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                  <text>•

fONDO UNIVE1$1TAIJO

REVISTA CULTURAL ESTUDIANTIL

Capilla Alfonsina
8ibliutr&gt;ca Uni "er:;i.taria

. - ~ •. •. -~~,

.. --&lt;.·({,.. . . ~-

:~ ..

I"residente de la Cámara de Propietarios de
.. Nuevo León y propje,tario de la Gran
Maderería La Reforma.

Monterrey, febrero de 1935

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~

~

1- -·r
t
1 HlllO (la. Btelera wllelrltera•
c1o,a fle nonteney, l. A.

.,

ANUNCIESE
USTED EN

CIENCIA

eléfono 44-25
Aptdo. No. 88

AVE. COLON Y COLEGIO CIVIL.

'1

Registrada"como articulo de eegunda clase
Director Gerente ALBINO GONZALEZ
Año

1
1
1
ad

Dep6sito de las Cervezas

1

CIE

1

~

¡nr••nrnnn1P1Pnae•••••••,..•-••
t .
TELEF-ONO 1886 R. 1
1

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SATISFACCION

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PRECIOS. ,

1

JUAREZ480SUR

1

.........................~.......J
--

- ......
•

__

--

ctualmente-, ctro iraecendentel proh!Ema
absorve la conciencia de la Juventud
Mexicana, problem1, que en las postti•
merfss del pasado siglo cunmovió al mundo entero y trató de remover los arcáieos puntales de
la ciencia tradicional y de la sociedad llamada
burguesa. prob'ema económico, moral, politico e
hi;tó,icr; el socialismo.
Ei Socialismo como hecho se remonta desde
el principio d.i las civilizaciones, cerno doctrina
cnn las científicas disertaciones de Carlos Marx Y
E 1ge s poco antes de la revokción Francesa y
quizás con ella y de alli a eft89 fechas ha invadidJ a los pueblos en las ma• variadas viscisitudes
según el capricho de quien lo divulga, de quien
lo impone, o de quien lo predica.
Otras de las formas del movimiento social
conte'llporáneo Eon el comunismo y el cole.:t·ivismo, Q u e sign;f,cen, producción y propiedad
cómunes y producción y propiedad colectivas
así c o m o e 1 socialismo producción y pro·
piedad sociajes, establecer diferencia entre ellos
ea diferenciar el andar y el caminar a pié como
nos dice Ed'Tltmdo González Blanco: en esencia
JPrsiguen el mismo fin, su manen. de ap'icación
es la que los diíereneia.
El fin primordial del socialismo es la igual·
dad de clases y tal ~ez por esta propensión a la
il!'ua 1dad se verifi ¡uen las guerras, las luchas so·
ciaieJ,basta recordar las luchas entabladas entre
Plebeyos y Patricfos en Roma en qué aquellos
fJeron conquistando rno a uno sus derechos
Otro de los principios a que tiende el social
ismo es el d~ formar l!'eneraciones fuertes tanto
fisica como pislquicamente que estén mejor pre
dispuestas para la ,ucha biológica en el sentido

A

ral Estudiantil que
Garantiza su
Circulación .

(ía. Cervecero la•lnas,I.A.

Mo11terrey, N. L., Febrero de 1935

EDITORIAL

La Revista Culto·
ESPECIAL Y DE LUXE de la

II

,

-

estricto del vocablo ¿Y como? quitando primera.
mentP la miseria y la opu'encia, pLés al desear•
tar la primera se acabarla con las habitadunes
malsanH y con las inadecuadas alimentaciones;
y quitando la segunda se evitarla la vida ener
vante y de depravación espiritual que ob,ervan
la mayor parte de sus representantes ~or causa
de au inocupación· evitando asl en gran parte el
nerviosismo y los fenómenos neuróticos que P~decen la gran mayoria de los q• e viven en Ja
opulencia bien sea porque los haykn adqu\rido
ellos mismos o porque los hayan heredado de sts
progenitores. Y en segundo lugar rep:lamentando
las horas ele trabajo al obrero y , vitándole la fa.
tiga en trabajos pesados o la larga permanencia
.-n industrias tóxicas.
Examinando todaa estas ·bondades del socialismo, nos preguntamos ¿ porqué en México encontró oposición de parte de la Juventud Esto·
diosa? porque en México se presentó al estudian
tado un socialismo netamente materialista redu
cido unicemente a los fenómenos r,ofitivos o ce
pura experimentación. Y la Juventud Mexicana
no se ccntenta con el crudo materialiFmo en Que
se dice ,SOMOS LO QUE COMEMOS•.
No lle contenta con el poFilivismo caduco de
Comnte. sistema estrecho, ruin y mutilador.
Ella quiere entrar en la filosofía Racionalista
Cienllfica haciendo observaciones de causé a
efecto o vicever,a, induciendo o deduriendo leyes.
Ella quie!'e remontarse a lo suprasensibl~ _,,,,,,.,-~
1•ara buscar la preciada luz de la verdad pc,rqy
delante de su e:&lt;periment•ción eftá la raz~fli
la intuic ón .está ]Q 1msginación y los ~oníi'licsdos
íenóm n, s dPI suei!o

�t

•

Agenda ele lnhramadones

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Raimundo Scinchez

la
Btlla

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Municipales y fu ,ra
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. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1/1.. . . . . . . . . . . . . . ._

...

1'
i

j

Por Agosto Muser

Z-Oswalc1 Speng'er.

dP.1912 sa ha1iÍan í&gt;t1pren 53.0~:l ei,mp 1ares del
tomo l. El tomo II apareció en una edición de

or lo demás, le extrsordinsria imro1t.ncia
que todavía en ·a tctualidad posee la con.
.
cepción natur1 liEta Pn nuHtra vida espi
ritual -aunque a menudo en fvrma disimuladase wuestra, por eJemp'o, en el influjo que eier·
cen dos teorla•. que, si bi, n son EUstentadas en
el campo polltieo y económlro por oartido1 enemigos, procedPn ambas, en realidad, dP. una con
cepción fundamental naturista. Me refiero al
«materiahsn;o histórico• y a la deo, la de las ra•
zas• La una es soster,ida con preftrencia por laa
• zquierdas~; fa otr,, ¡,rr las «'.lrHchau; pero
ambas consideran al hombre, en eu st:r esriritua•, como un prcduct1 natural, unlvccamrnte
determinado, ya por las re'acionfs económicas,
ya por 1,. sangre, u decir, en todo e.as.o por factores matedalu.
.
Un s!ntoma no menos s;gnificafvo de lo poco _que ha penetrado en los más amplios circules
-Jastgmeote en los t&gt;írcu!os eu'tos- la supera·
ción real e Intima de Ju cJncepcion€&amp; nat ralis,
t 1R, es el eMrme éxito alcanzado por la 11:ran
obra de Oswald Speng·er, La decadencia de
Occidente, 1918 (traducción esp&amp;fio'.a publicada
por Espasa-Calp•).
Aunque esta obra revela también en emplia
medida el in flujo de aquella filosofla irraciona•
listi, cuyos representantes suelen proclemarse
•d~ersarios del n•tu~alismo, es lo cierto que sus
concepciones fundamentales -suby1centea en
uu segundo plano - suo absolutamente naturalistas.
El autor nació en 1880; fué primero profescr
de segur.da eneel!an2a en Hamburgo y vive desde ha,·e algunos eños sin cargo oficial en Munich
La obra, cuyo lltulo concuerda admirablemente
con el temple de ánimo del pu~blo alemán des·
pues de la derrota y de la revolución, y que ceu
tiva por su or,lstica Pxposic'.ón y rn ir g•nioso
Ienj¡'uaje_ CJUSÓ pronta sens,c:ón. Hast• mayo

50 000 ejemplarPs. Suscitó un tr rrente de discusi, nes y rép icas. Merece, en efecto, eata ateo
ci6n, porQue manipula e u,terprete un enorme
material histórico a travé3 de ideas filosóficas
de emplia comprención.
Para Spen1(er, son las culturas seres vivos
de superior t&gt;U&amp;!)tla que crecen ,en una sublime
carencia de fin• como las planus y los animales.
Historia es la reelización de una t&gt;ultura po~ible.
Sólo puede ser vivida, intuida. sentida «con prof~n la e inefable comprensión•. pues toda rea'idad exterior es slmbolo de upa espiritualidad.
No podemos «conocer», es decir, determinar con
exaciitud numérica el produci•se (t. mpcco, por
lo tanto. nuestra alma). sino só'o lo producido,
lo acab•do. Lo producido, lo acabado se nos pre.
senta como naturaleza (en oposición a la histo·
ri•). El órgano de conocimiento que con lo dedo
crea para nosotros la «naturaleza• es el intelec11-.
con gus conceptos, Estec()nocimirnto ,mata•~, s
objetos. Convierte lo conr cido en objeto rigid,,,
Qce se puede medir, dividir y calcular Todo lo
contrario es la «intuición• vivificante del bistcriadot poético. En esta eon~ideraeión «intuitiva•
de lo viviente. de lo histórico, Spengl,r se siente
nfluido e,peeialmente por G, erhe y Nietzsche
(su •fmidad con Bergson es también mucho más
fuerte de lo que él confiee6).
La Jpy suprema de la naturaleza es la eauaslid~d. Correep6ndele en la historia el «sino, necesidad de la vid••· sentida como cdireccióo»
interior, pero no pensada por el intelecto cerno
«fin• La causalidad es el sino desarrollado. des·
orianizado y, por lo tanto, mecanizado, disecedo.
por ñecir'.o asl, en las formes d&lt;l intelecto. El
determinismo y la corcepción rraterialieta de le
bistorii. ee fundan en la confusión (natural para
el intelecto) del sino y la causalidad. La discu;¡ión entre la libertr.d y la necesidad (determjnish.) es la co1,tradicci60 entre el alma que t,li"•

P

para C~balleros
a los Mejores Precios.

SJtero Lozano Sucs.
TEL. 1863.

CIENCIA

La Filosofía Orientada en el Sentido
de la Ciencia Natural.

J

Sombreros
y Calzado

Servicio a lor Pantecnes:

5

La Filosofía Racionalista (Científica)

1

Jardintra

Hijo.

Febrero de 1935

A,

�6

Febrero de 1935
mos, sentimos y vivimos y el alma de que somos
conscientes en modos intelectuales.
Todá ,cultura» es el cuerpo vivo de un a 1ma;
toda «civilización» es la momia de ese c&gt;erpo.
Toda cultura tiene (como todo ser vivo) su juventud, su madurez y su cadueic!ad. Según esta ley
morf,1lógiM, puede profetizarse el porvenir. Nosotros estam()s (d esde 1800) en un pprlrdo de
cadicidad, de decadencfa (Nietzsche), de mera
«civilización». Esta si•uac 6n es irremedi•b!e,
Pero debemos amar nue.tro propio sino (amor
fati de Nietzseh) o dese•perar de la vid'l «Si bajo la impresión de e•te libro algunos hombres de
las nuevas generaciones •e dedican a la técnica
en vez de la linea, a I• marina rn vez de la pintura. a la politica en v, z ce la cr'tica del conocimiento, ob, a, án remo yo deseo •
N &gt;cesaría expn•ién de nuestra eipiritcalidad, en sf ae&amp;b•da, agotada en su• po@ibilidadrs,
caí1a en lo inorgánico. es el r.teismo. El ateifmo
pertenece a la civilizacifn,al resUro terrestre de
un!l cultrra extinta. Se roncilia m, y b'en cm
~1 arhelo rrmán•ico de re igiosid~d. El ECdalis•
mo, cuyo parer,tHco crn el 1ru•i•n'fno ,c,niúa
Spen11ler en una ohra isp,cial [1920). es, I sen·
tim ento viral irre'igicso de nuestra cu '. tur• euro·
Pea occidental [drn, n ini&lt;'a pcr S1 rn¡z er •!tus·
tk•J. e• decir, roa mamfcstarión de vej€z y de
caducidad.
Ahora bien: si 1~ es ncia de toda cultura
viva es la religión, se crmsrende que •at n lea
corc9ptcs últamc a y rn a1&gt;srienda más ohjetivos
de 1a física [por , j , mplo,el c, nce¡ to de la f ,erza]
son símbolos, nacidos de un sent'miento qua Eólo
en esti. forma es pcopJO de una determinada alma
cultural,. A~i aun la c'encia exacta de la naturaleza se funda rn una creenciá religiosa.
Tenemos. pues.~u,,si toda cultura es un ser
vivo peculiar, h,brá tantas especies de religi(n.
moral. arte y aun -s/gun Speng'er- de lógi,·a,
matemática y fisic1 [y por lo tanto tantas•naturaleias•para el hombre] crmo haya cu:turas. La
validez univerzal ('o apriori • ~obre y fuera de
toda cultura• es, según él, moa i;usión» Sé lla·
ma asimismo •represeRtante de un esceptici~mo
histórico psico'ógico•, en el cual ve •la ú!tima
manera de la filosofía europea occidenta',. Asi:
, ,NJ hay mas Que repre~entaci,mes antrcpcmór
ficae y ninguna verdad•.
0

Fel:frero de 19~

ClfüNClA
Pero ¿es p~sible que sus meditaciones históricas y filosófico~culturales no aspiren en s~rio
a •verdad• alguna ?Spengler cae en la contradicción de todo escéptico que declara imposible el
conocimiento objetivo de la verdad y estab'ece,
no ob~tante, ciertas afirmaciones como verdade•
ras. Contra su teorla intuicionista del cónoci,
miento valen todas las objeciones que haremos a
Bertrson. Además. por lo que se refiere al fun.
damento apriorístico sobre que descansa toda su
filo,ofia de la historia - la idea de una ,worfc•
logia de la historia universal» ,~ observa Ríe.
kert, que cuando Spengler preconiza esta biologla •generalizadora, de la vida históriea. como
un método nuevo, todo regular conocedor de lo
escrito sobre estas materias comprende al punto
cuán ingenua es la «nueva• idea. ,Los funda.
mentas lógicos de esta morfologia estaban ya
r tu, , , c,mo anteij de se€ escritos• (pu, Rickert minro).
Si dé biles soo los fundamentos 'ógicos de la
ob ·a ne S~engler, muy disoutib'e también es su
m~thfi•ica. Su conc,pción riel mundo es total•
me , te naturalista; considerar el desarrollo espirito• 1 como un proceso de la naturaleza es des-conocer su e ,enci11. El naturalismo de Spengler no
es mecanic'sta como el de Haeckel,sino vit41iste.
Pero comparte ron éste el P.nerv!lnte determiuis•
mo que conduce necesariamente al pesimismo.
(SpenglPr trata inútilmente de contest•r a esta
objeción en una obra especial,«Pesimrsmo•,1921).
Asi se explica que los reijultados éticcs del
libro sean roco satisfactorios, pues rncrific•
igualmente el escepticismo el valor ob1etivo de
los ideales y preceptos morales
Asi como desde el punto de vista filosófico
se hm alzado contra la obra de Spengler las más
fu,r,,s objeciones, asi tamhién la critica cientlfica ha clemcstrndo Que, eco frecurnria.o conoce
mal el mat,ría) histórico,n lo violenta pera incluirlo en su teoría.
También en el pensamiento mat,q-ialista del
siglo XIX arraiga•Rodolfo Maria Holzapfel Hiio
de un médica austriaco muy culto, m3Jchó a los
dieciséis alios al Af, ica del Sur y llevó durante
largos años una vida de necesidades y pr1v,cion1,s. A través de sus amargas experiondas se le
pl•nhó el grsn probl&lt; ma de la salvaeión y
promoción dr las potencias es¡,idtuales en las

i

CIENCIA

La •actitud, del sigl• XIX se revela en la f•
socie;lades y en los individuos. Habiendo estuque
siente
Hofzapfel en la cu'tora;especialmente
diado much is años en Z 1rich, vivió loe!l'O en
Londres y en la Rusi~ meridional. Escribió su ,, se manifiesta el naturalismo de este autor eh 1u
opinión de que es posible fun~ar la v~l!dez d; un
obra • Panideal• (:,ublieada por Diederich en
ideal por medio de investigaciones p1s1col6e1ca1.
Jena, 1923. dos vohímtnes).

VISITA A FREUD
( Do Gog, por Giovanni Papioi)
h1bfa detenido en Viena.
ACIA dos mPses que h~bfa comprado en
-Todos creen-respondió-que yo atribuyo
· l;on ,tre·s u b l!o rrármol 1niegode éPO•
carácter
e,entlfico a mi obra Y ~ue mi objeto
ca helenfstica. que, sPl(ún los ar'qn•ólo,
pr_
incipal
es la curación de enfermedades mentagos, representa a N, rcis.&gt;. S•biendo que Freud
les
Es
una
eauivocarión norme que dura ya
acababa de cumplir anteayer st tenta y un allos
muihos
ail.os
y que no he logrado rectificar. Yo
-nacif, el 6 de mayo de 1856~, le mandé como
s?Y
científico
por necesidad. no por vocación. Mi
reg th;, la est~t11a, cnn una carh ,de f,licitaci6n al
verdadera
naturaleza
es de artista. Mi héroe se•
«dea~ubridor del Narcisismo•.
eréto
ha
sido
siempre,
desde la niliez, Goetbe,
E•te ~eg,lo b•en escofido me ha valido una
Ht1bié1'a querido l!ntonces llegar a st.r oeta Y
invitación _del P,atrürea de fa P11icoanálisis.
tocfa'
la v'ida he deseado e,cribir novelas. Todas
VueLvo ahora ·de s1t c1si1 .y quiero· en seguid•
mi!l
aptitu&lt;tes.
como lo reeon ocian aun los mees
aqc,t~r ·to esencial de la conversación; ·
troi
del
gfmrÍasio;
me llevaban a la literatura.
~- AfA,h,¡,,pireol lo un poco cansado· y-11ttelaneóPerlf
sl-uite
1
recuerda
cuáles
eran
las
condicio·
lico •. Laa fiest.1111 de aniverilário ~me dljo-l)áté• '
cense m JCh&lt;l a,111~;oonm ?m1racioilet1-póstumu y ,,, nes de la literatura en Austria en el último cuarto 'del siirlo pasa·do, comprenderá mi perplejidad.
r!cuo•dan delml.1!ill!ilo ,l'a muerte; ,,
·'•
Mi familia era poÍire. y la poesia, por testimonio
,, Me h, imp•egíot1Ado'· i!I corre de FU boca: una
de ·tos mlis célábres contemporáneos, rendía pobo.ea cafoosa y sensual, con a'go de sátiro, que
co y muy tarde. Además. yo era judfo, lo aue me
ex11 ieendsiblem.nte l'a teoria de ta «libidM, Se
ponía en condiciones de inferioridad manifiesta
ha;ale,rrado de ·-hrml! y me h" egradecido muy
en
una m'bnarauia antisemita. El de~tierJ!&gt; Y el
alyrosam,nte el 11\"arcisC"J.
misero
fin de Heine me desalentaban. Escogl.
-So visitu n para mi de mucho consuelo.
siempte
bajo la influencie de Goethe, las ciP.ncías
U..t~ .no EB ntu:i enfetm'l. ni un co'ega, ni un "
naturáles
Pero mi temperamento permanecía
disc:iÍiolo, ni un pariente. , Y.o vivo 'todo el, aflo
tominli'M:
'l,!i
el afio 1884, por ver un dfa antes
entre hi•f'é-.ieoB ·y ·obésós que me cuentan sus
a
mi'i1ovia
lejos
de Viena. descuidé un trabajo
torp zts[casisie"lpl'e las mismas];entre méiicos
.obre la coca, y me dejé arrebatar de otros
que me envidian.cuando no me desprecian.y con
la g oria y los provechos del descubrimiento de
&lt;!isclpulosiillvididos ell' papagayo!! crónicos y en
la cocaína como anestésico.
ambici&lt;il!O!I cismáticos éon i1sted puedo por fin,
~ n 1885 y 1886 visité Parls; en el 1889 estuhablar ·con lit:rertad He enHli ,do a ótros la virtud
ve
algón
tiempo en Nancy Esta permanencia en
de s~1Nco1&gt;feslón y j mis b? conse.:~ido abiir
Francia
tuvo
decisiva influencia sobre mi esplri•
enterameote mi atm~. Tengn escrita una pequtfia
tu
Nn
tant,
o
,
pqr
fo que apr~ndí.de C~arcot o de
autobiografía, •lJlir• qüe nada para fines de pro·
Bernheim.
·smo
porque
la vida hterar1a francesa
paga1tia. ·y, a lo inis, ma h! cll'lfé§ad) por fn.g·
.,,.
en
aqoelÍos
~lios
riquísima
y pujante. En
me11tos en ia 1Traumd,ut1Jng• Nadie conore o
Parls, como buen romántico. pasaba horas ente
_,
ha adivinado el secreto de mi obra. ¿Tiene Ud.'
ras
en
las
torres
de
Notre
Dame.
más
por
la
tar
~
una idea de lo Psico•análisis?
de frecuentaba el Barrio Latino y lefa los libr~
Resp~ndí ~•1e teni, le'dasa'gunas traduccioPasa a la pág. 14
,,,aes de sus obras y que solamente por verle me

H

1

'i

�febreN&gt;" de 1936

•

8

CIENCIA

lA ffORJlllDAD Dll JIRII

CIENCIA

Genesis y Postura tle la Ciencia
ne.terna■

POR ANTONIO CASO,

a ley fundamental del pe111amie■ to H el
· principio de contradicción. q111 dice: una
.
coa~ no puede 1er y dejar de aer al mi1mo
tiempo. Si, r&gt;ues, se logra demostrar que toda
obra de arte ~erdadera consiste en la intuición o
exvres~ón desrntere~ada de la realidad índivi·
dual'. moguqa ob r a de arte será inmoral, t&gt;Orque
precisamente es ,nmoral obrar o pensar iotere1a~•mente, Y nada puede ser Y no aer al mismo
tiempo, ~on~orme al principio de contrad,ccióo;
por c~ns1g~1ente. la obra de a~te, cuya esencia e,
el d_esrnteres, nunca podrá mover el interés ea
decir nunca ser/i inmoral
'
Ahora bien, ¿como p~ede ser desintert•ada
la obra de •~te? Porque el ntjsta, ai lo f8 vuda.
deramente, mtuye Y expr.sa en iu creación no
l~s cosas en ~us rela!i ,nes con nuestros dea~o1,
81 ~ll en 81 mismBA; no un individuo, un sér, un
a_n1mal? u?a situación cua'quifra para un fin,
sino el i_nd1v1duo, el ser, el •nimi,.J o la eituación,
en si mismos considerados.
. !,,a may~r par~e de los hnmbrea 00 Hbemoa
mtu1r la reahdad amo con relirion a un propósito,
no P•r_amos m1en11s en alito, sino en cuanto pueda saciar al11ún fin preconcebido·, por esto prec1.
.
s~men~e no entend, mos la existencia en su individua ,dad. Nuestro egolsmu nos lo impide
_Yed a ese ,q,idam• afanado en su ~:ción
h•bllual que ha de proporcion.rle el sustento
No t~ma del munrlo ,mo aquello que le pued;
SPrv1r para el f,n de su desarro'lo. de su nutri
e 41,. de su acción en el mundo. Quiere obtener
el me~or esfuerzo de su parte, el mayor pre:
echo po_11ble. Por eso no entiende lo que le rodea.
Lo ve, ciertamente, pe;o no lo mira.no lo atisba
no lo ~enetra: Co~o lo codicia. como lo quier;
somet-r a su imperio, no lo entiende. Un hom.
bre oue pas~ as~ lado, no es m/is que un signo
repre~entat1vo falso, pero útil. Es, por ejemplo,
éste s1mplemente:un sombrero de seda.una b rba
blanca. un bastón de pullo de oro y unos npatoa
de charol. No ~eceaita mlie datos el quida111 que
· ~ Pero el artista mil'B,atisba, percibe.es decir,
1utbye y ex preaa su intllici6n.

L

:ºº

'

Si el qoidam percibiera o intuytra tcdo, na
podrla vivir. Gaatarfa en la ■imple eontemplación deaintereeada de una peraona taDl!I tiempo
como P.I que gasta un pint,,r ea estu&lt;liar y observar a un sujeto que Ya a retratar. Q11edarla ~•rplejo todas las tardea viendo eómo II buade lentai_nente •I sol en el milairro del crep6aeu1o; y un
gritoº. un lamento humano cambiar1ao para i1,
repentinamente, la olata de la palaltra y del
tiempo, que dice Carl) le, en el oro de la t11rtidad.
El artista aegúa lo han descrit, Schopenhar
uer Y Ber!7aoa, tiene un deaiuteri, innt to da la
mente que lo hc11lh pu¡ int 1ir o contaia,lar
carla cosa o sér en su individualid,d e,ncterl1
tira; por eso, en un rebafto, ■abrá, como el 8Jen
Pastor,cual ea una oYeja entre 111 den,61 oveja,;
cual el caroerillo sinirular que, pan loa demá1
hombres, ea tan trivial como loa otros carnero,
El artista ¡,one IU desinteréi·eo la obra de arte:
Hace de la obra el espejo de la realidad.
Suponed una aceión nefanda de odio y de ■o•
!ación. iQue imro1t.l El artista la ve1á u 1u
!ndividualidad caraclerlstica, la presentará ,In
rnterés humano de maldad, la exhibir ti cerno an
e• peJo limpio Y puro. Los dramas de Shakespeare
eat/in llenos de intuiciones de escenas pervP.r■a■,
Y no mueven al eriillen,ai no que, por el contrario.
apartan dP. él.Son caracteristicoa de la pu16n,pur
gantes del pecado. Edipo se basa en el incesto.
per~ nadie querrá ser ince~tuo10 como Edipo. El
gemo de Sófloque• lo exhibe con la pureza nltida
del arte en una expres;6n que no mancho el deseo, que no contamina la voluntad. •El pifltor
decla Leonardo de Vinci. debe ser nuivenal y 8 •
mante de la soledad;debe considerar lo que mira
'J raciocinar con sigo mismo. eligiendo 111 parte;
más excelentes de todas las cosas que vé:hacitn,
como el eapeio que se trasmuta en tanto, coores como se le ¡x;ne delante; y de ella manera
pareceri una seirunda naturaleza.• La cae 1111 n4a
natura!eza• de Leonardo u la verdadera a otra
ea una fiecióa del egofamo.
·
P111 a la pá¡ina 17.

?º

Febrero de 1935

9

L agnosticismo, más bien práctico que teórico, de los int~lectuales espafloles ha te•
nido Lna génesis larga y penosa: pero el
parto es un hecho. Huxley, a final del pasado
siglo, fué Quien bautizó la doctrina, tomando el
nombre de aquella cita de los Actos de los Apó1toles, donde San Pablo recuerda el altar que los
atenienses levantaron un ara al Dios Ignoto, a
cuya palabra corresponde la voz agnóstico. La
palabra tuvo éxito feliz y fué rápidamente adop.
tada por los hombres de ciencia pata denotar la
impotencia de la razón para conocer todo lo
aue trasciende a lo sensible; poco después quP.•
daba famosa lo frase citada de Ou Boi~ Reymond:
ihrnoramos e Ignoraremos! Pero el agnosticismo
como sistema, con todos sus prejuicios de edcuela. existía desde mucho antes de Huxley, aun11ue
éste lo bautizara con tanto tino. No hay que buscar su origen en Heriberto Speocer. como han
querido algunos españoles después de algunos
escritores ingleses y franceses. en su doctrina
sobre Lo lnconoscib'e. La verdader;,. génesis
material del agnosticismo moderno la encuentro
yo en Locke y Hume, y la génesis formal en
Kant. Spencer no hizo otra cosa Que organizar el
positivismo agnóstico y aun se apartó de éate al
afirmar la realidad de lo Jnconoscible, afirmando
ioh, ironía! existente lo que nunca se llega a conocer. En los primeros siglo• los epologetas cristianos hubieron de defender el dogma frente al
gnosticismo; ahora se nos presenta el agnostiéis mo. Y lo más divertido es que los extremos se
tocan. Huxley, Spencer, Locke. Hume y K•nl
han sido traducidos. desde hace tiempo, al caste
llano, y han encontrado numerosos discfpulos
entre los profesores de los tres últimos lustros.
He aqui la vi:rdadera postura de la ciencia
moderna: la ciencia debe circunscribirse a los hechos, porque fuera de los hachos experimental,s
nada existe [como dogmatiza el materialismo
crudo], o si existe no puede conocerse (como define el agoostichmo), o al menos no se puede
demostrar con certeza [ctmo opina el neo c1 hi.

E

Por Francisco Sureda Blanes

cismo o doctrina de la inmanencia vital). Luego
todo nuestro conocimiento tr; sc.-rd, r 1... t• d
investigación intelectual sobre el más &amp;I a. sobr,
lo suprasensible, no tiene valor objetivo alguno
Si con la máxima prejudicial: ,La cienci.
debe reducirse a la experimentación• ,e ~uier,
indicar que las ciencias fisic•• y naturale• r,o
deben interesarse de Dios, del alma y de la vida
futura, porque estas verdadPB no pertenecen a
la investigación de las ciencias empiricas. el positivista tiene de su parte toda la razón. Porque
la finalidad de las ciencias experimentales no es
otra que la de constatar la existencia de los fe
nómenos. las fuerzas que los producen, las leyes
que los gobiernan; aqul están sus confines y aquí
se hal'a definida su competencia cientffica. Pe10
una cosa es no ocuparse de lo que excede a los
limites propios de la experiencia, y otra cosa es
creerse en el derecho de negar apriorísticamente
todo Jo que trasciende a la experiencia sensible.
Como una cosa es que el matemático no se interese sino por la cuantidad y otra cosa que nif gue
todo lo que no sea cantidad; en este caso se verla
también en el de reducir todo lo conoscible a lo
sensib'e y a dene11:ar consiguientemente todas
las deducciones de orrlen eterno. Sin axiomas.
sin deduccbnes intelectuales epod(ctkas, ciert s, reduciendo toda nuestra ciencia a la experimentación. no nos óistinguiriamos de los brutos; los brutos exoerimentan; nosotro~ exi,eri
mentamos y deducimos consecuencias ló~icas.
Las ci,ncias experimentales se apoyan sobre
principios. axiomas y leyes que no son accesibl,s
al sentido; ahora bien: estos prineipios y est, s
leyes tienen va 1or obje,ivo y l'ientífico, y en este
caso hav que convenir que &amp;ceptamos v~, Jades
que no pertenecen al orden sensihle, o bienaque
llo• principios y aquellas leyes no timen valor
objetivo y cien ti fico, y en este caso cae por falta
de base la ciencia y el pragmatismo f no tienen
verdadera valc,ración el pskoanáliEi•, la m,dici
Pasa a la pá¡. 17.

�•
10

Febrero de IilJii

Febrero de l llo5

ll

U¡,;¡,, U A

UI
(trfifafitt n utta

I
f&gt;el diván
Finas notas de música eele 0 tial
escapan con furtivo acento.

-- .____,

Not•as fmas y seve~as
Como un romance
Nota• dulces y armoniosas
( '.omo un mnrmu I lo
N 1lt:.as tenues Y rimadas
Como una risa
Y F"8cinadoras
Com•&gt;lo• ojos de una mujer

Ahi va
el antiguo Princ1~
de la Pasión de A111or.
mordiendo la cal de los muros,
quebrándose las manos
falange por falanfe.

Las notas siguen cantando
Melodlas incomprensibles,
Como el susurro de las hojas secas
Como el murmullo de la cMcada
Como el tono de un ruisellor.

e

Acros Crispín.

e
E

Ahl va el acribillado
paladeando la sahmarga de su sangre
sin cerebro y sin estrella.
recostándose como un mendigo
en todas las es(ll!inas de la sombra.
Vedle
!Es un insulto a 1ti alegria de la Tierra!
Con los ojos I ol'08Jls
ciego y desmedt11ildo
camina entre loaliombres,
sin poder doblarse como un grito
contra las costillill! Agrias del Silencio

matttt :Ot lahrabttr
;

E

En el pentágrama del labradío
eseri biste la música del trigo.
Tu erudición de soles y trabajos,
predicando palabras de sudor
halló crucifixión en el arado.
La noche de tu artesa repoblaste
con universos lúcidos de panes.
La amistad cotidiana de la tierra,
conta,.dándote toda, de tus dedos
hizo las cinco puntas de una estrella.
Crispada estás cual remansado rio.
La eternidad es tu primer domingo,

R
A

Francisco Luis BERNARDEz·

El que tenia en sus manos
un inmenso pe~ho de luz,
el que caldeaba su corazón
con una llamarada de júbilo,
y aún no acabjdtragarse el corazón
Como ee un ins
al carnaval de
da,
atrapad lo con
troe brazos var.lniles
y crucificad le cual ~D cristo de tiniebla

en la cru1 de un viento cualquiera.
Federico BOLANOS

•

�12

Febrero de 1935

CIENCIA

nol!'al; J contra la 1ifili1, la,

Reflexiones .te un Práctico filósofo
EL EMPIRISMO MEDICO DE LOS SALVAJES
alta dosis contra los cólicos hepátieos, imitan a
STUDIAR en los salvajes el origen de la
los aldeanos de Gascofia.
medicina es 10 mismo que estudiar los co•
El azufre fué empleado c'l&gt;ntra la zarna mu•
mienzos de la mer.talidad humana. Aucho
antes
de nue se conociera su parásito. Georguste Comte y luego Claude Bernard pensaron,
ge
Sand
menciona
su empleo en La Historia de
que los salvajes empezaron por ideas imaginatimi
Vida:
los
soldados
sarnosos del Primer Impevas, supersticiones, prejuicios, magia y culto de
rio
tvmaban
el
azufre
itus et extra, durante la
los fetiches. Pero también tienen conocimientos
csmpaiia
de
Espafia.
Con
el mismo fin, los camemplricos exactos y útiles.
pesinos
de
Morvian
diluían
una yema de huevo
Este empirismo que ha servido a los salvajes
con
la
flor
de
azufre
y
el
aceite
de oliva, frotáneo formas ingeniosas les dió igualmente tratadose luego el cuerpo con e11ta substancia.
mientos útiles en medicina. Las ciencias son hi•
Contra los males de ojos, estos mismos cam•
jas a la vez del empirismo y de la magia.
pesinos hacen una infusión: en un litro dA agua
Varios remEdios y métodos terapéuticos emuni cierta cantijad de vitriolo blanco que Fe depleadoi por 'os salvajes fueron considerados bas
j.,
dura veinticuatro horas; por la noche al acos•
t,ante eficaces por los europeos para que éstos los
t.rse,
después de haber sacudido la botella, im
utilizaran. Por ejemplo, la quina que conocían
biben
su
contenido en un lienzo que se ponen en
los sa vajes de América, el strophantus hispidos
los
ojo;:
¡esto
es el colirio con sulfato de zinc!
-- del cual se servían los negros. También empleaUn
remedio
popular contra los romadi10s
ron en tisana num.,roeas plantas medicinales.
consiste en frotarse la nariz con un poco de sebo
Pero B.rtels en un libro olásic0 Die Medida
por la noche al ir a acostarse. También se emder naturvolker, encuentra en los salvajes apa
plea el sebo contra los sabafiones para engrasar
ratos para mantener las fracturas, bálsamos anlos piea excoriados por las largas caminatas, el
tisépticos contra las heridas, ventosas, lavati- cual no solamente actua como cuerpo graso, sino
vas _ y hasta la ovariotomía.
como antiséptico, puesto que a él se ha ailadido
Bastantes tratamientos realmente útiles, y
ácido sulfúrico que aumenta su consistencia Y
siempre eo uso, fueron inventados según una
alumbre que le conviertP. más blanco, corrigienhipótesis mágica absurda. La revulsión, la sando de est~ manera su blandura y su ~o•or ama
gría, los baiíos de vapor, la sudación, etc., eran
rillo naturales.
conocidos de los puebles salvajes que se servían
Un supositorio anal baratC': un ped•zo de
de ellos para atraer fuera la causa de la enferjabón, que se corta eon el cuchillo, o un cucuru·
medad
eho de papel untado con mantequilla, qne se in
Entre nosotros, ,j! l pueblo ha pensado y actroduce en el recto, producen contracciones que
tuado como los salvajes y nuestro «folklore•
hacen evacuar.
muestra que varios remedio, cientlficos vienen
Un preparado ferruginoso barato también:
de la terapéutica popuhr
el
agua
que ha permanecrdo en un bote conteDe este modo, en Espsiia y en el Suroueete
niendo
clav~s
enmohecidos.
de Francia, la infusión de retama ha sido siemNuestra
farmacopea
del siglo XVIII s irve
pre emplead¼ contra las hidropesías de origen
aún a pueblos barbaros. El Dr. L Raynatd, de
cardiaco. Ah1ra bien, la esparteina está retirada
Argel, ha reconocido entre los marroqules un
del extracto de retama.
gran número de nuestros antiguos medicam, nLas propiedades hemostáticas·de los polvos
tos: los sulfatos de cobrP. y de hierro, los sulfude ortigas son conocidas desde hace mucho tiem•
ros
rojo y Kmarillo de mercurio, las especies, la
po en L3nguedoc.
adormidera,
el azufre. el arEénico, la c¡ rte2a ¿e
Los mé:licos que recetan el aceite de oliva, a

E

•

13

CllilNClA
tumigacione■

de

aulfuro rojo de mercurio J un ae&lt;rere r6timen.

l

'

El masaje esti en bo1a de■ de un tiempo inmemorial entre los aldeano■ J los ■al'f&amp;jH, E,,
tos hacen el masaje durante muchas horas. teniendo la precauci6n de untarte Ia1 manos con
aceite o con un cuerpo greeo, Los 1mincopi1•de
la• ls'a1 Andamans empl,an con este fin la gran
boja de una planta llamada •gu«'ma•, lo, babi·
tantee de Australia y loa sa 'vajes de Su matra
toman cenilaa muy caliente■ .•. _El médico chinO
hace m..ar s en las fracturas. Para practicar el
m11aje general, tiene ruedecillas de madera d•
suayaco o de sinda'o mont-adas en un man10 de
20 a 25 centlmetros de l1r1rn.
Entre nosotros ,les médico• han reconocido
muy tarde el valor de eete remedio terapáutico,
Ciertas pricticas populares que, a primera
viat1 parecen absurdas. tienen sin embargo un
fondo de verdad.
Yo he co'eccionado acerca de etto alaunos
dibujo, de la mitad del 1iglo XIV con leyendu
co.:no la, 1iguientes, •Si arrlljaie eargre por I■■
naricea, hay que ponerse en seguida una llave en
en la espalda•; y : 1Si teneis el hipo, apretao■ la
muíleea.•
Otra e■tampa advierte que hay que evitar
RS d!t &gt;lla far,11 p:&gt;r temor d&lt;! co1rer una erisipela•
Sin embar,o, en esa época. las teerlas aeerca del
contagio ao se encontraban bien precisadas,
Aun orácticas mágicas que parecen absurdas
Pueden tener un resultado favorable por aprovechar de la sugesti6n y mejor todavla de la
impreaionabilidad.
Ahora bien, ésta es bastante grande ea el
aalvaje para producir la enfermedad y la muerte
por el aolo hecho de que viola un objeto aagrado·
o PDrQue no siguió un precepto religioso.
El papel terapéutico de la em()ci6n en parti·
eulu s61amente ha aidoeetudiado cientificamen·
te desde h'lce alguno■ afios, pero el pue b'.o aup0
ulllizarlo aiampre contra la incontinencia noctur
■ade orinea.
•Cuando se mea en la cama bag que comer
u■a empanada de ratas•. dice la mami a au hijo
e■U llorando, y para que 61 no tenga nin¡u·
■a duds de que va a aer aal ae le enaefta una
aran rata muerta.
Lo, eurHdarGJ 1up_ieron igualmente utilizar

••e

la emoción como un remedio, En Limu,in. el
herrero da martillazll■ sobre grandes :rataa y
G11ton \'ulllier n&lt; ■ d a e1ta impresionante
descripción:
«Chaza) está de pie, inmóvil, grave, eon el
martillo en 11 mano teftido de sangre e iluminado
por las llamas. El nitlo Hta desnudo y muy pili.:lo. Chaza! murmura algunH palabras ea voz
breve; luego el nillo es acostado en el Junque y
mi,ntras su madre le mantiene por los brazos,
otra muj•r le anjeta ha piernas y el herrero con
su mano irquierda le mantiene por la noca.
«Un espantcso rugido se oye entonces y al
miEmo tiem110 el brat&gt; de Chaza! sobe y baja: el
martillo golpea vfolentamente el y~nque. El
cuerpo del nifto sufre fu•rtea sacudidas y su ca•
ra mueatra el eepento de que rstá poseido. VueJ.
ve a oirse otoro grito salvaje, El anciano rodeado
de chispas, activa siempre las brasas. Sobre
nuestras cabrzaa iba y venia un furioso viento:
era el ruido infer11al del fo elle.
Chazal lanza un tercer rugido mis eapantoeo
aún y •sta vez el martillo al caer se detiene encima del vientre del enfermo y luego suavemen·
te roza la epidermis.
En este mismo mrmr oto el fuelle infernal se
cal'a y las 1;,raeH cubierhs set ptgen. ]!;I Dil'lo,
npantado, EB vtstic!o y llevado a su casa por las
mujeres.•
La emcrión rrec!e 1ft creada por.la prescripción de ruudios innobles, piojos, orines,
estiercol, etc Todos eetoe remedios ~BBerH po.
dlan tener alg~na efiraci1 a cau88 del aaco que

provocan.

Varios deseo brimientoa en terapéutica popular y si,lvaje fueron empfricos y esoíritu~ incul ·
tos dieron pruebas de una observación que, frecuentemente, no poseyeron los sabios. Para pro
bario, baat.aria recordar los males que los médi•
eos de los siglos XVll y XVIII btrib11yeren al
café y al te. Más tarde, ;a p,tata y el azuear de
remolacha fue•on, asimismo calumniados.
La medicina de loa salvajes fue a la vu
emplriea J m6gíca, exacta por un lado y lora por
el otro. Loa etr.6:ogns (Ourkheim, Lnoy) pusieron d.. manif1eato esta opo,ición qi.e parece eio

�~'ebrero de 1!135
KUlar. Pero b\y oue reéordar que esta oposici6n
exi3te, asimismo, en ·muchos civilizados que a la
vez consultan a los mé Jicos y a los eharlatanes o
más simples a sus vecinos y que imp'oran a los
santo11 al mismo tiempo que siguen las presc1ip·
ciones que reribieron.
P~r otra parte las dos p•ácticas •moirica y
mágic• oaeden aliar.e más intimamer,te aún. El
nlvaje emplea para curar;e un r~m,,Jio, una
p'anta en ciertas ~onoicioPes y •grega e su
virt11d,en el m~m~nto ~n que es tomada.la de las
invocscionfs o eitorciFmos.
Los druidas cogían el muérdago en las encin81, pJ3nca que curaba todo, durante ciertas
nochea de plen1luniP, con una htz de oro. Este
muérdago c~raba en infusion,los romadizos y laa
bronQ11itis •·
Huta hace poca esta terapéutica se conservó
en los departamentos de Ain y Vandea, pe•o la
hoz de oro hab ·a ya desaparecido

14

CIENCIA
Febrero de 1935

Del mismo m,.i &gt;Pn fa F.dad media y en ti
Ren1cimiento. 'os simple~ tenían que ser cogidu
por la noche cuando había luna clara. etc.
Otra alianu curio3a: en B ,bi!onia,se h~bían
in!Cripto Có ·m•1las de encantamientos en 'eo¡iua
hebrá ca, siriaca y m~ndai en los platos en que
se·tomab in hs medicin,a. En las indias, las par.
t•1ri ·nte1 t ,m 1b m asim;smo Joq r•meciios en
vasJs •n los cuales eshban inscriptos los venfculos del Coran. En T kio, los japoneses. kagab11, como rem~ iios, ciertas oah1bra• nnscritae.
'
Lo mismo ocurrla con otras profesiones. En
alg:Jnns paisee el herrero tenia que tener un largo
aprendizaje y de est~ modo c,naeguia una gran
habi idad Pero, además, era preriso que se
parifica,e. tragando el jugo de ciertas plant e
El cazador h•rhizaba a sus armas y aumen
taba e~ habf idad c 1n encantamientos.
(Continuará)

.

VISITA A· FREUD
Viene de la pág. 7·
que mas sonaban por aq11ellos éi\os. La lucha literaria •staba en su máximo apogeo. El SimboliBmo levantaba b•ndera ·C'ohtra ef Nafüra'i~ni.o.
El predominio de Flaubert y de Zola era entre
los j6venes sustituido por el de Mallarmé y , 1de
Verhiine. A POCO de llegar a Pnis, salió •A Re•
bourSt. de un discipufo de Zola, Huysman ■• que
pasaba al decadentism~. Y eshba en Fra¡,cia
euando se publiró ,Jadie et Nag~é•e• de Verlaí
ne, y la~ ,Il!uminations,, de Rimbaud. No I• doy
estas noticias para hacer 11a a de mi cultura. sino
porque estas tres escuelas fit~rarias. el Romanticismo poco antes muerto, el Naturalismo ame
nazado y el S,mbolismo en auge, fueron las ins.
piraduras de todo m1 trabajo pisterior
Litento p &gt;r in Jtiit,1 y mé 1ico por foerz•.
concebí la idea de trar,sformar una rama de la
medicir,a (la p.a~uiatrle) en literatura. Ful y soy
poeta f noveli,ta bajo la figura de científico. La
Psicoanálisis no es más que la transferencia de
una vocación literaria a términos de psicologfa y
de patolosda.
El primer impulso pua el descubrimiento de
mi método me vbo. como era natural, de mi que·

rido Goeth 0 • Uste~ sabe que é' e,cribi6 el ,Wer.
ther. pare librarFe de la obs,sión mor besa df un
doló,: IÍ! 1it11ratura er.a para él •~atarsiH, Y len
QU-~j!0IIB,i~timi'in~odo de; curación d1&gt;,Ja hi•te.ria ·sino' én"hacer éóntar todo al paciente para librar•e' d.e ·1á ol&gt;ses.i6n 'l, N~ hicé m,.a que f, -u, r a
inis enfermos II obrar como G eth,.J,A.c:oníl&amp;i6n
es liberací6n Lo eabtan de si1tlo1Htlás los c11tó
licos, pero Vlctor Hugo mé habla eµseflado que
el poeta es taq¡bj~n sacerdote, y asl, 1"esaelta1neóie, sustltLI
mf ■1 ·confesor. El primer pa·
en est. ba dadp.
:
Bien pronto c~i'e~ la cuent• de que las confesiones d, mis enf, rrncs constitulan un precirso
repertorjo de ,documentos humanou. Yo venia
a h ,cer idéntico trab j,, al de Zola. El sacaba ■ us
nove as dt aq11elloe documentos, yo me vela abligado a guai-dar:os para mí. La poeala decadente
llamó entonces, mi atención sobre la ee;nejanza
entre el sli•M y la obra de arte y sobre la importancia de't' lenguaje simbólico, La P,icoaní•
lisie habl.l\ !)&amp;cido, no ya, como ñicen, de las ■u•
gestiones de Breuer o de las baella1 de Scbopenbguer o de. Nietzsche, sino de la tra@1&gt;o•ici60
ciéot ficá' ■ e las escuelas literarias por mi 1madu•

rn

•

Me explicaré más claramente. El RomanHcismo. que al recoger las tradi,iones de la poes1a
medieval h•bla proclsmado el primado de la p~sión y reducido toda pasión &amp;I amor. me suiz1_nó
el concepto de sexualidad co~o c•ntro ele l~_v1da
humana. Bajo ~sea influenc'.a de los no~e astas
naturalistas, di del amor una interprctac160 m~nos ~ent,mental y mi,tica, pero el principio era
aquél.
El Naturalismo. y sobretodoZ , 1a. me adies•
tró a ver los lados má• repug1anles Y comuneR
de la vida humana: la sen•ualidsd Y la codicia
bajo la hipocre,la de las bellas maneras; en soma
)a bestia e,n el hombre. Y mi, descubrí1111Pnt&lt; s
de los ver11onzosos secretod oue guarda la incr nciencia nu son más que la cont· aprueba del despreocurado acto de acul¡Jlción de Zola.
El Simbo'ismo, en fin, me ens,ñó dos CJses.
el valor de les suei\os, semej•ntes a las c,bras
poéticas, y el p~est·• que ocupa el simbtl•'. ~ la
.alusión en el arte, fsdecir. en flsu,ño mamf1es
to. y fuéentoncescuandofmprendi mi gran obra
sobre la interpretación de los su,i\o3 como reveladJres de la subconcienc'a, de esa misma subconciencie que e s kl fuente de la inspiraci6n
Aprendl de los simbolistas que todo pceta debe
crear su lenguaje, y yo ha creado de h:cho el
vocibular•o simbólico de los smi\os, el 1d1oma
onlrico.
.
Para comp'etar el cuadro de mis fuent&lt; s 1•
terarias ai\adiré que los estudios clásicrs (en los
que fu¡' primero de la clase) me sugirieron loe
mitos de Edipo y N irciso; me enseñaron con
Platón que el estro, es decir, el surtidor de lo incaosciente, es ti fundamento de la vida espiritual
y, en fin, con Artemiro, que toda far,tasle nocturna tiene su oculto significado
Q ,e mi cultura sea esen~íalmente literaria lo
prueban abJndantemente mis citas con1inras de
Goethe, de Gri lparzer, de Hein~ Y de otr&lt;'s P0 •·
tas: la forma de mi espiritu es llevada al ensayo,
a lo paradójico, a lo dramático, Y nada tiene de

15

CIENCIA
la rigidez pedante y técnica del verdadero científico. Har una prueba irrerusable: en__ t~do• lug
ps!ses donde ha penetrado la Psicr_aná 1s,s,. me
jor que los mMicos ¡8 han entendido Y aphca~o
los escritores y los artistas. Mis libr~s. e~ rea•adad, más se asP.m ,jan a obra~ de 1ma_gmae16n
ue 8 tratados de patol6izia. Mis estudios sobre
~ vidr. cotidiana y sus ingeniosidades son verd•dera y propia literatura, y en «Totem ! Ta~u•
me he ensayado también en la novela h1a~6r1ra
Mi más antiguo y tenaz deseo se1la ••cr1b1r vir.
d deras y propias novelas, y poseo un tesoro rle
meteriale 3 que har!an la fortuna de cien nov,listas. Pero temo que'ª sea dfm1,frrlo tarde
De ttdos modos he s•bido vHrfT, ro•r ura
vis transversal. mi &lt;iestíno y he logr~do m_i ªº'. ·
ñu: perman,cPr lit.rato aun eien¿n e~ ~p•n•~c 1;
médico En todos los gran 'es ctent,hcos PXl· t
el fermento de la fantasl2, msdre d• h s mtn•
ciones geniales-. pero nin211no Fe ha pr4Jp_uet-t~•
como yo traducir" teorlas ci~otlfir s las 1nsp1
.
~ 'a
raciones• que les ofrecen la• co·ne~t~s
e
literatura moderna. En Id l'sko, náli,&gt;s e_e in
cuentran y se compendian. l'Uesra, en ier_g •
científice, las tres mayores esruelL• htera~&gt; 0 S
del siizlo décimc n, no: H,ir e. Znl• i Mallnrr_e ~P
reúnen en mí, hajn el p1trd ,¡, ,i,! m,_ v&gt;eJ_º
Goethe Nin~uno ha reparado en e~t• m1-tn10
patente y a nadie !o habrla revelados, no hubiese
usted tenido la idea de regalarme una e&amp;tatuade
Narciso.
En eate punto la convPrssci6n se deevi6 ·
hablamos de Amérira, de K,yser ir11 Y, por fm.
de las costumbres viene,as. P, ro lo 6nico Que
vale la pena de trasladarse al papel es lo que va
escrito. Eo el momer&gt;to de despedirme, . Freud
me recomendo el silencio sobre su confes160.
Por fortuna. usted no es escritor ni periodis•
ta, y estoy I eguro que no revelará mi secreto.
Se Jo aseguré, y con sinceridad: estls apuntes no están destinadcs a la imprenta,

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vos consiste en confundir dos cos1s t?talmmte
di$tintas: lo invisible, con lo inconuc1ble. ~ay
. . "b'es que 00 p,drán p1lp1rse, senu.~e.
co1as rnvm
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zón cuando
pero puejen ser conociüs por a re
.
bu•ca el por~ué de los efoctos que expenment~·
.
es otra incongruencia
mos y por esto m1sm i
•
• b'
agnosticismo
confundir
lo
JOVISI .e
d ••l m. •derno
,
l• nada
1
con Demostra-lo por las ciencias !hicas que "
m~odo tuvo principio Y q11e tendra f1i°' polrq~e,
p,r ejemplo se
exp?rimenhdo e
d~•g••te de las calotlas a tr•vés de las ID 1~1 as

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:f:::~enrtournaodºsedrei•mnenstue· asdqeuseeroosrnpeardtees~a'~t~.~'t'•."a
•
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~!~i:1acernos de la cast!sirra escultura oude uá~1_he
d f enina en el sa~to e, n or ico
IR ldesánum;lz M~s bien habria Que dfcir al per
de m 's1· tu oJ·o te es ocasión de pecar, ~ácalo.•
verso:•
.
que
·Decapitarlas a una mu¡er hermosa. P?' .
¿
ldad de muchos al exhibir. s1e
provocara
1a ma
alarde, su hermosura?
.
, •
A veces los artistas, le1os de eer ccmp~ta
mente objetivos Ydesinteresados en su creac1~n,
mezclan en la obra de arte su intuie1ón es~t1ca
a cierto interés carnsl como en la ré ,r1'r\a' n:~
1
:r~~¡!~~en~!'.ºn ro ~~:ntl!re'.í:t:~rc:
E• decir es inmoral •o lo que no es ar s
hay co:~~~~i~~ib:l/~2t! i~ s;{hi;~_P:;tr~
: 1~u!~~~I. que S?n la~ &lt;los formu o evalore.,
más altos de la ex11tenc1a.
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. .. . . . . . . . . . . . . . . . . i

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Viene de la pág. 8.
.
Si pues. para haber obra de_ art4: verd adeba.
ha de 'haber asi m1smo.deemtue•. nn guna o
pura s?rá pecaminosa, aun cuar,Oo
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más h·irrendu acciones _bumdrbas. • n eeí •T&lt;o·•
i Santo Tomás de A,¡1,11 ~.es tt'1 ,, , . •
•
z:rdadera ontología priLci¡,i.. en la 1&amp;léllCB,.lll e
ga Novalis.
d
•Significa lo anterior que no ae ~ue an leomet!r inmorahdades por 1, s h1ºº'.~ rerl ml~i:.~::¿
m?rced a la lectura o ~ontemp ac1
~ é•to no es
d art•? No desgraciadamente
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u:a ra¡ót~V!~~~e dedeMli~~a~::Je t:'s~ti~•e: 8 ~ 0

Viene de la pág. 9.
.
, .
na. t1d1s las ciencias físicas experimenta es,
d
es de~ir. toda la ciencia mo erna.
s ex·
El éter, la atracción, etc.' no son cosa
p•rimentales; observamos únicamente sus_ e~ec
pero de estos efectos venimos en_c~nocimi~n•
to de auexistencia, como de causas log1c88. Dios:
el alma el ingenio, ª"n cosds que no se ven, m
se sienten, per~ por el conoein,ie~to de sus efec•
· 1f •mente
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¡; o, P" •
es factible dffender la
:~~~:,~·:d ~º¡a t::¡:-~::io de la materia Luego.:~
l.1 mate, 18 tuvo principio, fué e!•cto;/ .::t:ure·
dón de causas no se ha~la so~u~16n su 1c1
cJrrimdo a la hilacioo mdefm1da.

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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Ciencia moderna</name>
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      <name>Empirismo médico de los salvajes</name>
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