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                  <text>��UNIVERSIDAD AUTO NOMA DE NUEVO LEON
Rector: Ingeniero Gregorio Farías Longoria

,
n

FACULTAD DE FTLOSOFIA Y LETRAS
Director: Licenciado Bernardo Flores Flores

-■

m

BRICOLAGE
revista de sociología y ciencias sociales

Director: José María Infante
Secretario de Redacción: Humberto Salazar
Con.,ejo Editorial: Mario Cerrillo, Alejandro García,
María de los Angeles Pozas, Ricardo Villarrea/ A.,
Víctor Zú rliga.
Formación: Leticia Herrera
Tipograffa: Andrea González Corona

C.ada autor es responsable de su texto. i\o se devuelven originales.
Correspondencia: Faculta,/ de Filosofía y Letras, ÜAI\L. Ciudad
Llni1•,·rsitaria, San \i,·olás de los Garza, -'/. L. Precio del ejemplar:

Vol. I

No. 1

Junio de 1988

RE VISTA DE SOCIOLOGIA y CIENCIAS SOCIALES

�~UMARIO

Pruentación / 3

JOSE MARIA INFANTE: El desarrollo de la idea de sociedad represiva en la
Teoría Crítica / 5
MARC SAGNOL: El estatus de la sociología en Simmel y Durkheim / 26
MARIA DE LOS ANGELES POZAS: La construcción del objeto de estudio
en las ciencias sociales / 60
MINERVA MARGARITA VILLARREAL: La red de las discriminaciones;
comentario a la novela El oficio de tiniebla, de Rosario Castellanos /69
RICARDO VILLARREAL ARRAMBIDE: El concepto de expectativa en sociología / 95
VlCTOR ZUÑIGA, MIGUEL REYES: Exodo rural, esuategias familiares de
subsistencia y formas culturales en la frontera norte (el caso Vallecillo,
N. L., el pueblo que se negó a morir)/ 100
MARIO CERRILLO: Reflexiones sobre el pandillerismo en Monterrey/141

Reseila,
ROBERTO REBOLLOSO: Hombre, mamut, y el Nore,te, de Fernando
González Quintanilla/151

DAVID GONZALEZ FEMAT:Juego y juguete,, de Robert Jaulín/155

�PRESENTACION

¿Una revista de sociolog(a y ciencias sociales en Nuevo León?

Es obvio que a partir de ciertas tendencias arraigadas entre algunos sectores dir:gentes e intelectuales de nuestro medío las respuestas más probables podrán ser las de incredulidad, asombro, desconcierto, desronfianza o desinterés.
Para los incrédulos de que empresa tal pueda tener lugar "en
provincia", pretendemos recoger material que exponga los avances
de la reflexión teórica y la investigación en' los lugares periféricos a
los centros de dominación; sin descuidar, claro está, lo que en éstos
se produce.
A los que se asombran, nuestra pretensión es seguir asombrándolos.

'

A quienes se sienten desconcertados porque siempre pensaron
que ciertos espacios universitarios no eran capaces de producir en el
terreno del conocimiento cient(fico, nuestra invitación a recapac.itar,
a dialogar, a reconstruir sus juicios de valor y a sumarse al esfuerzo
por entender mejor este mundo que nos toca vivir, como un modo
para entendernos mejor a nosotros mismos y una etapa inevitable
para buscar uno mejor.
Para los eternos desconfiados que suelen ver dobles o triples o
cuádruples intenciones, nuestra declaración honesta de que sólo nos
interesa el progreso de la ciencia social, aunque seamos conscientes

�de, q~e ello no_ es una empresa autónoma y que como tal, adquiere
~ult1ples relaciones con otros intereses y otras tareas y fuerzas sociales, pero que nuestro objetivo es y será mantenernos fuera de la
lucha de esos intereses, siendo la comunidad neolonesa en su conjunto el destinatario principal de nuestro esfuerzo.

EL DESARROLLO DE LA IDEA DE SOCIEDAD
REPRESIVA EN LA TEORIA CRITICA

Para los desinteresados, confesamos no tener respuestas salvo
la de solicitarles que su interés por otras cosas no perturbe n~estras

pretensiones.
Nuestro lema fue: ser pesimistas teóricos
y optimistas prácticos.

. ~ como siempre en los procesos sociales, la esperanza de que la
historia pueda aprobarnos: las difíciles condiciones en que comenzamos hacen más atractivo el desafío.

Max Horkheimer

]OSE MARIA INFA1\TE
¿Por qué Bricolage? Porque no nos interesa presentarnos como
los poseedores de la verdad desde niveles superiores donde se establece _el dictum, ~ino como simples artesanos de un oficio que requiere
mas. de traba10 productivo que de próducción sin trabajo. En ese
sentid~, nuestr~ revista aspira a colocar en sus páginas la producción
de quienes ~s-tan. comprometidos con la ciencia social como tarea y
no com~ pn_v1legio. La revista tendrá varias secciones, representativas
de la dzv_ers1dad de preocupaciones de los científicos sociales; pero
esas secciones, con ser fijas, no son inmutables: el tiempo dirá de su
valor º. no.. Queda abierto, entonces, el espacio para la producción
Y la d1scus1ó11 y serán nuestros lectores los que nos justificarán.

En los últimos tiempos y como consecuencia de una serie de transformaciones sociales y de las consecuentes formas adoptadas por la
praxis política, el concepto de sociedad represiva o política represiva o represión social ha venido ganando terreno como forma natural de expresión, en c:-pccial en el discurso político y en menor medida en la teoría :mciológica. En algunos casos se trata sólo de una
categoría dei;criptiva o rlasificatoria (en oposición a sociedades más
libre:, o sistema:, políticob más "democráticos'), pero en otros adquiere función explicativa y entonces, cosa grave, se intenta justificar
un cierto estado de rosas a partir de la categoría explicativa y aceptar resignadamente ese mismo estado como consecuencia inevitable
de la situación imperante.

I

En mi opinión, la idea eR relativamente nueva en la teoría sociológica y ci,; el resultado de cambios conceptuales derivados o consecuentes a la transformación misma de la praxis sociopolítica del siglo

XX.
Em¡wz..nclo con la:, 1fütincioncs, me parece que deberíamos dejar claro que la rcprcbiÓn social no es represión psicológira (aunque
metafóricamente así lo parezca) y que son dos procesos muy difrrentes aunque probablemente sean complementarios.
Por rrpresión como mecanismo psicológico &lt;lchcrno:. entender el

�6

Bricolage

]. M. Infante: Lo ,ociedad repre,ioo en la Teoría Crítica

proceso por el cual cierta repres t . •
.
conciente por estar ligada
en ¡"~'.on es mantemda en el nivel intable o inadecuada por u a un~ pud ••~n cuya satisfacción es inacep1
,
na sene e circunstan ·
prnp,a estructura psicológica individual h
Cl~S que
desde la
soc10cultural. Naturalmente f F d •~ta el ~as amplio contexto
teoría de la represión. En su' tr:~-:eu quien ~nm~ro desarroUó una
psicoanalítico (Frcud, 19l4) de~rihsobr~ la htS t ona -~el ~ovimiento
presión al tratar de explicar los m e _como le_
la idea de reria en oposición a las id
de ecamsmos PS•cologicos de la histe8
de los estados hipnoide,'';"~
reuer, q_uien postulaba una "teoría
ra algunos otros aspectos .der
~a~¡e~ de esta obra, !reud aclamer lugar que si bie" es sibng
e a idea de repreSJon; en priautores -~ita a Schop.e h po le encontrar antecedentes en otros
n auer- se muestra ah I tam
haber llegado a ella de manera er nal . so u _ente seguro en
que la represión es un lo o de I p so • e md~pend,ente; segundo,
lítico, resultado de clabogrrac·. 1º ~~e el denomina trabajo psicoana. .
eorica que es e
. d
nenc1as
específicas y de granion
,
onsecuenc1a
e expenumero.

~•n

sur~?

:tr::

Dado que Freud entiende que el
de los fundamentos teo'n•cos
.
cdon,cepto de represión es uno

o axmmas e p ·
áJ ..
tr
SJCoan 1s1s, es obvio que
obra liminar del psicoanális/ o a vez/ lo largo 1e su obra. En la
nos encontremos en

él una

611

7

La represión no está presente en el origen p sea en la constitución del aparato psíquico individual sino hasta que es posible la separación conciente-inconciente y tiene por eUo algunos caracteres:
a) es individual, en el sentido de que tanto la desfiguración de lo reprimido como los caracteres que asume son únicos y pertenecen al
individuo que particulannente los experiencia; h) es móvil, dado que
no es un.proeeeo que se da de una vez Y. para siempre sino que se desplaza a través de diversos contenidos representacionales; c) constituye siempre la represelltación de una pulsión; d) su objetivo es desaparecer de lo conciente lo que antes fue conciente o impedir que llegue
a ser conciente si es que en algún momento estuvo en vías de serlo y
e) la represión crea, por lo general, una fonnación sustitutiva.
En un trabajo redactado en 1911 y elaborado sobre una invitación a participar en un congreso médico en Sidney, Australia,
Freud (1913) expresa la idea de que es el desarrollo cultural de la
humanidad el factor que hace necesaria la aparición de la represión
del impulso sexual. En la concepción de Freud, el proceso es inevitable y exige mayores o menores sacrificios dependiendo de las fonnaciones individuales. Reitera además su idea- de que "un sueño es el
cumplimiento disfrazado de un de,,eo reprimido".

01080

1900), se describe Ja represió~ : 0 : :
ª
ca_p,tulo VTI (Freud,
en el aparato psíquico en relación un extrañanuento que se realiza
que alguna vez fueron penosas E ~ los recuerdos de aquellas cosas
logia, el artículo sobre la rep . . ? e suds traba¡os sobre metapsicores,on es entr d 1
·
obras de Freud el es'ue-o
61. t
.. '
• o e con¡unto de las
1'
'
u,
s emahco ma
·
clara! sus ideas al respecto. Se hace mu dT silc;nstStente para dejar
da smtcsis sobre él ero en tod
y , _,c onnular una adecua(Freud, 1915).
p
o caso re1mto al lector a las fuentes
I

La represión tiene siempre como ob·etiv fu d
zar algo dr la conciencia y mantene I al l_ o n amental el rechacs posil,Jc dislinm•ir dos etap
: o e¡adlo de eU~; Por otra parte,
· rd.
~as o ,ases en a repre610 • 1
.,
pruno ial (en otras traducc,·onc
.,
.
n. a repreSJon
.
s, repres1on prun · )
1
agencia representante psíquica de 1
1 .•
ana 'en a que a la
sión en lo concicnte La
d
a pu s1on se le demega la admi.
segun a etapa de 1
·•
por Frcud represión propiamente dicha a repreSJon ':8 ~enominada
a,¡uellas representaciones
e o so d .' Y_ es una busqueda de
presentante reprimida o equle ' 1 n envacmnes de la agencia re.
,
mcn os que por algu' 1 d h
en asociación ron dicha agencia.
n a o an entrado

En las Nueva, conferencia, de introducción al psicoanáli,i,, específicamente en la 32a, Freud vuelve a insistir sobre las relaciones
entre represión y vida cultural. Es al final y casi como al pasar, cuando se está despidiendo (ya sabemos que esas conferencias nunca fueron pronunciadas) que, a manera de aeociación de ideas, expresa la
relación entre represión,agresióntpulsiones eróticas y cultura (Freud,
1933).

Creo que vale la pena que nos detengamos en ese corto párrafo
(no ocupa más de una cuartilla), porque allí está de alguna manera
prearÍunciada toda la teoría que luego sostendrá de manera ampliada
Herbert Marcase cuando formule su análisis de la sociedad contemporánea.
Los logros culturales, que son importantes tomados en su conjunto y que en esta perspectiva representan un gran valor para la humanidad, no son posibles sin que los seres humanos hayan reprimido
gran parte de sus aspiraciones sexuales. Pero, además de ser reprimidas, éstas pueden ser utilizadas para otras metas, que son precisamente las propuestas para la construcción de la cultura. Ahora bien: jun-

�8
J. M. lnfante: La sociedad repre,iva en la TPoría Crítica
to a las pulsiones eróticas actúan las pulsiones agresivas y tanto en
uno como en otro caso las limitaciones pulsionales que la cultura nos
impone conllevan una carga sumamente gravosa desde el punto de
vista psíquico. En la medida en que ambas pulsiones actúan juntaa.
corresponde a las eróticas jugar un rol importantísimo en la prevención y dilución de las consecuenoias negativas de estaa condiciones
creadas por la cultura, especialmente, en evitar que las pulsiones
agresivas se vuelquen ya sea· contra ,_ s 'otros -lo que crea problemas
sociales-, ya sea contra sí mismo por la acción de la estructura superyoica sobre el yo. Y Freud utiliza aquí una metáfora: el dilema
es, para el sistema psíquico, una repetición del que para el mundo orgánico se da entre comer y ser comido.
En resumen, para Freud, aunque necesaria para el sistema cultural, la represión, es siempre una expresión de la ~árnica psicológica que opera en el individuo y que se construye a partir de sus experiencias significativas. Es un mecanismo del nivel psicológico de análisis, aunque su contenido representacional -simbólico- deba ser necesariamente tomado de la cultura de la sociedad particular en la que
el individuo se desarrolla. En todo caso, esta sería una tarea para la
psicología social que siempre hemos postulado: ¿en qué medida
esos contenidos représentacionales que se.estructuran en el individuo
en una cultura dada se correlacionan con los de ésta?

9

ción fuera de la iglesia.
es un sentido especial: cuesLa ruptura protestan~~ cobr\~~ton:ne en tela de juicio la salvationando la propia salvacl1on tam. ien patanzas de hugonotes y cató.,
1
. 1 o que as suceSivas m
.
cion de otro, e ar
t
d
,
hahía
muchos
dispuestos
a
.
b b talmente que o av1a
licos mostra an ru
. , d 1 . demás pero el cuestionam1ento,
hacerse cargo de la _salva~1oneale º:obable:ncnte sin mucha concienal menos en el plano de o r y ~. o esas experiencias, ya estaba
.
momento v1v1er n
m l os
cia por qmenes en su
.
II los iluministas en el '(V
dado. Es Hobbes en ~1- Siglr ~ea?imperantes sobre las institucioque pondrán en cuestion a as
. ha que hacer constar que Rones sociales y la r¡aturaleza, huma::~ y or ello el más discutido de
bbes, probahiemen_t~ el mas ~m a e:
rimero que con un fundalos pensadores politicos e~ la epoc , , d pla agresión instintiva del
. al t bl cera una teoria e
.
d
mento rac1on es ª Oe
tºonamiento a las nociones e
1 tanto un cues 1
sal •
ser humano
YalPº.r
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que el mito del buen
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bondad umana Y
.
•
honda natur
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estas
cuestiones
-m.
·
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~s posterior en casi un -,, ·
d luego por los pensa o,
hº t' · s- son retoma as
,
cluidas
las
ra1?es
,IR_ onca
ºal
Horkheimer,
dejamos aqui este
res de la leona cnttca, en espec1
punto para retomarlo luego.

J

, en'tica
escuela dedeFrankqué consiste la llamada leona
.. , o detallada
ello y
, f nnular una expos1c10n
ihl
furt? Es impos e aqu1 o
tid d de fuentes documentales a
por otro lado, hay y~ ?na gr:ic1:anend: las interpretacione$ que aun
las que podemos rcmihrnos, .
la como uiera Halos que pa,_·liciparon en el movim1cnlo o escue O
4
marse tienen.
¿·En

I

Desde el punto de vista de la teoría social, los antecedentes de
la idea de represión se diluyen mucho más. Una alternativa es tomarlos desde la perspectiva del autoritarismo, aunque no sean estrictamen!e equivalentes y aunque entre el autoritarismo como concepto y las formas de la praxis autoritaria existan también múltiples
diferencias. Además de la perspectiva del autoritarismo, el problema
se emparenta con el de la libertad, que también tiene una especial
historia en Occidente. Planteada en muchas ocasiones como una
cuestión metafísica con argumentos que emplean a la vez ridículos
y complicados juegos de lenguaje, es probable que el verdadero sentido de la libertad no se haya presentado hasta Lutero. Porque es
preciso recordar que en todo autoritarismo estaba -y está- presente el problema de la salvación del otro y en Agustín de Hipona y
Tomás de Aquino las nociones del libri; albedrío no son, en última
instancia, más que paradojas lógicas. Como diría Raymond Aron, es
el derei;ho a elegir la propia salvación lo que está en el fondo de las
cuestiones de autoridad y libertad. Y para la ideología del cristianismo medieval no había salida: el libre alhedrío no incluía la salva-

r

º;

, 1 ensadores de la teoría crítiEl centro donde convcr~er~~
P_ 1 de Frankfurt, creado, coca será el Instituto de lnvesttgac1~n ocl1a oco tiempo Max Horkd
h e relativamen e P
mo nos lo recor ara ac . ,
individuo de gran fortuna, e
1
hcimer (1976) por la don~c•oh~ _que un u hiJ·o Felix Wcil en 1923.
.
II
Wcil 1c1era para s
,
.
comerciante ermann , ,
11 1 ·nvestigación empírica e· 1IIS·
El Instituto se propoma de~rro ar a I c·al los referidos al movitórica sobre problemas sociales, en ~sp_e .~ Su primer director, en.
b
I·
vuntura~ econom1c....
.,
miento
Y as CO;
· el
f., un alac¡ue de apopleJ1al o- rero192
t . 19?7 -cuan o su no
,
.
trr os anos.. b 't- Y · - le im
. pr1m10
• . , una orientacion marxista en,
fue
Carl
Gru~.
erg,
quien
.
el
el Sl'ntido teonco, aunque 10 ependiente de h'TI.lpos políticos espcc1ficos (Buck-l\lors.s, S: 1981).

�10

Bricolage

•

1:,~ '.

_Hacii
~ork~rimer es elegido director del Instituto y alJí
em_piez_~ a i _ ~ion m~ amplia de sus actividades así como la cons~l1dac1on del nucleo teorico de la teoría crítica en la cual desta
ran Adorno Y_ Horkheimer como sus principales instigadores cr:~
dores. El Instituto se convertirá a parti d al],
, . Y
t I
d
r e J en e1 mas importane ugar e encuentro de las ciencias sociales en Alemani s·
ba_rgo, Adorno y Horkheimer llegaron a él con influenci: 1::riec:;
e m~lectuales muy amplias y profundas en la tradición de la lengu~ :mana: Hegel, Marx y Freud, más las múltiples referencias cruza as e estos autores y sus polémicas respectivas.

H ACdorno_y Horkhc:.mer se habían conocido en los seminarios de
ans ornehus. Este era un artista y un bohemio am'"lte d 1 1
tu ·tali
·
, ...,
e a cu .
m::;fo
qwen transmiti~ a ~s alumnos la idea de que para ser
y que conocer de c1enc1as naturales así como arte
, .
ca.
,
y mus1-

~:a,

. En _el caso de Adorno, esto había sido una permanente resencra: nacido el 11 de septiembre de 1903 en Frankfurt d
pd .
d'10 Iih al
, .
, e pa re JU·
er Y madr_~ catoh,ca? corsa, sus primeros años estuvieron dedicados a la fo~ac10n art1stica, especialmente musical. Su madre era
cantante y tema una hermana -Agathe a qu1·en Ado .
. .d
,
,
rno consr eraria corn_o una segunda madre- quien llegó a tocar el piano como
a~ompanante de las enton~es famosa soprano Adelina Patti. Con Psta
tia Ado':1? toca~a transcripciones para cuatro manos de los clásicos
de la mus~ca y siempre recordó esas veladas como unos de los momentos mas gratos de su infancia.
Antes de ingresar a la universidad , en 1921 , Adorno hab'rn Ie 'd
L k,
1 0
a, u ·aes y en ese n11smo año leyó a Ernst Bloch quien lo .
. no fuertemente.
,
11npres10
_Pos_terio~entc, hacia 1923, conocería personalmente a Walter
~enJamm, quien le transmitió lo que debía ser el sentido de la filosofia, abarcar lo que permanece dentro de los límites de la experiencia
Yaquello que los trasgrede.
, En l 925 y 1926 Adorno vivió en \ iena, pero, contra lo ue odna suponerse, no parece haber indicios de que se encontr!a :
Freud. Durant"_ s~ estancia_ e? Viena estuvo fundamentalmente oc~~
~ado en las actividades artJstrcas y acarició laposibilidad d
tmr en co
't
e conver
mpos1 or. ompartio, s1, reumoncs y discusiones con Derg,

e

., ,

.

J. M. lnfonte: Lo ,ociedod repre,ioo en la Teoría Cr(tico

11

Schonberg y Wehem. Su conocimiento de la'obra de Freud, según
una carta que le escribiera a Benjamín en 1934, data de 1927: en
esa época Adorno había pasado una temporada en San Remo acompañado de Gretel K~lus -quien luego sería su esposa,- y luego permaneció allí solo durante varios meses. Es cuando leera a Freud y los
biógrafos anotan que fue probablemente por influencia de Gretel.
En un trabajo escrito ese mismo año y publicado póstumamente, "El· concepto de inconsciente en la teoría trascendental del entendimiento", Adorno delinea, a partir de la teoría psicoanalítica de
Freud, los requisitos de una teoría del inconciente que coincidiera
con las interpretaciones de Comelius de la teoría kantiana. Sus conclusiones parecen haberse basado en las conferencias introductorias
de Freud de 1916-1917. En este extenso estudio, Adorno postula la
superación de la aparente contradicción entre las filosofías del inconciente y del orden econón1ico dominante a través del reconocimiento de la explotación de la teoría como ideología. Este estudio,
escrito como Habilitation sscrift -prerrequisito para obtener un cargo de maestro universitario- fue rechazado, probablemente por prejuicios intelectuales Qa defensa de las teorfas freudianas en la universidad en 1920 era algo demasiado revolucionario), aunque no puede
descartarse cierta debilidad intelectual. (El mismo Adorno comentaría, casi al final de su vida, que el error fundamental de su estudio
sobre Kant y Freud fue haber relacionado unilateralmente a Frcud
con las teorías cognitivas de Mach y Avenarius y haber dejado de lado la hase materialista que estaba presente en Freud desde los comienzos de su teoría.)
Por el lado de Horkheimer, sus contactos con el psicoanálisis
fueron en el principio menos teóricos: en 1928 había entrado en
'
'
terapia con Karl Landauer al parecer por sus dificultades para desarrollar las clases sin notas. Landauer fundaría en 1929 el Instituto
Psicoanalítico de Frankfurt, adonde se incorporaría Erich Fromm, el
que trabajaría posterionnente con Horkheimer en la posibilidad de la
aplicación de las teorías psicoanalíticas a la praxis social. Hay que
mencionar aquí que este Fromm era, desde el punto de vista de la
teoría psicoanalítica, un ortodoxo, muy lejos todavía del idealista
en que se convertirá a partir de 1932, más o menos, después de El
dogma de Cristo.

.

Es en esa misma época que Freud publica &lt;los obras funrlamentales: El porvenir de una ilusión, en 1927} E/ malPstar r11 la cultura

�12

Bricolage

en_ 1930, ambas relacionadas en su espíritu y en su temática. En la
pnmera_, Freud mani~esta su con~encimiento de que la cultura,
c_onstnnd~ ~bre la obligada renuncia a las pulsiones, debe, al mismo
tiempo, aliVIar e~ carga o sacrificio. Esta contradicción -quizá irreso!ub~e- Y al menos ~eruelta hasta hoy-, se constituirá, en el plano del
md1v1duo, en el nucleo de la neurosis. En el plano de lo social la con~adicción manifestará, según se agudice uno u otro de los polos tens1on~es, las tendencias libertarias o autoritarias de la sociedad. •Reprcs1on obligada, represión necesaria, represión inevitable? •Cut es
el mont~ de ésta que tanto un individuo como una sociedaipueden
tolerar sm que las consecuencias sean más penosas que las necesidades que tiende a solucionar?

I

La ilusión es el resultado del deseo y no es necesariamente falsa
o irrealizable o contradictoria con la realidad. Es decir que la ilusión,
para Freud, es una construcción interesada, generalmente inconciente Y por ello mismo peligrosa: el individuo, al no poder discernir entre la realida~ y su ~-ropio deseo, confunde a éste con aquélla y así,
se mu~ve hacia espeJ1smos que pueden causarle la muerte. ¿Qué diferencia hay entre este concepto de ilusión y la con~epción de Marx
~~re ideología? En mi opinión, ninguna: son precisamente las condiciones que detenninan la producción material de los hombres las
q~e cambian la realidad, su pensamiento y los productos de su pensa,ent~; el ~~occso. podrá ser colectivo o en algunos casos cobrará
~~ d1mens1~n estrictamente particular, pero siempre serán las condiciones de VIda las que detenninen la conciencia y las experiencias
qu~ _de ellas _de~os. Y esto ~xplica por qué, de todas las ilusiones, la
religiosa sera siempre la mas riesgosa y amenazante: es la más estructurada de las ilusiones, representa el legado de nuestros antepasados Y su cuestionamiento no limita ni rec.orta ninguna obra humana sino la que está más allá de nuestra vida real. Irracional en su
const!tución, la ilusión sólo puede ser derrotada por aquello que es
const!tuye~te del ser humano, la razón, aunque para ello debamos
asu_r~umos JU_s~ente ~n nuestra irracionalidad; por ello, la aniquilac1on de la iluSJon sera una empresa posible pero condenada al fracaso, el secreto de su potencia está en la fuerza que constituye al
deseo,_ ~esullantc de la carencia. (A pesar de esto, que es mi interp~ctac1on personal del pensamiento de Freud y Marx, hay que decir que ambos pensaban en que tanto la ilusión como la ideología
eran superables, lo que no desarrollaré aquí).
En la segunda de las obras mencionadas, Freud reitera, en prin-

J. M. lnfante: La ,ociedad repruivo en la Teoría Crítica

13

cipio, las ideas expuestas en El porv_~nir de im~ ilusión pero le agrega consideraciones sobre su superac1on y ampha en_ general su perspectiva: en primer lugar, hace del amor y d~l _trahaJO las dos fuerzas
básicas de que dispone el ser humano para vmr y transfonnar la realidad.
Sin embargo, 1~ cultura debe ·someter a las exp~esiones de la
sexualidad para lograr una uniformidad en la&amp; expreSJones sexuales
de la vida' adulta: la cultura actual no tolera la sexualidad como
fuente autónoma de placer y por ello, la endica siguiendo cauces
perfectamente establecidos. Claro que el mantener este estado de represión será sumamente costoso: el consumo ~e energías s?cioculturales que demanda es siempre muy alto, c~alqmera sea su_ cálcu_l?. Pero hay más aún: la cultura exige, ademas del de ~tJsfacc1on sexual otros sacrificios. Y no son otros que los de limitar y cn~uzar
la ~esión, so pena de admitk su disolución. La ~ultura debe unponer límites a las pulsiones agresivas y_ en _ese cammo, ~uchas veces
los grupos minoritarios ofrecen una salida ideal, al ~er ubicados co~o
el blanco de la agresión y posibilitar, al .mismo liempo, que los mdividuos puedan atar sus sentimientos amoros?s con_ las grandes mayorías. Pareciera que esta es una con~tante _p~1cosocial: toda cul~ura
debe tener enemigos, o de lo contrario fabncarselos. E_stos enemigos
sirven para que la agresión pueda ser socialmente orgamzada.

!ª

En este proceso, la cultura ha producido ciertos ~v~nces'. desde
el estado primordial en el que uno solo gozaba de la m_ax1ma libertad
sexual hasta nuestra sociedad actual, donde a cambio de conceder
cierta satisfacción pulsional a la gran mayoría, debemos restringir las
libertades sexuales. Independientemente de que proba~lemente los
datos etnográficos no pueden corroboramos ~eccsanai:ncnte cst~
correlación, hay aquí un principio general: en cierta medida, ~as exigencias de libertad y justicia son incompatibles y no puede ~~~facerse una cualquiera de ellas sin detrimento d~ la otra. Esto ex1~a: ~ara
cualquier sociedad particular en un determmado momento h1stonco,
tener que elegir sobre las metas que puede r~on_ahlemcnte al~~zar.
Y aquí me aparto de Frcud y me formulo vano~ ,m~crroga_ntes. ¿pueden las sociedades hacer realmente esta elecc,on., ¿cuáles son las
precondiciones para que una sociedad pueda determinar para sí
misma cuáles serán esas metas? Y quede bien claro que me refiero a
sociedades, no a sus individuos ni a los grupos de intereses que éstos
componen.

�14

Bricolage

En sum_a, lo esencial de la vida -y por consiguiente, de todo
pro~eso sociocultural- es mantener canalizada esta lucha entre las
p~ISiones amor~ Y las pulsiones agresivas siempre al servicio de la
~•da_ de la especie ~~mana. Hay, en consecuencia, un cierto monto
meVItabl~ de repres1on que toda cultura exigirá de todos y cada uno
de sus miembros., Y toda esa lucha podrá ser expresada por una fórmula: "Cuando una aspiración pulsional sucumbre a la represión
sus componentes libidinosos son traspuestos en síntomas y su~
componen~es agresivos, en sentimiento de culpa''. (Freud, s'. 1930:
134). El dilema de la cultura será, en última instancia el de avanzar
a costo de dominar la pulsión de agresión y autoru:iquilamiento.
Hay que menciona1 aquí que alrededor de 1930 como resultado de la consolidación de la fase tennidoriana de la r~volución rusa
s~ ~abía detenninado la total incompatibilidad del comunismo Qe:
nm1smo) co~ el psicoanálisis. La historia, que es una muestra más
de_ hasta donde pueden llegar las acciones humanas cuando son
onentadas por el prejuicio, había comenzado hacia 1922 cuando
Debo~, ~e convierte en la f!gura principal de la filosofía d;I marxismo sov•~~~o Y de~rroll,a, junto con sus discípulos, una activa lucha
?e opoSic1on al pSicoanálisis. Sus ideas se expresaban a través de BaJO la_ bandera del marxismo, una reviéta que ee convirtió en el principal m~?"'1mento _de exp~esión ideológica de los soviéticos y que
aparec10 en ale~an en V1ena en 1925 Qa edición rusa se publicaría
entre ene_ro de 1922 y junio de 1944). Dehorin definiría en 1926 a
5?B_enem1go~: !os freudistas, los machistas, los empiristas y los matenalistas mecamcos. En el mismo año de 1925, en la revista mencionada _apar~ce un artículo de un tal Jurinetz sobre "Psicoanálisis y
marxismo que, aun estando basado en inlluficientes fuentes documentales -:según propia confesión-, expresa un absoluto juicio
condenatono de lo que denomina "freudistas". También en 1925
Augus~ Thalheimer - dirigente de la derecha del PC alemán que lue:
go ~r~~ expulsado del PC ruRo y fundaría un partido comunista de
o_~os1c1on (de derecha)- publica un artículo sobre ''La descomposic1on, del austromarxismo '' en el que desarrolla un ataque a Freud
acusandolo de _desar~ollar un ide~ii,mo grosero y burdo, de exponer charlatanena y disparates fantasticos, de sintetizar confusos natur~lis~os id_cafütas con pornografía \iistórica, de exprrsar, rn fin , en
6':1 1rrac1onal1smo su fijación a lo sexual, nada más que la forma de
vida del hurguesote vienés (Dahmer, H. 1983).
Independientemente de lo que toda esta polémica significa en

J. M. Infante: La ,ociedod repre,iuo en la Teoría Crítica

15

cuanto a la lucha y consolidación por el poder det grupo estalinista, sirvió para algo más fundamental: la !otal cancelación y clausura
del psicoanáliais en la URSS, lo que todavía se mantiene en líneas
generales. Más allá de la irracionalidad de las exposiciones, de la insuficiencia de los argumentos, del prejuicio subyacente como actitud
perceptual, quedaba claro que para el en ese momento único movimiento político marxista en la .conducción de un estado, el psicoanálisis era algo a excluir, a horrar, a forcluir (si es que este ooncepto
puede valer para procesoé sociales).

Y es en este contexto que comienza a desarrollarse la teoría
crítica de la escuelfl de Frankfurt. Abarcará una gran variedad de temas y problemas de la vida humana: la naturaleza de la ciencia y el
orden que construye; el arte y la reflexión estética; la filosofía de la
historia y la posible evolución de la sociedad;la acción política y las
penpectivas de la transfonnación social; la crítica de las teorías preexistentes, incluido el mismo marxismo; la condición del hombre en
la sociedad contemporánea, incluyendo su agresividad. Es imposible hacer una presentación completa de todos estos temas y sólo me
limitaré, en lo que sigue, a concentranne alrededor de lo que hace a
h sociedad autoritaria y represiva, aunque partiendo del presupuesto
que aun en ese problema compleja y múltiplemente sohredetenninado habrá que formular extensiones y derivaciones hacia los mencionados y otros más.
Según el mismo Horkheimer, en una conferencia pronunciada en

1969 en Venecia, en la que hace una revisión histórica de la teoría
crítica, el primer trabajo importante publicado por el instituto de
Frankfurt fue una obra sobre autoridad y familia (Horkheimer, M.
1976). La familia desempeña en la soci~dad contemporánea un papel doblemente contradictorio: por una parte, es el último refugio de
lo irracional en un medio que pretende ser cada vez más racional, en
una 'sociedad en la que lo irracional es cada vez más negado y todo
acontece aparentemente según la razón; por otro lado, el desequilibrio entre el individuo y las fuerzas totalitarias de la socieclad es cada
vez más acentuado y el individuo puede buscar refugio en la familia
como el último microcosmos autónomo del sistema social o bien,
contradictoriamente, puede encontrar en la sociedad la protección
Y satisfacción narci!ista de una autoridad en abstracto, donde la autoridad familiar inexistente es sustituida por el estado o cualquier
otra fuerza equivalente, tal como aconteció en el nacionalsocialismo.
Y aquí critican una noción común: no es la familia patriarcal autori-

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Bricolage

taria alem~a la'que alimenta el nazismo sino que es el tercer Reich
el que susbtuye una autoridad familiar ya inexistente.
~a '.1isolució~ d? la familia, preelahorada a partir de los cambios
e~onom1cos que _hm1tan su importancia en el plano del destino indiv1~ual, preanunc1a el traslado de la autoridad por desplazamiento de
la 1D1agen del padre, el que en la familia patriarcal constituía un modelo de imita~ión. y relación amorosa, y que ahora es desplazado por
~ poder arb1trano que se encuentra en la imaginería fascista. La familia actual fomenta ~ ~utorit:m~o represivo y al mismo tiempo
es, probablemente, el uruco y último refugio contra la barbarie. El
tema de la personalidad autoritaria reaparecerá luego, cuando como
conse~uenc1a del ascenso de Hitler al poder en Alemania -hecho preanunciado por los pensadores del Instituto-, los miembros de la escuela de Frankfurt deben abandonar Alemania y reconstituirse como
grupo en EEUU, adonde la mayoría de ellos llegará como refugiado.
Pero volvamos a 1932. En una conferencia pronunciada en esa
fecha con el título de, Historia y Psicología, Horkheimer desarrolla
las bases ~~ lo que sera el aporte del nivel psicológico de análisis a la
comprenS1on _de la cu!tura y fa evolución humana (Horkheimer, M.
1974). Para el, el conJu.nt~ ~e las operaciones históricas de los grupos humanos y de los md1V1duos, aun cuando determinado por el
P.roce,8? económico, sólo puede entenderse cuando se expliquen
c1entificamente las ex.teri~~aci?n~s de la vida,de los individuos que
dependen. d~ su consbtuc1on ps1qu1ca. La accion social puede surgir
del conoc1D11ento de lo real pero, cuando más lo contradice y menos
parece surgir de él, más necesario se hace encontrar las fuerzas irracionales que en el nivel psicológico determinan al hombre de una
manera restrictiva. Toda forma de organización humana histórica~ente dada depende de .~actores psicológicos que la hacen pervivir e
1D1pulsan su transfonnac1on. Pero hay que formular una advertencia:
esto no significa que exista una psicología de las masas, colectiva sino que toda psicología social tendrá como fundamento la psique' individual.
Pero para que la psicología pueda aportar a la comprensión de
los procesos históricos y económicos, es necesario revisar la misma concepción del hombre que se propone como postulado teórico:
?l hombre no se encuentra organizado de manera tal que todos sus
impulsos originarios están ligados a la obtención de placer por elementos materiales o tangibles. Aunque no totalmente desarrollada
hay aquí un anticipo sobre una teoría de la participación del orde~

J. M. Infante: La wciedad repre,iva en la Teoría Crítica

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simbólico en la producción del hombre mimi.o y de _su ~da material.
Citando a Freud inespecíficamente, establece que 81 algun aporte ha
de hacer la psicología, éste debe centrarse en la posibilidad de.explicar cómo la satisfacción de necesidades puede responder a realidades
psíquicas antes que a las burdamente materiales. Por cierto que, además, si se quiere saber qué son, no debe nunca cree~se en lo que l?s
seres humanos piensan. de sí mismos; ~r ello, e~ umverso d~ ~a historia de~e superar la historiografía: solo a parbr de _una c~itJca
la conciencia existencial es posible construir una ps1colog1a social
que pueda prestar servicio a las otras ciencias sociales.

?e

En sus orígenes\ había dos ideas fundamentales en la, c?~cepción de la teoría crítica: 1) que la sociedad era cada vez mas mJusta
y que en el proceso de consolidación del nazis?1o las ~rsonas sufrían innecesariamente estado de cosas al que solo pod1a poner fin
la revolución; y 2) qu¡ solamente una sociedad ~ejor po~ía posibilitar a los seres humanos en particular un pensamiento meJor y por lo
tanto una evolución mejor de su propia condición, ya que una sociedad mala no puede no establecer formas coactivas y restrictivas para
el pensamiento.
Luego del año decisivo de 1933, las condiciones de producción
intelectual de la teoría crítica variaron considerablemente. Pero, a
pesar de ello, la vitalidad para el trabajo intelectual y la constante
preocupación por las condiciones en que se prod?ce el desarrollo
humano y las fuerzas que lo impulsan, se mantuVJeron constantes.
La definitiva consolidación del nazismo, la obligada emigración,
la guerra incidieron en las reflexiones posteriores. En el exilio en
EEUU, ~ paso al que nunca se pudi~ron adaptar, en especial T.
Adorno1 los miembros de la escuela de Frankfurt insistieron en el
análisis de las condiciones que determinan la personalidad autoritaria de nuestro tiempo. Y a este tema se le dedicarán una serie de
trabajos en los que se combinarán la reflexión téorica con la investigación empírica más ortodoxa (Adorno, T. W., y otros: 1965).
"La obra fue realizada de manera colectiva y con el apoyo de dos
instituciones: el Instituto de Investigaciones Sociales de Frañkfurt
y el Instituto para el Estudio de la Opinión Pública de Berkeley. Entre las ideas centrales de la investigación se encontraba la comprensión de que las necesidades fundamentales de un individu~ y su id~logía formaban una estructura, es decir. que era un estudio que vm-

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Bricolage

culaba procesos sociales y los que habitualmente se llaman procesos
de personalidad. Quizá el cuestionamiento más importante que podrí8'?1os fonnularle hoy -1987, casi cuarenta afios después- es que
partían de un postulado discutible, el de que "las convicciones políticas, económicas y sociales de un individuo conforman a menudo
una pauta amplia y coherente"; para mí es hoy evidente que salvo
que excluyamos del significado de coherencia su contenido lógico
y hablemos de coherencia en un sentido psico-lógico, es muy difícil que este fenómeno se presente de manera asidua. (Hay que aclarar que el texto proyocó una enonne cantidad de críticas y comentaios, algunos no muy Lenevolentes, que fueron recopilados por
Marie Jahoda en una publicación nunca traducida al español.) A
pesar de esto, ya en el mismo prólogo advertían sobre las contradicciones posibles entre las fuerzas componentes. de un sistema de
personalidad, en el que las necesidades, variables y diferentes de un
individuo a otro y aun en el mismo individuo, podrían presentar diversos grados de conflicto.

I

. , ~a _obra_ es extensísima (so~ casi 1000 páginas), por lo que es
dificil smtetizar en pocas cuartillas todo lo que contiene, y en razón de ello me limitaré a lo que considero más sobresaliente. La personalidad autoritaria es, en breve, un complejo sistema de síndromes
definidos por una serie de variables cuya interrelación es la que produce, en determinadas circunstancias, un tipo particular. Entre esos
rasgos tenemos: una adhesión acrítica a valores convencionales identificados con un agente externo, cualquiera sea el signo ideológico de
este agente (es por esto que podemos encontrar estos individuos tanto en regímenes de extrema "derecha" como de extrema "izquierda'); una surnisividad autoritaria por la cual los aspectos "malos" e
indeseables de las figuras de autoridad son proyectados externamente, ha~i~ el_ exogrupo, de maneta tal que los líderes del propio
grupo ~o.ngmanamente los padres) son siempre figuras intocables
y los dingentes de otros grupos son siempre ambiciosos, dictatoriales, egoístas, etc., mecanismo bastante común en la mayoría de los
debates políticos, sustanciales de nuestra época, lo cual demuestra
hasta qué punto los individuos autoritarios se han infiltrado en los
sistemas políticos contemporáneos; una marcada agresividad autoritaria, co~si~tente en d~~argar en los 'individuos del exogrupo, de
manera sadica, la agreS1on resultante de las restricciones a las que
se siente sometido (no debe confundirse este proceso con el habitual
de la bÚ!queda de lo que se ha dado en llamar "chivo emisario", ya
que en el caso de la agresión autoritaria, el individuo está respondien-

J. M. Infante: La sociedad represiva en la Teoría Crítica

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do a sus propias necesidades intem~ y no_ a 1~ ~onfusión intelec~al
que deriva en la búsqueda del "chico emlSélr,10 ); una eno~e dificultad para aceptar sus sentimientos, fantasias, ~ especulaciones y
en contrapartida, buscar regirse por estados Í1S1cos concretos, ,íacilmente observables (¿cuántos "conductistas" salen de aqu_i?);
fuertes creencias -que son tomadas co~o _r~ales- ~n la deternunación sobrenatural del destino humano mdiv1dual, vinculado con_ la
permanente asociación delirante ?e aconte,cimie,nto~ que, en p~cipio, tto tienen ninguna vinculacion entres~ ,en tennmos _del conocimiento científico ( esto se manifiesta tamb1en en el habitual man~jo contemporáneo de la pseudociencia, q~e ~, constan~em~nte_ ~stimulado por los medios masivos de comumc~c1on); una mc~mac1on a
pensar en categorías rígidas, catalogando s1e1?~re la realidad -social cultural material- en dos grupos antagomcos claramente definidos· corr;lativamente con esto, una exageración de ciertos atributos ~n especial la fuerza y l':i dureza en las relaciones sociales q?e
impli;an negociación; preocupación permanente p~~ las categonas
sociopolíticas de dominio-sumisión y fortaleza-deb~1dad, como una
manifestación exagerada de los atributos convencionales de la estructura yoica; rasgos marcados de hostilidad y ci~smo, expresados
por una profunda desvalorización y fonnas calummo~s acerca de la
humanidad en su conjunto Qo que no debe confundnse con elabo.
· ·
' ti'cas, Ya que hay siempre profundos
senraciones
pesim1stas
o escep
. .
timientos agresivos en juego); una marcada proyechVI_dad, ~or la
cual se busca pennanentemente, en forma generalmente mconciente,
atribuir los propios impulsos reprimidos a otras p~rsonas, a las cuales
se les hace recaer la culpa inadmisible en uno mismo, lo que d~nota
cierta debilidad de la estructura yoica para desempeñar las acciones
que le corresponden; y por último, un ambivalente desempeño fren~e
al sexo y lo sexual, que consiste e~ h~hlar per~ancnt?mente de el
-no poder dejarlo a un lado o prescmdrr- y al nusm~ tiemp~ expresar en forma continua juicios morales y condenatar1~s, mo:.tar una
exagerada preocupación por los hechos sexuales, atribuyendo a los
demás orgías y todo tipo de fantasías, mientras _que se pro~ueve una
rígida moral sexual par~ ~í (y a todo~ l~~ demas que se deJen). Esta
expresión llega a su maxima contradicc1on cuando se colo~~ e~ el
líder &lt;lel endogrupo las hazañas sexuales que no pueden m Siquiera
admitirse como posibilidad para sí mismos.
Quede claro que los individuos autori_tarios, au_n to&lt;losjuntos, no
forman una sociedad autoritaria o represiva: su misma estructura ~e
personalidad los hace elementos disponibles para aceptar cualquier

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Bricolage

tipo de liderazgo, aun el democrático, pero su presencia en un sistema P?lítico autoritario reforzará las tendencias autoritarias de éste y
llevara, en casos extremos, a las diversas fonnas de fascismo. Lo que
no pudo explicarse en el estudio y que aún queda como incógnita
para una psicología social, es el análisis causal de las condiciones determinantes. Aparte -o más allá de- las consideraciones sobre la
eco?o~í_a del aparato psíquico, ¿qué otros factores pueden llevar a
un mdmduo a desarrolar- estos rasgos? Si bien podemos encontrar
una explicación en la acentuación del sadomasoquismo, todavía no
podemos expresar una clara detenninación correspondiente en factor~s sociales, aunque sepamos claramente que esta explicación debera buscarse por el ladu de la organización anal-sádica en las etapas
del desarrollo psicosexual y la correspondiente constelación familiar. Esto explica también, me parece, la distinta respuesta social y
cultural al autoritarismo y a la guerra en Alemania e Italia. Será mediante_ la interpretación sociocultural de la resolución del complejo
de Edipo que podremos explicar esta cadena de sumisiones, pero
parece que para los autores de La personalidad autoritaria este cierre
teórico no podía todavía efectuarse.

I

Para Horkheimer, el estado autoritario es una consecuencia del
desarrollo humano y de las tendencias t&gt;ligárquicas que a su vez son
el resultado de la organización de la producción en la sociedad actual.
Y dicha ten~~nci~, se agudizará con el cada vez mayor énfasis otorgado.ª la plamfi:ac10~, acompailad~ de la escasez de lo necesario (inclmdo el trahaJo m1SIJ10), que hara que los dirigentes en todas las cúpulas utilicen (y ~guirán utilizando) este fenómeno para aislar a grupos de todos los tipos unos de otros con el objetivo de reproducir su
función dirigente (Horkheimer, M. 1976). En otras palabras: el desempleo y la insuficiencia del salario real para satisfacer las necesidades, unidos al temor de los dirigentes por la imprevisión o mejor
aún, a su necesidad de prever ordenadamente el futuro llev~ a una
organización donde los sectores dirigentes se separan más de sus
sub?rdinados y deciden en acuerdos de cúpula por las necesidades
de esto~. E~te estado de cosas está favorecido por la escasa difusión de
la conc1enc1a de~ poder o sea la incapacidad, por parte de los individuos, de determmar el poder en su propia sociedad. Esta conciencia
e~ un :onjunto de cualidades subjetivas que pueden ser favorecidas,
?1fundidas y fomentadas, tales como un pensamiento que tienda a la
independencia, la expresión de las fantasías en el plano de lo social
la posib~idad d~ identificarse con los demás (piénsese un poco cóm~
los med10s maSJvos de comunicación manejan hoy las noticias y la

J. M. Infante: La wciedad repre,iva en la Teoría Crítica

21

escasa posibilidad de que esto ocurra), la exp.resión de diversas I?ª·
neras y formas del deseo por una sociedad correcta. Pero en la medida
en que estas acciones, que por naturaleza entran en contlic!o ~?n el
poder, deberían ser desarrolladas por el poder, la con,trad1cc1on se
hace insoluble a menos que entendamos que el poder solo puede ser
mejor cuando él quiere serlo y se propone ese deber ser.
En la sociedad de la comunicación masiva las cosas se agravan
por la dificultad para un individuo cualquiera de tener una visión
global de la política. Y para solucionar ello Horkheimer propone una
utopía que, por muy diversas razones, no analizaré aquí: 1~ ,nec~sidad de dar mayor preeminencia a los ed~cadores y la ed~cac1on si es
que queremos corregir lo que de corregible tenga la sociedad actual.
Sin perjuicio de volver en otra ocasión al tema, me parece claro que
~das las tendencias de la sociedad actual (del primero hasta el "quinto" mundo) van exactamente en el sentido contrario. En cuanto a las
características psicosociales de los individuos que favorecen las tendencias autoritarias del estado moderno, Horkheimer reitera los rasgos construidos por Adorno y qué ya hemos analizado.
De todos los frankfurtiano&amp;, es Herbert Marcuse el que desarrollará más profundamente la concepción de sociedad represiva. Marcuse había nacido en Berlín en 1898 y luego de estudiar en Berlín y
Friburgo, donde recibió las influencias de Husserl y Hei,dc~er y se
doctoró en 1923, llegó a Instituto de Frankfurt, como el mismo lo
confesara, por casualidad, hacia 1932. Hay tres cosas que a Marcuse
le interesan de manera particular en su paso por el Instituto: el debate acerca del marxismo y de la teoría marxiana, que en la concepción marcusiana había mantenido una considerable y valiosa independencia; el análisis de la situación política mundial y en particular
de la alemana, que les había hecho prever el ascenso de Hitler al poder y su permanencia en él porun tiempo prolongado e indefinido y
el psicoanálisis, con el que Marcuse había tenido algunos_ co~tactos,
pero que será recién a su ingreso al Instituto cuando realizara un estudio sistemático del pensamiento de Freud (Habermas, J. y otros:

1980).
El Instituto se trasladará a EEUU luego de los acontecimientos
de 1933 y con ellos Marcuse, quien llega a Nueva York en 1934.
Posteriormente, pasada la guerra, profesará en Columbia y Harvard
y se quedará en EEUU, al contrario de Adorno y Horkheimer,
quienes se regresarían a Alemania en el 1949 y 1950. Además de las

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Bricolage

J. M. fnfonll': Lo ,ocieclad rl'prrsivo rn In Teoría Crítiro

.
.
esta realidad la que, en un mundo sociohi,,.tórj.~o específico, d~rá forya mencionadas, hay otras constantes en el pensamiento de los treíl
.
'd
s impulsos )' a la expres1on de su~ nere"1dade1&gt;.
1a desapanc1on
· ·' de Ia íam il'1a como mstituc1on
· · ., de control en la soc1111
,.1 ma ) contem o a Io
·
dad contemporánea (o capitalismo tardío); la necesidad de una dio
E
alºd d estará exprez,;ada hi:-tóricamente por institucionr_s
tadura educativa que corregiría, en el interior de la democracia, 1~
s~n re re' ª enr·á sea,in los casos, dr diferentes modos de dom_ 1·
ºal
.
. d
anif
. , concre...., y qu
, '",
males de1 contro1 soc1 ; 1a importancia eI arte como m estac10
. , . 1 formai. de represión i;erán diferentes segun que 1a so~ieactiva de la subversión de la experiencia; la concepción del desenJ :;:~•~n. as na organización de la producción donde todos trabaJcn
pleo como e~ principal ~ ~-ejor elemen~o d~sciplinante de la soci~da~ e e:n!a ~lla donde el trabajo ~a· obligatorio ~~lo pa~a cier~os ~actual; la critica al pos1tiV1smo y su c1enti6c1dad como garantia de qu . •~-qub', en una sociedad donde la producc1on soctal ei;te orienpos, _.. 1en,
.
d •
'
verdad. Pero es en el caso de la sociedad represiva donde, como y tada a la ganancia O a la satisfacción de nece:-ida_d~s; Y a ema,s, segun
lo mencioné, el pensamiento de Marcuse alcanza un· vuelo propio • la detenninación de las necesidades sea un CJerc1c1O de l_a razon (aun: que ésta en sí misma sea represiva) o donde et-las nect'1-1dade~ sean la
Para Marcuse la sociedad opulenta, la sociedad del capitalism~ expresión de modelos culturales impuestos. Lamentablemente, las
tardío, es una sociedad enfenna, a pesar de las apariencias: una so.
ndiciones histórica,; de desarrollo de nue,-tra sociedad ac~1al haren
e!edad e~~erma es aque~a qu~ impide, dad~ la _est~ctura de sus rela ~:e la instituciones expandan su sistema rcpre~i~o m.Íp alla. ~el ~onc10nes b8Slcas y el func1onam1ento de sus mstituc1ones, una adecua-¡ trol de los instintos y extiendan controle,- ad1c1onaltii; ~¡ut superan
da utilización de_ todo~ ,sus recursos -materiales e intelectuales-:- e? los requisito~ indii;pensables p~a man~cncr a la humamda'.l en una
el desarrollo, satii;facc1on y placer de todos y cada uno de los md1- asociación más O menos civilizada. Ejemplo de e,-tc pro&lt;cs~, qur
viduos que la integran. (Marcuse, H. 1971). Y cuanto mayor sea 1~ MarcuS(' denomina repre.~ión excPdente. !-On las morme!- ~-a~t1da_clt·~
discrepancia o diferencia entt:e las condiciones humanas de existen- de energía que hay que disponer para mantener forma~ )Crar4uic:a.,
ci~ real~s y las poten_c_iales ~ disponibles para ciertos grupos- la, de trabajo no derivadas de la _or~an~ación ra~ional &lt;~e t•¡..lt'; ~-1 c_rr.e:ugenc1as de la repre¡;1on seran mayores.
ciente control público sobre las acciones partirularc,- de_ lo_~ mdtviduos, incluyendo todas las relaciones :,;ociales: el m_antenmue,nt? de
Marcuse constata que la idea freudiana según la cual la civili- fonnas patriarcales de organización familiar; las vanadai; Y mult_,plr_s
zación está basada en la permanente represión de los instintos ha
expresiones de represión al cuerpo, desde la moda hasta los f'Jt•rcisido dejada a un lado una y otra vez en la teoría social y, para la
cios físic08.
ética y la teoría política contemporánea, el cuestionamiento de:
Freud ~obre los beneficios y la valoración de los padecimientos que
[,ta rrpre1,iÓn tiene un doble origen: en el individuo (on~o11cnéla cultura ha impuesto a los individuos nunca se ha contestado ni tica) ~ en la cultura (filogenética). En te punto Mar~usc
(as
profundizado. Sin embargo, la cultura es el resultado del metódico ideas frcudianas: las represiones de la primera infanc~a. :- ipo iny continuo ejercirio de la reprel-iÓn 4ue lleva a los hombres a servir , cluido) v el paso de la horda original hasta el estado r1Vil1zado. Este
y desarrollar actividades que son consideradas socialmente útiles en segundo' 1asp&lt;·cto involucra una d'1i;cus1on
· · mas
• pr ofunda
y no lo. ana.
una sociedad concreta. La idea de una i-ocicdad represiva es que todo !izaré en e,-ta ocai.ión, pero ~ ob\.'io que -~mb&lt;&gt;í'i mvelei- m~twnen
sistema social despliega una t-erie de procesos concientes y muchas una elevada correlación: siempre, la repres1on de afuera h~ Sido sosveres inconciente:;, externo,- o internos al individuo, de restricción,.
teru'da por ta represa·0' n d=de
"" adrntro: toda lucha por
, dla libertad
• d' 'd :,e
contención y supresión del placer, cualquiera que sea la forma en
. d1ºv1'duo como la propia represion t•1 m ,v11 uo
reproducc en cada m
éste es lmscado por los individuos. ('1arcuse, H. 1968).
reprimido por el cual introyecta al dominador .. Por ello, la ~u tura
se ha hrcho como lucha y opresión rontra la hhfrtad Y l_a hht•rtad
No obstante, en la medida en que la historia del hombre es la
'lo podra' recuper....
~~"'
no determmc al por!-&lt;&gt;
..., el día en que el pa;;ado
·
historia de su represión, la po~ibiJidad de una sociedad no represiva
venir.
es una utopía de difícil realización. Porque esa historia detennina al
individuo y lo lleva desde el camino de satisfacción del principio del
,\ pesar de todo, es posible pensar en la supfración cualilativa
placer a la transformación y ubicación en , 1 principio de realidad. Es

e.

I

23

;~~e

�24

J. M. Infante: Lo ,ocitdod represfoo en lo Ttorío Crítico

Brico/ast

25

de la sociedad existente y Marcuse vio esa posibilidad en la consee11 FREUD S . 1933 Nuevas conferencias de introducción al psicoanálisis'. 32a: An~stia y vida pulsional, en FREUD, S. 1976 Obras
ción de una i.ociedad donde el reino de la libertad coincida con
completas, XXII, Buenos Aires: Amorrortu. 75-103.
reino de la nccei.idad y donde la sociedad será, ya no un conjunll
de relaciones determinado por las relaciones de poder y domina HABERMAS, J. (y otros): 1980, Herbert Marcuse, Barcelona: Gedición, sino un conjunto de cualidades estético~róticas (Marcuse, ..
sa.
1969).

4

Pero ese será, precisamente, el fin de la utopía.·

HORKHEIMER, M.: 1976, Sociedad en transición: estudios de fi/osofi'a social, Barcelona: Península.
HORKHEIMER, M.: 1974, Teori'a cri'tica, Buenos Aires: Amorrortu.
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coanalítico, en FREUO, S. 1976 Obras completas, XIV, Buenos
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Moyo de 1987.

�More Sagnol: La iociología e I S',nmel ;· Durkheim

EL ESTATUS DE LA SOCIOLOGIA EN SIMMEL
Y DURKHEIM

m,;s de una discusión de ~ta n11.tualeza, r.la..ificamlo las posiciones;
en p'articular, las . ~ferentcF al p·obte:na del .;status de la sociología.

l.

MARC SAGNOL
En el transcurso de 1890, Georg Simmel y Emile Durkheim (ambos
nacidos en 1858) publican sus primeras obras de sociología y aparecen como dos figuras imp9rtantes a nivel internacional de esta disciplina que apenas se iniciaba. Ambos surgen de tradiciones diferentes
y, sin embargo, cada quien a su manera, quiere ser el fundado de una
ciencia nueva y tienen sin duda más puntos de convergencia de los que
generalmente se reconoce. A pesar de ~t.as condiciones propicias, no
hub~ mas que una colaboración efímera entre los dos (en 1897-98),
seguida de una polémica pública en 1900, que dio término a un diálogo que pudo ser muy fructífero. A partir de esta fecha, la sociología francesa y la sociología alemana se desenvuelven en sus propios
caminos nacionales: rumbos que no han dejado desde entonces. En
un periodo más recirnte, debido a la actual tendencia a la internacionalización de los problemas y al aumento del interés por la historia
de las ciencias sociales, vinculada posiblemente a una "crisis intelectual,. (Chamboredon, 1984, p. 461) por la que atraviesa la disciplina, un redescubrimiento paralelo de Durkheim y de Simmel se está
dando, incitando así a la reevaluación de su rol como fundadores de
la sociología. En este contexto, nos parece apropiado proceder a un
análisis comparado de Simmel y de Durkheim, que someterá a la
crítica las estrategias de fundación de estos dos padres de la sociología. El presente artículo se propone no tanto discutir de manera
profunda estas dos formas de aproximarse en más de alguno de sus
puntos de divergencia sino ofrecer las bases, al menos así lo espera-

27

La sociología como "intesis de los Gei:;teswisse'lschaften

La primera obra publicada por Sim.nel es su libro sobre la diferenciación social (Uber Soziale foffere,,z;erur115, 1890), parciwmente traducido al francés en 1894. Las dudas de Simmel ,30br-: el estatus de esta
nueva ciencia llamada sociología se manifiestan en, el subtítulos que
le da a su obra: ''lnvcstt,~a;:iones socioiogicas y psicológicas•~ Este libro contiene ci:ico estudios sociológicos precedic!os de un capítulo
metodológico intitulado "Zur Erkenntnistheorie der Sozialwissenschaft" ("Sobre la teo..·ía ~el conocimiento en la ciencia social').
Los cinco estudios sociológicos tratan suceeivw1ente de la "responsabilidad colectiva", de "!a extensión del ;:;r.1.-0 y el desarrollo
de la individualidad", del "nivel social", del "entrecruzamiento de
los círculos sociales" y de "la diferr.nciación y el principio del ahorro de enr.rgía ".1 El capítuio metodoiógiccr colocado a la cabeza de
este compendio, constituye el prµner esbozo de definición y de delimitación de la sociología hecho por Simmel. Este primer intento es,
desde cierto ángulo, un poco sorprendente:
"La sociología es una ciencia ecléctic¡¡ en la medida en que sus
materiales están contituidos por los productos de otras ciencias.
Ella utiliza de los resultados de la invt:.•tigación histórica, de la
antropología, de la estadística, de la psicología, como productos
semi-acabados; no toma como objeto inmediato el material de
primera mano en el que trabajan las otras ciencias, pero, en tanto que ciencia df. segunco grado por llamarla de alguna forma,
crea nuevas síntesis a pa, tir de lo qL,e pc 1·a las ,&gt;tras ciencias ya
ei! ana síntesis. En su ~sta&lt;lo actual, la sociología no hace más
que ofrecer un nuevo punto d~ vista sobre datos. ya conocidos"

(p. 2).
En estos términos, la sociología parecer ser para Simmel una especie de ciencia de las ciencias, la ciencia de lo universal partiendo de
las ciencias particulares que vienen a ser las otras ciencias sociales y
humanas. En elJa está el reemplazar, dentro de un nuevo marco de
las Geisteswissenschaften, el trabajo que en el pasado hacía la íilosofía como ciencia de ciencias trabajando principalmente con la ayuda

�28

Bricolage

Marc Sagnol: La ,ociología en Simme/ y Durkhei,:.

!

de las ciencias ísicas y natural~. En esta acepción, la sociología m,
e~ o~a co~ mas que la filosof1a de las ciencias sociales. Es una ciencia ?m ?,bJeto, es ~ura construcción teórica, síntesis, método de inyest1gac1on. Inclusive cuando Simrnel, en sus esbozos posteriores
mtent:ira definir la sociología corno ciencia autónoma, nunca aban:
donara to~~-ente es~ p~era definición. Todavía en 1908 y en
1917, defmua la soc10log1a como "método de¡,,º G · t
·
cha/ten~• :
"" e1J esw1Jsen,Ese primer texto de Simmel sobre la ciencia social es en más de
un aspecto, un rec~noc_imiento de impotencia. En el estado de avan,.
ce de esta nueva c1enc1a que es la sociología no es posible es e
una respuesta ~efinitiva e indiscutible a cuestiones tan fundam:n:
les ~orno: ¿Que es un individuo? ¿Qué es una sociedad? etc., al con•
trano, es necesario "contentarse con una delimitación aproximada
de_ su. campo". Las_ primeras tentativas de definición de la sociología
comcid~n co~ la. ~usque_da ,d~ una delimitación del dominio cubierto
por_ 1~ mvestig~c1on _soc10logica. Haciendo esto y después de haber
definido la ~c1olo_gia como una ciencia sintética, como síntesis de
las otras_ ~~1-steswissens~hoft~n, Simmel parece estar en espera de
ot~a def1DJc10~. La_ soc10log1a tendría un campo de investigación.
~1as tarde va mclus1ve a hablar de objc;to, pero sin ser capaz de deSJgnarlo con precisión (p. 8).

;

Du~ando sobre la definición del objeto de la _sociología, Simmel
~.s c~nc1e~!e, desde ~e momento, de que no es posible tomar a Ja
sociedad como obJeto, que es necesario disolver este todo en sus
componentes, lo que no significa que bastaría conocer a los individuos de.la sociedad para llegar a conocerla: "El concepto de sociedad no tiene un ~n_t}do más. que cuando se le establece de alguna
m,a~era como opos1c1on a la simple suma de individuos", dice en la
pagma l_O, pero_ no lle~a a af~ar como Durkheim que la sociedad es
una_ reaJ_1~d su, generis; para el, la sociedad es una síntesis -que se
realiza urucamente en el pensamiento- del conjunto de los individuos que son los que tienen realidad efectiva.
Así, mientras que Durkheim estudiará los hechos sociales "como
co~s ", "exteriores.ª las conciencias individuales", Simmel hace de la
sociedad un todo_ smtético que no existe más que en el espíritu. Simmel se esforzara en analizar, en disolver este todo sintético en cada
un? de sus componentt·s, y encontrará que "el alma dr la sociedad
reside en la suma de las interacciones (Wrchselwirkungen) entre sus

1

1

29

participantes" (p. 13). Mientras que Durkh~im se interesa en el hecho social como objeto estático, en su forma mas cristalizada, que se
impone desde el exterior al individuo, Simmel investiga los procesos
dinámicos que hacen que una sociedad se convierta en sociedad, busca descubrir "en todo objeto el proceso histórico de su devenir", estudiar el nacimiento de una sociedad desde un punto de vista no tanto histórico sino lógico, interno, sincrónico, esclareciendo el proceso
de auto-producción cotidiana de lasociedad. Ahora bien, este proceso no puede ser estudiado más que a partir del estudio de las diferentes interacciones o acciones recíprocas.
"Ahí en donde una reunión tiene lugar, cuyas fonnas persisten
aunque Rus rbiemhros se vayan u otros nuevos lleguen; ahí en
donde una posesión común exterior exista y cuya adquisición y
uso no sea asunto de un solo individuo;(...) ahí en donde el derecho, la costumbre, el, comercio ha constituido formas a las
cuales cada persona debe someterse y a las cuales se somete el
que entra en relación directa con los otros -ahí, en todos e808
lugares, hay sociedad, ahí la interacción se cristaliza en un cuerpo que la distingue como interacción social de esas otras interacciones que desaparecen con los sujetos que las ejecutan y con
su comportamiento instantáneo" (p. 16).
Con esta definición, estamos próximos al "hecho social" de
Durkheim, aunque el vocabulario utilizado sea tan diferente. Las
interacciones que toman una forma objetivada, cristalizada, que se
convierten en una creación (Gebilde) del hombre y se perpetúan,
conducen directamente los fenómenos sociales que, según Durkheim,
''consisten en maneras de actuar, de pensar y de sentir, exteriores al
individuo, que están dotados de un poder de coerción en virtud del
cual se le imponen".2 Sin embargo, el lugar en donde Durkheim
estará mas próximo de Simmel, es en el que se hace la distinción entré sociedad y suma de individuos, el fenómeno de asociación (término que Durkheim emplea en su sentido activo, dinámico), a la
manera de la asociación de moléculas que producen la vida:
''En virtud de este principio, la sociedad no es una suma _de individuos sino el sistema fonnado por su asociación que representa una realidad específica con sus propias características". 3
Lo que entiende Durkheim por asociación es prácticamente
equivalente a lo que Simmel entiende por Wechselwirkung (inter-

�30

Brico/a((e

More St:wnol: La ,ociología en Simmel y Durkheim

acción) o la VPrgese/Ltrhaftung (socialización)'. Cuando Durkheim
2. La eociología como ciencia ~utónoma
traduce _en 1~9i el artículo de Simmel "Cómo las forma.~ sociales
se manhrnen ', elif:e el térmi~o ~?ciación para designar VergesellEl capítulo sobre la teoría del conocimiento de la ciencia social en
chajtung. En ~s-~ epoca, las mtu1c1ones de Simmel y de Durkheim
la Diferenciación Social contenía una paradoja: Simmel inicia de~bre la espec1f1c1dad _de lo social son bantante próximas todavía.
finiendo la sociología como una "ciencia ecléctica'', hecha de los
,~mbos ,·en que la sociedad es mucho más que la suma de sus indiresultados
de las otras ciencias, síntesis de las Geisteswissenschaften,
\.1duos, que hay ~na especificidad de lo social que reside en el hepara
luego
ir, a través de una tentativa de definición de la sociedad,
~-~º de q~~ 1.?s miembros del cuerpo social "se asocian" y entran en
en
la
búsqueda
de un objeto para la sociología. En !IU artículo de
mteracc,~n . Ambos ven que estos fenómenos de asociación pro1894
~obre
"El
problema de la sociología", aparecido casi simultáducen realidades sociales a las cuales el individuo debe someterse
neamente
en
Alemania
y en traducción francesa en la Revue de
per~ cada un~ tiene una manera diferente de aproximarse al mism~
Jfetaphy&amp;ique
et
de
Jforale,
Simmel sacará las lecciones de esta confenomcno:_ m_1e_ntras (!UC ~immel examina las formas de interacción
tradicción
y
negará
su
primera
concepción, que hacía de la i;ociolo"~~re los .mdw1d~os, la gencsis de estas formaciones que hacen eJ
1
gía un puro método, para proponer otra, la sociología como ciencia
tc1 do s~1al Y se imponen a 106 individuos, la manera como "las formas sociales se mantienen" y "hacen funcionar, para perseverar en • específica autónoma poseedora de su propio objeto.
4
su ser, formaa específicas ", la manera como el individuo está obliSimmel comienza por mostrar la importancia que han tomado
gado a "diferenciar~" ~ara socializarse aún más, Durkheim examina
los aspertos sociales y colectivos en los procesos históricos y cons(~ menos _du_rante_la pnmera fase de su producción) los hechos sotata que las explicaciones sociológicas se extienden a todas las cienciales ~on~tu1dos, mdep&lt;&gt;ndientemente de su génesis, una vez que se
han cr1stal12ado v se han convertido en "c~as" "'
.
·
·
·
cias
humanas: ''La ciencia del hombre se ha convertido en una cien;,o ('~ m ~•quiera
cia
de
la sociedad humana".6 Pero, añad&amp;, ''si esta tendencia del coe,.te lrrm•~o de "coi;a" lo que distingue la sociología de Durkheim
nocimiento es tan general y p~netra por todos lados, significa que
de la dt: Sunmel, pue;~to que en tod~ la Filo~of(a del dinero Simmel
puede
servir de principio regulador para todas las Geisteswissenschafdcmuestr_a hasta ~e punto las relaciones sociales se "cosifican''
ten, pero no podrá fundar una ciencia específica autónoma en medio
(~·ersa~hl1r.hen) deb1~0 a la introducción de intermediarios (el func1onano, la burocracia) encargados de administrar las relaciones ende ellas, poseedora de una posición propia''.
tr~ las per~onas (col~c.ta de impuestos, etc.). ~immel presenta la venlaJa drl mctodo gcncllco, Durkheim la del examen científico del re"Si la sociología debía realmente, como se le pide, abrazar el
conjunto de los procesos que tienen lugar en la sociedad y prosult~&lt;l_o, esta cons~ficación de los hechos sociales. Para Durkheim,
ceder a la conversión del acontecer singular en el social, no sería
la d1vts1on ?el ~rabaJo ticn~ u~ caráct~r moral puesto que permite
tom~.r con~1enc1a de la sohdandad social; para Simmel, la diferenmás que un nombre global para la totalidad de las ciencias del
cia~~on so_c1al, qu_e tení~ un cierto caráctrr ético (sittlich) en Uber
espíritu. Y en consecuencia, abriría la puerta a las generalizacioSo.. iale ~ifferenz1erung, conduce cada vez más a la reificación de
nes más vacías y a las abstracciones que fueron fatales para la
las rclac1onch sociales y tomará por esta razón una tonalidad "tr' ·.
filosofía" (p. 41; p. 164).
. de Ia F·1/0.tof(a del Di11ero y sobre todo en l,\1S últimos
agi
ra " (a partir
Simmel renuncia por tanto de manera manifiesta a i;u conceptext~s llobr~ 1~ tragedia de la cultura). Ahora bien, si la lectura de
ción de la sociología como "ciencia eclértica", que no ¡;ería más que
~a ~verenciac1ón Social nos ha mostrado que los autores poseían
otra manera de nombrar lo mismo que las otras ciencias sociales ya
mtu1r1one:. comunes aunque _e,laboradas a partir de abordajes difehan !'~ludiado. En esta acepción, la sociología sería, como lo hemos
r~ntes'. \eremos que la evoluc10n de t-u pen.,amiento los conducirá a
d.ll'el·t:tones opuestas.
visto, una especie de filosofía de las ciencias sociales y no tendría el
estatus de ciencia que parte de la inducción. Así, srría "un método
de conocimiento, un principio heurístico, que puede fecundar una
infinidad de diferentes dominios del saber, sin poder construir uno
solo por ella misma" (p. 42; p. 164). Ahora bien, la ~ociología nó
,

•

?e

,

31

,

v;¡,

�32

Bricolage

Marc Sognol: La sociología en Simmel y Durkheim

33

quiere ser un simple principio heurístico sino que quiere ser una Gebilde constituidos por la sociedad humana, es decir las creaciones,
ciencia.
intelectuales desde luego, pero concretas,' objetivas, cristalizadas,
constituidas en asociaciones de hombres, toma ahora un objeto muEn su artículo de 1897 escrito especialmente para la Année cho más abstracto Qas formas de la socialización) y Simme~ ,con!ía ~
S?ciologiq_ue {Y, traducido conjun~ente por Bougle y Durkheim), sociólogo la tarea, extremadamente delicada de la abstracc1on c1entJSunmel reiterara esta argumentacion:
fica. No es la menor de las paradojas del autor ésta de intentar emancipar a la sociología de la filosofía y de fundarla. como ~iencia al
"Durante mucho ti~mpo, pareció que la palabra sociología te- tiempo que da un~ definición· de ta sociología y del trabaJo del sonía una virtud mágica (. , .) Es que se pretendía que la sociolo- ciólo_go que sólo podtía realizarlo bien un filósofo: ·
g_ía ~enía por objeto todo lo que pasaba en la sociedad; por conS1gu1ente, todo lo que no era de orden físico parecía ser asunto
"Desde la reunión efímera de gentes que van a pasearse juntas
de ella. Pero esto P-s un error que se observa por sí solo, puesto
hasta la unidad íntima de una familia o de una cofradía de la
Edad Media , se observan los tipos y los grados de socialización.
que se trata de un contra-sentido como el de reunir tod06 los
Las causas ~ los objetivos particulares, sin los cuales evidenteobjetos de estudio que ya estudiaba la economía política y la
mente no hay socialización, constituyen, por decir así, el cuerhistoria de la civilización, la filosofía y la política la estadística
po, el material del p~o~eso social; el ~fecto d_e estas causas, _la
y la demografía, en una especie de mezclá a la ciue se le pegó
búsqueda de estos obJebvos traen cons1go precJSamente la so~1aesta etiqueta de sociología. Ahí se ganó un nombre nuevo pero
lización de los individuos actores (Trager) del proceso social;
no un conocimiento nuevo!' 7•
ésta es la forma que envuelve a los contenidos. Separar esta forma
de estos contenidos mediante Ja abstracción científica, es
¿De qué manera la sociología podría convertirse entonces en
la
condición
en la que se asienta toda la existencia de una forma
una ciencia y cuál sería su objeto de estudio? En su ~xto de 1890
Simmel había descubierto el concept_o de interacción (o más exac:
especial de sociedad'~
tamente, generalizando al conjunto de la sociedad, ese concepto de
El concepto de fonna que introduce Simmcl y que mantendrá
interacción que lo encontramos. ya en el Tonnies de 1!3878 pero
en
sus
ensayos posteriores hasta el punto de definir su sociología coaplicado
exclusivamente a la Gemein$chaft, la "comunidad'j, en su
,
mo
"sociología
formal", 10 parece a primera vista pennitir el de~cuarticulo de 1894, Simmel introduce el de "forma de la socialización".
y pone a la sociología en la tarea de extraer "fonnas" de sus "conte- brimiento de lo que es común a diversas sociedades, diversos l1pos
de socialización repitiéndose para múltiples "contenidos". De esta
nidos".
manera encontrará en diversos grupos sociales '.'formas" idénticas
"De la misma manera que la psicología se convirtió en una cien- de dom'inación y de subordinación, de competencia, de división del
cia haciendo una distinción entre lo que es específicamente trabajo, también de jerarquización, de constitución de partido~, etc.
psíquico y las materias objetivas, una sociología propiamente di- Sin embargo deja muchos problemas pendientes: ¿es un metodo
cha no deberá tratar más que lo que es específicamente social, la científicamente correcto el de disociar de esta manera "forma" Y
forma y las formas de la socialización en tanto que tal, abstrac- "contenido" corno si se pudieran aislar las formas de socialización y
ción hecha de los intereses y de los contenidos que se realizan considerarlas' independientemente de su contenido, como si toda forma no fuera ya un contenido? ¿Realmente en eso consist~ la "absen y por la socialización".9
tracción den tífica., de la que habla Simmel? ¿Se puede af1nnar que
Simmel hizo en su obra lo que se proponía? Y además, el estudio de
Abandonando entonces la restricción que había hecho en 1890,
las fonnas es la condición, el presupuesto de una ciencia de la socieSirnmel ve ahora una r.ociedad "en cualquier lugar en donde haya indad. ¿En que consistiría esta ciencia? Simmel no da ninguna indicateracción de individuos", aunque esta acción no deje una marca sención
sobre lo que sería una ciencia así. La prueba es que declara su
sible, objetiva, cristalizada. Al mismo tiempo, la sociología de Simimpotencia
total para resolver los problemas de método que se le
mel, que se encaminaba desde su primer texto hacia el estudio de los

�34

Bricolage

presentan: habla a lo más de un "método intuitivo" o del aprendizaje de la "visión sociológica". ¿Una sociología puede contentarse con
intuiciones o descripciones o tiene también la tarea de "construir el
mundo social" o más exactamente de "reconstruir" teóricamente la
relidad social que el sabio tiene frente a sus ojos, reconstrucción que
puede variar según el método del autor? Si este es el caso, el método
de Simmel, que consiste 'únicamente en entresacar las "formas" de
socialización, es del todo insatisfa~torio. ¿No se tratará, más bien, de
determinar lo que es común en estas diferentes formas de socialización, con el fin de llegar a definir una especie de "célula" de lo social
que permitiría reconstruir el conjunto social, formas y contenidos!
El concepto de interacción, que tiende a ser sustituido por el de
"forma", me parecería más claro y más productivo. Si se aceptaran
las consecuencias teóricas de este concepto, se podría mostrar qÜe
las "formas" de socialización cómo la dominación y la subordinación y también la división de los grupos en partidos no son irreductibles sino que son formas de interacción social. El esfuerzo de Simmel
es admirable desde el momento en que no empieza por estudiar la
sociedad como algo que existe a priori. Fiel a la tradición filosófica
alemana, el se pregunta "¿Cómo es que la sociedad es posible?", 11
qué síntesis es necesaria para que la sociedad aparezca, y muestra
que la síntesis social es una síntesis que tiene lugar entre los miem•
bros de la socie·dad y no en la cabeza del observador .12 Es entonces
adecuado iniciar el trabajo en la unidad más pequeña y la más abstracta que sea susceptible de constituir una "célula" de la sociedad.
La interacción de Simmel podría permitir la construcción de esta
célula, como lo fue el intercambio de mercancías para Marx o la
práctica social (soziales Handeln) en Max Weber o la práctica comunicacional (kommunikatives Handeln) en Habermas. El concepto de
forma me parece por tanto es un retroceso en relación al de inter•
acción que iha mucho más lejos. Por otro lado, no es obra del azar
el que el concepto de fonna no se haya conservado después de
Simmel, mientras que el de Wechselwirkung, bajo el término inglés
de "interaction ", haya fecundado toda la sociología norteamericana.
A partir de ese texto de 1894, se da uno cuenta de que Simmel
es incapaz de realizar el programa que se proponía. El trata de dar,
una vez abandonada su primer concepción de la sociología como
método de las Geist&lt;::swissenschaften, un objeto de estudio a la ciencia que quiere fundar, pero su concepto de "formas de socialización"
es demasiado impreciso, equívoco e indefinido, lo que le impide
construir el fundamento de una sociología. Simmel quería darle un

More Sagnol: La 1ociología en Simmel y Durkheim

35

lugar a la sociología al lado de las otras cien~as sociales con el objeto de que ya no sea un simple método de investigación, un puro
principio heurístico regulador de las ciencias humanas; sin embargo
acaba por darle un objeto tan abstracto que la sociología difícilmente podría convertirse en algo que no fuera precisamente una filosofía de las ciencias sociales, mientras que las otras ciencias sociales
poseen, cada una a su manera, '111 objeto de estudio concreto.

3. Sociología y psicología
La incapacidad real de Simmel de fundar una cien~ia basada en los
principios qut él inismo estableció, se refleja en su reconocimiento
de la impotencia para definir el método de la sociología. Y como no
tiene ningún método qué proponer, se contentó con afirmar que la
sociología debe servir a la psioología.
''Hay una ciencia propia de la sociedad porque ciertas formas
específicas, en el interior de ·1a complejidad de la historia, se dejan sentir en estados y en acciones psíquicas que surgen directamente de la interacción de los individuos y de los grupos, del
contacto social•~ 13.
Simmei se declara aquí como discípulo de Lazarus, para quien la
psicología debe ser una ciencia racional de la historia de la humanidad así como la física y la química lo son para la biología o la mecánica lo es para la física y la química (Bouglé, 18~, p. 36).
"En una sola palabra, hay entre la psicología y la sociología la
misma solución de continuidad que entre la biología y las ciencias físico-químicas. Por consiguiente, cada vez que un fenómeno SO&lt;;ial es directamente expHcado por un fenómeno psíquico,
puede asegurar que la explicación es falsa" (p. 103).

se

Es precisamente este punto del método de Durkheim que Bouglé criticará en su libro Las ciencias sociales en Alemania, con argumentos dignos de atención que bien pudiera firmar Simmel:
"Subrayemos que si no hubiera conciencias para conocer, para interpretar, para amar las cosas sociales, estas estarían como si no
existieran para la sociedad. EliSr. Durkheim reconoce que las
conciencias individuales no esconden un poder motriz y que son

�36

More Sa,nol: Lo ,ociologío en Simmtl y J)urkhPim

Brico/agP

3~,

e! pr?ducto de acciones humanas. Aparentemente, si las con,,( deja de leer, y 11e encamina a un abor~aje de 1~ ~entalidad~ colectic1enc1a¡; no se entrelazaran, los hechos sociales no se llevaríaJil vas y de la génesis de las representaciones colectIVas que se imponen
a cabo, como se lee en ciertas expresiones del Sr. Durkheim. s· a 1~ individuos. Esta evolución se coronará quince años más tarde en
vida psíquica, no hay vida social (...). Estas reacciones a 18111 su libro más completo, las Formas elementales de la vida religiosa.
cuales las conciencias individuales se ven impulsadas por el mitJ No es una paradoja ,menor el que precisamente cuando más 8e apro~º. hecho de su ª"?ciación, sc:&gt;n evidentemente fenómenos psico,l xima a Simmel es cu~nd~ lo ataca vio!entamente f de maner~ ~epelog1cos que se realizan a traves de un entorno físico. La concien,f tida en una revista italiana y despues en Francia. Esta critica a
c~a de estas reacciones especiales puede conducir, como lo que- Simmcl será además la ocasión para que Durkheim precise su con~epria L~~s! ~ la idea de ~na psicología social distinta de la psi- ción respecto al estatus de la sociología en relación a las otr:15 ciencolog1a mdmdual, pero no a la idea de una sociología sin psico-- cias sociales.
logía" (p. 151).

I

4. La BOCiol~í• como corpus de las ciencias BOCialés (Durkheim y
Cuando el libro de Bouglé aparece (fines de 1895), Durkheim
Fauconnet)
rl';;ponde con una carta en la que retoma este asunto y se esfuerza en
acrrcar sus posiciones a las de su opositor: "Yo no he dicho jamás:
que la sociología no tenía nada de psicológica en sí, y acepto total I Poco después de 11u efímera cqlaboración en la Année SocioloKiqut.&gt;,
mente su fónn~la de la p. 151, de que se trata de una psicología, Durkheim publica un artículo en la Rii:ista Italiana di Sociologia
pero de una psicología distinta de la psicología individual ".14 Bajo (1900), que consagra su ruptura con Simmel. Este artículo titulado
1~ influencia de Bouglé, la posición de Durkheim se aproxima a la de "La sociología y su campo científico", se presenta como una resS1mmel, como se observa en esta carta de 1896: "Se lo repito, yo no . puesta a los textos teóricos de Simmel publicados en las revistas franh~ pc~do decir que se pueda hacer sociología sin cultura psicoló- ,cesas y como una rectificación d~ ciertas posiciones contenidas r.n las
gira,, ru que la ~ciología sea algo difer~nte de la psicología (...). Un Rt.&gt;g/tU del método so&lt;'iológico. La mayor parte de las ideas que confenomeno de psicología individual tiene por ~ustrato una conciencia tiene este artículo dirigido contra Simmel se volverán a encontrar en
individual, un fenómeno de psicología colectiva un grupo de con• la segunda edición de las Re~la.t (1901 ). Y aclarará después su posiciencias individu~es''. 15 Un año más tarde, Durkheim dirá llana• ción en un artículo redactado en colaboración con Paul Fauconnet
mente_ que Simmel y ~l expresan el mis~o pen$8miento en dos for• para la Revi.,ta f'ilmófira (1903).
mas diferentes. Haciendo esto, Durkhetm se acerca de manera sin•
En "La sociología y su dominio científico·•, Ourkheim estima
gula~, a pe,:.ar d~ sus arrepentimie~tos, a la Volkerpsychologie y a
que
ha llegado el momento, para la sociología, de hacer todos los
la p51col~g1a social de Lazarus y Stemthal, con quienes Simmel había
esfuerzos
que estén a su alcance para adquirir "una conciencia más
hecho sus primeros ensayos en Berlín y que Bouglé había presentado
18
elevada
de
su objeto'' y va a esforzarse en delimitar con la mayor
'
e·1ertamente, Durkhe1m
· no empleara, nunca, por
a1 pu'bt·1co frances.
precisión
posihle
"el campo de la sociología", con la finne intención
su propia cuenta, el témlino de "psicología social", que se presta en
de que no sea ''un título convencioml aplicado a un agregado incosu opinión a confu~iones, pero romienza a utilizar el de "psicología
herente de disciplinas di~pares·• (p. 14). No la toma Durkhcim concolectiva·• que encontrará su expresión sintética en el concepto de
tra la primera concepción de Simmel (la sociolo~a como método de
"reprrsentaciones colectivas" que ya inicia a forjar en su artículo de
las otras ciencias) ~ino contra su ~e::unda concepción, la que proponr
1898 sobre ·'Representaciones individual«!$ y representaciones colee•
un ohjl'to para la sociología diferente al de lai; otras ciencia~ sociales:
tiva:, ".
las '"fonnag dt• socialización., in abstra&lt;'to. Parec«·ría, &lt;licc Durklwim,
Es P.ºr tanto ~acia el final. de la década de 1890 en la que se
puede f1Jar el cambio de Ourkhc1m que lo hace emanciparse progresivamente de los esquemas positivistas y organicistas de Comte, Spen•
cer y Schaffle, en parte por la influencia de los alemanes que él no

que esta manera t'Stablecc para la ;;ociología un objeto hien definido.
"En realidad, estamos convencidos que esta concepción no 5irve más
que para mantener una ideología metafísir.a, que en lugar clr quedari;e en esta disciplina, está buscando emanciparse de ella" (p. 16).
1

�38

Bricolage
Marc Sagno/: La .sociología en Simmel y Durkheim

¿Con qué derecho, añade, se separa así el conteniente del conteá
do? "Para excluir de la sociología los diferentes fenómen08 que.com
tituyen la trama de la vida social, sería necesario dem08trar antes que
110 ~on obra de la colectividad, que tienen orígenes completamentt
diferentes y aparecen solamente como una parte accesoria del coi.
te:&gt;.to ~ocia!" (p. 17). Ahora hien Simmel no ofrece esa demoetraciÓI
sino que concentra su estudio en las "formas" de la sociabilidad ntiándolas de su contenido..
"Es una idea demasiado extrafla esa de imaginar al grupo como
una especie de forma vacía, de masa indiferenciada, que puede recibir cualquier materia!" (p. 17). Durkheim le reprocha principalmente a Simmel su distinción entre la fonna y el contenido de la asociación humana. Para él, los contenidos de la asociación que son, en el
lenguaje de Simmel, el derecho, las costumbres, las religiones, 101
EstadOE, etc., son indisociables de las instituciones y de las form•
particulares que toman en la realidad. En consecuencia, la sociolo,
gía supone el conocimiento de "todas las ciencias especiales que ae
desean poner fuera de la sociología pero que no pueden ignorarse"
(p. 19).
Otro aspecto de la crítica que Durkheim dirige a Simmel se rela•
ciona (;On el problema de las relaciones entre sociología y psicologÍL
Es ahí en donde rectifica ligeramente su posición dura expresada en
las Reglas de 1895, esto es posiblemente el reRUltado de su correspondencia con Bouglé sobre este problema y una continuación de su
artículo sobre "Representaciones individuales y representaciones colectivas".
"Es seguro que todos los fenómen06 funcionales del orden social son psicológicos en el sentido de que constituyen una manera de pensar y de actuar. Pero para que la sociología pueda
tener una materia de trabajo propia, es necesario que las ideas
y la.~ acciones colectivas sean de diferente naturaleza y de las
que se originan en la conciencia individual y que estén regidas
por leyes especiales" (p. 24).
Durkheim acusa a Simmel de estar influido por el "ya viejo sofisma,. que sostiene que, dado que la sociedad está constituida de individuos y que no puede haber algo diferente en el todo que no esté
}a preiiente en las partes, lo social es reductible a los factores individual e:,.\ o obstante, como ya lo vimos, si Simmel afirma que la so-

39

ciología tiene necesidad de la psicología no .hay por qué 5:1car P?r
conclusión que él acepte que la sociología se r~dudce a 1a ~~c~logia.
E • rt,1culo de 1896 titulado "Zur Method1k er 5oz1 w~ensn su aSimmel expresa muy claramente, en termmos
, ·
chaft",
que el mismo
Durkheim podría autoriz.ar que:
"Si la sociedad tlebe ser el objeto propio de una cienci~ autónoma no es porque de la suina de individu~ que la constituyen
nace ~na nueva unidad; de lo contrario, todos 1~ prob!e1?as.d~
ia sociología no serían mru: que problemas de ps1colog1a mdmdual". (p. 233).

.

La posicié&gt;n de Simmel no se diferencia fundamental~ente de la
de Durkhelm en lo que se refiere a este problema. Durkhe~ n~ har
más ue repetir de manera más insistrnte las ~o~ que estan .1m~ l·
citas qen Simmel. El hecho de "que una asoc1ac10n ~e conc1encw
particulares se convierta en el campo de a~rión de ~enomenos ~u, ~eneris que las conciencias asociadas no hubieran podido producir so o
con la fuerza de su naturalt&gt;za .,¡9 no está puesto en d_uda p~r la sociología de Simmel en ninguna parte, Durkheim le está ~red1~andf a
un creHnte. Durkheim retoma. el ejemplo ~~ ~~ organllim~. m os
átpmo~ minerales que constituyen la sustancia vlVlente, no se observa
, mmimo
, . s1gn
. o de vida· Este ejemplo no logra tocar
e1mas
b', el fondo
· de
lo
la t-Ociología de Simmcl pursto que Simmd usa tan:1 ,en un eJempd
que no difiere casi nada del anle~or _(y qu1! re,tomo de_ un texto e
Durkheim que él conocía porque el nusmo hab1a traducido).
Si hien e1; rierto que Simmcl propone como tarea de la ciencia
W&lt;·ial no sólo el estudio de los fenómenos sociall's ~I como apa~ecen
• smo
. que ms1:,
. •·t.e en e~·tudiar de mas
rn escala ;;.oc1al,
, cl'rca, medrnnte
.
.
.
d
•
•
•
d
.
can
al
fcnomeno
prol'ednnwntos e ana 11s1g que con uz
. social
- d en. sus
, s1mp
. 1es; e'I nunca ~os tie'Ol'. c¡ue
t·lrmento,; mas
. . hahna que re uc1r e1
t·sh1dio de la sociedad al e5lud;o de lo~ mdmduos que la c~m~o'.1en
.- reducir la ·~u,-tanr1a
\1neno, para retomar la mela'fora IJe Dur"1.11c1m,
·..
.
,
.
··tá compue~ta;
,¡mere
11· a los alomo:;
mmera
1es d,. 1o:,. que e:,
· '-mund
· ,
~
.
. , d 1a ª ~u
. ma., pequcna
por el rontrario analizar la ,-ocwdad
re&lt;1ur.,en
int1·ra1rií1111·11lr1· su:, miembro~:

°

•'D1•~i{!namos cada objeto como unitario en la medida tr!_c¡ue sus
elt-~cnto~ se encuentran .en relación rlinámira mutua. '-1 un sc_r
\"iviente da esta impresión d1• unidad e,- porque oli~crvarno,- e.~~
1a acc,on
. , energica
, . de cada elemento ·sobre loi, otro~ t•lementos .

�40

Bricolage

Simmel precisará este punto en la introducción a su Sociolog{a
de 1~08 haci~ndose el apóstol de una sociología "microscópica" que
estudia la,soc1edad in statu nascendi. Durkheim, al contrario, postula
en su articulo que existe realmente un reino social, "tan diferente
del reino 21individual como el reino biológico puede serlo del reino
mineral", y el cual constituye el campo de la sociología.

Durkheim se expone a recibir el mismo reproche que le dirige a
"Ímm~l cu~ndo hace del "reino social" en su conjunto el campo dela soc1ologia: los hechos que ahí se reunen son estudiados también
por otras ciencias. "La sociología no sería más que una etiqueta
puesta sobre una mezcla más o menos coherente de viejas disciplinas
~ no tendría nada nuevo más que el nombre" (p. 32), cuestiona
Durkheim retomando los términos de Simmel.

Marc Sag110/: La sociología en Simmel y Durkheim

41

ciencias sociales", en donde retomará su crítica a Simmel. Ah{ ii:itenta mostrar (conjuntamente con Fauconnet) que la sociología no
es ni el ténnino genérico que sirve para designar el conjunto de las
ciencias sociales por su objeto propio y su propia individualidad.
Durkheim se opone a estas dos posiciones que corresponden más o
menos a los bosquéjos de Simmel y propone una sociología como
· · socia
'1"
. un
"sistema o corpu.~ di
e as ciencias
es ,23 1o que trae consigo
cambio radical en el método y el) la organización de estas ciencias, el
que "deban ser verdaderamente ciencias positivas, abrirse al esp_íritu
del que proceden las ciencias de la naturaleza" (p. 145). Esta exigencia pennite de pasada ver que, ahí en donde se podría creer que
Durkheim retoma la primér proposición de Simmel (la sociología como ciencia ecléctica), un abismo infranqueable los separa en el segundo punto c!e la proposición puesto que, cuando Simmel habla de
la sociología como método clc las otras ciencias (proposición que retomará en l 908) piensa precisamente en las Geistestvissenschaften,
es decir en las ciencias ·4ur se distinguen de las ciencias de la naturaleza por el hl'cho de que sus ohjetos son "almas" que_ deb_cn ser .e~tudiadas con un método l'special, distinto al de las c1enc1as pos1bvas. La sociología de Durkheim, al contrario, no puede convertirse
en una ciencia globalizadora mas que en la medida en que las demás
adopten su método, "tomen car.acterísticas sociológicas", es decir se
conviertan lam hién en' ciencias positivas.

Durkheim intenta escapar a este reproche sugiriendo que las diferentes ciencias sociales sean "las ramas de una ciencia única que las
englobe a todas y a la cual se le da el nombre de sociología" (p. 33),
así trata de dar los fundamentos teóricos de lo que se ha dado por
llamar el "imperialismo sociológico". La sociología es, por tanto, para Durkheim, no solamente el "sistema de las ciencias sociales",
si,no qm1 una rama de la sociología, llamada "sociología general", esta encargada de harer la síntesis entre las diferentes ciencias y de
mostrar la forma como los elementos se unen para formar un todo
Para sintetizar la crítica que Durkheim hace a Simmel, se puede
(pp. 35-36) . Así llegamos a una paradoja verdaderamente extraña.
decir que ponr en duda principalmente la distinción entre la forma
Partiendo de la sociología como ciencia "positiva", Durk11eim termi•
de la sociabilidad v rl contenido, y a partir de ahí, el hecho de que
na en una concepción de la sociología general como ciencia sintética, Simmrl srpare la ·sociología, ciencia de las formas abstractas, _de. 1~
lo que viene a recordar el primer esbozo de Simmel que hacía tam•
sociabilidad, de las otras ciencias sociales que tratan de las soc1abd1bién de la sociología una ciencia que elaboraba síntesis a partir de
dades concretas. Es el estatus de la sociología lo que se pone en enlos resultados de otras ciencias. Si, por un lado, la sociología es para
tredicho ciencia autónoma que tiene un objeto abstracto y relatiDurkheim el conjunto, el "sistema" de las ciencias sociales a lama•
vamente1 vago para Simmel, ciencia globalizadora de las otras cien'
nera de una cie11cia social general (el término "general" tomado
co• . cias sociales para Durkheim, poseedora de la voluntad de regirlas y
,_no comprrnsión) que englobaba a todas las demás, la discipli_na que
de constituirse en una filosofía de las ciencias sociales. Vimos por
~! llama, por el olro lado ...sociología general" ( el término "general" otro lado que la acusación hecha por Durklieim a Simmel de que se
lomado romo Pxlm~ión) parece ser algo diferente a la filosofía de
estaba haciendo una "psicología" y se estaba partiendo de los indilas ciPncia~ sociales. Se co1L~tata que, hasta este punto, hay una inviduos para ir al mundo social, no es verdaderamente pertinente (o
(·ohercncia o por lo menos una incertidumbre en el pensamiento de
no lo es todavía), puesto que Simmel no hace propiamente "psicoloDurkhcim en e11a11lo el l'status de la sociología.
gía individual" sino que busca estudiar las "interacciones" elementales entre los individuos.
El autor será ciertamente ronciente de esta contradicción y volVl'rá sobre d a.;;unlo en su artículo de 1903 ,-obre "la sociología y las
La crítica que sigue siendo más exacta y más justificada es la de

�42

Bricolqe
Afore Sognol: La sociología en Simmel y Durkheim

la incoherencia del proyecto sociológico de Simmel: no ha sido capaz de construir una sociología, se contenta con variaciones fiJosófi.
cas sobre diversos temas de la ,ida social. 23 \ ºeremos de pasada que
e.ta tendencia se irá extendiendo.

43

"Pero viéndolo de más cerca, este conju11to de todos_ lo'. campos
del saber existentes ni&gt; produce nada nuevo. Esto. s1gmfica que
todas las ciencias históricas, psicoló_gicas y no~ativas se m_eheron en un gran frasco al que le pusieron la etiqueta de socwlo. Haciendo 'esto no ganaríamos más que un, nuevo nombre;
tog1a.
'd
do lo que
· se di,sóana
por
medio
de
este
nomurr,
contem
os,
re-.,·•
. . .
Iaciones, es producido por.cada una de las ram:15 de 1a m~estJ_~ación ya existentes. El hecho de que el pensarmento ) la acc1on
humanas ten•an lugar en } por la sociedad no hace a la soc10logía la cienci: que abarca el todo social, a.,;Í como tampoco la
' · 1a botánica y la astronomía no están
quim1ca,
, contenidas. en .la
ps1co
ogia
so
o
· 1 • 'I porque sus ob¡ºetos reales estan en la conc1enc1a
humana•· (p. 2).

\lientras que Simmel y Durkheim estaban todavía en posicione,
relativamente cercanas en los arios 1890. se separaran definitivamen.
te el uno del otro durante los primeros años del 1900, a partir de este artículo tan violento de Darkheim y paradójicamente en una etapa en la que Durkheim trahajaba principalmente en la sociología de
la religión y se acercaba aún más a la "tradición alemana". Esta ruptura definitiva es debida principalmente al hecho de que, en sus posteriores estudios (ahstncción hecha de esa exrepeión singular que
eonstituye su libro sobre la religión), Simmel subraya precisamente
las características que más contrariaban a Durkheim: el aspecto cada
,·ez más filosó6co y metafísico de su sociología. la sociología como
:'&gt;o cabe la menor duda de que este pasaje está redactad_o para
rariación de temas diversos, la psicologización progresiva de su socioDurkheim v responde a su artículo sobre "Sociología ) c1enc1as
logía (todo sucede como si Durkheil\l estuviera criticando los traba.
sociales". P~ro Simmel no añade nada nuevo a lo que Durkheun ya
jos futuros de Simmel) y el acercamiento cada vez más claro a los telrabía dicho cuando afinna que el descubrimiento de que el hombre
mas tratados por Bergson y propios de una filosofía de la vida.
vive en interacción con otros hombres dcQe conducir a un nu~vo m~do de considerar las "ciencias del espírituº': no se puede scgmr exphEn la introducción de su Sociologfo de 1908, Simmel retomará i::ando la historia como si fuera· la obra de in_di"iclum:, 1~ lt~ngua como
de nuevo su definición del "problema de la sociología•· integrando si fuera un don de Dios, la religión como s1 fuera un..mHnto de sarespuestas a las críticas que Durkheim le había dirigido y presentan- cerdotes ingenuos o, al contrario, fuera una rev:lacmn. ctr. Toc_l_os
do nuevos elementos.

los fenómenos liistóricos pueden ahora ser con.-.1derado1:1 _como_ la

5.

I

De la sociol~ía a la metafísica

En la introducción de 1908, titulada "El problema de la sociología"
(como el texto de 1894) y q~? constituye su texto teórico mayor,
21
S1mmel parte de la constatac1on de que las reivindicaciones que han
lle~~do a la sociologí~ a _ser riencia son "la prolongación r el reflejo
teonco del poder practico que las masas conquistaron durante el
siglo \JX en relación a lo; individuos·, (p. l ) . La ciencia de la sociedad, dice Simmel, citando implícitamente la concepción defendida
por Durkheim , "aparecieron como el conjunto que abarcaba todo el
resto, en la que se encontraban la ética como la historia de la civili'?~ión, la economía pol~tica como la ciencia de las religiones, la e,.
tet,ca ~omo la demograf,a, la política como la etoología, puesto que
los ob¡etos de estas ciencias se realizaban dentro de la soriedad: la
ciencia del hombre era una ciencia de la sociedad" (p. 2).

encarnac10n
. n .\ s.e
.. de energ,·as ,...,,
=c,·aleo en creaciones llue sub:,1str.
desarrollan inrlepcndientemcntc del individuo .. (p. 3). Cuno,am_ente
en este puesto en donde Durkheim deducía que era necesario mlegrar a todas1 las fiencias en la socio_logía ~a.ra qu~ "tengan una ~.ueva
orientación •25 y Ueguen a ~r ciencias ~os1t.1vas, ~1mmcl conclu) e que
la sociología, "en su relación con las c1enc1as eXJst~ntes, _es un nuevo
método, un auxiliar de la investigación que permite a~ udar a que
ei-fbi disciplin.lti ~0111en una vía nuera·· (p. 3). D~ r5 la ~!ancra.' 1~ 8?cioloaía l:ie comporta práctiranu·nte como la mduc~,m~, prm~1p 10
metodológico que en el pa.,ado penetró a todas las c1cnr1as po,rblcs
a~ udándola:, a resolver nU&lt;'\'o:s problemas.
F,ta ddini&lt;-i6n de la ~ociología r~ tanto más intnCE-antt_•c~anto
qut• ~imnwl la había ya expre~ado por primna wz t:'1 1890 f.m oLjctarla explícitamente en 189-l. \quí. por d contrario, ,·,ta concepción dt• la ~ociología H' mantiene, yuxtaput•sla a la &lt;¡uc e:tablecr ~e
la !:iociolo1ría ('~ una ciencia autónoma que tirne un oLJelo propio.
Simnwl ':St"i:- pregunta prccisarn1'11lc cuál es el ol,jeto qu,· pucdt· hacer

�11(l((' ,S(11(110 l,. 1.,,, •,ociolup{n

de la sociología una ciencia autónoma, con fronteras delimitadas. No
,.. trata, nos dice, de descubrir un objeto desconocido hasta el mo
nmllo. Lo que estamos entendiend~ por objeto es "un conjunto d,
rda&lt;'ioncs y de determinantes, cada uno de los cuales puede será
obj,·to de una ciencia particular" (p. 3). Estos objetos ya existen, de
lo ,¡uc sr trata es de definir su concepto. Al axioma de Durkhein
~1..- ~lln el cual, "para que una sociología pueda existir, es necesario
1¡11c se produzcan en cada sociedad fenómenos de los que esta socie,
dad sea la causa específica y ·que no existirían si ella no existiera, y
que no fueran lo que son si no es porque esta sociedad está constituirla como lo está'\ Simmel responde:
"Ahora bien, para que haya una sociología como ciencia autónoma, hace falta que el concepto de sociedad en tanto que
concepto, más allá de la reunión exterior de fenómenos, pueda
someter a los hechos socio-históricos a una nueva fase de abstracción y a un nuevo arreglo conceptuaJ, de manera que cierto,
determinantes observados separadamente, aparezcan como ligados, dando la pauta a que sean reconocidos para así constituir
los objetos de una sola ciencia" (p. 4).

Este punto de vista no es posible más que separando la forma y
el contenido de la sociedad. Una sociedad, precisa el autor, se encuentra en donde varios individuos están en interacción. La interacción entre ellos, cualquiera que sea su contenjdo (religioso, sexual,
profesional, etc.) produce una unidad que el sigue llamando "socialización" (Vergesellschaflunf!). Una unidad (cuerpo orgánico, Esta•
do, etc.) no es para Simme] la suma de sus partes sino la suma de las
interacciones que la constituyen. Lo que Simmel llama el "conteni•
do,, o la "materia., de la socialización es definido como todo lo que
hace que los individuos entren en interacciones: instintos, intereses,
objetivos, inclinaciones, situaciones y movimientos psíquicos. Estos
"contenidos" no son estrictamente sociales, son "materiales de los
que la vida social se llena" (expresión en la que Simmel introduce
por primera vez el concepto de vida, Leben, en su sociología), y no
constiluyen propiamente la sociaJjzación más que "cuando estructuran la ruxtaposición de los individuos en fonnas determinadas de
t:oordinación y de cooperación", eso que Simmel llama interacciones.
Prosiguiendo su investigación sohre el objeto que debe tener la
sociología, Simmd constata que, si debe existir una ciencia cuyo

t'II

Simmt•l y J)urklwim

· t a no puede1 ni del
. d I Y no olra cosa entonces es
.
objeto sea a ~orie
'·f
, ~ d 'oria]izatión, de interacción '1.
he analizar mas que estas orma:, els . separablr. uracias a '"la abs, .
, d
nsiste t'n separa o m '
"
Este meto o que co
. ,. • • ,.
·1,-r lad de fundar
.
.
.
tºf'
...
,
le
parece
a
el
la
muca
pos1
11&lt;
traccion· cien 1 1ca 1
.
,. ,
una ciencia especial de la socwdad (p. 6).

ª' .

p.
ue esta St:paración entre forma y t:o_11teni1lo st·a posi!Jlc:
. ara. q
I· misma forma de la socializacion ~e t·_xprct-l' en su~
hace falta
a el cont1·m"d o puc1 Ia to1 nar ,divrr:?-a"
. 1 qur uc
, , turma:- (corno
1
conkJU&lt; os ~ lf
,
,
.
, . .;:;¡ 111111 c1 constata. por 1111 a.
sucede i'n la geomeln~)- l·,fcctiv;~u~'.1t~ ~e" prl'"Cntan formas itléntido, ']Ut' los t-,rrupos ilc ml~·rl'sc~ ivt1·1~~-1~ ,de] ,~raliaJ·o dr. } , por d
·
uhorchuadon 1 1v1S1011
,
..1
t
cas: compc em:1a, !:- ,
,
, ,' • •
•rlt· tomar forma¡;: variaua~
otro qut• t'I mismo mlrn·s t·co1101111to puc
1
. . • p1a111ºficada d,·. los- pro, netocomo, la competi·ntia o la org:arnzacwn
res.
.
IJIt· pt'ro
, no pmcha rn ahsoluto
t~to e:; SCITT.m1m1·nlt· mnega
. . 1¡11
,.1'
el cs~dio de ,~stas '"formas:· pueda ,~r .-1 oLj~t.o :.\"~,~i~:~:':'th·a:;
mmd in,.;istc con toda raion, qut· la:s otra'- c1cncta, \·
t do" los
. _-,· , rnrtir ele contcniílo:-. Precisamente, nos fice , o . ,
conslltuu o a 1
.
&lt;l I
de vista tl1· sus con.
fcnómcno!'i sociall~ al cstu&lt;l1arst' r_1~s ~ e pun I
1 '. \hora
.
. ciencia:; no le dcJanan nada a a socio og1a.
. '
t~mdos, por ~trarl .
; diar la totalidad de los fenómenos soc_ias1 la sonol~gta ~ e 11cral es :unión de to&lt;l~ las ciencias ( o como dice
les, nó sena mas que ª r . . .
. I ) Pero para que la socioD ,1 .
1
de las ciencias socia es .
ur"- 1e1m, e rnrpu .~
I' ¡ lina científica es necesario
logía tenga un lugar en tanto que e ISC'lp
d . ·os ,lel !.ahrr
, ,
la distinga de os otros omm1
~
'
que se trace la lrnea que
. . •, ,, lo disocie de sus
d l. . " 1 h I10 puro ele la socia11"-ac10n '
que e 1m1te e ce
·¡· . Dl' esta forma
·tu e un campo espcc1 u:0 .
contenidos y 1o cons t1 ya n
.
"al
,.¡ • mo derecho
.
• 11
,
ciencia C!.pec1 . con - 111 1~
la soc1olog1a cgara a ser una
•
d la nrnltiplicidad de
, t1r 1 conoc1m
· 1·e1,to que a1istrac e
que la leona
¡
· J
,
1 ~ r ncionru;; del conocer. ,a soc10 O·
cono{'imicntos1 las ~atr?onas Y ª~ \· . I· d. es la de ••colorar un congía es un tipo ele c,cncia cuya cspcc, ,rn a
.
. ... ( 8) 'fo
1.
d d u ,a cierta per,¡H'ctiva p. .
junto completo de_ o JJCltos esl ed. \· me de las otras ciencias históc., por tanto su obJelo o que a 15 1110
lJS
·,
.
·a1 rs, sm
. o su. "modo dr considf!rarlos, su modo ti•· a .:trarr
nco-soc1·
,

º, .:

.
. .
1 abordac de Simmcl l d de Durkheim
La d1ferenc1a entre e . . J
.
bioló•iro. Ourkheim
e,;triha en la manera como ulthzan el CJemp1Q
, f .
O
había acusado a Simmcl de no ver que la sociedad pdro,1uc,a _enotc,
.
observarían en carla uno l' sus m1cm ,ros
nos_ su, /(enens que
nodse
md1v1dualmentc
cons1
era dos )' mostraba el ejemplo de la liiología

�.l(,

llricollJl:P
1/arc '"ll'w/: /,n ,&lt;ocíolo;rín 1'11 .Sm1me/ .'" /)urkhrim

para mostrar que los fenómenos de la vida no aparecen en las partículas minrralf'i;:
·'La vida no podría descomponerse así; es una y, en con.~ecuearia, 110 tiene otro sustento que la sustancia viviente en su totalidad. Está en rl todo y no en sus partes". 27
3irnmd n·~pundf' directamente a esta acusación mostrando que
la ,ida no 1·,-Lá f'. 11 el lodo sino en las interacciones:
' ·\o fu,. sino hasta que fueron estudiados los procesos que ocun·1•n al inlf•rior de los organismos y cuyo resultado es la vidai
c¡uc se comprendió que la vida no se funda en los procei-os p..
tirularrs de o entre los órganos y las células, y que la ciencia
de la vida logró adquirir bases sólidas" (p. 9).

Sobn• este punto, está claro que Simmel tiene más razón que
Durkheim ya que la vida se ve en la~ combinaciones que se dan e•
lrc las células y no q&lt;: da prioridad al todo sino a las interaccione1
antes de ...er un conjunto de interacciones. Simmel es totalmente co~rrcnk cons\go mismo &lt;·uando anuncia que va a hacer una socio!&amp;
gía "mirro~Ílpica·•, una especie de microsociología:

S&lt;wiall', r..al,•s, que dr:,puéi- solamt·nll' ~,• encadc-11~11_ o s~·-hiµo~~a, 1'11 unidadt.
llt.ll'ro,rop11·0:- (p. l .1).
s1a11
· :, ma,. ore,;'
. , . t•n ·~i~kma.~
·

'i·

\ t·mo,. dara11wntc que ui &lt;'*' texto dt• 1908, los lc'ma, ch- la
1 f" de la ,ida (rnmo flujo. puh,arión) ,-e introdm·1·n ,·ada ~1::r ma:e~"':,i'3t•n,..m1iento tk ~i111111t·I} ,·n su ~oriolo¡?Ía. \'. rmo~_ ta'.1!1111•11 i:or'.
rlari,l~d d camino &lt;(lit' ha rt'l'orrido dl',111' la l&gt;1j"r~11,·11w11&gt;11 ''.w111/.
. l ras qui' " 11 189() an•µl'llia•t¡ut'
,olanwnk pod1an
11w11
'
· 1t&lt;t-r, t'othlllt'ra1 · t,
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••,&lt;(){'la
. Jc., .. .,· 11or t·111Lo
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. . de la ,-01·10, &lt;&gt;¡!la a,, 111 l .rarciorw- 1¡u1• to11,ahan una forma ohJCllrn ~ St' hana11_ autonomr
rt·,perll: de la- per,-ona., ,¡u,· la~ c·n•aha ~ neluía c:1.plí,·1la1111·nt1• l t'
,-u ,oriol,wía lo,. ,·rwut·nlro, c-fímno, i·nln· do~ !w~o11a~ dura1~lt' ~lll
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E,Ía,I ,\lrdia) romo lo, i•111·11t·11tro,. i11t,·r-i11d1~ Hlt1a~1•~
ra ,·n 19011. i",du, t' prárti1·anw11t1· d1· ,u ,m:1o!o¡ria la, lorm,ll _11&gt;111 .
intt-lt-rtualt·, ni,t~lizada., para l"Onc1•11trar,1· IIIIH'a1111•_n1t· i•n la~ ,".'ltJ·~.
a1·1·io1w, n&gt;tidiana~ 41111• t1,·11cn
qut•· , 1·r 1·011 h, " n•larionl'•· 1·11tr~ 111 1,i,luo,:

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··FI hl'dlO di' tftll' lo, homhn·, ,,. oh,1·rv,·11 11111t11a111:·11t1· o (jUl'
r1•lo,o, u111i- ' I" Iº" olro,.. i ,( 1ll•l ·I tl&gt; di·. i¡u1· e,r. nhan rarta,.
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·1111¡·1' 11111 1111.'·· (· ··. ·) .. 1•,to•· 1111 11a1·¡¡ una cacl1·1ta d1· ou1.1·l!!a1·JU11t·,
re, dt· n•latio1w" dl' f.lt'r,011a a¡wfoona, mu11~•·11ta11Pa, o d11ra~1l1·,.
.
• 11,"'· pa,a
. . J. rra, 0 ron trn. 11 a~. no., atan ·11011,ront·u·nll',
o 1111·01H·1t·n
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, 111 o:-. ' 11• I·'1 "111 ·i1·dad · a1Tl',d1lt•in1t-rac1·ió11 r11tn· 1o, .1to
·
· 11n1t·a.
·
·
I'
·..
.
n111r,tra
toóa la
nwnt1· por la m11·ro,t·op 1a p,u·o o¡ru a, &lt;1111
, ••
,lun·za ' la ..Ja,Lil'idad. ,,( l'arát:li'r 1111itari'.'. ) 111~lt1pl1• rl1· i·,ta
,ida tan· pm·i~a) t·nibrr11áti1·a d1· l,1 ,.ocil'clad (p. 1.1).

·
l't'all

"existe, más allá de esos fenómcnoi, visibles desde lejos y que se
imponen por doquiera por su tamaño y su importancia exterior, un c·onjunto numerosísimo de formas de relación y de tipo&amp;
de inkracciÍ&gt;n entre los hombres, muy pequeños, que i;c manifi,·stan muy apenas y que sin embargo producen la sociedad tal
1·01110 la conocemos" (pp. 14-15).

,

Lo que hace difícil el estudio de estos fenómenos es lo que 106
hace tan importante para la comprensión de la wcicdad: es el hecho
de 4ul! '·todavía no rstán cristalizados en creaciones intclcclualet
(Gf&gt;bihlf&gt;) fija~, supra-inrli~idualcs, sino que muestran a la soeirdad,
por a,.í 11&lt;-t·irlo, in .~la/u 1um·Pndi" p. 15).
··ConslantPmenle :-;1• teje y sr deshace y se vuelve a tejer la !-orializarión c·ntre I,~~ homlir,~~. ílujo rtcmo, pulsación r¡ur enlaza
a lo, i11divi1l110,; ir,dusive ahí en donde todavía no están ronstiluidas la,- organizacio111'$. Estos Ron, por llamarlos de alguna
manera, f1·númt·nos micros&lt;'Ópirns moleculares al interior dt· la
\ida humana, lo, niales son, a p&lt;'sar d1• todo, los movimirntOi

1)1• ,.,1a manrra, la , l)l.-10¡1,"Ía
,. di· 'ininwl ,-1· ori,·nta fatalnwntt·
...
.
hada llll~ ··micro,rnp ía p,irnl/,µi1·a .. ~ d1· ahí. h,wia •~11 a11a~1,1, l'.~1.
•IIH ¡·1\.·11 111a· It.,. ,• 11 , ira·.11 . .li.w1a l,1, lllo,olia
c-oltwwo d1· la, n ·Ia1·101w,
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. (11,.,
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na111i.-11to. (:111110 ,i la, anr,a1:io111·, d1· D11rkh1·1m rl,· I IJIX) ~ 11JO.{ _hu:
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..
1. 1•,t,· 11· 11·11110 r,.11111w1ara
lii,·ran anliripado la 1·, olurHHI
dl' ::-11111111•
1

•

•

�4B

Brico/a;¡e

Marc Sagnol:

desde ahora a los grande
d'
. . .
las formas
'al
s estu ios soc10logicos (como el de "C.
soc1 es se manttenen,, ue f
.
orno
plos) para contentarse la
'q
ue uno de los mc¡ores ejem,
riaciones filosófieas sobre ;ca~or parte del ltempo de "simples "ª·
más o menos al azar" 28 ' r º1' aspectos d~ la vida social elegido,
f'Ii o:so ¡·ia, 1a sociolo1ría 'Y la} mezc
ando sm cmdad o 1a socio
. 1ogia
• \ la
. 1 ,
~

.

JJSICO

ogia.

·

Conclusión

Ciertamente, Simmel subra a
" 1
.
los hechos psíquicos no d b y que e tratamiento científico de
17)· se observa e t
e e ser. necesariamente psicológico" (p
" ,
n onces que su metodo co
l d , p
.
es psicológico a pesar de él" 29 Sim ' mo. 0 ccia aul Barth,
con una aporía:
·
mel ternuna su demostración

. .

cuya realidad inmediata
f ' por tanto, procesos ps1qu1cos
,
.
se o rece en primer 1
1

r1as psicológicas; pero, éstas a e ,
. u~ar a as categodescripción de los hecho
' b p sar de ser md1spensables en la
sideración sociolórnca qs, nob astan ~ara _los objetivos de la con•
,
b"
'
ue usca mas bien la
..
caracter cosificado (Sachlichkeit} d l·
. . p_r;sentac1011 del
en los procesos psíquicos
e a soc1aJ1zac1on, el cual está
diante las categorías socioi;~a:?, ttt;/escribirse más 4uc me-

I

Este paradójico adiós a la sociolo ía
.
.
esta monumental obra a . 1 d
g que sirve de introducción a
.
nive e tratado está f
Id d
cas, explícita al fin de su i t d ..
'
ormu a o e manera
.
.
n
ro
uccrnn
en
donde
fi
"
tod a ciencia exacta" J • •
.
'
a irma que como
·¡ • fi
' a c1enc1a social está delimit d
d
'
f'oso cos: uno la teoría del e
. .
a a por os campos
nes, los presup~cstos los e onocmufento, que estudia las con&lt;licio.,
'
onceptos undamc tal d 1
cwn y otra,· Ja metafísica que
d
n . es e a investiga.• h .
'
con ucr el desarrO II O d 1 .
cwn ac1a una plenitud que
ti
J
e a mvestigasaher objetivo:
no ene ugar en la experiencia y en l'I

J

"~a insatisfacción ante el carácte [
.
m1entos singulares ante el h h
ragmcntano de los conociconstataLle~ }' los' razona11 _celo de qude las co~_ohjt'livamcntr
ucn os e emostrac1on son rápida-

-+9

Definiendo los dos campos filo:-óficos que t'I considera como lin:iítrofes de la sociología, Simmel describe mejor su propio camino,
el de no trazar las verdaderas fronteras de la ciencia social. Es verdad que, habiendo partido de los estudios sobre la teoría clcl conocimiento, convivió con la sociología antes ele refugiarse en la metaf ísica. ¿Habrá que concluir que la especulación es un complemento indispensable para la sociología?

r¡ue él presenta no parece
n a su oc,?log{a que los estudiOB
.
,
n ser otra cosa mas q "
, I
¡,,iro1og,a o en todo caso d 1 . 1 •
ue cap,tu os de la
1. l .
e a ps,co ogia social" ( 16 17) C
IIS oria, cada descripción de u
'tu ·•
.
pp. . . ada
.. conocimiento psicológico". na s1 ac1on social exige el uso de un

"Los datos de la so~iología son

N&lt;&gt;ciologia rr, Simmel y l&gt;urkl1eim

mente agotados, conduce a 11ucrcr mejorar estas impcrfrccioncs
mediante la especulación" (p. 20).

S .

, \finnará en esta introducció

IA1

Hemos intentado seguir la evolución del pensamiento de Simmcl sob,e el problema del objeto y del estatus de la sociología. La comparación con Durkheim nos ha permitido definir mejor lai. posiciones,
de descubrll' las Hinteracciónes n entre ambos, de constatar la existencia de un diálogo entre estos &lt;los fundadores de la s~ciología) d&lt;' hacer aparecer los aspectos paradójicos de estas dos tentativas. Mientras que, en los años del 1890, sus posiciorles están todavía cl'rcanas
en cierto::; aspectos, ambos creyendo que la sociología no podría
fundarse más que en el momento en que se clelenninara la es;pccificidad de la cosa social, ellos se expresan en un lenguaje lan &lt;lifcrcntr
que hace difícil que el diálogo se transforme en verdadera rolaLoración. Mientras que Durkheim, partiendo de la tradición &lt;le Comtc,
Spencer y Schaffle, e, decir de la sociología positiva, sr acerca progresivamente, hacia el fin del siglo, a la "tradición alemana., ) comienza a hablar de "psicología colectiva·\ ataca duramente a Simmel en un artículo que lleva a ténnino toda po:-il.Jle cooperación
a nivel internacional entre estas dos figuras importantes ele la sociología. En su respucsta 1 no solamente Simmcl intentará justificarse o defenderse contra ciertas acusaciones correcta:- dr Durkhcim
sino 11ue pondrá más el acento en los rasgos; que han puesto t'n duda
la cientificidad de su sociología: objeto ahstrarto e impn·ci:-o, ausencia de método, utilización dr t-implc~ cjf'mplos C'orno prw·has ,Ir
apoyo de sus afirmaciones sociolói!icas,

1

1

ln..iciándose en una definición de la .sociología como tit•1wia
ecléctica, síntesis, método, especie de filo::ioÍÍa de la:- ric11cia:-- ~orialcs1 Simmcl trató dl' [uiular la sociolouía
º tomo eil'nria .\ tl1: Pllrontrarlr un objeto: lógicamente renunció a :-u prinwra drfinifiún. PtTO

�,)O

Bricotag,,
Marc Sa¡mul: La suciolo¡(la

el oLjcto que qui,o atribuirle fue tan abstracto (las fonnas de la sociabilidad) y la detenninación de este objeto por medio de la abstrae.

ción científica eb una tarea tan filosófica que uno no ve siquiera co.
mo di,,tinguir esta segunda tentativa de la primera. También hizo una
yuxtaposición de ambas definiciones (sociología como método y c0mo ciencia) a partir de 1908. En su última tentativa, la de 1917,
llegará inclushe a afirmar: ''La sociología no es solamente una ciencia con ,us propio, objetos, distintos en virtud de la división del trabajo con las otras ciencias, sino que es también un método de las
ciencias históricas y de las ciencias del espíritu" 38 La obra de Simmel aparece como una investigación al término de la cual no sabe
uno todavía con precisión lo que la sociología es.
Desde este punto de vista, la Filosofr'a del dinero (1900) constituye un texto clave entre los dos momentos del pensamiento de Simmel, no solamente por la fecha, sino por el contenido. Esta obra,
que es sin duda la más acabada de Sinunel, que sentó las bases de su

reputación internacional, tuvo una profunda influencia sobre toda

'

una generación de pensadores alemanes y ha sido traducida a todas
las lenguas europeas importantes (excepto el francés), debe ser
leída como un momento o un "cristal" del pensamiento de Simmel
dentro de su equilibrio inestable, entre .la frontera del materialismo
histórico y de la filosofía de la vida: es a la vez el fruto de su trabajo
en los años del 1890 sobre las Gebilde, las fonnaciones sociales creadas por el hombre para permitir la "herencia de lo adquirido" y su
autonomía, trabajos que pennitirán la creación del concepto de
Versochlichu"R, cosificación o reificación, que prolonga los estudios
de Marx sobre el carácter fetichista de la mercancía; y, simultáneamente, en el primero de sus textos de metafísica y de filosofía de la
vida, el dinero era para Simmel una forma bajo la cual se manifiesta
la "vida' (leben) de la sociedad, una objetivización de la vida y de
sus análisis sobre la disociación creciente entre la cultura objetiva y
la cultura subjetiva, espíritu objetivo y espíritu subjetivo, fonnulaciones de su teoría de la "tragedia de la cultura", tal como la fonnulara a partir de 1910.
l · n balance de la sociología de Simmel debería hacer notar lo
que realmente le sobrevivió: el concepto de interacción, la mic_roso-ciología, la sociología de la ciudad, la sociología del conflicto, la sociología de la cultura, el estudio de los problemas de reificación,
pero también (aunque sea menos conocido) la sociología de la reli¡,ió11. Este balance está lejos de ser negatirn, y debería de incitar a la

P11

Simm&lt;'l . . . Durkhrim

. buscar en él rri;;puestas
a
. . nlo &lt;le Simmel. sm
~
lectura ) el c~nl~~m1e ue solamente pudo enírcver.
problemas 80C10 ogicos q

.
~ar de ie po3Ce una mayor cohen·n\"irno, que Durkheun, a p . 1 CJlb el problema del estatus de
.
1
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1 · n~ entre socio og1 . ~
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de las cirncias sociales -acercan . ose
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.1 ,
c1enc1as soc1 es.
laciones entre socio ogia y
blemas st·guen i.in rewlverse:
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• r'_icrosociologia
•
• o
constatar, cien años mas
h pro
h , sociales
•
·a1
.olog1a e ec os
'
psicolog1a socr o soc,
., .
b' tiva v estudio de los com. 1 .
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,
'al
macrosocro og,a, com
b' . de las realidades soc, es Y
.
. .enlo o ¡e1rvo
. h
portam1entos o conoc1m1
. taciones coexisten aun oy
'al , todas estas onen
. 1
las corrientes soc, es,
. .
mo las otras o busca regir a as
día. ,·La sociología es una ciencra co
e ta pregunta depende, hoy
otras haciendo fil oso f • ? Lª respuesta
., l a s,
como ayer' de la ambición de los socio ogos . .

'ª ·

.l:niversdad Libre de Berlin

Instituto de Filosofía

�Bricolage
More Sagnol: Lo sociología en Simmel y Durkheim

53

Notas
167).

1. Un resumen de 15 páginas de este libro fue traducido en 1894 en la
Revur&gt; lnternationale de Soeiologie y reproducido por Georg Simmel

15. Carta de diciem_bre de 1896, en Texte, 2, p. 393.

en Sociologie el Epi,temologie pp. 207-222.

2. Emi!c Uurkheim, Le, regle, de la methode 1oeiologique, p, 5.

Carta dei'ulio de 1897, ibid. p. 402.

ll
3
.
Soe1a
• le"
17. Cf. Durkheim, "Sociologie et Sc,ences
s ' en Texte, 1, p. 15 •

). /bid. pp. 102-103.
11

4. SimmeJ, Sociologie et ej:Ji1temologie", p. 175.

5. Cfr. p, 42: "Cuanto más grande es el círculo social más las relaciones
económicas se desarrollan, y más debo con frecuen:ia servir a los intereses de los otros si qu;ero que ellos sirvan a los míos. Esto produce una
moraJización (Ver1ittlichung) de la atmósfera social. .. " Esta tesis de

Simmel, secundaria en su argumentación, se convertirá en central para
Durkheim (lo divi1ión del trabajo ,ocial).
6. Simmel, "Das ProbJem der Soziologie" {1894) reproducido en Da,
lndivirluelle Ce,etz, 1968, p. 41; traducción francesa "Le probleme de
la sociolog1e" reproducido en "Sociologie et epistemologie", pp. 163
y ss. Citamos este texto sucesivamente en su versión alemana y luego en
.la francesa que es más accesible.

7. Simmel: "Comment les fonnes sociales se maintiennent", en Sociologie
et epiJtemologie, pp. 171-172.
8. P. 12 de la edición de 1922.
9. Simmel, "Le probleme de la sociologie" op. cit. p. 43; trad.: p. 165.

JO. Retomamos la traducción que hace Julien Freund de Formale SozioJo.
gie en su introducción a Sociologie et epi,temologie p. 49. Inclusive
Julien Freund renuncia con razón al monstruo "sociación" para Verge,el/,chaftung, en beneficio de "socialización" (p. 84, n. 1). N. del T.:
En la traducción al español del artículo hemos combinado indistintamente el tém1ino "socialización" y el de "sociabilidad" con el objeto de
no confundir el primero con el de "intemalización" del mundo social;
ninguno de los dos sin embargo es totalmente satisfactorio tal y como
sucede en el francés original.

'

18. Cf. Lazams, citado por Bouglé, op. cit. P. 20.

,

19. Durkheim, Textes l, p. 25; cf. también Prefacio de la segunda edicion
de las Regla,.
.
el , Uber Soziale Differenzierung, p. 13.
20. S1mm

21. Durkheim, Texte, 1, p. 31.
.
. y Fauconne t , "Sociologie et sc1ence,;
soc1·a1 e.s"• en Durkheim,
22. Ourkhe1m
Texte, 1 p. 12 l.

ll. Durkhe1m, ''La sodologie et ,;on domainc scientifiquc", p. 19.

S . 1og1·e"' So-iologie.
.
"D
. l'nter,uchung&lt;'n
1
ue
~4. S1mmel
as problcmI _ dcr oz10
h f
(1908)
Sentimos mue 10 ll
uber di~ FormPn dN Prgf'&amp;ell.,,. ª lung d' · , d~ los textos de Simmel.
Julien Freund no lo haya mtcgrado r11 ~u e 1c1on
25. ::&gt;urkheim Y Fauconnct, artícu1o citado, p. 145.

26. Durkhcim, º'La sodologic et ,;on domainc scicntifiquc'', p. 23.
27. Durkhcim, pre fado a la -,cg.unda cdici6n, de las Re1tfos {1901 ).
28. Durkheim, Textr, 1, p. 19.
29. Paul Barth, Die Philosopliir drr Ge,cl1icl1te tils So::iofogir, p. 153.

30. Simmcl, Grundfragen der Soziologie, en Sociologif' et Epistemologie,
p. 93.

11. Cf. Simmel, ''Wie ist Gesellschaft moglich?" en Soziologie, pp. 21 y ss.
12. lbid. Sobre este punto, no coincide con su posición de 1890.

Bibliografía
l.

¡ 3.

Textos de Simmcl:

"Le probleme de la sodologie", p. 4 7; trad.: p. 168.

14. Carta de Durkheim a Bouglé del 14 de diciembre de 1895 (publicada por
Ph. Besnard en la Revue Francaise de Sociologie, 17 (2) 1976, pp. 166·

· 1ogzsc
· he 1.¡u11d psycho/ogi
1890. Uber soziale Differenzierung. S ozio
· Untersuchungen, Leipzig,
.. • D u nker und llumt• ot.
che

�.'i4

Bricolage
More Sagno/: La sociologi'a en Simmel y Durkheim

1892.- Die Probleme der Geschichtsphilqsophie. Eine erkenntnistheoretische Studie. Leipzig, Duncker &amp; Humblot, reeditado
1905 y 1907.
1894.- 1894.- "Das Problem der Soziologie", Jahrbuch fur Gesetzgebung, Verwaltung and Volkswirtschaft im deutschen Rei.:h,
reeditado en Das indiuidulle Gesetz, Frankfut, Suhrkamp 1968.
1896.- "Zur Methodik der Sozialwissenschaft", Jahrbuch fur Gesetzgebung, Verwaltung und Vol/r.wirtschaft im deutschen Reich,
Leipzing, 11, pp. 230 y ss.

55

1983.- Schriften zur Soziologie. Eine Auswahal: ed. por H. J. Dahme·
et O. Rammstedt, Frankfurt am Main, Suhrkamp.

1984.- les problemes de la philosophie de l'histoire, trad. e introducción de Raymond Boudon, París, Francia, P. U. F.
·

11. Textos _de Durkheim.

.

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Artículo publicado originalmente en la Revue francaise de sociologie, 28, (1)
enero-marzo de 1987, págs. 99-125, editada por el Centre National de la
Recherche Scientifique, París. Traducido y publicado con autorización del
editor.
1

Troducci6n de Víctor Zúñiga

�Ma. de lo, A. Pozas: El objeto en la, ciencia, socia/e,

LA CONSTRUCCION DEL OBJETO DE ESTUDIO
EN LAS CIENCIAS SOCIALES

61

del error y la equivocación del hombre que la de la "verdad".
Pensemos en el sin fin de teorías que en su momento fueron
consideradas como verdades absolutas, y cuya fundamentación equivocada o insuficieote fue después demostrada. La hisotira de la teoría biológica sobre el origen de las especies, transitó a través de las
ideas creacionistas, la teoría de la generación espontánea, las ideas de
adaptación de Lamarck y otras; antes de Uegar a la teoría de la evolución de Darwin; teorías todas consideradas científicas en su momento (incluso la creacionista en el periodo en que ciencia y fe esta~
han íntimamente unidas). Actualmente, la teoría misma de la evolución parece ser insuficiente para explicar los cambios ocurridos a nivel molecular.

MARIA DE LOS ANGELES POZAS
Mucho se ha polemizado sobre las diferencias entre las ciencias sociales y las naturales; incluso se ha llegado a decir que únicamente
pueden ser ciencias las referidas a la naturaleza, puesto que sólo en
este terreno se producen conocimientos c..paces de predecir con
exactitud un fenómeno , conocimie~to que puede ser comprobado
experimentalmente, experimento que puede srr repetido con el mismo resultado utilizando un método rigurosamente científico. Estas
argumentaciones, de la más pura tradición del positivismo, han dado
lugar a que científicos sociales intenten reproducir para el ámbito de
sus estudios la metodología y técnicas empleadas por los investigadores de la ciencia natural; intentos éstos que, más que enriquecer parecen haber empobrecido y limitado las posibilidades de la reflexión
científica sobre lo social.
. En la hase de la polémica encontramos una concepción dogmática sobre lo que es la ciencia y el conocimiento científico. El físico
Thomas S. Khun, dice en el prólogo de su obra La estructura de las
revoluciones científicas que, si los estudiosos de la ciencia natural
conocieran un poco más de la historia de sus propia:, disciplinas, probablemente sus ideas sobre lo que es la ciencia y el conocimiento
científico !ie verían r~dicalmente transformadas como le ocurrió a
él mismo. 1
'
Efectivamente, la historia de la ciencia parece ser más la historia

La física, antes de Newton, debió también sustentarse en teorías
que ahora nos parecen produ~to de la fantasía, más que de la rdexión científica. Este es el caso de la ÍÍi,ica de Aristóteles, según la
cual las piedras caen porque van en busca de su patria natural: o su
teoría del movimiento, llena de contradicciones evidentes, ya que en
ésta el aire actúa a la vez como fuerza impulsora y como resistencia
al movimiento. El propio Newton debió ser identificado como mecanicista por la nueva teoría de ºla relatividad.
Estos son apen~ algunos ejemplos de,,ordenado~ dr la validez
temporal de las teorías y de sus profundas limitaciones. Si diéramos
ademá:, un vistazo al lenguaje científico empleado en cada época, nos
sorprenderíamos aún más al oír a '\ewton ~ustentar. todavía en
1679, la teoría de la gravedad de Descartes, srp;ún la cual los cuerpo~
prsados eran succionados hacia ~u~ centros dt· atrarción "por algún
secreto principio de insociabilidad de los éteres de sus vórtices". 2
O a lo~ químicos del sip;lo XVHJ imrntar rl flogi.~to para explicar la
comlrnstión: ·'los cuerpos que rontrnían mucho flogisto se quemaban bien, y los cuerpos que no I,(' quemaban e~tahan desflogi~tizados'' 3
¿Cuándo, entonrr,-. rm¡wzaría la ciencia natural a t'.\plicar con
preci,i1ín ) absoluta validez lo que orurrr realmente en la naturalrza? Probablemente todavía no empirza, y quizás no lo haga nunca.
La razón fundamental para qui· r~to ocurra, atravi1•sa la polémica de la relación entre rl sujeto (inve~tigador) y el objeto dr estudio. La realidad, que existr como tal, debe ser reconstruida intelec-

�62

Bricolage

Ma. de lo, A. Poza,: El objeto en üu ciencw ,ociale,

63

tualmente por el observador; en otras palabras, no hay forma de
explicarla e interpretarla, sino a través de las construcciones mentales
que los individuos realizan, utilizando como base la información que
de algún modo está a su alcance,

la vieja teoría";6 su comentario era en relación a las grandes dificultades que tuvo para que la comunidad ciendfica de 1900 aceptara su

Es decir, que la representación de la realidad que se haga, dependerá de las características de dicha información y de la forma. en que
el individuo la relacione,

Pero entonces, las diferencias entre ciencia natural y ciencia social, parecen diluirse. La naturaleza del conocimiento, la forma de
construirlo, el tipo. de operaciones mentales y metodológicas que
deben realizarse, no son muy diferentes en ambos casos. Sin embargo, podríamos señalar algunas diferenciaciones.

La propia percepción, en· su forma más simple, ya es una construcción. Cuando percibimos, debemos integrar en un solo objeto
estímulos de muy diverso tipo: auditivos, visuales, táctiles olfativos.
Con la constante· expuiencia, construimos estructuras desde la primera infancia y aprendemos a integrar objetos a los que damos un
. tocar una mesa panombre, creando as1'" conceptos"N
. t o se necesita
ra saber que es de madera, se ha aprendido a "leer" su textura, por
los ojos.
Y por supuesto que este conocimiento elemental está todavía
muy lejos de la ciencia. Bachelard dice que "la ciencia se constituye
en ruptura con la percepción y como crítica de ésta".4
Cuando hablamos de ciencia entramos al terreno de la explicación. t\o basta con percibir, sino que habrá que relacionar lo que percibirnos. Piaget señala que existe una "oposición entre la abstracción
empírica que extrae sus informaciones de los objetos mismos y la
abstracción reflexiva, que procede a partir de las acciones y operaciones del sujeto" .5
Entonces, la producción de conoc1m1ento científico será esa
constante actividad, en la cual el investigador se dedica a tratar de relacionar todos los elementos de la realidad que considera necesarios
para la explicación de un fenómeno. Pero llega un momento en que
ya no relaciona objetos, sino estructuras complejas, construcciones
que la ciencia ha desarrollado en forma de teorías, de lenguaje, de
método, y que el investigador ha aprendido ya elaboradas. Los científicos con frecuencia confunden estas estructuras con la realidad
misma. Es por eso que se aferran a ellas como verdades absolutas
constituyéndose entonces en verdaderos "obstáculos epistemolói
cos" para el desarrollo de la ciencia. El propio Max Planck, dice irónicamente en su autobiografía científica: "Estoy convencido de que
una nueva teoría no triunfa ha5ta que han muerto los defensores de

teoría cuántica, que posteriormente revolucionó la física y dio pie a

la teoría de la relatividad.

En primer lugar, la ciencia como tal implica un desarrollo histórico que marca distintos grados de madurez de una determinada
disciplina. En el caso de la física y la astronomía, por ejemplo, durante un largo periodo de su historia convivieron distintas teorías
o modelos de interpretación.~obre el mismo fenómeno, incluso contradictorios. Así, el sistema heliocéntrico de Aristarco de Samos es
anterior al geocéntrico de Aristóteles, y éste último se impone, a pesar de ser el equivocado, por corresponder más a la concepción del
mundo y la organización social de la épo.ca. Sin embargo, conforme
fue evolucionando la ciencia, se llega a la unificación de las teorías;
las viejas teorías ya no se desechan sino que se subsumen en las nuevas y más amplias estructuras. 7 Esto es lo que ocurre con la física
newtoniana respecto a la teoría de la relatividad.
No creo que algo semejante ocurra o pueda ocurrir en el ámbito
de las ciencias sociales. No sólo porque éstas tengan un menor grado
de madurez histórica, sino porque lo social como objeto de estudio
involucra una serie de elementos que son exógenos a la ciencia misma. Es decir que la interpretación sobre lo social parece sustentarse
no sólo en una concepción ontológico-epistemológica, sino en una
inevitable concepción ideológica sobre la sociedad; la reflexión sobre-lo social involucra críticas o justificaciones al orden establecido,
además de proyectos diferentes de sociedad. Sin embargo, al proceder científicamente, es decir, a partir de la crítica de la experiencia
común y a través de la relación y construcción de estructuras interpretativas, la ciencia social cumple su cometido y contribuye en forma fundamental a la comprensión de lo humano. Sus conclusiones
nunca serán absolutas o definitivas, como no lo son tampoco las de
laR ciencias naturales,
Pero, ¿cómo se construye el objet&lt;;&gt; de estudio en las ciencias

�64

Ma. de 101 A. Poza,: El objeto en la, ciencia, ,ociale,

Bricolage

sociales?
Retomemos el postulado de Bachelard, que mencionamos antes: "La ciencia se constituye en ruptura con la percepción y como
crítica de ésta". Este postulado, que es aplicable a la ciencia en
general, se vuelve esencial para la sociología. "Uno de los principales obstáculos para el sociólogo, dice Bordieu, es su familiaridad
con el universo social, que constituye su objeto de estudio".8
Inevitablemente, al ser nosotros parte del objeto, mantenemos u111
~erie de prenociones configurádas a lo largo de nuestra vida, En rea,
lidad, todos los individuos realizan una sociología espontánea. La
percepción de lo social a este nivel, implica utilizar estructuras ex•
traídas directamente de lo inmediato, de la experiencia personal y
cotidiana, y del bombardeo de información elaborado por la sociedad, medios de comunicación, educación elemental y familiar, y que
frecuentemente es asimilada sin ningún tipo de operación reflexiva.
Por consiguiente, todo intento de producción de conocimiento
científico debe iniciarse con una actitud vigilante y en ruptura con
las prenociones.

65

En este punto debemos tener claro qu~ la investigación cientíse orgaruza, de ,hecho, en tomo de objetos construidos que no
ben~~ n~da en cpf1un con aquellas unidades delimitadas por la percepc1on ingenua.
.

?

. W_eber enfatiza la importancia de .dicha delimitación: "Todo conocuw~nto de la re~lidad infinita mediante el espíritu humano finito, e~a basa~o en la tácita premisa de que sólo un fragmento finito
d~ dicha reahd,ad puede constituir el objeto de la comprensión cient~~c~; (2 que solo resulta esencial en el sentido de digno de ser cono-

ciuo •

. ~e este m~o Weber avan~a en la definición de su objeto de es-

tudJO. Los fenomenos de la VJda según su significado culturai: "El
concepto d_e ~ultura -dice más adelante-, es un concepto de valor...
Una parte mfima de la realidad indívidual observada cada vez, se tiñe
interés condicionado por tales ideas de valor, Sólo esa parte
tie?e unportancia para nosotros,_precisamente porque revela unas relaCJOnes que nos importan por su vinculación con ideas de valor". 13

~n e!

En estas pocas líneas, Webt:r expresa una serie de elementos imPero esto no significa que podamos ir al objeto sin ningún ti¡io
de presupuesto. La observación sin présupuestos es imposible. La reflexión asocia los contenidos nuevos con contenidos ;a asimilad06,
con base en una estructura previamente construida. De aquí la
importancia de la teoría social como herramienta fundamental pan
la observación. Las teorías sociales elaboradas por la sociología pueden ser completamente diferentes y estar sustentadas en presupuet
tos ontológicos y en concepciones ideológicas incluso opuestas entre
sí, sin embargo, mientras conserven la coherencia lógica y el método
científico en la forma de construir el objeto de estudio, contrihuyea
a la explicación de una parcela de la realidad, atendiendo, según SIi
estructura, a diferentes niveles de análisis.

portantes: Lo "esencial" no está dado previamente sino que es "descubierto" conforme se va definiendo con claridad 'el tipo de relacioEn su caso, relaciones entre el fenómeno cultural, tal como se manifiesta, y las ideas o valores que las sustentan. Sólo esta definición le permitirá discriminar lo que para su
estudio es esencial de lo secundario,

nes que se pretende explicar.

d Por su parte, Marx también inicia su disertación sobre el métoo que emplea criticando la creencia de que lo concreto como tal
ser asimilado, y menos aún explicado, sin antes delimitar con
c ar.idad conceptos y categorías: "Parece justo -dice-, comenzar
por¡ lo real Y lo concreto, por el supuesto efectivo; así por eiemplo
en a eco
,
1 bl . ,
.
,
J
'
bI ., nom1~,
por a po ac1on ... (pero) s1 comenzara por la po»14
Bordieu señala en El oficio de sociólogo que, en las situaciones lCl.on, tendna una representación caótica del conjunto.
concretas de la práctica científica, no se puede pretender construi
problemáticas o teorías nuevas "sino cuando se renuncia a la ambi- ti Debe pu~s, según Marx, definirse con claridad, o descubrirse, el
ción imposible (...) de ~uerer decirlo todo, sobre todas las cosasJ d'po de relaciones que son fundamentales. "Los economistas -nos
1
~ terminan siempre por descubrir, mediante el análisis un cierto
además, ordenadamente". O
numero d
·
'
la d' .. , e re¡ac1ones
generales abstractas determinantes, tales como
La construcción del objeto de estudio requiere, por lo tanto, de . _IVlsion ~el trabajo, el dinero, el valor", etc, En su artículo Marx
CntJca no solo a Ios empmstas,
··
· que ubicándose entre ellos y
smo
la delimitación del problema y de las unidades de análisis.

Pt~ª

�66

BricQ/age

Hegel, desarrolla su idea de que lo real existe por sí mismo, pero q,.
es a través de abstracciones y de construcciones mentales como puede ser apropiado por el pensamiento: "Hegel cayó en la ilusión de
concebir lo real como resultado del pensamiento que, partiendo dt
sí mismo, profundiza en sí mismo y se mueve por sí mismo, mientras
que el método que consiste en elevarse de lo abstracto a lo concreto
es para el pensamiento sólo la manera de aprofiarse de lo concreto,
de reproducirlo como un concreto espiritual", 1
,
Por consiguiente, el punto de partida para la investigación sociológica es la premisa de que todo objeto científico se construye deliberada y metódicamente. Y es precisamente en este punto cuando
la utilización de un método aparece como la única vía posible para lt
construcción del objeto.
Si bien hemos encontrado que diferentes teóricos de la sociología comparten una concepción común en cuanto a la forma en qut
se opera para la producción de conocimiento, cpnsideramos que
· los métodos desarrollados para el planteamiento de hipótesis pueden
diferir.
Weber desarrolla los tipos ideales, a los que él mismo llama
"guías para la construcción de hipótesis", 16 mientras que Mal?' diet
partir del análisis de las categorías más simples, para ir posterior·
mente contruyendo síntesis que sirven d~ base a nuevos anáJisis y
construcciones, hasta llegar a reproducir en el pensamiento el fenómeno que se pretendía explicar.
De. hecho, la metodología empleada por cada teoría es un
interesante objeto de investigación, Pensemos en los estudios que
existen sobre el método de la antropología, o el método estructura·
lista o el funcionalista.
Sin embargo, todos ellos comparten algunas cosas en común:
Proporcionan las ttcnicas de pensamiento que permiten conducir
metódicamente el trabajo de construcción de hipótesis.

Ma. de lo, A. Pozcu: El objeto en las ciencia, ,ocioles

nas. A este respecto, Durkheim señala: .''La an~logí~ e~ una forrqa J_e~
gítima .de comparación y ésta es el Úmco mod10 practico de que}¡~
ponemós para conseguir que las cosas se vuelvan mtehgibles
Una v/, que las hipótesis iniciales han sido desarrolladas, •~•recen, ahora sí, como fundamentales, las t~cnicas de corroborac1on,
de las cuales no nos ocuparemos ~n este articulo ..
A modo de conclusión pOdemos enfatizar I pa~afrasea~do_ a
Bache~ard, que la ciencia no capta ni captura real, smo que md1ca
la dirección y la organización intelectuales segun las cuales se puede
tener la seguridad de que nos acercamos • . lo real.

1?

Notas
l. Kuhn, T. S. La eatructura de las revolucionea científicas. México, F. C.
E., 1971.
2. Bernal, John D. La ciencia en la historia. Ed. Nueva Imagen, México,
1959, pág. 459.

3.- /bid., pág. 594.
4. Bachelard, G. La formación del espíritu cient11ico. Buenos Aires, Siglo
XXI, 1972.
5. Piaget, J. y R. García. Paicogénesú e historia de la ciencia. Siglo XXI,
1982, pág. 10.

6. Planck, Max. "Autobiografía científica", en: Ciencia y desarrollo. 1979,
CONACYT.

7. Piaget, J. y R. García. Op. cit., págs. 227 a 252.
8. Bordieu, P., et al. El oficio de sociólogo. Siglo XXI, 197 5.

Este trabajo consiste en jugar en forma sistemática con las posibles relaciones entre las relaciones tjue hemos definido como esen·
ciales, Generalmente se parte de analogí~s extraídas de estudios semejantes dentro de la disciplina. En el caso de una investigación ver·
daderamente innovadora, las analogías se extraen de otras discípl~

67

9. Piaget, J. y R. García. Op. cit., pág. 10.
10. Bordieu P., et al. Op. cit., pág. 24.

1l. /bid., pág. 52.

�68

Bricoia,e

12. Weber, Max. "La ilusión positivista de una ciencia sin supuestos", en: El
oficio de ,nciólogo, Siglo XXI, 197S, pág. 209.
13. /bid., pág. 213.

LA RED DE LAS DISCRIMINACIONES. COMENTARIO
A LA NOVELA OFICIO DE TINIEBLAS
DE ROSARIO CASTELLANOS

14. Marx, Carlos. "El método en la economía política", en: El oficio de
1ociólogo. Siglo XXI, pág. 206.
15. lbid,, pág. 206.

16. Weber, Max. "El uso de los tipos ideales en sociología", en: El oficio de
sociólogo. Siglo XXI, 197S, pág. 262.

17. Durkheim, E. "Hay que tratar a los hechos sociales como cosas", en: El
oficio de ,ociólogo, S;glo XXI, 197S, pág. 217.

Lo, pueblos en ,u infancia apena, ,e de.cubren
por encima de lo, matorrales que han nacido durante ,u sueño.
Alfred de Vrgny

MINERVA MARGARITA VILLARRf;AL
Nota introductoria

Uno de los obstáculos más pr~ximos a la elaboración de un trabajo
BObre la obra de Rosario Castellanos es lo que su figura representa en
la historia reciente de las letras hispanoamericanas.

Su personalidad ha venido a engrosar la lista de las grandes mujeres. Y uno puede partir de cierta predispoi;ición al analizar su obra.
Esta se derivaría de la previa mitificación de la autora. En este caso
el "síndrome de la gran mujer",que ha caracterizado la forma como
se ha estudiado tradicionalmente a la mujer en. nuestro continente,
puede alcanzarnos. Sin embargo, a pesar de que sabemos que "todo
poema es un autorretrato"; es decir, que la obra acabada, aunque independiente, guarda una estrecha relación con su creador, estableceremos vinculaciones entre novela y autora sólo cuando sea estrictamente necesario. De lo contrario el sentiJo subjetivo -que no desdeñarnos- nos ganaría y el riesgo del trabajo significaría confusión.
Rosario Castellanos nos legó una serie de reflexiones críticas so-

bre la situación de la mujer en México. Sus ensayos abundan en preocupaciones sobre la forma &lt;:orno el sexo femenino puede hacerse
responsable de sus actos, puede ser independiente y así conquistar la
libertad necesaria para asumir una relarión &lt;le igualdad con el hombre. Esta preocupación se extendió hacia ti resto de las "minorías

�70

Bricolage

M. M. ViJlarreoJ: Comentario de Oficio de tinieblas

mayoritarias". En este caso los indígenas oc?pan la misma posi~ión.
Como las mujeres, fonnan parte del coro, están al margen de la historia.1
Mi propósito en este trabajo es comentar desde el punt~ de vista
de su situación social tanto a los indígenas como a las mu1eres que
pueblan las páginas de Oficio de tinieblas.

l.

El punto de partida

Oficio de tinieblas es la empresa literaria más co!°11rleja de ~o~o
Castellanos. El título ,nismo nos habla de la mecaruca que dio pie a
la estructura de la novela: la combinación de lo literario propiamente
dicho (lirismo-ficción) con el desarrollo de un~, antropolo~ía b~sada
en la observación participante y la interpretacwn de las h1s_tonas de
vida y los relatos escuchados desde temprana edad.
La novela es el resultado de un proceso que se gesta desde la infancia de la autora donde ella encuentra su vocación literaria. Este
proceso ahora se m'anuiesta -en plena madurez con una fuerza impactante, que parte seguramente del asombro que deben haberle provocado las leyendas que le contaba su nana.
En Balún Canán la presencia de la nana es vital para la niña protagonista. En Oficio de tinieblas se rescata un hecho histórico vivido
por los chamulas en la segunda mitad del siglo ~X, el cual se traslada recreándolo en la literatura. La novela termina cuando la nana
indígena de Idolina le narra el hecho que está aconteciendo en la
realidad, ya mitificado, es decir, ya procesado en el mundo de las
· representaciones de la tribu. La autora _envu~lve el hecho e~ una atmósfera densa, sólo penetrable por la v10lenc1a y la arrogancia de los
ladinos, y opta finalmente por estacionarlo deliberadamente en la
narración mítica.
Crear y desentrañar parecen ser los verbos justos del trabajo rea•
!izado. Oficio de tinielbas es entonces el ejercicio de ver de noche,
como los gatos, de atender a los misterios de la condición_ hu~ana
polarizada. Es también partir del mito. L~ fund~ción de la 1~leS1a de
San Juan Chamula se narra en el tono del lenguaje de los antiguo~: 1~
letanía. El discurso describe un cuadro sincrónico de los acontec1•
mientos: no hay fechas ni datos que se coloquen en un tiempo espe-

71

cífico, el tiempo es una imagen visual, es la palabra que corre hasta.el
promontorio hasta encontrar el lugar dondé se revelará lo sagrado,
donde se celebrará la liturgia.
' •
El mito implic;i ya la subordinación del grupo indígena. Después
de que el narrador describe la elección hecha por San Juan Fiador
del sitioºdonde se debe construir su iglesia, y de que ese sitio se ubica
en el falle de ChamuJa;
,

'1os

hombres tzotziles o murciélagos, no supieron interpretar

aquel prodigio... Todo les fue balbuceo confuso, párpados abatidos, brazos desmayados en temeroso ademán. Por eso' fue necesario que más· tarde vinieran otros hombres. t ~tos hombres vinieron como de otro mundo. Llevaban el sol en la cara y hablaban lengua altiva, lengua que sobrecoge el corazón de quien escucha. Idioma, no comQ, el tzotzil que se dice también en sueflos, sino férreo instrumento de sefiorío, arma de conquista,
punta d~l látigo de la ley. Porque ¿cómo, sino en castilla, se
pronuncia la orden y se declara la sentencia? ¿Y cómo amonestar y cómo premiar sino en castilla?•~

La d~minación, como norma de vida, ha sido asimilada. El punto de vista religioso tiene la última palabra.

'

'

"Pero tampoco los recién venidos entendieron cabalmente el
enwna de las ovejas petrificadas... San Juan Fiador tuvo que
venir, en persona, empujando él mismo las piedras, una por una;
haciéndolas rodar por las pendientes, hasta que todas estuvieron
reunidas en el sitio donde debían permanecer. Sólo allí el esfuerzo de los hombres alcanzó su recompensa".3
San Cristóbal de las Casas fue parte de la encomienda asignada a

8el'nal Díaz, compañero de Cortés. Durante más de 400 años ha sido
c~ntro comercial para los indígena,s. También allí se ubicaba la clerecia secular de la cual dependía la parroquia de San Juan Chamula.4
"El edificio es blanco, tal como San Juan Fiador lo quiso. Y en
el aire -que consagró la bóveda- resuenan desde entonces las
oraciones y3 los cánticos del caxlán; los lamentos y las súplicas
del indio ".
Desde la primera página de la novela Rosario Castellanos nos va

�72

Bricolage

adentrando en lo que resume la clave de las desigualdades: el sincretismo religioso. La descripción empieza con el templo porque allí
está la cruz de la historia, "la exigidora de la víctima anual".
Piedra o cruz como símbolos categóricos de culturas distintas,
parecen convergir en Cruz y piedra como resultado, no de la fusión,
sino de la "articulación desigual y combinada" de dos culturas: los
ladinos o blancos y los tzotziles o chamulas.6
Rosario Castellanos conocía a fondo la vida y costumbres tzot•
úles. La geografía, el clima y la ubicación de los lugares menciona•
dos en el libro corresponden a una realidad. Lo mismo sucede con
los ritos y disposiciones indígenas. Además, hay una utilización de la.
simbología tzotzil en función de la importancia de los elementos de
la naturaleza, por ejemplo: la luna, el viento, la tierra, la piedra, mu•
cho tienen que ver con las relaciones guardadas por la tribu con res•
pecto a la fertilidad, la procreación, la muerte y la cosecha. También
los fenómenos naturales determinan el porvenir como sucede con el
eclipse en tanto antecedente de la catástrofe.
A pesar de que en las páginas de esta novela ios personajes in•
dígenas son relevantes por las cara~terísticas individuales, por sus
rasgos específicos, hay elementos de la simbología tzotzil que sólo
se mencionan haciendo que el ambiente cobre una dimensión misteriosa y extraña para el lector. Ejemplo de lo anterior sería el ch 'ulel,
el pukuj, el nahu_al. A diferencia de Benzulul, libro de cuentos de
Eraclio Zepeda, cuya prosa "se interna en paisajes humanos que lindan con la magia, y cruza a veces la frontera, se hace cómplice de los
encantos totémicos y partícipe de las creencias milagrosas... ",7 la
narrativa de Rosario Castellanos destila desde la omnisciencia una
ironía que parte de un sentido de la razón que precisa una lógica,
una racionalidad intencional. Por lo que ciertas pretensiones de los
personajes parecen responder más al deseo del narrador que a sus
propias vidas.
La deducción anterior es en parte resultado de la relación de los
dato1, etnográficos recogidos por la antropóloga Calixta Guiteras
Holmes8 sobre la comunidad San Pedro Chenalhó · muy cercana a
San Juan Chamula, mismos que sorr cómparados, con la recreación
de los hechos en la novela de nuestra autora.
Un estudio comparativo entre dos terrenos distintos de la des•

M. M. Villarreal: Comentario de Oficio dr. ür.icblas

73

cripción sería infundado. Sin embargo, las constantes que aparecenlen
el libro antropológico sobre la realidad socio-histórica tzotzil permiten ubicar los puntos de partida de la narración literaria, su posterior
desarróllo en la ficción, así como los juegos de contrastes que sujetan la trama a la tensión resultante de la oposición entre dos cultu9
ras, a una visión 'depurada que desde ~l inicio sostiene la novelista.
Existen difere,icias entre la referencia que da nuestra autora sobre el hecho histórico del cual párte y la versión recogida por Guiteras Rolmes quien, en variadas ocasiones, se refiere.al mismo (Guerra
de Castas) sin aludir jamás a la crucifixión.
Pareciera que Rosario Castellanos en la novela partiera de una
visión preconcebida del mundo tzotzil como mujer blanca perteneciente al mundo hacendado.
Hay estrecha relación ~~tre ciertos pasajes de la novela y expe- .
riencias vividas por la autora, relatadas en sus artículos periodísticos y en entrevistas. Tomemos dos hechos literarios:
a.

Idolina, la jovencita que vive un padecimiento ficticio de
invalidez, la enfermá imaginaria que se protege en su inmo•
vilidad para seguir siendo niña acusadora de por vida, recibe
la versión de su nana en forma de mito, .en el preciso momento de los acontecimientos, cuando ella, en otro plano
(se encuentra en su cuarto) siente en su cuerpo el dol~r de
la crucifixión. ldolina vivió gracias a la muerte de la h11a de
su nana indígena; hecho que sucede cuando ésta fue obligada a amamantar a la niña blanca. Su nana fue asimilada a la
fuerza al mundo ladino. La asimilación se completa a través
del rol afectivo que desempeña cuidando a la nueva niña.

b.

Femando Ulloa, el intelectual , reformista enviado yor el
gobierno de Cárdenas a Chiapas para cfectivizar el reparto
agrario, sustenta su idea del ejercicio de la justicia a través
del cumplimiento de la ley, de IQ palabra escrita. El parte
de la razón, de la necesidad de que los indígenas tomen conciencia de su situación de explotados. Es este personaje el
testigo de la gran confusión, el testigo del asombro, de la
impotencia, ante un hecho que le resulta desde cualquier
punto de vista inexplicable.

�74

Bricolage

Tanto por la influencia de su nana Rufina, quien la cuidó en su
infancia, como por la cercanía de María Escandón, niña chamula que
~e entregada a la madre de Rosario para que desempeñara las funciones de compañera de juegos y cargadora, nuestra autora conoció a
fondo las costumbres indígenas, las leyendas y los mitos. Un dato interesante sobre la condici_ó n contradictoria que representó el hecho
de ser una mujer blanca proveniente de fa burguesía rural, metida de
lleno en el mundo de l_as letras, es el que señala Elena Poniatowska:
después de 31 años de tene,: a su lado a María Escandón -quien no
la abandona hasta que Rosario se casa- jamás le enseñó a leer ni a
escribir, lo fe causó asombro a la antropóloga a quien hizo entrega
de la india.1
Su actitud hacia el mundo tzotzil era ambivalente, luchaba por
ellos al mismo tiempo que dependía de su más fiel servidumbre, parecido al sentimiento de culpa que le provocó durante tanto tiem~o
la muerte de su hermano, muerte que ella había deseado antes. 1
Rosario Castellanos desarrolló un trabajo en Chiapas con el Instituto Nacional Indigenista. Creó dos personajes que eran represenLados por indígenas en su teatro Petul. Iban de comunidad en comunidad dejando constancia de las ne~esidades que habría qué cubrir:
cóm0 atender problemas de salud, cómo aprender a leer, cómo

tomar conciencia.
En uno de sus artículos Rosario Castellanos externa su sentimiento de derrota. Los indios habían convertido en ídolos a los muñecos. El trabajo había sido inútil. 12 .

2.

La reflexión antropológica: los indígenas

Existen dos planos en la narración, dos espacios en los que se desarrollan los acontecimientos.
Por un lado la atmósfera del mundo indígena en el espacio
abierto, en su relación con la tierra de Chamula, mucho más cercano
a la naturalrza. Por otro, las casas en las que habitan los ladinos de
San Cristóbal, con sus paredes altas y su ,mcierro.
La acción se desarrolla en función de los indios: por ellos. Quien,~s contrarrestan la acción son los ladinos. El movimiento de con-

M. M. Villarreal: Comentario de Oficio de tinieblas

75

trarios se da en función de las diferencias de clase.

También existen dos tiempos: ~tiempo histórico y el tiempo
mítico.
Los vínculos que se establecen entre· planos y tiempos, los que
determinan el desenlace de la novela tienen que ver con la fusión de
diversos niveles. Esa amalgama de sentidos y lógicas distintas produce un ambiente catastrófico, cuya densidad se rompe por la fuena de
la dominación de los ladinos, y por la consiguiente inmovilidad social
que condiciona una nueva mitificación de los acontecimientos.
No habría que olvidar a M. Eliade, para quien ".- .. el hombre, a
través de la palabra mítica, suprime el tiempo y toma posesión del
mundo recreándolo en el verbo; el mito se convierte, pues, en una
expresión existencial del hom~re, que le¡ermite ·1a libre circulación
a través de todos los niveles de lo real '". 1
El paralelismo en planos, niveles y acciones, puede obedecer a
un punto de vista de la autora en el cual,~ partir de que la sociedad
mexicana se construye sobre la sociedad préhispánica, el desarrollo
de la misma más que responderá un punto de partida de la "diferencia antropológica", cohesiona un sistema de oposiciones y polaridades que surge de los efectos de la dominación.
El arraigo de la tradición indígena, a pesar de 400 años de colonización es tal, que sólo por él se explica la dinámica siguiente:
''Los puestos que llevan a la posesión de poder sobrenatural y
prestigio son tanto políticos como religiosos, es decir, quedan
alternativamente bajo el signo del gobierno y la adoración de
las imágenes. . .
·
Los cargos políticos son, asimismo, los más bajos. Consecuentemente, el hombre comienza y termina su carrera sirviéndole a la
comunidad. Al cuidado de las imágenes concurre una cualidad
personal de la que el sen icio político carece: el santo puede fa.
VC\rE'c,\r al individuo que se ocupa de él, concediéndole alguna
ayuda o gracia especial ". 14
Después del mito sobre la fundación de San Juan Chamula, centro a donde confluyen tres barrios que componPn la cabecera del
municipio, y además sitio donde se efectúa la funciím 1itual, produc-

�76

Bricolage

to de la relación religioso-política de la ciudad ceremonial de Chamula, Catalina Díaz Puiljá inicia su tránsito por la novela. Se siente frus.
trada porque no puede tener hijos. No dejará huella en la comunidad, no trascenderá su nombre. Catalina está resentida contra ella
misma y contra quienes le rodean a causa de su esterilidad. La reproducción, función primordial de la- mujer para la comunidad, parece
1mped1da. Es sabido que, en una sociedad que vive de la tierra,.no tener hijos representa un drama, ya que la unidad de sobrevivencia es
la familia, como organización de explotación agrícola donde todos
los miembros contribuyen en el ciclo productivo.
Catalina va con curanderos para sanar de su mal, le dicen que le

li ;cieron un daño, pasa por una serie de rituales de los cuales aprende
lo suficiente para ser valorada posterionnente por las mujeres de la
tribu, convirtiéndose en ilol o curandera, cargo que le da respetabilidad, a su vez, como líder.
Se convierte en el personaje cuyo liderazgo concreta la acción
de la novela. Como mujer, es un personaje literario importante, porque a pesar de tener una doble carga de subordinación, por su sexo
y por su situación socioétniéa, va a ser la que despliega la movilización de los indígenas desde adentro.

M. M. Villarreal: Comentario de Oficio de tiniehl*s'

77

los padres.
A pesar de que Winiktón es un personaje que se mueve en función de la justicia, y que la violación de la joven le provoca una regresión hacia el momento en que su hennana fue violada salvajemente, acepta el matrimonio en falso:

"Allí estaba, debatiéndoise, recién cebada ··en una carne endeble de mujer, de niña casi. Pedro González Winiktón la reconoció. Tembló de ansia de defender; tembló de necesidad de
destruir. Y sin embargo permaneció quieto, inmóvil, fascinado,,_ 16
De esta "unión" nace un niño, cuyo padre biológico es un caxlán, Leonardo Cifuentes, el típico cacique mexicano que viola indígenas pennanentemente, que roba, que somete .a una presión devastadora a sus peones, que asesinó a su hennano de crianza con el
propósito de casarse con su mujer y apropiarse de sus tierras. El hecho de que viole a una indígena es un dato importante porque anticipa la acción de la novela; además, revela un aspecto esencial de las
relaciones ladino/indígena:
"La violencia es una parte intrínseca de la conquista, que es el
acto que consiste en subyugar o lograr la posesión y el dominio de un pueblo y del territorio que habita. Es desde este punto de vista que se debe ver la violación de las mujeres indígenas, como un tipo violento de conducta que tiene el propósito
de subyugar y oprimir, El violador dice implícitamente: 'Yo
soy tu amo; bÍ tienes que someterte a mí1 o te. impondré por la
fuerza mi voluntad'. En este aspecto, la violación es simbólica
.
. ,,¡7
'
de 1a conqmsta misma .

Sin embargo, la reivindicación de la mujer que a través de este
personaje está haciendo la autora no es muy positiva para la historia.
Pues Catalina arrastra también con los fantasmas, con el sentido
"maligno" que puede tener un curandero, que necesita de la magia
para "encauzar" los males de la comunidad. Lo que empujó a Catalina a d_esarrollar estas actividades fue su fru'stración de mujer. Aquí
habría que relacionar esta construcción del carácter de Catalina con
la visión que tenía Rosario Castellanos en sus primeros estudios sobre la mujer, donde la frustración de la maternidad traería como
consecuencia la "necesidad" de buscar .una realización en el terreno
de la cultura. Al mismo tiempo que se "sublimaba" la maternidad, se
"compensaba" su imposibilidad en el desempeño de un rol social. 15

El precio del encierro y de la dignidad de las mujeres ladinas, el
monto de la doble moral ajustada por la iglesia católica, lo pagan las
indias:

Catalina, como ilol, se vuelve un personaje sádico. Al darse cuenta de que una joven indígena (Marcela Gómez Oso) fue violada por
un ?lanco, y qu~ ~ madre la desdeña porque intuye que algo malo
paso, la lleva a VIVIr a su casa con la acpetación de su marido Pedro
Gonz~lez Winiktón. La casa con su hennano a quien llaman "el inocente" por ser un débil mental, después de llevarles algunos regalos a

''Los homl.res blancos eran conservadores y difícilmente se casaban con una persona que no perteneciera a su grupo. La explicación posible de esta situación está en el hecho de que los
hombres podían mantener relaciones ilícitas con mujeres de grupos socioétnicos inferiores sin tener complicaciones jurídicas~ situación que era generalmente inaceptable respecto de las muje-

�78

Bricolaee

M. M. Villarreal: Comentario de Oficio de tinieblas

re&amp; blancas ". 18

79

· Al ponerle al bebé el nombre de uno de !os miembros de la fa.

milla se le está buscando un su~tituto o Kexol a la persona mayor:
Después de que nace la i:riatura, a quien Catalina da el nombre
de Domingo Díaz Puiljá, como su padre, para que su "memoria" ae
perpetuara. Este va a ser atendido y educado por ella y Winiktón. A
la madre biológica el niño no le interesa, de hecho tuvo un intento
de aborto:

Intento que Catalina ve como amenaza y al cual responderá con.
un conjuro:

''Una vez que se ha escogido el nombre, se le comunica a la Santa
Tierra, en martes o jueves. El verdadero nombre de la criatura
, sólo lo sabrán sus padres y sus abuelos, y únicamente se empleará cÜando se le pida al alma qu~ regrese al cuerpo o se le ordene que se vaya del hogar, después de la muerte. Los muchachos
!' las jóvenes nunca saben sus propios nombres, ni los de sus padres y hermanos de ambos sexos. El y ella serán conocidos por
los demás. y viceversa, mediante un sobrenombre, el correspondiente término de parentesco, un vocablo de índole general como mol, totik; me 'el, o por otros que indiquen su lugar entre
los demás hermanos, por ejemplo, el primer niño, la tercera mu· ' .de 1a fam il.1a " .22
ehacha, e1benpmm

"-Vas a tener ese hijo. No me importa que quieras o no. ¿Acaso va a ser tuyo?".2

Más adelante la antropóloga añade algo que será de especial interés para la interpretación de lo que sucede en la novela:

Después del alumbramiento, Marcela pasa a ser un despojo humano, a quien nada motiva, hundida en su absoluta sensación de
vencida, de haber sido simplemente el instrumento de otros.

"El nombre ;erdadero se guarda celosamente porqur es el del
alma y se vincula en forma tan íntima a ella que, si es escuchado por un espíritu maligno; o lo sabe alguien que desea dañar a
su propietario, el niño, y poste,~i~j1ente el adulto, eslará continuamente expuesto a la muerte .

"Un ansia incontrolable de an-ojar la masa gelatinosa que pacientemente roía
en~añas para alimentarse; un deseo de destruir esa criatura informe que la aplastaba ya con el pie del
amo". 19

sus

º ,

La catástrofe como destino de la tribu se inicia aquí. Y aquí se
ofrece completa la visión trágica de nuestra autora sobre la maternidad, que no deja de perseguir como fantasma supremo a la mujer.
Domingo será elegido por la ilol para ser sacrificado. Este había nacido "cuando el sol y la lucha luchaban en el cielo" y era conocido
por la tribu como "el que nació cuando el eclipse".
Hasta este momento del desarrollo de la trama, cabría hacer
una relación con la visión del mundo tzotzil:
"Los vientos proceden de los cuatro rumbos, y así lo hace el
eclipse... Los eclipses blanco y negro del norte y el oeste acarrean enfermedad. El eclipse rojo o del este trae la fiebre, y el
amarillo del sur, el hamhre". 21
De cualquiera de los eclipses que se tratara, el hecho de que
el nacimiento se acompañara de este signo ya implicaba la destrucción, el aniquilamiento futuro.

Ahora pasemos a la necesidad extrema de tener al niño por parte
de Catalina. Expliquémonos un poco su infecundidad desde dos puntos de vista, y tratemos de vincular ese hecho con el desenlace de la
narración.
"Como la menstruación se vincula a la luna, dícese llue ésta no
quiere darle hijos a la mujer infecunda. A vt'ccs hacen burla de la
1que está en tal condición, orillándola a desearlP,s el daño o mal a
los hijos de otras personas. También al marido se le puede achacar la esterilidad. La mujer dirá que su pene es frío, pueslo que
. es do1oroso "24
e1ro1to
.
En la novela los nombres tienen mucha importancia desde el
punto de vista d'e lo que significan. Pedro González Winiklón, es doblemente piedra: Winiktón, en lengua tzotzil &lt;Juirrc decir '"(literalmenlt&gt;. 'hombre-piedra'). Aparición masculina que. según se cree,
atrae a las mujeres al monte o al boscaje para destruirlas·: 25 Pedro

�80

Bricolage

M. M. Villarreal: Comentario de Oficio de tinieblas

en latín significa roca o piedra.
"San Mateo (XVI, 18) afirma queJesús dijo que sería la piedra
sobre la cual edificaría su Iglesia".

81

Ella encuentra las tres piedras o dioses en la cueva donee- su hermano de niño perdió la lucidez. Ya tiene los eleinentos prehispánicos,
los dioses originales, las piedras sobre las cuales se erigió la Santa
Cruz. Sólo falta un redentor para estar al mismo nivel de los blancos:

Para los cristianos el domingo es "el Día del Señor", ya que:

. , J_esucr1sto
. de entre los muertos " .27
·.,en ese d,ia resucito
El catolicismo conoce tres Catalinas canonizadas:
"Santa Catalina (martirizada en
va y Santa Catalina de Siena". 28

307) Santa Catalina de Géno•

Entre los tzotziles es norma que aquel hombre cuya compañera
no le haya dado hijos tome otra.
Pedro y Catalina están prácticamente incomunicados, uno se
dedica a las actividades políticas, y la segunda a las religiosas, con lo
cual como matrimonio representan la unión de dos aspectos indisociahles de las prácticas rituales y el sistema de representaciones de
la comunidad. La jerarquía político-religiosa tiene que ver con un
poder c¡ue es algo más que el poder para la civilización occidental, es
un poder sobrenatural.
Catalina piensa que su marido no quiere saber de ella porque no
le ha dado hijos. No se atreve a adjudicar "su daño" a la posiliilidad
de que su marido sea estéril. Sin em1argo, lucha porque él la reconozca a través del reconocimiento que los demás hagan de ella. Ser
curandera o ilol le da una gran fuerza, pues esta actividad además
de conocimiento le otorga poder, y la posibilidad de ejercerlo sobre
la colectividad.
Si establecemos una relación en hase al símil del apellido Winiktón, éste, al ser el hombre de piedra es inmovible, terco en una idea,
frío. Catalina en su situación de esterilidad puede sentirse destruida
por él. Su frustración es tal que tiende a magnificar su poder. Esto
la hace soberbia, calculadora. El niño hasta el final adquiere una im·
portancia mayúscula, pues a pesar de que prácticamente es su hijo,
ella le elige en sacrificio, rebasando la movilización política del ma•
rido en la comunidad, y sobrepasando el poder del golpe asestado
por los ladinos al levantamiento de los indígenas.

"Puede decirse que la creencia en el castigo del pecado, a la manera católica, fue .externa a la concepción nativa; en muchas ocasiones se ofrece al lado de otras explicaciones de desastre, como
sucede con las causas del eclipse. El hecho de que éste sea el más
prominente de los elementos no indios se debe al énfasis que las
enseñanzas católicas ponen en el casligo ". 29
Crucifican a Domingo par? que lave así los pecados &lt;le la comunidad. La posición de Catalina se impone. El hecho es bárbaro y
se nos presenta como una nel'.\Ulosa, un enganche dr todos los elementos que tienen que ver ron el sentimit'nto colectivo en 1$tado de
éxtasis. De ser un movimiento cuyo ori¡!en 1·~ la miseria, la injusticia que padecen los tzotziles, el levantamiPnto l'l1 favor del reparto
de la tierra, de hacer efectiva la ley, se torn&lt;1 en una experiencia mística. El sentido que expresan las acciones pertenece a la lógica &lt;le)
sincretismo.
Aunque la comunidad indígena ehamula c~té articulada a la sociedad mexicana subordinadamente en lo económi&lt;'o ) lo político,
las prácticas mágicas y rituales que realizan en función rlc lo sobrenatural, de las fuerzas adversas que rigen el mundo, muestran una Yisión cósmica distinta, una complejidad de valores 4uc pertenecen a
otra lógica, a otra conct•pción de la vida:
1

" ... lo que se capta mediante el alma es justamrntc lan real como lo que se aprehende por medio ck lo~ sentidos...
La vida afectiva tiene primacía ~ohrl' la intf'!cctual. El corazón
guarda toda sabiduría: es el asiento d,· la 111t·111oria , el conocimiento ... ·-3o
·
Rosario Castellano~ aJ tra~ladar el ~urnso hi,;tóri,·o al rardenismo, tiene una doble visión crítica. Por un lado, el fraca~o de la revolución mexicana, que, a pesar de halwr c·on~lituido un fcnómrno
que ~barcó en extensión casi toda la ¡r,•op:rafía dr la rc¡,úblita, no incluyo las expectativas de los grupos indígenas. salrn la de la rrpartición de la tierra y siendo ésta la causa de la revuelta, no la c·oncretó.

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Bricolage

M. M. Villarreal: Comentario de Oficio de tinieblas

Por otro lado, el resultado de la revolución ha sido la creación · ·
del México moderno, modelador de la vida nacional a través de instituciones y programas sociales. La modernidad como bandera de la
tecnocracia gubernamental ha traído consigo un desbalance profundo entre la vida en el campo y sobre todo, la vida rural de los grupos
indígenas y la vida de la urbe.
En la narración tanto Ulloa (ingeniero enviado por el gobierno)
como Winiktón tienen sed de justicia. Pero su visión de justicia busl'a la legitimidad. Hacer que se efectivice la ley. Ya Pedro hahía escuchado a Cárdenas, creía en él. Sin embargo, la red que tienden los
ladinos hacia el descontento indígena manifiesto es brutal, avasallan.
te. Los hacendados se legitiman en la fuerza. Su estrategia es fa gran
alianza con el clero y la burocracia estatal. El refonnismo cardenista
queda ,completamrnte evidenciado en la estructura misma de la
culación social de la sociedad capitalista mexicana.

'
con({llista y el colonialismo, así, la novela .termina con un mito· que
una mujer indígena asimilada a la fuerza cuenta a su niña blanca, la
hijastra de Leonardo Cifuentes.

1

Hacía ya mucho tiempo existió una ilol con un hijo de piedra.
Su autoridad crecía con su soberbia. Exigían comer el primogénito
de cada familia. El hijo de piedra se desmorona al ser envuelto en un
chal de Guatemala que mcnguaria su potencia. La ilol cae después
contra la materia desmoronada. Se extendió la catástrofe. Los señores de Ciudad Real proporcionaron los medios para que se castigaran
y eliminaran la culpa.
"El noP.1bre de esa ilol, que todos pronunciaron alguna vez ron
reverencia y con esperanza, ha sido proscrito. Y el que se siente
punzado por la tentación de pronunciarlo escupe y la saliva ayu.
. ,,.31
,
a,borrar su memona
da a borrar su imagen,

arti-

La crucifixión del niño es un hecho donde se perfila una profunda ironía antirreligiosa. La verdad moral con lo cual se impusieron
los españoles en la colonia es ridiculizada al máximo: el Dios único y
verdadero. En este caso, producto de la violación de un blanco a una
india, librado del aborto por conjuro ~e una curandera-madre que lo
entrega, nacido en tiempo del mal, es decir, durante el eclipse, y
\:Onducido a redimir, a través de su muerte, los pecados de los otros.

B:l

La rebelión lústórica conocida como la Guerra de Castas trajo
consigo:
"el origen de la pérdida . del alma y de la enfermedad causarla
. y 1a env1'd a " . 32
por 1a ira
P3fa los tzotziles la muerte jamás se atrilmye a una rausa nalu-

ral:
También el hecho como resultado desconcierta a quien trabajó
en pro de la causa indígena. La "toma de conciencia" como mecanismo revelador de la opresión y de la explot?ción que padecen, según
establecf'11 los nuevos intelectuales comprometidos, parece no ser el
camino adecuado. La lógica de la cual ellos parten no corresponde al
ilf'~Pnran&lt;'nami&lt;'nlo rlr loR hrrhos en la narración.

"La destrucción del cuerpo es consecuencia del mal lanzado por
el hombre contra su semejante, o de un golpe dr los dioses. En
ambos casos, el wayjel o alma animal ha Jido · lernrarla ·; y el
ch 'hulel debe tomar el camino del Más Allá". 33

En el plano de lo simbólico no hay diferencias en cuanto a la
construcción de los símbolos. El pensamiento mítico de las sociedades ·'sin historia·, representa, en este sentido, una necesidad de representación similar al pensamiento mítico de la sociedad "moderna·•, que empieza por partir de centrar "su" verdad como "la verdad",
"su" razón como " la razón" y "su" historia romo "la historia".

Una posible interpretación del mito final pudiera hasarse en la
explicación de que con la Guerra de Castas los tzotziles perdieron el
alma. Esto implica una conciencia de la pérdida de identidad. Desaparecen dioses importantes para ellos. Durante la 1110\ilización se
habían venerado a dioses de pi1·dra 1¡uc les ilian a a~ u&lt;lar. Son derrotados, por lo tanto " devorada,, su alma animal por lo~ espíritu,- malignos.

Y así como la crucifixión de Cristo se nos presenta como la absoluta verdad, como el mito del cual parte el año uno de "la 4istoria ", y con el cual Occidente se ha abierto espacios a través de la

El desmoronamiento del hijo de piedra, e¡; rl d1·S\·ancci111irnlo
de los dioses de piedra. "La ira sale con la saliva .., así ~1· protq!•'n dl'
consecuencias malignas. '
'

�84

Bricolage

M. M. Villarreal: Comentario de Oficio de tinieblas

85

El mito cierra con la implícita subordinación a los señores de
Ciudad Real, los ladinos que les ayudan a curar su espanto o enfermedad del miedo ocasionada por la pérdida del alma.

aíslan, se guardan en su egoísmo como una manera de protegerse del
mundo. De ahí que, como señala María Rosa Fiscal, una de las constantes de sus protagonistas sea la falta de identidad.34

3. Las mujeres

En ese sentido' se asemejan a los indígenas, quienes se debaten
en una lucha contra la pérdida de su carácter étnico.

"Las puras personas son las que acaban
a las personas en el mundo"
Manuel Arias Sojom (hombre tzotzil)

Las mujeres que surgen para recrear las páginas de la narrativa de Ro:,ario Castellanos padecen un "oficio de tinieblas": representan el
mundo negado, oscuro, cuya fuerza interior debe encaminarse hacia
la autodestrucción como la manera más válida Qa manera aprehendida) no de acatar, sino de complacer la gran orden, de hacer propio el
sometimiento.

, Las mujeres viven cautivas de su do!'or. Sus carencias las polarizan, las enfrentan. Una tiene lo que a la otra le falta. Como sucede
con Isabel, la esposa de Leonardo Qfuentes, quien sostiene una situación tensa con Julia Acevedo, la segóra amante de su marido. Isabel se !)rotP-ge en sµ estatus, en sus secretos mayúsculos, en su culpa
distendida en los hilos del costurero. Julia se regocija en su frivolidad, pero desearía tener el nivel de Isabel. Julia vive la soltura y el
deseo que Isabel maltrata escondiéndolo a través de sus visitas al
cura.
A veces las mujeres llegan a la amenaza. "No hay peor cricmi-

ga de la mujer que la mujer misma", dice el refrán. Catalina obliga
La ironía que utiliza :Rosario Castellanos en sus ensayos clarifica, pule un ideal de mujer. En cambio, en Oficio de tienieblas, la
ironía ayuda a enturbiar el perfil de los personajes femeninos en tanto snes completos.

-contra las disposiciones de las costumbres chamulas que aceptan
y practican el aborto en mujeres solteras- a l\1arcela a tener a su
hijo no deseado, convirtiéndose así Catalina en demiurgo ele la fatalidad.

Más que desprovistas de rostro, las mujeres tienen características
que las determinan y arrastran hacia la parte débil de ellas mismas.
Entonces aparecen deformadas, con pronunciados síntomas de enfermedades incurables, más producto del orden de la alirnación que
del d~sgaste físico.

Como activa productora de ideas, Rosario Castellanos. inconforme con lo que la sociedad definía como ''el eterno femenino·•,
investigó en la cotidianidad de las mujeres los motivos de su oprrsión. Detrás de la desolación y la angustia que caracterizan a lag mujeres encerradas en función de la máquina de co~n. el tejido. las visitas a la iglesia o al amante, están los mecanismos de negación y
ocultamiento de una realidad más amplia ) compleja qut; las somete bajo la apariencia de la protección.

En la novela se enfatiza la crudeza y el absurdo de una cotidianidad donde las mujeres se cierran, se desgastan en labores que las
anquilosan. Sólo "viven" un aspecto de su realidad: el "designado''
socialmente. He ahí la denuncia de la autora. Rosario Castellanos reivindica a las mujeres desenmascarándolas.
En ocasion~s sus personajes femeninos se acercan más al retrato.
sociológico. Más que hablar ellas, son. habladas, descriptas en un
relato que tiende a ser analítico. De manera similar al tratamiento
que la auora hace de los indígenas.
Los personajes femeninos permanentemente se defienden, se

Sin embargo, lo absurdo de la condición femenina , de la trairedia de los remiendos y el pensamiento apagado, es Lal, sólo de~c
el punto de vista individual. En un :-enticlo rolertirn, e;;a situación
es la const&gt;1•urncia lógica Jd condicionamiento histórico.
l'n tanto el interés de la autora es inlcrnar:,c en PI círculo que
circunscribe la vida femenina a la pasi\idad, a la IH'¡!ación. Lo~
personajes se comunican desgarrándose. hiriéndoge, quctlándose en
su lugar frente al deseo, como sucedr. en la escena del haile en ca:c-a

�B6

Bricolage

de Cifuentes. La quietud femenina esconde un mundo en ebullició~, que poco a poco, al paso del tiempo cristaliza en un. hielo.
\s1 reproducen las mujeres la dialéctica del amo y el esclavo que
tanto preocupaba a nuestra autora.
, La forma a tr~vés de la cual las mujeres en su género; y los in,lt~•·nas en su elma, quedan al !Tlargen de la historia tiene que ver
ma~ o menos con la misma visión del poder dominante:
. dr 'hiología' se habla generalmente cuando se trata de mujeres, no con respecto a los \'arones. De esta manera se erige un
'.º?delo, ~icótomo de los sexos que relaciona a la mujer con la
lJ1olog1a o la naturaleza, y al homLn: con la cultura o la historia y que sirve hasta la actu~lidad para ·explicar' las relaciones desiguales o asimétricas entre mujeres y hombres".35
Esta misma relación se establece hacia las sociedades ·'sin hisLo_ri~" como lo sería la comunidad chamula. Sobre este punto Claude
Lcn-Strau_ss _rc~ponde a Sartre, tratando de ubicar su punto de vista
t&gt;~l~re la &lt;l1alec~1;a como ~~oduc~o de la historia, desde lo que eso sigmfica en r&lt;_'.1~;1011 a la_ ~•(cre'.1;1a na~rall'za-cultura, claro reflejo lineal de la v1s10n de la c1V1l1zac1on occ1den tal:
·· \ vE.'ces, Sartrl' parece estar tentado a distinguir dos dialécticas:
1~ \_ndadera_·, _que sería la de las sociedades históricas, y una dialeet,ra repetitiva y a corto plazo, que concede a las sociedades
llamadas primitivas, colocándola mu) cerca de la biología: de
e~ manera, rxpo~c a torio su sistema, puesto que, por intermedio &lt;lr la etnograha, que es indiscutiblemente una ciencia humana, ~ que se consa{!fa al estudio de esas sociedades, el puente &lt;lemolulo cc,11 lanlo encarnizamiento, entre el hombre y la naturaleza, se hallaría suhreptieianwnle restablecido ". 36
, . En Ofic-ío_ dr tmirblas la autora ha cumplido con su doble pro1_1c,,1t~: . de~~epr el terre,~o para abordar. críticamente los aspectos
~on!radwtono~ de la ~ociedarl rural mexicana: la condición de los
:nd 1gena~. ~ dt&gt; la.~ mujeres como agentes sociales sac-ri ficados en el
'"clc-~arrollo ·· naci•mal.

M. M. Vil/arrea/: Comentario de Oficio de tinieblas

11:'

4. Comentario final
En la novela prevalece una visión trágica de los aeontecimicntos. La
desolación como resultado de la explotación permanente, que ,rene·.,
. ,
,
0
rac10n tras generac1~n padecen los in&lt;l 1genas, parece arrastrarlos inexorablemente a la destrucción.
La atmósfera social y política ·propicia un conflicto de clases
cuyo origen parte de la conquista, del prolongado proceso de sometimiento que los criollos hicieron sobre los indios; proceso que bajo
otros matices permanece.
El distanciamiento del narrador en tercera persona, en esta novela,_ se da a dos niveles. Por un lado, el narrador describe a un personaje de una determinada situación del presente; por otro, hace una
retrospección partiendo de ese momento con la finalidad de analizar
psicológica ) socialmente al personaje. Esta elaboración se construye
conceptualmente, como si hubiera un pacto previo entre narrador y
autora en función de la búsqueda del asidero &lt;le la verda&lt;l.
La narración corre por estos dos nivélcs paralelos donde se ubican efecto ) causa. Paralelamente al discurso literario (anecdótico)
de la vida de los personajes, se desarrolla un discurso sociológico que
toma como punto de arranque la psicología de los mismos. a través
de la introspección.
Esta tendencia del narrador a la retrospectiva con rl afán rlc rrgistrar el verdadero fondo de los motivos de los personajes va en detrimento de la acción porque la retarda. Además, se da una especie
dr ~losa analítica donde la última palabra la tiene el autor. Hay demasiada conciencia sobre la inconsciencia. El terreno de lo concret0
~~nde los personajes se mueven y se relacionan es atrapado por la viSJon abstracta. En este proceso de intclectualización la ironía ocupa
un primer plano. Y la distancia de la omnisciencia alcanza a traslucir
la ideología de la autora.
_El monólogo interior que señala Joscph Sommcrs37 y reitera
'1ana Rosa Fiscal no aparece en la narración. La autora intercala al
~arrador omnisciente en tercera persona ron diálogob de los personajes. En ningún momento se desprende un personaje autónomamente.
El conocimiento sobre el mismo parte de un punto de vista su-

�88

Bricolage

perior donde los motivos del personaje son remarcados como "reales
y verdaderos". Más que una visión freudiana, se trata de una visión
existencial.

Oficio de tinieblas encierra cierto sentido épico del mundo conq~istado. No en balde es la provincia donde habitan indígenas y ladmos el mundo cerrado y dicotómico que atraviesa la violencia como arma totalizadora.
El conflicto entre las dos culturas opuestas y complementarias
de! México post-revolucionario que Rosario Castellanos presenta,
mas que ser un hecho de la segunda mitad del siglo pasado trasladado
al periodo cardenista, ..:nvuelto en un punto final mítico, es la repre:;entación literaria de la interminable lucha política que sostienen los
campesinos indígenas frente a un estado fraudulento que generalmente se inclina al mejor postor.
Una de las posibles explicaciones a la forma como la autora da
fin a la novela, dando a su vez fin al hecho histórico del cual parte
al volverlo mito es la de que finalmente persiste una visión de la comunidad indígena como "primitiva". La acción social que emprenda Ulloa a través de la activa disposición de Winiktón, de alguna manera representa "el compromiso intelectual" con las amplias mayorías despojadas de la tierra en el México cardenista. La expectativa
reformista finalmente falla: concientizar al indígnea. La razón obedece a que se parte de un deseo integracionista con vías al futuro desarrollo de todos los sectores de la sociedad mexicana. El nacionalismo justificaba la aculturación "necesaria" de los pueblos indígenas.
El político intelectual reformista caracterizado en Ulloa parte de su
cultura, de ~ etnocentrismo para enfrentarse a otra cultura muy diferente. Se mtenta provocar una reacción en los otros de tipo social
y político: reat:ción que se produce de manera adversa a lo planeado.
Hay una visión impactante en Oficio de tinieblas frente a la cual
a~lta de golpe el argumento de esta novela: Catalina Díaz Puiljá
av1e~t.a agua al rostro de su sobrino Domingo, quien prácticamente
habia perdido el sentido después del primer clavo de su crucifixión
para que estuviera consciente de su dolor y así salvara verdaderamente a su pueblo chamula.
Esta visión impregnada de sadismo, resentimiento y violencia es
la que concentra la característica fundamental de la narración: el

M. M. Vil/arrea/: Comentario de Oficio de tinieblas

89

mundo de los pares-contrarios porque detrás del sadismo hay un sufrimiento callado y sombrío, hay masoquisma. Detrás del resentimiento hay un ser victimado, dañado, herido en su identidad. Y detrás de la violencia hay un profundo miedo.
,

Esta novela de Rosario Castellanos encierra una reflexión aguda
sobre el sincretismo en Chiapas. Pero Chiapas está dentro de. México. Ciudad Real, o Jobel, o San Cristóbal de las Casas es un microcosmos donde se refleja el todo, la totalidad social de un momento
del México contemporáneo.
El mundo dicotómico las relaciones que parten de una articulación social desigual y c~mbinada necesaria para la reproducción
del capital, en este caso puesta~ de manifiesto entre chamulas Y ladinos, atraviesa a la narración por completo.
La metáfora sería una teláraña: la red que crece del cuerpo Y
trabajo del animal, se bifurca a los lados del mismo pero con distintos colores, donde hay negro a la izquierda a la derecha hay blanco, y así sucesivamente hasta completa( la red.
Chiapas es entonces un mar selvático sobre el que se extiende
la telaraña de las discriminaciones.
Toda discriminación implica desigualdad, bifurcación descompensada, monstruosidad. Y los habitantes de Chiapas ~stán atrapados en la polaridad: blancos e indígenas, hombres y muJer~s, hacendados y peones, sacerdotes y feligreses, todos en la escala imponderable del bien y del mal, de lo que se atropella para no mezclarse.
La red instalada sobre esa escala se mueve bajo el eje del poder.
El mundo producido es dicotómico, enc:'rrado. Su ena~cnación_ parece resolver la dialéctica en la que se articulan los dominantes) los
dominados.
El elemento con el cual Rosario Castellanos desenredó el tejido
de la red fue la palabra: '·su raíz amarga, verdadera". Y la palabra
también fue su punta de lanza, su ejercicio cotidiano coutra la
enajenación y el desconocimiento.

Dé

·ahí que su prosa narrativa sea clara, directa e incida así sobre los acontecimientos para desescondcrlos. para sacarlos a flote

�'JO

Bricolage

llcno8 de mugre y musgo, llenos de lama, oscurecidos.

M. M. Vil/arrea/: Comentario de Oficio de tiniebla~

91

e,te trabajo.

E:-a t'ra su intención: observar y entender los procesos en los
rnab ,w gesta y reproduce la desigualdad y la opresión.

A,í perfiló Ro,.;ario Castellanos su estilo narrativo, sometió la
ro pología a la ficción y como dice Emmanuel Carballo más que
rno~trar demostró la degradación permanente de los débiles frente al
¡,1,dt'r. Quúás podríamos hablar de su novela como el producto de
- 11 n·ílcxión sobre la realidad social mexicana durante el cardenismo.
.111

1

~,: ubicaría entonces dentro del realismo crítico, a partir del
u.il de~enmaraña los juegos ocultos en las relaciones de poder.

En ocasiones, es tanto el dolor de la llaga que la condujo a explil·ar-c una realidad adversa a su ideal, que no perdona y castiga a sus
pnsonajcs demostrándonos todos los pormenores que los incitaron
a hacer tal o cual cosa.
Es entonces cuando su "oficio de tinieblas" permite la entrada
dt' la luz, del entendimiento, pero no sólo de la razón vive el hombre
y el narrador omnisciente de Rosario Castellanos desmenuza, analiza hasta la médula el comportamiento ylas acciones de sus personajes hasta coartarlos. Sus personajes siempre tienen un porqué que el
narrador explica en demérito de ellos. Pues esto les resta crecimiento. soltura, movilidad propia, autonomía.

fl

mundo que retrata y el lente que utiliza para retratarlo es
fa~cinanti;. Existe una íntima relación entre la vida y la obra de esta
c~1•ritora y creo que allí radica su autenticidad: en su compromiso.
Su praxis feminista se manifestó por completo en sus análisis
pno Oficio de tinieblas es una novela donde los personajes femenino~ se traicionan por distintas vías, siendo la fundamental la inconscicnr ia. Aunque es en su poesía y en sus cuentos donde Rosario Castellanos militaba hasta el amanecer, habría que entt&gt;ndrr y
explicar su militancia, ya que ésta no sólo significaba trabajo sino
un ejercicio de ohservación, de conocimitnto y difícil comprensic,n que partía de ella misma; es decir, de la reflexión.
,Vota: Agradezco a Carmen Alardín, Sergio Cordero, Miguel Covarrubia,,

losé .Uar,a Infante y Ricardo Villcrreul su ayuda para la realización final de

Notu
l. Nun, Jo sé . "La rebelión del coro", Nexo,, núm. 46, México, Oct. 1981.
2. •Castellanos, Rosario: Oficio de tiniebla,, Ed. J. M., México, 1985.·p. 9.
3. Castellanos, Rosario: Op. cit., p. 10.
4. Rortv, James: "¡.Hay discriminación en Méx7ico",GA_mt éricaHt~:~e~,

·xx núm 3 M~xico, Julio de 1960,p.21 ;y

ui

c~as

, •. ·

~::~: L~, peligr~, del alma, Ed. Fondo de C.:ltura Econom1ca, Mex1co,

1965.p.17.
5. Castellanos, Rosario: Op. cit., p. 10.

Palerm, Angel: Modo, de producción, Ed. Edic?l, México,_ 1980_.,Parti6. mos de la referencia de este autor sobre la Tcona de la Art1culac1on Social que a su vez proviene de la reflexión elaborad_~ por Chayanov en un
as~cto Y Rosa Luxemburgo en otro, Jabre l_a f~nc1on del campesinado Y
la periferia en el proceso de acumulacion cap1tahsta.
7. Zepeda, Eraclio: Benzulul, Ed. Universidad Veracruzana, Xalapa, 1981.
(Contraportada).
8. Guiteras Holmes, Calixta: Op. cit.
9.

Carballo Emmanuel: Protagonistas de la lite~~ra me~~ana, Ed. SEP•M .
México l986 p 529. Oficio de t1meblas, dice RoLe~tut t l~x1:tª~Está ba~da en. u~ hecho histórico: el levantamiento
:t:1~s ~sd~ot~ha~ulas, en San Cristóbal, el año de 1867. Este hec~o cul. , con 1a cruc1·¡¡!XI·ón de uno de estos indios, al que los amotrnados
mmo
se hecho
roclamaron como el Cristo indígena. Por un momento, y por e
., ,
ios chamulas se sintieron iguales a los blancos. Acerca de esta sublcvac_ton
casi no ex:sten documcnw~. Los testim?nios que p~de rcc~~rr ~e res1cn, . de partrdari~mo mas o .meno, mgcnuo
.I 1-.1mencionahecho al
ten, como es log1co,
d
que alude Rosario Castellanos esdescnpto.emterpreta ~r a
_,
da antropóloga: "La sangrienta aunque mfr_uct~o\J (,ucrra de Castas
contra la opresión que ~ desarrolló en terntono tz:ltal,, en 1712, con
una escasa participación de los grupo~ tzotziles, constituyo, srn ernbar~o,
el principio de un periodo de desasosiego cuyo punto culminante fue la

.º.

�92

Bricokwe
M. M. Vil/arrea/: Comenrorio de Oficio de tinieblas

rebelión de los últimos. Las autoridades in~ de Chamula principiaron
por hacerse cargo de diversas atribuciones eclesiásticas, entre ellas la celebración de los matrimonios y los ritos funerarios, y hasta de los bautizos,
pa.ra lo que usaban las vestidwas apropiadas y por lo que cobraban los
honorarios correspondientes. No fue sino hasta 1869 que otros grupos
tzotziles de Chiapas se unieron a los chamulas, en la rebelión armada contra la población no indígena que vivía entre ellos y en San Cristóbal. ..
Las fuerzas armadas del Estado desbandaron a los indios, matando y capturando a muchos de ellos, así como a su jefe, Pedro Díaz Cuscat, indio
chamula. La Guerra de Castas como se le llama correctamente, comenzó
por ser una escapatoria de la opresion, fundada en motivos religiosos, con
un contenido social más acorde con las normas de vida de los indios que con
las que los cura~ les enscñab·an, con sus correlativos tributos y abusos,
cometidos por los españoles y sus vástagos espurios. Una joven pastora,
que se dedicaba a cuidar sus ovejas, encontró tres hermosas piedras verdes, que le hablaron en tono amable. Corrió a comunicárselo a Cusca!
jefe natural de su pequeña comunidad, quien las colocó reverentement¡
en un cofrecito de madera, con el que sostuvo largas conversaciones.
Cuscat Y su "santo", o sus "dioses", llegaron pronto al conocimiento de
muchos que, por su medio, compartieron la divina protección. La noticia
fue difundiéndose por los más apartados lugares y la gente acudió respetuosa, llevando ofrendas, para adorar al animador y cwandero. Cuscat
vestía, en su -::alidad de gran sacerdote, los apropiados ropajes blancos;
daba las aguas bautismales y el alivio a los enfermos, predicando ante las
multitudes que se reunían. Los curas párrocos, de los que por ese tiempo había uno permanente eñ cada pueblo, trataban de disuadir, a sus desapacibles rebaños, de esta "herejía"; hasta procuraron hurtar el cofre de
Cu~at, con su sagrado contenido; pero fueron descubiertos y murieron
en el intento. El número de adeptos aumentó hasta incluir no sólo a los
tzotzlles de las tierras altas, sino también a muchos tzeltalcs de Cancuc
Y Tenejapa, quienes se congregaban todos los domingos en un sitio rural
nombrado Baúx, en territorio chamula, un poco al sudoeste de Chenalhó.
se me dijo que llegaron a ser tantos que Baúx se convirtió en floreciente
mercado. Las tres piedras verdes, o "santos", eran el anciano San Mateo
y Santa Rosa, a quienes habían adorado en Chamula durante 150 años, y
la joven Santa Luisa, nombrada en honor de la esposa de un maes!Jo que,
unido a los chamulas, los instaba a atacar San Cristóbal y extender su
rebelión más allá de los límites de sus propias tierras y aldeas.
A continuación de este triste episodio, no ha habido curas residentes en
las comunidades indias; el sacerdote las visita SÓio en ocasión de las ceremonias del santo patrono". Véase Guiteras Holmes, C: Op. cit., pp. 18 y
19.
10. Poniatowsb, Elena: ¡Ay, vida, no me merece$!, Col. Contrapuntos, F.d.
Joaquín Mortiz, México, 1986. p. 121.

13. Citado por Duvignaud, Jean: La ,ociología, Ed. Anagrama, Barcelona;
1972. p. 277.
14. Guiteras Holmes, C: Op. cit., pp. 72 y 73.
IS. Morales, Sonia: "Homenajes a Rosario Castellanos: una mujer que no

era feminista porque tenía su propio espacio", en: Proce,o, No. 413,
México, 1 de Oct. de 1984. (Cita de Ma. Estela Franco, p. 54)

JG. Castellan~s, Rosario: Op. cit., p. 31.

17. Lavrín, Asunción: La, mujere, latinoamericana,, Ed. Fondo de Cultura
Económica, México, 1985. Trabajo de Elinor C. Burkett: "Las mujeres
indígenas y la sociedad blanca: El caso Perú del siglo XVI". p. 128.
18. Lavrín, Asunción: Op. cit. (frabajo de la compiladora: "lnvestigadón
sobre las mujeres de la colonia en México: Siglos XVII y XVIII", p. 48).
19. Castellanos, Rosario: Op. cit., j1. 46.
20. Castellanos, Rosario: Op. cit., p. 4 7.
21. Guiteras Holmes: Op..cit., p. 39.
22. Guiteras Holmes: Op. cit., p. 103.

23. Guiteras Holmes: Op. cit., p. 104.
24. Guiteras Holmes: Op. cit., p. 1OO.
25. Guiteras Holmcs: Op. cit., p. 281.
26. Diccionario de religionf'1, Ed. Fondo de Cultura Económica, Méxko,
1978. p. 368.
27. Diccionario de rp/igione,, Ed. Fondo de Cultura Económica, p. 157.
28. Diccionario de re/wione,, Ed. Fondo de Cultura Económica, p. 95.
29. Guiteras Holmcs: Op. cit., p. 254.
30. Guiteras Holmes: Op. cit., pp. 246-247. ·
31. Castellanos, Rosario: Op. cit., p. 368.

11. Fran\."O, Ma. Estela: Rcuario uutellano,, -Waa:o plicoanolítica F.d.
Plau y Janés, México, 1985. p. 83.
'

32. Guiteras Holmes: Op. cit., p. 251.

"° dP III palabra, F.diciones Excélsior, México,

33. Guiteras Holmes: Op. cit., p. 128.

12. Castellanos, Rosario: El
1974. p. 184.

93

34. Fiscll, Ma. Rosa: La imagen de la mujer en la narratioo dr Ro.rario Coste-

�94

JJricolage
llano,, UNAM, México, 1980. p. 51.

EL CONCEPTO DE EXPECTATIVA EN SOCIOLOGIA

3!&gt;. Radkau, Verena: "Hacia una historiografía de la mujerd", en .'lueoo An tropología, Vol. VIII, núm. 30, México, Noviembre e 1986. p. 82.
36. Lévi-Strauss, Claude: El pen,omienta ,olooje, Ed. Fondo de Cultura Económica, México, 1972, p. 360.

37

Sommers, Joseph: "Oficio de Tinieblas", Nexo,, núm. 2, México, febrero
de 1978. María Rosa Fiscal en el libro antes mencionado llega a un error
de interpretación basándose en. la característica que da So~m~rs a la_narraci6n: "Sensible a la alienación de la mujer, introdu~e tecmcas ps1c~l6gicas en el análisis de sus personajes femeninos, por eJemplo,, el mo~ologo interior, que había utilizado ya en me~or escala _en Balun Canon.
Crea de esta manera i. cuatro figuras femeninas de relieve: Isabel, ldolina, Catalina Díaz Puiljá y Julia Acevedo''. p. 62.

RICARDO VILLARREA"L ARRAMBIDE
El concepto de expectativa en Parsons, parece ser, en alguna medida, una extracción y una modificación del mismo concepto tal como es utilizado por Weber, sin embargo, en este autor se nos ofrece
de una manera un tanto indefinida. Para esclarecer las posiLlrs difrrencias entre Parsons y Weber a este respecto es nece,,ario ir a las drfiniciones de Sl!S conceptos esenciales:
"Por acción, dice Weber, debe entenderse una conducta humana
(bien consista en un hacer interno o externo, ya en un omitir o permitir) siempre que el sujeto o sujetos de la acción enlacen a ella un
sentido subjetivo"; ''la acción social, por lo tanto, es una acción donde el sentido mentado por su sujeto o sujetos está referida a la conducta de otros, orientándose por ésta en su desarrollo·•. 1
•Para Parsons, "La acción es IHl proceso en el si.~tema actor-silua'ción que tiene significación motivacional para el actor (individualidad o colectividad)". Esto es, que la orientación de los proc1·so~ dr
acción se relaciona con el logro de gratificaciones y e\itación ele privacione~.2
En estas definiciones &lt;le la a:ción encontramos dos conceptos
complejos similares; por un lado, \\'ebrr habla de un sPntido subjetivo, por el otro, Paneons Sf' refiere a una SÍ!nifiración motiracional.
Cabe examinar si estos dos conceptos expresan lo mismo. Yo creo

�96

Bricoiofe
Rico_rdo Villorreol: El concepto de expectatfoo

que no son idénticos pero de alguna manera se corresponden, ya que
ambos se refieren a los fundamentos o determinantes de la acción,
Esto es, a los propósitos u objetivos del actor (en Weber) y a los
motivos del actor (en Parsons); términos que en general designan lo
mismo. Ahora bien, la diferencia parece estar en que Parsons es mucho más específico que Weber al vincular el motivo con el núcleo
gratificación-privación, cosa que está ausente en el planteamiento
de Weber.
Lo anterior tiene importancia porque es en el tratamiento de
estos fundamentos y de los modos de orientación de la acción, donde podemos encontrar algunas diferencias.
Weber habla de los determinantes de la acción, y dice que la acción social puede ser: 1) racional con arreglo a fines (Zweckrational);
determinado por expectativas en el comportamiento, tanto de objetos del mundo exterior como de otros hombres y utilizando esas
expectativas como medios o condiciones para el logro de fines racionalmente sopesados o perseguidos; 2) racional con arreglo a valores
(Wertrational), determinada por la creencia consciente en el valor
(ético, estético, religioso, etc.) propio y absoluto de determinada
conducta, sin relación alguna con el resultado, o sea en méritos de
su propio valor; 3) afectiva: especialmente emotiva, determinada por
estados sentimentales actuales y 4) tradicional: determinada por una
3
costumbre arraigada. Como vemos, los anteriores son tipos ideales
de acción, y el concepto de expectativa sólo aparece explícitamente
en el primero de los tipos señalados. O sea en el Zweckratwnal. Sin
embargo, no podemos afirmar que no esté implícito en los demás
tipos de acción; ya que la acción social, según Weber, "se caracteriza
por el hecho de que el actor regula su conducta de acuerdo con la
esperanza de que los demás se comporten de una cierta manera, es
decir, que encuentra allí una razón favorable o una probabilidad de
llevar a buen término la acción considerada". 4
Esto se ve más claro cuando Weber pasa a los modos de orientación de la acción que, al parecer, no se refieren a tipos ideales de
acción, sino que más bien describen un esquema de la estructura de
los sistemas de acción. La acción, dice, puede estar orientada en términos del: a) interés, categoría en que las uniformidades son comprensibles en términos de la orientación racional de los actores hacia
expectativas análogas; 2) orden legítimo, que involucra la orientación de la acción hacia la idea por parte de los actores de la existen-

97

· d tal orden como norma; 3) Uso, que implica uniformidad de
eta e
·, d
' ·
acción, en la medida en que se da como una cuest1on e practica
L
'
5
e1ecbva.
En los tres modos mencionados se hace referencia a un element?
de regularidad, que implica la idea de que ciertas cosas son co'.n_part1das, porque, por ejemplo, el hec~o de que un orden sea leg1t1mo a
los ojos de la mayor parte de la gente lo convierte e~ un elemento de
inte~s para cualquier individuo, lo ac~pte o no.6 En, otras ~alahras,
el actor orienta su acción en base a la idea de que rstan func1ona!1d?
ciertas normas, norm~ de eficacia en el primer ca~o, normas_~r legitimidad en el' segundo, En el caso del uso o costu~~~e, tamb1en aparecen criterios n'ormativos (rrcurrdese que la tradmon se basa en la
santidad· de un orden). De ri-ta manera, la expectath_a. en 'Yrbrr,
aparec;e como la idea del actor de_ que ?ertas cosas ~~tan func1o_na~-do de cierta manera, lo que. penmtc onentar su acc10n en lo:,_ term1nos de su probabilidad.
Para Parsons una característica esencial de la acción consiste en
que el actor desa~olla un sistema de expectativa~ en rrlación con los
diferentes obietos de la situación. Estas, dice Par.-ons, put&gt;den encontrarse estruct~radas en relación con las propia: ~lisp~sie'ione~ d_e ne_&lt;:esidad del ego, y con las posibilidades de irratif1raem11 o rlr pmannn
dependientes de las alternativas de la acción que PI t'¡!º ¡,11rd? e111prender, Sin embargo, con lo~ objetos soci~le~ ~e añaclr o~~a dmwnsión: ''Parte de la expectativa del ego consiste en la n·ac-r1011 f'?bable del alter a la acción po:;ible del ego, rearción que purrir anl 1r1parse y por ello afectar las propias elecciones del ego. 7
Como se ve claramente el concepto de expr!'lali~a en Parsons
tiene íntima vinculación con' el mismo concepto rn \\'rbrr. sólo q_ue
los modos de orientación de la acción, en aqut'l. no aparecen d~svmculados. Dice Parsons, explícitamente, que los tre:. modo:. ele onentación de la acción: el cognitivo (que define los a::opeeto:; relevante~ de
la situación); el catético (que define la relación drl rg~ con el obJeto
u objeto:. en cuestión para el equilibrio de ,-u p~r~onahdad ~?trc gratifica.:ión y privación) y el ernluativo (qut&gt; dcfmr la srlemon ordenada de las alternativas en relación a los objrto,- ~ a lo:. a,pecto:, relevantes de la situación), todos ellos, sr encuen_tran implira_dos en_ la
estructura de lo que se llama expectatira. "í:,n e:,te sentido, d1c_e
Parsons el actor está intere~do en las pautas de desarrollo de la situación' el actor está interesado en ciertas posibilidades di~ ese desa-

'

�98

Bricolage
Ri::Ordo Villarreal: El concepto de expectativa

99

8

rrollo". Esto implica que existe una coincidencia entre Weber y
Parsons, entre lo que éste llama posibilidades y lo que aquél denomina probabilidad (posibilidad objetiva). La diferencia estriba en que
Weber no se detiene suficientemente en los fundamentos de la probahilidad, y Parsons es claro cuando señala que "la condición básica para que pueda estabilizarse ~éase regularidad, en el lenguaje de Weh ·r) un i;istema de interacción, es que los intereses de los actores
ti,·ndan a la conformidad con un.sistema de criterios compartido de
orientación de valor".9 Si estoy en lo correcto, esto significa que la
d,·finición de las expectativas en ambos autores, se basa, en último
trrmino, en criterios normativos, en elementos del sistema simbólico.
El problema en. Weber, es que no poseía un concepto primordial que
fundamente la "compartividad", el concepto de intemalización, La
conformidad con un criterio dado mediante la internalización del
mismo, aparece entonces como un modo de cumplimiento de las
propias disposiciones de necesidad del actor y como una condición
para10hacer óptimas las reacciones de los otros actores significativos. En este momento, dice Parsons, podemos afirmar que un criterio está institucionalizado.
Esta es la base de la regularidad (estabilidad) de los sistemas sociales, y esto tanto en Parsons co~o en Weber, Hablando de casos
límite, por ejemplo, dice Weber: una relación social deja de existir
cuando desaparece la probabilidad de que ciertas acciones tengan
lugar; y en el caso de Parsons, la anomia es el quebrantamiento del
orden normativo, en relación con las pa~tas de valor compartidas y
con la obligación de cumplir con las expectativas relevantes. De
acuerdo con esto, por ejemplo, es indudable que aunque Weber no lo
señale. explícitamente, un Estado dejará de existir a partir del momento en que el orden normativo se empiece a derrumbar, por más
que a través de la violencia se pueda mantener por algún tiempo; porque este orden normativo es el que define lo que a los actores les
cabe esperar, de tal fórma que puedan actuar en consecuencia. En
otras palabras, este orden normativo es el que garantiza, en último
término, la estabilidad o regularidad de cualquier relación social,

Notu
l. Weber, M~: Economía y Sociedad, Ed. F.C.E, Vol. I, México, 1969, p,
5.

2. Parsons, Talcott: El Si,tema Social. Ed. Revista de Occidente, Madrid,
1966, p. 2•t
'

3. Weber, Ma,¡: Op, cit., p. 20.
4. Freund, Julien: Sociología de Max Weber, Ed. Península, Barcelona,

1967, p. 106.

5. Weber, Max: Op. cit., pp. 23-25.

6. Parsons, Talcott: La e,tructura de la acci6n social. Ed, Guadarrama, Madrid, 1968, p. 796.
7. Parsons, Talcott: El ,i,tema ,qcial, Ed. Revista de Occidente, Madrid,
1966, p. 25.
8. /bid,, p. 27.
9. /bid., p. 56.

10. lbid., p. 56.

�V. Zúffiga y M. Reye,: El ca.,o ValleciUo, N. L.

EX ODO RURAL,, ESTRATEGIAS ,FA.MILIARES DE
SUBSISTENCIA Y FORMAS CULTURALES EN LA
FRONTERA NORTE (1) (El caso Vallecillo, N. L.:
el pueblo que se negó a morir.)
Primera Parte.

VICTOR ZUÑIGA / MIGUEL REYES (2)
1.

Sobre la aproximación microsociológica

Ahí en donde la sociedad se produce y se reproduce, en las más nimias y, acaso, imperceptibles prácticas sociales se presentan al investigador tres valiosas oportunidades: poner a prueba las grandes tesis, las extensas teorías generalizadoras, incursionar una sociedad
concreta a través de la subjetividad de los actores sociales y recobrar
sus relaciones y sus prácticas objetivas sin despreciar las explicaciones que los mismos actores sociales construyen sobre .su propia sociedad inmediata pasada, presente y futura; y, en tercer lugar, fabricar una St&gt;ciología reconocible, inmediata, cercana, especie de psicoanálisis de la biografía de una sociedad específica.
La Sociología del barrio, del pueblo o de la parroquia, la sociología de las tramas sociales, atenta a la voz de los que no tienen voz,
no ·s ninguna innovación. Ya para 1953 tiene sus clásicos: Erwing
G,.ff..,an; la antropología social la prepara con el uso de métodos
tan fructíferos como el de las historias de vida, los estudios de caso,
la observación participante ; los historiadores la ilustran cuando reciben al menos dos invitaciones de Luis González (1982) a regresar a la
"plaza pública", a "beber en las aguas vivas de los cronistas locales 11,
a volver a "los asuntos interesantes, los que andan de boca en boca'\
y a "sustjtuir las palabras asombrosas por las palabras habituales", es
decir, a hacer historia de aquello que se ve desde el campanario de la

1Ol

igleBia del pueblo.
La sociología, en particular, la sociología latinoamericana, por
amor a la estadística, el censo, por su afición a la economía y por
,us coqueteos cor¡ la filosofía de la historia no se ha dejado meter
tan fácilmente en esta tradición metodológica. Nuestras bibliotecas
de sociólogo están copiosamente servidas de sociologías de telescopio y desnutridas de sociologías ae microscopio. Bibliotecas tuertas que reflejarían el estado primitivo de la microsociología en nuestras sociedades o el flaco auditorio que ella atrae.
,u

Habría que meterla -a la sociología- en egta corriente de investigaciones y hacerla que aprenda de historiadores y antropólogos
sociales. Hacer de ella una de esas disciplinas "en las que todo hijo
de vecino puede meter su cuchara" (González, L. 1982 p. 26-27).
Empujarla a que aproveche esas tres oportunidades que le ofrece la
observación especializada de 'sociedades pequeñas y subjetivamente
reconocidas. Impulsarla a que se haga de uso común e inmediato,
abordando lo que ya la literatura costumbrista e histórica ha recogido, los cronistas de provincia y los viajer9s han observado y la gente
de los pueblos y de las ciudades guarda en sus memorias ocultas en
espera de una explicación.

Esta sociología más cercana y vivencial se haría sin agraviar a la
teoría sociológica o a los estudios macrosociales relativos a todo el
capitalismo , a toda Latinoamérica, a todo un país ; esas son sin duda
tareas de la sociología. Se haría para cubrir un vacío de investigación y para no dejar pasar las oportunidades que ofrece; se haría
también para -en el caso de México- conocernos mejor regional y localmente, para orientar mejor, quizás, decisiones regionales y locales.
Se podría seguir haciendo para afinar conceptos, perfeccionar.y matizar teorías elaboradas en otras latitudes y hasta para desechar teeis I\OCiológicas poco consistentes •.

2.

El caso y la cuestión

i) Esto que hemos venido haciendo (ver Zúñiga, V. 1987) junto con
otros investigadores interesados por sus regiones y localidades 3 , viene a concretizarse una vez más en el presente trabajo sobre un municipio poco conocido del estado de Nuevo León. Extenso con sus
casi 2000 km. cuadrados forma parte de esa gran subprovincia nor-

�102

Bricolage

leña llamada de Las Llanuras de Coahuila y Nuevo León. Llanos semidesérticos con lomeríos suaves y chaparros que pocas veces sobrepasan los. 500 m. sob~e el nivel del mar, configuran el paisaje del caso
elegido para el estud10. Es cosa de pasearse por caminos vecinales p•·
ra conocer este fragmento de las Llanuras, habitado p·o r jabalíes, tlacoaches, annadillos, tejones, palomas y g':'(tos rabones, compafíeros
todos de la víbora de cascabel, fuente de la imaginación de los ni•
ños, tema incansable de los relatos de los viejos, causa de la pierna
de palo de doña Francisca Ramos y orgullo de los antiguos habitantes de la cabecera municipal quienes aseguran que en las minas abandonadas, en donde descansa el agua y los recuerdos del auge platudo
de Vallecillo, habitó la cascabel más larga del mundo. Los cenizos
huajillos, chaparros prietos, retamas, crucios, barretas, abrojos, co~
mas, uñas de gato, anacuas, encinos, mezquites, brasiles, palos hlan~cos, chapotes, jaboncillos, amargosos y varas dulces completan el
paisaj~ natural de esta región con sus inviernos dulces y húmedos
anunciados por el canto de las grullas que vienen huyendo del frío
pol?r de los lago_s norteamericanos y con sus veranos de niuerte que
obligan a los agricultores de Vallecillo a trabajar de 4 a 10 de lamañana y de 5 a 7 de la tarde.
Vallecillo, municipio norteño de un estado norteño hermano de
Parás y Agualeguas, pariente de Lampazos, vecino de ~áhuc y cliente de Sabinas Hidalgo, debe de entenderse como un municipio fron•
tenzo a pesar ·de los 175 km. que lo separan del puente internacional
de Nuevo Laredo, Tamps., y de la franja territorial de Tamaulipas
que no. lo deja te~er frontera común con Texas. Un municipio rural
frontenzo. Vallecillo, es como Sabinas Hidalgo, una antesala de Estados Unidos. Acostumbrados como estamos a pensar los fronterizo
con las-imágenes de Tijuana, Ciudad Juárez, o Matamoros, olvidamos
con facilidad que son muchos los municipios agrícolas y ganaderos
que llenen vecindad histórica con el país del norte. No una vecindad nueva y violenta sin tradiciones vecinales o determinada únicamente por la lógi~a de los mercados de mano de obra migratoria·,
smo una cercanía geográfica y, por así decirlo, natural con su con.secuente convivencia e intercambio. De esta forma, Houston o San Antonio ~n centros regionales tan importantes como Monterrey, mucho me¡or conocidos y más familiares que la Ciudad de México; y el
Valle de Texas es visto como la continuación de un mismo valle territorialmente homogéneo, que las circunstancias histórico-polííÍcas
marcadas por las aguas de un río, vinieron a dividir.

V, Zúñiga y M. Reyes, El caso Vallecillo, N. L.

103

.ii) . Los primeros sufrimientos de Vallecillo provienene del olvido de San Carlos Borromeo, patrono del municipio que ya nadie encuentra ni en su imagen. A San Carlos se le olvidó ponerles agua bue•
na por lo menos en una franja importante del territorio con alta salinidad y sodicidad en el suelo . Vallecillo recuerda la broma aquella de
que la gente ahí se baña una arriba de la otra para que los de abajo
aprovechen el agua del que está arriba. Sus ríos (Salinas, El Salado y
El Alamo) y manantiales (la Lajilla, El Infiernillo, el de San Pablo, el
de San Juan y el Ojito) no son suficientes para garantizar agua para
los cultivos, los hombres y los animales. La agricultura de temporal
es un negocio de azar condenado cada vez más al fracaso. No hay un
solo viejo de Vallecillo que no sostenga con finneza que cada vez
llueve menos en la ti~rra de San Carlos.
Así como ese obispo de Milán los olvidó, así también los hombres y las mujeres de Vallecillo lo han olvidado. Su iglesia, la antigua
parroquia de la cabecera munii::ipal se levanta hennosa y única rodP-ada de un pueblo casi fantasma, recuerdo de las glorias mineras de
compañías extranjeras que abandonaron la mina durante la Revolución. Ese mineral antes rico en plata y gaJena, sirve de cimiento natural a esa bella y abandonada cabecera municipal; asiento de los
poderes políticos locales porque así lo dicta la historia, ofrece a
traileros y camioneros un hotel de paso, a los paseantes las tiendas
de doña Sirene Gutiérrez y de don Nicolás Botella, ella, primera y
única alcaldesa ·del municipio, él, dueño y creador del único museo
natural del lugar, C'onocedor de piedras, v1boras y gentes de Vallecillo; y a los curiosos de la arquitectura les ofrece un conjunto de
construcciones vernáculas únic~s en su género.
El caso elegido para el estudio sufre por el agua 4 y por el agotamiento d.e sus minas, por eso a nadie le extraña el despoblamiento
paulatino que lo caracteriza. Con casi 3,850 habitantes a fines del
siglo pasado reduce su población a menos de 3,000 en 1930; levanta
la cabeza un poco en 1940 superando ligeramente los 4,000, para
volverla a bajar gradualmente hasta los 2,500 parroquianos en el
censo de 1980. Municipio extenso, despoblado y disperso; con una
cabecera municipal del recuerdo que no tiene los 400 vecinos, compuesto de pequeños poblados intercomunicados y habitados por
gente aferrada al terruño de Matatenas, Brasilitos, Fresnillo, El Recuerdo, EIAlamo,Caracol,Leoncillos,San Carlos, El Ayaleño, Camolinas entre otros ranchos con poblaciones entre 30 y 400 habitantes;
Colorados de Abajo sobresale entre todos con sus casi mil vecinos,

�104

Bricolage

sus dos plazas una para cada barrio, sus bailes y el recuerdo de sus
~n~as.
,
Este es nuestro caso a estudiar, un municipio rural fronterizo
m_arcado por el _éxodo al centro regional más inmediato (Sabinas
Hidalgo), la capital del estado y, sobre todo, el vecino estado de
Texas.
iii) lf n poco de historia nos explica muchas cosas del Vallecillo
d_1; hoy. Fundado en 1763, es un pueblo minero y pastor por tradic1on durante, ~l me°:os, todo el siglo XIX. Plata buscaban estos poLla~ores de or~gen cnollo en sus 35 minas hacia 1825; cabras, ovejas y
h~vmos ademas de cab~los se reproducían en sus tierras. Pastores y
rnmeros pueblan estas tierras en donde sólo encontramos un asentamiento que fue erigido en villa para 1826: San Carlos Vallecillo con
~us 824 almas en 1824 y sus 1,028 en 1849.
Región difícil de poblar por la adversidad que la caracteriza.
Tierra hostil a la agricultura, agua escasa y no siempre potable permanentes luchas con los Lipanes, los Mezcladores y los Coman~hes
caminos peligrosos y clima endemoniado.
'
Vázquez,
, MFlores, Rodríguez, Villarreales, Sánchez , de los Sant~s, Gar('ias, creados, González, Sernas y Botellos, apellidos combma~os de cuantas maneras imaginemos mediante la endogamia
propia ~e tantos pueblos de México, bautizan estos linajes de pastor~s y mmeros. Pastores de ganado propio y ajeno no dejan construcCJOnes firmes y resistentes al tiempo; mineros para sí mismos pero
sobr~. todo para c_ompañías extranjeras dejan el recuerdo de glorias
~etahcas que ennq~ecieron poco a su tierra natal. Los jacales de
pila y adobe todavia se observan a medio abandonarse y a medio
usarse como cocinas, bodegas o viviendas de los viejos y de los muy
pobres, ~obrevivencias de la vida pasloril siempre un poco nómada
tras la ~usqucda de los pastos para las cabras, las vacas y las ovejas;
los aguJcros y corredores subterráneos, las fundiciones y las lajas
abandonadas son testigos dormidos de la actividad minera. ''Toda~ía. cuand~ )'~ estaba mediano hablaban de un gringo que cuidaba las
ultimas mac¡umas de la mina", recuerda don Nicolás Botello a sus
65_añ?s. ~crrumbes, inundaciones o agotamiento del mineral se harcn comphces de la guerra revolucionaria que le dan jaque mate a
r~~a manera de sobrevivir extrayendo tesoros de la tierra. La migra1·1011 al ··otro lado" empieza. Si antes rl pavor a perder la vida y el

V. Zúñiga y M, Reyes: El caso Vallecillo, N. L.

10'.j

patrimonio, los hijos o la mujer, por las gue_rras y las invasiones de
Lipanes y Mezcaleros entre 1813 y 1855 o de Apaches hasta 1870,
hizo que la región no se poblara, ahora, en 1890-1921, el fin del siglo
minero y las revueltas revolucionarias obligan a migrar hasta a los
más bragados. La guerra con los Lipanes durante todo el siglo XIX es
clave para entender el poblamiento y despoblamiento de esta región:
"durante estos años (1840-1845) son constantes las quejas ele las
autoridades de los pueblos sobre el'abandono en que van quedando
muchas zonas rurales: las correrías continuas de los indios impcd ían
emprender cualquier actividad productiva. Toda ocupación campestre resultaba sumamente peligrosa . . . las auloridadcs de Valleeillo
proporcionan una lista de los ranchos despoblados a consecuencia dt•
las frecuenles hostilidades di' indios bárbaros. En las márgcnci- dd
río Salado: Barrctillas, Rincón de las Blancas, Los Galcmcti, El l\latcno y el Ojito. En d río Sabinas: Ventanillas, Pal mira, Los Cavazos
y la hacien&lt;la del Alamo ''. (Vizcaya, I. 1987 p. 60-61). Rrgión en
donde también se establecieron los Lipanes: "El 19 de marzo de
1856 el coronel Pablo Espinoza, quien había substituido a don Miguel Blanco como comandante militar de la frontera dr· Coalwila,
encabezando una partida de 175 hombres rrclu lados cu las villas del
norte de Coahuila, rodeó la ran&lt;;hcría de los indios lipancs que estaba
próxima al pueblo de Gigedo y desarmó y apresó a toda la tribu.
También dio orden que se aprehendieran los que anclaban &lt;lispcrsm,
por los pueblos, yue en realidad eran muy pocos. Estos indios fueron enviados en raravana a reunirse con otros de la misma trihu, cu.
ya ranchería cstaha en el Paso del Coche en la ron flurncia de los
ríos Sabinas y Salado" (p. 72). El autor concluye: "'El problema clr
los bárbaros fue causa de numerosas disputas entre los estados di'. (a
república, ~ generó una tensiím conslanlc en las relarioncs con los
Eslado,; Unidos. Tamhién es obvio que, durante gran parle dd ~i¡!lo
XIX fue el prim:ipal fador que no ,;Ó)o rt'lrasó el dt'sarrollo del norlc de México sino rl pohla111ie11lo clr zonas muy extensa~ .. (p. 8:!).
\o hay agrirnltor, paslor o pirapicdrcro de hoy día que no
conserve en su ea~a puntas dr flechas labradas por esoti e11emigos de
los colonos C"riollos. El profrwr Juan y don \icolás poseen sus colcccion"~- En la memoria dt'. :rus habitantes actuales hay lcyrndas y
anécdotas rccihidas en la infancia. Las leyendas de raptos y mestizajes sin amor, clr indios güeros y capitanes enamorados. Las anécdotas nos las pasa don '.Vlanuel: "Aquí a la otra cuadra había una casa
muy grande que le decían a uno que tenía tronera y ahí se c,condían
para defenderse de los indios. Mi bisabuelo anduvo mucho tiempo

�l 06

Bricolage
V. Zúili,g'a y M. Reye,: El caw Val/ecillo, N. L. .l 07

con los indios. Pos ahí andaban, yo creo que pensaban que la tierra
era de ellos y ellos eran muy listos, agarraban ganado, A los venados
lo~ a,ustaban para cazarlos, no los mataban cuando estaban paradoi; ... se comían la carne de caballo, de vaca cruda; agarraban todo
&lt;'~o". A~imii-mo a don Agustín, su madre le heredó ei;os recuerdos
rl'rihidos de su abuela. Juan Colorado, don Eleazar y don Concepción ronoccn casas, rumbos, hazañas y leyendas borradas por el paso
de tn·s grneracioncs. Recoger estos recuerdos es una tarea pcndicn11' para croni~tas y literatos del !\oreste.
La sabiduría del Ing. Isidro Vizcaya, del Profr. Cdso Gari;a
c;uajar&lt;lo, y el Profr. Mascareñas, la memoria y los recuerdos de don
Manuel Vázquez, doña Sirene Gutiérrez, don Agustín de la O., don_
\i&lt;'olás Botello, don Marcos Sánchez y &lt;lon Concepción Alanís así
como las anécdotas y las bromas de don Eleazar Sánchez y don
Candclario González hacen posible esta manera de situar históricamente el caso en estudio en espera de una monografía histórica
con todas las de la ley que bien merecen los habitantes de Vallecillo y también los de Parás, Agualeguas y otros municipios
hermanos que han recibido pocas visitas de historiadores y cuenteros.
Nos aseguran que la ganadería no perdió el paso antes de la
Independencia y después de consumada ésta. Sin ninguna tecnología
compleja el ganado se desarrollaba en el "monte". Algunos recuerdan a sus abuelos o a sus padres con un hato de 2000 cabras. "Cuando yo estaba joven, por decir niño, me recuerdo que el municipio era
ganadero, siempre era ganadero hasta hace pocos años que comenzaron a perforar, se volvió agricultor ... había de todo. Mi papá me
recuerdo, yo tendría unos diez años . .. yo nací en 191 O, teníamos
600 cabras de lechería en Villaldama y el ganado lo teníamos en un
Rincón del Lobo, en la sierra, entonces así como mi papá acá en los
Colorailos, muchas cabras y vacas, así había la mayor parte de la
gente l¡ue tenía mucho ganado, toda la gente tenía muchas cabras y muchas vacas, caballada también."
Eso explica la plantilla de oficios que acompafiaban la vida
pastoril y ganadera: los textiles de lana que alguna vez se elaboraron
en Vallecillo según CU"nta nuestros amigos de la cabecera municipal.
Además de ganaderos había carpinteros, herreros, albañiles, panaderos, y comercianteti. La agricultura, restringida al maíz, estaba
consagrada al autoconl-umo. Todavía algunas familias siguen hacien-

do dulces de viznaga, dulces de leche y empanadas. Oficios todos, en
tomo de la vida de criadores de ganado, arrieros y pastores que
continúan, hoy día, pendientes de las lluvias para calmar la sed del
ganado en verano y predecir el tamafio de los pastos en primavera,
celebrando las bodas alrededor de los bailes y el cordero a la griega
y definie'ndo a la pobreza con la imagen del cuidador de cabras
tan sucio como para criar piojos:. condena de los cabezas duras que
no terminan la escuela o de quienes no se atreven a dejar su rancho.
Estaría por evaluarse la transfonnación ecológica que pudo sufrir la región debido a la explotación intensiva de sus pastos. Hay investigadores que lo sostienen para otras zonas del estado
de Nuevo León (Rubio, R. 1987). Quedaría pendiente un análisis de
las relaciones sociales que engendraba esta fonna de vida en torno a
la ganadería del "monte" en contraposición de la de establo. Nos
restaría incluir también una reseña histórica de los conflictos que
aparecieron a raíz de la aparición del ejido durante los años treinta:
pa,¡aje a la actividad agrícola, limitación de las tierras de dificultando
el paso de los animales y el papel de los hacendados. Conflictos que
no quedan transparentes en los relatos de 1os viejos del municipio.
En las memorias de ellos todo se explica a través de la disminución del agua: ya no llueve como antes. "Antes eran tiempos de abundancia, llovía mucho, los pastos siempre estaban verdes y
el ganado podía comer". No encontramos manera de confrontar
tatas afirmaciones con datos csta~ísticos; la consignación climatológica de la región no es tan antigua como se quisiera. ¿Llueve menos o
ae controlan privadamente los manantiales? Quizás ambas cosas. Sin
embargo, los testimonios coinciden en la afirmación de c¡ue estas
cosas empujaron la migración, principalmente la migración al "otro
lado". Texas, Illinois, Nebraska, Nueva York, \rkansas, la gente de
VaUecillo empieza a desplazarse encadenadamentc hacia un país que
no les era totalmente desconocido; el comercio de ganado en pie ya
había empezado desde el siglo pasado; parientes tejanos lo~ tuvirron
muchos. Herencia de migración que se hace mai;iva en los años
CUarenta con los antecedentes de la pobreza y la incntidumbrc
llrgidas en la Revolución. Los habitantes de Vallccillo ~iguen los
mianos periodos migratorios que el resto del país al ritmo marcado
Por las nécesidades y las estrategias de la economía norteamerirana
(•er Femández, R. A. 1980, caps. 5 y 6).
El éxodo masivo no se conoció antes de esa década: '·~o pasaba

�108

Bricolage

tanta gente pero cómo quiera pasaban, como estamos de vecinos,
pasaban a trabajar, de mojados, algunas veces daban unas tarjetitas,
unos permisos, pero más bien de mojados. Pues fíjese que esto entró
más bien como en el cuarenta más o menos, ya entraban unos de
mojados y otros con permisos, como en los cuarenta".
"Estamos de vecinos", ¿qué significa esto para los descendientes de familias criollas instaladas de este lado del territorio
cuando la separación de Te~as? ¿Desarrollan formas culturales
similares a las de los criollos que un conflicto histórico ubicó del
otro lado de la frontera, esos que, como afirma Tino Villanueva
(1985), se niegan a ser confundidos con los chicanos y exigen ser
identificados como Spanish Americans? ¿Quiénes son estos fronterizos por linaje y en qué se diferencian de los que se hicieron fronterizos por migración? Cuestiones que surgen de esta historia; principios
de respuesta habrán de dibujarse en una investigación que recoge las
preocupaciones de las gentes de este municipio.
iv) Ese es el caso a estudiar. Conviene ahora definir qué es lo
que vamos a estudiar y cuáles son las cuestiones que intentaremos
responder.
Hay tendencia. en investigación social, a hacer aparecer que el
objeto domina al caso o casos, que las preguntas del investigador
orientan la belección de la muestra o la sociedad de estudio. En
microsociología sería imposible hacer valer osta predominancia; el
investigador ~e interesa por el caso ele¡tido por el interés mismo que
produce, por su historia ) :;us prál'licas sociales, como un todo
objetivamente existente y subjetivamente reconocido, por un pueblo
y sus problema~. Ri('h,ml Hoggart (19.37) lo hace de modo paradigmático, el objllo: una cldini('ión ele la cultura popular entendida
como conjunto de sentimiPnto,.. actitudes, creencias y prácticas de
un medio popular ..rPlatirnmcntc homogéneo en el que intento
mostrar la atmó,.fna y l'I 1•,til,&gt; de \'ida·· (p. 43), el sujeto: el barrio
obrero de Hunslct en Lrccb, ele \ncoats en Manchester, de Brightside y Atlercliffe en Shcfficld, barrios subjetivamente reconocidos
no sólo por los obreros del barrio sino, en este caso particular, por el
1,;ismo investigador. Cuando Pierre Bourdieu (1958) hace su sociología de Argelia va tras un objeto: la identidad profunda más allá de
todas las diferencias en esta sociedad norafricana pero también se
interesa por un pueblo con no pocos problemas, en particular en esas
fechas, con el país de origen del investigador; sociedades, pueblos,

V. Zúñiga y M. Reyes: El caso Vallecillo, N. L.

109

barrios, ciudades, grupos sociales, instituciones concretas a comprender y a comprenderse.
Ahí no se estudió a los otomíes porque en ellos hay bilingüismo,
ni a los campesinos del Lago de Pátzcuaro porque en ellos ha habido
cambios económicos (Foster, G. 1964), ni a pueblos como El Maye,
El Nith, San Agustín o Santuario para demostrarle a los economistas
que el capitalismo avanza no sólp en la ciudad de México (Peña, S.
de la 1981). En éstas y otr~s muchas investigaciones sociales del
ramo, lo que lleva la batuta es el bilingüismo, los cambios económicos en el seno de la comunidad rural o el avance del capitalismo en
sociedades "atrasadas". Las gentes estudiadas, su forma de vida
colectiva, los proc~sos que en ellos suceden son encarnaciones de
esos problema&amp; de estudio preexistentes en ela mente del investigador, no son problemas de los mismos que los viven ni hechos de los
mismos que los hacen.
En lo que hemos venido llamando, quizás malamente miCr080ciología, una dialéctica entre objeto y sujeto es inevitable. No
es mera postura política o ética. Es la dinámica del intercambio
entre el investigador y la sociedad conéreta que es investigada:
"Mientras ignore los límites inherentes al punto de vista que toma
respecto del objeto, el etnólogo se condena a reproducir inconcientemente por su propia cuenta la representación de la acción que caracteriza a un actor social o a un grupo social ... Es significativo que se
del!Criba a veces la 'cultura' como un mapa, analógicamente al extranjero que debe orientarse en un país desconocido supliendo así
la falta de capacidad práctica que sólo pertenece al aborígen ... El
objetivismo encierra siempre la virtualidad de un esencialismo .. .
Cambiando radicalmente de punto de vista, se puede también aprchrnder este engranaje de gestos y de palabras desde 'un punto de vista subjetivo', como dice bastante audazmente el Marx de las Te sis
iobre_ Feuerbach, o mejor aún, a partir de una teoría adecuada de la
práctica que construye la práctica en tanto que práctica (opuesta
tanto a las teorías implícitas o explícitas que la tratan como objeto
corno a aquellas que la reducen a una experiencia vivida susceptible
de ser aprehendida por un simple esfuerzo reflexivo): la vigilancia ince¡;¡¡nte que es indispensable para dejarse introducir al juego sin dejarse ir por el juego..." (p. 159-161). Dialéctica entre el ohjeto de
estudio y el sujeto de estudio.
Excusándonos por esta cloc:ta ¡wro rm:&lt;'saria di~rl'~i&lt;'rn

q111'

ha-

�11O

Bricolnge
V. Zúlliga y M. Reye,: El ca,o Vallecillo, N. L.

brá de entrometerse de cuando en cuando a lo largo del reporte, profundizándose y ampliándose según convenga, retomamos el asunto
de las cuestiones del caso -el caso Vallecillo y sus gentes, desde luego-.
Ahí encontramos asuntos que preocupan a sus habitante, ahí
también dcscubrim&lt;&gt;&amp; sucesos sociales que por el hecho de aparecer
tan "naturales", se podría decir, cotidianos, ya no preocupan a nadie. Entre los primeros contamos las dificultades que enfrentan los
Pjidatarios para hacer ma;char bien la agricultura ("Los campesinos
son los que están pagando la deuda"; doña Ninfa Sán~h~z), el f'.uturo
de los hijos ("A mi hijo mayor no le gusta la escuela, s1 sigue as1 se va
a ir a acariciar las cabra¡,'), y la situación del municipio en relación al
estado de Nuevo León (la primacía del centro regional, Sabinas Hidalgo, en detrimento de Vallecillo y otros ~u~icipios: "el mi~mo
monopolio que tiene Estados Unidos _con Mex1co lo tiene Sab1?as
con Vallecillo"; don Concepción Alanis). Entre los segundos esta la
migración interna y la internacional c~,n sus co~secu~~t_es efectos para la comunidad de Vallecillo en relac1on a la d1spombil1dad de mano
ck obra, la e:;lrurtura familiar ) lo" ¡ialronr,-, clr comportamiento rn
los jóvenes.
Estas preocupaciones y estos suceros orientaron la investigación
a un objeto de estudio sintético, a saber: el modo como los campesinos y ganadero, de Vallecillo enfrentan lo~ cambios económicos y
sociales acaecidos en ~ sociedad particular. ~lanera original de abordar el problema de la migración rural en los trabajos de Lourdes
Arizpe: la autora, en su introducción a "La Migración por elevos y
la reproducción social del campesinado'', revierte la pregunta ¿Por
qué migran los campesinos? y la.convierte casi en ¿Por qué se quedan algunos campesinos al lado de sus tierras? (1980 pp. 9-11 );
haciendo esta transformación conduce la investigación al estudio de las estrategias familiares de sobrevivencia.
Los cambios económicos y ~ocialesque se han venido produciendo rn la~ soriedades rurale,.. de ~léxico han sido conceptualizados e
inv('stigaclos abundantemente. Por algunos en tém1inos de incorporarión al mercado (Caballero, E. y Zcrmcño, F. 1985 y Lomnitz. C.
1982), por otro,- como proceso paulatino de modernización irradiado desde la c·iudad hasta el campo; proceso lento al que se oponen
la,, tradiciones y otra st•ric de factores de orden psicológico y cultural ,¡ue caracterizan al campesinado (Rogcrs. E.) Sevenning, L. 1973

111

y Foster, G. M. 1964); algunos más ven estos cambios desde la lógica del dominio del modo de producción capitalista y definen los
cambios en ténninos de descomposición de las economías agrícolas,
deecampesinización del agro en México y proletarización de los campesinos o de sus hij9s (Bartra, R. 1973; Paré, 1982; Gu!elman, 197~;
Wannan, A. 1980); finalmente se han elaborado estudios que conciben estos cambios dentro de un contexto regional que impulsa un
proceso de diferenci~ción de las· economías agrícolas según el dinamisno del mercado de alimentos y las condiciones de trabajo propias
de cada subregión (López Cuadras, 1984; Lomnitz, c. 1982). El valor
común de estos esfuerzos teóricos y de investigación radica en el hecho de que sus autores señalan los profundos cambios estructurales
que las sociedades campesinas han venido sufriendo desde los años
treinta. Desde posiciones teóricas distintas explican las relaciones de
eatos cambios con la política estatal y la economía urbana e industrial. Se auscultan las causas .profundas y macrosociales del éxodo
rural en el caso de los autores que analizan el proceso de descomposición de la economía rural; se echa una mirada atenta a los elementos comunicacionales y culturales que se desenvuelven como
producto de estos cambios estructurales; se muestra a este proceso
inevitable dada la idea de nación que se han forjado las clases y grupos dominantes en nuestro país:

Nosotros, a la manera de estos investigadores, tenemos la tarea

de definir estos cambios haciendo uso de sus conceptos. Tarea neccllria para entender lo que sucede en Vallecillo, análisis indispensable
pua dar respuesta a las preocupaciones de más de un habitante de
este municipio y elemento clave del estudio, da~? el objeto de estudio seleccionado. Intentaremos hacerlo en la secc1on 4.

Sin embargo , como lo señala L. Arizpe, esto~ e~tudioR
contienen
.
ti "modelo económico que reduce al sector campesmo a mero receptor pasivo de las directrices del centro", no incorporan en sus.explicaciones el modo como los campesinos enfrentan esos ramb10,, estructurales.
Retomando las directrices de la autora aceptamos que el deterioro, desestructuración o desaparición de la economía rural da origen a estrategias de sobrevivencia y que estas estrategias son familia-

�112

Bricolage
V. Zúfliga y M. Reye,: El caso Vallecillo, N. L.

res. Lo son en el sentido de que el individuo (niño, joven) hereda
-según el sexo- un destino de clase definido por la familia y para la
familia. Estrategia familiar no como planeación racional de los jefes de familia sino como obra de condiciones sociales, económicas
e históricas que definen un destino de clase social regionalmente vivido. La fracción rur~ a la que pertenece la familia, definida por los
medios de subsistencia que·posee o puede poseer, la historia de estrategias probadas por sus anteceso_res familiares y el capital social
acumulado que sitúa a la unidad doméstica en un espacio de posibilidades serían las condiciones· básicas de construcción de la estrate.
gia. En' estos términos, la estrategia es una respuesta cultural a Situaciones de empobrecimiento y explotación, una negativa cultural a
ser sólo receptores de los cambios producidos por el centro.
Se observarán y analizarán en Vallecillo cinco tipos básicos de
estrategias familiares, cada uno de los cuales supone el uso intensivo de algún recurso disponible. Ocupando el lugar más importante
está la migración temporal o definitiva, principalmente a los Estados
Unidos, pero también a la ciudad de Monterrey. La obtención de niveles escolares elevados costeando los estudios a los hijos a partir de
un cierto excedente econórr{ico, constituye una segunda forma de
estrategia familiar. Hay familias que ?rientan sus esfuerz_os al
blecimiento de lazos matrimoniales con individuos que realizan actividades no agrícolas. La intensificación del trabajo agrícola y la elevación de los rendimientos de la tierra, así como el tamaño de las
propiedades es también una estrategia posible para alguno,s. En quin•
to lugar una estrategia poco ortodoxa, que ·no formara parte del
reporte: la opción por el celibato principalmente en habitantes del
sexo masculino y, en otros casos la donación de hijos "excedenta•
rios" a familias norteamericanas.

e~:

Modos todos de enfrentar lo que llamaremos descomposiciónrecomposición de la vida rural de esta región, que no son excluyentes sino que se combinan y entremezclan en una misma familia. Descubrir y explicar estos modos de sobrevivir será el propósito de la
sección 5.
La migración en cualquiera de sus formas o tipos, implica nece•
sariamcntc un intercambio desigual de símbolos (bienes culturales)
entre el lugar de origen y de destino. Este intercambio da lugar a una
serie de procesos de !-llstitución, oposición, resistencia, rendición y/o
traducción culturales. Estas formas de intercambio estarían vincula-

113

du a tipos de estrategias adoptadas por !as familias: _Los hábit~s ~e
coll8Umo, las expresiones religiosas, los ntuales f.amihares, el espacio
doméstico las fiestas colectivas se verían modificados en función de
la intensdad de este mercadeo simbólico. En el caso particular de
los jóvenes, la estructura de preferencias culturales: deportivas, recreativas, eróticas,'indumentarias, alimentarias, lingüísticas, etc., serían también impactadas por estos procesos.
El flujo de símbolos provenientes de los lugares de destino e importados por los miembros de la comunidad que migran, llegarían
hasta los que nunca han traspasado las fronteras municipales. Estos
procesos habrán de examinarse en la sección 6.
La sección final estará consagrada a reflexionar sobre el quehacer de la educación en estas condiciones y sobre los modos de ser
mexicano que se descubren en esta región del estado de Nuevo León.

3. Procedimientos metodológicos

Habiendo sido lectores asiduos de los inku --~antes 1TUe los mismos
pobladores de Vallecillo se hacen, llegamos a una pregunta: ¿Cómo
enfrentan los campesinos y ganaderos de Vallecillo los cambios económicos y sociales que han tenido lugar en su sociedad específica?
Cuestión que fue desdoblándose en otras cuatro:
- ¿Cuáles han sido esos cambios?
- ¿Qué estrategias utilizan para hacerles frente?
- ¿Qué tipo de intercambios culturales producen estas estrategias?
Y ' ¿·qué efectos han tenido estos intercambios en la poblaciónjoven?
Cada pregunta nos obligó a tomar una ruta metodológica.
Nuestra intención en esta sección es definir detalladamente cada una
de estas rutas a la vez que justificarlas.
i) El estudio posee una orientación explícitamrnte sociológica.
Sin embargo, el equipo de investigación estuvo constituid_~ por_ un
grupo multidisciplinario: sociología, ciencias de la educac1on, ciencias de la comunicación y psicología. Cada uno de los miembros del
equipo se sometió a un proceso de inmersión subjetiva en dos pobla-

�_114

Bricolage

dos del municipio: Los Colorados de Abajo y Matatenas. El primero
es la concentración mayor del municipio, el segundo se caracteriza
por no tener una vía de acceso fácil en vehículo automotor, lo que le
da ese rasgo de aislamiento, propio de otros ejidos de la zona. La lla,
mada "inmersión subjetiva" se realizó mediante repetidas visitas durate las cuales llevamos a cabo pláticas infonnales con adultos y jóvenes del lugar, actividades deportivas, y entrevistas preliminares con
el presidente municipal,. los comisariados ejidales, los maestros, los
jueces auxiliares, los médicos.y las enfermeras. Estas actividades perseguían tres objetivos:
-hacer el tránsito entre un objeto de estudio y un sujeto de estudio con nombres propios y caras reconocidas;

V. Zúffigo y M. Re:¡,e,_: El caso Valleci/lp, N. L.

.115

migran, loo que se quedan en su lugar de orig~; poniendo atención
en los que se quedan, incursionábamos un campo descuidado en las
investigaciones sobre la migración rural; atendiendo a los procesos
culturales más que a los económicos o políticos no perdíamos la pista de uno de nuestros intereses principales: la cuestión de las culturas
fronterizas en el norte de México. En pocas palabras, pensarnos en
Vallecillo, cómo lo hacen comúnmente los sociólogos y antropólogos, porque se ajustaba a la problemática construida por nosotros.
Este muqicipio se caracteriza por estar al norte del estado de Nuevo
León y por expulsar constantemente un flujo de mano de obra: un
municipio que no crece, más bien decrece poblacionalmente desde
haee ya 45 años.
Sin embargo, Vallecillo no e~ el único municipio rural con es-

-anunciar nuestra intromisión en los poblados, explicarla y
justificarla; hacer lo posible que nuestra relación con las gentes del

lugar no se estableciera en términos de encuestador a encuestado.
Se buscaba una relación gratuita basada en el gusto de conocerse
mutuamente. Nuestra presentación incluía solamente dos datos; a)
somos universitarios y h) bien hace falta una historia de Vallecillo;
-llegar a sentir interés por estos poblados, por sus gentes, por
la vida que llevan. Cabe aclarar que ninguno de los miembros del
equipo de investigación es originario de Vallecillo, ni siquiera se ha•
bía tenido un contacto previo con este mynicipio. Era necesario, entonces, llegar a sentir un cierto apego por ese terruño de Nuevo León.

Las tres metas se lograron ampliamente gracias, en gran medida,
a la hospitalidad y la frescura humana de los pobladores de Matatenas y los Colorados de Ahajo. Gente que sabe ejercer con maestría el
oficio de buenos conversadores. Platicar al caer la tarde, sentados en
una mecedora o en la banqueta de la calle, es una actividad vital de
los vallecillenses. Platicar con fuereños que dicen estar interesados
por la vida y la historia de estos rumbos, es una actividad lúdica que
ellos agradecen con una invitación a cenar o a comer.

ii) ¿Por qué entonces Vallecillo? Primero porque habíamos seleccionado una problemática, como . sucede en todo proceso de investigación; nos interesábamos en el fenómeno de la migración rural,
en los aspectos culturales que resultan de ese proceso y en los cam•
b10s culturales no propiamente en los mígrantes sino en los que no

tas características en Nuevo León. Pudimos haber seleccionado otros
poblados norteños y no obstante. los investigadores optamos por éste, debido a otras razones que no nacen del interés meramente científico. Estas razones constituyen el segundo bloque de la justificación. Vallecillo es una sociedad que empieza a constituirse durante
la Colonia, a diferencia de Anáhuac, N·. L: por ejemplo, fruto de la
reforma agraria en los años treinta, Luego entonces, Vallecillo es una
sociedad con tradiciones propias, con memoria, con recuerdos. Por
otro lado, Vallecillo es un municipio pequeño y muy poco conocido
-los universitarios que han tenido noticias del presente estudio preguntan frecuentemente sobre su localización y los viajeros que toman la carretera Monterrey-Nuevo Laredo pocas veces se percatan
de que lo atraviesan de cabo a rabo-; esto hacía posible un acercamiento más personal con los pobladores y producía un interés particular en los investigadores. Interés reforzado por el hecho de que
la hermosa cabecera municipal es prácticamente un pueblo fantasma
a imagen y semejanza de Real del Catorce, SL.P. Había un ele. ento
más que orientó la decisión: se trataba de una sociedad criolla con
un casi nulo mestizaje, a diferencia de Bustamante por ejemplo, que
se pobló desde la Colonia con inmigrantes tlaxcaltecas. Un conjunto
de poblados criollos que prácticamente no han recibido inmigrantes
procedentes de otros lugares del estado o del país.
Un interés subjetivo producto de la admiración y la extrañeza
que produce la cabecera municipal, de la unidad étnico-cultural que
caracteriza a esta sociedad, del tamaño de sus poblados, de la ignorancia que en Nuevo León se tiene sobre ella y del hecho de que
posee la fermentación cultural que le dan sus casi 250 años de exis-

�116

Bricolage

V. ZúñYfa y M. Reyes: El caso Vallecillo, N. L.

117

tencia como tenitorio colonizado. En otras palabras, nos interesábamos por Vallecillo como tal, y no sólo por un caso ~d hoc para la
problemática que nos ocupaba.

bre 240 adultos (mayores de 17 ailos). La, 34 familia~ que fueron
entrevistadas representan el 18% de los hogares segun mapas de
los poblados elaborados por nosotros mismos.

iii) La cuestión de los cambios económicos habidos en la zona
tuvo tres puntos de aterrizaje. En primer término la memoria de loe
viejos de Matatenas y de Los Colorados de Abajo. Con ellos conversamos sobre la economía de antes y .la de ahora. Sus testimonios
fueron sintetizados en la reseña histórica que ya presentamos. En
segundo término se recogieron, por medio de entrevistas familiare,,
testimonios sobre los cambios más recientes en la economía rural y,
en tercer lugar, las estadísticas oficiales de los Censos de Población y
los Censos Agrícola, Ganadero y Ejidal. Estos últimos dato, n&lt;¡s permitieron construir una panorámica regional y un esbozo de la evolución económica. Se hizo un uso complementario de estas dos últimas fuentes de infonnación.

La situación · d~ Matatenas y de Los Colorados de Abajo fue
comparada con la de otro poblado de un municipio del sur del estado de Nuevo León: 18 de marzo,Galeana, N. L. Era de pnmord1al
~portancia metodológica comparar para distinguir lo _qu? era verdaderamente específico de Vallecillo tanto en lo econom1co como
en lo cultural. El ejido 18 de marzo fue selecciona?º al azar entre
aquellos poblados del municipio de Galeana que tuVIeran un~ población equivalente ~ la de Los Colorados d~ Aba¡o (c~ncentrac10n mayor de y allecillo). Se seleccionó un mum,c1p10 suren_o, ubicado en la
zona montañosa del estado de Nuevo Leon para facilitar ~l contraste. En 18 de marzo se llevaron a cabo 24 entrevistas familiares que
representan el 23% del total de familias que habitan en el lugar.
Estas entrevistas, sin embargo, fueron aplicadas con m~cho men.or
flexibilidad temática y sin ser precedidas de un acercamiento sub¡etivo a la población, ya que el objetivo p~ncipal era hacer resaltar los
rasgos distintivos de Vallecillo, que muy probablemente sean co~partidos por otros municipios norteños, como es el caso de Paras
y Agualeguas.

iv) El asunto del éxodo rural y las estrategias familiares de sohrevivencia exigía la entrevista familiar.
La entrevista recogió tres tipos d~ informaciones: a) sobre la
vida económica de cada uno de los miembros de la familia en tres
generaciones (abuelos, padres e hijos), b) sobre las condiciones económicas del poblado vistas desde la perspectiva del informante (en
un 60% fue la madre y en el resto la pareja) y c) sobre tres conjuntos de representaciones culturales que resultaron ser de mayor interés (la función de la escuela, la definición de Estados Unidos y la
idea de bienestar).

La entrevista se desarrolló a manera de una conversación informal sin secuencia predeterminada, seguía el ritmo marcado por el
entrevistado y abordaba todos los asuntos que eran de su interés.
Este formato libre, además de ser congruente con los planteamientos generales de la investigación, pennitió obtener informaciones
valiosas sobre temáticas de orden religioso y moral que serán descritas y analizadas en su momento.

La forma del instrumento permitió recoger información de 96
familias nucleares resultado de los datos proporcionados · por 34
informantes (madre o pareja); esto se debe al hecho de que en más
de la mitad de esas 34 familias, los padres tenían hijos que ya habían
formado sus propios hogares. Se posee, por tanto 1 infonnación so-

v) La entrevista familiar fue , sin duda alguna, la principal fuen-

te de información sobre la vida cultural que producen y reproducen
los hombres y las mujeres de Vallecillo, si? embarg~ ~•le con¡unt?
de datos fue complementado con observac10nes participantes en Sl·
tuaciones especiales de la comunidad. y co~ fichas de cam_po sobre
asuntos de particular interés para lo,; mvestigadores. Reunimos mateial sobre:
La indumentaria de los jóvenes. Esta observación se realizó
durante el periodo en el que los residen,'.º' en _Esta~?• Umdos regresan al poblado para Pª';"' _sus vacac1o~es en espera de que las actividades econom1cas que realizan se rea•
nuden;

La literatura disponible que leen los vallecillenses;
Los rasgos de las fachadas de las casas;

�1lH

Bricolage

Los pasatiempos de los jóvenes durante los fines de semana;
Los bailes y la música;
El 2 de noviembre: día de difuntos;
El día de la madre;
Las placas de los automóviles;
Los proverbios más utilizados y el contexto normativo en el
que se usan;
Los términos provenientes del inglés.
Este material complementa y matiza los testimonios verbales, le
pone músculos y piel al esqueleto que se puede reconstruir a partir
de las entrevistas y ofrece pautas de interpretación originales del proceso de cambio cultural que se deriva de la migración masiva al "otro
lado··.

vi) El asunto de los jóvenes fue _abordado de manera muy diferente. En esta ocasión se recurrió al cuestionario y se decidió dirigir
la atención a un punto muy preciso de la cultura local: la estructura
de preferencia~ y gustos en los adolescentes. El uso del cuestionario
y la decisión de delimitarse a un campo tan específico sólo se explica
porque uno de los recursos de la investigación se acababa: el tiempo.
Aplicar un cuestionario ahorraba tiempo, aplicárselo a todos los muchach~s que asisten a las secundarias de Parás y Agualeguas y a los
que están inscritos en una de Sabinas Hidalgo, facilitaba enormemente el trabajo. En esa¡¡ secundarias estudian los jóvenes de ValleciUo que continúan en la escuela una vez terminada la primaria. El
cuestionario se dirigió a todos los adolescentes de esas tres institucioneti educativas dando un total de 366.
Este inlitrumento reco¡!Ía datos importantes de la familia del
joven, le wlicitaba que expresara sus gustos y preferencias de orden
alimentario recreativo musical, residencial, lingu"ístico, erótico y na, importante, pedía al muchacho que exp1·I·
cional y' lo' que fue más
cara su elección.
El cuestionario fue probado previamente con jóvenes de Monte-

V. Zúlliga y M. Reye1: El ca,o Vallecillo, N. L.

J 19

rrey y refonnulado para asegurar la confiabilidad de los datos. faa
de muy fácil manejo porque presentaba al alumno preguntas de opción múltiple y lo ponía así en el filo de la navaja para manifestar
sus gustos y sus preferencias personales, explicarlos y justificarlos.
A pesar de las limitaciones propias de un instrumento como ese
comparado con la entrevista abierta o la observación participantes, la
infonnación que proporciona resultó de gran interés para el equipo
de investigadores.

*****
Los procedimientos son los comúnmente utilizados en ciencias
sociales, no difieren ni en su formato ni en su construcción. Es la
manera de usarlos la que adquiere una característica propia en lo
que hemos venido Uamando., por comodidad, microsociología, influenciados por ese camino andado en esa disciplina pariente que es
la historia. Microsociología por el interés en las sociedades pequefias
(o subjetivamente reconocidas por los mismos actores que a ellas
pertenecen: pueblos, comunidades, instituciones concretas, pandillas juveniles o sindicatos), por su preocupación permanente en recuperar las explicaciones que fos mismos actores dan de sus prácticas, sus creencias, relaciones y conflictos (o procreadora de explicaciones inteligibles, utilizables y reconocibles por los mismos actores:
una sociología en la que los actores meten su cuchara) y por su atención no sólo al dato sino a la trama y el drama que está detrás del
dato (o reconstructora de procesos intersubjetivos asociados a condiciones materiales). Convencidos de la bondad de esta perspectiva,
los procedimientos metodológicos se flexibilizan, los objetos de estudio se expanden, las preguntas iniciales se desdoblan al ritmo marcado por los actores, el interés por la totalidad microsocial es una
orientación sistemática de los investigadores, lo subjetivo adquiere
relevancia y, ya sobre esta ruta, los investigadores acaban siendo
también investigados, "introduciéndose al juego sin dejarse ir por el
juego".
4. "Las migas que ven aquí, son de allá": economía de Vallecillo y
su región

Nuevo León no es un estado agrícola; decir que su economía es eminentemente industrial es casi un pleonasmo. La cuestión de lo rural,

�120

Bricolage
V. Zúñiga y M. Reye1: El ca10 Val/ecillo, !\'. L.

por tanto, es un asunto segundón que ha merecido pocos desveloe
por parte de los estudiosos. Sólo el 6.2% de su territorio e_s usado
para la agricultura y un 12.7% del mismo lo constituyen pastizales
en donde sacian su apetito los distintos tipos de bovinos, caprinoe
y ovinos que se reproducen en sus tierras. Esta última es la actividad
preponderante que ~porta más del 70% del valor estatal agropecuario que en 1984 fue de 46,000 millones de pesos (Cfr. Propue,ta da
Plan Básico de Gobierno, N L. 1985 p. 73).
Los campesinos de l'iuevo Le.:n no son asunto de preocupación
cotidiana ni de debate público ~do, constituyen una porción pequeña de la fuerza de trabajo (16 1/o de P.E.A. se dedica a actividades
agropecuarias; los ejidatarios representan el 3.4% de la población
económicamente activa). Esto ha hecho que la cuestión rural sea, en
Nuevo León, un campo sociológicamente poco cultivado. Esto hilo
nacer la duda sobre la validez y el poder heurístico de las nociones
sociológicas construidas en México para designar y explicar lo que le
sucede al campesinado de nuestro país a partir de los afioe cuarenta.
El debate sobre la descomposición, deecampesinización, recampeai•
nización, proletarización, diferenciación, podía plantearse en términos nuevos en estos rumbos· del país. La duda cabía dado que estoe
edificios conceptuales habían fraguado sus cimientos en realidades,
a primera mirada, no del todo parecidas a las del hombre y la mu•
jer rurales de Nuevo León.
Dejemos, por un rato, estas dudas teóricas y examinemos por
aproximaciones sucesivas los datos censales que entresacamos y la
infonnación que nos proporcionaron los habitantes de Vallecillo.
i) Nuevo León está dividido en 7 regiones, de las cuales, la 1 y
la 2 corresponden al Norte del estado, comprendiendo la l los mu•
nicipios de: Anáhuac, Bustamante, Lampazos de Naranjo, Sahínas
Hidalgo, Vallecillo y Villaldama, y la 2: Agualeguas, Cerralvo, General Trevifio, 'Melchor Ocampo y Parás. Estas dos regiones pertenecen casi en su totalidad, a la región geográfica que ya hahíam01
prese~tado como la Suhprovincia de las Llanuras de Co~uila Y
Nuevo León; Llanuras que fonnan parte de esa gran region geográfica de nuestro país que se conoce comÓ Llanura Costera o Plano Inclinado que le roba 23,000 km. cuadrados al estado de Nuevo León y otras buenas porciones de los estados de Coahuila y Ta•
maulipas. En esta gran Llanura 'encontraremos matorrales y mesquites por todos lados, pastos naturales desde los 135 m. hasta ~

121

290 m. sobre el nivel del mar y pastizales cultivados del tipo zácáte Buffel.
A pesar de su parejura no todo es igual en esta llanura Nortefta. Hay tierras como las de Lampazos, Anáhuac y los Herreras que
no tienen ningún pleito con la labranza, el riego y los cultivos. Hay
otras en donde la madre naturaleza se puso sus mofios: pendientes
que facilitan la erosi6n, obstruc~ión superficial alta (rocas en la superficie), alta salinidad y sodicidad en el suelo; allí por una u otra
razón, el uso agrícola del suelo está francamente limitado. Hay
otras más en donde ni la tracción animal, ni el uso estacional del
suelo resolverían la~ cosas.
Así como encontramos porciones de la Llanura que le fruncen

el cefio al agricultor así también rio todas las regiones son igualmente bondadosas con el ganadero. En los lomeríos suaveg, las llanuras
aluviales y en los valles se practica el pastoreo intensivo sobre praderas cultivadas. Zonas con aptitud para el desarrollo de forrajes y
la movilidad del ganado pero con ~ificultades para el aprovechamiento de la vegetación natural. En otros'rumbos, por la profundidad del suelo, el uso de la vegetación es mayor pero la mo\ilidad del
ganado se limita. Hay también regiones con demasiadas sales y sodio
en el suelo que son mucho menos aptas para el pastoreo.

En general, ya sin meter mucho las narices, es sabido que la
Subprovincia de las Llanuras de Coahuila y ~uevo León ha sido mejor madre con los pastores y ganaderos que con los agricul lores. Sólo el 6% d~ su superficie (1,362 km. cuadrados) se utiliza para la
agicultura. El 60% de esas tierras desmontadas y roturadas posee
riego, el otro 40% es de temporal. Y los 21, 776 km. cuadrados que
le sobran a la Subprovineia están vestidos de vegetación natural
(Cfr. Síntesis Geográfica de J\"uei;o León, 1980, pp. 96-102).
Se cultivan principalmente el maíz, el frijol, la cebada, 1•1 sorgo,

el trigo, la avena y el sorgo escobero: también hay fruticultura en la
zona: aguacate, melón, naranja. noiral y sandía.

ii) Dentro de estas Llanuras dr Coahuila y i\'uevo Lcím e,-tá la
región 1 del norte del estado de :\uevo León, compuesta, como ya
habíamos especificado, por los municipio~ de Análmac, Hu,tamante, Lampazos de ~aranjo, Sabinas Hidalgo, Vallrcillo y \ ' illaldarna.
Esta región colabora con 13,091 kilómetros cuadrados (,&gt;7°/o) de

�122

Bricolage
V. Zúlliga y !ti, Reye1: El caso Va/lecillo, N. L.

la Subprovincia en Nuevo León. Por su extensión es una quinta parte
del estado, pero por su población apenas rebasa, para el censo de
1980, el 2% del total de almas que viven en esta entidad federativa.
Región deshabitada con su centro comunicacional, financiero, comercial y educativo que es la Cd. de Sabinas Hidalgo en donde radica el
40% de la población de toda esta región l.
Encontramos rasgos económicos que la distinguen del resto del
estado, sea porque solamente ahí se presentan, sea porque son más
pronunciados en esta zona:
a) Esta es una regién que crece poblacionalmene a un ritmo bastante más lento que el resto de la entidad (ver cuadro 1).
b) Con la excepción de Anáhuac, el resto de los municipios de
la región están habitados predominantemente por gente nativa del
lugar, gente del terruño desde sus tatarabuelos, la gente que no se
fue o la gente que regresó; la inmigración es baja o nula inclusive en
Sabinas Hidalgo, centro regional (ver cuadro 2), pero la emigración
es alta. Todos estos poblados de la región 1 son surtidores de fuerza
de trabajo para otros rumbos del país pero sobre todo al país vecino
al norte;
c) Se nota un vaivén económico particularmente interesante: de
ganaderos a ejidatarios agricultores, de agricultores a comerciantes,
productores de manufacturas (ropa, alimentos preparados, fomjcb, matrriales de construcción) y prestadorrs de servicios. La tabla
3 que presentamos muestra la rápida transformación de la composi•.
ción de la fuerza de trabajo en tres de los municipios más representativos de la región durante los tres últimos decenios del siglo;
d) La misma actividad agropecuaria, rasgo singular que deberá
ser examinado con más detalle, ha sufrido cambios profundos. La
superficie de labor que n'unca ha sido muy grande, se ha venido achicando (tabla 4). Esto no le sorprende a nadie; ya los "clásicos" de
la migración hablan de los "factores de estancamiento, que se manifiestan en forma de una creciente presión poblacional sobre una disponibilidad de áreas cultivables que puede ser limitada tanto por la
insuficiencia física de la tierra aprovechable como por la monopolización de gran parte de ésta por -grandes propietarios" (Singer, P.,
1975, p. 41) y "frente a una demanda por una producción mayor r
una productividad decreciente para el trabajo, el campesino se ve

12'.3

obligado a aumentar el tamaño de su fuerz11. de trabajo, a reproducirse para aumentar la disponibilidad de mano de obra para mantener la intesificación de los cultivos agrícolas, aunque corra el riesgo
de abatir su nivel de consumo, su nivel de vida" (Warman, A., 1980,
p. 26). Es notable que hiperparcelación de la tierra y éxodo rural son
dos caras de la misma moneda; fue interesante constatar que la reforma agraria prepara, a la larga, el éxodo rural, la creación de "mano
de obra libre y disponible" (Peek, P. y Standing, G., 1979). Esto parece ser una constante latinoamericana. Lo que sí parece ser distintivo de la región es el agrandamiento de la superficie dedicada a pastizales. Valdrá la pena detenerse en este dato posteriormente.
iii) Los rasgos que mencionamos no solamente los comparte Vallecillo, sino que los tiene más hondos y visibles. Aquí la población
no crece más lentamente sino que decrece a un ritmo de -1.8% en
el último decenio; la gente es-en casi su totalidad, nativa no sólo del
municipio sino de los poblados dentro del municipio: ahí se quedan
o un buen día regresan; la vuelta a la ganadería es clara y consistente sin haber pasado por la aparición del sector manufacturero, de los
servicios o del comercio; se observa asimismo una clara concentración-parcelación de la tierra.
Bajemos al detalle de nuestro municipio. Tan al detalle como
nos lo permitan los Censos Agrícolas, Ganaderos y Ejidales, y las entrevistas que realizamos.
Casi el 60% de los parroquianos de Vallecillo se dedica a la agricultura o la ganadería según asegura el Censo de Población 1980. Es
el más rural de los municipios del norte de Nuevo León porque es el
que más cuida vacas y chivas, el que más rotura la tierra según la
composición de su población económicamente activa. Pero el porcentaje de ganaderos, pastores y agricultores va para abajo como en
los démás municipios: en 1950, el 86°lo de la P. E. A. sudaba haciendo estas actividades.
Esta disminución hace pensar en un proceso de descomposición

de la economía rural. Descomposición, descampesinización y proletarización, procesos unos después de otros y unoi- combinados con

los otros. Tres procesos que resultan, al decir de R. Bartra (1973) y
L. Paré (1982) de la lenta pero decidida entrada del capitalismo en el

agro mexicano que conduce a la ruina (descomposición) del sector
mercantil simple. Esta gran tesis que ha venido sirviendo de telón de

�124

B,ico/age

fondo de múltiples investigaciones subsiste en su esencia inclusive en
l?s tr~bajos de A. Warman (1984) quien pone en tela de juicio la
sunphc1dad con la que se explica el proceso de proletarización: "creo
que estamos frente a un proceso que no lleva a la prolet.arización en

el campo, sino que, por el contrario, está produciendo la reconstib.Ición del campesinado para que pueda desempeñar múltiples funcio~es productivas y políticas en el conjunto de la sociedad y en benef1c10 de ~s _expl~tadores" (p. 183). ¿En dónde está entonces el punto de comc1denc1a? En el punto de arranque de estos cambios dentro de la economía campesina: la descomposición. Todo indicaría,
hasta
momento, que en Vallecillo sucedió un proceso análogo.
E:xammemos esta con¡etura a la luz de otros datos:

d

a) No cabe duda que a partir de 1960, año en el que se tenía
una superficie de labor de 10,611 has., se inicia un claro abandono de_ la tierra Vallecillense. Ya para 1970, solamente se posee una
superfJCJe de labor de 2,889 has.; la superficie cultivada baja también drásticamente, de 3,689 has. (1960) a 1,843 has. (1970);
.. b) -~•ta reducción, ~i~ embargo, va acompañada de una mayor
ut1hzac1on de la superfwie de labor; en 1960 sólo se cultivaba el
35°/o de esta contra el 64°/o que se usó en 1970;
e) Hay un esfuerzo federal y estatal por beneficiar con obras de
irrigación, las tierras de Vallecillo; en 1950, solamente' el 3% de las
parcelas son de riego contra el 17º/o en 1970. Beneficio dirigido a
los predios mayores de 5 has. que empiezan a sufrir un evidente pro-

ceso de modernización: concentran la mayor parte de la superficie
cultivada (73°/o), tienen mucho mejor asegurada la cosecha (82°/o
de lo que se cultiva. se cosecha, contra 51 % en los ejidos), poseen
una mayor yroporción de tierras irrigadas (47°/o), el tractor se hace
cada vez mas presente (ver cuadro 5).
d) Los predios ejidales, casi siempre de menos de 5 has., se usan
como alimento del ganado: la superficie de labor y la cultivada no
llega al 1°/o de su tamaño global. La activida1d agrícola se abandona
y la pecuaria domina (compárense los cuadros 6 y 7).

Sinteticemos lo que pasó en estos últimos tres decenios:
expulsión constante de fuerta de trabajo,
abandono de la agricultura,

V. Zúñ\lfa y M. Reyes: El caso Vallecillo, N. L.

125

modernización de los predios de bue~ tamaño,
intensificación del uso de la tierra de predios mayores,
y uso casi exclusivamente pecuario del ejido.
Todo señala un proceso que resolvimos bautizar como de descomposición-recomposición capitalista &lt;le la economía del municipio. ProCeso que se inicia durante los años treinta y hace pasar a los
vallecillenses por cuatro fases importantes de su vida económica.
Proceso que podría ser prototípico de los poblados rurales norfronterizos, criollos y con baja o nula inmigración como lo es nuestro
caso.
iv) Estas cuatr'o fases de la vida económica de Vallecillo pueden
describirse de la siguiente forma:
-Fase 1: de la hacienda ganadera, la vida pastoril y la pequeña
parcela agrícola de subsistencia al ejido; tránsito que se desenvuelve
durante los años treinta como en la mayor parte del país. Se accede
a la propiedad ejidal, los hatos de cabras van dejando paso al cultivo

de maíz. De pastores de ganado propio o ajeno, pastando en campos
o montes del hacendado o de la comunidad se pasa, no sin violencia,
al mundo del ejido. Para 1950 este cambio debió haber cuajado con
sus 1537 toneladas de maíz y sus 1581 hectáreas de superficie cosechada sólo para este alimento vital; en ese año, el valor de los cultivos anuales representa ya el 40°/o del valor total de la producción
de Vallecillo; ya para 1960 el valor de los cultivos se acerca a los 3
millones de pesos. Durante ese decenio, el valor de las tierras está alrededor del 60°1o del valor total de las inversiones en el municipio.
En el transcurrir de esta etapa se da inicio a la migración masiva
de hombres y mujeres a Estados Unidos de América. La venta de

fuerza de trabajo en el país vecino inaugura una segunda fase.
-Fase 2: preparándose desde 1950, alcanza su plena definición
en los sesentas; el dólar y las presiones demográficas sobre el ejido

van anunciando el final de este breve pero caluroso encuentro con
la agricultura de régimen cjidal. Es el periodo en el que nos situamos
que se establece claramente el flujo migratorio de los habitantes de
Vallecillo a Texas (48º/o de los miembros de las familias entrevistadas en Mata tenas y Los Colorados de Abajo) , Chicago (23%), Michigan (5°/o ), California (2%) y otros puntos de la Unión Americana.
A lllinois y Michigan en la fábrica, a Texas en la conslrucción, las re-

�J26

Bricolage

V. lúñtga y M. Reyes: El caw Vallecillo, N. L.

finerías el servicio público o la agricultura, a California a la cosecha.
En esas' fechas, el 55% de los migran tes de las familias de la muestra
(n=96) adquiere permisos legales para trabajar en Estados_Dmdos.
La migración ilegal sólo se presenta en los casos en que el exodo es
posterior a esta época. Se trata del 29% de los migrantes de la ~uestra. De este total de individuos migrantes de los poblados seleccionados (n=l33) el 42º/o corresponde a la migración definitiva _Y el restante 58% a los migrantes que retomaron a su lugar de ongen o a.
algún otro poblado, rancho o ciudad de la región.
En definitiva, más de la mitad de los adultos de las 96 familias
de la muestra ha migrado al "otro lado" (55%: 133 de_240). ~l
ejido versus la proletarización definitiva o temporal a precio de dolar.
-Fase 3: se abandona la agricultura; ya para 1970 se define esta
tercera etapa. La superficie de labor en los ejidos pasa del 12% _al
4% (respecto al total de la tierra ejidal) de 1960 a 1970. De la mi~
ma forma la superficie de labor en predios mayores de 5 has. paso
del 5% al l °lo (respecto al total de la superficie de los predios que
superan las 5 has.).
E•to se hace más evidente cuando se observan las hectáreas cosechadas y las toneladas producidas. Para 1970 sólo se cosechan
236 hectáreas de maíz que producen 204 toneladas, lo que representa el 17% y el 19% respectivamente de los que se observa en
1960 para el maíz. La producción de trigo baja en esos diez años a
menos de la mitad; la superficie cosechada de sorgo escobero es en
1970 el 42% de las hectáreas cosechadas en el sesenta (ver cuadr~
8); lo mismo le pasa al frijol: si hay con que comprarlo, ¿para que
producirlo?
En esta etapa el valor de los cultivos anuales respecto al valor to•

tal de la producción en Vallecillo desciende al 24%. Representaba el
40% en 1950 (cuadro 9). Asimismo el valor de las tierras respe~to
al valor total de las inversiones se reduce considerablemente: 621/o
en 1950 a 17% en 1970 (cuadro 1O). Esto sucede con el valor de las
inversiones en obras hidráulicas: 2,442,000 pesos en 1960 Y
2,095,000 pesos en 1970.
-Fase 4: hasta esta tercera fase habría una clara y definitiva SÍ·
militud con los procesos de deterioro económico y de proletanú·

1:ti'

ción-migración observados en múltiples ocasiones en el campo mexicano de Michoacán (J. Cockcroft y al. 1982), de Jalisco (f. Martínez 1985), del Estado de México (L. Arizpe 1978), de Oaxaca (M.
Romer 1982). Algunos de estos estudios apuntan el uso económico
que el campesinado, hace del flujo monetario que va desde los lugares
de destino hacia los lugares de origen. L. Arizpe muestra la funrión
doméstica que cumple este flujo; \1. Romer dcscrihc d cumplirnirnto de compromisos económicos rituales del poblado gracias al salario
de quienes se proletarizan en la capital del país; Cockcroft y colabo-

radores observan que los dólares de los migrantes se convierten en
mejorías a la vivienda, y en menor medida, en vehículos de trans•
porte. Muchos de estos migrantes, sin embargo, reviven las "Aven.
luras de Don Chipote o Cuando los Pericos Mamen" de Venegas
(1928): "Y pensando en esto llegó a la conclusión de que los mexicanos se harán ricos en Estados Unidos: cuando los pericos mamen'~
(p. 155).

*****
Todo indica que los vallecillenses han pro~ucido otro tipo de proceso económico ; el que habíamos empezado a llamar de recomposi-

ción capitalista de su economía': uso intensivo de la tierra, transfor.
mación de los dólares en tecnología pecuaria y agrícola, revaloriza-

ción de Ia actividad ganadera, privatización de la tierra, uso casi ex.
clusivamente pecuario del ejido. Examínense los datos censales:
en los predios mayores de 5 has. se pasa de 0.4 tractores por
cada 100 has. (1950) a 1.2 tractores por la misma unidad
territorial (1970):
los predios mayores de 5 has. concentran la casi totalidad
de la superficie cosechada y la producción de trigo;
el rendimiento por hectárea en el caso del sorgo ,:scobcro
alcanza el 100% y el del trigo supera el 100%.;
los predios ejidales pasan a ser pastos: en 1950 el 30% se
dedicaba a pastizales, en 1970 el 96% tiene este uso;
el valor del ganado, aves y colmenas en Vallecillo es ya en
1970 el 76% del valor total de las inversiones. En 1960
sólo representaba el 27% (cuadros 11 y 12);
el valor de los productos animales va en aumento relativo en
relación al valor total de la producción: el 59% en 1950 y
el 76% en 1970;

se observa una mayor especiaJización pecuaria en función

�1211

V. Zúll'1'a y M. Reye,:.EI caso Vallecillo, N. L.

llriC'nln¡:r

drl tamaño y d tipo de la propiedad. Los predios mayores
dt• 5 has. se orientan decididamente hacia el ganado vacuno;
lo,. pn·dios de mrnos de ó has. y los ejidos hacia el ganado
caprino (\'cr cuadros 13, 14 y 15);
la agricultura se refuerza en los predios mayores en forma
de monocultivo de sorgo y trigo; los minipredios, los ejidos
) lai: pohlaciones se dedican al ganado (tabla 16):
el tamaño de la fuerza de trabajo dedicada a las labores del
campo ) de los animale¡: disminuye en ténninos ahsolutos:
en 1950 hay 1,353 pares de brazos entregados a estas tareas, en 1980 quedan 891. En términos relativos desciende
dd 86°/o de la P. E. A. al 59~1o como ya lo habíamos definido anteriom1entc;
hay una tendencia a la privatización de la tierra: el número
de predios de menos de 5 has. aumenta considerablemente
entre 1960 y 1970.
Todo apunta a que en los últimos veinte años cristalizó la recomposición capitalista de la rconomía rural de los vallecillenses. El
ílujo monetario (en este raso de divisas) y los conocimientos tecnológico:,; adquiridos por lo~ migrantr:; debieron haber:ie traducido en
invmiones agropecuarias. Pasaje del cjidatario o pequeño propietario al ''farmcr"': propietario, orientado al mercado, ahorrador de
mano Je obra, comprador de tecnología extranjera. El fin del caballo
y del buey y la aparición del tractor y la camioneta. Un agricultorganadero c¡ur tiene aire acondicionado en su ca.;a,

Y para quienes no fueron a E. U. A. quedaron las cabras, la producción de granos de consumo animal y/o la venta de su fuerza de
trabajo en condiciones poco favorables.
Procrso de recomposición c¡ue viene a culminar con la creación de- un centro ganadero en S. Carlos Vallecillo bajó los auspicios
del gohierno ~tatal, Coronación oficial al uso capitalista del flujo
de dólarc~ que los migrante,- en retomo han hecho y hacen hoy día
en laf- tierras de S. Carloi-. \o ¡:iempre los procesos i-on producto del
E~tado, muchos de ellos son el resultado de las estrategias y modos
rampc,-ino,- de enfrentar y resolver los cambios económicos, o como
diría sahiamente uno de estos campesinos: "las migajas que \'en aquí,
;-011 d1• allá".

l29

Notas

l. Investigación financiada por el CONACYT ·
,
L . Contreras, Edna Romo, Víctor
2. Colaboradores: Marce1a Ram1re~, msSa d a González Claudia GonzáGarza Patricia Ruiz, Oiga Rodnguez, n r
'
lez, ciaudia Acosta, Belisario Flores.

1iJ:~:Y

3. A. Casillas 1986, e_n Ch~~~h~~ ;
Jix~~~~~~;~~~~; ~8~~;~
pos 1973
~nzp~t85 j Ayala 19.85 C. López Cuadras l 984, en
O~ac~\TT ar:m~;86 e; Veracruz; S. de la Peña 1981, ~n Hidalg~; J.
Jalisco, . on s
• G M Foster 1972 en Michoacan; L. Anzpe
CockcroftPuy ball. l 9812 Iiur~d 1983 en un b;rrio del D. F. para mencio1973 en e a; Y •
'
•
tr ba ·o
nu a~uellos qut, de alguna manera, nutrieron nuestro a J •

Y;·

4. Sobre los conflicios _generados por _el co~:~ dp~r:~~;~;~;ed~~i::i ::
scasez ver: Resendiz, J. 1987• quien an
,
. . ,
1
e
'· · ·0 del sur del estado de Nuevo Leon. Todo md1cari~ ,ue en a
un ¡';::n;c:1 ue pertenece Vallecillo, el problema del ~~a deb10 presenreg
foC::,a más aguda dadas las condiciones _geograf1cas que la caractuse en
. id d
aria
terizan Y la predominancia de la act1v a pecu .

TABLA 1
TASA INTERCENSAL DE CRECIMIENTO POBLACIONAL EN ALGUNOS
MUNICIPIOS DE LA REGION I DEL ESTADO DE NUEVO LEON. COMPARACION CON LA TASA NACIONAL. 1950-1980.

SABINAS HDO.
LAMPAZOS
ANAHUAC
PAIS

1950-60

1960-70

1970-80

1.6
-2.3
-1.0
3.0

3.0
1.1
-3.0
3.2

2.6
1.7
2.1
3.2

, datos de 1os Vil • VIII, IX .y X dCensos
de
FUENTE. elaboradas segun
1 Generales
.,
Pobl~ción·. Se eligieron los municipios más representativos e a reg1on.

�130

Bricolage

13 l

V. lúitiga y M. RPyes: El caso VallPcillo, N. L.

TABLA 2

TABLA 4

POBLACION TOTAL SEGUN LUGAR DE NACIMIENTO DE ALGUNOS
MUNICIPIOS DE LA REGION I DEL ESTADO DE NUEVO LEON
1950-1980
1950
N

M

°lo
ANAHUAC
SABINAS HDO.
LAMPAZOS

1960

ºJo

53
97
87

47
3
13

N

1970

1950

1980

M

N

M

N

/o

ºJo

ºJo

ºfo

ºlo

°lo

60
94
86

40
6
14

73
93
86

27
7
14

69
87
83

31
13
17

0

SUPERFICIE DEDICADA A LA LABOR Y PASTOS EN tA REGION I DEL
ESTADO DE NUEVO LEON. PORCENTAJE. 1950-70.

M
ANAHUAC
LAMPAZOS
SABINAS HDO.

1960

1970

LAB

PAST

0

LAB

/o

°lo

P,:).ST

LAB

ºfo

ºJo

0

7

48
36
52

9
I
3

•4

51
60
42

PAST

/o

0

6
1
3

90
90
94

/o

FUENTE: elaborado según datos de la Dirección de Estadísticas de Nuevo
León: Cifras de Nuevo León 1981.

FUENTE: elaborado según datos de los censos Generales de Población
1950-1980.
N: Nativos
M : Migran tes

TABLA 5

TABLA 3
P. l. A. EN LA RAMA DE LA AGRICULTURA, GANADERIA, SILVICUL·
TURA, CAZA Y PESCA EN LA REGION I DEL ESTADO DE NUEVO
LEON. 1950-1980.
1950

ºJo
ANAHUAC
LAMPAZOS
SABINAS HDO.

76
61
60

1960
0

/o

77
68
54

1970

1980

ºJo

ºJo

56
57
34

44
34
18

FUENTE: elaborado ~cgún &lt;latos de 105 Censos de Población 1950•1980.

ARADOS Y TRACTORES EN LOS PREDIOS MAYORES DE 5 HAS. EN
VALLECILLO N. L. 1950-70.
1950
por e/

N
ARADOS-MADERA
ARADOS-FIERRO
TRACTORES

-

20
361
12

100 has.

N

0.6.
10.5
0.4

72

202
50

1960
por e/
1OOhas.
0.9
2.5
0.6

fL'LNTE : Ill, IV, V Censos Agrícola, Ganadero y Ejidal N.

19 70
por e/
N 100 has.
69
5
26

L.

3.2
0.2
1.2

�132

Bricolage
V. Zúffi¡¡a y M. Reye,: El ca,o Vallecillo, N. L.

133

TABLA 6
TABLA 8
CLASIFICACION DE LAS TIERRAS CON RESPECTO A LA SUPERFICIE
TOTAL DE VALLECILLO N. L. U?redios ma~ores de 5 Has,l 1950-70.
1950

ºfo
DE LABOR
CON PASTOS
CON BOSQUES

2
60
38

1960

olo
5
94

SUPERFICIE COSECHADA Y PRODUCCJON DE FRIJOL, MAIZ, SORGO
ESCOBERO Y TR IGO EN VALLECILLO, N.L. 1950-70

197Q

1950
1960
1970
Sup.
Produc,
Sup.
Produc.
Sup,
Produc.
Cosech1ada Tons. Cosechada Tons. Cosechada Tons.
Has.
Has.
Has.

ºfo
1
20
79

FRIJOL
MAIZ
SORGO E.
TR IGO

l;UENTE: elaborado según datos de Ja Dirección de Estadísticas de Nuevo
León 1981.

16
1581

12.8
1536 .9

66
1376
456
877

27
1047
456
877

25.8
235.6
191.7
4 !O.O

12.5
203.0
132.4
489,0

FUENTE: elaborado según datos de los 111, IV, V Censos Agrícola, Ganadero
y~~NL
·

TABLA 9

TABLA 7
CLASlFICACION DE LAS TIERRAS CON RESPECTO A LA SUPERFICIE
TOTAL DE VALLECILLO N. L. (eredios ejidales¡ 1950-70
1950

DE LABOR
CON PASTOS
CON BOSQUES

PREDIOSIAÑO
1960

°lo

1970

ºfo

°lo

7

12
57
31

4
96

30
63

VALOR DE LOS CULTIVOS ANUALES CON RESPECTO AL VALOR TOTAL DE LA PRODUCCION EN VALLECILLO, N. L. 1950-1970.

FUJ:.NTE: elaborado según datos de la Dirección de Estadísticas de Nuevo
León : Cifra.!. de Nul!vO León J981.

1950

1960

1970

ºfo

ºfo

ºfo

MAYORES DE 5 HAS.
DES HAS O MENOS
EJIDOS

47
37
28

37
3
26

28
20

TOTAL

40

35

24

FUENTE: elaborado según datos de los III, IV , V Censos Agrícola, Ganadero
Ejidal, N. L.

y

�134

Bricolage

TABLA JO

TABLA 12

VALOR DE LAS TIERRAS CON RESPECTO AL VALOk TOTAL DE LAS
INVERSIONES EN VALLECILLO, N. L. 1950-1970
PREDIOS/AÑOS

135

f. Zúfli¡¡a y M. Rey,,: El ca,o Va l/ecillo, N. L.

1950

1960

ºto

º to

VALOR DEL GANADO, AVES Y COLMENAS EN VALLECILLO, N. L.
1950-1970.
Total
Mayores de
(Miles de pesos)
5 Has

1970
0
/o

5 Has. o Menos Ejidos Poblaciones
0

°to

MAYORES DE 5 HAS.
5 HAS. O MENOS
EJIDOS

65
39
60

28
46

TOTAL

62

57

f.l,)

/o

ºlo

0

/o

18
15

1950
1960
1970

3,882.03
13,606.00
68,136.QO

77
67
80

4

12
33
14

10
2

17
FUENTE: lll, IV, V Censos Agrícola, Ganadero y Ejidal, N. L.

FUENTE: elaborado según datos de los 111, IV, V Censos Agrfoola Ganadero y
Ejidal (Nuevo León).
'

TABLA JI

TABLA 13

VALOR DEL GANADO, AVES Y COLMENAS CON P.ESPECTO AL VALOR TOTAL DE LAS INVERSIONES EN VALLECILLU, N. L. 1950-70

f B~lllQSlAfi!QS

1260
ºfo

1220
ºfo

23

26
47
46

73
98
81

27

31

76

1isa
/o

MAYORES 5 HAS.
5 HAS. O MENOS
EJIDOS
TOTAL

26

58

FUENTE: elaborado según datos de los 111, !V, V Censos Agrícola, Ganadero
y Ejidal, N. L.

VALOR DEL GANADO VACUNO, CAPRINO, LANAR Y PORCINO CON
RESPECTO AL VALOR TOTAL DEL GANADO, AVES Y COLMENAS EN
LOS PREDIOS MAYORES DE 5 HAS. EN VALLECILLO, N. L. 1950-70.
VACUNO

1950
1960
1970

CAPRINO

ºJo

ºfo

76
82
93

8
13

LH,AR

ºJo

PORCINO

ºlo

FUENTE: elaborado según datos de los lll, IV, V Censos Agrícola, Ganadero
.y Ejidal, N. L.

�136

Bricolage
V. Zúni¡¡,, y M. Reye,: Et co,o Vallecillo, N. L.

13i

TABLAl4
VALOR DEL GANADO VACUNO, CAPR INO, LANA R, PORCINO Y DE
LAS AVES CON RESPECTO AL VALOR TOTAL DEL GANADO, AVES
Y COLMENAS EN LOS PREDIOS DE 5 HAS. O MENOS EN VALLEC ILLO
N. L. 1950-1970.
VACUNO
lo
1950
1960
1970

CAPR INO
lo

44
92

10

58

27

LANAR
ºlo

PORCINO
ºlo

2
3

AVES
ºlo

TABLA16
VALOR DE LOS PRODUCTOS ANIMALES CON RESPECTO AL VALOR
TOTAL DE LA PRODUCCION EN VALLEC ILLO N.L. 1950-1970

2

4

Total

Mayores 5 Has

5 Has. o Menos

2

2
4

ºJo

ºfo

ºlo

59
65
76

52
63

FUENTE: elaborado según datos de los III, IV, V Censos AgrícoJa, Ganadero
y Ejidal N. L.

1950
1960
1970

72

63
97
l00

Ejidos Poblaciones
ºlo

ºJo

72

100

74
80

FUENTE: 111, IV, V Censos Agrícola, Ganadero~ Ejidal N. L.

TA BLA 15
VALOR DEL GANA DO VACUNO, CAPRINO, LANAR Y PORC INO CON
RESPECTO AL VALOR TOTAL DE L GANADO, AVES Y COLMENAS EN
LOS EJIDOS DE VALLECILLO, N. L. 1950-1970.

1950
1960
1970

VACUNO
ºfo

CAPRINO
ºfo

LANA R
ºlo

25
28
60

38
50
28

3

PORCINO
ºlo

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Bricola(¡e

REFLEXIONES SOBRE EL PANDILLERISMO

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atamoros, Tamps.

MARIO CERRILLO
Introducción
De entre las nuevas situaciones
Monterrey ha traído consigo, la
espacio urbano citadino es uno
han llamado la atención, por
irrupción parece adoptar.

ae

que el crecimiento de la ciudad
irrupción de miles de jóvenes en el
de los problemas sociales que más
la dinámica conflictiva que dicha

Empíricamente, lo anterior puede constatarse en hechos muy

variados, como la gran cantidad de bardas, paredes y camiones dibujados con palahras y símbolos realizados por pintores juveniles anónimos. El aumento de salones de bailes para jóvenes abarrotados lodos los fines de semana. La afluencia a los cines, donde exhiben películas cuyo tema y actores buscando afanosamente la clientela juvenil 1intentan representar su problemática.
1

Adolescentes que acentúan su presencia en las calles, a través del
uso de una indumentaria caracterizada no precisamente por estar a la
moda (convencional): pelo largo, en ocasiones pintado en mechones,
pantalones de mezclilla pegados firmemente a la piel, camisetas que a
menudo dejan los hombros al descubierto, zapatos tenis, aretes (en
hombres y mujeres) y de vez en cuando cadenas o paliacates al cuello.
Símbolo de una imaginería juvenil en busca de una originalidad e
identidad propias, al parecer diferentes e inr1uso enfrentadas con las

�14;2

Bricolage

qur sr les ofrecen como legítimas.
Otras imágenes, hablan más bien ele la difícil situación por la
que atraviesa, en especial, la franja socialmente segregada ele esos miles de jóvenes, por ejemplo: el aumento ele niños y adolescentes cantando en los camiones, limpiando parabrisas en los semáforos, boleando zapatos o vendiendo chicles y periódicos; previo abandono de
la escuela -primaria y secundaria- para ir en busca de algún ingreso
más que contribuya a solventar las necesidades familiares.
1\1 mismo tiempo, la delincuencia juvenil y el consumo ele dro-

gas entre los jóvenes también registró un incremento: el número ele
infractores con menos ele dieciséis años detenidos en el Consejo Tutelar para Menores pasó de novecientos quince en 1981 a tres mil
doscientos setenta y uno en 1986. De este número el quince por
ciento fue detenido específicamente por consumir algún tipo de droga.

Pandillerismo
~in embargo, todos los síntomas de una problemática juvenil que indira cómo las posibilidades de desarrollo personal son cada vez más
reducidas para e»tl' sector df' la población. sólo parecen despertar
int"rrs cuando sus manifestaciones afectan directamente el orden de
cosa:, al que la ~ociedad está acostumbrada.
La delincuencia y el vandalismo son dos aspectos privilegiados
en el enfoque del problema, reducido a5Í a sus aspectos más negativos. En esta lógica rrdurrionista, los mrdios de comunicación han
jugado un paprl de:,;la&lt;·ado , lahra11do rn la opinión pública una visión alarmista de lo que acontecr con lo~ jóvenes. El consumo de
drogas. la~ riiid" rol&lt;'cti\'a~. la drstrucrión ele jardines de niños. e
incluso rl asesinato, entre otros. son los hechos que marcadamente
recogen los rncrlios dr información para redondear esa visión.
Finalmentt', para reprrsentarse este proceso se ha echado mano
d_(~ un I irjo concepto, el pandillerismo qur denota en esta concepc1on de las tosas una conducta penalizable, relacionada con el consumo de dro~a~. la delincuen&lt;'ia y el surgimiento de grupos juveniles
&lt;·11 la~ c-olo111a~ popularcti de la ciudad. Como tal, el panclillerismo
apam·c como una amenaza que adquine la tipificación legal de un

Mario Cerrillo: El pa_ndillerismo en Monterrey

143

delito, con lo cual para el ciudadano común ~a quedando confor.
mada una representación peyorativa e intimidatoria ele lo que son los
jóvenes.
Consciente o inconscientemente, las soluciones más expéditas y
más alentadas a través de estos canales, tiénen que _ver con la necesidad de mantener en pie la normatividad social, y estimulan el uso de
la fuerza para frenar el-conflicto,
Surgen entonces, grupos especiales de policías encargados de recorrer las "zonas más conflictivas", deteniendo a cualquier posible
sospechoso de panclillerismo. Inclusive, se habla ya de modificar el
código penal, p4ra reducir la edad de quienes pueden ser objeto de
condenas penales, a los dieciséis años.
La represión cierra así el circulo que inicia con las manifestaciones sociales transgresivas, de una problemática juvenil que sólo es
tomada en cuenta por los medios de comunicación para destacar su
carácter antisocial, conformando así una representación colectiva
que respaldará la utilización de la fuerza '!legítimamente aplicada"
como medida disciplinaria, para terminar con la amenaza que parece
representar.
Además este enfoque, que termina convirtiéndose en la visión
dominante del pandillerismo, busca las causas que explican el surgimiento del problema en la familia y a lo sumo en el desempleo.
La argumentación se basa en que los padres no cumplen su rol
en forma eficiente dentro del grupo familiar. Es decir, no se esmeran porque sus hijos intemalicen preceptos, prohibiciones y reglas
morales de conducta y disciplina que garantizan el respeto, por parte
del individuo, a la forma en que está organizado el sistema social.
Al insistir en el cuidado de los padres para con sus tareas socializadoras, la responsabilidad de un problema social, por lo demás complejo, termina remitiéndose a sus actores directos, con lo que las instituciones sociales deslindan su competencia, por lo que a sus causas
se refiere, y casi limitan su papel al sofocamiento de sus síntomas
indeseables.

�144

Brico/ase

Mario Cerrillo: El pandilleriuno en Monterrey

145

Fenómeno social

e insuficientes o de plano no existen.

El pandillerismo es efectivamente un fenómeno social, pero no sólo
por la exhibición de sus consecuencias "malignas" o "amenazantes"
para la forma en que está reglamentada la sociedad. Es un problema
social, ante todo, por los factores causales que lo originan, entre los
cuales podemos mencionar, en un primer intento de aproximación al
estudio de la situación, los-siguientes: ·

Al respecto, es interesante detenerse en el siguiente cuadro,
donde se registra el crecimiento de la población juvenil en el estado
y su concentración en la ciudad de Monterrey

l. El crecimiento desigual de la ciudad de Monterrey devino en
la convivencia de la opulencia y la pobreza barrial, por lo demás signo ele desigualdades eco1;ómicas profundas, y trajo consigo la aparición de la marginalidad urbana. Colonias populares donde los servicios escasean, la concentración de población es muy alta y la planificación urbana surge de la imaginación de sus habitantes. Son los barrios donde el pandillerismo ha surgido, ubicados muchos de ellos,
al norponiente de la ciudad (reconocidos como parte de la "zona de
más delictividad", por los servicios de seguridad pública), cuyos habitantes engañan al desempleo obteniendo sus ingresos en actividades de subsistencia, caracterizadas por generar bajos salarios, por no
asegurar las más de las veces ningún tipo de seguridad laboral, y en
muchas ocasiones, por no dar acceso a. los servicios de salud que garantizan la atención médica del trabajador y su familia. Son actividades como la albañilería eventual. el trabajo doméstico, la venta de
frutas y dulces en la vía pública, el aseo de calzado o el lavado y reparación de automóviles, entre otros.
Es decir, lo que hoy se identifica como pandillerismo encuentra su origen de clase en sectores sociales que van del obrero eventual no calificado hacia abajo, en la escala laboral del subempleo.
Lo anterior es importante porque a diferencia de los "rebeldes sin
causa·· de los sesenta, y otro tipo de manifiestaciones juveniles en
otras épocas. las pandillas actuales son una expresión de la marginalidad y el estrangulamiento económiro que golpea con más fuerza a
eso:; grupos sociales.
2. Para los jóvenes de estas colonias la marginalidad se manifiesta principalmente a través de la falta de espacios sociales urbanos
nece),arios para el desarrollo individual. Las posibilidades de expresión y realización de e.xpectativas e inquietudes personales por medio del acceso a e~pacio~ artí~ticos, deportivos, escolares, laborales o
políticos están vedados. Los espacios correspondientes son reducidos

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~lientras la población juvenil se ha triplicado en todo rl Estado
del'de 1960 -especialmentr en \lonterrry-, el crecimiento dr lo~
espacios urbanos para la formación d!' los jóvenrs rn todos los sentidos antes mencionados, no ha ,eguido el mismo ritmo. Esto le da
rar_ácter masivo al problema. De hecho, las área~ marginadas se raractenzan por ~u estrechez física, no sólo por la colonia, sino también
por cuadra, casa y cuarto. Í.!I corno si la juventud huhiese llegado larde porque_ lodo está ya repartido; ha..~ta la calle hay que pelearla ante los vecrno;; que se quejan de la inundación de murhachos en las
esquinas.
. 3. El ~arinamiento. la falta de privacidad y de un espacio físico
Vital, se resienten mucho en la adolescencia. Los jóvenes necesitan di~ercn~iarse dr. los adultos para drlinear su~ proyrcto,, con,olidar ~u
1denbdad y ser reconocidos por los otros como ~rres indep,·ndientes.
Es el momento de la sw,titución de figura,; de autoridad tradicionale,

�146

Bricolase
Mario Cerrillo: El pandilleri1mo en Monterrey

(padres, maestros), por otras con las que la juventud cotidianam~nte
se identifica, como los estereotipados cantantes de rock, por e1emplo.

l 47

Al tomar distancia frente a los mayores, la creación de nuevos
símbolos y significados parte del rechazo selectivo a los valores aportados por aquéllos, además son elementos qúe sólo pueden compartirse con individuos que manejen el mismo código, es decir, con
otros adolescentes.

mercancías, escapismo a tra,·és de su consumo. Efímero alivio de las
preocupaciones y el rutinarismo de las irrealizaciones prrsonales,
fluyendo para impedir que la ('Onciencia de las condiciones de vida,
llegue a convertirse en martirio, o lo que puede ~er peor, rn actitud
crítica que desemboque en una postúra práctica transformadora.
Son los compensadores inmediatos, ante las prohibiciones impuestas
al hombre por la cultura, que· generan angustia, frustración, sentimientos de culpa y en general falta de placer y felicidad.

Habitualmente la respuesta de los adultos, y de las instituciones, igualmente adultas, frente a este proceso busca encarrilarlo para
que concluya en la reproducción de personas dispuestas a repetir el
modelo de comportamiento social considerado genuino,

En suma, el consumismo es la forma universal de adicción, y ya
que nunca termina de satisfacer a quien lo lleva a cabo, pues así como su ejercicio produce euforia, su abstinencia engendra desolación
y ansiedad, y reclama un uso constante.

La respuesta puede llegar a ser violenta si el alejamiento de este
modelo es muy grande. Acostumbrados a que los jóvenes deben
hacer y ser lo que se les ordena, los adultos, en su papel de represenlates de la autoridad v la cultura dominante, soportan muy poco los
intentos juveniles nov~dosos, sobre todo cuando evidencian la autonomía de pensamiento. La conducta espontánea no se tolera.

Estas eircunstancias explican en parte la proclividad de los individuos a depender de algú,¡ tipo de droga. Por otro lado, la gran
disponibilidad de todo tipo de estupefacientes retroalimenta todo
este mecanismo, respondiendo a una operación de oferta y demanda.

Por e;;o, la exteriorización de alguños deseos y necesidades,.'ª
manifestación del impulso a investigar y conocer, son a menuoo
identificados como parte de una conducta rebelde que mereCI! censura y castigo.

En el caso de las drogas socialmente aeeptadas - corno el alcohol
y el tabaco- lo antPrior e~ mucho más evidente porque su prescnria
rn rl mercado cslá legalizada. ,\drmás, su consumo es animado, asociando sirrnprc su rmplro, con la utilización del tiempo librr. La rultura del ocio fomentada por c,,ta maquinaria iguala el entretenimirnto con el afán de fu€(arsc del &lt;'ntomo social.

Es la encomiosa tarea de la~ instituciones sociales por someter al
individuo; en última instancia, en busca de su adaptación gradual a
la organiz"ación del i-istema.

Al final, niega la posibilidad de acercar a la persona a una mejor
comprensión de la realidad, para que pueda incidr rn ella creativamente modificándola.

En este proceso, para las institucione¡, el uso de lú violencia pe·
dagógica puede tener algunos éxitos relativos en la infancia, pero d~sencadena en la adole:;cencia, répliciu; igualmente violentas y agresivas, magnificadas en los medios sociales marginales por el cúmul?
de circunstancias hostile,, que obstaculizan el desenvolvimiento individual. De ahí, que la represión aumente los sentimientos de frustración e impotencia y genere, por lo tanto, mayor agresividad, como mecanismo natural de defensa.

La juventud, uno de los grupos con más tiempo libre en la sociedad occidental, es presa cautiva de dicho tinglado. :-obre todo
porque la propaganda comercial, al tanto de las potencialidadc,- que
representa como mercado, la ha 1·onvertido - junto con la mujer- t•n
uno de sus principales agentes de ventas. El consumidor actual d,~be
s«·r "audaz·', ''agresivo·· y ''dinámico", corno los jóvcnr~ de hoy.

-1. Adicción y escapismo, son comportamientos fomentados per•
manrntemente en esta sociedad. Adicción, en primer lugar a las

Por la facilidad para aw•der a él, e~tc nm·,o ideal juvenil -prrAentado como legítimo- tiene mucho éxito entre los estratos sociales
más drsahogado:, e1·onómicamente. En la,- dast·s socialr,- segregadas
la viabilidad° de realizar rste modelo rs un reto, rn la ma)oría de la.~
veces inalcanzable. Frente a esta frustrante prrspectiva, los jóvenes,

�148

Bricolage

sin posibilidad de acceder al gran consumo, reaccionan intentado
crear sus propios símbolos y objetos, que en el caso de las pandillas

Mario Cerrillo: El pandilleri3mo en Monterrey

L49

de~~tan ,con fre.c~encia un rechazo a los validados por la comerciali-

La vagancia es impulSJda por esta situación pero también es u_na
manera no muy elaborada de escabullirse y al mismo tiempo de rebe•
larse frente a semejante panorama. Equivale a no aceptar que el fu.

z~:1011. Esta actividad requiere de la inversión de tiempo e imaginacwn y desemboca en despliegues de auténtica creatividad.

bilidad para satisfacer las necesidades. Sobre todo, después que -CO·

Sin embargo, ante los impedimentog·para profundizar, en estay
otras formas del aprovechamiento del tiempo libre, la drogadicción
y el alcohohsmo emergen como alternativas a la recreación como
alegorías del desprecio por lo existente, pero al final tambíén son
formas de resignación pasivas 1 y a menudo rencorosas, ante la realidad.
5. No deja de haber cierta dosis de cinismo en e1 reconocimiento
del des~'."pl~o- como factor causal del pandillerismo. Porque es la
aceptac1on tacita de que a los quince o dieciséis años, la junvetud de
escasos recursos debe dedicarse a cualquier tipo de actividad laboral
Y abandonar otras expectativas. De hecho, la necesidad de trabajar
a~oma muy temprano, muchas veces en la misma infancia, y se convierte al llegar a la adolesce,:icia, en la opción más evidente a seguir

para los jóvenes de la marginación, En realidad, la adultez les llega
antes, La escuela, primaria y secund~ria, lo que sigue es inalcanzable, representan poco como medios de instrucción ya que no responden a su~ necesidades prácticas. Tenninarlas sólo permite una mayor oportunidad para conseguir un puesto en alguna fábrica. Sin embargo, como una colocación de obrero no se obtiene sino hasta la

'~~yoría de edad (siempre y cuando bajen los índice de desocupacwn), el subempleo_ o el trabajo eventual, sin contratos de por medio, ofr_ecen las achVJdades con las que hay que conformarse. De ahí,
que resulte común encontrarse en las obras de construcción a peones
con las cara?t~rísticas de los pandilleros, realizando los quehaceres
menos especializados. Algunas pandillas denominan ''costra" 0 "costrosa" a este trabajo, por la capa de polvo que deja en todo el cuerpo, Y saben que pueden recurrir a él cuando hacen falta los tenis, las
camisetas o la ida al cine los fines de semana.

Hay un espectro más o menos amplio de labores donde la mano
de obra juvenil es_ malbaratada (como las mencionadas al principio)
que exigen largas ¡ornadas de trabajo y arrojan bajos e inestables in·
~re:os. No ~bstantc, las oportunidades de acceder a ellas son muy
hm1tadas e implican una renuncia a usar la existencia en cosas más
gratificantes.

turo inmediato depara el desgaste físico rutinario como única posimo se mencionó más arriba- el comercialismo ha constrmdo un modelo juv,enil que tiene ante sí. supuestamente, un enorme horizonte

para expandir sus potencialidades (siempre y cuando se consuma).
En estas circunstancias, se les plantea un porvenir, que en realidad muy pocos pueden alcanzar. Es una situación por cierto, que
no deja de crear sentimientos de frustración externados, sobre todo,
a través del rech~zo incluso agresivo a lo que les ofrecen por ser
inalcanzable.
(
Y de cualquier forma, la presión que ejerce la ecasez económica induce a buscar ]a manera de hacerse· de un ingreso por las vías
que estén más a la mano.
Por lo anterior, resulta inútil intentar "rescatar" de la vaganf'ia
a los jóvenes cuando no se tienen los medios para proporcionarl~s

trabajo y en general, los suficientes espacios para que puedan realizarse. Pero además, se llega al absurdo, cuando el único medio para
corregir este problema es el castigo y la represión en pro de una vida

social más estable. Significa que la sociedad ante su impotencia para
solucionar estos problemas, sólo se conforma con reprimir las evidencias de la miseria que ella misma engendra.

La pandilla
Un proceso común, hasta cierto punto cíclico en la vida urbana contem,poránea, repetido por varias genera~iones: la reu~ión o forma-

ción de grupos de adolescentes del hamo en una esquma de la calle
para compartir sus experiencias, tiempos, problemas, gust_os y proyectos. Se ha multiplicado hasta adquirir dimensiones masivas Y comienza a tomar características de un movimiento juvenil al constituirse en una respuesta defensiva ante la asfixiante atmósfera que pro-

voca la falta de espacios sociales urbanos. La expresión grupal de este
proceso es la pandilla; que intenta crear y practicar símbolos contra:
institucionales elaborados por sus mismos integrantes. Creado as1
una subcultura que abarca ropas, peinados y adornos especiales, re-

�150

Bricolage

glas de conducta, opiniones más relajadas en materia moral y hasta
un lenguaje propio.

RESEÑAS

La elaboración de nuevos valores surge del desprecio agresivo y
contestatario a lo establecido. Por eso, diferenciarse de los modelos
dominante se ha tornado en un método eficaz de crítica y su transgrei-ión en vocación militante. En realidad· los jóvenes no aceptan lo
que a su vez los rechaza como son.
En este sentido, la pandjl]a surge como posibilidad para validar
colectivamente los objetos de autoestima que permitan confeccionar
una identidad juvenil más auténtica, recurriendo a imágenes de
otros grupos, como el caso de los Sholos por ejemplo, pero que recicladas regionalmente conducen a la originalidad. Es una pequeña isla
donde los jóvenes pueden hacer uso de dichos objetos y ejerctiar las
novedades de su personalidad, sin temor a ser agredidos. Ampáran. dose en la protección y el reconocimiento que brinda el grupo a
quien los utiliza por formar parte de él.
Caracterizada por su espontaneidad organizativa, pues no existen reglas escritas, ni estatutos que determinen su funcionamiento, la
pandilla es la productora del primer espacio reconocido por los jóvenes como propio y alternativo al institucional.
Sin embargo, no todas las pandillas se mueven de la misma forma, cada grupo explota en diferentes niveles sus potencialidades, algunos desaparecen rápidamente, pero otros tratan de asegurar una
permanencia más estable. El problema aquí es si los jóvenes lograrán
rebasar el marco contt'l\tatario de su actividad para acceder a un nivel
de actitudes que refleje una mejor comprensión de lo que son ellos
mismos y las condiciones que les rodean, para profundizar en la capacidad de la pandilla como interlocutor de la juventud ante los demás grupos sociales. Esto sin duda requiere de un esfuerzo más consciente y creativo, del que algunas pandillas comienzan a mostrar evidencias al organizar grupos de teatro o al convocar a reuniones para
discutir su problemática. Esto ha repercutido favorablemente, pues
son varias las instancias que comienzan a ponerles atención tratando
de comprender más objetivamente su realidad, desmitificando la imagrn de delincuentes con la que los han estigmatizado. Es un proceso
que recién inicia, buscando su incorporación a la pelea por el e¡:pacio
dentro de la ciudad.

Fernando González Quintanilla: Hombres, mamuts y el noreste.
\1onterrey, AGENL. 1987.

Una lectura sobre los enigmas del pasado humano suele_ ser interesante siempre, y sobre todo en un ambiente intelectual como el
nuestro, donde se trabaja poco al respecto. Cualquier cosa que se
escriba tiende a ser positiva para el aumento del conocimiento en
áreas como la prehistoria, la paleontología, la arqueología, la geología y otras muchas disciplinas colaterales.
Bien sabemos cuán difícil es encontrar buena literatura científica en lo que al noreste de México se refiere, ya que de todos es conocido que la producción en este sentido es raquítica; y este es el
caso del ensayo recientemente publicado por González-Quintanilla:
Hombre, mamuts y el Noreste. La primera vez que me enfrenté con
la lectura del texto de González-Quintanilla pensé que iba a ser una
obra genial, pero conforme avanzaba en la lectura mi frustración crecía,. ya que no encontraba lo que propiamente el título de la obra
ofrecía, esto es, una interrelación temática poco estudiada en nuestros días.
Para empezar, el texto está logrado un poco como si estuviera
hecho a empujones, esto es, los capítulos no están conectados de tal
manera que muestren una secuencia lógica en el curso de las ideas
del libro.

El texto se inicia con un primer capítulo sobre la e"olución de

�Bricolase
Reseñas

los elefantes, donde describe parcialmente el origen de este género
de animales, e:;tablccc una cla:;ificarión e incluso menciona el número de te:.timonios registrado:. en todo el planeta en cuanto a los mastodontes; también contiene figuras de cada uno de los animales descritos anterior, adernái; de señalar las definiciones respectivas de mamut y mastodonte, las cuales me parecen muy fuera de texto.
El segundo está dedicado a los mamuts congelados. Aquí hace
referencia a los primeros descubrimientos de mamuts en lo que actualmente es la Unión Soviética y hasta ahí se detiene, completando
('I capítulo con algunas excelentes fotografías y vifletas de cómo murieron algunos mamuts.
El tercer capítulo está dedicado a los mamuts en .México y en.
\uevo León, donde !-igue insistiendo sobre los mastodontes y su diferrncia con los elefantes en cuanto a su morfología. Junto a esto coloca una relación de los hallazgos internacionales de mamuts y mastodontes, siguiéndole una relación de los hallazgos realizados en México y culminando el capítulo con los hallazgos sobre los mismo en
Nuevo León.
El cuarto capítulo es lla~ado la fauna del pleistoceno, asociada
al hombre, donde menciona la relación de restos arqueológicos con
los mastodonte:;, terminando el breve· capítulo con una relación sobre las in\'e,,tigaciones paleontológicas más importantes en México.

153

americano. Todo esto con d propósito de d.ejar de usar los clásiéos
refritos de siempre: Lorezno, Aveleyra, .. (Hasta cierto punto un poco fuera de tiempo, pues sus conceptos no han cambiado mucho en
los últimos veinte años, y creo que en este tema hay información
más actualizada de la que el autor maneja al respecto).
·En cuanto al contenido en_general, sólo quisiera señalar algunas
imprecisiones. En la página 13, el párrafo dedicado a los estudiosos
de la mitología como Paul Radin, Le~i-Strauss y Miguel León-Portilla
queda incompleto, pues no explica qué dice cada uno de ellos al
respecto, además de que en lo personal creo que se aproximan a los
mitos de diferente manera para llegar a lo que expresa el autor conclusivarnente. En la misma página la palabra Horno aparece con doble
m. En el siguiente párrafo, en la misma página, señala lo que va a hacer: "trataré de integrar una visualización del poblamiento y distribución de los primeros pobladorei;, así como plantear el análisis de
su medio g('ográfico y ecológico .. .'', lo que casi no sucede en todo
el texto.
En la página 71 el autor concluye qoe " ... los pobladores del
continente americano arribar.on hace aproximadamente 70,000
años". De acuerdo con estudios de gente muy notable (Sanders,
1973, p. 48 ss; ~1artin, 1973, p. 972), las cifras tienden a ~er más
conservadoras. Se considera de unos 25,000 a 9,000 años, y la e,idencia arqueológica sólo va en rl Estrecho de Bering hasta unos
14,000 años (\,ance-Haynes, 1969, Dumond, 1980) o menos.

El pen~ltimo ~ap~tulo trata sobre el hombre prehistórico del
nor~ste _mexicano, s1gu1endo el autor la periodización propuesta por
Jose Luis ~orenzo en la etapa lítica en México, ilustrando este capítulo con Viñetas de mamuts y terminándolo con una lista de hallazgos pale·oantropológicos.

En cuanto a la periodización seguida por Lorenzo (p. 74-83),
valdría la pena confrontarla con la propuesta por Hester (1977), la
cual es más adecuada a nuestro medio geográfico.

Finalm~?te, el libro termina ron un apartado sobre integración
de explorac1on y hallazgos en el cual anuncia sus conclusiones apoyándol~ en la~ deduccione:. de Lorenzo y conjuntando las suya~ propias. A todo esto añade algunas propuestas para el trabajo a futuro.

Sobre el aspecto metodológiro, creo conveniente señalar lo siguiénte: el aparato crítico es muy limitado, se reduce a ~ólo 8 notas,
ya que en alguna!- ocasiones no se le da crédito a alguno~ de lo~ autores, lo que hace perder fuerza al texto pues de e;.te modo aparece
simplemente como un refrito.

En mi opinión, el t~xto parece una excelente empresa, al menos rn un primer intento, ya que una publicación de &lt;'sta índole debe ser el resultado de muchos años de trabajo científico y confrontado con otros investigadores de mayor tamaño y de ideas más avanzadas en el &lt;'onocimiento de la evolución biocultural del continente

En cuanto a las fotografías, no se menciona de dónde han sido
obtenidas, e incluso algunas no tienen anotaciones. Además el listado
bibliográfico está en desorden alfabétiro.
Todas e~tas aclaraciones las sugiero sólo m ínimamentc por ~i se

�1:; !

hricolage
Reseña,

155

plantea una segunda edición. En este ca~o sería necesario y urgente
reelaborar el texto con la asesoría de un experto en la materia, además de un buen editor, pues es una excelente empresa que puede fracasar por el simple hecho de hacerle al molino de libros, sin mirar las
com,rl'uencias de lo que se escribe.

Robert Jaulín: Juegos y juguetes. México, Siglo XXI, 1984 (2a. ed.)
BIBLIOGRAFIA
AVfLEYRA ARROYO DE ANDA, L. "Los cazadores del mamut, primeros
habítantes de México", en Esplendor del México Antiguo, Centro de
Investigaciones Antropológicas de México, 1959. pp. 53-72.
DUMOND, DON E. "The archaeology of Alaska and thc peopling of America ". Science 209, pp. 984-991.
HLSTER, THOMAS R. "The Currcnt Status of Paleoindian Studies in Southhern Texas and the Northcastcrn Mcxico", en E. Johnson (ed.): Paleo,
indian Lifeu·aJ·s, Museu, Journal No. 17, Lubbock, Texas, 1977. pp,
169-87.
LORENZO, JOSE LUIS. La etapa lítica en México, INAH, México, 1967.
-----. Poblamiento del c.ontinente americano, en Historia de México,
t. 1, pp. 27-54.
MARTIN, PAUL S. "The discovery of America", Science 179, pp. 969-74.
SANDERS, WILLIAM T., JOSEPH MARINO. Prehistoria del Nuevo Mundo.
Labor, Barcelona, 1973.
VANCE-HAYNES, C. JR. ''The F,arliest Americans", Science 166, pp. 709-15.

Roberto Rebolloso

Aparecido en francés en 1979 en ediciones Aubier Monta.igne (bajo
el título: Jeux et jouets), este conjunto de ensayos antropológicos
compilados por R. Jaulin (al cual la editorial Siglo XXI le ha publicado ya otra compilación: El etnocidio a través de úu Américas)
constituyen el testimonio de nuevas vía~ de investigación que permanecían negadas por psicólogos, sociólogos y economistas. Se
trata de ocho estudios etnotecnológicos cuya intención es la de examinar el impacto de la técnica (en el sentido más amplio: fábricas,
armamentos, automóviles, artefactos automáticos o eléctricos,
etcétera) en las relaciones cotidianas de existencia dentro de una
civilización dada, así como las determinaciones recíprocas de estos
dos elementos (objetos técnicos y relaciones interindividuales) en el
marco del estudio de la interacción de una sociedad y su tecnología.
Pierre-Noel Denieul, aclara en el prefacio ("Etnotecnología del
juego') que debido a la extensión y complejidad del tema la atención fue dirigida a un objeto preciso para constituir en él tanto el
ejemplo como la aplicación de un método en el marco de un análisis más global y más teórico. El juguete prevalecía como el tema
privilegiado puesto que se destaca antes que otro cualquiera como
uno de los primeros medios de relación del ser humano con los objetos y se presenta, también como el microcosmos de nuestro univereo, siendo él mismo, conductor y caja de resonancia; correspondiendo por otra parte, a un proyecto de civilización, a una "intención",
puesto que es fabricado por los ádultos para que jueguen los niflos. Más allá del simple objeto lúdico, significa una práctica so-

�J 56

Bricolage

Ruefla,

cial y nos infonna sobre la organización ideológica, culturaJ, mental,
de nuestras sociedades industriales. Remonta, finalmente, el centro
de problema y de la polémica etnotecnológica al ser, en Occidente, el
objeto mercancía de consumo corriente, póstumamente industrializado.
La metodología no se impuso desde el principio sino más bien
se manifestó a todo lo largo de la investigación, siendo la única exigencia la observación y -la reflexión dejando que las cosas hablasen
por sí mismas. Concluye señalando:

l. Conviene como antecedente, al estudiar la interacción de una
sociedad y sus objetob, desacralizar el objeto juguete, el cuaJ constituye tan sólo un sector reducido del juego del que se puede prescindir fácilmente. El juguete es en el fondo el producto de las sociedades urbanas y remite a las relaciones de soledad y carencia afectiva.
El juego se sitúa por lo tanto más allá del juguete, en el lenguaje y
otras relaciones cotidianas de existencia.
2. Igual que cualquier objeto, el juguete "dice" algo distinto
que él mismo y remite a la totalidad cuJtural y tecnológica que lo ha
engendrado. Al no ser un objeto en sí, es el anudado de funciones y
relaciones incomprensibles aisladamente y sólo explicables en relación con la totalidad de un entorno y una sociedad, en el marco de
una relación específica con la infancia. Los estudios etnotecnológicos denuncian que el juguete tiende a enseñar al niño occidental
a adaptarse y no a asumir el mundo como sucede con culturas afri•
canas e indias. El juguete occidental se presenta como una artificialización del mundo adulto (el arco de plástico, el pequeño banco
de carpintero que no pennite trabajar la madera, el maletín de médico y su material ficticio, que no pennite asistir ningún malestar)
y no como una puesta al alcance del niño, a través de modelos reducidos y progresivamente concatenantcs que serían, sin embargo, efi•
caces.
3. El espíritu del juego y lo imaginario lúdico son muy frecuen•
temente proyectados sobre el objeto. Todas las operaciones de ma•
nipulación simbólica resueltas antes por el niño (motor del coche, ga•
lope de caballo, estampidos de la rarabina, canciones, gestos, etc.),
ahora son efectuados por el juguete mismo. En el caso del juguete norteamericano Fisher-Price, lo lúdico se vuelve objeto dr observación
científica que conduce a la fabricación
un objeto especialmente

or

157

concebido que deja al margen el elemento imaginario del niño (gri•
tos, mímicas, ruidos). Este juguete se convierte así, en el resultado
de una proyección, lo imaginario "objetivado" en una técnica, un
prodigio de artificio sólo para ser mirado, para existir, tan sólo, en
las pupilas del niño. Excluido de la historia de su concepción y de su
fabricación, el niño.:sujeto es totalmente extraño al juguete que utiliza y en cuya elaboración no participó en modo alguno.
4. La aparición del juguete, su intrusión en los juegos tradicionales y su sustitución de los objetos artesanales (fabricados por quien
los utiliza) coinciden con un periodo de crisis y desmantelamiento
de las estructuras tradicionales en las diversas civilizaciones y favo•
recen la integraciÓf de un nuevo modo de vida y t¡l.nacimiento de
necesidades di!erentes, como lo destacó Jean-Marie Mvulirwenande
en relación con la introducción de juguetes prefabricados en la SO·
cidad tradicional de Rwanda y su impacto sobre la transfonnación
del clima social; con ellos, rurge una diferencia entre los niños de la
ciudad y del campo. Los padres de los primeros pierden cada vez más
su papel y se creen confrontados a necesidades nuevas que frecuentemente es difícil satisfacer (¡Un juguete cuesta tanto como una
camisa!). Los padres de los segundos se ven superados por la situación y no pueden ya satisfacer. las demandas de sus niños envidiosos de sus similares en las ciudades. Esta introducción del juguete se
orienta también en el sentido del individualismo y de la atomización,
puesto que el niño queda atado a su juguete y no tiene más necesidad de colaborar con sus semejantes en la creación colectiva.
El juguete no es un objeto aislado. El juguete sólo puede existir
en el interior de un proceso económico en cuyo espacio la máxima
del crecimiento acelerado y del "más se tiene, mejor se será" es imperativo. Al interior de tales trabas, la innovación es infaltable y
trae consigo pauJatinamente la obsolescencia psicológica de los objetos, simultáneamente causa y consecuencia de nuevas innovaciones
en uh ciclo sin fin cuyo responsable no está en ninguna parte estando
en todas. En tales circunstancias sería pertinente un estudio similar
al desarrollo por Jean-Paul Dupuy en su "Invasión Phannaceutique
et la Trahison de l'opulence", pues permitiría abordar la crítica de la
euforia tecnológica de nuestras civilizaciones occidentales al interrogar sobre los límites del tecnicismo. ¿La acumuJación de objetos
genera verdaderamente la felicidad? ¿No es, por el contrario, la verdadera causa de una degradación de las relaciones entre individuos,
tal como lo sugirió Dupuy en su obra?

�158

Bricolage

A modo de introducción Roger Renaud presenta las crónicas
de cinco niños entre los catorce meses y los cinco años de edad. Son
casos típicos por la naturaleza de sus juegos o el uso que hacen de
sus juguetes. Simplemente han sido compañeros de juego del autor
ocasionalmente. Todos ellos son hijos únicos, sólo dos van ya a la
escuela. Sus horas lranscurren ligadas a las de los adultos por lo que
la reflexión gira en tomo a las relaciones de sus juegos y sus juguetes
con el medio adulto.
Ignorando deliberadamente toda afectividad, sin que los juegos
carecieran de ella, sino por discreción y por la dificultad de juzgarla
plenamente, los testimonios reunidos no se constituyen en retratos
de cada niño; más bien el análisis de la actitud de los niños revela
que: ¡~o se juega sólo con juguetes! ¡No hay un espacio y momentos específicos para el juego! ¡Jugar no es una práctica propia de la
infancia! Serían tesis argumentadas por los infantes si pudiera polemizar. Ellos que juegan tanto en una cocina como en un jardín, tanto con un pedazo de madera como con un automóvil, nos revelan un
mundo en el cual todo puede suceder, todo puede ser acción y ocasión de juego y compañero, donde la actividad lúdica no conoce límites. El niño no vive en un mundo de grandes y de chicos sino de
seres humanos, muy secundariamente diferenciados por su tamaño.
Loe gestos de estos niños contienen el principio de toda una cultura. ¿Y si estos gestos encontraran su materia? ¿Si, en lugar de verse
des de un comienzo definidos como vanos y dignos de olvidarse, hallaran incesantemente las condiciones necesarias para perfeccionarse
y expandirse?
Las verdaderas lecciones morales no se transmiten mediante máximas sentenciosas, que no vale la pena ni pronunciar. Se enseñan en
la verdad cotidiana de los intercambios humanos y de las relaciones
con los objetos. Se sabe también perfectamente que montando un
simple palo se pueden emprender briosas cabalgatas, mientras que la
voluminosa y pesada imitación de un caballo amenaza con convertir
al usuario en un jinete de madera. Entonces ¿por qué todos esos juguetes tan servilmente copiados que paralizan inevitablemente lo
imaginario sin por ello restituir una realidad? ¿Es al niño al que están
destinados, o a los adultos cuya inventiva se ha extinguido por un
exceso de sumisión a u11 universo asfixiante y que saben que, entre
su máquinas, su confort y sus parapetos tecnológicos, no tienen ya
responsabilidades y descubrimientos para ofrecer al niño? Y además,

RPseñas

159

¿por qué esos castillos de cubos que son castillos dr naipes que el
viento de todos los días arrastra hacia la náda? Cuando los niños
muy pequeños comienzan a ejercitar sus manos y su talento, lo que
buscan es apropiarse de todas las habilidades posibles presentrs en su
medio cultural. Por.sí mismos exploran las propiedades de todas las
cosas y de todos los materiales. Con una atención muy aguda, registran los menores gestos que nos ven realizar. Con una innegable inventiva, improvisan y descubren·en los objetos nuevas vocaciones y
nuevos poderes. Entonces ¿verdaderamente para este creador entusiasta y polivalente se prevéen esas creaciones repetitivas, vacías de
sentido y de destino; o para los adultos, conscientes de vivir en una
cultura donde el hombre, reducido a servir, ya no recoge ni trabaja
materiales, ya no tiene contacto con una materia, ya no es responsable, en ningún nivel de su entorno, obtenido solamente como salario de un trabajo alienante?
Todos esos juguetes son concebidos en nombre de los adultos
y de sus impotencias, no en nombre del niño y de sus deseos. No hay
fracaso del juguete, simple y honorable instrumento de juego, cuando se presta a una relación íntima con el niño y se inscribe en una
diversidad. Pero hay un fracaso de los adultos, que no tienen más que
juguetes para ofrecer y tratan de comunicar únicamente a través de
estos objetos cosas que son incapaces de transmitir. No solamente
los adultos· no comunican nada, sino que incluso llegan a destruir el
propio juguete. La mayor parte de los juguetes, copias irrisorias de
nuestra cultura y de sus fantasmas, generan una impresión penosa.
A pesar del vertiginoso incremento en el número de juguetes, los
niños juegan cada vez menos fácilmente, lo cual denota qué tan profundo es el callejón sin salida del adulto, quien no atina a introducir
ideas abstractas en el juguete sobre la forma, los materiales, la infancia, el juego, para finalmente lastrar al objeto de ideología, lo
diametralmente opuesto al juego. Así, los juguetes no reestructuran
el mundo ni propician ni incentivan los cambios, posibilidad ajena
del todo al estado actual del juguete industrial, ni los intercambios
deseables de toda cultura. Por ello no hay una política del juguete,
aunque se pretenda subsanar esto mediante medidas meramente
cuantitativas o cualitativas de excelencia. Es un problema, en el modo de plantearse, de los adultos y no de los niños; estos últimos confieren, según su costumbre a cualquier objeto: la "calidad" de juguete. Siendo el juego un dominio de la libertad el juguete no obedece
a jerarquías de "mejor o peor" donde lo moral carece de sentido co-

�160

Bricolage
Reseñas

mo instrumento de juicio previo. No hay un juguete ideal, ni el niño
frente al juguete o a la inversa configuran un absoluto. Son ambos
poseídos al universo evenhlal que alimentan. Reinventado los propios juegos, será el adulto el que subtienda los juegos de la infancia
detenidos sin fluir en ese universo del "no juego"
El texto se divide en dos partes, la primera, titulada " ¿A qué se
juega?", agrupa dos ensayos (Historia del jugar y Ludotecas: centro
de préstamo de juegos y- juguetes, ambos de Pierre-Noel Denieul).
La segunda se titula "El juguete industrial y su historia"; contiene
cinco ensayos, más la conclusión del texto escrita por R. Jaulin.
La idea central, tomada bajo la óptica de la crítica, es la del progreso plasmado en la dinámica sincrónico-diacrónica del juguete.
Concomitante a los objetos y su relación con los humanos, el espacio
asiste también, al igual que aquellos, a un indefectible proceso de especialización. Destaca en este sentido la interesante contribución de
Juliette Grangier con su ensayo "La evolución actual del juguete: espacio y materia", constihtye una valiosa crítica al juguete "ecológico'';. y en "Una tarea imposible . .. la historia del juguete "1 realiza un
brillante análisis del trompo d·esde la antigüedad hasta devenir en la
perinola como juguete en solitario para ser vist&lt;' dentro de los confines del espacio especializado de los hogares al estilo burgués.
Para Gilles Brougere, el juguete, después de su industrialización
arriLa a una etapa "de racionalización .donde el aprendizaje del consumo es una de las metas pedagógicas.

P.N.,Ocnieul, en "Juegos de sociedad", evidencia el mito de la modernidad que está plasmado en el juguete de sociedad cuyo precursor
a la vista es el célebre "Monopoly" norteamericano. Concluye señalando que el tiempo libre tiene sentido en función de la dependencia de un trabajo alienante y los juegos de sociedad al presentarse como alternativa de entretenimiento contribuyen a la reproducción de
las relaciones de producción.
Finaliza Jaulin advirtiendo que nada aquí es comprensible si no
se considera este universo reciente y productor de juguetes. Pero
considerarlo vuelve también el juguete, y muchos otros objetos, incomprensibles, puesto que su razón humana, aquella constitutiva de
comunidades, se escurre incesantemente entre nuestros dedos.

161

Es difícil no poner en correlación una pobreza fundamental y
una nqueza agresiva, "colonial". Tal pobreza es. privación de comunidades de sutileza,_ de vínculos, de estructuras complejas, en suma de
Juegos, y de_ una mvención cotidiana del vivir. La riqueza menci¿nada no_ es mas que asfi~ia. Asfixia_ bajo el peso de objetos que, lejos
d_e umr, d~s1.men, ertcierran, sustituyen el juego casi cómico de viv,r por el Jugue~e-p~der'. el juguete-capital, el juguete de una soledad donde lo 1magmano y la abstracción dejan de tener lugar.

?e

. El enfoque
este texto no abarca el análisis de los juegos de
video ~ctu~es, sm embargo, al considerar a los medios masivos de
c?mumcac10n como la televisión donde los principales signos sociales son despl~ga~os, esta consideración prefigura la crítica del
Juguete ,electro~1co. Aunque tampoco es abierta la relación enlre
economia de transferencia y economía de intercambio el esfuerzo
de los autores nos remite sin falta a esta última consideración.

David González Femat

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                <text>Revista de Sociología y Ciencias sociales de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL. Dirigida por José María Infante durante la década de los ochenta. Contiene artículos académicos y de divulgación de la sociología y ciencias afines</text>
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              <text>Bricolage : Revista de Sociología y Ciencias Sociales, 1988, Vol 1, No 1, Junio</text>
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              <text>Revista de Sociología y Ciencias sociales de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL. Dirigida por José María Infante durante la década de los ochenta. Contiene artículos académicos y de divulgación de la sociología y ciencias afines</text>
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              <text>Salazar, Humberto, 1959-, Secretario de Redacción</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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