<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="13144" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/13144?output=omeka-xml" accessDate="2026-05-18T06:37:21-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="11197">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/246/13144/CATHEDRA._1975._No._3._Diciembre._0002015396.ocr.pdf</src>
      <authentication>422ed08faef3a8ef4238b2f564678594</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="363194">
                  <text>e
A

T

H
E
D
R

REVISTA DE LA FACULTAD
DE FILOSOFIA Y LETRAS DE
LA UNIVERSIDADAUTÓNO-

A

IIA D~ NUEVO LEÓN

�---

.. -

CATHEDRA
REVISTA DE LA FACULTAD DE l'IWSOFIA Y LETRAS
DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
NÚMERO

3

DICIEMBRE DE

1975.

SUMARIO

Tomás González de Luna O En torno a la noción de la Cotidianidad ( 5
Eli de Gortari O El método como vínculo entre la Ciencia y la Filosoffa ( 13
Adolfo Sánchez Vázquez O El punto de vista de la práctica en la Filosoffa (23
Juan José Saldaña González O Lógica y Metodología Científica en Leibniz
(39

Máximo de León O Principales resultados del desarrollo y consolidación de
la sociedad moderna de Montemorelos y su región (61
Domenico Sindico O El mayorazgo en la Legislación Española durante el
periodo Colonial (73
John Saxe-Fernández O La Contrarreforma Hemisférica (89
· Ma. Guado.'upe Martfnez de Rodríguez O El Hispanismo de D. José Vasconcelos (113
Marlowe y Goethe O Datos y reflexiones a cerca de Fausto (125

�~

•'

"'f.

.

•.....t•"' '-"
..
:F.a..-;,,"

UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON: Rector/doctor Luis E.
Todd; Secretario General/licenciado Jesús Lozano Díaz. FACULTAD DE
FILOSOFIA Y LETRAS: Director/licenciado Tomás González de Luna;
Subdirector/licenciado Juan Angel Sánchez Palacios; Jefe de la División
de Estudios Superiores/licenciado Juan José Saldaña González; Secretario
g,neral/licenciado Herón Pérez Martínez.
CATHEDRA: Coordinador/Juan Jos~ García Gómez: Ayudante/Emilia López Portillo; Consejo editorial: Máximo de León Garza, Abraham Nuncio,
Rodolfo Martinez Cárdenas, Juan José Saldaña González, Ma. Guadalupe
Martmez de Rodríguez, Mario A. Aguilera Mejía.

Cada autor es responsable de su texto. No se devuelven originales.
Toda correspondencia debe dirigirse a:
Coordinador del Departamento Editorial de la Facultad de Filosofía y
Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Apartado Postal 3024.
Ciudad Universitaria. Monterrey, Nuevo León. México.
Diseño: Coordinación del Departamento Editorial de la Fac. de F. y L.
Impresa en: Técnica Gráfica de Monterrey, S. A.

�EN TORNO A LA NOCION DE LA COTIDIANIDAD(••)

Tomás González de Luna

En este artículo nos proponemos abordar un tema importante para
la filosofía, el problema de la cotidianidad.
La importancia del estudio de esta noción se establece, desde el momento en que nos permite comprender la realidad, de tal manera que una
explicación de la cotidianidad nos llevará sin duda, a explicarnos qué es
la realidad. El misterio de la cotidianidad se revela en definitiva como el
misterio de la realidad social en general.
Por supuesto, la explicación de la vida cotidiana tiene que partir de
la consideración del carácter dialéctico inmanente a la cotidianidad. Esta
naturaleza dialéctica se exterioriza, en el hecho de que lo cotidiano revela
y a la vez oculta la realidad social, pues no debemos de olvidar que lo cotidiano es una mediación de la realidad, no la realidad inmediata misma.
LA VIDA COTIDIANA

La vida cotidiana -dice Kosik- es: "el mundo de la intimidad, de
lo familiar, de la experiencia inmediata, de la repetición, del cálculo y del
dominio individual". ( 1)

De la definición de Kosik se desprende que la vida cotidiana; es un mundo que afecta a todo modo de exi~tencia, a toda existencia humana, que
tiene una dimensión histórica.
5

�La cotidianidad es una situación en la que la realidad histórica ha
colocado al honbre. De aquí que explicaciones como la de Heidegger, quien
considera la cotidianidad como "el mundo de la impropiedad, de la caída,
del abandono de la propiedad o autenticidad" (2), con referencias metafísicas, como la describe Kosik. Es una concepción en la que se aborda la
vida cotidiana como la preocupación que el sujeto tiene del mundo, es ejemplo de las posiciones a-históricas,. que reducen su visión "esencial" a un
contraste metafísico entre un "mundo banal" y un "mundo auténtico",
a una acción humana dominada exclusivamente por las fuerzas de la alienación que deforman al hombre, a una práctica en la que el hombre está
implicado dentro de un sistema de cosas acabadas, del mundo de los aparatos ya dispuestos y de su manipulación, del mundo de la preocupación. (3)

consecuencia de un ramificado, múltiple y complicado sistema de mediaciones ... Pero, en la medida en que se trata de objetos de la vida cotidiana,
se encuentran dispuestos, y el sistema de mediaciones que los produce
aparece completamente agotado y borrado en su inmediato y desnudo ser
y ser-así. Piénsese en el fenómeno técnico-científic_o y sobre t?do, en ot~os
de naturaleza complicada, como el taxi, el autobus, el tranv1a, etc., p1ensese en su uso en la vida cotidiana, en el modo como figuran en ella, y se
verá claramente esa inmediatez". (5)

La vida cotidiana se da dentro de la historia. De tal manera que en la sociedad actual, como la nuestra, el capitalismo estructura, desarrolla y
fomenta su propia cotidianidad.

Por último, -la vida cotidiana- es el mundo del dominio individual,
del ser individual; que es al mismo tiempo ser particular y ser específico.
Particularidad, en cuanto es el yo puesto al servicio de la satisfacción de
las necesidades y fines del individuo. Especificidad, en cuanto el hombre es
producto y expresión de sus relaciones y situaciones sociales, heredero y
continuador del desarrollo humano.

Y no importa que tomemos en cuenta la división de la sociedad en
clases sociales. Pues si la vida de un burgués es distinta de la de un proletario, el tiempo impuesto por el ritmo y el desenvolvimiento de la vida de
ambos, tiene como fundamento único: la sociedad capitalista, la sociedad
que se rige por la ley de la plusvalía.

Esta cotidianidad, es el mundo de la espontaneidad, pues la asimilación del comportamiento consuetudinario, de las exigencias sociales y las
modas exige para su explicación la espontaneidad. Es imposible para el hombre llevar a cabo una labor fructífera, si es obligado a reflexionar sobre
cada una de las formas de su actividad.
Si bien éste es el aspecto positivo que la espontaneidad da a la vida
humana, por el lado negativo la convierte en el escenario de la ultrageneralización (de la generalización excesiva, sin tomar en cuenta las particularidades de la realidad); la mímesis, (de la imitación, sin sujeción a
ningún precepto); de los juicios provisionales, etc. (o sea el manejo grosero de lo "singular". Jamás examinamos lo singular, solo lo subsumimos
bajo la tarea planteada). (4)
La vida cotidiana o la espontaneidad es el mundo de la experiencia
inmediata. Lukács, dice: "suponer que los objetos de la actividad cotidiana
fueran objetivamente, en sí, de carácter inmediato ... No existen más que a
6

Esta caracterización que Lukács hace de la inmediatez, nos evita caer
en una apreciación errónea de la inmediatez como un simple contacto del
hombre con la realidad.

Lo heterogéneo -de la vida cotidiana-, es el receptáculo de todas
nuestras capacidades en varias direcciones, pero de ninguna capacidad con
particular intensidad, no absorbe ninguna posibilidad enteramente, es el
mundo de la dispersión, del despliegue liso del hombre sin ningún dominio,
en particular.
LA EXTRAÑACION

Después de analizar cada uno de los elementos constituyentes de la
vida cotidiana podemos decir que, cuando ellos se conciben de manera
absoluta se producirá la extrañación.
Siendo la extrañación siempre, extrañación respecto de algo, y precisamente respecto de las posibilidades concretas del desarrollo específico de
la humanidad, esto nos exige precisar, que si bien la estructura de la vida cotidiana constituye un terreno propicio para la extrañación no es
en modo alguno extrañada, necesariamente.
La extrañación se produce en relación a la estructura económica de
una sociedad dada, si la estructura económica de un- sociedad irradia una

7

�gran extrañación, tanto más se irradiará esa extrañación de la vida cotidiana sobre las demás esferas. (6)

un obstáculo al desarrollo de la sociedad, sino, como lo que es, e1 sue-lo nutricio de la actividad artística, científica y filosófica del hombre.

La vida cotidiana no es extrañada por necesidad a consecuencia de
su estructura, sino sólo en determinadas circunstancias histórico-sociales.

Tampoco puede hacerse, al nivel de una dualidad rígida e insuperable
como suele suponer una epistemología con tintes burgueses. Hemos de considerar esta relación -entre la ciencia y la cotidianidad, o, el arte y la
cotidianidad- como una interacción íntima de esas dos realidades.

Hablando del hombre, en toda época· ha habido personalidades representativas que -~an ~ivid_o_ en una cotidianidad no extrañada, y puesto
que la_ conformac1on c1ent1f1ca de la sociedad posibilita el fin de la extrañac1ón, esa posibilidad se encuentra abierta a todo ser humano.
Nuestra distin~ión entre la cotidianidad y la extrañación nos puede
llev~r a la conclus1on de que la estructuración científica de una sociedad
s1 b!en permite la aniquilación de la extrañación, esto no implica la aniqui'.
lac1on de la vida cotidiana.
LAS OBJETIVACIONES
. El hombre en la 1wolución de la sociedad cuenta con objetivaciones* primarias como el trabaJo Y el lenguaje. El trabajo puede ser definido como el
grado supremo de objetivación de la cotidianidad, como un acto teleológico,
como señala Marx. "Al final del proceso del trabajo se produce un resultado que ya existía al principio del mismo en la representación del trabajador, o sea, idealmente. El trabajador no obra solo una transformación formal de lo natural;. actúa además sus fines en lo natural, fin que él conoce,
que determina el tipo y el modo de su hacer, como una ley, y al que tiene
que someter su voluntad". (7)
.
El lenguaje, si_ bien presenta la peculiaridad de ser: "un complicado
sistema de med1ac1on, respecto del cual el sujeto que lo usa", (8) se comporta de un modo inmediato. Este comportamiento se refleja en la extraordinaria simplificación que introduce -el lenguaje- en las' relaciones
del hombre con el mundo.

No hay que olvidar que toda obra esencial, científica o artística, si
bien es cierto, es una superación de la cotidianidad, al final vuelve a la
cotidianidad y su efecto pervive en lo cotidiano.
EL REFLEJO ESTETICO
Refiriéndonos a una de esas dos objetivaciones mencionadas; el arte
y la ciencia, nos limitaremos a, anotar algunos rasgos del reflejo estético,
siguiendo la exposición de Lukács, que adopta una concepción dialéctico
materialista y que tiene que romper con la deducción apriorística de
las artes, que parten de una supuesta fuente originaria de la "esencia del
hombre", y considerar el reflejo estético como la reproducción artística
de la realidad, teniendo como base a la sociedad en su intercambio con la
naturaleza. Por inmediata que pueda aparecer la relación del arte con la
naturaleza, objetivamente, esta relación es mediada de manera intensa y
complicada. Cierto es que esa inmediatez, pero a pesar de todo no la mera
apariencia. Su inmediatez, es un elemento propio del reflejo estético, y se
presenta como la forma de la obra de arte.
La generalización estética es la elevación de la individualidad a lo
típico. La géneralización en el arte es así, de un tipo particular, pues si
bien se libera de la individualidad particular y con ello de la satisfacción
práctico-táctica de la necesidad del mundo, nunca pierde el carácter de vivencia individual e inmediata.

LA OBJETIVACION ARTISTICA Y LA OBJETIVACION CIENTIFICA

El arte no se limita a fijar simplemente un hecho en sí como lo hace
la ciencia, sino que eterniza un momento de la evolución histórica del género humano.

. Además de las dos objetivaciones mencionadas el hombre posee otro
tipo de obJet1vac1ones como son el arte y la ciencia. Gracias a ellas el
hombre logra superar la vida cotidiana. Es claro que la manera de abordar
esta superación, no puede hacerse, consi'ierando la vida cotidiana como

Hablando de la forma estética, ésta no es como la forma de la ciencia
que puede y tiene que abarcar de manera indiferenciada una multiplicidad
de contenido; sino que llega a ser tal por el hecho de aparecer siempre
como la forma específica de un determinado contenido.

8

9

�En suma: la vida cotidiana constituye el peldaño de la existencia humana
del cual el hombre no se puede abstraer, pero a la vez es un nivel que tiene
que superar, como manera de concurrir a estadios de obietivación cada
vez más complejos y profundos.
Tales estadios son, por ejemplo, el arte y la ciencia que aún con sus
particularidades, como lo hemos visto con el arte, constituyen siempre una
explicitación del mundo de la realidad.

BIBLIOGRAFIA

Heller, Agnes;

Historia y vida cotidiana, aportación a la sociología
socialista, traducción de Manuel Sacristán, (Col. Nue-

vo Norte), Ed. Grija/bo, Barcelona, 1972.
Marx, Carlos;

El Capital, Crítica de la Economía Política, T. l.
traducción de Wenceslao Roces, Fondo de Cultura
Económica, México, 1946.

Lukács, George;

Estética, T. l. La peculiaridad de lo estético, tra-•
ducción de Manuel Sacristán, Ed. Grija/bo, S. A.,
Barcelona-México, D. F., 1966.

Kosik, Kare/;

(1)

Karel Kosik, Dialéctica de lo Concreto, Ed. Grijalbo, p. 92.

(2)

Lukács, Estética 1, p. 71.

3)

K. Kosik, op. cit, p. 86.

Dialéctica de lo Concreto, Estudio sobre los problemas del hombre y el mundo, traducción de Adolfo Sánchez Vázquez, Ed. Grijalbo, S. A., México,

4)

A

D. F., 1967.

4)

A. Kelle

4)
5)

A. Heller, Historia y vida cotidiana, p. 55 y sig.

6)

A. Heller, op. cit., p. 67

Lefebure, Henri;

"Critique de la vie Ouotidienne", T. l. L'Arche
Editeur, a Paris, 1958.

Lukács, Estética 1, pp. 44 y 45.

* Entendemos por objetivación: la explicitación de una característica de la realidad.
7)
8)
(

Marx, El Capital, F. C. E., p. 131.
Lukács, op. cit., p. 59.

..

)

(Ponencia presentada por la Facultad de Filosofía y Letras de la U.A.N.L., en el
1er. Coloquio Nacional de Filosofía, realizado del 4 al 9 de agosto de 1975, en la
Cd. de Morelia, Mich., (México).

10

11

�EL METODO COMO VINCULO ENTRE LA
CIENCIA Y LA FILOSOFIA 11&gt;
Eli de Gortari

Las relaciones entre la ciencia y la filosofía son muy estrechas y así
lo han sido siempre. En realidad, el conocimiento científico de la naturaleza
y la reflexión filosófica sobre ese conocimiento, surgieron sincrónicamente
en la historia y tuvieron su primer exponente reconocido en Tales de Mileto, quien hizo la predicción de un eclipse de Sol, encontró la demostración de un teorema geométrico y estableció una concepción racional del
universo, considerando al agua como el elemento primordial de lo existente.
A partir de entonces, la filosofía y la ciencia se han desarrollado tanto paralelamente como en serie, aún cuando no siempre se muestren de manera
ostensible sus muchos vínculos mutuos; inclusive, en ciertos períodos de
sus respectivos desenvolvimientos, dichos nexos han carecido de armonía
y hasta han resultado antagónicos. Sin embargo, en las mejores épocas de
su historia, cuando la ciencia y la filosofía se desarrollan con mayor vigor,
entonces también se hacen más estrechas y numerosas sus relaciones, a
la vez que se vuelven más aparentes y que su necesidad recibe un reconocimiento general. Así ha sucedido durante la Antigüedad clásica griega, en el
Renacimiento, con el advenimiento de la Revolución Industrial y en el
transcurso de la revolución científica, tecnológica " social en cuyo umbral
nos encontramos actualmente.
13

�En su gran mayoría, las relaciones entre la ciencia y la filosofía son
recíprocas, aunque no siempre posean simetría; unas veces son relativamente simples y otras mucho más complicadas, algunas de ellas se muestran
perspicuamente, mientras que hay otras difíciles de desentrañar; a veces se
destacan con precisión y certidumbre, pero otras veces su determinación
se hace incierta y difusa; en fin, de esas relaciones unas son directas, en
tanto que otras son indirectas, es decir qll! operan a través de un medio que
funciona como relacionante. En lo que sigue vamos a ocuparnos particularmente de una relación de este último tipo, como lo es el método, que constituye un vínculo entre la ciencia y la filosofía. Como vamos a ver, se trata
de un vínculo denso, muy activo y que produce una multitud de efectos
recíprocos, tanto en la una como en la otra.
El hecho de que el método se encuentre entre la ciencia y la filosofía
tiene varias implicaciones. Desde luego, se trata de una propiedad que es
análoga a las propiedades topológicas de la geometría, incluyendo sus consecuencias. En efecto, como es sabido, cuando un punto A de una superficie se encuentra colocado entre otros dos puntos R y S, entonces tal
ubicación es invariante ante todas las transformaciones geométricas continuas que pueda sufrir la superficie en cuestión, de tal manera que el punto A seguirá estando entre los puntos R y S., independientemente de los
acortamientos, alargamientos, encorvamientos y otras deformaciones cualesquiera que puedan experimentar las líneas que unen a dichos puntos.
Análogamente, la ubicación del método entre la ciencia y la filosofía
es también una propiedad invariante ante todos los cambios que puedan padecer la filosofía, la ciencia y el propio método de su desarrollo
histórico, mientras no se produzca una ruptura -la cual sería una transformación discontinua de la ciencia con la filosofía o de alguna de ellas
con el método. En ciertos intervalos, el desarrollo de la filosofía lleva el mismo paso y se produce en la misma medida en que la ciencia
avanza. Pero, en algunos períodos, el quehacer filosófico se rezaga con respecto a la actividad científica; y, en otras épocas, la ciencia es
la que se retrasa en comparación con la filosofía. Tales situaciones protos estrechos entre la filosofía y la ciencia. Más todavía, hay veces en que
la actividad científica se conjuga enteramente con la filosofía para la ejecución de ciertas tareas concretas. Sin embargo, lo más frecuente es que
exista una interacción entre la ciencia y la filosofía , de tal modo que las
respectivas acciones se transfieran continuamente de la una a la otra, por
intermediación del método.
La ciencia produce explicaciones objetivas y racionales del universo.

14

Las explicaciones científicas determinan las diversas reformas en que se
manifiestan los procesos, distinguen las fases sucesivas y coexistentes observadas en su desarrollo, desentrañan sus enlaces internos y sus nexos
externos, ponen al descubierto las acciones recíprocas entre los procesos y
encuentran las condiciones y los medios necesarios para conseguir la intervención humana en el curso de los propios procesos. Dichas explicaciones
son obJet1vas porque representan a las formas de existencia de los procesos
y constituyen, en rigor, los reflejos mentales obtenidos de los procesos con_ocido_s Y explicados; y es debido a esta condición impuesta por la existencia obJet1va sobre nuestros conocimientos, que éstos pueden ser verificados
por_ cualquier ~ujeto en todo momento. Por su carácter racional, las explicaciones c1ent1f1cas encuentran las conexiones que son posibles entre todos
Y cada uno de los conocimientos adquiridos y, luego, cuando tales conexiones racionales son comprobadas experimentalmente, se convierten en conocimientos objetivos y representan entonces a los enlaces reales que existen entre los procesqs. El universo comprende a todos los procesos que
existen de manera independiente a cualquier sujeto en particular y al modo
como éste los conozca o se los imagine. Y en este conjunto universal de
todo lo que existe objetivamente, queda incluido el hombre como una de
sus partes integrantes. Dentro de esa caracterización común a todas las
disciplinas científicas, cada ciencia tiene un dominio particular. En cada
caso, los dominios particulares corresponden a un nivel de la existencia a
una, propiedad u_niversal, a una actividad humana, o bien, a un grup¿ especifico d~ propiedades dentro de un dominio más amplio. Cada nivel de
la_ ex1stenc1a se encuentra constituido por ciertos procesos que tienen propiedades pecu llares y cuyo comportamiento se encuentra gobernado por
determinadas_ leyes. Así, por ejemplo, la física de las partículas elementales
estudia el nivel de las interacciones que se producen entre los fotones
e17ctrones, _mesones, protones, neutrones e hiperones; mientras que la quimica mvest1Qa el nivel de las reacciones que se ejercen entre los átomos y
producen, como co_nsecuenc1a, las compos1c1ones y las desintegraciones moleculares. En cambio, la geometría estudia una propiedad que es común a
todos los procesos Y que se manifiesta en todos los niveles de la existencia
como I? és el espacio. Otras veces, el dominio de una disciplina se encuentr;
determ1~ado ~or alguna de las actividades humanas, como ocurre con la
econom1a pol1t1ca, que estudia el desarrollo de las relaciones sociales de
produ~ción. ~n fin, dentro de cada ciencia resulta pertinente establecer
t~mb1en subd1v1s10nes en su dominio, siempre de acuerdo con las caractensticas d7 los procesos estudiados, constituyéndose así las distintas ramas
de una c1enc1a, como son por ejemplo la anatomía, la fisiología, la his-

,

15

�tología y la embriología, con respecto a la biología.
Por su parte, la filosofía desentraña la generalidad de los descubrimientos logrados por las disciplinas científicas. Su dominio particular es el
conocimiento de lo general, es decir, de lo que es común a todos los procesos. Dentro de su actividad, la filosofía se ocupa de integrar y estructuturar la concepción del universo, de interpretar la vida humana y de formular sistemáticamente los medios de adquirir el conocimiento. Para
integrar la concepción del universo, la filosofía ordena los resultados científicos, hace una interpretación crítica y armoniosa de ellos y estructura,
luego, la síntesis que representa la imagen racional y objetiva que tenemos
del universo. Esa síntesis es un conocimiento nuevo, que supera y enriquece
los resultados y experiencias parciales tomados de las otras ciencias, porque
en el conjunto del universo se manifiestan otras propiedades que no existen
en sus partes y es justamente la filosofía la que realiza la tarea de encontrarlas y de ponerlas en claro. Por otra parte, la filosofía indaga y descubre las
distintas modalidades que el hombre impone a sus actividades, incluyendo
su trabajo, su conciencia y su reflexión. También investiga las conquistas
logradas por el hombre en su creciente dominio sobre la naturaleza y la
sociedad, estudia las divergencias entre sus anhelos y las condiciones reales
de su existencia, esclarece cuáles son las fuerzas que lo impulsan al progreso,
pone al descubierto los obstáculos por vencer, planea los medios necesarios
para superarlos y encuentra las maneras de llevarlos a la práctica. En ese
sentido, el hombre intenta alcanzar la universalidad, basada en la humanización de la naturaleza y la sociedad. En forma semejante, la filosofía
estudia las actividades teóricas y prácticas que el hombre realiza para ad·
quirir los conoci miertos científicos. Con fundamento en ese estudio, formula luego sistemáticamente los métodos de la investigación científica,
de una manera rigurosa y eficaz. Después, desarrolla y generaliza tales métodos, poniendo de manifiesto la riqueza de sus posibilidades y las formas
específicas de su aplicación. Y, una vez que los métodos quedan comprobados en la experiencia, los convierte en instrumentos eficaces para las investigaciones que se emprenden en todas las ciencias.
La investigación científica tiene como fundamento un marco filosófico en el cual se apoyan reiteradamente sus pasos alternados, teóricos y
experimentales. Al propio tiempo, en la actividad científica se hace una
aplicación constante de una disciplina filosófica, como es la lógica. Igualmente, las implicaciones que se desprenden de los nuevos conocimientos
científicos son de un carácter netamente filosófico. En fin, la concepción
del mundo y de la vida humana, estructurada con base en los elementos
16

aportados por_ las ciencias, es establecida por la filosofía. Y, luego, las mod1f1cac1ones, aJust~s Y reiinamientos que esa concepción va requiriendo con
los avances c1ent1f1cos, también son otras tantas tareas filosóficas. De esa
manera, el _co_ntenido filosófico de la ciencia es inherente a ésta y cons·
t1tuye su c1m1ento, la trama de su estructura, la orientación metódica de
sus avances Y_ la interpretación de conjunto de sus consecuencias. Por eso
se _puede decir que la ciencia tiene una textura filosófica, de la cual participan todos sus element_os. Esa textura filosófica de la ciencia se aprecia
meJor cuando se la_ examina en ~u actividad, aún cuando también se pone
claramen_te de manifiesto en el sistema formado acumulativamente por los
conoc1m1entos ya comprobados. Por otra parte, la filosofía analiza cada
u_no ~- los paso~ que se dan en el descubrimiento, la invención y la creación
c1ent1f1ca, lo mismo que en la formulación de las teorías explicativas en
sus corre_s~ondientes demostraciones y verificaciones experimentales, ; en
las expos1c1ones que se hacen de los resultados obtenidos para comunicarlos
a los otros investigadores. A este respecto, la filosofía viene a ser la concien·
cia de la ciencia. Pero, hay que tener cuidado de que no resulte ser una
falsa conciencia o, peor todavía, que no venga a parar en ser la conciencia
de una falsa ciencia.
. En su actividad, los investigadores científicos ejecutan muchas operaciones mentales y manuales, por medio de las cuales descubren la exist~ncia de_ nuevos 09{etos, conocen sus distintos aspectos, determinan sus
vinculos internos y'i!xternos, comprueban o mod1f1can las conclusiones previstas Y encuentran _las maneras de intervenir en el desarrollo de los procesos naturales Y sociales para cambiar, consecuentemente, sus efectos. Dichas operaciones son muy semejantes a las que se practican cotidianamente
P?r todos los hombres y sus diferencias más notables consisten en que se
e1ec~ta_n con mucho mayor rigor: en condiciones determinadas con gran
P!ec1~1?n Y que se encuentran baJo el control del investigador. El método
c1ent1f1co es una abstracción de las actividades que los investigadores reahza~, concentra~do la atención exc!usivamente en los procesos de adquis1c1on del conoc1m1ento, desentend1endose del contenido particular de los
resultados obtenidos, salvo por el hecho de que sean válidos.
, . La forr¡,ulación del método científico se consigue mediante: 1) el
analis_1s penetrante de la actividad científica, determinando con precisión
sus diversos elementos; 2) el estudio sistemático de las relaciones que vinculan a dichos elementos, tanto las comprobadas como las posibles; 3) la
17

�estructuración ordenada y armoniosa de esos elementos y sus relaciones,
para reconstituir las operaciones metódicas en un nivel más amplio y elevado; y, 4) la generalización de los procedimientos metódicos surgidos dentro de una disciplina, poniendo al descubierto las posibilidades de su aplicación en otros dominios.
Manteniendo su unidad general, el método científico se particulariza
en tantas ramas como disciplinas científicas existen y, dentro de ellas,
todavía se especializa hasta llegar a singularizarse. Al propio tiempo, dentro del método quedan incluídos todos los procedimientos que se aplican
en la obtención y la constitución del conocimiento: las secuelas generales
y sus caracterizaciones específicas, las operaciones indagadoras, las diversas
maneras de conjeturar, anticipar, inventar e imaginar, las ilaciones demostrativas, las técnicas de experimentación y las fonTias de exposición.
Por otra parte, el método comprende tres partes que son inseparables,
pero que se pueden distinguir: la investigación, la sistematización y la
exposición. Los procedimientos de investigación permiten descubrir nuevos
procesos y adquirir conocimientos nuevos sobre procesos ya conocidos de
otro modo. En esta fase se pueden discernir tres fases importantes: a) la
que desemboca en la anticipación r:le descubrimientos, en la invención o
en la creación por medio de la imaginación científica, que es el ars inveniendi;
b) la que conduce a la formulación de conjeturas y lleva a resolver los problemas siguiendo caminos abreviados o atajos, que es el ars conjecturandi;
y, c) la que consiste en la investigación propiamente dicha, que es el ars pervestigandi. La sistematización permite enlazar los nuevos conocimientos con
el conjunto de los conocimientos anteriores, o sea, su inserción en el
sistema científico, mediante el ars probandi. En fin, a través del método del
discurso científico o ars disserendi, el investigador expone aquello que ha
logrado descubrir, después de sistematizarlo e interpretarlo, para comunicarlo a los otros científicos y, a la vez, ofrecerlo a su crítica.
Podemos esbozar el proceso de la investigación científica, desplegándolo en las siguientes etapas principales: 1) el surgimiento de un problema
2) la revisión de los conocimientos anteriores que sean pertinentes y la
comprensión cabal de ellos; 3) el planteamiento claro y distinto del problema; 4) la búsqueda de su solución, incluyendo su explicación posible
como una hipótesis; 5) la predicción de las consecuencias de la hipótesis;
6) la planeación del experimento; 7) el diseño del experimento, incluyendo
el método adecuado; 8) la ejecucifo del experimento, aplicando rigurosamente el método: 9) la obtención de un resultado que sea comprobable o

18

demostrable, o bien, ambas cosas· lO) 1
.,
experimental del resultado· l 1) ' .
ª
der:1:ostrac1on o la verificación
minos de la teoría co
' d' 1ª mterpretacion del resultado en los tér1
sistema de los conoci~::~: ~~n~~~i~;~. : ;nser_ción del_ resultado en el
3
las consecuencias implicadas or ~I resu ' . la mdagac1on de algunas de
vos problemas En t d
P
ltado, Y, 14) el surg1m1ento de nue0 o caso, se trata de una
.
t' ·d d , •
de los resultados se desprenden
h' , ac_ 1v1_ a -~1cl1ca, tanto porque
ciclo, como porque cada una ;~eva; 1potes1s, m1c1andose así un nuevo
epicíclicas, en las cuales se repitenasl asefs puede dar lugar a indagaciones
as ases anteriores.
En la realización de cada una de 1
aparece la textura filosófica de
. a_s e~pas que acabamos de señalar,
1
1
tíficos surgen dentro del contexti ;~~: ª· n efecto, los prnblemas cienestablecida por la filosofía inclusi e
ado ~or la concepc1on del mundo
problema consiste en pon~r en cr~sise~_aque los caso~ extremos en que el
ciéndola o llevándola a un callejón s·
i-~ha pconcepcion, ya sea contraditos que son revisados cu a
in sa_1, a. or otra parte, los conocimientablecer un planteami:nto \1a~~mpr~ns1?n se profundiza, con vistas a esimpregnados del contenido filosófi¿o d~s~mto del P~~blema, se encuentran

ti

ej~~~;~

b~:~~~e;ad;el~u:~:~ci~~
~ce:ti~:n~:- la i~:~~~::i~t~a:~s:~
reglas metodológicas. La p;edicción ud:c1lon de la h1potes1s, se rigen por las
aplicación de la imaginación cread
a_s dconsecuenc1as constituye una
La planeación del experimento re~~ai~r~ui~ ªd ~or las r~~las de _la lógica.
condiciones en que se uede ro
a e ermmac1on previa de las
proceso en cuestión de ~os me~io:ocar el surg1m1ento o la prese~cia del
ciones y de los proc'ed' .
para mantener el control de esas condi1m1entos para observar y
d' 1
del proceso. El diseño del experiment
me ir e comportamiento
materiales, aparatos instrumentos
. o comprende la espec1f1cación de los
sonal científico y técnico que inte:Ve~dr~sit~o~ que se necesitarán, del perpartici ará L
.
., .
y e as maneras concretas en que
cumplimie~to a d~~~~c1~: ~~p~ca_ la realización de una predicción Y su
sultado es un~ consecuencia ~et'º_nes controladas. La _obtención del resolución y, conjuntamente de ha~~1ert~_due se haya tenido al imaginar la
llegar a ella, trazándolos diestrame~t!ª 1 rº mve~tar luego los caminos para
!-8~1e;~~;i~~~:~~o~ l~!s~~~~i~aciones ~xp:~;~~~~l~~º:e ~re:~:~r~o~:~~~:
1
resultados obtenidos es una t:!~s
logica. La ~terpretación de los
sean los científicos quienes la realicen I amente f1losof1ca, por más que
se insertan en el sistema de la d' . I'
· Los resultados va interpretados
1sc1p ma respectiva, mediante sus relaciones

cie~'.)~

19

�lógicas con los otros conocimientos ya sistematizados. Para la ind~gadón
de las consecuencias implicadas se recurre de nuevo a la concepc,on filosófica del mundo y se utilizan las reglas que sirven para el establecimiento
de hipótesis. En fin, el surgimiento de nuevos problemas vuelve a ser una
tarea impregnada por la filosofía.
El primer hilo de la vinculación entre la ciencia y la fi~osofía,a tra·
vés del método, es de índole genética y estriba en q_ue
metodo es elaborado originariamente al irse realizand_o la actM~ad c1ent1f1,:ª· Una vez que
se tiene definido el propósito de una invest1gac1on, se d1sena un plan para
alcanzarlo, que viene a ser el camino que llevará hasta esa meta. Naturalmente nadie emprende una investigación sin tener experiencias previas, va
sean adquiridas por cuenta propia o por cuenta ajena; y, por lo tanto, en
el diseño del plan figuran algunos métodos ya probados, aunque muchas
veces sea necesario introducir en ellos algunas mod1f1cac1ones. Desde luego,
al llevar el plan a su ejecución, se advierte que nunca se trata de un camino
recto, que la ruta trazada tampoco es inmutable y qu~ nunca s~ _encuentra
proyectado en todos sus detalles el camino parn una 1nvest1gac1on_ en particular. En cierto modo, el método es un camino que se va haciendo, o
completando al mPnos, cuando se recorre específicament? al reall~ar cada
investigación. En todo caso, al concluirse una invest1gac1on, ademas de recogerse el fruto de conquistar un nuevo· conocí miento, se obtiene una verificación concreta de la eficacia del método empleado. Y, en cuanto un
método O una nueva variante de un método, muestra su eficacia en una
actividad científica consumada, se convierte en materia de reflexión filosófica.

:1.

El examen crítico de la ciencia es realizado por la filosofía, ante todo
con respecto a los conocimientos científicos ya comprobados, esto es, en relación con los productos acabados resultantes de la investigación. Se trata,
por lo tanto, de los conocimientos seguros y de los p_roced1m1entos igualmente garantizados que han conducido a su obte_nc1on. Sm _duda, d_,c_ho
examen es necesario para fincar las bases de la interpretac1on ftlosof1ca
de tales conocimientos. Más todavía, como consecuencia de ese mismo examen se advierte cómo la parte más activa de cualquier conocimiento logrado viene a ser justamente el método utilizado, porqu: es la parte q_ue viene
a ser susceptible después de coadyuvar a la real 1zac1on. de nuevas investigaciones y, por ende, a la obtención de otros conoc1m1entos._ Entonces, se
destaca claramente la importancia que tiene para la f1losof1a practicar el
examen crítico de la actividad ciantífica en el proceso de su desarrollo, y no solamente en lo que se refiere a sus resultados. En cuanto a la
20

ciencia, dicho examen filosófico de su misma actividad es más importante
aún, porque viene a descubrir al científico algunos aspectos que no se le
muestran netamente al estar ejerciendo su actividad. Tal vez por eso es
que resulta muchas veces tediosa la filosofía de la ciencia para el investigador científico, puesto que trata principalmente de los problemas ya resueltos para éste, de los datos conocidos y de las teorías aceptadas. De lo que
se trata, en rigor, es de examinar la practica de la investigación científica pero no limitándola a una reflexión posterior a su ejecución, sino de hacerla justamente cuando esa actividad práctica se está realizando. En
esas condiciones es que se puede conseguir la relación óptima t1tre la
ciencia y la filosofía, a través del vínculo constituído por el método en ac:
tividad. Lo cual implica, necesariamente, que el científico asuma parcialmente la función del filósofo, al mismo tiempo que éste proceda, también
en parte, como científico.
El conocimiento cien:ífico comprobado o demostrado o bien, comprobado y demostrado, pero sin la correspondiente interpretación filosófica, es un conocimiento cierto y seguro, pero insatisfactorio y parcial.
El hombre, hacedor exclusivo de la ciencia, aspira a obtener un conocimiento general, tanto de lo comprobado como de aquello que sólo puede
considerarse como posible. Este tipo de conocimiento es el que suministra
la filosofía. Desde luego, el conocimiento filosófico implica ciertos riesgos, porque está constituido de generalizaciones y de conjeturas. Por eso,
la filosofía, cuando es científica está sometida a ajustes, al paso y medida
en que la ciencia avanza. Al propio tiempo, es indudable que las interpretaciones filosóficas precedentes sirven para encauzar las investigaciones
científicas ulteriores y para orientar después la interpretación de sus resultados.
En el dominio de la metodología, la actividad filosófica consiste en elaborar las teorías de los diversos métodos empleados en la investigación científica, comprendiendo su fundamentación, sus leyes generales, sus teoremas específicos, sus empiremas característicos, sus operaciones y sus reglas de cálculo. En cambio, la actividad científica consiste en dirigir sus indagaciones de acuerdo con los métodos elaborados
teóricamente por la filosofía. En todo caso, la actividad práctica de la
ciencia suministra nuevas experiencias que confirman o invalidan las teorías, por un lado, en tanto que, por otro lado, las amplían y profundizan.
Por otra parte, es difíci I establecer un Iímite preciso entre una teoría formulada conforme a las reglas rigurosas de la metodología y una hipótesis
establecida acerca de un procedimiento metódico sutil y, por ende, difícil

21

�de precisar. Un ejemplo del primer caso sería cualquier desarrollo del cálculo
funcional en la lógica simbólica; y, del segundo caso, algún intento de formalizar el razonamiento por analogía. Pero, no obstante sus grandes diferencias, ambas formulaciones teóricas resultan aplicables en la actividad científica. Lo importante no es tratar de limitar la imaginación filosófica, sino
de propagar en ella el rigor metodológico, para que las hipótesis tengan
siempre una justificación racional y se formulen correctamente, aun cuando
se les pueda dar, en todos los casos, una expresión enteramente precisa.
Lo que es tal vez más interesante de la metología, es que se tratade
un terreno en el cual incursionan por igual, tanto el científico como el filósofo. Con la peculiaridad de que las reflexiones metodológicas del científico tienden señaladamente a convertirse en filosóficas; mientras que las
reflexiones metodológicas del filósofo muestran una clara propensión hacia
el rigor científico. En este sentido, el investigador científico ensancha las
fronteras de su reilexión y abandona hasta cierto punto su carácter ana1ítico. En cambio, el investigador filosófico restringe sus reflexiones y
atenúa el carácter sintético de éstas. Los límites entre ambos tipos de reflexión se difuminan un tanto. La reflexión científica amolía su dominio
y se hace más libre, mientras que la reflexión filosófica gana en rigor y
eficacia. En fin, lo que sucede es que, en el campo de la metodología, la
reflexión tiene que cumplir las exigencias de precisión y estrictez de la
ciencia y, simultáneamente, tener la generalidad y la sutileza de la filosofía. El vínculo del método, entre la ciencia y la filosofía, es fuerte e impone sus condiciones.

( 1)

EL PUNTO DE VISTA DE LA PRACTICA
EN LA FILOSOFIA 11&gt;
Adolfo Sánchez Vázquez.

. Traten;ios, de delimitar, en primer lugar el objeto del presente trallaJo: la practica como concepto o categoría de la filosofía. Vamos a tratar
de esclarecer, lo que significa _situarse desde el punto de vista de la práctica
en 1~ f1losof1a. Ver la f1losof1a con los ojos de la práctica, equivale aquí a
considerar la práctica filosóficamente. Vamos pues, a hablar de la práctica
como concepto o categoría filosófica.

Ponencia presentada en el Primer Coloquio Nacional de Filosofía, 4-9 de agosto

de 1975, en Morelia, Mich. (Sección 1: La Filosofía y la Ciencia).

A. _diferenci_a de otras categorías filosóficas, ésta no parece ofrecer
gran d1:1cultad ~1 tenemos presente que el mundo de la práctica, del comporta~1ento practico es el '."undo en que nos desenvolvemos a cada momento. el mundo de cada d1a, el mundo cotidiano. Y, ciertamente la rá _
tica es una. reahdad que vivimos cada día. Nuestra vida es práctica' nu:Str~
~omportam1ento es práctico; nos desenvolvemos en nuestra rela~ión con
nos otros Y con el mundo, ~on la naturaleza y la sociedad, en una relación
c O ¡"mplemente contemplativa o pasiva, sino en una relación activa en la
.ua somos suJetos o agentes de ciertos actos que producen efectos u
ttienen resultados concretos, tangibles, que denominamos 1·ustamente •p~ce
ICOS.

-

Sin embargo, aquí conviene una distinción entre un uso cotidiano

22

23
/

�pero no filosófico del término, y un uso correcto, adecuado del término.
En el sentido cotidiano lo práctico es aquello que conviene a nuestros intereses, aunque éstos sean nuestros intereses personales más egoístas. La vida real, cotidiana, en la sociedad en que nos desenvolvemos, está
llena de hombres prácticos o de actos prácticos de este género. En suma,
la práctica, en este sentido, es ciertamente, una realidad; tipo de actividad,
o de relación, en las que .los hombres se mueven por sus intereses egoístas, personales. Es la actividad en una sociedad en la que el individuo,
para afirmar estos intereses, no duda en convertirse en lobo del hombre, y
en hacer de la sociedad un campo de batalla, pues sólo así él puede funcionar como elemento de un sistema en el que rige la ley del lucro, de la
ganancia. Pero esta forma de comportamiento humano, la del "hombre
económico" característico de la sociedad burguesa, es una forma histórica,
concreta, determinado por las características mismas del modo de producción en el que impera la apropiación privada de los medios de producción.
Cuando Marx dice que "la vida social es esencialmente práctica",
cuando Engels sostiene que en la relación con la naturaleza el conocimiento
-la ciencia- ha considerado hasta ahora la naturaleza en sí, y no la naturaleza transformada prácticamente, cuando Lenin afirma que el punto
de vista de la práctica es el primero y principal en la teoría del conocimiento, o cuancjo Mao Tse-tung sostiene que el conocimiento "surge de la
práctica de transformar la realidad", es evidente que el término práctica
no se emplea en el sentido estrecho, cotidiano, de lo que es conforme a
nuestros intereses egoístas, sino como un tipo de relación del hombre con
la realidad, con el mundo, en el que se opera una doble transformación
(del mundo, que es modificado; del hombre mismo, ya que se modifica su
conocimiento de él, y sus relaciones con otros hombres).
Al utilizar de ahí el concepto de práctica se está utilizando como un
concepto filosófico; es decir, como el concepto de una actividad que
al poner al hombre en relación con el mundo, define lo que es el hombre, lo que es el mundo para el hombre, lo que es propiamente el conocimiento del mundo, y lo que es la práctica como vía no sólo para la transformación del mundo, sine del hombre mismo, de sus relaciones e instituciones. En este sentido, práctica designa, en su sentido amplio, la actividad transformadora del mundo (entendido éste
como mundo natural y social; como naturaleza y sociedad). Dentro de este

24

concepto de práctica cabe tanto, la actividad transformadora de la naturaleza (el trabajo humano, la producción material) como la actividad humana revolucionaria destinada a transformar el mundo social, las relaciones sociales. El trabajo humano y la lucha de clases serían formas de esta
práctica humana.
El trabajo humano constituye una forma de actividad en la que encontramo_s, de un modo ejemplar los elementos de la práctica humana. Es
una relac1on entre el hombre y la naturaleza en la cual éste transforma la
materia que la naturaleza le ofrece con ayuda de instrumentos o medios ma!eriales p~ra hacer surgir así un objeto o producto que ya no es la materia dada, sino la materia producida o creada; es decir, inexistente por sí
misma, el acto de este proceso de trabajo. Pero esta actividad material
objetiva y estos instru~entos y condiciones materiales de su producción',
no bastan para caracterizar el trabajo como trabajo propiamente humano. El
producto material del trabajo es un producto querido, buscado, proyectado,_ lo que quiere _decir que su producción se hace conforme a un proyecto, fin. O, como dice _Marx, el producto material requiere la existencia previa de un producto, ideal, en la conciencia, y es justamente este carácter
consciente, adecuado a un fin, lo que da al trabajo su carácter propiamente humano y lo distingue de cualquier actividad animal que externamente
pudiera parecérsele (aunque implicara un acto material, como en el caso
de la construcción de un nido por un pájaro).
Ya en esta forma ejemplar de práctica, vemos que no se trata de una actividad' puramente material, que hay una intervención de la conciencia: que en ella encontramos, desde el comienzo del proceso mismo y a
lo largo de todo él: ideas, o proyectos ideales y cierto conocimiento del
fin ª. realizar, de la materia que se quiere transformar y de los medios que
se utilizan. Es decir, hay un elemento ideal, consciente o teórico (en sentido amplio) y, por tanto, el proceso práctico no puede reducirse a este
aspecto puramente material, objetivo, exterior.
De ahí que el concepto de práctica, como actividad humana transformadora del mundo, implique necesariamente el problema de su relación
con la teoría o con el conocimiento, ya que sin ésta no cabe hablar en rigor de práctica humana.
.Situarse, pues, en el punto de vista de la práctica, significa por tanto
considerar el mun?o no sólo como un objeto a contemplar, sino a trans-

25

�formar. Significa asimismo considerar al hombre como un ser que por su
actividad práctica al transformar al mundo, se transforma a sí mismo. trans·
forma el mundo social en que vive. Y significa, finalmente, considerar
que los problemas del conocimiento, tienen que verse necesariamente
en relación con esta actividad práctica de transformación.
El punto de vista de la práctica en la filosofía significa el reconocí·
miento de este papel de la práctica en la relación del hombre con el mundo
y en el conocimiento que el hombre tiene del mundo y de sí mismo a tra·
vés de esa relación prácti~a. Pero este punto de vista, al entrar en la filo·
sofía, produce a su vez un cambio radical, una verdadera revolución en la
filosofía misma. La expresión de este cambio, es la famosa Tesis XI de Marx
sobre Feuerbach que es la consagración de la entrada del punto de vista
de la práctica en la filosofía.
lOué dice esta tesis?
"Los filósofos se han limitado a interpretar el mundo de distintos
modos; de lo que se trata es de transformarlo".
Esta tesis tantas veces citada ha sido también muchas veces mal in·
terpretada. Es evidente que en ella se establece un corte radical con 16 que
la filosofía ha hecho hasta entonces: interpretar el mundo. El acento se
pone ahora en la transformación. Algunos creen que el corte se establece
entre interpretar y transformar. Si en el pasado, no se ha hecho más que
interpretar; ahora se trataría de transformar. La interpretación saldría so·
brando. Pero este modo de ver la Tesis XI no corresponde en absoluto a su
verdadero sentido. La Tesis pone como relación fundamental la relación
de transformación del mundo, es decir, la práctica; o sea, el mundo como
objeto de transformación. Si ésta es la relación fundamental, la filosofía
no puede concebirse al margen de ella, sino en función de ella. O sea, no
puede reducirse a mera contemplación o interpretación. lPor qué? Por·
que la simple interpretación o contemplación del mundo, de por sí, deja
o más exactamente contribuye a dejar las cosas como están a conciliar el
pensamiento con la realidad existente. Esto lo ha hecho la filosofía en ·
el pasado; pero si de lo que se trata es de transformar el mundo, de no
dejarlo como está, de no conciliarse con él, el mundo como objeto a trans·
formar pasa al primer plano. Pero esto no significa que la interpretación
o conocimiento del mundo, sea superfluo. Por el contrario, sigue siendo
necesario. Ante todo, porque como hemos señalado anteriormente el ele·

26

mento teórico, consciente, interpretativo o cognosc1t1vo es fundamental
en la práctica. No hay práctica verdaderamente transformadora sin apo·
yarse en un conocimiento o interpretación de la realidad que se quiere trans·
formar. Justamente, el hombre ha dominado las fuerzas de la naturaleza,
ha puesto a éstas a su servicio, ha desarrollado impetuosamente la práctica
productiva, la producción material en la medida en que la ha basado en
una interpretación adecuada, es decir, científica de la realidad. De lo que
se trata es ciertamente de transformar la realidad; pero esta transformación
requiere a su vez, como un momento esencial, la interpretación del ob·
jeto (del mundo) que se quiere transformar. De lo que se trata, por tanto,
por lo que toca a la filosofía es:
a)

en primer lugar que deje de flotar en el vacío como mera especulación
o interpretación y que se vincule a la práctica, es decir, contribuye
a la transformación del mundo.

b)

que sea ciertamente interpretación, pero interpretación adecuada de la
realidad, ligada consciente, racionalmente a la práctica.

Transformar, sí, y en primer lugar, pero transformar sobre la base de
la interpretación, del conocimiento, de la teoría. Interpretar, conocer, .
teorizar, también, pero en relación con la práctica. De este modo, la teoría
cumple una función práctica, no de por sí, por sí sola -pues las ideas
por sí solas no cambian nada, no transforman el mundo-, sino en virtud
de su nexo con la práctica. Y esta función práctica de la teoría puede ser
tan importante que Lenin, el artífice de la más grande transformación
o revolución del mundo social, llega a decir que "sin teoría ¡revolucionaria,
no hay movimiento revolucionario posible". No hay, pues, ningún rechazo
del papel de la teoría, sino por el contrario reconocimiento de su elevado
papel cuando está al servicio de la transformación del mundo, y cuando en
esta transformación, en la práctica, encuentra su fundamento, su fin y su
criterio de verificación.
Es lo que dice Marx en la Tesis I sobre Feuerbach, cuando en el
problema del conocimiento somete a crítica tanto el materialismo anterior
como el idealismo.
El conocimiento se produce en un mundo que es objeto de una trans·
formación real, práctica, efectiva. Es decir, se produce no en un mundo de
objetos en sí, sino de objetos que se encuentran en relación con el hom·
bre, · con su actividad gracias a la práctica.
27

�El materialismo tradicional, al desconocer esta actividad, ve el conocimiento como conocimiento de objetos en sí, en una relación que se reduce, por la pasividad del sujeto, a una simple reproducción por la conciencia de lo que es exterior a ella. El idealismo ve los objetos no como objetos en sí sino como productos de una actividad; la relación entre sujeto y
objeto es una en la que el sujeto no es pasivo, sino activo; pero la actividad
es solo subjetiva, ideal, de la conciencia, del sujeto consciente o pensante.
Mientras que la actitud del sujeto para el materialismo es pasiva, para
el idealismo es activa, pero ideal'. Ambas posiciones tienen que ser supe,adas, sosteniéndose que el conocimiento se dá en una relación de actividad, pero práctica, tranformadora del mundo. Esta práctica funda el
conocimiento en cuanto que responde a exigencias de ella (así la asimilación teórica de la naturaleza responde a exigencias del desarrollo
de la producción material; la elaboración de una teoría científica de
la sociedad responde a la exigencia de transformar ésta). La práctica funda
el Conocimiento en cuanto que éste lo es de un mundo ya transformado, en
el que los objetos se inscriben en cierta relación con el hombre.
Finalmente, la práctica determina el conocimiento en cuanto que el desarrollo de éste no es un proceso puramente intrateórico, que se produce por
una exigencia puramente interna de la teoría, sino como solución a problemas
que la práctica social plantea. Ahora bien, si la práctica determina la naturaleza del conocimiento, si se conoce en un mundo transformado prácticamente y si se conoce para transformar, el problema de la verdad del conocimiento no se puede plantear al margen de la práctica ya que, como dice
Marx, en la Tesis II es en ella donde el pensamiento tiene que demostrar
su poder y su verdad, salir de sí mismo, vincularse a la práctica, hacerse
"terreno".

Vemos, pues, la importancia que el concepto de práctica adquiere
en la filosofía, y hasta qué punto con su introducción con las Tesis sobre
Feuerbach, cambia radicalmente la filosofía. A _partir de ella la filosofía
se relaciona con la práctica y tiene conciencia de esta relación. La filosofía
ya no es mera interpretación, sino interpretación que se sabe a sí misma
como parte del proceso de transformación , del mundo. No es -repetimosuna filosofía que ya no sea interpretación, sino transformación del mundo,
pues ninguna filosofía es por sí sola transformación, ya que la teoría de por sí no cambia o transforma. No transforma sino que contribuye a transformar, justamente como interpretación verdadera y vinculada a la práctica

28

Y asimismo por su vinculación consciente con ella, y no simplemente por
los efectos o consecuencias prácticas que pueda tener, como en general
-los tiene en mayor o menor grado toda filosofía, incluyendo la filosofía idealista, aunque sólo sea por el hecho de que contribuyen a conciliar
el pensamiento con la realidad, y, por tanto, a mantener la realidad existente.
Vemos, pues, que el punto de vista de la práctica al entrar en la filosofía produce un cambio o corte radical como es el paso de la filosofía
como interpretación a la filosofía como filosofía de la praxis, o de la transformación del mundo.
Sin embargo, puede sorprender que sólo recientemente (o, al menos,
en un período relativamente reciente, de hace menos de siglo y medio)
este punto de vista haya sido adoptado por la filosofía. Por un lado, tenemos que el hombre ha sido siempre un ser práctico, que la vida social ha
sido siempre práctica, que los hombres para vivir no han podido limitarse
a contemplar (ya sea en la forma ilusoria de la magia o de la religión, o
deformada de la ideología, o en la forma teórica del conocimiento), y, sin
embargo, durante siglos, la filosofía ha sido una filosofía de la interpretación
del mundo y no de su transformación; es decir, se ha instalado en el punto
de vista de la teoría y no de la práctica. Ahora bien, les que la conciencia
filosófica de la praxis podía ser adquirida al margen de la propia estructur&amp; social, y de los intereses de clase que estaban en juego? Veamos. En la
sociedad
esclavista griega, el trabajo físico era considerado como la ocu.
pación propia de los esclavos e indigna de los hombres libres. Por el con_trario, la actividad de los hombres libres que éstos podían desarrollar, en el
ocio, liberados del contacto material con las cosas, las actividades proP.lamente espirituales y la política, se tenían por propias de los hombres libres. En el terreno filosófico, esto se traduce en la elevación de la vida
teórica, de la contemplación, al plano de la vida humana auténtica. Tanto
Platón como Aristóteles tratan de fundamentar esta concepción. lnclui¡P el
interés por la poi ítica no hace sino reforzar esta concepción, pues en Platón
el Estado real es el Estado conforme a la idea, y en Aristóteles la política
es el arte de organizar la vida de la comunidad, de la polis para crear las
condiciones de una vida ·contemplativa, que es la auténticamente humana.
La exaltación de la vida teórica y el desprecio por la práctica productiva,
viene a reforzar la división social del trabajo y de clases en la sociedad esclavista, y corresponde por entero a los intereses de la clase dominante. En el
Renacimiento, aunque el trabajo humano no se rechaza como una activi►

29

�dad servil, y se exalta al hombre como ser activo, creador, la contemplación
sigue ocupando un lugar privilegiado, y la actividad práctica que se exalta
es /a que llevan a cabo individuos privilegiados, los artistas, que con ella
se equiparan a los grandes contempladores y escrutadores de la naturaleza.
En verdad, con Hegel se exalta la praxis, pero integrada como un momento
en el movimiento del Espíritu, cuya etapa más alta y final es el Autonoci-miento en la esfera que le es más propia, la esfera de la razón, del concepto.
Con la economía política inglesa, tenemos otra fase importante en la
toma de conciencia de la praxis, al ver en el trabajo humano la fuente de
todo valor. Pero la práctica es aquí ante todo productiva, económica Y no
es reivindicada como esfera esencial del hombre y del conocimiento. Con
el marxismo, la práctica pasa a ocupar el lugar central; la reivindicación
del papel de la práctica, y en particular, de la producción material corresponde plenamente a los intereses de la clase social que soporta fundamentalmente el proceso de producción y que, en las relaciones que contrae en
ella, se ve explotada. Corresponde a su vez a sus intereses como reivindicación de /a práctica en el plano social, como actividad práctica revolucionaria destinada a transformar el mundo social. Así, pues, responde a los
intereses de la clase que constituye el verdadero sujeto de la práctica material y que está interesada en una verdadera práctica transformadora de
la sociedad. La filosofía de Marx responde a estos intereses de clase y es
evidente que esta conciencia de la praxis, y de la filosofía desde el punto
de vista de /a práctica, no podía darse sin que los intereses de clase del
proletariado facilitaran el acceso a este saber, limpiándolo de los obstáculos de clase que se oponían a él. Sin embargo, la .entrada del punto de vista de la práctica en la filosofía no se puede explicar solamente por los cambios que se operan en los intereses de las clases dominantes. Es cierto que
sin tomarlos en cuenta no podríamos explicarnos el paso de la exaltación
de /a teoría, de /a contemplación, que en diversas formas perdura desde
la sociedad esclavista hasta que, en la sociedad burguesa, tiene lugar
-al constituirse y desarrollarse la clase que como fuerza productiva no
tiene precedente y que es, por su propia naturaleza, la clase revolucionaria
por excelencia- tiene lugar la reivindicación plena de la praxis como actividad transformadora del mundo (natural y social). Pero el proceso de
formación de la categoría de praxis no sólo puede explicarse en función
de /os cambios que se operan en la conciencia y el interés de clases, sino
que tiene un fundamento objetivo en la práctica misma. El pensamiento
y /a realidad tienen que marchar de acuerdo, no en cualquier momento el
pensamiento puede establecer el concepto de un objeto real; no en cualquier momento la realidad, el objeto puede abrirse al pensamiento, hacer

30

posible su captación.

Cuando hablamos de-este doble movimiento: del pensamiento a lo real,
de lo real al pensamiento, lo que está en ju~go en este doble movimiento es lo
esencial, ya sea dado en el objeto, como todo real, ya sea en el objeto, como objeto pensado u objeto del pensamiento. Se ·trata de reproducir en
el pensamiento bajo la forma de un concreto pensado lo concreto real, lo cual
significa reproducir la esencia del objeto no como una parte separable del todo sino como momento que se da necesariamente en todos los objetos concre:
tos, y e~ diferentes fases de su desarrollo. No sólo lo concreto se presenta bajó
una forma singular, sino que hay en él (en lo concreto real, y no sólo en
lo.concreto pensado), lo universal, lo esencial o necesario. Ahora bien,
cuando se trata de lo real en movimiento, sujeto a un proceso histórico y
desarrollo, lo esencial no está en lo real siempre en el mismo plano. Hay
grados o niveles, de acuerdo cori su desarrollo, y de ahí que no en cualquier momento del desarrollo pueda establecerse la teoría o el concepto
de una determinada realidad. Se requiere que ésta haya alcanzado en su
desarrollo, cierto nivel, justamente el nive_l en que muestra su esencialidad
y necesidad en su plenitud, para que podamos establecer el concepto o
la teoría correspondiente.
Sólo cuando el capitalismo alcanza cierto nivel es que Marx ha podido establecer su teoría. Si Marx se hubiera limitado a comparar diferentes sociedades capitalistas en cualquier momento de su desarrollo, o hubiera tomado una sociedad en su fase más baja no habría podido formular
su concepto.
Lo mismo sucede con el concepto de práctica. No sólo depende
de los cambios en la conciencia (conciencia de clase), sino fundamentalmente de los cambios en el objeto mismo: en la práctica. Si tomamos la historia de la .práctica réal, que es tanto como tomar · la historia real humana como proceso de transformación de la naturaleza
por el hombre y del hombre mismo en ilsa transformación, veremos
que la práctica no se ha dado siempre con el mismo grado de riqueza
extensión y universalidad. Baste comparar la situación desde el ínfimo nivel de desarrollo de la producción material -fundamento de toda
·actividad práctica- desde las sociedades prehistóricas y esclavistas hasta la
sociedad moderna, en que tiene lugar el impetuoso desarrollo de la producción, de la transformación de la naturaleza que constituye el mérito histórico ¡je la burQuesía. Y fijemos la atención en la práctica social, y par31

�ticularmente en la práctica revolucionaria, desde la época en que los hombres eran juguetes de la historia, desde la época en que hacían historia, pero
sin saberlo y sin participar conscientemente en ella, o hasta el período relativamente moderno en que un sector toma conciencia de ella, y participa con
cierto grado de conciencia en ella, como en la Revolución Francesa, hasta llegar a nuestros días en que grandes masas, apoyándose en una ciencia
de la historia (el mat. histórico), y en una teoría de organización y de la
revolución, participan conscientemente en las transformaciones históricas.
Sólo cuando la práctica productiva material y la práctica social revolucionaria alcanzan cierto nivel en la realidad misma, se dan las condiciones para que pueda captarse en toda su significación social y humana,
y en toda su universalidad, riqueza, esencialidad la práctica como actividad
transformadora del mundo. Sólo entonces puede elaborarse su concepto.
¿cómo podía formularse éste cuando la producción material alcanzaba un nivel ínfimo o insuficiente, o cuando la práctica transformadora de las relaciones sociales -como práctica revolucionaria de las masas, como lucha de clase organizada y consciente- era inexistente o débil. No
era casual que, en esas condiciones, el verdadero motor de las transformaciones de clase se buscara fuera de los hombres -Dios, EI espíritu- o en
abstracciones como la Libertad, al servicio del cual estaba la verdadera
práctica humana. La práctica revolucionaria sólo se da en un determinado
nivel de desarrollo de las relaciones de producción, de la sociedad dividida
en clases, de la agudización de contradicciones económicas y sociales fundamentales, y de constitución de la clase social, destinada objetiva e históricamente, a realizar la práctica revolucionaria más alta: la Revolución
Socialista.
No es casual, por tanto, la entrada del punto de vista de la práctica
en la filosofía. Sólo ha podido efectuarse cuando la práctica alcanza cierto
nivel: con el desarrollo de la producción material bajo el capitalismo y
con la irrupción del proletariado, con sus primeras batallas de clase, en el
escenario histórico. Pero, a su vez, sólo ha podido surgir con la elaboración
de la filosofía que respondía a los intereses del proletariado, con la filosofía del proletariado, lo cual obligaba a su vez· a revolucionar la filosofía
del proletariado, lo cual obligaba a su vez a revolucionar la filosofía misma, al vincularla a la práctica, El proletariado, como agente fundamental de la producción, como la principal fuerza productiva, y, a su vez, co-

32

mo agente histórico revolucionaria fundamental, encarna así en la sociedad
moderna las formas más altas alcanzadas por la práctica, como transformación de la naturaleza (práctica productiva material) y como transformación del hombre mismo, de la sociedad ( práctica revolucionaria). Por
ella, es en la filosofía vinculada con sus intereses y con su práctica revolucionaria, donde surge y se elabora -con Marx- el concepto de práctica,.
o donde la filosofía se concibe desde el pun_~o de vista de la práctica.
Vamos a dedicar la parte que nos resta de nuestra exposición a volver sobre el concepto de práctica saliendo al paso de algunas definiciones
que a nuestro juicio lo oscurecen o extienden excesivamente.
En el concepto de práctica deben entrar a nuestro juicio cuatro
aspectos fundamentales:
1) en primer lugar, se trata de un proceso
transformador; en el curso del cual como resultado de esta transformación surge un resultado nuevo, o producto; 2) en segundo lugar, se
la· transformación no es ciega, sino buscada, y que, por tanto, el resultado
o producto es anticipado en forma de proyecto, esquema o fin; 3) en tercer lugar, se trata de un proceso que tiene un carácter objetivo, material o
sensible, lo cual se pone de manifiesto: a) en el sujeto real, concreto que
actúa sobre la materia prima, b) en la serie de actos materiales necesarios
para su transformación, c) en el carácter material, objetivo, de los instrumentos de que se vale el agente y d) del producto en que desemboca el
proceso.
Como ya señalábamos anteriormente, el trabajo humano ejemplaría
perfectamente la práctica humana con estos diferentes aspectos: a) es un proceso en el que el hombre transforma una materia dada; b) se trata no de un proceso ciego sino adecuado a un fin; el producto del trabajo
es anticipado en la conciencia del obrero como proyecto o fin a realizar,
proyecto que -como dice Marx- rige todas las modalidades de su acción;
c) es un proceso objetivo material, sensible, carácter que se pone de manifiesto en la materia a trarsformar, en los actos que realiza con sus manos
o con los instrumentos que las prolongan y en los productos del trabajo.
Para que pueda hablarse propiamente de práctica se requiere la presencia en estrecha unidad de todos estos aspectos. Hay actividades por ello
que al faltarle, algunos de ellos, no pueden caracterizarse como práctica.
Por ejemplo, la actividad teórica. En ella, tenemos realmente un proceso
transformador, y una materia prima a transformar (percepciones, representaciones, ideas, etc.) y un producto (concepto o teoría) como resultado de
33

�ese proceso transformador. Hay también el carácter consciente de esta
actividad, como adecuada a un fin o proyecto. Y, sin embargo, no nos parece legítimo hablar, en este caso de práctica, aunque se reconozca que
en la práctica encuentra la actividad teórica, en última instancia, su fundamento y su fin.
No basta que estos elementos (materia prima, actos, producto) lo
sean de un proceso transformador, con indiferencia del carácter mismo de
esos elementos. No. Es indiferente en verdad, que la materia prima sea ideal
o material, que esté dentro o fuera de la conciencia, que los actos sean puramente subjetivos u objetivos, o que el producto sea un producto de la
conciencia, aunque ésta no se tome en un sentido empírico, singular, sino
objetivo, social, es decir, un producto que sólo se da en el plano del pensamiento, y subsistiendo no ya como objeto pensado sino objeto real, concreto. Si sólo se hace hincapié en el proceso transformador Y no importa
que la materia primera sea ideal (percepciones, representaciones, ideas, etc.)
se podrá hablar de una práctica que transforma, ciertamente, en el plano del
pensamiento, de la conciencia, o de las ideas, pero que en tanto. que no
salga de él deja intacto el mundo real (el mundo natural y social).
Ciertamente, al subrayar que la actividad teórica (el conocimiento)
es un proceso transformador, que desemboca en un producto_ ideal, se hace frente a la concepción materialista tradicional d_el conoc1m1ento como
simple reflejo, o de la conciencia como simple tabula ~sa. ~ero esto :-como dice Marx en su Tesis I sobre Feuerbach- ya lo hab1a senal_ado el ioea:
lismo. Pero se trataba de una actividad limitada a la conc1enc1a'. Y de ah,
que en esa misma Tesis para señalar el carácter idealista, o subJet1v? en sentido idealista de esa actividad, Marx subrayara como ras~o d1stmt1vo de la
práctica su carácter objetivo, sensorial, es decir, material.
Si la actividad teórica se presenta como práctica se borra la distinción
(que no excluye su unidad, su relación mutua) que Marx estable_ce_ justamente en esa Tesis I y el concepto de práctica pierde su rasgo d1stmt1vo
(su carácter material, sensible, objetivo) para poder incluir la actividad
teórica. La teoría no es una forma de práctica porque si bien es cierto que
es una actividad transformadora sobre la materia prima de las percepciones,
representaciones o conceptos, esta transformación se produce en el plano
de la conciencia o del pensamiento sin traducirse por sí misma en una transformación de la materia natural o social.
34

Si teoría y práctica se ven como dos especies del mismo género
(la actividad transformadora, con independencia del carácter ideal o material del proceso, de la materia y del producto). la unidad de una y otra
hay que verla en este denominador común que engloba a dos prácticas
distintas, o a dos formas de praxis, pero sin poder verse entonces su unidad esencial. Una vez que se establece este denominador común, la diferencia estaría en su especificidad y su relación no puede ser interna, necesaria, sino puramente exterior: entre dos prácticas distintas. La una no interviene en la otra; o si se habla de intervención, la prioridad correspondería a la teoría y no a la práctica en el sentido propio (transformación del
mundo natural y social). La formación de la teoría sería un proceso autónomo, intrateórico que no toleraría la intervención determinante de la
práctica (por ejemplo, la política). De este modo, la constitución de una
ciencia (como paso de la ideología a la verdad) podría concebirse como un
proceso en el que no interviene la práctica social. Esto se aplicaría incluso
a la ciencia de la historia, o materialismo histórico; su formación sería
un proceso de constitución de conceptos fundamentales a partir de una
ruptura radical con la ideología anterior (particularmente la filosofía
idealista de la historia). Esto por lo que toca a las relaciones de la teoría
con la práctica. Ahora bien, si se trata de las relaciones de la práctica (política, por ejemplo) con la teoría, la teoría constituirá un mundo autosuficiente que, al modo de la idea platónica, no necesitará prolongarse en la
acción. Ciertamente, la actividad práctica necesitaría de la teoría, pero se
limitará a ajustarse a ella, a aplicarla, sin intervenir en su formación.
Teoría y práctica no aparecen aquí en unidad sino en una relación
exterior, justamente porque se las ha concebido como dos prácticas distintas. Ahora bien, si la actividad teoría se ve no como una práctica en
sí misma, sino como una actividad vinculada a la práctica por autónoma que
parezca en cuanto que se funda en ella y si por otro lado toda práctica tiene
necesariamente, como elemento interno suyo, un ingrediente teórico, la
relación entre teoría y práctica es, en definitiva, una relación por la práctica y en la práctica. Y no sólo esto, sino que el paso de una teoría a otra,
la necesidad misma de modificar o pasar a una nueva teoría no se explica sin
salirse de sí misma, sin un fundamento y un fin que explique esa necesidad
del paso, fundamento y fin que sólo se encuentra en la práctica.
Al
relación
deja de
aspecto

considerar la teoría como una práctica que s61o puede entrar en
exterior con la práctica en sentido propio, no sólo esta última
proporcionar a aquélla su fundamento y fin, sino también otro
importante de su unidad: el criterio de verdad.

35

�No se puede invalidar este aspecto de la unidad de la teoría y la práctica _arguyendo que los hechos por sí mismos no trasparentan la verdad.
Este ·argumento será bueno contra un empirismo elemental, pero ya Marx
habla de la práctica y de la comprensión de la práctica. No toda verdad
puede ser comprobada en cualquier momento y por cualquiera en cualquier práctica; se requiere saber leer en la práctica misma y, además, no
se trata de un proceso individual sino social, y no absoluto sino relativo, y
no puede aplicarse por igual con respecto a todas las ciencias. Lo que sí puede afirmarse con Marx es que el problema de la verdad o falsedad de la
1110rra, al margen de la práctica -fl decir, buscando exclusivamente en la
teoría el título de verdad- es en un problema escolástico.

Y este problema, es a su vez, inseparable del problema del fundamento del conocimiento, que no debe confundirse con el del condicionamiento social (favorable o desfavorable) al desarrollo de digno conocimiento. Es fundamento en el sentido de principio o razón última de la necesidad y posibilidad de él. Y lo es en un triple sentido: a) porque su fin es
determinado por la práctica; bl porque la práctica determina el status del
objeto a conocer (o sea, el hombre conoce un mundo o en un mundo producido por él, por su actividad práctica) y el la práctica no exterior a la
teoría, una simple aplicación de ella, sino elemento formador de ella.

El problema del fundamento, en este último aspecto, pone a teoría
y práctica en una relación interna, no sólo porque una y otra responden a
intereses sociales, y no sólo porque la teoría hunde sus raíces en la práctica, sino porque la teoría sólo se enriquece y comprueba en la práctica.
La práctica, ciertamente, necesita de la teoría (recuérdese la expresión
de Lenin respecto a la práctica revolucionaria). pero a su vez la teoría
necesita de la práctica para poder sostenerse como teoría.

Podemos ver, por último, las consecuencias prácticas de una falsa
concepción de las relaciones ·de teoría y práctica, o de la desvinculación
de ellas.
Marx y Engels habían concebido el socialismo como la fusión de la
teoría y del movimiento obrero. El oportunismo y el revisionismo de la
social democracia, después de ellos, consistió precisamente en desunir lo
que ellos habían unido (el socialismo es una ciencia empírica o un ideal
ético sin relación con el movimiento obrero; éste, al margen de toda teoría
u organización poi ítica que dirija su acción, debe limitarse a esperar la ma-

36

~urez de las fuerzas µroductivas y el crecimiento cuantitativo del proletariado. ~o se trata, por. tanto, de revolución, sino de reformas. Ciertamente
la te_ori_a _no sirve aqu 1_para preparar una práctica revolucionaria pero est~
no_ s1?rnf1ca que no este en relación con la práctica: justifica y prepara una
practica reformista, de lucha pacífica, gradual por el socialismo.
0

_, Se puede poner el acento en la práctica, desdeñando toda intervenc1on de la teona, co'.110 saber acerca de la realidad que se quiere transformar, en ve~ de teona, tenemos sueños, utopías o buenos deseos. El resultado sera el utop1smo o el aventurismo.
Se puede igualme_~te hacer caso omiso de la teoría, como guía y
funda_mento_ de la, acc1on, como teoría científica, objetiva, y sustituirla
por simple 1deolog1a. La ideología funciona aquí como sustitutiva del saber_ para justific:ir una práctica (en la que la vida política y social se halla
l1m1tada por metodos burocráticos de dirección y gobierno, y en la que
el papel de la _cl_ase cede su lugar a la del Partido, y los objetivos en el
trabaJo product1v1stas reemplazan a los de la formación del hombre nuevo.
Es_ lo _que sucede co~ el stalinismo, en el que la teoría se convierte en just1f1cac1on de una practica burocratizada.

Finalmente, si la teoría se eleva al plano de lo absoluto si no se la ve
de_terminada por 1~ pr?ctica y ésta se concibe ante todo co~o una aplicacmn de ella, _se esta as1 ~n un nuevo teoricismo, aunque se justifique con la
t 7s1s de Lernn (sin teona, no hay movimiento revolucionario posible), olvidan?º _que esta_~es1s tiene a su vez su otro lado indispensable: sin prácti-ca (sin. intervenc1on de la práctica en la teoría). no hay tampoco teoría
revolucionaria.
Pero este teoricismo, al concebir la teoría como un saber aparte puede tener consecuencias prácticas muy peligrosas: la de una concepción elitista del saber (de un grupo o sector) de origen platónico con lo cual se
reproduce la división de la sociedad, entre los que saben y mandan de un
lado, Y los que, el no saber, sólo les toca dejarse gobernar por los depositarios de este saber.
,
Vemos, pue~, que la justa _concepción de la práctica, y de la unidad de
esta con la teor1a, es necesaria para una transformación del mundo. Por
tant_o, es~e problema -el problema del punto de vista de la práctica en
la f1losof1a- resulta un problema sumamente importante, vital, justamente
por no ser puramente teórico, sino también práctico.

37

�LOGICA Y METODOLOGIA CIENTIFICA EN LEIBNIZ
Juan José Saldaña González

INTRODUCCION
La Lógica de Leibniz es la parte más desconocida de su sistema tanto
por filósofos como por matemáticos y por lógicos., Acaso estos últimos
tengan noticia de que en él se encuentra un antecedente de los principios
que informan a la lógica matemática contemporánea, y más bien se le
conozca como al inventor del Cálculo Diferencial e Integral; sin tener en
consideración sus teorías sobre la función y el valor del método matemático, y del método de la ciencia en general, así como de su Arte de las
combinaciones, de la "Matemática" universal (homologación formal de la
lógica a las matemáticas), del Cálculo Lógico, del Cálculo Geométrico, del
proyecto de una Característica universal, etc., que constituyen la parte
medular de su pensamiento y su principal aportación -verdadera avanzada - a estas disciplinas.
Los filósofos, por su parte, desconocen casi absolutamente estas cuestiones, y se han empeñado en separar lo que en Leibniz constituía una
unidad: su pensamiento lógico-matemático-folosófico, sin haber comprendido, por tanto, los principios del sistema, la fuente de donde brotan a la
vez el Cálculo Infinitesimal y la Monadología.
En una carta a Fardella de 3/13 de septiembre de 1696, Leibniz escribía: "Acaso no sea inútil que en el prefacio de tu obra toques algo de
este nuestro análisis de lo infinito, derivado de la más íntima fuente de la
filosofía, que como la Mathesis misma sobrepasa a las nociones hasta ahora
tradicionales, esto es, va más allá de los imaginables, con los cuales hasta
39

�el momento casi solamente la Geometría y el Análisis se entrometían. Y
estos nuevos hallazgos mateméticos por una parte recibirán luz. de nuestros
fiÍosofémas, y por otra se revertinln sobre los mismos dándoles autoridad." 2
En Leibniz efectivamente hay unidad en su sistema filosófico matemático,
y es la lógica el lazo de sus especulaciones metafísicas y sus invenciones
matemáticas.

lismo adecuado para representar sus invenciones en álgebra y en el cálculo.
En lo que llamó la Ciencia general expuso su Lógica, mejor conocida
como el ;4-rte de inventar, ya que en conformidad con el principio rector,
el de razon, todo el desarrollo de la ciencia es la deducción de las verdades
primeras y la combinación de ellas para formar verdades más complejas.
La Lógica es también el método de la demostración y del análisis.
1

"Ma Metaphysique est toute mathematique" afirma en algún lugar3 o
aún más, "los matemáticos tienen tanta necesidad de ser filósofos, como . ·
los filósofos de ser matemáticos".• Esa división artificial operada en su
pensamiento, entre metafísica y matemáticas no encuentra ningún funda·
mento, y tal vez obedezca a la muy tardía aparición (principios del presente
siglo) de la mayor parte de su obra lógica y matemática.
En el sistema de Leibniz su metafísica y como veremos después, sus
matemáticas, se deducen del principio de razón, que se formula como sigue:
En toda proposición verdadera, universal o singular, necesaria o contingente, el predicado está contenido en el sujeto; en otros términos, toda verdad
es reductible a una proposición idéntica, y debe demostrarse a priori por el análisis de sus términos.• Esta noción servirá de fundamento a sus tesis
metafísicas y a los axiomas de las ciencias experimentales y de las meramente formales. El Método deductivo y los procedimientos de la demostración se fundamentan en el principio de razón, que es el principio de
los principios.
Leibniz concibió desde su juventud a todo el conocimiento como un
sistema en el que todas las verdades son deducibles de un pequeño número
de verdades simples, por el análisis de las nociones que lo integran, y a
su vez, todas las ideas pueden reducirse por descomposición a un pequeño
número de ideas primitivas o indefinibles. Así, basta con la enume[ación
completa de estas ideas simples, que son los elementos de todo pensamiento, y combinarlas para obtener progresivamente todas las ideas complejas
por un procedimiento infalible. Esto constituiría el Alfabeto de los pensamientos humanos.
Ya desde esta primera obra de Leibniz, me refiero a Ars Combinatoria,
se va delineando su pensamiento en cuanto a la Lógica y a lo que podríamos llamar la Metodología científica, que es el instrumento común, como
dijimos, en la especulación metafísica y en la investigación científica. Más
tarde concibió la Característica universal que le proporcionaría el simbo-

En este trabajo nos proponemos demostrar que en Leibniz la filosofía
y la ciencia obedecen a una fundamentación lógica y a un método que
son los mismos._Señalar cómo su lógica y su metodología fueron grandes
visiones de lo que la ciencia y la lógica han venido desarrollando desde
los fines del siglo pasado, y sobre todo por lo que toca a esta última discipli~a. Con esto se hará patente el propósito que le animaba a la publicac1on de su correspondencia con Arnauld: "Habrá una mezcla curiosa de
pensamientos filosóficos y matemáticos ... ".•

1
i
1

1

1

1

-1-

En De Arte combinatoria, escrita cuando Leibniz tenía 18 años se
enunció el principio fundamental de todo su sistema aunque faltara t~da
la portada, y por ello llegó a hablar de su proyecto como "puerili quidem
gaudio". En la Lógica aristotélica las categorías sirven para clasificar los
tér_minos simples o conceptos según el orden en que dan lugar a las propos1c1ones. El se preguntaba por qué no se clasificaban de igual manera a los
términos co~pl~jos (i.e. las proposiciones) , según el orden en que dan
lugar ~ los sllog1smos, o generalmente a la deducción. Este es lo que hacen
los geometras cuando colocan sus teoremas según se deducen unos de los
otros. Este método matemático constituía su ideal lógico y fué su modelo
Y guía en la concepción de la Lógica como una "matemática universal".
Meditando sobre la clasificación de los juicios llegó a pensar que todas las -verdades pueden deducirse de un pequeño número de verdades simples por el análisis de ellas, y a su vez todas las ideas pueden reducirse por
descomposición a un pequeño número de ideas primitivas e indefinibles.
Esto constituiría como hemos dicho el Alfabeto de los pensamientos
humanos.
. En esta obra se pone de manifiesto que una de las principales aplicaciones del Arte de las combinaciones es a la Lógica, y más particularmente
a la Lógica de la invención. Esto muestra la utilidad de la ciencia de las

,,'I

i
!
i

i

1

1

1

¡

'

1

i

i
:

',

40

41
1

'

1
1
,,

!

1

�combinaciones para la Lógica, pues bastará con saber combinar todas
las_ nociones simples para poder encontrar todas las verdades que expresan
sus relaciones, y por consiguiente inventar nuevas. La importancia de esta
aplicación a la Lógica llevó a Leibniz, quien aún no era matemático, a
crear todas las partes de esta rama de las matemáticas: la Combinatoria.
De este primer intento quedaron algunas ideas que sirvieron de base
a sus investigaciones ulteriores: "Primero -dice Couturat-, todos los concep-

tos deben ser resolubles en conceptos simples, por un análisis análogo
a la descomposición de los números en factores primeros; éstos pueden, a
la inversa, ser obtenidos y compuestos por la combinación progresiva de
estos conceptos simples. En segundo lugar, los elementos simples o categorías, que son los elementos constitutivos de todos los otros, son en número muy reducido, lo que oo les impide engendrar la multitud innumerable
de los conceptos complejos, gracias a la maravillosa fecundidad del arte
de las combinaciones; ... "En fin la Lógica, y más precisamente el Arte de
inventar, dependen enteramente de la Combinatoria, que enseña a hallar
todas las combinaciones posibles de los conceptos simples (o de sus signos),
y a determinar precisamente sus relaciones de inclusión o de exclusión,
todas las verdades relativas a tal o cual concepto."' De aquí justo nace la
idea de una Característica universal, es decir, un Algebra Lógica, que reemplace los conceptos por combinaciones de signos, las proposiciones por
relaciones entre estos signos, y el razonamiento por una especie de cálculo,
lo que suministraría un método universal e infalible para demostrar las proposiciones o descubrir nuevas.
Así, el problema fundamental de la Lógica de la invención viene a
ser: "Estando dado un sujeto, hallar todos sus predicados posibles; estando
dado un predicado, hallar todos sus sujetos posibles". En otros términos,
hallar todas las proposiciones verdaderas en que un concepto figura, sea
como sujeto, sea como predicado. 8
La Característica universal es un instrumento de la razón. Es una
Característica real, esto es, un sistema de signos que no son arbitrarios
sino que constituyen una ideografía, un sistema de signos que representan
inmediatamente a las cosas (o más bien las ideas) y no las palabras, de manera que cada pueblo puede leerlos y traducirlos en su lenguaje. Llama caracteres a todos los signos escritos, pintados o esculpidos. Entre ellos hay
una diferencia importante: "Por lo demás tanto más útiles son los signos,
cuanto más expresan (exprimunt) la noción de la cosa significada, de tal

42

manera que puedan servir no sólo para la representación sino también para el razonamiento".•
Es decir, a los primeros, a los que representan ideas solamente, corresponden los jeroglíficos o los símbolos de los astrónomos o alquimistas,
en tanto que a los segundos, los que sirven al razonamiento, corresponden
las cifras aritméticas y los signos algebráicos. O mejor aún, la aritmética y
álgebra son muestras de sus Característicai. y así lo expresa en una carta a
Oldenburg, "Por lo que respecta a la Aritmética y al Algebra aporto las pruebas de lo establecido por mí, para que 1e des cuenta que también de eso ya
entonces se tenían ejemplos."' 0 En fin, la ventaja que encuentra en su
Característica sobre los otros sistemas de caracteres, es que permitirá efectuar los razonamientos y las demostraciones por un cálculo análogo a los
cálculos aritmético y algebráico.
Este sistema de símbolos o caracteres no s61o es útil sino indispensable al pensamiento deductivo. El progreso que Leibniz imprimió a las matemáticas, viene de haber utilizado los símbolos propios para representar
las cantidades y sus relaciones. "El instrumento general de la invención
humana posee caracteres adecuados (aptos), como lo patentiza el ejemplo
de la Aritmética, del Algebra y de la misma Geometría ... Ya desde ahora
declaro que sea lo que fuere lo añadido por mí a la invención matemática,
se origina sólo en un hecho, que he mejorado el uso de los símbolos que
representan cantidades". 11 La originalidad profunda del Cálculo infinitosimal, consiste en haber representado con los signos apropiados nociones
y operaciones que en sí no son aritméticas, para someterlas así a una algoritmia formal.' 2 Es esto lo que constituye el mérito esencial de la
invención de Leibniz, y su principal adelanto sobre el método de las
fluxiones de Newton.
Así, los caracteres 1deben ser "manejables", es decir, de una forma
abreviada y condensada que contenga gran sentido en pequeña extansión,
de tal modo que se puedan formar combinaciones variadas y abarcar de

una sola mirada fórmulas y relaciones complejas. Además deben responder
a las nociones por expresar, esto es, representar las ideas simples por signos
tan naturales como sea posible, y las ideas complejas por una combinación
de signos que correspondan a sus elementos de manera que figuren a
los ojós su composición lógica. La descripción de las características de este
sistema de notación, por otra parte de gran riqueza interior, la hace Leibniz
en un pasaje que es muy revelador: "Llamo carácter a la nota visible que
representa pensamientos. El Arte de los caracteres es el arte de formar y
43

�,

ordenar los caracteres de tal manera que representen pensamientos o que
ten_gan entre sí la relación que los pensamientos guardan entre sí. La proposición (expressio) es el agreqado de caracteres representantes del contenido
que se expresa. La Ley de las proposiciones es ésta: Que la idea del contenido por expresar se compone de las ideas de los elementos simples, la
expresión del contenido debe componerse de los caracteres de aquellos
contenidos:'' 1 3
Otra característica de un sistema de símbolos como el de la Caracte,
rística universal, es su concisión. Están destinados a abreviar el trabajo del
espíritu, condensado de alguna manera los pensamientos. Su forma y su
composición, además, deben permitir la deducción de tod¡¡s. las propiedades
de los conceptos que representan. Por esto la función de la Característica
no sólo es la de traducir los pensamientos a una forma exterior intuitiva,
sino que sirve también para guiarlo y ayudarlo, y para suplirlo o reemplazarlo. Las combinaciones de las ideas están figuradas por las combinaciones
de los signos correspondientes, y los razonamientos que se efectúan sobre
dichas ideas se expresan por las operaciones concretas y sensibles que se
efectúan con los símbolos. Las leyes de la Lógica se transforman así, en las
leyes de la manipulación de los signos, y las reglas del uso de los símbolos
se convierten en operaciones mecánicas.
"EL CALCULO RAZONADOR, o artificio para razonar fácil o infaliblemente, es hasta ahora un asunto desconocido.", 1 4 decía Leibniz con
anterioridad a 1708, aún cuando ya era objeto de su preocupación la Iínea
directriz de dicho Cálculo, pero para esta fecha se permite ya comunicar
en una carta a Riideken, que ha descubierto " ...cierta característica de la razón, por medio de la cual es válido arribar a las verdades de razón, a través de un cálculo, como en la Aritmética y en el Algebra, y esto para cualquier materia en cuanto que esté sometida al razonamiento.''' 5 La Característica viene a servir de fundamento a una Algebra lógica, al Calculus
ratiotinator aplicable a todos las órdenes del conocimiento donde el razonamiento pueda actuar. Esta Algebra lógica evitaría las divagaciones del
espíritu y las disputas innecesarias pues "hecha ésta", dice Leibniz en un pasaje que es muy famoso, "Cuando se originen controversias no será
la disputa entre dos filósofos más necesaria que entre dos calculistas. Pues
bastará con hacerse de las plumas, sentarse ante los ábacos, y seguidamente
decirse ambos(. .. ): iCalculemos! " 16
Pero la Característica no es sólo un instrumento de la razón, sino su
44

encarnación misma. No sólo ayuda al razonamiento sino que se substituye
a él. Con el sistemi! de símbolos descrito ya no es necesario trabajar con
el contenido real de· las ideas y de las proposiciones. Ni el calculista ni el
geómetra podrían avanzar en su pensamiento, si tuvieran que atender
constantemente al sentido de las palabras o de las cifras que emplean, y
substituir continuamente la definición por lo definido. La deducción es un
juego de símbolos y de fórmulas. Las operaciones del espíritu proceden
formalmente combinando signos cuya referencia queda desconocida o al
menos indeterminada; las consecuencias a las que llega, resultan solamente
de la forma de las relaciones lógicas, y no de su materia o de su contenido.
La rapidez de los procedimientos y la validez de los razonamientos y de los
cálculos, proviene de este mecanismo simbólico y formal .
Es muy significativa la tesis leibniziana, reiterada en múltiples textos,
que venimos comentando, pues ha sido el pensamiento formalizado, los
procesos deductivos y un simbolismo también formal, los que han edificado
a la lógica y a la ciencia contemporánea. Leibniz insistió continuamente en
que " ... los hombres en tanto que son empíricos, es decir en las tres cuartas partes de sus acciones, no actúan y no piensan más que como bestias... " 17
es decir, mecánicamente. Actúan como los Médicos Empíricos, afirma en
la Monadología, " ... que tienen una simple práctica sin teoría ... ", y son empíricos, por ejemplo, " ... cuando se espera que amanecerá un nuevo día, ... ,
porque esto ha ocurrido así hasta ahora. Sólo el astrónomo es el que lo
juzga por razón.'' 1 8 La Lógica de las ciencias que postula Leibniz, así
como su metodología, no son ni pueden ser inductivas o empíricas; son
por lo contrario altamente formales y deductivas.
Para realizar este proyecto de la Característica Leibniz hubo de intentar una Enciclopedia, en la que la "Verdadera filosofía" encontrara su
cabal cumplimiento.
11 La Ciencia General es un método aplicable a todas las ciencias. Esta ciencia es en suma su Lógica. La Analítica· de Aristóteles era fundamentalmente el arte de juzgar y de demostrar. Leibniz concibe la lógica en un
sentido más amplio, como el "Arte de pensar". No solamente el Arte de
juzgar y de demostrar, sino sobre todo el Arte de inventar.,•

L,a lógica se compone de dos partes esenciales: la primera, que llama
45

�como Descartes, el Méthode de la certitude o los Elementa veritatis acterna
sirve para demostrar las verdades ya descubiertas y para verificar las pro'.
posiciones dudosas o impugnables. La segunda, el Arte de inventar, sirve
para descubrir las verdades nuevas por un método seguro e infalible y en
un orden progresivo y sistemático. Hasta antes de él los descubrimientos en
la ciencia habían sido por tentaleos con un poco de fortuna y casi al azar.
La primera debe establecer verdades científicas de cualquier orden a
la manera de los teoremas de las matemáticas, con el mismo rigor y encadenamiento lógico. La segunda enseñará a resolver los problemas de
cualquier materia llevando su solución a proposiciones conocidas como en
la geometría. Una va de los principios a las consecuencias, de las causas (lógicas) a los efectos (lógicos); la otra se remonta de las consecuencias dadas
a los principios buscados, de los efectos conocidos a las causas desconocidas.
Una es progresiva y sintética, la otra regresiva y analítica.
En realidad Leibniz piensa que el Arte de inventar es tan sintético
como analítico. En la Consultatio de naturae cognitione afirma "la forma
o el orden" (Encyclopaedias) "consiste en la conjunción de las dos máximas artes del inventar, de la Analítica y de la Combinatoria." 2 º Es decir, el análisis y la síntesis son dos métodos de fa invención, y la distinción
de las dos partes de la Lógica pierde importancia en la medida en Leibniz
avanza con su Característica, e incluso llega a identificar la Ciencia General
con el Arte de inventar.
El análisis se aplica a la vez a las nociones y a las proposiciones; el
análisis de las ideas consiste en la definición, el análisis de las verdades consiste en la demostración. Leibniz critica las reglas de Descartes de Regulae
ad directionem ingenii, diciendo que son insuficientes e ineficaces, por consistir en conceptos casi psicológicos muy vagos y muy generales, que requieren de otro método para seguirlos con exactitud y seguridad. Este método
es el que Leibniz pretende suministrar. Así, propone en consecuencia reemplazar todas las reglas cartesianas por estas dos: No admitir ninguna palabra sin definición y ninguna proposición sin demostración.
El análisis lleva a una serie de elementos simples, a los conceptos primitivos que forman parte del Alfabeto de los pensamientos humanos. Para
Leibniz al inicio de la deducción están como elementos primeros las definiciones. La demostración es sólo un encadenamiento de definiciones. Toda
demostración se efectúa descomponiendo cada término en sus elementos es
'
46

decir, substituyéndolos por su definición. "Pues la demostración -escribía
Leibniz a Corning- no es otra cosa que una cadena de definiciones". Y la
"demostración no es sino una combinación de definiciones, como se demuestra en el Arte Combinatoria," 21 según el decir de Judicium de Comenianis
scriptis de 1671. El arte de demostrar, en fin, tiene dos vertientes: el arte de
d;finir, que es el análisis, y el arte de combinar las definiciones que es la
sintes1s.
Para Leibniz incluso los axiomas son demostrables, y no por vía de
la experiencia pues la inducción no podría justificar ninguna proposición
universal Y_ n~;esaria, sin_o porque reposan en el principio de identidad y
de contrad1cc1on. Los axiomas son proposiciones idénticas, y todas las verdades se resuelven, como se verá más adelante, en fin de cuentas en definiciones, en proposiciones idénticas y en proposiciones empíricas (~xperimenta). Los axiomas están sometidos al principio de contradicción. Lo necesario es aquello cuyo contrario implica contradicción, "lo cual es el único
y ve~dadero carácter de imposibilidad." 22 Así las únicas proposiciones necesarias son las proposiciones idénticas. Los axiomas, pues, pueden ser
demostrados por definiciones pero el fundamento de su verdad no son las
definiciones, sino el principio de identidad.
'
La definición expresa la descomposición real del concepto complejo
en conceptos simples. Las verdades demostradas no son sólo nominales
sino reales y objetivas, pues ellas se apoyan, no solamente en las definici~nes, sino en los axiomas idénticos que le dan un carácter de necesidad. Una
definición es nominal cuando indica algunos caracteres distintivos de la cosa
definida, de manera que permite discernirla de toda otra; pero una definición
no es real más que si manifiesta la posibilidad o la existencia de la cosa.
Esta última es la definición perfecta y adecuada,2s esto es, la definición
rea( es la que permite deducir con seguridad, porque se sabe que el objeto
definido es posible, es decir, no contradictorio. Por ello es perfecta y adecuada_. _Además la definición debe comprender las condiciones necesarias y
Y suf1c1entes para demostrar todas las propiedades del objeto definido.
Las definiciones en tanto que convienen a lo definido y s61o a lo
definido, expresan una "propiedad recíproca" o característica. Esto es, que
toda propiedad recíproca debe agotar la esencia del objeto.
Los principios de toda demostración son, no s61o las definiciones, sino
también los axiomas idénticos. Estos son los principios de todas las propo-

47

�siciones necesarias, conocidas a priori. Las verdades necesarias son idénticas,
unas explícitamente, y son las verdades primeras o axiomas, otras virtual·
mente o implícitamente, y son los teoremas demostrables. Demostrar estos
axiomas es llevarlos a verdades idénticas analizando sus términos, es decir,
definiéndolos. Toda demostración consiste en reemplazar un término (complejo) por un grupo de términos (más simples) que le es equivalente. Así,
el fundamento esencial de la deducción es el principio de la substitución
de los equivalentes. En las proposiciones simples, el predicado está contenido en el sujeto (desde el punto de vista de la comprehensión) y puede serlo
substitu ído, porque es idéntico a una parte del sujeto: en una proposición
recíproca o convertible, el sujeto y el predicado se contienen mutuamente,
son lógicamente equivalentes, pueden, pues, ser substituídos el uno por el
otro indiferentemente. "lnferre e-st propositionem ·ex alia facere per sljbstitutionem terminorum aequivalentium." 24
Hasta ahora sólo se ha hecho referencia a las verdades racionales y
necesarias, pero lo dicho anteriormente vale para todo tipo de verdad, pues
es la noción misma de la verdad en general, a saber: que en toda pro posición verdadera el predicado está contenido en el sujeto, por ello mismo
es verdadera, pues debe haber una conexión real e inteligible entre el sujeto y el predicado, es una relación de inclusión lógica que se puede descubrir por el análisis de los términos. En el Discurso de Metafísica esta
idea está claramente expuesta: " ... consta que toda predicación verdadera
tiene algún fundamento en la naturaleza de las cosas, y cuando una pro·
posición no es idéntica, es decir, cuando el predicado no está comprendido
expresamente en el sujeto, hace falta que esté allí contenido virtualmente,
y a esto le llaman los filósofos in esse, diciendo que el predicado está en
el sujeto. Así, es preciso que el término del sujeto encierre siempre el del
predicado, de suerte que el que entendiese perfectamente la noción del
sujeto, juzgaría también que el predicado le pertenece". 25
Todo esto es cierto también para las proposiciones cuyo sujeto es
un individuo, proposiciones singulares, como son las verdades de hecho Y
las verdades históricas. Leibniz sostiene que "la noción individual de cada ·
persona encierra de una vez por todas lo que ha de ocurrirle siempre",
en su famosísima correspondencoa con Arnauld; 26 y la razón de que pueda hacerlo a propósito de un sujeto individual, es que toda verdad está de·
terminada por la naturaleza lógica de sus términos, la que está inscrita en
ellos con anterioridad, y que sólo basta con analizar a fondo para descubrirla. En síntesis, toda verdad es formal o virtualmente idéntica, o en los
48

términos. de Kant, anal itica, pudiéndose demostrar, por tanto, a priori,
por medio de las definiciones y el principio de identidad.
Leibniz mantiene la distinción entre verdades de razón y verdades de
hecho, entre verdades necesarias y verdades contingentes, aún cuando todas
e_llas son igualmente analiticas. De las verdades contingentes y de hecho se
tiene un conocimiento imperfecto e inadecuado, como el que se tiene de
las cosas reales, es decir, incompletamente analizadas, y las cuales aún no
se descomponen en sus elementos simples. Esto es debido a que sólo se
conocen sus propiedades por experiencia. Pero un entendimiento divino
sí puede tener una idea adecuada de estas verdades y un conocimiento intuitivo de las mismas. No empero, con el cálculo de las probabilidades
se puede verificar una proposición de hecho, con una aproximación cada
vez mayor, en la medida en que se continúe el análisis. Esto no signifi .
ca que las v~rdades de hecho sean en el las mismas sólo probables, ya que son
probables solo para nosotros que no tenemos más que un conocimiento
incompleto y sólo aproximativo; pero ellas son absolutamente ciertas como lo son las verdades de razón, como ellas, son analíticas o virtual~ente
idénticas, evidentes a priori a lo menos para el entendimiento divino. Esto
dice Leibniz, es la nota importante del principio de razón, es decir: pode;
d_emostrar una_ proposic_ión por el s(mple análisis de sus términos. Así, por
e¡emplo, el pnnc1p10 bas1co de la logica de Leibniz: "en toda proposición
verda_dera la noción del_ predicado está comprendida en la del sujeto", nos
permite conocer, tamb1en a nosotros, a priori las verdades de hecho al igual
queDios.
'
El princi~i? de no contradicción es la regla de las posibilidades, pues
es necesario log1camente aquello cuyo contrario no implica contradicción·
es posible todo lo que no es contradictorio en si mismo. Pero todos lo;
posibles no pueden ser realizados a la vez, pues no son más que composibles,
es decir compatibles entre ellos. La elección de ellos depende de la inteligencia (leyes lógicas de la verdad eterna), de la voluntad (que no es contradictoria), y de la bondad (que quiere lo mejor), divinas.21
Las verdades necesarias reposan en el principio de contradicción, las
verdades contingentes están fundadas en el principio de razón O de lo
mejor. Cuando el principio de razón se aplica a las ciencias físicas, aparece
el principio de la conveniencia o de lo mejor, y que consiste en la finalidad
que el principio de razón hace reinar en la naturaleza. Otro corolario de
este principio de razón es el principio de la simetría, oue surge también
49

�cuando aquél se aplica a la física, y que funciona ahí donde halla simetría
o paridad de forma, como en el axioma d~I equilibrio de Arquímides. Este
principio tiene una gran afinidad con el famoso principio de los indiscernibles, que afirma que no pueden existir en la naturaleza dos cosas (con·cretas e individuales) absolutamente semejantes, y que no difieran más que
en posición, o como se dice, en número. Otro corolario es el Principio de la
simplicidad de las leyes de la naturaleza, o principio de economía, del cual
es ejemplo esta máxima: que la naturaleza actúa por las vías más cortas,
o al menos por las más determinadas; máxima ésta que da razón de casi
toda la Optica, Catóptrica, y Dióptrica.
El célebre principio de continuidad es también un corolario del principio de razón. Este principio juega un papel importante en la metafísica
de Leibniz y en su polémica contra los cartesianos, y su formulación es
como sigue: Cuando los casos (o lo que ha sido dado) se aproximan continuadamente y se pierden al fin el uno en el otro, es necesario que los siguientes casos (o lo que es requerido), lo hagan también. Esta armonía
y perfección que revelan los principios señalados, consiste esencialmente
en un orden inteligible que concilia la simplicidad de los principios con la
riqueza y variedad de las consecuencias.2 8
las verdades contingentes y de hecho, hemos dicho, es posible conocerlas de dos maneras. A priori, por la deducción fundada en el principio
de razón. Y a posteriori, por la percepción distinta de hechos. Para los
hombres la experiencia va marcando la pauta a su razón, en el análisis de
las verdades de hecho, pero entre ella y la razón existe un acuerdo perfecto,
una verdadera armonía preestablecida. Existe casi una Lógica inmanente
a los hechos, que los hace inteligibles a la razón. Es que la naturaleza está
penetrada de lógica, o mejor, es que es una lógica viviente; de modo que
no puede realizar nada que sea contradictorio o ininteligible. Así, pues, la
experiencia tiene un papel muy positivo en las ciencias experimentales.
las ciencias de la naturaleza deben constituirse sobre el mismo tipo
deductivo que las ciencias racionales, pues la diferencia es que las primeras
están fundadas sobre hipótesis generales no demostradas, denominadas
axiomas o postulados; ellas emplean también la experiencia, es decir, la
observación de los hechos en donde buscan las leyes. las verdades de hecho de una ley empírica se demuestran deduciéndolas de una ley hipotética más general, que puedan servir de principio a otras leyes empíricas,
y se continúa progresivamente de leyes en leyes cada vez más generales,
50

de_ tal mod_? qu~ se llegue a hacer depender todas las leyes empíricas del
mas pequeno numero posible de principios o de hipótesis. Así, tanto las
c1enc1as experimentales como las ciencias racionales son esencialmente
ded_uct_i~as, Y la diferencia entre ambas consiste en q~e una es progresiva
o smtet1ca, y la otra regresiva o anal ítica.2 •
~sí,. Leibniz, gracias a su Característica universal, su Arte de las
combinaciones, y su lógica inventiva, delínea esta Ciencia General, o
método para ~odas las ciencias, como una metodología científica para sistemas deductivos y form_ales. Esta Metodología es aplicable a cualquier
objeto posible de pensamiento, Leibniz mismo así lo reconoce, e intentó
llevar a cabo sus proyectos en Derecho, en Moral, en letras, en Historia, etc.
-111-

. En filosofía es ~atente la fundamentación lógica que recibieron sus
tesis, conforme a las ideas precedentes, y su sistema filosófico todo no es
más que el de~rrollo de las nociones más fundamentales de su Lóqica v de
su Met~dolog1a, a saber: el principio de razón y el principio de contrad1cc1on. LB monadología y el Discurso de Metafísica, son ejemplos alta'.'18_nte representativos ~e -~ta opini~. _La metafísica de Leibniz reposa
unicamente sobre los pnnc1p1os de su log1ca, y de ahí procede toda entera.
Una breve descripción de la noción de substancia confirmará lo afirmado más arriba. Leibniz en un libro dirigido contra J. Loe e, el Nuevo
T~tado sobre el _Entendimiento Humano (Lib. 11, cap. 23), rechaza la
tesis de la substancia como idea simple, para afirmar que lo que Locke,expresa con las palabras metafóricas de "sostén" o "substratum"ªº, es que concebimos muchos predicados de un mismo sujeto (TEO. &amp;1); pues Leibniz
se da cuenta que es en lo relativo al lazo de sujeto y predicado, donde está
lo fundamental, y no en la inferencia incierta de una existencia independiente. El ha expuesto expresamente, por tanto, su noción de la subst~ncia
bajo la depe_ndencia de esta relación lógica. Critica también la vaguédad
de esta -~oc1on en cuanto a su origen, presentando el argumento de que la
abstracc1on _no puede conducir a la noción de la substancia, siendo por el
contrario, dice, el concretum el que nos la proporciona.
. P?ra Leibniz la substancia se encuentra cuando varios predicados son
a~nb~1dos a u~ sujeto, y cuando éste no puede a su vez ser atribuído a
rnngun otro sujeto. A este sujeto Leibniz lo denomina "substancia individual".

51

�En la Monadología Leibniz caracteriza metafísicamente a esta subs•
tancia individual, aplicándole el nombre de Mónada. "La Mónada de que
hablaremos aquí, no es otra cosa que una substancia simple, que forma
parte de los compuestos; simple, es decir, sin partes." (Mon. &amp; 1)

hará Berkeley, niega la posibilidad que plantea Locke de construir concepto~ generales por medio de la inducción. Tales conceptos generales es
1mpos1ble que la mente los conciba. ¿cuál es el criterio para seleccionar las
llamadas 'caracter_ísticas comu~es' de los objetos? ¿corresponde el concep·
to general abstrn1do, a los objetos de los cuales fué extraído y a otros que
no habiendo sido sometidos al proceso de abstracción son de la misma
índole que aquéllos? A todas estas cuestiones Leibniz respondería ne9:1t1vamente; porque lo que llamamos "concepto general": nos lo proporciona un ~oncretum. La noci~n de substancia no es una 'idea general vaga
Y obscura , es, por el contrario, una substancia individual, concreta y determinada, pues no es otra cosa que un sujeto del cual concebimos muchos
predicados. Estos, también dirá Leibniz, están ya contenidos en la noción
de sujeto, aunque sea virtualmente. La substancia es una noción lógica.

Para Leibniz no basta con la noción lógica únicamente para caracte·
rizar a la substancia; hace falta su elemento esencial, a saber, la persistencia
en el cambio. El cambio implica alguna cosa que cambia, es decir, un su·
jeto que ha conservado su identidad en el cambio de cualidades (Mon. &amp; 12),.
Esta noción de sujeto de cambio no es, pues, independiente de la noción
de relación de sujeto y pFedicado, pero es lógicamente posterior; es la relación sujeto-predicado aplicada a lo que está en el tiempo.
En el Discurso de Metafísica Leibniz se ocupa de otra cuestión
central a este tema. Allí (&amp; 8), reconoce que cuando varios predicados se atribuyen a un mismo sujeto, y este sujeto no se atribuye a ningún otro, se le llama substancia individual. "... pero esto no es bastante --dice- y una tal explicación no es más que nominal. Es preciso, pues,
examinar qué es eso de ser atribuído verdaderamente a un cierto sujeto.
Ahora bien consta que toda predicación verdadera tiene algún fundamento
en la naturaleza de las cosas, y cuando una proposición no es idéntica, es
decir, cuando el predicado no está comprendido expresamente en el su·
jeto, hace falta que esté ali í contenido virtualmente, y a esto le llaman los
filósofos in esse, diciendo que el predicado está en el sujeto. Así es preciso
que el término del sujeto encierre siempre el del predicado, de suerte que
el que entendiese perfectamente la noción del sujeto, juzgaría también
que el predicado le pertenece. Sentado esto, podemos decir que la natura·
leza de una substancia individual o de un ser completo es tener una noción
tan completa que sea suficiente para comprender y hacer deducir de ella
todos los predicados del sujeto a quien esta noción se atribuye." De esta
noción de que el término del sujeto encierre siempre el del predicado,
Leibniz derivará cuestiones importantísimas para su metafísica. Por un lado
en virtud de esta determinación las substancias se diferencían no sólo
número. Que una substancia no podría comenzar más que por creación ni
perecer más que por aniquilación. Además toda substancia es como un
mundo completo y como un espejo de Dios· y de todo el universo, que cada
una de ellas expresa a su manera; y así otras más.

Por otra parte fué esta concepción lógica que venimos comentando
la que dió pábulo a la abundante y muy interesante correspondencia entr~
Leibniz Y un famoso teólogo de la época, Arnauld, acerca "c6mo la noción
individual de cada persona encierra de una vez por todas Jo que le sucederá"
que no es más que un corolario del principio arriba expuesto.
'
Es ª. prop?sito de esta correspondencia donde Leibniz explicita algunas cuestiones importantes que hemos encontrado vinculadas con otras de
Wittgenstein _(a quien refiero aquí por un cierto paralelismo con Leibniz
por haber dedu_cido nociones metafísicas, de otras puramente JógicasÍ:
Objeto,_ substancia. y forma. Con la intención de sólo apuntar el problema
transcribo como ejemplo una parte de las notas que hizo Leibniz a la carta d~ Arnauld _de 13 de mayo de 1686. Dice así: "En efecto, aunque no
se d1jese que Dios, considerando el Adán a quien toma la resolución de crear
~ en él todos sus acontecimientos, es suficiente demostrar siempre qu~
tiene que haber una noción completa de ese Adán que los contenga. Pues
todos los predicados de Adán o dependen de otros predicados del mismo
Adán, o no dependen de él absolutamente. Poniendo, pues, aparte los que
de_~nden de otros no se precisa más que reunir todos los predicados pri·
m1t1vos para formar la noción completa de Adán que baste para deducir
de ella todo lo que debe ocurrirle siempre, hasta donde sea necesario para
dar una explicación de él".31
.

Leibniz rechaza la noción de substancia como una noción general lo·
grada por !a abstracción. La substancia es individual nos dice. Tal como lo

52

Conocer un objeto -dice Wittgenstein- es conocer sus propiedades
internas (forma): "lf I know an object I also know ali its possible occurences
in states of affairs. (Every one these possibilities must be part of the nature
53

�of the object). A new possibility cannot be discovered later". (Tractatus
&amp; 2. 0123) "lf I am to know an object, theugh I need not know its externa! properties, 1 must to know all its interna! properties". (&amp; 2. 01231).

"lf all objects are given, then at the same time all possible states of affaire
are also given". (&amp; 2. 0124) . Y Leibniz, que no se precisa más que reunir
todos los predicados primitivos para formar la noción completa de la substancia individual. La similitud entre estos textos es notable, por más que
existan diferencias propias de cada filosofía, pero en ambos, esta noción es
lógica. En Leibniz como en Wittgenstein la substancia es el sujeto últimod~
predicación, y es simple. Asimismo en ambos la substancia se define -por sus predicados posibles, que en Wittgenstein son sus situaciones objetivas.
De esta manera el aparato lógico creado por Leibniz da razón tanto
de las ciencias como de la filosofía, pues la metodología que de ahí deriva
da el criterio para el uso correcto de la razón y el conocimiento verdadero
de la realidad. Leibniz mismo señala algunos antecedentes a su obra (Phil.,
VII, C, 156-157), en los trabajos de Raymond Lulle: Kaballe y Ars Magna
(1234-1315). También en el mismo sentido Cornelius Agrippa: Comentarium
in artem breven Lulli y Alsted: Architectura artis Lullianue; ellos iniciaron
la senda que Leibniz desarrolló tan magistralmente, y que la lógica moderna y la filosofía de nuestros días han realizado con toda amplitud.

INDICE DE NOTAS Y REFERENCIAS

attingas de nostra hac analysi infiniti, ex intimo philosophie fonte denvata,
qua mathesis ipsa 11ltra hactenus consuetas notiones, id est ultra imaginabilia,
esse attolit, quibus pene solis hactenus geometría et analysis immergebantur.
Et haec nova inventa mathemathica partim lucem accipient a nostris philosophematibus, partim rursus ipsis autoritatem dabunt" (Carta a Fárdella
de 3/13 de septiembre de 1696).
3.- Carta al Hospital, 27 de diciembre de 1694.
4.- Carta a Malebranche 13/ 23 marzo, 1699.

5.- "Semper igitur praedicatum seu consequens inest subjecto seu antece-denti, et in hoc ipso consistit matura veritatis in universum ... Hoc autem
verum est in omni veritate affirmativa, universali aut singulari, necesaria aut
contingente ... " (Phil.; VII 1, 6) "Videbam autem comune esse omni propositione verae affirmative, universali or singulari, necesariae vel contingenti,
ut praedicatum insit subjecto, seu ut praedicati notio in notione sujecti
alique ratione invovatur, idque esse principium infallibilitatis in omni
versitatum genere, apud aum qui omnia a priori cognoscit". (De libertate,
Foucher de Careil, B, 179).
6.- Carta a la Princesa Sofía, junio 12 de 1670.

7.- Couturat, Louis, La Logique de Leibniz, (D'apres des documents
inédits), Georg Olms Verlagsbuchandlurig, Hildesheim, 1961, pág. 49.
8.- De combinatoria, nos. 92-93.

1.- Leibniz ha sido juzgado por B. Russell como " ... one of the

supreme intellects of all time, but as a human being he was not admirable" ,
pues su mejor trabajo como pensador quedó en su escritorio sin publicarse
ante el temor de la impopularidad. Por esto hay en cierta forma dos sistemas filosóficos de Leibniz, uno optimista, ortodoxo y fantástico, elaborado para ganar la aprobación de príncipes y princesas, y que lo llevó a inventar la doctrina de que éste es el mejor de los mundos posibles. El otro,
que fué surgiendo lentamente de sus manuscritos editados hasta fines del
siglo XIX, que fué profundo, coherentes y lógico.
Cfr. A History of Western Philosophy, Book three, Chapter Xl.
2.- "Fortasse non inutile erit, ut non nihil in praefatione operis tui
54

9.- "Porro tanto utiliora sunt signa, quanto magis notionem re1s1gnatae
exprimunt, ita ut non tantum repraesentationi, sed et ratiocinationi inservire possint." (Phi.; VI 1, 204). En este sentido su noción de signo corresponde a la de 'transparencia' de los símbolos lógicos o conceptos tornfales.
10.-"At arithmeticam et Algebram inter ei instituti specimina receseo, ut
videas ejus quoque jam tum exempla haberi". (Carta a Oldenburg).
11.- "lnventorium mathematicum, Praefatio: instrumentum inventionis
humanae generale esse characteres aptos, quod satis Arithmeticae et Algebrae
et Geometriae ipsus exemplo patet... Et jam nunc profiteor, hoc quidc¡uid
est quod inventioni mathematicae adjeci, ex hoc uno natum esse, quod

55

�usum symbolorum quantitates repraesentantium reddidi meliorem". (Math.;VII, 17).
12. - Couturat, Louis, Opus cit., pág. 85.

13.- "Characterem voco notam visibilem cogiatationes representatem Ars
characteristica est ars ita formandi atque ordinandi characteres, ut referant
cogitationes, seu ut eam inter hebeant relationem, quam cogitationes inter
se habent. Expressio est agragatum characterum rem quae exprimitur
repaesentatium. Lex expressionum haec est: Ut ex quarum rerum ideis
componitur rei experimendae idea ex illarum rerum characteribus compona-tur rei expressio". (Phil V, 6, f. 16).

14.- "CALCULUS RATIOCINATOR, seu artificum facile et infallibiliter
liter ratiocinandi. Res hactenus ignorata". (Phil.; VII, B. 11, 8).

22.-_ "Qui est verus atque unicus character impossibilitatis". (Carta a
Cornmg, 1678).
23.- Cfr. Carta a Techirn-haus, fin de mayo de 1678.

24.- Monatsberichte der Akademie der Wissenschaften zu Berlín 1861 .
p. 209.
'
'
25.- Discurso de Metafísica, &amp; 8.
26.- Correspondencia con Arnauld, Editorial Losada, Buenos Aires.
27.- Véase Discurso de Metafísica, &amp; 13.
28.- Ibídem &amp; 6.

15.- "Characteristicem quandam rationis, cujus ope veritatis rationis
velut calculo quodam, ut in Arithmetica Algebraque, ita in omni alia materia quatenus ratiocinationi subjecta est, consequi licerit". (Carta a Rodeken,
1708).

16.- "Quo facto, quando orientar controversiae, non magis disputatione
opus erit ínter duos philosophos, quam ínter duos Computistas. Sufficient
enim calamos in manus sumere sedereque ad abacos, et sibi mutuo (... )
dicere: Calculemus! "(Phil.; VII, 200).

29.- Véase Nuevos Ensayos sobre el Entendimiento Humano, IV, XIII, &amp;10.
30.- John Locke, Ensayo sobre el Entendimiento Humano Libro 11,
Capítulo XXIII, &amp; 1 y 2.
'

31.- Correspondencia con Arnauld, Ed. cit., pág. 47.
FUENTES BIBLIOGRAFICAS

17.- Principios de la Naturaleza y de la Gracia, &amp; V.

- Lettres et Opuscules inédits de Leibniz, par Foucher de Careil, Paris, 1857.

18.- Monadología, &amp; 28, Cfr. Teodiceé &amp; 65; Cfr. carta a Toloneo, 6 de
enero de 1705.

- Oeuvres de Leibniz, (publiées pour la premiere fois d'apres -les manuscrits

19.- Cfr. carta a Wagner, 1696.

- Die Philosophischen Schiften von G.W. Leibniz, Ed. Gerhardt 7

20.- "Forma cive ordo" (Encyclopaediae) "consistet conjuctione duarum ·
maximarum inveniendi atium, Analiticae et Combinatoriae". (Foucher de
Careil, VII, 123).

- Correspondencia con Arnauld, Editorial Losada, Buenos Aires.

originaux) par Foucher de Careil, 7 vol., Paris, 1859-1875.
Berlín, 1875-1890.

'

1
vo ·•

21.- "Est enim Demostratio nil nisi catena definitiorum" (Carta a Corning);
"Nibil ... aliud demonstratio quam combinatio definitionum, ut in arte combinatoria ostendi". (Judicium de Comenianis scriptio).

56

57

��PRINCIPALES RESULTADOS DEL DESARROLLO Y CONSOLIDACION
DE LA SOCIEDAD MODERNA EN MONTEMORELOS Y SU REGION.111
Máximo de León.

-1

Quiero agradecer cumplidamente al C. Presidente Municipal y a los
organizadores de las Fiestas del 150 Aniversario de la Ciudad de Montemorelos, su amable invitación a participar en éstas con la charla que hoy
desarrollaré ante ustedes tratando de analizar muy brevemente el periodo
final en la vida de esta comunidad, durante el cual se consolidó lo que
llamaremos convencionalmente la Sociedad Moderna.
Para mi en lo personal y para el Colegio de Historia de la Facultad
de Filosofía de la U.A.N.L., esta participación no sólo constituye una honrosa distinción, sino también una responsabilidad que nos permitirá exponer ante ustedes el criterio con el cual queremos enfocar este tipo de investigaciones histórico-sociales, que consideramos muy útiles para esclarecer
no sólo los problemas del pasado, sino para plantearnos con honradez
científica las perspectivas más probables que nos ofrece el futuro.
Ciento cincuenta años es un plazo que medido en términos humanos
puede parecer muy lar~o, pero que resulta demasiado breve para la vida
de cualquier pueblo. Por ello, al celebrar un acontecimiento como el presente
tenemos una buena ocasión para deternernos y hacer un balance de I camino
recorrido hasta ahora, preguntándonos con seriedad cuál será el futuro que
nos espera. Podemos, mirando al pasado, inquerir si todo lo ocurrido hasta
hoy ha sido bueno y si es deseable que para el futuro continúe siendo así.
Por tanto, mi charla no será una mera colección de datos históricos más
o menos importantes ni de anécdotas más o menos interesantes, sino más
61

�bien un modesto intento de generalizar en dos o tres grandes tesis lo que ha sido fundamental en el desarrollo de la Sociedad Moderna en Montemorelos y su región.
Dado el criterio a que nos atenemos, nos veremos obligados a introducir
en nuestra charla no sólo instrumentos metodológicos puramente históricos, sino también sociológicos, económicos, filosóficos, etc., para hacer
posible un intento global de visualizar nuestro pasado de la manera más
integral y profunda posible.
Es bien claro que mucho de lo que aquí diremos no sólo es propio de
Montemorelos y su región, sino también de muchos otros sitios, dentro y
fuera del país, pero por ello mismo es más importante todavía precisar
con alguna exactitud las características peculiares de un caso como el que
hoy nos ocupa. Tampoco vamos a descubrir el agua tibia, pues muchas de
r,uestras afirmaciones serán tan obvias y conocidas que seguramente a nadie
sorprenderán, pero lo interesante será que intentaremos hacer un nuevo enfoque de las mismas, tratando de darles un nuevo y más racional sentido.
También tomamos en cuenta que al hacer un análisis de este tipo,
debemos pensar que de nuestra acción de hoy depende el futuro de nuestra
sociedad, pues así como ahora estamos analizando la vida social de nuestros antepasados, así llegará el momento en que generaciones futu~as criticarán lo que hoy nosotros hacemos, las más de las veces inconscientemente.
En resumen, en esta charla intentaremos hacer una crítica razonada
de nuestro pasado inmediato, para sobre ello tratar de prever a grandes
rasgos el futuro que sería más deseable legar a nuestros hijos.
Y con estas palabras queremos entrar en materia, analizando primero
las circunstancias más generales que condicionaron el desarrollo de la moderna sociedad en Montemorelos y su región.
- 11 -

LA SOCIEDAD MODERNA DE MONTEMORELOS, puede decirse que
nace de manera clara a fines del siglo pasado y se consolida en forma definitiva durante los primeros años del presente siqlo, al igual que lo ocurrido en el resto del país.
62

Sobre el. proceso general de nacimiento de esta sociedad influyó de
manera muy importante un conjunto de circunstancias de orden internacional, nacional y regional. Sin tenerlas a la vista no nos es posible explica!nos de manera cabal la problemática social de esta región; por ello
mismo deberemos pasar un rápido vistazo a este conjunto de factores externos.
_En _el orden internacional el hecho más importante que se da a fines
del siglo pasado es la entrada del capitalismo mundial a una nueva fase de
~ desarrollo conocido con el nombre de imperialismo. Durante algún
tiempo los autores que se ocuparon de estudiar los fenómenos sociales de
nuest~a época pretendieron ignorar este hecho fundamental, pero ahora
constituye un lugar común su análisis multilateral aún cuando en algunas
ocasiones se le pretenda bautizar con otros nombres.
lCuáles son las características básicas del imperialismo? Prácticamente es ya unánime la respuesta a esta pregunta y se consideran como
tales, en primer lugar, la aparición de las grandes empresas monopolistas
que a ~!vel internac!onal tienen bajo su control ramas completas de la
producc1on; el nac1m1ento del capital financiero, producto de la fusión de
los capitales invertidos en la industria y en la banca, lo que determina una
extraordinaria capacidad de concentrar recursos económicos en muy pocas
manos; otro rasgo sumamente importante es el hecho de que aparece como
ele~ento vital en las relaciones entre los países el flujo de capital de unos
hacia otros buscando siempre las ganancias más elevadas.
Estas características básicas y otras más que por razones de tiempo no
quere".:los detall?rlas aquí, han tenido como resultado que un grupo muy
pequeno de pa1ses se desarrollen en forma extraordinariamente rápida,
acumulando dentro de sus fronteras las más gigantescas fuerzas productivas
que el hombre ha sido capaz de crear, mientras que por el otro Íado la
inmensa mayoría de los países del mundo son mantenidos en calidad de
países proveedores de materias primas, de mano de obra barata y como
terreno virgen para la superexplotación en beneficio de los países imperialistas.
Vale la pena hacer notar que este desarrollo hacia el imperialismo tiene lugar en medio de un prodigioso crecimiento de la técnica, de la ciencia
Y en general de la acción del hombre sobre la naturaleza a la cual somete a
su dominio cada vez de manera más completa. Pero por desgracia, los re-

63

�sultados de estos avances prodigiosos no benefician a todo el mundo.sino
sólo a un puñado de países imperialistas.
En el marco de este cuadro general, a nuestro país, por un conjunto
de circunstancias históricas que apenas hasta ahora nuestros autores se
preocupan por investigar, le tocó en suerte quedar en calidad de país
sometido cuyo desarrollo natural fue distorsionado para beneficiar de manera muy concreta a un país imperialista que es nuestro vecino del norte.
No queremos aquí tampoco analizar las circunstancias políticas que
se dieron en nuestro país a fines del siglo pasado que facilitaron este proceso; bástenos señalar como ejemplo de lo que queremos decir que nuestro
país era a fines del siglo XVIII, al terminar el período colonial, el país
más importante del continente tanto por su población como por su capacidad de generar riqueza, y que este papel se perdió en el proceso de su conversión a país dependiente, en los marcos de un sistema capitalista mundial
desarrollado.
A fines del siglo XVIII nuestro país tenía la ciudad más grande del
continente, los puertos más activos en el Atlántico y el Pacífico, la minería
más desarrollada y un conjunto de ramas económicas que figuraban entre
las primeras del mundo, al grado tal que en aquellos años decir "Americano"
era referirse a los habitantes de la Nueva España. Bastaron menos de cien
años para que este cuadro cambiara por completo y ahora esos rasgos se
dan en los Estados Unidos de América y nuestro país ocupa un lugar muy
secundario en el conjunto de la economía mundial.
Es bien claro que no podemos culpar a nuestros antepasados de este
desenlace, pero sí podemos analizar las causas que explican ese proceso
para tomar ahora las medidas necesarias que eviten para el futuro que se
mantengan las mismas indeseables circunstancias.
Resumido muy brevemente, podemos decir que este proceso se dió
a fines del siglo pasado gracias, entre otras, a la siguiente causa:
A pesar de que después de la intervención francesa en nuestro país
se dieron condiciones muy favorables para un desarrollo económico autónomo, éste se frustró porque entonces se inició la penetración en gran escala del capital extranjero (principalmente Norte Americanos) que no sólo
se apropió de viejas ramas de la economía como eran la minería, la indus-

tria textil y otras, sino creó nuevas actividades como son la industria ferrocarril~ra, la minería del cobre y del hierro, la metalurgia, la banca, etc.
Result1:"1a muy largo hacer aquí la reseña de este proceso pero bástenos
con senalar que fue durante el Gobierno de Don Porfirio Díaz cuando este
fenómen~ ~dquirió 1? más amplia magnitud. Durante este período ciertamente Mex1co_ avanzo en su desarrollo, pero éste sólo se hizo para beneficiar a los cap1tahstas extranjeros, a sus socios nacionales y a una delgada
capa de terratenientes aburguesados que se asociaron con ellos. Es bien
conocido que nuestro pueblo no sólo no participó de los beneficios de este desarro_llo, sino que él mismo provocó una serie de inquietudes sociales
que culminaron con la gran Revolución de 1910-17. Por eso resulta muy
Justo -~ec1r que nuestro pueblo con su trabajo barato, superexplotado,
financio en gr.an parte ~l. prndigioso desarrollo que se dió en esos años
Y cuyos benef1c1?s tamb1en disfrutaron los escasos grupos sociales nacionales que fue~on complices de los imperialistas en esta superexplotación del
pueblo mexicano.

- 111 lCómo se reflejó en Nuevo León, y la región de Montemorelos en
particular, el. proceso arriba descrito?
Por una parte en Nuevo León se pudo presenciar el surgimiento de un
importante foco de desarrollo económico cuyas características condicionan
todos los procesos que a partir -.de entonces se dan en esta parte del país.
Gracias a un conjunto de circunstancias favorables tales como la no
existencia en nuestro Estado de relaciones de producción serviles, como
eran propias del centro del país, lo que posibilitó un cierto flujo de n,ano
de obra libre; a su vecindad con los Estados Unidos, lo que le permitió
resultar muy beneficiado durante la guerra civil Norte Americana en que casi
todo el comercio del sur de los Estados Unidos se hacía por Monterrey;
la no presencia en esta zona de fuertes choques armados durante las guerras
civiles que llenaron nuestra historia en el siglo pasado, lo que permitió la
conservación de muchos bienes, y en general, al hecho de que estas circunstancias posibilitaron el surgimiento de una serie de capitales originados
principalmente en el comercio y la agricultura, que pudieron ser invertidos
en nuevas ramas de la economía, dieron como resultado que en Monterrey
surgiera y se desarrollara con gran rapidez un fuerte núcleo industrial que

65
64

�mu')' pronto ocupó el primer sitio en el país.
Entre los hechos concretos que vale la pena recordar de este desarrollo
industrial podemos mencionar cómo en 1856 se fundó en la Fama, N. L.
la primera fábrica textil que merecía el nombre de tal la que fué muy pronto
seguida por otras en el Cercado y la Leóna, N. L.

laboral a sólo nueve horas y todavía esos años algunas empresas se van_aglonaban porque ayudaban a las familias de los obreros muertos en acc'.~ntes de trabaJo con cuatro pesos y cuatro velas para los funerales. Tamb1en est?s autores se olvidan de la influencia que el capital extranjero tuvo
~~a estimular este desarrollo que por cierto hizo que sus principales benef1c1os fueran a parar más allá de nuestras fronteras.

En 1890, con la inve~ión del capital comercial acumulado por la
Casa José Calderón, más la asesoría técnica de norte americanos, se inició

. El crecimiento acelerado de Monterrey y su región determinó que una
sene ~ zonas qu_e forman el resto del Estado sufrieran un proceso de estancamiento relativo o en el mejor de los casos de un desarrollo sumamente
l~nto. Aq~í nos en~ontramos de nueva cuenta con el fenómeno que ya
vimos a nivel mundial en que unos países se desarrollaban más que otros
pues el desarrollo de Monterrey provocó que el resto del Estado se queda'.
ra condenado a ser proveedor de materias primas y de mano de obra barata.
Concretan:ien_te en el caso de Montemorelos estos hechos dieron por
resultado las siguientes consecuencias:

la Cervecería Cuauhtémoc que muy pronto generó un verdadero imperio
industrial financiero.
En 1900, con la aportación de capitales norteamericanos, españoles, franceses y mexicanos, se fundó la Fundidora de Fierro y Acero de
Monterrey, empresa que en su tiempo fue la número uno en América la·
tina y que también muy pronto generó un importantísimo núcleo industrial y financiero.
El movimiento bancario en sus formas modernas empezó en 1890
con la fundación de una Sucursal del Banco Nacional de México y en los
siguientes años se fundaron el Banco de Nuevo León, el Mercantil, el de
Milmo y la Sucursal del Banco de Londres y México.
La construcción de Ferrocarriles se inició en 1882 y muy pronto Mon-

terrey quedó convertido en un importante centro de comunicaciones con
la Frontera Norte, el Centro del país y los Puertos del Golfo de México.
Este innegable desarrollo ha dado motivo a que más de una vez se
pretenda atribuir a las supuestas características de hombres excepcionales,
la razón de su nacimiento, cosa con la cual no podemos estar de acuerdo
porque los hombres que en aquel tiempo encabezaron estas inve~iones
no eran mejores ni peores que otros que se daban en las demás zonas del
país, pero lo que aquí ocurrió fue un conjunto de circunstancias felices
que hicieron que sus actividades económicas rindieran fruto en mayor
proporción. Quienes hacen esta apología de la "visión" de esos hombres
de empresa, siempre se olvidan que una de las causas principales que facilitaron este desarrollo fue la brutal explotación de que fue víctima la mano
de obra que entonces participaba en las industrias, pues los obreros se
veían obligados a trabajar jornadas de hasta 12 horas diarias, con salarios
que nunca rebasaban el peso diario y sin ninguna protección social o laboral. Fue sólo hasta 1907 que la Cervecería Cuauhtémoc redujo su jornada

1o.-EI crecimiento normal de la población se rezagó considerablemente

con respecto al de Monterrey, como podemos apreciarlo con las siguientes cifras:
En 1824, al iniciar México su vida independiente, Monterrey tenía
12,2_82 habitantes contr_a 8,638 de Montemorelos, lo que indica que no
hab1a una gran d1ferenc1a entre los dos Municipios y más aún si tomamos
en cuenta q~e. e_ntonces Monterrey tenía como parte también lo que ahora
son los Murnc1p1os de Guadalupe, San Nicolás, Santa Catarina, San Pedro
y otros.
. . Ahora, 1~ años después, Monterrey tiene una población cerq¡na al
m1llon de habitantes en sus límites geográficos y cerca de los dos millones
en su área. metropo_litana, mientras que Montemorelos apenas llega en toda
su extens1on geograf1ca a 37,265 habitantes, es decir, en una proporción
22 veces menor.
¿Quiere esto decir que los montemorelenses han dejado de crecer
raz_o~es naturales? Es bien claro que no. Los montemorelenses siguen
mult1phcandose ahora con el mismo fervor que antes lo hacían, sólo que una
gran parte de su población joven desde hace muchos años emigra hacia la
zona metropolitana de Monterrey en busca de mejores horizontes.
por

67
66

�2o.-'-- En 1824 Montemorelos tenía una producción ganadera y agrícola superior en su valor económico a la registrada en Linares y Cadereyta y casi
igual a la que entonces era propia de Monterrey. Incluso en algunas
ramas Montemorelos ocupaba el primer lugar en el Estado: Por ejemplo,
había en Montemorelos 727 yuntas de bueyes contra so1o 400 en Monterrey. Si tomamos en cuenta que tas yuntas de bueyes jugaban en aquel
tiempo el papel que ahora juegan las máquinas nos explicaremos el valor
de este dato.
Ahora 150 años después para cualquiera está claro que la economía
de Montemorelos y su región está cientos de veces por abajo de la economía de la zona metropolitana de Monterrey.
3o.-Un· hecho sumamente importante era que en aquellos años en que
Montemorelos iniciaba su vida como ciudad éramos una comunidad casi
autosuficiente, que producía los artículos agrícolas, ganaderos y artesanos
suficientes para las necesidades de la población, sin depender en mucho de lo
que en otra zona del país se producía.
Ahora está claro que una característica fundamental de la actual sociedad montemorelense es su marcada dependencia del exterior en una
gran cantidad de satisfactores que tienen que ser importados no sólo del
Estado o del país, sino incluso del extranjero.
La pérdida de esta autosuficiencia es un rasgo que no debemos lamentar pues ello forma parte de las características de la actual sociedad a
nivel mundial, pero sí podemos señalar como un gran defecto que esto
ha traído como consecuencia una excesiva deformación de nuestra economía, pues por un conjunto de circunstancias naturales Montemorelos ha
quedado reducido casi principalmente a la producción de un solv artículo:
Los cítricos, del cual dependemos casi totalmente de tal manera que cuando
en el mercado mundial los cítricos se cotizan a buen precio, nuestra economía va bien y cuando las cosas andan mal allá nosotros somos los que sufrimos las consecuencias.
El cultivo de los cítricos parece ser muy antiguo en esta región pues
se registran datos sobre su producción aún en la época de la Colonia, pero
su explotación moderna está ligada al desarrollo de la sociedad actual que
aquí hemos venido describiendo. Fue un personaje llamado Robertson,
llegado a la región cuando se constru ía el Ferrocarril del Golfo en los años
68

80 del s(glo pasado el que introdujo la explotación comercial a gran escala
de los c1tncos. En 1891 por ejemplo, se produjeron 55.6 toneladas las que
llegaro,·: a ~61 toneladas en 1906 y desde entonces su crecimiento ha sido
mmte11ump1do hasta llegar a una producción mayor de las 400 000 toneladas en los años que corren.
'
IV Una. de la~ consecuencias más importantes, y sobre la cual vale la
pena. m7~1tar mas, es la que se refiere a I hecho de que la sociedad moderna
ha s1grnf1cado para Montemorelos un proceso muy acentuado de desig_u?ldad soc~al. Ahora cómo nunca y de manera más visible que en otros
s1t1os es posible o~rv?r como el proceso de desarrollo ha determinado que
los neos se hagan mas neos y los pobres todavía más pobres.
En 1824 que ha s(d_o hasta el momento el punto de referencia al que
nos hemos querido remitir se observaba un proceso más o menos uniforme
de repartición de la riqueza al grado de que un historiador local tan serio
como lo es Isidro Vizcaya Canales hace notar "que la riqueza parece haber estado bastante repartida" pues de la población activa que entonces
existía aparecían 1224 individuos como sirvientes y jornaleros y 875 como
:mpleados del Gobierno, agricultores o ganade~os, amén de otros pequenos grupos de oficios diversos, como tres barberos "los que ahora abundan mucho" y cuatro "cirujanos de afición".
~ste cuadre más o menos satisfactorio lo vemos ahora radicalmente
cambiado. De los datos aportados por el censo de 1970 queremos mencionar ahora sdlo alguno de ellos: de la población económicamente activa de
Mont~morelos reportaron ingresos 9,201 personas, y de éstas sólo el 1.180/o
tuvo ingresos por arriba de cinco mil pesos. En cambio el 98.82% reportó
ingresos me_nores de cinco ,mil y de éstos el 89.35% menos de $1,499.00;
es decir la inmensa mayona de los jefes de familia en Montemorelos casi
el 90%, tiene ingresos que apenas llegan a un mínimo de $1,5ÓO.OO
mensuales. En el otro extremo de la escala social sólo el 0.32% reconoce
tener ingresos por arriba de los $10,000.00
_Aunque se trata de datos evidentemente defectuosos, de todas formas
son 1l_ustrat1vos del brutal contraste que se da entre un pequeño gr
que dispone de ingresos. suficientes y la inmensa mayoría con ingresosuin~
capaces de sostener la vida de una familia normal. Es bien claro que para
69

�tener un cuadro completo deberíamos también estudiar el origen de estos
ingresos, pues no es lo mismo el tener $10,000.00 de ingresos como producto de un trabajo especializado, por ejemplo un médico, que el caso de
quien recibe esa cifra o alquna mayor como producto de la explotación
que hace del trabajo de varios individuos. De todas formas lo que nos interesa es dejar registrado este brutal contraste que todos los datos disponibles tienden a confirmar y que está muy lejos de la situación más o menos
equilibrada que se vivió hace un siglo y medio.

-VDe todo lo que hemos dicho podemos sacar como conclusión general
que el proceso de desarrollo de la sociedad moderna en Montemorelos
ha traído como consecuencia el surgimiento de una sociedad con una
economía deformada, convertido en una base agraria del desarrollo industrial de otras zonas del Estado y del país, proveedora de mano de obra
barata que emigra fuera de esta región, con un marcado retraso respecto a
las zonas más adelantadas del país y del Estado y finalmente, en dónde se
dan brutales contrastes de tipo social que hacen prever la posibilidad de
inquietudes en el futuro.
Podemos tal vez consolarnos pensando que hay otras regiones del estado en peor situación, por ejemplo Mier y Noriega para citar un caso,
pero creemos que esto no sería ni justo ni correcto a la hora de hacer un
balance crítico de nuestra particular historia.
Podemos decir que al entrar Montemorelos a su año No. 151 como
ciudad, lo hace en condiciones socialmente preocupantes y que sería deseable que el conjunto de circunstancias que derivaron en la situación aquí
descrita, debería ser cambiada para garantizar a nuestros hijos una sociedad
más equilibrada, mejor desarrollada socialmente, más justa, en donde pueda
ser posible la felicidad para todos.
El modelo de desarrollo a que nos hemos visto sometidos en estos
150 años, podemos afirmar que no nos satisface y aunque no es justo que
culpemos a nadie en lo particular de esta situación, sí podemos afirmar
que para el futuro necesitamos una economía más sólida, diversificada y
que garantice resultados de justicia social para todos, sin los contrastes
brutales de riqueza y miseria que hoy encontramos.
lCómo oodemos encontrar esta nueva vía de desarrollo? Es claro
70

que no se trata de una tarea para nosotros solos, sino que tiene que ser
parte de la lucha de todo el pueblo mexicano por un futuro mejor, pero
en la cual debemos aportar nuestro grano de arena.
. Queremos terminar nuestra charla con un voto de optimismo pues si
bien nuestros antepasados pudieron tal vez hacer meJ·or las cosas no estuvo
en e,'I os escoger todas las reglas del ju~go, algunas de las cuales, les fueron
impuestas por fuerzas fuera de su control, pero sí creemos que nosotros
estamos en condiciones mejores para modelar ese futuro que todos deseamos para nosotros, nuestros hijos y nuestros nietos.

(1)

Charla dictada en mayo de 1975 en la ciudad de Montemorelos en ocasión
de celebrarse el 150 Aniversario de su elevación a la categoría de ciudad. La
charla fué dictada en representación del Colegio de Historia de la Facultad de
Filosofía de la U.A.N.L. Se publica con ligeras modificaciones respecto a la forma
en que se expuso.

�EL MAYORAZGO EN LA LEGISLACION ESPAÑOLA
DURANTE EL PERIODO COLONIAL

DOMENICO SINDICO
El mayorazgo fue una institución jurídica española que tuvo una oran
importancia en el nuevo mundo. Es interesante, pues, analizar la evolución
que durante el período colonial presenta esta institución en la península
ibérica. En realidad la legislación peninsular española tuvo plena validez
(vigencia) en las colonias: éstas, según la bula de Alejandro Borgia, eran
propiedad personal de la Corona de España, o sea que desde un punto de
vista jurídico, la población de las colonias estaba sujeta a la casa de Castilla y a la legislación castellana. Parece cierto que de todos los sistemas
jurídicos españoles, sólo el castellano tuvo validez en las colonias. ( 1)

Se puede decir que la aplicación del derecho castellano en las Américas estuvo dificultada por problemas de adaptación y por algunas situaciones particulares resultantes de la conquista, como el poder de los conquistadores, la hostilidad de los indios y la situación de guerra continua
en que los españoles se encontraron en diferentes partes del territorio
conquistado.
Los peninsulares fueron, seguramente, conscientes de estos problemas, como se puede intuir por algunos textos contenidos en la Recopilación de 1680, donde se establece que ninguna ley podía tener validez en
las Indias sin autorización del Rey y del Consejo de las Indias. (2)
Desde un punto de vista general, podemos afirmar que la legislación
civil peninsular fue la vigente en América, y que algunos aspectos muy

73

�particulares, como la situación jurídi-ca de los indios, estuvieron regulados
por una legislación oarticular. llamada legislación colonial.
La legislación sobre la propiedad nunca escapó al control de la Co- .
rona española y consecuentemente toda la legislación sobre el mayorazgo
fue originada en las Cortes e;pañolas. Esto es fácilmente explicable. Dada
su importancia para la vida económica del imperio la estructura jurídica
de los títulos de propiedad no podía ser regulada por "ius singularis"; tenía
que estar montada sobre una legislación estable y una reglamentación
precisa, requisitos éstos que no podían ser satisfechos por la legislación
llamada colonial.
La definición clásica del mayorazgo se encuentra en el libro de Luis
de Molina "De origine primogenitura". El autor define esta institución
de la manera siguiente:
"El mayorazgo es un derecho que tiene el primogénito de suceder en
los bienes dejados con la condición de que se conserven íntegros perpetuamente en su familia". (3)
El autor añade que no debe abandonarse esta definición por el motivo de existir algunos mayorazgos en que no sucede el primogén_ito, y haber otros que no son perpetuos sino temporales, pues que semejante modo
de suceder, o no es mayorazgo, o, cuando más, lo es impropiamente. (4)
Esta definición no es generalmente aceptada, ya que se reconoce una
diferencia entre mayorazgos regulares e irregulares. Los primeros son los
definidos por Molina. Los segundos no observan ninguna ley de suce_sió_n,
sino que consisten en una vinculación de las propiedades, con la cond1c1on
de que éstas no pueden ser divididas. (5)
Los orígenes de esta institución son obscuros y los estudiosos reconocen varias posibilidades. Es probable que las raíces del mayorazgo se
puedan encontrar en el fideicomiso, una institución del derecho romano,
creada durante el período de Justiano. De muchas maneras, el mayorazgo
presenta una notable similitud con el feudo, debido a la prohibición de
en~jenar su propiedad y su posesión. Es generalmente considerado como
cierto que el feudo se origina del fideicomiso.
Otros autores consideran que el mayorazgo es una creac1on de la
escuela de derecho de la Universidad de Bolonia de principios de la época
feudal o bien el resultado de la vinculación de las propiedades de la iglesia
en el mismo período. (61
74

De todas maneras e independientemente de sus orígenes, es evidente
que la institución tenía como objetivo prevenir la dispersión de la riqueza
de las familias aristocráticas.
En una nación donde la Iglesia católica tuvo una influencia tan grande como en España, es interesante notar que el mayorazgo se justificara
aún por referencia a la Biblia, como puede apreciarse leyendo el texto
de las Siete Partidas cuando expresa:
"Mayoría es nacer primero, es muy gran señal de amor, que muestra
Dios a los hijos." (7)
El primer mayorazgo, del cual tenemos un testimonio histórico fue
institu ído por Enrique 11 en su testamento de 1374. Parece cierto todavía, que la vinculación de la propiedad familiar ya se practicaba anteriormente como lo indican algunos e¡emplos, cien años preceaentes al testamento de Enrique 11. (8)
.
Sin duda puede ser técnicamente erróneo hablar de mayorazgos en
epoca muy r~mota, per~ es cierto que estas vinculaciones eran muy comunes en los primeros periodos del feudalismo europeo. Eso fue el resultado
de un proceso muy favorable para la nobleza cuyo poder creció en todos
los países de Europa. Esta situación fue evidente en España, donde la nobleza c~stellana, por su rigor económico y su potencialidad militar, llegó
a su max1ma influencia durante el siglo XIV.
Legislación sobre la vinculación de bienes raíces ya existía en Inglaterra desde el final del siglo XI 11, cuando fue refrenada por el rey Eduardo l.
Pero mientras en Inglaterra Eduardo IV y Enrique VII abolieron las vinculaciones al final del siglo XVI, en España, en cambio, las llamadas "Manus morta" existieron hasta la primera mitad del siglo XIX . (9)
En los primeros tiempos la estructura del mayorazgo y de toda la
legislación concerniente a la propiedad era muy confusa. En realidad no
existía u~a legislación _definida sobre este asunto, y cada litigio era juzgado segun los pnnc1p1os de equidad, y no según leyes establecidas. Esta
situación fue la modificada parcialmente por las leyes de Toro de 1502.
Estas leyes eran un primer intento de regular algunos de los aspectos más
difíciles sobre sucesión y vinculación de bienes raíces; establecieron un
orden legal de sucesión y condicionaron la creación de "Manus Marta" a ,a
aprobación real. ( 1O)
75

�Dicha legislación tenía el propósito de ser temporaria y destinada a
ser sustituida por otra más estructurada que regulara detalladamente los
problemas de la vinculación de las propiedades. Fue por tal razón que alnos jurisconsultos participaron en la gestación de estas leyes, aún siendo
contrarios a cualquier clase de vinculación. 111)
En realidad fueron las únicas que trataron el asunto por casi dos siglos, y por su propio carácter temporario, aumentaron la confusión ya
existente en esta cuestión.
Tal situación fue muy importante en las colonias. La corona había
intentado con las leyes de Toro, imponer un control más estricto sobre la
propiedad sin obtener un resultado positivo. Entonces, aprovechando esta
debilidad, en el momento en que se formaron mayorazgos en las colonias
los propietarios se propusieron ponerlos fuera del control de la legislación
peninsular.
Las condiciones en las cuales se crearon las grandes propiedades vinculadas en América Latina, parecen típicas de un período de crisis. El
Prof. Vives atribuye este fenómeno a varios factores:
"La escasez de dinero, los bajos precios de la tierra, su pequeño rendimiento en contraste con su enorme valor potencial, la ignorancia e indetención de tantos pequeños propietarios indios o blancos, el atractivo de
las especulaciones sobre tierra, fueron otras tantas causas de la aparición
de la gran propiedad. Los ricos tendieron a acaparar tierras y a agrandar
sus fincas, más que por espíritu capitalista; por un instinto de su mentalidad
castellana, campesina y señorial, que ve en la posesión del suelo un signo de
poder personal y prestigio social". 112)
La importancia atribuida a la preservación de la riqueza familiar
mediante la vinculación de la propiedad fue otro factor de gran importancia. Como resultado de todos estos motivos, latifundios y mayorazgo,
aparecieron en gran número en América Latina en la segunda mitad del
siglo XVI.

tarde una real cédula del 21 de Abril de 1585 regulaba la creación de nuevos mayorazgos en América Latina. ( 14)
En este siglo la corona había querido controlar el poder de la nobleza, Y la legislación tuvo el objetivo de limitar su creciente riqueza.
La idea misma del derecho de vincular bienes raíces empezaba a ser cuestionada, pero los remedios propuestos para eliminar esta institución trataban problemas de detalle, olvidando cuál era la verdadera naturaleza
del asunto (el poder de la aristocracia). De todas maneras, algunas críticas
llegaron hasta la corona y ciertas modificaciones fueron impuestas. Ya
Carlos V en un decreto del 22 de Diciembre de 1534, había prohibido la
reunión de los mayorazgos en la misma familia si cualquiera de ellos tenía un valor mayor de dos millones de maravedís. 115) En realidad esta
disposición era de muy rara explicación, y si bien demostró el i~terés
de la corona por el asunto no modificó de ninguna manera el proceso de
acumulación de tierras.
La mayoría de las críticas se limitaba a objetar la influencia negativa
de las propiedades sobre el comercio o, más generalmente, sobre la circu -

lación
tición
dieran
razgos

de la riqueza. Un ejemplo de esta tendencia es ofrecido por la pedel Consejo de Valladolid que pidió autorización para que se puvender propiedades vinculadas para pagar las deudas de los mayoen el momento de abonar los impuestos de sucesión. 116)

Esta petición fue rehusada. Otra iniciativa acerca de la reglamentación
del derecho de herencia de las mujeres fue descartada para dejar !a decisión
a discreción del juez en cada caso particular. 117)
Un remedio temporal al problema originado por la posesión de las
propiedades vinculadas fue ofrecido por la ley 1O, Tít. 7, Lib. 5 de la Recopilación de 1560 en la cual se ordenaba que una disputa sobre posesión
Juzgada por el consejo podría ser apelada a la audiencia sólo si estaba en
juego la propiedad misma. Aún esta solución, que intentaba sin duda aliviar el trabajo de la audiencia se reveló de pequeña utilidad a largo plazo.
Las Cortes españolas trataron el problema de la vinculación en 1573
Y 1578, proponiendo una legislación acerca de las pruebas de posesión
de las propiedades vinculadas. En las dos ocasiones la corona rehusó legislar nuevamente, porque no pensó necesario volver sobre este asunto. 118)

La corona percibió de inmediato el intento de los colonos de evitar
la legislación peninsular sobre derecho de propiedad, y promulgó una_ legislación acerca de este asunto especialmente destinado a las colonias.
El primer acto legislativo acerca de los mayorazgos americanos fue la autorización dada por Felipe 11 en 1573 a los "padres fundadores" de cada
nueva ciudad, de crear un mayorazqo de sus nueva~ propiedade.s, 113) Más

La importancia dada en este período a la sistematización del d
h
de· ·propiedad
se
debía
a
que
España
se
encontraba
en
medio
de
erecdo
. .
.
una agu a
cns1s econom1ca y un cambio en stJ__estructura económica se consideraba

76

77

�necesario por evitar un desastre. En realidad al final del siglo XVI, el 950/o
de la tierra cultivable estaba en manos de la corona, la nobleza o el clero.
Esta situación era el resultado de la confusión económica provocada_ por
la gran cantídad de metales preciosos enviado a España dur~nte el pnmer
período de la conquista. Estos metales provoc~ron devaluac1on Y esp~culación sobre bienes raíces, destruyendo la pequena propiedad Y favoreciendo
la acumulación de tierras en manos de las personas que se encontraban_ ~n
posesión de un capital suficiente como para aprovecharse de la s1tuac1on
favorable.
La tierra fue adquirida por la burguesía enriquecida, que era la parte
más dinámica de la población española. Desafortunadamente para España,
este sector social, una vez adquirido un cierto 'status' por la propiedad
de bienes raíces se transformó en un estrato parasitario viviendo de la
renta de sus pro~iedades e interrumpiendo sus antiguas actividades que eran
esenciales para el buen funcionamiento de la economía española. La falta
de mano de obra especializada y de capital se hizo evidente en cada esfera·
y fue un elemento fundamental en la declinación de España. (19)
En 1610 y en 1619, \as Cortes intentaron afirmar el derecho de ex·
propiar los bienes vinculados en caso de deudas, particularmente cuando_ la
supervivencia de los acreedores dependía de esa dedsión. De ~u~vo el intento no dió resultado. (20) Sólo en 1695 la Aud1enc1a autorizo la venta
de las propiedades vinculadas para salvar a su dueño en caso de bancarrota. (21) Desafortunadamente ésta fué la única providencia acerca de este
asunto.
Hacia el final del siglo XV 11 se evidenciaba que una reforma era urgente en el interés mismo de los dueños de mayora_z_gos. En ~ealidad, d_u·
rante los siglos XVI y XVII, el proceso de acumulac1on, en el mtenor mismo de las clases privilegiadas, había sido ininterrumpido. Al final del siglo
XVII, un efecto secundario de este fenómeno se hizo evidente la creación de
nuevos mayorazgos se hizo práctica harto común, siendo el móvil principal el deseo de la pequeña burguesía de obtener una posición y un '.status'
comparable a la nobleza. Se consideró normal incorporar a las propiedades
vinculadas objetos de arte, joyas y cualquier cosa que el fundador del mayo•
razgo deseara fuese mantenida en posesión de la familia lo que limitó la
disponibilidad efectiva de gran número de personas.
El resultado de esta tendencia fue desastroso para la agricultura española durante el siglo XVI l. Se estima que la producción agrícola fue sólo
1/10 de la producción potencial. Los latifundios fueron señalados como
culpables porque la organización de sus cultivos había empobrecido la
78

tierra, reducido la población campesina y concentrado los remanentes en
unos pocos pueblos. Además esta situación provocó una baja de los salarios y una producción descontrolada y sin ninguna planeación. (22)
Los latifundios consideraron como propia la misión histórica de engrandecer sus propiedades hasta el límite de sus capacidades, creando una situación crítica de inestabilidad en el seño de la estructura social española.
Este problema no se evidenció de inmediato, pero tomó una gran importancia al principio del siglo XIX y fue uno de los elementos más significativos que contribuyeron a la desaparición del sistema de vinculaciones en
su totalidad.
Durante los reinados de Felipe V y Carlos 111, en el siglo XVI 11, la
legislación se hizo más sistemática y la necesidad de una reofrma fue sentida por varios jurisconsultos, entre ellos Floridablanca, Campomanes,
de Castro y Jovellanos.
En 1764, Don Francisco Carrasco, miembro del Consejo de Hacienda,
pidió urgentemente la limitación de las "manus morta" por razones fiscales. (23) Al año siguiente, Campomanes publicó un libro defendiendo
el derecho del monarca a legislar sobre las vinculaciones independientemente de la nobleza y del clero. (24) Se trataba de un claro primer paso
hacia la reforma, y en consecuencia, de un primer paso hacia el enfrentamiento de la corona con la nobleza y el clero. Los primeros resu Ita dos de
la nueva poi ítica de la Corona f~ ." ?n evidentes en 1770, cuando la desamortización de las rentas perpetuas fue facilitada por un decreto real
del 5 de Abril. (25)
Al final del siglo, la iglesia estaba en dificultades frente a la Corona;
en 1771 el acto 3, tít. 10, lib. 5 de la Recopilación -prohibición de hacer
regalos a la iglesia-, fue reafirmado y reforzado. (26) Enfrentadas con la
abierta hostilidad del gobierno sin recibir ayuda alguna de un pueblo, que
nunca había aceptado una iglesia rica y corrupta, y sin la solidaridad de
parte de la nobleza (que intentaba salvar sus propios bienes apoyando a la
corona contra la iglesia) muchas órdenes religiosas abandonaron sus propiedades a fines del siglo XVI 11. (27)
En este momento también las organizaciones profesionales se percataron de la necesidad de preparar una reforma. En 1783, la Sociedad Eco79

�nomica de Madrid ofreció un premio por un trabajo acere~ de los catastróficos efectos de las "manus marta" en la economía espanola; Una propuesta de solución y un análisis de los problemas creados, deb1an ser incluídos en el uniforme.
En 1787, Don Juan Francisco de Castro publicó una fuerte crítica
del mayorazgo y un análisis de los problemas que esta institución h,abía
creado a la Corona, la agricultura y al comercio. Este autor elaboro ~n
plan para resolver las cuestiones más urgentes: señaló prohibir la formacion
de nuevos mayorazgos y someter a los que existían desde menos de cuatro
generaciones a una nueva aprobación real. El origen de los títulos de mayorazgos debía ser atentamente examinado, abonendo todos los que ~abían sido creados sin autorización real. Las propiedades vinculadas deb1an
estar libremente disponibles para formar dote, y los bienes raíces vinculados asignados en enfiteusis no podían ser recuperados, si la asignac_ión había sido voluntaria. De Castro proponía también que todas las propiedades
que eran parte de mayorazgos ilegales debían ser e~propi_adas y que la re~nión de dos mayorazgos tenía que ser una vez mas estrictamente proh1b1da. Toda la legislación sobre propiedad debía ser interpretada de manera
restrictiva. Finalmente, para facilitar el comercio, las propiedades vinculadas podían ser expropiadas en caso de deudas. (28)
Las ideas de De Castro no fueron aceptadas de inmediato. Pero un
número siempre creciente de personas se convencían de la necesidad de
una reforma, entre ellas el mismo Floridablanca, consejero jurídico del rey.
Floridablanca era contrario a la existencia del mayorazgo en las clases
medias y bajas, y consideraba esta institución como responsable de la falta
de interés en el trabajo que, en su opinión, existía entre las clases bajas.
Los únicos mayorazgos que él justificaba, y los únicos que contribuían
a la estabilidad de la Corona, eran los de la nobleza.
El 14 de mayo de 1789 dos disposiciones acerca de las propiedades
vinculadas fueron aprobadas por el rey: la primera permitió en todo el imperio español, mejorar los edificios aún si éstos estaban vinculados; la otra
reafirmó la necesidad de obtener la aprobación real antes de formar un
nuevo mayorazgo. (29) Desde este momento, la institución estuvo limita-da a las propiedades que aseguraban una renta de un mínimo de 3,000
ducados. (30)
Estos remedios demuestran que la Corona no tenía intención alguna
de tratar este problema de manera radical hasta que el balance político en

el interior de España no estuviera modificado a su tavor. El rey rehusaba
enfrentamiento abierto con la nobleza y la rica burguesía, porque estos dos
sectores eran la base de su propio poder. Más tarde, una Real Cédula del
del 8 de Septiembre de 1796 estableció un impuesto del 150/o sobre el valor de todas las propiedades destinadas a ser vinculadas, aún si éstas
.-lebían simplemente ser añadidas a un mayorazgo ya existente. (31)
En este período otra vía para la reforma del mayorazgo fue formulada por Jovellanos, jurista que en 1820 participará en la elaboración
de la legislación que suprimió los mayorazgos. Jovellanos era un representante del liberalismo moderado, tendencia muy común en los intelectuales
europeos de la época. No era un revolucionario, y nunca fue favorable a
la completa transformación del derecho de propiedad español. Su mayor
interés era obtener un mayor provecho de la agricultura, por la utilización,
y no la expropiación, de las tierras vinculadas. Aún si podía una regla-mentación estricta sobre la fundación de nuevos mayorazgos, su espíritu
era fundamentalmente aristocrático. Siempre reconoció el derecho de la
nobleza a mantener sus privilegios, justificados por los servicios que se
suponía esta clase había dado a la Corona. De todas maneras Jovellanos
era favorable a la adquisición de bienes raíces por otras clases sociales, y
entonces pidió una liberalización de los bienes vinculados. Sugirió un plan
conservador, pero bastante realista, considerando la situación de España
a finales del siglo XVIII. Propuso permitir y fomentar la concesión de las
propiedades vinculadas en enfiteusis. Técnicamente no se iba a transmitir
la propiedad y en consecuencia el mayorazgo no sería destruido pero la
posesión de las tierras pasaría a personas interesadas en hacerlas productivas. (32) Esta reforma seguramente presentaba aspectos interesantes y
hubiera podido ser una solución a la crisis española. Desafortunadamente
nunca fue seriamente considerado por la Corona, y sólo nos sirve como
evidencia de la presencia de las ideas liberales en la corte española.
Algunas reformas empezaron al fin a ser elaboradas. Eri 1794 Carlos
IV autorizó la venta de los edificios vinculados si éstos ya no eran rentables. (33) En 1798, el rey se vió obligado a autorizar la venta de propiedades vinculadas, para permitir a la nobleza reunir bastante dinero para el
préstamo nacional destinado a sostener la guerra contra los ingleses, con
quienes España combatía en este período. (34) Un año más tarde, fueron
ofrecidos beneficios fiscales a los participantes de este préstamo. A su vez en
1800 la Corona seria obligada a vender parte de sus propios bienes vinculados. (35)

80
81

�Un último intento de revitalizar la institución fue consumado en
1803, cuando los dueños de propiedades alejadas de su residencia, fueron

autorizados para transmitir la vinculación a tierras más cercanas. También
les fue permitido vender sus propiedades, pero el dinero así recibido tenía
que ser invertido en la Real Caja de Extensión de Vales, donde percibían
un interés del 30/o anual (36).
Cuando Napoleón invadió España, pareció que el momento de la afirmación definitiva del liberalismo había llegado. Pero la resistencia contra
los franceses, la restauración de Fernando, su concepción reaccionaria y
la restauración del absolutismo no permitieron a los liberales llegar al poder
hasta 1820. En realidad el año 1820 fue extremadamente importante para
los liberales europeos: aún si sus movimientos fueron reprimidos en todo
el continente, ellos se afirmaron como una fuerza creciente. Cuando los
liberales españoles llegaron al poder mayorazgos y vinculaciones fueron
abolidos por una ley del 11 de Diciembre de 1820. (37)
La nobleza arruinada estuvo al fin libre de vender sus tierras, y un gran
movimiento en la economía nacional fue el resultado de esta legislación.
Generalmente la noblez.a que había mantenido su riqueza, no fue afectada
por esta decisión, ya no necesitaba vender sus propiedades, pero la pequeña
nobleza fue relevada por el permiso de vender las tierras que ya no podía
mantener.
Aunque los efectos de la desamortización eran fundamentalmente positivos, el problema de los derechos de vinculación era un problema principalmente político. Así fue como los conservadores cuando en 1823 volvieron al poder, no solamente abolieron la legislación de 1820, sino que
consideraron nulos todos sus efectos.
Esta situación creó una serie de intereses diferentes que se enfrentaron en una batalla legislativa. Los viejos y los nuevos dueños encontraban
argumentos legales por defender sus pleitos; el conflicto era muy importante para el futuro de la nación, ya que los interesados en su resolución eran ·
las personas que, por su riqueza, formaban la base de la economía española. Las Cortes en 1835 intentaron terminar con el problema, reafirrr.ando
el derecho de la aristocracia de conservar sus propiedades. Pero sólo un
año después de esta decisión, otra revolución sacudió a España. El cuerpo
legislativo se adaptó a la nueva situación, y propuso una nueva ley, muy
parecida a la de 1820. La Corona rehusó ratificarla. La batalla continuó

hasta 1841, cuando finalmente la monarquía y el derecho de vinculación
fue definitivamente abolido.
Evidentemente no era posible que un simple decreto legislativo transformara rápidamente la estructura de la propiedad raíz. En lo sucesivo
pocos cambios fueron evidentes. Al contrario el fenómeno de la concentración de las propiedades continuó y los latifundios crecieron en extensión
e importancia. (38)
Los autores de la reforma esperaban transformar la estructura económica y social del campo favoreciendo la pequeña propiedad. Esto no se
verificó y considerando la situación del período, y el contenido de la ideología liberal, no podía en realidad verificarse. Las tierras fueron acumuladas por la rica burguesía, que aprovechó la situación favorable para engrandecer más aún sus propiedades. En España como en toda ·Europa, el siglo
XI X fue el siglo de la burguesía.
La ideología necesaria para permitir la división de las propiedades rurales entre los campesinos, y las condiciones económicas para que ello
fuera realizable, no estaban dadas en el siglo XIX.
NOTAS

1. Esta es la opin1on de Ots Capdequi, Historia del derecho Español
en América y del derecho Indiano (Madrid: Ediciones Aguilar, 1969)
y de Hinojosa y Naveros, Historia general del derecho español (Madrid: Tipografía de los Huérfanos, 1887).
2. Ley 40, Tít. 1, Lib. 11. " Ninguna pragmática de las que se promulgaren en estos reinos, si por especial cédula nuestra, despachadas por
el Consejo de Indias, no se mandare guardar en aquellas provincias".
3. Luis de Molina, De origine Primogenitura citado in Domingo Amunátegui Solar, Mayorazgos y títulos de Castilla, 3 Vols. (Santiago de
Chile: Imprenta Barcelona, 1901 ).
4. lbid.

82

83

�5. Otra definición es la de Sánchez Román citada en Guillermo Fernández de Recas, Mayorazgos de la Nueva España (México: U.N.A.M.
Dirección general de Publicaciones, 1965) "Los mayorazgos son una
vinculación civil perpetua, por virtud de la cual se realiza una sucesión
en la posesión y disfrute de los bienes según las reglas especiales de la
voluntad del fundador o testador, y, er su defecto por las generales
establecidas para los regulares". Pág. XXIX.

16. Juan Sempere y Guarinos, op, cit. pág. 90.
17. lbid.
18. lbid, pág. 93.
19. J. Vicens Vives, op. cit., 111, pág. 35.

6. El origen romántico del mayorazgo es discutido por Guillermo Fernández de necas, op. cit. pag. XII; Juan Sempere y Gµannos, Historia de
los vínculos y mayorazgos (Madrid: Est. Tip. de D. Rodríguez de
Rivera, 1847), atribuye la creación de la institución a la Universidad
de Bolonia.

21. Ots Capdequi, op. cit., pág. 224-225.

7. Ley 10, Tít. 4, Lib. VI, en Las siete Partidas (Madrid: Imprenta Real,
1807).

23. Juan Sempere y Guarinos, op, cit.' pág. 102.

20. Juan Sempere y Guarinos, op. cit., pág. 93 ..

22. J. Vicens Vives, op. •cit. V, pág. 372.

24. lbid.
8. Juan Sempere y Guarinos, op. cit. pág. 85-86.
25. lbid, pág. 11 O.
9. Antonio Ramos-Oliveira, Historia de España, 3 Vals., (México: Compañ,a general de Ediciones, n.d.) pág. 13.
10. De los Mayorazgos, Tít. XVII, Ley 11, IV, V y XII, Ley 44 de Toro,
en Fernández de Recas, op. cit., apendix l.

26. lbid. pág. 107.
27. lbid. pág. 104.
28. lbid. pág. 11 O.

11. Entre ellos fue Palacios Rubios. Juan Sempere y Guarinos op. cit.
pág. 88. De opinión diferente J. Vicens Vives, Historia Social y Eco·
nómica de España y América (Barcelona: Editorial Teide, 1957); según este autor Palacios Rubios fue una excepción y " ... pese a la
crítica de algunos jurisconsultos, la gran mayoría de ellos fue favorable
a la difusión de los mayorazgos." 111, pág. 38.

31. Ots Capdequi, op, cit. pág. 225.

12. J. Vicens Vives, op. cit., pág. 506.

32. J. Vicens Vives, op, cit. pág. 34-36,

13. Ots Capdequi, op, cit., pág. 224.

33. lbid. pág. 36.

14. lbid.

34. Juan Sempere y Guarinos, op, cit., pág. 135.

15. J. Vicens Vives, op. cit. 111, pág. 38.

35. lbid. Pág. 136.

84

29. Ots Capdequi, op, cit., pág. 66.
30. Domingo Amunátegui Solar, op. cit. pág. XVI-XVII.

85

�36. lbid.
37. 1bid. Pág. 142.
38. J. Vicens Vives, op. cit. V, pág. 95. "Esa transferencia de bienes
raíces no benefició a los labradores, ni dió lugar a la aparición del
campesino propietario, meta de los reformistas desde mediados del
siglo XVI 11. Al contrario robusteció el latifundismo hasta extremos peligrosos para la economía y el bienestar social del país".

BG

�LA CONTRARREFORMA HEMISFERICA
John Saxe-Fernández.

1. LA CONTRARREFORMA DEFINIDA (Primera aproximación)
Campesinos y vietnamitas que resisten y posteriormente triunfan sobre
una cataclísmica fortaleza tecnológico-militar; lozanas adolescentes de clase
media neoyorquina (o bostoniana o anytown) que, como Ofelias descalzas,
solicitan el favor público para adquirir una toalla higiénica (accesorio indispensable de su rito menstrual); desplazamientos geopolíticos hacia el multilateralismo que sustancialmente aminoran su capacidad disuasiva (deterrence); "aberrantes" cotidianeidades sexuales y estilísticas que le hurtan de su
capacidad de puntualizar la normalidad -y la criminalidad- poniendo en entredicho generacional su hasta ahora indisputada prepotencia y dominio
psicosocial; intensas y escabrosas luchas internas en su aparato de seguridad
nacional que, coexistiendo con remanentes jeffersonianos a la Sam Ervin,
permiten la destapadura de sórdidas conspiraciones otrora invulnerables al
ojo público; incontrolables -y a veces incómodas- presiones financieras y
políticas por parte de otras naciones y entes "transnacionales" (v.gr. Corporaciones Globales) que ostentan una incrementada capacidad autónomanegociativa; sabotaje interno proveniente de lo mejor de su flota aérea y
marítima (recuérdense los incidentes en el Kitty Hawk, el Intrepid, y el
Constellation); resistencia tenaz de una población negra (blacks) que ha
visto y sufrido la persecusión y eliminación física de su liderato; tensión
en aumento entre las unidades económicas globales y su burocracia de seguridad nacional; "crónicos" impulsos de "liberación informativa" del
cuerpo tecnocrático, involucrando desde el simple subalterno hasta el alto
oficial de inteligencia, pasando por expertos de la Rand Corporation e

89

�impetuosos reporteros de prominentes diarios pr~gresistas; inesperado vigor autonomizante (en su acomodo a la contracc1on de la Pax Amenc,ma)
de aliados que anteriormente ajustaban con d1llgenc1a a las fronteras Norte
y Sur al estridente ronquido y retumbante meneo del elefante; en_ fin:
rápido -aunque furibundo- retiro de tropas y ach1cam1ento geo-poll\1co'.
desde las Salas de Moctezuma y los Himalayas, hasta las Playas de Tnpoli
y las ( lJusticialistas? ) aguas del Río la Plata.
Estos hechos verificables, cuya enumeración podría continuar agotadoramente, brillan demasiado para ser fácilmente descartados: su yuxtaposición frente al contexto histórico que les corresponde no hace sino sintomatizar un acelerado- debilitamiento de fuerzas y una esperanzadora (esperanzadora por "razonable" y revolucionaria) contradicción interna Y externa del centro capitalista de finales del siglo XX: los Estados Unidos de
Norteamérica.
En este punto es donde el reconocimiento de que estamos entrando
en un nuevo período histórico cobra su fuerza teórica y por ende, políticoinstrurnental. Parece que detrás de estas observaciones se esconde un asun to que es preciso explicitar desde ahora: si el sistema _capitalista _post-industrial como lo conocemos hoy, muestra tan claros 1nd1c1os de cns1s y transforr~ación a un nivel total (v.gr. indicios de una "mutuación" inminente),
y si el aparato contrarrevolucionario que ese sistema gestó para perpetuarse
más allá de su período de tolerancia histórica ha sido tan obviamente . incapaz de "contener" las fuerzas internas y externas de e_s; cambio, rno
es de esperarse que ahora, en estado de repliegue y frustrac1on extra-hemisférica trate de reunir energías y empiece preparativos para una contraofenslva todavía más intensa de coersión física e ideológica en el Hemisferio Occidental? Es nuestra convicción que esto es precisamente lo que
está ocurriendo. Ante la "angustia sistemática" que ocasiona el desplome
del Asia Suroriental, del sistema de Alianzas transatlánticas, y de su vital
ingerencia en el Cercano Oriente (primeros anuncios defini))vos Y estructurales de la revolución post-industrial) el "orden establecido de _segundad
nacional antepone ahora una violencia sistemática (terror) en la d_1plomacia
intra-hemisférica que empieza a destacarse como la metamorfosis que sufre la contrarrevolución cuando se re-importa (cuando se introyecta) en
el propio sistema post-industrial: la contrarre_forma ._ El Secretad~ de Defensa norteamericano, James Schlesinger logro perc1b1r la s1tuac1on antes
descrita en los siguientes términos:
90

"la O.T.A.N. y la Seguridad de la Europa Occidental continúan entre
los intereses y compromisos permanentes de los Estados Unidos...
Una dominación hostil de Europa Occidental y el control (hostil)
de sus vastos recursos acarrearía un peligro grave para la seguridad de
los Estados Unidos . la pérdida de considerables inversiones y oportunidades para el intercambio traería un gran daño económico, y la
pérdida de Europa Occidental causaría un encogimiento intolerable
del área de libertad (sic) en el mundo. Mientras que los Estados Unidos quizá podrían sobrevivir aislados en el Hemisferio Occidental,
sobrevivirían en una forma Que sería bastante turbadora para sus ciudadanos. (El subrayado es mío).
la aparente preocupación de Schlesinger sobre la tendencia neodespótica (contrarreformista) y neo-aislacionista de los Estados Unidos es
comprensible si se recuerda que ha sido en la faja continental nórdica del
Hemisferio Occidental, aquella ocupada jurídicamente por el estado-nación
norteamericano, donde hemos observado durante los últimos diez años a
jefes de Estado Mayor involucrados en actos de espionaje y de usurpación
contra los más altos jerarcas civiles de la seguridad nacional; directores interinos de la FBI que ocultan y posteriormente destruyen importantes documentos que ayudarían a establecer las responsabilidades de varios directorios políticos que, colocados a diversos niveles de influencia dentro de
la estructura corporativa y de la seguridad nacional, han podido avanzar
su poder en base tanto a la guerra poi ítica y psicológica como a la activación de operaciones clandestinas en el Hemisferio Occidental -incluyendo
su propio sistema político-, violentando los principios más elementales del
Derecho Penal, del Derecho Civil, del Derecho Comercial, del Derecho
Constitucional y del Derecho Internacional; policías vestidos de civil que
instigan a grupos estudiantiles hacia la violencia y el incendio de instalaciones universitarias; ejecutivos de gigantescos consorcios multinacionales
que, en estrecha vinculación con la comunidad de inteligencia, establecen
fondos secretos para financiar misiones de sabotaje político, dentro yfuera del territorio nacional (Hughes Tool Company); generales de la Fuerza
aérea que rehusan obedecer instrucciones presidenciales para detener el bombardeo saturado contra Vietnam del Norte; voraces contratistas militaresindustriales que, mientras diligentemente contribuyen en los esfuerzos hacia
la aniquilación de la especie humana, levantan (por decirlo así) miles de
millones de dólares del fisco en nombre de costs overruns; libros censurados
por consentimiento judicial y en nombre de la "seguridad nacional"; des-

91

�bocada corrupción política y predisposición de la "metafísica militar" hacia la finitud histórica, es decir, hacia la adopción de estrategias termonucleares ofensivas que incrementan las probabilidades de una conflagración
genenilizada; he ahí algunos de los incidentes que sacuden al sistema político
de la Norteamérica contrarreformista de nuestros días. Y he aquí que estos
incidentes también contorsionan seriamente el predicamento histórico para
finales del Siglo XX. Bajo tales condiciones, lno se justifica que el Primer
Secretario del Partido Comunista de la Unión Soviética, Sr. Leonid Brejnev,
solicite la venia legislativa norteamericana para garantizar la "validez" de
un acuerdo estratégico de muy limitadas proyecciones? Porque, adicionalmente a lo ya narrado, el observador internacional (sobretodo el observador soviético) también se percata de la existencia de presidentes que, en
desmán desautorizante, expanden el privilegio ejecutivo hasta el despotismo
hemisférico, confiscando ilegalmente fondos destinados a las obras públicas, reteniendo y 'distorsionando Ja información, desfalcando al fisco y transfigurándose en traidores políticos ya que no dudan en subvertir la norma constitucional y de derecho internacional, infiltrando, manipulando con vándalos a sueldo, y públicamente declarando la continuación de las operaciones
clandestinas contra las estructuras ·de autoridad interna que comparten con
los Estados Unidos de Norteamérica el Hemisferio Occidental. Cuando se
celebraron las audiencias legislativas que establecieron sin lugar a duda la
participación activa de los Estados Unidos en la "desestabilización" del
gobierno de Salvador Allende, un reportero de Time preguntó al Presidente
Ford: "Bajo qué normas de derecho internacional nos arrogamos la facul tad de desestabilizar los gobiernos populares y legítimamente establecidos
de otras naciones?" A lo que contestó: "No voy a discutir si es permisible
o no desde el punto de vista del Derecho Internacional. Histórica y contemporáneamente estas operaciones se realizan en el mejor interés de las naciones involucradas"
2. ESTRUCTURA POLITICA DEL CONTRARREFORMISMO
Cuando el propio presidente de los Estados Unidos de norteamérica
deja de fungir como "presidente" para adoptar el papel de Comandante
en Jefe de las Operaciones Clandestinas (tanto las domésticas como las
Internacionales) es natural y lógico que vastos sectores de las comunidades poi íticas, militares y académicas de Latinoamérica empiecen por dudar
en la bondad de mantener el actual predominio de los Estados Unidos en
la formulación de la Estrategia Global del Hemisferio Occidental. Porque,
en verdad, lquién duda que el resultado de una desestabilización Hemis-

92

d humana generalizada similar a la sufrida
férica desemboqu_e en 7unLa trage a t ue de inmediato resalta es : lcuál es
por el pueblo chileno . a pregun ª q
•
d producir
la dinámica de la estructura sohcial . ~~n_tra~re~oi~~~aH~;r~n :n ana lista
tales niveles de despotismo lntra- em1s erice. . .
' . d la
Morton Halperin , un analista profesional y teorico, de la estrategia e
guerra limitada mantiene que,
d · ¡ · ma
" La aprobación de operaciones clandestinas,_ que_pue en me u1r n~
niobrar las elecciones en Chile o apoyar una inva;~º~e~~u~:· aºu:o~~aduci r una guerra secreta en Laos, muy a menu, .
. .
ción) de un comité cuya existenci~ ~unca hab1a sido ,publlcamente
anunciada por el gobierno: el Com1te de los Cuarenta
D
d on Halperin (y esto ha sido ratificado por otros _autores
~:r~~~tt~:
Marks) la membresía en el Comité incluía al As1stente mo
co
.
. 1
t I nte también el Secretario
:
..~0::~u~[~~:rd~M1:yr~e~c~au~:~~;:;
tario de _Esta_do para Adsunt_~s f ~ IP~oc~rador General de la República, al
de lnteligenc1a, Y cuan
e u
• b
'd por un
1
Lic. John Mitchell. Halperin s_osdetiepen~di~~t;~~ªnt: ~; ~~p=~t!:~~t~ al cual
upo de personal que opera in
d • ,,
gr
.
. • d0 "Los operadores para los plots clan estinos ,dicho miembro esta asigna ·
.
n del Directorio de Planes de la
dice Halperin, "generalm_ente . prov1~ne a administración está localizada en
Agencia Central de lntehgencia,_ Y u~e mantiene miembros del personal
su base en Langley, V~;~:~·e ";;!;ª c~bierta diplomática". Halperin y la
en el :x:;;n/~;º~n~~~tas de la seguridad nacional coinciden en que todos
mayoria_ .
del Comité tienen un "security clearance" muy por enc1·
los part1c1pante_s .. TOP SECR ET Y cuya existencia en sí misma , es un
ma de la das1f1cac1on
ede ser discutido por los que tienen acceso al
asunto_cla~1f_1cado Y no pu ité de los Cuarenta se estableció para llevar a -Com1te. Originalmente el Com de Se uridad Nacional. Pero todo parecier~
cabo tareas para el ConseJ~ d.. 1 Casa Blanca al Proyecto Huston logro
indicar que el impulso que
t 1e i~iento clandestino de "planes", con capainstalar en e_l poder al eS a1~ ec rmitieron la toma en la gestación de ini ciac1dades manipulat1vas que
pe del secreto es muy intensa, los presupuestivas o propuestas. Como la nor~a an el escrutinio usual. Añade Halperin,
tos de esas operaciones nunca ogr

~t~~~d~~ 1~:c~~~:~o:r~s~1~i~~~
°

2

"Surgen muchas situaciones en las que los decididores con un alto status
de seguridad, se reúnen para discutir las opciones ab1er,tas a los Esta:
dos Unidos en un país dado . Lo~ operadores de los trucos sucios

93

�sin embargo, con niveles todavía más altos de seguridad, se reúnen
por separado para discutir el soectrum total de onciones, desconncido
a los otros miembros'.' ( Los subrayados son míos).
Las consecuencias de este estado de cosas ha sido muy vasto, y nos
permiten delinear las características del sistema contrarresformista de los
Estados Unidos al nivel institucional, constitucional y político-estratégico.
Halperin y Stone han mostrado ya algunas de importancia, como por ejemplo
la capacidad de los sectores clandestinos de manipular y aún de "desinformar" a otras ramas del propio gobierno norteamericano. Haciendo refeferencia a este punto, Halperin y Stone muestran por ejemplo, cómo ·
las estimaciones políticas tanto del Departamento de Estado, como del
Congreso, el Ejecutivo y el Público, y aún de las secciones de Análisis
de Inteligencia de la misma Agencia Central de Inteligencia, ya están distorsionadas porque no están al tanto de las operaciones clandestinas realizadas por los "grupos operadores".
"Después de una elección en algún país, el Departamento de Estado
puede decidir que cierta tendencia se estaba desarrollando y a raíz
de esa evaluación articula su política cuando en verdad, una operación clandestina había manipulado la elección".
Como hemos tenido oportunidad de apuntarlo anteriormente, la proyección intra-hemisférica de este sistema de seguridad nacional se traduce
en una poi ítica montada en un modelo orientado hacia una sistemática
subversión o desestabilización de otras naciones con el objeto explícito de
incrementar objetivamente las capacidades de manipulación externa de
los asuntos internos. Tal estrategia se basa en una premisa propuesta por
el actual Secretario de Estado y Jefe del Consejo de Seguridad Nacional, Dr.
Henry Kissinger quien mantiene que,

naturales a toda sociedad. Los programas de adiestramiento militar y policíaco resaltan ,en esta estrategia, ya que han proporcionado medios adecuados para penetrar las estructuras de autoridad interna de los estados
latinoamericanos. Por lo que respecta a los programas de adiestramiento,
es necesario señalar que de 1950 a 1968 fueron adiestrados 54,000 oficiales de los ejércitos latinoamericanos en instalaciones norteamericanas.
Algunos en Fort Bragg, Carolina del Norte. Según los enunciados de Kissinger, estos programas de "adiestramiento" tienen líneas programáticas muy
particulares en el Hemisferio Occidental. Por ejemplo, de acuerdo con la
información presentada al subcomité del hemisferio occidental del Comité
de Asuntos Externos del Senado por el Departamento de Defensa, ·ios
tópicos que generalmente reciben atención en la preparación pedagógica
de la oficialidad latinoamericana incluyen:
"Censura, sistemas de control de transporte, operaciones químicas y
biológicas, análisis sobre la CIA, acción cívica y asuntos civiles, operaciones clandestinas, comunismo y democracia, operaciones de
cateo y cordón, disención en los Estados Unidos, operaciones contraguerrilleras, criptografía, desoliación, inteligencia electrónica, guerra electrónica y contramedidas, uso de espías, interrogatorio de
prisioneros y sospechosos (sic). control de muchedumbres y otras reuniones masivas, efectos de las armas nucleares, fotografía para la inteligencia, detector de mentiras, control del populacho y de los recursos, operaciones psicológicas, cateas y allanamientos, huelgas, guerra especial, vigilancia, terror y operaciones clandestinas".

"La era de la bomba de hidrógeno es la era de la subversión interna,
de la intervención con voluntarios, del dominio de la guerra psicológica y política; más aún, la tecnología nuclear hace posible por primera vez en la historia, cambiar la balanza del poder con sólo desarrollos dentro del territorio de otros estados soberanos".

Cuando el Presidente Ford declaró en la segunda semana de ~bril,
que se continuaría el programa de operaciones clandestinas fuera del
territorio nacional norteamericano, indiscutiblemente que está defendiendo instrumentales que actualmente la diplomacia norteamericana considera
esenciales en el hemisferio Occidental: se trata de mantener la capacidad de -crear conflictos internos utilizando actores internos, cuya lealtad es dirigida hacia la potencia hegemónica que ejerce la influencia y así, mantener
o acelerar la il\coherencia nacional para resistir el intervencionismo. Uno
de los analistas norteamericanos, Paul Blackstock define estas operaciones así:

Kissinger no hace referencia solamente a instrumentos militares, sino,
obviamente se refiere a mecanismos económicos, políticos, antropológicos,
de manipulación externa de los asuntos internos y de los conflictos

"Las operaciones son sólo parte de un spectrum más amplio de instrumentos de política exterior. Estos 1nstrumentos van desde las presiones políticas, económicas abiertas, la acción agresiva por medio de

94

95

�organismos internacionales, la utilización de partidos poi íticos y sindicatos y grupos similares como armas organizativas, hasta actividades como el asesinato poi ítico y el adiestramiento, armamento y disposición de espías y guerrillas para llevar adelante movimientos revolucionarios o 'contrarrevolucionarios' .
3.- LA CONTRARREFORMA (Segunda aproximación).
Que el fin de siecle de inicio con el fin de la Contrarrevolución Mundial y el comieroio de-la Contrarreforma Hemisférica es uno de los testimonios más precisos' y exactos sobre la naturaleza dialéctica del proceso
histórico: en una medida quizá insospechadamente extensa, la Contrarreforma anuncia, en lenguaje político-institucional (y aún psiquiátrico) el
continuo enflaquecimiento y cansancio del proyecto capitalista en una
escala global. Comparada con la situación contrarrevolucionaria que prevalecía hasta hace pocos años, la Contrarreforma significa una escalada inmensurablemente intensa de la acción represiva: la contrarrevolución no
sólo toleraba la "reforma" y las ideologías y programas liberales como la
Alianza para el Progreso, la Acción Cívica Militar, en el plano internacional,
o los presupuestos para construir una Gran Sociedad (siempre escasos de
recursos) en la propia metrópolis, sino que la incorporación de los mismos
formaban parte de la intención y estrategias contrarrevolucionarias: la
mediatización, la coopción.
El nuevo período contrarreformista entraña, como un elemento sobresaliente de su constitución, el rechazo de las ideologías liberales y proyectos reformistas ya que empiezan a resultarle intolerables, cuando no
disfuncionales al sistema. Es digno de llamar la atención que, aún cuando la contrarreforma signifique una intensificación desmesurada de la represión, su campo de acción se contrae junto con el repliegue políticomilitar de los Estados Unidos hacia las Costas del Hemisferio. Esta contracción de influencias demográficas y geográficas se relaciona directamente con la intensificación -igualmente brusca- de los índices de inelasticidad política, de into1erancia psico-social, de coerción intra-hemisféricas. He aquí la fuente de su contradicción, porque este predicamento
autoritario es a su vez indicativo del vigor revolucionario que la azota,
dentro y fuera de su delimitación territorial. Considérese, por otro lado
la desorientación psicológica que debe causar el retiro de las bases objetivas que sustentaron la altanería y soberbia imperial (The Arroganc~ of
Power) de los últimos diez años, producto, sin duda, de la dislocación

96

geográfica de las Zonas Des-Militarizadas (DMZ): de los paralelos 20 en
Corea y 17 en Vietnam, a Detroit, Watts, Kent State y últimamente hasta la Zona Des-Militarizada de Wounded Knee, Surdakota.
Este período de crisis geopolítica y psicológica coincide, naturalmente, con desesperados esfuerzos por mantener la vigencia de un "nohecho-social" (v.gr. de formas no-auténticas de organización política,
de producción industrial, de expresión artístico-intelectual, de organiza ción familiar y de manifestación religiosa, de "satisfacción" sexual de "estar-en-el-mundo"): la Contrarreforma, perpetuación de -y en algunas instancias regresión a formas obsoletas de desenvolvimiento histórico-biográfico. la Contrarreforma, peculiar expresión del poder in extremis (terror)
necesario para apuntalar de alguna manera un proyecto histórico y humano no viable. la Contrarreforma, este tour de force ideol(&gt;gico de los
grupos que han alcanzado el poder en Norteamérica ("directorio poi ítico")
para desviar la atención pública lejoo de sus excesos y fracasos. la Conrreforma, grosera reversión del impensable crimen edípico: expresión
político-psiquiátrica de una sociedad que carece de padres que amen al hijo.
Considérense las políticas y los "análisis" que conllevaron y dieron
"orientación" al abrupto resquebrajamiento implícito en este "escenario".
lNo es la torpeza su común denominador? y lquiénes si no el directorio político, los funcionarios y consejeros involucrados en toda esta impericia geopolítica, en toda esta ineptitud analítica, en todo este aturdido
desacierto deberían ser objeto del rudo cuestionamiento, tanto en la
"bondad" de sus decisiones y pronunciamientos como en su misma competencia política, técnica y científica?
Pero, desde la más remota antigüedad la tradición poi ítica nos ha
transmitido claramente la noción de que cuando un sistema social desemboca en períodos de franca crisis, difícilmente reconocerá y rectificará
sus desaciertos. Al contrario, desde un poder que se despoja de legitimidad y prestigio para dar cabida a la rapacería política, a la malversación
de derechos individuales, y a la regresión psico-social, justificará lo injustificable, sancionará lo insancionable y afanosamente localizará, en las
clases menos poseedoras y en sus propios centros de educación, a los convenientes "blancos diversionarios" sobre quienes desahogar su pesada culpabilidad y anQustiosa frustración. En la eventualidad de que los desatinos
sean magnos, como ocurrió en Vietnam, y, consecuentemente, los n1vel~s
de frustración y culpabilidad intolerables, entonces se recurre a la magia

97

�de la rotulación psiquiátrica y penal, para así, mantener al menos una
seguridad: que la "substancialidad" del enemigo interno no va a esfumar•
se tan sumariamente como ocurrió con la amenaza del enemigo externo.
lDe cuáles manantiales se surte la conciencia de sus yerros, desli·
ces, imprudencias y frustraciones? Creo que esa conciencia emana de una sospecha, alentada en parte por el insusitado comportamiento "antisistema" o "contra-cultural" de sus propios hijos (comportamiento "rotulado" . como "esquizofrénico" por algunos sacerdotes de la intransigente ortodoxia psiquiátrica), en parte por los desastres financieros, psicosociales (burocracia, familia nuclear, descomposición urbana, etc.) ecológicos y radioactivos que han acompañado a la realización de su diseño
político y de su esquema económico: no deja de serles emocionalmente
fastidiosa (y racionalmente inaudita) la conjetura de que forman parte de
una generación obsoleta (lThe Carnal Knowledge Generation? ), pero en
posesión de una afluencia coercitiva sin precedentes en la historia humana. Se trata, sin duda alguna, de un momento importante (por no querer
usar el estereotipado calificativo de "trascendental") en el espacio temporal recorrido por el ser humano. Para poder apreciar este predicamento,
es necesario suspender constricciones académicas y resistencias psicológicas convencionales, y extender indefinidamente nuestra "imaginación
sociológica" al punto de concebir la desubstanciación de un "hecho social",
es decir, cuando un hecho social es tan falso, tan artificiosamente sostenido
en la escena histórica, que es un "nohecho-social". Y la substanciación
de un "no-hecho-social", es decir, la perpetuación de la "no razón" en el
proceso social demanda, en última instancia, una constante, intensificada
y metódica aplicación (o la "amenaza" de tal aplicación) de poderes en
toda su potestad, vi!l()r, legitimidad y (si fuera y usualme~te es el caso)
ilegitimidad: el poder in extremis, el terror hemisférico para-militar y
para-polidaco a lo Pinochet o á la AAA.

El desahogo y dilatación de la imaginación sociológica implica algo
más que una catarsis que permita el sano y conveniente alejamiento de
la praxis profesional que tipifica al burócrata obediente o al lector quien
más frecuentemente que no es o está en vías de transformarse en un ciudadano .ejemplar: ella demanda una suspensión subjetiva, que nos libere
por unos instantes al menos, del "no-hecho-social" que cotidianamente nos
asfixia con sus reificaciones en el mundo fisiológico (consumo) y en el
mundo ínter-personal (amores, celos, afectos, odios y fricciones, todos
ellos institucional e industrialmente administrados).

Este "derrame" constituye el foco dinámico desde el cual procederíamos a adentrarnos en la naturaleza, en la médula, en la "ontología"
social -si se desea que así sea dicho- de la expresión institucionalizada
y organizada que el sistema capitalista ha engendrado para mantener una
"substancialidad" ante la crisis histórica que lo azota: la Contrarrevolu·
ción y su más reciente modalidad, que también constituye una catego·
ría histórica agotada, la Contrarreforma Hemisférica.
4.- PROCESOS CONTRARREFORMISTAS EN LOS ESTADOS UNIDOS

Dos procesos tipifican el momento contrarreformista norteamericano.
Primero, la ya mencionada propensión de los grupos que timonean el
poder (observada en períodos de intensos desajustes), a culpar y luego
dirigir su agresividad militar, policíaco-penal o psiquiátrica, contra gru•
pos inocentes y políticamente inermes. No se infiera que esta "violenta"
situación no existe en períodos de calma relativa. Es simplemente que,
en momentos de peligro o angustia sistemática, ese comportamiento se
agudiza. Tanto en la Roma de Augusto, en la Contrarreforma Hispánica,
en la Alemania Nazi, como en el contrarreformismo retrospectivo de la
Norteamérica de nuestros días, la intensidad de ataque contra esos "blancos diversionarios" es muy alta. Esto se debe, al menos en parte, al hecho
de que cuando esta sociedad le hace frente a una situación "dimisionaria",
se tienden a establecer lazos más estrechos entre dominadores y vastos
sectores de dominados: extrañamente, sienten amenazas "en común"
aunque por motivaciones disímiles en magnitud considerable. Resuma·
mos este punto así: el vigor poco usual dirigido contra los "blancos diversionarios" (chivos expiatorios) es producto de la energía que exhuda
la relación simbiótica que tiende a establecerse en tiempos de crisis macrosocial entre el directorio político y amplios sectores (o, sectores significativo's) de la población. lSu común denominador?: la urgencia por en·
contrar una solución expedita a los problemas que afectan inmediatamen·
te su existencia poi ítica (en el caso del directorio o clerecía), o que ame·
nazan a la desbocada -aunque pedestre·cotidianeidad de consumo, en
el caso del ciudadano promedio. El ciudadano promedio que ya ha te·
nido que enfrentar incómodas situaciones, como los intentos "reformistas"
por la integ-ación racial '{ la justicia distributiva, o aterrorizantes fenó·
menos con la "amenaza" del comunismo internacional de hace algunos
años, junto con todo su folklore de ,personajes. y c?,m_Plots siniestros,
o su equivalente funcional de hoy: las olas de crimen , ¡unto con todos
los delincuentes, revolucionarios y enfermos mentales que las producen.

99
98

�John Doe(*) (y lquién dice que sólo John y no lvan, Jean , Giovanni ,
Johannes y Akira Doe?) se siente incómodo ante proyectos y programas
gubernamentales que ponen en entredicho enraizadas actitudes sociales
(principalmente de "status"). Y las "olas de crimen" también lo inoportunan visceralmente, porque le niegan una vez más su más preciada meta :
la seguridad. El que sea difícil alcanzar esa seguridad, no hace más que
añadir a su llamativo: como ocurre en sus juegos de amor, el ser amado
llega y es abrazado simbólica y efímeramente: i La evasiva seguridad!
La seguridad por la cual ha trocado su voluptuosidad, si alguna vez logró
abrigar alguna. La seguridad por la cual vende su tiempo. La seguridad
por la cual ajusta la dinámica e intimidad familiar a los imperativos de
la tecnocracia industrial o estatal. La seguridad por la cual muestra estreñimiento afectivo y contención de lealtad hacia sus hijos, mientras
trasmuta su erotismo y afectividad en compulsivas descargas intestinales,
como debe hacerlo todo ciudadano ejemplar y todo buen padre de familia. Y que el fruto de sus entrañas le sea exigido -y obedientemente
lo entregue-, a la corporación, al estado, a la iglesia, al establecimiento
militar, a los institutos de investigación, a las fábricas, a las universidades
burocratizadas, a los clubes de rotarios o de leones, a los partidos poi Í·
ticos, a las burocracias de la seguridad nacional, y a la miríada de otros
jefes que succionan sus civilizadas excreciones, no hace más que testificar la insubstancialidad (el "no-hecho-social") que ontológicamente constituye este trágico proyecto social a un nivel global. Se desgastan sistemas
nerviosos, redes sanguíneas, glándulas de secreción interna, higados, ojos,
y sistemáticamente se destruyen las mentes y las individualidades, las autonomias y las creatividades, todo esto en nombre de la seguridad nacional, la seguridad emocional, la seguridad empresarial, la seguridad fa miliar, la seguridad económica, la seguridad poi ítica. La seguridad que
siempre se le escapa de las manos, como brioso pez, y la pierde en aguas
desconocidas, a las cuales se le ha enseñado a temer, taimar y corregir,
sin apreciar y entender que bien le podrían otorgar una fresca vigencia
histórica. Las aguas de los enemigos externos, reales o imaginarios, no
importa. Las aguas de los aborrecibles adversarios internos. Algunos de
estos últimos ya estaban bien identificados, su color es aparente a la
luz del sol o de la luna. Otros, son de más recién manufactura: provienen
en general de la clase media y media alta, andan descalzos, con abun dantes cabelleras, rehusan bañarse y usar desodorante, no consumen
White Label o Chivas Regal sino que prefieren las hierbas naturales, y
parecen haberse sentado alguna vez en las propias mesas domésticas de
esos ciudadanos ejemplares.
(*)

100

Término utilizado para denorr¡inar al norteamericano promedio.

5.- LAS "OLAS DE CRIMEN"

Las características peculiares de las "olas de crimen" de hoy en día,
por otra parte, no van a contribuir en forma alguna a .entregar a esa población sometida un poco de la seguridad que tanto anhela, en forma simi lar como el Macartismo de los cincuenta -y sus prolongaciones en los
sesenta- lo único que logró fué alimentar -y alimentarse- de esa inseguridad. En rigor a la verdad, entre las más notorias distinciones de esas
"olas de crimen" habría que destacar la proclividad del aparato políticocorreccional y policíaco por hacer desaparecer las finas distinciones entre los aspectos puramente "criminales" y los "políticos". Un representante del Departamento de Policía de la ciudad de Los Angeles, California, expresó este asunto a un reportero de la agencia noticiosa U.P.1.
en el lenguaje que ahora caracteriza la cultura policíaca de Norteamérica:
"Tenemos oficiales policíacos posando como prostitutas, ladrones ...
criminales de todo tipo, incluyendo a los revolucionarios. Trabajajamos arduamente en recolectar información sobre conspiraciones.
Esta es una guerra contra el crimen y en todas las áreas de actividad
criminal".

Pero esta situación no se debe solamente a la habilidad manipulativa del directorio y sus instrumentos locales de imposición tiránica,
sino también a la misma contextura psico-social de la "oposición" al sistema de coerción post-industrial que prevalece en los Estados Unidos y
que se agudiza con la intensificación de la crisis.
En pocas palabras un poco diferentes: la consuetudinaria táctica por
"criminalizar" al enemigo• (alentada como "arma" para combatir a Rebeldes (R) por parte de dos lamentables "expertos" de la Rand Corporation), se ve coadyuvada, en este caso por el hecho de que, conforme
al sistema político pierde legitimidad y adquiere en su lugar arbitrariedad,
corrupción rampante e inelasticidad psico-social, las distinciones entre
los "problemas sociales y psiquiátricos" (crimen, delincuencia juvenil, enfermedad mental) y la "marginalidad" política son cada vez más difíciles
de establecer. Porque el efectivo bloqueo de expresiones institucionales
política, educacional, familiar y artísticamente auténticas, encausa (y
crea) una oposición que se expresa en formas estilísticas de cotidianeidad
idiosincrática, pero de una vivencia constantemente anti-sistemática o,
si se desea usar un término más popular, "contra-culturat''. Sin la existen101

�c,a de semejante medio represivo es posible que la interacción entre la
"contra-cultura" y el "stablishment" ya se hubiera manifestado en una
erosión todavía más profunda de la "sustancialidad" de este último.
Esta interpretación no repercute en menoscabo de la observación de que
la política de "contención" doméstica (como la política de "contención"
de los movimientos de liberación nacional en la esfera internacional) es
simplemente eso: contención. Quiere decir, simplemente que, a menos
que se desate un genocidio interno ---&lt;iue es una posibilidad real-, la acumulación de conflicto de clase y de energías contra-culturales ya le están
resultando incontenibles. Así, a pesar de la brutal represión que ha sufrido el movimiento negro, estudiantil y contra-cultural desde 1968, un
experto del gobierno, Herman Kahn, reconoce ahora que,
"Yo argumenté en 1969 y en 1970 que la así llamada contra-cultura
ya había llegado a su cresta. Ahora está en un estado de confusión.
Ya no es más un grupo agresivo y dinámico ... Pero decir que ha
llegado a la 'cresta' no significa decir que está en 'receso'".
Quien, por otra parte, desprecie los efectos de la "contención"
a corto plazo, no hace sino alejarse de la historia y, con sus consecuentes
fallidos teóricos, alienta una praxis inefectiva en el mejor de los casos,
desastrosa en el peor.
De aquí que sea importante observar con detenimiento l~s estrategias de "contención" contrarreformistas, sus instrumentos y las ideologías políticas y pseudo-médicas que las apoyan, para ajustar, crear
o promover cotidianeidades a todo nivel, que no sólo las neutralice, sino
que también las sobrepase.
Las "olas de crimen" y las campañas tendientes a promover el Estado
Terapéutico, constituyen dos estrategias de acción y justificación ideológicas netamente contrarreformistas. No sorpresivamente, estas olas de crimen
son fácilmente exageradas, empacadas, distribuidas y vendidas a esas am·
plias, temerosas e inseguras audiencias. No deja de ser notable que esta
promoción ocurra con el involucramiento, a veces oblicuo, a veces publicitariamente franco, de los mismos servicios de inteligencia, (civil o militar),
policíacos, "rehabilitatorios" o "neuroquirúrgicos" que, con tributos jurídicos o monetarios en aumento, se encargan de "controlarlas", y "amainarlas". Nadie con el neurocirujano Vernon H. Mark y el psiquiatra Frank
R. Ervin, han logrado resumir en pocas palabras este asunto, así como las
distinciones básicas entre las poi íticas de la contrarrevolución (con su
102

"solución" liberal), y la contrarreformista, con su "solución final". Para
estos dos expertos en la amputación cerebral, ni la política de "ley y
orden" (medios policíacos) ni la "liberal" (presentar un alivio socio-econórriico a la incrementada frustración de los desposeídos y marginados) son
adecuadas. Como, por otra parte, la Administración Nixon-Ford desmanteló
casi en su totalidad los pocos y mal financiados programas socio-económicos, es de suponer que sus alternativas para mantener la seguridad interna oscilarán entre el "law and arder" y el Estado Terapéutico. Este último
tiene la ventaja de que no es tan visible, ni proyecta imágenes reminiscentes
de "estados policíacos", que tanto disgustan a la "opinión" pública. Dicen Mark y Ervin:
''El aumento en violencia individual o de grupo en la esfera doméstica
ha producido dos tipos de respuestas de una sociedad afligida. Una
se concentra en una aplicación rígida de la 'ley y el orden'. Esta frase
es usualmente un eufemismo para la supresión de demostraciones
públicas y de protestas. Trae consigo el espectro de un estado policíaco autoritario. La otra respuesta para el control de la violencia
requiere la disolución de las barriadas pobres, la abolición de la pobreza, y la corrección de las injusticias sociales, todos ellos fines vitalmente necesarios. Hasta ahora ninguna de esas respuestas, en su ·
débil aplicación ha resultado en una reducción efectiva del comportamiento violento. Pero estas dos respuestas tienen algo en común: ignoran al individuo y su cerebro".
Estamos en presencia de una cruzada (nel, de una guerra .interna) encaminada a imponer la blandura de la población como un todo, alisando, igualando, puliendo y tranquilizando las incómodas asperezas "contra-culturales",
raciales, psico-sociales y de clase, contradicciones de la sociedad post-industrial mas avanzada del planeta. Como se presenta ahora, el "orden establecido" está recurriendo tanto a las terapias de "modificación de comportamiento", incluyendo la notoria pacificación emocional e intelectual que produce
la neurocirugía y la manipulación intracraneal por medio de electrodos, hasta
las compulsivas campañas policíacas que empezaron a cobrar intensidad
desde 1968. Como lo expresara Garry Willis al contemplar con sorpresa el
fervor policíaco que ~ evidenciaba desde entonces:
"Uno llegaría a pensar que la policía se está preparando para la guerra. O que ya la está peleando".

103

�SEGUNDA PARTE
6.- E PLURIBUS UNUM: ANTECEDENTES CONTRARREFORMISTAS

El grado tan alto en que la "metafísica militar y policíaca" ha impuesto su dinámica en los estilos y prácticas políticas internas a los Esta·
dos Unidos, recibe su más elocuente ejemplificación en el propio contexto
histórico, táctico y estratégico de Watergate. Con Milis argumentamos que
en tanto en cuanto la ascensión militar es una de las características estructurales de la elite del poder norteamericano, lo importante es determinar cuán decisivas sus prácticas y sus requerimientos táctico-estratégicos
han sido en la conformación de la dinámica poi ítica interna y externa.
En efecto, desde mediados de los sesenta, y cuando las tendencias
hacia la escalada en Indochina se manifestaban vigorosamente con el bom·
bardeo saturado contra Vietnam del Norte, el Departamento del Ejército,
la Marina y la Fuerza Aérea, decidieron incrementar sus actividades de
inteligencia dentro de los Estados Unidos. Al principio los blancos del espionaje, sabotaje e intimidación lo constituyeron los estudiantes anti-belicistas y los grupos étnicos, fundamentalmente aquellos políticamente orga·
nizados, como el Black Panther Party. Posando como "Reporteros","Pros·
titulas", "estudiantes" y "radicales", los agentes secretos del establecimiento militar commzaron a acumular enormes dossiers, articulados en un gigantesco complejo de computación electrónica localizado en Ft. Holabird.
De acuerdo con Sander Vanocur de la National Broadcasting Company
(N.B.C.),
"El Ejército tiene sus propios investigadores en cada una de las ciu dades principales, y en pequeñas aldeas en todos los estados de la
Unión. La inteligencia militar cuenta con un ramaje de comandos
centrales, regionales y oficinas de campo. La inteligencia militar opera
trescientas oficinas y tiene aproximadamente 1,000 agentes fuera de
uniforme operando en los Estados Unidos".
De acuerdo con la NBC, uno de los comandos de inteligencia militar
regionales más importantes está localizado en una oscura sección del área
Sur-Oeste de Washington, D. C., no lejos del Capitolio. Este comando regional cuenta con 100 agentes especiales, usan autos sin licencia oficial, algunos equipados con radios de recepción y transmisión. Estos agentes de in104

teligencia militar, que nunca usan el uniforme (Hova, they are "soldiers in
Muftí", aren't they? ), están localizados.
" ... en un segundo piso, con las ventanas selladas. El cuarto de guerra ha
sido activado varias veces durante los disturbios civiles en el Distrito
de Columbia. La Unidad 116 también ha sido utilizado para obtener
información sobre el Senador William Fulbright y otros disidentes ra·
dicales". (sic).
Como los asesinatos de Luther King y de Robert F. Kennedy lograron provocar serios disturbios en Washington, y profundos "reajustes en
las campañas electorales", los servicios de inteligencia militar tomaron la
oportunidad para expander todavía más sus actividades. Con mayores
erogaciones presupuestarias y de personal se logró establecer un inmenso
centro de computación electrónica militar capaz de catalogar virtualmente
a toda la población civil actual o potencialmente activa en ::iolítica, en sus
grados de "patriotismo", "peligrosidad", "percepción favorable o desfavorable de los militares", y "apoyo y oposición a las políticas de la Administración". Ya para finales de 1970 se hizo de conocimiento público, por
ejemplo, que el Grupo 113 de la Inteligencia Militar en Chicago, observaba
muy de cerca al recién nominado Senador Adlai E. Stevenson 111. Otros
blancos de la 113 incluían nombres prominentes del Estado como el Diputado Abner Mikva, y el Juez Otto Kemer. De acuerdo •con el Senador
San Ervin, los blancos del espionaje militar en lllinois incluía gran número
de oficiales estatales y locales, contribuyentes a las campañas políticas, re·
porteros de periódicos, abogados y líderes religiosos. Esta i~!º'.mación fue
presentada voluntariamente por un ex-agente secreto del E1erc1to, al Sub·
comité sobre los Derechos Constitucionales bajo la presidencia de Ervin.
Según este agente (John M.O'Brien), estos políticos fueron investigados
con todo tipo de equipo electrónico, con el objeto de "determinar cómo
actuarían en ciertas situaciones". Luego añadió:
"Mi esfuerzo como agente militar de inteligencia estaba dirigido hacia

la actualización de actividades ofensivas conducidas por el ejército
involucrado la recolección de información sobre individuos y organizaciones que habían sido decretadas como 'subversivas en su natu·
raleza' por el ejército".
Posteriormente el a¡¡ente identificó a James E. Groppi, un sacerdote
y al Reverendo Ralph David Abernathy de la Southern Christian Leaders·

105

,

�hip Confe(ence, como algunos de los incluidos en las listas negras del
ejército. Adicionalmente, el Coronel Joseph Walter Jr. Comandante de la
113 fue impugnado en su aseveración de que el espionaje había cesado desde junio de 1970 ya que, según O'Brien, la vigilancia contra Stevenson,
por ejemplo, ocurrió antes de las elecciones del 3 de noviembre. El poder
Legislativo y sus integrantes, a juzgar por las evidencias existentes, pareciera
alguna vez haber entrado en la lista negra de la comunidad de inteligencia
militar y civil como "una organización subversiva". En efecto, el Jefe de
la Fracción de Mayoría de la Cámara Baja, Hale Boggs, declaró en abril de
1971 que,
"tenía un grupo de abogados muy competentes trabajando sobre cierta evidencia que substanciará su acusación de que la FB I había instalado escuchas electrónicos en los teléfonos de miembros del Con-

greso".

En un pronunciamiento en el cual repitió su eitigencia de que John
Edgard Hoover renunciara, Boggs dijo que "varios miembros me han proporcionado una información detallada confirmando mi propia experiencia
que da sustancia a estos alegados, y tengo toda la intención de hacer un
uso apropiado de esa información en el futuro cercano". Desgraciadamente
el Hado deparó un accidente a Boogs, quien, junto con un grupo de miembros de la Cámara Baja, desaparecieron en las frías estepas de Alaska, sin
que hasta la fecha los Servicios de Inteligencia de la Fuerza Aérea hayan
podido localizar los restos. Oe acuerdo con Thomas J. Foley, de Los Angeles Times, el entonces procurador general de la República John N. Mitchel, exigió "respeto a la alta oficina que ocupa", por medio de una
excusa al Sr. Hoover. Mitchel dijo que el pronunciamiento de Boggs "confirma el hecho de que sus cargos contra J. Edgard Hoover no tienen base".
Desde una radioemisora el Diputado Boggs contestó que "Acuso categóricamente que la FBI me tenía bajo vigilancia, mi vida personal, yo lo sé
porque varios reportes (sobre Boggs) me han sido entregados". Luego añadió:
"El logro más grande de este país es la Carta de Derechos. Somos grandes, porque somos un país libre bajo la Carta de Derechos. De la
manera en que Mr. Hoover maneja la FBI, éste no es más un país
libre. Ouedé atónito al leer el periódico de esta manera donde el Sr.
Mitchel dice que él es un hombre de la 'ley y el orden'; yque consecuentemente, el Sr. Hoover, siendo un hombre de la ley y el orden,
no debe renunciar.

106

Si la 'ley y el orden' si!lf)ifica la infiltración en las universidades, la
intercepción de los teléfonos de los miembros del senado de los Estados Unidos, entonces yo digo: 'Dios mío, ayúdanos' "
Los pronunciamientos de Boggs fueron hechos públicos casi un mes
después de que un grupo de investigadores del senado revelaron que los
agentes de la inteligencia militar mantenían lis~s y_vigilancia _estrecha contra los estudiantes y los profesores de la Universidad de Minnesota, personeros del gobierno de la ciudad de St. Paul, al Partido Demócrata de la -localidad y a un líder negro de la comunidad que era candidato para la
Alcaldía.' De acuerdo con Malcolm Moss, Rector de la Universidad (e
íntimo colaborador durante la administración de Eisenhower de 19!38 . a
1961) los militares levantaban información e investigaban a Harry Dav1s,
Direct~r Ejecutivo de la Coalición Urbana de Minneapolis, el candidato a
la Alcaldía a Louis Erving, Presidente de la Comisión de Relaciones Humanas de St. 'Paul, Gordon Maxwell, profesor de Filosofía en la Unive_rsidad,
y a Sil Davis, Ex-director de un cento comunal en el Norte de Minnea -polis, entre otros.
Las declaraciones del Rector de la Universidad de Minnesota sobre
las actividades de agentes secretos 'de la comunidad de inteligencia contra
los profesores y estudiantes de la Universidad no es único. Su enumeración ser(a. muy agotadora. Bástenos recordar que fue aproximadamente
en 1970 cuando empezaron a "emerger" (Surfacing) los agentes clandestinos que operaban en virtualmente todo el sistema universitario norteamericano. Como muchos de ellos provocaron violencia en las premisas
universitarias, varios grupos en pro de la defensa de los derechos civiles
lograron recopilar una vasta masa documental . Por ejemplo, el Consejo para
los Derechos Civiles de los Estudiantes de Leyes declararon que "tales actividades clandestinas hacen surgir una serie de preguntas sobre aquellos que
dicen dedicarse a la justicia y a la promoción de la libertad". De acuerdo
con Jack Nelson, desde que "Tommy the Traveler" (un agente provocador) se dió a conocer en junio de 1970, se empezaron a recibir reportes
de otros provocadores de violencia en Alabama, en Carolina del Sur y en
Ohio. El Dr. Beverly D. Causey, rector de Hobart College, por ejemplo,
manifestó que Singkata Thomas Tongyai, de 26 años (y conocido como
"Tommy the Traveler"), había participado en actos de violencia en la universidad. Otro caso estudiado fue el de Charles R. Grimm, de San Diego,
acusado por dos abogados de la American Civil Liberties Union de cometer
actos de violencia que justificaron el arresto de más de ciento cincuenta personas en la Universidad de Alabama.
107

�Conforme se fue ampliando el sector político sobre el cual los servicios de inteligencia operaban, se fue evidenciando un intento claro de
"coordinación" de todas las unidades dentro de los requisitos informativos
de la inteligencia y la contra-inteligencia a todo nivel. El denominado Plan
Huston, puesto en operación por la Administración Nixon a mediados d_e
1970 se encaminó, precisamente, a lograr una mayor coherencia Y efectividad poi ítica. Aunque dicho "Plan" entró en un período de franca crisis
con Watergate, todavía no hay evidencia cierta de que haya sido desmantelado. Por el contrario, la discusión sobre el incidente Watergate,
tiende a mantener visible la parte no-militar de la operación aunque dicho
esfuerzo haya provenido precisamente, de la Casa Blanca y de su personal,
bajo la dirección del General Alexander Haigh. El descubrimiento de las
llamadas "listas negras" de la Casa Blanca, debe ser contemplado dentro
de la utilización hecha por el Ejecutivo, de todos los instrumentos informativos levantados bajo el plan de Huston. Efectivamente, uno de los deberes de cualquier tipo de contra-inteligencia, es mantener dichas listas.
Así, de acuerdo con el Manual de Campo del Ejército Norteamericano,
FM-3017, los

no, las tareas y requerimientos de la contra-inteligencia se subdividen de
la siguiente manera:
;'Persom,lidades"
1.

"blancos para la contrainteligencia incluyen a personalidades, instalaciones, organizaciones, grupos y documentos y material informativo
sobre esos blancos. La información sobre estos blancos, particularmente la relativa a personalidades, organizaciones, grupos y documentos, puede algunas veces ser obtenida por medio de unidades de as~ntos civiles o del personal de grupos dedicados a esto que son los principales usuarios de este tipo de inteligencia".
De aquí que, necesariamente, los requerimientos de la contra-inteligencia paulatinamente extendieron sus labores no sólo a los grupos desposeídos o débiles del sistema político norteamericano, sino también a "la
otra mitad", hecho, que, sin duda alguna, tuvo algo que ver con la debacle
política que resultó del asalto a las oficinas del Partido ~emócr?ta e~. sus
instalaciones de Watergate. Pero se trata de un tipo de operaciones especiales, y de "guerra política y psicológica", utilizada en los Estados Unidos con una intensidad sin precedentes durante la sene de conflictos internos y externos que, como las crisis raciales a raíz del asesinato de Luther
King, y la reacción interna provocada por los inauditos bombardeos contra Cambodia, tuvieron mucho que ver en la abdicación del Presidente
Lyndon Johnson. De acuerdo con el Establecimiento Militar Norteamenca-

108

2.

Listas Negras. Las listas negras se desarrollan o se compilan a todo
nivel de la estructura de mando y contienen las identidades y la localización de individuos cuyo arresto y detención quedan a cargo
de las unidades de contrainteligencia. La Lista Negra incluye:
a)
Individuos conocidos o sospechosos de espionaje, sabotaje, y
subversión hostil o enemiga;
b)

Líderes conocidos o sospechosos de grupos hostiles paramilitdres, o de guerrilla;

c)

Líderes políticos de conocida o sospechosa hostilidad hacia los
objetivos políticos y militares de los Estados Unidos;

d)

Oficiales conocidos o sospechosos de gobiernos enemigos cuya
presencia en el teatro de operaciones constituye una amenaza
para la seguridad de las fuerzas norteamericanas;

e)

Colaboradores y simpatizantes conocidos o sospechosos de colaborar con el enemigo y cuya presencia en el teatro de las operaciones constituye un riesgo para la seguridad de las fuerzas
norteamericanas;

f)

Personal civil o militar que se sabe ha estado ínvolucrado en
actividades como la inteligencia, la contrainteligencia, policía de
seguridad, endoctrinamiento político de las tropas y de los dviles;

g)

Otras personalidades a las cuales las G2 considera como de arresto automático. En esta categoría puede incluir a los alcaldes,
jefes de policía, y jefes de importantes agencias municipales o
nacionales.

Lista Gris. Las listas grises se elaboran a todos los niveles del mando
y contienen las identidades y la localización de aquellas personalidades cuya inclinación y actitudes hacia los objetivos políticos y mi109

�litares de los Estados Unidos no están claramente definidas. Sin considerar sus inclinaciones o actitudes poi íticas, las personalidades pueden enlistarse en gris cuando se sabe que poseen información o ciertas habilidades de interés para las fuerzas norteamericanas.
Puede tratarse de individuos cuyas actitudes políticas requieran un
escrutinio (o exploración) mayor antes de que puedan ser utilizados
efectivamente por las fuerzas norteamericanas. Algunos ejemplos de
los individuos que pueden incluirse en esta categoría:
a)

Detectores actuales o potenciales de una causa hostil;

b)

Individuos que han resistido -o se cree que han resistido- a
algún gobierno enemigo y que pueden tener la voluntad de cooperar con las fuerzas de los Estados Unidos;

c)

Científicos nucleares, físicos y técnicos que se sospecha tienen
alguna vinculación con proyectos de investigación del enemigo.

Lista Blanca. " ... Usualmente individuos de acuerdo o favorablemente
inclinados hacia las políticas de los Estados Unidos ... " Algunos ejemplos:
a)

Ex-líderes políticos de algún estado hostil;

b)

Agentes de Inteligencia norteamericanos o de los aliados;

c)

Civiles claves en áreas de interés científico lo que incluye miembros de la comunidad universitaria y personal de facilidades
industriales o de investigación.

d)

Otras personales que pueden material y significativamente ayudar
a los objetivos políticos, científicos y militares de los Estados
Unidos.
Allen Wheelis
"The End of the Modern Age".

''The Age is ending, the house is coming down-all the rafters, ali the towers, all the
clocks. lt was built of a dream. The dream closes."

110

�EL HISPANISMO DE D. JOSE VASCONCELOS
EN ULISES CRIOLLO
Ma. Guadalupe Martínez de Rodríguez

1.- JOSE VASCONCELOS -1882-1959-, POLIFACETICO.

D. Joié Vasconcelos, escritor polifacético -novelista , historiador, sociólogo, filósofo, ensayista, dramaturgo y poeta-, nació en Oax¡,ca, capital del estado del mismo nombre. Sus primeros estudios los hizo en su
ciudad natal , en Piedras Negras (Coah.) y en Eagle Pass (Texas, E.U.A.)
donde estudió desde muy niño el idioma inglés paralelamente al español.
Su padre, funcionario aduanal vivió una temporada en la frontera con
Estados Unidos de Norte América, mas por motivos de trabajo se trasladó
a Campeche, en donde el joven Vasconcelos estudió parte del Bachillerato
que terminó en México, capital, en la Escuela Nacional Preparatoria. Después siguió la carrera de la Abogacía recibiendo el título de abogado en
1906.
Hacia 1909, D. José Vasconcelos fundó el Ateneo de la Juventud,
junto con otros intelectuales, tales como D. Antonio Caso, Pedro Henríquez Ureña, D. Alfonso Reyes, D. Jesús T. Acevedo, Ricardo Gómez Rebelo, Julio Torri y otros.
Después de la "Decena Trágica" se incorporó a las filas revolucionarias, siendo agente confidencial en Inglaterra, New York, Washington, España y Francia. Al triunfo de Carranza, fue a vivir a New York, desterrándose voluntariamente. A la caída de D. Venustiano Carranza, siendo Gobernador provisional D. Adolfo de la Huerta fue nombrado Rector de la
Universidad Nacional Autónoma de México, en 1920 y Srio. de Educación
-de Octubre de 1921 al 2 de Julio de 1924-, cargo que le permitió resolver los problemas educacionales de entonces: Hizo una _gran campaña
113

�de alfabetización, creó Bibliotecas populares, impuso la pintura mural y
concatenó las relaciones amistosas con los países hispanoamericanos a través de sus viajes por Hispanoamérica.
Fue miembro del Colegio Nacional, de la Academia de la Lengua y
"doctor honoris causa" de algunas Universidades Hispanoamericanas, grado
que le otorgaron por su poi ítica de acercamiento ideológico hispano de
unidad cultural y fue en esa época cuando se acogió en la Universidad Autónoma de México el lema que lleva hasta ahora: "Por mi raza hablará el
espíritu", en el escudo de un mapa de la América Española, simbolizando
esa esencia de la hispanidad.
En el año 1929 fue candidato a la Presidencia de la República, mas
al ser derrotado por el candidato oficial salió del país de nuevo viviendo una
temporada en New York, Perú y Washington.
Fue D. José Vasconcelos uno de los protagonistas intelectuales de la
Revolución Mexicana dejando una estela en pro del mejoramiento social
y humano.
2.- SU OBRA
Entre la basta obra de D. José Vasconelos podemos citar: El gallo
giro, Es mejor fondearlos, El fusilado -relatos costumbristas-, en los que

se capta al narrador de primerísimo orden y gran intérprete del alma mexicana-hispana; sus Memorias, escritas en cuatro volúmenes: Ulises Criollo,
La tormenta, El desastre y El preconsulado, escritas apasionadamente,
apasionamiento que contagia a la lectura de las mismas, no queriendo dejar
la obra para seguir el relato, impregnado de simpatías y antipatías personales.
Nosotros, en este ensayo, vamos a hacer, solamente, un enfoque de
su novela autobiográfica: el Ulises Criollo, aparecida en España en 1935,
cuya importancia literaria es innegable. Este género literario tuvo su culminación hacia la década de 1930 al 40. Era la época de Ludwig, Stefan
Zweig, Hilaire Belloc, D. Artemio de Valle Arizpe, entre otros. La biografía novelada va de lo histórico a lo novelesco o a la inversa. En este tipo
de novelas, el escritor tiende a ahogarse por su personalidad imperativa.
En Ulises Criollo, D. José Vasconcelos ya tenía una visión mesiánica que
le hacía ver la realidad al servicio del hombre, por ello su mundo es dife•

rente del que se refleja en otros escritores de "la novela de la revolución".
3.- LA NOVELA DE LA REVOLUCION MEXICANA, NOVELA DE
TECNICA DE CONTRAPUNTO Y DE ACCION LINEAL.

Con el título de "novela de la Revolución Mexicana" se ha dado en
llamar a la novela que cultivaron ciertos escritores del primer tercio •
del Siglo XX, en México, tales como,D. Mariano Azuela, Martín Luis Guzmán, Gregario López y Fuentes, José Rubén Romero, Rafael F. Muñoz,
José Vasconoelos, Mauricio Magdaleno -dentro del primer período-, y
Mancisidor, Ferretis, José Revueltas, Xavier lcaza, entre otros, de menos
relieve literario -dentro del segundo período novelesco o post-revolucionario-.
Los primeros, sin renunciar del todo al contenido doctrinal, presentan la exposición de los hechos en torno a una acción, mientras que los se·
gundos se sitúan desde el principio en el terreno de la poi ítica y del pensamiento social, dando otra interpretación de la Revolución con un contenido que no tuvo. Estos escritÓres son inspirados por la temática revolu·
cionaria; su visión es parcial, fragmentaria, de tipo autobiográfico. El núcleo
fundamental de la denominada "novela de la Revolución Mexicana" está
formado por las obras que pretenden dar una visión realista histórica y
política del movimiento revolucionario de 1910 al 13.
Desde el punto de vista literario, este tipo de novela, rompe con la
estructura clásica de la misma: D sea, que es una superposición de cuadros
cuya unidad se obtiene a trav~ del narrador o escritor. las de tipo costumbrista reflejan plenamente la realidad de ciertos grupos sociales y algunos de los relatos se pueden considerar como cuentos, casi siempre de
tono amargo y pesimista.
El éxito de "las novelas de la Revolución Mexicana" fue tan decisivo,
que los tres primeros lustros del siglo, la novelística mexicana gira alrededor de estos cauoes. Como decíamos, los escritores de este género dan una
visión pesimista de la época, a veoes, una sátira histórica. La tesis de D.
Mariano Azuela, el primer novelista de este tipo de novela, estriba en asentar que fue un justo movimiento del pueblo mexicano contra una situación angustiosa que empobrecía el país; según D. Martín Luis Guzmán, la
división de partidos y caudillos desatendió la verdadera reforma social;
J. Rubén Romero señala que los egoísmos personales predominaroi:, ha-

114
115

�ciendo medra poi ítica, dándose el caso de que los caciques porfirianos fueron revolucionarios; Muñoz y López y Fuentes juzgan la Revolución
como una lucha fratricida y caótica pero necesaria para la reforma social;
D. Angel Valbuena Briones señala que "la visión del novelista D. Mariano
Azuela, ha sido fuente de inspiración de la pintura mural mexicana contemporánea. Diego de Rivera y José Clemente Orozco han diseñado pictóricamente muchos de los motivos que se encuentran literariamente tratados por Azuela. El tema de la estación de ferrocarril al que recurre Azuela
con frecuencia -esencial en el desarrollo de las Moscas-, por ejemplo,
Rivera lo utiliza en una acuarela de 1937. Las escenas de luchas y soldados
se repiten en óleos y frescos del famoso muralista. Lo mismo ocurre con
las pinturas de Orozco". (1)
La "novela de la Revolución Mexicana" ha sido considerada también
como una epopeya, ya que algunos de los héroes novelescos, por ejemplo
en la obra de D. Mariano Azuela: "Los de abajo", son héroes que mueren
oor su patria. Demetrio Macías, en esta novela, que representa a la clase
baja, a la clase necesitada, sin conocimiento exacto de los ideales revolucionarios, mas llevado por una urgente necesidad, muere al pie de la lucha, es un héroe que representa la valentía nacionalista. De la Revolución
Mexicana nació ese impulso de afirmación nacional como se comprueba
a través de estas novelas de tema revolucionario. A pesar de esa violencia y
redención que existió en la época, nos ha quedado una vida nueva y mejor, cuya conquista la hicieron esos hombres emprendedores e intelectuales
unos; víctimas o héroes, otros.
La técnica de contrapunto de este tipo de "novelas de la Revolución
Mexicana", con esa delicadeza de matices; con ese impresionismo y subjetivismo del escritor, le permite fijar ese cúmulo de hechos y circunstancias
vividas. "La fuerza de las impresiones nuevas ha ido imponiendo una técnica de vibrantes cuadros" (2) dice la Dra. Ma. del Carmen Millán. Esa
técnica narrativa parece ser que se ha visto impuesta por las circunstancias, pues cada vez que un pueblo sufre vicisitudes y problemas poi íticosociales, se da este tipo de visión parcial y subjetiva. Tal ocurre, asimismo,
con los hombres de "la generación del 98" en España.
D. Antonio Castro Leal señala que: "Las obras narrativas que ha inspirado la Revolución Mexicana forman una importante serie que, por la
_presentación viva de una realidad intensa_y, en ocasiones, por la-n'ovedad de

116

su técnica, es una de las más valiosas manifestaciones de la literatura moderna de lengua española". (3)
Como sabemos, a principios del XX y en España un poco antes,
por ejemplo con Azorín, tenemos esa visión subjetiva y esa técnica narrativa novelesca que rompe con la estructura clasicista. José Martínez
Ruiz usa la frase corta, la descripción del paisaje, el retrato, el narrador
como personaje principal, etc., características comunes con la denominada
"novela de la Revolución Mexicana".
Y Diez Echarri y Roca Franquesa exponen que: "Uno de los he-

chos más sobresalientes de las letras mexicanas en ló que va del siglo es la
llamada 'Novela de la Revolución' . Esta revolución no es otra que la provocada por la larga dictadura de Porfirio Díaz, quien por espacio de treinta
años gobernó al país casi como un auténtico señor feudal -1880-1910-.
Si en el aspecto poi ítico la protesta se dirigía contra un tipo de gobierno
determinado; en el social iba principalmente contra los terratenientes y la
Iglesia. Tanto por la cantidad como por la calidad de algunas producciones,
la literatura creada en torno a ese proceso histórico reclama la atención
del historiador". (4)
Así pues, "Por novela de la Revolución Mexicanú hay que entender
el conjunto de obras narrativas, de una extensión mayor que el simple
cuento largo, inspiradas en las acciones militares y populares, así como en los
cambios poi íticos y sociales que trajeron consigo los diversos movimientos
-pacíficos y violentos- de la Revolución, que principia con la rebelión
maderista el 20 de Noviembre de 191 O, y cuya etapa militar puede considerarse que termina con la caída y muerte de \/enustiano Carranza, el 21
de mayo de 1920". (5)
La acción de esta "novela de la Revolución Mexicana" es lineal ,
cuyos sucesos se van acumulando, siendo el¿gidos los más impresionistas.
Poco a poco se va modelando el argumento narrativo, cuyo dinamismo y
truculencia permite una visión panorámica de la Revolución Mexicana , cuyos protagonistas actúan con brutalidad y primitivismo, guiados por los
caudillos revolucionarios, ofreciéndonos una visión cruda y pintoresca.
4.- ULISES CRIOLLO.

Esta novela autobiográfica de las "andanzas v pasiones" del autor,

117

�comienza con los recuerdos de niño de D. José Vasconcelos, cuando vivían
sus padres hacia el Norte de México y termina con los acontecimientos
posteriores al asesinato de Madero, en 1913. Por su temática se enélava
dentro de las denominadas "novelas de la Revolución Mexicana". Con el
calificativo de "criollo" ha querido demostrar esa esencia de la hispanidad
que el mexicano lleva consigo en su sangre: esa religiosidad, esa hidalguía
y ese ímpetu de vigor y de honorabilidad del español. Trata de defender
la cultura de tipo hispánico rescatándola del maridaje del indigenismo
falsificado y del sajonismo. Escrita la novela en primera persona, supone
el autor que todo mexicano que participó en la Revolución Mexicana fue
un Ulisas que hizo una Odisea a través de su vida. Es una narración sincera en la que el autor se entrega al lector y a la posterioridad, con ciertos rasgos, a veces, de indiscreción.
La acción se sitúa en Sasabe, villorrio, puerto de Sonora, en la época
revolucionaria. Los principales personajes son: D. José Vasconcelos, expositor, un "comandante de resguardo", su padre; su madre -presentada
por sus alusiones y recuerdos-, muy religiosa; una niña, Laura, la primera
mujer que impresionó al autor al pedirle un caramelo a cambio de "un
beso" y cuyo recuerdo perdura a través del tiempo; la abuela viuda y
tíos capitalinos; Sofía, la hija del Rector de Campeche, a la que le daba
clases de inglés y de quien se enamora; una amiga a la que se ata amorosamente a la muerte de su madre, época en la que se le presenta a Vasconcelos la problemática religiosa; "una chica de café", con la que quiso casarse mas ella lo tomó a broma; la esposa -con la que no se llevaba bien-;
sus hijos, sus hermanas que vivían en México -de las que una fue religiosa-;
Adriana, la enfermera "amante de Madero" , según decían -mujer hermosa
"de hermosura triunfante como una rosa"- ; su hermano Carlos, enfermo
de tuberculosis.

El medio ambiente poi ítico en que se desarrolla la novela es el de la
caída de Don Porfirio Díaz y la "rebelión maderista" , movimiento de protesta.
Como decíamos, el autor nos relata los recuerdos de su infancia;
las enseñanzas de su madre quien lo aconsejaba: le decía que si un día
llegaran a faltar sus padres por los encuentros revolucionarios o que si se
rebelaban los "Apaches", que él debía aprender el idioma español y la
religión cristiana, que no lo olvidara y que si se queda solo, se dirigiera a
Oaxaca en donde vivían sus abuelos, que los buscase. Vasconcelos nos hace
un retrato de sus padres y familiares. Veamos:

"Mi padre, de levita negra, pechera blanca y puños flamantes. En el
vientre una leontina de oro; en el pecho, barbas rizosas. Mi madre luce
sombrero de plumas, aire melancólico, faja de seda esponjada, mitones de
punto y encajes negros al cuello. La abuela, sentada sonríe entre sus arrugas
y sus velos de estilo mantilla andaluza. Siguen tres niñas gorditas, risueñas, vestidas de corto y lazos de listón en el cabello y por fin , mi persona,
frente bombeada, pero aspecto insifnificante, metido en el cuello almidonado, redondo y ridículo, a pesar de la corbata del poeta. El primogénito
murió en Oaxaca, antes de que la familia emigrara. Yo, como segundo,
heredé el 'mayorazgo', y seguían Concha, Lola, Carmen e Ignacio. Nos
cayó este último no sé exactamente en cuál estación de la ruta, y nos dejó
a poco en otra, muriéndose pequeño. Cuando le preguntaban a mi madre
por su preferido respondía : -Son como los dedos de la mano: se les quiere
a todos por igual". (6)
En otro pasaje, el autor nos expone cómo su madre le enseñaba a
rezar, a espantar los demonios con "la cruz"; los recuerdos de la muerte
del abuelo y el vestido de luto de su madre.
Poco a poco, en la narración novelesca, Vasconcelos nos va llevando
a adentrarnos en su vida; la escuela en el Paso, Tex., la defensa de México
que hacía ante sus compañeros por una buena interpretación de· la Historia de México; su primer fracaso en el concurso de poesías; su estancia en
P. Negras, en Campeche, en México-capital, donde se graduó de Licenciado en Derecho con su tesis que intituló: " Concepto dinámico del Derecho". Recuerda, asimismo, el autor, sus trabajos en los Juzgados de México, como Pasante de Derecho; la formación del Ateneo de la Juventud
junto con otros intelectuales; la dirección del Semanario Político; su participación en "la rebelión maderista"; su estancia en "la ciudad de los
rascacielos" ; su opinión acerca de Madero como un hombre de educación
tipo universalista , etc. Al triunfo de Madero como Presidente de la República Mexicana, mientras que la esposa de D. José Vasconcelos, en Oaxaca
se divertía celebrando las "posadas" con sus amistades, éste se dirigía a
Tampico con una misión política, acompañado de Adriana . Poco después
recibe las noticias de la muerte del General Bernardo Reyes, a las puertas del
Palacio Nacional, la aprehensión de D. Francisco l. Madero y Pino Suárez en Cha'pultepec y la fuga de D. Félix Díaz, refugiándose en la Ciudadela. D. José Vasconcelos regresó a la capital y se dió cuenta de lo acontecido: D. Félix Díaz se había confabulado con D. Victoriano Huerta para
derrocar al Presidente Madero y posesionarse del poder. As í termina "Ulises Criollo".

�6.- CONCLUSION
Ahora bien, como decíamos, Ulises Criollo es una novela autobioblográfica, dentro de las denominadas "nove1as de la República Mexicana"
que narra con una técnica de contrapunto los datos persona 1es entremez~lados con la vida política de México hacia 1910.
Mas, nos preguntamos: lP91"qué asentamos nuestra tesis del hispanismo de D. José Vasconcelos en esta novela? Pues, precisamente porque
es una continuidad de esa personalidad hispana; por esa religiosidad here·
dada de su madre; por ese meditar en sí mismo y su futuro -problemática
filosófica-; por esa valentía al defender lo mexicano contra lo yanqui;
por esa nobleza de carácter y por ese heroísrro reflejado en todos y cada
de los defensores de su patria, tales como D. Bernardo Reyes, Aquiles Serdán, D. Francisco l. Madero, Pino Suárez -i!ntre otros- víctimas de los
vaivenes de la política.
El simbolismo de Ulises Criollo nos lo sugiere el autor, al querer
significar las aventuras y hazañas por las que pasó, en la época revolucionaria, l'lerencia o influencia de la Odisea de Homero, y lo Criollo, al situar esas
aventuras en el ambiente mexicano, de ascendencia hispana .
El realismo de la novela como narración épica estriba en la presen tación fiel de personajes y hechos históricos relativos al pueblo mexicano
que luchó por sus ideales patrióticos y sociales. Es por esto, que O. José
Vasconcelos es una de las principales figuras de la intelectualidad mexicana
contemporánea, representativa de un acendrado hispanismo
(1)

p. 345. V. Briones. Literatura

Hispanoamericana. Ed. G. Gili, S. A. Barcelona,

BIBLIOGRAFIA

1.- Diez Echarri y Roca Franquesa. Historia general de la Literatura Española e Hispanoamericana. Editorial Aguilar, Madrid, 1960.

2.- Millán, Ma. del Carmen. Literatura Mexicana. Editorial Esfinge. México, 1962.
3.- Ulises Criollo. La Novela de la Revolución Mexicana. Editorial Aguilar.
México, Ja. ed., 1962. Tomo l.

4.- Valbuena Briones. Literatura Hispanoamericano. (Tomo IV de la
Historia de la Literatura Española). Editorial Gustavo Gili, S. A., Barcelona, 1962.

5.- Basave Fornández del Valle, Agustín. José Vasconcelos. Estratto da
les granes courants de la Pensée mondiale contemporaine. Vol. VI
Marzo. Rati Editare. Milán.

1962.

''.

(2)

p. 27. Millán, Ma. del Carmen. Literatura Mexicana. Ed . Esfinge. Méx ico, 1962.

(3)

p. 18. La novela de la Revolución Mexicana. Ed. Aguilar, 3a. ed., 1962. Tomo l.

(4)

p. 1441 . Diez Echarri y Roca Franquesa. Historia general de la Literatura

Esllllfiola e Hispanoamericana. Ed . Aguilar. Madrid, 1960.
(5)

p. 17. La Novela de la Revolución Mexicana. Ed . Aguilar. Op. Cit.

(6)

p. 548. Ulises Criollo. La Novela de la Revolución Mexicana. Op. Cit.

120

121

��DATOS Y REFLEXIONES ACERCA DE "FAUSTO"
EN SUS FUENTES: MARLOWE Y GOETHE.
Irene Gartz

Fausto es un personaje cuya creación era posible sólo desde el espíritu renacentista. El YO del honbre se hace consciente y busca hallar y
defender su posición en un mundo cuyos valores de orden jerárquico caen
destrozados. Reconstruir de escombros y material nuevo, no experimentado, es la gran aventura de la vida del Dr. Fausto, cuya persona se evalúa
como oscilante entre el éxito más alto y el fracaso más profundo.

' .

En dos grandes obras literarias de rango universal -las de Christopher Marlowe y Johann Wolfgang von Goethe- (y otras de menor
trascendencia), se ha tratado de dar contorno humano al espíritu renacentista en el personaje del Fausto. Christopher Marlowe, 1564-1593, presenciaba la lucha entre las ideas medievales y renacentistas, ya que las últimas
llegaron a Inglaterra al fin del Siglo XV. Goethe, 1749-1832, ya vió esta
lucha en retrospectiva. La revolución de ideas se había apaciguado, muchas
de las nuevas estaban integradas en el 'sentido común', lo exagerado se
había olvidado. Se podría ver el encuentro de Marlowe con el personaje
del Fausto como un encuentro entre jóvenes; el de Goethe y Fausto, como
el de hombres maduros. El mismo personaje del hcmbre que se independiza del absolutismo divino es tratado desde el punto de vista de dos diferentes eras.

125

�FAUSTO EN LAS FUENTES

1.- Simon Magus, conocido por una leyenda cristiana del Siglo 11. Era
un mago pagano, adversario de San Pedro, y fue destruído por la
palabra del apóstol.

El personaje histórico en el cual se basan las obras de Marlowe y
Goethe es Georg Faust, llamado Faustus, y que vivió de 1480 a 1538.
Aparece en varios documentos contemporáneos a él. Algunos cronistas

2.- Cyprianus de Antiochia, de una leyenda del Siglo IV. Era un filó·
soto pagano que por amor a Justina se convirtió al cristianismo y
junto con ella murió como mártir.

lo denominan "fraudante", "bufón", "fanfarrón", "rábula", "aventurero"

("Betrunger, Gaukler, Prahler, Schwatzer, Abenteurer"). Otros lo llaman
"mago humanista", "conocedor de Platón y Aristóteles, de Plauto y Terencio". Se sabe que dictaba cátedras en Heidelberg (la universidad más
antigua de Alemania) sobre Homero, durante las cuales invocaba los espectros de personajes mitológicos. Lutero y Melanchton, los líderes del
Protestantismo alemán (Reforma, Siglo XVI), creían en su pacto con
el demonio. George Faustus mismo pretendía ser capaz de resucitar muertos, de hacer oro y de profetizar por medio de estrellas, aire, agua, fuego,
y la mano humana.
George Faustus sobrevive en la leyenda alemana. El sentimiento del
pueblo por justicia lo deja terminar condenado a pesar de su arrepentimiento en la hora de su muerte.
El tema de Fausto se ha buscado en varias manifestaciones de la
épica. (1) En 1587 se publicó DAS VOLKSBUCH (Libro Popular), editado
por Spies. En él se mezclan elementos paganos con cristianos. La tendencia
es: Advertencia y Escarmiento. El libro no trasmite la urgencia del impulso humano por trascender de sus propios límites; sino que enfatiza
la eQoísta soberbia pecadora del protagonista Johann Faustus. Hubo varias
reediciones de él: una de Widmann, en 1599, que aumenta el elemento
rudo, populachero; una de Plizer, en 1674, que es influída por el ambiente
de las persecuciones de brujas de aquella época y que condena al personaje
de Faustus como al diablo mismo; una en 1725, en la época del racionalismo (Aufklarung) que trata de explicar los milagros y brujerías del original con nuevos descubrimientos científicos ... Además, otras de menor
importancia. Todas muestran una evolución decadente tanto en el tema
como en la forma.
Interesante es el análisis de los tipos que se representan en el mito de
Fausto (2):

126

3.- Teophilus, de una leyenda del Siglo VI 11 o X. Era un obispo destituí do que para recuperar su poder y riqueza entregó su alma al Dia·
blo. Sin embargo, por su arrepentimiento y la intervención de la
Santa Virgen, fue salvado.

Estos tres tipos, el pagano que se opone a la palabra de Dios, el
pagano que acepta la doctrina cristiana y el cristiano que falla pero es rescatado por gracia celestial, se pueden encontrar en cada versión del Fausto
en mezclas de proporciones variables. En el VOLKSBUCH hay una variante en el tercer tipo, que no logra la salvación.
Hasta aquí coinciden las fuentes de Marlowe y Goethe. Marlowe se
inspiraba en una traducción del VOLKSBUCH: THE HISTORY OF THE
DAMNABLE LIFE ANO DESERVED DEATH OF DR. JOHN FAUSTUS,
1592. (3)
Goethe, aparte de esas fuentes, conocía el drama de Marlowe en el
que por primera vez el tema fue tratado por el teatro. Probablemente la
tragedia fue escrita en 1588 (41 y representada en el Teatro de Londres
en 1594. La primera impresión es del año 1604. (5) Con un grupo de acto·
res británicos llegó la tragedia a Alemania Y fue presentada por primera vez
en 1708. No existen ejemplares de la traducción al alemán. Esas presenta-.
ciones populares se alejaban mucho _de la forma maQistral de Marlowe.
Por ejemplo, se introdujo el RersonaJe de un payaso ( Hanwursü apa~te
del que aparece en Marlowe; no hubo unidad de tiempo, espacio ni acc1on;
etc.
Marlowe había logrado una espiritualización de la obra popular. El
brujo del VOLKSBUCH se convirtió en un mago sabi~ que _anhelaba _entrar en regiones espirituales, cerradas al hombre. Ademas hab1a ge'.manizado un tipo universal (desde el punto de vista de la culturn cnst1?~0-grecolatina). La germanización perduraba en el teatro; la esp1rituallzac1on, no.
127

�El poeta y profesor de la Universirl.id de Leip-ztg, Jonann Chirstoph
Gottsched (1700-1766), critico liter.1rio del movimiento de Aufklarung,
logró durante su batalla contra el Teatro Inglés (Shakespeare en especial)
que la tragedia del Dr. Faustus desapareciera del escenario alemán (1730).
Sin embargo, el mito no se dejaba matar. Se refugió en el Teatro de Títeres. El texto de esa obra es conocido por tradición y por manuscritos.
En su décimo libro de DICHTUNG UND WAHRHEIT (Poesía y Verdad),
su gran obra autobiog/afica, describe Goethe la impresión que él, niño aún,
tuvo al ver esa obra. Este mismo drama de títeres fue reconstruido y versificado por Karl Simrock en 1846.
Otra influencia indirecta sobre Goethe podría ser el fragmento de
Gotthold Ephraim Lessing. El manuscrito se había perdido. Pero la idea
temática y el esbozo del argumento perduraban en amigos de Lessing.
El poeta ve en Fausto al buscador de la verdad. Su pacto con el Diablo se
contrataba sólo en sueños. Por intervención de fuerzas celestiales se le
impedía a Fausto realizar el pacto.
Lessing (1729-1781), el más grande de la época de Aufklarung, transforma el mito de Fausto en la tesis de que la búsqueda de la verdad no puede llevar a la destrucción. Sin embargo no hay pruebas auténticas ni opiniones fundadas acerca de una relación directa entre Lessing y Goethe,
en cuanto al Fausto. (6)
Durante el movimiento de Sturm und Drang, hay varias creaciones
literarias en torno al mito del Fausto, independientes las unas de las otras;
ya que el tema renacentista (el hombre como medidor de valores críticos,
por un lado; y la unidad de medida, por el otro), es un tema central,
aunque modificado, el Sturm und Drang.
INFLUENCIA RENACENTISTA EN MARLOWE
En el Siglo XIV empezó en Italia el movimiento impetuoso del Renacimiento que iba a ser una revolución en pensamientos y conceptos de la
cultura occidental. La Edad Media había establecido una estructura jerárquica de la concepción del universo en el cual el hombre tenía su lugir
fijo en la Tierra. El reino celestial formaba la bóveda y, en la obscuridad,
bajo los pies del hombre, habría un dominio de espíritus negativos que
trataban de alejarlo de su destino: es decir, la elevación a la esfera superior después de la muert~, la vida eterna en la gloria de Dios. Una proyec-

128

ción de este concepto se hallaba en las estructuras piramidales paralelas
de las organizaciones ecléstica y política, La Santa Iglesia Católica Romana y el Santo Imperio Romano Germánico, también jarárquicos cada una.
Nuevos reconocimientos pusieron en duda la validez y seguridad del
sistema. La tierra ya no era plataforma del cielo, un astro errante en torno
del sol. Los hombres habían descubierto el secreto y su espíritu se lanzó
hacia esferas nuevas. La confianza en la habilidad del hombre, en el individuo y sus posibilidades, despertó y fue cambiando los principios y los
ejes del pensamiento. El interés por la Edad Clásica revivió y amplió el
horizonte del hombre.
Ideas renacentistas llegaron a Inglaterra al fin del Siglo XV. Las nuevas ideas se pudieron asentar durante un siglo y fueron acompañadas por
un cambio estructural de la sociedad, es decir, una creciente importancia
de la burguesía. Fue entonces cuando Marlowe dibujó en su tragedia las
tensiones entre las fuerzas medievales y renacentistas. Si el orgullo y el
afán de independencia eran pecados en el pasado, ahora cambiaba el concepto. Marlowe hace expresar el credo renacentista a Machiavelli como
prólogo en el JUDIO DE MALTA: "And hold there is no sin but ignorance." Su Dr. Faustus está obsesionado por el anhelo de saber.
En la primera escena, en su estudio, expresa Faustus (7) su aburrimiento por el estudio de la lógica tradicional:
Is to dispute well logic's chiefest end?
Affords this art no greater miracle? (36/37) (8)
No le satisface ya la medicina:
Wouldst thou make men to live eternally,
Or being dead, raise them to life again,
Then this profession were to be esteemed. (52-54)
Las leyes le parecen inútiles y sofisticadas:
His study fits a mercenary drudge,
Who aims at nothing but eternal trash. (61/62)
Su inquietud intelectual se quiere refugiar en la Teología pero le repugna
la idea de que:
129

�El poeta y profesor de la Universicfod de Leipzig, Joliann Chirstoph
Gottsched (1700-1766), critico literilrio del movimiento de Aufklarung,
logró durante su batalla contra el Te¡¡tro Inglés (Shakespeare en especial)
que la tragedia del Dr. Faustus desapareciera del escenario alemán (1730).
Sin embargo, el mito no se dejaba matar. Se refugió en el Teatro de Títeres. El texto de esa obra es conocido por tradición y por manuscritos.
En su décimo libro de DICHTUNG UNO WAHRHEIT (Poesía y Verdad),
su gran obra autobiografica, describe Goethe la impresión que él, niño aún,
tuvo al ver esa obra. Este mismo drama de títeres fue reconstruido y versificado por Karl Simrock en 1846.
Otra influencia indirecta sobre Goethe podría ser el fragmento de
Gotthold Ephraim Lessing. El manuscrito se había perdido. Pero la idea
temática y el esbozo del argumento perduraban en amigos de Lessing.
El poeta ve en Fausto al buscador de la verdad. Su pacto con el Diablo se
contrataba sólo en sueños. Por intervención de fuerzas celestiales se le
impedía a Fausto realizar el pacto.
Lessing (1729-1781), el más grande de la época de Aufklarung, transforma el mito de Fausto en la tesis de que la búsqueda de la verdad no puede llevar a la destrucción. Sin embargo no hay pruebas auténticas ni opiniones fundadas acerca de una relación directa entre Lessing y Goethe,
en cuanto al Fausto. (6)
Durante el movimiento de Sturm und Drang, hay varias creaciones
literarias en torno al mito del Fausto, independientes las unas de las otras;
ya que el tema renacentista (el hombre como medidor de valores críticos,
por un lado; y la unidad de medida, por el otro), es un tema central,
aunque modificado, el Sturm und Drang.
INFLUENCIA RENACENTISTA EN MARLOWE
En el Siglo XIV empezó en Italia el movimiento impetuoso del Renacimiento que iba a ser una revolución en pensamientos y conceptos de la
cultura occidental. La Edad Media había establecido una estructura jerárquica de la concepción del universo en el cual el hombre tenía su lugar
fijo en la Tierra. El reino celestial formaba la bóveda y, en la obscuridad,
bajo los pies del hombre, habría un dominio de espíritus negativos que
trataban de alejarlo de su destino: es decir, la elevación a la esfera superior después de la muert~, la vida eterna en la gloria de Dios. Una proyec-

128

c1on de este concepto se hallaba en las estructuras piramidales paralelas
de las organizaciones ecléstica y política, La Santa Iglesia Católica Romana y el Santo Imperio Romano Germánico, también jarárquicos cada una.
Nuevos reconocimientos pusieron en duda la validez y seguridad del
sistema. La tierra ya no era plataforma del cielo, un astro errante en torno
del sol. Los hombres habían descubierto el secreto y su espíritu se lanzó
hacia esferas nuevas. La confianza en la habilidad del hombre, en el individuo y sus posibilidades, despertó y fue cambiando los principios y los
ejes del pensamiento. El interés por la Edad Clásica revivió y amplió el
horizonte del hombre.
Ideas renacentistas llegaron a Inglaterra al fin del Siglo XV. Las nuevas ideas se pudieron asentar durante un siglo y fueron acompañadas por
un cambio estructural de la sociedad, es decir, una creciente importancia
de la burguesía. Fue entonces cuando Marlowe dibujó en su tragedia las
tensiones entre las fuerzas medievales y renacentistas. Si el orgullo y el
afán de independencia eran pecados en el pasado, ahora cambiaba el concepto. Marlowe hace expresar el credo renacentista a Machiavelli como
prólogo en el JUDIO DE MALTA: "And hold there is no sin but ignorance." Su Dr. Faustus está obsesionado por el anhelo de saber.
En la primera escena, en su estudio, expresa Faustus (7) su aburrimiento por el estudio de la lógica tradicional:
Is to dispute well logic's chiefest end?
Affords this art no greater miracle? (36/ 37) (81
No le satisface ya la medicina:
Wouldst thou make men to live eternally,
Or being dead, raise them to life again,
Then this profession were to be esteemed. 152-54)
Las leyes le parecen inútiles y sofisticadas:
His study fits a mercenary drudge,
Who aims at nothing but eternal trash. (61/62)
Su inquietud intelectual se quiere refugiar en la Teología pero le repugna
la idea de que:
129

�The reward of sin is death. lhat's hard ...
lf we say we have no sin we deceive ourselves,
And there's no truth in us. When then, belike we
Must sin, and so consequently die. (67-71)
Ahora el Dr. Faustus se decide definitivamente a dejar esas disciplinas medievales escolares y ocuparse de la metafísica de magos clásicos y orientales:
Of, what a workd of profit and delight,
Of power, of honor, of honor, of omnipotence
Is promised to the studious artisanl (79-81)
El pragmatismo burgués, el goce epícureo y la ambición del poder,
honor y omnipotencia, -todos en contra de los ideales medievales (con
respecto a gente de innoble linaje, por supuesto)-, encuentran su expresión
clara en estas líneas. Pero más atrevido aún es el rechazo de los valores religiosos. Faustus reniega de Dios y de la Trinidad y se declara dispuesto a
adorar sólo al Príncipe del Infierno.
Los Angeles del Bien y del Mal son elementso alegóricos que personifican las fuerzas adversas tanto en el alma del mago como en las corrientes de su tiempo. El concepto tradicional es:
Contrition, prayer, repentance ... (460);
el argumento de la razón libre:
... illus1ons • fruits of lunacy,
Thar makes men foolish that do trust them most (463/4)
Sweet Faustus think of heaven and of heavenly things ...
No, Faustus, think of honor and of wealth (455-470)
El coro, que constituye un elemento del Teatro Griego por el cual se interesaba mucho el Renacimiento, anuncia en su entrada el tema ·central
claramente:
Till swollen with cunning of a self-conceit,
His waxen wings did mount above his reach,
And melting, heaven conspired his overthrow. (20-22)

La alusión al mito de lcaro, es otro elemento que muestra el conocimiento renacentista acerca del mundo grecolatino.
Como lcaro, Faustus renacentista no quiere aceptar las limitaciones a
las que el hombre es subordinado. En su alma oscila el péndulo de un extremo al otro, es decir, de la absoluta dependencia del hombre medieval
hacia el libertinaje de una actitud que no quiere reconocer, a un sistema de
valores dominantes.
El verdadero clímax que determina el desenlace trágico no es la primera decisión de Faustus. Aún le queda el refugio en el perdón divino.
Su auténtica falla es: reconocer su equivocación durante largos años de
éxito y, en frívola confianza en la misericordia de Dios, aún seguir el
camino:
Tush Christ did call the thief upon the cross:
Then rest thee, Faustus, quiet in conceit. ( 1209/1 O)
My faith, vile hell, shall triumph over thee ...
Hence, hell! for hence I fly unto my God. (1423 y 1426)
Calmando así la inquietud de su conciencia, Faustus deja pasar la
última oportunidad de tornar del camino ya empezado. Cuando lo quiso
hacer en los últimos minutos de su vida, las fuerzas infernales demasiado
fuertes y abundantes lo detuvieron.
Otro elemento trágico es la discrepancia en el manejo de espacio y
tiempo. El gran mago -con ayuda de su asistente Mephistophilis- puede
traspasar los límites y distancias del espacio que rige al hombre. Encontramos al Dr. Faustus en su estudio, en una cueva, en el cuarto privado del
Papa en Roma, en la corte del Emperador Carlos V, en la corte del Duque
Vanholt, y en otras partes menos determinadas en su ubicación, sin que
los viajes entre los puntos distanciados fueran de importancia. No obstante el triunfo sobre el espacio, Faustus queda dependiente del tiempo. La
condición de su contrato se va a cumplir al terminar 24 años. El reloj, en
la última escena, es el símbolo para el hecho de que el tiempo transcurrido
no se deja reponer. Las campanadas del reloj, más que pensamientos o argumentos de sus discípulos, del Angel o del Viejo (otro personaje alegórico), le hacen darse cuenta de la realidad. Antes había dicho:

130
131

�When Mephistophilis shal stand by me
What God can hurt thee? ... 1472/3)

Lessing había creado el Teatro Burgués, un género grande de la literatura alemana que hizo frente al exceso de Absolutismo. También introdujo el verso blanco de Shakespeare a la literatura alemana.

Ahora dice:
Let Faustus live in hell a thousand years
A houndres thousand, and -at last- be saved!
Oh, no end is limited to damned souls! 11530-32)

Otro autor influyente era Christoph Martín Wieland 11733-1813),
el más importante del ROKOKO, o sea la culminación del Barroco modificado alemán. Es considerado el padre de la prosa narrativa alemana, el
líder de AUFKLARUNG y el gran traductor de Shakespeare, Homero y
Cicerón.

Al fin reconoce Faustus que ni él, el hombre audaz, supera el tiempo,
sino que el tiempo de eternidades caerá sobre él.

Influencias extranieras recibe Goethe por Goldini, l 11) Corneille,
Rousseau y Shakespeare.

En contraste al VOLKSBUCH, Marlowe puede convencer al lector lo
espectador) de la magnitud del protagonista. No es el charlatán ya, sino
un hombre que tiene que seguir su destino. Un hombre que no puede actuar de otra manera que de la única pertinente a su autenticidad. La calidad trágica del héroe está en que el conflicto es impuesto sohre él y su
vida y en que desde el principio de la evolución -una vez caídos los dadosdebe llevar inevitablemente al desenlace trágico. Marlowe mismo lo enfatiza en el título de su drama: THE TRAGICAL HISTORY ... , y en el coro
final, donde la moraleja no queda sin rasgo de simpatía y comprensión:

Goethe, durante un tiempo corto en su juventud, es atraído por el
movimiento de STURM UND DRANG, precursos del Romarticismo.
Es la rebelión de los jóvenes poetas contra el predominio de la razón. Es:
te movimiento está en boga durante los años setenta del Siglo XVI 11.
En él se encuentra la relación con el Renacimiento: el afán de renovación,
de revivificación. Goethe va a experimentar su renacimiento personal
durante su primer viaje a Italia por el contacto con el mundo clásico. Entonces va a reconocer que su medio esencial es la medida, la forma elaborada, como recipiente del espíritu revolucionario, y no el derrame de
sentimientos desordenados.

Cut is the branch that might have frown fu 11 straight
And burned is Apollo's laurel trough.
LA INTERRELACION ENTRE LA CREACION OEL FAUSTO Y LA VIDA
DE GOETHE.
La literatura alemana se encontraba en una situación muy pobre
cuando Johann Wolfgang von Goethe, hijo de burgueses ricos, la estudiaba. Goethe la denominó frecuentemente como 'aguada' lwasserig) o 'llana'
(platte Ebene). Buscaba al hombre en su diversidad vital y encontró 'burgueses sobrios, miedosos, estancados' lnuchterne, angstliche, verzopfte
Philister). (9)
Goethe muestra y admite una influencia fuerte de Gotthold Ephraim
Lessing ( 1729-1781), perteneciente al movimiento de AUFKLARUNG.

EL FAUSTO figura entre las grandes obras de la Literatura Universal, como La llíada, La Divina Comedia, El Quijote. Lo común en esas
obras es su validez humana en general: el hombre reconoce su imagen.
Además cada una de ellas es el espejo de su cultura, para no decir, de su
mentalidad nacional. El Fausto, único entre ellos, tiene además la caracteristica de hacer reflexiones sobre los cambios y etapas de toda la vida
de su autor: ya que Goethe estuvo trabajando en él durante 60 años de
su vida, hasta que la dió por terminada. Sólo pudo escribir transformaciones de su propia experiencia. Sus obras casi equivalen a confesiones.
Hay tres fases en la creación de la primera parte de Fausto 1: l 12)

1.- EL URFAUST !Fausto remoto, original) - 1774. El manuscrito se
halló en el año de 1887.

110)
2.- EL FRAGMENT que se publicó en 1790 y
132

133

�3.- DER TRAGJDIE ERSTER TEil (L;, tragedia, primera parte) que se
imprimió por primera vez e11 1808.
Las tres versiones manifiestan uatos hioqráficos.
Temprano se notaba en G0ethe su dualidad, su bipolaridad, en muchos
aspectos, cuyas tensiones perjudicaban frecuentemente su estado de salud,
pero que a la vez fueron la base de su poder creador.
Su amor con Friederike Brion, que no duró, lo hizo ver con mucho
sufrimiento que la felicidad del amor correspondido no lo satisfacia; que
él no se podia valer de ello; que él, debido a su autenticidad, debia ser
culpable ante los que amaba; y que esa culpa no era maldad sino necesidad.
El reconoci1niento de este conflicto trágico es el germen de la tragedia de Margarita, cuyo argumento fue trazado y elaborado ya temprano.
El tema del Dr. Faustus lo conocia Goethe desde su niñez y su es
piritu nunca se pudo deshacer de él. Su URGAUST ya contiene el gran
monólogo del buscador, la conjuración del Espiritu (Erdgeist), la escena
de Mefistófeles con el estudiante, en el Bodeqón de Auerbach en Leipzig
y la Tragedia de Gretchen. Le faltaba aún la idea coordinadora, la estruc
tura temática.
Durante su viaje a Italia, Goethe fue completamente embelesado por
el mundo clásico. Experimentó entonces la irrupción de un rasgo del carácter alemán en si: el anhelo y amor del Sur, de sus paisajes y de su
modo de vivir que es tan diferente de la mentalidad nórdica. EL FAUSTO
le pareció entonces barbárico. Para deshacerse del tema, escribió las escenas Cocina de Bruja y Una Selva con una Cueva. La primera es lo máximo
en cuanto a lo absurdo y vulgar; la segunda, el agradecimiento del hom-bre a quien el espirito (la Naturaleza) ha concedido la visión de sus secretos. Pero a la vez se manifiesta la inquietud de no poder gozar, ni en
esta situación:
iAh!

Bien veo ahora que al hombre nada perfecto se le ofrece.

(p. 53) (13)

Las dos escenas aparecen por primera vez en FAUST - EIN FRAGMENT, 1790.

Una indicación tantn a la experiencia del poeta como al desarrollo
futuro de su obra, se encuentra en el contraste entre la barbarie de la
Cocina de Bruja y en el encanto que se apodera del protagonista al ver
en el espejo la imagen de Helena, el simbolo de la cultura helénica. A
partir de este momento, el bárbaro del Norte va a buscar la perfecta belleza del Sur, va a buscar a la mujer cuya belleza es rnteqrada al espiritu
de toda una cultura. El circulo no se va a cerrar hasta casi el final de la
segunda parte de la obra (que no es tratado aqu(), pero ya está trazado.
La tercera etapa en el trabajo del Fausto se ubica en el invierno del
año de 1797, por lo menos su inicio. Goethe está preparando su segundo
viaje a Italia pero tiene que posponer la fecha de este viaje debido a la enfermedad de su amigo que lo quiere acompañar. En una carta (14) a su
nuevo amigo Schiller ( 15) Goethe le confiesa que se quiere librar de este
monstruo (Tragelaph) y de toda la barbarie nórdica. En otra carta, dirigida a la señora de Schiller ( 16), se queja de que una cortina se ha cerrado ante el hermoso mundo homérico y de que figuras nórdicas (Fausto y
sus personajes) se han introducido furtivamente en su pensamiento.
Dos aspectos reconcilian a Goethe con su demonio Fausto: primero,
la fusión de los elementos nórdicos con los meridionales por medio del
amor que va a unir a Fausto con Helena (Fausto 11); y, segundo, la final
estructuración de los temas diversos del Fausto I por el desarrollo de la
escena de la conjura de Mefistófeles y el pacto. Ese logro radica en un
consejo de Schiller. En su Dedicatoria expone Goethe su relación con las
'vagas formas', es decir con los personajes que no lo dejaban en paz
hasta que al fin logró darles un contorno. (17)
Ya está el armazón en que cuadran las escenas aisladas. Goethe puede
dar su obra a publicar.
LA TEMATICA EN GOETHE
La idea básica en el Fausto es el impulso humano de trascender regiones más allá de los limites de las posibilidades ~umanas, el impulso de
elevar :a tuerza espiritual hasta que se_ supere a s1 m1s~a, el impulso de
hdcerse maesuo de la naturaleza, de vida y muerte, el impulso de romper las barreras de espacio y tiempo, rle conjurar el pasado y el fu_turo, de
escudriñar los secretos de la creación: el impulso, entonces, de igualarse
con Dios. ( 1B)

134
135

�Sin embargo, Goethe dice que él no da ideas abstractas. Que su peculiaridad es asimilar impresiones y cominicarlas por evocaciones de impresiones parecidas en el lector. (19)
Asi explica que cada tiempo y cada corriente encuentra una interpretación subjetiva del Fausto que apoya su especial punto de vista. Ejemplos contrastantes son, por ejemplo, la interpretación de los moralistas
que ven el Fausto como una justificación de su actitud. Para ellos es el
atrevido que no se deja regir por las normas y que por eso decae más y
más. La final salvación de Fausto no les parece integral a la idea básica de
la obra. En cambio, los partidarios de tendencias liberales, se sienten apoyados por el énfasis en la tesis que el buscador audaz no puede fallar sino
que tiene que triunfar. Los existencialistas, por su parte, tienen en Fausto
a un ser humano acarreado por tantas fuerzas incontroiables que se le
van perdiendo dirección y sentido de la vida.
La concepción generalmente aceptada a través de generaciones y corrientes, es la de la victoria del espfritu sobre la materia, la aceptación de
que el espiritu después de una larga caminata a través de equivocaciones se
eleva a la luz We Dios? We la eternidad? lDe la verdad? We un mundo espiritualizado?...
Se puede observar un paralelo entre las dos apuestas: la que hacen
el Señor y Mefistófeles en el PROLOGO EN EL CIELO y la otra del Diablo
con Fausto en su estudio.
En la primera, se manifiesta el saber de Dios acerca del triunfo y de
la salvación de Fausto. En la segunda, predomina el elemento autodestructivo e~ el sabio. Inconscientemente Fausto quiere perder para ser salvado
de su inquietud, de sus dudas. El protagonista es presentado como campo
de batalla del elemento divino con el mefistofélico, o sea, el de la destrucción, de la negación. Ya se define Mefisto en la escena del primer encuentro:
"Soy el espfritu que siempre niega, ... "
A la vez se puede entender el personaje de Mefistófeles como una justificación del aguijón que presenta el Mal en un mundo ordenado: Ideas que
se forman por contrastes. La existencia de lo bueno y la búsqueda de él
no preocuparian al hombre en tal grado si no hubiera una fuerza opuesta.
1

'

Es la fuerza que no permite que el hombre se estanque, la fuerza que lo
hace alzar la mirada en búsqueda de la Estrella del Norte.
Y como Goethe no quiere aceptar lo estático sino que le contrapone
el elemento negativo, considera al poeta TAT (acción, hecho creador, acto)
como principio del ser. En la escena de la traducción del Evangelio de San
Juan rechaza Goethe/ Fausto la interpretación común del primer concepto:
'lagos' no es 'palabra, vocablo, verbo' para él, sino 'Tat'.
En el episodio de la aparición del Espiritu (Erdgeist), durante la primera escena en la estancia gótica, se hace hincapié en el mismo punto.
El Espíritu, al cual Fausto se dirige más tarde en La Cueva de la Selva,
es caracterizado como el Espíritu de la Acción, de la Creación :
En el oleaje de la vida,
en el torbellino de la acción,
ondulo subiendo y bajando.
Me agito de un lado al otro.
Nacimiento y muerte,
un océano sin fin,
una actividad cambiante,
una vida febril:
así trabajo yo en el zumbador telar del Tiempo
tejiendo el viviente ropaje de la Divinidad. (F. p. 11)

EL AMOR EN EL FAUSTO DE GOETHE
El elemento amoroso se presenta en la obra de Goethe en cuatro diferentes planos.
El nivel más bajo muestra el placer carnal. Mefistófeles exhibe con
las brujas, en escenas obscenas, un comportamiento que puede chocar al
espectador. (Cocina de Bruja - Noche de Walpurgis).
En el segundo nivel, tenemos la pasión de Fausto y Margarita en la
primera parte de la tragedia . Es tanto una pasión erótica de parte de am-

137

�bos como sentimental. (Ya mencionamos la influencia prerromántica del
Stu;m und Drang en el joven Goethe y la época de su vida que reflejan
las escenas del romance). En Fausto trabajará la atracción por la antítesis
de su inquietud titánica espiritual con la vida pura, tranquila, sosegada
de la joven burguesa cuyo mundo es tradicional. Sin embargo este amor
toma otra dimensión en la última escena del calabozo, cuando Margarita
-a pesar de su amor y miseria- rechaza al amado amante y su ayuda que
la salvará en la tierra. Ella espera la salvación del alma para la eternidad.
Empieza a extenderse el arco que conducirá a la final salvación de Fausto.
El tercer plano, muestra un amor espiritualizado pero de índole intelectual, cultural, estética, con el cual la pasión física está inseparablemente ligada. Eso es el amor de Fausto con Helena que se anuncia en la
Cocina de Bruja y que se realiza en la segunda parte del drama.
El cuarto nivel del elemento amoroso, es el nivel divino del alma que
sólo puede ser entendido por el hombre que ha madurado con muchos
sufrimientos. Es el amor de Margarita que logra llegar al alma de Fausto
en la hora de su muerte y que le conduce hacia la gloria eterna.
LA COMPARACION DE LA ACTITUD DEL PROTAGONISTA EN MARLOWE Y GOETHE.
Marlowe crea el personaje del Dr. Faustus en una época en la que el
espíritu del renacimiento está vivo y todavía no generalmente aceptado,
sino en lucha con los valores que habian estado válidos durante un milenio. Doscientos años más tarde, Goethe hace revivir el tema. Mientras
en Marlowe el conflicto entre tradición y audacia vive aún y se expresa
en las palabras tanto del protagonista como de otros personajes, el conflicto en el Fausto de Goethe es más bien de indole interna, psicológica. Las
ideas renacentistas ya no son revolucionarias como lo eran antes.
1.- El hombre renacentista (Dr. Faustus) ve en el dominio del mundo
mágico un recurso para adquirir poder y riqueza:

Here, Faustus, try thy brains to gain jéithy. (79-891
1'11 have them fly to India far gold,
Ramsack the ocean far orient pearl,
And search ali corners of the new-found world
Fer pleasant fruits and princely delicates. ( 108-111)
1'11 levy soldiers with the. coin the bring,
And chase the Prince of Parma from our land,
And reign sale king of ali the provinces. (118-120)
El elemento predominante es la sed de la buena vida, de riqueza y
poder. El Dr. Faustus quiere gozar también de los placers del amor:
Valdés, el conjurador, le promete:
Sometimes like women or unwedded maids,
Shadowing more beauty in their airy brows
Than have the white breaste of the queen of leve. ( 153-155)
Fausto -y probablemente aquí se refleja el hecho de que Goethe nunca en su vida tuvo que enfrentar problemas económicos- muestra una
tendencia más espiritualizada:
Y a pesar de todo, es innato en cada hombre
que su alma se lance hacia arriba y adelante. (F., p. 19)
Fausto está ansioso por descubrir los enigmas del universo:
Y pueda ... conocer lo que en lo más intimo mantiene
unido al universo, contemplar toda fuerza activa y todo
germen, no viéndome así precisado a hacer más tráfico
de huecas palabras. (F., p. 9)
2.- Ambos personajes reniegan de Dios, de la religión.
El Dr. Faustus jura:

Oh wath a world of profit and elight,
01 power, of honor, of omnipotence,

And Faustus vows never to look to Heaven,
Never to name God, or to pray to him,
To burn his acriptures, slay his rninisters

Ali things ...
Shall be at my command ...

138

�And make my spmts pull his chrches down. (734-737)

que la norma aún esta arraigada en su interior y, segundo, por miedo
al castigo, aunque haya dicho que no cree. Fausto está insatisfecho y
busca su camino sin temer las consecuencias Sus remordimientos
nacen del sentido de culpa que le sobreviene:

A Fausto lo encontramos después de que ha perdido la fe:
Oigo bien el mensaje, pero fáltame la fe (F., p. 15)

Mef : (Quién la arro¡ó a la perdición7 ¿yo o tú)
Fausto: (lanza furiosas miradas en torno suyo) (21)

Más tarde Fausto declama:
iMaldita sea la esperanza!

1Maldita sea la fe ... !

Hablando de la vida postmortal dice :
Poco pueden inquietarme el más allá. Convierte primero en ruinas
este mundo y vaya después el otro en buena hora.
De esta tierra dimanen mis gozos ...
3.- Fausto tampoco se entrega a la vida del placer tan completamente como lo hace el Dr. Faustus. A las promesas de Mefistófeles replica
con cierto esceptismo:

Una exacta comparación en el desenlace en las dos obras no es
posible realizar ya que la perdición del Dr. Faustus tiene lugar al final de
la tragedia, mientras que la salvación del Fausto se postpone hasta el fin
de la segunda parte del drama cuyo estudio no está incluido en estas líneas. Basta con que Fausto sea salvado por la gracia divina y quede en
blanco la respuesta a la pregunta de hasta qué grado se debe este juicio a
la divina misericordia, a las oraciones del alma de la amante o a la inten~idad con la cual Fausto buscaba "sobrenadar en este piélago de errores".

NOTAS
lOué puedes darme, pobre diablo? El esp1ritu humano en sus

altas aspiraciones, lha sido acaso nunca comprendido por
tus semejantes7 Sí, tú tienes ... oro bermejo ... un juego ...
una joven ... la gloria ... Muéstrame el fruto que ...
se pudre antes de cogerlo, y árboles que diariamente se
cubren de nuevo verdor. (20)

4.- El Dr. Faustus, que ha renunciado a su fe por ganar riqueza, poder
y gozos carnales , se arrepiente de sus actitudes y actos, primero J)or-

1.-Strich, pp. 30-33
2.-Strich, pp. 23/ 24
3.-ENGLISH LITERATURE ... , p. 415
4.-ENGLISH LITERATURE ... , p. 414
5.-Strich, p. 33
6.-Strich, pp. 42/43
7.-Durante este estudio se usará "Fausíus" para el protagonista de Marlowe, "Fausto" para el de Goethe, sobre todo cuando se trata de un
punto comparativo.
8.- Los números entre paréntesis que siguen las citas tomadas de Marlowe indican las líneas (versos) del texto de ENGLISH LITERATURE ...
9.-Cf. Bielschowsky, p. 75
10.-AU F KLARU NG era la manifestación del racionalismo neoclásico en
Alemania, como lo era la ILUSTRACION francesa o el AGE OF REASON inglés en otras partes. Sus características: La razón supera tradición y superstición. Predominan las ciencias naturales y las ideas
protestantes. En la filosofía rige el racionalismo. La burguesía se im pone sobre la aristocracia . Es de índole moralizante.
El factor distintivo entre los movimientos _francés y alemán está en

140

141

tud:

Su entrega a la vida gozosa se debe a la insatisfacción, a la inquieNo haya miedo alguno de que rompa yo este pacto. Cabalmente
lo que prometo es la tendencia de todas mis energías.
Demasiado me envanecí: no pertenezco más que a tu condición.
El grande Espíritu me desdeñó y ante mí se cierra la Naturaleza ..
Apaguemos las ardientes pasiones en los abismos de la
sensualidad ... lancémonos en el bullicio del tiempo, en el
torbellino de los acontecimientos ... (F., p. 28) .

�la posición del hombre frente a la verdad. El 'illustré' francés (Voltaire) se cree en la posesión de la verdad absoluta. Trata de irradiarla
sobre las pobres almas que aún viven en la obscuridad de la iqnoran
cia. El espíritu alemán de AUFKLARUNG. gime al reconocer que
aún vive dentro de la oscuridad y ambiciona elevarse a la altura de
la luz.
11.-Goldini, 1707 1797 - Comedia Italiana.
12.-EI estudio trata esa primera parte y da poca referencia a la segunda.
13 Los números de páginas se refieren a FAUSTO Y WERTHER.
14. -6 de Diciembre de 1797.
15. - Johann Fnednch ven Schiller. 1759-1805.
16.-14 de Abril de 1798.
17.- La misma obsesión del autor por personajes aún no determinados
encontramos en el Teatro de Pirandello: "Seis personajes en busca de
un autor"
18.~ Strich, p. 21, libre interpretación.
19.- Cf. Strich, p. 71, et. Eckermann, 6 de Mayo de 1827.
20.- En el original alemán (FAUST, Reclam) la frase citada no es afirmativa
sino interrogativa con un matiz de condicional. Yo traduciría: "Pero
sI (acaso) tiene ... muéstrame ... )
21.-Original: Faust (blickt wild umher) se puede traducir como 'atormentado' en vez de 'furioso'.

Goethe, Johann Wolfgang, FAUST - DER TRAGODIE ERSTER TEil,
Reclam, 1941.
FAUST - GESAMTAUSGABE, lnselverlaq, Leipzig, s. f.
FAUSTO Y WETHER (Introducción de Franco. Montes de Oca), Porrúa,
México, 1963.
Gundolf, Friedrich, GOETHE, Verlag Bondi, Berlín, 1922.
Lalou, René, DIE ENGL/SCHE LITERATUR, (Sammlung des XX. Jahrhunderts, 14) Hoeppner Verlag, Hamburg, 1922.
Man, Otto, GESCHICHTE DES DEUTSCHEN DRAMAS, Alfred Krohner
Verlag, Alemania, 1960.
Muller, Gunther, GOETHE , Athenaum, Bonn, 1955.
Strich, Fritz, GOETHES FAUST, Francke Verlag, Bern und Munchen, 1964.

BIBLIOGRAFIA

B1elschowsky, Albert, GOETHE - SEIN LEBEN UNO SEINE WERLE,
Beck'sche Verlagsbuchhandlung, Munchen, 1904.
Bohm, Hans, GOETHE - GRUNDZUGE SEINES LEBENS UNO SEINES
WIRKENS,Gruyter &amp; Co., Berlín, 1950.
DOCTOR FAUSTUS de DIE DEUTSCHEN VOLKSBUCHER, ed. Gustav
Schwab, Leipzig, sin fecha.
ENGLISH LITERATURE ANO ITS BACKGROUND, Vol. 1, revised edition, Holt, Rinehart and Winston, USA, 1967.
Marlowe, Christopher, THE TRAGICAL HISTORY OF DOCTOR
FAUSTUS, pp. 416-435

142

143

�COLABORADORES:
IRENE GARTZ

Licenciada en Lengua Inglesa. Profesora de medio tiempo en esta Facultad.

TOMAS GONZALEZ DE LUNA

Licenciado en Filosofía y Licenciado
en Derecho. Profesor de tiempo completo en esta Facultad. Director de la
misma.

ELIDE GORTARI

Doctor en Filosofía. Investigador de
tiempo completo del Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM.
Profesor y Coordinador de la Maestría en Metodología y en esta Facultad.

MAXIMO DE LEON GARZA

Médico. Profesor de Historia y Sociología en esta Facultad. Director de la
Preparatoria No. 3 de la UANL.

MA. GUADALUPE MARTINEZ
DE RODRIGUEZ

'
Licenciada en Derecho y Licenciada
en Letras. Investigadora del Instituto
de Investigaciones de esta Facultad.

JUAN JOSE SALDAÑA GONZALEZ Licenciado en Filosofía. Profesor de
tiempo completo en esta Facultad. Jefe de la División de Estudios Superiores de la misma.
ADOLFO SANCHEZ VAZQUEZ

Cfr. Cathedra No. 1.

JOHN SAXE-FERNANDEZ

Profesor e Investigador de la Facultad de Ciencias Poi íticas y Sociales
de la UNAM.

DOMENICO SINDICO

Doctor en Derecho v Maestro en Historia. Director del Seminario de Cambios Socioeconómicos en el Departamento de Investigaciones Históricas
del INAH. Maestro huésped de esta
Facultad.

���</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="246">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3175">
                <text>Cathedra : Revista de la Facultad de Filosofía y Letras, UANL</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="479154">
                <text>Revista de la Facultad de Filosofía y Letras. Publicación fundada en 1974. Contiene investigaciones de antropología, ciencias sociales, cultura, sociología, humanidades, ciencias del lenguaje, literatura, historia y filosofía</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="362342">
            <text>Cathedra : Revista de la Facultad de Filosofía y Letras, UANL</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="362344">
            <text>1975</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="362345">
            <text>3</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="362346">
            <text> Diciembre</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="362347">
            <text>1</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="100">
        <name>Periodicidad</name>
        <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="362348">
            <text>Irregular</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="362367">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784670&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="362343">
              <text>Cathedra : Revista de la Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Autónoma de Nuevo León, 1975, No 3, Diciembre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="362349">
              <text>Covarrubias, Miguel, Director</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="362350">
              <text>Reyes Martínez, Alfonso, 1943-, Codirector</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="362351">
              <text>Cultura</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="362352">
              <text>Humanidades</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="362353">
              <text>Sociología</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="362354">
              <text>Letras</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="362355">
              <text>Historia</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="362356">
              <text>Filosofía</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="362357">
              <text>Revista de la Facultad de Filosofía y Letras. Publicación fundada en 1974. Contiene investigaciones de antropología, ciencias sociales, cultura, sociología, humanidades, ciencias del lenguaje, literatura, historia y filosofía</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="362358">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Filosofía y Letras </text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="37">
          <name>Contributor</name>
          <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="362359">
              <text>García Gómez, Juan José, Coordinador</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="362360">
              <text>León Garza, Máximo de, 1931-2001, Consejo Editorial</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="362361">
              <text>01/12/1975</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="362362">
              <text>Revista</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="362363">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="362364">
              <text>2015396</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="362365">
              <text>Fondo Universitario</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="362366">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="86">
          <name>Spatial Coverage</name>
          <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="362368">
              <text>San Nicolás de los Garza, N.L., (México)</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="362369">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="362370">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="26615">
      <name>Contidianidad</name>
    </tag>
    <tag tagId="26614">
      <name>Contrarreforma hemisférica</name>
    </tag>
    <tag tagId="20542">
      <name>Fausto</name>
    </tag>
    <tag tagId="26613">
      <name>Hispanismo de José Vasconcelos</name>
    </tag>
    <tag tagId="26612">
      <name>Lógica y metodología científica en Leibniz</name>
    </tag>
    <tag tagId="26616">
      <name>Método científico</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
