<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="13143" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/13143?output=omeka-xml" accessDate="2026-05-18T00:30:59-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="11196">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/246/13143/CATHEDRA._1975._No._2._Enero-Marzo._0002015397.ocr.pdf</src>
      <authentication>abc038a34629b179890a7a93c1ddcd3b</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="363193">
                  <text>T
REVISTA DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
DE LA UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

�11
1

1
1
1

.l

. ~ ¡i

1

, ¡1 '

: ';

,l

.

1

1

1

j

l'

¡1
.!

1

1

�CATHEDRA
REVISTA DE LA FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETR
DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓ
NÚMERO

2

ENERO·MARZO DE

197

SUMARIO

Juan José García Gómez
Alfonso Range1 Guerra

O La novela gótica /

O Epica y

.3

novela / 21.

Baudelio Garza G. O Análisis de tres aspectos de una obra narrativa de Pablo de Ola1Jide / 39.
¡

O Olavide o Sade / 57.

Miguel Covarrubias

1. .

'

1

~

Jaime Lahastida

O Las aportaciones de Humboldt a la in1Jestiga-

ción científica / 75.

Fernando Salmerón

..

•

O La ontología 'de /osé Caos / 103.

Carlos Pereyra B. l] Marxísmo e hi.storia / 121.

O Sobre arte de vanguardia y arte decadente o
arte revolucionario y arte reaccionario / 127.

José Luis Balcárcel
Rugo Padilla
sa
/ 131.

O La filosofía de la ciencia como filosofía riguro-

Abraham Nuncio
Libros / 164.

O El proceso
- -

per!!@-o / 137.

·

�doctor Luis E.
Díaz. FACULTAD
Todd. Secretario general / ~icencia /o t ·
. do Tomás González de
'
,
. Director
icencia
M'
DE FILOSOFIA Y LET~.',
studios Superiores / licenciado I·
Luna; Jefe de la D~vis1on ~e E
/ doctora María Guadalupe Marguel Covarrubias Ort1z; Subdirecto~ad J
José Saldaña González.
tínez ; Secretario general / licencia o uan
,
NUEVO LEÓN: Rector /
UNIVERSIDAD AUTONO:\lA DE .
. d Jesús Lozano

CATHEDRA:

R
Martínez· Consejo editorial: Juan
Director / Al!o?so :ye~ón Gar;a, Juan José Saldaña,

José García Gómez, Max1mo e .
Abraham Nuncio, Miguel Covarrub1as.

LA l\'"OVELA GOTICA
JUAN JOSÉ GARCÍA GÓMEZ

Después de haber, aparentemente, superado la etapa básica realista; atravesado los caminos de la fantasía feérica; incursionado por
las difíciles huellas de lo fantástico; adentrado las fronteras del barroco realismo mágico; hecho valiosas incursiones por el deshumanizado "nouveau roman" y llegado hasta la cumbre del objetivismo con
la narrativa-documento, se advierte en la novela contemporánea una
regresión hacia el romanticismo en su modalidad de novela gótica.
Ello sucede, sobre todo, en la literatura sajona.

Toda correspondencia debe dirigirse a:
d l
. . d la Facultad de Filosofía y Letras e a
Departamento EdJtonal e N
. 'dad Autónoma de. uevo Le,on, Ciudad Universitaria, Monumvers1
terrey, Nuevo León, México.

Este "gótico", en la narrativa, implica una especial acepción.
No se trata de un volver a los moldes de aquellas manifestaciones teocéntricas cuya espiritualidad estilizada conviviera con la épica caba1leresca y heroica. Solamente. rescata el término en lo que tenga
de misterioso, (no por sí mismo, sino por peyoración añejada en el
transcurso de los siglos; por una especie de escalofriante añoranza
terrorífica), en una neta motivación romántica.

Diseño: Alfonso Reyes Martínez.

Rastreando los orígenes de la novela gótica en la historia de
la literatura, deben destacarse tres etapas iniciales y una tardía.
Aquéllas serán:

Cada autor es responsabl e de su texto. No se devuelven originales.

" Adolfo Prieto 2407 orien·
Impresa en: Editorial "Alfonso RNeyes ' L , México.
. "Obrera", Monterrey, uevo eon,
te, co1oma

Pre-novela gótica,
i\ovela gótica inicial y,
Novela gótica "clásica".
CATHEDRA

[3]

�Y la última:
Novela gótica tardía.
Pre-novela gótica.- Lo que viablemente haya s~do sudplri~et
manifestación concreta, ocurre _en. Francia y a1 mediados
~ d 1741e sig
con0
XVIII En plena época ilustrac1omsta. Es en e ano e
.Y ,,
la obr~ de Cazotte titulada "La Pata del GCito, ~uent1 i:::~n~eÍ
Nueve años antes del "Discurso sobre las encias y :s la intelecll' der romántico Jean-Jacques Rousseau. y cuando ent ~ d d
·
tualidad gala se configurab a e1 ra~1ona
is_mo que .habna e erra. , de la Enciclopedia a partir de 1751.
marse con 1a publ.icac10n

z· .

r

., -sm
. mas
, va1or que el de abrir
la puerta
La citada narrac1on
. l'dad
críti•
al sentimiento del romanti~is~o escapa::e:o!:s
Aunque,
ca neoclásica-, es pro~tdo imitada, p~r 'to de público que mérit'o lihonestamente, lo haya s1 o con mas ex1

r=~~~::/

terario.

d ,
.
En una panorámica no exh aust1va,
esta primera época que ana
constituida, en Francia, por:

1741 Cazotte
1746 Baculard d'Arnaud
1752 Chevalier Bastide
1763 Cazotte

"La Pata del Gato, Cuento Zin. . '' .
c1miano
.
,,
"Los espososAm
desgraciados
•
,,
"Cartas de
or .
"Ollivier".
,

. . .
b.,
la misma época, en el genero.
Inglaterra se rn1c1a ta~ ~en, P?r lmente enmarcan el momen·
Neoclasicismo y pre-romantI(c1i5mo, I1~os críticos asocian a la verto. Tobias George Smo!leflt a _qu~ ªRené Lesage) y Thomas Leland,
tiente picaresca con su m uenc1~ e
son las figuras más representativas:

1753 T. G. Smo11et
1762 T. Leland

"Aventuras
F h " de Fernando, Conde
·at om .
.
"Longsword, Conde de Sahsbury".

. ra etapa serían algunas por las
Características de eSta pnme •
' entonces embrionario ro,
•
t de caracterizarse e1
.
que habna prec_1s~men e . d'bl " " medida del universo; el sent1manticismo: ese imprescmf I ed yi°
.ón. el sentimentalismo, base
miento y la importante de ensa e a pas1 '
CATHEDRA [ 4]

del personaje y de la ambientación; y, por supuesto, el escapismo
temporal hisitórico. Sin contar con uno de los elementos más interesantes, también presente: el del tratamiento del medio ambiente convertido en paisaje y que funciona exclusivamente como upa prolongación multidimensional del "yo" y de sus diferentes estados de
ánimo.
La segunda etapa, es la de la novela gótica inicial. A pesar de
haber sido Francia quien la anticipa, es Inglaterra quien la convierte en arquetipo. El autor, Horace Walpole. La novela, "El Castillo
de Otranto". El año, 1764.
Realmente hoy está fuera de toda duda que lo gótico es creación
de Walpole, quien nunca imaginó su oficio de padre y padrino cuan"
do en una muy reducida edición, a pesar de la época, de 500 ejemplares, publica "El Castillo de Otranto", cuyo subtítulo es por demás ilustrativo: "Historia gótica, traducida por William Marshall,
gentil hombre, según el original italiano de Onufrio Muralto, canónigo de la Iglesia de San Nicolás de Otranto".
Un año más tarde, el 9 de marzo de 1765 y en carta dirigida
por el propio Walpole a William Colle, explica el epíteto de gótico
que habría de nombrar, en lo sucesivo, a esta clase especial de narración: "¿Quereis que os diga cuál ha sido el origen de esa novela?
Una mañana, a principios del pasado mes de junio, desperté de un
sueño, y todo lo que pude recordar es que me había encontrado en
un viejo castillo ( sueño muy natural en un espíritu repleto de fantasías góticas), y que en la balaustrada de una enorme escalera, vi
una mano gigantesca en una annadura. A la tarde, me senté y comencé a escribir." (Cfr. Guillermo Camero, introducción a "Vathek,
Cuento Arabe" de William Beckford of Fonthill, Ed. Seix Barral.)
El viaje que Horace Walpole realizara entre 1739 y 1741 por
Francia e Italia, ( después de haber abandonado sus estudios en la
Universidad de Cambridge, dejándose llevar por su inestabilidad),
acompañado por su condiscípulo Thomas Gray, hubo de haber servido como asunto remoto para las anteriores palabras. E, igualmente,
dos de las obras de Gray, "Elegía Escrita en un Cementerio de Pueblo" y "El Bardo", dado que en ellas es fácilmente rastreable el mismo origen.

CATHEDRA

[51

�Pero hay algo que, a pesar de lo anecdótico, amplía fundamentalmente el asunto que se pretende ilustrar: Strawberry Hill. Se trataba de una construcción campestre que fuera convertida, en 1749 y
años subsiguientes, en un monumento escenográfico gótico por Walpole, un tanto a imitación de los que había admirado con Gray por
el Continente. La anécdota es ampliamente narrada por E. F. Bleiler en la introducción a la versión española de "El Castillo de Otranto" realizada por Tusquets Editor en 1972. De allí son las citas que
se utilizan en el siguiente párrafo.
La primitiva granja sufrió numerosaa transformaciones "góticas". Fue repleta de muebles, falsas escaleras, paredes modificadas
con técnicas precursoras del papier maché, vitrales religiosos, colecciones de arte, almenas de cartón, "nichos ahítos de trofeos de viejos
sacos de correspondencia, escudos indios hechos en cuero de rinocc·
rontc, espadones, aljabas, arcos, todo supuestamente conquistado por
Sir Terry Robsart ( un ancestro apócrifo inventado con humor) en
]as Guerras Santas". "Una monstruosidad de diseño, pero aparentemente una monstruosidad con encanto ya que representaba los intereses, entusiasmos y logros de un hombre inteligente y delicado".
Con Strawberry Hill como base, inserta Walpole un elemento
necesario para la novela gótica: la casa, verdadero personaje, ente
maléfico, extraño, avasallador, que opera en lugar del paisaje pero
con un:i corporeidad, personalidad, vida, que éste no tiene. Y, al mis•
mo tiempo, conservando la faceta condicionadora del romántico, en
toda la amplitud influencial.
Así pues, gótico no es sino un telón de fondo, rico, sugeridor y
opulento, una muestra de] escapismo medievaloide, un refugio de pa•
sado glorioso y mitificado en donde el escritor puede refugiar su
rechazo a la problemática vivencial.
Los personajes de Horace Walpole se enfrentan, -con un an·
sia notoria por abandonar la diaria mediocridad de la rutina-, a
situaciones inexplicables que rompen su cotidianeidad y recorren la
escala curiosidad-duda-miedo-terror en el desarrollo de la ficción ar·
gumental.
Puede hablarse de un principio sadista-masoquista en la rela·
ción establecida entre el autor y el lector. El personaje mezcla, a ve-

ces en no prudentes dosis, desencanto
fantasmagoría, destino
yh
. !d~speranza, crimen, crueldad
· · ·,
ace mc1 1r
1 l
·
·
so e1 correspondiente al de la b 1·
. en e p ano de su univert' t'
.
o ra 1terana en
h .
as I~o~ pero sm alcanzar plenamente la
un pas? ac1a lo fanprop1c1ar 1a explicación de l .
1 zona del vac10 angustia} al
. .
os musua es fen,
superstición.
omenos por medio de la
Ocho constantes románticas se da
"
Más una extra distintiva d l ,
n en El Castillo de Otranto"
'
e genero. Ellas son:
.

l.- Individualismo, centro motor genes1co.
, .

2Sub'Jetiv1smo,
· ·
.
expresado en d
A) "Y ,,
os vectores:

.º

..
? medida del universo.
B) .- Pa1sa1e' (r.as
. del " vo.
· ·ª ) , pro¡ongac1ón
"

3.- Sentimiento, en la realidad 1·

.

.

realidad del autor de la
•~tera1¿a .Y por reflejo en 1a
•
,
pas1on ( mi"
· , ) Co
me1udihles secuelas h· b'd
d ' .
pas1on •
n sus
1
. .
• ª as el smo:
A)·· Sentimentalismo
B).- Melancolía y p~simismo.

4.
. ~xotismo,
con una doble
.,
A) La . 'd
evas10n:

B) ··
h~I ad pasional geográfica.
·· Medioevo temporal.

5.- La mujer, convertida en ide h'f l
tamente sublimizada.
a I oca y antagónica, perfecA) ·· lnsoportabl? -án~el de bondad.
B) .- lnaprehens1ble demonio de maldad
Y el hombre com
·
menino.
'
o un constante perseguidor
del ideal fe.

6. - Re1·igiosi
· 'd ad latente aun
efectiva.
'
que

ª veces

sea más nominal que

7.- Contraste dosificado para producir emociones.
8.- Lenguaje condicionado a l
.,
la emoción. Por d
. a expres~on del sentimiento y de
táctico moderado en e, ritmo emoc10nal. Rompimiento sinImágenes evocad~ras de estados anímicos.
CATTIEDRA

CATIIEDfü\

[6]

[7]

�. . . d 1 'nero se finca, como ya se dijo.' ~n
La constante d1stmt1va e _ge
dentro de los trad1c10., d
personaJe que no cae
d 1
la estructurac1on e. un
e habrá de repetirse en to a a
nales hombre o mu1er: la c~sad,. qu able· y que incluso se cQ_I1ser, . h ta hacerse m ispens
'
,
novela gotica as
d .
narrativas contemporaneas que,
,
h d las pro ucc1ones
(V G
vara
en
mue
as
e
l
.f.
d·
como
góticas
puras.
· ·,
. mbargo no pueden ser e as1 ica as
sm e
'
.. u·
)
"La Casa", Manuel Mu11ca mez.
.
.
l' .camente un tanto imprecisa y su
La tercera etapa es, crono .og1 't c1-'as productivas que tiene.
.
1 por las mtenm en
duración muy amp ª
las-ti O que toman a la arquetipo.
Está formada por aquellas nove . p eta a y más por ilustrar que
Siguiendo los lineamie_?to~ d~ 1~ pr:~;ªlas !ovelas iniciale~ de Franpor significar, se resenaran umlcamti'do notorio que tiene, se hará un
.
Luego por e sen
L ·.
1
cia e Ing aterra.
'
·1 " d 1 . glés Matthew Gregory ew1s.
breve comentario a "El Fra1 e e m

r

Francia:
1772 Cazotte
1773 Baculard d'Arnaud
1790 Monvel
1791 Marsollier
1797 Maugenet
1799

íl

l

Mme. Mérard de
Saint-Just

Inglaterra:
1777 Clara Reeve
1794 Ann Radcliffe
1795 M. G. Lewis
lB47 Charlotte Bronte
1847 Emily Bronte

"El Diablo enamorad?" ·.

,,

"Las pruebas del sent1m1ent?, •
"Las víctimas enclaustradas .
, "•
"Camila O El Subterraneo
"Delfina, 0 El Fantasma Ena•
morado".

"El Castillo Negro o Los. S~fr¡.
mientos de la joven Ofeha •
. d"
"El campeón de 1a v1rtu
".
"Los misterios de Udolfo ·
"El Fra1·1e" .
"Jane Eyre" •
.
"Cumbres
Borrascosas" •

..
ha avanzado en Inglaterra,
Concebida cuando el romant1c1smo .
"El Fraile" es la
, uh .
dictámenes puntanos,
.
pero cuando aun s s1sten .
Lewis cuenta apenas vemte an~s
piedra de escándalo de s~ tiempo.
. veintidós cuando la reed1·
cuando la publica por primer~ vez
la edición príncipe por la
ta, modificand? las escena~ mas(cf :~iemo británic~ se incauta de
virulenta acogida que tuviera, e g urgar lo que pudiera ofender
la primera, obligando a su autor a exp

acal~

CATHEDRA

[81

al pudor y a

las

buenas costumbres.)

Así como Francia e Italia impresionan a Walpole, Alemania lo
hace con Lewis. No en cuanto a lo escenográfico, sino a algo más
profundo. "Muy joven estudió en Alemania", dice Néstor Luján en
el estudio que precede a la edición Taber, "y en los círculos uni•
versitarios de las viejas ciudades renanas ~taha muy de moda el demonio, sus ritos y sus sectas. De Alemania trajo posiblemente su no
escasa erudición de demoniolog(a", (sic.). En cuanto a asuntos literarios, deben señalarse dos. Uno relativo a lo argumental. Otro a
lo amhientacional.
Para el primero, Joseph Addison con un "ensayo-literario" -género de transición inglés muy cercano a la novela, con finalidades didáctico-estéticas y moralizantes-, que narra la vida de un santo
fakir que se entrega a Satán por haber sucumbido a la tentación seduciendo a una hermosa joven. Aunque, también es cierto, pudiera
haber sustratos influenciales del "Ros sanctorum" despojados de su
religioso final feliz.
Para el segundo, el ambientacional, el libro del ex sacerdote español Antonio Gavín, -abjurante de su religión católica y anglicano converso--, titulado "Una llave maestra del papismo". El escrito de Gavín tuvo amplísima difusión durante la juventud de Lewis,
posiblemente por ser "una requisitoria truculenta contra la Iglesia
española" en una "abracadabrante mezcla de invenciones lúbricas,
sacrílegas y sangrientas", (Néstor Luján, Op. Cit.).

La acción lleva, sin ambiguos tapujos de latinidad pasional, a
Madrid. Allí sitúa Lewis su historia, extraordinario elemento romántico: todas las constantes de ese ismo encuentran aplicación en el desarrollo del argumento, donde el fakir de Addison se convierte en
fraile capuchino y la hermosa joven en monja clarisa.
No hay recurso efectista al que el inglés no recurra para al◄
canzar el cometido. La truculencia, el sadismo, la crudeza, son inherentes a los düerentes episodios que desembocan argumentalmente,
(después de pasar por infamias, violaciones, raptos, emparedamientos, despojos, asesinatos, fratricidios y otras delicadezas semejantes).
en cultos satánicos.
Y ésta es la aportación de "El Fraile" a la novela gótica. Por
CATHEDRA

[9]

�, . d ti o naturalista. Por otro, el saun lado, la truculenta temat1ca. e p divinidad absoluta, creado•
tanismo. El ángel caído se
valores que tanto llamaron
ra y consciente, ple_na d~ esosf po
de finales del XIX e hiciero1.
la atención de los su~ibohstde í:::~:s comentadas y discutidas en la
de la novela de Lew1s una
Mall
,
.
Rimbaud
y
arme.
l
Francia de Ver ame,
.
. 1·
•
conlleva
una
mtenc1ona
d. ento neoclásico,
b . l·
El epifonema, ru im .
La historia del fraile Am ros10,
dad heterodoxamente morahzante;ores ejemplos del romántico ma~e~uya muerte es un~ d~ los meJ t de producir en el lector nmjo del multicitado paisaJe--, ~o Jre ?n plo Por el contrario, acepgun a coacción que pueda semr e e1em .
·
metas·
tación e indulgencia son sus
.
,
haza'1"s a la frágil
h b'º 1 'd •por que rec
"Vosotros que esto a e1s eh o,
Acaso sus errores emponcreatura que a vosotros se ega.u ~olo aliento puede empañar
zoñan los aires? ¿O es que con s
vuestra pureza?
, 1 Q
1 conducta de los demas. i uc
"(
) ¡Sed indulgentes con a
· · ésta menor VIºrtud
ser severos para con la vuestra!".
no · es

enged::;

*.

que

bles hipótesis contrarias a ]a r~aJugando con una de elsas ,ª?1ª hubiera desaparecido de la htelización histórica, la nove_~ gotica .
ratura al no haberse ramificado en.
-Novela de terror,.
.
e
misterio
O
detectivesca
Y
- N
- ove1a d
. 'fº
-Xovela de Ficción C1entí ica.
.
.
.
• d mente estas tres mamfestac10Aunque por lo general, y d_esgr_acia a erci~l existen notables espe·
nes no posean valor l!terano ::i::inclui~las, sin género de ducímenes de lo contrario que p
.
de esas desviaciones, ( desda en la literatura. El agente t~ans~sor en el de variación), no es
,
t · d peyorativo smo
viaciones, no en sen .1 o Ed ar Aiian Poe (1809-184?). Es e,1 autor·
otro que el norteamencan~ . g l' .
la novela gótica tardia, conpuente entre la novela gotica,t _asica y tado las tres ramificacione!
siderando, en este enarto y u timo apar
,
arriba citadas.
. •,
1 historia de la comumcac1011
Absurdo sería el negar que ensu: orígenes, relatos que deban
abundado, de$de
escnºta no havan
.
CATIIEDRA

[JOl

acercarse a la narrativa del terror. El hombre primitivo, -aquél
inicial investigador que vuelve a su clan después de haber presenciado aconteceres inusules y de haber intentado explicarlos inventando agentes causales qu,e sobrepasen sus propias limitaciones humanas-, fue también el primer narrador de lo inusual. Y de algo que
podría clasificarse como narrativa del miedo. Pero el miedo es demasiado formal, demasiado serio como género. Transforma al hombre en un ser meditabundo. De su experiencia, el humano extrae
siempre una norma o un ejemplo. El miedo se deja sentir como demasiado importante como para permitir que se juegue con él. (Y la
Literatura es, desde sus orígenes y a pesar de teóricos que pretendan autojustificar una trascendencia de interés creado, un juego.)
En cambio, Ja narrativa del terror explota la susceptibilidad del
lector para estremecerse, para dejarse estremecer por el autor, con
una procurada finalidad que lleva al "ludus" y se aparta del "iocus"
aumentando su intrínseca trascendencia. Así, la narrativa del terror
exige de quien la crea y de quien la recrea una reglamentación )ú.
dica a la que ambas partes deben ajustarse para alcanzar el fin propuesto. Y exige también del autor una fantasía exuberante apareada
con un preciso mecanismo lógico analítico. He aquí el origen del
éxito y el punto de partida para la trascendencia de Poe.
Quede entendido que en ningún momento se supone incomunicación entre Ja narrativa del miedo y la del terror. La primera presupone a la segunda en su éxodo, de la misma manera que ésta no
podría darse sin la conciencia de aquélla. Porque, haciendo propias
las líneas de Rafael Llopis, (Prólogo a "Cuentos de Terror", Taurus, 1963):
"Quien no haya tenido miedos, ni sombras, ni fantasmas, no
podrá cocer el guiso. Y esto se puede aplicar tanto a un hombre en particular como a un pueblo en general. Es decir, sólo
el que haya tenido miedo de verdad (sea por haber vivido en
un ambiente brumoso y legendario de paganismo soterrado, sea
simplemente porque sí) y lo haya superado, podrá gozar del
cuento terrorífico. Para gozar del terror es preciso haberlo superado sin haberlo matado del todo. Es un espectáculo emocionante que se debe contemplar desde la segura barrera de un
cierto escepticismo. Hay que haberlo superado."
C.\THEDR..\

f111

�En Allan Poe, el hombre y su enfrentamiento a lo inusual desconocido son, igualmente, agentes básicos. Pero la coadyuvancia entre su analítica y frí,:ida reflexión y su desbordante riqueza terrorífica, hace que la escala curiosidad-duda-miedo-terror se incremente
por el planteamiento, siempre, de conscientes situaciones metafísicas
que trauman y modifican la trayectoria del plano de la realidad,
desembocando en la angustia.

Lo metafísico, (no en su acepción filosófica sino literaria), es
una de las áureas contribuciones de Poe a la novela gótica. El personaje, -hombre, mujer u objeto personüicado-, fenecen ante lo
metafísico que trabaja como símbolo implacable del sino, transfigu•
rándose en rito.
Elabora, de igual modo, un reto al lector invitándole a dejar la
primitiva y gastada pose de pasividad para adquirir !a de actividad.
Dándole los necesarios datos para resolver un enigma básico, lo desafía a solucionar el misterio que en éstos se implica proporcionándole argumentos que parezcan no tener solución v consuhstanciando,
en misión sinfrónica retroalimentada, al escritor y al lector. Tal, por
ejemplo, el enigma planteado en su ya clásico cuento "Los crímenes de la Calle Morgue", de donde es la siguiente pauta:

1

,.,1

"Las características mentales calificadas como analíticas son, en
sí mismas, muy poco susceptibles de análisis. Las apreciamos
solamente por sus efectos. Entre otras cosas sabemos de ella~
que, para su poseedor son ( ... ) una fuente de supremo gozo.
Así como el hombre fuerte se regocija con su capacidad física
realizando ejercicios que hacen entrar en acción a sus múscu•
los, así disfruta el analista con todas aquellas actividades mo•
rales que 'desenredan' o 'desenmarañan'. Se complace, incluso.
en las más triviales ocupaciones siempre que pueda poner en
juego su talento. Le agradan los enigmas, las adivinanzas, los
jeroglíficos; y en cada una de sus soluciones pone de manifiesto cierto grado de perspicacia que se presenta ante el vulgo como preternatural. ( ... ) La facultad de resolución posiblemente recibe gran vigor a través del estudio matemático v
especialmente mediante su más alta rama que, injusta y sim·
plemente, a causa de sus operaciones previas, se llama 'par ex•
cellence' análisis. Pero calcular no es lo mismo que analizar.
CATHEDRA

f121

( ·. · · ) Privado de fuentes ordinari
.
mismo en el espíritu de
as, el analista se arroja a si
puede ver así, de una sol:uo -:::~te, ~. iden~ca con él, y
veces absurdamente sencillos) J
os umcos metodo ( algunas
o en su obligada pieza de antólo o ,;ue e_ pu~den arrastrar al error";
no decir "El Escaraba1·0 de O ~' El Misterio de María Roget" por
"f.a'1da de Ia Casa de Usher"ro con su criptograma, o su conocida
'
donde el paisaje protege su c t ... , ie~pre. con un tratamiento en
.
a egona pnmana.

i

s·

Dispone, pues, las reglas ue h b ,

la de misterio o detectivesca ~
a ran de corresponder a la novela Policial", Paidós 1968)' IDlBml.las que Francois Fosca, {"La Nove'
, egis a:
"l.- El caso que constituye la écd
rentemente inexplicable.

an

ota es un misterio apa-

2.- Un personaje -o varios en l
. I,
es considerado erróneament
1 orma s1mu tanea o sucesivaperficiales parecen delat 1e cu pahle porque los indicios suar o.

3.-, ,Una observación minuciosa de I h ch
.
colog1cos, a la que sigue la d.
. , ods e os materiales y psi•
.
iscus1on e 1os testim .
.
omos, y' ante
todo, un riguroso método de r
teorías apresuradas. El analist:ZOnam~~n!o, triunfan sobre las
observa.
no ª mna nunca. Razona y
4.- La solución, que concuerda rf
es totalmente imprevista.
pe ectamente con los hechos,
5.- Cuanto más extraord'mano
• parece el caso ma's f' ·¡
d
reso1ver.
,
ac1 es e
6.- Una vez eliminadas t d 1
ih' .
es la solución justa aunqu; as as p~s ihdades, lo que queda
creíble."
'
en un primer momento parezca inSin mayores comentarios las seis
l d F
norteamericano serán la h ' .
reg as e osca, nacidas en el
do
'
erenc1a menor que éste d ·
res y perpertuadores en la evoluci, d
, . eJe a sus seguimente el empleo de lo lírico b, . on e lo gotlco. D~safortunadaescuela en este género.
' as1co en Poe, se ha perdido sin dejar
De algunos
. años a ]a parte:!, como ya se dijo, la narrativa ha exCATHEDRA [ 13]

�la evitaron
. . y . aunque él era amahle con e11
l
. d'
?s, os m igenas
( . . . ) m s1qmera se atrevían a tocar ,
entrara en la calla. Cu d
.
un ladrillo o piedra que
·
d
an
mi antepasad0 JI '
meJor, escubrió la razón d t d
ego a conocerlos
que debajo del acantilado ~ , o o aquello. Los indios creían
devoraba todo lo que se
una gran serpiente alada que
ton, "El CastilJo de D me ia ken sus dominios." (Anya s·e
ragonwyc ".)
·

hibido una tendencia a utilizar el viejo canon de la novela gótica.
Tardía en cuanto a su fecha, sigue ostentando las usuales premisas
que la estructuran. Aunque, en afán de validez, suplementándolas con
medios que explotan la acogida de los modernos lectores al dibujar
con trazos suplementarios algunos detalles ornamentales primarios y
actualizando, en ocasiones, el argumento con asuntos de cotidianeidad.

°

Vl;ia

Ha surgido esta novela tardía de una manera paralela a la cri•
sis de la detectivesca y al apogeo de la de ficción científica. Y mu•
tuamente se han inyectado fuerza revigorizando decaídos modelos y
]legando a producir, quizá, un nuevo género que por su cercanía es
imposible valorar en su justa dimensión ni aventurarle juicios de hibridez o fecundidad.
La conocida "casa" no ha variado básicamente. Sólo es rodea·
da hoy con matices más descriptivos inclinados a lo anacrónico, a lo
inusual o a lo cotidiano aprovechando los descubrimientos de nues•
tro tiempo. Tiene siempre ésta, en modo extremo, un halo extraño o
misterioso, creador de estados anímicos o de acciones argumentales,
independientemente de su fealdad o belleza externas, -si bien con
un alto porcentaje de Jo primero. Sirvan, a manera de ejemplos
escogidos de entre muchos:
"La sección central de la casa era cuadrada. . . en forma cruel.
( ... ) Las tejas eran grises, con manchas y rastros de musgo
en los huecos. ( ... ) Lo más destacable era ]a estéril muestra
de tres filas de ventanas, parecidas a las fauces de una enorme
bestia agazapada con tres hileras de dientes. ( ... )
"Los muros exteriores eran grises, tal como puede imaginarse una
persona a la carne en descomposición. ( ... ) Las dos alas de
1a casa me parecieron exactamente unas orejas. ( . .. ) Una
monstruosidad." (G. St. John, "Extraños en la noche".)
"Cuando mi anlepa'-ado directo Cornelins van Ryn, el primer
patrono, adquirió aquí nuestras tierras. navegó desde New Amsterdam para inspeccionarlas y elegir el lugar para construir Ma•
nor House. Y decidió hacerlo en un acantilado, sobre el río. Pero
había un grupo de indios mohicanos acompados en las cerca•
nías y pronto se dio cuenta de que temían a este acantilado don·
de él había comenzado a construir la casa. Los indios siempre
CATllf.DRA

Í 14l

"~uando regresó a su nueva residencia Ell
. ., .
m1gueo en Ja espina Hab'
I
'
ery smtio cierto hor.
ia a go en el mb.
d
.
a iente e la casa:
( . . . ) un algo, como vacío c
cio infinito, y Ellery estu ' orno mcompleto, como el espabra 'inhumano"'. (E Q vo ~'Lapunlo de pronunciar la pala"
.,. ueen,
Casa Maldita".)
~urante toda mi infancia me hab'
.
bien atemorizada por el o
. ia ~ntido acosada, v lam.
•
'
scuro misterio
d ah
c10 estilo Renacimiento fran ,
.d que ro e a al pala( ... ) Ejercía una fascinacrs, conohCl o como castillo Kendall.
•,
on mor osa (
) M· , 1 .
C
. on aprens10n. Parecía que. se re
· ··· .
ire e cielo
mtroducción profética al
t ·11 pirase una tormenta. Era una
Castillo de Kendall".)
cas I o endall." (S. Richard, "El

"La casa aparecía achaparrada en la
me araña gris arrinconada por 1
lenumbra, como una enorpensó ella: más bien como un
co.ma~ que la rodeaban. No,
centro, de tres pisos ílaq d greJ~ gigante, con la parte del
uno de sus lados com'o hruea ª1.Pºr os alas saliendo de cada
azos 1stos para
mortal lo i-uficit=&gt;ntemc:ntc valer
ªP:esar y ahogar al
co. ( ... ) La fila de ocho col~:npara aproximarse a su pórticerca las unas de las otras
_as que s?portaban el pórtico,
casi ocultaban el oscuro pa; ~:r~:1•:suna hilera de dientes que
ser como su boca bestial D
1 J de la puerta que venía a
sobresalían rte su tejado .el o~ a tas v~ntanas en forma de ojos
estrcmrcimir.nto cuando e ' rizarra gris oscuro, y Lori tuvo un
ño. ( . .. ) La" ventanascree) o que una de ellas le hacía un gui~
,
e ,
n su mayor
t
b'
cuadas cortinas verd
,
par e cu iertas por anti.
es, parecian no . f1 ·
tu~1eran cristales. Eran como .
I; eJar na da, como si no
saJe absorbiendo todo lo
s1 be abrieran para tragarse el pai"El Secreto de la Mansiinuedeslta aKa su. alcance." ( G. St. John
En
.
e os ens1gton.")
'
ese ambiente fascinador, el drama enconado de los persona-

c::

J

CATHEDRA

[15]

�.
nte se desgarran para tomar posesión de
jes humanos, que ma_tenalme
lan a la doble polaridad de las del
la mansión. Las muJeres
acf primeras, inefablemente bellas ...
romanticismo. Buena y m; ~- as Son las heroínas cuyo logro des•
e inefablemente pobres.al ;e~as. protagonistas masculinos, ( de gacansa en la fuerza y v or el
agilidad mental.) Las segundas,
lanura física acorde con fu va c1 d con argucias que ponen una y
humanos ejemplares de a ma la ' rimeras
pero que siempre re•
.
de muerte a as P
··• . d
mil veces en tran~. . d
f' al feliz y moraliza or.
'd t1pü1can o un m
sultan venc1 as
.
. de relato. Pero sin
esencial en este tipo
, .
lá
La relación amorosa es la 't;"a inicial y la novela gótica e .
· 'fic~ lad nove
· cenla pasión que 1ust1
sfil go
or..,los sótanos, bohard'll
I , as, casi
sica. Amores y amonos e an p cos tejados y demas de las_ an·
tenas de habitacion~s, terra::~,n~;:~v:l e;tado meteorológico del tiemcestrales casas en disputa. 11e.
'
mhradas
re
aciones.
1
po apoya as no
l d misterio o detectivesca tan
La trama sigue a la de la n?~e a eno es posible deslindar las
h
t
l 't d de ocasiones,
de cerca que, en mu t1 u . . .
1 favor que el lector aya o o~áreas. Factiblemente esto 1usti!~t!aenovela gótica, de la que en ~agado hoy en día a la con:~tografía representativa en la narrallva
rrafo aparte se da una I
sajona:
"Sombras Amenazadoras"
Daoma Winston
"El Espectro Errante",,
Susan Claudia
"Abismos del Pasa~o
"
Dclphine C. Lyons
"El Secreto de Canf1eld House
Florence Hurd
"La Mansión Siniestra"
Prisci1la Dalton
"C1'rculo de Muerte"
He1en Amoven
"Extraños en ]a Noche"en. , de
Genevieve St. John
"El Secreto de la Mans1on
Genevieve St. John
]os Kensigton"
,,
Susan Richard
"El
Castillo
de
Kendall
"
Anya Seton
"El Castillo de Dragonwyck •

1

º\

f

11
1

,
.
Pero con las dadas baste para
Muchas más podnan listarse. t carece de respuesta. ¿Es que
0
,
, de1 "melan·
hacer una pregunt a que' de
l momeo
'tica tardía
será, ademas
una aportación d; la nove.a go escritoras, en un género que no va
" el ser propia de mu3eres • ?
~;e~isamente destinado a la mu1er.

Pero en este horizonte femenino sobresale un hombre como silueta de primera dimensión, muy superior a aquéllas: el belga-piel
roja Jean Ray. Ex marino, ex contrabandista en armas, cui miembro de la mafia durante lt. prohibición norteamericana, ha publicado en dos idiomas las versiones originales de sus obras: en flamenco, bajo el pseudónimo de John F1anders; y en francés, bajo su verdadero nombre. De él se tomará, para ilustrar esta cuarta etapa, su
única novela: "Ma1pertius". F.s el digno remate, hasta hoy, de una
larga cadena de narradores iniciada en Francia en 1741.
"Malpertius" es la gótica historia de una casa "impuesta como
punto final de tantos destinos humanos, por voluntades terribles entre
todas", en donde un grupo de personajes son obligados a permanecer en cumplimiento de la cláusula habida en el testamento del
jefe de la familia: "Cuando Quentin-Moretus Cassave haya muerto,
todos los aquí presentes vivirán y continuarán viviendo bajo este techo, so pena de verse excluidbs inmediatamente de la herencia y de
perder todas las venlajas futuras"; y a la que sigue, en refuerzo del
tema: "La casa Malpertius no experimentará ningún cambio y toda
la. fortuna
pasará a manos del último de los herederos que quede
"

VIVO.

Malpertius ... , "la casa del mal o, más bien, de la malicia:.
( ... ) La malicia (que) es, por excelencia, patrimonio del Espíritu de las Tinieblas. Por extensión, del postulado así expuesto ( ... )
la casa del Maligno o del Diablo". Malpertius ... , aquélla en cuyos
"dinteles de ]as ventanas de la fachada se encuentran algunas figuras ( ... ) Pulpos, serpientes, herizos. . . ( ... ) Y entre ellas las
cabezas de zorros. Las ménsulas de piedra que sostienen los halcones
están formadas por las mi1-mas esculturas. ( ... ) (Y) la cara del
zorro pertenece, de derecho, a la demonología". Malpertius ... , la
antigua mansión de los monjes "harhusquinos" bernardos, que aprisiona a sus habitantes apartándolos de la ciudad.

La descripción de la casa hace honor al género superando, en
ambientación, a las antes citadas:
"Está allí, con sus enormes halcones, sus escalinatas flanqueadas de masivas balaustradas de piedra, sus torrecillas crucíferas,
sus ventanas duplicadas con travesaños, sus esculturas gesticulantes de serpientes fantásticas y de tarascas, sus puertas cla,
CATHEDRA

CATIIEDRA

[16]

[17j

�veteadas ...
"Rezuma el hedor de ]os grandes que la habitan y el terror de
los que se rozan con ella.

superst·1c10nes
.
ddemonolouías
•
o· '
e d
b:randal l mito. P?rque "Ma1;:::~s?!11tos, costumb~s atávicas, que
co e a narrativa góti
f
es eso, el mito co f
lo sobrenatural y Jo 1· . - ca, ormado por la uni, d ¡"s Ituyente
Creador y de la Creare igioso dentro de las constan on e o .natural,
tura.
tes angustiales del

"Su fachada es una máscara seria, donde se busca en vano alguna serenidad. Es un rostro retorcido de fiebre, de angustia,
de ira, que no logra ocultar lo que hay de abominable tras él.
Los hombres que duermen en sus inmensos dormitorios se ofrecen a la pesadilla; los que pasan allí sus días deben habituarse a ]a compañía de las sombras atroces de los atormentados, de
los desgarrados vivos, de los emparedados, qué sé yo. . . ( ... )
Es un misterio a cada paso, y rodeará cada paso de una cárcel movediza de sombras.

lean Ray queda
puntal equivalente a

ea::tt1e,a Wtraylectoria
de la novela ,
a pole, Lewis y Poe. gotica, como

" ( ... ) Los árboles montan una guardia hostil a la luz y se
muestran complacientes a las vidas larvarias y a la riqueza Jí.
vida de los criptogramas. Pero la vida, tal como se sueña entre
los árboles, está exiliada. Es en vano que se espíe el paseo descarado de los mirlos, la fuga de las palomas torcaces, la cólera de los grajos ...
"( ... ) (un) estanque~ de considerable tamaño, aparece bruscamente tras una barrera de nogales y robles, que se dan codo
con codo y entrecruzan sus cortos y nudosos ramajes.

¡i

"El negro tinta de las aguas oculta una enorme profundidad.
Están heladas, hasta el punto de producir a la mano que se
introduce en el1as la impresión de una mordedura.
" ( ... ) Pasado este telón sumido en sombras, erizado de puntas,
se encuentra uno ante un edificio de inverosímil fealdad, de piedras negras, podridas de lepra, de ventanas rotas y de tejado
destrozado: las ruinas del antiguo convento de los barbusquinos.
Hacia la única puerta, blindada en hierro, conduce una escalinata gigantesca de quince altos peldaños, encerrados entre balaustradas enmuralladas."
Allí serán "condenados" a vivir los personajes y a morir.
Soberbia es la figura femenina encamada en Euryale, monstruosamente soberbia en su inaccesibilidad romántica. Pero más so·
berbia es la mezcla de elementos provenientes de diversas mitologías,

(1)

•

Curlola

OOIIIDllca ,

la actuación t.em 4
,,....,.
Uca en e,ta ob- T.
,,_,.., al dla" 1••. - IDú PUra
l&gt;Ort&amp;lldo • ~ de la

CATHEORA

ftYolucu.::

•rrUtnentat rdtlca ,.

cubana ca,trtat.,

(181
CATHEDRA

[19]

��EPICA Y NOVELA
ALFONSO RANGEL GUERRA

Desde los inicios de la época moderna la novela mantiene un
lugar predominante entre las grandes formas literarias, no tanto por
el considerable número de obras escritas desde entonces, sino sobre
todo por su inagotable capacidad para ocuparse de los más variados asuntos y temas, y por las posibilidades implícitas en su propia
naturaleza para asumir diversas y cambiantes manifestaciones que
constantemente la renuevan. No es que frente a lo lírico o lo dramático, lo novelesco posea una condición superior como expresión literaria; se trata sólo de destacar la potencial proyección de la novela
sobre todo lo humano, ya se entienda como acción, representación o
interpretación de la vida colectiva o individual, pretérita o futura,
interna y personal o meramente externa según los actos o hechos que
se realizan en un tiempo y un lugar determinados, o ya se considere como intento de revelación del sentido social, individual, histórico o trascendente del hacer del hombre sobre la tierra; pues como
veremos más adelante, la novela puede convertirse en mirador de la
vida humana desde cualquier nivel, posición, supuesto o hipótesis,
para lo cual participa de lo lírico y lo dramático en la medida en
que despliega su capacidad de exposición para ocuparse del hombre
y su contorno.

11,11

/

Esta condición proteica convierte a la novela en una de las expresiones más ricas y complejas de la literatura universal. Por esto
mismo, quizá, es difícil recoger en una definición los elementos que
le otorgan la condición genérica que la identifica como novela, soCATHEDRA

[21]

�bre las variables peculiaridades de tendencias, escuelas o corrientes,
a través de tiempos y lugares. Realista, costumbrista, naturalista, o
bien histórica, epistolar, psicológica, social, de ciencia ficción, policial, poética, filosófica; todo esto y mucho más pued~ ser la. nov~la.
Ser incluso anti-novela. Puede narrarse desde un mirador mterior,
en ~rimera persona, o bien desde fuera, de manera indirecta; en ella
se puede hacer hablar a los personajes o bien mostramos su flujo
mental, o solamente retratarlos en sus acciones personales. Sus posibilidades, en última instancia, no tienen otros límites que los de
la imaginación creadora. Así, una teoría de la novela debe poder
abarcar todo este inmenso y rico territorio, para intentar determinar
su naturaleza y sus límites.
El problema de una teoría de la novela presupone otro, más
general: el de las fun~iones. normales . de la liter~tura ( relacionado
en cierta forma .con el concepto de género) y que atañe fundamentalmente a la teoría literaria. En ésta, a su vez, nos enfrentamos propiamente al fenómeno de la literatura como creación y como forma,
frente a las otras actividades del espíritu. La determinación y conocimiento de lo literario se pueden intentar a partir del estudio de
las funciones formales y de los géneros, pues aquí es necesario manejar los aspectos fundamentales del fenómeno en cuestión, es decir:
la intencionalidad del acto creador; la forma que asume; el lenguaje en que se estructura; la visión del hombre y el mundo que en todo
esto se nos ofrece. La investigación y el análisis de tales problemas
se identifican con las tareas esenciales de la teoría literaria.
El concepto de género es huidizo. Su historia es la de muchas
y diferentes maneras de entenderlo y definirlo; se origina en los planteamientos griegos y transcurre a través de las diferentes. épocas de la
cultura para culminar en las teorías contemporáneas. La preceptiva
neoclásica, eminentemente normativa, se .caracterizó por su afán de
describir, regular y establecer modos en que era. posible realizar la
creación literaria: esta preceptiva nos legó la idea de género como
adjetivo que califica la obra literaria en lírica, épica y dramática, según se acomode en cada uno de estos apartados. Thpecie de entidades formales, los géneros así concebidos se convertían en modelos
que el escritor debía respetar, produciéndose así la singular circunstancia de que el género antecedía al acto creativo, pero después la
obra escrita quedaba también sometida en su clasificación al depó-'
CATHEDRA

[22]

sito de los géneros.

A lo largo de todo el siglo XIX, y en cierta medida hasta nuestros días, ha prevalecido esta concepción que puede considerarse externa ~l proble?1~ _literario en sí, y previa a la creación en tanto propone tipos y div1S1ones conforme a los cuales deben distribuirse las
obras literarias. Aunque de todo esto no se desprende la afirmación
categórica de que cada obra pertenece por entero a cada uno de los
géneros literarios, en el fondo no puede ser otra la conclusión. Tal
concepto ha caído en desuso; por una parte, se considera que una
obra n? corresponde ne~sariamente y en forma íntegra a un género
determmado, lo que en cierto modo supone una modificación radical
de la, i_dea de género: _Así puede hablarse, por ejemplo, de novela
dramatica, o drama lírico. Pero también, y esto es mucho más importante, ha Jlegado a distinguirse este tipo de clasificaciones meramente descriptivas y normativas ( es decir, los géneros concebidos a
la manera tradicional), del problema fundamental de la creación literaria, o sea, cuál~s son las vías que un autor tiene ante sí para dar
forma a sus conte~idos mentales que se convertirán en literatura. Ya
Alfonso _Reyes afi~~ó hace ~~es décadas1 que la dramática, la épica
o narrativa y la lmca, son las principales formas de ataque de la
mente sobre sus entes u objetos propuestos", las cuales -dice- "no
han de confundirse con los géneros a ellas circunscritos que son
meras estra~i~i~aciones d_e la costumbre en cada época"2.' En esta
b~eve ex~os1ci?n se con!1ene la respuesta al viejo problema de los
generos hter~nos, despejándose la confusión que ha prevalecido durante tanto tiempo y consistente en identificar o confundir dos cosas
compl~ta?Iente disti~tas: por una parte las actitudes, y por la otra
los ad1e~1v?s p_rove~1entes de una intención clasificadora, preocupada en d1stmgmr "tipos" de obras.
Emi~ Staiger ha estudiado ampliamente este problema y llega
a. conclus10nes que permiten ver con claridad la distinción entre los
generos tal Y como los concibe la preceptiva tradicional y las actitudes lírica, épica y dramática como formas, visión y 'lenguaje en
~ ~ue se estructura la_ obra literaria. Partiendo de las ideas de
ssirer ~~bre el l~ngua1e y aceptando su distinción entre las fases
de ~xpresio~ sen~orial, de expresión intuitiva y de expresión del pen~:mie~~o d1s~ursivo," que corresponderían a lo lírico, lo épico y lo
amatico, afuma: Desde hace ya mucho tiempo se nos ha revelado
CATIIEDRA

í23l

�la literatura. Ahora
éneros no pertene~n a arar. Los conce~tos
con claridad que los donde hemos v?~1do a ptérminos de la cienvemos claro el plunt,o .co y de lo dramauco ~:~-dades fundamentales
de lo lírico, de o epi entar con ellos pos1 1 i l1'r1·ca una épica y
.
ra repres
l
hay una
,
.· y
cia literaria pa h
en genera , Y
. al de lo intmt1vo
.
c'1a umana
d l emoc1on '
l
. mo
de la ex1s!e.n
e las esferas e. o .
del hombre, o mis .
una dramatica po~qu
a la esencia misma
n reflejadas en la
de lo lógico consti!:y:: ?ucesión, tal como ~p~s~~idades fundamenen su unidad que
la madurez". &amp;tas .P
son manera de ser
infancia, la ju~entu? yh ana" que dice Sta1gei undo Y lo circuntales de la ex1stenc1a o 'formas de enfrentarse de 7nterpretarlo y ex•
o de actuar' posturas . a maneras o formas
t sobre sus entes u
consecuenci '
de la roen e
d d la po·
dante, y eSn l s. ''formas de ataque • Alfonso Reyes, es el
t'
presarlo. on a
uestos"' que decia
el estudio de a ac iobjetos mentales p~:Rliteraria entendid~. comLo lírico, lo épico y llo
. . , de una teon
. del espintu. visiones del mundo y . , a
sicion
t to agencia
tud creadora en ª:nsecuencia particu1_ares con ella una inte~c1?n
dramático son en e , 'mplicita una actitud, y
tienen ante si, m·
vida, en las q~,e es~e \os diversos objeto~ que eseservirá para la ex(y una seleccion ~ ,
el propio len~~Je qu o afirma Staiger, s;
cluyéndose entre es.tos s Así en lo líneo, coroalahras sino su um·
l&gt;resión de tales act:;uod1a' signüicación de las 1:ros ele:Uentos, la re·
· ego 'd
no dsoihasta alcanzar J·unto
pone en JU.
, con
.
internos, que a ,su vez
dad y musicali. a .' . 'n de estados arumicos, ofunda armoma que

!

°

~::es

velación° .f¡enor¡:,=:ente sólo si eXisn
del alma. Dfl h~
serán_ perci ;e:: ~ecepci6n de ~tas m: ~rico tan sólo puede ore
permita la p .
este autor, ~ ~"
cho como afi~a
vida sohtana •

1

cer 'en el silencio de a

l

ditorio, los escuchas qu~ r:·

• .
ambio, supone e au
La novela, pertenecien e
Lo epico, ~? cd 1Os hechos human~s. . . lectores, transfor·
.
1 narrac1on e
auditorio, smo
dan
c1hen a d I épico, no supone ~• . 1 en las estructuras ~.j 1
1
1

al campo e. o lica todo un cambio socia o veremos en segui ª'. a
mación qu~ i~p a lo novelesco, pues com to original de lo épico,
vida a lo epico yde estrictamente al conc? .ca antigua; aunque, en
novela no respon
lla en la literatura c asi
ue en esta carac•
tal y como se desarro na obra épica. Agregu?mtos ¿orno presentación
'd
odemo es u
pio carac er
.
con
senti . o m 1 ~ovela radica su p~o
u estrechas relaciones
terística de a
'tuación que uene m y
del tiempo moderno, si
CATIIEDRA

la historicidad de la técnica y la forma literaria, lo cual explica
por otra parte esa capacidad de transformación, propia de lo novelesco.

Lo épico, a diferencia de lo lírico y lo dramático, implica una
actitud memorizadora frente al pasado, para rescatar la visión del
hombre y sus acciones en el marco cerrado que identifica el todo del
cual forman parte. Lo épico no es originalmente búsqueda y pregunta, sino exposición totalizadora en la que caracteres, situaciones
y desenlace sólo revelan la imagen de un hacer y un actuar en cierto
modo preestablecidos, en cuanto situaciones concluidas, pretéritas. Esta
significación supone algo más: el mundo épico no admite en su constitución sino aquello que, sobre lo individual y singular, representa
Jo que es propio de una colectividad. Así la epopeya nos ofrece el
cuadro fijo e inmodificable de lo que posee semejantes condiciones
y cualidades. En lo épico no cabe la aventura como enigma, o como
avance hacia lo desconocido, como misterio o acción en el sentido
moderno que adquieren en la narración novelesca, como expectativas
que plantean incertidumbre ante lo futuro, porque en su naturaleza
está precisamente el concebir al hombre como actor de un destino
que si bien se cumple en y a través de sus propios actos, adquiere
sentido más allá de Jo particular y único, en el contexto general del
que forman parte. El fundamento de lo épico, dice Staiger, "es el
pasado, el cual, como algo cerrado en sí mismo, está ahí inmóvil, y
no puede ser modificado"\ El juego del tiempo, típico de la nove•
la, no es posible en lo épico, porque aquí todo se desenvuelve hacia
una culminación que totaliza, imponiendo a cada uno de sus elementos este sentido.
Para George Lukacs lo épico es expresión de "civilizaciones ce!'radas", esto es, de mundos donde todo significa aventura, pero en
los que sin embargo todo es familiar; donde el "yo" está integrado
a la totalidad y cuyo lenguaje -la epopeya- revela la condición
del alma ignorante de su posible perdición. En la edad de 1a epopeya, "ser y destino,
aventura y término, existencia y esencia son
5
nociones idénticas" • Por esto la epopeya griega -la homéricaes la única posible, pues en las edades posteriores se ha perdido definitivamente tal condición, ya que ''no hay totalidad posible del
ser sino ahí donde todo es, ya, homogéneo, antes de ser investido
por las formas, donde las formas no son apremiantes, sino simple

[241
CATHEDRA

[25]

o

e:
;p,
~

~

l"1

o1
:J&gt; .•

i-- o:

�de
1O que, en el seno
· ·ento de
todocomo
de conciencia, el surgum
ºtaba
obscura aspiración•

~~

:~~:no que debeb recibir_ :Ufyª' 1!º:1~d felicidad~ ahll ádmboni: 1;e
, d d el sa er es VI
d ,,. Este es e
Ah1 on ~f ta el sentido del mun o 1· . odüicable, del pasado
lleza mam ies . .
la visión de O mm
1
identifica·
épica; en della as1st1pmr:cfpales características! es lab pa
su natural
f.•
a e cuyas
do
reco r
.
110, un
re resenta este mun ' O h robres son precisa·
ción.
edpo~deyat1·dapd donde los actos de los f o ce el sentido total
di ·La
ón e 1 en
•
nos o re
. d.
con c1
l' . nto de su destmo,
y
En vez de m 1·
mente el cump ~1e
y de las acciones humana;- de comunidades,
d~ la vida, deylat~=~ dicho, la epopef~a nost::a:s "el sistema de
v1duos, como
tido como a 1rma
, '.
rea un todo
de pueblos. En este se;o qu'e define el universo ep1co ~, en posihivalores acabad~ ! cer:a e en él un solo ~l~mento ess!ficiente al•
demasiado _orgamco p
~o su vigor, de erigirse con
lidad"."
l 'd d de aislarse conservan .
. 'dad y hacerse persona
.
1a
uh . como mtenon
d' .
-his•
tura para dese r1rse
d d berán darse otras c?n 1c1.ones
. da
Para que tal cosa suce a . e . to a la forma hterana conoc1
1 darán nac1m1en
ta constante ma•
tóricas-- \ªs ~:;oessentido radica precisa1?ente d:s la problemática
coro n~~e ªJe la individualidad, como dª::ya naturaleza no nece•
ndi 1etª:e y de su presencia ~n un dmude ose siente extraño o ajeno,
e o
por lo mismo, on
.
uesta En gran
sariam~nte conoce
incógnitas y preguntas sm resh, ;das de lo
es decir, rodeado e
1 héroes novelescos son usqu
la vi•
medida, !as acc,i°¡°es g~:nd~s figuras de la novela no:r~;r:naquello
desconocido; as1 as
d 1 hombre por pene
. 1 En
sión de los intentos supremo¡ eual tiende por neces~dad vita .
.
1 ertenece, pero a o e
los convierte en expre
que no ~ p u dimensión imperecedera, 40:e , n e. emplo mejor que
esto consiste s 1 .
. etudes humanas. Ni~gu J l "valor vica·
sión válida de as mqu1
ocer en la literatura e
l s para recon
las grandes nove a
. , Alfonso Reyes.
.d " que le asigno
, .
ri.b de la VI a '
d·f
tes en su más mt1°!a
1 eren
•
x1s·
Así épica y novela se nos r evelan
la expresión de situaciones ~ .
to una y otra son
.,
el ya menciona
naturaleza, en .t,an distintas. esto tiene relac1on con e nos ocuparetenciales tambd1enl histori~idad de las for°!als, del Jrferencia funda•
d problema e ª
·amos so o una
'11 se

e::

:n

J

,:o, más adel'!"!•· Por aht••.:;e:~to fonnas literarias: •~ h~ámental entre ep1ca, y nove a, presenta solamente en prosa.
escribió en verso; esta se nos
CATHEDRA f26 ]

metro, como medida constante de la epopeya homérica, es el lenguaje propio de lo permanente. "La igualdad de medida -afirma Staiger- significa la imperturbabilidad del poeta, el cual permanece
ajeno a Jos vaivenes del estado de ánimo. Homero surge de la corriente de la existencia y aparece ahí anclado, inmóvil frente a las
cosas. Las ve desde un punto de vista, desde una determinada pers,
pectiva. La perspectiva está asentada en la rítmica del verso y le
asegura su identidad, la permanencia dentro de la fugacidad de los
fenómenos"'. El verso épico no es, pues, sino el vehículo expresivo
del contenido del poema. Esta identificación revela toda la natu•
raleza de lo épico, representación perfecta del mundo que le da
vida. Es la forma asumida por una peculiar concepción de la existencia, una peculiar manera de vivir la vida conforme al marco que
la define e ilumina. "En el verso épico se ordena la totalidad de
la vida en tanto que existencia feliz, según una armonía preestahlecida"9. Esta afirmación de Lukacs define con precisión la condición
formal de la épica, y abre la posibilidad de establecer lo propio de
la novela, cuya construcción en prosa responde a otra perspectiva,
otra sensibilidad; otro recinto, en fin, habitado por el hombre.
De todo esto se desprende una consecuencia muy importante: la
epopeya, en el sentido puro que adopta en el mundo homérico, estrictamente no puede darse en el mundo cristiano, donde la vida
del hombre ya no posee las características del original mundo épico, pues precisamente toda su existencia es tender hacia la totalidad
de la que no forma parte. El hombre cristiano dará a su vida el
más alto valor y el supremo signüicado si la aplica a conquistar y
merecer la otra, ubicada más allá de las meras realidades tangibles
y en la que tratará de alcanzar el supremo bien10• En tales circunstancias no puede concebirse una epopeya como la griega fuera de su
propio contorno, pero sí puede pensarse en otra, justamente aquélla
que es producto de esta nueva forma de vida. La historia de la literatura univers!11 nos muestra numerosas obras cuyo contenido es
testimonio de toda una época en la historia de los pueblos europeos,
obras semejantes a la epopeya griega en cuanto ofrecen historias colectivas y por eJlo pueden considerarse en cierto modo similares, pero
en las que se presenta, como un resultado directo de esa diferencia
radical ya apuntada. un nuevo elemento: empiezan a sobresalir perfiles individuales, precisamente los que dan nombre a estas expreCATHEDRA

[27J

o
!==

-i
l'T1

..,,, n.
;¡,, l
"'" .

•- n:

'.

�siones nacionales: Mío Cid o Rolando, por ejemplo, para no citar
sino los más conocidos. Estas epopeyas no podrían de ninguna manera, responder a las características propias de un cierto pueblo {el
griego) en el que se conjugaron determinadas circunstancias, pero
sí son testimonio y expresión del hombre histórico que las produce.
Tales obras hablan de pueblo y comunidad, pues ahí tienen sus orígenes, a través de procesos típicos de toda literatura en sus albores.
Los héroes representan el espíritu y el carácter del pueblo cantor de
estas epopeyas, y asumen, sobre su condición individual, otra colectiva y de grupo, identificada a una nacionalidad en proceso de formación, capaz de descubrir en estos tipos humanos las virtudes y el
carácter que le son propios. Estas expresiones medievales son manifestación de una épica distinta de la homérica, y permiten afirmar
el surgimiento, como producto histórico-cultural, de una nueva épica correspondiente a otra realidad y otra circunstancia y en ella se
habla de otro tipo de hombre.

En el fondo, se trata de una transformación de lo épico en cuanto a expresión de la vida humana, es decir, el surgimiento de una
diferente concepción del hombre y su circunstancia. El fenómeno se
explica si identificamos Jo épico, no como un género o tipo literario
tal como 1o concilie la preceptiva tradicional, sino como la expresión
de una "posibilidad fundamental de la existencia", según la expresión de Staiger. Al cambiar la situación vital del hombre, cambia
también su propia imagen en la literatura. No puede entonces afirmarse que lo épico desaparece con el mundo homérico, pues como
forma expresÍYa fundamental de la existencia se mantiene viva, pero
sujeta a las transformaciones impuestas por la circunstancia huma·
na. Un ejemplo nos permitirá ver directamente esta diferencia en
una y otra manifestación épica. Tomemos en primer término un pa•
saje de la /líada, en e] momento en que Héctor y Andrómaca se des•
piden11 • Andrómaca increpa al esposo su arrojo, llamándose a sí
misma viuda y a su hijo huérfano, y Héctor responde que no puede
actuar de otra manera, pues siempre ha luchado con valor, aunque
-dice- "El corazón lo sabe, y ya en el alma mía no hay sombra
de esperanza ni asomo de ilusión". La escena termina con estas pa·
labras de Héctor, y la imagen, ya presente, del futuro ineludible:
Compadecido Héctor, exclama:
CATHEDRA [ 281

-al par
I
.
-¡Dulce esposa!
. que a sosiega con mano ca ••
.
rmosaNo deJes qu l
No h d
a pena nnda tu corazón.
.
a e evarme Hades sin d d 1
que es de cuantos nacieron el or ten 1 e d~stino,
y bravos ni cobardes alcanzan na ~r~. cammo,
Vuelve a tu casa
renusion.
d .
l
y ruega, tus esclavas y
Y eJa a os troyanos y H,
aperos,
Las cosas de la guerr~ ª1 ector el primero,
y e resguardo de Ilión.

1t

Así IIdice y• recobra el crmado
.
y
morrión
_e a, mientras se aleja, la cahez
. ,
banado el rostro en lá im
a ~olvia,
Devuelta ya al palacio ~e
que copiosas vertía.
de hombres, las esclavas llo::or, matador
j Llora su casa a H, t
. en su redor ...
,
•
ec or, que vive tod •
mas nadd1e espera verlo salir de la po:f';ª,
que to os los a
ia,
queos 1o acosan con furor!

i{

, Comp.~remos este trozo con otro ah
, .
a~m tambi~n asistimos a la des edid dora de la epica castellana;
circunstancias son diferentes- ~l
e ~s ~sposos -aunque las
mena. Ambos van a la iglesia ·v eH
se espide de su esposa Xitar. A continuación dice:
.,
a ruega por su esposo ante el al-

Ckl

t~i;~~it f:cha, 1~ missa ~cabada la an,
El Cid a doña ei~esia, y~ qmeren cabalgar.
•
imena ivala abracar·
do na imena al C'd l
'
llorando de Jo • i . a manol va besar,
,
s 0 Jos, que rion sabe
•
f
E e1 a las niñas torn 'I
que se ar.
" D'
o as a catar·
": or:s vos ac~miendo e al Pad;e Spirital.
g
nos partimos, Dios sabe el ajuntar"i2

x·

La actitud de los persona.
f
tos f~os pasajes. En la llíada
~s u~~~medntalmente distinta en esc?dn irmación de lo inevitable' El edspet' I ad e los esposos es sólo la
c1 o ·
,.
es mo
H•
La m para él, ni para Andrómaca
•
e ector no es desconoescena es la culminación de
' m para todos los de su casa.
un momento en la existencia de los

1r:

CATHEDRA

[29)

�seres, inmersos en la situación que convierte en invariable no sólo lo
sucedido sino también el porvenir. "&amp; el tiempo "fijado" por lo épi•
co. En cambio, en la epopeya castellana otra es la situación: la es·
posa se encomienda a la Divinidad, esperando que proteja al ausen·
te, lo cual implica fe en el futuro pero también la incertidumbre de
lo venidero. El Cid, por su parte, deja en sus palabras la expresión
de la gran incógnita que para ellos significa el mañana: "Agora nos
partimos, Dios sabe el ajuntar", No saben lo que les ocurrirá, no
conocen su destino; sólo Dios lo sabe. Pero hay algo más; mientras
Héctor parte al cumplimiento de su deber y no ignora el irremedia·
ble fin de su existencia, realizando así su destino, el Cid a partir
del momento de la despedida comienza a ser él mismo, es decir, em·
pieza a conformarse el personaje que se va a identificar por sus ac•
dones; se convierte en el hombre hacedor de su propia vida, y el
regreso a la casa con su esposa e hijas, el rescate del honor y el res·
tablecimiento de su posición original, sólo serán posibles porque el

personaje lo logra con sus actos. "Dios sabe el ajuntar" es la decla·
ración de la ignorancia del futuro, pero al mismo tiempo es el es·
tablecimiento de la posibilidad de la actuación individual: cada quien
podrá encaminar sus pasos a la creación o la obtención de las situa•
ciones deseadas. "&amp;to es pr~isamente la acción del Cid, y la narración de sus hazañas es en gran parte el contenido del poema.
Puede ftntonces afirmarse que en esta concepción del hombre
como individualidad en proceso de realización, está el germen de
la novela. Desde este punto de vista, la expresión "Dios sabe el

ajuntar", en el Poema del Cid, significa la apertura de las posibill·
dades humanas hacia el futuro. El hombre, en definitiva, se nos muestra sin más posesión esencial que la expectativa del porvenir y del
ejercicio de sus propios actos. Así, la novela es un intento de representación de la acción y el vivir humanos, y de su sentido o signifiél·
do en el marco general de la existencia. La narración de aventurált
de situaciones humanas, de conflictos internos, en una palabra la
narración novelesca en general, ofrece la imagen del hombre reall•
zándose a sí mismo en sus acciones y pensamientos. Entre él Y t1
mundo el único punto de contacto es su estricta individualidad. Ntl
relación es el objeto de la novela. Frente al mundo cerrado y conl•
pleto de la antigüedad griega, uno nuevo -el nuestro-, viene a ca·
racterizarse por esa exhuberancia de posibilidades que implican unt
CATREDRA

(30]

existencia human
p1es caminos antea síen permanente hechura de sí .
Y. esta riqueza de pos~~de~ tránsito de la vida. ~~ma, ulco_n !11_últih1ante tema de la
l a es se traducen en 1 .
m tiphc1dad
En
nove a.
e magotable y c
tre la épica gnega
.
amy 1 , •
so1utamente histórica.
ª epica moderna la ·
•
como expresión
La epopeya medieval
distancia es ahescasas manü pe:manentemente válida
no podría mantenerse

una fonna p=~ones en los siglos d/::: ~:d~ue¡os tiempos. Las

t(

conquista o de 1
aunque no semejante) 1 ica as a recoger en
presiones fallida: uc:a contra los infieles re:~1:ctos heróicos de la
verso, pues su
y . e ellas sólo prevale~ 1 aron a la larga ex•
dad. Es el casocon:md_o no logró representa~ pulcro ejercicio del
Herrera o Fran '. p r ¡1emplo, de la poesía h ,.en su esencial vercrónicas de la :lSCO . e Terrazas. Frente a :~01c~ de Fernando de
presentativas Co n~1sta son más auténticas s ~ tipo de obras, las
la Nueva Es;aña ;p;ese la Historia verdad,e m1 v?daderas y repoemas her,.
e emal Díaz del Castill ra e a conquista de
para. .&amp;to:1poecos y podrá verse la fundamen;a,lcod~~ cual~iera de esos
mas no pert
uerenc1a
l
na, pero la crónica d B enecen propiamente a l , . que os senovela.
e emal Díaz apunta ya 1a ªatmosfera
e~ica caste11ade la

La novela alcanzará
.
to entre. las grand
en· el siglo
. . estahl · •
· es expres
. XX su def.IIlltivo
convertirá en ]a
, .
10nes 11terarias del
d
ecim1ensu condición m·tea~tentica expresión épica al mtrun o moderno. Se
•
nor y t •
re atar al h mh
Janza. Por ello el
ex_enor, exactamente a su .
o . re en
el siglo XX
gran aliento que toma 1
imagen y semela como espej. ~':;'~l_e en el marco de la re~i~:J•tiva n?velesca en
realista porque
~glo es el retrato fiel del •'_es
la nove1 ohmhr~ que en ella se moungma : la novela es
concebidos por oots
so'l'd
I o de la vid ros h omh res, Ios autores uh. even
d son personajes
que imponen
a es~a lecida, de las insti·tu' . ica os en el mundo
1a sociedad
.
su
. .
Dessenado
rih. a 1os md1viduos
lasc1ones
f . y. las estructuras
propia dim~ns1· , c Ir y retratar esto ~olo aml1has, las clases y
,
on y en su
.
'
car a per
.
na en condic'
propio medio h
I
sona1e en su
es modelo de1~:e~demejantes un individuoª~~: ª?tu~r como actuara-, tal es 1a r a -puesto que así es ésta rmma o y real, que
está destinado p eocupación del realismo 1't' y _no de otra manea captar la imagen del hornh I erario, cuyo lenguaje
re y de la vida a 1a lu~

/«Ir,

CATHEDRA

[31 J

�..

de sus creaciones cotidianas. Sin embargo, el primer gran desarrollo alcanzado por la novela presenta muy diferentes características:
los libros de caballerías en los siglos XV y XVI se alimentaron de
temas fantásticos alejados completamente de la realidad. Se ha pretendido identificar estas noyelas de lo maravilloso con algunas expresiones literarias modernas, como la ciencia ficción, o bien se ha
dicho que éstas son la expresión actual de los antiguos libros donde
se desplegaba la imaginaación fantástica. Pero lo que en verdad nos
ofrecen las novelas de caballerías es la imagen del hombre ficción
(y aquí la palabra ficción alcanzaría el sentido de aquello que está
al extremo más distante de la realidad), es dedr, del superhombre.
Estas novelas gustaron en su tiempo; fueron leídas por hombres y
mujeres de todas las clases sociales y la más ciiversa formación cultural, según los testimonios de la época, y al parecer satisficieron con
estas aventuras increíbles de monstruos y endriagos derrotados por
los caballeros, ciertos anhelos de la época, identificados en las acciones sorprendentes que destruían el mal. Es interesante recoger
entre esos testimonios que nos hablan del éxito alcanzado por estos
libros de caballerías, uno del siglo XVII donde se cuenta la anécdota de la familia atribulada por la muerte de Amadís, como si
fuera un hombre real conocido p,)r el ama y la doncella. El hecho
nos revelaría no sólo la gran aceptación que tuvieron estas novelas,
sino la capacidad de los lector~s de la época para asimilar a su realid ad lo propuesto en estas histrrias. Sin embargo, en el siglo anterior Juan de Valdés había escrito sobre los libros de caballerías.
calificándolos de "mentirosísimos"; en el fondo era una demanda
porque la literatura se apegara lo más posible a la realidad. A la
larga, esta demanda de mayor realismo en los relatos novelescos impone su exigencia. Por lo pronto, el Quijote no sólo liquida los libros de caballerías, sino entrega a sus lectores la imagen "real" del
hombre, en un sentido más profundo, y quizá inesperado, del señalado por Juan de Valdés. La novela de Cervantes cala en lo individual y nos ofrece su verdadera, su más íntima realidad, en un
mundo que en cierta forma ya no pertenece del todo al hombre. La
locura de Don Quijote se convierte así en una de las más intensas
aventuras humanas por alcanzar la plena identificación.
La novela moderna, del siglo XIX a nuestros días, ha sufrido
grandes transformaciones. En este período es sometida a una evo-

lución incesante hasta 11egar a la prod . ,
yas características y elaborada
ucc~'!° de los últimos años cutes P~~guntas en tomo a la natu:i:trucc100 h~cen surgir impo~la~1~1s de la novela y sus posibil.d ~ y I caracter de lo novelesco
tu . nsmo del siglo pastldo son 11 a es uturas, El realismo y cos:
tanc1a histórica refle1"ada
I
a natural expresión de la circun
za
I ,
en a novela L
.
S•
~• es e mas claro testimonio d
• .ª comedia humana de Bal
peJo de! siglo. La épica mod . e esta l_1teratura narrativa ~om
de la nda y muestra I . em~ se alimenta así de los
o esco para expresar los a mismo tiempo la capacidad de caracteres
cultura en transform!=sºs· m?d_ificaciones de una soci;~a~ovelesuna porci_ón de ese mund~ p~r;ec~~1ca en
orígenes sólo
esenCia. y existencia, y cuya forJa :;ilibrado donde se ide11tifiya con?c1?º. y su manifestación m, . o era_ la representación de
cer u? prrnc1p10 y un fin de los hechas directa, srn necesidad de ofreuna d1magen parcial de todo lo q os narr~dos puesto que sólo erán
una e sus p · • ]
ue contema e 1 , •
visión de det nnc~pades c~racterísticas consisti;á pn ~ ep1ca moderna
térm.
ermma as cucunstancias d d
rec1samente en esta
mo, aunque al fin J •
• ' es e su nacimient h
res desarrollos. Por esªto }sigan abl1ertas posibilidades paraº pastta _su
, ·
.
a nove a n
os eno. nenco e 1mperson 1 .
.
o es una narraci, d
,
ge
sJLuaciones particula:e; :1:d1~~~s~me~te lo contrario:
h~s:~:c:r
;" su -~ropio sentido en tanto es
cua~s sin embargo adquie~
r~ens1on humana, es decir I
e tras adarlas a una general
umversal. v no a 1 .
a novela parte de lo . J· 'd
o sea la ~id
a mversa. La narración de .
. m 1v1 ual a lo
allá de tal a de los personajes novelescos tiens1tuac1~n~s. personales,
novela s· es persona1es, en la vida mism;
e.su s1gmf1cación más
singular ly sun~ ~ontelnido tiene esa capacidad ydme as auténtica será una
1co, o prop·
,
mostrar en
La novela se identifica 10 y caract~nstico de la condi~i , hun caso
nadas acciones hu
como una busqueda del sent'd on umana.
o para decirlo
manas en particulares circunstan . I o d? determitrata de descub ?ºn lad_~agnífica definición de L c~as o ~!tuaciones,
nr y e 1f1car la totalidad
u aes: la novela
De la
l
secreta de la vida ,,13
nove a cabe hacer d h.
.
.
:e:u~:ropias transformaciones e~sel I~~;ias. diferentes: una relativa
1a form!ºs contemporáneos de cada uno ~o' otra, ~obre las reaccioMientras :; rquf. han fadmitido o rechazadoe 1::t:s tipos de novela y
ea 1smo ue la vía de expresión I't uev~s concepciones.
I eraria de la no ve1a,

f

~

~~s

f:n

\:;m'¡'

mo?tr;~:

k

11
CATIIEDRA

[321

CATHEDRA

[33]

'

�¡
lj

ambas historias marcan el mismo ritmo, es decir, escritores y lectores participan por igual del mundo que cobra vida en la ficción novelesca. Este equilibrio e~pieza a quebrarse al surgir el naturalismo, pero el distanciamiento o separación entre autor y lector sólo
es provocado por diferencias de "gusto" (una palabra que en la historia de la literatura empieza signüicando poco y acabará por identificar todo un fenómeno sociológico), es decir, apreciaciones sobre
lo que la novela debería o no debería contener, como asuntos desagradables, crudos o impropios para ser tratados con lenguaje literario. El rompimiento entre autor y lector se hará más pronunciado
en las primeras décadas del siglo XX, porque la modificación de la
novela implica ya 1ma nueva y diferente manera de ver la vida y el
hombre; esto no se traduce en el trato de determinados asuntos, sino
sobre todo en la aparición de una forma y una construcción nuevas
para tratarlos. La novela de Proust, Joyce, Virginia Woolf y William Faulkner, entre otros, cambiará radicalmente la postura del
narrador creando con esto un tipo de obra narrativa totalmente dis•
tinto al tradicional. En nuestro tiempo sorprenden los nuevos experimentos y las búsquedas de construcciones narrativas sin anteceden·
tes en la novelística anterior. Sin embargo, esta situación tiene ya
más de cuatro décadas de haberse iniciado. En todo caso, las vías
actuales son consecuencia directa de las renovaciones impuestas por
estos escritores de los primeros años del siglo, al abandonar las formas conocidas para incursionar otros caminos. En aquellos años sus
obras produjeron una serie de teorías sobre la deshumanización del
arte y particularmente sobre la crisis y decadencia de la novela. Esta
literatura, que provocó en su tiempo tantas reacciones adversas, es
ahora motivo de numerosos estudios y se publica en ediciones de
gran tiraje para consumo de mayorías, prueba suficiente de que la
obra artística requiere a veces el trabajo del tiempo para penetrar
la sensibilidad y la formación del público. Lo dijo Marcel Proust
en su momento, y no en un tratado o ensayo sobre el arte, sino eu
el cuerpo de su novela: " ... La gracia, lo atractivo, las formas de
la naturaleza no llegan al público más que a través de los lugares
comunes de un arte lentamente acumulado, lugares comunes que todo
1
artista original empieza por desechar" \
Pero esto corresponde a la otra historia de la novela, que nos
habla de las reacciones del lector frente a las nuevas formas y ma·
CATJIEDRA

(341

neras de novelar. El or •
es el verdadero as t p que de los cambios suf .d
fundamental~s del u~o de su historia, y tiene rel ". _os por la novela
más, de crisis de 1a e y lla cultura, es decir del he:
con problemas
0
las hús ued
ª nove a a partir de l
.
re. Hablar, sin
que of~ce
~:!:e(natos~ de los
fa:ovdoi.caf.da1s pdor
ace e
· 1
i sean críti )
icu ta es
h
.º?cesiones a lo trad' . al
. cos una construcc·.
esa cnsis en un med.
1c10n_ ' equivale a afirma l
i_on ~e no
críticos cuando
10 y una circunstancia que
r a existencia de
• '
es precisam t l
no presentan •
caCiones experimentad
en e o contrario o sea
l smtomas
te seguirá experimen as lºr la novela mode~a que as modifial hombre
• tan o-, son expresi • d' Y que seguramen.
' cuya existencia es cad
.on irecta de lo ocurr'd
a vez mas preca .
1o
tancia caracterizad
todo lo estahlecid a d~r la inestabilidad y que na en una circunsde todas las fuerzo, .eJando al individuo sin sos~mete a discusión
persona, la introm~s. !ntegrantes de la realidad Len frelnte al juego
t .
. 1s1on en su
d .
· a anu ación d l
aciones externas que
mun o mterior de múlt. l
~ a
sus. propias posib'l'd
dno
pueden
serle
ajenas
l
f
ip
es
mamfesi 1 a es par
l.
, a ractura en f d
mlten necesariament
l'
a rea izarse como ind' .d '
m e
les. Theodor Ad e a a novela como uno de
iv1 uo, se transorno apuntó
sus contenido
que está ocurriendo l
ya, en un ensayo ese 't
s actuatciolnes entre los ind~vidu::~: "La cosificación ~eº t:~a;~54, lo
as as cualidades hu
ice-, cosüicación u
. as re[uncionamiento de 1 man~s d~ éstos en lubrifican q e convierte toJenación, exige que :e~:q~mana, la universal enaje~:ció:ra el suave
1cada la nov 1
ame por su nomhr
Y autoenafi
ción se convi:; co1?o poc!ls formas artística:, y p;; el.lo está cali-

:S ¿:

esc~:t:::s~;n;:

t? más extraños :/~~J~::hla J°ºvhela en medi~ .a.rtísticom1s;a alienahvos, los unos a J
·º os omhres los ind' 'd . ues cuana los otros y l _os otros, tanto más enigm'át1' 1v1 uhos y los co]ec1
, e rntento de d 'f
cos se acen l
e verdadero im ul d
esci rar el enigma de l .
os unos
la esencia la e p I so e la novela, se transmuta
a vida externa,
te extraña'
1ua ap~rece por su parte sph
e~ el esfuerzo por
es, para Aden a extraneza sólita y cuhi¡rta recoge or~ y dohlemen1
10
verdad, y d:::• lo que ';"p_lica la situación
neS"
ª. Esto
1
las gr d
su apanc1on como 1
.
e a novela En
dad an les novelas nos han dado l engufl~Je expresivo del ho~h
que as crea En
e re eJo y el p I d
re,
las novelas
d.
este sentido podrían co 'd u so e la realireal cond' • _mo ernas como "realistas"
ns1 erarse muchas &lt;le
ic1on por la que atraviesa el ho: tanto nos hablan de
re contemporáneo. Entre

!::.~T'

1;

CATHEDRA

[35J

'

�este ?tundo enajenado y el mundo perfecto de la épica griega corre
toda la historia humana. Estamos, pues, en el extremo opuesto de la
epopeya, y en él la novela actual no hace sino testimoniar la circunstancia de nuestro tiempo. Evidentemente, en la novela podemos encontrar la significación de nuestro propio presente y lo que tiene de
oscuro y desconocido, pero en la epopeya griega· podemos alcanzar
también otra visión, estrechamente relacionada con nuestra más íntima condición humana, como podemos igúalmente descubrirla en
las creaciones literarias de todos los tiempos.
Cabe recordar, por último, la historicidad de la técnica y de
las formas literarias, sujetas necesariamente a la experiencia vivida.
Puesto que ésta es el origen · de toda literatura, los cambios y los
procesos en los que se va haciendo la vida, imponen al lenguaje y
a la construcción de las obras literarias las transformaciones que hacen posible, en ellas, la exteriorización y objetivación de la realidad
externa e interna del hombre. La novela recoge, así, la imagen de
la vida de los hombres, tal y co~o la. hacen, y como ellos la viven.
En 1887,' mucho antes de que se iniciara la renovación de la novela
y se hablara de. la crisis de esta forma literaria, Wilhelm Dilthey es·
cribió estas certeras palabras: "La novela del futuro tendrá que cap·
tar todo en devenir, en ascenso, camino de algo desconocido por la
sociedad misma. Existe un núcleo en el cual el significado de la
vida, tal y como lo quisiera representar e:l poeta, es el mismo para
todos los tiempos. Por eso todos los grandes poetas tienen algo eter·
no. Pero el hombre es, al mismo tiempo, un ,&amp;er histórico. Cua,ndo
el orden de la seciedad y el significado de la- vida han cambiado.
ya los poetas del tiempo pasado no nos conmueven como a sus con·
temporáneos. Así pasa ahora. Esperamos al poeta que nos18diga cómo
padecemos, cómo gozamos y cómo luchamos en la vida" •

l)

2'

Ideas Ja, ex n
antecedente
po e Alfonso Reyes en El •e111a•e
cla Uterarta e;19:) te:do de 1940, ''Ai&gt;olo o de la
.

Bita,

Út:;;.~:::;.~•o ne uldo
1944. Pero Uenen au
en La enerlea.
tº1

•..u.•e.

11
Prelesi,men•• a la teerfa lllerarla ob
tura Be
onómlca, M~:rtco, 11183. P, 30.
'
raa completas, t. XV, Pondo de CUI•

3)

Bmll stalaer, C.neeple1 taaümf'lltal

4)

~•• rld, 196&amp;, p. 213,
.., • PP, 108-107.

6)

Oeorce Lutacs, La lbeerle d ■
rls, 1H3, p, 21.
reman, mbllote&lt;;ue Nedlatlons • 4 ' EdltJons Oonthler, Pa-

., 1111..

J).

26.

7&gt; 1111•, P.

eo.

8)

8t&amp;lcer, •p. elt.,

t)

Lutac,,

10)

™··

a •e .-étlea, trad. de Jaime Ferrelro A., Ed RJ 1
'
a P.

JI. 1 02,

JI, 51.

EIDU 8tal1er, en la obra que h
JIJ'oblema. Cfr. l&gt;P. 147-152.
emos venido coment ando, se ocupa ampliamente de

este

11)

.._e con-ell&gt;On.de &amp; 1&amp; Rapsodia vr ,,
11:1 -···
~ - · Ut!Us11m011 aqul el traelado de la ::s4 adioses de Héctor Y AndNinaca", veraos
, P. 220).
a a, de Alfonso Reyes (Obr••
- completu6, t.

12)

Peema
llí• Cid• edición y notas d
..
La Lectura" , Jlladrld
e R . Men~ndet1 Pldal, cllislcos C&amp;stellanos, Ecl. de
' 1913• pp, 149-150.

13)

Lubcs,

H)

Marce! Proust, Ea lluaea •el ti
Qulro,a. PIA (Los clúlcoe d I emi,e JHrdlde, lraducclón de Pedro 8alln
e 11110 ll). Janés Editor B
aa Y Jos~ M&amp;rfa
TheOdor Adorno, Neta■ • litera
, arcelona, 1.952, t. J, P. 212.
Barcelona, 1982.
l■ra, trad. de Kanuel Sacrlatan. \colecct&amp;i Zetefn), Arlel,

11)

•e1

n ..,

p, k .

H) W. Dllt beJ, la lmulaaelóa • ¡
de aua Obr
e peela, en P■le•l~ía
MfzJco 2a a,~ versión, Próloeo '1 notas de EuceDlo
•
• e ., 1951, p. 129.

•
;mu.te.riaPondo
del eenoebalenlo, tomo VI
de CUitura Económica.
•

Nosotros, en el último tercio del siglo XX, ya no tenemos que
esperar ese momento. La literatura, la novela actual, nos ofrecen la
representación de nuestro tiempo y la realidad de nuestra condición.

..

.
1

CATIIEDRA

¡I

f36 l

'•

r

CATIIEDRA

[371

��1\

ANALISIS DE TRES ASPECTOS DE UNA OBRA
,NARRATIVA DE PABLO DE OLAVIDE

l

BAUDEI.1O GARZA G.

INTRODUCCION
El hombre como comunicante nato, no solamente ha sentido la
necesidad de narrar aquello que le sucede ( universo de la realidad),
sino que también ha transcrito de una manera objetiva esa realidad
( universo histórico). Cuando el contenido de la narración sólo se parece al plano de la realidad y notamos que ésta se distorsiona, el epos
ya no es objetivo sino subjetivo. Ha aparecido la ficción, elemento
indispensable del gfnero épico, el más antiguo de la manifestación
literaria.

1 '

Sabido es que el género épico enmarca toda obra literaria donde se cuente algo; desde la epopeya, plena de dioses o héroes, hasta
el cuento costumbrista; desde el sabroso romance español, hasta la
sorprendente novela moderna. Aún el teatro está considerado dentro de Ja épica en lo que tiene de narrativo, en lo que tiene de argumento.

1\

1

.1
,

.

... ..,,~,/·

11

1

11

1

11

·,

Por lo que se refiere a la literatura de Hispanoamérica algo
más hay que decir respecto a lo que aparece en las historias del epos
americano: el primer novelista en el tiempo es Pablo de OlavidP.
(1725-1802). El señor Estuardo Núñez, bajo los auspicios de la Biblioteca Nacional del Perú publicó en 1971 un volumen bajo el título Obras Narrativas Desconocidas de Pablo de Olavide. Contiene siete novelas del peruano que fueron editadas al parecer por primera

1\

\l

CATIIEDRA

[391

�lo.-

vez en 1828 en 1i1 "Editorial Lanuza, Mendia y C. Suponemos que
estas obras fueron escritas en fechas anteriores a 1802, año en que
muere Olavide, todo lo cual nos da hase para la afirmación de que
nuestro autor escribe sus obras narrativas antes que Joaquín Fernández de Lizardi publique su Periquillo Samiento en 1816.
Hemos de intentar un estudio de la primera obra que aparece en
el libro; su título es: El lru·ógnito o el fruto de la ambición, " ... novela ejemplar donde un anciano respetable llora refiriendo las amargas consecuencias de haberse dejado seducir por la ambición; y al
mismo tiempo pinta con un dulce e irresistible interés virtudes sublimes y sencillas, en donde se ve a la naturaleza humana en toda su
pureza." (El Incógnito, pág. 1).
El procedimiento que seguimos para el presente trabajo se reduce

VIaJe a París de Ma . .
c1a.
.
Llegada a Vizca a (~nci~ Y. Fahricio.
Encuentro de May .. escnpc1ó11 del paisa1'e)
.. .
unc10 con El I ,
.
I mc1ac1ón del relato r .
ncognito.
cógnito,
p op1amente novelístico en casa del fo.
·

2o.-

3o.-

a los siguientes pasos:
lo. Análisis de las dos estructuras en las que descansa la construcción de la novela; intento de visión del interior de la
obra.
2o. Breve comentario sobre el especial uso que se hace del
lenguaje y cómo éste complementa esa visión del inte3o.

4o.

rior de la novela y
Incompleto, a nl!estro juicio, quedaría el estudio si no aten•
diéramos a la situación de la obra en el tiempo en que
aparece ante el lector.
So.-

CAPITLTLO I: CONSTRUCCION DE LA NARRATIVA
A)

Estructura Interna
Si atendemos a la estructura tradicional de la narrativa cuyo

orden de elementos va desde la ambientación física hasta el desenla•
ce, pasando por la presentación de personajes, caracterización de los
mismos, planteamiento ,ie la problemática, nudo o conflicto de esa
problemática, tendremos que admitir que la obra El Incógnito o el
fruto de la ambición corresponde de manera general a ese esquema,
Anotaremos a continuación las partes de la estructura tradicional y
los elementos o escenas propios de la obra que constituyen cada una
de esas partes.
CATHEDRA

[401

Ambientación f'zszca
· ,.. me·
.
0
' del Conde de
· Palen
waczonal
· al argumento.
M.enci
. on
.
prevza

6o..

Presentación de er.

.

Amistad del In p _sona¡es:
·cogmto Y Baut·
Nmez y juventud d A
Ista.
Exaltación de la n ; llbano y Rufina.
a ura eza y de l ºd

earacterizaci6n de

.

ª VI

a del campo.

Senc1R·nefz! inocencia r~:::d: Alh
e
ano y Rufma (Relato de
Nac. u. ma sohre Ia mujer pobre)
1m1ento del amo
1
'
.
Beneplácito de los radresen os protagonistas.
Dolor por l a separación
P
d·e Albano y R f
·¡
u ma.
P. antPamiento d l
Asalto al Inc, ~ ª problemática:
v·IaJe. del Incógnito
ognito y su cur . ,
a .M d -~c1on en casa de Fermín
Rufina.
- a n . Intenciones de Fer ; h .
Convencimiento
mm ac1a
Fermm.
,
Y aceptación de R f'
u ma para I b0 d
Deslumbra ·
ª
a con
N
miento y ambición del Incógn.
udo o con/licto de l
ito.
Albano y R f
ª. problemática:
Dolor v dese~p1;~ s.~nm
dformados de la boda
I t .d
c1on e Alhan
Ruf
.
n ento e suicidio de Alb ' o y
ina.
treparativo_s para la hod an~.Y su restablecimiento.
is1ta de Rufina y Alha:Oy isculpas del Incógnito,
Muerte de AJbano d 1 .
Fermín St&gt; retira y ~ ? or te las dos familias.
Dolor de Rufina f es1ste e la boda.
.
,__
y uneral de Albano
. .
DescnK1Ce:
•
Visita•, del Incogn'1ºt0 a1 cementcr·
R
eum?n d~ las dos familias por10 lydsul arrepentimiento.
•
e Q or.
CATHEDRA

[4~J

•

J

�Dolor y desesperación de Rufina.
Muerte de Rufina.
Regreso a Mauricio quien escribe la historia antes relatada.

Se puede apreciar en el listado de escenas expuesto arriba que
el argumento de la obra está contenido en lo que podríamos llamar
un argumento pretexto: un joven escucha de labios de un anciano una
historia; posteriormente la escribe y la envía a su padre. El autor
saca una copia de este manucristo. Este argumento pretexto se constituye aquí en recipiente de la narración propiamente dicha y aunque
da la impresión de ser un mero accesorio, pensamoS que su valor
primordial está en que con su inclusión, las unidades de lugar, tiempo y acción quedan perfectamente realizadas. Con esto, todos los contenidos del argumento principal se justifican y adquieren validez ante
el lector. No hay más que recordar la estructura de Pepita ]iménez,
por ejemplo.
Por lo que toca a la narración del Incógnito que vendría a ser
el argumento principal, y aquí el objeto de nuestro estudio, tendremos
que atender, ahora sí, a los elementos de la estructutra interna para
iniciar nuestro análisis.
O&gt;mo se ha podido constatar, la acción en esta novela corres•
ponde a los hechos en relación a la niñez y juventud de Albano y
Rufina; su mutuo amor, su frustrado matrimonio y la muerte de am·
bos. Hay pues un solo plano accional: lo que el Incógnito recuerda
y que podemos encerrar en estos e,"ttremos:
"Desde mi primera edad yo tuve la felicidad de obtener un don
singular del cielo, un amigo,, •. " (p. 5) hasta: "Veo los lugares de mi felicidad pasada; pero todos me afligen, todos me
parecen terribles, y espantosos." (p. 83).
Fácilmente se puede advertir que la acción de esta novela en sU.P
rasgos generales es de carácter realista o sea que bien puede suceder
alguna vez. Aquí hay seres hY.manos que viven y mueren en medio
de felicidad y de tristeza como todos. Posteriormente veremos cómo
esa realidad quedará distorsionada debido al particular manejo de los
elemento$ de la e-Structura puente.
Por lo que toca al tiempo, otro de los elementos de la estructura
CATllEORA

(421

interna,d lo sucedidO en la novela

·
.. .
:~~e!º::. !:anscurre ~ finales del :;1:1e~~8tc1ón precisa. Supónese
vio en este tiempo
d'
Y esto porque el
el joven Ma . .
.
, nos ice que él c . , l
autor,
situar lo su:~~~ºo enVJf a _su padre. Por lo de= :adm;nuscrito que
se v f'.
en a epoca que se l
.
a ector podría
ea a ectada en sus verdaderos . • e antoJase sin que la acción
que ver con que quede situada
ob1e~vos, los cuales no tienen d
mente nos importa
'd
en una cierta época. A , l
na a
encontramos lograd~º::1 e~r:~ es que si bien la unidaf ~/
real
le en el argumento . .
'gtl,mento pretexto esta .d
po la
cuerda, abarca las ~~nc1paJ. Did10 está que Ío que
n~ existas hasta el momento derentes etapas de la vida de l
cogmto ~ee su temprana muert
os protagoms-

t:;
:•r:d,

To?ante al espacio o luo-ar en
e.
que decir que tampoco es ú~.
el que los hechos se realizan h
es la provincia de v·
T1co. El teatro principal d l
' ay
qu
..
izcaya. enemos tamh.,
e os sucesos
. e es VIs1tada por el Incógnit A
ien la ciudad de M d .d
c1onada localizaci, d
o.
nuestra manera d
~n

1
~::rl. f:idi:::~:i:~iÉ.~1: ~::':00~:L°::!c:;~:
0

:,,:
:.
amp1itu que la acción ocupa en el ti:i;:moda perfectament~ a la

•.....
ar

....

-

. , Para dar más claridad a los
.
acc1on, al tiempo y al espacio v conceptos anteriores respecto a l
' eamos este breve esquema:
a
a - z ( Acc_i?n plano del presente)
acc1on relato de un hom.
bre a otro
tiempo menos de 24 ho-

=
=
ras
espacio = cementeno
· y ca-

h

(
.,
sa del Incógnito
' p, y Ae&lt;:1?n plano del pasad0 )
acc10n -- nmez,
·- juventud y
muerte de los ió•
venes.
tlemp_o ¿15 a 20 años?
espacio == varios lugares d~
la provincia de

=

CATHEDRA

[43]

'

�Vizcaya Y Ma-

drid.
ra el estudio de la estruct~ra i_n·
Otro de los elementos claves pal d d un principio estan d1s•
a·e los cua es es e
tema es el de los person 1 s, nos antoia simrtrtica o parale1a:
puestos de una manera que se
1 felicidad de obtener un don
"Desde mi primera edad y~ tuve . ªse llamaba Baptista, y nuessingular del cie}o, un anngo -~ ·;uestra niñez. . . E~ caserío de
tra amistad hah1a empezado_ e l , Vivíamos 1unto, trabal , 'nmediato a mio.
d
Baptista era e . mas I
'bamos el uno al otro, y los os nos
jábamos juntos, nos ayu~a
,, ( S)
casamos casi al mismo tiempo.
p.
11' mo en el
•
t
,
para
e 1s
esta s1me na 0
P oco más delante se acentuará
·
que·
, f donde el Incógnito menciona
.
parra o
. ,
dos hermanos que se aman, y
"BaptJsta
·
, tiernas.
·
Todo era
Y yo
. v1V1amos como
l hermanas mas
nuestras dos esposas, ~orno a~ 6)
común entre nosotros. (pp. y
d , de la
,
.
itos notamos que a emas
. •
Ya en los parrafos transcr l 'd d ambas familias segmra
. d. • d que a v1 a e
dicha simetría hay m ic1os e
, a realizar en ellas, en un momen•
un desarrollo paralelo y se lleg~ra
Tanto el hijo de Baptista como
to dado, la perfección ideal dehl dogadr. perfecciones morales y físicas:
d 1 I , 'to son dec a O e
la hija e ncogm
1
(sus corazones) nada
·mos en os suyos
uh
d
"Por fortuna no ese n
l
éste se fue aumentan·
.
nos de consue o, Y
d .
11
que no debiera enar .
d
olviendo con la eda ' smo que
do a medida que ellos iban esenbv t y gracias adquirían con•
T d d su ro us ez
d .
su hermosura, su ag1 ~ ad' fuerza y esplendor que nos a mua·
tinuamente una e~pec1e" e( 7)
han a nosotros mismos.
p.
. . • d. fícilmente
.
. os desde el prmc1p10, I
Habiendo estable~1do estos ti~esviado de esta pauta en el trans•
encontramos que Olav1de se haya t da la primera parte de la novela,
curso de su argumrnto. Durante ?, enes no sufren deterioro alguno;
las cualidades morales deb. los dos Jyº\dquieren categoría ele ejempdlo.
· se ro ustecen1 lato que Ruf.ma hace a su pa re
antes al contrario
Particularmente interesanteAlebs e rye ella tienen con una mujer pobre;
· · da y posterespecto a1 encuentro ..qur h • ano
f
le reparan su v1vien
la ayudan con sus h11os uer anos,
CATHEDRA

[441

riormente, le regalan la cabra predilecta que tenían en el rebaño.
Oigamos al Incógnito exaltar la actitud caritativa de los jóvenes:
'·Rufina decía: Albano lo ha hecho todo, yo no hice más que
rroponerlo: ¡,ero él no sólo consintió, sino que la cargó a cuestas para JlevarJa. Albano decía: si Rufina no lo hubiera propuesto, yo no hubiera hecho nada. De modo que los corazones
de estas dos criaturas eran tan excelentes que cada cual se apropiaba la censura, y enviaba al otro la alabanza; pero esto no
es de estrañar en las almas nobles y modestas." (pp. 14 y 15)
LQs jóvenes también reaccionan con candor y sencillez ante el
amor. Son dos perfectos enamorados: se respetan como hermanos, se
admiran uno al otro y con la más tiem~ ingenuidad se dan pruebas
constantes de ese puro amor. Aun en los momentos difíciles no de.ian de dar muestras de la limnieza de sus sentimientos. Ante la inminente boda de Rufina con Fermín, Albano le llega a proponer a
la joven que desobedezca las órdenes de su padre. Ante la profunda negativa de Rufina, Albano no tiene más que recapacitar y pedirle perdón:

.....

,..

tll

"Idolatrada amiga (la dijo, levantándola), perdona el extravío
de mi razón. Yo soy el que debo echarme a tus pies, pues que
soy culpado. . . ¿ Cómo es posible perderte, y sufrir la vida?
pero manda, dispón de mí: yo soy tu esclavo. . . Por otra parte los consejos del Cura no se apartaban de su memoria. La
idea de obedecer a Dios la sostenía, y la daba valor para no
entregarse a los delirios de su muerte ... " (p. 49)
Más adelante hablará Rufina y su::i palabras reflejarán su madurez espiritual:
"Si me dieras la palabra de escucharme con calma, si me aseguraras que ~ada de lo que yo te diga te precipitará a una resolución temeraria, yo te lo contara todo, con la esperanza de
que viendo que nuestra separación es voluntad de Dios, te sometieras resignado, como es preciso que yo me someta, aunque
estoy segura de que este sacrificio me costará la vida." ( p. 50)
,
Por otra parte, ni atin el intento de suic,idio de Albano es juzgado con rigor. El joven tiene la fortuna (¿o la desgracia?) de no moC:ATHEDRA

f451

·'·

�rir sino poco tiempo después en brazos de Rufina. Ya no es, por
lo tanto, la imagen del suicida la que tenemos delante, sino la del
joven que muere apaciblemente con el consuelo de ver a su amada
junto a su lecho de muerte y con su alma en paz con Dios:
"Baptista, buen cristiano, y sometido a los decretos celestiales,
decía con tono humilde y religioso: Dios de misericordia, recibe
en tu seno a la mejor hechur~ de tus manos. Y tú hijo querido,
si puedes escuchar nuestros lamentos desde esa región venturosa a que espero te haya conducido tu virtud, implora por un padre que te amaba por ella." (pp. 65 y 66)
Siguiendo con el tema de los personajes podemos decir que no
encontramos en esta novela ninguno de ellos que tenga características
de antagonista. Hemos visto que los jóvenes y en especial Rufina,
aceptan su destino. Fermín, enamorado de Rufina con la mejor intención, no llega tampoco a la categoría de antagonista; sólo aparece para marcar un contraste entre el hombre de la ciudad y el hombre
sencillo del campo. No se vuelve a saber de él ya que desaparece al
darse cuenta de las desgracias que ha causado en las dos familias.
Fermín fue benefactor del Incógnito, lo recibió en su casa, lo atendió
durante su restablecimiento, lo invita luego a un viaje a Madrid. Por
lo tanto, la imagen que nos queda de él es la de un hombre bien intencionado aunque citadino y por ende pulido en sus maneras y correc-

il

to en sus actitudes.
Por lo que se refiere al Incógnito no tenemos más que ver lo que
se dice de él en el Prólogo y que ya hemos transcrito en la primera
página de nuestro trabajo. Un hombre condenado a llorar y a re·
criminarse por los resultados de su ambición. Este personaje conce•
bido con tales características, se mantien~ así hasta el final de la novela. Es otro tipo .roás a quien el autor utiliza para moralizar y que
de ninguna manera llega a tener categoria de antagonista. Nuestra
actitud ante él seria de lástima antes que de rechazo:
" ... yo solo miserable, fatigado de una vida que los remordimientos emponzoñan, yo vivo todavía a mi _pesar. La justicia del
cielo me castiga dejándome la vida; pero espero salir bien presto de un mundo tan odioso. El cielo tendrá piedad de mi arrepentimiento." (p. 8.3)
CATHEDRA [ 46]

t~

Muy poco habrá de decirse

.Y Baptista. No sabemos ni . re~pecto a las esposas del Incógni-

v1simas. referencias a e11as y ensiquiera
Se hacen hregene lsus nombres.
.
nera directa en la acci·,on. S'us senti• ra• no mtervienen de una maplano a
m1entos pasan a un
d
lhasta, tercer
.
veces y su pre
•
segun o y
;s umcos que exteriozan su intim.~e~c1a queda casi horrada ya que
arece ser que aparte de los
hI a son el Incógnito y su amia
de sentir felicidad, tristeza om~cm:~~?s,. ellos son los únicos capa~;~
~Stas mujeres que contrasta con Ja ac:~Irto.. Actitud pasiva 1a de
e sus esposos.
i u activa, física y espiritual

B)

Estructura media

_Se ha designado con el nombr d
medi~ al conjunto de elementos que ~ estn~tura puente o estructnra
tura mterna y la externa de ~a oh sirvS e ~nlace entre la estrucco~t~aremos en su Interpretación ra., . i. seguunos a W. Kaiser enedición revisada, Bihl. Románic: ~;.alz~zs. de la obra literaria (3a.
1961) que asunto es " lo
. ispamca, F.d. Credos Madrid
a la obra ¡·iterarla y va· ·a · iºnflque
vive
en una tra dºic1on
·, propia
'
.
n1'ena
mr en su co t •d " (O
' '
0 . sea que un asunto pertenece al
d dn em o
p. cit., p. 71).
v~r de inspiración. Segú~ esto mun o e la realidad y puede ser:
mto toca, su asunto es el
y por lo que a la novela del Incóghomhre. Asunto no mu ort~:sto resul!ado de la ambición de un
~?mo dice el mismo Kalc;er: ~,~l
ci~rto, ~~ro al fin y al cabo
i;ra d_e considerarse plagio casi no : : ,aptacion de un asunto hnes e crimen." ( Op. cit., . '73)
a na un solo poeta limpio de
este relato y que está ínlimame~te~:un~o de carácter realista el de
A nuestro modo .Je
1
iga o con la acción del mismo.
II
t
ver e tem
, 1
o quedará adaptado a las
e . 1 a 5?na a manera como el asun~' espacio y personajes que ~
~irc~ns~adncias de acción, tierno ras palabras, el tema es &lt;le
,
a e egi o para su novela. En
pura: la historia del amor ent::rrter. ~etamente imaginativo, ficción
"El
.
os Jovenes.
motwo es una situación ' •
to, de significado humano", se 'ntí!i1c:1 que s~ r~pite, llena, por tanp. 77). Los motivos d.
J gu.
imprescmilihJe Kaiser (O~ 't
fue
' ice e mismo aut
,
,,. c1 •
na matriz y siempre se pre5entarán ~~ estan imbuidos de una
manera c,increta en la

11
,...
EII

ri

f '

t::{

:s ::t:;

CATHEDRA [ 47}

'
¡¡

�obra literaria. Si no hemos entendido mal estos conceptos, pu,h~mos
reconocer como motivos principales, y sólo para mencionar ]os más
destacados, el sentimiento profundo de amistad entre dos hombres;
el amor inocente entre dos jóvenes sencillos de corazón; la obediencia
a los padres; la claudicación del hombre virtuoso; la sumisión de los
protagonistas al destino; el rechazo de la vida de la ciudad y la correspondiente exaltación por la vida en el campo, etc., etc. Como
vemos, todos estos motivos pertenecen al ámbito de lo humano.

El leitmotitJ o motivo dominante sería la repetida aparición de
un objeto determinado o de cualquier rasgo significativo. No dudamos en darle al arrepentimiento esta categoría en El Incógnito. Las
constantes reflexiones del narrador sobre las diversas escenas que
relata, van orientadas a proyectar este sentimiento. Diríamos que a
cada escena acciona], corresponde una reflexión. En esta obra, por lo
tanto, el leit motiv ]e da una intencionalidad evidente al relato; una
intenciona1idad hacia el terreno de lo espiritual que busca una clara
reacción emotiva por parte del lector.

CAPITULO II: BRF.VE COMENTARIO SOBRE EL LENGUAJE
Aspecto importante en toda obra ]iterarla es el lenguaje, por lo
que intentaremos un breve estudio del mismo en la novela objeto de
nuestro trabajo.
Considerando a la opra en su aspecto exterior, existen dos lenguajes: el del autor, sobre todo en la primera descripción del paisaje de
Vizcaya, es el propio de un hombre culto como en realidad lo era
Olavide. Nótese en el siguiente fragmento el contraste que logra con
el uso del adjetivo; contraste que por otra parte, nos quiere dar un
tono de entusiasmo hacia el paisaje del campo:
"Al principio se sentía an1mado y divertido con el grande es·
pectácu]o que 1e presentaban aquellas majestuosas y corpulentas
montañas. . . el corazón se le agrandaba con ]a vista de tantas
inmensas moles de piedra, de tantas masas gigantes y asombro·
sas. . .. Su imaginación vagaba como el águila sobre tan varios
y agrestes sitios, que unas veces le parecían agradables y otras
terriJ-&gt;les ... atravesa~a rápidos torrentes, que con su fuga p~

cipitada se cubrían d
descanso; sobre tod e espuma y tal vez se sent b
que con blando,
o c~ando veía un
para tomar
1
roca." (p. -?) y apacible rumor se desprend1a
y. del
1c1oso arrovo
seno de la

dulce h:it

. Veamos Jo anterior fr
saJe hechas por El Incógnit:ntq\: couna de tantas clescripciones d l .
"Es
'
mo ya sabe
e pa1una roca aislada
•
mos, es un campesino.
avanza sobre su
que separaudose de I .
.
la naturaJez~ ha pen i~dnte, y forma una esp~ cimda del monte se
nos
A
reum o en el1a t d
ana a. Parece
pir¡n· ;ma
~á lleno de
P:~osuras y
tes más que masa¡; ~ ~Ice y deliciosa. No se orescas, que ins~ rusticas y l .
ve por tod
suenos y agracbhl
b.
sa \&lt;eJes que ele
1 • as parsensihles.
es o Jetos que ~eleitan
van as ideas, o riy recrean a las l
DI
am~
e as concavidades d
se escapan muchos arr: la roca tapizada de verdur
al terreno •.. " (p• 20)yuelos bulliciosos que riegana Y
y refrescan
de flores
N

l

::/~,::rí

i:á:;:

al:~

b otamos que en esencia
.
am os fragmentos. El ca
.es Ja misma persona 1
eJ lcnguaie como
d mpesmo nos resulta
• a que habla en
to • l ·. ·
un aca émi
L .
aqm capaz d
.
s, e mismo ritmo '
. co.. a misma profusi.
.e _mane1ar
corrección. Estos
} musicalidad en el pe • d on de adJehvos cul, conceptos t h''
no o; en f l
.
con otro propósito hem
am i~n so11 aplicables aí m~ a misma
os transcrito o transe 'h'
m a parrafos que
emos
dicho
1·
rJ
Iremos
H
meas ar 'b
·
para moralizar Es re
n a que el autor utiliza
sentenciosas v c::.erm~ almente impresionante la
a. sus pe.rsonajes
. ·
ones que I I . .
cantidad d f
algunas aI azar:
e ncogmto interea1a en su d' e rasec::~
memos
"C
iscurso; touando d amor es u
empresas útiles y ~r;nJ~ ,~s {el esltímulo más poderoso p 1
"
·
p. 1)
ara as
: .. nuestros buenoc:: d
::::: ocasión de
_d_i~~•
se debe perder

J,J;,'~ h;°~

(:'."i;)

d
puP.de concentrar
os, ni formarse .d
en su corazón senti mi
costumbre de h h i ea_ ~e la intimidad, fuerz entos ta? profuna er VIVido solos y 1'unto
da y energ1a que la
s pro uce en Ios corazoCATHEDRA [ 49 J

•
-

\

r

.'
¡

¡
:

¡
¡

�nes .. ·." (~. ~9),
Hay momentos, pocos por cierto, en que la narración se agiliza
y adquiere un dinamismo casi cinematográfico. Véase el sip;uiente
ejemplo:
"Apenas empezó cuando Baptista y su mujer se ponen a temblar: le hacen señas para que calle; pero era corto de vista y
no las ve. Entonces la mujer de Baptista le toma por la mano,
y le saca a otra pieza; pero ya era ~arde: el mal estaba hecho.
y aquellas pocas palabras habían acabado de destrozar el corazón de Albano." {p. 6.3.)
Notemos cómo el empleo del presente histórico le da -el vigor
y el dinamismo que la esce_na requiere. Pocos son en verdad estos
aciertos expresivos que quedan desperdigados en el contexto ~cneral
de la narración, que por lo común es de tono reposado y reflexivo
debido al constante uso del pretérito y del copr~térito de indicativo.
" ... padre, pues yo no puedo ir allá, a lo meno~ hacedla decir,
que yo voy a llevar mi ganado a la roca empinada, y que ella
venga con el suyo: con esto podré verla, y ser menos infeliz ...
¿, porqué atorffi:entas a tu pobre hijo? ¡Ay padre! si pudiera5
comprender cómo mi corazón idolatra a Rufina ... " (p. 20)
Albáno es el que ha hablado y sin embargo fijémonos que el
joven campesino ha escogido su vocabulario y lo ha dispuesto en un
período gramaticalmente correcto. El impulso emocional del personaje no corresponde a la perfección de su lenguaie, aunque hayan
sido usados los signos de admiración para darle el tono.
En resumen, el tratamiento del lenguaje no sale de los térmi•
nos de lo pulido, de lo correcto; como corresponde a un hombre de
letras. Es por eso que se nos antoja postizo y artificioso en boca de
los personajes. Hubiéraselo propuesto o no el autor, a nuestra ma·
nera de ver el lenguaje ha sido aquí un poderoso elemento distorsionador de la realidad, un elemento más para acentuar la ficción
necesaria en una obra del género épico como la que hemos venido
analizando. No queremos discutir por el momento si el uso del lt&gt;n·
guaje como elemento de ficción es válido, ni si tiene ese propósito
específico en esta novela.
CATHEDRA

f50l

CAPITULO III: RASGOS NEOCL4.
LA NOVELA .. SICOS. y ROMANTICOS DE
Hemos querido com 1

.

/ruto de la amb. . ,
p etar nuestro añálisi d
.
novela hereda d zczon trat.ando de puntualízar s . e El Incógnito o el
pa a finales de¡°
li~r"?.. i¡Ue tu~~::5i:•sgos que la

,~;;oxv;;;es

A) R
.
asgos Neoclásicos.

y prmc1pios del

.

.

XIX

ga1 en Euro-

.

:

La novela como tal no
.
,
preceptos vigentes en I , persigue fines estéticos
práctico: moraliz;r E a ep2ca, la obra literaria
-que según los
jes como tipos hu~ano:to se logra, co~o hemos vist~
t;ner un fin
hemos que es el a t
1y en lo que dicen estos
'
. os personau or e que hahl
personaJes {Y
a por boca d l1 )
·
a saomo resultado de Jo
.
e e os .
nos presentan
T .
anterior, tenemos
mos decit, a u::1 :c1osos Y. un tanto sintéticos.q~ estos personajes se
res Se
. e apa racionalista de
rresponden, podríaRufin~ .,.rnzbahza aAt~avés del Incó;nito e~~uen:ias !ígidos y ejemplaano. un ~
•
,
mismo que
t •
tanto lo Yiciado para el e1:m1~, que representa lo citad· a raves de
mo y por lo
Son personajes m .d , criterio del autor nos d .
i;omo entes de f º.~1 os a voluntad del a~tor . eJa _una enseñanza.
1cc1on.
, sm ninguna libertad

dt~
I:n

e

La descripción del
. .
tan de
•
paisaJe correspond
•
Vizc 01 ras ~pocas, que casi no ha
. e a _canones tan rí idos
. ª.Yª descrito sobre tod
1 Y. diferencia entre el _g . y
pa1sa1t' del que nos hahJ
e~ a primera parte de 1 pa1saJe de
hacia el clasicismo. p . a . arcilaso en sus églogas E a. ?ºvela y el
. ..
. a1sa1e ya fabricado de
. vas1on temporal
S1 bien OJavid . .
antemano.
e e1ige 1a pro
•
sa, es solo para am li
• .
Y~10 porque pretenda el
phar su público 1
:varla a categoría estética Ló ~ ~r su publico
ti-nido moral d 1a ensenama ampliará su ámb ·t. d g1ca~ente al ame a novela 5&lt;'rá más er t·
I o e acc1on y el con
A
1ec 1vo.
·
unque en el argumento . .
~ observan las unidades d f prmc1pal o narración del /ne. .
irrenunciable
e iempo y de es a .
ognuo no
llega a realiz: por los preceptos neoclásicot 1:º, ~nsdideradas como
rse.
'
um a de acción sí

.f

◄

eº

'

'
.;
¡

El elemento mitolOgico
' •
pagano queda totalmente hech
o a un laCATHEDRA

[51]

1

11

l!11,
1

1

�· t'ana
1 ' nuev a modalidad ideológica
l 'lustrac1•6n cris
do; en su lugar ª ~
vez por Olavide.
representada por primera
lih rtad para expresar los senti•
T
do
con
e
El lenguaje no es uti ~
enseñar
recetas de mora1;hde tal
1
mociones smo para
.
lenguaje no ay 00•
mientos o as e 1 condición del personaJe y smbu d la ciudad hamanera que entre a
ino como el ho re e
. de un
rrespondencia. ~a~to el cama!:cal y la corrección expresiva
bl con el puhm1ento gr
an
académico.
.
lí
de este apartado h emos hecho
,
Ahora bien, en las primeras neas . oca. cabe aclarar aqm que
.•
los receptos vigentes en la ep tista Luzán publicada en
alus1on a
rido a la Poética del p~ecep
Sabido es que este
nos heI?~s re e 1737 V 1789 respectivamente..d fielmente por los
d_os ed1c;::es;eceptos ·que comprende
a set~ ºel libro guía de la

l

fu;

hb~t:res 1;.oetaa de entonces ilJ F.ap": ~onfa la Literatura al ser•
y

el.stcnatura del Neoc)acisismo; el.1 d;~dta en cuatro libros cuyo con·
1 er de la mora1. La obra esta 1v1
vicfo
.do es el siguiente:
•
tem
d 1 Poes1a
•
progresos e ª ,·
lo. Del ongen Y
d •t de la Poesía
De la utilidad y e1e1 ~
230. De los poemas dr~máttcos
O.

11

é}illCOS,

4o. De los poema~ .

.
h bla para nada de la
•
este
libro
no
ª menos da preceptos
Como se puede aprec1arl, , .
ni mucho
•d da parte ~e a ep1ca,
,
a Luzán el ran~o
novela bcons1 e_r~a Al parecer la prosa no tema b{avide toca, hemos
que de ,ª\r!;;so: Sin embargo, y por lo : ed: fondo de la Poética
que tema
ega a los precep
.
t ces que

~::::d;~;;.:;::::~;::•;.;,r
¿:=p~:•:.d;:m:~g:~.; par;
~
Olavide escnbe novel~s
1
,
ellas? Todo parece md1car o as1.

B)

Rasaos Románticos.

. el Romanticisd ir rasgos que anuncian
1 de
Más bien deberíamos ec .. , o de encrucijada, la nove a b
Como toda obra de trans1c1on
actitud que ya comenza a
mo.
d' sustraerse a esa nueva
I
Olavide no po ia
a a fines del siglo XVII .
a adoptarse en Europ
El Incógnito en lo que
Juan Jacobo Rousseau está presente en

esta novela tiene de exaltación de la naturaleza. El Emilio deja ver
sus hueJlas en todas esas reflexiones de cómo 1a tranquilidad del
campo enriquece el espíritu del hombre y de cómo el ambiente pervertido y viciado de 1a ciudad lo aniquila.

La actitud de rechazo ante la realidad por parte de Albano al
intentar suicidarse, nos recuerda, salvando las distancias debidas, nada menos que a Werther. Ya hemos visto que debido al propósito
moralizante este intento de suicidio pierde su dramatismo debido a
que Albano tiene suficiente tiempo de arrepentirse.

La expresión de Jos sentimientos aunque no es libre por parte de los personajes, apunta ya hacia un subjetivismo romántico. Tanto Rufina como Albano se demuestran su amor; amor reprimido por
prejuicios de tradición familiar o religiosa, pero amor al fin y al
r.abo; amor que Jleva al sacrificio o al autoaniquilamiento.
Particularmente en la segunda parte de la obra notamos que el
paisaje refleja el estado de ánimo de los peronajef3. Ya no :será rimeiio y colorido sino triste, melancólico y a veces lóbrego. Albano
intenta suicidarse al anochecer, " . .. Ya no había en el campo más
111e Ja luz opaca del crepúsculo de la tarde, esta luz incierta que se
disminuye cada instante, y que es tan favorable a la tristeza." (p.
57) El paisaje como prolongación del Yo a la manera romántica.

CONCLUSIONES

•....
tD

r.....

.

e::

'¡:,,
.,...
}

-

(1 :
i

n:

De ninguna manera consideramos haber dicho la última palabra sobre El Incógnito en materia de análisis. Podríamos decir que
esta novela es inventada y no vivida, lo que ciertamente le da un carácter más significativo como obra de ficcÍón; pero hay que recordar por un lado, que la novela como manifestación ]iteraría del género épico ni siquiera ha sido considerada en las preceptivas de la
~poca; por otro lado el nacimiento de la novela moderna con el Romanticismo, está to&lt;lavía lejos de llevarse a caho, ele tal manera crue
difícilmente un oscritor de narrativa en prosa podía loRrar nlenamPnte su obra si le faltaban los elementos necesarios para realizarla.

A pesar de todo lo anterior, El Incógnito es una novela en el
recto sentido de la palabra: estructurada con equilibrio tanto en su

1¡
CATHEDRA

[52]

CATHEDRA

(531

'l 1' '

'

1

1

1

�exterior como en su interior a base de un argumento como rec1p1en·
te del otro; realizada en lo esencial bajo cánones establecidos en la
época ( aunque para otros géneros literarios) y por lo tanto válidos
en aquellos tiempos aunque no del todo en los nuestros. Caso curioso, en fin, de una novela que se apega a preceptos que no fueron
promulgados para _ella.
El ámbito americano no está presente en El Incógnito y al parecer tampoco en el resto de las novelas de Olavide, por lo que sería discutible la inclusión del autor en la literatura de Hispanoamérica. Las influencias del Neoclasicismo y del Romanticismo que hemos apuntado, son las unas, provenientes de un movimiento europeo,
por no decir español, que ya empezaba a decaer; las otras son de
una nueva actitud ante la vida que de ninguna manera habían cuajado como manifestación literaria en Europa, mucho menos en España.

I¡
1

C\THEDR\

f54 \

BIBLIOGRAFIA
A)

Geaeral

Dlu PlaJa Guillermo.• ADtelería
b or, Madrid.
B)

]lf

a:,or de la LIC.a&amp;ara EQallela,. Tomo IV ..,..
_,J torlal IA•

Partle■lar

OlaYlde Pablo de·• 01.
..ra, l'f
Nacional del Pero IJ arrat1,u De.ee■ee1,a,
• ma, 1971.
Karser wo1r~a

Próloro de Estuardo Nófte■.•

l,ia
Romintlca Hls1&gt;ill.lca.• ae
' -■iU,1,,..de
111
Ed, Oredos,
.....la
d, obra
....,,.
J9S1. eraria •
• llf.•

Biblioteca

lnter11ret

3a. edlcf....
uu revisada.• Blbl.

CATHEDRA í55]

��OLAVIDE O SADE
MlCUEr. COVARRUBI l5

.

!/
a, .

l. REPRESENTATIVOS Y VICTIMAS DE SU TIEMPO
He aquí dos nombres jamás reunidos, dos escritores que tendrán
que ser mencionados para que se contradigan, para que se rechacen
en estas páginas: Pablo de Olavide (1725-1803) y Donatien Alphonse Francois, ma!qués de Sade (1740-1814). El primero peruano,
oidor a los veinte años en Lima, protegido en España del conde de
:\randa, intendente en Andalucía, síndico y repoblador d(' "if•rra 1\fo.
rena, procesado y recluido por el Santo Oficio en un convento, interlocutor en París de Voltaire y Rousseau; reintegrado cuatro años
antes de su muerte a España, recobra sus bienes y muere en brazos
de la mejor ortodoxia· de su época. El otro, el "divin, Marqués",
l-ivió las amabiJida&lt;les de la primera juventud y casi mseguida las
ingratitudes de la vida licenciosa que desde los vein~trés años le
hiciera iniciar el duro calvario que como huésped de las prisione8
francesas durara veintisiete años. Uno y otro adopuron con vehemencia esta y aquella filosoña renovadora de su s.glo y por ello
radecieron la felonía del
negro tribunal español1 y l... hipocresía
2
del absolutismo francés. Las relaciones que entaharon estos autores fueron de índoJe indirecta: 1a Enciclopedia (Voltaire especialmente) y el deseo de hacerlo todo e.tplicable. Animaron y fueron
animados por su época. Sin embargo, los matiees, las particularidades deJ racionalismo tanto en España como ~ Francia. junto a
la adopción de una de las dos grandes vertiente.; de la filn,;ofía dir.C\TfIEDR'i.

f!i7J

,...

1,;
1

r

.

�'

ciochesca, nos colocan al muy hispano y poco americano Olavide en
el campo del idealismo y del catolicismo, y a Sade en el punto opues•
to, es decir, en el materialismo mecanicista sostenido, fundamental•
mente, por D'Holbach, La Mettrie, Helvetius.
Lo cierto es que podemos encontrar algunos puntos de contacto
entre el peruano-español y el francés. Ya lo hemos dicho: son hi•
jos de su época. El primero asimiló el más avanzado pensamiento
dentro de· la ortodoxia y el segundo, extremista, hizo suya la han·
dera del futuro: pasó, sin hipérbole, del Siglo de las Luces al siglo
XX, ya que el recatado XIX ignoró al incomparable filósofo del mal.
Ambos son novelistas. Escriben en uno de los géneros más pos·
tergados en el siglo del orden. Pero su finalidad se adapta al didactismo imperante. La virtud: la cara, la carísima virtud será ensal•
zada de unívoca manera por Olavide y de modo formalmente equí•
voco por Sade. La virtuosa virtud del hispanoamericano y la extremosa, ambigua, escarnecedora del aristócrata francés, armarán el objetivo central de este estudio.

2. LA POETICA NEOCLASICA EN ESPAAA
El siglo XVIII es el siglo francés. O por lo menos, de lo fran·
3
cés. La preceptiva, la poética, la academia, la ilustración, el racionalismo, airgen con fuerza en Francia y de allí pasan a otros paí·
ses. Afrarcesada desde el poder,4 España configura bajo las más
precisns n~mas qnr le son posibles, el neoclasicismo. Sus adali•
des: Feijoo, Jovellanos, Luzán. Sobre todo, Ignacio Luzán (1702·
1754). Aut&lt;:r del libro Poética o reglas de la poesía en general 'V
de sus principales especies (1737 y 1789), se nutrió previamente en
Voltaire, en l\acine, en Corneille, en Boileau. Tuvo influencias de
otras latitudes: la italiana de Muratori con su Tratado de la perfec•
ta poesía (1706) y la inevitable de Aristóteles. Hombre que amó la
pulcritud y el o~en, desempeñó a la perfección el cargo de secreta·
rio de la Embaj~a de España en París (1747-1750), fue miembro
de la Real Acadenia Española, de la Academia del Buen Gusto, de
la de Buenas Letra, de Barcelona y de la de San Fernando. Tuvo una
frágil salud y murñ dejando a María Francis~a Mincholet y Saúca.
CATHEDRA [ 58]

su analfabeta esposa a
c~atro hijos, uno de
cargo de su nada ere .
.
teica actividad lo 1l o~ cuales sería más tard ciclos .~1enes y de sus
español5 como
evo tanto a señalar
e su b1ografo. Su ro
neda de Sev1·11 a IaMeiaboración de un Proalgunos defectos del teaptr
.
a Y ad .d
1
yecto sob 1
o
tran1ero va en camin II ' a a defensa de lo
a Casa de Moclopedia: ". Q , h O de adelantar la ,1 h espanol cuando el .
t. ur a hecho E Cf' e re preo-un
d
ex-

i

r:

;omo a la presentación del p¡'pana por In cultura';¡ ~ e la Encies en que se habían d
an de una \cademi
e .u ropa?", así
Pero r;; por ~u p , . e refundir 1a Espan-Ol ª de Ciencias y r\r· oettca q h
a y la d H·
·

nos a Ia española)
ue a pac:ado a 1a h.
. e Istoria ...
r1clo _h1&lt;;ta el t.'íltirr:o yrt no por su compulsivo afá~stona ( por Jo mereal importancI·a
e los extremos. i; Est h
de perfección lle., (
en nuest
·d.
a o ra s ·
Sion Zaragoza 1737)
ro I wma, publicad ' m precedente de
dna
' considerari:-e
' com . hconocia
'
a en su
·
una anterior i't ] .
7 primera vero orrad d
,
a 1ana
1
,
or e 1a e~pañola L ' a a que po(.1789) es. póstuma· I~uzan
de
de',
.
· a segunda d. •,
. anotac10nes Y de a r
Jo un eJemp1ar de su
, .
e ICion
mo Llaguno ac~mod, ega~os en hojas sueltas
. Poetzca plagado
texto de Luzán, una/ o me~or que supo. Ante' m_1~mos que EugeIglesia de Segovia J M~morz~s escritas por el ce~1~ al modificado
f~mosa Pohica s; ;~~d gnacio de Luzán, hijo tecanomdgo de la Santa
s1dera a la poes'
IVI e en cuatro libros E rcelro el autor. Est:&gt;
ia como "
· n e
·
"
y como "entreteni .
art~ subordinada a l
primero ~e con"enseñar deleitand~1ent~ y _diversión", ya que ªs::~~al ! la política"
como nadie de H º. eleitar enseñando"ª A , mahdad es Ja de
ce et utile". En
cuando éste exp;esa q¿ml Luzán, está cerca
enseñarnos 1a
, I ro II, encontramos que
a poes1a es "dulmejor de los ~:es1a es "discreción, elocuenci
o menos que puedP

f

~fªt~'

filo~fía, ya

,.

t

que';:;. la ~~r~mos rivalizando ~:./~ancia",

y en

el

razon, en cuyo inter· se I:1ge al entendimiento ªJ2samente con la
mas filosóficas se ior- alcazar, introduciendo d.~ la poesía al coe~tratagema lo • ~ ensenorea de él como po . IS razadas las máxita. "9 Por otra que otras ciencias no pueden rl mterpresa, y logra con
rcnnidos ~lor lospahrte, la naturalidad y Jo fanºt~r~r con guerra 1bie1.J
1
uenos p t
p
astico no ·.
01•1en de ¡1riorI'd d l . oe as. ara ello hah , d . rmen s1 son
.,
a
e
pen-"·
.
ran
e
Ir
·
cuc10n e} b . d ·
sc.. n1enI0 el esr' 't
.
J
•
m u y el J siempre en
·
O , n 11,o e ]
::gua división de Ja as
abras. En el LiLro' 'nr ha
y no 1a Jo.
El Peregrino:,10
~oe~1a en dramática en é .
a aremos la ansera smgular J •
'
•.pica Y en lírica
p
a importancia de l d
, : ara
a ramatica, ya

Pª

'•

17ª

CATHEDRA

[59./

'.
J

..
l

i

1

.1 11'
11

!11

1
1
1

1
1

1

�que en ella están contenidas ]a tragedia y la comedia. Sin decirle,
expresamente, sostiene la idea catártica de la poesía, puesto que la
tragedia, báquica, es "una representación dramática de una gran
mudanza de fortuna, acaecida a reyes, µríncipes y personajes de gran
calidad y dignidad, cuyas caídas, muertes, desgracias y peligros exciten terror ) compasión en los ánimos del auditorio y los curen, y
purguen de estas y otras pasiones, sirviendo de ejemplo y escarmiento a todos, pero especialmente a los reyes y a las personas de mayor autoridad v podrr."11 Es superior -dice Luzán- lo verosímil
a lo veruu"'ero, y P,n toda obra literaria deben privar las tres unidades. Como moralista, acepta con condiciones duelos y amores y pide
que el poeta "no haga aparecer gloria lo que es pasión, ni virtud lo
12
que es vicio, ni prendas lo que son defectos." Se declara contrario al número exagerado de personas sobre el escenario, al "gracioso" (por bufonesco) de la comedia española, al cúmulo de desequilibrios en ésta ( ,1esacato a las tres unidades aristotélicas, a1?;udezas impropias de ciertos personajes, metáforas extravagantes, argu•
mentos mitológicos, intermedios musicales). Tampoco admite la
tragicomedia: la en('uentra monstruosa a causa de su extraña mezcla
de terror v gracia. En el Libro IV incurre Luzán en el entusiasmo
13
que luego ·provoc:irá el burlón comentario de· Menénclez y Pe1ayo a
su declartoria de que en la epopeya se deberá encontrar "una acción noble y grande, personas ilustres y esclarecidas, como reyes, héroes, etc., la instrurción moral a donde deben tirar y parar todas las
líneas de la enopc-ya. como a su blanco y fin principal, y finalmente
el modo verosímil. admirable y deleitoso, con que se debe hacer la
· · · , J e 1a acc10n.
· , "ª Va mas
' l e1os
. "F.l. Peregrmo
. " y expresa
imitac10n
que la epopeya "rlehe venir de instrucción especialmente a los re15
.
yes y capitanes
. . . y proponer 1a i'dea de un perf ecto h'croe mi·1·1tar."
Continúa en esta ~erción el autor disparando vi~orosamente contra
Lope de Vega y contra Góngora. Su valentía es indiscutible. Se atreve nada menos que contra dos "monstruos sagrados" de las letras es·
pañolas. Al primero opone su incomprensión y contra el se~nnrlo su
mejor preiuicio. No lo¡?:ra admitir el genio tumultuoso de Lone ni
la c:oberbia belleza oscura de Cóngora. Ambos burlan los diques
GUe Luzán quiere imponerle a la poesía. En cambio para G:ircila·
so de la Vega tiene siempre el calificativo de perfecto. En conclusión: Luzán, escritor escrupulosísimo e investigador metódico y apa·
sionado, traza las directrices para la poesía más precisas que un siCATIIEDRA [ 60

l

glo tan cientificista como l
es, c~mo P} mismo lo
e XVIII podría auspiciar S
, .
atrevLdo. En
,
expresara en su ohr
. . · u mayor ex1to
., 1a epor.a en q
a prmc1pa] 1a d h b
car 1o todo, {,} estndi~ . ~e. se aspira a estudiar} '
e a erse
genuas quizá el
yl clasifica la poesía S
o todo, a clasifi, ementa e" ~
· us normas , "d
.
d , .. on un punto de p art'd
' ng1 as, mb.re, su Poética
- · , que an pa
1 a Lu •
s1co español puedai
.r~ que las líneas que d
zan, su nomsus patronee: e I
vui1bles. y con ella I e Imitan al neoclá~- orno a de Pablo de 01 'd s, a n_ovela ajustada a
.av1 e, por eJemplo.

i· .

rr

;,· FtA ~IBERTAD ARTISTICA E:\J FRAKCIA
,n rancia se
I
un signo t 1 . contemp a el quehace
I
ota mente diverso al d E. ~ r y e devenir human b .
con menor seqned d
e spana. Impe l
, os a¡o
demolición que t' a que al otro lado de los p· r~ a razon, aunque
.
1enen que d
II
,
mneos La t
d
eqmpo Jo cual
esarro ar los "fiJ, f ,, ·
area e

,.

i:'t;•
:labor que"';l'e~=~:ñ•~n L:. eficacia indi:: ;;:le. 'y:::!!': ~n
1 ac1ones del ca
n con menguad
a

~

tu

1

:: q

~13-1784);

r

~?¡t;~:::~;?'e~:.
gr~poqueque en:.b::~~ti;1:
"H

. e e un solitario 18
ien e
su esfuerzo
sm excepción ni r, t · I .ªY que examinarlo tod
no puede
menzamos a
,01t rmp ac1ones; atreverse
o, removerlo todo
géneros de Jae~~~;r:~;:e~~~os de ello, que

1

:::r~ ~;;~;:1

o
1 ..
,-

otros ~o-

0

:i:~~ l: primera f~ndación ~:n la: ~~:f'a~ac~ón genera_! de Ia:ºky::
un azar smuularís"
es, que debieron s
•
ces a un impulso del b • uno, a una circunstancia
- u nac1meros inventores no
que quienes vinieron desp::t~naj a v~que realizaciones
on, en su mayoría más u
e os png:m1ente t
d que deberían mirarse co'
q e_ esclavos suyos;
arte a su oma as_ ,por _el último término mo un pnme~ grado, ciedem,
perfecc1on, sirvieron sólo
' en lugar de impulsar un
com:s" hod~hres a la condición servlt~ªe ~et~asdarlo, reduciendo a los
..e 10 un nomh
1m1ta ores• q
lar. era preciso
re ~ una composición de u ' ~e tan pronto
más que se h .. modelar rigurosamente sobre
nb caracter particubre de genio JCJt&gt;rdon: que si apareció de cua:J: es ozo todas las de.
osa o y 0 ..iuin l
en cuando un h
alrevió a sac d' ]
, ,., a que, cansado d l
omna obra a la u irse o, apartarse del camino com~ yugo recibido, se
Y las I
qne no fueron exactam
. n y dar a luz aluu.
tiempo ey·[/ prescritas, cayó en el olv:~: aphca,hlles el hombre d;do
. ay que derribar todas esas -· . y en e__permaneció mucho
. vieJas puerilidades dar 1 t
·
'
a ras-

f!:;10;

CATHEDRA

f611

-i

M

e

:

':"'1

-

'

�te con las barreras que no haya planteado la razón, otorgar a las
ciencias y a las artes una libertad que les es tan preciosa y decir
a los admiradores de la antigüedad: Llamad a El Mercader de Londres como os plazca, con tal que convengáis en que esta pieza brilla
con bellezas sublimes. Era preciso un tiempo razonador en que
no se buscaran ya las reglas en los autores, sino en la naturaleza, y
en que se advirtiera lo falso y lo verdadero de tantas J?Oéticas arbi, trarias; tomo el término poética en su acepción más general, como
un sistema de reglas según
. las cuales, en, .el género
,,n L que sea,
. se preten e que hay que trabaJar para tener ex1to.
o anterior corresd
ponde, precisamente. al artículo "Enciclopedia", redactado por Diderot. Siempre faltará energía en el señalamiento que hagamos del
aporte que "Aristos" ofrece con su insistencia en la importancia del
trabajo para la encruciiada en que nos colocan los rígidos preceptistas dieciochescos. A la puntualísima ordenanza no se la sustituirá
con la bárbara hechura. La teoría .Y la práctica deberán mutuamente apo; arse: "Todo se reduce a volver de los sentidos a la reflexión, y de nuevo de la reflexión a los sentidos: entrar en uno mismo y salir continuamente. El trabajo de la abeja. Todo inútil si no
se entra en la colmena cargado de cera. E inutilidad de 18la cera si
no se sabe formar arlecuadamente con ella las celdillas." ¿Anticipación asombrosa de la moderna noción de la praxis? Más bien deberemos reconocer un feliz intrnto de asimilación y desarrollo del
materialismo que en el siglo XVIII no pasaba de ser mecanicista y
que lle'!ó al extremo de plasmar en El hombre máquina (1748) de
Julien Offray de La Mettrie (1709-1751) la fabulosa imagen dt la
mecánir-c1. todopoderosa. Diderot: filósofo incisivo y artista relapso,
logró remover ]as ciénegas en que se pretendían apoyar las doctrinas unilaterales que marginaban las relaciones que él veía como auténticos sostenes de las ricas tareas humanas. Y para ello contó con
los enciclopedistas, verdaderos patricios del intelecto.

4. LAS NOVELAS EJEMPLARES
"Las 'Novelas ejemplares' se llaman así porque en ellas la inclinación hacia la obscenidad y a la carencia de frenos es desplaza·
da por una tendencia moralizante."19 Primero fue ia obscenidad, sí,
primero fue el trazo purclo. La novela no nació en pañales de seda:
nació plebeya. La venerable épica terminó transformándose en la
CATHEDRA

(62)

ruidosa
. en1 1
. , novedad
' es dec1r
· 20 La
festac1on
. , es "hechura del ' bla,,novella ita¡zana.
.
expres1on de Frances rfu~ o (con/ettion della l bn)ueva mamnovela no es arte. I. co om (1503-1547). En pe e ' según la
aristócrata cner o.,a novela es_ ~a excrecencia otras palabras, la
ma fluirá sin t ~ del Renac1m1ento La
que le ha brotado
ropiezos p 1
·
serena y 1' ·
ara ese tumult
or as venas del
e as1ca armoP .
o y esa f b
soneto y
empieza a confi'g
ie re, característicos d
por otras vías.
.
urarse --1 b
,
e una nue
1
margmada que . d d - a urguesia- será 1
va e ase que
desconoce. Sin a~:~b:-s e~a las buenas maner: novel~. &amp;_ta, como
la otra realidad ta 1cam1entos, el nuevo género . MeJ?r dicho, las
diados del sio-J o' XIV_JY como
narrativo
La acontece en la p·1caresca
es - expresará
l
0
os parias br1'b
.
otra realidad i'nco d
pano a a me1
'
one~ v n d · .. mo a po
propuesto manchar ~eÍ .'; .1guenos, molestos seres
rqu~ es la de
la verdadera realidad t1hco cuadro de Ja verdad que sol~ se han
soez. Por lo
. ,sa otra cara del mundo e~a . ~oc1edad, de
grosera. No h~;n'°-;: su expresión, la expresión ~efm11Ivamente, es
pendiente del in~t:~~o para la finura mientras une m~ndho ruin, es
pan o beber 1 ~ . e en que le será posibl
-mue ac uelo está
vil. Pero . e eqmvalente de un dedal d . ~ aranar una costra de
.
viva, verdade
I
e vmo. La Iu h
ciencias enmare d
ra, rea a despecho de
c a, pues, es
tante trabajo.
ª:sten aparatos digestivos abr~!:~las buenas eones ser sucio oh
e el pecado capital de 1
fs por el conshacer un
' d sceno. Para lavar el esf
a nove a: ser plebevo
La novela a~:e :.~ntriei~n; tiene que vo;;::~ :.;•¡'ela tiene q~e
rá a _la hija hastard:i~:Pl ar. Cerva~tes lo compren~e :,rr limpi~.
de E¡emplares V • b.
a madre literatura. "H 1 d . Red1m1pueda sacar aÍ 6ns1 . ien lo miras, no hav nirnrun! es ad? nombre
suryida en 1
. .eJemplo provechoso · ,,21
de qmen no se
ma)'or claridos mic1~s del siglo XVII, -t~~dr'
a novela ejemplar,
hast d l ad, la airosa salida del descoh .. a, _en los momentos de
a. e a complicidad
IJam1ento, de la ironía
cuencia ·
· 1 ,ervantes no
Y
dio . ' sil se concretara a fustigar "1 . . s mostrara sólo ]a delin' eJemp ar aun
1 .
·~ v1c10, su obra
,
.
también a
que ashmosamente. Pero el
. sena, sm remenos coloca -- seres que concretan ese vicio o desl?ntorMnos muestra
pensemos en R ·
e 1to.
ás t d ,
e11:necanismo social que f
inconete y Cortadillo (¿1601?)º- avia:
sa 1rla
J el
omenta con gra h ·
, ·
· - ante
sa de s~u\
~ f.ervantcs al dilema pl~t:p;cres1a el delinquir. I.a
remos pe;d:r:;';mo :" una salida ecléctica. a
O no_vela a eaua virulenta marca oiigin I
l g mas tarde vea en as novelas ejempla-

ª!

d

i

~

¡,•....

,':,,

-~

e
'.t

!

'

(,:

&amp;

s· e

lo;

b

u::r /ª

CATHEDRA

f63J

.l
1'
1

�res de Sade, así como la bienintencionada idea de la salvación del
género en las de Olavide.

5.

..

LA VIRTUD RECOMPENSADA

"En cualquier situación que la suerte ponga al hombre, la virtud puede elevado hasta donde apénas se determinaría a levantar
los ojos. La heroina de esta novela llama la atención de lios gran•
des y poderosos desde el abismo de la mayor miseria: sus virtudes
brillan en la oscuridad de su estado aun mas que si se encontrara en
la mayor grande:rn. Toda su familia presenta el cuadro interesante
&lt;le la Jesgracia, no merecida, y soportada con heroicidad. El lector
puede en él aprender a sufrir las adversidades, y aun á amarlas, pues
22
pueden procurar1e goces tan puros e inocentes." Olavide nos traza
en el pró1ogo qul' hemos transcrito el cuadro general en que se de23
senvolverá Lucía o la aldeana virtuosa: Alberto es un hortelano que
se ha casado con Sinforosa y procreado con ella dos hijas: Marina
primero y después Lucía. Sus vidas son cristianamente maraviUosas. Se aman entrañab1emente entre sí y son apreciados como los
que más de todos los gue logran conocerlos. Pero. . . llega la des·
gracia: muere la madre y el padre i;e hiere seriamente. Esto pro•
voca en 1as hijas el deseo de resolver el gravísimo problema que se
les presenta: el sostén de la casa y la curación del padre. No hay
otro camino que el &lt;le que una de ellas salga a Madrid y se coloque
como sirviente en a1guna casa de postín. Lucía, acompañada por un
comerciante llamado Antonio, va a la capital y se coloca con la Con·
desa de Pastrana. Esta la acoge con simpatía cada vez más crecien·
te. Dos personajes terminan por no aceptarla: la criada Doña Elvira, por -ce1os profesionales, y un gentil-hombre, Fadrique, por des·
pecho. Los gratuitos enemigos de Lucía intentan enemistar a la
Condesa con su criada. Esta se encuentra con un montón de dinero
abandonado y ya a punto de quedarse con "nn doblón de á ocho"
se arrepiente y se arroja a los pies de su señora y del capellán Don
Francisco. Ambos confi~entes de la llorosa Lucía comprueban que
es una aut?ntica alma de Dios, incapaz de sostener pecaminosas relaciones con el ami!?:o de la familia, el comerciante Antonio. Ada·
radas las cosas, vuelta la confianza al seno de la comprensiva Con·
desa, ésta decide marchar a la casa de la joven, con todo el acoro·
CATHEDRA [ 64]

pañamient
0 que su rang
.
•
o exige. Ve a Alberto
.
d icta disposiciones
hre le hace !;:ah ,, para que sea atendido M· ' que sigue enfermo y
u
er que él
,
· ientras 1 n· .
'
a
de
salvar
el
honor
d
mato
en
legítimo
duelo
'
e
a
igido
homb
Palma, hombre pende ~ su esposa y el suyo p ' f ª que se tratale q_uedó -sigue con~;;~ro e insolente. Conver;:o, al Du_que de
med10 que acudir a ref ª?dole sus cuitas a la Co den asesmo, no
p_or _cerca de dieciocho u~1arse. con Nicolás, criado n esa- otro reh_naJe y de familia
a_nos, sm que se supier
su!º· Allí vivió
directamente a arres1pudientes. La Condesa sak que el era de alto
timiento. I o
lg ar con la familia del D
de ese lugar y va
· arreg a todo
uque de Pal
encuentra con el cu d d' pero al regresar a 1
ma el desismuchachas se las 11ª ro oloroso: ha muerto Alba casa de Lucía se
"
'
eva a su
erto R
personas distinguidas (
casa, 1es ,da trato de hi"~s ecoge a las
cienden hoy mt1ch , d 1· .. ) De estas dos 1·1
J ' las casa con
E
·
, a::; e as ,
ustres ald
~stamos en presencia d l ~as esclarecidas famil. d eanas desno e
d
e meJor d 1
ias e EspaN ,,2~
s una olorosa r l"d d . e os mundos po "bl
na.
da luegú resplandece;ª/ t ' fsmo un. estadio pasaj:i es: la pobreza
tuoc;os, o lo que e J - • nun ar la virtud Ot
ro para que pue,
- s o mis
d
· ra cosa• t d
por via de ejemplo al
to os somos virtuosos
o os son vird Duque de Palm ' Fgo . a a y obtenemos ento .
veces, y sólo
una debilidad por ~a ~dnque o Doña Elvira N:cJ8 la contraparte:
po en que resp1andec,u; yBotra por allá no r~d~ce a ;e ha ~erdido:
e a ondad. Etcétera
n e ampl10 cam-

,....
to

~

7~i

A

· ·
·
d Olavicl,,~, cnsliano
neocl, •
.
urables, eternos C '
as1co, idealista cree
1
hleza. y en
. ree en la superioridad 'd 1 . en Nos valores perno de los Ciecuanto a los plebeyos, para ee os senores, de la noa la rusticiJa~º ~
de homet:;tse, por 1¿mtn::dan {n%ar al Reitramos a un
.ld a po reza. En Lucía
. ' a a aturaleza
ser los

figu::.~i

...

I""'

,, ....

·-

1

1•-

¡

:ªf

canos que son tan aldean~/:rllculannente, encon'.

colegir que no
en la ~ovela pastoril. De lo mo pastores pueden
nestidad, indiscutZI veracidad en la obra: hay ::per~l~addod podemos
re
e por otra p t , 1
, n i a
La h

ve~i:o a la respetabilidad del •;é~e oe autor, la hallarer:io, en

? en

·'

;¡

novela ejem lar·
r?, en cuanto Pste se h
tas, situaciones ed"f" p . valores imperecedero
1
a con1
d OI .
i icantes Tod
s, a mas i
e avicie ha sido l d .
. o es transparente: 1
m~o ua e ser vntuoso.
a mayor virtud

.

.,'

CATHEDRA

[65]

�6.

..

1..,

LA VIRTUD ESCARNECIDA

Sade asume el pecado original de la novela. Más aún: lo lleva
hasta sus últimas consecuencias. Nacida obscena, se pretendió luego
.
"decente" , que acatara, s1· no 1os 1mea•
·
que 1a nove]a se volviera
mientos clásicos propios de la poesía culta, por lo menos los corres•
pondientes a la conducta moral de los hombres. Aquí empieza el
problema. lo moral nos remite a la conciencia y a la comprensión
general o filosófica de la realidad. Sade, para decirlo pronto, acep•
ta el materialismo mecanicista francés de su siglo. Rechaza, por con•
siguiente, toda noción jdea1 ista: la existencia &lt;le UTl Dios, los valo·
res eternos, etc. ;,En qué cree entonces Sade? En la materia y en el
movimiento, en la naturaleza y en los sentidos. De aquí partirá ese
culto a la naturaleza 5abia y fría, prácticamente inmutable, soberana
absoluta: nada la altera. Hagamos lo que hagamos, ella permane•
cerá siempre íntegra. Semejante a un árbol, sólo nos está permitido
sacudirla y ver raer algunas hojas o la totalidad de las hoias ( algu•
nos hombres o la totalidad de los hombres) ,'J.6 La naturaleza está y
estará siempre de pie, enhiesta, indomeñable. ¿Y la moral, dónde
quedará? Sade nos contestará: la moral es la fidelidad, o mejor, la
amoralidad subraya que la naturaleza es fiel a la naturaleza. No
nos equivoquemos: el hombre es materia. Materia que es materia
conciente lle que es materia. Todo es uno y lo mismo y sólo 101
grados introducen las diferencias. Veamos, por ejemplo, el caso re
los sentidos. No sólo por ellos nos damos cuenta de la realidad, siro
que es el único acceso a esa realidad. Por eso hay que sentir, pcr11
eso hay que estar al tanto de todos, absolutamente todos los detalles.
Regresemos a la naturaleza que siempre permanece. ¿Permanece a
causa de su propio orden? ¿No será más bien que su imperturbabi•
1idad se deriva de esas mutilaciones o desórdenes que obran como
podas en el árbol? El "divino Marqués" acepta esta última posi•
bilidad. Concluye en que la materia no se crea ni se destruye. Por
eso el hombre es un accidente superfluo en el Universo.
Cuando sus
28
sentidos se apaguen, nada quedará de ese hombre. Quedará la ma•
teria. La forma que ésta adquiera a nadie deberá interesarle. La
materia no pregunta: se manifiesta.
El juez De f.orville llama a su amante, madame de Lorsange,
para que escuche en boca .de la acusada -que él ha de juzgar- la
narración &lt;le sus infortunios: "Una vez más relató Justina au histo-

ri_a, describiendo la for
pm, que la acus , f I ma en que, de niña
ella estaba en laº ~ sament~ de robo, si' ~~contró al usurero HarCorazón de Hierr:arcf; mas. adelante ~ar~u:~ prosperando mientras
~ompañía del pérfi~o ~-p.andFI1lla de ladrones saf~n~s de la Dubois,
erle salvado 1a vid
am~ orent quien ' . van ose de ellos en
pués fue víctima def' 1~ v10ló y la abando~;ra agradecerle el haP?rque se negara a co:ristocrático sodomita con~º los bosques; deseo con sus perros hast perar con él en el asesin e de Bressac, que.
tratamiento para la;. ha ~e por poco fallece. e::o de su tía, la ata:
rras del ciru1·ano l
en a~ sufridas de ese'
onces, buscando un
•
oco Rod
.
- modo c ,
p~d~r. el asesinat0 de ~u h .. m,. qmen, debido a qu'
en las gamIC1d10; luego, cuand . IJa, impuso en su ca
e e a quería imse convirtió en víctim o mtentaba buscar refu fe la marca del hodespués
envilecer / de l_os cuatro monstru!s: en un .monasterio.
obligaron a pr l
.u castidad de todos 1
s benedictinos que
es ar su c
os modo .
.
'
negra; ruando lo ,
uerpo como altar d
s zmagmables la
fue raptada por 1~º escapar de este abominahl una horrenda ~isa
tó de sacarle la s;mgs:ec~aces del odio:;o conde d: ~atro de perfidia,
mosna a una pobre f oota. a gota; dias des ué ernande, que traal tratar de soc
' ue privada de su últimpo ,s, hcuando ofrecía Ji.
dl
orrer a u h b
oc avo.
.
e ca~ino (el odioso Ro1a om re que encontró tendi , en segmda,
hacer girar una rueda d n~o)' fue hecha prisio
do a la orilla
q_ue a él Je ao-radab
e nona como un animal nera~ condenada a

1iº

,....

de

tu

r

o t - - -111.,_~
-1

r: •
(1 1

.......l

~:f'~;~r!¡"Finalmente fue d!te~~- colgada por•
ubo1s la lograra lih
~ so antes de que la
. a como falsa-

~• Y_llevad." al pi:

asesinato que se h b' erar, solo para ser falsa astucrn de madame
de padre An . a ia negado a cometer.
mente acusada de
tal forma qu!º:~n;,u~ quien. h~zo su últi~:,c::fuº• ;ololfón, el cob~~
cando así
. o reprimirse y abomin ,
?ion, a provocó en
eternidad 's/mpoa;1mentando el camino alº ~ef~I, llena de ira pe'
na antes d
m 1erno
'
rrada. . . y todo, todo .
~ que la pizarra moral
P.or toda la
pre de seguir la
d edllo sm faltar nada deb'd
pudiera ser bod
sen a e 1 • d
,
1 o a qu t , .
res, en París cas.
.
a v1rtu después de 1
e rato s1em1 qumce año
su h
'
ª
muerte d
_ermana mayor. ,,29
~ ~ntes, dejándola hu,
~ sus paJustma para ident'f: .
Aqu1 mterrumpe m d erfana Junto con
ta. Se abrazan ;~ ~carse: ella es la hermana a ame de Lorsange a
feliz, paradóji~ame~~cando así su reconciliación m/Yº:• ell_a es .Tulie.e, en casa de una de 1 . _ustma vivirá ahora
depravadas mu.
Jeres, en casa de su herma ~s mas desenfrenadas y
na, a que en todo el tiem-

1

4

J

..
:

i

'

.
'

CATHEDRA

[66]

CATHEDRA

[67J

1

11

¡
!11

1'
1

1

1

�po que duró la separación no ha cesado de enriquecerse a base de
fornicar y robar, fornicar y mentir, fornicar y asesinar, fornicar y
blasfemar, etc. P~ro a tanto sufrimiento no puede sucederlo una dicha prolongada. Se desata una tormenta y un rayo fulmina a la po•
bre Justina. Ante la terrible visión, Julieta decide abandonar su vida
pecaminosa, donar sus bienes a la iglesia y profesar con las carmelitas. De Corville, su amante, la secunda y se ordena sacerdote. La
ejemplar novela concluye: "Si te han conmovido hasta las lágrimas
los infortunios de la virtud, si tu corazón se ha sentido abrumado de
pena por las desdichas que acontecieron a nuestra hermosa heroína, entonces, pe1 donando los duros gol pes con que hemos juzgado
necesario describir la crueldad y el sufrimiento, podrás lograr merced a esta historia la misma inspiración que madame de Lorsange:
la verdadera felicidad no se puede hallar sino en la virtud; el bien
será recompensado, el mal, castigado, y nunca es tarde para arre•
pentirse." 3º Na&lt;la tenemos que reprocharle a Sade ... hasta este instante. Si bien nos ha narrado los infortunios de una virtuosa muchacha, limpia a pesar de tantas vejaciones, y sin escatimar crudezas
y procacidades, ha ~ido para presentar con mayor relieve y contraste al Bien y al Mal. Triunfa aquél al final. Una vez más, podremos
loar al Señor en santa paz. Só1 o que. . . sólo que esta historia tiene su
revés y se titula /ztlieta o el vicio ampliamente recompensado. Básicamente, sucede en ella lo mismo que en Justina. Lo que cambia es
el mirador. En la primera novela vemos las tribulaciones de una
víctima. En la segunda los mismos horrores nos presentan al vicio
encarnado en Julieta y sus secuaces y en toda su magnificencia. Directamente la heroína nos contará su vida: "Por supuesto, al igual
que en el libro de Justina, será necesario describir aquí escenas del
más horrendo libertinaje, desenfrenos carnales de lo más lascivo V
refinado. El bien, .::orno se ha dicho, sólo puede apreciarse plena·
mente cuando se examina frente al mal. Sin embargo, no he de pedir excusas por mi conducta; nunca he hecho nada de lo cual me
avergüence, y aun cuando tal vez mis acciones hayan sido malas
-por lo menos de acuerdo con vuestras normas, las cuales, como
pronto veréis, difieren considerablemente de las mías-, esas acciones me proporcionaron grandes placeres; pues bien, el placer es la
única recompensa que haya yo pretendido nunca, y por lo tanto, no
lamento nada."31 Sí, efectivamente, Julieta jamás se lamentará de
nada. Su vocación viciosa es tal que la llevará a la cúspide del li·
CATHEDRA

[68]

hertinaje. Convencida d
.
nará en pa
.
e la mvertida se ·d d
. z consigo
misma. "Sº d d ven a de su vida te .
.
m u a habréis 1 ,d
' rm1de Justma que des ,
arrepentí y enire' ~dpues ~e ver fulminada a la . fel1. o e? el libro
·
•
e monJa
J
m e 1z cnatu
imagmar después d h b
con as Carmelitas E t
ra, me
te, difundida c~n e a er leído mi historia e; s o, co'?o podéis
querido lector he ~n.dsolo propósito, el de d'esacunda. mentira paten.
,
v1v1 o co
1 h
re 1tarme Sáb 1
te sm temor ni ve ..
mo o e deseado. me f
.
e o,

mejores deseos d:::n:~;,: t:j:::•vi~:\~~"~!;;::, ~ ~::r;
0

1

. . Sade ha pasado del
.. .
e iz.
phc1dad de éste con los ,m!UJ~o malicioso de Cervantes de 1
que pudiera conc b.
rgmados, a la escatolo ,
~
a comlos hombres ha f et ;rs~d a la creación del sueño g1a tªs sub~~rsiva
vidable. Su art:r a Jc~ o hasta volverlo incompar~~f
repres1on de
tuoso De a
dpo ra aparecérsenos man1·q
e, acerante, inol.
cuer o p
ueo o mee' ·
d f
como un tajo sobre. ero a pesar de sus limitacione amco, . ~ .eccilla definitivament el rostro. Sade no entretiene no s, besl defm1t1vo
lid d d 1
e con sus monstr
'
em e esa: mana
e os espíritus que alguna v~;s Y. s_us desmesuras la tranquiqms1eron ser puros.

f

CATHEDRA

[69]

�7. BIBLIOGRAFIA

NOTAS

la. ed. (Colección 70, 118)' GrUalbo, México, 1972.
AJrredo Juan, Sade Y e1 sadi,mo,
Atvarez,
literatura Y el mal, trad. de José vna Selma, Taurus, MaBatallle, oeorges, "sade", en La

1

drid, 1959.

de J. E. de la sota, SI' lo Veinte, Buen01
Beauvolr, S!mone de, El ma rcaaés de Sade, trad.
Aires, 1969.
Arturo Cerretanl, Medloala, Buet d de Marcia Y
Blanchot. Maurlce, Sade Y Lautréamont, ra .
nos Aires, 1967.
P&amp;blos México, 197!.
•
t
Y
completas,
:ecop.,
es
. pre!. prÓls·
Ml1uel de, Obras
Cervante~ Saa.ved:a, 12a. ed., Aau!lar, Madrid, 1962.
Valbuena Prat,
Labor,
¡ ma;vor de la literatura española, t. 1V61•
Oulllermo, Antolor a
Dlaz-PlaJa.
La Enciclopedia, ed. Y pr · de J.
le Rond D' Alembert,
Madrid, 1970.
Diderot Denis Y Jean
omega, 90) , Guadarrama,
Je~ús Torbado \Punto
del slslo XVDI y XIX,
la Europa
Duehren, Euaenlo, El marqués de Sade y

Bloch, 111·an, Sade Y su Tiempo, Juan

Con esta condena., que fue rodeada de Impresionante aparato cortesano, no se buscaba

mis que relllJ:az un acto de eJemplazldad, es decir, que los pecadores de nito bordo se
mira.si en el espejo de Olavlde 1&gt;&amp;ra arrepentirse a tiempo".
Mara.lión Orerorlo, '•Vida y andanzas de don Pablo de Olavlde", en Sle!e temas peraanes,
introd. de Manuel Clsneros (Colección A1:stral, 1297). ESpasa-Calpe, Madrid, 1960, PP.
104-105.

notas de Anrel

Barcelona, 1961.
2 Sade torturó, mlnlmamente al P&amp;recer, a una limosnera viuda llamada Rose Keller Y fue
remitido J&gt;Or este delito a 103 tribunales de I.,yon. Esta pudiera ser la eXPllcact:ln de la
pena impuesta al M'azqués: "El Pueblo, enardecido. miraba cada vez con ml.s reprobación los abusos de la arl8tocracla. Sade era un aristócrata y Rosa Keller, una muJer
hUD1llde. Puo Sa.de no tenla el peso poUtlco de Charola.Is o del &amp;eiUDdo Rlchelleu y era,
l. . . &gt; un heterodoxo (filosófica :, POlitlcamente hablando), un hombre que no compartla
el eustra to Idealista del rér!men. ¿Por qué no iba a. ser un eJem1&gt;!0 de rectitud de la
'Justicia' del roblerno t-otalllarlo?

Lourb. trad. de
d PavlOf
la.. e .,
•

México, s/f.

..

¡,

de Sade, trad. de Estela canto, La Pléyade, Buenos
oorer, QeoffreY, Vida e Ideas del marqués
Aires, 1969.
Torrente Malvldo
El Sirio de las Laces, trad. de o.
drld 1969.
Goulemot, J. Marie y Mlchel Launay,
'
(PUnto omera, 94). ouadarrama, Ma
Buenos Airea,
d
de
oraclrla de Sola., sudamericana,
Klossowskl, Pierre, Sade mi prollnio, t ra .

1970.
Kra11,5s, werner.

"Don Pablo de Olavlde estl, fuera de duda que no fu~. ni mucho meaos, un hereje. Loa
vecad0s que se le achRcaron eran los de cuaJquJer hombre de su tlemPO, menores, desde
lueso, QUe los de casi todos los arandes POl!tlcos .., aristócratas de aquel reinado.
Pero la InquJslclón, ya debllltada, imPOtente Para. enfrenta.rse con los poderosos, como
lln sus tiempos de esplendor, escodó a. Olavlde temo vlct:ma. porque era, con todos su,
carros, sua riqueza.~ y vanidades, uu Infeliz, ad~•nrdlzo rn la corte, capaz de todas las
tantarronadaa, pero sin eflcarla deftnslva.

Sade fue desterrado definitivamente de Parls". Alvarez, Alfredo Juan, Sade y el sadismo,
la. ed. (Coleccwn 70, 118), GrUaJbo, ~éxlco, !972. P. 25.

3 En 1635 fue fundada lt. Acauemla Francesa.
En 171' Fellpe V crea la Real Academia Espafiola.

en Eco, Bo1otl, núm.
1
de .Ml¡uel d e Cervantes"•
"La• Sovclas EJemp.ares

-ab~ll. 1966, pp. 597-629.
72, tomo XII/ 6,
Planeta Barcelona, 1973.

. Y su poética,
'
2a. ed., Eudeba,
Laz:in
Makov.l~c k a, Qabrlela,
•
mácluina, trad. de Anªel
• J. Ca.ppellettl,
El hombre
Mettrle,
Jullen
Offrar,
Cts
La.
Air
es. 1962.
•
Buenos
t 1 • Siete temu peruanos, lntrod. de Manuel
Macho e • ·•
Madrid, 1960.
Menéndez Pida!, Ramón' Vlctorlo
t 1 1297), Espasa-Calpe,
Blbllote
{
Colección Aus r" ·
Estuardo Núflez,
•
neros
d
pról. y com1&gt;II. de
tlvas desconocl as,
1 de Obras narra
Olavlde Pab o
' . p rú Lima. 1971.
d Brúlull
C
a· Nacional dei e '
de David Urman, 2a. e ·
'
historl,tas .,
, fábulas, trad.
sade, Ma.rc¡ués de' Cuen t o,,
Buenos Aires, 1969.
de Joac¡uln Jordá, Ana.rrama, Barcelona, 197o.
- - , Ideas sobre la novela, trad.
de l'aul J. Glllette, ts. 1-II, la.
Obras completas, lntrod. de John Yankowskl, trad.
- ~ -. Edasa, Mhlco, 1969.

•

Un nieto de Luis XlV, Pell11e V, reJnar4 lazramente en Espalia: de 1701 a 1?46.

5

"No ser verosímil la fibula, no tener las tres unidades: de acción, de tlemPO Y de lu¡¡ar, ser las costumbres daliosas r.l 11udltorlo, o p!~:adas contra lo natural y lo veroslmll,
hacer hablar las personas con conceptos lmpropJos y con locución afectada, y otros semeJantes."
celona,
1973, Luz,n.,
p. 95. citado por Makowtecka, Gabrlela. Lazá11 F sa PoéUea, Planeta., Baz-

8

"Luzán no podla aoPOrtiu !&amp;Ita alruna. El mismo. cuando escrlb!a, tachaba. y borraba las
J&gt;alabrae hasta tal punto que a veces es dlflctl descifrar sus borradores, Pero una vez
terminada la carta, ésta se presentaba pulcra y de cna fluidez notable de estilo. Con el
mismo no.
afl.n60-61.
Que POnla en todo correrla las faltas de loa escribientes de la Embalada."
nw..

7 b1lonamlenll Hpra la Peeala, 1728.
1

"8ólo del tells marldaJe de la utilidad con el deleite nacen como hUos lerltlmos los ma•
ravlllosos efectos que en las costumbres ., en los ,ntmos produce la perfecta Poesla."
Luún, citado Por o. Makcwiecka, op. cit., p. 91.

1 ll,ld., PP. 91-92.
19 Con este nombre Ludo lnQTesó en 1750 a la .\cademia del Buen Gusto de Madrid.

11 Lw:in, citado por O. Matowlecka, Gp, cit.,
U

CATIIEDRA

11.

98.

...... P. 94.

[70]
CATHEDRA [71]

�26
" . de e.ste modo In epopeya vendrá II ser la poesla didáctica de los cuarteles y una
especie de supl•mento de la.s ordenanzas." Citr.do por Diaz-Plala, oulllermo, Antolocía
inaror de la literatura es11allola, t. IV, Labor, Barcelona, 1961. J&gt;. «.

13

14 Ludn, cltado por o. M&amp;kowtecka. op. cit., p. 96

15 Citado por G. Diaz-Plaia, lbldem.
18 "CUando llella a considerarse la inmensa materle de una Enclclopeclla, lo únlco c¡ue se
advierte claramente es que no puede ser obra de un solo hombre. ¿Cómo un solo hom•
bre, en el breve espacio de su vida, consuuld, conocer y desarrollar el ~tema unlver•
~al de la naturalez1t ! del arte. . ? Dlderot, nrnls y Jean le Rond D'Alembert, La
F.nclclopedla, ed. y Pról. de J. LoUKh, trad. JJ Jrrús Torbado (Punto Ome11a, 90), ouadarrama, :\ladrid, 1970, p. 7ll,
Jbld., pp. 90-91.
18 D!derot, citado p0r oou1ernot, J. ?darle y Mlchel t,a.unay, El Siclo de tas Luces, trad. de
o. Torrente Malvldo (Punt-0 Ome11a., 94), ouadarrama, Madrid, 1969, p. 176.

17

19 Krauss, wemer , •'Las Novelas Ejemplares de Ml¡uel de eervan•es" , en Eco, Bo11otá, núm.

20

..',•

"Saint Fond . . habió
-Amlcos mi
como slrue·
'
os -dilo
.
,ascivta de t-Od
orcullo~nmencepllca un
08 los tiempos: un r,'a , acabo de concebir la ha
ba,a tenJd:roruma de ln!t.ntlcldto" Unnl para rteSPClbl&amp;r a F'ranclazafiLaa mis monstru01&amp; de
i.u.t
a desdicha de
versal obllcat rl
·
Primera eCa
s
endo est" Politlca
ser concebido habr
o o, secún el cual t
P&amp; fm.
cu,vos habitantes será durante veinticinco &amp;11 ' de ser muerto en cuant ocio nltlo que
leclmlent-0 dl' &amp;U
n todos de edad ma.d
Pronto h&amp;bremos f
o nazca. Pro.
carse POr m
mcn10s, Y deJar cue
ura. Después bastar
ormado una nación

º'•

ª!::·ª

~~= !:1: d:

~::mente d~p!:i:::c~e
A.,I, en
e8 t,ambr/ e:: :~P::a~:ráel abu8. Yankowskl
humana," 8&amp;d
e amado Pals
J)rOJon150. !Esta cita co ' trad. de Paul J. Glllette, Marwés de, Obrt.1 ,:uelstro POdri eatar
rresponde a Jnll t
e, t. n la ed
mp eta,, lntrOd d
27 Es
eaoet 11O
'
·
•• Edaaa
• e
te atl.sbar culda.d
" e &amp;mDllamenle re
• Méldco, 1989, 1)
Sodoma. Los llbert;so en IOe detalles sobre i;od
compensado.)
.
ruros de cuanto
noa constantemente pre • o se puede notar
la Prictlca
se lea ID!orma. No
cun,an POr lo mis
e~ Lo1 UO días de
• las bondades de las
se declarr.rán satla!ech nimio. &lt;1uleren estar
28 Sade corrlce
experiencia., i,rtmera
08 hasta no comprob
sea Descartes: Sentlo,
mente referidas.
ar, en
29 Sa

erco sum.

de,

OP,

la Ylrtad,)

cit., t.

72, tomo XII/ 6, abril. 1966, p. 607.

30 Jbld.,

r,occaclo 1mp0ne, junto con El o ecamerón, c! término c¡uc corresponde al nuevo 1énero
El Marqués de Sade se pre11unta acerca del orl1en de la palabra c¡ue corresponde a no•
vela en francés, o ses, roman El mismo se n•pon Je en t ~tos términos: ''Como es sabido,
la len1ua romana ;¡ra una mezcla del Idioma céitlco Y latino, usada balo las dos primeras estirpe6 de nuestros reyes; es bastante razonable penaar c¡ue las obras del 1énero a
c¡ue nos referimos, compuestas en esta len11Ua, debieron llevar su nombre, Y se debió
decir una Romane para deslllnar la obra donde se trataba de aventuras amorosa!, como
se ha dicho una Romance para hablar de las endechas del mismo 1énero. Inútilmente
b11.5earlamos una etlmolo1la diferente a esta pa;abra ... " Efectivamente, el Dlctlonualre
étymolorlque de la lancue franci&lt;isr (1960) ~onflrma lo anterior: "Desl11na en prtmer
lUKar la Jeni:ua vu11ar por oposición a la Jen111a culta c¡ue era el latln; deSJ&gt;ués. a partir del s1110 Xll, ha desl1Dado cual&lt;1uler narración en leiniU&amp; vulcar J eepeclalmente en
el siclo XV, las novelas de caballerla len prosa) ." Ideas 5obre la novela, trad. de Jo&amp;·

31 Sade, op. cit., t.

1),

!, PP. 182-183.

(Esta cita corresponde a Jasllna

o las desnntara, de

186.

n,

I&gt;.

11.

32 lblcL, p. 167.

c¡uln Jordá, Ane.crama. Barcelona., 1970, p. 30.
21

cervnntes Saavedra, M).lluel de, •'Pl'ólo10 al lector" de las Novelu ejemplares, en Obr&amp;I
com11tetos, recop., est. pre\., próls Y notas dP An&amp;el Valnuena Prat, 12&amp;. ed., .\IUlll,T,
Madrid, 1962, J&gt;P, 769-770.

22 Olavlde, Pl\blo de, Obras narrativa~ desconocidas, pról. Y compU. de Estuardo NdAel.
B'lblloteca Nacional del Perú, Lima, 1971, p. 218. (Este volumen contiene: 1, El !no61•
nito o el fruto de la ambición; 2, Paulina o el amor desinteresado; 3, Ma.rcelo o IM
peUcro,¡ de la corte; 4 . Sabina o los crandes sin cllsfras1 5, Lucia o la aldeana 'Jirtan&amp;I
6, Laura o el sol de Sevilla.)
23

Ibld., J&gt;P. 218-243,

24 Ibld., p. 24325 " . . aqul nos contentamos con poco. Los frutos c¡ue nos da la tierra nos baatan, 7 111
necesitamos de tomar nada de otro. ( .. ) de las costumbres simples nacen las virtudes,
El c¡ue sabe contentarse con poco no puede delar de ser hOmbre de bien." Ibld., P, 22,
\Esta cita corresp0nde a El inc61n!to o el frnfo dt la :.mblcl6n.)

CATHEDRA (73]
CATHEDRA

[72}

��•

., t

•

-

LAS APORTACIONES DE HUMBOLDT
A LA INVR5TIGACION CIENTIFICA
J Ail\fE UBASTIDA

l.

El marco general de referencia histórica.

La ciencia constituye un lenguaje especial, un conjunto de signos por medio de los cuales se interroga a la naturaleza o a la sociedad con objeto de integrar métodos, sistemas, leyes. Tanto la interrogación como el modo por el cual ella es despejada y, obvio es decirlo, la respuesta, constituyen el edificio de la ciencia. Lo más importante de este edificio está construido no sólo por lo que pudiéramos llamar sus "ladrillos", es decir, los datos concretos empíricamente verificables, sino por su estructura, o sea, la capacidad que la propia ciencia posee de sistematizar estos datos concretos en un conjunto coherente, dentro de una teoría lógica, ordenada, que no se
oponga a los propios datos de la experiencia. En tanto que el objeto de investigación es temporal y espacialmente infinito -por ende,
imposible de agotar en sus determinaciones totales-, lo decisivo de
la ciencia es su capacidad para aportar un instrumento nuevo de investigación, un método por el que se maneje cabalmente el material
observable y, por lo tanto, la ampliación de la imagen del mundo
construida con todo este material empírico y racionalmente verificable.
. En el largo camino de 1~ investigación científica se ha visto cómo los datos concretos considerados en ocasiones como verdades

CATHEDRA

(75]

..

�t

"absolutas", puestos dentro de un orden n~:evo, más coherente y racional que el anterior, una vez que el campo de la experiencia se ha
ampliado merced a la incorporación de nuevo trabajo social en la
naturaleza, cambian de significado y pierden, en consecuencia, su
privilegio de verdades supuestamente "eternas". Por ello, cabría decir que todos los conocimientos científicos son históricos, tanto en
el sentido de que precisan de una historia para ser generados, o sea,
son el fruto de una determinada situación histórica, económica y social, como en el sentido de que su validez tiene también un límite,
espacial y temporal. Incluso las leyes más generales alcanzan un límite histórico determinado, fuera del cual, si se pretende su aplicación, se llegará a una situación de absurdo. Dicho de otra manera:
lo general de la ley científica se hace presente sólo en y por lo particular. Detengámonos en un ejemplo simple: que el agua se ponga
en ebullicié,n eterna, pero para que realmente se efectúe se precisa,
en primer término, af,arte de la propia existencia del agua, que no
en todos los cuerpos celestes se da, una determinada presión barométrica y, en el caso del planeta Tierra, incluso una determinada altura sobre el nivel del mar, pues, por lo contrario, a los siete mil metros de altura, el agua se pone en ebullición a los 77 grados centígrados. Esta historicidad del conocimiento científico obliga a que seamos cautos en la evaluación de lo que haya aportado un determinado
investigador al desarrollo de la ciencia; tal historicidad nos obliga a
manejar con extremo cuidado los juicios, enunciados y postulaciones
de cualquier autor, pues es conveniente, siempre, ver lo que hay en
él de nuevo, en comparación con la ciencia contemporánea y la anterior, antes que caer en el falso reproche de recriminarle por no haber encontrado lo que la ciencia posterior ofreció.
Lo que llamamos ciencia, o sea, esta capacidad para interrogar
por la vía instrumental, matemática, rigurosa, legisladora, objetiva,
racional, coherente, a la naturaleza, es un acontecimiento relativamente tardío. Alejandro de Humboldt señaló que en las ciencias física:, éramos, "como los sacerdotes de Sais lo decían de los helenos,
un pueblo joven. La invención casi simultánea de los órganos que
nos aproximan el mundo exterior, el telescopio, el termómetro, el ba·
róm ~tro, el péndulo, y ese otro instrumento, el más general y pode-1
roso de todos, el cálculo infinitesimal, apenas tienen treinta lustros".
En esos ciento cincuenta años, la ciencia conoció un desenvolvimien·
CATHEDRA

[76]

to que pasma, sobre todo si lo e
épocas anteriores.
amparamos con lo sucedido en las

°

. Es a partir del Renacimiento cua d
. .
p1amente hablancio 2 y la . .
n nace la c1enc1a clásica, proó .
·
c1enc1a nace como el f .. d
te neo redoblado por comprender lo u
~u~o. e un esfuerzo
de las fuerzas productivas
q e se ha mic:ado en el seno
·
, en e1 terreno de la té ·
.
nacen estrechamente "d
cmca. Ciencia y
técmca
.
um as. Bacon Y Des t
1
Y s1stematizadores del nuev
d
car es, os profetas
ciencia debía servir para a o or en de cosas, establecieron que la
l
umentar los re~ursos 1
o tanto, por su intermedio el ho b.
..., ,
rnmanos y que, por
su do'!1inio sobre la natur~leza.J mS~I: deben~: aur.;entar la escala de
el obvio peligro de que sus descub . . poco t,empo después, y ante
pósitos que no respondían a l
~1~111entos fueran utilizados en prohombres de ciencia elaboraroos ongmalmente científicos, fue que los
" · ·
n, a modo de defensa 1 t ,
c1enc1a pura", creyendo que 1 té .
' a eona de una
ja espuria de ésta que asum· ~ lernea no era otra cosa sino una hi.
,
ma a forma de e·
. "
ngor, las cosas sucedieron a la inv
. .
iencia aplicada". En
después la teoría· eñ primer té . ersa. pn'!1ero se dio la práctica y
vino a ser su cor~lario p d rmmo apareció la técnica Y la ciencia
. o emos comprobarlo e L
d
dos los "artistas técnicos" del R
. .
n eonar o Y en to.
.
enac1m1ento que fue
.
,
ron, en muchos
easos, mgemeros militares·4 Por e1emplo
d
la nece ·d d el
e un instrumento teórico
ét
'
si a
e disponer
de error (y, por lo tanto , e~n ~~ o~o, que redujera las pos:bilidades
aplicación de las matem;t. v1r ul os1s~o)_ del artillero, condujo a la
d
iéi icas a a bahstlca·
,
...
e la trayectoria de los proye t'1
· asi se m1c1ó el estudio
cer la ciencia de la dinámica/ i es y se llegó, por último, a estableEn la actualidad, la investi .ó
. ..
requiere de un caudal tan am l' gdac1 n c1ent1f1ca es de tal carácter
tale
1
P 10 e recursos (econó ·
·
'
s y mmanos, que la posibilidad d
. . micos, mstrumencamente imposible· ciencia y té . e una c1enc1a "pura" es práctimo
'
cmca son hoy com0 I0 f
mento que la ciencia clá ·
.,
'
ueron en el
D .
s1ca nac10, hermanas unidas en el tronco.
ec1mos que la ciencia clásic 1 . .
sentido estricto nació con G n a, a c1enc1a de la naturaleza en
~ez estableció 1~ necesidad
;net:r;orque fue él quien por primera
i?strumentalcs y matemático~ A t ogar a la naturaleza por medios
f1nne de la investigación cua:tita~· es de él, ¡~ física pisa e! terreno
contenido de los mitos deste
•~a. L?s griegos racionalizaron el
'
rraron os dioses al Olimpo, trataron de

d:

CATHEDRA

[77]

'

�analizar con o'.J~etivlcad los procesos exteriores, dejando de lado la
antropomorfización y la magia en los mismos.6 Los griegos establecen uno de los mejores instrumentos científicos hasta hoy conocidos:
el concepto.1 Pero cuando Galileo señala que el libro de la naturaleza está escrito en ie:?guajc rr.atemático y que sus caracteres son triángulos, círculos y otras figuras geométricas, se da un paso decisivo
para vencer la arbitrariedad del conocimiento individual, subjetivo.
que caracterizaba las épocas anteriores.8 Ahora, la matemática nos
proporcionará un instrumento general de análisis, orden y medida,
ante el que ha de inclinarse toda arbitrariedad personal, toda consideración subjetiva.
Por este camino, empero, en la época de Galileo y Descartes se
llegará a postular la irrealidad de lo cualitativo. Para estos pensadores, las cualidades son cosas "oscuras y confusas", de las que no saben decir si "existen" o no, mientras que, por otra parte, la res extensa, o sea, una sustancia rraterial que soporta todo lo dado, se concibe co:no la verdadera realidad.

9

Pero ¿qué es esa sustancia material, la res extensa? Un "verdadero cuerpo", indefinidamente extenso en altura, anchura y profundidad, susceptible de "movimiento local", pero desprovisto de toda posibilidad de transformación cualitativa, cambio y desarrollo. La sustancia material concebida por los mecanicistas -de Descartes en
adelante- es homogénea y se caracteriza por estar constituida de
"partes simples" (las más "simples" de tales "partes" son los "átomos", según Newton, por ejemplo). La sustancia tiene, además, la
propiedad de ser inmutable. Estas tesis son desarrolladas por Spinoza, quien establece que la sustancia es todo aquello que es en sí y
por sí, es decir, un todo homogéneo.
Hoy podemos discutir esa concepción y ver sus limitaciones; pe•
ro en el momento de surgir tuvo una importancia decisiva y contribu•
yó de modo directo a una nueva formulación científica. Esta concepción filosófica -la del materialismo mecanicista- permitió el hallazgo
de nuevas leyes de la naturaleza, al substituir -pese a que esto era
arbitrario- una imagen cualitativa del objeto -el cosmos- por una
imagen cuantitativa -la del universo-. Por ejemplo, lo que impi·
dió a Kepler cito a Koyré. "formular la ley de la gravitación universal fue que en él persistía una concepción cualitativa del universo.
CATHEORA

[78]

Inversamente, a f'm de que
. -y
formular, ha sido necesario
q antes que- esta 1ey se hay
d'
o t ra, de acuerdo co 1
ue esta concepció
a po ido
fecta y absoluta n a cual el ser material es n sea substituida por
aún mtis a los amt en~e homogé1~eo. . . Es a Gal 1_PIor dondequiera per.
'
om~sta" y
.
eo y a De
materialistas del sigl X
scartes y,
Boy1e, a quienes &lt;lebemos esta
concepción u . .º VII, Yassendi y
Cabe añadir ade á
mtaria del ser físico'' i ~
ta hoy no adver~id m s, que hay una diferenci f
.
totélica Y la sust a. por los investigadores- a undamental -hasrecibe la forma
cartesiana. La primera :mr~ la. sustanciQ ar:.:;cartes, Spinoza y le cual se_ ~redican accidente: e ~uJet~ pasivo que
espacio a la ve os mecamc1stas, la sustanc· ca.cgor,as. En Dcsz que cu
)
ia es· ext ·
entran en la "co
. _erpo , constituida po " ·
ensión (o sea
esas partes no se ~f;s1c1ó~" de todo fenóme~o ~~rtes simples'' qu~
los cuerpos no "r 'bren smo que persistan· por dcomplejo" aunque
,
ec1 E!n"
·
,
en e s · "
na, sus partes tiene
pasivamente la forma· e ' I componen"
ción pertinente"?) n que entrar en una "comb· o~o en una máqui• Y no en un congio
mac16n" (¿de "opo .
P
merado caótico
s1or este tiempo
.
·
dos los do · •
. se mtenta extender l
de la san :1:os_ científicos. William Ha:v;nétodo cuantitativo a tosegún los\ost~;:~and~ un método cuantitalv:e;cubre la circulación
de la experiencia s~: .e Galileo, se trataron de :n;nálisis. u Ahora,
matemát:ca· sólo
s1ble en un marco hipotéf
uadrar los datos
ble de s~r ~erific:~ postu~ará como verdad aqu~~o de comprobación
ción, descripción o me~1ante orden, peso, medí o que s~a susceptidistintos.12 Pue geométrica: postulados simpl da._ cantidad, ecuación de la sang:;, e;e ~~a_H~ad, no _se trata sól;\:~~den~es, cl~ros Y
pulsaciones· eso 1
• o1r los latidos del cora ó
ver la circuladad, lo mis~o queº /e1:n, oían y palpaban los m~d~• o de "tocar" las
cuadraban en otr os e la Edad Media; lo ue ico~ de la Antigüetiva, donde impe;a:arco de referencia, en :tra :uced1a es que lo en"virtud pulsífica" da~ los "humores", los "espíri~atomí~, la cualitatiempo en la
e as arterias· Harvey . t
us animales" y la
cuenta ele l
.
·
m roduc 1
.
cantidad de sa
os latidos del corazó
e a variable del
ngre que éste expulsa en d n Y en la medición de la
Este p
ca ª contracción 13
roceso, que so
.
y la medida llevó
. mete todo cuanto exist
unitaria de 1~
a ciertos pensadores a I b e a la cuantificación
naturaleza, que substituyó la ~s~óorar u_n~ concepción
n trad1c10nal que del
ú

/~et

CATHEDRA

[79]

�d h que son
del universo, e ~ inoza y
a imagen
cartes,
:::,p
•
Oes l s antiguas
. En esta tnuevGa1·1eo
e tenia.
1 • Bacon,.. tro
a
. d1sde
cosmos s
specialmen e,
sin dejar .as .bl s"H• la idea
responsables;,eotros, desapar?;en"cielos incorrupll o~ u ¿,be perfecNewton, ent,'mundo sublunar
centro de"'; cosmntos", jerárqmcatinciones de se encontraba en ~e los cuatro elc:\o hasta el fuego
que la t1en
i ~- el supuesto
mo el más pe.:ia sta irr:agen del
tamente esf
endcos 'desde la tierra cb~. n corresponde a e se rechaza el
0
m
o• , ,, 1s Pero tam ie .dad en la que , la causa
ente or-.,,P,...a·
- •.
, s "ligero .
l causa1l
• .
" es decrr•
.
como el m:.L
va idea de a d 1 "fin final '
al· un cuer
a nue .
f co e
. .ca caus .
d
universo
. totélico-escolás i conexión mecam d movimiento, e
Postuladounans
aceptar sólo la . ada cantidad e
• para
teleológ1ca,
.
tro una d etermm áticament e.17
.
o que t asm1te a o expresable matem
. •
o que era forrnu.
p
d con ima ley
l propio t,emp .
de gran ta
acuer o
seña'ar que, a
traoa enemigos 1 causaempero,
.ón encon
1 a de a
Conviene, -·~ esta conccpc1
;,sito del prob em tulados fun•
iada Y se expann1 ;,ecisamente a pro ario rescatar los Pº',.. han des·11 . uno ce éstos
éste es :1eces
"los moderno
Newa,
.b ·z Para
' . . al que
.
rre con
lidad, fue
lilosolia trad1c:'1inal. Lo propio o~~tulados de la
&lt;!~mentales
t os el de la cau
entre en los p
- a los me. , entre o r •
. · que no
h punto::,
..
prec1aco,
un principio
e en mue os
den cient1f1co
ton quien bu•::" Newton se o~:• por ·,azones de º:rtante es desmecánica rr11s i~res a él, a más . .osas; pero lo imp or las causas
canicistas ai1;;'.cto, por razones reh!co es desplazado,.~ "verdadero"
en sentido es~ios relojero peco a ~verso "homogé?,'º
ejemplo, la
tacar c:uc su wtOn dio, de su.~ "f. 1·e hipótesis , P . "absolu.
misma,~ que . Ne.. Newton tambien mmecámcas,
e1 espacio
ar para que
O
" ''matemát1co .
s iac; fuerzas n
no es éste el Iug
en esta
J
· tomo , • ·
ero
· que
del vacio, los absoluto, etcéteraB!te, por ahora, dw~ios del siglo
to", el tiempo ta problemállca. d. mos basta prmc1 de la mecá·
entremo, en~•Kant Y Laplace, 1:g:esis de que las : 1 : , que la ley
época
XIX -hasdopta, con Descardtesl,a naturaleza, se es que mecánico) y
. • nto (aun. de que e "es·
- , se a ismas que las e el movirme
1 la
nica son.~• universo es la ley /postulado aris\oté11co se destruye
que pres, e
consecuencia, e
eposo. Por ultimo, del universo
se abandona:, e~el cuerpo es el de :mplían las fronteras
"
tado natural . , del mundo y se . i,
. •
idea de ia f1mtud
éste es infm1to. .
·do a grandes ras
ta establecer que
e hemos resurru
has
1 naturaleza, qu
Esta imagen de a

¡

ª. .

Le~;\;

¿,

~

;1

CATHEDRA

gos con la plena conciencia de haber sido en ciertos casos parciales, y
que es la imagen con que nace la ciencia clásica, tiene por contrapartida una imagen vitalista del universo. La etapa de mayor racionalismo en la historia de la humanidad es, quizá, al propio tiempo, la época de mayor insistencia en la magia y las explicaciones esotéricas.
Al lado de los grandes científicos de este período se dan grandes
embaucadores, que se apayan en aspectos parciales de la investigación científica y postulan, con aparentes criterios de validez, juicios
irracionales ligados directamente con el esoterismo oriental, la cábala y la brujería. Lo mismo que en nuestra época, en aquélla aparecen los charlatanes científicos.
Pero la ciencia de esta época contempla dos grandes y generosas
direcciones: una pone el acento en las leyes de la mecánica; otra en
el aspecto biológico y vital. Por este segundo sendero transitarán,
en lo fundamental, pensadores como Leibniz, Goethe y Kant.
20

De estas dos grandes tendencias, de sus luchas y superaciones,
estará lleno el período posterior. Después de las grandes síntesis de
los siglos XVII y XVIII, en Europa se contemplará la enconada pugna del materialismo y el empirismo contra el idealismo y el racionalismo; Kant hará la crítica de las limitaciones de ambas tendencias
(la "escéptica" y la "dogmática"), pero no podrá lograr, a mi juicio,
una síntesis superior, sino que continuamente oscilará entre una y
otra posición (la superación sólo aparece con Hegel). Por último, al
final del siglo XIX, se desarrollará el romanticismo alemán.
Se ha dicho que éste tiene como una de sus características esenciales el J&gt;athos de la infinitud. Y, en efecto, de la conciencia del macrocosmos infinito, se transita al microcosmos, infinito también: el
descubrimiento del microscopio abrió un amplio, fértil y sugerente terreno de investigación, que permitió el postulado de una conciencia
biológica o animista del universo: así Leibniz, por ejemplo se apoyó en
los descubrimientos de los microscopistas Leeuwenhoek, Swammerdan y Malpigbi, para sostener la conservación de las mónadas vivientes." Las dos tendencias se oponen, puede decirse, paimo a palmo.
Mientras una sostiene la vitalidad de todo cuando existe, la otra afirma
que lo que llamamos vida no es más que una forma especial de
la materia.
Como culminación de la posición materialista se nos presenta, en

[SO]
CATHEDRA.

[Bl]

r

�¡:leno siglo XVIII, la obra de Diderot, la única que intenta superar
las rígidas determinaciones del mecanicisrr.o; podría decirse, quizá,

que así como Descartes representó filosóficamente la etapa de la
manufactura heterogénea, Diderot rer,rescnta la fase de la manufactura orgánica (que en economía pol.tica f e;·.e su síntesis en Adam
Smith). Diderot establece como principios de la materia, otros, muy
distintos c!e los que encontrábamos en los rr.ecanicistas: la sustancia
ya no es "indiferente" al reposo o al movimiento, sino que no puede
encontrarse más que en movimiento; la materia ya no es concebida
como homogénea sino que es, por esencia, heterogénea (es decir, Diderot convierte en un principio materialista el principio de los indiscernibles de Leibniz); pero, además, el movimiento eterno de la materia, que se da por grados, produce seres que se encuentran en proceso: "¿Quién conoce las generaciones de an:males que nos han precedido? ¿Quién conoce las generaciones de animales que sucederán
a las nuestras? Todo cambia, todo pasa; solamente el todo permanece. El mundo comienza y acaba sin cesar; a cada instante se encuentra en su inicio y en su fin ... ".22 Sin embargo, Diderot no llega a establecer que la materia se mueva conforme a leyes dialécticas;
vuelve a planteamientos cualitativos, reconoce los cambios de cualidad operados en los objetos, pues está profundamente influido por
dos ciencias: la biología (Buffon) y la química (anterior a Lavoisier)
y, en suma, para diferenciarlo de los materialistas mecánicos a la
vez que de los dialécticos, podríamos quizá denominarlo materialista orgánico.
Por último, las ideas de Diderot influyen directamente sobre Hum·
boldt. Este participará en el amplio debate de ideas que acabamos
de resumir, siguiendo, en lo fundamental, la misma línea que el gran
enciclopedista; recogerá los más ricos postulados del racionalismo
alemán y el materialismo francés, llevará hasta sus últimas consecuencias el método instrumental y cuantitativo de análisis y, sobre
todo, desarrollará y ampliará el método comparativo en una escala
jamás antes utilizada por ningún otro pensador- ni siquiera Buffon.

2.

La concepción humboldtiana del mundo y el romanticismo,

Los románticos, y de ello son pruebas palpables el Fausto de
Goethe y los Himnos a la noche de Novalis, tienen el pathos de la

CATHEDRA

[821

infinitud· pathos
fronteras se ma '. ~n el sentido de
lación emocion nif1esta en ellos ba ~ue la imagen de un .
verso de I . . al, una distensi
JO la forma de u
universo sin

mántico p~;:t~m':nte
el absoluto

gran:: cósmica de fuerzatª /articular re-

Y de lo mfmitament
rente al unique conjuga la 1·b e pequeño, el ro1
" h
ertad · d ..
... e a dich
m -JV1dual
propias intencio o que "para leer la .
y
una multipiicid nes, la deberiamos hteratura románti

.

a un elan vital

"que la literat:d de libros que, no ~:er como biblia, va!~ad se_gún sus
mente cuando ra romántica logra

stante, son uno sol " ec1:, como

~

mántica. . . E :: la considera com s verdadera signi/ .. Aun más:
suma de tod s totahdad que II o e representante d i~ac1ón únicaas sus partes, sin amamos mundo
e a cultura roO un tod
Dent
romántico
vidad . ro_ ~e esa totalid d
o orgánico".2J
no es la
.
c1ent1f1ca d
ª concebid
tienen cab·d
.
1 a a e Humboldt, Y su m· a como un organis

esos libros mÚ!ti ~uestro juicio. La o~sma concepción detº• la acti-

º:

el contrar1·o, creem
P es con los que se . ra
t humboldt·iana no mundo' no

•sene::,

;•sura romántica que, en lo
ef;e la biblia romá:t~ uno de
JSmo energético, Ía id:: ~mor por lo ilhoi:':o:dt se opone
d":r
xvuf•ñalábamos en el

ac:~

e un Dios animado de ~u:;~uridad, el

vi:.:

se enfrenta
apartado a
.
a.
una vitalista la ron violentamententenor que a lo la

postulado d¡ un otra mecánica. Mi dos corrientes de rgo del siglo
biológico ord
universo vital
entras los románf pensamiento·
ley de "~ t enado, orgánico ' concebido a la
icos aceptan ei
e amorfosi "
' en donde .
manera de
postulado anter·
s (que no es ot nge, como diría G un todo
y superada
JOr de Leibniz)
r~ cosa que
. oethe, una
guiendo la '1~esembocará en el' la ~os1ción mecanun1·c·ª vanante de un
mea d n·
momsm
1sta d
que, en realid d e iderot se col
o materialista d ' ~sarrollada
can·icismo-vitalis
•
a , no a
oca el
e D1de
cepta ninguno
pensamiento
rot. Si-

consecuente d mo) aunque se .

de los dos rigid

de Humboldt

E .
e la posición mat:~cll~ne, o sea, más º~_opuestos (men ngor e
na ista.
ien, desarrol
del mundo. Los
' n todo cient·t·
lo
I ico ex· t
cretos, res
más grandes . . i_s e subyacent
métodos m~~ta~os particulares ::n::1cos no sólo a::O: concepción

todavía podriail;"ros~s Y universales mvest1gación, sino datos conos anadir que h

'. a más de post I que ofrecen
ay cierto gru
u ar leyes p
po de cientif . ero
ICOS que,
ºCATHEDRA

[B3]

�.magen coherente
.
" capaces de ofrecer ~na i l avance de la
además de lo antenor, .,ou: cierto sentido contribuya dªe Humboldt, a
leza que en
,
l
el caso
.
de la natura
d de la filosofia. Ta es 1 de descubrimientos
ciencia y, por en ~ él no cabe hablar tan só o t renos de la biolonuestro entender. od~ que fueron muchos,_en los e: rafia y la geoloparticulares,,,,c~n t la Joología y la_ anatomi~, la !sta~ística y la antrogía y la botamca, terrestre y la chmatologia, la -alemos sus aporta, 1 agnet,smo
.
t te que sen
. _
g1a, e, m
También es impor an
científicos y su m
pologia, etcétera. turación de nuevo~ métodos ro hay que señ~lar,
ciones en la estruc dores de talla universal. Pe . agen del uruverfluencia sobre pe1~sa su aportación a una nue~a im romántica de la
aunado a lo ante~~~~re de las visiones me_c ámc; ~a concepción diaso imagen que i i 1 ntecedente inmediato e
'
naturaleza,
Y que es. e a

..

'

4

•

léctica de la materia.
. del conocimiento, que
boldt es un materialista ~.n t:~:aél que se apoya en las
Hum
"
irismo razonado . p
, del conocimiento es
desarrolla. un emp , icas particulares, la fuente d en el nivel de la
investigaciones e_m~i~ero el cientifico que se que \ superado por el
la realidad exteri~~• t como dice en El Cosmos, e . o que se guía
observación inme i~ a, al que no obra por azar, si;e el enlace de
experimentador racion é más o menos exactamen , ·etos a con. ó · que prev n,
s quedan suJ
Por h1p
tesis
. sí los fenómeno
.
l ·ón a Henaturales. a ,
evidente a us1
los fenómenos .
s Humboldt anade, ~n
una filosofía pudiciones determinada . ·eno a las "profundidad~s ded.
"contemplar
u Ensayo es aJ
1 ontrario, ice,
gel, que s
lativa"· deseo, por e c .
la ciencia registra y
ramente es.~ecu
un' conjunto de hechos ~ue del entendimiento,
el universo como sometidos a las operacio~es uede partir, conque se encuentran b. a" Aún más, de aqm se p
pi' ri·cas" que
y com m ·
d "leyes em
"que compa~aOldt para el establecimiento ela investigación directa,
sidera Hum
• ' •
tanto se apoyan en .
.
de la naturano tienen seme1anza, en les" de una filosofía ide~hsta
amplitud
con las "efímeras satur~a .ó de experiencias directas Y de Humb. combmaci n
el Cosmos
leza. Una sa ia
entra presente en
.
l" fun·
.
l que se encu
.
"f'losofia natura ' .
filosófica es_ o
osición a los sistemas de i fórmulas escolásti·
boldt, en abierta op
ó y que se acercan a .
2•
dados únicamente en ~a raz n;u estrechez, a las medievales.
cas semejantes, nos dice, en
'ón humboldtiana que aca.
e la concepci
1 · ntffiCO
Podría tal vez, decirse ~:cto de su madurez, y que e c1e
bamos de esbozar es un pro
CATHEDRA

[84]

alemán formuló tales juicios sólo hacia el final de su vida. Semejante idea no tiene en cuenta que el joven Humboldt posee, en términos
generales, una concepción muy semejante a la del viejo Humboldt:
ya el joven es un ateo que no admite en modo alguno la intervención
divina en la naturaleza. Pero no sólo eso: además, a lo largo de toda
su obra, difícilmente podrá encontrarse un pasaje en el que se pretenda dar una explicación mística, "vitalista", "oscura y confusa" de
los fenómenos (incluso los de la fisiología, la química, la vitalidad o
la electricidad animal y el galvanismo, de los que se ocupó con pasión el joven Humboldt).
Después de la época en la que Diderot había dejado en manuscritos, sin atreverse a publicarlos, sus, pensamientos materialistas y
ateos, las concepciones humboldtianas aparecen como su directo corolario, como su culminación. 25 Si bien es cierto que los cerebros más
adelantados de Alemania (Goethe y Hegel) fueron teóricamente partidarios de la Revolución francesa, y que incluso manejaron, especialmente el último, los temas de la Economía política inglesa, no es
menos cierto que permanecieron prisioneros de una contradicción: su
corazón y su cerebro estaban con la burguesía europea; sus pies y su
estómago en la sordidez de "las condiciones alemianas". 26 Hegel, sin
embargo, llega más lejos que Humboldt en cuanto a su concepción
del movimiento. Puede decirse, a este respecto, que la teoría de la
evolución es el directo corolario del mecanismo y que, lejos de significar un punto de vista opuesto, es su culminación: sin ruptura, la
evolución es a las ciencias de la vida lo que la mecánica a las ciencias de la naturaleza inorgánica. No me cabe la menor duda de que
el evolucionismo -que Humboldt, con Buffon, Diderot y Lamarck
comparte- desarrolla una idea mecanicista: que "la naturaleza no
da saltos" (Leibniz), como podemos comprobarlo con la lectura de
los autores mencionados, lo mismo que con la del propio Darwin. Este último, por ejemplo, se opone a los "cambios repentinos", pues
su idea central de adaptación de los individuos al medio, por el contrario, sostiene los cambios graduales, paulatinos y escalonados: "el
que crea -dice Darwin- que alguna forma antigua, mediante una
tendencia o fuerza interna se transformó de repente. . . estará casi
obligado a admitir, en oposición a toda analogía, que variaron simultáneamente muchos individuos. . . Estará forzado a admitir que estas grandes y bruscas transformaciones no han dejado huella alguCATHEDRA

[85)

r

�·r todo esto
es, a mi parecE:r'
. " 21
.
el embrión. Adm1 ir
r las de la ciencia .
na de su acción en
del milagro y abandona
realidad, nuevas:
entrar en las regi~nels que estas ideas no son, etndo en Lamarck.2s
· te sena ar
sobre o ,
Es convemen
Y,
iruhn- fue abo1ir
t rro" en Bu ffon • en Diderot
... unto con ~
. •
las encon ra
. ., .
coincido en es~e P
b "no reconoció nm,, · 0 Darwm .
es su o ra
Lo que i.1z
• •
de la evolución, pu
leza" .29
una idea teleologica_
Dios o por la natura
una meta establecida por
.
. de Goethe y He~el, aban:
g
ues a d1ferenc1a
ontecim1entos re
El joven Humbol~\PParís, al centro de los ª~s científicos más
dona Alemania y p~sl
en directo contacto ~on
profunda huella
• mundia es,
a as1 una
.
volucionanos
Humboldt acus '. '
lucionaria, rac10avanzados de s~ ::t~~demos por tal término: r~:oproducto del "rofrancesa, Y a~ut t atea. Humboldt no es sólo creer la interpretanalista, materia is_ª:, como nos pretende hacer que recoge y transmanticismo ale'.11an ~n cosmopolita, un euroreo, enciclopedistas franción a la moda. es , las concepciones de os
una revolución en
parte ae
eña con
.
forma buena . . los Republicano que su
t adicciones: su ongen
ceses y sus d1sc1pu . empero en amargas con r nducta Pero ello
•
tá preso,
'
• de su co
·
Alemania, es
. rt s inconsecuencias
incluso en sus
noble condiciona c1~h~era a la Revolución francers~~ tanto, que por
no impide que se a
"No es sorprendente, ~ arecer un discítérminos más extremeopsciones Humboldt nos. Pl~etaa fprancés del siglo
dos y conc
' .
atena 1s
.
·
sus méto
. to racionalista Y m
. ma concepción umpulo del pensam1e:iclopedistas, comparte la m;~ del hombre, lo que
XVIII. Con_ los e~ la creencia en el orig~~ c~mu misma confianza en
taria del universo, d b·otógica
de principios, la
Y la evolución
· ualda 1
• d 1 progreso
implica una igla inteligencia com~ medio i:mas prevenciones con~a
la razé,n y en
rticas· en fm, las m
f . smo y en ocas10de las socie~~des po ~side;ado con mucho ~scep i:boldt como "una
el hecho reh?~~s~,, coAsí, pues, cabe con~ebir ;~~ que se adhiere a
nes con hostlh a ~anismo liberal del _siglo
r~ todos, como congran fig~r~ del h'~reivindicación de la libertad p~rente a la ley y las
los princ1p10~ de
ro reso; igualdad de ~odos liamente extendida
dición esencial del Pf egce la vida; instrucción amp tud·1os científicos
"d d s que o r
· de los es
,.,,
oportum a e
. les· importancia
.
.ón de la mili&gt;
ara
todas
las
clases
soc1all
'de
la
humanidad;
af1rmac1
P
o
técnicos, para el. desarro hombres
y pueblos, , .30
~omipleta tolerancia entre
nada tiene que ver con
ensar
poc_
o
o
d
. esta manera e P .
En esencia,
CATHEDRA

el romanticismo alemán, como no sea el anhelo de igualdad para todos y un deseo universal de justicia. Fuera de esto, entre las posiciones de Humboldt y las de los románticos no encontramos más que
divergencias. No en ,•ano a Schiller le repugnaba Humboldt, "esa
mentalidad analítica y tajante que impúdicarr.ente pretende mensurar la naturaleza, ese hombre carente de dulce melancolía y cesprovisto de todo interés sentimental, que impresiona a mucha gente
porque sabe hacerse valer por sus charlatanerías imper:osas". 31 Uno
de los que se "impresionaba" por Humboldt era nada menos que
Goethe. Pero la opinión de Schiller es una de las pruebas más palpables que puedan ofrecerse para demostrar que Humboldt no coincidía con los propósitos del romanticismo alemán; el afán humboldtiano de medir y cuantificar, de observar "analítica y tajantemente", con
aparatos, todo cuanto existe, de establecer correspondencias universales, comparaciones y leyes generalesf sin ningún misticismo, sin
ningún sentimiento "romántico" está en abierta oposición con la evasión romántica hacia la nostalgia, la muerte, la noche, lo indefinido,
el sueño, el sentimentalismo. Es cierto que Humboldt contempla con
alegría y emoción estética el paisaje, y que lo considera un todo; pero esta manera de análisis nada tiene que ver con la contemplación romántica de la naturaleza.32
El romántico quiere lo infinito, es decir, no tiene medida en su
deseo; su centro es carecer de centro, es un individuo desorbitado; el
anhelo fáustico tiende a la desmesura. Desde el punto de vista estético, ello implica una contradicción y, en efecto, en el romanticismo
se manifestan dos tendencias estéticas opuestas: Dionisos y Apolo; la
desmesura y la forma; lo infinito y lo imitado; lo barroco y lo clásico. Winckelmann y el clasicismo francés están en un polo; en el
otro, la búsqueda de la identidad de los contrarios: que coincidan Jo
infinito y la realidad particular. Humboldt se inclina definitivamente por lo clásico, por el orden, la proporción, la medida. El arte barroco le merecerá el calificativo de gótico, es decir, de godo, bárbaro.38
Empero, cabría señalar, y como un defecto, que esta falta de limitación y fronteras está presente en la obra de Humboldt, como un rasgo estilístico negativo. Humboldt fue siempre muy cuidadoso de sus
libros, y le enfermaba el problema de la forma. Así, daba a leer sus
originales a sus amigos (en especial a Karl August Varnhagen von
Ense), pero en rnultiutd de ocasiones sus libros carecían de esa be-

[86]
CATHEDRA

(871

r,
(

-

J

'

�n tanto afán. A propósito de su
amigo el físico Francois
Géographie du Nouveau &lt;:ontine~~'. s~b~~:n pues eÍ publicado era un
,
AragO, le di1·0 que no sabia escn ir
d
ue carecía de marco.
cua ro q
"
. " ue Gode-von Aesch registr_a en
El único aspecto romántico. q d una colaboración juvenil en
~l caso de Humboldt es a propósito et del mito "El genio de Roel periódico de Schiller, Horem. Se t~:1:siones a una fuerza "vital",
das" _34 En efecto, ~~mboldt ~a~~
Este mito, publicado por 1795,
enlazada con la qmm1ca y la f1s10 og .
, rechazada por Humboldt
•ó del mundo que sera
expresa una concepc1 n
d . tematiza sus ideas acerca de la
,.. tarde cuan o sis
.
t
apenas un poco mas
,
.
do ublica sus expenmen os
fibra muscular y nerviosa, es decir'. cuan p
sobre galvanismo y electricidad animal.35
, .
niverso se mantiene por s1 mismo, gra
Para Humboldt, pues, el u
. . paulatinamente descubre y
.
de leyes que la c1enc1a
. .
cias a un sistema
ue concebía el matena11smo
·t
t leyes no son 1as q
expresa. Pero es as
XVIII Para él en un ensayo escn o
mecánico de los siglos XVII y
de ·su viaje ~mericano, en "el gran
. 'n hecho puede ser consiPor 1805, apenas vuelto a Europa
.
d
sas y efectos, nmgu
.
encadenamiento e cau
.. .
eral que reina en medio de esas
derado aisladamente. El ~qu1hbno gen
el resultado de una infiniperturbaciones y disturbios aparent~s, ess qu1'micas que se equilibran
,.. ·cas y atracc1one
.
dad de fuerzas mecam
. de fenómenos debe ser exam1t . y si cada sene
las unas por las o ras,
ella una ley particular, el esa reconocer en
1
d
nada por separa o par
1
problema de la física genera •
tudio de la naturaleza, que es e g~a~ tos que tratan de las modifiexige la reunión de todos los conoc1m1en
• " 36
caciones de la matena
•
1 árrafo transcrito, dos aspectos.
Cabe que destaquemos, 1:n e ~ dea muy precisa de la materia,
Por un lado, hay en Humbol ~ duna ~e caracterizaba al materialismo
que no es, en modo alguno, ::
escapa Diderot). Por otro, hay
mecánico francés (y de la q
. t causal que supera la concep. 1 •d a del encadenam1en o
,
, .
una particu _ar , e .
r incidir en las transformaciones qmm1ción mecánica ant~nor, pa
t .a" Esto desemboca en una parcas, las "modificac1one~ ~e : m;:::ngámonos brevemente en el anáticular imagen del mov1m1en o.
. . de estos dos postulados.
l!SIS
.
na
El materialismo francés elaboró una idea de la materia como u

lla unidad de estilo que buscaba co

ªi~'

.1

:t1J

t

CATHEDRA

[881

substancia, literalmente como una cosa (res) que, un tanto al modo
de la substancia tradicional, subyacía inalterable en medlo de la multiplicidad de los cambios, como ya vimos. Para Descartes, por ejemplo, la res extensa es una idea simple, que puede captarse por medio
de la intuición, es c!ecir, que posee los atributos de la claridad y la
37
distinción. ¿Cómo se obtuvo este concepto de la materia? Locke
es suficienterr.iente claro al res; ecto: mediante un proceso progresivo
38
de abstracción. Pero, más en concreto, podemos advertir que tal
idea de materia es el resultado de una limpia paulatina y sistemática: si se han rechazado todas las cualidades, la materia no viene a
ser otra que un cuerpo "indefinidamente extenso" que posee medidas. Cuanto vemos, oler.1os, tocamos, oímos y gustamos son cosas
' oscuras y confusas", aparentes en última instancia, pero "producto"
c.!e una "verdadera realidad" que yace, inalterable, por debajo de ellas:
la substa:::cia material. Tal substancia material no está, pues, sujeta a cambio ninguno. En Galileo, Des_cartes y Spinoza, el concepto
de materia fue obtenido gracias a que ellos despojaron a los datos
de la experiencia sensible de toda característica cualitativa: los sentidos fueron tenidos por fuentes dudosas de conocimientos. He mostrado en otro lugar lo que esta concepción del mundo debe al nuevo
orden de cosas generado por las incipientes relaciones capitalistas
de producción, en especial, por el régimen manufacturero. 39 Pero
cabe decir que esta imagen conceptual se encuentra en estrecha relación con lo que Lewis Mumford llama la etapa "paleotécnica" y
más directamente, con el período minero: "La mina, de hecho, no
es otra cosa que el modelo concreto del mundo conceptual construido por los físicos del siglo XVII", escribe este historiador, y con razón.•0 La materia, en el sentido cartesiano, equivale a una pura nada, estática además, o con simples movimientos mecánicos, incapaz
de transformación cualitativa.
0

Esta concepción de materia fue, como dijimos, duramente atacada por Locke; pero más acerbamente aún por Berkeley; y, desde
el materialismo, por Diderot. Aunque Berkeley haya postulado un
idealismo ·subjetivo extremo, al menos en la primera parte de sus
razonamientos, la verdad es que su crítica al materialismo y al concepto de substancia es de una gran riqueza.41 Y, en rigor, Hume y
Kant no hicieron más que desarrollar las mismas ideas de Berkeley.
Pero es conveniente hacer notar que la crítica enderezada por el maCATHEDRA [89]

'

�-

terialismo dialéctico, siguiendo en algunos aspectos a Hegel, contra
la teoría kantiana de la incognoscible "cosa en sí" (Ding an sich),
debe abarcar también la crítica de la materia como una substancia.
En el materialismo dialéctico, la materia ya no es concebida como
algo que permanezca inalterable, co:110 substrato de los cambios o
soporte incognoscible de cuanto existe. Por el contrario, la materia es concebida como proceso; por lo tanto, como lo opuesto a una
substanc~a, homogénea además. Ya no se trata de una cosa inalterada que soporta las apariencias cualitativas, sino que ella misma
es la esencia y su apariencia; el todo y la parte; lo relativamente
equilibrado y la lucha; la interioridad y la exterioridad: es el conjunto de lo que existe, lo mismo de lo cualitativo, que de lo cuantitativo, de lo universal lo mismo que de lo particular (conceptos que,
en última instancia, no son más que productos de la razón humana). Ya no se trata, pues, de una especie de idea platónica, la "substancia" material inalterada, homogénea, de la que todo sea copia,
apariencia, cualidad "oscura y confusa", producto "compuesto" de
inalterables "partes simples", sino del proceso material mismo, su~
jeto a cambios y transformaciones; por lo tanto: en continua alteración, variante por esencia (salvo en la medida en que está sujeta
1

a leyes).
En Humboldt hay, implícitamente, un concepto de materia que
se aseme:a al del materialismo dialéctico, y que viene de Diderot,
con la diferencia de que, en él, la dialéctica (que existe) pone el
acento en el equilibrio (la unidad de los contrarios) y no en el pro'
ceso (la lucha de los contrarios). Diderot y Humboldt, en rigor, son
los eslabones entre el materialismo mecánico y el materialismo dialéctico.
Para Humboldt es más importante destacar el equilibrio que
reina en la naturaleza, que el proceso ininterrumpido de transformación y lucha. "La unidad (coincidencia, identidad, igualdad de acción) de los contrarios es condicional, temporaria, transitoria, relativa. La lucha de los contrarios mutuamente excluyentes es absoluta, como son absolutos el desarrollo y el movim4ento", escribe Lenin.42 En Humboldt esta relación aparece invertida; no que el científico alemán niegue la lucha y la contradicción, sino que, tal vez
condicionado por su propia situación ambigua desde el punto de
vista político, insiste más en lo permanente, la ley, la conservación,

3.

La ciencia a f ¡
Humboldt. .nes del siglo XVIII. Las preocupaciones de
"Las investigaciones de 1
objetos que_ no abar~=nb~:!:i~~: están d!rigidas generalmen-

~~/ª~~:i

especies ~~u~:~t~:s1 exclusiv_amente, del ~:;~;~~:tte de su cienracterísticas que la~ ~~~t~stud10 de su estructura exte:7~~
nuevas
clases y en familias" 43 nguen y de las analogías ue ' e las ca-

:e

:m,::::::~~;t~; 1ot~ ª!';:;c~~~•:~~::i~g~ue Jum!~d~",:~.~~
0

cipios del XIX

s e algunas ciencias a fines d ~• ~no de los aspee.
'
e siglo XVIII y prin-

Por más que ahora la
la botánica o la
, . taxonomía no sea má
ble, en la se u zool~g1a, s1 bien una parte im
s que una parte de
Naturaleza je ~~a mitad del siglo XVIII des:º;18;te e imprescindilos ejempl~res z~~~e~, se dio importanci~ sum~ 1el Sis_t~ma de la,
nos pueril il
. óg1cos Y botánicos Hoy t
a clas1f1cación de
, usono y rígid p
·
es e afán pued
una comprensión
o. ero en su momen
. , e parecerraleza. En .
mucho más ordenada, coh
to ab~10 la puerta a
des aportaci~~~:• ~; .clasificación, la taxono::nt:s y nea de la natuestructuras distinf mstrumento científico. Bus~a una de las granmental que ho ivas en plantas Y animales
~•. por analogía, las
Y apenas podemos sosopechar ~:q~mó de. un esfuerzo
.
ara evitar el caos

!

•

CATHEDRA

[90]

CATHEDRA

[91,

r

�se intentó, ¡;,.es, u::r. ::;istematizac:é,: ce la n:1turaleza orgánica en su
totalidad. Este esfuerzo implicaba pasar de lo aparente y externo a
lo esencial e interior, hasta llegar a la clasificación de "grupos"
más
45
o menos afines analógicamente: clases, familias, especies. La clasificación artificial de Linneo fue arbitrar:a, pero no caprichosa, pues
se apoyaba en la idea de que existía una secuencia, ininterrumpida
e inalterada, ele organismos morfológ:camente dist: ntos, desde la
Creación hasta nuestros días. Las "esencias·• de cada "reino" estaban perfecta, rígiéamente establecidas por Dios. Y Linneo concebía
que cada grupo poseía una función y una estructura.
Por rígida que hoy pueda parecernos esta concepción, es conveniente advertir que, sin ella, no habría sido posible trans;tar a la
posterior concepción evolutiva. Sin la idea de una especie, no hubiera podido formularse la hipótesis de su evolución: hubiéramos permanecido aún en la etapa del conocimiento individual o particular,
sin elevarnos a la categoría mús general de la especie. A pesar de
todo, "La concepción teleológica de la vida, la noción de una integridad funcional inalterable del organismo, y la idea de asignar varios
grados de importancia a las diferentes funciones orgánicas, fueron
los principios gracias a los cuales se pensó que la historia natural
podría adquirir su propia racionalidad y validez, y por consiguiente
46
entrar en el sagrado dominio de la ciencia newtoniana" .
Por lo tanto, en la clasificación botánica y zoológica no se intenté- anotar, tan sdo, las afinidades entre seres distintos, sino disponer de una idea (función, teleología) en la que estas diferencias y
semeJanzas se integraran. Cuvier estableció reglas anatómicas que
permitieron una clasificación más completa que la intentada por Linneo. Estas reglas expresaban la necesidad de usar una correlación
entre las partes, que destacaba la integridad funcional del organismo; por ende, la subordinación de unos órganos, o conjuntos de órganos, a otros, que aparecían como los más importantes en la economía animal: "El sistema nervioso, los órganos de locomoción y los
de la nutrición ocupaban una escala de importancia decreciente y,
de acuerdo con esta escala, Cuvier intentó erigir sus principios teó47
ricos en un sistema jerárquico de clasificación zoológica".
Reflexiónese, pues, en que de la anatomía y la botánica descrip·
tiva se hubo de pasar a los sistemas clasificatorios generales para,
CATHEDRA

[92]

inmediatamente de ahí, avanzar a 1
radas. Posteriormente Y este f a anatonua y la zoologia co:npaffon y Cuvier que en
b l;s uerzo es~á presente lo mismo en Bu(vegetales y animales). um o t, se transitó al análisis de los fósiles

H

De aquí, por la vía de la anat '
y el estudio profundo de la eol ~m1a comparaaa, la paleontología
ción de las especies no hab ' g áog1a, a la formulación de la evolu'
ia m s que un pa
p 1
mos decir que la labor de Humboldt f . .
so. or o tanto, podecía perfectamente lóoica
. . acihtó, en una línea de sccuen1a actividad de Lama . k C .
º
,
pensadores que a su vez f
re , uv1er y Lyell
de Darwin. Va~os a tr;ta~e~~n e1 antecedente i?mediato de la obr;
yor detenimiento.
moSt rar eSt as afirmaciones con maPese a la animadversión
,
.
boldt a colaborar en st1 re . qtueHpor él sentia, Sch1ller invitó a Humvis a orem co
- .
pudiéramos expresarnos así d
.' _mo umco representante, si
1
de aceptación, el joven Hum'bo~t as c1enc1as natu:ales. En su carta
enumeró sus principales preocu ' ~ue ap~na~ ~ema veinticinco años,
lar que las ciencias, inclu end:~:10nes c!ent1f1cas: después de señapro;:,onían sólo problemas yde l . ·t·bot~mca, hasta ese momento se
·
c as1 1cac1ón· después d
e~an superiores Aristóteles y Plinio el . '.
_e sostener que
vistas (Registratoren) de la t l
V1eJo a los miserables archiencontrar algo más elevado·n\~r::za, ~umboldt escribe que hay que
blema de si hubo o no un . f
moma general de la forma, el proa orma veget l · ·
en miles de gradaciones la d. t 'b . a ongmal que se manifiesta
perficie de la tierra las' d'v is n ~c1ón de estas formas por la suque el mundo vege;al pro~ ersas impresiones de alegría y tristeza
masa pétrea muerta inerte u_ce len_ el hombre, el contraste entre la
le
'
' me us1ve entre los tro
d
s que parecen inorgánicos
neos e los árbo1
cierto modo delicadamente
::into vegetal vivo, que recubre en
y la geografía de las plantas o lq eto .con carne suave; la historia
general de las hierbas por la 's a f~x~?s1ción histórica de la difusión
ést d I
uper 1c1e de la Tierra
t
a, e a historia universal; la bús ued
, par _e no tratada,
gua en sus monumentos fune . q a de la vegetación más antietc.); la condición gradualme:t:n~s ~los fósiles, la hulla, la turba,
las plantas, de las sociales Y las ;~;tabl~ del suelo; caracteres de
plantas han seguido a det
. d
adas, mapas acerca de cuáles
a · l
ermma os pueblos· h · t ·
gncu tura; comparación de 1
l
' is ona general de la
domésticos; origen de unas Y:~r~tntas cultivadas con los animales
. . . todo esto me parecen objetos

'ei :s

CATHEDRA (93]

r

�48

dignos C:e reflexión y que apenas han sido abordados".
Algunos de estos propósitos los cumplirá Humboldt en el primero de los libros escritos inmediatamente después de su regreso
a Europa: Essai !.t!r la Géographie des plantes. Otros los cumplirá a
lo largo de toda su labor científica. Aquí, cabe destacar que Humboldt intentaba una historia de las plantas, es decir, que no se conformaba ya con la mera clasificación de las mismas, sino que pretendía ver las especies botfrnicas en su desarrollo histórico, temporal
y espacialmente consideradas. Su Geografia de las plantas es, al propio tiempo, una historización de las mismas, que va desde las fósiles
hasta las actuales. "Para decidir acerca del gran problema de la migración de los vegetales, la geografía de las plantas desciende al interior del planeta y consulta ahí los antiguos monumentos que la naturaleza ha dejado en las petrificaciones, en los bosques fósiles y las
capas de carbones minerales que constituyen la tumba de la primitiva
vegetación c!el globo. Descubre los frutos petrificados de las Indias,
las palmeras, los helechos arborescentes, las escitamíneas y el bambú de los trópicos sepultados en las tierras heladas del Norte; considera si tales productos equinocciales, lo mismo que los huesos de
elefantes, tapires, cocodrilos y didelfos, recientemente encontrados
en Europa, han podido ser transportados a las zonas templadas por
la fuerza de las corrientes en un mundo inundado por las aguas, o si
estas mismas regiones produjeron antiguamente palmeras y tapires,
cocodrilos y bambús. Uno se inclina hacia esta última opinión, cuando se consideran las circunstancias locales que acompañan a estas
petrificaciones de las Indias" .4

\

9

Como puede advertirse con claridad, Humboldt pasa de la distribución geográfica de las plantas a la consideración histórica de las
mismas. Y este enfoque fue el directo antecedente que permitió re·
flexionar acerca de la distribución geográfica de las especies y de la
ley que preside su evolución.
En el mismo sentido cabe hablar de los estudios geológicos de
Humboldt, que prepararon la posterior sistematización evolutiva de
Charles Lyell. Pero, como ha sido señalado desde hace tiempo por
los investigadores de la historia de la geología, Humboldt fue el pri·
mero en establecer que la misma secuencia de capas sedimentarias
5
se daba tanto en el viejo como en el nuevo mundo. º Pero esto no
CATHEDRA

fue escrito por Humboldt or .
de 1805, en su Gé
_P pnmera ocasión en 182
.
tesis de que exist' ograph1e des plantes, el barón I 3, smo que, desficie del planeta I~ no sólo una identidad de ro a emán sostuvo la

~~~:';,~1~
tan sim

oIsupe;p: i~i¿~~~•.;: ;~ ~:~má/: i:~.t~: :~~i~~~:
~:~.,
0

a naturaleza actúa en toda ' a armoma, a su juicio, proples como universales".s1
s partes de acuerdo con leyes
0

Así, Humboldt será .
rnaciones geoló .
quien proporcione a Cuv· .
miento de la pafcas que permitirá al científic f1e1 el cuadro de foreontología.52
rancés el estableci-

°

. Por ello, al surg1·r "1a geo1og· ·
ia vmo a demostrar
.
t ian estratos sucesiv
rraban en ellos c os y superpuestos, sino que d que no sólo eX1s-

~tr;:~º;;;:~i ?1:: ~~n:: ~1:::•:~~'y~\:n'i;a~=•:~::P:;:i::;

conjunto sino ta qu~ reconocer la evidencia· no se conocían. No hutenían s~ h:sto .mb1én las plantas y los ani~al sólo la tierra en su
abrió paso ~uy na, desarrollada en el tiempo" s~s :ue en ella vivían
te legítima su a~:':º.; poco. Si bien para Humboldt ero esta idea se
ligioso imp11·c b 1s1 n, en personas corno C .
era perfectamen'
a a una e .
uv1er de 1
cristiana que se ex
, nrr.4enda demasiado severa' d c ~ro corte re16 la tesis del ca~ma _en el Génesis. Por tal mof e la id~a hebreotierra, que de a
trof1smo o de las revoluc·
ivo, Cuv1er formu'
cuerdo c E
10nes pe 'ód'
ro reaccionaria de hech on ngels, era revolucionaria dn icas de la
se admitía toda u
.º• pues "en vez de una
e nombre, pedo el milagro e na! sene de reiterados actos d gran ~reación divina
n pa anca esencial de la t
e creación, convirtienHumboldt d"•
.
na uraleza".54
·t
' IJ1rnos ' mfl uye en Darwin L
d1 erentes· pr·
naturalist~ in~~:r;, al tra~és de la imitaclón ::nasc~ de tres maneras
Hurr.boldt•Ss se
rnprend1ó de los viajes y au
ciente que el gran
después s~ pre!~1~!º•- gracias a que resolvió o ;¡~e~ ~tilo literario de
tercero, merced a I r!an a Darwin durante su vi ~ e problemas que
Herschell a t
a mfluencia indirecta q
a1e en el "Beagle"·S&amp;
, u ores q ue Darwin tomó
ue se ma m·t·iesta en Lyell •
Pero ob •
como modelos.s1
Y
qu
'
v1arnente, no fue H
e establecieron las c
. umboldt, sino L ell
.
radas, de la evolució oncepc1ones científicas si!éf Y Darwm, los
en geología y en botá~.
reamente elaboholdt permaneció en n,
el umbral de las .
rea Y zoología Hum
mismas. De nueva cuenta,
·
po--

[94]
CATHEDRA

[95]

r

11

�demos C:ecir que l:i concepción humboldtiana, en este terreno, fue el
e:,labln entre la concepción mecánica y la concepción evolucionista
de la naturaleza.
Así, específicamente en este terreno, parece que la contribución
más importante de Humboldt ha de localizarse en su método de comparaciones universales. No sólo en el campo de la anatomía y la
botánica hizo Humboldt comparaciones entre diferentes especies del
vie;o y e. nuevo continentes; no sólo destruyó los mitos que hasta
científicos como Buffon propalaban acerca del continente americano;
sino que, además, contribuyó decisivamente a hacer añicos la concepción estática de la naturaleza mediante el establecimiento de un
método comparativo general, por el que hizo aportaciones concretas,
incluso, de swna importancia. "La ciencia humboldtiana dio origen
a una herramienta característica -escribe Walter F. Cannon-. Cor:i.o Humboldt dijo: 'Las ob~ervaciones no son realmente interesantes, excepto cuando podemos disponer de sus resultados de manera
que nos conduzcan a ideas generales'. Registrar las observaciones
en tablas numéricas como a menudo lo hizo Humboldt, no fue siempre la mejor forma. Los datos geográficamente distribuidos se pueden disponer mejor en un mapa. Pero no cualquier clase ce mapa.
Humboldt lo hacía en lo que yo llamo el 'iso-mapa', o sea, un mapa que muestra las líneas de igualdad de cierta información: isotermas, isóteras, isobáricas, isodinámicas, isógonas o iso cualquier co-

t

se había elevado
actividad fue vist; una autosuficiencia dogmáf
como una anticuada reco il ic~, que este tipo de
Humboldt e
.
p ación de datos".ªº
nente le hemos rendid
s un científico de t alla universal E
~u~o de admiración p o, a lo largo de ciento cin~u n nu~stro contif1c1al Y nacionali t . ero es hora de que pas
enta anos, un tridor" de cada uni ~eque limita a Humboldt a :;os del e~amen super"co~ombiano", otro m~~e.~tros países (un Humb~l~~ ~;rc1a_l "c!escubritud10 y comprensión cabaieruano", uno más "venezo~ex1,&lt;;-1no", otro
cos del siglo XIX.
es, como uno de los más grandes
ano ); acientífisu es-

sa que se prefiera" .53
Así, Humboldt desarrolló la climatología y el magnetismo terrestre, poniendo en rr:archa un amplio plan de cooperación científi-

\

ca internacional.59
Quizá el juicio en donde quede valorado, hasta donde conozco,
mejor que en ningún otro, el mérito de Humboldt, sea en éste, del
propio Cannon: "el aspecto más nuevo e importante en la ciencia
europea de la primera mitad del siglo XIX fue la ciencia humboldtiana: el estudio de los fenómenos reales, amplios pero relacionados entre sí, a fin de encontrar una ley analítica y una causa dinámica.
Comparado con esto, el estudio c!e la naturaleza en el laboratorio, o
el per:eccionamiento de ecuaciones diferenciales era anticuado, era
una ciencia simple que tenía que ver con variables sencillas. . . No
es sino hacia fines del Siglo XIX, después de que la física moderna
CATHEDRA

[96]

'

CATHEDR.-!

[97]

�JO.

NOTAS

11·

12.

•"DllcUIO" de AleJandro de Humboldt a la Academia Imperial de ctenclu, de 8aA Pe•
'&amp;elburso, en la Seal61l Bltraordln.arla. de 11/29 de noviembre de la::19. Bl:l
..,_ laéilte adeaUtlc•• e&amp; llt&amp;éralre de A. Humboldt, recocida Y publlc&amp;da por K. de
la RoQuet.te, L. Guérln e&amp; cte. Btlteun. Parls, 1869, tomo I, p. 28?.

1.

Ce-·

13.

erP■-•• en ·~tal. loe .lforl,moe

LXXXI de la primera parte, Y IV,
Ademú, cabe recordar que la utopla que descrlbe en la N. .,.. Aüia•
Ud&amp; e&amp; el mis cl&amp;ro eJemplo de lo que pensaba acerca de una nueva IOCtedad buadl
en el dominio racional, técnlco y clentutco, :te la natur11leza. Por lo que toca a Delcartes, Téale 11u DL•t••ra de la méthode, Edición de •Adam y Tannen, J. Vrln, Parta,
llM-116?. VOL lV, pp. &amp;1-82.

.-..

En laa Memoria• de Benvenuto cemnt puede verst con claridad cómo la arUJleria, que
el orfebre ltal!ano practicaba, dependla en mucb) del lnsenlo, el vlrtuo.lsmo y la ba·

I"

••

Besún Wemcr Jae11er, la biatorla de la flloaofla 1rle1a constituye "el proceao de procreslva raclonalllaclón de 111 concepcl6n rellclosa del mundo tmpllcita ezi lo. mitoa"
(Paldela, trad. Joaquin Xirau y wescealao Roces, Pondo de Cultura Económica, )(jo

e.

slcO,

un,

D, 151&gt;.

a

'l.

Qulú ae deba a Sócratea la utllllad611, DOt" primera TN, de la conceptuae16cl de
modo slstemitlco en lucha conatante contra l&lt;'s aoflltaa.

l.

Galileo. D ...datere, 8;
ed. nu., tomo VI, p. 332. Citado por Juan Dltrld OU•
c1a Blcc&amp;, Blaterla fD"6tlea 4e la et••· tJNAl(, )(6xleo, 1H3, 1), 50, Dota &amp;. al
Teetetes de Pla141D. Protisoras eoaUene la Sncenldumbre del conoc1m1ellto aenalble: la
mlama asna puede parecemoa fria o caliente. La 1Dnnci6D del tenn6metro, inatrumeD•
to que cuantlftca loa ,radoa de c,Jor, rMUelYe ate proolema de •'oacurldad" y "-111·

º"re,

a16D".
t.

oallleo afirma: "No me creo obllaado a admitir que (la materia) aea blanca o rola.
amar,a u dulce, aonora o muda, que huele bien o mal . . . Loa aaborei,. olor11, ,olore1,
etc., respecto al suleto no 10n mis que nombres" (O,ra, eeatletaa, tomo IV, pp. 333•
33'; citado DOr D1nnlk, Jllaterla de la tu-fía, tomo I, Gr!Jalbo, Mblco, lNO, D, 31tl,
Delc&amp;rtel, a au Tes, aeftala que no puede dlscerulr al el trio y el calor, "tdeu tul
poco claru .,. d11Untaa", "cualldadea reales" o no; puea no aabe •'ai el trio ea
solaJDente Ull&amp; prlnd61l del calor o el calor una pr1nc'6n del trio (11.Hltatl•••• AdlD•
· Tanner1, tomo :a. p. 34).

CATHEDRA

[98)

teeledad •

1 . Sobre los cuatro "elementoia"
fntla¡, especJaJm•...
• ver Aristóteles Física
-.-e cap. I.
'
• Y A. Koné, Da monde clot A l'lllll
t'ers
17. Véase De
te
scar s. Le monde •• Tralté de la I lé
lllD re, Adam-Tanne
loe !&gt;rimeros e&amp;Dftuloa En el ca
P. m, Descartea deJa
ry, :n, Oll)eclaJinente
-.enaeJélt ..
molaleate.
establecido el 1&gt;rlnclplo de la

1950-1952.

bllldad peraonalea. Todavla Tartaalla SUPOnia que el proyectil ae,uia una linea prtmuo
recta y despues curva; fue Galileo el primero en describir tal trayectoria como parabólica ( véase Dliloco aeerca de des nuevas cle11tlas, tr.Mi, JOEé Romin Vlllasante, Edl·
tor1al Losada. Buenos Aires, 1945, Jornada Secunda PP. 186 y ss).

~~e::~•

Y

ª

4, Al rewecto, puede nrae la carta de Leonardo a Ll.dorlco Blorza, Duque de )(llán, cuando
Je ofrece sua servicios; Leonardo se presenta como un lnlenlero mllltar, caDU de hacer
puentee, zan¡aa y miquinas que fHclllten el sitio de una plaza (Códlee Atlintlco, follo
391 v). Hasta Galllec y Descartes fueron ln$enleros militares. Consfiltese Aldo M!lell,
l'anorama cenera! de 11.lstorla de la Ciencia, tomo, IV y V, &amp;pasa-Calpe, Buenos Aires.

5,

Todos estos conceptos son
cartesianos, como
Sobre toda
es obvio.
esta Problemáttc
de Deaeartes a Marx 81
a, PUede consultarse mi libro
"El 11n1UJ.sts o dlvls;ón"clo XXI Editores, México 1969 e Producción, ciencia

a ml.s de la lectura directa

u~ ...
Bacon, Nena
de la H111Dda.

newtenJennu Galllmard.
Véa••
Pan,, 1._,
"'"• P. 13.
= Wllllam Harve:v D 1
co 19..
• e movbnlento d
• ""· en es1&gt;eellll ...
ftltuJo
el
coruón
t
.....,
IX, PP. 159 Y u. • rad. J. J . IzquJerdo, O'NAM. l(hf.

~::\r1::/~:::~n:~!;~;b~: :: : : ; : :
:::::.c~!b;ªP;er:• :Pa:n,~o db~
~ Y sobre loe aspectos medJevai°temDoranea, Editorial Cien.
la pensée médlévale dans la ~ Harvey Y Descart.es. Etlenne ;l~s de la "virtud PUlsf!lca",
1'. Vé
.
ormatlon da sy,téme cartésien on, Etudes aur le role de
ase el excelente eatudto de Al
' J. Vr!n, Paria, 1951.
Un!versltatres de France Pa Isexandre Koyré, Du mondo
.alcas, el mundo "subtua'ar" r • . 1962., Dasslm. Sobre estt: ; l'IID.lvera inlhú, Presses
Pllnto, Bhtorla u.atura! ( en Y ,os e.lelos "Incorruptibles"
s ln~n entre las dos fl15 8
especial, Libro sesundo) v 'nanvétease CArlslk;te1es, Del efelo1
·
obre la tierra
' •
• onvlvlo.
l
como el "centro" del unJ
os autores citados en la nota
verso, es e
en especial cap vn
anterior m1 •-L
onvenlente consuJtar
·
a11a tad
'
.....,aJo PrOd u.
•
mi.a de
cerrado al
•
r oe a Y b, "El nuevo
ucc..,n, elenela ., aoele.. -~
unlverso
infinito".
mundo"
y
..
8
El espacio. Del .._
mundo

:a. 1.tamamos dúlca a tal ciencia rtcutendo e; erl\A&gt;rlo Impuesto por Alexandre Jtoyré, en
na St.._ llllll~. dude 1936. Ver la redente edición de Rermann, Pv11, lNt. pp.
3,

Aleundre EoYré, Etadea

la-• .

No podemos entrar f.ll
turaleza", de Lefbnü, ~ ; ' , .estoa Probl11111as. Co11vlene ver ••
Newton, los 'EtHea
&amp;aUI ludaaeata1a Loaad
Nuevo alatema de la
111. QuJá
aewtealeaiaet, cltadoe en la n~t11 10. a, Ba111os Airea, 1941, .,.
11.

ao:

quJen POr 1&gt;rlmera ,.811 d
·
en GPoelclón a Descarte, Bate !Jo que el unlverso era Infinito t
llamab11 al mundo "lnd;flllldo".
el CODcei,to de lnftllitolle~ J
Hmu.,. llore,
._ ,
·
ore le P&amp;recla etto 1lll
•
os, 111lentraa tue
'Delde Que exlate una bloJo,¡
nno lllbtertato.
dilema que es Para ella
como clellC!a, Ja fHOSOfla bur,u
loe medios intelectualea d:luble: o bien lnt,,nta recolver ~ ae tllCUentra ante llll
de la mecl.nfc
JIODS&amp;mlento metatútco
P•oblemu b1oldclcoa
de la Tida; o bien lnten: con lo que entra en contracu~-!_ dectr, lnteata reduc.lrloa a
to COIIUDt'"·'
que reblse..lacaptar mentalmente loe DUeTO.- fen¡ómcon los hechOII CIJ&gt;eclflco,
corla de la teleoloefa .,.
mec,~ca, con lo que troi&gt;11111 • eao. mediante un •D&amp;raverstsn ldeallata Este
SUCumbe I todaa · 1aa cor.tradlccJ ~ CClll Ja ..._
úce. Pnl.....,;_
:
aesundo e111111no 1111 e1 que IntentaGIies de eaa -•_,_ • au
...,,..en..
a tln
-.o,..
1"5, P. 29.) LutA
a estétlea marmta, trad
recorrer Jtant" &lt;Oeors
de lunr,
•lude, como ea obTlo, a la ~c!:inauel Sllorlatin, Or!Jalbo, M6xt'::,·

re;r;,_lba

=

1:1&amp;

ur:

i.,.,...

c■Jtad

o"

°'!ea

:;s, HI981). Bate DI::, ~a~:~c~a::lóslca (Téaee crm:";,/~::.
de la fa~
· IIIDboldl pudo escapar
n slsuleron Lelbllls B ff
•
&amp;da, Bueno,
V
a la dicotomia.
• u on, Ooethe y •un Cu
21•

éase Letbnü

.,,..

•

elatetna d e la naturaleza", ~n
~
Trata•••· fnd ameatales, ep. elt.,
22.."LeB,f .
.
,· '
ve de D'Aleznbert"
. -~ . París, 111M
' en OE■nes •llll•se,lüa■-, edlélón de Paui
• l&gt;D. 2"-300.
1
Veml6re, OarD. "• •3 •·.
_

'

..ueyo

CATHEDRA (99]

11

�2:1.

Alexander Gode-von Aesch, El reaaatlcllJII• alemi• y la■ cleacla1 aat•nlH, trad. Die
Tereaa ll. de Bruscer, Egpaaa-Calpe, Buenos Aires, 1947. pp. 25, 21 J :11.

3'.

Bllmboldt. C..m••· Eaaal D'ue •eeerti,tl•• i,hral•ae d• mea•e. ''llltrodueci6n", trad.
de H. Pan y Ch. oaw1kl, L. ouérln J:dlteur, I'arfs, 1866-1117, tomo I, pp. 1-77.

lT, Deecartee, Dlleoura de la méthode, ed. cit., cap. IV.

•· "Muchos afios después de la pub11cacl6n de los Penaées pbllo1011bl••ts, Dlderot, enardecido por el bito que esta obra babi&amp; tenido entre los mcJores e1pfrltU1, )01 'Wlicoa jaecea que él reconocla, la continuó con una obra que cuardaba prudentemente en 111
cartera, ., que hubiera Infaliblemente comprom~tld&lt;' su reposo, su libertad, e Incluso 111
vida. el, en estoa tiempos warcaaos en nueetn historia con tantu atrocidades mtnls&amp;erialea, la hubiera entrecado a la lml&gt;reslón"' , Nal1eon, al pubUcu el kcaell i,lall••
de Dlderot, en 1798, con el titulo de Per.séea sar la relkl••&gt; .

Jobn Locke, Ali Enay on Human Understandlntr
slilteee también Jamta Olbson Lecke'a Tia
• ~n especial Llbro II, cap. XJ:m. ConCambrldce Untnrstty Pr
'
ffl'J' ef Knewled,e aad Ita Biderleal Kelatlena,
esa, l988, en especial el cap. v.

39.

Vtase Dll traba¡o mencionado en la nota 12.

40.

Lewls ){umford, Téealca ., clYlllaach rad
Jladrld, 1972.
' t
. cario■ llarla Roles, Allan&amp;a Universidad,

'1. Véaae Oeorce Berkeley, A Treatlle •• tbe Prlaeiple1 •f Human lülewledse.

..,1•••

21.

31.

ü. V. I. Lenln, Cuderaoa fllo,¡óflcH, Edlclone~ Esl'!ldlo, Buenos Aires, 1963, P. 352.

Véase Qeorc Lukics, El J.n• Beael y loa i,rebl~111•1 de la aoeledu eaplhl11ta, Trad.
llanuel Sacrl11tin, Grljalbo, U:blco. 1963. A propó~lto de ooethe, véanse las opiniones
de Kan J Eu1els Sebre la literatura y el arle !Editora Polltlca, La Habana, 1915,

G. Humboldt, Geecrai,ll.ie tes plantea .. . • ed. cit., P. l l.

•4.

Para una hlatorla de este ea(ueno de sus
I, "Lea procrea dans la connatuan
!ocres, limitaciones Y rracuoe, ,éaae el libro
eea •• la ,te . . ·• ,.. citado.
ce et la claalfl~atlon deii étres vlvants", de Lea aelea•

pp. 193 Y 111.).
27.

.-,

Carloa Darwln, El orlsea de las oi,eelet, trad. ALtonio de Zulueta, revisado por Juan
Comas, UNAM, lléxlco, 1959, tomo I , pp. 270. 271.

45.

Para relerccla.s de cu,ler, '1 sus anteeeden
leman, Geer,ea Cnter, Zeele,t.9' A
tea, especialmente Llnneo, véale Wl.lllam Co,ard UntveraltJ Pre11 1964· ad 'á d 8tady In the Hlator, of Evol•tl•a Tlaeo17, Bar
Nlalar que el Dr. ~ranci- e;er:~ excelente libro de EmllJ Ou1énot, oP. cit.
Plantas 'I anlm.alea en •u lllaaerla ut.:1 :roto-médico de Felipe II, al claeUlcar lu
ba.stoe deecle el punto de ,tata taxonómlco·e N•na E1pa6a, utlltxa criterio■ demulado
caracterea fntemoa ea clases
famll1u,
~ lae plantas no estin uruPadas por aus
O
1 1
pllalma división que no afiad~ nada
I
animales se ordenan conforme a esta amJ. repWea: 4 lnsectos · 5 •-•- l a a corriente en la epoc.i): 1. cuadrúJ&gt;edoe; t.l aves·
·
• · ...,,,a es acuittco■ &lt;Fr 1
•
•
tomos II 'I m, Zdtclón de la Universidad N 1 1 anc aco HemAndes, o•na eeai,letas.
1990).
ac 0111 Autt)noma de México, México, 195&amp; .,

:11.

Ver Buffon, "Hiatolre et théorle de la terre" , en Cor. ., Gélléral b i,llJl-••• fraaeallf'
tomo XLI, I , Presaee Unlnrsltalres de France, Parla, 1954, pp. 45 sa.: Dlderot •'Le rf•
n .. ", "Prlnc1pea pbl!010ph1ques 1ur la matlére e~ le ,nouvement", en OBurea i,1111pllJ••"• ei,, elt, 1 Juan Lamarck, FU010fía sooWslea, F. sempere Valencia. •· f. Para
un panorama cenera! -, exacto de estos problemt.s, Emlle Guyénot, Lea ntt•cet •e la 'fle
HX XVDe d XVIIIe 1lécle1, Albln Mlchel, Parla, 1957. Cabe aclarar que Buffon • mil
"tranaformlsta que evolucionista en &amp;e11tldo estrlc•.o. En tanto c¡ue parte de una tella
de Leibniz ( la de laa mónadas vlvlentea), B'uffon sup0ne que los orcantsmos ya 11tin
preformados y que simplemente we deaarrollan: la o!poea conoce la lucha entre "animal·
cultata1" '1 "ovtatas" \ver Ou1éaot a tite reapecto).

29.

Thomaa S. Kuhn, La eatr•ct1ra de IH renlucleats eleatifloaa, trad. Acust!n Contln, P.
c . E,, México, 1871, p. 1971, p. 26{. Aesch, ••· cit .. pp, 223 '1 .u.

JO.

Charlea lllncuet, Alua..re b Ba•lteldt, bl1\,nlta et cée,rapbe de l'Aaérl••e ee,as.
••I• (1799-1804), Mupero, P11rla, 1969, pp. 71-72 -, 88-89.

U . Citada por Hanno Beck, Aleirader

Citado por Otto Schnclder, en 1u "Introducciónº' a "OeéaH, atmósfera ., ceo■a,aeti­
(capltuloe 1tlecclonados del C-oa), Blpua-Calpe Buenoe Alrll, 1949, p. 5. Sobre 1u
relaciones entre Humboldt y Goethe, ver Ch. Mlnsuet, ep. eJ.t,, cap. I , 1. 1: A pro,6
alto de lu relaciones entre Humboldt ., Herder he hecho alcunos comentartoa en "Lu
ap0rtaclone&amp; de Humboldt a la antropolocla ,neldcana", próloco al libro de Humboldt.
Vlataa de la1 eerdWeru J meaa111t11&amp;e1 de lN i,•elllN bullseua h Amértea, secreta•
ria d• Hacienda y crédito Público, Kblco, 1974.

41.

Humboldt, Gée,raplaie

IO.

!

...

31,

cai,;

41. Coleman, ei,, ell. p, 23 _

•?.

Colemaa, ei,, el&amp;,, pp, 104_186_
1971, P. 77,

33. También Dtderot 11111ba eate callflcatlvo con la ailtma carca de deapreclo-.
3,. El mito puede .er consultado en su, detalle■ en Oode-voo ·Aesch, ••· elt,, pp. 313 , 111.

11. Blllllbcldt. Géesroble
31.

Veraaebe lller •1e serebte Jl•akd . . . Jfeneafucr, Berlln, 1791.

•ea

E11al a■r la Qeecruhle
11la■le■1 aeee■i,asné de H Talllea• i,ll71hlae •e• résl••• éUlaulalea, Lenault, Schoell et Cle., Parla, 1805, pp. 42-U-. Un fracmeato de eat• en •
ea-,o fue traducido por mi y publicado en el número monocráflco 11ue la &amp;evlo1ta .. la
lJalnraldad •• llédee cledlcó al Hblo alemán (Vol. XXVl, núm. 3, no'1embr1 de ltTll.

CATHEDRA

[100]

U.

i,la•tes . • . , (ed. cit., PP. 22-23.

prlnclJlloa del alelo XIX, "no se aabla 11 en trda
ncontrar una sola J ml&amp;a1&amp; calidad de rocas
la superficie del planeta se podla
con laa mlamaa ca.paa sedimentarias Pile d • '1 si éstt.s se preaentarlan de acuerdo
boldt obtuvo esta Idea de la eatruct~ra
urante su estancia en América que Humlld11ulslc'6a, Humboldt eecrlblíó IM&gt;I' 1""3 ceo!lóclca de América del SUr. A partir de tal
•
1v
et roelaea daaa lee •eu llémla e
lié trabaJo titulado EetaJ lffPNtlHe
le
la eetructura de la cortesa terrestre n ~é ::-· En esta obra, Humboldt demueetra que
111.ada, poco más o 11\Qoa, POr rocaa de 1/me;' en lo■ dos hembfertoa 'I que estl. forlaa llllamu capu udlmentarlas" (D L Ch l!Dla calidad que, en au conJunto, form111
l:atwlekluc der seoleslselaea -•- .
erbakov, Al. na B••Nldt'1 a.tle W _._
de ,.___
"'""•ebaft, trab,Jo pres tad
-•
~rafia, en PotSdam el 8 de
d
er, o a la Sociedad Ale-•"•
•
mayo e 1959).
-

~••&amp; •

3:1. Bn mi ensuo citado en la nota anterior me OCUPO de los problemt.a referentes a la ceacePCtl!n que del paisaje tenla Humboldt.

35.

•ea

na Bum,eldt, trad. Carlos Oerhard, FCE, lléxtco,

-

•ea

plante~ .. • ed, cit., D. 132.

Oeorsn CUTler, Dl~e•ar1 Hr lea roelatJo■1 de 1
Veu" Lecrand, Amaterdam,
ª Hrfaee •• • 1•H, H. Cousln, Parla 'I
octava edlcl.611, 1840.

13· l'edertco Encela, BI
• , P. ,.
alttllea llt la 11ataraleira, trad.
1
1

wence!lt.o

Roces, Grlja!bo, Méxlro,

CATEDRA

[101]

r

�/·

6i.

lbl4., pp. 9-10.

5$.

'El sucesor de Huroooldt en Inclaterra fue precl2amente el Joven que cilJo que estaba lnaPlrado en la Perseaal Nar.raUn de Humbcldt; el que enffló hacia SUdamfrlc&amp; J
cubrió la parte del contlnen~ que Humboldt babia omitido; el que l)Ubllctlo, lmitando a
Humboldt, au propia narra.c!ón per.sonal, 1 el que trató de producir una teorla diDimlca de extensión continental, respecto a las mont~fiaa y los estratos de Sudamúlca. Mereflero,, por supuesto, al Joven Charles Darwln". dice Walter F. cannon en su ensayo
Buibellli ar Bacon1anlsmf &amp; Detense •f &amp;mrrlun Science In the Flnt Balf ef ~
197h Century, Ponencia presentada al Departament of th, Hlstory of Sclence, en acoato
de 1969. lLa traducción de este ensuo ha siclo hecha por Jaime A. Shelle1 Y Jaime
Laba.stlda. 1 publicada en el número especlal de la Revl.ta de la Universidad de México que se menclona en la nota 36.) Frank N. Ecerton, por su parte, en UD exce.
lente trabaJo, "Humboldt, Darwln and PopulaUon" (Journal of the Bll&amp;or1 ot Blolon,
Vol. 3, Núm. 3, Qtofio de lfl'IO, Harvard), ha nstreado, con paciencia suma. las veces que Darwtn se refiere a Humboldt y la manera como lo hace.

56, E¡erton. en el trabalo mencionado en la nota anterior Eeñal11 que el concepto de poblaclm, tanto humana como animal, que Humboldt maneJó, abrió laa puertas a la
comprensión de Importantes problemas, por parte de Darwln. Ecerton muestra que,
mientras en el concepto de población humana, Darwln se limitó a secuir los pasos d~
Humboldt, en el c.&gt;ncepto de población animal enriqueció la visión que se tenla acer~
ca de la dlstrlbuclon 11eo11rMlca. espacial 1 teml)Oral, de las especles. ••una parte lm•
p0rtante de lo que Darwln aalmUó de Humboldt fue el uso del análisis de la J&gt;Obla·
ctm como UD Instrumento para c,·a1uar el estado de la~ sociedades 1 de las venta.tas
1 dlflcwlades que estas BOClcdadea pueden esperar del medio en que viven" (Op, elL,
p. 358). PUe Hwnboldt tambtin, al decir de Ererton, 111 que 1nn~ a DuwlD para
que emprendiera la lectun, de Maltb111: de aqui extraJo la teorla de la "lucha POr la
vida". previamente condlclonado por las i.18 bumbOldt;anas de la poblac* en CCICI.·

fllcio oon 1111 medio.

57, V6anae loa trabajos de Cannon

y E11erton, a eale respecto.

N. Walter P. Cannon, ••· elt,, p. 13 (ED paevi.ta •• la tllllverstdaa, p. 28),
69. A Humboldt ae deben loa conceptois de tsotermaa, isodlnimlcu. bocllnlcaa e 1161cm&amp;1, lo
mlsmo que

UD

!Diento de correlacllm clobal de todoe eatos datos ceoflal~ respedo

a la estructura y la c!lnámtca de la tierra \ V&amp;ae ll&amp;IUlel ltaldonado-ltoe:deU. "llllal•
boldt 7 las clenclu de la tierra", uuria u Gea1ratfa, l'ac. de l"llolofla 1 Letru. Allo
ll, Mblco 1989, p. 2'1 1 u.). OraclU a ,u empello p0r establecer estaca- meweollctcaa en todo el mundo, a BumbOldt &amp;e debe la cllmatol011la. Humboldt llltaba
elDl&gt;tflado en hacer observaciones aobre el mM11ellllno terrestre (Vfan&amp;e, en la o.nwJ18Ddance lnédlte rtc0pllada p0r De la RoQuette, que mencionamos en la nota 1, 11
Discurso de Humboldt ante la Academia Imper1al de C1enclaa, en San Pétenbur10. 1 la
carta, que env.S al Duque de susaex, Presidente de la son! Soclet1, de Londres, pro•
ponlindole el establecimiento de tales eataclont! tn todo, loa confines del Re!Do Unido:
1
De la Roquette, ep. cit., p, ~38).
·

eo. w.

F. Cannon, 011. ett., pp: 1'•15: En aeYlsta ele la Unlfthlda4, p. 29),

11

l.

'•

CATEDRA

(102]

\

•

l

�LA 01\'TOLOGIA DE JOSE GAOS
FERNANDO SALMERÓN

Primera Parte de De la filosofía
1

Jt

"..

Estas notas se ocupan de la primera parte de uno de los grandes libros filosóficos y sistemáticos de José Gaos: De la filosoffa. 1
Nuestro propósito es presentar sus grandes líneas temáticas y hacer
patentes sus ideas centrales, a partir de las cuales resultan más fácilmente comprensibles: el punto de partida, las conclusiones y la
~structura del conjunto.

De la filosofía es un curso, escrito para ser leído en la cátedra
durante los dos semestres académicos del afio de 1960 -y posteriormente publicado en forma de libro. Se divide, por tanto, en dos semestres, el primero de los cuales· ~iene 24 lecciones; el segundo 20.
A pesar de que la obra resume muchos afias de trabajo -utiliza el material de otros estudios publicados con anterioridad, y aprovecha las notas de muchos afias de docencia en Madrid y en México- es un esfuerzo por condensar en un solo libro los pensamien..
tos que el autor consideró más propios. De acuerdo con una declaración expresa, Gaos tenía como más suyas en materia de filosofía,
justamente las ideas que a ·10 largo de su vida se había hecho acerca
de la filosofía misma: lo que llamaba Filosofía de la Filosofía.2 EsCATEDRA

(103)

�. eparables de la idea de sis. " "Ín embargo, son ms
osición rigurosamentas mismas. ideal~~ ;odía ser menos que una exfalidad de los conceptema, y el ~1bro el sentido de presentar la to laces necesarios. De
te sistemática, en d entales exhibiendo sus en , teórica de la actos filosófico~~~~ ~: tarea consiste en llda~~=~:n un sistema.
acuerc!o con .
'
esta tarea es e a
•
tividad filosófica -pero
bastantes para dar cu~~
.
ncias podrían parecer
arte de los anahTales circunstda 'deas el detalle de la mayor P, n suficientes pa¿
·dad e 1
,
no sena
·
t::i de la ens1 "idad temática del libro, pero indispensable, además,
sis y la compleJ_ ular dificultad. Creo q~e es
ur encia. No solara explicar su smg
t de un libro escrito con g sus peculiares
consic.!e¡·ar que ~e !~:;al de un curso acadé~ic~acit reconoce en la
mente la ur~enc1a acio y tiempo, que el p_rop10 .es de esta lección
limitacior.e~ de d~Psegundo semestre. ~anos f:~~ertir, por ejemplo,
úlfma lección 1· 1·tac1·ones circunstanciales a b e la naturaleza hutales 1m
.
f ales so r
,
acuden a .
las cuatro lecciones m ,
la expresión al mide la supresión ded ·o·n de la fenomenologia de 1·
ación del estude la re ucc1
• de la e 1m
.
mana; o
en consecuencia,
.
orales y escritas
nimo indispensa~le mí~1ica, y del de las exp~e_s1one~a literaria Y la ardio de la exp;es~?l~sófica: la científica, la rehg1osa, or gravedad, a que
diferentes ~e a _1 3 Pero se trata de algo ~e may ue termina el litística no htera~ia. últimas líneas de la págmal ~~~:o de su vida coalude Gaos en as
bien puede ser e u i
al decir que este curso
b
ro,
.
·o
mo profesor en activo.
. er aviso de la afecc1 n
t O Gaos un pnm
d de ese
En octub~e de 1958, u:S\o llevó a la muerte. ~ecupe::n~e 1959,
cardiaca que tiemJe~:::f de disfrutar del año sa~á:~~~ !~e revela la
m·

t '

r:::rs::~~:~s regulares dfn!9~~.~~nE: ~:c~::a~ión se relaci:
i
:miento, de cómo se d:s~:;:na :: articulación lógica.j !u~:¡:¡:
:;u~:~f;a::~:~uf:::ee;;á en a:c:º;~;~~~c~~~c:i~:/;o,e:scrito :i:
·tada declaración de la_ pág
ropósito de los accidentes del P rci n otra de la lección primera, a
ideas y cómo el orden de su a

tos y rectificaciones, iu~.;~a~ de que tal proceso está llegand\uien
Cuando hay cierta pro a 111 b
de Gaos· "Unicamente, pues,
VI.
·
s
pa
a
ras
·
.
b'
16
·
ca
o
su
fin. He aquí las pro~1a .
. del final de su vida to g1
la•
siente o presiente ~a mm1~e~c1;undado, de ella, puede pensar que
da intelectual, o tiene sa e '
e \TF.on \

l10--1 J

articulación que a sus descubrimientos y ocurrencias haya dado hasta el momento de sentir, presentir o saber tal, sería la definitiva -para él, no para quienes puedan, sobreviviéndole intelectualmente, seguir rearticulando sus descubrimientos o ocurrencias con los propios- si tiene la suerte de que haya a quienes interese tal rearticulación. Y únicamente quien se halle en tal momento puede sentir o
pensar urgente fijar por escrito tal articulación con la mayor probabilidad definitiva de sus descubrimientos y ocurrencias, si le interesa la posibilidad de que alguien que le sobreviva siga rearticulándolas, o simplemente dejar constancia documental de 'haber •pasado la
vida esforzándose por descubrir, porque se le ocurriera, y por articular y rearticular aquello que, al hacer profesión, contrajo el deber
de esforzarse por descubrir, porque se le ocurriera y por articular y
rearticular".4
El párrafo es bastante explícito sobre los motivos de la urgencia

en la redacción del libro. Lo he citado completo, además, para traer
a primer plano un ejemplo del estilo literario de Gaos, aun en aquellos pasajes en que no está obligado a utilizar términos técnicos de
la filosofía. Y el ejemplo es bastante para ilustrar lo que alguno de
sus críticos y comentaristas ha señalado en relación con los rasgos
del estilo de Gaos que en este libro alcanzan formas extremas: "la
prosa es dura, ósea y acerada, de una hosquedad irritante a menudo. Al igual que la reflexión, la expresión se niega a hacer concesiones o a suavizar al lector dificultades. A la vez, un afán de precisión
y nitidez en el lenguaje, un temor excesivo a la ambigüedad terminoJógicai complican la frase y 1a vuelven barroca". 5 •
~n. verdad, _todo lo anteriqr ha contribuido en alguna me~ida a
hacer de De Já fiJ~sofía un libro de difícil lectura. Las caract~rísticas
literarias de la prosa; las condiciones habitua~~s _d~ un curso académico; rla•_ , .urgencia
de
dejar
testimonio
deJ• propio
esfuerzo
ante
la sos_
·
•
.
_.
•
-.' , , ... ,..
•
pecha ~e la mu~rte. pr~~ima; la decisión d.e r~W}j.r, ,,e,n;- ~!1 ~pto libro ~l
material de muchos
años de estudio; la idea de articularlo
todo en
·.
'
un sistema; y finalmente, la naturaleza de los problem~s .teóricos jmplic~dos en _la empresa. De donde la ventaja d~ no mezclar-aquí .otros
modos posibles de abordar el estudio del texto.,_de. no 9-esvia.z: ,la atención en investigación de fuentes, ni caer en la tentación de destacar
problemas aislados o discutir argumentos fuera de contexto. ·

CATEDR.\
·(

[105]

t

�2

De la filosofía, según quedó dicho, es un intento de dar razón de
la actividad filosófica como tarea humana, por la vía de exhibir los
verdaderos motivos personales de esta activiciad, en un enlace sistemático con la totalidad de las categorías f,José{icas. De otra manera: los conceptos fundamentales de esta forma de saber, según se
pueden registrar en las obras de los grandes clásicos, se muestran en
rigurosa conexión sistemática con las circunstancias históricas y personales de los filósofos en el sentido más radical.
r-

El libro se divide en dos grandes partes, que corresponden a los
dos semestres del año académico: la primera se titula De la expresión,
la segunda De la existencia. La primera parte arranca, de hecho, en
la lección 11, con la descripción de un ejemplo de expresión verbal,
el ejemplo más a mano en un aula universitaria: "esta sala". Este
ejemplo es el centro de un fenómeno total de expresión verbal, en el
que Gaos distingue una serie de notas que le permiten establecer los
términos técnicos que aconseja el método fenomenológico adoptado.
No pocemos detenernos en estos términos, algunos de los cuales son
bien peculiares del pensamiento de Gaos, ni vamos a discutir sus distinciones, pero es indispensable al menos, señalar los ingredientes de
lo que él llama el fenómeno total de una expresión verbal.6
A partir del ejemplo dado, Gaos distingue los siete ingredientes
que se enumeran a continuación. En primer lugar, el sujeto que profiere la expresión, y el destinatario que la percibe y comprende. Ciertos elementos de la expresión (signos, sonidos), constituyen lo notift•
cante y designante de ella: cumplen la operación de notificar un con•
cepto, que a su vez se interpone entre aquellos elementos y el objetó
así designado. Los signos y sonidos articulados tienen la función de
notificar y designar, pero frente a ellos distingue Gaos lo notificado,
es decir, el concepto, que por su parte realiza la tarea de objetivar el
objeto. Además registra otros dos ingredientes: el tono de la expresión articulada y los signos gráficos correspondientes son lo signifi·
cant(', es decir, cumplen la función de significar las actitudes y estados de ánimo del sujeto que, por eso mismo, constituyen lo signlficado en la expresión.
Hay todavía otros siete ingredientes que completan el inventario del fenómeno total de una expresión: el acto mismo de proferir
CATEDRA

la expresión; la relación entre lo
.
(la ;otifJcaclón); la relación ent s 1sonidos o signos Y el concepto
vación); la relación entre los s r~de con~epto y el objeto (la obJ'etidesio-n&lt;&gt;
'ó )
om os o signo~ Y el ObJeto
•
_ ... ci n ; la relación entre el t
mismo (la
tado_ de ánimo (la significación)· Jaono o su~ signos Y la actitud o esdestmatario; Y, finalmente la ~ percepCJón de la expresión por el
del concepto, del objeto /cte la mprt·ensión por parte de éste mismo
De
ac itud o estado de á .
•
e~tos últimos siete ingrediente
.
mmo.
de proferir la expresión po
s no mteresan a Gaos: el acto
ce
'b'
r
parte
del
. perCJ irla por parte del de t·
. suJ·eto,• ni· el correspondiente
la · 1
s matano· n· 1
sunp e suma de otras rela .
' 1 a guno más que resulta de
a
c1ones 1 E
b.
II
~ue os que encierran problemas :
~ cam io sí se detiene en
eJemplo en la notificación
f1losóf1cos de primer plano Por
problema de la relación e;tr~u: es ~n caso individual del ll¡mado
v~ción, que es igualrr.ente un ca::g~aJe y pensamiento; en la objetim1ento y los objetos; Y, finalmente e la ll~m~~a relación del pensasJón, por considerar que ést
' ~n la s1gmf1cación y la comprenm~s tradicionales, ya que pla:~e::n1tsepa~ables de aquellos problequ1co que se agrega al pensar los
cuestión de un ingrediente psítos. Pero el tratamiento de la si n~~nce~tos Y al objetivar los objeun carácter subordinado Y secun~ t ~cac1ón y la comprensión tienen
tad del libro. En rigor, los in redi ano, al. menos en la primera mia. ser solamente dos: la notJ:cac1::tes de mter:és f~ndamental vienen
de las relaciones entre el leng ~ lal objetivac.ión, o sea el estu~r~ Gaos es un hecho no cues . uaJe, os_ conceptos Y los objetos
d1ano conceptual que tiene
t1onable la interposición del interm .
~~~ógica. Podrá discutirse p~~;e;~::~;;r t~a descripción fenom::
. a otros hechos psíquicos c
e s1 . este hecho es reduci:~;¡t;s de otra naturaleza co;;º1~:si;:~sac1ones, o si tiene ingre_uera de cuestión: entre las ex
. a es, pero el hecho mismo
hay siempre un tercer término
presiones verbales Y los obje' os
que es el concepto
1.
. Por otra parte, el fenóm
.
su integridad, funciona como ~~o de la expresión verbal, tomando e
~e convivencia de los sujetos gano de constitución de una situac·. n
integra con la expresión mism que en él_ partici~an: situación ueton

r,

;10

~~~e?tos pensados, los objeto:,
nimo de los sujetos.

~;:i:~;~~~s

a~ticula~os o sign~s, 1~:
' Y as actitudes o estados

Analizado Y sintetizado de esta m
anera el ejemplo que sirvió a

[106]
CATEDRA.

[107]

r

I
'

11

l!

11

1'
1

1

1

�étodo fenomeno,, 6g1·co prescribe
o unto de partida, el m
resiones verbales. Tal
Ga::ra~~z:r 1~ dicho aplicándolo,ª _toda~¡ªsu:x~ermite verificar la ex~etento de generalización es la u?1ca vda ;e debe enfocar al hallazgo
mctitud del anáhs1s,
. . porque la busque le:os
'
.
1 ue se ha
e e rt:;vahdar o q
:e ejemplos contrarios, de ca~os.
lo i wafü:e::. Naturalmente, se-

¿~e

venido afirmando en lau:::c::rc1de~arroliada en su i~~egri:::~ ~f:re~
mejante empresa no .p
i uientes -de la III a 1~
Gaos destina las lecciones s g
de su punto de v1sta.
cer algunos resultados en apoyo

,,.._
3
.
.6 verbal muy simple ("esta
El análisis partió de una e~~~~1e:unciativo, pero lo dicho v~sala") pronunciada por Gaos ~n
resiones verbales desde los m1c1s
le par~ todos los términos debas exppartes de palabras, sino frases,
sólo pala ras o
r
elementales, no ya
h t el discurso más amp io.
oraciones, cláusulas, - as ª .
1 l
en general pueden
.
resiones veroa es
.
. 1 En lo significante de las ~x~ l s tonos interrogativo, exc ama
darse, a demás. clel tono enunciativo,
. .
que ono agot an, ni mucho menos, el

.,

tivo e imperativo. Distmc1ones. es verbales, como se ?~ede mossignificado de tod_as lasti~:ii~~:1o;e la literatura. Lo signg1casd:e~~:
trar con los estudios es
l estados de ánimo -para a~
n. arte no son solamente os
, . - como la ecuámme co
" el p
,
. . tos ps1qmcos , .
b'é se
~asos límite de lo~ rnov1m,en e! en el tono enunciativo: Ta~ 1 n_
templación del objeto que s~ a
psíquicos de sentido dml ~ico,
dan en el signíficado I_os ~enómen;;luntad o volición de_ u_~ ?bJeto:
la duda la admiración, la
como
•
,, t d s los sent·1m1·entos sin d1st,l!~1ón al
Gaos llama "emociones . a ºe ~'mociones" para aquellos_que. como~
y reserva el térmmo d
, !tima instancia de la m
gun~~pulsos y las voliciones_, responden en u
los .
lo síquico.
cionahdad toda de
P
lo significante Y lo
t sin embargo, que
.
d
íHay que tener en cuen a,
bos es aquello que tiene e m
significado, y la relación en:::u~t: qu~ la expresión verbal es la~::~
mico la expresión verba!· y
1 mímica es un fenómeno m
elusiva del hombre"' mientras bque ªa los demás seres vivientes.
más extendido, común al homt reción en primer término, en aque o
tere~a por tanto, centrar la a en

lit

CATEDRA

[108]

que es específico de la expresión verbal.
Los sujetos de todas las expresiones verbales son los seres humanos, sea en el acto de proferirla, sea en el de percibirla como destinatarios. Y lo específico de la expresión verbal es el notificar pensamiento que objet,van objetos -sólo en segundo término su aspeepecto significante. Porque la significación se da en la expresión verbal, pero con un rasgo propio: que lo psíquico significado por ella
tiene un carácter subordinado y es relativo al objeto del pensamiento notificado por la expresión.
En resumen, lo específico de la expresión -la exclusiva del hombre- es que lo notificado y lo objetivante son los conceptos, juicios,
raciocinios, discursos, universos del discurso en que se articula el
pensamiento humano entero. A esto hay que añadir que e: pensamiento humano entero, integrado en último término por las más variadas agrupaciones de juicios, se compone al fin de cuentas de núcleos más elementales que sor. los conceptos. Y entre estos conceptos se dan peculiares relaciones de subordinación de todos a unos
pocos, que son los fundamentales y a los cuales Gaos llama categorías. Por otra parte, lo característico de estas relaciones de subordinación, según observa_Gaos, es que se trata de articulaciones conceptuales que se presentan como objetivas. Ahora bien, las categorías y sus relaciones -que han sido a lo largo de ~a historia el te:
ma tradicional de la filosofía- son el tema central del tratado de
Gaos que ahor~ examinamos. Tratado cuya mayor aportación ciuizá
-según declara el propio autor en la lección III- será la de poner
de manifiesto hasta dónde llegaría lo supuesto por la significación
de las expresiones verbales que notifican aquellos conceptos principales llamados categorías.8 Dar razón de la filosofía es dar razón
de sus categorías, en otras palabras, exhibir aquello que estas categorías suponen.
Una teoría de la filosofía, como la que pretende Gaos, no podía
comenzar :::ino por el estudio de la expresión verbal, puesto que el
pensamiento filosófico sólo se ha dado a través de la historia en expresiones verbales. Y un estudio de la expresión Wrbal destinado a
dar cuenta de la filosofía, no podía menos que concentrarse en el
tratamiento de aquellos ingredientes que, de acuerdo con la descripción del fenómeno, son a su vez lo específico de la expresión verbal.
El contenido del tratado queda así establecido, lo mismo en sus priC.\TEDR \

[109]

r
r

r

�sarrollos posteriores. El desarrollo commeros pasos que en sus de
r
detallar los temas del penpleto del curso consistirá en ami ia; Y de las categorías filosóficas
samiento Y sus objetos en ge~era áY d:s sus significados añejos y, nay sus objetos en especial -a em s_ t filosóficos en sus situaciod
os partida es precisament e "lo
turalmente, e cons1'derar a los suJe
t de
nes correspondientes. Pero el pun o

•
11

1

\

dado".
1 den del ser del pensamiento,
Las categorías son lo primero .en efort . sto "lo dado". Porque
,
d
· to filoso an e JU
es decir, son para to o su1e
in contrasentido, nada buscapara Gaos "lo dado" no puede se~d: búsqueda: precisamente al ir
do sir.o lo encontrado antes de t b oluta evidencia, la evidencia
'
•·
a buscarlo
-pero encontrado con ª sb'
tales reqms1tos
so·1o se
de su darse, de su estar ahí. Aho.ra t i~: sí· esto es lo único dado
1 t de pensar consc1en e
·
.
h ho y
cumplen en e a~ o .
el ensar consciente de s1, de ec
con absoluta ev1denc1a. Mas
P
balmente -aun en el ca.
.1
da como expreso ver
e
por esencia, so o ~e .
son las razones para aceptar qu
so de la palabra mtenor. Est~t f comience precisamente con el
un tratado de Filosofía de la F1 oso ia
estudio de la expresión verbal.9 . .
de la filosofía contienen
•
1
resiones
privativas
Ahora bien, as exp
.
d toda expresión verbal, sólo
todos Y cada uno de los ingredientes te filosófico· lo designado son
tT ado es un concep o
'
. es
cue en ellas lo no i tc
.
f . lo significado son las moc1on
ios objetos propio~ .de la filo::~:i~as a estos objetos; el su~et~ que
y emociones espec1f1cament~
.
l destinatario es el d1sc1pulo,
.
resión es el f1lósofo, Y e
1
profiere a exp
'd d filosófica en genreal.
el público o la posten a
.
la de que por me.
. de los pensamientos es
p
La función pnmana
son pensamientos. ero
dio de ellos pensemos en ~~j~to; r!~~ex~~amente en los pensamie~también podemos pensar re e1a
d' de expresiones o por medio
tos mismos, objetivándolos por ~e ~ºe pensar de segunda potencia
de otros pensamientos. ~ste mo o b todo cuando se aplica rees el característico del filósofo
r~ conceptos que Gaos llama
flexivamente a aquellos pensam1_en otses del pensamiento humano.
· ·pales o domman
categorías, los prmci
or lo tanto las es'
f ·¡ óf s en sentido lato son, P
Expresiones i os ic~ . .
·1osóficas en general --esto. expecíficas de todas las_ d1sc1plm~5i¡~ que, aunque utilizan térmmos
cluye aquellas expresiones v~\ a ·a y sus contrarios), lo hacen en
categoriales (como finitud, ex1s enc1

.-t

C\TEDR.\ [ 110 J

contextos de la vida corriente. En un sentido más preciso, Gaos considera filosóficas solamente aquellas expresiones que utilizan las categorías en contextos estrictamente metafísicos. Pero el estudio de
ambos grupos da lugar todavía a una tercera clase de expresiones
filosóficas: las que constituyen, por ejemplo, una teoría de las categorías. . . o una com pieta y sistemática Filosofía de la Filosofía
-que son igualmente filosóficas pero de un rango diferente. 10

4

Antes de iniciar el estudio de las categorías filosóficas y sus objetos, Gaos destina todavía una parte de la lección VII a una consideración más general y en apariencia sólo de procedimiento. Sin poner en cuestión una cierta concepción tradicional del lenguaje, se
propone un inventario completo de los objetos del pensamiento. Supone que los universos de la expresión, del pensamiento y de los objetos, son universos cuyas respectivas articulaciones tienen entre sí de
terminadas correspondencias, que se ponen en evidencia con el análisis de sus elementos más simples. El rr.étodo a seguir, en consecuencia. tiene como punto de arranque la clasificación de todas las partes
de la oración, de sus accidentes y de sus construcciones, tal como se
encuentra en los manuales tradicionales de gramática. Punto de partida y procedimiento metódico no pueden ser más sencillos en su
planteamiento: los elementos del lenguaje notifican conceptos igualmente simrples, que a su vez designan objetos también elementales.
La fenomenología de la expresión debe descubrir tales paralelismos
y correspondencias, hasta establecer todas las clases de objeto dadas
por las clases de las expresiones verbales mismas. El desarrollo de
este programa fenomenológico -modelo de rigor y de precis;ón en
el análisis-, abarca el resto de las lecciones de la primera mitad del
tratado y una buena parte de las de la segunda. Lo que en términos
precisos hay que llamar la ontología de Gaos -si entendemos por
ontología el inventario exhaustivo de las entidades que pueblan el
universo y la descripción de sus rasgos fundamentales.
Aunque sería interesante ilustrar estos desarrollos y seguir más
de cerca los saltos de lo lingüístico a lo ontológico, resulta imposible
detenerse en el detalle de los análisis dentro de los límites de esta
exposición. Habrá que contentarse con señalar los logros últimos de
CATEDRA

(111]

�sentada la fid~lidad de los prot . mpo• de;ar
J previamente eleg1do·
la investigac1'ón Y, a un 1e . t·vo
1 ·todo descnp 1
ccdimientos a □e
d la oración viene a dar

c:~~::¡::~~•~::~t~is

La cl•::~!ó~~;:'g~:•
. como géneros sumos e .

en una ver

:~:!~t:l:s:!'.

de una diferenc1a

preci;\';;~"f.::':ón ontológica proviei;: ~;:r:"correspondencia de

-

..

tes. o
!ano lingüístico, pues
resiones se re~elen
observada en el p ue las diferencias de las ex? .ón es ante todo
ambos pl~-~osd haced~signado por ellas. La cl_a~~~~~~les. Sustancias
en lo n~t~nca o o tancias y modos, ambos m iv
or su parte se
una div1s1jr.. ~n sus totales y parcial~s; m?dos(qu:-~idades), relatioue se subd1v1den ~n .
(cualidades), activos ac 1
•
. . e·1 cual,tat1vos
d d )
subdi\'1c.en '
t·tativos (canti a es .
. s) y cuan 1
·t·
vos (relacione
. entre la clas1 1ca•
. .. . .
la corre1ac16n
El'' do el cr¡terio lmgu1st1~0,
fácil de establecer. 1

.ón ¿~~~:\alabras Y la ~e los ob1e:~sn:s ;1u:otilica nada, porque :s
c1. da la interjección, que n_o_ de t g se puede concluir que los pr mma
.
uramente sigmfican e,.
ombres comunes prel

una expresión :ales los nombres propios y los n siones designantes
nombres perso ron~mbre demostrativo, so~ ex~::, "esta mesa" de-

cedidos de _un ?d' iduales. Así, la expres1on t !· ero la expresión
de sustanciass:n~~a individual igualmente t.:~~lvidual que ya no
signa una su
" designa una sustanc1
"la pata de esta ~esa
d tienen otra tarea, por
d erbios de mo O
• d papel
Los calificativos y los a v "este blanco" de esta ~ºlª. e de esa
. plo , las expresiones
~orno un modo individual cuahtat1vo
e1em
do design:m
en que est~y _Ie:en 'ue esa esta hoja.
sustancia md1v1dual q
.
os actividades, es desustantivos des1gnam
h . . cualesquie~
Con los v_erbos no o "el amarillear" de ~sta tamºlªb\én un mQdO
.
d activos, com
ill ,, que es
.
cir, mo os
de "este amar ear '.
ede designar con
que &amp;~an las causast ~biéh un modo activo se P~
. t.e" en que
. 'd 1 Aunque a
.
. " sta hoJa exis '
ind1v1 ua :
.
mo en la expresión e
. ma manera que
verbos sustantivos,. co n ob1·eto concebido de la m_'ls·aad ' de la hoja
· fr designa u
. "· ná acbv1
el verb~ ex1s 1
resión "amarillea ' u
d'ferencia entre e
el desigrado P?r la e;pta Aquí' advierte Gaos la l . en que "esta1
o un mddo activo de s . . o filosófico del lenguaJe,
. . y el uso técnico
uso ordmano

es total sino parcial.

hoja existe" se dice como sinónimo de "esta hoja es". Pero en todo
caso, la cuestión categorial se decide por el uso del lenguaje ordinario.
Finalmente, otras partes de la oración como los adjetivos determinativos, los artículos determinados, los adverbios de lugar y tiempo, las preposiciones y las conjunciones, designan los modos relativos de las sustancias. Los adverbios de cantidad, los adjetivos y pronombres numerales designan los modos cuantitativos.
La distinción en sustancias y modos es el dualismo básico de la
ontología de Gaos. Hasta aquí se trata de categorías exhaustivas y
además excluyentes, en el sentido de que ninguna entidad se encuentra incluida simultáneamente en ambas. La tabla de categorías describe realmente la estructura interna del mundo en cuanto objeto de
conocimiento. En seguida veremos, sin embargo, que el carácter exhaustivo de estas categorías no es tan firme, porque también existen
entidades no individuales.
En el último párrafo de la lección VIII, Gaos resume su tesis
con expresiones que aquí se transcriben literalmente. "El mundo estaría integrado por sustancias con modos cualitativos y modos activos, o sustancias con cualidades, y en relaciones; y las sustancias y
las cualidades y actividades designadas por verbos no sustantivos podrían ser individuos; las actividades designadas por el verbo sustantivo, las relaciones y cantidades podrían no ser -individuos, sino a
lo más, especies participadas por individuos: pero, por Jo mismo, e)
mundo no estaría integrado solamente por sustancias y modos individuales o por individuos". 11
Los análisis de los capítulos siguientes muestran que, de hecho,
sustancias y modos pueden no ser individuales, sino especies participadas de individuos, es decir, conceptos. Pero tampoco hay sólo esl)edes de sustancias y modos, hay también géneros de especies y
trascendentales a las especies y los géneros. La lección IX inicia el
estudio de esta región especial de los existentes que es precisamente la de los conceptos, subdivididos a su vez en individuales, universales y trascendentales.

Conviene hacer algunas indicaciones, con ejemplos sencillos, sobre las peculiaridades de esta especial región de los existentes que
CATEDRA

[113]

r

�''
li

1

parece escapar al señalado dualismo de la ontología de Gaos. "Esta
mesa", "esta ho;a", designan con sus nombre sustantivos sendas entidades reales que hallamos frente a nosotros. Pero las expresiones
"la mesa es un mueble", "la hoja sirve para escribir", designan otros
objetos diferentes que no son sustancias, ni rnn individuales; "mesa"
es una espec:e de sustancias totales individuales; "hoja" designa la
especie de otras sustancias totales individuales, la especie de las hojas de papel individuales. Y lo mismo sucede con los modos: "este
gris de esta mesa" designa un modo cualitativo, único, individual, de
un objeto único en el universo que es esta mesa. Pero si decimos "el
gris es un color", designamos la especie de los grises, todos los innumerables grises individuales que hay en el universo. Y así como hay
especies de modos cualitativos, las hay de modos cuantitativos, activos y relativos -salvo que en los modos relativos se trata de especies sin individuos.
Mas, según quedó dicho, tampoco hay solamente especies de
sustancias y modos, hay también géneros de especies y trascendentales. Y entre especies y géneros - "la mesa" es la especie de "esta
mesa", pero "el mueble" es el género de "la mesa"-, hay una larga
escala que va desde lan especies ínfimas hasta los géneros sumos. Mejor todavía, la escala se integra a partir de los conceptos individuales
mismos: debajo de cada una de las especies ínfimas hay, precisamente, individuos -y más allá nada; por encima de las especies y de
los géneros todos, están los géneros sumos, las categorías últimas
en el sentido aristotélico, que son sustancias y modos- y más allá
de estos solamente los trascendentales.
Sin entrar a la discusión de cuántos y cuáles sean los trascendentales, se puede reconocer con Gaos al menos un concepto de esa
clase que está fuera de disputa: el de "ser'', en el sentido de "ente"
o de "lo existente", o de los plurales respectivos: "los entes" o "los
existentes". Tal es el sentido del término a esta altura de la investigación. ''Ser'' es un concepto, tan único como cualquier otro concepto; no es por tanto individuo; pero tampoco especie ni género,
ni sustancia ni modo. Es el concepto con mayor predicabilidad uni·
versal: es predicable de todos los individuos y de todos los conceptos; de todas las clases, géneros y especies; de sustancias y modos
-e incluso de sí mismo. Justo por esto es un trascendental.
CATEDRA

.Se ha d'icho del sentido d
;:::;;i~~ó;.;

ioº:~~e Gaos ~on~~n¿:s a~::~:~: ªdi:::c~tura de la iní

. Y~r detalle y com:i:j%:~ s:!u;:tes Y discutiendo cues~~:e~e d;~~r
mmar Ja lección IX presenta
e no hemos de detenernos. Al
antes el dualismo básico d una nueva versión de lo que 11
terlos ser
e su ontoJog·
amamos
ro
es, que no destruye la distinció 1~ una nueva clasificación de
pretende ofrecer un cuadro m~ e los géneros supremos pe1
lugar, : ~:·
clasificación dis:ín;:?~~; :r:pe;t.idades _fun1

da::::

~\:¡~:

~:: ~:• 1::•pectivas su~:~~~:n::; •~!d!:~~n:en1sustanci:s; !::i::'.

"
conceptos, que com r
. o . ugar, el sistema en~ale_s y los trascendentales 12 Ahp ende Jos md1viduales los un·
advierte G
·
ora b·e d
'
ivertancias, ni aos con i~~istencia, no se p~;de e Jo~ conceptos, según
dividuo
mod?s, m mdividuos. tJ No ob ta predicar que sean suss un conJunto
s nte, fonna
existente: "La 'd que es el conjunto de Jos .
n con Jos inarticulan en um ad de lo existente está dada existentes, de todo lo
dos sus conc:u seno todas Jas sustancias con t~or as relaciones que
to trascenden!t1os, ~odas las pluralidades inferio:eos sus modos Y toex1stente". H
s, Y por el concep-

5

El conjunto de 10 . .st
timoni d
.
exi ente parece se
·
o e la historia-, el ob ·et
r -s1 _nos atenemos al tessu tarea precisa, según G
J o por excelencia de la FiJos f
;ulan en su seno todas la::~s:n:~cJarecer Jas relaciones qie1:rt~
us conceptos.
•as con todos sus mod os Y todos
. . El principio lingüístico
hs1s gramatical , penn1t1ó
. . unque · tomó. como punto de partida
. el á
teg?rías en sentido estricto o p~mer mventario de entidades d an gac1ón, que ya n
.
g neros supremos Un
' e caun análi . d
o partió estrictamente del . .
ª. segunda indauna m sis e la expresión que destaca 1 ~1smo prmcipio sino de
de
anera peculiar, hizo posible un
a unción del concepto de
ta sapq:alelas que constituyen el sistem:e:~nldo catálogo con entidaapenas se han I
os conceptos p
Primera, la de la índole P a_nteado dos cuestiones f unda~e
haslas relaciones que articu::~~~=n~~:s conceptos; la segun~a~ ~:: ~:
' modos Y conceptos, en el

ti°

[114]
CATEDRA

[115]

r

i

.:

11

..1

11

!II

1
1

1

1

�seno de la totalidad de lo existente.

-

•

La primera cuestión no parece tener un tratamiento consistente en todas las partes del tratado. Ya hemos llamado la atención sobre algunos pasa~es que impiden que pocamos preC:icar de los conceptos el que sean sustancias o modos, pueslo que no pueden ser
considerados como individuos. Sin et:tbargo, la lección IV del segundo semestre vuelve sobre el asunto para ventilar la compatibilidad de dos concepciones de los conceptos: como una clase de los
existentes distinta de los individuos, o como modos psíquicos -por
tanto, individuales. Y aunque el punto viene a concluir en una antinomia, la verdad es que Gaos intenta esa compatibilidad de una manera que no lo satisface a él mismo, según declara en la lección final del curso. 15 Su resumen señala a los conceptos como modos psíquicos con una función peculiar, en rigor única: la de objetivar a todos los derr.i.1s existentes en posición directa -y a sí mismos en posición refleja. Pero con otro rasgo todavía, igualmente único, el de
objetivarse a sí mismos como modos no individuales sino como especies.16
La segunda cuestión es mucho más compleja, no solamente porque implica la respuesta de la primera, sino porque encierra una gran
variedad de problemas. En primer lugar, los problemas derivados de
las relaciones entre los distintos existentes individuales entre sí; después los derivados de las diferentes maneras de concebir estos existentes individuales. Finalmente, porque trata de la división de los
conceptos y de las relaciones entre las diversas subclases de conceptos y las de cada una de ellas con sus objetos.
Gaos dedica a examinar estos asuntos varias lecciones -de la
XV a la XXI del primer semestre-, pero no podemos detenernos en
sus exámenes. Baste decir, a manera de ejemplo, que a propósito de
tales asuntos se discuten algunas de las cuestiones clásicas de la filosofía de todos los tiempos: la de la existencia o inexistencia de los
universales como entes ideales en general, es decir, como distintos
de los actos psíquicos del pensar y de los objetos concebidos; la de
la existencia o inexistencia de los objetos plurales, como distintos del
conjunto de los objetos singulares, que serían los objetivados por
conceptos igualmente plurales; el problema de la individualidad o uni•
versalidad de los llamados conceptos individuales (ocasionales o parCATEDRA

ticulares egocéntricos)·
pio, o su mera función
rnente.

..
~¿m:l s:;!~1~ación
c~nceptual del nombre proe un ObJeto intuido no co
nceptual-

Otros problemas encuentran
.
~estantes de la primera mitad de~º:~c1ón en estos capítulos y en los
e nombrar, Gaos sostiene que
I ro, pero frente a los acabados
. Esto es, de disyuntivas entre tér~~ trata de verdaderas antinomias
º?tar por razones, porque las ra nos entr~ los cuales no se pued~
cientes para decidir la cuestión· ~ones propiamente tales son insufinales o, mejor dicho, por moti;os ay que optar por motivos irraciode la razón práctica•
personales --que son las 1azones
.
ue Mas el ~ema de las antinomias abre
.
q no conviene iniciar aquí. La
u~a cuestión fundamental
semestre cierran la "se
d
s tres lecciones finales del .
•
gun a vuelta" de I f
pnmer
pres10nes verbales -la .
a enomenología de 1
lec ·ó . .
primera fue la b . .
as ex. c1 n m1cial del curso. Los tema
rev1s1ma presentación de la
c16n de las situaciones, las rela . s de estas lecciones -la descri tos y la subjetividad-, encuent~~~n~s entre l?s objetos, los conce~la segunda mitad del libro y d b
n tratamiento más detallado e
de esta exposición Allí
e en esperar también a la parte r· nl
pre
. .
·
presentaremos la t .
ma
gunta m1cial sobre la naturaleza
s ~s1_s que responden a la
Gaos llama: el secreto de la filosof de la act1v1dad filosófica, lo que
ia, sus ocultas raíces.
Por otra parte lo d. h
rn t
'
ic o en estos ca ·t 1
es r_e, no modifica en nin ún
p_1 u os finales del primer seconstituyen en sentido estri:to 1:su:to el i?ventario de entidades que
aunque lo enriquecen con alguno a_tegonas de la ontología de Gaos
s e1emplos.

,

Toda la fenomenolo ía d
mestre entero- ha gravi~ado ~n~: expresión verbal -asunto del sede individuos y conceptos ue grame~t~ _sobre dos distinciones, la
tal ~e la totalidad de los ;bitases ~na d1v1s~ón ontológica fundamen:~~ mostrado una importan~i: s:c~::bJ~tos y sujetos, que hasta
!e os son o individuos (sustancias
ana. Después de todo, los
~~~~ cl~se~.. y los sujetos son siemp;e
o conceptos (de cualdos ;as i_nd1_v~duales, con modos también . ~~1 -~os, es decir, son susos md1v1duos pueden ser obJ·et d m iv1 uales. Pero como to
os e los canee t
.
·
La distinción de ob ·eto
.
P os pertinentes.
J s Y su1etos no es una d. . .ó
ivisi n de entida-

/ª

7::º~~

[116]
CATHEDRA [ll7J

�. .ón entre los objetos todos Y
des sino una mera relación _de opos1c:n tal relación se constituyen
un¡ parte de ellos, que pre~1sa¡ent;a relación es justo el tema con
como sujetos. Pero el estud1? e e~ se undo semestre, destinado en
que se inicia la primera lección !~ía d! lo significado por las exprconjunto a ofrecer u?a feno~e~~iscurso filosófico y una caractero osiones verbales dommantes e
gía del filósofo.

-

NOTAS
1

Jo.é
xico, Gaos:
1962. De la filosofía, Publicaciones de Dlánola, Fondo de Cultura Económlct,, Mé-

3

José
Gaos:p, Confesionts
11rofeslona1es, Col. Tezontle, Fondo de Cultura Económica, Méxl.
co, 1958,
10.

3

De la fll...fía, l&gt;P. 463 y 468.

4

011. cit.,

5

Luis Vllloro: •~ filosofía de José Gaos", publicado en Dlánola,, Anulll'lo de F'llosoffa, No.
10, Fondo de Cultura Económica., México, 1964, p. 307.

6

hra la int.e,!Jgencla de estt, eXJ&gt;oslclón no es lndls1&gt;ensable una aclaración mt,yor sobre
los términos técnicos de Ga.os. Baste advertir al lector Que no debe deJarse llevar Por
el parecido de aJrunos de ellos con otros empicados Por la fUosoffa contemporánetL, l&gt;Or
eJemplo Por E . Husserl en las Innstlracfenes lt\rlcas. Aunque Gaos sine de cerca los
anáU.sis de Husserl, usa sus propios términos y cambia. el srntldo de los huserllanos.
E'n eSDeclal, el térmJno "notlfic,icl.n" de Gaos ccrresl&gt;Olld~ a lo que en Huseerl se Puede traducir como "slrnlflcaolón". En cambio, el término "slrnlflca~" ee emplet,do
en el texto de GaQS para referirse a la relacloo que se da. entre las actitudes Y t11tados de Animo del suJeto y la eXDres!ón, que de aJl11n modo los hace presentes.

,.,

1

►

l&gt;I).

16-17.

7 Me refiero a la deslrnaclób que Gaos considera como la suma de la notificación Y la
Obletlvlldón. De la fUosofía, J&gt;. 24.

8 011. cit., p. 31.
9 011. cit., 1&gt;1&gt;. 15 y 28-29.
10 011. cit.. J&gt;. 54.

11 011. cit., P. 72.

JII 011. cit.,
13

Op. cit.,

D.
DI).

82.
72, 73, 77, 78, 80, 81.

14 OII. cit., 1&gt;. 103.
15

Op. cit., p. 469.

18 011. cit., p. 281. L,i lnsaatlfac~ de O.os frente a ,~ta doctrlnt, encuentra remedlo
en la lección XXII de su obra p()stuma. Del hombre, Publicaciones de Dlánola, Fondo de
Cultura Económica • UnJversldt,d Nacional Autónoma de Méxtco, México, 1970 La nueya
vuelta sobre el Problema hace P08lble la conslderarlón de los conceptos como Puroe objetos Ideales Y, l&gt;Or tanto, como substancias.

CATHEDRA

[1181

CATEDRA

[119]

��MARXISMO E HISTORIA
CARLOS PEREYRA B.

t

l

~

\

f

t

\

Marx funda la ciencia de la historia, realizando para esta disciplina lo que Kant hubiera denominado una revolución copérnica.
Podemos describir esta revolución teórica de Marx en los mismo,
términos que empleó Kant para describir las revoluciones que hicieron posible que la matemática o la física encontraran el camino
de la ciencia. En efecto, Marx advirtió que no tenla que inquirir lo
que veía en la realidad y, por decirlo asf, aprender de ella sus propiedades, sino que tenía que producir el objeto mismo de la historiografía. Así pues, afirmar que Marx funda la ciencia de la historia,
colocando a ésta en el camino seguro de la ciencia, equivale a afirmar que Marx produjo, conatruyó el objeto teórico de la historiografía,
pc¡r primera vez, el conocimiento científico de la historiapenoitiendo,
de la humanidad.
Debemos tener Presente que fundar una ciencia, en manera alguna significa presentarla de manera acabada ni desarrollarla en

sus múltiples determinaciones. Por el contrario, como señala Lenin,
"nosotros no conaideramos, en absoluto, la teoría de Marx como algo
acabado e intangible: .estamos convencidos, por el contrario, de que
esta teoría no ha hecho sino colocar las piedras angulares de la cienCATEDRA [121J

r

�1
n todos los sent1·dos" . &lt; &gt; Este
cia que los socialistas debe~ !111C:i~ hea sido entorpecido por el dogimpulso de la teoría que ex1gia , .
A pesar de estos obstáculo: que
matismo y la imposición bu~ocrahca. ue~atismo y simplificac1_ones,
han conducido a unil~terahd~des, ti::q más preocupado por eludu los

.

1

producto de un pens•~::;~:::r:adicalmente, es inne~ahledo';.: :::
roblemas que por e .

~xigencia leninista ha ~ido
h

--

ida or decenas de contmua .

ª';;'

impulsado la teona de

~'Evidentemente el marx'.smo, co-

arx.

. , con Marx de la misma ma-

:: toda disciplina científica, no ter~f,o que la Íundó. Como t:da
nera que la físi;~ no se detu~o: : se\a desarrolla?º: . . nuevos es~
disciplina cientifica_, el ma.~1s
acias al descubnm1ento fundamen
cubrimientos han sido pos1 es gr
tal de Marx".
. d d la teoría marxista
,
nos contmua o e
, ca
Este desarrollo. mas o me d haber elaboradp una teona a .
está todavía lejos, sm e~~rgo\ .;to Sería paralizador suponer que
bada de la historia en sent1 o es n 1 ~arxismo está frente a una
d h a sido ya planteado y que e
lizador creer que nada ay
to o
5· , · almente para
d
éste
blemática resuelta. , ~na igu ista que deba ser incorpora o a . di~

tº·

,.....

fuera del campo teo~i_c°¡;a~usión científica como un pro~;tg~~ón

l

"Es preciso no conce 11:"
d
un procurador que, por o
..
cial en el cual hay un imputae ºaqyuél es culpable y digno ~e s~r bquu~. • d b demostrar qu
• · , ntre c1enc1a
de oficio,
e 1 . , " &lt; La equivocada opos1;1on e .. t posibilida·
d d la cucu ac1on ·
d
teona manas a
1

\

~es de desarroUo y es roen.ester ah llo signifique un oscurec1m1~nt_o de
vada práctica científic~, sm qude1•s:ingue la ciencia de la histobrlia i~t~1cu~
· temolóa1ca
. 'f.icos de la pro ema
la ruptura ep1s
º que
. . prec1enh
gurada p~r. Mªrx ele ]os maneJOS
historiografica.

,.,

~

t:e:a

~ ciencia proletaria ha res~ndo:a~a en beneficio de_ u?a reno·

II

.

asa en la historia, pero obv1_a·
El objeto de 1a crónica es. lmº1·e4:t:;no puede ser objeto de dla hu~s~
· , de acontec1
, •
preten e
0

::~~:,:~\:.•~'d~erencia '::!:o"~J~:i:, c:r:~:ufera un e::de~
explicación científica -~·~a ~e sucesos que constituyle' t~l p~~ctal¡s su·
miento de la masa cao I
1 resentación crono og1~a .
la
del cronista se agota _en . p
e no de conoc1m1ento, es
tarea
cesos. Su 0 b1' eto de descnpc10n, ya qu

,ª

realidad misma en cuanto tal. Si nos trasladamos del campo de la
crónica a la historiografía, ¿puede el objeto de conocimiento ser el
objeto real? ¿Es posible identificar el objeto de conocimiento con el
objeto real?
"Parece justo comenzar por lo real y concreto. . . sin embargo,
si se examina con mayor atención, esto se revela como falso". Esta
conocida afirmación que aparece en la Introducción general a la crítica de la economía política de 1875, texto que ha sido considerado el
"discurso del método" de Marx, atenta contra un planteamiento metodológico elemental del sentido común. En verdad, el procedimiento
de investigación efectivo parecería ser aquel que, partiendo de lo concreto-real, de la cosa misma, de la realidad en cuanto tal, se elevara
analíticamente a conceptos cada vez más simples, a abstracciones cada
vez más sutiles. Este camino no conduce al conocimiento de la realidad porque, dice Marx, "la representación plena es volatilizada en
una determinación abstracta". A este camino Marx expone el método inverso que, partiendo de las determinaciones más abstractas conduce "a la reproducción de lo concreto por el camino del pensamiento". "Este último es -dice Marx-, manüiestamente, el método científico correcto".
Si el objeto de conocimiento fuera el objeto real, estaríamos ante
un conjunto caótico; en el caso de la historia, ante una mesa indiscriminada de acontecimientos de carácter económico, político, ideológico, científico, filosófico, artístico, religioso, etc. Si la ciencia trabajara sobre la realidad "tendría una representación caótica del conjunto". El problema del conocimiento, pues, no es el de reflejar esta
caótica diversidad de acontecimientos, sino el de producir una representación unitaria de esa diversidad. Si denominamos seudo-concreto a ese objeto real en su caótica diversidad, advertiremos que la tarea de la ciencia es producir un objeto de conocimiento, un objeto
concreto düerente del objeto real. Por eso afirma Marx "lo concreto
es concreto porque es la síntesis de múltiples determinaciones, por lo
tanto, unidad de lo diverso. Aparece en eJ pensamiento como proceso
de síntesis, como resultado, no como pu_nto de partida".
Esta distinción entre objeto real y objeto de reconocimiento es
la que destaca Sartre cuando señala: "La originalidad de Marx es
establecer irrefutablemente. . . que el ser se mantiene irreductible al

CATHEDRA [122 ]
CATHEDRA

[123]

�-

r-

. . (Spinoza y Kantb'habían
M
saber".
En efecto, • arx p.one en
. adcrisis
del saber y de su o Jeto, 1a
avanzado en este sentido)_ la. identdidl ser es uno con el proceso dell
. , de que el movumento
e
pretension
.
fusión
entre el proceso de lo rea
saber o, lo que es Jo mis_mo, la {;_ºtesis de ]a especificidad d~l peny el proceso de pensamiento{ d mental para la teoría marxista de
samiento frente a Jo real es un : h. t .ografía como ciencia. Por
la historia, p~ra el desarroll~ ?,~la u~!oº~ecisivo de la tesis de M_arx
ello puede afumar Alt~us_se~. de di:tinción de lo real y el pensam1en¡
tieneUque ver con el pnnlcip10 diferentes aspectos. . . otra cosa es e
s lo rea y sus
,, e
to.
na cosadee lo real y sus diferentes aspectos .
pensamiento

111
n conducir
a equívocos,tra-y
Ciertas formulaciones de Marx puededen
a una prolongada
f 'l'd d or cuanto correspon
, . . la recon mayor aci i a ' p
umir en estos tenmnos.
.•
·
que
dición de empmsmo
que podemos
. . t res objeto real es la misma
!ación entre objeto de '.'°noc1m; :nocimiento científico P?,'
hay
t elentre esenCia y ~eno':11el)O. t nde efectivamente la exphcacion e
conocimiento hist6nco, p~ e
Ii'cación cuando meramente
º•
bte emos esta oxp
•d d .
proceso real. Perol no :W~taci6n fenoménica, de la reall1 ah.
damos cuenta de a 1!1
em irismo confunde~ e o Je o
diata. Las formas mas ~urdas. ?e . i:ediata de la realidad. En opo• •
J mamfestacion m
.
el
conocimiento con a
. . mo algunos sostienen que
sición a estas mod~li?ades del e:~:~:nd;r y reproducir 1~ aparienprohlema del conocimiento no es, pa de manera que sea pos?&gt;l~ apr~cia fenoménica, sino romper &lt;:°nde:it objeto real. Es necesario ms1st1.r
hender y reproducir 1~ esen~ia
conduce a otra forma de emp1en que este plan'.eam1~tº;¡°IºrobJ:ma del con"':imiento no s\ ~:;
rismo, aunqu~ mdasd suh basar la apariench, extenor para ap~e eln bce a Ja 'necesida e re
.
es menester producir e
0
q
·
·
nterior
smo
que
iuén sabe que esencia i
' 1 mismo los conceptos que permi• · to O, lo. que es1 o&amp;ta tarea
' no tiene
.
jeto de conoc1m1en
nada que ver
ten la explicación del ohJeto re~ . "Con~cer la Revolución Francesa
con Ja aprehensión de la ernc1aÍ
a su concepto (lo concreto pen·
( por ej~mplo) es pP ;ar de o rea ...

y

r• Ti

~¡

t

l

sado)":
¡• · a sea
desde
una
perspectiva
onto
og1c
Lo anterior no niega que

enteramente útil la distinción entre esencia y apariencia. Para repetir
una expresión de la astronomía empleada por Marx, es clara la necesidad de reducir el movimiento aparente al movimiento real. Pero
esta reducción no es todavía el conocimiento. De la misma manera es
indispensable analizar los mecanismos por los cuales la sociedad capitalista aparece necesariamente como otra cosa de lo que en realidad es. Sin enil&gt;argo, nuevamente, este análisis de tales mecanismos
no es todavía el conocimiento del modo de producción capitalista.
Cuando Marx escribe en El Capital: "Para analizar científicamente
el fenómeno de la concurrencia hace falta comprender la estructura
interna del capital ·, es elaro que no afirma que el conocimiento cientlfico de la concurrencia radique en la comprensión de esa estructura
interna, sino que esta comprensión es un momento de aquel conocimiento.
Podemos aceptar, pues, la recomendación metodológica de Marx:
hacer estallar en pedazos el carácter evidente de las apariencias inmediatas, pero no porque supongamos que de esta destrucción surgirá automáticamente el conocimiento de la realidad, sino porque el
proceso de conocimiento, la producción_ del objeto de conocimiento.
tiene que ser capaz de explicar no sólo la apariencia inmediata sino
también la estructura interna de la realidad. Pero, además hay que
explicitar la idea de que, en Marx, '1a distinción entre esencia y
apariencia es, con el mismo título que cualquier otra, una distinción
entre la totalidad y sus partes. Cada hecho o relación aislada es una
apariencia cuya significación (o realidad) no puede ser articulada
sino a condición de ser. integrada teóricamente en su totalidad estructurada". Se puede, pues, sostener la distinción entre apariencia y esencia, pero no porque arranquemos del supuesto de que el
objeto de conocimiento está inmerso en la realidad, oculto detrás de
la apariencia exterior y que, por tanto, no hay otra cosa que hacer
que desocultarlo, sino porque afinnamoS el carácter de simple apariencia de cualquier hecho o relación que no sea considerado en su
articulación dentro de la totalidad.

Se tiene un fodice de las dificultades que existen para que el pen.
samiento se libere del lastre de la tradición empirista, cuando se advierten residuos de ésta incluso en el teórico marxista que ha conducido la crítica más radical al empirismo. Cuando Altlmsser escri-

CATEDRA [124j
CATEDRA [125]

�-a

be: "No cabe duda alguna de que existe una relación entre el pen•
samiento-de-lo-real y este real, p_ero es una relación de conocimiento,
una relación de inadecuación de conoci~ientos" ', se escuchan todavía las resonancias de una epistemología empirista. Efectivamente, si
planteamos la adecuación, la conformidad o la correspondencia como
criterio para determinar la relación existente entre el conocimiento y
lo real, permaneceremos en el equívoco tradicional de suponer que
es posible comparar conocimiento y realidad. Si tal comparación fuera factible, ¿qué sentido tendría el esfuerzo teórico de producir un
objeto de conocimiento, sólo para ver si éste se adecúa con el objeto
real?
El sólo supuesto de que podemos realizar tal contraste es ya
una concesión al principio fundamental del empirismo: la identidad
entre objeto real y objeto de conocimiento, que se termina por olvidar que esta distinción es indispensable precisamente por plantear el
problema de la relación entre estos dos objetos y, como se sabe, plan·
tear un problema no es resolverlo". &gt; Podemos, pues, aceptar la
afirmación de Althusser: no cabe duda alguna de que existe una re·
lación entre el pensamiento de lo real y este real, pero en manera al•
guna se trata de una relación de adecuación o inadecuación. Se trata,
más bien, de una relación que tal vez podríamos denominar de per·
tinencia. En efecto, el problema del conocimiento radica en la dificultad de construir un objeto de conocimiento pertinente para la ex•
plicación del objeto real, capaz de dar cuenta de la serie de determi•
naciones de éste. En el caso de la teoría de la historia, la dificultad
estriba en producir un objeto de conocimiento capaz de explicar lo
que sucede en la historia, es decir, en una totalidad compleja estruc·
turada en la que se suceden acontecinuentos de muy diverso carácter
que se articulan entre sí d~ modo peculiar.

'•
1

SOBRE ARTE DE VANG
O ARTE REVOLUCIONAitiDYIA y ARTE DECADENTE
,
ARTE REACCION
JOSE LUIS BALCÁRCEI.
ARIO

Hasta nuestros días se
1
:e m¡nera dogmática la pola~:~a~n~a la posición estética que sostiene
eca_ ente o del arte revolucionarioe un arte de vanguardia y un arte
presiones que surgen mecánicam
y e! art~ reaccionario como exso y decadencia o revolucion . ente de sit?ac1ones sociales de pro
El
.
arias y reaccionarias.
gre.
planteamiento tiene su .
1a1alteqdue P!ejanov le atribuía a~r~~eten enA_el pr~tedndido equivalente so· 1ogista
• que termi · ., partir . e ah'I se f omentaría
d n enc1a socio
~ arte co~o tales para uedar nan~ po~ deJar de lado las obra
c~ones condicionantes del q rt se al mvel Interpretativo de la
l s
mea
,
,
a e, tomadas p
•
s re anant~ y aun mas, metafísica. Tal tende; . or c1e~~, de manera mecárod s con Zh_danov para quien el arte c1a ~dqu!~Io P?siciones domip ucto de sistemas sociales
. superior, mecanicamente"
temas sociales en decad . progresivos, correspondiéndole 1 ' _es
enc1a un arte por J •
a os sisEs
'
o mismo decadente
1
ta concepción, sostenida
.
fEeto divergente de lo quP. a e&lt;:.:n nombre del marxismo, es por comn cuanto al
~ respecto so&lt;:.tuvo M
arte, se sabe que períodos d
~rx, para quien:
e orec1m1ento determina-

fI .

CATHEDRA

[126]

CATHEDRA

[127]

J

�--

e:
.
')

••

1-

..

. , con el desarrollo general de
dos no están absolutamente e~ relac1oi~ base material, el esqueleto,
. dad, ni en consecuencia,
con
la soc1e
. . , ,,
d. mos de su orgamzac1on .
iga
'
,
M·trx hava so!ltenido algo en un
El p~oblema aqm no e5 9ue ;uchos ·teóricos digan lo contrasentido, Y en nombre del_ °:~rxismo ue la aseveración de Marx queda
io Lo importante y defmitivo es q
. 'n artística. &amp; decir, se tra:o~probada en la histori~ de la prortduccdei~a realida.d artística. En tan. , t , nea que pa e
ta de una abstraccion eo d' • por esa realidad.
da a iano,
to que la otra es nega '
d' • Della Volpe, Sánchez VázImportantes teóricos de nuestr~:s~;sias posiciones de la es~ética
con otros,
quez, Valeri:mo Bozal, M
han sornet'd
i o a crítica el sociolog1smo,
, d 1
marxista, rescata~~º a ar,
idad de penetrar a traves e • ~ cap·
llamando la atencion sobre ha n;~s factores sociales que condicionan
. , de l·11s obra::: ,!e arte acia
tac1on
su producción.
. . , d Marx coincide con
. t' la posic10n e
, de1
Lu,hes no obstante compar
ir
t u estética en la teona
· '
. ·
1 íundamen ar s
1
las corrientes sociologistas a 1 t que refleja verídicame~te ! ~a ifle] de tal manera que e ª~ e
el mie "distorsiona e rere ·0
'
dad
objetiva
es el gran arte' mientras que '1&gt;-

r

. 1 e históricamente con•, humana socia
.
t
d
El arte es una pro ucc10n . arte mantienen una relativa au od. ionada. Sin embargo las obras d_e . . y calidades del arte se han~~ía corno objetos. Las caractens:::n las relaciones sociales q~e
llan en las obra., concre:~s d~•::-nos en las caracterlsticas
condicionan su produrc10n.
ue dichas obras se elaboran. • •
res de tipo de socied3d enJ~\i~idad de sus creadores. L~ subJeU:
obras de arte expresan la s Je f r. a en el contexto de relaciones so
vidad del artista se elabolra: set'st~1clo es el objeto que expresa la _sulesb·
1 • y 1:í o ar i
· s socia
ciales comp e1as.
a~ '
lo artístico son las re1acione
. , de
jetividad, de ning~na m;ne~:do caso, lo artístico e~ la concresio:esa·
que generan al artista. -~
d en objetos artísticamente exp
lo subjetivo socialmente orma o
d
• vanguar·
os.
. 1 . tas de los térmmos
El manejo que hacen J_os so.cio
reaccionario en materia de
. decadencia, Jo revoluc1onano
d1a,

flejo es arte decadente.

peco:'.:;

yº1:

CAT EDRA

[12B]

arte es a tocias luces falso. Se trata de una traslación artificial, de
una analogía de c-on~eptos &lt;p:e .:;e ~eficren a relaciones sociales, a formas de producci~ humana de diferente índole. En algunos casos
se tiene como arte revolucionario todo. arte realista, por el mero hecho de· ser realista y como arte decadente al que no es realista, por·
no serlo. En otros casos v circunstaiiéias arte revolucionario resulta ser el que produ&lt;',en artistas identificados ideológicamente con la
revolución, o aquellas obras que se refieren ·en términos positivos a
los prohlemas de la revolución social; r arte reaccionario todo aquel
que e_láhor.a:ñ {os:·, ~;-tistas que está_J? supuestamente al .ma~gen de la
revol,µcióJJ ~qciaLo. w.ntra élla;:_o.. hien el aqe que no éxp,resa -prob~mas ··dt lá rey~luéión, soéial, ~' que l~s ·expr~sa, neg~ivamente,
PJr. Jo q1,1~. &amp;. ,Húkft.cs, f~,,.~fi~r!l ' ~l ,,tr.t~ co~id_e z:~: qe ;,vanguardia,
.9or }~¡,:.nq1·~ ~:de !!US f9rmas, .es. ~~ de~dente porquejnvierte. el
reflejo ~~_Ja realidád .social.-y expresa, geric!ralizándola, la ·dé&lt;:adenciá def ~u4d9, cápita1is~ .·~ ; . ·!'.: _ •
·•
·
•,.,.,
f. •

Sfn

•

•

•

im"hargó,.en .,la

'

•

d;

•

tl~fera . del ·,aite. l~s cos~s re~~l~f!.
otra
manera. F;l !]létodo expresiyo que .utiliceµ los artista~ en n~ngún caso
es ·garantxi. .de 1~-«alioad ,anjstfoa del objeto que producen. Puede aleanzarse.Ja ·oálid4d attistica o-no tanto en el realismo como en cualqúiera otra ·lendcncia-'.:exprt&gt;siva. ;.~rtistas 'ideológica y · políticamentl'
revolucionarios producen obras de calidad o sin calidad artística.
Artistas que no comparten el desarrollo de 1a revolución social hacen arte o fracasan en su intento. Por 1o dt&gt;más! CTprl'sar la decadencia social no constituve un arte decadente si tal decadencia social está expresada con ~alidad artística.

En materia de arte 1o determinante no es 1o que expresa la
obra sino cómo lo exprt&gt;.sa. Fn ésto radica el problema de la caliclad, en
ésto radica 1o artístico propiamente. La significación artística está
en la obra. Esto es, en la manera concreta de resolver artísticamente los elementos que la constituyen, en la función de los elementos,
en la estructura que es la obra de arte. En este sentido, las intenciones, los propósitos del artista o el tema que seleccione no cuentan para nada fuera y al margen de la estructura expresiva que
constituye la obra.
Lo que har,e un arte de vanguardia o un arte revolucionario es
CATEDRA

(129]

�la concresión de objetos que manifiestan la creación real y efectiva
de nuevas formas expresivas, de nuevas significaciones artísticas. Por
el contrario, la reiteración de expresiones y significados, la falta de
creación o la creación frustradq,.. el trabajo que no se concreta artísticamente, sigJ!ificativamente, es arte decadente o reaccionario. Así
sea, en ambos caso~, que los realizadores sean social y políticamente revolucionarios o re.accionarios.

a

Por lo demás, el que podamos establecer lo que es artístico o
no consiste en connotaciones socialmente determinadas en relación
con esos objetos peculiares que constituyen socialmente la esfera del
arte. De tal manera, pues, que los decretos o pronunciamientos po•
líticos que dan lineamientos sobre cómo. debe ser el arte no son más
que cortapisas o mecanismo~ limitativos a la producción artlstica. Sl
no hay concresión artística ningún sentido tienen las palabras de
Shostakovich: "Nos esforzamos por asegurar que nuestra obra creativa traduzca los pensamientos y las aspiracio~es del pueblo y sirva
a su interés~'.

fl problema d~ la alternativa arte revolúcionario, arte reaccionario, arte de nnguardia, arte decadente puede establecerse, como
plantea Sartre, "con la sola condición de juzgarlo desde su propio
ángu] o artístico". ·

.

,

I

•

;¡'

CAT EDRA . [130]

�.'
..

I

.

1
1

' .
. FÍLOSbFIA
. .. . . . . .DE
. tA
' . CIENCIA
'
.
.
.
.
LA
COMO
FII.OSOFIA
RIGUROSA
.

r-

.

. ..
r

e

-.,"
I ~.

•

~

•

..:.::

: ' :'.,..• ,

1 • -\,;.' •

,...

'r •

• r

.. :,,,,~

i•t

1

,..

,.;e

"¼J

._.,

:&lt;")!..

'

:.¡...;; ¡i

•
111

..

)

·1

•

;

l. . La. ñlosoiía ~ como filosofía rigurosa.
,. ""

•I

·:

1 al vez ningún filósofo, a lo largo de la historia de la filosofía,
haya pensado que su quehacer pudiera ser adjetivado con un calific~tivo, _ya no contrario, sino ajeno al de "riguroso".

-

~ · · La filosofía en su decUrso, de una u otra form:i, ha pretendido
ser una disciplina de principios, en un doble sentido: coino descubri-·
dora -¿inventora?- de a) razones primeras, y b) principios fundamentales. Esta idea es muy vieja- presocrática, si se quisieran apurar las cosas.

.••

..,

En esta búsqueda de principios, la filosofía ha pretendido proceder de una manera rigurosa y radical . Rigor y radicalidad designan
conceptos semejantes. El afán de rigor, como empeño que se dirige
a lo primero y a lo fundamental, hermana su propósito con el de la
radicalidad: la raíz cumple también la doble función de principio y
de base. Cada filósofo reinaugura con radicalidad la empresa clásica de fundamentacióh. "Empezamos de nuevo, pues, cada uno para
si y en si, con la resolución propia de unos filósofos que inician radicalmente (radikal) su actividad", 1 dice Husserl al iniciar el camino de sus meditaciones. El rigor o la radicalidad en y de las tareas
filosóficas, no han de confundirse con la perfectible precisión que
alcanza la ciencia en cada uno de los momentos de su desarrollo, sobre todo a partir de la modernidad. La precisión, el grado de exactiCATEDRA [131]

�tud de las c;cncias son ajenas a las nocio!les de rigor y radicalidad
como desiderata de la filosofía.

-a
a

r-

"El conocimiento matemático no es más riguroso que el histórico-filológico; posee, tan sólo, el carácter ele 'exactitud', que no es
equivalente al de rigor'',2 expresa Heidegber. La dirección de la ciencia no apunta a nada último ni a nada absoluto. Por el contrario, son
sus cararteristicas una fundada y sostenible provisionalidad y una
permanente apertura a la corrección con base en la disponibilidad de
nuevos conocimientos. El camino de la filosofía tradicional que intenta alcanzar los fundamentos y principiós, del mismo modo tiende
a lo absoluto y último. La ciencia, por lo contrario, está determinada por lo relativo y perfectible.
Se ha asentado antes que los afanes de fundamentación última

y absoluta, de rigor estricto, podrían rastrearse quizá hasta los arranques mismos del pensamiento filosófico tradicional. Tienen, pues,
alta alcurnia. La progenie, no obstante, no ha de confundirse con la
legitimidad. ¿Qué significa el rigor pretendidamente aplicable al quehacer filosófico? ¿Qué se quiere decir cuando se asienta que la filosofía es una disciplina rigurosa? Naturalmente, no se trata de proponer un problema de s~mántica histórica, de averiguar los cambios
de significado de un término, de investigar usos o abusos del lenguaje. Se propone, más bien, una tarea de demarcación de delimitación,
de ponderación de cierto quehacer -el de la filosofía- frente a
otros -el de la cicr.cia, la religión, el arte, por ejemplo.

2.

La filosof í~ y la ciencia.

Basten tres referencias para justificar, aunque en ca~a 'fino de
los tres casos por qistintas razones, que .la filosofía también pretende presentarse, además de con otras características, en algún tipo de
conexión con la' característica de· cientificidad. De paso, agregamos
la alusión kantiana a "einer jeden künftigen Metaphysik die als Wissenschaft auftretert kónnen" ,3 esto es, a toda metafísica futura que
quiera presentarse como ciencia, y la intención hegeliana de "mitzuarbeiten, dass die Phllosophie der Form der Wissenschaft náherkomme",'
es decir, de colaborar a que la filasófía se aproxime a la forma de
ciencia. Las tres referencias mencionadas son:

1)

~1 marxismo como filosofía científica·

2) a f~nomenología como ciencia rigur~sa•5
3) el Circulo ~e Viena y la Escuela de BerÍín 6
sus extensiones, agregados, influencias o ' e~
nor grado, coincidencias.
,
mayor o meNo se trata, ahora, de analizar

d
..
e cnticar. las tesis doctrina.
inmediato consiste sólo en d t ivo e estas comentes. El o0jetivo
en ellas se da no obstante es acar la conexión filosofía-ciencia aue
'
que eventual
t
·
ra revelarse como frustranea
b
men e, esta conexión pudieservaciones breves y gencr ,· a e, no obstante, hacer algunas oba es.

les o de ponderar el valor efect'

;

C

Marx, al invertir los términos d l .
.
le la vuelta, mejor dicho ponerla de e. ~. ~1aléctJ~a hegeliana, "al dar1
peculativa de la filosofía es d .
e • ~e al~Ja de la dir~cción estamente anticientífica
el máec1r, e la d1recc1ón manifiesta o táci1 d
'
s grave de los caso
· ,•
os e menor gravedad. El a I f
s, o ac1ent1f1ca, en
gan las consideraciones hisió ~ undamental que en su filosofía juetareas a la manera de la t neas, económicas Y sociales, concretiza
d
s areas concretas de la • .
e Ia fenomenología husserr
ciencia. En el caso
como "Mútter", tierra mate;::ªdque es vista ~or _el propio Husserl
dad, dudar de sus logros conse e to~as las c1enc1as, cabe, en ver•
tíficos. Acaso tendría alg~
:u~nc1as, enfoques o métodos cien.cuanto la fenomenología de qaule, ec1r en relación a la psicología por
1
gun modo se equip
para ela a una psicología pura en las M
. ara o se pone como
te, la fenomenología produ'o al un
editat1on~n. ~or esta vertiende dubitable valor.• Por la ~tra g r a .d~sc~nden~1a, s1 bien es cierto,
dicional, ajustadast a la noc·ó , ~ op1_c1ó fll?sof1as de viejo corte trarrientes especulativas conocí~~ ~ ~1gu~os1dad privativa de las codegger y Hartmann. Es ecial a· ~ es os casos, al ~enos, de Heila Escuela de Berlín o
filosoftnc16n_?1erece el Círculo de Viena,
la manera, amplia como 1 h aAanaht1ca, entendida esta última a
.
,
o ace yer 9 Si se des rt 1
. pac1ones que atienden la problemáf
c~ an as preocuya cientificidad también es d b't
e los lenguaJes naturales, cución filosófica a los problema~ ~ a I e, .se ~·escata una legítima atenmal -lógica y matemát'
e a c1enc1a, tanto de la ciencia ford .
teas- cuanto de las e·
·
ec1r, se revela un ámb·t d
. .
ienc1as de hechos. Es
cía, esto es, una filoso:f; d: fen~mo _mterés filosófico por la cienciencia ¿es, a su vez una filos ;. c1~nc1~.. Pero, esta filosofía de la
'
o ia c1ent1f1ca? ¿Cuáles son las carac-

ed

¡

1;

~t d

/

C.H[DflA

[132 j

CATEDRA

(133]

�terísticas ce una filosofía científica?
Soslayemos las anteriores cuestiones por ahora. Destaquemos,
sin embargo, algunas relaciones -entendiendo la falta de conexión
como un medo negativo de relación- entre filosofía y ciencia. Existen aportaciones filosóficas del tipo tradicional señalado en el primér punto, que, no obstante su pretendido rigor, radicalidad y afán
dlfundamentación última, resultan ajenas o contrarias al pedsamiento científico real, aun 'cuando pretendieran cubrirse o encubrirse bajo la noción de cientificidad. Tales las filosofías, por ejempl6, de Hegel, Husserl, Hartmann-, Heidegger, . Existen, . por otra parte, filosofía:s ·que, cualquiera que pudiera ser el juicio sobre ellas, se acercan
familiarmente al pensamiento da la_ ciencia. Tales, . las .de Russell,
C&amp;rnap, Popper, Hempel, por ejemplo. Entre otra~ cosas,__ por la ra-:
ZÓfl de ser, fundamentalmente y ~n ·los aspectos que -jpt~esan, filaso:
fías de la ciencia.
·
·
·
0

•
....

D;,

,,.,
-r·

,..,

e
•

.,....
.

.c..

¡-

,,

1

'

Volvamos a plantear, con mayor pretensión, la pregunta anterior: ¿Cabe la posibilidad de formular ·o -llegar ·a formular ·- una fitosocientífica de ·1a ciencia?
· •: · •

fía

"

3.

•

...

...

La filosofía de la ciencia como filosofía rigurosa.

t •

~' '

t-

problemas científicos por much
..
técnicas. Pero esto ~o
o que d1f1eran los temas Y las
es más que un modO
b"
que no hay más que un m d
am 1guo de decir
conocimiento ya sea en 1 º. o ~e plantear los problemas de
.
'
a c1enc1a pura y
.
en_ 1a fllosofía: no se pueden
• ª en 1a aphcada, ya
1
miento sino científicamente / antear problemas de conocívale la pena intentarlo par~ sto. puede. ser dogmático, pero
filosofía.
ver si cambia la situación de Ja
. Afiadimos que para posibilitar
.
.
dique deberá manejar, al menos la : ~ mtenc1~n, quien a tal se denes, álgebra de clases teorías de I g _ca de pnmer y segundo órdetructuras algebráicas 'noc·
d re ~c10nes, teoría de funciones esd
•
iones e c1bernétic d
'
gos, e programación lineal y d t
a, e teoría de los juebrá que volver a decir, entonce/ de~rfa d~ _las decisiones. Mucho haffa.
, e os v1e1os problemas de la filoso-

,,

· '

Si la respuesta al interrogante último pudiera ser afirmativa, entonces el término "rigor" r aplicado normalmente a filosofías tradicionales ajenas al quehacer de la cienci~, debería -aplicarse ,soÍament~ a
una filosofía de la ciencia que, en cuanto filosofía, pa.rticipára de las
características determinantes de la ciencia misma. Por lo contrario
de lo que piensa Heidegger: en referencia a las ciencias de hechos,
no es la exactitud -porque las ciencias de hechos nunca pueden ser
totalmente exactas, sino sólo en grad9, ni alcanzan conocimientos
últimos y definitivos-, sino el rigor es lo que las determina. La noción de rigor, así estaría definida a partir del nivel científico. Seria
un préstamo de la ciencia a la propia filosofía de la ciencia. Con respecto a la filosofía en general, estamos de acuerdo con lo que asiente
Mario Bunge:10

'\

En conclusión: el correcto planteamiento de los problemas filosóficos -su elección y su tratamiento- no difiere, o no
debería diferir, demasiado del planteamiento correcto de los
CATEDnA

[134]
CATEDRA

[135]

�. .'

NOTAS
l.

,

E. Husserl. Carteal.'lDlllelu •etitallaDfll, .... 1• S.

2. M.Helde11er, Wu bt Meta11bnlk, Parte l .

Jtaat,

rn•-•

11111

3.

n · ··

1o,1e •ea Gei.te1,

• · Bese!, Plaaneaea•
5.
8.

¡ PbllaMpble a11
E'. Busaer ,
.

8.

9.
10.

r

•

e,,;: ■, :Jla·

WeUa■ffauaas.

Wleaer ][nla.
,
Der ornla' l'nl!I, 1951.'·
Cfr. el manlfles: w;:--:.::e ; ~ , Un!,. of Callf ' '
:

chenbach, n .e
7
·

I

EtnleltUDJ.
•
DHlaafL

te

.

treue WIIM
b
.

·

1a Sesunda Sd1rllln.

•.

,

· ,

.

. "'I CapUal, T. l . POÁfaclo a
.
.
. \ , IX cfr. J. ' B.', ·f&amp;lldell
e.Marx,
.
__¡
B"•-•Ut,na,
•
·
. . ., ¡
· .
PIJ'elaaJ-•,
,._
J J'tl. . ,
9
E
Husserl,
Plla~Dlfll•l~.
lt.
to
P17elalatr,,,
tbomu
rub.
,
•
,
1 •,¡
Cfr. .
eaelosleal A,,raae
.
'
Berll, Tlle Pbeaem .
: •
' ''
•.
l
r El . osltlYI-• ,1 6Slff, F . C. B:, /.&gt;. 9 •
A. J . An '
•
Arlel, p . U..
M. Bunse. La la,e.tlsaclóa Cleahflea,

EL PROCESO PERUANO
ABRAHAM: NUNCIO

"¿En qué momento se había
jodido Perú?"
l\1ARIO VARGAS LLOSA,

Conversación en la Catedral.

I. L\ TRODCCCIOX

-

El hecho de que los militares peruanos, desde 1968 en que tomaron e! ,1od\,r •:1n '::,, le un típico cua•·;rL1zo ha,:.an asumido una
conducta noliticn ·- , no rnenimentc di' fr •rza ~ de¡, "' J ci ·,: C0'1l')
es costumbre en América J,atina- produce asombro y confusión al
mismo tiempo. Este asombro y esta confusión han dado kgar a interpretaciones manipuladas e ingenuas, desde diversas posicione~ ideológicas, del proceso que vive el Perú. "El desconcierto fue sin duda
el principal resultado en el pensamiento, y las vacilaciones entre el
reformismo
oportunista y el sectarismo dogmático su secuela en la
1
acción".

\

l

CATEDRA [136]

Ciertos observadores (incJuyo lo arbitrario del término) y desde luc¡, , los rnceros representativos del actual régimen peruano identifican las medidas adoptadas por éste con una revolución. El lenguaje de sus exponentes representativos, obviamente informado por
CATHEORA

[l37J

i

J

i

�•

~

tQ

-

conceptos de la sociología moderna y dentro de corrientes ideológicas
avanzadas pareciera reflejar una realidad revolucionaria en marcha.
El presidente Juan Velasco Alvarado, en el mensaje a la Nación con
motivo del 1490. aniversario de la Independencia peruana afirmó:
"Existe revolución en un país cuando sus estructuras tradicionales se
transforman, cuando se alteran los regímenes de propiedad, cuando se
, transfiere el poder económico y, por ende político, de unos a otros
grupos sociales, cuando se modifican sustantivamente las seculares relaciones de subordinación y dependencia, cuando g~andes sectores emergen vigorosamente al escenario social y político con nuevos y sentidos
intereses económicos comunes, cuando el sistema tradicional de dominación está siendo liquidado y cuando, en fin, el pueblo empieza a
ser el gran protagonista de su historia y se gobierna para los más y
no para los menos. Y todo esto está ocurriendo en el Perú desde el
advenimiento del Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada".ª
En el mismo mensaje se sostiene que los cambios promovidos tienen
un carácter radical cuyo objetivo no podría ser la simple modernización de las estructuras, lo cual conduciría a un modelo de sociedad
consumicionista e igualmente dependiente que la que se está transformando. "No se trata de modificar superficialmente el orden tradicional para que todo continúe siendo en esencia lo mismo en el
Perú. Por ser ésta revolución auténtica, ella no se propone simplemente modernizar las viejas estructuras de nuestra sociedad, sino reemplazarlas por otras cualitativamente diferentes que sean el fundamento de un nuevo y distinto ordenamiento socio-económico en nuestro
, " 3
pais
.
Las reformas introducidas por el régimen militar peruano son
evidentes y originales. La reforma agraria, su gran triunfo, es una
de las más eficaces en América Latina. Otras reformas, la educativa, la de la empresa, la financiera, la estatal, son también ejemplo de
una gran capacidad organizativa y política. Las expropiaciones realizadas y la orientación independentista de su estrategia internacional
han configurado un nacionalismo solidario de los países explotados por
el imperi;lismo norteamericano en el subcontinente. Sin embargo sería aventurado y peligroso tanto teórica como políticamente dar por
hecho que el de Perú es un proceso revolucionario. Y esto por que,
de un lado si bien se han efectuado reformas estructurales el modo de
producció~ permanece inc6lume y, por otro, aunque se ha propiciado
la participación de las masas populares ésta ha sido por la vía mediaCATHEDRA [138]

tizadora del corporativismo Los .; .
ruano (los trabajadores) en.ra , dsocmh10s pe&lt;!11eños" del capital pe, d
•
'
zon e a as circun t ·
,
aun e asumir el rol prota , . d
.
. s ancias estan lejos
protagónico sería el único gom_co , e la historia del Perú. Este rol
lución. El temor de un do ' y t?mgu~ otro,. ~ue verificaría una revos~dera:, con Penny Lerno:ª ::?,rresqm~1ab~e podría llevar a conc10nana, por lo menos en ei q t a experiencia peruana es revoluAllende representa (el gob' con ~,ctopperuano ... Con la muerte de
quierda que sobrevive en errn~. e erú) al único gobierno de iz.
nerales, no por civiles eso tº\i-~ente, y como está formado por ge1atinoamericano" 4 Rei t' . aml ien es r~volucionario en el contexto
,
.
a ivizar a revolución es m lb
to. •Mas coherente es sostene , t i
ª aratar su concep· r es e rente a una re l'd d
.
1
era e ementos diversos favorabl
~
ª i a que mvolu.
'
es uno., y otro~ al pr
l .
nano, para efectuar a su luz I d . d d
' . oceso revo ucw1
e es m e e los mismos.
No se minimiza al proceso peruan ,
. ,
volucionario. al contrario , l .•
o caractenzandolo de no re'
' :;e e eme a un marco te ' ·
,
•
que 1as voces oficia]es del régi
l
onco mas estricto,
cirlo- han tratado de eludi ' men actua -y esto es preciso delas mismas oscilaciones y ;o~~~~i~:;:s crs\antem~~te ase~iado por
cana en su lucha contra Ía
. J
e ~ pohtica latmoameriEstados Unidos.
creciente amenaza mtervencionista de los
1

Si no es una revolución la del Perú hab ,
.
conceptos que corresponda lo ue
_ra que n?mmar con los
desde 1968. Ello tendrá que ~eri~:r:t~Jais
!emdo sucediendo
que ha conocido el Perú d d
.
anahsis de los procesos
cado mundial capi~alista E;s r!acsuo mdgreso ~nl el siglo XIX al mer.
· mo o socia que tuvo lu
ces es un antecedente indudable de] u h
.
gar entonperuana determinado básicament q e ~y tx~enmenta la sociedad
nuevo ciclo de acum;zlación. . e, por e enomeno común de un

?~

II.

EL CRECIMIENTO DEPENDIENTE

,
rose
itre
rí d

En uno de sus ensayos de interpretación de la realid d
Carlos Mariátegui se refiere a la explotación del
a perulana,
como punto de partida y tambie'n
l l
guano y e sad
, .
'
como a e ausura de

;[,f d;:i~;ed:cr:º::f:.4:: r~::=n~:n:~:::i~n~=,~;: ~:~1n;i:~
~ ~:i
spana que es una metrópoli en decadencia, a depender de
CATHEDRA

[1391

''
1·'

�•

terra, metrópoli que ostenta la hegemonía mundial del capitalismo en
ese momento. Sigue así la muerte del resto de los países latinoamericanos, arrastrados desde la Conquista por la§. contingencias que registra el movimiento capitalista de occidente.

litares resulta distinta de la de t ~
· , h1stórica
·
·
c10n
Obedece a, . t an,, ano' mas· esto tiene
una explica!'it1ca
. del país· an&lt;lino
·
c1er as ·constantes" 0 b b bl
L
,
b
.
ser a es en la poha dado en llamar ''v~cíoª dmas sdo ~~saliente es el fenómeno que se
e po er .

Con la explotación de recursos naturales hasta entonces ociosos
se crean en el Pen'1 "los primeros elementos sólidos del capital comercial y bancario". Ciertamente 1a estructura cuasifeudaJ derivada de
la Colonia perdurará hasta el siglo XX, pero es a mitad del XIX cuando se sientan las bases del capitali::;rnu que actualmente tiende a consolidar el régimen militar peruano.

L~ clase clominante en el Perú ha .d
,
excepcionales, incapaz de regir l
, SI o, con algunos periodos
Y representantes. Para prev~lece: sf ~IS ~ través_ de sus mecanismos
cuentemente al ejército Est
ª VISlo obligada a recurrir frereseñables ha ido ma's. all 'e por ,su parte, en sus intervenciones más
'
a -as1 sea te t f
teamientos de la clase a la ue sirv . n a iv~mente- de los planarbitral tratando de propici q
es dec1r que se ha mostrado
(señaladamente a raíz de laar un ord enl7pluriclasista. En el pasado
guerra e 89 con Chil ) s
b
to do en el presente siglo los re í
..
e '. pero so re
conciliación de clases M
d g menes militares han mtentado la
,
·
arca o por est t d · 1
tual reconocería como un le.
a en encia e régimen aca_uto~- del cuartelazo que de;:;:;ó p:t~~~~:~ al fene:a] Sánchez Ce1:ro,
tztuczonal de las fuerzas arm d 5
1962 or egma, y al golpe msinmediato. Según lo ve J l' ªcª en
co:no su antecedente más
u 10 ot1er e1 parecido de ] 't ·,
sente con ese movimiento "es total':.
a SI uac1on pre-

Es importante señalar que fenómenos similares al boom guanosalitrero han signado el proceso capitalista del Perú en el sentido de
que todos ell os han sido produc:o de las demandas del mercado internacional y de la recomposición efectuada en los factores del imperialismo. De esta circunstancia no esca¡Ja el golpe que llevó a ]a Junta encabezada por Velasco Alvarado al poder. Existe una línea coherente entre los procesos causados por la exportación del guano y dei
salitre y los snhsiguientes que se fueron originando en torno a otras
exportaciones, siempre dentro de una economía de enclave, hasta los
que en el presente se desprenden del viraje que atenúa este orden
económico e inicia 1a transformación que requiere el esquema imperialista al cual le rernlta ya inútil el viejo control de las materias
primas y de] aparato que aseguraba su obtención en condiciones enormemente ventajosas.

II.

HEGEMONIA SOCIAL Y ARBITRAJE CASTRENSE

Más sorprendente ha sido la conducta de los militares peruanos
por cuanto se ha apartado de los patrones tradicionales de obsecuencia a los ¿csignios de la burguesía aristocrática en el poder que ha
obrado como "metástasis de las élites dirigentes de la sociedad metropolitana''. El conocimiento de los antecedentes del ejército peruano
hace no obstaTJ.te que todo elemento exaltante se desvanez(la. "Los militares han sido el factor decisivo de arbitraje en la mayoría de los
5
ciento cuarenticinco años que lleva el Perú de vida independiente".
En efecto, esto que señala Mario Monteforte Toledo ha sido característica dominañte de la vida peruana. Hoy la conducta de los miCATJIEDRA

[140]

J'

U

.

. na aristocracia decadente conduce al P . , d d
.
dencia de E ~ h
l
, .
ern es e su mdepenl' .
spana asta as ultimas décadas del siglo XIX L
it1ca peruana durante e l
d
. a pofacciones. La' aristocraci:e n:Pr, no pue, e ser sino una política de
para mantener sus posiciones isponel _mas qude del poder necesario
tema d f
.,
co~,ensa istas y ar continuidad al sisquista. eNoragl:~ntac1on y opres~o~ social introducida por la Cond .,
P . e por tanto dec1d1r un programa orgánico d
ucc1on y gobierno; pero tampoco h
f
e prouna alternativa Tendrá qu
. ay uerlzas que puedan ofrecer
for
1
.
e emerger otra c ase dominante y tran
cla:ª:e~~/;:~: ~t~:t:;i~~º::~~:d~~ra proyectar lo primero, y un:
La burg '
·
el Perú
u~sia emp1ez~ a configurarse como clase dominante en
riyai· a part1r de _la primera concentración capitalista ue se dea, como se ha vtsto. de la C"piotaci0n del o-uano y el sq J't
P

1::

2at:~r~ªr:\:ectotr ets desmedrado por el encl: ve que con: ti~i;~
es ruc ura peruana La penet · , d 1
.
.
que s · · · d d I ,
. ·
racion e cap1ta1 m()"lés
e micia es e a epoca mdependentista
J
• 0 '
en la industria textil hnci:i lº''O
lºdy con clar?s mtereses
u v ' se conso I a con e neo comolc,
CATHEDRA [141]

�. de Cerro de Paseo , tras la guerra. del Pa•
•
• 1 stnal
.
JO mmero-agro-mau
p ú Si antes la aristocracia
cífico de resultados tan onerosos palra elra. ausencia entre otras raner su contro por
'
··
d ·
criolla no pu o impo
r
(hay que recordar que la crisis
zones, de intereses metropo it;n~s1 XVIII convierte a Perú en una
internacional de la plat~ enahe sig o presencia genera iguales con.
" t ble' )
ora su
.
coloma . pocof l ren
' para
• al país y subsecuente
imd ª rsos
orgamzar
.
secuencias: a ta e r~cu
d
La
sibilidades de mcrementar
potencia para centralizar el po e~d sap~s empresarios extranjeros
el gasto fiscal se ven comprlome as , con Inglaterra). En poder
d
d • , d dada a econonua
(la guerra eJo _en ~u
la administracióQ de puertos y a uadel capitalismo mg1es qued an. . , y el recurso importante de los
nas, extensas tierras de co1omzacion

•

~

m

ferrocarriles.

, d 1 l'
.
, han tenido siempre, ademas e . ~ oLos camb10s
en· lel un
Peru
do caraºcter geopolítico. Condiciona•
.
,
marca
d 1
gica repercusion socia '
1
d
producto han da o ugar
· , preva ente e un
l
dos por la exp otac10n
no'micos localizados en una
.
ges de sectores eco
l
a desplazamientos Y au
· .d En el momento que la p ata
.,
te han compartI o. .
,
reg10n cuya suer
d .
·onal la economia peruana se
.
l
1 merca o mternaci
,
,
, b
pierde va or. en e . ro esta contracción es todavia mas ruscontrae sensiblemente' ~e
d d d ·e la extrae y para el sector
· ' d la sierra e on e :,
'
· 1
l
ca para la region. , e
des;rrollado ~ayormente la agncu tura .e
minero. No hab1endose , .
. 'dad productiva de importancia.
.
d
. . .
l
O la un1ca activ1
comerc10 que a com d
.. idades uno por su incipiencia y e otro
Los sectores de estas os actlv
'. do el minero de imponerse e
aces arruma
'
·1·
P
por naturaleza no son ca de' un royecto nacional. Los jefes _mi iimponer a su clase dentro .d f ~ando una fuerte casta, no tienen
tares insurgentes, que han 1 o
der· de hecho están llamados
dificultades para instalarse en e po '

º1

a ello.
" . T o" (o de la Repúblºica ar·i·stoLa época llamada del
tmburguesía peruana, de modo alcrática), que marca el a~~ensoel emittari!:,mo. "Sólo en el siglo XX
guno significa la exclus1on d
d 1968 ciento setenticuatro
Oledo- y antes e
f
T
'
ºd'
M
-escribe onte orte
•
. •
tivo
ocuparon carg0 de ministro: noventl os
,
militares en serv1c10 ac
h tidós otras carreras; en mayores ~ula cartera de la Defensa y o~ en rlamentarios y diplomáticos".
Sido 1:ubsecretanos, pa
meros han
~
,
'd
,
d
la
clase
dominante
en
el
Peru
ha
s1
o
esca
La hegemoma e

r.rl

CATHEDRA

[142)

moteada permanentemente por el hecho de la dependencia, por la
ingerencia de sectores y grupos de presión y -también- por las
características étnicas y geogr~icas del país. Sobre un territorio
profundamente accidentado tiene su asiento la existencia hierática de
masas indígenas que sufren Jas consecuencias del desquiciamiento sociocultural provor,ado por la Conquista primero y más tarde por
la modernización agrícola. Depauperadas en todos sentidos estas
masas verán pasar Jas modificaciones del país a la distancia, pero
siempre en detrimento de su modo de vida. Integran un ejército
laboral de reserva y su incorporación al mercado de trabajo es parcial y discontinua; por lo tanto su incorporación nacional es lenta
y difícil. Aunque pasivas, en razón ele estas circunstancias, han es•
capado a cualquier proyecto de control que haya tenido la burguesía peruana para nuclear su fuerza de trabajo.
A pesar de la reactivación que experimenta la economía peruana por virtud de las exportaciones, ésta no puede configurar una
producción industrial considerable. No es sino con motivo de la
Primera Guerra Mundial que tal producción se incrementa creando zonas urbanas en las que se consolida el sector moderno de la
burguesía. fu éste el que ha de disputarle a la tradicional oligarquía rural (harones del algodón, señores de la lana y el azúcar)
el poder de decidir. Pero el proceso de industrialización no ha sido
gratuito: a la par de un proletariado ha dado lugar al surgimiento
de una clase media que desde sus inicios muestra aptitudes políticas
y aspiraciones dirigentes~ así como ideólogos audaces y combativos.

En tanto el proceso de ~roletarización rural y urbano da lugar
a manifestaciones que cuestionan el orden establecido, bien que de
manera débil y controlable, la diferenciación de los sectores medios
introduce una movilización política que pronto encontrará sus expresiones propias, obvaimente distintas de las de la oligarquía peruana para la que es cada vez más difícil transitar hacia su meta hegemónica. Aunada a las pugnas internas entre los sectores de la desueta aristocracia civilista y los modernos que ha producido el auge
económico de postguerra se hallan las presiones populares y de la
pequeña burguesía organizada en un partido de atractivas banderas.
El conflicto entre estas fuer1.as representa en su momento más críti•
co una grave amenaza para la burguesía no preparada para luchar
1

CATHEDRA

(143]

�con enemigos novedosos y enconados, pero c:irentes a la postre del
suficiente poder para decidirlo en su favor. Se origina así un vacío de poder que 11eva a los militares a hacerse cargo de la situación
disponiendo al régimen de I.eguía en 1930. Su actuación es de pacto con ]a oligarquía.
Los elementos del anterior esquema, modificados desde luego,
se repiten en 1968. Los fat:tores externos y el contexto interno han
cambiado y otra es la característica del cuerpo castrense.

IV. L.\ DEPENDENCIA REFORMULADA

r-

Cien años después que Perú pasa de la •Jrbita metropolitana de
España a la de Inglaterra un nuevo desplazamiento dependiente se
opera: ahora de esta potencia a Estado.:. Unidos que ostenta la hegemonía clel capitalismo intC'rnacional. Las principales empresas del
paí~. controladas hasta entonces por el capital inglés, se norteamericanizan. Este proceso es fayorecido por la Segunda Guerra Mundial y sus preparativos. Reflejo de la nueva penetración económica es el cambio de actitud "hservado en el Apra, a principios de
los treinta furiosamente antimperialista y a fines de esta década "re·
ronciliado va con los Estados Unidos bajo el signo de la unidad antifascista ... •
Despur~ de la crisis general de fines de ]a década de los veinte y que ruhre casi el primer lustro de la siguiente el Perú, oomo
otros p:iíses de la región, inicia una etapa de recuperación económica. La demanda de productos generada por la guerra acelera el ere·
cimiento qur se ve rdorza~o por otra coyuntura internacional inmedia!a, la guerra de Coren.. El proceso de industrialización y sus
conromitancias ( ampliación Je la base proletaria, incremento urbano. drnsific1ción de las rapas mrdias) desembocan en una movilidad sin precedente. Los intereses de !a burguesía~ se han diversificado al calor de las exportaciones y la inversión (la harina de pes·
cado crea una súbita riqueza y ésta determina la emergencia de un
sector rle h clase clominante más apto para acomodarse a las ten·
dencias motlernizantes; lo mismo pue&lt;lc decirse del sector que ha
surgido del tráfico financiero). Por otra parte, las fuerzas proleta·
rias urbanas y campesinas han adquirido un potencial de lucha diCATIIEDRA

[144]

fícil de controlar mediante las
.
co se sitúa el putsch de O I , mamobra~ tradicionales F.n este
nó
d ]
e na, rn 1948 (
hº ·
marmeno e a crisis Je heg
,
que tam ién actualiza el f
ruana; ahora, como en J930em~ma característico de la política pela posibITIua
J d
de la s f uerzas sociales "te ,ede controlar , nmguna
1· .
cha es significativa pu
po_ Itlcamenle la situación") io v_t ~a
.
, es constituye u
d
· r..i:; a 1eque aconteció en 1968 pero . d • . n antece ente inequívoco de l
~~e_ la política del iU:periali:me:as u~porta por fijar el momento e:
m1c1a de lleno para :\ro, . L empieza a ser redefinida y q
cue t "l
. enea atina en l d, d
ue se
• n a. ~a expansión metro I.
.a e~a a de los años cinv~s del capital v el comercio PJe I~ana ~eo1m~:nalista -ahora a trac10n_a~- entró de nuevo en Ienoa coi P?rac1c_n monopolista internaAmenca Latina al oroceso d~l d empuJe, remcorporó totalmente a
novó su proceso de· suhdesarrollo~~-~frullo capitalista mundial, y re, ~urante la dictadura de Odrí
.
nopohca de Estados Unidos en el a ~e afianza la penetración motador asume la actitud d
IPeru. i\unque desde 1949 el d'
asum. h .
e reproc ie que l
·1·
IC·
ir ac1a /a burguesía ine t
os m1 Itares acostumbran
mente al p •
,.
P ª que no logra
d ·
. 1·
a1s, su politica e.s dúctil del l d
J con uc1r correctapen~ i,;~º· y "el egoísmo de los
o o l'l as exigencias del im?11~s1a qu_e se complace en fustia couservad?r~s y de la gran hurmtimo avenimiento con ellos.
oar no es ohice para gobernar en

1,

~!

e_jército en este lapso
guard1an de la oligarquía". cumple el rol tradicional de "perro

V. EL APRA y LA POLITICA PERUANA
. Sin considerar el papel ue el A
.
c10nana Americana) ha .
pra ( Alianza Popular Re 1

J
.
rú quedaría trunco el anJ~l~a. o enh la política contemporánea devopu

.
1os militares
•

·•

a IªIS so re e1 actua1 proceso diriuid
er,• o por
u

. genuina d 1
.Nace. como expresión
su smcretismo doctrinario
e . ~ pequena burguesía. De a ui
tradictorias Extranby sus pos1c10nes oscilantes y ha t q
·
a no o stante qu
.•
s a conmodelo de desarroJlo na . 1
e su concepc1on de lucha y
frid t
c10na tengan bov v·
.
su
o ~n~as contingencias: de artid
. r~e~~•a, cuando ha suen sus imcios, proscrito y ohliiad o l de pos1c1?~ radical que fue
o a a e ande!'.tm1dad, pasa a con-

f

CATHEDRA [ 145

J

i
:
,i

11

'

,

=

11
!1

1

'

1

1

i

1

�temporizar con s_us antiguos enemigos políticos; después a coaligarse
con los sectores más reaccionarios de la bur,.uesía y por último a
verse abandonado por muchos de sus cuadros (tue fueron a formar
otras agrupaciones de diferente signo ideológico y, con el resto de
los demás partidos políticos, prohibido de actuar por el régimen
de Velasco Alvara~o en el presente.
Su frustránea y paradoja! existencia representa, desde su fundación por su 1íder máximo Víctor Haya de Ja Torre y hasta el
momento del golpe de 1968, una fuerza de presión de cambios en
el cuadro político del país. Esta presión ha forzado en mayor o
menor medida a los diferentes regímenes que han gobernado al Perú desde 1930 a tomar en &lt;'~lenta así sea formal y manipuladamente
los intereses populares. Y ello a partil" de !os planteamientos del
Apra, que propugna un desarrollismo nacionaJista {de crecimiento
hacia dentro y participación política) bajo la fórmula de la colaboración de c1ases.
En México, rlonde Hay3 de la Torre fundó el Apra, los estudiant~ que concurrieron al mitin organizado al efecto escucharon
de labios del líder los principios en que se sostenía el naciente partido: lucha en contra de la diplomacia ciel dolJar y éle todos los im•
perialismos {"ni con Roma, ni con Berlín y tampoco con Moscú"
que hoy es traducido por la Junta militar a su seudodefinición ideológica, como "ni capitalismo ni comunismo"), nacionalización de
los medios de producción, solidaridad con las clases explotadas.13
Las fuerzas armada~ -el enemigo nato del Apra- recogen
hoy sin duda aquellos planteamientos. De una manera vicaria, el
aprismo que nunca pudo llegar al poder los ve practicados por
aquellos que se lo impidieron.
VI. EL CONTEXTO DEL GOLPE MILITAR

En las dos últimas décadas Perú conoce activos procesos so•
ciales que habrán de transformar las relaciones tradicionales de pro•
ducción y de poder. En síntesis se les puede enunciar de la siguien•
te manera:

l. El acento de la economía recae en la industria, en una reCATEDRA

[146]

novada minería ·Y en la activ1'dad f'manc1era.
.
2· Como consecuencia de lo
•
la burguesía peruana se im onen aanten?r. 1os _sectores modernos de
&amp;te predominio se expresa :n I d la v1e1i8 ohgarquía exportadora.
didato (Lavalle) apoyado por O~ , errota e ectoral que sufre su cante de aquellos sectores y sosten.dna a manos de Prado, representantegra al poder oficial. ( 1956). I o por el Apra que con ello se in-

.
l

I

'

. . 3. El crecimiento demográfic , 1
.,
, •
tiphcan el número de t ah . d o } b a expans1on econom1ca mul1950 y 1965 1a poblac~' ªJª o~es: o reros y campesinos. "Entre
millones a 3 miU
on econ~rmcamente activa aumentó de 2 5
ones; en ese mismo la
I h
·
de 904,800 ·a 1,382,100
los
l
.pso, _os o reros aumentaron
sonas y los llamados tr~bajad::~ ~a~o:, crde~1eron en 200,000 perm epen 1entes en 300,000".14
4. La movilidad de las masa~
condiciones de lucha que v .
nf~ crea, sobre todo en el campo
an a co ormar m . .
'
vos como el dirigido por Hug Bl
ov1m1entos reivindicati
rrillera en la que se destaca: el
! ~ desarrollar 1a acción gue:
cionaria con Luis de la Puente
I i?m1~nto de _Izquierda Revolucon Héctor Béjar. El exterminio ede 1:rc1to d~ Liberación Nacional
como fue, impactó seriamente la conc· s ~uern11as en 1966, brutal
res y de la pequeña burguesía así comie~c1~ dr los sectores populazados del propio ejército su ' . .
ª e os cuadros más avan'
pnncipa1 responsable.
5. En el nivel de la política se han
.J
•
tantes. Nuevos partidos reLorm· t
h pro,mc1do cambios impor· • Movimiento So .1,· l p1s as se. an const1'tUl'dO : Democracia
cnstiana,
. .
c1a rogres1sta así
. .
de 12qmerda:
el MIR el MJ N D
'
como orgamzac1ones
·,
,
, • enota esto un
·
~ion en los sectores y fracciones
. a cre~1ente politiza1deológicos.
emergentes de los diversos grupos

6

ª:º

°

. 6. Tanto para 1a izquierda como
.
PUJe varios hechos de repercusi , . t pa~a qmenes temen su emsignificación: el XX Con re~ ~nl ii en:a_c1onal han tenido especial
Soviética; 1a pugna entr/l ,,o , e d ar~1do Comunista de la Unión
Partido Comunista Chino. Jas vrnls . ~ este y las propuestas por el
1'b d
, a revo uc1on cubana y t
. .
I era ores en los países coloniales.
o ros mov1m1entos
7. Para cubrir la descapitalización que acarrea la

l't'
po 1 1ca neo-

CATEDRA

[147]

!1
. '

11

1

�imperialista y su aceptación por la burguesía local, ésta se entrega
a un pedigüeñismo desenfrenado y a la promoción de inversiones
extranjeras "en condiciones siempre ventajosas para el imperialismo y siempre onerosas para el Estado peruano". Las concesiones que
éste debe otorgar a los intereses empresariales reducen su capacidad
fiscal y lo tornan impotente para realizar las transformaciones estructurales que requiere el giro que ha tomado la economía y las
que en el plano sociopolítico demandan las masas populares.
El régimen de Fernando Beláunde Terry, debelado por el ejército antes de las elecciones de 1969 en que concluiría su mandato
legaJ, se inició bajo el signo eomún del populismo intentado previamente por los militares que desde Sáncllez Cerro en 1930 han regido al país ( Odría mismo, con representar las supervivencias de la
reacción civilista, en cierto momento vino a ser un pequeño y frustrado Perón) , y por el Apra, sustentador principal de esta fórmula.
El populismo, figura a la que desde sus foicios concitó el Apra,
debió adquirir un progresivo cartel as1_fuese formal en la medida
en que la "marea amenazadora" a que se refería Belaúnde, es decir los movimientos de masas en proce1,o de raclicalización, se sen•
tía más inminente. En la campaña para las elecciones de 1962 Odría,
el inacabable ex-dictador se postula como candidato del pueblo al
que trata de granjear vituperando en contra de los "plutócratas";
Haya de la Torre, el equívoco profeta de la revolución peruana, aunque inmerso en e_l aburguesamiento más nefando continúa agitando
las banderas de la reivindicación popular; y Belaúnde Terry, el tercero en discordia y quizá menos viciado de todos los candidatos, pa•
ralelamente a su contemporáneo Eduardo Freí esgrimía los argumentos que interiorm~nte emiten las burguesías liberales de los países
latinoamericanos y que coinciden con la manipulación ideológica del
neo-imperialismo concretada en programas de ios que ha sido modelo
la Alianza para el Progreso: o se in vierle para incorporar al desarro•
llo a los sectores marginados de éste o se corre el peligro de que ellos
tomen catastróficas iniciativas. El propósito mediatizador de esta po·
lítica era claro para Belaúnde, pero no lo fue para los odriístas Y
apristas representantes de los sectores más retrasados de la bur•
guesía peruana que desde posicionei:, en el Congreso opusieron feroz
resistencia al plan de desarrollo que aquél propuso y cuyos capíCATHEDRA

tulos fundamentales eran• "J
f
.
la reforma de la educac1'o;n 1ª rle orma agraria, la reforma fiscal
.
, e P an de alfab"t° · •
•
'
1 de viviendas
Pan
populares".1s
'" izac1on campesma, el
. , Belaúnde de hecho introduce var.
f
.
c10n de recursos hancarios y 1 I ias re ormas (la nacionalizamás importantes) cuyo inter, e p an de desarrollo rural entre las
momentos de gran movili;ac~~:e ;a ce1~trando en el campo que vive
rar: la oligarauía de la ~.
. ed-ro la reacción no se hace espe.
,
"1erra y to O su · t
d
rrupc1ón manifiesta su desc0ntento por J sis e;~ e con!roles y coque tendenciosamente hace a arecer
as me I as _adoptadas a las
movimientos radicales cam p .
cdomo contemponzadoras con los
· pesmos ca a vez más activos.
El populismo belaundista es bre
l
.
líder cede a las Presiones de 1 " ve ,Y no ?~ra,,evoluc10nar. Su
desmovilización dP, los c¡m _as cuar?1,ta familias y procede a la
acciones radicales , r-on eIJopes~n?s y mdas tarde a la represión de sus
· ,.,
ongma un
d" ·
pular su partido d 1
d
espren 1m1ento en Acción Po'
, e os cua ros reform· t
·
por otro lado un
'd •
.
is as mientras se realiza
man a3e entre aquel ,. el ap ·
E
en el que participa el " .
.
i
nsmo. ste nuevo giro
- &lt;
ripia reaviva los piar1t
·
.
pero ya el ejército
·
eam1entos popu11stas
1~ influencia de sus.e pre~ara padr_a. arrebatárselos a los civiles haj~
·
enemigo tra 1cwnal.
n. h La toma deJ poder por los militares fue acelerada por la m
~o ra con que se quiso dar solución al roble
h ,
amdo representando la t
d"f "d
. p:
que abia vetional Petroleum Compa:~ ~ ;n a ~at10nahzac1on de la Internado Pacto de Talara
:} . s a mam~ ra se expresó en el llamaIPC entre b 1 c~yos puntos esenciales eran los siguientes: "la
d
ga a a gobierno todos ·sus pozos en explotación a
b.
1 e q)e ~e anulara su ~~eudo a favor del Perú ( 690 millo~es c¡mdi,~
1:r::1~,a :;::, c?nces10n de un millón de kilómetros cuadrad:s e:

-~ª

:e;f

conservación d:mtaª
:er7:e~:s {~~!:lacio7es petroleras, .y de la-taha obligado a vender a
. f.
' a a cual el gobierno es""
devueltos. El escándalo 11 pr~c1~ 13¡° todo el petróleo de los pozos
publicar el cont
eg_o a ~o mo cuando al verse obligado a:
extraviado" l r~t~, e.111ob1erno mvo que confesar que "se había:
precios
pagma. ' en la cua_l constaban precisamente los
que e consorcio debía cubrir por el petróleo".1e

f

El descontento general que siguió no era sino la grieta por la

[148]
CATHEDRA

[149]

V

�•m
~

....

r"'

o

-.

!= rr1
')i,
..
.c.., :r..

-r·

('

..

l

•I

..

\

Las fuerzas armadas derrocan al régimen presidido por Belaúnde Terry e inauguran una etapa de cambios efectivos en el Perú
(cambios que no son otros, hasta el momento, que los concebidos pero no llevados antes a la práctica por civiles y militares) .

VII. ANTECEDENTES Y POLITICA DE LA JUNTA MILITAR

ti" •

•

t

que se manifestaba una grave crisis estructural. Belaúnde había
favorecido una política de empréstito e inversiones extranjeras que
endeudaron enormemente al país y afectaron los niveles de ingreso
de los sec!ores populares a la par que concentraron la riqueza aún
más en manos de la oligarquía peruanél, OJigarquía que como se
ha visto resentía profundas divisiones en su 1::eno. Sus indecisiones
y posterior oposición a la -participación de la&lt;1 masas creó en éstas,
a pesar del exterminio de los movimientos radicales campesinos, un
enconamiento en sus reacciones, contra la opresión. Como subrayado
de tales contradicciones la economía se deprime con la crisis del algodón y de la harina de pescado tras la sequía de los primeros meses de
1968.17

La composición y tendencias de las modernas fuerzas armadas del
Perú responden tanto a las características generales del de$arrollo
peruano como a la peculiar dinámica experimentada en el propio
seno del cuerpo militar.

El CAEM (Centro de Altos Estudios Militares) es una de las
instituciones más populares en el Perú y ha empezado a serlo ya
a nivel latinoamericano. Por su matricula han pasado los jefes cas•
trenses que hoy integran la Junta en el poder (a excepción del presidente, general Juan Velascr, Alvarado y el general Rodríguez, jefe
de la unidad blindada) y de hecho ha graduado a los cuadros m~
calificados del ejército. Creado durante el régimen de Odría por
una iniciativa de carácter netamente militar, sus aportaciones al cambio de actitud de los militare!, han sido cic gran importancia.

mente en el control de Ias masas popula
s· . . .
gramas "de entrenamiento y as1· t .
res. e m1cian así los pro.
de América Latina" ta En
s en\!1a
naciones
p ,a las f uerzas mi·1·itares en las
los cincuenta, los mili•ar"'s "·1·
eihr~, hasta antes de la década de
0 ian rec 1r ent
·
Jero, prmc1palmente en Fran . A
. renam1ento
en el extranacuer~os bilaterales con los c~;adoti?! de esta década se firman
trateg1a de contención de 1 •
• mdos de manera que la esa msurgenc1a que
,
rada por estos v cumpli'da
d
ya se preve sea aseso,
,
como
se
emo
t
,
d
•
de con la aniquilación de la
·11
s rana iez anos más tar.
s guerr1 as campesmas,
·
armadas nac10nales.
por las fuerzas
•

•

•

'-

e;

~

El CAEM, a pesar de este
d. .
.
taciones de sus cursos en l con 1C1onam1ento, por el rigor y orienva creando una creciente poli:. qu~, se analizan problemas concretos
gradúa.
izac1on entre los cuadros militares que

El papel del CAEM debe enten
t~~al: Ha~ que considerar ue fu derse desde lue~o como coyunsion imperialista y que la es~rate -: pro~~ct~do y nutrido por la prete de la estrategia política v lo ~ t' aca em1ca que proponía era par1e~ Perú mediante la acción' delg;o~ª pa;~ asegu_rar la dependencia
UJo resultados distintos a los
e~ m1 llar. S1 su existencia pro•
proce~os so_ciales que acompaña:;:e~; os esto fue por motivo de los
al primer plano de la política naci:n~~censo de las fuerzas armada~
Las i~Itimas generaciones de militares ha
.
tores medios sobre todo de J ,
n procedido de los sec, . '
as areas rurales El ·, •
en 1as ultimas décadas una d l
.
eJerc1to representa
dad social en el Perú Tanto 1 e ?s. pdocahs posibilidades de movilit
•
, .
· •
a cns1s e egemo ,
..
a smtomaticamente con el uoJpe d Od ,
ma que se mamf1esr,
e
na en 1948
1 I .
res respuestas populares a la opresi,
f d' ' como as u tenomayor divorcio de las clases social on pr? un izada por el cada vez
que adquieren las fuerzas annadaes, &amp;~1mentan el carácter político
para entender la toma del poder s. . os 1Íasgos deben destacarse
la posición que vienen asumiend que estas cvan a cabo en 1968 y
línea reformista de gobierno.
o desde entonces expresada en su

La influencia del CAEM tiene por origen la política de "segu•
ridad continental" que Estados Unidos desarrolla con motivo de la
guerra fría. Esta µolítica en el fondo no es t,ino el soporte de la expansión imperialista norteamericana cuya eficacia reside considerableCATHEDRA
CATEDRA

[150]

[151]

�LAS REFORMAS BASICAS
La reforma agrarza.
, d haber tomado el poder ,el gobierApenas ocho meses desp1rs ed
ite el decreto-ley de reforma
no del general Juan Vela~c~ . vara_ o eI?,
. .
d1'a después m1cia su e3ecuc10n.
agraria } un
.
· · d'
. arte de premisas re1vm l·
Ideológicamente la reforma aglrana lupchas campesinas del país.
catorias que actua1'izarfan lac:.
.~ secu
1 ares ley agraria el genera1 Ve1asEn el discurso en que anunc1; \~uevaAmaru el insurgente descenco Alvarado eleva la frased e utpacl opre;ión española en 1780,
d 1 I
subleva o con ra a
1
.
diente e os neas
.f
nta la reforma en e campo.
1 t'tud
1
con que se en re
,, 19
a lema de a ac
· , tu pobreza .
"Campesino, el patrón ya no cornera mas
. • .
Operativamente responde esta ref orma a diversos criterios.

•

.......

m

r-

.,

. . , .Es aplicada, ."de acuerdo
,, 20 con
1 Criterio de regionahzac1on.
•
,
•
e
aronóm1cos
y
eco
og1cos.
.
.
. ,.
1
factores sociales, econom1co..,, ab
. d d Ad3'udica la tierra a pequenos pro2 Criterio de propie ª ·
- f
una cooperativa
. , . d
los producto1es que orman
'd d
J?ietarios priva os, a
a los trabajadores de una un1 a o a
én la empresa que la explota,
las comunidades rurales.
d "unidad
.
1 . , Se pa1 te del concepto e . . .
3. Criterio de exp otac1on.
la fragmentación el princ1p10
. , ,, d manera que no sea
. . •ón
de explotac1on e
. 'd d por un lado y la part1c1pac1
f
· la. product1v1 r a "Al plantear la sust1tuc1on
· ·, del
de la re orma smo
,.
en los frutos de la ~1err¡. por are~¡imular la difusión de la pequena
minifundio y del latifun 10 y tablece medidas que aseguran la no
Y mediana propiedad, la ley es . d d roo unidad de producción.
d 1 gran prop1e a co
1
to
fragmentación e a
. 1· ue la ley afecta, mas no e concep
. ,,
E 1 régimen de tenencia o q
s e 'd d de producc1on
. , agn,cola O pecuaria .21
.
d
e um a
. •
r motI·
.,
Las indemmzac1ones po
4. Crjterio de compen~ac1on¡erratenientes les son pagadas p~rvo de expropiación a los ª{t1guod
pital invertido en la industria.
te en efectivo y parte en ro~ e í~~imamente vinculada a la na?1·
"Otra tendencia central de ·dad°!' del país en su conjunto, e~ el
raleza de ]as mayores nleces1 . tación de los recursos de capital afasis que ella pone en a reorien

t

CATHEDRA

cia la industria, como parte del esíue1zo nacional destinado a colocar al Perú en condiciones ventajosas frente al reto que plantea el
esfuerzo de industrialización dentro del sistema de integración económica latínoame rica na· .~J

5. Criterios legales. Crea la ley de reforma agraria tribunales especiales para conocer de los casos por el1a previsitos en torno
al régimen de afectabiliclad, de tendencia, de indemnización, de localización, etc.
Política .miner~ y petrolera

- 1

\

Como antes se ha señalado, los miJitares peruanos toman el
poder a raii &lt;le! e~cándalo que suscita la maniobra del regimen de
Belaú'nde par{! ~cult~r el entreguismo con que se ha conducido al re-negociar 'Jos .intereses petroleros del país C()n la International PetroIeum Company. Una de las estrategias en que pondrá más éníasistlá'
Junta dirigente será pd'r tanto• la' que .se refier8 a la exp1otaci6n de}
subauelo. Procede en primer término a nacionalizar la IPC; a indemnizar la eippresa, pero al mismo tiempo hace valer la deuda que
ésta tiene con el 'fisco por una soLre-cxplotación del producto no
convenida. Eí!ta sobre-explotación era de hecho un .fraude que se
inicia con los primeros concesionarios &lt;le los yacimie~tos de La B.rea
y -Pariñas, 1a Lo!Jdon .and Pacific PetroJeum ·Co. · ~I ·:fraude consistió en2 una falsa medición de la superficie explotada·: en-vez de 1644
Kms. sólo Hparecían 40 Kms.2 en el plano de la explotáción:23
·
. ' Además ·de la polítiéa de nacionalizaciones, -eJ régimen militar
inicia un programa minero que comprende medidas organizativas y
jurídicas a fin de incrementar la producción y controlar su comercialización v transformación. Crea mecanismos estatales como la Empresa Mine;a del Perú para participar de lleno en las actividades mineras emite leyes que aseguran al Fstado la f:obnanía sobre "' subsuelo y la faculta,! de dictar las moda1idades pertinentes sobre su
explotación; promueve la exploración &lt;le nuevos yacimientos; establece las hases para el desarrollo de una pequeña , y mediana industria minera y las que harán posible otros proyectos de nacions lización.
La política minera ha registrado oscilacoines. J\penas iniciadas las vías de la nacionalización el rrgimen de , ·elasco .\lvara&lt;lo ce•

[152]
C\TIIED~.\

fl53J

�.

.

Jcbró un contrato con la Southern Peruvian. Este contrato constituyó
Un paso atrás en el rescate de los recursos naturales del país y una
corroboración de la dependencia. En cambio más tarde fue estatizada Ja Cerro de Paseo, el secular complejo agrominero y actualmente
se plantea hacer lo mismo con la Marcona Mining dl.; no se descarta incluso en un futuro próximo afectar el rico slStema ToquepalaCuajone-Quellaveco.

La re/orma empresarial

•

'"tu
""" '
r.....

o

e
.

-

~ (
l:
•

a

z

r

r~

....,,
~

11

La organización de la producción a nivel industrial ha asumido
formas novedosas y dinámicas. E.stas formas se han sustentado en
una política de crecimiento hacia dentro en la que el Estado se pre•
senta como el promotor principal. Para eJ efecto de impulsar la eco•
nomía, y en particular la indu..stria, varias leyes son promulgadas: la
ley refetente a "la Pesqueria, a la Reforma Tributaria-, a lá Reforma

del Crédito 1 a la Rtlorma de la Empresa".•
Cada una Je estas reformas tiende a fortalecer la p~rticipación
estatal en el proceso económico, a reorientar sumas de capital poco
o nada rentable hacia la industria, a incorporar a las mayorías tra•
bajadotas de la población al apat·ato de consumo mediante el incre•
mento de su ingreso haciéndolas participar limitadamente de los beneficios de la emprm y a crear las condiciones para atraer la inver-

sión extranjera,
La refonna de )a empresa es concebida por el régimen de V~
lasco Alvarado como ·'un proceso gradual que no implica la dcsapa•
rición de la propiedad privada. Conforme a los criterios básicos, expresados en los· Lineamientos de la política económica y social del
Gobierno Revolucionario, ·esta reforma se efectuará en el mediano
plazo, y tendrá los siguientes alcances: la racional participación de
los servidores en las utilidades, de acuerdo a los niveles de produc•
ción y productividad del trabajo y del capital; la adecuada capacita•
ción de los trabajadores para su paulatina incorporación en la ges•
tión administrativa empresarial; y el fomento y protección a la for•
mación de nuevas empresas cooperativas. Conviene dejar plenamen·
te aclarado, que el Gobierno Revolucionario no cooperativizará la
empresa privada excepto, en los casos contemplados en la reciente
25
Ley de Reforma Agraria".
CATllEDllA

[154]

En la práctica • h ·d
·
sin que pued f
:,e a i o más allá del
.
talmente sup:ra~~~m1;s1a~~e dsu rasfondo des:~:~~ifs:ar~:;~ªst:n:o,
no monopólica- de 1
e a empresa privada , u
. odo
han ido des!rrollan~oe7!resa estat~l de c~ráct~e:c:t;:i:re
g:~llon, olcomunidades Jaborale:ººl!;é3tivfas r Jas emprésas de
g as en 970 y 1972 f
.
on orme a las I
dustrias transformado ' undona~ (las últimas) en la eye~ p~·om~l-

~~

aut::

s:m::;:~J:

~:;::ituta~ por sus a~t~~Jo:s~u:;~:/~:º\ se~tores.
·
estos se les conc d l
pi a1istas- y los tr b · .
la _administración y Jos ben\~ .e ~erecho de. part.ioipació_n pl a aJaqUJn~e años tendrán .clerec~ :i~s ~ la empresa, y d~ntro de e¡i:z en
!J}umdad,. con lo que padráñ ha mitad .de las ac¿ionés •de cada o
:~ fundamen tales de la. econo:;:,~e:/ropietarios &lt;lolectiv-~s de, : :
: Además 'd - l · ·f ·
•
' •
-· •
s. . h dad
.
e ta es ormas " mutas
.
"
:,e
· ·. . ,
· ,
. .: . o en ~llamar ~ área d .
~mpieza c°.nfigura;se· lo
eor 1a lef corres15on'dient '· ;: ' ', .f Propiedad S!)~av -Fu;e . . . que
se crean empresas i~t~·,;.)¡~ ~Y.º. ele 1974.: í,. p~rti -".'.z~~c1on~~~
administran l
graaas exclusivanforitl' · ~- · ~ S' :t-~i~~ton~
dem . . . a empre.sa, a través d
. por trauaJaaores que
ocrattcamente y se d'18trih
e ..conse1os. 'populares d=' d
· •, '·
uyen los be f .
"'igna os
La fmanc1ac1on
las
básica la hace el &amp;tad
ne ic10~ correspondientes
empresas sean auto-rentabl
pero se prevé que ,.,and 0.
r.-·..•.· 1 .
·
es actuaran · d
d.•
""

• 1
1

1'

1j¡1
11

ª.

º:

L"a Te¡OTm&lt;J "ad · · • . ..
. . • ,
. ml'rmtratzva

·
. ffi epen letltefne11te" J'f
del Estad . . . .
.
•
El ·¡ ~~- ... .
.~, , .. :·_.
o
¡.- '• .t:. ·~
,, . y•·.t'"
ant d esti o, s1 así puede decirse d .·Í . ,r· • - .. .... , . ¡, ,:.. .• -1
. ece ente inevitable 1
• '., e a reiorma estataPf
.. .,
la ·austeridad, 1a disciplfuaorga?1zac1on y hábitos militare~ ~ co~
tos.
Y oerto esctúpu1ó del w:...: . .: e aqu1
•--e&amp;men en sus ac-

. .. De su posidón ideol' ic (" .
. .
.
;1:1tares han derivado fó°! ~ m cap~tahsmo ni comunismo") 1
ci~n bcko:::!ishmo by de 1a de~:~~~fza~:~~en~:f capartarse por igu~~
.
om res por t
'
orno ele la · 1
gohierno.
o ros, y 1as han aplicad
J
, e~p otao ª ª p-ractJca del
Dos organ·
AP) '
ismos, uno que obra dentr d
ra m~e;tt1~:
actúa J1a~ia 1ef exterior (S1~1~ª0;1mini~tr!ti6n (CO
o que es la reforma est t l .
' constituyen claEl COAP (Comit ' ,J A
a a.
i; 1.,1.C
sesoramiento de ] p .
a residencia) cal_)ta,

J:~

CATHEDRA [ 15~]

~

~

;
r

:

.
a

.
,j

11

! 11
1

:

�analiza, discute ) jerarquiza los problemas del país. Está integrado
por civiles y militares (de las tres armas) con predominancia de estos últimos. Son funciones del COAP "asesorar al presidente de la
república en todas las suyas, coordinar a los diversos sectores de la
administración; dictaminar sobre Lodos lo!- irn,lrumenlos legales a nivel de decreto-ley, decretos y resoluc:iuncs supremas que requieran
aprobación del Consejo de Ministros; hacer toda clase de proposiciones al gaLincle -iniciativa de ley-, recibir gestiones ) quejas
del sector privado y asesorarse de cualquiera persona para el mejor
conocimiento de la realidad nacional sobre la que actúa el gobierno".ª
El régimen militar ha declarado, como principio de su política,
buscar la instauración de una "democracia de participación plena".
La creación del SINAMOS (Sistema :\acional de Apoyo a la Movilización Social) se inscribe dentro de tal concepción. Tras ella, no
obstante, debe verse la necesidad de controlar la movilización de las
masas trabajadoras que tienden a sobrepasar los límites establecidos
por los militares. SINAMOS intenta además suplir la ausencia de
los· partidos políticos ah(llidos desde 1968. Ee:te organismo en concreto representa un fonómen? de democracia _di_rigid!1,1 quizá el más
abierto y dinámico de .\mérica Latina.
.

m
r

-o

e:
.

-i

...,

A pesar d~ su dinamismo y de tener como proyecto una vincu•
lación estrecha con "los sectores populares del país hacia cuya orga•
nización no manipulable· realmente democrática y libre",• quiere en·
caminarse, SINAMOS no deja de actuar dentro de la estructura ver•
tical de poder en un c:i~tema de dominación clasista como es la que
aún prevalece en el Pcn1. De aquí sú limitáción esencial.
·

-,

Además de estas reformas el régimen militar ha puesto en práctica la de la educación y la de la prensa.

~
~

•

r·

('

..,
¡,

\
1

. La reforma educativa comprende dos planos: a) el propiamente educatÍ\•o y b) el administrativo. Establece por una parte una se·
rie de objetivos tendientes a formar un individuo con una "persona•
lid ad crítica y creadora··, autodidacta, conscirnte de su realidad SO·
cial y dispu&lt;'~to a participar ~ actuar en ella, educado artística, fa.
miliar y sexualmcnte; 30 por la otra dispone una estructura administratirn que funciona a trarrs de una· red administrativa centralizada
que conecta a diversos niveles de ejecución (ministerio, dirección su•
perior, dirección regional, jofalu~a zonal, coordinación subzonal) de
CATilEDR:\

l156]

,

los_ que depende el Xúcleo Educath·o Comunal
umdad que presta los servicios cducatiros.
l~EC), es decir la

L~ modernización de la economía leruana , .· ,
educatn a con las caractcríslica- d , t \ .
. exigia u?a reforma
cación que su • • 1
::i. e es ª·
mmagmable sena una edulerna de form l1era_1ad da tendc¡~c~a tecnocrática apenas oculta bajo el
ar cm a anos , utiles a sí mismo ' 1
• d "
un con~cxto no revolucionario.
s ) a a socie ad ell
,

.

1

.

•

ª: .

de la llan1a.
·d " prensa lºb
.
do I El aerópago
T
1 re ' se estremeció cuanlorta~~tensudicllarles, peruanos d~cidieron expropiar los diarios más im,a1s a sus antiguos d ,&lt;l
ll
l
de los diversos grupos olí • .
u~ios, 10 os_ e os representantes
roo des l d
. g~rqmcos. n 1a medida en que estos fue1
p aza os y nac1onahzadas las empresas que los sustentab
a prensa que estaba a su servicio resultó
fl
D
an,
los latifundistas y de lo; exportadores d 1super/ª· e manos de
han, la Prensa pasó al control del CO; \~: l()~11~c~s q~~ exl\plo!a•
nal de Comunidades L b 1 ) , · r
e erac1on l ac10·11·a --1· , Q
d
a. ora es . El Comercio, propiedad de la fa.
mi,m' n uoh uesa a y ,·mcu 1a&lt;lo " con Ios importadores
•
te
y comercian~ es ~ 'do~a vdoccro de la Confederación 1\acional ,\graria la Cró
mea, peno ico e la familia Prado ' al servicio ¿'
f.'
ahora dia · f · · 1 • d
;
e sus manzas es
no o 1c1a asigna o al Sistema l\'acional de Dif . , E
preso y Extra s
, d·
.
us1011. x' u apen ice vespertmo, de manos de Manuel u·11
prescnlante de 1 • t
.
oa, reRockefc.l le . 1 os mdereses norteamericanos, en especial de los de
1 ' lan pasa O a manos de sus trabajadore
C
O·
su apfodice amarillista, defensores en un tiem1&gt;o de sl. _Qrtreo y ¡o,
generó 1 ·' b lt d
I
•
os m ereses que
d . a a u a a Y eesracionalizada industria de la ha · d
f:s. 0 (:Moucloa: 1975), han sido asignados a los sectore/;:fe:i::::
j

•

.. '

VIII. PERSPECTIVJS
mado~s reformas promo~idas por el régimen miliLar han transforn
~ una maner~ sensible el contexto peruano. Sin embar O ellas
o configuran todav1a un proceso revolucionario (lo cual
~ r
que no_!º 111:011,ic_ien) ni el ejército se ha convertido. por vir:d
exccpc1on lustonca de hecho imrrificable en la fuerza d l
.
te de un eamb''10 de ta 1 natura Ieza. En razón
' de• la políticae crmmancf
.
ta del régimen se han transformado los mecani,-mos
de pror dor~1,s~
ucc10n

1;t:~:

c.~Tin:on.A [157]

1

¡

�, (
l reforma agraria y empresarial se
Y acumulación en el pa1s
con a d h "do transferido de unos
.
d l · , · · 1 ). el 110 er a s1
ha reorienta o a mverswi '
fundamental tener32 (
d
clase a otra y esto es
grupos a otros no _e unda 'd
. 'modalidades a la propiedad
t ) . e han mtro uc1 o nuevas
d l
1
o presen e , s
. . d . bien las empresas en manos e os
( mas no se la ha soe1ahza o s1 E t d ,odríah ser el germen de un
trabajadores y controladoslpor_ el c,s ate ºd1'lst1·nto al régimen de ·propie~
, .
d
•. dad cua 1tallvamen
l
reg1men e propie ,
,
.
h
·d mantener) ; as tradd • d
con gran enfasis se a quen
tamb" h
a pnva a qu~
. ubo d' . , y dependencia. . ¡en ~
diciónales rclac1onr,s ,de s r lA~on
·
·
..
mh. l . pero no han desapareo1~0. •
ca 18:&lt; o,
• : ... • l · · so·
·. ,
, •
. ! 'erí~n en péd1t·~ara e proce
Por más que su_s teon?o~ se emp.
, dole "sui. generis",
ql.f6; vive el -Perú baJo el regunen. m1ht~ una .,Uldida (habl,a
,·
tible ,de sér·• compren
··
· • · 1 •. · •
partenogenellca~ n~ sus~e~d 1 SI~AMOS.) a partir de,,Jas :Perwecb·
~gado, alto funcio?~no e .
, ·d es· uemas conceptu&amp;~
vas de análisis trachCJ.onal, ~uJeto ªis;~~~o;:ame~te un fenpmeno .d«:
Por entero incapaces de explicar _sat
. d en el Perú" lo cierto
. . l"d d
el que esta ocurnen o
..
. '
alta ong1.na. I ·a· · ·co~o
:este
. . ' pa1s
, re rn'te
·· ·a· hechos récti~htes
"a
de
•
, .· y gel
es:gu~ a- .expe:1ep~1 . . .. , .. nl'f 'a sé· ha encargado de concépnei-al'izádos que I~• só~iologi~. c~~ 1. .~.c .
,· ·
. ·
'
.
•
,
•
tualizar 'oh1·etivamente. '
1

° .

Cap~

1

.
·
. ' .
. , Perú precisaba del :-reacomo.. Para poder expandir su eco~_mia, . Co
d
l tÁD'imen. q\lCl
•
t d los militares.
n to 0, e ~o-do que han mstru~en a o
1 contradicciones aportadas por la
integran no ha P?d1do escapa a a~mperialista. Para transformar la
nueva depen~enc1a d~l cap1t~~:::~~r altas tasas de gana~ia•"útñffl
base product1v~ hah~~ que Jitales nativos e imperialistas como pa•
para atraer la mvers1on de ca¡ , 1 , , c'umplir los ambiciosos pla·• ·t·
1 empresas estala es Y
•
·
ra cap1ta izar a as
, .
,, 33 Este ha tenido que avemtse, M
nes de d~sarr.ollo ..de.l_ re~1men . ·ue se roduc~ la nueva moda~id~d
sin confhcto, a }os term1~os en q e re!nta y el capital impenahs1
de asociación, entre el ~ P ::et~:
reformas implantadas sean lita. De aq.m que los a ca ve cem
#•d a au'n ma's JJOr el hecho de que
mitados:. ~t~ 1m1tac1&lt;_&gt;: se 'dO generadas horizontalmente sino que
las mod1f1cac1ones no an si .. .
.,
·
han sido producto
decisiones verticales.
: . re-

f.

'.

;!

1
.,

r ..

de

, aimen militar se ve presionado por los mte
Actualmente el reº
·
. .
exterior así como por las
·
, l l y del cap1ta11smo
,
,
ses de la hurguesia oca
,
. 1 Para 1974 se preveUl
mi~mas condiciones de la economia nac1ona .
.
.
1

CATHEDRA

[158]

1

•

'

•

't

, ....

,:

una desaceleración del crecmuento y una pujante inflación. "Esta
crítica situación, advierte Felipe Portocarrero, unida a la necesidad
de aumentar la tasa de inversión pal'.a consolidar la nueva modalidad
de acumulación, determinaría que sea cada vez más necesario para
el sistema descargar e] peso de la crisis sobre los sectores popularea,
Los trabajadores se enfrentarán a la ~isminución, o al estancamiento-ea
el mejor de los casos, de sus salarios reales por efecto de la inflar
ción, que torna ilusorias Jas conquistas reivindicativas. Al mismo
tiempo, el régimen _tenderá a limitar los reclamos salariales y a en~
durecer ~u actitud en las negodaciones colectivas•'.
Además de las presiones sefialadas el régimen debe enfrentarse
a las pugnas internas que se dan en las fuerzas armadas sólo en apa•
riencia monolíticas. En sus alas extremas se mueve una tendencia
}Jrogresista, incluso revolucionaria, y una tendencia francamente reaccionaria.

Es -evidente que para salvar sus actual~ contradicciones el régimen militar peruano sólo cuenta con la participación efectiva, politizada de las masas populares. Su disyuntiva no puede ser otra: o la
radicalización del proceso po1ítico o el golpismo de derecha que culmine, éomó en·'Bolivia, en la retroacción de Jos avances logrados y
en la represión fascista.

.

POSD.ATA

'

...

Los. acontecimientos del 5 de febrero de 1975 enfrentaron al
régimen' militar de Perú a su más grave crisis desde que asumió el
poder en 1968. A raíz de 'tm aparente conflicto laboral, la Guardia
Civil se insubordinó acarreando tras su movimiento graves disturbios
callejeros en Lima: turbas violentas recorrieron las caJles asaltando
comercios y otros ·establecimientos. El Ejecutivo ordenó, rompiendo
con su carácter pacífico, la represión de los vándalos. Se produjeron
86 víctimas, según informes oficiales, y fue implantado el toque de

queda.

De hecho la crisis tipificó el fenómeno de la así llamada "desestabilización de un régimen", es decir el conjunto de actos promovi®s por el Departamento de Estado de los Ütados Unidos y ejecútados por la Agencia Central de Inteligencia de este país, con la conniCATHEDRA

[159]

¡

1 :

'

1i ¡i
1

1

1

1

�.....
vencia interna de las fuerzas de derecha, para derrocar a las autoridades establecidas ( como ocurrió en Chile). Oficialmente se señaló
que la sublevación de los policías y los actos de pillaje eran la combinación de distintas fuerzas para intentar derrocar al régimen. La
r~pónsah~IWacl·&lt;lc cslt intento·le fue atribuida a la .CIA y al Apra.

r arios· hechos
rrido el

5

drben- apuntarse para h explicación de lo ocu•
de febrero.

l. Las inversiones del capital imperi_alista se han .cel)trado
en Perú en el área· minero-petrólera. El r~gimen de este país provoca una relación conflictiva úon los Estados Unidos al bienacoger
la política antimperialista de los países exportadores de petróleo (en
breve s1.1 pro&lt;lncción lo convertirá en gran exportador de este P.TOducto) y al oponerse drásticame~te a las medidas discriminato~ias
de aquél país, manejadas como represalia, en contra de estos. (con•
cr~tamente a la Ley ele .. Cümercio Exle~io~).
2. A fines d~·- 1974 Tutádos Unido~ encara la peor crisis económica después ~el, período posbélico. La 1•uestión de los energéticos se · presen~a como un_ subrayado &lt;le tal ~risis.
',e:

3. La alianza antiirnperialista se produce en distintos frentes.
Por iniciativa de varios países latinoamericanos se propone la rein•
legración de Cuba al seno de la OEA. Estados Unidos presiona pa•
ra q1;1e en la reunión de Quito, celebrada al efecto, no se alcancen
tales propósitos. Como respuesta, Perú y Venezuela encabezan lii
oposición para que no se lleve a cabo la reunión de cancilleres citada en Buenos Aires a instancias del Secretario de Estado norteamericano, Henry Kissinger.

\

4. La posición del gohierno pen.:ano deviene cada vez más
hostil respecto de los Estadoi:; Unidos. Una ~emana antes del 5 de
febrero, el general Juan Ve]asco Alvarado anuncia en tono brusco
la inminente nacionalización de la Marcona Mining, Co., a , propósito de un incidente entre ]a compañía aérea Braniff International
y la Aero-Perú cuyas implicaciones eran ob\iamente políticas. Por
estas fechas el presidente peruano declaró que el diálogo entre los
países latinoamericanos debía. hacerse al margen de los Estados Un~~
dos cuya política denunció como atentoria de la existencia de América Latina.
CATHEDHA.

.5. &amp;tados Unidos desemho

rres1dente. Gerald Ford y el Secre~u :°lítica intervencionista. El
anzan senas amenazas de inte
. ? e &amp;tado, Henry Kissin
mada, en tomo a los países ex rvencd1on, que incluso puede ser ger,
porta ores de petro'I
arLa . . d
eo.
cr1s1s e febrero mos , 1
su _polí~ca exterior, crecienu;;m:~ende?cias _de! régimen militar
i_ ica mtenor, nacionalista
.
antimpenahsta, y en su o
g1m~ n? c?ntaba con el res~aidpuhstal. Se hizo evidente que el ~é:
gamzac1omsta. Pocos dí d o ~opu ar a pesar de su ap t
G d'
as espues d I
o oruar ia ivil se percihi, 1
. e conato de golpe ara
(tr 1
los militares se vieron f~ a dpresenc1a de las fuerzas de la M ~s )a
de d
·1 • •
rza os a enmend
úb.
arma '
. esmov1 !zac1ón anunciando la r . ~r ~, itamente su política
Primero vanas personalidades vincui3~1cal~ac1on de sus posiciones
r:ctores de los cliarios peruanos ;á:s.a gobierno, entre ellas di:
tlo ~ _los trabajadores a la constituc~po;antes, exhortaron al
I, . evo uc1on Peruana"; luego el ro . 10n. e un "Movimiento de
og1~as de su movimiento as ir ~ p10 gobierno dio las bases ideotan~1a p~pular que en verdad n: o con el!o a nutrirlo de la sus-:-d_1f~rente del capitalismo y ~ c~~unte~1do. El "participaeionisprmc1p10 rector.
ismo- es adoptado como

.

'

~

f.~.

e·

k

Í

:º

.
!--8:s soluciones políticas formal
,
I~eologtcos es claro que no podr, es cdn ~us concesiones e híbrido
sis como la de febrero último : con u~1r al Perú más que a cri~
pa,ra las fuerzas que las pro:OJevenade;as pueden resultar exitosas
~as ~e. se le defQrme y obstaculice
nuevo e! socialismo, por
e stahmsmo como lo han hech 1 ~ unda deliberadamente
peru
.
o os ideó]
d l , .
con
, ano, se erige con toda valid
1 º?º~ e regimen militar
pa1ses de Amérira Latina para ezl como a un~ca opción real de los
a canzar su liberación.

¿ . .::i

•

.
.....
.

.
..
... 1

:r

¡/'

.

11

.l

:¡:

"
&lt;

•

; 1

~

~

,1

1

1:1
1 :'
1 '1

111¡

,:/.,.
1,

1

I•

1

1

1

1

11

.1

CATHEDRA

[161]

:

~
=

1

{160]

1
J

1

¡11

1

¡
1

i

1

�NOTAS

26.

dOscOctar E. Palma, "La socialización
e
ubre de 1974, P. 5.
ar11dua1 del Pe?ú" en L.. Un1Yeraltarlos'•• No. U, 1&amp;

2'1.

Ibid.,

38.

M:arlo Monteforte 'l'oledo, op. cit., P. 50.
Juan Velasco Alv&amp;rado, OP. cit.,

Anlb&amp;l Qu!Jano, ••Perú a cuatros atios de un pro,eeto de reforma", en siempre (SUplemento CUitural) No. 1,011, Novierabre 8 de 1972. p. 111.

2 9,

2.

JUan Velasco Alvarado, La aevelaclón Pera•••• El'DEBA, Ar1ent1na, 1973, P. 97.

30.

3.

lbld., p. 93.

t.

PennJ' Lernoux,

6.

M:arto Monterorte Toledo, La Solución mUltar • la peraana, UNAM:. Mbico, 1973, p. 29.

6.

lbld., p. 30.

'l.

Julio Cotler, ·•crbls palltlca. y popularismo militar", Perú Hoy, s1110 XXI, M:é:i:lco,

1.

"Los senerales como revolucionarlos" en Piara\, No. 39, Diciembre

p,

5.

I

Informe General de la. Comi~lón
clal Y reforma educa.ti•
el~ Reforma Educativa Peruana
a, Ed. .Mov1miento, México 1974,
en Transformación

1
H•

31.

Francisco Moncloa, '•Poder
P. 12.
nlcal de EL DIA, No. °"9, Y9 dperens.r. en Perú" en El Gallo 11 t ...
""
febrero de 1975 .P. s.
ua r-•• suplemento domi-

32.

Jui.n Velasco Alva ad
r o, op. cit., l&gt;P. 97-98.

3l.

FeJIJ&gt;e Portocarrero, ''La economJa
Julio-Septiembre, 1974, p. 47.
reruana en 1973' en C■1derno1 politlco1, ERA, No. 1,

34·

lbld., P. 49.

1974, p. 38.

1

•

19'11, p. 11'1.
8.

Mario M:onteforte To1edo, op. cit., pp. 29-30.

9.

Tullo Halperin Donahl, Bbtor1a Contemporánea de América Latina, Alianza Editorial,
Espafia, 1972, p. 374.

e
•
&gt;
..
z•

10. Julio CoUer, OP, cit.. ll, 110.

o

11.

Andres Cunder Prank, Capitalismo y sabdesanollo en Amérlc1o Latina, Ed. de Clendas

12

M:arcel Nleder1anc, Les 20 Amérlaues Latines, E:ditions du Seull, Francia, 1969, p. 121,

Sociales, cuba, 1970, p. 354.

-t

... ¡

.. ,

13.

Ibld., p. 116.

U.

Héctor ~lar Rivera, Perú 1965, ldlt. Siclo XXI, Mé:i:lco, 1969, p. 23.

15.

Marcel Nledercanc, op, cit..

18.

Mario Monterorte Toledo, op. cit., p. 20.

p.

129.

l 'I.

Marce! Nledtrcanc, J&gt;, cit., p. 135.

18.

Octavio Iannl, Impenallllmo ,. callara de la l'lolenda en América Latina, Edlt. Siclo ID,
México, 19'11, p. 77.

1

19.

Juan Velasco Alvarado, oP. cit., p. 20.

20.

Karlo Monteforte Toledo, op. cit., p. 87.

21,

Juan Velasco Alvarado, oP. cit., p. 11.

22.

Ibld., p. 13.

23.

H. Jacuarlbe, Crisis ,. alternativas de América Latina: reforma o rel'olacl•, Bdll Pal·
dos, 1973, p. 141.

24.

Juan Velasco Alvarac'o, op. dt.

25.

!bid.

.1 .
11

CATHEDRA

[162]

CATHEDRA

1

[163)

' 11
1
1

1

1

1

�Jes, se tuvieron en ella artículos de José Emilio Pacheco, Carlos Monsiváis ...
;
Su quehacer literario lo ha llevado a incursionar en la poesía . ..

I
~

... siempre. Una sola vez intenté el cuento. Pero
hace mucho tfemPo y con una marcada, nefasta, influencia modernista.

En cuanto a publicaciones individuales, LITORAL DE SOMBRA
es su tercer libro ...

LIBROS

m

r

e.
.&gt;

1 :

. l de sombra1 la. ed. (cuadernos de
ALFONSO REYES MARTÍNEZ, Lito~a
I
UANL Monterrey, 1974.
poes1a,
,
, 1) , Facultad
de Filosof1a y ...etras,
'

•.....

iversidad Autónoma
-1 f'1ª y Letras de. laT Unás
González de Lu. 1 d. ción del Lic. om
b"
de Nuevo León, baJo a irec
.
1 Lic Miguel Covarru ias,
na Y en un esfuerzo al que no _es da1e;o t~s bajo el nombre de "Coinició la publicación de una sene 1ecc~:nado para iniciarla -alarde
lección de Poesía". . El volum~n s~I~ORAL DE SOMBRA de Alfonso
de cuidado tipográfico-, ha sido
"d des en Monterrey a través
,
f a unida a las humam a
Reyes Martmez, irm.
blicaciones periódicas. • •
de primariamente, diversas pu
La Facultad de F1 oso

-~o
-4

.,
z -

•

r ,. ~

dación de "Salamandra"' que
... entre ellas la fun
n la intención fun•
dirigí durante diez números, co
escriben aquf.
d
par a las gentes que
. ,,
damental e agru
.
la linea de "Apolodiorus
Y también la de co~tm°8:'a de "Catarsis". Ello con
que, a su vez, contmu~ t ado fundamentalmente
el apoyo de un gru~. m ~drés Huerta Y Jorge
por Miguel &lt;¿&gt;varru i;:;;ro uno de los más repreCantú -a qwen cons
de que ac.
egíomontanos a pesar
sentabvos poetasl r • e se haya desligado un poco
tualmente, por e cm '
de estas cuestiones.

'

~

..

""'I

~

\
1

Letras" de la que dirigí dos nú·
También " ~ s y
t~ ilustraciones ... ' todo
meros cambiando f~rmata Ádemás de valores loca•
el sentido de la Rev1s .
CATHEDRA

1

1 1

. . . y el último, hasta ahora. ·E,n 1964 publiqué "Presencia en el tiempo". Luego, en 1966, "Péndulos
rotos". Son tres libros diferentes entre sí. La Poesía, en el primero, es todo un resabio de mis prime-

I!¡! 1
1

ras lecturas: Martí, sobre todo (el primer poeta que
recuerdo haber leído en la biblioteca de mi padre).
En el segundo, hubo una variante significativa.
Abandoné la indecisión del primero y afiancé los
elementos que supongo me son característicos:
tiempo, muerte, mujer. Claro que en LITORAL DE
SOMBRA se repiten, pero de muy distinta manera. Por ejemplo, el amor a la criatura, a la mujer:
es más calmado, menos sacralizado. No puedo decir que menos entusiasta, sino más asentado.

Formalmente hay, en LITORAL DE SOMBRA, una marcada
tendencia al actual versoblanquismo. Sin embargo es notorio el manejo de elementos externos de la versificación clásica. Y esta integración aporta uno de los valores más significativos del libro. Aunque la rima sea prácticamente inexistente, aparecen frecuentes huellas asonantes. Pero cuando lo es consonante, funciona antipreceptivamente a base de una palabra-rima que da, en su repetición, una
redondez absoluta a la idea. Del lado clásico, la métrica y el ritmo
mayoritarios. Si hubiera que buscar algún antecedente formal a este respecto, habría que nombrar la estancia: tal es la incidencia de
endecasílabos y heptasílabos italianizantes (casi el 40% de los versos). Podría asegurarse un sustrato renacentista; pero tan hábilmente empleado, que no desentona con el libre corte contemporáneo
de los poemas ...

' 1

: 11
1 ' ,1

I :'

1 :•

i ,¡
' ' 11

111

' ! ,./:

[165]

,.

'

¡¡ /i
~

1

! 11

i
,~

:
CATHEDRA

1

/:¡;

!

[164]

'

l

1
'

11

1.1
1

�... aunque, desde luego, no es consciente de mi parte. Cuando mi poema está listo, ha pasado por mucho tiempo de trabajo. Primeramente lo escribo sin
atender nunca ni a métrica, ritmo externo o rima.
Luego empiezo a corregirlo, a veces a rehacerlo en
forma completa atendiendo a la idea. Y así hasta
que en mi búsqueda voy encontrando la precisión
expresiva que necesito, despojando al verso de lo
superfluo hasta que cada uno de ellos me parece rotundo. Y si llego a esos elementos italianos es por
apoyo expresivo, no por forma intencionalmente

•.....

m

r-

buscada.
El empleo de los signos de puntuación es igualmente interesante. No tiende a la supresión, sino a la substitución; si bien no en todas las oportunidades. Generalmente, cuando los ignora, da recursos
tipográficos que los insinúa. Tal, por ejemplo, la mayúscula inicial
omitiendo el punto que debería precederla; o el doble espacio para
indicar alguna faltante coma; o el empleo de iniciales pronombres interrogativos para olvidar la apertura del signo de interrogación . . .
No el suprimir arbitrariamente, sino el substituir buscando una expresión escrita más funcional, menos repetitiva. Recuerda a Marinnetti. Pero más a los huidobristas (creacionistas o ultraístas) ...

. . .porque, independientemente de la precisión ex•
presiva de la que antes he hablado, hay lo relacionado con el diseño. La obra impresa es para mi
una pasión, la pasión más extraña del mundo. Me
desvivo por una letra perfecta, por los espacios, por
la composición tipográfica. . . Un libro es un qué y
un cómo, Los colores de la página, la textura del
papel, la fonna en que está encuadernado, son par·
tes esenciales del texto. A veces los signos de pun·
tuación lo afean porque, en la repetición de un mis·
mo efecto, siento que obscurecen, que obstruyen al

poema: entonces los ignoro. Otras, los veo necesarios: entonces los uso. Todo depende del poema y
de lo que en él quiera dar.
Pero no sólo en el recurso tipográfico conduce Reyes Martínez
a los grandes modificadores de la poesia contemporánea en español.
CATHEDRA

(166]

También
1 izando el verso
cir
i á lo hace utT
za lm genes prácticamente puras q para, fundamentalmente, produe poema llevando a un cosmos ~~ ~~ concatenen conforme avan.
v1 Y lleno de vitalidad

. . . S1. Busco siempre la .
. ..
de abrir tremendas posibil1!°agen, la única que puees para crear imágen
idades de ideas. El verso
es.
Habiendo unidad en L
dos
series
básicas de textosITORAL
DE SOMBRA
· embargo
la ri
agrupados
. hay, sm
mo~ivmaerta,d el yo vivencia! -que desd/1º r obv1~s circunstancias. E~
r o as y cada
uego tiene en 1 · 11·

::~~: ~~~ibro: los 3~•:,::::s':o"::~~e~,está aus:.::

:~.;:

¡/'

1

1

.Ie

,
: /.·

1:

'

1

'i

: 11
1 . ,,

l'

i1
1¡i

11

~
f

·
amer·En muchas oc·as1ones,
sobre todo
.
i_cano, lo anecdótico ha sido co ~nd el actual panorama hispano
ns1 erado c
·
gatono a lo qu h .
nuncia social'/u a sido ~ado llamar "literatura d~mo un c~mino oblivolume
. na poes1a utilitaria El r
protesta ' o de "den comentado. No es éste ei casi.e. ~gro ha sido eludido en el

1

1

/, :

.
•
ercero es 1
•
nalidad: mi hijo. Los tres
c.aro en su intenciota, esa anécdota en I
muy ligados a la anécdoza-.
a que se esfuma
, mi LITORAL DE SOMBRA.
-o comien-

(167]

1

. 1
• 1

•

· · · Y por eso están Juntos
·
al f al
cen a distintas razones em f m · Los tres obede·
re cubrir la vivencia .
o ivas. El primero quiecinerándose en vida. ":¡ctante de quien estuvo insólo al poeta sm
· o tamb'ésegundo, la admiración ne
-nero, al hombre El t 1nal IDlT•tante, al compa

CATHEDRA

1

!

1

fías" y "P ara un retrato de Miguel Mon·t ero en la segunda - foroemas por 1
.
emayor" "D p
lo anecdót'
. e nacimiento de mi h"1
'
e edro Garico-emoc1onal
10 Alfonso"
en la estructura
se trenza con el verso puro -d, no._ Aquí
···
• pre ominando

.. .porque no creo que ha a
entre uno y otro em I d Y una asociación válida
P eo e la poes1·a ,i;-1
nace de una militanc1a
• comurusta,
.
· 'ali
4
poema no
chista. Claro que hay cosas que im soc1 sta o dere~o se tamizan y aparecen. Es pactan y que luetinto. Tiene en sf m'
completamente dis'd
•smo
su
pro
· valor, sin neces1 ad de recurrir a otra
p10
cosa. Yo no creo en la poe-

1

t

1"

I

1

1 111

! 1!

1 •

•

1·

1,

1

/1

1

.~

I

¡

l

1

i

i
¡

...
l

1

1

t

..

1.1

! 11'

�\

otesta. Tampoco en la de "ese" tipo soque la poesfa se rebaja con ello. También. creo que el poeta debe ser militante, pero su
función como nülitante es otra.
de

:. c:-0

d hombre Todo poeta. Entrega su
Todo creador, entrega;, To o. " Define para entregar la esenobsesión, su constante, su demonio .
,
cía ...
.· ·

Y o trato de definir lo que es fundamenttal, esemon-

ta · terrogan es co
o el sue.
rt I vida, la luz la som ra, com
la mue e, a
'
los límites tnño, la opacidad, lo gris, lo obscuro,
preguntas
decisos del color; 1~ respue:s
actos más
ue en tantas ocasiones, se n
d 1
q '
simples
de la vida del hombre: las imágenes e o
definitivo.
cial en el hombre: pregun s, mb .

:ne:::

e
•

'&gt;
.

o

LITORAL DE SOMBRA . . .

enco:~

M

Fértil camino entre " mt." y "el"' del micro al macrocosmos
lírico, mientras
"Extrañamente llega
hasta un sueño de niebla
profanando silencios y vacfos.
Nada nos dice de su existir secreto
su litoral de sombra
Crece ahí sin detenerse
.
presidiendo la diaria ceremorua
el paso la palabra
y en la caída nos cubre
nos confunde
con su velo final
que nos hermana" 2

'

~

-----

JUAN JOSÉ GARCÍA GÓMEZ

NOTAS
l.

2.

1

La filosofía de Vasconcelos como filosofía latinoamericana, la. e&lt;l. (Cuadernos de Filosofía, 2), Facultad de Filosofía ~
Letras, UANL, Monterrey, 1974.
SILVlA MIJARES,

Un ensayo titulado "La filosofía de Vasconcelos como filosofía
latinoamericana", de la profesora Silvia Mijares, aparece bajo el signo de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma
de Nuevo León, Monterrey, 1974.
"Tanto Antonio Caso como José Vasconcelos -explica la autora- fueron filósofos surg_idos del Ateneo de la Juventud y juntos lucharon por destruir el positivismo decadente del siglo pasado. Los
dos siguieron la doctrina de Bergson. Caso desde que empezó su carrera filosófica hasta que terminó, fue fiel a su credo. En cambio
Vasconcelos fue más allá que su maestro, es decir, llevó hasta las últimas consecuencias la filosofía de Bergson".

CATHEDRA

f169]

1

1 '

LITOJL41, DE SOMBRA. Altonao Re1es Martl111•z. Portad1 y vllletas del pintor Armando López. ( Colecclór. de Poeslt., No. 1) Pacult~d d~ FIIOEofla y Letras. Universidad Au,
M.noma de Nuevo :.eón. Monterrey, 1974 Anrel, 1&gt;. 39.

Tras exponer en la Introducción el problema de la existencia de
una filosofía latinoamericana, Silvia Mijares sintetiza el desarrollo
histórico de las ideas en México, a partir del descubrimiento de América, habida cuenta de que entre los pueblos precolombinos no había integración social y cultural. Luego compendia una nota biográ-

1

¡¡ I'
-

Este comentarlo se realizó utlli1ando fraamentos de una entrevista con ARM. Durante
la misma, se le Plantearon ~un•~ de las ?bserraclonr.i aquf lnc!u!das. sus r es11ue.,.
tas son las 11ue &amp;:&gt;Mecen en las columnas de la derecha del presente.

-'j

..

~

-

:::

é

;::
~..,.

~
CATHEDRA [168]

' !

.

T nía varios títulos para el libro. Uno, por eJ~,mplo,
e
,, Otro "Las huellas del sueño • Pe"Tierra nueva •
' .
obvi
y luego al esro me parecieron demasiado
el definitivo.
tar repasando los poemas,
1 "litoral de
Pienso que fue un acierto. Porque es e
sombra" el libro. • •

-1

Libro sorpresa dentro de la lírica mexicana, en nada se parece
a los que han venido publicándose regionalmente. Con meditado trabajo, Alfonso Reyes Martínez utiliza viejos sillares poéticos dándoles una nueva funcionalidad. Y la imagen absoluta abre la puerta de
una poesía abierta enmarcada por las universales constantes del hombre. Todo complementado por una efectiva serie de ilustraciones de
Armando López.

A
f

.1 1
1

�- nacido en 1882, abogado en
fica de José Vasconcelos, oaxaqu_en~, t " representante de Madero
1908 director de "El antirreelecc10ms a '1 Presidente Eulalia Gutié,
. .
caballo con e
•
en Washington, ministro_ a
Ob ó candidato presidencia1 en
rrez, ministro de Educación con
reg n,

1929, exiliado Y filósofo.

1 s Plo.
fí de Vasconcclos (Empédoc e '
Los antecedentes de la filoso_ a dría la filosofía pitagórica, Kant,
tino, Orígenes, Clemente de _Ale1an en, este ensayo sin pretender reBergson y Nietzsche) son se~alad~s-d sino tan sólo para tener una
ducirlos a un conjunto doctrina~ ng1 o, L ego analiza las circunstan.
d u sistema. u
· ·
noción más precisa de to o s
. " donde Vasconcelos m1. d "La raza cósmica ,
. 1
cías Y la orientación e
el positivismo internac10na , que
cía su filosofar al lanzarse co~tra
to de explotación de los Ese un mstrumen
para él no es otra cosa qu .
s·1 ia Mijares resume textua1mentados Unidos de Norteaménca. 1 v

•

.,.,..
m

te:

r-

e•

-·o
-t

re\

'&gt;
. r

'

. "
t la como necesan.0 un nuevo tipo de
"La raza cósmica pos u
.
e ese hombre deberá exf
a de vida en qu
ó
hombre, con una nueva orm_ .
a ue el sajón nunca se preocup
Presarse en términos del espmtu, y q c1·ón material biológica Y par. por una concep
·
el
por esos problemas, smo
.
l momento en' que se mega
cial Por otro lado, Vasconcelos ~ivee~iato se tenga una perspectiva
pas~do, y sin que para el futur~e::.ionar sobre el pasado, para no
clara. Considera que hay que el momento en que se puede proyeccometer los mismos errores. Es
1 raza cósmica? Además es la
.
. bl e y , &lt;.•por
tar todo lo imagma
• qué no
• "a
ortunidad de vivir una vida propia .
.
op
. del monismo estético. Pal ego al análº1s1s
Silvia Mijares entra u
. •ento son el intelecto, 1a
rtes del conoc1m1
ra Vasconcelos, las tres ~a 1 t es el método adecuado para e1 e~voluntad y el sen~ido. El mte ec ºara el estudio de la vida y el s~nt1_r
tudio de la matena, la volu_nta~ p Vasconcelos sostiene la supenonpara el estudio de la ~onc~~nci:;e el método científico. Piedra angudad del "método em?c10nal ..5º riori" estético o filosofía de la coorlar de su metodolog1a es el a P

dinación.
de Caso y Vasconcehace un para1e1o
d
Finalmente, la profesora
un futuro abierto a to as
los cuyas soluciones fil~s~ficasf_sonsu~:~a pone fin al ensayo.
'
. .. d
Una b1bhogra 1a
,
z
las pos1b1hda es.
PEDRO REYES VELAZQUE

CATHEDRA

[170]

.
Renovación en el silencio, la. ed., ( Col.
Tezontle), Fondo de Cultura Económica, México, 1974.

I

EDUARDO R. BLACKALLER,

~

Tradicionalmente la teoría del arte ha procedido con la mayor
arbitrariedad, y en especial la teoría de la música. La producción musical y sus autores han sido tratados casi siempre a través de concepciones ahistóricas y en pugna con las vías del conocimiento objetivo.
Pero si la teoría de la música ha asumido formas arbitrarias, el género de la biografía en torno a los músicos se ha destacado por la más
crasa banalización de los sujetos estudiados.
Por lo general las biografías de los grandes compositores han
cobrado la categoría de panegíricos (o diatribas) cifrados en la anécdota y el lugar común: la precocidad de Mozart, el casanovismo de
Liszt, la homosexualidad de Tchaikovski, la irrebasabilidad de Wagner. Su formación, estilo personal y obra se presentan desarticulados del contexto social que les confiere identidad y explicación fundamentales y se los convierte así en productos novelescos de consumo seudocultural. De aquí la importancia de contar con aportes que
reivindiquen el género biográfico en el campo particular de la música. Es este el caso de Renovación en el silencio, una biografía de
Beethoven escrita por E. R. Blackaller, recientemente entregada al
público por el Fondo de Cultura Económica.
La iconoclastia que caracterizó a los increíblemente lejanos años
sesenta no perdonó a Beethoven. Una de las canciones con que los
Beatles irrumpieron en el mundo musical de los jóvenes esgrimía el
lema "roll over Beethoven" para significar irreverencia frente a la
monumentalidad que parecía tener su música con el propósito final
de "enterrarla". A nombre de la renovación se cometía una injusticia postrera con quien fue uno de los más grandes renovadores de la
herencia musical de Occidente. Defender ahora su obra oponiéndola a la música contemporánea (popular o culta) sería desde luego inconsecuente; lo que si se impone es rescatar la personalidad creadora de Beethoven independientemente de las exploraciones a que aún
puede dar lugar su universo sonoro. "Cierto, señala Blackaller, todavía la asombrosa construcción arquitectónica del material sonoro
CATHEDRA

[171]

! t

li I'

11

:

~

.I

:¡:

¡1

l

,1

' :1
:1
1
1 ,,
1 1
1

1

1 11

',,

' 1,I"/:

'

1

i

'

!1
1

1

1

.

i

:

11

1

! 11

1
1

'
1

1

1

�h ven uede ayudar en las búscomo la concebía y desarrollaba Beet o
pente es otra y está locaquedas musicales,.per~ su enseñanza p:::;tística" (pp. 262-263).
lizada en la esencia misma de la creac1

rd

des de la creación artística consLa génesis, proc~so Y genera ; ;lackaller ubica las características
tituyen el marco teónco en el cua
de la personalidad de Beethoven.
.

•

"'m
"'"
r-

o

e• -4
rn
&gt;
.
I'

.
de un "período rico en expenenLa obra beethovemana se nutr:ca histórica se hunde definitivacías fundamentales, cuando una ép
encías inevitables, una nueva
mente y adviene, con todas las cohnsecun asiste al cambio radical que
. 1., (p 19) Beet ove
organización socia
·
·
. los XVIII Y XIX del que la revo1use produce en Europa entre los s1g b d En su ánimo parecen reesión más aca a a.
1
1
ción francesa es a expr
ltuosos que alumbrarán os nueproducirse "innuce" los sucesos tum~ evolución a la que bienacoge
vos objetos Y sujetos sociales ~e es a r a desarrollar su obra. Bla'b f
a inspiradora par
y de la que rec1 e uerz .
. ·ma entre los diferentes aspectos y
ckaller establece la rela~1ón i~;stica de Beethoven, las condiciones
momentos de la produ~c1ón a desde luego su propia sordera como
personales de éste (senalando h
. tencial que libra entre sus tenelemento exacerbante de la luc a ~XI~ernalmente Y la inhibición que
dencias a convivir con los d::~sen~~e la necesidad de valerse al mále causa la enfermedad para
,
. más perfecto que en na.d
e debiera ser en mi
ximo del oído, "sentJ o qu
1 Testamento de Heiligenstadt-, y
die -dice el músico de Bonn ~n e
la mayor plenitud con una
q ue yo he poseído, en otro bemp?, en ·amás los mejores de mi ofiente no tuvieron J
d
·
perfección que s~~~ram
erlo· entre algún impromptu e .smcio", y la impos1b1hdad p~r~. hac ~e uir viviendo para "ser digno
cidio y la resolución defm1tivabde,, cgomo aparece en otra parte del
rt.
·
y
del dictado de a is ta y de hom
. re. ,
tante que las cond.1c10na
Testamento), Y el contexto h1stónco mu
motiva.
ducir al código musical una concepBeethoven se empena en. tra . del mundo Y del arte. Pero no
ción, para su tiempo revoluc1ona~10, aun ue sus tesis no tengan un
es sólo músico, también es teór~co'den ~on las de los filósofos más
gran rigor disciplinario. Ellas l c~mc:nte con las de Hegel, segú~ inavanzados de entonces, (seña : a~ .das una resulta sin duda v1ge~dica Blackaller), y entre las m s .~c1 en una frase espléndida: "La hte para nuestros días; está resum1 a
CATHEDRA

[172]

bertad y el progreso son el fin del arte, como de la vida toda". En la
Heroica encontraría esta tesis su despliegue artístico.
En el texto de Blackaller, enlazadas con el análisis biográfico
aparecen bajo un tratamiento teórico nuevo en este tipo de trabajos
cada una de las formas musicales desarrolladas por Beethoven. La
sonata, el concierto y la sinfonía reciben especial atención. En torno
a esta última se advierten puntos de vista verdaderamente aportativos. El lector (en este caso yo, y aventuro que los demás) se encuentra con enfoques ricos en proposiciones. El ejemplo mejor -me parece- es el de la Novena Sinfonía, en la interpretación que hace el
autor de la alegría, sentimiento exaltado por Beethoven en la famosa Oda homónima de Schiller a la que dio dimensión musical. Corrientemente la alegría, como el resto de los sentimientos, se ha asumido de manera arbitraria, subjetivista. En el planteamiento de Blackaller la alegría es una relación entre el sujeto y el objeto (entre el
hombre que la experimenta y la realidad, los otros hombres y /o la
naturaleza, que es su agente), así como un proceso. Pero además, derivado del texto de la Oda, propone a la realización social como la
más elevada de sus formas. Se deduce así que una sociedad opresiva
significa la más grande de las desdichas, mientras que las condiciones sociales que la nieguen representarán el advenimiento de la alegría a cuyo cobijo "todos los hombres se hacen hermanos" (coro de
la Oda).
Después de la Vida de Beethoven de Romain Rolland no sería
excesivo decir que Renovación en el silencio constituye si no la mejor biografía de Beethoven sí la más crítica. E. R. Blackaller, compositor y pianista de singular estatura parece aspirar con sus investigaciones y obra teórica (es autor también de La revolución musical de
Julián Canino, un estudio sobre la música microtonal trabajada por
este autor) a personificar el ideal de hombre que sólo por excepción
permite surgir la sociedad clasista: aquel en el cual se conjugan la
expresión artística, el ejercicio crítico del intelecto y la praxis social
(su actividad política en las filas de la izquierda mexicana no podría
ser desestimada en este lugar).
En cuanto a la significación de su biografiado, Blackaller es claro y concluyente: "Beethoven resume -y su obra es el receptáculolos ideales, los anhelos, las demandas y los objetivos de una .época.
CATHEORA [ 173]

:

'

1 i ¡i

1
1 •
• 1

.
~

.I ;¡:
l1
1

1

! !1!
1

'

,,

1,

1

i

1

1

' 1

1

�R volución Francesa que fue su hontaFenómeno tardío, remontó la e . . to de su vida el estudio de
'
d1. 1 El conoc1m1en
nar su fuente primor ª ·
,
·ca ayuda a corr.prender la
•
1 ál ·sis de su IDUS!
sus concepciones y e an i_ •d d d I arte y contra la mediocre vullucha irrenunciable por la d1gm a . ed hac:a la vida es actual. El ar. nal Su act1tu
'
.
1
garidad de lo convenc10 :
1
leidades del expenmento y a
á
t ar. su,eto a as ve
'h'I' t
te contempor neo,
e . delJ mercado Y Ias extravagancias m 1is as,
moda, a las deman as .
la actividad de Beethoven que en un
bien puede volve~ la mirada a
udo no sólo combatirlo, sino crear
medio social hostil y amaneradod p bl un instrumento para la foral mismo tiempo un legado per .~ra e,
mación y superación del hombre .
ABRAHAM NUNCIO

•....

ALFONSO RANGEL GUERRA. Licenciado en Ciencias Jurídicas, ex-rector
de la Universidad Autónoma de Nuevo león v ex-director de su Facultad de Filosofía y Letras, profesor dr. la ·universidad Autónoma
de México y Secretario Ejecutivo de la Asociación Nacional de Univresidades e Institutos de Enseñanza Superior.

Licenciado en Letras, alumno de la División de
Estudios Superiores de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León .

r_,.
o

Licenciado en Letras, Jefe de la División de
f,gtudios Superiores de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo J.eón y profesor de tiempo completo de la
misma.
MrGUEL COVARRUBrAS.

-t

-r

Doctor en Letras, profesor de la Facultad
de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León,
en sus divisiones Profesional y de Estudios Superiores.
JUAN JOSÉ GARCÍA cihrnz.

BAUDELIO GARZA G.

Dl

e•
&gt;
.

COLABORADORES:

JAIME LABASTIDA, Profesor de la Universidad Autónoma de México,
en la Facultad de Filosofía y Letras, poeta y ensayista.

•"'""

"al

l

FERNANDO S.\LMERÓN. Doctor en Filosofía, profesor de la Facultad
de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de México, exrector de la Universidad Veracruzana.

1

JOSÉ LUIS BALCÁRCEr. Maestro en Filosofía, Secretario del profesorado de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de México y profesor de tiempo completo de la misma.

Licenciado en Filosofía, profesor e investigador
de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma
de México.
CARLOS PEREYRA.

1

Huco PADII.LA, Licenciado en Filosofía, Secretario general de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de México,
profesor de tiempo completo de la misma.

Licenciado en Derecho, profesor de la Facultad
de Filosofía y Letras y de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

!1
11

ABRAHAM NUNCIO.

CATHEDRA

[174]

11
111

1
1
1

1

1

�.

~-

•.

.,..

~

(

1

FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS/ UANL

f

DEPARTAMENTO EDITORIAL

1

• !

•

m
a-

,1

r

('¡

..:
.

..:

Revista Cathedra. (Trimestral). Director / Al•
fonso Reyes Martínez.

~

.

1

~

COLECCIÓN DE POESÍA:

. .'

.I 1

Litoral de Sombra / Alfonso Reyes Martínez
Matq.r ~l tiempo / Xavie! Rodríguez Araiza.

-o

e• -t
rn
(
&gt;
• ...
¡e?

.

..

....

PUBLICACIONES

.....

,,

'

•

CUADERNOS DE FILOSOFÍA:
e

'

La pintura como lenguaje / Adolfo Sánchez Váz·
,qnez.
,
.
[,a filosofía de Vasconcelos como filosofía latino•
americana / Silvia Mijares.

,
'

,

.

.. '

CUAOERNOS DE LETRAS:

. • ,. ' . ' prensa). .
•· •·' 1 ·F,pica x novela / Alfonso Rangel Guerra. (En
prensa):

~

: 1

'-

11 1
1 :•

i

1 ,,

.
..

1
11 1

~

1 : /,

,

La novela gótica/ Juan José García Gómez. {En

1

'

:

.

1

1

1,

1'

I•

1

1

1 '

1 •
1

, i'

1

cpÍ.;ECCIÓN:

MATERIALES DE TRABAJO DE LA DI·

VISIÓN DE ESTUDIOS SUPERI0°RES:

...
'

Crear.ionismo y ultraísmo: matices del huidobrismo / Juan J~sé. Gar.cía Gómez.

...

'

.

'

.

.-

!1

ii

.•

11

=

•

í

'

!. .1

. ..

11

• 1

1,1
! 11

l.
1

1

1
1

�CATI-lEDRA
REVISTA DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
DE LA UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="246">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3175">
                <text>Cathedra : Revista de la Facultad de Filosofía y Letras, UANL</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="479154">
                <text>Revista de la Facultad de Filosofía y Letras. Publicación fundada en 1974. Contiene investigaciones de antropología, ciencias sociales, cultura, sociología, humanidades, ciencias del lenguaje, literatura, historia y filosofía</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="362313">
            <text>Cathedra : Revista de la Facultad de Filosofía y Letras, UANL</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="362315">
            <text>1975</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="362316">
            <text>2</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="362317">
            <text> Enero-Marzo</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="362318">
            <text>1</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="100">
        <name>Periodicidad</name>
        <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="362319">
            <text>Trimestral</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="362338">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784670&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="362314">
              <text>Cathedra : Revista de la Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Autónoma de Nuevo León, 1975, No 2, Enero-Marzo</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="362320">
              <text>Covarrubias, Miguel, Director</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="362321">
              <text>Reyes Martínez, Alfonso, 1943-, Codirector</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="362322">
              <text>Cultura</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="362323">
              <text>Humanidades</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="362324">
              <text>Sociología</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="362325">
              <text>Letras</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="362326">
              <text>Historia</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="362327">
              <text>Filosofía</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="362328">
              <text>Revista de la Facultad de Filosofía y Letras. Publicación fundada en 1974. Contiene investigaciones de antropología, ciencias sociales, cultura, sociología, humanidades, ciencias del lenguaje, literatura, historia y filosofía</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="362329">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Filosofía y Letras </text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="37">
          <name>Contributor</name>
          <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="362330">
              <text>García Gómez, Juan José, Consejo Editorial</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="362331">
              <text>León Garza, Máximo de, 1931-2001, Consejo Editorial</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="362332">
              <text>01/01/1975</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="362333">
              <text>Revista</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="362334">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="362335">
              <text>2015397</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="362336">
              <text>Fondo Universitario</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="362337">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="86">
          <name>Spatial Coverage</name>
          <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="362339">
              <text>San Nicolás de los Garza, N.L., (México)</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="362340">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="362341">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="26607">
      <name>Epica y novela</name>
    </tag>
    <tag tagId="26611">
      <name>Filosofía de la ciencia</name>
    </tag>
    <tag tagId="26609">
      <name>Humboldt y la investigación científica</name>
    </tag>
    <tag tagId="26610">
      <name>Marxismo e historia</name>
    </tag>
    <tag tagId="26606">
      <name>Novela gótica</name>
    </tag>
    <tag tagId="26608">
      <name>Obra narrativa de Pablo Olavide</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
