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                  <text>CATHEDRA
REVISTA DE LA FACULTAD DE FILDSDFIA Y LETRAS
DE LA UNIVERSIDAD AUTDNDMA DE NUEVO LEDN

Año IV

JULIO-SEPTIEMBRE DE 1978

No.ll

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~.,, Facultad de Filosofía y Letras
Universidad Autónoma de Nuevo León
MONTERREY, NUEVO LEON, MEXICO

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.....:: · i\lersidad Autónoma de Nuevo León
Rector * doctor Luis E. Todd
Secretario general * ingeniero Orel Darío García

F acuitad de Filosofía y Letras
Director * licenciado Tomás González de Luna
Subdileetor * licenciado Juan Angel Sánchez
Secretarlo general * licenciado Herón Pérez Martínez
COORDINADORES:
Colegio de Filosofía
Colegio de Letras
Colegio de Sociología
Colegio de Historia
Colegio de Pedagogía
Colegio de Traducción
División de Estudios Superiores
Instituto de Investigaciones
Departamento de Editorial

* licenciado Enrique Galv6n
* doctor Jorge Rangel Guerra
* licenciado Ricardo C. Villarreal
* licenciado Arturo Delgado Moya
* maestro José Antonio Mejía Ayala
* profesora Carmen Tijerina
* licenciado Bernardo Flores Flores
* doctor Juan José García Gómez
* profesor David Martell

CATHEDRA
CONSEJO DE EDITORIAL:

* maestro José Luis Balcárcel

* licenciado Mario Cerutti
* doctor Juan José García Gómez
licenciado Santiago Alfredo Salas
licenciado Juan Angel Sánchez
profesor Pedro Reyes Velázquez
licenciado Ricardo C. Villarreal

*
*
*
*

* profesor David Martell (coordinador)

IOMDO UltlV~ITMIO

�CATHEDRA
REVISTA DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
DE LA UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
NUMER09

JULIO-SEPTIEMBRE DE 1978

SUMARIO
Adolfo Sánchez Vázquez O La filosof1a de la praxis como una nueva
práctica de la filosofía/ 3
Mario Cerutti O Desarrollo capitalista y fuerza de trabajo en Monterrey
(1890-1910)/13
Graciela Hierro O La enseñanza de la filosofía en la universidad/47
José R. Mendirichaga O Discursos del Quijote/59
Juan Francisco Pérez Ontiveros O La sistematización de la enseñanza/
71

Taller de sociología rural ii / "Historia de vida" de un líder
campesino/85
Entrevista a Gerardo Cantú: Los pintores, los críticos y la
· pintura/119
Pizarrón/125
Biblionotas/141
Publicaciones de la Facultad de Filosofía y Letras/151
Colaboradores en este número/153
Ilustraciones/155

�CArfHEDRA
I

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•
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•
•

Revista trimestral.
Aparece los meses de marzo, junio, septiembre y diciembre.
Cada autor es responsable de su texto.
No se regresan originales.
Toda correspondencia debe dirigirse a: Departamento de Editorial de la
Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Autónoma de Nuevo León, Ciudad Universitaria, Apartado postal 3024, Monterrey, Nuevo León, México.
• Impresa en: Técnica Gráfica de Monterrey, S. A., Abasolo, 870, Oriente,
teléfono 40-43-32, Monterrey, N. L., México.

Diseño y cuidado de la edición: David Martell.

Ilustraciones de Gerardo Cantú

�Adolfo SIÍnchez Vázquez

La filosófía
de la praxis cotilo una nueva práctica
de la filosofía (*)

EL MARXISMO REPRESENTA una innovación radical en la filosofía. Su novedad estriba en ser una nueva práctica de la filosofía, pero
lo es justamente por ser una filosofía ile la praxis.
Tal es la tesis que queremos sostener.
Pero, para evitar ambigüedades y malentendidos► se requiere precisar previamente los conceptos fundamentales que hemos de utilizar, a
saber: "filosofía de la praxis", "praxis", "práctica", "teoría" y "unidad y distinción de teoría y praxis".
Veamos, pues, estos conceptos.

(•) Ponencia pr-tada en el Nonno Concn,o lnteramerlcano de Flloaofía realizado en C•
neu, Venauela, en jwúo de 19'77.

µ THEl)Jµ [ 3]

�Filosofía de la praxis: el marxismo, en cuanto hace de la praxis su
categoría central. Así entendido, rechaza las interpretaciones:
a) ontologizante (según la cual ei problema filosófico
fundamental es el de las relaciones entre el espíritu y la materia);
b) epistemológica·(según la cual el marxismo se reduce a
una nueva práctica teórica);
c) antropológico-humanista (según la cual el marxismo
como proyecto de emancipación se enraíza en un concepto
abstracto de hombre).
A diferencia de estas interpretaciones, la filosofía de la praxis considera en unidad indisoluble el proyecto de emancipación, la crítica de lo
existente y el conocimiento de la realidad a transformar. El gozne en
que se articulan estos tres momentos es la' praxis como actividad real
orientada a un fin. Se trata de transformar el mundo (proyecto o fin)
con base en una crítica y un conocimiento de lo existente. El problema
teórico (filosófico) fundamental es, por tanto, el problema práctico de
la transformación del mundo humano, social; o sea: el de la autoproducción o cumplimiento del hombre, en un contexto histórico-social
dado, en y por la praxis.

Praxis: en el sentido de la Tesis I sobre Feuerbach (de. Marx): "actividad humana como actividad objetiva", es decir, real; "actividad revolucionaria. . . crítico-práctica". Actividad, pues, orientada a la transformación de un objeto (naturaleza o sociedad), como fin, trazado por
la subjetividad consciente y actuante de los hombres y, por consiguiente, actividad -en unidad indisoluble- objetiva y subjetiva a la vez. Lo
determinante en este proceso práctico no es la transformación objetiva
(separada de la subjetividad) ni la actividad subjetiva (separada de la
objetividad) sino la unidad de ambos momentos. Este concepto de
praxis se da cumplidamente en la forma ejemplar de ella que es el trabajo humano, tal como lo define Marx en El capit.al, y no puede identificarse con el althusseriano de "práctica" que ve lo determinante en el
proceso de transformación mismo haciendo abstracción del momento
subjetivo.
[ 4) CATHEDRA

Práctica: si su significado se amplía, hasta incluir todo proceso de
transformación, cualquiera que sea el material, los instrumentos de
transformación y el producto, cabe hablar entonces de "práctica teórica" o también de "práctica onírica" o "alucinatoria", pero en este
caso el concepto de práctica desborda (o más bien falsifica) el sentido
originario de "praxis" (en la Tesis de Marx antes citada). La teoría
pierde su especificidad al convertirse en una forma de praxis y se borra
la distinción entre teoría y praxis.
En el presente trabajo, "práctica" tiene el sentido de actividad o
ejercicio y de acuerdo con él hablamos de "práctica filosófica" (como
forma de la "práctica teórica") con el significado de modo de hacer,
cultivar o ejercer la filosofía. Pero se trata de una práctica que de
por sí no es praxis.

Teoría: en su sentido originario y amplio es visión, contemplación o descubrimiento; teoría de un objeto que, en cuanto tal, lo deja
intacto. Incluso una teoría -como la de Marx- que permita descubrir en una realidad presente sus contradicciones y el sentido de sus
fuerzas potenciales contribuyendo así a transformar esa realidad, la
deja intacta. Cuando vemos, o teorizamos, no transformamos.
Jugando con los dos conceptos anteriores (de "práctica" como
ejercicio o actividad y "praxis" como transformación práctica, efectiva, r~al) cabe decir que "la pr~ctica de la teoría no es de por sí
práctica". Pero, sin dejar de ser contemplación, puede ser calificada
de práctica en el sentido de que contribuye a la transformación práctica, ef~ctiva, de la realidad.
En esta acepción, no es práctica por abolirse a sí misma, sino por el
modo específico de hacerse o ejercerse; en suma, de practicarse como
teoría.
Así, pues, de la tesis de que la teoría por sí misma no es acción
real, transformación efectiva q praxis, no se desprende que haya de ser
pura especulación; o sea, que esté desvinculada de la acción real.

Teoría y praxis: hay una distinción ontol6gica de teoría y praxis,
en el sentido de que la teoría de por sí no es práctica. Ahora bien,
esta distinción, o heterogeneidad ontológica, no significa que la teoría
CATHEDRA [ 5]

�,no tenga nada que ver con la praxis. Pero su relación dependerá tanto
del tipo de teoría como del tipo de praxis. Una teoría especulativa no
por· azar sino necesariamente se volverá de espaldas a la praxis (lo que
no quiere decir que no tenga consecuencias prácticas); una teoría revolucionaria, en cambio, sólo podrá serlo si se relaciona conscientemente
con la praxis. A su vez, una praxis reformista alimentará y requerirá
una teoría objetivista separada de la acción real, en tanto que la praxis
revolucionaria requerirá y nutrirá una teoría vinculada a la acción
real.
La distinción entre teoría y praxis no es nunca absoluta ni siquiera en las teorías especulativas que, por su propia naturaleza, se vuelven
de espaldas a la praxis. El hecho de que la teoría sea contemplación
y no la acción real misma, no significa que no mantenga cierta relación
con la praxis, aunque sólo sea por contribuir a que el mundo permanezca como está. Desde el otro lado, el de la praxis, el elemento teórico en
sentido amplio no deja de estar presente. Cierto es que en nuestro
hacer hay siempre un ver o prever lo que hacemos, el objeto de nuestra
transformación o el fin a que tiende nuestro hacer. Hacer implica por
tanto un "saber hacer". En consecuencia, la distinción de hacer y ver,
de teoría y praxis, no sólo no excluye sino que supone cierta relación
mutua en virtud de la cual la praxis funda a la teoría, la nutre e impulsa
a la vez que la teoría se integra como un momento necesario de ella.
Partiendo de estos conceptos previos podemos volver a nuestra
tesis: la filosofía de la praxis como nueva práctica de la filosofía.

filosofías que "se han limitado a interpretar el mundo -~e distintos
modos" (Tesis XI sobre Feuerbach) y su supuesta revoluc1on no pasaría de ser una revolución, por importante que fuere, en el campo de la
teoría (de la filosofía como interpretación del mundo).
Pero tal situación no puede darse en una verdadera filosofía de la
praxis que, por serlo, reclama necesariamente una nueva práctica de la
filosofía.

Así, pues, es justamente en la práctica (en el modo de hacerla) don-

si

de está el locus de la novedad (o revolución) en la filosofía. Pero se .
.considera esa práctica separada de la praxis misma, la filosofía .de la
praxis quedaría reducida a un cambio de objeto y se eliminaría di ella
lo que hay propiamente de nueva práctica de la filosofía. Y es precisamente lo que hace Althusser. · Ya instalado en este terreno no le quetla
otro camino que considerar ambas como excluyentes: "El marxismo
no es una (nueva) filosofía de la praxis, sino una práctica (nueva) de
la filosofía" (Lenin y la filosofía, Ed. Era, México, p. 78).
No hay por qué asumir esa exclµsión, pues si bien es cierto que el
destino del marxismo como filosofía se juega en el modo de hacerse,
en su práctica, ello no significa que haya que ignorar el nuevo objeto
de esta nueva filosofía. Pero reducida a un cambio de objeto, no sería
en rigor una nueva filosofía sino una variante más de la filosofía que
toma el mundo como objeto (aunque éste sea la praxis). Cambiaría
el objeto de la filosofía, pero su práctica continuaría siendo la misma
y la filosofía, sin alterar sustancialmente su práctica, seguiría confinado
en un terreno estrictamente teórico. O sea: su función fundamental (al
limitarse a interpretar) no dejaría de ser teórica y, por tanto, no obstante el cambio de objeto, quedaría del lado de acá, de la filosofía tradicional, de acuerdo con la división que establece Marx en la Tesis XI
sobre Feuerbach.

La filosofía de la praxis, hemos dicho, es aquélla que hace de la
praxis su categoría central; por tanto, su objeto no es el ser en sí sino
el ser constituido por la actividad humana real. Su objeto para ella
es la praxis como objeto. Hay, pues, ya una novedad radical al nivel
mismo de su objeto, de su problemática, del campo de su visión, ya
que se opera un desplazamiento de la realidad como objeto de la contemplación a la realidad como actividad humana, sensible, real (Tesis
I sobre Feuerbach, de Marx). Es la estructura misma del ser como
objeto de la contemplación (el ser ante nosotros) lo que deja atrás,
para captarlo como ser que se constituye en y por la praxis.

Y no es que el problema del cambio de objeto (de ser en sí a ser
constituido en la praxis) carezca de importancia. La tiene. Sólo que la
revolución teórica tiene que ir más allá para que la filosofía deje de
moverse exclusivamente en el terreno teórico y sea, bien entendida, lo
que no ha sido nunca: filosofía de la .praxis.

Ahora bien, si la filosofía de la praxis se redujera a un cambio de
objeto sin cambiar radicalmente su práctica, sería una más de las

¿Dónde encontrar, pues, el cambio radical, el punto en el que una
verdadera filosofía de 1-a praxis se separa de, y rompe con, toda la filoso-

[6] CATHEDRA

CATHEDRA [ 7]

�fía anterior? La Tesis XI, tantas veces citada y muchas otras mal asimilada, lo fija claramente al distinguir entre las filosof ía;s que hasta ahor~
se han limitado a interpretar el mundo y la filosofia que se ve a si
misma en una relación de transformación con él. Es ésta una filosofía
que ve el mundo (insistimos: como teoría sie~pre es un ver) no s?,lo
como objeto a contemplar o incluso como obJeto en trans!ormac~on
(lo cual no cambiaría la relación contemplativa con el obJeto ), smo
como objeto en cuya transformación se inserta -como un momento
necesario- la filosofía misma.
Todas las filosofías anteriores caen bajo la caracterización d~ la
primera parte de la Tesis XI, y ello independiente~ente de_ la conciencia que tengan de sí mismas: filosofías contemplativas, desmteresa~as,
0 filosofías interesadas en la transformación del mundo. Ahora bien,
como toda filosofía aunque se presente asépticamente como simple
interpretación del mundo, se halla ~bíén en ci~rta relación con la
praxis, aunque sólo sea porque contn~uye a deJar el I?undo como
está no basta remitirse a los efectos practicos de la teona para sostener 'que la práctica de la filosofía corresponde a lo que se dice en 1~
segunda parte de la Tesis XI: "de lo que se trata es de transformarlo
(el mundo).
El problema no estriba, en este punto, en los efectos. prácticos,
pues toda filosofía los tiene, en mayor o men~r grado; m _t~poco
en mantener una relación consciente con la prax1S al convertir esta e~
objeto de la filosofía, sino que radica ante todo en el modo de practicarla precisamente cuando de lo que se trata es de transformar_ el
mundo. El problema afecta esencialmente el modo de hacer la. filosofía y es ahí donde radica la novedad que introduce el marxismo
como "filosofía de la praxis".
Para comprender esta novedad hay que partir ~el ~econocimient,o
de que el motor de esa práctica o lo que lleva a ~Je~c1t~ la :~osofia
de un modo específico que rompe con toda la prac~1ca filo~o!1ca an•
terior está fuera de la teoría misma: en la praxis Y, mas espec1ficamente en la lucha de clases. La premisa fundamental de la verdadera filosofía de la praxis es verse a sí misma no sólo como una reflexión so_bre
la praxis sino como un momento de ella y, por tanto, ~on la conc!~ncia de que siendo teoría sólo existe por y para la praxis. O t~b1en:
con la conciencia de que su pleno cumplimiento como teona está
fuera (o más allá) de la teoría misma.

[8] CATHEDRA

Su especificidad no está, consecuentemente, en una nueva relación teórica determinada por un cambio de objeto (la praxis como
objeto suyo) sino en una relación con la praxis real ya no puramente
teórica sino práctica. No se trata, pues, simplemente de la conciencia
de la relación teoría-praxis por los efectos prácticos que produce, sino
de la inserción de la teoría misma en la transformación del mundo.
No puede negarse que el proponerse semejante práctica de la
filosofía representa una opción ideológica claramente expresada en la
segunda parte de la Tesis XI sobre Feuerbach. Se opta por la filosofía
de la praxis, como nueva práctica de la filosofía, justamente porque
"de lo que se trata es de transformarlo" (el mundo). Ahora bien, el
optar ideológicamente no es exclusivo de esa filosofía. Se han registrado y se registran otras opciones ideológicas que determinan otras
prácticas filosóficas cuando "de lo que se trata" es de conservar el
mundo, o de transformarlo limitadamente de acuerdo con los intereses
particulares de una clase social. Marx tenía presente una opción ideológica semejante al calificar la filosofía idealista alemana de teoría
de la Revolución Francesa. Pero la transformación a la que se vincula
la "filosofía de la praxis" es una transformación radical del mundo
social, humano, que responde a los intereses de una clase -del proletariado- interesada en una transformación total.

Así, pues, la "filosofía _de la praxis" supone una opción ideológica,
un punto de vista de clase. Y de acuerdo con esta opción, tiene que
dejar de limitarse a contemplar o interpretar el mundo y eontribuir a
su transformación. La teoría (la filosofía) arranca de esta opción, de
la praxis misma y cumple una función práctica, y por esta inserción
consciente, buscada, su práctica como filosofía cambia radicalmente.
En esta práctica se conjugan diversas funciones, a saber:
a) Función critica. La "filosofía de la praxis" es crítica
en un doble sentido: primero, como teoría de una realidad
negativa cuya explicación entraña su negación ("crítica y
revolucionaria por esencia, enfoca todas las formas actuales
en pleno movimiento, sin omitir, por tanto, lo que tiene de
perecedero y sin dejarse intimidar por nada", Marx, El capital, postfacio a la 2a. edición); y, segundo, como crítica de las
ideologías que tienden a conciliar el pensamiento con el
estado de cosas existente.
CATHEDRA [9]

�b) Función política (deriva de las limitaciones de la función crítica anterior). La filosofía de la praxis, como crítica
de la ideología dominante, es consciente de sus límites.
Como las ideas que se combaten tienen su raíz en condiciones
e intereses de clases reales, la filosofía de la praxis no puede
dejarse encerrar en un &amp;imple debate ideológico. Tiene ·que
cobrar conciencia de las raíces sociales, de clase, de esas ideas,
de las condiciones' reales que las engendran y de las soluciones
prácticas que permitirán dominarlas. De este modo, la filosofía de la praxis enlaza con la acción real, concreta (con la
lucha de clases). En esto consiste propiamente su función
polític~que no impli&lt;:a, por supuesto, la subordinación de la
filosofía a las exigencias inmediatas de la política.

Todas estas funciones se hallan determinadas por una fundamental:
la función práctica de la filosofía que, como teoría, se inserta necesariamente en la praxis. Esta función es determinante y en ella arraigan,
en definitiva, todas las demás. Justamente es la' 'necesidad de que la
filosofía de la praxis se integre en la praxis misma (o sea, cumpla la función práctica que le corresponde) la que determina el cumplimiento de
las funciones anteriores: como crítica de la realidad existente de las
ideologías; como compromiso con las fuerzas sociales que ejercen la
crítica real; como laboratorio de los conceptos y categorías indispensables para trazar y aplicar una línea de acción; como conciencia de sí
· misma para elevar la racionalidad de la praxis y finalmente como autocrítica que le impida alejarse de la acción real, paralizarse o arrojarse en
la utopía o la aventura;

c) Función gnoseológica. Función de ela?oració~, Y ~~s~­
rrollo de los conceptos y categorías que permiten los .analisis
concretos de situaciones concretas" (Lenin) indispensables
para trazar y aplicar una línea justa en la transformación
efectiva de la realidad política y social.

Quien no vea esta función práctica radical no podrá comprender la
ruptura radical del marxismo con la filosofía anterior. El marxismo es
la filosofía de la praxis no sólo porque ve todo en proceso de transformación, sino porque teoriza en función de la praxis, tratando de contribuir a la transformación del mundo.

d) Función de conciencia de la praxis. La filosofía de la
praxis no es filosofía sobre la praxis _(co~o si és~a fuera un
objeto exterior a ella), sino que es la ?ro_pia p~s tom~ndo
conciencia de sí misma. Pero la praxis solo existe en unidad
con la teoría; por tanto, dicha conciencia lo es de la unidad
de la teoría y la praxis (de la fusión del conocimiento de la
realidad y de la experiencia del movimiento obrero, de la
lucha de clases). Como conciencia de la praxis, así entendida,
contribuye así a integrar en un nivel más alto la unidad del
pensamiento y la acción, o sea: a elevar la racionalidad de la
praxis.
e) Función autocrítica. La conciencia de la praxis tiene
que desembocar en una crítica incesante de sí misma, de su
capacidad de captación de la praxis y de la inserción en ella.
Esta función autocrítica tiende a evitar su propia desnaturalización como sucede cuando se reduce a una teoría del objeto (teoricismo ), al dejar de ver la praxis como un proceso
abierto (dogmatismo) o al sustraerla (en sus fines y fundammento) a la racionalidad (idealismo o voluntarismo).

[ 10] CA111EDRA

La praxis es central en un doble plano, íntimamente relacionado.
Teóricamente: como objeto de la teoría, prácticamente: en cuanto que
determina a la teoría.

Pero la praxis no se limita a mostrarse a sí misma como objeto a la
teoría, sino que determina a ~sta hasta el punto de hacerla suya, de
incorporarla a ella. Pero esa superación de la propia filosofía como
teoría del objeto provoca un cambio radical de la filosofía: el paso
de la filosofía como simple teoría a la filosofía como elemento de la
praxis, es decir, a una filosofía que cumple la función práctica de contribuir a la transformación del mundo. Pero este cambio radical en la
naturaleza de la filosofía (superación de su función tradicional puramente teórica para cumplir una función práctica) se opera sin que la
filosofía deje de ser teoría, y por tanto sip que pueda cumplir por sí
sola dicha función práctica. No hay teoría -incluyendo la filosofía
de la praxis- que pueda saltar por sí sola de un pl_ano a otro. Lo que
Marx. dijo en La sagrada familia: que las ideas por sí solas no transforman nada, es perfectamente aplicable a ese conjunto de ideas que es la
filosofía.
CATHEDRA [ 11)'

�La filosofía de la praxis por sí sola no transforma nada; no es acción real, práctica, pero puede contribuir a la praxis. Ciertamente,
como hemos venido sosteniendo, no reducida a la versión teoricista
de ella: a simple filosofía acerca del objeto praxis, sino como elemento
de la praxis misma.

En suma, no hay que dejar que sea acorralada en el dilema en que
se pretende acorralarla: o bien es teoría y en este caso no transforma; o
es transformación, pero entonces queda fuera de la teoría.
Falso dilema, pues no se trata de tener que decidir entre interpretación y transformación, o entre teoría y praxis, sino de optar por la
teoría adecuada "cuando de lo que se trata es de transformar el mundo". En este caso: la que sirve a esta transformación.
La transformación del mundo, de la realidad humana y social, se
presenta, pues, como un fin u objetivo último al que han de ajustarse
tanto el pensamiento como la acción. Este fin es, en definitiva, la
expresión del interés de una clase social -el proletariado- que sólo
puede emanciparse --y con ella toda la humanidad-transformando
consecuentemente la realidad. Se trata de un fin que nace de la praxis
histórica misma y que sólo puede realizarse prácticamente, con una
acción práctica que requiere cierta teoría. La racionalidad de esta
praxis no radica sólo en el conocimiento del objeto sino también en su
ajuste a ese fin último a través de su inserción en la praxis que lo realiza. No cualquier acción real (cualquier movimiento obrero) resulta
racional; se requiere que se ajuste al interés de clase fundamental que
se expresa en ese fin Último. Y para ello la praxis necesita de la teoría.
Pero no de cualquier teoría, sino de aquélla que implica una transformación radical en la filosofía misma: no sólo por el objeto que capta (la praxis, o el ser que se constituye en la praxis), o por el modo de
captarlo (objetivo, científico) sino muy especialmente por el modo de
ejercerse esta filosofía: como teoría que se inserta en la praxis misma.
Reducir la filosofía de la praxis a una filosofía del objeto (sobre la
praxis), es seguir encerrándola en el marco de una filosofía de la interpretación del mundo. En ambos casos se olvida lo que define, en última instancia, su novedad como nueva práctica de la filosofía: su relación necesaria y racional con la praxis al insertarse en ella y cumplir
la función práctica que hace de la filosofía de la praxis la filosofía de la
revolución.
(12] CATHEDRA

�l\1ario Cerutti

Desarrollo
capitalista y fuerza de trabajo en
Monterrey ( 1890-1910)
ESTE TRABAJO NO PRETENDE resolver los muy variados interrogantes que plantea un tema como el que vincula el desarrollo del
capitalismo, en una región determinada, con la manera en que la fuerza
de trabajo se va incorporando al proceso que supone ese sistema de producción.
Simplemente su intención es aportar a este Encuentro* una serie
de datos que hemos ubicado en el curso de las investigaciones que desde
dos años atrás realizamos en el Archivo General del Estado de Nuevo
León, atinentes al surgimiento y consolidación del capitalismo en Monterrey y el noreste de México.
El material inspeccionado incluye múltiples referencias a aspectos
como migraciones, salarios urbanos y rurales. coerción del aparato
estatal sobre la fuerza de trabajo, crecimiento demográfico, precios de
artículos de subsistencia, reglamentos y leyes que debieron influir sobre
la situación de los trabajadores, entre otros.
• Se alade al Encuenuo de Hil$orla del Movimiento Obrero realizado en Puebla en 11101to
flltimo, oipntndo por el lmtituto de Clendu de la Uil, Nueatro trabajo fue pr-mado
como ponencia en - reunión.

CATHEDRA [ 13)

�Todo ello es útil para una acabada comprensión del período en es· tudio, que corre entre 1860. y 1910. De manera que sin abandonar
nuestro objetivo fundamental -que abarca también los mecanismos
a través de los cuale,s se conformó la burguesía regiomontana- se nos
ocurrió que podíamos asistir a esta reunión con la finalidad de dar a
conocer una información regional que quizás resulte interesante a-otros
investigadores, preocupados por temas o períodos parecidos.
Lo que haremos a continuación, pues, es resumir algunas conclusiones obtenidas a partir de los datos detectados, reiterando que no fue
nuestra intención cubrir las 'muy diversas incógnitas que sugiere el título
de la ponencia.

El contexto

EN TRABAJOS ANTERIORES hemos indicado los subperíodos
que comprendería la etapa 1860-1910, desde el punto de vista del desarrollo del capitalismo en Monterrey (1). Ahora únicamente esbozaremos lo siguiente, para brindar un marco indispensable a la cuestión de la
fuerza de trabajo:

que ~e asumiendo creciente poder económico y social en el transcurso
del siglo xx (la ).

5. Esta etapa 1860-1910 puede dividirse en dos fracciones. Una
corre entre 1855 Y 18~0, y se trataría de un lapso que puede denominarse de acumulación primaria de capitales que todavía no se encauzan
de ma~e~a masiva hacia la producción. Esta acumulación primera se
logra basic~~ente ~or el comer~io legal •y el contrabando, la adquisición
Y e~plotacion de. tI~rras, el prestamo y la especulación y -en alguna
medida- por una cierta producción manufacturera que todavía no encuentra condiciones propicias para un desenvolvimiento vigoroso.

6. En esos años son escasos los empresarios realmente fuertes que
se detectan en Monterrey. Los negocios no rebasan el ámbito familiar.
No se observa para entonces el surgimiento de sociedades anonimas
modernas o el establecimiento de institúciones bancarias.

7. Hay que señalar que 1855-i890 es un subperíodo en el que aún
es escaso el grado de integración económica con Estados Unidos. Las
relaciones comerciales de la época, al menos hasta mediados de los
años 80, son más estrechas con Europa.

l. Entre 1860 y 1910 se da en Monterrey un importante crecimiento económico, que convierte a esta ciudad en centro de una amplia región del norte de México.

8. El ~egundo _lapso va desde 1890 a 1910. Las riquezas acumuladas se denvan hacia rubros antes no intentados, que llevan al capital a
reproducirse y ampliarse eficazml:lnte. La producción sobre todo la
~dustrial y la minera, tenderá a convertirse en un nego~io firme, lucrativo.

2. Ello se imbrica en la readecuación global que el país está sufriendo como consecuencia de las nuevas necesidades de la economía internacional.

9. Este dinamismo exige más capitales y empresarios. Nuevas familias se a~egará~ a las de los treinta años anteriores, además de percibirse
un c~eciente peso de las inversiones extranjeras, especialmente norteamencanas.

3. En este proceso, en el que intervienen elementos internos y
externos, surge y se consolida en Monterrey un grupo empresarial, una
burguesía que se muestra sumamente inquieta por favorecer el desarrollo del capitalismo y su correspondiente modernización de la estructura
productiva.
4. Este sector de la clase dominante se conforma en su base por un
reducido número de familias. Para nuestras investigaciones hemos seleccionado un conjunto de diez grupos parentales, tronco de una burguesía

10. Este ~~puje ~con~~ico se da en el marco de la estabilidad qu~
ofre~e. el P~~mato, situacion que se ve reforzada a nivel regional por Iá
admimstracion del general Bernardo Reyes. El orden porfiriano, p0r
su parte, es fruto en gran medida del hecho que permite a México readecuarse a los requerimientos de la economía mund1al.
11. En el caso de Monterrey y su zona de influencia, el reacomodo

CATHEDRA

[14] CATIIEDRA

[15]

�se efectúa de manera neta con respecto a Estados Unidos, muy particularmente con su región Noreste, de gran desarrollo industrial. El surgimiento de establecimientos de fundición, por ejemplo, hay que ligarlo
a este aspecto. El contacto con Estados Unidos se afianzará por el
tendido de los ferrocarriles.
12. Las familiás que sobresalen en la burguesía regiomontana de
fines de siglo se encuentran con capacidad para responder -por los capitales acumulados en los años previos- a las posibilidades que ofrece la
coyuntura económica. Y lo hacen de una manera por lo menos tan significativa como la que opera el capital externo. Estas diez familias que
son objeto de nuestras investigaciones, y que serían el núcleo de la clase
dominante local, se encuentran a su vez articuladas a dos niveles: parentalmente, por vía de matrimonios sucesivos¡ y empresarialmente, como
consecuencia de la necesidad de centralizar capitales ante las nuevas Y
mayores inversiones que demanda el desarrollo del capitalismo.
13. Monterrey efectúa en este subperíodo anterior a la Revolución
una verdadera tarea de integración regional. Estudiar su crecimiento es
analizar lo que acaece en una gran área, que poco a poco se transforma
en afluente de excedentes que se concentran y multiplican en la ciudad
neoleonesa.
Desde los años 90, así, Monterrey es asiento de un nítido proceso
de desarrollo capitalista. La industria y la minería (fusionadas en buena
parte por la metalurgia) son su columna vertebral. Comercio y finanzas
deberan adecuarse a los nuevos tiempos, e inclusive el agro tendrá que
modificar en alguna medida su base productiva.

La preponderancia industrial

EL PREDOMINIO QUE MONTERREY y su producción fabril van
imponiendo en el conjunto de la economía de Nuevo León, entre 1890
y 1910, es rápidamente perceptible en las estadísticas.
Los datos recogidos, en ciertos casos, no son totalmente confiables.
Pero manifiestan una clara tendencia: el sector industrial afincado en
Monterrey comienza a emerger como el más relevante en el Estado.

[ 161 CATIIEDRA

Para mediados de los años 80, una actividad mayoritariamente artesanal no debió haber generado en Nuevo León valores superiores a los
400,000 pesos de la época, con cálculos optimistas. De ellos, seguramente la mitad se gestaron en Monterrey, según puede inferirse de
estadísticas muy incompletas (2). La agricultura, en cambio, produjo
en 1886 un valor superior a 1.300.000 pesos; cifra similar registró el
movimiento ganadero (3).
Pero ya para 1896 el vuelco es evidente. Las posibilidades de inversión en el área industrial se han asegurado desde 1890, gracias a las leyes
de promoción sancionadas sobre todo por Bernardo Reyes, que inclusive llega a declarar de utilidad pública este tipo de negocios ( 4).. Hay
estabilidad política y orden social, existen capitales acumulados en decenios anteriores, los ferro carriles conectan la ciudaa con una densa
región del país y con Estados Unidos, el Noreste de esta nación requiere
minerales semitransformados, comienza a llegar regularmente el capital
externo.
En 1896, entonces, la industria de Nuevo León sumó un valor cercano a los quince millones de peso~ de los cuales trece (o sea más del
85 por ciento) los aportó Monterrey. El agro -incluida la producción
maderera- brindó ese año 4.300.000 pesos, según puede observarse en
el cuadro l. La ganadería rondaba esa cifra. La minería, que debe agregarse a aquellos sectores que aceleraban el desarrollo capitalista, superó
en 1898 los 2.200.000 pesos (5).
Hacia 1906 los números demuestran cómo la industria, y sobre tod'o
el rubro metalúrgico, desbordaron netamente el antiguo esquema
económico nuevoleonés. Mientras que el agro -impulsado por el
cultivo de la naranja, fruto de exportación a Estados Unidos- produjo
6.700.000 pesos, la industria generó casi cuarenta millones. De ellos,
treinta y seis millones (el 90 por ciento) se crearon en Monterrey.
Las nueve fábricas más grandes de la ciudad (todas con más de cien
asalariados cada una) computaron 31,5 millones de pesos, casi el 87 por
ciento de lo que registro la urbe norteña. Y sobresalen en ese año, netamente, las metalúrgicas: entre la Compañía Minera, Fundidora y Afinadora "Monterrey, S. A.", y la American Smelting and Refining Company suman 25.300.000 pesos, el 70.5 por ciento del valor total de la
industria regiomontana.
CATIIEDRA [ 171

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En 1908 las distancias entre industria y agro han aumentado. El
cuadro 1 indica que la primera actividad genera casi diez veces más
valor que la segunda. Lo significativo es que mientras el sector rural
presenta un cierto tope en cuanto a su crecimiento, que se asemeja por
momentos al estancamiento, la industria y su aliada -la minería- progresan con ritmo sostenido. Pasan de una situación de notoria precariedad, en los años 80, a ser el eje del desarrollo económico para finales
del período.

Crecimiento demográfico

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LOS CAMBIOS ATINENTES a lo que se producía y a cómo se producía fueron alterando el panorama humano de Monterrey.
En primer lugar hay que puntualizar que Nuevo León presentaba
durante el lapso en estudio una escasa densidad de población. Frente
a los cincuenta a cien habitantes por kilómetro cuadrado que hacia
1907 mostraban los valles de Puebla y de Toluca, o los cien a trescientos del valle de México; frente a los treinta y dos habitantes por kilómetro cuadrado que ofrecía el estado de Puebla en 1910, o los 45,5 del
estado de México, Nuevo León registraba en 1883 un magro 3,63 de
densidad. Y en 1910 -pese a una importante afluencia migratoriallegaba a sólo 5,60 habitantes por kilómetro cuadrado (7).

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Si a estas dos metalúrgicas se agrega lo materializado por otra fundidora, la Compañía Fundidora de Fierro y Acero, S. A., orientada a la
siderurgia, se tiene un valor de 28.290.000 pesos, que equivale al 78,6
por ciento del total (6).

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De todos modos, la población del estado se incrementó de 1883 a
1910 en un 54,7 ~or ciento. Pero este crecimiento no se distribuyó de
manera pareja por·todo su territorio: fue Monterrey el punto geográfico que tendió a acaparar los beneficios del salto demográfico. Entre los
años citados su población subió en un ciento doce por ciento. Entre
1895 y 1910, Nuevo León tuvo un incremento poblacional del 18,7 por
ciento (por debajo del índice nacional, que fue del 20,1 por ciento),
pero Monterrey creció en esos quince años en un 56,82 por ciento.
CATHEDRA (19]

�Migración interestatal
El municipio de Monterrey, en cifras netas, pasó de 41.842 residentes en 1883 a 88.748 en 1910. Mientras en el primer año mencionado
agrupaba el 17,7 por ciento de la gente del estado, para 1910 nucleaba
el 24,3 por ciento.
Si esto último se compara con los municipios que le siguen en importancia en este rubroilos cambios resultan más significativos. Doctor
Arroyo, por ejemplo, tenía en 1883 el 8,27 por ciento de la población
de Nuevo León; hacia 1900 la cifra descendió al 6,8. Lo menos que
puede presumirse es que su población relativa se estancó. Linares, municipio de notorio crecimiento en ese lapso, no contaba en 1900 más
del seis por ciento de los habitantes del estado.
Otro dato para tener en cuenta es que en Monterrey -a diferencia
de lo que acaecía en el resto de los más importantes municipios- la
mayoría vivía en el ámbito urbano. En 1900, el 85,34 por ciento de
sus pobladores se habían establecido en la ciudad, y para 1910 menos
del nueve por ciento residía en su periferia rural.
Al practicar un repaso a los otros seis municipios que en 1900
aglutinaban más de diez mil habitantes, encontramos que la población
afincada en las respectivas cabeceras alcanza el siguiente porcentaje:
Linares:
Montemorelos:
Cadereyta:
Santiago:
Doctor Arroyo:
Galeana:

36,54 %,
25,84 %,
20,25 %,
14,8 %,
14,65 %,
7,62 %,

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Esta diferencia del porcentaje urbano entre Monterrey y los otros
distritos hay que ligarla seguramente al avance industrial de la capital
neoleonesa. Hay que agregar asimismo que Monterrey cuenta por momentos con una interesante población minera que, si bien no reside en
la cabecera, está nucleada en sus proximidades y forma contingentes de
asalariados de alguna relevancia. En 1903, las minas con más de doce
asalariados ocupaban 1421 personas, en tanto que Villaldama y Lampazos -puntos mineros de importancia- agrupaban 620 y 1085, respectivamente ( 8).

EL CRECIMIENTO DE LA POBLACION de Nuevo León, y de
Monterrey en particular, no se protagonizó únicamente por vía vegetativa. Al parecer, muy ostensibles resultaron las migraciones desde
estados vecinos y cercános. Esta afluencia tendió a solucionar la crónica escasez -de fuerza de trabajo que soportaba Nuevo León, y que se
agudizó en Monterrey y los distritos mineros a partir de 1890, con el
sostenido desarrollo capi't alista.
Ya para 1883 el gobernador Genaro Garza García se quejaba de la
falta de brazos (9). En 1885, Bernardo Reyes decía que la explotación
que para entonces tendía a iniciarse en el ámbito minero estaba desatando "la inmigración de proletarios que en masa han acudido del
centro de la República" (10).
El problema motivó comentarios entre los círculos distinguidos de
la ciudad. En su edición del 30 de marzo de 1889, "La Voz de Nuevo
León" -un periódico que nucleaba figuras que solían colaborar con el
gobernador- indicaba que la '(falta de sirvientes que piden las necesidades del día en el Estado, es la que hace que los unos patronos pretendan los sirvientes de los otros". Sugería una solución: traer gente
de los populosos estados del interior del país (11).
Hacia Nuevo León derivó un importante caudal humano desde otras ·
zonas de México. Y es visible que ~onterrey acaparó la mayoría de
estos migrantes, que seguramente arribaban a esta capital en procura de
mejores salarios.
En 1891, el 12,46 por ciento de la población asentada en Nuevo
Leon era originaria de otros estados; en Monu.rey esa cifra porcetituá11
con respecto a su población, llegaba a 29,3. Lo&amp;. ~ t e s que fluyeron
hacia esta ciudad representaban el 35,2 por cient.6 del total de llegados
al estado.
En 1900 se computan 42.505 mexicanos no neoleoneses en el estado: de ellos, 24.059 están en Monterrey, o sea ei 56,6 por ciento. Estos
inmigrados significan, por otra parte, el treinta y tres por ciento de los
habitantes de la capital.
CATHEDRA (21]

[20~ CATHEDRA

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CUADRO No. 2

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FLUJO MIGRATORIO HACIA NUEVO LEON, AROS 1895 y 1900 (a)

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Procedencia. Estados de los que salieron más de 500 personas. Porcentaje asentado en Monte~r.

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Monterrey

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940
22941
6038
3440

387
3881
406
729
688
8734
1394
2130

AGUASCALIENTES
COAHUILA
DURANGO
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JALISCO
SAN LUIS POTOSI
TAMAULIPAS
ZACATECAS
1

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1

% Monterrey

Linares: 21
Lampazos: 611
Mina: 105
Lampazos: 84
Cerralvo: 51
Arroyo: 3852
Linares: 1480 ( c)
Sta. Catarina: 241

69,48
52,70
53,86
66,67
62,55
38,07
22,6
61,92

1

%sigue (b)
3,77
8,3
13,92
7,66
5,42
16,8
24,62
7,0

' ,
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(a) No incluye extranjeros. Alude a nacidos en cada uno de los estados indicados
(b) Se refiere al municipio que más migrantes recibió después de Monterrey
( c) Es el único caso en que se supera a Monterrey

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1

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Fuentes: Memorias del gobernador del Estado de Nuevo León, períodos 1896-99 y 1899-1903 (AGENL)

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CUADRO Nó. 2 (sigue)
FLUJO MIGRATORIO HACIA NUEVO LEON. AROS 1895 y 1900

1900
Procedencia

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Monterrey

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6639
561
1166
939
21600
6620
3616

473
4166
439
760
663
11263
2037
2781

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%Monterrey

Salinas Victoria~ 45
Lampazos: 668
Bustamante: 23
Cadereita-: 136
Cerralvo: 58
Arroyo: 2586
Linares: 1126
Lampazos: 154

.

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62,73
78,25
6-4,88
69,54
52,1
36,9
76,90

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7,23
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11,76
6,17
12,0
20,4
4,26

-

�Si tomamos como base el censo de 1900 (12) se observa esta distribución de los migrantes á Nuevo León entre los siete municipios con
más de 10.000 habitantes:
Monterrey:
Doctor Arroyo:
Cadereyta:
Linares:
Galeana:
Montemorelos:
Santiago:

56,6 %,
6,87 %,

4,77

%,

3,48 %,
2,72 'fo,
1,07 %,
0,53 %,

Al estudiar la procedencia de estos migrantes se descubre que básicamente vienen de Guanajuato, Coahuila, Jalisco, Tamaulipas, Zacatecas y sobre todo de San Luis Potosí.
Acudiendo a los censos de 1895, se confe,ccionó el cuadro ~- Se ubicaron allí aquellos estados de los cuales hab1an marchado hacia ~uevo
León más de 500 personas. Si bien el momento exacto del ambo de
estos contingentes no puede ser aclarado, las cifras manifiestan una tendencia que bien corresponde señalar en este trabajo.
Por ejemplo se percibe que en 1895 residían en ~uevo León 22_.941
personas oriundas de San Luis Potosí, 7.364 n~1d_as en Coahuila Y
6.036 provenientes de Tamaulipas, todos estad?s hm1trof~. Zacatecas
y Guanajuato seguían en emigrados a Nuevo Leon. Algo analogo ocurre
en 1900.
Al analizar la distribución de estos migrantes por estado de origen Y
por punto de llegada, se advierte lo siguiente: Monterrey, en la casi totalidad de los casos, absorbe una amplia mayoría.
En 1895, el 69,48 por ciento de los originarios d~ Aguascalientes
estaban en la capital; el 65,67 por ciento de los de Guanajuato; el
62,55 por ciento de los de Jalisco; el 61,92 por ciento de los nacidos
en Zacatecas. La excepción la brindan los tamaulipecos, de los cuales
el 22,6 por ciento se asienta en Monterrey, mientras_ que el 2~,5~ por
ciento va a Linares. Esto puede explicarse porque Lmares es hnntrofe
con Tamaulipas y porque cuenta no sólo con un sectnr agrícola bastante activo, sino que su cabecera es sede de algunas industrias significativas. De todos modos, para 1900 Monterrey ya revierte esta situación.

Al ~amparar los porcentajes por municipios, la diferencia es enorme
en favor de Monterrey. Linares, que en 1895 es el distrito que recibe
más personas oriundas de Aguascalientes después de la capital, acoge
sólo el 3,77 por ciento. Santa Catarina recepta el siete por ciento de
los llegados de Zacatecas, frente al ya citado 61,92 por ciento que se
queda en Monterrey.
Esta atracción se acentúa para 1900. Inclusive en el caso de Tamaulipas, como Y-ª se señaló, Monterrey supera a Linares en más de novecientos inmigrados. Hay casos como el de Durango, que descarga en la
principal ciudad de Nuevo León más del 78 por ciento· de sus emigrados, trente a un magro 4,1 que deriva hacia Bustamante.
La importante migración de otros estados fue una de las soluciones
básicas al problema planteado por la necesidad de brazos en Monterrey
y ciertos focos mineros. Aunque del;&gt;ió existir también un flujo interno
en Nuevo León -y en algunos casós de relevancia- documentos de la
época denotan que en parte de las áreas rurales del estado se dificultaba
la circulación de la fuerza de trabajo. El sistema de peonaje retenido
por deudas sé:-mantenía firme, seguramente como única forma de detener una mano- de obra que, de otra manera, hubiera marchado de inme1
diato hacia fuentes laborales más prometedoras.
"La Voz de Nuevo León", en un artículo difundido en febrero de
1889; analizó este problema. Comentó entonces que "todos los labradores y personas que tienen necesidad de emplear gente de servicio
convienen en que para asegurar brazos, hasta donde es posible, tienen
que recurrir al enganche anticipando sumas de dinero; así pueden contar con cierto número de sirvientes que aún cuando sea reducido es mayor que el que conseguirían ateniéndose a buscar jornaleros pagados por
el día". El periódico se permitía dudar en lo que atañe a la productividad de este sistema, y tomaba como una "verdad definitivamenr..e adquirida en economía política que es más productivo el trabajo libre que
el trabajo forzoso" (13).
Al revisar la .sección ''Concluídos" del Archivo General del Estado
de Nuevo León hemos encontrado casos que evidencian que en el ámbito rural persistía, a fines de siglo, el sistema de endeudamiento como
vía para retener a los trabajadores (14).

[24] CA1HEDRA
CAfflEDRA

(25)

�Una prueba de la fortaleza de este mecanismo sería la ley que el
propio gobernador Bernardo Reyes hizo sancionar en agosto de 1908,
y que apuntaba a atenuarlo. El biógrafo de Reyes, Víctor Niemeyer,
señala en su obra que -en opinión del mandatario- el nudo del problema fincaba en los ínfim95 salarios que recibían los peones. Reyes
-sigue Niemeyer- calificó esto como un círculo vicioso y una "fuente
de inmoralidad", puesto que los peones permanecían indefinidamente
en esa situación, incapaces de pagar las deudl!S exorbitantes con sus
"miserables salarios" (15).

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La Ley 40 del 11 de agosto de 1908 indicaba que "el salario de los
jornaleros no estará afecto al pago de anticipos que se hagan a éstos a

cuenta de trabajo, sino cuando sea de cincuenta centavos o más por
día. En este caso, y siempre que el jornal no exceda de un peso, el
pago del anticipo sólo será exigible hasta la tercera parte de la cantidad
que importe dicho jornal en un año" (16).
No sería improbable que en esta decisión de Reyes hayan influido
personajes importantes de la burguesía regiomontana, interesados en
lograr una mayor movilidad de la fuerza de trabajo en Nuevo León y en
aumentar la productividad en ciertas empresas agropecuarias. El 6 de
inayo de 1907, precisamente, quedó constituido en Monterrey el Centro Agrícola de Nuevo León, en cuya mesa directiva figuraban sobresalientes hombres de negocios de la capital. Entre los fines del Centro
-que designó a Reyes como su presidente honorario- estaban propagar
métodos modernos de cultivo en la agricultura, reglamentar sobre los
salarios de los trabajadores del campo y estudiar "la manera y forma
de adquirir mayor número de aquéllos, mejorando las condiciones respecto de las en que actualmente viven" (17).
La presión de los terratenientes menos modernizantes sobre la fuerza de trabajo, en Nuevo León, debió acentuarse por otras dos razones,
además de aquélla vinculada a las más auspiciosas condiciones que el
peón podía alcanzar en Monterrey y en los centros mineros.

Uno de esos factore$ debió ser el ferrocarril. En pocos años, Monterrey quedó bien conectada1con varios estados del centro y norte del
país y con Estados Unidos, por medio de vías que -además- atravesaban por distintas direcciones el territorio de Nuevo León. El ferrocarril debió estimular la huída de los peones. Medio de comunicación
CATIIEDRA [ 27]

[ 26]

CA 111EDRA

�rápido y relativamente barato, probablemente influyó sobre los_hacendados para acentuar los vínculos de retención sobre sus trabaJadores.
De paso bien puede señalarse, la impo.rtancia del ferrocar~ en ~os
ámbitos regional y nacional no solo para mtegrar un mercado_mtenor
desde el punto de vista de la venta de productos en g~ne~, smo t~bién en cuanto vehículo que permitió abaratar Y dmanuzar ~l fluJo
de la mercancía fuerza de trabajo. Monterrey, es evidente, se vio favorecida por esta situación.

y se daba otro fenómeno que seguramente avivó el espírit~, migratorio de los jornaleros rurales y además -es de suponer- debio. hacer
' acrecentar las presiones para detenerlos y ligarlos a los terrate~ientes:
era la ya amplia corriente que se encaminaba hacia Estados Urudos. en
busca de más altos niveles de vida (18).

Monterrey tuvo que competir para lograr atraer mano de ?bra para
su industria y su minería. Eso debió repercutir sobre los-salarios que_se
pagaban en ambos sectores. Y todo parece ap~t~ _qu~ una bueAa,.parte de este problema fue solucionado con la nugracion mterestatal, que
tendió a concentrarse en_la urbe norteña.

Salarios rurales y urbanos

LA AFLUENCIA DE HOMBRES y mujeres a Monterrey tuv? que
ver, sin duda, con los salarios. En el ámbito
d~ Nuevo _Leon ~os
jornaleros recibían hacia 1896 pagos que, como termino medio, oscilaban entre veinticinco y treinta y siete centavos. Habí~ casos extre~os
dé dieciocho centavos, aunque probablemente acompanados con raciones de maíz.

nir3!

En el cuadro 3 se mencionan cifras de veinticinco municipios, seleccionados según su importancia demográfica, relevancia económica, extensión geográfic~ ubicación limítrofe con, respecto a otros estados Y,
en algunos casos, por su cercanía de Monterrey.
Puede verse que en 1896 los municipios del sur mante~ían salarios
muy bajos: Doctor Arroyo, dieciocho centavos; Anu:ñbem Y Galean~,
menos de treinta. El mismo Montemorelos presenta como jornal mecho
128] CAfflEDRA

dieciocho centavos, y ello hace presumir que aún no condiciona el precio de la fuerza de trabajo la producción de naranjas, que aumentará
hacia fines de siglo utilizando -estimamos- relaciones netamente capitalistas.
Hay lugares donde el salario supera la media, y Monterrey es uno de
esos casos. Ello se prolonga a algunos municipios cercanos a la capital
-San Nicolás de los Garza y García- y a distritos mineros como Villaldama, Cerralvo y Lampazos.
En cambio, las fábricas de Monterrey con más de cien dependierites
pagaban salarios que iban de los ochenta-noventa centavos (como pro·medio mínimo) a $1.30-1,50 (como promedio máximo): las de veinticinco a cien personas ocupadas pagaban setenta y cinco centavos aproximadamente como promedio mínimo y alrededor de 1,25 como ptomedio máximo (19). En el cuadro 4 se indican los salarios correspondientes a compañías con más de cien empleados. Los niños ganaban de
treinta a sesenta centavos al día, y las mujeres promediaban unos sesenta y cinco centavos.
La diferencia entre Monterrey ( éuya situación hay que extender a
los distritos mineros) y las zonas no urbanas del estado es observable
inclusive con respecto a las industrias de tipo rural : producción de
piloncillo, vino mezcal o ixtle. Estas actividades, que con frecuencia
tenían lugar en el interior de haciendas y ranchos, mostraban salarios
bajos, que estaban más deprimidos aún en el sur. En Aramberri, los
peones que fabricaban piloncillos cobraban veinticinco centavos diarios,
y los que producían vino mezcal, treinta y siete; en los molinos de
harina se les pagaba veinticinco centavos.

El tipo de empresa seguramente determinaba en buena medida los
salarios en muchos de estos municipios. En Cerralvo, por ejemplo,
la fundición Benavidez -propiedad de_norteamericanos- pagaba, a sus
cincuenta operarios, setenta y cinco centavos (o sea a un nivel compatible con Monterrey); mientras que en los más primitivos establecimientos dedicados al piloncillo se retribuían treinta y siete centavos diarios.
Linares tenía para 1896 una importante fábrica de azúcar, propiedad
de una compañía con asiento en Chi~o: daba trabajo a sesenta y dos
personas que ganaban setenta y cinco centavos. Pero en las haciendas,
y a veces en las cercanías de la cabecera, los productores de piloncillo
obtenían treint~ y siete centavos (20).
CA111EDRA [29]

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A los trabajadores rurales se solía adicionar a su jornal raciones de

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maíz, lo que in~a formas más atrasadas en las relaciones de producción. En la noticia que a la Secretaría de Fomento envía el gobierno
de Nuevo León el 13 de abril de 1902 (21), se detecta esta situación .
Del total de veinticinco municipios seleccionados, en seis de ellos (Doctor Arroyo, General Terán, Linares, Mier y Noriega, Montemorelos y
Vallecillo) se agrega al salario de los peones agrícolas raciones de maíz.
En diez de los municipios (Aramberri, Doctor Arroyo, Galeana, Garza
García, Linares, Mier y Noriega, Montemorelos, Santa Catarina, Vallecilio y China) se hace lo mismo con vaqueros y /o pastores.

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Montemorelos parece indicar cómo el capitalismo comienza a penetrar en el campo de manera decidida, variando pautas en las relaciones
de producción. Tanto los vaqueros como los peones agrícolas que se
dedican al cultivo de maíz o de caña de azúcar reciben salario y ración;
en cambio los orientados a la producción de naranjas (que tenía gran
auge para 1902, debido al mercado que representaba Estados Unidos
y a la posibilidad de abordarlo gracias al ferrocarril) ganaban salarios
superiores en un ciento cincuenta por ciento y no recibían ración.

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Los datos encontrados brindan la impresión de que los salarios rurales en Nuevo León estuvieron muy por debajo de los pagados por la
industria regiomontana y por las compañías mineras durante todo el
período estudiado.
Hacia 191 O la situación relativa de los trabajadores del campo no
parece haberse modificado sensiblemente, aunque se notan incrementos
-y en algunos casos .de importancia- en sus jornales.
~ los veinticinco municipios seleccionados que se escalonan en el

cuadlo 3, en el año que se inicia la Revolución, trece ofrecían salarios

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de cincuenta centavos al día. El sur sigue sobresaliendo por sus bajos
estipendios. Pero Monterrey pagaba en su periferia rural setenta y cinco
centavos, y algo similar sucede en Cerralvo, Sabinas Hidalgo, Garza
García, San Nicolás de los Garza y Santa Catarina. Hay que destacar
que estos tres últimos son municipios limítrofes con Monterrey, que
Cerralvo tenía un destacable movimiento minero y que Sabinas mezclaba actividades mineras con una interesante producción agrícola y semiindustrial.

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En tanto, en la industria regiomontana -según referencias de
1902- encontramos lo siguiente:

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* Las más grandes empresas, como la American Smelting and Refining, informan que el jornal medio es de $1,25; de un peso en el caso
de la Compañía Minera, Fundidora y Afinadora "Monterrey, s.-A.";
de ochenta y un centavos en. el de la Cervecería Cuauhtémoc, S. A .

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* teniendo en cuenta estos datos, provenientes de las finµas de mayor capital y cantidad de personal, y observando los que para 1902 se
detectan en las áreas rurales, es posible afirmar que los salarios en Monterrey por lo menos triplican los pagados en el campo.

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Para 1906, tal vez por el auge que vivía la ciudad (22), los salarios
aparecen por arriba de los de cuatro años antes.

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* en las fábricas con cincuenta o más obreros, los promedios mínimo y máximo serían de ochenta centavos, en el primero caso, y entre
$1,25 y 1,50 en el segundo.

* se encuentra un caso en que se pagan cincuenta centavos, pero un
establecimiento -la Compañía de Fundición de fierro y Manufacturera de Monterre·y- asegura que su jornal medio es de tres pesos.

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Puede apuntarse que, en general, en 1910 el salario medio oscilaba
-en el campo- los cincuenta centavos.

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En los establecimientos con cien trabajadores o más se paga por lo
menos un peso como promedio hacia abajo, mientras que hacia arriba
las cifras oscilan en forma notoria. La Compañía Minera, Fundidora y
Afinadora "Monterrey, S. A." indica como pron;iedio $1,92; la American Smelting, $1,61; la Fundición "La Estrella" (o sea la citada Fundición de Fierro y Manufacturera) insiste en que abona· tres pesos, tal
vez porque los productos que generaba -maquinaria- demandaban
obreros muy especializados; la Cervecería Cuauhtémoc, un peso, término medio.

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Según nuestro criterio, que puede ser controvertible, estas fábricas
debieron pagar un promedio mínimo no menor de un peso, y el promedio máximo, para un obrero calificado, pudo oscilar entre $1,60 y

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CAfflEDRA [ 33]

�$1,80. En las empresas con veinticinco a cien dependientes se encuentran salarios similares en el mínimo, y algo menores en el máximo (23).
Estos datos -que quizás sea menester sistematizar con mayor rigurosidad en el futuro- posiblemente contribuyan a explicar por qué
Monterrrey creció demográficamente en los veinte años previos a la
Revolución, y por qué tendió a absorber la mayor cantidad de migrantes internos y de otros estados.
En el seno de la capital neoleonesa, algunas pocas compañías centralizaron la mayoría de los asalariados. En 1902, como indica el
cuadJo 5, los nueve establecimientos con más de cien personas ocupadas reunían 4.026, que equivale al ochenta por ciento de los que
laboraban en industrias con cinco o más obreros. Para 1906, las grandes firmas sumaban 5.030 asalariados. Había establecimientos con
fuerte número de ocupados: la American Smelting contaba en 1902
con 1.300 trabajadores, la Compañía Fundidora de Fierro y Acero
tenía, en 1906, 1.700.
El estado de Nuevo León en 1903 contabiliza 16.000 personas
dedicadas a las actividades industriales, aunque en una vasta proporción
-con la excepción de Monterrey- laboran en situación artesanal o en
tareas que desenvuelven en las mismas haciendas. Para 1909 esta cifra
global es de aproximadamente veinte mil.
En el ramo minero, asimismo, se detecta una notoria atracción de
fuerza de trabajo. En 1903, las minas con más de doce asalariados ocupaban más de cuatro mil obreros (24).

Referencias sobre el nivel de vida
DE TODOS MODOS NO DEBE pensarse que los más altos salarios
de Monterrey, respecto al resto de Nuevo León y a otras zonas del
país, implicaba niveles de vida promisorios para los obreros.
Para efectuar un análisis -muy periférico, por cierto- de este punto, hemos tomado como base un informe que el 20 de octubre de 1890
remitió al gobernador Reyes el director del Hospital Civil de Monterrey.
En él se incluía un cuadro con la "cantidad de alimento indispensable

[ 34] CATHEDRA

para el sostenimiento de la nutrición, según Moleschott y otros higienistas". De acuerdo con ello se agregaba una tabla de valores nutritivos
que co1:;spondería a una correcta alimentación: figuran, en distinta
proporc10n, carne, leche, pan, maíz, frijoles secos, grasa y café.
El funcionario, preocupado por ser exacto en lo atinente al presupuesto del Hospital, adiciona el importe que cada uno de estos componentes Qe la dieta ideal supone en el Monterrey de 1890. Su suma indica que para nutrirse en forma adecuada se requerían 16 25 centavos por
día (25).
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~ comparar los precios de 1890 con los de 1900, en Monterrey, se
percibe una marcada diferencia en algunos productos de la dieta. El
pan, que en 1890 costaba 12,4 centavos el kilogramo en 1900 se comprab~ a veinticinco centavos. En municipios aledaiíos, como Garza
Garc1a Y G~adalu~e, estaba a un precio similar; pero en Cadereita y
Santa Catanna val1a cuarenta y cuatro y cuarenta y cinco centavos el
kilo.

Tra~ajando e~clusi~amente, con Monterrey, se infiere que el pan
aumentó en esos diez anos en mas de un cien por ciento (26).
En cuanto a la carne, la tabla médica dice que en 1890 valía doce
centavos el kilogramo. Una década después la carne de res en Monterrey se expendía a treinta centavos, o sea que se había incrementado en
un ciento cincuenta por ciento (27).
El maíz aparece en 1890 a 3,75 centavos el kilogramo. En 1902 en
las haciendas de Monterrey valía cuatro centavos. Suponiendo un discreto aumento del veinte por ciento entre la hacienda y el consumidor
su precio debió subir a 4,8 centavos, lo que implicaría un increment~
del veintiocho por ciento con respecto a 1890 (28).
Con relación a otros alimentos no se tienen datos seguros. y aunque la c~e hay~ aumentado en un ciento cincuenta por ciento y el pan
e~ un cien por c1~nt~, calcularemos con sobriedad que el grupo total de
alimentos de la dieta ideal haya aumentado -en conjunto- sólo un cuarenta durante la década 1890-1900.
·
De ser así, la dieta sugerida por el Hospital Civil habría costado en
1900 6,50 centavos más, o sea 22,75 centavos al día por persona.
CATIIEDRA [35]

�Redondeando cifras y calculando que la familia de un obrero constara de cinco personas, puede inferirse que el gasto diario de alimentación se acercaba a $1,15. Este obrero, aun con el excelente salario de
$1,25, habría insumido más del noventa por ciento de sus ingresos
únicamente en alimentación.

* Montemorelos: costo de producción del maíz, 50 centa-

Como ello aparece imposible, las soluciones tuvieron que apuntar
seguramente hacia una dieta menos compleja y me.nos completa que
la tomada como base. El obrero debíó habitar en casas de menguadas
comodidades y vestir con sobriedad proletaria. Educación y diversiones quedaron como actividades marginales. Finalmente, mujeres y
niños debieron marchar a trabajar en fábricas y minas, algo que es verificable revisando la composición del personal de estos lugares a principios de siglo, por supuesto con salarios inferiores a los de un hombre.

* Allende:

La imposibilidad de que los jornales resultaran suficientes estuvo
ligada probablemente a un hecho que queremos mencionar; la producción rural de bienes de subsistencia no parece haber recorrido en Nuevo
León el mismo ritmo de modernización protagonizado por el sector
fabril. La oferta de insumos como maíz, frijol o trigo no sólo quedó
rezagada por momentos con relación a la demanda (lo que obligaba a
importarlos en ciertas ocasiones) sino que,además, los precios que imponían los hacendados saltaban, con frecuencia, tres o cuatro veces por
encima de los costos reales de producción.

Algunos ejemplos, en 1902, son:

* Apodaca:

* Apodaca:

* Cerralvo:

* Cerralvo:

el costo deproducción de los frijoles era
de $2,50 los ciento treinta y ocho kilogramos; su precio de venta se estimaba en siete pesos.
el costo de producción de los garbanzos se
computaba en tres pesos los ciento treinta
y ocho kilogramos; el precio de venta era
de diez pesos.
costo de producción del maíz, 84 centavos el hectólitro; precio de venta, tres pesos.
costo de producción de frijoles, $1,20 el
hectólitro; precio de venta, seis pesos.

* Linares:

* Allende:

vos el hectólitro; precio de venta, cuatro
pesos.
costo de producción del maíz, $2,50 los
ciento treinta y ocho kilogramos; precio
de venta, seis pesos.
costo de producción de los frijoles, $3,50
el hectóiitro; precio de venta: $8,50.
costo de producción de los garbamos,
$4,00 el hectólitro; precio de venta , diez
pesos.

En muchos casos el precio se duplica con toda facilidad con rc:specto a los costos de producción (29).
Esta situación sin duda se conectaba con la calidad de proveedores
casi monopólicos, en circuitos aún regionales de comercialización, que
presentaban los terratenientes. Lo que de paso evidencia que todavía
no se había integrado de manera completa el mercado interior.
Los salarios obreros, así, no rendían lo suficiente. La mayor productividad de la industria no llegaba al campo, y los bienes-salario no
podían disminuir sus precios en una proporción satisfactoria. Esto
debió accionar simultáneamente sobre los precios de las materias primas
utilizádas por la industria, y en forma negativa.

Paz y disciplina

FINALMENTE HAY QUE especificar que el orden social y pc,lítico
del porfiriato tuvo en el general Bernardo Reyes un hábil y eficiente ejecutor. La paz porfiriana y la paz reyista se identificaron ampliaiaente,
y a ello hay que atribuir en buena medida las débiles posibilidacle:; de
lucha y de sindicalización por parte de los obreros regiomon tanos.
La burguesía regional en ascenso aprovechó este marco, fructí::ero
para sus intereses de clase. Su satisfacción se manifestaba no súlo en
sus crecientes inversiones, en su diversificación empresarial, en st, marcha estrictamente económica, sino también en apreciaciones pí.blicaCATIIEDRA [ :37]

[ 36] CA111EDRA

,

�mente favorables al mandatario del Estado. Bernardo Reyes sabía que
podía contar para cada reeleéción con sus amigos, los empresarios, a
quienes no pocas veces inclusive tuvo de colaboradores: ya fuere en
comisiones especiales, en el parlamento o en la alcaidía regiomontana.

"viénd_ose crie las f':1erzas rurales no bastaban para el objeto propuesto,
con .m1 caracter de Jefe de la Zona organicé con la autorización necesaria tropas auxiliares que, unidas a las de la federación, dieron cuenta
con los malhechores en el t.érmino de tres meses" (31).

Fue una época poco propicia, pues, para demandar aumentos de
salarios más allá de lo que los empresarios estimaban imprescindible
para atraer la fuerza de trabajo a Monterrey y a las áreas mineras. La
organización sindical, dentro de lo que hemos podido entrever, era
pobre; por lo general, el predominio es de las sociedades mutuales, que
en muchos casos se conforman con adictos al gobernador, por lo menos
a nivel de dirigentes. Habrá que esperar el período revolucionario para
detectar en Monterrey huelgas significativas.

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Hay que sumar al orden reyista la habilidad del gobernador, que
solía emerger como un hombre liberal frente a otros colegas de la época. La ley de accidentes de trabajo, sancionada en 1906, es una prueba
de ello.
La paz regional contribuyó a disciplinar la fuerza de trabajo. Hubo
una aplicación rigurosa de las leyes contra bandidos, que junto a la persecución de la vagancia constituyen dos matices indicativos de la política de Reyes durante sus primeros años de gobierno, a mediados de la
década de los 80.
Las leyes federales del 17 de mayo y del 31 de mayo de 1886 daban amplias facultades para erradicar el bandolerismo, incluyendo la
pena de muerte y la posibilidad de que "todos los habitantes de la
República prestaran auxilio a las autoridades políticas de los Estados
para preservar la seguridad pública en caminos y en zonas aledañas".
El artículo segundo d~ la ley del 31 de mayo de 1886 permitía entera
libertad para portar armas dedicadas a combatir el bandidaje. Se autorizaba a formar expediciones privadas "con las mismas facultades que
corresponden a la fuerza pública", y en el caso de que se sospechara
que hubiera bandidos en fincas privadas, los dueños o encargados podían actuar directamente (30).
Bernardo Reyes cumplió minuciosamente estas instrucciones. En su
discurso del 16 de septiembre de 1887 ante la Legislatura de Nuevo
León señalaba que el bandolerismo había sido suprimido. Explicó que
habiéndose generalizado en el estado el levantamiento de gavillas,
[ 38) CA111EDRA

Había ~ora, pues, "seguridad completa en el estado" y se abrían
nuevos honzontes a los hombres laboriosos".

Niemeyer menciona que el gobernador dedicó desde el principio
mucha atención "a tierminar con el desorden y el bandidaje que infestaba la frontera del noreste". "Apoyado en la ley y con las fuerzas militares a su clisposición, que en junio de 1886 sumaban unos 2343 oficiales Y soldados, Reyes emprendió una enérgica acción para acabar con el
bandidaje". ?estaca que "el sistema adoptado trabajó a la perfección.
Aunq~e la clásica ley fuga se aplicaba también en este tiempo, Reyes no
la llevo al extremo. ~a desobediencia de la ley fue eliminada deijnitivamente Y se establec10 permanentemente la seguridad de la vida y la
propiedad" (32).
, Los llamados "vagos" tampoco eran muy apreciados en Nuevo
Leon, p~ra estos años. De manera análoga a lo ocurrido en otros países
del continente, cuando el capitalismo comenzó a penetrar en las relaciones de producción exigió el sometimiento de una mano de obra todavía
remisa a la disciplina que imponía esta forma de organización del trabajo.
En Nuevo León al vago se lo persiguió por medio de las instituciones armadas, y fue obligado, de una u otra forma, a incorporarse al
proceso productivo. El artículo 806 del código penal del estado destacab~ que e!a vago "el q?~ careciendo de bienes y rentas, no ejerce algu?ª m~ustna, arte u of1c10 honesto para subsistir, sin tener para ello
1mped1mento alguno".

8?!

El ~ículo
indicaba las penas:_ "El vago que, amonestado por
la aut_ondad pohtica para que se dedique a una ocupación honesta y
lucrativa, no lo hiciere así dentro de diez días o no acreditare tener
imJ?edim~nto invenc~blé para ello; si fuere men¿r de diez y ocho años
sera destinado por tiempo de uno a tres años a aprender algún oficio
en un establecimiento de educación correccional; y mientras en el Estado no lo haya, en algún taller, fábrica de hilados .o tejidos, hacienda de
CAfflEDRA

(39]

�campo o de beneficiar metales, en que se le reciba con obligación de
cuidar de que no se fugue. Si fuere mayor de diez y ocho años y tuviere las condiciones requeridas por ~-leyes respectivas, será d1:9tinad_? al
servicio de las armas en la Federac1on o en el Estado, por cmco anos.
( . . . ) El vago que no esté destinado al servicio de las armas, quedará en
libertad en cualquier tiempo en que acredite haber aprehendido (sic)
algún oficio, si no lo tenía antes y su falta era la causa de la vagancia¡ o
en que dé fianza de $100,00 a 300,00, de que en lo sucesivo vivirá de
un trabajo honesto'' (33).
La leva al ejército se solucionaba con gente que no trabajaba, o que

se podía acusar de no tener un "trabajo honesto". En octubre di! 1893,
el congreso del estado decretó que el contingente de hombres que corresponde "para cubrir las bajas del ejército federal, se cubrirán en primer término con los individuos que sin tener ocupación alguna carezcan de rentas para vivir" ( 34).
Por una vía o por o por otra, el no trabajador era eliminado o incor-

porado al proceso productivo, aunque más no fuese para abrir caminos
necesarios para extraer los frutos del trabajo de otros.
De esta manera, Reyes consumaba una tarea que en su fase anterior
se había orientado contra el indio. Para los primeros años de la década
de los 80, el aborigen que residía eri el noreste -incapaz de insertarse
por su condición cultural en sistemas de producción que le eran ajenoshabía sido desalojado y /o exterminado.
Su supresión permitió el usufructo de tierras ganaderas, aseguró los
caminos que transitaban los comerciantes y brindó orden a los futuros
distritos mineros. Indios, bandidos y vagos no resultaban incorporables
al proceso de desarrollo capitalista (35).

Conclusión
EN RESUMEN, EL DESARROLLO DEL capitalismo en Monterrey
y la región que fue subordinando exigió, para los veinte años previos a
la Revolución, un traslado masivo de fuerza de trabajo. Este desplazamiento, en buena medida, debió ser motivado por los mejores salarios
que prometían las industrias de la capital de Nuevo León, que entre
1890 y 1910 presentó un sensible crecimiento económico.

Los jornales que pagaban las fábricas y las compañías mineras
estaban por encima de los que se ofrecían en las zonas rurales del estado, Y algo similar seguramente ocurría con relación a los estados vecinos
y cercanos.
. La escasez de mano de obra y los más altos salarios, empero, no
brmd~ron a los trabajadores asentados en Monterrey niveles de vida
envidiables. La posibilidad de alterar esta situación por parte de Ja clase
obrera en gestación, a su vez, se vio truncada por el orden reyista.

Los _io~nales ~o p;uecen haber superado los límites que la propia
burguesia 1mpoma, limites que en Monterrey tendían a ser elásticos
debido a la necesidad -de atraer hombres y mujeres de otros lugares de
Nuevo León y del país.
·
El c~ntrol_ de la fuerza de trabajo, en este sentido, apareció como
un eslabon ~ en la tarea que desde tiempo atrás cumplía el aparato
estatal. Sus instrumentos de persuasión y represión se habían manifestado eficientes en el combate contra el bandolerismo y la persecución
de los denominados vagos.
O sea de aqu_ella parte de la población que --al igual que Ja indígena:- no mostro demasiado entusiasmo por incorporarse al proceso
que implicaba el desarrollo del capitalismo en la región.

NOTAS
l. Véase Cerutti, Mario, "Monterrey y el desarrollo del capitalismo en el Noreste
de México (aspectos del período 1860-1910)", ponencia presentada en el Octavo C.ongreso Nacional de Historia de la Revolución Mexicana realizado en la
ciudad de Chihuahua en julio de 1977, publicado en Revista CATHEDRA
númtro 7, ~•culta?. de Filosofía y Letra,; de la UANL, Monterrey, 1978. Tam'.
b1én, Cerutt1, M., Monterrey, el desarrollo del capitalismo en el Noreste de
Mexico Y ~l estudio del movimient? obrero regiomontano (1860-1910)", traba¡o ofrecido en el Primer Coloauio de Estudios Históricos del Movimiento
Obrero, organizado por CEHSMO en Jalapa, .i.tiembre de 1977. Asimismo
&lt;?&gt;rult~ M., "Los Mad_ero en la economía de Monterrey (1890-1910)", en R.'.
vista CATHEDRA, numer" 8, Facultad de Filosofía y Letras de la UANL,
Monterrey, 1978¡ una síntesis de este trabajo fue presentada como ponencia
en el Noveno Congreso Nacional de Historia de la Revolución Mexicana efectuado en la ciudad de Chihuahua en julio de 1978.
'

CATHEDRA [ 41]

[ 40] CA111EDllA

�'x.as diez familias aeleccionadaa corresponden a los apellidos Zam~rano, Herla. nindez-Mendirichaga, Rivero, Garza, Belden, Milmo, ArmendaIZ, Ferrara,
Sada-Mugtterza y Madero. En los_ trabajos cita~os en nota 1 se alude a _estos
grupos parentales y a aus ramificaCJones econónucas, sobre todo en el dedicado
a la familia Madero.
2. Memorias del gobernador del estado de Nuevo León, período 1885-87, p. 270
(Archivo General del Estado de Nuevo León, AGENL).
3. lbfd., pp. 288 y 293 (AGENL).
4 El 22 de noviembre de 1889 Reyes decretó la exención de contribucio~s por
· períodos de hasta veinte años para las obru de "utilida~ p~bli~'.'• medida que
fue prorrogada numerosas veces, posteriormente. El cnteno utilizado fue con·
liderar de utilidad pública a las industrias que se establecían ~n Nuevo ~~• a
las cuales el gobernador otorgaba las concesiones correspondientes. Penódico
Oficial del Gobierno de Nuevo León, n6mero 36, 22 de noviembre de 1889,
p. 3 (AGENL).
5. Memorias del gobernador del estado de Nuevo León, período 1895-99, 1, pp.
XLV y XLVI; 11, pp. 752-3 (AGENL).
6. Memorias del gobernador del estado de Nuevo León, período 1903·07, 11, pp.
806-14 (AGENL).
7 Los datos demográficos han sido extraídos de divel'8118 memorias de gobernado·
· res del estado de Nuevo León, de los censos nacio~es de 1895, 1900 Y _1910
(incorporados a las memorias estatales respectivas) y de la correapo_ndencia del
gobierno de Nuevo León con la Secretaría de Fomento. ~ deDSldades ~ferentes a los valles de Puebla, Toluca y México '?ene~ ~ncionadas ~n Hísto·
ria moderna de México. El porfiriato, Vida social, dirigid~ p~r Daruel Cosí?
Villegas, volumen a cargo de Moisés González Navarro, Editorial Herrn-:s, Me.
1973, p . 19• Las densidades de Nuevo León están .basadas en'dcalculos
neo,
la
del autor, teniendo en cuenta las magnitudes de superficie reconoci u en
actualidad.
8. Correspondencia del gobierno de Nuevo León con Secretaría de Fomento,
año 1903, expediente n6mero 239, caja 1903/2 (AGENL).
9. Memorias del gobernador del estado de Nuevo León, período 1881-83, p. 11
(AGENL).
10. Memorias del gobernador del estado de Nuevo León, período 1885-87, p. 19
(ÁGENL).
11. "La Voz de Nuevo León", 30 de marzo de 1889, Editorial.
12. Memorias del gobernador del Estado de Nuevo León, período 1899-903, 1,
pp. 248-257 (AGENL).

[ 42]

CAfflEDRA

13. "La Voz de Nuevo León", 23 de febrero de 1889, artículo titulado
vicio rural en Nuevo León".

"El ser-

14. A principios de 1895, María Sixta Mata se quejaba ante el gobernador que
dos de sus hijos eran retenidos por Antonio Leal, vecino de China, a cuyo servicio había trabajado como mediero Nemesio Ortega, esposo de la denunciante. Ortega, que laboraba en la hacienda "El Javancillo", debía a su patrón
"cierta cantidad de dinero". "Mas por circunstancias que yo ignoro -narraba
la mujer:- no conviniéndole ya a mi citado esposo seguir trabajando con el señor Leal, se separó del servicio abandonindome a mí y a mis tres hijos". El
resultado fue que Leal debió afrontar la imputación de tomar los niños para aaegurarse la vuelta al servicio de Ortega o, en su defecto, para que pagara la cantidad que adeudaba. "Concluídos", expediente 111, 1895, caja 4
(AGENL). En enero de ese mismo año se registra el caao de Marcos Blanco,
que emigró de Salinas Victoria para trabajar en el ferrocarril al Golfo con
el propósito de ahorrar "para pagar una deuda que su madre debe, ·por la
cual se encuentra sirviendo en la casa del señor José D. Cárdenas". "Concluídos", expediente 236, 1895, caja 6. En marzo de 1900, Eugenio lnocencio acusa al hacendado de Mina, Luciano Galindo, de retener a su familia
contra su voluntad. lnocencio aclara en su denuncia al gobernador que reside
en Monterrey "por cuestión de mejores salarios". "Concluídos", expediente
286, 1900, caja 1 (AGENL). Hay que señalar que el artículo 5 de la Constitución del Estado señalaba que "Nadie puede ser obligado a prestar trabajos personales sin la justa retribución y sin su pleno consentimiento, salvo el trabajo
impuesto como pena por la autoridad judicial", concepto que daba fundamentos a los trabajadores rurales en sus denuncias. Memoria del gobernador del
estado de Nuevo León, período 1895-99, 1, p. 389, donde figura el "Dictamen
presentado por las comisiones ·de puntos constitucionales y legislación y de
gobernación, del congreso del estado" (AGENL).
15. Niemeyer Jr.,' E. V., El general Bernardo Reyes, Gobierno del estado de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad de Nuevo León,
Monterrey, 1966, p. 140.
16. Colección de leyes, decretos y circulares, edición oficial, Tipografía del Gobier·
no, Monterrey, 1911, p. 279 (AGENL).
17. Memorias del gobernador del estado de Nuevo León, período 1903·07, 11, p.
700-1 (AGENL).
18. En 1904, el cónsul de México en San Diego, California, manifestaba al núnisterio de Relaciones "cómo a virtud de falsas promesas de enganchadores de hombres de trabajo, han podido concurrir a Los Angeles, California, y sus alrededores, y principalmente al Paso, Texas, EE.UU., algunos diez mil mexicanos". Al
informarse de esto al gobe;nador de Nuevo León -por intermedio de la Secretaría de Gobernación- se solicita que se procure "evitar que por los enganchadores se abuse de la credulidad de los mexicanos llamados a emigrar a país
extranjero, y a donde arrastrados por el halago de sueldos ofrecidos en oro lle-

CATHEDRA [ 43]

�gan ... ". La recomendación del secretario de gobierno de Nuevo León a los
alcaldes, sobre este aspecto; menciona que ya en circulares de setiembre de
1897 "se dieron a conocer por esta secretaría noticias semejantes a las contenidas en la presente, con el objeto de evitar el mal que produce el engaño de que
han sido y pueden~ siendo victimas nuestros nacionales".
En febrero de 1906, el cónsul de México en Tucson, Arizona, daba cuenta que
de los estados fronterizos con Estados Unidos y de los de Zacatecu, Jalisco y
Guanajuato provenían los mayores contingentes de jornaleros, alentados por la
posibilidad de trabajar en los ferrocarriles. También denunciaba que eran víc·
timas de "abusos y tropelías". Ambos casos en Memorias del gobernador del
estado de Nuevo León, período 1903/7, I, p. 242-3 (AGENL).
Esto no era nuevo. El oóDSJtl de Galveston, en agosto de 1886, indicaba que
entre cinco y diez mil labradores mexicanos serían introducidos en Texas para
ayudar a "piscar la muy abundante cosecha de algodón que este año produce",
y mencionaba que la construcción de ferrocarriles alentaba también la llegada
de "un gran nCimero de gente de nuestro país". Periódico Oficial, número 1,
8 de setiembre de 1866, pp. 3 y 4 (AGENL).

19. Correspondencia del gobierno de Nuevo León con Secretaría de Fomento,
año 1896, exped. número 83, caja 1896/1 (AGENL).

28. ".~estionarios so~re agricultura, horticultura, silvicultura, caza y pesca, remi·
tldos a la Secretaria de Fomento. Expediente relativo a la Exposición Interna·
cional de Saint Louis Mo. ", 13 de abril de 1902, en Chrrespondencia con Secretaría de Fomento, caja 1902/4 (AGENL).

29. Ibídem.
30. Periódicos Oficiales números 72 y 77, 28 de mayo y 16 de junio de 1886
(AGENL).
31. Discurso pronunciado por el gobernador provisional general Bernardo Reyes
en la apertura de sesiones del XXIV Honorable Chngreso del Estado de Nuevo
León, Periódico Oficial, número 8, 16 de setiembre de 1887 pp 1 2 y 3
(AGENL).
'
. '

32. Niemeyer Jr., E. V., obra cit., p. 42.
33. Memoria del gobernador del estado de Nuevo León período 1885-87 'p 296
(AGENL).

,

, .

34. Periódico Oficial, nCimero 41, 10 de octubre de 1894, p. 3 (AGENL).
20. Ibídem.
21. Correspondencia del gobierno de Nuevo León con Secretaría de Fomento, año
1902, uped. número 163, caja 1902/4 (AGENL).

22. Niemeyer destaca que "se informó que el año 1906 fue un año muy próspero
para Monterrey y para toda el área circundante. Fundidoras, plantas de acero,
molinos y fábricas produjeron más que antes. Las antiguas plantas industriales
se ampliaron y numerosas fábricas pequeñas se fundaron. Hubo un aumento
significativo en la demanda de mano de obra acompañada por un aumento
en los salarios de casi todos los trabajadores. La ciudad 'nunca fue más prós·
pera'". Niemeyer Jr., E. V., obra cit., p. 133.

36. Sobre los grupos que habrían sido excluidos o marginados de los beneficios del
d~ollo económico que planteaba el capitalismo, Luis María Gatti efectCia un
anábs1S muy interesante en "Indios, bandidos, ejidatarios: las exclusiones del
desarroll? r~gional", ponencia presentada en el Annual Meeting, Tbe Society
for Applied Anthropology, realizado en Mérida, en abril de 1978.

23. Memorias del gobernador del estado de Nuevo León, período 1903/07, 11, pp.
806·14 (AGENL).
24. Correspondencia del gobierno de Nuevo León con Secretarla de Fomento, año
1903, uped. número 239, caja 1903/2 (AGENL).
26. Memoria del gobernador del estado de Nuevo León, período 1889-91, pp.
112,19 (AGENL).
26. Correspondencia del gobierno de Nuevo León con Secretaría de Fomento,
año 1901, exped. número 67, caja 1901/2 (AGENL).
27. Ibídem.

(44) CATHEDRA

CATHEDRA (45)

�[4,6) ~111IDRA

�Graciela Hierro

La
enseñanza de la filosofía en
la universidad ( •)

NUESTRA PONENCIA GIRA en tomo a las diversas implicaciones
que lleva consigo un sistema de libertad de cátedra. Esta libertad de
cátedra implica la necesidad de formación de investigadores capaces de
perpetuarse a través de la formación de alumnos que, a su vez, investiguen.

Lo anterior supone énfasis determinados en el plan de estudios, una
metodología particular en la enseñanza y la resolución de algunos problemas prácticos en la vida académica de profesores y alumnos. Estos
serán precisamente los temas que abordaremos en este diálogo.

(•)

Trabajo an-mado en el Secando Coloquio Nadonel de Filoaoffa lleftdo al cabo an eaa
etadad, an el puado mee de octubn de 19'7'1, en el caal nueana Facaltad ta~ una actuad6n muy deáacada en 111 orpnlzad6n J' deazrollo.

CATHIDRA (47)

�1. LA LIBERTAD DE CATEDRA

LA CONDICION INDISPENSABLE para el florecimiento de_ la universidad y para el cumplimiento de su misión cultural es la hbertad
académica· la manera de concebir la libertad académica determina, en
gran medida, la forma de enseñar filosofía en la universidad.
Si se entiende la libertad académica como. la expr~sión jurídi~a. de
la libre discusión, la enseñanza de la filosofia t~ndra como o~¡etivo
principal la formación de hombres y mujeres que discutan, es decir,_ que
filosofen. Este tipo de enseñanza es la que plantea K~t _cuan?º dice a
sus discípulos: "Ustedes no aprenderán filosofía de m1, smo CQmo filo:
sofar· no pensamientos qué repetir, sino cómo pensar. A pensar por s1
mism'os a sostenerse sobre sus propios pies." ( 1) Con lo cual queda
excluid~ toda filosofía oficial, dogma o credo obligatorio del ámbito
de la enseñanza de la filosofía en la universidad.
Por otra parte, si la libertad académica se concibe precisamente
como la libertad de imponer las propias ideas, en nombre d: un ~aber
que se ha adquirido y que se considera incues~ionable, ensenar fil?sofía consistirá en informar a los alumnos, a traves de un sistema d1dactlco, el propio pensamiento, o el ajeno, sin que los que escuchan tengan
necesidad o derecho de discutirlo.
En el primer caso el sistema de enseñanza puede llamarse dialógico,
puesto que hay una exigencia de diálogo, de controvema, de enfrentamiento de opiniones, de crítica y discusión entre formas de pensar
diferentes.
En el segundo, el sistema de enseñanza puede llamarse didáctico,
puesto que se tratará de enseñar una filosofía o intentar la labor de
convencimiento en favor de alguna doctrina.
Ahora bien, cada uno de estos dos planteamientos, él dialógico Y el
didáctico, persiguen dos finalidades distintas en cuant~ ª. la búsqueda
del conocimiento. El dialógico, el avance del conocw1ento, por el
conocimiento mismo, como un doble acto de fe: que el conocimiento
es posible y perfectible. El segundo, el didáctico, s~pone que_e~ úmco
conocimiento que vale la pena investigar y comunicar es el utll p:ira
sostener un determinado sistema de pensamiento que es deseable lffi·
poner porque se considera el verdadero.

1481

De acuerdo con la preeminencia de una de estas dos metas educativas . variarán los planes de estudio que se propongan para alcanzarlas.
En el planteamiento dialógico el plan de estudios tendrá que ser flexible, con un mínimo de materias obligatorias y un máximo de materias
optativas. Esto, porque la búsqueda del conocer por el conocer mismo
se emprende por todas las vías que se abren al interés de los investigadores, lo que .en un plan de estudios corrésponde a clases optativas.
Dado además que el sistema de aprender a filosofar se lleva a cabo a
través de la discusión, el sistema de los seminarios es el más apropiado
para este propósito. Esta realidad dialógica plantea la necesidad imperiosa de que, tanto maestro como alumno, estén en continua búsqueda
de una verdad que se les escapa en su plenitud. A su vez, este tipo de
verdad engendra un interés constante de búsqueda, ·ya que siempre es
una verdad inacabada. Dentro de esta situación de conocimiento el
maestro sólo es un guía, en la medida en que ha recorrido mayor camino, primero, porque lleva más tiempo que el alumno reflexionando
sobre un punto, y porque tiene una metodología de reflexión más consistente.
En el planteamiento didáctico, como se desea informar acerca de
un sistema filosófico, se impone la necesidad de un currículum fijo,
con un mayor número de materias obligatorias y menor de optativas;
con temarios predeterminados que satisfagan las necesidades del sistema
que se desea transmitir; y la enseñanza en forma de conferencia o de
clase magisterial sobre los temas pertinentes será la más adecuada.
En el sistema dialógico se requiere que los docentes sean investigadores. Por esto se entiende que no sólo estén al tanto de las últimas
innovaciones o descubrimientos en el campo de su propia especialidad,
sino que, ¡¡demás, posean una mentalidad crítica para enjuiciar ios desarrollos de la misma. Lo anterior conlleva, necesariamente, la aportación
de planteamientos personales creativos. En un sistema democrático
profesor-alumno, éstas serán las mismas exigencias mutatis mutandis
que transmitan a sus alumnos. La cátedra universitaria será el lugar del
diálogo donde el maestro discute, con sus compañeros más jóvenes, el
estado de su propia investigación. Donde juntos adquieren un saber en
crítica-constante que permite su superación y afirmación, precisamente
a través de la investigación personal y la discusión creativa.
Se ha dicho que los estudiantes no pueden criticar la enseñanza del
maestro porque, por definición, no saben nada aún. Sin embargo, siCATIIEDRA

CATHEDRA

1491

�guienáo el ejemplo de Sócrates y el esclavo, la experiencia nos muestra
que no hay sabios ni ignorantes absolutos. Más aún, recurrimos a la
experiencia de tollos ustedes, maestros, la necesidad de exponer las
ideas aclara la propia comprensión del asunto; la ingenuidad de las preguntas de los alumnos, muchas veces, exige desarrollos más rigurosos
por parte nuestra; y el planteamiento de situaciones 'frescas' genera
extensiones y actualizaciones de la problemática. Como bien dice
Sartre: la cultura no puede transmitirse si no se deja a la gente, en todo
momento, la posibilidad de discutirla. (2)
Resulta evidente que para la enseñanza dialógica de la filosofía es
imposible separar la docencia de la investigación. Un maestro que no
sea investigador no puede enseñar a filosofar, porque él mismo no está
filosofando. Se ve obligado a explicar lo· que perdió para él su interés
vital, y como lo perdió para el maestro, difícilmente podrá transmitirlo
a sus alumnos. Su instrucción será a través de ideas 'inertes', como !ali
llama Whitehead, es decir: "ideas que la mente se limita a recibir, pero
que no utiliza, verifica o transforma en nuevas combinaciones." ( 3)
Bajo esta perspectiva· se puede plantear como objetivo básico de la
enseñanza que llamamos dialógica la formación de investigadores.
En la enseñañza didáctica se supone una actitud radicalmente
opuesta a la posición dialógica en varios aspectos. Primero, en la consideración del maestro cuya función se entiende como la de proporcionar la información que se cansidera pertinente para la erudición del
alumno, en tal o cual materia. El maestro considera su labor cumplida
cuan!lo transmite el cúmulo de información sobre su tema. En ese
sentido, puede caer en el defecto que señala e1 conocido pedagogo brasileño Pablo Freire cuando habla de la "educación banearia." (4) Se
piensa que así se puede suplir la falta de preparación di! los alumnos
"llenándolos" de la infonñación.
En esta perspectiva didáctica no se requiere necesariamente que el
docente sea investigador. Basta con que sea "recopilador" de informaciones provistas por otros, ya que su tarea básica es la de "comunicador" de la información. recopilada. Una vez que posee la información
pertinente, el papel que se le asigna, y que es el verdaderamente importante para los objetivos que se persiguen, es el de didacta encargado de
descubrir las formas más eficaces de transmitir y fijar la información en
(50] CATIIEDRA

la mente de sus alumnos. Como sucede a través de un medio de comunicaciÓ)l masivo cualquiera. En este contexto resulta deseable que los
alu~os sean receptores mnémicos, activos y fieles de la información
rec1b1da.
Termi~os e~te apartado con otra cita de Kant que nos parece
resume la idea que mtentamos comunicar:
"Hru:ta ahora, no hay una filosofía que uno pueda aprender. Por~ue, ¿donde está? ¿-Quién la posee, y por medio de cuáles características puede ser reconocida? Uno, sólo puede aprender a filosofar." (5)

2. LOS PRINCIPIOS DE LA ENSEJilANZA DE LA FILOSOFIA (6)

A ~NTINUACIO1;f _INTENTAREMOS implementar, de manera
necesanamente esquemat1ca, la forma dialógica de la enseñanza de la
filosofía. En ese sentido, los principios de esa enseñanza podrían
resumirse en los siguientes:
a) La investigación de la experiencia vivida.

El punto de partida para la investigación y análisis filósofico es la
experiencia directa dentro del propio contexto histórico. Se tratará
de logr~ ~l esclareci~ento de problemas tales como, por ejemplo:
el conoc1m1ento pos1bvo, la forma de organizar la conducta, las dificul~des Y. r~sponsabili~ades de la vida en comunidad, la experiencia estética, rehgiosa, metaf1sica, etcétera.
b) La lectura de los clásicos.

Esta es la reflexión sobre el pensamiento de los grandes filósofos de
lo que ellos extrajeron de su propia realidad. Confrontando, en c:icta
caso, lo que ellos pensaron con la realidad actual.

a¡

Si~endo los p~to~_
y. b) la filosofía supera el mero análisis y
reflexion de la expenenclll md1V1dual y se convierte en lo que verdaderamente supone la reflexión filosófica: la búsqueda de principios universalmente aceptables para el conocimiento y para la acción.
CATHEDRA (51)

�4. METODOLOGIA DE LA ENSE8ANZA
c) La implementación de la enseñanza a la situación cotidiana conconcreta.
En el sentido de que la enseñanza filosófica se ~s~alice como _buscando la finalidad práctica de: enseñar y ~prender a VIVU usand? la mteligencia. Siguiendo la idea de la educacion que propone el filoso~o de
l¡i educación R. S. Peters (7), que supone la adqu!s!ción, por ~ed10 de
la enseñanza filosófica, de una perspectiva cognosc¡t1va que mc1d_a ~~o
en el pensamiento- como en la acción. Esto sugiere que en: el e¡erc1c10
del pensar se mantenga siempre rigor, seriedad_ y profundidad. En 1~
acción supone que ésta se verá modificada y onentada por los conocimientos que se van adquiriendo.

LAS CONSECUENCIAS PRACTICAS del planteamiento dialógico,
aunque inciden sobre el plan de estudios, se reflejan en forma bastante
más directa sobre la metodología de la enseñanza misma de la filosofía.
Para que el alumno adquiera la técnica de investigación se propone
la modalidad del seminario para impartir todos los cursos. Los seminarios son grupos de discusión de un profesor y sus alumnos, quienes, en
conjunto, proponen y estudian a fondo un problema. En un sistema de
trabajo en que el estudiante aprende a plantear preguntas y a pensar.
. Se propone la bibliografía y se exigen exposiciones, por parte ,de los
alumnos, de las distintas áreas del tema en cuestión.
Para la enseñanza dialógica esta metodología reviste los siguientes
puntos de apoyo:

3. EL PLAN DE ESTUDIOS
EL PROPOSITO FUNDAMENTAL de la enseñanza es el de formar
investigadores en las distintas áreas de la experiencia humana., Esto, a
·través del contacto con los grandes pensadores de todas las epocas Y
de los avances de la ciencia empírica y social.
Las materias sobre las que habrá que dialogar serán:

a) un mínimo de materias básicas: las discipl~as ~ilo_~ficas que
departamentalicen al alumno las regiones de la ex~n1;n~1a VIVl~a que es
el punto de partida de la investigación (ontolog1a, log¡ca, ep1stemología, füosofía de la ciencia, ética y estética).
b) El contacto con los pensadores clásicos ~ r_ealizará a través ~e la
historia de la filosofía en las divisiones cronolog¡cas. (Hasta aqu1 las
materias obligatorias). Las optativas serán:
c) Estudios interdisciplinarios de las materias no filosóficas qu~ se
imparten en la universidad. Esto P8:8 e~trar en cont~cto_ con la explicación científica o de otro tipo, del amb1to de expenenc1a que se desea
investigar con el instrumental filosófico.
d) Estudio de idiomas para conocer las investigaciones filosóficas Y
científicás en los países más desarrollados al respecto.

a) Propone temas de interés libremente escogidos.
b) Exige un acopio de información, tanto de material clásico, como innovador, filosófico y científico.
c) Implica una actividad personal del alumno, fuera de la clas_e.
d) Demanda la actitud crítica en torno

á la información recopilada.

e) Solicita creatividad personal en el tratamiento del tema.
f) Enseña a comunicarse.

Otra consideración práctica, inherente al sistema propuesto,
consiste en la formación d_e grupos de estudio y discusión de alumnos.
Primero, a un nivel disciplinario, alu¡µnos de filosofía que se reúnen
a discutir los diversos temas de sus investigaciones. Luego, a un nivel
interdisciplinario, discusiones de alumnos de diversas facultades en torno a un tema que requiera la integración de varias disciplinas. Esto
mismo podría institucionalizarse al nivel maestros, a través de los centros de investigación (que ya existen en nuestra Facultad).
- Finalmente, se propone, para la democratización de la enseñanza, un sistema de evalua.ción bilateral: los maestros evalúan la investiga-

CATHEDRA [53]

[ 52] CA111fflRA

�l alumnos evaluarán la aportación que llevan a cabo los alumnos, Y os .
.
ción de cada maestro en su formación como mvest¡gadores.
Esta técnica del seminario debe revestir diferentes énfasis a medida
que el alumno progrese en cuanto a investigador:

. ial
t el alumno participa en seminarios de metodología,
- Ime mene,
- t
talque
en los cuales es menos importante la _temática que e1 ms rumen
adquiere. El énfasi&amp;se coloca en el metodo.
.
. arios de temas diversos, en los cuales el énfas~
- Sigue con se~m
al
btiene la información filoso~tá col?ca:-~- en j;1;~:=n~;_r ~::st:8e~apa la actitud f_undame~tal a
f1ca y cien 1 ica
l d ng·or y seriedad para la seleccion de la mforcrear en el alumno es a e
mación.

En la medida en que el alumno _haya adq~d? _la metod:J~
y rigor en la información estará preparado para m1c1ar su ac
critica, que será el énfasis de esta etapa.
- Finalmente, en la última etapa en s~ formación, la calidad de~
alumno será evaluada por su capacidad creativa. En esta eta~~ el alum
no deberá ser capaz de aportar nuevos elementos a la temat1ca de su
elección.
Para que lo anterior se optimice operacionalmente, se r~quiere l_a
libertad tanto para el maestro como para el alumno, de ele~ la tema·
tica y de• permanecer con el ID1smo
maest ro, en sus seminanos , por varios períodos lectivos.

El trabajo anterior culmina en los últimos seminarios de la ~arre~a,
·nan·os de tesis El trabai· o final para obtener la hcenc1aque son 1os selDI
·
•
f
tura Sérá una investigación sobre el tema que se ha traba¡ado, en pro undidad a través de su carrera, junto con el profesor que comparte con _él
· 't
Este trabaJ"o deberá reunir los requisitos de metodologia,
sus m ereses.
t, d
rigor informativo, crítica y aportació_n per:ional que sea la garan 1a e
que el alumno se ha convertido en un mvest¡gador •
[54) CATHIDRA

6. CONSIDERACIONES PRACTICAS DE LA ENSE~ANZA DIALOGICA
SE PROPONE, POR ULTIMO, tomar en cuenta la naturaleza, función y posibilidades concretas de los maestros y los alumnos en esta
nueva dimensión de la enseñanza que proponemos.
Los maestros.
- Para que en realidad enseñen, deben contar con el tiempo suficiente para investigar sobre los temas de su interés. Esto no es posible
para alguien, que,por una parte, tiene sobredosis de trabajo, y,pór otra,
le fijan las materias• que debe impartir. El plan de estudios fÍexible
permite al maestro escoger las materias y los temas que desea investigar. El nombramiento de profesor de carrera le dará el tiempo suficiente para hacerlo. Las materias que imparte estarán en función de
sus propias investigaciones.
- Con este sistema se elimina la dicotomía entre la docencia y la
investigación. Se consideran ambas tareas como implicadas la una en la
otra. Dado que no puede concebirse a un maestro universitario que no
se dedique a la investigación. También por el hecho de que resulta
deseable que los investigadores discutan la materia de sus trabajos con
los compañeros más jóvenes en la ruta del conocimiento. Así, la docencia se apoya en todo momento en la investigación que se discute
en los seminarios. Es precisamente en el seminario donde se puede
crear la situación en la que filosofan juntos, maestro y alumnos.

Los alumnos.
- Un plan de estudios realista tendrá que tomar en cuenta las limitaciones de preparación de los alumnos y tratar de suplir sus deficien•
cias. Sin caer en el grave peligro que ya señalamos de intentar "llenar"
al alumno de la información que se considera pertinente. Si se supera
el tipo de instrucción ex-cathedra y se visualiza la enseñanza universitaria como el enseñar a trabajar personalmente, trabajando juntos, los que
ya saben con los que quieren llegar a saber, la relación maestro-alumno
adquiere una dimensión distinta. No se plantea como la relación entre
el sabio y el ignorante, como ya expresainos, sino como la relación dialógica del educando-educador que trabajan sobre un tema que a ambos
les interesa por igual. El educador no es más que un compañero más
CATHEDRA [55]

�adelantado. La definición de la enseñanza filosófica como investigación· hecha en común permite la consideración del alumno como compañero de trabajo; en ese sentido, la actividad en común puede presentar el carácter de un descubrimiento libre, perseguido en común, y no
de una transmisión de resultados. Así se evita Jo que Sartre nos advierte cuando describe al profesor universitario como "el señor que ha escrito una tesis y la recita el resto de su vida". (8)
Por último, -siguiendo a Bertrand Russel (9), pensamos que no se
debe exhonar a los estudiantes a que trabajen, como tampoco permi•
tírseles seguir en la universidad cuando se demuestre que pierden su
tiempo, sea por pereza o por falta de condiciones intelectuales.
Deseamos concluir este trabajo con un comentario breve acerca de
la ·idea de educación que · subyace en la concepción de la enseñanza dialógica de la filosofía que aquí proponemos.

. 4.. Freir~, ~·• La educación como pnlctica de la b'bertad y Pedagogía del opri•
1D1do, Siglo vemt,uno editores, México.
. 5. Kant, M., citado en: The teaching of Philosophy, "An international enqu1ty of UNESCO", France, 1963, pág. 17, Crítica de la ruón pura, Arquitectóni•
ca.

6. Salmerón, F., DIANOLA, "Sobre la enseñanza de la filosofía" ponencia
Mo!xico, 1961.
'
7.

Petera, R. S., Éthics &amp; Education, Unwin University Books,

8.

cfr. cita 2.

B.:

... 9. R ~ ,
E_nsayos sobre educación, Colección Austral No. 1387 O.p
xvm, Madrid-Mexico-Buenos Aires.
,
·

....... ... .......

Todo nuestro planteamiento supone la identificación entre 'educación' y 'enseñanza de la filosofía', entendida como el enseñar a filosofar. En este sentido, aprender a filosofar significa iniciarse en el camino
de la educación tal como lo plantea la tradición clásica griega cuando
identifica al filósofo con el hombre verdaderamente educado.
Aprender a filosofar se contempla, pues, como la iniciación en la
posibilidad de ir más allá de enseñar a otros, en forma profunda, las
disc;iplinas en el contexto del conocí.miento. Supone la transmisión
intencional de una perspectiva cognoscitiva capaz de intensificar el
sentido moral y despertar la conciencia social.

BIBLIOGRAFIA
l. Kant, N., citado por Toulmin, E.W.F., en: Los gnndes filósofos de Occidente, pág. 197.
2. Sartre, J. P., Instrucción ex-catbedra y difusión de la crisis del saber uni..,r·
sitario y el descontento infantil, Deslinde No. 1,_México.
3.

[ 56]

Whltehead, A. N., Los fines de la educación, Ed. Paidos, Buenos Aires.

CATHEDRA [ 57]
CAfflEDRA

�1

o

~
\

[ 58) CA'lBEDRA

I

#!

�José R. Menclirichaga Dalzell

Discursos
del Quijote (De la Edad de Oro y de las
Armas y las Letras (*)
INTRODUCCION
SI ALGUNA OBRA DE LA literatura española es digna de ser analizada una y otra vez, ésta es El ingenioso hidalgo don Quijote de la
Mancha, de Miguel de Cervantes; y ello, por la riqueza conceptual y
estilística que entraña, por su concepción antropológica, por su modernidad.

o
o

r

Ji

El Quijote es un libro del cual jamás se agota su contenido y del que
difícilmente se abarca su forma. Don Marcelino Menéndez· y Pelayo se
dio a la tarea de escribir su voluminosa obra Orígenes de la novela, y en
ella, la de Cervantes, "el primero en novelar en castellano", ocupa un
singular sitio.
(*)

Trabajo ~atado en la ctiecha del maMrO Ciar RodrílUez Cbicburo como conclúai6n
a m cuno "ADÜill.l lltenrio del Quljote", en la maellría de letras de la División de Estudios Superiores de la Facultad de FDo10ffa y Letru de la UANL.

I'
CATHEDRA [59)

�' de nuestro modesto trabajo:_ analizar su géPero este es el objetivo
nero subyacente o integrante del novelístico. Porque dentro de la novela del Quijote encontramos que están presentes -junto con cartas y
poesías- discursos que merecen un más detallado estudio.
'
Elegimos el análisis de estos últimos porque, al parecer, el gé¡¡ero
oratorio es poco abordado como tal, si bien de los discursos de la Edad
de Oro y de las Armas y las Letras existen numerosos comentarios de
varios críticos cervantistas, pero todos ellos englobados dentro de otros
estudios más amplios.
El análisis literario de los citados discursos, más que centraI11e en
una exhaustiva investigación estilística, pretende ir ligando lo conceptual y lo formal a manera de un todo, con el auxilio de las interpretaciones de reconocidas autoridades en la materia.
La finalidad es, pues, adi¡ertir cómo el género oratorio está presente
en el Quijote, cuál es la significación de los discursos en cuestión y qué
actualidad tienen.

Para facilidad del lector, las referencias al Quijote están basadas en
la décima octava edición de "Sepan Cuantos ... " de Porrúa, la que está
precedida de un magnífico prólogo de Américo Castro.
Con estos preliminares, pasamos a abordar el tema anunciado, no
sin antes situarnos en el entorno histórico y social de la época de Cervantes, hablando posteriormente de la oratoria y analizando por fin los
discursos más singulares de la imperecedera y roáxiroll creación literaria
del Manco de Lepanto.

I.

LA ESPANA DE CERVANTES

AUNQUE CERVANTES PUBLICA todas sus obras en el siglo xvii,
a excepción de La Galatea {1585), la verdad es que lo que le brinda una
retroalimentación es la experiencia y vivencias adquiridas en el siglo xvi.
Miguel de Cervantes se mueve en una España donde la idea de la
conquista de Granada aún está viva, donde el poderío temporal, .resulta-

[ 60] CAfflEDRA

do de 1~ _dominación en América, es visible y donde, al mismo tiempo,
~ manifiestan la radicalidad y la intransigencia de una nación que de-

fiende celosamente su integridad tan dolorosamente alcanzada.
Para Américo Castro -destacado crítico literario, autor de innumerables obras acerca de -Cervantes y una de nuestras fuentes más socorridas en la realización de este trabajo-~ es un error querer situar centralmente al autor del 9uijote en un ambi,e nte del Postrrenacimiento o de
la ~ontrarreforma; 'es, ~~ir, en una España q~e se~ "una porción de
O~c1dente, -Y n~&lt;fa tnas . Para Castro, la conV1venc1a con moros y judios ha p~oduc1do que el p~_eblo español presente una impronta, que
t~e, de Orie~te una concepc1on nueva en medio de un riguroso cristianismo·, encasillado por motivos de supervivencia y aislado del resto de
Europa1, declarando incluso que juzga incompleto e inválido lo expresado al res~cto en su ~bra Pensamiento de Cervantes y rectificando que
la t;oncepc1ón cervant1Sta sobre el mundo y sobre la vida, más que estar
regida por los ideales del Renacimiento, se debe a una textura cristianoislámica de los españoles. 2
La tesis parece contraponerse a la de Garciasol, quien habla de la
España de esa época, equiparándola al mundo; una España que finca su
perdurabilidad en. la trinidad histórica de política, religión y lingüística; una España culta, humana, ·profundamente religiosa y abierta en
rosa -según Garciasol- a todos los rumbos. 3

Parece más convincente la tesis de Castro {que es la de muchos histo~adores ~ue han estudiado el fenómeno español de los siglos xvi y
XVII). Espana se abre, pero precisamente gracias a hombres visionarios
como Cervantes, donde su sentido de orientación y su intuición ·los
ll~van a la bú¡¡queda de un ideal nuevo -que no es copia del Renacimiento, aunque tome de-él algunos elementos- y a la creación de una
literatura que refleja al autor y lo proyecta como desea ser y no como
otros quisieran que fuese.
. De cual&lt;¡uier forma, Cervantes lanza su mensaje; inventa a Don QuiJote, que es "esa rara ayis de la literatura: un personaje totalmente creado en cuerpo y alma"4 ; transforma con el ingenio la ficción en realidad
Y rectifica en España, como señala Thomas Mann, el verdadero sentido
del Evangelio. 5

CATIIEDRA (61)

�11. GENERO ORATORIO EN EL QUIJOTE
LA MODERNA LITERATURA ha puesto en segundo plano lo que
los antiguos llamaron Poética y, ya próxima a nosotros, tomó el nombre
de Retórica o Preceptiva. Lo cierto es que esta clasificación y reglamentación se encuentra 'incluida en los manuales de literatura o de estilística, pero no tiene la dimensión que en las épocas antigua, medieval Y
moderna tuvo dentro del contexto de las artes dicendi et scribendi.
La oratoria, como género, se encuentra descrita y codificada a lo
largo de muchos siglos: nacé con Aristóteles y su Poética; se cultiva en
Roma, con las Institutiones oratoriae, de Quintiliano, y el De oratore,
de Cicerón6 ; florece en la Edad Media, aunque con un sentido teológico, en los sermones de san Agustín y, en los linderos del Medioevo Y de
la Edad Moderna, con fray Luis de León y fray Luis de Granada; más
tarde, con Bossuet, y luego, casi bajo la única modalidad de orat_oria
política, tan socorrida en las revoluciones francesa y rusa, y durante la
Segunda Guerra Mundial. 7
Con todo, la oratoria está presente en los manuales de filosofía del
arte y de poética general, como puede advertirse en Dilthey, Lessing,
Steiger, Kayser, Bousoño, etcétera.
Podemos decir que hoy la oratoria se cultiva, especialmente, en los
foros políticos de los congresos legislativos, en las elocuciones d~ los
presidentes y ministros, y en las intervenciones de líderes obreros,
empresariales y de partidos políticos, etcétera, si bien incluida casi
siempre en el periodismo de diarios y revistas.
Cervantes introduce en la novela el discurso y le da un sentido particular, proporcionado y bello. Pero oratoria existe no sólo en la forma
clara y definida de los discursos, sino en cientos de elocuciones Y párrafos, como las palabras pronunciadas por Don Quijote -en su primera
salida a los campos de Montiel (I,2,22-23); como su arenga en la Sierra
Morena (I,25,134); como su defensa de los caballeros andantes ante
el cura y el barbero (II,1,322-323); o como su respuesta al eclesiástico
reprehensor (II,32,453-454).
Discursos propiamente tales, son los de Don Quijote al Escuadrón
tlel Rebuzno (II,27,436-437) y los famosos de la Edad de Oro (l,11,55-

[ 62]

CATHEDRA

56) y de las Armas y las Letras (l,38,226-227), estos dos últimos objeto
de nuestro análisis.

III. DE LA EDAD DORADA
ANTES DE INICIAR propiamente este capítulo, quizás convenga
situarnos en la literatura de la época y señalar con don Marcelino Menéndez y Pelayo que el estilo de los discursos sobre la Edad de Oro y
sobre las Armas y Letras nada tienen de particularmente cervantescos,
pues se encuentran en los escritos de fray Antonio de Guevara o del maestro Pérez de Oliva'; pero son "excelentes muestras de estilo oratorio",
según clasificación de Martín de Riquer.9
Para no perdernos, recordemos que el motivo fundamental del
Quijote es "defender a los oprimidos y ayudarlos; es el cumplimiento y
la interpretación del Evangelio"'º, sólo que desencasillándose de la caballería tradicional, a sabiendas de que "al cambiar el siglo, la antigua
caballerosidad española se había convertido en picardía ... " 11
La actitud de Cervantes va a ser revolucionaria: es no sólo la aventura física de un caballero andante, sino el "vagabundaje literario" 12 y el
reconocimiento al poder vivificador del artista. 13
Pero iniciemos el análisis del texto, pues que nada hay más valioso
que lo que el propio autor ha dicho.
Intercalado dentro de otro relato, el de la llegada de Don Quijote
y Sancho al anochecer a la majada de unos hospitalarios cabreros (recurso muy socorrido de Cervantes, el que gusta de ir mezclando unos y
otros acontecimientos), el discurso de la Edad de Oro es una bella pieza
oratoria, con reminiscencias del mundo antiguo y referencias al Renacimiento de la época.
Dice Cervantes: "Dichosa edad y siglos dichosos aquéllos a quien
los antiguos pusieron nombre de dorados, y no porque en ellos el oro,
que en esta nuestra edad de hierro tanto se estima, se alcanzase en aquella venturosa sin fatiga alguna, sino porque entonces los que en ella
vivían ignoraban estas el.os palabras de tuyo y mío. Eran en aquella
CATHEDRA [ 63]

�santa edad todas las cosas comunes: a nadie le era necesario para al·
canzar su ordinario sustento tomar otro trabajo que alzar la mano ... "
Las casas eran " ... no más que para las inclemencias del cielo. To·
do era paz entonces, todo amistad, todo concordia: aún no se había
atrevido la pesada reja del corvo arado a abrir ni visitar las entrañas pia·
dosas de nuestra primera madre ... " "Entonces se decoraban los concetos amorosos del alma simple y sencillamente, del mesmo modo y manera que ella los concebía, sin buscar artificioso rodeo de palabras para
encarecerlos ... " "Las doncellas y la honestidad andaban, como tengo
dicho, por dondequiera, solas y señeras ...· y agora, en estos nuestros
detestables siglos, no está segura ninguna ... para cuya seguridad, andando más los tiempos y creciendo más la malicia, se instituyó la orden
de los caballeros andantes, para defender las doncellas, amparar las
·
' fanos y a 1os menest erosos" . 14
vmdas
y socorrer a 1os huer

Don Quijote logra el efecto primario de todo discurso, pues los
cabreros "sin respondelle palabra, embobados y suspensos, le estuvieron
escuchando". 15 Su temática ha sido el mit&lt;;&gt;, que -como señala Ortega
y Gasset- es "historia corrompida" y mundo irreal, pero compossibile;
adonde se refugia el artista porque "en el nuevo orden de cosas (Renaci.
) 1as avent uras son 1mpos1
.
'bles " . 16
miento

•
1

La evocación de la Edad de Oro, del estado natural que la humanidad vivía antes del pecado original (y que había abordado en el Persiles
y reaparecerá en El trato de Argel)1 7, recuerda la Egloga cuarta, de
Virgilio; la Metamorfosis, de Ovidio, y la similar concepción que poseen autores que seguramente leyó Cervantes, como Erasmo, Castiglione,
Petrarca, Alberti, Poliziano, Guevara y Mal Lara. 18

Américo Castro explica cómo el Renacimiento, curiosamente, busca
un mundo nuevo, considerando a la civilización como un mal, porque
vino a empañar el brillo prístino de los seres"; pero, al mismo tiempo,
"busca con no menor afán la cultura, que es razón, y que es lo contrario
de la espontaneidad natural". 19 Es lo propio de una época de búsqueda, de contradicción y de perplejidad.
Pero esta búsqueda no es romántica y utópica: pretende encamar en
la época en que se vive. Si se quedara en lo romántico -como advierte
Casalduero-, entonces correría el riesgo de encerrarse egoístamente

[ 64) CAfflFJ&gt;RA

en una peligrosa cont~mplación; pero va a la acción y cobra vida, que es
lo barroco, contrapomendo y logrando equilibrar la libertad pasada y la
libertad presente. 20

IV. DE LAS ARMAS Y LAS LETRAS

EL DISCURSO DE LAS Armas y las Letras no es menos elocuente
y es~ más relacionado con el asunto caballeresco; plantea toda la problematica de cuál oficio tenga prioridad y cómo pueda resolverse el tan

discutido tem11.
Entre capítulos que contienen otra muy distinta temática -el amor
de dos parejas y la libertad del cautivo y del oidor-, el discurso Ele las
Armas y las Letras va a ser pronunciado ante caballeros y letrados. Hay
aquí, igualmente, una actitud propia de la época: la indecisión interna
Y la duda. Son, como dice Casalduero, variaciones que "tienen un valor
formal y, al mismo tiempo, de significado". 21
¿Cuál es la razón de comparar armas y letras? Ver cuál de las dos
funciona mejor; son dos vocaciones, dos concepciones filosóficas frente
a frente.
Nuevamente, atendamos a lo que dice Miguel de Cervantes, para de

ahí apuntar más consideraciones. El tema se encuentra dividido en los
capítulos xxxvii y xxxviü de la parte primel'a.

Don Quijote muestra desde el principio su interés por las armas
(dirá después en autoconfesión del Persiles: " ... inclinóme mi estrella,
si bien en parte a las letras, mucho más a las armas ... ") 22 ; y "siendo
ansí que las armas requieren espíritu, como las letras, veamos ahora
cuál de los dos espíritus, el del letrado o el del guerrero, trabaja más".
Así, de acuerdo al fin que persiguen, las armas buscan la paz y las
letras la justicia.23
¿ Quién trabaja más y quién recibe menos? Responde Cervantes:
" ... aunque es mayor el trabajo del soldado, es mucho menor el premio". Y concluye nuestro autor: "Bien hayan aquellos benditos siglos
que carecieron de la espantable furia de aquestos endemoniados instru•

CATHFJ)RA [ 65)

�mentos de la artillería ... "; " ... en el alma me pesa de haber tomado
este ejercicio de caballero andante en edad tan detestable como es esta
en que ahora vivimos . . . " 24

. Detectamos la maestría del autor para combinar relatos disc
s~ ~engua de la unidad; las posibles influencias en su tema'yti . ursos,
plmma cult
af'
ca; su am,
ura Y su an por encontrar nuevos caminos en la literatura
d e 1aepoca.

No resuelve nada Cervantes; deja a que el lector tome partido, si
bien -como hemos ya advertido- él se inclina un tanto por las armas
o, al menos, trata de reivindicar la profesión militar.

t

Américo Castro explica que, en el Renacimiento, esta actitud española de lidiar contra los moros y este cultivo de las letras divinas, se va
a trocar en un autoenclaustramiento de la nobleza guerrera en las salas
de palacio y en un reconocimiento a la superioridad de la sabiduría y
contemplación filosóficas sobre la bondad de l¡¡s armas 25 ; razón por la
cual Cervantes pudo haberse inclinado por estas últimas, más por situación.que por convicción, pensamos nosotros.
Pero el propio Américo Castro aporta un elemento más, éste del
todo convincente: Cervantes no acierta a asegurar cuál de los dos oficios sea más arduo ni más noble. El mismo Cervantes, como señala
Castro, así lo expresará en el Persiles, al poner en boca de uno de sus
personajes las siguientes palabras: "Yo, señores, soy un hombre curioso; sobre la mitad de mi alma predomina Marte y sobre la otra mitad
Mercurio y Apelo; algunos años me he dado al ejercicio de la guerra;
y algunos otros y los más maduros en el de las letras", concluyendo el
crítico cervantista que "Aquiles y Homero no son pensables sino conjuntamente" y que aparece aquí nuevamente el debate renacentista "entre el clérigo y el caballero, el alma y el cuerpo o el agua y el vino".2 6
Y hoy subsiste aún esa dificultad y esa duda: ¿Es que hay algún
oficio o profesión superior a otro? ¿Pueden las actividades del espíritu
situarse por encima de los menesteres materiales? ¿No es preferible
buscar ese equilibrio que Cervantes en forma implícita señala?

CONCLUSION
EL ANALISIS DE LOS DISCURSOS de la Edad de Oro y de las
Armas y las Letras nos ha permitido confirmar la versatilidad de Cervantes para incluir en su novela un género más, sin alterar el objetivo primario de la obra.

[ 66]

CATHEDRA

O~ra clásf~a es aquélla que no pierde su valor; obra actual lo es no
O
an _so ~ue a que ha sido escrita con aproximación, sino que su va1
enc1a pers~te a pesar de la distancia temporal. y los discursos a ue
hemos aludido son actuales en esencia Y vivos en valor.
q
. Si, _como señal~, Menéndez Pida!, "Cervantes no intenta destruir el
ideal, smo que, hac1endonos simpático al caballero de las causas rd. 1
das, nos muestra que todavía cree él en Ja caballería" 21 medi· pet
tosd di
1
•
,
anees. os scursos, e Femx de los Ingenios -en actitud existencialreafirma toda su fe en un hombre libre y con una clara tarea por realizar en este mundo.
brillSus discursos resuenan en este siglo xx que concluye con la misma
.. antez Y c_'.msando el mismo azoro q4e en los alb~res del siglo
xvu, _cuando anoraba Do~ Quijote una edad de concordia Y comunidad
de bienes y una armoma entre menesteres materiales y espirituales.
Y. ~a voz del_ Caballero Andante traspasó las fronteras de España
recomo las naciones, en cumplimiento a una profecía de su auto{

NOTAS Y REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
l. Cfr. Pról~~ de Américo Castro a El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, Colecc1on "Sepan Cuant
" Nli 6 déc"
.11
rrúa M" .
os · · · 1
m, ,
una octava edición Editorial
o
, exJCo, 1977, pp. xix y xlvii.
'
2. Ibid., pp. xxxv, xxxviü, xlii y xliv.
3. Ramón de Garciasol, Claves de España: ·Cervantes y el "Quijote" Col "ó
AIIBtral Nom. 1481, Espasa-Qdpe, Madrid, 1969, pp. 15-19.
'
ecC1 n
4. ¡;.18'k Van Doren, La profesión de Don Quijote, Colección Popular Núm. 31
ondo de Cultura Económica, México, 1962, p. 15.
'

CAfflFDRA [ 67]

�5. Thomas Mann, Cervantes, Goethe y Freud, Biblioteca Contemporánea N&lt;im.
35, Editorial Losada, Buenos Aires, 1961, pp. 61-52.
6. Helmut Hatzfeld (El Quijote como obra de arte del lenguaje, Patronato del IV
Centenario del Nacimiento de Cervantes, Madrid, 1949, p. 60) advierte la clara
influencia retórica de Cicerón en Cervantes.
7. Luis Alberto Sanchez, Breve tratado de literatura general, décimasexta edición,
Ercilla, Santiago de Chile, 1965, pp. 200-207.

19. Castro, op. cit., p. 181.
20. Joaquín Casalduero Sentido y i
d Q ..
1949, pp. 74·76 168.
orma e1 WJOte, Ediciones Insula, Madrid,
21. lbid., p. 169.
22. Cita de Castro en op. cit., pp. 217.217 .
23. Cervantes, op. cit., pp. 224-225.

8. "Es el estilo general de los buenos prosistas del siglo xvi, con más brío, con más
arranque, con una elegancia más sostenida. Otros trozos del Quijote, retóricos
o afectad~ de propósito, o chistosamente arcaicos, se han celebrado hasta lo
sumo, por ignorarse que eran parodias del lenguaje culto y altisonante de los
libros de caballerías •.. " (Ramón Menéndez y Pelayo, "Cultura literaria de
Miguel de Cervantes y elaboración del Quijote", en San Isidoro, Cervantel y
otros estudios, Colección Austral, Vol. 251, cuarta edición, Espasa-Calpe, Ma·
drid, 1959, p. 104).
9. Martín de Riquer, Aproximación al Quijote, Editorial Teide, Madrid, 1970, p.

24. lbid., pp. 226-227.
26. Castro, op. cit., p. 214.
26. lbid., pp. 217-219.
27. Ramón ~enéndez . Pi~al, Cervantes y el ideal caballeresco, Ediciones del IV
Centenario del Nacumento de Cervantes, Madrid, 1948, p. 25.
.

196.
10. Hatzfeld, op. cit., 18-21 passim.

BIBLIOGRAFIA

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Madrid, 1926.
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14. Cervantes, El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, Colección "Sepan
Cuantos . . . ", Núm. 6, décima octava edición, Editorial Porrúa, México,

"Se
, Prólogo a El,,ingenioso hidalga Don Quijote de la Mancha, Colección
~an Cuantos . . . , N&lt;im. 6, décima octava Edición Editorial p México, 1977.
•
orrua,

1977, pp. 55-56.
15. lbid., p. 66.
16. José Ortega y Gasset, Meditaciones del Quijote, Espasa-Calpe, Buenos Aires,
1942, pp.120; 130; 131 y 133.
17. Cfr. Castro, El pensamiento de Cervantes, Revista de Filología Española, Anejo VI, Madrid, 1926, pp. 179-180; Riquer, op. cit., p. 106.
18. Francisco Rodríguez Marfn, Prólogo al Quijote, Clásicos C'Alstellanos, Tomo I,
cuarta edición, Espasa-Calpe, Madrid, 1941, p. 249, n. 9; Castro, op. cit., pp.
179-187.

[66] CATHEDRA

Cervantes, El i'!enioso hidalgo Don Quijote de la Mancha prólogo de Am' · "-tro,
. ' octava edición enco
......,..
n
,Coleccion
M' . "Sepan Cuant os · · · " , N"·um. 6 , décima
Editorial
corrua, exico, 1977.
,
Garciasol, Ramón de, Claves de España: Cervantes y el "Quijote" Col -6 A
tral, Núm. 1481, Espasa-Calpe, Madrid 1969.
•
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tenario del Nacumento de Cervantes, Madrid, 1949.
n
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'
·

CADIEDRA [69]

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Menéndez y Pelayo, Marcelino, San Isidoro, Cervantes y otros estudios, Colección
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Spitzer, Leo, Lingüística e historia literaria, segunda edición, Gredos, Madrid, 1968.
Van Doren, Dicl, La profesión de Don Quijote, Colección Popular, Núm. 31, Fondo
de Cultura Económica, México, 1962.

\

i

-~.. .., 1

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1-:., r )

[ 70) CATHEDRA

�Juan Francisco Pérez Ontiveros

La
sistematización de la
enseñanza (*)
"Lu I D ~ - demalou
dem.ueánn que enúe campoe

del conoclmiemo al pueeer tan
dilümoe como, por ejemplo, le
sramiüce y Ju ma&amp;emidcu,
e:dl&amp;e mucho en com&lt;m. 1 que
• poelble enam ma~Ucu
de tal forma que loa alumnoa
aprendan lueao con mayor fad·
lldad y rapldn le oamtdca, .,
vienena" /1- N. LandL

l. LA CIBERNETICA APLICADA A LA EDUCACION
LA CIBERNETICA ES UNA CIENCIA que ofrece enfoques y métodos que permiten racionalizar la actividad humana en diversos campos, es decir, que es la ciencia que permite hacer más eficaz la acción.
( *) Conferencia llláentada en el Primer Colll?MO lnternaclonal y Quimo Nacional de le
Aloclación Nacional de Profet0ret de Matemticu, celebrado• en Toluca, atado de IHzic:o,
del 20 al 2-&amp; de febrero de 1978.

CAfflFDRA

(71]

�.
, .
. . d 1 control. El control ~oordina todos
La c1bernetica es,la. c1enc\~ ~l sulta imposible el funcionamiento
los aspectos de la practica Y sm e re
de los sistemas organizados.
'd 1 1
generales del control Y estas
La cibernética ha establec1 o das eye,; tanto en la naturaleza como
leyes rigen las más diversas esferas e aque '
en la sociedad.
ral
universalmente conocida.
La trascende~cia d~ las leyes :ne e:s :: las leyes generales hacen
Esta trascendenc1a radica, sobre t o, . q
'dad de realizar experifactible prever determinado fenómeno sm neces1
mento alguno.
El esquema general del Control se ilustra en la gráfica siguiente:

PRIMER ESQUEMA

sistema controlado

objetivo

sistema controlador

mundo exterior

d
nden las condiciones o exiDe este esquema fundamental se es~:control para que pueda llegencias que debe satisfacer un pr?~eso
.
varse a cabo con éxito. Tales condlClones son.
1. Que exi~ta un objetivo ex~:~~~~ ~:~::ªiº~xactamente de2. Que exista un programa
terminado.
(retroalimentación), es decir,
.
3 _ Que haya una b uena retroacción
una adecuada información al sistema controlador.
[ 72) CAnlEDRA

Veamos cómo el proceso pedagógico representa un proceso de control. En el proceso de la enseñanza el sistema controlador es el maestro,
y el controlado, los alumnos. El maestro tiene un objetivo determinado
y lleva a cabo un control comunicando a los alumnos cierta información. La tarea consiste en provocar en los alumnos, al efectuar una
acción sobre ellos mediante esta información, una actividad y una conducta conducentes a formar en ellos cualidades que correspondan al
objetivo propuesto. La acción sobre los alumnos se lleva a cabo siguiendo un plan o programa determinado. Diferentes circunstancias externas (mundo exterior) ejercen, en forma incesante, su influencia tanto
sobre el maestro como sobre los alumnos. Para que el maestro pueda
controlar con éxito la formación en los alumnos de las cualidades requeridas, deberá obtener una información constante sobre los resultados de su acción (por ejemplo, cómo los alumnos han comprendido sus
explicaciones, si han asimilado el método de resolución de probleU1as}.
En otras palabras, debe producirse una continua retroacción (retroalimentación). Si se rompe cualquiera de los eslabones del proceso del
control, éste resultará imposible o se realizará de manera imperfecta.
Aquí cabe aclarar lo siguiente: en el proceSo de emeñanza el material
controlado (el alumno) es al mismo tiempo un sujeto poseedor de una
actividad propia, capacitado para la asimilación y elaboración de obje-

tivos por sí mismo. El alumno, pues, no sólo representa un sistema controlado, sino también un sistema autocontrolado con elevada capacidad
para la autoorganización. No obstante, la indicada característica no
anula las leyes generales del control formuladas por la cibernética, pues
la capacidad para el autocontrol es algo que también hay que formar,
que debe enseñarse, y cuya realización es preciso controlar.
La aplicación de la cibernética a la pedagogía no trata de considerar
obsoleta la pedagogía tradicional, sino de darle un nuevo enfoque desarrollándola mediante nuevos métodos, aplicando los adelantos de la
ciencia moderna (las matemáticas y la lógica) para convertirla en una
ciencia más rigurosa y exacta.

La característica fundamental de la cibernética es que resuelve los

problemas cuantitativamente apoyánd(?Se en las matemáticas y en la
lópca.
La cibernética, al igual que la pedagogía, se ocupa de siste1DBS complejos; de ahí que la cibernética elabore métodos para la resolución de
problemas por siste1DBS complejos.
CADIFJ&gt;RA ( 73]

�Los problemas pedagógicos constan de múltiples. factores. Para
elegir determinado procedimiento de enseñanza hay que tener en cuenta las particularidades de la materia escolar y del tema que se ha de estudiar, el nivel de conocimiento y desarrollo de los alumnos, su edad, interés, etcétera.
Actualmente, el problema de la elección de los mejores procedimientos de enseñanza sabemos resolverlo empíricamente, partiendo de
la experiencia, cuando no sobre la base del sentido común. Y esto es
inevitable porque hasta el momento no disponemos de métodos exactos
para descubrir medios y valorar los diversos factores, ni para determinar
los medios de cambiar dichos factores.
¿Sería posible crear dichos métodos? Hay razones fundadas para
pensar que puede hacerse. Gracias a la cibernética, métodos semejantes
han sido elaborados, verbigracia, en economía, en medicina y en algunas
otras ciencias. Si consideramos los problemas de la medicina veremos
que, al igual que los pedagógicos, son problemas de múltiples factores.
Igual que los pedagógicos, los problemas de la medicina estuvieron largo
tiempo resolviéndolos de forma poco rigurosa, sin exactitud, mediante
la intuición y la experiencia. En la actualidad se ha elaborado un método tan riguroso y exacto para la resolución de muchos de ellos que
incluso pueden ser resueltos por una máquina. Además, los diagnósticos que formula la máquina disgnosticadora suelen ser mejores que los
de un experimentado médico.
El problema de lograr un máximo control del proceso es ya muy
viejo en pedagogía. La particularidad de la nueva etapa que se abre al
desarrollo de la pedagogía consiste en que semejantes problemas deben
resolverse con métodos actuales basados en la utilización de las conquistas de la matemática "moderna", de la lógica matemática y de la cibernética.
La búsqueda de procedimientos para descubrir y medir los fenómenos pedagógicos constituyó una empresa extremadamente difícil.
Parece dudarse que en los próximos años puedan ser hallados todos los
procedimientos necesarios. Pero es indispensable iniciar tal búsqueda.
Esta labor es de una gran importancia y valor, y debe ser comprendida
plenamente. Así, pues, como primera causa de la insuficiente eficacia
de la enseñanza, señalaremos que el objetivo de tal enseñanza se formula, con frecuencia, de manera inconcreta, inexacta, sin que se indiquen
[74] CAfflIDRA

los parámetros cuyo conocimiento resulta indispensable para un buen
cont~l de los procesos psíquicos de cada alumno. La segunda causa
CODSISte en que .ª menudo el programa de coptrol es enunciado en
forma poco P ~ - Un programa de control bien enunciado expresa
en:ctamente no solo el objetivo de las acciones, sino también las cond1c1ones en que debe actuarse y, asimismo, el carácter de las acciones
en cada una de las condiciones.

La mala programación de las actividades docentes es uno de los mo-

tivos de que diferentes maestros enseñen en forma distinta un mimlo
tema, es decir, trabajen con distinto programa. Esta situación es anor•
mal. Si treinta maestros imparten una misma lección utilizando entre
todos unos veinticinco, medios diferentes, podemos afirmar, a priori,
que la aplastante mayona de estos medios no serán los óptimos.
. El pr~blema de valorar l?s distintos programas de control, y de ele~ ~ntre e~tos los que sean optimos, se presenta hoy en día en las dis-

c1phnas mas diversas. Este problema debe plantearse asimismo en la
pedagogía. En lugar de procurar que cada maestro descubra, mediante
un proce~. de creación individual, medios propios para dirigir el proceso pedagogico, deben hallarse programas de enseñanza óptimos, en el
~omento dado del desarrollo de la ciencia, y hacer que todos sigan
dichos programas. El espíritu creador debe apuntarse al hallazgo de
P~~ pedagógicos más eficaces que los que utiliza hoy en día la
c1en~l8, . pero nunca al descubrimiento independiente de aquélla que
la c1enc1a ya conoce. La tercera condición para una eficaz enseñanza
~, la existencia de una efectiva y continua retroalimentación (retroaccion). Esto es que el maestro no sólo debe comunicar conocimientos
a los alumnos, sino que ha de recibir una constante información de
retorno que lo tenga al corriente de cómo dichos alumnos los asimilen.

En la actual organización docente la retroalimentación está mal
~laneada:, En efecto, ¿de qué medios dispone el maestro para recibir
info~1on de retorno? Ante todo.los exámenes; luego,de diferentes
traba,JOS de control y comprobación.
.
Por lo que hace a los exámenes, resulta imposible interrogar a los
alumnos con cierta frecuencia. Por tanto, la información de retomo
~btenida durante los exámenes llega al maestro a grandes intervalos de
tiempo.

CATHEORA [75)

�puede alcanzar una elevada eficacia el proceso didáctico que incluya la
"nseñanza específica de métodos de raciocinio, esto es procedimientos
de trabajo mental. Pero no es posible enseñar a
en forma más
eficaz si no sabemos qué significa saber pensar, y solamente esto lo
podremos lograr cuando descifremos el mecanismo del pel)Ballliento y
sepamos entender perfectamente la naturaleza de las calidades del
raciocinio que queremos educar, describiéndolas con exactitud.

Respecto a los trabajos de control y de comprobación, _aunque ~rmiten recibir una información más frecuente, el valor de su mformac1on
es menor. ¿Por qué? Al revisar un trabajo de comprobación, el maestro toma contacto sólo con los resultados de la actividad mental del
alumno: sabe si ha resuelto o no el problema, si ha cometido errores o
no los ha cometido. Partiendo del error en sí, no obstante, la mayoría
de las veces no puede averiguar qué proceso mental lo ha provocado.
Y, sin embargo, lo importante en la enseñanza es e~ ~ontrol de los procesos, la acción sobre el resultado a través de la acc1on sobre los procesos. Mas he aquí que precisamente lo que el maestro no suele o~tener
a menudo es información de los procesos. Esta es una de las mas graves causas de que el control del proceso de la enseñanza se lleve a cabo
con eficacia insuficiente, pues al no recibir una información de retomo
"cura sin diagnóstico". Igualmente, la carencia de una retroacción no
permite al maestro consolidar las acciones de los alumnos según el
curso que siga la asimilación de conocimiento, habilidades y hábitos
que determinan el objetivo que se desea alcanzar.

pens:u,

r

Algunos de los defectos citados son conocidos desde hace tiempo,
otros sólo han sido comprendidos muy recientemente. La comprensión de estos aefeetos han impulsado la búsqueda de los caminos para
eliminarlos. En diferentes países del mundo ha empezado la investigación de métodos didácticos conducentes a tal fin.

II. ALGORITMOS PARA LA ENSE~ANZA Y EL APRENDIZAJE

GENERALMENTE LOS PROCESOS enseñanza-aprendizaje tradicionales no procuran introducir a los alumnos, o si lo hacen es de manera imperfecta, en la aplicación de métodos de raciocinio independiente,
de búsqueda creadora. Esto es, que al diseñar el proceso didáctico ~o
se programen de manera suficiente los proc:esos mentales necesanos
para el logro del objetivo deseado.
Este defecto adquiere gran relieve cuando se tratan de resolver los
problemas con respecto a elevar el nivel de efic~cia
los proc~os
didácticos. Pues, hoy en día, cada vez resulta mas eVIdente que solo

?e

El m~todo ~undamental utilizado actualmente por la psicología y
por la c1bemética para el estudio de la actividad intelectiva consiste
en desccnnponer los procesos mentales en determinados componentes
-los conocimientos- y en operaciones, representando cada proceso
mental como determinada composición de operaciones de análisis y
transformación de materiales del mundo exterior, así como de los conocimi~ntos_ que sobre ellos tene~os. La naturaleza de este método podemos nnagmarla con clandad s1 en lugar del análisis de la actividad intelectiva consideram~s el de la actividad práctica (física). Supongamos
que queremos ensenar a una persona a poner en marcha un allt6móvil.
Para poder lograr lo anterior, es necesario saber con exactitud qué
significa "poner en marcha un automóvil", o sea, saber de qué componentes. (operaciones) consta dicha actividad. Una vez que hayamos
descubierto estas operaciones y determinado su orden sucesorio, podremos describir con fidelidad el proceso de la "puesta en marcha" de un
automóvil Y presentarlo como determinada combinación de operaciones. Halladas ya estas operaciones y determinado el medio de su
composición, podremos pasar a la enseñanza.

La actividad que hemos citado es muy sencilla. Consta solamente
de algunas operaciones que se llevan a cabo en condiciones relativamente estables. Actualmente, la cibernética elabora medios para describir actividades constituidas por miles de operaciones y que discurr~n en condiciones complejas y cambiantes. Se han puesto a punto
metodos que permiten presentar toda esta actividad a través de una
fórmula anotada con símbolos a semejanza de las fórmulas matemáticas o químicas.
Como es sabido, en matemáticas se llama algoritmo a la directriz
~ efectu~, siguiendo un orden determinado, un sistema de operaciones suficientemente elementales destinadas a resolver todos los
problemas de una clase dada. Los algoritmos poseen un carácter deterCATIIEDRA [ 77)

[ 76) CATflEDRA

�minista; masivo Y resultativo.

La cualidad determ~a ~ignifica que
todas las indicaciones que fotman parte de la directnz remite~ a operaciones suficientemente elementales ~ue se~ uní~oc:;iente :!ec::~
r todos cuantos actúen según la directnz mene!ºº a, Y q _P
de iguales datos, todos los operadores llegaran, u~a ve~ eJecut:ada
la directriz, a un mismo resultado unívoco., ~a cualidad e m~ivos
expresa que los algoritmos no son aplicables unicamen~ a de~rmm~?
problema aislado, que no sólo p_ueden utodilizarse con ?ie:spr~~::;
.al
·
ue resultan extensibles a t a una serie
ci es, s~not q
clase dada La cualidad resultativa indica que,parpertenecien es a una
·
,
·
d
tiendo de los datos correspondientes, la aplicacion del ~odritmo ~~n u. , .
al resultado buscado o sea, a la resolucion e pro ema,
cira siempre
'
•
1
1 t b jo
si bien cabe la existencia de unos datos de partida con os qu:.e ra a
del algoritmo podrá desembocar en un final infructuoso o ien proseguir ilimitadamente sin llegar al resultado que se busca.

ro

Un modelo sencillo de algoritmo es, por ejemplo,_ 1~ :egla p~a la
división de dos cifras. Supongamos que necesitam~s d1V1drr d?s nume.
1O 243 .,_· 3) · Es muy conocido el algoritmo que
ros naturales ( por eJemp
prescribe cómo hay que h~cerlo.
1divisor

l. Sepárese la primera cifra del di"!~e~~o.

2_ Compruébese si dicha cifra es divisi e por e

+

Sí

. 'dase.
3. D ivi
4. Anótese el resultado, etcétera.

1

·

No

*ura · ·

3. Sepárese la e
sigwent e.
4. Compruébese si la cifra
resultante es divisible por el divisor y ... etcétera.

En Otro tiempo semejantes algoritmos eran ignorados y sólo la gente más inteligente de, su época era capaz de d'ivi'd'ir d os eifras de- mayor o
menor magnitud. Una vez descubierto, el algorit~o f~e ensenado a l~s
niños y actualmente los alumnos de la escuela p~ana son ~apac:an~
dividir dos cifras de las mayores. Esto nos da una idea ~e 1~ impo do
cia de los algoritmos en la enseñanza, y sobre todo nos mdi: ~l gra e
en que se hacen avanzar las cada día más dilatad:15 fronteras e a ens ñanza, elevando a mayor eficacia toda la pedagog1a en general.

[ 781

CATHWRA

Ya hemos observado cómo un método aplicable al análisis y descripción de una actividad práctica debe y puede ser aplicado también al
análisis y descripción de la actividad intelectiva. Es conveniente subrayar que, en el caso de las operaciones mentales -a diferencia de las
prácticas-, no se pueden observar directamente e incluso muchas de
ellas son difícilmente cognoscibles. Esto explica la circunstancia de
que a menudo no podamos describir cómo pensamos al resolver unos
problemas, ni qué operaciones realizamos en aquel momento. Muchos
procesos mentales complejos nos parecen con frecuencia simples (reflexioné, descubrí, comprendí, etcétera), cuando no pocas veces son
realmente complejos y constan de gran cantidad de operaciones. Sin
conocer estas operaciones, sin descubrirlas, resulta difícil formar con
eficacia el correspondiente proceso mental. Y al revés, una vez (¡ue se
ha descompuesto el proceso mental en operaciones y se ha descubi~o
su estructura, es posible formarlo de manera extremadamente rápida y
fácil.
Actualmente la tarea más importante de la psicología y de la pedagogía reside en descomponer los procesos de raciocinio en operaciones
elementales, en descubrir sus relaciones (estructuras) y formular la
exacta descripción de tal estructura. Cuando los procesos mentales
tienen carácter algorítmico, debe darse su descripción algorítmica.
Construyamos como ejemplo un algoritmo de enseñanza programando con exactitud la actividad del maestro (que determina la de los
alumnos) en el proceso docente.
Imaginemos que se precisa comunicar a los alumnos un concepto
nuevo (verbigracia, el significado de circunferencia). Puede hacerse
por distintos medios. Elijamos uno de los posibles. Este se puede expresar en forma de la siguiente dinit:t~ algorítmica.

SEGUNDO ESQUEMA
Para que los alumnos comprendan y asimilen lo que es una circunferencia es necesario:
'
l. Dar una definición del concepto y un dibujo ("se llama circunferencia a una línea cmva cerrada situada sobre un plano y en la que

CA111EDRA

[791

�de otro punto que recibe el nombre
todos los puntos son eqw"distantes
. ,,
de centro de la circunferencia ).

III. MODELO CIBERNETICO APLICADO A UN PROCESO CONCRE-

3. Proponer a los alumnos que designen las cualidades indicadas en
la definición Y que las nombren.

LA CONCEPCION DEL PROCESO enseñanza-aprendizaje como un
proceso de comunicación que presenta una continua modificación y
que sus componentes interaccionen, es decir, cada uno de ellos influye
sobre los demás, nos permite concebir-la noción del proceso enseñanzaaprendizaje como algo que se puede sistematizar o racionalizar.

Si el alumno deaign,a

Si el alumno no designa

das las cualidades

todas las cualidades
3. Proponer que
nombre la unión lógica
que relaciona estas cualidades.

3 Trazar una figura que posea las cualidad~• citadas .por el alumno, pero que no• corresponda ru a la
definición correcta ni a la imagen.

¡

4. Anotar todas las
cualidades junto con las
uniones lógicas. {Después de esto, el ~~ro
prescribirá
eJerc1ci~
donde los alumnos aplicarán los conceptos da·
dos y comprobará el
niv;l de asimilación. Sin
embargo, para ahorrar
espacio no incluirem?s
esta etapa en el algor1fmo ).

¡

Si el alumno ha
corregido su error

Si el alumno no ha
corregido su error

4. Proponer
al
alumno que indique la
unión lógica que relaciona las cualidades.
5. Anotar todas las
cualidades junto con las
uniones lógicu. {Después de esto, el ~~ro
prescribirá
eJe?ClClOS
donde los alumnos aplicarán los conceptos dados, y comprobará ~1
nivel de asirni1aci6n. Sm
embargo, para ahorrar
espacio, no incluirem?s
esta etapa en el algont-

4. Llamar a otro
alumno.
5. Proponerle que
corrija el error.
6. Proponerle que
indique la unión lógica
que relaciona a las cua·
lidades.
7. Anotar todas las
cualidades junto con las
uniones lógicas. {Des·
pués de esto, el ~4:81:ro
prescribirá
eJerc1c1~
donde los alumnos aplicarán los conceptos dados y comprobará el
ni~l de asimilación. Sin
embargo, para ahorrar
espacio, no incluiremos
esta etapa en el algoritmo).

rno ).

[80] CA'fflfflRA

1

TO DE ENSE~ANZA-APRENDIZAJE

Enseñar es el control de la ocurrencia del aprendizaje. Cuando el
maestro expo_ne o muestra un contenido posee poco control sobre los
proQ,esos del aprendizaje. Después de una conferencia lo más que puede
exigir ·es que' el alumno repita la misma información. En cambio,cuando conduce, fomenta, estimula y permite que el estudiante interactúe
con el conocimiento para que ejerza procesos intelectuales, el control
de la ocurrencia del aprendizaje es mayor y su enseñanza es más eficaz.
Una manera de lograr un verdadero control en la ocurrencia en el
aprendizaje es mec!iante la aplicación de modelos de procesos cibernéticos en el diseño de procesos enseñanza-aprendizaje.

CATHEDRA [81]

�......
C0
w
......

PROCESO CIBERNETICO
\JI Ciclo de repuo (retroalimentación)

~

;!

1

2

9

4

6

8

~
Emisor
socialmente
ubicado

Perceptor
individual

Menaje
específico•

NO

Accl6n o
conducta
conaecuente-

Deacodíftcaci6n
e interpretación

• Escolarizado o
no
3

6

Ruido o
perturbación.
Alienación

MenaaJe 1eneral
ldeolóllco

9

7

Intormacl6n

Fin

Criterio• de
validez detlnldo•

previa 110bre
el c6dl¡o

""iiiíc:io

ranao•

(Con
de
toleranciaal

(Individual o
colectiva que
altera el

(Detlniclón de
objetivo•)

SI

cambio o
vut.aclón

mensa.le)

11

Avance

en
PllOCNO

Otro ciclo del proceao educativo

APLICACION DEL MODELO A UN PROCESO CONCRETO DE ENSERANZA-APRENDIZA.JE
----

cualidad••

Truar una flswa que po- Ju
cltadu por el alu.mno, puo que no oo~
poada al concepto oou.cto.

Adecuacl6n 41•
obJeUvoa

,~
~

'.
1

•r
Mau&amp;zoyllbiro
del alumno

-~

1

2

'
H

afto de educectón
pdmuta

y

4,
3

Loll'U una coPralalón 111'8 IUDPlle
del mundo que no,
llOdea a
del
Nhadlo de NI nlaclonee con alaunoe
erl.nemoe 1eomftrlcoa. D-.nooo de
capaddadel y tor1 maolóD de habWd~
d.._

ua,...

.
=
c.r.i
.....

'

8

Bl alWDDO debe d ..
___.. Ju oualldadee
que compnnde el
concepto de chcuntennala e lndícar el
nombre de la unión
l61ica que relack&gt;a - . . cualldad...

H

1

Identi11can curvas
oenadu lllmplH que
repreaenten clrtunterencla.

·~

~,.

6

.

'

8

A1wnno de Cll&amp;ffO

Ooncepto d•
cucuntenncla

H

.

-

1

...

-~

9

tea.

H

OonocbnJ-to
DO adaptedc, •
la
maduna mental d•

--t

1Dfonnaal6n eobre
loe üpo1de
--d•

H

El alumno ldentltlce
a una circuoterencia
al anllzar cualldadadee coneapondlent...

.

eJerctcloe

•
1

7

10

Reaoluclón
l de

(

anterlOH8 lneftclen-

1

T

Detlclalte prepuaalón cienUtlca del
m...uo.
Oonocimlentoe ll90m6~

NO

SI

1

...!!!!..
IDiclo

)

.J.

-

DehnDinar la

lonaitud de una
circunferencia

J

11

�Las anteriores alternativas, como algunos elementos que surgen
del hecho de aplicar la cibernética a la pedagogía, constituyen factores

determinantes para lograr una sistematización de la enseñanza. Esto
es, que la sistematización de la enseñanza le ayudará al maestro a dominar los detalles, a conocer los recursos, principios y actividades que
el proceso de racionalización de una asignatura le reditúa para mejorar
su eficacia como maestro.
......_..

...

' '.i i.'
\

~

'

~
'

BIBLIOGRAFIA

ASHLY, W. ROSS., Introducción a la cibernftica.

:-

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1

1

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t\

1

'-

' '//11~
\\1
'

COUFFIGNAL y OTROS, La cibernética én la enseñanza, Editorial Grijalbo.
LANDA, L. N., Cibernética y pedagogía, Editorial Labor, S. A., Barcelona,
1972.
HUERTA l., JOSE, Organización lógica de las experiencias de aprendizaje,
Editorial Trillas, México, 1977.

NOTA FINAL: Para la realización de este escrito se tomó en cuenta el curso
de cibernética aplicada a la educación que impartió el maestro arquitecto Alvaro
Sánchez dentro de la currícula de la maestría en enseñanza superior, de la Facul·
tad de Filosofía y Letras de la UANL.

[84) CATHEDRA

•,

-~✓·

�Taller de sociología rural ii

"Historia
de vida" de un líder
•
campesino
NOTA PREVIA / Dentro del curriculum académico del Colegio de

Sociología de la Facultad de Filosofía
y Letras de la UANL existen varios
tallefeS colectivos de investigación sociológica (*), los cuales son dirigidos
cada uno por un maestro coordinador.
En estos talleres, los estudiantes de la
licenciatura de sociología, a partir
del cuarto semestre lectivo, realizan
una serie de estudios teóricos y prácticos, con una extensión de cinco períodos semestrales C!é&gt;n carácter de obligatorios, estudios que pretenden la
participación de los estudiantes dentro
de un proceso integral de Investigación
que les ayudará en gran medida para

su formación profeaional.
El siguiente escrito, "Historia de
uida" de un líder campesino, es producto del laboreo conjunto realizado
por dos alumnos del Taller de sociología rural H, Gustavo·Susaney y Javier
Bumes, y por el maestro coordinador
del mismo, Ricardo Villarreal, cuyo
contenido está formado por los cu•
tro apartados siguientes: Introducción,

y

La seleccii)n, El relato CoJMntarios
finales, qu~ en seguida se reproducen.

En entregas posteriores, CA THEDRA pu!:&gt;lican los trabajos que
los otros talle1e1 del Colegio de Socio. logia han venido preparando /DAVID

MARTELL.

(*) Entre ésto. hay lol lll¡uiemea: Taller de IOaiolo¡ía run1 i, Taller de aocloJoata nrJl
U. Taller de 10ciol&lt;&gt;1ta indultdal, Taller de 10ciol&lt;&gt;1la UlbaDa y Taller de IOCioloda de la educa-

ción.

CA111EDRA [ 85]

�INTRODUCCION

EL PRESENTE TRABAJO pudiera ser confundido con cualquier relato

novelesco si no fuera porque su tipo
es considerado por algunos científicos
sociales como un instrumentQ útil y
en ocasiones necesario porque forma
parte de la metodología de la investigación social.
Tradicionalmente, dentro tle los
diseños de investigación se ha incluido
un bloque inicial de estudios exploratorios que se llevan a cabo indagando
documentalmente todo lo relacionado
con el aspecto a tratar. También,
son comunes varios tipos de observación para la realización de dichos estudios, estudios que se adoptan de acuerdo a las circunstancias físicas y sociales
del objeto de estudio.
Es en esta etapa de la investigación social cuando las "historias de
vida" se utilizan y pueden catalogarse
como sumamente valiosas para los
fines de exploración. Si los estudios
exploratorios buscan como principio
el conocimiento teórico indispensable
para la elaboración de un conjunto de
hipótesis que serán sujetas a comprobación en etapas posteriores, las historias de vida son grandes generadoras
de dichas intenogativas y fortalecedoras, en ocasiones, de algunas antes
supuestas.
Las historias de vida, sin embargo,
ao pueden ser calificadas como decisivas. Sería un rotundo enor suponer
que el relato hablado de un individuo
sea el punto clave para la realización
de un estudio científico. La seriedad
y disciplina de las ciencias sociales,
por todo el rigor metodológico que

[86]

requieren, sobre todo la sociología, a
las historias de vida las han puesto ya
en el banquillo de los acusados y raramente el investigador hace uso de
ellas. Más bien es la antropología
social la que ha confiado un poco más
en su efectividad. Dicha ciencia las
emplea por la naturaleza de su enfoque
de estudio y porque el antropólogo se
remite más al estudio humano, frente
a frente, que al acervo estadístico,
desde luego que sin desdeño de ninguno de ambos.

Las historias de vida han sido empleadas por antropólogos y sociólogos,
siempre con la reserva aquí mencionada, como un instrumento auxiliar
en la recogida de datos. Así como el
investigador recurre al hombre más
viejo, o al más experimentado, o al
pánoco, para realizar una entrevista
cuyo fin sea el conocimiento general
de la sociedad en análisis, también
puede valerse de una grabadora y una
libreta taquigráfica para hacer preguntas a un individuo, hilvanados de tal
manera que reconstruyan su vida y
paralelamente la evolución de aquella
sociedad.
Los individuos viven la historia.
Por eso la vida de éstos es parte de la
historia de una sociedad. La historia
personal de un individuo de edad avanzada va apegada al desarrollo de las
estructurP.s económicas, políticas y
culturales en que ha vivido. Así, el
conocimiento de la vida de una persona puede permitir la reconstrucción
hipotética de algunos aspectos del desanollo de la sociedad.

Entre los estudiosos que han utilizado las historias de vida figura el
antropólogo Osear Lewis (1), quien
hizo la descripción de un día en la
vida de cinco familias mexicana, una
jornada diaria en cada familia. El

trabajo monográfico de estas familias
le sirvió para obtener un conocimien-

to general de las costumbres de la
clase pobre de la ciudad de México.
Su estudio fue dirigido específicamente a los aspectos de la cultura y creemos que obtuvo resultados satisfactorios para su finalidad. No intentó
con dicho trabajo llegar a conclusiones muy precisas, de ahí que hayan
quedado en meras hipótesis que val·
dría la pena someter a la prueba de
su aceptación o rechazo. Volvemos
aquí a insistir, pecando de redundantes, en que con la historia de vida no
se pretende, en ningún caso, llegar a
un conocimiento definitivo de algo
-en última instancia, ninguna ciencia
lo logra-, sino que sólo busca ser un
acicate para el planteamiento o replanteamiento de intenogativas.
Otros investigadores que han
hecho uso de la historia de vida son
Ricardo Pozas (2). Este investigador
ha denominado este método como "estudios de caso". El nombre anterior
sugiere que puede ser aplicado tanto a
un individuo como a una familia o
comunidad por la multiplicidad de
referencias que puede hacer la palabra
"caso". Entre este tipo de trabajos
anotamos a Miguel Barnet (3), que
hace historia de vida de un esclavo
cubano tratando de averiguar las influencias religiosas africana en la
isla de Cuba. Jorge Bustamante (4)

figura también entre los sociólogos
mexicanos que lo han empleado para
la descripción o exploración de una
problemáti&lt;!á detenninada.
Bustamante la ha llamado "autobiografía"
y puso a prueba su potencial como
instrumento indispensable en la recogida de datos entrevistando a un emigrante mexicano que había entrado
ilegalmente a los F.stados Unidos
hacía más de veinticinco años. La
nanación de su vida y experiencias en
ese país sirvió para derivar ~ •
hipótesis relacionadas con el proceso
de asimilación y aculturación de los
inmigrantes.
Deben ser tomados en cuenta
algunos aspectos metodológicos para
lograr una buena historia de vidL
Por ejemplo, la selección del caso
nunca puede hacerse arbitrariamente o
al azar. Debe buscarse entre varias
opciones aquélla que ofrezca la mejor
armonía y confiabilidad. En esta
última consideración, la que ·a veracidad se refiere, puede someterse al
individuo a pruebas estratégicas que
permitan evaluar el grado de confianza
que pueda ser depositado. F.s frecuente que dicha prueba se aplique de manera inversa, es decir, que el entrevistado busque el grado de confianza que
puede tener en el investigador. F.ste
es un problema táctico que puede
presentarse según el caso.
El conjunto de consideraciones
referidas en el pánafo anterior cons~ituyen' lo que se ha llamado "el rapport". F.s indispensable la consecución de un buen rapport para lograr
una auténtica historia de vidL

CADIEDRA (87]
CATHEDRA

�LA SELECCION
CABE HACER LA ACLARACION de que este trabajo, en sus principios, no pretendía ser precisamente
una historia de vida. El protagonista
es una autoridad pública de la región
en donde el Taller de sociología rural ü
realiza una investigación sobre desarrollo económico y modernización, la que
incluye el estudio de algunos aspectos
de la problemática rural.
Por ese motivo, un grupo de estu&lt;ijantes encabezados por el licenciado
Ricardo Villarreal Arrambide, coordinador del proyecto, realizamos una
primera entrevista con dicha autoridad con un doble propósito: En primer lugar, nos int.eresaba contar con el
apoyo suficiente que nos permitiera
desarrollar, sin incidentes negativos,
nuestros diferentes trabajos ya planeados para un ~rcano futuro. Lógicament.e convenía informar, aunque fuera parcialment.e, a los funcionarios
públicos de la localidad, de nuestro
plan a fin de evitar suspicaciag, muy
comunes en el medio rural. En segundo lugar, resultaba atractivo conversar
con un individuo de edad madura que
ha estado enrolado en la política agraria desde hace bastantes años y que es
además miembro de un ejido recién
colectivizado que llamaba nuestra
atención para efectuar-en él un estudio
económicosoeial.
En esa primera entrevista procuramos estratégicament.e que "don Faustino"(*) se desenvolviera lo más librement.e posible. Por fortuna, no fue

mucho el esfuerzo que invertimos pues
las condiciones para obt.ener un buen
rapport se lograron fácilmente. Desde
el inicio pudimos percibir que se trataba de una persona que le gustaba explayarse y ser escuchada. Incluso
hubieron ocasiones en que sin haber
t.erminado una pregunta alguno de no•
sotros, nos int.errumpía, adivinando el
objetivo de ella. Es una persona muy
acostumbrada a dirigirse a contingent.es numerosos. Aparentemente no
había superado aun el vocabulario
propio de la subcultura campesina.
Sin embargo, dudamos de que esto sea
efectivamente así porque, como a lo
hugo de la narración se apreciará -la
cual se transcribe textualment.e-, en
ocasiones pronunciaba palabras defectuosamente como "concencia", "ident.efique", etcétera, pero en otras ocasiones esas mismas palabras las decía
correctamente.
Durant.e la primera entrevista los
planteamientos se hicieron muy generales para no provocarle incomodidad
y permitirle la mayor libertad de lenguaje haciendo que se explayara a su
manera. En todo momento demostró
un gran desenvolvimiento oral, pues
siempre hallaba las palabras adecuadas
para cada part.e de su relato. Esto puede ser interpretado como una autovaloración a que él se sometía ya que su
status político así se lo "exigía".
La ausencia de una estrategia sistemática en su primera plática causó
un deshilVBDamiento cronológico de

(*) Aunque las referencias a penonas y lu¡ares específicos no se ha eliminado de esta
historia (por autorización expresa del prota¡onista), sí decidimos lnfentar conservar su anoni·
mato.

(88] CATHEDRA

loa acontecimientos de su "41 que han
sido respetados en la transcripción
JD11Detofónica, aunque algunu partes
fueron enriquecida en 11a entrevistas
J)Olteriores, NgÚn la Importancia que
considerllllOB tuvieran. Poco a poco
fueron preeentándoae condiciones f•
vorábles que permitían hacerle pregunta ·más concretas, tanto de hecho~
mo de opinión.
También se encontrarán a lo largo
del relato situaciones a las que se retorna. En ocasiones es necesario volver
a mencionar alguna persona o acontecimiento para explicar algo nuevo;
otras veces la historia es repetitiva.
No obstante, don Faustino hace mant.ener el interés.
Todu las pláticas con don Faustioo suman un total de siete horas grab•
das en cinta magnetofónica. Al hacer
la reproducción por escrito no se repi-·

ten las preguntas, y ,onazón de magnitud no 1e incluyen las partes cuyos
temas se relatan en otras.

Lu sesiones se desarrollaron
Biempze en III despacho, cómodo y con
bastante espacio. Solamente en la
primera sesión tuvimos la intermpclón
deJos teléfonos. En todJ OClsión don
Fauatino fue muy amable y se IDOltró
entusiasmado de que un grupo de estudiantes univenitários estuviéramos interesados en realizar un estudio IObre
la región.
Los objetivos -originales que en un
principio nos habían llevado con él
ya estaban resueltos. y el conocimiento de su vida, que a continuación se
presenta, consideramos ea un VlliOBO
instrumento para introducirnos y ubicarDOI' dentro de la problemática de
nuestra investigación.

NOTAS
1. Lewil, Olear, Antropolo1(a de la pobreza, Fondo de CUI.Nra Económica. lff:dco,
1972, . . . edición.

2. Pozu. Rlcudo, Juan Pire• Jolote, Fondo de Culiun Bcoa6mica, Oolecclón Popular.
Mbieo, 198&amp;.
8. Bunet, Mlauel. Blo6f'O#a de un cimarrón,

stalo

wtmiwlo edlione, N41:aico, 1967.

,. Bunamante, lorse, "Don Chano": Autobto6f'Of{o de un emt6f'Onte meztcano, Revlna
Me:aicana de Sociolotía, Volumen xuW. número 2, 1971.

ELRELATO

MIREN, DE ACUERDO al regit,
tro, yo nací el 30 de junio de 1929, en
la hacienda de "El Refu¡io". Mi padre
era un hombre dedicado a la agrlcul-

tura. ~ mucha la familia. Había
siete vivos y cinco habían fallecido
chicos.
Yo veía lo tanta 4',le ae trabajaba _

CATHEDRA

(89]

�en el campo, y me gustaba mucho y
me gusta todavía. Mi papá trabajó
unas tierras propiedad de un señor
José Garza Mónico, que era de la
hacienda de san Bartolo. A la edad
de cinco años a mí me mandaban a
cuidar de los cuervos y me ponían a
sembrar el sábado y el domingo que
no iba a la escuela.
El tiempo fue pasando cuando se
descubrió aquí el agrarismo. Ya ampliamente fue en 1937. Al señor dueño de la tierra que mi papá tenía alguien le dijo aquello de que se iba a
activar el agrarismo en Cadereyta.
Entonces él pensó y le dijo a mi papá:
'"Don Genaro, le voy a dar un año para
que me entregue la tierra. Y le dice mi
papá: "Yo sé por qué lo hace. La tierra es suya y puede hacer lo que guste.
Si quiere, ahorita, ahorita se la entrego. La tierra es suya, no mía. Nomás
déjeme recoger la cosecha y ahorita
se la entrego". Le dábamos un partido
a medias, la mitad de lo que se levantara. Mi papá ponía la yunta, aperos,
semilla, todo. La mitad de la cosecha
el dueño la recibía en su casa, dentro
de la bodega.
Andaba en eso yo como en siete
años cumplidos y entrado a los ocho.
Recuerdo que le dije a mi papá: "Si
le vas a entregar la tierra, papá, ¿quieres decir que ya no vamos a venir a
trabajar? (porque estaba retirado de
donde nosotros vivíamos a donde
estaba la tierra). Pos dígale que le deje
toda la cosecha, papá, al cabo ya se la
va a entregar" . . . "Ese no fue el trato, hijo -dijo-. El trato fue que yo
le iba a entregar la mitad de la cosecha
y se la voy a entregar". Bien, recogió
la cosecha, entregó la mitad, ·pero no
hubo quien no le ofreciera un pedazo

de tierra. Yo, sembrando; mis hermanos, manejando la yunta, abrimos la
tierra, y luego fuimos a sembrarla.
Cuando la cosecha estaba a un metro
de altura, bueno, la planta, mejor
dicho, le cayó la plaga del gusano medidor y en t.érmino de veinticuatro
horas acabó con una superficie de
más o menos cuatro hectáreas. Fue
tanta la plaga que despejó totalmente
la tierra. Recuerdo que llegó mi papá
a la casa y desde que lo vi comprendí
que venía muy disgustado, digamos
mortificado, pero había un respeto
tan grande que no podía uno preguntarle lo que pasaba. Miro y le dice
mi mamá: "Se acabó toda la esperanza. La cosecha se acabó" .. , "Pero, ¿cómo?" -dice mi mamá-. "Sí,
se la comió el gusano medidor y no
vamos a levantar nada," contestó mi

a

papá.

Bien, mi papá no quería entrar al
ejido porque era muy amigo de los señores Garza Nieto. Lo estimaban mucho y él creía que si entraba al ejido
los ofendía. Ya lo habían invitado
pero él no quería entrar.
Pasó el tiempo y un día el señor
dueño de la tierra que mi papá trabajaba le dice a mi papá, porque- tenía
necesidad de venderla: "Voy a vender
la tierra y usted no va alcanzar a levantar la cosecha, pero le voy a decir al
que se la venda a ver si se la deja". Y
le dice mi papá: ''.N9, señor. Usted
le entrega la milpa sin compromiso
ninguno. La tierra es suya, no mía".
Bien, pasó el tiempo y un día el
señor don Felipe Garza Nieto, de esos
mismos Garza Nieto que todavía quedan en Monterrey -el papá de ellos-,
fue a ver a mi papá a la casa y le dice:
"Vengo a platicar contigo para que

te vayas a incluir al ejido 'El Refugio'. Allí hay unas mesa de terreno
muy grandes. Tienes mucha familia.
Al cabo y que esto del agrarismo ya no
lo vamos a parar" . . . La familia Garza Nieto era propietaria desde la orilla
del río Ramos, en el municipio de
Allende, hasta acá, a la orilla del río
san Juan. Todo el terreno era de
ellos. Se dotaron varios ejidos de la
propiedad de ellos. Miles y miles de
hectáreas. Se dotaron los ejidos "El
Refugio", "San Lorenzo", "San Miguelito", "Trancas de Sabarado", "La
F.speranza", "Falmitos", "Casas Viejas",. "Unión", Barranquitos". Todos
los ejidos que están aquí eran propiedad de los Garza Nieto, y tenían también aquí a un lado de la cabecera de
Cadereyta, la faja que seguía de terreno . . . Aquí, por Los Guerra, a orillas
de la carretera a Atongo. El ejido de
"Santa Efigenia" también era de ellos.
Los Garza Nieto tenían mucho
interés en ayudar a mi papá y ahora
comprendo por qué mi papá se sentía
comprometido con ellos . . . Porque
ellos le prestaban los cuarenta o cincuenta pesos para que se dedicara a lo
de la carnicería. En ese tiempo si usted recibía algo de dinero de alguien,
ya se estaba comprometiendo con
aquella persona. O que le daban tierras a partido, de todo eso iba naciendo una umstad. Me acuerdo que
cuando lo iban a invitar al ejido pa'
que fllDlara, él decía: "Nomás que no
sea en las tieiras de los Garza Nieto.
Ellos siempre se han portado bien
conmigo. Cuando yo he tenido apuro
de dinero voy con ellos y siempre me
rentan los cuarenta, los cincuenta
pesos". Me acuerdo que era tanto lo
que mi papá les estaba agradecido que

cuando mataba la res siempre les mandaba la mejor carne, el diezmillo, regalada, aparte de que les pagaba los intereses.
Pero cuando empezaron a dotar
los ejidos él empezó a escuchar la voz
de nuestros propios hermanos, de mis
hermanos o de sus hijos mayores, quienes empezron a ver las tierras que
había y 'lntonces se lo manifestaron a
él. Y 10!' escuchó. Desde entonces fue
muy apasionado del ejido.
Aquí en Cadereyta cuando se
entregaron más ejidos fue dui)nte el
período del general Cárdenas. Mu que
en ningún otro gobierno. Cierto que
ya en 1929 se había dotado un ejido,
el ejido Tepehuaje, pero nunca como
cuando con don Lázaro.
Mi papá se viene al ejido. Me vengo yo a la edad de ocho años, el 18
de enero de 1938, principiando el
año. En ese tiempo los pequeños propietarios de las haciendas no podían
ver a los ejidatarios. No l&lt;&gt;s podían
ver porque decían que esos eran gente
del gobierno, que eran unos sinvergüenzas, unos ratas . • . En fin, escuchaba uno, pero mejor se quedaba callado. Y les decían que los iban a llevar a la revolución y otras cosas.
Era una lucha tan tremenda entre
los propietarios y los ejidatarios cuando empezaron a dotarse los ejidos que,
cuando empezó el servicio militar,
sacaron una campaña en la que decían
que a todos los ejidatarios eran a los
que se iban a llevar a la guerra, que por
ellO se 1es estaba dando tierra. Nunca
se supo . . . Como cuando (me voy a
salir del tema), como cuando sacaron
que aquí en Nuevo Le6n andaban
poniendo una vacuna para matar a todos los niños. Hará unos cuatro años.
CA111EDRA [91]

[90] CATHIDRA

�Nunca se supo quiénes iniciaron aquella campaña, pero de seguro que fueron los que tenían tienas y tenían
miedo de que se las afectaran. Indiscutiblemente que fueron ellos los que la
urdieron, los que sacaron aquella mentira para que las gentes no vieran por
seguir haciendo solicitudes de tierras.
Pero de nada les sirvió; porque siguieron hasta que todo se dQtó.
No hubo hechos de sangre. Sí
hubo amenaza,• sobre todo cuando
andaban dot&amp;Ddo al ejido La Esperanza y al ejido Palmitos. Trabajadores de los patrones los mandaban a que
mataran a los que andaban haciendo
las brechas y aquellas gentes eran de
los mismos que estaban pidiendo la
tierra. Había mucha servidumbre,
mucho compromiso con el patrón,
que hacía que se convirtieran en traidores de ellos mismos.
Recuerdo los comentarios porque
a mí no me tocó vivir eso. Pero al
finado Salomón Garza Leal le aventaron un lazo para arrastrarlo. Pero
como traiba el machete amarrado, porque andaba abriendo la brecha, se
sentó y se quitó el lazo. Mientras uno
le andaba haciendo preguntas e insultándolo, el otro le aventó el lazo por
detrás pa' arrastrarlo. El era uno de
los líderes y era el que andaba encabezando el deslinde junto con un ingeniero del Departamento Agrario. Pero
tocó suerte de que todo aquello quedó
en puras amenazas.
Donde sí hubo hechos de sangre
fue en el ejido La Florida. Cuando se
dotó ese ejido sí hubo un muerto y
un herido. Pusieron los patrones a pelear a los trabajadores con los solicitantes de tierra. Pero nada de balas,
puro machetazo. Entonces se usaba
(92) CATHFDRA

mucho el machete.
Sí, les tocó vivir muchos tragos
amargos al principio. Se iban al monte
y ahí, con una cobija, hacían una
fonna de cono y se metían adentro
a hacer los escritos de solicitud de
terrenos. En esa forma se empezaron
a hacer las primeras solicitudes. Andaban en todos los ranchos, más en donde había luz, nomás a ver si se reunían
las gentes. Entonces, viéndose amena•
zados, mejor se iban al monte, con dos
cobijas fonnaban un cono que era para
que la vislumbre de la lámpara no saliera pa' fuera porque si no también
los buscaban. Fue bastante la represión . . . Y decían que a todos los
hijos de ejidatarios eran a los que se
iban a llevar nomás pa' que dejaran las
tienas y ya no solicitaran.
En fin, mi papá era muy pobre.
La casa la techó con zacate "Johnson". El cerco era de madera. Mimamá hacía de comer abajo de un huizachito, mientras que yo, y mi papá, y
mis hermanos, cortamos el mentado
zacate pa' hacer una cocinita.
Entramos a desmontar; y digo
entramos, porque a la edad que yo
estaba, ellos iban cortando y yo iba
juntando. la rama pa' ir haciendo la
cerca. No podíamos comprar alambre
. . . ¿ ¡Con qué lo comprábamos!? Yo
era de los más chicos, aunque tenía un
hennano que venía de seis años. Y así,
como les digo (mis hennanos cortando
el monte, yo acarreando y mi papá
colgando la cerca, porque había mucho ganado suelto propiedad de los
Garza Nieto, y de otros latifundistas),
hicimos un cercado de un promedio de
unos dos mil quinientos metros alrededor. Comenzamos a sembrar y a
trabajar muy duro . . . Y los sábados

y los domingos, también. El domingo,
en lugar-de descansar, trabajábamos un
día por fuera. Le ayudábamos a una
penona, y a otra y a otra. Unas veces,
sembrando, otras, con la yunta • • • En
fin, trabajábamos por fuera y esos centavltos nos servían para comprar el
alimento de la semana. Así nos 111
pasamos por mucho tiempo. Mi papá
se iba y compraba una res o dos, fiadas, porque no tenía dinero pa' comprarla. Le daban aédito en un rancho,
y en otro, y en eJ otro: El mismo sábado la traía y el domingo· la mataba. El
vendía la carne y nosotrosjalando por
fuera • • • Y así nos fuimos. Después
consiguió una yunta rentada en ciento
veinticinco pesos al año.
Se vino el año esoolar del 39 y
entré a la escuela en la hacienda de
San Bartolo. Ya había entrado en la
hacienda El Refugio, en 37. Yo no
hice los seis dos de primariL No
terminé el tercer año. El primer año
estuve en El Refugio; el segundo, en
la hacienda de San Bartolo. El tercer
año recuerdo que estuve nada más
unos meses y después me enfenné.
Luego faltaban unos dos meses o tres
para terminar el año escolar y hubo
necesidad de ponerme a trabajar.
La misma necesidad económica nos
obligaba a esto. Pero me gustó también el campo y no tuvo problemas mi
papá para sacarme de la escuela y ponerme a trabajar en la labor, poi:que
inclusive los domingos eran los días
en que yo me ponía a trabajar en el
arado, poi:que en los días de la semana
lo andaban usando mis hennanos, y
como los domingos no lo usaban, era
cuando yo aprovechaba para enseñarme a usarlo.
Entonces, yo estuve ya, para ter-

minar la eteuela; por último, en la
escuela del ejido Santa Efigenia, pero
a mi papá lo obligaban a que ayudara
en la escuela del ejido San Bartolo
también. Mi papá me había puado
de ahí a la de Santa Efigenla, un ejido
vecino al nuestro. Ahí fue donde estuve nada más unos t!es meses o cuatro
y no terminé el afio, el tercero. Pero
sí recuerdo que inclusive alcancé a
participar en una fiesta. La maestra
se llamaba María de los Angeles Gu•
jardo. Era de Monterrey. Y ella
veía que trataba de hacer grupos de
muchachos y le decía que por qué no
organizábamos una fiesta. Y la hicimQS. Recuerdo que ella nos dirigió.
Presentamos el número del soldado
que se va a la guerra. A mí me gustaba
todo lo que pudiera decirse militar: el
tambor, el sonido que tiene, la cometa
. . . y todo eso me gusta todavía. Yo
escucho un tambor. y siento que entra
la mayor parte de la alegría del mundo
en mi pensamiento. Siento que más
rápido palpita mi corazón.
Esa vez recuerdo que yo escogí
a todas las gentes que participamos en
el acto y tuvimos buen éxito. En ese
entonces había defensas rurales en la
mayor parte de los ejidos. Yo salí
con dos carrilleras y un "mauser'' que
me había prestado don Julio Garza,
un ejidatario de ahí de Santa Efigenia,
que era comandante de ahí de la defensa rural.
Después participé en varias fiestas,
tanto en la escuela de Santa Efl¡enia
como en la de San Bartolo, inclusive
ya no estando yo en la escuela. Inclusive, ya casado, participé en una fiesta
... Yo me casé allá por el 49.
Y como les decía, a mí me gustaba, desde la escuela, hacer grupitos de
CATHEDRA (93)

�gente pa' ver qué hacíamos. Lo que
sí recuerdo ea que, en la hacienda, co-,
mo que aconsejaban a loa hijos de 108
señorea, y nos trataban de ver con cierta diferencia; como los blancos a 108
ne¡ros allí en Estados Unidos. Pero
yo me agachaba y no le daba importancia a todo desprecio, sino que bu•
caba ser aopgable con todas las gentes
de mi camada, mis compañeros.
Recuerdo que en 1940 se dotaron
cinco ejidos. A principios del 40 se
dota el ejido San Bartolo, el ejido San
Juan~de los Guza, el ejido San Rafael,
Cieneguita del Río y El Castillo, cinco
ejidos. Hicieron una reunión de campesinos a orillas del río San Juan, ahí
donde hay un nogal grande todavía.
Todo estaba lleno de gente. Habían
unas maestras que se apellidaban Murillo, de mucho corazón revolucionario.
Simpatizaban mucho con la lucha agraria. Yo venía en aquello como de diez
años. En dicho acto hicieron entrega
de títulos y resoluciones presidencia-:
lea. Recuerdo que sentía que me brincaba el corazón y me emocionaba solo.
Recuerdo que empecé a llorar y la
maestra me preguntó que por qué
lloraba y le dije que porque sentía
mucha emoción . . . Bien, estuvo muy
bonito ese acto. Cuando yo regresé a
mi casa me preguntó mi papá que qué
me había gustado más del acto. El
estaba enfermo y no había podido ir.
Yo le dije que me había gustado todo.
"Pero, ¿qué más?", me dice. Y le
contesté: "Que dijeran que la tierra es
de quien la trabaja" . . . "Pues. cuando
estés grande nunca dejes de trabajarla,
para que justifiques lo que dices. Ojalá nunca vayas a cambiar tu pensamiento", me dijo.

A mi papá, de plano, no le gustaba
la política. Nomís iba a votar y se re-

gresaba a la casa. El se amanecía y se
obscurecía en la labor. Tenía un gusto
muy grande por el trabajo. Hasta los
domingos trabajaba porque decía que
nadie había dicho que 108 domingos no
se trabajaran, que el domingo era como cualquier otro día. Y creo que a
nosotros n08 fortaleció mucho el tra-:
bajo. Hasta nos educó la escuela de
nuestra casa y el mucho trabajo.
Bien, yo seguía en la escuela;
y los sábados y los domingos, que no
había clase, trabajaba con la yunta,
una muy mansa que tenía mi papá. El
me la ensillaba, yo con mis pantaloncitos todavía, y me ponía a trabajar.
Y cada periódico que me encontraba,
y cada libro, yo los levantaba para leerlos. ¡Ah, pero que no hubiera algo
de Zapata, de Cárdenas, algo de la revolución, porque cómo me gustaba!
Había una junta de padres de fa•
milia en la noche y yo iba. Me paraba
por fuera para ver qué decían, porque
yo quería aprender. En lugar de irme
con los muchachos, a andar vacilando,
yo mejor hacía eso. Y yo pensaba que
todas las personas que iban a hacer
una reunión, eran personas que tenían
algo de -conocimientos y yo quería
aprenderles a ellos.
Y, como le digo, a mi papá no le
gustaba la política. El decía que la
política era para loa flojos que no que•
rían trabajar. Cuando yo tenía doce
años, recuerdo que hubo una campaña
de diputados y de senadores federales.
Hicieron un convivio a orillas del río
san Juan y me comprometí a hacer las
zanjas, 108 pozos, para hacer la barbacoa, traerles la leña y ayudarles, todo
gratis. Ahí andaba el profesor Mora•

les, que vive ahora en Monterrey.
En la campaña de presidente municipal de Alberto Gaiván (ya le voy a
hablar como del 48), ahí fue donde yo
le entré con más ganas a la política.
Todos los días de la campaña yo me
daba tiempo para Ir. Me acuerdo que
se enojatia mucho mi papí y me decía
que para qué iba si no me invitaban.
Pero no le hacía nada lo que él me dijera. Principalmente si era un acto de
noche, pa' no perder tiempo yo iba.
Todo eso fue en el 49-60. Yo
tenía como veintiún añoa. En la cam•
paña que le digo, recuerdo que yo to•
mé parte en la cullla que me correspondía en el ejido El Refu¡io. Lo ten•
¡o muy preaente, porque ahí tuvimos
problema con el profe10r de ahí, que
era don Ellleo Salazar. El prelklente
de la cullla era el finado Salomón Garza Leal. El profeaor no nos dejaba en•
trii a li eacuelL Lu votaciones se
hacían en lu eacuelu, y recuerdo que
11cam01 una me11 y en lu orillu del
camino llevamos a efecto esa votación.
Recuerdo que comenzó a hacer aire y
con una piedra • detenían 101 votos,
los papelea. Ahí todos éram01 del
PRI y apoy6bamo1 a Seto Oalvín.
Lo conocíamos butante bien y llbía•
moa que era bueno. Para 61 no había
dlferenclu entre lu ¡entes. Tanto al
rico como al pobre 61 101 veía l¡ual, y
eso era lo que a mí me gustaba de il,
y por eso estaba de su lado.
Creo que en esa campaña me identifiqué un poco más con las demás
gentes. Hutlo más concencia de t~
do. Pero uno no podía partiripar.

Había un monopolio entre los líderes
agrarios, que no dejaban pasar, ni a los
de mía edad que yo, mucho menos a
mí, que era un gijerco todavíL
Es cierto que había muy buenos
líderes que andaban metidos en la lucha agraria. Y cuando se dieron cuenta que había una ley que los ampara•
ba, un gobierno que los apoyaba, em•
pezaron a actuar. Había mucha ¡ente
muy Interesada y que habla sufrido
mucho al lado del patión . . • En ese
tiempo, el profesorado federal ayudó
mucho al campesinado. En nn,.en todos esos años hubo muchas victoria
para los campesinos.
Yo quería ser al¡ulen. Y me voy
a preaentar como voluntario al cuartel
y no me dejan. Cuando me toca el
10rteo (*), yo deseaba sinceramente
que me tocara, pero no me tocó. Mis
padres • quedaron con pendiente de
que no me tocara, porque al que lleta•
ba a tocarle se lo llevaban para Querétaro o para México.
Como no me toc6 el 10rteo pen•
lé en Irme a los Estados Unidos, y le
pido permllo a mi papi, pero con la
181\lrklad de que no me Iba a dejar Ir,
porque él no quería que lall6ramos de
la cua. La Canica manera en que me
podía Ir era provocándole un dlltwto
y lo hice. Mt retalló y me ptló, porque él era muy enérgico. Me tul ál
Otro Lado (**), y al mes le escribo
una carta, y me contesta que me regrese inmediatamente, y lo obedecí;
me vine. Luego me fui otra vez, por
Reynosa, ya con permiso de él. Me

(•) Sorteo para la conscripcion t!Pl servicio militar nacional. que se inició en 1942 para
todos los jóvenes de dieciocho años.
(U) Alusión a Estados Uni,los.

(94] CATHEDRA
CATHEDRA [ 95]

�dio dinero para que si no encontraba
trabajo me vinie?L No me gustó. Los
americanos nomás lo quieren a uno
mientras le pueden explotar el sudor.
Las dos veces me fui de mojado(***).
No me gustó y luego pensé en casarme.
El 13 de junio del 49 me casé.
La primera vez que fui al Otro
Lado fue en 1945. Yo tenía dieciséis
años. La segunda vez fue en el 49. Es·
ta vez ya me fui conqatado. En el 45
trabajé en el rancho El Colorado, de
Laredo, Texas. Estuve dos meses y
regresé el mero 16 de septiembre.
Llegamos a Anáhuac a las pizcas
de algodón, pero ya se habían terminado. Era pura repepena. Trabajamos
de sol a sol y alcanzamos a ganar tres
pesos ochenta, sin detenernos a comer
ni en mediodía. Lo que hacíamos de
comer era una gorda de harina y con
agua nos la pasábamos. Ahí estuvimos
ocho días en el ejido de Anáhuac, y
luego nos fuimos otra vez pa' Laredo.
Iba conmigo .un muchacho que había
estado trabajando en mi casa, que se
llamaba Abel González.
Y, como les digo, a mi papá no le
gustaba que me fuera. Pero cuando
llegamos allá, luego, luego, conseguí
trabajo. "¿Sabe usted trabajar con
bestias?", me dijo el patrón, que no
me acuerdo como se llamaba. Era un
viejito muy buena gente, lo tengo muy
presente. Y luego me dice: "Enguarnézcase a cada bestia" . . . Eran unos
machotes grandotes. Entré al corral
y tuve que lazarlo, y, recuerdo, amarrarlo a una de las esquinas del corral,
y subirme yo al corral pa' poderle poner el freno, porque el macho era muy
alto, y levantaba la caooza y no lo

alcanzaba. Nomás le puse el freno.
Cuando el señor me vio trabajar,
luego, luego, quería ponerme de mayordomo.
Fue cuando recibí la
carta de mis padres en donde me pedían que me viniera, y entonces ya no
me detuvieron todas las promesas del
señor. El manejaba doce ranchos en
es tiempo, y uno de ellos, el rancho
La Rosita, era en donde quería que
me fuera. Nosotros estábamos en el
rancho El Colorado.
El había pensado en ponerme de
mayordomo porque yo sabía hacerle a
todo. Cuando le dije que también
sabía regar, me puso a regar y vio que
le daba mejor resultado que otros.
Lo que otra persona se tardaba dos
días y medio o tres días en regar un
cuadro de tomate, yo se lo regaba en
un solo día. También cuando me vio
trabajando con la mentada bestia mular, muy buena bestia pa' trabajar, lo
que con ella otros se tardaban dos días
yo se lo hacía en un solo día. De todo
eso él veía la conveniencia de poner•
me de mayordomo. Aunque yo no
estaba de mayordomo, él me decía
que invitara a todas las demás gentes y
me las llevara a trabajar, o sea que me
daba ciertas facultades y me dejaba
solo, pero no con e( carácter de mayordomo. Tenía ahí trabajando gentes
desde hacía más de quince años, y yo
en muy poquito tiempo ya tenía más
confianza del señor que todos aquéllos. Había uno que ya tenía dieciocho años trabajando en el rancho.
Llegaba el señor y me llamaba a su
carro, me daba un cigarro y me hacía
preguntas, mientras que la otra gente
estaba trabajando. Pero cuando re-

cibí la carta ya las C0111 no fueron
iguales. Entonces mi mente se concentró en veninne acá con mis padres. Y
me vine.
Y como le dije, ya no volví hasta
que ya estaba casado, pero éOn penniso de ellos y contratado. Esta vez me
fue mejor porque el señor quería arreglarme los papeles. Yo no abía que
aquel señor tenía un aYioncito y como
me dejaba solo trabajando me decía:
"Yo a Tino(*) arreglar papeles. Tino,
muy bnena mano . . . Yo venir en mi
avión de Corpus y Tiño trabaje y trabaje . . • Tino muy buena mano. Yo
arreglar papeles •.. "
Ahí fue donde yo empecé a darme
cuenta que no estaba en el verdadero
campo en que yo deseaba, el verdadero
campo que yo buscaba. Porque estábamos los dos solos en un rancho, un
compadre mío y yo; no había en dónde actuar, dónde hacer otro servicio
aparte del trabajo. Entonces yo no
me sentí a gusto.
Recuerdo el primer día que trabajé en el rancho ese. En la tarde nos
fuimos ya cuando se llegó la hora.
Siempre dejábamos de trabajar como a
las cinco de la tarde. Yo andaba regando solo, y mi compadre, trabajando en
el tractor. Llegamos y me dice el patrón: 'llno, ¿cuántas melgas(**) regar?" • . . "Regué cuarenti.dós" ...
"No, míster London no creer que Tino
regar cuarentidós. Vamos a ver'' . ..
Yo no sabía por qué esa desconfianza.
Era porque había estado trabajando
con él un muchacho que nomás le regaba doce a trece melgas al día. Entonces, cuando él vio que en un solo

día yo regué cuuentldós, sin conocer
el terreno, se quedó sorprendido. (]a.
ro, nomás las primeras melgas yo la
regué despacio, para saber calcular la
distancia de cortar el IIU&amp; y que se
llenara sin que se tlnra nada de acua.
Cuando fuimos al lugar de los hechos
y vio que todo estaba regado y sin tinr
el agua, recuerdo que él me puso la
mano en el hombro y me dijo: ";Oh!
Tino, muy buena mano, muy buena.
Tino seguir regando". No, pos luego
se pasaba ocho días o diez y no venía
el. señor. Había guardado mucha confianza en mí. Nos daba un trabajo y
como era muy grande el rancho,. principalmente lo que había que regar, ya
no volvía.
En ese tiempo la gent.e se iba para
allá, porque aquí la situación estaba
muy raquítica, como todavía está en
algunas partes. La tierra se trabajaba, .
pos como todavía se traba,ja en muchas
partes también, con yunta de bueyes.
Se conseguían rentados. Aun siendo
ejidatarios, si no éramos dueños de
una yunta, la cosa era muy raquítica.
Sembraba usted cuatro hectárea Por
cada hectárea, el banco le prestaba sieté pesos. Así que le correspondían
veintiocho ·pesos. De los veintiocho
pesos ya debía sus seis o siete, en el
tend,Jo, pos había que comprar que
la camiseta, que el pantaloncito o
cualquier otra cosa que ya le hiciera
falta pa'l chamaco. Lo poquito que
le sobraba erapa' gastarlo en cualquier
otra cosita que ya le hiciera falta. Entonces la vida era de vivir en un ¡ay!
en un ¡ay! . • . Como decir: "No me
ahogo, pero noims me falta poquito.

(*) DlmiDuiivo de Fallltino.
(**) Melp o unelp: faja, uniforme• de Uern pua aembru con t,ualdrd.

(***) Bracero ile¡aJ.

CATIIEDR.A [ 97)

[96)

CATIIEDRA

�Siempre con el agua hasta el pescuezo". Por eso la gente se iba, y luego
que el dólar valía dos ochenta, y luego
tres veinte, y luego tres cuarenta . . .
Aquí trabajaba uno t.odo el día. Había
trabajos de desmontes, de veinte pasos
cuadrados o fuera un promedio de
veinte metros cuadrados, tumbando y
juntando la leña, todo pa' ganar un
promedio de setenticinco centavos.
En el Otro Lado pagaban dos pesos al
día. Allá con cuarenta centavos se
compraba un pantalón y una camisa y
veía que era de mejor clase que las de
aquí. Entonces la gente empezó a ver
que con un mes que la gente trabajaba
en el Otro Lado, ya manejaba los diecinueve o veinte dólares. En cambio,
aquí la gente agarraba nomás cincuenta o sesenta pesos de los treinticinco
que valía la tonelada.
Pero, como ya les dije, cuando mis
padres me escribieron y me decían
que si quería más a &amp;tados Unidos
que a ellos, entonces sí, allá me quedarL Pero no, me vengo. Luego yo pensaba también que era aquí, en mi tierra, en donde debería trabajar, en mi
país, y que para qué andaba enriquecJendo país ajeno.
Yo siempre estuve dedicado a la
labor, pero ya cuando me vine la segunda ffZ de Estados Unidos empecé
a participar más en las campañas, en
los mítines, en las casillas, en campañas de diputados, de presidente de la
república. Cuando se vino la campaña
de Morones, ya hacía mandados, por
decir así. Cuando se viene la de Livas,
también participé en las casillas. También en la de Rangel Frías, antes de
Llvu. Luego entré como tercer regidor en el 61. Luego en la de Eduardo
EUzondo. Luego se vino lJ campaña

[ 98) CATIIIDRA

de Jesús Cabrera García, en el 67.
En ella participé mucho. Visité todos
los ejidos, pidiéndole a la gente que lo
ayudara porque él era ejidatario, que
no le hacía nada que no fuera de Cadereyta. Luego en el 68 entré como se-.
cretario general del Comité Regional y
ahí sí ya me dediqué de diario.
En los tres años que estuve como
regidor me tocó enlazar lazos de amistad con más gente, hacerme la conciencia, identificanne más en la organización, con mis hermanos cam~nos.
Se vinieron otros cambios. Después de
los tres años en el 67 se viene la campaña de Jesús Cabrera. El no era de
aquí. Era un ejidatario de allá, de San
Isidro, en los Ramones, pero se viene
de candidato por Cadereyta. Y _yo,
como era ejidatario, le doy la espalda
al Comité Regional, que era Basilio
Sánchez, y me voy a apoyar a Jesús
Cabrera, ya que él sí era de mi sector,
era campesino. Decían que venía de
otro lado, y no sé que más decían. No
le hace. El es campesino. No le hace
que viniera de Zacatecas. Yo lo apoyo. Y le echamos duro, en Monterrey,
en la liga, en el partido, en el gobierno,
en las comunidades, en fin.
Cuando ya tomó posesión, yo le
dije: "Ai nos vimos", y me fui para la
casa. Se pasaron ocho días, diez, quin•
ce, y no iba a la casa. Nomás iba y dejaba la caja de mandado, y así. Pero
luego me manda llamar y me dice:
"¿Qué puesto quieres?". "Ninguno
-le difo-, si yo no te ayudé por un
puesto: Yo lo que quería era que tu
fueras presidente, porque tu eres eji•
datario, y para que hagas justicia con
las gentes, porque estoy de acuerdo en
que se castigue pero a los que cometen
delitos, no a los que no cometen, por-

que yo he sido testigo de muchas ~

sas. Algunos porque tienen dinero, pagan y vienen castigando a los que no

hicieron nada" . . . Recuerdo que él
sonrió y me dijo: "¿De veras no quieres nada? Bueno, ai platicamos de&amp;pués". Y me fui.
Se viene el cambio del Comité
Regional campesino y me manda Da•
mar y me dice: "Oye, quie10 que le
entres a la secretaria general''. Y le digo que no: "Mira,. yo tengo mucha
familia. Son puras mujei,s. Todas están muy chicas. Están en la escuela.
Mi situación económica no me permite
sostenerme. El comité regional es muy
duro". Y me dice: "No le hace. Vente, que quiero que tú seas. Mira que al
cabo los ejidos te apoyan. Cuentas
con todo el apoyo mío"'
Bueno, pos le entro .., le digo:
"Perfecto, pero hay esto: Yo no quiero que qaede en el c:omité ninguno de
los viejos agrarios. ~ yo voy a encabezar una directiva, que sea con pura
gente nueva". Dijo: "Pos ai sí que
está difícil". Aquí había un viejo líder
agrario, muy buen líder, viejo luchador, don Jesús O. Martínez, de principios de la organización, que tenía todo
monopolizado. El llegaba aquí con los
Sada y otras gentes y de aquí mandaba
traer a la gente que él quería. Tenía
muebles y todo. El era de Pueblo Nuevo, nomás que vivía en Monterrey. Se
fomentó con el nombre de la organiza·
ción agraria, simpatizó con la lucha
agraria, fue presidente del partido e&amp;tatal, fue uno de los fundadores de la
Confederación Nacional Campesina,
junto con Graciano Sáncbez, de Veracruz, y otros, gente que se identificó
a nivel nacional. En un tiempo yo
milité con él, pero yo veía algo en sus

hechos: El decía: "Primero yo, y después yo, y siempre yo". Y veía que
con él no iba a ninguna parte. Me
identifiqué con ellos un tiempo. Me
sirvió para conocerles mís IUI movimientos, donde también, ¿por qué
negarlo?, les aprendí bastante.
Cuando yo entré al Comité Regí&amp;
nal no quise a ninguno de ellos . Los
corté completamente. Luego me pedían que siquiera incluyera a uno de
sus amigos. Pero de plano no les hice
caso y saqué pura gente nueva.
Yo tenía otm fuertes razonespa'
no quere;r a los anti¡uos líderes. Era
que ellos tenían un círculo cerrado,
que nomás ellos y ellos. Siempre
estaban de parte del que les daba los
doscientos o trescientos pesos, y así
résultaba que el ejidatario nunca tenía
la razón. Cuando íbamos a alguna zeunión o a alguna comisión, yo les exJgía
que nos informaran de todo, y les decía que creía que a nosotros nomás
nos usaban como carne de cañón, que
nos dijeran qué es lo que llevaban en
aquel oficio, en aquel pliego petitorio.
No, pero nos cortaban y nos decían
que nosotros nomás íbamos acompañándoles.
Y luego hubo otros problemas de
los que vine a saber después. Por ejemplo, que en el ejido Cadezeyta hubo
una permuta de un terreno y que no
hubo trámite legal. Luego siendo X
persona comité regional, los otros,
siendo regidores, se prestaron para
hacer un movimiento y estafar al ejido
Cadereyta de unas cuantas hectúeas
de terreno que luego resultó que se
vendieron y resultaron escrituradas.
Luego, el delegado del Departamento
Agrario siempre bacía lo que ellos le
decían y venía a ponerse a sus órdenes.
CATHEDRA [99)

�Hubo muchas actitudes que a mí no
me gustaron. Ellos movían todo a su
antojo. Si ellos querían despojar a
alguien de sus derechos buscaban la
forma. Traían un delegado y lo corrían. Vi que eran muy injustos. Eran
para mí muy buenos defensores, pero
para partes muy convencionales. Eso
fue lo que me disgustó para no aceptarlos en el comité regional. Les dije:
"Mucho tengo que aprenderles a ustedes y les pido que me sigan dando su
consejo, pero tengan la seguridad de
que lo que no lo vea correcto, por un
oído me va a entrar y por otro me va
a salir. Pero lo que sí vea que es de
beneficio para las gentes mías, eso sí
se los voy a escuchar.
En ton ces se viene el día del Congreso y se había juntado un grupo de
ejidatarios y les dije: "Deben de formarse estas cosas. Debe de darse un
paso adelante. Pero para darse debe
existir un escalón y ese escalón somos
nosotros". Y triunfamos. Yo me fui
robando la confümza de todos, de la
mayoría de los ejidos, porque al momento de votar en el Congreso resulta•
mos con trelntiséis ejidos, por seis o
siete de ellos, algo así o quizá menos.
Listo era el finado Jesús, porque al
verme que yo encabezaba una de las
planillas, él me mete en la suya,
pero metiendo gente suya, y para que
la gente de nosotros votara por esa
planilla.
En rm, ya en el comité ·yo hice
una depuración de todos los viejos líderes y puse conmigo a puras gentes
más o menos de mi edad y otras un
poco más jóvenes. Debíamos de prepararnos, hacer una nueva cimentación para seguir afrontando las nuevas
situaciones con espíritu y pensamiento

[ 100) CATHEDRA

nuevo.
Todo esto fue en marzo del 68.
En abril del mismo año hay un cambio
en la Liga de Comunidades Agrarias en
el Estado. Fue en el cine Florida, allá
en Monterrey, y a mí me llaman para
que participe en el Congreso.
Yo nunca había hablado con micrófono, nomás el día en que tomé
posesión en el comité regional. Esa
vez dí saludos, pedí colaboración, en
fin, pero poco. El cine Florida estaba
lleno. Debe haber habido más de tres
mil gentes. No cabía la gente, ni parados. En ese tiempo estaba don Alfonso Martínez Domínguez como presidente del partido nacional; el licenciado Augusto Gomez Villanueva, como
secretario general de la C.N.C.; el
licenciado Díaz Ordaz, como Presidente de la República, y como gobernador estaba el licenciado Eduardo
Elizondo. Me habló a mí el delegado
nacional y me dice: "Lo mandé llamar
como a las tres de la mañana, al partido, para decirle que usted el día de
mañana va a participar en el Congreso.
Habla uno por el norte, otro por el
sur y otro por el centro. Y Cadereyta
es el centro, y Cadereyta es usted ... "
De momento le dije que no, que yo
apenas iba dejando las manceras del
arado y nunca lo había hecho, mucho
menos entre tanta gente. Dijo: "Yo
sé que lo va a hacer bien, y váyase a
ver si alcanza a descansar un rato, porque en la mañana tiene que llevar
gente". Llevamos nueve camiones de
gente. Yo ya era secretario del Comité
Regional.
Bueno, pues habló el del norte.
Era el ingeniero Tijerina, que trabaja
en la Secretaría de la Reforma Agraria
ahora. Y por el sur, el diputado Alfon- _

so Castillo, actual secretario de la Liga,
pero los dos traían por escrito todo lo
que dijeron. Yo, que fui el último, no
llevaba nada por escrito. No sabía lo
que iba a decir. Sólo pensé en cómo
echar abajo a aquellas· dos gentes que
habían hablado antes que yo. Me hago
frente a los micrófonos. Gu~o un
silencio, que hace a todos que guardaran otro igual. Parecía que no había
nadie en el auditorio. Alcancé a oír
que el licenciado Elizondo le 'dijo a
don Alfonso: "No va a hablar". Como todo estaba silencio, se alcanzó a
escuchar perfectamente bien. Entonce~ hablo yo y digo: "Soy fulano de
tál, y hace apenas unos cuantos días
que voy dejando las manceras del arado para venir a ponerme al frente de
los campesinos con mucho honor, pero
no me gusta y nunca me ha gustado
hablar lo que el otro me dice". Eso lo
dije para borrar a los otros dos que ya
habían hablado y ahí comencé. Gritos, banderazos y vivas. Y ¡arriba Cadereyta! Los fotógrafos no dejaban.
Recibí muchas felicitaciones cuando
terminé el discurso. Después me man•
daron felicitar de México, por escrito,
tanto del Partido como de la C.N.C.
Yo jugué para presidente municipal antes. Estaba el licenciado Eduardo Elizondo. No fui de sus simpatías,
o tenía compromiso el señor. No fue
el que él deseaba, ni yo tampoco. Se
vino Américo Garza Montemayor.
Jesús Cabrera no fue el primer alcalde de aquí, que fue lanzado o pro- ·
puesto por el sector campesino. Ya
había habido otros más. Había sido
ya Candelario Ríos, luego Salomón
Garza Leal, que ya se lo nombré antes.
Era pariente mío, de allá del ejido.

Luego fue Filomeno Arizpe, que primero estuvo aqu{ y luego fue presidente municipal en Ramones. ¡Ah!, y
luego el finado José O. Martínez también fue alcalde, pero nomás estuvo
unos días: Vino luego Manuel Mire'
les, un ejidatario de Santa Isabel y
Dolores, pero entonces yo todavía
no- participaba. En ese tiempo les
tocaban nomás dos años. Luego ya
no hubo alcaldes del sector campesino,
hasta que vino Jesús Cabrera García.
Jesús Cabrera tuvo muchos problemas. El sector popular no lo quería. Ya de por sí el sector popular
nunca estaba de acuerdo con el sector
campesino. Siempre había una cierta
diferencia entre los dos sectores! Tal
vez era también que son puestos muy
envidiados. Esa es la verdad de las
cosas. Que si todos lo hicieran con el
sentir que debe ser necesario, si nos
imagináramos todo el trabajo, tal vez
no hubiera tanta ambición. Porque
para eso debe haber una vocación, una
entrega total, y se debe uno de olvidar
casi de la familia, todo con tal de hacer
las cosas bien.
Como le digo, yo intenté ser presidente municipal ya desde cuando estaba el licenciado Elizondo de gobernador. Luego intenté la diputación local, donde la cabecera es Cadereyta.
En esa ocasión querían dársela al sector popular y me fui a hablar con el
presidente del Partido y con el secretario de la Confederación Campesina
Les dije que si porque se le arrebata al sector campesino una posición,
¿por qué no se le quita al sector popular o a la C.T.M.? Porque el sector popular nos arrebataba la posición única
que tenía el sector campesino. Les
digo: "A Cade rey ta entra un candida-

CATHEDRA [ 101]

�to a Ja dlpuUeión que aea campesino,
si no • • • No vento a hacer amenazas,
pero que sea un campesino". Así lo
manJf11té en México: que lucharía en
contra de él pero a Cadereyta no entraba. Aaí les dije esa vez a 101 dirigente&amp; nacionalea, al licenciado Vlllanueva: "Queremos un campesino para ir
a estirarle Ja chaqueta cada vez que
tengamos algún problema, y, además,
si 111 poaiciones son de sectores y nosotros aomoa un sector, ¿por qué se
noa arrebatan nuestras posiciones?".
Me aaeauraron que sería un cam•
pesino y ahí fue donde dijeron que yo
fuera candidato a Ja diputación. Y
hubo aente que me ptopone, pero lue•
go hubo otros intereses, porque uí se
me manifestó: Siendo yo en llatu candidato a la diputación por el noveno
distrito, entra en el uunto don Alfonso, don Eduardo Ellzondo y el hijo-de
don Lízuo Cárdenas, y proponen
elloa a FrucluOIÓ, de San Nicolás.
Entonces me llama .el deJeaado y me
informa que yo no soy ya el candidato. "Va a ser Fructuoeo Rodrípez,
de San Nlcolía, si quiere usted prote&amp;tar ... ". Y le digo: "No, Fructuoso
está bien. n también es un campesino
y tiene el derecho. Yo no fui a pelear
por mí. Yo fui a pelear porque fuenl'
un campesino y por e10 a Fructuoeo
yo lo acepto con 101 brazos abiertos.
Y no dllcuto ya nada porque lo
que yo quería ya -está cumplido".
"¿Acepta la suplencia?", me dicen
. . . "De acuerdo, sí, la acepto, ya buscaré Ja forma de que no se muera el
propletado", le digo yo en liroma al
delegado. En ftn, colaboré en III campaña. Anduvimos trabaJando duro por
todu partea, en todas 111 comunldadeL Pero para ese tiempo se vienen

loa cambioa para presidente municipal
aquí en Cadereyta y yo quiero entrar
como primer regidor en la adminiatración de Américo Garza Montemayor.
Termina Américo y ai¡o peleando Ja
presidencia, pero no pude. Eao fue
en el gobierno del licenciado Luis M.
Faríu. Y &amp;epí luchando, trabajando,
haciendo acto de presencia en conp
808, en México, en la Campesina, en
Monterrey, en el sur del Estado, en
Sabinas, en Linares, en donde quiera
que se me llamara, con aente, sin aente, en donde fuera yo andaba.
Cuando se viene el cambio de aobiemo, que ya va a salir el licenciado
Faríaa, se viene el doctor Pedro G.
Zorrilla al aobiemo actual y lucho por
la diputación y toca que el partido
ahora sí me toma en cuenta y me llama para que me aviente a la candidatura. Me dice el delegado: "Usted es el
candidato del Partido. Ahora aerá
diputado si obtiene mía votoL Son
once municipioa los que le corresponden al noveno distrito. Así es de que
trotéeloa, porque al no saca votos no
podrá ser diputado". Pos a trabajar,
viendo amitos, viendo pueblos, conociendo comunidades, viendo sua problemas, que me los planteaban, y así
toda Ja campaña • • • Y llepé a la diputación.
La diputación fue para mí un
honor muy grande, una gran investidura, ¿por qué no decirlo? Y tuve una
suerte de la que me siento muy satisfecho. En loa tres años anduve en muchaa actividades. El señor aobemador
me invitó a muchas reuniones; a varias,
a "Loa Plnos", COII que le agradezco
mucho. Fuimoa con el 1efior Presidente de Ja República, entonces el licenciado Lula Echeverría. Le hablaba yo

al Presidente de que en Cadereyta era
necesario abrir nuevas tierras al cultivo
y de que la inversión pública que tenía
el ¡obiemo de Nuevo León incluyera
al municipio de Cadereyta y al municipio de Villa de Santiago. El de Cadereyta, por ser municipio agrícola y ganadero. Que aquí era necesario abrir
nuevas tierras al cultivo, porque las
tierras, como él sabía, nunca habían
crecido, y nosotros, la población, sí
nos habíamos reproducido, y tanto
que era ya insuficiente la tierra. De
nada servía la ley de Refonna Agraria, en donde ya se nos da derecho de
veinte hectáreas, cuando la superficie
de tierra que nos habían dotado era
la misma y cuando la reproducción de
las gentes ha sido tan grande. Es necesario, además, el agua para regar las
tierras, para dejar de ser testigos de
tanta mujer sin marido, de tanto hijo
sin padre, por todos los que se iban a
Estados Unidos y las aguas del río no
les habían pennitido volver. Todo eso
le decía al licenciado Echeverría. Me
acuerdo que él no me quitaba la vista
de encima y tomando muy en cuenta
lo que yo le estaba diciendo.
El municipio de Villa de Santiago,
consideraba yo, era el más apropiado
para atraer el turismo por sus paisajes,
por sus tierras. Pero lo que más necesitábamos, tanto allí como acá, eran
créditos oportunos, que el campo se
había ignorado, le decía, y que consideraba que si se seguía actuando con el
campo abandonado, iríamos directamente al fracaso del país. No hablo
solamente de un municipio. Yo siempre he considerado, señor Presidente,
que el campo es el eje del sostén del
país, y estoy muy seguro de que no
estoy equivocado. Y le decía, que

por qué se nos abandonaba tanto.
"Eso, señor Presidente, queda en
sus manos. Porque es una responsabilidad suya y es una obligación nuestra esperar su respuesta, señor Presidente".
Al final de esa reunión en "Los
Pinos" me acuerdo que el licenciado
Echeverría se dirige al gobernador y le
dice: "Señor gobernador, los espero
a las ocho de la mañana en el Palacio
Nacional". Era como la una de la
madrugada y, cuando salimos, me dice
el señor gobernador: "Estuvo perfecto, diputado, y no me voy de aquí de
México, si no llevo resuelta la solicitud
que usted hizo, de que se abran nuevas
tierras de cultivo en Nuevo León, y
principiaremos por Cadereyta" ...
Qué tarde se me va hacer para el amanecer, señor gobernador", le digo yo.
Nos venimos en el vuelo de las siete de
la mañana, porque teníamos sesión en
el Congreso, pero a las doce del día
me estaba llamando, diciéndome: "Está resuelto, sefior diputado. Se abren
tierras al cultivo en nuestro Estado y
vamos a empezar por Cadereyta". Le
confieso que me dio tanto gusto que
me ful a uno de los departamentos y
ahí solté la lágrima al saber del acuerdo, porque veía que estábamos dando
un paso adelante, que ya habíamos
conseguido lo que por tantoa años
habíamos luchado.
Pensé que em,ezaríamos por mi
ejido, porque ahí había que romper
una estructura que no cabía, que
había existido por muchos años, pero
· que no funcionaba, y era necesario
cambiarlL Ya sabía lo dlfícll que iba
a ser acabar con esa vieja estructura.
Iba a ser muy canijo juntar a todas las
gentes Y hacerlas trabajar en común
porque estaban impuestas a hacer cada'
CAntIDRA [ 103]

[ 102)

CATIIEDRA

�quien lo que querían.
Ahora, con el nuevo plan,con la
nueva estrategia que habla, iba a ser
muy difícil que se dejaran ser manejados por una sola persona. Pero ya en
mi ejido empecé a trabajar y logré
despertar la ambición de todos, lamentablemente (y qué bueno que esto se
está grabando), porque no todos
sentimos igual.
En el ejido El Refugio no necesitarnos orientación agraria, ni d~I Banco (*) y estarnos muy bien organizados
trabajando. En donde se mete el Banco o la Reforma Agraria (**) hay un
problema en cada ejido. En mi ejido
nosotros nos organizarnos solos, para
cuando se abrieron las tierras. En El
Refugio ya teníamos un comité formado. Ya para cuando llegó la maquinaria, todos estábamos bien de acuerdo y organizados, nomás en espera del
momento de empezar a trabajar, y con
la sentencia de que al recibir el dinero
y al momento que se justificara que
nos robábamos un centavo seríamos
despedidos del ejido, con todo y familia, y así perderíamos nuestros derechos. Donde hay una tranquilidad,
donde hay una conformidad, y donde
se está trabajando honestamente, y
donde hemos tenido éxito gracias a la
suerte y a los fenómenos de la naturaleza (porque en ese ejido ya hubo un
reparto, como creo estén enterados,
de ochenta mil pesos, reparto de utilidades); donde se compró una máquina equipada con dinero de la producción, y donde pagarnos una letra que
se nos vence en agosto de este año y
está pagada desde el año pasado.
(•) El Ban~o Nacional de Crédito Rural
( . . ) La Secretaria de la Reforma Agraria.

[ 104] CATIIEDRA

El trabajo colectivo en los ejidos
es un paso al progreso. El que no lo
considere así no conoce de agricultura.
Recuerdo que una de las veces, siendo
diputado, ya para terminar de diputado, unos diputados de Estados Unidos
acusaban al Presidente Echeverría que
era un comunista, por el caso del colectivo. Para mí esos diputados, con
toda su preparación, están equivocados. El formar a trabajar colectivamente no quiere decir que es derecha
o es izquierda. Es vemos como lo
que somos y es trabajar con más responsabilidad, pero con más ayuda también. No podemos hacer que trabaje
una persona cuando económicamente
no puede hacerlo. ¿Qué gana u~ per•
sona con tener muchas ganas y poderlo
físicamente cuando no tiene con qué
trabajar la tierra para hacerla producir?
Nosotros vendimos medio millón
de pesos de cosecha. El ejido nunca lo
había vendido. Medio millón y la cosecha la dimos en pie. Sabemos que
dimos a ganar, pero era necesario
hacerlo así para irnos asegurando,
porque todavía no estarnos en posibilidades de ponernos a perder y el propósito es pagarle al Banco hasta el
último centavo. Estoy seguro de que
si las gentes empezarnos a sentir el
gran beneficio que es trabajar colectivamente, no nos faltará la producción,
aunque el tiempo sea malo. Con agua
no hay tierra mala. No es cierto que
haya tierras malas donde tenemos la
seguridad del agua. Trabajando unificadamente se va a llegar un día en que
al propio gobierno le exigiremos o nos
haremos sujetos de un crédito para

hacer pozos profundos y tener la seguridad de la producción, que es la base
más necesaria para que baya el abastecimiento en la economía del país. Sin
el campo, México no puede vivir y
creo que ningún país.
En los ejidos en los que no se ha
metido ni el Banco, ni la Reforma
Agraria, no ha habido problemas. En
el ejido San Miguelito existe un problema que lo conozco perfectamente
bien. Está hecho desde los principios
y por los propios empleados del Banco. Me hace pensar en ratos, en momentos, que hay ciertos intereses que
se encauzan en venir a dividir las gentes para que no haya progreso en el
campo. Hasta allá me hacen pensar.
Pensaré mal, muy probablemente, pero
hasta allá me hacen pensar. Porque en
cada reunión que tenemos en mi ejido
nos van a visitar esos empleados y
allí estoy yo y no los dejo entrar:
"Infórmense de lo que quieran, pero
saber cómo le vamos a hacer, mejor
que nosotros nadie". Mejor que nosotros nadie conoce. N0&amp;0tros sabemos quién se levanta más temprano,
quién es más responsable que otro.
Cómo se explica. Cómo lo podemos
convencer. Nosotros nos conocemos
perfectamente bien. El empleado del
Banco no tiene interés en la producción. El tiene un sueldo y aunque no
haga nada él va por el sueldo. Con venir a convocar a los ejidatarios y luego
no llegar, no venir, y luego decir: "Estaba en una reunión, estaba en una
junta". Al fin que los ejldatarios no
van a investigar. Y luego venir otro
día y decir otra cosa y. luego decir
otra. Sucede que los traen completamente desorientadoa.
En el ejido San Miguelito, que es

el que estamos tratando, ¿por qué
hicieron dos grupos? Si yo estuve en
una reunión y los convencí, estaban de
acuerdo en trabajar todos en un 1010
grupo. Nomú me vengo y van ellos
y hacen dos grupos. Y el Banco y la
Reforma Agraria lea dan oportunidad
para que dividan la tierra y la bagan
dos grupos cuando no tienen por qué
hacerlo. ¿Por qué? Yo entré a lo
colectivo hace dos años. Por suponer:
usted no había querido traba,jar en lo
colectivo, pero si hoy quiere traba,jar,
¿por qué le voy a cerrar la puerta?
¿Acaso DO tiene derecho? Y, ¿por qué
no tiene derecho? Al fin que desde
que comenzó a trabajar ea mando le
voy a empezar a pagar. Del día que
empezó a trabajar, desde ese día comienza a crear derechos de ieparto de
utilidades. ¿Por qué no lea admito'I
¿A qué ae debe? ¿Dónde está el interés del Banco en dividir dos grupos?
¿Y el de la Reforma Agraria? Debemos de actuar también con energía •••
Si le vamos a hacer un 1UJio a cada
peraona . . • Creo que no lo está
haciendo el propio Banco con sus
propios empleados. Aleo hay detrás
de todo esto. Oertos intenses para
que la gente del campo sip igual como
está de fregada.
Yo creo que la miseria, 11!, en
serio, creo que de L ~ para acá,
aquí en Nuevo León, no la tenemos.
En los municipios del Sur, lo voy a
aceptar. Pobieza, sí. Y mientras que
haya pobreza en el campo es ganancia
de mucha gentes, y más de los capita•
les fuertes. Y creo que DO han divisado algunas gentes el riesgo que
podemos correr (manifiésto lo que
siento y como diviso las cosas). ¿Por
CATIIEDRA [ 105)

�qué? Porque una revolución no la
pueden hacer más que dos cosas: la
mucha hambre y el mucho dinero. El
día en que baya una revolución por
hambre (y esa aospecba existe en el
campo), ese día no la va a parar el
gobierno, fil la paran los industriales, ni la banca privadL Porque no
somos como los de la C.T.M., o X
sindicato, que con dárles una hora más
de doble sueldo, otros con doble plaza, otros con vacaciones pagadas, y ya
se resolvió la huelgL El campo no es
de huelga. Cuando le vayan a dar lo
que quieran darle, ya va a ser tarde.
Por eso simpaticé yo con el gobierno
de Luis Echeverría, y simpatizo con el
de López Portillo, porque va por el
mismo camino, nomás que en otra
fonna más centrada, en una forma
más calmada, sin quitarle la vista al
campo. El campo, en el gobierno de
Echeverría, volvió a renacer esperan•
zas de hacer producir la tierra. La
banca privada, los industriales, pos
de acuerdo a los informes de T.V.,
de prensa, no concedhn, no estaban
de acuerdo. Hoy, creo, y estoy seguro
que sí, los Industriales van a cooperar.
ras industriales, creo que se han convencido y han comprobado que de
nada les sirve hacer una máquina, sea
tractor, sea una camioneta, si el campo
no la consume. ¿A quién se la van a
vender? Creo que si al campo se le
da la ayuda necesaria, que debe de dár·
sele, espero que sea más rico el rico,
porque el campesino sigue vendiéndole
como ellos quieren comprarle y ellos
le seguirán vendiendo al campesino
como ellos quieren venderle.
A veces hay gente que tiene mu•
cho, y que de tanto que tiene eso no
le deja ver las cosas reales. No divisan

[ 106) CATHEDRA

que en un momento dado se pierde
todo. Necesitamos estar viendo al
pueblo. No yo. Yo creo que yo soy
una parte del pueblo. Tengo famlliL
Pero primero debe ser el pueblo y
luego yo. Y viendo primero al pueblo,
resolviendo el problema del pueblo,
está resuelto el mío, porque yo soy
parte del pueblo. Cuando no haya
resuelto el problema del pueblo, ¿qué
gano con resolver el mío personal?
No es cierto que está resuelto, porque
si está resuelto por un sentido, por una
de las formas, por algunas de las par·
tes, ~r otras no está. Corre el riesgo
de perderse todo en un abrir y cerrar
de ojos.
Yo creo que Cadereyta es uno de
los municipios que en el ramo del
campo está trabajando mejor que los
demú, en lo colectivo . . . Con sus
problemas . . . Pos ¿qué sé yo? Por•
que hay veces que hasta con la propia
familia tiene uno problemas. Es lógico, y es necesario, que existan proble•
mas, para dialogar más, para aprender
más, para conocer más. Pero no quiere decir eso que van a desaparecer los
problemas. Tiene uno que seguir
adelante. Las gentes tienen que ir
viendo que es necesario, porque hay
otros factores que nos exigen también
(son varios y voy a citar algunos). Primero, porque la cantidad de cosecha
que se produzca, cincuenta, cien o
doscientas toneladas ... , podemos
buscar a dónde explotarla, buscarle
mejor precio. No es lo mismo que
vendamos una o dos toneladas cada
uno, y que cada quien la venda como
se le pague, a que las juntemos y vep·
damos y sean cuarenta toneladas.
Este es uno de los puntos, de los fac-

,.

torea, que por el hecho de ser una
cantidad fuerte, pos la exportamos a
otro estado o fuera del país y le 11quemos mejor precio. Esa misma cantidad de producción nos da ser más
sujetos de crédito.
Mire, sabemos que el problema de
campo ha sido y siempre será difícil.
En primer lugar, porque esü bajo la
explicación de tanto fenómeno de la
naturaleza. El segundo, que está a
dispolición del comerciante, que
cuando se da no respeta ni 101 pred01
oficiales; tenemos que tenderle a como
él quiere comprarno1, y tenemos que
comprar, tenemos que consumir, a como él nos quiere vender. Quiere decir que 101 pred01 los tiene el comer•
cio en la bolla, no por quien lo produ•
ce. Estoy IOll)edwldo (y ahora lo
dije, y ten,o un defecto muy grande,
que nunca oculto lo que aiento) ... ,
cuando mencionaba algo de 101 del
Banco, diviso yo a un campo muy
lejano: Cuaildo los ejidatarioa lleguen a proeresar, cuando lleguen a
formar 1111 tiendaa de conaumo, y
entonces tengan el poder económico
para financiarle ellos milmoa, y puedan decir. ."La cosecha DO se la llevamos; ahora vengan por ella, pero
ahora cuesta tanto". F.ee el peligro
que diviaa la banca y el comercio.
También hay ciertos lntemea de que
eao no llegue a ser. Yo lo bDllino y
creo no estar equivocado. Peto creo
que ai por esa causa lo han hecho, e&amp;tú equivocadol. El tener la eeguridad de la producción, el abaltecimien· ·
to a la economía, eu ea la tranquilidad
del país. Porque nada vale y perjudica
mucho que muy poquitos sean dueños
de todo y todos sean dueñ01 de muy
poquito . . . Eso nos encama por muy

mal camino.

WI lntennediari01 de la producción son un pioblema muy serio en el
país. ProlSlema que exige un gran
estudio de los hombrea preparados,
porque los hay. G intermediario se
gana máa que el productor. Ahí esta
uno de 101 fracuos.
Cadereyta . . . La industria que
tiene no .es más que la pura escobL
"Capital escobera con toda aatWacción", aí la llamamos. Y no vemos
ningÚn escobe10 humilde, nlnfÚD eecobeio pobre, mejor dicho. Y todos loa
que la han producido por mucb01 años
siguen siendo pobres. Quiere decir que
se gana más el induatrial que el produ~
tor. Y tenemos intermediari01 que en
muy poquito tiempo han hecho una
riquer.a, que no la ha hecho todo el
ejido junto.
Yo ful el que promoví la fábrica
de escobu del ejido Palmitos. La primera junta que hice del comité reclonal fue en el ejido Palmitos, porque vi
mucha juwntud . . . Y ai n010tloa
somos los que la hacemos, y tenemos
gente trabl,iando en Cadereyta que ya
lo saben hacer . . . ¡Jor qué no lo
podemos hacer en nuestro ejido? Si
Echeverría no hubiera actuado como
actuó, no hubiera 1u fábricas en los
ejidos, no hubiera ejidos colectivos.
En el gobierno del licenciado Díaz
Ordaz fue un fracao el eampo. Se
olvidó, se ignoró el campo. No sé que
fue lo que pasó. Alguien le falló al
Presidente. Hubo un gran de.:uldo.
Se abandonó tanto el campo que lnclu·
siw después de eeil años de otro gobierno y que se dedicÓ tanto al CIIDPQ
no se ha podido recuperar lo que •
perdió. Inclusive la confianza de la
gente muy poco ee ha recuperado,
CATHEDBA [107)

�muy poco.
El ser agricultor, el sostenene de
fa pura agricultura, es muy duro, muy
difícil. Sembrar sin seguridad de producir y de ganar nunca, porque de eso
sí estamos conscientes que nunca
se gana y aún as( se sigue abriendo la
tierra. Conscientes de que se ganan
más otros que ellos mismos. El comercio tiene un descontrol enorme.
Por eso creo c;ue el campo esté como
esté. Usted va a una tienda y un kilo
de manteca vale a un precio y va a otro
comercio y vale otro. Quiere decir
que son absolutos. Ellos venden como
ellos quieren vender y a nosotros nos
dicen que te lo compramos a tanto,
si no búscale. No nos detienen, nornás
que nos enfrenan, porque ... Lo dejo
a él, y me voy con él, y usted como
tiene la facilidad, no hizo más que me•
tene para adentro, agarrar "la hebra"
(*), decirle: "ai va, en un mueble asina, placas tal, modelo tal, la espiga está
así, yo le dí este precio ... Tú sabes".
Por teléfono comienzas a redondear, y
yo como una canica en una cacerola:
a la vuelta y vuelta, hasta que vengo
cayendo en medio . . . A dar como me
quieran pagar . . . Pero las cosas han
ido cambiando un poco.
Yo tengo el propósito (sólo muerto no lo he de lograr) que en el ejido
El Refugio tiene que formarse la tienda de consumo por los propios ejidatarios. Tenemos que hacerlo. Y buscar la forma de abrir fuentes de trabajo. Viene una creación muy grande
(**).
No podemos mandárselos a
Monterrey. Ya no caben ni ustedes.
(*) El teléfono.
(* •) Crecimiento de la población.

Hay mucha falta de empleo. Pero para
eso necesitamos también que la banca
privada comprenda el interés y el deseo de los gobiernos, que no intente
o trate de ganarse lo que antes había
ganado. La época en que vivimos nos
exige ganarnos menos y se va a Uegar
un día en que nos permita nada más
vivir, no presentar tantos lujos.
Si don Lázaro, así como pusó
tanto interés en repartir la tierra para
quien la trabaja, a quien la hace producir, lo hace colectivamente desde un
principio, cuando él tenía el sartén por
el mango, los campesinos fueran ricos
y a lo mejor hasta un servidor hubiera
llegado a la universidad para haberme
preparado mejor, y así muchos Jtijos
de los campesinos. No hay padre que
no quiera que su hijo se eduque. No
hay padre que no quiera que sus hijos
sean los menos.
Entre el pequeño propietario y el
ejidatario no hay diferencia. Hay diferencia con tanto latifundista desilumbrado (***). Sí que los hay. Tenemos
gente que no alcanza a dar la vuelta ni
a caballo en un solo día, y con tierra
que no la utilizan, mientras tenemos
mucha gente viviendo hasta en el plan
del río en una cueva, con un liacho de
criaturas y que con cáscaras de plátanos, y con lo que usted quiera, esas
criaturas se están manteniendo y están
creciendo, que al rato va a ser un mayor problema. ¿Qu~ .-isfacción puede ser la mía, tener mil hectáreas y
que quinientas utilizo y quinientas-no
utilizo, nomás pa' que se diga que soy
dueño de mil hectáreas? ¿No da un

upecto, a 111tedea que están más preparados, que dellde ese punto de vista
somos traidores a la propia patria?
¿No da una lma¡en así? Cuando estamos 111urpando algo que no lo hacemos ni producir, que no beneficiamos
a nadie, y que sí estamos haciendo a
muchos sufrir por la falta de tierra,
¿on 'tá el sentido de humanidad? No
se diYlaa. Así que hay una cierta amblci6n, ·que hay una lnae.tisfacclón en
la persona cuando divisa el dolor ajeno.
La revolución mexicana hizo justicia a algunos, y a otros no. Muchos
de ellos quedaron bajo tierra. No al·
canzaron a ver siquiera lo que dese•
ban. Muchos de ellos, por falta de
influencias, no se lea reconocieron sus
méritos. Pero en parte sí he créido
que hubo mucho cambio, que salió
mucha gente beneficiada. Prueba de
ello es que de esa revolución salió el
derecho de ser pequeño propietario.
Si anteriormente, y de acuerdo a la
historia y hechos, pos los gobiernos
eran los propietarios de todo. El gobierno era el hacendado y el hacendado era el gobierno. Era dueño de
todo. Recuerdo de aquellas ciento
cinco preguntas que le hicieron al
licenciado Gustavo D(az Ordaz, donde
le dicen: "¿Cree 111ted que fue un
triunfo o un l!delanto el que se baya
repartido la tierra· a los· ejidatarlos aun
aln estar preparados, sin tener conocimientos técnicos?" Y dijo: "Yo creo
que sí, porque anteriormente éramos
doce millones de habitantes y todos
comíamos. Hoy somOI más y todOI
seguimos comiendo bien. Para todos
hay tortillas. Quiere decir que sí,
porque los campesinos aí hacen trabajar la tierra. Yo creo que no estuvo

equivocado y efectivamente no se
equivocó el reparto de la tierra".
Cadereyta, en loe últimol años, ha
prop-eaado poco. En reparto de tierra
se lo debemos a loa &amp;0blemos federales
y estatales. En pavimento, pos Cadereyta tiene muy poquito. En senlclo
de aeua potable, pos también tiene
m11y poquito. La mayor parte de la
ciudad no tiene aeua potable. l!1 poco
progreso que ha tenido ha sido esfuerzo colectivo de comerolantes, de campesinos, de la banca. privada, que
hayan hecho una escuela los del aub
de Leones, que hayan cooperado para
la luz mercurial. Cadereyta liempre
había permanecido en cíl'Clllo muy
pequeño. Hoy tiene su desarrollo,
que ea una explosión la que ha hecho,
pero en habitantes nada mú, En servicios estamos b111C811do la forma ri&gt;- ·
mo se ejecuten, como al los tuviera,
principalmente qua potable, pavlmen•
to de algunos puentes, algunas callea,
que por el momento que pasamos va
a estar dlfícD realizar todo lo que deseam01.
No vamos a negar que entre loa
campesinos haya 1ente que no le guste trabajar, o que le g111te poco, como
en cualquier sector. Pero mata mucho
los 6nlmoe al campesino el poco precio
de sus productos. Entonces llega un
momento en que él solo 111fre las pérdidas por loa fenómenos de la nr.tura·Jeza: Porque no llovió a tiempo, porque llovió mucho, porque se vino una
helada, que se vino un ,ranlzo, una seca muy fuerte. En fin, todos esos factores. Pero luego lo poco que se da
tiene . un precio muy bajo, y entonces
se dice: "¡Pero, hombre, yo trabajé

(***) Diafrazado.

[ 108] CATHEDRA

CADIIDRA [ 109]

�de los trescientos sesenticinco días,
doscientos cincuenta, pero de esos
días, a cincuenta~. esto me hubiera ganado. Si trabajo por fuera me gano doscientos mil pesos. Aquí me gano trece mil!" El ve una diferencia
muy grande. ¿A qué se debe? Pos
que el producto fue muy barato. Es
mejor negocio ser una persona, un
obn!ro, que uno que siembra su tierra. Entonces esa situación que se
presenta hace pensar a la gente en
ratos diferentes, porque actualmente
tal como se presenta le da más garan•
tías al ser jornalero que ser produc•
tor. El salario mínimo aumenta ahorita anualmente y anteriormente aumentaba cada dos años. El aumento
anualmente viene a perjudicar a las
gentes humildes, (¿por qué?), y prin•
clpalmente al campo (Yo se lo dije
una vez al expresidente), Porque tenemos un ochenta por ciento de cam·
pesinos que no son asalariados, y por
el hecho de que el salario aumenta, el
comercio aumenta todo lo de él, lo
que el campo consume, lo que el campesino consume. Y el producto de él
sigUe abajo y no seguro y sus deudas
arribL Todos los perjuicios van a
ser pata la gente más humilde. Usted
puede decir: "Yo ganaba doscientos
pesos y hoy gano trescientos por semana", pero se sujeta a los tresclen•
tos pesos. Y el campesino, ¿a qué
se va a sujetar? El kilo de frijol valía
a cinco pesos, pero como hubo aumento de salarios ya ahora lo dan a seis
ochentL Y el campesino, ¿a qué se
está basando? A nadL Más y más y
más, y eso va a perjudicar a la gente
del campo.
&amp; necesario que al campesino
le aumenten más el crédito que como

está, que la asesoría técnica no falte
y que haya la seguridad del agua. Con
esas tres cosas, a los campesinos déjen·
nos solos. No queremos más. Nomás
que cuando le caiga una plaga no le
vayan a decir: "Este veneno es el que
necesita y anóteselo". Porque muchos
de ellos ni escribir saben. Que ellos
lo busquen, y le aseguro que hasta
ellos sabrán como aplicarlo. Con esas
tres cosas tienen, y que cuando se pierda la cosecha, la Aseguradora les ayude
a que no pierdan nomás los campesinos, porque no tienen posibilidades.
Si a los dueños de la Aseguradora se
les hace pesado pagar lo que en el cam•
po se pierde, que para tener una Aseguradora es porque algo tienen, ¿qué
tan pesado será para aquéllos que nada
tiene? El campesino ha sido criado de
mucba crítica: "No trabaja" . . . El
día que se emborracha: " ¡Míralo, por
eso no hace nada, porque vive borracho!" . . . Y que no lo vean en el
pueblo, porque . . . ¡Uh!
Pero en los hechos que hay, yo
creo que tienen la contestación. La
fábrica de escobas del ejido Palmitos
fue la primera que fue. Y pagó su documento un día o dos antes de vencer•
se. Y luego viene el ejido El Refugio,
que paga también con seis u ocho meses de anticipación, antes de vencerse.
Si acaso eso no fuera prueba de que el
campesino fuera sujeto de crédito, me
gustaría •.• .(No en ustedes, porque a
ustedes no los be escuchado. Pero en
muchos otros), Me gustaría que esto
les sirviera para que mandaran una
contestación. Y me gustaría mucho
que viniera mucha gente, pero al campo, a ver cómo anda trabajando la
gente. No es lo mismo estar dentro de
una oficina, con aire acondicionado,

con el refresco, y bien helado, a que se
vengan, en medio del campo, a trabajar, a veces de sol a sol y sin seguridad
de ganar nadL Porque en el campo no
es cierto que se es feliz. Se dice muy
bonito: "Vivir en el campo ¡Qiulísimo, cómo no; y no hay más allá!" Pero hacer producir la tierra es muy d~
fícil, tan difícil que sobre todo en entero conocimiento, ya cuando se da,
saber que tienes que darla a menos
precio de lo que vale.
Yo he creído que vamos por
buen camino. Con el tiempo que he
recorrido, en el término de cinco años
. . . perdón, ocho años, de los dos
expresidentes, y lo que .tenemos del
actual, creo que nos hemos encauzado
por buen camino. Nomás que se había
perdido tanto terreno, tanto tiempo,
que vamos a necesitar más tiempo para
restablecer esto. El golpe no fue tan
poco. La fiebre no fue fiebre de grlpa,
fue una fiebre tifo y con complicaciones. Y esa la tuvimos en el campo de&amp;pués de no haber producido. Nos tenía presos.
El campo mueve todo. ¿Qué
haríamos con el puro movimiento de
la ciudad, si no hubiera campo? ¿Qué
haríamos? Yo creo que el campo mueve todo. Yo estoy de acuerdo que los
industriales tengan su garantía. Si
ellos tienen un gran capital, tendrán
gran interés. Han puesto todo su entusiasmo. Han hecho que nuestro país
suene por todas partes. Que tengan
mucho sentimiento progresista, pero
que no lo tengan sólo para en lo personal. Que lo tengan pero para todos,
en general.
(•) Don Faustino

te

El obrero es diferente del campesino por el hecho de que el cultivo y la
producción (*) no son iguales. Habemos gentes é~ las ciudades que no ven
por los demás. Hay mucha desconfianza, mucha maldad. El campesino, en
cambio, ha sufrido tanto, que a veces
le da de más a muchos de ellos y no te
lo agarran todo. El obrero no ha sufrido iguql. El tiene su seguro social y
sus vacaciones pagadas. Ha sufrido
aquél que se friega en el campo. El
obrero tiene un sueldo seguro y está
trabajando perfectamente bien, allá.
El campesino, al terminar su trabajo,
en vez de irse a la cantina, se viene a
la casa. Todo el que está criado en la
ciudad se viene primero a la cantina y
luego se va a su C8SL El obrero come
con cerveZL El campesino, no. ¿Por
qué? Porque no está acostumbrado.
Nosotros no conocíamos de administración, y vea usted El Refugio.
Hasta la fecha, se recoge medio millón
de pesos. No nos dio por repartírnoslo
todo. No vamos a decir que no teníamos hambre de dinero. Vamos a compramos máquinas. Y vamos a dejar
un poco para cuando nos llegue a
faltar. Y de esto pagamos el documento que se nos vence a la welta del
año. Quizás no sea una forma de administrar buena ésa. El campesino e&amp;tá capacitado para administrarse solo,
pero hay algunos que desgraciadamente no le podemos dejar nada solos,
porque se acaban aquello y venden lo
demás. , Pero en cada ejido hay un grupito muy responsable y con mucho
interés al progreso, y que sin conocerle
de números saben administrarse. Ellos

refiere aquí a la producción lndustziai.

CAfflEDRA [ 111]

[ 110]

CATHEDRA

�contarán hasta con los dedos de los
pies, pero les aseguro que saben admi-

nistrarse.
Al Banco y a la Reforma Agraria
les hace falta hacer inv~stigación para
saber cuáles son las mejores gentes. Y
hay que decírselos, como yo lo hice en
mi propio ejido: "A tí no, compadre,
porque te da el Sol en la mañana y te
volteas para el otro lado. No te levantas. TÚ no puedes dirigir la gente porque, ¿a qué horas la vas a llevar. a trabajar?" . . . Hay que explicarle a la
gente que mejor que ellos no los conoce nadie; ellos saben quienes son los
mejores. Y en la reunión que tengan
ahí le voy a decir yo quién trabaja
mejor la labor y quién tiene tendajo.
Ahí es donde han fallado los del Banco
y los de la Reforma Agraria. Ni investigan, ni hacen análisis, ni se informan
para formar un comité. Y muchos de
ellos que vienen sabrán mucho de números, pero de experiencia, nada. Son
gentes que ocupan un puesto por recomendación de don fulano, y no saben
ni qué comisión andan desempeñando.
F.s otro de los fracasos. Y eso lo encuentra usted en la Aseguradora y lo
encuentra en el Banco y en la Reforma
Agraria. Aquí, en la Reforma Agraria,
tenemos uno que no sabe ni levantar
una acta. No sabe tampoco formar un
orden del día y es el encargado de la
Promotoría. Ahí es donde andamos
mal. Inclusive mucho joven que no
está preparado y actúa sin hacer ninguna investigación, porque, según él, es
licenciado, él sabe todo. Dice un d~
cho: "Pa' los toros del jaral, los caballos de allá mesmo" . . . Este dicho,
como todos, está lleno de realidad.
Si no usamos eso, andamos mal. Es
como si yo me meto a la universidad,

[ 112)

CATHEDRA

junto con ustedes, y voy y les trato
asuntos de la universidad diciendo que
que soy el as.
Cualquier cosa que tratemos de
hacer, la vamos a hacer, pero la vamos a hacer mal. Pero si yo invest~
go quiénes son los mejores. Y ya
para cuando llego allí ya llego con
argumentos en la mano, entonces
formo un comité que sirva. Y no
debe uno de actuar porque el fulano
le caiga bien. Debo asegurar que
aquello va a trabajar, que va a progresar. Y aquí en el Banco no hay eso.
Ya les decía, por qué empecé por
mi ejido, porque se trataba de romper
una vieja estructura que existía, de
hacer lo que yo quería. Ahora ya no
se puede hacer lo que uno quiera.
Ahora yo tengo que hacer lo que quiera que haga, al que nombraron como
jefe de campo. Ahora ya no puedo
decir: "Voy a coger el azadón". No,
Ahora me dicen: "Ahora vas a despajar . . . Ahora vas a hacer un pozo
aquí" . . . Entonces, ya no va a ser
igual, ya no me voy a mandar solo.
Así, como yo veo, es necesario cambiar esa mentalidad que existía. Que
se acostumbre la gente a trabajar
colectivamente.
Con el colectivo, creo que se está
coniendo un riesgo, como todo. Porque al ejido colectivo no se Je obliga
a entrar a nadie. Es por voluntad que
estén de acuerdo. Por eso a veces Je
entran veinte y otros no. Pero, con el
tiempo, los demás podrán constatar,
darse cuenta que los beneficios que
han tenido los que sí entraron, son
buenos. Pero ahora existe esto, y ya
nos ha pasado: Hay algunos que quieren entrar y el propio Banco interviene
y los mete a los que están con él para

que no los dejen que entnm. ¿Me explico? Ahf es donde no 111! que Interés
tiene. el Banco. Cuando el hecho ea
que se forme un ejido colectivo, y al
ejido se le ha coneedldo un crédito de
un millón de pesos . • . Trabajen veinte, treinta o loa que sean . . • &amp;a es
una cosa de ustedes •.• Aquí hay este
crédito y ustedes saben cuántos son.
Entonces, ¿cuál es el interés del Banco?
Yo les dije en mi ejido: "El que no
estll de acuerdo se quo,c!a en su casa ...
Como se va a comprar también un camión, 1■ redil■ de atrás se van a qu~
tar. Ea■ nunca se las vamos a poner
para que, en el momento que quieran
entrañe al colectivo, no hagan más que
subirse al camión". Porque el camión
junta la gente de los tres predios para
Irse a trabajar. Y está abierto. En el
ejido El Refugio, nomás un compañero
no quiso, nomás un compañero no estuvo de acuerdo. Tiene unos animalltoa. El es solo. "Pónganse a trabajar
--dijo-; yo no 101 estorbo; yo sigo trabajando mi paresia, y mi derecho ustedes apmnlo; pónganae a trabajar" ...
No n01 estorba. No tenemos ningún
problema. Tenemos que tod■ las gentes quieren Ir a trabajar a lo colectivo,
pero no tenemos tmbajo para todos.
La cosa es distinta porque ha nacido
amor por tmbajar colectivamente en el
ejido El Refugio. Ya ellos mismos juatlftcaron el progreso que trafamoa.
Hay un compañero que alcanza huta
trece mB y pico de pesos de reparto
de utilidades en el delo. A él se le paga todos los días su tmbajo. No falla
ni un dfa a su labor. Tuvimos gente
que les tocaron dieciocho pesos; a
otros, cincuenta; otros, doscientos;
otros, d01 mB, otrOI dos mB tresclen-

tos; en fin • • . De acuerdo con los
df■ tmbajados, así se repartió el dinero. Y ahora tod01 dicen: "¿Oye, no
hay chanza de ir a trabajar ah1'1" No,
pos a,bon uno, y luego el otro, y el
otro, y así. Para que haya una forma
rotativa de que todos alcancen.
&lt;zeo que la Intervención del Banco y de la Reforma Agraria no es una
forma justa, porque no tienen prep•
mción. No tienen preparación, no tienen experiencia, en primer lugar. El
once de septiembre del año puado
hicimos una asamblea, a la que Invité
al gobernador, en el ejido La Calzada.
Yo la hice con doble sentido. Quería
palpar el semblante de algunos emple•
dos, porque alguna gente está deseando de que el colectivo pueda fracasar;
otros también quieren verlo fracasar;
otros, inclusive los mismos ejldatarios,
quieren verlo como un negocio personal. Como diciendo: "Ora que hay
·•~•-•
,.,...,-o.1" . . . Necem·tamos estarlos
vigilando. Pero, ¿quién los puede vigilar? Los de ahf mismo. F.sos son los
mejores vigilantes. ¿Qué gana usted
con estarme vigilando si en las noches
no va a estar? Entonces, para que las
cuñas aprieten, siempre deben de ser
del mismo palo.
Hay gente bien intencionada en
cada sector. Hay un gnJJ/0 de gente
con buena uplración, con buenos deseos en todos los aspectos, pero tenemos otrOI que no. Hay gentes que les
han querido · meter a los campesinos
que no deberían de pagar las deud■ de
lo que les han prestado. ¿Y por qué
no tienen que pagar? F.s un préstamo
que les han hecho, y porque la Industria está hecha para que dé centavos.
Si pierde, es porque ae está administrando mal. Si el negocio está malo,

CAfflIDRA [ 113)

�tiene que justificarse que está malo.
Pero no que se lo roben los campesinos, porque no podemos llamarle de
otra forma. Las pocas gentes que sir-

ven, queriéndolas hacer malas, sembrando semillas que sólo traen perjuicio, porque les cierran las puertas del
crédito . • . (Hasta aquí el relato).

COMENTARIOS FINALES
SI BIEN LA AUTOBIOGRAFIA
de don Faustino no es demasiado profunda en los. aspectos personales de
sii vida, sí está relacionada con el proceso históricosocial del campo mexicano, desde la etapa Inmediatamente anterior al cardenismo hasta nuestros
días. As{, los acontecimientos de su
vida refiejan, aunque de manera Indirecta, algunos de los cambios estructurales de orden económico y social que
tienen efecto en dicho período.
Ligada a la evolución de su vida se
encuentra siempre presente una ideología particular del campesino mexicano,
de la cual don Faustlno es espejo. Se
trata de una concepción distinta de la
del Intelectual y a la del habitante urbano. En suma, se trata del "punto de
vista campesino", de la opinión de
quien ha sido protagonista en el proceso social del campo.
El desarrollo capitalista en el campo ha traído consigo una serie de
tranaformaciones profundas que han
afectado el modo de vida campesino.
SI bien la presente historia de vida no
es una penpectiva total de este fenómeno, sí Ilustra, parcialmente, cuáles
han sido algunos de sus efectos en el
campo mexicano. Y refteja también
quiénes han sido los actores excluidos
de los beneficios de dicho desarrollo.

Sin declarar que sea exhaustiva,
a continuación presentamos la relación de deducciones que hemos hecho
del relato. Considerando que desde el
instante mismo en que la historia de
vida se convierte en premisa que nos
infiere estas hipótesis, pensámos que
6sta ha cumplido con el objetivo para
el cual ha sido concebida. En la medi•
da en que dicho objetivo se realice, y
en la medida que sirva de estímulo
para el planteamiento de otras Interrogativas en otros estudios sociales,
podremos apreciir su potencial en las
investigaciones de orden social.
1) El período comprendido entre
1929 y 1936, de acuerdo al relato,
parece caracterizarse por relaciones
precapitalistas en el campo aunque en
concomitancia con relaciones propiamente capitalistas. Plantearíamos como hipóiesis que a nivel -local las primeras son las dominantes.
La situación social del campesino,
quien enriquece al latifundista a través
de la generación de renta absoluta,
amén de la comercialización de los
productos excedentes expropiados al
campesino, tiene como corolario la
condición de desventaja en que el trabajador se encontraba (sin posibilidades de mejoramiento económico y en
la .estricta subsistencia), y sumándose a

eno III desgracias fortullal de las que
el padre de don Faustlno fue víctima
(la plaga del l1JIIDCI "medidor" que
acabó con su coeeeha).
2) El período de auge en la constitución de ejldoa el cardeumo
(1934-1940), había adoptado esta m&amp;dlda (la cual estaba planteada por el
F.stado desde 1917), con el propÓllto
de estimular el desarrollo del capitalismo en el campo a través de la elevación de la productividad, el inmmento del mercado Interno y de la integración del campesino a una economía
de mercado. De pasada, la medida
pennltía aglutinar en tomo al Estado
a vastas masas campesinas desposeídas,
las cuales lo fortalecieron en su nueva
modalidad populista.
A pesar de que se trataba de abolir
a una antigua oligarquía tenateniente
y si bien los resultados en ténnlnoa
generales fueron satisfactorios, ésta
seguía ejerciendo algún control social
en la región, control que le permitió
convertlne en burguesía ganadera.
Aunque loa elementos disponibles no
son abundantes, nos atrevemoa a plantear· esta hipótesis: como la reforma
agraria se centro fundamentalmente en
el reparto de tlenas y aunque también
lo hizo en las extensiones dedicadas a
la ganadería, en esta última actividad
no fue demasiado drástica, como lo
Ilustra el relato: " • . . Y luego nos
fuimos a vivir al ejido; mis hermanoa
cortando el monte, yo acarreando Y
papá colgando la cerca, porque había
mucho ¡anado suelto de los Garza Ni&amp;to y otros latifundistas • . • ". Nuestro
planteamiento sostiene mínimamente
que el aerarlsmo no afectó radicalmente a loa ganaderos.

3) La parte del relato correspondiente al reparto de tierras permite
deducir que el Estado ha ejercido desde entonces una acción patemallsta
sobre·el campesinado, que estuvo apoyada en una aparente admisión o tal
vez resignación de loa latifundistas a la
nueva política agraria; apoyada también y fundamentalmente en la gran
voluntad de los núcleos campesinos
por el éxito de las transformaciones en
el campo, como lo demuestra la exi&amp;tencia de guardias rurales que se integraban principalmente por futuros
ejldatarios. Toda esta tendencia estaba
impregnada de una natural lucha de
elementos Ideológicos entre la parte
afectada y la beneficiada: los rumores
desatados para atemorizar a los solicitantes de tierra confirman la presencia
de una cabal lucha de clases.
Ligada a la acción paternal del
Estado aparece la del profesorado rural En esta época el magisterio ocupa
el lugar de clase intermedia por lo que,
por su naturaleza misma, pudo haber
apoyado a una de las dos clases en
pugna. Aunque el relato nos ofrece,
elementos definitivos para deducir
hacia cuál se inclina, _parece que es
más hacia la de los explotados.
4) En el relato, don Faustlno
repetidamente menciona la mala situación del campo. Noaotros deducimos
que se refiere particularmente a la época en que él emigra a loa Estados Unidos,en doa ocaslones,durante la década
de loa cuarenta. Esta circunstancia
está ligada a la obstaculización al reparto agrario, a partir del sucesor de
Cúdenas basta Rulz Cortines, quienes
diseñan una política cuya característica es dar prioridad a la industria, tanto
nacional como extranjera. Fortalecen
CAfflEDRA [ 115]

[U4] CATHEDRA

�también nuestra hipótesis de que la
mencionada década fue de relativo
avance del desarrollo capitalista en el
campo las informaciones extraídas de
los archivos de algunos ejidos, según
las cuales en dicha década un buen
número de parcelas son abandonadas
(*), no tan sólo parcialmente, como es
el caso de los trabajadores migratorios,
sino también por ejid~tarios que emigran a la ciudad e incluso a los Estados
Unidos en forma definitiva.
5) La actividad política ejercida
por don Faustino a partir de principios
de la década de los cincuenta, la cual
él relata muy detalladamente, nos permite suponer lo~ mecani$mos a través
de los cuales el partido dominante ha
ejercido un estricto control social y
político en el campo desde hace mucho tiempo.
En primer lugar, nos hace suponer
que este partido ha sido un valióso
instrumento de control cuya utilización ha producido excelentes dividendos: desde su participación en las casillas electorales, hasta el lugar ocupado en la Cámara de Diputados. Entre
todas las actividades intermedias desde
"sus inicios en política" basta la actualidad, sin duda, una de las más importantes ha sido la de "acarreador de
gente" a los actos y ceremonias públicas. Parece que se enorgullese de
haber colaborado muy eficientemente
en esta última actividad.
En segundo lugar, observamos que
la burocracia política, cuando menos a
nivel regional, controla el ingreso a los
puestos directivos e indudablemente

también a los puestos de elección, a
través de una separación de los dife-•
rentes sectores de la población (por un
lado, los campesinos; por otro, los
obreros; por otro, los prestadores de
servicios, etcétera). De esta manera,
el autor del relato, como "cabeza" de
sector, ha adquirido el "derecho" a
ciertas "posiciones", como él llama a
los distintos cargos que ha ocupado.
Consecuentemente, el partido en
el poder ha logrado que se constituyan
universos apartes entre los sectores,
inclusive recalcados por cierta competitividad entre sus líderes. Esta circunstancia ha impedido la unificación
en momentos importantes, por ejemplo: cuando una medida gubemamen•
tal afecta al sector de los ejidatarios,
los demás sectores se muestran indiferentes y hasta hostiles.
6) La identificación intersectorial
y la autodiferenciación de los demás
sectores tiene importantes implicaciones ideológicas desde el momento en
que don Faustino habla en términos
como "nosotros" los campesinos y
"ellos" los del sector popular. Esto
tiene relación directa con la explicación que hace Gatti (*) del concepto
de región. Según él, la definición de
región parte de la opinión que cada
grupo da de sí mismo en función de
sus intereses específicos.
Dicho mecanismo permite a los
individuos ubicarse en el plano social
en el que realmente se ven inscritos.
Respecto a lo anterior, del relato
podemos deducir que, al igual que
otra clase, fracción de clase, o estrato

~ • ) En el ejido Palmitos, de 1u setentiocho parcelas repartidaa, treiniwta fueron abando•
( •) Gatti, L . M., Indioa, bandldoa, eJidatarios; uu exclluione, del de,arrollo reiional
Ediciones de La Qua Ola~
En prenaa.
•

[ 1161

CA1HEDRA

social, el campesinado se autodefine
decididamente como clase. Y aunque
én don Faustino palpamos una notable dificultad de integm dos universos distintos (rural y ur~o), problema observado en el lenguaje, pensamos
que su identificación es muy superior
hacia el campesino y más concntamente hacia el ejldatario. _Apoyamos
esta idea en los siguientes hechos:
Don Faustino manifiesta que lo más
honroso que ha hecho en su vida es
servir a sus hermanos los campesinos:
ha sido uno de los hombres que más
impulsaron la política de colectiviz•
ción a través del estímulo personal en
algunos ejidos y a través de la gestión
ante las autoridades respectivas. A pesar de sus actividades políticas, nunca
ha abandonado formalmente su parcela.

7) La descripción que hace don
Faustino de las actividades internas de
su ejido y de la distribución de las tareas en el colectivo, sugiere que este
tipo de asociación es apreciada por la
mayoría de los campesinos de modo
trivial y que sólo se le concede importancia en la medida en que es un acicate compensador de las necesidades
de la familia. En la realidad, la actividad colectiva queda en un plano
muy relativo: ninguno de los miembros del ejido abandona sus actividades
originales las cuales son muy diversas
(plantar tres o cuatro hectáreas de espiga o de frijol, según la demanda; al·
gún oficio; comerciante muy en pequeño; o peón). Por otra parte, las acti-

vidades en el colectivo no ofrecen ocupación a todos, por lo que solamente
las tareas secundarias son desempeñ•
das rotativamente. En cambio,otrll
están permanentemente ocupadas por
personas •~democráticamente" (*) elegidas en las asambleas de ejidatarios.
8) Cuando don Faustino expresa
que " .•. el campo es el eje del IOltén
del País •.. "; o cuando se cuestiona
" . • • ¿qué haríamos con el puro movimiento de la ciudad si no hubiera campo .•. ? "creo que el campo lo.mueve
todo", parece que existe cierto grado
de conciencia en él de las transferencias de riqueza que históricamente ha
hecho el campo a la ciudad. Esta afir.
mación la apoyamos con palabras textuales del relato: " ... Creo qui si al
campo ae le da la ayuda necesaria, espero que será más rico el rico, porque
el campo seguirá vendiéndole a como
quieran comprarle y ellos seguirán
vendiéndole al campesino como ellos
quieran venderle ... "
9) Existe emparentamiento con la
teoría de la imagen del bien limitado
de Foster (**) en la idea de don Faustino de que " .• . mientras haya pobreza en el campo habrá ganancia de muchas gentes ... "
10) De las mismas opiniones de
don Faustino se desprende que la acción ejecutada por el Banco de Crédito
Rural y por la Secretaría de la Reforma Agraria en el interior de cada ejido
altera y perjudica la organización propia de éste. De acuerdo con don Faustino, dicha acción debiera limitarse al

(*) Irónicamente nos referimos a 101 mecanllmos de decillón que repre•ntan J.u aambleas en 1u que directa o indhectamente ejercen ln1luencia el Banco mencionado, la Sec:retarfa de
la Reforma Acruia Y cacique■ locales, lnclwive, del interior del ejido.
(U) Fo■ter, Geoise,

Tzlntzuntzán, F.C.E., M.i:rico, 1974.

CATIIEDRA [ 1171

�otorgamiento de créditos y asesoría
técnica pero sin inmiscuine en costumbm y tradiciones, ya que " ..• nadie
mejor que nosotros 001 conocemos:
quién se levanta más temprano, cómo
trabaja, cómo se expresa ... ,.
El convencimiento de que ellos
mismos pueden organizarse sin necesi·
dad de ingerencias externas está rel•
clonado con un principio de autogestión; más directamente con el núcleo
de "buen sentido" que señala Piotte
(*) cuando, interpretando a Gramsci
(**), habla de que entre las funciones
del intelectual orgánico debe estar la
de rescatar un núcleo de "buen sentido" de las masas populares si en reali·
dad quiere representarlas orgánicamen·
te. Dicho núcleo de "buen sentido"
también lo posee el campesinado y es
huto de un conocimiento objetivo de
su realidad, conocimiento que le per•
mite escoger aquellas alternativas que
más le convienen.
11) Toda la información sobre
los ejidos colectivos que se desprende

del relato y que puede ser digna de
-creerse por provenir de alguien que
forma parte de un ejido colectivizado,
permite suponer que dichos ejidos se
parecen en mucho a las cooperativas
de compra que describe Kaustky(***).
Dichas asociaciones sólo se forman pa•
ra adquirir los insumos necesarios en
la producción: determinados productos. i~ustriales (maquinaria agrícola,
fertibzantes, etcétera), o bien, responden a la necesidad de hacerse sujetos
de crédito. La asociación de ejidatarios permit.e de esta manera comprar
con algunas "ventajas" al mayoreo.
&amp;to está relacionado con las ventajas que el mismo Kaustky confiere a
la gran explotación agrícola sobre la
pequeña.
De primordial importancia es señalar que la colectivización sólo se
suscribe a los mencionados casos, sin
dar cabida a la comercialización de
los productos de cada grupo, que quedan sujetos al acaparamiento, al monopolio y a otras formas capitalistas
del mercado.

Jo..• &lt;*) 2,Plotte, Jean. Mue, El pemamlento polftico de Gram,cl, Editorial A. Redondo ~
- . 19 7 pp. 9&amp;-118.
'
&lt;**) Grau.d. Amonio, Antolo,w, Sillo veintiuno editora, M6:dco. 1970. pp. 809-812.
(***) Kaustk)', Karl, La cueatl6n a,,wla, Si&amp;lo veintiuno editores, M.ixico, cap. vi.

[ 118)

CATHEDRA

�Entrevista al pintor Gerardo Cantú

Los
críticos, los pintores y
la pintura (*)

-EL MEDIO AMBIENTE PICTORICO
QUISIERA HABLAR PRIMERO
del ambiente de los pintores, es decir,
de lo que nos corresponde a los artistas plásticos. Después, en particular,
de los pintores, de los críticos y de la
pintura. Quisiera tratar las cosas no
política, sino plásticaml!nte.
No quiero hablar de política por•
que no sé de política. Además, no
soy político, aunque no puedo negar
que vivimos dentro de la política y
que debemos actuar como entes políticos. Mis problemas no son los de la
política nacional. Pero no dejo de

participar en ella. Mis problemas más
directos son con la pintura. De la pintura, relacionada con la política.
Sin embargo, estoy atento a las
cosas políticas y sociales de México y
del mundo. Y, por ello, contemplo las
transformaciones de mi país y del universo. Y estoy de acuerdo en que si
hay alguien que niegue la política, éste
está adoptando una posición política.
Te decía que mi lucha es con la
pintura y su medio ambiente. Este
medio influye en lo que hacemos e intentamos hacer. Mi mécUo es el de la
pintura, el de los pintores y el de los
críticos. Pero vive uno con problemas

(*) Charla informal sostenida con David Martell, en el taller del pintor, en Miicoac•Mélli·
co, el 28 y el 30 de acoato de 1978.

CADIFJ&gt;RA ( 119)

�y en zozobra. Bueno, es general que
toda gente tenga angustias y dificultades para sobrevivir. Muchos artistas
han vivido atormentados, pero yo no
creo ser un atormentado. Sin embargo, los propósitos de hacer arte, la
lucha por hacerlo, no son ·nada fáciles.
Y de allí es de donde proviene la angustia. Y angustia también por nuestra
política nacional, por la política interna, por la paz, por los .diferentes sistemas, por el primero, el segundo y el
tercer mundos; por el smog, por los
hijos, por el fascismo, por las dictaduras, por los chilenos, por los argentinos, por los nicaragüenses, por los cubanos, por el Papa, etcétera, etcétera.
Te contaré, pues, de algunos
hechos de este ambiente de los pintores.
Mira: aparece de pronto una señora (Inna Serrano) y grita, copiando lo
que hizo otra de Monterrey (Irrna Salinas), que sí filme la voluntad de hacerlo. (No estoy considerando razones.
Sólo hechos de nuestro medio). Aquella mujer, con el afán de obtener "fa.
ma", asume actitudes como las de José
Luis Cuevas y otros pintores, quienes
explotan esas poses para vender más y
a mejor precio sus cuadros.
Y hay otros casos siniestros. ¿Por
qué siniestros? Imagínate, que le den
un premio a la señora Sofía Bassi, parece que el de la "Legión de Honor".
La verdad, como pintora, no considero
que se merezca nada Lo que no sé es
si tenga algún otro mérito. Yo me refiero a esto por mi México querido,
donde todavía no existen criterios para
regular el valor de las cosas y de los
hechos.
Mira: está, por ejemplo, el caso de
los reporteros de eventos pictóricos:

[ 120] CATHEDRA

Llega un joven con fotos de sus cuadros y su currículum vitae (ve tú asaber si será honrado o no con un currículum chueca o derecho) . Lo sacan en
los periódicos, a todo color. Le dan
un valor que no tiene, y todo porque
el reportero no posee un criterio para
saber si los valores que le señalan a
ese joven que se inicia en la pintura le
corresponden o no. Por eso, en los
periódicos debería haber un responsable de las cuestiones de las artes plásticas, de la cultura, del arte en general.
Y ¿qué sucede? Sucede que todo se lo
dejan al reportero y lo único que éste
puede hacer es llenar sus cuartillas, sin
conocimiento de causa.
Y es que no hay criterios en México para valorizar al productor de
arte. Criterios que vigile, por ejemplo,
el Instituto Nacional de Bellas Artes,
las universidades, la SEP, etcétera, para
que no sean los políticos o las autoridades públicas quienes, sólo por simpatía o recomendación, vayan a dar el
encargo de pintar un mural. Todo eso
debe pasar por un consenso superior.
Todo debe pasar por Bellas Artes, te
decía.
Estos ambientes existen, y por eso
hay gente "lista" que se vale de ellos.
Así, de la noche a la mañana -sin valer
tres cacahuates su obra, porque sus cosas son una mentira repetida basta
que el público cree que son buenas-,
surgen pintores que no lo son. Estas
cosas son mentiras repetidas, son verdades a fuerza de repetirlas. Son el
"veneno de la imprenta", de que nos
hablaba Pablo Neruda . . .
LOS CRITICOS
¿LOS CRITICOS DE ARTE?

Empecem01 por ver las circunstancias por Jaa que atraviesan los ttíticos de arte. Dejaremos a los pintores
para después. El criterio real de un
c:rítico debe emanar de lo que tiene
que hacer: ver los cuadros, analizarlos después y escribir una crónica.
Pero hay "críticos" que escriben
por necesidad. Han hecho un oficio de
su uítica, olvidando, algunas veces,
que sc¡n críticos porque existen los
pintores. Ellos tienen la pretensión
de ser críticos, aunque, a decir verdad,
no lo son, porque, como decía Diego
Rivera, si se forjan cuatro ttíticos en
un siglo son muchísimos.
Bien, pero no nos pongamos tan
exigentes. La verdad es ésta: esos
"críticos" toman su partido muy
huDllllalllente y tratan de ser intel~
. gentes. Pugnan por ser imparciales, o
sea, por quedar bien con Dios y con
el Diablo. Consideran que para ser un
bue11 crítico es necesaria la imparcialidad. De estas gentes hay un buen
porcentaje.
Esos "críticos" ya ni siquiera una
crónica-evento-artístico realizan, sino
que caen en lo "criticón". Entretienen
al lector y al espectador con una no~
cia que ellos consideran interesante.
Pero a toda costa quieren crearse un
prestigio de críticos de arte. Personalmente, siento que no se han ganado mi
respeto con relación a las artes plásti-

cas.
Así los hemos visto aquí, en la
ciudad de México, en las últimas exposiciones monumentales de este mes de
agosto. Tienen que andar inventando
no sé qué cosas, y todo por estar desubicados. Estiman que un verdadero

crítico debe dar aportaciones. Creen
ser renovadores y "futuristas", porque
esperan descubrir al futuro "genio",
cuando deberían andar buscando lo
más auténtico que debe existir en el

arte.
A esos "críticos" les fallan lascosas porque no realizan la entrega al
cuadro que contemplan. Les falta
además la sensíbilidad y sinceridad necesarias para meterse en el cuadro.
Tienen un pánico a quedar mal, a meter patas. Es que está su prestigio de
"grandes críticos" de por medio ...
LOS PINTORES
¿QUE HACEMOS LOS PINTORES? Todos los pintores buscamos
producir arte. Pero hay muchos caminos para no llegar. Pienso que hay
más que para llegar. Se le hace la lucha.
Yo aquí plantearé algunas cosas.
Mis experiencias de cómo está el arte
en el mundo se encuentran en relación
con mis visitas a Nueva York, a París
y otras capitales. Aquí está, por ejemplo, una de mis experiencias: Voy a
Londres. Me meto en las Galerías
del Soho. Veo el montón de gentes
que están exponiendo sus cuadros y
que pugnan por sobresalir. Se van
implantando a sí mismos modos y
modas para ver si aciertan, para ver
si "pegan". Entonces, lo único ,¡ue
siento es una enorme desilusión, por-que eso que exponen ·no se puede llamar arte.
En Nueva York podemos ver tachismos (1): Que si está de moda el

(1) Tachllmo : Variante del arle abstracto. Esta corriente plctódca. como Ju que en ,elUida se mencion&amp;14 en otma latitudes quizá tuvieron su razón de ser, pero en M!:lico reNttan

zidículu.

CA111EDRA [ 121)

�op-art (2), los pintores hacen op. Que
li esti de moda el pop-art (3), ellol
hacen pop. Y que li el science-art (4)
es 111 máximo, o que si el brutt-art (5),

o que si "Juan de l• cuerd•" ...
Total, lo que 1encillamente siento no
• más que enredo y ·vacío del arte
plístico de Nueva York.
Y entonces, francamente, a lo que
recuno, y cada vez con mía fuem, es
votter a nuestro México, a valorizar a
nuestros pintores, a nuestro arte popu•
lar y prehispánico, a lo que debe aer
uiiuuténtrco para nOIOtlOI.
Pero, por otro lado, aquí en México también tenemos lo "nuestro".
No sólo París y Nueva York andan en
esos trotes "tachistas". También en
nuestro país se cuecen habla, aunque
resulte un refrito de lo de Nueva Yolk
y lo de París . . .
También lo que nos debemos
plantear aquí con los límites o llndelOI
de lo que éfl la'pintura y lo que es lo
extnpidórico. En este C110 eltán los
fotógrafos, que andan desde hice tiem•
po invadiendo, no l• área de la pintu•
ra, sino los lugares de exposición, como son l■ pierias de los pintores.
Con todo respeto para los buenos fotógrafos -porque hay aJgunos que
hacen coas maravillosar-, ellos no tienen nada que hacer en este terreno.
Además, no tienen por qué metene en
el de la pintura, porque ellos tienen el
suyo propio. Si hacen eso, no es má
que subestimar su trabl;o.

Otra COII que también quiero
hacer notar es lo relltho a lo dil "apíritu" del pintor. lle refiero, al mencionar la palabra "etpírltu", a la YolUDtad de cnu. Nuestl'ol pró:idmol pa11dOI, lol mun!lltls, los mmel!'ilul

los nacionlHatas, etcétera, tenían u~
espíritu mucho mía fuerte para crear
que el que tenemo1 llOIOtrol actualmente. Señalo esto porque antes
emtfan m'8 alicientes de carácter
aímico y político y los pintores •
metían mís en la plOblemítiea plÍltica. Ahora, una de la cow que m
n01 perjudica es el mercantilismo.
&amp;tamos tan superbmdidos del mercantilllmo que, la wrdad, &amp;IM&gt;ra lo que
es el éxito y, para mumoa, lo que es la
buena pintura, los buenos cuadrol,
etcétera, lo ponen acorde con aqáello
que • Yende muebo.
&amp;ta prédica mercachifle perjudica muebo a los piDtorel, preferell•
mente a la ,ente jo1en. ¿Por qué?
Poique el mejor de su tiempo lo debí•
an dedicar a pintar y a mejom su ealidad, y no en andar busclndo pierias
nacioni1es y utnnjeraa. Enfáticlmente te c:Uao que • mereantllilmo es
uno de los problema m6I ID"I de
noeotrol, lol pintores •••

UNA ffNDENCIA PICTORICA
HA Y ACTUALMENTE UNA tendencia pldóriea en la pintun mundial.

(2) Op-art: Ane 6pt;ico, el que le mee Uriac a loe ojitoe del llll I atador.
(3) Pop-,arl: Que ~ del "ute popular", por tiJemplo, el q• aWba 1111 W.. "Campbell" como iema pjdódco.
(') S e ~ Buado • .panal
da dsMfflee qae , . . _ l o e ~ a
los plntores para ffDder mú J mejor a - cBatee.
(&amp;) Brute-art: Arle brmal. pllml&amp;ivo. _ , Undo de loe cabellaa, qae ,..._., - 6
el -,.dador,

[ 122]

CATID'.DaA

Viene desde hace rato. En esa tenden•
cia, los pintores 1e llaman a sí mismos
"oonguardistas" (*). Yo los Da.maría
"modistas". ¿Por qué? Porque éstos
siempre están al último grito de lo que
se hace en Nueva York y antes en Pa•
ría. Con esto quiero señalar que ya no
hay entre los pintores preocupación
por realizar un buen cuadro, sino simplemente una exposición. Lo que
quiero es hacer entender que lo que
les obsesiona es la exposición por la
exposición y no la calidad de 1U1 obras
. . . Esa exposición la premeditan muy
bien. La preparan de pe a pa. BUICID
volúmenes y dimensiones de sus cosas
y del local y nada más. En fin, hacen
estos eventos como quien prepara un
gran show. Y este show está lo más
lejos de lo que es verdaderamente la
realización de una buena pintura.
En la tendencia plástica menci~
nada, los pintores locales, desgraciad•
mente, consideran ser lo más creativos
cuando imitan a• aquellas capitales
(Nueva York y París). Y la verdad es
que los países de esas capitales están
podridos y lo que h~n aquí "nuestros" pintores no es mía que un refrito
de aquella pudrición . ..
Mi pintura, ¿qué proyección tiene?, me preauntaa. Bueno, yo podría
decirte lo siCUJente: AJeuna eente podría llamarme "anacrónico". Y creo
que bata "reaccionmo". Y todo por
tener las formas y loa procedimientos
tradicionales para la reali7.aclón de un
cuadro.
Pero, a fm de cuenta, con un po-

quito de coraje, si logro lo que deseo,
si obtengo lo que se llama una buena
pintura, un buen cuadro, todo lo que
me digan, expreaen, critiquen y todo
lo demás no vale nada. Preftero realizar mejor un dibujito bien heebo que
ew exposicionu-show que 1e las lleva
el Yiento. De esas exhibiciones no queda nada de ellas después. Por ello, lo
menos que puede uno pretender es
-que ya es mucho pedir-, como hacedor de arte, que la C0111 de uno perduren y valgan mía con lc,a años.
&amp;ta es, quizá, la idea tradicional,
romántica, etcétera, del pintor: tra,.
cender. No sé si se le puede llamar uf,
porque ahora andan con lo de "eff~ro" (**) y otras madres .••
Para finalizar, te diré una última
eo&amp;a sobre este montón de pintores.
Oaro que me refiero a los "modistas",
"6pticos", "arteclentíficos", etcétera
. . . Te diré que uno puede dudar de la
"trascendencia", de los esfuerzos, de
las tare-, de las luch-, etcétera, que
uno hace, pero de lo que no dudo, de
lo que estoy bien seguro, es de que e•
tos "tachistas", que de estos "r,anguardistas" y de~ yerbas no va a quedar
nada ...

EL MURAL EN EL OBISPADO DE
MONTERREY

POR CUANTO AL MURALISMO
mexicano de que me pre,untas, conlidero ,que se puede continuarlo siempre y cuando 1e tenga el gusto de re•

(•) Van,uardi.t111: Quienes• conad.u J u • ~ • del Gie por.._ copAamdo Jas
pudddo- neo,Ol:ldnu-, puillnu. S o n ~ emn commu.
(U) Bf{mero:

Como la pelabn lo dice, -

q111 • IMlbaD •

a momemo, ala aa.a-

denda Di valía.

CA'l1IIDRA [

123]

�Iizarlo. Ahora bien, si me preguntas
sobre el concepto ¿qué es un mural?,
eso no te lo contestaría. Que eso quede para loa críticos y para los fllósofos
del arte ...
¿Mi mural en el Obispado de Monterrey? Yo, en esa obra del Museo Regional del Obispado sentí el deseo de
pintar una montañota. Y sentí ese
deseo porque estaba destinado a la
"Sala de los orígenes" antropológicos
.de nuestros antepasados norteños.
Pienso que lo que siempre ha sido común para los habitantes de esa región
del norte mexicano son precisamente
sus montañas:

[124) CA1HEDRA

siempre constantes,
siempre presentes,
siempre nuestras ...

porque allí, en Monterrey, queramos o
no, somos parte de la montaña. No
hay regiomontano sin montaña ...
En ese mural traté de salvar plásticamente la obra. Pretendo que, cuando vaya a verlo, el espectador tenga un
regocijo con el color, con las masas,
las texturas, etcétera. Y que, al analizarlo, descubra la montaña que siempre hemos tenido ...

�Pizarrón

Simposio
nacional sobre estudios
fronterizos
EL COLEGIO DE MEXICO y la
Facultad de Filoeofía y Letras de la
Universidad Autónoma de Nuevo León
organizan un "Simposio nacional sobre
estudios fronterizos" que deberá tener
lugar en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, del 24 al 27 de enero de
1979, de acuerdo con las blBes siguientes:
a) Objetivos. Los objetivos del
simposio son los siguientes: 1) Intercambiar Información con el propósito
de hacer un inventarlo de ncunoa
humanos e institucionales para la investigación de la problemitlca fronteriza en Mlxico; 2) Conoeer el estado
de avanee de la investigación sobre
dicha problemática con énfasis en la
identificación de proyectos conclui-

dos, en proceso o en estudio; 3) Conocer los criterios sobre prioridades en
la investigación de problemas fronterizos; 4) Conocer los enfoques coneeptuales de los que se derivan los proyectos de investigación; 6) Conocer los
resultados de investigaciones y&amp; realizadu sobre problemas fronterizos, y
6) F.stimular el intetés por el estudio
de los asuntos fronterizos.
b) Justificación del evento. El
estudio sistemático de la problemática
fronteriza es relativamente reciente en
México. No ha sido sino en los últimos diez años que han venido en aumento los estudios realizados por mexicanos en l!'sta ÍreL Sin embargo,
una buena parte de la producci6n de
los trabljos aobre la frontera norte de
CA'fflEDRA [ 125)

�\

México no ha correspondido a alguna
J&gt;!&gt;IÍtica nacional Í:le investigación -o a
alguna orientación expresa de prioridades nacionales en la Investigación
de estos temas.
. Una perspectiva nacional sobre la
problemática fronteriza es importante,
entre otras razones, porque la región
fronteriza tiene significados, si no
siempre opuestos, ciertamente diferentes, para México y para los Estados
Unidos.
Se han dado ya pasos importantes
para definir estas prioridades nacionales. El intento más significativo ha
sido el trabajo realizado por el Comité
Coordinador Mexicano del Programa
de Investieación de la Zona Fronteriza
Norte, en el cual participan diversas
instituciones académicas y varias secretarías de Estado, bajo la coordinación
de la Secretaría de Programación y
Presupuesto. La importancia de estos
trabajos está condicionado a la creación de una conciencia en la comunidad de jnvestigación de nuestro país,
respecto de las implicaciones económicas, sociales, culturales y políticas de
los fenómenos fronterizos y de la si&amp;tematización en la comunicación dentro de dicha comunidad.
El inicio más o menos reciente de
programas de investigación sobre la
problemática de la frontera norte en
las instituciones académicas del país
hace indispensable un esfuerzo a nivel
nacional de comunicación entre quienes están ya en ese trabajo y entre
quienes pudieran interesarse en el futuro. Este esfuerzo puede iniciarse,
previamente, con -un simposio como el
que se efectuará en Monterrey.
c) Invitados. Se pretende reunir,
como ponentes, comentaristas y parti-

clpantes a destacados investigadores
académicos que estén trabajando en el
área de la problemática del simposio;
a investigadores que eventualmente
pudieran interesarse en este campo de
estudio, aun cuando no estén en la
actualidad dedicados al tema; y a
funcionarios públicos federales y estatales, con el propósito de establecer
o. estimular un intercambio entre ellos
y los investigadores, sobre definiciones
e información relativas a los asuntos
fronterizos.
d) Temario. Ante la imposibilidad de abarcar en el simposio todos los
temas de interés sobre la frontera, se
ha limitado la agenda a sail p,mdes
temas que servirán de base a las discusiones. No obstante lo anterior, se
presentarán en el evento otros estudios, que no se ajustan estrictamente al
desglose del temario propuesto, los
cuales se reproducirán y harán circular
entre los asistentes al simposio como
documentos de referencia y se tendrán
en cuenta al momento de preparar la
publicación de la Memoria.
Los temas que se proponen para
el simposio son los siguientes:

TEMA 1. Historia de la región fronteriza norte de México. Se recomendará
a los ponentes y comentaristas que traten de analizar la evolución de la política del gobierno federal con relación a
la frontera, en el presente siglo, y los
efectos y consecuencias de tal política
en el área fronteriz11¡
TEMA 2, Culturo y educación en la
frontera. Se tratará de centrar la di&amp;cusión en la manera en que ha ocurrido, o podría ocurrir en el futuro, la
influencia o penetración cultural a Ira-

vés de la frontera. Intentos que se
han hecho para evaluar el fenómeno.
Lagunas de estudio en este campo.

TEMA 3. Problemas de integración de
la economía de la frontero a la economía nacional. Se sugerirá, a los participantes que traten de evaluar en qué
medida los ¡,rograrnas de desarrollo
económico en la frontera han sido una
respuesta adecuada ll los problemas
sociales que la aquejan.
TEMA 4, La soberon{a nacional y la
frontúa. Se recomendará a los ponentes y comentaristas de este tema que
traten de responder a las siguientes
cuestiones: ¿Cuál es el grado de dependencia, de interdependencia o de
independencia, que se ha desarrollado
en la frontera del lado mexicano respecto a los Estados Unidos y cuáles
son sus implicaciones para la soberanía
nacional?
TEMA 5. Crecimiento demográfico y
urbano en la frontero. Se procurará
centrar este tema en tomo de las siguientes cuestiones: ¿Cuáles son las
relaciones reales o deseables entre
crecimiento de población y disponibilidad de servicios públicos en las
ciudades fronterizas y cuáles son o
serían las implicaciones de tales relaciones?
TEMA 6, La interoi:ción social a través de la frontera. Se sugiere que los
participantes discutan sobre las características de los procesos o de las dimensiones de desigualdad social en la
región fronteriza.
e) Documentos de referencia. Se

[ 126]

ha solicitado a distintos especialistas
la preparación de los siguientes documentos de referencia, que se harán
circular oportunamente entre los participantes del simposio:
l. Una evaluación de los estudios sobre asuntos fronterizos,
realizados en México en los Últimos diez años.
2. Una bibliografía, ordenada
por temas, sobre estudios fronterizos y relaciones México-Estados
Unidos, que incluirá libros, folletos y artículos.
3. Una evaluación del acervo
de las bibliotecas de investigación del país, con relación a asuntos fronterizos y, si es posible, con
recomendaciones para mejorarlo.
4. Una evaluación de los archivos oficiales de México, sobre
historia de la frontera. Posibilidades de mejorarlos. Perspectivas
de enriquecerlos con copias de
materiales ubicados en archivos
norteamericanos.
5. Un estudio que describa
y analice la singularidad de la
zona septentrional en la historia
de México, con la sugerencia de
que incluya los siguientes puntos:
Caracterización del septentrión;
población indígena norteña; tardía penetración española; intentos
españoles de organización geo-política (siglo xviii); funcionamiento
de las tierras de frontera (17761848); Capitanía General de Provincias Internas; cambio de soberanía; perceptible herencia española-mexicana en el septentrión
de nuestros días; formación histórica de dependencias entre las zo-

CATHEDRA
CATHEDRA [

127]

�nas hispanoamericana y angloamericana.
6. Un estudio sobre la cultura de la frontera, con la sugerencia de que incluya los siguientes
puntos: Definición del área cultural fronteriza entre México y Estados Unidos¡ frontera política
frente a frontera cultural¡ cultura
nacional y cultura de la frontera¡
influencia de la cultura de los
Estados Unidos en los procesos
culturales de la frontera norte de
México¡ influencia de la cultura
mexicana en los procesos culturales del suroeste de los Estados
Unidos¡ diferencias y semejanzas
culturales entre chicanos y mexicanos del área fronteriza.
7. Se procurará también lograr para la fecha del simposio
otros estudios sobre: transacciones fronterizas (legales e ilegales)~
maquiladoras; programas gubernamentales de promoción de desa•
rrollo económico en la frontera;
medios de comunicación masiva
en la frontera¡ dinámica de los

asentamientos humanos¡ ecología
urbana en la frontera¡ estructura
familiar en la frontera; cooperación internacional en la frontera;
politización en la frontera¡ infraestructura de investigación científica en la frontera, etcétera. No
se ha logrado todavía que ninguno
de los participantes del simposio
acepte responsabilizarse por la
preparación de un trabajo que
cubra alguno o algunos de los
puntos anteriores, por lo que los
organizadores agnidecerían cualquier sugerencia a este respecto.

f) Difusión. Dado que el simposio tiene entre sus objetivos despertar
el interés por el estudio de los asuntos
fronterizos, se le dará la mayor difusión posible por los medios de comunicación masiva, y se publicará posteriormente una Memoria del evento.
g) Financiamiento. El Colegio de
México y la Universidad Autónoma de
Nuevo León, con la colaboración del
gobierno federal.

Dos nuevas
maestrías en la División de
Estudios Superiores ( *)
(*) Creada en 1973, la División de Estudios Superiores de la Facultad de Filoaofia y Le·

mis de la UANL cuenta actualmente con aeia maestríu: maestría en filosofía, maestría en letras e,pai!olas, maestría en eme6anza superior, maestría en metodología de la ciencia, maeatrta

en formación y capacitación de recunoe humanos y maeária en bibliotecolopa. Su alumnado
conata de ciento veinte alumnos resu]ares y trescientos sesenta alumnos uls&amp;eniea a 9UI di,,._
cunos. En el presente semestre lectivo ae planea la M!ptlma maeatría, la de historia, y la octava,
que aerá la maestría en 10ciolocfa. Asimismo, ya ae están diaeñando los programu de los doctorado, conespondiente■• para lo cual se contam con el diserto desempefto mact,terlal de profe10res europeos y nacionale■•

[128] CATHEDRA

MAESTRIA EN FORMACION Y
CAPACITACION DE RECURSOS
HUMANOS

Participantes: Podrán ingresar a
la maestría aquellas personas que tengan un título profesional en cualquier
rama de la ciencia equivalente a licenciatura en nivel superior.

INTRODUCCION
LA UNNERSIDAD AUTONOMA de Nuevo León, dentro de sus
actividades académicas de formación
de profesionales y de sus acciones de
investigación y de divulgación de la
cultura, considera como una cuestión prioritaria y relevante dentro
de la problemática social inmediata la
atención a los requerimientos educativos relacionados directamente con el
desarrollo económico y social del
país y de la región de su cobertura.
Consecuentemente, la creación de la
maestría en formación y capacitación
de recursos humanos es considerada
como una respuesta a esta problemática social en el ámbito regional y nacional, en cuanto pueda contribuir a
subsanar la carencia de personal para
el aprovecllamiento de los recursos
humanos en su sentido más amplio Y
del aspecto deficitario de formadores
en capacitación laboral, dentro de las
exigencias de desarrollo del país.
CARACTERISTICAS DE ESTA
MAESTRIA
Denominación: Maestría en formación y capacitación de recursos
humanos.
Organización: División de Estu•

dios Superiores de la Facultad de Fil?"
sofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

Duración: Cuatro semestres académicos.
Lugar: .División de Estudios Superiores.
Preinscripción: Sede de la División de Estudios Superiores (calle de
Matamoros, 278, Poniente, con teléfonos: 42-53-00 y 40-40-65).
Requisitos de preinscripción: Llenar la solicitud de preinscripción y celebrar una entrevista personal con las
autoridades de la División y la maestría.
Nota: No podrá inscribirse ningún participante si no cubre previamente los requisitos de preinscripción.

Inscripción definitiva: División
de Estudios Superiores, con los siguientes requisitos:

* Título o pasantía en una licenciatura (si es egresado de la UANL)
* Pago de cuotas
* Cuatro -fotografías tamaño infantil
* Solicitud de inscripción
Si el participante proviene de
otras instituciones requiere además:

* Acta de nacimiento
* Certificado de secundaria
CAnlIDRA [ 129]

�* Certificado de preparatoria
* Certificado de carrera cursada

* ~ula

profesional· (si la tiene)

Costo: $405.00 por inscripción y
$2,500.00 por núcleo problemático
Personal docente: Especi~istas de
CREFIAL, OEA, UNESC0, UNAM y
UANL.
FUNDAMENTOS DEL PROGRAMA
DE LA MAESTRIA EN FORMACION
Y CAPACITACION DE RECURSOS
HUMANOS
. Las investigaciones más recientes
Jespecto al desarrollo social y econót,nico de México revelan la imposibilidad de soslayar la urgente necesidad
de eapacitar altos índices de población
dentro de una formación integral.
Aspectos vitales de la sociedad mexicana dependen de la atención a la formación. de personal para los diversos
sectores de la producción, a fin de
estar en condiciones de ir incorporan•
do cada vez más una mayor cantidad
de miembros al proceso productivo y
obtener en consecuencia la participa•
ción de los beneficios del trabajo para
un mayor número de personas. Pero
como se ha señalado en la introduc•
ción, esta capacitación debe ubicarse
dentro de la dimensión educativa, es
decir, bajo la perspectiva de una for•
mación integral que es proporcionada
por la educación de adultos, cuando
ésta opera dentro del marco conceptual de la educación permanente.
En consecuencia, la Universidad
Autónoma de Nuevo León pretende
contribuir a la solución del plantea•

[130) CATHEDRA

miento de tipo educativo del Plan Na•
cional del Desarrollo del país, creando
el programa de maestría en formación
y capacitación de recursos humanos,
dentro de la pluralidad ideológica
inherente al quehacer universitario, lo
cual le permite atender necesidades
reales y sentidas en la región y a nivel
nacional, sin comprometer o lesionar
su autonomía.
Este programa de la maestría
tiene una perspectiva nacional, po•
niendo especial énfasis en la atención
a la región comprendida dentro del
radio de acción de nuestra Universi•
dad. Asimismo, está en condiciones de
proyectar su acción al ámbito de América Latina, si se toma en cuenta que
los programas que se ofrecen actual•
mente en las universidades y otras instituciones de nivel superior en los paÍ•
ses latinoamericanos, en lo relativo a
la formación de recursos humanos con
referencia especial a la educación de
adultos, son muy pocos. En tal virtud,
el programa que ofrece la Universidad
de Nuevo León puede generar programas de efecto multiplicador o conver•
tirse en elemento de apoyo y referencia a sus similares de otros países.
En este sentido.el programa de la
maestría en formación y capacitación
de recursos humanos constituye una
respuesta a nivel nacional y regional,
a la situación concreta de insuficiencia
de personal para la fonnación de recur•
sos humanos y dentro de la educación
de adultos, relación que ha quedado
defmida.
·

FINALIDAD Y OBJETIVOS DEL
PROGRAMA DE LA MAESTRIA
Finalidad
Contribuir con los esfuerzos que

se realizan en el país, en especial ·con
aquéllos que realizan en la región com·
prendida en el radio de acción de la
universidad, en la tarea de fonnar, de
manera integral, maestros en forma·
ción y capacitación de recursos humanos de alto nivel profesional en áreas
específicas del trabajo directivo y téc·
nico.

Objetivos
Formar personal capaz de:
* Interpretar la problemática regional y nacional, en el marco de la
realidad latinoamericana, considerando
su pluralidad cultural y política.
* Desarrollar acciones de formación y capacitación de recursos huma•
nos con apoyo en los principios básicos y experiencias de la educación de
adultos dentro del marco de la educación permanente.

* Contribuir a la definición de
políticas y estrategias para la ejecución
de programas en el área de formación
y capacitación de recursos humanos.

* Diseñ'ar

y evaluar cunícula y
utilizar métodos y técnicas, materiales
de apoyo y auxiliares, para programas
de formación y capacitación de recur•
sos humanos, acordes con los princi•
píos de la educación de adultos.

* Diseñar y evaluar programas de
formación y capacitación de recursos
humanos, así como realizar invPstiga·
ciones en este campo.
* ·Generar un efecto multiplica·
dora través de la formación y /o capa·

citación de cuadros de personal a nivel intennedio y de base, dentro del
marco de las respectivas políticas y estrategias naciónales.

PERFIL GENERAL DEL MAESTRO
EN FORMACION Y CAPACITACION
DE RECURSOS HUMANOS
El egresado de la maestría en formación y capacitación de recursos
humanos, ofrecida por la Universidad
Autónoma de Nuevo León, estará en
capacidad de:

* Analizar y proponer políticas y
estrategias para la formación y capacitación de recursos humanos, con apo·
yo en los principios básicos y práctica
de la educación de adultos y dentro de
·1os requerimientos del plan de desarrollo nacional y regional.
* Realizar investigaciones relacionadas con las diferentes fases de la pro•
gramación de acciones de formación y
capacitación de recursos humanos.
* Diseñar y evaluar programas de
formación y capacitación de recursos
humanos, articulando los r~querimien•
tos del plan de desarrollo con las necesidades, intereses y expectativas de los
sujetos de la educación en sus respecti•
vos contextos culturales.

* Diseñar y evaluar curricula, proponiendo métodos· y técnicas, materiales de apoyo y auxiliares, para programas y proyectos de fonpación y capacitación de recursos humanos, acordes
con los lineamientos de la educación
CA'lllEDRA [ 131)

�de adultos dentro del marco de la educación permanente.

* Facilitar el aprendizaje de los
sujetos de la educación, al realizar acciones educativas de multiplicación,
procurando que éstos se apropien de
su formación y/o capacitación.
* Intensificar su formación y /o
capacitación en un área determinada
de trabajo, con miras a su especialización en función de las necesidades concretas de su ejercicio profesional, en
atención a las demandas regionales y
nacionales del desarrollo económico y
social.
METODO DE TRABAJO

El método de trabajo queda dentro de los lineamientos establecidos para el funcionamiento de la Facultad de
Filosofía y Letras; sin embargo, en virtud de las características específicas de
esta nueva maestría, se incorporan algunos elementos innovadores, tanto en
el plano curricular como en el nivel
metodológico. Adquieren su justo sentido tales innovaciones si se tiene presente que:
a) El espíritu de este programa de la maestría posee la perspectiva de la formación de personal que, a su vez, en plan multiplicador, formará y capacitará a
otros grupos humanos que corresponden a la educación de adultos.
En consecuencia, la metodología
dentro del proceso de enseñanzaaprendizaje del participante del
programa de la maestría no puede

l 132 l

CATIIEDRA

desligarse de este hecho y tenderá
a ejercitar ta práctica de aquello
que habrá de utilizar en su actividad profesional de formación y
capacitación de recursos humanos.

aprendizaje, se entiende por enfoque
miento estructuralmente significativo
int.erdisclplinario el lnt.ento de análisis e lnt.erpretación de un núcleo prode diversas disclpllnaa en lnt.eracción
blemático común, a la luz del tratapermanente.
NUCLEOS PROBLEMATICOS
PRIMER SEMESTRE

b) La realización de un programa a nivel de postgrado implica
fundamentalmente un trabajo de
investigación. En el caso específico del programa de la maestría en
formación y capacitación de recursos humanos, éste se ubica dentro del campo de las ciencias so-

TERCER SEMESTRE

SEGUNDO SEMESTRE

ciales; en consecuencia, habrá que

incluir dentro de la metodología a
seguir una perspectiva que favorezca y promueva la actitud científica a través de la investigación
en su sentido estricto, que le permita al participante hacer de la
investigación una actividad permanente dentro de su trabajo profesional. En tal virtud y toda vez
que las acciones se realizarán dentro del campo de las ciencias sociales, se buscará la aplicación
de una metodología que incorpore .
la investigación participativa, como elemento imprescindible en el
proceso.

ESTRUCTURA CURRICULAR
Se intenta poner en práctica para
este programa de maestría un proéedimiento de organización curricular que
se basa en el concepto de interdisciplinariedad. El mismo ha sido puesto en
práctica en otras instituciones de nivel
superior, aunque con distintas acepciones y modalidades.
En relación con la estrategia del

En el primer semestre sé preve el
tratamiento de tres núcleos (dos principales y uno de instrumentación metodológica para la investigación). Estos son:

* -Problemática de la realidad socioeconómica.
* Problemática de la educación
de adultos, con especial Incidencia en
los aspectos de formación y .capacitación de recursos humanos.

* Instrumentación metodológica
para el aprendizaje y la investigación i.

En el segundo semestre se consideran otros dos núcleos básicos y uno
de instrumentación metodológica para
la Investigación.

* Análisis de las necesidades de
formación y capacitación de personal
como component.e de los planes de desarrollo.

* Análisis de la t.ecnología educativa aplicada a la educación de adultos.
•· Instrumentación metodológica
para el aprendizaje y la investigación ü.

En el tercer semestre se Incluye
un núcleo básico, uno de profundización y uno de instrumentación metodológica para la investigación.

* Administración y planeamiento
de programas de formación y capacitación de recursos humanos i.

* Area de profundización i.
8e' ofrecen en principio tres granCATIIEDRA [ 133]

�des áreas dentro de las cuales los participantes podrán optar por determinados aspectos de profundización:
• Formación profesional para los
sectores primario, secundario y terciario (orientadas a los sectores privados
de la producción).
• Administración general de programas de formación y capacitación de
recursos humanos ( con orientación a la
administración pública).

* Instrumentación metodológica
para el aprendizaje y la investigación
iv.

EVALUACION

Mecanismo:
De una manera general, podemos
decir que la evaluación en el curso de
maestría permitirá:

* Elaborar diagnósticos; identificar y analizar eventuales deficiencias y

• Tecnología educativa aplicada a
los programas de formación y capacitación de personal.

Estas áreas tienen como función
incentivar la especialización de los participantes para el ejercicio profesional.

* Precisar y reajustar objetivos es-

En el cuarto semestre, al igual que
en el semestre anterior, se incluye un
núcleo básico, uno de profundización
y uno de instrumentación.

[ 134] CATHEORA

* Para los efectos de acreditación,
la evaluación sumativa tendrá una
expresión numérica que corresponde a
los valores que otorga el reglamento
interno de la División de Estudios Su•
periores de la UANL.

Maestría

* Adecuar los medios (métodos,
recursos, instrumentos, etcétera) utilizados para el alcance de los objetivos

*

Determinar el nivel de logro de
los objetivos propuestos

participantes

Criterios de evaluación:

tinúa en este semestre, con miras a
proseguir su formación y que a la vez
los participantes apoyen su trabajo de
tesis especialmente en los aspectos de
fundamentación teórica.

* Las técnicas e instrumentos pa·
ra la evaluación sumativa se derivarán

* Formular y ajustar planes específicos de acción

* Area de profundización ii.
La temática iniciada en A.P.I. con-

* Los procedimientos y técnicas
para las evaluaciones diagnóstica y formativa, los procedimientos para el análisis de los resultados y medidas que de
éste se deriven serán establecidos conjuntamente por los participantes y el
personal de la institución.

directamente de los objetivos específicos operacionales de los programas que
integran el programa de la maestría y
serán elaborados por la institución. El
análisis y estimación de los resultados
se hará de acuerdo al reglamento correspondiente. El mismo reglamento
establecerá el derecho de los partici•
pantes a solicitar la reconsideración
de una evaluación, si ésta no se relaciona con los objetivos del programa
correspondiente.

pecíficos

* Posibilitar la promoción de los
* Administración y planeamiento
de programas de formación y capacitación de recursos humanos ü.

a) Evaluación diagnóstica
b) Evaluación formativa
c) Evaluación sumativa

Propósitos de la evaluación:

contribuir al señalamiento de medidas
correctivas para resolver situaciones
problemáticas concretas

* Instrumentación metodológica
para el aprendizaje y la investigación
üi.

utilizarán tres tipos de evaluación:

La evaluación en el curso será integral, continua y participativa

Tipos de evaluación:
En el programa de la maestría se

en bibliotecología
ANDECEDENTES
EL PAPEL PRIMORDIAL de toda biblioteca es de carácter educativo,
pues trata, de diversas formas, de desarrollar hábitos de lectura e investigación en sus usuarios. La biblioteca no
debe ser considerada como un simple
depósito de materiales bibliográficos y
audiovisuales, ni como una sala de
lectura, sino como una dinámica insti·
tución de información que satisface
tanto las necesidades de investigación
como las académicas y culturales del
hombre. De esta manera, la biblioteca
se constituye en un instrumento de

educación, en un método de enseñanza
que, paralelamente a las clases y a los
grupos de discusión tradicionales y
modernos; coadyuva al cumplimiento
del proceso enseñanza-aprendizaje. El
bibliotecario tiene en esta actividad
una función muy importante: la de
docente, ya que orienta al usuario en
lo que se refiere a la mejor utilización
de la biblioteca; a los métodos de
investigación, a las ~cnicas de lectura,
a la búsqueda de mejores fuentes de
información, etcétera, y la biblioteca,
obviamente, apoya la tarea del bibliotecario a través del cumplimiento de su
función básica: acopio e integración

CATHIDRA [1.35)

�del fondo bibliográfico que satisfaga
las necesidades de un grupo de usua-

con la función de organización de
la biblioteca y otros centros de in-

rios.

formación, y

Ahora bien, los obstáculos que
han impedido un buen desarrollo de
las bibliotecas en México son, básica-

d) comprender las necesidadades de información de los usuarios y satisfacerlos a través de las
fuentes apropiadas.

mente, las siguientes:
a) falta de bibliotecarios profesionales capacitados para asumir
funciones ciirectivas y de rersonal
subalterno competente;
b) falta de autoridad y reconocimiento al bibliotecario, afectando en la mayoría de las veces
su importante tarea;
c) falta de presupuesto para
compra de materiales y equipo, y
d) falta de lugares adecuados.

La Facultad de Filosofía y Letras
de la Universidad Autónoma de Nuevo
León, consciente de que el desarrollo
de los recursos humanos capacitados
constituye uno de los factores urgentes
de las bibliotecas, ha creado, a través
de su División de Estudios Superiores,
la maestría en bibliotecología contribuyendo así a la preparación de profesionistas capaces de:
a) fundamentar conceptualmente la actividad de la bibliotecología y las interrelaciones que se
dan con la ciencia de la información;
b) comprender la relación
que tiene la bibliotecología con
las ciencias administrativas y de
pugnar por la utilización de sus
principios teóricoprácticos en el
ejercicio bibliotecológico;
c) seleccionar y aplicar las soluciones apropiadas para cumplir

[ 136] CATHEDRA

OBJETIVOS DE LA MAESTRIA EN
BIBLIOTECOLOGIA
A. Proporcionar una base sólida
de conocimientos que permita al alumno entender lá problemática bibliotecaria;

B. Desarrollar en el alumno actitudes críticas que le permitan pañrcT-

par en el mejoramiento social haciendo
llegar la cultura a la comunidad, a
través de los materiales que la biblioteca posee;

DESCRIPCION DE LOS CURSOS
PRIMER SEMESTRE
B-501 Introducción I! la bibliote-

colog{a

SEGUNDO SEMESTRE

Se analizarán el campo, la metodología y actividades principales de
la bibliotecología, enfatizando sus
principios y conceptos esenciales. E&amp;to CPnstituirá la base sobre la que se
desarrollarán °los estudios de campo.

B-502 Fuentes y servicios de in-

formación
Se estudiarán las fuentes bibliográficas básicas generales y especializadas
en las cuales la biblioteca fundamenta
su servicio de referencia proporcionando información a sus usuarios.

B-503 Selección y adquisición de

materiales
C. Encontrar soluciones adecuadas . para el manejo de la información
de tal manera que el alumno se integre,
a través del correcto usufructo de ésta,
a los procesos de producción;
D. Crear conciencia de la importancia de las bibliotecas y otros centros de información para el desarrollo
económico, político· y social del país,
participando entonces en el mejoramiento de sus colocciones y servicios,

y
F. Crear conciencia en el alumno
de la necesidad de la actualización
permanente de la información para
adecuarla al momento académico.

la catalogación dCICriptiva, a los sistemas de clasificación Dewey y L. C.
(haciendo comparación) y lo referente
a la elaboración y mantenimiento de
regiatros bibliográficos.

Se establecerán los principios que
rigen la evaluación y selección de los
materiales bibliográficos y de otro tipo
que la biblioteca regularmente adquiere, haciendo énfasis en las necesidades
e Intereses de los usuarios. Se identificarán las fuentes bibliográficas apropiadas para el desarrollo de estas actividades.

B-504 Organización

bibliogro~

ca i
Se estudiarán las actividades básicas a desarrollar en la organización de
los materiales que la biblioteca posee.
El curso incluye una Introducción a

B-505 Introducción a la ciencia
de la información
En el curso se estudiarán el campo, la metodología y actividades principales de la ciencia de la lnfonnación,
haeiendo énfasis en los aspectos prácticos del almacenamiento y recuperación de la Información y las relaciones
que tiene la ciencia de la información
con la bibliotecología.

B-506 Fuentes y servicio de in-

formación en humanidades
y cie,icias sociales

Se analizará la literatura utilizada
en el servicio de referencias para los
campos de las humanidades y las ciencias sociales, señalando los aspectos
especiales de servicio en estas áreas.

B-507 Organización

bibliogro~

ca ii
Se discutirán los problemas. que
enfrenta la biblioteca para la organización de ciertos materiales especiales
y se harán comparaciones entre los
sistemas de clasificación Decimal universal y otros sistemas facetados.

B-508 Organización y administra•

ción de bibliotecas y centros de información
CATHEDRA [ 137]

�Se estudiarán los prop6sitos, funciones y ·organiqción de las instituciones señalada, haciendo evaluaciones cuantitativa de los servicios que
prestan a sus usuarios y de la manera
de medirlos y mejorarlos, y señalando
fundamentalmente los principios administrativos necesados para regir sus actividades.
TERCER SEMESTRE
B-509 Análilis y diseño de sistema, de información

Se estudiann los upectos y estrategias básicas dél IDÍlilil de sistema,
haciendo énfasis en los sistemas de
información_. Se analizarán los problemas de lu bibliotecas y centros de información para forjar soluciones a través del empleo de- los utemas de información, como otro iecuno administrativo, enfatizando el empleo de Oujogramas.
B-510 Fuentes y seroicios de información en ciencia y tecnología

Se analizarán las obras especializadas de información en los campos anotados con una introducción a los aspectos especiales del servicio de referencia en estas áreas.
B-511 Introducción a la investigación en biblioteco~(a y
la ciencia de la información

Se estudiarán los aspectos fundamentales de la investigación científi[138) CAfflEDRA

ca y algunos de los métodos y técnicas
empleadas en la bibliotecología y la
ciencia de la informaci6n.

B-512 Automatización en la biblioteca
Estudio, análisis y evaluación de la
utilización de las computadoras en las
funciones de la biblioteca. Se revisarán las experiencias al .respecto en
otros países y la posible utilización y
repercusión de tales, experiencias en
nuestro país.
CUARTO SEMESTRE
B-513 Sistemas de almacenamiento, recuperación y diseminación de la información

Se estudiarán el propósito, estructura y operaciones de los sistemas de
almacenamiento, . recuperación y diseminación de la infonnación, incluyendo, para el efecto, los elementos matemáticos básicos que coadyuven al diseño y evaluación de tales sistemas.
B-514 Bibliografía mexicana

Se analizarán lu bibliografíu y
otras fuentes de información sobre México, cubriendo particularmente lu
áreu de cienciu sociales y humanidades. Se estudiarán los aspectos fundamentales del servicio de referencia sobre México.
B-515 Educación para la bíbliotecología y la ciencia de información

Se estudiarán los objetivos ·y problemas actuales de la educación superior en las mas señaladas, aportando
soluciones que estén de acuerdo con
la realidad del país. Se destacarán
también los elementos básicos de la
importancia de la educación permanente en el campo.

..

TABLA DE COMPATlBILIDAD DE
LAS MATERIAS

diciones establecidas por la División
de F.studios Superiores de la Facultad.
En ningún caso el estudiante podrá
optar por el grado de-maestría antes
de haberse graduado en la licenciatu•
ra. La División de Estudios Superiores, de acuerdo con los antecedentes
de cada alumno, señalará en su caso
aquéllos que requieran tomar cursos
de prerequisito.
III. Requisitos paro la obtención

degrado:
Para inscribirse en
estas materias:
B-505
B-506
B-507
B-508
B-509
B-510
B-511
B-512
B-513
B-514
B-515

Es necesario
haber cursado:
B-501
·B-502 y B-503
B•504
B-505
B-508
B-502 y B-503
B-505
B-509
B-509
B-506
B-511

INFORMACION GENERAL
l. Grado que se otorga: Maestría en bibliotecología.

11. Requisitos de admisión:
Para ingresar a la maestría se requiere el certificado ímal de estudios
o la carta de pasante de la licenciatura
correspondiente. También podrán ingresar los pasantes o quienes hayan
obtenido una licenciatura otorgada y
reconocida por la Universidad Autónoma de Nuevo León en una disciplina distinta, previa autorización y con-

l. Es indispensable aprobar durante el desarrollo del programa general un examen de conocimiento sobre
alguna lengua extranjera, y
2. El alumno deberá completar
satisfactoriamente un mínimo de doce
cursos de los que ofrece el plan de estudios, además de la presentación de
un trabajo original de investigación en
el área de estudios.

IV. Inscirpciones:
Las inscripciones se efectuarán se•
mestralmente en los meses de enero y
agosto de cada año.
V. Cuotas:
Inscripción (por semestre) $ 405.00
Colegiatura (por materia) $2,500.00

PERSONAL DOCENTE
Las materias del plan de estudios
serán impartidas por maestros, tanto
de la región como de otras partes del
país, todos ellos trabajando en instituciones de enseñanza superior y con
el grado mínimo de maestría en bibliotecología.

CA111EDRA

(139)

�El personal docente para el primer semestre es el siguiente:

MAESTROS
Introducción a la bibliotecología,
Rogelio Hinojosa, licenciado en ciencias de la comunicación, I.T.E.S.M., y
maestro en bibliotecología, Universidad de Syracuse, E. U.

Fuentes y servicio de información,
Vicente Javier Sáenz Cirilos, licenciado
en ciencias jurídicas, U.N.L., y maestro en bibliotecología, Universidad de
Texas, E.U.

Selección y adquisición de materiales. Organización bibliográfica i,
Porfirio Tamez Solís, licenciado en fi.
losofía, U.A.N.L., y maestro en bibliotecología, Universidad de Case Western
Reserve, E.U.

1

[ 140)

CATHEDRA

�.....

~

"José
Alvarado -El joven de
Monterrey"
POR CORTES/A DEL BUEN
AMIGO Raúl Rangel Frías llega a esta
columna el volumen titulado Luces de
la ciudad., de José Alvarado, con Prólogo del propio Rangel y bajo el signo
de la Dirección General de Investiga' ciones Humanísticas de la UANL,
• Monterrey, 1978.
Compilr artículos periodísticos
del prosista lampacense publicados en
diversos 6rpnos de difusión que abrió
cauce a inquietudes de adolescente
hasta los grandes diarios y revistas donde maduró la agudeza del observador
y comentarista, servida por una 1llllplia
cultura literaria y uq equilibrado dominio del arte de la ~presión. José
Alvarado comentó Retum ticket, de
Salvador Novo, en 1928, y despidió

al poeta José Górostiza en el artículo
luctuoso "Vida sin fin", en 1973.
¡Cuarenta y cinco años de observar
con atención y oportunidad las letras
de México!
Las letras y la política. En el
Prólogo que pone a esta compilación
Raúl Rangel Frías, titulado acertadamente "José Alvarado - El joven
de Monterrey", recuerda la noche en
que escucharon por primera vez, en la
Plaza de Zaragoza, la oratoria vehemente del movimiento vasconcelista,
una sacudida de emoción para los estudiantes que entonces terminaban su
bachillerato. En diciembre de 1956, al
circular un libro de Mauricio Magdaleno, comenta José Alvarado en la revista "Siempre":

CATHEDRA [141]

�"Magdaleno llama a III libro Las
palablflS perdidas. Pero no fueron palabna perdidll las de Joaé VIICOnceloa, ni las de 101 jó-miee que lo acompiiiaron por México en 1929. Todas
- palabra quen todavía coa 'fi.
,encla y vlaor. Y no sólo, mucbas de
ellll han co~o perfecclonll' la
'fllalkled SI el México de hoy es mejor que el -de ayer, el&amp; 1929, ello es
obra, en buena parte, de la prédica
de Joaé Vaconcel01 y 1111 partidarios

"

Ademú del Próloeo de Rangel
Frías, el volumen Luces de 14 ciu·
dad Incluye una nota biogríftca del

escritor, por la doctora Cándida Pén,z Codés, au espo11, y varias evocaclones o semblanzas qué ponen llstos
en la dlltrlbución de las proa, con las
firmas de Manuel Moreno Síncbez, AJ.
fonao Ranpl Quena, Joaé Anee! Rendón, Aitwo Ouitú y Luis E. Todd.
El volumen fecha 111 _pie de impmnla
el 21 de aepttemhle de 19'18, porque
conmemora el primer lwilzo de la
muerte de Jo,é Alvarado, y 10I aet.enla
y alete aíios de au naaimiento, ya que
el escritor lampacenae vino a la luz y ae

fue al descanso euctamente en la
misma fecha.
"Fue preso -dice la noticia blnpáflc!lr- en la penlt.encluía de Ouad•
!ajara, hlilco, por def9llder la autonomía unlvealtw y la libertad de lnvestipción". En dicha ocasión conoció esta columna a Joaé Alvarado, entonees dlrlgent.e de la Confederación
Nacional de ~dlantes; porque su
qudea de observador no la conquistó
·en torre de marfil sino en los altibajos
de las luchas por lnteerar una patria,
en el contacto con la ,ent.e moza desde IÍ1S cátecha de éutellano y 1il010tía en la Elcuela Nacional .P'fllparato.
ria, en el trabajo cotidiano que le per•
mltló, en niTel modesto, preservar su
independencia de crlt.erlo. Naturalmente, la pMIII amullllsla no aoportó
- ft!tlcaliclad del luchador y quiso
infamado con gnnlz•d• de illlllltos.
Paro III nomhle ha quedado en el diccionario de escritores publicado en
1967 _por la Unlvenldad Nacional:
"Joaé .Alvarado es uno de los mejores escritores políticos de México,
perlodlsia de profesión .• • " / PEDRO

"Un
aporte valioso sobre un proceso
histórico nacional "
SOBRE EL LIBRO del maestro
Mario Cerutti La etapa colonilll en Estados Unidos. Su influencia deciaiva
en un caso de duarrollo capitaluta
autónomo, publicado por nuestro De-

partamento de F.clitorlal en 1977, se
han referido en forma elogiosa diversas
penonas, entre maestros, escritores y
perlodlatas.
Por ejemplo, el doctor Sei:gio Bagú, autor, entre otros, de Tiempo, rea-

lidad social y conocimiento , en una comunicación enviada al licenciado To111'8 Gonzáiez de Luna, ~ r de la
Facultad de FII010fía y Lettú_de la
UANL, señala que de - obra "be
reconldo det.enldament.e 1111 páglnal y
he podido observar que se trata de un
aporte valioao sobre un proceso histórico nacional, generalment.e poco
tratado por 101 autores latinoamericanos" . ..
., . .!!!!!!! __ ,1
L._

--

-

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.'

1

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.REYES VELAZQUEZ.

"CATHEDRA
publica cuatro artículos
sobre economía"
LA COLUMNA "REVISTERO"

de "El Gallo Ilustrado", Suplemento
dominical del periódico capitalino "El
Día", en su número 846 del tres de

(142] CA111EDII.A

septiembre de 1978, pígina 17, acota
lo aiguient.e sobre nuestra publicación:
"CATHEDRA es la revista trimestral de la Facultad de Filolofía y LeCATllf.DRA [ 143 l

�tras de la Universidad Autónoma de
Nuevo León. El número 7, año iv, correspondiente a enero-mano de 1978,
publica cuatro artículos sobre economía: 'Monterrey y el desarrollo del
capitalismo en el noroeste México',
trabajo que firma Mario Cerutti; 'Econom(a campesina y articulación-destrucción de modos de producción', por
Geranio Otero; 'Librecambio y proteccionismo en México y Argentina durante el siglo xix', fmnado por Ricardo
Villarreal, y 'Las representaciones y el
modo de producción', del que es autor
Luis ~ a Gatti. Dos artículos se pu-

ae

blican sobre tópicos sociales: bajo firma de Tomás González de Luna ('Naturaleza y sociedad') y de Arturo Delgado Moya ('Las matemáticas y el desarrollo sociar). Guillermo Ceniceros
contribuye al presente número con un
trabajo sobre ~eiros ante las tendencias plásticas del siglo xx'. Completan el ejemplar de 'CATHEDRA',
que alcanza la extensión de ciento
cuarenta y tres páginas, una sección
bibliográfica y una reseña de las publicaciones editadas por el Departamento
de Editorial" ...

La formación
V el desarrollo de la burguesía
en el siglo xix
SIGLO VEIN'ffiJNO EDITORES
en su colección de sociología y políti-'
ca, acaba de dar a la estampa el libro
Formación y desarrollo de la burguesfa en _México. Siglo xix (288 pági~!15), donde se incluyen dos monograf1as, de las ocho de su contenido, de
do, de nuestros investigadores docente, &amp; trata de los profesores Mario
Cenrtti y Roberto Hernández, quie-

vestigaciones Históricas del Instituto
Nacional de Antropología e Historia.
El conocido sociólogo y maestro
brasileño Ciro F. S. Cardoso en la
Presentación de este libro dice, entre
otros conceptos, lo que a continuación
podremos leer: "Las ponencias presentadas durante el simposio sobre la
formación y desarrollo de la burguesía
en México durante el siglo xix constituyen un conjunto bastante homogéneo en cuanto a los tipos de fuentes
empleados, y al hecho de constituir
investigaciones de primera mano, llevadas a cabo con enfoques bantante
comparables. La documentación principal utilizada en todos los trabajos
comprende fuentes de archivos notariales, complementadas con otras de
archivo judiciales o privados. Los autores llaman la atención sobre el hecho
de tratarse de investigaciones en curso,
de las cuales presentan apenas resultados parciales y provisionales. Se puede
constatar, también, que los diferentes
textos manifiestan grados diversos de

avance y cristalización del proceso
investigativo. En todos, sin embargo,
se pueden percibir elementos importantes, no sólo sobre su terútica específica -tipos de comportamiento
empresarial, sus adaptaciones a circunstancias cambianteir-, sino también
sobre las estructuras y coyunturas
globales de México en el siglo xix; e
incluso, en algunos casos, ciertas diferencias interesantes entre la coyuntura
económica observada desde la ciudad
de México y desde Monterrey" ...
(pp. 16-17).
Y en la cuarta de forros de la propia obra encontramos lo que sigue:
"Todo estudio ligado a la estructura
económica y social propia del espacio
físico temporal ahora comprendido
-aunque trate de enfoques parcializ•
dos como los aquí considerados- no
podrá prescindir de la consulta de este
libro, en la medida que aspire a lograr
una conceptualización totalizadora del
proceso posc&lt;&gt;lonial de Mexico antes
del porfiriato" / D. M.

!
..

CAJlltlM[N

.

11.CAAIIAS

nea redactar.on, respectivamente, "Patricio Milmo, empresario regiomontano del siglo xix" y "Comercio e industria textil en Nuevo León. 18521890", trabajos que fueron elaborados
originalmente para el simposio: "La
formación y desarrollo de la burguesía
en México en el siglo xix", celebrado
en México del 17 al 19 de noviembre
de 1977, en el Departamento de In-

Recepción
biblio y hemerográfica
de "CATHEDRA"
A LA MESA DE REDACCION
DE "CATHEDRA" han llegado las si-

guientes publicaciones:

• DE LA ESCRITORA y poetisa

[ 144] CATHEDRA
CATIIEDRA [145]

�1

1

1

Oiga Arias, quien fue también directora del Departamento de E:itensión
Universitaria de la Universidad Juárez
de Durango, desde esa hermosa ciudad
donde tiene su residencia, hemos recibido Mínimo cardumen. Se trata de
una h2rmosa plaquette de treinta y
siete conceptuosos poemínimas cuyo
mínimo ejemplo es el que sigue:

"Flecha mortal / La pregunta, / con el
instituto de la caza, / persigue, / encuentra y / al punto, hiere, / en pleno
corazón, / con la verdad del ser ... "
Mínimo cardumen consta de doscientos ejemplares y se imprimió en la
Imprenta "El Soplón" de Alicia y José M. Oxhohn, en Detroit, Michigan /

"La regenta"; Miguel Molina, Poemas;
Guillermo Villar, Poemas; Alvaro Mutis, El último rostro (fragmento); Miguel Leiris, La ópera: música en ac-

ción; Alfredo Hermenegildo, En tomo
a la burla de los linajes. También se
completa la edición con las secciones
Entre Libros y Colaboradores.
revb:t1
mexicana
de ciencia,
polldc:a y
soclalet
11

loo lnleloctu1lel

D.M

y la polllica

•
• LA EDITORIAL DE LA UNIVERSIDAD Veracruzana nos ha enviado los números 22 y 23 de la revista
trimestral "La palabra y el hombre"
correspondientes a los meses de
abril-junio y de julio-septiembre de
1977, respectivamente.
La entrega 22, dirigida por Mario
Muñoz e ilustrada por Marsha Michael,
está compuesta por los trabajos trimestrales del concurso de cuento de 1977
de esta magnífica publicación literaria.
El Sumario acota las siguientes colaboraciones: Mario Muñoz, A propósito;
Acta del Jurado; Guillermo Samperio,
Desnuda; Jorge Onetti, Gustavito G.;
René Avilés Fabila, Fíat lux!; Elvio
Gandolfo, Caminando alrededor- Luisa Valenzuela, Los censores; Milton
Fornaro, Escorzo; Luis Arturo Ramos,
Vuelta a casa; Madeleine Pardo, Metas;
Marco Aurelio Carballo, Después del
carnaval; Raúl Teixidó, El miedo de la
víspera; Eileen Zeitz, Tu momento
más glorioso; Raúl Dorra, El cantar de
(146] CATIIEDRA

Ismael; Alfonso Gamucio, Interior mina; Luis Angel Martínez Diez, Narración; Leopoldo Borrás, ¡Puta madre!
Completan el índice las secciones Entre libros y Colaboradores.
Por cuanto a la entrega 23, ésta
aparece dirigida por Juan Vicente Melo y con un dibujo en la portada de
Sophie Leportier. Los artículos constituyentes son: Jorge Lobillo, José
Revueltas: Las más remotas piedras
del hombre; José Revueltas, Dos poemas inéditos; TV y cultura en los juegos deportivos ~ la xix Olimp{ada;
Los sueños y grabados de José Guadalupe Posada; Pierre Klossoswki, Mesalina (15-48); Jorge Luis Borges, Mary
Read y Anne Bo¡nney (siglo xviii);
Paul Valéry, La amazona; Sergio Magaña, Anales de Tepeque, Michoacán
(Dos transgresiones): Sansón y Dalila /
Salomé; Juan Manuel Corrales, Entrevista con Sergio Magaña; -Lilvia Soto
Duggan, La degradación del mundo en

• LA ENTREGA NUMERO 85
(Año, xxii Nueva época, julio-septiembre de 1976) y la edición doble
(86-87), Año xxiii, octubre-diciembre
de 1976 y enero-marzo de 1977) de la
acreditada "Revista Mexicana de Ciencias PoUticas y Sociales", órgano de la
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, ha llegado a nuestras manos. A primera vista se da uno
cuenta de que se ·trata de dos números
monográficos sobre los temas de Los
intelectuales y la política (85) y Los
medios de comunicación (86-87), cuyos sumarios están desenvueltos de la
manera siguiente:
"LOS INTELECTUALES Y LA
POUTICA" (No. 85). Artículos:
Gabriel Careaga, Presentación; Alwin
W. Gouldner, Los intelectuales revolucionarios; Charles Hadushin, i Quiénes
son los intelectuales norteamericanos
de élite?; Enrique Suárez-Ifiíguez,
El futuro de las revolución mexicana:
Benítez, Flores Olea, Fuentes y Paz;
Patricia Salcido Ocaña y Cristina Bernal García, Los intelectuales _(hemerografía). Completan la entrega reseñas
bibliográficas sobre Jorge Lukács ("La
responsabilidad de los intelectuales"),

Marcos Kaplan (La ciencia en la sociedad y en la política), Joseph Dietzgen (La esencia del trabajo intelectual
y otros escritos), Maurice Joly (Diálogo en el infierno entre Maquiavelo y
Montesquieu), y Antonio Gramsci (La .
formación de los intelectuales). Se
integra la publicación con un "Indice
acumulativo de la Revista (números 81
a 84)".
"LOS MEDIOS DE COMUNICACION", (No. 86-87). Artículos: Julio
del Río Reynaga, Presentación; Primera parte. Teoría, técnica e historia":
Gustavo Sáenz (La comunicaci6n especializada: ciencia y poesía), Armando Cassigoli (Aspectos ideológicos en
la teoría y ·los estudios de la información y la comunicación), Carlos Villagrán (Los prablemas de la ideolog(a y
la ciencia de la comunicación), Leopoldo Zea ( iLibertad contra igualdad?),
Jaime Goded (Cultura, poUtica y poder), Silvia Molina (El caso chileno
como prototipo de guerra psicológica
contrarrevolucionaria), Hemán Uribe
(Sobre el periodismo de opini611 y su
técnica redaccional), Máximo Simpson
(Reportaje, objetividad y critica social) y Jorge Calvimontes (Lenguaje
CAfflEDRA

[147)

�period(stico). Segunda parte."Los me•
dios de comunicación en México":
Emilio García Riera (Situación del
cine mexicano), Irene Hemer (Lacensura), Fátima Fernández (Los medios
de información masiva y la reforma administrativa de José López Portillo),
Ricardo Menasse, Susana Selene, Gonzalo Varela, Gabriel Vidart (Un estudio sobre la publicidad en la televisión
comercial mexicana), Leopoldo Borrás
(Los medios electrónicos de comunicación en México y los problemas del
significado del mensaje), Edna Ebarrondo, Oaudia B. Infante, Regina
Jiménez de Ottalengo (La formación
de los técnicos y cientificos de la comunicación social en la Facultad de
Ciencias Políticas y Sociales), Blanca

Aguilar P. (Aproximación al estudio
de la prensa diaria mexicana), Martha
L. Tapia (La transición del cine mudo
al cine sonoro en México) e Diana
de la Teja, María Guadalupe Fener
(Teoría de los medios de comunicación y de información en México.
Hemerografía). En la sección de Reseñas Bibliográficas se incluyen comentarios sobre libros de los autores: Irene Herner (Tarzán, el hombre mito),
Jean Bai°i"drillard (La economfa política del signo), Zbignien Brzezinski (La
era tecnotrónica), Ludovico Silva
(Marx y la alienación), Magnus Hans
Enzensberger (Contribución a la critica de la ecología política) y Brenda
Madox (Más a
.

EN LAS VENIDERAS entregas de
nuestra revista daremos noticias de las
publicaciones que se reciban en su
mesa de trabajo editorial. Por ello,
rogamos que nos envíen dos ejemplares de toda clase de publicaciones
para acotar su contenido y efectuar

comentarios sobre las mismas, a la
siguiente dirección: Departamento de
Editorial; Facultad de Filosofía y Letras; Universidad Autónoma de Nuevo
León; Ciudad Universitaria; Apartado
Postal, 3024; Monterrey, N. L., México / D.M.

revbta
mexicana
dedeoclu
polillcu y
1ocl1lot
8M1

lot

aaedi0t

de comua.lcacl6n

--•

i-.=.

......

EL PROFESOR MIGUEL AN
GEL Alegre Guerrero informa al li·
cenciado Tomás González de Luna,
director de nuestra Facultad, que próximamente aparecerá el primer número de la Revista "Episteme", que será
el órgano de la Academia de Filosofía
del Centro de Estudios Científicos y
Tecnológicos Número 2 "Miguel Bernard ", del Instituto Politécnico Nacional. Dicha revista contendrá, en su
número inicial, entre otras cosas, comentarios al Segundo Coloquio Nacional de Filosofía que fue efectuado del
3 al 7 de octubre del año próximo pasado en esta ciudad de Monterrey (Co-

,.

loquio que fue organizado tanto por
la Asociación Filosófica de México,
A. C., que preside el doctor Adolfo
Sánchez Vázquez, como por nuestra
Facultad de Filosofía y Letras); contendrá, además, una entrevista hecha
al propio doctor Sánchez Vázquez y
resúmenes de las ponencias presentadas en el congreso mencionado, en su
sección primera: :'La filosofía y las
revoluciones científicas". "CATHEDRA" felicita cordialmente a los organizadores y realizadores de "Episteme" y le desea a ésta una larga y
próspera existencia
/D.M.
CATHEDRA (149]

(148] CATHEDRA

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_[150) CA'mEDRA

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�Departamento de Editorial

Publicaciones
de la Facultad de Filosofía y
letras de la U A NL
* Revista- Cathedra (trimestral). Coordinadores anteriores: Miguel Covarrubias, Alfonso Reyes Martínez y Juan José García Gómez. Actual coordinador:
David Martell.
CUADERNOS DE FILOSOFIA

* La pintura como lenguaje / Adolfo Sánchez Vázquez, segunda edición.

* Tecnología y filosofía /Mario Bunge.
* La filosofía de Vasconcelos como filosofía latinoamericana/ Silvia Mijares.

* Filosofía del derecho /María Guadalupe Martínez de Rodríguez.
EDICIONES ESPECIALES

* La metodología: una discusión/EH de Gortari.

* Memorias de Valentín Campa: Cincuenta años con el movimiento obrero y
revolucionario.
CA'IllEDRA [151]

�CUADERNOS DE HISTORIA

* Aspectos metodológicos básicos del estudio de la historia medieval/Henning

Grat.

Colaboradores en este número

* Tres artículos sobre historia y sociedades/Guillermo Beato.
* Sobre la historia latinoamericana/Guillenno &amp;ato.

* La etapa colonial en Estados Unidos. Su influencia decisiva en un caso de
desarrollo capitalista autónomo /Mario Cerutti.
CUADERNOS DE SOCIOLOGIA

* Desarrollo urbano en América Latina/Domenico Sindico.
CUADERNOS DE METODOLOGIA

* Cuaderno No. 1: "Acerca de la noción de analogía" /Tomás González de
Luna; "Las revoluciones científicas y el método"/Juan Angel Sánchez; "Las inferencias deductivas aplicadas a la física" /Laura E. Quiroga.
CUADERNOS DE PEDAGOGIA

· * Cuaderno No. 1: "Antecedentes técnicos de la programación por objetivos"/
María Socorro Berra Santana; "El establecimiento de los objetivos de aprendizaje"/
Clara l. Carpy Navarro y Libertad Menéndez Menéndez.

• Adolfo Sánchez Vázquez / Mexicano. Doctor en filosofía por la UNAM.
Profesor e investigador de tiempo oompleto en la Facultad de Filosofía y Letras de
la UNAM. Presidente de la Asociación Filosófica de México, A. C., y de 13 Asociación lnteramericana de Filosofía. Profesor extraordinario de la División de Estudios Superiores de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL. Autor, entre
otras obras, de Estética y marxismo, Las ideas estéticas de Marx, Del socialismo
científico al socialismo utópico, Filosofía de la praxis, La pintura como lenguaje
(esta última editada por nuestra Facultad).

*
CUADERNOS DE LETRAS

* Olavide o Sade/Miguel Covarrubias.
COLECCION: MATERIALES DE TRABAJO DE LA DIVISION DE ESTUDIOS
SUPERIORES

* Fragmentos íllosóficos de los presocráticos. Antología/Compilación de
textos y notas de Juan Angel Sánchez.
COLECCION DE POESIA

* Litoral de sombra/ Alfonso Reyes Martínez.
* Matar el tiempo/Xavier Rodríguez Araiza.
CUADERNOS DEL INSTITUTO DE INVESTIGACIONES

* Aspectos de la poética estructural/José Pascual Buxó.
[152] CA1'11EDRA

*

*

• Mario Cerutti / Argentino. Licenciaturas de historia y de periodismo por la
Universidad Nacional de Córdoba, Argentina. Docente investigador en la Facultad
de Filosofía y Letras de la UANL. Autot de La Etapa colonial en los Estados Unidos. Su influencia decisiva en un caso de desarrollo capitalista autónomo, editado
por nuestra Facultad

*

*

*

• Grociela Hierro J Mexicana. Maestra en filosofía por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Profesora e investigadora en la misma Facultad. Pertenece a la Asoclación Filosófica de México, A. C.

*

*

*

• José Roberto Mendirichaga / Mexicano. Licenciado en fdosofía por el ll}Stituto Superior Autónomo de Occidente, de Guadal&amp;Jara. Estudios de leti• en la
Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, en cuya'Divisi6n de Estudios Superiores
CA1llEDRA (153]

�cursa la maestría. Ex-maestro de la carrera de periodismo en la Facultad de Derecho de fa UANL y actualmente maestro en el Colegio de Filosofía de la Facultad de
Filosofía y Letras de la UANL.

*

*

*

• JUlln Francisco Pérez Ontiveros / Mexicano. Egresado de la Escuela Normal
Miguel F. Martínez, Normal Superior de Nuevo León y de la Facultad de Comercio
y Administración de la UANL. Terminó los estudios de la maestría de enseñanza
superior en la :facuitad de Filosofía y Letras de la UANL. Profesor del Colegio de
Pedagogía de la misma Facultad. Secretario de la Escuela de Graduados de la Normal Superior de N. L. Vicepresidente de la Asociación Nacional de Profesores de
Mateltláticas. Coautor de tres libros de matemáticas para educación media básica.
Ha sustentado conferencias en diversas ciudades de la_República Mexicana y ha presentado ponencias en varios congresos sobre cuestiones pedagógicas en función de
las matemáticas.

*

*

Indice de ilustraciones

1) Autorretratos. Primera y cuarta de forros; entre la segunda de forros y pá·
gina 1: entre las páginas 124 y 125.

*
2) l'JJráfra8is con BruegeL Frente-a la página 2.

• Gerardo Cantú / Mexicano. Estudios en la antigua Escuela de Artes Plásticas

de la UANL., en la Escuela de La Esmeralda de la ciudad de México y en la Academia de Bellas Artes de Praga, Checoslovaquia. Otros estudios de un año cada uno
han sido realizados en Francia y en España. También ha recorrido, conociendo los
principales museos, Italia, Holanda, Unión Soviética, Grecia, Austria, Inglaterra,
etcétera. Ha presentado exposicionP.s en Monterrey, ciudad de México, Guadalajara, San Miguel de Allende, Jalapa, Oaxaca, etcétera. Y en el extranjero: en Praga
(Galería Manes), en París (Museo de Arte Moderno), Madrid (Galería Círculo Dos),
en varias ciudades de Estados Unidos, en Colombia, en Venezuela, en Cuba, etcétera.

3) Hombre con mujer trepada (reproducción en papel de arroz). Frente a las
páginas 3, 46 y 85.
4) La Dama de Praga (fragmento). Entre las páginas 12 y 13. Frente a la pá·
gina 84.
5) El niño de la manzana (no seriado). Frente a la página 4 7.
6) La mentira repetida. Entre las páginas 58 y 59; 140 y 141.
7) Críticos y pintores después de Cezanne. Entre las páginas 70 Y 71; 118 Y
119; 150 y 151.

[154] CATHEDRA

CATHEDRA [155]

�CUADERNILLOS SOCIOLOGICOS DEL COLEGIO DE SOCIOLOGIA DE LA
FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS DE LA UANL
Los Cuadernillos sociológicos son ediciones sencillas, económicas y esquemáticas orientados a servir a los estudiantes como instrumentos conductores de lo explicitado en las cátedras específicas ...

Coordinador: David Martell

*

Número 1 / Sociología II: 1) Definiciones sociológicas burguesas. Su crítica. 2) Categorías y leyes sociológicas marxistas (agotado).
* Número 2 / Historia de América Latina I: (del mercantilismo a la guerra de secesión
norteamericana).
* Número 3 / Historia económica y social I: Aspectos económicos, políticos y sociales
del feudalismo.
* Número 4 / Historia económica y social II: Iniciación al curso.
EN PREPARACION:

*
*
*
*
*
*
*
*
*
*
*
*

Epistemología de la ciencia.
La universidad y los problemas sociales contemporáneos, por Ernest Mandel.
Matemáticas para sociólogos I y II y Estadística I y II.
Teoría sociológica I (Marxismo).
Teoría sociológica Il \Durkheim, Weber).
Teoría sociológica III (Introducción al funcional-estructuralismo ).
Sociología del desarrollo latinoamericano.
Sociología rural.
Historia de América Latina 11 (dos volúmenes).
Sociología urbana.
Ciencia política.
·
Segundo cutso de sociología: Definiciones y teorías sociológicas burguesas. Su crítiea.Categorías y leyes sociológicas marxistas (segunda edición corregida Y aumentada).

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                <text>Revista de la Facultad de Filosofía y Letras. Publicación fundada en 1974. Contiene investigaciones de antropología, ciencias sociales, cultura, sociología, humanidades, ciencias del lenguaje, literatura, historia y filosofía</text>
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              <text>Cathedra : Revista de la Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Autónoma de Nuevo León, 1978, Año 4, No 9, Julio-Septiembre</text>
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              <text>Revista de la Facultad de Filosofía y Letras. Publicación fundada en 1974. Contiene investigaciones de antropología, ciencias sociales, cultura, sociología, humanidades, ciencias del lenguaje, literatura, historia y filosofía</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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