<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="13078" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/13078?output=omeka-xml" accessDate="2026-05-18T06:44:14-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="11131">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/252/13078/CIGARROS_Revista_literaria_bimestral._2000._No._5._Mayo._0002015485.ocr.pdf</src>
      <authentication>fa195f2961e6171a30f82140c52dc969</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="360607">
                  <text>�Directorio
Consejo editorial:
Fausto Gerardo Valdés
Aarón Aguirre
Carlos Ovalle Contreras
Carolina Olguín García
Roberto Kaput González Santos
Minerva Reynosa Álvarez

Colaboradores:
Gerado Ortega
Montserrat Hémandez Mauricio
Rafael Teniente
Lourdes Falcón
Orestes Cabrales Lara
Vidal Medina
Manuel Ulacia
Alejandro González A.
Jorge A. Sánchez-Mejorada
María Cristina Salazar Juárez
Jaime Garza Guerra
Atari López

Viñetas páginas 3 y 4
Rafael Teniente

Relaciones públicas
Minerva Reynosa Álvarez
Francisco Serrano

Diseño:
Jaime Garza Guerra

cigarros
Número 5
Revista bimestral
Comentarios, sugerencias, despedidas y
demás poppers, favor de dirigirse a los
integrantes del Consejo Editorial, o en
su defecto a la dirección electrónica:
cigarros·tt latinmail.com
Agradecimientos
De nuevo a Re.beca, por la asesoría
técnica y la develación del misterio de
los extraños colores con que la revista se
imprime: "Jijos, han de juntar todas los
colores de tintas que les sobran y con
eso la sacan"; a Harvey Keitel; Iván,
Verónica, el Cosaco, Minerva, Gabriela,
don Arturo; a los años de dolor del
rostro de Dylan; a la seda, encaje y fistol
de David Bowie; a las nalgas magras de
Iggy Pop; Fassbinder, Polanski,
Wenders; las muertes que acompañaron
al oficio: Ricardo Garibay, Olga Orozco,
Rafael Alberti, Fernando Benítez; al
Santos, la Tetona Mendoza y el Cabo;
Tracy Lords y compañía; al Mumo y la
última cerveza helada; al Camarón, Bola
de Nieve, Celso Piña, Ornara Portuondo,
Paquita la del Barrio, Rubén González;
al Vencedor y su clientela de payasos
ebrios, cejijuntos; al Monterrey de
bardas grises, donde una m ano anónima
escribió: "Orinarás concreto."

La revista Cigarros se imprime gracias al apoyo de la Facultad de
Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

INDICE
2. GeradoOrtt.ga. Silencio en el corazón de
IWNM.
2. Montsernlt Hémasm Ma\\ricio. Lesson
&lt;&gt;ne.

3. Minerva Reynasa ÁNata. Corazón
cantando en sile11eio.
S. Rafael Tt.niente. Percepciones.
6. Fausto GeranJo Valdés. Y la /klMart»,
distancia ...
10. Lourdes FaJcón. Eplgrafe.
\O. Omites Cabrale&amp; un. L1mes.
11. Vidd Medina. Silio.r cOIICIH'rido.r.
14. Minerva Reynasa ÁNara. Hagamos 1BI
(Paréntesis).
\4. Man\ld U\acia. Viento.
15. AJejauo Gom.áJez A Misiva. Soitetos
votivos para Trevi.
16. Jorge A Sánchez-Mejolac:k Bel7lal'delle:
diary ofvirtual girlfriend.
22. Robert Lowen. Collage.
22. Mana Cmtina Sa\azar Juáttz. Poema.
23. Woody AlJen. La p111a de meNO.
27. Jaime Gana. Todos los hombres han de
morir.
3\. Atan Láptl.. Respuesta a la tri\lia
Cigmros.
32. Grupo Cipros Bibliogrcyia adquirida

ROlADOAA
Para algunos de nosotros aquí acaba Cigarros.
Un año es mucho tiempo cuando atrás queda
ánimo, confianza. La amistad erosiona entre
diseño, corrección de ¡xuebas y el siempre
incumplido calendario. La edición, por lo
general, resulta menor al esfuerzo. Con la
aparición de cada número se pierde la alegria de
la escritura. Llegados a este pmto dos son las
opciones: o se traicionan los motivos primeros (y
fueron pocos y fueron modestos y fueron por
alguna razón siempe incumplidos) o se dimite.
Recmpdos en un muro cualquiera, las manos
dentro del sobretodo, el sombrero ligeramente
ladeado, decimos adiós a todo eso (la fuerza y la
paz. las nobks ambidones), con la wra
melancolia con ~ termina un film detectivesco.
Ya otros se encargárán de poseguir o
transformar la revista. Tuvimos la suerte de

contar con gente lo bastante diversa pua que asi
fuera. La colilla sobre el cenicero será feliz, toda
vez que fue compartida.
Del trabajo hecho vale decir lo &lt;J1C el sd'lor
Teste: No he retenido ni lo mejor ni lo peor de
las cosas: queda lo que ha podido quedar. Poco

como es, acompaña a ese filón de aciertos el
recuerdo de las horas empleadas en formar cada
número: )a.e; maflanas en el Mercado Juárez, las ·
librerías de viejo como distracción y refugio, las
ancianas con bolsas de mandado repletas de
yerba, las ~hachas en zapatos goma cruzando
la calle para entrar al colegio, la modorra del
último estudiante que cruza el portón y maldice,
dejando atrás la calle y la vida; los mediodías en
plazas públicas, mordiendo el sol y la rabia de no
ser nosotros los que plisan la falda, cogen el
muslo de la mujer en el pasto; las noches, las
putas, los autos, la ciudad pegada a los huesos,
metida en la cama; el trabajo vuelto a empew:,
hecho a destajo en dos computadoras lentas, el
papel robado, la tinta dada; la amistad como otra
forma de desesperar y condenarnos; el jodido
entusiasmo de la tarea cumplida; la
insatisfacción de quien alumbra sus lecturas con
la punta del cigarro, y al amanecer encuentra
sóloceniz.as.
Para algunos de nosotros - ya se dijo- este es el
último toque. Nos vamos. Queda lo que queda.
Grupo Cigarros.-

____,.;;¡,_;---=~----===~ ~--=--~"--=-

�1-rifCi;i;f:&amp;+1·
COAAZON
CANTANDO EN

......-..

SI ENCIJ EN R

COIIAZON DE IVANA

SIENCIO..._

Para Miguel F., quien comparte este réquiem

Mi corazón estúpido que se cuelga en la ráfaga
del agua
Se inunda de alba
Salpicado de muerte se encorazona de corazón
Con la fruta más verde, con la tinta más negra
Mi corazón confundido
Se transparenta
Agustín García Gil
Es demasiada luz, pequeña, como para 1JJC un
sonido
interrumpa tu sueño.
No le basta el mundo a tu partida.
Pero qué dulce dueles.
Hoy es miércoles por todas ¡rutes, quiero decir,
que dueles por todas partes.
No padeces ya el sol que te ha llevado, el mismo
que te trajo y hoy está completo.

Ahora, el alba se nos está colando por la nariz.
(Miguel no se ha querido levantar esta mañana,
y yo no sé consolarlo).

-llll'll

1.ESSONONE

llll'lil~lllllllcll
Uno no empieza en esto porq11e si

Un boro me acompaña.
Una cajetilla de cigarros espera ser consumida por
mis nervios.

Las sábanas están planc--, guanladas,

~

sin memoria.

Te atreves absurdamente a sentarte en 1a cama.
¿Por qué te sientas? ¿Para qué la memoria?
¿Para qué 1~ platos que quebré anoche?
Dormimos en el suelo,
para que los gusanos no se cansen tanto.

Como el papel Lleno de alguna plana infantil me
recuerdas día tras día.

La paga común del corazón más
secreto, poema de extensión larga de Minerva
Margarita Villarreal -inmerso en el libro El
corazón más secreto (México: Alc:lis, 1996)presenta al deseo desatado como un torrente
armónico, cuyo lirismo plrticipa de la prosa, el
verso largo y el verso de arte menor. La voz
única e indisoluble del poema encuentra su punto
de partida en el ser: consciencia y cuerpo que
recorren el viaje inmóvil de la percepción,
negación y encuentro. En pinciJio, es 1a
búsqueda por reconciliar el canto épico de
Virgilio -la historia de Eneas y su paso por el
Hades- con la unicidad de voces que el pecador
Dante repesenta a través del Infierno, Purgatorio
y Paraíso. Es el canto del yo lírico contando su
historia Pero más que una historia, es 1a
metáfora del deseo que surge a partir de la
inspección de los territorios oscuros del alma
humana. Es el viaje para enconttar al otro donde
la mujer pasma su cuerpo imantado de deseo:
Tiene que ver con sus ojos, me dije, y despadoj
quedamente/ me fui aproximando. Proximidad
que le hace vulnerable al perder 1a solemnidad
del enamoramiento y hallar 1a retórica del cuerpo
femenino en el ritual de posesión: Y como si un
vidrio helado me recorriera y me empujara
caminé, ya para entonces no creo haber sido la
misma, sierpe he de haber sido, lamia, Medusa
espantada de su error, y me an-astré, y a ratos,
creo haber avanzado. Humillación que registra
su única salida en el recorrido de los mundos de
su mundo interior. Estos universos establecen
una combinatoria
emocional, iresentan
atrnósferas y voces en lucha por erradicar un
deseo en sentido op.iesto; vuelo hacia una nueva
fonna de inspección del gozo: Y en medio, otra
vez, ella, serena, con la miel de sus ojos. Todo Jo
sé de ti, acércale, y yo la fui sintiendo, y allí me
recosté. Pero este deseo que aún no cesa, llega a
la cópula de dos cuerpos discontinuos, unidos
por la ansiedad de sus placeres: La ardentía
deslumbra y el arpón se pierde mar adentro las
venas, en el insomnio del tálamo revuelto donde
salmones llegan a desovar. Nido de raudos y
fusiformes pee.es. Discontinuidad que se hace
presente en el viaje inmóvil y en la soledad de la
entrega.
El paso de esta voz por el carente
inframundo del amor nos hace ubicarla en

imagen de Di.do: la doncella demente. Pero aún
en la soledad ensimismada que le habita, la
mujer-voz-&lt;:uerpo goza el placer de la carne y los
sentidos encausados en formas distintas.
Ahondando a la vez en la inspección del lugar
reconocido como la occidental inclinación de la
memira. Lugar que le tortura por el mutismo de
sus palabras: en esa fe"eteria cuyos plomos y
tachuelas,/ cuyas seguetas y alambres/
metamorfosean mis labios.
Castigo espiritual que fustiga la
erótica hablada de la voz que la pronuncia. Pero
esta voz vuelve a resurgir del cuerpo, de la
incautación de la cual prende: liquida, mi piel/
suele postrarse en lacio ofredmiento.
Ofrecimiento y rito por renunciar a la barrera del
pudor: desnudez ante los ojos que le miran.
Negación del yo como principio de anulación
para convertirse en sujeto del sujeto amado: Así
te alejes va mi cuerpo contigo,/ va mi sangre
vertiente,/ van mis ojos gan-ando en tu morada/
al fondo de tu imperio/ hasta naufragar.

En la reaparición del camino por el
dolor y la entrega, se desvía la concepción del
pecado original; ponderando la idea de la
compatibilidad del cuerpo en busca de
satisfacción y en goce de comunión. Reiterando
una vez más el camino de la muerte como vía de
placer: estado que al yo lírico le aprisiona,
lastima y siembra sus raíces de mandrágora;
aseverando el enraizamierno: Se que esta sed de
fondo/ este sumergimiento/ es una urgencia de
luz que anida entrega.

�1-ritlid;J•&amp;+I
La voz poética hereda la aseveración
de los juicios con los que Occidente corta la
lengua de Sibila y protege a las vírgenes del
futuro histórico. Lu~ donde el yo lírico
deambula por el conocimiento de la fe humana,
recapituJando el castigo, la crítica y la
posibilidad del enamoramiento:
Descosida
yazgo como si el mar se quebrara, y tul mano/
entre las nubes, cada v~z más volátil,/ optara por
deshilar las venas del amor; Pero en la desdicha
del camino oscuro, el deseo en imagen del sol,
sigue alumbrando la presencia que se añora:
Reco"o el .dia destruyendo este cuerpo en el
cual te repites/ y no hay tribulación, no hay
pena, no hay cuerpo más flébil que cadáver/ ni
amor más solo que atravesar el día por su hueco
de hambre/ por su tie"a boquiabierta,/ por su
náutico armario hada el jardín cerúleo donde
flotan las rosas/y una sirena demacrada bajo la
luz insomne. Afirmando que el cuerpo y la
sangre deben de ser trasptsados, rasgados,
mutilados, ¡ma poder así conocer la salvación.
Donde crece el peligro, crece la salvación, dice
Heidegger. Misma que disipará la tranquilidad de
las luces suspendidas en una sola alma que en su
procesión estaba abandonada: Mañana es otra
vez el quiero que todo lo transforma/ el puente
de la resu"ección/ aquél que no se ve,/ el
voceador que distribuye el miedo. Recorrido
inmóvil que finali7.a el letargo en la Venecia del
viajero; en la travesía del encuentro por
establecer la ambivalencia de las causas. Venecia
y el gran sueño de agua: recorrido que en la
suspensión obtuvo la carencia del otro: La paz
ya la tenia.

Elsucñofugaz
La maffana prolongada

pesadez en los ojos
la Gioconda
sonrisa intrínseca.
El sol
fruto de árboles matutinos

escurriendo en las ramas
fragmentos de uno
enseñanza desaJnocida.
Una mujet fortuita
otra mujer de hermoso ,ngro

la miro
me .mira

¡Es~iosal
su silueta ondulándose.

El sol a u n ~
Sartre
Lo náusea
página 65:
... ¿sí? ¿eso es Jo que querios?
Bueno, es eso, preds.am.ent.e
Jo que nunca has tenido. ..
La tarde

La poesía de Minerva Margarita Villarreal
resurge de las voces de los mundos brillantes de
la tradición poética: el punto de convergenda.
La musicalidad de sus versos habita y refuerz.a
cada· estrofa; todas imp-egnadas de imágenes
miticas, en el hundimiento de la turbulencia
donde el viaje implica la salvación. Poesía que
habita en el fondo del lenguaje, que a un tiempo
recorre el espacio prolongado entre las JX!labras
(sonidos que son sentidos) y el silencio del
poeta. Su trabajo es una constante inventiva, un
quehacer que revela las percepciones del mundo
en busca de la resurrección, de la verdadera voz
que le pronuncie y defina.

el sol
eJ puente Zaragoza
las noches buenas hurtadas
la duda
niñas fumando ag;rzapadas
la calle Morelos
mujeres
rostros sin nombres
multitud
pompas de jabón
en donde planear la vida
fragilidad redonda
sutileza en el aire.
Payasos
Santa Closes
el sol en mis ojos
bostezo
trazando otra vez la avenida Juárez
con mis ojos
con .mi asombro.

Bostezo
el ombligo sensual
de otra mujer
es los días repetidos.

Bostezo otra w:z
la Gioconda
la cachonda
su seno
mi erección
la tarde
cervezas
tequila
mezcal
la embriaguez de mi mujer
el jazz
el blues
la cara iluminada
por la luna llena
hacer el amor pateados
una mordiw en mi hombro
las fiestas ajenas
la caím de la madrugad!
en la botella de cerveza
en las canciones de un artista
en el beso a mi cerveza
atisban® la calle quieta
en el regreso del sueño
en el bostezo
en la luz de mi lámplra
en la sonrisa
de la dama de Da Vmci.-

,

�Y LA llAMARON
IISTANCIA ...

fausto &amp;lrarde laldés

A Diana H. S. y Ruth Q. P. (QEPD).
Se presenta como la más hennosa de las
nieblas. pira converti_rse en el [nfiemo que
explota en grandes cantidades, recoge migajas de
felicidad e intencionalmente se trastoca por los
más crueles tom1entos.
El gusto por lo dificil me ha
maravi liado desde un principio. Con elprincipio
de la atracción mi vista se fue alimentando de
personas fascinantes, podría decirse que la ·
primera dilatación de mis pupilas fue un golpe
contundente a la necesidad del afecto.
Pero dentro de la perversidad
inmanente que va surgiendo de todo idilio, lo
rescacable, aquello que no se quema por la
obsesión, que naufraga del cariño pueril a la
exhumación del recuerdo o al repetitivo tañido
de melancolía, es lo que denomino o entiendo
como amor y que idealizo con el
distanciamiento. Afe sería imposible explicar/o
con el tedio de una 1eoria, pues la ambivalencia
de psicologías en toda relación de fantasmal
amorío, es una pluralidad de complejidades e
incomprensibles testimonios. Pero sin duda
podrán percibir la absurda presencia de su
perfi1me en cada imagen o metáfora.
El texto representa una necesidad. un
ente voluble que juega con la forma y el
contenido, es entonces el antojo, la bolsa de aire
para lo impredecible, un requisito para
sobrellevar las relaciones humanas.

Aquel tiempo. elemento exiliado. Esfera
artista.
sentmuento,
afección.
Como
desprendiéndose de un gran lago de cisnes y
sue11os. conocí wta henuosa vida. ave de luz.
compañera del barro de la humanidad, gloria de
emociones. sobre todo de música. letra y
mentira.
Se sostenía gracias a las rosas del aire.
el agua que dispersa Eros en la soledad de los
juglares o en el ascetismo de las hadas
-especialmente si descendía la luna o se
diseminaban mil cometas-. Nunca pensaba en el
infinito. para elJa todo ·era un alma que daba

giros con el cielo. que su monm1ento era el
miedo. en algunas tardes la ansiedad.
Vaya. si estaba muerta, es mi problema,
por no darme cuenta a primera vista o por
haberme bebido del embeleso todo recuerdo. No
lo niego, me distraía bajando escaleras de
espaldas y en cada escalón un recuerdo. en
ocasiones siete colores sin nombre o papá
hablando con mamá antes de dormir.
Amiga que sopesaba el aroma envuelta
en ánimas de mariposas, fuego de infanta que se
ausentaba en la soledad parn recordar un feto en
el océano, una joya con pulso, negada para gritar
o desprenderse del orgullo estival del arrobo,
jugar con él, como la imagen de hojas secas
cayendo sobre la vista o una cantidad
considerable de besos vueltos añicos por el
alientó y el temblor en las manos.
Tenia exageradas dudas sobre vivir, le
parecía más ambiguo que el romance de viejos
escritores con sus nuevos escritos. Prefería el
cariño a la necesidad, la obsesión transfomtada
en polvo bajo una lluvia en cualquier amanecer.
Magia con reminiscencia de humano o de nube,
tal vez de olvido.
Sí. amilamia, diletante, ninfa a veces
eternamente musa, causa de enamorarse. con el
camino a todo lo ancho, con el páramo que llora,
con las aves que siempre regresan. con Dios con
Satanás con otro, con a veces puedes comerte
una manzana y muchas otras la saliva la usas
para un poema, con pienso en ti ahora, ayer,
tanto tiempo, siempre. Distancia. poesía que
estriba con vida la boca, soporta todo y dice
vuelve esta noche, pero con el loco que te
persigue, con ese que canta. con aquel que cojea,
tan sólo que duela la respiración y con ella
muramos.
Todos somos suscepcibles ame una
Diana cazadora, sucumbimos ante et capricho de
sus pasos.
Por la historia se ha desenvuelco lo
e1úermizo de la relación. desde el Alfa en el
sentir, hasta el Omega del olvido y la apatía. Sin
embargo con el fuego comienza la vida de la
ceniza. el moho que esclarece el aprendizaje o la
didáctica: porque en el romance existe un dejo de
docencia y alumnado. sometimiento. alineaciótt
sólo los sobresalientes logran el entendimiento
total con sus circunstancias y designios.

Jugaba oon los fivfasrnas de los nifios
~ era una niíla 1ambién-. Cosechó con ello su
vaáo: infantil fragancia i-a Clltonccs. Caviló
sobre extemos valles y bitó de unir )lllakM que
se embriagaran en un eco invidcme y sin ¡ahs.
No imaginó que tavicra fflCMdo, d6ndmc
aala que DO podia CDYqC(.a', form6 un láugio
de cspc:jos otGp.wl, wclo memo a la vaidad;
qllÍIO DO afcmne de la 1liltt:a, pero • cla se
CIICuilb6 - 11\Dria
c-.cm w, que
lloraba, que d valor y la melaaia&gt;Ua irim a la
ps, que aa hontic sicmpe estar ..-imdo.

dtsb.....,

Al oorrer mm dos, tm 1111mca
-peadl:--ada- en su IDCIDOlia, aunque en
'IQB lidable DO decide que para n:alil.arfa se
WD deuam.Jo tilia .5111g1t y tanto llanto,
cmocical:, SIi CXú♦ FÑYM tan propio, puc.1 al
- - - Qlllbiarfa l'U gusto por los pasos de
J'fAPdos pies, bojas man:bitas o el de estrellas
filpcc:s Jcp,iMIÑild, una extrafta voz someterla en
&lt;IIIIJdu la cbla, dejándole un temor por vaias
IIOdlm.

Pero ~ en d Jl1IIICI' piSO de los .
11111tM1, de b 1III05 escalones. Comenzaria a
pilar. Despcrlafa illtmda en UD hueco de aire
sia salida, que sofoca y produce dolor. Hay ffl:tS
que la
1e hereda a oorto pazo y en
dcaqJilud: la música csrncbada na la historia de
• mUe, cm·d olor de una mfamedad que
da ppes a la sombra de un hechizo.

..,idad

Ella como la mayOIÍI poc:cdia de una
tir:m de pienots donde los IClllimienfos eran
·ae lfflClabu en llOChcs a lo .largo
cid ........ F.nn DIIChos los alaridos dando
. Ylldtas por sa QICIJX&gt;, dl-!!wsiwto el revolcarse
en cama, que sa tcmpe dcspstaoo pedía a gritos
el exilio.
.

...._ y

m

Pensaba que las pan:dcs eran arrecifes
de anl de los lecucrdos o allerguc de SIJlli,m
en el que cada dia hablaban las mufiecas de sus
temores. Por eso hablaba y m e.1CUChaba,
covucl~ m IDl delirio impqoado de cblceUa,
caOla,Kk, sin mortificarse, nada la impedía
descebar el desampm&gt; de su ilusión. Lo cierto
era quc las noches Je povocabm fobm, como la
de abram' almohadas o la de dejar descubierto
su cuello.
. Entonces se vio con detenimiento, ya
era una mujer, habría que ir desgañitando los
juguetes, aventar el veneno dulce de la

coquetería, para esperar la llegada de tamos,
tantos que morirían en IDl soliloquio con el
universo.

Comenzó a ¡inlar, a llenar de flores su
vista, para que la imaginación con su indeleble
polvo la matara; comemarían sus ~
ciradares de pensamieotos, rosas laberínticas
me criml cortado, sueilos de invcmacbo, un
etano lugar inbóspito, b insatisfactoria vida de
&amp;lacias Y mni!Wlft's furtivos, fmta dar con UD
camino que 1c deYOMa imgenes cada ¡miente
OIQU'O, Entonces sud6 ftío, el sopor fue c:úalSo,
s61o deseaba una boca, voz en sumo canto: trono
en donde se abogaba su suspiro, sus di:fensas se
debilitaban y 5Ók' cp:dal,a amegaase.
A veces la poesfa se tomaba demaciado
apcsa, de negro velo y con escarcha,
~ le\'CS acordes de Evo. De wz en
wando una luz traspasa y corre como mid ca ua
espejo, baaa perderse en ita y ICOOiiti las

limitantes de una mirada. Se cae en un
malentendido, en un ropero de luna con mlorcs y
embaa, los cuales alienados hay que esconder'
para remunerar equitativameme su JJOD(bable.
Le robaste el rostro a ,m aeraJn CIU11fdo

eras medlua de ,a,a incontable canadad a
silencios. fosabas en un iceberg tra.s1ocando

1Mlanco/ia.,, siendo sirena afonica, al.tr,,,,J,,Q a
Uteo llena de desiertos y plagada de l'lfi&amp;tmos.
111 ~ra sigw sntbrando corazones, COlllilllÍa
oon su aveza&lt;J:, rito. Libro volte(ldo hacia abajo,
reposando ti destino, espejo noclllmo y en
extravio. Hazme navegar en el novilrmio de tus
pasos, OIUlf/W sea 11M estantigua la qw le lo
pida, arroja un astro como estrdtida a ,,,; vado,
., q,,iero asir et.negro espeso del inconsciente a la
Ira intermitente de tus designios, 1/egllemos a 1111
cataclismo astral en m,estras p,,/.tadonu, para
q,,e mrestro meteoro no termine con la 1n11em.

El cielo entonces era una aiatura, un ser
que hervía póximo a reventar, la esperanza
estaba en el cenit bajo una amarga estela de
visiones; con infinitas ptlptaciones de calaveras,
iconos poetoides se deformaban en versos
pdulantes sobre congestión de hmno, dcaro de
círculos de ti7.a que amenazaban con abmcblar'
su JEDCipal fimción, salomónicamente la pugna
daba indicios de apariencia.

Caían corazones, todo espacio de agua
se saturaba de ellos, como una plaga de
nenúfares

que

provocaban

violentas

-------------------------

�lliiiii!iiill

ondulaciones a las cuales la emoció,i apabdlaha
la zozobra. De ponto una imagen diamantina
iría de extremo a extremo poduciendo el sonido
de un címbalo, y el aroma cambiaba, toda una
paz immdaba con su peso convirtiendo en melosa
cualquier palabra. inclusive cualquier voz. Podría
decirse que el lenguaje iba años luz transpirando
constelaciones, sinrazón, virtuales convivencias,
afligidas redes de comunicación.

I

.

-Sabes, recordar es lujo del propietario,
desechas lo nimio y te quedas con lo
indispensable. He visto a muchos extraviar lo
excelso del recuerdo, tirarlo con el odio en
acciones por demás fútiles como la obsesión, le
dan tanta importancia a los celos y a su trémulo
desgano que todo lo enclaustran en el dolor, en el
concepto lineal de la pena. No disfrutm 1111
trasfondo. No tergiversan el rompeabezas de las
circunstancias. No idealizan un destino, ni lo
personifican. Se pasan los días cambiando de
itinel3rio porque el tiempo los ate.noma.

-Pero nosotros ~ parte de )a
fantasía, ~ que se encuentran en
espacios paralelos, en una dimamón donde
ninguno nos escucbamos, pero fabricamos una
historia receptiva que omitimos al hablar, exema
de la degradación que le han dado a la existencia,
el encuentro de dos diferentes búsquedas, Wl
eclipse terrenal fracasado o inconcluso.

I
. .

diabólicas ruinas serian pmto de unión, que dlba
inicio la batalla, el convencimierto mutuo.

. ·: ··:

·:

-

~

~.

u

.,,,,-1r..r
r-

Fue como empezó el linchamiento,
entre un enorme griterío de mujeres que sacudían
secretos infames, animadversiones e injurias que
sólo aislaban a la ignominia, a la impotencia del
truco y de la euritmia del arte. Se ponía en jaque
el universo de la charla; las lamentaciones venían
después, en lo subrepticio de la reconstrucción.
Había relojes de arena a los que fallaba poco
para terminar su ciclo y en cuyos balances
estaban todas las enatas que mantienen un
compromiso, todos los preludios sin canto que se
mantienen en la cama
Los vi desde que venían de lejos. Bien
podía haberme escapado, no sugestionarme con
el acoso de las voces, sus pedidos son absurdos.
El mago llegó cuando empezaba a
oscurecer, cuidó que n9 lo viera nadie y
mastmbándose de una manera salvaje fue
escupiendo una a una las pe,qdillas que lo
instigaban. Sabía que ese era el lugar, que esas

-Somos nada y lo sabes; de ahí nuestra
inmensa gama de oportunidades para hacer algo
concreto. Desbordamos nuestra capacidad
histriónica cuando estamos juntos. He abí la
impotencia de nuestra relación. Los cb
luchamos por mundos diferentes, sería en vano
continuar el intento.

sucumbían y el tiempo desgastaba todo a su
alcance estallando con ello el oráculo de la
belleza, el connatural calidoscopio del romance.
Los besos eran destajados de Wl solo tajo y una
paloma mensajera escaparía de su corazón
llevando en su pico un pergamino lleno de
sangre y los vómitos con que se conformaría la

ahora se incrementaba y reclamaba su uso con el
dominio y la eternidad Nada había qué hacer,
tendría que sucumbir ante los demiurgos planes
del tiempo. Tomar la llave de la libertad, y
aunque los más bravos terrores se formaran,
nunca separarla de su pecho.

obra.

Hubo un silencio enorme y comenzó a
levitar sin ninguna razón, poco a poco
desapareció, quedando con diminutas llamas el
suelo...

Con el desmayo comenzaba lo nuevo, lo
adiposo de la conciencia, el mayor triunfo: la llll
de la luna sobre un espejo.
Se quedó dormida rodeada de árboles.
Ya no habría lágrimas . derramándose por los
poemas, ni suspiros adormilados bailando con la
luz de la luna. Su voz intentó velar su sueño. El
propósito era el de quedarse con ella hasta que
las estrellas dejaran en paz su descanso, pero
desesperó y volvió al estado vegetal de la boca.
Ella gritó y empezó a sonreír.
Después de un lapso sin pormenores,
pequeñ.os gnomos pasarían cargando un corazón
de cristal cuyo interior se encontraba repleto de
telarañas de capulina. Cantaban apáticos, la
balada del hombre que se había vuelto loco por
cantarle al oído a la luna. Su latido aumentó el
volumen, acrecentándose paulatinamente según
el paso en retirada de los duendes. Le comenzó a
salir sangre de los oídos.

El tiempo volvió a transcurrir. Después
del último suceso resucité, conviví con tormentas
nocturnas de creatividad que me hicieron pensar
que todo había terminado, que la p!Sión
desbordada de este evento, en las anacoretas de
esta malsana relación era wi acto lúdico como el
que cualquier escritor tiene con su obra, pero no
fue así; siguieron los silencios incrementándose,
con todo paisaje se transpiraban los sentimientos
y la susceptibilidad al vacío hizo mella. Fue un
tiempo de poemas lacerantes, canciones tristes,
depresión, un lapso de exttavios, yo le llamaba
distancia.

Conforme la soledad incrementaba y el
frío fantasmal que provocaba el clímax de la
madrugada envolvía con lascivos besos su piel
anidándose en la entrepierna. Una mariposa con
grandísimas alas se posarían en su nariz
iniciando con ello el crecimiento de su cabello
hasta amanecer.

Simplemente estaba rnnsada Fatigada
de un mundo hueco que se le JRSCidaba con
enconos y que tenía rellenar de quimera en
quimera, sumergiéncbe en la aquiescencia de su
alrededor. Era una utopía pensar en el cambio,
que ya no habrían &lt;las que culminaran con la
decepcionante acción de acurrucarse en su cama
para desaforar sus frustraciones. Y en wi emozo
de neurosis arrojaría un reloj hacia la J]lred,
reventando con ello una ~ imbricada, la
promesa y el reto de recopilar sus sueños.
Indirectamente accionaria el gran remolino
interregno, la centrifuga fuerza del espiral de la
fantasía y el afecto de un escritor.

Cuando despertó, percibió al instante
que la atmósfera se había reducido en exceso,
que estaba dentro de un prisma o algo Jllfecldo.
Su paranoia fue tal que se sintió asediada en
extremo; sudó a raudales, se rasgó el vestido de
un costado y se dio cuenta que las lágrimas en
verdad duelen, que tiene su significado
soportarlas.

Vio como se desataron las tormentas,
como el cielo se transformó en un mar de
desquebrajantes luces, donde muchos ruidos
atacaban por todos lados la sensibilidad, la
tenebra más infatigable y enamorada, ·et embrujo
en su última fase, tal vez la perpetua. Y
emprendería la huida, mientras los sueños

El delirio que la sacudía de un extremo
a otro era el mismo que había producido en
conciencias endebles. Era parte de un misterio en
donde nadie es culp1ble, donde todo es un
producto de las circunstancias y de fuerzas por
demás anormales. La imaginación había sido un
gran estrago en la mayoría de sus acciones que

Es pues, el juego, la geometría
seductora que nos empacha, que a distintas
horas nos provoca hilaridad y descontento. De
alguna forma quedará a la informadón
reconocer de los escritos su mentira, explicar la
cursilería que a cada palmo nos va despojando
en la persona, en el ego, en el ornamental
orgullo , y que éste orqueste lo que deseamos
escuchar: el engaño, la verdad, el juido i todo
aquello que siempre me ha retirado de muchas
cosas. También la deuda de la comparadón de
todo esto con aquello que hoy en día complica el
trabajo a los escritores.

�........
SlllOS

EPIIIIAFE

CONCUAAIDOS

IIB!lwfllrá

En esta taza de café
me estoy bebienoo tus ojos
que se peguntan nuestra
historia

Personajes:
Hombre l.
Hombre 2.
Chofer.

Pasajeros.

Se puede decir tanto
cuando no se pregunta,
sentir que las palabras van
cayendo, van pasando
como el liquido que hwnédece

Transeúntes.

mi garganta.

Una taza de café, bien puede
significar
un poema censurado, el inicio
de una novela
o aquel Jllpiro cuneiforme
que nadie descifra.
-Qué pasaría si decido ordenar
la segunda-.
Fuera de esta mesa
el mundo gira en un crucero
a través de las manos de un payaso,
el mar se seca en la boca
de un suicida,
pero aquí,
en esta simple tabla
se gesta
un universo.

,,,,

....,......
UJNES

un álamo blanco añoso
mecido por el viento
en esta época del año
los colores de los días
son morado, rosa. blanco, amarillo los colores de
las bugambilias
ayer y antes de ayer que esperaba verte
el viento sacudía y tiraba estos colores al suelo
hace calor y frío y todo está extraño
me hallo sobrecargado de tensa electricidad
cuando espero verte y no llamas
cómo me distiende tu ausencia
y cómo me 3JIICÍgua el tenerte a mi lado
mi tranquilidad de una tormenta que escampa
eres el rocío en una telaraña dorada en la sierra
tu risa son los colores de mis días
tus ojos de mora son la primavera de mi vida
tus pechos son el JlÜsaje en el horizonte
que pronto escalaré
para sentir pewnes pisados en mis plantas
tus versos son el combustible y la envidia de mi
pluma
luz color alegría y música
me has traído en la primavera
y no te irás porque aún quedan IWlaS

El escenario deberá ser múltiple o tener un
fondo fácilmente cambiable. En primer término
es el interior de un camión urbano que será visto
con un corte transversal, de tal modo que sólo
hay una hilera de asientos .frente al espectador.
Del lado derecho está el chofer del camión y en
el extremo izquierdo la salida. Todos los
personajes utilizarán máscaras blancas, excepto
Hombres 1 y 2. Dentro del camión urbano el
movimiento debe ser naturalista: gente que sube
y baja del camión, tocando la campana para
poder bajar. Al iluminarse el escenario Hombre
l se encuentra sentado del lado de la ventana, a
•su lado hay un pasajero. Al camión sube y baja
gente. Después de unos segundos sube Hombre
2, camina buscando un asiento libre, mira de
frente al Hombre l que sólo lo ve de reojo.
Hombre 2 lo ve .fijamente pero sin mostrar
mayor interés. Hay varios lugares desalojados.
Se sienta en la hilera tras el Hombre /, en el
asiento que da al pasillo. Hombre 2 observa
.fijamente a Hombre J. Hombre l lo percibe, se
incomoda un poco pero no presta atendón. El
pasajero a un lado de Hombre l baja del
camión. Hombre 2 aprovecha la oportunidad y
se sienta junto a él sin la núnima intendón de
hablar; se le queda viendo .fijamente, detiene su
mirada unos instantes. Hombre 1 se da cuenta
pero no voltea, observa a través de la ventana.
El camión sube gente. Hombre l que está
visiblemente incómodo por la compañia de
Hombre 2, finalmente le lanza una mirada, la
sostiene, se ven unos segundos. Hombre l no lo
reconoce. Hombre 2 deja de verlo, se comporta
natural. Hombre l vuelve su mirada al vidrio,
Hombre 2 nuevamente lo observa fijamente.
Hombre /, ya un poco molesto, cambia de lugar.
Se sienta en un lugar donde hay otro pasajero,
su asiento es el de al lado del pasillo. Hombre 2
se pone de pie y lo sigue, queda de pie a su lado,
aga"ado del tubo del camión. Hombre 1 se
desespera. Suben más personas al camión,
llenándolo.

Hombre l : ¿Qué quiere?

1-riilid;Jf&amp;+I

Hombre 2 no contesta, ni siquiera voltea a verlo.
No se mueve.

Hombre 1: (al pasajero a su lado): ¡Qué gente!
Hombre 1 se pone de pie, hace a un lado a
Hombre 2 que le de1a el paso libre, camina hasta
el lado derecho del chofer y loma asiento ahí.
Hombre 2 no se mueve, lo observa a distancia.
Hombre 1 dice algo al chofer, apunta en una
dirección como si se tratara de una calle. El
chofer le señala un camino con las manos.
Hombre 1 se pone cómodo en su asiento.
Hombre 2 se acerca.

Hombre 1: ¿Lo conozco?
Hombre 2 mueve negativamente la cabeza, pero
sutilmente, apenas notable, no se mueve.

Hombre 1: ¿Entonces? ¿Qué quiere?
Hombre 2 no responde ni se mueve de su lugar.

Hombre 1 (a/ Chofer en voz baja}: Hay un
pasajero que me está molestando... No podría
usted... (el chofer emite sonidos, como si
hablara, pero no dice palabra) ¿Cómo que no
puede hacer nada? (a Hombre 2 en voz alta):
Oiga, yo no soy de esos...

Hombre 2 no le dirige la mirada. Hombre 1
camina hacia la puerta trasera del autobús. Ya
los pasajeros se han dado cuenta de é, por sus
gritos, lo siguen con la mirada. Hombre 2 se va
Iras él. Hombre 1 se detiene y vuelve la mirada.
Se dirige a los pasajeros; con derta ironía y
temor.

Mil

�Hombre 1: ¿Lo ven? ¡Me está siguiendo!
La actitud de los pasajeros es cual si fueran
sordos, lo ven y enseguida se vuelven, otros
tocan el timbre y bajan. El Hombre 2 lo sigue de
cerca hasta la parte trasera del camión. Hombre
J ya bastante nervioso se dirige hada el Chofer.
Hombre 2 no lo sigue. Hombre 1 llega con el
Chofer, le dice algo al oído. El camión se
detiene y baja del autobús. Hombre 2 en la parte
trasera del camión se dispone a bajar. Bajan a
un tiempo por los extremos del camión. El
camión desaparece por el lado derecho
quedando ahora una calle con un poste de luz y
una parada de camión del lado izquierdo, una
banca al centro, un bote de basura a su lado. La
gente camina. Hombre 1 se detiene al lado de un
transeúnte. Hombre 2 se detiene lejos de él, en
otro extremo, pero dirigiendo su mirada hacia
él.

Hombre 1 (a un transeúnte parado en el poste,
en voz alta): ¡Qué tal, Javier! ¿Cómo estás? (el
transeúnte no lo mira, se aleja de él. Hombre 1
lo sigue): Por favor no se vaya, es que... necesito
que usted me acompañe... no... no es lo que usted
cree... (El transeúnte se va) No se vaya por fa...

Hombre 2 se acerca. Hombre 1, sin llegar a la
huida, se aleja de él. La gente viene y va.
Hombre 2 se pierde entre la gente. Hombre 1 se
detiene a un lado del bote de basura, se recarga
en él. Su agitadón disminuye. Del interior del
bote sale Hombre 2. Hombre 1 corre. Vuelve a
llenarse de gente la escena. Hombre 1 volviendo
la mirada, buscando a Hombre 2 se detiene
intermitentemente, en un poste, en una banca, en
un grupo de gente que espera el autobús.
Mientras se detiene, Hombre 2 a una
considerable distancia se detiene también
adoptando una actitud normal. Hombre 1 se
detiene en un grupo de gente que espera el
camión al lado del poste en el que está la
parada. Los transeúntes hacen la mímica de que
el camión se detiene más adelante. Salen, de
prisa. Queda de espaldas uno de ellos. Hombre l
se acerca, Jo toca por la espalda, Je pregunta la
hora. Al volverse, es Hombre 2. Nunca se ve
ninguna intendón extraña en él. Hombre l se
asusta, quiere correr pero se detiene, resignado
saca su bi/Jetera, se acerca a Hombre 2.

Hombre l: Tenga, es todo lo que traigo, se lo
juro, no tengo más.

forma natural Hambre I histérico grita en
medio de la calle. Hombre 2 se detiene a cierta
distancia.

•··MiHl!i&amp;+I

Hombre 1: ¡Por favor! ... señor... señora .. ¡Que
alguien baga algo! (Detiene a una persona) ¡Por
favor ayúdeme! (Apuntando al Hombre 2 que
está parado .con actitud natural) ¡Ese hombre
me está siguiendo! ¡Necesito su ayuda! (El
transeúnte sigue de largo. Pasa un grupo de
gente) ¡Me está siguiendo! ¡Un loco me
persigue, ayúdenme por favor! (El grupo de
gente no lo escucha, siguen de largo).
Hombre 2 se acerca deddidamente. El escenario
se oscurece al tiempo que un especial los
ilumina. Se para frente a él. Hombre 1 está
aterrorizado, irrumpe en llanto. Hombre 2 se
queda mirándolo fijamente, .fríamente, lo acosa
con la mirada.

Hombre 1 (clemente): ¡Déjeme en paz por
favor! ¡Yo no tengo nada! ¡No lo conozco! ¿Qué
quiere? ¡Yo no he dicho nada de usted! ¡Se lo
juro! ¡Yo mmca lo babia visto!
Hombre 2 saca una pistola. Hombre l irrumpe
en ruegos y llantos. Se pone de rodi /las.

Hombre 2 toma el dinero normalmente.

Hombre li Tenga, no es muy bueno pero tenga,
es todo lo que pueoo darle (Je da su reloj).
Hombre 2 se pone el reloj. Hombre 1 se aleja
caminando. Entra un grupo de gente, Hombre 2
se confunde con ellos, desaparece. Quedo
Hombre 1 en la ¡xirada del camión. Mucho
tránsito de gente que viene de todos lados.
Hombre 1 se sienta en la banca, que ha sido
ocupada por un transeúnte anteriormente. El
transeúnte lee el periódico, de tal forma que no
se ve su rostro.

Hombre 1: Ya no sabe uno ni con quién se topa
en las calles. Se debe andar con mucho cuidado,
cuando uno menos lo espera. ..

Hombre 1: ¡Por favor, no me mate, no me mate!
¡Se lo pido! ¿Yo qué le he hecho a usted?
Hombre 2 le entrega la pistola en la mano a
Hombre J.

Hombre I : ¡No, por favor! ¡No me obligue!
¡Tengo familia! ¡Por favor!
Hombre 2 lo sigue acosando con su mirada
implacable y fija, sin gestos. Hombre 1 lucha
contra la mirada y contra sí mismo, finalmente
se lleva la pistola a la sien, lanza una mirada,
pidiendo c/emenda a Hombre 2, mueve
negativamente la cabeza, voltea hacia arriba, al
vado, luego a Hombre 2.

Hombre 1: ¿Por qué yo? ¿Por qué?
El Hombre con el periódico baja las manos. Es
en realidad Hombre 2. Hombre 1 da un grito de
espanto, se pone de pie súbitamente.

Hombre 1 (asustado): ¿Otra vez? ¿Pero qué
quiere usted?
Hombre 2 no lo escucha, sigue leyendo el
periódico. Hombre 1 corre y es perseguido por
Hombre 2. La gente cruza por su camino de

•ti

Se escucha un disparo. Vuelve a iluminarse el
escenario por completo. Hombre 1 queda
tendido en el suelo. Los transeúntes caminan por
el lugar sin inmutarse. Hombre 2 sonríe hacia el
público.
Telón.

..

__________

�iritff,idd·*fll

~UN

MISIVA

r=::.~&gt;

Hagamos un ¡méntesis entre poemas, ensayos y
cuentos que contienen estos Ciga"os. Este
¡méntesis consiste en informarles "1C a partir del
mes de diciembre, salió· al mercado una nueva
revista de creación y critica literaria llamada
Paréntesis. Esta revista está conformada por un
Consejo Editorial y consultivo de más de treinta
personalidadeS de todas las áreas artísticas. De
ahí su valor, pero gran ¡mte de éste se encuentra
en lo que hace ya tiempo T. S. Eliot mencionó:
"volver a leer a los clásicos". Paréntesis
combina lo clásico con lo contemporáneo;
combina a Fernando del Paso con A¡x-onenia
Avitia, a Juan Goytisolo con un poema erótico
japonés del siglo XVIII, a Geranio Deniz con
Séneca, a Eduardo Mitre con poemas de
Petronio. ParéntesisJXCSCnta lo que queda fuera,
lo que queda aparte y lo que queda separado; es
la colocación del lector en un ¡méntesis tácito en
el cual, éste es la parte principal al momento de
su lectura. Paréntesis es y pretende ser una
revista para conocedores o curiosos de la
Literatura; pero también para aquellos que sólo
quieren encontrar en ella un medio para utiliz.ar
el tiempo. Sin embargo, su petensión más
grande y que es la misma de miles de revistas y
periódicos de todo el mundo es: tener cada vez
más y mejores lectores.

..

Aleiaadro G811ZÍlez l
La luz. divina. de tus ojos Gloria.
ilwninen las letras camecidas.
sangradas de mi niano por la euforia
de verte en wias fotos constreñida.
y en el fondo querer, para mi historia
tenerte - ni desnuda 1ú vestidacon un pecho pintado en son de guerra,
soñar y solamente. ¡Suerte perra!

SONETOS VOTIVOS

PARA TREVI

.........

VIENTO.
Bate el viento los cristales,
w mwallas, los tejados;
en desvarío se filtra
por rendijas y escaleras;
es percusión de timbales
en la torre y en el foso;
aliento grave de tubas
en el sendero que baja
al río; silbido agudo
en todas las chimeneas;
movimiento encadenado
en las copas de los árboles;
rápida fuga de nubes
en el cielo azul intenso.
Pausa. Eco. Silencio.
En el castillo no hay nadie.
El viento sopla por todas
partes incesantemente.
Algo en mí también se agita.
Tal Vf:l. seas tú, que llegas,
de repente, de muy lejos.

• El Consejo Editorial de Cigarros agradece
el gesto del autor por compartir con
nosotros este texto.

'------------------------------------

Convídame a comer de esas naranjas.
endúlzame la pena y la premura
de aviesas intenciones. La temura
de morder gajo a gajo tu alabanza.
Orillame a tu piel sin la asechanza
del sabor de tu came. La mi~tura
que adivino del pubis me censura
mis locos desvaríos. mi esperanza.
Comisura de amor de labio a labio
que me incita a morder esa sonrisa
de tu cuerpo feliz en calendario.
a Jllsear con mis gatos tu cornisa
y acróbata de amor por ese andamio
me rompa yo la vida con tu risa.

11
Muchacha. árbol frutal. piel de manzaiia.
uva frugal. mosto de vino. Viña.
sidra feliz, champán de mi campiña.
alcohol que me alucÍlla en la mañana.
~

Fruto camal. amor. fruta tempr.ma.
paladar del miedo. dulce piña.
sabor a Gloria y a melones ¡Niiia... !
retira de mi espanto esta semana
Lo dulce. lo terrible. aquel disturbio:
las ganas de comenne el paraíso
con árbol. con manzana. con serpiente.
Me declaro cul(llble e inocente
y en tanto me arrepiento y horrorizo.
escribo estos sonetos. me masturbo.

..

_________________

�Y OF VIAlUAL
mAlfRIEND
J1r11 lSílclllz l1i11'1111

Londres, Inglaterra, 25 enero de
1998

A pesar de la calefacción hace un poco
de frío y la piel desnuda, blanquecina, porcelana.
como la impenetrable niebla de Londres, se
achispa en miles de diminutos capullos, como
campo de algodón. Bemardette -como se hace
llamar Jlll3 sus admiradores- está sentada frente
a la máquina poniendo al día su site de Internet.
Desde hace poco más de un año escribe su
diario, Jllia que los suscri¡:tores a su página Bernardelte, diary o/virtual gir/friend- indaguen
sobre los detalles más íntimos de su vida y sobre
todo de sus fantasías.
·._.,_

Desde antes de casarse y de tener a su
bebé, Bernardette inició con el sitio de Internet
para dar libertad a deseos desconocidos. "l was
just a spontaneous thing at first. . . a bit of an
exhibistionism fantasy" 1, escribió en el primer
diario que publicó en la red
Después, desde que compró la webcam
o cámara de vídeo Jlll3 la computadora. empezó
a intercambiar imágenes con algunas personas a
través de los servidores universitarios IRC o
Internet relay chat.

Con timidez rechazaba la invitación de
algunos atrevidos a las pláticas insinuantes. Con
el rostro encendido aceptó conversar con un ser
apodado "Bigjoe·•, duefto de un negocio de
servicios de Internet en Perth, Australia, y
entabló una tímida conversación sobre sus
preferencias sexuales. Después. conoció a
algunos seres anónimos y nocturnos. quienes
como ella encontraron en la red una guarida. un
cuerpo sin rostro para intercambiar fluidos
medidos de mega hertz.
Personas que durante el día eran
respetables maridos o esposas, maestros y
maestras de primaria, dando consejos y clases de
1

Empecé con este material de aficionados
insertando fotografías en los newsgroups
(grupos de noticias, material que se enviaba
de módem a módem por suscripción) al
principio era una cuestión espontánea ... un
- • fantasía exhi!Hcionista.

valores; influyentes políticos o basta ministros de
justicia. Pero de noche y ante el monitor de sus
máquinas, se transformaban en seres con fuego
en los dedos.

site de Internet. ya que su creciente popularidad
incrementaba las visitas de los navegantes a su
puerto y demandaba cada vez más ancho de
banda.

Ante los chats anónimos no importaba
la inseguridad que durante el dia dominaba al
tartamudo o a la secretaria pasada de peso. la
hoguera se desataba ante el menor suspiro, ante
la palabra insinuante, atrevida, el adjetivo
indicado, la frase ingeniosa, los labios mojados
y la nariz agitada, la marea alta en las sienes y
el sudor en las manos.

dedicada1,~l'e~iiao@S~
una doble identidad. Bemardote no encuadraba
con ese ser casi desvalido pero perverso, fino
pero de ojos ásperos, de pelo corto color oro
fundido. que todas las noches presentaba un
show que causaba miles de incendios
particulares en el mundo.

Seres con antifaz electrónico que se
decían lo que no podrían siquiera pensar de día.
"No sé como puedo escnoir esto" había
confesado a sus admiradores Bernardette en su
diario.
Sólo bastaba dar el primer JmO para que
la lujuria pidiera cada vez más dosis.

Así le pasó a Bemardette.
Con algunos ahorros compró un espacio
en lDl servidor de la ciudad e inició así su propio
site de Internet. Comenzó a posar semidesnuda
ante su cámara de la computadora. con los ojos y
el aliento virtual de los navegantes en sus oídos.
La verdad es que esas sesiones encendían
interruixores que no sabían que existían en su
interior. Una sensación más maravillosa que
cualquier droga podía proporcionar.
La desnudez en crescendo provocaba
sentirse admirada por aquellos seres de máscara
electrónica, sentirse dentro de cientos de
computadoras alrededor del mundo, saberse
víctima de violaciones privadas, de castigos
imaginarios, ataviada con las facciones de la
compañera de oficina, vestida con el cuerpo de
la esposa del vecino, era un sudario y un
encuentro casi místico.

Como la diseñadora gráfica de 9 de la
mañana a 7 de la noche estos pensamientos le
robaron la creatividad para otros. Ya no tenía
ideas publicitarias, no podía concentrarse porque
estaba cubierta de ojos virtuales todo el día. El
orificio fijo de la cámara de vídeo era como un
resumidero, una coladera que absorbía todo su
cuerpo hasta dejarla exhausta.
Tuvo que dejar la agencia publicitaria
para fundar la suya propia, para adnúnistrar el

Parte de su fantasía estaba en
aprovechar el anonimato que daba el Internet.
Con un acuerdo con Bigjoe propietario del
servidor de Australia. su vida sex11aJ transcurría
en Perth para sus seguidores, pero desde Londres
transmitía los datos a través de una línea
dedicada. Alta tecnología al servicio del placer.

Así que se esmeró en cambiar su
realidad Empezó a trucar sus fantasías por su
vida diurna; sus sueños fueron reales y su vida
e.x1erna un sueño. donde los límites tenninaban a
las siete de la noche.

Da un click en la entrada de members
only y aparece la solicitud de su password o
contraseña y su user name o nombre de usuario.
Su nacimiento como password: ricardo200468 y
fitomTdN.e de su abuela como user name:
El show está por comenzar.
Vale la pena 30 dólares mensuales que
descuentan en forma automática de su tarjeta de
crédito. Discret biling, había leído la primera yez
que obsequió su número de tarjeta al servidor de
cobro electrónico que abría los secretos de
Bemardette.
Aunque Martha, su esposa. lleva la
administración personal. él le ha explicado que el
servicio que aparece en los estados de cuenta de
su tarjeta, de asesoría en diseño gráfico por
Internet es indispensable para completar el curso
de habilidades administrativas que lleYa a través
de la red y que obliga a quedarse en la oficina
hasta altas horas de la noche.

Monterrey N.L, México, 25 de
agosto de 1997
Las l Ode la noche.
Ya todos se han retirado de la oficina.
Ricardo Martinez está en la red charlando -o
chateando según el argot de los cibemautas- en
su canal favorito de IRC. El intendente ya se ha
retirado y el guardia pasó de largo en su ronda de
cuatro horas de duración. Ricardo, ansioso, abre
su browser o programa para navegar en la red y
selecciona de su archivo de bookmarks o
marcadores favoritos:
http://www.bernardettediary. net.
Su poderosa PC ronronea mientras
contacta al servidor que empieza a desplegar la
página solicitada: Bernardette, diary o/ vinual
girlfriend. Ricardo se desespera un poco porque
el sitio es muy solicitado y tarda en desplegar los
banners o gráficos publicitarios. Por fin aparece
en cascada la ansiada fotografia de entrada de
Bemardette, aunque sabe que no es posible, se
emociona porque parece darle w1a bienvenida
particular, ataviada en un núnúsculo atuendo
color rosa. Parece dispuesta para él. como si se
alegrara con su llegada- sentada en sus piernas
sobre una alfombra oscura.

Selecciona Autofresh five secondi; y se
dispone a disfrutar de los juegos artificiales
enviados al espacio cibernético por las máquinas
de Bernardette. Aunque sabe bien que es
imposible que Bemardette esté despierta a las 5
de la mañana de "Perth" -como Bernardette hace
creer a sus usuarios el lugar donde \Íve y desde
sonde su servidor distribuye su río de datoshabía un mensaje con la hora diferida en el sitio
de Bernardette en su schedule repon, que
Ricardo consultó desde las 8 de la mañana.

..

_ _ __ _ _ _ _ _ _

�Después de unas horas de delirio
solitario, Ricardo conduce su automóvil --0
automóvil lo conduce a él- por avenida
Constitución.
No vio el camión-barredora mecánica
que circulaba con. lentitud bajando la joroba de
avenida Gonzalitos. La imagen de Bemardette,
escribiendo el nombre de "Ricardo Martínez"
sobre las panties que acababa de quitar -para
enviárselas por correo por l 00 dólares- ocupa
por completo su mente. Es esclavo de
Bernardette_a miles de kilómetros de distancia.
Los cuatro segundos anteriores al impacto con la
barredora, sueña aspirando el aliento de
Bernardette a través de su prenda.

se

a unas cuadras de su casa, Bernardette ya tenía
más de un año operando su lucrativo negocio de
igniciones y hogueras electrónicas a través de
suscripciones pagadas en su site. Lo hizo a
recomendación de sus seguidores. Compró un
servidor, dio de alta su dominio en el NIC, la
oficina de registros internacionales, se afilió a
una empresa de transacciones comerciales
seguras vía la red y su chequera floreció en unos
cuantos meses.

Monterrey N.L, México, 25 de
agosto de 1999.

Ya JllSÓ un año del terrible accidente de
Ricardo. Afortunadamente sólo le quedó de
recuerdo un bastón y las cicatrices en las piernas
y brazos. Milagrosamente su cara quedó ilesa.

Londres, Inglaterra, 25 de mayo de
1998

Todavía conserva la suscripción al site
de Bemardette. La prenda la pagó y nunca le
llegó por equivocación del remitente. (El envió a
Perth desde Londres y luego a Monterrey no fue
sencillo, de hecho Bernardette creyó que sí se
recibió·la prenda y que se trataba de un necio que
quería otra más, como souvenir)

Bernardette --0 Eliz.abeth, en la vida
real- se casó con John Black porque necesitaba
alimentar esa fantasía real. Lo conoció como
cliente que necesitaba unas tarjetas de
presentación, para su pequeño negocio de asesor
financiero y esa misma noche lo llevó a su reino
verdadero.
Ocultó la cámara de la computadora,
encendió el sistema, se conectó a Internet y
presentó un show que hasta hoy es legendario
entre la comunidad del IRC chat de Internet Sin
él saberlo, Jhon Black pasó a ser una celebridad
mundial desde el primer día que hizo el amor con
la que llegaría a ser su esposa y madre de la
pequeña Mary, todo en aquélla diminuta
buhardilla de la angosta calle Flete Street. Todo,
sin que Jhon Black siquiera supiera que su
secreto de amor fue compartido por los fieles a la
religión de Bernardette.
"/ 'm now married and 1 hove a baby
daughter. My boss (husband) is a sculptor/artist
and house-husband. / 've spent most ofmy life in
Australia"2. La semi-verdad, la mentira, un
petardo que pretendía alejar a sus lectores y a la
vez tejía la realidad virtual de Bernardette en su
diario.

Cuando se casaron Jhon Black y
Bernardette en la pequeña capilla de St. Bride 's,
2

Ahora estoy casada y tengo una bebé. Mi
jefe (esposo) es un escultor/artista y esposo
casero. He pasado la mayoría de mi vida en
Australia.

Entonces Bemardette actuaba con Jhon
Black como la más feroz de las bestias sex11ales.
Jhon Black desconocía el origen de tales
comportamientos, los atribuía a las estaciones del
año, a los cambios de la luna, a los niveles altos
o bajos del Río Támesis. No lo sabía y hasta en
cierta fonna le disgustaba. ya que en sus
arranques de lujuria Bemardette le provocaba
escoraciones y moretones en los lugares más
lúdicos de su cuerpo.

Todo causó que Ricardo sintiera odio y
atracción por la misma Bernardette. Si accedía a
su sitio era por masoquismo reunido oon
perversidad. Le gustaría ver a Bernardette en un
rito de sexo y sangre.

Así siguió a espaldas de su marido,
quien sólo encogía los hombros al ver las
cuantiosas inversiones en equipo de cómputo de
Bemardette. Era fácil para ella cubrirle los ojos a
Jhon Black. Con inocencia le explicaba que para
su profesión de diseñadora gráfica necesitaba
estar al día en tecnología y que por eso tenía
tanto éxito económico con sus trabajos, vendidos
a través de la red "a las mejores agencias de
publicidad del mundo". Esa era la fantasía real
de Bernardette.

Su jefe lo llamó por la maiiaaa a su
oficina y le comunicó que tema que desplazarse
a las oficinas de Madrid para iniciar una

auditoria.

Algunos

manejos

economicos

irregulares detectados ea la cemeatera madrileña

hiciernn que Ricardo fuera enviado al Viejo
Continente a encabezar la revisión.

Londres, Inglaterra, 25 de agosto de
1999.

El negocio na,·ega por los mares de
"Pobre de mi Elizabeth -decía para sí
mismo Jhon Black- trabaja tan tarde en la oficina
casi todos los días que no tenemos tiempo ni.
para hacer el amor''.

Internet con viento a favor, Bemardette contactó
vía coneo electrónico con algunos fabricantes de
preservativos. juguetes sexuales y productores de

sitios pornográficos en la Red ~ '\'enderles
espacios de publicidad en un gran show que está

Sin embargo, a hurtadillas, a veces
Bernardette llevaba su sistema portátil a casa.
Ocultaba la cámara de vídeo y anunciaba en su
site que habría show especial esa noche --0 día,
según la altitud y longitud de sus observadores.

-----------------

preparando. Todo ha resultado un gran éxito
económico.
1 'pe done a few more Bcam Pan~v
Giveaway shows over the weekend and ususa/
the archives are online alread_v.. 1 'n1 gelting

effident with the important stuff. That's official{v
four pairs on panties /'ve given away live for
free now... and /'m not going to stop there. /'m
panning a REALLY big show in the future where
111 sit on line ali day (about 8 hours
anyway) ... plenty of real/y arousing stuff. .. my
challenge is to YOU is to see how many ofyou
can keep up with Bernardette! J'm going to gel
real/y into it and I plan to wear out (and give
away) severa/ pairs ofpanties again making sure
each pair gets very wet! 111 pro/ly start al 9pm
Saturday 4"' September (my time) and go to 5
am. That means every country shou/d get a good
chance to see me UVE at sorne stage! This time
is 99% guaranteed, so keep it free for me as /'m
trying to beat a cha/lenge issued by Bigjoe -he
doesn 't think 1 could pul/ enough traffic to beat
his server ... / want to prove him wrong/3

Londres, lngJaterra, 4 de septiembre
de 1999

Hoy por la noche es el gran día del
show maratón. Bemardette salió de casa
3

He hecho unos cuantos shows "Bcam
Panty me los quito y te los doy• a lo largo
del fin de semana y como siempre los
archivos están disponibles en linea... me
estoy haciendo cada vez más eficiente con
el material importante. Es oficial que
dispondré de cuatro pantaletas que
obsequiaré en vivo gratis a partir de
ahora ... y no me detendré aquí. Estoy
planeando
un
VERDADERO
gran
espectáculo en el futuro, donde me sentaré
en línea todo el día (más o menos ocho
horas) ... plenas de materia excitante ... mi
reto son ustedes, es ver cuántos pueden
quedarse con Bemardette. Me quedaré
realmente dentro de la red y planeo
quitarme (y obsequiar) algunas pantaletas,
una vez más asegurándome que cada una
esté bien mojada. Empezaré probablemente
el sábado 4 de septiembre a las 9 PM (de
mi horario) y seguiré hasta las 5 de la
mañana. Esto significa que en cada país
podrán tener una buena oportunidad de
verme EN VIVO, en algún momento. Este
tiempo está 99% garantizado, por lo que
trataré de mantener1o gratis ya que estoy
tratando de romper el reto impuesto por
Bigjoe. El no cree que pueda llevar
suficiente tráfico como para bloquear su
servidor... y quiero probar1e que está
equivocado.

-------,----------~----.J--

�temprano para hacer unas compras de último
momento. Necesitaba unos litros de pintura
vegetal, ya que pensaba pintarse el cuerpo con
diseños predeterminados frente a sus
admiradores. como parte de su espectáculo.
Picadilly Circus Wl estaba abarrotada de autos
por un accidente . de tránsito y Bemardette
decidió tomar el metro ¡ma regresar a casa
Madrid, España, 2 de septiembre de
1999

Londres, Inglaterra, 4 de septiembre
de 1999.

Después de pasar la mañana en el Big
Ben y la abadía de Wesminster, Ricardo y sus
amigos decidieron visitar París al día siguiente.
Compraron boletos de tren subterráneo y al no
ponerse de acuerdo dónde dedicar sus últimas
horas en Londres, decidieron separarse por
grupos para que cada quien fuera a conocer su
lugar preferido.

Ricardo terminó temprano la revisión
final. Por ta tarde pasó por e-mail los resultados
a su jefe en Monterrey. Unos amigos españoles
se ofrecieron a acompañarlo a Londres al otro
día para una visita turística

Nadie quiso acompañar a Ricardo a
conocer la casa de subastas Sotherby's, así que
Ricardo decidió buscar el metro para trasladarse
antes de que cerrara a las cinco de la tarde.

Ricardo nunca había estado en Londres
y la idea del vuelo a esta ciudad le emocionaba.
Cenaron temprano en un pequeño restaurante
típico de Plaz.a del Sol.

Ricardo se desplaza entre la gente como
si fuera río abajo. Camina hasta el andén y le
desagrada el aroma a humanidad de los ingleses
que regresan a casa después de un día de fábrica.
Del otro lado de la vía, en sentido
contrario, un brillo cegador lo despierta de su
maraña de pensamientos. Justo frente a él está
Bernardette. Sin creerlo talla sus ojos y piensa
que no puede ser, que Bemardette vive en Perth,
Australia y que no es posible que a¡mezca en
Londres.
Su mirada atónita llama la atención de
Bernardette, quien le corresponde con un guiño y
su inconfundible sonrisa de bienvenida, justo
cuando Ricardo la vio miles de veces al abrir su
sitio de Internet.

Londres, Inglaterra, 4 de septiembre
de 199'J.

El aeropuerto de Heathrow parece no
callar nunca. La imagen que Ricardo guardaba
de los ingleses no es particulannente callada ni
tímida. Se hospedaron en un hotel cerca del
Trafalgar Square sobre Picadil~v Circus wl. Ese
día pasearon por el Palacio de Buckinham, la
Queen 's Galery, el Victoria Memorial.
Por la tarde navegaron por el Támesis y
se cambiaron de ropa en el hotel para ir al barrio
del SOHO y visitar la variedad del cabaret
1Vindmil/.

-Si no es Bernardette su parecido es
asombroso- piensa Ricardo, y sin mayor
preámbulo busca con desesperación la escalera
para conseguir cambiarse de andén. Atropella a
las personas, las avienta entre las escaleras,
recibe manotazos de los inconformes pero
apenas llega al otro lado y sube precipitadamente
en el tren, antes de ser atrapado por la ¡xierta
automática.
Ya ha visto a Bernardette y a distancia
la observa. Conoce sus más mínimos detalles
fisicos. El mismo lunar cerca de los labios, la
ceja izquierda levemente hacia arriba, la misma
inocente mirada. Todo encuadra a la perfección.
Bernardette baja en la estación de
Sunssex St. Y camina calle abajo por el barrio de
los periodistas. Se detiene un momento en el Pub

de la esquina y Ricardo la espera afuera en la
acera de enfrente. A distancia, Ricardo jadea de
la emoción cuando Bemardette se dirige a su
oficina. Ella abre la reja metálica y como es su
costumbre la deja sólo con el pestillo.

lriilidñir~+I
Delicadamente, Bemardete se despoja
de su ropa, que cae a sus pies como en cámara
lenta, como rosa sujeta al viento que deja los
pétalos sobre el riachuelo.
Ricardo no puede detenerse más.

Bemardette pre¡ma su show. Se asegura
del buen funcionamiento de su cámara, la sitúa
frente a la escenografia que ex profeso diseño
para el maratón Prueba el lente de acercamiento.
Todo está listo. Abre su sitio en el servidor,
conecta su cámara a la red y da la bienvenida a
sus fans son un cartelito "Welcome to the big
show on the net ".
Ricardo se escurrió dentro del estudio
de Bemardette fonando un poco la cha111 de la
puerta de servicio. Un conocimiento opommo de
un amigo para usar adecuadamente una
credencial plástica. Oculto, observa ensimismado
el inicio del show de Bernardette.

Sale de su escondite y muy quedamente
se desplaz.a hacia Bemardette por la espalda. En
el chat le saltan las preguntas a Bernardette sobre
el sorpresivo invitado "¿Quién es el hombre a tus
espaldas?", saltan miles de preguntas casi al
mismo tiempo en el conmutador de Bemardette.
Ella sonríe, "only me friends " alcanza a
escribir antes de ser atrapada por Ricardo.

Casi 6 millones de cibemautas fueron
testigos del fin de Bernardette. Pocos llamaron a
la policía muchos creyeron que el dantesco
espectácu1o de sexo y sangre era parte de show y
aplaudieron entusiasmados a cada acto atroz de
Ricardo.
Otros, más sensibles, adivinaron la
angustia reflejada en el rostro de Bemardette y el
sadismo de Ricardo, como hiena con una cría en
las fauces. Nada podían hacer, la policía de
Perth, Australia, recibió unas cuantas llamadas

extrañas acerca de una "muy moderna violación
cibernética", como la llamó el jefe de turno entre
risas.
Después desde la escena de la pequeña
buhardilla de la calle Fleet Street, donde Jhon
Black tomó por primera vez a Bernardette, la
comunidad de Internet comentó muchos años
después la tragedia de Ricardo y Bemardette. El
sitio de Bernardette, Diary of a Girlfriend
terminó su transmisión al día siguiente, cuando
Jhon Black encontró a su esposa masacrada y
desnuda, una transmisión de 8 horas seguidas
que cumplió puntualmente Bernardette,
Postmortem.

Ricardo Martínez terminó su viaje por
Europa y nunca fue detenido. Ahora es un alto
funcionario de la cementera donde trabaja. Jhon
Black vive en Oxford en compañía de Mary,
quien estudia Diseño Gráfico en la universidad,
Jhon Black nunca se casó otra vez.

------------

�lii!Giúd:&amp;+I

.......

COJ.AGE*

LAPIJT~Ia:
MENSA

BllllllllWIII
He aquí a los no contaminados por mujer
su dolor no es de este mundo.
Las
dificultades,
las
imposibilidades
permanecen.
Yo de cincuenta años, humillado con la dorada
basura de los años...
Tú con algo de dulzura, de edad incierta,
digamos veintisiete,
no lastrada por el honor o la decepción.
¿Cuál es la ayuda entonces?
Nos unen las mismas- ataduras de dolor e
inocencia:
y con todo no somos iguales.
Los árboles florecen, las hojas perladas de niebla
sobre nosotros se abanican en la copa de vino de
los olmos.
Mujer. hijos y casa: la médula y el inútil adorno
de la vida.
Del cambio y por definición se alimenta la vida:
en cada temporada nos deshacemos de guerras,
mujeres.
y automóviles nuevos.
Un nihilista debe vivir el mundo como es,
mirando a lo imposible ascender al deshecho.
El camino se aclara cada año
y cada año lo cubre la maleza.
La naturaleza es nuestra colaboradora
y nosotros después ya no ayudamos.
El cuadro verde-océano de la televisión.
amado y anhelado como ningún rostro humano.
Desde mi cuarto aislado
hablo conmigo mismo y me aprovecho:
demando una muene natural
sin morder el polvo,
sin esparcir la sangre...
no le temo a la muerte
sino al dolor incierto, ilimitado.
Sentimos a la máquina huir de nuestras manos,
como si alguien más la condujera.
Si vemos una luz al final del túnel
es la de otro tren que se aproxima.
Con la autoridad de quien ha sido un lector
asiduo de Robert Lowell, Juan Aleiandro
González hizo llegar a la redacción de
Cigarros el siguiente collage, muestra de lo
que supone los mejores versos del autor.
Los textos fueron s~cados del Material de
Lectura editado por la UNAM en los años
ochenta, uno de los pocos y más acertados
intentos por rescatar la obra del
norteamericano.

pensando. Mire, Kaiser, soy fundamentalmente
un intelectual. Uno se puede buscar todas las
furcias que quiera. claro. Pero mujeres
inteligentes de verdad... no resultan fáciles de
encontrar a corto plazo.

Cuando se es investigador privado, uno
ha de aprender a confiar en sus corazonadas. Por
eso en el momento en que un tipo tembloroso
como un flan llamado Word Babcok entró en mi
oficina y puso las cartas sobre la mesa, debía
haber hecho caso del escalofrío glacial que
sacudió mi espinazo.

-Continúe.
-Bueno, oí hablar de una chica.
Dieciocho años. Estudiante en Vassar. Por una
cantidad, te viene y discute el tema que sea...
Proust, Yeats, antropología. Un intercambio de
ideas. ¿Comprende dónde voy a parar?

-¿Kaiser? -preguntó. ¿Kaiser Lupowitz?
-No exactamente.
-Eso es lo que pone en mi licencia admití.
-Tiene que ayudarme.
haciendo un chantaje. ¡Por favor!

Me

están

Se agitaba como el animador de una
orquesta de rwnba. Le emJlljé un vaso por
encima de la mesa y la botella de whisky que
guardo a mano con propósitos no medicinales.
-¿Qué le parece si se tranquiliza y me lo
cuenta todo?
-¿No... no se lo dirá a mi mujer?
-Hablemos claro, Word. No puedo
hacerle promesas.

POEMA

Intentó servirse un trago, pero el
tintineo podía oírse al otro lado de la calle, y la
mayor ¡mte del licor fue a ¡mar a sus zapatos.

El fragor arrojó

-Soy un honrado trabajador -explicó-.
Mantenimiento de máquínas. Construyo y reparo
vibradores. Ya sabe... esos aparatitos tan
divertidos que dan un calambre al estrechar la
mano.

lllltaCrislilalllmrllínz
mi cuerpo
hacia arriba. El cielo abrió su vela,
me mostró su cara azul

pálido.
Desciendo.
Par tas calles
de la ciudad

transitan carros.
Algunos no saben que Jos vigilo.
otros me saludan con un espejo.
Mi enonne cuerpo
de metal bordea
1.a ciudad de transjstores.
Y des.de este lugar domino mi ala izquierda.

-¿Y bien?
-A muchos ejecutivos les gusta. Sobre
todo a lo largo de Wall Street.
-Vaya al grano.
-Ahí voy precisamente. Pero ya sabe
que el camino... es dificil. Oh, no es lo que está
• Traducción de José Luis Guamer. Cuentos
sin plumas. Ed. Tusquets, 1991 . México.

-Mi mujer es algo grande, de veras, no
me entienda mal. Pero no es ca¡m de discutir
sobre Pound conmigo. O sobre Elliot. Yo no lo
sabía cuando me casé con ella. Mire, necesito a
una mujer cuya mente me estimule, Kaiser. Y no
me importa pagar por eso. No busco ningún
enredo... quiero una experiencia intelectual
rápida, y luego quiero que la chica se largue.
Dios mío, Kaiser, soy un hombre casado y feliz.

-¿Cuánto tiempo dura esto?
-Seis meses. Cuando me vienen las
ganas, llamo a Flossie. Es una madame, y tiene
un título de doctor en literatura comparada. Ella
me envía a una intelectual, ¿comprende?
Así que era uno de esos tipos cuya
flaqueza son las mujeres con cerebro. Sentí
lástima del pobre imbécil. Imaginé que habría
muchos individuos en su situación, hambrientos
de wta migajas de comunicación intelectual con
el sexo opuesto y por la que pag;irían un precio
exorbitante.

-Ahora amenaza con contárselo a mi
esposa -gimió.
-¿Quién?
-Flossie. Escondieron un magnetofón en
la habitación del motel. Me grabaron en cinta
mientras discutía La tierra baldía y Estilos de
voluntad radical, y, bueno, estaba llegando a
algunas conclusiones. Quieren diez de los
grandes o se lo contarán a Carla. ¡Kaiser. tiene
que ayudam1e! Carla se moriría si llegara a
enterarse de que no me enciende el quinqué.

�lriid,idd:&amp;fl
El viejo tinglado de la prostitución.
Había oído rumores de que los chicos de la
jefatura traían algo entre manos en relación con
un grupo de mujeres instruidas, pero de
momento estaban sin ninguna pista.

pasado una hora cuando sonaron W10S golpes en
la puerta. La abrí, y en el umbral se erguía una
joven pelirroja metida en sus anchos pantalones
como dos cucharadas grandes de helado de
vainilla.

-Llame a Flossie, quiero hablar con ella
-¿Cómo?
-Me haré cargo de su caso, Word. Pero
cobro cipcuenta dólares al día, más los gastos.
Tendrá que reparar un montón de vibradores.
-Nunca será más-de diez de los grandes,
estoy seguro -comentó con una sonrisa, mientras
cogía el teléfono para marcar un número.

-Hola, soy Sheny.

-Oh, sí, Kaiser. Sí. chico, es muy
profundo. Una comprensión platónica del
cristianismo... ¿por qué no me habré dado cuenta
antes?
Hablamos alrededor de una hora, hasta
que ella dijo que . tenía que irse. Cuando se
levantó, le tendí un billete de a cien.

Sabían realmente cómo satisfacer las
fantasías de uno. Pelo largo suelto, bolsa de
cuero, pendientes de plata, sin maquillaje.

IHii,iddJ&amp;+I
Lo soltó todo... la historia completa.
Educación Central Park West. Campos de verano
socialistas, Brandeis. Era igual que todas esas
chicas que ves haciendo cola delante del Elgin o
del Tbalia, o &lt;J1C escriben con lápiz "S~ muy
cierto" en algún margen de algún ltbro sobre
Kant. Sólo que en algunas partes el trayecto
había hecho un viraje equivocado.

-Gracias, cariño.
-Puede haber muchas más.

-Me soqrende que haya podido llegar
basta aquí vestida de ese mooo -observé-. El ·
detective sabe distinguir a las intelectuales.

-¿QJé quieres decir?

Había picado su curiosidad. Volvió a

-Con un billete de cinco no distingue

sentarse.

nada.
Le guiñé un ojo cuando me tendió el

auricular. Estaba empezando a caerme bien.
Unos segundos más tarde respondió una voz
sedosa, y le expliqué mis deseos.

-¿Empezamos? -popuse, empujándola
hacia el sofá.

-Supongamos que quisiera... organi7.ar
una fiesta -anuncié.
-¿QJé clase de fiesta?

Encendió un cifPrlllo y fue derecho al
-Tengo entendido que puede usted
ayudarme a conseguir una hora de charla
agradable.
-Claro que sí, guapo. ¿Quiere algo en
concreto?
-Me gustaría discutir sobre Melville.

-Supongamos que quisiera tener una
charla sobre Noam Chomsky con dos chicas.

grano.
-Creo que podríamos comenzar
considerando Billy Budd como una justificación
que Melville sugiere de los caminos de Dios
hacia el hombre, n 'est-ce pos?

-Oh, caramba.
-Si prefieres dejarlo correr...

-Interesante, aunque no desde un JKllltO
de vista miltoniano.

-Tendrás que hablar con Flossie -dijo.
-Eso cuesta mucho.

Era una finta. Me interesaba ver si valía
para el oficio.

Era el momento de apretarle las clavijas.
Lucí mi insignia de investigador privado y le
infonné que había caído en una tram¡ll.

-¿Moby Dick o las novelas cortas?
-¿QJé diferencia hay?
-El precio. Eso es todo. El simbolismo
se cobra aparte.
-¿Por cuánto me saldría?
-Cincuenta, tal vez unos cien por Moby
Dick. ¿Le gustaría una discusión comparada...
Melville y Hawthorne? Se lo podría dejar por
cien.
-Me parece bien -contesté, y le di el

-No. A El paraíso perdido le falta la
subestructura del pesimismo.
Valía.
-Cierto, cierto. Dios mío, tienes razón
-murmuré.

-Sorpréndame -le dije, y colgué.
Me afeité y engulli unas tazas de café
negro, mientras repisaba los esquemas de
literatura de Monarch College. Apenas había

-Soy poli, preciosa, y discutir a Melville
por dinero es un 802. Te va a salir una buena
temporada.

-Entonces llévame hasta Flossie.
-¡Asqueroso!

-Creo que Melville reafirmó las virtudes
de la inocencia en un sentido genuino, pero aun
así sofisticado, ¿no estás de acuerdo?

número de una habitación en el plaz.a.
-¿Prefiere una morena o una rubia?

-¿QJé?

-Necesitaba dinero en efectivo. Una
amiga me contó que conocía a un individuo
casado cuya esposa no era muy profunda. Estaba
chiflado por Blake. Ella no podía satisfacerle. Yo
dije que bueno, que por una cantidad podía
hablar de Blake con él. Me sentí muy nerviosa al
principio. Tuve que fingir casi todo el tiempo. A
él no le importó. Mi amiga me dijo que había
otro. Oh, no es la primera vez que me atraplll
Me pescaron leyendo Commentary en un coche
aparcado, y otra vez me pmuon y me registraron
en Tanglewood. Si ahora me cogen por tercera
vez me iré a la cárcel.

La dejé continuar. Apenas tenía
diecinueve años, pero mostraba ya la ductilidad
encallecida de la pseudointelectual. Desgranaba
sus ideas con labia, pero en el fondo era todo
mecánico. Cada vez que yo· le brindaba una
intuición, ella fingía placer.

Se mordió el labio y dijo:

-Será mejor que confieses, muñeca, a
menos que prefieras contar tu historia en la
oficina de Alfred Kazin, y no creo que le baga
muy feliz escucharla

-La librería universitaria Hunter es una

tapidera.
-¿Sí?

La chica se echó a llorar.

-No me entregues, Kaiser - imploró.
-Necesitaba el dinero para acabar el doctorado.
Me negaron una beca. Dos veces. Oh, Dios mio.

-Como esas barberías que camuflan
centros de apuestas en la trastienda. Ya lo verás.
Hice una breve llamada a jefatura, y
luego le dije a la chica:

�-Está bien, muñeca. Puedes irte
tranquilamente. Pero no salgas de la ciudad
Inclinó su rostro hasta el mío con
gratitud
-Puedo conseguirte fotos de Dwigbt
Macdonald leyendo .:.Ofreció.

cincuenta, podías escuchar la radio de FM con
unas gemelas. Por tres billetes tenías el servicio
completo: una hebrea morena y delgada fingía
li~ contigo en el Museo de Arte Moderno, te
dejaba leer su tesis, te metía a una discusión a
gritos en el pub de Elaine sobre los conceptos de
Freud acerca de la mujer, y luego simulaba el
suicidio que tu eligieses... la velada perfecta,
para ciertos indivicmos. Bonito negocio. Gran
ciudad, Nueva York.

-Otra vez. será

Entré en la librería universitaria Hunter.
El dependiente, un joven de ojos sensitivos, me
salió al encuentro.
-¿En qué puedo servirle?-preguntó.
-Estoy buscando una edición especial de
Avisos a mí mismo. Tengo entendido que el autor
ha hecho impimir varios miles de ejemplares en
pastas de oro para los amigos.
-Tendré que com¡xobarlo -respondió.
-Tenemos linea directa con la casa de Mailer.

-¿Te gusta mi juguete? -preguntó una
voz a mi espalda.
Me volví y de pronto me encontré frente
a frente con el cailón de un 38. Soy un hombre
de estómago bien templado, pero esta vez. me dio
un vuelco. Era Flossie, sin duda. La voz era la
misma, pero Flossie era un hombre. Su rostro
estaba cubierto por una máscara.
-No se lo va a ercer -prosiguió. -Ni
siquiera tengo título universitario. Me expulsaron
por malas calificaciones.
-¿Es por eso que lleva máscara?

Le miré fijamente.
-Sherry me envía -anuncié.

-Oh, en este caso pase a la trastienda
-indicó.
Apretó un botón. Una pired de libros se
abrió, y penetré como un tonto en el bullicioso
palacio de los placeres regentado por flossie.
Paredes empapeladas de rojo y una
decoración victoriana marcaban el tono.
Muchachas pllidas y nerviosas con gafas de
montura negra y pelo corto yacían
indolentemente en sofás, hojeando clásicos
Penguin provocativamente. Una rubia de ancha
sonrisa me lanzó un guiño, indicando con la
cabeza una habitación arriba, y dijo:
-Wallace Stevens, ¿eh?
Pero no se trataba únicamente de
experiencias intelectuales... lo que·se vendía allí
eran también experiencias emotivas. Por
cincuenta JllVOS, me dijeron, te podías
"comunicar guardando las distancias". Por un
centenar, una chica te prestaba sus discos de
Bártok. cenaba contigo y te dejaba mirar
mientras sufría un ataque de angustia.. Por ciento

-Ideé una intrincada maquinación para
apoderarme de The New York Review of Books,
pero para eso tenía que hacerme pasar por Lionel
Triling. Fui a México para operarme. Hay un
médico en Juárez que ¡RSta a la gente los raseos
de Triling... por una buena cantidad. Pero algo
salió mal. Me sacó parecido a Auden, con la voz
de Mary McCarthy. Por eso crucé la frontera de
la ley.
Con presteza, antes de que su dedo
pudiese apretar el gatillo, me pise en acción.
I .anzándome hacia adelante,·hlce chocar un codo
contra su mandi'bula y me apoderé del revólver
mientras caía. Se derrumbó como una tonelada
de ladrillos. Gemía aún cuando Uegó la policía.
-Buen trabajo, Kaiser -aprobó el
sargento Holmes. -Cuando acabemos con ese
tipo, el F.B.I. quiere tener una charla con él. Un
pequeño asunto relacionado con jugadores de
ventaja y una edición anotada del Infiemo de
Dante. Sacadlo fuera, muchachos.
Más avanzada la noche, busqué a una
vieja conocida mía que se Hamaoo Gloria. Era
rubia. Y se había graduado cum laude. La
diferencia está en que su titulo era de educación
fisica. ¡Qué alivio!

~

LOS
HOMBAES HAN DE
MORIR
llilllllll'ZI

Primero se rendirlan los pies, luego las manos, y
el entumecimiento pasaría, con lentitud, de las
extremidades al cuerpo. la cabeza se abatiría
sobre las rodi /las, y él descansaría. Era fácil.
Todos los hombres han de morir.
Jack London. La ley de la vida.

I
En la estación central el sol entraba por
la malla de acero que separaba a los viajantes del
vacío, formando una telaraña de sombras sobre
el suelo. Por debajo de la estación los autos se
amontonaban haciendo sonar sus bocinas,
pisando el acelerador sin avanz.ar, con los
motores enfurecidos dando de golpes contra el
cofre.
Unos jadeos se abrían JllSO por entre el
ruido, ~
las escaleras de acceso se asomaba
una inmensa masa de carne que se tambaleaba
apoyándose en el pasamanos y haciendo
malabares con un maletín. Le faltaba el aliento y
conforrne avanzaba subiendo, el cuerpo se le iba
haciendo cada vez. más pesado. En su estómago
cargaba con un kilo de chuletas de cerdo, varias
porciones de queso fundido con salsa de tomate.
un plato de huevo picado con pimíenta, cuatro
piez.as grandes de pan, tres cervez.as importadas,
y una menta que destrozó a mordidas antes de
fumar uno de sus cigarrillos extra largos.
El sudor le inundaba la frente, sacó un
pañuelo y se limpió el exceso mientras buscaba
algún lugar donde sentarse. Adivinó un leve
temblor en sus manos · que intentó aptciguar
encendiendo un cigarrillo. Lo encendió, le dio
una calada. Desde lejos un ·guardia le hizo la
seña de que lo apigara, lo tiró para después
apretarlo contra suelo con el tacón de su zapito.
Encontró por fin un espacio libre en una de las
bancas de acero de la estación. Apoyó el maletín
contra su cuerpo: ciento cuarenta kilos forrados
por un traje cruzado; de brazos cortos y
regordetes; con una pelusa de pelo que le cubría
un cráneo brillante, producto de la calvicie
prematura. Sin darse cuenta se balanceaba de
atrás hacia adelante, en un vaivén sin ritmo.
descompisado, imitando a un gran barco perdido
en medio del mar. Le dio un par de palmaditas al
maletín, miró hacia sus costados, buscaba en
cada persona la mirada de alguien que esta

tiiiid;i:&amp;11
dispuesto a matar. Creía poder descubrir a un
asesino con solo mirarlo a los ojos. En ese
momento, tal vez. alguno, le iba siguiendo la
sombra.
El vagón del metro se podía escuchar
corriendo sobre las vías. acercándose cada vez
más a la estación central. La gente se
amontonaba detrás de la línea amarilla que
prohibía acercarse demasiado a la vía. Fonseca
se levantó con dificultades, sin despegar de su
pecho el maletín negro de piel, que cargaba con
el mismo recelo con el que una madre sobre
protectora carga a su hijo recién nacido.
El traje le quedaba ajustado al cuerpo,
parecía un buzo, remojado en su propio sudor y
con los hilos de la ropa tensos, a punto de
reventarse, produciendo un imperceptible
chillido al momento de mover su inmenso
cuerpo de un lado a otro. Su fino bigote se había
empapado en sus jugos corporales y sentía una
picazón que lo obligó soltar a medias el maletín
negro, guardándolo debajo de su brazo, se rascó
y volvió a abrazarlo. Movía sus ojos de un lado a
otro, imptcientemente, pareciéndose a los de
aquel reloj con forma de gato que movía la cola
en la misma dirección a la cual miraba, izquierda
y derecha, marcando el correr de los seguooos.
El vagón transitaba vía casi aérea,
rodando sobre un puente elevado, como un
pequeño avión circulando por entre las calles de
la ciudad deteniéndose de vez en cuando a cargar
gente en alguna estación. Fonseca miraba hacia
afuera, con la frente pegada al vidrio de la
ventanilla, observaba desde arriba la ciudad y
aprisionaba con su cuerpo el maletín. El corazón
le latía apresuradamente, tenia los sentidos tan
aguzados que podía escuchar como sus huesos
chocaban unos con otros. Sin darse cuenta,
comenzaba a morder la manga de su saco.
Il

-¿Y él que hizo?
-Pues, agarró el portafulio y salió
corriendo.
-¿Y no te cruzó por la cabeza detenerlo?

-Si. me cruzó por \a cabeza. pero me
escon~r ~tras ~I escritorio, sino lo
que hubiera cruzado por aquí -y poso su Mi
indice en la frente- hubiera sict&gt; una bala.
-Me estas diciendo que el g01do se
volvió loco ck remate, saco una pinche pistolita,
y te quitó el maletin. Así nada más.
tuve que

�-No, señor Estr.lda, así nada más no, me
tiró dos plomazos.
·i,E~ peodtjo, Martín? Lo únioo que
Jas separaba era eJ escritorio. Naiie tiene tan
mala p.mteria &lt;bde,e58. dístallcia--deda el seíior
Estrada, que l.JO dejabt de pemarse eJ bigote y
golpetear con los dedos el borde del escritorio-.
Si hubiera querido ºte hubiera De.nado de
agujeros.

-Pues oo lo sé, oo quise averiguar: que
tan buena pÚnteria tenía eJ gordo -dijo Martín,
m.ientias se limpiaba el SQIJor de 1a freoae con los
puñas de Ja camisa.
-Ni hablar, eres pendejo. Ahora ~
de aqui, vete a buscar a los nwcbacbos y diles
que Fonsea se esapó con eJ portafolio, que Jo
busquen por todas partes. También diles que ha.y
un bono, mucho dinero ¡:era aquel que Je metl
una bala entre los dos ojos.
·

Martín salió caminando rápidamente
por Ja puerta de la oficina. En el baño, se
escuchó el agua correr por el retrete, después de
las IJaves del lavabo, y un chorro de agua golpear
contra unas manos muy finas. Se abrió la puerta,
salió una mujer caminando a paso lento mientras
encendía un cigarrillo.

-Claro que es verdad lo del dinero. Y no
me importa qwen basa eJ tr.lbajo, quiero .a
Fonseca muerto y el maletín. me e1it.e
escritorio. No me interesa ~ Jo basa wi
hombre, UDa mujer, un travestí o la mujer
hamuda.

-Entooces es .hooi de ~ me vaya, no
vaya ser que algµoo de tus gorilas mate al gordo
por accidente.
La mujer se .acercó aJ sd1or Esmda y Jo
besó apasú:madameote en 1a boca. Sep¡uó
leotameme sm labias de Jas de éJ, un .hiliJJo de
saliva que colgaba eotre sus dos bocas. se rompió
y se Jue a pesar eo su hamilJa. Limpió la saliva
con el cbk, mediqle. Salió de ahí si.o. decir una
sola pilahra, aromodándcR la falda, bisando
en su bolso un teléfono y Uilll pequeña libreta de
direcciones. No se prooaq:ó por cenar la _pJel1a.
Ya en 1a calle, con el sol n:botáodole en UDOS
Jentes ~ marro UD número qJe memorizó
de la libreta de di.nx:ciones.

-¿~ló?

-¿Paolo?

-Dime, Celina.
-Necesito que me plgues el favor que
me debes.

-Entonces el gordo Fonseca se escapó
con tu preciado maletín. Quien lo diría, tan
simpático que se veía. Todos los gordos me
parecen simpiticos ¿No lo crees así? -dijo la
mujer.
-No estoy de humor para tus
comentarios, necesito encontrar al pinche gordo.
-Escuché que ofreces algo de dinero si
alguien le abre un tercer ojo ¿Es verdad eso? dijo la mujer. Tiraba la ceniza en el piso y hacía
aros con el humo del cigarrillo.
-¿Porque? -Estrada, dibujó en su rostro
una risa que le quedaba grande al bigote- ¿Crees
poder ganarte el dinerito?
-Tal vez, no lo sé. Depende de si es
verdad que vas a pagar un dinero al que lo baga

¿O crees que porque soy mujer no puedo hacer el
trabajo?

-¿A quien tengo que matar?
-A nadie, de eso me encargo yo.

m
Tropezó con el filo del último escalón,
agarró con fuerz.a el maletín y tragó aire por la
boca. Le ardía Ja cara, las gotas de sudor eran
como pequeños cristales afilados cortándole el
rostro. Siguió caminando hasta detenerse en una
esquina, tomó un taxi que lo llevó hasta un hotel
del centro, pagó una semana por adelantado.
Mientras secaba su inmenso cuetp0 con una
toalla áspera como lija, hacía planes, ideaba el
modo de salir de la ciudad sin que nadie se diera
cuenta. Sabía que la central de autobuses, el
aeropuerto y la estación del ferrocarril estarían
vigiladas. De modo que tendría que pensar en
otra manera de salir de la ciudad Comenzaba a
sentir un vacío en el estómago, aun así, se tendió
sobre la cama. Así desnudo, con el cuetp0
desparramado sobre el colchón, durmió por

horas, roncando como si su boca fuera el tubo de
escape de un auto mal afinado. Al despertar
sintió que una mano helada le recorría las
piernas, rodó por la cama hasta caer al suelo. No
había nadie más en el cuarto. Él y una vieja
televisión descompuesta se hacían mutua
compañía.
Pasaba de mediodía Había donnido
demasiadas horas seguidas. De la ventana abierta
entraba un aire caliente que convertía la
habitación en un baño de vapor. La boca se le
había secado y el hambre gritaba desde su
estómago. Los gruñidos de sus entrañas
rebotaban en las huecas ¡medies de Ja habitación
y se perdían ahogándose dentro del viejo
colchón.
Se puso de pie, la camisa, los
pantalones y los zapatos. Dejó la corbata y su
ropa interior encima de la cama. Antes de salir,
agarró el maletín y lo atenazó con sus brazos.
Tenía hambre y había que buscar algo de comer.
Entró a una farmacia de veinticuatro
horas y compró una caja de aspirinas, una coca
cola y unos lentes negros que le hacían juego con
el saco. Pensaba en los anteojos obscuros como
en un antifaz. Pretendía esconder su inmenso
cuerpo detrás de un pequeño pedazo de plástico
negro. Al caminar unos cuantos imos, casi
enseguida de la farmacia, encontró una tienda de
abarrotes. Daba vueltas por entre los pasillos
recolectando paquetes con comida: croissants,
jamón de pavo, un frasco de mayonesa,
rebanadas de queso blanco, aceitunas sin hueso,
una caja de galletas de chocolate, un paquete de
cigarrillos y una botella de brandy.
Detrás de Fonseca, en el pasillo de las
frutas y verduras, un muchacho muy delgado,
con la piel de los brazos casi rozándole los
huesos, los ojos hundidos, pómulos salientes,
nariz pequeña y afilada;· vestido con unos
pantalones gastados de mezclilla ajustados, con
la camiseta ceñida al cuerpo, unas viejas botas
negras, un arete en la ceja izquierda y dos más en
la oreja del mismo lado, y con el cabello muy
corto y tefiido de azul. Revolvía las manzanas sin
quitarle la vista de encima a Fonseca.
En un acto de equilibrio circense,
Fonseca sostenía los paquetes de comida encima
del maletín. Tiró todo en el mostrador. El cajero
metió en una bolsa la comida. Pagó el importe
exacto y salió de ahí.
Muy cerca de él, el muchacho de los
cabellos azules encendía un cigarrillo. Caminó
en dirección contraria a la de Fonseca, rodeando
la cuadra, para encontrárselo de frente. Apresuró

su paso, a los lejos, frente a éi podía distinguir la
figura circular de un gordo con lentes obscuros.
Fonseca miraba hacia atrás y a los
lados, hacia adelante solo miraba para saber
donde iba a poner el pie. Es el error que casi
siempre comete un criminal o alguien a quien le
han puesto ¡recio a su cabeza: nunca mirar hacia
adelante.
El muchacho de cabellos azules dio un
par de brincos, tiró el cigarrillo que llevaba en la
boca y se fue en carrera directo a Fonseca,
llevaba en Ja mano una pequeña jeringa. En una
de las tantas ocasiones en que Fonseca volvía Ja
cabeza hacia atrás, sintió un fuerte golpe en el
hombro, después un pequeño piquete en Ja parte
media del brazo. Cayó al suelo, estrelló Ja bolsa
con comida, un fuerte olor a brandy invadía Ja
nariz de los transeúntes y Ja de Fonseca. Nunca
soltó el maletín, lo agarraba con ambas manos
mientras luchaba por levantarse del suelo, miró a
todas partes, no supo quien le había golpeado.
Por fin se levantó y caminó apresuradamente
hacia el hotel.

N
Muy cerca de ahí, detrás de una
esquina, el joven de los cabellos azules se
detenía frente a una mujer.
-Esta hecho.

-Buen trabajo.
-Lo que le inyecté no lo matará, pero va
asustarse tanto que se hará en los pllltalones.

-Eso espero.
-Así será, Celina.
-Me tengo que ir, Pclolo, antes de que lo
pierda de vista.
-Con esto quedamos a mano. Si
necesitas algo más sabes a donde llamar, lo
siguiente va por cuenta de Paolo.
Sin decir nada más, Celina encendió un
cigarrillo y se fue detrás de Fonseca. Su pelo
revoloteaba detrás de su cabeza, iba sin
maquillaje, sus ojos aparecían con un marco
negro, sudaba un poco y el vestido negro de una
pieza se le pegaba al cuerpo, sus buenas formas
se podían apreciar desde un kilómetro a Ja
redonda. Las botas negras que usaba ¡mecían

�pesadas, aun así, su ~ era rápdo y levantaba
los pies sin ninguna dificultad.
Recordó como la miraba Fonseca. El
gordo no le quitaba los ojos de encima, le daba
pequeffos mordiscos en las piernas en cada
parpadeo. Se divertía pensando que era la
fantasía de un gordo fracasado, imaginaba como
pensaba en ella mientras que con su regordeta
mano se masturbaba' en el baño de algún
restorán, aprovechando el tiempo que tardan en
traer la comida, para ~ llegar satisfecho a una
· mesa; con el platillo listo y ~esto, y con
aquella hambre que siem¡xe hay después de
venirse dentro de un retrete, pensando en una
mujer bella, con la certeza de que al volver,
atacará con cuchillo y tenedor, un buen bistec.
Iba tan cerca de éL ~ podía oler el
maletín, el sol le desprendía a la cubierta de piel
un olor muy especial, un olor de algo que es
importante, tan importante que cualquiera es
capaz de matar por él.

En esta ocasión la vida le jugó una mala

pasada. Ahí estaba ella y no parecía que fuera a
dar a luz, ¡xeparar la cena, tender la cama, joder,
o comenzar una rutina de baile. La pistola que
traía en la mano daba una idea de lo que iba a
hacer.
Todo el cuerpo se le había ¡matizado,
solo podía mover los ojos, que volteaban de un
lado a otro, como aquel reloj macabro con fom1a
de gato. Izquierda, derecha. Tic, tac.

Una bala le entró entre los dos ojos. En

ese instante, el tiempo se le detuvo.

RESPUESTA A LA TRIVIA
CIGARROS
Allrtl6DIZ
En el número anterior de Cigarros, se
hicieron una serie de preguntas que no fueron
abordadas. Causando así en los lectores, un
sinnúmero de propuestas para la creación de una
sección específica. Estas propuestas concluyeron
en la idea de crear una nueva sección llamada
Preguntas In-abordadas. Dado el impacto del
suceso, en este número tampoco reflexionaremos
sobre ningún tema. Al contrario, trataremos de
reforzar la duda para· que esta sea la pauta
principal de una nueva corriente de creadores.

VI

-¿De donde sacaste eso? -&lt;lijo Estrada.
No podía creer lo ~ estaba viendo.
-Me lo encontré por ahí, lo traía un
gordo en la mano -&lt;lijo Celina Encendía un
cigamllo y caminaba en círculos dentro de la
oficina.

Como ustedes sabrán, dentro de toda
inclinación artística y estética, la inmersión de la
duda y la ambigüedad conforman en gran medida
la mayoría de la obra. Lo sabemos. Todo esto
suponemos saberlo, pero qué importa la duda o
la ambigüedad, si los obsequios de las trivias
nunca fueron destinados a un ganador.

V

Fonseca comenzaba a sentir un
hormigueo, sentía como si una colonia de
honnigas se le fueran metiendo dentro del z.apato
y se revolvieran dentro de su pie.
En unos cuantos segundos sus pies se
volvieron torpes, tenía dificultad ¡ma subir los
escalones. Con una mano apoyada en el
pasamanos y la otra sosteniendo el maletín,
pensaba en el muchacho que lo dembó al sueio.
Nunca lo había visto en su vida, pero eso era lo
que menos importaba, sabía que no lo volvería a
ver y que seguramente tampoco él le conocía. Su
corazón latía acelerado, como tratando de
escapar, de salvarse saltando por los escalones y
esconderse debajo de la falda de alguna sefforita.
Llegó a su cuarto, abrió la puerta, cuando trato
de echarle llave, sus pies no fueron capaz de
sostenerlo en pie. Cayó al piso. En ese momento,
sabía que la muerte era su único destino.
Celina empujó suavemente la puerta,
Fonseca trataba de alcanz.ar, alargando el brazo,
el maletín que se le había escapado de la manos.
De pronto, no pudo sentir las manos, al igual que
sus piernas, ninguna de las extremidades le
funcionaban. Trataba de moverse con el resto de
su cuerpo, parecía un pez gordo fuera del agua.
Y ahí estaba de frente a éL la mujer que
había visto en muchas ocasiones en la oficina de
Estrada. la había confundido con la puta en
tumo. Pensaba que la mujer había nacido para
ser madre, buena cocinera, ama de llaves, puta o
bailarina de circo.

■hl

-¿Lo mataste? -&lt;lijo Estrada. Su vo-z se
distorsionaba al salir por entre el bigote.

-Bravo, te acabas de ganar un aplauso
de mi parte. Quiero mi recompensa ¿Te han
dicho que haces demasiadas peguntas?
-Sí, me lo han dicho. Solo que nunca
pensé que fueras capaz de hacerlo.
-Te asustaría saber cuantas mujeres son
capaces de hacerlo, no creo que baya ninguna
que al menos no haya fantaseado con esa idea
alguna vez en su vida. Siem¡xe hay un
desgraciado que merece morir.
-Pareciera que desearías matamos a
todos, Celina -Metía unos paquetes de dinero en
una bolsa de plástico, desconcertado, pero al
mismo tiempo con la tranquilidad que le daba
tener el maletín en su poder.
-No me parece mala idea, pero no. Me

conformo conque alguno muera de vez en
cuando -&lt;tibujó una sonrisa y dio una calada a su
cigarrillo. De sus labios rojos salieron un par de
ruedas de humo, que fueron a estrellarse en los
ojos de Estrada, que aguantaba una lagrima que
luchaba por escapársele.

Así, con la propuesta de una nueva
sección y con todos los cuestionamientos sobre
el origen del mundo, la Biblia, entre otras
importantes cosas. Daré las respuestas de la
trivia a la que ustedes lectores, jamás
contestaron. Pero antes, manifestaré que la
creación de las anteriores trivias no pudieron ser
realizadas sin la colaboración de mi hermano, el
cual fue exiliado a Siberia por comprometerse al
sindicato de la Pregunta Perpetua.
Las respuestas van con el orden
establecido en el número anterior. Esperemos
que en la siguiente trivia (si hay) nuestros
lectores nos escriban siquiera para buscar amor.
1.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
9.
1O.

Mocasines.
El odio a su madre, Pedro Almodóvar.
Martin Scorssese, una rasurada violenta.
Miko Ohdiogi y Kenji Musumi.
Nadie.
Sissy Spacek.
Muchos.
Debra Winger.
La última casa a la izquierda.
"lt' s not inusual" de Tom Jones.

Saferd

�DE VENTA EN LA FACULTAD DE FILOSOFÍA
Y LETRAS DE LA U.A.N.L.

-

.
•

..

.~ ---~

- ~~...

•iill-----· ,. . ,

a~•;

&lt;

¡.p ..

~ .. ~ •

\l , .,· ' ' •

��</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="252">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3181">
                <text>Cigarros</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="479148">
                <text>Revista literaria publicada bimestralmente. Editada por alumnos de la Facultad de Filosofía y Letras. Consejo editorial: Fausto Gerardo Valdés, Aarón Aguirre, César Alejandro Uribe, Carolina Olguín García y Roberto Kaput González Santos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="360576">
            <text>Cigarros</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="360578">
            <text>2000</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="360579">
            <text>5</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="360580">
            <text> Mayo</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="360581">
            <text>1</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="100">
        <name>Periodicidad</name>
        <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="360582">
            <text>Bimestral</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="360599">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1753661&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="360577">
              <text>Cigarros, Revista literaria bimestral, 2000, No 5, Mayo</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="360583">
              <text>Literatura</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="360584">
              <text>Poesía</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="360585">
              <text>Poemas</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="360586">
              <text>Sonetos</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="360587">
              <text>Letras</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="360588">
              <text>Cultura</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="360589">
              <text>Revista literaria publicada bimestralmente. Editada por alumnos de la Facultad de Filosofía y Letras. Consejo editorial: Fausto Gerardo Valdés, Aarón Aguirre, César Alejandro Uribe, Carolina Olguín García y Roberto Kaput González Santos</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="360590">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Filosofía y Letras </text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="37">
          <name>Contributor</name>
          <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="360591">
              <text>Valdés, Fausto Gerardo, Consejo Editorial </text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="360592">
              <text>Aguirre, Aarón, Consejo Editorial</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="360593">
              <text>01/05/2000</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="360594">
              <text>Revista</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="360595">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="360596">
              <text>2015485</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="360597">
              <text>Fondo Universitario</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="360598">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="86">
          <name>Spatial Coverage</name>
          <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="360600">
              <text>San Nicolás de los Garza, N.L., (México)</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="360601">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="360602">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="26484">
      <name>La puta de Mensa</name>
    </tag>
    <tag tagId="3071">
      <name>Poesía</name>
    </tag>
    <tag tagId="11413">
      <name>Prosa</name>
    </tag>
    <tag tagId="26483">
      <name>Woody Allen</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
