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rio

Consejo editorial:
Fausto Gerardo Valdés
Aarón Aguirre
Carlos Ovalle Contreras
Carolina Olguín García
Roberto Kaput González Santos

Colaboradores:
Arturo López Rojas
Irving Juárez
Minerva Reynosa Álvarez
Gerardo Ortega
Jorge Silva
Renato Tinajero Mallozzi
Alejandro Morales
Héctor R. Castro
Orestes Cabrales Lara
Gildardo González Soto
Miguel Ángel Fuentes Flores
Mariana Pérez-Duarte
Jaime Garza Guerra
Maria Cristina Salazar
Katia Irina Ibarra
Francisco Javier Serrano
Vida) Medina

Relaciones Públicas:
Francisco Javier Serrano

Diseño:
Jaime Garza Guerra

CIGAIUJOS
Número 3
Revista bimestral
Comentarios, sugerencias y demás
harinas, favor de dirigirse a los
integrantes del Consejo Editorial, o en
su defecto a la dirección electrónica:
ri!!atTo, a latinmail.rom

-r a d c r i m i

\ o

l'

n t o,

A Rafael Alberti, claro; a Radio
Nuevo León, Nazario Sepúlveda,
Carmen Alardín, Libertad González,
Margarita Villarreal; al café Nuevo
Brasil; los hermanos Marx; Dashiell
Hammet, Lillian Hellman; a Massive
Attack; Gladis, Giane11a, Clelia y el
Men; a Pessoa, Yehuda Amijai; al
Güeyro; la revista Nitrato de Plata; los
peces tequileros de Jaime; a Jorg
Buttgereit y Daktari Lorenz; a Beta
Lugosi; Plan 9 y Horror Crew; a
Rebeca por facilitamos el cuarto de
máquinas; a Horacio Medellín (alias
Simitrio el rebelde), que con su partida
se llevó todos nuestros recuerdos, una
tostadora de pan y demás enceres
(Arturo sabe que todo tiene vuelta); a
los inspectores de la ruta 50; Tom
Wesselmann; a Moni y la Julieta;
Ramiro y sus huevitos con salsa; los
Tacos Lalo; a Garcés, el Zorro
Plateado (arrooooz); un largo etcétera.

l.a n ·, i,ta Cigarros ,e imprinw gracias al apo~·o de la Facultad de
Filosofía~ l.l·tra, dc la l nhcr,idad .\utúnoma de \ul'\O Lebrt
.·

INDICE
2 Irving Juárez Tabla de mar.
4 Minerva Reynosa Álvarez When 1
sleep.
5 Gerardo Ortega Plata Quemada o el
nihilismo intrascendente.
7 Jorge Silva El vacío posterior.
11 Renato Tinajero Mallozzi Dentro. De
astrónomos y gastrónomos.
11 Los Hermanos Sarampión Respuesta
a la Trivio Ciga"os.
12 Alejandro Morales Cuerpos carnosos.
12 Orestes Cabrales Lara Para escribir
no hav como una Pilot.
13 Miguel Ángel Fuentes Flores La
concepción del hombre en
la na"ativa contemporánea.
14 Roberto Kaput González Santos Los
motivos de un logógrafo.
18 Rafael Alberti Elegía a Garcilaso.
Los ángeles muertos.
19 Mariana Pérez-Duarte A/da la bella
ha llegado a su.fin: la muerte de A/da
en el Cantar de Roldón.
24 Carolina Olguín García Ramificada.
24 Vinícius de Morais Ternura
25 Jaime Gana Guerra Brujerías.
30 Maria Cristina Saiazar Babel.
30 Katia Irina Ibarra Poema.
30 Francisco Javier Serrano Sobre un
espejo.
31 Vidal Medina Carecer.
32 Grupo Cigarros Bibliografia
adquirida.

AOLADORA*
Hay veces en que mucho es suficiente,
escribió Spillane; con poco a nuestro favor,
empezamos a entender la desmesura de wi simple
propósito. Tres números ya de un proyecto como
tantos otros, concebido en los pasillos de una
Facultad propia y ajena, con la credulidad de
quien confunde la opinión pública con la amistad
En el camino. la certeza de intereses creados,
lecturas aJenas y recelos de todo tipo situaron
nuestro trabajo en el plano de la cautela y la
provocación deliberada; esto es, en el mismísimo
principio, pero sin la ingenuidad de antaño.
Toda opinión manifiesta en las
presentaciones, vía e mail o de viva voz, se ha
discutido ampliamente en las reuniones del
Consejo Editorial. Al final, una sola es la certeza:
mejorar la revista sin traicionar su objetivo; lo que
supone un espacio pluraL dedicado a la creación y
la critica. Si ello es censurable. nos habremos
equivocado por gusto.
En ese afán. nuevos colaboradores se
suman al proyecto CIGARROS. Con ellos.. la
crítica literaria (Mariana Pérez-Duarte, Gerardo
Ortega, Miguel Ángel Fuentes) hace su aparición:
el teatro (Jorge Silva) exige un lugru-; el cuento
(Irving Juárez) reinventa sus postulados; la poesía
(Vida! Medina, Alejandro Morales) asegura su
presencia; las primeras lineas dedicadas a un diler
(Francisco Serrano) son aspiradas.
Con esta diversidad de géneros y
criterios, la revista se nutre. Otra vez, creemos que
ese es su acierto; tal vez el único acierto por el
que seguirnos en esto, burlando las acometidas de
unos y otros.
En fin, terminemos de forjar este tabaco
y demos paso a las caladas. Que la lectura les sea
leve. Ánimo para el frío próximo. Cuando el
hartazgo apriete, muerdan algunos versos de
Eliseo Diego a manera de ensalmo: La eternidad
por .fin comienza un lunes y el día siguiente
apenas tiene nombre I y el otro es el oscuro, el
abolido. (...) Y sin embargo, vez, me afe"o al
lunes / y al día siguiente doy el nombre tuyo I y
con la punta del cig°"o escribo , en plena
oscuridad: aquí he vivido, por ejemplo.

Grupo Cigarros. Aparato para forjar churros, claro.

-----------

FONDO

UNIVERSITARIO

�TABLA DE MAR
lrvin1 Juíraz

vino Guy de Francia, estoy muy emocionado,
tenía años que no lo veía y él también me extraña.
Vamos a ir a surfear. ¿No gustas?

No comprendemos las ruinas
hasta que nos convertimos en ellas...
Heine
Estoy en este planeta, no sé qué hacer,
mis piernas avanzan ·sin decirme a dónde van.
Afuera el sol quema los placeres. La gente se
recuesta sobre una alfombra helada. El verano ha
llegado los turistas también. El mar se esconde
entre miles de cuerpos desnudos. Sólo veo gente y
multitud. Pasan los minutos eternos para la
ciudad ..

y

Iba a visitar a don Ginebro para pedirle

un poco de ron. Al llegar lo vi sentado en una silla
mecedora, descalzo y sernidesnudo. Qué calor
hacía ese dia no vestía más que un traje de baño y
una playera sin mangas. Parecía un mango, de los
que la tele enseña. Nariz respingada, barba recta y
ancha, ojos color miel y tez bronceada. Don
Ginebro al verme se acercó y dijo:
- Luis, cabrón, ¿por qué nunca vienes?, te
aseguro, y no soy adivino, que estás aquí por
aguardiente.

- Así es, don.
- Ven pira abrazarte; mi pequeño.
Me abrazó, después se retiró y fue por el
aguardiente. Clara salió, la de las piernas largas,
senos inflados y rostro fino. Casi me aviento a sus
pezones que, escondidos tras la blusa, se me
antojaba chu~los.
- Qué pasó Clara. ¿Cómo estás?
- Bien. ¿Y tú?

- Tengo tarea que hacer.
- Tú te lo pierdes.
- Pero al rato los alcanzo... ¿Dónde van a
estar?

- Quisiera beber un poco.
- Ay, Luis. tomas demasiado.
- Mentira. llevo una semana sin alcohol,
mis poros se están cerrando y para el calor es
malo, necesito un poco de aguardiente. Además,

La última entrada principal era una
enorme boca diabólica llena de colmillos y sangre,
al atravesarla había otros tres pasillos. Me fui por
el central, un escuadrón de soldados
intergalácticos se acercaron velozmente y me
dijeron:

- En Playa Ancha.
- Lame la plred, imbécil.

Me han caído de lujo esos seis tragos que
le di al aguardiente. Ya me siento otra vez yo. Soy
interplanetario, soy interplanetario. Las olas son
monstruos aventándome y sosteniéndome.
La tabla que ese día manejé me llevó al

lado oscuro de la Luna.
Dos filas de escalones a~ecieron frente
a mí, lo demás era una atmósfera azul tenue.
Había letreros flotando a mis costados. Con luces
de neón indicaban: "Lado luminoso" y "Lado
oscuro". Subí por la fila que llegaba atrás de la
Luna. Había otros letreros más adelante en los que
decían con la misma luz: "Sanitarios Damas y
Caballeros". Sobre los barandales que se
utilizaban para no caerse al vacío, dos jóvenes
patinetos bajaban a gran velocidad gritando
"Mooooon", eran rubios y vestían ¡mitalones
anchos y de colores algo exóticos. Ambos
llevaban gorra y aretes en la nariz. Había
cafeterías de todas formas y colores para
descansar del largo trayecto hacia la Luna. Miles
de turistas estaban bailando y cantando de
felicidad. También éstos flotaban. En la entrada
de un lugar con forma de cafetera gigante, había
una señora realmente obesa y ceñuda con la mano
extendida para cobrar a los visitantes. Éstos
pagaban con pedazos de piel, utilizaban una
navaja. Algunos se cortaban el brazo otros la
pierna, pero no sangraban, por el contrario, les
crecía nuevamente, pero de un color más oscuro.

-Más o menos
- ¿Por qué?

y, por más que intentaba iluminar los rumbos del
sonido, no veía a nadie. De JX'Olllo una voz llegó
susurrante, me decía quién era y de dónde venía.
Yo callaba espantado esperando a que se disipara.

Llegué a una plataforma pentagonal en
donde, además de tener cinco entradas, debía
desvestirme y dejar la ropa en un pequeño
armario. Entré en una puerta que decía "Lado
oscuro de la Luna". Esta vez no era luz de neón,
sino un letrero de metal viejo y oxidado. El pasillo
estaba muy oscuro; dos enanos feos y de color
amarillo pálido me dieron una vela y un traje
verde limón limpio, con olor a cerveza. Me vestí
ahí mismo, escuchaba risas atrás de la oscuridad

No respondi. Ellos tomaron mi brazo y
me empujaron a la carnosa pired ensangrentada.
Entonces lamí con repugnancia aquel muro. Ya no
había oscuridad, ahora una luz amarilla se
asomaba al final del pasillo, seguía preso entre el
grupo de soldados que me guiaba hasta la luz. Vi
a mi alrededor; un grupo de lunáticos esperaban
tristemente el momento de su muerte. Los
soldados dispararon sobre ellos. Había mujeres,
niños y lágrimas regadas por el piso. Sentí un
golpe en mi cabeza.
Veía esa frase por todos lados: "La
lunática insensible y azul te va a comer". Estaba
en el techo cuando desperté, quería gritar y en
lugar de eso lloraba, mis labios enmudecían. Me
fastidiaba un estridente sonido de metales, como
los de una fábrica. Los ruidos provenían del oeste,
quería ver qué ocurría, el terror me envenenaba y
deliraba frases incoherentes.
Llegué basta la entrada de mi celda y la
abrí, estaba sin seguro. Caminé por el inmenso
pasillo, había otras celdas además de la mía; en la
tercera una niña lloraba, entré fácilmente y me
dispuse a acaraciarla, al rozar mi mano con su
cabello sentí que mis dedos se quemaban, la quité
al instante.
- Me ha hecho intocable, quién sabe qué
querrá para ti, alcohólico -me dijo con voz
masculina y demoníaca.
- ¿Qué fue lo que hiciste?-le pregunté.
- Quemar a mis padres en su propia casa.

Ja, ja, ja, ja...
Salí corriendo de la celda, mis piernas se
movían y yo no sabía a dónde iba. A lo lejos
apareció la playa; de pronto, desaparecía. Gritaba
y no dejaba de hacerlo. Entré a un baño pintado

con grafitti, había frases burdas que insultaban a
la gente; me arrinconé al final, a un lado tenía una
tal.a de baño y sobre ella lloraba. Sólo escuchaba
mi llanto y permanecía completamente inmóvil.
Otra vez veía el mar al final del cuarto, era un
hermoso paisaje y Clara caminaba a la orilla, al
lado de dos cangrejos gigantescos y llamativos.
No había cielo, y... nuevamente desa~ecía
aquella imagen triste.
Un grupo de borrachos entraba al baño,
murmuraban mutuamente y se reían de su
ebriedad. Fueron directamente a los urinarios,
descansaron finalmente sobre el piso y me
invitaron a seguir con ellos. Pasamos un buen rato
chu¡mtdo cerveza. Entonces, el techo desa~ió
y una enorme botella de cerveza se vaciaba sobre
nosotros; éramos felices. El nivel del liquido
comenzó a subir, llegó hasta mi cabeza y poco
tiempo después una coladera gigante me tragó.
Ahora estoy en el mar nadando con un
dolor de cabeza insoportable, un sol agobiante, un
aliento horroroso, la piel hecha pedazos y en
algunas ~es ensangrentada. La lengua seca, el
pelo pegajoso. Vienen los médicos, me preguntan
cómo me siento, yo les digo que estoy aquí en el
planeta Tierra, hogar de los mortales. -

�PLATA QUEMADA O EL NIHILISMO
INTRASCENDENTE

~HEN I SLEEP
M111rva 1111111 Alv1r1z

Cada noche,
en el silencio de mis pasos
y en la soñada cama crí¡1ica
duenno incesante e infantil.
Las sábanas me cubren
el cuerpo agitado ·
por el caluroso aire
que se filtra por la ventana.
El movirtúento de piernas
parece llamar cada vez más
a Morfeo
- que se mece en las orillas
de un ríoentras tú y me despojas...
tu piel está caliente
y parece fundirse a mis brazos,
a mis rodillas,
a mis senos
y a la sal que despide mi piel.
Apretamos fuertemente
esas sábanas que nos desnudan,
que nos conocen en el descanso
y en el juego
- he mordido la esquina
de una de ellas,
le ha dolido porque ya no es almidonadaEl frío se ha dejado penetrar
por las texturas...

hago de ti deseo,
voz que me bable
y relámpagos que me iluminen;
l_lego hasta el fondo,
llego a tus formas
y en la cima caigo de nuevo.
Caigo en tu mente
y me veo de mil maneras.
He visto
que deseabas mi muerte
y llorabas,
llorabas,
llorabas...
Es mi sueño.
Trato de detenerme
y la vibración
se hace cada vt:z más fuerte
y más amarga.
Porque debajo de las sábanas
que tanto adorábamos
y que tu pecho respiraba
como piel desnuda:
han sido tiradas...

G1rarll1 1,1111

En cuanto al tratamiento de los temas
históricos, el postboom sobresale por
respetar la historia, pero sin deificar/a.
La revisan criticamente despojándola
de la marmórea superficie con que la
recubrió la historiografw burguesa o,
incluso, socialista. Emmanuel Tornés
Reyes: ¿Qué es el postboom?

INTRODUCCIÓN.
Es notorio en los años recientes encontrar
un afán reivindicador de esa ¡mte de la literatura
latinoamericana a partir de la segunda mitad de la
década del setenta. Dicho afán crece como un
intento renovador; no desdeña ese feliz y
novedoso giro instalado casi todo en los setenta
llamado boom, y que gracias a él la literatura en
este continente se revitalizó y, por qué no, aportó
también una visión nueva a otros continentes de la
realidad latinoamericana
Más tarde pareciera que a América
Latina se le abrieron las ventanas de tanta
dictadura, de tantas desavenencias políticas y
sociales. Esto se reflejó de un modo curioso en la
literatura. La literatura más reciente se nutrió de
ese caos interior, de los conflictos que trajo
consigo la modernidad, de los trastornos sociales
y, muy especialmente, de una crisis de valores

Tus manos reposan fuera de las sábanas,
las acaricias
y te vuelves a un lado.
Me miras de reojo
y te quedas callado,
meditando...

Plata quemada (1997) es una novela de
algún modo retrasada, si nos atenemos a la
periodización que la historiografia literaria ha
elaborado respecto de la obra de los escritores de
América Latina. Pero no·sólo por su temática, sino
porque sale a la luz más de treinta años después de
que hubieran sucedido los hechos que narra. Esta
consideración es importante en la medida que se
quiera establecer su carta de aceptación dentro del
llamado postboom latinoamericano o también,
como algunos rasgos parecen indicar, su filiación,
al menos parcial, con el boom.

Alzo las piernas
y me da más hambre.
En un despojo de ropas,
ellas me cubren.
me hacen sucumbir
y caer en la noche; .
me hacen caer
a tu cuerpo en reposo,

PLATA QUEMADA Y EL
POSTBOOM.
Cuáles serían estos rasgos. Mientras que
para el postboom "las asonadas golpistas de Chile,
Uruguay y Argentina en el decenio de los setenta
fueron las que abonaron el terreno para la
novísima narrativa" (fomés 21), alimentaron a la
literatura desde un vertiginoso transcurrir social y

Los dos: donnidos/despiertos,
jugamos al refugio,
al resguardo de un día de lluvia
y pareces sonreír con el olor del suaviz.ante.

político, en el boom, la imaginación poética y la
ru¡mra, en ocasiones, de las normas, que vinieron
a enriquecer el lenguaje narrativo, fueron una
característica más o menos común. Esto último no
resalta en Plata quemada, pero sí el contexto
político como un tenue telón de fondo a lo largo
de la obra.
Sin embargo, este manejo de la historia
es, como se menciona en el epígrafe de este
trabajo, revisorio y muchas veces crítico. De
modo más preciso, señalaremos tres aspectos
característicos
del
postboom
fácilmente
evidenciables en la novela de Piglia: el influjo de
lo policial, el lenguaje claramente coloquial, y por
último un tema: la violencia.
Digamos que de lo policial, en sentido
estricto, tiene muy poco: la planeación de un
asalto bancario -y la ejecución del mismo-, la
persecución de los asaltantes por ¡mte de la
policía y la resistencia armada por parte de
aquellos durante dieciséis horas en una casa
rodeada. La narración está, en todo caso, más
cerca a una crónica policial que a un relato en el
que el lector resuelve, a la par que el que investiga
un conflicto, un asesino, un culpable. Nos
referimos a la novela como una crónica, no sólo a
una crónica de los hechos, sino a veces a una
crónica de la investigación del autor a cerca de los
hechos: "La larga odisea que ya dura cuatro horas
en el momento de escribir esta crónica comenzó
a¡roximadamente a las veintidós horas ..." (171)
este fragmento está sin entrecomillar y en
tipografía normal, es el comienzo del capítulo
siete, y da por sentada la perspectiva del narrador.
La insistente leyenda de "(según los diarios)" al
dar al lector una serie de pormenores del caso,
mandan al narrador de la novela al lugar de
narrador-Piglia que ha investigado muy a fondo
el asunto.
En segundo lugar tenemos un lenguaje
coloquial de los personajes. Ellos hablan como
hablaría cualquier individuo de su calaña. Incluso
algunos de los términos son estrechamente
regionalistas en su coloquialismo: "La voz llegaba
vacía de cualquier sentimiento que fuera el
verdugueo" (149) o "Malito lo llamó porque lo
junaba bien al nene" (76) o bien, "guita" (dinero).
Atrás se ha quedado ese lenguaje sorpresivo,

�pirotécnico a veces, que caracteriza a los
escritores de la generación anterior. El narrador
tampoco hace alarde de construcciones que se
apoyen en el lenguaje mismo, sino que se dedica a
narrar los hechos intentando mayor objetividad:
"Los hechos [de la novela] ocurrieron en dos
ciudades (Buenos Aires y Montevideo) entre el 27
de septiembre y el 6 de noviembre de 1965.",
apunta el autor en el epilogo. (Piglia 245)

banco comparado con fundarlo?". De entrada
Piglia prepara el terreno en vías a una justificación

de tipo moral. Pero cuando no hacen mucho caso
del dinero, incluso se deshacen de él de un modo
escandaloso, comienza el trastrocamiento de
valores. Es importante la eliminación pública del
dinero como símbolo de la afrenta: "Un murmullo
de indignación hizo rugir a la multitud"
-La queman.

Por último, el tema de la violencia está
presente a lo largo de la novela. Ésta se manifiesta
bajo dos formas principlles: armada, sexual.
Armada no sólo por el uso, a veces indiscriminado
de su arsenal, sino porque en momentos se
convierte en un valor del que depende la
existencia de los personajes.
La violencia sexual, aunque en menor
proporción, está latente; recordar la referencia de
Malito cuando cae por primera vez en la cárcel: es
violado por tres sujetos en la celda.

AXIOLOCIDIOS.
Malito, el Nene Brignone, el Gaucho
Dorda y el Cuervo Míreles asaltan un banco. No
piensan hacer la "revolución" ni nada ¡:mecido, la
mayoría tiene un historial delictivo precoz y en el
presente de la novela consumen drogas
habitualmente. El dinero les servirá para
establecerse en otro lugar (Nueva York, Puerto
Rico) para rehacer su vida. Sin embargo, este
objetivo no está del todo claro; es referido, pero
parece más bien un sueño vago que quién sabe si
sería posible alcanzar.

-Están quemando la plata.
Si la plata es lo único que justificaba las
muertes, y si lo que han hecho lo han hecho por
plata y ahora la queman, quiere decir que no
tienen moral, ni motivos, que actúan y matan
gratuitamente por el . gusto del mal, por pura
maldad, son asesinos de nacimiento, criminales
insensibles, inhumanos" (190) Aquí Piglia cae en
el infortunado facilismo de conceder la
explicación de los actos de los asaltantes, y
todavía en el de explicar casi textualmente su
novela: "Ese acto (según los diarios) era un acto
nihilista y un ejemplo de terrorismo puro" (192)

CONCLUSIONES.
Es curioso que Ricardo Piglia se esfuerce
por reconstruir una historia sin mayor
trascendencia treinta años después de sucedida reconstruir en sentido histórico-: " ... comencé a
escribir de nuevo la novela, tratando de ser
absolutamente fiel a la verdad de los hechos"
(Piglia, 251) Sin embargo, lo claro aquí es el
profundo nihilismo que rezuma de la obra, eso es
lo esencial.

Más cercano es el rechazo por parte de

los asaltantes hacia la figura de la autoridad
representada por la policía: "Lo había matado
porque sL el Gaucho Dorda, no porque el policía
significara una amenaza. Lo había matado porque
odiaba a la policía más que a nada en el mundo y
pensaba de un modo irracional que cada policía
que él mataba no iba a ser remplazado" (40) Pero
es evidente: el móvil de todas las muertes en
principio es el robo. Luego el dinero, conforme
avanza la novela, va significando cada vez menos,
hasta que lo único que importa es matar al
oponente, es decir, al policía; resistir, repeler el
ataque, con la ayuda de drogas y un buen
armamento, hasta llegar a perder la vida, pero
nunca rendirse.
El punto central de la novela radica en la
subversión de un valor ~ que es el capital
económico. En este sentido no es gratuito el
epígrafe inicial de Bretch: "¿QJé es robar un

Podríamos decir que a lado de esa actitud
humanista, de amor por el hombre, de confianza
en el mejoramiento humano y su fe por la lucha de
la democracia, el postboom incluye, o debería
incluir, un fenómeno sórdido pero no menos
cierto, que es la sinrazón como bandera, el
sinsentido como camino y la vida como un castigo
inexorable. -

R VACIO POSTEAIOA

J1r11 Silva

Personajes:
CLAUDIA
LUIS.
Ambos veinteañeros.
Escenario: Un departamento de soltero.
Hay una cama mediana, al lado derecho de ésta,
un buró sobre el que están una lámpara, una
cajetilla de cigarros y un encendedor. Hay
también una mesa y dos sillas. Sobre la mesa se
observa una botella de vino barato, algunas
botanas, una botella plástica con refresco de cola.
Un par de vasos en cuyo interior hay residuos de
alcohol, así como colillas de cigarros. La
superficie de la mesa está manchada de algún
líquido que posiblemente se derramó.
Al iniciar la escena se escucha la
introducción del "Vals de las flores" de
Tchaikovsky. Sobre la cama están LUIS y
CLAUDIA en ropa interior, pero los cubre la
sábana. Están entre acostados y sentados, más
bien, recargados en las almohadas. Hay entre
ellos una distancia, tanto de espacio como de
actitud No hay expresión en sus rostros, sólo
monotonía. LUIS toma un cigarro y lo enciende,
antes le ofreció uno a CLA UDJA, quien declinó
con un movimiento de cabeza y con un ligero
gesto de desagrado.

CLAUDIA: (Sin que luis repare en ella)
¿Y ahora qué?...(Voltea a ver a luis, quien yace
absorto en sus pensamientos) ¿Cómo pude...?
¡Dios! Y pensar que había jurado que jamás.. .
Bueno , supongo que todos tenemos un momento
de desesperación en la vida. ..(medita unos
segundos)...¡y vaya que el mío fue desesperante!
(Pausa) Ya me veo yo casada con este haragán:
vendiendo artículos de Avon para pagar el recibo
de la luz. ¡Qué hueva! Me pregunto por qué todas
se vuelven locas por él. Digo, no es la gran cosa...
y además... (ríe pícaramente)... ¡no es la gran
cosa! Me la he pasado mejor con otros, y aparte,
eso de que me echara todo su mugrero encima no
me gustó pero nada... ¿qué cree que soy, su puta?
(Pausa) Ay, ¡cómo odio esta parte del sexo! Al
principio, este pendejo era como un príncipe
azul ... hum... ahora ni siquiera es uno en blanco y
negro.
LUIS: (Finalmente voltea a ver a
Claudia) ¿En qué piensas?

CLAUDIA: En nada. .. ¿tú?
LUIS: (Desvía la mirada) Tampoco.
CLAUDIA: (Monótona) Ah.
LUIS: (Sin que Claudia repare en él) ¿En
nada? Ah. ¡Claro! No me salgas ahora con que
muy decente, perrita. Ay, sí: "No vayas a pensar
que soy así, ¿eh?". ¡Como si no conociera la
frase! (Pausa) ¡Chinga! De haber sabido que
usaba uno de esos brassieres con relleno lo
hubiera pensado dos veces. (La mira de reojo) Se
ve gacha así toda desaliñada... ¡nada que ver con
la niña intelectual que se supone que es!
¿Muchachita de casa? ¡De casa de citas será!
(Pausa) Lo que más me cagó fueron los gritos que
se aventó. ¡Pinche vieja exagerada! Bueno, debió
ser porque realmente soy un semental. Nunca
habías cogido con un hombre como yo, ¿verdad,
puta? De seguro te habías tirado a puros pendejos
que se venían nomás de verte encuerada. (Pausa)
No debería de dárselas de tan acá ... no es nada del
otro mundo. Bueno, a lo mejor no de este mundo
pero sí de Marte o de Saturno... (ríe) ... tampoco
creo que sea de Venus. (Vuelve a reír)
CLAUDIA: ¿De qué te ríes?
LUIS: Me acordé de un chiste.
CLAUDIA: ¿Y cómo va?
LUIS: (Se levanta de la cama y empieza
a vestirse) Está medio estúpido.
CLAUDIA: Cuéntalo, ¡total!
LUIS: Bueno. ¿Sabes en qué área tiene
doctorado Mónica Lewinsky?
CLAUDIA: Luis, ese está muy choteado.
En Lingüística. (Pausa) ¿Eso te dio risa?
LUIS: Te dije que era estúpido.
CLAUDIA: Entonces, ¿te da risa lo
estúpido?
LUIS: Aunque... en realidad es algo
ingenioso.
CLAUDIA: (Escéptica) ¿Ingenioso? (Se
encoge de hombros) Si a ti te lo ¡mece...

�IWWW
LUIS: Pues... me dio risa.
CLAUDIA: Igual. ¿Tú me hablas?

Hay un silencio. LUIS acaba de vestirse;
se sienta en una silla. Toma la botella de refresco;
empieza a beber a grandes tragos. Mientras tanto,
CLA UD/A ha empezado a vestirse.

LUIS: Ya está.

CLAUDIA: ¿Sabes qué? Me caes a toda
madre. ¡Qué bueno que Ana ~ Pepe nos
presentaron!
LUIS: Sí. ¿verdad?

CLAUDIA: Bueno, bye.

CLA UD/A está a punto de salir.

CLAUDIA: ¿QJé hora es?

LUIS ha terminado de prepararse el
Jaibo/; ahora le ofrece uno a CL4liDIA, quien le
acerca el vaso. LUIS le prepara el jaibol y le
devuelve el vaso. Ella lo alza para proponer un
brindis.

LUIS: No sé.:. (voltea a ver hacia su lado
izquierdo) Serán las cuatro o cinco de la mañana;
¡quién sabe!

LUIS: ¿Claudia?

CLAUDIA: ¿Tienes teléfono? (Luis
niega con la cabeza) ¿Dónde puedo tomar un
taxi?

LUIS: ¿QJé tal?

CLAUDIA: Vamos a brindar.

CLAUDIA: ¿QJé tal qué?

LUIS: O. k. ¿Por qué brindamos?

LUIS: (No muy convencido) Puedes
quedarte si quieres.
CLAUDIA: No, si llego a casa antes de
las siete, mis papás no me hacen pedo.
LUIS: (Ríe un poco) ¿Te dieron penniso
hasta esa hora o qué?
CLAUDIA: No, a esa hora se levantan; y
como en la noche no se despiertan ni aunque
estuvieran bombardeando, pues...

Silencio breve
LUIS: ¿Andas bien?
CLAUDIA: ¿Bien de qué?
LUIS: ¿De qué ha de ser? (SeFtala la
botella con la mirada)
CLAUDIA: Sí. A mí como se me sube se

CLAUDIA: (Se detiene y voltea) Dime.

LUIS: Pues, ¿qué tal aquello? ¿QJé
puntuación me das en... tú sabes, los asuntos
amatorios?

CLAUDIA: No, no, no. Mejor por las
nalgas de Ricky Martin.

CLAUDIA: Nueve punto cinco.

Los dos se atacan de la risa. LUIS se
calma y la mira fijamente.

CLA UD/A vuelve a sonreír. Al darse la
media vuelta para salir del lugar hace un gesto
de fastidio al tiempo que gesticula la palabra
"pendejo". LUIS ha gesticulado también una
palabra: ''puta ". En ese momento, los dos se
congelan. Hay un oscuro. Se escucha alguna
canción de Air Suply. Momentos después,
CLA UD/A y LUIS están sentados en las sillas. Se
ven muy alegres. La música continúa.
LUIS: Entonces el cojito empezó a
gritarle cosas a la chava; ya sabes: "¡Mamacita,
estás bien buena!"; "¡quiero todo contigo!"
CLAUDIA: (Atenta)¿Y luego?

LUIS: Es porque no sabes tomar.
LUIS: Pues la chava le dice: "Ay, cojo
tan feo". En eso el cojito responde: "Yo te enseño.
chiquita".

Los dos sueltan una sonora carcajada.
LUIS: (Bosteza) Eso fue porque andaba
mal de la panza.
CLAUDIA: Sí. claro. (Termina de
vestirse, toma su bolso y se dispone a salir sin
siquiera ver a Luis) Bueno, ya me voy.
LUIS: Nos vemos luego, ¿no?

LUIS: ¡Qué mamona!

CLA UD/A se acerca a él con una sonrisa
fingida, levanta los brazos como si sostuviera el
tablero de puntuación de algún juez olímpico.

me baja.

CLAUDIA: Me lo dice el que manchó de
tacos de trompo el asiento trasero del vocho de
Pepe.

CLAUDIA: (Piensa un poco) Por la paz
en Kosovo.

CLAUDIA: ¿De dónde sacas tantas
tonterías?
LUIS: (Comienza a preparar un jaibo/)
Ya ves.

LUIS: ¿Qué tal si brindarnos por
nosotros?

CLA UD/A deja de reír, le devuelve con
atención la rmrada.
CLAUDIA: Por nosotros y por esta
noche.

Chocan los vasos para luego beber todo
su contenido en un solo trago. Al terminar,
vuelven a verse a las caras, de nuevo se atacan de
risa. Empieza a escucharse la canción "J 'm out of
the /ove,. de Air Sup~v. CLA UD/A se entusiasma
sobremanera
CLAUDIA: Ay. me fascina esa canción.
LUIS: ¿Quieres bailar?

CLA UD/A asiente. Ambos se ponen de
pie y comienzan a bailar al compás de la música.
De cuando en cuando se miran a los ojos. En una
de esas ocasiones se besan de forma por demás
apasionada. Luego del beso, CLA UD/A se
separa; LUIS continúa bailando solo. La canción
que ahora se escucha es el tema de la película
..Un hombre y una mujer" de Francis Lai.

CLAUDIA: ¡Me encanta! Todo lo que
necesito para scntim1e completa lo encuentro en
él. Es guapo me hace reír... y sus ojos... me
fascinan; ¡son tan soñadores! (Pausa) Estoy
segura que él es el indicado. el hombre que he
esperado toda m1 vida. Nos parecemos en tantas
cosas: a él le molesta que la gente sea falsa. igual
que a nú: le preocupa la situación del país. la
economía. Y lo más importante: 1es Acuario!
Total compatibilidad con Aries. Lo único malo es
que no le gustan las verduras y le entra sin miedo
a la carne de ¡xierco... pero. 1en fin', eso puedo
quitárselo. Me encantan sus brazos: me siento tan
protegida a su lado... sí. debe ser él.

l 'uelve la canción de Air Suply.
CLA UDL-1 se reincorpora al bmle. Un segundo
después mira fijamente a LUIS. quien le sonr/e.
Después recarga su cabeza en su pecho. LUIS se
separa de CLA UDJA, ella sigue bailando sola.
Vuelve el tema de Francis lai.
LUIS: ¡Está riquísima la niña esta! Es
justo lo que busco: tierna, inteligente y ¡con unas
chiches que... ! Me gusta como habla. No entiendo
ni madre de las tasas de interés y las
precandidaturas, pero... ¡bah!; con que le diga:
"Ajá. tienes toda la razón". ¿Será cierto eso de
que es vegetariana? Voy a llevarla a echarse unos
tacos de cabeza, a ver si no se vuelve carnívora la
cabrona. A mí no me molestaría echarme uno de
esos platillos vegetarianos que dice que le gustan
tanto. (Pausa) Con ella a mi lado ya no me
sentiría tan sólo, tendría alguien con quien
compartir lo que pienso. Aunque... casarse es un
pedo, es mucha responsabilidad. .. igual y no le
parece mal la unión libre. ¡Chinga! pero eso
también es mucho pedo... bueno, eso se ve luego.
Por lo pronto voy a admirarla. (Se reincorpora al
baile, observa a CLAUDIA) ¡Está bien buena! Ay.
güey. .. siento como si la conociera de toda la
vida... sí. debe ser ella.

I'uelven a besarse; ahora de forma
arrebatada y dramática. El beso enmarca la
entrada del tema "Love is a many splendored
thing ", en una versión falsamente majestuosa. A
tropezones y sin dejar de besarse comienzan a
desve:itirse y temlinan en la cama. La luz baja
hasta extinguirse por completo. La música
también desciende de volumen, pero continúa
escuchándose aderezada con los gemidos de
placer de los amantes, el rechinido de la cama y
los siguientes diálogos en off
CLAUDIA: Ay, es un poco brusco...

�LUIS: Yo pensé que... bueno, no tiene
nada de malo que no sea virgen ... creo.
CLAUDIA: Huele feo...
desodorante o qué?

¿no

usará

LUIS: Y si se acostó con alguien con
SIDA. ¡Chinga! Y yo sin condón.
CLAUDIA: Bueno, pues ¿qué cree?
¿Que soy una perra? Las moscas lo hacen con más
ternura.
LUIS: ¿Se enojará si...? ¡Total! De algo
me tengo que morir.
CLAUDIA: ¡Cómo me gustaría que este
gorila fuera Marco el de noveno! Pinche viejo:
¡está como quiere!
LUIS: Ana, su amiga, está más sabrosa...
ésta está muy trucada.
AMBOS: (Al mismo tiempo) No está mal,
pero...

La música sube de volumen. Los gemidos
continúan en crescendo hasta que /legan a su
culminación en un esta/lido de placer. En ese
momento, la canción se distorsiona, como si se
destruyera la cinta. Empieza a escucharse una
melodía de jazz bastante melancólica. La luz
vuelve. Tanto LUIS como CUUDIA son
alumbrados, cada uno por una luz especial.
Observamos a L UJS en la cama, trae un control
remoto en la mano. Presiona el selector de
canales con cierta monotonía. CU UDIA está en
una esquina del escenario; extiende la mano para
pedir un taxi. Notamos hastío en su rostro cuando
baja la mano; el taxi ha pasado de largo. LUIS
apaga la televisión; arroja el control a un lado y
se echa los brazos tras la nuca. Al mismo tiempo,
CU UDIA se frota los brazos intentando darse
algo de calor. Ambos se notan ausentes,
pensativos. Finalmente, LUIS apaga la lámpara
que está sobre el buró, al hacerlo, también se
oscurece el escenario y la música cesa de golpe.-

lhl

DENTAD

110111 Ti11iero
Mallozzi

Anoche, en sueilos, vi una habitación
oscura Dentro, un hombre y una mujer, casi
ancianos, conversaban, sentados en un camastro.
Supe que la vida no significaba mayor cosa para
ellos, seres que habían sufrido hasta el límite una
existencia miserable. Supe también que habían
decidido morir juntos, en ese mismo lugar.
-Si logramos que despierte -dijo el
.hombre refiriéndose a mí-, este sueño acabará y
de esa manera nosotros moriremos.
Encendieron una hoguera. Muy pronto,
toda la habitación estaba en llamas, y ellos ardían
entre alaridos horripilantes, agónicos.
Desperté sobresaltado. Un intenso dolor
me atenazaba el cráneo y una sensación de ahogo
me cortaba la respiración. Abrí la boca, para
gritar, para tomar aire. De mi garganta brotó,
sofocando el grito, una nube de humo negro.-

y
Sucedió que la luna comenzó a
resquebrajarse sin remedio, semejante a una ¡nred
que se cuartea. Un día, por fin, un enorme trozo
de luna se desprendió y comenzó a dar vueltas en
órbita alrededor de nuestro planeta, cada vez más
cerca de la superficie terrestre. Cundió el pínico.
Hubo quien recordara la extinción de los
dinosaurios. Alguien más se refirió al
cumplimiento de alguna profecía apocalíptica. Sin
embargo, una vez que la órbita del meteorito pudo
ser calculada con infalible exactitud, se supo que
éste caería en medio del Sabara, en una región
deshabitada. Así fue: cayó en algún lugar al sur de
Libia, abriendo un cráter del tamaño de Francia.
Investigadores de todo el orbe, junto con algunos
turistas que pudieron costearse el viaje, cruzaron
mares y fronteras para conocer el prodigio.
Conforme llegaban al sitio, miraban al interior del
cráter. Apenas se asomaban, un extraño olor los
sorprendía. Las exclamaciones de desagrado y los
rostros de decepción venían poco después:
adentro, en el fondo del cráter, un gigantesco
trozo de queso comenzaba a fundirse bajo el calor
del desierto.-

AESPUESTA A lA
TAIVIA CIGARAOS
lll H1r■1111 S1r1■,ií1

No se pudo y qué más da. Lo sentimos si
acaso alguno se hiperventiló, lloró o simplemente
sudó frío, pero las cosas deben quedar claras y
objetivas (tal adjetivo nos molesta pero está de
moda). Pudimos obsequiar grandes piquetes de
felicidad que ni Cinemania les podrá ofrecer:
superaplausos victoriosos; condescendientes si las
respuestas hubiesen estado a medios chiles; besos,
abrazos, ¡:ntines cariñosos.
Las respuestas van con el orden
establecido en el número anterior. Esperamos que
en nuestra próxima trivia se le haga justicia a la
serie By sus mamadas; y que los lectores no se
apenen, no se apenen ni un poquito y le den al
clavo.
l. The Conqueror.
2. Toña Machetes, Raúl Araiza.
3. William Hanna y Joseph Barbera.
4. Marylin Chambers.
5. José Luis Urquieta.

El Rey Lear.
7. Sweet sweetback's baad assss
song, Melvin Van Pebbles.
8. Robert Blake.
9. Teny Gilliam.
10. Masacre en el In.fiemo. 6.

111

�CUERPOS CARNOSOS

LA CONCEPCION DEL HOMBRE EN LA
NARRATIVA CONTEMPORANEA

Al1i11llr1 l1r1l11

Se tragó tres ovejas. Bajo el pozo del sexo hirió,
cual si fuera una bestia, el ego decir vestido de
lujuria sangrienta. En su diálogo lento se
calcinaba la honnona del labriego perdido. Preferí
cerrar la boca y acostarme en una piedra sin cara
ni forma. Bastaba con ver el cántico ardor que
emitía su espíritu, l]lJ'CCÍa ser un ave que
descendía a los infiernos y regresaba con fuertes
cascadas del metal predilecto.

li11e1 í1111 F111111 Flores

En el trono el manco ha reído...
¡Delgadez, carne impura del hueso bendito, orgía
de mis dioses, de mis ángeles que gritan su
olvido!
En la cercanía de un pueblo estaba tirado el saco y
el vino...
Amé tres veces, y desde entonces el fuego ha
cesado; las huellas dejaron tras de mí un suspiro
de leche que jamás deseó el niño.

Descansé, descalzo por los gloriosos altares.-

PARA ESCAIBIA NO

HAY COMO UNA
PILOT
lr11111 C1llr1l11 l1r1

Me dueles como una herida
Invades dolorosamente mis días
El beso fue llegar silenciosa y con la mirada
concentrada dolorosa de tan intensa fija
saltaste al carro y en acecho te apoderaste
de mis labios todo ennegreció
duró el tiempo que duran los enamorados amando
Era tu sabor fresco grato húmedo inmenso
Era la anulación del tiempo
Días de distancia nos habían aumentado el
hambre mutua de besos y caricias
No había comprendido el dolor de amar
aunque me dijo tito femánde-z que el amor es algo
dulce y que duele
Me dueles palpitante y tibia herida
Me dueles la distancia la ausencia
No saber de ti instantánea y precisa en
Todo momento
Te necesito
Tu ternura desencadenada
Tu humedad dolorosa y acariciante.
Amarte es vivir partido en la herida de no estar
viéndote en éste y todos los instantes
Tus ojos desasidos gigantescos
siempre al cerrar la vista
Tu piel en recuerdo al tocar y sentir
cualquier cosa el papel la pluma
Toco tu ausencia.-

lfl

En la verdad de las mentiras. Vargas
Llosa insiste en que en una obra narrativa lo
importante no es lo narrado. sino la narración, la
manera de narrar, pero no dice por qué. A lo
mucho, habla de "demonios personales··. García
Márquez narra diferente de James Joyce porque
sus demonios personales -sus obsesiones- son
otros de los de Joyce. De manera que reconocer la
calidad de un escritor es reconocer las obsesiones
que dan fonna y estructura a su obra. Es verdad.
pero es demasiado personalizado. Quisiera
reflexionar un poco sobre la narrativa
contemporánea frente a la de siglos anteriores
ima reconocer sus "obsesiones".
Una diferencia básica entre ambas tiene
que ver con los dos grandes ejes de la existencia:
el tiempo y el espacio. Tradicionalmente se ha
concebido al hombre como compuesto de alma y
cuerpo. El alma es atemporal, eterna, inmutable,
da ser al hombre; el cuerpo es terrenal. variable,
fuente de engaños y de pecado, está sujeto al
tiempo, envejece, decae. El hombre es ante todo
su alma; el cuerpo es su prisión, la cárcel que lo
obliga a los padecimientos y engaños para ser
dueño de sí. Por eso el ascetismo y los ayunos con
fines espirituales. Aquí vemos al hombre
escindido en dos partes irreconciliables: lo eterno
es lo auténtico; lo temporal y material, lo falso.
Pues bien, en la narrativa anterior a la
contemporánea creo percibir esta misma escisión.
En el universo recreado por ella el tiempo juega el
papel de telón de fondo. Los personajes actúan en
el tiempo, desde luego, pero son independientes
de él. Almas eternas en busca de sí nusmas, van
tras un anhelo, que puede ser el amor, la justicia,
la paz socia~ luchando contra los acontecimientos,
esos ex1raños enemigos temporales.

de su ser. El hombre es espacio porque tiene
cuerpo. materia. pero también es tiempo porque la
materia es tiempo. Así vemos que Marce! Proust
va "en busca del tiempo perdido": quiere dar
significado a su vida. no acudiendo a la noción de
un alma eterna e inmóvil. sino al recuento de su
vida terrena.. de su temporalidad
El juego y la manipulación del tiempo es
uno de los rasgos princip!les de la narrativa
contemporánea. Se juega con la estructura
narrativa contemporánea porque ello es jugar con
el tiempo, un tiempo desacralizado. unido al ser
del hombre. Por la misma r.u.ón se juega con el
monólogo. con el flujo de conciencia. Así. vemos
a Funcs el memorioso, personaje de Borges.
atrapado en una obsesión del tiempo que se ha
vuelto asfixiante. Esta actitud se presenta también
en algunas corrientes filosóficas contemporáneas
que no buscan la esencia del hombre en el más
allá, sino en su realización terrenal: la esencia del
hombre está en su quehacer histórico. Entre las
causas más evidentes de esta nueva concepción
del hombre se cuenta la teoría evolutiva de
Darwin, el psicoanálisis de Freud, y la teoría
relativista de Einstein (para hablar sólo de las más
recientes), (11C contribuyeron a la desacralización
del hombre. Esta desacralización, esta esencia
temporal del hombre. es uno de los "demonios" de
la narrativa contemporánea. -

En el universo recreado por una narrativa
contemporánea se da un cambio importante. El
tiempo, que ya no oculta ni se opone al ser del
hombre. pasa de ser telón de fondo a ocupar un
lugar principal. Ya no se piensa en el hombre
como eterno, sino como terrenal, pues sólo a
través del tiempo se va revelando su naturaleza.
De esta manera. el tiempo se vuelve, por decirlo
así, consubstancial al hombre. Desaparece la
esencia eterna, el hombre está sometido a los
flujos e influjos del tiempo, sólo ellos darán razón

'''

�IWWW
Caray, ya no existe honor entre nosotros...

LOS MOTIVOS DE UN LOGOGAAFO
l1b1r1a 11111 Ga1zíl1z Sanies

/,eer quiere decir pedir prestado; crear desde
nuestras lecturas es pagar nuestras deudas.
Uchtenberg
Como es costumbre eri nove/etas difamatonas,
aclaro todos los protagonistas del cuento son
ficticiamente reales, y que cualquier seme1anza con la
realidad es simple y_v¡/ maledicencia.
l. TAREAS MERCENARIAS
Cierto año de la década de los ochenta. cuando
los intelectuales del JllÍS se daban cita en el Sanboms de
la Avenida Madero. en el famoso Palacio de los
Azulejos, con objetivo de revisar encabe-lados de prensa
y tomarse un buen café americano, Jaime -un artista
remiso ocupado de una plana cultural, en franca espera
de la publicación de su primer libro y el subsecuente
visado al feudo de las letras- apuró entusiasmado la
cuarta cerveza del mediodía y pidió la cuenta.
La bomba. por fin, había estallado. Desde las
páginas de la revista Urbe atacaban a José Mares: el
niño escaut de la literatura. el viejo sodomita del éxito y
los suplementos culturales, el dandy adolescente con
traje Armani y bufanda al cuello: si. justo ese: su
siempre odiado y homenajeado maestro Mares, el papá
de la novela en México, el único escritor capaz de hacer
olvidar a las muchachitas universitarias la inteligencia
frígida de Simone Weil y sus aliadas.

Nuestro resentido protagonista no daba crédito.
Aquello era el desquite, el cobro por sus muchos años de
anonimato e infert1lidad creativa a la zaga de Mares,
cubriendo sus rebatiñas político-literarias con Juan de
las Pericas., asistiendo a la presentación de novelas como
La segunda noche de L&lt;Jt o los motivos de un logógrafo;
tareas mercenarias, propias de un oficio cada vez menos
decoroso: el periodismo cultural.
Ese artículo -no podía negarlo- lo deslumbraba
sobremanera Pensó: Qué leche de cabrón, atacar a Pepe
desde su tribuna con tanto desenfado. Está bien, está
bien. Debe ser joven e impetuoso el muchacho, lástima
que aquí acabe su carrera.
Disimulando su alborozo -no vaya a ser me vea
un cabrón de Mortiz y se echen para atrás en la

l&amp;I

publicación de mi hbro- el periodista ¡llgó la cuenta y
enfiló sus pasos a la puerta de cristal empotrado en
caoba

11. TUS HIJOS TE PERDONAN
Desde sus años en la universidad Jaime
-nuestro penodista estrella- subarrendaba un pequeño
apartamento en la Colonia del Valle. Al principio.
cuando sus amigos eran todos marxistas y no faltaban
sociólogas dispuestas a franquearse de piernas, el
minúsculo piso le pareció idóneo: conforme JllSÓ el
tiempo y hubo incluso de colocar repisas arriba del
retrete para acomodar los más de cuatro mil libros,
lamentó la falta de espacio; pero al enterarse de la
residencia de Mares en San Ángel y del bungallow de la
periodista Obdulia Callcott en Chimalistac. francamente
detestó su domicilio.

- Bip... Jaime, ¿a qué horas? El Jefe está que se
las pela Entiende, a Pepito se le vio indiferente en un
coloquio, presumiendo un reloj Cartier seguramente de
falluca (si no, no se entiende el enojo del articulista).
sobándole la nalga a una morena culibrocha que dicen es
su amante, desatento al futuro del idioma y la nueva
narrativa hiSJlllloamericana. ¿Por qué? No jodas: como
dice tu patrón, esto es de vida o muerte. Preséntate y
cierra filas.
Con otro Jack Daniels a su favor, el hombre se
perdió en fantasías inenarrables, mientras las
grabaciones se sucedían...
- Bip... Jaime, Jaime.
- Bip... Jaime.

La tarde de nuestro relato. sin embargo, nada de
lo anterior JllreCiÓ importunarle. La casa y su pasado
estaban en orden: bajo el brazo llevaba el indulto
inequívoco de su fracaso, y eso ni la cercanía del
Viaducto se lo quítaba.
Abrió la puerta: se sentía radiante. Al topar con
un póster inmenso de Cortázar engraJlldo en la puerta
del clóset, bromeó: Julio, tus hijos te perdonan Luego
fue hasta la cocina, se sirvió un Jack Daniels y activó la
máquína contestadora. Pensó: ¿Qué dirán de nuevo los
mortales?
- Bip... Jaime, te habrás enterado de la nueva
gresca de tus coetáneos.
- Lo sé todo,
- contestó a la grabación.

hermano;

lo

sé

todo

- El pinche viejo te quiere para cubrir la nota.
- Interesante aunque elemental Horacio querido.
- Le dije estás de vacaciones; pero eso,

entenderás, le valió madre. Gonzaga te espera en
Revelado para ir con Mares. Ya estás acá, mi buen.
Antes de escuchar el segundo mensaje, Jaime
quiso imaginar la escena que relataba el articulista.
Pensó: No cabe duda, en este pinche país somos bien
culeros; mira que atacar al jefazo desde su revista.

.•

-... .
_...~
:·L
-;--: ~.... .

por terminada una labor mucho antes de emprenderla; lo
contrario funda una religión austera, ya que la impiedad
no es pensable sin la mole de un Z-eus tonante, ni la
morbidez sin la efigie de una virgen bizantina; y la
literatura es una religión austera.
Quero interrumpe su monólogo. El silencio
parece sorprender al auditorio, remarcando ideas que no
escuchaste. Le miras con tristeza al recordar su
juventud Antes, gritó a las palabras en uno de sus
versos: ¡ambo, putas!, ¡a izquierda, putas!, ¡hipen,
putas'; Ahora, sosegado por los años, se limita a
masturbarlas dulcemente, temeroso del cómo puedan
reaccionar en su locura. Lamentas esa pérdida, el miedo
de un cáncer que terminará por matarlo. Mientras ello no
suceda, reirás amablemente cualquier calambur o
precisión léxica que tenga a bien enunciar; para ti sólo
hay dos cosas equiparables con la escritura: la amistad y
el gesto viril que supone.
A todo esto continúas con el ir y venir de tu
mano por el cuerpo de la mujer, como último asidero
confiable. Esa es tu lógica: arriba el pucho y adentro con
la existencia. Piensas: Soy salvo, carajo, soy salvo.
Nunca mendigué siquíera una puñeta, sólo en una
ocasión la censura logró amedrentanne, jamás acepto un
cigarro ChUJlldo por la coWla. No tengo otro consejo
que dar sino este: pocas cosas son permisibles en el
oficio de escritor, el que te toquen los güevos no es una
de ellas.

~

fil ARRIBA EL PUCHO Y ADENTRO
CON LA EXISTENCIA
El lenguaje es una red de deseos insatisfechos,
nadie como tú para saberlo. Esperas tumo al micrófono
y callas. El reloj pulsera marca las once y cuarto. Es
oportuno encender un cigarro, palpar la carne firme de la
mujer a tu lado. Piensas: Todo esto es una soberana
estupidez, qué sé yo de la identidad de los signos. Cedes
la palabra a Quero; después de todo, debe entender
mejor este complicado asunto. Al pensar mujer, carne,
cuerpo, nalga nada evocas, todo lo posees en una mano.
Sonríes gustoso.
Bajo el estrado, alwnnos y catedráticos esperan
ser sorprendidos por el sapo reflexivo en que se
convirtió Quero. La inteligencia glacial de uno y otros
corta tu ánimo, al pensar que todo argumento pudiera
demostrarse en el trazo orbicular de un pezón, en la
muerte tibia de las piedras a medio día, en el gozo de
una escritura sin envés, si tuvieran la ocasión de
tocarlas. Piensas: Mutilar la sensualidad de un misterio,
escindir lo fisico de lo evocativo es tanto como trabajar
con una lengua muerta, con un vacío sin propósito, dar

Para tu consuelo, el coloquio casi concluye.
Resignado a¡llrtas la mano de esa superficie cálida y
rotunda. Es a ti a guíen toca clausurar el evento. Tomas
el micrófono. Carraspeas. Conoces la postura que cada
uno de los particiJXU1tes defiende. Conoces los temas a
debatir esa mañana gracias al programa que alguien te
facilitó. Dado tu desapego al rumbo de la discusión, eres
consecuente con todos. El lugar común es siempre un
aliado en estos casos: de tan impersonal, a nadie hiere.
Piensas: Cada uno con su cruz y a escribir como mejor
se pueda; finalmente, a pesar de nosotros mismos el
lenguaje y la novela hispanoamericana siguen su curso.
IV. JEREZ CON LECHE
En un traje Ermenegi Ido Zegna perfectamente
blanco, sales de casa rumbo al Centro Histórico. El gris
matutino carcome las cornisas. El brillo de molduras y
remates atafie poco menos que al recuerdo. La ciudad es
una tarde eterna, donde sus habitantes transitan con
pátina en los ojos.

Aparcas el coche en una calle aledafia al mesón
por ti acostumbrado. Aspiras el aire viciado de la
atmósfera. Caminas la distancia sobrante hasta el
estanquillo próximo. El bullicio de autos y comercios

Mil

�arrecia. ocupando el lugar de tus pensamientos. De aquí
en adelante. la ciudad será ¡mte de ti, y no esa extrafia a
la que todos temen.

fotógrafo encandilado, chiquitos los ojos en la
costumbre de ver las cosas desde una lente de cincuenta
y cinco milímetros.

Ordenas al encargado la revista Urbe y el
periódico La Prensa. Pagas el importe y esperas el
vuelto. Al revisar los titulares del diario, nada te
sorprende. Lees: Fraude en las elecciones; El ¡mtido
oficial amaña el proceso; La oposición no reconoce
triunfo. En este preciso momento odias a tu país como
sólo el amor lo permite; deseas destruirlo entero en
virtud de tu escritura.

- Listo don Jaime, a la hora que guste nos vamos
- saludará el muchacho, verdaderamente entusiasta ante
la posibilidad de retratar a José Mares. Todo un rollo de
película para el maestro, don Jaime. Ya verá, ni Andy
Warhol ni ningún otro del gremio podrá superar las
fotografias que voy a tomarle a Pepe con esta Canon.

Instalado yá en una mesa del Compostel/o, un
nuevo libro ronda tu cabeza. Garrapateas un intrincado
esbozo en la contraportada de la revista recién adquirida.
El mesero te reconoce de lejos, sabe tus gustos. Apenas
terminas de escribir. lleva hasta ti un jerez con leche. Se
retira. Enciendes un cigarro. Miras a la calle. De cara al
destino político del país, la gente parece indiferente.
Piensas: Nada importa. Sabes que mientes pero es
reconfortante abandonar el enojo e instalarse por un
momento en el desánimo. Exhalas el humo del tabaco.
Ocioso hojeas la revista. Avanzas sin interés en
la lectura hasta llegar a la pígina dieciséis. En ella, un
virulento ensayo sobre la obra de Borges te atrae. Lo
lees gustoso a lo largo de siete píginas. Terminas
satisfecho con el tono del articulista. Piensas: A los
maestros hay que atacarlos para aprender de sus libros.
Continúas la lectura.
A partir de la página veintitrés, Urbe, para tu
fastidio, se ocupa del coloquio en el cual partici¡mte.
Estás a punto de cerrar la revista cuando un pequeño
artículo roba tu atención. Nada sabías de él. En ningún
momento lo autorizaste.
Habla de ti. por supuesto. Atendiendo al título,
supones es la clase de ensayo que intercala mentadas de
madre cada dos líneas, como si de erratas se tratara.
Sonóes: Por fin una impostura.
Nada. apenas un reclamo timorato por la
indiferencia de algunos expositores del coloquio y sus
distracciones camales: así, al costo, sin voces anóninias
que recuerden a la familia, utilizando la tercera persona
del plural. Piensas: ¿Qué importancia puede tener para
la República de las Letras el que acaricie una nalga de
mujer?
Al no obtener respuesta. cierras definitivamente
la revista.

V. ANDY WARHOL MURIÓ EN EL
OCHENTA Y SIETE
En Revelado me esperará Gonzaga con cara

•ti

~

las fotografias. Yo, en cambio, deslizaré algunas
preguntas ociosas en el mejor tono que mi fastidio
conozca, justo aquellas que la prudencia y el director del
periódico elaborarán para el caso.
Frente a mí, la figura de Mares crecerá de manera
inaudita. Apenas un golpe bajo y toda la comunidad
intelectual del país acude en su ayuda. Puntuales, las
descalificaciones saldrán al paso; palabras como honor,
desacato, prestigio literario inundarán galeras. Incluso
habrá quien proponga un duelo en descampado, dada la
condición de cachetada con guante blanco del artículo.

- Supongo que no, muchacho. Sobre todo porque
Warhol murió en el ochenta y siete.
)

- No joda, ¿de veras?
Así, con el pobre Gonzaga lamentando el
fallecimiento de su idolo, truncadas mis vacaciones a
causa de las apetencias de un pinche escritor, partiré a la
caza de nuevos materiales para el suplemento cultural
del periódico.

)

La indiferencia del anfitrión por nuestro
bochorno será total. Atenderá cada pregunta sobándose
la entrepierna o masturbando a su perro, un mastín belga
al que llamará de cuando en cuando Honorato. Al
extenderle el ejemplar de tapas duras de un libro
equivocado, poca será su confusión y la núa. José
reaccionará en segundos, y en un gesto de soberbia
artística firmará Crimen y Castigo en nombre de
Homero.

A la altura del periférico o algo así, el muchacho,
saliendo de su turbación, me cuestionará:
-Oiga don Jaime, aquí entre nos: ¿qué carambas
le va a preguntar al maestro Mares?
- No lo sé, Gonzaga. Tal vez pregunte a tu
maestro Mares por qué sobaba el culo de su mujer a la
hora de los compromisos con la cultura.

La tarde que yo acepte el talento de Mares y
decida, como homenaje, ceder a otro la entrevista...

-No mame.

- Bip... Jaime, es inútil vengas al periódico. José
Mares fue entrevistado por un periodista de La Prensa.
Todo se enfrió ya. La revista Urbe se comprometió a
publicar una disculpa. El director espera tu renuncia-

Sin increpar al muchacho por su contestación.
recordaré que en la guantera del auto llevo un libro de
José. El motivo: obtener su firma al finalizar la
entrevista, cuando ya esté cansado de prodigarle tantos
pinches elogios, y piense que es apenas justo. en pago
por los muchos años de carrera desperdiciados en
seguirle los pasos. Finalmente. un libro con la rúbrica de
Maese Pepón nunca sobrará en el muladar de novelas
que tengo en casa.

VL LA ENTREVISTA CEDIDA.
Confom1e el tiempo de la espera transcurra.
trataré de sobrellevar mi aburrimiento con las dosis
exactas de alcohol y tabaco. Al aparecer Mares en el
rellano de la estancia, su aplomo de hombre curtido en
lides literarias borrará cualquier oportunidad que tenga
para exhibirlo.

Todo risible, inútil, vergonzoso. Y en medio de
aquel vodevil yo, alternando con figuras como Obdulia
Callcott, Juan Qiero, Diosalda Henestrosa, Ángeles
Catarino, lo más granado del mundo de las letras. En
verdad, un honor que llegará a destiempo.

l

El muchacho Gonzaga se dará gusto en disparar
cada wia de las treinta y seis ex-posiciones de su rollo
Golden Kodak. sin menoscabo en los atributos de su
profesión. atento por la mejor iluminación y encuadre de

lfl

�-

Al.DA LA BELLA HA llEGADO A SU FIN: LA
MUERTE DE Al.DA EN EL CANTAR DE

REGIA A GARCII.ASO
llfllllllllrti

...antes de tiempo y casi en flor cortada

Garcilaso de la Vega
Hubierais visto llorar a las yedras
cuando el agua más triste se pasó toda una noche
velando a un yelmo ya sin alma,
a un yelmo moribundo sobre una rosa nacida en el vaho
que duerme los espejos de los castillos
a esa hora en que fos nardos más secos se acuerdan de su vida
al ver que las violetas difuntas abandonan sus cajas
y los laúdes se ahogan por arrullarse a sí mismos.
Es verdad que los fosos inventaron el suefio y los fantasmas.
Yo no sé lo que mira en las almenas esa inmóvil armadura
[ vacía.
¿Cómo hay luces que decretan tan pronto la agonía
de las espadas
si piensan en que un lirio es vigilado por hojas
que duran mucho más tiempo?
Vivir poco y llorando es el sino de la nieve que equivoca su
[ ruta.

En el sur siempre es cortada casi en flor el ave fría.

~~s

MUERTOS

Buscad, buscadlos:
en el insomnio de las cañerías olvidadas,
en los cauces interrumpidos por el silencio de las
[ basuras.
No lejos de los charcos incapaces de guardar una
[ nube,
unos ojos perdidos,
una sortija rota
o una estrella pisoteada.
Porque yo los he visto:
en esos escombros momentáneos que aparecen
[ en las neblinas.
Porque yo los he tocado:
en el destierro de un ladrillo difunto,
venido a la nada desde una torre o un carro.
Nunca más allá de las chimeneas que se
[ derrumban,
ni de esas hojas tenaces que se estampan en los
[ z.apatos.
En todo esto.
Más en esas astillas vagabundas que se
[ consumen sin fuego,
en esas ausencias hundidas que sufren los
[ muebles desvencijados,
no a mucha distancia de los nombres y signos
( que se enfrían en las paredes.
Buscad, buscadlos:
debajo de la gota de cera que sepulta la palabra
[ de un libro
o la firma de uno de esos rincones de cartas
que trae rodando el polvo.
Cerca del casco perdido de una botella,
de una suela extraviada en la nieve,
de una navaja de afeitar abandonada al borde de
[ un precipicio.

•(=•

fJ

• El pasado 28 de octubre, a la edad de 96 años,
murió el poeta Rafael Alberti. Asegura el diario El
País que murió en calma, durmiendo en su pueblo
natal, Puerto de Santa María (Cádiz). Con él,
desaparece el último representante de la llamada
Generación del 27. Con nosotros queda el dolor y la
palabra. Textos: Poesía Española Contemporánea,
Geranio Diego; Ed Taurus, Madrid, 1966.

AOI.DAN.

l1ri111 Pírez-D11,11

La vida no es sólo dolorosa, sino
radicalmente absurda. Ninguna razón,
llámese ésta Absoluto o Dios
omnisciente, planea sobre el mundo,
tan sólo una voluntad de vivir que
forzosamente ha de estar ciega para
querer perpetuar, de modo tan
persistente y obstinado, este conjunto
de dolores sin cuento y vanas
aspiraciones que constituye el
entramado de la existencia humana.

Schopenhauer.

SITUACIÓN DE ALDA
En los tiempos de Roldán la mujer no
tenía voz, no valía por sí sola sino en función de
su relación con los hombres, es decir, de
quiénes fueran su padre y sus hennanos, o bien,
su esposo. En este marco de referencia surgían
algunos esquemas sociales interesantes que
llevaban tanto a hombres como a mujeres a
establecer ciertos tipos de relación, cada uno de
los cuales presentaba una serie de implicaciones
y producía una serie de situaciones. Uno de
ellos es el amor cortés. En Historia de las
Mujeres, Georges Duby nos habla de los
compromisos que se contraian al aceptar el
juego del amor cortés:
A partir de ese momento (la joven), deja
de ser libre. La mujer sí lo es de aceptar
o rechaz.ar la ofrenda. En ese instante se
descubre el poder femenino. Para una
mujer, para esta mujer, el hombre está a
prueba, conminado a demostrar lo que
vale. Sin embargo, si al final de este
examen, la dama acepta, si escucha, si
se deja envolver por las palabras,
también ella queda prisionera, pues en
esta sociedad está establecido que todo
don merece otro don a cambio. Calcadas
de las estipulaciones del contrato
vasallático, las cuales obligan al sefior a
devolver al buen vasallo todo lo que
reciba de éL las reglas del amor cortés
obligan a la elegida, como precio de un

servicio leal, a entregarse finalmente por
entero. 1
Como bien sabemos, únicamente la
dama, la mujer elevada de posición por la
asociación con su marido, con un Señor, puede
participar en este juego. La doncella no tiene el
rango social necesario para convertirse en la
dama (en la "dueña") de ningún hombre, siendo
más bien, ella misma, posesión sin poder ni
autoridad alguna.
La relación entre Alda y Roldán no se
circunscribe al juego de amor cortés. Ella, no
está casada, no puede aceptar una relación de
vasallaje. Sin embargo, la promesa que Roldán
le hace de tornarla por esposa a su regreso la
compromete. Ella queda "obligada" con él,
rendida a él completamente ya sea por amor, o
porque Roldán representa su única oportunidad
de tener voz, de pasar de ser nadie a ser esposa.
Por otra parte, no podemos ignorar el
hecho de que Roldán nunca mencione a Alda.
No la evoca, no le dedica sus haz.añas, no espera
regresar para encontrarse con ella, no piensa en
ella siquiera a la hora de morir. Es decir, no está
sometido a ella, no es su vasallo, y no anhela
ser su amante. Esto no quiere decir, por
supuesto, que la promesa de matrimonio de la
que habla Alda sea falsa. Simplemente indica
que la relación entre estos dos personajes es de
una índole distinta a la del amor cortés aunque
pueda tener puntos en común. Alda
efectivamente responde con su vida por la
lealtad jurada a Roldán. Encontrándose éste
muerto, disuelto el vínculo que con Alda tenía,
la existencia de Alda carece de sentido. Alda no
tiene vida más que en función de su relación
con Roldán.
Aunque la obra no da mayor
información sobre la situación de Alela,
podemos pensar que el contexto en el que se
movía era el que Duby define:
En efecto, aun cuando, como en el

ajedrez, es la dama una pieza mayor, no
1

Duby, George y Miche/le Pellot, Historia de
las mujeres, Tomo II, p. 302.

191

�IWWW
su interlocutor, y su intervención relam~guea
como un latigazo sobre el lector.

puede, precisamente por ser mujer -y
aquí su poder se detiene-, disponer
libremente de su cuerpo. Este pertenecía
a su padre. y ahora pertenece a su
marido. Contiene en depósito el honor
de este esposo, así como el de todos los
varones adultos de la casa, solidarios.
Este cuerpo, por tanto, es atentan1ente
vigilado. En las moradas nobles. sin
tabiques. sin verdadero espacio para el
retiro, donde se vivía en el hacinamiento
permanente. tanto de día como de
noche. no se puede escapar por mucho
tiempo a la mirada de quienes la espían,
y prejuzgan que esta mujer es mentirosa
v débil como todas la mujeres. Apenas
~rprenden en su conducta el menor
indicio de desviación, se apresuran a
declararla culpable. Entonces se hace
merecedora de los peores castigos. que
amenazan igualmente al hombre al que
se cree cómplice. 2
Siendo esta la actitud imperante hacia
las mujeres de la época, podemos pensar que
Alda era w1a doncella ejemplar puesto que se
encuentra libre de toda acusación. Su honor y el
de los hombres de su casa no tiene tacha.
Carlornagno, al notificarle la muerte de Roldán,
le ofrece a su propio hijo en sustitución del
caballero. A la muerte de Alda los barones
franceses lloran y el rey la hace enterrar con
grandes honores. Si bien es cierto que su
honorabilidad es condición indispensable para
hacerse acreedora al favor de Carlomagno, no es
ella la que motiva el reconocimiento que le
rinden el mismo rey y los barones. Alda es
llorada v reconocida por ser la que murió de
amor i r Roldán, el conde. Se llora en ella al
propio Roldán muerto.
Si no fuera así, el texto seguramente
nos mostraría más de ella. Por lo menos en los
cantos posteriores a su muerte dedicaría algunas
líneas a ensalz.ar sus cualidades. recordar
episodios de su vida, o mínimamente loar su
amor por Roldán. Y no es así. La intervención
de Alda en la obra es sumamente breve. De los
291 cantos que componen el Cantar de Roldán.
Alda aparece solamente en dos: el 268 y 269.
Veamos ahora a Alda, esta aparición
misteriosa, a través de sus palabras.

Dice Christiane Klapisch-Zuber en la
introducción de Historia de las Mujeres:
(... ) hemos preferido descifrar, en un
marco cronológico de mallas muy
grandes, las estrategias concretas
inspiradas por los momentos críticos de
la vida de las mujeres, esos momentos
en que a veces tenían oportunidad de
hacer oír su voluntad, su vocación.
quizá. Momentos en que, a propósito del
matrimonio, el ingreso en la vida
religiosa, la maternidad y la soledad, se
cruzaban -y a menudo se superponíanlas compulsiones del medio, las
funciones que se le asignaba en la
reproducción de la sociedad y las
ambiciones de promoción familiar y
social. 4

LAS PALABRAS DE ALOA
¿Dónde está Roldán, el paladín, que
juró tomarme por esposa?
La intervención de Alda es una
llamarada fugaz dentro del universo épico del
Cantar de Roldán. Sin embargo, no ha sido
necesario más para representar, con toda su
energía, el dificil destino que la cultura de aquel
tiempo deparaba a las mujeres y a sus
sentimientos.
En el mismo momento de su aparición,
y en el justo instante en que Alda espera que su
felicidad se complete, ocurre la decepción, la
trágica sorpresa de que su amado Roldán ha
muerto en la guerra. De ahí la primera
intervención de Alda, en forma de pregwita, sin
que el autor del cantar indique si existe tono de
sorpresa, de ansia, de esperanza o de desilusión
en las palabras de esta mujer.
Sea cual sea el tono empleado por ella,
sea cual sea la interpretación del origen de esa
pregunta, resulta definitivo que en ese enonne
hueco que se abre ante sus oídos, la respuesta no
podría ser peor: "¿Por quién pregwitas tú? Por
un muerto"
El desconcierto de Alda es mayúsculo.
Aparentemente no esperaba tanta desgracia en
la respuesta. Dice no comprender el lenguaje de

En este momento crítico para Alda, en
sólo dos cantos, se definirá su destino, desde la
oportunidad de construir una vida feliz junto a
su amado, hasta la desilusión de la peor de las
soledades. Tiene muy poco tiempo para
expresarse. Pero sus palabras y la decisión que
expresan, sea voluntaria o no, ponen fin a su
papel como reproductora de la sociedad que le
arrebató a Roldán.

Extraño es vuestro lenguaje...¡A Dios
no le place, ni a sus santos, ni a sus
ángeles, que, muerto Roldán, quede
yo viva!
Pareciera que un lazo divino la ata con
Roldán. Una autoridad más allá de lo humano
determina la vida y la muerte de Alda, ella tiene
la capacidad de atender, de escuchar y
comunicar este conocimiento.
Aunque es Alda la que habla, debemos
pregwitamos si habla por ella misma, si lo que
dice se lo dicta su voluntad, o si más bien la
tenemos aquí convertida en una especie de
ángel: en un mensajero de la voluntad divina.
Como parte de la idea medieval de que
las mujeres son la encarnación del mal y que
poseen poderes oscuros -idea, por cierto,
4

:: Duby, George y Miche/le Perro!, Historia de
las mujeres. Tomo II, p. 302.

f1 i
1

3

Jarnes, Benjamin, El cantar de Roldán, p. 122

Duby, George y Miche/le Perro/. Historia de
las mujeres, Tomo II, p. 19-20.

resultante en gran medida del desconocimiento
del cuerpo y los procesos naturales femeninosse les adjudica una especie de lazo místico con
lo metafísico en general. Las mujeres son
brujas, saben leer el destino del hombre,
reconocen signos ciegos para los demás; son
hechiceras, saben remediar ciertos males, evitar
ciertas desgracias, producir efectos deseados
dificiles de conseguir por medios puramente
humanos.

Aquí Alda se convierte en la
encamación de la mujer conectada con lo
supremo. No ha leído en las estrellas la muerte
de Roldán porque la bruja y la hechicera son
entes socialmente despreciados (por lo menos
en el discurso). Sin embargo no puede escapar
de la carga de magia que por ser mujer le
corresponde. En este caso, sublimada a través
del nombre de Dios y su corte.
El extrafiamiento indica reflexión,
introspección, ella entra en sí misma o bien. en
una esfera ideal buscando la explicación de lo
dicho, y obtiene como respuesta la revelación
nada menos que de la voluntad divina. Alda no
dice: "Roldán ha muerto, quiero morir". Alda
dice: "¡A Dios no le place, ni a sus santos, ni a
sus ángeles, que, muerto Roldán, quede yo
viva!" Así pues, en esa breve pausa, marcada en
el texto con tres puntos suspensivos, Dios y los
ángeles y los santos le anuncian a Alda que va a
morir, y muere.
En su libro Amor y Occidente,
Rougemont afirma que el amor es el núcleo del
roman o la novela. No el amor felizmente
cumplido sino el amor desdichado. Éste, para
él, es el asunto de la novela en occidente. Las
lindas historias en las que los amantes
comparten su gozo sin el menor obstáculo no le
interesan a nadie:
Con un amor sin contratiempo no habría
novela. Y lo que queremos es la novela,
es decir, la conciencia, la intensidad, las
variaciones y retrasos de la pasión su

111

�crescendo hasta la catástrofe -y no su
rápida llamarada. 5

Ni el Cantar de Roldán es una novela,
ni su tema son el amor o el desamor. Sin
embrago la justificación de este pasaje en la
obra es precisamente el enlace amoroso
incumplido, sin esperanza. En este caso no
vemos el desarrollo del amor, no tenemos
noticia de sus manifestaciones hasta el canto
268 en el que a¡mece Alela solamente para
morir. El extrañamiento inicial es el único
indicio de que hay algo que va mal

Cree satisfacer sus intereses individuales y el
lector también lo cree así. El asombro que causa
la aparición de Alela se debe a la sorpresa que
indica Schopenhauer: si lo que Alela dice es
cierto, Roldán peleaba por un fin que no era
sólo suyo. Él debía llegar a perpetuar la vida y
su carrera se interrumpió. Por otra parte se
encuentra Alela esperando cumplir con el mismo
cometido, pero expresado con toda claridad y
purei.a desde el principio. En este sentido, Alela
es la representación del amor puro, del ser cuya
existencia no tiene objeto si no es a través de su
relación con el amado. Más adelante nos dice
Schopenhauer:

La felicidad de los amantes no nos

conmueve más que por la espera de la
desgracia que les acecha. Esta amenaza
de la vida y de las realidades hostiles que
lo alejan hacia algún más allá es
necesaria Nos conmueven la nostalgia,
el recuerdo, no la presencia6.
Y si no nos conmueve la presencia,
Alela no ha sido necesaria a lo largo de toda la
obra. De pronto, 3plreCC ante nuestros ojos y
desaparece tal como llegó: sola, sin
explicaciones ni avisos. En dos cantos nos
conmueve una nostalgia recién fabricada en
nuestro espíritu por una habilidad de síntesis
poco frecuente en la épica de todos los tiempos.
A partir de esos dos cantos, el recuerdo
de Alela nos deja un hueco en el alma que ya no
podremos llenar. Pero muerto Roldán, la tensión
creada por la apuición de esta mujer se
equilibra rápidamente con el empalme de ambos
destinos.

Es evidente que siendo el querer la
verdadera raíz de nuestros males, la
liberación sólo puede pasar por una
autoinmolación de la voluntad de vivir. El
hombre, como objetivación de la voluntad
dotada de conocimiento, es el ser en quien la
capacidad de sufrir alcama también su más
alto grado. Pero, precisamente por ello, la
voluntad puede llegar a tomar conciencia del
dolor inherente a su ?uerer, y renunciar de
este modo a sí misma
Roldán pierde la vida en la batalla; es
decir en una lucha que ¡mecía suya pero
trascendía hasta su significado cultural de
perpetuación. Alda no encuentra motivo para
seguir viviendo y renuncia al impulso de seguir
existiendo. Por lo visto, el sufrimiento que
resiente ante la noticia de la muerte de Roldán,
supera totalmente su voluntad de vida y la vence
en ese preciso instante.

El amor carnal, que Schopenhauer
concibe en términos exclusivamente
genes1cos, es el emblema, por
excelencia, de la voluntad de vida. El
amante, víctima de una ilusión, cree
satisfacer sus intereses individuales,
cuando en realidad obra por un fin que
no es el suyo propio, sino el de la
infinita voluntad de la vida que tiende a
. 7
perpetuarse en la especie.
La voluntad de vida de Roldán ha sido
demostrada a lo largo de su arriesgada aventura.
5

Rougemont, Amor y Occidente, p.53.
Rougemont, Amor y Occidente, p.53.
1
Schopenhauer, Arthur, El amor, las mujeres y
la muerte, p.15

PALABRAS COMO ESPADAS
Hablando de la palabra femenina,
encontramos (una Vf:Z más en Historia de las
Mujeres) lo siguiente:

Alda habla y en su discurso pregunta
primero. Preguntando Alda se pone ya en manos
de Carlomagno. La pregunta somete a Alda a la
respuesta esperada, la ata de cierta manera a la
repuesta esperada porque todo lo que siga
dependerá de ella. Son palabras como amarras
que ella misma se ciñe.
Después su palabra es navío. Zarpa, no
para buscar una respuesta en el interlocutor, ni
en la comunidad como la frase anterior, sino
para buscar el acomodo de esta respuesta
terrible en el universo. Con esta sentencia Alda
toma conciencia de que el orden de las cosas ha
cambiado, que algo ajeno (extraño) ha venido a
integrarse irremediablemente en su vida.

Las últimas palabras de Alda son
tajantes. Tal vez no expresen su propia voluntad
sino una voluntad superior, externa en todo
caso, pero sL definitivamente, son sus propias
palabras las que le dan muerte. Es su propia voz
la que anuncia su destino, es en su boca que se
materialu.a esta voluntad y por lo tanto en su
boca y, más aún, por su boca esta voluntad se
cumple. Alda se hace poderosa con el estallido
de sus palabras, es ella quien escribe su destino.
Alda ha nombrado su muerte, ha
desenvainado sus palabras y las ha esgrimido
para restablecer el orden de su propio universo,
alterado por la muerte de Roldán. Alda la bella
ha llegado a su fin.BIBLIOGRAFÍA
Bataille, Georges, El erotismo, Mateu, España
1971.
Duby, George y Michel/e Perrot, Historia de las
mujeres, Tomo 11, Tarurus, Madrid 1992.
James, Benjamín, El cantar de Rolºªº' Aliama
Editorial, Madrid 1980.
Rougemont, Denis de, Amor y Occidente,
Fondo de Cultura Económica, México 1993.
Schopenhauer, Arthur, El amor, las mujeres y la
muerte. Ed. Edaf, 1989.

9

6

'*'

(...) la palabra es una piel simbólica, un
nexo entre el individuo y la comunidad
la palabra es siempre simiente de otra
palabra. 9

8

Schopenhauer, Arthur, El amor, las mujeres y
la muerte, p.19

Duby, George y Miche/le Perrot, Historia de
las mujeres, Tomo 11, p. 503

fil

�IWWW
RAMIFICADA

BRUJERIAS

Carolina Olguln Sarcia

Jlilll llrzl 111111

Sucedió lento y
cargada de condenas escuché
que si sufrimos la luna devora
que si en boca cerrada puerta de que te amo.

aR.
Entró al departamento sin hacer el más
mínimo ruido. La alfombra amortiguaba el
sonido de sus pasos. Mientras tanto, una brasa de
cigarrillo ardía en la obscuridad de la sala.

Ramificado brazo en la añoranza
y otro más para juzgar al enemigo.
Brazos, loa de brazos deteniendo versos
Tu espalda húmeda...

-¿Te la tiraste?
-¿Jackie?

Agazapada tras el olvido
no hay sino verdad
niña que lloró
la noche de las máscaras en el suelo.-

-Dime si te la tiraste o no.
-Al menos podrías saludarme primero.

-Hola, Abel -Jaqueline dio otra calada a
su cigarrillo- ¿Te la tiraste o no, infeliz?
-¿Importa?

TERNURA.
Vilícils III lll'lil
Yo te pido perdón por amarte de pronto
Aunque mi amor sea una vieja canción en tus oídos.
De las horas que piSé a la sombra de tus ademanes
Bebiendo en tu boca el perfume de las sonrisas,
De las noches que viví arrullado
Por la gracia indecible de tus JESOS eternamente huyendo
Traigo la dulzura de los que aceptan con melancolía
Y puedo decirte que el gran afecto que te dejo
No trae la exasperación de las lágrimas ni la fascinación
de las promesas
Ni las misteriosas palabras de los velos del alma ...
Es un sosiego, una unción, un desbordamiento de caricias
Y sólo te pide que reposes quieta, muy quieta
Y dejes que las manos cálidas de la noche encuentren sin
fatalidad la mirada extática de
la aurora.-

-Aquí la que está preguntando soy yo;
contéstame.
Abel caminó hasta el mini-bar; encendió
una tenue luz que lo iluminaoo. Buscó alguna
botella que estuviera abierta; sólo había una de
tequila. Odiaba el tequila, pero también odiaba
abrir una botella sólo para darle un par de tragos.
En un vaso se sirvió un poco. Dio un trago y se
dejó caer en un banco de madera tras la barra.
Jaqueline lo acosaba con 1a mirada, como
tratándole de sacar la respuesta con los ojos.
-Pues sí, me la tiré, si eso es lo que
quieres saber.
La brasa del cigarrillo se agitaba
velozmente en 1a obscuridad de la sala Un
suspiro
se dejó escuchar por
todo el
departamento.

-¿Y?
-¿Y qué?
-Sí, cabrón; qué tal estuvo.
• Marcos Vinícius da Cruz de Melo Morais nació en Río
de Janeiro, Brasil, en 1913; murió en 1980. Por mucho,
fue uno de los grandes poetas en portugés. El poema que
aquí presentamos aparece en la Antología general de la
literatura brasileña, traducida y compilada por Bella
Josef; libro editado por el FCE en 1995.

111

-Nada mal, por cierto. Podría decirse
que hasta me gustó.
-¿Conque te gustó? No me sorprende. Y
a ella ¿le gustó también?

-Ya lo creo. Sus gritos estuvieron a
punto de reventarme el oído.
-¡Imbécil!
-Tú preguntaste.
Jaqueline se levantó del sofá y se acercó
al mini-bar.
-No te pregunto si te la tiraste porque
tenga celos, sino porque es necesario que te
hayas acostado con ella. Necesito un trago.
Desde el otro lado de 1a barra Abel le
procuró un vaso, señalándole 1a botella. Ella
negó con 1a cabeza. En 1a mano llevaba una
pequeña licorera de aluminio; sirvió un poco.
Dio un largo trago de su vaso y lo escupió en la
cara de Abel. Con una sonrisa en la boca regresó
hasta el sofá donde terminó su cigarrillo.

-El trato no incluía que te gustara.
-Claro que no.
-¿¡Entonces!?
-¡Me lleva la chingada, dije que me
gustó porque jodes demasido!
-Aquí el que jodió fuiste tú. Que no se
te olvide.

-Vuelves sobre lo mismo. Toda esta
idiotez fue idea tuya.
-¿Al menos trajiste el encargo?

-No.
Jaqueline
comemó
a respirar
agitadamente, dando vueltas alrededor de 1a sala.
-Y lo dices así, tan fácil.

-¿¡Pues cómo quieres que lo diga!?
-¡Lo jodiste todo, lo jodiste!
Abel se quitó el saco y lo tiró sobre la
barra. También ahí dejó el revólver, una navaja,
una cuchara y un frasco de vidrio. Jaqueline se
volvió a sentar en el sofá.

ffj

�-No es para tanto. Haces demasiado
escándalo por este asunto. Deberías de calmarte
un poco, beberte Wl trago, no tirármelo en la

un muerto, simplemente no pude, nunca he
podido, ni podré.

cara.

-Pero dime, idiota ¿por qué no pudiste,
qué diablos suce.dió?

-Me calmaría un poco el que hubieras
cumplido con tu trabajo.

Finalmente Jaqueline decidió levantarse a
contestar.
-¿Sí? Hola amor. Sí. Ya esta aquí. Ajá.
Tengo que decirte que... Pero... Ajá. Está bien.
Sí. Aquí estaremos.

-Pues, intenté sacárselos antes de

-¿Era el jefe?

matarla.
-Pues no se pudo, Jackie. Una cosa es
matar a alguien, y otra totalmente distinta
acostarse con ella y después sacarle los ojos.

Jaqueline entrecerró los ojos y frunció

-Sí, era él. Viene en un rato más. Dijo
que lo esperáramos.

el ceño.
-¿Y qué le vas a decir?

-Bruto tenías que ser -dijo Jaqueline con
ese tono de ·voz insultante. Un tono dificil de
alcanzar, pero que ella dominaba a la perfección.
-¡Ya estuvo bueno, chingado! ¡Hubieras
ido tú! ¡Pinches encarguitos! -dijo Abel,
mientras tomaba el revólver y lo agitaba por el
aire.
-Deja de jugar con la pistola A veces te
comportas como un nido.

-¿Cómo se te ocurre?
-¡Ya dije que no toco a un muerto!
Cuando intenté sacarle un ojo se puso corno loca,
intentó arañanne la cara, gritó demasiado,
retorcía todo su cuerpo; y en vez de sacarlo le
encajé la cuchara en medio del ojo, entonces ya
no pude más, sus gritos me estaban dando un
dolor muy agudo en la cabeza. Total que le_metí
una bala por la boca para callarla
-Te digo, si serás idiota.

Abel caminó hasta la sala y se tumbó en
un sillón enfrente de Jaqueline. Terminó su
cigarrillo e inmediatamente encendió otro.

-¿Yo? Qué le irás a decir tú. No quisiera
recordártelo, pero...
-¡Cállate! ¡Estoy harto de que hables de
esa estupidez como si fuera algo demasiado
importante!
-Lo es para mi marido; y si lo es para mi
marido, lo es para mí.

-¡No confundas las cosas! Es importante
para ti, y por eso es importante para tu marido.

-¡Cállate si no quieres terminar igual!
-El caso es que es importante; punto.
-Mira, imbécil, a mí no me amenaces.

-¿Y si lo intento con otra mujer? -dijo
Abel, enojado pero con la mirada asustada.
-Olvídalo, Abelito, ese asunto ya se
jodió; mejor dicho, lo jodiste tú.
-¡Chingado! Pero no fue mi culpa, ya te
lo he dicho. Y para acabarla de joder no entiendo
un carajo de todo esto.
-Ni tienes porqué entender nada; no·
podrías. Este es un asunto de negocios. Así lo
quería el jefe.
-¡No! ¡Así lo recomendaste al jefe!

Abel no contestó nada, fue caminando
lentamente hacia el mini-bar, tomó la pi.stola sin
que Jaqueline se diera cuenta, y la acomodó en la
cintura del pantalón.

-Me orino en esos terrenos.
-No hables con ese tono, recuerda quien
soy.

Jaqueline esbozó una sonrisa. Abel la
miraba con seriedad, con aquella seriedad con la
que se mira un cadáver.
-Debería matarlos; ponerlos de espaldas,
cabeza con cabeza, apuntarle a uno de ustedes
entre los dos ojos y pegarles con la misma bala.
-No te pongas macho; no te queda.
Abel se levantó del sillón y dejó la
bebida sobre la mesa. Tiró el cigarrillo sobre la
alfombra. Lo apagó con la suela de su upato y
caminó lentamente hacia el mini-bar.
-¡Haz arruinado mi alfombra! ¡Eres un
bruto, un animal, una bestia! ¡Vas a pagar por
ello, te lo juro!
-¡Cállate la maldita boca!
Mientras caminaba sacó la pistola y
apuntó a Jaqueline.
-¡Guarda eso, hijo de la chingada!
Un par de balas salieron disparadas por
el cafión del revólver.
El cuerpo de Jaqueline se proyectó
contra una vitrina repleta de botellas. Cayó al
suelo; unas cuantas botellas y vidrios se
esparcieron a su alrededor. Una sábana de
cristales rotos la cubría de pies a cabeza

Jaqueline se le quedó mirando con cara

de extraileza.
-En verdad que eres pendejo -dijo ella

-¿Lo
negativa?

Abel se levantó con brusquedad del
sillón y fue a servirse otro trago.

-Mira, Abel, hay que dejar las cosas en
claro: no confundas una buena cogida oon amor,
no es lo mismo. Para coger se necesita estar
caliente, para amar se necesita estar pendejo.

f1N

-No deberías burlarte. La burla en esos
terrenos es más peligrosa que una bala

-Jackie, ¿a pesar de todo me amas?
-preguntó Abel cambiando completamente su
tono de voz a un tono más cordial, más de
amante.

-Así tenía que ser. Y deja de gritarme,
que fuiste el pendejo que arruinó todo.

-¿Te has puesto a pensar por un jodido
momento cómo me la pasé? Te repito: una cosa
es matar a alguien, dejarlo tendido sobre el suelo,
ver cómo se le va la vida y después largarse;
pero, sacarle los ojos después de matarla, eso no
va conmigo, tú ya sabes que no me gusta tocar a

-Parecen un par de preparatorianas
tratando de hacer un hechizo para desaparecer el
acné de sus caras de adolescentes estúpidas.

-También podría decirle lo bien que te
portas en la cama.
-Podrías, pero es tu palabra contra la
mía.

tomo

como

una

respuesta

Abel, con los dientes, se arrancaba
pellejo de su labio mientras la escuchaba. Estaba
a punto de sacar la pistola cuando sonó el
teléfono. Ambos se quedaron mirando.

Jaqueline volvió a la sala Daba vueltas
alrededor de la mesa de centro. De la bolsa de la
camisa de Abel sacó el JIIQUCte de cigarrillos,
tomó uno, lo puso en su boca y esperó a que
Abel lo encendiera Parecía ignorarla por
completo. Fue al mini-bar y de un cajón extrajo
un encendedor. Prendió el cigarrillo.

Abel se quedó inmóvil por unos
segundos, con el brazo aún extendido
sosteniendo el arma y con la mirada clavada
hacia el mini-bar. Se volvió hacia la sala y dejó
caer el revólver sobre la mesa de centro. Sacó el
paquete de cigarrillos y encendió uno, la boca le
temblaba y el cigarrillo se movía de un lado a
otro.

-Están totalmente locos.
-Deja de hablarme así. O pensándolo
mejor, me puedes seguir hablando como te venga
en gana. Tu jefe, en este caso mi marido, se va a
encargar de recordarte lo estúpido que eres, y de
paso, pondrá muy en claro quién manda a quién.

De pronto, unos ruidos se escucharon
detrás de la barra del mini-bar: un quejido muy
débil y unos vidrios trozándose. No pudo

sostener más el cigarrillo y, aún encendido, cayó
sobre la alfombra. Dio un paso hacia adelante y
de una pisada apagó el cigarrillo, que, con un
hilo de humo, anunciaba que su brasa consumía

�la alfombra color marrón que cubría el área de la
sala
Jaqueline se arrastraba por el suelo
apoyándose en sus codos, dejando un rastro de
sangre por su camino. Trató de levantarse un ¡:m
de veces; no lo consiguió. Cayó al suelo antes de
poder mantenerse en pie tan solo unos segundos.
Su respiración agitada se le devolvía por los
oídos; podía escucharse tragando bocanadas de
aire, quejándose cuando un vidrio se le encajaba
en el cuerpo.
Abel caminó lentamente hacia la mesa
de la sala Tomó el revólver, se detuvo casi al
borde de la alfombra, sus ojos observaban a
Jaqueline arrastrarse en dirección suya. Aún con
la sangre que manchaba toda su cara, el pelo
revuelto, los quejidos de dolor, la cara con una
expresión de casi-muerta, Abel la encontró igual
de atractiva como siempre. Recordó la noche que
fue de ellos dos y de nadie más. En esos
momentos irrumpieron en su cabeza las }lllabras
de Jaqueline: "Para enamorarse se necesita estar
pendejo".
Los dedos de Jaqueline casi tocaban los
zapitos de Abel. Apoyando el pie contra su
hombro, la detuvo. Apuntó de nuevo a Jaqueline.
-¿Qué pasó? ¿Todavía no le tienes
miedo a las balas?

hinchados; unos hilos de sangre salían de una
herida arriba de la ceja.
-Tienes mano dura -dijo con dificultad,
con la respiración agitada, la sangre cubriéndole
los ojos, y una tos impertinente que amenazaba
con interrumpir sus pilabras. Siguió hablando en
voz baja.
-¿Quién crees que manda ahora? -dijo
Abel. Jaqueline no dijo nada, se limitó a seguir
balbuceando casi en silencio- Mira pira acá que
te estoy hablando. ¿Qué diablos estás diciendo?
Abel se acercó un poco más tratando de
escuchar las pilabras de ella. Jaqueline se le
quedó viendo a los ojos y sonrió. Sus ojos
estaban encendidos, con colores vivos, como
pintados a mano con una maestría que pocas
veces se puede encontrar en una gran pintura.
-¿Por qué crees que no me has matado,
infeliz?

En el rostro de ella se adivinaba un
intento de sonrisa Encendió el cigarrillo y dijo
algo que Abel no alcanzó a escuchar. Se dobló
hasta estar cerca de ella. Sus pilabras llegaron
como susurros, como un viento casi
imperceptible que roza una oreja y la corta con
su delgado filo.
-Eres hombre muerto.
Abel la golpeó con la cacha de la
pistola. El cigarrillo salió volando y se apigó en
un charco de sangre. La cabeza de Jaqueline
chocó contra el suelo. Con mucha dificultad
logró sentarse de nuevo. Los pómulos estaban

A contra luz se podia observar la negra
figura de un hombre entrando por la puerta
principil.

-¿Abel? Levántate de ahí. Los demás no
tardan en llegar. Es hora de irnos. ¿Dónde está
Jackie? ¿Abel? Escuchaste lo que dije.
Abel disparó hasta vaciar el anna. El
cuerpo cayó al pie de la puerta Un leve aroma a
pólvora descansaba en el ambiente.

-Porque no me ha dado la gana.

La puerta estaba abierta y la luz del
pisillo entraba iluminando a los dos cuerpos

-¿Eso crees?

tendidos en el suelo del deplrtamento.

Abel asestó un golpe más en la cara de
ella. Tardó un poco más en recuperarse, pero esta
vez Jaqueline no cayó al suelo.
Un gran chorro de sangre le brotaba por

Jaqueline trataba de decir algo pero sólo
lograba escupir sangre mezclada con saliva. Hizo
la seña de quien pide un cigarrillo. Abel no podía
negarle ese último deseo; pensó que de todas
maneras estaba frente a un futuro cadáver. Sin
duda estaba determinado a matarla. Sacó un
cigarrillo; lo tiró al suelo junto con un
encendedor.

Recordó que su jefe vendria dentro de
poco. Se dejó caer en el sofá y encendió un
cigarrillo con una mano nerviosa y desconfiada.
La sala del de¡:mtamento era un desastre, había
sangre por todos lados. Había una muerta: la
esposa del jefe. El reloj marcaba cinco minutos a
las doce. El ruido de unas llaves tratando de abrir
la puerta hizo que se JX1Siera de pie,
inmediatamente apigó la luz del mini-bar y
volvió a sentarse en la sala.

la nariz.

-Eso es todo lo que sabes hacer. Darme
de golpes y después irte a tu esquina.
Abe} carninam hacia atrás sin darse
cuenta. Se detuvo de inmediato y avanzó hacia
Jaqueline.
Ella sonrió y le guiñó un ojo. De
rodillas y muy lentamente dejó caer los brazos;
sus nudillos chocaron contra el suelo; echó la
cabeza hacia atrás como aquel que se sabe
vencido. Después, la sonrisa se le convirtió poco
a poco en carcajada, una carcajada que se trepaba
por los muebles, se deslizaba por la alfombra,
que lo abarcaba todo. Abel le apu:ntQ con la
pistola y jaló el gatillo. La bala penetró por
arnba de la ceja izquierda, su cabeza, torso y
brazos cayeron hacia atrás. El cuerpo inmóvil de
Jaqueline yacía en el suelo, tendido en medio del
silencio, un silencio interrumpido sólo por el
recuerdo casi inmediato de su risa

Las manos le temblaban. Cerró
rápidamente la puerta y miró fijamente su obra.
Pensó en todas las posibilidades pira salvar la
situación. No encontró ninguna razonable, era
una escena imposible de arreglar. La pistola cayó
de sus manos, era muy dificil sostener el arma.
Caminó hacia el baíio. Pensaba lavarse
las manos cuando, a un lado de Jaqueline, pudo
observar la licorera que ella guardaba, le llamó la
atención la etiqueta, en la cual estaba escrito con
letras grandes y rojas: RITUAL DE MEDIA
NOCHE.

El reloj marcaba las doce en punto.
El temblor de manos fue en aumento.
De pronto todo era más brillante, por los ojos

entraba más luz que de costumbre. El temblor
cesó de repente. Un entumecimiento le fue
recorriendo el cuerpo, primero fueron las manos,
después el brazo entero, dejó de sentir las piernas
y fue como si un relámplgo cayera frente a él.
Cuando abrió los ojos, estaba acostado
en el suelo. Sentía su cuerpo, pero no tenía
control sobre él. No podia mover un solo
músculo, estaba demasiado débil; lo único que

controlaba eran sus ojos, que daban vueltas
tratando de buscar algo, de ver cualquier cosa a
su alrededor. De pronto sintió como lo jalaban de
las piernas. Estaba demasiado obscuro y no
alcanzaba a ver absolutamente nada. Su cuerpo
pisó sobre la alfombra. Unos brazos
inusitadamente fuertes lo sentaron en el sillón de
la sala. Una mano hurgó en sus bolsillos, sacó
una bala que acomodó en el barril del revólver.
De pronto volvía a tener el arma en su poder,
pero esta vez la tenía apuntándole en la sien.
Sintió como alguien acomodaba su dedo índice
sobre el gatillo. Otro dedo se posaba encima del
suyo. De pronto, en medio del silencio y la
obscuridad, la voz de Jaqueline le penetró en los
oídos como navaja recién afilada.
-¿Me extrañaste querido?
Después vino un dispiro. -

�iWWW
BABEL

l1rl1 Cri1t111 S1l1z1r

En el cuarto
de paredes blancas
hay voces que apestan:
Las cuchillas frías
y manchadas de sangre
descansan sobre una
charola plateada.
Una mano acechante
sumerge su espera en
el seno, claustro decrépito,
donde el renuevo urde un
plan para fugarse de los
despojos de su madre. -

POEMA

11111 lri■I llll1rr1
El inexplicable horror
De saber que esta vida es verdadera,
Que es algo real, que es (casi) un ser
En todo su misterio(..)
Realmente real. F. Pessoa.

Sentir cuando la conciencia respira
en el ambiente que ha dejado la agitación
en el dolor que ha tomado la fonna de mi rostro
y ha hecho suyos todos los gestos.
Sólo dejó bosquejos
algún eco confunde sus palabras (a veces creo es
[ mi recuerdo)
la repetición de los esptjos interminables
réplicas de la desnudez y de la vista
hastían un poco más el instante.
El ansia de saber que se vive por el deseo y sólo
[ por el deseo.
A cada momento llega el }'.llSmo
entiendo la vida como la sucesión de ellos
una parvada de aves CIU7.an verticalmente como
[ los días
Sólo queda un trozo de aquello en la memoria.
Las evocaciones mueren lentas en la frialdad de la
[noche
junto a mi conciencia. -

CARECER

lidll l1lli11

Carecer el tiempo de espacio o de magia
carecer del canto y de estar hastiado en horas
llenando el tiempo con vacío
es como pennanecer corriendo todo el tiempo
es ser un tren de metro sin paradas.
Carecer de vista de imágenes del mundo
de murmullos que llegan tras el vidrio de la mañana
de montañas y casonas
No ver más que un recuadro blanco todo el tiempo
frío inhabitable donde el teclado manda
donde no existe el árbol
Es como estar en el mundo sin estarlo
como ser esclavizado sin cadenas
y sin un crimen condenado
Carecer de uno de la voz interna
ser imitación del cobre como queriendo verse en otros
sin observar a otros en sí mismo
Es como odiarse y flagelarse
como clavarse solo las estacas y el rastrillo
como precipitando un desconsuelo insoportable
como nunca haberse visto en un espejo
tuerto del alma que busca vida entre la muerte
Carecer de ti es como decir palabra al viento
como abrazar la nada y en ella prometer fecundos besos
pretendiendo ser feliz sin un hallazgo
prescindir de lo que clama el alma
hacerse sordo por ser mártir
en mundana vocación
por serlo en soledad gimiendo por costumbre

SOBRE UN ESPEJO
Fr11ci1c1 J11i1r S1rr111

Los automóviles circulan de norte a sur o viceversa.
dentro de ellos existe algo que viaja en otra dirección.

Una naranja cae de un estante, mientras en wi lugar lejano
otra naranja se pasea en el paladar de una mujer madura.
La virgen que está en el cuarto me vigila
reprochándome, pues sabe que la voy a quitar de su cuadro.

Lejos de todo esto, espero a que llegues.
y estas lineas semejan aquellas en las que estoy pensando ahora.-

■hl

Carecer de ustedes es carecer de todo el mundo
como careciendo de mis brazos
estar parado en la montaña
siempre en ella estar gritando
y ser un eco de mí mismo
porque nadie habita el bosque
sordo que contemplo
es llegar a ser en poco tiempo
definición exacta de locura
Carecer del sol de risa atardecer y mediodía
carecer de ver el pensamiento y recordar que existe
y darse cuenta
sólo darse cuenta de algo cualquier cosa
es como ya estar muerto
ser estatua en ruinas ocupando un vil asiento.-

-------- -

�iiW
BIBLIOGRAFIA
ADOUIRIDA
l. Bajtin, Mijail: La cultura popular en la
Edad Medú, y en el
Renacimiento. El contexw de Francois Rabelais.
Col Alianza Universidad, No. 493. Ed. Alianza,
1995. España. Contenido: Rabelais y la historia
de la risa; el vocabulario de la plaza pública en la
obra de Rabelais; las formas e imágenes de la
fiesta popular ·en la obra de Rabelais; el banquete
de Rabelais; la imagen grotesca del cuerpo en
Rabelais y sus fuentes; lo "inferior" material y
corporal en la obra de Rabelais; las imágenes de
Rabelais y la realidad de su tiempo. Precio: $ 250.
2. Bajtin, Mijail: El método formal en los
estudios
literarios.
Col
Alianza Universidad, No. 788. Ed. Alianza,
1994. España. Contenido: El estudio de las
ideologías y sus tareas inmediatas; las tareas
inmediatas de los estudios literarios; el método
formal
en
los
estudios
del
arte
(Kunstwissenscbaft) euro-occidentales; el método
formal en Rusia; el lenguaje poético como objeto
de la poética; material y procedimiento como
factores de la estructura poética; los elementos de
la construcción artística; la obra de arte como
dación externa a la conciencia; la teoría formalista
de la evolución histórica de la literatura. Precio:
$ 320.
3. Alvar, Manuel et al: El comentario de textos,
4. La poesía medieval
Col Literatura y sociedad, No. 32. Ed.
Castalia, 1992. España. Contenido: López
Estrada: Poética medieval, los problemas de la
agruptción de las obras literarias; Filgueira
Valverde: Joan de Gaia, Seguida de escarnio;
Bustos Tovar: Razón de amor con los denuestos
del agua y el vino; lan Michael: Tres duelos en el
Poema de Mio Cid; Uría Magua: Berceo, la
introducción del Poema de Santa Oria: Carlos y
Manuel Alvar: Apollonius-Apollonie-Apolonio, la
originalidad en la literatura medieval; Marcos
Marín: La confusión de las lenguas, comentario
filológico desde un fragmento del Libro de
Aleixandre; Criado de Val: Doña Endrina, el arte
de la recreación; García Calvo: Don Sem Tob;
Lapesa: Las serranillas del Marqués de
Santillana; Stephen Giln;tan: Tres retratos de la
muerte de Jorge Manrique; Salvador Miguel:
Visión de amor, de Juan de Andújar; María Alío:

Poesía de tipo tradicional, cinco canciones
comentadas; Rodríguez Puértolas: Poesía satírica
medieval, Coplas de la panadera; García Gómez:
Las jarchas; Pérez Priego: El Claro Escuro de
Juan de Mena; Diego Catalán: El romancero
medieval. Precio: $ 204.

4. VaUes Calatrava, José: La novela criminal
Española. Col Critica
literaria, No. 113. Ed. Universidad de Granada.
España. Contenido: EL RELATO CRIMINAL:
Subliteratura y novela criminal; la denominación
novela criminal; la novela criminal como género;
hacia una definición del género, princi}llles
tendencias; precedentes, a¡:mición y desarrollo,
claves ideológicas; la ficción criminal como forma
narrativa;
LA
NOVELA
CRIMINAL
ESPAÑOLA: causas de su tradicional inexistencia
y características; evolución de principios de siglo
a la Guerra Civil; desde 1935 a 1975; desde 1975
a 1990; autores españoles de la novela criminal;
García Pavón; Madrid Muñoz; Martín Farrero;
Vázquez
Montalbán;
sobre
Barcelona
Connection, un análisis semiótico. Precio:$ 146.

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•1

5. Alvarado, José: Tiempo Guardado. Cuentos y

Novelas cortas. Ed. Fac.
Filosofía y Letras de la U.AN.L, 1999. México.
Contenido: Alfonso Rangel Guerra: prólogo; Juan
Manuel Elizondo: En recuerdo de Alvarado; José
Guadalupe Martínez: noticia bibliográfica;
CUENTOS: El retrato de Lupe; Plácido sin reloj;
La taberna de los músicos ciegos; El acta de
defunción; El retrato muerto; El retrato inútil; Los
dioses tristes; NOVELAS CORTAS: Memorias
de un espejo; El personaje; APÉNDICE: Tiempo
guardado; La búsqueda o la ciudad sin nombre.
Precio: cortesía del Departamento de Proyectos
Editoriales. Nota. Pedimos a la comunidad estudiantil tenga
paciencia con respecto al acomodo de los libros en
algún departamento de la Facultad de Filosofia y
Letras. En tanto ello se resuelve, los títulos
adquiridos estarán a su disposición con los
miembros del Consejo Editorial de la revista; si la
ubicación de éstos se dificulta, favor de dirigirse a
la Coordinación del Colegio de
Por lo
demás, esperamos sugerencias para la compra de
nuevos títulos. -

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SANTtAGO DE CUBA.

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                <text>Revista literaria publicada bimestralmente. Editada por alumnos de la Facultad de Filosofía y Letras. Consejo editorial: Fausto Gerardo Valdés, Aarón Aguirre, César Alejandro Uribe, Carolina Olguín García y Roberto Kaput González Santos</text>
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    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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            <text>Cigarros</text>
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        <description>El año cuando se publico</description>
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        <name>Relación OPAC</name>
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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1753661&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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              <text>Revista literaria publicada bimestralmente. Editada por alumnos de la Facultad de Filosofía y Letras. Consejo editorial: Fausto Gerardo Valdés, Aarón Aguirre, César Alejandro Uribe, Carolina Olguín García y Roberto Kaput González Santos</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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