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                  <text>CATHEDRA
REVISTA DE LA FACULTAD DE FILDSDFIA Y LETRAS
DE LA
DMA DE NUEVO LEON

Año IV

No.10

porátura m xicana contemporá-

~~: Facultad e

'lo ofía y Letras

íl Universidad Autónoma de Nuevo León
MONTERREY, NUEVO LEON, MEXICO

�•.

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(~Aí.~sidad Autónoma de Nuevo León
"·:~1.! t'y

• • ",
:oi•· .•1• •-&lt;:, :,.._.

Rector * doctor Luis E. TODD
Secretario general * ingeniero Oriel Darío GARCIA

Facultad de Filosof{a y Letras
Director * licenciado Tomás GONZALEZ DE LUNA
Subdirector * licenciado Juan Angel SANCHEZ PALACIOS
Secretario general * licenciado Herón PEREZ MARTINEZ
COORDINADORES:
Colegio de Filosofía
Colegio de Letras
Colegio de Sociología
Colegio de Historia
Colegio de Pedagogía
Colegio de Traducción
Instituto de Investigaciones
Departamento de Editorial

* licenciado Enrique GALVAN
* licenciada Julieta PISANTY
* licenciado Ricardo C. VILLARREAL

* doctor Domenico SINDICO
* maestro José Antonio MEJIA AY ALA
* profesora Carmen TIJERINA
* doctor Juan José GARCIA GOMEZ

* profesor David MARTELL

DIVISION DE ESTUDIOS SUPERIORES:
Jefe * licenciado Bernardo FLORES FLORES
Secretario * licenciado Rodolfo MARTINEZ CARDENAS
Maestría en Letras Es~ñolas
Maestría en Filosofía
Maestría en Enseñanza Superior
Maestría en Metodología de la Ciencia
Maestría en Formación y Capacitación
de Recursos Humanos
Maestría en Bibliotecología

* maestro Fidel CHAVEZ
* doctor Agustín BASAVE
* maestro José Antonio MEJIA A Y ALA

* licenciado Santiago Alfredo SALAS
* licenciada María Elena CHAPA
* maestro Porfirio TAMEZ SOLIS

CATHEDRA
CONSEJO DE EDITORIAL:
* maestro José Luis BALCARCEL

* licenciado Mario CERUTTI
* doctor Juan José GARCIA GOMEZ
* licenciado Santiago Alfredo SALAS

* licenciado Juan Angel SANCHEZ PALACIOS
* profesor Pedro REYES VELAZQUEZ
* licenciado Ricardo C. VILLAR REAL

*

profesor David MARTELL (coordinador )

• DEPARTAMENTO DE EDITORIAL • Facultad de Filosofía y Letras • Ciudad
Universitaria • Apartado postal, 3024 • Teléfonos 76-07-80 y 76-06-20 • Monterrey,
Nuevo León • REPUBLICA MEXICANA.

�CATHEDRA
REVISTA DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
DE LA UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
NUMERO 10

OCTUBRE - DICIEMBRE 1978

SUMARIO

Emest Mandel □ La universidad y las luchas sociales contemporáneas/3
Carlos Monsiváis □ El proceso de la cultura mexicana contemporánea/47
José Reséndiz y Mario Cerutti □ Amos y sirvientes de Nuevo León en
el siglo xix. Documentos de la década 1870-80/76
Domenico Sindico □ A propósito de los conceptos de modo de producción y formación económica de la sociedad/109
Javier Rojas □ Los sindicatos blancos en Monterrey: modelo patronal
de organización sindical/133
J. Grigulevich □ ¿Cuál es el futuro de la antropología social?/161
Pizarrón/173
Biblionotas/207
La obra de Fernando F. Sánchez/231
Colaboradores en este número/233

�CATHEDRA
•
•
•
•
•

Revista trimestral.
Aparece los meses de marzo, junio, septiembre y diciembre.
Cada autor es responsable de su texto.
No se regresan originales.
Toda correspondencia debe dirigirse a: Departamento de Editorial de la
Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Autónoma de Nue•
vo León, Ciudad Universitaria, Apartado postal 3024, Monterrey, Nuevo León, Méxlco.
• Impresa en: Técnica Gráfica de Monterrey, S. A., Abasolo, 870, Oriente,
teléfono 40-43-32, Monterrey, N. L., México.

Diseño y cuidado de la edición: David Martell.

Ilustraeiones de Femando F. Sáncbez

•

�Ernest Mandel

La

universidad y las luchas
sociales ( *)
TODAS LAS ESTRUCTURAS, todas las instituciones de la sociedad burguesa, cuando hay una situación más o menos estable de esa sociedad, una estabilidad relativa de esa sociedad, sirven el mismo papel,
juegan el mismo papel, atienden el mismo fin de reproducción de las
condiciones predominantes, es decir, el dominio de la clase dominante.
Esto no implica que hagan únicamente eso. Eso es su aspecto predominante y, en mi opinión, es utópico cambiar así la universidad.
Una universidad socialista vamos a tenerla solamente después del derrocamiento del capitalismo, no en el•interior del capitalismo. Tampoco
podemos tener fábricas socialistas o municipalidades socialistas en una
sociedad burguesa. Pero si eso es el marco general predominante de la
función de la universidad no implica que sea la integralidad de sus fun(*) VERSION DE LA conferencia sustentada en el Auditorio por el doctor Ernest Mande!,
en calidad de profesor huésped de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, el 12 de septiembre de 197 5, como parte de las actividades de difusión extraescolu de nuestra dependencia universitariL La uabadón proviene del Departamento Audiovisual de nuestra Facultad;
su copia mecano,ráfica, de la Sección de Escritos Ma¡netofónicos, y su corrección, del Departamento de Editorial Ea pertinente señalar que al1W101 de 101 ejemplos coyunturales que utiliza el profesor Mande! ya han licio superados por 101 acontecimiento• temporales, pues no debe
olvidarse que e.ta charla ae dio ·hace tre1 aiios, o sea, en 1975.

CAffli.DRA [ 3]

�ciones, la int.egra11dad de la operación de las actividades universitarias
que sí pueden resumirse de ese modo.
Hay otras posibilidades ilimitadas y muy útiles de la universidad, y
sobre eso podemos decir algunas palabras. Y esto es la justificación -no
una autojustificación moral- por la cual creo que personas de izquierda, marxistas, socialistas, comunistas, revolucionarias, no solamente
puedan, sino que deben tratar de actuar en el interior del ambiente
universitario.
En primer lugar, la universidad, hoy, en el período del capitalismo
perdido, de la última fase, la actual fase del imperialismo, es un fenómeno social ya masivo, e implica ya una parte importante de la sociedad. Tenemos . . . (bueno, para ustedes quizás sea un poco extraño
entender esa palabra: "tenemos"). Tenemos algunos países en el mundo en los cuales hay más estudiantes universitarios que campesinos,
en número absoluto, es decir, la comunidad universitaria es una parte
nada insignificante de la sociedad en su conjunto. Eso ya implica la
necesidad de una actuación revolucionaria, revolucionaria pero marxista, una actuación de socialista convencido, para no negar, para no dejar
de lado ese ambiente que cuenta con millones de personas. En los Estados Unidos creo que el total de la comunidad universitaria llega hoy
a unos seis millones de personas.1EnJapón, a un millón y medio de personas, entre estudiantes, profesores, asistentes, obreros, empleados,
etcétera, todo en conjunto. La comunidad universitaria de países como
Alemania occidental, Italia y Francia llega aproximadamente a un millón. Estas cüras son importantes en mi propio país [Bélgica]. En Inglaterra hay también muchos más estudiantes que campesinos, muchos
más: dos veces, tres veces más. Eso ya es un aspecto importante del
fenómeno.
En segundo lugar, la explosión universitaria ha llegado a la universidad a centenares de millares al nivel mundial. Millones de estudiantes
en los últimos diez años representan un fenómeno social irreversible
que corresponde a cambios t.écnicos, cambios en el mercado del trabajo, en la organización del trabajo, en la substitución del trabajo intelectual formado a nivel universitario, en el trabajo manual poco calificado etcétera, fenómeno que es irreversible mantenerse y extenderse.
'
.
Lo espero después del derrocamiento del capitalismo, de modo aún
mucho mas desarrollado que hoy, en el capitalismo perdido. Esto signüica que todos los problemas de organización universitaria, de orga-

[4]

CAflllDBA

nización de los estudios universitarios, del análisis del problema de
por qué es este aumento tan fuerte, y del problema de la demanda y
de la oferta de fuerza de trabajo intelectualmente formada, universitariamente formada, todo esto conforma una piegunta muy importante desde el punto de vista marxista.
En tercer lugar, la universidad, p'lr esta razón, está en crisis. La
universidad burguesa tradicional está en una crisis· profunda. La respuesta capitalista a esa crisis es una tentativa de reforma tecnocrática.
(Hoy, en un peri6dico, me hicieron decir que era una "reforma teocrática". Pero es evidente que dije ayer "tecnocrática" y no "teocrática".
No es la misma cosa). La respuesta capitalista a esa crisis es, repito:
la reforma tecnocrática de la universidad. Y contra esa reforma tecnocrática de la universidad hay formas de rebelión, de oposición, de contestación estudiantil e intelectual importantes, formas que reflejan sentimientos democráticos, sentimientos a favor de la autogestión, sentimientos también sobre el contenido contestatorio; sentimientos anticapitalistas, antiburgueses, anticonfonnistas, en los cuales los marxistas
deben involucrane. Hay un aspecto material en eso, es decir, en ese ambiente masivo del estudiantado: tiene reivindicaciones materiales que
son progresistas, que son defendibles. Y hay un aspecto intelectual, un
aspecto espiritual, centrado sobre el contenido de la enseñanza, que
también merece atención, preocupación, intervención, de parte de los
revolucionarios, de los socialistas, de los marxistas, de los comunistas,
etcétera. Todo eso es más o menos análogo, idéntico.
En cuarto lugar --y esto es posiblemente lo más importante, a más
largo plazo-: la crisis de la universidad burguesa es también la crisis
de la enseñanza burguesa y la crisis de la ideología burguesa. Y esta
crisis ctea la posibilidad de oponer -de un modo, digamos, puntual,
limitado, sin exageración, sin sut&gt;M.timar esa posibilidad- una enseñanza crítica, contestatoria, una enseñanza opuesta a la enseñanza conformista de reproducción simple o mistificadora de las estructuras
bwauesas del mundo actual.
Significa eso, implica eso también que cambios momentáneos, temporales, de relaciones de fuerza en el interior de la vida política de
algunos países capitalistas o en el interior de las universidades mismas,
creen la posibilidad de abrir, dwamos, sectores de enseñanza crítica,
sectores de enseñanza critica no solamente positivista, no sólo de algunos sectores fragmentarios de lu ciencias sociales o naturales, sino
CA'IREDIA [

5)

�sectores de enseñanza crítica globales, de crítica global de la sociedad
burguesa.
Creo que es el deber, evidente, de los marxistas, de aprovecharse de
estas oportunidades, de considerar que eso representa un verdadero proceso de progreso intelectual. La conquista del derecho de los marxistas
de enseñar en las universidades burguesas -aún siendo pequeñas minorías o grupos minoritarios entre los profesores- es una conquista democrática absolutamente fundamental. Y esta conquista debe ser consolidada, extendida y especialmente defendida cuando sea -como lo
es prácticamente en todos los países capitalistas- periódicamente atacada de nuevo por la burguesía en sus representantes académicos. Digo
que eso juega un doble papel. Esa enseñanza crítica global y esa posibilidad de aplicar el plÜralismo ideológico en la universidad burguesa es
todavía muy limitado, y no tengo mucha ilusión sobre su extensión
futura.
Vamos a defender esa enseñanza en todos esos lugares en donde ya
existe. Debemos defenderla y debemos prometernos hacerla. Esta es
una promesa que hice y que puedo hacerla personalmente. No hablo
a nombre de la historia ni del futuro de la humanidad, no. Puedo hablar a nombre personal, o a nombre de mis amigos políticos, o de mi
corriente política.
Ese pluralismo vamos a defenderlo en la sociedad socialista -después del derrocamiento del capitalismo- con mucha más energía aún
que actualmente. Porque es absolutamente imposible la extensión, la
defensa, la afirmación del marxismo -después del derrocamiento del
capitalismo- sin mantener y extender el pluralismo intelectual, cultural, ideológico, en la universidad.
Cada ideología que se transforma en una religión de Estado, impuesta con fuerza, con presión estatal, implica que es una ideología condenada a ser contestada para la mayoría de los jóvenes. Yo digo, con paradoja, que probablemente hoy, en Europa oriental y en la Unión Soviética, hay muchos menos marxistas convencidos que en los países
capitalistas. Muchos menos, precisamente, porque el marxismo es una
ideología impuesta por el Estado como una religión estatal, ideología
que no está contestada en la universidad. El caso de Soljenitsin es la
mejor confirmación de eso, ya que no hay ninguna universidad de Europa occidental en la cual ningún señor puede hablar sin encontrar cen-

[ 6 ] CA111EDRA

tenues y centenares de estudiantes en contra ( digo "señor" por no
decir "profesores" o "asistentes") que pueden contestarle a él, y convencer al público que tienen o que no tienen razón, ideológica y políticamente.
Y al mismo tiempo que esto ocurre en las universidades de Europa
occidental, en la Unión Soviética, en el segundo poder político y militar del mundo, el gobierno tiene miedo de ese "señor", y no tiene
confianza en su propio pueblo, en sus propios int.electuales, en sus
propios estudiantes, de poder contestarle a ese "señor". Y no tienen
esa confianza por razones muy claras, muy ideales. Porqu~ práctica•
ment.e no hay posibilidad en esas universidades de encontrar gente que
tengan capacidad de contestar. Y no porque estén locos o estén poco
desarrollados políticamente. Hay muchos, muchos millones de estudiantes, de asistentes, de profesores y de maestros muy inteligentes en
la Unión Soviética. Mas no tienen el arte de discutir. No conocen el
arte de la polémica. No tienen argumentos para polemizar; porque no
hay polémica en esa sociedad, porque no hay polémica en esa universidad. No hay posibilidad de polemizar, porque no hay pluralismo
ideológico y cultural.
En ese sentido, repito, estoy profundamente convencido que debemos defen~er el pluralismo ideológico,_ político y cultural, después
del derrocamiento del cap1talismo, c&lt;&gt;mo lo conquistamos y lo defendemos hoy en el interior de la universidad burguesa. Y no es hipocresía
nuestra cuando decimos que estamos en favor ~el pluralismo, que nos
comprometemos a seguir la misma línea después de la conquista del
poder por la clase obrera.
Puedo decir que hay ahora un método de anacronismo político e
histórico de transferir hacia el pasado cosas que ocurren hoy, que existen hoy en la Unión Soviética. Debo decir a ustedes -a ustedes que no
saben eso- que en el primer período después de la Revolución de Octubre, en los primeros años del régimen soviético, en esos años iniciales. había más de~ocra~ia soviética; y después_eso futt,y,a 1,UlJl verdad,
eso fue ya una realizac1on. ·eso no fue 10lamente una protbela, promesa que yo he hecho aquí ~e 'tin modo un poco irresponsa9le, porque·
nosotros no estamos todav1a en el poder, porque no estaínos todavía
realizando nuestro programa. Voy a expresar una referencia a cosas
que resumen lealtad en la Unión Soviética por muchos años. Esto es
solamente un ejemplo, ejemplo muy importante para mi especialidad.
CAfflEDRA [ 7 ]

�El primer ,instituto de investigación coyuntural -d~ la co~untura económica- en Europa y el segundo en el mundo, mmediatamente después de la Revolución (el primero fue creado en l~s Estados Uni~~s)
fue implementado en Moscú, en 1919, por _un senor _que fue ~i!1istro de Kerensky. Este señor fue un adversano del gobierno sovietico,
un adversario del marxismo, un adversario del comunismo, el señor
Kondratiev, que fue un gran economista, uno de los más grandes economistas de este siglo. Y el gobierno soviético lo dejó crear y dirigir ese
instituto de investigación de la coyuntura económica por diez años
(ocho años, cifra exacta). Fue después apresado y pro~ablemente fusilado durante el régimen de Stalin. Mas durante ocho anos, entre 1919
y 1927-28, él fue el director de ese instituto, instituto que ha j~g~do
un papel muy importante en el desarrollo del pensamiento economico
mundial y del cual ahora toda la ciencia económica, tanto occidental
como oriental, del análisis coyuntural, especialmente de la teoría de
las ondas largas de la coyuntura, se inspira.
Bueno, eso es un ejemplo·. Puedo dar otros. Uno de los más dest~cados historiadores soviéticos, el catedrático de historia y economia
del medievo y del período moderno Kulichev, fue catedrático en la
Universidad de Leningrado (antes Petrogrado) hacia los años veintiseis
y veintisiete, y fue un marxista (bueno, no fue marxista, pero tampoco
antimarxista) . . . Este catedrático fue uno de los fundadores Y uno
de los dirigentes más destacados de la escuela de historia económica
de la Rusia zarista, y permaneció como catedrático por muchos años
después de la Revolución de Octubre. Por eso decimos qu~ el ~~nolitismo ideológico, la destrucción del pluralismo cultural ideologi~,º•
no fue obra de la R.evolución de Octubre, no fue obra de la revolucion
socialista, fue obra de la contrarrevolución estalinista en lá Unión Soviética. Pero eso es otro asunto.
Volvamos ahora a la cuestión de la utilidad de ese pluralismo, de
esa tentativa de aprovechar el pluralismo ideológico que los burgueses
proclaman teórica e ideológicamente y que aplican muy poco.~ de un
modo muy limitado en sus universidades. Vamos a ver _la ut~idad d~
eso, de aprovechar eso, desde un punto de ~ta revo~ucionar10? precisamente desde la lucha de clases. Podemos decir que tiene esencialmente dos funciones. Y eso me permitirá hacer el puente para responder,
para desarrollar la segunda cuestión.
La primera función de la universidad, que es probablemente la más
[ 8]

CAfflEDRA

importante, es producir conocimientos, producir conciencia, producir
ciencia (conciencia, ciencia, conocimiento, todo eso es más o menos
lo mismo). Vamos a diferenciar de un modo demasiado bizantino, talmudist.a, todos esos conceptos. Esto, para algunos de ustedes, puede ser
una pequeña provocación. Lo digo deliberadamente. Un buen estudiante revolucionario debe ser un buen estudiante. Si no es un buen estudiante, no es un buen revolucionario. Es totalmente inútil ver a un estudiante revolucionario limitándose a divulgar, entre la clase obrera y
entre la clase campesina, lugares comunes. Esos lugares comunes ellos
conocen mucho mejor que ustedes. Es absolutamente inútil explicarles
a ellos que están explotados. Eso lo saben ellos mejor que ustedes. Y es
también absolutamente inútil explicarles a los obreros y campesinos que
es necesario luchar contra la explotación y conducir la lucha de clases.
Eso la conducen ellos, eso lo hacen cotidianamente. De eso no necesitan nada, de ninguna manera. Lo que necesitan son armas intelectuales.
Eso sí, ustedes pueden apartárselas a ellos. Armas intelectuales que signifiquen conocimientos, datos, datos empíricos, conocimientos empíricos, positivos, y datos globales y conocimientos dialécticos. Esas sí las
necesitan, porque esas armas no pueden producirlas ellos mismos en sus
lugares de trabajo. No tienen las condiciones privilegiadas, que ustedes
tienen, de acceso al conocimiento, de acceso y tiempo libre para acumular conocimientos. Y si no se utiliza el tiempo que se pasa en la universidad para acumular esos conocimientos y transmitirlos a la clase
obrera, al campesinado, en realidad se ha hecho un gasto inútil, por
esa permanencia en la universidad. Es mejor, en la hora actual, dejar
la universidad, e ir a trabajar a otro lugar, como trabajador manual.
Eso es más útil hacerlo que permanecer en la universidad sin hacer estudios serios.
Yo creo que la ciencia es una potencia revolucionaria. Yo creo
que la ciencia puede ser una conciencia y un instrumento revolucionario. Pero puede serlo si es puesta al servicio del pueblo, al servicio
de la clase obrera, al servicio de los campesinos, de un modo serio y
responsable, o seá, con conocimientos reales, sensatos, críticos, que
no se dejen manipular ni canalizar en sentido limitado, porque esto
es útil a la clase dominante. Eso es verdad para las ciencias sociales,
evidentemente, en primer lugar. Y es verdad también para las ciencias
naturales. Pero un ejemplo es un ejemplo y es muy importante para
ustedes. Y especialmente para ellos, y para ustedes, que están actualmente estudiando: futuros maestros, profesores de enseñanza. Hay,
en el desarrollo de la pedagogía, de la psicología y de la fisiología inCAfflEDRA

[

9]

�fantil. hoy. conocimientos que reoresentan una condena t.errible para
la sociedad basada en 1a aesigua1aaa social, por el momento, poftiUe
todos los conocimientos científicos siempre son provisori.01, J)Oliblemente en tránsito de cambiar. Estos conocimientos querrán caaalúr
los especialistas en cinco o en diez años. No io creo. No se sabe por
el momento.
Por el momento hay una unanimidad, cuasi unanimidad, entre, repito, los pedagogos, los psicólogos y los psiquiatras, entre las especialidades de la fisiología infantil, médicos y otros especialistas, para determinar que la estructura de la lengua -que determina de un modo tan
grande la estructura del pensamiento- ya tiene características fundamentales entre la edad de dos y de tres años. Lo que significa que niños
de ambiente pobre, niños de ambiente desfavorecido socialmente, entran a la enseñanza primera, a la escuela primaria, ya con una desventaja terrible, en el modo de pensar, en el modo de formular sus conceptos, con su lengua, que no le es totalmente irrevocable, insuperable,
pero que es muy difícil de superar. Esto significa, también, que hay
un aspecto utópico en la idea de que la escuela, el sistema de enseñanza, puede ser un arma de igualdad social. Puede serlo solamente en un
límite muy fuerte, porque las consecuencias de la desigualdad social
inicial del ambiente familiar -en el cual nacen los niños y se desarrollan en los primeros dos o tres años de su vida- crea consecuencias de
desigualdad, en el acceso al lenguaje, en la estructura del lenguaje y en
la estructura del pensamiento. Y son obstáculos muy grandes para disfrutar después la enseñanza que pueden recibir en la escuela y en la
universidad.
Este es un argumento formidable a favor de una sociedad socialista.
Es una argumentación gigantesca a favor de la igualdad social y económica que elimina esos obstáculos, que suprime lo que nosotros llamamos "el asesinato de millares y millares de promesas, de Molieres, de
Mozarts, de Shakespeares y de Einsteins potenciales", niños que están
siendo asesinados durante los primeros uno, dos y tres años de su vida,
por su negativo ambiente familiar, por su medio social desfavorecido,
en los cuales esas posibilidades, esas potencialidades, están siendo eliminadas definitivamente o cuasi definitivamente.
Hay otros ejemplos del mismo tipo. La medicina puede ser utilizada, la investigación médica puede ser utilizada como una arma de
lucha de clases, como una arma de defensa de· los derecnos -Eie ios
[ 10] CAfflEDRA

obreros, de los campesinos y de todas las capas explotadas y -pobres de
la sociedad de un mouo muy eficaz. Se puede demostrar cómo la organización industrial, cómo la organización del trabajo, cómo la organización de las ciudades monstruosas que el capitalismo ha creado con todo eso, crea amenazas a la salud del individuo, amenazas a la salud de
grupos sociales. Crea y ataca las raíces de la vida, el equilibrio fisiológico y psicológico del ser humano. Bueno, se puede añadir a eso innumerables ejemplos de las ciencias sociales, de la sociología, de la economía política, etcétera, etcétera.
Todo eso puede hacer el estudiante. El futuro intelectual debe
acumular conocimientos. Ser un buen estudiante y un buen científico. No debe considerar que en la universidad hay solamente ciencia
burguesa que se debe eliminar, suprimir o deiar de lado. En la universidad se puede acumular conocimientos positivos, concretos, prácticos,
datos empíricos, etcétera, sin los cuales no se puede desarrollar ninguna ciencia crítica global, de la cual el marxismo es hoy el ejemolo, ejemplo al que yo llamo el más destacado.
La segunda función positiva de ese pluralismo universitario, ideológico, político y cultural, con el derecho de la enseñanza aún minoritaria del marxismo y de la ciencia social crítica en general en la universidad, es la formación de cuadros revolucionarios. Yo creo que ustedes
son privilegiados. Los estudiantes, los asistentes y los maestros son privilegiados, en el sentido de que no solamente tienen tiempo libre para
acumular conocimientos, ya que los obreros manuales o los campesinos en• el campo no puedan acumularlos por falta de acceso a las fuentes. Pero, aaemás, ustedes tienen otro privilegio muy importante, pero
que se debe conquistar. Este privilegio no es un producto automático
de la enseñanza universitaria. E~ la capacidad de sintetizar datos positivos, empíricos, fragmentarios, que se enseñan en la universidad. Ese
privilegio es la capacidad de los estudiantes de liberarse de una visión
fragmentaria, de una visión parcializada de la realidad social. Esto es
mucho más grande que la capacidad de un obrero o de un campesino.
Un obrero y un campesino ven la realidad de su vida inmediata, su
ambiente inmediato, de un modo limitado, muy limitado. Además,
para un obrero, para un campesino, es muy difícil entender lo que
pasa en otros países, lo que pasa en otros continentes. Les es muy difícil tener una visión global de su propio país, por no decir una visión
global del mundo. Eso es muy difícil para ellos. Pero para ustedes es
mucho más fácil. Y es precisamente por el hecho de que ustedes pueCA111EDRA [ 11 ]

�den sobrepasar la fragmentac1on y la parcelización del conocimiento
de la soci~dad; y, por eso, la visión global del mundo es un arma de análisis crítico muy grande.

¿Cronometristas revolucionarios? Esto es muy düícil. Es muy difícil
tener en la dirección del estado mayor de un ejército a un pacifista
convencido.

Solamente si se ve la sociedad en su conjunto se puede tener una
visión realmente crítica de esa sociedad: un entendimiento, una conciencia de la estructura social fundamental, de la naturaleza de la sociedad burguesa, de la naturaleza de la lucha de clases y de todas esas
otras cosas sobre las cuales no deseo extenderme por el momento.

Hay una contradicción entre la convicción y la función, mas eso
es verdad solamente para una minoría. Pero las funciones intelectuales, para muchos, son posibles. Es p0sible hacer una práctica revolucionaria después de la terminación de los estudios universitarios, pero
es difícil -es posible, pero difícil-; es difícil porque la presión del
ambiente social es muy fuerte, porque las dificultades prácticas son
muy fuertes, porque la represión es muy fuerte, muy fuerte. En el país
europeo en el cual ha habido un mayor número de estudiantes revolucionarios, es la Alemania occidental, en la cual ha habido decenas de millares de estudiantes revolucionarios en los años 67, 70 y 72. Bueno,
la represión en esa sociedad alemana muy liberal, generalmente muy
liberal, se organizó de un modo muy amplio, porque la burguesía entendió muy fácilmente que es un peligro para ella que haya miles y miles de maestros revolucionarios, médicos revolucionarios, ingenieros
revolucionarios, arquitectos revolucionarios. Y la burguesía ha introducido lo que se llama hoy, en Alemania occidental, "prohibición de
profesiones", es decir, que en toda una serie de profesiones el hecho
de ser miembro de una organización revolucionaria implica una prohibición en toda la función pública, en toda la enseñanza: algunas funciones médicas, algunas funciones en la industria privada. Esa prohibición profesional se extiende ahora contra los revolucionarios, contra
toda una serie de miembros de organizaciones revolucionarias.

Bueno, eso significa que en la universidad se pueden, sí formar
cuadros revolucionarios, cuadros revolucionarios entre los estudiantes,
cuadros revolucioparios entre los maestros y entre los asistentes y los
profesores. ¿Es di~ícil eso? Bueno, es cierto, no es tan fácil.
En general, en toda la historia del movimiento revolucionario hemos visto que en algunos momentos de agitación masiva en las universidades hay mµchos revolucionarios, revolucionarios del lenguaje o revolucionarios de la emoción. Pero en muy poco tiempo se ve después,
en cinco años, lo que ocurrió con esos compañeros. Se ve que muchos han ·dejado las buenas resoluciones, las resoluciones firmes, momentáneamente firmes que tuvieron durante la agitación y que después se integraron a la sociedad burguesa, se integraron a la carrera.
No es falta suya. Eso es inevitable en la sociedad capitalista.
El destino de la mayoría de los estudiantes no es el de ser obreros
manuales. El destino de la mayoría de los estudiantes es el de ocupar
lugares en el proceso de producción. Si son ingenieros, técnicos, químicos o de la supraestructura, no son, por definición, los más favorables para el mantenimiento y el desarrollo de una conciencia de clase
proletaria. Pero eso sí es posible para una minoría, y para una minoría
que no debe ser muy limitada, que puede ser importante. Y digo que
esencialmente eso es posible con la condición de que se integre en una
organización revolucionaria, no limitada, al ambiente estudiantil, en
la cual la presión de los obreros, de los campesinos pobres, de las otras
estructuras sociales -representantes de otras capas explotadas de la población del pueblo- neutralizan la presión del ambiente social en el
cual van a vivir cuando han t.erminado sus estudios universitarios. Eso
también se aplica a lo que se llama "la práctica revolucionaria de los
intelectuales". Eso es posible en el ambiente productivo, pero no en
todas las funciones humanas. ¿Revolucionario un cronometrista?

[ 12 ]

CAfllEDRA

Debemos luchar contra eso. Bueno, creo que a largo plazo eso
depende de la capacidad del movimiento obrero organizado y de los
grandes sindicatos, y entender que eso es un atentado contra los derechos democráticos fundamentales, y que ellos deben dirigir esa lucha.
Por ello, conducir esa lucha con éxito no va a ser fácil, por esas represiones enérgicas. Pero creo que esa actividad -digamos, profesional,
revolucionaria, de un intelectual- es posible a condición de no hacerla sobre base individual. Se debe hacerla en el marco de una organización revolucionaria de preponderancia, de hegemonía proletaria, en
la cual la presencia de representantes de la clase obrera y de campesinos pobres neutraliza esa presión y esa represión del ambiente social
burgués y pequeño burgués ...

EL COORDINADOR DE LA CONFERENCIA/ Me parece suficiencATHEDRA [

13]

�temente expuesta la cuestión, profesor Mandel. Ahora demos lugar
a que el público haga sus preguntas. Está primero aquel compañero y
después el otro éompafiero ...

PREGUNTA/ Compañero Mandel: Me gustaría que, como usted
ha estudiado la crisis del siste~a mundial capitalista, en términos primero económicos y luego políticos, nos expusiera, más o menos al día,
algo sobre las contradicciones que minan actualmente este sistema;
igualmente, las características de la recesión que sufre actualmente el
capitalismo; asimismo, las consecuencias que en las sociedades capitalistas tiene esta recesión económica, y ligar naturalmente todo esto a la
dialéctica de la revolución mundial, que ha tenido su éxito más rotundo en la victoria de la revolución china, recientemente, y que ahora se
extiende no sólo a los pueblos del "Tercer Mundo", sino alcanza ya a
los pueblos europeos, encabezados por el pueblo portugués, español,
etcétera. Creemos que usted nos puede esclarecer esto de manera
muy general, porque naturalmente esto implica un panorama muy amplio. . . Su exposición ayudaría mucho plll'a la mejor comprensión de
los compañeros de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
PROFESOR ERNEST MANDEL/ Bueno, como usted lo dice,
áste es un asunto muy amplio. Y para no eliminar otras preguntas y
otras intervenciones me limitaré a hacer algunas consideraciones muy
generales. Primero, la recesión. Sobre la primera recesión generalizada
de la economía capitalista mundial que estamos viviendo hoy -ya
después de un año, pues ya dura un año-, puedo decir que lo pr;visto más o menos correctamente, en el momento en la cual estallo, es
el resultado, es la expresión, del final del largo período de expansión
económica, después de la segunda guerra mundial, de la economía capitalista internacional.
Las causas profundas de este final crítico son fácilmente de explicar en el marco de la teoría económica marxista. La crisis se da por la
baja general de la tasa media de ganancia, sobre la expresión de tres factores principales: primero, el aumento de )a composición orgánica del
capital, que es el resultado de la sem1automatización y la automatización; segundo, la imposibilidad de continuar la baja de los precios y
materias primas, que ha creado situaciones de desnivel, de desequilibrio, entre la oferta y la demanda -la desinversión relativa o absoluta en el caso del petróleo, de la energía, es el ejemplo más claro en

[ 14 ] CATHEDRA

eso-; y tercer punto, la imposibilidad, más o menos temporal, de aumentar la tasa de la plusvalía, es decir, la tasa de explotación de la
clase obrera, como consecuencia de la fuerza aumentada de la clase
obrera en los países imperialistas, después de un largo período de prosperidad relativa.

Esto es, se puede decir, la mala suerte del capitalismo, que en su
éxito mismo crea condiciones negativas para él. El capitalismo no puede' conocer largos períodos de expansión -expansión regular- sin eliminación del desempleo, sin reforzar numérica, cualitativa, organizativamente, la clase obrera, y sin crear, por esa misma razón, las condiciones que lo ponen en la imposibilidad de resolver sus dificultades
económicas inmediatas, a expensas de la clase obrera. Esa es la situación que conocemos hoy. Hay una baja general de la tasa de ganancia
en todos los grandes países imperialistas. Como consecuencia de esto,
hay una baja de la tasa de inversiones, hay una cierta terminación de la
tercera revolución tecnológica y hay todas las grandes ramas -digamos,
de sectores de puntas, del período de expansión- de la industria de automóviles, de la industria petroquímica, de la industria electrónica, de
la industria de máquinas eléctricas.
En todos esos sectores hay una capacidad excesiva a escala mundial. Es la indicación que ya se acabó esa tercera revolución industrial,
en el marco del capitalismo, pero no en las posibilidades objetivas, humanas, sino en las posibilidades del marco de la sociedad mercantil en
la cual vivimos, o sea, en el mundo capitalista. Y eso es un fenómeno
muy fundamental que, en mi opinión, no se puede resolver ni en un
año, ni en dos, ni en tres, ni en cinco, pues hemos entrado en un período, a largo plazo, de crecimiento, de tasa de crecimiento mucho
más baja, pero en el conjunto del mundo capitalista. Eso no implica
que no pueda haber excepciones. Posiblemente México vaya a ser una
excepción, si ustedes realmente encuentran esas milagrosas fuentes nuevas de petróleo. Bueno, vamos a ver lo que eso va a producir para su
país. Les deseo buena suerte.
Posiblemente haya uno u otro país dependiente en América Latina
o en Asia que puedan tener igual buena suerte del mismo tipo. Pero van
a ser excepciones. En su conjunto, la tasa de expansión, la tasa de crecimiento de la economía capitalista mundial va a ser en los años setentas
y en los años ochentas mucho más baja que en los años cincuentas y
sesentas. En mi opinión, menos de la mitad. Vamos a conocer una tasa
CATHEDRA [ 15]

�de crecimiento medio del tipo del dos por ciento. Dos y medio por
ciento y no cuatro, o cinco, o seis, como la hemos conocido durante
los años cincuentas y sesentas.
Bueno, eso va a dar lugar a consecuencias graves sobre el progreso
social; graves, sobre la tensión política y social; graves, sobre la lucha
de clases, con diferencia¡:_; entre los diversos países. La cuestión, la amplitud de esos fenómenos -que están subestimados en algunos ambientes de economistas- puede estar indicada por una cifra que es increíble: actualmente, en los Estados Unidos, la parte no utilizada de la capacidad de producción es del treinta y nueve por ciento. La industria
de los Estados Unidos está trabajando solamente con el sesenta y uno
por ciento de su capacidad de producción. Evidentemente, cuando hay
una situación de ese tipo de desarrollo de la inversión industrial no puede ser muy fuerte. Puede haber "inversiones de racionalización", como
se llaman. Hay industrias y fábricas de punta. Continúa la inversión.
Pero, en su conjunto, una sociedad que tiene una tasa tan baja de utilización del aparato productivo no puede conocer un boom de inversión
de industrias.
Y lo que es verdad para los Estados Unidos evidentemente es menos
verdad en países como Japón, Alemania occidental, Francia, Italia y
Gran Bretaña. Pero eso expresa una tendencia mundial más o menos
predominante. Eso es clásico. No es nada nuevo. Hemos conocido depresiones de ese tipo, cambios de coyuntura fundamental de ese tipo,
en muchos momentos de la historia del capitalismo, cinco o seis veces
o menos, en el pasado. El error de todos esos señores de la escuela
keynesiana, neokeynesiana y de todos los reformistas es que pensaron
que todo eso se acabó, de una vez por todas, que el capitalismo encontró la piedra filosofal para evitar en el futuro esas situaciones. Pero no
la ha encontrado. Y los marxistas que previeron que eso iba a ocurrir
de nuevo han tenido razón ahora. Y los señores de las facultades de
economía oficiales, facultades académicas, deben admitirlo y lo admiten. Lo admiten porque no solamente existe una crisis de la economía
capitalist~ internacional, sino que existe una crisis del pensamiento
económico burgués que es aún más profunda que la crisis de la economía, porque el neokeynesianismo falló al tratar de evitar a largo plazo
depresiones profundas. La falla del neokeynesianismo está ya empíricamente demostrada.
Bueno, todo eso no significa que uno pueda estar optimista sobre
L 16] CA111EDRA

las consecuencias, y eso en un sentido unilateral. Nosotros, en pnmer
lugar, no podemos decir que la crisis del capitalismo sea una magnífica
cosa porque es inhumana, porque tenemos diecisiete millones de desocupados en los países·ncos, sin hablar de los millones de desocupados
en los países depenaientes. Es inhumana, porque la desocupación -a
pesar de que los desocupados hoy reciben en los países ricos, digamos,
ayuda muy alta, algunas veces más alta que los salarios de 101 -obreros
que trabajan en países como México- da lugar a la degradación del
hombre; es inhumana, porque a pesar de esa ayuda -es evidente que esa
crisis es una miseria psicológica y social, incluida una miseria económica-. Ser desocupado, el hecho de haber hoy diecisiete millones de desocupados solamente en los países ricos, imperialistas, es una fuente de
desgracia humana. Y nosotros no vamos a estar muy felices con esa desventura como argumento contra el capitalismo. Es un argumento contra el capitalismo, evidentemente, mas esa no es razón para estar contentos, satisfechos.
En segundo lugar, hay un peligro, que hemos visto muy bien desde
los años treintas: el peligro de que en una situación de crisis económica
profunda, y de recesión económica generalizada, desaparezcan las posibilidades materiales
del reformismo. Y en esa situación hay un doble
....
fenómeno de radicalización política: hay la radicalización de la izquierda y hay la radicalización de la extrema derecha. Y la cuestión está
abierta. Por el momento, no está todavía resuelta para la historia.
¿ Quién va a aprovechar· eso? ¿Será la extrema izquierda o será la extrema derecha? En otras palabras, al finalizarse al período de expansión
acelerada de la economía capitalista internacional terminó también el
período del liberalismo político, del reformismo político, incluídos los
países más ricos del mundo. De aquí puede veni5 un período de agudización de las luchas ·políticas y sociales y de peligros de la extrema derecha, incluyendo los peligros del retomo de regímenes de tipo semifascista o fascista, que no deben ser idénticos a los de los años treintas
o cuarentas, pero que pueden ser muy graves, muy graves y muy peligrosos para el porvenir de las libertades y del progreso humanos.
Pero también puedo hacer un juicio a corto plazo. Digo que en el
primer período de la crisis es la extrema izquierda la que va a tener las
oportunidades más grandes. Y eso por una razón fundamental que distingue la situación actual muy profundamente de la situación de los
años treintas. Esa recesión económica generalizada del mundo capitalista ha estallarlo en un momento en el cual la fuerza de la clase obrera
CATHEDRA [ 17]

�internacional, el poder de todas las fuerzas sociales, el conjunto de
todas las fuerzas antiimperialistas mundiales, son mucho más grandes
que en los años 29, 30 o 31. Hay un cambio fundamental en las relaciones de fuerza, a escala mundial, que son absolutamente diferentes
cualitativamente diferentes, de lo que ha ocurrido en los años treintas.
La crisis económica del 29 al 32 estalló en un mundo en el cual la clase
obrera ya había sufrido derrotas muy graves. El fascismc;, ya había
triunfado en Italia. La clase obrera alemana ya había sido derrotada en
los años veintes, antes de la victoria del fascismo. La el~ obrera inglesa había sido descalabrada con el fracaso de la huelga general del 26.
La revolución china del 27 fue derrocada. Es decir que las fuerzas obreras antiimperialistas llegaban a la crisis económica con mucha debilidad
a escala mundial y con muy poca fuerza en algunos de los países claves
del mundo.
1
11

11
1

Ahora, la situación es totalmente diversa, íntegramente diferente,
en la gran mayoría de los países capitalistas. Se puede decir: en todos
los grandes países capitalistas, con la sola excepción de los Estados
Unid·os, las fuerzas de la clase obrera están hoy más P?derosas que
nunca, más potentes ahora que en el pasado. Y a eso se anade, a escala
mundial, como ha sucedido, un cambio én las relaciones de fuerza que
se expresa de un modo sint.ético por lo que _ocui:ió en Vietnam, donde
el imperialismo norteamericano, la potencia mas fuerte del mundo,
fue derrotada política y militarmente por un pequeño pueblo. Y esto
ha creado una crisis política de dirección del imperialismo mundial,
que es una crisis tremenda, hoy, én el mundo.
Por primera vez, después de la primera guerra mundial, por primera ocasión después de la victoria de la revolución rusa, hoy, en el mundo, el im~erialismo está incapacitado por todo un período histórico.
No digo por siempre, sino por todo un período histórico que va a durar
(no sé) cuatro, cinco, seis, tres años. Es imposible hacer profec~as sobr~
eso. Pero por todo un período histórico el imperialismo está mcapac1tado para las intervenciones militares en gran escala. La situación interior de los Estados Unidos -por no hablar de la situación interior del
Japón y de las principales potencias de Europa. occiden~~- es tal ~ue
hoy, por primera vez, es absolutamente imposible, pohtic~ente imposible, mandar decenas de millares de soldados norteamericanos, o
franceses, o i_ngleses, o japoneses, o italianos, o alemanes, para derrocar las revoluciones en otros países.
Es una situación absolutamente nueva que todas las revoluciones
[ 18] CAfflEDRA

que hemos conocido después de 1917 se hayan enfrentado. con esas
intervenciones extranjeras masivas. Hoy en día, por primera vez, eso
no es ya posible. Repito: no es por siempre. No debemos hacemos
ilusiones por eso. El imperialismo va a reorganizar sus- fuerzas políticas. Va a hacer todas las tentativas posibles para reorganizar una fuerza política de intervención, para restaurar un ambiente político, porque las fuerzas técnicas y militares las tiene. Tiene dificultades políticas y morales, pero no dificultades técnicas y físicas. Va a procurar
superar esa crisis de dirección política y moral. Pero le falta tiempo al
imperialismo. Y durante este tiempo no va a poder. Repito: no sé
cuanto tiempo: van a ser tres, cuatro, cinco o seis años. Es imposible
hacer previsiones precisas. Sobre eso tenemos una posibilidad enorme,
la primera posibilidad, después de la primera guerra mundial, de hacer
revoluciones socialistas sin intervenciones militares masivas extranjeras.
Pero inmediatamente debemos introducir algunas reservas en esa
opuuon. Cuando digo "sin intervenciones militares masivas extranjeras" no implica decir sin intervenciones militares en forma absoluta,
porque hay posibilidades de intervenir no masivamente de un modo
que puede ser eficaz. Se puede intervenir por intermedio de lo que
llamamos "medio indirecto", a través de sucursales, de ejércitos substitutos que han creado en algunos países dependientes y que son
ejércitos potentes. Pensamos en el ejército brasileño, en América del
Sur. En el ejército de Irán o de Israel, en el Medio Oriente. En el ejército del Zaire o de Africa del Sur, en el continente africano. Bueno,
aquí sí tiene el imperialismo una capacidad de intervención contrarrevolucionaria todavía real. No tan fuerte, evidentemente, que los ejércitos imperialistas mismos. Pero tienen una posibilidad, una capacidad
de intervención contrarrevolucionaria.
Hay una amenaza muy grande que se debe tomar en serio por la
utilización de armas nucleares, en algunos casos muy limitadas. La posibilidad de utilizar armas nucleares contra movimientos revolucionarios es muy difícil por razones políticas y morales de los países imperialistas. Más no digo que sea totalmente excluído. Hay algunos casos
-digo-, dos casos con&lt;:retos, hoy, a los cuales debemos tomarlos en
serio. El primero: el caso de Corea. Ya el ministro de la defensa de los
Estados Unidos, Schlensinger (*), amenazó al gobierno de Corea del
(*) Recordemos que esto fue expresado por Mandei en 1975. Y así en otros ejemploa que
mencionamn más adelante.

CATHEDRA [

1e

19]

�Norte de que si hay una guerra civil, de que si hay una intervención
en Corea del Sur, van a utilizar armas nucleares tácticas para impedir
que se repita la experiencia vietnamita. Y creo que no se debe tomar
de mode, irresponsable esa amenaza. Es una cosa posible, por todo el
pasado de la guerra de Corea en la conciencia del pueblo norteamericano, que pueden aceptar eso.
Un segundo caso, el cual no es totalmente excluído, es el caso del
Medio Oriente. Es un asunto en el cual pueden convencer a una parte
de la opinión pública de que hay una amenaza de desapru:i&lt;~ión inmediata del Estado sionista. No es imposible que puedan utihzar armas
nucleares tácticas contra algunas revoluciones de las masas árabes en
esa parte del mundo. Esos dos casos que por el mome;i~o son, creo, los
únicos en los cuales las condiciones ' morales y pohtlcas pueden ser
creadas en algunos países imperialistas para la utilización de armas nucleares tácticas contra movimientos revolucionarios. Bueno, eso es una
amenaza.
Hay también la posibilidad de utilizar pequ~ñas fuerzas contrarre~_olucionarias mercenarias. El general Spínola esta reclutando hoy un eJercito de mercenarios en España contra la revolución portuguesa, que no
puede ser completamente sin eficacia. Los mercenarios, que han hecho
ya la prueba en algunas guerras contrarrevolucionarias en el continente
africano, tienen capacidad de intervención más grande que la de Playa
Girón, donde no fueron muy eficaces. Han tenido algunos éxitos ~n
Zaire. Han tenido algunos triunfos en Nigeria. Han tenido algunas victorias en Rodesia. Son gente muy profesionalizada. Tienen algunas bases en el interior de Portugal mismo. Tienen algunas bases en el régimen
fascista de España, evidentemente. Bueno, puede ser una fuerza, no de
algunos centenares, sino de millares de personas, de cinco mil o di~z
mil apoyados por la CIA, y apoyados por muchas otras fuentes del m~smo tipo. Eso no es una cosa completamente negable. Pero no es la misma cosa que quinientos mil soldados norteamericanos, como los que
fueron mandados contra la revolución vietnamita, o quinientos mil soldados franceses, como los que fueron enviados a Argelia. Eso es otra
cosa, otra dimensión, mucho más pequeña. Y contrarrevoluciones socialistas en países europeos de poca eficacia.
En mi opinión, hay otro peligro, el más grande, que es el peligro
de la intervención económica-monetaria-financiera, intervención que
no provoca reacciones tan rápidas de los pueblos como las interven-

[ 20 ] CAfllEDRA

ciones militares brutales. Pues bien, ya hay un bloqueo en Portugal.
Existe ya, por muchos meses, sin que haya mucha reacción de los pueblos europeos, incluidos los pa1ses en los cuales hay movimiento obréro muy fuerte. Hay menor reacción en Francia,-en Italia, en Inglaterra,
en mi propio país [Bélgica], contra el bloqueo de Portugal, que contra
la guerra vietnamita. Y es lógico que cuando se utiliza el fusil contra
una revolución... bueno, la gente puede, de un modo apasionado, reaccionar. La presión económica-financiera-monetaria es mucho más oculta, mucho menos evidente. Provoca reacciones más tardías. Y en esa
medida es un peligro. Pero, repito, si hacemos el balance de todo eso
podemos decir que en esa crisis econórr.ka, junto con la crisis de dirección política del imperialismo mundial, veremos que tenemos condiciones favorables, excepcionalmente favorables.
Pero un avance de la revolución socialista en toda una serie de partes del mundo, por primera vez después de muchos años -incluidos algunos países imperialistas mismos-, en mi opinión, una crisis revolucionaria profunda está madurando en cuatro o cinco países europeos de
Europa&gt; occidental. No solamente en Portugal, sino en España, en Italia,
en Francia, y quizá también en. Inglaterra, aunque la cosa no es todavía
tan clara en esos países (bueno, esos no son tan grandes países, pero
tampoco son tan pequeños). Están prácticamente todos los países importantes de Europa, con la excepción de Alemania occidental. Y el
efecto conjunto de esta crisis, en los próximos meses y años, va a extenderse probablemente en la mayor parte de los países en Europa occidental.

Puede haber influencias muy profundas en otras partes del mundo
capitalista. En ese sentido, podemos decir que hay una verdadera dialéctica de la revolución mundial que está jugando hoy a favor de la revolución socialista en algunos de los países industrializados claves del mundo. Y el éxito o el fracaso de ese juego va a influenciar de un modo
absolutamente decisivo a la humanidad en los próximos diez o quince
años. Si tenemos éxito, y lo esperamos, y trabajamos por eso ... Si tenemos éxito en algunos países de Europa Occidental, va a cambiar la
situación mundial de un modo absolutamente decisivo. Veremos entonces un modelo democrático, de democracia proletaria, de democracia socialista, de planificación democrática, en países altamente industrializados. Va a cambiar -se puede decir que en veinticuatro horasla imagen del socialismo, a los ojos de los obreros americanos y de los
obreros sovieticos. Se va a liberar una gran parte de la humanidad del
CATHEDRA [ 21 ]

�dilema en el cual creo que está hoy: el dilema de poder elegir_entre socialismo y libertad, entre socialismo y democracia. Vamos a demostrar
-en el caso de que tengamos éxito con la revolución socialista en un
país altamente industrializado, desarrollado- que el socialismo no solamente es posible, sino que tiene mayor posibilidad en esos países con
mayor democracia y con mayor libertad, más aún que en el régimen de
democracia burguesa. Y eso -repito- va a canibíár prácticamente en
veinticuatro horas los ténninos del problema de la política mundial. Y
va a crear posibilidades de progreso y de victoria socialista en muchas
partes del mundo.
Lo opuesto también es verdad. Si vamos a fracasar, si la clase obrera en algunos de los países claves de Eurpa occidental va a conocer derrotas graves, fundamentales, en los próximos años, del mismo tipo de
las derrotas que ha sufrido en los años treintas, eso va a crear regímenes
de derecha y de extrema derecha en esos países, puesto que éstos van a
procurar resolver la crisis del sistema económico mundial capitalista
con métodos parecidos a los métodos de los años treintas y cuarentas,
es decir, con agresiones internacionales -incluídas guerras-, con destrucciones de libertades, con exterminios del movimiento obrero, con
barbaridades del tipo chileno ... Y en países en los cuales el peligro para un régimen sea más grande aún que en Chile pueden ser todavía más
bárbaros que en este país. Ustedes no deben olvidar que en España -lo
he dicho ya, ayer- los fascistas mataron a un millón de personas para
impedir la victoria de la revolución socialista espanola. Un millón de ·
personas ha fracasado históricamente.
Fue todo inútil. Fue una masa_,
ere totalmente inútil. ¿Por qué? Pórque hoy hay más socialistas, más
revolucionarios y más comunistas en España que antes de esa masacre.
Fue, pues, totalmente inútil esa hecatombe. Pero fue un precio muy
alto, muy alto, pagado por el pueblo español y por todos los pueblos
0

0

europeos.
Eso puede repetirse si tenemos derrotas en esta ocasión, fracasos en
estas oportunidades revolucionarias, oportunidades que están abriéndose hoy (!n algunos países claves de Europa occidental. En ese sentido
-estoy seguro de que no puede gustar a ustedes que diga eso con cier,
ta brutalidad-, estoy convencido de que, después de veinticinco años
en los cuales el centro de gravedad del proceso revolucionario mundial
estuvo en el "Tercer Mundo", hoy se está desplazando por cierto tiempo hacia los países industrializados. Esto es mejor para ustedes. Si uste-

[ 22]

CAfflEDRA

des tienen mañana el apoyo de una Europa socialista para su propia
lucha, ésta ser,\ mucho más fácil para derrocar al imperialismo y para
construir una sociedad socialista en los países de América Latina. La
lucha será entonces mucho más fácil que cuando se deba hacerla con las
fuerzas limitadas de sus propios países, todavía hoy dependientes y
subdesarrollados.
Pero to~~ esto q~e ~ecimos no es fatal. Todo esto no implica ninguna automatic1dad. Nmgun automatismo va a depender del desarrollo de
las luchas reales, luchas sociales, luchas políticas; luchas de clases, en
los próximos meses y años. Vamos a hace-: un balance c,le eso, después
de algunos años, para ver el progreso que hemos tenido, los éxitos que
hemos cónocido, los fracasos que hemos sufrido en algunas partes del
mundo.
Termino diciendo que lo que es fundamental en todo lo expuesto . . . (todo esto es un poco abstracto y, para algunos de ustedes, posiblemente contestatario; por ello, espero recibir alguna contestación
crítica). Lo que es fundamental -decía- en este proceso, en mi opinión, es que hay un fenómeno mundial de ascenso del proletariado
-en el sentido más estricto de la palabra-, es decir, de los asalariados
de la industria, del transporte, del campo, en el conjunto de las fuerzas
revolucionarias a escala mundial. Las derrotas del proletariado en los
años veintes, treintas y en el inicio de los años cuarentas han cambiado
temporalmente las relaciones de fuerza. Y los campesinos pobres -pensamos en primer lugar en China, pensamos en Vietnam, pensamos incluir a Cuba-, los campesinos pobres o el semiproletariado, por todo un
pe;íodo histórico: _treinta años o veinticinco años, han jugado un papel
mas destacado, mas de vanguardia, en el proceso revolucionario mun•
dial, que el proletariado industrial. Ahora las cosas cambian de nuevo.
Ahora, de nuevo, es el proletariado industrial el que ocupa el primer
lugar en el proceso revolucionario mundial, y lo digo incluyendo a los
países subdesarrollados.
Si ustedes hacen el balance de lo que ha ocurrido en América Latina, de las derrotas que hemos sufrido -que fueron derrotas para todo
el mo~iento obrero internacional- en Brasil, Bolivia, Uruguay, Chile,
hoy. la serie de las derrotas ·terminó. En el país en el cual existe el
proletariado indu1itrial más organizado y más combativo del continente: Argentina, s~ ~~ase obrera no ha podido ser derrotada. Ha podido
mantener su pos1c1on, pasar a la contraofensiva después de la guerra,
CATHEDRA [

23 ] ·

�de la huelga vía constitución. Y ahora, bueno, con la victoria de su
huelga general contra el señor López Rega, con todas las implicaciones
que eso tiene para el desequilibrio del sistema económico y político
capitalista ... En Argentina es un cambio, en mi opinión, de la situación (pero no solamente en Argentina). Es un cambio de la situación
en toda América del Sur porque hay toda una serie de consecuencias
positivas, incluídas las del proceso revolucionario en este continente.
Pero es muy típico que este cambio ocurra en el país en el cual existe
la clase obrera mejor organizada, con mas alta conciencia de clase y con
más alto desarrollo de militancia de clase de todo el continente. Y eso
es una indicación de que, incluídos los países dependientes, hay un cierto cambio de lugar del centro de gravedad del proceso revolucionario
mundial hacia el proletariado industrial y agrícola, o sea, proletariado
en el sentido propio de la palabra ...

EL COORDINADOR DE LA CONFERENCIA/ Aquel compañero
tiene la palabra . . . Y después esa compañera ...

PREGUNTA/ Yo quisiera preguntar acerca de unos aspectos de la
pluralidad ideológica que, entre paréntesis, un poco ya fueron vertidos
el día de hoy. Pero primero debemos entender el sentido de eso. Por
ejemplo, ya en la etapa histórica del triunfo del liberalismo se habían
juntado evidentemente ideologías tradicionales, feudales, escolásticas,
teológicas, etcétera. Y estas ideologías habrían de sufrir una derrota,
sobre todo en el momento del triunfo liberal, triunfo que impide realmente la pluralidad ideológica al destruir bastante contundentemente
esas ideologías tradicionales. Y de esta manera puede imperar precisamente la nueva ideología que corresponderá al nuevo modo, a las
nuevas relaciones de producción y al nuevo tipo de dominación social,
que es el de la burguesía. En este caso, por ejemplo, se destruyen las
viejas escuelas de carácter teológico-escolástico y se substituyen por las
nuevas instituciones liberales que benefician al país, digamos, a las nuevas formas sociales.
En este caso, el propio liberalismo ha demostrado, en cierto sentido,
por lo menos en esta etapa, que este proceso de libertad, de tolerancia
ideológica, puede ser bastante peligroso, porque puede llevarle al cauce
de la propia contrarrevolución, y que mientras las instituciones no estén adecuadas al nuevo tipo de poder esta pluralidad es peligrosa para
el liberalismo ... En este caso, yo quisiera una información más abundante ...

[ 24 ]

CAfflEDRA

OTRA PREGUNTA/ De la misma manera, yo preguntaría al profesor Mandel en relación a la situación revolucionaria de 1917 cuando
se trataba de consolidar la revolución sociallsta en la Unión Soviética
situación en la que Lenin súbitamente decreta leyes contra la libertad'
de prensa, contra la prensa polémica, a fin de acabar con uno de los
medios d~ difusión de la ideología burguesa. Esto no quiere decir que,
en el per10do de ascenso revolucionario, Lenin hubiera luchado contra
la libertad de expresión a través de.los periódicos de los trabajadores.
De la misma manera -también como otro ejemplo-, en Chile, dentro de la experiencia del gobierno de Salvador Allende, la falta de control de los medios masivos de comunicación permitió a la reacción instrumentar la campaña ideológica contrarrevolucionaria. En ese sentido,
preguntamos si es necesario destruir .el pluralismo dentro de ese campo,
y, también, bajo qué condiciones puede plantearse un sistema socialista
de pluralidad ideológica, de manera de no poner en peligro los logros de
la propia revolución proletaria ...

PROFESOR MANDEL/ Bueno, yo estoy contento con esta pregunta porque me permite aclarar toda una serie de conceptos ligados a todo
el asunto, que es un asunto muy esencial, muy fundamental, del problema del socialismo. Primero que todo, debemos hacer un balance histórico, que no sea un balance dogmático, no acrítico, no apologético,
sino un balance histórico, en primer lugar, correcto, y después crítico,
de lo que ocurrió realmente en la Unión Soviética, y obtener algunas
conclusiones de ese análisis.
En la Unión Soviética la paradoja es que precisamente en el período

-:-Oº ~ablo del período de antes de la revolución, sino de después de la
victoria de la revolución socialista- en el cual el peligro para la revolución fue_ ~l más grande: en el período de la guerra civil, había pluralidad poht1ca. Son poco conocidas hoy estas cosas, repito, estos hechos,
estos datos son poco conocidos: el gobierno que toma el poder en octubre de 1917 fue un gobierno de coalición. Fueron dos partidos políticos Y no un gobierno de un solo partido. Los bolcheviques proponían
la entrada en ese gobierno a otras tendencias, pero son éstas quienes lo
rechazan. No fue idea bolchevique, ni idea de Lenin, de identificar el
poder de los soviets con un régimen de partido único. No hay ningún
escrito de Lenin donde ustedes puedan encontrar una sola línea de esa
identificación. Eso es ideología estalinista, no ideología leninista. Ustedes lean en la primera Constitución Soviética. la Constitución de
CAfflEDRA [

25 ]

�1918, y ustedes no van a encontrar ni una sola palabra a favor de un
régimen de partido único. En el libro más fundamental de Lenin sobre
la dictadura del proletariado: El Estado y la revolución, no hay un solo
concepto en pro de un gobierno de una sola tendencia. Hay mucho que
añadir· a eso en los hechos. Partidos de oposición existían en la Unión
Soviética, hacia 1921. El Partido Menchevique fue un partido -digamos-- conciliador, oscilante entre la revolución y la contrarrevolución,
apoyando en algunos momentos la contrarrevolución, aliándose en
otros momentos con la revolución. Este partido fue legal durante todo
el tiempo de la Revolución de Octubre. En 1921 tenía representación
en los soviets. Tenía mayoría en algunos soviets de fábricas y ciudades.
Las e!ecciones para los soviets fueron elecciones en listas diversas, con
p~id~s ~olíticos div~rsos. Los anarquistas tenían preparadas organizaciones hbres. Habia una prensa de oposición en todo ese período.
El mismo problema de la prensa burguesa fue analizado por Lenin.
~ los partid?s bur~eses fueron analizados por Lenin de modo muy preciso en el hbro mas duro que escribió sobre ese argumento: el libro
contra Kaustky. En ese libro decía: "No es por casualidad que yo no
haya incluido en mi libro El Estado y la revolución la prohibición de
partidos burgueses, o la supresión de la libertad de prensa para los par·
tidos burgueses. Eso no es una cuestión de principio para nosotros.
Es una cuestión puramente táctica, de evaluación de relaciones de fuerza en un momento determinado". Y añadió (eso quizás sea muy extraño para ustedes, porque el texto es muy poco conocido)! "No somos nosotros los que hemos expulsado a los cadets (los cadet.s fueron
el mayor partido burgués de Rusia). No somos nosotros los que hemos
espantado a los cadets de los soviets. Ellos mismos se han salido''. Esto implica, o para mí implica, que si no hubieran salido los cadets la
cuestión habría sido abierta o menos abierta que si los hubieran tolerado o no los hubieran tolerado.
La actitud de Lenin cambió en 1921. Es muy interesante ver ese
momento. Eso no sucedió en el momento más peligroso de la Revolución Rusa. Eso fue después de la victoria de la guerra civil, después de
la victoria contra la intervención extranjera, después de la consolidación final, total, del poder estatal de la clase obrera. Lenin cambió
su actitud en el momento en el cual la Revolución Rusa fue obligada a
dar un paso atrás en terreno económico, en el momento de la introducción de la NEP, de la Nueva Política Económica, que él justificó. Fue
entonces cuando llegó la restricción de la democracia proletaria en ese
momento, con argumentos nuevos, no de principio, no de esencia, no

[ 26] _CA'fflEDRA

de teoría. Pero sí con argumentos puramente coyunturales, · didendo
que en el momento en el cual una clase obrera minoritaria, pequeña
minoría en la sociedad -no más de quince por ciento de la sociedad-,
deje la libertad de comercio y la libertad de desarrollo económico a una
clase de pequeños propietarios campesinos que representan la enorme
mayoría de la población -ochenta por ciento de la población- es muy
peligroso para la dictadura del proletariado dejar a esa mayoría la libertad económica, ya que va a ser un peso económico muy grande. Y no
sólo peso económico, sino también peso político y peso ideológico.
Y lo justifica Lenin con un argumento --repito-, que es un argumento
absolutamente coyuntural. Y justifica también con ese argumento las
restricciones de cJ.emocracia soviética que se habían introducido en
meses pasados, resti:jcciones que fueron 1a supresión de los partidos de
oposición, la interdicción del Partido Menchevique y la prohibición de
los anarquistas. Y, lo que fue peor, la supresión del derecho de huelga
y la supresión de la libertad de fracción en el interior del mismo Partig.ó
Bolchevique.
Bueno, podemos sustraer dos conclusiones de todo lo dicho. Una
conclusión, digamos, ya en el sentido de Lenin, y una segunda conclusión crítica. Primera conclusión: Es evidente que en todos los países
en los cuales -digamos- las premisas de la argumentación de Lenin no
se aplican (bs conclusiones también no se deben aplicar en países en
los cuales la clase obrera no representa el quince, sino el sesenta y cinco,
setenta u ochenta por ciento de la población), ¿por qué se debe eliminar la libertad de prensa, la libertad de organización política, por la
burguesía, que representa una muy pequeña minoría de la población?
Y en situaciones en las cuales no hay desarrollo de la pequena producci~n mercantil, y en la que va haber una preponderancia, una hegemoma, de la gran industria socialista absolutamente decidida, ¿por qué
se debe temer a la ideología burguesa: De esas premisas mismas de Lenin se puede sustraer la conclusión de que para la mayoría de los paises
desarro~l,ados, industrializados, no conviene, no sirve, aplicar esa argumentacion y es mucho mejor mantener el pluralismo político, mante~er el pluralismo ideológico y cultural, por razones que expondré al
fmal de mi contestación ...
Pero hagamos ahora un balance crítico del juicio de Lenin. Bueno,
yo creo -no tengo miedo decirlo, porque no es solamente opinión
mía-, creo que es opinión de mucha gente en el mundo incluidos los
partidos comunistas, comprendida la dirección de muchds partidos coCATHEDRA [ 27 ]

�munistas. Yo creo que Lenin cometió un error. Fue un error de juicio, no de principio. Fue un error de juicio, no de teoría. Se equivocó
sobre la naturaleza del peligro número uno que amenazaba a la dictadura del proletariado en 1921, cuando pensó que ese peligro número uno
estaba en la fuerza ideológica y política de la pequeña burguesía. Se
equivocó Lenin porque hemos visto después lo que ocurrió. Es verdad quEl había cierto desarrollo de la pequeña producción mercantil,
cierto desarrollo del peso del comercio privado, del peso del campesinado en la sociedad, que era muy pequeño, muy pequeño, y con resultados ideológicos y políticos muy limitados. Muy limitados por una
razón fundamental, y que es una razón que él entendió muy bien, en
1917. Y que olvidó por razones sobre las cuales no deseo entrar, porque es toda una historia que está muy ligada a la historia del marxismo
ruso, y que es la incapacidad de la clase campesina rusa de centralizar
política e ideológicamente sus fuerzas en un país tan grande, en condiciones de dispersión tan evidentes, como era Rusia.
Eso fue un error de juicio político. Había cierto peligro de presión
de la pequeña burguesía campesina sobre la dictadura del proletariado.
Eso fue un peligro limitado y de toda manera no inmediato, que solamente se verificó después, tres, cuatro, cinco años, en el 26, 27 y 28,
y fue el peligro mayor para la dictadura del proletariado, para la conciencia de clase de la clase obrera y para el gobierno obrero en la Unión
Soviética de 1921. No el peligro para el campesinado, sino el peligro
de la pasividad de la clase obrera, de la pérdida de actividad política
de la clase obrera, del retroceso del movimiento obrero y de la monopolización del poder político para una capa privilegiada, o sea, la capa
burocrática.
Este burocratismo no es invención trostkista. No es creación de
Trostky. Eso Lenin lo entendió muy bien. La última pelea de su vida
fue contra esa burocracia, a partir del año 1922. Eso es-podemos ya
decirlo- al final del año 21. Es el motivo principal -si no el motivo
obsecional- de todos sus escritos: el auge del peligro del burocratismo
y de la burocracia.
Es evidente que uno piense que el peligro principal era el peligro
de la burocracia y de la pasividad de la clase obrera. Porque el poder
de la burocracia no es el resultado de una conspiración. No hay una
serie de gente colocada alrededor de Stalin que ha hecho una conspiración para derrocar el poder de la clase obrera. Es un proceso histórico

[ 28 ]

mucho ~ás fundamental. Es el resultado de la pasividad que. se siente
por la falta de intervención directa de los obreros en el proceso de
dirección política y económica.
Bu~no, si uno pone la cuestión de ese modó es evidente que lo que
se debió haber hecho en 1921 fue exactamente lo opuesto de lo que se
hizo. El deber era la necesidad de desarrollar y no limitar la democracia soviética; desarrollar la problemática política, la contestación política, el pluralismo político y la libertad de prensa política, porque sin
esa pluralidad la actividad política de la clase obrera -la verdadera
actividad política, no las cosas mecánicas dictadas, mecanizadas, manipuladas- es imposible.
No sé si ustedes lo saben. Trotsky, con cierto retardo sobre Lenin,
un año de retardo, entendió el mismo problema, cuando se dio la oposición de izquierda; entonces Trotsky entendió el mismo problema. Estaban todavía los miembros de todos los órganos del gobierno soviético,
todos los órganos dirigentes del Partido Comunista, en el mes de octubre de 1923. Ellos proponían una resolución del comit,é central del
Partido Comunista de la Unión Soviética con -prácticamente- el mismo contenido de las últimas palabras que he dicho aquí: el peligro
principal es el peligro de la burocratización. Para combatir ese peligro
se debería iniciar un proceso de ensanchamiento, de ampliación, de la
democracia soviética, proceso de discusiones abiertas, de polémicas
abiertas, de participación obrera en la vida política. ¿Ustedes saben lo
que ocurrió? Esa resolución fue aceptada unánimemente por el comit.é
central del Partido Comunista de la Unión Soviética, inclusive por el
mismo Stalin. Tan evidente fue el razonamiento, la argumentación;
tan evidente fueron todas esas cosas. Bueno, fue aceptada unánimemente, pero nunca fue aplicada. Y eso es otra cuestión, ya que el nivel
de actividad de la clase obrera fue tan bajo, la abstención política de la
clase obrera fue tan fuerte, que el poder de la dictadura del proletariado
se identificó con el aparato burocrático, con el régimen de la burocracia. Pero lo que me parece ser evidente es que, en el año de 1921, la
dirección. del Partido Comunista Soviético, incluidos Lenin y Trotsky,
se equivocaba, y que el peligro burocrático fue mucho más grande que
el peligro pequeño burgués .. E, inclusive, para combatir el peligro pequeño burgués, la necesidad de reanimar la actividad política de la clase
obrera fue mucho más impotente que todas esas otras cosas.
Hay una lógica interna que ustedes deben entender. Es una lógica
CAfflEDRA

CAfflEDRA

l 29]

�diabólica, una lógica terrible, donde las consecuencias -ae las cuaies,
las consecuencias permanecen- hacen ahora de la Unión Soviética el
camino opuesto Hay peligros contrarrevolucionario, burgués y pequeño burgués y, al mismo tiempo, pasividad política de la clase obrera.
Ahora, las únicas vías de salida son la vía administrativa y la vía represiva. Si no hay actividad política de la clase obrera y amenaza de contrarrevolución, ahora las únicas medidas políticas que se pueden tomar
para oponerse a la contrarrevolución son medidas administrativas y medidas de tipo policíaco. Bueno, eso ocurrió en la Unión Soviética. En
ese sentido, todo el proceso histórico fue predeterminado en un largo.
camino Por la opción de 1921 a 1923. Y cuando había la amenaza de
la contrarrevolución en 27 y 28, cuando los campesinos ricos rehusaban
enviar grano a la ciudad, cuando comenzaban a organizar la huelga de
las semillas. cuando empezaban también a desorganizar la economía, y
cuando haoía la necesidad de combatir eso ¿qué hizo Stalin? Mandar
gente bCillada al campo, deportar a los polacos, destruir con la fuerza
física, con el terror, a millones de gentes, a organizar todo el sistema de
los Gulags que conocemos hoy.

país fueron destruidas por el terror, por la represión. Esos señores y
esas corrientes fueron eliminados políticamente. Eso es otra cosa. La
revolución elimina fuerzas políticas y sociales, pero no en las universidades. En Francia, durante todo el período de la revolución francesa, incluido el lapso del terror jacobino, la iglesia católica nunca fue
suprimida. Y siempre ha tenido ésta una influencia sobre una parte
no insignificante de la población francesa. En países como Estados
Unidos, Inglaterra, Alemania y mi propio país, países clásicos de revolución burguesa, es mucho más pronunciada aún. La revolución en
mi país fue hecha por una coalición política de burguesías liberales
y de burguesías católicas. Bueno, hubo al mismo tiempo la creación
de una nueva universidad liberal, anticlerical y la consolidación de una
universidad católica.

Eso es verdad, porque ahora esto ha sido atacado muy duramente
por el señor Soljenitsin. Yo soy absolutamente hostil a la ideología
de éste, pero la descripción de los hechos que hace corresponden en
gran parte a la verdad. Todas esas deportaciones masivas de millones
y millones de gentes fueron verdad. Lo digo: no fue la sola, la única,
la más eficaz posibilidad de construir el socialismo en un país como la
Unión Soviética. Construirlo, apoyándose en la actividad política
consciente de la clase obrera, era mucho mejor. Daría mejores resultados,desde todos los puntos de vista. En ese sentido, la opción es muy
fundamental. No es una pequeña cosa, una pequeña diferencia marginal, pero tiene consecuencias históricas absolutamente fundamentales.

La destrucción de instituciones es otra cosa. ¿La destrucción de
instituciones de enseñanza privada? Bueno, eso sí puedo aceptar como
inevitable en un proceso de revolución burguesa. Aún más, en un proceso de revolución socialista. Eso sí es destrucción de instituciones. Pero lo que debemos temer es la fuerza material, la fuerza represiva y la
fuerza económica de la clase burguesa. ¿Debemos temer la fuerza ideológica? Francamente, no lo creo. Creo que debemos tener nosotros la
misma conciencia que tuvo la burguesía liberal en los países más fuertes
de Europa y de América del Norte. La conciencia es nuestra superioridad ideológica. No debemos temer las cuestiones ideológicas. No debemos tener miedo a la confrontación con la ideología burguesa. Lo
que sí debemos temer es la violencia de la burguesía. Debemos temer
al ejército de la burguesía y a la riqueza de la burguesía. Eso sí se
debe combatir y suprimir. A la influencia ideológica podemos aplastarla con la misma lucha ideológica, no con la represión, no con la interdicción.

Para concluir, ¿por qué estoy en favor del pluralismo ideológico?
No es solamente por razones de principios, que los puedo explicar,
sino también por razones de eficacia política y eficiencia --digamosen la lucha por el socialismo. Hay una düerencia en esto. Primero,
porque todo lo que ha dicho el compañero sobre liberalismo no se
puede generalizar. Bueno,yo no conozco la historia de México. Posiblemente, eso es parcialmente verdad en México. Pero en Europa, en
los países clásicos de las revoluciones burguesas, no es verdad. Integralmente no, absolutamente no. La influencia de las corrientes --digamos- semifeudales, clericales, antiliberales y ant~burguesas en ningún

En ese sentido, yo no estoy de acuerdo, de ninguna manera, con esa
interpretación de lo que ocurrió en Chile. Lo que ocurrió en Chile no
fue causado por el hecho de que la burguesía tenía acceso a los medios
de difusión masiva. Esto fue una cosa muy pequeña, absoluta, marginal, hablando con exactitud. La contrarrevolución triunfó en Chile
porque la burguesía tenía las armas, porque la burguesía tenía el poder
político, que es el ejército. El Estado es -come dice Engels- un grupo
de hombres armados, no un grupo de profesores de universidad, no un
grupo de periodistas. Si la clase obrera chilena hubiera s1do armada, si
la burguesía hubiera sido desarmada. entonces eso sí es el triunfo de

[ 30 ]

CA1HEDRA

CATHEDRA [

31 ] '

�la revolución socialista. Ahora, el control que esos señores burgueses
mantenían sobre algunos periódicos Y· sobre algunas emisoras de televisión y de radio no hubiera tenido mayor influencia decisiva sobre el
desarrollo del proceso. Ustedes no deben olvidar que esa es la verdadera tragedia de Chile; no deben olvidar que una semana antes del
golpe de Estado,la más larga y masiva movilización de todo el período
de la Unidad Popular se realizó-en Santiago de Chile. Un millón de personas en la calle, un millón de hombres en la vía pública haciendo ¿ qué
cosa? El periodismo burgués y la radio-televisión burguesa no pudieron
impedir eso. Fueron los dirigentes de la Unidad Popular que han pedido que ese millón de personas hicieran algo, que cantaran canciones
populares una semana antes del golpe de Estado.
Aquí ya está la razón de la derrota de la revolución chilena: No por
el control de algunos periodistas burgueses sobre algunos órganos de
prensa, sobre algunos órganos de radio y de televisión. Pero hay un argumento más fundamental -y con esto termino mi opinión-, el cual
está implicado con todo ese problema del pluralismo; ese argumento es
el de la naturaleza misma de la revolución socialista. Si nosotros pensamos que la revolución socialista es la primera revolución en la historia
de la humanidad que debe hacerse de un modo consciente, planificado,
científico; que no puede hacerse de un modo espontáneo, que no es un
proceso como la revolución burguesa que se realiza a espaldas de la
gente; que debe ser un producto de la actividad consciente de las masas, uno llega inmediatamente a dos conclusiones, uno comprende
que hay solamente dos posibilidades.
Uno piensa que ya tenemos las respuestas sobre todas las cuestiones y que toda la cuestión de la construcción del socialismo es muy
fácil, porque hay algunos libros, tres, cuatro o cinco libros, las biblias
del socialismo, y que se debe leer e interpretar correctamente cada
regla. Aplicamos esas reglas y ya vamos a construir la sociedad ideal.
Bueno, si uno piensa eso -y eso fue el mito, el mito defendido por
Stalin-. Ahora, claro, hay muchos argumentos a favor del monolitismo ideológico. Pero hoy la verdad se debe defender. La verdad
contra la verdad. Hay solamente la mentira, que es lo opuesto a la verdad. Se debe defender la verdad contra la mentira. Mas, según entiendo 7!Sa es mi opinión, evidentemente desde un punto de vista científico y marxista-, sobre innumerables cuestiones de la construcción de la
sociedad socialista no hay respuestas definitivas, porque hay falta de
experiencia, falta de datos empíricos, y solamente la experiencia y la

[ 32 ]

CAffiEDRA

práctica van a enseñarnos. Re1:puestas definitivas, ya que no hay verdades eternas en ese terreno de la democracia socialista, de la democracia proletaria. Esto implica la pluralidad política y la pluralidad ideológica, que son unas precondiciones de eficacia económica, política y
social.
Si nosotros nos salimos del axioma de que vamos a cometer errores
de que es absolutamente inevitable cometer errores, de que no es el pro:
blema saber todo, de que debe tener razón el secretario general, de que
siempre tiene razón el comité central, de que el Partido tiene siempre
la razón . . . y después de veinte años, ahora, todos aceptan que no es
verdad, que se cometieron innumerables errores. Bueno, si uno acepta
eso, que todos vamos a cometer errores -yo hablo por mí mismo; también por mis compañeros; por mi corriente, también- eso es inevitable;
porque lo que vamos a hacer es la más grande tarea de la humanidad
Y la más audaz tarea que la humanidad nunca se había propuesto, tarea
que significa transformar a millones de pobres, a millones de trabajadores, a millones de gente explotada, en dirigentes del proceso económico
y político. Esta es la gran tarea, de una audaz e increible proyección.
Y si creemos que vamos a realizar todo eso sin cometer ningún error es
absolutamente utópico. Pero a partir del momento que entendamos
~ue va~os a cometer errores, muchos errores, debemos poner las cuestiones simples. ¿ Qué garantía tenemos para limitar las consecuencias
de los errores, para corregir los errores de un modo más rápido posible?
Esa e~ la v:rdadera cuestión. Uno debe entender que no existe gente
que tiene siempre la razón, uno debe comprender que el problema fundamental de las instituciones políticas para la construcción del socialismo_ es el problema de evitar que los errores permanezcan demasiado en
el tiempo Y que se apliquen demasiado en el espacio.
Y ahora, es claro, la democracia política y el pluralismo político
son una garantía absolutamente necesaria para la victoria del socialism? _sin demasiados errores. Tomemos un ejemplo, el ejemplo más
tragico: el error de Stalin en la política agrícola, cometido en 1928.
Este fue un error tremendo, error que ha influenciado el desarrollo
de la economía soviética y del pueblo soviético por un tercio de siglo.
Tras la m~erte de Stalin, se supo que la producción per capita de produ~tos animales en la URSS fue más baja que durante el zarismo, más
baJa después de veinticinco años de desarrollo de una economía socialista, planificada, en un sector esencial de la agricultura. Se dio ese
fracaso total, Y las consecuencias finales han sido muy graves. Y son
CAffiEDRA [

33 J

�muy graves también ahora. La productividad media del trabajo de la
agricultura soviética llegó a unos diez o quince por ciento de la productividad media de la agricultura de los países capitalistas desarrollados. Ahora, la productividad media en la industria soviética ya llega de
los sesenta a los setenta por ciento de la productividad media en los
países industriales. Por eso decimos que lo de Stalin fue un error total
y todos aceptan eso. Hoy yo no conozco ningún agrónomo o economista soviético que no acepten eso de que la política agrícola de Stalin
fue un fracaso total.
Bueno, yo propongo una cuestión muy simple: ¿Si hubiera habido
partidos de oposición en la Unión Soviética ustedes creen que hubiera
habido la posibilidad de mantener una política tan errónea por veinticinco años? Es evidente que no. Es evidente que cuando hubo las consecuencias visibles, reales, de esos errores para todo el pueblo, es decir,
después de dos, tres o cuatro años, hubiera venido un cambio, y hubiera
sido mucho mejor para el pueblo soviético. Hubiera habido muchas
consecuencias absolutamente inconmensurables en todos los terrenos
de la vida social de ese país. Bueno, eso es un ejemplo radical, si bien
acepto que no es más que un ejemplo, pero es un ejemplo que no es
pequeño. Sin embargo, podemos dar muchos, otros muchos ejemplos.
Sin pluralidad política no hay posibilidad de corregir errores rápidamente. No hay posibilidad de encontrar las opciones preferibles en
la construcción del socialismo. La necesidad de la democracia socialista, del pluralismo político o cultural, son una necesidad y la base de
la eficacia política. Como también es una necesidad la autoeducación
de la clase obrera. Sin debate político, sin polémica política, sin confrontación política, el marxismo degenera en una religión de Estado,
como lo he dicho antes. Y eso es una cosa terrible, terrible, amigos.
Puedo decir lo siguiente: cuando algunos amigos yugoslavos, amigos miembros del comité central de partidos comunistas de Europa occidental, filósofos, marxistas, o gentes que se dicen marxistas, visitan
la Unión Soviética, vuelven con historias de este tipo: hay en Moscú,
en la sola ciudad de Moscú, seis mil funcionarios sobre la filosofía marxista. Están en un enorme, inmenso laboreo y ¿qué hacen? Discuten
entre sí detalles de artículos anónimos y de libros anónimos que escriben y reescriben permanentemente, corrigiéndose diez veces al año,
veinte veces al año, treinta veces al año, en un anonimato total, porque
cada uno tiene miedo de defender una opinión personal diferente por-

que . . . (bueno, ahora no hay el peligro del tiempo de Stalin de que
vayan a perder la cabeza). Ahora van.ª perder solamente el _e~pleo.
Pero también eso es un peligro, es decir, que haya una cond1c1on tal
en la cual todos los empleos están distribuidos por el Estado. Todos o
el noventa y cinco por ciento de los empleos. ·Bueno, todo eso da una
impresión terrible. Terrible, porque no digo solamente por fal~a de
substancia, por falta de realidad, por falta de desarrollo del marx1Smo.
No se ha desarrollado, creo, nada, en la Unión Soviética en los últimos
veinticinco o treinta años. Todos los desarrollos del marxismo -que
son muy ricos en el último período- fueron hechos en el exterior de
la Unión Soviética. ¿Cómo pueden ustedes explicarse esa paradoja?
Porque es extraño que en el país socialista más ftlerte del mundo la
teoría marxista no ha conocido ningún desarrollo. Pero, lo que es mucho peor, todo eso es de una ineficacia total. No hay hoy en la Unión
Soviética, realmente, convicción marxista, no solamente en la clase
obrera, sino tampoco entre los intelectuales y entre los estudiantes.
Estos están obligados a aprender el marxismo en las escuelas,en las
universidades, pero lo aprenden del mismo modo que los estudiantes
en el medievo aprendían la escolástica o la teología. Solamente porque
es la precondición para poder hacer estudios universitarios. Pero se
hace sin convicción alguna. Lo hacen como una cosa absolutamente
mecánica. Eso indica la ineficacia total, allá.
Vamos a luchar mucho más eficazmente contra la influencia de la
ideología burguesa, permitiendo el pluralismo ideol?gico. , Vamos a
combatir la ideología burguesa. Vamos a derrocar la 1deologia burguesa tomando su propio terreno, haciendo lo mismo que hicieron Marx
y 'Lenin y que hicieron Trotsky y Rosa de Luxemburgo: Combati~ndo
a los científicos burgueses en su propio terreno, con argumentos mtelectuales, con argumentos de convicción. No con represión. No _se
destruye una ideología con métodos administrativos. Al contrario.
Hoy, en Italia y en España, la influencia de la iglesia católica sobre la
clase obrera es mínima. Casi es nula, a pesar del hecho de que el poder
económico, material y político de esos señores todavía es muy fuert~.
La influencia ideológica de la iglesia católica en Polonia y en Hungr1a
sobre la clase obrera es tremenda, a pesar del hecho de que esos señores (o no a pesar, sino en función del hecho) están perseguidos con métodos administrativos. La ideología burguesa no se puede derrocar con
métodos de policía, de interdicción, de represión. Se puede derrocar
solamente con argumentos intelectuales que vayan cambiando el ambiente social. Esa es la verdadera acción del marxismo sobre este
asunto . ..
CATHEDRA [

[ 34 ]

CA11JEDRA

35 ]

�EL COORDINADOR DE LA CONFERENCIA/ Bien. Aquel compañero puede hablar . . . Bien . . . Sí, desde luego, todos podrán preguntar . . . Bueno, escuchemos su pregunta ...
PREGUNTA/ Ese "pluralismo ideológico", como usted lo nombra,
está señalado como ejemplo más o menos para el caso burocrático de
Europa occidental. Pero resulta más difícil para nosotros, los extranjeros, ver lo que está ocurriendo en México con relación a los Estados
socialistas más pequeños. A nosotros nos interesa saber en qué medida
esta ideología está llegando a las masas populares, socialistas, o sea, la
ideología marxista ¡claro! con los fines revolucionarios mencionados,
pero hacia los obreros y hacia los campesinos ...
PROFESOR MANDEL/ Bueno, yo he hablado del pluralismo ideológico en la sociedad burguesa, a pesar de toda la hipocresía de las declaraciones oficiales. Pero, en realidad, en esta sociedad hay muy poco
pluralismo ideológico. Yo no conozco muchos profesores marxistas
en las universidades de Europa occidental. No conozco que- haya muchos en las universidades de América Latina, tampoco. Hay algunos,
desde luego, pero muy pocos, muy pocos. En Francia, la izquierda
tiene cuarenta y ocho por ciento de los votos. En Italia, la izquierda
tiene cuarenta y siete por ciento de los votos. En Inglaterra la izquierda tiene cincuenta y dos por ciento de los votos. En Alemania occidental, la izquierda tiene cuarenta y ocho por ciento de los votos. Y
yo no conozco cuarenta y ocho, cuarenta y siete ni cincuenta y dos
profesores marxistas o de izquierda en ninguno de esos países. Eso · ·
sería el verdadero pluralismo ideológico, un pluralismo ideológico
distributivo, digamos, basado sobre la justicia. No hay nada de eso,
absolutamente nada de eso. Y nosotros estaríamos muy contentos
si en países en los cuales la extrema izquierda o la izquierda tienen
cuarenta y siete por ciento de los votos tuviésemos cuatro por ciento
de profesores de izquierda. Estaríamos muy contentos si pasa eso,
consideraríamos eso ya como una gran conquista. Por eso podemos
decir que en los países burgueses el pluralismo ideológico es muy
· limitado.
Es por eso que digo, con mucha convicc_ión personal, que posiblemente la historia va a mostrar que no tengo razón. Vamos a ver eso
después, pero yo estoy seguro que vamos a permitirnos aumentar el
ambiente del pluralismo ideológico mucho más de lo que existe hoy en

[ 36 ]

CATIIEDRA

la souedad capitalista al construirse el socialismo, al menos ep los paises industrializados, desarrollados . . . Bueno, usted dice: ¿cómo se
puede hacer penetrar la ideología socialista, la teoría marxista, entre
los obreros y los campesinos? Claro que eso no se puede hacer especialmente dentro del ambiente universitario, porque en el ambiente universitario hay muy pocos obreros y campesinos. Se debe hacer con
otros instrumentos, con instrumentos de las organizaciones obreras,
con instrumentos de las organizaciones obreras revolucionarias y de las
organizaciones obreras de masas. Se puede llegar a hacerlo con instrumentos de enseñanza popular, de enseñanza -digamos- paralela a la
enseñanza oficial. En eso tenemos, en los µaíses industrializados, algunos avances, algunas experiencias más adelantadas que en muchos
países dependientes. Pero también hay experiencias en algunos países
dependientes, como en el caso de Chile o como en Cuba. Son algunas
experiencias muy exitosas. Sobre esa base es posible explicar el marxismo, explicar la teoría socialista, la teoría comunista, a los obreros y a
los campesinos, en escala muy extensa. Pero debe haber -digamosgente preparada, gente especializada en eso. Que posea la técnica pedagógica para esa enseñanza. Y eso no es tan fácil. Si se hace de un modo
esquemático, de un modo estéril, de un modo dogmático, en general,
el éxito es muy pequeño. Si· se hace de un modo vivo, utilizando técnicas pedagógicas adaptadas, adecuadas; utilizando experiencias pasadas, integrando esa enseñanza en la vida -la experiencia misma de los
obreros y de los campesinos- se puede tener mucho éxito.
Bueno, no deseo dar muchos ejemplos de lo que se ha hecho en algunos países. Por ejemplo, lo que se ha hecho en mi propio país, que
es un pequeño país con un movimiento obrero no tan fuerte, pero sí
con un alto grado de sindicalización. Tenemos un setenta por ciento
(sesenta y siete por ciento, exactamente) de obreros y empleados
sindicalizados. Pero políticamente no es un país con muy alto nivel
de conciencia sociaJ'sta, comunista, revolucionaria. Sin embargo,
hemos tenido algunas experiencias -en las cuales yo participo personalmente- muy fructuosas de desarrollo de -digamos- enseñanza
marxista o socialista elemental entre los obreros. Es una enseñanza
-en una rama del sindicato, rama del sur del país, en la parte baja del
país- en la cual el sindicalismo es más izquierdista que en la parte
norte del país. En los años de 1958 a 1961 se organizaban escuelas de
formación elemental sindical. Su base era marxista, con un sistema
piramidal. Es decir, se inició,_en una primera fase, una escuela de
cuadros de delegados sindicales a escala nacional con unos mil quiCA'DIEDRA [

37]

�nient.os delegados y con el objetivo de transformar cada uno de ellos
en instruct.ores de su propia fábrica o de su propio departamento.
Hemos calculado que, durante esos tres años, cuando menos unos
veinticinco mil obreros participaron en esas escuelas a escala nacional, regional y local, y tambien en las fábricas, y todo con mucho
éxito. Uno de los éxitos fue una huelga general en 60-61, en la cual participaron un millón de obreros, y originó que ~uchos dirigentes sindicales de derecha dijeran que ya no repitiéramos esa experiimcia de
enseñanza marxista, porque ya no podríamos provocar una segunda
huelga general. Y no les gustó a ellos, evidentemente, esos resultados.
Bueno, y en otros países, en Francia, en Italia, se hace lo mismo,
y con resultados muy buenos. Hay posibilidades de eso, incluido un
país tan moderno, con un movimiento obrero tan moderado, co~o
Alemania occidental. Aquí se ha hecho un -esfuerzo con algunos smdicat.os en algunas organizaciones de izquierda, de profundización de
la educación socialista, marxista, de obreros, que ha tenido éxito hasta
cierto punto.
Evidentemente, en un país como Cuba, en el cual una campaña de
este tipo puede estar organizada por el gobierno mismo y con la ayuda
de prácticamente t.oda la juventud, los resultados pueden ser mucho
más impresionantes que cuando hay solamente una minoría de militantes revolucionarios en los sindicat.os o en las otras organizaciones de
masa, que pueden organizar ese esfuerzo. Pero creo que si recogemos,
guardamos y usamos t.odas las experiencias que se han hecho a es~al~
internacional no hay razón de ser pesimista en este asunto. Hay pos1b1lidades de educación y de autoeducación de la clase obrera, que es más
alta de lo que piensan algunos.
Terminaré diciendo alguna cosa que posiblemente pueda ser un
poco revisionista, un poco extraña para algunos de los compañeros
presentes. La única forma de desarrollar el con~ci~iento de~ marxismo, la conciencia socialista, no es la forma doctrmana, es decir,
t.omar
,
la lección, el estudio de pequeños textos manuales y despues los textos
clásicos. Hay otras formas más directas, formas artísticas y semiartísticas. Puede haber influencias tremendas, absolutamente tremendas.
Experiencias de teatro popular, experiencias de cine popular, ex~riencias de televisión popular. Estas pueden hacer PE:netrar algunas 1de~.
No todas, pero sí algunas ideas marxistas entre m~ones de genU;s -literalmente-, entre millones de gentes. Hay tamb1en algunas pehculas.

Bueno, ustedes las conocen, como yo las conozco. Son tan universales
algunas películas revolucionarias que se han hecho, como para desarrollar, para desenvolver, la conciencia socialista en las masas del mundo
más aún que todos los escritos de Marx y de Lenin juntos, poitque tienen un impacto intelectual y sentimental conjunto muy fuerte. No solamente hay teatro y cine. Hay otros medios, y eso será fructífero si
se hace conscientemente, pero de manera revolucionaria. Bueno, señalemos cine. Ahí están las películas de Eisenstein o de Budodkin. Señalemos también el teatro de Brecht. Bueno, todo eso es evidente.
También hay películas no marxistas. 3on películas simplemente
artísticas, honestas, que conocen su asunto, su tema, pero que reproducen de modo eficaz y con mucha honradez los sentimientos y las
pasiones. Puede haber éxitos formidables en este tipo de films. Mencionemos dos ejemplos. Hay dos películas recientes, más o menos
recientes, que han tenido un efecto ameno en Europa, aunque no sé
si en México y América Latina. Un efecto formidable, asimismo. Una
de ellas es una película de Hollywood de ambiente conservador, capitalista. No sé si se difundió en México. Su proyección es larga. Es la
película Espartaco, sobre la rebelión de los esclavos, que termina con
algunas imágenes insoportables de millares y millares de esclavos caminando por toda la Vía Apia, en la Roma antigua. Yo no encontré
ninguna persona que vio esa película que no haya sido convencida
profundamente (a pesar de toda su influencia del ambiente burgués
o pequeño burgués) de que la causa de los esclavos fue una causa justa
y que la causa de los asesinos de los esclavos fue una causa injusta.
No. No he encontrado ninguna persona. Por esta película hemos tenido amplias discusiones entre millares de espectadores de todos los
ambientes sociales. Incluso con grandes burgueses. El impacto de esa
película es sobre un asunto pequeño, limitado. Claro que eso no implica todo el marxismo, pero el impacto de esa película sobre ese asunto
limitado es tremendo, absolutamente tremendo.
En otro ejemplo, hay una película más reciente, Sacco y Vanzetti,
que creo que también se vio en México. Yo no he conocido ninguna
persona que haya visto esa película que no esté convencido del carácter
de clase, del carácter corrupto de la justicia de los Estados Unidos en los
años veintes, después de haber visto esa película. Esto es de una potencia de convicción, de nuevo sobre un argumento limitado, muy limitado, claro, pero útil, muy útil. Es una película de convicción tremenda,
absolutamente tremenda. Bueno, hay muchos otros ejemplos del misCA'fflEDRA Í

[ 38 ]

CA111EDRA

39 ]

�mo tipo. Eso no debemos olvidarlo. No debemos creer que la conciencia de clase es una cosa puramente escolástica, dogmática, que se aprende así nomás en los libros. Hay otros instrumentos para desarrollar la
conciencia revolucionaria que son muy útiles, que no se deben olvidar
y que se deben utilizar del modo más extenso posible ...

EL COORDINADOR DE LA CONFERENCIA/ ¿ Usted quiere
hacer una pregunta? Bueno, para usted será la última pregunta, dado
que, primero que nada, debemos reconocer que el profesor Mandel tiene prácticamente todo el día de estar dando conferencias. Y ¡claro!,
por nuestra parte, debemos anunciarle al profesor Mandel, antes de que
esto concluya, que acaba de producir una más de sus obras teóricas. No
sé como le vamos hacer para organizar todos nuestros datos después de
la conferencia. Hay mucha información, desde luego, muy importante
... Pero ese compañero tiene la palabra. Además, el profesor Mande!
está en la mejor disposición de seguir contestando las cuestiones que se
le presenten.
PREGUNTA/ Bueno, esta cuestión quizá pudiera afectar muchísimo, sobre todo a los revolucionarios en México, debido a los efectos
que provocan las palabras en un país como el nuestro . . . Ahora, algunas de las frases que el profesor Mande! ha repetido desde ayer, y que
seguramente van a ser tomadas por las autoridades universitarias represivas o por el mismo gobierno, como han tomado otras frases de otros
revolucionarios destacados.

for ejemplo, en 1965, durante una huelga en la Facultad de Economía de la UNAM, el rector Chávez negó, en el discurso de apertura de
cursos, que Lenin hubiera dicho que para los estudiantes su papel fundamental era aprender, y comentó el rector que era lo menos que
hacían. También en Sonora, en 1973, durante un movimiento estudiantil, con frases de Allende (bueno, no fue todo por las frases de Allende,
porque no se puede aprender todo lo que Allende había dicho), se expresaron cosas en el sentido de que las revoluciones no pasaban por las
universidades.
Por eso, es muy probable que algunos días después de que el compañero Mande! regrese a su país se usen sus frases de que el estudiante revolucionario debe ser ~uen estudiante para saber golpear ideológicamente a la burguesía. En este sentido, yo quisiera plantear al compañero
Mandel que aclare -más bien, que matice-, la cuestión que ha dicho:

[ 40]

CA111EDRA

por qué en países como México, en que el Partido tiene un nivel que
todavía numéric~~ente es bajo . . . E_s claro que para muchos· el objetivo es que los militantes sean revolucionarios profesionales. Y en este
sentido, sobre todo en esta época, en que el Parti_do cree que en esto
apoya su fuerza, en que hay que dedicarle mucha fuerza a la acción del
Partido, y que es muy probable que en determinado momento para la
masa, para el conjunto del movimiento estudiantil, hay que, incluso,
impulsar eso que el compañero Mandel ha dicho y que yo estoy de
acuerdo ...
. S~~ embargo, para el revolucionario que est.á construyendo la orgamzac1on es muy probable que, en determinado momento, se haga una
contradicción porque, sobre todo el Partido, tenga la necesidad de acomodar sus fuerzas. Y eso puede significar que un buen médico no vaya
a trabajar como médico, sino a trabajar en otras funciones. Y que un
buen estudiante salga quizá a trabajar para fortalecer el Partido en otro
campo y no precisamente en el suyo ... Y en este sentido, yo quisiera
que el compañero Mandel matizara un poco más ...
PROFESOR MANDEL/ De acuerdo. Bueno, usted ha hablado de
un problema --digamos- social, de grupo, de grupo social, no de un
problema individual. Es evidente que un revolucionario que se dedica
a la revolución, que se dedica a la liberación de la clase obrera, a la autoemancipación de la clase obrera, a la construcción de una sociedad. sin
clase, una sociedad sin explotación, sin opresión, en toda su actividad,
en toda su vida, da la prioridad al interés de la revolución, a los intereses
del partido revolucionario, a los intereses de la lucha de clases. Eso me
parece muy evidente.
Bueno, posiblemente he cometido un error de no decirlo antes, pero
me parece una cosa elemental que para el que subordina claramente sus
acti~idad~s ~ro:esionales, sus posiciones profesionales, a esa tarea primana, pnontana, que es la sola motivación de todo lo que se deduce
después, no haya ninguna otra motivación, hoy, en el mundo, en el que
tenga taptas oportunidades y tantos peligros como es trabajar por la
humanidad. Pero no hay ningún motivo más humano, más moral, más
profundo, que el de preparar la liberación de la clase obrera, la emancipación de la clase obrera, el derrocamiento del capitalismo, la construcción del socialismo, es decir, la revolución socialista. Esto me parece, repito, elemental. Otra cosa es la siguiente: una vez que se ha
hecho esa opción, una vez que se ha aceptado esa motivación, debe ser
CA1llEDRA [ 41

]

�la consecuencia práctica en el ambiente estudiantil de todos los que
han opcionado en ese sentido, en mi opinión ...
Bueno, si usted dice "revolucionario profesional" es otra cosa, pues
revolue1orumo profesional no es un estudiante. Deja de estar en la universidad como. un revolucionario profesional, y también deja de estar en
la fábrica, de la misma manera. Pero un estudiante que todavía no es
un revolucionario profesional, que todavía continúa estudiando, que no
tiene interés mayor por la causa revolucionaria, incluida la causa de la
construcción del partido revolucionario, debe acumular conocimientos.
Esa es la mejor contribución que puede hacer como intelectual Si prefiriese trabajar en la fábrica es una opción que se puede justificar. Eso
es otra cosa. Entonces trabajará en la fábrica. Si prefiriese tener una
acti~dad en el campo, de nuevo es otra cuestión. O si la organización
decide qu~, debe trabajar en el campo, trabajará en el campo. Esto es
otra cuestion. Pero si sigue siendo estudiante debe aprovechar esa
oportunidad que tiene de acumular conocimientos científicos y conocimientos por hacer, que nosotros carecemos. Y cuando digo "nosotros" no digo solamente una organización revolucionaria, no digo solamente la van~ardia revolucionaria,- sino digo "toda la clase obrera'';
"todo el pueblo". Carecemos de conocimientos científicos, carecemos
de base teórica suficiente. No hemos utilizado de un modo suficiente
las inmensas posibilidades de la ciencia para transformarla en un instrumento de emancipación de la humanidad. Esa sí ·es m1 convicción
profunda. Esa es una parte de la actividad revolucionaria, absolutamente indispensable.
¿Qué parte de los estudiantes miembros de la organización revolucionaria deben dedicarse a esa posición y qué otra parte a otra tarea?
Esa es una cuestión diferente. Es una cuestión de división del trabajo.
La revolución no se hace únicamente -tampoco principalmente- con
conocimientos intelectuales. Evidentemente, hay otras tareas, hay
tareas de organización propia del movimiento revolucionario, hay
tareas de penetración en la clase obrera, hay tareas de divulgación, de
propaganda socialista revolucionaria entre los obreros y los campesinos.
Hemos hablado ya de muchos otros aspectos de la actividad revolucionaria en una organización disciplinada. Esa división del trabajo está
decidida colectivamente por la organización. No por cada individuo,
individualmente hablando. No es una opción individual. Bueno, en esa
división del trabajo es posible o inevitable que algunos estudiantes estén
proyectados para otras tareas. La única cosa -con hechos, y que creo

que es importante-, es que entre esas tareas está la de acumular conocimientos y acumular datos científicos empíricos. Ser buenos científicos es una de las tareas absolutamente vitales para una organización
revolucionaria y para la clase obrera. Pero nada más. La clase obrera en
su conjunto, que no tiene conciencia de la superioridad de su teoría, de
su conciencia y de su ideología sobre la de la clase dominante, está ya a
la mitad vencida antes que se inicie la pelea. Lo dije ya ayer. Lo repito
hoy. El obstáculo psicológico más profundo contra la posibilidad de la
credibilidad de la revolución socialista es esa idea muy profundamente
enraizada entre los obreros y los campesinos: "Nosotros somos demasiado ignorantes para poder dirigir la economía del Estado. La economía del Estado puede ser dirigida solamente por la gente que conoce
muchas cosas". Y esta idea burguesa, profundamente burguesa, divulgada por toda la tecnocracia, por todos los medios de difusión masiva
.
,
'
tiene raices muy profundas en la clase obrera. Y esta situación es un
obstáculo muy profundo contra la posibilidad y la credibilidad de una
revolución socialista.
Aportando conocimientos, educación y conciencia científica a la
clase obrera, a los campesinos, ese obstáculo se vence. Y en ese sentido
los ~telectuales revolucionarios, los estudiantes revolucionarios que estudian y acumulan conocimientos -no por razones egoístas para hacer
c_arrera en la vida. burguesa, para integrarse en la sociedad burguesa-,
smo para compartir esos conocimientos entre las masas obreras y campesinas, juegan un papel absolutamente vital. Y de eso estoy convencido. Eso es un aspecto absolutamente importante, vital, para la construcción de un partido revolucionario. Repito: eso no es lo único. Posiblemente no sea el más principal. Ciertamente no es el más principal.
La organización elemental de la masa obrera y campesina es más importante,
. . evidentemente, porque son ellos y no los estudiantes , los univers1tanos, los que van a ser el motor de la revolución social. Pero la otra
parte sí tiene un papel, un lugar, en el conjunto de las tareas de la construcción de una organización revolucionaria, en la división del trabajo
de una organización revolucionaria. Eso debe ocupar un lugar.
Yo he conocido en Europa -no conozco la situación en México
pero he entendido algo con parecido para México- dos· fases sucesiv~
en el movimiento estudiantil, caracterizadas por dos actividades fundamentalmente diferentes hacia esa cuestión. La primera fase, que va
del 65-66 al 70, fue una gran fase de auge, de ascenso, del movimiento
estudiantil contestatorio y revolucionario. Los estudiantes rebeldes
CAfflEDRA [

[ 42]

CAfflEDRA

43 ]

�fueron realmente los mejores estudiantes. Hemos visto escenas, espectáculos, que me llenaron de orgullo, al ver estudiantes -no profesoresde segundo o tercer año interviniendo en congresos nacionales e internacionales de sociología, y demostrar a los señores sociólogos burgueses que ellos conocen diez veces más la sociología, la misma sociología
burguesa, que los propios profesores. Eso fue un éxito formidable. Y
fue uno de los motores de la autoconciencia del movimiento estudiantil. En el Mayo Francés del 68 todos los cuadros del movimiento estudiantil, en cada una de las universidades, estuvieron profundamente
convencidos de que tenían más conocimientos y mayor nivel científico
que los profesores contra los que se rebelaron. Y eso fue un motivo de
autoconciencia, de füerza y de movilización formidables. Cuando
ellos decían a la masa de los estudiantes, y después a la masa de los
obreros, que se movilizaran contra una clase y una capa en bancarrota,
una clase con muchas fallas, no solamente fue-una convicción de bancarrota social y política, sino también de bancarrota intelectual y científica.
Después hubo una segunda ola falsa del movimiento estudiantil
(hablo siempre por Europa), fase que se inició en el 69 y en el 70-ya
en Alemania occidental en el 70-, que personalmente no me gustó.
Personalmente no me gustó e históricamente ya se comprobó su falsedad, se confirmó eso. Fue el inicio de la decadencia -digamo&amp;-, del
retroceso
.
' del movimiento estudiantil. En lugar de discutir con los pro.
fesores burgueses y de aplastarlos intelectualmente comenzaban a gntar
en las salas: " ¡Abajo los puercos!" " ¡Fuera de las universidades los
puercos!" Y lanzaban bombas asfixiantes, desorganizando completamente el aula de estudio. Bueno, la primera impresión que tuve fue que
eso no era prueba de superioridad intelectual ni de gran convicción de
gente que utiliza ese método. Indicab~ que esos estud~a!!tes no :e~ían
mucha conciencia de sus ideas. Despues eso se demostro en la practica,
porque fue una posición muy poco ética. Se puede justificar en el mejor de los casos de que fue por un mome_nto de _indignación muy ~r~funda recordando cuando hubo represion masiva, cuando la pohc1a
mató ~ estudiantes. Bueno, eso es natural cuando hay una explosión de
indignación. En una explosión de ese tipo se utilizan todos lo~ métodos
en condiciones no correctas, o sea, con represión violenta. Pero esa
violencia, cuando hay debate político, no sirve. Primero que todo expresa una falta de conciencia intelectual y una falta de base teórica.
Después esa actitud desorganiza el movimiento, porque refuerza las tendencias refonnistas. Y dicen: "Eso no sirve. Debemos no hacer eso

•

más. Debemos discutir y dialogar". Entonces divide a revolucionarios
y reformistas, violentos y no violentos, ocasionando muchas otras diferenciaciones inútiles, falsas y que no son nuestras verdaderas fronteras
de diferenciación política y social. Y termina aislando cada vez más a
la pequeña minoría de pseudorrevolucionarios. Los llamaré así: pseudorrevolucionarios", pseudorrevolucionarios del ambiente de la masa
estudiantil que de ese modo se están recuperando cada vez más para las
estructuras oficiales. Por esa razón creo también que para la masa que
no se integra a las organizaciones revolucionarias debe entender que la
rebelión estudiantil, la contestación estudiantil, no se hace negando la
utilidad de la acumulación de conocimientos. Esto es muy importante.
Bueno, eso no se debe exagerar. No se debe llegar al punto de someter
la actividad política, la actividad de contestación, la crítica de la universidad, a la asimilación, a la acumulación servil de todas las cosas: unas
correctas y otras falsas, que los señores profesores -incluido yo mismo- explican a los estudiantes. No es eso lo que implico cuando digo
que un estudiante debe estudiar, debe estudiar de modo crítico, incluyendo crítica de la enseñanza, crítica de lo que entiende,, c~ítlca de la
ciencia burguesa, crítica que puede ser o:iuy -~ura, muy polem1ca. P~~de
ser, puede inclusive llegar a ser la orgamzac1on de una contraeducac1on,
de una contraformación en el seno o al margen de la universidad. Pero
debe haber un nivel científico real, pues se debe entender que la lucha
por el conocimiento, la lucha por la ciencia, la lucha por la verdad, la
lucha por la crítica científica de la sociedad, es parte integrante de la
conquista de una conciencia revolucionaria. Y eso sí llega a la naturale-,
za misma del marxismo. El marxismo no es una religión. No es una
doctrina religiosa. No es una doctrina moral. El marxismo es una doctrina científica que necesita conocimientos científicos, que necesita
método crítico, que necesita utilización de crítica y de autocrítica permanente, porque es una ciencia abierta, no cerrada. Y todo eso se d_ebe
expresar también. Expresar también en el modo de actuar ~el est~d1ante revolucionario, de la masa de los estudiantes contestatonos, temendo
en cuenta todos los otros factores que indico, sin exagerar.
Bueno en el trato con los estudiantes -si puedo terminar con una
anécdota ~ersonal-, cuando nosotros no podemos suprimir todavía
completamente el sistema de los exámenes -que no me gustan, porque
en mi opinión son pedagógicamente falsos y no tienen sentido tampoco
como instrumentos de juicio sobre los conocimientos, aunque estamos
obligados administrativamente a aplicarlos-, yo digo a todos mis es~udiantes: si ustedes en un examen -repito mis propias palabra&amp;- obt1e-

[ 44] CADIEDf½
CAnlEDRA [

45 ]

�nen muy pocos puntos en su calificación yo voy a dar más puntos a los
que contesten mi enseñanza y expresen críticamente las cosas que entienden. Daré más puntos a esos estudiantes críticos que a la gente que
repite de modo mecánico lo que digo o lo que escribo en el curso.
Bueno, eso es, creo, el sentido de lo que he dicho cuando he hablado de acercarse críticamente a la ciencia, a la universidad. Nada más,
pero nada de servilismo. Nada de conformismo. Nada de aceptación
pasiva. Nada de subordinación a la actividad política y a la actividad
revolucionaria. Crítica, sí, de todas las ideas. Crítica revolucionaria
a la sociedad. Intervención en las luchas obreras y campesinas. Penetración en la vida política de la nación y participación en las movilizaciones de masa. Nada de subordinación de todo eso a una actividad
conformista, simplemente estudiantil, de estudiante conformista. burgués o pequeño burgués. Esto no. Pero sí conciencia del hecho de que
la presencia en la universidad debe ser aprovechada para acumular conocimientos, datos empíricos y actos hechos ciencia. No hay conciencia revolucionaria sin ciencia. Eso es lo que he intentado explicar ...

EL COORDINADOR DE LA CONFERENCIA/ Les agradecemos
mucho su presencia a este acto; de una manera muy especial, al profesor
Emest Mandel le reconocemos su alta valía y su generosidad por haber
estado con nosotros y por habernos brindado la posibilidad de entender
que, verdaderamente, para la construcción del socialismo hay una multiplicidad de vías que deben meditarse y que deberán ser motivo de discusiones múltiples entre nosotros. Gracias, nuevamente, a todos ...

[ 46 ] CATHEDRA

�Carlos Monsiváis

El
proceso de la cultura mexicana
contemporánea (*)
YO COMETI UN PECADO DE VANIDAD al fijar con el coordina•
dor de esta charla el título de estas notas que a continuación pienso
asestarles. Realmente, el título que conviene es muchísimo más modesto que el arrogante que está ahí en un pizarrón y en un cartel. Son
notas panorámicas de un proceso cultural de los últimos años, a partir
de la década del sesenta, y forman parte de las que pienso leer. Constituyen la última y quizá la más débil parte de un trabajo sobre el proceso cultural mexicano en el siglo xx que este año formará parte de un
incontenible rollo que el Colegio de México piensa distribuir en las
librerías.
Desde luego, advierto una limitación de entrada, que es la ausencia
de un criterio o entendimiento de lo que, por darle algún nombre, llamaré la "cultura popular". En estas notas me he atenido en lo muy
(•) VERSION MAGNETOFONICA de la pdmera de las doe convenacl- que C. M.
dio en el Auditado de la Faculted de Filot0fia y IMIU de la UANL, el H 'J el 2&amp; de mano de
1976, dentro de las acilvidadel de enem16n acad6mlea del Coleclo de Sodolc,cfa. Se IDcluyea.
1M PJ'ellUÚM 'J NIIPll..iu que ee formulalOD al fin.al de la espolici6n. Cabe dar la
lllfomaadón de que a1&amp;uDoe coneepwe de .-. chula ya fueron publicados en el llÍUDflO doble
~5 de "CATHBDRA".

---o.

CA111EDRA [47)

�estricto al proceso de lo que se ha dado en llamar "alta cultura", sin
demasiadas razones para ello, y no tomé muy en cuenta el proceso de
la cultura popular que, finalmente, si se quiere hablar de cultura en México, sería lo más central, ya que afecta a millones frente a lo que podría afectar la cultura elitista, etcétera.
No hago demasiados prolegómenos y ya entro en la lectura de estas
notas, esperando que si se procede después a una discusión final se puedan afinar por lo menos algunos de los conceptos que se manejan: En
la década de los cincuentas casi sólo por reflejo actúa en México la
guerra fría. No hace demasiado falta exacerbar histerias y letreros de
la índole de "En esta casa somos católicos y no aceptamos propaganda
comunista" que contienen más jactancia que amenazas verdaderas.
Pese a todo, la guerra fría acelera entre escándalos por visas negadas
para Estados Unidos, retractaciones subsecuentes, y ven continuada
de engendros pronazis como Denota mundial, de Salvador Borrego.
La guena fría acelera un ya notorio proceso anticomunista entre las
masas. Temor irracional que eleva y constantemente nutren y auspician los medios masivos de comunicación, cuya influencia hegemónica
u homogénica (como diría el cultivado ministro de educación Víctor
Bravo Ahuja) se consolida al iniciarse la televisión, a fines de 1950,
con un acontecimiento significativo: el primer acto televisado en
México es el cuarto informe presidencial del licenciado Miguel Alemán
Valdés.
La intensa desnacionalización económica y social se conesponde
en forma obligada con la progresiva debilidad del muy romántico nacionalismo cultural, nacionalismo cultural que tuvo su esplendor, su
brillo y su cohesión en la década de los veintes al amparo de todo el
programa cultural de Vasconcelos y que llega a la década de los cincuent¡as completamente debilitado y lánguido. El presidente Alemán ve en
fa teoría y la práctica desarrollistas, primero, la acumulación de riquezas, y quizás algún día su reparto más conveniente, la manera de consolidar el capitalismo. Una ideología se impone no sólo en la burguesía,
sino en la sociedad en su conjunto: "Bienvenidas las inversiones extranjeras". Al término de la segunda guerra mundial este hamiltonismo oficial acepta complacido la gigantesca afluencia de capitales extranjeros
que se adueñan de la economía.
La desnacionalización va inventando la "Unidad Nacional", que es
un término que lanza ya como sinónimo de cesación de la lucha de cla-

[ 48 ]

CATHEDRA

ses el gobierno de Avila Camacho, y que en este último sexenio se ha
recogido bajo los distintos seudónimos de "Alianza Popular Básica" y
"Tercermundismo". La desnacionalización inventa la Unidad Nacional, y en el terreno de la· cultura las actitudes ideológicas específicas se
arrinconan entre premios, homenajes y celebraciones conjuntas del
poder y del espíritu en banquetes donde todos son y est.án.
De modo casi unánime el movimiento intelectual es gobiemista.
Una cultura -se supone- se construye en la más plena y acendrada
estabilidad; y, por ejemplo, los ensayos críticos de Jesús Silv~ Herzog
y Daniel Cosío Villegas, ~obre la agonía de la revolución mexicana o
su aburguesamiento, suscitan el encono y la polémi~a contra los herejes.

. El marxismo, vía la interpretación de la tendencia que encarna de
modo óptimo Vicente Lombardo Toledano, aparece como otro método
confirmativo de la operatividad y la legitimidad del Estado fuerte. De
hecho, el marxismo, como instrumento crítico del Estado, sólo empieza
a darse de una manera profusa y clara a partir de 1968.
Fuera de lo conmemorativo, la cultu~ oficial debe carecer de rasgos específicos. Y lo que se llama "cultura nacional" debe expresarse
como la suma ·de personalidades que en un país dado se adecúan, genial
y reverencialmente, con añadidos folklóricos si acaso, al ritmo de la
cultura occidental. Cultur~ nacional sería entonces la suma de Alfonso
Reyes, Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco y
Mariano Azuela, en un momento dado.
La extrañeza oficial ante. o el rechazo de, la lucha de clases se di·
·funde obligadamente, y durante un período prolongado impera entre
los intelectuales -con excepciones, claro- un consenso social que considera de mal gusto, sin prestigio e interés, las referencias de los enfrentamientos de clase, salvo si esas referencias adoptan un tono mítico.

Las preguntas obligadas que van languideciendo conllevan todas un
afán introspectivo. La decisión de saberse vivos a través de un paroxismo declarativo. Existe el orgullo nacional. Existe, y como se manifiesta, la identidad nacional. Existe, y como peligra,la tradición nacional. Al irse perdiendo la fe en el múltiple proceso regenerador y creador de la revolución mexicana, en los terrenos de la cultura y el arte
va emergiendo la complacencia burocrática.
CA111EDRA [ 49

]

�Hay que seguir creyendo públicamente en la revolución mexicana
porque no tenemos otra fuente institucional de estímulos. Desde el
sexenio de Ruiz Cortines tal compulsión fideísta se vuelve nítida y, por
lo tanto, tiende a lo furtivo, a lo que se actúa sin j~ás verbalizarse. Si
el desafÍQ nacionalista se ha extinguido en una espesa demagogia, en
cuyo movimiento revolvente se fragmentan y se neutralizan los hallazgos y las conquistas, lo que conviene es ignorar, o atenuar, o comercializar -a riesgo de cualquier injusticia- lcis esfuerzos fundados en
lo peculiar, lo intrínseco y lo nacional.
La mejor etapa del nacionalismo cultural, el muralismo, ha cifrado
su propaganda en la excepcionalidad de la empresa. Ninguna otra nación dispone de tan iluminadora pedagogía radical. Esto se puede ver
en la reciente polémica que hubo cuando un historiador norteamericano afirmó que la mexicana no era la primera revolución del siglo xx,
sino la última del siglo xix -concepto por lo demás un tanto bizantino-, y la consiguiente reacción de los historiadores mexicanos que se
sintieron profundamente agraviados en el hecho definitivamente competitivo de establecer que la revolución mexicana sí había sido la
primera del siglo xx. Y, sin embargo -nuevo consenso que cunde entre
los intelectuales-, el muralismo ha devenido en autoplagio y elogio
burocrático de los héroes, ilustración para un infinito libro de texto.
Recuérdese la frase de Rufino Tamayo: "Los campesinos han triunfado _
en México solamente en los murales". Lo específico se apaga en el mexican curios y al indígena se le confina entre los temas románticos de la
cultura urbana. Es tiempo de probar la otra técnica: no ser singulares,
sino iguales; no distinguirse, sino asimilarse.
En los cincuentas, la batalla contra el nacionalismo cultural dispone
de un contexto muy favorable. El auge de las clases medias y su terror
ante la perspectiva de identificarse con el folklore, de naufragar en esquemas mentales carentes de glamour y de prestigio, a quien le conmovería aceptar ya al charro o a la china poblana como símbolos y metas
permanentes.
Este dehacimiento de las clases medias, su rechazo de lo que advierten como las formas preferidas del nacionalismo cultural, se configura
a través de diversas instancias: la primera y la más importante es la
norteamericanización, arrasadora del país y de gran parte del mundo;
o~~l agotamiento de los estímulos surgidos en el redescubrimiento

( 50 ]

CATHEDRA

nacional; la difusión rápida de las comentes y los creadores más impor-

tant.es en el ámbito internacional; el desdén ante las preocupaciones
políticas como ~tía de prestigio social; el deterioro de la utilización
burocrática de los mitos de la revolución mexicana en el campo del arte
y la cultura.
Los cincuentas es la década del pleito perdido. La clase media se
aburre del muralismo. Va desprendiéndose de sus mitologías cinematográficas. V.a desertando de sus costumbres, con un dejo de falsa condescendencia. Se empieza a avergonzar de sus gustos y predilecciones
más entrañables. Lo anterior resulta tan irreversible co:pio inútil la pretensión de exorcizarlo, a nombre de una identidad jamás determinada
o espetjficada. En el sexenio de Ruiz Cortines se masifica dicha pérdida
y otra mentalidad se va instalando, no rendidamente colonial, aún
ligada a ideas nacionales muy profundas, pero carente de cualquier
entendimiento de las funciones dinámicas de la tradición de toda perspectiva selectiva y crítica del pasado cultural.

"Lo mexicano", esa entidad indefinible que en los cincuentas todavía durante los primeros afKJs logra consotid~ a través del último
estallido del movimiento de indagación de-la ontología y del ser del mexicano; lo mexicano, la entidad indefinible, deja de ser el árbol totémico, y muchos prescinden de esta ambición de lo sui generis para ir armando su idea de lo que significa ser "contemporáneo de los demás
hombres", que es la frase, que corre con mucha fortuna, de Octavio
Paz, en El laberinto de la soledad, y que le significa a los lectores, a
los miembros de la élite, que en los años cincuentas siguen leyendo con
constancia y asiduidad El laberinto de la soledad, simplemente el hecho
de ser contemporáneos de los demás burgueses.
·
La moral porfiriana, por otra parte, se vuelve el último reducto del
México ideal El desplazamiento de credulidades se efectúa en los cincuentas entre una aparente y vasta tranquilidad. Se inicia un abandono
masivo de una práctica de lo mexicano. Y el abuso de aquello que se
había promulgado como " lo mexicano", suma de fatalidades y fatalismos, da por resultado que lo definido como .esencial sea observado
en muchos sectores como folklórico -ya entonces y mucho antes de
Amalia Hemández-, sinónimo de comercial.
En el sexenio de López Mateos el proceso se institucionaliza.
Todas las equivocaciones conen a cargo del sentido de la dicción del
CATHEDRA [ 51

]

�ingeniero Bravo Ahuja. El proceso ~ institucional~ Y son pro~n~as
y claras las modificaciones substanciales de la noc10,n que de Mex1~0
adquieren porciones muy considerables de la burgues1a y de la peq~ena
burguesía. Morosamente, las transformaciones ~ n 9:°~ la mis~a
atmósfera retórica del mundo oficial, que no quiere registrar la, ~XlS·
tencia de.una sociedad diferente, cuya sordera ante los slogans tip1cos
va en aumento.
Quizás una de las causas que determinan la explosión d_el 68 sea
el hecho de que el Estado no quiere darse cuenta que la sociedad a la
que se ha dirigido se ha transformado radicalmente, y no se l_e p~ede
seguir hablando con los mismos, viejos, gastados y corruptos terminos.
Todo el intento de la llamada "apertura democrática" es el intento
de adecuar el discurso del Estado frente a una sociedad cuya sordera
0 cuyo repudio habían llegado a extremos muy límites.
Desde los treintas una de las contradicciones básicas resulta el progresivo y ávido dese~ de cosmopolitismo de! público preferencial Y
casi único del nacionalismo cultural. En los cmcuentas aparece, presagiada por obras como la de José Rubén Romero, la sublite~tura de
éxito: Cuando Cárdenas nos dió la tierra, en 1952, del notono gangster gacetillero Roberto Blanco Moheno; o Casi el paraíso, en 1956, de
Luis Spota.
Se aplican ya técnicas de publicidad moderna a los procesos cul~rales derivadas en parte de las halladas intuitivamente por algunos pmtores. En este sentido, los moralistas fueron los creadores de todo un
proceso de publicidad aplicado a las cuestiones culturales y artísticas.
Acuérdense, como ejemplo, de la frase "Dios no existe" en ~l ~ural de
Diego Rivera en el Hotel del Prado, que dio origen a una pole_m1ca. -~n
grupo derechista la borró. Rivera, acompañado_ de una nutnda le~on
de artistas volvió a instalarla, y finalmente causo que durante un tiempo estuvie~ suprimida la visión del mural, para ?onten~~ento de los
por entonces todavía muy afectados, por cuestio~es religiosas, sectores sociales. O recuérdese también que, cuando Rivera, al hacer el mural del Teatro de los Insurgentes, se enfrascó en una polémica con los
periódicos, porque en la gabardina de Mario ~oreno Qmtinflas apare·
cía (en la primera concepción del mural) la Vugen de Guadalupe. Hay
un sector de la prensa y de los grupos de derecha que d~ce que es u~a
infamia para la Virgen de Guadalupe estar en la gabardma de Qmtmflas. Qmtinflas responde que su gabardina es tan sagrada como cual-

quier tilma, y que su mayor ambición es ser como Juan Diego ... Hay
una mesa redonda de sacerdotes sobre las relaciones entre Juan Diego y
Cantintlas . . . No. Pero esto no es ninguna broma . . . Esto sucede
del modo más estricto . . . Es una tristeza, pero no es una broma . . . Y
finalmente, Rivera, para no ofender las creencias religiosas del pueblo
mexicano, suprime a la Virgen de Guadalupe de la gabardina de Cantintlas . . . Y Cantintlas organiza una velada en la Basílica llevando a
Pedro Vargas y a Agustín Lara para testimoniar que él, en efecto, nunca
pensó ser irreverente con nuestra madre .. .
Las publicaciones suelen disponer de enorme influencia, como

"Cuadernos americanos", por ejempk&gt;, dirigida por Jesús Silva Herzog,
a partir de 1942. O lo q· e tiene mayor influencia y mayor penetración
son los suplementos cuLurales que había iniciado en la década de los
treintas Fernando Benítez, sobre todo con el suplemento "México en
la Cultura" del periódico "Novedades"~ de 1949 a 1961, consolidan y
amplían su radio de influencia. Es en los suplementos culturales en
donde se inicia efectivamente la divulgación de todo un proceso. Lo
mismo que ya, en materia de editoriales, el Fondo de Cultura Económica, creado por Cosío Villegas y convertido en una enorme y formidable institución editorial por Orfila Reynal, que son en ese sentido dos
de los grandes ingenieros culturales de que hemos dispuesto.
Por otra parte, el control del muralismo, que había sido tan estricto,
concluye, a\lnque todavía en todos los palacios municipales, y en todas las escuelas secundarias inauguradas por el gobernador, se sigue
apelando con enorme entusiasmo a los murales, lo que nos revela la
profunda unidad entre Hidalgo, el gobernador y el presidente en turno ...
A propósito de esto, n':&gt; puedo evitar mencionar una cosa que no
tiene nada que ver con la conferencia, pero que me parece absolutamente maravillosa: un artículo del licenciado Miguel Cobián Pérez, ideólogo del PRI, que dice lo siguiente: "El licenciado López Portillo, en reciente desayuno, criticó a quienes lo habían comparado con Morelos,
Zapata, Madero y Juárez, diciéndoles que por favor esperaran porque
todavía él no había concluidÓ su sexenio; es más, no lo había iniciado;
y que entonces tenían que darle esos seis años de esperanza y confianza
para que él probara si podía adherirse a tan larga, caudalosa y honrosa
lista de héroes. Esta actitud del licenciado López Portillo, al rechazar
la adulación, prueba su certero instinto político, y prueba una vez más
CATIIEDRA [ 53 ]

[ 52 ] CATHEDRA

�que estamos ya en el momento de rechazar todos estos procesos vanos !
lambiscones que nada contribuyen a la institucionalidad que necesitamos. Por supuesto, el licenciado López Portillo probó una vez más
que es un hombre capaz, inteligente, valiente, honrado, audaz, sensato,
extraordinario y grande, al rechazar la adulación. Y ese rechazo de la
adulación sólo lo habían tenido antes Madero, Juárez, Zapata Y Cárdenas" ...
La Revolución Cubana decide otra etapa latinoamericana. En México, en 1959, sólo unos cuantos resienten la derrota: la brutal represión y el encarcelamiento de los líderes ferrocarrileros encabezados por
Demetrio Vallejo. Los más se sumergen en el estallido que puede ir
de la entronización de los supermercados, la desaparición de lo típico Y
la solidificación de la TV a la consagración, de modo avasallador, de
una sensación difusa, sensación que se concreta en los círculos culturales mexicanos, no como la gana de revolución, sino como el redoblado
anhelo de modernidad, modernidad no política, sino social, cultural,
sexual.
Los sectores conservadores ilustrados esquivan, en este período febril, que va aproximadamente de 1959 a 1968, cualquier uso de lo que
entienden como tradición. Y creen, sin llamarla de ese modo o reconociéndola así, sólo parcialmente en la "ruptura", a la que entienden como su incorporación a lo más audaz del siglo: una ruptura de todo lo
que ha significado México, de Lizardi a Payno, a José Rubén Romero y
a Azuela, digamos, y una afiliación a todo lo que de moderno, de brillante y de renovador puede tener el movimiento mundial.
Si la meta es la modernidad, el tono es el afán de brillantez. Es la
eclosión de suplementos y revistas, happenings, conferencias-show, entrevistas de intelectuales en televisión, creacíón pública de la idea de intelectual, publicidad ilimitada a las vanguardias extranjeras y nacionales,
incluso fiestas con ánimo legendario. La idea de lo contemporáneo
contrarresta, elude y diluye esa fatigosa carga de las limitaciones y prejuicios de un país en vías de desarrollo.
Muchos son apasionadamente colonialistas, porque no piensan al
colonialismo como una derrota; sino como un avance. El provincianismo cambia de signo y el término se vuelve peyorativo por excelencia.
La cultura es propiedad exclusiva de la Capital. La cultura es una orgía
de reconocimientos. El afán de disponer, no de una tradición entendi-

l 54)

da como un corpus creativo e ideológico: sino de antecedentes prestigiosos. Avasalla y se impone el modo de vida urbano, y se· nulifican
parcialmente -se subsumen en lo tocante a su función decorativa en
los sectores ilustrados- las categorías sentimentales de la provincia y
el hogar, sin que sus jerarquías esenciales pierdan todo imperio y vigencia. Por ejemplo, lo básico, el respeto a la familia, al hogar como
unidad central, queda intocado.
El prefreudismo en que se había movido la cultura mexicana se
ve liquidado y desplazado, y por un momPnto, en los terrenos culturales, todo parece confinarse a la simbología de lo inconsciente, y el psicoanálisis desplaza parcialmente en la cosmovisión burguesa a la religión. Noticia sorprendente resulta que, según informan las películas
europeas y norteamericanas, las situaciones sociales distintas han transformado en todas partes las psicologías rígidas, los conflictos acostumbrados y el paisaje plástico.
Un ejemplo quizás muy anecdótico de esto es el hecho de que las
obras que a principios de los cincuentas habían funcionado como muy
demoledoras y muy críticas, obras en el estilo de Rosalba y los llaveros,
de 'Emilio Carballido, obra de teatro, o de Luisa Josefina Hernández, o
incluso Los signos del zodíaco, de Sergio Magaña, con su virulencia en
contra de la represión sexual, etcétera, una década después ya se ven
como obras completamente pasadas, trasvasadas, líquidadas, porque
todo el mensaje freudiano que dirigían en contra de una cultura prefreudiana ha sido asimilado rápidamente por enormes capas de la población, sobre todo por el surgimiento de la clase media. Y esa lucha
ya está ganada y de algún modo ya está perdida, subsecuentemente. La
tecnología es el mensaje. En el cine, en el centro de un místico silencio,
se practica masivamente el acercamiento reverencial a la cultura, la deificación, y sobre todo la autoedificación de la idea y el papel del intelectual y del artista.
En los ~sentas, la cultura constituye una de las dos técnicas fundamentales para alcanzar y gozar la modernidad. La otra es el mito de
la vitalidad y la eterna juventud, el ánimo de vivir el instante a ritmo de
rock, los Beatles o los Rolling Stones como ideología. Con la opulencia de los mass media, las credulidades del consumo se extienden e
imperan, y los orgullos nacionales padecen metamorfosis y no pocas
veces se derrumban en plena, patética confesión de impotencia

CA1HEDRA
CA'lllEDRA [ 55 )

�La Revolución Cubana despliega, a través de la Casa de las Américas
y de sus concursos literarios iniciados en 1960, un proyecto de política
cultural. En México se va creando la atmósfera de un nuevo desarrollismo, esta vez cultural, en medio de confianzas, entusiasmos, colonialismo e·ingenuidad. El sector ilustrado de las clases medias va declarando
fuera de época a todo nacionalismo. La proclamación de la riqueza del
mundo prehispánico, que es un concepto que nunca llega a configurarse como c1,1ltural y que siempre se queda en los términos de lo turístico,
alcanza un clímax extraordinario: el Museo Nacional de Antropología
se crea en 1962.

En 1965 da comienzo otro período de fe culturalista, con actividades notorias como el concurso de cine experimental, los happenings
teatrales, la proclamación de un star system cultural y polémicas diversas sobre el realismo o la responsabilidad del escritor ( agudizadas en momentos como, por ejemplo, cuando Jean Paul Sartre propone la desmilitarización de la cultura), lo que da origen en la revista crítica de ese
momento que es "Política", de Marcué Pardiñas, a una ámplia controversia. Surgen ~uevas editoriales. Aparecen los grandes tirajes. Significativamente la primera vez que un libr~ alcanza los cien mil ejemplares es en el caso de Escucha, yanqui, de C. Wright Milis, sobre la Revolución Cubana, en 1960.
Ya para empezar el sexenio del brillante y democrático presidente
Gustavo Díaz Ordaz, el primer affaire cultural es el intento de prohibir
Los hijos de Sánchez, de Osear Lewis, sobre la base de que es un reportaje que denigra a México, al exhibir su miseria. Si uno comprueba, si
uno observa el transcurso de diez años, y ve que de 1964, ya para 1974
la afición de todos los funcionarios públicos era denunciar los males
del país con muchísima más actitud acerva que la que pudo haber tenido Osear Lewis, se da cuenta también de todo un proceso de transformaciones, que en este caso provoca directamente el 68.
En la década del sesenta se exhuman valores y la arqueología conduce al homenaje y a una primera lectura disfrazada de relectura. En
este caso, como de costumbre, primero se difunde la idea de que la obra
es importante y mucho después se lee la obra. Creo que es muy típico
en el caso de los "Contemporáneos". Por ejemplo, Carlos Pellicer, deveras un gran, un extraordinario poeta, sigue esperando la lectura de su
obra, a pesar de que ya ha sido consagrado en todo el país como el
poeta que todos habíamos conocido. Y este es el momento en que

[ 56 ] CAfflEDRA

todavía la obra de Pellicer no se conoce, sigue sin difundirse.

Las apariencias que se revelarán engañosas indican que no hay ma•
yor influencia de los contextos nacionales en el desarrollo cultural.
Estos cqntextos son la sucesión de dramas y represiones que la clase
media entiende como el pago por sobrevivir en el subdesarrollo, que
es el éoncepto que entonces se maneja de un modo muy abrumador.
La corrupción deviene el lazo institucional con un final efecto des-moralizador: todos son corruptos, porque las reglas del juego sólo
autorizan esa salida. Esto también se transformará, quizás en los
últimos meses, y llegaremos al momento en que se dice que nadie
puede criticar a nadie, porque siendo todos corruptos todos carecemos
de autoridad moral para la crítica. Pero esta disolución de la posibilidad de la crítica, sobre la base de que nadie tiene derecho a emitirla, ea
realmente un fenómeno nuevo. Entonces, en la década de los sesentas,
la idea es que la corrupción es uno de los males. Después se comprobará que no, que es una de nuestras virtudes, como hemos visto recientemente en declaraciones oficiales, ya que impide la crítica, al unificarnos y al hermanarnos en la corrupción.
Es muy interesante ver que lo que empiezan en los cuarentas como
la base de la "Unidad Nacional", que es el hecho de que todos vamos
a construir a México, termina en el 76 con la corrupción como la halle
de la "Unidad Nacional", ·porque ya nadie puede criticar a nadie, po~
que todos somos iguales: unos roban menos, unos roban más, pero
todos robamos, todos somos corruptos, y eso ya es un principio de
"Unidad Nacional", finalmente mucho más entrañable que el falso que
lanzó Avila Camacho.
Se pueden desatender las atrocidades y las esperanzas liquidables
y disueltas que rodean y finalmente determinan la confusión de Jos
escritores jóvenes. El contexto: represión del movimiento normalista,
1958-1960; represión del movimiento ferrocarrilero, 1969; priaión de
Siqueiros y del periodista Filomeno Mata, 1960; invasión de Bahía de
Cochinos, 1961; asesinato del líder agrario Rubén Jaramillo y su
familia, 1962; intento frustrado de oposición democrática: el Movimiento de Liberación Nacional, 1961-1964; manifest.aciones a favor
de la Revolución Cubana o en contra de la guerra de Vietnam, dilueltu
con granaderos; movimiento reprimido de 101 médicos, 1965; ilivasión
de la Universidad de Morelis 19R6: matanza de copreros en Acapulco,
CAfflEDRA [ 57]

�1967; invasión de la Universidad de Sonora, 1967 .. ¿A qué tradició~
se enfrentan para desconocerla o reconocerla los escntores contemporaneos?
Fecha significativa: 1958. Carlos Fuentes publica La ~ n más
transparente. y la crítica y el público vocean con toda formalid_ad la
inauguración de la modernidad literaria, lu!g~ de una _et_apa aswmda?
recordada ·como gris y sombría. Si esta practica novehstlca, en el sentido de asimilación de los diversos tonos narrativos de Proust, Jo~ce,
Virginia Wolf, Faullmer, Scott, Fiztgerald, J~h~ Dos P~~• Hemmg:
way anterior a su mito público. Si esta practica novehstica ya est.á
pre~nte en Al filo del agua, de Agustín Yáñez; Los días terrenales, de
José Revueltas: y sobre tocio Pedro Páramo y ~ llanto en llamaa, ~e
Juan Rulfo, la modernidad, como hecho que reune a la vez la potencia
social, la decisión de reconocimiento cultural y la obra específica, surge
con Carlos Fuentes.
Fuentes no niega, a!irma la tradición a través de su implícito/explícito reconocimiento de las posibilidades del muralismo, en la novela,
como el campo de la "Unidad Nacional", donde todo, aristócratas y
vasallos, próceres de la banca y damas de sociedad en busca de la venta
de su título, puede y debe concluir. Fuentes afirma la tradición desde
su apaaionada defensa y su barroco, inventariado tratamiento de los
temas de una mexicanidad desarrollista; y la niega,gracias al desinhibido
y voluntarioso acopio de t.écnicas, sin temor a la contaminación, usándola y exhibiéndola, usando y exhibiendo sus influencias, mostrando
· con claridad en qué parte fue influido por Dos Passos y en qué parte
por Aldous Huxley. Fuentes se rehusa a los tabúes imposibles del nacionalismo literario para captar y aprehender la situación nacional. Su
tema es el alemanismo, la edad dorada de la burguesía mexicana, la
primera consagración de esa burguesí~ que cree en _la acumula~i~n
original y en la santidad del patrimonio como garantla de la famiha.
El alemanismo introduce en México la noción del "adelanto histórico"
como igualdad de habitat y de conducta, en relación a la burguesía
norteamericana. Fuentes utiliza como punto de partida esta devoción
colpnialista y luego la somete, en acto dual, a la crítica y al registro
mítico.
Así, en parte, continúa el proceso ideológico que Paz, con estilo
admirable, trazó en El laberinto de la soledad. La idea es muy simple
o muy l!E'ncilla. Si no se puede formular con eficaz Y devastadora cohe-

[ 58]

CATHEDRA

rencia la crítica de la revolución mexicana como etapa armada y como
fuerza institucional, procede, para neutralizarla, para alejar esa omnímoda presencia del Estado, a su mitificación. Paz advierte a la revolución mexicana como un enorme fenómeno verbal, la idea de que revolución es revelación del ser; la revolución es la explosión, la fiesta de
las balas. Fuentes la entiende como un complicado mecanismo social
que se fundamenta en forma simultánea en la explotación y en la desmesura vital y verbal.
En este sentido, yo creo que una de las tareas más interesantes de
una nueva generación crítica -que ya por fortuna se advierte en México- será la aproximación a un libro como El laberinto de la soledad,
que es un clásico, justamente un clásico por su enorme calidad literaria
y por la fuerza y la agudeza de sus intuiciones, y porque es también
uno de los libros ideológicamente más necesitados de revisión crítica,
para partir -y sobre todo en el aspecto fundador- en esta idea de mitificar a la revolución mexicana y no de aproximarse del modo más
analítico posible. Yo creo que la revisión exhaustiva del Laberinto de
la soledad y su verificación ideológica será una de las tareas más interesantes de esta nueva etapa.
La región más transparente introduce novedades: un idioma elaborado en distintos niveles, una declaración mural, el collage como infraestructura. La ciudad ~ presenta, no como lo contrario del campo,
que es lo que había sido siempre, sino como el personaje de la novela~
un microcosmos habitado por un cosmos, un idioma que se desdobla,
que se rechaza, se interrelaciona, se niega y se acepta. Un fatalismo de
vivir más allá de la potencia y más acá del tacto. La frase final es un
conjuro y un grito de batalla: "Qué le vamos hacer, si aquí nos tocó, en
la región más transparente".
La región más transparente es por fuerza una novela fundada sobre
la esquizofrenia. Dividida, tajada y rajada, la personalidad del Distrito
Federal se va haciendo y deshaciendo ante nuestros ojos. Es Comala su
presente y Nueva York su porvenir. O es Comala su eterno presente y
Nueva York su inútil modelo de grandezas idas. Los extremos se tocan,
porque la ciudad carece de puntos medios. Lo que se describe y se recrea es la ciudad colonial, la textura de las imitaciones, las calles que
prolongan las calles de otras ciudades, la certidumbre de que debuts
y despedidas carecen, ante la pobreza del medio, de beneficios. De nuevo, en ese espacio literario que sintetiza un espacio social, donde la auCATHEDRA [

59 ]

�tonomía es o nostalgia o premonición, Fuentes va trazando la histo~
de un desastre, el anhelo de un estilo propio, el hambre de reconocimiento. Obra donde el inacabamiento, es decir, la ciudad, es el ~ersonaje y es el tema, recibe, de un lenguaje consumado,las perspectivas del
contraste.
A continuación y al mismo tiempo en el interés de la mayoría de
los nuevos novelistas, la cultura, es decir, el espíritu, es decir, la voluntad de forma, es decir, la perfección de la página que obsesiona Y vuelve
obstinado al Juan José Arreola anterior a la televisión, substituye Y reemplaza la historia. Esta idea que vuelve ya, de~pués del Conf81;&gt;ulario,
totalmente inútil el proceso literario de Juan Jose Arreola; por eJemplo,
la idea de que la literatura es una obra perfecta, acabada, donde -~ada
uno de los párrafos se mide, se pesa y existe una suerte de venerac1on a
la vieja idea modernista de burilar la página y de evitar la historia. Esto
se da en dos formas: por un lado -en prosistas como Arreola-, en la
idea de la página perfecta, inmaculada, intocable, que puede llevar una
década en hacerla, en hacer dos o tres frases, pero que sean absolutamente perfectas. Y el resultado después es absolutamente deplorable,
no perfecto. Un libro como Palindroma, de Arreola, se vuelve. un~ _de
los libros más inútiles de la literatura mexicana, porque esa obstinac10?,
esa obsesión en lograrlo perfecto se traduce en algo muerto, estéril,
inútil.
Por otro lado, esa negación de la historia conduce a obras nove~ísticas muy abundantes, en lo que se refiere a espacio ocupado en el hbrero, pero muy exiguas en cuanto a los ofrecimi~nt~ al lector. Fuentes,
de alguna manera, en su intento de captar la histon?,y de _trasvasarla, Y
de verterla, a través de estos murales que son La region mas transparente y La muerte de Artemio Cruz, d~vora el espac~o li~rario de su
generación y los vuelve a ellos ~n su afán de negar 1~ h1stona'. de presentar un intento de personalizacion, los vuelve muy mnecesanos. Frente
a lo que Fuentes se ha propuesto, que es encamar todos los procesos
históricos del país y darles nombre, darle a la revolución mexicana, en
su proceso de corrupción institucional, el nombre de Artemio ?ruz,
hay todo un grupo de novelistas que deci~e que no, que lo c~nvemente
es creer en la historia concreta de Juan Perez, y en su angustia, Y en su
anomia, y en sus paseos antonionescos_ ~r la ciudad, etcéte_ra. Y_ lo ~ue
resulta, al final de cuentas, no en func1on de un programa hterano, smo
en función de la calidad misma de los textos, es que sobreviven Y se
imponen libros como La región más 1zansparente y La muerte de Arte-

[ 60 ]

CATHEDRA

mio Cruz. Y el resto de todas estas novelas de clase media, creadas sobre la idea de personalizar, y de evadir, y de huir de lo histórico, acaba
siendo lo muerto, y lo borroso, y lo fácil, y lo gloriosamente olvidable.
Frente a la historia, la mayoría de los novelistas opta por otra suprema, totalizadora entidad: la cultura. La indagación social pierde
terreno y lo gana el individuo: problemas sin historia, introspección,
asedio de la otredad, sensibilidad expuesta, ávida y tímidamente, al
mundo, para usar alguno de los clishes críticos que en esa etapa surgen
para justificar esta novelística. La literatura es vía de salvación, y el
lenguaje, mucho antes de cualquier dócil y colonial recepción de las
investigaciones estructuralistas, es el instrumento precioso y venerado,
no en acción, sino en reposo perfecto y estructural. El complemento
y la síntesis de estas alternativas, la cultura, vale decir, la sensibilidad,
si cohesiona, da a la persona ubicación y sentido. Y si no existe, provoca la desintegración.
Esto actualiza de algún modo las tesis de Sarmiento y de Vasconcelos. Todavía hasta 1920 se creía que la educación salvaría al país,
que la educación sería el fermento, el cultivo, la estructura que le daría
sentido y salvación a los países latinoamericanos. En los sesentas se
vuelve ya a retomar esta tesis y se le adecúa más específicamente: no
es Ja educación sino la culttu;a la que salvará a los individuos, que a su
vez haráñ posible, al sumarse, a una sociedad redimida o salva, o para ·
usar todos los términos ideológicos que durante mucho tiempo invaden
y dominan el panorama latinoamericano.
En la década de los sesentas, al abrigo de la enorme difusión internacional y latinoamericana de los fenómenos y de los líderes revolucionarios como Fidel Castro y Che Guevara, y de fenómenos culturales como
Jorge Luis Borges, aparece lo que se unifica con el título de "literatura
del boom", mezcla de tradición y ruptura, de herejía y de consagración.
Al descubrir la Revolución Cubana de un modo contundente y rapidísimo, la unidad profunda de América Latina, a partir de los hechos de
la dependencia y la explotación imperialista, estos narradores: Fuentes,
Cortazar, Vargas Llosa, García Márquez, etcétera, reciben marcos de
referencia, intereses vitales y un público ávido.El boom existió (ya han
circulado demasiadas actas de defunción) como una empresa editorial
en primer término¡ y también, de un modo muy importante, como una
reacción vital de los lectores latinoamericanos y españoles, como la
identificación entre novela y modo de vida que continuaba esta religión
CADIEDRA [

61 ]

�de la cultura o esta creencia en la cultura como entidad salvadora.
En los sesentas se habló como en Rayuela y se viaJó como en Rayuela. Se examinaron las sociedades nacionales a través de La ciudad y
los penol o La muerte de Artemio Cruz. Se refrendaron y revisaron
las certidumbres y los gozos sobre el mito y la fantasía en la obra de
Borges o en Cien años de soledad. Como nunca, los lectores de habla
hispánica ~ hallaron frente a atmósferas, incentivos vitales, correspondencias intensas y complementarias entre literatura y realidad.
En estos años de transición, los lectores se aferraron a los libros
como manera de desligarse no de una tradición cultural sino de la
opresión del subdesarrollo, la literatura como compromiso y utopía. Y
le tocó a un grupo de escritores la fortuna o la desgracia de ver asumidas
sus obras como modelos de conducta, de ver coJ?,ducida al plano de la
dramatización su representación voluntariosa o intelectualizada de las
situaciones nacionales y latinoamericanas y de la condición humana.
Como fenómeno comercial y publicitario, el boom encontró su sentido y su verdadero éxito en el momentp en que determinados libros,
no sólo de los citados (habría que agregar la poderosísima influencia de
las obras de Lezama Lima, Carpentier, Cabrera Infante, Puig, Juan Carlos Onetti, Revueltas) ... En que determinados libros se volvieron, en
el espacio de la clase media, pero ahí de modo casi axiomático, estilo y
ejercicio de la voluntad y la vitalidad y la conciencia latinoamericana.
En México, este proceso inició su disolución y su metamorfosis con
los acontecimientos del 68 . . . (Les ahorro un capítulo sobre "La honda", Gustavo Sáenz y José Agustín, y recibo su gratitud muda) ... Si
la protesta estudiantil en 68 se allega ese ímpetu, ese rigor de impregnación y de diseminación, es gracias al efectivo carácter de masas del
movimiento, a su posibilidad instant.ánea de darle voz a través de la
fuerza cuantiosa de asambleas, y concentraciones, y manifestaciones, y
brigadas de activistas, al hasta entonces no expresado ni evidenciado
resentimiento de la clase media. Una clase sin acceso a las determinaciones primordiMes que le concernían, en última instancia. O, en términos generales, el movimiento estudiantil es una afirmación democrática,
cuya p~mera exigencia básica: la recuperación de la calle. significa la
obtención de una presencia pública para una clase ambiciosa y pospuesta.

Los ~is puntos del pliego petitorio, de libertad a los presos políticos, castigo a los responsables, disolución o cese del cuerpo de granaderos,. etcétera, transmiten una voluntad. El principio del diálogo con el
gobierno es el reconocimiento oficial de la inexistencia de la democracia
en México. De modo tajante, el gobierno del presidente Díaz Ordaz
liquida el movimiento con la matanza del 2 de Octubre y el encarcela~iento de los líderes principales. Casi en sentido estricto -y lo que
digo es un lugar común, que también habría que revisar, como todos
los _lugares comu~es-, el ac~ genocida de Tlatelolco es el epílogo de
la f1es:a desarrollista, el detenoro de una imagen optimista y milagrera
del pais Y el principio de una revisión crítica de los presupuestos de sus
formas de gobierno y su cultura, de los alcances del proceso institucional Y las limitaciones y requerimientos de las distintas respuestas a ese
proceso.
El examen ha incluido, también, con diversos grados de sectarismo
en tomo, la atención a manifestaciones tan abrumadoras como la del
colonialismo cultural y los métodos de captación de sistema, y ha tenido com~ obst:áculo básico la radicalización sentimental, que al evaporarse su pnmer impulso se vuelve muchísimas veces la decisión de asimilarse al estado de cosas de que se había disentido sentimentalmente.
Frente a un drama político, el solo recuerdo sentimental es una forma de olvido . . . Bueno, me faltan como doscientas cuartillas para
leer, per~ las suspendemos . . . Ahora ustedes ya saben de mi capacidad
d~ orgamzar panoramas . . . Bien, yo creo francamente que lo más
piadoso es suspender la lectura y proceder al diálogo que, en todo caso,
me parece que en este momento tendría más sentido ... Lo demás
ya implicaría más el ámbito de la clase de este género extinto de l~
conferencias . . . Así que no sé qué hacer . . . Tú, coordinador más
bien, tú coordina . . .
'
EL COORDINADOR: Bueno... Te paras tú un poco abrupta~ente en los aco~~~cimientos de 1968, pero en este momento cabe ya,
diga~os, una revis10n de las consecuencias de ese movimiento que se
creyo en un momento portador de la revolución o de la nueva revolución en México. Las consecuencias, obviamente, de ese movimiento
han sido en todos los niveles. . . ¡_Cuál sería o cuáles serían las conse:
cuencias que ha tenido el panorama cultural de México en el movimient? ~el 68, ~ _la luz de una etapa que empieza a negar lo que en un principio parecio haber afirmado, es decir, la_'.'apertura democrática"? A

[ 62 ] CATHEDllA \
CA1HEDRA [ 63 J

�la luz de estos hechos creo que cabría ver qué es lo que en la cultura en
México generó 1968, creída.mente por una parte y realmente negada
por la otra ...

C. M.: Bueno, yo disiento contigo, en un sentido. Yo no creo que
en 1968 haya habido realmente la convicción de que se iba a un proceso
revolucionario. La suma de los hechos de 68 demuestra que había una
convicción general de que se iba en primer término a un proceso de democratización. Si tú examinas los seis puntos del pliego petitorio, evidentemente encontrarás que ahí no hay demandas revolucionarias.
Todas y cada una son demandas democráticas, en el sentido de crear
esa sociedad plural que después se pregonaría tanto. Ahora, yo creo
que, culturalmente, en lo que se refiere al terreno literario y artístico,
68 hasta ahora no ha producido nada de verdadero relieve o de verdadera importancia. Donde 1968 sí influyó de un modo cuantioso es en el
terreno de las ciencias sociales. Ahí sí es posible encontrar una huella,
sobre todo una activación muy poderosa. Hay una investigación económica antes y después. Hay una investigación histórica antes y después. Hay una investigación sociológica antes y después. La literatura,
de hecho, hasta donde uno puede advertirlo, no se ve muy afectada o
no se ve afectada en lo absoluto. Por supuesto, hay la creación de toda
esta versificación sentimental, pero es una versificación sentimental
que muere y se extingue en las canciones de protesta, en los cabarets,
y que realmente nunca llega a trascender ese impulso melancólico, lacrimoso. Realmente, ncfllega a trascender esta idea de telenovela que
determina mucho de lo ·que se supone poesía sobre el 68. En cambio,
en las ciencias sociales sí hay un desarrollo muy poderoso. Y, sobre
todo -lo que me parece un fenómeno muy importante-, el marxismo,
que era una tendencia académica, se volvió una tendencia crítica de
primer orden en las universidades a partir del 68. Y eso sí es un desarrollo cultural muy importante, que hay que señalar. Por lo demás,
yo creo que la novela, por ejemplo, no se ve mayormente afectada.
Hay una novela anterior, la de " la honda", que en su mejor instancia
fue representada por José Agustín, pero que en el 68 no está presente
o casi no implica nada que no sea los pasajes decorativos de manifestacion~s, mítines, concentraciones, etcétera, en algún momento de la
novela. Ahora, lo que me parece muy claro en ese sentido, es que al ·
ampliar las posibilidades democráticas de México, de cualquier manera,
una contracorriente y aun en contra de la decisión oficial, el 68, en lo
primero que incide es en el campo cultural, en donde las manifestaciones democráticas tienen mayor sentido, porque es el objeto directo del

[ 64 J CATHEDRA

estudio que es la ciencia social ...

~REGUNTA DE UN ALUMNO: Quería preguntarle si Carlos
Pelhcer es tan ?,uen poeta como museógrafo . . . Y, además, está el caso
d~ su postulac10n como senador por el Partido Revolucionario Institucional . . . ¿Es deveras un buen organizador de museos?
.C. ~: .Bueno, pero ese es un Carlos Pellicer que, en todo caso, tien~ mteres para los que vayan a visitar el museo de Tabasco. Y yo creo
que hay un Pe!licer extraordinario. O que hay un poeta, pero verdaderam~nte de pnmer orden, un poeta deslumbrante, que a principios de
la d~cada de los veintes modifica toda una concepción de la poesía
mexicana, Y que, frente a lo taciturno y doliente de González Martínez
Y de Nervo, opone una cantidad de posibilidades formales y de actitudes que son realmente sorprendentes, innovadoras, etcétera. Ahora,
que. a un poeta, a los setenta y siete años, el Pártido Revolucionario
~st1tucional decida utilizarlo para prestigiarse con él, pues puede ser
mcluso lamentable, pero no tiene nada que ver con una obra deveras
portentosa .. .

O!RA ~REGUN'.fA: ~o que yo quiero preguntarte es lo siguiente; ~-~n donde estriba la lIDportancia del marxismo y en qué parte?
Tú d~J1Ste que el marxismo no es importante, que si se te habla de
marx~mo, eso_ para tí no significa nada. ¿Consideras, entonces, que la
doctrina marx1Sta es una cosa banal, que _no expresa nada?
C. M.: No. Yo no dije que el que se hable de marxismo no me dice
nada, porque eso es, puede ser, únicamente, la difusión ele sectarismos
muy dilu_idos y q~e no tien~n realmente mayor novedad que modificar
el lengua.Je sec~o dogmatico de las asambleas, que es cosa que, cultural~ente, no significa nada. Lo que yo digo es que, al hablarse de
marxismo, ya hay gente que empieza a trabajar con actitud marxista
d_e un modo muy serio. No hay más que ver las revistas que están surgie1!do ahora, como "Historia y Sociedad". "Cuad_emos Políticos",
etcétera, que revelan _que ya hay un intento de asimilar y de utilizar
cultu?11 Y críticamen,te. -y políticamente, desde luego-, el método
m~ISta, Y que
s1 significa un cambio cultural. Ahora, no lo califico m estoy ,;anrJicando al marxismo como el momento en que la verdad llegó al mundo, Y a partir de eso todas las demás corrientes quedaron h~chas la mentira. Lo que digo es que sí es un cambio cultural
muy importante. Ahora, que se hable de marxismo puede haber sig-

r.

-~º

CA'fflEDRA [ 65 )

�nificado simplemente proveer de nuevos recursos verbales a las sectas,
a los ghetos universitarios. O puede ser también, ya, lo que sí es aquí
muy importante, intentar un nuevo punto de vista frente a la realidad
mexicana que, con todas sus desviaciones, simplificaciones y sectarismos, está siendo realmente muy definitivo en este momento ...

plan~arle dos cuestione~, con respecto a la literatura comprometida.
La pnmera: ¿No hay literatura comprometida en los países socialis~? Y la segunda: ¿Cuáles serían, para usted, los rumbos de una
::;tura en el mundo capitalista y, lo mismo, en una sociedad socia-

PREGUNTA: Señor Monsiváis: En una parte de su charla, usted
se refirió, reiteradamente, a la literatura, dentro del proceso contemporáneo de la cultura en México. Pero yo no estoy de acuerdo con eso,
expresado por usted, de que la literatura comprometida sea una manifestación utópica . . . ¿Podría usted explicar esto, en relación con el
compromiso que tuvo un José Revueltas, por ejemplo?

C. M. =. No sé si ~u~da ser tan simplificada mi visión de lo que será
en las soctedades social1Stas la literatura comprometida. En todo caso,
~e abstengo de gen~ralizar y, sobre todo, de formularle caminos a la
hte~tura en ??ª soc1ed~d capitalista o socialista. Más bien, corresponde~1_a a la_ critica lo existente, más que la prospectiva, así, tan programatica, asi, como a la que usted me aboca ...

C. M.: Yo creo que usted llegó un poco después. Yo no dije eso
. . . Voy a intentar responderle, pero como me atribuyó de entrada
una afirmación que yo no hice . . . Bueno, yo no dije que la literatura
comprometida fuera utópica. Es más, no recuerdo haber usado el
término "literatura comprometida". Ahora, no entiendo muy claramente qué significa eso de "literatura comprometida". "Comprometida", ¿con qué?. . . Yo creo que es lo más alejado literatura comprometida en el sentido clásico u ortodoxo del recurso del método ...
En todo caso, yo no creo haber dicho que la literatura comprometida
era utópica. Y como no creo haberlo dicho, ya todo el resto de la pregunta me desorganiza mucho . . . Lo que yo creo es que la literatura
comprometida que se ha hecho en México ha sido, con la excepción
de José Revueltas, pésima. Eso es lo que yo creo haber dicho: "utópica", en cuanto a literatura. Eso quizás no lo dije. Pero le podría decir
que lo utópico de esa literatura es creer que es literatura, cuando lo
que es es la misión y la configuración de lugares comunes. Ahora,
una novela tan drásticamente comprometida, con una posición política como Los días terrenales, de José Revueltas, es una novela admirable, pero es una novela muy compleja que plantea muchas posiciones
de ambigüedad y que matiza muchísimo la personalización y la visualización del militante. Lo que yo creo que, en un proceso cultural
que oscila tanto entre lo colonial y lo primitivo como el mexicano, la
mayor parte de la literatura comprometida que a sí misma se asume,
se llame, se describa como literatura comprometida, ha tenido un bajísimo nivel expresivo y eso ha redundado en su final inutilidad. Eso es
lo que pienso ...

PREGUNTA: Quisiera, señor Monsiváis, que se refiera a los variados aspectos de las siguientes preguntas: ¿Qué relaciones puede usted
sustraer entre la estructura económica y social de un país subdesarrollado como México y la élite intelectual que produce una alta cultura? Al poeta Octavio Paz, ¿dónde lo situaría usted? Y sobre los seguid~res de Paz, ¿qué nos dice usted? Finalmente, ¿qué hay de las
relaciones entre alta cultura y cultura popular?

PREGUNTA: Yo quiero referirme a dos cosas. Es decir, quisiera

[ 66 ]

CATHEDRA

C. M.: Bueno, me has planteado el reconocimiento de mis límites.
: o no puedo señalar mucho. Francamente, me siento absolutamente
mcapaz de hacer .ese análisis. Y creo que es muy difícil hacerlo, y que
hasta ahora los mtentos en ese sentido han terminado catastróficamente. Lo que yo siento en todo caso es que hay una cosa relacionada
con es~ .estructura socioeconómica a que tú aludes, y que es la posibilidad eht1Sta de una alta cultura. Esa posibilidad elitista de una alta
cul~ura tiene una configuración óptima en el caso de Octavio Paz. Oct~vio Paz es el ~esultado de una experiencia cultural muy variada, muy
nea ~ ~uy matizada. Ahora, los imitadores de Octavio Paz que vienen
de difusiones de esa alta cultura, de vulgarizaciones muy empobrecidas
?e. esa alta cult~ra, ?ºr la razón misma de las deficiencias del país, son
imitadores,_ e~ térmmos generales, pésimos, que acaban estrangulándose
en su prop:ta mcoherencia, en su propia incapacidad de solventar culturalmente los problemas que propone poéticamente Octavio Paz. Ellos
llegan ya al surrealismo convertido en una vulgarización que va de
luga_res co~unes de André Bretón a los horrores pseudoplásticos de
Sof1a Bass1. Lleg~ al surrealismo Pn un momento de agotamiento
c~tural del surrealismo y de una consumación histórica de ese movimiento. Y no pueden resolver lo que plantea esa defunción del suCA1HEDRA [ 67]

�rrealismo, como no pueden resolver tampoco lo que plantea el culto
por el lenguaje, por las palabras de Octavio ~az. Un poema co~o ~l
de Paz, en Libertad bajo palabra, cuando le dice a 1~ ~al~bras: Chillen putas", en ese momento tiene un gran sentido rei';Ildicar la obscenidad de incorporar elementos populares a la poesia, de tener una
relaci6n más directa con las palabras que aquélla tan amilbarada que nos
venía del ~odernismo, etcétera. En este momento ya no tiene ningún
sentido y está agotado como procedimiento. Es todo lo que pasa a propósito de la pobreza cultural del país, que se ~roduce en gran parte
por la extinción de esta alta cultura, que ya la infraestructura cultural
para esa alta cultura estaba dada desde, digamos, el siglo xix Y se agota
a principios de la década de _los cincuent~. Y ya la_ ~ta cultura en
México, esa suprema aspiracion de humamsmo y clas1c1smo de letr~,
está muerta. Lo que tenemos ahora imperando es una cultura media,
producto de vulgarizaciones y difusiones. Y esa cultura media no puede
sostener a los imitadores de Octavio Paz. Entonces, el resultado es la
pobreza, la pobreza de toda una serie de intentos poéticos ~u~a f~erza
inicial ya no existe, y que está sobreviviendo a base de im1tac1on~s
desvencijadas de un movimiento ya cadáver. Esa es la respuesta mas
general que se me ocurre. Ahora, ¿de ·qué modo _depen~e ~a poesía
de Octavio Paz de su momento sociocultural o soc10economico? Eso
me excede, francamente ...

PREGUNTA: Según lo señalado por usted, se puede inferir ~ue
Juan José Arr,eola no tiene entonces ningún valor en las letras mexicanas, porque su obra no sirve p~ na?ª; .Así, pues,_ el Confabul~o Y
los otros libros de Arreola son hbros mutiles de la hteratura mexicana
. . . ¿Cómo considera usted que fuera la obra, entonces, de Arreola?
C. M.: Yo suplicaría que hubiera preguntas más acordes con lo
que dije, que fueran un poco más text~men~ ,r~producid~. ,_Y o dije
que un libro como Palindroma era un hbro mutil. No diJe toda la
obra de Juan José Arreola". Dije que el Juan José Arreola posterior al
Confabulario y a Varia invención ~s un Arreota q~~ ya extenuó todo
lo que de posibilidad tenía: ese cwdado, esa obses10n por lo perfecto,
y que no puede ir más allá. Un libro como La feria, con ~od_o Y _es~
tan desarticulado, tan lleno de lugares comunes de la provincia nus~f1cada, etcétera, tiene incluso más vitalidad que textos co~,º los de Palíndroma, que nacen muertos, que responden a una obsesion formal que
ya no tiene ningún contexto, aquí s! social o cul_tural,que la respalde,
que la haga posible, que la haga creible. Es un mtento vano de crear

[ 68 ]

CA111EDRA

obras maestras en cada página ...

PREGUNTA: ¿No hay, entonces, nada valioso en la cultura mexicana, para usted?
C. M.: Yo no diría eso ...

PREGUNTA: ¿La obra de Octavio Paz es una obra cultural que
está tambaleante? ¿ Y las afirmaciones políticas de Paz también son
decadentes?
C. M.: Pero yo no hablé de tambalearse la obra de Octavio Paz.
No se está pasando su obra tampoco. Pero me han atribuido ya cuatro
veces cosas que yo no he dicho. De ninguna manera hablé de tambalearse la obra de Octavio Paz. Creo que la obra crítica de Octavio Paz
se resiente en partes y, sobre todo, la parte política, la interpretación
política de México. Eso sí yo lo veo muy tambaleante, pero de ninguna
manera hablé de una obra poética tambaleante ...

PREGUNTA: Si la poesía de Paz vale mucho, no son así sus juicios
políticos. ¿Eso es verdad? ¿Paz es un intelectual tambaleante?
C. M.: En todo caso, no me refería a ninguna parte tambaleante, y
la palabra no la usé entonces ...
PREGUNTA: Yo quisiera hacerle algunos cuestionamientos, que
se pueden sintetizar en lo que sigue: ¿No piensa usted que las obras
culturales mexicanas contemporáneas no han tenido ninguna trascendencia mundial? ¿Toda esta baja calidad de la producción cultural se
debe a la situación económica y política, típica, de los países subdesarrollados como México? ¿La lucha de clases sociales en México no
puede ser motor de un futuro desarrollo cultural? Y, por último: ¿La
crisis de la intelectualidad mexicana es una derivación de la crisis del
Estado, de la máxima institución política de nuestro país? ¿Qué nos
podría decir sobre esto, profesor Monsiváis?
C. M.: Bueno, tres posibles divisiones de mi respuesta: La primera,
de cualquier modo, casi todo lo que se está produciendo ahora va a
tener una importancia en el mejor de los casos meramente históricos.
Lo segundo, no subordino tan determinista, ni tan mecánicamente, la
producción cultural y, sobre todo, la producción literaria, al momento
CAfflEDRA [ 69

]

�político y social, aunque existan profundas correspondencias dialécticas. No he pretendido hacer esa subordinación tan mecánica. Y, lo
tercero, yo creo que existen puntos de referencia clarísimos, determinantes y enormes, más punto de referencia, en este momento, que la
lucha de clases, digamos, en México. Sobre la lucha de clases, no creo
que pueda haberlo. Es un punto de referencia y una construcción de
todas las posibilidades de entender una realidad. Ahora, de ahí no
derivo, desde luego, que la literatura, que la crisis de la literatura, sea
necesariamente la crisis política de nuestra sociedad ...

PREGUNTA: Yo también quiero hacerle varias preguntas: ¿Qué
es eso de "la vocación de servir"? ¿Cuáles son las limitaciones de esta
charla suya que usted afirma que existen? ¿Por qué se refiere usted más
a la "cultura de la élite" qu~- a la "cultura del pueblo"? ¿El más famoso intelectual mexicano contemporáneo será, entonces, Octavio Paz?
C. M.: ¿La vocación de servir que dijo el ingeniero Bravo Ahuja en
la tumba de don Daniel Cosío Villegas dos veces? Su vocación de
servir . . . Bueno, lo primero, sí, efectivamente, yo confesé que una
de las limitaciones básicas de las cuartillas a que iba dar lectura era no
haber tomado en cuenta la importancia vital de los medios masivos en
cuanto a la configuración de una cultura'. Pero esa no es una limitación
de todo mi trabajo. Son doscientas cincuenta cuartillas de cultura de
élite. Ahora, cuando uno llega a esa conclusión es cuando ha revisado
las pruebas de plana. Ya no hay nada que hacer, y es un desastre.
Pero creo que tienen una influencia definitiva . . . Ayer estuve en el
capierino de un cantante, viéndolo firmar autógrafos a niñas que iban
lldtando y~llozando, y lo veían y prorrumpían en lágrimas, etcétera.
Y eso es una fuerza brutal, impresionante. Yo no concibo a nadie
llorando por pedir un autógrafo a Octavio Paz, y ahí lo veía. No sé ...
Fueron tres horas, casi de alucinación, de ver la enorme fuerza de una
criatura absoluta de los medios sobre una masa. Pasaron cerca de
¿qué sé yo? ochenta muchachas, y le llevaban álbumes con recortes
suyos y le decían: "Oye, te estuvimos esperando toda una tarde y no
fuiste" (en no sé que exótico lugar de Coatzacoalcos) . . . Y: "te hemos
venido a ver desde Reynosa" ... Y todo eso era una fuerza vital, extraordinaria, como es extraordinario los millones de fotonovelas a la
semana, los millones de comics y la penetración de las telenovelas. Y
como es extraordinario, también, en este momento, un proceso de
ideologización de los medios que se refleja en el anticomunismo acervo
e histérico, que han lanzado programas antaño no respetables pero sí

[ 70 ]

CAffiEDRA

mediocres en ese sentido, como "24 Horas". La presencia de gentes
como Blanco Moheno y como Kawage en "24 Horas". O la conversión
de una estación radi~fónica _como la "W" en una radioemisora de lugares comunes del anticomum~~o de los cincuentas. Significa que hay
~ue. ~tender de u~ modo en tic~ y muy directo e inaplazable a lo que
significan_ los medios, que no solo es la idea de manipulación -en lo
que e~tari~ yo de ~cuerdo con Enzensberger, que es una idea defensiva
de la iz~merda-, smo con la proposición de alternativas culturales. En
ese se~tldo, cuando yo veo que en algunos barrios obreros de Cuemavaca se mtentan hacer de un modo mqy primitivo, pero ya muy serio,
fotonovelas con otro contenido, me parece que se está dando un paso
aunque las.~otono~elas sean muy débiles y haya que discutir y critica;
su confecc1on. Evidentemente, la mera crítica frente a los medios masivos es una fo~a ya aplastamiento. Lo qUL' corresponde, si se quiere,
del modo mas humilde y precario, la creación de alternativas. Ahora,
en lo ~ue res~ecta a lo de proceso educativo, yo creo que la reforma
educativa h~ ~ido sobre todo un intento de organizar, sobre una base
mu~ demagogi~a, la imposible respuesta del Estado ante la educación
masiv_a, Y que siguen comportándose ante ese proceso de educación con
las mismas ~mas ideoló~~as de los años veintes. Creo que, con todas
sus exageraciones, la critica de Ivan Ilich es una crítica formidable
en este sentido, al mito de la escolaridad en América Latina. . .
'

?e

PRE~UNTA: Sobre el caso de los presos políticos, ¿qué podría
usted _decir? Que haya' presos políticos en México, ¿eso no tiene consecuencias en el proceso cultural mexicano? Porque nosotros sí consideramos que la existencia de presos políticos en México tiene mucho que
~er con el mucho o poco desarrollo cultural, ¿no es así? ¿Hay posibil~da~~s de que estos presos políticos puedan liberarse pronto? •Qué
significa todo esto?
"
C. M.: Bueno, lo único que yo corregiría es una información de lo
que usted ha dicho, aunque usted dijo que el movimiento del 68 sí
tu~o consec~encias. Eso no lo negué. Lo afirmé ampliamente. Sobre
1~ mformacion respecto a los presos políticos: se les condenó a seis
~os, lo que significaría que tendrían que cumplir tres años y medio de
carc~l. Pero es sobre todo un proceso intimidatorio -por lo que se ha
po~i~o ver-, Y, ~na manera de decirles que es preferible que cesen sus
actlVld~des pohticas. Y me imagino que, sobre todo, al grupo de Heberto Castillo, que es_ el que más se activa. Y al grupo que hace la revista "Punto Crítico". Y es un p_roceso de amenaza directa, pero que se
CATHEDRA [

71 ]

�supone, 0 por lo menos es el punto de vista de ~os abogados defensores
y el punto de vista de los mismos ahora senten~iados, se supone q_ue ~o
va a tener efectos directos por ahora, que es sunplemente una técmca
de intimidación ...
PREGUNTA: ¿Qué nos puede decir del cine y el proceso cultural
mexicano~ ¿Cómo se refleja esto?

c. M.: ·Cómo se refleja el proceso cultural en el cine? Bueno, en
el cine se h: procedido a la casi y absoluta estatización de la industria.
Lo que me temo es que no significará sino una proliferación de lugares
comunes en tomo al "tercermundismo", por el momento. Me parece
que hay una película excepcional, que es "Canoa", y q~e el resto h~
sido despilfarros más o menos categóricos, películas que mtentan s~rgir
de la base de un populismo ya muy desmedrado y ya muy aventaJado,
· · 'to " , etce'tera•
como podría ser "Calzonzin, inspector" , o "El pnnc1p1
o películas que tienen una visión francamente pedestre de lo ~opul3:1"
como "Tívoli". Ahora también se va a llegar a grados de valentia musi:
tados en el medio. Tengo entendido que ahora Alberto Isaac está
dirigiendo una película muy valiente y muy viril contra Victo?~º
Huerta que, como se sabe, todavía goza de un gran poder pohtico.
y que, por lo mismo, es susceptible de reprimir tremendame~te ~ los
que hagan esta película. Me parece que ya enfrentarse a Victon~o
Huerta es una prueba de valor civil que mucho nos honra a los mexicanos . . . Ahora, yo creo que en esto, como en todo prob_lema. es la
decisión de usar una apertura y de tomarles la palabra. Julio Scherer,
en "Excelsior", decidió tomar. la pal~bra al ofr~c~iento la apertura
y ha creado efectivamente un espacio democratico y cntico. Ahora,
otras gentes, no lo hacen. En general, no se ha hecho esa cosa de_ tomar
la palabra. Así, el gobierno cree que es un acto de benevolencia Y de
caridad y de condescendencia paternalista la apertura. Tomarle 1~
palabra, en cierto sentido, es decir: "Bueno, esto no es un regalo, m
es un obsequio. Es un derecho y lo vamos a usar". Me parece que,
en la medida en que muy poca gente decidió usar y acceder a la a~er- ·
tura es en la medida en que la apertura se ha ido cerrando. Hubiera
sido' imposible para el gobierno clausurar dramática o drás~icame~t~ la
apertura. · Cómo es muy posible que eso pueda suceder, si much1S1ma
más gente ¿hubiera decidido usarla? ~n . ese senti'd o, creo que t'iene
mucha razón Gabriel Zaid, en su polem1ca c~n Carlos Fuentes. . El
problema no es ver las cosas como be~evolencia ~bemamen~'. ~mo
entender, por ejemplo, que para un escntor su espac10 es la credibilidad

?~

[ 72]

CATHEDRA

de sus lectores, y que en ese sentido usar la apertura es usarla críticamente .. .
PREGUNTA: ¿Qué puede usted decir sobre. la "universidad abierta? ¿Es un fiasco la universidad abierta? A nosotros nos preocupa esto
de la "educación abierta" porque ahora se habla mucho de ella. Si la
otra educación universitaria está por los suelos, ¿qué será entonces con
estas nuevas modalidades?
C. M.: Sí, a mí también me desconcierta, porque yo tampoco hablé
de eso. No tengo una información, así, al respecto. Entonces, yo lo
que he visto en México es una mera impresión, y es que la universidad
abierta está abierta a todas las posibilidades de la burocracia y que no
ha pasado otra cosa. Pero no tengo la menor idea de los demás. Realmente, usted me toca un tema en el que no he osado llegar a la impronta del conocimiento .. .
PREGUNTA: ¿Y no hay errores en la educación en esta Facultad?
C. M.: No. Ahí yo lo remitiría a una opinión del coordinador,
porque realmente yo no sé lo de aquí ...
PREGUNTA: ¿El contenido de esas cuatrocientas cuartillas que
usted ha mencionado serán publicadas algún día? ¿O ya no le interesa
continuar con los estudios para terminar ese ensayo? ¿Qué puede decirnos al respecto?
C. M.: No. Yo sí quiero continuar con este tipo de trabajos y con
este ensayo en concreto. Ahora, me encantaría tener la prosa de Octavio Paz, también, pero me parecería muy fastidioso tener esa actitud
fatalista, determinista, frente al mexicano, de Octavio Paz. Yo realmente no quise cosificar al mexicano como empresa. Y no creo ya siquiera
que sea útil o posible. Lo que yo pretendía era estudiar un comportamiento social del modo más concreto posible. Si llegué a una suprema
abstracción· es el fracaso total de mi trabajo y me deprimiría terriblemente. Ahora, por otro lado, si estuviera escrito como El laberinto de
la soledad, pues ya "la hice", francamente ...

EL COORDINADOR: Les agradecemos mucho su presencia en
este acto . . . Hay .un anuncio que quisiera yo hacerles, a pedido de la
Dirección de la Facultad de Trabajo Social. Ellos invitan para una di•
CA'nf.EDRA [

73 J

�cusión en tomo a los problemas del precarismo, en la que estarán presentes el rector de la Universidad, el doctor Amador Flores Aréchiga,
el licenciado Ricardo Canavati y los dirigentes de "Tierra y Libertad"
... Entonces, este acto va a tener lugar el día 26, o sea el viernes, a
partir de las trece horas. Para quienes quieran asistir, va a ser aquí,
en el auditorio de la Facultad de Comercio y Administración . . . Gracias, nuevamente ...

[ 74] CATHEDRA

�José Reséndiz y Mario Cerutti

Amos
y sirvientes de Nuevo León en el
siglo xix
Documentos de la década 1870-80
NO PARECEN SER muy abundantes las investigaciones realizadas
en tomo a aspectos socioeconómicos del ámbito rural de Nuevo León
en el siglo xix.
Toda tarea que se inicie en este sentido -basada en documentos
de la época- seguramente coadyuvará a ofrecer mayores precisiones
sobre temas que pueden incluir las formas de tenencia de la tierra, los
rubros fundamentales de la producción y los mercados que la absorbían, el grado de avance o retraso técnico de las explotaciones, las relaciones de producción existentes, el sistema de endeudamiento (que
habría sido uno de los pilares de esas relaciones), las vinculaciones entre
amos-sirvientes y las necesidades militares surgidas por los conflictos
civiles, el apoyo del aparato estatal a los dueños de la tierra, las formas
de control y represión de la fuerza de trabajo, entre otros.
Una labor de esta índole podrá ser útil, asimismo, para verificar o
corroborar hipótesis y planteamientos teóricos sobre el siglo xix mexicano, muchas veces no contrastados por medio de la investigación concreta sobre fuentes directas.
CATHEDRA [

75 ]

�Desde hace dos años y medio, en la Facultad de Filosofía y Letras
de la UANL se está indagando sobre los mecanismos que permitieron
el surgimiento y consolidación del capitalismo en la región, a partir
de lo ocurrido en Monterrey a finales del siglo pasado.
Estos trabajos -de los cuales han sido publicados ya resultados parciales (1)- apuntan también a un análisis de la formación de la burguesía regiomontana, que usufructuó las transformaciones operadas en la
economía, las impulsó y cabalgó sobre ellas para convertirse progresivamente en parte deJa clase dominante.
El período en estudio corre entre 1860 y 1910, etapa en la que consideramos se dieron los pasos necesarios para el establecimiento de un
sólido, dinámico capitalismo en Monterrey, con apoyo en su industria,
especialmente en su sector metalúrgico. En esos cincuenta años, por
otro lado, Monterrey regionalizó sus inversiones, su capacidad de expansión, y se convirtió en pivote de una vasta área del norte de México.
El medio siglo indicado ha sido subdividido en dos fracciones. La
primera va desde 1855-60 hasta 1890, y es visualizada provisoriamente
como una fase de acumulación primaria de capitales, que se logra por
medio del comercio, la especul;lción financiera, una escasa pero significativa inversión en rubros manufactureros y -de manera visible- con la
adquisición y explotación de extensas propiedades rurales. En la subetapa siguiente, entre 1890 y 1910, estos capitales aprovechan una coyuntura favorable -que hay que conectarla a la estabilidad política
nacional y regional, a los estímulos que a la industria brinda el gobernador Bernardo Reyes, a las nuevas necesidades de la economía internacional, sobre todo las de Estados Unidos- para volcarse masivam,ente
a una producción de tipo capitalista, en la que se distinguen las areas
fabril y minera.
Durante todo el período se observa que quienes emergieron como
uno de los ejes del crecimiento económico -es decir, los empresarios
que actuaban en el proceso- mantenían una nítida vinculación con las
zonas rurales. Esto no era general, pero sí bastante frecuente.
Uno de los problemas que deben resolverse, pues, es el atinente a la
manera en que estos hombres de negocios se desenvolvían en el ámbito
no citadino. Cómo extraían•allí el excedente, mediante qué relaciones

[ 76 ]

d~, producci~n Y explotación. Es menester comprobar si la modernizac10n ~r~&gt;&lt;iu~?va que el notable desarrollo de Monterrey provoca vía industnalizac1on, d~sde 1890, se prolonga a las fincas no urbanas. Si $OS
burgueses e? la c1u~d ~burgueses productores, o sea, netamente insertos en relaciones capitalistas de producción, a las que controlan y reproducen con la ayuda ~el ~parat~ estatal), son también net.amente burgueses en el c~po! o s1 ~1 mantienen relaciones de producción no definidamente cap1tal1stas, mas atrasadas.
Simul~neamente d;be especificarse si el excedente se extraía de
manera _drrecta -a :raves de una relación de producción/explotaciónº por v1a de mecanIS~os como el comercio desigual. Que podría haberse dado en~re com~rc1antes urbanos y campesinos (en el caso de productores agrarios duenos de su pedazo de tierra), o con la intermediación
de hace~~ados, que c_on las ~ercancías producidas en forma capitalista,
Y adqwndas en la crrculac1on que iba imponiendo el capitalismo en
desarrollo? endeudaban a sus peones e inclusive les impedían que fueran
a vender libremente su fuerza de trabajo en fábricas y minas.
. E~ fin, son varias y v_ariadas las cuestiones a resolver -y poco lo
mvesbgado h:15ta hoy- s~ es que se pretende encajar adecuadamente
l? que acaec1a en el med10 rural con el proceso de desarrollo capitalista en Nuevo León y la región noreste del país.
Este tipo de int~rrogant~s ha llevado ya a que algunos estudiantes
avanzados de~ Colegio de Historia de nuestrci Facultad de Filosofía y
Letras se ded~que~ a bucear áreas o períodos de la historia rural del
esta~o, que bien puede resultar semejante a la del conjunto del noreste.
ReVISando documentos asentados en el Archivo General de Nuevo León
detectaron. pa~~les que ?rindan luz sobre algunos de los aspectos señalados al pnnc1p10; especialmente en la subetapa que marcha de 1860
189Q
a
De esps papeles hemos seleccionado diecisiete, que son los que se
escalonan :ras esta introducción. En general, ofrecen datos relativos
a las_ i:e1~c1ones que entre amos y sirvientes se registraban en distintos
mumc1p10s del estado en la década 1870-80, o sea a la mitad cronológica ?el subperíodo elegido. Fueron encontrados en la rica sección Concluidos del_ AGENL, reservorio de todo tipo de dictámenes y resoluciones del gobierno estatal.

CADIEDRA [

CAfflEDRA

77 ]

�Deudas y sueldos
UNA PRIMERA CONCLUSION que puede extraerse de estos expedientes es que el sistema de endeudamiento funcionaba plenamente en
Nuevo León para esos años.
Los peones aparecen con frecuencia fuertemente endrogados, en
una dimensión que superaba ampliamente su capacidad de pago (que
puede inferirse de los ingresos mensuales que receptaban).
Hay casos como el de Mateo Villarreal, de San Roque, que se queja
porque su. amo le presenta en 1874 una cuenta que suma algo más de
289 pesos. Su sueldo parece ser de cinco pesos (más ración). Si este
peón hubiera entregado puntualmente sus ingresos sin tomarse de ellos
un solo centavo, habría necesitado trabajar 58 meses (casi cinco años)
para quedar libre como individuo plenamente dueño de su fuerza de
trabajo (Doc.12).
La situación se repite: Longinos Flores, de General Terán, gana
cinco pesos por mes pero adeuda más de 193 (Doc.13); el pastor Andrés
Murillo, de Santa Catarina, debe 120 pesos (Doc.15); Eugenio Guzmán,
de Villa de García, que obtiene cuatro pesos al mes, debe 97 (Doc. 7); y
el ya anciano Gregorio Ramos adeuda, pese a "tantos años de buen servicio", la suma de 174 pesos, que le son legados por su ama al morir,
seguramente -como estima el propio peón- porque "ya estoy casi inútil" (Doc.6).
Este sistema de retención de la fuerza de trabajo vía deudas parece
haberse extendido hasta la Revolución. Documentación encontrada de
los años 1895 y 1900 señala de manera clara su funcionamiento (2),
aun cuando el artículo quinto de la Constitución estatal señalaba que
"Nadie puede ser obligado a prestar trabajos personales sin la justa
retribución y sin su pleno consentimiento, salvo el trabajo impuesto
como pena por la Autoridad Judicial" (3).
Una evidencia de la perdurable fortaleza de este mecanismo sería
la ley que el gobernador Bernardo Reyes -probablemente por las demandas de fuerza de trabajo libre que imponía el mismo desarrollo capitalista- hizo sancionar en agosto de 1908. La norma legal tendía a atenuar el endeudamiento, puntualizando que "el salario de los jornaleros
no estará afecto al pago de los anticipos que se hagan a éstos a cuenta

[ 78 ] CATIIEDRA

de trabajo, sino cuando sea de cincuenta centavos o más por día. En
este caso, y siempre que el jornal no exceda de un peso, el pago del
anticipo sólo será exigible hasta la tercera parte de la cantidad que importe dicho jornal en un año" ( 4).
Esto significa que durante todo el período en estudio (1860-1910)
se habría manifestado la situación que ofrecen los documentos de la
década de los años 70.

Deudas que se heredan
SE DESTACA ASIMISMO en ciertos expedientes de qué manera los
hacendados pretendían transferir esas deudas a los hijos de los peones
muert?s o fugados, aun cuando aquéllos fueran menores d~ edad. Altern~tiva que era expresamente prohibida por el decreto que regía las
relaciones entre amos y sirvientes promulgado el 31 de marzo de 1851
por el gobernador del estado, Agapito García (Doc.17).
Su artículo cuarto decía: "La muger y familia del peón ó criado
que muriese en el servicio de su amo, no podrá ser obligada á satisfacer
con_ su trabajo ~ers~nal, ó con bienes propios, la cantidad que resultara
debiendo el mando o padre, al amo á quien servía".
Pese a ello, los dueños de la tierra insistían en que los familiares del
muerto o fugado deudor estaban obligados a trabajarles hasta cubrir el
monto pertinente. Ejemplos en este sentido se observan en los casos
de Andrés, Rafael e Isabel Oliva -de 15, 13 y 11 años respectivamente-, en Guadalupe (Doc.5); en el de Higinio y María Antonia Morales
-de 14 Y 10 años-, en Santa Catarina (Doc.10)· y en el de Refugio
Velázquez, en Marín (Doc.11).
'
L~ excusa de los h~cendados se fundamentaba en no pocos casos en
el articulo sexto del citado decreto, que determinaba excepciones para
los casos en que los hijos hubiesen sido acomodados para " subvenir á
los gastos erogados en alguna enfermedad grave de sus padres" 0 cuando el acomodo se_ hizo "para pr?porcionar la subsistencia á s~s padres,
Y en su defecto, a sus abuelos, q padres adoptivos que hayan cumplido
con los deberes paternales".
Así, se brindaba una amplia posibilidad para continuar teniendo baCATHEDRA [

79]

�jo control de los amos a los hijos de antiguos peones. No debió resultar
difícil convencer a las autoridades de esas circunstancias, sobre todo
porque éstas emergían más complacientes con los hacendados que con
sus trabajadores. Revísese verbigracia el caso de los menores Oliva
(Doc.5), en el que los patrones Santos y Felipe Sepúlveda acuden al
artículo sexto para ret.enerlos, y véase el informe del alcalde primero de
Guadalupe.
Que las autoridades -sobre todo las municipales- solían escuchar
con mayor atención a los miembros de la clase dominante parece asegurarlo Longinos Flores, cuando recurre al gobernador porque los funcionarios de General Terán sólo le ofrecen cárcel cuando se queja. Su
conclusión es que en los juzgados de la villa "solo se le oye y atiende"
a los hacendados, mientras que "al pobre sirviente no se boye aunque
la razón le sobre" (Doc.13). De paso tómese nota de las acusaciones de
Flores contra Juan Quintanilla -propietario de la hacienda de Dolores-, atinentes a sus condiciones de trabajo y malos tratos.
Poco podían hacer los peones, por otro lado. No sabían escribir, y
cuando presentan al gobernador su ocurso piden disculpas porque utilizan los papeles menos onerosos desde el punto de vista de los impuestos, porque -dicen- son extremadamente pobres.
Según la versión de los sirvientes, el grado de explotación y sometimiento rebasaba límites considerados normales en la época. Al ya mencionado caso de Longinos Flores podemos agregar otros. El de Juan
de la Cruz parece ser extremo, pues prefiere la cárcel "antes que pasar
al servicio de su amo". Cuando el alcalde primero de San Nicolás lo
deja en libertad, se encuentra conque efe la Cruz retoma a la celda a las
pocas horas "aprobechandose de que se hayava abierta la puerta de la
carcel". Como representa una carga para las autoridades, el gobernador
decide que lo echen y que vaya a quejarse de sus problemas ante quien
corresponda ... (Doc.3).

Fuerza de trabajo y necesidades militares
A VECES, EL APARATO ESTATAL era urgido por necesidades
que no coincidían con las de los hacendados. Sus urgeqcias inmediatas
podían obligarle a entrar en contradicción con quienes, de manera regular, usufructuaban su respaldo a nivel superestructura!, político y de
'!ontrol social.

[ 80 ] CATHEDRA

~stos ~hoques solían protagonizarse cuando, por ejemplo, las guerras mtestmas del país o la región impelían a conformar ejércitos con
toda persorta ,ue se localizara en las áreas de conflicto bélico. Los primer:::s ~ue c~!an en la redada eran los llamados "vagos y malentretenidos_ (s1tuacion que no es exclusiva de Nuevo León ni de México· se
repi~ en estas décadas en otros países de América Latina, tanto' en
funcion de luchas civiles como de guerras contra el indio. La historia
de Mai:tín Fierro, el símbolo gaucho de las pampas argentinas, está
de_termmada por estas circunstancias).
En Nuevo León, a principios de la década de los 701 sucede con
frecuencia que los. ej~rcitos realicen levas de hombres, y en no pocos
casos arrastran a sirvientes. O sea, por motivos bélicos, se despoja de
fuerza de trabajo a los amos, que reclaman entonces para que se les
devuelva su dependiente o -al menos- para que el estado O el ejército
se hagan cargo de sus deudas.
Según l_os cas_os, la milicia accede a devolver al sirviente (que por
le~. no po~ia ser mcorporad~ a las tropas). Pero en otros, las urgencias
militares megan esa alternativa. Esto último es verificable en el Docum~nto 4._ Los amos J~an Delgado y Jesús Villarreal, de Cadereyta Jimenez, piden q~e se de la baja de sus peones Toribio Pérez y Antonio
Mena, por considerarlos exceptuados de este tipo de deberes. La respuesta del gobernador es que ello se practicará "tan luego como la
plaza de Saltillo sea ocupada por nuestras fuerzas".
, La frecuencia de estas levas es apuntada en documentos como el
numero nueve ("en una de las diversas ocasiones en que se tomó gente
de leva, Pº! orde°: del Gobierno de la Revolución"), en el que también
se puntualiza . co~o el hacendado se siente afectado por ello ("La
falta ~ue este md1V1duo me hace en mi trabajo, y las circunstancias
angustiosas en que me encuentro por las pérdidas que he tenido, que
no puedo soportar la de lo que me debe el citado mozo ... ").
. Los planteos ~ ejército se hacen en toda la regla, como el que practic~ el 22 de odl.lbre ~e 1874 Francisca Sánchez, de Santa Catarina, a
qmen, desde nueve dias atrás se le ha incorporado un trabajador al
~atallon ~4.. Con tono algo duro señala en su presentación: "El menc10n~do s~ente (Andrés Morillo, pastor, MC) me debe la cantidad
de ci~nto vemte pesos, habiendo pasado a mi poder del de otros amos
antenores de la misma villa ( ... ). La determinación, que no sé quien
CATIIEDRA [ 81

]

�baya podido tomarla, de destinar a Morillo al se~cio de las armas, no
sólo viola la garantía individual otorgada a Morillo en la la. parte del
art. 16 de la Constitución general, sino también la que á mí me conceden el mismo artículo y el 27 del propio Código, y por esto no dudo
que la justificación del Gobierno y Comandancia Militar, ~tend~endo
á la clara justicia que me asiste, tendrá á bie~ declarar ~ue ~~ indebida la
detención de mi sirviente, y que conforme a la Const1tuc1on y a las leyes debe ser puesto en libertad".
En algunos casos especiales, por razones que habría que terminar de
de corroborar pero que pueden derivar del tipo de t~e_as que_ en la producción cumplía la fuerza de trabajo, un gobierno militar bnndaba ~voconáuctos para que no se introdujese a la milicia -sin mayores escrupulos- a hombres con edad de marchar a la guerra (Doc.8). Esto no
debió ser muy frecuente, pues no abundan documentos de esta naturaleza.

bernantes a quitar trabajadores y arrastrarlos a la guerra, dejando de
lado la queja de los amos.
Es de esperar que una más abundante documentación haga factible
visualizar otros aspectos, de los cuales hicimos un breve sumario al
comienzo.
El Documento 17 es la reproducción total del ya mencionado decreto que regulaba las relaciones entre amos y sirvient.es en Nuevo León,
en el subperíodo en estudio.
Su artículo séptimo especifica abiertamente que "los sirvientes no
podrán dejar el servicio de sus amos contra la voluntad de éstos, mientras no cumplieren el tiempo de su compromiso", tiempo que seguramente se regulaba por la relación deuda-sueldo. Ya el artículo primero
señalaba que "los amos y sirvientes tienen obligaciones recíprocas",
apuntando que los contratos -que debían estipularse "libremente"debían constar en el libro de cuentas.

El decreto de 1851
EN RESUMEN, los papeles revisados permiten distinguir con cierta
claridad los mecanismos de sujeción que utilizaban los hacendados Y
dueños de tierra con cierto poder, en la segunda parte del siglo anterior.
El sistema de endeudamiento llevaba a los peones a situaciones imposibles de resolver, si se tiene en cuenta las proporciones entre lo que debían y los sueldos que recibían.
Se evidencia asimismo que el pago a la fuerza de trabajo no se realizaba sólo en dinero, sino que se reiteran ejemplos de compensaciones
adicionales con raciones, sobre todo. de maíz (Docs. 7,12 y 13), señal
de formas sensiblemente atrasadas en las relaciones de producción.

Es perceptible cómo las autoridades respaldaban con mayor asiduidad a los hacendados, aunque fuese haciendo sordos sus oídos a las
quejas de los sirvientes (lo cual no significa que no hubiera excepciones:
el caso del gobernador Fuero-Doc.13- es una de ellas).
.Finalmente, se manifiesta que -pese a lo anterior- no siempre era
mecánico el apoyo del aparate&gt; estatal a los do?1inadores,en las relaci&lt;:
nes de producción. Esas discrepancias en la cupula pod1an protagomzarse cuando motivos como Jos de carácter militar obligaban a los go-

[ 82 ]

CATHEDRA

Vinculado a ello estaba seguramente lo reglamentado en el artículo
segundo, en el que se detalla que los efectos que el amo suministrase
al criado a cuenta de trabajo debían darse a precios corrientes.
El artículo octavo norma una situación que podía suscitarse entre
hacendados: el amo, al acomodar a un sirvient.e, debía asegurarse que
otro propietario de tierras no ejerciera su derecho sobre el trabajador.
Ello parece apuntar que existían disputas por la fuerza de trabajo, consecuencia de una carencia relativa de brazos. Panorama que se prolonga
y acentúa para los años 90, seguramente agudizado por el desarrollo del
capitalismo, de la industria y la minería. De ello ofrece prueba un editorial del periódico La Voz de Nuevo León del 30 de marzo de 1889:
"la falta de sirvientes que piden las necesidades del día en el Estado
-acotaba- es la que hace que los unos patronos pretendan los sirvientes
de los otros" (5).
La documentación que se presenta a continuación está clas~cada
cronológicamente, y se han eliminado en algunos cas9s informes o notas
complementarias de menor significación que integraban los ocursos.
La selección se realizó luego de revisar unos trescientos expedientes, de
los cuales cerca de cuarenta aludían a los problemas mencionados.

CATHEDRA [ 83]

�1!· Caye.tano Elizon~ exigiendome que vaya á trabajar á su servicio,
Documento 1
Peón y soldado

"Espiridion Gonzalez vesino de San Francisco de Apodaca en la
hacienda de San Miguel, ante U. con el mas profundo respeto en la mas
bastante forma que haya lugar en derecho, salvas las protestas mas
oportunas y con el boleto de registro en la guardia nacional que debidamente acompaño, me presento y digo: que siendo sirviente por el año
de 1865 de D. Cayetano Elizondo, que vive en la hacienda de Güinala,
obtuve de mi amo el debido permiso para trabajar por mi cuenta, con
la obligación de pagarle toda la deuda con abonos de cuatro pesos cada
mes. En esta virtud alquilé un carreton de mi pariente y me salí á los
caminos á trabajar en negocios mios para llenar mi obligacion de abonos
y verme algun día libre de la condicion de sirviente á que me habian
reducido las circunstancias. En el primer viaje fui tomado para soldado
del cue,po de Caballeria que mandaba el C. Teniente Coronel Ruperto
Martinez, y sin demora mandé aviso á mi amo de lo que me pasaba.
Este se presentó al respectivo gefe, trayendo consigo el libro de cuentas
de sirvientes, donde se encontraba la mia, y expuso que yo no podia ser
soldado porque le debia la cantidad que mostraba la referida cuenta.
Entonces el expresado Gefe celebró con mi amo una convencion,
haciendo constar el primero en documento que tiene D. Cayetano que
el segundo, esto es mi amo sacarla cada mes de la caja del cue,po á que
pertenecia yo, la mitad de mi haber, 6 mas bien dicho, ocho pesos, que
me abonaron en mi cuenta todo el tiempo de la campaña, que dejé de
percibir con algunos alcances.
Por el certificado que respetuosamente acompaño firmado por el
C. Alcalde lo. de la Villa de Apodaca ( . . . ) se justifica suficientemente aquel contrato celebrado entre mi amo y el mencionado Gefe.
En virtud de esa convencion, segui prestando mis servicios en las
armas hasta que concluyo la campaña en Querétaro y vuelvo á esta
Capita~ se me estendió el pasaporte que tambien acompaño ( ... )
por referirse á mi baja.
Cuando yo me hallaba en el seno de mi numerosa familia, que tuve
abandonada desde que se me comprendió de soldado, sin contar con
ningun aucilio, aun hasta sin el de la Madre, que habia muerto antes,
cuando me hallaba tambien dedicado a trabajar constantemente para
cubrir las necesidades en que se hallaba mi espresada famüia, desnuda y
llena de miseria, que aun para ello me fui preciso contraer de nuevo
compromiso de acomodo con otro amo, se me presento el expresado

a desquitarle_ la cantidad que le debia, por que el mayor del Cue,po
nada le habia pagado, Y yo le manifesté: que no me acía obligado á
pagarse_la porque expontaneamente de una manera formal y expresa,
se habia conformado, convenido y aceptado la responsabilidad de
deuda en otra persona, ó mas claro en el erario del Estado y
su
lo mis
la bl' .
• que por
m~ o igacion en que me hallaba de responderle por dicha deud?- habia quedado estinguida enteramente, con aquel contrato. principalmente cu.~do yo cumpli por mi parte con det12mpeñar co~ lealtad en el servicio de las armas á que me destinó para ser pagado de su
deuda, hasta que concluyo la campaña.
No ~abe duda C. Gobernador que el Sr. Elizondo por aquella
co~~nciolan, de la manera mas perfecta se apartó de todo derecho para
exigirme responsabilidad de aquella deuda ( . . . ).
En tal virtud
.
A. U.C. . Gobernador ocurro respetuosamente suplicandole
se sirva declarar sm lugar el reclamo que me hace el Sr. Elizondo sobre
el pago de una deuda que ya tengo pagada ( ... )
Monterey, Enero 18 de 1870
Espiridión Gonzalez
No se firmar"
Respuesta
El ~obemador estima que no es de competencia del gobierno la
~soluc1on del problema, y sugiere se acuda a las autoridades correspondientes.
Fuente: AGENL, sección Concluídos, caja 1876, Doc.25.

Solicitud de libertad ante prisión por deudas

"Anacleto Morales de esta vecindad ante V. con el debido res eto
me presento exponiendo: que desde el 21 de febrero último me kayo
preso en la carcel de esta Ciudad á pedido de mi amo, Don Teodosio
CA111EDRA [ 85

[ 84 ) CA111EDRA

)

�Gut"rrez y en esa misma fecha me sentenció el Juez 2~. locai a l ~ días
de obras públicasy al cumplirlos m! presentó el C. Alcaide_ ante mi Jue~
y dispu,o que siguiera en lo, traba]f&gt;o hasta arreglar con mi amo lo cual
no he logrado hacerlo por que no ha habido una persona que page el
dinero que le debo que son ciento y tantos pe'?~ y tampoc~ me ~suelvo a seguir er, su seroicio por motivos muy suficientes que a un tiempo
les hare presentes.
.
.
Por lo tanto A. V.C. Gobernador pido y suplico que en obsequio de
la humanidad ordenar se me arregle este negocio dandome en libertad
para trabajar de por si y abonarle á mi amo á segun lo que gane en lo
que resibire favor y gracia.
Monterey, Marzo 19 de 1870
No se firmar"
Informe del alcalde segundo de Monterrey

"El informe a que se refiere el auto anterior, es el siguiente. Anacleto Morales fué condenado por éste de mi cargo á quince d (as de
obras publicas por varias faltas cometidas á su amo Don Teo~ocio
Gutierres; extinguida la condena manifestó Morales no poder continuar
en el seroicio de aque~ y que lo que le debía se lo iría pagando en abono,, según pudiera, a lo cual no convino su amo; y entonses el Juzgado
hizo entender á Morales la obligación en que se hallaba de pagar la deuda ó volver al trabajo de su referido amo, mas como se negára á ésto
é insistiera solamente en dar abonos como lo pide en su escrito, de
nuevo dispuso el Juzgado que continuára en las obras publicas para que
no le fuese gravoso á la Ciudad hasta que hubiera quien pagára por él ó
se determinara á uolver al servicio de su amo.
Monterey, Marzo 23 de 1870
Mauricio de la Garza y Garza"
Respuesta

Document.o 3
Quejas por injuria y prisión

"Juan de la Cruz vecino de esta Villa, preso en la carcel de la misma,
con el debido respeto y en la vía y forma que mas haya lugar en derecho, ante ese Superior Gobierno comparezco esponiendo: que por
haberme ocupado de buscar un nuevo amo que pagara por mi lo que estoy debiendo a mi amo D. Juan Salinas, tuue que faltar por un dia en
el trabajo, lo que habiendo sabido el Sr. Salinas fué causa de que se
disgustara con el ocurrente no limitándm,2 á estrañar mi conducta, sino
que escediendo sus facultades de amo, me prodigó graves injurias en
público que han ofendido el honor de mi matrimonio echando por
tierra la reputación de mi esposa, y oida por mi semejante ofensa, protesté que iría a quejarme a un juez para que me probara la imputación
que había hecho, ó de lo contrario ser(a castigado como fal8o detractor
resi8tiéndome desde aquel momento á seguir en el quehacer de mi injuriador. Por esto ocurrió al C. Alcalde lo. y este funcionario sin haberme oido, por la sola petición del espresado Sr. Salinas, me ha puesto en
la caree/ pública donde me hallo sufriendo esta prisión en lugar de ser
oído en justicia por las grandes injurias que me ha inferido aquel abusando de su superioridad como amo.
No habiendo cometido el ocurrente delito ó falta que diese lugar a
imponer una pena corpora~ estay en la convicción de que el Sr. Alcalde lo. no ha debido proceder en mi contra, ni es justo ni legal la prisión
que he estado sufriendo; y siendo esto así, ocurro pidiendo a ese Superior Gobierno, que como guardian celoso de las garantías individuales
que otorga nuestra Constitución y leyes vigentes, se siroa acordar la providencia de un resorte que ponga término al atentado cometido en mi
persona, esperando ademas de su acreditada justificación que al disponer se me ponga en libertad, se sirva acordar que se me administre
pronta y cumplida justicia por el C. Juez local sobre las injurias de
que ( . . . ) tengo hecha mencion.
( . : . ) San Nicolás de los Garzas, Mayo 9 de 1871
No se firmar"

El gobernador declara sin lugar la solicitud de Morales. Firma Treviño.

Fuente: AGENL, sección Co~clufdos, caja 1876, Doc. 38.

[ 86 ]

CA111EDRA

CAnlEDRA [ 87]

�Informe del alcalde primero de San Nicolás de los Garza

"( ... ) Es el caso: que el día dos de este mes se presentó D. Juan
José Salinas al Juzgado que desempeño manifestando que su sirviente
Juan áe la Cruz fugándose de su servicio había faltado de sus quehaceres tres días, que en esos momentos se le había presentado y que reconviniéndole el expresado Señor Salinas la falta que había cometido
con separarse del servicio sin licencia y sin siquiera dar aviso de esto,
el moso le faltó al respeto injuriándolo con palabras descomedidas por
lo que pedía se le castigase esa falta y se le pusiera detenido mientras
que diera un fiador de que no se fugaría al darle el papel de cuentas
para que le buscara la suma de ciento cincuenta y tantos pesos que le
adeuda, pues temía que lo hiciera as(.
Llamé al sirviente como era natural para averiguar la verdad de los
hechos, y este manifestó que efectivamente se había separado del servicio sin su consentimiento por tres días; pero que lo había hecho para
buscar acomodo en otra parte y que al presentarse/e al referido Señor
Salinas, este lo había tratado con palabras duras al grado de tocarle el
honor de su familia, y que por lo mismo quería que su referido amo le
probara las injurias que le había hecho. En ese acto el Señor Salinas
explicó que si le había dicho palabras duras a Cruz era por haber recivido también de él injurias torpes. En vista de esto el Juzgado dispuso
que el sirviente quedara detenido hasta en la tarde para resolver con
mejor asierto lo conveniente.
En la tarde se le manifestó al espresado sirviente que pasara a los
trabajos de su amo, dejándole a salvo su derecho para que ante el Juez
competente lo demandara por las injurias que decía haber recivido,
si es que quería u.zar de ese derecho pero el se negó a esto manifestando
que prefería estar en la carcel antes que pasar al servicio de su amo.
Al siguiente día se le repitió lo mismo, se hizo más, se le manifestó
que quedaba libre de la detención y que se arreglara con su amo, yendo
á servirle ó pagandole su dinero. Al notificarle et,a resolución salió de
la carcel y á las dos ó tres horas volvio á entrar a la prisión voluntariamente apro'bechandose de que se hayava abierta la puerta de la carcel
y allí permanece actualmente porque el quiere, manifestando que asi
decea estar porque se le ha dicho que de este modo podra perjudicar
á su amo quejandose en su contra.
Esta es la verdad de las cosas y la prición de que se queja Juan
Cruz él se la impuzo por su voluntad y si permanese en ella es por su
gusto y capricho, de suerte que su escrito no es exacto y su queja no es
fundada. La superioridad en vista de este exacto informe y obrando

[ 88]

CAfflEDRA

con la j~sti~ca~ión y prudencia que le distinguen se servirá resolver lo
que tubzera a bien.
Villa de San Nicolas de los Garzas
Mayo 12 de 1871
Jesus Cantú Saens"
Respuesta
El goben;iador ordena al alcalde primero de San Nicolás "que eche
de la carcel a Juan de la Cruz, con prevención a éste de que use de su
derecho como y ante quien corresponda". Firma Treviño.
Fuente: AGENL, sección Concluídos, caja 1871, Doc.8.

Documento4
Reclamo por sirviente llevado a la milicia

"Juan Delgado y Jesus Villarreal de esta vecindad ante V. respetuosamente comparecemos esponiendo: que á principios del corriente mes,
cuan_do por órden superior salieron de esta ciudad sesenta vecinos para
la Villa de Cerralvo, con el objeto de ayudará la justa causa que sostiene el Estado; por la urgencia del caso se echó mano de algunas personas
qu~ no podían serbir de_ 3?ldados por tener para ello esepciones ( ... ),
saliendo entre ellos Toribio Perez y Antonio Mena quienes tienen la(s)
eseP_ciones de ser sirb!entes nuestros segun consta del certificado que
deb~damente acampanamos y de sus respectivos registros de guardia
nacio~~l, en que aparecen ac~ptuados (sic) de dicho serbicio por la junta calrficadora por cuyo motivo y fundados en la justicia que nos asiste
para reclamar nuestros sirbientes ocurrimos á esa Superioridad suplicando se dignen concederles su baja para que vuelvan á nuestro serbicio_, lo cual no dudamos nos sera concedido por las circunstancias que
de¡amos espuestas. En tal virtud y fiado en la diligencia de esa Superioridad
A. V. C. Gobernador suplicamos se digne acceder á nuestra solicitud
en que recibiremos justicia y gracia.

CATHEDRA [ 89

�Cadereyta Jimenez. Nouiembre 24 de 1871
A ruego de D. Jesus Villarreal
J. Delgado
Crescencio Melo"
Respuesta
El gobernador apunta que teniéndose necesidad "de gente para
sostener la guerra que ha iniciado el Estado, notifíquese a los ocurrentes que tan luego como la plaza del Saltillo sea ocupada por nuestras
fuerzas se darán las bajas que solicitan". Firma Garza Garc1a.
Fuente: AGENL, sección Concluídos, caja 1871, Doc. 27.

Documento 5
Solicitud de libertad de sirvientes menores

"María Clara Garcia, de esta vecindad ante V. con el debido respeto,
y en la forma que mas haya lugar en derecho comparezco y d~go: que
mi cuñado Agustin Oliua falleció el dia seis del presente mes, deJando en
una orfandad absoluta á mis sobrinos Andres, de quince años de edad,
Rafael, de trece años é Isabe~ de once años, y tr~tando _Yº ahora de
recogerlos para tener cuidado de ellos por ser la umca ~anenta consa~guinea que les queda, me encuentro que D. Santos S~pu~veda y D._ Felipe Sepúlveda, vecinos de la Villa de Guadalupe; le~ impiden_ ~l pnmero
á Rafae~ y el segundo á Andres que veng?" a mi compania, po~que
dicen que son sus siruientes á sueldo y racwn. Pero como yo este satisfecha de que mis pobres sobrinos no son responsables de las deudas
de su padre, ocurro A. V. suplicándole que se digne mandar que los
Sres. Sepúlvedas mencionados me entreguen á mis sobrinos, con_tra
quienes pueden hacer ualer cualesquiera derechos que hayan podido
contra el padre de estos. Protesto lo necesario.

"Para cumplir con lo dispuesto en el decreto anterior he hecho
comparecer á los ciudadanos Santos y Felipe Sepúlveda, quienes impuestos del escrito de la ocurrente, el primero manifestó tener sobrada
razón para oponerce á que salga de su servicio el jóuen Rafael Oliua,
en uirtud de que el padre de éste, antes de su fallecimiento, se lo ( .. . )
por la suma de cincuenta y seis pesos dos reales que en diferentes partidas le dió para alimentos y curación de su enfermedad, todo en cuenta
del trabajo de dicho jóven, habiendose calificado la convenie,icia del
acomoda de éste por los canales de que hace referencia el art. 6 de la
ley de 31 de Marzo de 1851, cuya constancia obra en mi poder con
fecha 8 del corriente mes: que fundado en esto en su deber está resistir
la entrega del jóven expresado hasta que le sea pagada la suma que le
adeuda procedente de un contrato legal. El segundo, ésto es, el C. Felipe Sepúlueda, dijo: que Andrés Oliua á quien tiene en su servicio
debiendo/e setenta y un pesos tres reales, aun que su contrato no está
legalizado conforme a las prescripciones de la ley respectiva, no está por
entregarlo por que además de ser dicho sirviente mayor de diesiciete
años, éste está por desquitar con su trabajo personal la expresada suma
por haber sido ésta en su mayor parte inuertida en alimentos y curación
de sus padres, reciuiendo la deuda desde el primer amo con quien su
padre contrató su trabajo hace algunos años, cuyas circunstancias probará si necesario fuere, así como que el acomodo fue hecho por las
canales del art. 60. de la ley del 31 de Marzo de 1851, aun cuando,
como deja dicho, ni habíase cumplido con lo dispuesto en el art. 1O
de la misma ley.
Lo que queda dicho por los Sres. Sepúlvedas es que a este Juzgado
tiene el honor de informar á esa Superioridad para lo que tuuiere á
bien resolver sobre la solicitud de la ocurrente, informándole además
que ésta ha faltado á la uerdad con decir en su escrito que Agustín Oliua
fallecio el dia seis del corriente, siendo que su fallecimiento tuuo lugar
el dia doce de este mismo mes, habiendo tambien faltado á la uerdad en
cuanto á asegurar que ella es la única pariente consanguínea de los jóvenes, pues éstos tienen una hermana camal casada que es la que los asiste
y bajo cuyo lado estan desde que les faltó el padre.
Villa de Guadalupe, Enero 24 de 1872
Victor Treuiño"

Monterey, Enero 19 de 1872
No se firmar"
Respuesta
Informe del alcalde primero de Guadalupe

-rg-o]

CAfflEDRA

CATIIEDRA [

91 ]

�El gobernador notifica que no es del resorte de su administración
resolver este problema.

le cobre el impuesto. Firma Garza Carcía.
Fuente: AGENL, sección Concluídos, caja 1872-1, Doc. 33.

Fuente:· AGENL, sección Concluídos, caja 1872-1, Doc.24.

Documento 7

Documento6
Petición para ser exento de pagos fiscales
"Gregorio Ramos, de esta vecindad en la hacienda del Ancon, ante

V. con el respeto debido comparesco y digo: que siendo sirviente de Da.
Carmen Lozano de Bustamante, esta Sra, me hizo la gracia en su testamento de legarme la cantidad que le saliera debiendo, que es la cantidad
de ciento setenta y cuatro pesos, sesenta y cuatro centavos; disponiendo, que después de su muerte, por los buenos y leales servicios que presté á su casa durante muchos años, quedase enteramente libre: mas como
ahora he sabido, que segun la ley de hacienda del Estado, tengo que
pagar el veinte por ciento de herencia transversa~ con mas el veinticinco
adisional, que todo viene á ser el veinticinco por ciento de la cantidad
que debía; me veo precisado á ocurrir á la muy acreditada justificación
de V. suplicandole se digne dispensarme del pago referido, en consideración a mi avanzada edad y á que, de no ser as(, tendré que seguir
esclavo toda mi vida y de nada seruiria la donacion que se me ha hecho
en remuneración de tantos años de buen servicio que presté cuando
pude, pues ahora ya estoy casi inutil y esta fué quizá una de las consideraciones que tubo la testadora para perdonarme la deuda y disponer
que quedara libre.
Por todas estas razones A V.C. Gobernador, pido y suplico se digne
acseder á mi solisitud, en lo que resibiré gracia y justicia que, con la
protesta de la ley, imploro.
Montetey, Febrero 17 de 1872
No se firmar"

Noventa y siete pesos de deuda, cuatro pesos de sueldo

".fosé María Sepúlveda, Alcalde 3o. Constitucional de la villa d
~~
e
Certifico.: que D. Leo~rdo Rodríguez Garza ha presentado en este
J'!2gado el libro en que gira las cuentas de sus sirvientes, el cual doy
~e ~ halla en papel ~el sel!o correspondiente. Asimismo certifico que
a foJas 3 f:ente de dicho libro se registra una cuenta cuyo tenor literal
es como sigue:
"Hoy cinco de Junio de mil ochocientos setenta y uno. En esta
fec~a ~ ha pasado la cuenta de Eugenio Gusman del libro viejo á este
Y liq_uidada su cuenta en la misma de arriba me salió debiendo liquido ~
cant~ad de ~ove~ta ! siete pesos seis reales tres cuartillBSi despues de
reba]ar un ano resmtio ocho dias de trabajo y deducidas las fallas y me
gana de su sueldo cuatro pesos cada mes y racion cada ocho d · d08
almudes de mais ".
Ul8
Y p~ra los usos que á la parte interesada convengan libro el presente
en la villa de García á los 15 dias del mes de Marzo de 1872, doy fé
José María Sepúlveda"
Fuente: AGENL, sección Concluidos, caja 1873-1.

Documento 8
Salvoconducto a mineros

Respuesta
"Siendo un legado de liberación de deuda el de que se le cobra los
derechos por herencia transversal", el Gobernador dispone que no se

[ 92 ]

CAntEDRA

"Los C.?·• Maximo Valencia, Mauricio, Arcadio y Hermenegildo
Orozco, Jacinto Obre_gon, Perfecto Valencia, José Angel Mesa, Guillermo Y Marcos Valencia y Juan Martinez se hallan ocupados en la explo-

CATHEDRA [

93 ]

�tación de la mina del Rosario, en jurisdiccion de la Villa del Cármen; Y
tal virtud ha dispuesto el C. Gobernador y Comandante Militar del Estado, en acuerdo de esta fecha, se les expida el presente Salvoconducto,
previniendo á las autoridades pol(ticas y militares, dependientes .d~l
Gobierno, no tomen de soldados a los expresados C.C. por estar ex1m1dos de ese servicio conforme á la fracción 14a. del artículo 1Odel reglamento de guardia nacional de 22 de Agosto, de 1858.
Y a fin de que les sirva de resguardo se les expide el presente en
Monterey, á 20 de Octubre de 1872.
(Firma ilegible)"
Fuente: AGENL, sección Concluídos, caja 1872-2.

Documento 9
Levas y fuerza de trabajo

"Francisco Sepúlveda García, vecino de la villa de Guadalupe en
la hacienda de San Rafael, ante U., con el mayor respet~ y por el o~urso
más favorable, comparesco y digo: que en una de las diversas ocas~~es
en que se tomó gente de leva, pc&gt;r órden del Gobi~rno_de la revolucion,
fue traído de mi labor mi mozo Ramon de Leon, a quien no pude _conseguir su baja de un cuerpo del Gral Naran~o, ~ ~nde se le destino, no
obstante las agencias que hice y de haber Justificado que ese mozo me
debe una suma de consideracion, sin que volviera á saber de su paradero, hasta ahora que habiendose sometido á la obediencia del Supremo
Gobierno el Gral Dn. Gerónimo Treviño, supe que despues de haber
entregado las armas la fuerza que le obedecía, parte de ésta fue refundida en los Cuerpos del Ejército de la Federacion, tocando esta suerte
á mi mozo que fué refundido en el 1 de caballeria.
La falta que 1ste individuo me hace en mi trabajo, Y las circ~nstancias angustiosas en que me encuentro por las pérdidas que he tenido,
que no puedo soportar la de lo que me debe el ci~ado mozo me h~e
ocurrir á la bien acreditada justificacion de U., suplicando/e encarecidamente se digne concederme la baja de mi repetido '!'ºz~ _Ramon_de
Leon, si fuere del resorte del Gobierno y Comandancia m1l1tar, Y s1 no
que se sirva impetrar esta gracia del C. ~ral; en G~(e del Cuerpo de
Ejército del Norte, quien no dudo obsequiara la sol1c1tud de esa Supe-

[ 94 ]

CA111EDRA

rioridad, atenta la justicia con que se le dirige. ( ... )
Monte'f'ey, 11 de Setiembre de 1872
Francisco Sepúlveda Garc (a"
Fuenk: AGENL, sección Concluídos, caja 1872-2, Doc. 31.

Documento 10
Deudas de padres e hijos

"Crisostomo Sanchez en reprecentacion de Patricio Morales el cual
se haya preso en la carcel de Santa Catarina por dispocicion del Juez
2o. local ante V. respetuosamente espongo que mi reprecentado es
Padre de los jóvenes menores de edad Higinio Morales de catorce años y
Maria Antonia del mismo apellido de diez los cuales estavan acomodados por su Padre el primero á Pascual Colombo y la segunda á Doña
Senovia de Luna vecinos de aquella Villa como apa'f'ece de los dos
papeles de cuentas que respetuosamente acompaño en papel del sello
y vienio que corresponde los cuales habiendo venido á esta Ciudad a
buscar el dinero que adeudaban á sus respectivos amos y habiendoles
pasado el termino unos tres dias segun se prueba de la fecha de los
documentos ya referidos se precentaron al Juez mencionado pidiendo la pricion de mi reprecentado bajo el supuesto falso de que sus hijos
que se encuentran en esta Ciudad en busca del dinero que adeudan se
habian fugado cuyo hecho es falso segun es de berse por los documentos ya T'eferidos asi es que suplico á la superioridad que previo informe
de aquella Autoridad mande poner a mi reprecentado en absoluta libertad mandando igualmente que á sus dos menores hijos se les haga una
liquidacion judicial de sus cuentas pues (en) ningun caso son responsables los hijos con su trabajo personal de las deudas contraídas por sus
padres por las razones espuestas. ( ... )
Monterey, 1 de Diciembre de 1873
J. C.Sanchez"

Informe del alcalde primero de Santa Catarina
CATHIOltA [ 95]

�"En cumplimiento del Superior Decreto que antecede debo informar que Patricio Morales, padre de los jóvenes Higinio y María Antonia
no está preso como asegura el ocurrente porque sus hijos se encuentren
en esa ciudad en solicitud del dinero que adeuda á sus respectivos amos
y porque se haya pasado el plazo que les concedieron con tal objeto,
sino por repetidas faltas cometidas en el servicio de su amo C. FeliP_~
de Luna, á peticion de quien y por no poderselas ya tolerar procedio
el C. Juez 2o, según me lo ha informado, á corregirselas, imponiendo/e
ocho dias de obras publicas y esto con tanta mayor razon cuanto que
á dicho Juez tubo datos bastantes para sospechar que quería fugarse en
union de los hijos sirvientes, cuyo dinero no habia satisfecho aun, sin
embargo de haber transcurrido tres dias más el término concedido en
los papeles de cuenta. Los amos de dichos jovenes no han pedido prision para Morales; lo que han solicitado es que aquellos sean requeridos
al Juzgado 2o. de esa ciudad por deberse conciderar con el caracter de
fugitivos del servicio, fundando esta petición en lo que aquel les habia
manifestado al ser reconvenido por la satisfaccion de las deudas ó servicio persona~ de que sino querían ser pagados en abonos dieran el paso
que mejor les conviniera. Es de advertir que los espresados jovenes han
tenido varios amos, habiendo sido el ocurrente el anterior á D. Pascual
Co_lombo, pues que con papel de cuentas de aque~ pasó Higinio al sericio de este, y es extraño ciertamente que ahora asegure que los hijos en
ningun caso son responsables con su trabajo personal por las deudas
contraidas por sus padres. ( ... )
Santa Catarina, Diciembre 4 de 1873
Ramón B. Cantu"
Respuesta
El gobernador declara sin lugar la solicitud y remite al ocurrente
que gestione ante la autoridad correspondiente la liquidación de las
cuentas de los dos jóvenes sirvientes. Firma Treviño.
Fuente: AGENL, sección Concluídos, caja 1873-2, Doc.8.

Se pide libertad para una sirviente
"Juan Velasquez, mayor de edad y vecino de esta capita~ ante V.,
con el respeto debido y como mejor en derecho proceda, me presento y
expongo: que en la Villa de Marín se encuentra acomodada mi sobrina
Mar(a del Refugio Velasquez hija de Catarino mi hermano, en la casa
de un Sr. Dn. Patricio Martinez, debiendo cerca de cincuenta pesos, que
según entiendo no deb(a ella sino su medio hermano Jes'Ú8 Velasquez,
quién se fugó del servicio de su amo y con este motivo se cargó la deuda
á mi sobrina.
Esta jóven sufre mueho en la condición de sirviente en que se le ha
colocado por su padre, o con anuencia de é~ que según estoy informado, ha vuelto á casarse y desatiende mucho a Refugio que es de su segunda familia.
No es justo, C. Gobernador, ni puede serlo, que una huérfana como
ésta sufra tanto por solo ser huérfa(na), ni menos cuando tiene parientes que hagan algo en su favor, como yo pretendo hacerlo, suplicando
á V. que en uso de su autoridad y en obsequio de la justicia se sirva
mandar que se levante una información en la Villa de Marin, sobre si
mi referida sobrina ha sido acomodada conforme a la ley de sirvientes,
ó no, para que en este último caso se sirva mandar que mi sobrina
salga de la triste condición de sirviente en que indebidamente se le ha
colocado, y venga á esta ciudad, ya sea al lado de mi familia, 6 ya sea
á elegir una casa honrada y decente á cuya sombra pueda pasarla mejor;
dejando al Sr. D. Patricio Martinez su derecho a salvo para que cobre
su dinero de quién corresponda.
As(, A V.C. Gobernador, encarecidamente pido y suplico se sirva
resolver de conformidad con mi solicitud. Protesto lo necesario.
Monterey, 1Ode Setiembre de 1874
Juan Belasques
Otro sí: pido se admita este ocurso en papel del sello quinto por ser
sumamente pobre.
Fecha Ut supra
Belasq ues"
Informe del alcalde primero de Marín

Documento 11

"Al dar cumplimiento al superior acuerdo que antecede, tengo el

[ 96]

CA111EDRA

CATHEDRA [

97 ]

�honor de informarle: que Catarino Velazquez, de estado viudo Y de
una abanzada edad, es vecino de esta Villa hace como diez años: Una
hija suya, María del Refugio, á quién ha tenido Y tiene sirviendo, hoy
se halla en una casa honrada, que es la de D. Anastasia Martinez. El
acomodo, hecho por el padre, fue calificado de conveniente por la primera autoridad de esta Villa, un regidor y un síndico procurador, Y
firmado por estos, por Velazquez y Martinez en 13 de Setiembre de
1873 confonne a la ley de 31 de Marzo de 1851. Ademas estoy infonnado que entre Velazquez y su hija y entre esa y sus amos reina
la mejor annonía; y aquel por las circunstancias en que se encuentra
recibe del producto del trabajo de su hija los recursos mas indispensables para la vida.
Marin Setiembre 16 de 1874
Priscilian'o Lozano"

Respuesta
El gobernador, teniendo en cuenta el informP. rendido por el alcalde pnmero de Marin, declara "sin lugar la solicitud de Juan Velazquez".
Firma Treviño.
Fuente: AGENL, sección Concluídos, caja 1874-2, Doc. 11.

Documento 12

Queja por deuda excesiva
"Mateo Villarreal, vecino de Sn. Roque ante ese Superior Gobiemo
con la considemción debida me presento respetuosamente exponiendo:
que hesa Superioridad se a de seroir disponer el que ante un Juez de L~tras ae esta Ciudad se me aga nueba liquidación por mi amo D. Fmncisco Gonzalez presentando para esto el libro donde está mi cuenta por
no estar confonne con la que me hiso el mes pasado según se ve en el
papel de cuentas que con respeto acompaño, que le salí deviendo
$289, 7 1/2 ( . .. ) lo que me parese no rebajó 9 años d~ trabajo a razón
de 5 pesos y dos almudes de ración comó Dios manda sino á su arbitrio,
y en justicia creo yo el no deber esa suma de lo que el dice sino menos.
Por lo espuesto concluyo suplicando muy encarecidamente a V.C.

[ 98) CA111EDRA

Gobernador se sirva axeder á mi solicitud en lo que recibire gracia.
Protesto no proseder de malicia.
Monterey, Octubre 7 de 1874
No se finnar"

Respuesta
Se considera que el arreglo del problema es de "exclusiva jurisdicción de los Tribunales Ordinarios", y se notüica al interesado que "puede ocurrir ante ellos en demanda de sus derechos". Firma Treviño.

Fuente: AGENL, sección Concluídos, caja 1874-2, Doc. 7.

Documento 13
Disconformidad con monto de deuda
''Longinos Flores de la Hacienda de Dolores de la jurisdición de
Gral Teran Estado de Nuevo Leon y actualmente residente en esta capital, como mas aya lugar ~n derecho, me presento á exponer que ya
hace algun tiempo me hayo sirbiendo al Sr. Don Juan Quintanilla, dueño de la referida hacienda, ganandole de sueldo cinco pesos y dos almudas de mais y viendome nececitado de zapatos ocurrí a mi amo a que
me los diera y lo que hizo mi amo conmigo fue asenne trabajar descalso
cuatro días en el arado y por que le reclamé segunda vez los mencionados zapatos me trajo para la villa y me entregó al Juez y se me sentenció
á dos meses de trabajo de obras publicas por que asi pidio en mi contra
mi amo y mas como en esos jusgados de esa referida villa solo se le oye
y atiende a los Señores asiendados (sic) por que lo que es al pobre sirviente no se hoye aunque la razón le sobre, y como haora por que no
trabajé el dia que llamamos domingo se ha incor'lfbdado conmigo maltratanne y sonrrojanne y mas danne en el acto el papel de cuentas sin
tener yo en ninguna parte seguridad de la cantidad de ciento noventa
y tres peBOS cincuenta y seis un cuarto centavos y como todo hombre
de bien y trabajos se me ocurrió presentanne a las autoridade• y utando satisfecho que al presentanne a la dicha autoridad en el acto se me
remitia preso y no saldria asta que a mi amo se le antojara y llo me conCATIIEDRA [ 99)

-,-

�biniera á trabajar por menos precio y desnudo como lo estoy por q~e
asi nos ha tenido mi amo como lo probaré cuantas veces sea nesesano
y combeniente y causa á eso que yá he ( ... ) en aquella jurisdición
me he pasado a presentarme ante el Ciudadano Gobernador para que
por medio de lo espuesto en el presente ocurso libre sus ordene~ para
que se me reconosca mi cuenta por medio de una persona de mi confianza y vea que los cargos tan crecidos que me ase son injustos Y no
estoy conforme a pagar lo que sea legal y verifica como nos lo previene
la ( .. . ).
A. V.C. Gobernador y Comandante Militar del Estado de Nuevo
Leo11 pido y suplico se sirva hoirme y adseder á esta mi solicitud como
la sblicito, protesto lo necesario
Monterey, Febrero 28 de 1875
Longinos Flores no sé firmar"
Respuesta
El gobernador ordena al alcalde segundo de T-erán "que administre
pronta y cumplida justicia al mismo quejoso", cuando éste ocurra ante
su Juzgado para pedir la liquidación de su deuda "y reduzca el resultado
de ella á lo que sea justo, especialmente en cuanto al precio de comestibles y demás efectos que aparezcan cargados en la cuenta". Firma
Fuero.
Fuente: AGENL, sección Concluídos, caja 1875, Doc. l.

Documento 14

Se solicita liquidación de cuenta

"Félix Molina, vecino por la ocacion de la Villa de Apodaca, ante
V. respetuosamente y como mas haya lugar en derecho me presento Y
espongo: que en el mes de Octubre del año próximo pasado tuve una
gravísima enfermedad en poder de mi amo Don Antonio Días Arredondo, vecino de Cadereyta Jiménes; y habiendome gravado enteramente al
estado de demencia y de no poderle dar servicio á mi dicho amo, me
negó los auxilios para m~ alimentacion y de mi familia; y viendome en
[ 100 ] CATHEDRA

aquel estado fatal y si se quiere con pérdida de mi existencia ,i no me
medicinava y sin hallar recurso, ( .. . ) dejé á mi familia en ca,a de mi
amo sin mas auxilio que el de Dios, y con baBtante sacrificio me puae en
camino hasta la referida Villa de Apodaca buscando el auxilio de mi
hermano Narcizo Molina que allí se hallaba, en donde permanezco
hasta esta fecha, teniendo por supuesto que hacer algunos gasto, mi
dicho hermano para conseguir medianamente aunque no del todo mi
salud, por que desde el mes de Noviembre hasta el de Febrero de este
año estuve en casa de mi referido hermano y gravemente enfermo,
haciendo este Señor en todo ese tiempo numerables gastos. tanto de
alimentos como de Médico que me medicinápa, que hasta la fecha se le
deben á este Señor cincuenta pesos por la curación de mi enfermedad:'
Ademas C. Gobernador, despues de haberme negado los auxUios
mi referido amo Don Antonio Días y desa(te)ndidose enteramente
de mí por el triste estado en que me ví, tuvo que retirar de la hacienda
a mi referida familia por que hechava de ver quisá di8confiando de la
voluntad de Dios que la enfermedad de que yo adolecía me había de
causar la muerte y debía perder su dinero, y que si en algun tiempo
restablecía sujetarme a su servicio, poniendome quizá mi referido amo
en el mismo extremo de una bestia cuando por su mal estado la ,uelta
el dueño á los campos para que restablesca y vuelva á prestar servicio1,
cosa por cierto fuera de todo derecho. El decir esto C. Gobernador
es por que cuando yo me hallaba gravemente enfermo en casa de mi ,
hermano dispuse se noticiara á mi amo referido el estado que yo guardava, lo cual tuvo que ir en mi persona mi referido hermano hasta la
casa de mi amo á llevarle una carta, y la resolución de é~ fue decir,
que nada le importava que falleciera yo, que si en algun tiempo restablecía entonses se ver(a si había lugar a retraerme á su servicio; y hoy
que medianamente se halla restablecida mi salud, trata tenasmente mi
referido amo de retraerme á su servicio, sin querer pasar por los gastos
que tuve en mi enfermedad, sin atender que de mayor preferencia lo
es el pagar primero esos gastos en atencion a lo que se hicieron para
conseguir mi salud que es el mas digno ser que poseo.
De este relato comprenderá el C. Gobernador que mi amo referido
no tiene hoy ningun derecho á retraerme á su servicio hasta no desquitar ó pagar la deuda que causé para subvenir mi salud, por haber
desatendidose de la obligación que la ley de los amos y sirvientes le
impone en uno de sus art(culos, que dice: 'En caso de enfermedad
grave del sirviente, es obligación del amo auxiliarlo con su racion, y á
lo menos con una tercera parte de su sueldo, cargandole todo á su
cuenta', lo que desatendiéndose mi amo de esa superior disposición,
CA1HEDRA f

101 j

�no tan solo se desa(te)ndió de mí. sino que le negó los auxilios á mi familia y la corrió de la hacienda, poniendola ál duro caso de infelicidad,
y reduciendo/a á los mayores afanes, cosa por cierto fuera de derecho,
por lo que el Ciudadano Gobernador en vista de los poderoros fundamento, que dejo espuestos y de los informes que se servirá tomar de la
la. Autoridad de la Villa de Apodaca. de todo lo relacionado en este mi
escrito quedará plenamente satisfecho de lo espuesto y en serlo as(
se siroa dictar sus órdenes superiores á fin de que no se me moleste por
parte de mi amo hasta que no acabe de cubrir la cuenta que salga debiendo de mi enfermedad en gastos de Doctor y medicinas y los gastos
que sufrió mi referido hermano Narsizo Molina; y ademas no se me impida por mi amo traer mi familia á mi gremio para impedirme gastos,
y no pase tantos afanes como los ha pasado hasta es(ta) fecha á causa
de mi separacion. y despues que sea cubierta esta deuda. se haga la liquidación correspondiente por esa Superioridad ó por quien corresponda
de la cuenta de mi amo, haciendose comparecer asimismo con el libro
de cuentas respectivo porque no estoy conforme con la cuenta que me
ha girado, y liquidada que sea dicha cuenta pagarle lo que legalmente le
salga debiendo.
Por lo espuesto A. V. Ciudadano Gobernador pido y suplico se sirva
deferir á mi solicitud por lo que recibiré justicia y gracia con la protesta
de la ley.
Monterey, 10 de Mayo de 1875.
No se firmar"
Respuesta
El gobernador sugiere al ocurrente recurrir a la autoridad competente "á deducir sus derechos". Firma Treviño.
Fuente: AGENL, sección Concluídos, caja 1875, Doc. 18.

Andres Murillo. á quien tengo destinado de pastor, vino a esta ciudad
con licencia mia á negocios propios y fue detenido en el cuartel del Batallon no. 24 para obligarlo á prestar el seroicio de las armas.
~l mencionado_ si'!'iente me debe la cantidad de ciento veinte peBOB,
habiendo pasado a mi poder del de otros amos anteriores de la misma
uüla, en donde vive cori su numerosa familia desde hace mas de diez
años. La determinacion, que no sé quién haya podido tomarla. de destinar á Morillo al servicio de las armas, no solo viola la garantía individual otorgada á Morillo en la la. parte del art. 16 de la Constitución
general, sino tambien la que á m( me concedeu el mismo artículo y el
27 del propio Código, y por esto no dudo que la justificación del Gobierno Y Comandancia Militar atendiendo á la clara justicia que me asiste, tendrá á bien declaror que es indebida la detencion de mi sirviente. y
que conforme á la Constitución y á las leyes debe ser puesto en libertad.
Por lo espuesto y ofreciendo probar con el informe de las autoridades de Santa Catarina lo que dejo espuesto sobre los antecedentes de
mi sirviente Morillo=
A. V.G. Gobernador y Comandante Militar pido se sirva resolver que
mi sirviente Andres Morillo sea puesto en libertad y me sea entregado
para que conforme á su contrato vuelva á los trabajos á que lo tengo
destinado, en lo que recibiré justicia y especial consideraci6n.
Monterey, 22 de Octubre de 1875
Francisca Sanchez"
Informe adjunto

"En esta fecha tengo el honor de informar a U. con respecto al individuo Andres Murillo (sic) que se encuentra en esta compañía de mi
mando; pues dicho individuo ha ciclo conocido por el sargento lo. Manuel Saavedra el cual dijo que era desertor de su cuerpo de carabineros
y luego que yo le interrogué á dicho sargento y al mensionado Murillo de que si era cierto habia sido roldado del cuerpo de carabineros, el
cual confesó que s(, por cuyo motivo se ha puesto al servicio de las armas como desertor aprehendido. ( ... )

Documento 15

Independencia y Libertad
Monterey, Octubre 22/875
I'ablo Yanes"

Un past.or en armas

"Francisca Sanchez, vecina de Santa Catarina, á la alta consideración de V. espongo que hace hoy nueve o diez días que mi sirviente
[ 102 ) CATHEDRA

Respuesta
CAfflEDRA [

103 l

�El gobernador y comandante militar dictamina no dar lugar a la solicitud, por cuanto el sirviente es soldado desertor. Finna Fuero.
Fuente: AGENL, sección Concluídos, caja 1875, Doc. 19.

Document.o 16
Deuda, cárcel, milicia

"Matiana Reyna de Tijerina, vecina de esta Ciudad, ante U. con el
mas profundo respeto me presento esponiendo: que habiendo sido mi
esposo, Antonio Tijerina, mozo sirviente del finado Dn. Margarito Barrera, vecino de esta Ciudad, y habiendo él fallecido, procedió la viuda
á liquidar las cuentas de los mozos, habiendo resultado mi esposo deudor de $170, ciento setenta pesos, cuya cantidad fué desconocida por él
porque estaba convencido de que era injusta; y viendo la Señora que no
estaba conforme con la cantidad espresada, entonces le rebajaron cincuenta pesos, quedando debiendo $120, ciento veinte; y habiendo rebajado dicha cantidad, nosotros que conocemos el carácter de la señora
quedamos convencidos de que era injusta, por que si justa hubiera sido,
no habría rebqjado ni un centavo; y viendo la injusticia con que proceden contra él, no ha querido continuar en el servicio, resolviéndose á
pagar la cantidad expresada en abonos arreglados á lo que pueda ganar
al mes, atendiendo primeramente á la familia que se compone de un
jovencito y cinco niñas siendo la mayor de nueve años de edad; y no
habiendo podido arreglar en lo particular con el amo, le dijo ella que se
presentara á donde quiciera; entonces se fue á presentar con el Alcalde
lo. de la Villa de Guadalupe, porque á esa juridicion pertenece la
hacienda donde lo ten(a su ama; presentado que fué, mando el juez á
avizar á la señora y citarla, queriendo que se presentara por sí ú por
persona de su confianza para que se arreglaran y no habiendo comparecido nadie en el término de mas de dos semanas, entonces se fué mi
marido para la hacienda, y estando allá, se presentó su ama al juzgado
de esta Ciudad pidiendo contra é~ imputándole que andaba huido del
servicio; mandando luego el C. Alcalde lo. á haprehenderlo, sentenciándolo á quince días de obras públicas por la falta falsa que le imputaron, sin procurar ver si merecía o no el castigo.
Habiendo cumplido su sentencia, lo mando el juez con un policía
á entregarlo á la ama, quien no quizo recibirlo; entonces le mando el
[ 104 ] CATHEDRA

juez que se fuera a trabajará donde lo ocuparan.
Pero él procurando siempre arreglar- su negocio, vio a Don Eulalia
Sanmiguel quien no pudo arreglar nada, viendo en seguida al Lic. Aloorado quien dió esperanzas, pero en esto se fué para el Saltillo y no ha
venido.
A loa pocos días de haber salido de la carcel, fueron dos policías
á aprehenderlo de orden superior llevándoselo luego a la cuadra en donde permaneció tres d(as, mandandolo de allí para el 24 de infantería en
donde actualmente se halla de soldado.
En virtud de todo lo espuesto y atendiendo á la triste situación
que guardo en compañia de mi familia, me dirijo hacia U. pidiendo
justicia y eligiéndolo mi protector, implorando al mismo tiempo iuestra
clemencia á fin de que se sirva poner en entera libertad a mi esposu,
tomando en consideracion todo lo espuesto y el mucho tiempo que mi
esposo ha servido en esa casa, pues tiene catorce años de BeTUicio.
( ... ) Monterey, Agosto 23 de 1877
Matiana Reyna de Tijerina
Otro sí: pido se me admita la presente por ser sumamente pobre".
Fuente: AGENL, sección Concluídos, caja 1879-1.

Documento 17
Decreto que regula la relación amos-sirvientes

AGAPITO GARCIA, Gobernador constitucional del Estado libre y
soberano de Nuevo Leon, á todos sus habitantes hago saber: que el
Hono~ble Congreso ha tenido á bien decretar lo que sigue.
- ,, NUM. 111.- El Congreso del Estado libre y soberano ae Nuevo
Leon, decreta lo siguiente.
Art. 1.º Los amos y los sirvientes tienen obligaciones recíprocas,
emanadas de· los contratos que libremente estipularen, haciéndose conatar aquellos en el libro de cuentas y ddndose un tanto igual de él al sirviente.
2. º Los efectos que el amo suministrase al criado á cuenta de su trabqjo, serán precisamente á precios corrientes de plaza.
3. º En caso de enfermedad grave del sirviente, es obligacion del
amo auxiliarlo con su racion, y á lo menos con una tercera parte de su
CA'IHEDRA [

105 ]_

�sueldo, car\.tndole todo á su cuenta.
4. r .-La muger y familia del peon ó criado que muriese en el servicio
de su amo, no podrá ser obligada á satisfacer con su trabajo pe,sonat,
ó con bienes propio,, la cantidad que re,ultare debiendo el marido ó
padre, al amo á quien servía.
5. º Tampoco se les podrá tomar en ningun caso, ni por ningun motivo ni pretesto, a la viuda y familia de los criados, el vestido diario de
éstos, su cama y demas cosas que les sirvan para el uso cuotidiano.
6. º El hijo no emancipado que fuese puesto en servicio por su padre, muerto éste, no está obligado á continuar sirviendo para satisfacer
la suma en que estuviere empeñado su trabajo, salvo en los casos siguientes: primero, cuando el acomodo se haga para subvenir á los gastos
erogados en alguna enfermedad grave de sus padres: segundo, cuando el
acomodo se haga para proporcionar la subsistencia á sus padres, y en su
defecto, á sus abuelos, 6 padres adoptivos que hayan cumplido con los
deberes paternales, con calidad de que todas estas personas á su vez,
estén física ó moralmente impedidas, y por otra parte carezcan absolutamente de recursos para subvenir á las precisas exigencia, de la vida.

7. º Los sirvientes no podrán dejar el servicio de sus amos contra la
voluntad de éstos, mientras no cumplieren el tiempo de su compromiso, y si no pactaron período determinado de tiempo, solo podrán
hacerlo en éstos términos: los domésticos y artesanos avisando con un
mes de anticipacion: los de campo, una vez en el año, durante cuarenta
días contados desdP. que hayan terminado las cosechas 6 herraderos de
sus respectivos amos; y los arrieros cuando no estén próximos á salir á
viage.
8. º El amo al acomoaar un sirviente tiene obligación de asegurarse
con papel del amo anterior para evitar reclamos de otro que tenga derecho al trabajo de éste. Al que siendo mayor de edad y sin tener empeñado su trabajo con anterioridad, se acomode, se le podrá adelantar
lo que venzo por sus sueldos en dos años.
9. º A ningun sirviente podrá darse en lo sucesivo en calidad de suministracion, mas de lo que venza por su sueldo en el año; á no ser en el
caso á que se refiere el art. 3. º
1 O.º En los casos á que se contrae el art. 6. º del presente decreto,
será calificada préviamente la conveniencia del acomodo y cantidad en
que se efectúe por el Alcalde 1. º, un Regidor y un Síndico procurador,
haciendolo constar en el encabezado de la cuenta que el amo forme, y
sin cobrar por eato derechos de ninguna clase.
11. ºLas faltas leves de los sirvientes que consistan en pereza, insu[ 106 ]

CATHEDRA

bordinoción ó viciblJ. serán castigadas paternalmente por los amos,
quienes cuidarán de la buena moral de aquellos y sus familias; pero
cuando el sirviente se siento agraviado por exceso en el castigo, podrá .
ocurrirá la autoridad para que le administre justicio.
12.º El juicio promovido por el sirviente contra su amo no lo auto
riza para separarse del servicio de éste, sino los días necesarios para ocurrir á las autoridades, ó cuando el juez lo resuelva así por ser conveniente.
13. º Cuando el amo por incorregibilidad del criado, ó faltas al trabajo se queje á un Alcalde, éste levantando una acta verbal, procederá
á compeler al criado, y á apremiarle con el grillete, ú otros medios y
penas correccionales en el servicio del amo hasta por cuatro meses al
cumplimiento de su obligacion, y á la fé y legalidad en el desempeño
de sus pactos y contratos, y á que satisfaga el dinero recibido con el
bueno y leal trabajo que prometió por él.
14. º La infraccion de esta ley, justificada que sea breve y sumariamente, hará incurrir al transgresor por primera vez en una multa igual á
la suma que se ha reclamado: por segunda el duplo, y así proporcionalmente.
15. º Las multas de que habla la presente ley, se consignan en su totalidad al fondo de instruccion primario.
16. º No se hace innovacion en los acomodos de menores de veinticinco años hechos con anterioridad á la publicacion del decreto núm.
46, aun cuando hayan pasado ó pasen al servicio de otros amos.
17. º Por la presente quedan derogadas las leyes anteriores dadas en
el Estado sobre amos, y peones que están en servicio diario.
Tendrálo entendido el Gobernador del Estado, mandándolo imprimir, pu_blicar y circular á quienes corresponda para su cumplimiento. Monterey á 31 de Marzo de 1851.- Rafael F. de la Garza, diputado
presidente.- Jesús Garza Gonzalez, diputado secretario.- Herculano
Cantú, diputado secretario. "
Por tanto, mando se imprima, publique, circule y se le dé el deoido
cumplimiento.- Dado en Monterrey á 31 de Marzo ae 1851.
Agapito García.

Santiago Vidaurri,
secretario.

Fuente: AGENL, sección Congreso del Est.ado, caja año 1851, decreto
111.

CAfflEDRA [

107 ]

�NOTAS
l.

Cerutti, Mario, "Monterrey y el desarrollo del capitalismo en el noreste de Mé·
xico (aspectos del período 1860-1910)", en revista CATHEDRA, No. 7, Facul·
tad de Filosofía y Letras, Monterrey, enero-marzo de 1978; Cerutti M., "Mon·
terrey, el desarrollo del capitalismo en el nort!ste de México y el estudio del
movimiento obrero regiomontano (1860-1910)", en Memoria del Primer Coloquio Regional de Historia Obrera, CEHSMO, México 1977; Cerutti M., "Los
Mader&lt;,&gt; en la economía de Monterrey (1890-1910)", en revista CATHEDRA,
No. 8, Monterrey, abril-junio de 1978; Cerutti M., "Desarrollo capitalista y
fuerza de trabajo en Monterrey (1890-1910)", en revista CATHEDRA, No. 9,
Monterrey, julio-septiembre de 1978; como resultado de las primeras investigaciones que se efectuaron puede verse Hemández Elizondo, Roberto, "Co·
mercio e industria textil en Nuevo León (1852-1890). Un empresano: Valen·
tín Rivero", y Cerutti, M., "Patricio Milmo, empresario regiomontano del
siglo xix. En torno a la acumulación de capitales en Monterrey", ambos en
Formación y desarrollo de la burguesía en México. Siglo XIX, Siglo veintiuno
editores, México, 1978.

2.

F.sta documentación está incluida en Cerutti M., "Desarrollo capitalista y fuerza de trabajo en Monterrey (1890-1910)", citado.

3.

"Dictamen presentado por las Comisiones de Puntos Constitucionales y Legisla·
ción y de Gobernación, del Congreso del Estado", en Memoria del gobernador
del Estado de Nuevo León, período 1895-99, 1, p. 389 (Archivo General del
F.stado de Nuevo León, AGENL).

4.

Colección de Leyes, Decreto, y Circulares, Edición Oficial, Tipografía del
Gobiemo, Monterrey, 1911, p. 279 (AGENL).

5.

La foz de Nuevo León, 30 de,.marzo de 1899, Editorial.

[ 108]

CATHEDRA

�Domenico Sindico

A propósito
de los conceptos de modo de producción y
formación económica de la sociedad
L UNA DISCUSION SOBRE CONCEPTOS.

MUCHO SE HABLA EN estos años de la "especificidad" de la historia latinoamericana y de la imposibilidad o de las dificultades de insertar el desarrollo socioeconómico del subcontinente en esquemas de análisis pre-existentes. Nosotros consideramos, a la luz de la historiografía
actual, que, hasta el presente, no se ha realizado un esfuerzo suficiente
para aclarar los conceptos sobre los cuales se ha desarrollado la discusión, y que en mucho de lo que se ha expresado falta claridad y /o profundidad. Consideramos fundamental presentar las interpretaciones sobre los conceptos que se utilizarán a lo largo de este ensayo, antes de
empezar el análisis del material en sí.
En primera instancia, lo que parece bastante equívoco es el término
"especificidad", que se confunde con demasiada frecuencia con la idea
de "originalidad". Estos dos términos de ninguna manera se pueden entender como sinónimos; al contrario, se presentan como dos conceptos
distintos. Especificidad presupone generalidad. En otras palabras, el t.érCA111EDRA [

109 ]

�mino define un concepto que se entiende sólo como parte de otro mas
extenso; por el contrario, originalidad presupone la distinción entre dos
conceptos en el origen del concepto mismo. Por ejemplo, la originalidad
de moáo de producción en América Latina presupone la unicidad de
éste al interior de la categoría "modo de producción".
Esta distinción se hace necesaria en relación con la problemática
que vamos a tratar -modo de producción y formación económica de la
sociedad en América Latina- para no caer en simplificaciones comunes
(todo es diferente; entonces, todo es específico) o en declaraciones demagógicas (la especificidad nacional de cada pueblo).
Es, entonces, pertinente, a partir de las aclaraciones anteriores, considerar que la especificidad es un concepto apto para reconocer, dentro
de categoría dadas, algunos aspectos particulares. Sin embargo, el concepto de especificidad no puede crear, o servir de base para crear, categorías nuevas, porque no posee existencia autónoma fuera de una categoría a partir de la cual adquiere su esencia. Si se utiliza este supuesto
como base de análisis de una realidad histórica particular nos encontramos entonces frente a un concepto que permite, por un lado, analizar
las diferentes experiencias históricas en su particularidad, y, por otro,
insertar estas experiencias en un marco más vasto, sin privarlas, por ello,
de su autonomía. La importancia de este resultado es particularmente
evidente cuando se trata de confrontar modelos e interpretaciones generales con casos concretos, resultado de experiencias particulares. La relación que se establece entre especificidad y generalidad es entonces del
tipo lógico de género a especie.

mas eurocéntricos (a), criticando la idea, en cuanto que el análisis de
Marx tiene que considerarse limitado al mundo mediterráneo-europeo,
y que aplicar las mismas categorías de análisis y sucesión de etapas a
otros continentes sería eurocentrismo ... hoy día desenmascarado (i).
Cueva obseIVa que la especificidad de una sociedad, en un análisis marxista, no puede ser reducida a la dimensión weberiana de la contingencia histórica. Más profundamente, y en armonía con nuestra definición
del término, Cueva considera que, sin negar las especificidades y las características propias del desarrollo histórico latinoamericano, los elementos básicos que nos permiten analizar un proceso histórico, o sea,
según Marx, las relaciones sociales de producción, no pueden combinarse en un número infinito de posibilidades, y, por tanto, no pueden crear
relaciones de clases siempre inéditas según la historia peculiar de cada
pueblo, hacienda, aldea o región (i). Luego, de acuerdo también con la
posición de Lenin en su lucha contra los populistas, la especificidad se
puede entender sólo en relación con conceptos más generales; en este
caso, los de modo de producción y formación económica de la sociedad, conceptos que se aplican en cualquier parte del mundo, sin por ello
disminuir el significado de la particularidad histórica en los varios casos
particulares.
Plantear la necesidad de una nueva terminología, o proponer la
.consagración de nuevos modos de producción, parece un deus ex machina peligroso, en cuanto que nos aleja del problema fundamental, que
es analizar y fundamentar la especificidad del proceso latinoamericano
sobre la base de los conocimientos e instrumentos de análisis que podemos manejar en un momento determinado.

A partir de esta base, la discusión establecida sobre modos de producción en América Latina ofrece una posibilidad de aplicación concreta del concepto arriba mencionado. En este sentido, Ocampo es particularmente atinado, cuando dice que pretender que las circunstancias
en América Latina son únicas y sui generis es un vulgar empiricismo
(1). No cabe duda, en realidad, que las circunstancias serán siempre particulares en cualquier región que decidamos escoger; lo que importa destacar es que las "circunstancias" particulares no implican una conceptualización sui generis de las características inherentes a ellas.

No plantea, pues, dificultades teóricas, aceptar el hecho de que las
sociedades latinoamericanas hayan sido clasificadas por analogía a Europa; lo que es importante estudiar es hasta qué punto esta clasificación es
instrumentalmente útil, y de qué manera la especificidad latinoamericana está o no en contraste con estas definiciones. No creemos que este
contraste haya sido demostrado, y, por consiguiente, consideramos infundadas las .críticas expuestas en contra de tales clasificaciones. Mucho
más adecuado es el análisis de Dhoquois, quien plantea el problema de
las relaciones del modo de producción en casos concretos con términos
muy claros:

En este mismo sentido, es justificada la crítica que hace Cueva a algunas consecuencias derivadas de la conceptualización de Cardoso, con
referencia a una particular~dad de América Latina irreductible a esque-

"Una vez dado el tipo general, es posible especificarlo en la realidad
mostrando sus variedades históricas y geográficas, BUS variedades "regionales ". Toda encamación del modo de producción incluye especí-

[ 110] CATHEDRA

CATHEDRA [

111]

�ficidades estructurales y coyunturales que complican en grado sumo y
en ocasiones ocultan al tipo general, a la vez invisible y presente"(!!).

Bartra considera que la articulación de diferentes modos de producción en el interior de una misma sociedad produciría el carácter específico del modo de producción dominante en dicha sociedad (~).

1

l1
1

Sin embargo, la dificultad radica en la aplicación del concepto general al caso particular, tal como lo observa Chiaramonte t2 ): En América
Latina, en particular, según el mismo autor, las condiciones reales hacen difícil descubrir los mecanismos de interpretación que pudieran
ayudamos a cuadrar el círculo. El asunto no presenta una calidad intrínseca e inalterable -la "irreductibilidad" de Cardoso-, sino más
bien se complica por falta de conocimiento de los elementos fundamentales de funcionamilht&amp; de las sociedades' latinoamericanas en el
pasado, por una falta de trabajos que analicen casos concretos antes de
poder definir modelos interpretativos.
Otra aclaración acerca de la terminología que emplearemos a lo largo de este trabajo se hace necesaria. Se trata de definir y relacionar entre sí los términos de modo de producción económica de la sociedad.
De antemano, el término alemán Okonomische Gesellschaftformation
tendría que ser traducido a los idiomas latinos como "formación economica de la sociedad" y no "formación socioeconómica" y tampoco
"formación económica y social", como generalmente se traduce (l). El
problema no es puramente filológico, sino más bien de fondo y de notable importancia, ya que implica una interpretación distinta del significado y de la posibilidad de aplicación del término mismo. En realidad,
en el término alemán, el único adjetivo presente es Okonomische y caracteriza el segundo término Gesellschaftformation. Es, pues, incorrecto añadir un segundo adjetivo "social" que no aparece en el texto original. La importancia práctica de esta observación reside en el hecho de
que, si consideramos únicamente el término "económico" como el que
caracteriza el concepto, estamos definiendo también cuál es el elemento
básico que caracteriza el concepto mismo; por el contrario, añadiendo
el término "social" estamos disminuyendo la fuerza del primer término,
y además insertando una nueva variable en las características básicas
que definen el concepto. Ahora bien, si consideramos el término "formación económica de la sociedad" estamos definiendo una unidad
de análisis específica -aún si sujeta a definición-, la sociedad, determinada según un elemento preciso, el económico. Por otro lado, el térmi-

no "formación socioeconómica" no define de manera precisa la unidad
de análisis, y además contiene dos elementos, el social y el económico,
como determinant.e del concepto. Desde el punto de vista del análisis
la primera definición ofrece una utilidad mayor, además de estar basada
de manera más firme en la terminología original.
Aclarada esta terminología, queda la tarea de presentar la interrelación existente entre los conceptos de modos de producción y formación
económica de la sociedad. Una de las tesis más difundidas ve en la formación económica de la sociedad una aplicación concreta a una sociedad determinada, del concepto "abstracto" de modo de producción.
En este sentido se declaran, por ejemplo, Gallissot y Labica (i).
Esta conceptualización es también la que defiende Althusser, quien
considera, por una parte, el modo de producción como la interrelación
entre una base económica, con una instancia jurídico-política y una instancia ideológica; y, por otra, la formación económica de la sociedad,
que él llama "formación económica y social", como una estructu!".•.
". . . que resulta de la combinación de al menos dos modos de producción distin~os, de los cuales uno es el dominante y el otro el subordinado . . . Esta combinación de varios mod01 de producción ...
produce efectos específicos que explican la forma concreta que revisten
la superestructura jurfdico-política, y la superestructura ideológica"
(W).

Esta cita es importante, a la luz del hecho de que en muchos autores se encuentra la idea de la existencia en una misma sociedad de
varios modos de producción que coexisten con diferentes modalidades (!!). Ahora si, por un lado, la observación de la coexistencia de
varios modos de producción en una misma realidad es un hecho concreto, por otro no parece que el análisis de las relaciones de esta realidad con el concepto de formación económica de la sociedad haya
sido claramente definido por parte de la mayoría de los autores.
Con referencia a est.e problema es importante la observación de
Bartra, relativa a que los dos conceptos deben ser considerados a nivel
de la realidad concreta y no a nivel abstracto (ll). Concretamente,
Bartra define los dos conceptos y su relación de la siguient.e manera:
"Así, pues, el modo de producción es la síntesis concret.a de múltiples determmaciones, que permite explicar tanto las particularidades
oomo las generalidades de una fonnación económica. El concepto de
formación económica, si se le entiende como una combinación de varios

CA1HEDRA [

[ 112 ] CATHEDRA

113 ]

�modos y fol'ID88 de producción, no constituye un concepto que designa
una concreción mayor, pueato que dicha concreción se expresa en el
modo de producción dominante. El concepto de formación económica
de la 80ciedad expreaa una realidad global mediante una mayor disocia·
ción de loa Urminos de la síntesis particular-general; por esta razón, el
concepto permite reconocer 101 nexos hiatóricoe y lógicos de lu part•
de un todo, permite ubicar las particularidades determinadas, por el to·
do genenl, y lu condiciones de generalización de las particularidades de
1aa diferentes formas sociales" (!! ).

Esta formulación es particularmente feliz, y sólo interesa observar
que plantea la relación modo de producción-formación económica de la
sociedad como una relación de género a especie, enfatizando el aspecto
concreto que es propio de estos conceptos, y negando entonces que el
modo de producción sea una categoría abstracta cuya utilidad consiste
sólo en permitirnos el análisis de una formación económica (!!).
Sin entrar en la polémica en pro o en contra de las tesis de Gunder
Frank, que parecen ser el parámetro actual de la definición del modo de
producción, nos resulta indispensable precisar en un mínimo el concep•
to del término modo de producción. Fundamentalmente, nos inclina·
mos a !nterpretar la obra de Marx en general, y no un pasaje u otro, en
el sentido de que un modo de producción está determinado por las rela•
ciones existentes entre los elementos que componen la infraestructura
de una sociedad, o sea, por la dialéctica entre las relaciones de produc•
ción y las fuerzas productivas. En este sentido, nos parece erróneo con•
siderar la estructura del intercambio de mercancías como un elemento
determinante de un modo de producción. Esta objeción es válida, ora
para el período capitalista, presentándose entonces como una crítica al
circulacionismo de Gunder Frank, ora para el período feudal, que es
una crítica a la conceptualización del modo de producción feudal de
Carmagnani (ll):_
El modo de producción representa entonces el momento típico,
pero real y concreto, del desarrollo de las fuerzas productivas. En sin•
tonía con esta definición el análisis de Sereni del concepto de forma•
ción económica de la sociedad permite precisar aún más este término.
Este autor, después de un análisis filológico del término l&gt;konomische Gesellschaftformation presenta el concepto de formación económi•
ca de la sociedad como un concepto dinámico, en el cual se incluyen
elementos infra y superestructurales, unificados por la posición domi·

[ 114] CATHEDRA

nante de la determinante económica 1(1§). Esta determinante económica
es entendida por Sereni en el sentido leninista, o sea, no excluyendo,
sino al contrario, enriqueciéndose por la relación constante con elemen•
tos extraeconómicos que la completan y la realizan en su pleno significado. El autor insiste en la revalorización de esta categoría de análi·
sis, la formación económica dt la sociedad, y reafirma la importancia
de los elementos superestructrales, reafirmando las críticas de Labriola
contra el llamado "economicismo" característico de la segunda inter•
naciünal, y contra el cual mucho tuvo que luchar el mismo Lenin. Rea•
firmando la validez y esclareciendo la definición de este concepto, Se·
reni considera que, desde el punto de vista del materialismo histórico, la
formación económica de la sociedad es el punto de partida del análisis
histórico. Esto porque el aceptar que cualquier presupuesto teórico tie·
ne validez sólo en cuanto está fundamentado en la práctica, significa
poner como base de análisis una estructura concreta, en este caso una
sociedad particular, y estudiar su desarrollo. Es a partir de este funda·
mento que entendemos la importancia que pone el autor en la dinámica, en la potencialidad dialéctica del concepto. También evidente apa·
rece la insistencia en la necesidad de incorporar los elementos superestructurales en la definición misma del concepto. Si la razón de existencia del concepto es la de permitir el análisis histórico de la sociedad, entonces los elementos que aparecen en la unidad de análisis, en
este caso la sociedad, deben también estar presentes en el instrumento
teórico utilizado.
El mismo autor ve las relaciones entre formación económica de la
sociedad y modo de producción como una interdependencia de dos aspectos de una misma realidad, como dos conceptos reales y concretos
en sumo grado. La formación económica de la sociedad es un proceso
dinámico y continuo, nunca acabado, durante el cual la sociedad sufre
un continuo proceso de superación; el modo de producción representa
una etapa particular de este proceso, analizada en su forma típica. Concepto concreto del modo de producción, pero concepto esencial, representación en un estadio de desarrollo resumido a sus elementos distintivos. Los varios modos de producción son por Sereni " ... épocas
que señalan el progreso de la formación económica de la sociedad"
(11).

Las críticas presentadas a esta interpretación se refieren a la relación entre los dos conceptos. Gallissot considera la formación económica como la modalidad de existencia de un modo de producción parCA111EDllA [

115 )

�ticular, y añade que el único modo de producción que puede llegar a la
creación de una verdadera formación económica es el capitalista 1(ll).
Godelier considera fundamental en el concepto de formación económica la existencia de varios modos de producción jerárquicamente ordenados entre ellos, y Glucksmann ve una relación de dependencia inmediata entre un modo de producción particular y una formación económica (!l!).
En conclusión, analizando desde el punto de vista de la utilidad
práctica en la investigación, el concepto de Sereni parece instrumentalmente útil y bien fundado; aceptaremos, ento~ces, esta definición
como base del concepto de formación económica que utilizaremos
en este trabajo.
Sólo una observación importante es obligatoria antes de terminar
este análisis del concepto de Sereni. Falta, a lo largo del estudio de este
autor, una posición clara sobre el problema de la coexistencia de varios
modos de producción al interior de una formación económica. Es nuestra opinión que el texto de Bartra antes presentado puede ser incorporado en el análisis de Sereni, sin alterar el concepto de este autor, y
complementar su definición. Entendemos por esto que la representación de Sereni de un modo de producdón, como característica esencial de la formación económica, tiene un sentido limitado a la definición del modo de producción "puro" y no impide que existan y coexistan varios modos de producción en una formación económica articulados entre ellos de la manera descrita por Batra (~).
En conclusión, consideramos las categorías modo de producción y
formación económica como dos modelos que sirven de base para el análisis histórico a partir de los conceptos del materialismo histórico. Estos
modelos, como claramente observó Gramsci, no pueden ser considerados verdaderos o falsos, pues un modelo nunca podrá servir de base para
emitir tin juicio de valores del tipo verdadero/falso, y sólo tiene una capacidad explicativa en relación a un análisis real (ll). Sin duda, esta
formulación no quiere negar que un modelo,que sea una síntesis conceptual de una situación real tenga un cierto contenido epistemológico,
contenga una cierta " verdad" que lo hace más apto para servir de herramienta conceptual en un análisis concreto. Debemos pues, diferenciar
entre "modelo" y "realidad" para poder utilizar el primero en el análisis de la segunda. En consecuencia, su importancia para el análisis po-

[ 116] CATHEDRA

drá ser juzgada sólo en relación a su capacidad de hacernos entender
una situación concreta.
Para el investigador marxista esta relación entre análisis científico y
realidad concreta es el parámetro indispensable para medir el significado
de un trabajo. La elaboración de modelos tiene, entonces, el único significado de facilitar el análisis; nunca podrá ser un substituto de éste.
Con este objetivo hemos intentado aclarar algunos términos con los cuáles nos confrontamos diariamente en nuestra investigación. Consideramos este ejercicio como una primera fase de una investigación actualmente en curso, necesario para analizar n,1estras bases antes de llevar a
cabo un trabajo del cual esperamos sacar algunas evidencias sobre las
hipótesis de trabajo que nos hemos fijado.

II. UN ANALISIS DE LA HISTORIOGRAFIA RECIENTE.

LA BASE TERMINOLOGICA presentada en las páginas precedentes servirá de marco analítico para observar las contribuciones recientes
sobre el concepto de modo de producción en América Latina. Para el
período prehispánico se consideran sólo algunos aspect.os importantes
desde el punto de vista general; a causa de la falta de familiaridad con
esta época histórica no es conveniente adentrarnos en un análisis más
detallado.
Es interesante la aplicación del concepto de modo de producción
asiático, que va afirmándose entre los estudiosos del período prehispánico con referencia a las sociedades que llegaron a expander su poderío
sobre áreas geográficamente extensas, como los aztecas y los incas. Los
trabajos de Godelier, Bartra y otros contribuyen notablemente a la
comprensión del desarrollo de estas sociedades. Aún en este campo, desafortunadamente, se ha presentado, de manera no siempre bien planteada, la crítica al eurocentrismo, y se ha defendido la imposibilidad de
analizar América Latina sobre la base de categorías -como el modo de
producción asiático- que no sean especialmente creadas con esta función. Por ejemplo, Sanoja propone nuevas definiciones de modos de
producción que se basarían en la historia prehispánica de Venezuela
(~). Estos particulares modos de producción serían: 1) El modo de
CA111EDRA [

117 ]

�producción de los cazadores especializados; 2) El modo de producción
de los recolectores marinos; 3) El modo de producción tropical, y 4) El
modo de producción teocrático (!!). Es düícil entender qué utilidad
an~íti~ o teórica tendrían estos modos de producción "originales";
mas bien nos parece un esfuerzo weberiano de crear una terminología
particular, cuyo único resultado puede ser el de confundir el análisis,
pero que de ninguna manera ayuda a resolver el problema.
La aplicación del concepto de modo de producción asiático a América Latina, de otro lado, es un paso importante en la definición de la
especificidad de este continente. La observación de Pla, consideTando el
modo de producción asiático como originado de la sociedad primitiva
en alternativa a la esclavitud (lt), es importante. Esta consideración
permite entender las diferencias entre el desarrollo sucesivo de América
Latina, sin por esto ir buscando terminología y definiciones originales,
metodología ésta que puede resolver cualquier problema simplemente
defendiéndolo según su conveniencia.
Pla discute también la posibilidad de la existencia del Estado en una
sociedad sin clases, y de la discusión de este asunto con respecto a las
sociedades prehispánicas (IA) Bartra, Moreno y Caso ven la existencia
de clases en el interior de la sociedad azteca, así también Acosta \(.a!).
Estos autores tampoco ven problemas por la existencia del Estado en un
modo de producción asiático. Acosta también presenta el modo de producción asiático como etapa intermedia entre la sociedad primitiva y la
sociedad de clase plenamente desarrollada (ll).
En último término, es importante destacar la poca validez del argumento geográfico, según el cual el modo de producción asiático se aplica sólo a la sociedad asiática, y notar que los trabajos actuales van demostrando que los principios básicos de este concepto pueden ser aplicados a otras sociedades manteniendo todo su valor analítico. Ya hemos
mencionado que lo importante de un concepto es su capacidad explicativa y no su forma exterior. Por esto juzgamos de poca importancia la
polémica sobre la denominación del concepto -nacida por el intento de
algunos autores de proponer la redefinición del concepto para evitar la
crítica geográfica-, considerando que la categoría de análisis del modo
de producción asiático va contribuyendo de manera importante al conocimiento de las sociedades prehispánicas. En este sentido, el concepto
encuentra su justificación.

[ 118] CATHEDllA

La polémica más importante se plantea, de toda manera, para el período colonial, sobre la base de definición del modo de producción feudal o capitalista. Es una polémica que en muchos casos nace de las ideas
de André Gunder Frank, a quien sin duda debemos reconocer el mérito
de haber provocado una notable actividad intelectual a partir de su
interpretación del período colonial en América Latina.
Analizaremos en un primer momento los presupuestos básicos de la
interpretación de un modo de producción. Nos parece que actualmente
las posiciones principales puedan ser reducidas a dos: una, considera el
comercio como evidencia de un modo de producción; otra, considera
que sólo las relaciones de producción pueden !aracterizar un modo de
producción.
Considerando que la discusión sobre estos conceptos se entiende
sólo desde el punto de vista marxista, porque estas categorías de análisis no tienen ni siquiera significado fuera de la concepción del materialismo histórico,creemos fundamental basar la discusión en la terminología y metodología marxista. La única manera de defender la posición
circulacionista, o sea la de fundamentar la definición de un modo de
producción sobre un cierto tipo de comercio, es considerar que el nivel
de desarrollo del comercio refleja una estructura determinada de las
fuerzas productivas. Sólo de esta manera podemos entender la extrapolación necesaria para definir las estructuras internas de una sociedad, basándonos en un elemento muchas veces externo cQJDo es el comercio.
El problema, entonces, no es sólo hablar de comercio sino más
profundamente de ver de qué tipo de comercio se trata. Esto es fundamental si se qu.jere evitar la crítica, fácil pero fundada, que ya en la antigüedad había sociedades que tenían una estructura comercial muy desarrollada. Matt mismo plantea este problema de manera clara discutiendo el capital comercial. Para Marx, el desarrollo dependiente del
capital comercial es evidencia de la no sujeción de la producción al capital (~) y, en consecuencia, de la µo existencia de un modo de producción capitalista. El capitalismo se refleja al nivel comercial por el
intercambio de mercancías, pero sólo cuando la mercancía representa
un valor particular.según se desprende del siguiente pasaje:
"En un comienzo concebíamos autónomamente la mercancía lingul~ ·
como resultado y producto directo de determinado cuanto de trabajo.
Ahora cuando ella (•) resultado, producto del capital, el MUDto varía
formalmente (y más adelante realmente en loa precios de producción)

CAfflEDRA [

119 ]

�de esta suerte: la masa producida de valorea de uao representa un cuan·
to de trabajo = al valor del capital constant.e contenido y conawnido
en el producto (del cuanto del tlab~ ilJaterializado tranamitido por
aquél producto) + el cuanto de trabajo intercambiado por el capital
variable; una de laa partea de dicho cuanto sustituyó el valor del capital variable y la otra constituye la plusvalía" (.U).

Aparece claro entonces que para que exista comercio, como reflejo de
una estructura capitalista de la sociedad, lo importante no es la dimensión geográfica de las operaciones, sino lo fundamental reside en la cali·
dad intrínseca al producto que se intercambia: la mercancía, en la cual
se incorpora el trabajo productor de plusvalía.
Desde este punto de vista, el comercio no determina ningún modo
de producción, sino el modo de producción engendra un tipo de comer•
cio, proveyendo las mercancías objeto de intercambio de un carácter
particular. La determinación de un modo de producción debe entonces
estar basada en las relaciones de producción, y en particular, en el caso
de la transición del feudalismo al capitalismo, en el tipo de trabajo que
se desprende de éstas. Marx ·mismo planteó a menudo que para la existencia de un modo de producción capitalista es necesario el predominio
del trabajo asalariado, añadiendo que también es condición indispensable que este trabajo sea reclutado en el libre mercado de la fuerza-tra·
bajo (J2). El trabajo, entonces, en su relación con los medios de producción, es lo que caracteriza y distingue el feudalismo del capitalismo.
Sobre la base de esta interpretación ya varios autores han criticado
a fondo las interpretaciones de Gunder Frank; nosotros evitaremos esta
tarea que sería solo repetitiva y preferimos ir viendo como otros autores
recientemente han tratado este problema.
Un análisis del comercio como característico del sistema feudal en
América Latín&amp; es presentado por Carmagnani (J!). La base del esquema de este autor es representada por el intercambio no equivalente, que
sería característico del modo de producción feudal. Este intercambio
daría origen a varios fenómenos en el interior de la sociedad latinoamericana: los más importantes serían la imposibilidad de ampliación del
mercado y la c;oncentración de la riqueza en un número muy reducido
de familias que no invierten en actividades productivas, o sea, que no
utilizan para sus actividades trabajo productivo (.U J, perpetuando las
relaciones de producción existentes que se mantendrían de carácter feudal hasta la segunda guerra mundial. Las inversiones de esta clase se lo-

[ 120 ] CATHEDRA

calizan hasta entonces en la agricultura y en la minería porque estas actividades permit.en lograr la autosuficiencia de la inversión -input-, y
no introducen en el proceso productivo elementos que en un segundo
momento puedan crear tensiones internas y, en consecuencia, debili·
tar el sistema. Los mismos salaríos -el t.érmino nos parece poco correcto- no tienen efecto sobre la economía en general porque la falta
de un mercado que pueda absorber este dinero obliga al trabajador a
devolverlo al "patrón", gastándolo en las tiendas de raya, tanto en la
hacienda como en los centros mineros.
El sistema feudal latinoamericano se caracterizaría, entonces, según este autor, por dos mercados: uno, interior, restringido y sometido
al albedrío de la clase dominanté; el otro, el internacional, regido por
la ley de intercambio no equivalente. Este último tipo no se limita al
intercambio entre América Latina y Europa, sino se extiende al interior
de América, por la necesidad de canalizar los productos de toda la región hasta los centros de intercambio. La ley del intercambio no equivalente se aplicaría también a este comercio intermedio. El resultado
sería el enriquecimiento del comerciante a lo largo de toda la actividad provocado por dos mecanismos: 1) por la división en el tiempo
entre consignación y pago, y 2) por la diferencia de los valores de intercambio en las diferentes regiones. Una última razón, ésta no estructural, que permitiría el enriquecimiento del comerciante, sería la
coactividad de los mercados regionales en los que la demanda y la
oferta estarían regidas por el albedrío del funcionario local. De esta
manera se obtendría un fuerte control sobre la demanda y la oferta
que permitiría al comerciante acrecentar sus ganancias.
La objeción mayor a esta interpretación debe plantearse en la ha.se
misma de la hipótesis de trabajo: en otras palabras, en el hecho que el
comercio no define ni feudalismo ni capitalismo. Sólo se integra en un
modo de producción feudal o capitalista según el régimen de producción de las mercancías que son objeto de intercambio. Desde este punto de vista, Carmagnani está dibujando el sistema de acumulación primitiva de la burguesía latinoamericana durante el período colonial, pero
no está definiendo el modo de producción dominante de América Latina, porque las cualidades intrínsecas del comercio no pueden considerarse elementos definitivos de un modo de producción. Lo que nosotros podemos aceptar de su análisis es que América Latina, durante la
colonia, era fundamentalmente regida por un modo de producción feudal y que el comercio, a causa del tipo de mercancías que se intercamCA111EDRA [

121 ]

�biaban, reflejaba esta situación. Sin embargo. la cara~rística &lt;le 1a n?
equivalencia según la manera planteada por Carmagnam, nos parece tipica del comercio en general y no del comercio feudal en particular. En
otras palabras, la tasa de intercambio no es nada más que el compromiso al cual llegan los comerciantes con relación a sus propios intereses
cualquiera que sea el modo de producción dominante. Ningún comerciante aceptará el intercambio si no obtiene una ventaja de éste. Lo que
varía, según los modojj de producción, es la tasa de ganancia que se puede obtener del intercambio. Esta tasa está directamente ligada a las caracterfsticas del sistema productivo. El feudalismo de América Latina
no puede, desde el punto de vista del materialismo histórico, ser reducido a la conceptualización del sistema cerrado o sistema abierto, que es
más bien típica del análisis burgués: sino que tiene necesariamente
que ser relacionada con el sistema productivo. Durante el período co·
lonial en América Latina esta relación puede ser documentada en las
relaciones de producción, en las que se afirma como elemento básico
de la producción el trabajo colectivo. El mismo Carmagnani nos provee con evidencia del trabajo coactivo, pero considera éste como un
aspecto secundario del sistema, cuy¡:¡ hli.Se es, según la opinión de este
autor, el sistema comercial (!!).
De todas maneras, el mismo Carmagna.,i no puede hacer abstracción del trabajo y plantea el problema de la coactividad. La conquista, por ejemplo, redistribuye tierra y trabajo creando el sistema feudal (!!).. Esta observación es correcta. El autor está planteando exactamente la relación entre los medios de producción -la tierra- y el
trabajo: Esta relación es de tipo feudal porque es coactiva, de tipo
servil. No se trata ahora de ir buscando una identidad entre la servidumbre en Europa y la servidumbre en América. El aspecto esencial
es reconocer el carácter fundamentalmente servil del trabajo durante
la colonia. Las formas exteriores deben ser diferentes en América Latina y en Europa, pero la esencia de la institución es la misma, y por
esta razón tiene que ser clasificada bajo el mismo tipo "feudal", sin por
esto negar las diferencias que pueden presentarse en los diversos casos
particulares. En este sentido, el concepto de formación económica, si
tuviera mayor aplicación, podría contribuir a resolver parte del problema.

Debemos también considerar que las conclusiones a que llegó la
famosa polémica sobre la transición del feudalismo al capitalismo en
Inglaterra fueron, por parte de Dobb y Takahashi, que el fundamento

del modo de producción feudal es la relación de trabajo coactivo (~ ).
Los otros aspectos quedan subordinados o sin ser determinantes en el
cuadro general. Cabe entonces notar que Carmagnani reconoce el carácte~ _coactivo d~l trabajo en la encomienda(!!), en los casos en que se
utihce el trabaJo y no se pretenda un tribut.o, y en la explotación intensiva de la mano de obra agrícola y minera, una vez desaparecida la enco~ienda. ~l ~ismo autor considera que si el trabajo tuvo poca importanc_1a econom1ca fue de todas maneras necesario instituir el trabajo coactivo, para pod~r, apr_ovechar los recursos naturales (!!). Este aspecto es
confuso. ~~ h1potes1s de Carmagnani es que en un tipo de sociedad en
~ue se ut~1zan. grandes recursos naturales, el input trabajo tiene poca
1mportanc1a. Sm embargo, P,l mismo autor se contradice, afirmando
~ue en el modo de producción feudal se utiliza una explotación extens1~a. de _l,os ~ecurs?s naturales e intensiva de la mano de obra(!!). Uri:a
utillzac1on mtens1va de la mano de obra debe estar en relación con una
gran importancia del trabajo en el proceso de producción. Las dos cosas no pueden ser separadas. Además, es evidente que durante todo el
período colonial la corona española fue particularmente atenta a los
problemas de -~rabajo, sobre todo en relación al descenso demográfico. Esta atenc1on estaba basada en una evaluación bien ponderada de
la importancia de fuerza-trabajo en la economía colonial. Las críticas
a ~a interp~et~ción de Carmagnani del período colonial se pueden resumu de la s1gu1ente manera: 1) El autor parte de supuestos no definidos
por su análisis; 2) De la lectura del trabajo se desprende un análisis circulaci~nista ~~l modo de producción feudal y 3) El autor no presta
atenc1on su~ic1ente a las relaciones de producción, pese a que a lo largo del trabaJo se encuentra material para abordar este tema.
Esta crítica s;. l~mita al estudio del período colonial; menos feliz~os pare~e el anahs1s que se ofrece en el mismo trabajo del período
mdepend1ente. Para este segundo período ya no se encuentran claramente lo~ elemento~ de base del análisis. Ejemplos de confusión parecen
algunas mterpret~c1ones, sin duda originales: ver en la dependencia
de ln~ate~ un s1gn~ de feudalismo(~); considerar al proletariado in
dust~al, agr1c.o~a Y mmero ~o~o ind~rectamente producidos por la presencia del ca~1tal monopohstico al mterior del modo de producción
feu~3;I (Jg); af11:11ar que después de 1929 la "clase feudal" defiende su
pos1c16n mecamz~do 1~ p~oducción (J! ). En estos pasa.Je&amp;, nos parec_e que ~armagnan1 defm1tivamente va empujando su esquema demas1a~,º leJos. No se puede olvidar completamente que existe una cotrelac1on entre desarrollo de las fuerzas productivas y modo de produc-

[ 122 ) CA111EDRA
CA111EDRA [ 123 )

�ción, y por lo tanto no se puede hablar de una clase feudal que mecaniza la producción y coexiste con el capital monopolístico.
El término de clase feudal tampoco nos parece adecuado para definir la clase dominant.e. Si consideramos el asunto en términos marxistas y, por lo mismo, al desarrollo histórico como desarrollo de la
lucha de clases, parece legítimo preguntar qué significa clase feudal,
quién la compone, cómo se definen las otras clases sociales y qué clases se oponen en el desarrollo de la lucha de clases. En conclusión, consideramos posible aceptar las conclusiones del autor sobre el período
colonial, aún si criticamos la metodología empleada; sin embargo, a
partir del período nacional consideramos que el autor pierde considerablemente coherencia y claridad con lo cual el esquema que él propone
no llega a adquirir capacidad explicativa.
Nosotros hemos expuesto más arriba nuestra idea acerca de la importancia del comercio en la definición de un modo de producción. Sin
embargo, varios trabajos recientes continúan presentando el comercio
como un elemento o uno de los elementos determinantes de un modo
de producción (1!). En la mayor parte de los casos, el problema se ha
originado por una cierta confusión entre el concepto de modo de producción y el de formación económica de la sociedad, según las líneas
que hemos planteado en la primera parte de este trabajo. En este sentido interpretamos el trabajo de Steenland (~),. Se trata en estos casos
de multiplicar las variables que entran en la definición de un modo de
producción con el objetivo de poder utilizar el concepto con mayor
libertad de interpretación. Ahora, esta función es característica de la
categoría de formación económica de la sociedad y no de la de modo
de producción, la cual debe mantenerse en un nivel teórico más limitado, sin perder por esto su carácter concreto.
Más profunda es la crftica que se efectúa a otros trabajos, como el
artículo de Van Bath (~). El problema, en este caso, radica en una falta de manejo de la problemática en la cual se inserta el artículo. Si el
autor quiere analizar el modo de producción, es necesario que adecúe
su enfoque sobre este problema a la terminología y problemática marxistas. Por ejemplo, la definición del feudalismo como una forma de
relaciones jurídicas, aún si puede ser exacta en otro contexto, no tiene
mucho que ver con el problema del modo de producción; también se
nota el problema, ya señalado respecto al artículo de Steenland, de una
cierta confusión entre las categorías de análisis. Otros problemas, más

[ 124 ] CATHEDRA

graves, se ?re_sentan cuando el autor define las plantaciones como unidades capitalistas, en las cuales falta el. trabajo asalariado
·t 1
esclavitud (~). Estas ligerezas terminolóm
'd +~
Y exis e_ a
,
.
&amp;.cas evi eni,cmente reflejan
una mas grave falla al mve! de la inteligencia de los términos empleado~. De hech~, el autor define el capitalismo simplemente como caractenzado por hbertad de producción Y rnercantilización (46) Evid t
mente, cada uno puede definir cualquier cosa de cualquie~~era ;ne~~
tonces demostra_r ~o que ~uie1'.1, pero nosotros pensamos que si se aborda u~~ problem~tica que im?hca una cierta participación ideológica es
t.ambien
. 1ogicas
, .
,
·
d necesario aceptar ciertas premisas termmo
y metodologicas, e manera que podamos contribuir al debate Y no alejarnos
tan_~en~s co_m?letame~te ajenas a los problemas debatidos. Esta c~~~
fusion ideologica es evidente a veces en la redacción .
notan f
b ·
misma, en que se
rases que no ni1an precisamente por su claridad p
.
refiriéndose al período 1500-1800, podemos leer:
. or ejemplo,
·'En cualquier caso, no es correcto hablar de feudalismo y me
,
en el estri to
fd d ~
,
nos aun
.
c sen I o e1 1 eudalismo medieval. Tal vez puedan distingu~se algunos el~mentos capit~istas, pero aún no se trataba d
·.
tahsmo en el sentido estricto" (t:z).
e cap1

Esta formulación del problema puede decir cualquier cosa f d
.
tal
te
••
, Y un amen
men, se ongina por una falta de claridad en los conceptos los cuales están en la base de la discusión sobre el modo de producción.
Más· centrado sobre
·
rtan
. los problemas que consideramos de mayor im-

po
cia _e~ el trabajo de De la Peña sobre el desarrollo del capitalismo en Mexico (J!!_). Este autor hace un recorrido de la historia mexicana ~esde la conqmsta hasta la época contemporánea. A lo largo de este
~er10do plantea el problema de las relaciones de producción en las vanas etapas de} desarrollo mexicano. Evidentemente, un trabajo que
abar~a un per10do. tan extenso no puede especializarse en un pro blemá
p~ticular,_ pero lo importante es ver cómo el autor centra su argumentac1on Y cuales son las bases teóricas desde las cuales se lanza a la interpretación. De la Peña considera el trabajo en la hacienda(~), en las
minas(~) y en la industria (.§!), sin buscar una identidad con otras experiencias h~tóricas, que el modo de producción dominante durante la
col?nia fue _"f~udal-colonial", y que el siglo xix representa el pasaje
hacia. ~l capitalismo, el cual se afirma definitivamente después de la revoluc1on de 1910. Para entender este autor es necesario interpretar la
categoría de modo de producción feudal-colonial. En nuestra opinión
esta categoría es perfe~t~ente aceptable, dentro del esquema que he:
mos propuesto, a condicion de que se haga una clarificación en el senCA111EDRA [

125 ]

�tido propuesto por Kossok, de que en América Latina no se crea un
modo de producción colonial sino que se dan condiciones coloniales
para el desarrollo de varios modos de producción (I! ).
Esta observación nos parece fundamental y particularmente bien
expresada. No se trata de negar el proceso histórico singular, sino en·
tenderlo en una perspectiva más amplia, lo que es propio del marxismo, en oposición al individualismo burgués.

Kossok considera que la clave para entender la historia latinoamericana debe encontrarse en la situación de España y Portugal al momento de la conquista, y que todo el desarrollo posterior, que en la
opinión de este autor representa el pasaje del feudalismo al capitalismo, debe entenderse considerando las relaciones de dependencia que
se estructuran, no sólo en España y Portugal, smo también con Inglaterra y los Países Bajos (A!). La especificidad de la historia latinoamericana sería entonces debida a la dependencia frente a Europa, pero por
esta misma razón el desarrollo histórico se basa sobre categorías europeas adaptadas por la experiencia colonial. No se trata de una transferencia de iguales, sino de una transferencia de la substancia. Kossok
ve, durante la colonia, la existencia de diferentes estructuras económicas: la economía natural campesina, la producción mercantil simple,
la producción agraria feudal y hasta algunos núcleos de producción capitalista. El carácter dominantemente feudal es dado durante la colonia
por la predominancia de la economía agrícola, en la cual se realizan
condiciones típicamente feudales, entre las cuales estaría el papel desempeñado por la tierra como el medio de producción más importante, y el carácter específico de la relación de dependencia y de subordinación entre los señores y los campesinos (!!). Las condiciones internas para el desarrollo del capitalismo en América Latina no se presentan, según Kossok, hasta la independencia. Nos parece notable la
comprensión del análisis de este autor, cuyas observaciones están siempre basadas en la esencia de la materia.
Cardoso entiende la especificidad de América Latina como existencia de modos de oroducción que no tienen precedente en la historia del
mundo occidental. A partir de la observación de que Marx y Engels
estudiaron solo el mnndo mediterráneo, el autor deduce que no se puede negar la posibilidad de que existan en otras áreas, no estudiadas por
estos autores, otros medios de producción distintos de los que se dieron en Europa y secundariamente en Asia(!!). El ejemplo ofrecido por

[ 126) CATIIEDIA

et autor es el esclavismo amencano, en que se combina una forma de
relaciones de trabajo propia de la antigüedad con un desarrollo de las
fuerzas productivas incomparablemente más elevado que en la antigüedad.
La crítica más importante a la conceptualización de Cardoso consiste en que el autor i~terpreta no sólo lo que Marx planteó, sino sobre
todo lo que no planteó. Marx nunca habló de modos de producción co~oniales, y sin duda hubiera podido hacerlo a partir de la experiencia
inglesa en la India._ Al co~trario, en este caso particular, la idea de Marx
era ~~e en la India los mgleses estaban imponiendo su modo de produccion, destruyendo el preexistente. La tesis de Cardoso estaría más
fundada si se limitara al período prehispánico y pretendiera que hasta
el momento del contacto con el mundo europeo América iba desarrollando u~a hi~to?~ "i~ductible" a esquemas europeos. A partir de
la conquista hispamca, sm embargo, este planteamiento carece de fuerza. La influencia hispánica se expandió de manera inmediata a la infraestructu~ de la colonia, creando relaciones de trabajo e incorporando
tecnologia.
Sobre este problema, Beato señala que el concepto de desarrollo
de fuerzas productivas suele ser despojado de su connotación eminentemente hfstórica en Amé~~ª· Esto, porgue se crean fuerzas productivas desp_ues de_ la_ dest!'1ccion de las preexistentes, combinando fuerza .
de trabaJo de distinta mdole con medios de producción de variados niveles tecnológicos. Todo ello como producto de un factor exógeno
que gene~ endogenadamente un nuevo tipo de sociedad, con la finalidad esen~ial de, exportar excedentes económicos hacia la metrópolis.
~e com?~nan asi _toda suerte de relaciones sociales en una heterogénea
mte~aci~n de di~ersas fuerzas de trabajo, medios de producción y
propietarios de dichos medios. Así, el esclavo (asociado a veces a las
usinas a _vapor, prop~edad de absentistas pertenecientes a burguesías
metropolitanas), el nutayo -que es un asalariado forzado y vinculado a
las t.écnicas del amalgama-, etcétera. Se trata de nuevas formas de ·rel~c~ones su~~as singularmente como consecuencias de un proceso histónco especifico. Tal heterogeneidad constituye, pues, su homogeneidad {I!)..
~te est.e argumento, nosotros opinamos que se transplantan a la
formas de trabajo y tecnología que no surgen de la nada sino
mas 1en del desarrollo anterior de la metrópolis, si bien sufren ~ pro-

!

c0 0 ~~

CAfflEDRA [ 127 ]

�ceso de adaptación ante las nuevas condiciones en la colonia. Par~cularmente cierto aparece el caso de la esclavitud. No se debe subestimar
el hecho de que la esclavitud existió siempre en el mundo feudal. No
hablo aquí de la esclavitud
" ... resabio de la institución que perduró casi agonizante, incrustada
como un cuerpo extraño, como un tipo de relación no esencial, en un
modo de producción ajeno: el feudal" (!!).

Hablo de la esclavitud que se afirmó ya en el área mediterránea Y en las
Canarias durante el siglo xv· !orno elemento esencial de la producción
azucarera. Quiero decir que la esclavitud feudal en el momento en que
se confronta con un medio geográfico y demográfico particular, las
áreas de plantación, se desarrolla con las variantes de las plantaciones
americanas.
Tampoco es convincente el argumento de que la esclavitud colonial
creó relaciones de clases particulares en la colonia_y que, por lo t~nto,
1 8 zonas cuya base de producción es el esclavismo deben ser cons1deracomo formaciones autónomas. Áceptar esta obse~~ión sigJ?,ifi~aría considerar como dimensión del concepto de formacion economica
a la unidad productiva, y, en consecuencia, existiría un número enorme
de formaciones económicas en cada región de análisis.

:as

mulaciones concretas y corre el riesgo de esterilizarse en un debate de
escuela. Una excepción notable se encuentra en el trabajo de Chiaramonte, Y~ p~esenta~o en_ ~- introducción. El autor plantea la posibilidad, o mas bien la imposibihdad, de considerar América como una formación social. ¿Se puede considerar América Latina como una entidad
separada de la península ibérica durante el periodo colonial? Esta interrog~te nos presenta un problema mayor: ¿ Qué extensión geográfica,
o social, debemos dar al concepto de formación económica?
Si consi~eramos, como no~otros lo hacemos, al concepto de modo
de produccion como la esencia del concepto de formación económica
la respue~~ que demos a las interrogantes arriba mencionadas puede
ser tamb1en gran parte de la solución de los problemas planteados por
el concepto de modo de producción.
~~mos c?n~i~erar,
~atenalismo ~1stón~o la
~~a debe ser inmediata.
cion es necesario pasar

Una vez más, me parece que es esclarecer el comentario de Kossok
sobre la no existencia de modos de producción comerciales Y su afirmación sobre la existencia de condiciones coloniales para el desarrollo de
diversos modos de coproducción. El fondo del problema reside en definir la extensión geográfica del concepto de formación económica Y
explicitar con precisión la interrelación entre esta categoría Y el modo
de producción.

nuevamente, que desde el punto de vista del
relación entre la conceptualización y la prácEntonces, para analizar el modo de producpor el análisis de la formación económica.

NOTAS
l. Joaé F. Ocampo,"On what's new and what's old un the theory of imperialism ",
Latin American Perspectiuea, Spring, 1975, Vol. II, No. l.

111. CONCLUSION.

2. Agustín Cueva, El ruo del concepto de modo de producción en Am,rica Latina: alguno, problema, teórico1, México: C.E.L.A., Facultad de Ciencias Pollticu y Socialea, U.N.A.M., s.f.
3. /bid.

EN LA INTRODUCCION se había planteado la importancia que la
cate2 oría formación económica tendría que revestir en el análisis histórico. Sin embargo, podemos notar que, en toda problematica sobre modo de producción, dicha categoría está relegada a una posición secundaria. Puede ser esta la causa por la cual la discusión no desemboca en for-

[ 128]

CATHEDRA

4. /bid.
5. G. Dhoquoia, "La formación económico-social como combinación de modos de
producción", en Sereni, Gluckamann, Godelier y otros, La categoría de formación económica y 1ocial", México: Ed. Roca, 1973, p. 130.

CAfflEDRA · [

129 ]

�23. !bid, pp. 8-9.
6. Roger Bartra, "Sobre la articulación de modos de producción en América La·
tina", Historia y Sociedad, Primavera de 1975, No. 5 p. 8.
7. José Carlos Chiaramonte, "El problema del tipo histórico de sociedad: crítica
de sus supuestos", Húitoria y Sociedad, Primavera de 197 5, No. 5.

24. Albert~ J. Pla, El modo de producción asiático: algunas cuestiones especfficas,
ponencm presentada al XLI Congreso Internacional de Americanistas, México
1974, pp. 13 y 23.
'
25. Ibid, pp. 10-13, passim.

8. La base de esta discusión se encu~ntra en Emilio Sereni: "La categoría de formación económica y social", en Sereni, Glucksmann, Godelier y otros op. cit.
9. René Gallissot, "Contra el fetichismo", y Georges Labica, "Cuatro observaciones sobre los conceptos de modo de producción y formación económica y so·
cial", en Sereni, Gluksmann, Godelier y otros, op. cit.
10. Citado en Pierre Beaucage, "¿Modos de producción articulados o lucha de cla·
se?", Historia y Sociedad, Primavera de 1975, No. 5, p. 41.
11. Sergio de la Peña, El desarrollo del capitalismo en México, México, Siglo veintiuno editores, 1975. Enrique Semo, "La hacienda mexicana y la transición del
feudalismo al capitalismo", Historia y Sociedad, Primavera de 1975, No. 5.Ver
también los artículos de Godelier y Dhoquois, en Sereni, Glucksmann y otros,

26. Miguel Acosta Saignes, Los aztecas y el modo de producción asiático ponencia
presentada al XLI Congreso Internacional de Americanistas, Méxlco, 197 4.
27. /bid.
28. Karl Marx, El copita~ Vol. Ill, México: Fondo de Cultura Económica, 1964,
p. 318.
29. Karl Marx, El capita~ Libro I, Cap. VI, México: Siglo veintiuno editores 1971
p. 131.
'
'
30. Karl Marx Y Friederich Engels, Trabajo asalariado y capital Moscu·. Ed Pr
.
so,
'
. . ogre

op. cit.

31. Marcello Carmagnani, op. cit., p. 108.
1.2. Roger Bartra, "Sobre la articulación ... ", op. cit.
13. Jbid, p. 7.

32. Trabaj~ productivo es, según la definición de Marx, el trabajo que produce
plusvaha. Karl Marx, El capital, Libro 1, Cap. VI, op. cit.

14. lbid.

33. Marcello Carmagnani, op. cit., p. 108.

15. Marcello Carmagnani, L 'América Latina del 500 a ogg~ Milano: Feltrinelli,

34. /bid, pp. 20-21.

1975.
16. Emilio Sereni, "La categoría ... ", op. cit.

3 5, P.M_. S~eezy, M. °?bb, K. Takahashi y otros, La transición del feudalismo al
caprtal,smo, Medelhn, Ediciones Pepe, s.f.

17. /bid, p. 22.

36. Marcello Carmagnani, op. cit., p. 22

18. René Gallissot, "Contra ... ", op. cit., p. 117.

37. lbid, p. 35

19. Maurice Godelier, "¿Qué es definir una formación económica y social? El ejem·
plo de los incas", y Christine Gluckamann, "Modo de producció,n, formación
económica y social. Teoría de la transición", en Sereni, Glucksmann, Godelier
y otros, op. cit.

39. /bid, pp. 77-78

20. Ver nota 13.
21. Antonio Gramsci, /1 materialismo storico e la filosofía di Benedetto Croce, To·
rino: Einaudi, 1955.
22. Mario Sanoja, Evolución de los modos de producción en América Latina, po·
nencia al XLI Congreso Internacional de Americanistas, México, 1974.

40. /bid, p. 133.
41. /bid, p. 134.
42. El concepto es evidentemente presente en Van Bath Steenland y el m·
B
tra que b 1
d
.,
.
•
1Smo ar·
,
su e a pro ucc1on mercantil simple al nivel del modo d
d
·•
Roger Bartra, op. cit.
e pro ucc1on,
43. Kvle Steenland, "NotM on Feudálwn and Capitali,m in Ch1'le and Lat' A
· "
L ·
·
in merica , en atin American Perspectives, Spring, 1975, Vol. II, No. l.

CATHEDRA [

[ 130] CATHEDRA

131 ]

�44. B.H. Slicher Van Bath, "Feudalismo y capitalismo en América Latina", en Bo·
letín de Estudios Latinoamericanos y del Caribe, diciembre de 197 4, No. 17•
46. Ibid.
46. lbid.
47. ]bid.
48. Sergio de la Peña, op. cit.
49. Ibid, p. 39.

50. Ibid, p. 49.
61. lbid, pp. 106-107.
52. Manfred Kossok, "Feudalismo y capitalismo en la historia de América Latina",
en Los Libroa, aept.-oct. de 1974.
53. lbid, p. 14.
64. ]bid, p. 16.
66. Ciro F.S. Cardoso, "Los modos de producción coloniales: estado de la cuestión y perspectivas teóricas", en Historia y Sociedad, Primavera de 1976,
No. 6.
66. Guillermo Beato, Análisis sobre la historia latinoamericana, Monterrey, Fa·
"
cultad de Filoeofía y Lel:raa, Universidad Autónoma de Nuevo León, 1976, y
Guillermo Beato, Tres artículos sobre historia y sociedades, Monterrey, Fa·
cultad de Filosofía y Letras, UANL, 1976.
67. Beato, "Análisis sobre . .. ", op. cit., p. 16.

[ 132 ) CA'fflEDRA

tt

�Javier Rojas

Los sindicatos
blancos en Monterrey: modelo patronal de
organización sindical (*)
EL PRESENTE TRABAJO es un avance del proyecto más general
de investigación que hemos iniciado sobre la historia del movimiento regional. En particular, se trata de estudiar las características específicas
del llamado "sindicalismo blanco" en Monterrey. Por esta razón, dado
su carácter preliminar, en el mismo no exponemos conclusiones definitivas y sólo nos concretamos a dar una información sintetizada, al mismo
tiempo que presentar algunas hipótesis iniciales, partiendo de los datos que hemos logrado recoger hasta el momento.
Las fuentes de que nos hemos valido para el estudio, como son los
contratos colectivos de trabajo, estatutos, revistas y otros materiales,
nos permiten presentar las expresiones más directas de la ideología y la
política de este sector del sindicalismo, el cual trasciende ya los límites regionales.
Adelantando una definición, podemos decir que cuando aquí hablamos de "sindicalismo blanco" nos referimos a los smdicatos que son
apéndices de la empresa, en donde no se permite la más mmima expre• Ponencia PN!Nntada en el Encuentro de Historia del Movimiento ObN!ro que tuvo lu&amp;u en
Puebla, en &amp;l()lto último, or¡anizado por la Universidad Autónoma de esa ciudad.

CAfflEDRA [

133 ]

�sión de lucha. Aquí ni siquiera tiene lugar la lucha espontánea, es decir,
economicista. Cualquier intento de luchá sindical independiente es sofocada por todos los medios. En estas condiciones, el sindicato pierde
su papel histórico de ser instrumento para la defensa de los intereses
más elementales de la clase obrera.
Monterrey y su área metropolitana es una entidad en donde el capitalismo presenta los más altos índices de concentración industrial,
con excepción, quizá, en algunos aspectos, del Distrito Federal. Este
desarrollo capitalista ha generado una marcada polarización de fuerzas sociales.
Datos oficiales, correspondientes a 1976 y publicados por un diario local, nos indican que la clase social dominante, es decir, los empleadores, no constituyen siquiera el dos por ciento de la población
económicamente activa (PEA), la cual está compuesta por 504,943
personas; en tanto que los que viven de un salario como obreros o
empleados, son 412,967, lo que representa más del ochenta por ciento
de la P.E.A. De este porcentaje, el 47.6 por ciento son obreros industriales, comprendiendo únicamente los obreros o&lt;'upados en las ramas
extractivas, de transformación, petroleras y de generación de energía

, El Grupo Monterrey, cuyos orígenes se
nas del siglo pasado con la fund . , d
remontan, a las postrimeno sólo ha construído un gran . ac10~ e la ~e~ecer1a Cuauhtémoc,
fuerza social basada en las or ~:~er1? econ?m~co, sino también una
que laboran en sus empresas g E i;:ci~nes. ~md1cales de los obreros
a la _política oficial para neg~ci s . s1tuac1on le pe~mite enfrentarse
condiciones, favorables siempre ar e lm~otenerle al gobierno sus propias
cos.
a sus m reses económicos Y políti. Para ilustrar lo anterior basta mencion
citada en la empresa Vidriera en 1936 ardel caso de la huelga susmontana utilizó los sindicat~ bl
' en onde la burguesía regiogobierno del General Lázaro C, dancos para oponerlos Y presionar al
obreros de dicha empresa.
ar enas por su actitud de apoyo a los
Este hecho, junt·o a otros que s
contenido del presente trabaj
e enc~entran desarrollados en el
0' nos permiten plantear las siguientes
hipótesis.

eléctrica.

l. Estos sindicatos constituyen un m 0d 1O
.
ganización sindical que la burgu ,
. e de alternativa de orde sindicalismo ligado al sector
1a{egio¡no~tana opone al modelo
rriente sindical democrática y de 1.
Y,_ un amentalmente, a la consurgenc1a.

Esta fuerza laboral se encuentra organizada fundamentalmente en
siete centrales sindicales, además de los sindicatos nacionales de industria, los sindicatos de trabajadores al servicio del Estado y otros de

2. Los sindicatos blancos de Monte
.
de instrumentos naturales de lu h
r y han perdido su carácter
elementales de los obreros.
c a para a defensa de los intereses más

:¿~~

menor significación.
Más del sesenta por ciento de los obreros agrupados en estas siete
centrales militan en las filas del sindicalismo blanco. Es decir, se trata
de una fuerza numérica que rebasa los doscientos cincuenta mil traba-

. 3. Desde el punto de vista ideoló ·co
,.
.
calismo rebasa la colabo ••
. gi Y pohhco, este tipo de sindioficial. En la práctica so~ª~~; c~as1sta bque. caracteriza al sindicalismo
política que les imprime la bu ica ~s su ordmados a la ideología y a la
rguesia.

jadores.
La relación de estos sindicatos con el llamado "Grupo Monterrey"
constituye otro hecho que es importante destacar.
Precisamente esto explica, en parte, las características específicas
o peculiares de esta corriente sindical y el papel que ha venido jugando en el panorama político y sindical, tanto regionalmente como a nivel nacional.

LOS SINDICATOS
CLASE
OBRERA COMO

oRGANIZACIONES

DE LUCHA DE LA

ANTES DE INTENTAR DEFINIR es
.
. .
ramos conveniente hacer una refe
. t~ c_omente s1nd1cal conside- .
renc1a eonca e histón·ca, al mismo
.
CATHEDRA [

[ 134]

CA111EDRA

135 ]

�tiempo, acerca· del papel que juegan los sindicatos en la sociedad capitalista y de manera particular su función en la lucha de clases.

Es importrutte subrayar este conjunt d h h
.
ellos constituyenlla explicación históri o b~ /c os, Justamente po:que
formación de las primeras org . . co-o ~e iva sobre el surgimiento y
como vemos, no inteIVienen ele:::::::r:o!~ clase obrera. En ello,

Históricamente, los sindicatos son el producto natural del capitalismo. Esta afirmación tiene su fundamento en el hecho de que la
clase obrera nace precisamente en el momento en que el desarrollo de
las fuerzas productivas capitalistas rompen el estrecho marco del sistema social estamentario.

Asimismo, las distintas fases de O a . . ,
rresponden a las diferentes etapas de ~ ~IZacd1on de 1~ el~ obrera coma e conc1enc1a como clase.

Sólo el capitalismo, con la implantación de la fábrica que agrupa
a cientos y miles de operarios de máquinas, puede crear las condiciones necesarias para el nacimiento y desarrollo de la clase obrera.

Cuando surgen los primeros sindicatos
mutua, ni tampoco de crear empresas sin
dn~ se trata d_e la ayuda
ta. Lo que se busca es la defens
. a an e ucro al estilo owenislos trabajadores mediante el uso~ ~e~1al o general de los intereses de

Junto a la cada vez mayor concentración de los obreros en los
centros de producción se da una división creciente entre éstos y los
propietarios de los medios e instrumentos de producción. Así, lejos va
quedando la época en que el artesano y sus ayudantes convivían bajo
el mismo techo y compartían las mismas condiciones de trabajo.
Esta contradicción se expresa en que, mientras el patrón se esfuerza por acumular el máximo de ganancia posible sobre la base de imponer prolongadas jornadas a sus trabajadores y ahorrar en los costos de
producción, el obrero, por su parte, lucha porque las consecuencias de
estos hechos no recaigan sobre su humanidad. Esta lucha reviste el
carácter de resistencia frente a la explotación capitalista.

Se crean así las bases económicas y sociales para que la clase obrera
empieze a tomar conciencia de sus intereses colectivos.
En sus primeras fases, esta conciencia se manifiesta en acciones de
destrucción de aquello que los obreros ven como su enemigo más directo~ las máquinas. Sin embargo, pronto se dan cuenta de lo estéril que
resulta esta reacción y más tarde pueden llegar a comprender lo que de
ellos mismos hay en la máquina: trabajo.
Las acciones ciegas, sin objetivos precisos, se prolongan hasta en
tanto no se afinan los instrumentos de lucha.

Las etapas unionista, cooperativista y mutual corresponden a lo que
podríamos llamar "un proceso espontáneo de autorganización" (1) de
la clase obrera.

[ 136 ] CA111EDI.A

/'ª

:ia:ee~:

concien?ia ~e que son ellos la piez:
l~u;~e~u~:i~:número Y la
tanto, s1 deJan de trabajar pueden obl'
1
. , Y que, por
mejores condiciones para l; venta de su ifgar a ods empr~sar1os a negociar
uerza e trabaJo.
En estas condiciones, los sindicatos ·u
nes de clase enfrentadas al sect
J eg~ el papel de organizaciosindicales tienen como fin la co:ru~:~:~al. Las primer~ acciones
l~char por la disminución de la jo~ada d: t::~~o a organizarse para
c1dentes de trabajo, por aumentos de salario etc _J , por leyes_ contra acmas de lucha son el paro Y la toma d l
t ,
etera .. Las pnmeras fore cen ro de traba.io.
Pero la lucha de los obreros no está sol
.. .
su patrón que los explota directam te amente dmgida en contra de
~ue también está orientada a enfren~:rse
su centro de trabajo, sino
intereses colectivos de los capitalista
ESt ado,_ que representa los
s como clase social.

e;

¿Cómo los obreros logran que s
. .
Y aceptadas legalmente tant
luEs orgamzac1ones sean reconocidas
.
,
o por e stado com
es, en primer lugar, consecuencia del
d
o por 1a patronal? Esto
0
contradicciones clasistas y en segu d gr~ de agudeza que cobran las
que se ve obligado ~ t~mar su na ºel ~~ar: d~ la respuesta del Estaintereses contrapuestos y llevar la 1p
al arbitro para armonizar los
es casual que la legislación estatal :itoª. p~an~ de la conciliación. No
tronales.
nce sindicatos de obreros y pa-

?º•

r

. Bajo estas consideraciones llegamos a l
.,
dicatos son la orgaruz· ·,
ª conclusion de que los sinac1on que agrupa l t b .
de una misma empresa o industria Y a ~~ : aJadores o empleados
sa de los intereses profesionales Y culyot· m ~damental es la defen. co ec ivos mas elementales de sus
CA1HEDJlA { 137 J

�agremiados frente al sector patronal.
No es nuestro propósito hacer aquí un desarrollo a fondo de las diferentes corrientes que se han presentado en la historia del movimiento
sindical. Sin embargo, podríamos apuntar que, en lo fundamental, dos
han sido las corrientes que mayor influencia han ejercido en el sindicalismo. Una es la que trata de circunscribir la acción de los sindicatos a
luchar por objetivos puramente económicos y la otra es la que plantea
la posibilidad de que éstos trasciendan dicho marco e influyan en los
asuntos políticos.
Aunque, estrictamente hablando, es difícil pretender establecer una
línea divisoria absoluta entre la acción sindical puramente económica y
la lucha política, pues en la práctica de la lucha de clases ambas formas
se entrecruzan.

Para lograr estos objetivos el sect
.
no solamente de su poder eco~ómico o~i patronal_ ~egiomontano se vale
de masas que ha creado a través de 1 ' no ~?,ien _de _una base social
ros. A este fenómeno se le ha llamad a ~rg::~cion sindical de los obretituye un modelo patronal de organ~ s~, ic ~s~o blanco, el cual constemativa al modelo de sindicatos
izat~n sm~c~ formado como alen tomo al Estado o de los que
q~e se agrupan
nan por una línea independiente del Est d 0
nte smdical que pugtronal.
ª Y• por supuesto, de la pa-

io;::: 1::~:~~onale~

Ahora bien ¿en qué consiste lo sui
.
nización sindical? ¿Cuáles son sus c
tege~~ de este modelo de orgaarac nsticas?
En primer lugar, y tomando como
to d
.
de lo que es un sindicato tal
lpun. . e referencia la definición
,
Y como o hicimos ante ·
mos afirmar que este tipo de sindicato h
.
no~mente, podenización para la defensa de los i t
a ~rdido su caracter de orgadores.
n ereses mas elementales de los trabaja-

RASGOS GENERALES DEL SINDICALISMO BLANCO
EN ESTE SENTIDO, conviene hacer mención, aunque breve, de las
líneas que caracterizan al sindicalismo mexicano. En principio, digamos
que, en la lucha por consolidar sus organizaciones de clase, también los
trabajadores de nuestro país se han visto en la necesidad de enfrentarse,
no sólo al sector patronal directamente, sino, al mismo tiempo, a la influencia constante del Estado, que pretende sujetar la acción de los sin- '
dicatos a los estrechos marcos de la legalidad. Lo cual se traduce, por
una parte, en limitar la lucha por objetivos puramente económicos, objetivos que además son determinados por el mismo Estado; y, por la
otra, inculcar entre la clase obrera la ideología burguesa.
Esto último tiene &amp;U más clara expresión en la política de colaboración clasista que caracteriza al conjunto del movimiento sindical oficial
de nuestro país.
Regionalmente, este esquema se repite y se reproduce en Nuevo
León, con la diferencia de que aquí se ha desarrollado una burguesía
que, por distintas circunstancias históricas, ha concentrado un poder
económico tal que le permite enfrentarse, desde posiciones de fuerza,
al sector burocrático estatal e imponerle sus propios criterios sobre
múltiples aspectos de la política nacional.

[ 1381 CATHEDI\A

Si hacemos una comparac·,
t 1
,.
dicatos oficiales, que como ytd~.:n re ª P?htica que_ practican los sinclasista, y los sindicatos blanc iJimo~ se orientan ha~ia la colaboración
0
orientación y pasan a ser
s=~?1º~ que estos rebasan esta
logía Y a la política de la burgu ~ suL
ma os totalmente a la ideo.
es1a. os marcos
de su ac . , . d.
se circunscriben a los aspectos "técnico- d . "
cion sm ical
ponden, en definitiva, a la lógica de la pro uctivos ' l?s cuales corresdad capitalista de tal
te
empresa, es decir, a la racionali,
suer que la autonom, · d
.
dicato respecto de la empresa qued
rf i~ e m ep~ndenc1a del sindicato-empresa se rige por los crite ~n ndu i ica os..A:qui la relación sin(2).
nos e productividad y la eficiencia

sindi;:~

¿ Cómo se resuelven los conflictos obrerosurgen, cosa que es muy difícil dad
. patronales? Cuando éstos
obreros "inquietos" ejerce la tr o el estncto control que sobre los
negociación "en privado" o b_pa onal, se resuelven sobre la vía de la
el despido. En general P'
ien por la terapia del "corte por lo sano"·
,
, ocos son los confl · t
b
·
racter colectivo, que se han dado a l
ic os, s? re_ todo los de cacatos que en las empresas clave de Mo l~o de la ~istona de estos sindidel grupo f~iliar conocido como ~~ rrey, casi todas ellas propiedad
nan los apelhdos Garza Y Sada.
po Monterrey, donde predomi-

CATHEDRA [

139]

�Es interesante citar las palabras de algunos de los dirigentes sindicales que expresan con suma nitidez su concepción acerca del papel que
le es asignado a sus organizaciones.
Habla un destacado miembro del Consejo Consultivo de la Unión
Cuauhtémoc y Famosa:
"En el ámbito de las relaciones laborales, sin desconocer la apertura y el espíritu de equidad que ha caracterizado a las empresas, la Unión
se ha mostrado siempre dispuesta a propiciar un clima de buenas relaciones humanas, que promueve la conciente participación de los trabajadores para que las empresas realicen, en forma óptima, sus fines, en la
confianza de que los beneficios que se generan sean compartidos entre
los que aportan su trabajo y sus recursos" (3).
Otro dirigente sindical, en este caso del Grupo ALFA, dice: " ... estamos aquí para seguir escribiendo la historia de nuestro sindicato, dispuestos a cumplir fielmente con nuestro ideario sindical, dispuestos a
defender el empleo y el salario con productividad, eficiencia y organización" (4).
Como vemos, no aparecen las ideas de la lucha sindical, del enfrentamiento al patrón; lo importante es mantener el clima de paz Y tranquilidad para una mejor y más eficiente producción.
Si confrontamos estas ideas con las tesis que sustentan los capitanes
de la industria regiomontana nos damos cuenta de la total identificación
entre sindicatos y empresas. Uno de ellos expone al respecto: " ... convencidos estamos que se contribuye más pródigamente al bienestar de la
empresa cuando las relaciones son de colaboración fraternal, en sustitución de las periclitadas y desgastadas posiciones de lucha" (5).
De lo que se trata, en definitiva, es de limar, y todavía aún más. de

negar el carácter de instrumento de lucha de clase que tiene el sindicato: el propósito es convertirlo en simple apéndice de la empresa.

ORIGENES DE LOS SlNDICATOS BLANCOS
EN SUS ORIGENES HISTORICOS, los sindicatos blancos son una
respuesta del sector patronal de Monterrey al auge de las luchas obreras

[ 140)

CAmEDRA

que se dan naci_onalmente como producto de los efectos de la gran crisis de 1929. Es precisamente en 1931 que se crea la Unión de Trabajadores Cu)mhtémoc y Famosa, coincidiendo con la promulgación de la
Ley Federal del Trabajo. Ya anteriormente, en 1918, se crea una de las
primeras y más importantes cooperativas, que habría de ser, con el
tiempo, el medio idóneo para instrumentar una serie de medidas consistentes en proporcionar al trabajador prestaciones suplementarias, tales como vivienda, becas educativas y recreación. Con esto se evitaba
que las mismas se convirtieran en posibles banderas de lucha de la clase obrera en las empresas del Grupo Cervecería. Es importante.señalar
que dicha cooperativa se creó a iniciativa de Luis G. Sada, uno de los
fundadores de la dinastía familiar, para lo cual él mismo presentó el
proyecto de los estatutos.
Clara muestra de cómo la patronal mantiene un control total sobre las organizaciones obreras es el condicionamiento para nombrar la
dirección de la cooperativa; en los estatutos de la misma se asienta que
es requisito indispensable, antes de formar una planilla, que se nombren
precandidatos y que éstos sean aprobados, previamente, por el grupo
industrial. Además de reservarse el derecho a designar, en exclusiva, los
tres vocales de la Junta Directiva.
1918 es justamente el año en que se funda la Junta Local de Conciliación y Arbitraje en Monterrey, como una medida que toma el gobierno del estado para conciliar las frecuentes y agudas luchas obrero-patronales. En este mismo año tiene lugar una importante huelga de los trabajadores de Cervecería Cuauhtémoc y Vidriera, en solidaridad con los
trabajadores mineros. No es casual, entonces, que el grupo empresarial
haya creado la Cooperativa Cuauhtémoc y Famosa. Esto más bien constituye una medida previsora ante el posible desbordamiento de las fu.
chas proletarias.
Precisamente este mismo espíritu anima al grupo empresarial cuando se funda la Unión Cuauhtémoc y Famosa. "La Unión surgió a la
existencia -nos dice uno de sus actuales dirigentes-- en una época turbulenta, de inestabilidad política y social, en plena crisis económica
mundial, que afectaba la situación de los trabajadores del campo y la
ciudad y generaba un clima de violencia y frustración ... Su misión sindical: ser instrumento para servir a los trabajadores y no para explotarlos; para propiciar su desarrollo, pero sin anular su per&amp;onalidad y para
buscar la solución de los problemas laborales, sin demagogia ni radicaCA'fflEDRA [

141 )

�lismo" (6).
En 1936, la Unión y ocho organizaciones sindicales más fundan la
Federación de Sindicatos Independientes, que en 1964 se convierte en
una central de índole nacional (FNSI). Como podemos observar, aquí
encontramos otra coincidencia -que no lo es- con lo que sucedía entonces en el contexto político nacional. Como se sabe, en febrero del
mismo año (justamente un mes antes de la fundación de la FNSI) tiene
lu~i:ir el acto de constitución de la CTM, que expresaba un esfuerzo su•
mamente trascendental en la lucha por la unificación del movimiento
obrero nacional.
Estas coincidencias obedecen, pues, a la instrumentación de toda
una política orientada a desarrollar un movimiento obrero de alternativa, fundado en la ideología empresarial, y cuya orientación es la de
no permitir que los obreros se contaminen de las ideas de la lucha de
clases, la explotación capitalista, la revolución, el socialismo, etcétera.
Es decir, evitar que los obreros tomen conciencia de su papel histórico.
Este sindicalismo está ligado al sector empresarial, cuya tradición
política es de las más conservadoras en la historia del país. Durante
la Revolución Mexicana apoyó a Porfirio Díaz y posteriormente a Victoriano Huerta, razón por la cual las fuerzas revolucionarias confiscaron algunas empresas del grupo Garza Sada, entre ellas la Cervecería
Cuauhtémoc, cuando fue ocupada militarmente la ciudad de Monte-

rrey:
En el período cardenista, este mismo grupo presentó la más cerrada
resistencia a las reformas sociales y políticas emprendidas por el gobierno. Ya es de sobra conocido el conflicto obrero de Vidriera, que
significó el más duro enfrentamiento de la patronal regiomontana hacia el régimen del General Cárdenas. Más tarde, en 1940, el Grupo no
oculta sus simpatías por Almazán. Asimismo, en 1962 se vuelve a repetir el enfrentamiento contra el gobierno con motivo de la implantación de los libros de texto gratuitos (7).
Dicha línea de conducta política resulta congruente con la concepción neoliberal que sustenta el grupo respecto del papel que debe jugar
el Estado. Considera que éste "debe ser el servidor, no el amo del pueblo, y no debe considerarse autorizado a disponer de los legítimos bienes de un ciudadano, aún cuando pretenda beneficiar a otro". Es fun-

[ 142]

CATHEDRA

ción del Estado, en todo caso, según dicen, "castigar a todos aquellos
que hacen daño a los demás" (8).
Como vemos, el laissez faire, laissez passer es el lema que profesa el
grupo Monterrey. Por una parte, se reserva el derecho exclusivo de manejar el orden económico y deja al Estado el papel de policía.
Sin embargo, en la medida en que las contradicciones económicas
del sistema se hacen cada vez más agudas, _poniendo en evidencia la
incapacidad de la burguesía para resolver los problemas furtdamentales
de la sociedad, esta clase, finalmente, acepta que el Estado maneje algunas empresas, "por razones históricas, y debido a que el sector empresarial no puede abarcar todas las áreas de la producción".
Argumento que sólo encubre el proceso de desarrollo monopolista
del capitalismo. Ya hace tiempo que los empresarios privados le hallaron las bondades al capitalismo "mixto", y ahora, en lugar de mantener una oposición permanente ante las empresas del sector público, prefieren aprovecharlas en beneficio de las propias, como es el caso de las
bajas tarifas y reducidos precios que les proporciona la industria eléctrica, ferrocarriles y Pemex.
Sin embargo, la burguesía regiomontana es muy consciente de sus
intereses de clase presentes y futurosr por ello no se arriesga a poner en
manos de las organizaciones oficiales la dirección de los sindicatos de
"sus" obreros. Y esto por una sencilla razón: en la medida en que estos
obreros agrupados hoy en los sindicatos blancos participen con independencia, aunque sea en forma limitada, en su lucha por sus reivindicaciones mínimas, tomarán un rumbo incontrolable.
De ahí la tenaz resistencia del Grupo Monterr~y a permitir a sus
obreros se contaminen de ideas "extrañas", aunque éstas sean de la
CTM.
Esto explica en cierta medida las frecuentes presiones que realiza
la patronal en contra de la Junta de Conciliación y Arbitraje por la
actitud parcial que ésta asume hacia la CTM, en relación a los conflictos que se suscitan entre esta central obrera y la Federación Nacional
de Sindicatos Independientes por el control de los contratos colectivos.
En este sentido, consideramos una falsa alternativa el poner a los
CATHEDRA [

143]

�obreros de la FNSI en la disyuntiva de escoger entre s~ central o ~a
CTM; desde el punto de vista de la lucha por su plena mdependenc1a
sindical está claro que no es ésta la mejor solución.

PRINCIPALES AGRUPACIONES DEL SINDICALISMO BLANCO
TRADICIONALMENTE SE HA PENSADO que la agrupación sindical representativa del sindicalismo blanco es la Federación Nacional
de Sindicatos Independientes. Sin embargo, esto no es así. Los sindicatos blancos están organizados en las siguientes agrupaciones:

Sindicatos afiliados: Sindicato Industrial de Trabajadores de
HYLSA de México y Fierro Esponja (Xoxtla, Puebla).
Sintlicato Industrial de TrabaJadores de HYLSA de Monterrey, integrado por los siguientes sindicatos: Hojalata y Lámina, Fierro y Esponja, Aceros de México, Aceros ALFA de Monterrey y Talleres Universales.
Sindicato de Trabajadores de Industria de Fibras Artificiales (Santa
Catarina, N. L.).
~indicato Nacional de Trabajadores de las Encinas (de Pihuamo, Jalisco, y Colima).

-UNION DE TRABAJADORES CUAUHTEMOC Y FAMOSA
Esta Central está integrada por los trabajadores de las siguientes empresas:
Cervecería Cuauhtémoc
Fábricas Monterrey
Malta
Grafo Regia
Técnica Industrial
Previsión Social, Grupo Industrial
Planta Eléctrica, Grupo Industrial

Sindicato Industrial de Trabajadores de Empaques de Cartón Titán
(de Monterrey, N. L.).
Sindicato de Trabajadores de Empaques de Cartón Titán (Planta
México).
Sindicato de Trabajadores de Empaques de Cartón Titán (de Culiacán, Sinaloa).
Sindicato de Trabajadores de Empaques de Cartón Titán (de Guadalajara, Jalisco).

-FEDERACION NACIONAL DE SINDICATOS INDEPENDIENTES.
Maneja mil quinientos contratos colectivos de sindicatos y grupos.
Tiene afiliados a cuatrocientos ochenta sindicatos únicos, un sindicato
industrial de trabajadores del transporte urbano del estado de Nuevo
León, un sindicato nacional de trabajadores de la radio, la televisión y
anexos y un sindicato gremial de trabajadores de la edificación.
-FEDERACION NACIONAL DE SINDICATOS DE TRABAJARES AUTONOMOS.
Agrupa a más de cien sindicatos, nacionalmente, de la Industria del
Vidrio y Fibras Químicas, entre otras, Celulosa y Derivados y todas sus
filiales, además de las empresas del Grupo Vidriera.

El criterio principal que hemos aplicado para agrupar estas organiza- •
ciones dentro de la corriente del sindicalismo blanco es su comuni- ~
dad de principios doctrinales, al mismo tiempo que su política sindical afín. Todos ellos sustentan la conciliación, la negociación, antes que
la lucha, para resolver sus conflictos con la empresa. Así, los estatutos
de la Unión Cuauhtémoc y Famosa y los de la Asociación Sindical
ALFA (ambos organismos tienen los mismos estatutos) señalan en el
capítulo I, :artículo 2; que se proponen "resolver los conflictos que se
susciten entre la Unión y las empresas contratantes mediante la conciliación, el arbitraje y los medios legales que sean necesarios". Por su
parte, la FNSI estatuye lo siguiente: "Nuestra experiencia sindical
ha demostrado que ha sido posible elevar el nivel de vida de la clase
trabajadora, sin acudir a métodos violentos, destructivos, y, en consecuencia, aspiramos a que la lucha por el imperio de la justicia social se

-ASOCIACION SINDICAL ALFA
CA111EDRA [

[ 144 ] CATHEDRA

145 ]

�realice por los procedimientos legales y racionalmente necesarios, que
garanticen y aumenten las conquistas obreras sin perjuicio del bienestar colectivo".
Por otra parte, los sindicatos de las centrales mencionadas sustentan
las mismas ideas políticas y filosóficas que predican los ideólogos del
Grupo Industrial de Monterrey. Esto es así porque las empresas que
agrupan a los sindicatos blancos son, pues, precisamente, del mismo
grupo industrial. No es casual, tampoco, que las divisiones que se han
venido operando en algunas centrales obreras corresponden a las mismas subdivisiones que ha sufrido el grupo Monterrey. Estos subgrupos
son los siguientes: Grupo ALFA, que controla principalmente la producción de acero; Grupo CYDSA, dedicado a la química y petroquímica; Grupo FIC (Fomento de Industria y Comercio), dedicado a la industria del vidrio, y Grupo Industrial CUAUHTEMOC, de la industria cervecera.

NUMERO DE AFILIADOS POR CENTRAL

CENTRAL

AFILIADOS

SINDICATOS

CTM

65,000

750

CROC

33,000

172

CGT
FNSI

9,600

75
1,500

FNSTA
UTCF

ASA
TOTAL

150,000
38,000

100

3,600

7

10,000

13

309,000

2,667

No afirmamos que cada organización sindical corresponda exactamente a cada subgrupo, pero, en su conjunto, su relación tanto política
como organizativa es evidente.

EL PESO NUMERICO DE LOS SINDICATOS BLANCOS EN EL PANORAMA SINDICAL REGIONAL.
DESDE EL PUNTO DE VISTA político, tres son las corrientes que
configuran el panorama sindical regional. Estas son: el sindicalismo oficial representado por las centrales CTM, CROC, CGT y los sindicatos de
industria nacionales; la segunda corriente está integrada por los sindicatos blancos, cuya central ya hemos mencionado; la tercera, está encabezada por las secciones mineras, por el Sindicato de la Universidad Autónoma de Nuevo León y lo que queda de la Tendencia Democrática del
SUTERM.
El siguiente cuadro nos permite observar la fuerza numérica de las
dos primeras corrientes:

Es importante hacer notar que, debido a la falta de registros oficiales sobre el número de afiliados que integran cada sindicato o central,
los datos del cuadro son poco confiables ... En su mayoría las cantidades han sido tomadas de declaraciones personales de los dirigentes. Como es de suponerse, éstos manejan los datos en función de circunstancias políticas. Pese a lo anterior, salta a la vista la fuerza numérica indiscu~ible del sindicalismo blanco, el cual en su conjunto agrupó al 65.2
por ciento de los trabajadores organizados en las siete centrales obretas
más importantes registradas en el estado de Nuevo León.
Por lo que se refiere a la corriente sindical democrática, a pesar de
no representar una gran fuerza, sin embargo su importancia no reside
tanto en su número como por el papel que juega de centro coordinador
del sindicalismo clasista. Las acciones emprendidas por esta corriente de
solidaridad con las luchas obreras y populares, y su enfrentamiento a la
política oficial de tope salarial y su lucha contra el "charrismo" confirman esta caracterización.
_En_cu~to a la corriente oficial, su fuerza es secundaria con respecto
al smd1calismo blanco, dado que la mayoría de los sindicat~s que agru-

[ 146]

CATHEDRA

CATHEDRA

[

147]

'

�de trabaliiéloree que no iifin eñc1aiádos él1 ta tndUStrla-tunttamental.
- J ,r.•

pe

1011

-ooN8WDAq.c&gt;NE8 nN:W!lSJllll()S QV&amp;BJl)O PRESENTAR este traba.jo inicial como dem~ 1
tración . . inttlés ciecient.e que ~ en la localidad por el estudi9 de
la c1ale obrera, la cual en Monteney tiene particular importancia dado
el alto delmolo capitalista que ha alcanzado la región. Además, por la
impaltancia que tiene el Grupo Monterrey nacionalment.e.

Nps quedan t.odavía muchos aspectos por investigar, entre ellos alllJDOS como le» aiguient.es: en qué momento 101 sindicatos blancos fueron aometidoa a la dincción ideológica J política del aectot patronal.
Y si este sometimiento se hizo con o sin resist.encia por parte de los
obreroL

l!MI

••nomm1ne•

3.

.hblicaci6n eapecia1 de la Unión Caa
1973, Monterrey, N. L.
~

4.

Rerida CONQUISTA. publicael6n de la
llfOllo de 1977, Moatar.,Ñ.L
.4.lociaci6P fli"'ieal ALPA. Ntm. 1.

6.

SADA ZAMBRANO RapUo. ,-.,,.·
ce, Múleo, 1976, p.
i,nto •mp,..,., N,d1111no•~ Id. AYID-

6.

~~S~n eapecial de la ~ a..,,M'moe y Famoa, del 6 de ncmembre de

7.

FUENTES MARES, Joeé Jfontmwy¡ tmo ciudad
F.ditolial Jua, Máico, 1976, p. 106. '
creacloftl , .........:

J,-.dlll

ioa.

8· Reviata "TRABAJO Y AHORRO" d la
27 21, de IIOlto !le 1977, lloataNJ, ~- L . ~

Cua~.,••...... Nlm.

¿Cuál es el papel que juep la religión en el control de los obreros de
esto&amp; sindicatos?

Hamr un estudio oomparativo de 108 niVeles de inpos de los obre.,iíle 108 llládleltos-blanet'II-COD mpecto de 108 otros sindicato&amp;. M
mismo, inveltipr los fndiees de próthlctividad y de explot.ación.
Otro aspecto e, el eatudio de tu esbuctUra interna, es decir, cómo 18

demr01la la Yida aindieal y cómo ae retlizan los procesos eleccionarios.
También 118 Jellciones de la empresa y la dbección sindical y 108
mecaowmos de eóntzol, dilección sindical y bue.

NOTAS
1.

LUC2YNSKY, J., Evolución tü la clate obrera, Bdicio- del Sur, 1977, p.
124.

2. MOMIGLIANO, Franco, Sindicato-. tiro,re., Ucnico, plani(icoci6n económico", Bclldoaea Penfnaula, 1969, p. 131.

[ 148 ) CAftllDli

¡'

l

CA'l1IIDllA [ 149]

�[ 150]

CATHEDRA

�J. Grigulevich

¿Cuál
es el futuro de la antropología
social?
La antropología sobreuiuirú en el mundo cambiante si está de acuerdo con
perecer, para renacer luego con un

nueuo roatro/Claude Uui-Straua.

LA CIENCIA ETNOGRAFICA no tuvo suerte con el nombre. A diferencia de las otras ciencias sociales la etnografía se llama de distinto
modo en diferentes países, al tiempo que su objeto y su materia dan
pie para vivas discusiones y juicios contradictorios entre los especialistas (1).
•

En los Estados Unidos arraigó el término de "antropología cultural"; en Inglaterra, el de "antropología social" (2). En los últimos años,
el segundo término va ganando más y más partidarios, tanto en los Estados Unidos ·como en los países de la Europa Occidental. Partiendo de
ello, también nosotros usaremos el término de "antropología social" para designar la ciencia etnográfica occidental.
Mientras los representantes de otras ciencias veían en el antropólogo (aquí y en adelante se tratará del antropólogo social), según la metáCAfflEDRA

[

151]

�fora del autor norteamericano C. Kluckhohn, al saq~eador de_sepulcros,
al coleccionista de flechas indias que vive entre can1bales suc10s ~3), los
propios antropólogos tienen más elevada,~~inió~ de sí ~is~os. Consideran que su ciencia es nada menos que filosofia supenor . llamada a
explicar por aué el mundo en que vivimos es tal como es.

lógos ~ociales en todos los confines del globo terrestre y coadyuvan
a publicarlas. Hoy, gozan de los servicios de los antropólógos el Pen- ,
tá~on?,
Departamento de Estado, la CIA y otros departamentos
e mst1tuc1ones del gobierno estadounidense. Recurren cada vez más a
sus servicios también los grandes monopolios que funcionan en los
países del llamado "tercer mundo".

e!

Claude Lévi-Strauss opina que en los países anglosajones la antropología aspira al conocimiento global del hombre Y, lo estudia en .to~a su
espacialidad geográfica e histórica; tie~de, ademas, a un conocimiento
que pueda ser aplicado al desarrollo universal del hombre, ~esd~ los
mínidos hasta los pueblos contemporáneos. La antropolog1a, dice LeviStrauss, permite hacer deducciones -sean positivas o negati~as-, que
corresponden a todas las sociedades humanas, desde la gran cmdad moderna hasta la tribu melanesia (5).

La antropología social ha rebasado hace mucho el marco de la
ciencia sobre lo~ pueblos carentes de escri!ura. La antropología social
mod~ma se dedica a la estructuras políticas y económicas, a las capas
marginales, al modo de vida campesino y urbano no sólo de los pueblos "atrasados", sino, asimismo, de las sociedades capitalistas altamente desarrolladas.

Como podrá persuadirse el lector, estas pretensiones de los antrop.ólogos a una propia intelección filosófica y visión del hom?r~ Y la sociedad resultaron muy exageradas, si bien contribuyeron al exito d~ la antropología ~ocial en los medios del establishment -clases dom~n~t:es
de los países capitalistas desarrollados-, los c~ales hallaron aphcaci~n
útil para sus fines tanto a la propia antropologia como al antropologismo filosófico.

Sin embargo, este crecimiento impetuoso, este éxito, tiene también
su_ reverso, sus sinsabores. En los últimos años, muchos antropólogos
afirman que su ciencia está en estado de crisis. Lo prueban los títulos
de informes y artículos. Por ejemplo, Lévi-Strauss publicó el artículo
".La _crisis _de la antropología moderna" (6); el antropólogo P. Warsley
titulo su mforme al VI Congreso de Sociólogos, celebrado en 1966
"El fin de la antropología"; G.D. Berreman publicó en 1968 en Cu~
rrent_ An:thropology un artículo titulado "¿Está viva la antropología?"
Podna citar muchos ejemplos similares.

?~-

Precisamente al apoyo del establishment obedece el que la antropología social se &lt;;onvirtiera, después de la Segunda Guerra Mundial, e?
una ciencia en rápido ascenso, "en boga" y "necesaria". Goza de particular popularidad en los Estados Unidos. En los .añ?,s de posgue1;a_ se
quintuplicó el núm;ro de miemb~~ de la Asociac1on ~~~pologica
Americana (que reune a los especialistas en antropolo~1a f1S1ca Y. social), hasta llegar a varios ~iles de personas. A:l~nos, mcluso, opman
que supera el total de cient1ficos en esta especialidad de todos los demás países del mundo.
En los años de posguerra, en muchas grandes universidades norteamericanas, se fundaron cátedras de antropología social; co~en_zaron
a aparecer decenas de revistas especializadas dedicadas a est~ ciencia, e_ntre ellas la prestigiosa revista Current .Anthropology, que, en esencia,
es el órgano internacional de los científicos en la materia.
Numerosas fundaciones privadas, tan abundantes en los Estados
Unidos, financian generosamente las investigaciones de los antropo-

[ 152]

CATHEDRA

No se trata de que en los Estados Unidos no haya demanda de
antropólogos sociales ni de que mengüe el interés por sus investigaciones. Por el contrario, en este sentido todo marcha más que satisfactoriamente. La crisis atañe a los aspectos ideológicos de la antropología
social. Se discute acaloradamente la actitud de los antropólogos hacia
el destino de los pueblos, que son "objeto" de sus estudios, su actitud
hacia el imperialismo, hacia el establishment y hacia los procesos revolucionarios. Los antropólogos se preguntan cada vez con mayor frecuencia qué intereses defienden: ¿los de los explotados o los de los
explotadores? ¿Con quién están: con las fuerzas del progreso social
Y la paz, o con los partidarios de la agresión, de la guerra fría, del anticomunismo y el neocolonialismo?
Estos problemas se debaten ampliamente en los últimos años en
congresos, simposios y revistas especializadas, en particular, en Cu-

rrent Anthropology.

CATHEDRA [

153 ]

�En estas discusiones ocupa un destacado lugar el problema de la actitud de los antropólogos hacia el colonialismo y la colaboración con
las autoridades que practican una política neocolonialista imperialista.
Aunque las publicaciones norteamericanas suelen presentar al antropólogo como a un personaje extravagante, inofensivo y estrafalario
(según S. Tax es algo intermedio entre Einstein, dedicado al estudio de
los secretos de la naturaleza, y un artista de circo (7)), en realidad es
un instrumento "útil" en la máquina de la opresión nacional y colonial.
K.luckhohn señala que los ,conocimientos de los antropólogos
acerca de los pueblos "primitivos" fueron aprovechados por los colonizadores de Inglaterra, Portugal, Holanda, Francia. Los funcionarios
coloniales que se destinaban a las Indias Orientales (Indonesia) recibían
en Holanda cursos especiales de ciencias antropológicas. En Francia se
enseñaba antropología en la Esc~¡la de Cienci~s Colo~!a~es. ~? I~glaterra, la antropología se convirtio casi en un sistema c1ent1f1co de
opresión colonial. Los antropólogos trabajaban tanto en el departail_le_nto para los asuntos de los aborígenes, en Londres, como en la admm1stración colonial, especialmente en las colonias africanas y en la India.
Los colonizadores ingleses usaban ampliamente para sus fines las enseñanzas de la escuela funcionalista en antropología, cuyo fundador fue
B. Malinovski (8).
Por su parte, Malinovski no estimaba que la misión del antropólogo fuera esclarecer la historia, el origen de unas u otras instituciones
''primitivas", sino demostrar la importancia de las mismas en la sociedad contemporánea con el objetivo de ayudar a las autoridades coloniales y a los empresarios europeos sobre cómo debían tratar a los pueblos subyugados, para lograr sus fines con más comodidad (9).
Algunos antropólogos ingleses se sentían muy orgullosos de participar en la opresión colonial. Por ejemplo, el bien conocido S.F. Nagel,
quien realizó indagaciones antropológicas en Nigeria y Sudán, por encargo del departamento colonial inglés, y ocupó durante la Segunda
Guerra Mundial el cargo de secretario para los Asuntos de los Aborígenes en la administración militar británica de Eritrea, escribía en uno de
sus trabajos de 1942:
Se asevera que la antropología 1J1oderna ha de prestar una gran ayuda a
las autoridades coloniales, proporcionándoles conocimientos sobre la

[ 154 )

estrucura social de l~ grupos aborígenes, sobre cuya bue debeni crearae una administración aborigen sana y armonioaa, tal como lo estipula
el sistema de la administración indirecta. Perm(taseme decir que me en·
cuentro entre quienes están firmemente perauadid01 de la poaibilidad de
tal colaboración entre los antropólo101 y 101 funcionari01 [coloniales]
(10).

Los antropólogos ingleses ocuparon puestos responsables en el Foreign Office, en el Almirantazgo, en el Servicio de Información, en el
Servicio para el Estudio de los Aspectos Sociales de la Guerra, así como
en los frentes de la guerra. Los antropólogos fueron empleados vastamente en el Medio Oriente. Era antropólogo el administrador del Sudán
Angloegipcio, quien respondía por el establecimiento de contactos con
los "aborígenes" de Kenya y Abisinia. La antropóloga W.G. Bawer cobró fama como la "Lawrence de la Segunda Guerra Mundial": llegó a
ganarse la confianza de la tribu zemi, que habita en el territorio situado
entre Asam y Birmania,_y a sublevarla contra los japoneses (11).
Con igual franqueza escribía J.S. Holden, antropólogo inglés, quien,
en un artículo publicado en 1956 por la revista Joumal of the Royal
Anthropological Institute, declaraba que la antropología cultural moderna es un producto derivado del colonialismo; que la constituyen
trabajos que pertenecen casi exclusivamente a personas de origen europero acerca de la conducta de los miembros de otros grupos culturales
sobre los cuales predominaron, debido, fundamentalmente, a la mayor
eficacia de sus armas (12).
Los medios gobernantes de los Estados Unidos también aprovecharon esta ciencia para sus fines. Los antropólogos trabajaban en el Buró
para los Asuntos de los Indios, adjunto al Departamento de Asuntos Interiores de los Estados Unidos, y en el Comité para el Estudio de las Demandas de los Indios. Los antropólogos participaron en la administración colonial de los denominados "territorios bajo tutela'' de los Estados Unidos en la zona del Pacífico, incluyéndose en sus obligaciones:
1) hacer recomendaciones a la administración en la realización de sus
iniciativas y en la solución de los problemas que surjan debido a ello;
2) evaluar el éxito y la eficacia de esas iniciativas; 3) determinar los problemas de estudio que representen interés teórico para los antropólogos
y tengan importancia práctica para la administración colonial (13).
Ya antes de la Primera Guerra Mundial se comenzó a enseñar antropología en la Escuela de Posgraduados para los Asuntos Administrati-

CAfflEDRA
CATHEDRA [

155 )

1

�vos, adjunta a la Universidad de Harvard. Se suponía que pertrec~aría a
los futuros capitanes de la industria con medios capaces de evitar los
conflictos clasistas y de organizar las "relaciones hum3:1~s" ent~e los
capitalista y los obreros. Con este fi~, en 19~4 se org~izo la S~ciedad
de Etnografía Aplicada, que comenzo a pubhcar la revista Applied An·
thropology.
Los antropólogos dan clases en el Instituto de Servi~ios Exte?~res
del Departamento de Estado y en otros ce~tros de estudio~ especializados que gradúan a especialistas para trabajar en el extranjero. Los .lazos entre los antropólogos y el establishment se estrecharon especialmente en los años de la Segunda Guerra Mundial.
En la primera página del voluminoso manual de . ~ :L. Beals -~ H.
Hoijer Introducción a la antropología (la primera edi~ion aparecio en
1953 y se reditó reiteradas veces), los autores comumcan con orgullo
que durante la Segunda Guerra Mundial casi° en todas las batallas _se
recurrió a los antropólogos y se usaron los datos que ellos prop_~rcionaban. Desde 1942, los antropólog9s participaron en la preparacion d~
las fuerzas navales de ocupación. Poco después, en los colleges de universidades norteamericanas los antropólogos que conocían las lenguas Y
las costumbres de Asia, Africa y el sur del Pacífico desemp~~aron un
papel rector en la capacitación especializ~da de ~~idades mll~tares especiales que participaron en las op,eraciones miht3:1"es en dif~r~ntes
fréntes. Al mismo tiempo, los antropologos que trabajaban en distm~_s
"lugares perdidos" de la Tierra hicieron un enorme aporte .ª _la actividad del Servicio de Información Mili~r, .ª la Oficina ~e _Servic~os E_stratégicos, al Consejo de la Guerra ~conomica, a los s~~ic1os de mtehgencia del Ejército y de la Marina, asi como a otros servicios gubernamenta.·
les (14).
En los Estados Unidos a los antropólogos se los empleó, además.
como consejeros sobre problemas tales como el estado moral del ejército norteamericano, las relaciones raciales en la industria, la guerra
sicológica, 11:!. propaganda política. Los antropólogos consejeros ~el
Pentágono, entre paréntesis, al terminar la Segunda Guei:ra M~dial
objetaron categóricamente contra
abolición _del goder imperial en
Japón; afirmaron que su conservacion y s~bordmacion ~ !as tropas de
ocupación permitirían a las últimas cumphr con mayor ex1to sus tareas
(15).

!~

[ 156 ] CATHEDRA

Ya hemos dicho que la "explosión antropológica de posguerra" en
los Estados Unidos obedece, principalmente, al creciente aprovechamiento de los antropólogos por los servicios gubernamentales, a saber:
el Pentágono, la CIA y el Departamento de Estado, que remuneran generosamente sus servicios profesionales, aparte de las fuertes sumas destinadas por las "fundaciones" Rockefeller, Ford y muchas otras para
financiar los estudios antropológicos en todos los rincones de la Tierra
sin exceptuar los propios Estados Unidos (16). Sin dicha financiación:
n? hubiera visto la lu~ la mayoría de las investigaciones antropológicas,
m tampoco aparecerian las revistas antropológicas, incluida Current
Anthropology, que se edita gracias a la generosidad de la fundación
Wenner Gren. Es dudoso suponer que estas fundaciones gasten su dinero con tanta largueza para las indagaciones antropológicas, si éstas no
reportan una utilidad determinada y altamente concreta a las clases gobernantes de los Estados Unidos.
Es notorio que los nazis alemanes y los facistas italianos también
utilizaran activamente a los antropólogos para fundamentar " científicamente" sus monstruosas invenciones racistas.
Ante estos hechos, el conocido ideólogo de la antropología norteamericana M.J. Herskovits se lamentaba: " ¡qué se le va a hacer; la antropología no es la única ciencia que han aprovechado las clases gobernan~s para oprimir a los pueblos!" Los antropólogos honrados, a su juicio,
siempre han protestado contra tal utilización de su ciencia (17). Mas est? ~o c~bia el hecho de que los datos concretos de la ciencia antropolog1ca, as1 como los servicios de muchos antropólogos, fueran usados
por los colonizadores y por los magnates capitalistas para sus intereses
de clase. Estos hechos, justamente, dieron lugar a la crisis actual de la
antropología occidental.
No por casualidad, a medida que surgían los Estados independientes
en el "tercer mundo" y se incrementaba el movimiento de liberación
nacional, crecía la autocrítica de los antropólogos.
En el ya mencionado artículo de Lévi-Strauss, publicado por El
Co~o de la Unes~? en 1961, ~l autor señalaba que la opinión pública
~el terce~ mundo adopta hacia los antropólogos occidentales una actitud hostil por motivos sicológicos y éticos (18).
Lévi-Strauss afirmaba que si la antropología deseaba sobrevivir en
CA'DIEDRA [

157]

1

�las condiciones de colisión con el "tercer mundo", "debía modificar su
propia esencia y reconocer que, por consideraciones lógicas y morales,
le es imposible enfocar las sociedades liberadas del coloniaje sólo como
objetos de estudio". "Hoy" -continúa el autor- "esas sociedades se
han convertido en sujetos colectivos, que exigen derechos para efectuar
los cambios sociales y políticos que son imprescindibles para su desarrollo" (19).
Las mismas cuestiones fueron abordadas con más detalles en el artículo del antropólogo belga J.J. Maquet, publicado por Current Anthropology en 1964.
Según Maquet, hasta la Primera Guerra Mundial, los etnólogos afirmaban que entre los "salvajes" había costumbres extrañas, por no decir
repelentes, pues vivían en el mundo prelógico de absurdas supervivencias; su absurda conducta, supeditada a los impulsos instintivos, la explicaban como supuesta inferioridad racial. La expansión colonial. requería una determinada idea acerca de los pueblos carentes de escntura, idea que fuera aceptable para la opinión pública occidental. La etnología sostenía las mismas ideas a un nivel más refinado (20).
En el período entre las dos guerras mundiales, los colonizadores,
que predominaban en Africa, procuraban fortalecer su poder apoyándose en las capas feudales y tribal-gentilicias locales. Para eso contaban
con los consejos de los antropólogos. En sus investigaciones sobre aculturación, los antropólogos demostraban el daño de la influencia occidental sobre la sociedad y la cultura de Africa. Al pronunciarse por la
conservación de las tradicionales instituciones aborígenes, los antropólogos apoyaban el colonialismo, pues, como señala Maquet, la fuerzª
conservadora de la tradición que defendían, implicaba un peligro menor para el dominio colonial que las fuerzas progresistas originadas por
el desarrollo industrial (21).
Maquet opina que, en el periodo colonial, la mayoría de las investigaciones antropológicas revestía -con frecuencia involuntaria e inconcientemente- un carácter "conservador".
Las formulaciones críticas de Maquet tuvieron gran resonancia entre los antropólogos. Lévi-Strauss, apóstol del estructuralismo, reconocía -en un artículo publicado por Current Anthropology en 1968- que
la antropología social se desarrollaba ligada al proceso histórico, una

[ 158] CATHEDRA

de c~yas particul:md~des era 1a subordinación de la mayoría de ta humarudad a su mmona, y durante el cual millonP.s de seres humanos
inocentes eran som~tidos al exterminio, el saquee, la esclavización y
las enfermedades, sm poder defende~, al tiempo que sus instituciones Y creencias eran aniquiladas. La antropología occidental es consecuencia de esta era de violencia (22).
La ant~opología, afirmaua c1 su vez Lévi-Strauss, es la ciencia de las
culturas, VIStas "desde fuera", y primera misión de los pueblos en los
cuale~ despie~ ~a concie?cia de su existencia independiente y su singulandad es ex1gp- para s1 el derecho de observar sus propias culturas
"desde dentro". Entonces la antropología perdería sus rasgos específicos Y se converth-ía en algo similar a la arqueología, la historia y la fi.
lología.
A los pueblos de los países en desarrollo, y en particular a su intelectualidad; a los pueblos que durante decenios figuraron en los registros de los antropólogos como "primitivos", "atrasados" "bárbaros"
no les agrada en lo más mínimo que se los estudie "desde fuera", tai
como el naturalista estudia los insectos. El científico boliviano c.
Alba habla con indignación del sentimiento de superioridad -propio
de sus colegas norteamericanos- frente a sus objetos de estudio. Propone que a tales científicos no se los llame etnógrafos, sino "entomógrafos" (23).

La antropóloga K. Gough, en el artículo "Nuevas proposiciones
para los antropólogos", publicado igualmente por Current Anthropology en 1968, declaraba enfáticamente que la antropología es hechura del
imperialis~o occidental. Sus. raíces, plantea, están en la concepción
hum~í!t1~a del _mu~do _que v_1ene de la época de la Ilustración, pero como d1Sc1phna universitaria y ciencia moderna con sus propias tareas s6lo
aparece a fines del siglo xix y comienzos del xx, cuando los países occidentales daban el último salto para someter al mundo no-occidental
preindustrial a su control político y económico (24).
~os colonizadores iban entonces acompañados de misioneros y antropologos. Tanto unos como otros gozaban del favor de los primeros.
Tanto ~nos como otros carecían de preocupaciones mientras las grandes
potencias conservaban sus posiciones en las colonias. Hoy, la situación
ha cambiado radicalmente, y los antropólogos comienzan a enfrentar dificultades, señala Gough. Por una parte, el "tercer mundo" está sublevaCATHEDRA [

159 ]

�do contra los Estados Unidos por ser la potencia occidental más fuerte
y más contrarrevolucionaria. La guerra de Vietnam agudizó al máximo,
sin duda alguna, el sentimiento de indignación contra los imperialistas.
Por otra parte, añade, los antropólogos están sometidos, cada vez en
mayor grado, tanto a las restricciones y al control político, como a las
diferentes tentaciones del gobierno norteamericano y de sus agencias.
Cabe preguntar, continúa la autora: ¿qué debe hacer el antropólogo
dependiente de un gobierno contrarrevolucionario en un mundo cada
vez más revolucionario? El problema se hizo más complicado aún cuan
do aparecieron en la arena los estudiantes -el cuarto sector y el más
vocinglero-, quienes en el pasado se "nutrían" pacíficamente de conocimientos, pero ahora al atravesar su propio estado de crisis, hacen
desagradables preguntas acerca de la ética, la coparticipación y los objetivos finales de la ciencia antropológica (25).
Gough indica que la mayoría de los estudios de posguerra pertenecientes a antropólogos norteamericanos arranca de orientaciones y
teorías erróneas o dudosas, y es acogida con creciente censura por los
estudiosos de los países en desarrollo. En esos trabajos se asevera,
entre otras cosas, que el atraso económico obedece al sistema de valores vigente entre la población aborigen y a sus peculiaridades sicológicas; que sería de desear que se evitasen los rápidos cambios "destructores"; que el antropólogo no puede adoptar una posición axiológica
contraria a la política oficial de su país; que la casualidad (de la miseria, del atraso, etcétera) siempre es multifacética, que la comunidad
local es la unidad conveniente para llevar adelante los programas de
desarrollo; que el proceso principal del desarrollo se opera a través de
la "difusión" desde el centro industrial; que la revolución no sería la
única práctica hacia el bienestar económico (26).
D J. Jones, antropólogo también norteamericano, destaca que, si
bien a su juicio la mayoría de los antropólogos no es enemiga del comunismo y sustenta criterios liberales, no puede menoscabarse el hecho
de que los resultados de sus indagaciones se aprovechen para oprimir
a determinados grupos sociales. A juzgar por todo, añade, en esto residía el papel tradicional del antropólogo (27).
Dos años y medio más tarde, estos problemas fueron nuevamente
objeto de discusión en el artículo de D. Lewis "Antropología y colonialismo" (28). Los síntomas de crisis en la ciencia antropológica, escribe
el autor, · se manifiestan tanto en el trabajo de campo como en el aula

universitaria. Crece la alienación entre los antropólogos y los pueblos no
blancos, a cuyo estudio se dedicaban por tradición. Al investigador de
c~po, _pongamos por caso, se les puede negar el permiso de entrada al
pais obJ~to de su estudio, o puede chocar con la actitud hostil de la intelectualidad de dicho país. Con frecuencia tropieza con la resistencia
de los grupos que se proponía estudiar. La actitud benévola que le dispensaron antes se troca en franca desconfianza y sospecha. y cuando
regresa a .~u país para escribir o dictar conferencias sobre el pueblo
que estu?io, los re~r~sentantes del mismo objetan cada vez con mayor
frecuencia la autenticidad de los resultados de su investigación.
El síndro~e tradicional del antropólogo, cristalizado en virtud de
~ue. d~se~penaba el papel de _colonizador, de observador outsider y
obJetivo , corresponde a una epoca que pasó a la historia escribe D
Lewis. El colonialismo occidental, basado en la "superiorid;d blan ,,·
táah
b'
ca,
es
ora ~Jo los golpes de las guerras liberadoras revolucionarias y
de la men~ahdad_ revolucion~ria. En las actuales condiciones, los pueblos de As!ª.' Afnca y la America Latina, así como las minorías étnicas
de la Amenca del Norte, ponen constantemente en tela de juicio la
~onrad~~ del antropólogo, lo obligan a evaluarse a sí mismo con sent~do critico ~ a rec~nsiderar las orientaciones que hasta no hace mucho
tiempo consideraba mmutables.
A las contrariedades que le vienen al antropólogo "desde afuera"
se suman "las de adentro". A partir de 1960, en los Estados Unidos~
subr~ya marc_adamente ~a ~n~ap~?idad de los antropólogos para justipreciar el caracter Y la sigmficacion de los cambios revolucionarios que
se o~eran e~ el "ter?er mundo", y extraer de ello las correspondientes
ensenanzas para su ciencia.
. _Esa "~iopía_" se debe,. dice D. Lewis, a que en el pasado el colomal1sm_o 1mpo01a las relaciones entre los antropólogos y los pueblos
no-occ1~~nt~es. Las investigaciones de campo eran uno de los mu•
chos pnvilegios de ~ue gozaban los antropólogos en concepto de miemb~os del grupo dommante. Realizaban el trabajo en interés de los colomzadores.
. D. _Lewis consider~ que aunque la mayoría de los antropólogos no
simpatizaban . con el sistema colonial, objetivamente le hacía el juego
co~ ~us ~rabaJ?~· En este caso, se manifiesta la estrechez ideológica, la
def1c1encia teonca Y la falla metodológica de sus orientaciones (29).
CADIEDRA [ 161 ]

[ 160]

CATHEDRA

�El defecto principal de sus trabajos, del cual derivan todos los demás, es la ausencia del enfoque clasista en el estudio de los fenómenos
sociales. lo cual les impidió comprender la verdader~ naturaleza del colonialismo y el imperialismo, así como que estan condenados por la
historia. De aquí el que sea inherente a los antropólogos el menosprecio del marxismo, cuyas orientaciones metodológicas les darían la clave
para desentrañar las fuerzas motrices del proceso histórico, y les permitirían comprender las regularidades de los fenómenos sociales.
Cuando el antropólogo ligaba la idealización de la cultura denominada "primitiva" con el concepto del determinismo cultural, señala D.
Lewis, adoptaba hacia el pueblo que estudiaba una actitud paternalista
e hipócrita. El antropólogo rechl:lZa para su propia cultura los rasgos
típicos de la vida primitiva, que él mismo romantiza y trata de eternizar en otros pueblos. Describe con entusiasmo la vida altamente integrada de los "primitivos", la ausencia de stress con una limitada libertad de elección, pero para sí mismo defiende el derecho a tomar
decisiones personales y a poder optar.
Los antropólogos, concluye el autor, crearon un concepto de la
"cultura" que, en su uso analítico y teórico, aparece como un peligroso reflejo del racismo colonial. Tanto el antropólogo como el colonizador encuentran en la "singularidad" cultural de los hombres una
justificación para perpetuar el estado de cosas vigentes. La significación que comunican los antropólogos al concepto de "cultura" quizá
ayude a comprender por qué aceptaban con tan poca crítica el sistema
colonial, dentro del cual actuaban.
Creemos que D. Lewis desplazó el acento al afirmar que el actual es•
tado de crisis de la antropología social es el efecto de sus vínculos anteriores con los colonizadores, y de la desconfianza -originada por esa
circunstancia- con que las autoridades y la opinión pública de los países en desarrollo acogen a los representantes de esta ciencia. O sea: los
antropólogos de hoy están pagando los viejos pecados. Por muchos pecados que hayan tenido en el pasado las escuelas tradicionales de antropología social, difícilmente la opinión pública de los países del "tercer
mundo" y los movimientos democráticos de los indios, negros, chicanos
y puertorriqueños en los Estados Unidos tendrían hacia ella una actitud
de tanta desconfianza, e incluso de hostilidad, si no fuera por sus actuales vínculos con los intereses del establishment y el imperialismo.

El antropólogo norteamericano J.G. Jorgensen dice al respecto que
aunque las instituciones gubernamentales, en particular el Departamento de Defensa de los Estados Umdos, eran escépticas en cuanto a 1a
importancia de las ciencias sociales, crecen constantemente sus pedidos de estudios sociales: exigen información con fines políticos para
resolver las complicaciones corrientes o prever el futuro y prepararse
con antelación. Los funcionarios norteamericanos en los países extranjeros, añade, a veces exigen que los antropólogos les procuren la información que ellos mismos no pueden obtener. El Departamento de
~usticia, el FBI, 1~ policía local y otros organismos de seguridad seme~antes P~~den exigir a los antropólogos sociales y a los etnólogos una
mformac1on que puede usarse con fines contrarios a los del investigador (30).
Los antropólogos deben estar preparados para que tal información
se les exija en creciente volumen. El autor previene que, para obtenerla,
el antro~ól?go deberá ampliar el uso de instrumentos especiales, tales
como m1crofonos escondidos o dirigidos, minigrabadoras, cámaras fotográficas infrarrojas, y otros dispositivos empleados con fines de espionaje, que los servicios gubernamentales suministrarán gratis o con grandes descuentos, y cuyo uso le planteará serios problemas de orden moral. Es más, el autor no descarta que en un futuro próximo el antropólogo usará espejos invisibles, aplicará la hipnosis, drogas que controlan la conducta del hombre, cuestionarios cifrados y otros medios delincuentes a fin de obtener información. Las computadoras también
pueden emplearse para objetivos delincuentes ( 31).
No todos los científicos, por supuesto, critican el colonialismo ni
exigen apoyar el movimiento liberador y romper el cordón umb1l1cal
que ata a los antropólogos con el establishment. El ya mencionado R.
L. Beals, en su trabajo La política de los estudios sociales: un examen
de la eficiencia y las responsabilidades de la ciencia social, por ejemplo,
se indigna de que entre los estudiosos norteamericanos naya un grupo
"pequeño, pero ruidoso", de adversarios de la política gubernamental, que pone en duda todas las motivaciones de las autoridades. Algunos incluso estiman que el gobierno es delincuente. Niegan la posibilidad de que el gobierno o su política puedan; en el futuro, gozar del
apoyo de la mayoría de la población o que sobre ellos pueda ejercer
influencia positiva la opinión pública. Algunos incluso dudan si deben
publicar los resultados de sus indagaciones, que tanto su propio gobierno como cualquier otro podría aprovechar con fines amorales. Esos
CATHEDRA [

[ 162 ] CATHEDRA

163]

�"nihilistas" están dispuestos a consumir una cantidad ilimitada de fondos gubernamentales para las investigaciones, pero se niegan a colaborar con el gobierno ( 32).
El argumento principal de Beals es el siguiente· la renuncia de los
científicos a colaborar con el gobierno hará venir a menos la ciencia
e impedirá, presuntamente, el logro del objetivo central de las investí:
gaciones científicas, es decir, la acumulación de conocimientos para su
útil empleo final.
¿Pero qué hay detrás de estas frases archisabidas? ¿Cuál es el quid
de la discusión entre los partidarios y los enemigos de la colaboración
con el establishment? Sería realmente absurdo exigir a los antropólogos en el siglo xx que se encierren en cierta "torre de marfil" y renuncien a colaborar con cualquier gobierno, a partir de la comprensión
anárquica o "nihilista" de su esencia como materialización del "mal absoluto". Entre un gobierno y otro hay diferencias. Nadie negará cuán
plausible e incluso necesaria es la colaboración de los antropólogos extranjeros y de los científicos de los países del "tercer mundo" con los
gobiernos de estos países, a excepción de los regímenes racistas o "gorilas" del tipo de Sudáfrica o del Chíle de Pinochet. En la mayoría de
los países del "tercer mundo" no surge el problema de la "incompatibilidad" de los objetivos y las tareas de los antropólogos que están situados, por supuesto, en las posiciones del anticolonialismo de los gobiernos locales. Este problema tampoco surge en la Unión Soviética ni
en otros países de la comunidad socialista, en los cuales la etnografía
aboga por el principio de la igualdad de derechos, la amistad y la ayuda
mutua de los pueblos, cualquiera que sea el número de su población
y el color de la piel.
Por otra parte, en los Estados Unidos surge con particular agudeza
el problema de la "compatibilidad" de intereses de los antropólogos
y la política del gobierno; pero para ello hay motivos absolutamente
concretos, que deben buscarse en la política interna y externa de los
medios gobernantes de este país. En cuanto a la política interna, basta
con mencionar la situación "explosiva" que reina entre grupos de la
población norteamericana (como negros, indios, chicanos y puertorriqueños), objeto tradicional de estudio de los antropólogos yanquis.
¿ Qué ha prooorcionado a estos grupos. hasta la fecha, la colaboración
de los antropólogos con el gobierno? En total, nada positivo. Si éstos
grupos tienen hoy algunos derechos más que en el pasado, no es méri-

[ 164]

CATHEDRA

1

to de los antropólogos, sino de los movimientos democráticos, progresistas y revolucionarios, que representan los intereses de estos grupos y
luchan por ellos. No debe sorprender que entre los antropólogos honrados estos hechos provoquen protesta y los lleven a la oposición activa
contra el establishment, al que -con todo fundamento- atribuyen la
responsabilidad por la penosa situación de sus tutelados. Pasemos a los
problemas de la política exterior. El hecho de que el Pentágono, la CIA
y el Departamento de Estado emplearan a los antropólogos en la prolongada guerra agresiva contra el pueblo vietnamita y con el fin de
aplastar los movimientos de liberación nacional en los países del "tercer
mundo", provocó la protesta y la indignación hnto en su propio medio
como en el de los países que fueron víctimas de las acciones agresivas
del imperialismo norteamericano. Son notorias las tentativas del Pentág~mo y de la CIA para aprovechar los conocimientos de los antropólogos y sociólogos en la lucha contra el movimiento guerrillero. Para acabar con un solo guerrillero hay que movilizar contra él a diez soldados,
afirmaban antes los expertos del Pentágono; al10ra consideran que los
antropólogos pueden salir más airosos que esta empresa que los soldados, pues los científicos sugerirán los medios "pacíficos", y por ello
más eficaces y baratos, para engañar a la masa campesina aborígen atrasada, en la cual cuentan con apoyarse los guerrilleros. Los antropólogos
norteamericanos fueron incorporados al cumplimiento del Proyecto
Agil, amplio examen antiguerrillero que se practicó activamente en Bolivia, Tailandia y otros países (33). Por encomienda del Pentágono y de
la CIA, participaron en la creación de los escandalosos proyectos "sociológicos" Camelot, Simpático y otros por el estilo, cuya finalidad era
elaborar medidas más eficientes para combatir el movimiento de liberación nacional. ¿Acaso no servían al mismo fin las enrevesadas teorías
antropológicas "ultra-nuevas", tales como la "cultura de la pobreza" de
Osear Lewis, que transfería la responsabilidad de la miseria de las bajas
capas sociales a ellas mismas, para eximir al poder de los magnates de
esa responsabilidad? Aquí, ni por asomo, hay ciencia objetiva; ni siquiera ciencia. El antropólogo que utiliza sus conocimientos para sojuzgar a
los pueblos, se asemeja al médico que participaba en los experimentos
criminales en los campos de concentración nazis, o que da consejos a
la policía secreta sobre cómo torturar "de un modo científico" a la víctima durante el interrogatorio.
Lo dicho confirma la tesis marxista acerca del carácter partidista de
las ciencias sociales, entre ellas, la antropología social. No existen ciencias sociales sin partido o suprapartidistas. Cualquier sistema social, teo-

CA111EDRA [

165]

�ría, esquema, modelo o fórmula, reviste _objetiv~ente carácter social,
sirve a determinados intereses de clase, independientemente del deseo
subjetivo de su autor o ejecutor. _Mient~s la antroI?ología era e~ hobby
de acaudalados gentlemen, y la distracc10n de unos pocos, podia parecer que estaba al servicio de la verdad científica, y sólo de ella. Mas a
medida que la antropología se convertía en una rama "reconocida" de
las ciencias sociales, su contenido social se manifestaba cada vez co,n
mayor precisión. En modo alguno considera~os que to_dos l~s ~ntropologos no marxistas sean reaccionarios o servidores del impenalis~o. Es
más, estimamos que estos últimos son la minoría entre los antropologos
norteamericanos. Lo testimonian, entre otras cosas, los artículos de
Current Antropology que comentamos. La mayoría de los miembros
de la Asociación Americana de Antropólogos censuró en su momento
la guerra vietnamita: muchos antropólogos condenaron los proyectos
del tipo Camelot y rechazaron la "cultura de la pobreza" de Osear
Lewis (34).
Pero, justamente, la existencia en la antropolo?ía de es~s tendencias y corrientés que se exluyen mutuamente, confirma la tesis sobre el
carácter clasista de esta ciencia.
D. Lewis opina que para convertir la antropología en una "ciencia
útil" es preciso modificar radicalmente sus orientaciones sociales, su
metodología y sus objetivos. Los antropólogos deben tomar en cons~deración la opinión y los intereses de los grupos y pueblos que estudian.
Deben aceptar la realidad en su pluralidad de planos. El concepto del saber únicamente justo y objetivo debe ceder lugar al saber "de perspectiva", que no pretenda conocer el todo y enfoque la realidad desde una
posición especial, "existencialista", adoptada por el observador. Nos parece que tanto ésta como otras formulacione~ del auto_r, referentes a fas
nuevas bases metodológicas de la antropologia, no estan del todo claras
y requieren una mayor elaboración y puntualización.
El autor formula su idea con más claridad al promover la creación
de una "antropología activista". D. Lewis declara que si la antropología
quiere corresponder a los intereses ~ las necesidad~s reales de los ~u~blos estudiados por ella, y no a los mtereses profesionales de esta disciplina y de sus representantes, debe convertirse, en un determinad~ nivel, en ciencia francamente activista y empeñada, que proporcione
científicos sociales, partidarios de los cambios radicales (35).
El autor ruega no confundir la antropología "activista" con la tra-

[ 166] CATHEDRA

dicional antropología aplicada, cuyos adeptos son conocidos en los
países del "tercer mundo" como los defensores más declarados de los
sistem...., ~olonial y neocolonial (36).
D. Lewis propone utilizar la experiencia positiva de los antropólogos europeos que trabajan con los materiales de sus propios países. y
la de los representantes de la antropología "aborigen" de los antropólogos de los países del "tercer mundo". Tanto unos como otros actúan
más "independientemente" de los intereses explotadores, y por eso
tienen mayor interés por aportar una utilidad real a sus pueblos.
Los razonamientos de D. Lewis recuerdan &lt;'l llamamiento lanzado
hac~ ~ás de. veinte años por S. Tax para crear la "antropología de la
acc1on (action anthropology), que no encontró mayor apoyo (37).
El artículo de D. Lewis se envió a cincuenta antropólogos, para solicitarles su opinión. Respondieron diecinueve científicos de nueve países, y sus contestaciones fueron publicadas en Current Anthropology.
Casi todos se solidarizaron con las tesis básicas del artículo en cuestión
hicieron sugerencias y añadidos. C. Alba (Bolivia), por ejemplo, compar~
te la idea de D. Lewis de que el antropólogo debe necesariamente ser
partidario de los cambios radicales. Pero esto implica que el investigador
debe poseer una determinada ideología. Si es partidario de los cambios,
debe explicar el contenido y carácter de los mismos. K. Bertnold (Canadá) considera, a su vez, que la antropología crítica debe basarse en la
teoría radical. K.J. Okoye (Nigeria) apoya casi cada frase del artículo de
D. Lewis. M. Ovusu (Estados Unidos) recuerda el vínculo simbiótico
existente entre el mundo científico occirlental y el dominio de Occidente sobre los pueblos no occidentales.
En el mismo número de Current Anthropology se insertó el artículo
de D. Wyllner, titulado "Antropología: ¿vocación o mercancía?" (38).
Al igual que a D. Lewis, a este autor le preocupa el estado de crisis en la
antropología social norteamericana, y propone dividir la antropología
en ciencia "por vocación", o sea independiente de los patronos, y en
ciencia-mercancía, por la cual pagan y está al servicio de los intereses
del establishment. Aunque creemos que esta división es difícil de lograr,
no podemos menos que aplaudir el sincero deseo de D. Wyllner de renunciar a que la antropología se someta a los intereses de las clases dominantes.
¿Cuáles son las conclusiones? ¿Qué testimonian las citadas opinioCATHEDRA [

167 ]

�nes de los antropólogos norteamericanos? En primer término, evidencían la bancarrota de las viéjas orientaciones ideológicas de esta ciencia,
que, por regla general convertían a sus representantes en servidores de
los intereses internos y externos de los grupos dominantes de las grandes potencias imperialistas.
Los representantes de la antropología oficial estadounidense no
escatiman declaraciones grandilocuentes acerca de la utilidad de esta
ciencia para la humanidad contemporánea. Kluckhohn, por ejemplo,
quien -dicho sea de paso- actúa también en el campo de la sovietología (fue director del Centro de Estudios Rusos adjuntos a la Universidad
de Harvard), escribía que la antropología da base científica para el estudio de un importante problema que se plantea ante el mundo contemporáneo: ¿de qué modo los pueblos disímiles, que hablan en lenguas
incomprensibles para unos y otros y que se atienen a diferentes modos
de vida, pueden vivir en paz? (39).
Pero la antropología social burguesa, en virtud de su vinculación
a los intereses de los grupos dominantes, no puede ofrecer a los hombres más de lo que dispone. Fue Kluckhohn quien confesó en las últimas páginas de su obra que la eficacia de tal antropología es muy limitada; que existe un abismo entre su programa y sus resultados; que la
fuerza principal de la antropología consiste más bien en formular correctamente algunas preguntas que en dar respuestas correctas a las
mismas (40).
No debe sorprender que tanto los medios progresistas en los Estados
Unidos, como los pueblos del "tercer mundo" que han emprendido el
camino de la independencia, rechacen las orientaciones ideológicas de
las escuelas antropológicas norteamericanas tradicionales, y estimen que
esas orientaciones no son válidas para las necesidades de los jóvenes Estados, liberados del colonialismo. A estas circunstancias se debe la actual crisis de la antropología social.
Es evidente, asimismo, que el estado de crisis derivó en una aguda
lucha ideológica en el medio de los antropólogos sociales, dividiéndolo,
de hecho, en dos campos: los servidores del establishment y los partidarios de la antropología "comprometida" (activista), que se pronuncian
por el reconocimiento de la realidad política del "tercer mundo" y tratan de limpiarse la vergonzosa mancha de ser cómplices del imperialismo. Si bien los partidarios de la antropología empeñada solo comien-

zan a e!aborar sus orientaciones ideológicas y metodológicas, y entre
ellos existen diferencias sustanciales en la apreciación de los problemas,
sustentan, en general, posiciones avanzadas. A nuestro juicio, a ellos
precisamente les pertenP-ce el futuro en la antropología social.
La antropología no ha muerto, asevera G.D. Berreman, antropólogo norteamericano. Lo que pasa es que sus sacerdotes tradicionales no
desean ser "empeñados". Si ellos tienen éxito, puede perecer. Su ciencia atañe al hombre, y aunque procuran evitar ser incorporados a la lucha. no lo pueden evitar. Ya están comprometidos, quiéranlo o no. No
se plantea: "¿estaré comprometido?", sino: "¿cómo puedo estar comprometido de modo que ello corresponda a mi humanismo?" ( 41).
En unos de sus artículos escritos en 1968, Lévi-Strauss declaraba
que la antropología sobrevivirá en el mundo cambiante si se permite perecer, para renacer con un nuevo rostro (42).
¿Córnn debe ser ese "nuevo rostro" de la antropología occidental?
¿Quizá comience a tratar con igual respeto a todas las culturas del
mundo y registre el último suspiro del último "primitivo", antes de que
lo absorba la civilización occidental, como considera Lévi-Strauss, o se
convertirá en una ciencia "comprometida", "activista", como propone
D. Lewis, que irá a salvar a ese "primitivo" o a otros "objetos" de su
investigación, basándose solo en sus propias fuerzas, "en sí misma"?
A nuestro juicio, el futuro de la antropología no solo reside en esto
sino también en la estrecha colaboración de sus representantes en ara~
del progreso social y científico, de la paz y la amistad de los pueblos,
desde las posiciones de categórico rechazo del imperialismo, el colonialismo tanto pasado como presente.

NOTAS
l.

~ historia de esta cuestión y el punto de vista de los científicos soviéticos están expuestos en el libro de Y.V. Brornlei: Etnos y etnografía, Moscú 1973
pp. 178-213 (en ruso).
'
'

2. Véase la crítica a la antropología cultural/social por los científicos soviéticos
en las recopilaciones La etnografía anglo-norteamericana al seroicio del impe-

CA111EDRA [

[ 168 ]

CAfflEDRA

169 ]

�rialismo, Moscú, 1951, y La etnografía norteamericana contemporánea. Orientaciones teóricas y tendencias, Moscú, 1963; y de Y.P. Avérkieva: "La etnografía y la antropología cultural/social en Occidente", Soviéskaia Etnogrofia,1971,
n. 5· "La etnografía de EE. UU. y el neocolonialismo", Nóvaia Y
NovéÍshaia istoria, 1972. n. 5; y "Sobre la actitud hacia el marxismo en la etnografía contemporánea de Occidente", Investigaciones etnológicas en el extranjero. Ensayos críticos, Moscú, 1973 (en ruso).

17. M.J. Herskovits: ob. cit., pp. 709-1 O.
18. Véase El Correo de la Unesco, 1961, n. 11.
19. lbidem.
20. J.J. Maquet : "Objetivity in Anthropology", Current Anthropology, 1964, vol.
5, n. 1, p. 50.

3. C. Kluckhohn: Antropolog(a, México, 1949, p. 20.
4. M.J. Herskovits: El hombre y sus obras, México, 1964, p. 9.
5. Véase de C. Lévi-Strauss: Antropología estructurat La Habana, 1970, p. 319.
6.

c.

Lévi-Strauss: "La crise de l'anthropologie moderne", El Correo de la Unesco, 1961, n. 11.

7. Véase de C. Kluckhohn: oh. cit., p. 20.
8. ldem, pp. 182-86.
9. Véase la recopilación La etnografía anglo-norteamericana al servicio del impe·
rialismo, cit., p. 53.

21. Idem, p. 49.
22. Véase de C. Lévi-Strauss: "Anthropology. Its archievements and future", Current Anthropology, 1968, vol. 9, n. 7, p. 126.
23. Current Anthropology, 1973, vol. 14, n. 5, p. 291.
24. K. Gough: "New proposal for anthropologists", Current Anthropology, 1968,
vol. 9, n. 5, p. 403.
25. ldem, p. 405.
26. ldem, p. 406.

10. Véase de J. Foris: "Pax Britanica and the Sudan: S.F. Nagel", Total Asad (ed).
Anthropology and the Colonial encounter, London, ~974, p. 15_5. E_n este ~i~ro
figuran otros hechos que testimonian que los colonizadores bntámcos utiliza·
han a los antropólogos y sus investigaciones para oprimir Y explotar a los pueblos aborígenes.

27. Véase de D.J. Jones: "Social responsability and the belief in basic research: an
example from Thailand", Current Anthropology, 1971, vol. 12, n. 3, p. 349.

11. C. Kluckhohn: oh. cit., p. 187.

29. ldem, p. 291.

12. Véase Current Anthropology, 1968, vol. 9, n. 5, p. 398.

30. Véase de J.G. Jorgensen: "On ethics and anthropology", Current Anthropology, 1971, vol. 12, n. 3, p. 326.

13. G. McGregor: "Anthropology in government: United States", Yearbook of
Anthropology, Nueva York, 1955, pp. 421-32.

31. ldem, p. 326-27.

14. Véase de R. L. Beals, H. Hoijer: Introducción a la antropología, México, 1960,

32. R.L. Beals: Politics of social research: an inquiry into the ef{ectivness and responsabilities of social science. Chicago, 1969, p. 151.

p. 3. Por cierto, los antropólogos fueron emplead~s ~ara_ el espio?aj,~ también
en la Primera Guerra Mundial (véase de F. Boas: Sc1enhsts as sp1es , The Nation, 1919, n. 109, p. 797).

15. C. Kluckhóhn: oh. cit., pp. 188-90.
16. Después de la Segunda Guerra Mundial, los grandes monopolios comenzaron a
emplear a los antropólogos para estudiar los conflictos sociales. La "antropolo·
gía industrial", resultado de ello, trata -según especifica Kluckhohn- de apli·
car a la sociedad capitalista el método y la metodología elaborados de las con·
diciones de campo en las colonias y aprovechados en el pasado por la adminis·
tración colonial (véases de C. Kluckhohn: oh. cit., pp. 205, 06)

[ 170 ] CATHEDRA

28. D. Lewis "Anthropology and colonialism", Current Anthropology, 1973, vol.
14, n. 5, pp. 571-91.

33. Véase Current Anthropology, 1968, vol. 5, n. 5, p. 427, idem, 1973, vol. 14,

n. 5, pp. 567-68.
34. Véase de J.L. Horovitz (ed.): The rise and fall of Project Camelot: studies in

relationship between social sciences and practical politics, Cambridge, 1967;
C. Valentine: Culture and poverty Critique and counter proposals, Chicago,
1968; E. Leacock (ed.), The "culture of poverty", Nueva York, 1971; "An·
thropology and world affairs as seen by USA associates". Current Anthropology, 1964, vol. 5, n. 5.

CATHEDRA [ 171 ]

�35. Current Anthropology, 1973, vol. 14, n. 6, p. 589.
36. Este punto de vista coincide con la opinión del antropólogo J. Moore, también
norteamericano, quien en 1971 propuso la idea de crear una antropolog(a "guerrillera" (J. Moore: "Perspective for a partisan anthropology", Liberation,
1971, n. 16, pp. 34-43).
37. Véase la opinión soviética sobre la intervención de S. Tax en: Y.P. Avérkieva:
"Significación funcional de la etnografía en EE. UU. ", Véstnik istorii mirouoi
kulturi, 1959, n. 4, pp. 72-3.
38. D. Wyllner: "Anthropology: vocation or commodity?", Current Antrhopology,
1973, vol. 14, n. 5, pp. 547-55.
39. Véase de C. Kluckhohn: ob. cit., p. 11.
40. ldem, p. 281.
41. Véase de G.D. Berreman: "Is anthropology alive? Social responsability in social
anthropology", Current Anthropology, 1968, vol. 9, n. 5, p. 395.
42. Current Anthropology, 1968, n. 7, p. 126.

1

\

\

[ 172]

CATIIEDRA

�Pizarrón

Lineamientos
para los cursos infantiles de la
Escuela de Idiomas
Blase, coordinadora de la
Escuela de Idiomas, un escrit~ donde se expresaran
los criterios, las sugerencias, los juicios, el funcionamiento, etcétera, pertinentes para la mejor marcha de los cursos infantiles de idiomas extranjeros.

NOTA LIMINAR: El
pasado 23 de octubre del
presente año fueron iniciadas las lecciones de los cursos de lenguas extranjeras
para niños, dentro de las
labores regulares de la Escuela de Idiomas dependiente de la Facultad de
Filosofía y Letras de la

Lo que en seguida se
leerá son, pues, los lineamientos que, para estas
actividades lectivas, presentó la mencionada profesora Annie Blase.

UANL.
Con este motivo, las
autoridades de nuestra entidad universitaria solicitaron a la licenciada Annie

**
DADO QUE YA existen en esta
ciudad un considerable número de ins-

*
tituciones dedicadas a la enseñanza
de idiomas extranjeros, nuestro criteCATIIEDRA

(173 ]

�,

río esencial es que se tiene que ofrecer al público un concepto nuevo:
una enseñanza más atractiva y, sobre
todo, más científica. Afortunadamente, en el caso de los idiomas se da la
coincidencia de que lo que es más
atractivo es también lo más eficaz, con
la condición de que la enseñanza impartida esté fundamentada con conocimientos lingüísticos, didácticos y psicopedagógicos, lo cual nos lleva a diseñar el perfil del maestro capacitado
para el desarrollo de una enSt!ñanza
tal.

MAESTROS
l. SEXO. Tradicionalmente, se
ha adiudicado más al sexo femenino
la tarea de entrenar y educar a los niños, lo cual me parece un grave prejuicio, ya que -la psicología lo ha demostrado- el papel del padre es importantísimo en la adquisición del
lenguaje y de la socialización. Por lo
tanto, se sugiere que, en la elección
t:le los maestros. no se tome en cuenta
este prejuicio sexista.

N. B : Es obvio también que en
nuestros cursos infantiles de idiomas
los grupos de niños serían mixtos.

2.

PREPARACION.

El perfecto conocimiento del idioma a enseñar es un requisito imprescindible mas
no el único. En mi opinión, el conocimiento de un idioma no es una garantía de capacitación para enseñarlo;
una imaginación libre y original, reforzada por una preparación en cuanto
a metodología, psicología tal niño y
del aprendizaje, así como sobre las
diversas técnicas que ayudan al apren-

[ 174] CATHEDRA

dizaje, es indispensable (ver en el apartado "Medios de enseñanza" lo referente a las mencionadas técnicas).
Un maestro seguro de su competencia
no tratará de "apantallar" a sus alumnos y, por lo tanto, les pennitirá cesenvolverse más.

3.
REPARTICION DE LOS
GRUPOS. En vez de la acostumbrada
repartición: cada grupo con su (único)
maestro, propongo que se considere la
posibilidad de que los maestros se encarguen del grupo según sus aptitudes
personales en cuanto a técnicas e, inclusive, que dos o varios maestros reúnan sus grupos, eventualmente, para
una actividad supervisada en equipo.
Este sistema tendría las ventajas siguientes:
a) Los niños no se aburrirán de
su maestro y ¡recíprocamente!
b) El maestro no fonnará un
complejo de "propietario" para con
"sus niños".
c) Si los maestros trabajan por pareja se evitaría que los niños formen
un criterio sexista de la enseñanza del
idioma y de las actividades que fomentan su aprendizaje.
d) Asimismo, los maestros aprenden a trabajar en equipo, a consecuencia de lo cual la enseñanza se torna
más crítica y más rica a la vez, amén
de que ayuda a la integración del grupo-clase ( ¡Nada más convincente que
el ejemplp! ).

4. IDI()MAS IMPARTIDOS. Se
sugiere que sean impartidas clases de
varios idiomas a fin de crear un ambiente pluralista en nuestra Escuela de
Idiomas y de que no se enfatice una

fijación sobre la lengua y la cultura
norteamericanas.
Enseñar un idioma es enseñar una
visión del mundo, una nueva manera
de relacionarse con los demás y con
el cosmos; de verse a uno mismo, de
pensar y actuar. Por lo tanto, se enfocará la enseñanza por medio de un
principio metodológico de base: aprender haciendo y relacionándose.
Este principio entrañ!J un rechazo
de los métodos tradicionales, tanto
los basados sobre una progresión gramatical bastante arbitraria, plasmada
en un libro (método) con diálogos y
ejercicios artificiales, como los llamados "métodos audiovisuales" o "audioorales", fundamentados en una concepción conductista del aprendizaje.
Estos métodos han sido ya desechados
por faltos de bases científicas y por
ser poco eficientes (merman mÚcho la
motivación).

tura, canciones, cuentos musicalizados,
cocina, teatro, marionetas, pantomima, gimnasia rítmica, etcétera, así co•
mo experimentos sencillos de ciencias
naturales, excursiones en la ciudad y
sus afueras, viajecitos de estudio, etcétera.
Con el mismo espíritu, se podría
buscar la manera de reunir nuestr~
alumnos con niños extranjeros residentes en la ciudad, sea en la propia
Escuela de Idiomas, sea en la familia
de aquellos niños.
De aquellos lineamientos en cuanto a la metodología y sus medios de
aplicación se pueden deducir algun&amp;
de las características requeridas del
medio donde se impartirían las clases.

LA ESCUELA
SE PARECERA lo menos posible
una escuela, es decir, deberá ser
flexible al máximo: disponer de un
patio amplio que pueda servir para
juegos de grupos y pequeñas representaciones, y disponer, asimismo, de una
cocina donde también se pueda consumir lo preparado en la clase.

a

Por el contrario, se hará uso de
toda clase de MEDIOS que refuercen
la motivación hacia el aprendizaje, propicien la integración del grupo clase
y hagan innecesarias las tediosas repeticiones del pattem drills.

MEDIOS DE ENSEÑANZA
POR SUPUESTO, aQuí entran los
medios audiovisuales tradicionales: películas documentales o de ficción y
programas grabados de TV. Pero se
debe tomar en cuenta que, como estos
medios no fomentan la actividad del
niño, su uso será reducido, prefiriendo,
en su lugar, unos medios más idóneos
para el desenvolvimiento del niño: pin-

El mobiliario, reducido al míni•
mo indispensable: alfombras, cubos
de "hielo seco" de varios tamaños,
que sirvan tanto para sentarse como
para crear espacios; mesitas modulares;
en las paredes, espacios previstos para
dibujar o colocar figurines y posters
(placas de fibracel donde se puedan
fijar hojas grandes de papel).
La decoración debe ser de buen
gusto (sencilla), para evitar la cursile-

CATIIEDRA [

175]

�ría, así corno los estereotipos ( ¡Personajes de Walt Disney!, por ejemplo).
ALGUNOS PUNTOS DIFICILES
l. ES INDISPENSABLE que la

enseñanza de un idioma comprenda
forzosamente la de su gramática, pero
¿de qué manera? y ¿a qué rango? Estas son preguntas muy delicadas de
resolver. Solamente puedo sugerir
que se enseñe la gramática de una
manera completamente INDUCTIVA:
A partir de ejemplos provistos por los
niños mismos, se les incita a reflexio•
nar sobre el idioma y a conceptualizar
sus reglas.
En este renglón es donde el maestro debe ser lo más imaginativo posi•
ble y, sobre todo, debe basarse en una
observación atenta de sus alumnos, a
fin de determinar las estrategias, los
modos de cognición y de memoriza•
ción propios de cada uno, olvidándose
de cualquier estandarización prefijada.
En cuanto al lugar que la gramá·
tica debe ocupar en el aprendizaje,
está claro que ésta debe quedar integrada a un aprendizaje global y que
nunca es tan importante como la ap·
titud de comunicar.
2. POR CONSIGUIENTE, las co•
rrecciones, tanto las de pronunciación
como las de estructuras, deben hacerse
en un momento adecuado, es decir,
fijado de común acuerdo por alumnos
y maestros, después y no en el
momento en que se realice la comuni•
cación, a menos que lo expresado esté
incomprensible; el maestro procurará

que la- corrección provenga del mismo
alumno o del grupo que hicieron el
error. Esto, con el objeto de no cohi•
bir al alumno.
3. LA EVALUACION. Debe in•
tegrarse al aprendizaje mismo¡ aquí
se trata de evitar un espíritu indivi·
dualista de competición cuya consecuencia es la agresividad y el resenti•
miento.

En conclusión, me parece de suma
importancia que el aprendizaje de un
idioma extranjero signifique para el
niño lo mismo que para sus maestros:
una fuente de alegría y de desarrollo

intelectual, emocional y social. Sólo
con esa condición nuestra labor será
de provecho para la comunidad / AN·
NIE BLASE, coordinadora de la Es•
cuela de Idiomas.

***

El progreso mismo del aprendiza-

je es una prueba en sí; las diversas ac•
tividades desempeñadas por los niños
pueden servir de diagnóstico, sin que
sean necesarias las temidas "pruebas"
elaboradas sin tomar en cuenta la crea•
tividad del niño (Se espera una sola
respuesta: entonces, se comprobará la
corrección gramatical únicamente).
4. EL LUGAR DE LA "ESCRI·
TURA" EN EL APRENDIZAJE. El
idioma supone la posesión de cuatro
habilidades: entender, hablar, leer y
escribir. En la enseñanza audiovisual
se le hacía muy poco lugar al idioma
escrito -tanto entendido como produ•
cido-, pero no se puede pasar por alto
que vivimos en un mundo donde la
palabra impresa tiene un papel muy
importante. Por lo tanto, se integrará
la adquisición de la habilidad de lectura al aprendizaje. Y en lo que se
refiere a la escritura, se cuidará de que
esté justificada por una situación, por
ejemplo: apuntar un mensaje, redactar un artículo o un diario de clases,
elaborar los diálogos de un sketch,
componer un poema, una carta o una
canción. Hay que subrayar también
que esta actividad, en un principio,
se realizuí únicamente a nivel de
grupo.

Cambio
reestructural en el Col~o

de Pedagogía

PORTICO / Tras cuatro años de haber sido fun·
dado, en 1974, el Colegio
de Pedagogía de la Facul•
tad de Filosofía y Letras
de la UANL arriba en
este año a una etapa de
consolidación de sus estructuras internas. Esta
consolidación -queda in•
mersa en la proyección general de superación de todas las dependencias de
nuestra Facultad. Partici·
pación muy activa en este
período de maduración del
Colegio ha tenido el maestro José Antonio Mejía
Ayala, su coordinador actual, quien es el autor del
presente escrito, cuyo con•
tenido tendrá el lector

oportunidad de apreciar en
seguida.
ANTECEDENTES Y TRAYECTORIA
DEL COLEGIO DE PEDAGOGIA
LA DECADA de los sesentas podría ser llamada con acierto la década
de la crisis del sistema educativo nacional, particularmente del superior.
Y por más que esta crisis sólo pueda
ser explicada como resultado de las
contradicciones que han caracterizado
la. dialéctica del desarrollo del propio
sistema social en que está Inmerso, es
indudable que es en este período en
el que se manifiesta toda una síntoma·
tología cada vez más evidente, en la
que se destaca, como es lógico, el pro·
blema docente y metodológico. Mu•
chas páginas se publicaron en todos
CAfflEDRA [

( 176 ]

CATHEDRA

177 ]

�los niveles, analizando algunos aspectos del fenómeno o aportando múl·
tiples soluciones y alternativas; dramáticos acontecimientos de carácter social y político se vincularon en los
análisis de esta crisis, y no tardaron
las instituciones educativas del país
de tomar cartas en el asunto (la
ANUIES surge precisamente en este
período, en un afán de coordinar los
esfuerzos que ya se manifestaban al

respecto).
La Universidad Autónoma de
Nuevo León vivió particularmente un
período de extraordinaria efervescen·
cia y participó igualmente en este tipo
de enfoque del problema, promoviendo la creación de departamentos
ad-hoc que investigaran la situación e
invitando expertos de otros países a
participar y a aportar posibles soluciones. Asimismo, se enviaron funcionarios al extranjero para capacitarse
al respecto; y se promovieron y se
participó en numerosos eventos, todo
Jo cual significó un considerable esfuerzo y asignación de recursos que,
aunque pennitió señalar algunas directrices, éstas tuvieron un carácter aislado, remedia) y transitorio, ya que se
careció de un esquema formal que diera coherencia a ese encomiable esfuerzo.

No es sino hasta la gestión recto•
ral del doctor Luis Eugenio Todd que
las autoridades de la UANL empiezan
a considerar la posibilidad de atacar el
problema educativo de una manera
sistemática (particularmente el relacionado con la docencia, al que en ese
tiempo se Je atribuía una gran priori•
dad), surgiendo así la .idea de promo·
ver estudios formales al respecto, a

[ 178]

CATHEDRA

nivel

de

licenciatura o

maestría.

La idea se gestó y permaneció en
estado latente hasta que en 1974 la Facultad de Filosofía y Letras promueve
unos cursos de formación de profesores orientados a preparar pedagógicamente a los catedráticos de la propia
Universidad. A esa promoción asistieron un total de veintisiete aspirantes, de los cuales sólo siete eran profesores universitarios y veinte eran
egresados de la Escuela Normal Superior del Estado, en franca búsqueda
de superación, a quienes se proporcionó la oportunidad de tomar los cursos.

A raíz de la visita de algunos expertos del Colegio de Pedagogía de la
UNAM, y de pláticas sostenidas entre
el director de la Facultad de Filosofía
y Letras de la UANL con algunos profesores y participantes en esos cursos,
se empezó a señalar la posibilidad real
de crear el Colegio de Pedagogía, ela·
borándose para tal efecto un plan de
estudios provisional, e iniciándose el
primer semestre fonnal de la licenciatura en febrero de 1975, período en
que fue aprobada esa carrera por la
Junta Directiva de la Facultad.

Aunque con algunos contratiempos para su formalización a nivel del
Consejo Universitario, debido en gran
parte a problemas de interpretación
atinentes a los objetivos que el Colegio
persigue y a sus posibilidades con relación al campo de aplicación profesional de sus egresados (situación que actualmente ha quedado totalmente aclarada y resuelta), el Colegio de Pedagogía ha venido funcionando perfectamente, manifestando una extraordinaria dinámica a partir de su modesto

proyecto original, del que hemos
hecho referencia. Este proyecto, que
se inició con una población de veintisiete alumnos y diez profesores, tiene
actualmente (otoño de 1978) más de
cuatrocientos alumnos y treinta y cinco profesores.
Ha egresado ya la primera generación y los resultados son optimistas.
Algunos de los recipiendarios han pasado a formar parte del equipo de profesores del Colegio; otros llan sido llamados para desempeñar éátedras en
otros colegios de la propia Facultad o
en distintas facultades universitarias.
Diferentes departamentos, tanto de la
UANL como de otras instituciones relacionadas con investigación y planeación en enseñanza media superior,
están demandando los servicios de
nuestros egresados. Un buen número
ha iniciado ya estudios de postgrado.
Otros se han incorporado a empresas
de la localidad o han sido promovidos en sus empleos dentro del sistema educativo.

Creemos, con certeza, que esos
cuatro años no han sido un simple
transcurrir. Por el contrario, han representado un período durante el cual el
Colegio de Pedagogía de la UANL ha
madurado, y los problemas educativos, tanto en el ámbito universitario
como en el de la sociedad en general,
siguen a la orden del día, manifestando cada vez más el evidente y estrecho
entrelazamiento con factores de índole
económico, social y político. Asimismo, estos problemas han conformado
un marco de referencia que pennite
destacar la urgencia de estudiar formal
y sistemáticamente los fenómenos relacionados con la educación más allá del

modesto enfoque de la didáctica y de
la psicología, enfoque al que habían
quedado tradicionalmente circunscri-

tos.
No queda así duda del gran acierto académico que significó la creación
de una institución como es el Colegio
de Pedagogía, institución que permite
la preparación profesional de expertos
que se avoquen al análisis científico de
tan importantes problemas. Sin embargo, todo acierto relacionado con la
preparación universitaria implica una
gran responsabilidad y un gran reto.
Conscientes de esto, hemos iniciado un
diagnóstico de nuestra actual situación, con el afán de adaptar lo mejor
posible las condiciones del Colegio a
nuestra particularmente cambiante y
conflictiva realidad educativa. La tarea resulta relativamente sencilla cuando se apoya en una buena cimentación como la realizada por el licenciado Mario Aguilera Mejía, quien tuvo a
su cargo la iniciación del proyecto,
proyecto que, aunque vive por ahora
una adolescencia algo problemática,
podemos, con optimismo, preverle
prometedoras espectativas.
Por ahora sólo podemos especular
sobre algunos aspectos particularmente
interesantes de él, ya que sus posibilidades definitivas sólo podrán ser establecidas en la medida en que se efectúe
una revisión cuidadosa del curriculum.
Para ello, se requerirá la participación
de alumnos, egresados y maestros del
Colegio, ya que a la carrera le fue aprobado por el Consejo Universitario un
curriculum sumamente amplio y nexible en cuanto a sus alcances, estructura y aspectos operativos (sistemas de
créditos), el cual puede desperdiciarse
CA111EDRA [

179]

�si no se toma especial cuidado en garantizar su consistencia, tanto en sus
aspectos internos (a nivel de Facultad),
como en sus aspectos externos (la realidad educativa nacional).
Este estudio, debemos señalar, es
fundamental, y hacia él estamos actualmente canalizando nuestro principal esfuerzo. Hemos involucrado, como fue señalado anteriormente, a maestros, egresados y alumnos, pues el
análisis tiene que efectuarse desde
múltiples ángulos y requiere la búsqueda cuidadosa de abundante información. En esta dirección ya se han
dado los primeros pasos al implementarse un curso-laboratorio que tiene
como objetivo primordial realizar la
primera etapa, de donde se espera obtener un diagnóstico que permita
evaluar adecuadamente nuestro programa de estudios. Asimismo, formular,
con carácter definitivo, lo que por ahora se nos presenta a priori como interesantes posibilidades sobre las que
vale la pena meditar. Debemos apoyarnos provisionalmente, para ello, en
la interpretación que damos a los comentarios, observaciones y preferencias manifestadas espontáneamente
por algunos alumnos y maestros a
esta Coordinación. Y debemos apoyarnos, sobre todo, al potencial que,
de acuerdo a nuestra experiencia
profesional, sentimos ofrece el actual

programa de estudios/
Para esto, podemos señalar, entre
otras, las siguientes dos posibilidades:
1) Creación de especialidades certificadas previas a la obtención del grado
de licenciatura, con duración aproximada de dos años, y 2) incremento de
las alternativas curriculares bajo siste-

[ 180]

CATHEDRA

ma abierto de enseñanza.

l. CREACION DE ESPECIALIDADES CERTIFICADAS PREVIAS A
LA OBTENCION DEL GRADO DE
LICENCIATURA, CON DURACION
APROXIMADA DE DOS AÑOS.
EN BASE a los estudios prelimin11l'P~ que se han venido realizando
sobre el curriculum, se puede prever la
posibilidad de conformar, de una manera consistente, especialidades certificadas muy concretas que podrían obtener los alumnos del Colegio de Pedagogía sin tener que cubrir todos los
créditos de la licenciatura. De este tipo de especializaciones podemos mencionar los siguientes ejemplos: a) Especialidad en docencia media superior,
b) Especialidad en capacitación y desarrolio ele recursos humanos para la
docencia

plementaríá con algunos fundamentos
de tipo formativo como sería la filosofía de la educación y las ciencias sociales. En esta especialidad, la certificación haría mención explícita de la
capacitación, tanto para nivel medio
superior como superior.
b) Candidatos egresados de las
escuelas normales superiores cuyo interés es reforzar su preparación uocente e incursionar en la docencia a nivel
medio superior en áreas académicas
específicas. En esta especialidad también habrá una acentuac10n, aunque
menos intensa en el área de psicopedagogía y didáctica, y cursaría en
otros colegios de la Facultad de Filosofía y Letras o en otras facultades
ma~rias adecuadas al área de especialización deseada, en una cantidad y
calidad que le permitan un grado de
dominio académico suficiente para desempeñarse con eficiencia como docente en el nivel medio superior. En
este caso, la formación se complementaría con fundamentos en el área
filosófica y en la de ciencias sociales.

* Especialidad en docencia media

superior
Esta especialidad vendrá a responder a una necesidad urgente y muy manifiesta de preparar docentes a nivel
medio superior y superior, y se cumpliría con uno de los objetivos para los
que ~I Colegio fue creado. Para esta
especialidad existirían dos clases de
candidatos:
a) Candidatos egresados de cualquier carrera universitaria cuyo interés
sea la docencia a nivel medio superior
o superior. En este caso, la especialización se lograría concentrando los estudios del interesado en las áreas de
psicopedagogía y didáctica y se com-

* Especialidad en capacitación y

desarrollo de recursos humanos
para la docencia
Al igual que las anteriores, esta
especialidad llenaría una necesidad
prioritaria dentro de nuestro sistema
educativo en todos los niveles (una
prueba de lo anterior es la frecuencia
con gue le son solicitados al Colegio
de Pedagogía servicios de este tipo,
por diversas dependencias de la propia
UANL y por otras instituciones, y por
el hecho de que muchos de nuestros
egresados estén concentrando sus actividades en est.e campo). En est.e apartado, la formación de los candidatos

se acentuaría en las áreas de capacitación (dinámica de grupos i y u, microenseñanza y programas de capacit4,ción), se complementaría en forma
adecuada con el área de psicopedagogía y didáctica y se fundamentaría
con las áreas de filosofía y ciencias
sociales.

2. INCREMENTO DE LAS ALTERNATIVAS CURRICULARES BAJO S:STEMA ABIERTO DE ENSEÑANZA

TOMANDO EN cuenta la indiscutible y necesaria tendencia de la
educación a modificar sus esquemas
operacionales, y considerando que el
Colegio de Pedagogía cuenta con los
recursos técnicos y humanos necesarios para hacerlo, creemos que, en base
a los estudios que se realicen, deberá
considerarse la posibilidad de manejar
el mayor número de asignaturas bajo
la modalidad de sistema abierto. Esto,
no sólo por estar capacitado el Colegio
de Pedagogía para ello. sino porque las
condiciones y caraeterilticw dt quie- .
nes ingresan, así como las limitaciones
de espacio y recursos en general, han
conducido a su rápido crecimiento y
no parecen ofrecer otra alternativa a
corto y mediano plazo.
CONCLUSIO"fll
SUBRAYANDO nuevamente que
las alternativas que se han señalado en
este ensayo tienen on carácter preliminar, queremos enfatizar que lo que sí
es definitivo y nos infunde gran optimismo es el evidente proceso de consolidación del Colegio de Pedagogía de
la Facultad de Filosofía y Letras de
CAfflEDRA [

181 ]

�la UANL como un centro de altos
estudios en un campo de la problemática social de indiscutible prioridad.
Esto lo coloca en una trayectoria
de gran compromiso y proyección
dentro de nuestra Facultad y dentro
de nuestra máxima casa de estudios.
Los hechos nos dicen que el Colegio
ya no es un proyecto. sino una prome-

tedora tealidad, que abre una brecha
más en la lucha por convertir a nuestros jóvenes en auténticos agentes de
cambio que puedan contribuir científicamente a la solución de los graves
problemas que confronta actualmente
nuestra sociedad/ JOSE ANTONIO
MEJIA A YALA, coordinador del Colegio de Pedagogía.

Creación del
Centro de Extensi6n e Investigación
Pedagógica CEIP)
INTRODUCCION
LA FACULTAD de Filosofía y
Letras de la UANL ha creado en el
pasado mes de noviembre el Centro de
Extensión e Investigación Pedagógica
(CEIP) para servir de apoyo a la propia
entidad universitaria ~n las finalidades
de favorecer la investigación teórica y
aplicada de las ciencias de la educación, para contribuir así al desarrollo
y a la difusión de la información científica.

El método que guía al Centro de
Extensión e Investigación Pedagógica
en todo su trabajo es el método de la
investigación científica, entre otros, el

de la observación y la experimentación. La observación, para captar los
problemas educativos de más urgente
resolución, y la experimentación, para
comprobar los resultados de sus hipótesis y de sus elaboraciones.

FINAUDADES
LAS FINALIDADES que persigue
el CEIP en sus labores se pueden sintetizar de la siguiente manera:
l. Favorecer la investigación teórica y aplicada de las ciencias de la
educación.
2. Contribuir a la düusión de la
información científica.

3. Elaborar cursos de actualización para el personal docente y de investigación.
4. Dar servicios a otras instituciones similares (universitarias o privadas).

EL CEIP CONSTA DE CINCO
AREAS
PARA REAUZAR sus funciones,
el Centro de Extensión e Investigación Pedagógica está constituido por
las siguientes áreas:
l. Area de pedagogía.
2. Area de investigación teórica y
aplicada.
3. Area de estadística.
4. Area técnica.
5. Area de promoción y relaciones públicas.
•

AREA DE PEDAGOGIA

Sus funciones son las siguientes:
l. Desarrollar cursos de actualización docente.
2. Implementar el diseño curricular.
3. Establecer estrategias de enseñanza.
4. Realizar la estructuración y el
análisis de programas.
5. Fomentar los sistemas de evaluación.
6. Pugnar por la dinámica de grupos.
7. Optimizar el proceso enseñanza/aprendizaje mediante la preparación
docente del personal de la Facultad.
8. Impartir asesoramiento a organismos universitarios oficiales y privados.

•

AREA DE INVES11GACION
TEORICA Y APLICADA

Su actuación será la siguiente:
l. Ejercer la práctica de elaboracion de diseños de investigación.
2. Realizar instrumentos de investigación.
3. Utilizar la correcta metodología científica de la investigación.
4. Implementar proyectos sobre
investigaciones.
•

AREA DE ESTADISTICA

Su ejercicio es el siguiente:
l. Colaboración en la planeación

de las investigaciones y estudios que
se llevan al cabo, fijando el criterio estadístico a seguir.
2. Análisis estadístico de los datos recolectados en las investigaciones
realizadas.
3. Formulación de conclusiones
con criterio psicopedagógico.
4. Consultas a los maestros sobre
problemas de estadística.
•

AREA TECNICA

Esta área contará con el siguiente
personal:
* Secretarias.
* Bibliotecario.
* Conserjes.
•

AREA DE PROMOCION Y RELACIONES PUBLICAS

Sus actividades serán las siguientes:
l. Divulgación

Para desarrollar esta función, el
Centro distribuirá propaganda en todos los sectores interesados en su traCA'IHEDRA [ 183 ]

[ 182 ] CATHEDRA

�bajo en tomo a la organización y fmes
del mismo, sobre las investigaciones
que realiza, sobre los resultados de
dichas investigaciones y sobre los conocimientos científicos necesarios para
la mejor comprensión de sus labores.

2. Intercambio
El Centro de Extensión e Investigación Pedagógica establecerá relaciones con instituciones locales y nacionales similares, con organismos oficiales y particulares interesados en sus
investigaciones y con casas editoriales
del país que publiquen obras de interés para el trabajo e iniciar el canje
de publicaciones.
3. Archivo técnico

El CEIP reunirá y clasificará
los documentos que se refieren a sus
actividades técnicas, con el objeto de
integrar una fuente de información
completa y coherente donde se puedan
obtener los datos necesarios para el
conocimiento de su labor.
4. Impresiones

Para concretizar las labores de
este apartado, el CEIP realizará lo siguiente:
* Estudios técnicos sobre impresiones.
* Control de trámite de impresiones.
* Impresiones mimeográficas.
* Distribución de material impreso.

***

Treinta
cursos en la División de Estudios
Superiores
LA DMSION de Estudios Superiores de la Facultad de Filosofía Y
Letras de ta UANL tiene programados
treinta cursos de posgrado para el presente semestre lectivo de agosto a
diciembre del presente año de 1978,
de los cuales algunos ya se han desarrollado y otros se están desenvolviendo

[ 184]

CATIIEDRA

dentro de las seis maestrías constituyentes de esta área académica de nuestra Facultad.
El itinerario de estos cursos a nivel de maestría es el siguiente:
l.

MAESTRIA EN METODOLOGIA

DE LA CIENCIA
l. "Fundamentos de la filoso{ía
de la ciencia", licenciado Tomás González de Luna, de la UANL.
2. "Fundamentos de las ciencias
naturales", doctor Juan Lauro Aguirre
Villafaña, de la UANL.
3. "Métodos de investigación",
ingeniero Carlos Bernardo Rivera Fernández, de la UANL.
4. "Metodología básica de las
ciencias sociales", maestros Ricardo
César Villarreal Arrambide y José
María Infante, de la UANL.

11. MAESTRIA EN LETRAS
ESPAÑOLAS

5. "Literatura de vanguardias"
(Los ismos), maestra Eiizabeth Kleen
de Hinojosa, del ITESM.
6. "Literatura española contemporánea" (La generación del 27, poesía de vanguardia y surrealista), doctora María Guadalupe Martínez de Rodríguez, de la UANL.
7. "Sociología de la literatura"
(Literatura y comunicación), maestro
pendiente.
8. "Literatura mexicana" (Relaciones con España: siglo xvii y con
Iberoamérica: siglo xx), doctor Sergio
Fernández, de la UNAM.
9. "Lingüística española e hispanoamérica ", maestro Antonio Alca1á
Alba, de la UNAM.
III. MAESTRIA EN FILOSOFIA

10. "Filosofía de la política" (La
política y el Estado en Lenin y Gramsci), licenciado Juan Angel Sánchez Palacios, de la UANL.
11. "Marxismo", maestro René

Zavaleta Mercado, de la FLACSO.
12. "Seminario de filosofía contemporánea", doctor Adolfo Sánchez
Vázquez, de la UNAM.
13. "Filosofía latinoamericana",
doctor Agustín Basave Femández del
Valle, de la UANL.
IV. MAESTRIA EN ENSEÑANZA
SUPERIOR
14. "Investigación
pedagógica",
doctor Enrique Moreno de los Arcos,
de la UNAM (cancelado).
15. "Diseños experimentales y cuasi-experimentales en educación", doctora Libertad Menéndez de Moreno,
de la UNAM (cancelado).
16. "Problemas universitarios" (Pedagogía universitaria), maestro Miguel
Talento, del I.P.N.
17. "Didáctica de la enseñanza superior", maestro José Antonio Mejíio
Ayala, de la UANL.
18. "Sistematización de la enseñanza", maestra Ofelia Escudero, de
la UNAM.
19. "Tecnología educativa", doctor José Huerta Ibarra, de la ANUIES.
20. "Sociología de la educación"
(Escuela y sociedad), maestra Adriana
Victoria Puiggrós, de la UNAM.
21. "Técnicas de investigación en
psicopedagogía", doctor Luis Lara
Tapia, de la UNAM.
22. "La educación no formal",
ingeniero Jorge Peart y otros, de la
UNAM.
23. "Sociología de la educación",
doctor Carlos Marquis S., de la UNAM.

V. MAESTRIA EN
BIBLIOTECOLOGIA
24. "Introducción a la bibliotecoCA111EDRA [

185]

�logía ", maestro Rogelio Hinojosa, de
la Universidad de Syracuse, E.U.A.
25. "Fuentes y seroicios de in·
formación", maestro Vicente Javier
Sáenz Cirios, de la Universidad de
Texas, E. U.A.
26. "Organización bibliográfica
J". maestro José Porfirio Tamez Solís,
de la Universidad de Case Western Reserve, E.U.A. (cancelado).
27. "Selección y adquisición de
materiales" (cancelado) .

VI. MAESTRIA EN FORMACION Y

CAPACITACION DE RECURSOS
HUMANOS*
28. "Problemática de la realidad

socioeconómica ''.
29. "Instrumentación metodológica para el aprendizaje y la investigación I".
30. "Problemática de la educa-

ción de adultos en sus aspectos de formación y capacitación de personal".
(*) Estos tres cursos serán atendidos por los siguientes maestros especialistas de CREFAL, UNESCO, OEA y
UANL: doctor Ada! berto A. Velázquez, doctor César Picón, maestro
Arturo Esperón, maestra María Elena Chapa de Santos, maestro Mario
Cerutti y maestro Ricardo C. Villarreal.

* **

l. La filosofía y su historia.
2. El significado de la füosofía de
Hegel.
3. La crítica de los neohegelianos.
4. El humanismo de Fuerbach.
5. La reacción irracionalista de
Schopenhauer y Kierkegaard.
6. Marx: de sus obras de juventud
a El capital. Materialismo dialeético
y materialismo histórico.

8. Fuerbach, La esencia del cristianismo, capítulos i y ii de la Introducción, Ed. Juan Pablos, México.
9. Shopenhauer, Sobre la volun·
tad de la naturaleza, número 230 de
El Libro de Bolsillo, Ed. Alianza Editorial, Madrid, páginas 41 a 49, 62 a
67 y 194 a 200.
10. Kierkegaard, El concepto de
la angustia, Colección Austral, No.
158, Introducción, páginas 13 a 26 y
152 a 159.

11. Marx, Elementos fundamentales paro la crftica de la economía
polftica, Siglo veintiuno editores, pri-

BIBLIOGRAFIA
l. Marx y Engels, La ideología
alemana, Ed. Pueblos Nuevos, páginas
37 a 52.
2. Ortega y Gasset, "Prólogo a la
historia de la filosoffa de Emile Bré·
hier", en Obras completas, tomo sexto.

3. Hegel, Fenomenología del espíritu, Fondo de Cultura Económica,

Seminario de
filosofía contemporánea, a cargo del
doctor Adolfo Sánchez Vázquez
LA DIVISION de Estudios Superiores de la Facultad de Filosofía y
Letras de la UANL anuncia el próximo
desarrollo del curso "Seminario de fi.

losofía contemporánea", curso que estará a cargo del doctor Adolfo Sánchez
Vázquez, en calidad de profesor extra•
ordinario de esta entidad universitaria.
Las lecciones del doctor Sánchez

[ 186 ]

CATHEDRA

Vázquez se desenvolverán dentro de
las actividades académicas regulares de
la maestría en filosofía y, en su prime-

páginas 15 a 19.
4. Marx y Engels, La sagrada fa·
milia, Ed. Grijalbo, páginas 3 a 15,
144 a 152 y 256 a 258.
5. Marx y Engels, Escritos económicos varios, Ed. Grijalbo, páginas 111
a 123 y 62 a 72.
6. Marx, Tesis sobre Fuerbach.
7. Engels, Ludwig Fuerbach y el

fin de la filosofía clásica alemana.

mer tomo, páginas 20 a 29 y 84 a 90.
12. Marx, Prólogo a la contribu-

ción de la crítica de la economía po·
lítica, en Obras escogidas, tres tomos;
primer tomo, páginas 516 a 519.
13. Engels, Dialéctica de la naturaleza, Ed. Grijalbo, páginas 178 a
187.

NOTA: Oportunamente se dará
comunicación, por los medios de información locales, sobre las fechas y
horas de celebración de este seminario, el cual se efectuará en la propia
sede de la División de Estudios Superiores, sita en la calle de Matamoros,
número 278, al poniente, casi esquina
con la calle de Cuauhtémoc.

***

ra parte, constará de seis sesiones, con
sujeción al siguiente itinerario y bibliografía:

TEMARIO DE LA PRIMERA
SEMANA
CAnlEDRA [

187]

�Curso del doctor
Lara Tapia sobre técnicas de investigación
en la piscopedagogía
DENTRO DEL actual curriculum
semestral académico de la maestría
en enseñanza superior de la División
de Estudios Superiores de nuestra
Facultad, el doctor Luis Lara Tapia,
profesor titular de la Facultad de
Psicología de la UNA'· I y huésped de
la Facultad de Filosc fía y Letras de
la UANL, sustentará el curso de "Técnicas de investigación en psicopedagogía", de acuerdo con el programa
siguiente:
l. Visión general sobre la situación experimental.
2. El planteamiento de problemas.
3. Las definiciones operacionales.
4. El planteamiento de hipótesis.

5. El plan de investigaciones.
6. El control experimental.
7. Las variables independientes y
las variables dependientes. Variables
intercurrentes.
8. Diseños con grupos al azar.
9. Diseños con grupos aparejados.
10. Diseños con más de dos grupos.
11. Diseños factoriales.
12. La investigación de casos simples.
13. La extensión de los conceptos
científicos.

a) Educación, progreso y crisis;
b) La crisis como producto
del desarrollo;
c) La crisis educativa como
producto de la crisis ideológica;
d) La crisis orgánica;
e) Crisis educacional y cambio social.
5.

PROGRAMA

Alternativas
a) La alternativa desarrollis-

ta ·,

l. Definiciones y caracterización
de la problemática
a) Sociedad, cultura y educación;
b) El proceso de socialización y los agentes socializadores;
c) Socialización y modo de
producción.

b) La desescolarización;
c) La educación liberadora;
d) Las reformas educativas
populistas;
e) La educación en los países
socialistas.

BIBLIOGRAFIA
NOTA: Cada tema o lección tendrá una duración aproximada de una
hora.

***

Sociología
de la educación, curso de la
maestra Puiggrós
"SOCIOLOGIA DE la educación"
es el título del curso que sustentó

de la UNAM, dentro del cuadro de
materias básicas de la maestría en
enseñanza superior de la División de
Estudios Superiores de nuestra Facultad, en el segundo período semestral
lectivo del presente año.
El programa y la bibliografía
de estas lecciones de posgrado son los
que siguen:

la maestra Adriana V. Puiggrós, catedrática del Colegio de Pedagogía

2. La problemática educativa actual
a) Desarrollo, subdesarrollo y
dependencia;
b) La educación como factor
del desarrollo socioeconómico;
c) La educación como instrumento de la reproducción social,
d) La educación como medio
para la hegemonía.
3. Educación e instituciones: la
escuela
a) Desarrollo histórico de la
escuela;
b) Escuela, Estado e ideología;
c) Escuel11 y división del trabajo;
d) Escuela en el capitalismo
dependiente.
4.

La crisis de la educación

Esta bibliografía es para consulta.
En cada clase se indicarán las lecturas
de tipo obligatorio.
1. Aspectos sociales y económicos de la educación, Tomo 11, Ed.
UNESCO, París, 1963.
2. J. Medina Echeverría, Filososo fía, educación y desarrollo, Siglo
veintiuno editores, México, 1975.
3. J. Vayzey y otros, Aspectos económicos de la educación, Ed.
Hachette, Bs. As., 1968.
4. La educación en el medio
rural, Ed. UNESCO, París, 1974.
5. Lauwerys y otros, La educación en el mundo de la industria, Ed.
Estrada, 1971.
6. Marx-Engels, La ideología alemana, Ed. Progreso, México, 1974.
7. Louis Althusser, La filosofía
como arma de la revolución, Ed. Progreso, México, 1976.
CA111EDRA [ 189 )

[ 188 ) CATHEDRA

�8. Althusser y Balibar, Para leer
"El capital", Siglo veintiuno editores,
México, 1965.
9. Baudelot v &amp;tablet, La escuela
capitalista, Siglo veintiuno editores,
México, 1975.
10. Bourdieu y Passeron, La reproduction, F.d. Munuit, París, 1970.
11. Bourdieu y Passeron, Los estudian tes y la cultura, Ed. Labor, Barcelona, 1967.
12. Vania Bambirra, El capitalismo
dependiente latinoamericano, Siglo
veintiuno editores, México 1974.
13. Cardoso y Faletto, Dependen-

cia y desarrollo en América Latina,
Siglo veintiuno editores, México,
1973.
14. A. Gramsci, La formación de
los intelectuales, Ed. Grijalbo, México, 1967.
15. A. Brocooli, Antonio Gramsci
y la educación como hegemonía, Ed.

Nueva Imagen, Mex1co, 1977.
16. Portelli, Gramsci y el bloque
histórico, Siglo veintiuno editores, México, 1977.
17. A. Mattelart, Agresión desde el

espacio.
18. Revista "Comunicación y Cultura", varios artículos, números 1, 2,
3, 4 y 5, F.d. Galerna.
19. H. Camoy, La educación como
imperialismo cultural, Siglo veintiuno
editores, México, 1977.
20. lvan Ilich, En América Latina
ipara qué siroe la escuela?, Ed. Búsqueda, México, 1974.
21. E. Reimer, La escuela ha muerto, Ed. Barral, 1973.
22. P. Freire, La pedagogía del
oprimido, Siglo veintiuno editores,
México, 1976.
23. P. Freire, Cartas a GuineaBissau, Siglo veintiuno editores, México, 1977.

***
•

1)

1

1

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1
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¡:-----;

Problemas
de educación superior, curso del
maestro Miguel Talento
EL MAESTRO Miguel Talento,
profesor del Instituto Politécnico Nacional, ha explicado, durante el pasado mes de noviembre, el curso "Probi'em~ de educación superior", como

[ 190 ]

CATHEDRA

una de las actividades académicas regulares de la maestría en enseñanza
superior de la Facultad de Filosofía y
Letras de la UANL, en su semestre
escolar de agosto a diciembre del año

actual, 1978.
Como profesor huésped de nuestra Facultad, el maestro Talento presentó, para desarrollar su curso de posgrado, el siguiente programa y biblio•
grafía:

PROGRAMA
l.

Introducción
1.1 Algunos conceptos fundamentales: Reprod1Jcción, socialización, educación.
1.2.1. La totalidad orgánica
como principio metódico central.
Esencia y apariencia. Objetividad
y conciencia.
1.2.2. Caracterización del tipo de análisis a realizar. Unidades
de análisis.

2. Relación educación superior y estructura económica
2.1. Características del tipo
de estructura productiva mexicana. Su evolución histórica y tendencias.
2.2. El sistema educativo superior y la calificación de la fuerza de trabajo.
2. 3. Las necesidades de calificación de fuerza de trabajo y
las perspectivas para cuantificarlas.
2.4. Contradicciones
entre
volumen de matrícula y mercado
de empleo. Consecuencias.
3. Relación educación superior-superestructura
3.1. Caracterización de la sociedad civil y política mexicana.
3.2. Evolución histórica del
Estado mexicano. Periodización.

3.3. Relación universidad-Estado.
3.3.1. El espacio institucional: legalidad y autonomía relativa. Elementos que definen su
estructuración.
3.3.2. La política~ducativa a nivel superior. Concepciones e instrumentos.
3.3.3. La formación de
intelectuales.
4. Características del sistema de edu-

caci6n superior en México
4.1. Evolución histórica del
sistema por sector. Periodización.
4.1.1. Evolución de matrícula, número de instituciones y
profesores.
4.1.2. Crecimiento comparativo por rama.
4.1.3. Análisis histórico de la
eficacia del sistema.
- retención intracurricular
- atención a la demanda
- eficiencia terminal

5. Procesos de politización
5.1. Los intereses corporativos por sector.
5.2. Condiciones para la expresión política de cada sector.
5. 3. Las concepciones acerca
de la universidad. Distintas posiciones.
5.4. La lucha política en la
universidad. Su valor y consecuencias.
Distintas posiciones.

BIBUOGRAFIA
l. Introducción
CATHEDRA [

191 J

�*Louis Althusser, Ideología y aparatos ideológicos del Estado, Cuadernos de Pasado y Presente, Siglo veintiuno editi&gt;res, México.
*Berger y Luckman, La construcción social de la realidad; Ed. Amorrortu, Bs.As.
*Karel Kosik, Dialéctica de lo
concreto, Cap. iii; Ed. Grijalbo, Colección Teoría y Praxis, México.
*Georgy Lukács, Historia y conciencia de clase, Caps. i y ii; Ed. Grijalbo, México.
*Karl Marx, Introducción a la
crítica de la economía política, Cuadernos de Pasado y Presente, Siglo
veintiuno editores, México (Cap. ii).
2. Relación educación superior-estructura
*Ruy Mauro Marini, Dialéctica de
la dependencia, Ed. Era, México.
*Th. dos Santos, Imperialismo y
dependencia, Ed. Era, México, (Caps.
15, 16 y 17).
*Samir Amín, Su polémica sobre
el intercambio desigual, en Imperialismo y comercio internacional, Cuadernos de Pasado y Presente, Siglo
veintiuno editores. Sus posiciones
sobre el carácter del capitalismo periférico en La acumulación a escala
mundial, Siglo veintiuno editores,
México.
*Roger D. Hansen, La política
del desarrollo mexicano, Siglo veintiuno editores, México.
*Raúl González Soriano, "Auge
y crisis del capitalismo en México;
1950-1971 ", en Historia y Sociedad,
No. 3; y del mismo autor: "El Estado
mexicano y la crisis económica, en el
No. 6 de la misma revista.
*Martín Camoy, "Las consecuencias políticas de la formación de re-

[ 192]

CATIIEDRA

cursos humanos", en Comparative
Education Review, Vol. 19, No. 1,
1975.
*Carlos Muñoz Izquierdo y José
Lobo, "Expansión escolar, mercado de
empleo y distribución del Ingreso en
México", en El empleo en América Latina, Siglo veintiuno editores, México.
3. Relación educación superior-superestructura
*Julio Labastida Martín del Campo, "Proceso político y dependencia
en México: 1970-1976", en Revista
Mexicana de Sociología, 1977-1,
UNAM, México.
*En Perfil de México en 1980,
los artículos de: Julio Labastida Martín del Campo, Manuel Villa y Víctor
Flores Olea, Vol. No. 3, Siglo veintiuno editores, México.
*Juan Felipe Leal, La burguesía
y el Estado mexicano, Ed. El Caballito; y del mismo autor, México:
Estado, burocracia y sindicatos, Ed.
El Caballito, México.
*Pablo Latapi, "Reformas educativas en los cuatro últimos gobiernos
(1952-1975)", en Comercio Exterior,
diciembre de 1975.
4. Características del sistema de educación superior en México
*IX Censo General de Población
1970, Secretaría de Industria y Comercio. México. La educación superior
en México, ANUIES, 1970-1976, México.
*Revista del Centro de Estudios
Educativos, No. 3 de cada año (7-77).
*Estadística Básica del Sistema
Educativo Nacional, SEP (70-75).
*El desarrollo urbano en México, Luis Unikel y otros, El Colegio de
México, 1976.

5. Procesos de politización
*Angelo Broccoli, Gramsci y la
educación como hegemonía; Ed. Nueva Imagen, México.
*Rossana Rossanda, "Tesis sobre
la enseñanza", en El manifiesto, Ed.
Era, México.
*Armando Tecla, Universidad,
burguesía y proletariado, Ediciones de
Cultura Popular, México.
*Jean C. Passeron, Los problemas
y los falsos problemas de la demo-

cratización del sistema escolar, Revista
de Ciencias de la Educación, Argentina, 1975, Ed. Axis.

NOTA: La bibliografía arriba
mencionada es indicativa sobre los
problemas que se tratarán durante el
curso; en las sesiones de trabajQ se
señalarán las referencias específicas
para cada tópico, complementando e
interrelacionando la ya apuntada

* * *

Anteproyecto de
investigación sobre el concepto de sociedad
en los siglos xix y xx
Anteproyecto de investigación
que se presenta al Instituto de Investigaciones de la Facultad de Filosofía y
Letras de la Universidad Autónoma de
Nuevo León.
TEMA GENERAL: Teoría sociológica. Tema específico: "La evolución y desarrollo del concepto de sociedad en las diferentes corrientes y
teorías sociológicas durante los siglos
xix y xx".

INDICE

l. Objetivos generales del estudio.
11. Cuestiones metodológicas.
III. Fases de la investigación.

l.

Objetivos generales del estudio

EL PRESENTE PROYECTO de
investigación teórica en sociología pretende fundamentalmente llenar un
vacío, así como satisfacer las necesidades académicas de los primeros semestres de la carrera de sociología
en el estudio de la teoría sociológica.
CAnIEDRA [ 193]

�Estas necesidades académicas se
refieren a la carencia de materiales
suficientes que orienten, desde la perspectiva del marxismo, la ubicación
histórica, las condiciones económicas,
políticas e ideológicas que dieron como resultado el surgimiento y establecimiento de las diversas corrientes
sociológicas.
Dicho proyecto tendrá carácter de
introducción a la teoría sociológica,
en primer lugar porque las exposiciones, las monografías, etcétera, no
abordarán los problemas exhaustivamente sino que se limitarán a la exposición de algunos aspectos esenciales,
sobre todo en lo que se refiere al concepto de sociedad y al objeto de la
sociología. En segundo lugar, porque
dichos trabajos tampoco pretenderán
ser estudios originales y profundos,
sino que la presentación de algunas
de las tesis medulares de tal o cual
representante de las corrientes seleccionadas con el objeto de desplegar la
base conceptual de la teoría sociológica que nos pennita responder, en una
conclusión final, a las siguientes preguntas: ¿Cómo se sitúa el materia·
lismo histórico frente a las tesis erróneas y /o limitadas de los grandes teóricos de la sociología occidental y moderna?
Por cuanto al nivel de los trabajos, se pretende abordar el estudio de
las diversas corrientes sociológicas en
los dos siguientes niveles:
a) En primer lugar, realizando
monografías sobre un autor o corrientes que resulten relativamente accesibles. b) En segundo lugar, aquéllas en
las que el propósito de profundización y enriquecimiento sean necesa-

[ 194 ] CATIIEDRA

ríos ofrecerán alguna dificultad y re•
sultarán de lectura lenta y pesada, pero
de ninguna manera configurarán materiales impenetrables o inaccesibles.

El proyecto tiene un último, aunque no menos importante, objetivo:
tiende a la formación teórica de dos
estudiantes de los últimos semestres
que quedarían incluidos dentro de un
programa de formación de profesores
en la especialidad de teoría sociológica. Este hecho contribuiría a solucionar, en parte, las carencias, en el
norte de la república, de especialistas en este campo del conocimiento.
Se proponen estudiantes de los últimos semestres porque esto les pennitiría, con dicho estudio, ir recabando
información que les sirviera de base
para realizar su tesis profesional.
Se propone, asimismo, como cuestión importante, que los dos estudiantes sean becados por la Facultad para
garantizar seriedad en las investigaciones.

Las monografías tendrán que ir
siendo publicadas como materiales de
lectura de los estudiantes de primeros
semestres.

II. Cuestiones metodológicas.

PARTIREMOS del principio metodológico de Marx y Engels, quienes
concibieron los movimientos intelectuales como representativos de situaciones sociales. Por lo tanto, aquí lo
importante es examinar en detalle el
transfondo del pensamiento sociológi-

co, tanto en el pasado como en la
actualidad.
Afinnamos, por tanto, que las
grandes figuras de la teoría sociológica no fueron ni son simplemente individuos notables, sino representantes
a través de los cuales las fuerzas sociales realizan sus propósitos.

Para el análisis de las corrientes
y teorías se proponen los siguientes
aspectos:
- Condiciones históricas
- Condiciones económicas
- Condiciones políticas
- Condiciones sociales
- Condiciones ideológicas
- Tesis principales
- Concepción acerca de la sociedad
- Limitaciones de sus teorías.
Se han seleccionado las siguientes
escuelas o corrientes del pensamiento
sociológico y ciencia social:
- Positivismo sociológico
- Organicismo social
- Empirismo sociológico
- Fonnalismo sociológico
- Sociología comprensiva
- Psicologismo sociológico
- Estructural-funcionalismo
- Materialismo histórico.
Se delimitarán los objetivos específicos a alcanzar con las lecturas de
cada una de estas corrientes, como una
guía para lograr el mayor fruto de las

lecturas.
III. Fases de la investigación

A. SE PROCEDERA a realizar la
más completa investigación bibliográfica sobre las corrientes y autores. Duración: tres meses.
B. La segunda fase consistirá en
llevar a cabo las lecturas seleccionadas.
El tiempo Iímite para cada una variará según el material bibliográfico recabado, así como de la profundidad del
análisis.

Se considera que en un ténnino
de cuatro semestres o dos años estarían tenninadas la mayoría de las monografías. Se irían publicando paulatinamente desde el primer semestre.

Hay que considerar, aunque no
como fase, la discusión periódica de
todos los materiales recabados en fi.
chas de trabajo.

Recursos materiales:
- Máquina de escribir
- Fichas bibliográficas: 2000
- Fichas de trabajo: 5000
- Papel carta: 3000
- Compra de libros: se proporcionará la relación.
- Suscripciones a revistas n ~nales e internacionales/ JORGE ZEPEDA JUAREZ, sociólogo-investigador, octubre de 1978.

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,

CAfflEDRA [

195]

�Una nueva
maestría en la División de Estudios
Superiores (*)
Por cuanto al proyecto de crear otra maestría,
en este caso la maestría
en ciencias sociales, ésta
actualmente se encuentra
en proceso de ser materializada, y todo hace suponer que será implementada en el próximo año de
1979.

NOTA PRELIMINAR:
La División de Estudios
Superiores de la Facultad
de Filosofía y Letras de la
UANL ha venido desarrollando una serie de estudios tendientes a la creación de nuevas maestrías y
a la modificación curricular de las ya existentes.
Entre las nuevas creaciones se encuentra la maestría de especialización en
historia de la frontera mexicana, la cual empezará a
funcionar a partir de febrero de 1979. Y las que
van a sufrir una transformación futura son la maestría en enseñanza superior,
la de letras y la de metodología de la ciencia.

A continuación se reproducirán algunas de las
características de la nueva
y flamante maestría.

MAESTRIA DE ESPECIALIZACION
EN HISTORIA DE LA FONTERA
MEXICANA
DURACION:

Cuatro semestres

académicos.

Créditos:

Dieciséis materias de
cuatro horas lectivas a la semana cada

(*) La maestría de especialización en historia de la frontera ~exic~na fue aprobada ya
por la Junta Directiva de la Facultad de Filosofía y Letras, por la Dirección Gene~al de Estudios Superiores de la U~L y por el Consejo Universitario de la propia casa de estudios.

[ 196] CATHEDRA

una. Cada materia equivale a tres créditos. El seminario de tesis tiene un
valor de tres créditos. Total de créditos en materias: sesenta. El estudiante presentará una tesina cuyo valor es
de doce créditos. La maestría será
obtenida cuando el pasante obtenga
setenta y dos créditos. Para ser pasante, el estudiante reunirá un mínimo
de sesenta y cuatro créditos. La tesina
deberá ser presentada en un plazo no
mayor de doce meses, a partir de la
obtención de la carta de pasante. El
estudiant.e deberá aprobar todas las
materias en un plazo no mayor de
siete semestres académicos. Al no
cumplir con alguno de estos requisitos, el estudiante perderá veinticinco
por ciento de los créditos acumulados.

Requisitos para el ingreso
Poseer el título de licenciatura o
ser pasante en historia, filosofía, letras,
sociología, ciencias poHticas, economía, psicología o derecho.
Aprobar el examen de inglés básico.

tomar ocho materias a nivel de licenciatura. Los pasantes que ingresen a
la maestría no podrán inscribirse en
ninguna materia del tercer semestre
antes de obtener su título de licenciado.

PLAN DE ESTUDIOS

Primer semestre
.... Historia de las relaciones diplomáticas entre México y los Estados
Unidos I (1810-1939).
2. Historia de los Estados Unidos I (1614-1939).
3. Geografía física y humana del
Norte.
4. Inglés avanzado l.
5. Seminario de tesis I (Los estudiantes se reunirán cada semana con
el director de tesis, durante dos horas,
para organizar su trabajo de investigación).

Segundo semestre
l . Historia de las relaciones diplomáticas entre México y los Estados
Unidos 11 (de 1940 hasta nuestros días).
2. Historia de los Estados Unidos
11 (de 1940 hasta nuestros días).
3. Problemas económicos y sociales de la zona fronteriza en la actualidad.
4. Inglés avanzado 11.
5. Seminario de tesis 11.

Los estudiantes que no provienen
de la carrera de historia, deberán cursar, antes de iniciar el programa de la
maestría, un curso de teoría de la historia, un curso de historia general, un
curso de métodos de investigación
histórica y dos de historia de México
( cinco materias semestrales) a nivel
de licenciatura.

Tercer semestre
l. Historia de los indios de Nor-

Los estudiantes provenientes de
facultades de la rama de ciencias naturales o técnicas podrán también
cursar la maestría. Para ello, deberán

teamérica (En México y los EE.UU.)
2. Historia del Norte de la época
colonial.
3. Historia de las emigraciones
mexicanas a los Estados Unidos.
CA1HEDRA [

197 j

�4. El Norte en la historiografía
mexicana y norteamericana.
5. Seminario de tesis Ill.

Cuarto semestre
l. Historia del Norte (1840-1848).
2. Historia de las zonas anexadas
a los Estados Unidos (1848-1975).
3. Historia del Norte mexicano
(1848-1975).
4. Historia de los mexicanos en
los Estados Unidos desde 1910 hasta
la actualidad.
5. Seminario de tesis IV.
Debido a problemas de organización y financiamiento, en la primera
generación no habrá materias optativas. Una vez establecida la maestría,
éstas deberán ser agregadas.
FUNDAMENTACION
NO EXISTE en México ningún
centro dedicado al estudio de los problemas fronterizos. Los expertos en
este tema, así como en los problemas
de los mexicanos que habitan en los
Estados Unidos, son aún muy pocos.

1

1

Es superfluo insistir en la importancia de los problemas fronterizos.
Cerca de quince millones de mexicanos
viven en la así llamada Zona Fronteriza. En ella se enfrentan a problemas
económicos, sociales y políticos de un
carácter específico, frecuentemente
diferente al que conoce el resto del
país. El movimiento migratorio de
mexicanos hacia los Estados Unidos es
constante y afecta la vida de millones
de conciudadanos. Otros millones de
mexicanos, o bien de estadounidenses
de origen mexicano, están radicados en

[ 198 ]

CATHEDRA

el país vecino. Ellos están ligados por
muy diversos lazos con la nación mexicana. Estos lazos no se han debilitado, sino que, al contrario, a medida
que se desarrolla la conciencia de la
personalidad propia de los mexicanos
en los Estados Unidos, se fortalecen y
desarrollan, planteando, para México,
grandes posibilidades y también responsabilidades importantes.
El desarrollo económico y social
de esa región necesita técnicos y especialistas que conozcan estos problemas. La cultura de nuestro país exige
la presencia de personas interiorizadas
con la frontera norte.
Nuestra idea es que la maestría en
historia de la frontera mexicana puede,
con el tiempo, transformarse en un
centro de investigación y de formación
de especialistas de importancia nacional atrayendo el apoyo de diversas
instituciones oficiales, tales como
CONACYT.
Pero éste no es su único propósito. Consideramos que personas de
otras profesiones, que trabajan o están
ligadas con los problemas de esta parte
del país, pueden tener interés en adquirir una formación especializada. Se
trata, por lo tanto, de iniciar una nueva especialidad abierta a los egresados
de muchas otras carreras.
La Universidad Autónoma de
Nuevo León tiene una ubicación privilegiada para convertirse en uno de
los principales centros del estudio de
este tema en el país. Para ello es necesario actuar con visión de las grandes
posibilidades que ofrece este campo,
prácticamente virgen.

NECESIDADES
EL MINIMO de requerimientos
necesarios para poner en marcha la
maestría son los siguientes:
1) La infraestructura administrativa será proporcionada al principio por la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, sin que sean necesarias erogaciones importantes.
2) El personal docente: Debe
haber dos profesores de tiempo completo con las calificaciones necesarias
para que dirijan, durante los dos años

de duración de la maestría, los seminarios de investigación. Los demás
profesores serán contratados para
impartir materias específicas.
3) Se hará una erogación inicial
importante para la formación de una
biblioteca (o sección de la Biblioteca
de la Facultad) especializada y una
cantidad anual fija para ese propósito.
4) Deberán organizarse por lo menos dos viajes de estudio prolongados
para que los estudiantes se familiaricen
con las zonas estudiadas.

***

Ofrece
sus servicios el Centro de
Traducción
NOTA INTRODUCTORIA/ Con fecha del 21
de noviembre del año en
curso ha quedado instituido el Centro de Traducción de la Facultad de Filosofía y Letras de la
UANL, el cual está regido
por la coordinación del licenciado Herón Pérez Martínez, quien también es el
secretario general de nuestra Facultad.

El Centro de Traducción (CET) realizará traducciones precisas y de calidad. Elaborará traducción de textos en distintas
especialidades; igualmente,
traducción de obras literarias, documentos, correspondencia, instructivos de
manejo de maquinaria e interpretación
simultánea
para simposios y reunioneffe
internacionales, etcétera.
CA111EDRA [

199]

�A continuación, CA·
THEDRA reproduce el
Proyecto de creación del
Centro de Traducción de
la Facultad de Filosofía
y Letras de la UANL, cuyo autor es el propio coordinador del CET, licenciado Herón Pérez Martínez.

El CET ofrece traducir del alemán, inglés, francés, italiano, ruso, búlgaro
y portugués, pues cuenta
con personal especializado.
El CET se pone a disposición de la comunidad universitaria, instituciones del
estado de Nuevo León y
de todo el país.

CENTRO DE TRADUCCION DE LA FACULTAD DE
FILOSOFIA Y LETRAS DR LA UANL (CET)
Proyecto

markoviano, etcétera.

Exposición de motivos

La traducción es un contacto de
lenguas y de culturas.

LA NECESIDAD de traducir y la
traducción misma son tan viejos como
el lenguaje mismo. Desde los primeros
contactos sumero-acádicos en que
aparecieron las primeras obras de traducción de que tenemos noticia hasta
nuestros días, un ejército enorme de
traductores de todas las condiciones
ha pretendido entender la memoria y
el saber de la humanidad a ámbitos
espacio-temporales a que el individuo
creador sería de otra manera incapaz
de llegar.

La traducción implica compartir
la propia cosmovisión y las cosmovisiones de otros, toda vez que toda lengua
es una reticulación de la realidad amorfa.

Para resolver este problema se han
ideado quiméricas soluciones: se pensó en el esperanto o en el uolapuck y
ahora se sueña con la máquina de traducir que como moderno alquimista
transforme instantáneamente todo lo
que le alimente. Incluso con esta es·
peranza nació la gramática generativotransformacional chomskiana que se
midió con "máquinas de traducir"
como la "gramática de los estados
finitos" según el modelo matemático

Traducir es confrontar ideologías.
Traducir es dialogar, por eso la etnografía es una traducción.

[ 200]

CATHEDRA

La traducción contemporánea se
ha visto enriquecida en el presente
siglo con el auge lingüístico, especialmente de la ciencia del significado en
todas sus ramas actuales: semántica,
semiología, etcétera.

Traducir es ir en busca de esos
universales del lenguaje buscados como
eslabones que permitan llegar hasta
la estructura mental del hombre. La
traducción es un acto de integración
humana.
Por eso esta búsqueda es vieja co-

mo el lenguaje mismo y tan actual como las más actuales corrientes humanísticas.
Por ello no puede estar ausente
de un centro cultural como nuestra
universidad.
Sabedores de ello hemos hecho
germinar la idea de un Centro que
venga a llenar este vacío y satisfacer
esta necesidad, no sólo local, sino nacional y latinoamericana.
Fundamentamos nuestro aserto
anterior en la consideración de los siguientes hechos:

l. Las traducciones al español en
los campos más significativos del saber
llegan al medio rultural mencionado,
nuestro medio, con un atraso promedio de veinticinco años, cuando lle-

ras extranjeras que permita poder

acercar una bibliografía, a la masa
cultural, permanentemente actualizada.
5. La necesidad de un Centro que
auxilie en la dotación de películas
educativas, para los programas de
educación audiovisual, que hagan posible,; otras perspectivas y experiencias
mediante la traducción de video tapes
Y filmes educativos extranjeros.
6. La posibilidad de estar presentes en la labor editorial del país, de
brindar auxilio especializado tanto a
departamentos oficiales como particulares: traducción de programas de televisión, de películas, instructivos, material periodístico, etcétera.

II. ORGANIZACION DEL CET

gan.
2. Esta circunstancia implica un
obvio estancamiento en cualquier proceso de actualización cultural y académica, dado que para poder participar activamente en el desarrollo cultural contemporáneo se precisa de una
dotación bibliográfica permanentemente alimentada a tiempo.
3. Falta en nuestro ámbito un
Centro especializado en que recaiga
la tarea emanada de las consideraciones anteriores así como la importante
tarea de la traducción simultánea en
las, cada vez más numerosas y necesarias, convenciones internacionales y seminarios de estudio de alto nivel.
4. La necesidad de un contacto
bibliográfico permanente con las edito-

l. El Centro de Traducción será
una dependencia de la Facultad de
Filosofía y Letras. Sus siglas serán
CET.
2. El CET constará de un coordinador, un cuerpo de traductores y
de un consejo de editorial.
3. El coordinador será el responsable y representante legal del CET y
dependerá del director de la Facultad
de Filosofía y Letras.
4. El coordinador será nombrado
por el director de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, y durará
en su cargo todo el tiempo que dicha
dirección así lo crea conveniente.
5. El cuerpo de traductores será
CA1HEDRA [ 201

]

�reclutado primordialmente de entre los
profesores que trabajan ya en distintos departamentos de idiomas de la
propia Facultad. Podrán además ser
contratados otros traductores que no
pertenezcan al cuerpo docente de la
Facultad cuyo concurso se juzgue conveniente.

6. El CET se dedicará a la traducción de obras escritas y textos orales
de distinta índole procedentes de las
más variadas ramas del saber especializado. Inicialmente el CET proyecta traducciones del inglés, fran~s, alemán, italiano, ruso, portugués y búlgaro.
7. Los traductores del CET serán
contratados según el procedimiento vigente en la UANL, y sus categorías
serán: tiempo completo, medio tiempo
y por horas. El valor de estas categorías será evaluado de ac, ~rdo con reglamento de profesores vigente.
8. El Consejo de Editorial del
CET decidirá sobre las obras que deban ser traducidas.

1 1

1

9. El Consejo de Editorial del
CET estará integrado por el director,
subdirector y secretario general de la
Facultad; por el coordinador del CET,
el coordinador del Departamento de
Editorial de la Facultad y dos especialistas en el área a que pertenezca
la obra en cuestión, invitados en cada
circunstancia.

10. La sede del CET será la Facultad de Filosofía y Letras.
11. El CET dará preferencia a
obras que sean importantes en el ámbi-

[ 202 ] CATHEDRA

to educativo y cultural.

111. ACTIVIDADES DEL CET
l. Se desarrollará inicialmente
una vasta labor publicitaria anunciando la creación del CET.
2. Simultáneamente a la actividad
publicitaria, empezaremos con una encuesta extensa aplicada en todas las
facultades y departamentos de la
UANL, en las universidades e instituciones educativas locales y del país.
La encuesta obtendrá, junto con el
dato de las obras más urgentes a traducir, el posible público interesado en
dicha traducción. El CET, por tanto,
alimentará la actividad editorial de la
Facultad por una parte, negociando los
derechos de autor, y por otra ofrecerá sus servicios a los distintos departamentos oficiales y particulares, universitarios y editoriales o de otra índole, firmando contratos de traducción con ellos.
3. Por tanto, el CET establecerá
contactos con las casas editoriales del
país para ofrecer bajo contrato sus servicios de traducción.
4. El CET se pondrá en contacto
con cinetecas para la traducción de
films de distinta índole.
5. El CET firmará igualmente
contratos con los distintos centros
de difusión: estaciones televisoras,
periódicos, revistas, departamentos oficiales, etcétera,a fin de traducir documentales educativos extranjeros, videotapes, programas de televisión, etcétera.

6. El CET establecerá contactos
permanentes con las principales casas
editoriales europeas y norteamericanas
a fin de contar permanentemente con
material susceptible de ser traducido.

folletos, manuales de manejo, instructivos, etcétera.
8. El CET creará y ofrecerá el
servicio de traducción simultánea en
las distintas lenguas ya mencionadas/

7. Establecerá igualmente contactos con las empresas para traducir

HERON PEREZ -MARTINEZ, responsable del Centro de Traducción.

***

Nuestra
-Facuitad, sede del tercer coloquio de
didáctica de la lengua escrita
III COLOQUIO NACIONAL SOBRE
DIDACTICA UNIVERSITARIA DE
LA LENGUA ESCRITA
SEDE: Facultad de Filosofía y
Letras de la Universidad Autónoma de
Nuevo León, Ciudad Universitaria,
Monterrey, N. L., los días 5, 6, 7 y 8
de marzo de 1979.
ORGANIZADO POR: ANUIES,
Centro de Estudios Educativos y Facultad de Letras Españolas de la Universidad Veracruz~a, Colegio de Letras Españolas de la Escuela de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Puebla, Universidad Iberoamericana, Universidad Autónoma Metro-

politana, Universidad Regiomontana,
Universidad Pedagógica y Facultad de
Filosofía y Letras de la Universidad
Autónoma de Nuevo León.
CONVOCATORIA
RECOGIENDO la convicción
emanada de coloquios anteriores de
celebrar un tercer encuentro, considerando que las necesidades de los dos
eventos anteriores lejos de extinguirse
han venido a avivarse de una manera
acuciante a través de las ponencias y
teniendo en cuenta el creciente interés
suscitado con ocasión de los dos encuentros anteriores en todo el ámbito
universitario nacional, la comisión or-

--

-

CAfflEDRA

[

203 ]

�ganizadora del Tercer Coloquio Nacional sobre Didáctica Universitaria de la
Lengua Escrita convoca a todas las
personas e instituciones interesadas en
esta problemática a reunirse en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León,
en Monterrey, Nuevo León, los días
5, 6, 7 y 8 de marzo de 1979.

drá competencia para seleccionar los
trabajos según su pertinencia y valor
académico. En el caso de no ser
seleccionado, será notificado telegráficamente.
4) El plazo de presentación de
trabajos vence el 20 de enero de
1979.
5) Las ponencias no deberán exceder el número de quince cuartillas.

OBJETIVOS
1) Analizar la problemática de la
enseñanza de la lengua escrita desde
un punto de vista lingüístico-didáctico
como tarea coordinada en toda práctica docente relacionada con la lectura
y la redacción.

2) Formular propuestas metodológicas que conduzcan a un nuevo
enfoque de la enseñanza de la lengua
escrita a nivel universitario.

BASES A QUE SE AJUSTARAN LAS
PONENCIAS:
1) Sólo se aceptarán los trabajos

que se apeguen estrictamente a los
objetivos del coloquio.
2) Podrán ser elaboradas individualmente o por grupos, en cuyo caso
deberá remitirse el nombre de la per·
sona que la presentará, como responsa·
ble de la ponencia.

3) La comisión organizadora ten-

INCRIPCIONES Y COSTOS
LOS GASTOS de hospedaje y ali·
mentación para los ponentes serán
cubiertos por el comité organizador.
En el caso de ponencias elaboradas
por grupos, se reconocerán los gastos
de un solo representante.

El costo de inscripción para los
asistentes es el siguiente: profesores
$200.00; estudiantes: $100.00.

La inscripción tendrá lugar en la
sede del coloquio, a partir de las nueve
de la mañana del día cinco de marzo
de 1979.
La sede será la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, ubicada en
la Ciudad Universitaria, en Monterrey,
N.L.
Para mayores infonnes puede
llamar a los teléfonos: 52-42-50,
67-07-80 y 76-06-20.

***

Cinco
lenguas extranjeras ofrece la Escuela
de Idiomas
FACULTAD DE FILOSOFIA Y
LETRAS DE LA UANL
ESCUELA DE IDIOMAS
CIUDAD UNIVERSITARIA

CONOCER IDIOMAS ES:

Cursos de inglés, francés, alemán,
italiano y ruso

* NOS BASAMOS en una enseñanza individualizada de acuerdo a sus
intereses personales.
* Utilizamos la metodología y la
didáctica más moderna y desarrollada.

CATIIEDRA

sante.
nica.
-

Un trabajo mejor y más intereComunicación internacional.
Información científica y técConciencia social y cultural.

* Aplicamos una enseñanza integral con apoyos audiovisuales, laboratorio, T.V. y video-tape.

PREINSCRIPCIONES: Del 7 al 13 de
diciembre, de 7:00 a 13:00 horas.

* Contamos con personal académico permanentemente capacitado en
teoría y práctica de la enseñanza de
lenguas extranjeras.

INFORMACION: Teléfonos: 76-07-80
y 52-42-50.

* Ofrecemos cursos personalizados en comprensión de inglés científico y técnico.

[ 204]

* Ofrecemos cursos intensivos de
inglés.

INICIACION: Los cursos de ruso, italiano, alemán, francés e inglés se iniciarán en enero de 1979 en la Facultad de Filosofía y Letras de la Ciudad
Universitaria.
CA1HEDRA [ 205 ]

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1,
1

1

[ 206 J

CA111EDRA

�Biblionotas

La
historia en Alfonso
Reyes
• Zavala, Juan Roberto, La historia en Alfonso Reyes, ediciones de la Dirección General de Investigaciones Humanísticas,
Monterrey, 1978, 112 pp.
POR CORTESIA de su autor, el
licenciado Juan Roberto Zavala, llega
a esta columna el volumen ilustrado La
historia en Alfonso Reyes, con Prólogo
de Raúl Rangel Frías y bajo el signo de
la Dirección General de Investigaciones
Humanísticas de la UANL (Monterrey,
1978).

"Este ensayo -advierte el prologuista- obtuvo en 1969 el primer
lugar y primer premio en un concurso
que sobre la vida y obra de don
Alfonso Reyes convocaron la Capilla
Alfonsina, el Gobierno del Estado
de Nuevo León y la Escuela Normal
Superior del Estado, en ocasión
CA1HEDRA [ 207]

�de conmemorarse el LXXX Aniversario del natalicio de don Alfonso".
Juan Roberto Zavala comienza
por trazar una silueta intelectual
del famoso escritor, "humanista por
excelencia e historiador por necesidad y por afición", quien fundó en
México la cátedra de Historia de
la lengua y literatura españolas, y
desde 1914 se incorpora al Centro
de Estudioe Históricos, de Madrid,
donde recibe la superior orientación
de don Ramón Menéndez Pidal,
juntamente con Américo Castro, Dám.o Alonso, Tomás Navarro Tomás,
Angel del Río, Federico de Onís,
José Femández Mont.esinos, Amado
Alonso, Antonio G. Solalinde y
otros insignes maestros de la investiga•
ción.
Sucesivamente menciona Zavala
las aportaciones de Alfonso Reyes al
conocimiento del pasado y sus interpretaciones sobre la herencia cultural
de Grecia: la religión griega, la crítica
en la edad ateniense, libros y libreros
de la antigüedad, etcét.era. Luego destaca la ponderación alfonsina de nuestro pasado inmediato, la vida cultural
y política en las postrimerías del Porfiriato, las corrientes filosóficas y científicas que imperaban en la época, la
primera Facultad de Humanidades y
el itinerario intelectual de los pensadores mexicanos hasta 1920. Señala también un pequeño ensayo histórico
-poco conocido- de Reyes sobre la
revolución rusa.
Tras explicar el sentido que otorga
Alfonso Reyes a la palabra "historia"

(no tan sólo describir, narrar o analizar
circunstancias y hechos, sino con visión antropológica y aguda percepción
de la vida humana penetrar en el espíritu de pueblos y hombres), Juan Roberto Zavala menciona esos modelos
de síntesis histórica que el gran humanista tituló México en una nuez y El
Brasil en una castaña. Luego sigue la
huella magistral de Alfonso Reyes en
la biografía de personajes mexicanos:
fray Servando, Manuel José Othón,
Juan Ruiz de Alucón, Justo Sierra, ·
Genaro Estrada, etcétera. Del autor
de la "Doctrina Estrada" trazó don
Alfonso esta magnífica epopeya:
"El que comprende a unos y a
otros, y a todos puede conciliados;
el que trabaja por muchos y para
muchos sin que se le sienta esforzarse; el que da el consejo oportuno; el
que no se ofusca ante las inevitables..
desigualdades de los hombres, y les
ayuda, en cambio, aprovechar sus
virtudes; el fuerte sin violencia ni
cólera; el risueño sin complacencias
equívocas; el puntual sin exigencias
incómodas; el que estudia el pasado
con precisiones de técnico, vive en el
presente con agilidad y sin jactancias, y provoca la llegada del porvenir entre precavido y confiado; el
último que pierde la cabeza en el
naufragio, el primero en organizar el
salvamento. Tal era Genaro Estrada,
gran mexicano de nuestro tiempo a
quien todos podían atreverse a llamar
'El Gordo'".
Una Bibliografía de Alfonso Reyes remata el ensayo premiado/PE·
DRO REYES VELAZQUEZ.

----■ 1.1--

Coloquio
sobre didáctica universitaria de la
lengua escrita
Varios autores, Primer coloquio nacional sobre didáctica
universitaria de la lengua escrita, publicación de la División
del Area de Humanidades y del Centro de Estudios Educativos de la Universidad Veracruzana (sin lugar ni fecha de
edición), 148 pp.
ESTE UBRO recoge las ponencias
que fueron presentadas en el Primer
Coloquio Nacional sobre Didáctica
Universitaria de la Lengua Escrita,
evento que tuvo lugar los días del 8 al
11 de noviembre de 1976 en la ciudad
de Jalapa-Enríquez y organizado por
la Asociación Nacional de Universidades e Institutos de Educación Superior (ANUIES), la Facultad de Letras
Españolas y Centro de Estudios Educativos de la Universidad Veracruzana,
la Comisión de Nuevos Métodos de la
UNAM, el Colegio de Ciencias y Humanidades de la UNAM, la Facultad
de Filosofía ·y Letras de la Universidad Autónoma de Puebla y nuestra
Facultad de Filosofía y Letras de la
UANL.
Con una Presentación de Aureliano Hernández Palacios, secretario

de la comisión organizadora del cole&gt;
quio, el volumen está integrado por catorce trabajos, cuya nómina y autores
es la siguiente:

"Aplicación del esquema lingüístico al análisis estructural de la lengua
escrita", Xavier Gómez Robledo; "Significante, significado y el problema del
conocimiento", María Teresa Bautista·
"La libertad de invención en el lengua~
je escrito", Sergio Lira Coronado; "La
función repre,;iva de la lengua escrita",
Raúl Dorra; "Escribir es una forma de
hablar", Antonio Alcalá Alba; "Aspectos biográficos del estudiante universitario en cuanto al aprendizaje del lenguaje escrito", G. Roldán, D. Plaza, R.
Núñez, A. Ortera Benítez, J. Velázquez Portilla, E. Alucón Ortiz, R. Hernández Pérez y E. Reyes Córdoba,
"El marco históricosocial de la lengua
CAnfEDRA [

[ 208) CAfflEDRA

209 )

�escrita", Centro de Estudios Generales,
A.C.; "Teoría y práctica de la enseñanza de la lengua escrita como destreza
eficaz de comunicación", Centro de
Estudios Generales, A. C.¡ "Traducción y dependencia cultural", Martha Alcocer y Alicia Molina; "Experiencias con hablantes no nativos",
Evangelina Arana de Swadesh; "La-

tencia de la expresividad", José Acosta Lucero; "Semántica de la mujer en
la lengua escrita", L. Ramírez Campos, M. Cabrera Hemández, G. Triana

Cortina, M. Parra García, E. Ortiz Domínguez, G. Flores Grajales, S. Páez
Vivanco, R. Páez Vivanco y V. Pabello
Olmos; "Fundamentos para crear un

seminario metodológico del trabajo
escrito en la. universidad mexicana, E.
Eguinoa, V. Donati y A. Espejo, y

"Notas para una semiología del texto
literario", José Pascual Buxó.
Los objetivos de este coloquio sobre la didáctica de la lengua escrita vienen señalados por Hemández Palacios
en la Presentación, y van desde "plantear la enseñanza de la lectura y la redacción como producción del pensamiento y la comunicación, en el contexto nacional y latinoamericano" (objetivo 1), "determinar los procedimientos de codificación en la comunicación
escrita (encodificación y decodificación), para evitar la pérdida de significación a que están sometidos los mensajes orales y escritos en el proceso histórico" (objetivo 2), hasta "fundamentar la enseñanza de la lengua como una·
pertenencia colectiva en proceso, que

[ 210 ]

CATHEDRA

dialécticamente reune estadios normales e históricos" (objetivo 4) y "establecer las deficiencias lingüísticas provenientes de los niveles educativos anteriores al universitario, con el objeto
de encontrar una didáctica dinámica
que, al mismo tiempo que sirva para el
logro de nuevas adquisiciones lingüísticas, pueda corregir déficits anteriores" (objetivo 5), etcétera.
Difícil sería referirse a todos y
cada uno de los escritos sometidos a
discusión en este evento nacional, dadas las limitaciones espaciales de esta
nota. Baste enfatizar que los trabajos
leídos y cuestionados en la Universidad Veracruzana, en esa ocasión, constituyeron una respuesta colectiva a los
requerimientos acotados en las finalidades que dieron pauta a la celebración del Primer Coloquio Nacional
sobre Didáctica Universitaria de la
Lengua Escrita y que los frutos ya se
han empezado a materializar, pues
"la Universidad Veracruzana -dice finalmente Hernández Palacios- ya ini·
cia el estudio de un proyecto para el
establecimiento de un seminario de la
expresión oral y escrita, en el cual se
aplique una teoría pedagógica que sea
el plinto de la actividad inteligente y
a la vez permita profundizar en los caminos que conducen a la madurez de
la conciencia histórica". A mayor
abundamiento, es pertinente acqtar
que el Tercer Coloquio Nacional sobre Didáctica Universitaria de la Lengua Escrita será celebrado en Monterrey, los días del 5 al 8 de marzo del
venidero año/D.M.

La
evolución de las
lenguas
• HENRY G. SCHOGT, JACQUELINE MANESSYGUI'ITON, THOMAS PENCHOEN, La evolución de las lenguas, Vol. 5 de Tratado del lenguaje, Ediciones Nueva Visión,
Buenos Aires, 1977, 114 pp.

EL PRESENTE volumen integra
tres estudios diacrónico-sincrónicos:
Dinámica del lenguaje (pp. 7-43), Parentesco genealógico (pp. 45-90) y
Glotocronología (pp. 91-109); cada uno de los cuales contiene bibliografía que fundamenta y amplía lo
expuesto.
La obra --que carece de preámbulo y conclusiones, pero que incluye
al final un valioso índice analítico
preparado por los propios autores-abre directamente con el primer estudio.

I. La Dinámica del lenguaje. En
este primer estudio, Henry Schogt se
aboca a intentar de nueva cuenta fijar,
hasta donde es posible, la descripción
sincrónica y llega a lo que se ha denominado "ideolecto". El autor pretende demostrar, mediante ejemplos de
voces antiguas y modernas, que el

método que logra resultados satisfactorios es el que considera la estructura
de los elementos de la lengua antes y
después del cambio, debiendo tomarse
en cuenta presiones y atracciones, tanto sintagmáticas como paradigmáticas.
De acuerdo a Schogt, tanto Sapir
como Frei lograron ir más allá que los
neogramáticos, ya que donde éstos
veían sólo manifestaciones aisladas
los primeros lograron detectar anal;
gías sorprendentes, pudiendo llegar a
combinar cortes transversales de un
análisis sincrónico con cortes longitudinales del método diacrónico. La
pregunta es qué factores lingüísticos
desempeñan una clara función evolutiva en el lenguaje. Para esto, hay
necesidad de confrontar y unir unidades fónicas (segunda articulación) con
unidades de contenido (primera articu•
lación); inventario de fonemas que no
en todas las lenguas coincide en amCATHEDRA [

211]

�bos planos, por lo que la dinámica del
lenguaje tiende a eliminar, en una acción económica, las oposiciones de bajo rendimiento.

nes peligrosas, al confundir formas ultracorrectas con formas de uso corriente, tan sólo por el hecho de aparecer en lengua epistolar.

Estos campos fónicos -advierte
el autor- pueden darse como consecuencia de préstamos léxicos tomados
de una lengua extranjera; pueden implicar aportación de elementos nuevos,
o pueden introducir ciertos elementos
nuevos, conservando rasgos fónicos y
sintácticos caract.erfsticos de la lengua
primitiva (alianzas lingüísticas). A medida que los t.énninos se desgastan,
pierden una parte de su valor informativo y tienden a reducirse, sin olvidar
que, en muchas ocasiones, están presentes factores extralingüísticos, como
la moda Lo importante es atender a
las funciones, más que a las formas;
ver la connotación de los morfemas
en un análisis sintagmático-paradigmático.

Quizás lo más valioso del estudio
se localice al final; cuando se afirma
que "son los factores imprevisibles
(extralingüísticos) los que confieren a
la dinámica del lenguaje esa imprevisibilidad, que para muc•hos contribuye a
hacer tan atractivo el estudio del producto de la actividad lingüística del
hombre" (p. 43). Es decir, la manifiesta preocupación por considerar la
evolución lingüística en un sistema que
englobe los planos sincrónico y diacrónico; todo lo anterior apoyado en claros ejemplos que manifiestan esta indisoluble relación.

Aunque se parte de categorías
preestablecidas que permitan una construcción morfosintáctica, hay que considerar también lo que los fonemas
flexionales producen, creando incluso
nuevas categorías lógicas. En esto
-como apunta Schogt- las lenguas
de tipo flexiona! tienen mucha más
libertad de orden que las sintéticas,
que se rigen por declinaciones y conjugaciones.
Importante observación en el
estudio de la evolución de las lenguas
es el que Schogt introduce al distinguir dos campos de observación: la
lengua lit.eraria y la coloquial. Reconoce el valor de una obra como La
grammaire des fautes, de Freí, aunque
advierte cómo incurre en trasposicio-

[ 212] CATHEDRA

11. El parentesco genealógico. El
segundo estudio, de Jacqueline Manessy-Guitton, aborda el problema de las
relaciones lingüísticas, explicando que
"el término 'parentesco' no tiene nada en común con el que se emplea en
fisiología" (p. 45). Con todo, son la
similitud y la analogía, auxiliadas por
un concienzudo rastreo histórico, las
que nos permiten agrupar a las lenguas
en troncos y familias.
En una amplia exposición histórica, la lingüística parte desde los estudios históricos de la lengua griega
hasta llegar al siglo pasado, con los gramáticos Bopp, Rask, Grimm ... y los
"neogramáticos" de Leipzig, tales como Vemer, Brugmann, Osthoff y Delbruck. Es. un capítulo de lingüística
histórica en que se da una panorama
de los distintos intentos por establecer
métodos y variables que permitan reconocer un det.erminado "parentesco"

entre las lenguas objeto de análisis.
Se está en busca de relaciones, no de
conjeturas o elementos de azar, por
lo que habrá que tener sumo cuidado
al establecer dichas comparaciones.
Y, si se encuentran similitudes, habrá
qué probar que éstas se corresponden
de manera rigurosa y regular, de acuerdo a un método científico. Con todo,
el criterio inicial de análisis continuará siendo el de "comprobar, clasificar
e interpretar lo que en un principio
sólo aparece como 'semejanzas' " (p.
58).

La autora previene que existen
semejanzas que se pueden justificar
relacionándose a cualesquier otra habla
humana; en tanto que existen otras
que sólo pueden explicarse por factores históricos, v.gr.: bad (adjetivo que
tanto en inglés como en persa significa
"malo") acusa que hubo un evidente
préstamo, pues remontándose · hacia
atrás, sus raíces son distintas. Jacqueline Manessy-Guitton propone el método comparativo de las formas, hasta
llegar a las más antiguas, o mostrar
que alguno de los miembros de la pareja salió de una forma que no pudo
haber estado emparentada con la
otra, proponiendo incluso porcentajes
matemáticos de medición en base a
la porción analizada.
Habla de superestrato, adstratos y
sustratos, como factores que determinan la Ílliación o parentesco de las
lenguas, llegando a establecer que "si
dos palabras de dos lenguas diferentes
tienen e! mismo sentido y no obstante
parecen extrañas a los sistemas de las
dos lenguas de que forman parte, puede presumirse que esas lenguas las han
tomado independientemente de una

tercera" (p. 67). Pero hay que evaluar
la plausibilidad semántica de cada
comparación propuesta, para no sufrir
equivocaciones o espejismos. Tanto
las semejanzas gramaticales como las
léxicas, deben apoyarse en evidencias
fonéticas. Los casos de ratón, casa,
piojo, afuera y pardo (en inglés, holandés, alemán, danés y sueco) que la
autora cita, demuestran el parentesco
de dichac: lenguas, lo que puede reafirmarse mediante la aplicación de la
regla de convertibilidad.

La lingüística genética -advierte
Manessy-Guitton- está basada hasta
hoy día en este método comparativo,
que toma en cuenta arbitrariedad del
signo lingüístico, la continuidad de la
tradición, la constancia de los cambios
fonéticos y la preferencia por las estructuras gramaticales; de forma tal
que las restituciones son los signos
mediante los cuales se expresan las
correspondencias en fonna abreviaáa.
Pero aun teniendo una lengua restituida, el lingüista requiere del elemento histórico para llegar a su verdadera
clasificación.
Conociendo los rasgos de la estructura gramatical de un grupo de
lenguas emparentadas, el lingüista puede emplearlas para reconstruir el
sistema de la lengua original y para
medir la originalidad de las diversas
lenguas derivadas de aquélla. ManessyGuitton relata los estudios de Guthrie
en tomo a la familia lingüística bantú
y cita el método léxico-estadístico
propuesto por Morris Swadesh en
1950, mediant.e el cual éste pret.endía
det.erminar el momento en que lenguas
emparentadas se separaron de su tronco común antepasado, tomando como
CA111EDRA [ 213

]

�base la sustitución del quince por ciento de su vocabulario básico cada mil
años, acotando la autora el concepto
vigotskiano de que "cada palabra es
un microcosmos de la conciencia
humana", por lo que "las palabras no
se aplican a las cosas, sino a las nociones que los hombres tienen de ellas"
(p. 86).
En síntesis, se reconoce en este
estudio la posibilidad de determinar
el parentesco genealógico de las lenguas con el auxilio de la historia, aunque previene de las limitaciones de
los métodos y del difícil deslinde entre
préstamos, contagios y afinid.ades.
III. La glotocronología.
Finalmente, en el tercer trabajo, Thomas
Penchoen nos habla de la ciencia que
estudia el ritmo de cambio del vocabulario básico de las lenguas.
Mucho más modesto, y diríase
incompleto, el trabajo de Penchoen se
distingue por relatar sin aportar, situando a la glotocronología entre la
lingüística y la antropología, habiendo reconocido previamente que se trataba de una ciencia independiente.
Se limita el autor a transcribir la
lista de doscientas quince nociones
universales de partes del cuerpo, colores, ademanes, funciones antropológicas, etcétera, reunidas por Swadesh
y confrontadas en inglés, francés y
español (estas últimas agregadas por el
traductor), tratando de medir el cambio o porcentaje de cognatos de manera estadística, como ya fue expuesto
al reseñar el anterior estudio de Manessy-Guitton. Tal vez la aportación de

Penchoen consista en señalar que la
falla de dicho método estriba en "la
comparación de dos estados de una
misma lengua; mientras que respecto
de la aplicación, se trata la mayoría
de las veces de dos lenguas contemporáneas" (p. 99).
Refiere el autor cuáles fueron los
criterios en que Swadesh sustentó sus
investigaciones: las nociones debían
ser de uso corriente (vocabulario básico); universales (presentes en todas
las sociedades conocidas) e históricamente persistentes (resistentes al préstamo). Con justa razón advierte Penchoen que una de las deficiencias de
la lista -lo que le resta confiabilidades cómo Swadesh no evalúa que cada
categoría puede variar mucho según
cada civilización, de forma tal que no
mantiene el mismo nivel de expresión.
Y cita el caso de un estudio de tres
lenguas esquimales, donde un determinado tabú impidió llegar al mismo
significado de los términos.
Y en relación al llenado de las
listas, el autor del artículo "La glotocronologfa" establece que, para tal
efecto, se requieren conocimientos fi.
lológicos profundos, por lo que es
difícil que un solo lingüista realice el
trabajo. Salvada esta dificultad, habrá
que determinar si las palabras que figuran en la lista son cognatas, es decir, si tienen un parentesco directo
sin intervención del préstamo, concluyendo que -aun auxiliados por las
estructuras fonológica y morfológica
de las palabras por comparar-, se precisa del conocimiento histórico para
ver la identidad de dos términos/ JOSE

ROBERTO MENDIRICHAGA.

Elementos
de linguistica
,
matemat1ca

.

• SERRANO, Sebastián, Elementos de lingüística mate-•
mática, Ed. Anagrama, Barcelona, España, 1975, 301 pp.
SEBASTIAN SERRANO, en una
introducción y conclusión marcadamente didáctica, presenta su aparato
teórico sobre tres razones fundamentales de intención crítica:
l. Una perspectiva histórica que
juzga el paso de una etapa precientífica a otra científica.
2. Un señalamiento del objetivo
principal de la teorización que consiste
no en sumarizar detalladamente la experiencia, sino en comprenderla y explicarla.
3. Una familiarización con la naturaleza de la teoría factual, la cual posee un núcleo de modelo, esto es, una
representación conceptual más o menos esquemática de un sistema real
complejo.
El auge del enfoque matemático
que ha derivado hacia lo estadístico,
estructural, generativo, transformacional, etcétera, es lo que despierta un
gran interés en el título de "Lingüís-

-tica matemática".

[ 214] · CATHEDRA

Se sostiene una polémica sobre la
humanización y la deshumanización de
la lingüística. Serrano nos presenta la
lingüística matemática como una lingüística humanizada, al explicarla como una ciencia de intersección, producto de un nuevo planteamiento al
esquema clasificado de las ciencias que
exige una nueva estructuración de los
procesos de enseñanza y de planes de
estudio.

De esta ciencia de intersección
se encargan hombres de intersección,
es decir, investigadores interdisciplinarios, como es el caso de Chomsky, en
cuyos trabajos hay intersección de la
lingüística con la matemática, la psicología, la filosofía, la cibernética y
la lógica.
El proceso de constitución de una
disciplina .como ciencia está ligado
directamente al proceso de elaboración
de un lenguaje determinado con el que
describe la realidad concreta que forma su domlBiQ,;_ pe esta fonna, la
CA1HEDRA [

215 J

1

�historia de la ciencia pasa por el lenguaje. El camino de la lingüística pasa
doblemente por el lenguaje y se parte
del estudio de ese doblemente.
Objetivo totalizador de la lingüística es definirse a sí misma. Por
esto, si en principio la lingüística
estudia el lenguaje natural, el lenguaje
de la lingüística debe ser un metalen·
guaje que se refiera al lenguaje. Este
metalenguaje debe ser un lenguaje
formal, es decir, que sea consecuenteen el plano lógico y unívoco, y plena•
mente explícito en su descripción for•
mal.
La lingüística matemática surge

de la necesidad de elaborar métodos
precisos para la construcción de un
metalenguaje que permita la descrip·
ción y explicación de los fenómenos
lingüísticos.
El marco de la lingüística matemá·
tica es pues metodológico. Utiliza
el aparato lógico matemático que el
lingüista necesita. Los métodos mate•
máticos de modelación se basan en la
existencia de unas analogías estruc·
turales: homologías e isomorfismos.

Esquemas isomorfos, lógicos y mate•
máticos son utilizados para explicar
determinados fenómenos de lengua.
Así, la noción en lógica matemática
del sistema formal sirve a la gramática
generativa de modelo.
La lingüística utiliza /todo el apa•
rato lógico matemático que necesita
en un momento determinado en que
su ciencia se encuentra en un estado
avanzado de desarrollo. Este desarrollo es susceptible de interpretarse por
el nivel de formalización alcanzado en
el estudio y elaboración de conceptos
abstractos lingüísticos.

La lingüística matemática no es ni
lingüística ni es matemática. F.stá si•
tuada en un nivel diferente¡ sobre estos dos niveles: el metalingüístico.
En este nivel disfruta y participa de los
dos, pero incide con la lingüística y la
configura.
Tiene mucha relación
con la aparición de la cibernética. Ella
ha estudiado analogías entre diferentes
procesos de control, en especial entre
procesos que tienen lugar en el interior
de un ser vivo, por una parte, y en una
máquina, por la otra/ FRANCISCA

ARREOLA SALCE.

La
lengua y los
hablantes
, • RAUL AVILA, La lengua y los hablantes, Ed. Trillas,
Mexico, 1977, 135 pp.
ESTE AUTOR presenta una clara
exposición de los principales problemas del lenguaje, vistos a la luz de las
teorías más modernas en el campo de
la lingüísti~

(p. 27); y divide a este contexto en
semántico, situacional, físico y cultural.

libro: "el lenguaje es y sirve para comunicamos". Y así, en el primer
capítulo, "El signo y los signos",
Avila nos señala las relaciones y diferencias de los signos primarios y secundarios, así como la posición que
corresponde a la lingüística dentro de
la semiología.

Los dos primeros no se prestan a
ninguna confusión, pero en los dos
últimos es posible que se sientan al·
gunas imprecisiones: "Si advertimos el
letrero no fumar en algún lugar, no
lo interpretamos como una advertencia
para que todos los fumadores dejen de
fumar para siempre por los efectos
negativos que puede tener el tabaco,
sino como una orden de abstenerse de
fumar en el lugar preciso donde se
encuentra el letrero" (p. 35).

En el segundo capítulo se describe
con amenidad y soltura al signo lin·
güístico. Pero al pasar al apartado
"Significado y contexto" nos topa•
mos con algunos pequeños problemas.
Dice Raúl Avila: "En un sentido am·
plio, el contexto es el marco de referencia con respecto al cual los signos
adquieren un significado determinado"

¡Claro!, el ambiente en que nosotros captamos este mensaje es siempre físico; pero en cierta forma ¿no se
estará viendo muy unilateralmente un
fenómeno más, de cierto tipo de culturas?, sobre t.odo si pensamos compa•
rativamente en este tipo de mensajes
en pueblos distintos. De ahí que esta
distinción no quede muy clara, y

Hay una idea fundamental que
rige la importancia de los temas en el

CATHEDRA [

[ 216 ]

CA-nn;DRA

217]

�que parecería más una subordinación
de lo físico a lo cultural.
Una de las partes más interesantes
es el capítulo sexto: "La comunicación lingüística y sus funciones", en
donde Avila recuerda lm funciones
del lenguaje establecidas por Karl Büler: funciones sintomática, referencial
y apelativa, a las que agrega la fática
y metalingüística. Es de interés observar cómo inteligentemente reitera la
importancia y conserva el interés sobre otros temas, gracias a la función
sintomática.
En general, La lengua y los
hablantes presenta algunos de los problemas más complejos del lenguaje
(como la corrección, la gromaticali-

dad, o la norma) de una manera sim-

ple y clara.
El orden de los temas sacrifica su
logicidad científica para conservar la
sencillez. De ahí que sus dos últimos
capítulos ("Los fonemas" y "Enunciados y oraciones") sean los de mayor
complejidad de lectura para aquellos
que se inician en el conocimiento del
estudio del lenguaje.
Cada capítulo tiene, después de su
explicación, un cuestionario útil para
corroborar la comprensión de los datos; y al final de éste, se agrega una
pequeña pero fundamental bibliografía.
Resultado: un texto de sumo interés didáctico para introducimos en
el conocimiento del lenguaje/ LUIS

CARLOS ARREDONDO TREVIÑO.

La
linguística aplicada y el estudio
del estilo
• NILS ERICK ENKVIST, JOHN SPENCER Y MICHAEL GREGORY. Lingüística y estilo, Ed. Catedra, Madrid, 1976, 126 PP·
EN LA PRIMERA parte, "Ensayo
de lingüística aplicada", Enkvist expo-

[ 218 J CATHEDRA

ne diferentes significados de estilo,
casi todos expresados por J. Middlet@

Murry en las conferencias pronunciadas en Oxford, en 1921, con el propósito de extraer los elementos comunes
en cada una y así encontrar un concepto que permita facilitar al estudiante
el análisis literario completo, que
abarque tanto el aspecto lingüístico
como el ideológico.
El autor define el estilo como "un
conglomerado de las probabilidades
contextuales" (p. 46), concepto que
nos permite ir más lejos en el análisis
estilístico real. Enkvist entiende el
estilo no como una cualidad autónoma, independiente o absoluta, sino
como una cualidad intrínsecamente
relacionada con el contexto sociofísico en que se encuentra, ya que éste
es determinante en el habla de los individuos.
Spencer y Gregory se ocupan de
la segunda parte de este estudio titulada "Una aproximación al estudio del
estilo" y hablan del estilo como una
de las cualidades de la obra literaria,
fácil de reconocer pero difícil de aprehender por ser un concepto abstracto.
Pero siendo el estilo literario un uso
particular de la lengua, debe tenerse
en cuenta la relación entre éste y los
esquemas sociales y culturales, lo que
determina en última instancia a la literatura como un fenómeno cultural.
Ellos dicen~ "La tarea del crítico
literario es formular coherentemente la
reacción inicial que le estimuló a llevar
a cabo su investigación" (p. 79); y para
que la crítica sea mis objetiva, es necesario no pasar por alto las cuestiones
formales abarcadas por la lingüística,

por la semántica o por la gramática,
ya que est.e aspecto es el único asidero
material de la crítica literaria. Muy
importante, consideran los autores, es
la unidad entre lingüistas y críticos literarios; entre técnica e intuición. La
diferencia fundamental entre la explicación estilística y la lingüística, radica
en que la primera es necesariamente
comparativa y la segunda se basa en
las categorías descriptivas de la lengua.
Spencer y Gregory terminan diciendo que los factores principales
para una aproximación al estilo son:
" Las lecturas iniciales, la situación de
los textos, una descripción detallada
de su lengua, una posterior contextualización (intra y extratextual) y las
comparaciones con otros textos, examinados de igual modo" (p. 125).
Con esto resumen toda su exposición.

Aclaran los autores que no pretenden agotar los estudios sobre lingüística y estilo, sino únicamente aportar
una aproximación más a las que ha
venido haciendo la nueva crítica durante los últimos veinte años. Finalmente, incluyen una bibliografía bastante amplia (setenta libros). Las fechas de estos textos fluctúan entre
los años de 1916 a 1963.
Estamos seguros que en los últimos trece años se han hecho valiosas
aportaciones a la nueva crítica que intenta unir estos dos conceptos: lingüística y estilo, y marcar la estrecha
relación existente entre ellos y las demás ciencias humanísticas y económi-

cas/ HERLINDA DIAZ NUÑEZ.

CATIIEDRA [

219]

�es exponer los principios básicos de
esta nueva ciencia, por lo cual no hay
tendencia a la minuciosidad ni a la superabundancia de las tenninología.

Invitación
a la linguística. Sus
diversas ramas

Al final del libro se encuentran
los apéndices, que nos proporcionan
información respecto al alfabeto fonético internacional, a la clasificación
genética de las principales lenguas del
mundo, al cuadro sinóptico fonético-

fonémico de seis lenguas principales
y al examen geolingüístico de las naciones.
La bibliograf'ia está seleccionada
por el autor, de acuerdo al nivel e in-

terés de los lectores. En las obras elementales y en unas cuantas de las demás, se hallará una brevtl valoración
subjetiva del autor/ YOKO TAKA·
HASHI.

NOTA: La.a antedore1 dneo reNilu blbliopáficu funon reallzldu por loe aJumnoa de la
maestría en letru ell)llolu como parte del cuno de lincüíltica espa6ola e hispanoamericana
bajo la coordinación del maeltro Antonio Alcalá,

• MARIO PEI, Invitación a la lingüística. Fundamentos
de la ciencia del lenguaje, Ed. Diana, México, 288 pp.
ESTE LIBRO está destinado a los
principiantes de la lingüística, con el
objeto de que puedan entender con
mucha facilidad los fenómenos básicos
de este campo.

El primer capítulo (pp. 15-42)
trata de los fundamentos de la materia.
El autor hace una breve explicación
respecto a la definición etimológica
del lenguaje y a las características del
lenguaje oral. Asimismo, explica cua•
tro secciones del estudio de lenguaje:
fonología, morfología, sintaxis y vocabulario; al igual que la tendencia natural del lenguaje: centrífuga. Cuando
aparece una nueva tenninología, el au•
tor hace una definición explícita y,
a veces, pone ejemplos concretos, apli·
cándolos en inglés u otros idiomas.
Desde el segundo al séptimo capítulos (pp. 43-134), el autor dispone
más tiempo y espacio para la explica•
ción de la lingüística descriptiva, la
histórica y la geolingüfstica. Cada te-

ma trata desde los dos puntos de vista:
terminología básica y metodología.
La lingüística descriptiva es fundamentalmente estática e investiga sus fenómenos y . manifestaciones; mientras
que la lingüística histórica es dinámica
y estudia la formación y evolución del
idioma en el transcurso del tiempo.
La geolingüística, ciencia relativa•
mente nueva, es la descripción de la
división de las lenguas por las diversas
regiones de la Tierra, señalando su
importancia política, económica, sociológica, estratégica y cultural. Otra
función de la geolingüfstlca es la de estudiar los factores que rigen el crecimiento y decrecimiento de las len•
guas; y la de proyectar las situaciones
hacia el futuro.
El capítulo octavo (pp. 135-148)
nos presenta una breve historia de la
lingüística. Como se ha mencionado
anteriormente, el objeto de este libro

Recepción

biblio y hemerográfica de
"CATHEDRA''
LA MESA de redacción de "CA·
TlfEDRA" ha recibido las siguientes
publicaciones:

• "Acción Crítica", órgano semestral del Centro Latinoamericano de
Trabajo Social (CELATS) y de la Aso·
ciación Latinoamericana de Escuelas
de Trabajo Social (ALEATS) que se
edita en Lima, capital del país de los
hermanos peruanos.

El número cuatro (que llegó a
nosotros por conducto de la licenciada Carmen Jonás, coordinadora académica de la CELATS y egresada de
la vecina Facultad de Trabajo Social
de la UANL, aquí, en la Ciudad UnÍ"
versitaria de Monterrey) es el correspondiente al primer semestre de 1978,
está dividido en cinco secciones: Ensayos, Entrevistas, Eventos, Documen·
tos y Libros y su contenido es el siguiente:
CA111EDRA [ 221]

[ 220 ]

CAmEDRA

�'

!
1

Ensayos: "Problemática de la
cuestión indígena", por el antropólogo
venezolano Enrique Valencia; "Lamovilización indígena como un proceso
político de contestación", que finna
el antropólogo ecuatoriano Francisco
Rhon; ··E/ silfT!ificado del trabajo social en el capitnlismo", escrito por el
magíster peruano en sociología Jorge
Paro&lt;li; "Capacitación continuada ¿para qué?", por la trabajadora social
brasileña Leila Lima, y "Profesionalismo y perspectiva popular", redactado
por Ana Boggio, socióloga peruana.
Entrevistas: "La cuestión indígena
en Venezuela", interviú realizada al
doctor Esteban Emilio Mosonyi, especialista venezolano en problemas indígenas y quien forma, de consuno con
antropólogos mexicanos, colombianos,
brasileños y bolivianos, una •~orriente
de crítica y renovación profesional
comprometida con el movimiento indígena y popular".
Eventos: Esta sección se refiere
al "Seminario sobre problemática indígena" que fue celebrado hace algunos meses en la ciudad de Cusco, Perú,
con la participación de investigadores
latinoamericanos y peruanos vinculados a los problemas de la población
aborigen latinoamericana.

presenta el escrito "El movimiento
indígena en el Ecuador", el cual fue
propuesto al Quinto Congreso de la
Federación Nacional de Organizaciones Campesinas (FENOC), celebrado
en Quito, la capital ecuatoriana, entre el treinta de septiembre y el primero de octubre de 1977.
Dada la importancia de este documento, acotemos sus cuatro subtítulos
y su "Fina/e":
l. Quiénes somos shuaras, sionas,
tetetes, cofanes, quechuas del Napo y
del Coca, en el Oriente, quichuas de la
sierra, capayas y colorados en la costa).
2. La historia de nuestra lucha.
3. Nuestra actual situación.
4. La lucha indígena y la lucha de
todos los explotados del campo y la
ciudad.

El "Finak" de este documento es
de la siguiente guisa: "Pelear sólo como indígenas es no entender que, para
seguir siendo como somos, debemos

destruir el capitalismo, y ésta es una
pelea de todos los pobres.
" ¡Viva la unidad de todos los indígenas con los pobres del país!"
"¡Viva el socialismo!" (p. 71).

El resumen de este evento fue realizado por el antropólogo peruano Carlos Degregori y lo ha escindido en cuatro grandes temas: 1) Problema indígena y problema nacional, 2) Pensamiento sobre el problema indígena, 3) Acción indigenista y 4) Estado, clase y
etnia.

Documentos: En este apartado se

[ 222]

CATHEDRA

Libros: En la última sección de la
cuarta entrega de "Acción Crítica" se
reseñan, por la trabajadora social brasileña Marilda Villela Ianarnoto, las siguientes obras:
Sociología de una profesión, de
Juan Estruch y Antonio M. Guell,
Barcelona, 1976.

Sobre o modo capitalistn de pensar, de José de Souza Martins, HUCITEC-Editora de Humanismo, Ciencia
y Tecnología, Colección Ciencias Sociales, Serie Línea de Frente (s. ed. y
s. f.).
Para terminar esta reseña acotemos que "Acción Critica" es dirigida
por Leila Lima, quien también es directora del CELATS, editada por Manuel Manrique C., y su Consejo de Editorial está fonnado por Luis Araneda
Alfero, Seno Cornely, Juan Mojica

• "METAMORFOSIS", revista de
la Escuela de Filosofía y Letras de la
Universidad Autónoma de Chihuahua,
número 9, tercera época, de septiembre-noviembre de 1978, Chihuahua,
Chihuahua.
Esta novena entrega de "Metamorfosis", publicación que dirigen los
licenciados Luis Nava Moreno y Enrique Pallares, está compuesta por el siguiente sumario: "De vu/gari elocuentia", por Dante Alighieri, tercera parte ("Tratado de la lengua vulgar"),
traducción del doctor Federico Ferro
Gay y del profesor Hildeberto Villegas; "Entrevista con el filósofo peruano doctor Francisco Miró Quezada",
por el licenciado Enrique Pallares;

y Beatriz de la Vega, mientras que su
Consejo de Redacción está integrado
por Boris Lima, Leila Lima, Manuel
Manrique C., Roberto Rodríguez y
Walter Tesch.
Su correo lo recibe en el apartado
número 4951 de Lima, ZC 18, Perú.

"CATHEDRA" saluda cordialmente a "Acción Crítica", esperando
que la sigan favoreciendo con sus envíos bibliográficos/ D. M.

"Revoluciones científicas y relatividad
conceptual", por el doctor Peter Robinson y traducido por el doctor Federico Ferro Gay; "Poemas", por Gaspar G. Orozco; "Para funciona/izar
la doma del unicornio", por Abraharn
Nuncio; "La concepción del movimiento en la física clásica y en la relativista ", por el licenciado Enrique
Pallares; "Entrevista a Carlos Monsiváis", por el licenciado Enrique Macín Rascón, y "El individuo y la evolución literaria", por Jan Mukarovsky,
traducción directa del checo por la
doctora Eva Lukavska.
De vulgari elocuentia trata de
unos juicios críticos de Dante sobre las
diversas len~ de la península italiaCATIIEDRA [ 223 l

�na: siciliano, dialecto de Apulia, toscano, florentino, romañolo, boloñés,
lombardo, etcétera.
De la "Entrevista con el filósofo
peruano doctor Francisco Miró Quezada" entresacamos el siguiente parecer
sobre las relaciones entre la filosofía y
la ciencia: " ... Yo no diría, pues, que
ahora la misión de la filosofía es únicamente haberse quedado fuera de la
ciencia, dar vueltas con lo que le quedó. ¡No! Primere estuvo produciendo
ciencia, de la cual sigue saliendo, y
luego entre ciencia y filosofía hay
una permanente base y contacto que
se refuena naturalmente¡ esa es la verdadera relación. Por último, diría que
hay una serie de fronteras entre las
cuales no se puede distinguir. Yo no
creo que se pueda hacer una diferencia
total entre ciencia y filosofía Hay aspectos de la ciencia que son filosóficos, y hay aspectos de la filosofía que
son científicos ..." (p. 8).

to en la física clásica y en la relativista", Enrique Pallares acota los nombres de Parménides, Zenón, Heráclito,
Newton, Galileo, Aristóteles, Einstein,
Kepler, Leibnitz, Huygens, Reichenbach, Minkowskl, Barnett, Mach, Phillipp Frank, Pascual Jordán, Sears,
Zemansky y Zubor.

Un poema de Gaspar G. Orozco
dice así: "Jardín./ El cielo moja/ en
el arco iris/ un colibrí . ../ pincel del
viento./ Jardín".

En la "Entrevista a Carlos Monsiváis", éste dice que hay cinco novelistas que integran en la actualidad la
novela latinoamericana . . . "Estos libros son en este momento la novela
hispanoamericana: Rayuela, de Cortazar; La muerte de Artemio Cruz, de
Carlos Fuentes; Tres tristes tigres, de
Guillermo Cabrera Infante; Cien años
de soledad, de Gabriel García Márquez. Esa es mi personal opinión. 'En
el nivel de esas novelas y de un modo
muy singular y muy poderoso, también hay que ubicar a Pedro Páramo,
de Juan Rulfo. Me parece que si he
elegido estas cinco novelas como las
que más me importan no lo hago por
un criterio nacionalista, que de cinco
incluya a dos mexicanos, sino porque
realmente creo que hay ahí poderío
verbal, una enorme capacidad imaginativa y la capacidad de construcción
de personajes, de mundos, de alusiones, de explicaciones, de signos, etcétera. Creo que es un momento de
enorme movimiento en la literatura
hispanoamericana; pero no siento que
sea un gran momento de la novela en
los últimos diez añ~ Se han producido fracasos tan considerables como
Terra nostra, de Car:os Fuentes, o El
libro de Manue~ de Julio Cortázar,
que son dos libros malos de dos excelentes escritores ... " (pp. 37-38).

En "La co,ncepción del movimien-

El problema de la personalidad en

En "Revoluciones científicas y relatividad conceptual" dice el doctor
Peter Robinson lo siguiente: "El concepto de revolución científica ha sido
parte de nuestra herencia cultural desde que Francis Bacon popularizó la
caída del aristotelismo y la reestructuración de la ciencia. Todos fuimos educados en la idea de que, por lo menos,
hubo una revolución en la ciencia, la
del Renacimiento . .." (p. 14).

[ 224 ] CATHEDRA

la literatura es la cuestión que trata
el escritor checo Jan Mukarovsky en
"El individuo y la evolución literaria".
Dice este autor: " . . . La personalidad psicofísica del artista es un conjunto de disposiciones, tanto naturales
como adquiridas (por la educación,
el ambiente, la situación social). Puesto que cada una de las disposiciones
puede ser a la vez tanto innata como
modificada por la influencia externa

es difícil distinguir con precisión las
dos capas ... " (p. 42).

• "A VANZADA ", revista de los
alumuos de la Facultad de Filosofía y
Letras de la Universidad de Guadalajal'a, julio-agosto de 1977, número 1,
volumen I, Guadalajara, Jalisoo.

nulfo E. Velasco; "Las reglas del juego", por Alejandro Morales Tovar;
"El epíteto en Garcilaso de la Vega",
por Rebeca Calderón; "El inspector",
por Raúl Aparicio; "Seis notas ¿Qué
notas?", por R. Oceguera; "José la mitad", por César Delgado; Humor:
¡Caray. Qué detalle!, y "Artefactos y
poemas", por Lorenzo Toussaint.

Este primer número de "Avanzada" tiene un rico y variado contenido:
Eilitorial; "Nabokov y Lolita ", por Arnulfo E. Velasco; "Artefactos y poemas", por Raúl Caballero; "El municipio libre: aspiración poUtica de la
revolución", por Juan Gil Flores; Poesías, de Raúl Bañuelos; "La educación
y el cambio social", por Luis Ricardo
Fernández López; "Estudio socio-critico de un poema mexicano", por Edmond Cross; Poesías, de R. Oceguera
Gómez, Avelino Núi'iez, Rebeca Calderón y Mariainés Camarena; "Razón
de ser del escritor y la literatura latinoamericana", por Carlos Fuentes;
"La iniciación del vampiro", por Ar-

El número 9 de "Metamorfosis"
viene ilustrado oon viñetas de José
Antonio García Pérez, siendo la portada y la contraportada de Aarón Piña
Mora. Igualmente, cabe mencionar a
Jesús Gallegos Guereca, quien es su
director artístico/ D. M.

En el Directorio de "Avanzada"
aparecen Ramiro Munguía Huato, presidente de la Sociedad de Alumnos;
Rodolfo Oceguera Gómez, director;
Oliverio Ramos Ramos, subdirector;
Andrés Núñez Castañeda, jefe de
Redacción; Francisco Campos, coordinador técnico; Antonio Vega, formato
y diseño; Luis Patiño, A Vargas y Enrique Macías, corrección; Lumiero, autor de la portada y de un poster de
obsequio y ganador del Concurso de
Cartel Político convocado por la FeCATHEDRA [ 225]

�deración de Estudiantes de Guadalajara (FEG).
Los miembros del Consejo de Editorial de "Avanzada" son los siguientes. Isabel Manuel, Patricia Zermeño,
Inés Camarena, Elizabeth Planter, J.
Enriquez Rodríguez Benítez, Lorenzo
Toussaint y Ricardo Femández.

CATHEDRA saluda fraternalmente a los realizadores, animadores y
colaboradores de "Avanzada" y espera
seguir recibiendo los siguientes números, porque "promover a todos los niveles la cultura es tarea de personas
inquietas, y de ahí el nombre de
'Avanzada"' . . . /D. M.

íHCLUSIO

• "INCLUSO", Revista de cuento, poesía, crítica y teatro, elaborada
por el grupo Incluso, No. 5/6, enero de
1978, Guadalajara, Jalisco.
El grupo Incluso está formado por
Raúl Bañuelos, José Brú, Dante Medina, Genaro Muñoz, Francisco Rojas,
Amulfo E. Velasco y Wolfgang Vogt
y tiene como colaboradores literarios
a Marina Magaña y Andrés Núñez.
El contenido de la entrega doble

5/6 de "Incluso" es el siguiente: "Bre·
ve exposición teórica del grupo 'Incluso' ", por el estudiante de letras Arnulfo E. Velasco; "Textos que reniegan de ser textos", por "la mezcla de
Bach místico, diablo constipado, cumbia arrabalera y gaznápira incorregible" Lulú Castañuela Relingo; Cuento,
por el tampiqueño estudiante de la
maestría en letras españolas e hispanoamericanas Genaro Muñoz; "La poesía catalana del siglo xx", por el fran-

[ 226 ] CATHEDRA

cés de ascendencia catalana nacionali·
zado mexicano José Brú; Poemas, por
el poeta y estudiante de la maestría
de letras Raúl Bañuelos; "El mueble
precolombino", por el doctor en arqueología Sergio Suárez; "La pesadi·
lla", obra teatral en un acto del conocido dramaturgo mexicano Emilio Carballido; "Malraux por Malraux ", entrevista al exministro de cultura degaullista, sin acotación del entrevistador pero
con mención de la traductora: Judith
Hipólito de Di Palo, profesora de
francés en la Alliance Franfaise de
Guadalajara; Poema, del pasante de
filosofía Eduardo Felipe Eguiarte;
"Muerte y resurrección", poema de
Octavio Novaro; Cuento, por el pasante de letras Felipe Quintero; "Marco Antonio Campos, poeta", por el
nicaragüense doctor en letras Ernesto
Mejía Sánchez, investigador del Colegio de México y profesor de la UNAM;
Poemas, de Francisco Rojas, estudian·
te de letras en la Universidad de Gua-

dalajara; "Incluso libros", reseñas bibliográficas del español Femando-Carlos Vevia Romero, del alemán WoJf.
gang Vogt, doctorado en la Universidad de Bonn, del ya mencionado
Amulfo Z. Velasco y de la estudiante
de sociología Berta Pantoja Arias, y
"Opus xxxvi", por el peruano Tomás
del Solar.
En "Breve exposición teórica del
grupo 'Incluso'", Arnulfo E. Velasco
dioo de ellos mismos lo siguiente:
. . . Debo admitir que si yo tratara
de definir en una sola frase el siguiente
aspecto de nuestras intenciones literarias terminaría rindiéndome sin llegar
a encontrar lo que b11SCO. Es un aspee. to de difícil expresión pero, a mi parecer, de fácil comprensión. Por suerte
fue uno de nuestros mismos compañeros (precisamente el maestro de ceremonias del grupo: el amigo poeta
Dante Medina) quien acuñó la definición solicitada en una larga noche de
pensamientos alambicados. Bijo: 'Lo
importante no es escandalizar a los
demás; lo importan te es escandalizarse
a sí mismo'. He ahí mi definición tan
penosamente rastreada ... " (p. 3).
¿Unas muestras de los "Textos
que reniegan de ser textos", de Lulú
Castañuela? Aquí van: "¿Que qué
hice yo cuando descubrí el robo,
señor juez? Le dije, por disimular:
déjate de surrealismos, Andrés, y devuélveme mi cabeza".- "Está bien que
seas romántico, pero ¿ya te informaste
de lo que cuesta suicidarse ahora?".·
"Cuando le dijo que le había hecho
mala sangre con el susto, el vampiro se
alejó a buscar alimento a otra parte"..
"Al separarse los amantes, mientras

las palabras: 'Te quiero, mi ángel',
'Eres terriblemente cálido' notaban en
el espacio, el demonio era regañado
por Satán, y el ángel pedía perdón a
Dios".. "Al notar el puritano que la
part.e más erótica de su cuerpo era la
lengua, se la arrancó. Ahora nadie
sabe la causa de la autoinmolación
lingual; él no ha podido explicar nada".. "Su programa sensacional, 'La
Voz de la Conciencia', informa que
ayer, el !dolo Aguerrido, el Rey de la
Cumbia, renegó de su conciencia de
clase: ante la estupefacción y las pro•
testas de su cumbiancheras admiradoras bailó un vals" (p. 6).
Por su parte, Sergio Suárez, en "El
mueble precolombino" dice, entre
otras cosas, sobre los "equipales", lo
siguiente: "Algunos códices que datan
del principio de la conquista, al re•
presentar gráficamente a los personajes en actitud sedente, muestran ese
asiento de larga supervivencia que
nombramos "equipal", corrupción de
la palabra nahua icpall~ que significa
asentadero. Algunos de estos "equipales" son tejidos de tule, tanto el asien•
to como el respaldo; otros están ela•
borados con pieles que conservan el
pelo del animal, y, finalmente, los que
están cubiertos de cuero adobado, éstos se fabrican hasta la fecha con las
mismas características: un cuero cilíndrico con asiento y respaldo de
varas con ataduras de cuero y pegadas
con chapopotl" (p. 32).
Y André Malraux dice (en "Malraux por Malraux') sobre sexo, pornografía, erotismo, etcétera, lo siguiente: "ENTREVISTADOR: En occidente se habla mucho -demasiado,
CA111EDRA [ 227]

I

�quizár de sexualidad, de pornografía, algunas veces de placer y de erotismo, a veces de amor. En Oriente,
mucho menos. ¿Cómo se explica
usted esto? ANDRE MALRAUX:
Se habla menos de esto en Oriente
porque nosotros hemos tenido a la
Virgen María. Occidente inventó la
valorización de la mujer en el moment.o del culto mariano. Si no hubiera
catedrales, es decir Santa María, no
habría habido poesía caballeresca. En
cierto momento, la cristianidad se
pone a valorizar a la muJer. Este fenómeno no tiene equivalente en ninguna otra parte. Buda es misógino.
La valorización de la mujer tiene lugar
a causa de las Cruzada5. Por primera
vez, jóvenes listos para ser caballeros,
pongamos a los quince años, se encontraron a la mesa de una mujer que
tenía, digamos, veintisiete años. Por
definición, no era un esperpento puesto que el soberano no tenía ninguna
razón para casarse con una mujer fea.
¡La cristianidad es algo bastante musulmano! ¿Qué veían esos mucha-

chos? Pastoras. Han de haber sido
bonitas. ¿Aparte de las pastoras?
Sus hermanas. ¿Entonces, los bailes,
en los cuales no se abrazaba? Bueno.
El soberano parte. La mesa del castillo es presidida por la castellana. Por
primera vez, un muchacho de quince
años vio una mujer de su clase que
tenía veintisiete años y que él podía
amar. El fenómeno no se había producido más ... " (p. 46).
Un poema de Francisco Rojas,
"Miguel,
¿te acuerdas?/ dos tres toques mi
camal/ y un buche de chela,/ las
Tortitas; ¡ande ese maese!,/ trínquese un refine./ Miguel, ¿te acuerdas?/
Qué irigotero sueño,/ sin broncas como un buen viaje,/ como una chava
libre,/ un buen tintillo sin queso/
sin nada sin fresas/ sin lana" (p. 53).

Parecía verdad, dice así:

cardo Elizondo Elizondo; "Correspondencia entre el estado de Nuevo León
y las demás dependencias federales";
"Asuntos eclesiásticos"; "La familia
Madero y la economía de Monterrey,
1890-1910", por Mario Cerutti.

Número 2: "Noticias"; "Archivo
de notarlas"; "Elecciones populares";
".Educación"; "La dispersión del archivo del comandante general Joaquín
de Arredondo (primero parte)", por
Adán Benavides.
Número 3: "Cuestión de archivos", por José P. Saldaña; "Congreso
del Estado"; "Informes de gobernado-

San Salvador, 220, Colonia Vista Hermosa, Monterrey, N. L. Direct.or,
Alfonso Reyes Aurrecoechea; jefe
de redacción, Salvador Martínez Cárdenas; jefe de circulación, Héct.or Domínguez Cueva.

blicación tetramestral. Responsable
de la edición: licenciado Ricardo Elizondo Elizondo. Archivo General del
Estado, Washington y Doctor Coss,
Monterrey, N. L., México.

[ 228 ] CATHEDRA

En el direct.orio de los dos últimos números de "Boletín" aparece
c01110 di~ctor el licenciado Ricardo
Elizondo Elizondo, como responsable de la edición María Eugenia R. E.
de Guajardo y como colaboradores
Agapito Renovato Zavala, María de
los Angeles Hernández y Olivia Arizpe
de Villaneal/ D. M.

El diseño de la portada de este
magnífico número doble de "Incluso" e_s de David Cornejo/ D.M.

• "EXAMEN", órga.ao del Círculo de Estudios Mexicanos, A. C.,

• BOLETIN del Archivo General
del Estado. Sección de Historia. Pu-

res"; "Correspondencia entre Benito
Juárez y Santiago Vidaurri"; "La dir
persión del archivo del comandante
genero/ Joaquín de Arredondo (segunda parte)", por Adán Benavides; "Noticias".

De este "Boletín ya han apare-

cido tres números, los correspondientes a enero, mayo y septiembre de
1978, y cuyo contenido es el siguiente:

Número 1: Presentación, por Ri-

Esta publicación cumple una función de orientación social y política
muy importante en nuestro medio,
generalmente mal informado, subinformado o francamente enajenado de la
realidad objetiva local, nacional e internacional. Es una publicación men-

sual, y tiene tres años de vida. Con el
número de septiembre de 1978 llega a
su entrega 24. Las dos últimas tienen
el siguiente contenido:

Número 23: "La reforma política, la izquierda y los trabajadores",
tomado de "Estrategia", No. 21, de
mayo-junio de 1978; "Problemas de
nuestro tiempo", por el doctor Salvador Martínez Cárdenas, y "Un aniver·
sario ", por el doctor Jesús Leal Villarreal.

Número 24: "La técnica del mercado de libros", por el profesor y liCA111EDRA [ 229]

�cenciado Enrique Garza Gutiérrez; "Es
necesaria la amnistía en el estado", por
el licenciado Gustavo Míreles Gonzá-

lez, y "Rangel Frias y Alfonso Reyes",
editorial de "El Diario de Monterrey"
de 30 de agosto de 1978/ D. M.

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1

1

• Haciendas mexicanas del siglo
xix. Notas paro una tipología, por
Guillermo Beat.o y Domenico Sindico.
El primero es investigador del Departamento de Investigaciones Históricas
del INAH y asesor- docente-investigador en la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL; y el segundo: coordinador y profesor del Colegio de
Historia de la Facultad de Filosofía
y Letras de la UANL (Edición mimeografiada).

***
• Apéndice gráfico del trabajo de
G. Beato y D. Sindico: Haciendas me·

xicanas del siglo xix. Notas para una
tipología (Mimeo).

***
• Curriculum universitario.

[ 230 ]

..

CATHEDRA

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,,¡'

.....,.
--

llllll&amp;S

11

I!

•-

morias del Simposium Internacional
del 4 y 5 de mayo de 1978, Universidad de Monterrey, Monterrey, N. L.

OTRAS PUBUCACIONES
RECIBIDAS

,,

1

~

Me·

(Mimeo).

***
• Salto, Organo del Comité Estatal del Partido Comunista en Nuevo

León, Año 1/ Núm. 1/ Sept. 78, dirección colectiva: Abraham Nuncio,
Gustavo Hirales Morán y Carlos García Guerrero. Aparece quincenalmente. Registro en trámite. Impreso y
distribuido en Madero, 1475, Oriente. Teléfono 74-05-91.

***
• l. Estatutos y reglamentos actuales. II. Anteproyectos de reforma
11 los estatutos y reglamentos del Sindicato de Trabajadores de la Univer~idad de Nuevo León, Noviembre 23

de 1978, Monterrey, N. L.

�La obra de Femando F. Sánchez

Dos

breves juicios
, .

cnt1cos

EL DRAMA y su forma más aguda que es la tragedia sólo pueden plumuse
con elementol fonnales subjetivoe.
El "relllamo" académlCQ--de este orden de COIU no puede sobrepasar lo simple
o 10 slmpllata anecdótico, eÍ decir, el relato plÍlti~llterario.

Los méxlCIDOI pnhllp6n1COI en la esculto-uquiteetura. los renacentistas alemanes, ebecoa, eteéten, mucho deapués Goya en los "Caprichos" y mía tude Pi•
caao en la suma de eatudlos para ''Guemlca", dieron el mejor de los ejemplos:
pero tue sólo una excepción importante en el coñfunto de su obra.

Fue en México, con nuestro gru movimiento de pintura mural y particular·
mente en la obra de José Clemente Orozco, quienes retomamos. en lo primoldill,
al contenido de la tragedia.
Aunque por el contenido de nuestra obn, históf!camente simultánea, todos
hayamos usado el drama aoclal, conslclenmoa ne hecho como el mÍI importante
para la justa realización de nuestra obra monumental en la forma ~ alta de expresión que es el mural.
Femando F. Sáncbez, en el presente mismo, le da a su obra la misma dlncclón,
la del impullo trícico, U11Ddo en su IDllftÍftco esfueno flcunl lbllultíne• y con•
CAfflEDRA [

231 ]

�centradas que recuerdan en su estructura el mejor período, si no el del maestro
Picasso, sí de los más grandes discípulos de ese creador genial, aunque con aportes
evidentemente muy personales.
El método de las superposiciones activas que emplea Femando F. Sánchez
tiene soluciones que pudiéramos llamar "fílmicas" y, en tal sentido, son mucho
más dinámicas que las de los pintores europeos que, en su obra, emplean en términos generales ese procedimiento/ DAVID ALFARO SIQUEIROS.

***

••••

TANTO POR LA fecundidad inagotable de su obra, como por su lenguaje
diáfano y versátil, Fernando Sánchez -un joven maestro de la pintura contemporánea- manifiesta todos los rasgos del genio plástico, del creador de obras maestras.
Ya David Alfaro Siqueiros, en el texto redactado para la exposición que Fernando
Sánchez tituló "Cien impugnaciones al fascismo", llamaba la atención sobre el lenguaje audaz y renovador de este artista y comparaba su sentido del espacio con los
procedimientos de superposición dinámica utilizada en la imagen cinematográfica.

,.......
..,
~

a_.,,.~

Los ciclos de Fernando Sánchez, amplios y vigorosos, incisivos y punzantes,
constituyen series defintivas y cerradas, como los Caprichos de Goya o las colecciones y etapas de Picasso. A pesar de su juventud, Fernando Sánchez ha creado
una vasta plástica en el campo de la pintura, la escultura, el dibujo, el grabado, la
cerámica y el diseño. Artista de una extraña y poderosa perfección formal, ha ejecutado miniaturas que asombran por su factura y, paradójicamente, por su carácter monumental. En 1969 compartió con Guillermo Ceniceros el triunfo en los
concursos SEP-Concanaco. Su obra se encuentra en museos de México y del extranjero. Ha ilustrado libros para el Fondo de Cultura Económica y diversos
ensayos en la "Revista de la Universidad Nacional Autónoma de México".

· .-

' 1\
.•,

Fernando Sánchez ha participado en grupos de investigación plástica ínterdisciplinaria junto con músicos, diseñadores, coreógrafos y semiólogos. Gracias
a esta labor, recientemente la Galería Miró presentó una serie decisiva de exposiciones de pintura y dibujo . . . Dentro de su magnífica y variada obra, este joven
maestro tiene ejecuciones en acrílico sobre papel, donde la minuciosa perfección
del dibujo, el aura luminosa, el acierto de los collages y la sobria ambientación
hacen de estas piezas una verdadera joya/ E. R. BLACKALLER.

***

[ 232 J CATHEDRA

...

f

�Colaboradores en este número

• ERNEST MANDEL / Belga Uno de los más renombrados conocedores actuales de las obras marxistas. Profesor de las principales universidades europeas y
americanas. Es autor de: Tratado de economía marxista, Ensayo sobre el neocapitalismo, El dólar y la crisis del imperialismo, La teoría leninista de la organización,
Introducción a la teoría económica marxista, etcétera. Profesor huésped de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL.

***
• CARLOS MONSIVAIS / Mexicano. Uno de los más incisivos ensayistas, articulistas y críticos mexicanos contemporáneos. Miembro del comité de redacción
de La cultura en México, suplemento semanal de la revista "Siempre!". Autor de
La poesía mexicana del siglo xx. Antología, Autobiografía: Carlos Monsiváis,
Esta noche nos honran con su presencia, Días de guardar, Amor perdido y de gran
número de ensayos, artículos, traducciones, etcétera. Profesor huésped de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL.

***
• JOSE RESENDIZ / Mexicano. Pasante de la licenciatura de historia por el
Colegio de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL. Egresado de
la Escuela Normal Superior de Nuevo León, en la especialidad de matemáticas. Profesor adjunto de la cátedra de Historia de América Latina en los Colegios de Historia y de Sociología de nuestra Facultad.

***

CA111EDRA [ 233)

�• MARIO CER1.TITI / Argentino. Licenciatura en historia por la Universidad
de Córdoba, Argentina. Docente de tiempo completo e investigador en la Facultad
de Filosofía y Letras de la UANL. Autor de La etapa colonial en Estados Unidos,
Ediciones de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL.

***
• DOMENICO SINDICO / Italiano. Doctor en derecho por la Universidad
de Ferrara, Italia. Diplomado en el Instituto Africano de Ginebra, Suiza. Maestría y estudios terminados de doctorado en historia de América Latina en la Universidad de Minnesota, Estados Unidos. Ha publicado: "Regional Development
in xix century: Nuevo Leon agricoltural aspects" y "Aziende Messicane del xix
secolo", en Acte du XLII Congrés Intemational des Americanistes, París, 1978;
"Ensayo sobre problemas agrícolas en Nuevo León, 1820-1906", en Cuadernos de
Trabajo del D.l.H., México, 1975; "El desarrollo del mayorazgo en la legislación
española", en CATHEDRA, No. 3, Monterrey, 1975; Desarrollo urbano en América Latina: Argentina y Colombia, Ediciones de la Facultad de Filosofía y Letras
de la UANL, Monterrey, 1975, y "New Left Theories on the Mode of Production",
en Marxism &amp; New Left Ideology, Universidad de Minnesota, Minneapolis, EE.UU.
Profesor de tiempo completo y coordinador del Colegio de Historia de la Facultad
de Filosofía y Letras de la UANL.

***
• JAVIER ROJAS / Mexicano. Pasante de la licenciatura de historia por el
Colegio de Historia de la Facultad de Filosofía y I.Altras de la UANL. Está preparando una investigación sobre la historia del sindicalismo nuevoleonés.
\

** *

• J. GRIGULEVICH / Soviético.

Doctor en ciencias históricas. Miembro
de la Academia de Ciencias de la Unión Soviética. Vicepresidente de la revista
Ciencias Sociales, editada por la Academia de Ciencias de la URSS.

***
• JOSE ANTONIO MEJIA A Y ALA / Mexicano. Licenciado en economía por
la Facultad de Economía de la UANL. Grado de maestro en economía por la Uni·

versidad de Ceará, Brasil (proyecto conjunto con la Universidad de California, de
Los Angeles). Ha terminado el curso del doctorado en educación en la Universidad
de Massachusets. Profesor de la Facultad de Economía de la UANL y de la Universidad de Monterrey. Maestro y coordinador del Colegio de Pedagogía y de la Maestría en Enseñanza Superior de la Facultad de Filosofía y I.Altras de la UANL.

• ANNIE BLASE / Belga. Licenciada en arqueología e historia del arte
(musicología) por la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica. Profesora en las
facultades de Psicología, de Biología, de Medicina y de Fannacología de la UANL.
Coordinadora Y profesora de la Escuela de Idiomas de la Facultad de Filosofía y
Letras de la UANL.

***
• HERON PEREZ MARTINEZ / Mexicano. Licenciado en letras orientall.'s
por el Instituto Bíblico y de Estudios Orientales de Roma. Estudió lengua alemana
en el Goethe lnstitute de Brandenburgo, República Democrática de Alemania, y
lengua francesa en el Instituto Católico de París; llevó al cabo estudios sobre el
an~isis estructural del filme en el Centro dello Spettacolo de Roma; estudió arqueologia romana en Roma y arqueología oriental en Tel Aviv, Israel. Frecuentó cursos
de lingüística, a niyet de posgrado, en la División de Estudios Superiores de nuestra
Facultad. ~a trabajado como traductor e intérprete de diversas lenguas europeas,
tanto _en Mexico como en Europa. Actualmente es maestro de tiempo completo,
coordinador del Centro de Traducción y secretario de la Facultad de Filosofía y
Letras de la UANL.

***
. • J_ORGE ~EPEDA ~UAREZ I M~xicano. Licenciado en sociología por la
Umvers1dad Nacional Autónoma de Mexico. Tiene diez años de ejercicio docente
en diversas unive~idade~ mexicanas. , Fue coordinador del Area de Sociología del
Centro de E~tud10s Sociales y Filosoficos de :J Universidad Juárez de Durango,
p~ofesor de tiempo completo en la Escuela de Ciencias Políticas y Administración
Publica de la Universidad Autónoma de Coahuila y coordinador del Departamento
de Desarrollo Social del INDECO en la ciudad de Durango. Actualmente es docente
investigador de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL.

***
• FERNANDO F. SANCHEZ / Mexicano. Estudios en el antiguo Taller de
Artes Plásticas de la UANL (hoy Escuela de Artes Visuales) y en la Escuela Nacional
de Pintura y Escultura "La Esmeralda" del INBA de la ciudad de México. Estancia
d~- ocho añ~ en el Taller de David Alfaro Siqueiros como jefe de equipo. Participa•
c~on_ en conJuntos de estudio interdisciplinario de consuno a músicos, pintores,
d1senadores, coreógrafos y semiólogos. Ilustrador del Fondo de Cultura Económi~• ~e_Ia Revista de la Universidad de México y de otras publicaciones. Exposiciones
p1ctóncas en Monterrey, Saltillo, Brownsville, Morelia, ciudad de México, Los Angeles, Cuernavaca, Nueva York, Santiago de Chile, Budapest, La Habana, etcétera.
Premiado en el Salón de Noviembre de Arte, A. C., Taller de Artes Plásticas de la
UANL, Galería Chapultepec del INBA, SEP-Concanaco, etcétera. Actual profesor

***
[ 234 ) CATHEDRA

CA111EDRA [ 235 )

�de la Escuela de Artes Visuales de la UANL, "es un joven maestro de la pintura
contemporánea".

***

[ 236]

CA111EDRA

�,.,,,.,.
Crí~a

universidad autflnoma de puebla
Número l

PROBLEMATICA UNIVERSITARIA
Problemas actuales de la educación, ]van García Solís
Algunas 2proxim:lciones en torno al problema de laa relaciones entre
la educación superior y el sistema productivo, lsaías Grijclvo
Relaciones laborales en la UAP, Luis Ortega
Por el fortalecimiento de la autonomía y la democracia univenitaria

Ricardo Botello Moreno

'

Consideraciones acerca del proces:i de Refo1ma Univenitaria, Carlos

Contreras Cruz
La sucesión rectoral, las lecciones de la historia y las tareas actuales
del movimiento universitario democrático, Alfonso Vélez Pliego
El financiamiento de la educación superior y la polltica presupuestaria, José Grajales Porras
El movimiento de Reforma Universitaria de 1918, H/ctor Bruno

ANALISIS ECONOMICO Y POLITICO
La reforma política a nivel estatal, Armando Pinto Parada
CELAM: la Iglesia ante su encrucijada, Carlos Funes
Los empresarios poblanos y la III CELAM, Humberto Sotelo
El papel de la Iglesia en los procesos populares latinoamericanos,
José Alvarez ]caza
Estados Unidos y la Asamblea General de la OEA, Luis Maira

CULTURA Y POLITICA
Por una opción cultural democrática, Andrés Ruiz
Un nuevo ciclo histórico y la intelectualidad, Gill1"lo Ar1iuUo

Altúzar
NOTICIAS, COMENTARIOS Y RESEAAS
El marxismo y Hegel, R. H. Dramas
Introducción a la sociologia marxista, Enrique Cárp,na
Jobo Skiri111, JOlé Vuconcelos y la cruzada de 1929, Á114 Ma. H•nta
El PCM y lu memorias de Campa, Leticui Gllfflboa Oj,da
La dialéctica revolucionaria, Osear Corr.as

¿Q~ hacer? .. Osear del Barco
El proletariado agrlcola en Mwco, Samuel Mal,iea
DOCUMENTOS
Manüiesto de la Reforma de Córdoba de 1918
Interpretación marxista de la Reforma Universitaria de Có:-doba,

P. González
Documento de los obispos brasileños
Actas de Medellln (selección de conclUIÍones)
El Partido Comunista Italiano y la Iglesia Católica, Enrico Berlingue,

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nuevos libros
EL PRESIDENCIALISMO MEXICANO
) orge Carpizo

NOVEDADES Y REIMPIIESIONES

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NOVEDADES
REIMPRESIONES
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CAPITALISMO

Las enseñanzas de
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ARTURO ANGUIANO • CRISIS O CONSOllDACION DEL ESTADO EN MEXICO
MANUEL AGUILAR MORA • LA LECCION DEL PERU
HUGO BLANCO • BASES PARA LA CONSTITUCION DEL PEIIIJ
FRANCISCO LEAL • LA OPOSICION SINDICAL BRA8ILEAA
OPOSICAO SINDICAL • NUEVAS FORMAS DE OAGANIZACION 08AERA EN
BRASIL
JORGE PARDO • LA SITUACION DEL MOVIMIENTO 08RERO EN VENEZUELA
ENRIQUE SEMO • LA TEORIA DEL CAPtTAUSMO MONOPOUSTA DE ,ESTADO
Y LOS PAISES CAPITALISTAS INTERMEDIOS
ER~ST MANDEL • LA CRISIS MUNDIAL DEL CAPITALISMO
08CAII-RENE VARGAS • NICARAGUA: LA OP08ICION ~ FSLN

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�dialéctica
REVISTA DE LA ESCUELA DE FIWSOFIA Y LETRAS
DE LA UNIVERSIDAD AUTONOMA DE PUEBLA
Año 111

Octubre de 1978

No. 5

César Gálvez, Notas para una teoría marxista de la filosofía /113
Tendencias actuales de 1a ciencia hist6rica en Francia y América
atina. Entrevista con Pierre Vikzr /129
DOCUMENTOS

Pierre Vu, Historia social y filosoffa de la historia /147
Alfonso Véúz Plügo, Crooologia de la Universidad Aut6noma de
Puebla /165
ENTREVISTA

Comité de Dirección:
Juan Mora Rubio
Gabriel Vargas Lozano
Osear Walker
Secretario de Redacción:
Raúl Dorra
Consejo de Redacción:
Angelo Altieri Megale
Osear del Barco
Osear Correas
Hugo Duarte
Víctor M. Fernández
Roberto Hernández Oramas
Rafael Peña Aguirre
Alfonso Vélez Pliego

SUMARIO
Las grandes tareas del sindicalismo universitario /3
La III Conferencia del CELAM en Puebla /7
Benoit Joachim, Hacer la historia social de Latinoaméric.a /9
Osvaldo Ardiles, Herbert Marcuse y la problemática original de
la sociología del conocimiento /23
Raúl Dorra, El discurso del saber y el discurso del trabajo /43
Angelo Altieri M., La crisis del hegelianismo y su resoluci6n en el
materialismo hist6rico / 61
Pedro Pírez, Acerca de la funci6n del Estado en el proceso econ6mico /81
Carlos Contreras Cruz, Fuentes para el estudio de la historia de
Puebla en la época contemporánea /101

La situaci6n de la filosofía y de la Universidad en la España de
hoy. Entrevista con el Dr. Carlos París, de la Universidad
Aut6noma de Madrid /183
POLÉKJCA

PsiMSnálisis y marxismo, Albert., Sloáogna Ceiman, Crítica al
artículo "Apuntes polémicos sobre el psicoanálisis" /197
Enrique Ginsberg, Respuesta /211
Pablo Espaoo, ¿ Por qué el freudo-marxismo? /219
NOTAS

Enrique Marroqwn, Trasfondo político en la Reunión Episcopal
de Puebla /229
Luisa Ruiz Moreno, Ficha sobre Baltasar Gracián /235
NOTICIAS

La IV Reunión Nacional para la Enseñanza e Investigaci6n en

Psicología, por Hortensia Fernández /239; Conclusiones del
taller previo al Congreso del CNEIP /24-0; El tercer Coloquio
Nacional de Filosofía /242; El ciclo de conferencias: Marx
filótofo /243
NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

Osear del Barco, Comentario al capitulo VIII del libro de Lucio
Colleti: La dialéctica de la materia en Hegel y el materialismo
dialéctico /245

Osear Correas, El modo de producción asiático y ta filOIOfia
griega /263
Flauio Castañeda V., América Latina: historia de medio siglo /285
F. Humberto Sotelo, El marxismo y la crisis del Estado /289
Javier Sasw, Tres fundamentaciones del marxismo /297; Reseña
de Revistas /303
Colaborade&gt;res /309

�~O XXII, Nueva f:poca

revista
•
mexicana
de ciencias
políticas y
sociales
Julio-Septiembre, 1976
85

( los intelectuales y la política ]

REVISTA LATINOAIIBRICANA
DE PENSAIIIEHTO IIARXISTA

17

FUNDADA EN 1965

historia
s&amp;ciedad
SEGUNDA EPOCA

Número 17,

(5 1978.

INDICE
SUMARIO

Raúl Olmedo:
Louis Althusser:
Sergio de la Peña:

ARTICULOS
5
Gabriel Careaga. hesentación .......... ._. .. : .....................•.
7
Alvin W. Gouldiler. [.,ÍJs'inúlectUQles revolucwnanos . .................... .
Charles Hadushin.-¿(buines son los inlelectUQ/es nort~meric~os de élit~? ..... . 63
Enrique Suárez-Iñiguez. El faJ1110 de la revoluaon mexicana: Ben1tez, Flores
Olea, Fuentes) Paz ......................... : • .. • • • • • • • • • • • · · · 185
Patricia Salcido Ocaña, Cristina Bemal Garcla, Los intelectuales (hernerograflll) ...................................................... . 219

Desfilosofar el concepto de historia / 3
Carta de Louis Althusser a Raúl Olmedo / 14
El surgimiento del capitalismo monopolistci de
Estado en México / 17

Enrique Semo: Reflexiones sobre el capitalismo monopolista en
México/ 26

Raúl González Soriano: Crisis estructural y capitalismo monopolista de
Estado en México/ 33
Carlos Perzabal M.:
Américo Saldivar:

Características de Za crisis en México / 41
La actual dominación neo!iberal en México / 6I

RESE~AS BIBLIOGRAFICAS

LA POLEMICA / 74

Lukács, Jorge, "La Responsabilidad de los Intelectuales", por Miguel

Bautista .................................................. . 233
Kaplan, Marcos, [A ci'encia en la sociedad J en la política, por Jo~ Alberto

Ocampo Ledesma ................................... • • .. • • •
Dietzgen, Joseph, La esencia del trabajo intelectual J otros escritos, por J~
Alberto Ocampo Ledesma ................ _. ............. _. ... • .
Joly, Maurice, Diálogo en el i,ifimw entre MfJl/UUJvtlo J Montesqu1eu, por
Edmundo González Uaca ............................ • • . • • • • .
Gramsci, Antonio, !A formación de los intelectUQ/es, por Miguel Bautista .....

LAS ILUSTRACIONES / 82

238

NOVEDADES BIBLIOGRAFICAS / 84

242
246
251

Indice aivmiu'alivo dela Revista (números 81 a 84) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 255

REGISTRO BIBLIOGRAFICO / 89

�revista
•
mexicana
de ciencias
políticas y
sociales
A~O XXIII, Nueva Época

Gustavo Sainz. 1A comumcación tspmali~ada: cimcia_y p0tsía . . . .
.... .
7
Armando Cassigoli. Asptetos idtológicos m la ttoría y los tstudios dt la
i,ifurmtKi6n.J la comunicación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . : . . . . . . . . . . . . . . . 3 J
Canos Villagrán. !.As P,ohlnnas dt la 1drología_¡• la crmcra dt ú, comw11cación . . . 53
Leopoldo Ze:t. ¿librrtad contra ,gUJJldad? . . . . . . . . . . . . . . . . .
85
Jaime Goded. Cidt11ra, política_y podtr. . .. . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . 93
Silvia Molina. El caso cl,ilrno como prototipo dt guma ps,colóttua
conlrantDO!ucionaria . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 99
Hemán Uribe. Sobrt ti periodismo dt opm1óny n, llcnica rtdaccional . . . . . . . . 131
Máximo Simpson. R,portajt, objtlividad y crítica social . . . . . .
. . . . . . .. _. 143
.JorJ!C Calvimontes. úng,llljt ptriodíslico·. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 153

Octubre-Diciembre, 1976
Enero-Marzo, 1977 86 - 87

Segunda parte. !.As mtdios dt comunicacrón tn Mlxico
Emilio Garcia Riera. SitUJJción dtl cmt mtxicano . . . . . . . .
.........
Irene Hem~r. La cmsura . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
...
Fátima Fernández. Los medios dr mfonnación masiva y la reforma adm1111stra1iva
dtjosl Upa Portillo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Ricardo Menasse, Susana &amp;lene, Gonzalo Varela, Gabriel Vidart. Un
tsludio sobrt la publicidad m la 1rlt1úión comtrcial mexicana . . . . . . . . . . . . . .
Leopoldo Borrás. Los medios tltelrónicos dt comunicaoón m A/frico y los
problnnas dtl significado dtl mmsajt . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..·. . .
Edna Ebarrondo, Claudia B. Infante, Regina Jiménez de Ottalengo. 1A
formacirin de los llcnicos _v cimtfficos dt la com1micac1ón soaal tn la Farol/ad
dt Cimcias Polílicas_y Socialts . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

UNIVERSIDAD NACIONAL AlJTÓNOMA DE MIDaco
FACULTAD DE CIENCIAS POLfTICAS Y SOCIALES

Director de la Facultad: Uc. Julio del lío leynqa
Secretario General: Uc. Manuel Márquez Fuentes
Departamento de Publicaciones: Prof. Manuel Barra1án Rola

199

213
249
263

Blanca Aguilar P. Aproximación al rs111dio dt la prtnsa diaria mwcana . . . . . . . . 271
Man ha L. Tapia. IA transición drl cin, mudo al wu sonoro tn Mixico. . . . . . . . . 301
lliana de la Teja, Maria Guadalupe Ferrer. Troría dt los mtdios dt
co11111111raoón 1• dr lr!fonnacrón tn Mixico (ht1ntro,11rafía ) . . . . . . . . . . . . . . . . . 311

f.oueio de Redacción:
Lic. Carlos Gallegos Elías
Prof. Eduardo Ruiz Contardo
Prof. Gastón García Cantú
Lic. Graciela Arroyo Pichardo
Prof. Gustavo Sainz R.
Lic. Henrique González Casanova
Lic. Juan Manuel Cañibe
Dr. Raúl Olmedo Carranza
Prof. Ricardo Pozas Arciniega

jlESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS

( los medios de comunicación

J

SUMARIO
ARTÍCULOS
Julio del Rlo Reynaga. htsmhlcián. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Primera parte. T roría, ticnica t l,istoria

173
183

5

Heiner, Irene, ·rar~án. rl lwmbrr mito, por Federico Dávalos . . .. . . . . . . . . . .
Baudrillard,Jean, IA rconomía políti&lt;a d,I s(11no, por Rafael Vargas.. ... . ..
Brzczinski, Zbignien, /,a tra tmwtrómra, por Maribel Gu1iérrez Moreno .. .
Silva, Ludo"ico, Marx r la alrmaaón, por Rosalba Na mihira Guerrero . . . .
Enzensberger. Magnus Hans, Cm1trih11aón a la críhca dr la teología política.
por Francisco J. Olvarría P.
.. .. ..... .. ... ... .. ... .. .... .. .
Maddox. Brenda, .HáJ allá dt Babrl, Carolina Henríquez . . . . . . . . . . . .

325
329
332
334
339
341

�ESIRIIEIII

Enero - Febrero de 1978.

La Palabra y el Hombre

~

-

...._ .. 1au.......v- □ N-e,- □ H'--Z30jallo

111

m•un

Núm. 19

Sumario
La situación económica nacional
La política económica. Congruencia burguesa
Fernando Carmona /
Actualidad política en México
Crisis, reforma política y lucha de clases /
Problemas del capitalismo mexicano
Capitalismo, patrullas y fronterizas y
braceros /

0 . - : ,1,_ Vante llelo
C-ta,.U..W:

...... ._a....

M~

.............

. . . c.wlkli,

J-.,Matollmrlque

.,...,

MlalollllllllfD1Aall

.Dncw rtllldador: Sergio Galindo

La lucha ideológica
Del sindicalismo a la lucha por el poder
Arturo Garmendia /

-

Jrn ~~-,
... _...., ... - - ......
Jo,,! Revueltu:

•g---:"iim~lol
6

lalpo . , _ _ •

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8 □ 1.oo-1,.- .. - - . . . - .
Pierre Klcmorwkl:

10 □ -(lMI)

ii.~~~;
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Paul Val&amp;y:
JJ □ La--

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22 O ...._

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LOvla Soto Dllggan:

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Guillermo Vlllar:

38 □Alvaro
Mutis:

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Miguel Lelrla:

51 -□

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Alfredo Hmnenegl]do:

55 □ Ea-•lo-

. . . ...,.

Mujer, familia y sociedad
¿ Planificación natal o neomalthusianismo?
María Guerr.i
Margarita de Leonardo /
Panorama internacional
La paz como beligerancia /
Avanza la revolución etíope /
Cuba: la batana del desarrollo /
Rufino Perdomo /
A los lectores de ESTRATEGIA /
2a. de forros
Militarismo /
3a. de forros

Aprisa, por Agoetinho Neto /
4a. de forros

E!mmUIIIO)S:

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73 □ 0o-

ESTRATEGIA, Revista de análisis polltico. Publicación bimestral de PUBLICACIONES SOCIALES MEXICANAC, México,
Año IV, Vol. 4, No. 21, m,ayo-junio de 1978. Dr. Vértiz 1295,
despacho 202. Apdo. Postal 73-206. Tel. 559-37-76.
DIRECCION COLECTIVA: Alonso Aguilar M., Fernando
Carmona, Jorge Carrión, Ignacio Aguirre, llufino Perdomo. ADMINISTRACION: Victoria Hernández, DISTRIBUCION Y. PROMOCION: María Guerra, Margarita de Leonardo, Gastón Martlnez. DISERO: Carlos Guitérrez.
AUTORIZADA como correspondencia de 2a. clase. Dirección
de Correos Of. 2151. Exp. 091-70/1249. Fecha 26/VI/75. Número
de control: 1752.
SUSCRIPCIONES: En México, anual ordinaria, f 180.00;
Anual de apoyo, f 250.00. En el extranjero: $ 12 dólares E.U.A.
$ 35.00 ejemplar.

�CIAIIIII
PILIDCII

NUEVA EPOCA
Revista de la Facultad de Economía (UNAM)
Vol. XXXVI

Número 4
Octubre-diciembre de 1977
PAg.

ECONOMÍA POLÍTICA Y MOVlMIENTOS POPULARES EN EL RÉGIMEN DI!.
Luis Ecur.vERJÚA ALVAREZ (II)

Arturo Huerta, Caracteristicas y contradicciones de la industria de
transformación en México de 1970 a 1976.
Alma Chapoy, La inversión extranjera durante la administración
de Luis Echeverría.
Eliezer Morales Aragón, Objetivos y caracterización de la política
educativa de lrégirnen de Luis Echeverría Alvarez.
Pablo Serrano, Algunas implicaciones del crédito del FMI a México.
Magdalena Galindo, El movimiento obrero en el sexenio echeverrista.
}&gt;aOBLl!.MAS NACIONALES

Jeff Bortz, El salario obrero en el Distrito Federal, 1939-1975.

Lorenzo Martínez ► La· alternativa nuclear en
Mfxico &lt;9 ~u~a Femández ► La reforma política:
ongenes Yhnutaciones &lt;e Alejandro Alvarez ►
El m9vimiento obrero ante la crisis económica
t9 Francisco Javier Aguilar ► El sindicalismo del
sector automotriz 8} Lourdes Orozco ► Explotación y
fuerza de trabajo en México (f) Alberto Spagnolo y
Osear C~mondi ► Argentina: el proyecto económico
~ su caracter de clase (f} Carlos Toranzo ►
La lucha política en Bolivia (f) Esthela
Gutiérrez.Las clases sociales en el capitalismo

INVESTIGACIONES

Adolfo Gilly, La Revolución Mexicana; ruptura y continuid1d.
PARA EL ESTUDIO DE LA ECONOllllA

Bolívar Echeverrla, Comentarios: sobre el "Punto de partida" de
El capital.
Jorge Juanes, Sección primera, parágrafo primero a cuarto de El
capital: estructura de la mercancía.
Docul&gt;IENTOs

SPAUNAM, Una alternativa popular a la crisis nacional.
CONGRESOS Y CONFERENCIAS

Rosa Cusminskky, Séptima Conferencia General del IPRA.
Fernando T alavera Quinta Reunión de Historiadores Mexicanos y
Norteamericanos.
Sueeripeión annal: S1S0.00 (MN) y 8 dólaret (US) para el estran•
jero. Para e11udiantee y maestros de la Facultad de Economía:
S90.00 (MN). Núms. suelto,: $40.00. Para estudiantet y mae1tro1 de
la Faeultad $2S.OO (comprado en el Depto, de Difusión de la FE).

Precio del ejemplar: $ 30.00 M. N. U.S. Dls. 2.50. Suscripción
por cuatro números: México, correo ordinario: S 100.00 M. N.
(aéreo$ 170.00 M. N.). Centro y Sudamérica, E.U. y Canadá:
U.S. Dls. 13.00 (aéreo: U.S. Dls. 21.00). Europa: U.S. Dls. 14.00
(aéreo: U.S. Dls. 30.00). Correspondencia: Ediciom-s Era, S. .A.
Apartado postal 74-092. México 13, D. F.

�PUBLICACION TRIMESTRAL DE LA
UNIVERSIDAD AUI'ONOMA DE NUEVO LmN

ENERO A JUNIO DE lffl

SUMARIO

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.
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5

Preaet1taci6tt ..... . ......................

--

lli Vocacl6R l'iloa6fka, Dr. Jur. Dr. Phll A¡ultfn Basave Femánde'l del Valle . . . . . . . . . . • . . . • • . . . • •

/

9

TraZOt Poético, d6 Alfouo ReJ,e,, Juanlta Idalla

Ga.rza ~vazm . . . . . . • . . . . . . • • • . . . . • • . . • . • • • • • D
Poeafa, Jor¡e de la Montafta . . . . . . . . . . . . . . . . • • • . . . G

.Fl'IIIZ .BcJl.dll¡)I• ••......•..••.....••••••.•••

•

e

Aut6grafoe de kl Biblotem Nactattal .............. .

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1

DEL COLEGIO DE SOCIOLOGIA DE LA
FACULTAD DE FlLOSOFIA Y LETRAS / UANL
Apartado POltal 3024
Monterrey, N. L., Máico
Los Cuadernillos sociológico, son ediciones sencillas, económicas y esquemáticas orientadas
a servir a los estudiantes como instrumentos conductores de lo explicitado en las cátedras
especificas ...
Coordinador: Dqvid MarteU

NUMEROS PUBLICADOS:
• Número l / Sociología JI (l. Definiciones sociológicas burguesas. Su crítica. 2. Catego·
rfas y leyes sociológicas marxistas). Agotado.
• Número 2 / Historia de América Latina I (Del mercantilismo a la guerra de secesión norteamericana).
• Número 3 / Historia económica y social I (Aspectos económicos, políticos y sociales del
feudalismo).
• Número 4 / Historia económica y social JI (Iniciación al curso).

EN PREPARACION:
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Episterry,log(a de la ciencia.
La uni6ersidad y las luchas social•• contemporáneas, por Ernest Mandel.
El proceao de la cultura mexicana contemporánea, por Carlos Monsiváis.
Matemáticas para sociólogos I y JI y Estadística I y JI.
Teor(a sociológica I (Marxismo).
Teor(a sociológica JI (Durkheim, Weber).
Teor(a sociológica III (Introducción al funcional·estructuralismo ).
Sociolog(a del desarrollo latinoamericano.
Sociolog(a del desarrollo agrario en México.
Sociolog(a rural
Historia de América Latina JI (Dos volúmenes).

* Sociolog(a urbana.
• Ciencia pol(tica.
• Sociología JI. Definiciones y teorías sociológicas burguessa. Su crítica. Categorías
y leyes sociológicas marxistas (Seguiida edición corregida y aumentada).

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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