) y (B) producirá el siguiente:

CH3 O-CH2-CH2-NH-C 0R 1-COOC2H;;
HOCH 2-CH:i- N ::'.

g:~=g:~

+

)CH:! = C:!H3OH

+

CH3 O-CH:!-CH 2-NH-C 0Ht-COO
., CH2-CH2 ....,.,H
(C)
-CHrCH2 N...., CH::-CH:.! .,,,..., :!
el cual tratado con ácido clorhídrico, dará el clorhidrato que es
la Dolantina I.
Hemos seguido la pauta anterior COI! modificaciones diversas que se detallan a continuación. Consideramos que las primeras materias más convenientes son: Piperidina la cual puede obtenerse por hidrogenación de Piridina si no se encontrase
en el mercado; ácido para-aminobenzoico, producto comercial
corriente pero que también puede prepararse en el laboratorio a
partir de tolueno; monoclorhidrina del glicol o monocloroetanol,
también susceptible de preparación. El cloruro de betametoxilo
o éter metllico del anterior; puede obtenerse a partir de él, pero
nosotros lo hemos sustituido con ventaja por el éter monomet1lico del glicol que se encuentra fácilmente en el comercio ....... .
HOCH:i-CH20CH3, porque se utiliza mucho como disolvente de
resinas, lacas etc. (es uno de los llamados Celosolves) .

***
TECNlCA SEGUIDA.

1.-Alcohol piperidino-etilico.-Se colocan en un matraz de
fondo plano y de 500c.c. de capacidad, 85 grs. (un mol) de Piri-- 153 -

�dina (P.E.93 º ) y 80.5 grs. (un mol) de monoclorhidrina del glicol
(P.e. 41 "/ 17 mm): la mezcla, hecha en frio, de las dos substancias, se calienta espontaneamente quedando un liquido homogéneo de color amarillo pálido; se introduce en seguida el matraz
en agua helada porque la reacción se embala y se hace violenta·
el liquido se cuaja en masa pardo-clara; se calienta entonce~
suav~mente el matraz, a fuego directo hasta fusión total de la
masa Y se mantiene así durante quince minutos. Se deja enfriar
algo Y se le agregan 56 gs. (un mol) de hidróxido de potasio disueltos en 200 ce. de agua, agitando fuertemente. Es más conveniente el empleo de KOH que el de NaOH. El álcali libera el
alcohol piperidinoetilico de su clorhidrato primeramente formaª?: Se pasa todo el conjunto liquido a una ampolla de separac1on y se observa la formación de dos capas liquidas no miscibles: se recoge la superior oleosa la cual se trata en la misma
2.mpolla, y repetidas veces, con éter (unos 200 e.e. repartidos en
4 porciones) ; se separan los liquidas etéreos de extracción se
reúnen y destilan para recoger el éter; con el residuo se co;tinúa la destilación en bafio de aceite recogiendo ahora lo que
pasa de 197 a 200°. Es más conveniente llevar a cabo esta destilación a presión reducida, ya que se trata de un liquido de elev~do punto de ebullición. Liquido incoloro, de olor tenue a piridma, oleoso, muy soluble en agua y de reacción débilmente alcalina. P.e. 199" .- Rendimiento: 100 grs. (teórico 129 grs.)
2.-Para- beta-Metoxietilaminobenzoato de etilo.-Se colocan
en un vaso de 300 e.e. de capacidad 137 grs .. (un mol) de ácido p.
aminobenzoico en polvo y se le agrega, poco a poco y agitando
c.isolnción acuosa de hidróxido sódico al 20% basta que se di~
suelva y quede liquido ligeramente alcalino a la fenolftalelna
(unos 200 e.e. o sea un mol de NaOH). Esta disolución de p.amino-benzoato i;ódico ligeramente parda se evapora a b.m. hasta
consistencia de jarabe espeso el cual se pasa aún caliente a un
matraz Er1enmeyer de 500 e.e.; se añaden 77 grs. (un mol) de éter
monometílico del glicol de modo que se forme una papilla espesa
a través de la cual se pasa una corriente no muy rápida de
ácido clorhidrico gaseoso y seco; la reacción que se produce calienta espontaneamente el matraz; al cabo de una hora queda
en él un magma cristalino rojo-gris, muy soluble en agua fria y
en alcohol caliente, que es una mezcla de cloruro sódico y ácido
p.metoxietilaminobenzoico:

+

+ ClH =
+ ClNa

NH:!-CnH-1- COONa
HO-CH!!-CH!!-OCH.,
CHJO-CH!!-CH2 -NH-CJf 1-COOH
H 20

+

Se añaden al matraz 100 e.e. de alcohol de 96° (un exceso
sobre un mol de alcohol necesario) y se continúa pasando ClH
gaseoso con el objeto ahora de agente condensante para produ-

154 -

cir el éster etilíco dél citado ácido. Dicho éster es un liquido oleoso de P.e.:200°/8 mm. cuya formación se percibe claramente,
quedando mezclado con el cloruro sódico procedente de la reacción anterior; al cabo de una hora de pasar ácido clorhidrico, se
coloca el matraz en b. m. hirviendo con el objeto de desalojar
parte del exceso de. este ácido y del alcohol asi como todo el
cloruro de etilo que hubiera podido formarse por la acción del
ácido sobre el alcohol. Se filtra en caliente y a. presión reducida,
p~r e~budo de Buchner; el filtrado slrnposo se cuaja por enfl1anuento en masa cristalina y sobre el filtro queda la mayor
parte del cloruro sódico.
3.-Dolantina 1.-A la masa cristalina anterior se agregan
los 100 e.e. de alcohol piperidinoetilíco obtenido en 1; se agita
bien y se pasa el conjunto a un matraz de 500 ce.; se añaden
unos 3 grs. de etilato sódico, unos 100 ce. de alcohol y unos 25
ce. de ácido acético cristalizable (para producir acetato de etilo
el cual en mezcla con el alcohol es un buen disolvente de la Dolantina). Se calienta a reflujo durante treinta minutos· se añacie como un gramo de Norita y se filtra aún caliente, ~on rapidez; el líquido filtrado de color amaiillo, se concentra a b.m. hasta un tercio de su volumen primitivo y se lleva a la nevera; a la
hora queda cuajado en un magma cristalino blanco el cual se
filtra por embudo Buchner y a presión reducida. Las aguas madres pueden dar más cristales los cuales se purifican cristalizándolos de su disolución en una mezcla de alcohol y acetato de
etilo.- Rendimiento: 197 grs.
Observaciones: La técnica seguida difiere fundamentalmente de la consignada en el libro de Lebeau (Loe. Cit) que es el único que da detalles acerca de la preparación de la Dolantina. I. No
se utiliza cloruro de beta-metoxietilo sino éter monometilico del
glicol en presencia de ClH gaseoso y seco, el cual actúa primeramente como clorurante y luego como condensante o esterificante, simplificando considerablemente las operaciones. En 3 no
se elimina totalmente el alcohol para añadirlo luego, sino que
se le deja en exceso añadiendo ácido acético para que parte se
transforme en acetato de etilo y quede un liquido que es un excelente disolvente de Dolantina. I. Tampoco se añade al final ácido clorhídrico disuelto en alcohol para formar el clorhidrato de
la base porque ya los liquidas retienen cantidades suficientes de
estos dos cuerpos. No se produce primeramente el ácido parabeta-metoxietilaminobenzoico para purificarlo por cristalización
en alcohol (funde a unos 160 ° ) y luego esterificarlo, sino que se
esterifica dil'ectamente sin separación previa del cloruro sódico
originado en la reacción primera.
Propiedades. Hemos completado las conocidas de este cuerpo, determinando sus solubilidades, constantes fisicas, propiedades quimicas y algunas acciones fisiológicas.
- 155 --·

�Dolantina I es un cuerpo que se ofrece en cristalitos brillantes, blancos, inodoros, fusible con descomposición a 140º.
Muy soluble en agua fria siendo su disolución de reacción neutra.
Muy soluble también en etanol, sobre todo en caliente; en d1oxano, éter, cloroformo y acetato de etilo; moderadamente soluble
en metano! y en alcohol amllico. Su sabor es amargo salino, y
produce en la lengua un efecto anestésico intenso pero no muy
duradero.
Se puede diferenciar fácilmente de la Dolantina nueva o
Demerol porque da la reacción especifica con el furfural ( color
rojo carmesl) del ácido p.aminobenzoico y de todo.s sus derivados; esta reacción es original del autor de este trabajo y a(m no
ha sido publicada. Se puede llevar a cabo poniendo una. particula
de substancia en una tira de papel de filtro humedecida con ácido sulfúrico al 10% y colocando dicha tira en la boca de un tubo
de ensaye en cuyo fondo hay unos e.e. de furfural; calentando
el tubo, los vapores de furfural tifien de rojo carmesi intenso la
particula de Dolantina I; la sensibilidad puede llegar hasta descubrir una décima de miligramo de la substancia. También puede efectuarse la reacción disolviendo aquélla en alcohol y añadiendo unas gotas de furfural y otras de ácido sulfúrico; la sensibilidad de este modo es algo menor que en la forma anterior.
La nueva ~lantina o Demerol no da esta reacción porque su
molécula no contiene ningún grupo derivado del ácido p.aminobenzoico.
La acción anestésica de la Dolantina I viene a ser doblemente intensa que la de la Novocaina y es análoga a la de la Tutocaina; es menos tóxica que cualquiera de éstas y no produce,
como ellas, hiperhemia ni dolor en el sitio de la inyección. Sus
disoluciones acuosas se pueden esterilizar sin alteración y pueden también asociarse con adrenalina.

NOTA BmLIOGRAFICA.
( 1 ).-0. Eisleb y O. Schaumann. Deutsch. med. Wochenschrlft,
65, 967 (1939).
( 2 ) .-C. Batterman y C. K. Himmelsbach. 1. Am. Med. Assoc.
122, 222 ( 1943).
( 3 ).-H. R. Kiessig y G. Orzechowski. Schmerze, Narkose, Anesthesie, 14, 41 (1941).
( 4 ).-H. L. Andrews. J. Pbarmac, 76, 89 (1942).
( 5 ).-D. R. Climenko y H. Berg. J. Urol, 49, 255 (1943).
{ 6 ).-C. K. Himmelsbach. J. Pharmac, '15, 64 (1942).
( 7 ).-F. F. Blicke y N. Grier. J. Am. Chem. Soc, 65, 1725 (1943).
{ 8 ).-C. Rohmann y H. D. Wilm. Arch. Pbarm, 280, 76 (1942).
( 9 ) .-C. Rohmann y H. Bergstermann. Arch. Pharm, 2'18, 425
(1941).
(10).-L. A. Walter y R. J. Fosbinder. Patente norteamericana
(21 Enero 1941).
(11).-Wm. H. Hunt y R. J. Fosbinder. Anesthesiology, 1, 305
(1940).
(12).-0. Ladenburg. Ber. 14, 1876 (1881). (13). P. Lebeau y G.
(13).-P. Lebeau y G. Courtois. Traité de Pharmacie chimique.
Vol. II p. 1132 (1938).

Expreso aqu1 mi agradecimiento a los Sres. Q. T. Manuel
Rangel y Q. T. César Ayarzagoitia, por la ayuda y colaboración
prestadas.
RESUMEN.-Hemos obtenido, con nueva técnica y buen rendimiento, la Dolantina I o antigua, que es el clorhidrato de parabeta-metoxietilamino-benzoll-plperidino-etanol.
Hemos estudiado diversas propiedades de este anestésico.
Hemos encontrado una reacción diferencial entre Dolantina
I y Demerol.

-156-

- 157 -

�BIBLIOGRAFIA DE LAS ENFERMEDADES
DE LOS CITRUS
Por el Dr. Jeannot Stern,
Jtft dtl 0epto. ele Fltop,11tologla dlll
Instituto de lnvestigaciOllfl Cltntlflcu.

La presente Bibllografia, debe considerarse como un ensayo
para reunir una lista más o menos completa de las publicaciones
que se han hecho, relativo a las enfermedades de los Citrus.
Se entiende por si solo, que en un trabajo de esta tndole
siempre tendrán que encontrarse lagunas, en éste caso especial
faltan muchas de las publicaciones editadas de 1937 a 1940, por
no haber podido encontrarse, tanto en Monterrey como en México los datos necesarios.
Al presentar éste trabajo me permito dar las más expresivas
gracias, a las personas que han contribuido con su ayuda personal o con material bibliográfico para el méjor éxito del mismo, especialmente: a la Sra. Ana Maria F. de Stern, a los Sres., William
E. Stone, al Dr. Agusttn Navarro Cardona, al Dr. Alfonso Dampt,
al Sr. Manuel Rubtn H. y al Sr. Bernardo Grajales F.

ABBOT E. V. 1929.-Diseases of economic plants in Peru. Phytopathology 19:645-656.
1931.-Further notes on plant diseases in Peru. Phytopathology
21:1061-1111.
ACU:&amp;A B. 1927.-La gomosis del limón y de los demás árboles de
espina. Bol. Soc. Nac. Agric., Chile 59. 259-260.
ADAM D. B. 1923.-Experiments in Citrus fruit storage. Jour.
Dept. Agr., Victoria, 21:307-317, 2 Figs.
ALBORTA VELASCO O. 1943.-La gomosis en el Oriente de Bolivia. Ministerio de Agricultura, Ganaderia y Colon. Rev.,
1(4) :33-34 Mayo-Junio 1943. Phytophthora parasitica. on Citrus. Bibl. Of. Agr. Vol m No. 6/EI82.
ALDABA V. C. 1929.-0bservations on Citrus gummosis and its
metbods of control in the Philippines. Philip. Agric. Rev. 22,
345-352, 1 Pl.
ALDERTON, GEORGE E. 1884.-Treatise a.nd handbook ot orange
culture 1n Auckland, New Zealand. '17 pp. Wellington.
AMUNDSEN, EDWARD O. 1913.-Black rot of the Navel Orange.
Callfornta Com.n. Hort. Mo. Bul. 2: 527-534/5 figs.
ANON. 1875.-The disease of Iemon and citrus trees In Slclly.
Gard. Chron. Ser. 2,3:566 May l. 1875.
-159-

�ARENTSEN s. SIGRID 1943;"--Estudio de la susceptibilidad presentada por diversas especies y variedades de citrus al ataque de Phytophthora citrophthora (Sm. and Sm.) Leon (Chile) Depto. de Sanidad Vegetal. Boletin de Sanidad Vegetal
2:54-60, Enero-Junio 1940. Bibl. of Agr. Vol m No. 4/E/91.
1944.-Rajadura de las frutas cítricas. Campesino. (Santiago de
Chile) 76:228.
-229-262. Mayo 1944. Bibl of Agríe. Vol. V No. 4/16279.
ARRILLAGA, J. G. 1935.-The nature on inhibition between certain fungí pasitic on citrus. Phytopathology 25:763-775,2 figs.
ASBHY, S. F. 1920.-Notes on two disease of the coconut palm
in Jamaica II- Leaf stalk rot caused by fungi of the genus
Phytophthora. West Indian Bul. 18:61-73.
1925.-Withertip and blossom bllgbt of limes. (Gloeosporium)
Proc. Ninth West Indian Agr. Con. 172-174.
1927.-Macrophomina phaseoli (Maubl) Coinb. Nov. the pycnidial
stage of Rhizoctonia bataticola (Taub), Butl. Brit. Myc. Soc.
Trans. 12:141-147 I fig.
1928.-The Oospores of Phytophthora nicotianae Br. de Haan.
With notes on the taxonomy of P. parasítica Dastur. Brit.
Myc. Soc. Trans. 13:86-95. 6 figs.
1929 a.- Strains and taxonomy of Phytophthora palmivora Butler (P. faberi Maubl). Brit. Mycol. Soc. Trans. 13:86-95. 6
figs.
1929 b.-Further note on the production of sexual organs in palred cultures of species and strains of Phytophthora. Brit.
Mycol. Soc. Trans. 14:254-260.
1929 c.-Diseases of limes and sugar-cane in the West Indies.
Proc. Bot. Gard. Kew, Bul. Mise. Inform. 7:209-214.
ASBHY, S. F. and W. NOWELL 1926.-The fungi óf stigmatomycosis. Ann. Bot., 40:69-83. 2 pls.
AVERNA-SACCA R. 1912.-Report of the division of vegetable
Patbology, May-Dec. 1911 Bol. Agr., Sao Paulo 1 Ser. 13(3)
pp. 208-247, 6 Figs.
1917 a.-Moléstias das laranjeira. Bol. Agr., Sao Paulo, Ser. 18(4)
pp. 334-346, 5 figs.
1917 b.-Diseases of orange and rose in Pernambuco. Bol. Agr.
(Sao Paulo) 18 Ser. 5. 417-425, 5 figs.
1920.- Diseases of orange trees (Gummosis). Bol. Agr. Sao Paulo 21. Ser. 220-222.
AYERS, E. L.-Progress Texas in making toward the eraclication
of Citru canker. Bul. Agr. and Mach. Col. Texas 3, Ser. s.
37 and 38.
AY0UTANTIS A. 1930.-La "Maladie de Poros" des Citrus en
Gréce. Rev. Path. Veg. Ent, A:gr. 17:78-81.
-160 -

BACH, W. J. 1929.-Cotton root rot. Texas Agr. Exp. Sta. 42d. Ann.
Rpt. pp. 147-148.
1931 a.---Citrus diseases and their control. Texas Citriculture
7(9) :9, 13, 37. Pop. Ser. 428 Texas Agr. Exp. Sta. pp. 6.
1931 b.---Cotton root rot on Citrus. Texas Citriculture 8(4) :10;
BACH, W. J. and F. A. WOLF 1928.-The isolation of the fungus that causes citrus melanose and the pathological anatomy of the host. (Phomopsis citri; Diaporthe citri) Jour. Agr.
Research 37, 243-252 1 fig.
BAHGAT MONffi. 1928.-The action of Phomopsis californica
in producing a Stemend decay of Citrus fruits. Hilgardia
3:153-181, 4 figs. 2 dlags.
BAINES, R. C. and M. W. GARDNER 1932.-Pathogenicity and
cultural characters of the apple sooty-blotch fungus, Phytopathology 22:937-952, 3 figs.
BAKER, R. E. D. 1934.-Gummosis of citrus in Trinidad L Marsh
grapefruit on sour-orn. nge stock. Trop. Agr. 11:236-239, 3 figs.
1935.-Gummosis of Citrus in Trinidad II The causal organisms.
Trop. Agr. 12: 36-42, 10 ftgs.
BAL, S. N. 1920.-Macrosporium (Fries) growing on Citrus medica (Var. acida) and other species of Citrus. Jour. Dept. Sel.
Univ. Calcutta 2 (Bol): 1-2, 1 pl.
BALLARD, c. W.-1921.-Tbe elements of vegetable histology.
26G pp. John Wiley &amp; Sons. Inc., New York. Illus.
HANGROFT, c. K. 1910.-Fungi causing diseases of cultivated
11lants in the West Indies. West Inclies BuL 10:235-268 1 pl.
llARGER, W. R. 1925.-Treating oranges with borax solution
for control of blue and green mold. California Citrograph.
10: 149, 2 figs.
1926.-Coloring Citrus fruit in Florida. U. S. Dept. Agr. Bul. 1367,
22 pp. 11 figs.
1928.---Sodium bicarbonate as Citrus fruit disinfectant. California Citrograph 13:164, 172-174, 1 fíg. 1 graph.
BARGER, W. R. and. H. S. FAWCETT 1928.-Relation of temperature to Growth of Penicillium italicum and P. digitatum
and to citrus fruit decay produced by these fungí. Rep. from
Jour. of Agrie. Research. Vol. 35 No. 10 Nov. 1927. Wasb.ington, D. C.
BARGER, W. R. and L. A. HAWKINS 1925.-Borax as a disinfectant for .Citrus fruit, Jour. Agr. Research, 30:lS!l-192.
BARRET J. T. 1915 a.---Some obscrvations 011 withertip in 1914.
California Fruit Grower.s Convention Proc. 45 :242-244.
1915 b.-Fruit stain and witbertip of Citrus (ABs.) Phytopathology 5:293; Science n. s. 42:582.
¡918.-Armillaria root rot of Citrus tree~. California Citrograph,
' 3 :77-'78, 2 Fl
-

161 -

�1919.-Internal browning of lemons. California Citrograph, 4.
292, 1 Flg.

1920.-Some important fungus and bacteria! diseases of Citrus.
California Citrus Inst. Ann. Rpt. 1:153-158, 1919-1920.
BARRET, J. T. and H. S. FAWCE'IT 1919.-Citrus fruit spots,
stains, and blemishes. California Agr. Exp. Sta. Ann. Rpt.
1918-1919, p, 17.

1922.-Withertip, tear-stain, and control of brown rot. California
Citrograph, 7 :232-233-254, illus.
·
BATES, G. R. 1933.-Wastage durtng the 1932 export season. Brlt. •
South Africa Co. Pub. No. 2, pp. 151-176.
1934.-Studies on the infection of Citrus fruits l. Sorne methods
of infect1on by the green mould Peniclllium dlgitatum Sacc.
Mazoe Cltrus Exp. Sta. Ann. Rep. for 1933. pp. 83-101.
1935.-Storage tests with Rhodesian oranges during 1934, Mazoe
Citrus. Exp. Sta. Ann. Rep. for 1934 pp. 107-133.
1936.-Report of the plant Pathologist for the year end!ng december 31 1935. Mazoe Citrus Exp. Sta. Ann. Rep. for 1935
pp. 63-72, 1 pl. 2 figs.
1937 a.-Report of the plant Pathologist for the year ending december 31 1936. Mazoe Citrus Exp. Sta. Ann. Rep. for 1936.
pp. 155-168.
1937 b.-Diseases of Citrus fruits in Southern Rhodesia. Mazoe
Citrus Exp. Sta. Ann. Rep. for 1936 pp. 169-208 5 PI. 2 Ap.
1938.-Report of the plant Pathologist for the year ending December 31 1937 Mazoe Citrus Exp. Sta. Ann. rep. far 1937.
BARTOLO:MEW, E. T. 1922 a.-Bearing of water relation to interna! decline of lemons. California Citrograph. 7: 126, 128129, 2 figs.
1922 b.-Intemal decline of lemons. Phytopathology 12. 106.
1923 a.-Altemaria rot of lemons. California Citrograph 8:262,
263, 294, 2 figs.
1923 b.-Internal decline of lemons. II Growth rate, water content, and acidity of lemons at different stages of temperature. Amer. Jour. Botany 10:117-126.
1924.-Alternaria rot of lemons. Phytopathology 14. 120.
1925.-Report on tntemal decline (endoxerosts) of lemons. California Cltrograph 10:274, 294, 308, 3 figs.
1926 a.-Internal decline of lemons. m Water deficlt in lemon
fruits caused by excessive leaf evaporatlon. Amer. Jour. Bot.
13: 102-117, 7 flgs.
1926 b.-Alternaria rot of lemons. Callfornia Agr. Exp. Sta. Bul.
408, 32 pp., 3 pls.
1928 a.-Internal decline (Endoxerosis) of lemons V. Concerntng
the comparatlve rates of water conductions 1n twigs and
fruits. Amer. Jour. Botany 15:497-508, 1 flg.
-

162-

1928 b.-Internal decline (endoxerosis) of lemons. VI Gum formatlon in the lemon fruit and its twlg. Amer. Jour. Botany
15:548-563., 2 pls.
1937.-Endoxerosis or internal decline of lemon fruits. Bull. No.
605 Univ. of Cal. College of Agr. Exp. Sta. Berkeley Cal.
BARTHOLOMEW, E. T., J. T. BARRET and FAWCETT H. S. 1923.
Interna! decline of lemons. Amer. Jour. Botany 10:67-70, 1 pl..
BARTOLOMEW E. T. and W. J. ROBBINS 1926.-Internal decline (endoxerosis) of lemons. IV The carbohydrates in the peel
of healthy and endoxerotic fruits. Amer. Jour. Botany 13:
342-354.

BARTHOLOMEW E. T., w. B. SINCLAIR and E. c. RABY 1934.Granulation (crystallizati1&gt;n) of Valencia oranges. California Cltrograph., 19:88-89, 106, 108, 3 figs.
1935 a.-Granulation of Valencia oranges. California Cltrograph
19:88-89, 106, 108. 3 figs.
1935 b.-Granulation of Valencia oranges. Califor:úa Citroe-raoh
21(1):5, 30.
BARTHOLOMEW, E. T., W. B. SINCLAIR and F. M. TURRELL

1941.-Granulation of Valencia oranges. Univ. Callfornia Bul.
647 feb. 1941. College of Agriculture Agr. Exp. Sta. Berkeley.
Cal.
BARTOLOMEW, E. T., W. B. SINCLAIR and D. L. LINDGREN
1942.-Measurements on hydrocyanic acid absorbed by ci-

trus tissues during fumlgation. Hllgardia 14(7)373-409 May.
1942. Literature cited.
Injury by night fumigation seems to depend on condition of time while day injury appears to result from effects of sunlight. Bibl. of Agric. Vol. I No. 1 D 14.
BAWDEN F. c. 1943.-Plant Viruses and Virus Diseases XI+294
pp. Chronica Botánica Co.
BEATTIE, K. R. 1914.-The Citrus canker s1tuation. Phytopathology 4. 397.
BECKMAN, H. J. 1945.-I-VI Subtropical tree decline. (in avocado and citrus) California Cult. 92:193, 213, 223, Apr. 1945.
Bibl. of Agr. Vol VI No. 5/24441.

BENLLOCH, M. and J. DEL CANIZO 1926 a.-La lucha contra las
plagas del naranjo en Espafia. Bol. Estac. Patolog. Vegetal
l. 94-98.
1926 b.-Las plagas de los naranjales espafioles. Producción Madrid 8 Nr. 120. 262-265.
BENNE'l, J. P. 1931.-The treatment of llme-1nduced chlorosis
with iron salts. Californ. Stat. Circ. 321. 12 P., 1 fig.
DENSAUDE, MATHILDE. 1926-1927.-Inventario das moléstias da$
plantas agricolas de S. Miguel. Bol. Agr. e Econ. da Soc. Cor-

163 -

�rectora Ltda. (Azores). 2(11):1; (12):1-3; 3(1):1-3; (2):1-2,
1926 3(3):1; (4):3-4 1927.
1929 a.-0 mildio das laranjeiras e dos limoneiros. A Vinha Portugueza, Lissaboa 38. No. 448- 4-5, 3 Fig.
1929 b.-Note sur le Phytophthora, parasite de Citrus au Portugal. Compt. rend. Soc. Biol. 101 :982-984.
BENSON, A. H. 1916.-Notes on the dying of citrus trees. Queensland Agr. Journ. n. ser. 5 1916, 258-266.
BENTON, R. J. 1926.-Borax treatment of Iemans for store. Agr.
Gaz, N.S. Wales 37, 94.
1931.-Prevention of decay in oranges. Agr. Gaz. N. S. Wales
42. 411-413.

1944.-Agosto. Poncirus trifoliata-as a stock for commercial citrus -varieties. Value of its innmunity to Phytophthora root
rot (to be cont.) Agr. Gaz. N. S. Wales 55:342-343, Bibl of
Agr. Vol. V No. 5/21262.
1945.-I-IV Poncirus trifoliata as a stock for citPUS varieties. va.lue to its inmunity to Phytopthora root rot (cont.) Agr. Gaz.
U. S. Wales 55:384-386 September 1944. Bibl. of Agr. Vol. VI
No. 1/1315.
BERGER, E. W. 1908.-Whitefly contro1-introducing the friendly
fungi. Florida Agr. Exp. Sta. Press Bul. 82, 2 pp.
1909.-Whitefly studies in 1908. Florida Agr. Exp. Sta. Bul. 97 pp.
43-71, 19 figs.
1910.-Whitefly control. Florida Agr. Exp. Sta. Bul. 103, 28 pp. 2
figs.
1914 a.-Citrus can.ker in the Gulf Coast country, with notes on
the extent of Citrus culture in the localities Visited. Florida.
State Hort. Soc. Proc. pp. 120-127.
1914 b.-Citrus canker-II. History of Citrus can.ker. Florida Agr.
Exp. Sta. Bul. 124 pp., 27-30.
1914 c.-Prohibition against the importation of any and all kinds
of Citrus into Florida. Mo. Bull. Sta. Com. Hort. (Calif.) 3.
213.
1914 d.-----Citrus Canker. Florida grower 10, g.
BERGER, E. W. 1917.-Linseed oil bordeaux. Florida State Hort.
Soc. Proc. 1917. pp. 44-47.
1921.-Natural enemtes of scale insects and whiteflies in Florida.
Florida State Plant Bd. Quart. Bul., 5:141-154, 10 figs.
1932.-The latest concerning natural enemies of Citrus insects.
Florida State Hort, Soc. Proc., 45:131-136.
BERTELLI, J. C. y L. K. BERTELLI 1945.-I-VI Notas Fitopatológicas: Podredumbre (tristeza) de las raicillas de los citrus.
Uruguay, Dirección de Agronomia (Cartilla). 71, 23 pp. Montevideo 1944. Bibl. of. Agr. Vol. VI No. 2/5705.
-164 -

BERTONI, M. S. 1911.-Contribución al estudio de la gomosis del
naranjo. Agronomia (Puerto Bertoni), 5:77-89, Paraguay.
1919.-La gomosis de los citrus y un nuevo medio preventivo y
curativo. Anales Cient. Paraguay., Ser., 2 pp. 408-421, 2 figs.
BERTUS, L. S. 1931.-Spraying against canker of Citrus. Trop.
AgriculturJst, 76:337-339.
BESSEY, E. A. 1907 .-Report of committee on diseases, insects,
and method of control. Florida State Hort. Soc. Proc. 20:58-60
1935.-A text-book of mycology. 495 pp. 139 illus. 1 P. Blakiston's
Son &amp; Company Philadelphia.
BEWLEY, W. F. 1923.-Diseases of glasshouse plant.s. 195 pp., 47
figs., Ernest Benn, Ltd., London.
BIGG, J. C. 1944.-How growers and nurserymen outwuted the
psorosis virus. Calif. Citrog. 29: 254-256. July 1944. Bibl. of
Agric. Vol. V No. 3/11614.
BIRAGHI, A. 1935.-Rilievi, su alcuni Citrus a frutto acido presenti in India in relazione alla rlcerca di forme resistenti al
"mal secco", Bol Staz. Pat. Veg., 11. s., 15:424-441.
BffiMINGHAM, W. A. 1923.-An uncommon condition of manda.rln fruit, Agrtc. Gaz. N. S. Wales 34. 815-818, 4 figs.
1924.-Black spot on dried orange peel from China. (Phoma citricarpa). Ag. Gaz. N. S. Wales 35. 1924, 845.
BffiMINGHAM W. A. and W. B. STOKES 1921.-Experiments for
the control of Armillaria mellea. Agr. Gaz. N. s. Wales 32:
649-650.
BITANCOURT, A. A. 1933.-A podrida.o do pé das laranjeiras.
Inst. Biol. De1esa Agr. e Animal, Div. Veg. secc. de Phytopath.
12pp. 5 figs.
1934 a.-Stomiopeltis citri n. sp. agente da "fuligem" dos citrus
no Estado de Sao Paulo. Arch. Inst. Biol. de Defesa Agr. e
Animal, 5:251-262, 2 pls. 14 figs.
1934 b.-As manchas das laranjas. Descricao das principais manchas podridoes e outras alteracoes das laranjas, e dos meios
para combate-las. Inst. Biol. Defesa Agr. e Animal, Folh. 53,
135 pp., 6 col. pis., 57 figs.
1935.-As doencas de Virus dos citrus. o. Biologico, 1:255-262, 1 pl.
1936.-A podridao do pé das laranjeiras. Inst. Biol. de Defesa Agr.
e Animal. Folleto No. 81 Sao Paulo 1936.
1940.-A podridao das radicelas dos citrus na provincia de Corrientes, Argentina. O. Biol. 6:285-288 y 356-364.
1943.-Recomendacoes para combater e minorar os estragos da
podridao das radicelas dos citrus. O. Biol. 9:41-44 Feb. 1943.
cause of the disease uncertain. Bibl. of Agr. Vol. m No. 4/E89.
1944.-Um teste para a indentificacao precoce da tristeza dos
Citrus. Biologico 10:169-175 Junio 1944. Bibl. of Agric, Vol.
V No. 5/20851.
-165 -

�BITANCOURT, A. A. and H. S. FAWCETT.-Statistical studies
on distribution of Psorosis-affected trees in citrus orchards,
Phytopathology 34:358-375. Apr. 1943. Bibl. of Agric. Vol. V
No. 1/1222.
BITANCOURT, A. A., J. P. FONSECA e M. ANTUORI, 1933.Manual de Citricultura, n Parte. Doencas, pragas e tratamentos. Ed. de Characas e Quintaes. Sao Paulo, 212 pp. 183
figs.
BITANCOURT A. A., H. s. FAWCETI' and I. M. WALLACE 1943.The relations of wood alterations in psorosis of citrus to tree
deterioration. Pbytopathology 33 :865-883 October. Bibl. of
Agr. Vol. m. No. 6/E184.
BITANOOURT, A. A. and H. V. S. GRILLO 1934.-A clorose mnada. Una nova doenca das cttrus, Arch. Inst. Biol. de Defesa Agr. e Animal, 5:6 pp., 6 pls.
BITANCOURT, A. A. and A, E. JENKINS 1934.-Sweet orange
fruit Scab caused by Elsinoe australis, Journ of Agr. Research Vol. 54 No. 1 pp. 1-18 January 1932 Washington D. C.
1935.-Aerolate spot of citrus caused by Leptosphaeria bondari.
Phytopathology, 25:884-886, 1 fig.
1936 a.-Elsinoe fawcetti, the perfect stage of the Citrus scab
fungus. Phytopathology.
1936 b.--Sweet orange fruit scab. Jour. Agr. Research.
1936 c.-Perfect stage of the sweet orange fruit scab fungus. Mycologia Vol. XXVIll No. 5 pp. 489-492 Sept. Oct. 1936.
BITTENCOURT, P. V. Q. 1944.--Consideracoes sobre a presenca
do nematoide Tylenchus semipenetrans Cobb em raizes de
citrus. Biologico 10: 47 feb. 1944. Bibl. of Agr. Vol. 5 No.
2/6722.

BLANCHARD, E. E. 1930.-Principales insectos y enfermedades
que perjudican los cultivos citricos en la República Argentina. Min. Agr. Nac. (Buenos Aires) Secc. Prop. e Inform. Circ.
815, 1~4 pp., 8 Pls. (7 col.), 42 figs. 2 diags.
BLANCHARD, V. F. and R. W. HODGSON 1923.-Rebuilding
frost-injured Citrus trees. California Citrograph 1 8:263, 294,
295.
BLACKFORD, F. w. 1943.-Four major diseases of citrus. Queensland Agr. Jour 57:353-358. December. Black Spot, Melanose,
Scab and Brown Spot. Bibl. of Agr. Vol. IV No. 4/12686.
1944 a.-Five minor fungous and virus diseases o! Citrus. Queensland Agr. S. 58:95-99 February. Blbl of Agr. Vol. V No. 1/1073.
1944 b.--Citrus fruit rots and blemishes Queensland. Agr. Journ
58:33-38 January 1944. Bibl. of Agr. Vol. IV No. 6/23115.
BLANK, l. H. 1944.-Studies in the physiology o! molds. IV Moulding of chrome tanned skins. Jour. Amer, Leather Chem.
Assoc., 28:583-593.

-166-

BLA1T, R. J. 1930.-Trunk diseases in cltrus. So. African Fruit
Grower, 17, 11, 1930, 197-200, 6 Figs.
BLISS, D. E. 1935.-The relation of Penicillium vermoeseni to a
Disease of Ornamental Palms. Phytopathology 25:896 (Abs.).
1945.- I/V Controlling Armillaria root rot in citrus. Callf. Citrog.
30:130-131, 154-155 March 1945, Bibl. of Agr. Vol. VI No. 4í
14770.
BONCQUET, P. A. 1919.-Bud abortion, twig and leaflet drop on
the orange; íts possible relation to june drop. Calif. Citrog.
4. 1919, 346, 347.
BONDAR, G. 1929.-Insectos damninhos e molestias das laranjeira no Brasil. Bahia Imprensa Official do Estado.
BONDARTZEF, A. 1929.-(Note on diseases of lemons observed
under faulty storage conditions.) Morbi plantarum, Leningrad 18. 1929, 168-171.
BOODLE, L. A. 1921.-Mistletoe on lime-trees. Roy. Bot. Gard.
Kew 1921, 212-215.
BORG, J. 1900.--0range culture and diseases. Bul Bot. Dept. Jamaica, n. s. 7:129-142.
BOYCE, A.M. and H. S. FAWCETT 1928.-An Aspergillus attacking mealybugs in insectaries in southern California. (Abs.)
Phytopathology, 18:948.
BRANDAO FILHO I. S. 1943.-Doenca dos Citrus; medidas indicaqas contra a podridao do pé, Rio de Janeiro, Ministerio
de Agr., Servico de.Informacao Agrfcola (S. J. A. 763) Bibl. of
Agric. Vol. V No. 6/25055.
BRICKET, S. 1944.-Production d' agrumes 1942-1943 reduite par
une méteorologie défavorable et une culture déficiente ou
intempestive. Le Die-back, sa genése, ses manifestations, ses
conséqüences. Fruits et Primeurs de l' Afrique du Nord 13:
10-11 Jan. 1943 Bibl. of Agric. Vol. IV No. 5/17502.
1945.-I-VI Une mala.die redoutable qui se repand dans nos orangeries. Fruits et Primeurs de L' Afrique du Nord Ed: Maroc.
14:228-230. Dec. de 1944 Bibl. of Agr. Vol. VI No. 5/19470.
BRIEN, R. M. 1931 a.-Pathogenicity of the Bark-Blotch organism. New Zealand Jour. Agr., 43:341-347, 6 figs.
1931 b.-Dormancy period of the Citrus bark-blotcb organism.
New Zealand Jour. Agr., 43 :421.
1932.-Host range of Sclerotinia sclerotiorum in New Zealand.
New Zealand Jour. Agr. 44: 127-129, 2 figs.
BRIGGS, L. J. JENSEN, C. A., and J. W. McLane 1916.-Mottle
Ieaf of Citrus trees in relation to soil conditions. Jour. Agr.
Research, 6:721-739, 3 pls.
BRIOSI, G. 1878.-Intorno al mal digomma degll agrumi. Staz.
Chimico-Agr. Cl. Sc1. Fis. Mat. e Nat. Ser. 3a. 2:485-496,
1908.-Rassegna crittogamica dell' anno 1908 con notizle sulle

-167 -

�malattie dell' erba medica causate de parassiti vegetali, Bol.
Min. Agr. e Idus. Com. ed Lavoro. T. G. Ser. C. 13 pp. (Rev.
Centbl. Bakt. (1)2 Abt. 42:102 1914-1915).
BRIOSI, G., and R. FARNETI 1904.-Intorno alla Ruggine Blanca dei limoni. Atti. Ist. Bot. R. Univ. Pavia, 10:1-60.
BRITON-JONES, H. R. 1928.-West Indies root disease. Root disease in British West Indies and a note on Diaporthe perniciosa, Marchal or a closely related species. Trop. Agr. 5 :79-82,
107-110.

1931.-Trinidad plant diseases. Notes on sorne diseases of main
crops in Trinidad. Trop. Agr. 8: 300-302.
1933.-Control of scab disease (Sporotrichum citri Butler) in the
British West Indies. Trop. Agr. 10:40-42.
BRITON-JONES, H. R. and R. E. D. BAKER 1934.-Thread blights
in Trinidad. Trop. Agr. 11 : 55-67, 9 p1s.
1935.-Control of grapefruit diseases by cultural methods in Trinidad. Trop. Agr. 12:119-125, 7 figs.
BRITTLEBANK, c. c. 1912.-Eruptive disease or "Exanthema" of
orange trees in Australia. Jour. Dept. Agr. Victoria. 10:401404, 2 pls.
1915.-The gray mould or Botrytis disease of Citrus trees, Jour.
Dept. Agr. Victoria, 13: 605-608, 7pls.
BRIZI, u. 1903.-Sulla Botrytis citricola n. sp. par~ssi~a degll
agrumi. Atti R. Accad. Naz. Lincei Rend. CL ScL FlS. Mat.
e Nat. Ser. v. 12 :318-324.
BROCK, A. A. 1929 a.-Controlling scaly bark. 1929 Monthl. Bull.
Agr. Calif. 18. 367-369.
1929 b.-Oil spray damage to citrus. Monthl. Bull. Dept. Agr. Calif. 18, 572-573.
.
1929 c.-Ripe fruit spots on oranges. Monthl. Bull. Dept. Agnc.
Calif. 18.
1929 d.-Anthracnose caused by Colletotrichum (Citrus). Monthl.
Bull. Dept. Agr. Calif. 18.
BROOKS, F. T. and W. C. MOORE 1926.-Silver leaf disease. Jour.
Pomol. Hort. Sci. 5:61-97.
BROOKS, F. T. and A. SHARPLES 1914.-Pink disease. Fed. Malay States Dept. Agr. Bol. 21, 27 pp., 13 pls.
BROWN THOMAS, w. 1924.-The propagation and cultivation
of Citrus trees in Egypt. Egypt, Min. Agr. Tech. and Sci.
Serv. Bul. 44, 48 pp., 33 pls.
.
BRUNER, s. c. 1917 .-Diplodia fruit rot, dieb~ck and gummosis
of Citrus. Agric. (Cuba) l. 1917, 17-20, 1 F1g.
BRYAN, M. K. 1928.-Lilac Blight in the United States. Jour,
Agr. Research 36:225-235, mus.
BRYDEN, J. D. 1927.-Sheet for fumigating citrus trees. Agr. Gaz.
N. S. Wales 38. 944.
-168-

BUNTING, R. H. and H. A. DADE 1924.-Gold Coast plant dise~
ases. 124 pp. 22 pls. Dunstable and Watford, London.
BURGER, o. F. 1920.-Causes of decay in citrus frllits. Fla. Univ.
Ext. Bul. 24. 22-25.
BURGER, O. F. 1920 a.-Decay in citrus fruits during transportation. California Comn. Hort. Mo. Bul. 9:365-370.
1920 b.-Decay of Citrus fruits in transit. Florida Agr. Exp. Sta.
Press. Bul. 322, 2 pp.
1921.-Variations in Colletotrichum gloeosporioides. Jour. Agr.
Research 20: 723-736.
1923 a.-Report of Plant Pathologist, (Citrus cliseases) Florida
Agr. Exp. Sta. Rpt. for Fiscal Year Ending june 30, 1923 52R58R.
1923 b.-Citrus stem-end rot. Citrus Idus. 4(9): 14.
1923 c.-Melanose control. Florida Grower, 28(20) :7, 17.
BURGER, O. F., E. F. DE-BUSK and W. R. BRIGGS 1923.-Prellminary report on controlling melanose, Florida Agr. Exp. Sta.
Bul. 167 pp. 123-140, 5 figs.
BURGESS and G. G. POHLMAN 1928.-Citrus chlorosis as affected by irrigation and Fertllizer Treatment. Univ. of Arizona
Col. ot Agr. Ex. Stat. Bul. No. 124 Tucson, Arizona, 580.
BURT, E. A. 1916.-The Thelephoraceae of North América VIl
Septobasidium, Ann. Missouri Bot. Gard., 3:319-344, 14 figs.
BUTLER, E. J. 1918.-Fungi and diseases in plants, 547 pp., mus.
W. Thacker &amp; Company, Calcutta.
1930.---Some aspects of the morbid anatomy of plants, Ann. Appl.
Biol., 17:175-212, 4 pis.
BUTLER, ORMOND. 1919.-A study on gummosis of Prunus alJ:d
Citrus, with observations on Squamosis and exanthema of C1trus. Ann. Botany, 25:108-153, 3 figs. 4 pls.
BYARS, s. P. 1921.-Notes on the Citrus-root nematode, Tylenchus semipenetrans. Cobb. Phytopathology, 11 :90-94, 1 fig.
CALVINO, MARIO 1914.-El injerto de aproximación en arco. De
los chupones silvestres del pie de los Citrus con el objeto de
combatir la gommosis. Bol. Soc. Agr. Méx. 38. 1914. 603-605.
CAMP, A. F. 1921.-Convenient chambers for inoculation of
plants where high hu.midity and moderate temperature are
required. Phytopathology, 11 :510-512.
1923.--Citric acid as a source of carbon for certain C1trus fruitdestroying fungi. Ann. Missouri Bot. Gard., 10:213-298, 1 pl._
21 figs.
1943 a.-La podredumbre de las raicillas. Corporación frutícola
Argentina. Rev. of 9 (98) 7-21 Febr.
1943 b.-Report on his trip to Argentina to study root rot of citrus. Bibl. of Agríe. Vol. IV No. 3/8600.
1943 c.-Letter to Dr. L. Batchelor, March 1943.
-

169 -

1

'

�1943 d.-Una visita al Brasil y a la Isla de Trinidad. Corp. Fruticola. Argentina. Rev. of. 9(100) :5-8 Abril 1943. Study of cltrus root rot in Brasil. Btbl. of Agric. Vol. IV No. 3/8601.
CAMP, A. F. and B. R. FUDGE 1939.-Some symptoms of citrus
Malnutrttion in Florida. Bul. No. 335. Unlv. of Florida. Agrtc.
Exp. Sta. June 1939.
CAMP, A. F., H. MOWRY and K. w. LOUCKS 1933.-The effect of
son temperature on the germinatlon of Cltrus seeds. Am.
Jour. Bot., 20:348-357.
CAMPANil,E, O. 1922.-Su di una malattia della frutta di mandarino, (Cytosportna cltrtperda Camp.), le Staz. Sper. Agr.
Ital., 55:5-12, 4 figs.
CAMPBELL, J. A., and w. H. TAYLOR 1921-1922.-Lemon culture: Directions for New Zealand growers. New Zealand Jour.
Agr. 22:340-347; 23:330-335, 1921; 24:205-210, 1 pi., 1922.
CARNE, W. M. 1923.-The occurrence of blue mould on cltrus
frutts (penlcillium spp.) Western Austral. Dept. Agr. Leanet
114. 3 P.
1924.-Cltrus diseases. Brown rot and leaf blight. Jour. Dept. Agr.
West. Aust. Ser. 2, 1 :519-522.
1925 a.-Citrus brown rot. Jour. Dept. Agr. West. Aust. Ser. 2.2:369
1925 b.-A brown rot of Citrus in Australia (Phytophthora hibernalis 11. sp.) Roy. Soc. West. Aust. Journ. and Proc., 12:13-41,
4 pls.
1925 c.-Blue mould on oranges (Penicillium italicum) Journ.
Dept. Agr. West. Aust. 2 ser. 2. 286-292.
1926 a.-Citrus pit (Pseudomonas citriputeale C. O. Smith). Journ
Dept. Agr. West. Aust. Ser. 2, 3 :378-381, 3 figs.
1926 b.-Exanthema (A die-back of orange trees). Journ. Dept.
Agr. West. Aust. Ser. 31 :59-62 4 figs.
1928.-Crinkle of oranges. Journ. Dept. Agr. West. Aust. 2 Ser.
5. 1:292-293 1 fig.
CARTER, C. N. 1915.-A powdery mlldew on Cltrus. Phytopathology, 5:193-196, 1 pl.
CARRERA, c. 1933.-Informe preliminar sobre una enfermedad
nueva comprobada en los Citrus de Bella Vista (Corriente)
Reporte del Bolettn del Ministerio de Agr. de la Nación. Tomo XXXIV No. 2 y 3, pp. 275-280.
CARVALHO, R. de S. 1932.-Contrlbulcao ao estudo das causas
de algumas podridoes dos frutos cítricos no Estado de Sao
Paulo. Publ. par autor. 20 pp., 3 figs. 8 pls.
1943.-0 nematoide das raizes das plantas citricas. Tylenchus
semipenetrans Cobb a ma possivel relacao con a doenca "podridao das radicelas" Rev. de Agr. (Piracicaba) 1'7:423-434
Dec. 1942. Blbl. of Agr. Vol. m No. 3/E58.
-

170 -

OAVARA, FRID. 1891.-Note sur le parasitisme de quelques champlgnons destructeurs. Rev. Mycol, 3:177-180.
CESAR H. P. 1928.-A Infiuencla do "cavallo" sobre a gommose
da laranjeira. Rev. Agr. Plraclcaba 3. 39-41.
CRABROLIN, CH. 1932.-Contributlon a l' étude des maladies des
arbres frutt!ers en Tun!sle. Ann. du Servtce Bot. et Agron.
de Tunisie, 9:177-200, 8 pls.
CHACE, E. M., c. P. WILSON and c. G. OHURCH 1921.-The composltlon ot Calilornta lemons. U. S. Dept. Agr. Bul. 993, 18 pp.,
4 figs.
CHANDLER, W. H., D. R. HOAGLAND and P. L. HIBBARD 1931.Little-leaf or rosette 1n fruit trees. Amer. Soc. Hort. Sci. Proc.
28:556-560, 1 pl.
1932.-Little-leat or rosette in fruit trees. II Eftect of zinc and
otber treatments. Amer. Soc. Hort. Sci. Proc., 29:255-263, 1
ftg,

CHAPMAN, O. W. 1931.-The relation ot iron and manganese to
chlorosis in plants. New. Phytol., 30:266-283.
CHAPMAN, H. D., and S. M. BROWN 1942.-SOme fungal intections of Citrus relatlon to nutrttion. Sel. 54(4) :303-312. October 1942. References Potassium nutrition and Phytophthora parasitica and Alternarla cltri infection; phosphate and
Thielavia basicola infectlon. Bibl. of Agr. Vol. 1 No. 5/D164.
CHAPMAN, H. D., S. M. BROWN and D. S. RAYNER 1945.-Nutrient deficiencies of citrus, stmpt. cause and control. Cltrus
Ieaves 25(3) :17-28 March 1945. Bibl. of Agr. Vol. No. 5/19584.
CHAPMAN, H. D., S.M. BROWN and D. S. RAYNER 1945.-Nutrient deficiencles of citrus. Calif. Citrograpb. 30:162-163
April 19. Bibl. of Agr. Vol. VI No. 6/24443.
CHARDON, C. E. 1930.-Reconocimlento Agro-pecuario del valle
del Cauca. 342 pp. San. Juan. Puerto Rico. (Chapter on plant
diseases by J. A. B. Nolla, pp. 306-330).
1932.-New or interesting tropical American Dothideales, m,
Jour. Dept. Agr. Puerto Rico. 16:167-192, 3 pis.
CHARDON, C. E. and R. A. TORO 1927.-Plant disease notes from
the Central Andes. Phytopathology., 17:147-153, 1 fig.
1932.-Exploraclones micologicas en Venezuela. Bol. Soc. Venezolana Cien. Nat. 8:281-294.
CHAUDHURI H. 1933.-Injectlon of salts in the control o! cblorosis in Citrus (Abs.) Indian Sci. Cong. Proo., 20:320.
CHAUDURI, H., and G. SINGH 1933.-The Withertlp disease or
Citrus plants. I. Journ and Proc. Aslatic. &amp;,c. Bengal. n. s.,
26:523-532, 3 pls. (1 col).
CHEEMA, G. 1921.-Die-back orange. Bombay Dept. Agric. Ann.
Rpt. 101-122.
CHEEMA, O. and S. S. BHAT 1929.-The die-back c.Jtsease o! ci-

171 -

�trus trees a.nd its relation to the soils of Western India. Part
L Bombay Dept. Agr. Bul. 55, 48 pp., 11 figs. 14 (iiags., 6 graphs.
CHESTER, K. s. 1942.-The nature and Prevention of Pla.nt dlseases VII-)--584 pp. The Blakiston Co. Philadelphla..
CHILP, MARION 1932.-'rhe genus Daldinia. Ann. Misoouri Bot.
Gard. 19:429-496, 4 figs., 8 pls.
OLAUSEN, c. P. 1931.-Two Citrus leaf miners of the Far East.
u. s. Dept. Agr. Teeh, BUL, 252, 13 pp., 6 f!gs.
CLAUSEN, R. E. 1912.-A new fungus concerned in withertip of
varieties of Cittus medica. Pbytopathology., 2:217-234, 1 fig.
2 pls.
CLEMENTS, F. C. and C. L. SHEAR 1931.-The genera of fungi.
496 pp., 58 pls., H. W. Wilson Company, New York.
COBB, N. A. 1895.-Gray scab of lemon. Agr. Gaz. N, s. Wales,
6:865.

1914.-Cttrus-root nematode. Jour, Agr. Researcb, 2:217-230, 14
flgs.
coccm, F. 193L-Un rnarciume dei limoni dovuto a Pleospora
herbarum (Pers.) Rabenh. R. staz. Pato!. Veg. Bol.,, n. s.
11:179-213, 1 COL, pi. 12 f!gs,
COCK, S. A. 1928.-Rind marklng of Citrus fruits. Finding the
canse. Journ. Dept. Agr. Victoria 26. 549-556, 1 Fig.
1929.-Rind, mar:king of Citrus fruits. Journ Dept. Agr. Victoria.
27. 593-596.

COIT, J. E. 1910.-The brown spot of the Navel orange. Pr~c. Hort.
Sci. 7:62-67.
1915.-Citrus fruits. 520 pp. illus., The McMillan Company, New
York.
1916.-Citrus blast, a new disease in California. Univ. Oallf. Jour.
Agr,, 3:234-235.
1922.-a--Outbreak of citrus blast in South Carolina. Calit. Citrograph. 1. 242.
COIT. J. E. and V. F. BLANCHARD. 1922.-The shell bark disease
of Iemon trees. California, Citrog. 1:259, 292, 3 figs.
COIT. J. E. a.nd R. W. HODGSON 1916.-The ca.use of June drop
of navel oranges. (Al.ternaria} Univ. Caill. Journ. Agr. 4, 8-10,
2'1-29, 5 figs.
1918.-Tlie June drop o! Washington navel oranges. A progress
report. Calif. Agr. Ex:p, Sta. Bul. 290, pp. 203-212, 3 figs.
1919.-An investlgation of the a.bnormal shedding ot young :Cruits
of the Washington navel oranges, Univ. Calif. A.gr. Sci. 3:
283-36ll, 18 pis.
cOLBY, A. s. 1920.-Sooty blotch of pomaceous fruits. Illlnois
Sta.te. Acad. Sci, Tram. 13:139-175,3.;, 13 pls,
-

172 -

COLE, C. F. 1921.-A new Citrus disease (Pythlacystis citrophtora). Jour Dept. AgI'. VicOOria. 19:363-366.
COLLINS, J. F. 1914.-Practical tree surgery. u. s. Dept. Agr. Yearhook 1913/163-190, 7 pis.

1934.-Treatment and care of tree wounds. U. s. Dept. Agr, Fa.rmers Bul. 1726, 38 pp., 24 figs.
COLLISON, S. E. 1919.-Citrq.s fertilizer experiments. Florida
Agr. Exp. Sta. Bul. 154, 48 pp., 11 figs.
COMES, O. 1891.-Crittogamia Agraria I:l-600, 17 pls., Napoli,
COOK, A. J. 1914.~Citrus canker, Mo. 1914. Bull. Com. Hort. cal!!. 3, 520 and 521.
COOK, M. T. 1906.-Gomosis. Primer informe anual. Estac. cent.
Agr. Cuba, 1904-1905, pp. 154-156.
1913.-Diseases of Citrus .rruits. Diseases of Tropical Plants, 311
pp. illus. (Citrus frwts1 pp. 116-130) McMillan &amp; Co., Ltd.,
London.
1926.-Epiphytic orchids a serious pest on Citrus trees. Journ.
Dept. Agr. Port. Rico. 10. 5-7, 2 Pl.
1931.-La rafia de la toronja en Puerto Rico. (Citrus scab; Sphaceloma fawcettii) Este. Exp. Insular Río Piedras, Circ. 92~15
P., 3 Figs,
COOK, M. T. and H. L. DOZIER 1925.-Spraying Citrus Fruits in
Porto Rico. 88. Depart. Agr. Insular Experiment Sta. San
Juan, P. R. 23 P. 5 Figs.
COOK, M: T. and W. T. HORNE.-Insects and diseases of the ·
orange. Estac. Centr. Agr. Cuba Bul. 9, 40 pp., 19 pis.
COONS, G. H. and RAY NELSON 1918.-The t&gt;lant dlseases of
importance in the tra.nsportation of fruits and vegetables.
Amer. Ry. Perishable Freight Assoc. Circ. 473-A, 59 pp., mus.
COTTON, A. D. 1914.-The genus Atichla. Roy. Bot, Gard. Kew.
Bul. Mise. Inform. 2 :54-63, 1 fig.
COUCH, J. N. 1935.-Septobasidium in the United States. Jour.
Elisha Mitchell Scientific. Soc., 51 :77 pp., 44 pis.
COUTINHO, M.F. P. 1929.-(A new disease of tangerlnes). (Pleospora hesperldearum) Bol. Agr. Econ. Soc. Corretora Ltda.
(Azores) 5. 1929, 1-2.
COWART, FRED F. 1042.-The effect of magnesium deficlency
in grape fruit trees uPon the composition of the fruit, Amer.
Society Hort. Sci. Proc. 40:161-164 May 1942 Literature cited. Bibl. of Agr. Vol. I No. 2/D49.
CULBER'l'SON, J. D. 1922.-Preparing tor the frost. Are you ready?. California Citrograph. 7:4.
CUNNINGHAM, G. H. 19-21.-Bark blotch, Ascochyta corticola
McAlp., a dlsease ot Jemon trees. New zealand Frult Grower,
4:134-135.

1925.-Fungous dlseases of fruit trees in New Zealal'l.d at1d their
-

173 -

j¡

�remedial treatment. New Zealand Fruit Orowers Federation,
Ltd., Brett Pr1nt1ng and Publlshing Co., Auckland. pp. 1-382,
17'1 tigs.
CUNNINGHAM, H. s. 1928.-Htstology of the leslons produced
by Sphaceloma fawcettt Jenk.tns on leaves of Cltrus. Phytopathology, 18:539-545, 2 figs.
CURTISS, A. H. 1888.-Footrot, sore-shin, or gum d1sease. Florida Agr. Exp. Sta. Bul. 2, pp. 29-35.
1915.-Citrus ca.nker in America. The outbreak ot a new disease.
Agr. Gaz. N.S. Wales 26. 517 and 518.
DARNELL-SMITH, G. P. 1916.-Control ot black spot and brown
spot in Citrus. Agr. Gaz. N. s. Wales, 27:844.
1917.-Brown spot of Emperor mandarlns. (Colletotrlchum gloeosPoroides) Agr. Gaz. N. S. Wales 28. 190-196.
1920.-Root rot of fruit trees due to Armillarla mellea, Dept. Agr.
N. S. Wa.Ies. Plant D1sease Leaflet, 18, 4 pp.
DARNELL-SMITH, G.P. and EWEN MACKINNON 1914.-Fungus and other diseases of Citrus trees. Agr. Gaz. N. S. Wales
25: 945-954, 4 pls.
1916.-Fungus and other diseases of Citrus trees. In W. J. Allen,
Citrus culture N. S. Wales Dept. Agr. Farmers BuL 90 pp.
90-120, 2d ed.
DASTUR, J. F. 1913.----0n Phytophthora pa.rasitica nov. spec., a
new disease of the castor oll plant. India. Dept. Agr. Mem.
Bot. Ser. 5, pp. 177-231, 10 pls.
1916.-Phytophtora on Vinca rosea. India Dept. Agr. Mem. Bot.,
Ser. 8 pp. 233-242, 14 figs.
DAVIDSON, J. 1932.---Some observations on the causes of thc
surface blemishes of oranges in South Australia, Journ. Dept.
Agr. S. Australia 35. 1932, 1381-1387, 2 Pl.
DA VIS, R. A. 1924.-Citrus groWing in South Afrlca. 309 pp., illus.,
Speciality Press of So Afrtca, Cape Town.
DAVIS, WARD B. 1932.-Deposite of oll in the juice sacs of Citrus fruits. Amer. Jour. Botany. 19:101-105, 4 flgs.
DEIGHTON, F. c. 1933.-Mycological work. Sierra Leone Dept.
Agr. Ann. Rpt. 1932 pp. 20-23.
DE FRANCA PEREIRA COUTINHO 1918.-Gummosis of citrus
plants. Bol. Assoc. Cent. Agric. Portuguesa 20. 28-33, 1 fig.
DENNY, F. E. 1924 a.-Hastening the coloration ot lemons. Jou.r
Agr. Research, 27:757-769, 3 figs.
1924 b.-Effect of ethylene uPon resplration of lemons. Bot. Gaz.,
77: 322-329.
DEY, P. K. 1933.~tudies in tbe physiology of the appressorium
ot Colletotl'ichum gloeosporloides. Ann. Bot. 4'1:305-312, 1 pl.
DIAS MARTINS, JOSE ENRICO 1942.-Causas determinantes de
reverdeclmiento de laranjas maduras en colhetta pendente
-

1'14 -

e do secamento das macro-células da polpa dos frutos, na
regrau ~edun~ular. Boletin do Inst. de Experimentacao Agrícola. Ministeno da Agricultura. Centro Nacional de Ensiso e
pesquisas agronómicas. Rió de Janelro.
DOIDGE, E: M. 1915.-A bacteria! spot of citrus fruits. Agr. Journ.
So. Afnca. 2. 180-182, 2 PI.
1916 a.-The origin and cause of Citrus canker in south Africa
Unlon _so. Africa. Dept. Agr. Sci. Bul. 8, pp. 1-20, 10 pls.
·
1916 b.-C1trus Canker in South Africa. Union so. Afrlca Dept
Agr. Bull. 3-8 6 pls.
.
1917.-A bacteria! ~ot of Cltrus. Ann. Appl. Biol., 3:53-80, 10 pis.
1918.-The caractenstics of Citrus canker and its eradicatlon.
Union So. Africa Dept. Agr. Bul. 3, 9 pp., 13 figs., 1 map.
1920.-The eradication of citrus canker. Union So. Afrtca Dept.
Agr. Jour., 1:124-134, 2 mps.
1924 a.-A ?reliminary check list of p1ant diseases. Bot. survey
So. Afnca Mem. 6, pp. 1-56.
1924 b.-Citrus diseases. In Davis' Citrus-growlng in south Africa, pp. 200-240, Cape Town.
1925.-Brown rot in Citrus frutts (Pythiacystis citrophthora R.
a4nftd E. Smith). Union So. Afrlca Jour. Dept. Agr., 10:499-503,
gs.
1926.---Scaly bark (psorosis) of Citrus trees. Union so. Afrlca.
Jour Dept. Agr. 12:Gl-67, 2 figs.
1928 a.-Parasitic flowering plants on cltrus trees. (Loranthus).
Farming South Africa. 3. 843-844, 2 F1gs.
1928 b.-Dry root rot of Citrus trees. Farming in south Afrtca.
Pretoria. 1928 Vol. m No. 29, pp. 943-945, 1 fig.
1928 c.-Citrus scab or verrucosis (Sphaceloma?) Farming So.
Africa. 3, 1031-1032, 4 figs.
1929 a.---Some diseases of Citrus prevalent in South Africa. so.
African journ. Sci., 26: 320-325.
1929 b.-A study of some Alternarias affecting Citrus in south
Africa. Dept. Agr. Union So. Afrlca Sci. Bul. 69, 29 pp., 12 flgs.
1929 c.-Further Citrus canker studies. Dept. Agr. Union So. Africa Bul. 51, 31 pp.
1929 d.---Sudafrikantsche Union: Bestimmungen zur Bekampfung
der "Psorosis" oder "scaly bark" genannten Cltrus-Krankheit. Int. Anz. Pflanzenschutz 3. 108-109.
1931.---Sooty blotch in oranges. (Gloeodes pom.1gena.) Farming
So. A!rica 6, 173-174, 2 figs.
1932.-Fruit rots ot oranges. Citrus Grower, 30: 15-21, 3 figs.
DOIDGE, E. M. and E. J. BUTTLER 1924.-The ca.use of Citrus
Scab. Brit.•Mycol. Soc. Trans., 10:119-121, 1 fig.
DOIDGE, E.M. and J. E. VANDERPLANK 1930.-Concentric rlng
blotch of Citrus. Farming in So A!rica, February, Reprint 11.
-175 -

�1931.-Sooty blotch in oranges. Farming in So. Africa. 6(65) :173174, 2 figs.
DORSETI', P. H., A. D. SHAMEL and WILSON POPENOE 1917.The navel orange of Babia with notes on some little-known
Brazilian fruits. U. S. Dept. Agr. Bul. 445, 35 pp., 24 pls.
DORYLAND, E. D. 1916.-Cit_rus ca~_er ~vestigation at ~he Singalong Experiment Stat1on. Phillpp_me. Agr. R~v. 9.133-135.
1917.-Effects of formalin-bordeaux mixture on C1trus canker.
Philippine Agr. Rev., 10:51-54.
DOZIER, H. L. 1924.-Insect pests and diseases of the Satsuma
orange. Gulf. coast. Citrus Exchange Educational Bul. 1, 101
pp., mus.
DRECHSLER CHARLES 1931.-A erown rot of hollyhocks caused by Phytophthora megasperma n. sp. Jour Wask. Acad.
Sci., 21 :513-526, 5 figs.
DUFRENOY, J. 1925.-Maladiés du cédratier et du citronnier en
Corse. Bull. Off. Rég. Agr. du Midi. 26 P., 18 Figs.
1926.-Les champignons de la gommose des citrus et de la pouriture des fruits. Rev. bot. appl. 6. 747-754, 4 figs.
1927 .-Les maladies du cédratier (Rapport presenté au Congres
National pour la Lutte contre les Ennemis des cultures.) París, service Agricole de la compagnie P. L. M. Tenue a Lyon,
june 28-30, 1926, 13 pp., 8 figs.
1928 a.-Le grape-fruit en Floride. Agron. Colon. 17. 177-188, 6
Figs.
1928 b.-Le Phomopsis citri Fawcett. Ann. Cryptog. exot., PariS
1 349-352. 1 Pl.
DUFRENOY, J. and H. s. REED 1934.-Effets patho~giqes de la
carence ou de l'exces de certains ions sur les feuilles des Citrus. Ann. Agron., Paris, 4:637-653, 10 figs.
DUGGAR, B. M. 1909.-Fungous diseases of plants. 508 pp., 240
figs., Ginn &amp; Company, Boston.
D'UTRA, G. 1901.-Molestias, inimigos e tratamento das laranjeiras. Bol. Agr. Sao Paulo, Ser. 2, (6), pp. 351-363.
EAMES, A. J. and L. H. MacDANIELS 1925.-An introduction to
plant anatomy, 364 pp., illus., McGraw-Hlll Book Company,
Inc., New York.
EARLE, F. s. 1920.-The cultivation of citrus fruits in Puerto Rico. Puerto Rico Insula Exp. Sta. Circ. 28, 20 pp.
EARLE F S and JOHN M. ROGERS 1915.-Citrus pests and d1sea'.se; at San Pedro in 1915. San Pedro Isle of Pines, Citrus
Path. Lab. Ann. Rpt. l. 5-41. 19 figs.
EATON, F. M. 1935.-Boron in soils and irrigarton waters and its
effect on plants. U. s. Dept. Agri, Tech. Bul. 448, 131 pp., 4
pls.
-176-

EDGERTON, C. W. 1914.-Citrus canker. Louisiana Stat. Bul. 150.
3-10, 2 figs.
EDSON, H. A. and M. SHAPOVALOV 1923.-Parasitism of Sclerotium rolfsii on Irish potatoes. Jour. Agr. Research, 23:41-46,
illus.
ELDEN, EWALD 1926.~Kalteschutz der Orangenhaine. Gartenflora 75. 468-469.
ELIJS, RAYMOND 1926.-Suggestions on grapefruit culture in
Imperial Valley California. Agr. Ext. Serv. Circ. 7, pp. 1-18.
ELZE, D. L. 1934.-Some experiments on the combined effect of
Dip1odia and green mould inoculations on oranges. Hadar,
7:223-225.
ENDO, SHIGERU 1931.-Tbe host plants of Hypochnus centrtfugus (Lev.) Tul ever. recorded in Japan. Tottori NogakuKwaiho Tottori Soc. Agr. Cii. Trans. 3:254-270, 4 pls.
ENGLER, A. and K. PRANTL 1897-1900.-Die naturlichen Pflanzenfamilien. Fungi, Band I Teil 1, Abt. 1, 1897, 513 pp. Abt. 1
1900, 570 pp., W. Engelmann, Leipzig.
1928-1933.-2e Auflage, Band 6, 290 pp., Band 7a. 122 pp.
ESSIG, E. O. 1911.-Withertip of Citrus trees. Pomona Col Jour.
Econ. Bot., 1 :25-56, 7 figs.
1915.-Injurious and beneficial insects of California. 2d ed., California Comn. Hort. Mo. Bul. 4( 4) : Sup., 541 pp., illus.
ESSIG, F. M. 1922.-The morphology, development, and economic aspects of Schizophyllum commune Fries. Univ. California Pubs. Bot., 7:447-498, 10 pls.
EVANS, J. B. P. 1918 a.-Citrus canker eradication. So. Afric. Fruit
Grower, 4. 192.
1918 b.-Citrus canker in the Transvaal. So. African Fruit Grower 5, 44, 49.
FADGE, B. R. JAN. 1939.-Relation of Magnesium Deficiency 1n
Grape Fruit Leaves to yeld and Chemical composition of
Fruits. Tech. Bol. 331 Univ. of Florida Agr. Exp. Sta.
FARLOW, W. S. 1876.-0n a disease of olive and orange trees occurring in California in the spring and summer of 1875. Bus.sey Inst. Bul. l, pp. 404-414.
FAWCE'IT, G. L. 1915.-Enfermedades de citrus resultado de las
condiciones del suelo. Rev. Indus. Agr. Tucuman 6. 1915, 83
y 84.

1920.-La verruga o "scab'' de los citrus. Rev. Idus. y Agr. Tucuman, 10: 124-128, 3 figs.
1922.-La gomosis de los naranjos. Rev. Idus. y Agr. Tucumán,
12:149-157, 5 figs.
1927.-La gomosLs o pie podrido de los naranjos. Rev. Idus. y Agr.
Tucuman. 17:166-171, 2 figs.

-

177-

�1929.-Departamento de Botánica y patologia vegetal. Rev. Idus.
y Agr. Tucuman 17:207-209, 1 fig.
1931.-La verrucosis de los citrus. Rev. Idus. y Agr. Tucumán
21 :59-62, 3 figs.
1933.-Departamento de Botánica y Patologia vegetal. (Memoria
Anual del año 1932) Rev. Idus. y Agr. Tucuman. 23:243-247.
FAWCE'IT, H. s. 1907.-(Scaly bark, Citrus scab, gumming of Citrus. fungi parasitic on Citrus Whitefly) Florida Agr. Exp.
Sta. Rpt. for Fiscal Year Ending June 30, 1907, pp. 43-49, 3
pls., 2 figs.
1908 a.-Fungi parasitic upon Aleyrodes citri. Special studies 1,
Univ. Florida, 41 pp., 19 figs., 8 pls.
1908 b.-(Citrus diseases; para.sitie fungi on whitefly.) Florida
Agr. Exp. Sta. Rpt. for Fiscal Year Ending June 30, 1908, pp.
64-75, 3 figs.
1908 c.-History of plant pathology. Florida Ariculturallst. 35(2):
7, 15.
1909 a.-Scaly bark of Citrus (a preliminary report). Florida Agr.
Exp. Sta. Bul. 98, pp. 75-80, 3 figs.
1909 b.-Stem-end rot of Citrus trees. Florida Agr. Exp. Sta. Press.
Bul. 131, 2 pp.
1909 c.--SOme diseases of Oitrus trees. Florida State Hort. Soc.
Proc., 22 :75-88.
1910 a.-An important entomogenous fungus. Mycologia, 2: 164168, 2 pls.
1910 b.-Cladosporium citri. Mass. and C. elegans Penz. confused, Mycologia, 2:245-246.
1910 c.-(Stem-end rot, gummosis, nall-head rust, Citrus scab,
Aegerita webberi, Cephalosporium lecanii) Florida Agr. Exp.
Sta. Rpt. for Fiscal Year Ending June 30, 1910, pp 45-65, 13
tigs.
1910 d.-Stem-end rot. Florida State Hort. Soc. Proc. for 1910,
pp. 73-79.
1910 e.-Webber's "brown fungus" of the Citrus whiteny (Aegerita webberi n. sp.) Science, n. s., 31 :912-913.
1911 a.-Stem-end rot of Cltrus fruits (Phomopsis sp.). Florida
Agr. Exp. Sta. Bul. 107, 23 pp., 9 figs.
1911 b.-Scaly bark or nail-head rust of Citrus. Florida Agr. Exp.
Sta. Bul. 106, 41 pp., 31 figs.
1911 c.-Fungi x 4000. Florida Pennant. March-Aprll, 1911, pp.
27-31.
1911 d.-Whitefly fungus from India. Calil'ornia Cultivator, 36:
165-166.
1912 a.-C1trus scab. (Cladosporlnm citri Massee) Florida Agr.
Exp, Sta. Bul. 109, pp. 49-60, 7 fig~.

1912 b.-The cause of stem-end rot of Citrus fruits (Phomopsls
citri n. sp.) Phytopathology, 2:109-113, 6 figs. 1 pl.
1912 c.-Stem-end rot, black rot, Diplodia rot, Diplodia natalensis as a gum.inducing fungus, scab and Aegerita webbert.
Florida Agr. Exp. Sta. Rpt. for Fiscal Year Ending June 30,
1911, pp. 48-68, 3 figs.
1912 d.-Citrus galls. California Comn. Hort. Mo. Bul., 1:937-940,
4 figs.
1912 e.-Fruit rots. California Comn. Hort. Mo. Bul., 1 :649-653.
1912 f.-Report of plant pathologist. Florida Agr. Exp. Sta. Rpt.
for Fiscal Year Ending June 30, 1911, pp. 58-67, 3 figs.
1912 g.-What are fungi and bacteria? California Comn. Hort.
Mo. Bul., 1:406-412.
1912 h.-Prevention of fungous attack in frult trees. California
Cultivator, 39 :604-605.
1913 a.-Report of former plant pathologist. (Stem-end rot, combination inoculations, effect of spraying, gumming, Diplodia natalensis inoculations into trees.) Florida Agr. Exp. Sta.
Rpt. for Fiscal Year Ending June 30, 1912. pp. 65-92.
1913 b.-Two fungi as causal agents in gummosis of lemon trees
in Callfornia. California Comn. Hort. Mo. Bul., 2:601-617, 12
Figs., Phytopathology, 3:194-195.
1913 c.-Tear staining of lemons. California Comn. Hort. Mo. Bul.,
2:560-561.
1913 d.-Orchard sanitation. California Comn. Hort. Mo. Bul.,

-178-

-179-

2:371-374.

1914 a.-Citrus diseases. Cuban Natl. Hort. Soc. 8th. Ann. Rpt.,
pp. 21-30.
1914 b.-Fungous gummosis. California Cultivator, 42:99-102.
1914 c.-Does Bordeaux paste cause injury when followed by fumlgation? California Comn. Hort. Mo. Bul., 3:41-43, illus.
1914 d.-Psorosis or scaly bark of orange trees. California Cultivator, 43:340-341.
1914 e.-Fungous gummosis of citrus in California. PhytopathoIogy, 4, 54.
1914 f.-Grey fungus gummosis of lemon trees. (Botrytis.) Ca11fornia Cultivator. 43. 340.
1914 g.-Brown rot gummosis of citrus. (Pythiacystis citrophthora.). California Cultivator 43. 1914. 124.
1914 h.-Rot of Citrus fruit. (Diplodia natalensis?) Porto Rico
Prog. 8. 5-7.
1914 i.-Citrus canker in Florida and the Gulf states, Mo. Bull.
State. Comn. Hort. (California) 3. 512 and 513.
1915 a.-Citrus diseases of Florida and Cuba compared with those of California. California Agr. Sta. Exp. Bul. 262, 62 pp. 24
figs.

�,

1915 b.-The known distribuition of Pythiacystis citrophthora
and its probable relation to mal digomma of Citrus. Phytopathology, 5: 66-67.
1915 c.-Spotting of Citrus fruits.California Comn. Hort. Mo. Bul.
4:434-435.

'

1915 d.-Melaxuma of the walnut. Juglans regia (A preliminary
report.) California Agr. Exp. Sta. Bul. 261, 20 pp., 5 flgs.
1915 e.-Pointers in fungi. California. Comn. Hort. Mo. Bul. 4:
309~312, supplementary number, which is 45th. California
Fru1t Growers Convention Proc. Los Angeles Nov 10-14
1914.

'

'

.

'

1915 f.-Bordeaux mixture as a citrus spray. Porto Rico Prog 8
6 a.nd 7.

. '

1916 a.-Spotting of Citrus fruits due to the action of oíl liberated from the rind. California Agr. Exp. Sta. Bul. 266 pp 259269, 2 figs.
' ·
1916 b.-Citrus scab. Phytopathology 6:442-445.
1916 c.-A Pythiacystis on avocado trees. Pbytopathology 6 ·433435.
' .
1916 d.-Brown rot control. California Citrograph, 1(7) :17.
1916 e.-A comparison of sorne Citrus conditions in Florida, cuba, and California. Cali!ornia Oomn. Hort. Mo. Bul., 5:321337, mus.
1916 f.-Fighting a fungus, Pythiacystis citrophtbora, in the Cl~rus orchards. Univ. California Jour, Agr. 3:339-343, 366.,

mus.
1917 a.-Geographlcal distribution on the Citrus diseases, melanose and stem-end rot. Johns Hopkins Univ. Circ. n. s. 3:
1
190-193.
'
1917 b.-Preliminary note on the relation of temperature to the
growth of certain parasitic fungi in cultures. Johns Hopkins
Univ. Circ., n. s., 3:193-194.
1917 c.-Melanose of citrus (Phomopsis citri.) Mo.Bull. Calif.
Comn. Hort. 6. 280-281, 1 Fig.
1919 a.-Citrus blast. California Citrograph, 5:3. 3 figs.
1919 b.-Psorosis (scaly bark) of orange trees in California. California Citrograph. 4:107, 133, 139, 5 figs.
1920.-Pythiacystis and Phytophthora. Phytopathology 10:397399.
'
1921 a.-Temperature relations of growth in certain parasitic
fungi. Univ. Calif. Publ. Agr. Sci. Ser., 4:183-232, 11 figs.
1921 b.-Some relations of temperature to growth and infectfon
in the Oitrus scab fungus, Cladosporium cttri. Jour. Agr. Res.
21 :243-254. illus.
1921 c.-Control of brown rot of citrus fruits (Pythiacystis cltrophthora). California Citrograph. 7. 2.
-180-

1922 a.-A new Phomopsis of Citrus in California. Phytopathology, 12:419-424. 2 figs.
1922 b.-Citrus diseases. Citrus Leaves, 2(2) :5-7; (3) :5-6, 4 figs.
1922 c.-Psorosis (scaly bark of orange trees.) California Cltrograph, 7:224, 241.
1922 d.-The relation of Citrus blast to certain environmental
factors. (Abs.) Phytopathology, 12: 107.
19221~~A phomopsis of cltrus in California. Phytopathology 12.
1923 a.-Gummosis of Citrus. Jour. Agr. Research, 24:191-236 Sl
pls.
1923 b.-Gum diseases of Citrus trees in California. California
Agr. Exp. Sta. Bul. 360, pp. 370-423, 15 flgs.
1923 c.-Experim~nts in bridge grafting and inarching in connection With gummosis of citrus. California Citrograph, 8:
68-95, 4 figs.
1924.-shell bark (decorticosis) of lemon trees, sorne investiga.tions and observations. California Citrograph, 9:330, 2 figs.
1925 a.-The decay of Citrus fruits on arrival and in storage
atf_eastern markets. California Citrograph, 10:79, 98, 99, 103,
5 1gs.
1925 b.--Observations on bark diseases of Citrus trees in Sicily.
Phytopathology, 15:41-42.

1925 c.-Maintained growth rates in fungus cultures of long duration. Ann. Appl. Biol., 12:191-198.
1925 d.-Bark diseases of Citrus trees in California. California
Agr. Exp. Sta. Bul. 395, 61 pp., 19 figs.
1926 a.-Alternaria problem in relation to Navel oranges. California Citrograph, 12:30-31.
1926 b.-Observations on Citrus fruit decay on the eastem markets. California Citrograph. 12:33.
1927 a.-Mistake scaly, gumming Citrus trunks for scaly bark
gummosis. California Citrograph. 12: 106.
1927 b.-Recent decay of Navel oranges. California. Citrograph.
12:219.
1927 c.~ontact decay in lemon fruits. California Citrograph.
12:432.

1928.-Nematospora fungus found in Citrus, Pomegranate fruits,
and cotton bolls in Imperial County, Plant Disease Rptr., 12:
145-146.

1929 a.-Nematospora fungus found in Citrus, pomegranate, coton bolls. California Citrograph., 14:124.
1929 b.-Nematospora on pomegranates, Citrus, and cotton in
California. Phytopathology, 19:479-482, 1 fig.
1929 c.-Regarding spraying experiments for June drop and
splits in Tulare County. California Citrograph, 14:280.
-

181 -

�1929 d.-Temperature experiments in germinating orange seeds,
California Citrograph. 14:515.
1929 e.-Citrus psorosis (scaly bark). California Citrograph, 14:
235, 238, 5 Figs.
1930 a..---Citrus diseases in Palestine. Hadar., 3 :83-85.
1930 b.---Citrus disease problems in Palestine With suggestions
regarding their solution. Hadar, 3:196-198.
1930 c.-Brown rot of Citrus in Mediterranean countries identica.1 with that here. California Citrograph, 16 :81.
1930 d.-Interesting data concerning citriculture in the mediterranean countries. Citrus Leaves, 10(12) :5-6, illus.
1931 a.-Observations on Citrus conditions in Mediterranean countries:
I.-Italy. California. Citrograph, 16: 94, 132, 5 figs.
Il.-Spain. California Citrograph, 16:154, 157, 5 figs.
IIl.-Tunisia and Algeria. California Citrograph, 16:208, 244,
2 figs.
IV.-Egypt. California Citrograph, 16:339-340, 4 figs.
V.-Palestine. California Cttrograph, 16:374 1 392, 5 figs.
1931 b.-The mal secco disease of Citrus proves serious in Slcily.
Citrus Leaves. 11(5) :4, illus.
1931 c.-The importance of investigations on the effects of
known mixtures of microorga.nisms. Phytopathology, 21 :545550.
1932 a.-Some Citrus diseases. Texas Citriculture, 8:(10) :6, 14.
1932 b.-New angles on treatment of bark diseases ot Citrus, california Citrograph, 17:406-408.
1932 c.-Two Phytophthoras of citrus found in new localities.
Plant Disease Rpt. 16:130.
1932 d.-Citrus brown rot control. California Citrograph, 18:3,31.
1932 e.-Diaporthe citri (Faw.) Wolf. the perfect stage of Phomopsis citri and P. Californica. Phytopathology, 22:928.
1932 f.--Citrus Experiment Station in Sicily. California Citrograph, 18:36, 55, 4 figs.
1933 a.-Prevention of brown rot gummosis on young citrus
trees. California Citrograph, 18: 84.
1933 b.-New locations for Phytophthora citrophthora and P. hibernalis on Citrus. Phytopathology, 23:667-669.
1933 c.-New information on psorosis or scaly bark of Citrus. California Citrograpb. 18: 326.
1934.-Is psorosis of Cltrus a virus disease? Phytopathology. 24:
659-668, 3 figs.
1936.--CITRUS DISEASE and THEIR CONTROL. XV +656 pp. Me
Graw-Hill book company, Inc. New York and London 2 ed.
1943.--SOme advances in citrus diseases problems facing us thir-

-

182 -

ty years ago. California Citrograph. 28:244-245 July 1943.
Bibl. of Agr. Vol. ID No. 2/E28.
.1944 a.-Lemon tree deterioration as it is related to psorosis virus. Citrus leaves 24(4) :13 April 1944. Bibl. of Agr. Vol. V No.
1/1225.
1944 b.-Prevention of Psorosis. California Citrograph. 29: 187
May 1944. Bibl. of Agr. Vol. V. No. 1/1226.
1945 a.-A Starch test for Qulck Decline. California Citrograph
30:122 february 1945. Bibl. of Agr. Vol. VI No. 4/14732.
1945 b.-Psorosis and related virus disorders on Citrus. California Citrograph, 30:14-15 Nov. 1944. Bibl. of Agr. Vol. VI No.
1 1956. u. S. Dept. of Agr.
FAWCETT, H. S. (BIGG, I. C. pseud.) 1931-1932. A trip through
a Citrus tree.
Cbapt. !.-California Citrograph, 17:53, 193i, illus.
Chapt. II.-California Citrograph, 17:104, 107, 1932, illus.
Cbapt. m.-California Citrograph. 17:132, 1932, illus.
Chapt. IV.-California Citrograph, 17:243, 258, 259, 1932,
illus.
FAWCETT, H. S. and W. R. BARGER 1927.-Relation of temperature to growth of Penicillium italicum and P. digitatum
and to Citrus fruit decay produced by these fungi. Journ.
Agr. Research, 35:925-931, 3 figs. Phytopathology 17, 1927, 746
FAWCETT, H. S. and A. A. BITANCOURT 1943.---Comparative
simptomatology of psorosis varieties on Citrus in California,
Phytopathology 33:837-864. October 1943. Bibl. of Agr. Vol.
rn No. 6/E184.
FAWCETT, H. S. and O. F. BURGER 1911 a.-A. gum-inducing
Diplodia of peach and orange. Mycologia, 3:151-153.
1911 b.-A variety of Cladosporium herbarum on Citrus aurantium in Florida. Phytopathology, 1: 164-166.
1912.-Spraying and the Citrus purple scale. Florida Agr. Exp.
Sta. Press, Bul. 183, 2 pp.
FAWCETT, H. S., W. T. HORNE and A. F. CAMP 1921.---Citrus
blast and black pit. California Citrograph. 6 :234, 3 figs.
1923.---Cltrus blast and black pit. California Agr. Exp. Sta. Tech.
Paper, 5, 24 pp., 6 pls.
FAWCETT, H. S. and A E. JENKINS 1932.-Scab and canker
found on Citrus in herbaria of England and the United States. (Abs.) Phytopathology, 22:14.
1933.-Records of Citrus canker from herbarium specimens of
genus Citrus in England and the United Sta.tes. Phytopathology, 23 :s·20-824, 1 fig.
FAWCETT, H. S. and L. KLOTZ 1932.-Diseases of the date palm,
Phoenix dactyUfera. Univ. CaUfornla Agr. Exp. Sta. Bul. 522,
47 pp. 23 figs.

-

183 -

�1934.-A procedure for inducing the production of the sporangial and swarm stages in certain species of Phytophthora.
Phytopathology, 24:693-694.
1936.-A decay of Citrus fruits dueto a new species of Candelospora. Mycologia.
FAWCETT, H. S., L. J. KLOTZ and A. R. C. HAAS 1933.-Water
spot and water rot of Citrus fruits. California Citrograph,
18: 165, 175, 4 figs.
FAWCETT, H. S. and H. A. LEE 1926.-Citrus diseases and their
control. Me. Graw-Hill Book Co. Inc., New York 1926, 582
pp. 12 J. 205 fig. 15 Pl.
FAWCETT, H. S. G. C. PERRY and G. C. JOHNSTON 1944.-The
stubbom disease of Citrus. California Citrograph. 29:146-147.
April 1944, Also in Citrus leaves, 24(4) :8-9 April 1944 with
title. Stubborn disease of oranges, Blbl. of Agr. Vol. IV No.
6/23079.
FAWCE'IT, H. S. and H. J. RAMSEY 192&lt;:l---Observations on Lemon decays at eastern markets. California Citrograph. 10:
12, 22.

FAWCETT, H. S. and C. L. SHEAR 1929.-Discovery of the perfect stage of a Phomopsis on lemon bark. (Abs.) Phytopathology, 19:1138.
FAWCETT, H. S. and G. M. WALLACE 1944.-Wood discoloration
in Psorosis delayed by treatment. California Citrograph, 29:
364-365 October 1944. Bibl. of Agr. Vol. V. No. 6/25283.
FAWCETT, H. S. and R. WEINDLING 1934.-Types of Trichoderma rot of Iemons and oranges (Abs.) Phytopathology, 24:
1144.
FAWCETT, WILLIAM and A. B. RENDLE 1920.-Flora of Jamaica. London, The British Museum, 1910-1926 (Citrus: vol. 4,
pp, 183-190).
FELT, E. P. and W. H. RANKIN 1932.-Insects and diseases of
ornamental trees and shrubs. 507 pp., 243 figs., The MacMiUan Company, New York.
FERNANDEZ, F. A. 1945.-Sanidad de las plantaciones cítricas.
Argentina U. Nal. del Litoral. Fac. de Agrc. e industrias afines Bol. 2 pp. 13-35 1944. Bibl. of Agr. Vol. VI No. 5/19360.
FERNOW, B. E. 1910.-The care of trees in lawn, street and park,
with a llst of trees and shrubs for decorative use. 392 pp.,
illus., Henry Holt &amp; Company, New York.
FERRAR!, G. B. 1646.-Hesperides; Sive, De Malorvm Avreor~
Cvltvra et Vsv Libri Quatuor, 480 pp., mus., Hermanm
Scheus, Rome.
FERRARIS, T. 1900.-Di nuovo ifomicete parassita nel frutti d1
arancio. Malphigia, 13:368-381, 1 pl.
1913.-I parassiti vegetali delle piante coltivate od utili. pp. 449-

184 -

1032, Alba. (Fase. 13 of Trattato di Patologle e Terapia Vegetale).
1930.-Il mal del secco dei limoni e la batteriosi (Bacterium),
(Phytomonas citriputeale, Gloeosporium limetticolum, Colletotrichum gloeosporioides) Rev. Agr. Romm. 26. 17-18, 1 Fig.
FEUILLE E. LOUIS 1714.---Journal des observations physiques,
matematiques et botaniques. Depuis l'anée 1707 jusque en
1712, Griffart, Paris.
FINK, G. J. 1922.-Investigation of whitewashes and aqueous lime paints. Ind. Eng. Chem., 14:503-511, 6 figs.
FLOYD, B. F. 1912.-(Problems in Citrus nutrition: Fertillzation,
dieback, melanose.) Florida Agr. Exp. Sta. Rpt. for Fiscal
Year Ending june 30, 1911, pp. 68-81, 5 figs.
1913.-Experiments With Citrus dieback. Florida Agr. Exp. Sta.
Rpt. for Fiscal Year Ending June 30, 1912, pp. 102-114, 7 figs.
1914 a.-(Gumming of Citrus trees produced by chemicals.) Florida Agr. Exp. Sta. Rpt. for Fiscal Year Ending June 30, 1913,
pp. 30-42, 2 figs.
1914 b.-Gum formation in citrus as induced by chemicals. Phytopathology 4. 1, 4 1915. (Water table experiments.) Report
of plant physiologist. Florida Agr. E:xp. Sta. Rpt. for Fiscal
Year Ending June 30, 1914 pp. 30-34, 1 fig.
1916.-The air in the soil. Florida Agr. Exp. Sta. Press Bul. 247,
2 pp.
1917a.-Dieback, or exanthema of Citrus trees. Florida Agr. Exp.
Sta. Bul. 140. 31 pp., 15 figs.
1917b.-Injury to citrus trees by the improper use of ground Limestone. Florida Stat. Rpt. 35-46.
1917c.-Some cases of injury to citrus trees apparently induced
by ground limestone. Florida Stat. Bul. 137. 161-179, 6 figs.
FLOYD. W. L. 1924.-Citrus insects and diseases in Florida. Amer.
Fruit. Grower 44, 42-43 5 figs.
FLOYD, B. F. and H. E. STEVENS. 1912.-Melanose and stemend
rot. Florida Agr. Exp. Sta. Bul., 111. 16 pp. 9 figs.
FONZO, M. A. 1945.-La sanidad de los cítricos. Argentina. U.
Nal. del Litoral. Fac. de Agric., Ganad. e Industrias Afines
Bol. 2 pp., 49-53. 1944. Bibl. of Agr. Vol. VI No. 5/19362.
FORBES, A. P. S; A common Citrus disease (mottle leaf) in Nyasaland. Nyasaland Agr. Q. J. 4: 6-8 October 1944. Bibl. of Agr.
Vol. VI No. 3/9577.
FOUQUE, F. 1837.-Voyages geólogiques aux Acores. m. Les cultures de San Miguel. Rev. Deux Mondes, 104:829-863.
F'RANCO, C. M. and O. BRACCHI. 1945.-Investigaoes sobre a
"tristeza" dos citrus. Alteracoes da pressao osmotica. Bra-185-

�gantia 4: 541-551 Sept. 1944. English sununary. Bibl. of Agr.
Vol. VI No. 5/ 19595.
FRAZER, LILIAN. 1942a.-Citrus decline in the Murrumbidgee
irrigation arca. Agr. Gaz. N. S. Wales 53 (9): 415-419. illus
Sept. 1942. Importance of Phytophthora root rot (P. citrophthora). Bibl. of Agric. Vol. I No. 5/ D 164.
1942b.-Phytophthora root rot of Citrus. Austral. Agr. Sci. Joul'Il.
8 (3): 101-105. illus. Sept. 1942. References. Bibl. of Agrlc.
Vol. I N9 5/D164.
1944a.-Citrus root rot active in saturated overwatered soils, rootstock susceptibility. Citrus news 20; 4 January 1944. Phytophthora sp. Bibl. of Agr. Vol. IV N9 6/ 23124.
1944b.-Phytophthora root rot of Citrus, Agr. gaz. N. S. Wales
55: 197-200 May 1944. Bibl. of Agr. Vol. V N9 3/ 11568.
FRESA, ROBERT. 1943.--La presencia del nematode Tylenchus
(Sic.) semipenetrans Cobb en las raicillas de Citrus. Revista
Argentina de Agronom1a. 9(4) :382. Dec. 1942. Bibl. of Agr.
Vol. ll N&lt;, 3/ Dl20.
FREZZI, M. J. 1942.-Podredumbre morena de los frutos citricos
y parásitos que la producen en Corrientes, Argentina. Rev.
Argent. de Agricultura. 9:216-220. Sept. 1942. Phytophthora
boehmeriae. P. citrophthora. P. megasperma and P. parasitica
were 1solated from brown rot of Citrus and listed as casual
organisms. Bibl. of Aglic. Vol. IV N9 5/ 17576.
F'REZZI, M. J. y TULIO MACOLA. 1943.-Phytophthora palmivora. causante de la "Podredumbre morena" de los frutos
citricos en Córdoba, Argentina. Rev. Argentina de Agricultura 10:227-230. Sept. de 1943. Bibl. of Agric. Vol. IV N?
1/ 701.
FRIENDs W. H. and W. J . BACH. 1932.-Storage experiments
with Texas Citrus fruit. Texas Agr. Exp. Sta. Bul. 446, 40
pp. 4 figs.
FROGGART, w. w. and w. B. GURNEY. 1916.-Insects pests.
Dept. Agr. N. s. Wales, Farmers Bul. 90. 2d. ed., pp. 77-89.
FUDGE, B. R. 1932.-Further studies on hydrogen-ion concentration in Citrus grove soils Ridge section. Citrus Indus. 13
(7): 5, 20-21, 24.
1939.-Relation of Magnesium Deficiency in Grapefruit Leaves
to yeld and Chemical composition of fruit. Tecn. Bul. NQ 331.
Univ. of Florida. Agric. Exp. Sta. Jan. 1939.
FULLER, c. 1924.-Insect pests. In Davis Cltrus-growing in South
Africa, pp. 241, 278, Cape Town.
FULTON, H. R. 1917.-,Spraying for Citrus d1seases; Its use:fulness
and its limitations. Proc. Florida State Hort. Soc. 30 1917.
60-65.
-186 -

1920.-Decline of Pseudomonas citri in the soil. Journ. Agr. Research 19: 207- 223.
1925.-Relative susceptibility of Citrus varieties to attack by Gloeosporium limetticolum Clausen. Journ. Agr. Research 30: 629635.

FULTON, H. R. and J. J . BOWMAN. 1924.-Preliminary results With
the Borax treatment of Citrus fruits for the prevention of
blue mold rot. Journ. Agr. Research 28: 961- 968., 5 graphs.
1927a.-Effect of spraying with fungicides on the keeping quality of Florida Cltrus fruits. U. s. Dept. Agr. Circ. 409. 13pp.
5 graphs.
1927b.-The effect of spraying with fungicides on the keeping
quality of Florida Citrus Fruits (ABS). Phytopathology. 17:47.
1929a.-Infection of fruits of citrus by Pseudomonas citri. Journ.
Agr. research. 39; 403-426, 5 figs. 1 graph.
l929b.-Decay of citrus fruits in transit. Phytopathology. 19, 1929,
89-90.
FULTON, H. R. and W. W. COBLENTZ. 1929.-The fungicida!

action of ultra-violet radiation. Journ. Agr. Research, 38.
159-168, 3 pls.
FULTON, H. R. and J. R. WINSTON.1924.-Controlling blue mold
rot of Citrus fruits with borax solutions. Florida Grower, 30
( 18): 7pp., I fig.
GALOWAY B. T. 1889.-Gum d.iseases or foot rot of the oran.ge.
U. s. Dept. Agr., Bot. Div. Bul. 8 pp. 51-54. 1892.-Report of
the chief of the d.ivision of vegetable pathology, Citrus fruit
disease in Florida. U. S. Dep. Agr. Rpt. Secretary Agr. 1891
pp. 373-374; also Florida. Agr., 19:369.
GANDARA, G. 1920.-Enfermedades y plagas del naranjo. Estac.
Agr. Cent., México. Bol. 111, 40 pp. 62 pls.
GAREY, THOMAS A. 1882.--0range culture in California. 227pp.
The Pacific Rural Press, San Francisco.
GASSNER, GUSTAV. 1944.-Narencige agclarinder Goru len damar sariligi hastaligi il mücadele (Anleitung zur Bek.ampfung del Gelbnervigkeit der Citrus Baume) 16. Ankara Bas-mevi 1939 (Merkez Zuraat mücadele enstitüsü calismalarindan) Translation in Turkish by Osman Ari. Bibl. of Agr. Vol.
5/ 6411.
GAUMANN, ERNST 1922.-Uber das Septobasidium borgoriense
Pat. Ann. Mycol. 20:160-173, 9 figs.
GILCONCA, J. A. 1927.-Defensa contra las heladas en el naranjo. Bol. Agr. Tec. Econ., Madrid 19 1927, 160-172.
GILLETT, D. C. et AL. 1917.-Report of citrus canker committee.
Proc. Florida State Hort. Soc. 30. 1917, 51-59.
GIOELLI, FELICE, 1930.-Sopra un caso di cascola dei frutti di
mandarino. Riv. Patol. Veg. 20:73-77, 2 figs.
-187 -

�1932.-Fenomeni di antagonismo in Penicillium digitatum (Pers.)
Sacc. e. P. italicum Weber in natura. Riv. Patol. Veg., 22:
195-200, 3 figs,
GmOLA, C. D. 1922.-Fruticultura Argentina VI (Citrus) Anal.
Soc. Rur. Argentina 56. 1922, 345-355, 7 figs.
GmTON, R. E. 1927.-The growth of Citrus seedlings as influenced by environmental factors. Univ. California Publ. Agric.
Sci., 5: 83-117.
GODFREY, G. H . 1943a.-Citrus gummosis and Scaly bark. Progress Report 841 Texas Agr. Sta. And. M. College of Texas.
April 1943.
1943b.-Control of Melanose in grapefruit by spraying and dusting, Progress Reprt. 825. Texas Agr. Sta. and M. College of
Texas February 1943.
1945.-A Gummosis of Citrus associated with wood necrosis.
Science n. s. Vol. 102 No. 2646 Agr. 3. p. 130.
GOUGH, L . 1914.-The fumigation of Citrus trees. Agr. Journ.
Egpt. 4: 17-29.
GOWDEY, C. C. 1924.---Citrus Cultivation. Jamaica Dept. Ent.
Circ. 10, 10 pp.
GRAFE, VIKTOR, 1911.-Gummisubstanzen, Hemicellulosen,
Pflanzenschleime, Pektinstoffe, Huminsubstanzen. In. Abderhalden. Emil. Biochemisches Handlexikon, Band 2, 1-113, Julius Springer, Berlin.
GRAY, GEO, P. 1915.-Standard insecticides and fungicides versus secret preparations. California Agr. ExP- Station Circ.
141, 4 pp.
1916.-Phenolic insecticides and fungicides. California Agr. Exp.
Stat. Bul. 269, pp. 329-381, 9 figs.
GRAY, G. P. and S. E. COLBY. 1924.-Economic poisons 1922
and 1923. California Stat. Dept. Agr. Special Publ. 44, pp.
1-59.
GRAY, G. v. et H. I. RYAN. 1921.-Diminution d'acidité dans les
oranges causée par certaines pulverisatrons. Monthl. Bull.
Dept. Agr. Station California. Chemistry Numb. 10, 11-13.
GREEN, F. MARY. 1932.-The infection of oranges by Penicillium. Jour. Pomo!. and Hort. Sci. 10:184-215, 6 figs.
GREENE, HENRY, D. 1932.-Some pest control problems of the
Argentine fruit grower. California Dept. Agr. Mo. Bull 21:
258-268.

GREEG, A. M. W. 1944.-Recognition and control of citrus di··
seases in New Zealand. New Zeal. Dept. Agr. Bul. 20, 7 p.
(Welllngton). Rev. February 1944. Bibl. of Agr. Vol. V 2/6612.
GRILLO, H. V. da S. 1930.-Studo sobre o "Septobasidium albi-

188 -

dum" da lanjeira. Agronomia Brasil. l. 1930, 265-276, 2 PI. ..
GROSSENBACHER, J. G. 1913.-ExPeriments on the decay of
Florida oranges. u. s. Dept. Agr., Bur. Plant Indus. Circ. 124,
pp. 17-28, 3 figs.
1916a.-Some bark diseases of Citrus trees in Florida, Phytopa.thology, 6 :29-50, 9 figs.
1916b.---Sour scab of citrus in Florida, and its prevention. Phytopathology 6, 127-142, 4 Fig.
GROSSENBACHER, J. G. and B. M. DUGGAR. 1911.-A contribution to the life-hlstory, parasitism., and biology of Botryosphaeria ribis. New York Agr. Exp. Stat. Tech. Bul. 18, pp.
113-190, 1 fig. 12 pls.
GUILLOCHON, L. 1921.-Culture des agrumes en Tunisie. Vle
agríe. et rurale. 18, 28-30, 1 Fig.
GUISCAFRE, J. R. 1932.-The brown rot fungus in Puerto Rico.
Jour. Dept. Agr. Puerto Rico, 16: 193-202, 2 Pls.
GWYNNE-VAUGHAN, HELEN. 1922.-Fungi, ascomycetes, ustilaginales, uredinales. 232 pp. mus., Univ. Press (John Wilso11
and Sons. Inc.) Cambridge, Mass.
HAAS, A. R. C. 1927.-Relation between fruit size and abscission
of young orange fruit. Bot. Gaz. 83: 307-313.
1928.-Water solubility of dry matter in relation to Calcium nutrition of normal orange and lemon leaves. Bot. Gaz. 85:
334-340.

1929a.-Composition of walnut trees as affected by certain salts.
Bot. Gaz. 87; 364-396, 3 figs.
1929b.-Composition of avocado trees in relation to chlorosis and
tip-burn. Bot. Gaz. 87: 422-430.
1929c.-Mottle-leaf in citrus artificially produced by Litbium
Bot. Gaz. 87 :630-641, 4 ftgs.
l929d.-Toxic effect of Boron on fruit trees. Bot. Gaz. 88: 113131, 13 figs.
1930.- Boron as an essential element for the healthy growth of
Citrus. Bot. Gaz. 89: 410-413.
1932a.---Some nutritional aspects in mottle leaf and other physiological diseases of Citrus. Hilgardia, 6: 483-559, 35 figs.
1932b.-Injurious effects of manganese and iron deficiencies on
the growth of Citrus. Hilgardia, 7: 181-206, 15 figs.
HAAS, A. R. C. and F. F. HALMA. 1928.-Physical and chemical
characteristics of expressed Citrus Ieaf sap and their significance. Bot. Gaz. 85: 457-461.
1929.-Chemical relationship between scion and stock in Citrus,
Plant Physiol. 4: 113-121, 1 fig.
1931.-Sap concentration and inorga~c constituents of mature
orange leaves, Hilgardia 5: 407-424, 11 figs.

-189 -

�1932.-Relative transpiration rates in Citrus lea ves. Bot. Gaz. 93 .
466-473. 4 figs.
HAAS, A. R. C. and L. J. KLOTZ. 1930.--Some pathological changes induced in Citrus by a deficiency of Boron. Phytopathology 20. 885-856.
1931a.--Some anatomical and physiological changes in Citrus
produced by Boron deficiency. Hilgardia, 5: 175-189, 4 pis;
4 figs.
193lb.-Further evidence on the necessity of Boron for health in
Citrus. Bot. Gaz. 92: 94-100, 6 figs.
1935.-Physiological gradients in Citrus fruits. Hilgardia 9: 181217, 4 figs.
HAAS, A. R. C. and H. J. QUAYLE. 1935.-Copper content of Citrus leaves and fruit in relatíon to exanthema and fumigation injury. Hilgardia 9: 143-178, 9 flgs.
HAAS, A. R. C. and H. S. REED. 1926.-The absortion of ions by
Citrus and walnut seedlings. Hilgardia, 2: 67-106, 9 figs.
20 tables.
1927a.-Significance of traces of elements not ordinarily added
to culture solutions for growth of young orange trees. Bot.
Gaz., 83: 67-84, 6 figs.
l927b.-Relation of desiccating winds to fluctuations in ash content of Citrus leaves an phenomenon of mottle-leaf. Bot.
Gaz. 83: 161-172, 3 figs.
HAAS, A. R. C. and E. E. THOMAS. 1928.-Effect of sulphate on

lemon leaves. Bot. Gaz. 86: 345-354, 2 figs.
HABERLANDT, G. 1914.-Physiological plant anatomy. Translation from the 4th German ed. by M. H. Drummond 177 pp,
Illus. New York.
HAHNE, B. 1931.-Reports on inspection of packingouses in various South African Citrus areas. Dept. Agr. Union So. Africa Bul. 98 pp. 5-20.
HAIGH, J. C. 1930.-Macrophomina phaseoli (Maubel). Ashby
and Rhizoctonia bataticola (Taub.) Butl. Ann. Royal. Bot.
Gard, Peradeniya, 11: 213-249, 7 Pls., 4 figs.
HALMA, F. F. 1929.-Quantitative diferences in palisade tissue
in Citrus leaves. Bot. Gaz. 87: 319-324.
1931.-The propagation of Citrus by cuttings. Hilgardia, 6:131157, 3 figs.
HALMA, F. F.and A. R. C. HAAS. 1928.-Effect of sunlight on
sap concentration of Citrus leaves. Bot. Gaz. 86: 102-106.
1929a.-Citrus root stock identification. California CitTograph
14:162.

!929b.-Identification of certain species of Citrus by colorimetric test. Plant. Physiol. 4:265-268.
-

190 -

1931.-Solubility changes of inorganic constituents in Citrus cuttings. Bot. Gaz. Sl :213-218, 2 figs.
HALMA, F. F. , K. M. SMOYER and H. W. SCHW ALM. 1945.Rootstock in relation to quick decline of Citrus. California
Citrograph, 30: 150-151. Marcb 1945. Bibl. of Agric. Vol. VI.
NQ 4114736.
HAMBLIN, C. O. 1922.-Control of collar rot of Citrus trees.
Agric. Gaz. N. S. Wales, 33: 294-296, 1 fig.
RARA, K. 1917.-Small brown, round spot disease. Jour. Hort.
Soc. Japan . 29: 9, 6 figs. (Translation by Tanaka in Mycologia 9:367-368).
1918.-Dark spot of surnmer orange. (Citrus aurantium var. sinesis) . Qua-Ju (Fruit culture) 188: 22-24, 3 figs. (Rev. in
bot. Abs. 1: 215).
HARLANE, P. W. 1945.-Quick decline of Citrus. Citrus leaves
25(2): 9, 12 Feb. 1945. Bibl. of Agr. Vol. VI NQ 4/ 14738.
HARLAND, S. C. 1926.-Witber-tip disease of limes. Trop. Agr.
Trinidad 29, 74-75.
BARRISON, J. B ., C. K. BANCROFT, and G. E. BODKIN. 1916.Diseases of the lime tree. Journ Board. Agr. Brit. Guyana 9,
122-126.

HARTER, L. L. and J. L. WEI:rvrER. 1922.-Decay of various vegetables and fruits by different species Rhizopus.
Phytopathology 12: 205-212.
HARVEY, I. V. 1!344.-Fungi associated with decline of Citrus and
avocado in California. Plant Dis. Rptr. 28:565-568. Processed
June of 1944. Bibl. of Agr. Vol. V NQ 3/11509.
1945a.-Fungi associated with decline of avocado and Citrus inCalifornia II Plant Dis. Rptr. 28:1028-1031. Processed. October of 1944. Bibl. of Agr. Vol. VI NQ 2/ 57'73.
1945b.-Fungi associated with decline of avocado and Citrus in
California II Plant. Dis. Rptr. 29:110-113. Processed. Feb. 1945.
Bibl. of Agr. Vol. VI Nó 5/ 19421.
HASSE, CLARA, H. 1915.-Pseudomonas citri, the cause of Citrus canker, Jour. Agr. Research M. 4:97-100, 2 pis.
HAUMAN-MERCK, L. 1915.-Les parasites vegétaux des plantes
cultivées en Argentine. Centbl. Bakt. Abt. 2, 43 :420-454.
HAWKINS, LON, A. 1921.-A Physiological study of grapefruit
ripening and storage. Jour. Agr. Research 22:263-279, 1 flg.
1925.-Investigations of the freezing of Citrus fruit. (Quotations
from address to Lemon Men·s Club) California Citrograph,
10:181-182.

HAWKINS LON. A. and W. R. BARGER. 1926.-Cold storage of
Florida grapefruit. U. S. Dept. Agr. Bul. 1368, 3 pp.
HAWKINS, LON. A. and J. R. MAGRESS. 1920.-Some changes
in Florida grapefruit in storage. Journ. Agr. Research 20:
357-373.
-

191-

�HAYWARD, A. J. 1937.-Normas para la preparación del Caldo
Bordelés que deberá ser usado sobre Citrus. Bol. Frutas y
Legumbres Año 2 NQ 22 Ministerio de Agricultura de la Nación. Septiembre de 1937. Buenos Aires.
HEALD, D. H. and F. A. WOLF. 1912.-A plant-disease survey in
the vicinity of San Antonio Texas. u. s. Dept. Agr. Bur. PI.
Indus. Bul. 226, 112 pp.; 19 pls.
HEALD, F. D. 1933.-Manual of Plant Diseases 2ed. XII
951
pp. Me. Graw Hill Book Co. New York and London.
HEDGES, FLORENCE 1911.-Sphaeropsis tumefaciens, nov. sp.;
the cause of the lime and orange knot. Phytopathology I:
63-65, Ipl.
HEDGES, FLORENCE and L. S. TENNY. 1912.-A knot af Citrus
trees caused by Sphaerapsis tumefaciens. U. s. Dept. Agr.
Bur. PI. Indus. Bul. 247, 74 pp; 8 figs. 10 pls.
REMMI, TAKEO. 1921.-0n the Pathagenic nature of Nishida's
anthracnose fungus of Citrus. Japanese. Jaurn. Plant Prot;
8: 173-177.
HENDRICKSON, A. H. 1925.-0ak fungus in archard trees, Calüornia Agr. Exp. Stat. Circ. 289, 13pp., 7 figs.
HENNINGS, P. 1902.-Fungi S. paulenses I., Hedwigia, 41: 104134.
HEWITT, J. L. 1931a.-Scaly bark. I. favored by soil and water
cond1tians. II varies with seasons and graves and is controllable. Calif. Citrog. 16: 547, 582-583; 17: 16, 19, 32, 7 charts.
1931b.-Scaly bark treatment. Calif. Citrag. 17: 54, 70-71 I fig.
1932.-Economical methods for the commercial control af Citrus
scaly bark. Citrus Leaves 12 (3): 8-9.
1935.-A survey concernlng a native pathogen, Armillarla menea
(Abs.) Phytopathology, 24: 1142.
HESLER, L. R. 1917.-Progress report on Citrus scab. (Cladosporium citri). Porto Rico Sta. Rpt. 30 and 31.
!IlGGINS, B. B. 1919.-Gum formation With special reference
to cankers and decays af woody plants. Georgia Agr. Exp.
Sta. Bul. 127, pp. 23-59, 2 figs. 6 pls.
HIGGINS, J. E. 1905.--Citrus fruits in Hawaii. Agrlc. Exp. Sta.
Bul. 9 pp., 7-31, 7 figs. 3 pls.
HILL, G. F. 1918.-History of Citrus canker in Australia, with
a brief account of the occurrence of the disease in the U.S.A.
and South Africa. North Terr. Australian Bul. 18, Bpp., illus.
HILL, R. G. and LON. A. HAWKINS. 1924.-Transportation of Citrus fruit from Porto Rico. U. S. Dept. Agrlc. Bul. 1290, 19
pp. 8 figs.
BINO, I. 1931.-The bebavior of the Citrus canker organism 1n
the son and in water. Studia Citrologica 4 (2): 167-178, 1 pl.

HODGSON, R. W. 1916.--Citrus blast, a new disease. Pacific Rural Press 92: 124.
1917a.--Citrus blast a new bacteria! disease. California Comn.
Hort. Mo. Bul. 6: 229-233, 1 fig.
1917b.-Some abnormal water relations in Citrus trees of the
arid South west and their possible significance. Univ. Calif.
Publ. Agr. Sci. 3: 37-53, 2 figs. 1 pl.
1918a.-An account of the mode of foliar abscission in Citrus.
Univ. Calif. Publ. Agr. Sci. 6:417-428, 3 figs.
1918b.-Citrus blast (Bact. citrarefaciens). Quart Bul. Plant Bd.
Florida 2:123-130, 3 fig.
1923.---Saving the gophered citrus tree. Calif¡ Agr. Exp. Sta.
Circ. 273, 19pp. 9 figs.
1925.-Citrus trunk and root disease treatment. Amer. Fruit
Grower 45.44-45 3 figs.
HOPKINS, J. c. F. 1929a.-Investigations into "Collar-rot" disease of Citrus. Rhodesia Agr. Jour., 26:137-146, 8 figs.
1929b.-Süd-Rhodesien: Bemerkungen über eine Wurzel-und
Wurzelhalskranklleit an citrus. (Rhizoctonia.) Int. Anz.
Planzenschutz 3. 70-71.
1930.-A Iist of plañ.t diseases occurring in Southern Rhodesia.
SuppL 1: Rbodesia Agr. Jour., 27:413-418, 523-529, 647-652.
The Southern.
1931.-A list of plant diseases ocurring in the Southern Rhodesia.
Suppl. 1; Rhodesia Agr. Jour., 28:663-669.
1932.-A list of plant diseases occurring in Southern Rhodesia.
Suppl. 2 Rhodesia. Agr. Jour., 29:462-467.
1933a.-Rhizoctonia lamelligera Small: A distinct s?ecies of the
Rhizoctonia bataticola group of fungi. Rhodes1a. Sci. Assn.
Proc. 32:65-79, pls., 5-8.
1933b.-A list of plant diseases accurring in Southern Rhodesia.
Suppl. 3 Rhodesia Agr. Dept. Bul. 896, 4 pp.
HORI, s. 1916.-Kank.itsu Sokabyoshi (history of Citrus scab.)
Horis's Shokubutsu Byogai Kowa (lecture an plant diseases).
Tokyo. Seibido, T. 5:280-289, 1 fig. (En japonés).
HORNE, w. T. 1910.-Root rot of Citrus trees, California 37 tb
Fruit Growers Convention Proc., pp. 93-97.
1912.-Fungous root rot Calif. Comn. Hart. Mo. Bul. 1:216-225,
7 figs.
1914.-The oak fungus disease of fruit trees. Calif. Comn. Hort.
Mo. Bul., 3: 275-282, 3 figs.
.
1915a.-Oak fungus ar Armillaria menea in cannection with nursery stock. California Comn. Hort. Mo. Bul., 4:179-184, 3 figs.
1915b.-Wood decay in orchard trees. California Agr. Exp. Sta.
Circ. 137, 9 pp., 2 pls.
1922.-A phomopsis in grape!ruit from the Isle of Pines, W. I.

-192-

-193-

+

�wlth notes on Diplodia natalensis. Phytopathology, 12:414418, 1 fig., 2 pls.
1934.-Avocado diseases in California. Calif. Agr. Exp. Sta. Bul.
585, 72 pp. 34 figs.
HORNE, W. T. and D. F. PALMER. 1935.- The control of Dothlorella rots on avocado fruits. California Agr. Exp. Sta. Bul.
594, 16 pls., 3 figs.
HOUSTON, D. F. 1914.-Letter to the Secretary of Treasury (regarding government aid to fight citrus canker in Florida).
Florida Grower. 1: 18.
HOYMAN, W. G. 1944.-Condition of the Citrus groves in the Salt
River. Valley Phoenix, Arizona, U. S. Bur. Plant. Indus. Soils
and Agr. Engin. Plant. Dis. reports 28: 163-164 processed February and March 1944. Survey of Fungus and deficiency diseases mainly. Bibl. of Agric. Vol. IV N9 6/ 23087.
HUBBARD, H. G. 1885.- Insects affecting the orange. Govemment Printing Office. Washington, 227 pp., 14 pls. (6 col).
HUME, H. H. 1900.-Some Citrus troubles. Florida Agr. Exp. Sta.
Bul. 53, pp. 145-173, 5 figs., 6 pls.
1904.:...__Anthracnose of the pomelo, Florida Agr. Exp. Sta. Bul.
74, pp. 161-172, 4 figs.
1926.--Cultivation of Citrus fruits. 561 pp., Tbe Macmlllan Company, New York.
HUNGERFORD, C. W. and H. S. FAWCETT.- The relation of temperature and other factors to the etiology of plant diseases
( Abs) . Phytopa thology 12: 448.
RUTCHINS, L. M. and B. E. J..,MNGSTON. 1923.---0xygen-suppling power of the soil as indicated by color changes in alka.
line pyrogallol solution. Jour. .Agr. Research 25:133-140.
IATSHEVSKI, A. A. 1904.- (Gummosis of lemon and orange
trees on the Black Sea shore of the Caucasus) Fruit groWing, 15 (3) :216-223.
1917.-Bureau of Mycology and Phytopathology Dep. Agr. Russia
Yearbook Plant diseases and injuries 7 tb. and g th. years.
(1911-1912), p. 423 .
IDETA, A. 1911.-Zotei Nippon sbokubutsu. Byorigaku. (Handbook of Plant diseases of Japan). 4th. Ed. Tokyo Shokwabo.
M., 44:737-738. (En japonés).
1927.---0pinions communicated between Miss Jenkins on Citrus
scab organism. Studia Citrologica 1 (2) :24-25.
1930.-A brief hlstory of plant pathology in Japan. Ann. Phytopathological Soc. Japan 2:197-206.
IKATA, SUEIDKO. 1927.-Studies in the casual organism of
the Citrus scab. Studia Citrologica 1 (2): 1-21.
JANINI-JANINI R. 1923.-The chief diseases and pests of the
orange and lemon groves in Spain. Intern. Rev. Sci. and
Pract. Agr. n. s. l. 61-73, 2 pls.
-194-

JARVIS, E. 1914a.-A gumming disease affecting lemon fruits.
Queensland Agr. Joürn. n. s. I: 345-348.
1914b.-Notes on diseases of Citraceous plants. Queensland Agr.
Journ. n. s. I: 268-271.
JEHLE, R. A. 1916.-Means of identifying citrus canker. Florida State Plant Bd. Quart. Bul. I: 2-10, 9 pis.
1917a.-Susceptibility of non-citrus plants to Bacterium citri.
Phytopathology 7: 339-344, 3 figs.
1917b.-Characteristics of Citrus canker and of the causal organism. (Pseudomonas citri.) Quart. Bul. Plant. Bd. Florida
I: 24-47, 20 Fig.
1917c.-Citrus canker investigations at the Florida Tropical Laboratory. (Ref.) Phytopathology 7 and. 59.
1918.-Effect of desinfectants upon Bacterium citri. Florida state. Bd. Quart. Bul. 2: 112-123, 2 pls.
JENKINS, ANNA E. 1925.-The Citrus scab fungí. Phytopathology 15: 99-104, 4 figs.
1930.- Insects as possible carriers of the citrus-scab fungus. Phytopathology 20: 345-351, 2 figs.
1931.-Development of the citrus scab organism, Sphaceloma
fawcetti. Journ. Agr. Research, 42: 545-658, 1 col. pl., 5 figs.
1933a.-Application of the terms "Anthracnose" and "scab" to
plant diseases caused by the Sphaceloma and Gloeosporium.
Phytopathology 23: 389-395, 1 fig.
1933b.-Additional studies of species of Elcinoe and Sphaceloma.
Mycologia, 25 :213-220, 2 pls.
1933c.-A sphaceloma attacking Nave! Orange from Brazil. Phytopathology, 23: 538-545, 1 fig.
1934a.-A species of Sphaceloma on av,Jcado. Phytopathology 24:
84-85.

1934b.-Sphaceloma perseae, the cause of avocado scab. Journ.
Agr. Research, 49: 859-869, 4 pls. (1 col.).
1936a.-Australian citrus scab causecl by Sphaceloma fawcettl
scabiosa. Phytopathology. 26: 195-197, 1 fig.
1936b.-Citrus scab on Hesperethusa crenulata from India. Phytopathology 26 : 71.
1936c.- Present generic status on the Citrus scab organlsm. Phytopathology 26: 68-70.
.fENKINS, ANNA E. and H. S. FAWCETT. 1933.- Record of Citrus
scab mainly from herbarium specimens of the genus Citrus
in England and the United States. Phytopathology 23: 475482, 1 fig.
JENSEN, c. A. 1917.-Composition of Citrus at various stages of
mottling. Journ. Agríe. Research 9: 157-166.
1918a.-June drop and its relation to the weather. Calif. Citrog.
3:255, 277, 5 Fig.
-

195-

�l918b.-Effect of disinfectants upon Bacterium citri. Quart. Bul.
Plant Bd. Florida 2: 112-133, 2 fig.
JOHAR, D. S. 1931.-Leprosis or nailhead rust of Citrus trees.
Inclian Sci. Cong. Proc. 18, pp. 262-263.
1932.-Citrus canker due to Pseudomonas citri in the Punjab.
Indias Sci. Cong. Proc. 19, pp. 294-295.
JOHNS, B. 1926.-Anthracnose or Black spot (Colletotrichum gloeosporioides). So. African Fruit Grower 13. 165, 1 Pl.
JOHNSTON, F. S. 1944.-Warning sounded against losses from
citrus decay. (blue mold) citrus, may 6-8; 7, February 1944.
Bibl. of Agric. Vol. IV N&lt;:&gt; 4/12706.
JOHNSTON, J. c. 1933.-Zinc sulfate promising new treatment
for mottle-leaf. California Citrog. 18: 107, 116-118.
1934.-Experiments in mottle-leaf Control. Calif. Citrog. 19: 148,
159.
JOHNSTON, J. R. 1914.-The Citrus canker. Modern Cuba 2. 63,
1 Fig.
JOHNSTON, J. R. and S. C. BRUNER. 1918.-Enfermedades del
naranjo y otras plantas cítricas. Cuba Estac. Exp. Agron.
Bol. 38, 54 pp., 15. figs.
JONES, W. S. 1890.-The Citron tree "Frw.t culture in foreign
countries". C:1lifornia State Bd. Hort. Rpt. 1890, pp. 404-405.
KAMAT, M. N. 1925.-Gummosis of Citrus trees. Poona Agr. Col.
Mag. 17: 86-88.
1927.-The control of Mosambi (Citrus aurantium) Gummosis.
Agr. Journ. India, 22:176-179. 2 Pis.
KAR, P. C. and J. C. SAHA. 1943.-Controlling fruit scab (Sphaceloma fawcetti) of pumelo, Citrus grand.is Osbeck (C. decumana Linn.) Sci. and. Cult. 8:422-423. April 1943. Bibl. of
Agr. Vol. Il N9 3/E57.
KAUTZPROWSKY, S. 1931.-The nature of the "new disease" of
sweet lime stock and its control. Hadar 1931. N&lt;? 2.
KAY A. O. 1925.-Report on soil moisture conditions in Breward
County, Florida. Florida state. Hort. Soc. Proc. 38:40-50, 1 fig.
KELLERMAN, K. F. 1916.-Cooperative work for eradicating citrus canker. U. S. Dept. Agr. Yearbook 1916. 267-272, 4 Pl.
1929.-Citrus canker eradication. Jour. Econ. Ent. 22. 1929, 656.
KET,I.EV, W. P. 1920.-The present status of alkali. California Agr.
exp. Sta. Circ. 219, 10 pp.
KELLEY, W. P. and S.M. BROWN. 1928.-Boron in the soils and
irrigation waters of southern Caliiornia and its relation to
Citrus and Walnut culture. Hilgardia 3:445-458.
KELLY, W. P. and A. B. COMMINS. 1920.-Composition of normal
and mottled Citrus leaves. Jour. Agr. Research. 20:161-191.
KELLEY, W. P. and E. E. THOMAS. 1920.-The effects of alkall

on Citrus trees. California Agr. ~- Sta. .Bul. 318, pp. 305337. 2 figs.
KENDALL, T. A. 1931.-Soil aeration used in treatment for oak
root fungus. California Dept. Agr. Mo. Bul. 20:165-166.
1932.-Anthracnose spots, Colletotrichum gloeosporoides, on mature Valencia oranges following a llme-sulfur spray. Month.
Bull. Dept. Agr. California. 21. 1932. 221-224. 2 figs.
KIDD, M. N. and R. G. TOMKINS. 1927a.-Fungal diseases of imported fruits. Great Britain Dep. Sel. and Indust. Res. Rpt.
on the Food Invest. Bd. for the year 1927, pp. 45-48.
1927b.-An analytical study of the mortality of orange fruits on
various constant temperatures. Dept. Sci. and Indust. Res.
Rpt. Food Invest. Bd. for the year 1927, pp. 35-36.
KIME, c. D. 1918.-Scaly bark a disease of citrus trees. (Cladosporium herbarum citricolum.) Proc. Fla. Sta. Hort. Soc. 31.

-196-

-197-

86-89.

KmK, THOMAS. 1885.-Diseases of lemon and other trees in New
Zealand, 5 pp. Wellington.
KLOTZ, L. J. 1927a.-The enzymes of Pythiacystis citrophthora
Sm. and. Sm. Hilgardia 3:27-40.
1927b.-Inhibition of enzymatic action as a possible factor 1n the
resistance of plants to disease. Science, n. s. 66:631-632.
1929a.-Red blotch and peteca of Citrus. Callf. Citrograph. 15:
32-33, 2 figs.
1929b.-Furth~r studies 011 Penicillia of citrus. Pbytopathology
19. 1144.
1930a.-Petec1 and red blotch of lemons. Phytopathology 20:109110.
1930b.-Some microscopical studies on Penicillium decay of Citrus. Phytopathology 20:251-256, 2 figs.
1932.-A resume of some aspects of disease resistance in plants.
Compt. H.end., 10th. Cong. Internatl. d'Hort. pp. 87-93.
1933.-Possible vitality test for lemons, California Citrograph. 18:
154-155 1 fig.
1934.-Tbe use of uitrogen trichloride and other gases as fungicides (Abs.) Phytopathology 24: 1141.
.
1936.-Nitrogen trichloride and other gases as fungicides. Hllgardia.
1943.-Phytophthora infections of citrus and their control. Calif. Citrog. 28:200-201 June 1943. Bibl. of Agr. Vol. m N&lt;:&gt; 3/E6.
1944.-Protection against brown rot and gummosis. Calif. C1- ,
trog. 29: 366-367. October 1944. Also in citrus leaves 24
(10): 10-11 Oct-0ber 1944. Bibl. of Agr. Vol. V N9 6/25262.
KLOTZ, L. J. and A. J. BASINGER. 1938.-The Influence of variou.s Types of rind inj ury on the incidence of water spot
of Navel Oranges. Bul. Dep. of Agric. State of Calif. 1938.

�KLOTZ, L. J. and H. S. FAWCETI'. 1929.-The relative resistance of varieties and species of citrus to bark disease. (Phytophthora, Pythiacystis citrophthora). Phytopatology. 19: 1136.
1930.-The relative resistance of varieties and species of Citrus
to Pythiacystis gummosis and other bark diseases. Jour.
Agr. Research, 41 :415-425.
1932.-Black scorch of the date palm caused by Thielaviopsis
paradoxa, Jour. Agr. Research, 44: 155-166, 5 figs., 2 pls.
1934.-Valencia rind spot. California Citrograph 20: 4, 1 fig.
1935.-Rind breakdown of navel orange. Calüornia Citrograph.
20: 124, 1 fig.
1941.-Color Handbook of citrus diseases. University of California Press, Berkeley and los Angeles 1941.
1942.-Brown rot control. California Citrograph. 28(1) :18 November 1942. Bibl of Agr. Vol. I N&lt;? 5/D164.
1944.a-Treatment of brown rot gummosis. California Citrograph. 29:194-195. May 1944. Bibl. of Agr. Vol. V NQ 1/1179.

1944b.-Progress report on "decline" of Citrus. Calif. Citrogr. 29:
294-295. Aug. 1944. Bibl. of Agric. Vol. V NQ 4/16457.
KLOTZ, L. J., H. S. FAWCETI', and HUILLIER, L. L. 1934.-Laboratory experiments on the control of brown rot of lemons
(Abs.) Phytopathology. 24:1140.
KLOTZ, L. J. and A. R. c. HAAS. 1933.-Some differences between
button-blossom halves of Citrus fruíts. California Citrog. 18:
318. 14, 1 fig.

KLOTZ, L. J. and V. P. SOKOLOFF. 1943a.-Relation of injury
and death of small roots to decline and collapse of citrus
and avocado. Citrus leaves 23(1) 1-3. 22 illus. January, 1943.
References. Toxic materials in the soils may be the primary
cause. n is likE&gt;ly one of this in nitrites which damage the
fibrous roots making them more susceptible to brown rot
and gummosis fungí. Bibl. of Agr. Vol. II N&lt;? 2/D 69.
1943b.-The possible relation of injury and death of small roots
to decline and collapse of Citrus and avocado. Calif. Citrog.
26(4) 86-87, illus. Feb. 1943. References. Bibl. of Agric. Vol.
II NQ 2/D 69. (Found experimentally to be associated with
nitrite injury to the roots).
KNIGHT, H. 1928.-A micro-technique for observing oil penetration in citrus leaves after spraying. Science n. s. 68 1928, 572.
KURISAKI, M. 1919.-The relation between Phyllocnistis saligna
Zell. and the Citrus disease. Wakayama Agr. Exp. Sta. Rpt.
20 pp. (En japonés).
1920.-0n the life history of Citrus leaf-miner, Phyllocnists saligua Zell. and the relation between this miner and citrus canker, Pseudomonas citri, Hasse. Konchu Sekai (Insect World),
24: 39-44. (En japonés).
-198-

LAMSON-SCRIBNER, F. 1886.-Notes on the orange Ieaf scab.
Bul. Torrey Bot. Club, 13: 181-183.
1887.-0range leaf - scab; Cladosporium sp. U. S. Dept. Agr. Rpt.
1886 pp. 120-121, 1 pl.
LANPHERE, W. M. 1934.-Enzymes of the rhizomorphs of Armillaria menea. Phytopathology, 24: 1244-1249.
LAYCOCK, T. and G. H. JONES. 1927.-Fungoid pests of cotton.
Proc. First. West African Agr. Conf. Ibadan, Nigeria, pp. 146158.

LEE, H. ATHERTON. 1917.-•A new Bacteria! Citrus disease. Jour.
Agr. Research 9:1-8, 3 pl. (1 col.).
1918a.-Further data on the susceptibility of rutaceous plant to
Cltrus-canker. Jour Agr. Research, 15:661-666, 4 pls.
1918b.-Further data on the Citrus canker affection of the c1trus species and varieties at Lamao. Philippine Agr. Rev.,
11 :200-206, 7 pls.
1918c.-Early occurrence of Citrus scab in Japan. Phytopathology,
8:551.

1919.-Plant pathology in Japan. Phytopathology, 9:178-179.
1920a.-Behavior of the Citrus canker organism in the soil. Jour.
Agr. Research 19:189-206, 2 pls.
1920b.-Action of sorne fungicides on the Citrus canker organtsm.
Philippine Jour. Sci. 17:325-341.
1920c.-Black spot of Citrus fruits caused by Phoma citricarpa Me
Alpine. Philippine J our Sci. 17 :635-641, 4 pls.
1921a.-The relation of stocks to mottled leaf of Citrus trees.
Philippine Jour Sci., 18 :85-93, 3 pls.
1921b.-The increase in resistance to Citrus canker with the advanee in maturity of Citrus trees. Phytopathology, 11 :70-73.
1921c.-Citrus-canker control: a progress report of experiments
(Pseudomonas citri) Philipp. Journ Sci., 19:129-175.
1922a.-Relation of the age of Citrus tissues te the susceptibility to Citrus canker. Philippine, Jour, Sci., 20:331-339, 4 pis.
1922b.-Observations on previously unreported or noteworthy
plant diseases in the Philippines. Philippine Agr. Rev., 14
422-434, 8 pls.
1923a.-A disease of Satsuma and Mandarin orange fruits caused
by Gloeosporium foliicolum Nishida. Philippine Jour. Sci., 22:
603-614, 1 col. pl., 1 fig.
1923b.-California scaly bark and rot of Citrus trees in the Philippines. Philippine Agr. Rev. 16:219-225, 8 pls.
1924.-Dry rot of Citrus fruits caused by a Nematospora species.
Philippine Jour. Sci., 24: 719-733, 2 pls., 1 fig.
1925.-The comparative resistance to foot rot of various Citrus
-

199 -

�species as root stocks. Philippine Jour. Sci., 27:243-254, 1 fig.
1 pl.
LEE, H. ATHERTON, and E. D. MERRIL. 1919.-The suscepttbility

ot a non-rutaceous host to Citrus canker. Science, n. s., 49:

499-500.
LEE, H. ATHERTON, and A. SHINO. 1922.-Citrus canker control

expertments in Japan. Philippine Journ. Sci. 20:121-150, 4 PJ.
1 fig.

LEE, H. ATHERTON, and. H. S. YATES. 1919.-Pink disease of
Citrus. Philippine Jour. Sci., 14:657-673, 7 pis. 2 figs.
LENFEST, R. E., 1923.-Dieback of citrus trees. Citrus. Indust. 4.
Nr. 12, 5-7.
LEONE, G. 1918.-La pourriture des racines des agrumes, dans
l'oasis de Trípoli. L'Agr. Coloniale 12: 209-215, 4 figs.
LEONIAN, LEON, H. 1925.-Physiological studies on the genus
Pbytophthora. Amer. Jour. Bot., 12:444-498, 5 figs. 13 pls.
1934.-Identification of Phytophthora species. West Virginia Agr.
Exp. Sta. Bul 262, pp 1-35, 7 figs.
LESTER-SlMITH, W. C. 1932.--Cltrus mildew. Phytopathology, 22:

870.
LE SUEUR, A. D. C. 1934.-Care and repair of ornamental trees
in garden, park, and street. 257 pp., mus. Country Lite, Ltd.
London.
LEWCOCK, H. K. 1926.-A citrus bacteriosis occurrlng 1n South
Australia. Phytopathology, 16:80.
LEWIS, H. C. 1932.--Citrus dusting equipment. California Dept.
Agr. Mo. Bul., 21:324-339, 9 figs.
LINDAU, G.1907.-Fungi imperfecti: Hyphomycetes. Band I., Abt.
VIII von Rabenhorst, L. Kryptogamen-Flora von Deutschland
Oesterreich und der Schweiz. 2. Aufl., Eduard Kummer.
Leipzig.
LINK, G. K. K., and M. W. GARDNER. 1919.-Market pathology

and market diseases of vegetables. Phytopathology, 9:497-520.
LIPMAN, c. B. 1914.-The poor nitrifying power of soils a posslble
cause of "diebac.k" (exanthema) in lemons. Science N. S. 39.
728-730.

1921.-A contribution to our knowledge of the ,soil relationships
witl1 Citrus chlorosis. Phytopathology, 11:301-305.
LIPMAN, c. B. and A. GORDON. 1925.-Further studies on r.ew
methods in the physiology and pathology of plants. Jour. Gen.
Physiol., 7 :615-623.
UTTAUER, F. and G. MINZ. 1944.--Citrus wastage investigation, review of work carried out at the Agr. Research Sta.
Rehovet 1940. 1941. 1942. 6. 7p. processed Jewish Agency for
Palestine., Inst. of Agr. an Nat. History, Agr. Expt. Sta. 1941
1942.--Control of Fungus diseases, Bibl. of Agr. Vol. V NI?
2/ 6415.

1945.-Citrus wastage investigations, review of work carried out
at the Agricultural Research Station Rehovet in 1942-1943. 15
pp. Processed Rehovet J ewish Agency for Palestine Inst. of
Agr. an Nat. Hist. Bibl. of Agr. Vol. VI N9 5/19150.
LIVINGSTON, B. E. and H. S. FAWCETT. 1920.-A battery of
chambers with different automatically maintained temperatures. Phytopathology, 10:336-340.
LOUCKS, K. W. 1930.-Some physiological studies of Phytomonas citri. Jour. Agr. Res., 41:247-258. 1 fig., 2 graphs.
LYON, H. L. and H. A. LEE, 1921.Citrus canker in the Hawaiian
Islands. Phytopathology, 11: 377.
MANCHERON, P. 1920.-Malattie degli agrumi nel Marocco. La
Colonis. Franc. au Maroc l. 7.
MANGE F. 1944.-Enfermedades y plagas de los árboles cf.tricos
en California. Informe Consular 1944.
1945.-Enfermedades y plagas de los árboles citricos en California. Fomento. 1(12) :19, 23 Oct. 1944. Bibl. of Agr. Vol. VI N9
4/14750.
MANVILLE, H. A. 1883.-Practical orange culture. Ashmead
Bros Jacksonville, Fla.
MARCHIONATTO, J. B. 1926.-La "gomosis" del naranjo en Bella Vista. Rev. Facult. Agron. La Plata. Epoca 3: Tomo 17:
15-21, pis.
1928.-La gomosís o pie podrido del Naranjo (rectificaciones fitopatologicas) Physis, Buenos Aires, 9:94-98.
1934.-Argentine Republic: Plant diseases observed in the country. Internatl. Plant Prot. Bul. 8(11) :241.
1944.-"Mompa" hongo perjudicial a los citrus. Argentina. Ministerio de Agric. Almanaque 19:191-192. 1944. Bibl. of Agr.
Vol. V N'? 5/ 20936.
1945.-:--"Mompa" (Septobasidium guaraniticum), hongo perjudicial de los Cltrus. Suelo Argentino 4:175 marzo 1945. Bibl. of
Agr. Vol. VI N9 6/ 24334.
MARLOTH, RAIMUND H. 1929.-An apparatus for the study of
mat-forming fungí in culture solutions. Science, 69:524-525.
1931.-The influence of hydrogen-ion concentration and of sodium bicarbonate and related substances on Penicilium italicu.m and P. digitatum. Phytopathology, 21: 169-198, 6 figs.
MARSHALL, E. 1910.-Diseases of cultivated plants and trees.
602 pp. mus. The Macmillan Company, New York.
MARSHALL, RU~H P. 1931.-Th~ relation of season of wounding
and shellacking to callus formation in tree wounds. u. s.
Dept. Agr. Tech. Bul. 246, 28 pp., 25 figs.
MASON, T. G. 1923-Ligneous zonation and dieback in the lime
(Citrus_ medica) var. acida in the West Indies Roy Dublin
Soc. Sc1. Proc., n.s., 17:255-262, 4 pls.
r-

-

200-

-

201-

�MASSEY, A. B. 1914.-Citrus canker (Phoma.) Phytopathology
4. 397.
MATZ, J. 1919.--Citrus spots and blemishes. Porto Rico Dep. Agr.
Sta. Circ. 16. 8 p., 3 Fig.
1920.-Citrus and pineapple fruit rots. Puerto Rico Insular Exp.
Station Bul, 24, 12 pp.
MAYET, M. v. 1891. Une maladie affectant les citronniers dans
l' arrondissement de Calvi. Min. Agr. France, Année 10,
Bul. 5, pp. 449-456, Paris.
McALPINE, D. 1899.-Fungus diseases of Citrus trees in Australia, and their treatment. 132 pp., 31 pls., Gov. Printer, Melbourne.
McCLEERY, F. c. 1929.-Exanthema. of Citrus in New South
Wales. Agr. Gaz. N. s. Wales, 40:397-406, 4 figs.
1930a.-Lemon scab and íts control. Agr. Oaz. N. S. Wales, 41:
27-30, 2 figs.
1930b.-Melanose of Citrus. Dept. Agr. N. S. Wales. Plant Disease
Leaflet 22, 2 pp., 1 fig.
1931.-Citrus scab. Dept. Agr. N. S. Wales, Plant Disease Leaflet
20, 4 pp., 2 figs.
McCLEERY, F. C. and W. B. STOKES, 1929.-Control of exanthema of Citrus in New South Wales. Agr. Gaz. N. S. Wales.
40:523-534, 5 figs.
McGREGOR, E. A. 1927 .-Lygus elisus a pest of the cotton regions in Arizona and California. U. S. Dept. Agr. Tech. Bul.
4, 15 pp., mus., diags.
1932.-A peculiar spotting of oranges in Central CalUornia. Jour.
Econ. Ent. 25: 139-140.
Me KIE, D. B. 1916.-0bservations on the clistribution of citrus
canker. Philippine Agr. Rev. 9:278-281, I Pl.
McLEAN, F. T. 1921a.-A study of the structure of the stomata
of two species of Citrus in relation to Citrus canker. Bul. Torey Bot. club. 48: 101-106, 1 fig.
192lb.-'rhe permeability of Citrus leaves to water. Philippine
Jour. Sci. 19: 115-128.
MCLEAN, F. T. and H. A. LEE. 1922.-Pressures required to cause
stomatal infection with the Citrus-cank.er organism. Philipine Jour. Sci., 20 :309-320, 2 figs.
MELCHERS, L. E. 1931.-A check list of plant diseases and fungi
occurring in Egypt. Kansas Acad. Sci. Trans., 34:41-106.
MERRILL, E. D. 1917.-An interpretation of Rumphius's Herbarium amboinense. Manila Bureau of Sci., Publ. 9, 595 pp.
MERRll.L, E. D. and H. A. LEE. 1924.-A consideration of the
species Cítrus maxima (Burm.) Merrill. Amer. Jour. Botany,
11 :382-384, 2 iigs.
·- 202 -

MERTZ, W. M. 1924.-Windburning of citrus trees. Calif. Dept.
Agric. Mnth. Bull. 13:46-53.
MILLER, C. C. 1918a.-Bud cure of the lemon tree. Mo. Bull. Calif.
Com. Hort. 7. 515-519, 5 Figs.
1918b.-Treatment of gummosis with carbolineum (Pythiacystis
and Botrytis.) Mo. Bull, Com. Hort. California 7:488-493, 4 figs.
1919.-Injurious lemon roots. California Citrograph, 4:356-359,
2 figs.
MILLER, E. V., J. R. WISTON, and G. A. MECKSTROTH. 1945.Studies on the use of formaldehyde and sodium ortho-phenyl
phenate in the control of decay of Citrus fruits. Fla. Statc
Hort. Soc. Proc. (1944) 57:144-148. Bibl. of Agr. Vol. VI N9
5/19377.

Mll.LS, J. W. 1902.-Citrus fruit culture. California Agr. Exp. Sta.
Bul. 138, 46 pp., 23 pls.
MITRA. M. 1929.----Some diseases of crops in the Andaman Islands.
Agr. Research Inst., Fusa, Bul. 195, 14 pp.
MITRA, S. K. 1928.-Mycology. Assam Dept. Agr. Rpt. 1927-1928.
pp. 36-37.
MITRA, S. K. and P. C. KHONGWIR. 1928.-Orange cultivation in
Assam. Bull. Dept. Agr. Assam. 2. 19 p.
MIYABE, K., andK. SAWADA. 1913.--0n fungi parasitic on scaleinsects found in Formosa. Jour. Coll. Agr. Toboku Imp. Univ.
Sapporo. Japan, 5: 73-90, 2 pls.
MIZUSA WA, Y. 1929.-Preliminary report on gummosis of Citrus
trees in Japan, caused by Phomopsis sp. Kanakawa-Ken Agr.
Exp. Sta. Bul. 56, pp. 1-39, 6 pls. {en Japones).
MONIZ, DA MAIA, R. 1925.-Um nuovo Oomycete, parasita de arvores do género Citrus? Rev. Agronom., Llsbon, Ser. IV l. 11 pp.
2 Pl.

MONTEMARTINI, L. 1931.-L'osservatorio fitopatologico di Palermo negli anni 1929-1931. Riv. Patol. Veg., 21:257-279 (Malattie degli agrumi, pp. 268-271).
1934.-I parassiti e le malattie delle piante coltivate nena Sicilla occidentale durante i1 biennio 1932-1933. Riv. Patol. Veg.,
24: 11-36, 1 fig.
MOORE, E. C. 1944.-Sclerotinia twtg blight of citrus, California Citrograph 29:301 August 1944. Bibl. of Agr. Vol. V N'?
4/16352.
MOORE, GEO., T. and K. F. KELLERMAN. 1905.--Copper as a.11
algicide and desinfecta.nt in water supplies. U. s. Dept. Agr.
Bur. Pla.t Ind. Bul. 76, 55 pp.
MOORE, P. 1945.--Citrus foot rot control California Cult. 91:
533. Oct. 28, 1944. Bibl. of Agr. Vol. VI N9 1/921.
:MOORE, T. W. 1881.-Treatise and ha.ndbook of orange culture
-

203 -

�in Florida, Lousiana and California. 2d ed., 184 pp., E. R.
Pelton, New York.
MORADA, E. K. 1930.---0bservations on the important diseases
of Citrus at the Lamao Experiment Station. Phllippine Jour,
Agr., 1 :195-229, 11 figs.
MOREffiA SYLVIO. 1943.---0bservacoes sobre a tristeza dos citms, ou podridao das radicelas. Biologico 8:269-272 Nov. 1942
Cause undetermined. Bibl. of Agr. Vol. III N&lt;? 1/E6.
MORRILL, A. W. and E. A. BACK. 1912.-Natural control of Whiteflies in Florida. U. s. Depart. Agr. Bur. Ent. Bul. 102, 78
pp., 9 pls.
MORRILL, A. W. and W. W. YOTHERS.-1919.-The treatment
of canvas to prevent mildew. California Citrograph. ~:2.20221. 2 ftgs.
MORRIS, H. M. 1932.-Insect pests and fungus diseases of Cyprus and their control. Cyprus Dept. Agr. Ent. Ser. 3 pp.
1-56, illus., figs. 1-12.
MOWRY, H., and A. F. CA..\fi&gt;. 1934.-A preliminary report on
zinc sulfate as a corrective for bronzing of tung trees. Florida Agr. Exp. Sta. Bull 273 pp., 7 figs.
MULLER, A. S. 1933.---0bservations and notes on Citrus diseases
in Minas Geraes, Brazil. Phytopathology, 23:734-737.
NAGORY, P. J. 1930.-(A short survey of plant diseases in Abkhasia in 1929). Publs. Agr. Exp. Sta. Abkhasia 41, 20 pp. 6
figs. (Russian with English summary).
NAKATA, K. 1934.-Plant diseases illustrated 603 pp., Yokendo
Pub. Co., Tokyo.
NARASIMHAN, M. J. 1927.-Wild plants affected by koleroga.
Mysore Agr. Calendar, 1927, pp. 36-37.
NATTRAS, R. M. 1932a.-Annual report of the mycologist !or
1931.Cyprus Div. Agr., Ann. Rpt. 1931, pp. 56-64, 2 figs.
1932b.-Citrus leaf gum spot. Cyprus Agric. Journ. 27. 1932. 2425, 1 fig.
1933a.-Gummosis of Citrus trees, Cyprus. Agr. Jour., 28:49-52,
2 figs.
1933b.-A new species of Hendersonula (H. toruloidea) on deciduous trees in Egypt. Brit. Mycol. Soc. Trans., 18:189-198,
5 figs., 2 pls.
1933c.-Annual report of the m,-cologist for the year 1932. Cyprus Div. Agr. Ann. Rpt., 1932, pp. 44-49, 1 fig.
1933d.-The diplodia rot of Citrus fruits. A posslble menace to
the Cyprus Citrus industry. Cyprus Agr. Jour., 28:24-27, 2 figs.
NELLER, J. R. and R. V. ALLISON. 1935.-A machine for the sub-

surface treatment of soils with chloropicrin and With carbon bisulfide for nematode control under fteld conditions.
son. Science, 40:(2):173-180, 1 pi.

-204-

NELSON, E. 1916.-Eradication on a large scale (Pseudomonas
citri). Phytopathology 6. 114.
NELSON, RAY. 1933.-Some Storage and transportational diseases of Citrus fruits apparently due to suboxidation. Jour.
Agr. Research, 46:695-713, 6 pls.
1-'EWELL, W. 1916.-Citrus cankerf investig*ions. Quart. Bul.
Plant. Bd. Florida. l. and 2.
1917.-Citrus canker. Mo. Bull. Com. Hort. California 6:263-268,
3 Pls., 7 figs.
1919.-Citrus canker eradication in the State of Florida. Calif.
Citrograph. 4: 313-323, 1 fig.
1923.-Report on citrus canker eradication work in cooperation
with the bureaus of plant industry, for quarter ending de•
cember 31, 1922. Florida Plant Bd. Quart. Bull. 7, 1923, 145146.
1929a.:-Special report of plant commissioner to state plant board. Gainesville, Florida. April 1929. Month Bull. Florida PI.
Bd. 13: 122-124.

1929b.-The citrus canker menace (Phytomonas citri). Monthl.
Bull. Dept. Agr. Calif. 18:128-133.

1929c.-The citrus canker menace. En Mon. Bul. Dept. Agric.
Proc. of the Sixty-first Conven. of Fruits Growers and Farmers. Vol. XVITI N&lt;.&gt; 2 pp. 128.
NIGGHAM, B. S. 1934.-Effect of excessive humidity on the resistance of Cltrus plants to sun scorch. Amer. Jour. Bot. 21:
351-354, 3 figs.
NISIIlDA, T. 1903a.-Kankitsu no shippei ( diseases of citrus
fruits). Kankitsu (Citrus Fruits), 1(3) :3-4. (En Japonés).
1903b.-Kankitsu no Sokabyo (Citrus scab.) Dainippon Nokwaiho (Jour. Agr. Soc. Japan), 23(258) :1-4 (En Japones).
1914.-Shinpen kankitsu byogai to yoboho (new treatise on Citrus disease and prevention). Pp. 40-41, Tokyo, 1914 (Texto
en Japones).
1927.-Lectures on parasitology of Citrus fruits. Studia Citrologica, 1(1) :106-114.
NOACK, F. 1900.-Pilzkrankheiten der Orangenbaüme in Brasilien. Ztschr. f. Pflanzenkrank., 10:321-335.
NOBLE, R. J., 1932.-Australia; a disease of citrus recorded in
New South Wales for the first time. (Septoria depressa).
Bull. Intern. Inst. Plant Protect. 6. 131.
NOLLA, J. A. B. 1926.-The anthracnoses of Citrus fruits mango and avocado. Jour. Dept. Agr., Puerto Rico, 10 (2) ~25-63
6 pis.
~
NORO, KIMIJIRO. 1928.-Unshiu mikan no Hen'ishi ni kwansuru Kenkyu. First Preliminary Rpt. Shidzuoka Agr. Exp. Sta.
Bul. 1, 3 pp., 1 f1g.
-

205 -

�NOTTAGE, J. L. 1943a.-Protection against verrucosis. New
zealand Journ. Agr. 67:290. October 1943. Scab or verrucosis on Citrus. Bibl. of Agr. Vol. IV NQ 2/14897.
1943b.-Citrus notes. Bark blotch (Ascochyta corticola) and borer (Aemona hista). New Zealand. Joum Agr. 67:366 November 1943. Bibl. of Agr. IV N9 3/8444.
NOVAES DE CAMPOS, J. A. 1928.-Cura da gom.mose das laranjeiras. Pythiacystis citrophthora. Bol. Agríe. Sao Paulo ser.
648-689, 1 PI., 1 Fig.
NOWELL, WILLIAM. 1917a.-Rosellinia root diseases in the Lesser Antilles. West. Indian BuJ.. 16:31-71, 12 pls.
1917b.-The fungi of interna! boll disease. West Indian Bul., 16:
152-159.

1919.-A root disease of cacao in Trinidad- Rosellinia pepo. Trinidad and Tobago Dept. Agr. Bul., 18:178-199, 5 flgs.
1923.-Diseases of crop-plants in the Lesser Antilles. X.IX
383
pp., 1 col. pl. 150 figs., 1 map. The West India Committee,
Trinity Square, London. .
OCFEMIA, G. O. and ROLDAN, E. F. 1927.-Phytophthora blight
of Citrus. Amer. Jour. Bot. 14:1-15, 4 figs. 2 PI.
OKABE, NORIO. 1932.Bacterial diseases of plants ?curring in
Formosa. I Jour. Soc. Trap. Agr. 4:470-483, 5 F1gs.
ONDA, T. 1905.-Kankitsu no Kasabyo ni tsukite (on scab ~f Citrus) Kwaju (Fruit Tree) 40:20-23 41:16-19 (Texto en Japonés).
OSBORN, T. G. B. and O. SAMUEL. 1922.-Some n_ew records_ of
fungi for South Australia. Part II, together with a description af a new species of Puccinia. Trans. Roy. Sac. So. Australia 46: 166-180 4 figs., 1 PI.
OWENS, G. P. 1897.-Melanose. Agr. Gaz. N. S. Wales 1897, 8:
610-611, 2 pls.
PARBERY, N. :a:. 1935.-Mineral canstituents in relation to chlorosis of orange leaves. Soil. Scíence, 39 :35-45.
PARK, M. 1932.-Report on the work of the Mycological Division. Ceylon Admin. Repts., Rpt. Dir. Agr. for 1931, pp. D-

+

103-D-111.

1933.-Citrus canker. Trop. Agriculturist, 80:124-125.
PARKER, E. R. 1933.-Loss of oil from orchard heaters while
standing. Its posslble effect 011 trees. California Citrograph.
18: 163, 184, 3 figs.
1934a.-Experiments on the treatment of mottle-leaf of Citrus
trees. Amer, Soc. Hort. Sel., Proc., 31:98-107.
1934b.-Effect of certain zinc sulfate sprays for mottle-leaf of
Citrus. California Citrograph. 19:204, 3 figs.
1935.-Experiments on mottle-leaf by spraying with zinc. California Citrograph, 20:90, 106-107.
-206 -

PARKER, E. R., C. O. PERSING, and E. C. MOORE.. 1945.-Mottle

leaf control methads of applying zinc spray to correct deficiency in Citrus. Citrus leaves. 25(3): 6-7, 30. April de 1945,
Bibl. of Agr. Vol. VI NQ 6/24470.

PARKlN, JOHN. 1906.-Fungi parasitic upan scale insects (Coccidiae and Aleurodidae): a general accaunt with special
reference to Ceylon farms. Ann. Roy. Bot Gar. Peradeniya,
3:11-82. 4 pls.
PARSEVAL.&lt;von. 1929.-Gammose (Orange). Der Landwirt, Porto Alegre, Nr. 2.
PASSALACQUA, T. 1932.-Sul "mal della tena'' dei frutti di
mandarina. R. Osservatorio Fitopatologico di Palermo. Lavori, R. Inst. Bot. di Palermo. 3 :3-9, 2 pls., 2 figs.
PATTERSON. FLORA W., and VERA K. CHARLES. 1910.-Some
fungous diseases of economic importance. U. S. Dept. Agr.

Bru. Plant. Ind. Bul. 171, pp. 1-41. 8 pls.
PEETS, E. 1925.-Practical tree repair. 270 pp., Robert M. McBride
&amp; Company, New York.
PEGLION, V. 1901.-Uber die Nematospora coryli Pegl. Centralbl.
f. Bakt., Abt. 2, 7:754-761, 1 pl.

PELTIER. GEO. L. 1918a.-Susceptibility and resistance to Citrus-canker of the Wild' relatives, Citrus fruits and hybrids
of the genus Citrus. Jour. Agr. Researcb, 14:337-357, 3 pls.
1918b.-A sununary of the Citrus canker investigation in south
Alabama. Proc. Gulf Coast Hort. Soc. 4, 21 and 22.
1920.-Influence of temperature and humidity on the growth of
Pseudomonas citri and its host plants and on infection and
development of tbe disease. Jour. Agr. Research, 20:447-506.
1924a.-Citrus varieties resistant to canker. Amer. Fruit Grower
44. 7, 21, 25. 3 figs.
1924b.-Present status of citrus canker prablem (Pseudomonas
citri) Amer. Fruit Grawer, 44, 5, 19, 5 figs.
PELTIER, GEORGE L., and J. WILLIAM FREDERICH. 1920.-

Relative susceptibility to Citrus canker of different species
and hybrids of the genus Citrus, including the wild relatlves. Jour. Agr. Researcl)., 19 :339-362, 12 figs.
1922a.-Weather and its relation to citrus epidemics in Alabama. Phytopathology 12. 57.
1922b.-Relative susceptibility of citrus plants to Cladosparium
citri Massee. Phytopathology 12. 57.
1924a.-Further studies 011 the relative susceptibility to Citrus
canker of düferent species and hybrids of the genus Citrus,
including the wild relatives. Jour. Agr. Research, 28:227-239.
J924b.-Relation of enviranmental factor to Citrus scab caused
by Cladosporium citri. Massee. Jour. Agr. Research, 28:241254, 2 figs.
-

207-

�1926a.-Efects of weather on the world distribution and prevalence of Citrus canker and Citrus scab. Jour. Agr. Research,
32:147-164, 1 map. 8 graphs.
1926b.-Further studles on the overwintering of Pseudomonas
citri. Jour. Agr. Research, 32:335-345, 3 pls.
PELTIER GEORGE L., C. J. KING, and RAYBURN W. SAMSON.

1926.-0zonium root rot. U. S. Dept. Agr. Bul. 1417, 27 pp.,
11 pls.

PELTIER, GEORGE L., and DAVID C. NEAL. 1918.-0verwintering of the Citrus canker organism in the bark tissue of
hardy Citrus hybrids. Jour. Agr. Research, 14 :523-524, 1 pl.
PENZIG, O. 1882.-Funghi agrumicoli; contribuzione allo- studio
dei funghi parassiti degli agrumi. 124 pp., 136 col. pls., Padua. (Text pu'blished also in "Michelia" vol. 8).
1884.--Seconda contribuzione allo studio dei funghi agrumicoli.
Atti del R. Inst. Veneto di Sci., Ser. VI, Tome II. Venice.
1887.--Studi botanici sugli agrumi e sulle piante affini, 590 pp.
58 pls., Rome.
PERROTT, W. H. 1925.-A spray for Citrus trees. Rhodesia Agric.
Journ. 22:970-971.
·
FETCH, T. 1907-1910.-Revision of Ceylon fungi. Ann. Roy. Bot.
Gard., Peradeniya, 4:21-68, 1907; 374-444, 1910.
1911.-Physiology and diseases of Hevea brasiliensis. 268 pp., 16
pls., London.
1914a.-The genera Hypocrella and Aschersonia. Ann. Roy. Bot.
Gard. Peradeniya, 5: 521-537.
1914b.-Notes on fungus diseases. Ceylon Agr. Soc. Yearbook,
1914, pp. 65-67.

1915.-Citrus mildew. Phytopathology, 5: 350-352.
1919.-Citrus mildew: a correction. Phytopathology, 9:266.192la.-Studies in entomogenous fungi: II. The genera Hypocrella and Aschersonia. Ann. Roy. Bot. Gard. Peradeniya, 7:
167-278, 4 pls.
1921b.--Studies in emomogenous fungí. Brit. Mycol. Soc., Trans.
7 :89-132. 133-166, 3 pls.
1924.--Studies in entomogenous fungi V. Myriangium. Brit.
Mycol. Soc., Trans., 10:45-80, 1 fig., 2 pls.
1925a.-Entomogenous fungi and their use in controlling insect
pests. Dept. Agr. Peradeniya, Bul. 71, 40 pp., 2 pls.
1925b.-Studies in entomogenous fungí. VI Cephalosporium and
associated fungí. Brit. Mycol. Soc. Trans. 10:152-182, 1 pl.,
1 fig.

1932.-Notes on entomogenous fungi. Brit. Mycol. Soc., Trans.,
16:209-245, 8 figs.
PETRI, L., 1924.-Stato attuale di alcuni problemi di fitopatologia. Conferenza tenuta in Roma al xvm congresso delle
-208 -

cattedre ambu°ianti de agricoltura Italiane, il 10 maggto,
1924, 16 pp.

1925.-L'agente del marciume radicale degli agrumi. Annali del
R. Istituto Sup. Agrario e Florestale, Ser. 2, 1, 7, pp., 4 figs.
1926a.---&lt;:lorosis maculata intemervale delle foglie degli Agrumi. Bol. R. Staz. Pat. Veg., n.s. 6:380-384, 2 figs.
1926b.-Ricerche sulle cause del disseccamento dei limoni in
provincia di Messina. Bol. R. Staz. Pat. Veg., n.s., 6:108-118,
2 figs.
1927a.-Ricerche sulle cause del mal secco dei llmoni in provincia di Messina. e sui mezzi per combatterlo. Bol R. Staz. Pat.
Veg., n.s. 7:229-284, 13 figs.
1927b.-Un batterio parassita di alcune Phytophthoreae. Bol. R.
Staz. Pat. Veg., n.s. 7:457-464, 4 figs.
1927c.-Rassegna dei casi fitopatologici piu notevoli osservati
nel 1926. Bol. R. Staz. Pat. Veg., n.s. 7: 1-45.
!927d.-Il contenuto di calce nel terreno .i n rapporto ad alcune
malattie deglí agrumi. 13 Congresso int. Agric., Rom. Actes
4. 391-398.

1927e.-Effetti del solfato di manganese sulle piante di limone
attaccate dal Colletotrichurn gloeosporioides Penz. Bol. R.
Staz. patol. Veg. Firenze 7. 213-214.
1927f.-Effettl del solfato di manganese sulle piante di limone
attaccate dal Colletotrichum gloeosporioides Penz~ Citrus,
Messina, 1927, ser. 11 anno XIII, s. 8 p. 2'78.
1928a.-Rassegna dei casi fitopatologici osservati nel 1927. Bol.
R. Staz. Pat. Veg., n.s., 8:1-50, 4 figs.
1928b.-Il "mal secco" dei limonl in rapporto all'incultura. Bol.
R. Staz. Pat. Veg., n.s., 8:216-221, 3 figs.
l 929a.-I metodi di cura del marciume radicale degli agrum.i.
Bol. R. Staz. Pat. Veg., n.s., 9:255-272, 4 figs.
1929b.-Batteriosi dei rametti e mal del secco dei limoni in Sictlia. Bol. R. Staz. Pat. Veg., n. s. 9:282-290.
1929c.---Sulla posizione sistematica del fungo parassita delle
piante di limone affette da "mal del secco". Bol. R. Staz. Pat.
Veg., n.s., 9:393-396, 1 fig.
1930a.-Lo stato attuale delle ricerche sul "mal del secco" dei
limoni. Vol. R. Staz. Pat. Veg., n.s., 10:63-107, 5 figs. 2 col. pls.
1930b.-Ulteriori ricerche sulla morfología, biologia e parassitismo della Deuterophoma tracheiphila. Bol. R. Staz, Pat. Veg.,
n.s., 10:191-221, 13 figs.
1930c.-I risultatti di alcune ricerche sperimentali spora 11 "mal
secco" degli agrumi. Bol R. Staz. Pat. Veg., n.s., 10:353-359.
1930d.-La riproduzione sperimentale del "mal del secco" del limoni. Atti della R. Acad. Naz. Lincei, Rend., Ser. 6, 11:146-149.
-209-

�1930e.-La nutrizione minerale delle piante in rapporto alla
predisposizione o alla resistenza di queste a cause patogene .
. Bol. R. Staz. Pat. Veg., n.s., 10:121-152.
1930f.-La formazione degli organi della riproduzione sessuale
della Phytophthora (Blepharospora) cambivora in coltura
pura. Boll. Staz. Patol. Veg., Firenze 10:361-365, 1 fig.
1930g.-Attivita dell osservatorio istituito a s. Teresa di Riva per
lo studio del mal secco dei limoni. Citrus, Messina 15 :246-248
281-283.

,

1931a.-Nouve osservazioni sulla biología della Deuterophoma
tracheiphila. Bol R. Staz. Pat. Veg., n. s., 10:437-447, 4 figs.
193Ib.-Sur une méthode pour effectuer les injections de virus
dans les feuilles. 2d. Congr. Internat. de Path. comp., Paris. 2
Compt. rend. et Communications, pp. 439-441, 2 diags.
193lc.-Variegatura infettJva della foglie di Citrus vulgaris Risso.
Bol. R. Staz. Pat. Veg. n. s., 11 :105-114, 1 col_ pl., 3 figs.
193ld.-Il metodo d'isolamento della "Phytophthora cambivora"
Bol. Staz. Pat. Veg .• Firenze 11 :214-221. 3 Figs.
1932a.-La lotta contra il mal secco dei limoni. Citrus. Riv. camera Agrum., Ser. 2. 18:268-271.
l932b.-Lapplicazione della terapia interna contro il "mal secco" dei limoni. Bol. R. Staz. Pat. Veg., n.s., 12:236-237.
1932c.-Rassegna dei casi fitopatologici osservati nel 1931. Bol.
R. Staz. Pat. Veg., n.s., 12:1-64. 4 figs.
1934a.-Rassegna dei casi fitopatologici osservati nel 1933. Bol.
R. Staz. Pat. Veg., n.s., 14:1-78. (Mal secco, pp. 41-47).
1934b.-Alcune conslderazioni sopra i generi "Deuterophoma" e
"Blastophoma". Phytopath. Zeitschr., 7:117-119.
1935.-Deuterophoma tracheiphila, e malattie da virus degli
agrumi. Della R. Acad. Nazionale dei Lincei 21:301-306.
PEYRONEL, B 1926a.-Studio morfobiologico e sistematico di un
fungo parassita dei limoni nel Mesinese. Bol. R. Staz. Pat.
Veg. 6: 118-134, 8 figs.
1926b.-Di alcune Peronosporaceae inferiori causanti alterazioni
dei frutti degll agrumi Boll. Staz. patol. veg. Firenze 6. 1926
171-173.
'
PHILLIPS, EDITH H., ELIZABETH H. SMITH, and RALPH E.
SMITH. 1925.-Fig. smut. California Agr. Exp. Sta. Bul. 387,
38 pp. 15 figs.
PIER~E, N. B. 1901.-Black rot of Navel orange. California Cult1vator, 17: 181, 1902. Black rot ar navel rot of orange. Bot.
Gaz. 33:234-235.
PITTMAN, H. A. 1932.-Brown rot of Citrus. A serious disease
that can be easily prevented. Journ. Dept. Agr. West. Australia, 2d. Ser. 9: 286-289.
-210 -

PLAKIDAS, A. G. 1925.-Fusarium rot of the peach. Phytopathology, 15: 92-98.
POLE EVANS, I. B. 1910.-The structure and life history of Diplodia natalensis n. sp. Union South Africa, Transvaal Dept.
Agr. Sci. Bul. 4, 18 pp. 8 pls.
1917a.-Citrus canker in South Africa and its eradication. South
Africa Journ. Indus., 2.
1917b.-Citrus canker. Union South Africa Dept. Agr. Bul., Local
Series 30.
1920.-Report on cold storage conditions for export fruit at Cape
Town. Union South Africa Dept. Agr. Bul. 2, 9 pp., 1 pl.
1931.-Handling of Citrus fruits in relation to subsequent wastage. Union South Africa Dept. Agr. Bul. 98, 2 pp.
POLE- EVANS, l. B. THOMSON, MARY R. H. fUTTERILL V.
and GEORGE HOBSON. 1921.-Further investigations into
the cause of wastage in export Citrus fruits from South
A:frica. Union South Africa Dept. Agr. Bul. 1, (1921) 48 pp.,
20 pls.
POPE, W. T. 1923.-The acid lime fruit in Hawail. Hawaii Agr.
Exp. Sta. Bul. 49, 20 pp. 6 pls.
POWELL, G. H. 1908.-The decay of oranges wbile in transit
from California, U. S. Dept. Agr. Bur. Plant Ind. Bul. 123, 71
pp., 8 pls.
1911.--Cooperation in the handling and marketing of fruit.
Yearbook U. S. Dept. Agri. 1910, pp. 391-406.
POWELL, H. C. 1926.-The control of blue and green molds of
oranges. Negative results from borax. South African Fruit
Grower 9, 1926, 232.
1928.-The citrus industry in Palestine. Palestine Dept. Agric.
Forest. Agríe. Leafl. 4, 9 ser., 35 p., 5 flgs.
1930.-The culture of the orange and allied fruits. Pp. 355 Central News Agency, Johannesburg.
PRILLIEUX, EDUARD E. 1874.-Etude sur la formation de la
gomme dans les arbres fruitiers. Compt. Rend. Acad. Sci., París, 78:135-137.
PRIZER, J. A. 1915.-Some experiments in treating Citrus trees
for gummosis and heart-rot. California Comn. Hort. Mo. Bul;
4: 7-19, 7 figs.
PUTTERILL, v. A. 1921.-Plant diseases in the western province.
n Colarrot in orange trees (Gummosis). Journ. Dept. Agric.
So. Africa 3: 259-263, 4 figs.
1922.-The biology of Schizophyllum commune Fries; with special rerence to its parasitism. Union South Africa Dept. Agr.
Sel. Bull. 25, 35 pp., 5 pls., 5 texts figs.
1923.-Plant diseases in the Western cape province XI. Union
South Africa Journ. Dept. Agr. 7: 403-406, 4 figs.
-

211-

�1930.-The prevention of mould wastage in orange. S. Africa
Dept. Agr. Bull. 64, 20 p.
1934.-Citrus wastage tnvestigations. Progress report 2. Season
1933. Union South Africa Dept. Agr. Bul. 131, 40 pp., 4 figs.
QUAYLE, H. J. 1911.-Citrus fruits tnsects. California Agr. Exp.
Sta. Bul. 214, pp. 443-512, 74 figs.
1912.-Red spiders and mites of Citrus trees. California Agr.
Exp. Sta. Bul. 234 pp. 483-530, 35 figs.
1914.-Citrus fruit tnsects in Mediterranean countrtes. U. s. Dept.
Agr. Bul. 134, 35 pp., 10 pis.
1915.-The control of Citrus insects. California Agr. Exp. Sta.
Clrc. 12, 9, 35 pp., 18 figs.
1933.Bordeaux spraytng and fumigation injury. California Citrograph. 18: 166, 184.
QUAYLE, H. J. and A. R. TYLOR, 1915.-The use of the fungus
Isaria for the control of the black scale. California Momn.
Hort. Mo. Bul., 4: 333-338, 2 figs.
RABINOVITZ-SERENI, D. 1931a.-Perdita della facolata germlnativa delle spore di Deuterophoma trachelphlla alla fine
del periodo prtmaverllla. Bol. R. Staz. Pat. Veg., n.s., 11:154157, 3 figs.
1931b.-Azione stlmolante del biossido di carbonio sulla germinazione delle spore di "Deuterophoma tracheiphila". Bol. R.
Staz. Pat. Veg., n.s., 11:143-152, 3 graphs.
1932a.-ll grado di resistenza di alcuni funghl all'azione del raggi
ultravioletti. Bol. R. Staz. Pat. Veg., n.s., 12:115-144.
1932b.-D'azione del raggi luminosl visibll di differente lunqhezza
d'onda sull accrescimiento, sulla sporiflcazione e sulla pigmentazione del funghi in coltura pura. Bol. R. Staz. Pat.
Veg., n.s., 12:81-114, 3 figs.
1932c.-Ricerche biologiche sulla Rhizoctonia del semenzal di
citrus. Bol. R. Staz. Pat. Veg., n.s., 12:187-209, 5 figs., 1 graph.
1932d.-Sopra una malattia batterlca del limoni. Bol. R. Staz.
Pat. Veg., n.s., 12:278-284.
1932e.-Come prevenalre el marciume della frutta degli agrumt.
Citrus Riv. Camera Agrum., Messina 11, 18:1-3.
RAISTRICK, H., et al. 1931.-Studies in the biochemistry of microorganisms. Roy. Soc., London, Phll. Trans., ser. B., 220:
1-367, 3 diags.
RAMSEY, H. J. 1915.-Hand.ling and shipptng Citrus fruits in the
~lf States. U. S. Dept., Agr. Farmers' Bull. 696· 28 pp
10 figs.
'
·
.,
1921.-Need of care to prevent blue mold decay in translt. Callfomla Citrograph 6:170-171.
1925.-Economic lessons from 1924 lemon crop. California Cltrograph, 10:197, 216.

-212-

RAMSEY, O. B., M. A. SM1TH and B. C. KEIBERO. 1945.-Fungistatic action of diphenyl on cltrus fruit pathogens. Bot.
Oaz. 106:74-83 Sept. 1944. Blbl. of Agr. Vol. VI NQ 1/86'7.
RANT, A. 1912.-Studies on Corticium javanicum. Bul. Jard. Bot.,
Bu.ltenzorg, Ser. 2, 4:50 pp., 9 pis.
RAYNER, M. c. 1933.Mycorrhlza in the genus Citrus. Nature, 131:
399.
REED, H. s. 1922.-0bservations on the fruit industry in costa
Rica. California Citrograph, 7 :261, 292, 4 flgs.
1930.-The swelllng of Cltrus truits. Amer. Jour. Bot., 17:971-982,
6 figs.
REED, H. s. and E. T. BARHTHOLOMEW. 1930.-The effects of
desiccatlng winds on Citrus trees. California Agr. Exp. Sta.
Bul. 484, 59 pp.
REED, H. s. and J. DUFRENOY. 1934.-Effects de l'affection cllte
"mottle-leaf" sµr la structure cellulalre des citrus. Rev. Gen.
Botan., 46:33-44, 10 figs.
1935.-The effects of zinc and iron salts on the cell structure o!
mottled orange leaves. Hllgardia, 9:113-137, 2 col pls., 11 figs.
REED, H. S. and THERESE FREMONT. 1934a.-Les arbuscules des
mycorrhtzes endotrophes. Compt. Rend. Soc. Blol., Parls,
116:201.
1934b.--Sur les reacttons des cellules de racines de Citrus a l'infection par les mycorrhires. Compt. Rend. Acad. Sel., Parfs,
199:84-87, 2 figs.
1935.-Factors that 1nnuence the formatlon and development of
mycorrhlzal associations in Citrus roots: Phytopathology,
25:645-647, 1 :fig.

REED H. s. and A. R. c. HAAS. 1923a.-A effect of sodlum chloride and calcium chloride upon growth and composltton of
young orange trees. California Agr. Exp. Sta. Tech. Paper.,
4:21 pp., 6 pls.
1923b.-Growth and composition of orange trees in sand and
soU cultures. Jour. Agr. Research, 24:801-814.
1923c.-Studies on the efects of sodium, potasslum and calctum
on young orange trees. California Agr. Exp. Sta. Tech. Paper, 11:23 pp., 5 pls.
1923d.-The pseudo-antagonlsm of sodium and calcium in dllute
solutlons. Jour., Agr. Research, 24:753-758, 1 pl.
1924a.-Some effects of certain calcium salts upon the growth
and absortion of Citrus seedllngs. Amer. Jour. Botany, 11:
15-18.

1924b.-Some relatlons between the growth and compositlon of
young orange trees and the concentration of the nutrtent
solution employed. Jour. Agr. Research, 28:277-284, 1 pi.
1924c.-Iron supply in a nutrient medlum. Bot. Oaz., 77:290-299.

-213-

�1924d.-Nutrient and toxic effects of certain ions on Citrus and
walnut trees with special reference to the concentration
and pH of the medium. Californla Agr. Exp. Sta. Tech. Paper, 17:75 pp., 29 figs., 3 diags.
REED, H. s. and E. R. PARKER. 1936.-Specific effects of zinc
aplications on leaves and twigs of orange trees, affected
with Mottle leaf. Journ. of Agr. Research Bul. N9 53, NI? 5 pp.
3'95-398. Washington D. C. 1936.
REHM, H. 1911.- Fungi nova vivenda citrus. Pomona Col. Jour.
Econ. Bot. 1, 106.
1914.-Ascomycetes Philippinensis. Leaflet Philipp. Bot. 6:22572281.
REICHERT, I. 1925.-The control of dehydratlon of orange trees
in Palestine. Zionist. Organ. Inst. Agr. Nat. Hist. Agr. Exp.
Sta. Circ. 9: 3-10.
1926.-Damping-off in citrus seed-beds. Zionist Exec. Agric. Exp.
Sta. Tel. Aviv. Yedeoth 1926, Nr. 4.
1928.-0n the investigation of Citrus diseases in Palestine. Palestine Citrograpb (Hadar), 1(11-12): 16-17.
1930.-Díseases, new to Citrus, found in Palestine, Phytopathology, 20:999-1002, 1 fig.
1932.-A new root rot of Citrus trees in Palestine. Hadar., 5:254256, figs. 1-3.
1934.-The state of research in Cltrus diseases in Palestine. Hadar, 7:115-117.
REICRERT, I. and H. S. FAWCETT. 1930.-Citrus diseases new
to Palestine. Phytopathology, 20: 1003.
REICHERT, I. and E. HELLINGER. 1930a.-Control of Diplodia
stem-end rot of Citrus. Hadar, 3: 136-139, 1 fig.
1930b.-Internal decline- a physiological disease of Citrus fruits
new to Palestine. Hadar, 3 :220-224, 4 figs.
1931a.---Control of mould wastage in oranges by careful handling. Hadar, 4: 115-117, 3 figs.
193lb.-Further experiments on the control of Diplodia stem-end
rot of Citrus fruits by debuttoning. Hadar, 4:215-217.
1931c.-Citrus fruit diseases newly recorded in Palestine. Hadar,
4:276-278. 3 fig.
1932a.-Further experiments on the control of Diplodia stem-end
rot of Citrus by pruning and spraying. Hadar, 5: 142-143,
2 graphs.
1932b.---Conditions affecting the apprearance of Diplodia rot in
Citrus fruits. Hadar, 5: 203-206, 5 graphs.
1932c.-Blemishes and their lnfluence on the keeping quauty of
oranges. Hadar, 5:287-292, 6 figs. 5 graphs.
1933.-Penicillíum rot of oranges and the conditions affecting its
appearance in Palestine. Div. of Plant Pathology J. A. P. Agr.
-214-

Exp. Sta. Rehobotb. Hadar Vol. VI NI? 4 Abril 1943. Tel. Aviv.
6 graphs.
REICHERT, I. and F. LITTAUER. 1928.-The decay of c1trus
fruits in Palestine and its prevention. Palestine Citrograph
(Hadar), 1(8): 4-5, 6(9): 5-6, 5 flgs.
1931a.-Preliminary desinfection experiments against mould wastage in oranges. Hadar, 4: 58-60, 92-93, 2 figs.
1931b.-The casual agent of gummosis disease in Palestine. Hadar
4: 145-150, 4 figs.
REICHERT, l. and J. PERLBERGER. 1928a.-The blast disease o!
Citrus, a new Oitrus disease in Palestine. Palestine Citrograph
(Hadar), l. (4): 5-6, 5 figs.
1928b.-Observation and investigation of seed-bed diseases of Citrus trees in Palestine. Yedeoth, 9-10: 417-435, 6 figs.
1931.-Little-leaf disease of Citrus trees and its causes. Hadar,
4: 193-194, 2 figs.
1934.-Xyloporosis, the new Citrus disease. Hadar. 7: 163-167, 193202, 15 figs.
REININGER, C. H. 1942.-Contribucao ao estudo dos posiveis insectos, vetores do virus dos "citri" no Brasil. Brasil. Escuela
Nacional de Agronomía. Vol. 2 pp., 225-257, 1941. Deal mainly
With aphids and thrips. Bibl. of Agr. Vol. IV NI? 5/20119.
REINKING, O. A. 1918.-Philippine economic-plants diseases.
Philippine Jour. Sci., 13:165-274, 43 figs., 22 pls.
1919.-Diseases of economic plants in southern China. Philippine
Agriculturalist 8: 109-135 1 3 pls.
1921.-Citrus diseases of the Philippines, southern China and
Siam. Phillippine Agriculturalist, Agr. 9:121-179, 14 pls.
RHOADS, A. S. 1925a.-Observations on citrus Wilt. Florida State
Hort. Soc. Proc., 38:26-39,
l925b.--Citrus blight 1nvestigations. Ann. Rept. Florida Agr. Exp.
Stat. 1924, 91-94.
1926a.-A new method for treating foot rot. (Phytophthora parasitica) Amer. Fruit. Grower 46. 1926, 7, 24, 2 figs.
1926b.-Progress report on citrus blight 1nvestigations. Florida
Stat. Hort. Soc. Proc. 39:143-146.
1927a.---Citrus blight or wilt, water injury, and related troubles.
Psorosis. Rpt. of Plant Pathologist. Florida Agr. Exp. Sta. RPt.
for Fiscal Year Ending June 30, 1927, pp. 68R-70R.
1927b.-Investigations on citrus "blight", Wilt or leaf-curl in Florida. Phytopathology 17, 1927, 58.
1928.-Water injw-y to citrus trees in Florida. Citrus Industry
9(5) :7-11, 7 figs.
1929a.-Foot-rot of Citrus trees and its treatment, Florida Agr.
Exp. Sta. Press. Bul. 417, 2 pp.
-

215-

�1929b.-The cause and control of melanose. Florida Agr. Exp. Sta.
Press Bul., 421, 2 pp.
1929c.-The cause and control of Citrus scab. Florida Agr. Exp.
Sta. Press Bul. 422, 2 pp.
1930a.-Citrus blight or chronic wilt. Florida Agr. Exp. Sta. Rpt.
for Fiscal Year Ending June 30, 1930, p. 95.
1930b.-Some new or little known Citrus diseases observed d~g
·the past year. Florida State Hort. Soc. Proc., 43 :80-88.
1931a.-Treatment of gummosis and psorosis of Citrus trees. Florida Agr. Exp. Sta. Press Bul. 432, 2 pp.
193lb.-Clitocybe mushroom rot of Citrus and other woody trees
in Florida. Citru.s Indus., 12(9) :5-9, 7 figs.
193lc.-Gummosis and psorosis of citrus trees Florida Agrc. Exp.
Stat. Press. Bul. 431, 2 p.
(Unpublished) A nonparasitic disease of Florida Citrus Trees
known as blight. Florida Agr. Exp. Sta.
1932.-Clitocybe mushroom root-rot-a new disease of Citrus trees.
(C. tabescens) Phytopathology. 22. 23.
1937.-Desinfectants pastes and washes for treating bark diseases of Citrus trees. Fla. Agr. Exp. Sta. Gainesville. Press. Bul.
420, Sept. de 1929 (Rev. 1937).
1939.-Nature and cause of Psorosis of Citrus trees. Press Bol. NQ
540, Univ. Florida Agr. Exp. Sta. October 1939.
1944a.-Diseases and injuries on Citrus trees in central Florida.
U. S. Bur. Plant. Indus. Soils and Agr. Engin. Plant. Dis. Rptr.
27:690-693 processed December 1943. Bibl. of Agr. Vol IV NQ
3/8446.

1944b.-Conditions of Citrus groves in Fla. Plant. Dls. Rptr. 28:
568-573, processed in June 1944. Bibl. of Agr. Vol. V N93/11524.
RHOADS, A. S. and E. F. DEBUSK. 1931.-Diseases of Citrus 1n
Fla. Florida Agr. Exp. Sta. Bul. 229. 213pp., 100 figs.
RHOADS, A. S., G. D. RUEBLE, and W. L. THOMSON. 1940.-The
cause and control of Cltrus scab. Fla. Agr. Exp. Sta. Gainesvllle Fla. Press bul. NQ 554 October 1940.
RlDGWAY, ROBERT. 1912.-Color standards and color nomenclature. 44 pp. 53 pls. 1115 colors, Washington, D. C.
RODRIGUEZ CARRILLO, TEODORO. 1943.-Problema fitosani~
tario de la región naranjera del Estado de Nuevo León. México, D. F. 1943. Tesis Chapingo.
RODRIGUEZ VALLEJO, JOSE. 1942.-El cultivo de los Citrus y
algunas de sus plagas y enfermedades localizadas en la región de Acapulco, Gro. Tesis Chapingo 1942.
ROGERS, J. M. and F. S. EARLY. 1917.-A simple and effective
method o! protecting Citrus fruits against stem-end rot.
Phytopa thology, 7 : 361-367.
ROLFE, R. T. and F. W. ROLFE. 1926.-The romance of the tun-

-

216-

gus world; an account of fungus life in its numerosus guises, both real and Iegendary. 309 pp., mus., J. B. Lippincott
Company, Philadelphia.
ROLF~, W. A. 1930.-Sulphurlng cítrus trees. Journ. Dept. Agr.
Victoria 28. 732-733.
ROLFS, P. H. 1904.-Withertip and other diseases of citrus trees
an~ fruits. U. S. Dept. Agr. Bur. Plant. Indus. Bul. 52, 20pp.,
1 fig., 6 pis.
1905.-Report of committee on diseases of Citrus. Florida State
Hort, Soc. Proc. 18 :29-32. (Blight pp., 31-32).
1910.-Plant-bugs in orange groves. Florida Agr. Exp. Sta. Press
Bul. 155, 2 pp.
1915.-Seeking adequate means of control of citrus canker. Florida Grower 11. 20 and 21.
ROLFS, P. H., and H. S. FAWCETT. 1908.-Fungus diseases' of
scale insects and whitefly. Florida Agr. Exp. Sta. Bul. 94
17 pp., 21 figs.
'
1913.-Fungus diseases of scale insects and whitefly. Florida
Agr. Exp. Sta. Bul. 119, pp. 69-82, 20 figs.
ROLFS, P. H., H. S. FAWCETT and B. F. FLOYD. 1911.-Diseases
of Citrus fruits. Florida Agr. Exp. Sta. Bul. 108, pp. 27-47
13 figs.
'
ROLFS, P. H. and C. ROLFS. 1931.-A muda de Citrus pedra angular ~a. industria citricola. Sec. Agr. Officinas Graphicas
da Est1st1ca. Bello Horizonte, Minas Geraes Brazil 126 pp
37 figs.
•
•
·•
RORER, J. B. 1915.-Fungous diseases of limes. Proc. Agr. Soc.
Trinidad and Tobago. 15. 14 and 15.
1919a.-Gloeosporium limetticolum, mélancouiée nuisible a Citrus aurantifolla dans Ille de la Trinité, Antille. Bull. Dept.
Agr. Trinid. And Tobago 18. 1 and 2, 1 pl.
1919b.-Tbe withertip or limes (Gloeosporium limetticolum.)
Trinidad and Tobago Dept. Agr. Bul. 18. 1-3, 1 Pl.
ROSE, D. H. and L. F. BUTLER. 1927 .-Pleospora rot of lemons
and apples. Phytopathology, 17: 47.
ROSE, D. H. and others 1941.-Market diseases of fruits and
vegetables, citrus and other subtropical fruits. u. s. A. Mise.
Pub., 498. 57pp,¡ Ref. pp. 51-57. Blbl. of Agr. Vol. m N9 3/A 32.
ROSEN, H. R. 1935.-Rose blast induced by Phytomonas syringae
Journ. Agr. Res. 51:235-243, 6 figs.
ROSS, C. 1914.-Report on sorne of the diseases of citrus fruits.
Queensland Agríe. ,Journ. N9 1 :48-54.
ROSSETTI, V. 1945.-0 teste do Iodo na identtlicao da tristeza
dos Citrus. Biologico II: 13-21 Enero 1945. Bibl. of Agr Vol
VI N9 5/19385.
.
.
-

217-

�B01J1Ul8, K. B. 1922.-IDdhtdual tne care. oantomla Oltrua ID8t.
Ann. Rpt, 1921-1922, pp. M-80.
ROUNDS, X. B. and B. 8. PAWcr:rT, lta.-Cltrua 1"l,rk an4
root dtse8lea tn 1" Angeles CountJ. UniV. callfomla. u. s.
Dept. A.gr. Exp. sen. m lAI Anaelel county. :wmeosnpbed,
8 pp.
RUDLB, o. D. and w. KUNTZ. lMO.--Melanoae of Cltraa a.nc1
tu eommerctal control. Bu1. MI tJDlv. F1a. Agr. lllp. ma. sept.
tMO.
R1JBIILB, o. D. and W. L. TBOMPSON. 1939.~mmerclal control of Cltrua acab 1n Fla. Plortda Agr. BQ. Sta. Galneavllle
Pla. BuL N9 33'1. Sept. 1939.
JWQOIBRI, 0. 1931L--8ulla presunta 1nfluema di certl temD1
nel rendere restatentt "al mal aecco" le plante di J1memf.
Bol R. 8taz. Pat. Veg., n.,., 11:1'10-l'll.
1931'b.-Note teehDiche au1 "mal aecco" dqll agrumt (Deuie?ophoma). Rtf. "Cltnll" camera Agrum. MelBIDa. 1'1. 15 p.
1933&amp;.-Marclume del ramettt dl araneto amaro prodotto da
Sclerotinia sp. BoL R. 8W. Pat. Veg., n.s.; 13:140-142, 1 flg.
lt33'b.--Ossenazloni aopra l al1ierulone del mandartD1 prodo\ta
dalla "Cytoaporlna cltr1perda". camp. Bol R. staz. Pat.
Veg., n.s., 11:9pp., 2 flgs. '
1935a.-l,a diversa reslstema a1la defogUactone prodotta dal vent.o
1D alC11De specle dl Cttrua, tn Rapport.o aUa struttura anátomlca del ptcctolo. Bol. R. Staz. Pat. Veg. n.s., 13: 33 pp. 11
ftp.
1935b.--Sopra 1 presentt rapportt genettct col. Ltmone e col. cedro. d1 una partlcolare varleta en Umone aaat. realatente
a1la "Deuterophoma traehelphlla" Petrt. BoL R. Stas. Veg.,
n.s., 13! 498-499.
RUPRECBT, R. W. 1923.-Dleback of Ottrus. Florida Sta. Rpt.
48-48. 192'. Dlebact of 01trus. Florida state Rpt. 4'1-49.
1925.-Dlebaek of 01trua. Florida Stat.e Rpt. 28-IO.
RUSHTON, w. A. 1915.-A preUmlnary mveattgatton as to the
eaurie of rottinl of oranges trom Brull (Pentcilllum ltall•
cum). Ann. AppL BtoL l. 1915, 385-389, 1 flg.
RUTBBRl'ORD, D. M. 1944.-And tbeD there are 01trus cUaeaaelCalH. Cltrograph 29: 342 October 1944. BibL of Agr. Vol. V
N9 8/25234.
.
R,YAN, R. l. 1929.--I)lacuaatOn of tbe Cltrus canker and quarantlne. Monthl. Bul. Dept. Alf. Callf, 18, IU-142.
RYBRSON, K. 1923.--BfflctencJ tn scalY bart and Bhell bart
control (Oltrus). California Oltrograph 8, 3'11-401, 8 ftp.
SABASRABUDDBB, D. L. 192'1.-A remedJ for a dle-baet dlleaM
of oranae tre8I Agr., .Jour. Indla., 22:114-11'1, 2 plL
BAIMOIT, B. 8., and R. WORIIAW, 1915.-Leaf-lPOt dlleUe 111

-na-

lime. (GJoeoaporlum twaeeolmil) Qard. dlron. 3 aer. u, 1ft
and 194, 2 flp.
SANCHBZ COLJN, SALVADOR. 1M2.-Cultlvo del Umonero. InduGraUliLdón del 1tm6n. 1161lco.
SAVASTANO, O. 1930.-Tra lll agrumett di 41Derica. Aspett1 eolturall ed orpnizlatln. ADn. R. Stu. Sper. Agrumtc e Prutttc, Aetreale, 10:131-295, pl8. 20.
1932&amp;.-Una gomrnosl del Umone causata da "DOtbiorella". Bol
R. 8tu. Pat. ver., n.s., 12:2'5-2'1', pla. 6-11.
ltub.---1.'endoXerosl del llmone en 81eWa. Bol. R. staz. Pat. ver.
D.S., 12: 169-186.
1932c.-Rtcerche spertmentale 8111 marcio del frUttt degll 811'11·
m1 L Specle ~ c h e e tungtne tsolate ed alcune loro caratterlstlque btologlque. Bol. R. staz. Pat. Veg. N., s., 12:
• 308-341, p)B, 12-18, 2 grpbs.
1033.-011 mluppl plu recenti delle rlcerche aulle mal&amp;ttte degD
agrumi ln Italia. Italia Agr. '10:343-350; Aba. 1n Hort. Abstracta, Imper. Bar. Pruit Prod., 3(2) :82.
SAVASTANO, O., and H. S. FAWCffr. 1828.-The effect of mtxed 1noculattons of certa1n cltrua frult-rottlng organlaml.
Phyt.opathology 18. 949.
1929.-A study of decay tn Cltrus frults produced by tnoculattom
with Jmown mtxturea of fungt at dlfferent conatant temperatures. lour. Agr. Research 39:183-198, 2 Ogs., 8 lfllpba.
19308..-Rtcerche spenmentall su1 decorso patologlco de mal seceo nel umone. Ann. R. Staz. Spertm Agrumlc e Frutttc Aclreale, 11:1-3'1, 8 pls., 1 flg.
1930!&gt;.-Investigattons on mal secco of lemon in SlcDy due to
Deuteropboma trachelphlla, Petrl. 5th Internatl. Botan. cong.
Proe., Cambridge, Bng)an~ pp. 408-40'7.
SAVASTANO, L. 18M.~mrnoae caullnalre et radlcate dans

les auranttacees amygdaléea, le tJgoter, 1' ollvler et notrcl-

ssement du noyer. Compt. Rend Acad Sel., Parls, 99:98'1-990.
1910.-Patologla arborea app)lcata, lesione, 20, Oommoal delll
agrum1. pp. 12'1-141. Tlp. B. OlanDSnt &amp; Fllllt Napolt.
1918.-Le auberosl ed ll gruppo delle malattte costttmtonall seUo11al1 ne1 truttt degl1 agruml. ADn R. Staz. Sper. Agrumlc
e l'rllttlc., Aclreale N9 4/105-112. 3 pls. 2 col.
191la.-Dl alune prattche eolturalt nel marclume radlcale degil agrum1. staz. spertm. d1 agrum e fruttlc. Bol 38.
192lb.-Bécherches ulMrleures su la gommoae aéche des apumea. R. sw, spertm. Agrum. e Frutttc. Bol. a, 1-e, 9 flp.
192lc.-Oommoal secca negU agrumt. Bol R. Btaz. Sper. Agrumlc. e Prutue., Aelrtale, !Ml, pp. 5-'l.
1ma.--stud1 ec1 eapertmentt au1
radlca1e c1e111 agru1111. Ana. a. Stu. Sper. Agrumle e l'rutUc., Aclreale, e:118-131

llarclmne

---

�1922b.-Contributo ano studio del male dello scopaccio negli
agrumi. Ann. R. Staz. Sper. Agrumic. e Fruttic. Acireale, 6:
119-124, 6 pis.
1923.-Delle epidemie italiane del mal secco negli agrumeti. Albicoccheti Ficheti, Noceti e Gelseti. Ann. R. Staz. Sper. Agrumic. e Fruttic. "Acireale, 7:89-170. 6 pls.
1925.-La cura del mal secco negli alberi fruttifer. Bol. R. Staz.
Sper. Agrumic e Fruttic., Acireale, 51: 15 pp., 3 figs.
1926a.--Sulle cause aggravanti il mal 'Secco negli agrumeti del
vesante orientale della Sicilia. Bol R. Staz. Sper Agrumic.
e Fruttic, Acireale 54:7 pp., 1 fig.
1926b.-La poltiglia solfocalcia "Formola della stazione di agrumicoltura" e l'arboricoltora 5. ediZione. R. Staz. spertm.
agrum. frutt. Bol. 58. 21 p., 4 figs.
SAWADA, K. 1927.-Descripttve catalogue of Formosan fungi III.
Dept. Agri. Res. Inst. Formosa Rpt. 27, 73 pp. 4 pls.
1935.--Studies on prevention and spreacling of Citrus black spot.
Formosan. Agr. Rev. NQ 345, 712-730 (En Japonés).
SCHNEIDER, ALBERT. 1916.-A parasiti.c saccharomycete of the
tomate. Phytopathology. 6: 395-399, 4 figs.
1917.-Further note on a parasitic saccaromycete of the Tomato.
Phytopatbology, 7:52-53.
SCHOONOVER, W. R., R. W. HODGSON, and F. D. YOUNG. 1930.
-Frost protection in California orchards. California Agr.
Ext. Serv. Circ. 40, 73 pp., mus.
scoFILED. c. s. and L. v., wn,cox. Boron in irrigation waters,
U. S. Dept. Agric. Tech. Bull. 284. 65 p. 5 figs. 1 Pl.
SHAMEL, A. D., C. S. POMEROY and R. E. CARYL. 1923.-Pruning citrus trees in the Southewest. U. S. Dept. Agr. Farmers Bul. 1333, 32 pp. 24 figs.
1924.-Bad selection as related to quality of crop in Washington
Navel orange. Jour. Agr. Research. 28:521-525, 4 pls.
SHAMEL, A. D., L. B. SOOTT, and C. S. POMEROY. 1920.-Frost
protection in lemon orchards. U. s. Dept. Agric. Dept. Bul.
821. 30 p. 3 PI., 15 figs.
SHAMEL, A. D., L. B. SCOTT., C. S. POMERY, and C. L. ~YER.
1920a.-Citrus-fruits improvement: A study of bud vanatlon
in the Eureka Lemon. U. S. Dept. Agr. Bul. 813, 88 pp. 22 figs.
7 pls.
1920b.--Citrus-fruit improvement: A study of bud variation in
the Lisbon lemon, U. S. Dept. Agr. Bul. 815, 70 pp. 14 tigs.,
8 pls.

SHARANGAPANl, S. G. 1930.-Appendix I. Annual report of the
economic Botanist to the Government of Bengal for the year
1929-1930. Bengal. Dept. Agr. Ann. Rpt. 1929-1930 pp. 37-46.
-

220 -

SHEAR, C. L. 1918a.-Patho1ogical problems in the distrtbution
o! perisbable plant products. Brooklyn Bot. Gard. Mem. 1:
415-422, 3 pls.
1918b.-Pathological aspects of the federal fruit and vegetable
inspection service. Phytopathology, 8:155-160.
SHEAR, c. L., N. E. STEVENS, and M. s. wn.cox. 1924.-Botryosphaeria and Physalospora on currant and apple. Jour. Agr.
Research. 28: 589-598, 3 figs., 2 pls.
1925.-Botryosphaeria and Physalospora in the Eastern U. S.
M.vcologia, 17:98-107 1 pl.
SHEAR, C. L. and ANNA A. WOOD. 1913.-Studies of fungus parasites belonging to the genus Glomerella. U. S. Dept. Agr.
Bur. Plant. Indus. But 252, ll0pp., 18 pls.
SHERBAKOFF, C. D. 1917.-Buckeye rot of tomato fruit. Phytopathology 7: 119-129 5 figs.
SHERWOOD, E. c. 1926.-The nature of plant dtseases. West
Virginia Agr. Exp. Sta. Circ. 41, 36pp., 42 figs.
SHIRAI, M. 1918.-0n the development of plant pathology in
Japan. Ann. Phytopath. Soc. Japan, 1: 1-4.
SIBILIA, C. 1929.-Alcuni parassiti dei frutti di llmone. Bot. R.
Staz. Pat. Veg. n.s., 9:292-297.
1931.-Studi su lo Sclerotium rolfsii. Bol. R. Staz. Veg. n.s., 11:
306-309.
SIEMASZKO, V. 1915.-Contribution to the mycological flora of
the district. oí Suchum (Russia) (Abs.) Intematl. Rev. Sel.
Ann. Pract. Agr. Rome, 7:611-612, 1916.
SlMMONS, C. 1944.-Nursery (Citrus and avocado) virus control
point. Pacüic. Rural Press (South ed.) 148:198. October 1944.
Bibl. of Agr. Vol. V NQ 6/25287.
SIMMONDS, J. H. 1930.-Report of the plant Pathologist. Queensland Dept. Agr. and Stock Ann. Rpt. 1929-1930, p, 67.
1931.-Cobweb or pink disease of citrus, Queensland Dept. Agr.
and Stock Path. Leaflet 15, 4 pp., 2 pl.s.
1932.-The work of the pathological branch. Queensland Dept.
Agr. Stock Ann. Rept. 1931-1932, pp. 56-57.
SIRA.O-EL-DIN, A. 193la.-The citms twig gum disease in Egypt.
Min. Agr. Egypt, Mycol. Res. Div. (Plant Protect. sec.) Bul.
109, 63 pp., 17 pls. (2 cols). 2 graphs.
193lb.-The diseases of Citrus. Min. Agr. Egypt. Mycol. Res. Div.
(Plant Protect. Sect.) Leaflet 12, pp. 1-60, 27 figs.
1934.-Citrus gummosls in Eggpt. Min. Agr. Egypt. Tech. and Sci.
Serv. {Mycol. Sec.) Bul. 131, 44 pp., 6 col. pls., 23 figs., 3
graphs.
SMALL, W. 1927.-Further notes on Rhizoctonia bataticola
{Taub.) But1er. Trop. Agriculturist, 68:73-75, 1 pi.
1928.--0n Rhizoctonia bataticola (Taub.) Butler. as a cause of

-

221 -

�1902.~ parasltum of Botrytis clnerea. Bot.
a root dlleaae in the troplea. Brlt. MycoL Soc. Trana., 13:
'6-88, 2 pls.
SMALL, w.. and L. BERTUS. 1929.-0n the parasltta of Spbaeroattlbe repens B. and Br. Ann. Roy Bol Gard. Peradentya,
11:189-202, 2 pls.
SMITH, O. O. 1910-Cottony mold of lemom. Oallfornla OUlt.
36:196-197, 2 f1gs.
1912.-1'11rther proof of the cause and infecttousneas of crown
plL Oallfomla Agr. Exp. ata. Bu1. 235, pp. 531-55'1, 28 ftgs.
1913.-Black plt of lemon. Phytopathology, 3 :2'1'7-281, 5 ftgs.
1916&amp;.--00ttony rot of lemons 1n Oallfornla. Phytopathology, 8:
288-2'18, 5 flgs.
1918b.--OOttony rot of lemons in Oallfornla. California Agr. Exp.
Sta. Bul. 285, pp. 237-258, 11 figS.
191'1.-Sour rot lemon 1n Oallfornla. Phytopathology, '1:3'1-41, 2
ftgs.
1926.---S1mllarity of bacterlal diseases of avocado, lilac, and 01trus in California. Phytopathology. 16:235-238.
1928.-A study of cltrus blast and some allled organlsms (Bac.
cttrtputeale). Pbytopathology 18:952.
1934.-Inoculations showing the wide host range of Botryosphaeria ribis. Jour. Agr. Research, 49:461-476, 3 pis.
SMITH, c. o. and J. T. BARRETI'. 1931.---Crown rot of .T11ngJans
1n California. Jour. Agr. Research, 43:885-904, 9 flgs.
SMITH, C. O., and B. S. FAWCE'M'. 1930.-A comparatlve study
of the Oitrus blast bacterlum and some other allled organtsma. Jour. A.gr. Researeh, 41:233-246, 3 pis. 1 f1g.
SMITH, ERWIN, F. 1920.-An introductton to bacterlal d1seaSe8
of planw. 688 pp. w. B~ saunders eo., Phlladelphta and
London.
8111TH, F. B. V. 1931.-Stem-end rot of Oitrus fruits. Jour. Jamaica Agr. soc., 25 :543-MS.
1932a.-8tem-end rot of Oitrus and ita control in the pactlng
house. Jour. Jamaica Agr. 8oc. 36:59-84.
1932b.-C1trus scab. .Tour. .Jamaica Agr. SOC., 36:500-502.
8MITII, BARRY, S., B. O. ll'S8IO, B. 8. PAWCffr, OBOBGB M.
PBTBRSON, B. J. QUAYLB, R. B. 8MlTB and BOWARD R.
TOLLBY. 1933.-Tbe efficaey and economic effecta of plant
qua.ranttnes in california. cautornta Agr. Bxp.: Sta. Bul.
553, pp. 1-2'18.
8111TB, R. E. 189'1.-The "aoft spot" of oranges. Bot. OU. 24:
103-104.
1900.--eotr,Us ami SClerottma: Thelr relatlon to certaln plant
dileale8 and m each other. Bot. Gu. 29: 389...af., s flga.
3 p)a.

-m-

au., u: at-aa.

2 ftgs.
190'1.-Report ot the plant pathologtat to Ju.Jy, 1906. Callforma
Agr. Dp. Bta., Bul. 184, pp. 219-266.
1909.-Report of the plant patbologlst and S11perlntendent of
southern C&amp;llf. stattona July 1, 1906 to J'une 30, 1909. Callfomla Agr. Exp. Bta. Bul. 203, 83 pp., 23 flp.
1915.-The investlgatton of "Physiolollcal" plant dl.leaaea. P.by~
t.opathology 5: 83-93.
SMITH, R. E., and O. BUTLER. 1908.-0um dlseaae of Oltras
treel in O&amp;Jifornla, Oalif. Agr. Exp. sta. Bu1. 200, pp. 235-2'10,
14 t1gs.
SYITB, R. E. and E. B. SMITB. 1906.-A new fungus of eeonomic lmportance. Bot. oaz., 42:215-221, 3 flp.
1911.---Callfornta plant diseaaea. Oallfornla Agr. Exp. Sta. B&lt;1L
218, pp. 1039-1193, 102 f1gs.
1926.-Further stuc:ttes on PbythlaceOus lnfectton of decldioWI
frult ttees in california. Phytopathology, 15:389-4M, 8 flp.
SMITB. R. F., B. J. RA)ISEY; E. B. SMITH, E. B. BABOOCK, anci
o. o. SMlTB. 1907.-The brown rot of the lemon. O&amp;lifornla
Agr. Ex¡&gt;. ata. Bu1. 190, pp. l-'10, 29 flg8. 1 col pl
SYITB, R. B. 1932.--0bserVatlons on the reactiom of Oitrua tfeeª
in Califomla to oll Sl)rays. Oitrua leaves, 12: (1) :6-8, 25.
SM1TB. R. H. and E. R. PARKBR, 1935.-Use of ztnc wtth oll
sprays. Calltomia Oitrograpl!, 20:37,.
SOKOLOl'F, v. P. and L. s.~- 1943&amp;.-Decllne and
of eltrus trees 1n relatlon to nttrate in orchard 8011s. oallf.
Olt.rograph. 28:290, 308. sep. 1943. Blbl of Agr. Vol. m N9

conapae

f/B 108.

1M3b.-Further nltrate gullt found. Oitrua leaves 23(8) :8-10
August 1943. Decline and collapse of cttrua trees 1n assoctatlon with temporary presence of nttrate in soU. Btbl. of
A.gr. Vol m N9 4/B 106.
SOKOLOff, V. P., L. S. KLOTZ and FRANKLIN M. TORRBL.
1M3.-PhJBlOloglcal dlsturbance in leaf cauaea mesopbJ'll colla~ Cttrua Leavea 23 (3) :8-10 mus. (incl. map.) JlarCh.
11M3.- In Wasbington navel oranae 1n oautornta. Btbl. of
A&amp;rtc. Vol U N9 4/D/169.
SOUlJER. PA'OL. Um.-Etntge Beobaehtungen tber gummibtl•
dung. LandW. Vetí. Sta. 15:454-486.
SOUTH, F.
1910&amp;.-The control of scale tnsects on the Brlttsh
wed Indles tw meana of tunaold parultea. West IndlM BIIL
11: 1-30, J pl8.
1910b.--8oot d1aea98 ·,;,r cacao, 1tme an4 otber l)lantl. Ap. 1'eWI
Welt llldlel 9: ~38'1.

w.

�1921.-An importante root dlsease on Borneo camphor. Fed. Malay. States Agr. Bul. 9: 34-36.
SPEARE A. T. 1922.-Natural control of the Citrus mealybug ln
Florida. U. S. Dept. Agr. Bul. 1117, 18 pp., Ipl., 2 figs.
SPEARE. A. T. and W. W. YOTHERS. 1924.-Is there an entomogeneous fungus attacklng the Citrus rust mite in Florida.
Sclence: 60: 41-42.
SPEGAZZINI, CARLOS. 1920.-Sobre algunas enfermedades y
hongos que afectan las plantas de "agrios" en el Paraguay.
Ann. Soc. Cient. Argentina, 90:155-188, 1 pl.
1926.-0bservaciones y adiciones a la Micologla Argentina. Bol.
Acad. Nac. Cienc. Córdoba, 28:267-406, 27 tigs.
SPERONI, H. A. 1937.-Informe sobre la naranja negra "Sus causas y medios de control". Bol. Frutas y Hortaliza;;. Ministerio
de Agricultura de la Nación Año II N9 13 Buenos Aires, Febrero de 1937.
1943a.-Tizón gomoso de las , ramitas de los Citrus. Argentina,
Ministerio de Agricultura (Almanaque) 1941; 16:111-112, 2
col. pls. Phytophthora c1trophthora and P. parasitica. Bibl.
of Agr. Vol. Il NI? l/D20.
1943b.-Tiz6n gomoso de las ramitas de los Citrus. Campo (Buenos Aires) 27(319)- 36-37 Marzo 1943. Blbl. of Agr. Vol. m
N9 3/E.57.

SPINOSA, J. P. 1922.-Apuntes sobre el cultivo del naranjo referidos especialmente al Territorio Nacional de Misiones. Bol.
Min. Agr. Nac., Argentina, 27: 3-185, 31 mus.
SPRINOER, J. R. 1924.-Insects, pests and diseases 1n a nursery
and thelr control. Florida Grower, 29 (4): 7, 20, 21.
STANER, P. 1929.-Maladies du Citrus au Congo Belge. Bul. Agr.
Belge, 20: 364-373, 7 figs.
STANFORD, H. R. 1928.-Psorosis or scaly bark of orange trees.
California Citrog. 13: 112, 136.
1929.--Citrus diseases psorosis California Citrograph, 14:268, 296.
1930.-Warning on scaly bark treatments. Callf. Citrog. 15, 119.
STEINER, G. and HELEN HEINLY. 1922.-The posslbillty of control ot Heterodera radicicola and other plant-injurious nemas
by means of predatory nemas, etc., Jour. Wask, Acad. Sel.,
12:367-386.

sTELL, F. 1924.-Wither-tip of limes in Domlnlca (Gloesp. llmetticolum). Proc. Agric. Soc. Trinidad and Tobago 24:181185.
STERBEECK, FRANCISCUS VAN. 1682.--Citricultura oft Rege-

ringhe Der Uythemische Boomen te Weten Oranien, Citroenen, Limoenen, Granaten, Laurrieren. En Andere. 296 pp.,
Joseph Jacobs., Antwerp.
STERN, JEANNOT. 1934.-Bacteriologfa y Fitopatologia. Apun-

-

224 -

tes Mimeografiados. Escuela Nacional de Agricultura. Chapingo, México.
1945.-La PsoroSis de los Cftrtcos. Bol. NI? 6 del Instituto de Investigaciones Cienti!icas de la UniverSidad de Nuevo León. pp.
177-183. Monterrey, N. L., México.
STEVENS, F. L. 1913.-The fungi which cause plant disease. 754
pp. mus., The Macmillan Company, New York.
STEVENS, H. E. 1912.-Melanose and stem-end rot. Florida Agr.
Exp. Sta. Press. Bul., 199, 2 pp.
1914a.--Citrus canker. A preliminary bulletin. Florida Agr, Exp.
Sta. Bul. 122, pp. 113-118, 4 figs.
1914b.-Studies of Citrus canker. Florida Agr. Exp. Sta. Bul. 124,
p. 31-43 3 figs.
1914c.-Citrus cankcr and picking implements. Florida Grower
11. 15.
1914d.-Melano e. Florida Agric. Sta. Press Bul 222, 2 p.
1914e.-No cure for citrus canker. Florida grower 11, 17.
1914 f.--Citrus canker. Floridn growers and Shtppers League. Bul.
1. 6-8.
1914g.-Eradication of citrus canker. Florida Grower and Shipper
Bul. 1, 9-16.
1915a.--Cltrus canker m. Florida Agr. Exp. Sta. Bul. 128, 20 pp.,
6 figs.
1915b.--Sour scab attacks sweet orange. Florida Grower, 12(30):
18-19.

1915c.-Cause of citrus canker. Florida Grower 11. 15.
!915d.-Nature ¡nd cause of citrus canker. (Fung. 1mpert.) Florida Crower 11, 5 and 6.
1917a.-Report of tbe plant pathologist. Florida Sta. Rpt. 1916, 6679, 2 1lgs.
1917b.--Citrus scab in Porto Rico. Porto Rico Dep. Agr. Sta. BulL
· 17. 16 p.
1917c.-SOme disease problems or the season (Citrus). Proc. Florida State. Hort. Soc. 30. 37-43.
1918a.-Florida Citrus dlseases. Florida Agr. Exp. Sta. Bul. 150, 96
pp., 54 figs.
1918b.-Melanose II. Florida Agr. Exp. Sta. Bul. 145, pp. 103-116, 7
figs.

1918c.-Lightning injury to Citrus trees in Florida. Phytopatl}ology, 8:283-285, 1 f1g.
1918d.-Cltrus dlseases of Porto Rico. Joum Dep. Agr. P. R. 2, 43123, 23 flgs.
1920.--Cltrus scab. Florida. Grower 21, 9.
1943.-Identiflcation of Psorosis in the citrus nursery. Fla. State.
Hort. Soc. Proc. (1942) 55:45-51, 2 Pis. Bartow 1943 References. Bibl. of Agr. Vol. VI NQ 3/Dl21.
-

225 -

�STEVENS, N. E. 1922.-Environmental temperatures of fungí ln
natlrre. A.roer. Jour. Bot., 9:385-390, 1 fig.
1924.-Physalospora malorum on currant. Jour. Agr. Research,
28: 583-587. 2 pls.
1925.-The life history and relationships of Diplodia gossypina.
Mycologia 17: 191-201, 20 pls.
1926.-Two species of Physalospora on Citrus and other hosts
Mycologia, 18: 206-217, 2 figs.
STEVENS, N. E. and ANNA E. JENKINS.-1924.-Ocurrence of
the currant cane blight fungus 011 other hosts. Jour. Agr.
Research, 27:837-843, 1 fig., 2 pls.
STEVENS, N. E. ancl MARGUERITE S. WILCOX. 1925.-The Citrus stem-end rot "Diplod1a", its life history and relation to
Sphaeropsis malorum. P,h ytopathology 15:332-340, 1 pl.
STEVENS, W. C. 1927.-Plant anatomy. 4th ed., rev., 398 pp.,
. Blakiston's Sons &amp; Company Philadelphia.
STEVENSON, JOHN, A. 1917.-Wood rot of Citrus trees. Porto
Rico Dep. Agr. Exp. Sta. Circ. 10. 10 p.; Spanish ed. 10 p.
1918a.-Citrus diseases of Puerto Rico. Jour. Dept. Agr. Puerto
Rico. 2:43-123, 23 figs.
1918b.-A check list of Puerto Rican fungi. and a host index.
Jour. Dept. Agr. Puerto Rico. 2:125-264.
1920.-Enfermedades del citro en Puerto Rico (Cont.) Rev. Agr.
Puerto Rico. 4. 31-38.
1926.-Foreign plant diseases. U. S. Dept. Agr. Contrib. From. Fed.
Hort. Bl., 198 pp.
STIRLING. FRANK, 1914a.-Eradication of Citrus canker. Florida Agr. Exp. Sta. Bul. 124 pp. 44-53, 3 figS.
1914b.-Citn.ts canker deadly enemy to orange trees. Florida
Grower 10, 13.
1917a.-Citrus canker condition. Proc. Florida State Hort. Soc.
30. 48-50.
1917b.-Citrus dlseases. Porto Rico Dept. Agr. Stat. Rpt. 78-83.
1917c.-Department of citrus canker eradication. Quart. Bul.
Plan t. Florida 1:50 and 51.
1918.-Report on (citrus canker) eradication work for quarter
ending December 31, 1917. Quart. Bul. Plant. Bd. Florida 2.
1918, 130 and 131.
1920.-Citrus cank.er eradication. Florida &amp;tate Plant Bd., Quart
Bull. 3. 122 y 123, 134 y 135: 4. 1920. 14 y 15, 35 y 36.
1924.-Department of citrus canker eradication. Reprt. on eradication work in cooperation with Bureau of Plant industry. U. S. D. A.; for quarter ending June 1924. Florida State
Plant. Bd. Quart. Bull. 8. 1924, 115-116.
STREETS, R. B. 1934.-The treatment of decidious frult trees
and nut trees infected by Phymatotrichum omnivorum with
ammonium compounds. Science. 79:417-418.
-

226 -

STUBENRAUCH, A. V., H. J. RAMSEY, and LLOYD S. TENNY.
1914.-Factors goveming the successful shipment of oranges from Florida. U. s. Dept. Agr. Bul. 63, 50 pp., 26 figs.,
15 pls.
STOFBURG, F. J. and J. c. ROU. 1945.-Citrus nemátode investigations (Tylenchus semipenetrans) Forming in South Afrlca 18:259-269. April 1943. Bibl. of Agr. Vol. m N9 2/E32.
SUMMERVILLE W. A. T. 1944.-Deficieucy diseases of Citrus.
Queensland Agr. J. 58:362-366 June 1944. Bibl. of Agr. Vol. i/.
NQ 4/16502.
cUMSTINE. D. R. 1913.-Studies in North american Hyphomycetes: The tribe Oosporae. Mycologi.a 5:45-61, 3 pls.
SUNDARARAMAN, s. 1928.-Administration report of the government mycologist. Coimbatore, for 1927-1928. Rprt. Deprt.
Agr., Madras, 1927-1928,. pp. 355-372.
SUTHERLAND-CAMPBELL, H., and O. A. PLUNKETT. 1934.Mucor paronychla. Arch. Dermatol., 30:651-658, 3 figs.
SWINGLE, WALTER T. 1914.-Citrus. In Bailey, L. H. Standard
Cyclopedia of Hort. 2 :780-785.
SWINGLE, WALTER, T. and MAUDE KELLERMAN. 1914.---Ci ·
tropsls, a new tropical African genus allied to Citrus. Jour.
Agr. Research, 1 :419-436.
SWINGLE, WALTER T., T. RALPH ROBINSON, and EUGENE
MAY. JR. 1924.-4uaranti11e procedure to safeguard the introduction of citrus plants: a system of aseptic plant propagation. U. S. Dept. Agr. Dept. Circ. 299, 15 pp.
1928.-Experiments on boron tolerance of citrus plants and their
wild relatives. Amer. Joqrn. Bot. 15. 616-617.
SWINGLE. WALTER T., and HERBERT J. WEBBER. 1896.-The
principal diseases of Citrus fruits in Florida. U. S. Dept. Agr.
Div. Veg. Phys. and Path. Bul. 8. 42 pp., 6 figs., 8 pis.
TAKAGI, M. 1937.-(Upou the extermination and prevention o!
Citrus Melauauster. Preliminary report.) Hortic. Trop. Taihoku, 7, 27-34.
TAKEUCHI, H. 1929.-Penicillium rots of Citrus fruits. Bul. Sel.
Fakult. Terkultura, Kjusu Imp. Univ. 3: 333-349, 3 figs. 1
graph.
TAKIMOTO, SEITO 1931.-Gummosls or brown rot disease of the
lrumquat. Studia Citrologica, Tanaka Citrus Exp. Sta., 5: 55-60.
TANAKA, T. 1918a.-A brief history of the discovery of Citrus
canker in Japan and experiments in its control. Florida State Plant. Bd. Quart Bul., 3, 1-15.
1918b.-New japanesi fungi. Notes and translations- IV Mycologia, 10: 86-92.
1920.-New Japanese fungi. Notes and translations- vm Mycología, 12: 25-32.

-227 -

�1923a.-A brief history of Cltrus scab in Japan. Phytopathology
13: 492-495.
1923b.-Citrus industry in Japan. !nt. Rev. of the Sci. and Proc.
of Agr. n.s., 1: 25-36.
1927.-Symposium on the pathogenic organism of Citrus scab.
(1) Historical view of discussions on Citrus scab organism.
Studia Citrologica, Tanaka Citrus Exp. Sta. 1 (2): 22-24.
1929.-Citrus survey in the Orient region. California Cltrograph.
14: 122, 140-141.
1933.-Kankitsu no Kenkyu (Citrus studles). 443 pp. tllus. yokendo shoteu. Tokyo (en Japonés).
TAUBENHAUS, J. J. 1919.-Recent studies on Sclerotium rollsii
Sacc. Jour. Agr. Research. 18: 127-133 4 pls.
TAUBENHAUS, J. J. and W. N. EZEKIEL. 1930.-Studies on the
overwintertng of Phymatotrichum root rot. Phytopathology,
20: 761-785. 4 figs.
1931.-Cotton root-rot and its control. Texas Agr. Exp. Sta. Bul.
423, 39 pp. 8 figs.
TAUBENHAUS. J. J. and W. N. EZEKTEL, and D. T. Kll..LOUGH.
1928.-Relation of cotton root rot a and Fusarium wilt to the
acid.ity and alkalinity of the son, Texas. Agr. Exp. Sta. Bu.l.
389, 19 pp. 5 figs.
TAYLOR, A. L. 1944.-Citrns root n11matode in Florida. Plant.
Dls. Rptr. 28. 320-322, processed April 1944. Bibl. of Agr.
Vol. V NQ 4/1241.
TAYLOR, W. A. 1931.-Report of the chief of the Bureau of
Plant Tndustry for the year ending June 30, 1931, 38 pp.
TENNY, LLOYD, St. 191;\.-Tbe canker situation in Florida. Florida Grower's and Shippers League Bul. 1, 16.
1915.--Citrus canker situation. Florida Grower. ll. 20-21.
1929.-Discussion of the Citrus canker campaign in Florida.
Monthl. Bu1. Dept. Agric. C~llfornia 18, 134-135.
THOM, CHARLES. 1910.-Cultural studies ot species of Peuiclllium. U. S. Dept. Agr. Bur. An. Ind. Bul. 118, 107 pp., 36 figs.
THOM, CHARLES, and MARGARET CHURCH. 1921.-Aspergillus !lavus group, A. Oryzae and associated species. American
Jour. Botany 8: 103-126, 1 fig.
THOM, CHARLES. and J. N. CURRIE. 1916.-A.spergilius niger
group. Jour. Agr. Research, '7: 1-15.
THOMAS, E. E. 1913.-A preliminary report of a nematode observed 011 Citrus roots and its possible relation with the mottlc
appearance of Citrus trees. California Agr. Exp. Sta. Circ. 85,
14 pp., 8 figs.
1923.-The Citrus nematode, Tylenchus semipenetrans. California
Agr. Exp. Sta. Tech. Paper, 2: 19 pp. 8 pls.
THOMAS, E. E. and A. R. C. HAAS. 1928.-Injectlon method as a

means of improving chlorotic oranges trees. Bot. gaz. 86:
355-362, 3 figs.
THOMAS, H. E. 1934.-Studies on Armilla.ria menea (Vahl.) Quel,
lnfections, parasltism. and host. resistance. Journ. Agri. Research, 48: 187-218, 11 pls.
THOMPSON, D. J. 1934.-Develop method for using ztnc for
brown rot gummosis. California Citrograph, 19:65, 1 fig.
TIDD, J. s. 1944.-California Citrus psorosis survey. Plant. Dis.
Rptr. 28:633-634 processed July 1944. BibL of Agrlc. Vol. V.
N9 4/16323.
TINDALE, G. B. and s. FISH. 1931.-Blue and green moulds of
oranges. Journ. Dept. Agr. Victoria 29:101-104, 2 graphs.
TISDALE, W. B. 1934.-Diseases of lime trees. Florida State. Hort.
Soc., Proc. 47: 123-127.
TOMKTNS, R. G. 1930.-The effect of acetaldehyde on the growth
of molds. Gt. Brit. Dept. Sel. Indus. Res. Food Invest. Bd.
Rpt. 1929, pp. 57-59.
1934.-Xodized wraps for the prevention of rotting of fruit. Journ
Pomol. and Hort. Sci., 12:311-320.
TOMKINS, R. G. and s. A. TROUT. 1931.-The use of ammonia
and ammonium salts for the prevention of green mold in
Citrus. Journ. Pomol. ond Hort. Sel., 9: 257-264.
1932.-The preventio11 of decay of stored fruit by the use o! volatile compounds. Gt. Brit. Dept. Sci, and Indus. Res. Food
Invest. Bd. Rpt. 1931, pp. 117-119.
TOWER, W. v. 1923.-Citrus scab. Puerto Rico Agr. Exp. Sta.
Agr. Ext. Note p. 53, and Rpt., 1922 pp. 13, 14. Reprinted in
Trop. Agriculturist, 60: 224-226 ( 1923).
TOXOPEUS. H. J. 1930.-De gomziekte in Djeroek manls (Citrus
sinensis Osbeck) en hare bestrijding. Korte Inst. voor Plantenziekten Meded., 13, 6 pp. 4 figs.
1932.-Nadere gegevens over de gomziekte in Dierock manis
(Citrus sinensis Osbeck) en haar bestrijding. Inst. voor
Plantenziekten Meded., 80, 27 pp. 1 diag. 2 graphs. 1 map.
1934.--0nderzoekingen over den tnvloed van temperatuur en
vochtigheid op de Ievensprocessen van Phytophthora parasitica. Landbouw, 9:385-421, 5 figs. 6 graphs (Engllsh summary.)
1936.-Die Züclltung von Unterlagen für Citrus sinensis Osb.
immun gegen Phytophthora parasítica, die Ursache der gumdisease in Java. Der Züchter 8: 1-10 1936.
TRABUT, L. 1898.-La melanose des mandarines. Compt. Rend
Acad. Sci. Paris. 126:549-550.
1901.-Les taches noires des mandarines. Bul. Agr. de L'Algerie
et Tunisie 7:112-113.

1

-

228 -

-229 -

�1915.-Dépérissement des oranges causé par un nematode. Compt:
Rend. Acad. Agr. FRANCE. 1:222.
TRIERENBERG. 1932.-Xeromorphosls, eine Kalimangelkrankheit bei Citrusgewachsen. Ernahrung del Pflanze 28, 1932,
109-110.
TRINCHIERI, G. 1915a.-Su la nuova malattia degll agrumi denominata Citrus- canker negll Stati Uniti d" America V. Bull.
Uff dell' A. J. P. l., Sanremo 1915, 4 p.
1915b.-Ancora sul Cltrus-canker. Bull Uff del A. D. P. l., Sanremo 1915, 2 p.
TRYON, H. 1889.-Report of insect and fungus pests. Queensland
Dept. Agr. Repr. 1, 138 pp.
1894.-The disense affecting the Orange Orchards of Wide Bay
and the Insect Pests prevalent thereln (Bull. Dep. Agr.)8
vo Brlsbane, 1894. Pm. Ento. Ec.
1907.-Report of t11e entomologist and vegetable pathologist.
Queensland. Sept. Agr. and Stoc. Rpt. 1906-1907, l)p. 71-83.
'l'SCHIRCH, A. nnd O. OESTERLE. 1895.-Anatomischer Atlas der
Pharmakognose und Nahrungsmittelkunde, 351 pp. mus. Leipzig. {8 pp. 2pl. on Citrus).
TU, C. 1933.-Notes on diseases of economic plants in south China, Ltngnan Sci. Joum. 11 :489-504, 10 pls.
TUCKER, C. M. 1926.-Phytophthora bud rot of coconut palms 1n
Puerto Rico. Jour Agr. Research, 32:471-498, 20 tlgs.
1931.-Taxonomy of genu Phytophthora de Bary, Missourl Agr.
Exp. Sta. Res. Bul. 153 208 pp. 30 figs.
1933.-The distribution of the genus Phytophthora. Missourl Agr.
Exp. Sta. Bul. 284, 80 pp.
TUCKER, E. S. 1914.-Notice relating to cltrus cnnker. Louisiana
Agric. Exp. Stat. Crop. Pest Notice l. 2 p.
TURREL, FRANKLIN, M. and ELBERT T. BARTHOLOMEW. 1943.
-Differentlating abnormal cells in Valencia Orange vesicles. Stain Te hnol. 18 (2): 73-75 mus. Aprll 1943. Bibllographica1 footnotes. Bibl., of Agr. Vol. ll NQ 15/D224.
UNDERWOOD, L. M. 189\.-Diseases of the orange in Florida.
U. S. Dept. Agr. Jour. Mycology, 7:27-36.
UPHOF, J. C. T. 1931.-Schutz der Cltrus-Pla.ntagen gegen
Kalte. Tropenpflanzer 34: 513-515.
1932.-Schutz der Citrusplantngen gegen Kalte. Der Landwirt,
Río Grande d. Sul 1932. 60-62.
1942.-A Ferrugern das cltrica . Fasenda. 37(2) :57, mus. Feb.
1942. Sphncelomn cltri v. Bibl. or. Agr. Vol. n NQ 5/d165.
UPPAL, B.N. 1930.-Summary of the work done under the plant
pathologist. Dept. Agr. Bombay Presldency Ann. Rpt. 19281929, pp, 199-204.
-230-

1933a.-Summary of work done under the plant pathologist to
Government Bombay Presidency, Poona far the year 19311932. Dept. Agríe. Bombay Presidency Ann. Rpt. 1931-1932,
pp. 225-230.
1933b.-India. Plant diseases in t11e Bomba.y Presidency. Intern.
Plan t. Protection Bul. NQ 7.
VAN DER GOOT, P. 1928.-Ziekten en plagen der cultuurgewassen in Nederlandsch lndie in 1927. Inst. voor Plantenziekten, Meded, '74, 85 pp.
VANDER PLANK, J. E. 1931.-Exanthema of citrus. Farming SO
Afrtca 6: 219-220, 4 figs.
1932.-Sooty blotch of oranges. Farming in S. Afrlca 6:504 Citrus
Grower. NQ 27 pp. 15-21.
1933.-Sooty blotch on Citrus rruits. Union So. African Dpt. Agr.
Sci. Bud. 121, 12 pp. 2 figs.
1934.-0bservation on the infection of Navel oranges by green
mould (Penlcillium digltatum Sacc.) Union So Africa Dept.
Agr. Sel. Bul. 127, 20 pp. 1 pl. 3 graph .
VEITCH, R. and J. H. SIMMONDS,. 1929.-Pests and diseases of
Queensland fruit and vegeto.bles. Queensland Dept. Agr. and
Stock 198 pp., 64 pls. 6 col.
VOGLINO, P. 1923.-I funglú plu dannosl alle piante cotivate
osservati nella Provincia di Torlno e regioni vicine nel 1921.
Ann. R. Acad. Agr. Torino 65 (1922) pp. 53-64.
VOORHEES R. K. 1943.-A comparis!on of sorne copper fungicides in controlling citrus melanose. Fla. State. Hort. Soc.
Proc. (1943) 56:44-55. Bibl. of Agr. Vol. IV NQ 5/17609.
VORONICHIN, N. N. 1927.-(Contrlbutions to the fungus flora
of Caucasus) Concerning Citrus; pp. 98, 112, 113, 114, 121,
1'71, 178, 199, 236. Leningrad.
WAGER, V. A. 1931.-Dlseases of plants in South Afrlca dueto
members of the Pythiaceae. Union So. Afl'ica. Dept. Agr. Sci.
Bul. 105, 43 pp., 18 figs.
1942.-Pythiaceous fungi on citrus. Hilgard.ia 14 (9}: 535/548
illus. Agust. 1942. Lit.erature cited. Bibl. or Agr. Vol. I N9
6/ D202.
WALDRON, MAX. 1923.-Effect of ligbthning on Citrus. Florida
Grower, 280):5. 1927. Dusting of citrus trees. Proc. Florida
Hort. Soc. 40, 69-72.
WALLACE, G. B. 1931.-Report of the mycologist, Dep. Agr. Tanganyika Terr. Dept. Agr. Rpt. 1930. 53-55.
1932.-Prelimlnary list of fungi diseases o! economtc plants in
Tanganyika Ter., Roy. Bot. gard. Kew. Bul. Mise. lnform.
1932, pp. 28-40.
WALLACE, T. 1929.-Investigations on chlorosis of frutt trees,
IV. The control of lime induced ch1oros1s in the field. Jour.
Pomol. hort. Sci. 7:251-269.

-231-

��WILLIAMS, G. 1915.-Die-back ot Cttrus trees in the northem
districts. Queensl. Agr. Joum. 3, 22 and 23.
WILLIAMS, R. C. 1929.-Llmes and withertip (Gloeosporium 11metticolum) Trop, Agr. Trinidad 6, 1929, 187-191 12 figs.
WILLITS, R. L. 1916.-The causes ot unnecessary decay 1n lemons. Mo. Bull. Com. Hort. Calit. 5; 213-216.
WILTHSHIRE, S. P. 1925.-The wither-tip disease of limes (Gloeosporium limetticolum) Roy, Bot. Gard. Kew Bull. 1925
401-403. 2 pi.
'
WIND, J. L. 1945.-Breakdawn of Citrus Ieaves. Tex Farming and
citric, 21 (8) 16 Feb. 1945. Bibl. of Agr. Vol. VI NQ 5/19399.
Wll.SON, O. T. 1918.-Notes upon a market disease ot limes.
Phytopathology. 8: 45-50, 5 flgs.
WINSTON, J. R. 192la.-Buttering the Citrus pest control sttuation. Calif. Citrog. Los Angeles 1921. 1 p. 1 flg.
192lb-Tear stain of Citrus Fruits. U. s. Dept. Agr. Bul 924, 12
pp. 2 pls.
1922~ommercial control of Cltrus scab. u. s. Dept. Agric. Circ.

1923a.-Citrus scab: lts cause and control. U. s. Dept. Agri. Bul.
1118, 38 pp., 16 pls.
1924a.-Commerclal control of Citrus melanose in Florida in
1923.-Fla. State. Hort. Soc. Proc. 37. 127-129.
1924b.-(Citrus scab) (Phomopsis citri) Uruguay Defensa Agr1cola. Bol. Mens. 5, 27-42, 18 figs.
1933.-Some factors influencing decay in Fla. Citrus Fruits. Citrus
lndus. 14(5) :20, 24.
1934.-Preparation and packlng of oranges for shipmem:. Ind.
Engin. Chem. 26:762-765, 1 diag., 3 graphs.
1935.-Reductng decay in Citrus fruit wlth borax. U. s. Dept. Agr.
Tech. Bul. 488. 32 pp. 21 figs.
1943.-Degreening of oranges as affected by oll sprays. Fla. Stat.
Hort. Soc. Proc. (1942) 55:42-45, Bartow, 1943. Bibl. of. Agr.
Vol. II N9 3/D 122.
WINSTON, J. R. and J. J. BOWMAN. 1922.-Melanose control.
Florida grower 25 (11) :7.
1923a.-A preliminary report on the control of stemend rot of
Citrus fruits by the removal of stems during the coloring
process. Florida State Hort. Soc. Proc. 36:177-179.
1923b.-Commercial control of Citrus melanose. u. S. Dept. Agric.
Dept. Circ. 259, 8 pp.
WINSTON, J. R., J. J. BOWMAN, and YOTHERS, W. W. 1923.Bordeaux oil emulslon. U. S. Dept. Agr. Dept. Bul. 1178, 22
pp., 3 figs.
WINSTON, J. R. and H. R. FULTON. 1919.-The field testlng ot
copper-spray coatings. u. s. Dept. Agr. Bul. 785, 9 pp., 4 figs.
-2M-

WINSTON, J. R., H. R. FULTON and J. J. BOWMAN. 1923.--Commercial control of Citrus stem-end rot. U. S. Dept. Agr. Dept.
Clrc. 293, 10 pp., 7 ftgs.
WOGLUM, R. s. 1939.-Report of a trip to India and the Orient
in search of the natural enemies of the Citrus white fly. U.
S. Dept. Agr. Bur. Ent. Bul. 120, 58 pp. 2 figs. 12 pls.
1920.-Fumtgation of Cltrus plants with hydrocyanic acid; conditions influenctng tnjury. U. S. Dept. Agr. Bul. 907, 43 pp.
4 pls.
1924.-Seasonal helps on tnsect pest control problems. California
Citrograph. 9:226, 227, 245.
1927-1932.-(Water Rot in) Handbook of cttrus insect control.
Bureau of pest control. California Fruit Growers. Exch. Bul,
4 pp. 31-32, 1927; 6 p. 3, 1929; 7 p. 42, 1930; 9, pp. 18-21, 1932.
1929.-Brown rot Bordeaux and fumigation. California Citrograph 14:180.
1935.-Zinc-copper "Bordo" for fumigated groves. California Ci·
trograph. 21: 22.
WOLF, F. A. 1912.-Gummosis, Plant World 15:60-66.
1916a.-Citrus Canker. Jour. Agr. Research, 6: 69-99, 4 figs.
1916b.-Sclerotium rolfsii. Sacc. on Citrus, Phytopathology, 6:302.
1926a.-The perfect stage of the fungus which causes melanose
of Citrus. Joum Agr. Research, 33:621-625, 2 figs.
1926b.-Something new about m.elanose. Phomopsls- Diaporthe
citrL Florida State Hort. Soc. Proc. 39: 153-154.
1930.-A parasitic alga Cephaleuros vtrescens Kunze, on citrus
and certain other plants. Journ, Elisha Mitchell Set. SOc.
45, 187-205, 5 pis.
WOLF, F. A. and A. B. MASSEY. 1914.-Citrus canker. Alabam3.
Polytech. Inst. Circ. 27:97-101.
1927.-The thread blight disease by Corticlum koleroga (Cooke)
Hohn., on Citrus and pomaceous plant, Phytopathology. 17:
689-709, 10 figs.
woLLENWEBER, H. w. 1931.-Fusarium-Monographle, Fungi
parasttici et Sftprophyticl. Ztschr. Wiss. Blol. Abt. B. Para.si.
tenkunde. 3 Bd. 3 Heft, 269-516, 71 figs.
WOLLENWEBER, H. W. and O. A. REINKING. 1935.-Die Fusarien. 361 pp. Paul Parey Berlin.
WOODWORTH, C. W. 1902.-0range and lemon rot. Calif. Agr.
Exp. Sta. Bul. 139, 12 pp., 5 pls.
WRIGHT, CARLOS and SYLVIA MOREIRA. 1934.-Experlencl&amp;
de pulverizacao para se combater a berrugose da laranja doce
(Phaceloma fawcetti var. viscosa) Rev. Agr. (Piracicaba)
9:3-9.
.
WRIOHT, E. A. 1914.-The war on citrus canker at close range.
Florida Grower 10. 1914, 14 and 15.

-235-

�YOTBERS, W. w. 19H.-The use of lime and sulphur solutton on
cltrus treea. Florida Orower 10. 1914, 10 and 11.
1918.a.-Spraying for the control of tnsects and mites att.acking
Oitrus trees ln Florida U. s. Dept. Agr. Farmers Bul. 993, 38pp.
1918b.-Some reasons for spraylng to control tnsects and mite
enemies of Citrus trees ln Florida. U. S. Dept. Agrl. Bul. 645,
19 pp.
YOTHERS, W. W. and J. R. WINSTON. 1924. Mtxtng emulslfled
mineral lubricating olls with deep-well waters and llmesulphur solutlons, U. s. Dept. A.gr. Bul.1217, 5 pp.
YOUNO, F. D. 1927a.-Wtndbreak effectlveness 1n southern callfomia orchardB. Cal. Cttrog. 12, 424, 2 flgs.
1927b.-Desert wlnds and windbreak proteccion. California Cltrograph, 12, 455, 484-487, 9 flgs.
1929.-Frost and the prevention of fl'ost damage. U. 8. Dept.
Agr. Farmers' Bul 1588, 62 pp., 39 figs.
YOUNG, P. A. 1929.-Tabulatlon of Alternarla and Macrosporium. Mycologia 21: 155-166.
YOUNG, W. J. and F. M. READ. 1930a.-The preservatlon of cltrus fruit. Progress Rpt. of the Citrus Preservation Committee, Aus. Council. Sel. Indus. Res. J'our. 3: 69-76.
1930b.-Experiments of the preservation of citrus fruits. Proc.
, 1 Imp. Hort. Conf. London, Part. 3, 50-51.
1931.-The export of Citrus fruit: recommendations by Citrus.
Preservation commtttee. Aus. Council Bel. Idus. Res. Jour.
4: 96-99.
1932.-Cttrus Preservatlon commtttee- Progresa Report (October 1932) Aus. Councll Set. Idus. Res. Jour., 5:201-204.
YU, T. F. 1934a.-Notes on the storage and market diseases of
fruit. 1 Contrib. Plant. Path. Lab. Bot. Dept. Univ. Nanklng.
Bu1. 25, 12 pp., 12 figs.
1934b.-Notes on storage and marltet d1sease8 of fruits (II). D1plodia stemend rot of Cltrus truits. COL A.gr. Forestry. Univ.
of Nanking, Bul. 29, 32 pp., 5 pis.
ZEUJNOA, A. E. 1931.-Wortelvernieuwlng b1J gomzlekte citrusboomon. (Phytophthora parasitlca) Landbouw 7, 372-384.
ZERBST, G. H. 1915.-Citrus Bark rot. Pblllpplne Agr. Rev. 8.
95-97.
ZIMMERMANN, A. 1901.-Uber etn1ge an troplachen Kulturpflanzen beobachetete Pilze l. Centbl. Bakt. 2 Abt. '1: 101-106,
s flgs. 139-1'7, 24 ngs.
Z""U""'BER,....,... N. D. 1918.--Citrus canket eradlcatlon. Ann. Rpt. Com.
Agr. Teus 11. 1918, 47-49.
ANONIM08

1918.-A bacterial d1sea8e of citrua. (Baclllus cltrtmaculaDa.) et.Uf. Cltrogr. 3. 1918, 273.

1921.-A spray schedule for Citrus. Quart. Bul. J'lorida stat. Bct
5: 159-160.
1924.-A poasible cause of mottle leaf, llttle leaf, etc. of 01tru&amp;
Callfornia Btat. Rpt. 37.
1929.-A leaf spot of rough lemon stocks. (Alternaria), FarJDlng
so. Africa 4. 1929, 130, 2 figs.
1914.-Black root dlsease of nmes. (Rosellln19. bunodes). Agric.
News Barbados 13. 1914, 364 and 365.
1914.-Black spot ot the mandarin, Agric. oaz. N. s. Walea 25.
1914. &amp;M. Queensland Agric. Journ. n. ser. 2. 1914, 143 and 144.
1932.-Black spot of cttrus. (Phoma cltricarpa). FrUit World
Australasia 33, 1932, 76.
19'1.-Brown rot ¡ummosts; its prevention treatment thls autumn by Pest control Bureau, callf. Fr1l1t orow Ex. 'flle callf. Cltrograph Nov. 1941.
1940.--cape of cttrus groves injured by cold. Unlv. of Florida.
Agric. Exp. Sta. Galnesville. (Citrus Exp. Sta. Lake Alfred
Fla).
1914.-Citrus canker II. Florida stat. Bul. 124, 25-53, 9 flgs.
1923.-Citrus blast and black pit caused by same bacteria. Citrus leaves Nr. 12, 1-3, 4 figs.
1923.-Common gum diseases of ~allfornia citrus frults and thelr
treatment. Cltrus Leaves Nr. 12, 6, 7, 9, 16-18, 4 figs.; 1924 Nr. 1
1-4, 3 figs.
1923.~ttrus disease control. California Sta. Rpt. 405.
1925.-Citrus canker scouting report. MlSS1ssiP1· State Plant Bd.
Quart Bull. 4. Nr. 4, 18.
192'1.-Citrus canker found near Fort Lauderd.ale. Monthl. Bu1L
State Plant. Board Florida 12. 130-131.
1927.-Citrus canker scoutlng report for the period January 1.
1926. to decemJ;&gt;er 31, 1926. Mtsstsslpl State Plant Bd. Quart.
Bull. 6, 28.
1929.-Control measures for Citrus scab. (Sporotrichum cltri.)
Agrtc. oaz. N. s. wa1es 40, 1929. 714.
1931.--Control of Cltrus gummoslS. (Pbytophthora). BombaY
Dept. Agric. Leafl. 7. 1931.
1915.-Dle-back of Ume trees in Montserra.t. Agr. News Barbado&amp; 14. 1915, 318 and 319.
1919.-Departament of plant pathology (Fla. Plant Bd. Quart.
Bu1. 3 (1919), N9 2. pp. 82-85).- Expertmentation wlth practtcallJ a1l of the noncintrua trees commonlY found in Florida
- - lndlcates that the only one suceptlble to 01trus canter, evell
under inoculatlon, was the ao called wlld llme ( ZanthCJXYlum tagara). In thil tree typlCal cttrus canur spots deftloped, froiD wblch the canter could be made to lnfect gras--

- 23-'1 -

�frult leaves, but in no case have the Will:l limes themselves
been found to be injured by th1s disease.
The most effective and economlcal sterillzer for clothing and
tools 1s a 1: 1000 corrosive subllmate solutton. No cure was
found for this disease when once established on the cltrus
host.
1924.--Diseases of frutt and nut crops in the Unlted States in

1922, 1923. u. s. Dept, Agric. Plant. Disease Bull. Suppl. 28,
1923; 33. 1924.

1926.-Detecting !rozen oranges. Rep. Secret. Agrtc. Washington
1926. 88-89.

1932.-Dle Fruchtf:lule bei relfen Citrusfruchten (stem end rot).
(Diploc:Ua natalensis). Joum. Jamaica Agrtc. Soc. 35 Nr. 12;
36 Nr. 2; Ref. Tropenpfianzer 35, 1032, 297-298.
1925.-Enfermedad de los naranjos. Bol. Agrtc. Jndus. Com. Guatemala 4, 19:?5, 159-160.
1929.-Eradication ot seály bark (PsoroslsJ. Farming so. Africa
4, 70.
1925.-Further experlments in the ~..orage of lemons. Agrtc. Gaz.
N. s. Wales 36, 52.
1931.-Frost protection of cltrus trees. Joum. Dept. Agrlc. Victoria 29, 176.
1929.--0umming of lemons, Treatment of affected trees. Frult
World Australia 30. 1929. 94-95.
1924.-D mal dell inchiostro i cedul, 11 fuoco e i maiall. n Coltivatore 70. 1924, 371-373.
1930.-Importation of Citrus trees into southem Rhodesia. Rhodesia •Agric. Journ. 27, 1930. 184-185.
1929.-Italien Prelswettbewerb für die Entdeckung eines Wirksamen Mittels gegen das "mal secco" Int. Anz Pnanzenchutz
3, 1929, 108.
1930.-ltalien: Verbot der Ausfuhr trostbeschadigter Orangen.
(Oazz uff. Regn. Italia 70, 1929, NQ 276.) Int. Anz. Pfianzenschutz. 4, 1930, 10.
19-H.-lrrlgation research Extension COmmitee New South Walea. Report on Cttrus decline on the Murrumbidgee trrigatlon areas. 13 pp. Leeton 1943. A Pbysiologlcal d1sease due
to varlous causes, the outstanding one excesive son molsture. Bibl. of Agrlc. Vol. IV N9 1/489.
1919.-Lemon stem - end rot in California. Cal. Citrog. 4. 1919,
298.
1920.-La lotta contro la &gt;blancarossac degli agrum1 nella provincia di Catana. Boll. mena. Roma 1, 1920, 78.
1924.-La "gomosls" del naranjo. Min. Agrlc. Nac. Buenoa Aires,
secc. Prop. lnform. etrc. 339, 1924. ,tP.
1942.-Mlnlsterlo de Agricultura. Depto. de Sanidad Vegetal. Chile.

. ..

"Plldrlál(m parda" de III fMOI ~ 8Ultla&amp;O lid. BlbL
of Ap1c. Vol V 119 1/1181.
1131.--Meld fllfeetten of fnllt. (Penlcllllm lWlcilm). 8elenee n.

í.. '14. 1911, ll - ü.
1944.--Mutual oranse Dlstrlbutors, Redl&amp;Dda Callfotnta. A manual fGt' ClW8 íhrftra, Bd. 2 rev. and enL 118 p. JledlMII
Callfornla 1943, Includea ch&amp;ptera on culttutton metbodl, cltroa treta dtaeuel and tnaeet pea\ control. BlbL of Agrtc. Vol
IV N9 3829'1.
18H.-MaranJOB 1 Hmollfll atacadGI por 1aa heJadU (Prolt).
eoc. !faé. Acrtc. 0hl1e 11, 581-IOI.
1921.-Naevaa luvéstlpclones dte la OoDiollL
80c. kac.

.,t

Agrtc. Chlle 81, 1929, 289-2'10.

•1

1m.--Ptnentton of wute in exportlng el.trua frUll AlflC. NIWI
Barbados 20. 1921, 254-255.
19H.-Plant diaease inffátiptlODI
Úl8 tltrul lbperlme!lt
Statlon, california Sta. Rpt. 1923, 98-98, 1 fll.
1932.-Para prevenir la Oomosla del naranjo. Bol soc. Mae. Agric.
Chile M, 1932, 450-451.
1843.-"Pudrlclón parda" de laB trutaa Citrleas, Unión Agr. clel
Sur. 1. (41&amp;):45-47, Mayo 1943. Chile. Blbl. of Agrlc. Vol. IV
N11 6/23099.
1920.--Report on (citrus canter) eradlcatton work (in :rtorlda)
ln cooperatton With the Bureau of Plant Induatry, for quarter ending June 30, 1920. Fla. Plant. Quart. Bul. 4, 1920, 118119.
1921.-Report on eradtcation work in cooperatton wtth the Bureau of plant induatry for quarter endlng June 30, 1921 (Cltrus canker). Florida Plant. Bd. Quart. Bul. 6. 1921, 173.
1922.-Report on cttrus canker eradlcatlon work in Florida in
cooperation wlth the Bureau of Plant Industry, for quarter
ending December 31, 1921. Florida. Pl. Bd. Quart. Bul. 6, 1922,
59.
'
1923.-Report on Cttrus ca.nker eradlcatlon work in cooperation
wtth Bureau of Plant Industry, U. S. D. A., for quarter
ending sept. 30, 1923 and December 31, 1923 (Pseudomonaa)
Florida Stat. Plant Bd. Quart Bul. 8. 1923, Nr. 1, 28 p. Nr.
2. 14 p.
1944.-Reasonably well establlshed facts concerning the quick
decline disease of orange trees. December. 1944.
1921.-Stem epd rot of Cltrus fruit durlng shlpment. (Dlplodla
natalensis). The Agrtc. News Barbados 20, 1921, 334-335.
1925.-Spray injury to Citrus trees reduced by spreader. Journ.
Dept. Agrtc. So. Afrlca 10, 1925, 544.
1925.-State plant board revides rullng on Cltrus scaly bark.

a,

---

�(Cladosportum herbarum var. citrtcolum). Quart Bul. State
Plant Board Florida 9, 1925, 134-135.
1926.-Storing Lemons. - Efficacy of the Borax Treatment. En
"Queensland Journ. of Agric". Vol. XXV Part. 6 p. 544, Brtsbane, Qd.
1928.-Scaly bark or Psorosis of Citrus trees. Fa.rming So. Afrtca
2, 1928, 597-653.
1929.--Some Cttrus fruit rots. Farming so. Afrtca 4, 1929, 305306. 2 figs.
1931.-Supreme court rules that Brodgex patent is invalid. (Citrus; Penicilllum). California. Citrogr. 16. 1931, 276-279.
1917.-The Cltrus canker danger. SO, African Fruit Growers 4.
1917, 33 and 34, 1 fig.
1925.-The successful control of blue mold decay in Citrus fruits.
Citrus Industr. 6, 1925; 5-8.
1925.-The withertlp and blossom-bllght of lime (Oloeosporium
Umetticolum). Trop. Agric. 2, 1925, 251.
1928.-The action of phomopsis callfomlca ln produclng a stemend decay of Cltrus frutts. En "Hilgardia" Vol. 3 N9 6p. 153
Berkeley, Cal. 630. 72(79.4).
1931.-The export of Cttrus fruit: recommandattons by cttrus
preservation committee. Joum. Austral. Counc. Sel. Ind. Res.
4, 1931. 96-99.
1927.-Un pericoloso fungo parasslta degll agrumt. Phomopsts
citrt. Bol. R. Staz. patol. veg. Firenze 7, 1927, 227.
1932.-U. s. Departament ot Agrtculture. Plant quarantlne and
control administration. Modiflcation o! quarantlne on account of the cltrus canker and other citrus diseases. 1932, 1 p.
1925.-Verrucosis and tts treatments (Sporotrichum citri). New
Zealand Frultgrower 7. 1925.
1930.-Velvet bllght on cltrus twtgs. (Septobasidlum bogortense).
Farming So. Africa 4, 1930, 584.

INDICE
Consecuencias matemáticas de la Ecuaci6n General de rendimientos a(ricolas.
MANUEL RANGEL ..................."...............................................
Punteros para obsenaclones de estrellas con el Astrolabio
de Primu\ de Claude y Drlencourt, en pontos del Edo. de
Nuevo Le6n.
HONORATO DE CASTRO ........................................................

3

25

Geolopa del Estad(! de Nuevo Leon.
(Continuaci6n y final) •
FEDERICO K. G. MULLERRIED ..........................................

39

Parasitismo intestinal en la tropa residente en el Campo
Militar de Monterrey, N. L.
ENRIQUE BELTRAN Y
EDUARDO AGUffiRE PEQ~O ..........................................

85

Brucelosls.
M. RUIZ CASTA:AEDA ..............................................................

91

La puncl6n aspiradora en el dlagn6stlco de las lesiones tumorales de la mama.

ALFREOO

ooimz ALANIS ....................................................

111

Valor dlapóstlco de la biopsia por punción.
ALFREOO OOMEZ ALANIS ............. ...................................... 127
1t

*

La Dolantlna y su obtencl6n.

JOSE OIRAL ................................................................................ 151
Bibllografia de las enfermedades de los Clf.1'118.......................... 159

-240-

�•

Se km,in,i de imprimir en los falle~
de Ll IMPRESORA MONTERREY, S. A.

~I

di~

2S

de

febrorn

d11

!~.

1

t

•

��</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="206">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3135">
                <text>Anales del Instituto de Investigaciones Científicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="479192">
                <text>Revista del Instituto de Investigaciones Científicas dirigido por Eduardo Aguirre Pequeño. Incluye información científica y médica, biografía de doctores, etcétera.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="347646">
            <text>Anales del Instituto de Investigaciones Científicas</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="347648">
            <text>1945</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="55">
        <name>Tomo</name>
        <description>Tomo al que pertenece</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="347649">
            <text>1</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="347650">
            <text>2</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="347651">
            <text>1</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="100">
        <name>Periodicidad</name>
        <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="347652">
            <text>Anual</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="347669">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1753304&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="347647">
              <text>Anales del Instituto de Investigaciones Científicas, 1945, Tomo 1, No 2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="347653">
              <text>Aguirre Pequeño, Eduardo, Director</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="347654">
              <text>Ciencia</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="347655">
              <text>Investigación</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="347656">
              <text>Investigaciones científicas</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="347657">
              <text>Medicina</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="347658">
              <text>Biología</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="347659">
              <text>Publicaciones periódicas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="347660">
              <text>Revista del Instituto de Investigaciones Científicas dirigido por Eduardo Aguirre Pequeño. Incluye información científica y médica, biografía de doctores, etcétera.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="347661">
              <text>Universidad de Nuevo León, Instituto de Investigaciones Científicas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="37">
          <name>Contributor</name>
          <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="347662">
              <text>Cantú Garza, Héctor, Secretario </text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="347663">
              <text>1945-01-01</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="347664">
              <text>Revista</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="347665">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="347666">
              <text>2014607</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="347667">
              <text>Fondo Universitario</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="347668">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="86">
          <name>Spatial Coverage</name>
          <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="347670">
              <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="347671">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="347672">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="25618">
      <name>Biopsia</name>
    </tag>
    <tag tagId="25617">
      <name>Brucelosis</name>
    </tag>
    <tag tagId="25620">
      <name>Citrus</name>
    </tag>
    <tag tagId="25619">
      <name>Dolantina</name>
    </tag>
    <tag tagId="25613">
      <name>Geología</name>
    </tag>
    <tag tagId="25616">
      <name>Rendimientos agrícolas</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
