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                  <text>CATBEDRA

�.......YIMITM!I

CATHEDRA

'

REVISTA DE LA FACULTAD DE FILOSOFJA

Y LETRAS

DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
NÚMERO

4/5

JUNIO DE

1976.

t

l

SUMARIO

Arturo Delgado Moya O Interpretaciones de la Sociología y la Historia
según los Neopositivistas y los Marxistas. (7
./ Juan José Saldaila González O Alejandro Korn: la libertad creadora. (29
Carlos H. García Rivera O
análisis experimental. (45

La agresión como psicofenómeno social: un

Ricardo C. Villarreal Arrambide O Aspectos de la Reforma Agraria
en México y Chile. (71
Carlos Monsiváis O
Baudelio Garza G.

La cultura de los años recientes. (89
Valle Inclán y el Modernfsmo. (111

O

Herón Pérez Martínez O Semántica de un mito moderno. (125
Manuel Maples Arce

V

Julio Mitates Bacca

O

p

Memorial de Sangre. (137
Teleología Educativa. (151

Julieta Pisanty de Alducin O Nuevos enfoques sobre el arte y la cultura, según la teoria da la comunicación. (163
José Enrique Chavarrfa, Guadalupe de León Cuéllar, Ma. del Socorro González O Teoría Marxista de la Educación. (179
Teatro Pag. 191

�UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON: Rector/doctor
Luis E. Todd; Secretario General/lcenelado Jesús Lozano Díaz.
FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS: Director/llcenclado Tomás González de Luna; Subdirector/llcenclado Juan Angel Sánchez
Palacios; Secretario/licenciado Herón Pérez Martinez; Jefe de la
División de Estudios Superiores/licenciado Abraham Nuncio Limón;
Coordinador del Instiuto de Investigaciones/dJCtor Juan José García Gómez.
CATHEDRA: Coordinador/Juan José García Gómez; Ayudnntc/Emilia López Portillo; Consejo F.ditorial/ Mario A. Aguilera Mejía, Máximo de León Garza, Rodolfo Martinez Cárdenas, Ma. Guadalupe
Martinez de Rodríguez, Abraham Nuncio Limón, Ricardo C. Villarreal Arratnbide.

Cada autor es responsable de su texto. No se devuelven originales.
Toda correspondencia debe dirigirse a:
Coordinador del Deparcamento Editorial de la Facultad de Filosofía y
Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Apartado Postal 3024.
Ciudad Universitaria. Monterrey, Nuevo León . México.
Diseño : Coordinación del Departamento Editorial de la Fac. de F. y L.
Impresa en: Técnica Gráfica de Monterrey , S. A.

��INTERPRETACIONES DE LA SOCIOLOGIA Y LA WSTORIA
SEGUN LOS NEOPOSITIVISTAS Y LOS MARXISTAS•
Arturo Delgado Moya

AUGUSTO

COMTE Y SU EPOCA

Comte vivió en Francia de 1798 a 1857, época en que este pals
tenia un gobierno consolidado, producto de la revolución burguesa.
Durante la época de referencia, encontramos que el pensamiento social, politico y filosófico, emanado de la gran revolución francesa, tiende a explicar y justificar la existencia y el desarrollo de
la sociedad capitalista contemporánea.
La Intelectualidad francesa estaba muy desarrollada y unificada en torno a las tendencias filosóficas y politicas emanadas de la
Revolución. Se hablan registrado Importantes avances de las ciencias naturales, de las matemáticas y de las ciencias sociales. El nuevo orden social requería de una explicación "científica" que justificara al régimen capitalista que prevalecía en Europa y particular\

• El presente trabajo fue elaborado para el curso Fundamento de las Clenclaa
Sociales. Impartido por el Dr. Juan Brom, en la Maestrla de Metodologla de las
Ciencias Instituida en la Facultad de Fllosoffa y Letras. U.A.NL.

7

�mente en l''rancia.
CONCEPCION SOCIOLOOICA POSITIVISTA DE LA S&lt;XJEDAD
Augusto Comte, quien se destacó desde su juventud por el conocimiento y la comprensión de los problemas sociales, pronto ad•
quirió un prestigio en cuanto que se proporua dar una explicación
racional de desarrollo social. Trabajó junto con Saint-Simon, uno
de los prominentes socialistas utópicos, quienes consideraban que
los capitalistas debian ser persuadidos para repartir la riqueza entre los pobres. Una de las grandes preocupaciones de la burguesia,
era contrarrestar las ideas socialistas, primero utópicas y, después,
científicas.
Comte, con su "descubrimiento de 1822", proporciona una serie de ideas filosóficas que permiten interpretar el desarrollo socioeconómico del pais y del mundo contemporáneo, es decir, del mundo capitalista.
Tomando en cuenta la existencia de una teoría socialista con
base en la ciencia, después del manifiesto comunista de Marx y
Engels en 1848, una gran preocupación para la burguesia se va a

dejar sentir, cuando los estudiosos del fenómeno social predicen las
contradicciones y fin de la sociedad burguesa. Más que para com•
batir las concepciones escolásticas, herencia del feudalismo europeo,
la gran aportación de Comte está a favor de la burguesia, a la cual
él pertenecia.
Comte proporciona una explicación "cientifica" y racional acer•
ca del desarrollo de la humalÚdad, llegando a la conclusión de que
la sociedad capitalista era la sociedad perfecta. Dicho régimen prometia al hombre vivir en un ambiente de libertad, adquirir conocimientos apegados al desarrollo de la ciencia, siendo un régimen
sobre todo perfectible; esta era la gran justificación para la sociedad nueva, para la sociedad capitalista.
Augusto Comte refleja en su pensamiento social, la inquietud
de la intelectualidad burguesa de su época, por dar una explicación
acerca del nuevo orden social existente, al mismo tiempo que com•
batia a las ideas nacientes en favor del socialismo y, sobre todo,
las ideas pregonadas por Marx y Engels a parttlr de 1848.

Jógi La aportación de Augusto Comte, en relación a Ja teoría socioca, se va a caracterizar por lo siguiente:
de l~~dae; principio, la ley de las tres etapas del desarrollo
ricas para el estuaioede~~~~~ar, el orden de las ciencias te6Para Comte, las ciencias teóricas absq-actas
dei ~e Jerarqula, siend~ la base de todas ellas 1:ª::ui~~irrcaun
pu
a mecánica, la fls1ca, la quimica la biología
. • estodas ellas, 18: ~'!eva ciencia que prete~dla llamar r.ia~bi:cuna ~~
quedando def1rutivamente con el nombre de "socloo
I gfa ,.. social '

/r•

de la~U::rfa~óncu~io~ca de Comte, en relación al desarrollo

el metaflsico, el positi~o. ¿,=es er~~~~o ~ber ei teológi~,
0

enesdtres ~dosh, al igual . que el desarrollo de la vld/del~bdreai:I
d e su runez asta la vida adulta Ba · 1
•
ciol~a t~rica abstracta estudiari~ losl~e~ó~e~:it~ii que la soy ~!nt-Sunon realizaron su estudio en 1822, el cual co~mte
def1rur algunos elementos de la nueva ciencia.
en

tudi~•:t:~~df~;;:~~~:~~.la~~~fJ!~ad~: :~\r~ito e} ~que_ los '.15trono!Illcos, los fisicos, los químicos, 0 los fisioló ~ ntu
decir,. SUJetos a_ leyes naturales invariables, cuyo descub · ~ t ' es
el ob¡eto especial de la investigación".
run1en o es
f ó Conciben el surgimiento de esta ciencia para el estudio d 1
C:n r:ár:n°!n~: ~~ 8;:i~turalad,sujeta a leyes semejantes a las que

eza.

;igi~

.U:n estudio casi simultáneo al de ellos fue el de Quétel t Este
¡cn~1ó ?n e!IS!1Yº sobre fisica social, donde hace su apoJación a
as . ~e!}Cl!l5 sociales, con una gran influencia en el Si lo XIX
ta 1ruc1ativa de Quételet de hablar de una fisica soci!í, echó

ai!i~

8
9

�el proyecto de Augusto Comte de darle el nombre de "física social" a su nueva ciencia, optando por el nombre de "sociología",
ciencia que habría de servir para el desarrollo de una concepción
propia de la intelectualidad burgues¡i del siglo XIX.
La sociología como ciencia que estudia los fenómenos totales
de la sociedad, las acciones y la resultante de la actividad del hombre, trajo consigo que tal estudio condujera a un mayor entendimiento en las relaciones humanas. Para Comte, la sociología es la
ciencia que estudia los fenómenos sociales, culturales y antropológicos.

Comte no está al margen de la cuestión del método para la
investigación de los fenómenos sociales; considera a las matemáticas como la ciencia que exige rigidez para su conocimiento por
parte del hombre, razón por la cual la sociologia debería sujetarse
a métodos de conocimiento científico de la misma calidad.
Para Comte, el conocimiento positivo podía darse mediante la
observación, la experimentación, la comparación y el método histórico
El hombre puede adquirir conocimientos por medio de los sentidos, esto es, mediante la observación. La observación puede ser
introspectiva, según la situación del observador.
Más adelante, cuando Comte pone en práctica la experimentación como forma de conocimiento, la considera como una observación dirigida y, por último, el método histórico proporciona las leyes generales de "la constante variación de las opiniones humanas".
Esto refleja que lo predominante en los cambios va a _ser el
papel que juegan las ideas del hombre. Para Comte _es mur unportante que la sociedad sea ~nsiderad_a ~'?º un org!lll!5mo VIVO para
su estudio; para esto reqwere de d1sc1plmas espec1ahzadas como la
economía.

estática Y ~inámica, div\sión semejante que se daba en la biología
y que era unportante para la comprensión del fenómeno social. La
sociol~~a en cuanto dinámica y e_n cuanto estática. Según Comte,
1f! estatlca en cuai:it~ es una teon!1 del orden equivale a la armoma entre las cond1c1ones de la existencia en sociedad del hombre.
Por otra parte, la sociología dinámica, concibiendo a la sociedad en
su constante progreso, equivale a un desarrollo fundamental de la
soc!e~ad. ~ !1llí_ se de~pr~n_den los principios de orden y progreso,
estát~ca Y dmam1ca soc1ol~g.1ca que, según Comte, son factores que
permiten el desarrollo eqwllbrado de la soeiedad capitalista.
Para Comte, el orden social se establece de acuerdo con "las
leyes de la naturaleza", es decir, la vida del hombre su existencia
Y su_ desarr?ll.o1 son elementos indispensables para que se dé una
relativa fleX1b1hdad de las leyes sociales en relación a las leyes de
la natui:3:leza. El hecho fundamental del orden social se da en la
co~relac1on ent~e los. elementos que integran la sociedad. En todo
eXJSte una coeXJstencia, donde más se destaca es entre los hombres.

.~á:s. adel3:nte, Comte, estudiado por Timascheff, considera que
la d1V1s1on social del t~bajo refleja que la sociedad es un organismo don~e se desempena una función solidaria entre los elementos
que la mJegran. Poi: otra parte, Comte considera que la división
del . trab~Jo_ trae consigo la .~~ de la constante complejidad de la
soc1«;&lt;1ad, sm embargo, la d1V1s1ón del trabajo va a permitir la existencia, la cooperación y la solidaridad humanas.
Se~a, además, que la sociedad es estática en cuanto estruct~ra socia!, en la cua_J ~xíste el individuo, la familia y las combinacmnes soc18 les; lo maxi..-no de este plano, es la humanidad.

"En la sociedad se observa la constante y regular convergencia
de las actividades de innumerables individuos"' según Comte· cada
uno tiene su propia actividad pero, a su vez, eÍ punto de tod~ individualidad es la vida familiar, quien posee un grado particular de
unidad, una moralidad que la hace diferente de las demás. Considera que el orden político es algo artificial, en cuanto producto del
hombre, pero es algo necesario en las sociedades humanas contemporáne~s. Considera, además, que el orden politico es algo natural
en la vida del hombre, no se puede concebir un pueblo sin gobierno.

Por otra parte, Comte considera que la sociología se divide en
1.1

10

�Señala Comte que la sociología dinámica, en cu~to evolución
ro eso considera que la sociedad debe ser estudiada P?! una
~ie~cif, po~ la sociología, tomando en cue1;1ta qu~ la _evoluc!onalsocial es algo constante y que tiene su seme¡anza
remo anim •
El progreso puede ser de carácter fisico, moral, inte!ectual, politico, etc. Esto es, la sociedad es cambiante, en ese sentido, dentro
de un orden establecido.
Considera, asimismo, que el aumento de la pobl~~ión P!~ posibilidades de mayor especialización, llama~a tamb1en d1vis1ón .del
trabajo. Lo anterior trae como consecuencia un!!- may?r orgaruza•
ción de la sociedad. Considera que existe u!l~ _diferencia de ve\oc!dad de progreso; las razas humanas, la pos1b11!dad de la su~nor1dad de la raza blanca sobre otras razas, el pa~l q'!le desempenaban
las regiones climáticas del Mediterráneo para mpmr en el progreso
de los pueblos la acción política y el papel que Jugaban. los grandes
genios en el 'desenvolvimiento histórico, serian -segun C°!11te-factores detenninantes para el progreso. Esto nos hace C?nc1mr que
el positivismo surge como una concepción que va a !!XPl!car. los fenómenos del desarrollo social, toman~~ en cu~nta la implicación que
tienen los factores de carácter geográfico, racial, Y el papel que juegan los individuos en la historia.
Los aspectos más sobresalientes de la sociología Com!iai:ia_ para
la explicación de los fenómenos d~ \a socie~a.d, _son: los prm~1p1os d!
orden y progreso, el carácter estático_ y dmam1co de la sOC1edad, .e
1 ue juega la división del traba¡o en el desa~roll? de la SOC1eyq el papel que juegan los individuos, co1;1s1?erandol?s . C?mo
age~tes predeterminados, para impulsar aco~teclffi1en~os h1Stor1cos,
para dirigir determinados fenómenos de caracter social.

rar

FILOSOFIA NEOPOSITMSTA DE LA lilSTORIA
Uno de los máximos exponentes de la filosofla neo1¡&gt;0sitivísta de
la historia es Bertrand Russell. Para Russeb~ la h:r~n~n~:,:n
ciencia ya que la concibe como "un caos a 1garra o ,
.
donde \a vanidad y las rivalidades, asi como el poder, el ape~to ~~
el poder, los instintos, son los que acontecen Y mueren en a po
tica mundial.
·

12

Russell considera un papel determinante en lo que se conoce
como h1storia, al papel que juegan los grandes hombres. Condena la
historiografla contemporánea que dedica demasiada poca atención
al individuo y mucha atención a la masa. Para Russell si no hubiesen existido los grandes personajes, no hubiese sido posible hablar de la proyección de un desarrollo contemporáneo de la vida de
los pueblos, considera que las personalidades notables pueden acelerar o demorar la marcha del tiempo.
Russell destaca el gran papel de Enrique VID, Ana Bolena, el
Papa, el Emperador Carlos V, etc., que b•.n influido en hechos históricos importantes y que, además, los han determinado. Por otra
parte, considera que el valor de la historia consiste en que nos ofrece el conocimiento de "seres humanos que se encontraban en circunstancias sumamente distintas de las nuestras pero no nos dan
un conocimiento científico, analitico Y. severo, ni esa especie de conocimiento que cualquier aficionado a los perros tiene de su propio
perro".1
Dice Russell que la historia no es una eieuc1a, sino un arte, y
en el relato histórico cuentan mucho más la vivacidad y la amenidad que la objetividad y la exactitud. En consecuencia, para él
la historia es un arte y los individuos desarrollan un papel, desde
el punto de vista de la realización de esa obra de arte.
Un continuador y contemporáneo de Russell, Poper, considera
que no puede haber un método científico para las ciencias sociales,
sólo podrá haber para las ciencias de tipo experimental.
Otros neopositivistas como Carnap y Neuraths, consideran que
la universalidad de los principios, su aplicabilidad a cualquier rama
del saber y, en fin, todo conocimiento de los fenómenos sociales,
peca siempre de subjetivismo, es decir, el carácter, el contenido y el
significado de los acontecimientos depende del sujto. Ellos están en
contra del determinismo y del historicismo marxista. Los principios
del historicismo aceptan la existencia de leyes que rigen el desarrollo social y tratan de conocer " prever, eientifieamente, los acontecimientos. A esto Poper, neop.isitivísta, contrapone el voluntarismo
y el empirismo. Dice que el futuro · depende del hombre, pero el
hombre no depende, de ninguna manera, de una necesidad histórica.

13

�Poper, Carnap, y otros in~electuales,_ conside~ qu~ el histor!•
cismo es antinaturalista, es decir, contrar1~ a los prmc1p1os del po~1tivismo ya que el positivismo se caracter1ZB.ba por aceptar la ~x1s•
tencia de leyes naturales, pero el _h~toricism~ habla de leyes sociales
y leyes objetivas en el desenvolvumento social, a lo cual se oponen
los filósofos neopositivistas. Niegan las posibilidades de una nueva
teoría científica de la historia. Dice Poper: "La historia sólo pu~e
ser una descripción de hechos aislados, que nunca se elevan al mvel
de amplias generalizaciones teóricas".•

d_e. la na~eza y la sociedad. Por lo tanto, los filósofos neoposit!VJStas cons1der~ 9~e sol~ente es_ posible el conocimiento descriptivo del .hecho historico, mas no existe para ellos ninguna objetividad. Afirman que el hombre es dueño de su propio destino y que
solamente puede incluirse en él cuando sus objetivos rebasan los lnte~ Individual~ que determinan el carácter de la historia humana
ongmando cambios profundos en la vida del hombre.
'
Pope~ considera que la actividad consciente de los hombres es
más te~~nte q~e 1~. llamadas leyes objetivas de la historia, y
el conOCJm1ento ~1entíJ'.1co de _la misma. Al activista en la vida
hllJl!an~ le µaman mgemero social, quien se interesa en adaptar todas
11!5 1nst!tuc1ones Y ~sas a sus fines. Encontramos que el neopositi~ o tiene sus co~~uadores abundantes en el análisis de la historia
uruve~ Y de Me,aco. La descripción de los procesos sociales la
narraCJón ~e ~e_chos, los detall~, las particularidades, el papel que
juegan !_os md1V1duos en la real1ZB.ción del hecho histórico, sus ideas,
las ~alidades _dadas por un Ser Supremo, todo ello, en última instanCJa, determma los grandes acontecimientos.

Russell considera que todas las cienci~ ~enden a la descri_pción,
entre otras la biología la física y la quumca, las que se a¡ustan
a las leyes' naturales, donde existen descubrimien~os 't experimen•
tos. Estas características no se presentan en la historia, razf?n por
la cual el historiador no se interesa en las leyes generales smo en
los acontecimientos aislados.
"Desde nuestro punto de vista las leyes histórica~ no existen.
La generalización es sólo propia de otro campo de mte~ que
debe ser rigurosamente diferenciada ~el .i_nterés que despiertan l~s
acontecimientos específicos y su expbcac1on causal, los que constl·
tuyen el quehacer de la historia".'

SOCIOLOGIA NEOPOSITIVISTA.
Entre los más destacados sociólogos neopositivistas tenemos al
p~fesor Geo~ge A. L~dberg ~e la Universidad de Washington,
quien ha real1ZB.do estudios tendientes a explicar los fenómenos sociales desde su punto de vista.

Esto nos conduce a aceptar la existencia de leyes naturales, que
se ajustan propiamente a la naturaleza, pero ~o leyes que_ p~ten•
dan conocer objetivamente a la_ soci~ad. En. fm, el neopos1t1vismo,
como una interpretación de la historia, la e~phca. tomando en cue~ta
la actividad de los grandes hombres, donde mterv1enes factores, prin•
cipios e ideales religiosos, politicos o filosóficos.
Por último, ellos eonsideran -~oper, entre otros- que_ no
puede haber historia del pasado, sea ~te lo q~e ~ere, en re~1dad
sólo puede haber distintas in~~retac1ones histón~ d~l mismo,
aunque ninguna puede ser defm1tlva y cada generaCJon tiene derecho a hacer su propia interpretación. Esto es lo que llaman presentísmo.
cuando se refieren a la descripción, como función. importante
de la historia, ésta puede ser expresada E'.n fo~a precisa; ~lo_ los

filósofos de otras tendencias aceptan la existencia de leyes ob¡etivas

14

..

. L?s ~iólogos neo~itivistas consideran que los fenómenos son
ob¡etivos en la medida en que "se ajustan a los conceptos de
acuerdo, corroboración y predicción, adoptados como criterios".•

,

Se dice, más adelante, que las definiciones "a ,priori" de la naturaleza esencial, de sociedad, de cultura, etc., son procedentes desde
un punto de vista de lógica formal, pero sin ningún valor científico.
Dodd usa el modelo matemático para la explicación del fenó~eno social; esta concepción es pf?&lt;!ucto de
sociología norteamencana de Lundberg y de Dodd, qm~nes consideran que la aplicación
de las matemáticas en la ordenación de números en hileras y colum:

la

15

�nas, y la proyección que se le pueda dar al grupo social, es algo
muy importante.
En Norteamérica ,predominan ._los rasgos .t~rlcos de socióloitos
e investigadores con una concepe1ón neopos1tiV1Sta y pragmática.
Zipf considera que para, concer el problema social y sus mediciones,
se requiere de una penetración considerable "de los resortes de la
conducta humana considerados como un fenómeno puramente natural".' Este sociólogo es un asiduo continuador de las ideas del Comte,
en el sentido de que los fenómenos sociales se rigen por leyes natu•
rales al igual que los fenómenos . de la naturaleza.
Para Zipf, la sociedad humana es el campo donde influyen los
miembros individuales y éstos son influidos por la colectividad. El
sistema social es un movimiento que persigue, cooperativamente,
finalidades iguales, por medio de procedimientos iguales, en el supuesto de que todos rindan la misma cantidad de trabajo y reciban
la misma recompensa con un mínimo de trabajo.
Insiste en que Max Weber encuentra en el conocimiento y la
observación de los fenómenos sociales, que se requiere de cierto rigor,
al igual que en la estructura matemática. Encontramos, también,
que el neopositivismo contemporáneo tanto d.e Lundberg, como de
Dodd, de Zipf, como de Max Weber, tienen relación en una estructura social ligada a un criterio de las estructuras matemáticas contemporáneas. Hart niega el criterio único de explicar la conformipad
de las estructuras sociales con base en las matemáticas. Este sociólogo participa de la discusión, pero coincide con ellos en lo fundamental, en que la sociología neopositivista requiere de un modelo
matemático para la interpretación y prediccón de los fenómenos sociales.
Según los neopositivistas, el retraso cultural está en función del

retraso material de los pueblos; es imposible un avance superior de
la cultura si el desarrollo material es atrasado.
Otro aspecto importante es el siguiente: · la llamada definición
funcional no se presenta como solución final o absoluta, simplemente como un movimiento útil en dirección a la objetividad. Den·
tro del concepto de la problemática social resulta muy importante
el estudio y !a comprensión de los hechos sociales. Dentro de las
corrientes fundamentales de la sociología positivista contemporánea

16

tenemos la llamada de cuantificación la funcionalista. Para Lund•
~rg ~os los fen~menos pueden ser cuantificados. Pero el dehavlonsmo dice que existen fe'!ómenos mentales como fe, esperanza, temo~es, e~.• ~ _que el estudio resulta empírico pero que es un campo
de mvestigaCJon.
. Por otr~ parte, el ~sfudio de Timascheff en su Teoría Socioló~ca, se_re~1~re a Sorok1'!. Sorokin es un investigador que niega la
v~.lidez c1entif1~ de estudios de reacciones de lenguaje a conversaciones ':( ecuac_mn!!;S. usados co~o reactivos; casi siempre se refiere
a cuestiones hipoteticas y la hipótesis y la predicción en sociología
requieren. de_ una aplicación de modelos matemáticos, de acuerdo
co!I el cnter10. de s~ autores. .El análisis de tales interpretaciones
exige sus propms 1n:etodos; debe enfocarse al estudio de la actividad
e!l .grupo co'! los o¡~ de las. personas que participan. Los neopositivistas domman la influencra en estos individuos con un sentido
pragmático Y la sociología neopositivista se considera que ha aportado ciertas cuestiones metodológicas al estudio de la sociedad. Dice
que se puede comparar el neopositivismo con el positivismo original
donde se destaca la importancia de las relaciones de referencia.
'

FUNDAMENTOS DE LA FILOSOFIA MARXISTA
DE LA Hl'STORIA.

I

La filosofía marxista constituye un sistema integral y armónico
~mo concepci_ón del universo. El materialismo dialéctico es la cien~
cia que estu~•a. las leyes del desarrollo de la naturaleza, mientras
que el mater1~1Smo histórico es la ciencia que estudia las leyes del
desarrollo social.
La filosofía marxista estudia a la sociedad en constante cambio
Y a la historia como producto de las masas explotadas en lucha
constante por su liberación y mejores condiciones de vida.
La filosofía marxista se fundamenta en las ciencias de la natuf!lleza, cua~o da una interpretación del mundo. As1 mismo, las
Ciencias 5?Clales, cuando estudian e Interpretan el desarrollo social.
Es una filosofía que se ajusta profundamente a las aportaciones
cientlficas de todos los tiempos y de nuestra época en particular
para dar una interpretación del fenómeno histórico 'y social.
'

'

17

�Los elementos básicos en que se basa la filosofia marxista para
la interpretación de la Historia, según Gerardo Unzueta, son: "En
la producción social de su vida, los hombres contraen deterymnadas
relaciones necesarias independientes de su voluntad, relac10nes de
producción que corre'spondan a una determinada fase de d_esarrollo,
de sus fuerzas productivas materiales".' Una segunda tesJS es que
"el conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura
de la sociedad, la base real sobre la que se levanta l!l superestructura juridica y política a la que corresponden determmadas formas
de la conciencia social".' La tercera tesis establece que "el m~o
de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida
social, política y espiritual en gen~ral. No es la co~ciencia de \os
hombres la que determina su ser, smo por el contrario, el ser social
lo determina su conciencia"." La cuarta tesis establece que "ai
llegar a una determinada fase de desarrollo, las _-fuerzas producti~as
materiales de la sociedad chocan con las relac10nes de producción
existentes o, lo que no es más que una expresión jurídica de esto,
con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto". 11 Por último, establece que al cambiar la base económica
se revoluciona, lenta o rápidamente, toda la inmensa superestructura erigida sobre ella.
Gerardo Unzueta sintetim asi la concepción materialista d~ la
historia y la sociedad desarrollada por Marx y Engels en El cap1~.
la Ideología Alemana, la Economia Política, en la corresponde~c1a
de Marx y Engels, en el Manifiesto Comunista y el 18 Brumano.

ha convertido (o puede convertirse) en objeto de la ciencia de lll
historia". 12 Considera que dicho acontecimiento es uno de los tantos
que rigen la vida diaria del pueblo, pero que tiene trascendencia en
la medida en que cambia el rumbo de un acontecer social. El hecho
histórico no es una mera representación mental, no es una cosa
psicológica que se da en el historiador, es algo real y objetivo que
realizan los pueblos. Encontramos en la historia de un pais, un
número indeterminado de acontecimientos, pero no todos tienen la
calidad de un hecho histórico.
Por su parte, el historiador debe tomar en cuenta el contexto
histórico en que se da el acontecimi1mto, asi como el marco de referencia del aspecto que se está investigando. No todos los acontecimientos tienen la misma importancia dentro de uh hecho histórico;
si se trata de la historia politica de un pais, el marco de referencia
es la "política" y los acontecimientos en el arte y la ciencia, no serán
objeto de un estudio tan minucioso como los hechos políticos relacionados con el hecho histórico.

LA OBJETIVIDAD DE LA VERDAD HISTORICA.
El hecho histórico es producto de una actividad práctica que
el hombre desarrolla. La objetividad del hecho histórico es un
aspecto importante de estudio en el fenómeno social, ya que no podemos hablar de objetividad de la misma manera que en la ciencia
experimental. La objetividad del proceso histórico está determinada
por las condiciones de vida material de los pueblos, así como por la
vasta información que refleja las caracteristicas de la vida de los
mismos.

La tesis marxista de Unzueta, nos permite dar una explicación
concreta al estudio del fenómeno social y su _d~llo; .En resumen, la filosofia marxista establece com? prmc1p1os bás!&lt;;OS para
el estudio del hecho histórico, la producción Y reproducc10n de la
vida material, las condiciones de vida creadas ~r ~ste P~~o, las
relaciones emanadas de la producción y las múltiples ª&lt;:ti~dades
económicas que conlleva a la integración de la base econom1ca de
la sociedad.

El hecho histórico es una manifestación del desarrollo social,
que puede ser objeto de estudio independientemente de la conciencia del historiador.

EL HECHO lilSTORICO.

las condiciones económicas, políticas, sociales y culturales que se

La objetividad del hecho histórico se manifiesta en función de
dan en un pueblo, en un momento dado, de una época determinada.

El hecho histórico es definido por Adam Schaff como "el acontecimiento gue debido a su importancia para el proceso histórico se

18

El conocimiento de los hechos históricos y la verdad de dichos
conocimientos, radica en la !nterpretación de los acontecimientos

19

�que han ocurrido en el pasado, bajo los principios de la filosofia
materialista.
LAS LEYES DEL DESARROLLO SOCIAL.

Las Leyes que rigen el desarrollo de la sociedad son objeto de
fundamentación teórica por parte de la filosofia marxista. de la historia. El Materialismo Histórico proporciona las Leyes siguientes:
"1o. La primera ley establece la acción detenninante de la existencia social sobre la conciencia social.

2o. La ley de Ja acción detenninante del modo de producción
de los bienes materiales, sobre la estructura y desarrollo de la sociedad.
3o. La ley económica de la obligada correspondencia de las
relaciones de producción con el carácter y el grado de desarrollo de
las fuerzas productivas.
4o. La ley de la acción determinante de la base económica sobre la superestructura social.
5o. La ley de las revoluciones sociales es el pase de una formación social a otra"."

Las leyes generales proporcionadas por el materialismo histórico sirven de base para el estudio de la sociedad en un cons~te
cam'bio. Las leyes del desarrollo 5?Cial sirven ~e fundamentación
para el estudio de la historia, permiten al ~vestigador comprender
la transformación social y el avance de la vida de los pueblos.
El historiador marxista concibe la reaJ!dad social como producto
de las condiciones derivadas de la producción, ~ n porhechlacu~~
leyes del desarrollo social son aplicables al estudio del
o
rico. La conciencia social, en todas sus manifestaciones, es ~
resultante del proceso productivo y de las relaciones de producción.
La ley de la "obligada correspondencia de las. relaciones de pro-

ducción y el grado de desarrollo de las fuerzas productivas" 1a
encontramos en todo proceso histórico. Por ejemplo en el régimen
feudal, las relaciones de producción consisten en la' propiedad privada del señor feudal sobre los medios de producción y la propiedad
oarclal que ejerce sobre el siervo. Las fuerzas productivas feudales,
consisten en el tipo de instrumento de trabajo ...rtesanal, tanto de
labranza como hemurJentas, cuya propiedad privada sobre la tierra
-rnedi~ de producción ~~ominante- y sobre los instrumentos de
producción, hacen del_ regunen fe_udal una sociedad, con equilibrio
entre fuerzas productivas y relaciones de producción.
. El avan~ de las fuerzas porductlvas, es decir, el perfecclonanuento ~e los instrument~ de producción, trajo consigo más y mejor
produ~_1ón, que va a estimular al comercio, los medios de transporte y comunicación, motivando una necesidad histórico-social de
nu_evas relaciones en la p~ucción. El rompimiento del equilibrio
senalado en el párrafo antenor, trae una revolución en la producción y en las relaciones humanas, dándose origen a una nueva formación económico-social.

LA CONCEPCION SOCIOLOGICA MARXISTA DE LA SOCIEDAD.
La -~~ncepción sociológica marxista d.estaca. la importancia de
las condic1on~ ~~ vida material en que viven los pueblos, como base
para la explicac1on de los fenómenos sociales. Las condiciones materiales en que se desenvuelve el sector de la sociedad que posee los
medios de producción y se apropia de los productos son diferentes
del_ sector de la sociedad que carece de dichos recursos. La objetividad de las condiciones de vida material se da en función de la
situación económica y de la relación que guardan los hombres en
e~ proceso ~e la prod~cción, la forma en que se produce y condiciones objetivas de existencia de los sectores sociales, va a determinar las formas del pensamiento politlco, filosófico, social y religioso.

Históricamente se demuestra -como las condiciones sociales y
económicas, las condiciones de vida material, influyen determinantemente para que los pueblos piensen de tal o cual manera. Si analizamos las condiciones de la vida de los pueblos en la sociedad
esclavista, encontramos ciertas formas de producción y, como con-

20

21

��estado.
Cuando la clase obrera demanda mejoras económicas y pasa a
denunciar las formas y estructuras mentales que le ha formado la
burguesía la lucha económica se transforma en lucha política e ideológica. u,. lucha de clases es una de las manifestaciones del poder
económico de unos sobre otros, de la explotación de los poderosos
sobre los pobres. Como forma aguda de la lucha de clases, la revolución se expresa como medio de transformación social; por una
parte, la clase obrera que en la sociedad capitalista se organiza en
forma independiente y, por el otro, la burguesía que defiende, por
todos los medios a su alcance, sus privilegios.

. La _con?;pción sociológica ma~rialista se ajusta a la interpretación c1entif1ca del desarrollo social, la concepción marxista fundamentea Y desa~lla estos conceptos, con base en las leyes objetivas
que rigen la vida de la soicedad y del hecho histórico.
La. concepción . ma~ permite una comprensión científica,
pro~1sta, revoluc1onar1a, de la sociedad. El sociólogo marxista
concibe a la sociedad cambiante y participa en su transformación.

La revolución social se da cuando se pierde el equilibrio entre
fuerza productiva y relaciones de producción. El hombre participa
en la producción y le da carácter social, mientras que el producto
es propiedad privada, asi como los medios de producéión. Para los
sociólogos, la contradicción se da cuando el hombre participa en la
producción y ésta tiene un carácter social, mientras el producto ya
elaborado tiene un carácter privado. La revolución social es entonces la transformación total que se da en la organización social. Los
cambios se motivan en la economía, en la forma de producción y
en las formas de la conciencia social.

CONCLUSIONES.

He~os planteado. las principales cara~e~tlcas de la concepción
neoposlt1vista y marxJSta tanto para la histona como para la sociología.
La concepción sociológica expresada por los neopositivistas, encuentra su correspondiente en el estimulo que la sociedad ha proporcionado para que se conserven las ideas de justificación plena de
la desigualdad, origen de una concepción positivista planteada por
Augusto Comte. El carácter-no científiCQ de la interpretación neopositivista, trae consigo tomar en cuenta la -descripción de los personajes, las fechas, los acontecimientos, donde el estudiante tiene que
memorizar datos, dejando de un lado la reflexión, la critica, la interpretación del desarrollo social.

24

25

�NOTAS

BIBLIOGRAFIA

1 Comte Augusto y Salnt-Blmon. Políllea PoolllYa. pp. 149-150, citada por Timaschef e;, Lo, T-ia Sodolóclca- P.CE. México, 1974, pp. 36.
2 Timaacheff, Nlcolú. Lo, T-ia Soeiolép:a. P .CE. México, 1974, pp, 41.
3 Rusaell Bertrand citado por Kon, I. S. en l!I Idalbmo Fllooótleo 1 la Crúla del
Penamlento
Editorial Platina. Buenos Aires, 1962, PP, 172.

m.iórt.o.

4 Kon, l. s.. El ldalbmo nloo61lco 1 la CrllU del Pemamlento Blalórleo. l!dltorlal Platina. Bueno, Aires, 11162, pp. 175

7 nmaachefl op cit. pp 251
unzueta, Oerardo. Lo. Concepel6n MaMriallala de la Hlatorla, Fondo de Cu!tura Popular México 1972 pp. 57 .

9 Ibldem pp 5G.

10 Ibldem. pp. 62.
11 Ibldem. pp. 64.
12 Schaff, Aclam. Hbtoria 1 Vetdad. Editorial Orljalbo. México, 1971, pp. 250.
El Ma&amp;eriallamo llúlórlco.

El ldeallamo Flloaófloo y la Crisis en el Peasamient.o
Histórico. Editorial Platina. Buenos Aires, 1962.
RUSSELL, BERTRAND. La Hlst.orla como Arte. Escrito Básicos.
Editorial Aguilar. México, 1969.
MARX - ENGELS. Obru Escogidas.. Tomo 11. Editorial Progreso.
Moscú, 1955.
KON, l. S.

6 nmaschetl, op clt, pp. 246.

13 Konatantlnov.

1974.
UNZUETA, GERARDO. La Ooncepclón Materialista de la Hlat.orta.
Fondo de Cultura Popular. México, 1972.
KONSTANTINOV. El Materialismo Hlat.órlco. Editorial Grljalbo.

México, 1957.

5 Popen, citado por l S. Kon, op. clt, pp. 176

a

La Teorfa Sociológica. Fondo de Cultura Económica. México, 1974.
SCHAFF, ADAM. Hlst.oria y Verdad. Editorial Grijalbo. México,
TIMASCHEFF, NICOLAS.

Editorial Orljalbo. 1957, pp. 18.

�ALEJANDRO KORN: LA LIBERTAD CREADORA
Juan José Saldafla Oonzález

INTRODUCCION
El doctor Alejandro Korn, una cíe las personalidades más sobresalientes en el terreno de las ideas en Latinoamérica, fue también en su patria -Argentina- un pensador destacado en la historia de la cultura de esa nación. Médico distinguido con gran
inclinación por la psiquiatría, reveló también grandes aptitudes Ji.
terarias que se muestran en sus escritos filosóficos, en prosa elegante, cargada de sentencias elípticas que a menudo se acompañan
de sarcasmo.
Perteneció a la, generación del último tercio del siglo pasado y
al primero del actual. Conforme a ello y a su profesión, recibió
una educación cientificista y positivista que mucho habría de influir
en su labor filosófica. Durante muchos años ejerció su profesión.
Fue director de un hospital de alineados. Este interés por la psiquiatria le dio un conocimiento amplio de la psicología de su época, lo
que habria de llevarlo posteriormente a las aulas de 1a:· Facultad · de
Filosofia y Letras de Buenos Aires.
29

�En 1906 se convierte en profesor suplente de historia de la fi.
losofía en la Facultad de Filosofía y Letras de Buenos Aires. Allí
encontró la auténtica vocación que conformaría su vigorosa perso•·
nalidad intelectual. Era, por entonces, un hombre maduro.
Korn no podía desprenderse fácilmente del bagaje de su for•
mación positivista y naturalista, por lo demás deficiente. Sin em•
bargo, sobrevivió a las limitaciones de su época y de su formación,
para enfrentarse a los alientos filosóficos de las nuevas generado•
nes europeas, que pugnaban por el rechazo del positivismo.
Schopenhauer -nos cuentan sus biógrafos- despertó en él
preocupaciones metafísicas y religiosas que lo llevaron a las lectu•
ras de Plotino, Eckhart y la mística española. Sin embargo, quien
tuvo una influencia decisiva en su pensamiento fue Kant. La filosofía crítica habría de inspirarlo y formarlo definitivamente. En
Kant encontró el repudio a la metafísica, la que llegará a ser para
él sólo "poemas lógicos".
Es el Dr. Korn -«&gt;mo bien lo advierte Angel Vasallo- "el
primer idea.lista argentino"'. "No escribo para los que padecen aún
de realismo ingenuo ... "', advierte en el primer parágrafo de su en•
sayo La libertad creadora. Pues el realismo, según lo ve Korn, con•
siste en afirmar que fuera de la conciencia en que se da este "mundo" espacio-temporal, hay algo que es un original, del cual en la
conciencia sólo se tiene su copia. Y " ... este universo visible y tangible -dice Korn- que se extiende en el esp¡lcio y se desarrolla
en el tiempo, no lo conocemos sino como fenómeno mental".'
Para Korn, la única posición legitima es la que marcan los limites de la experiencia, y éstos coinciden con los de la conciencia.
Todo conocimiento procede de la experiencia y en ella se verifica.
Esto, como más adelante veremos, hace de Korn un positivista,
que no un empirista, pues esta posición supone para él "una simplicidad que no resiste al examen más somero y tiende a convertir
el acto del conocimiento en un hecho pasivo".'
Pero tampoco el idealismo de Korn hay que considerarlo absoluto, pues a éste se le opone un realismo extremo y entre los dos
extremos " ... es natural que quepan todos los matices intermedios",

30

dice; y él, sin duda, elegirá alguno.
. Formado__en la. fil?sofía positivista y naturalista, Korn desarroU_ara una a~10n energ1ca en contra de estas concepciones. Sus teor1as .se exphca~ Y adqu_ieren_ ~undamento en el rechazo al pasado
filosof1C? . mmed1ato. ~. quIZas sea conveniente delinear breve y
esquematicamente, las lineas d1rect1vas del positivismo y evoluciorusmo naturalista, para comprender aqueUas nociones más fundamentales y caras a Korn, como las de su libertad creadora.
·

I
I:Iacia el ~egund? tercio del siglo XIX se da
e!1t~1asmo. e mgenwdad, en el que los filósofos
c1enc1a ~.ab1a Uegado a un estado de consolidación
hl soluc1on d!; _los problemas de la humanidad era
t!em~, cuest10!1 de desarroUar lo que ya estaba
c1enc1as de la epoca.

un momento de
pensaron que Ja
definitiva, y que
sólo cuestión de
implícito en las

Las conceP&lt;:io~es positivistas y cientificistas en Europa aparecen tras el d~1m1ento _del ir-an auge de la filosofía de Hegel. La
naturphllosophie_ de los 1deali~~s alemanes no se límitaba con proyectarse como mt~nto metaf1s1co hacia la ciencia natural, quería
reemplazarla, substitwrse por ella. Por el contrario, el positivismo
que fl!lC~ con · Auguste Comte, pretende limitar el conocimiento al
co~~1m1ento científico. El cientificismo quiere desarrollarse en ·metaf1S1ca, pr~l?~gando las tesis fundamentales de la ciencia de la época. El pos1tlV1smo deudor de Hume, lanza la consigna de rechazo
absoluto de la metafísica.
. Só\o es con?ci~iento auténtiC!J el que tiene por base a la exper1enc1a. ~s c1enc1a~ buscan las leyes o relaciones constantes entre los _fenomenos, e _ignoran la naturaleza intima y las causas de
las real1dade~ o es_e!1cias;, Esto es afirmado .por Comte en su Co111'!1
de. phllosophi~ pos1tiv~: Tous les ~ns esprits reconaissent aujourd'
hw qui: nos etudes reell~s son~ strictement circonscrites a. l'analyse
des phe~omenes pour decouvrir .le':1rs lois effectives ... " ( Co111'!1,
m, 209, 39). ~. trata de sl!b.stitmr a las concepciones subjetivas
del estadio teolog¡co y m~taf1s1co; sobre las realidades productoras
de fe_nómenos, por concepcmnes puramente objetivas. O, en el símil
comtlano, se pretende transformar la mente humana en un espejo
exacto del orden exterior.

31

�A Korn Je molestaba especialmente el evo1uc10msmo naturausta
de inspiración positivista a la manera de Spencer, por ejemplo. Este concibió una fórmula de la evolución universal, donde no intervienen más que los desplazamientos materiales por las leyes de la
mecánica•. Juzgó que el principio de la evolución es el de la ley de
conservación de la fuerza. La concepción spenceriana es distinta
a las precedentes teorías evolucionistas: Heráclito, Plotino. Leibniz
o Hegel, p. ej., conciben lo dinámico como la realidad primera y
la mecánica es lo que se pretende explicar. Resuelven el problema
refiriendo a la mecánica una realidad de segundo nivel, o haciendo
de ésta una pura ilusión. Spencer, por el contrario, trata de meter
en una fórmula meramente mecánica, la evolución biológica, psicológica, moral y social.
La noción darwiniana esencial es la de la supervivencia del más
apto, y la que rige la evolución de las especies. Pues bien, esta
noción es enteramente adoptada por Spencer, y la aplica no sólo a
la biología, sino igualmente a la moral y a la política•. La superioridad mental y moral consiste en el óptimo acoplamiento de las reacciones de un animal a su medio. El bien, pues, es el acoplamiento
justo a las condiciones del medio. Así las leyes de la naturaleza
dirigen al sujeto espontáneamente a su bien. A esta moral absoluta - n que el hombre completamente evolucionado no tendría
más que escoger entre el bien y el mal- correspondería una sociedad perfecta, a la manera de las sociedades de los anímale~. En
este momento la conciencia misma que acompaña a la vacilación
ante una decisión, desaparecería. Esto es, la tesis mecanicista suprime la libertad, y con ello, al decir de Korn, la condición sine
qua non de toda ética.'

El positivismo italiano con Ardigo, pero más particularmente
con Ferri y Lombroso, aplica estas nociones a la ciencia jurídica y
sobre todo al derecho penal. Porque si los delitos están determinados por las condiciones físicas anormales, la concepción de la responsabllldad y de la pena deberían modificarse.• En fin, es en este
panorama en . el que Alejandro Korn se encuentra al inicio de su
labor filosófica, que es en principio de deslindamiento; como dice
Francisco Romero "Korn na sido entre nosotros quien más ha contribuido a una renovación filosófica fundamental. Su acción a este
efecto constituye uno de sus grandes aportes al pensamiento americano. La importancia, la profundidad, la eficacia del impulso innovador, dependen de las especiales circunstancias que en él concu-

rrían .. . " 9

Bergson Y ~ e -ntre otros- ejercen gran influen&lt;:ia en
I&lt;;orn, en su. reacc10n contra el positivismo. Reacción que, como
b!en lo ha visto Francisco Romero, 10 tiene dentro de las divergenc1_as de e~foqu~, al~nos puntos de coinciden ·ia; se impone un mimmo de fll~sof1a, ba¡o la forma de historia de la filosofía y teoría
d~I conoc1m1ento (que es una vutlta al Kant de la Critica de la razon pura). A esto se añade posteriormente un problema nuevo: el
~e los valores.
En ~orn . encontram~s es_tos elementos perfectamente delinead?s . . ~u m~eres por la _historia de la filosofía se manifiesta en el
·e¡erc1_c10 mismo. de la catedra. El problema del conocimiento y en
especial el kantlSIIlo, están presentes expresament,e en su obra es~rita, Bergson escribió en Contlngence des lois de la natnre
... pour rentrer au plus profond. de nous Iileme, et saisir, s'il se
peut, n?tre e~ d8.!15 sa source, nous trouv.ons que. la liberté
une pu~ce mfln1e. ~ous avons le sentiment de cette puissance
chaque_fo1s que no1;1s ag1ssons veritablement" (p.156). y ~te tema
de la h~:íB.d, capital en la obra del doctor Korn, concluc1rá a la
problematica de }os valores a la que este argentino notable dedicará
un ensayo muy importante (la Axiología). Qué decir de Croce entre otros europeos r_enovadores, c;1ando el títufo mismo de un~ de
sus obr~, La hlsf-?ria como hamoa de la libertad, enuncia• ya esta
tendencia que Ale¡andro Korn representará en nuestra América.

-est

La ciencia para Korn es " ... la lnt.erpretaclón cuantitativa de
~ realidad"." Es 'Cjecir, es la interpretación matemática de la rea-

lidad ext.erna al sujeto. La ciencia lo es sólo de lo extenso y de
esto sól? lo !"ens~rable le interesa, sin preocuparse por entidades
que estén mas alla de lo meramente experimentable.
No hay nada fu_era de la .~nciencia, nos dice, porque " ... a la
par_ del mundo corporeo ~bien la existencia del tiempo y del espacio 1:1º la conocem~ s!no como un hecho de conciencia"." y
l?s _limites de la &lt;;&lt;&gt;nc1enc1a, ya lo hemos dicho, coinciden con los
hm1t_!!s. de la experiencia. Y esto no significa que la realidad misma
sea umcamente un lluceso mental, lo que sucede es que es la forma
e~ que se nos presenta. "La existencia de este mundo hipotético,
situado fuera del horizonte .que abarca nuestro conocimiento no

'

J"

33

�tiene, en el sentido literal de la palabra, razón de ser. La afirmación de su realidad es tan sólo un acto de fe, residuo irracional del
realismo ingenuo". 13
Korn piensa que esta conciencia está integrada por dos partes:
el concepto del yo, que surge de la exploración del contenido de la
conciencia en la que se encuentra la unidad persistente y estable a
la cual referimos los momentos sucesivos del cambiante proceso
psíquico: estados afectivos, voliciones y juicios. Y por otra parte
las representaciones de Jo que concebimos como mundo, aunque esto
no significa más que " ... si este mundo está fuera del yo, no está
fuera de la conciencia"."
La filosofía se separa para Korn de la ciencia, en cuanto ésta
se refiere sólo a la realidad externa, (representaciones de lo que
concebimos como mundo) y la filosofía indaga lo relativo al sujeto
(el yo) . La crítica de Kom al positivismo es precisamente en este
sentido; el de querer reducir el problema humano a un problema
científico": Así la filosofía (con exclusión de la metafisica) estudia
lo subjetivo, o lo que será lo mismo, la filosofía es el estudio de la
personalidad, la libertad y el valor.
La razón trabaja relacionando nociones opuestas, duales, no
contradictorias. Existe una colncldentia, opposltorum entre los con-

ceptos, entre los que destacan el sujeto y el objeto. Esto no des•
truye, sin embargo, la unidad de la conciencia, que es ideal, y se
afirma para negar la existencia de dos sustancias distintas o la posibilidad de fraccionamiento efectivo. "Por unidad de la conciencia
hemos de entender que, tanto en sus manifestaciones objetivas como subjetivas, es acción consciente y nada más". "Estamos en nuestro perfecto derecho si, de acuerdo con la evidencia, consideramos
a la conciencia ya como una, ya como compleja y la interpretamos
como la unidad que se despliega o como la síntesis que surge". "La
conciencia, así, es una como múltiple; pero es única, pues no existe
nada fuera de ella"."

Al objeto se le conoce por la ciencia. Inquerir qué sea éste,
es preguntarse por lo que sea el conocimiento científico. En la ciencia los hechos se ubican en el espacio y transcurren en el tiempo,
y estas dos nociones no son entidades en sí, sino que se dan en una

~r•

conciencia
son elementos de nuestro co . .
pacio
Y el ,tie
cósmico, sólo
las dos magnitudes ei:ioc:11ento. "También el est~ncia real fuera~~~~ como elementos de Íase en&lt;;11ad~a el proceso
1:1dad de las cosas es no . ~ un hecho com conc1e~~1a, Y su exisestas siquiera pod es tamb1en algo meram probado . La exteriosible desalojar el emos ~uprimirlas In mente en~ supuesto, y " ... a
¡Cuántas tesis de ~~~ 10 Y el tiempo de n~:entras no nos es pon se encuentran implicadra
representación" · "
as aqul!
°:Jando el objeto ext
es decir, que se suced enso Y mensurable t
a la _relación de cau e entre un antes y un ~ e en_ el tiempo,
termin3:da con neces~a~ e~toh Por ello la esfeft;~b. ~tá som~tido
necesariamente a otro Y. otr~s hecechoh os.
está condicionadJey vcoanesd!ª.
deICJOna
El orden objetivo se im
den ser creados o ani . pone con necesidad Lo
cesarías de la causalid~~ad~ods. Estáf. n sometido~ a 1!sh';;h1aº~ no puea una causa A tod
·
o e ecto está t
.
c1ones necuantitativa,· matemá~-Jea.
este mundo la ciencia ªd!douna
ine~uctablemente
interpretación
El yo, la esfera bº •
ralidad.
Se ·muest ra como
su Jetlva,
.t
una
e o por la espacialid d p
Jambas esferas; exist/ ~tra ero¡
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también
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serie sucesiva Y se d. ti
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el m1&amp;1 dmundo objetivo, hemos dicho
En estn o de la ciencia que obedece, se impone con necesidad Es
e mundo es 1m 'bl
a normas n
•
·
El mundo subjetivo pos1 e 9ue se dé el mínimo ~nas, ~ leyes.
:m~. mecánico, en' ef;~~•

a:~:: !~:ta

n esd~b~.deJ~r:!
· Es el yo autó-

tantoa el
te '!In"En
efecto
su orden
ca fisi,co se a~allza, encadena ·
posible. El sujeto en
tsin Prt?pos1to, sin finalidad mexorablem~nchas, afirma
.
an o se siente estrem 1.
, amoral e IDl·
O
lores y subordin1!:ega,
forma propósitos, forj~ ~
r dolores y disu conducta a los fines que J pel'Slgue"."
e ~• estatuye va-

ur•

if

35
34

�El orden objetivo es la necesidad misma; nada queda al acaso.
El sujeto, en cambio, puede no estar n_ecesitado -al menos en el
querer y tal vez en el hacer, pues la hbertad es fundamentalmen·
te de querer-, y al no estarlo encuentra su primera forma de li·
bertad.
La libertad se apoya en la resistencia que se le opone. "Esta
es la condición del esfuerzo subjetivo y la libertad no pretende aniquilarla; pretende, únicamente, sustraerse a la coerción para alcan·
zar sus propios fines". Y aquí éqcuentra el sujeto su primera forma
de libertad: la emancipación del orden subjetivo que suprime la
servidumbre material. Esta libertad se inició en su conquista por
" ... el primero que quebró con una piedra la recalcitrante nuez de
coco e inventó el martillo". Esta es la libertad económica, en el
sentido más amplio del término.
La ciencia es pragmática. Es el saber del orden objetivo necesario para preverlo y gobernarlo por medio -de su técnica. No es
una contemplación, es un conocimiento para la acción. El sujeto
para liberarse de la coerción fisica observa las leyes de la ciencia.
Esta coadyuva a la obtención de la libertad económica. En la medida en que el sujeto reconoce y utiliza las leyes necesarias del
mundo objetivo se convierte en un sujeto libre.

Pero el sujeto no sólo ha de liberarse del mundo objetivo, ha
menester del mundo subjetivo también, de dominarse a si mismo.
"Su acción -dice Korn- la perturban los impulsos, afectos y yerros. De ellos también quiere emanciparse ... Solamente la autar•
quia que encuadra la voluntad a una diseiplina fijada por ella mis•
ma da la libertad ética"."
Asi, la libertad económica y la libertad ética, son un dominio
que ejerce el sujeto. En el primer caso sobre el mundo objetivo,
pues al observar cumplidamente sus leyes lo domina. En el segundo sobre sí mismo, pues esta libertad: "Se simboliza en un concepto
de contenido y nombre variable, que por ahora llamaremos el concepto ético". Es decir, es libertad bajo la ley que el querer se da
a si mismo, y que en tanto la observa cumplidamente, se domina
el sujeto mismo. En la medida en que la coerción objetiva y subjetiva disminuyen -por la observancia de sus respectivas leyesse logra la libertad humana.
36

Las leyes éticas
se empeña -incluso--se 1as da la voluntad a si mlsm

~~:f1i

~:Elir.

;i¡eiv~:~J~:ºe?ai~~~b~i;ni ~ ; ~ t l é
slca? Esta
sopo~ difere_nc1a entre la ley moral cabe ahoz:i
una expresa un orden n ~ 1 : 1~ 0 rn-, aquélla la dl~t~~:: Éii,
~e aqw la consecuencia que de~ene~tra Imuestra libre V?luntad. y
·,;,·porque conservamos la capacidad ªmª seguntda, ¡la infringimos
ons ruosa de desobedecer1a .
Esta libertad humana --d · •
~ere si m\smo--, l~jos de lo qu~~~Jfe:bre el mundo objetivo Y so~ po~e contrano es concreta actual r,ensarse, no es trascendensa r Y poder". Imposible ..'....e1
· · ·en la medida de nuesnismo fenoménico con una "li·bertadam~ Korn- conciliar el determ1·
y m
~
noumenal" u
•
puedene~os aun lo noúmenal- no son objeto' d ·1· . pues ~I !)Oúmeno
. nvocarse para explicar nin .
e CO!JOCimlento, no
~:tenc1a en la conciencia sino a tit~ d~echo efectivo, no tienen
~ como algo intrínseco la .
concepto vacuo". El suJ
el su¡eto es libertad Creemo
libertad, le es inherente ser libre
culan~o advierte " ... personalid!dquye li:rtaoesd lo que expresa Korn
son dos nombres para
e mismo -hecho".'°
En la conquista por la libertad
.
~nci~ fav~rables de las adve
~u¡eto ~istingue las circunsmteres máxuno. A los hech rsas. .
aprecia Y juzga desde s
cl':'ll_S· A los actos propios
bbjetivos los califica de útiles o n&lt;~
juicio pragmático I
uel!~ 0 malos. Lo prime
nd
excepción posible' _.'.'._ segu o un JWcio ético. "Natura1m: es '!n
quiere .lo útil Y Io bueno,
porquey esto
nt~, sm
de ¡0fluye de . su ínf1ma condlc1óngeneral1zación y forja los dos co s ~os smgulares se eleva a la
~:=r:dnTt~e21 a su libertad ec~~~f:a.ªt':~~~~ uq:¡i·e afesl aquello
·
rma su

d:

rr°

Estos valores siendo fijados
cua;11do hallan cumplido su m. .
el sujeto, los niega o transmuta
decir, son transitorios· son m: n demoSt !1ido su ineficacia Es
'
os para realizar un fin.
·
Del determinismo f
• .
cuanto libertad econó ~nome~co quiere emanciparse el s .
pone el mundo fisico.
)!!- nece~idad. q~e%
11be':~r etlca
quiere hberarse del

~ c~~~~

~
37

�desd el mundo físico sobre si mísdetermlnlsmo que se proyecta
e En un caso sacudirse de la
mo en sus impulsos, afectos y yerros.las resiones que sus propias
causalidad inex~rable, en el ~tro d~rgo: p "No es la lucha por la
condiciones le lffiponen. ~ sm em.
la lucha por la libertad; a
exístencia el principio em1~e~te, smta La libertad deviene. Del
cada paso por ésta se sacrifica aque ~o un torso: libre la frente,
1
fondo de la conciencia emergfn!ni:
~resto"·"
libres los brazos, resuelto a

co::::: ~e
CE!

el alfa y el omega, el
e;,o exístente ... Es, desde
principio y el fm, la energ¡~.
"resto" no es ya Ja mera superaluego lo absoluto, lo eterno • .
n ue esto es posible, pues nunca
ción de la coerción (en la medida e hair efectivo de la libertad, es
se suprime por entero l, es un que
la acc1.6n consci'ente• que es creadora.
¿ Cuál rest~? "La acci?n

. t

resenta como el absoluto
Este quehacer., q':1~ para K~rnde~ci~ hacia una finalidad que
único es una asp1rac1on com~ _en como la superación de la duavaloriimos como la. suprema Y últlffit!, la lucha entre la libe1't9:d y la
lidad subjet0-0bjet~va. Su P ~ uista del dominio económico. sonecesidad, lucha sm trtodegua.. -~n2uco y sumisión de "la neces1dahd
bre la naturaleza Y au omim
llo de Ja personalidad: . e
a la libertad, alcanzar. el plen,?_ d = para sí un nuevo sentido
...visto
e Angel Vasa11o" -, la cultura.
ah1. la meta • · · " La libertad
b'
ha
que se llama' --como ien 1o
desde que nos desprendimos
Por nuestra libertad ~uch~m~
r ella continuamos en l!i
de la penumbra de la amm~:ª1in~ce la necesidad y la )¡.
demanda. Cuando la ~nqu1s
concie~cia descansará en paz
bertad se habrán conciliado. Lall á Entre tanto no; la filode si mísma, la i:iit!ma duda ca ar ~e la vida es acción, tarea
sofía no tiene la ultima pala~
eapo ha. La teoría marperpetua y no un teorer:;•· 1 hech~s Pero el principio que los
cha claudicante de~al!d;s llamém~le la libertad creadora."
mueve lo dejamos sen
· .dencla una relación estrecha con
El doctor Alejandro Korn evi posición de rechazo frente a él.
el positivismo, a la vez que u_na
Nos referimos a lo siguiente.

i;&gt;1J.

Te:

t • de Comte por ejemplo, coNo está muy lejos de al~~os
Courl de' ~pide poelmo en el pasaje que transen

38

Uve. Fue una tesís sostenida, pilar del positivismo, el recnazo 11
todo aquello que estuviese por detrás de la experiencia. Unicamente ésta es base firme del conocimiento auténtico (cientifico). Consecuentemente se rechaza todo género de metafísica, de ontología
o teoría de los objetos. La experiencia es el criterio último (o al
menos tal fue el deslcleratwn, pues, por ejrmplo, los conceotos
newtonianos de espacio y tiempo absolutos, tan importantes en la
física de aquella época, nunca fueron demostrados y se aceptaron
como hipótesis chocantes, pero, en fin, insalvables). El doctor Korn,
en mi opinión, mantiene estas tesis; por ejemplo, considera la experiencia como criterio válido de conocimiento, rechaza toda metafísica "como ciencia estricta", y como los positivistas mantiene su
fe en el estado positivo de las ciencias; acepta con agrado el predominio absorbente de la psicología experimental" que promete la
clave de lo subjetivo, si bien ya en las postrimerías del positivísmo.
En slntesís, que por esta vertiente recibió una influencia ostensible
del positivismo, que tan fuerte arraigó en las tierras de este lado
del Atlántico.

Empero, como él mismo reconoce " ... no es el Positivismo una
orientación simple hasta el punto de poder representar su evolución
por una sola linea. Disidencias insalvables se abrigan en su seno ... "" Contra lo que más claramente reacciona es contra la concepción mecanicista del universo. Y esto con las precisiones necesarias.
En sus nociones acerca de la ciencia mantiene, por ejemplo, la
tesis fundamental del positivismo, de tal modo que podemos hablar
de una concepción meramente mecánica de la ciencia. Sus nociones
de espacio y tiempo como representaciones en nuestra mente, provienen con algunas modificaciones -&lt;:orno suprimir la tesis de que
son formas puras de la sensibilidad, y otras-, de Kant. Pero estas
nociones no son bastantes -&lt;:orno no lo fueron con Kant para romper el esquema mecanicista newtoniano de la ciencia, cuyas tesis
más elaboradas encontramos en Laplace; pues la relatividad requiere de un espacio que si bien es relativo, así como el tiempo, a un
observador, no es más que una construcción cientlfica, y no formas
puras o elementos del conocimiento humano. Pues de otra forma
no se haria el espacio-tiempo curvo necesario para esta ciencia relativista. La noción de Einstein se logró acabando con el principio
de causa-efecto (concepto filosófico), y sustituyéndolo por otro cientiflco: el de función. Korn aunque pretende equiparar sus nociones
de espacio y de tiempo como elementos constantes de la conciencia

39

�a aquéllos de Einstein," no lo logra, pues son demasiado filosóficos
y requieren de conceptos como los de causa y efecto incompatibles
con la ciencia. Asi la noción lle Korn acerca de la ciencia no está
alejada de aquélla del positivismo.

Ley ética sucede lo que con la "máxima"
.
ye ª. partir de las acciones individ al aiwiti~, que se constru~r mducc1ón se saca la pretendid
es Estaeos sujetos libres" y
cida siempre, nada en ella compeleª
y.
Ley será desobede9ue el individuo no es más libre ª su cumplimiento. Y esto pormvención (una máxima kantiana porj
r una ley de su propia
versal del Valor (sea ésta la ' p. e· que por seguir la Ley Uni(en rel~ció_n a su libertad eco:!i;:./u,re) , como. no lo es un sujeto
~u propia mvención, en vez de fa ~Y ~r. segwr una ley fisica de
esta la que fuere).
ruversal de la Fisica (sea

'ie

segui)

Es nuestra opinión que incluso en la concepción mecanicista de
la moral y de la sociedad, el rechazo no es definitivo. Korn se opone en lo general a una concepción como la de Spencer, que suprime
absolutamente el arbitrio libre del hombre. Que es, como ya diji•
mos, para el autor que venimos comentando, la condición sine qua
non de toda ética. En lo general, repito, la oposición es gru~.
Hemos visto incluso, que todo el propósito de Korn es desterrar esta tesis y elaborar otra que se funde en la libertad y que permita
construir una axiología, y en concreto, una ética y una cultura.

Pero es que en la noción misma de libertad de Korn -entendida en su doble aspecto: libertad económica y libertad ética-, sometida a un análisis, se encuentran caracteres no muy lejanos a
los que Spencer imprimía a sus tesis sobre estos temas. Para
Spencer, Jo hemos visto, la superioridad moral y mental consiste en
el óptimo acoplamiento al medio circundante. Y el bien es el acoplamiento justo a las condiciones del medio. Ahora bien, para Kom
el sujeto se aparta del lllecanicismo determinista del mundo objetivo (fenoménico), por su dominio sobre las leyes cientificas de es•
te mundo y por su autodominio sobre " .. .los impulsos, afectos Y
yerros". ¿El óptimo acoplamiento al medio circundante -en la tesis de Spencer- no implica el sometimiento a, o 'dominio' sobre, 1118
leyes cientificas que gobiernan la naturaleza? ¿Qué el término 'dominio sobre las leyes del mundo objetivo' significa para el sujeto,
cuando lo ha logrado completamente, una emancipación a las leyes
de la naturaleza, de modo que no le afecten o pueda gobernarlas
a su antojo? Nos parece que quien observa las leyes científicas,
no sólo las de las ciencias naturales sino también las que rigen la
evolución, el desarrollo de las sociedades, etc., se está acoplando
en la mejor de las maneras al medio natural, social, politico, etc.,
que lo circunda. Parejo razonamiento pensamos que vale para el
autodominio ético. Lo que Spencer llama superioridad moral y mental es lo que en otros términos expresa Korn con sus nociones de
libertad económica y libertad ética.

La verdadera libertad d ¡

.

~ Ley Universal. y como ;a : : o ~nsiste en el dominio sobre
qfsta. al obedecerla cumplidamente· ~ o , Ja ley na.µn,al se conabedvertía Bacon. Asi también la libertad parealndo vlncitur, como
o ecer la Ley Moral Universal
. mor se conseguirla al
hwnana parendo vlncltur.
(sea ésta la que fuere): natara
Pues bien, vistas asl las tesis d K
nen todavía mucho de lo ue
_e orn, nos parecen que retledefine Korn como la reaccl~n dquenan rechazar. La valoración la
cho, Y el valor "el objeto de
e la voh_mtad humana ante un heconsistente con estas afirmaci':::"esv~':f:ción afirmativa". Pues bien,
Juntad pl~da a la observación de la t:JylararMOralque, estando la vo¡as valoraciones posibles estar! d
(no inductiva)
ca fundada en dicha Le . _an_ eterminadas conforme a una éti:
voluntad también estarl~
ias reacciones posibles de la
claro está, a su vez serla la
rmina ~ Previamente. Todo esto
al medio circundante Asi
co~enc1a del óptimo acoplamient¿
valoraciones afirmativas io~gu~te los valores --Objetos de
'[;-eY Moral Y no, como' afirma K"g
' serian estipuJad&lt;:&gt;5 por la
b!Dlº fluyendo d~ su intima condicftr~,, ~u!:°~metafóncamente,
ce ir os -como siendo algo subjetiv '
manera de conterminación por el sometimiento del o-suj ~ Implicarla ninguna deraJ, lo cual por todo ¡
"ba
e al medio fislco O mosiendo coherentes con ¡0 am_ . asentado, serla contradictorio Asf
(ya determinados) con:clr!~~ipios e~ciados, los valores ~bl~
~r, a los hombres a su consecuseirn A eampartirente, como dice Spens1ones spencerianas son todas válid!1i;.
de esto, las conclu-

=~º•

La "capacidad monstruosa" de que habla Korn para desobedecer la ley ética, nos parece que no es tan "monstruosa". Con esta

41
4ú

�NOTAS
1 Vasallo, Angel, "Preoentaclón de Alejandro Kom tuósofo", por Prancl!co Romero, Angel Va&amp;8&amp;llo Y Luis Amar, Alejandro Kom, Ed. Losada, B. A., Buenoe

Aires, IMO, p. 79.
2 Korn, Alejandro, La libertad ereacl- Ecl. Losada, B. A, Buenoa Aires, 1H{, p.
19.
3 Vasallo, Angel, op. dL. P. 20.
611114.,p.st,

5 Cfr. "Tbe syntbetlc Pbllosopby", Jullán Marias, La fll-'la en ll, ,egunda edición, Ecl. !.Albor, Maclrid, 1983, p 1063, 1-XVI.
0

ln:los tomo

•

8 Cfr. "Tbe study of soclolOIIY", Jullán Marias (traductor), op. olt., pp. 1'55--.

7 Korn, Alejandro, "Ínclplt v!la nova", op. dt., p. 11.
8 Carranci y TrUJlllO, Ralll, Derecho penal meslcano. tomo 1, aexta edición, Ed.

Robredo, M~co. 1118:1,

cap. IV, puolm.

9 Romero, Pranci!co, op. dt., p. Sl.
10 lbld, p. 39.
11 Korn. Alejandro, "BI concepto de la ciencia", op. eü., XVI, p. 91.
U Alejandro Korn. Dld., p. 21.

13 n,¡&amp;(' p. 25.
H Jl,14, p. M.

15 Véaae JDc,lpU Tila non, op. d'18 Jl,14, p. 52-53.

17 lbld, p. 21.
18 Jl,14, p. 38
19 Iltld, p. 37.

'°·

20 Iltld, p.
21 Dld, p. U.

22 J1lld, p. 38.
23 Vasallo, Angel, op. olt., p. 811.

u

Korn. Alejandro, op. dt., p.

25 11,ld, p. 23.
28 lbld, p. 13.

27 n,ld. p. 33.

42

a.

��.
.
es conocidQ el origen de esta
alto contenido de v1olenclll. T ~ de investigaciones extra1_1jedeclsión: si se apoya en los r
~~n de profesionistas cal;)ll~lta•
ras
o
si,
porh
¡~
men~J/~:~ef:ntenido
de las series proh1b1das.
dos para ello izo un
resultados de la investigaAtendiéndo.se exclusivamente a iJ~:ar la decisión de las autori.ó
rteamencana, se puede co~
p
por una parte, debe
ci n no •
s en principio atinada. ero,
h hecho al res: ! : d : : : ; e 'no es la úniai'.. i1_1v~iic~~ ~~:d! de inves~gapecto; y, por otra, que no es l~~(o dlcualquier rama de !as c1enciones en el campo de la ps1~~rsacultural económica y socialmente
cias sociales) hechas por pers ·etos de inv~tigación a personas que
diferentes, utilizando como seduJ.10 diferente. Adoptar dich?5 resultah. · pertenecen a un m
tam ien
. . tificamente tanto como t ratar. de medir la
loscapamisdos repugnar1a cien
.•
d lescentes mexicanos con
cidad intelectual de 1&lt;?5 mnos
oo adolescentes alemanes o angomos estándares obtemdos de mnos
leños.
·

~-ª

·

as muestran una gran varie-

Las investigaciones norteame~1can discrepancias. No obsta1_1te,

dad en sus resultados Y, en ocasi~ne::,t,,.. y observaciones re&amp;;Jizaconcuerdan en un punto:. 1¡os 1;xpe~ntada en la televisión esbmudas demuestran quf la Vl;:ie~to agresivo en los especta~0
la e incrementa e com
en forma transitoria. Eron e .. ,
Este efecto no parecetu:~ongitudineal el cual demuestra
(1972) reportan ~ es
analizando originalmente cuan
tentemente que dicho efecto, ••
prevalecía sobre el comportasujetos experimentales e~n :i:~tos 10 años después.
miento agresivo de los m1sm

1:f·

:»'i:

d ¡ violencia presentada por
e ~ utilizando otros medios
televisión. Se ha investigado su r:1a~:c1~ proyectadas dentro del
de comunicación como fITT:f.asBe~kowitz 1974; Alioto, 1972; e~.);
laboratorio (~eshbach, erciaÍes complet~s (Camino, 1974); o s(~
través de filmes com
. d
cenas violentas o armas
:1emente diapositivos con~menl o ~asos el resultado es el mism?:
Yens et AJ., 1974) • En t os in:emento en su agresividad despues
.
pectadores muestran un
Los
es
de haber
SI'do expuestos a la violenclll.
•

fica actual contradicen la clásica teoría aristotélica de la cátarsis.
Es decir, mientras que, según Aristóteles, el espectador griego se
liberaba de muchas de sus tensiones al presenciar los problemas que
se le presentaban en el escenario, nuestros espectadores actuales,
en lugar de liberar su problemática, la incrementan. Este hecho,
auna(!,¡ a la preocupación por el constante aumento y generalización u~ la violencia, justifica la investigación que se ha realizado
al
respecto e induce a continuar cuestionando sobre la etiología del
problema.
Sin embargo, una de las dificultades básicas en este tipo de investioaciones es la de llegar a establecer formas válidas y confiables _,ara medir el comportamiento agresivo en las personas. Si se
deseara saber, por ejemplo, el efecto que produce una escena violenta sobre el subsecuente comportamiento agresivo de quien la perciba, sería preciso tener un instrumento que indicara si dicho comportamiento había sufrido algún cambio, qué tanto había sido éste
y en qué sentido; poseer un método que permitiera, además, comparar los cambios presentados entre los sujetos expuestos a determinado estimulo, con aquél de los sujetos expuestos a un estímulo
diferente u opuesto en contenido.
Un dato interesante en la investigación norteamericana a que

se hace referencia al principio de este trabajo, es que no obstante

que en todos los reportes científicos aparecen- resultados estadísticamente válidos, cada investigador o grupo de investigadores utilizó
una técnica diferente para medir el comportamiento agresivo de los
sujetos investigados. Esta pluralidad de técnica y la falta de correlación entre los resultados obtenidos, llevaron a realizar un estudio
sobre los métodos más utilizados en la actualidad para la medición
del comportamiento agresivo /García Rivera, 1973).

Este resultado no es exclus1~0

De acuerdo con esto, los resultados de la investigación cienti-

46

En general podría decirse que existe una consistente relación
entre la teoría que sostiene un investigador sobre una variable y
las técnicas que dicho investigador utiliza para su medición. Así,
diferentes concepciones sobre la agresión traerían como consernencla diferencias en las técnicas utilizadas para su medición.
Desde el punto de vista teórico, los estudios sobre la agresión
han p~ntado innovaciones ,Jrogresivas. Considerando únicamente
la etiología del psicofenómeno, cuatro teorias parecen constituir la

47

�estudios y todas las invesbase sobre la que se soportan tod~~t!';l5 la Teorla Psicoanalitica de
tigacion~ que(Frese dhª1C:20i~&lt;1::~r1a .Ecológica de Lorellnz,rd (etl~f
los Instintos
u
·
'
·
iniciadas por Do ª
·•
las Teorlas del Impulso Agresivo,
) y representad~ actual·
1964
(1939)' continuad~ por tes~ba~i~nte Teorla del Aprendizaje Somente por Ber'kow1tz; Y a mas Walters (1963).
cial, propuesta por Bandura Y

et :

rsona existen dos instin1 ~oda
Freud (1920) consideraba que
su energia psiquica:
tos básicos que co11:5tituyen~/ue~tinti de muerte. o destrucción.
Eros, instinúl~tim-de0 ~~io Tde d:de surgen todos los impulsos agreEs de este
sivos en el ser humano.
ión está implicado un si5te'!1a insPara Lorenz, en la
e innato, que genera su propia ~~:
tinctual y por tanto, espec1
d 1 estimulos externos. -""'"'
gía agresiva, independiente~en~ns:rv:ión de la especie y con el
agresión tiene q~é ver con ª
equilibrio ecológico.

8:fi:

Se
pusieron en 1939 el
llard Doob, Miller, Mowrer
ars P:ierdo con estos aufam.: par~digma Fru~tación-A~~n~ de alguna fr?Stració~
tores, todo acto a~iv~ul~d;:i de interferir la trayectora
concebida ésta como e r
nsecución de una meta. En ª ª· ·pa1·
gue un individuo ~ra l~co (1974) esta teorla tiene su pnndict
dad según Tedesch1 et . ·•
n~ modificación en el para ~
representante en, Me':'koW!tz, co~n~ Frustración-Excitación-Oportuní·
básico, que podria s~tetlzarse
.
dad (dar pie) -Agresión.

r

~aa~:-

. .
al de Bandura sostiene que la
La Teoria del Aprendiza¡e Soci odelo de comportamiento que
agresión debe considerarse_ co~o1::~r1encia directa Y personal o
ha sido aprendido a ~i:3-v~e dcomportamiento ajenos. La extemfet.o-ali•
mediante la observac1on .
ede ser influida por tres a
Z!lción de dicho co~portamie~~o :es la retro-información t:!roP?r•
res principalllS: estim~/e1~ victima y la regulación e¡el'Clda
donada por las resptu O del agresor, (Bandura, 1973) •
por el control cogni iv
.
arco de referencia de
Estas dos últimas teorias constituyen e1 m

48

todos los estudios que se reallzan actualmente sobre la agresión, en
el campo de la Psicologia Social Experimental. Y es de esas teorías
de donde ha surgido un variado conjunto de concepciones sobre el
pslcofenómeno estudiado.
Una de las primeras definiciones fue la propuesta por Dollard

et Al., (1939), quienes definían la agresión como "Un acto cuyo
objetivo es causar daño a un organismo (o a un subrogado de dicho
organismo)". Otra definición considerada como clásica en el campo de la Psicología Social es la de Buss (1961), quien
la agresión como "Una respuesta que consiste en dirigir
nocivos a otra persona" (p. 1). Según esto, para Buss
puesta agresiva deberá compartir dos caracteristicas: el
estimulos nocivos o molestos y un contexto impersonal.

considera
estimulos
toda rei:envío de

l!:stas dos definiciones parecen operacionalmente similares; pero existen algunas divergencias, principalmente relacionadas con la
intencionalidad del acto. Mientras para Dollard et Al., el objetivo
del acto agresivo es producir un daño o molestia a un organismo,
Buss disminuye el énfasis de la intencionalidad del acto, limitándolo exclusivamente al envío de estímulos nocivos. Bandura y Walters, (1963), intentan completar ambas definiciones mnsiderando
que un acto, para considerarse agresivo, necesitaría ser sólo potenciahnente injurioso o daftino. Es decir, que dicho acto podrla ser
molesto si alcanzara a un objeto vulnerable. Para KaufmaM,
(1965), existe una ambigüedad en las definiciones propuestas 1&gt;&lt;&gt;r
Dollard et Al., y por Buss. Esta ambigüedad proviene de considerar agresión y comportamiento agresivo como una misma cosa.
Para este autor: "La mayor parte de la dificultad se refleja en el
intento de Buss y otros al asignar una definición conductual a Jo
que es, de hecho, una concepción hipotética. En esencia, ningún acto del comportamiento puede consistentemente ser llamado como
agresión, a menos de que se haga una inferencia acerca de la intención y a la expectación de sus consecuencias". (Kaufm&amp;M, 1965,
p. 353).

Kaufm&amp;M usa el término agresión para designar aquellos comportamientos que: a) .-son transitivos; esto es, van dirigidos contra algún objeto, y b) .-tienen una probabilidad subjetiva mayor
que cero, de la parte del atacante, de alcanzar dicho objeto, ya sea
eliminándolo de la trayectoria de quien ataca, o proporcionándole
un estúnulo nocivo, o ambas.

49

�En su concepción, Kaufmann introduce un nuevo criterio, el
de expectación, al considerar esa probabilidad subjetiva de parte
de la atacante. Este criterio de expectación sustituye el de intento.
En la concepción de Kaufmann se incluyen todas las respuestas
agresivas, hasta aquéllas infructuosas, siempre y cuando quien ata·
ca, considere inicialmente la posibilidad de lograr su objetivo.

~imental, ha comenzado a
.
!mdl?u!sividad en la agresión =•onr 1algu":os determinantes de la
m 1viduo sometido al pa · d • n e , as pruneras respuestas d
dad. Agrtes1!)n,
· · serían la exteriorizacio'
ra igma Frustdracmn-E:~citación-Oportuni··
e un
lo
con rario, los act
.
n e agres1on im l ·
como agresión ms· t rumental.
os agresivos subsecuentes pod nan
. pu s1va. Por
clasificarse

Ross introdujo en 1972 otros nuevos criterios para continuar

Este_ hecho de considerar im
. .
~~sia
a sul?Oner la existeneifu!t,:V:i~!d en al~os actos agresidel C~n~~iti!i:Sta(Es'atimsu ¡vez, contradice e}e;;i¡/gmªªagrfesivda actual
nida
d
u o-Respuesta)
un amental
sino, n;de!~~d~eefclusivament_e ~el estiliu~o q::es~~t!~spuesta obtesujeto.
as caracterJSticas genotiplcas Y paratip1cas
o º. mduc1do;
del

con el análisis de este problema. Según él: "En su contexto social,
la agresión tiene como uno ce sus criterios la naturaleza del objetivo al que va dirigido el acto agresivo. Mientras dicho objetivo
sea clasificado (socialmente) como apropiado, la sociedad puede
aceptar y aprobar la respuesta. Cuando el objetivo de la respuesta
cambia, la sociedad condena la acción. Disparar rifles a tarjetas
(en los campos de entrenamiento de tiro al blanco) y cazar anima•
les, son respuestas aceptables. Cuando el objetivo de los disparos
alcanza personas o propiedades personales, el acto de disparar se
convierte en un problema para la sociedad. Es este el tipo de dis·
tinción que establece la base para diferenciar la agresión prosocial
de la antisocial". (Ross, 1~72, p. 2).
Es asi. como Ross llega a diferenciar los actos agresivos de
acuerdo con Jo apropiado o inapropiado del objetivo hacia el cual
van dirigidos, estableciendo claramente la diferencia entre Jo que
denomina Agresión Normativa y Agresión Transgresiva. Así, cuan·
do un acto agresivo va dirigido hacia un objetivo considerado socialmente adecuado (patear una pelota de futhol, golpear con los
puños a un adversario en un encuentro de box, etc.) son considerados como Agresión Normativa. Sin embargo, cuando el acto
agresivo rompe las reglas implícitas o claramente establecidas, por
el contexto social, (tomar al hermano pequeño en calidad de pelota
y patearlo, pelear en la vía pública, etc.) será considerado como
Agresión Transgresiva. Sintetizando, para Ross, todo acto agresi•
vo podrá ser clasificado en 2 categorias: Agresión Normativa Y
Agresión Transgresiva. A la primera corresponderán aquellos actos
agresivos dirigidos a un objetivo apropiado; y a la segunda, la agresión dirigida a un objetivo considerado socialmente como inapropiado.
En uno de los últimos estudios reportados por Berkowitz (1973),
este autor, considerado como el principal representante actual de la
posición más conductista en el campo de la Psicolo¡¡ía Social Expe-

50

J•e

_Posiblemente estaría más
ductis~s (Estimulo-Organismo-::ª del paradigma de los neoconmento. mtermedio, organismo se copu~dta), s~ es que en este eleo activamente
•
ns1 eran mcluid
..
dmencionan.
En :::s cpaarlaacbterísticas genotípicas Y pa~tfp;~;ticipanpu ta ·
.
ras se puede
•
~= que se
fis:16 -:puls1va intervienen dos tipos d~:~trar_ que en una res:
.
g¡ , temperamental· y otros O • .
res. unos de origen
v1a acumulada por el sujeto: en lo qr~!mhados en ¡~ experiencia prea aprendido.
Megargee Y Hokanson (1970)
::~~s en el laboratorio e~ los qu~ ~:rta~ una se~ie de experi;,:eJ~; aca~!t~aj~~~~cª!x~:U:n~~:ii;n.~~!: ::~~~f;!:!

u:t~:ef:Ce:a~.

d_e
~~~ta~os ~ando es~t!n s::i:_~dot~::i;:nt?:
tlv? en la presión sistólica~:1~fchporods UJotun incremento signif1:8c!~
pues de este trat •
suJe os Inmed · tam
A los del prime~m•;nt~ l~s sujetos fueron dividido~ª en ;nte desmente, por medio, de h 10 ºP?rtunidad de contraagred· ~J?OS,
segundo, no se les dio ~oques elec~ricos, a su agresor ir 1 1S1catan los investí ado
ta oportunidad. Los .resultados·
os del
presentaron
dis~n~~::~nrásqti~e lods sujetos del pr~~~ rgruepormenos de un m· t
.
ca e la pres"ó
po
po al que no ~n~e ºpe:i~~~r~o, los s~jetos pert~n~~~~¡~fª en
nutos en recuperar su nivel nor:-~~~II'
~';iaron
más de 10 ~ :
pres1on
sanguinea.

u!

51

���.
tal el sujeto recibe la insEn algunas sitl:aciones exper1Inen es
(la victima)
trucción de evaluar las respuestash de su :im~e:SO el número
mediante el envio de uno O más c oqu~;rte en la unid~d de medíde choques que envía el agresor se co~Vl cantidad de agresión está
ción. En esta uni~ad se supone que a de choques enviados. Geen
directamente relacwnada con e~~ensión mide no sólo la ~greet Al., (1968)' co~1deran que
a esión que el sujeto Juzga
sividad sino tambien la can~t~cii~ ~cífica. Por lo tanto, esta
que es la adecu.~da en un~d ra altamente cargada de control cogdimensión tamb1en se cons1 e
nitivo.
ti d res han utilizado las dimenEn algunas ocasiones los inv~ ga asi r ejemplo, Hartmann
siones del choque 1;n
co~~~iªde la ttensidad por la durautilizó en un expenmen e P
•
te denominada por Berkoción. Esta combinación fue post~:1orm~n y O'Neal, (1969)' dejawitz, (1974), Volum~n de Agre;¡:;ionar la intensidad Y enviar con
ron en libertad al s1.4etochpara s Esta combinación fue denominada
botón uno o varios oques.
..
Berkowitz, (1974)' lndice Total de Agres1on.

fof"\
°

?

=

.
¡ ha hecho al procedimlento
La critica !f1ás cos~~:nWid~d que puede llegar a tener
de Buss, se re~ere a ~ en la forma indicada por B~. Tanncho-enel choque cuan se u "
nte propósito de enviar un
1
baum, (19?2), expresa: . ~ ! n ~información. Para evitar la apa•
que a la VJCo/1,18,, es propo
de los choques, se les
1 a dministración
rición de inh1b1?ones contracha
. e como un refuerm negativo
indica a los sUJetos _qu~ el en ~u~i=ción de aprendizaje. En tales
para ay&lt;1dar a la .'?ctima
..
choques como refuert&lt;&gt; negacondiciones, la ~ccion ~e ~=~cto de benevolencia más que de
tivo ~uede ser ~~rp~tación los choques más intensos pueden
agresión. Con
me
tas par'a ayudar más que respuestas paser emitidos como respues
'
ra molestar" (p. 317) ·

°

. estigaron experimentalmente si la
Baron Y Eggleton,. (19J2) A~ión tiene connotaciones motivaactuación en la Máquina e molestar a la victima. E:" sus resul·
cionales para
in=-:-rado una correlación positiva entre lasd
tados reportan a r
Má uina de Buss Y el deseo expreso e
medidas obtenidas con la
qctimas O al éxito del' experimento.
los sujetos de ayudar a 1as VI
'

ªh~

56

Otro de los problemas que se encuentran al estudiar el procedimiento de Buss es que, a pesar de su popularidad y su frecuente
utilización, muy pocos investigadores se han avocado a su validación
interna y externa. Podria hacerse referencia a una limitada serie
de investigaciones al respecto, reportadas por Leibowitz, (1968);
Geen et Al., (1968); Wolfe y Baron, (1971); Parke et Al., (1972).
Como conclusión general basada en el análisis de estos estudios, se
ha reportado que, aunque no existe una confirmación experimental
que relacione en forma consistente las düer 11tes dimensiones del
choque con alguna forma particular de la conducta agresiva, parece ser que las medidas obtenidas con la máquina y particularmente
la intensidild de los choques, puede ser consistentemente relacionada
con el comportamiento agresivo actual del sujeto, cuando éste es
observado en su totalidad en situaciones de la vida real, (García
Rivera, 1975) .

Una revisión de todo el material bibliográfico disponible llevó
a considerar que no exlstia una información precisa sobre qué es lo
que mide cada una de las dimensiones del choque. En una serie de
Investigaciones realizadas en el laboratorio de Pslcologla Social Experimental de la Universidad Lovaina, se encontraron sobre este
problema dos aspectos relevantes. Es de suponerse que para las personas que participan en un experimento en el que se utiliza el procedimiento de Buss, debe haber, al final de su trabajo experimental,
un criterio personal sobre la eficacia atribuida a los diferentes nJ.
veles de castigo que ellos emitieron. Se basa esta suposición en el
hecho de que los sujetos, en dicha situación, deben realmente creer
que ellos están enseñando o entrenando a la victima. En dicha Investigación esta condición fue plenamente satisfecha al excluir como
sujetos experimentales a aquéllos que no la cubrfan. Por otra parte,
si existe realmente el control cognitivo que se le atribuye a la Intensidad de los choques y si éstos son considerados por el sujeto
como instrumentales, deberla haber una relación entre la eficacia
atribuida a un nivel particular de intensidad y la utilización de este nivel de Intensidad para lograr el objetivo de enseñar a la victi-

ma.

En todas las situaciones experimentales que se realizaron, se
logró una confirmación plena de la hipótesis. Relaciolllll,do el nivel
de intensidad al que los sujetos atribulan la máxima eficacia para
el logro de su objetivo con el número del botón que más frecuentemente utilizaba cada sujeto, se encontraron indices de correlación

57

�que variabar de r=.66 a r=.91, todos ellos significativos al nivel
de p c:.01.
La variedad de situaciones experimentales a que fueron sometidas los sujetos y la gran diversidad en las caracterlsticas de los
utilizados en los experimentos, permite generalizar con un alto grado de confianza que: en las situaciones experimentales en donde se
u_tiliza el procedimiento de Buss para medir el comportamiento agresivo, el choque eléctrico, que constituye la unidad de medición, llega
a ser utilizado en forma plenamente mstrumental ¡ es decir, los sujetos que utilizan ese choque con una finalidad particular y precisa:
Conseguir el objetivo que se les marcó en la situación experimen•
tal. Y este objetivo, dada la forma en que fue diseñado el procedi·
miento, nunca puede ser agredir a la victima, No se pretende negar
con esto que en determinadas condiciones el choque puede poseer
un alto contenido agresivo. Pero si asegurar que ante cualquier situación en la que se utiliza el procedimiento de Buss, no es fácil diferenciar qué tanto hay de contenido agresivo y qué tanto de contenido instrumental en la respuesta. Este contenido mstrumental
puede tener los más diversos objetivos, como serla enseñar más
eficientemente a la victima, llegar más rápidamente a la meta asignada o cooperar con el propósito de la investigación que el experl·
mentador expresó al sujeto experimental al darle las instrucciones,
propósito que generalmente no es el verdaderamente buscado en la
investigación.
Otro acto relevante encontrado es la consistencia Interna en la
duración de los choques emitidos por cada uno de los sujetos. En
seis situaciones experimentales en las que los sujetos fueron expuestos a muy diversas manipulaciones, se llegó a confmnar que existe
una relación muy consistente entre la duración del primer choque
emitido y la duración total de toda la serle de choques que emite
un mismo sujeto. En cada una de las situaciones experimentales, la
duración fue manipulada de muy diversas maneras: en algunas de
aquéllas, al sujeto se le pedia manlpu1ar al mismo tiempo 2 botones, uno para la intensidad y otro para la duración¡ en otras, el
cronómetro era conectado directamente al botón de la intensidad¡
y en esta situación, en unos experimentos se le hacia saber al sujeto que la duración se estaba midiendo, mientras que este dato se
omitla en forma absoluta en otras condiciones experimentales.

~:a

de experimentos fue tamb..
.
hacian su servicio militar
muy v~nada: desde conscriptos
Los ~tados de estas htvesti ~ñontas estudiantes universitarte
rrel~CJón que varian de 67 a gaCJon~ muestran coeficientes de ~
al ruvel de 01 (Garcia R'
.86, siendo todos ellos si'gnif1'cativos
· •
1vera, 1975).
. Una posible interpretación d
~~nsujde\ choque ~ correspo!d:: =ultados es ~ue la durae º• 00• ~~entemente controlad
cara~rlstica personal
mente de un individuo a otro· pero
a, que vana considerableaclu3;ción de cada individuo part1 que perma_nece constante en la
~meJante .ª la_ descripción del Fa';;t1ar. ~ interpretación parece
CJón de la mtebgencia en la Teoria
Gen!!ral en la ronceptualizafuera el caso, la duración del ch ue actoi:uu de Spearman. Si ésta
es el Factor G en la int~gen~ 5:r _algo equivalente a
indi 'd Y co~te en todas las respuesbls
eo_r, seria un factor
• V1 uo, vanana considerablem t d
~~vas de un mismo
lizada en esta forma, la duració e~rle un md1viduo a otro. Ananada Tendencia Agresiva. Qued n
. a ser la medida de la desi
l~ción e!ltre esta Tendencia A a
investigar s! existe alguna
SIVas o instrumentales del acto~~v~. las manifestaciones impul-

JJ

~J8:;

Pf:

!

Hasta
aqui se han men_CJonado
·
temente
utilizad
sólo d')as técnicas mas
. f recuenas para medir en form
continuación se presentarán en f
~ .1ryrta el acto agresivo A
evaluación anotados anteriormen~~a sintética los otros métodos· de

If&gt;S métodos de observación
a~1vo con fines de investigaciórrapod~aluar el comportamiento
gwente forma:
•
an encuadrarse en la siDirectJI { ~uación realizada por el propio expenmentador o por su equipo.
Observación

Indirecta{ Evaluación reaiimda por 'Superiores'

Evaluación realizada
·
(Peer-Rating).
por compañeros

Las caracterlsticas de los sujetos que participaron en esta serle

58

59

�1~

•

....... -

la!eeat111t1J

��grupo de investigadores quienes idearon la máquina que llamaron
"Iowa Aggression Machine", a la que ya se hizo referencia en páginas anteriores.
Para contrastar, los investigadores utilizaron grupos experimentales de niños que sometieron a ambos procedimientos. Los resultados que reportan muestran que esta técnica es válida y confiable.
Por lo que se refiere a la agresión verbal, se considera analizar dos aspectos: la medida de la agresión verbal y las técnicas verbales para medir el acto agresivo.
La medida de la agresión verbal puede considerarse, de hecho,
como una variante de las técnicas de medición mediante la observación. Los investigadores han utilizado escalas elaboradas por ellos
mismos, cuyos limites no pueden definirse objetivamente y permiten
un manejo un tanto subjetivo de la evaluación. La consistencia de
estas evaluaciones se obtienen mediante la participación de dos o
más evaluadores manejando la misma escala.

Un ejemplo de estas escalas es la reportada por Patterson et
Al., (1967), quienes toml!.ron como una de las dimensiones del nivel
de actividad de sus sujetos, la cantidad e intensidad de su actividad
verbal. La escala fue establecida como sigue: (1) .-quieto, sin vocalizaciones; (2) .-vocalización inferior a la normal o con baja intensidad (secreteos); (3) .-vocalización normal, hablando a intensidad y ritmo de conversación; (4) .-vocalización más fuerte y más
rápida que lo normal; (2) .-vocalización más intensa, más rápida
y emotiva que lo normal.
Otra escala para la medición de la agresión verbal es reportada
por Mosher, (1968). Este autor propone una escala de 10 puntos
que van desde silencio, en el nivel más bajo; hasta la amenaza verbal, que podría considerarse anticipatoria a un ataque físico. En los
puntajes intermedios se consideran aspectos como criticismo, la utilización de expresiones despectivas estereotipad,i.s (eres un tonto) ;
expresiones severas de insulto (qué clase de imbécil eres), etc.
Las técnicas verbales para evaluar la agresividad consisten ge-

64

neralmente en cue t'
.
luado se autoestims JOnario~ 0 inventarios- en ¡
.
tario de Hostilidad~; Son eJemplos de estos cu:tique ~¡ suJeto evagunas de las
que propusieron B=
onarios el "Inven_de Minnessota:c1~tl. Inventario Multifacéfico~kf en 1957: Al}~~:~~;;:ºp=~~!spropu~~~r~~:: ~~r~~ª11s ªdepta~ni~:i~
.•
ven rio de PreGeneralmente se conside
pectos que están más en 1 ra qu~ estos inventarios
.
de sus acciones. De hecho a fantasia del sujeto que enreportan_
as1
1
!:l3~do la relaci~n en~
m:Jidr::88 investigaciones
que
las medidas directas del act:frta&lt;_las por una de estas
palabras, a:~n:s de_tevaluación miden as~vdoif, han demostrado
cho ,,
rep1 e la antigua aseverac. . d eren tes. En otras
···
JOn e "Del dicho al he-

~~~~~

ia':1

amfu

En el ya me·
tres tipos de • n~ionado estudio de Leibowi
"Role-Playing,,t~~~: la m~quina de B= ~ (l008), .se. utilizan
encontró nini:Jna e inve~!3rio de B= y Durk Proced~ento de
nidas con la
~rre1ac1on significativa
ee. Le1bowits no
esto llegó a
r,
aquéllas obtenidas e:~e 1~ medid~ obtecativa
tre I
no parece habe
.
inventario Por
infringire~ otr! ;a~tida~ de dolor que
:Jac~?n slgnifimismo en el inventarfoªd~ ie agresividad con que se d~ubeesto ~
Y Durkee" (p. 2J).
a SI
Sin embargo este .
.
ficativa entre la ~ed· •!nvestiga_dor encontró una
.. .
del inventario. Esto pod1c10!1 obteruda en el "Role-Pla~rr~\ac1on s1_gnide que las dos téc . 1ª ser interpretado como y¡ng Y aquellas
rucas son verbales.
una consecuencia

~~~::l:

.

j

=

~/=:

Como se puede consta
la investigación · tif'
tar a través del cue
d
rido la colabora~ti d!~ soire ~a medida de la~~ióe;:t~ trabajo,
Y es aún asunto n
u~ os investigadores duran
.ª requeble.~a. es sólo una ~e~~cl~ fºra bien, el estudi~ J!ri~ años;
analislS de los múltiples fact
e_las _que se puede partires e proefectos que puede od .
ores que intervienen al .
para el
vés de los medios :as _uc1r dla violencia, cuando es tra::Jte_stid. gar los
1vos e comunicación.
1 a a tra.
lista Por
de otra part
. e, 1a violencia
es sól
conterudos, que pueden ser com::n:d en una . interminable
os por dichos medíos.

65

�.
otros contenidos: en los
visado aquí la influencra de los ránea Lo que SI Jl.llede
No
ha re presenta la sociedad con~mf inv~gaciones, es que
~cuerdo. a losco~::~osno ehadisminuido el efecto que
la interferen~1a de. -0ichfre el espectador.
produce la v10lene1a so

~

BIBLIOGRAFIA

We~~. qJ:

.
rece haber permala investigación mexi~ pa
fundidad a que
En este campo,
bstante la proliferac1on Y pro
. cipalmennecido al margen. ~r;ción masiva en nuestro palS~r-;p: el mejor
ha Uegad_o la comu - nos hemos limita~o a recog tiempo de emte la radio Y la T.V. 1 hallazgos extran¡eros. Ya es estras propias
adoptar os
d establecer nu
de los ~dlar por nuestra cuenta, e 'cación masiva en nues?'°
pezar a niveles de influencia de la comurupropios parámetros y _de¡_ar
lineas Y
d
tablecer nuestros
. .
Es necesario mmedio; es tiempo e ~eros para tomar d~1ones~exicanos con esde utilizar los e ~ no es válido medir los
hecho que los
sistir en que, as! com~mpoco es válido dar por un idénticos a los
tánda~ extranJ.=~ a los mexicanos, aunq':1e S:fi!nuencia en ammensaies comuru
.
yan a tener la mi~
liminar unas
utillzad?5ede3 otr: ~ti~ue se cons.id:: ~:t:bl~c-:.ementado el
bas soc1 a es.. .
fuera porque es .
.
porque alguna
series de teleVJS16n, Y'.'- de los norteamencanos' o . tilico- ponrtamiento agregvo
be si en el campo cien .
co~dad competente -no se sa nocivos al pueblo meXJcano.
au
dichos programas eran
tlflcó que
or impulso a
estras universidades den may restar a una
Es ~ o que n~llos factores que se pueda~eaad. y que las
1~~~ 0 negativa- de .n~estrae:Clos resultados de
la investi~e16n
manipulae1ón -,,.,- tes apoyen sus dee1S1ones
autoridades &lt;;am¡:_,eten
dichas investigaciones.

ª

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68

69

��,

•• ..;os provenientes
· do
nes acasillad?s ) , arrenda=•
. cluso, un proletana
no de obra . (Josd ~dígenas despo¡adas e, mEsta situación es más
de las comuroda es m
•poca de cosechas. .
particular incluia
agricola ~m~ral
~ chileno:_ la comun~d:mo asentamien~os
o menos simildar entrabajadores residentes,. ~ores comunales e 1!1·
una hacien a con_ tarios campesinos, agr1 taba con un pequeno
de pequeños .prop1e de la hacienda. Esta con. lo era propietario y
uilinos de tierras . . El hacendado ':1º _so
liti y social de
1

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::1e~ de las ganane13trJ: y social a trav¡
rurales más
mantener su status econpesl.nos sobre todo de as
un excedente de los cam
'

d~~

bajas.

nlleva es•
icas políticas Y sociales que
marginaLas relaciones económ ia ~nformaron un pr~estó en una
te tipo de estructura agr:~ explotadas, gue se ~ mismas.m Es
lidad creci~nte de :tas de participaci?~ social de i!trontación violenfalta -casi a~~lu
se da en MeXICO un~. co i ente y que .da•
en estas con_d1c1ones j~~car la estructu~~ pohti&lt;;;:mili~iones seme¡an•
ta que habna de m agraria Es tamb1en, e':1
violenta que se
.
•
la reforma
·
r una v1a n0 .
'
na pie a
ás recientemente Y po eforma agrana.
tes aunque ghile la necesidad de una r
plantea en
et rístiºcas prin. ar las cara e
Ch'
traba¡·o se pretenden exam!11.,,.. latinoamerican~: . 1rEn este
graria en dos ..--dío al mteno
cipales de la reform~~e entre una reforma que ~ realizó dentro
le Y 'Mé~re~?ucionario g\obal, fa::ie~~i~uWcialmente "t
de un P!lmites de la democracia ~ proporcionar un conoc1m1
de los
retendió rebasarlos, pu e
más tarde P. d sus elementos.
to más preciso e
ui lantea tres tipos
retende utilizar ª9. P inales, 2) las
La taxonomla. q~e
reformas agranas
estrucde reformas a~:~vencionales Y ~) las ref~pos de pro~lemas:
reformas3 ª=~pologia tiene relae1on co~cturales que imp1d_en el
tura1es.&lt; &gt;
• re a los obstáculos es
ueven la d~cci~n
el
a las f~e~
los objetivos~
camocl1oó, de esos obstáculos, y
texto pueden caracte
rem
n
Dentro de este Cl?n . • .
de la refot:inª·
la forma s1g111ente.
tioos mencionados en

Ji

~~

l) 1t

P~~~ ~á~.

72

~iranas

J~~1J:

°

A) Reformas agrariu estructurales: Aquéllas que se dan al Interior de un proceso de cambio de la sociedad a nivel global y que
son impulsadas por sectores sociales que pretenden la erección de
un nuevo orden económico, polltico y social.
B) Reformas agra.rlu llllDvencionales: A pesar de que Intentan
modificar la estructura latifundista de h tenencia de la tierra y el
monopolio sobre los recursos técnicos y financieros, no pretenden
cambiar las normas institucionales de la sociedad tradicional. La
cuestión agraria se plantea como una problemática Independiente o
autónoma, desvinculada de los Procesos globales de cambio social.
C) Reformas agrariaa IDILl'gina)es: No pretenden la destrucción de
la estructura latifundista existente. Por el contrario, tienden más
bien a preservarla a través de pollticas de modernización tecnológica, programas de colonización de tierras baldías, etc. En general,
adoptan medidas que tienen por objeto el oscurecimiento de los conflictos sociales y el mantenimiento no sólo de la misma estructura
agraria, sino también el del "establecimiento", a nivel nacional.

Esta tipologia no implica, desde luego, la idea de que a cada
país corresponda un tipo particular de reforma agraria. La evolución histórica de las reformas agrarias latinoamericanas Indica, más
bien, una posible adecuación de los diferentes tipos mencionados a
periodos históricos concretos o a administraciones gubernamentales
especificas. Asi por ejemplo, -y adelantando un poco- podría
caracterizarse la evolución de la refol'lllll agraria chilena en tres periodos: El periodo de los gobiernos liberales antes de 1964, que ensayaron una reforma agraria marginal. Un segundo periodo en el
que se implementó, a partir de la administración democristiana, una
reforma agraria convencional y, finalmente, el periodo del gobierno
del Dr. Allende, que Intentó un tipo de reforma agraria estructural. Esto es, vinculada a un proceso general de cambio social.
LA REFORMA AGRARIA MEXICANA
&amp;; realmente dificil esclarecer, siqulera parcialmente, la problemática de la reforma agraria mexicana; aun estudios exhaustivos han quedado cortos. En el marco de · este trabajo sólo se pretende analizar, a grandes rasgos, sus características más importan.
tes para luego compararlas con las del caso chileno.

Son conocidas las características de la estructura social del por-

73

��1

.
·tu e el sistema de la hacienda ~:
reparto masivo de tierras ~ n Yconsonancia con un proceso
un s ~ a . ejidal coope~ ~icos de la economla.
nacionalización de secto

tndustria!ls·
.
cteristlca de la aperturapecíf"
camente
Una _reforma agrar1~ ~rra mundial Y, más es orie~ta a W:
ta a partir de la segun . 1 Alemán (1946)' que se
grandes
a raiz del go~ie~o de ~guegricultura Y a f_avorecer a :ra ejidal
desarroll~ cap1~1-~a: cin ella se perjudica la est:nuevan- de
propietai:1os mdiVlgesarr~llan nuev~ toi:mas ~undio tanto ejicooperativa Y se
. a· peonaje sm tierra,
marginalida~ campesm ·
da! como pnvado ...

ción total agropecuaria. Para 1935 se habían repartido un número
relativamente pequeño de hectáreas: 7.7 millones. La reforma agra.
ria estaba fracasando. No habla desanollado el sector agrlcola ni
provocado un cambio significativo• en la distribución del Ingreso ni
en los beneficios social~ para las masas campesinas,

C)

DE LA REVOLUCION A 1935

nsagró muchas deA pesar de que Jarecl~ció~tu¡if;
Japarecetierrae:;ºe1prz:
d populares, en
misma como a
tra
:%1óªia prop~c~o~~a~:esó\~ pro~bia :iu ;:::;,ªe:n~~
~culo
i~:f de los poli_ticos de ~~•semejante a la de las
ción.
"cultura de medianos prop1 d con ello debian desaparecer
una agn
•canas De acuer o
. •d "· 100 hectáreaS
"farmer" n~rteame~sistir ias "pequeñas prop1eda
~ para ciertos
los latffund1os Y su200 de temporal, hasta 300 h as necesarias para

t~~e~~I ~

g

dculeti~VOSego f:S!;°i:rtación y el númde~oi ! y ! ~ equivalente entegarla·
500 cabezas de gana
la legislación en ma
Ja crianza de
tas caracteristlcas de
, ido Introducido
nado _menor. Cd~ ~ hecho de que en 19l~~tutivo de la tierra

:~~
~~~o ~e laAlm~;1J::, il criterl~~=~ta~i
se vio distors1onadesdºe· entonces permanece- dóenu~cas Se procedió a

ti
-que
•
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·
ti
la e~ .ó a razones politicas m
distribuir gente entre la evo, ortirb. ecitierra entre la gen~e, noecesana·o Más tarde, sin embargo,
repa
· · haya sido n
·
'ó
rra c10&gt;, Jo cual qwza 1 reparto y en la producc1 n.
causó problemas en e
.
.
.
1930 el mlnifundis·
nsecuencia de lo anteri~r, ya ~ se desarrollaba una
Como co
alarse al mismo t1emP? q ,. Para ese afio, el
mo _empezó ~!e~ial de "medianas propi~:u; nacional y el vaagr1cultm"I!- la sólo generaba el 15%. deuil p un 11 % en la producsector
agncod
lor
de la
pro UCCI.ón ejidal sólo contr1b a con

76

EL PERIODO CARDENJSTA
A partir de 1934, ya afianzado el poder del Partido Nacional
Revolucionarlo, se plantea una politica a nivel global que Intentaba
coruictar el proceso de la reforma agraria a los cambios en los planos
económico, polltico y social. La ideologla que sustentaba esta polltica puede sintentizarse en las siguientes palabras del general Cárdenas: "La revolución agraria ha pasado, no sólo de la etapa combativa, sino del simple reparto material de tierras. Ahora se encuentra ante el deber y la posibilidad de comprobar sus vent¡¡jas y
realizar en definitiva la transformación de la industria agrlcola al
ximDRñás de la renovación social y polltica". mi
Cárdenas crela en la viabilidad econónuca del ejido. Siempre

iue su convicción que, de hab ~rse llevado a cabo el cambio planificado del régimen de la propiedad hasta sus últimas consecuencias,
habrla contribuido a demostrar las ventajas del sistema ejidal colectivo, en relación con otra::- formas de explotación agrlcola.
De acuerdo con Gutelman, u2, la polltlca cardenista en materia
ejidal fue totalmente contraria a la dr sus predecesores: para Calles,
por ejemplo, la entrega de una parcela a los campesinos respondla
a una necesidad de Justicia social. Sin embargo, no creía que esto
oontrlbuyese a resolver el problema de la producción de alimentos
para una población, tanto urbana como rural, en constante expan.
lión. Para Cárdenas, el dar prioridad a la producción "eficiente y
ucrativa" sobre el sistema social y usufructo de la tierra, significaba
nvertir los términos de la reforma agraria; deformando y aplazando
a aplicación de la justicia en el campo y haciendo engañoso y prirativo, en favor de ciertos sectores, un desanollo económico que
.n antenla en la pobreza y en el subconsumo a gran parte de la
población campesina.

En Consonancia con esta preocupación, Cárdenas revoeó el de-

77
J

�.
am lió el sistema de crédito
recho de amparo en mafteria atargrarlala PYrodu~ón ejldal cooperutarrativade·
Esto retendia omen
. llegó a dlsf
ejidal.bstante PY a pesar de que el cam~os subsistió en la
~~icios sdciaies hasta entonces_ nm:,~e subvencló~ o de paliativo,
aplicación de los p~osenuncu::.r11as posibilidades
mAs que uno que om_
Cosa que ha provocado una
ducción de los camd~osciimpesinos al Estado.
tipo paternallsta, e os

reala:e:iire

nista la administración liabla
Para el final del mandato carde U: pequeña propiedad, que
repartido 17.~~roles ~ ~ : ,
habla dupli~esF;1 eri::
para
i::abla cambiado junto ron
1~cl::~. en su lugar
~ tradicional habla casi desapareC1do. itallstas y un sinnúmero
~~ban desarrollando explota~o)~ ejidales romo privadas.
d
ueñas parcelas (minifundios d
lotaclón se estaban gese peq nflictos y nuevas formas ~ expcard nista fue una polltica
Nuevos ro
rograma agrario
e
d por los
tando. Al parecer, e1. P
enuinos fueron distorsiona os toda
"polltica" CIIYOS objetivos más g dominantes que deseaban a
intereses de- los nuevos sectores
rosta mantener la paz social.

ie

~

~

bº estructural dU•
La 1deologla de la nacionalización~ ~ i = ~ baseS de apoyo
rante el periodo cardenista, n~ner:i~yuntura de la segunda gu=
al dei?ili~ ~ ~ r o de integración de ~e~!~ bur•
mundialvimiento obrero, clases m
la bur•
blo ( campesinado, m~
el úcleo dinámico del proceso a
guesia) Y al transferire ~ medias. &lt;ti&gt;
guesia Industrial Y a as

Nuevas clases sociales estaban en pleno desarrollo. En el campo,
además de una burguesía agraria ligada a los predios de riego con
una considerable capitalización, -en general productora para la exportación o ligada a Intereses extranjeros&lt;14&gt;-, se desarrollaba una
burguesia rural-comercial en pequeñas ciudades: romerciantes, funcionarios, transportistas y, en algunos casos, lideres campesinos que
derivan su importancia de las actividades del sector terciario y que
ejercen un profundo dominio sobre los pequeños productores&lt;m.

De acuerdo ron Leopoldo Solis, a partir de este periodo se evidencia más claramente el carácter dual de la agricultura mexicana:
por un lado, la agricultura romercial de los distritos de riego, ron
Productividad elevada y capacidad para asimilar cambios tecnológiros, que utiliza insumos modernos y eleva los rendimientos por
hectárea. Por el otro, la agricultura de subsistencia que carece de
la suficiente flexibilidad para adoptar nuevas técnicas y en la que
el crecimiento demográfiro presiona, cada vez más, los reC11rsos. En
este sentido, uno de los principales objetivos de la reforma agraria,
hacer más equitativa la distribución del ingreso, parece no haberse
cumplido. Por el rontrario, la reforma agraria desató una serie de
fenómenos de caráctl!r dlnámiro, creando un sector de alta productividad cuyo ingreso aumentó en forma ronsiderable haciéndose cada
vez más alto en relación a la agricultura de subsistencia. Aunque
el ingreso de los agricultores de subsistencia se incrementó, lo hizo
en forma mucho menor que el de la agricultura comercial, ron Jo
que el grado de desigualdad aumentó. Las pruebas estadisticas
muestran un cambio intportante en la estructura de la distribución.
De acuerdo ron el coeficiente de Gini, éste bajó de 12.1 en 1930 a
7.7 en 1960. Sin embargo, tomando en cuenta que en este tipo de
análisis el 1.0 es el coefir.iente de rompleta equidistribución, la situación muestra un amplio margen de desigualdad ns&gt;.

LA REFORMA AGRARIA A PARTIR DE 1940
ustrlll1ista a ra1z de la segunda
A partir de la apertura iniéxico las
de concentitracl~:
rra mundial, reaparecen en
nflguran los modernos pos
gue . sobre tierras de riego; se co bstaculiza el enorme sector de
capitalist!I Y e~ i~d~ifundios •Y peonaje.
comunidades FA1:asy
Cortines (1940-19:~~ caply ff;ºreceproi~de : : n en las explotaciones
tallsta, apoyados en
agrícolas remunerativas.

iormaa

:=tura

:¡8:1e:•!!fe!rlstas
78

iu1z

A"!i &lt;¡:

:e

Tanto López Mateas romo Dlaz Ordaz, (1958-1970), variaron sus
polltlcas agrarias en relación a las de sus antecesores. Juntas, ambas
administraciones repartieron más de 30 millones de hectáreas. Sin
embargo, el proceso capitalista estaba ya ronfigurado y las fuerzas
sociales dominantes afianzadas; de tal forma que los ronflictos se
agudizaron: prosiguió la proliferación del minifundio, el acapara.
miento de tierras por latifundistas en forma disfrazada, el abandono de tierras Pjidales (las rentan y trabajan para el arrendata1-io
capitalista) y la proJetarización del campesino. De esta manera, en
la actualidad se ha ronformado sólidamente una nueva estructura

79

�.
di f zados la burguesia rural•
de poder, en la que los ~en:at:~~es est~ame~te vinculados a. los
comercial y la ~urgues1a md
rollado nuevas formas de do~intereses extran¡eros, han d ~
más bajos del agro meXJcano.
ción y explotación sobre los s ores

LA REFORMA AGRARIA LIBERAL

.,
El planteamiento de
Esta es una situación ~e difícil
que esto es el_ r~al
os sociólogos y econon:nst~s, (que ue mientras no se ehmu~en
taFo del desarrollo del cap1tal1sro roJed~d privada de los medios
los mecani~'!los de mpodercaio h!ce~s~) descuida el hecho _de qu~ las
de producc1on, nada
r
.
'
corto y a mediano P azo,
perspectivas del desar:0llo. !'1eXI~~ ~anera que habria que idear
parecen no ir en esa d1reccwn.
rto plazo y aún dentro de la ecoo inventar pollticas concretas, ªpo~ibilidades de realización.
nornia capitalista, que tengan

Sobre este primer ,periodo no es necesario detenerse. Baste decir
que, en realidad, no · constituyó una verdadera reforma agraria.
Las propias clases domiJ,lantes implementaron una política de modernización agricola, de colonización de tierras estatales y de parcelación marginal de latifundios con el objeto de mantener la estructura tradicional latifundista. Esta concepción de la reforma combinó
dos tipos de unidades de tenencia de tierra, extraídas de la propia
estructura latifundista: la mediana propiedad y el minifundio. Lo
único que logró fue rep~ucir las formas tradicionales de inquilínaje, ya que ni la parcela de 40 ó 50 hectáreas podia explotarse
sin trabajo asalariado, ni el predio de una hectárea ·o menos podla
dar ocupación e ingreso a una familia campesina &lt;m.

LA REFORMA AGRARIA ClilLENA

LA REFORMA AGRARIA DE .1964 A 1970

fue adelantado en la intr?duc~ón, la reforma agraria
Como
ed
chilena pu e ser dividida en tres periodos.

La posibilidad de implementar en Chile una reforma agraria de
cierta envergadura, no se plantea sino hasta la década de los sesentas. Varios elementos permitieron abordarla&lt;l8), los cuales evidencian su carácter convencional:

so:;:~~

. marg¡n
. al ensayada por los gobiernos libe1 - Una reforma agraria
· rales antes de 1964.
.
·
nvenc1onal
llevada a cabo por la admi•
2.- Una re_forma aócgrarta1ª-cc;&gt;istiana de 1965 a 1970.
nistrac1ón dem ra
. estructural -dentro de un proyecto socia3.- Una reformte aldeo~furno de Salvador Allende.
lista- duran e g
.a chilena -a diferencia de la
En principio, la re!orma da~ del contexto del sistema plura•
mexicana- intentó realizarse en . Lo que trajo consigo grandes
lista de representación par!amenta;:ª·en gran medida, detuvieron el
obstáculos de tipo 1nst1tuc1on!l. q ~ reformista del presidente Frel,
proceso n~, sólo duran: :t:FoJe implantación del soclalismo del
sino tamb1en durante
régimen de la Unidad Popular.

1.- Para las elecciones presidenciales de 1964, los sectores más tradicionales y conservadores de la sociedad chilena aparecíart un
tanto desplazados. Las posibilidades políticr.s se inclinaban hacia
dos alternativas: la Democracia Cristiana y el FRAP (partido
que aglutinaba las fuerzas de izquierda). A los grupos tradicionales no les quedaba más que escoger la alternativa que
significara menos riesgos para sus intereses. La primera fue
la que apoyaron. Sin embargo, aún esta alternativa planteaba,
dentro de los proyectos generales reformistas, un programa relevante de reforma agraria.
2.- Un clima intelectual en los sectores Pl'Ogfesistas (clases medias
urbanas, funcionarios, profesionales, estudiantes, etc.) que creían
en la necesidad de una reforma agraria significativa.
3.- La actitud de las organizaciones continentales y mundiales
(OEA, ONU, ete.) y es}&gt;ecialmente de los Estados Unidos que

80

81

�particulares su ayuda financondicionaban, por razo~óes ~lU~iertas refo~as dentro de los
ciera a la implem_entac1 n e
países latino americanos.
chil
se hacia cada vez más
4 _ El deterioro de la ~gricultu~ et e~:ropecuarios en su comer. profundo: el superaVJt de pr u os b alrededor de 15 millones
cio exterior, que
1 ~~~: su relación en forma d
de dólares, para
b un déficit de alrededor de
proporcionada, ya queLapresertam! agraria se presentó entonces
millones de dólares.
re or_
como una posible vía de solución.

1~ J~
ª

100

.
líticos de ampliar su apoyo po5.- La necesidad de los partidosa~ aria dentro del programa _par•
pulai:: unera
proyecto
de ref~~bte~r los votos de los campesmos.
tidano,
una manera

~=

.
d b d a io anterior, para 1964 ya
6 _ Finalmente y precisamente e 1 0. os cierta conciencia de su
· existí~,. por parte de1 l~a
p~ionó y resaltó las necesituacion. Esto, en a gu
.
'
sidades de la reforma agraria.

1ª

obierno planteaba una reforma
Ahora ~ien, _el pro~io~:sf una intentaba princiJ?lilmente
agraria qu~. mclwla d~s dad moderna de los sectores margmllales de ó~
incorporac1on a a soc1e
roceso de desarro o econ
1
1
sociedad. La otra pretendia ace e~:al~ ptradicionales. Esto es: ~r
mico, basándose en los grupo¡ ~a agraria que implicara camb os
una parte, se buscaba una re ºro
a de reforma den_tf? de 1
os
profundos. Por la o~,
P ~ condiciones, la uruca altermoldes de la sociedad VJgen e.
ociación social de los sectores en
nativa posi~le era_ la de un~n;¡etendia dar propiedad a los campe;gna · al ffilSffiO tiempo que
d 1 agricultura un sector cap1:os 'se intentaba mantener
a dif!rencia de ;,léxico, el hecho
ta!isÚi privad~- , En e:i¿e r~iera que manejarse dentro de los marcos

m;

JJi~

~~d~n~J!c~;i~ac~ti~~e~::~~n alun~erej:!:
tral relativamente debil del eJ
d reforma agraria profunda.
tivo' iniciar e imponer un proceso e
agraria ---&lt;J.Ue exigía la exproMientras el proyecto de refcrma80 hectáreas de· riego básicopiación de los predios mayores ¡de latifundistas se apresuraban a
era discutido por el congreso, os

82

dividir sus predios entre los familiares. Posteriormente, ya aceptada la ley, los recursos legales a los que daba pie, permitieron una
serie de obstáculos. De tal forma que, en muchos casos, la posesión
efectiva de los predios no se hacía sino después de mucho tiempo
de realizada la expropiación.
Durante este régimen, la reforma prácticamente dejó intacta
la estructura agraria chilena, Para enero de l!Y-0, se hablan expropiado 1,140 propiedades. Sin embargo el total de predios mayores de
200 hectáreas -que en 1965 representaba el 5.3% de los predios
existentes y que constitulan el 87% de las tierras cultivables del
pals- pasó a representar, en 1970, el 5% de las propiedad existentes y el 75% de las tierras cultlvables&lt;m. Al mismo tiempo, el crédlteo agrícola siguió favoreciendo al sector de los grandes propietarios.

La experiencia de la reforma chilena durante este período, presenta los tropiezos y obstáculos que conlleva el respetar las instituciones que se basan en principios democráticos; donde se agrupan
y reagrupan coaliciones políticas y abundan toda clase de legalismos. A pesar ello, dio pie a una concientización politica del campesinado y, en alguna medida, desarrolló algunas formas de organiza.
ción del mismo.
LA REFORMA AGRARIA DE LA UNIDAD POPULAR

En relación con el régimen anterior, durante los dos primeros
años del gobierno de la unidad popular, se observa un avance significativo en el proceso expropiatorio&lt;20&gt;. Hacia fines de junio de
1972, se hablan expropiado 60% de las tierras afectadas entre 1965
y 1972 y 70% de la totalidad de los predios expropiados. No obstante, los terratenientes segulan manteniendo su poder sobre un recurso
básico: las aguas, Además el proceso parecja reforzar el capitalismo
en el campo, ya que aumentaron en forma considerable los Predios
de entre 40 y 80 hectáreas de riego básico. Esto, aunado a la posibilidad abierta por la ley, {de retirarse el hacendado expropiado
con el capital de explotación), provocó una sobrecapitalización en
esos predios.
En el área reformada, que corresponde a un 35.5% de super-

83

�En términos generales pod
.
del régimen de Allende -truncimos decir que la polltlca agraria
º.P0rtunidad de cumplir sus obj Jª ~r el golpe militar- no tuvo
f1có sustancialmente el sistem e vos un~arnentales. Si bien modilas ~laclones económicas en~
:;n~nc1a de la tierra, no cambió
no!IDª· Tampoco pudo maximiza
gncultura Y el resto de la ecochileno Y, al mismo tiempo al ~~umentar la producción del agro
portante la particlpaclón ~ .
r, no desarrolló en forma irn:~~baque no es posi_ble hacer j1:l~: J;~lti!:ceso5sob de cambio. Es
con dos anos solarne t De
re un Proceso que
tal vez a mediano plazo el n e.
n&lt;;&gt; ser po_r el golpe militar
resultados más positivos.
Proceso hubiera podido desembocar e~

ficle de la.~ hectáreas de riego básico, se procedió más bien a formar
grandes unidades productivas, conservando el tamafio de los anti•
guos latifundios e, incluso, aumentándolo. En realidad no se llevó
a cabo una distribución de los predios expropiados entre los asala·
riados, pequeños agricultores y minifundistas. Las únicas restituciones se refieren a tierras despojadas a los comuneros mapuches&lt;2ll,
Lo anterior provocó una descapitalización de los predios expropiados y un reforzamiento de la economía campesina al interior
de los mismos. Esto se debió a que los incentivos a la producción
funcionaron principalmente a nivel de la micro explotación, (goces
y talajes), en desmedro de la explotación colectiva. Lo cual se ma•
nlfestaba en el hecho de que el campesino utilizaba los recursos
colectivos proporcionados por el Estado para su provecho individual.
En este sentido, el agricultor del sector reformado se comportaba
como un agente subvenclona.;o, por un lado; y como un empresario,
por el otro. Por lo tanto, la microexplotación individual que en el
sistema ruso fue un elemento complementario de la unidad colectiva,
en Chile, pasó a constituir un elemento competitivo.
Por otro lado, no se llegó a establecer una política que permi·
tiera, cuando menos, la recuperación de los capitales invertidos por
el Estado. Al mismo tiempo, los canales de comercialización permanecieron en manos del sector privado (el 82 %) , lo que produjo una
falta de captación y socialización del excedente.
Asimismo las políticas de aumentos salariales que fueron lleva,
das a cabo, provocaron un aumento considerable en la demanda de
bienes agropecuarios, en contraste con un aumento precario en la
oferta de los mismos, (entre 1970 y 1972, mientras la demanda
aumentó en un 27.1 %, la oferta sólo se incrementó en un 6.7) c22&gt;.
Situación que reforzó el problema crónico del agro chileno.
El panorama del campo chileno, a finales de 1972, presentaba
un marcado desarrollo del capitalismo en la agricultura. Los sectores sociales marginados, en general, permanecieron en la misma
situación. Al mismo tiempo, eran explotados por una clase media
rural que se había venido desarrollando desde el régimen anterior:
esa clase social mercantil de comerciantes, funcionarios, transportistas, etc., que posee las mismas características de la burguesía
rural-mercantil mexicana.

84

'f:

CONSIDERACIONES FINALES
Es posible afirmar que la estructur
~bosrlstpaises, antes de la reforma a ~ la tenencia de la tierra
ra e 1cas; aunque quizá con un d
a, Presentaba similares
llsmo en las haciendas chilenas Estaesa~!!~ superior del capitadesde el impacto de la colonización espafi~tud, parece orevPnir
:

A pesar de la diferencia en cu to 1
~- que _promovieron la reforma a:Sn: asd formas Y tipos de fuerU!!ionalísta de la reforma chilena no
y . ~ que el carácter instipnrneros años un proceso rá id
permitió -sobre todo en los
al Interior de los sistemas d/ P~Y P1fundo- las características
iBD:tes, más aún si la comparacló u~ n ensayados PBrecen semeUrudad Popular: Un sistema de np~uª~ó durante _el gobierno de la
1
Precai:iarnente, competencia de las mi~ n colectivo que funciona
1
tern~ o subvencionistas en la aplica~&amp; o~clones; ~~ríos paayuda técnica a los campesinos, etc.
n e los créditos y la

. Podemos encontrar cierta
~ ~ O : ~ : ! ~ r el gobi;~eie~!n:~~1:~
carde~ enfrentaban a reslstin~4::~ón colectiv~,. al mismo tiemponq~!
XJCO, la coyuntura internacional
i:tgóru~. En el caso de Mé~ n de distorsionar el Proceso En el urguesias nacientes se ocu. ban bien identificadas y conso'Jld d85 caso chileno, las fuerzas estro del marco de un intento socl~ • El proyecto chileno -den- no podia con sólo el poder

n:8

85

�ejecutivo realizar cambios drásticos. Había que destruir todo el
aparato del estado anterior y esto no fue posible, como lo demos•
traron los acontecimientos de septiembre de 1973.
~ parece corroborar la idea de que para Latinoamérica -a
corto plazo- una orientación socialista no tiene posibilidades de realización. Dentro de esta perspectiva, no debe dejarse al tiempo la solución de los problemas, sino ensayar algún tipo de políticas cuya
viabilidad permita resolver un número creciente de problemas concretos e inmediatos.

NOTAS
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ICIRA, 1968.
( 2) Stavenhagen R.-Mar¡lnalldad Partlclpadón ,- EotnlCwn A¡rar1a en América L&amp;llna, En "SOClologla y Subdesarrollo", Ed. N. Tiempo, México, 19'14,

&lt;1 J Pascal Andrés.-Beladoneo

p. 91.

&lt;3) Oarcla Antonio.-Soclolocia de la Reforma A¡rarla en América Lallna, Ed.
Amorrotu, B. Aires, 1973.
( 4 ) SOUa Leopoldo.-La n:al1dad Económica Mul,a,Da: Belroflllón ,- Perpec•
(5)
( 8)
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( 8)
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(12)
(13)
(H)

(U)
(18)
(17)
(18)
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86

U1'&amp;1, Ed. P.C.E., México, 19'10, p. 69.
Stravenhagen R.-AopeclGe Soolales ele la Reforma A¡rarla en Mé.ico, En
"Neol,tlfundlsmo y Explotación", N. Tiempo, México, 19n, p. 13.
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Oarcla Antonio.-Op. Cit. p. 38.
Pernández Ramón.-PolíUca Apícola, P.C.E .. .México, 1989, p. 48.
Cárdena&amp; LázarO.-Ideulo Polítioo, P.C.E., México, 19'12, p. 121,
Outelman Mlcbel.-Op. Cit. p. 106.
oarcla Antonio.-Op. Cit. p. 140.
Sobre la vinculación de la burguesla agraria con los Intereses y empresas
extranjeros, ver el articulo de Leyva Emilio, "Burguesla Agraria y Dependencia", en "La Burguesla Mexicana", N. Tiempo, México 19'13, P. 101-139.
stavenhagen R.-Op. Cit. p. 53-M.
SOifa Leopoldo.-Op. Cit., p. 181.
Oarcla Antonio.-Op. Cit., p. 182.
Cbonchol Jacques.-Poder ,- Reforma Acraria en la Esperi-1&amp; Chll-. En
''Chile Hoy", Siglo XXI, México 19'12, p.p. 281-269.
TblesenhUBen W.-Refonn&amp; Asrada: Chile. En "La Reforma Agraria en
América Latina, Diana, Mé~~~9'14, p. 152.
·
Barraclough y Femández D
llco de la Reforma Asrari&amp; CblleDa, Siglo
XXI, Wxlco, 1974, p. 86.
Ibld., p. 86.
Ibld., p. 102.

�LA CULTURA DE LOS üOS RECIENTES
Carlos Monsiváis

"¿Cómo, en fin, darle palabras a
todo esto, palabras mías en un
medio donde el lenguaje popular
es la más cara defensiva de las
violencias sofocadas, un lenguaje
de emboscadas permanentes, que
quema la lengua, que exige su
amortiguador, su diminutivo, su
albur, para mantener un equilibrio
entre el mutismo verbal y la violencia física, y el lenguaje culto es
otra máscara, la de un medio tono, una elegancia pegada con saliva, un falso pudor y una expresión anémica que prPtende, una
vez más, disfrazar y ordenar la
muda violencia circundante?"
Carlos Fuentes, "Los narradores ante el público" (1965)

;

"De él (el escritor) podemos esperar que mediante el poder de la
palabra y la forma nos muestre la
vida en toda su elevación trágica,
convirtiéndola en destino; pero su
propio destino no se encuentra

89

�más que en esa voluntaria swnisión al poder de la forma Y la palabra".
Juan García Ponce, "L?sblº n~;
rradores a n t e el pu ico
(1965)

"No pretendo ningún liderato juvenil, ni trato de reclutar rebel~es
con que atacar al infecto bastión
de Bellas Artes . . . En caso de que
adie continúe en el futuro lo que
~o ahora he insinuado, también
quedaré satisfecho, aunque toda
mi generación se acomode Y prefiera por cobardía, perman~r
hundida en el lodazal. Me sat1S·
fará la idea de que, ~ '?~nos .ª!!te
mi conciencia, exter1or1ce m1 inconformidad con una sltuacl~n. putrefacta de las llamadas act1v1dadcs cultas".
José Luis Cuevas, "Cuevas por
Cuevas".

En la década drl los

tas casi sólo por reflejo actúa en
J1nt:~
d~masíada falta exacerbar hístecasa somos católicos y no aceptamos
0

México la Guerra F .~·
rías y letreros com~~ C~íenen mayor jactancia que amenazas

~:rfa~!:Sª
(~mg~ocídlo en Mt:;~ :n~:u~~fª~e': asetj~~:
contra los protestantes no con
dalos
r visas negadas para
0

Guerra Frí~ acelera cta-e)!tre ~~ent~ venta continuada de
Estados Unidos, ~etra cion~ mundial de Salvador Borrego Y
engendros pronazlS como De ResaAla, dirigida por Rodolfo Usiglipublicaciones. delatoras co~¡° munista entre las masas, temor írraun ya notorto P ~ an cotantemente nutren y auspician los mecional qu~ subdreptic1a Y_cacoc~n cuya influencia hegemónica se condios masivos e comum
·
1950
solida al iniciarse la televisión a fmes de
.

90

La intensa desnacionalización económica y social se corresponde, en forma obligada, con la progresiva debilidad del (romántico) nacionalismo cultural. El presidente Miguel Alemán (19461952) ve en la teoría y la práctica desarrollistas ("primero, la
acumulación de riquezas; quizás algún día, su reparto más conveniente") la manera de consolidar el capitalismo. Una ideología se
impone no sólo en la burguesía sino en la sociedad en su conjunto.
Bienvenidas las inversiones extranjeras: al término de la segunda
guerra mundial, este hamiltonismo oficial acepta complacido la
gigantesca afluencia de capitales extranjeros que van adueñándose
de la economia. La desnacionalización va inventado a la Unidad
Nacional y, en el terreno de la cultura, las actitudes ideológicas
específicas se arrinconan entre premios, homenajes y celebraciones
conjuntas del Poder y del Espíritu (en banquetes donde todos son
y están). De modo casi unánime, el movimiento intelectual es
gobiernista (la cultura se construye en la estabilidad) y, por ejemplo, los ensayos críticos de Jesús Silva Herzog y Daniel Cosío
Villegas sobre la agonía de la Revolución Mexirana (su aburguesamij!nto J suscit/ln el encono y la polémica contra los herejes. El
marxismo, vía las interpretaciones de la tendencia que encarna de
modo óptimo y casi único Lombardo Toledano, aparece como otro
método confirmativo de la operatividad y la legitimidad del Estado
fuerte.

Fuera de Jo conmemorativo, la cultura oficial debe carecer de
rasgos específicos y la cultura nacional debe expresarse como la
suma de personalidades que, en un país dado, se adecúan reverencialmente (con añadidos folclóricos, si acaso) al ritmo de la cultura occidental. La extrañeza oficial ante (o el rechazo de) la
lnrha de clases se difunde obligadamente y durante un periodo
prolongado impera entre los intelectuales un consenso social que
considera de mal gusto, sin prestigio o interés, las referencias a
los enfrentamientos de clase (salvo s1 esas referencias adoptan un
tono mítico o de épica de los vencidos). Las preguntas obligadas,
que van laguideciendo, conllevan un afán introspectivo, la decisión
de saberse vivos a través de un paroxismo declarativo: ¿existe el
orgullo nacional? ¿existe y cómo se manifiesta la idenüdad nacional? ¿existe y cómo peligra la tradición nacional?
Al irse perdiendo la fe en el múltiple proceso regenerador y
creador de la Revolución Mexicana en los terrenos de la cultura
y el arte, va emergiendo la complacencia burocrática: hay que seguir creyendo públicamente en ella porque no tenemos otra fuente
institucional de estímulos. Desde el sexenio de Ruiz Cortines, tal com91

�pulsión fldeista se vuelve nltlda y, por tanto, tiende II lo furtivo,
a lo que actúa sin jamás verballzarse: si el desafio nacionalista se
ha extinguido en una espesa demagogia, en cuyo movimiento revolvente se fragmentan y se neutralizan los hallazgos y las conquistas, lo cue tlllllvieae es Ignorar o atenuar o comercializar riesgo
de cualquier injusticia- los esfuerzos fundados en lo peculiar, Jo
lntrinseco, lo nacional. La mejor etape del nacionalismo cultural,
el murallamo, ha cifrado su propaganda en la excepdonalldad de la
empresa: ninguna otra nación dispone de tan Iluminadora pedagogla radical. Y sin embargo -nuevo consenso que cunde entre los
Intelectuales- el murallsmo ha devenido en auto-plagio y elogio
burocrático de los héroes, ilustración para un Infinito libro de texto
(recuérdese la frase de Ruflno Tamayo: "Los campesinos han triunfado en México solamente en los murales"). Lo especifico se apaga
en el mexican curious y al indlgena se le confina entre los temas
románticos de la cultura urbana. Es tiempo de probar la otra
técnica: no ser singulares sino iguales, no distinguirse sino asimilarse.
1

En los cincuentas, la batalla contra el nacionalismo cu tural
dispone de un contexto muy favorable: el auge de las clases medias y su terror ante la perspectiva de Identificarse con el folclore
y naufragar en esquemas mentales carentes de glamour o de prestigio. ¿A quién le conmoveria aceptar al charro o a la china poblana como slmbolos y. metas permanentes? Este desasimiento de
las clases medias (su rechazo del nacionalismo cultural) se configura en diversas Instancias: la norteamerlcanlzación arrasadora
del pais y de gran parte del mundo/ el agotamiento de los estimulos surgidos en el redescubrimiento nacional/ la dlfusión rápida
de las corrientes y los creadores más importantes en el ámbito
Internacional/ el desdén ante las preocupaciones polltlcas como garantla de prestigio social/ el deterioro de la utilización burocrática de los mitos de 1a Revolución Mexicana en el campo del arte
y la cultura.
Los cincuentas es la décl\da del pleito perdido. La clase media
se aburre del murallsmo, va desprendiéndose de sus mitologlas
cinematográficas, va desertando de sus costumbres con un dejo de
faJsa condescendencia, se empieza a avergonzar de sus gustos y prefalsa condescendenciva, se empieza a avergonzar de sus gustos y predilecciones más entrañables. Lo anterior resulta tan irreversible
como Inútil la pretensión de exorcirzarlo a nombre de una identidad jamás determinada o especificada. En el sexenio de Adolfo
Rulz Cortlnes (1952-1958) se masifica dicha pérdida y otra mPn-

92

talldad se va instalando
.
i~ea_s nacionales muy pr~f:di!:ndidamente colonial, aún ligada a
dim1_ento de las funciones diníwi pero carente ~I: cualquier entenpectlva selectiva y critica d I cas de la trad1ctón, de toda persentldad indefinible, deja de ~
"mexicano", la .
1~~r&amp;!·
0
1CO Lo
den de lo "sulgéneris" ra •
!11
Y muchos prescln1
"contemporáneo de fas d~m~nn~!i;: .. d(~J{ l~que significa
mana se vuelve el último reducto del México ld~al. moral por-

~~::0

f~

El desplazamiento de credulld d
•
entr~ una aparente y vasta tran~umd~ ef~lni 1:n los cincuentas
masivo de una práctica de lo "mexi ª ;,
eta un abandono
se babia promulgado como "mexicanra!)? (laY el abuso de lo que
:atallsmo)' da por resultado que
defln.1/urna
de fataµdades
observado en muchos sectores
. . 0 como esencial sea
nimo de comercial). En el sexe~:~e fft~coLó(ya entonces sinó1964) el proceso se institucionaliza
o o
pez Mateas (1958mod!ficaciones sustanciales de la noJ son profundas. Y claras las
porciones muy considerables de la bu~ q~e
1 ded !.léxico adquieren
guesia. Morosamente, las transformaciom: ª Y e la pequeña buratmósfera retórica del mundo oficial
ocurre~ ante la misma
existencia de qna sociedad diferente • que no qwere registrar la
tjpicos va en aumento. Desde los ~ªcuy~ sordera ante los slogans
nones básicas (una prédica naciona~n • una de las contradicrudo) se finca en el progresivo y ávid end un medio desnacionalldel _público preferencial y casi único del ºna l;5eO~ cosmopolitismo
algun momento, el realismo socialista
cion
. o cultural. En
para que la clase media tenga a la manO Y sus . denvados sirvieron
conciencia. Q una arrogante vlsió d un sa~actor de su buena
I
generales, el nacionalismo culturaln ese os v=dos. En términos
No existimos internacionalmente
un P. 0 de consolación.
najes. A partir de los cincuentas ~ro~/ed~camos. muchos homeeste tipo de espectáculos resarcido
o,
segwr patrocinando
namente solo en sus discursos exal~dose
descubrlen!f? paulatlcontextos se van evaporando.
res e una tradictón cuyos

Y

1/

1

LAS ATMOSFERAS CULTUR~
En los cincuentas aparece
.
José Rubén Romero-' la sublltera~fª~ª por ~bras como la de
denaa nos dio la tierra (1952 ) de Robe~e~~xito. Cuando Cárel paraiso (1956) de Luis Spota. Se aplican ya cotéc~orenod o Oul
rucas e publl-

93

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1
l.

1
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~

1

cidad moderna a los procesos culturales, derivadas en parte de las
halladas intuitivamente por algunos pintores (el muralismo como
noticia: la frase "Dios no existe" en el mural de Diego Rivera en
el Hotel del Prado que es borrada por un grupo derechista, vuelta
a instalar; la Virgen de Guadalupe en la gabardina de Mario Moreno Cantinflas en el mural de Rivera en el Teatro de los Insur•
~entes, imagen borrada para "no ofender los sentimientos religiosos
del pueblo mexicano").

miza con el nacionalismo
simllar a la enton
Y el realismo socialista. En polltlca algo
ni stalinismo.
ces Proclamada Tercera Posición: ni capltltlismo
:,

1

'

1

Se reconoce en forma reci
los ensayos
de Octa .
c ente -entre otras cosas, gracias a
la obra de artistas : 0 Paz Y la virulencia de José Luis Cuevasfino Tamayo {el
~ Escuela Mexicana de Pintura: Ruronel, Alfonso Michel.
'
os Mérida, Juan Soriano, Pedro Co-

PrinJ:TI

1

Las publicaciones suelen disponer de enorme influencia: Oaadel'IIOII Amerlcan111 dirigida por Jesús Silva Herzog a partir de 1942
para convertirse en vocero del nacionalismo latinoamericano. Las
revistas literarias como El hlJo pródigo y Tlel'l'II, Nueva son sustituidas por suplementos culturales: el primero, el del periódico El

Nacional, dirigido por Juan Rejano, al que sucede con enorme brillantez "México en la cultura" {1949-1961), suplemento cultural de
Novedades, dirigido por Fernando Benitez, Henrique y Pablo González Casanova, Jaime García Terrés, Gastón García Cantú, Miguel
Prieto y Vicente Rojo {quien representa por sí solo uno vuelco cualitativo en la concepción del diseño gráfico en México). En "México en la cultura" se registra, se impulsa y se difunde la necesidad de cambios y la legitimidad de las vanguardias, se reexamina
muy elog!osamente -en notas y entrevistas- la obra de los miembros de las generaciones del Ateneo de la Juventud y los Contemporáneos {confrontar 19 pro~onlstas de la. literatura mexicana
de Emanuel Carballo) , se orgaruza el periodismo cultural moderno.
Un acto de censura política de la dirección de Novedades obliga a
una renuncia masiva y el equipo de Fernando Benitez se traslada,
a partir de 1962, al suplemento "La cultura en México" de la revista Siempre! de José Pagés Llergo.

Eficaz guardiana de la tradición cultural: la editorial Porrúa.
Editorial indispensable: Fondo de Cultura Económica. Vehiculo de
consagración literaria: la serie del FCE, Letras Mexicanas {Alli se
publican Confabulario, El llauo eu llamas, Balún-Canán, Pedro Páramo, La reglón más transparente). Editorial de los nueve escritores: Los Presentes, a cargo de Juan José Arreola. Publicación
generacional: Revista Mexicana de Literatura {1955-1965) que, dirigida en la primera época por Carlos Fuentes y Emmanuel Carballo,
en la segunda por Tomás Segovia y Juan Garcia Ponce, acepta la
lección vocacional de Alfonso Reyes y la influencia primordial de
Octavio Paz. Se combate el insularismo introduciendo textos de
autores latinoamericanos como José Lezama Lima, Julio Cortázar
y Adolfo Bioy Casares, se insiste en la experimentación, se pole-

94

La tesis de Tamayo • en su polérruca,
.
crédito:
va gozando de amplio
ºEl .
enco~=r ~volucif°narlo es el que en Jo pictórloo trata de
México de
I o ~ de expresión y se da el caso en
de van'
.
os pintores, como hombres, pueden SEi
académrrosardia; en lo pictórico, son simples conformistas
ció efi
' poirque encontraron una receta que les pare,
caz Y a usan hasta el infinito".

:i:s

Amengua el control tirá ¡ d 1
•
la propaganda oficial -en
n co e murahsmo, ya concentrado en
ciones significativas: las : e l r ~acios de go.bierno. Revalua,
Gerzoo y Leonora Carr' 0
e ~ •. mura excepctonal de Gunthel
vas promociones de a~on. El ~pulso uni".'ersalista" de nlll'sectar!smo de Si uei
se sacraliza si mlSlllo al criticar el
del muralismo / al ~ind~r ~~~1¡~?1ucionarismo de los eplgoncs

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: ~ gi~~a:11a;~~~jda~ni~n~~d1aLi8iaboh~~
en ocasión de una escá dal
•.
o Coen. En 1966,
la última (y póstuma) 'liata~lº!nel p~m10 ~ de pintura se da
encuentros entre Sique!ros y Cue~~ f~~vos Y ~bst~ctos. Los
yoria de los artistas se obsesiona
n el ep1taf10. La ll1llNueva York, Parls y Londres y, tras~1:i_rvando lo q1;1e. sucede en
vo.r experimental y la devoción fetichista dos, Ise multiplican el fertna. como juego/ la descomposición co::- ~. ruptura: la ¡:eomel'PallSITlo.
'
pcion Y redención del
El tránsito hacia la hegemoní d I bst
.
mas semidictaton'ales Y, pese a la moda
e
asume ford raCCJonismo
"
bis)uterla, ~ instala 1;1n "terrorismo de la va~rd1~~rre(Martaalísmo" de
ba
. . 9ue recibe, colorual y dócil, las sucesi
ª
Tracinetico Y el arte conceptual. Una exce;Mnmodas del pop, el arte
gurantes: la obra de Francisco Toledo.
Y una apanción ful.

ª

ª

95

!

1

�LOS AIS!OS DE LA CONFIANZA

La Revolución cubana decide otra etapa latinoamericana. '€n
México, en 1959, sólo unos cuantos resienten la derrota, la brutal
represión y el encarcelamiento de los lideres ferrocarrileros en~
bezados por Demetrio Vallejo. Los más, se sumergen en el estallido
que puede ir de la entronización de los supermercados, la desa!)ll·
rición de lo "típico" y la solidificación de la TV a la consagración
avasalladora de una sensación difusa, sensación que se concreta en
los círculos culturales mexicanos no como la gana de revolución
sino como el redoblado anhelo de modernidad. Modernidad no politica sino social, cultural y sexual. Los sectores ilustrados esquivan,
en este período febril que va de 1959 a 1968 aproximadamente,
cualquier uso de la tradición y creen (sin llamarla de ese modo
o reconociéndola así sólo parcialmente) en la ruptura a la que entienden como su incorporación a lo más audaz del siglo.

Si la meta es la modernidad, el tono es el afán de brillantez.

!Dento- todo parece conf·
m~nsciente Y el psicoanál~~:Sn1 el terre~o de la simbología del
vis1?n _burguesa, a la religión :rfo=.parcia]mente, en la cosmosegun informan las peliculas e·
IIOl'pffllde11:t.e: resulta que
P:1~ las situaciones sociales
Y:~eamencanas en todas
ng¡ as, los conflictos acostumbrados Y el paf:pl~i:,cologías

~rn:s

La tecnología es el
•
místico silencio se practi~nsaJe; En el cine, en el centro de un
clal a la Cul~ la deificaci~1vamente el acercamlento reverenfe ~ idea y el _papel del intil'!ctu~ ~bef ~ la~utoediflcación
a
tura constituye una de los d
técnl
•
los sesentas,
alcanzar Y gozar la mode .d d
os
cas fundamentales para
y la eterna juventud el
d (la_ ~tra11:5 el mito de la vitalidad
1
los Beatles o los RoÍling Stones ~~~\ e ~ t e a ritmo de rock,
de los mass-media, las credulidad d I deolog¡a) . Con .la opulencia
peran, los orgII)los nacionales pa~ e consumo se extienden e imveces, se derrumban en plena paté~n con;;¡~óorfosis
Y, no pocas
esi n.

á~i

Es la eclosión de suplementos y revistas, happenings, conferen-

cias-show, entrevistas de intelectuales en televisión, publicidad ilimitada a las vanguardias extranjeras y nacionales, incluso fiestas, con
ánimo legendario, incluso la instauración de un cónclave comercial que anhela el status de símbolo espiritual, la Zona Rosa. Lo
"contemporáneo" contrarresta, elude, diluye esa fatigosa carga de
las limitaciones y prejuicios de un "país en vías de desarrollo".
Muchos son apasionadamente colonialistas porque no piensan al colonialismo como una derrota sino como un avance. Se quiere forzar
la llegada de la Nueva Sensibilidad con técnicas de último minuto,
con envíos y desafíos. Se deslizan y se apuntalan las modas: el
juego de lo in y lo out como criterio jubiloso de exclusión de lo
"antiguo"; el camp, como técnica divertida de inventarse una nostalgia y una ironía sofisticada y una conciencia pop.
El "provincianismo" cambia de signo y se vuelve el término
peyorativo por excelencia. La cultura es propiedad exclusiva de la
capital, la cultura es una orgía de reconocimientos, el afán de
disponer no de una tradición (entendida como un corpus creativo
e ideológico) sino de antecedentes prestigiosos. Avasalla el modo
de vida urbano y se nulifican parcialmente - e subsumen en lo
tocante a su función decorativa en los sectores ilustrados-- las categorías sentimentales de la provincia y el hogar, sin que sus jerarquías esenciales pierdan todo imperio y vigencia. (El respeto a la
familia queda intocado). El prefeudismo en que se había movido
la cultura mexicana se ve liquidado y desplazado y -por un mo-

96

LOS HECHOS Y LAS MITOLOGIAS

La Revolución cubana despli
a
.
Américas y sus concursos literari~ . ~ves de la Casa de las
yecto de politica cultural En México (IDlciados en 1960) un pro~e un nuevo. desarrolli~o. esta vez : i t ~creando la. atmósfera
~~s, tntus1asm_os, colonialismo e ingenuidad : ~ed10 ilde con.
c ases medias va declarando fuera d . •
or ustrado
lismo. La proclamación de la ri ueza
e epoca a todo naciona~nza un clímax extraordinario· ~l Mu del :u~do prehispánico alg1a (1962). En 1965 da comie~
seo . acional de Antropolocon actividades notorias como el ~~nito ~e fe culturalista,
ios happenings teatrales de Alexandro Jodo ekycinle experimental,
. rovs , a proclamación
de una star system cultural
1- •
o la responsabilidad del esii:. e(!casd_di~ersas sobre el realismo
Sartre propone el deshielo y la d ~ .iza. as. cuando Jean Paul
Nuevas editoriales: ERA (1960) Joa ui~tariza~ión de la cultura).
debut los grandes tirajes con icis . q
_Moi:m (1962). Hacen su
yaaqul (1960 FCE) de O. Wright ~~
:¡josempl~ de F.scucha
FCE) . el reportaje antropológico de Osca
~ Sánchez (1964,
c~oywstame!lte por la Sociedad Mexi
r
es denunciado
d!5tiC9::_ "demgra a México". Amold ~a e Geografia y Estad1reccion del Fondo de Cultura ~ (?rf~a Reynal renuncia a la
Siglo XXI (1966).
nomica Y funda la editorial

E!;

J.eWIS,

97

�.
xh
valores esta , arqueologla
En la década del sesenta se e uman
disfra7.8.da de relee•
conduce al homenaje Y a untea
del realismo, habida
tura. Lo que antes, dura_n e .
recuperado con amplltu •.
sido contemplada como disid~ia, ~
a un ronocimiento puLa generación. de Contempo_ e:~vistas y ediciones monll!11~nbllco por medio de hol
de la literatura comercial, la uro.ca
tales. A su vez, en e
. En el "juego de las generaciotécnica va siendo la mercadotecnia. . a su instante climático. La
nes" ' eldeEstablishment
lltera~·lo alarrlbavuelve a consumar en el campo
la
familia naCJon se
~~~ 1~
Armonla y entendimiento.

f:1~~~=

~wt:•

Las apariencias (que

:esa

- ,. ) indican que no

se reve~~n:ci~:Ssobre el desarrollo

hay [ijayor influencia de los : a s y represiones que la clase mecultural. Son la sucesión de
. . en el subdesarrollo. La
día entiende como el pa~o ~r ;robrevi~ un final efecto desmocorrupción deviene lazo lnSt itucmnal,
reglas del juego sólo auto1
ralizador: todos son eorruptos [''1:der las atrocidades y las esperlzan esa salida. ¿Se pueden esa
an
finalmente determinan
ranzas liquidables Y dlsu:eltas . que ~e El ~ntexto: Represión del
la confusión de 1~ ~~Í~n~presión del mo".lllllento fe"'°:
movimiento normalista.
. .·
riodista Filomeno Mata.
carrilera· 1959. Prisión de Sique::;; Y e1 ÍOOl Asesinato del llder
1960. fuvasión de ~ia de C ~~~: 1962.. Un intento ~ d o
agrario Rubén Jaramll!o
su f=~;nto de Liberación Nacional.
de oposici?n democráticod.
~volución cubana o en contra de rila
Manifestaciones a favo~ e
con granaderos. Movimiento rep_ •
guerra de Vie~. =l~vasión de la Universid~d de Morellnla:
mido. de
los médicos.
· en Acapulco·· 1967. Invasión de la U •
1966 Matanza de copreros
versidad de Sonora: 1967.

;;&gt;

!

f!

i ·ó de Ja investigación critica
Se fortalece vastamente la trad CI n Mi ¡ Othón de Mendi·
Enrlquez Y
gue
Mésko
que viene de Andrés Molina
I destacados: La democracia en
zábal. Algunos ejemp os
ova (n en 1922)' los excelentes
(1966) de Pablo
~uncia de Fernando Benltez
reportajes antropo históricos y políticos de Gastón Garcla

~1:1e;

~hl

}!~in ~Jr-r) ~~ mexl-. Política me,xleana.
LA REGION MAS TRANSPARENTE

¿A qué tradición se enfrentan, para desconocerla o reconocerla,

98

los escritores contemporáneos? Fecha signlffcatlva: 1958. Carlos
Fuentes (n. en 1928) publica L&amp; Ngi6n mú fnlllpan,nt,e y la critica y el público vocean con t.oda formalidad la inauguración de
la modernidad literaria, luego- de una etapa asumida o recordada
como gris y sombria. Si ·esta práctica novellstlca -en el sentido
de asimilación de los diversos sentidos narrativos de Proust, J oyce,
Virginia Woolf, Faulkner, E. M. Foster, Scott Fittgerald, el Hemingway anterior a su mito públieo-,... ya está presente en Al fUo MI
11111&amp; de Agustin Yáñez, Lol clfaa tet-1re ... de José , Revueltaa y
--&amp;&gt;bre todo- Pedro Páruno y ltl llano ea Damu de Juan Rulfo,
la modernidad como hecho que reúne a la vez la potencia social,
la decisión de reconocimiento cultural y la obra especifica, surge
con Carlos Fuentes. Fuentes no niega, afirma la tradición a través
de su impliclto-expllcito reconocimiento de las posibilidades del muralismo, de la novela como el campo de la unidad nacional donde
todo (aristócratas y vasallos, próceres de la banca y damas de sociedad en busca de la venta de su titulo) puede y debe confluir:
Fuentes afirma la tradición .desde su apasionada defensa y su barroco, Inventariado tratamiento de los temas de una mexlcanidad
desarroliista. Y la niega gracias al desinhibido y voluntarioso acoplo
de técnicas. Sin temor a la contaminación, usándola y exhibiéndola, Fuentes se rehusa a los tabúes im~bles del nacionalismo
literario para captar, aprehender la situación nacional. Su tema es
el alemanismo, la primera consagración de la burguesia que cree
en la acumulación original y en la · 811.Qtidad del patrimonio como
garantia de la familia. El alemanismo introduce en México la
noción de "adelanto histórico" como igualdad de habltat y de conducta en relación a la burguesia norteamericana. Fuentes utiliza
como punto de partida esta devoción colonialista y luego la somete,
en acto dual, a la critica y al registro mltico. Asl, en parte, continúa el proceso Ideológico que Paz, en estilo admirable, trazó en
El laberbit.o de I&amp; ......,NI, Si no se puede formular con eficaz y
devastadora coherencia la critica de la Revolución Mexicana (como
etapa armada y como fuena Institucional), Procede, para neutralizarla, para alejar esa omnlmoda presencia del E.,tado, su mltlflcaclón.
Paz advierte a la Revoluélón Mexicana como un enorme fenómeno verbal. La Revolución, la explosión, la fiesta de las balas,
Fuentes la entiende como un complicado mecanismo soclaJ que se
fundamenta, en forma simultánea, en la explotación y en la desmesura vital y verbal. L&amp; región mú &amp;rampannt,e introduce novedades: un Idioma elaborado en distintos niveles, una declaración
mural, el eoUa¡;e como infraestructura. La ciudad se Presenta no
como lo contrario del campo sino como el personaje de la novela,

99

•

�un microcosmos habitado por un cosmos; un idioma que se des•
dobla, se rechaza, se interrelaciona, se niega y se acepta; un fatalismo de •.'ivir más allá de la potencia, más acá del tacto. La frase
final es un conjuro y un grito de batalla: "¡Qué le vamos a hacer!
Si aqui nos tocó. En la región más transparente". La novela es
contradictoria y multitudinaria. Abriga o alberga o destruye nuevos aristócratas, nuevos ricos, prostíbulos eternos, filósofos en el
vaclo, toreros, homosexuales, bongoceros, peladitos, obreros, taxistas, periodistas. La ciudad mitificada construye y destruye, otorga
y clausura oportunidades, es el primer estimulo o el almácigo de la
más banal y aplastante uniformidad interior. La ciudad es omnimoda, triturante. La ciudad es anémica, incapaz de rigor. En 1~
polaridades se da el crecimiento, el boom, la colonia de la pequena
burguesia que se dobla en el barrio residencial, la colonia Roma
que adquiere de pronto el tono "internacional" del Pedregal.
La región más transpare11te es por fuerza una novela fundada
sobre la esquizofrenia. Dividida, tajada, rajada, la personalidad del
Distrito Federal se va haciendo y deshaciendo ante nuestros ojos.
¿Es Comala su DIIS8do y Nueva York ~ .P?rvenir? ¿O es Co!llala
'lU eterno presente y Nueva York su mutil modelo de grandezas
idas? La ciudad consiente el• palimpsesto, auspicia el incesto, autoriza la interpretación. Pedro Páramo bebe un whiskey en la casa
de Pimpinela de Ovando. Los extremos se tocan, porque la ciudad
carece de puntos medios. Lo que se describe y recrea es la ciudad
colonial la textura de las imitaciones, las calles que prolongan las
calles d~ otras ciudades, la certidumbre de que debuts y despedidas
carecen de beneficios. De nuevo, en ese espacio literario que sintetiza un espacio social donde la autonomia es nostalgia o premonición, Fuentes va trazando la historia d~ ~ desastre, el anhelo__de
un estilo propio, el hambre de reconocumento. Obra donde el macabamiento (es decir, la ciudad) es el personaje y el tema, recibe
de un lenguaje consumado las pe~vas del contraste.
LAS ENTIDADES TOTALIZADORAS

En el interés de la mayoria de los nuevos· novelistas la CUitura
(es decir, el Espíritu, es decir la Voluntad de Forma, es decir la
perfección de la página que ha obsesionado y vuelto obstinado a
un Juan José Arreola cuya obra, después de Varia mvención, languidecerá en el pastiche involuntario) sustituye, reemplaza a la
Historia. Si Fuentes ha incorporado a la narrativa la ciudad como
símbolo y realidad de la creciente complejidad social y psiquica del
100

mexicano, al erotismo mitificado y al mestizaje como tierra firme
del Ü.."Sarrolismo, también ha acatado, en La. reglón más traupare_nte ~ m'!-erle de ~ o Cruz, el culto omniabarcante de la
Histona, identidad y tierra de nadie de los latinoamericanos. El
ro5tn? secr~to, la máscara del laberinto, el ingreso a la plenitud de
la eX1stenc1a. Del relato a la culpa a la salvación a la conciencia
nacional a _la transgresión. Para evadir el fatum triturador hay
que denunciar exasperadamente esa realidad oculta que nos marci&gt;
Y devela, es explicar en forma candente y metafisica los dias eñ
mascarados de México.

r

Frente a la Historia, la mayoria de los novelistas opta por ott
s1;1prema totallza,dora entidad, la CUitura. La "indagación" social
p1e~e terren~ Y lo gana el individuo (problema sin historia introspección, asedio de la otredad, sensibilidad expuesta ávida y' timidamente al ll!undo) . La _personaliz_ación es la madurez, las vidas de
los personaJes son tan mtransfer1bles como las imágenes del sueño
Y la conciencia, la existenci11 angustiada se filtra a través de la
incomunicación amorosa. Si al cine se le deifica como escuela de
uso creativo del tiempo (Antonioni en la colonia Roma cuántas
horas requiere una caminata melancólica para volverse &lt;':onnotativa) ,. a la literatura se le recoi:ioce como vía. cie salvación y al len~Je,. m~cho antes de ~)quier dócil y colonial recepción de las
mvestigac1ones estructurahstas, se le considera instrumento precioso
Y venerado, no en . acci?n sfuo en reposo perfecto y escultural. El
comple~~1_1to y la smtes1s de. estas alternativas: la: cultura, vale decir
l~ sensibilidad qu~, al cohesionar, da a la persona ubicación y sentido o, al no eXJStir, provoca la desintegración.
La personalización no lo es tanto o suele darse de modo excepcional. Ya no están allí las alegrias consagradas (las Familias Dece~tes Avidas de ~nso, el Joven ~ue llegó para Trepar, la Revoluc!ón como Inmolación). Ahora .se ~nstalan otras, igualmente sim~II~ (el Ad~terio ':0!11º Conci~ncia Social, el Fluir de la Conc1enc1a como PS1coaná1Is1s, el Habitante de la Ciudad como Morosidad frente al Caos, el Sexo como Renovación del Espiritu).
El conjunto es variadísirno: Julieta Campos (n. en 1932) tiene los cabellos rojos y se llama Sabina, Los gatos); Sergio GaJindo
(n. en 1926, El bordo, Polvo de arroz, La justicia de enero La.
comparsa); Emilio Carballido (n. en 1924, El norte, Las vlsl~ones del diablo); Juan Gar?a Ponce (n. en 1932, La. noche, La casa
en la playa, Figura de p&amp;J&amp;, entre ·otros títulos de su prolífica tarea

101

�narrativa y ensayístlca); Ricardo Garibay (n. en 1923, Mtnm•~
Beber un cillz, Bellíllma babia); Salvador Elizondo · (n. en 1932,
Fanbeuf, El hipopo secreto, Nanta o el verano, El grafógrafo);
Vicente Leñero (n. en 1932, Los albañlles, FAtudlo Q., Redil de oveju); Juan Vicente Melo (n. en 1932, La obedlenda nocturna); Inés
Arredondo (n. en 1932, La señal); Sergio Pito! (n. en 1933, No ha.y
tal Iapr, Los cllrnN, El tañido de una flauta); José de la Colina
(n. en 1934 Ven mlJallo gris, La J:ooba ~ten.); Tomás
Mojan-o (n. 'en 1932, Bramadero, Cañón de .Judli
); Alberto Dallal (n. en 1936, (El festfn de la urraca), Lo l'!1
rio del .catá!ogo
-la injusticia de todo panorama- impide dar idea de la d1vemdad
estlllstlca y de la profesionalizaclón que, ya en definitiva, 1~ imponen estos autores a la narrativa.

Casi cualquier ejemplo es representativo de esta "búsqueda de
universalidad". Se puede acudir al tono tradicional o Insistir en la
experimentación (como Leñero en Los albaiilles) o insertarse en
algunas de las tendencias más respetadas de la literatura contemporánea (la novela como el heroismo del arte y la develaclón de las
fuenas metafisicas y atávicas de la vida cotidiana: G ~ Ponce;
la novela como marginalidad, heterodoxia, quebrantamiento de la
moral burguesa, asedio de las nociones esquemáticas y lineales de
la conciencia: Salvador Elizondo; la novela como el análisis de la
desintegración de la personalidad para integrarse en el mundo:
Juan Vicente Melo, Sergio Pito)).

como en Rayuela; se examinaron las socieaades nacionales a través
de La ciudad y los perros o La muerte de Artemio Cruz, se revisaron Y •refrendaron las certidumbres y los gozos sobre el mito y la
fantas1a en la obra de Borges o en Cien años. de soledad.
Como nunca, los lectores de habla hispánica se hallaron frente
a atmósferas, incentivos vitales, correspondencias intensas y complementarias entre literatura y realidad. En estos años de transición, anteriores a la amenaza y la presencia del fascismo· 1os lectores se aferraron a estos libros como manera de desligw no de
· una tradición cultural· sino de la opresión del subdesan-ollo. La ¡¡.
te~tura como compromiso y utopía. Y le tocó a un gJ,'llpo de escritore_&amp; la fortuna o ·la desgracia de ver asWílidas sus obras como
modelos de conducta, de ver conducida al plano de la dramatización su representación voluntariosa o intelectualizada de la situación
nacional y latinoamericana y de la condición humana.
Como fenómeno comercial y publicitario, el boom encontró su
sentido y su verdadero éxito en el momento en que deterininados
Jibros (!lo sólo de los citados, habri'.1 que agregar la poderosisuna
mfluenc1a de las obras de Lezama Luna, Alejo Carpentler Guillermo Cabrera Infante, Manuel Puig, Juan Carlos Oil.etti José Revueltas}, se volvieron, en el precario espacio de la clase :itedia pero
ahí de modo casi axiomático, estilo y ejercicio de la vitalidad y de
la conciencia latinoamericana. En México, este proceso inició su
disolución y su metamorfosis con los acontecimientos del 68.

LOS SENDEROS DEL "BOOM''
En la década de los sesentas, al abrigo de la enorme difusión
Internacional y latinoamericana de los fenómenos y los lideres revolucionarios como Fidel Castro y Che Guevara y de fenómenos
culturales como Jorge Luis Borges, aparece lo que se unifica como
"literatura del boom", mema de tradición y ruptura, de herejla y
consagración. Al descubrir la Revolución Cubanl!; · de un modo con•
tundente y l'.IIPidisimo, la unidad profunda de América Latina a par•
t1r de la dependencia y la explotación imperialista, estos narradores (Fuentes, Julio Cortá7.ar, Mario Vargas Llosa, Gabriel Garcla
Márquez) recibieron marcos de referencia,· intereses vitales. . . y
un público ávido. El boom existió (ya han circulado demasiadas
actas de deftlnción) como una reacción vital de los lectores lati
noamericanos· y españoles, como la identificación•, entre novela Y
modo de vida. En los sesentas se habló como en Bayuela y se viajo

102

ONDA Y COSTUMBRISMO
Vuelvo me cuenta que estuvieron
en Sanborns de Lafragua hasta
las tres de la mañana. Llegaron
a las diez de la noche y en todo
ese tiempo Fidel no se quitó los
lentes oscuros; Baimori no tenninó ·de tomarse el jugo de frutas
que pidió al llegar y Jacobo, por
su parte, no cesó de· mirar un va-

so vacío".

Gustavo Sáinz, "Gazapo" (1965)

103

�"-Oigan, ya pirenle, ¿no?
-Bueno, alilo, ¿quieres salvarte
de la madriza y de la rapada? En·
tonces suelta la lana -Propone
Bigotes.

El hilillo ardiente ya ha llegado
hasta mi calcetln. Estos desgraciados van a quitarme el dinero
de la colegiatura y Jo que me dio
Humberto.
-Pero si no tengo lana -lloriqueo.
-Cómo no. Si eres chamaqulto
rico, ¿no fumas ráleigh? -dice
Rodesio".
José Agustín. "De perfil" (1966)

El cambio de influencias culturales. De los Valores Culturales
-con mayúsculas heterodoxos, renovadores, consagrables o n~
narradores como Gustavo Sáinz (n. en 1940, ~ • Obaesivoa(
clrcolares, La princesa del 1)lllacio de hierro); Jose Agustin n. en
1945 La, tumba, De perfil, lnventando que sueño, Se está haciendo
tant~)· Parméndides García Saldaña (n. en 1945, Puto ve~e, El
rey crÍouo, En 1&amp; rata de I&amp; Onda), sólo trasladan ~ sus primeras
narraciones otras vivencias cultur!'-1es: los ~ . media, el lenguaje
juvenil, el rock y Ja idea (trasmmada y difuminada) de la Revd ~
lución Sexual. Se inicia lo que se conoce como literatura e
Onda, cuyo origen -punto de encuentro co_n el Ject_or- es el contacto/experimento/ culto con las drogas (áe1do, ~guana, hongos,
peyote) y Ja devoción idolátrica por las grand~ figurastia del rock.di
Las enseñanzas de Don Juan Helter Skelter.. Simpa. por e1 ablo A esta tendencia no se Je puede simplificar señalándola me~ente como importada y colonial. Los jóvenes de esta novellstica evitan o ignoran a la Cultura Universal, acept&amp;J! sin concedei::
el bienestar de la Sociedad de consumo, desean unificarse generacionalmente con sus correspondientes en el mundo entero; .:.nhelan
ser participantes activos y ritmicos de la v ~ más ~tegral.
sin necesidad de esperar el fin del subdesarrollo; inician sm pala-

104

bras, al amparo de las actitudes, Jo que otros (no precisamente
ellos) juzgarán como critica al --0 desistimiento del- Sistema.
Un acontecimiento cultural que termina mostrándose eflmero
y enriquecedor a la vez: el lenguaje "de la Onda", derivado del
idioma de las drogas, la cárcel y la frontera, idioma plástico y
arbitrario que, durante unos ailos y antes de su feroz comercialización, resulta saludable y renovador, la creación de los adolescentes como opositores a un modo de vida. A este idiolecto Jo
nutren la influencia de la cultura norteamericana, la experiencia
slcodélica, la mariguana como fuente de vinculación social y de
mistificación y credulidad espirituales, la mitomanla involuntaria
de quien cree estarse separando radicalmente de una sociedad, Sin
que tal convicción se llegue a formular de modo evidente, los de la
Onda tienen la certeza de que un habla es la liberación absoluta
(el lenguaje corno ruptura profunda y concientización), la certidumbre de que sin nuevas palabras una colectividad marginal no
se gana su derecho a existir. Para fundar una civili2ación se requiere un idioma sectario. El habla quiere declarar orgullosamente
las diferencias con la generación anterior porque -como apunta
Paloma Villegas- disminuye o vuelve psicológicamente utilitarios
los Bienes Máximos del consumo: automóvil (lámina) y casa (cueva); porque define bandos (los chavos/ la tira/ la chaviza/ la momiza); porque pregona como bien máximo la vida sin ambiciones
ni metas prefijadas (el aliviane, desafanarse, el role) y la pérdida
de temor a Jo nuevo o la i:arencia de Importancia de los hechos
(llegarle, no hay grito, no azotarse).

Este rechazo social no se consuma y pronto casi toda la provocación y los desaflos vitales, musicales y literarios culminan en
una asimilación indefensa y autocelebratoria o en una marginalidad
autodestruída. Revolución no lograda, confirmación del Sistema.
La jerga de la Onda no resiste mucho tiempo el saqueo de la publicidad comercial y su utilización fetichista en la decoración de un
nuevo status social. El slang termina elaborando su propia cárcel
y al centrarse el sentido de esta literatura en la vehemencia explosiva del habla juvenil, la petrificación del habla amenaza con
wlverse la sollficación de una tendencia orginalmente renovadora.
A PARTIR DE 1968 Y TLATELOLCO

Si la protesta estudiantil en 1968 se allega ese lmpetu, esa
rigidez de impregnación y diseminación, es gracias al efectivo ca-

105

�rácter de masas del movimiento, a su posibilidad instantánea de
darle voz, a través de la fuerza cuantiosa de asambleas y concentraciones y manifestaciones y brigadas de activistas, al hasta entonces no expresado ni evidenciado resentimiento de la clase media,
una clase sin acceso a las determinaciones primordiales que le concenúan. En términos generales, el movimiento estudiantil que se
inicia el 26 de julio es una afirmación democrática con una primera exigencia básica: la recuperación de la calle, es decir, la obten•
clón de una presencia pública para una clase ambiciosa y pospuesta.
Los 6 puntos del pliego petitorio (castigo a los responsables de la
represión, supresión del articulo 145 bis del Código Penal Federal
(disolución social) , destitución del jefe de la policía, libertad a los
presos politicos, indemnizaciones a los familiares de las victimas y
cese del cuerpo de granaderos) transmiten una voluntad: el principio del diálogo es el reconocimiento oficial de la inexistencia de
la democracia en México.
De modo tajante, el gobierno del presidente Gustavo Diaz Ordaz
liquida el movimiento con la matanza del 2 de octubre en la Plaza
de las Tres Culturas y el encarcelamiento de los principales lideres.
Casi en sentido estricto, el acto genocida de Tlatelolco es el epilogo
de la fiesta desarrollista, el deterioro de una imagen optimista y
milagrera del pais y el principio de una revisión critica de los presupuestos de sus formas de gobierno y su cultura, de los alcances
del pl'OCj!SO institucional y las limitaciones y requerimientos de las
distintas respuestas a 'ese proceso. El examen ha incluido también
la atención en torno a manifestaciones abrumadoras como el colonialismo cultural y los métodos de captación del Sistema, y ha
tenido como obstáculo básico la radicalización sentimental de algunos sectores que suele degenerar en la lucha de sectas. Frente a
un drama politlco el solo recuerdo sentimental es una forma de
olvido. Si el único ofrecimiento que pudieron hacer los jóve11es
sacrificados fue el de sus vidas, el martirio será el mensaje domi•
nante. Tal mitificación escamotea el sentí.do y el contenido de una
tragedia, Je modifica su densidad, la vuelve vicaria (Tlatelolco encarnó el sufrimiento de la juventud de una nación) y evapora las
causas y los responsables concretos. El mito se prolonga en un
cada vez más precario y desvanecido sentimiento de culpa de la
clase media, en su cancelación de la fe en el progreso, en su recelo
envidioso y sumiso ante los beneficios del capitalismo, en su irregular descubrimiento de la realidad nacional, .que lo mismo ha ido
a la argumentación especiosa de la "reforma desde dentro" que al
frustración autodestructiva cuya postrer etapa de liquidación y descomposición es· el gangsterismo terrorista. La disidencia como expiación.

106

Por otra parte, la revisión sistemática a que obliga 68 conduce .sobre todo a la intensificación áel estudio del marxismo' como
princ1~ a~a analítica,. es~udio que no ha podido eximir todavía
de las mev1tables vulganzac1ones dogmáticas.
LA NUEVA NARRATIVA
Que la sensiblería compasiva resulta ampliamente despolitiza.
dof!l, lo reaflffi!-an algunos resultados .iniciales de Tlatelolco en es~al .1!! ~ulidad ante la retórica cristianoestalinista, con 'su versif1~c1on cimb~ada, sus variaciones sobre una Indignación desprotegida, sus efusiones donde la buena fe se indaga sobre la crueldad
d~ los poderosos, su gusto masivo por la "canción de protesta".
,

¿Se puede hablar de una cultura antes o después de Tlatelolco?
em~onal que s~ usó _para desplegar el impacto (las reac-

E;! tono

C\On~ adqw!'1das), va nutolog¡a_ instan~e!i no pudo evjtar, -más
b1eni impulso- 1!15 lineas narrativas y poeticas tradicionales. Fuera
de libros ~xcepc1onales como el extraordinario multitestimonio de
Elena Pomatowska (La noche de Tlatelolco) la matanza de las
Tres. (?llturas y e! 68 no. han dispuesto de tratamientos perceptivos
Y cnticos Y lo mas comun ha sido desplegar la tragedia sobre un
f?ndo melodrru:náti_co, o --:a';!:itud ~bién en el mercado- convertirla en un ep1sod1O amarillista, grac1a5, a la presunción de que el
destino de los asesinatos es la nota roja (La plaza., de Luis Spota) . .
~ de las noyelas más. interesantes de los años posteriores
al· 68. Lapsus de Héctor ManJarrez (n. en 1945) Cadáver lleno de
mundo de Jorge Aguilar Mora (n. en 1946) y' Se está haciende
farde, (Final en la laguna) de José Agustín. La~ es un ejercicio del humor, el desdoblamiento de la personalidad y el elogio
de la ~uizof~nia como. posibilidades culturales y de resistencia
al_ medio am~1ente. ErotISmo, humor, hippies, rock, la guerra de
Vietnam, la literatura como escape de la beatería de la literatura
La novela debe negll!8e a si misma para rehacerse posible. Clldáve;
lleno de mundo es, mversamente, la consagración del lenguaje de
la totalidad indivisible del libro que es el encuentro/desencueiitro
con un cadáve: luminos? y siempre inalcanzable, el cadáver del
herynan? guerrillero asesmado en Guatemala y arrojado al mar en
el mtenor de un saco. Se está haciendo tarde experiencia simultánea de la degradación del viaje como descen~/ascenso a los infiernos Y dt;I .vigor metamórfico de la degradación (el viaje como
carga energetica en una realidad fantasmal), fracasa -1 infierno

107

�es algo más que el insulto como todo vinculo humano- pero fra•
casa de modo significativo.
Altibajos, flujos y reflujos de los procesos literarios. Una corriente pretende que bajo el efecto de la escritura, la reiuldad y la
irrealidad se fragmentan, cedan y muden de signo y de destinatario,
desembocando asi en el juego de los espejos confrontados: la mirada
y el deseo, el deseo y el amante; lo escrito con quien lo escribe, con
quien lo contempla, con quien contempla a quien contempla. Las
imágenes adquiridas de la circularidad, el Infinito, el eterno retor•
no. . . Las retóricas se entrecruzan y se disuelven: el tedio de la
enajenación o el establecimiento premat\U'O de la ortodoxia "de la
Onda" (que congela una vocación disidente) o la retórica del len•
guaje como única cosmovisión válida (el mito presuntuoso de la
"palabra enemiga"). La obsesión radical e intimidatoria por el len•
guaje como meta y praxis totalizadoras conduce a un enriquecimiento erltico (las aportaciones de la semiología o la semiótica, por
ejemplo) pero también es usada servilmente para enrarecer los lugares comunes de la erltica o para dar paso a "barroquismos" Inertes y divagaciones verborréicas.

LA POESIA
Cambian las modas. Desaparecen o se ven obliterados los imitadores de Neruda (con sus cuidadosas y melifluas rimas internas,
que azucaran la fuel7.ll poética y politica del autor de Besldenela
en la tierra y Canto General) y los malos alumnos de César Vallejo
(extenuados en lánguidos dlslocamientos gramaticales) . Para un
poeta de la llamada generación de la revista Tierra Nueva como
Ali Chumacero (n. en 1918: Páramo de sueños, 1944; Imágenes de1t.emubul (1948), Palabl'IIII en reposo (1956) . lá poesia es de algún
modo la consumación de la forma (lucidez, rigor, sonido) y lo mismo ocurre con escritores como Tomás Segovia (n. en 1927, Luz de
aqul, El sol y su eco, Anagnórisis, Terceto). Lo opuesto ocurre con
el desbordamiento verbal de Marco Antonio Montes de Oca (n. en
1932, Rolna de la Infame Babilonia, Delante de la lnz eanhm 101
pájaros, Pliego de testimonios, Fnndaclón clel entusiasmo, Vendlmla
del Juglar, etcét.era). Montes de Oca se rehusa a cualquier práctica
selectiva y consagrada de las "palabras poéticas", amplia enormemente el vocabulario y deifica, con mayor y menor fortuna, a la
metáfora, a la sucesión implacable de metáforas como razón de ser
1
del poema.
•
108

. Más Influencias se diversifican. Los poetas jóvenes van reconociendo la admirable violencia emotiva de Jaime Sabines, la radlcali·
dad de Efrain Huerta, el peso ya clásico de Pound, T.
Ellot o
Salnt.John Perse f, quizás ~e II!anera preeminente, la personalldad
seminal de OctaVIo Paz qwen indica caminos decide revaloraciones, su~raya la identidad entre estilo y moraÍ, encarna la exper1.
mentación en libros fundamentales (Blanco, Ladera este El mono
gramático).
'

s.

De Nervo. a Bonifaz la poesla se ha .rrumif.estado ~mo su tótem, construCC1ón venerable y magnifica, as!' los heterodoxos desa•
flan a su materia -prima, las palabras (el "chillen putas" de Octavlo
Paz) o valúen al cáncer como el "Señor Pendejo" (Muerte del mayor Sablnes). Esta actitud reverencial, que suele ver en la poesla
a}· lns~~nto de un cambio personal y social, va de las reflexiones dignlf1cadoras de González Martinez a -naturalmente- la
"poesía comprometida". Los sucesores del reálismo socialista al ver
e_n la poesía al ariete que derrumbará al imperialismo, sólo '.rnagnif1can y deforman la consigna- de Huldobro ("No cantes al pueblo
poeta, hazlo llegar al poder") no sin una agitada inmersión en
machismo estereofónico.

wi

Por diversos lados, se empieza a dudar sarcásticamente de la
"religión de la poesia". Confluyen la reducción del candor culturalista, la lectura de poetas anglosajones como W. H. Auden la in•
fluencia de prosaístas como Nicanor Parra y Ernesto Card~nal el
temor a los "desbordamientos liricos" automáticos, el afán de ,tan.
tisolemnidad". El tránsito de la reverencia a la íronla del estremecimiento a la malicia, va produciéndose con poetas como Eduardo
Llzalde (n. en 1929, El Ugre en la casa, Cada COia es Babel, La 1111rra enferma); Gabriel 7.aid (n. en 1934, Segubnlento Campo nudista. en contrapun~~ y en función de su magnifica labor de critica
cultural); José Emilio Pacheco (n. en 1939 y quien va de las construcciones admirables de Los elementos de la noche y El re(IOIIO del
fnego a la brevedad feroz y desolada de No me preguntes cómo pasa el tiempo e Irás y no volverás a la complejidad y la .rnaestrla
de su novela Morirás lejos); José Carlos Becerra (1936-1970 cuyo
trabajo breve y brillante está ..concentrado en El otoño reco~ las

Islas).
Las ~roposic1ones son concretas: que en la poesla aparezca la
'1da co~diana, q!1e se gane en cercanía lo que se pierda en elegancia cláSJca, que irrumpa (molesto y divertido y vulgar y efímero)

109

�~=

10 cotldlallo. Tal revolución no acaba de cofnsumarseactura
d~
~
.-~ • la
0 Inconexas las Ideas en torno a esta
~ origen a otra posición receptiva: que ¡los lectores a~~~rla
poesla no ~mo señala José Joaquin B aneo- para
nla"
en lo 'inefable o sucumbir de gozo ante ell "espejlassuºtil~ees ~ e n :
recuperar intujclones comunes; vo ver
,
=~nferlrle prestigio a la reflexión sobre lo inmediato,Ja s:

=cl:~~cia~:'1aº~cl~=~D~g i:lan)

es definitiva.

VALU: INCLAN Y EL MODERNISMO
Baudelto -Oarza

o.

INTRODUCCION

Es de sobra reconocido que la América de habla española es la
cuna del Modernismo y en particular Rubén Darlo su iniciador.
Por lo que toca a España, la liríca representada por N'úñez de
Arce y C&amp;mpoamor, agoniza ya en la última decena del siglo XIX.
Al apagarse la voz de aquellos poetas, que antes de 1880 lo habían
dad.o todo o casi todo, no se veia por ninguna parte substitutos.
A la Francia de Verlaine, de Rimbaud, de Baudelalre o de Mallarmé, España. no puede oponer sino media docena de lirícos de

segunda categoría. Estaba Bécquer; pero sus discípulos no sólo fueron incapaces de seguir la linea del maestro, sino que parecían más
bien empeñados en desprestigiarlo con sus acarameladas imitaciones.
Una vez más, los poetas españoles vuelven sus ojos al extranjero. Las nacientes escuelas prnulaua y simbolista, tan pujantes
en París desde dos decenios atrás y no del todo desconocidas para

110

111

�Núñez de Arce y Ferrari, ofrecen a los líricos españoles rumbos
nuevos. "Justo es reconocer que en este camino se nos habían adelantado los americanos. Por primera vez, la América hispana, liberándose de tutelas e inspiraciones peninsulares va directa a buscar
su inspiración en Francia. Y aunque no pueda decirse en términos
absolutos que el modemis¡no nos fue dado a conocer por los americanos justo es reconocer que ellos se nos anticiparon y que fue un
hispan~ericano, Rubén Darío, quien Jo hizo triunfar tanto aqui
como allá en forma definitiva".(!)
Es el propósito del presente trabajo, estudiar una obra de un
escritor español contemporáneo a Dario y los rasgos modernistas
que se muestran en ella. Hablamos de Ramón del Valle Inclán y su
"farsa sentimental y grotesca": La Marquesa Rosallncla.

LA MARQUESA ROSALINDA
La obra que nos ocupa, publicada en 1913, presenta algunas
peculiaridades en su estructura externa. Consta de un Preludio Y
tres Jornadas que son el equivalente a los tres actos de una obra
de teatro. cada jornada está precedida por varias estrofas que el
autor titula Decoración y que vendrian siendo las acotaciones que
nos sitúan en el escenario. En su totalidad la obra está escrita en
verso. Predomina el endecasílabo organizado en cuartetos de rima
consonante; también la combinación de heptasílabos y endecasilabos. Diseminados aquí y allá encontramos asimismo versos de arte
menor: tetrasllabos y pentasílabos, lo que Je da a la obra cierta
agilidad.
La aeeión de la farsa es lineal o sea que nos presenta a los personajes, nos da cuenta del nudo o problema y nos conduce hacia el
desenlace. Unidad de acción así como unidad de lugar. Todas las
escenas se llevan a cabo en el mismo jardín decorado a la manera
del siglo XVIII francés.

Hasta aqui vemos que la farsa ha cumplido con dos de las unidades requeridas para el teatro clásico; no asi con la unidad de tiempo. Entre la primera jornada y la segunda no está muy bien definido el tiempo que transcurre. Puede ser el mismo dia o puede ser

112

el ~ia siguiente; _sin embargo la tercera jornada se lleva a cabo
va!1~s dias despues, por lo tanto el tiempo fisico y el tiempo dra- ·
matico no guardan correspondencia entre si.
Al apuntnr lo anterior no hemos querido dar a entender que la
obra _falle en ~u calidad literaria por el hecho de que no conserva
la unidad de ~1empo. Ya d_esde el teatro romántico nos encontramos
con esa es~1e d~ re~ldia hacia los preceptos establecidos por el
buen gusto. h~rano de epocas como el siglo XVIII, por ejemplo. Es
nuestra Oplnlon que el ~o haber se~ido la preceptiva clásica en
este P!1nto ~e las tres urudades, no qmta un ápice al valor de esta
obra literaria como tal.
Otro de !~ aspectos de !ª estructura interna aparte de las unidades de acc10n, espacio y tiempo es el del tratamiento de los per~jes. Aunque de una manera incompleta el resumen de lineas
arriba por lo_ menos nos dice que dichos entes de ficción no están
calcados de runguna realidad ya próxima o lejana al autor. Son simple Y sencill_amentE eso, entes de ficción. No podemos, por lo tanto,
atender a ~ car_acterologia para estudiarlos. En términos generales P&lt;&gt;&lt;!namos d~ que son una caricatura, irónica por cierto,
de pe_rsonaJes ra conocidos de la farsa y el teatro guiñol de épocas
anteno~ al Siglo XIX. La intención del autor es muy clara desde
el Preludio:
"Soy el poeta que el tablado
puebla de trucos y babeles ..
Con el ritmo de las piruetas
yo rimo mi bella mentira". &lt;3J
" ... ¡Cantemos al fuerte
tejedor de bellas mentiras
sobre la angustia de la muerte!" (p. 13)
Es prec!-5&lt;&gt; recordar_ que si bien la comedia, de extensa y brillante trad~~n en Espana Y el drama, tienden a presentamos más
o m_enos fmg¡das escenas de la vida real, la farsa y en este caso
sentimen1a.1 Y grotesea, no tiene esa misión.

_Ninguno. de los personajes es aquí auténtico personaje. En Arleqwn, por eJemplo, se agrupan los más extravagantes contrastes.

113

�!:f!~~.
. Cp.81}

.

tei

�literaria. Como estas últimas, la estructura puente_ se &lt;;ompone de
ciertos elementos que intentaremos analizar a contmuac1ón.
El 11S1111to es lo que vive en una tradic!ón pi:opia, ajena a la
obra literaria y que va a influir en su conterud~; dicho de otra m~nera un asunto pertenece al mundo de la reahdad y puede servir
de Jispiración. En el caso de la obra objeto de nuestro estudio, el
asunto sería ra infidelidad de una mujer. Hay que recordar que el
asunto de una obra literaria no por ser poco original deja de tener
validez; es el tema el que sí requiere originalidad, ya q_ue ést~ es la
manera como el asunto quedará adaptado a las especiales Circunstancias de acción, espacio, tiempo y personajes que el au!Or ha elegido para su obra. En otras palabras, el tema es de caracter netamente imaginativo, ficción p~ra: en el ~o de q!le esta farsa de
Valle Inclán el tema viene siendo el especial confhcto que causa la
infidelidad de Rosalinda hacia su esposo; conflicto que hemos tratado de analizar párrafos atrás.
Otro de los elementos de la estructura puente es el motivo, que
según Wolfang Kayser, (4&gt; a quien hemos venido glosando en los
últimos pArrafos, es una situación típica q~e se repite Y q~e está
llena de significado humano. Los motivos, _dice el autor menc1~nado,
están imbuidos de una fuerza motriz y siempre se presentaran de
manera concreta en la obra literaria. Tenemos pues como motivos
en La Marquesa Rosa.linda, los celos de Colombina; el amor por_ interés en Arlequin · la frivolidad en Rosalinda; la falta de conterudos
morales en el ~rqués, Pierrot, la Dueña y la sátira irónica en
Polichinela. Nótese que estos motivos resultan adecuados extraordinariamente a los otros motivos que aparecen en las acotaciones
del autor a lo largo de la obra. Valle Inclán sitúa su acción en un
jardin poblado de cisnes y pavo reales; las fuentes cantarinas y las
estatuas de mármol aparecen por doquier; las flores y los arbustos
exquisitamente cuidados esparcen su perfume. Dicho de otro modo
el escenario es irreal, como irreales y falsos son los personajes y
sus sentimientos. Vemos pues cómo los motivos perfectamente equiEbrados y armónicos entre sí, están adecuados también armónicamente a los otros elementos de la misma estructura.
El Jeitmoth· o motivo dominante sería la repetida aparición de
un objeto determinado o de cualquier rasgo significativo. En la obra
que hemos venido analizando el leitmotiv es la constante aparición

de elementos decorativos y actitudes venidos de Francia:
"Rosalinda rompe por la fronda verde,
toda bella y lánguida, linda rosa Té". (p. 123)
"Arlequín hace la pirueta,
saludando al modo de Francia ... " (p. 126)
" ... la linda Marquesa que junta al empaque
del jardin de Francia el desgaire majo". (p. 62)
Las citas anteriores no han sido sacadas del diálogo, sino de las
acotaciones. Véase por lo tanto, cómo el leitmotiv le da una cierta
cohesión a los motivos. Esta cohesión armónica de elementos que
hemos destacado nos habla de una obra que ciertamente tiene auténticos valores literarios.
El hecho de si Valle Inclán ha influido en Darío o éste en Valle Inclán, ha provocado no pocas discusiones en el ámbito de la crítica literaria. Aparte de todo afán nacionalista o americanista, reconocemos que el Modernismo, como estilo literario y como escuela, se originó en Hispanoamérica. Mientras la América de habla
española cuenta con un buen número de poetas premodernistas de
indiscutible calid:1-d, el crítico Sáin~ de Robles en su antologia Veinte siglos de poes1a en lengua espanola de la Editorial Aguilar, quiere _defender el punto de que el Modernismo se ha originado en Espana porque un poeta, de cuyo nombre no es necesario acordarse
escribió quizá menos de media docena de poemas donde mencion~
cisnes y ninfas, algunos años antes de la aparición de "Azul . . . "
. Si _c~n. el libro "Azul . .. " de Darío, publicado en 1888, se considera 1ruc1ado el Modernismo, ya para 1913 fecha de publicación
de La Marquesa Rosalinda, habian pasado buenos veinte años de
p~ucción ~odernista ~ispanoamericana. Es cierto que Valle Inclan no menciona a Dano concretamente, pero sí lo hace con autores .franceses como Baudelaire, Verlaine Vauville fuentes en las
que Darío abrevó por lo menos cuatro l~tros antes. Sea del caso
lo que se quiera, el hecho es que si ya hemos intentado el estudio
de una obra aislándola un tanto de la historia, justo es atacar abo-

116
117

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�NOTAS
( 1 ¡ Dlel-:sdwrl B. 1 J. II.

ueaa 111--1&amp; de la Utenwn.
~ ~ Madrid, 111811. p. 111&amp;,

- . , 1 r .swa: la. Bd.
·
·
oameri( 2 l 1/a. laelel 'eih ""1lval. Tomo 15. Unión nposri11ca. Ed. m.p,.n
cana. MáloO, 1983. P. &amp;O.
uetral No
del La ...,.__ B-Ond&amp; la. Ed. (Col, A
·
(3) Valle lDclm. Ramón
·
,

1331) Madrid, 11161. P, 8
bra s6lo anotaremoa en el texto la página
11:n 1ae atsu1entea citas de eeta o ,
en 1a c¡ue !&amp; cita aperece.
u•-J- 3a Ed
Aailllla ... la Obra '
'
( t ¡ Kayaer, Wol!gang.
l Ed Oredoa. Madrid, 1961.
revla&amp;da. (Bib. Rom6nlca
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122

123

��resultado de intuiciones privilegiadas que han descubierto conexiones
Insospechadas entre realidades transempiricas". De cualquier forma
el mito es un lenguaje y sus mitologemas son equiparables con los
fonemas y morfemas del lenguaje usual. Un estudio del mito requiere
de uria inmersión en las esferas más profundas de la conciencia.'
Todo mito parte de un objeto o campo de objetos: cultural, social natural ritual¡ parte de fenómenos a los que se pretende dar
un ~entido b'ansfenoménico, heróico, mágico, divino.'
La función del mito es básica e impulsora del vivir colectivo Y
personal. El mito siempre ha conservado esta función, ~ea cual _sea
su nombre y el campo de objetos de los que parte, e mdepend1entemente también del tiempo. Los mitos de hoy. conserv~n es~ f!,m·
ción aunaue se presenten bajo otras formas (pohtica, soc10mes1aruca,
espacial, económica, deportiva, o la forma de las muchas caras Y
los muchos años del liberador) . ·
La función impulsora del mito hace de él un resorte del vivir
colectivo e individual. De hecho los individu~s se sienten _tanb? más
potenciados cuanto mÍIII se asimilan al mito vigent.e. El mito VIgen!e
polariza todas las fuerzas disponibles, e,n un m~mento dado,. hacia
una empresa que trasciende y supera la vulgandad de la vida de
cada uno.

Todas las culturas de todas las épocas desarrollan sus propios
mitos que las alimenten. Estos mitos s~rven de medidor de 1~ eleya•
ción de las aspiraciones de una deternunada_ cultura. De alh la Im·
portancia de la semántica de tal o cual mito. Al de:iaparecer los
mitos colectivos o nacionales de_ una cultur~ determinada entran
en escena una muchedumbre de figuras y real1da~~s de ·~a m~cho
más modesta pero con el mismo ¡ioder de_ s~gest10n: ~rt1stas, pistoleros, detectives, pollticos, deportistas, rebg1osos, etc.
En el presente trabajo pretendemos poner de rel\eve la es~c-

Este trabajo no está ciertamente aislado de los estudios que sobre los personajes de las historietas ilustradas se hacen en distintas
partes, des_de hace_ tiem~. Umberto Eco, citado por el gran mitólogo
rumano ~ a ~hade, dice que la, popularidad de superman se debe
a su doble identidad: ~ pers!lnaJe venido de otro planeta, dotado
de S}l~rpode~es,. que vive baJo la modesta y opaca apariencia de
un tímido periodista. E:,ta aparie~~ia, humillante de un héroe cuyos
S';lperpode~es son prácticam~nte i11m1tados, repite un tema mítico
bien conocido: Su~rman satisface las nostalgias secretas del hombre
moderno que sab1endose frustrado y limitado sueña con ser algún
día un "personaje excepcional", un "héroe".
. Consideraciones análogas_ ~e pueden hacer sobre la novela poli~aca que encarna la lucha ~1tica entre el bien y el ma]. Esta lucha
tiene . muchas formas .en la hteratura del Antiguo Próximo Oriente.
Citaremos el poema épico acádico Enuma Elis, la lucha entre el orden
cósmico Y el caos es un drama fatal que se renueva cada año: Mard~ el campeón. del bien contra Tiamat representante del mal. O
bien el famoso Gilgamesh que pacta con su contricante inicial Enkidu
unir fuerzas para enfrentarse contra el Mal, representado por el gigante cornudo Chumbaba, habitante del pavoroso bosque de los cedros. En 1~ novela policiaca, el detective-policia, el dective abogado,
o el detective p,rlvado, representan al Bien en su lucha contra el
Mal encarnado en el criminal. Al lector no le interesa imparcialmente el resultado sino que se proyecta, se identifica y participa
inconscientemente en la acción que se convierte en paradigmática
para el lector.'
Los medios masivos de comunicación se encargan de la creación
de nuevos mitos para alimentar el sustrato popular transformándolos en imagen ejemplar. · Piénsese en las campañas políticas o simplemente en la publicidad.
El estudio que proponemos no tiene pues como finalidad el solaz
morboso de un desnudo sino el de' calar C!'!'. el termómetro del mito
por una parte el nivel cultural de ciertas ,.sferas y por otra ensayar
por medio de estructuras el análisis literario.

tura mítica de un personaje cuya fi~ra y comportam1e~to han sido

profusamente difundidos por esa subliteratu~ que los hbros de bolsillo llevan a las más variadas esferas sociales Y culturales. Se
trata del héroe en las novelas de vaqueros conocidas como "western":
el pistolero.'

126

EL PISTOLERO
Es un personaje paradigmático. Viene de un lu¡ar lejano. Nadie

127

�1 onoce habitualmente. Su apariencia contrasta con la ~ama. q1;1e
s~ ~a cre:uido por su rapidez al "sacar". Tiene ~i~rta. 11red1Spos1c10n
contra Ja injusticia o más bien contra cierta lnJ':1stic1a. El punto
neurálgico es Ja cobardía entendida como una especie ~e contrapunto
de un machismo según el cual un hombre ante el msulto de c~barde! debe reac~ionar matando al ultrajador, pues de lo contr!l".1º
és considerado efectivamente, un cobarde. Un cobarde no .~e~e ".1'.'11;;
Esta es Ja ley fundamental del pistolero y esta es la mJustic1a
que combate.
Galante con Jas mujeres, el pistolero es un person_aje sofitario.
La soledad da un halo de misterio a todo Jo qu1; ~ealiza. Siempre
hay una mujer excepcionalmente he_rmosa_ que está !Igada_tde 3:1_guna
torma a Ja situación que combatira el pistoler_~· Esta fl uacion
una situación de malestar, situación de ?prel\1?n, _es e campo e
acción del héroe. Su lucha contra esta s1~uac1on t1e~e d~ ~!d~e~:
de la lucha entre el Bien y el Mal. El pIStolero está .
ºunf
bien los opresores son los representantes del mal. El Bien tri a
sobr/e1 Mal y el pistolero se casa con la mujer hermosa que_ apare~
n lirio entre el fango, o como una flor . entre esp_mas.
;:~e~o es el típico "liberador". Es una especie ;e tQwJ::· es~
base de su triunfo es su rapidez en ·•sacar", el con asf e en d
· · su valor que combate toda orma e co~apfez Y; e~kr\~f;!tura la injusticia es ~bardia. Todos estos
efe~!t~s son de carácter mítiw, como es fácil de mostrar.

d

Pero además la _mi~a ~s~ct~r~ esFfJ¡f}~gN~mi~JJ1ó~:
~~~i. d~~li~~~o: ;n~~t~~~mos esta fórmula al caso del
pistolero.
El héroe comienza su av~n~a desde el mundo !~r:1t!s

!'!

dí hacia una región de prod1g10s so~rena~ales, se
h.
as
•
na una victoria dec1s1va; regresa eI eroe
fuerzas ~upei:iores Y ~- con la posibilidad de conceder dones a
,1

de su m1Ster10sa aven~":'."'
sus hermanos de cond1C1on.

En la mitología hay muchos ejrmp_:rs de (~}ue~d~!a;.

teo sube~ cie~o, ~~ ~ ~!~e:icfuiad'.'aesciende al reino de los
Istar, la diosa ªTi&lt;:R ica . e regreso"
"a la casa de Ja que no sale
muertos, "a la erra sm
···
1

128

quien entra, al camino que carece de retorno, a la casa en que Ios
que entran están sin luz, donde el polvo es su vianda y arcilla su
comida ... " La hazaña de Istar fue atravesir las siete puertas de la
"Tierra sin Regreso" o "Mundo inferior" en cada una de las cuales
pierde sus adornos hasta quedar desnuda para sufrir asi las sesenta
miserias "contra cada parte de ella contra todo su cuerpo". Por intervención del dios EA se le rocía con el agua de la vida y recibe
cada una de las prendas que perdió al pasar cada una de las siete
puertas del mundo ·inferior y regresa a la tierra de los vivos. Jasón,
Eneas, etc., por no considerar los mitos de carácter religoso.'
SEPARACION
Es el comienzo de la avenutra. Es una llamada que el héroe
acepta. La negativa al llamado es negativa a renunciar III propio
interés. El pistolero es un personaje atemporal y cosmopolita porque aparece en el lugar de los hechos como un forastero: sin familia, sin padre, sin madre, sin hijos, sin propiedades, Es el personaje
ideal para descargar en él la respuestas propia. El pistolero empieza
a tener la estatura de héroe al presentarse como un personaje sin
un propio interés; el destino ha llamado al héroe y ha transferido
su centro de gravedad espiritual del seno de su sociedad a una zona
desconocida. Esta fatal zona de tesoro y peligro es representada
por el mitologema de ,, una tierra lejana. La aventura puede empezar por muchos motivos, hasta por un mero accidente. El pistolero es impactado por la situación de malestar reinante en el lugar
de los hechos principalmente por la cobardia disfrazada de opresion. En realidad este primer punto del esquema es de suma importancia para la semántica del mito: el hombre de tamaños normales
no sale de la prosa ordinaria; tiene un propio interés; tiene arraigo.
Esta es la razón por la que busca un reemplazo en el héroe que
acepta el llamado a la aventura.
INICIACION O LA AVENTURA
Viene luego el camino de las pruebas. El héroe ya goza de la
ayuda sobrenatural que está representada por la rapidez en "sacar"
que contrasta con su apariencia torpe. Este esquema es muy común
en la mitología: un superhombre disfrazado de hombre. El héroe se
ha comprometido con la ave!ltura: ha cruzado el primer umbral me-

129

�diante el reto implícito del antagonista representante del Mal: a
veces es una ¡;rovocación respondida; otras es la salida en defensa
de un ultrajado por el antagonista opresor. De cualquier forma se
trata ya del cruce del primer umbral que es como la entrada a la
zona de la fuerza magnificada. En los otros mitologemas existen
guardlanes de esta zona que es. . la zona de la oscuridad, lo desconocido, el peligro. La persona , común nunca pasa este umbral y está
orgullosa además de quedarse dentro de los límites. La creencia
popular es la barrera que dificulta este primer paso. Pasada esta
barrera se sale ya de lo vulgar y se adentra en la zona del peligro:
el hombre se viste de héroe. .Con esta indumentaria debe pasar por
una serie de pruebas. Esta fase es lá. más importante eil el esquema.
Hemps mencionaqo el viaje de la diosa Istar a la tierra sin regreso.
En el fondo cada hombre tiene ímpotencias que son proyectadas en
sus sueños bajo la forma de camino de pruebas. U¡i tartamudo soñaba: "Tuve que subir a una montaña,••"Había toda clase de obstáculos en el camino, Tuve que brincar sobre una zanja, pasar
sobre una cerca, y finalmente me quedé quieto ,porque había perdido .
el aliento".'

·

Ante el 'pistolero se presenta un irduo .camino qué recorrer.
Este camino no es transitable para un mortal común. Pretender
adentrarse en él es una locura; este es el juicio emitido por los comunes mortales sobre la temeridad del héroe. Pero estos juicios sólo
servirán para adornar el cuadro en el momento del triunfo. En los
sueños y en los mitos el héroe descubre y .asímila su opuesto, su
propio ser Insospechado, ya sea tragándóselo, ya siendo tragado por
él. El héroe y su opuesto, el traumado y el sano no son especies
diferentes, sino una sola carne.

En base a estas consideraciones es
'bl •
del l(istolero sino Ja Inmersión del lect po~ e Juzg_!lr no la. hazaña
El pistolero emprende la aventu
or en as ~azanas del pistolero.
cien~e dificultad que hacen crecer: ;¡n hi::;a
rrie d~ h~_hos de creO
a! heroe y que conducen al héroe al
e adm1rac1on en tomo
característica de esta parte
. encuentro con la diosa, La nota
contrasta con el amedrenta!~~;:ciuema es el valor del pistolero que
drentamiento es catalogado y ¡·::Z ded los que lo rode!in. Este amepara con los demás
.
.
ga o .como cobardía. Su actitud
lector se debe precis:n:res~I~:• !omm!idºJª· La admi~ción del
cuales encuentra, proyectándose, en ef~~foie:O. estas cuahdades las

Desde el puntoimde vista
•
del imperialismo:
'tivo soc1ª¡• ~1 pistolero
~s un personaje tipo
~ente un conquístaC ante Yqj~mmfn~,deld pistolero. es esencialdimensiones de un · bl
n ~ Clu a ano comun toma las
deza del héroe: su
s!
:~Ion para _ha~r res.altar la grancapricho es lo ue im '·
n c1on_e;,, su mtehgenCJa Y hasta su
triaria. Sólo el iistolerf~~ali1;t!1ocyif~ de 1valodr-c~bardía es arbiPero cobarde, que es el
. os os .el!las. son cobardes.
".ivir o morir, es el mJ'fe:od~~~~ pa~. dec1d1r s1 a\guien debe
tierra o a su familia es el hombre
5!1car , e~ el arraigado a su
hombre que decide quién debe
~mun.. ~I p1stoler? ~s el supermás deben conformarse con lo m;;1~1 Y c¡wen puede VIVIr. Los detado~, de un !lefensor del bien
la lu~~:· c~~f~Je ~ liberadeffll!-S del ya m~n~ionad~ d~I héroe sin aparie~cia e ~t~~
fuerza. para lffiponer en ult!ffio térmmo su voluntad, su ley y su

°feC:º :1

:;?:1r:

EL REGRESO'
La aparición de -la mujer excepcionalmenete bella en las novelas
de p~toleros tiene paralelos en los otros mitos con el encuentro del
héroekon la diosa. La mujer, es un mitologema que representa todo
lo que puede conocerse. El héroe es el que llega 'a conocerlo. La mujer es la guía a la címa sublime de la aventura sensorial. El héroe
que puede tomarla como es, sin reacciones indebidas, con la seguridad y la bondad que ella requiere, es potencialmente el rey, el dios
encamado, en la creación del mundo de ella. El encuentro con la
diosa (encarnada en cada mujer) es la pJ.'.lleba final del talento del
héroe para obtener el regalo del amor. Este matrimonio representa
el dominio total de la vida por el héroe: la mujer es la vida, el héroe
es su conocedor y dueño. Las pruebas que debe pasar el héroe significan las crisis de realización por las que su conciencia se ain•
plifica.
11

130

ei

1

�liada URUK ba.ré comer la planta ..." l!:1 héroe debe regresar con
la dádiva re::ibida para que la comunidad, su comunidad se renueve.
Esta responsablidad no siempre es aceptada por el héroe. De
cualquier forma este tercer paso del ciclo tiene algunas variantes.
El héroe tiene que cruzar el umbral del regreso. En la literatura
que nos ocupa este regreso toma la forma de una instalación del
héroe mediante su matrimonio con una representante de la comu•
nidad rescatada.
El héroe que regresa es un mitologema muy com~ no sólo en
nuestra sociedad sino en las sociedades de todos los tiempos Y cul·
turas: en el fondo .se trata de una forma de chamanismo Y forma
parte de la estructura del éxtasis del chamán Cl;IYº ~piritu ~u.ede ·
abandonar impunemente su cuerpo para recorrer !ffipasible los 1tine•
rarios de las regiones extraterrestres retomando luego con el remedio deseado para el enfermo.

RADIOGRAFIA DE UN PISTOLERO
Hemos escogido arbitrariamente una novela de las ya mencionadas. Su título suena como los de toda esta "literatura": "Cacen
a Sundance Kid", núm. 107 de la Colección Halcón, Ed. Diana. La
nistoria es simple: "Historia explosiva de un hombre que se quitó
su insignia de alguacil, se ciñó el revólver de seis tiros y desafió
al territorio que llamaban 31,000 kilómetros cuadrados de infierno",
para decirlo con las mismas palabras de la contraportad11.
La narración está enmarcada dentro de la categoría mitica de
la lucha entre el bien y el mal, pero tiene el esquema desarrollado,
el esquema de los ritos de iniciación:

Partida: esta fase aparece implicita en la narración. El personaje protagonista es wi recién llegado: extranjero en la tier¡'ll donde
se desarrolla la acción. Es el mitologema de la tierra lejana que
sirve de estructurante de la narración. Aparece como ritornello la
frase: "Iba (primera persona) a Cllptnrar a Sundance Kid, o buscar
una forma de sacarlo de circulación. Una misión secreta, en pala•
bras del capitán Murphy ... Me informaron que el Coronel Yoe dijo una vez que yo era buenas· piernas para el cerebro de Murphy".
I

132

El cruce del primer umbral de todos los mitos de héroes es
p~esto en forn:i~ de entrada a una famosa banda de asaltantes, proscntos, de habibdad y maldad reconocidas.
t. ~ lnlclacló:ii: aventuras de lo más increíbles descritas con los
erm!nos más ~mtorescos como "uno tenia que gritar para oir sus
propios pensamientos y el humo era tan denso, que podia cortarse".
~I encuent';(? con la diosa, mitologema común en todos los mitos: tiene tam~1~n el sabor de esta literatura pero no por eso no
está a)li C?,n mbdez. Veamos algunos términos con que describe a
la mUJer: el cuerpo sorprendente de una mujer" . . . "joven y dulce
co!'1o una rosa de la pradera". . . "nunca vi hasta entonces una cara
m~ ,~d~rable o ext~ordinaria, en su frescura o en su encanto juvenil • Me preocupo pensar en una muchacha asi en ese medio"
Es una flor de fango o una rosa entre espinas.
·
El protagoni~U!, se encuentra innumerables veces en peligro para lograr so~rev1v1r. en todas ellas ayudado en muchas ocasiones
por el proscnto a qme!1 se suponia debla dar muerte. Lo que Je impulsa no es la fama smo una recompensa y un ascenso.
El cruce •del umbral d~ regreso es puesto en forma de un encuentro esperado en toda la narración entre el protagonista y un
famoso representante de la ley en donde el protagonista logra todo
lo que babi~ esperado y lo habla alentado en su lucha. Incluso se
prepara aqm el encuentro con la dama que sirve de elemento para
el regreso d~ héroe en forma de un matrimonio con la dama y pres~nta despue~ de "mucho, muchisimo tiempo" al protagonista viv:iendo una vida tranquila, con sus hijos ya hechos hombres y con
tI_erras, pensando en su antagonista muerto: "En esas ocasiones
pienso con frecuencia en Charlie y me pregunto si está en el cielo'
~~~~.~~ su armónica esas melodías que tocaba entonces con tan:

CONCLUSION
Los mitologemas son evidentes; el esquema es mltico. El héroe
es la contrapartida de una carencia de carácter social. Pero esta
carencia de carácter social reside en las esferas más profundas de
la conciencia del individuo. En el fondo la cuestión del mito es una

133

�.. •➔ir:·

......
.... ,..
r.l·º''

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�MEMORIAL DE SANGRE(l)
Manuel Maplea Arce

ESP~A, 1936
Voici le temps des assassins.-Rimba1· J.
La mañana resuena atacada en lo alto de motores,
espejos sepulcrales rompen sus imágenes
y despedazan las risas de los niños,
mientras la sombra golpeada de los árboles
cae inerte al fondo de las fosas.

Yo siento la agonía de los suplicios
y los llantos agrietan mi memoria.
¡Oh España negra de sangre y de sollozos!
Voy a la multitud en que el dla me transforma;
tú estás aquí traspasada de hierro,

137

�pero no veo tu rostro.
Sólo el grito palpable de tus venas.
Estás toda cubierta de heridas,
surcada de an11gas corrosivas,
la primavera de tu cuerpo se mezcla a los m~tales
y un furor de potencias te amenaza con su aliento enemigo.
Desconozco los sitios alterados de pájaros.
Los perfumes paleares dudan en mi .~erdo,
y la carne gimiente de azucenas oprumdas,
implora, retorcida de ~gustia, en los crueles arrodillamientos.
Yo he visto volar los bwtres del escombro,
arrasar los hospitales y las maternidades,
marchitar la rosa escolar de las declinaciones
y aniquilar el pulso confiado de los hombres.
Los agentes del crimen excavan el silencio,
siembran agujeros de muerte y de humo en las ciudades,
introducen venenos amarillos en los párpados,
injurian con saliva de nitratos
el recuerdo de Goya y de Velázquez
y riegan de terrores el sueño de las muchedumbres.
•Sangre 0 sangre de libertad mancha tus imágenes
I
y el sudor de la muerte envenena tus piedras!
De pronto, marca un paso de acero tu evidencia,
la voz reminiscente de sirena,
la mirada de fuego de las fábulas,
transformada de ira en la matanza,
luchas contra la bestia africana que aúlla ensangrentada
tras un bosque colérico de armas.

Un viento de barrotes duramente esculpido
sopla contra los pechos ampliados de fronteras.
Tu instinto inextinguible no quiere que sucumbas.
Se oye un clamor potente de horizontes vengativos,
y te levantas, en el gran día que comienza,
palpitante, deslumbrada del mundo,
con un escalofrio de cementerios.

ESTE DIA DE PASION . ..

~TE dia de pasión a través de multitudes
de hierro tr-..spasadas las entrañas
'
la fiebre de ,las mártos ~eja escapar el grito
con que la libertad despide sus pájaros de octubre.
Este_ día de pasión en las plazas febriles
el corazon sacude sus sueños seculares
Y oye que se desplon11i una muralla
de voces. La infamia militar estalla
Y deja su marca lívid11 en las carnes del pueblo
Este día de pasión y de acontecimientos
abfil!donad el antro de los sueños,
'
dommad vuestra angustia de belleza
Y no temáis la ira que deslumbra vuestros huesos.
Este día en que un orden de mármol se derrumba,
los hom~~es a q~ienes la jornada imprime
su martmo de hierro
vienen desde la soled~d nocturna de Ja hulla
de los obsc1;1ros fondos del castigo,
'
de las calle¡uelas de la desgracia y del crimen
de las praderas antiguas de la noche
'
e~rantes, 001:osos por las deportacio~es
sm edad .y sm rostro '
'
por un tiempo cargado de huelgas
punzados por la miseria y por los clavo,.
. Este día de pasión y de lamentaciones
mien~ sangra. todo pecho, toda carne, todo overol humano
lo~ nmos. extraviados lloran en los quicios de Jas puertas
'
Y as mu¡_eres de luto siguen los entierros
ct1n los parpados enrojecidos por el olor de las farmacias.
Este día de eternidad y de derrumbes
un espasmo de orgullo agita a los tirands
Y llena de estragos y de angustias

139

138

�las ediciones sangrientas de la tarde.
· Qué significa el misterio del ho!11bre?
En ;.,te día de ejecuciones y sentencias
.
se forman torbellinos de basura en los barrios
y el pueblo se amotina en los mer~_ados,
y las madres preguntan por sus h1¡os
.
y una sombra ecleswástica ensombrece las cmdades.
En este día de holocaustos
pasa un soplo fúnebre anunciando
sequías de la belleza, rebeliones de hambre.
En un solo día ¡cuántos pájaros
abatidos por el odio!
. ,
¡Cuántos cuerpos mutilados por las represabas,
Se oyen lamentos de dolor en un huerto.
El ojo de la fuerza nos asedia
entre las zarzas devastadas.
.
Cae un cuerpo pesado entre las ho¡as.
y a el óxido de la guerra se extiende ~n las praderas
y el yodo del otoño mancha los cadaveres.
Con un solo pensamiento, en este día de violencia,
salimos al encuentro de la injuria:
a estrangular la garganta de los d1as ?bscuros
en las prisiones donde se pudre el olvido.

y marchas de pie, sangrante, por los barrios fatídicos!
Hay una razón de suprema esperanza:
hablemos con los puños de la ruolución extrema, ·
preparemos las armas nuevas en la fuerza del silencio.

FUNDACION DEL OLVIDO

DESDE el silencio azul del horizonte dicto
rumbos de soledad hacia lo incierto;
la memoria transcurre con tiempo favorable
y apenas si la brisa da señales de pájaros.
Resuena el mar con ecos forestales de espuma
-las olas desenrollan sus órdenes oralesde pie en los correderos de fábricas marítimas
os presiento criaturas de tejanos umbrales.
A veces por pulsantes caminos de latidos
atravieso los ríos torrenciales del odio;
me detengo en ci:.-dades de nostalgia y de estruendo
donde la fría imagen de la luna no llegr..
Llamamientos urgentes me vuelven multitudes
y el trino del motor las fuentes supl~ntando.

Este día de pasión en que 1~ explosiones
despiertan el furor de las arterias
y martillea la cólera, anónima en la sangre,
sudamos resplandores de acero
en un silencio angustiado de cabellos.

¿ Qué espanto de absoluto
brota de los anales de la piedra?
Potencias del silencio nos abisman
en el misterio de las metamorfosi.~.
Yo abro espacios de fuerza hacia la noche
donde se pierden las tribus del recuerdo
que persiguen los gritos famélicos del tiempo.

¡Oh, tú resucitado a imagen de mi .violencia,
memoria de lodo y sangre de las fu~dac1~nes
hasta donde mi planta posa el sufrim1~nto ..
•Oh tú a quien creen sin defensa, extmgu1do,
1
'
"
•
pero
que todaVJa
respiras

Con una voluntad de altiplanicies
que apaga la fiebre de los soles aborígenes
salto de las palabras a los puños del alba.
Las mañanas irrumpen con un grito de alas
entre las juventudes jubilosas del aire:

140

141

�hermosura inmortal que me tiende los brazos
más allá de los bosques, del deseo, de las rejas.
A través de fronteras que diseña la sangre
mis sentidos descubren silentes claridades:

esfinges, simetrias, ofrendas, signos,
entretejidas viñas a la más pura gloria.
Me estremecen las formas apacibles· del mármol
y vuelan de los párpados enil?lllas de las fábulas.

Mi corazón escucha, oh tardes laboriosas
de .suspensos rumores,
al hombre que se enjuga el sudor religioso
mientras sueñas las virgenes exultantes mensajes
y los altos otoños
en sus senos deshojan sus ramajes de oro.
Me acerco a la vida elemental de los sexos,
a la muerte de acero que irradia del trabajo;
mi rostro alucinado se pierde entre otros rostl'll!&lt;, extranjero, en un pueblo
que flagela la muerte.
Camino en las ciudades con una sed amarga
y me devora un fuego de blasfemias;
miro los esplendores del orden,
las estatuas ecuestres,
las cenizas votivas y los dientes
orificados de la fuerza.
Leyes de violencia dominan
las propiedades cómplices del dia
y un viento fúnebre de escorias
que prei;agia los males de la ciencia .
barre de estragos y dudas la memona.
Leo proclamas del sol que nos prometen
las herencias del sueño, los tiempos luminosos

(Jemagogias de abril) oh biblicas jóvenes

que os alejáis por los floridos viales.
Poblado el aire terso está de vuestro gozo.
Siento el hálito seductor de vuestros !apios,
la libertad como un soplo entre las frondas.
Crecer, cambiar como la vida de la tierra,
pasar un tiempo dé amor
y deslumbrantes trigos en silencio,
y despertar un día de I.i fluvial memoria
de los siglos, a la sombra
del árbol milenario,
-oh inefable delicia de los deltas-confiado en la cálida pubertad de las rosas.
¡Que el olvido descienda por las linfas del sueño!
Ya la creación imprime sus dedos en mi frente
y alzan su voz ardiente
de otras razas sonoras las sirenas,
y recitan mi vida, mi fábula, mi ausencia!

CANTICO DE LIBERACION
HACIA otras perdurables realidades despierto
buscando ardientemente tus promesas;
los frutos engañosos del sueño se corrompen
y en el fragoso corazón te siento:
brillante fuerza que doblegas selvas
y del alto silencio arrobamiento.
¿Quién eres tú que un palpitar dichoso
al evocar la juventud, trasciendes,
análoga de lirios en la sombra?
Tú mueres y renaces intacta de los éxtasis.
Por ti yergue la luz rolumnas de hermosura
y al blanco mármol
te confla desnuda,
pero tú no eres eso, ni tampoco la nube, ni ola, ni el árbol.

•
J.42

143

�El violento presagio que atormenta al poeta
rompe cárceles et~rnas d_e repente; . .
una llama sin lab1c¡s resiste en las t1meblas
y un 'segundo mortal agólpase en las ve~as .
tras el adiós agónico de los sexos superstites.

"1

1,

Yo quiero detener tu tránsito de siglos
de la antigua memoria de los bosques
a las limpias claridades que en la frente reposan,
y aprisionar con todos los sentidos
tu apariencia, insinuada en los latidos
(le! otoño que llega por el campo
persiguiendo las potencias frutales
o en la contemplación purpúrea que obscurece la cólera.
Y contra certidumbre de bárbar.os horrores,
vienes y enigmática, al instante, huye_s, .
dejándome un combate de atroces su¡ec10nes.
Y en las horas radiantes en que mayo
cribado de esplendores,
en el alma penetra
y se diluye,
.
a través del mirifico fulgor de los folla¡es,
empedernidos ruiseñores
desalteran su sed de impaciente belleza.
La muerte abre su surco y deposita su germen negro.
Y cuando las estrellas y los ríos de la fiebre
y el vientre de las· mujeres y el hacha de los verdugos
y el cielo y la existencia mutilada
despeñen mi silencio,
tú de futura vida,
estremecido, por la fuerza insonora . de mi canto,
proclamarás la dura voluntad de m1 estrofa, .
y al soplo irresistible que del e~erno mar te mvoca,
volverá a florecer quemante y vJVa
la voz que aquí dejaron mis labios calcinados.

Me desborda un deseo de ignotas maravillas.
.
el alma me satura de frescas pubescencias:
nostalgias de jardines esclarecen sus élitr?s,
y de la fiel semblanza superpuesta de petalos

La turbadora brisa

144

la obscuridad borra su ip¡agen
y entre mis manos
·queda sólo el tremor de un acto.
¿Eres tú 111 arcano latido de la sangre?
¿Un útil ,secreto que exalta y rios libera?
¿Sublime perfección . de arduos imposibles
o el progreso ardiente que se eleva
en el hombre?
..
Al curso inteligible
del ti_empo da nii no'rnbre
demúdada de áúsencias y estupores silábicos.
Razones son de ti el peso de las mat,irnida,des,
palidez, sueños,
ceniza, adiós, bosque, mirada,
·mar, viento, eternos elementos,
la irrupción de la música en la piedra,
la verdad misteriosa que eri sus ojos avanza.
Mi destino es vivir volcanes de belleza.
Del seno. impenetrable de la noche
nacerá la avidez incisiva de los pájaros.
· ¿Quién eres tú que a mí llegas
·
alcanzando,
por múltiples, transportes
de ala hasta mi frente
con un ruido d!! hierro,
como iln vértigo cruento
.
entre las sombras adversas de la época?
Oigp, oigo el furor astral de tu presencia,
tus labios persuasivos como un canto de bronce.

�.\ 1)-MAPLES ARCE, MANUEL. Memorial de Se.ugre. Talleres Gráficos de la Nación. México, 1947.

Se acepta que en el año de 1922 nace, en México, el movimien•
to artistico conocido como Estridentismo. La fecha se marca por
la aparición del primer libro del poeta veracruzano Mannel Maples
Arce: "Andamios Interiores".

Lo~ textos transcritos corresponden a: stl obra Memol'ial de Sangre, E;d•~da e_n 1947 Y ~yos ejemplares son hoy considerados rarezas b1bhográf1cas.. A treinta años de distancia su verso suena ron
la fuerza y necesidad de hoy.
'

J.J.G.

¿Qué es el estridentismo? Germán List Arzubide -su integrante y primer historiador- lo define básicamente como un contra-Modernismo. O, más justamente, como un ismo adverso a los
abusos y exageraciones de un modernismo agoIIÍ7.ll.nte, prolongado
artific:ialmente a través de moldes más allá de sus limites creativos y, por tanto, inoperante.
Pero independientemente de esa posición, es tambi~n la faceta
mexicana del huidobrismo que, en el primer cuarto del siglo XX.
generara creacionismos hispanoamericanos y ultraísmos españoles.
Al fenómeno meramente estético de los ismos mencionados, el estridenti,smo añade una-manifiesta preocupación por la problemática
social. Tanto, que debe ser considerado como nuestro antecedente
a las actuales literaturas de protesta y denuncia, sobre todo de
esta última. Ello con· otra constante significativa: la de unir ismicamente diversas expresiones artisticas, (poéticas, pictóricas, musicales .... ) , aunando lo social y lo estético a través de la siempre
activa "imagen"; pero con una independencia de las excesivamente
cerebrales teorias del simbolista francés René Ghil.

/

Arqueles Vela, Germán List Arzubide, Luis Felipe Mena, MigueLAguillón Guzmán, Salvador Gallardo, Ordaz Rocha ... son poetas cuya obra precisa una difusión en nuestro actual panorama literario. Tanto como lo .h an merecido la de los pintores -junto con
aquellos iniciadores del estridentismo-, Diego Rivera, José Clemente Orozco, David .Alfaro Siqueiros, Fermin Reweltas, Jean Charlot,
Leopoldo Méndez, Ramón Alva de la Canal. .. y, encabezando a
todos, Manuel Maples Arce, el lider que · hizo posible el primer momento consciente. artístico-social mexicano.

146

, 147

�BIBLIOGRAFIA TEMÁTICA MINIMA
LIST ARZUBIDE, GERMAN. El Movimi\!DW Eltrldenfilta. Eds.
Horizonte. Xalapa, Ver., 1927.

- - - - . E l Movimiento Estrldenttsta. (Cuadernos de Lectura
Popular. Serie: La Honda del F.spiritu s/n.).
cación Pública. México, 1967.

Srta. de Edu-

VELA, ARQUELES. La Señorita Eúléten. Eds. El Universal Ilustrado. México, 1922.

~ - - - . E l Café de Nadie. Eds. de la Revista Horizonte. Xalapa, Ver., 1926.
- - - - E l Arte y la Estética. Teoria General del Arte. S/É.
México, 1945.
----Teoria IJteraria del Modernismo. Su F1lotlQffa, su Estética, su Técnica. Ec1s. Botas. Mé~co, 1949.
----Análisis de la Expresión Uterarla. 1 Col. Studium
No. 51) Eds. de Anclrea. México, 1965.

�'

TELEOLOGIA EDUCATIVA
Julio M!tates Bocea
MARCO CONCEPl'UAL:
Teleolorf&amp; o flnallsmo: Sector de la Filosofía
qu&lt;&gt; trata y e,studla los fines. Doctrina que presupone la. existencia de causas finales a las que
obedecen los procesos del universo y que, en última instancia, lo explican.
Edueael6n: Proceso intencionado y sistemático
que pretende desarrollar todas las facultades,

potencialidades y posibilidades del ser humano,
óptima y armónicamente,
Teleolori&amp; Educativa: Refiexlón serta y sistemática sobre los fines que animan a la educación, que residen en todo su proceso y que fundamentan su existencia.

TELEOLOGIA O TEORIA DE LOS FINES
En la génesis de un hecho, objeto, fenómeno, manifestación,
proceso o cualesquier evidencia que muestra la realidad, existen dos
características fundamentales: el contenido y la forma. El contenido, como el conjunto cualitativo y esencial en que consiste ese he-

151

�cho· y Ja forma como la estructura u organización de ~ch&lt;? conte- '
nid¿ inherente i él El contenido, en razón de su esencia, solo puede dianifestarse, ha~rse presente, a través de la forma. 1:,as_ generalizaciones emíricas demuestran que, evidentemente, lo prmcipal ~s
el contenido de un objeto, mien~as que. 1!1 forma debe ser áeternui
nada en comoleta adecuación a el._ condicionan?º de esta manera e
contenido a la forma. Si el contenido desempena el papel pre~!1derante
determinante de un objeto, la fo~a dependef!Í del m a
que e~ destinado dicho objeto, ejempl~:. s1 lo det_ermmante IJ:lra
realizar un conocimiento es la aprehens1on del obJe~o C?gnosc\ble
r el sujeto cognocedor, la manera en que se f_orm~a, prec1Sa:ente ese propósito cognoscitivo será el lenguaJe propio _que, como
' ta , cubrirá el cuerpo
de la finalidad
de aprender por parte
vestimen
_
.
del sujeto.
,

Ya 300 años antes de nuestra era, Aristóteles, al hacer descender al ~undo de la realidad sensible las ideas, que Platón habla _
-hecho residir en un mundo ultrasensible, quiso que éstas tuvieran
fuerza genética y generadora y para ello les distinguió dos elementos: la materia, como aquello de que está hecho algo; Y 19: forma,
como aquello que hace int_roducirs~ a los elel!lentos !11ª.ter1ales en
un conjunto y que Je confieren urudad y sentido. Aristoteles estudia primero por medio de la geometría, la figura de los cuerpos
consideránd¿la como la terminación limite de la re~idad corpórea.
En el pensamiento aristotélico la forma de la matena, o. de al~a
cosa, es lo que a esa materia o cosa la dota de un s~ntld? o finalidad (el "telbs"), en otras palabras, 1!15 cosas están disp_l!estas,
conformadas, para la realizació~ de un fm. -En ,esta c_oncel;)C1on del
clásico griego reside el principio generador de la evidencia de. la
realidad de cada cosa, pues cada cosa es lo que es P?rque ·ha sido
su existencia y el propósito final para el 9ue fue animada.

y que constituyen su esencia. El estudio de los fines o teleologia
en la educación es el tema de nuestros días en que se cuestiona a
la educación en su planeación, organización, ejecución y cumplimiento, con la finalidad de enjuiciarla y valorar su contribución a
la creación de una vida buena, de una sociedad sana y de una constante elevación cualitativa del ser humano.
En la naturaleza dinámica de la educación intencionada se g~ta
la existencia de funciones educativas, las cuales tienen como misión
encauzar la energía de la naturaleza humana, por medio de la impregnación de valores, para modelarla como persona. En las finalidades educativas cabe una jerarquía de ellas para ir graduando el
adelanto del educando. Veamos en clase que la enseñanza de una
operación aritmética, la división supongamos, tiene como fin inmediato el proporcionar un conocimiento científico, conocer un procedimiento hecho por el hombre para domar a la naturaleza y que le
es útil inmediatamente, pero que dicho conocimiento ha de ligarse
al nivel superior inmediato de las finalidades concebidas en un sistema educativo para que el educando adquiera conciencia de la calidad de valores de que va dotando su personalidad y llegar al
punto de descubrir y acrecentar por él mismo sus capacidades de
autodeterminación, autorrealización y autointegración, vinculándose
en este proceso con la cultura.
No existe campo o actividad educativa que carezca de sentido
teleológico. El suceso mismo de la intencionalidad educativa implica
que esta tarea se emprende con un propósito, _con un "para qué".
Por tanto, el hecho educativo, que está dirigido al hombre, corresponde a fines siendo el supremo de estos: dignificar al ser humano
para que realice los valores que se consumarán en la cultura.
HOMBRE, SOCIEDAD Y CULTURA

TELEOLOGIA EN LA EDUCACION
En la empresa humana que denom~amos l;(luc!lció!l? necesariamente, en el sentido helenístico de fa~hdad o mevitabilidad ~e los
aconteceres en razón de causas determmad~, se haJ?- de .manifestar
los fines que Je dan fundamento a su sentid~ Y ~1rección. En _Ia
ejecución hasta la consumación de los propósitos 1~eados que dil;ron ánim~ a la actividad educativa, se deberá cumplir con la ~alización de fines, con la conclusión de las causas que le dieron ongen

La educación está formada para el hombre y la sociedad. Es
innecesario analizar la concepción del hombre aislado pues múltiples
razones le hacen obvia la necesidad de solidarizarse con sus congéneres. El hombre, en su actuación vital, se desenvuelve en una
complejidad de dimensiones sociales, políticas, religiosas, morales,
etc., que, como resultado, lo concretizan para ser objeto de estudio,
generando sistemas de reflexión antropocéntrica que lo ponen en comunicación consigo mismo y los demás seres.

153

152
.

.'

�1,

El hombre tiene conciencia de realización de afanes inmediatos,
como imperativo a cumplir para satisfacer sus necesidades vitales,
pero también tiene conciencia de su finitud, de su consumación en
la muerte, en la terminación de su vida, de tal manera que en la
realidad concreta y evidente, que es la vida misma, ha de encaminar sus esfuerzos en actividades fructiferas que den muestra de su
capacidad para realizar los fines que rigieron su existencia, los ideales aue fueron constancia de su devenir, Igs valores que concibió
en su tránsito mundano. ¿ Qué afán humano, preciso por antonomasia, ha de reflejar esa posibilidad sino la educación?
La sociedad necesita del concurso de todos y cada uno de sus .
miembros para realizar los· propósitos que den fe de su existir, independientemente de las diferencias individuales. Amalgamar todas
las diferencias individuales; combinar todas las diversas concepciones del mundo y de la vida; unir todas las características originales
que por razón de existir se dan en todos y cada uno de los hombres, en un haz homogéneo de razones teleológicas sociales, es una
tarea de la vida colectiva.
La sociedad sustenta principios que debe cumplir para servir
de marco propicio a la consecución del bienestar y del progreso de
sus miembros, siendo los principales de éstos la manera permanente
y continua de exigir a sus miembros la cooperación para el cumplimiento de los fines que los llevaron a sellar un pacto social; la coordinación organizada de sus instituciones para garantizar de una manera constante la satisfacción de las necesidades dimensionales de
sus miembros, ya que fueron dichas neoesidades y el emprendimiento de su satisfacción, el generador de esas instituciones. ¿ Qué em•
presa, eminentementé social, ha de ser la portadora de la bondad
de una sociedad sino la educación?

Cultura, en términos generales, es el producto o resultante de
que el hombre haya ejercitado y aplicado su entendimiento en la
ciencia y en el arte. En tentativa filosófica podemos considerar .que
la cultura la constituyen las realizaciones del espiritu humano, la
objetivación concreta de la complejidad de dimensiones que el hom•
bre y la sociedad encarnan. Referirse a la cultura es. referirs1; al
hombre ya que sólo en el plano de Jo humano es posible referirse
a la cuÍtura. La cultura nos dará el indicativo de Jo realizado por
el hombre, tanto en el campo de la transformación material como

154

e_n el campo de las creaciones artísticas sociales religiosas cientif1cas, morales: filosóficas, políticas, etc., 'como la 'totalidad de todas
sus consumac10nes.
La cultura, al decir de Max Scheler, es una categoría del ser.
Se h~brá _logrado cultura cuando el saber haya penetrado y se haya difundido a lo largo, ancho y profundo de la sociedad y el ser
humano; cuando haya absorbido la totalidad de las dimensiones
h~a1_1as Y haya transformado el saber en un modo de ser, el con~c1m1ento en. una forma de comportamiento. No en vano para
N1':tszche no tienen otra finalidad los afanes humanos que su imperativo: "hazte valor".
La cultura es la ~a para enjuiciar la realización de valores de
un pueblo,__de una. sociedad, .de l,l)la generación humana, a través
de la emoc10n Y c~J~d.ad 9!.le dichos valores desempeñaron en el afán
de e/~varse a la c1vil~ac10~ esos agrupamientos humanos. ¿Qué expres10n de cultura mas evidente, qué demostración más factible del
pr~greso humano y de los sentimientos comunes a que vibraron
umsonamente los pueblos que la realización de valores efectuada
por, y a través, de la educación?

TECNICA DE TELEOLOGIA EDUCATIVA

Los fines educ!lti.vos di_námi_c~mente se van gestando por el consec_uente desenvol".im1~nt? !deolog\C~ que acompaña antes, en y des•
pues !1 cada camb10 ~1stonco, politico o social, condicionando dichos
c'.1!11b10s la formulación de fines educativos vigentes a cada situac1on presentada. La cuestión de formular fines educativos implica
e~_tre muchos aspectos, .considerar que estos nacen de una delibera:
c10!! del hombre concebida por su facultad de elegir entre las alter•
nativ~s que se le_ ofre~':n, o que se ofrece a sí mismo, para la consec1;1c1ón de ~n fm el!g¡endo las que él ~ree adecuadas, mejores y
posibles, hac1endose responsable por consiguiente, de sus decisiones
y afirmando. así la consideración importante que en este nivel ejer•
ce la libertad humana, el poder de albedrío del hombre.
Ya en el ejercicio de la educación intencionada, en la que deben
existir todas las condiciones de un quehacer sistematizado, los fines
a que tienda se han de formular con todos los requisitos de una ac-

155

�tividad formal, seria y conducente a resultados. Luis Arturo Lemus
en su Pedagogía (Temas Fundamentales, editorial kapelusz, B. Aires, 1969, pp. 178-182) nos reseña los idearios que sobre este tema
han concebido diversos educadores, advirtiendo la constante en estos
autores de formular fines educativos en términos de naturaleza Y
esencia' genérica, más que de adecuación particular práctica:
Lorenzo Luzuriaga:
Fin político: históricamente la primera finalidad asignada a la
educación considerándola como la concepción más amplia de la
vida pública y del Estado.

Fin social: ofrecer al individuo lo que la naturaleza no le pudo dar: la habilitación al control social.

Francisco Larroyo:
Asegurar al educando la posesión de un organismo apto para
todas las tareas vitales que realiza: educación corporal para el
buen funcfonamiento del organismo biológico.
&lt;Jultorización y Socialización: realizar en el educando el tipo
social y cultural del medio donde se desarrollará su vida.

Fin Social: preparar al hombre para una eficiente convivencia
humana.

Profesionalización: poner al educando en situación tal que realice un trabajo productivr espec'.alizado en la comunidad social.

Fin cultural: introducir al ser juvenil en el mundo de la cultura y hacérselo asimilar en forma activa para que el educando
sea capaz de perfeccionar los bienes culturales.

Individuall:r.oolón: desenvo,. ér la individualidad del educando de
la mejor y más profunda manera a través de todos los fines
anteriores.

Fin individual: llevar al hombre a su máximo y pleno desarrollo como ser •humano, s'ln menoscabo de su peculiaridad distintiva como individuo, tratando de convertir a éste en persona
que es en si una virtud ética.

René Hubert:
Maduración específica.: asegurar al educando la posesión de un
organismo biológico adaptado a todas las tareas que de él se espe1-an.

Fin vital: comprender todas las dimensiones vitales.

Platón:
La formación del hombre virtuoso.
La formación del ciudadan~.
La preparación para· una profesión.
John Dewey:
Fin individual: capacitar al individuo pal'a el ,desarrollo continuo.

Sociali:r.ooión y Profesionalización: ayudar al ser humano a realizar en él el tipo social del medio al que está llamado a vivir,
por las técnicas de la acción y los hábitos, cumpliendo en la sociedad una tarea apropiada.
Civili:r.ooión: ayudar al individuo a descubrir los valores individuales incluidos todos los bienes culturales, de los cuales ya está posesionado.
IndividuaJización: ayudar al individuo a reconocerse como persona, por ·medio de todos los procesos anteriores postulados por
este autor.

�EspirilualimciOu: llegar a la realización de si mismo, sentir que
se Jlega al estadio de lo espiritual donde los más altos valores
se confunden, hacen comunión, con las leyes fundamentales del
espíritu mismo.

4)

qu~ sean idón~ con los medios para su consecución; que
e ~ adecuacion entre el camino o método y la meta
o fm;

5)

que sea~ consecuef!tes con la situación histórico-social que
1~ gesto; que. esten acordes a las circunstancias que les
dieron oportunidad de nacer;

6)

que sean concatenados con los fines de otras actividades
humanas para coadyuvar conjuntamente al ascenso cultural del hombre.

Resumiendo las proposiciones reseñadas por Lemus en estos autores, observamos la demanda de fines educativos y la formulación
de los mismos en esta jerarquía:
Para convivencia social sin sacrificio de la singularidad indivi·dual de la que precisamente se nutre la sociedad organizada.
Para realizar la cultura.
Para cumplir con una labor útil y productiva en la sociedad en
que se vive.
Para la conservación y enriquecimiento del organismo biológico sin el cual no es posible ninguna actividad humana.

. ~te ~a necesidad teleológica en la educación. Tienen que
eXJStir fmes, meluctablemente, en todo afán educativo en razón determinante_ de las causas qu~ les dieron origen, que son su sustento y que tienen como denommador común ser de naturaleza humana y para lo humano.
TELEOLOGIA EN LA EDUCACION MEXICANA VIGENTE Y
PROPOSICIONES A LA MISMA DE LOS AUTORES DE ESTE
TEMA

Para afirmar en el hombre lo valioso de la virtud.
Para el reinado de lo espiritual como la conclusión final de realización de valores.
Lo anterior nos da una idea en nuestro esfuerzo por fijar una
apreciación lógica y técnica de la teleología educativa. En nuestra
personal opinión consideramos que los fines educativos han de formularse a las siguientes · bases racionales:
1)

2)
3)

158

concepción clara y precisa en su formulación por los agentes ejecutores del hecho educativo intencionado; que no.
ofrezcan dubitación alguna en sus enunciados;
que exista bondad en el fin formulado; que tiendan a mejorar la realidad y ofrezcan una evidencia más fiel de ella;
que sean factibles de realización; que su consumación esté
dentro de los esfuerzos humanos:

En la Ley Federal de Educación promulgada el 29 de Noviembre de 1973 en el Diario Oficial de la Federación, en su articulo
5o., se especifican las finalidades que tendrá la educación intencionada ejercida en nuestro país, los cuales interpretamos en la siguiente forma:
Fracción
del Art. 50.

Para desarrollar armónicamente la personalidad
para el ejercicio pleno de las facultades humanas

1, 10.

Para valorar el nacionalismo

2, 5 y 13.

Para realizar la cultura

3, 4 y 6.

Para aprovechar racionalmente los recursos naturales

7

Para convivir socialmente en armonía

8, 9, 14,
15 y 16.

159

�Para crear condiciones de progreso en general

11 y 12.

Para acrecentar el avance científico
Para convivir internacionalmente en armonla

13.
2, 16.

permita. al edu~n~o enfrentar el futuro inmediato que se ofrece
con senas restr1~1on~ económicas, y en donde será necesario·
aceptar una co~v1venc1a económico-social con limitaciones en el
consumo _de sabsfactores a fin de que· exista reparto equitativo
de los mJSmos.

En la realidad mexicana se ofrecen todavía muchas evidencias
que indican desvinculación entre las finalidades que animaron a
nuestro movimiento social revolucionario de 1910, y el cumplimiento de éstos, por lo que hacemos los siguientes considerandos:
que las condiciones económicas presentes, Independientemente
de las causas que le antecedieron porque son una realidad amarga, se proyectarán en un futuro inmediato de necesaria racionalidad económica,
que el imperialismo y el neo-colonialismo, en la diversidad de
facetas que se presentan, aún continúa acosando a las naciones
en proceso de desarrollo en aras de su expansión y fortaleci•
miento,
que si bien aún no hemos llegado a un desarrollo industrial suficiente y a su consecuente sociedad de consumo, ya se presentan síntomas, imitados o no del extranjero, que denotan incii•
naciones suntuarias y consecuencias de alienamiento social,
y las siguientes proposiciones, que seria deseable, formarán parte
del cuadro teleológico de la educación mexicana:
Para crear conciencia antimperialista, concreta y definida. México ha sufrido en carne propia las consecuencias de la ambición imperial,
Para apreciar la autenticidad de cada ser humano de tal manera que se manifieste en sus actuaciones sin entrega plena
(enajenamiento) de su conciencia y facultad de albedrío a otros
sectores sociales,
Para crear en el educando, y futuro hombre, la adecuada esti·
mación de su patrón de consumo necesario para la satisfacción
de sus necesidades materiales, erradicando idolizaclón de los
bienes superfluos, innecesarios y accesorios para la realización
de la cultura, y
Para crear en la sociedad una conciencia de austeridad bien
comprendida (por lo menos las siguientes dos generaciones) que

160

161

�BIBLI0GRAFIA

DocumentQs sobre la Ley Federal de
F.du~ón. Secretaríil de Educación Pública: México, 1974.
BASAVE, AGUSTIN.
Fil~fía del Hombre. (Col. Austral No.
1336). Espasa Cálpe. México, 1963.
LEMUS, LUIS ARTURO. Pedagogía. Temas Funda.mentales. Ed.
Kapelusz. Buenos Aires, 1969,
RUSSELL, BERTRAND. Ensayos sobre F.AJucaclón. (Col. Austral
No. 1387). Espasa Calpe. Madrid, 1967.

ANONIMO.

NUEVOS ENFOQUES SOBRE EL ARTE Y LA CULTURA,
SEGUN LA TEORIA DE LA COMUNICACION
Julleta Plsanty de Alducin

INTRODUCCION
La Humanidarl afronta en los últimos cincuenta años los carnbios más rápidos y violentos de toda su historia.
Aparentemente, uno de los aspectos más interesantes de todo
ello, es el surgimiento, investigación y estudio de nuevas áreas, .entre las que cabe mencionar a nivel destacado, la Teoría de la Comunicación.

La Teoría de la Comunicación surge en la Historia de manera
por demás inesperada y como resultante de estudios totalmente ajenos a lo ,que en la actualidad es.
Claude Shannon trataba de optimizar el uso de los cables telefónicos. De ahí hasta abarcar elementos de sociología, psicología
y antropología, así como aspectos matemáticos, ha requerido realmente poco tiempo.
162

163

�Sin embargo, la cantidad de conceptos, teorias, ciencias y técnicas que ha impactado en una u otra forma es enorme.
Se estudia Teoría de la Comunicación en carreras como Ciencias de la Información, Sociologla o Pedagogla, pero podrla ser materia de estudio para cualquiera, ya que motiva e impulsa no sólo
el conocimiento de los elementos que intervienen en el proceso CO·
municativo, sino que permite la comprensión del proceso en si, d~e
los simples pasos físicos, hasta llegar a los factores de orden social,
económico y psicológico que determinan las características de un
momento romunicativo en particular.

Precisamente esto nos permite hacer hincapié en la distinción
que poca gente hace, y mucho menos entiende, entre lo que es
Comunicación, y lo que es Información.
Información es sólo una parte del fenómeno de la Comunicación, por medio de la cual se obtienen datos de diferentes ti~ Y
a través de distintos canales y códigos, pero entre los q~ existe
siempre un común denominador, es decir, la posibilidad de la medición, que permite limitar, desglosar y cuantificar lo que obtenemos a través de la Comunicación.

se dan cuenta. La propaganda, la publicidad, el cine, la radio, la
televísl~n, la educación en. sus diferentes nive· ,!S y áreas, la religión,
la polit1ca, etc., son preclSlllllente los comunicadores más activos,
pero no por ello se puede dejar de tomar en cuenta la moda la
pintura, la arquitectura, el tráfico, la configuración de cada sociedad y ciudad, y muchos más, a los que generalmente se elimina o
al menos se les considera como poco importantes siendo aún asi
los determinantes y los más influyentes, pues so~ parte, 'ya no d~
una determinada clase económico-social, sino que indirectamente y
por_ &lt;;aracterlsti~. sociales que en éste ~omento no pretendemos
d~f1n1r, 5?n defwtivamente parte de. la ~da cotidiana en cualquier
mvel social, ya que su trascendencia e influencia se da tanto en
nivel horizontal como vertical en la sociedad comunicante de que
se trate.
Si la Teorla de la Comunicación ha impactado diferentes nivesociales, si las concepciones técnicas, cientificas, filosóficas y soCiales han buscado nuevas bases en la Teorla de la Comunicación
ésta debe ser causa de un estudio más detenido, y precísamen~
el fomentar lo antei;ior y dar a conocer su relación e impacto en
las ideas cientificas, filosóficas y sociales, es la pretensión del presente trabajo.

11:5

COMUNICACION, ARTE Y CULTURA
La comunicación, empero, es un fenómeno compllcado, en el
que no sólo el mensaje emitido es la parte importante. La Comunicación no siempre es medible y las más de las veces los mísmos
elementos que intervienen en ella, la complican o degeneran, quizá
al grado de inhibir la información que originalmente se desprendla
de ella.

Los anteriores conceptos no pretenden ser una definición, pues
existen ya suficientes, y de autores múltiples, la mayorla de las
veces contradictorias, sino que pretenden marcar los limites precisos para el uso que hago de los conceptos Información y Comunicación, en el presente trabajo.'
Las sociedades contemporáneas más que las anteriores, reciben
"rMagas" de comunicación, y se puede decir que esto acontece las
veinticuatro horas de cada día, pero cosa curiosa, pocos son los que

Los nuevos conceptos que ha traído consigo el conocimiento de
la Teorla de la Comunicación, han evolucionado ellos mísmos y a
aquellos con los que alternan.
Unos de los más afectados son quizá el concepto de cultura y
el de arte, no en su concepción genérica sino en su aplicación.
El concepto del arte, por ejemplo, antes individualísta y creador de nuevos caminos, aún es creador de éstos, pero a través de
la masificación y despersonalización, ya que es algo netamente comercial, puesto al servicio no ya de la estética o de las virtudes de
cada artista, sino de las necesidades de un "vendedor", simple comerciante, que ramifica lo más posible sus negocios y productos
en un afán de sacar las más ganancias posibles.

16.5

164

�Si bien antes era "el arte por el arte mismo", ahora es "el ar•
te por tanto dinero", ya que se ha puesto al servicio del mejor
postor, y en consecuencia su mensaje ha dejado de tener validez.

junto de personas con caracterlstlcas más o menos homogéneas
ahora es e~ conjunto mayorita.rio de la sociedad, que por carecer d~
eler:nentos mterpretativos y de un minimo de educación escolar y
sOCial, n~ puede pretenderse que acepte formas muy controvertidas
y complicadas.

Consideremos cualquier pintura, trozo musical, escultura o poesia anterior a la época de la comunicación y notaremos, que a pesar de la divergencia de formas y mensajes, tenían siempre una
mira: que el artista expresara su interior, y a través de exteriorizarlo, manifestar su posición personal, ideología o filosofía de la
vida, frente a las de los demás.

Hay pues, q!le ~jar_ de nivel, _buscar códigos que sean inteligíbl~ a la mayona silenciosa, apática, pasiva y desprovista de interes.

Actualmente, el artista pierde de vista el compromiso consigo
mismo, o para con la sociedad, y a través de sus obras sólo presenta aquello que le pagan.
Convengo en el hecho de que los artistas también necesitan
vivir, pero definitivamente lo están haciendo a base de "vender su
alma al diablo".
Ya no manífestan concepciones de la vida, ya no represencan
una realidad cotidiana y cuando lo hacen es porque se les ha pagado sus "treinta moned¡¡s".
Han vendido el arte al mejor postor, y lo único que han encontrado para defenderse de posibles reproches o protestas, es el avance de los tiempos y las "necesidades de los demás".
Cuando no es este el caso, fa mayoria de las veces acontece el
fenómen_o del "snobismo", en donde lo único que importa es llamar
la atención y donde lo menos importante P.S lo que se. dice. o piensa,
sino que hay que decirlo o manifestarlo en la forma más- llamativa
o poco usual.
Todo esto conforma un nuevo panorama. El! mensaje ya no
importa; el emisor generalmente no es el artista y éste Jo único que
hace es manejar un código especifico· elll el q'CIC' posee habilidad.
Anteriormente preocupaba el receptor y que éste recibiera el
mensaje. Ahora el mensaje, generalinente es repetitivo por lo que
carece de importancia, y el receptor ya no es una persona o un con-

Las exigencias en cuanto a la habilidad del artista, son cada
vez menores. Basta que un individuo pinte, escriba o pretenda com•
poner un trozo musical, para que se le considere como un artista,
Y como ya hay tantos ya tampoco interesa ser el primero el principal o el único, simplemente interesa dar a la luz pública' "lo propio".
Un aspecto paralelo a todo lo anterior, es la divulgación de ese
"arte" en grandes proporciones. Las comunicaciones en épocas anteriores eran limitadas, pero en la actualidad están casi al alcance
de cualquiera, por tanto el arte ya no es tan elitista en cuanto a
los receptores. Ahora bien, esto puede plantear una paradqja. SI
ya no hay tantas exigencias para el artis-ta, para qué obra el artista; si los receptores son muchos más que en épocas anteriores,
esto debe bajar necesariamente el nivel de exigencia en cuanto al
arte, y por tanto no puede ser ya "tan" artistico.
Resultado final, el arte busca nuevas formas, si, pero oomer•
ciales. El pintor ahora es publicista; el músico, ahora es composi•
tor de la "onda pop"; el escritor, ahora es autor de telenovelas o
de argumentos cinematográficos.
. Estas son las salidas finales para el artis-ta al que se le ha exigido poco, y que poco se ha exigido a si mismo, donde no puede
exigirse, pues tiene toda una sociedad compradora a la que dar lo
que pide; y lo que pide es poco, ya que las necesidades artisticas
de la wciedad son poquiteras, puesto que no se ven desde el punto de 1.ista artistico, sino social, más bien de clases. El nivel social
;)S meJido por las facilidades de comprar comunicación (T.V., radio, cine, teatro, carro, vestidos, casa, muebles, etc., todos ellos co-

167
166

�municadores de las características sociales de cada individuo, ya
que muestran su gusto, in,terés y posición económica, sobre todo
ésta última ya que no interesa tanto el tener una u otra cosa, que
ya es de ~yo "importante", sino que lo que se tenga muestre su
precio y por tanto ostente el nivel social que se pretende Y no tanto el que se tiene en realidad) .
Triste época la actual para el arte y el arti~. Estos han per•
dido su conciencia, o mejor dicho, la han .vendido, X por tanto su
función original y de concepto se ha perdido tamb1en.
Hasta este momento hemos visto el funcionamiento del emisor,
mensaje y receptor en el arte. Quizá los que men?s teng_an:ios que
redefinir en cuanto a impacto, son. el canal y el código ~rtísticos, ya
que aún cuando hay nuevos y diversos canales y códigos, los receptores realmente no han puesto mucho su atención en ello, como
no sea por un tiempo ínfimo, momento en el que la novedad o la
moda los han resaltado, sin que por sí mismos lo hayan logrado
en ningún momento.
Pero el proceso comunicativo no se queda en esos elementos.
Contexto y referente han sido quizá los elementos de ese proceso,
que definitivamente han alterado las informaciones que se obtienen.

tiene una realidad a la que consciente o inconscientemente desconocemos, y al mismo tiempo una irrealidad a la que mostramos
orgullosamente como nuestra "realidad". ¿A cuál de las dos hacer
caso? A la primera no la reconocemos como tal, por tanto no se
puede hablar de ella; a la segunda no la conocemos, por tanto necesitamos conformar todo un mundo de fantasías que nos sostenga
y al que convertimos en nuestro, por tanto ya podemos hablar de
él. Frente a él somos omiscientes ya que somos sus creadores.
Ante este problema, el Ser Social, la persona, es ajena totalmente a la realidad misma y al carecer de ese conocimiento no
puede afrontarlo y mucho menos transformarlo.
Los nuevos medios de comunicación fomentan esto, a grado tal
que aparece el fenómeno de la enajenación, en el que estamos inmersos y carentes de voluntad, no poseemos libertad, no porque estemos tras las rejas, sino porque carecemos en definitiva de posibilidades de pensar por nosotros mismos, ya que los comunicadores
más activos piensan y dirigen todo por nosotros. No sólo nos eliminan el derecho de pensar sino el de estar en contra de otros pensamientos.

El referente para el arte ha varia~o en su f?rma Y ~ncepc1on
a tal grado, que la realidad, en part1&lt;;U1ar realidad social, se ha
disociado del mundo artístico. La realidad referente preferido en
otras épocas actualmente es distorsionada y vejada por. todos los
elementos s~iales, que haci~ndoseles P_OCO la burla cometida contra
la realidad, pretenden que esta no existe como tal.

Los mismos medios de comunicación sufren, como un efecto de
rebote, la enajenación, la privación o frustración de la libertad, pues
sus controles están al servicio de clases privilegiadas que lo único
que les interesa es el poder del dinero. Por tanto, los referentes
para las -manifestaciones artísticas son programadas de acuerdo con
intereses creados y a cuyo servicio están también la sicologla y
cualquier otra forma de la cultura de masas, que permiten eliminar
los ruidos y los ruidos semánticos que pueda creerse están en contra de esos intereses.

Quizá esta afirmación sea cierta, y ya nadie vi_va en la realidad. El hecho de vivir algo en una ~orma y despues creer que se
ha vivido en otra es una falta de realidad, pero s1 esa falta de realidad es general, entonces el caso es grave.

Es controlado pues el mensaje, pero además el referente y el
contexto.
·

La pérdida de la realidad en una_ ~leda~ ~pacta no sólo el
fenómeno artístico sino economía, pohbca, rehg¡on, EDUCACION,
etc.

No se puede comunicar lo que no se conoce,' sin embargo, se

168

Este últimQ por si sólo no tendr!a Importancia pero como completa el panorama, ubica y determina, pues hay que buscar entonces la manera de que, tomando base en la "realidad" lo podamos
distorsionar lo suficiente para que no presente problemas despertando la conciencia dormida de los receptores, pero no demasiado

169

�para que no despierté suspicacias por ser exageradamente opuesto
en sus raíces a esa "realidad".
La entropía' informativa que se deduce de t~a esta situación
es minima, pues siempre estamos ajenos a la ~!'-hdad, ~r tanto el
referente no nos sirve y el contexto 1,10 nos. s1tüa; el e~msor no es
el artista mismo sino que éste es s1mple mtermedlano. hábil en
cuanto al manejo de códigos y canales; en lo que se refiere al receptor este es menospreciado y por tanto no se necesita mucho es•
fuerzo' para darle algo que de antemano se considera exagerado para su nivel.
Resultante, el arte ya no es comunicativo, y lo poco Informativo que le queda es sólo una parte, que regalada como migajas,
carece de importancia si la vemos en relación con la que no se produce en realidad.
Hasta este momento hemos manejado sólo el concepto de arte,
y no el de cultura', ya que el arte se ha considerado siempre como
el índice cultural de un pueblo.
Si hemos demostrado la forma en que se ha alterado el a~
revisando su esencia de comunicador, y el arte a su vez es indice
de cultura, y si el arte masifica a ~ravés de su com~cación, podemos decir que la Cultura ha perdido sus caracteristicas más humanas.
Los valores mismos han alterado su esencia y la sociedad no
busca más que castillos en el aire, que al desvanecerse le provocan
frustraciones y dolor.

Pero definitivamente la frustración m~Yº! es la falta de li~tad, la enajenación, la masificación y la perdida de la personalidad
de los individuos que conforman esa cultura.
El nuevo concepto de cultura es Cultura de Masas, en donde
las formas se repiten, los canales se cierran y nunca se conocen los
verdaderos emisores o receptores.

El código es por demás simplificado, y en cuanto a las poslbi•
lidades de ruidos es poco usual que éste no aparezca, impidiendo,
aún más, la ya poca· interrelación de los individuos comunicantes.
La comunicación en este fenómeno carece de fidelidad y por
tanto una de sus caracteristicas predominantes es el rumor, degeneración clásica de cualquier información, cuando ésta se transmite
en una cadena de comunicantes, para los cuales no existe el Criterio de Fidelidad', tan importante en la verdadera comunicación.
La cultura de masas no es sólo un fenómeno social, sino económico y por ende trasciende fronteras entre paises y sociedades
por más remotas que éstas sean.
Consecuencias directas de esta situación vienen a ser la falta
de interés de la mayoría de los receptores, que cumplen su función
más por costumbre que por necesidad.
Las tradiciones van dejando campo a la imitación snoblsta de
caracteres y formas que se repiten en cine, radio, T.V. y prensa,
por mencionar sólo algunos.

Aspectos relacionados con tradiciones, como pueden ser reli•
gión y costumbres sociales se pierden por no ir a la par en esa
revolución masificante, ya que sus concepciones y formas pasan 11
ser obsoletas y hasta cierto punto inútiles.
En la Cultura de masas, los emisores reales son unos cuantos,
que utilizando emisores "sustitutos" y canales múltiples, tienen como primordial interés el consumo, logrado artificiosamente por la
publicidad y la propaganda, que a grandes carteles, música y ruido
a gran volumen, letreros que lingüísticamente hablando, no dicen
nada pero que importan sicológicamente ya que a base de repetirse
llegan a convertirse en música cerebral del inconsciente.

Las imágenes visuales de fotos o pinturas impactan más que
las pa]abrB.$ mismas. El lenguaje por tanto, va siendo dejado de
lado, y aún más, la T.V., el cine y la radio se encargan de profun-

171

170

�di7.ar el

olvido que el - hombre hace del lenguaje; pues las modas'
verbales que aparecen tipifican, mas carecen de un real as~
semántico, por lo que pronto son eliminadas, dejand_o un vado lingüístico casi siempre, ya que no se encuentran los signos sustitutos
con la rapidez que el caso requiere.
Ahora bien, todo esto Impacta al Hombre en general, pero si
observamos en particular a los infantes y a los jóvenes, ahi el problema adquiere proporciones dramáticas.
Seres Incomunicados realmente, ese es el resµltado de la Cultu•
ra de Masas.

CONCLUSIONES
Definitivamente la Teorla de la Comunicación se puede consi•
derar como promotora del cambio social.
No es Importante la Teoría de la
sino por la cantidad de elementos que
conceptos. En realidad, eso es lo más
la Teoría de la Comunicación es una
conceptos y teor!as.

Comunicación por si m~a,
altera y remodela según sus
Impactante: el hecho de que
especie de reconstructor de

Ningún concepto de la Teorla de la Comunicación es básicamente nuevo, ni nuevo es tampoco el hablar sobre ella, pero en la
actualidad llama la atención la forma en que se estudia Y se le dedican investigaciones en toda regla. Motivos: si bien ya se conoclan
los elementos integrantes del proceso comunicativo, nunca como
ahora se les había configurado y articulado en diferentes formas,
de manera que se alteran los patrones conocidos.
Es decir, la Teoría de la ,Comunicación despeja las posibilidades
de obstrucción en el estudio de cualquier área, ya que clarifica aquello que posee el poder de ser visible e invisible a la vez' como lo
es la Comunicación en si.

pues, el q~e proporciona conciencia y posibilidad de desenajenación,
ya que ..asun1s~o .~ued~ conducir, a través de sus elementos, a la
valorac1on Y enJwc1am1ento de cualquier fenómeno que se relacione
con el Hombre, permitiendo además la adaptación y el cambio de
l~s conceptos Y valor~ sociales a nuevas formas ya no tan tradiCJO~~les y ~bsoletas, sm que esto quiera decir que asi pasa en def1111t1va y siempre.
El revisar los C?nceptos y las definiciones de Arte y de Cultura
a. la luz de la :reona de la Comunicación, nos demuestra los cambios qu~ la Soc1~ad ha tenido para con ellos, no sólo desde el punto de ~sta artlst1co o cultural, sino como principales comunicadores SOCJales.
Ahora bien, el decir comunicador, es decir modificador en
cu_anto a .efectos que pueden resultar de la información que trasmite part1cul8:~en_te, pero como señalábamos en párrafos anterio~• esas modif1&lt;;ac1ones. pueden conducir a una reestructuración social, pero no qmere decir que esto haya ocurrido sino que está en
términos de probabilidad.
'
El cambio que si se ha producido es de forma más que de fondo, y se pone de manifiesto con las nuevas técnicas artlsticas por
ejemplo, en las que interesa más la forma que el contenido'.
Esto lo único q~e quiere decir es. que los comunicadores realmente no están funcionando como debieran o pudieran hacerlo a
que a través de ello, pretenden mantener sólidas las posiciones 'q~e
hasta el momento ostentan.
Si_n embargo, _las consecuencias son más graves de lo que estos
comuruca~ores, enaJenantes· podían haber previsto, ya que han despro~o de mteres a los receptores a tal grado, que éstos ya no necesitan, o al menos cada vez necesitan menos de esa comunicación, y ·
d~ntro de ella muy particularmente la comunicación artlstica y social, que conforma y pone de manifiesto la Cultura de un pueblo.
Eso no . ~s lo único. Los mensajes al carecer de importancia
pueden modificarse en cuanto a forma, hasta llegar a la más sim'.

Lo que ha Impactado más de la Teor!a de la Comunicación es

173
172

�ple, con Jo cual la obra de arte ya no es suficientemente artística,
o bien el caso contrario, hasta la fonná más estereotipada en la
que los códigos y canales quedan sólo para los escogidos, y por
1:!1nto la sociedad en general no puede recibir esa comunicación par•
tJcular.
.
Si a esto añadimos el hecho de que los medios de comunicación fomentan bajo el titulo de artístico ciertas formas y caracteres mientras que a otros no, y si además observamos la cada vez
mayor proliferación de comunicaciones visuales, podemos concluir
que la Comunicación pronto pasará a la Historia.

de vida social, y de interrelación, si es que ésta puede seguir exis•
tiendo, aún cuando creo más bien que también ese concepto tendrá
que modificarse.
Es en este sentido que podemos entender a la Teoria de la Comunicación como promotora de cambios, cambios que llevan a la
incomunicación y por tanto a la pérdida de la humanidad del Hom• ,
bre, que es su Ser Social y su intelecto.

No quiero decir con esto que la gente no hablará, aún cuando
ya es notoria la baja en la comunicación familiar por ejemplo, a
consecuencia del uso indiscriminado dé radio y televisión.
Cuando hablo de que la Comunicación pasará a la Historia,
me refiero a comunicación en cuanto de infonnativo tiene, por una
parte, y por otra al particular aspecto que posee la Comunicación
de observar como respuesta a un mensaje, la modificación de la
conducta del receptor o receptores.
Considerando que no hay modificación de la conducta y por
tanto tampoco de la realidad, y menos de la realidad social, ya
que la infonnación es poca o defonnada a través del proceso comunicativo, podriamos decir que la Comunicación en si, y en particular la comunicación artistica, carece de sentido.
Es absurdo pretender un mensaje en la pintura, en la música,
y aún en el cine, cuando éstos hace mucho que se olvidaron del
mensaje para tomar sólo elementos tipo o modelo, que en la mayor
parte de los casos resultan fuera de época, añejos, carentes del sen•
tido artístico que les debiera ser nato.
·
En Jo que al aspecto cultural se refiere, la incomunicación que
poco a poco penetra las sociedades, en particular las capitalistas
(ya que "poderoso caballero es Don Dinero", y sus fonnas típicas
son las sociedades de consumo, en donde importa más el "cuánto
tengo" que el valer personal), pondrá al descubierto nuevas fonnas

174

175

�BIBLIOGRAFIA

NOTAS
1 Ver Jorge Xlfra Heraa, "La Información. AnfJlsls de una libertad frustrada".
Edlt. HiBpano Europea, Barcelona, Espafla, 1972.

BENEYTO, JUAN.

2 Recordemoa las teorlaa de la Inferencia y empatla de Salomón Asch, o 1aa teorlas IIOCiológlcaa de Mead.

3 Entropla H cantidad de Información Intercambiada entre emisor y receptor,
cifrada en bits, medida determinada probablllstlcamente, basada en la lncertl•
dumbre potencial de que una Información aparezca o no. otra forma de definir la entropla menciona la relación entre la Información que se pretende
transmitir y la que el receptor cree recibir, euya diferencia resulta aer la In•
formación real.
,

Establecido por Claude Shannon en 19'9.

5 Lo que dice Chom8ty acerca del lenguaje, bien puede aplicarse en térmlnoa generales a la Comunicación. La villbilldad de la Comunicación, en particular de

IIU8 elementos Integrales, sólo puede aer notoria cuando se proyecta sobre otroa
objetoa. Es decir que un modelo del proceso comunicativo sólo es villble cuando lo acerco a la realidad, pero eae acercamlento produce a su vez la remodelación o reestructuración en la percepción de la realidad. cuando estoa lactorea no se conjugan y sólo eatamoa cerca de la Comunicación en cuanto que
la usamos y lievamoa a la práctica, esto noe conduce a la invillbilldad de la
comunicación, ya que no existe conciencia de la realidad.

Conocimiento de la lnformaeión. (Col. El
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�\

TEORIA MARXISTA DE LA EDUCACION
Ma. del Socorro Oonzález G.
José Enrique Chavarrla F.
Guadalupe De León Cuéllar.

INTRODUCCION
En determinados círculos, casi es un lugar común, cuando se
escucha la palabra marxismo, el identificarla con los términos comunismo, materialismo, socialismo y, más frecuentemente, con una
forma de propaganda, con una doctrina que pretende "imponerse"
al mundo para dominarlo.
En otros, donde se supone hay una mayor "politización" y se
pretende entenderlo, la continua utilización de palabras como revolución, burguesía, proletariado, etc., llega a convertirlas e:n clichés,
carentes, en realidad, de significado.
Sin embargo, al estudiar lo relacionado con este tema, nos.
hemos dado cuenta que, afortunadamente, hay personas que dedican;
dada la importancia que tiene esta filosofía, sus esfuerzos para poner
en claro -Y no porque haya oscuridad original- las _tesis de sus
fundadores.
De ahí que tratemos de presentar, aún cuando a grandes· ras-

gos y, lo reconocemos, no muy profundamente, esta filosofía y sus
derivaciones pedagógicas.

,,,

FILOSOFIA MARXISTA

En las obras de Marx y Engels, donde hacen

~ análisis y la

179

�1

_crítica de l'.1 ~ociedad capitalista, tanto en el aspecto füosófíco como
en el econom1co, donde también se anaiíza la lucha revolucionaria
de }a clase obrera _Para transformar y crear un orden social nuevo
est3:n, no solo su filosofía, sino también lo.s elementos de una peda:
gog1a que, en consecuencia, rebasa los marcos que se admiten hasta
el presente.

toria, consiste, una vez que se ha desenmascarado la forma de santidad de la autoenajenación humana, en d11senmascarar la autoenajenación en sus formas no sa.ntas. La critica del cielo se convierte
con ello en la critica de la tierra, la critica de la religión en la
crítica del derecho, la crítica de la teología en la crítica de la politica" .(2)

. _Se olvida, con suma frecuencia, que el problema de la emancipac10n del hombre es, para Marx, el problema principal Esto se
puede ver ya desde ~us, primeras obras, como en los M~nuscritos
de 1844, en do_nde ~enalo que la propiedad privada es la forma supre!'11!- de enaJ~nac1ón: "La propiedad privada nos ha hecho tan
estup1dos y umlaterales que un objeto sólo es nuestro cuando lo
!enem?s, cuando. existe para nosotros como capital o cuando es
mmed1a~amente poseído, comido, bebido, vestido, habitado, en resumen, ~~o por nosotJ:os .... En lugar de todos los sentidos físicos
Y es_p1r1tuales h1;t aparecido así la simple enajenación de todos estos
sentidos, el sentido del tener. El ser humano tenía que ser reducido
1!- es~a absoluta po~reza para que pudiera alumbrar su riqueza
mter~~r. La superación de la propiedad privada es por ello la emancipaAllon plena de todos los sentidos y cualidades humanos". m

Ahora bien, esta crítica, este papel crítico y transformador sólo
puede hacerlo la filosofía cuando ya se ha convertido en arma d~ la
clase obrera: "Es cierto que el arma de la crítica no puede sustituir a la crítica de las armas, que el poder material tiene que derrocarse por medio del poder material, pero también la teoría se con•
vierte en poder material tan pronto como se apodera de las masas". (3)
Y más adelante: "Así como la filosofía encuentr1,1 en el proletariado
sus armas mat.eriales, el proletariado encuentra en la filosofía sus
armas espiritnales. . . . La cabeza de esta emancipación es la filosofía., su corazón el proletariado. La filosofía no puede llegar a realizarse sin la abolición del proletariado, y el proletariado no puede
llegar a abolirse sin la realización de la filosofía" .(4)

.
Para Marx, ent_oneE;~, la tarea de la filosofía estriba, principalmente, en la emanc1pac1on del hombre en liberarle de las ilusiones
al mo~~rarle las raí~es sociales de ell~s y, además, en inclinarle
la acc10n para cambiar el mundo. En su "Crítica de la Filosofía del
derecho de. Hegel", donde encontramos la tan famosa -y muchas
veces mal mter¡&gt;retada- frase acerca de la religión dice:

a

. "La. r:eligión e_s _la teo~ía general de este mundo, su compendio
~nc1cloped1co, ~u log¡ca ba¡o forma popular, su pundonor espirituali~, su entusiasmo, su sanción moral, su ~olemne complemente su
r~on general de consolación y justificación . . . . La religión ~ el
opio del pueblo. La superación de -la religión como la dicha Ilusoria
del _pu~blo es la exigencia de su dicha reaJ. Exigir sobreponerse a
las ilus10nes acerca de un estado de cosas vale tanto como exigir que
se aband?~«: un estado de cosas que neclsita de ilusiones. La critica
de la rehg1on es, por tanto, en stermen, la crítica del valle ne Jái:,ri•
mas que la religión rodea de un halo de santidad . . . . La ·misión
de la historia consiste, pues, una vez que ha desaparecido el más
a.!Já ~e la ve~, en averiguar _la verdad del más acá. Y, en primer
térmmo, la misión de la. ftlosof1a., que se halla al servicio de la his·

180

En La Sagrada Familia, primera obra en común de Marx y
Engels, plantean la tesis del papel histórico de la clase oprera y la
relación que existe entre la conciencia del individuo con su situación histórica dentro de una clase social y las tareas a realizar:
"Puede y debe el proletariado liberarse a sí mismo. Pero no puede
liberarse a sí mismo sin abolir sus propias condiciones de vida. Y
no puede abolir sus propias condiciones de vida sin abolir todas las
inhumanas condiciones de vida de la sociedad actual, que se resumen
y compendian en su situación. No en vano el proletariado pasa por
la escuela, dura, pero forjadora de temple, del trabajo, No se trata
de lo que éste o aquél proletario, o incluso el proletariado en su
conjunto pueda representarse de vez en cuando como meta. Se
trata de' lo que el proletariado es y de lo que está obligado históricamente a hacer, con arreglo a ese ser suyo. Su meta y su acción
histórica se halla clara e inrrevocablemente predeterminadas por
su propia situación de vida y por toda la organización de la sociedad
burguesa actual". &lt;5&gt; Y, algo estrechamente relacionado con la educación con el medio ambiente: "Si el hombre forma todos sus conocimien'tos, sus sensaciones, etc., a base del mundo de los sentidos y
de la experiencia dentro de este mundo, de lo que se trata es, consiguientemente, de organizar el mundo impírico de tal modo que el
hombre experimente y se a~imile en él lo verdaderal!lente humano,
que se experimente a si mismo como hombre. . . . S1 el hombre es

181

�formado por las circunstancias, será necesario formar las circunstancias humanamente". (6)
Todavía, en el campo del marxismo, de los estudiosos de esta
filosofía, está en pié la polémica acerca de lo que algunos llaman
"los dos Marx", es decir, la contraposición entre el joven -humanista, filósofo- y el Marx de la madurez -limitado a las cuestiones económicas-. Respecto a esto, Suchodolski, profundo conocedor, de la obra de Marx, asegura: "Hay qué indicar la indiscutible
unidad de la acción práctico-revolucionaria de Marx . . . . En El Capital, Marx trata fundamentalmente los mismos problemas que en
los Manuscritos económico-filosóficos: la liberación de los hombres.
Nos podemos convencer de ello si profundizamos en las enseñanzas
económicas de Marx y mostramos por completo su carácter humanitario, moral y humano. La enséñanza económica de Marx, muestra precisamente cómo se forma necesariamente el carácter anticapitalismo desarrolla de un modo natural las fuerzas reales -técnihumanista de la economía en el periodo del capitalismo y rómo el
cas y de las clases- que son capaces de destruir este sistema. Tal
como Marx indica en el prólogo de la primera edición de El Capital,
descubrir las leyes de desarrollo económico de la sociedad moderna'
constituye la tarea principal de sus investigaciones; la caracteristica de sus investigaciones es la consideración de que la sociedad no
puede saltarse las etapas necesarias de su desarrollo, pero, mediante
el conocimiento de estas leyes, puede 'acortar y suavizar los dolores
del parto'. Por el conocimiento de estas leyes, la acción del proletariado puede organizar y utilizar racionalmente los medios adecuados". (7)

DERIVACIONES PEDAGOGICAS DE LA FILOSOFIA MARXISTA
Aún cuando Marx y Engels no escribieron un tratado especüico
con respecto a la educación, puede, con base en las muchas páginas
que le dedicaron, asegurarse que de sus escritos surge una teqria
pedagógica, como p¡µte de su concepción del hombre en el régimen
de la división del trabajo, pues señalan que los problemas educativos, hasta ellos sólo considerados desde el punto de vista de la
burguesía, pueden también ser analizados desde el punto de vista
de la clase obrera; tamb_ién señalan el camino para su emancipación.

Cuestiones como la enseñanza politécnica, la relación de la escuela con la socieda\l, la iglesia y el Estado, además del contenido
mismo de la enseñanza, son las principales ideas pedafógicas de
Marx.
En cuanto a lo primero, "su concepción de ia enseñanza tecnológica -teórico y práctica- expresan la exigencia de hacer adquirir
conocimientos de fondo, es decir, las bases cientificas y tecnológicas
de la producción, y la capacidad• de trabajar -según la naturalezacon el cerebro y con las manos, porque esto corresponde a un total
desarrollo humano. En resumidas cuentas, al criterio burgués de
la pluriprofesionalidad, Marx opone la idea de la omnilateralidad del
hombre completo, que trabaja no sólo con las manos, sino también
con el cerebro, y que, consciente del proceso que desarrolla, lo domina y no es dominado". ca&gt;
Por lo que se refiere a la relación de la escuela con la sociedad,
en el Consejo General de la Asociación Internacional de Trabajadores en 1869, Marx hace una observación que "Contiene una advertencia a no ronfiar demasiado sobre las posibilidades revolucionarias de un sistema escolar en sus confrontaciones con la sociedad
de la que es producto y parte, sino también, en general, a eliminar
todo aplazamiento pesimista que renunciaría a intervenir en este
sector únicamente u.na vez realizada la revolución, cuando las estructuras sociales hay,t- cambiado ya". &lt;B&gt;
Marx se pronuncia por la separación de la iglesia de la escuela;
y en relación con el Estado, "El punto de vista de Marx resulta claro
y actual todavía hoy día. A la co~cepción de quienes, ~r ~tolatría o estatofobia -la cosa poco unporta -no saben unagmar la
enseñanza estatal si no es como una enseñanza controlada por el
gobierno replica con la evidente, pero con frecuencia _olvidada obser•
vación de que Estado y gobierno son dos cosas diversas, Y que:
la ens~ñanza puede ser estatal sin estar bajo el control del gobierno. . . . la polémica del tipo liberal contra la _escuela _estatal en nombre de la libertad de enseñanza, o la de tipo clerical que adopta
las mismas palabras para defender una escuela ílibei:aJ, o la hipótesis
y la práctica de una escuela de~ Estado proletario como_ ~ela
ideológicamente cualificada, son e¡emplos todc_is ellos de pos1~ioi,i;es a
las que Marx ha respondido con aquella su evidente observac10n . ClOl

�No hay, en cuanto al contenido de la enseñanza, una formulación específica de Marx, pero en sus Manuscritos de 1844, maneja
ar~mentos que pueden servir como orientarión: "La misma historia es una parte real de la historia natural, de la humanización
de la naturaleza. La ciencia natural incluirá un día la ciencia del
hombre, como la ciencia del hombre incluirá un día la ciencia natural. No habrá más que una ciencia". Agrega Manacorda: "no existe,
pues, solución entre el hombre y la naturaleza. El hombre crece a
la vez con la naturaleza: en cuanto a su industria, su actividad productiva es una actividad que se dirige a la naturaleza de un modo
universal, de forma libre, consciente, voluntaria, para transformar
la naturaleza y en ella transformarse a sí mismo. En esta perspectiva, Marx postula la exigencia de una historia natural que sea
también historia humana, de una ciencia .natural, que sea también una ciencia del hombre, ya que no deberla existir más que
una ciencia". Y algo de suma importancia en nuestra enajenante
sociedad: "ya sabemos el lugar que reservaba Marx al tiempo libre
y a las actividades culturales extraescolares en la formación del
hombre; este reino de la libertad es el reino de las vocaciones individuales, de las actividades desinteresadas, no productivas inmediatamente, que son para Marx parte integrante de la figura humana
y, por tanto, de su formación o educación".&lt;lll

PEDAGOGIA MARXISTA FRENTE A LAS OTRAS PEDAGOGIAS

"
"

,,

La pedagogía marxista tiene, como señalaron con precisión Marx
y Engels, una diferencia cualitativa frente al punto de vista del socialismo utópico y del idealismo, es decir, con la pedagogía que se
deriva de ellos.
En lo que se refiere a la critica que hacen a los socialistas utópicos, señala Marx -en su tercera Tesis sobre Feuerbach- la interrelación que hay entere el futuro y el momento actual: "La teoría
materialista de que los hombres son producto de las circunstancias
y de la educación, y de que, por tanto, los hombres modificados
son producto de circunstancias distintas y de una educación distinta,
olvida que las circunstancias se hacen cambiar precisamente por los
hombres y que el propio educador necesita ser educado. Conduce.
pues, forzosamente, a la división de la sociedad en dos partes, una
de las cuales está por encima de la sociedad .(así, por ejemplo, en
Roberto Owen). La coincidencia de la modificación de las círcuns-

184

tancias y de la actividad humana sólo puede concebirse y entenderse racionalmente . como práctica revolucionarla". (12)
Además, lucharon contra las concepciones de los utópicos también en la práctica: en 1847, Cabet, autor del "Viaje a Icaria", desencadenó una gran discusión al presentar, en la Liga de la Enseñanza, un proyecto acerca de un desplazamiento de masas hacia
América para evitar las persecuciones de que eran objeto e!! Europa,
y, también, para fundar una comunidad comunsta. Despues de una
semana de discusión, concluyeron con una resolución en la cual se
rechazó el proyecto: en la resolución se argumentó, además de otras
cuestiones, acerca de las dificultades de una correcta educación de
los hombres en esas circunstancias, pues la misión de la enseñanza
no es el crear nuevos hombres en condiciones aisladas, artificiales,
sino cooperar en la organización para luchar contra la opresión.
En cuanto al idealismo, en su forma de análisis de la "esencia"
humana, preferimos dej~r la ~a~ra a Suchodols~i: "I-,a teorí~. marxista del proceso evolutivo h1Stor1co' del hombre Implica tamb1en un
rechazo fundamental de las concepción metafisicas idealistas del
hombre, que se patentizan espe~i:iJmente en el importante. te~no
para la pedagogía de la concepcmn de la cult!!l;D.· Hemos mc!ica~o
ya que la teoría idealista de la cultura se sitúa en contrad1~on
cada vez más abierta en la historia real, y fundamenta el metodo
ahistórico de la formación del hombre. Toda la actividad científica
y política de Marx constituyó una crítica de la teoría ide!!;lista de
la cultura· constituyó un fundamento de la justezii. de la teor1a materialista d~ la cultura. El eslabón principal de la cadena de esta
crítica fue la polémica contra Hegel. Marx afirma que .el proceso
histórico no es ningún reino en el que aparezca la esencia humana
como un algo acabado, en el que se realice!! ciertas transformaciones
internas de esta "esencia", sino que constituye un proces~. real que
no remite a nada que se halle fuera de su campo de aCCion Y que
pudiera tener un significado decisivo. En este proceso real se forma
y desarrolla el hombre, aqui crea y enriquece sus fuerza~. Adoptando la terminología idealista, diríamo~ _que crea su_ "esen~1a", pero
no que la patentiza o realiza. La act1v1dad ~uca!1va de¡a de ser
con ello un trabajo que se encare con las eX1genc1as que ~s_ultan
de la ''esencia" humana, y conduce a cooperar en 1~ obol!Cion de
las relaciones que limitan a los hombres en la creación de nuevas
condiciones sociales de existencia y con ello a nuevos hombres". &lt;13&gt;

185

��BIBLIOGRAFIA

Marx, Karl.

Man111CritA&gt;s: Economía y Filosofía. Alianza

Editorial, Madrid, 1968.

Marx, C. y F. Engels.

La Sagrada Familia
co, 1967.

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Edit. Grijalbo, Méxi-

jalbo, México, 1965.

Manacorda, M. A.

Ma.rx y la Pedagogía, Moderna. Libros Tau,
Barcelona, 1969.

Marx, C. y F. Engels.

Obl'88 escogidas. 2 tomos, Ed. Lenguas Extranjeras, Moscú.

188

�En octt1bre de 1973. la Escuela de Teatro de la Facultad de
Filosofía y Letras inicia ·sus actividades como "Grupo Piloto" para
complementar la proyección social de áreas humanísticas afines a la
labor académica de la citada Facultad.

Al año siguiente se convierte en Escuela y se integra, en base
a sus alumnos y maestros, un Grupo de Repertorio.
Desde entonces ha venido escenificando ( en forma independiente o en colaboración con instituciones municipales) obras como: "La
Paz", de Aristófanes; "El Verano", de Romain Weingarten; "Las
Brujas de Salem", de Arthur Miller; "La Opera de los Tres Centavos",
de Bertolt Brecht; "El Arquitecto y el Emperador de Asiria", de
Fernando Arrabal .. : Actualmente -a punto de llegar a cien representaciones-- "Equus", de Peter Shaffer.
Prepara para la presente temporada: "Fulgor y Muerte de Joaquín Murieta", de Pablo Neruda; y la cantata popular chilena "Santa María de !quique".

191

1

i
1

�:.-1•'·-. - ·

Final del . primer acto de "Equus",
de Peter Shaffer.

�COLABORADORES:

JOSE ENRIQUE CHAVARRIA

Profesor Normalista. Alumno
de la Licenciatura en Pedagogía de la Facultad de Filosofía y Letras de la U.A.N.L.

ARTURO DELGADO MOYA.

Licenciado en Filosofía. Catedrático de la Facultad 'de Filosofía y Letra de la U.A.N.L.

CARLOS H. GARCIA RIVERA

Ingeniero Civil. Licenciado en
Letras. Doctor en Psicología
por la Universidad de Lovaina. Director de Asuntos Estudiantiles de la Universidad
de Monterrey.

BAUDELIO GARZA G.

Licenciado en Letras. Alumno de la División de Estudios
Superiores (Maestría en Letras) de la Facultad de Filosofía y Letras de la U.A.N.L.

MA DEL SOCORRO GONZALEZ

Profesora Normalista. Alumna de la Licenciatura en Pedagogía de la Facultad de Filosofía y Letras de la U.A.N.L.

GUADALUPE DE LEON CUELLAR. Profesor
no de la
dagogía
Filosofía
N.L.
JULIO MITATES BACCA

Normalista. AlumLicenciatura en Pede la Facultad de
y Letras de la U.A.

Contador Público Titulado.
Alumno de la División de Estudios Superiores (Maestría
en Enseñanza Superior) de la
Facultad de Filosofía y Letras
de la U.A.N.L.

�CARLOS MONSIVAIS

Novelista, crítico y ensayísta
contemporáneo. M a es t ro
Huésped de la División de Estudios Superiores de la Facultad de Filosofía y Letras de
la U.A.N.L.

HERON PEREZ MARTINEZ

Licenciado en Lenguas y Litera turas del Antiguo Oriente.
Secretario de la Facultad de
Filosofía y Letras de la U.A.
N.L.

JULIETA PISANTY DE ALDUCIN

Licenciada en Letras. catedrática de la Facultad de Filosofía y Letras de la U.A.N.L.

JUAN JOSE SALDAJ.ll"A G.

Licenciado en Filosofía.

RICARDO C. VILLARREAL.

Licenciado en Psicología.
Maestro en Sociología por el
Colegio de México. Coordinador del Colegio de Sociología
de la Facultad de Filosofía y
Letras de la U.A.N.L.

•

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              <text>García Gómez, Juan José, Coordinador</text>
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              <text>Aguilera Mejía, Mario A., Consejo Editorial</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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