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                  <text>�Directorio
Número2

Consejo editorial:
Fausto Gerardo Valdés
Aarón Aguirre
Carlos Ovalle Contreras
Carolina Olguín García
Roberto Kaput Gonz.ález Santos

Colaboradores:
Arturo López Rojas
Orestes Cabrales
María Cristina Salazar
Juan Calendas Moro
Gildardo Gonz.áles Soto
Renato Tinajero Mallozzi
Mario Ignacio Ochoa
Jaime Garza Guerra
Katia Irina !barra
Abel Garza Martínez
Alfonso Guitiérrez
Minerva Reynosa Álvarez
Eligio Coronado
Los Hermanos Sarampión
Diseño:

G

Comentarios, sugerencias y demás
pastas, favor de dirigirse a los integrantes
del consejo editorial, o, en su defecto, a
la dirección electrónica:

cigarros@latinmail.com
~GRM&gt;ECHENTOS:

A integrados y apocalípticos; a Peter
Sellers, Stanley Kubrick y Blake
Edwards; al Gaviero por sus bocas de
Jagger; a Verónica García; a Iván y
Alejandra Moreno; al Departamento de
Proyectos Editoriales, en especial la
seíl.ora Silvia; a las bardas de Alanís; a
DJ Shadow; a Mule Variations; a los
últimos ochenteros con gel; a Rebeca S.;
al maestro brujo de Juanita; a Mario
Bezares por entregar a Paco: patiftos del
mundo uníos; a Laetitia Casta y Nina
Moric; a Portishead y Pasolini; a Starvin
Marvin; y a todos aquellos que de alguna
u otra manera ayudaron a-la realización
de este número

La revista Cigarros se imprime
gracias al apoyo de la Facultad de
Filosofia y Letras de la Universidad
Autónoma de Nuevo León.

FONDO
UNtVERSITARIO

�FONDO

UNIVERS!TA~IO

INIICE
Reporte de ingresos........................................................................... 2
Oiga Orozco: Para hacer tu talismán...............................................

3

Carolina Olguín García: El.fin de un sueño...................................... 5
Fausto Gerardo Valdés: Imposición del ser ante la nada

(o papá jumaba un chingo al ver la tele).......................................... 6
Orestes Cabrales Lara: Poema..........................................................

8

Alfonso Gutiérrez: Creación de un personaje llamado Nirto. ... .. ....

10

Carlos Ovalle Contreras: Buscando en la madrugada...................... 11
Katia Irina lbarra Guerrero: Perdi la cabeza. Sin titulo...................

12

Roberto Kaput González Santos: Y los perros cruzaban la

avenida.......................................................................................

13

Mario Ignacio Ochoa: Mascarada....................................................

20

Minerva Reynosa Álvarez: Poema...................................................

23

Jaime Garza Guerra: En ese lugar de atrás (que es tuyo, sólo

tuyo)........................................................................................

24

Eligio Coronado: Estación. Mudanza...............................................

28

María Cristina Salazar: Nostalgia del cangrejo................................ 29
Renato Tinajero Mallozzi: Receta: coo/ en sólo un día................... 30
Abel Garza Martínez: Mundana coronación celeste........................

31

Los Hermanos Sarampión: Trivio Cigarros................ .............. 32
Salvador Novo: Sonetos............... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ..

34

--,..-------------

�PARA HACER TU TALISMAN*
lllllllZCI

REPORTE DE INGRESOS:
Agosto 28, 1999.

Se necesita sólo tu corazón

A la Comunidad Estudiantil:

hecho a la viva imagen de tu demonio o de tu dios.
Según declaramos en la presentación de la revista Cigarros, el dinero recaudado en ventas será
utilizado para comprar los títulos indispensables del Colegio de Letras Españolas. Correspondiendo a su

Un corazón apenas, como un crisol de brasas para la
idolatría.
Nada más que un indefenso corazón enamorado.

confianza, quisiéramos declarar la suerte y destino de la edición anterior:

Déjalo a la intemperie,
De una tirada próxima a los 250 números, 60 de ellos se destinaron a ejemplares de cortesía, repartidos
entre autoridades universitarias, maestros destacados e instituciones públicas o privadas a las que quisimos dar
a conocer el proyecto editorial. Así pues, nos quedamos con 190 números, de los que se vendieron 180. A un
costo de 5 pesos cada ejemplar, nos da un total de 900 pesos cerrados. Actualmente ese dinero se encuentra en

donde la hierba aúlle sus endechas de nodriza
y no pueda dormir,
donde el viento y la lluvia dejen caer su látigo en un
golpe de azul escalofrío
sin convertirlo en mármol y sin partirlo en dos,

una cuenta de banco.

donde la oscuridad abra sus madrigueras a todas las
Sin embargo, no hay que olvidar el ofrecimiento hecho por el director de esta Facultad, Sr. Nicolás
Duarte Ortega, según el cual por cada peso recaudado Dirección se compromete aportar dos. De suerte que, en

jaurías
y no logre olvidar.
Arrójalo después desde lo alto de su amor al hervidero

breve, nuestro capital se verá incrementado de 900 a 2 mil 700 pesos.

de la bruma.
No queriendo disponer de manera irresponsable de estos fondos, esperamos sean ustedes quienes
decidan cuáles y cuántos son los títulos que se deben comprar, para que las adquisiciones no sean un mero
capricho y cumplan con el objetivo ya declarado: ayudar al alumno de Letras con bibliografía clave.

Ponlo luego a secar en el sordo regazo de la piedra,
y escarba, escarba en él con una aguja fría hasta arrancar el último grano de esperanza.
Deja que lo sofoquen las fiebres y la ortiga,

Esperamos sugerencias en la Coordinación de Letras Españolas.

que lo sacuda el trote ritual de la alimaña,
Atentamente,
Grupo Cigarros

que lo envuelva la injuria hecha con los jirones de sus
antiguas glorias.
Y cuando un día un año la aprisione con la garra de un
siglo,
antes que sea tarde,

�EL FIN DE UN SUENO
antes que se convierta en momia deslumbrante,
abre de par en par y una por una todas sus heridas:
que las exhiba al sol de la piedad, lo mismo que al men-

ClllllNI lllllN
¿Te acuerdas de la cera derretida

y del cenicero de los días?

digo,
que plaña su delirio en el desierto,
hasta que sólo el eco de un nombre crezca en él con la
furia del hambre:
un incesante golpe de cuchara contra el plato vacío.

Era cuando creíamos burlar
las trampas nocturnas con astucia.
Veíamos las moscas por millares
posadas sobre el papel en blanco.
Arrancábamos hojas del árbol cotidiano;

Si sobrevive aún,
si ha llegado hasta aquí hecho a la viva imagen de tu demonio o de tu dios;

y antes de llegar el amanecer,
despertábamos para esperarlo,
levantando hojarascas en el patio.

he ahí un talismán más inflexible que la ley,
más fuerte que las armas y el mal del enemigo.
Guárdalo en la vigilia de tu pecho igual que a un centinela.
Pero vela con él.
Puede crecer en ti como la mordedura de la lepra;
puede ser tu verdugo.
¡El inocente monstruo, el insaciable comensal
de tu muerte!

• El Jllsado mes de agosto murió la poeta argentina Oiga Orozco, una de las voces más destacadas de la poesía en nuestra lengua.
Entre su bibliografia figuran: Con esta boca, en este mundo (1994), También la luz es un abismo (1995), Eclipses y fulgores (1998),
la antología Relámpagos de lo invisible (1998), entre otras obras. El poema aquí presentado fue extraído de Talismanes, una
colección de 27 poemas, publicado por Plaza &amp; Janés, México, 1998

Yo también lo soñé. Parecía no tener fin.

�IMPOSICION DEL SER ANTE LA NADA

convivio, a este gran acontecimiento que solidifica el avance de comunidades gigantescas. ¿Qué haríamos sin

(O PAPÁ FUMABA UN CHINGO DE CIGARRÓS AL VER LA TELE)

la frustración y el rechazo que nos orilla a sentir el ser relegados? ¿En qué reencarnaríamos si no fuéramos

F11111 l1r1r•1 111•61

atacados al donnir? ¿Acaso en verdad creemos en este mundo? ¿Dónde queda el infarto de los sonámbulos

A la bandita de Fy L

La violencia es lo único que no podemos reducir

sino en la derrota del hombre cuando derrama su lenguaje?

-¡Oye cabrón, ya apaga la pinche tele! ¿No ves que tu hijo acaba de dormir a tu nieto?

Bataille
Sí, es dificil negar de un solo putazo este carrusel increíble. Los años nos acaban. Cada día una tos nos
De la sabiduría, lo que más se derrama es una pequeña fase en la que en verdad aturde sentirse

va quitando el respeto y, por qué no, la comprensión.

ignorante. Tomar o dejar los planes complica la cúspide, mas derriba murallas que escalonan nuestro temple;
y en_ese diluir ramificante, ún solo instante puede resultar inmenso, nefasto, sin manos para asirse, con una
caída estrepitosa donde se palpan cúmulos de sensaciones que congestionan el corazón. Por eso dejar de reír y
llorar provoca atención entre presentes, vuelve festiva una lamentación con besos fluyendo tras una copa
vacía, un abrazo es una Cenicienta con alas donde se agolpa con lascivos tentáculos la tentación de la
violencia, erotizar para matar la inmensa calma que provoca depresión, dar de un sopetón un flashazo
comunicativo para volver a la melodía. He visto chamanes que para revivir la sonrisa de un muerto dan de
besos a una serpiente para liberar sus escamas; aunque en eso no queda la cosa, ya que drogado, impulsado en
cosquilleos y por la aceleración de pulso, podemos simular cómo se derrumba en laberintos el efecto de las
ciudades, damos cuenta que jóvenes se han vuelto locos porque los acosa la luz mercurial y en verdad pierden
_ la memoria, llegan al grado de ser victimados por una mantis religiosa después de procrear bovarismos. Ya
que hoy en día es más palpable el desgajamiento del vulgo, se vuelve más estrafalario el asunto de los
estereotipos, puede verse a uranistas y viragos clamando verdad de dioses sin baile, al costado de avenidas en
indigentes enfermos, embadurnados por una neófita estridencia de undergrounds sampleando la criba de los
animales por catervas encervezadas, observar eufóricos videograbando al toquetear una parte oculta de la
esperanza, donde flirtear es un día entero a gusto por los demonios en el fruto del árbol prohibido. Por eso los
suicidas en su asceta aceleramiento dejan la duda que ni un millar de buenos libros sosiegan; callan y esparcen
con su irreverencia montones de copias sin rostro, sin eco, que vuelve más impotente· lograr lo certero y
confiable de un buen conocimiento, de una excelente palmada que cristalice eso inconsciente e intermitente
que denominan afecto y suele durar una eternidad. Ya que las fantasías -diría el poema- son inherentes al

• ' - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -"- - - -

C) 199-1- Arc:l'M !'hatos

�POEMA

Instes c111r111s lira

es un accidente súbito

Para Libertad González

llega y te inunda, te encierra
supera el umbral

Amargo es el dolor. Pero
siquiera padecer es vivir.
Bécquer

tanto que no lo sientes
luego es la hospitalización
real y la de tus traumas y temores

adivina

es tu sueño recurrente de un elevador

no es afiliarte al llanto

que te lleva al anfiteatro

es la mezcla desesperante

y ya no poder salir

entre placer grito y desgarramiento

y ya no poder regresar

es cuando tomas conciencia de tu cuerpo

es esa atmósfera aséptica

no es transmisible

de luces y alcohol

puedo aliviar tus penas
con la palabra que es médico del dolor
puedo abatir y combatir casi todo
excepto eso

de alumbramientos y operaciones
A.U7tTJCJ

es revivir el calosfrío
del momento después de la anestesia

cuando niño era hambre de todas
las insatisfacciones
cuando adolescente era la feroz
conciencia de tus deformidades

es todo lo insoportable
es engañarlo buscando el placet
llegar a creer que jamás la volverás a sentir

internas o externas
los defectos que te separaban de
los demás
los aprovechaste para marcar

y cuando lo buscas
es llegar a superarlo
el dolor es lo mismo que sentir.

un camino emperradamente distinto
entre la evasión y la identificación
de devorar libros y novelas
te refugiaste en la soledad
pocas veces en el llanto algunas cuántas (¿ ?)
muchas en el vacío y la distancia

111

Mil

�CREACION
NIRTO

DE

UN PERSONAJE LLAMADO

BUSCANDO EN LA MADRUGADA
Clrlll IVIIII C11tnns

IUINSI lmúlEZ
Con las manos entre las costillas
La idea surgió a partir de colmar un vacío que ofuscaba la realidad vital del señor Rolando Salas: sí,

Buscando nada

quería resolver un dilema existencial de tal individuo, así me di a la tarea de buscarle una identidad

Amontonando puños de silencios

radicalmente nueva, en cierto modo una existencia inédita que le diera la vitalidad y gracia de su juventud

entre luces quebradas

perdida.

abandono mi congoja
para encontrarme ante tu cuerpo

Continuamente el hombre en cuestión no dejaba de lamentarse por el estado miserable en el que vivía;
él, un solitario empedernido, ocupado en soliloquios infructuosos que siempre daban en vértigo al llegar a
conclusiones como: lA vida es un zapato gastado; Los gatos son unos seres imieseables y asquerosos; Los
funcionarios son la gente más idiota y nefasta. Tales eran las insuficiencias en que gastaba sus neuronas y que,
con el curso del tiempo, vinieron a darle un aspecto vomitivo a su semblante. Así, bajo esta lápida pesada que
oscurecía la historia del hombre, no pude más que conmoverme y presa de la emoción vertí lágrimas de vidrio
que cayeron al suelo causando estruendo y agitación en la tersura de mi cuarto, el que impávido me reclamaba

Me dispongo a medir la noche en tus labios
¿cuántas bocas mías· caben entre tu cuello y tu pecho?
Déjame tocarte
arrancar de tu cuerpo los colores del insomnio
para pintar el infinito

la ingestión de situaciones inacostumbradas para él. Paré de llorar. Con todo el ánimo y coraje de una persona
que ha mantenido el orden y la pulcritud de sus días según facultades, me decidí. Enfrentaría la empresa no
obstante los peligros que pudieran acecharme. Todo en aras de salvar al señor Rolando Salas de la decrepitud
prematura.

Déjame quedarme aquí
Callado
A la orilla de este abismo

Puesta en marcha mi meta, comencé por revisar todo libro que caía en mis manos. Abrí libros de

donde perdí mi fe

Botánica y Biología, Álgebra y Aritmética... nada. Me deslumbraba el cotejo de ilustraciones en la sección de

Y cerrar los ojos cuando

Zoología: mariposas multicolores, lagartos exóticos. Por una extraña sensación me detuve en ellos, notando un

decida saltar

extraño parecido.con mi paciente; sin embargo, nada solucioné, por lo que di con ellos en el cesto de la basura,
profiriendo palabras soeces. Fue entonces cuando opté por el mercado. Pensé: Si veo la serie de peSMdos, de

Guiarme sólo por la luz de tu mirada

pulpos y demás especies marinas hacinados en las cestas, la idea vendrá como rayo; mejor aún si me dirijo a
la sección de frutas, poso mis manos en la lechuguilla y la coliflor, al tiempo que oteo la manzana y la papa:

Si tuviera que morir

juveniles y lozanas ideas sonarán en mi imaginación. Entonces culminaré mi hazaña: salvar al señor R.

quisiera que fuera en este intersticio

dándole una nueva identidad de híbrido frutal.

En el salvaje arrullo de tu vientre
Entre la soledad que nos perpetua
mientras se adueña paso a paso de mi voz

�PEROi LA CABEZA
·l1t111r1111•1rr1 111rr1r1

Y LOS PERROS CRUZABAN LA AVENIDA
11•1n1 ll11t l11zíl1Z S11111
Para Gabriela, en algún lugar.

Me vestí en una manga de agua

Soy un fue y un será y un es cansado

Al igual que todas las mañanas

Quevedo

Pero en ésta me sentí en verdad ahogada,
Y. salí del pecho, tropezando con los bordes de la cama

I

Con el asco de sentir algo oxidado en el vientre.

En la explanada del edificio donde rento, los vecinos instalaron un armazón para columpios. Ignorada

&lt;&lt;una guillotina separaba la calle
me pareció verla bendecir mi cabeza&gt;&gt;

por los niños, la estructura da albergue a las flexiones matutinas de algunos inquilinos, a la plática vespertina
de los ancianos y por la noche a los arrumacos de tímidos estudiantes. Horas hay, sin embargo, en que sus

La perdí en un tren

asientos penden verticales y solos, asidos de magras cadenas, chirriando apenas por un viento suave, y no

En el tren que me despierta noche tras noche desde la infancia

existe mejor imagen de la desesperanza que ese amarillo eléctrico.

En tus manos se olvidó
Yo la arrullaba,
mis brazos extendidos sobre las vías y la noche.

El mediodía de ayer fue uno de esos momentos. Tras el almuerzo, salí al pasillo a fumar. El pausado
vaivén de los columpios parecía mecer mi hartazgo. Aquello era una declaración de principios, una confesión
hecha a destiempo: la soledad como elemento decorativo y modo de vida.

SIN TITULO

Me tentó volver a la cama. La lectura de Lo bello y lo triste de Kawabata empezaba a entrarme en los
huesos. La sensualidad lastimera de uno de sus pasajes me seducía en extremo. El dolor de una adolescente

Los faros de la noche se.apagan uno a uno

por la muerte de su hijo en parto, es transformado en deseo por su amante, al advertir el peso de una leche

Como si su corazón, sin remedio, dejara de latir

ociosa en los senos de la muchacha. Es el episodio más lascivo de un irredento. Podrás entender mi ánimo.

Hasta dejar mis ojos desiertos
El corazón perdido en el cansancio

Decidido a quemar ese domingo con cerveza americana y lectura japonesa, una llamada telefónica

Sentir cuando la luna muerda los labios.

frustró mis propósitos. Antes de contestar lancé la hacha del cigarro contra los columpios. Fallé por

Incansablemente los mantengo abiertos

milímetros. Juntos, allí quedaban mi tristeza, mi entusiasmo y mi día de descanso.

Esperando que la luna caiga al infierno,
Que el viento seque mi vista
O que mi cuerpo enmudezca por completo.
J,o que suceda-primero.

Mil
ltl

�II

Inútil, olvidé era obstinado.

Acudí al bar donde Marcos me citó. El asunto pintaba para tarde de confesiones y preferí aturdirme un
poco antes de entrar en materia. Al ordenar dos cervezas, me sentí un alcohólico inseguro. Pensé en

-Te estoy diciendo que se fue -gritó.

Bukowski. El legado de mis lecturas juveniles se reduce a identificar modos de beber. De principio, esa tarde
Henry fue el modelo: algo vulgar y sencillo, como su prosa; Capote, Chandler, Hemingway, Fante, Poe y
Lo~ry por descontado, quedaban para mejor ocasión.

-¡Y qué carajos quieres que haga! Se fue y por mí puede irse al demonio.

Aquello lo hizo reaccionar. Tomó asiento a un lado mío. Por horas bebimos en silencio, acompañando
Entre amigos, existe información que uno prefiere ignorar. No hay respuesta lo suficiente inteligente

la soledad del otro.

para el dolor, la enfermedad, el abandono y el retraso menstrual de la pareja. Lo mejor es fingir una
indiferencia rayana en el cinismo. Esa discreción no la agradecen todos. Marcos uno de ellos.
-Se fue.

-¿Hum?

Mientras él me observaba de forma incriminatoria, yo recordaba el amarillo eléctrico de los columpios
y el peso de tus senos sin sostén. Algo inútil y melancólico había en esas dos imágenes, como los juegos que
se abandonan en la infancia y ya no hay motivo ni gusto para practicarlos. Una ciudadanía perdida, una
profunda tristeza era lo mío; lo de Marcos simple incomprensión frente a mi relación con Isabel. Como todos,
buscábamos algo sin encontrarlo, y en los tiempos muertos nos conformábamos con sucedáneos. El resto de la
historia no la sé explicar.

-Se fue.
No encontrando culpa en mi semblante, desistió en su reproche visual. Nada se dijo pero tampoco
El tipo me observaba como si yo trajera a su mujer en el bolsillo. Cierto que dos días antes de irse
Isabel pasó por el departamento. La relación de años con Marcos la había vuelto propensa a la confidencia. No
obstante, después de explicar sus motivos y hacer el amor de forma urgida y violenta, se marchó sin dejar

había nada qué añadir. Aclarado el asunto a mi manera, el fastidio se apoderó de nosotros. Minutos después
Marcos bailaba con una mujer morena. Sonreí. El ritmo lento de unas caderas era suficiente para amortiguar su
miedo a despertar solo. Entonces se quebró lo último de resistencia en mí y empecé a beber como Lowry.

dicho a dónde. Entendí su decisión: en ella no todo era doméstico.
Pocos lugares mantienen a raya el miedo a la calle y sus habitantes. En ellos, la contradicción entre
Pero ayer se trataba de Marcos, y yo no sabía qué hacer. Aventuré una respuesta lo más escueta
posible, lo suficiente para darle oportunidad de componer el modo y sentarse a la mesa sin desventajas:

temor y deber se desdibuja, porque uno se encuentra fuera de casa y bajo resguardo. Muchas fueron las
ocasiones que quise decir esto, pero el cobijo de un muslo, la inminencia de tus nalgas, el cuidado con que
limpiabas el semen con tu pelo, obviaban la certeza. El gesto temerario de alcanzar la acera con lo último de

-¿Se fue? Bueno, pide algo y siéntate.

IGI

miedo en la boca, como un sarro nocturno y constante, se compensaba al final del día, en nuestros encuentros

'''

�cuerpo. Me pregunté si sería el peso de una leche incipiente lo que hinchaba su pecho. La posibilidad era
en moteles de paso, con mentas dobles sobre la almohada. Como ves, estaba lo suficiente borracho para

remota, pero cierto desvalimiento la hermanaba con el personaje de Kawabata. Entonces reaccioné y volví a

saberme lejos de esos días y sentirme indefenso. Además, aquel bar era todo menos un refugio. Y luego

ser cortés.

aquella mujer:
-Olvida abecedarios y toma asiento.
-Hola.
Pareció agradecer el gesto. Su amiga se hallaba liada con Marcos y ella no sabía qué hacer; lo mismo

· -¿Hum?

yo. Aunado a lo anterior, hacía rato mis niveles de alcoholemia se acercaban peligrosamente a la altura de Poe,
y no quería terminar gritando Nunca más frente a la incomprensión de todos. El delirium tremens no es

-Hola. Soy Karla, Karla con K. ¿Y tú?

recomendable en lugares públicos, por lo que decidí olvidar mis cuitas y platicar con ella. Pero ella no dijo
nada, y sólo me observaba con sus bellísimos ojos verdes, que delataban la estupidez o la felicidad.

-Pompeyo, Pompeyo con Z.
Ill

-Tu amigo dijo te llamabas Kurda. Con K.

El día terminó en casa de la señorita A., nueva amiga de Marcos. El humor de la pareja no estaba para

l
-Cierto, Pompeyo es él. !As calles están llenas de imbéciles que se llaman Pompeyo. Lo dijo Diderot y
le creo.

departir con invitados; pronto nos abandonaron en la sala. Lo sucedido después no es claro. Como instantáneas
de un lugar común, recuerdo que Karla y yo nos aplicamos a beber, bailar y besar de manera cartesiana. El
despropósito fue evidente cuando falté a la lógica evolutiva del abecedario, que dicta que de B sigue
invariablemente C, y absurdo como siempre preferí D. Toda esa noche dormí ajeno a ecuaciones racionales.

-¿Siempre eres así de extraño?
Por la mañana, el desasosiego diario de los primeros minutos se concentró en cabeza y estómago.
-En lo posible. Pero no es extrañeza sino alcohol puro y llano. Tú sabes, un poco de esto y aquello.
Nada más.

-Nada más -remató.

Lo que quiso ser soma lo tomé como fin de plática. Allí quedó pór un mQmento, nerviosa y ligera de

liN

Karla no estaba en el sillón junto a mí, circunstancia que acabó con exhibicionismos, al permitirme componer
figura y ánimo. Desde la GOcina un olor a café atrajo mi atención.

-Con suerte es Marcos quien lo prepara - pedí frotándome el rostro.
Llegué a lamentar que así fuera. Los siguientes cinco minutos me bombardeó con una serie ~

lfl

�sostenida con excitación y vehemencia. Esperaba insuflar ánimos en los otros, perdonar sus faltas. No repliqué
comentarios sin importancia. Su entusiasmo se opuso al placer matutino del café, al romper el silencio de la
primer taza. Observándolo con atención, supuse era la clase de imbécil que siendo fumador se niega a darle

sus razones, era incapaz de contrariarla. Al final quedó exhausta. Reímos un poco, divertidos del momento.
Agradecí el café y tomé mi chamarra. Me despidió en la puerta. Nos besamos. Karla con K era su nombre.

fuego a otro. La interrogante de nuestra amistad volvió a surgir. ¿Quién dijo que se escoge a los amigos?
Afuera, el día se presentaba despejado. Era otra mañana de Enero en su curso ciego. En esta maldita
AJ entrar Karla pasó el enojo. Marcos hizo una mueca cómplice antes de salir. Con la mirada pedí

dis~ulpas a la muchacha; las aceptó de buena gana con una sonrisa. Sus ojos de un verde intenso destacaban al
traer el pelo envuelto en una toalla. Al dar la espalda para servir café, adiviné su cuerpo desnudo bajo una
camisa a cuadros. Sus piernas de un tono aperlado eran duras y torneadas. Unas gotas de agua doraban su
nuca. Acepté otra taza de café.

De principio no se dijo nada. Ella daba sorbos a su taza y yo partía con la uña los grumos de azúcar
desbalagados por la mesa. Así pasaron unos minutos hasta que habló:

-Eresextraño,¿sabes?

-Eso dicen. Ayer mismo lo afirmaste al preguntar.

Pareció cohibirse. No quise ser brusco pero el tema era molesto. Eso y la imprudencia reciente de
Marcos. Arrepentido, agregué:

-Disculpa.

-No te preocupes, creo ...

Era una mujer de veintitantos años a la que ninguna decepción había tocado. Cada palabra era

lhl

ciudad sólo yo te extrañaba. Y los perros cruzaban la avenida.

�n

MASCARADA

Doliente centinela: a ti va mi poema atorado entre los perros.

llrll 1111cl1 lcll11

(Mas si osare, santa-julieta-mía-corazón-de-prétzel,

Si los bueyes (y los caballos) y los leones
tuvieran manos y pudieran dibujar y hacer
lo que los hombres hacen, los caballos
dibujarían imágenes de dioses semejantes a
los caballos y los bueyes semejantes a los bueyes
Jenófanes de Colofón

pensar en el cristal de los dolientes, los tuyos, los que nacen
donde ya nada nace -hablemos de esta invicta obcecada necia terquedaddilúyeme en olvidos, diluyámonos en olvidos muertitos,
pedacitos de tú-yo en el lomo de hormigas justicieras).
Dame un beso en el claro precipicio de tu sombra.

I

m

Dejar, dejar el rostro de ceniza

Sobrevino una úlcera maligna y perniciosa a los hombres.

en que culminan pequeñas estampillas,
casas, lumbre, bestias, duros gritos
en tomo a la comedia trashumante.
Aprender de los lobos que largas barbas tienen
una flamígera palabra de renuncia:
a veces lo uno se formó de muchas cosas.
Duerman, duerman bien traidores, ascetas diminutos.
Duermen las sábanas y los caminantes. Habrá un templo

Los elementos perecen el uno en el otro y se acrecientan a la
vicisitud de su destino.
Hombre, mujer, ¿has visto cuán fácil émulo de Dios
es la sal de los mendrugos?
Saturada piel de Tres Alcobas, dijo el sabio, cuerpecitos enrollados
en el tedio:
Armonía en el corazón de una esfera que envuelve todo
el universo.

de reminiscencias matinales allende los muros. Un reposo

Certidumbre q_e que todo estuvo siempre aquí.

de absoluta luna en el vientre de la noche.

Afrodita, dispensadora

Varones morenos de antiguas luchas,

de la vida como en un bronce imposible.

solos, al aire de los filos primitivos

"Id, pues, a los cíclopes, a lamosas ciudades sumergidas,

y la herrumbre de batallas de enemigos improbables.

al discípulo que descansa bajo la sombra de los sauces.

Qué lejos, ay, qué lejos los muros, el vientre, los caminos,

Yo estaré con vosotros".

pues cómo te has mudado en sarmiento de vid bastarda,
donde las batallas no, sino epidermis,

Pero tú aleja de tu pensamiento este camino.

ahogos trernpantes, clausura, destierro, exilio seminal.

E41

�POEMA
Minerva Revnosa ÁIVarez
IV
Como un muelle dentro de ti, siempre,

AHugo

acariciando los nervios,
hembra anquilosada y trémula:

Entre las paredes

aprenderás remedios para los males

se simulaban dos cuerpos atados

de una tarde. Pero no es más que un método,

uno encerrado en el otro

seguir jugando los juegos de los padres,

encajándose en la piel.

y mueren al cruzar el río.

un sinónimo escrito en la frente

El sudor que transpiraban

Amantes sólo quedan en las bocas,

de los muertos. Desencanto de ríos crecidos.

era luz blanca

Desbordar, las puertas golpeando

sobre el grisáceo cielo
-eros
golpeando

Sobre la cumbre
de la agonía y del pesar

apenas advertido el ahogo

que duele ...

de perpetuas habitaciones

Atados el uno al siguiente y

de perpetuas inhabitaciones

del siguiente se ven los labios,

y la perpetua habitación deshabitada

rojo carmín purpúreo

y las puertas golpeando, terca, dulcemente
y ríos ilegibles de tinta

todo
se
avecma
tropo intolerable de mares y esta rabia de no tener una espada entre las manos.

muerden, acarician, lloran .. .

son destinos encontrados
en la mirada interminable,
son los cupidos que sobran

en los brazos que lo estrechan todo,
en la luciérnaga voz que ilumina
los labios:
las finas líneas que destilan sal,
bordes que se someten a la humedad
(principiante,
al manto erótico por el que sumergen sus
(vidas.
Encuentran el refugio apropiado

son la dualidad hecha en celo

y se destrozan mutuamente,

son las añoranzas que el mar

se acaban hasta extinguirse

borra en cada puerto.

lo que el sabor dure .. .

Cubren con sus cabelleras lacias

Capullos,

las vanidades de la luna;

mariposas antes de su vuelo;

diosa suprema de la noche,

de su infinito vuelo temeroso,

V

la octava hija de la imaginación ...

prodigio homónimo

Qué solas han quedado las palabras.

Se agitan y siguen respirando

que en el trance se conjuga.

son errabundos viajeros del deseo.

Ellos, son amantes profundos,

No son hombre y mujer para la tierra

de bocas sexuadas por la gravedad de
(sus cuerpos.

fil

�EN ESE LUGAR DE ATRAS
(QUE ES TUYO, SÓLO TUYO)
111■1 IIRI lllffl

-Verás que no, maldita suerte. Todos los que me tocan se les pone bien tiesa, y arremeten contra mí
todo su asunto, me embisten como si fuera un hoyo en la pared. A veces me duele.Carmen, pero qué se le va
hacer, pa · eso pagan, pa' tratarla a una como agujero en la pared. Sólo una vez uno muy correcto me dijo al
terminar: Muchas gracias señorita, aquí tiene; y me dio un billete de doscientos. Quédese con el cambio, dijo.

"Que si la sobada, que cuánto la media hora, que no sea malita de una vez el servicio completo; hijos
de su madre, una que todavía les hace el favor. Ni que aquí nos pagaran tan bien: una jodida miseria que nos

A veces pasan cosas así, a mí sólo me pasó esa vez; de ahí en fuera todo a sido sudor, moretones, dolores de
espalda, dos abortos, mucha medicina y alguna que otra lágrima.

dan por aguantarles las carnes, los malos olores, los malos tratos. Uno hasta me cacheteó, sería porque no se
podía venir el cabrón, quién sabe. Otro me quería dar por atrás, y ahí si que no, ese lugarcito es de mi Jorge y
de nadie más. Alguna partecita de mi cuerpo le debo de dejar al pobre. Y es que él sabe de qué la giro.
Pobrecito, nomás me pregunta: ¿Pero verdad que me quieres a mí, nomás a mí? ¿Verdad que sí, Carmencita?
Yo le contesto que sí, que nomás tengo ojos para él, que cada que se me trepa un tipo los cierro y pienso en él.

Se abrió la puerta del lugar. Entraron dos muchachos con aspecto de primerizos. Fueron directo con
Joselito, mejor conocido como la Mariana; éste era algo así como el cajero, un cajero con los vellos depilados
Y cola de caballo por peinado. Los dos querían servicio completo. Joselito hizo lo suyo y cobró por ambos

doscientos cuarenta pesos, advirtiéndoles: Ahí escojan, pero nada más de fas sentadas, las otras ya están

apartadas. Uno de los jóvenes escogió a Catalina Ramírez, cuarentona de grandes pechos y pelo oxigenado; el
"Jorge, mi Jorgito, sigues sin trabajo, pero pa' eso me tienes a mí, a tu Carmencita, a tu mamacita chula

otro, apenado, se dirigió a Joselito y dijo que quería a Carmen.

pa' que nada te falte; nomás ya no tomes tanto mi Jorgito, luego te me vas a enfermar, pero yo te cuido Jorge,
Jorgito, George".

Carmen enciende otro cigarrillo mientras espera sentada en la sala de la estética-prostíbulo-edén. Se
acomoda los zapatos. Saca el lápiz de labios del bolso de plástico, donde guarda sus pertenencias: un cambio
de ropa, una cajetilla de Tigres, una caja de cerillos Clásicos, un par de aretes y la foto de Jorge. Como ella, un
grupo de mujeres aguardan en un pequeño cuarto acondicionado para el caso, buscando ser la escogida,

-¡Ora Carmen!, ya salió cliente. Aquí el jovencito guapo éste dice que quiere contigo; suertuda.

Carmen pensó en su Jorge, en que fue escogida de entre las demás, en que todavía daba batalla en el
negocio del cuerpo. Se asomó rápidamente dentro de su bolso y miró la foto de Jorge. Se levantó y fue hacia el
joven, que parecía un poco nervioso. Le tomó la mano y le dijo que la acompañara. En el trayecto de la
estancia al cuarto le preguntó su nombre; él contestó por lo bajo, ella ni siquiera puso atención.

engalanándose cada que entra un cliente, entristeciéndose cada que se desanima un curioso. Un billetito que se
Una vez dentro de la habitación sentía como el cuerpo del jovencito temblaba. El muchacho estaba

les fue.

demasiado nervioso para quitarse o quitarle la ropa. Ella lo hizo por ambos.
-¿Y los que se mueren de miedo Carmen? -Preguntó Juliana, mujer de piel morena y ojos color de mar.
-¿Es tu primera vez? -preguntó Carmen.
-Esos son los más chistosos, cuando menos me divierto un rato. Están todos temblando, a unos hasta
no se les para -Carmen sonríe como recordando algo, le da un toque a su cigarrillo y se saca el zapato. Lo

-Pues este, no, verá que no... Una vez ya; sí, una vez.

pasea rozando el suelo, dejando que se meza, como espantando mosquitos- ¿No te ha pasado a ti, Julianita?

IJI

w;;

�A Carmen no podían contarle las muelas en el negocio de la acostada, ella sabía muy bien que era la

"Ora si ya valió. Si va a reclamar estoy jodida. Aparte son unos pesitos que se van".

primera vez del muchacho:
Lo alcanzó antes de que abriera la puerta. Tomó su mano nerviosa y lo llevó de nuevo a la cama. Sobra
-Quintito -sentenció en su interior.

decir que hizo uno de los mejores trabajos de su vida. El muchacho salió contento y hasta le dio un billete de
cincuenta nada más para ella, una propina por la satisfacción de ya no ser quinto.

Unas manos temblorosas recorrieron el cuerpo de la mujer, deteniéndose en la protuberancia de los
senos, frotando con fuerza y rapidez la palma de la mano contra un pezón. Ambos fueron a parar a la cama.

-¡Carmen! -gritó desde lejos la Mariana.

Carmen hacía un recuento mental de lo que faltaba de despensa. De pronto escuchó una voz:
La muchacha se reportó lo más rápido que pudo:
-Señora... este, disculpe usted: ¿por dónde era?
-Aquí estoy. Y no grites que no estoy sorda.
Carmen no puso atención, seguía absorta pensando en la ropa que había que lavar y en Jorge. El
muchacho estaba impaciente, y trató de meter su asunto en el primer lugar que encontró. Carmen lanzó un

-Salió carrera. Vete con Julio, él te va a llevar en el taxi. Pero apúrate, que te está esperando.

grito y de un empujón se quitó al muchacho de encima.
"Jorge, Jorgito del alma, de mi corazón, esto lo hago por ti, Jorgito. ¿Dónde estarás? ¿Con quién?
-¿¡Qué te pasa, estúpido!?

Ojalá y no estés bebiendo. Quiero llegar y estar contigo, papacito. Quiero que me tomes como sólo tú lo sabes
hacer. Ya sabes que te guardo ese pedacito de mí que tanto te gusta. Me duele pero poquito: esa parte de mí es

-Pues a usted; yo qué, usted gritó.

-¡Por ahí no se mete!
-Pues cómo iba a saber. Vine aquí para aprender, para eso le pago -contestó el muchacho, todavía con
los pantalones abajo.
-¿Pues no que ya sabías? -ironizó Carmen.

-Este pues...
El muchacho dudó. Cuando su turbación llegó a mayores, se fue caminando en silencio rumbo a la
salida del cuarto, mientras se subía los pantalones.

tuya, sólo tuya mi amorcito, de nadie más".

�ESTACION
EIIIII C1nn1111

NOSTALGIA DEL CANGREJO
11r11 er1su11 s111z1r
Hendido el dominio del astrolabio bajo un giro de la rueda que se incendia, todo es brújula y acude a

Cuando el río suena
es que están los pájaros cantando.

su exilio solar: los nombres n~turnos se enfilan al ascua del faro y ahí, recobrados, fraguan secretamente un
delirio más fastuoso, un sortilegio más claro que los hace libres para siempre.

Si la niebla se abre
es la luz

La aflicción respira de nuevo, sus carnes rotundas caben cada vez mejor entre el muelle y el pesquero

que se mueve con pereza
Árbol que se desnuda:

que se reduce bajo la garlopa insidiosa de la distancia. La merluza narra en su nado prófugo el fuego de otros
atolones. En las estrellas de mar germinan los rumbos propicios .. .

otoño próximo
Pero el basalto reclama para sí un compás que se libera entre el movimiento y tu voluntad; para partir

MUDANZA
Ya el árbol se sumerge

despliegas el regreso y viceversa, de manera que todos tus allás confabulan un imposible que no se agota,
cicatriz como aldaba, y el desencuentro que habita la piedra abre sus poros en un ejercicio de cristal -espejo
sin fondo- bajo el agua sujeta a tierra sólo por tu armadura.

en su laberinto de hojas:
travesía fugaz
por el puente del tiempo
Cuando retorne el día
se soñará despierto,
dictando cátedra
de eterna clorofila

.. ...
•

l¾=i

•
••

1:41

�Al:CEIA:COIJI.. EN SIi.O UN DIA

MUNDANA CORONACION CELESTE

1116 111111 T111)1ra lllllzzl

1111111rz1 11rt111z

Quien quisiere ser culto en sólo un día

Era el comienzo de otra vida, la que yo inventé al verte bajo el vitral.

Francisco de Quevedo

¡Cómo lastimaba los ojos aquella luz!
Dolía el vidrio azul y amarillo traspasado, proyectaba tu resplandor,
no parecías real, eras como un santo o un iluminado.

Quien quisiere ser cool en sólo un día,

Que ya la Inteligencia

la jeri (aprenderá) gooza siguiente:

con sola esta licencia

ahogo medular, hembra, creciente

la acapararan cultos amanuenses

Sería que mis ojos cerrados se habían acostumbrado a la oscuridad,

el falo de Eros, úlcera maligna,

de profunda poesía maldiciente

sólo por eso el más tierno brillo los torturaba.

Entonces te entregué tu aureola, mi aureola, que siempre fue tuya.

Tal vez ya no quería esperar, tal vez creí que eras el merecedor
semen, mierda, universo destruiría,

y encantados filósofos y artistas

un tibio coño, perros, dioses, muerde,

repletas de fantasmas las cabezas

abiertas venas, sedientos indigentes,

ya aprendieron a escribir obras maestras.

y único dueño de la aureola
y de sus destellos tornasolados.

niña violada, trempa una vagina,

coito, nada infecunda, ojos sangrantes,
destierro, ahogo, exilio, muerte, tiemblan
menstruante puta y mísero mayate.
Use mucho de Nietzsche, algo de Sade,
su poco de Bataille leído a medias,
deconstruya un discurso enajenante.

11'1

ltD

�TRIVIA CIGARROS

3. Una sopa de conchitas preparada por nuestro chef Fausto.

lll llrllllll S1ra■11•1

4. 10 gansitos y un barrilito de dos litros sabor durazno de Abarrotes Don Arturo.
5. Un Terribletour más maníaco que el Río Rápido, que comprende la visita fugaz de todas las bardas

¿Cree·haber visto tantas películas como para asustar a más de tres cinéfilos del CUEC? ¿El ocio lo ha

de Alanís que se encuentran en Mty, y áreas circunvecinas.

arrastrado a la penosa acción de 20 permanencias voluntarias en el cine en sólo una semana? Pues ha llegado
el día tan esperado por usted. Demuestre que el celuloide nada tiene que ver con Avantel y conteste la
siguiente trivia:

Respuestas a conciencia, vagas, mediocres, o a medios chiles, favor de entregarlas a cualquier
miembro del grupo Cigarros, según preferencias. El ganador será presentado en nuestro siguiente número,
donde se hará burla y escarnio de su ociosidad.

1. Western de 1956 filmado en el desierto de Nevada que provocó la muerte de John Wayne, Susan

Hayward y Pedro Armendáriz.
2. Nombre y director de la película que iba a ser el gran regreso de María Felix al cine y que terminó
protagonizándola Sonia Infante.
3. Co-dirigieron la película Arriba los Pitufos.
4. Actriz de la industria del pomo que en los setentas aparecería bajo el fuste diabólico de Cronenberg en
la película Rabid.
5. Es director de las películas Siete en la Mira y Siete en la Mira JI: La Furia de la Venganza.
6. Película de Jean-Luc Godard donde actúa Woody Allen.
7. Mencione la película y el director que iniciaría el género llamado blaxplotation.

tRIVIA Clc;,tRRIS

8. Actor que debutó en cine con El Tesoro de la Sierra Madre, donde interpretaba a un niño vendedor de
billetes de lotería; recientemente participó en la cinta Lost Highway de David Lynch.
9. Director que presentó Delicatessen en Estados Unidos e introdujo en Hollywood a Jean-Pierre Jeunet.
1O. Nombre con el que la distibuidora Offer Video presentaba el film The Texas Chainsaw Massacre en los
ochentas.

Quien acertase responder correctamente a los diez puntos anteriores, será acreedor de los siguientes
premios:

l. Un Domingo con Pancho Serrano.
2. Medio kilo de empanadas El Puni.

■ti

Mil

�SONETOS*
SlllllllllR
1

Escribir porque sí, por ver si acaso
se hace un soneto más que nada valga;
para-matar el tiempo, y porque salga
una obligada consonante al paso.

Miro la vida con mortal enojo:
y todo esto me pasa, dueño mío,
porque hace una semana que no cojo.

Porque yo fui escritor, y éste es el caso
que era tan flaco como perra galga;
creciome la papada como nalga
vasto de carne y de talento escaso.

XI

¡Qué le vamos a hacer! Ganar dinero
y que la gente nunca se entrometa
en ver si se lo cedes a tu cuero.
Un escrito genial, un gran poeta...
Desde los tiempos del señor Madero,
es tanto como hacerse la puñeta.
X

¿Qué hago en tu ausencia? Tu retrato miro;
él me consuela lo mejor que puedo;
si me caliento, me introduzco el dedo
en efigie de plátano a que aspiro.
Ya sé bien que divago y que deliro,
y sé que recordándote me enredo
al grado de tomar un simple pedo
por un hondo y nostálgico suspiro.
Pero en esta distancia que te aleja,
dueño de mi pasión, paso mi rato,
o por mejor decir, me hago pendeja,

Pienso, mi amor, en ti todas las horas
del insomnio tenaz en que me abraso:
quiero tus ojos, busco tu regazo
y escucho tus palabras seductoras.

ora con suspirar, ora con pedo,
premiando la ilusión de tu retrato
y los nuevos oficios de mi dedo.

Digo tu nombre en sílabas sonoras
oigo el marcial acento de tu paso,
te abro mi pecho - y el falaz abrazo
humedece en mis ojos las auroras.

• Novo, Salvador: La estatua de sal. CONACULTA, 1998.

Está mi lecho lánguido y sombrío
porque me faltas tú, sol de mi antojo,
ángel por cuyo beso desvarío.

111

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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