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                  <text>���Cathedra

Revista de la Facultad de Filosoffa y Letras, UANL
Quinta época, Año V, No. 9, enero-junio 2005

1ú;•cto;
. .
~

..

CONTENIDO

.jasé'Á.Ó.tonio González Treviño

Artículos
Secretario General
Jesús Áncer Rodrlguez

ROBERTO FERNÁNDEZ RETAMAR

De Reyes y vasallos
5

FACULTAD DE FILOSOFÍA YLETRAS
ADELAIDA DE JUAN

Director
José Reséndiz Balderas

Presencia afrocaribeña en la pintura cubana actual
13
LEONARDO IGLESIAS

Cathedra

Psicología de la educación superior
19

Revista de la Faoiltad de Fil050fta y Letras, UANL
Quinta época, Año V, No. 9, enero-junio 2005

Directora
Ludivina Cantú Ortiz
Editor
Pedro Cortés Rodríguez
Formato
Julián García Pérez
Consejo Editorial
Luis Carlos Arredondo Treviño
Nora María Berumen de los Santos
Martha Casarini Ratto
Agustín García Gil Castillo
Miguel Ángel González Quiroga
Armando González Salinas
Rosa Ma. Gutiérrez García
José María Infante Bonfiglio
María Martina Leal Garza
Lídice Ramos Ruiz
Lidia Rodríguez Alfano
Consejo Editorial Externo
Herón Pérez Martínez
Alejandra Rangel Hinojosa
Alfonso Rangel Guerra

Ilustraciones
Armando V. Flores

Certificado de licitud de titulo y contenido: 04-2001-101813134900-102

HUMBERTO J. MARTÍNEZ

Los fonemas vocálicos y consonánticos del español en México
41

Poesía
JosÉ Luis HERNÁNDEZ SALDAÑA
49
Ensayos
JAVIER ROJAS SANDOVAL

La regulación jurídica de las relaciones laborales en Nuevo León 1892-1917
61
JAVIER lRtGOYEN-ÜARCÍA

La loca o el relato del crimen
69
ADOLFO TORRES PEÑA

Diversiones públicas
79
ARMANDO ÜONZÁLEZ SALINAS

La función de la Pragmática en la enseñanza de idiomas
83
Poesía
ÜDVIDIO REYNA GARCÍA

97

Reseñas
ÜIAMPIERO Bucct

Un Nietzsche libertario
103

Publicación semestral. Los artículos son responsabilidad de los autores.
ÜLIMPIA FARFÁN

Dirección postal: Facultad de Filosofia y Letras, Ciudad Universitaria
San Nicolás de los Garza, N. L. C. P. 66450. Apartado postal 10, Suc. F.
Teléfono y fax: (01-81) 8352 4259 y 8352 4250 ext. 109
Correo electrónico: editorial@filosofia.uanl.mx

La pasión del Diablo: una visión enamorada
105

JosÉ ROBERTO MENDtRICHAGA
¿Sigue vigente la fenomenología?
109

��Cathedra 9 está ilustrada con la realización exclusiva de portada y gráficas interiores de Armando V. Flores (Allende,
N. L., 1941). Cursó la carrera de Arquitectura y al mismo tiempo estudió modelado en barro con Guadalupe Guadiana
en el Taller de Artes Plásticas, y pintura con Guillermo Ceniceros en el Centro cultural •La Ciudadela,. Fue el último
coordinador del Taller de Artes Plásticas que se evolucionó a la Facultad de Artes Visuales de la cual fue director
fundador. Es productor visual en los campos de las artes plásticas, gráficas y escénicas. Ha expuesto individual y colectivamente a nivel nacional y local. Es autor del mural en el presbiterio del templo de San Pedro Apóstol, de Allende, N.
L. Expone en calidad de invitado en las anualidades •Arquitectos en el arte• del Centro Cultural Abasolo en el Barrio
Antiguo y en la •Reseña de Artes Plásticas de la UANL,. En septiembre de 2003 la UANL lo distinguió con el nombramiento de Profesor Emérito.
.Chimenea No. 8 forma parle de la serie que con ese tema be venido trabajando.
Es un gmbado que se clasifica dentro de las artes gráficaspor las características de su
producción y el recurso lingüístico es la abstracción ge:,métrica. Los elemenros de la

=

composición son el cielo profundo y la casa austera norestense. A la
de la casa,
participan el cubo habitable, la chimenea que apunta aJ cielo y la cerca que delimita.
La casa es el capamzón que a&amp;a de la intemperie y protege lo priwdo. La cerca
establece lo que espropio y la chimenea en la que se manejan eljuego y kis alimenta;,
se presenta como promesa de vida. Por lo anterior es que ototgo a la chimenea ser el
núcleo en torno aJ cual cperan kis demás elemenros. FJ simlxilismo dominante es la
complementariedadde lofemenino en la a=, wmo vientre con la masa.dinidad, con
la chimenea de referenciafálica. Es, a final de cuentas, la necesidad de decimos y que
nos sepan.•
Armando V. Flores

��De Reyes y vasallos

Roberto Fernández Retamar
~BIENOO RECIBIDO EL HONOR DE OFRECER ESTA CONFERENCIA EN LA CIUDAD, QUE TENGO EL GUSTO DE VlSITAR POR VEZ

primera, donde nació y comenzó a formarse y estuvo siempre en su corazón, mi maestro don Alfonso Reyes,
y de hablar sobre él (lo que he hecho en otras ocasiones), decidí retomar y ampliar una breve nota que me
fue solicitada por la Revista Mexicana de Cultura del periódico El Nacional, de la ciudad de México, donde
apareció el 21 de mayo de 1989, año del centenario del gran humanista regiomontano. Se trata de una
evocación de mis relaciones, tan enaltecedoras para mí, con él: una evocación que en esta oportunidad,
como dije, he aumentado considerablemente.
Amis veinte años, en
1951, hai llegar a Reyes mi
primer cuaderno, Elegía
como un himno. Reyes me
agradeció en unas líneas
lo que llamó mi bella y
poética plaquette. Yo no
sabía lo que significaba esa
palabra, y mucho menos
que yo era autor de una
de ellas, así que tuve que
recurrir al diccionario A
partir de ese momento,
como decenas, quizá
centenares de aspirantes
a escritores de toda
Hispanoamérica, y presumo que del mundo todo,
redoblé mi bombardeo
hacia la Avenida Industria
(luego General Benjamín
Hill) 122, en la ciudad de
México.
El mismo día en que
me casé, 15 de agosto de
1952, viajé a esa ciudad, con la idea de conocer personalmente a don Alfonso. Ello ocurrió por eficaces
gestiones de mi querido Felipe Ortando, el destacado pintor cubano (después también destacado escritor) que
hacía años vivía en México. Reyes nos recibió en la Capilla Attonsina con gran amabilidad. Allí me explicó que fue
Enrique Díez-Canedo quien había bautizado el local, y, refiriéndose auna enfermedad cercana, me aseguró con
malicia que ya era una ruina, no habiendo sido un monumento. Yo le pregunté por mis admiraciones mexicanas,
y sobre todo por Efraín Huerta y Octavio Paz. Poco después, escuché a Reyes ofrecer una conferencia
sobre uno de sus temas griegos. Y ya no volví a verto más, aunque sí mantuve con él una correspondencia
que sólo la muerte interrumpiría, y vino a ser publicada por la Revista de la Biblioteca Nacional José Martí
(año 91, no. 1-2, enero-junio 2000) cuando cumplí setenta años.
• Conferencia leída en la Universidad Autónoma de Nuevo León, el 19 de mayo de 2004.

[5]

�recientemente, Homero, tienen grato ámbito en
castellano), yoídos reiteradamente los rumores tan
distintos que en su obra se citan, Alfonso Reyes
nos queda como un poeta sentido en lo americano
más noble. Con él damos un paso más en ese
camino de asimilación (olvidadas las ingenuas
«formas del robinsonismo• que dijera Lezama Lima)
que, con avidez de primitivo, anduvo ya Darío.
Sólo que mientras éste, al hacemos entrar en su
deslumbrante sala, nos advierte: «mi esposa es de
mi tierra; mi querida, de París•, Reyes puede ya
decimos, tocada la frente de muchos aires: "Pero
mis amores son mexicanos•.

Como tenía a Reyes por persona casi mítica,
y suponía que sus obras eran devoradas por los
lectores de su país, me llevé una sorpresa no
pequeña cuando en aquella ocasión pude comprar
en librerías de México varias obras suyas que
daba por agotadas, incluso sus iniciales libros de
ensayos ( Cuestiones estéticas) y de poemas
(Huellas), editados ambos en París.
Al publicarse poco tiempo después de mi
encuentro con él el volumen con su Obra poética,
por el Fondo de Cultura Económica en su colección
Letras Mexicanas, inaugurada con ese título, lo leí
con fruición, y le dediqué un ensayo, «En tomo a la
obra poética de Alfonso Reyes», que apareció al
año siguiente, 1953, en el número 34 de la revista
Orígenes. Allí dije:
Atendiendo a la opinión del número, hay [...] que
conceder que la mayor parte de la obra poética de
Reyes se ha quemado en [... el] fulgor de lo
momentáneo, sin mengua de permanecer luego con
buena luz. Ido ya el interés por la circunstancia.
Parecería que en un momento en que se repetía
hasta la saciedad el término evasión, Reyes, por lo
demás siguiendo una línea muy española
(pensamos en el Arcipreste de Hita oen Cervantes,
en Goya oen Picasso), hubiera querido meterse en
las cosas, irles al encuentro, aunque fueran los
hechos de menos atrayente eternidad. O acaso
porque, impedida de modo creciente lacomunicación,
le fuera necesario restablecerla por los más familiares
medios, siguiendo en esto las pautas de su cercano
Mallarmé. Luego de lamentarse de que •hoy se ha
perdido la buena costumbre, tan conveniente a la
higiene mental, de tomar en serio -o mejor, en
broma- los versos sociales, de álbum, de cortesía»,
añade zumbón: «desde ahora te digo que quien sólo
canta en do de pecho no sabe cantar; que quien
sólo trata en versos para las cosas sublimes no
vive la verdadera vida de la poesía y las letras,
sino que las lleva postizas como adorno para las
fiestas•. Ysimilar opinión manifiesta con respecto a
su mezcla de formas populares y cultas, en esta
alegre ate poética:

Ycuántos que, cerrado el cielo,
Viendo lejanos astros, se echan,
Sobre los hombros ateridos,
De Dante y Juan Ramón la tela.
En ese maestro bosque amigo
Mis ojos sus miradas ponen:
Ponen un sinsonte silvestre
Que habla con lujoso zenzontle.

21 de diciembre de 1954
En abril de 1955 le envié los originales de un
libro de poemas míos (Alabanzas, conversaciones),
con la siguiente carta:
[ ...]

Admirado don Attonso Reyes:
Hay muchas labores ingratas, dicen que repetía
Perogrullo. Una, por ejemplo, recibir mamotretos
más o menos literarios con la esperanza de que
sean publicados. Créame que la de enviarlos no es
más agradable. Durante muchos meses he tenido
esta papelería a mi lado, esperando la fortuna de
poderla editar por mi cuenta. Como a estas alturas
aún no he terminado de pagar el anterior libro (sobre
poesía cubana), creo llegado el momento de perder
tan singular ilusión, antes de que los versos
amenacen ser hojas póstumas. Y, tras muchas
vacilaciones, le envío el cuaderno con la esperanza
-que bien sé que nada abona- de que pueda
publicarse bajo la generosa mano del Fondo. ¿Es
ello posible? Mi gratitud hacia Ud., ya grande, será
mayor. ¿No lo es? Comuníquemelo, por favor, tan
pronto pueda, para irme con mi ruido a otra parte,
ejerciendo el ingrato papel que ya con Ud. he estrenado: el de joven con manuscrito bajo brazo. (Parece
el título de un cuadro feo.) Perdone que lo moleste
con esta impertinencia, pero no tengo otra. Anderson
lmbert, ha contado una curiosa anécdota sobre su
relación con Shaw: después de leer en los periódicos
que el dramaturgo inglés se quejaba de que su
vasta correspondencia le impedía producir alguna
comedia más al año, Anderson decidió no escribir
más a G.B.S. para contribuir así de algún modo al
crecimiento de su teatro. Crea que ami vez yo contribuiría gustoso con mi silencio a otro tomo de su
traslado de la 1/íada, a un nuevo yadmirable trabajo
sobre mitología griega, a quién sabe qué ganancia
deliciosa y necesaria de nuestras letras; pero, por

Guardo mejor la salud
alternando lo ramplón
con lo fino,
y junto en el alquitara
~moyoséel romance paladino
del vecino
con la quintaesencia rara
de Góngora y Mal/armé.

Mezclas (de asuntos, de formas) que, muy a lo
Mallarmé y muy a lo Góngora precisamente,
Reyes realiza sin violencias, y que van dando la
línea de su poesía: culta y popular, en armoniosa
bifrontalidad, ambiciosa, varia, aquí exacta,
allí traspasada de fervor. Leída junta su obra
poética (que habrá de completarse con sus traducciones, en que Mallarmé, Browning, Goethe o,

[ 6]

un momento, puede más el escozor de la publicación.
Excúseme, y gracias por cualquier atención.
Con reiterada admiración,
Roberto Femández Retamar.
Reyes me agradeció mi ensayo en una
generosa tarjeta en la que me tendía «las dos
manos de su amigo», como le gustaba escribir.
Y en carta de 3 de noviembre de 1954 me
pidió autorización para incluirlo en un proyectado
libro «de muy escogidas páginas sobre mi
obra, hechas ya anteriormente». (El libro se
publicaría en dos tomos, con el título Páginas
sobre Alfonso Reyes, precisamente por esta
Universidad de Nuevo León, uno en 1955 y otro
en 1957).
Poco después, el 23 de diciembre de 1954
volví a escribirle:
'
[... ]
Admirable Reyes:
Joyce pidi? alguna vez, entre socarrón y grave, un
lecto_r ~ed1cado de por vida a la tarea de leerlo. Yo
no se s1 usted ha hecho, en algún sitio de su bosque
tan singular petición. Pero a sus lectores se nos v~
-se nos acrece- la vida en ese siempre renovado
y siempre insaciado placer de leerlo por los cuatro
puntos cardinales. [...] [L]a noche del día 20-21
volví a devorarme Junta de sombras. A las dos o
tres de la madrugada se acabó el libro -y casi me
acabo yo-. Pero he aquí que cuando regreso
maltrecho, a la hora de almuerzo, de las clases, me
espera la alegría de ver que la silva ha echado
nuevas hojas verdes. Para mayor gusto, había
buscado en vano el cuaderno que tuvo la bondad
de enviarme [Se trataba de Nueve romances sordos
así ~ue esta lectura fue la primera. Y en fin, ¿qué
decirle?: Consuelo nuevo; y estos versos
borroneados sin tiempo, pero con la devoción si~
reservas de su

Roberto Fernández Retamar
P.S.: -Muchas felicidades pascuales-y de las otras.
Los versos de que allí le hablé (y tiempo
después incluí en la sección «Cortesía, como
Reye~», título que fue también un homenaje a él,
de m, Poseía reunida[ ... ], La Habana Ediciones
Unión, 1966) son los siguientes:
'

(Escapado del magro jefe
Que usufructuaba nombre de
Venablero de los pinceles},
Enviábamos a Cortés,
Varón de candela y mirada,
El deslumbrado primero ante
Esa enroscada platería
Que de 7enochtitlan aún sale.
Yluego, ¿cómo hacer memoria
Toda?: la caudalosa cresta
Del ensombrecido en Cho/u/a
De teocali y de adolescencia;
Aquel secreto Orestes magno
Que hasta a su Clítemnestra amó
Ytuvo en la planicie de oro
'
Su P17ades del corazón;

A ella siguió un intercambio epistolar del cual
me limito a citar algunos ejemplos:
[...]
Mi querido y buen amigo:
Yo comprendo que la ilusión de usted era publicar
su libro de versos en el Fondo de Cultura. Ya ve
usted que esos señores no ceden en sus planes.
Tampoco entraron dentro de los planes del librero
Obregón. Otras editoriales hay, pero no son literarias
o no tienen categoría ni garantía. Porrúa también
publica sólo lo que quiere en sus colecciones
limttadas. ¿Qué hago con su libro? Yo puedo ofrecerte
hacer por cuenta del Colegio de México una edición
limitada y judía. No sé si eso le conviene. Déme
sus órdenes, por favor. Aún no somos los escritores
[esta última palabra, intercalada manuscrita] dueños
de la máquina editorial. Lo saluda con vivo afecto
Alfonso Reyes
[Posdata manuscrita]
Mi carta se cruza con su simpática misiva del 28 de
junio. Espero sus órdenes. Lo abrazo
A.R.

[...]
Mi más querido Alfonso:

VISITACIONES CUBANAS
Magistro silvaeve Alfonso Regibus

Por ventura, la mano mayor de Juan Ramón
me sigue dando las palabras que yo querría:
« Fénix/ de alas abiertas, siempre nuevas/
e~ los moldes del llamear.» Me ofrece Id., para mi
aJetreado cuaderno de versos, «una edición limitada
y judía» por cuenta del Colegio. Quizá la vanidad,
que nunca se decepciona; quizás el «amor

Antes que flautas y sandalias
Mexicanas sobre mí isla,
Hacia el área transparencia
De la alabanza alejandrina.

[7]

�intelectualis• de que nos hablaba el judiazo (ya que
entre hebraísmos andamos), me hace sólo decirle
que sean cuales fueren las condiciones, las acepta
de antemano, y le expresa la mayor gratitud, su
devoto
Roberto Femández Retamar
P.S.--le recuerdo que mi querido amigo el pintor Felipe
Orlando, quien allí reside, creo que podría -de
pedírselo yo- atender la impresión del librito.

A finales de ese año 1955, editado por El
Colegio de México, el libro vería la luz, al cuidado
del poeta Ali Chumacero y Felipe Orlando, y con
una viñeta de este último. Hoy es una curiosidad
literaria, pero yo lo veo con cariño y, como es
obvio, aumentó mi gratitud hacia Reyes. Esa
gratitud era debida a muchas cosas, y sobre todo a
que me fascinaba la personalidad literaria de
Reyes, de quien me consideraba un humilde
planeta. El preparar unas oposiciones, a mis
veinticuatro años, para una cátedra de filología
clásica ylingüística en la Universidad de La Habana,
aumentó mi deuda con Reyes, porque devoré {o
volví a devorar) cuanto había publicado él sobre
esas disciplinas. Ycomo los demás opositores sabían
aún menos que yo, no hubo más remedio que
adjudicarme la cátedra, con lo que me convertí en
el profesor más joven que entonces tenía la
Universidad de La Habana. La primera tarea que,
en mi flamante tarea de profesor, me encomendó la
Facultad de Filosofía y Letras, fue redactar una
solicitud para que se le otorgara el Premio Nobel a
Alfonso Reyes.
En el cruce entre mis aflicciones literarias y
mis curiosidades lingüísticas, dediqué un año,
entre 1956 y 1957, a escribir mi libro Idea de la
estilística, que temía que pudiera disgustar a Reyes,
considerando que él no veía con demasiada
simpatía la disciplina, al menos ajuzgar por la carta
abierta que Amado Alonso le enviara a raíz de
algunas observaciones del autor de Cuestiones
gongorinas. En todo caso, no hice llegar los
materiales de ese libro a Reyes para ser publicado
por El Colegio de México, lo que después de todo
hubiera sido mucho más lógico que haberle
mandado mis papeles poéticos. A lo mejor al
redactar aquel libro, de manera más o menos
consciente, yo hacía un esfuerzo no sólo por asimilar
las lecciones de rigor y delicadeza que siempre
recibí de Reyes, sino también por no sucumbir del
todo a la abrumadora influencia que él sign~icaba
para mí. Se trataba, por lo demás, de una típica

actitud discipular. Pues, por supuesto, era y he
seguido siendo, en no pocas cosas, un discí~ulo
de Reyes. Si no pude asistir a sus cursos, sI no
pude estudiar en El Colegio de México (com~
recordé cuando a principios de 1988 ofrec,
conferencias en él), fui su alumno, según Lezama
solía decirme, en «l'école buissoniére•, y de ello
me he sentido siempre muy orgulloso.
A finales de 1959, le pedí a don Alfonso
(con vistas a la Nueva Revista Cubana, que yo
dirigía) una página sobre la Revolución Cuban~,
que iba a cumplir pronto su primer año d~ ~i~a. El
me envió una carta con la que m1c1é la
sección «Homenaje a la Revolución•, y apareció
después de muerto Reyes, hecho este último que
me llevó a rendir homenaje al hombre excepcional en otro lugar de la revista: la sección «Avisos»,
donde sin firma apareció esta nota:
En el batallador mundo de las letras, pocas veces
una primacía ha sido tan ampliamente reconocida
como la que ostentaba, sobre la literatura
hispanoamericana de hoy, el mexicano Alfonso
Reyes. El primer hombre de letras de nuestra
América, lo llamó simple y acertadamente Jorge
Luis Borges. No el primer poeta -¿Neruda?- ni el
primer novelista, sino el primer hombre de letras: el
primer escritor, el primer lector. Este primer escritor,
este primer lector de nuestras tierras, quien acababa
de cumplir setenta años, ha muerto en México a
finales de éste. Twain, al dijundirse la nueva de su
propia muerte, se apresuró adeclarar que~ª.noticia
había sido ampliamente exagerada. La not1c1a de la
muerte de Reyes había sido tantas veces
exagerada, solía bromear tanto Reyes sobre esos
retornos suyos al mundo de los vivos, que el final
de esta vida perfecta no soporta lamentaciones ni
quejas. Muerto, asus años, en plena tarea creadora
~jemplo infrecuente en América: Sanín Cano lo
acompañaría en esa terca lucidez-, la labor y el
ejemplo que nos deja pueden complacer no ya la
más exigente memoria de hombre, sino la de toda
una literatura. Pues, en efecto, Reyes fue algo así
como un hombre-lneratura. En países tan pobres de
creación como los nuestros, la nómina de sus
trabajos parece más el catálogo de la literatura de
una de esas minúsculas, turbadas e imaginarias
repúblicas latinoamericanas a que son tan dados
algunos europeos. Hay en Francia un grupo de
matemáticos que firman sus trabajos con el
seudónimo colectivo de Bourbakis. ¿No se pensaba
aveces, atravesando la copiosa selva del mexicano,
pasando de un grave estudio fenomenológico
sobre el hecho lnerario a una copla ligera, de una
historia de la filosofía alejandrina a una colección de
sonetos, que estábamos en presencia de un
conjunto malicioso de escritores, confabulados para

[8]

hacemos creer que existía en efecto ese escritor
agudo y bondadoso al que habían bautizado con el
nombre afortunado de Alfonso Reyes? Pero no:
este voraz, este incesante, este negador del
descuido, el desorden y la improvisación del
hispanoamericano existía en la meseta mexicana,
y era el orgullo y la alegría no sólo de México, sino
del Continente todo. En la biblioteca en que vivía
(llamarla casa supone una innecesaria violencia del
idioma), solía recibir con sabia cortesía aescritores
que de todas partes llegaban para tener el privilegio
del diálogo con él. Ese diálogo, que ha sido cortado
bruscamente hace sólo unos días, era una de las
razones para confiar en la capacidad efectiva del
hombre de nuestra América. //Poco tiempo después
de la muerte de José Vasconcelos, la de Monso
Reyes priva al país hermano de su otra figura de
gran relieve mundial. Pero mientras Vasconcelos
representó la violencia, la desmesura, el mucho
acierto y el mucho yerro, Reyes era la armonía, la
precisión, la justeza, el saber gustoso, la erudición
jubilosa. Fue, sin disputa, el humanista americano
de este siglo. Su línea es una admirable línea
americana: hombres como Andrés Bello, como José
Enrique Rodó, incluso como José Martí -tan mayor
que este, que cualquier esquema-eran sus naturales
antecesores: los hombres en quienes ha sabido
convivir, en nuestras tierras, la felicidad del idioma
con un magisterio a que ningún escritor nuestro
puede sustraerse por entero. No hay que añadir que
en él, cierta voracidad casi excesiva ycierto regusto
de la lengua hacían recordar a la monja prodigiosa
que vivió también en su país. Pero todo ello unido a
una preocupación americana que fue -en Reyes
como en Bello, como en Martí, como en Henríquez
Ureña- el centro de su obra. Vio en América el
sitio de la justicia, expuso al mundo la posición
de América, y no vaciló, a pesar de la pobreza de
las circunstancias políticas, en reiterar su confianza
en el establecimiento de un mundo mejor en estos
países que conocieron la utopía viva de Quiroga, la
hazaña de Bolívar, el sueño inmenso de Martí.
La América lo cuenta como uno de sus mentores,
y, en la gran batalla por la justicia en que está
empeñada Cuba -al frente de la América toda-, lo
sabe uno de los suyos. No descansará en paz,
sino en generosa guerra por el bien, el maestro
Alfonso Reyes.

A principios de 1960, recibí de Reyes el
último libro que me mandara: Marginalia. Tercera
serie: 1940-1959 (México, El Cerro de la Silla,
1959). La dedicatoria decía: «A Roberto Femández
Retamar, sólo para desearle dicha en 1960»: es
decir, el primer año que desde 1959 no lo vería
vivo.
Decir que Reyes me ha seguido acompañando desde entonces no es un lugar común
retórico. Cuando marché a París por responsabilidades diplomáticas, en marzo de ese 1960,

[9]

pensé intensamente en Reyes, en la mezcla de
erudición, literatura, historia y diplomacia que yo
veía encarnada en él. (Yo no conocía entonces
todas las circunstancias dolorosas en que Reyes
salió de México a raíz de la muerte de su padre.)
Al empezar a dirigir en 1965 la revista Casa de
las Américas, volví a tenerlo muy presente. Y en
1968 la Casa publicó una selección que hice de
ensayos de don Alfonso, con un prólogo que luego
me ha gustado llamar «Reyes desde otra
revolución•. Allí planteé:
Al presentar esta primera edición cubana de textos
de Alfonso Reyes, he decidido que fuera de ensayos,
por considerar que es en este género donde se
encuentran las páginas más perdurables del gran
mexicano -aunque los ojos se me vayan también
tras su altiva y doliente lfigenia cruel-. Al cabo, a
pesar de saludables discusiones, ésta es opinión
bastante compartida, que resume así Enrique
Anderson lmbert: «En lo que sí acertó, siempre, fue
en el ensayo. Alfonso Reyes es, sin ninguna duda,
el más agudo, brillante, versátil, culto y profundo de
los ensayistas de hoy, en toda nuestra lengua.» Por
otra parte, el ensayo, que el propio Reyes llamó
«centauro de los géneros», es en sí mismo lo
bastante dúctil como para devorarse la mayor parte
de su obra, cambiando tranquilamente de rostros.
Los clasificadores («¡vieja manía!,,, decía Henríquez
Ureña) se han encargado de separar esos rostros.
José Luis Martínez, Manuel Olguín y James Willis
Robb ofrecen sus ordenamientos. El primero, en
atención a sus formas literarias antes que por sus
temas; el segundo, por razones cronológicas; el
tercero, según el punto de vista del motivo y la
estructuración estética. Todos son, desde luego,
criterios válidos. Por mi parte, dada la índole de este
tomo, he escogido ejemplos de tres grandes líneas
temáticas en Reyes: la primera, relativa a la
definición, a la comprensión del país -comprensión
hecha posible por el vuelco revolucionario, que
echó afuera las raíces de la nación-; esta primera
parte lleva un título que alguna vez sugirió el propio
Reyes: «En busca del alma nacional». La segunda
parte toma el título de uno de los ensayos de la
misma, «Homilía por la cultura»: ese título es de
alguna manera aplicable a la intención general del
conjunto, en la medida en que supone una
exposición y defensa del papel de la cultura en
nuestra sociedad. La tercera parte, «De lengua y
lneratura», es menos antológica que las anteriores,
porque se propone sobre todo ofrecer a los lectores
universitarios yparauniversnarios del país una serie
de textos teóricos útiles en sus estudios. Por
supuesto, ellos deben complementarse con los
grandes libros orgánicos de Reyes sobre la
materia: La crítica en la Edad Ateniense -feliz
paráfrasis de J. E. Sandys-, La antigua retórica,
El deslinde (especialmente con los añadidos
de la última edición, la de las Obras completas). Se
incluye el ensayito sobre la novela policial para

�mostrar una vez más la agilidad y el amplio radio de preocupación de Reyes (quien, dicho sea al pasar, casi
inauguró, junto con Martín Luis Guzmán, la crítica cinematográfica en español, firmando ambos con el seudónimo de
Fósforo en el Madrid de 1915). //No puede esperarse que ninguna selección dé idea suficiente de la enorme obra
ensayística de Attonso Reyes; pero he querido centrarme en puntos que, según confío, siguen teniendo vige~cia_en
aquella obra: la búsqueda del ser de su patria, la necesidad de conservar yvivificar un legado cultural, la med1tac1ón
sobre la naturaleza del hecho literario. Durante su vida, Reyes logró una de sus aspiraciones: comunicar a su país
con el mundo. Casi diez años después de su muerte, y desde la perspectiva de otro acontecimiento histórico
comparable con el que él vivió en la juventud, ¿ha logrado comunicar también con el porvenir, que vamos siendo?
Creo decididamente que sí, y por ello me complacería ver discutir aquí estas páginas de quien, en medio de la
violencia, del dolor personal, sintió hundirse sus raíces en su pueblo y encontró un idioma universal para decirlo.
Cuando, años después, me ocupé de nuevo
de cuestiones de teoría
literaria, en no poca medida
braceé con él, con el autor
del nutrido y acucioso
Deslinde. Recuerdo otra
vez que tal es la frecuente
actitud de un discípulo
verdadero: Reyes sigue
siendo para mí un
horizonte.
Con motivo de
cumplirse en 1989 el
centenario de su nacimiento, El Colegio de
México me invitó a integrar
un panel que se celebró el
22 de mayo de aquel año
y coordinó Antonio
Alatorre. En ponencia, que
se llamó «Releyendo el
undécimo tomo» (por
supuesto, de las Obras
completas de don Alfonso)
planteé:
La fascinante prosa de Reyes y su verso mucho más complejo que lo que una lectura superficial puede hacer creer
(recuerdo cómo entusia~maba a Lezama Lima); su constante atención a raíces cultural~ Irrenunciables, de las que
son ejemplos hermosíslmqs su, cuantiosos trabajos dedicados a Grecia y a Espafia; Q, su riguroso laboreo en el
terreno de la teoría llterári$, y desde luego su proverbial cortesla, han llevado a alguno~ aolvidar que Reyes supo
enfrentar con gran altura, cuestiones Inmediatas. Así, impugnó aSpengler (198 ss.), rech~ó toda forma de fascismo
(242) y de racismo (242 ,s.), y tampoco se quedó callado cuando se trataba de habl¡ir de imperialismo, al que
contempló a lo largo de la hl~torla en «Atenea política» (1932) (189-191), y más c~rcanamente en «Un mundo
organizado» (1943), donde afirmó
,
,
El latinoamericano medio [...] cuando oye hablar de una organización cooP,erat1va del mundo, tiende a
imaginarse un 1:stado monstr¡,io, regido por dos o tres Grandes Potencias omnímodas y resuelt~s a i~~oner sus
decisiones en detrimento de lps pueblo$ débiles. Y especialmente, ve aparecer el fantasma del 1mpenahsmo que
alarga las manos por nuestras Américas (3a7).
Aesa luz adquieren pleno sentido las palabras ~uyas en que al enumerar los motivos de la guerra nos dice que
«la desesperación de los pueblos oprimidos [...], la defensa de las sociedades débiles, colonias o semicolonias, [...]
es el único motivo de guerra justa» (225); y aquellas otras en que explica: •Contra el nacionalismo de los actuales
agresores, no hay más defensa que robustecer el propio nacionalismo-llamémoslo antinacionalism,o ~n buena horaaun para aquellos cuya filosofía ha superado ya ese término» [273]. //El undécimo tomo, y no es el urnco que lo hace,
nos muestra a un Reyes humanista en el más hondo y noble sentido de la palabra, un apasionado defensor de la
libertad, un vocero de nuestra América, un Intelectual que se sabe y se proclama al servicio de su pueblo, del pueblo
[.. ,].

[ 10]

Y no hace mucho se me pidió un texto que
aparecerá, con el título «Sobre la importancia de
Alfonso Reyes para nuestra América», como
epílogo del libro Alfonso Reyes y los estudios
latinoamericanos, publicado por el Instituto
Internacional de Literatura Iberoamericana de
la Universidad de Pittsburg. Dicho texto concluye
de la siguiente manera:
Reyes murió a finales de 1959. A partir de 1960,
motivada por la atención mundial que iba a
volcarse sobre nuestra América a raíz de la
revolución iniciada en Cuba el año anterior y sus
repercusiones, no pocas obras latinoamericanas
y caribeñas se beneficiaron de esa atención, al
margen de las simpatías o las diferencias (Reyes
dixi~ por aquel acontecimiento. Señaladamente
obras literarias, en particular narrativas. Hasta se
acuñó el deplorable término boom para nombrar a
un conjunto de autores suyos que alcanzaron
vasto reconocimiento. Tal reconocimiento desbordó
aese conjunto, más bien exiguo, eincluyó aescritores mayores, como Borges, que bien lo merecía y
que por cierto, paradójicamente, era hostil a la
experiencia cubana. Como nueva muestra de la
estimación planetaria recibida por nuestras letras, si
hasta 1959 el Premio Nobel de Literatura sólo había
distinguido entre los ciudadanos de nuestra América,
con entera justicia, a Gabriela Mistral, desde aquel
año auroral hasta hoy lo han recibido, con no menor
justicia, Miguel Ángel Asturias, Pablo Neruda, Gabriel
García Márquez, Octavio Paz y Derek Walcott; y al
parecer inaceptables razones extraliterarias,
políticas, de sesgo contrario, impidieron que también
les fuera otorgado a Borges y a Alejo Carpentier.
Añadamos que tampoco lo obtuvo, mereciéndolo
sobradamente, Alfonso Reyes. Pero él, como he
recordado, desapareció en el linde de la fecha que
iba a inaugurar la acogida mundial de nuestras
letras. Es tiempo sobrado para abandonar la
superficialidad de ciertos juicios y que se le
reconozca al maestro mexicano el lugar que le
corresponde como figura de primer orden en nuestra
cultura. Se ha llegado al extremo de que en las casi
cinco páginas dedicadas a «Latin American Theory
an Criticism», debidas a Mónica Lebron, de la
importante The Johns Hopkins Guide to Literary
Theory &amp; Criticism (editada por Michael Graden
and Martín Kreiswirth, Baltimore y Londres, The
Johns Hopkins University Pres, 1993), Reyes no
aparece mencionado ni siquiera en la pintoresca
bibliografía, no obstante ser sus contribuciones a
esa área absolutamente capitales. //Reyes inició
su carrera literaria cuando el 28 de noviembre de
1905 le fueron publicados tres sonetos en un diario
regiomontano. Pero su primer libro, Cuestiones
estéticas, fue de ensayos, apareció en París en
1911 y trató muchos de los temas que se le harían
habituales. Desde entonces hasta su muerte, sus
libros y cuadernos fueron incesantes, aunque a

[ 11 ]

menudo de liradas restringidas, y abarcaron sobre
todo el ensayo, pero también la poesía, la ficción, el
teatro, los estudios, las traducciones y una vivaz
miscelánea. Escribía como respiraba. Y sus temas
fueron variadísimos: consagró muchas páginas a
las herencias griegas y españolas, sin olvidar las
de su tierra, afiguras como Goethe (dato curioso: de
su Trayectoria de Goethe escribió el joven Ernesto
Guevara: "Uno de los más altos espíritus americanos
se acerca aquí a la obra de uno de los más grandes
talentos de la humanidad. Pero el acercamiento, sin
ser irreverente, no es de rodillas. [...Ji, alos estudios
literarios en general (su El deslinde sigue siendo
una piedra miliar injustamente marginada), al libre y
constante vuelo de la poesía, a ficciones, a sus
memorias, al ejercicio de una curiosidad enciclopédica en que América y la utopía tuvieron sitios
relevantes. Hace tiempo que se cuenta con lo
esencial de sus Obras completas, las cuales
comenzaron a aparecer en 1955 y llegaron a su
tomo (por el momento) último, el XXVI, en 1993.
Fuera han quedado su "copioso Diario" (del que
algo se adelantó en Diario 1911-1930, prólogo de
Alicia Reyes, nota del Dr. Alfonso Reyes Mota,
Guanajuato, Universidad de Guanajuato, 1969), los
informes diplomáticos, un índice acumulativo de
sus Obras y el no menos copioso epistolario, que
con las correspondientes respuestas ha ido
apareciendo parcialmente: recuerdo la publicación
de sus cartas cruzadas con Pedro Henríquez Ureña,
amigo entrañable y verdadero mentor, José
Vasconcelos, José María Chacón y Calvo, Octavio
Paz, Luis Cernuda. Hasta yo me atreví, cuando
cumplí setenta años, a dar a conocer casi toda
nuestra correspondencia: mera brizna de su bosque,
pues yo tenía entre veintiún y veintinueve años
cuando me carteé con él, ya al final de su vida. //
Para Borges, apreciador riguroso si los ha habido
(aunque tuvo también un ancho costado arbitrario),
Reyes era en 1955 "el primer escritor y el primer
lector de nuestra América•. Y a Borges voy a
acogerme para recordar su observación apropósito
de por qué su admiradísimo y riquísimo Quevedo
no ostentaba la alta jerarquía mundial que merecía.
Borges lo atribuía a que, a pesar de no ser inferior
anadie, "no ha dado con un símbolo que se apodere
de la imaginación de la gente•, como sí lo hicieron
Homero, Sófocles, Lucrecio, Dante, Shakespeare,
Cervantes, Swift, Melville, Kafka; incluso, no siendo
el símbolo objetivo y externo, Góngora y Mallarmé,
o, tratándose de "un protagonista semidivino•,
Whitman. ¿No es éste, en cierta forma, el caso de
Alfonso Reyes? En su magna obra (magna por la
dimensión y por la calidad), en vano buscaríamos
un Cantos de vida y esperanza, un Tri/ce, un Canto
general, un El siglo de las luces, un Cien años de
soledad-o un "Tliin, Uqbar, Orbis Tertius•-. Pero sí
debe decirse que, volviendo a palabras de Borges
sobre Quevedo, Reyes también "es menos un
hombre que una dilatada y compleja literatura•. (Del
propio Reyes dijo Borges: «Menos que un individuo,

�es ya un arquetipo.•) Aunque no añadirla que es •el
primer artífice de las letras hispánicas•, porque creo
que este rango le corresponde más bien ?Jos~
Martí, tristemente ignorado por el argentino. S1
Guillermo Díaz-Plaja dijo que el autor de La Edad_de
Oro es "el primer 'creado( de prosa que h_a te~1do
el mundo hispánico•, Reyes fue aun mas le¡os,
llamándolo •supremo valor literario" (nada ~e~os
que en El deslinde), ia más pasmosa organización
literaria", "hombre el más dotado para las letras en
nuestra América, y uno de los mejor dotados en
la lengua española". //Sólo el fuego conoce al fuego,
reza el proverbio griego. El hecho de que. Reyes
haya sido capaz de tales juicios sobre Mart1.r~vela
la naturaleza de su propio talento (iba a escnb1r: de
su propio genio). Sucumbir ala frivolidad de criterios
volanderos, y perderse el comercio con una obra
de la intensidad y la envergadura de la de Alfonso
Reyes, es señal de la mediocridad de. es_tos
tiempos que nos ha tocado vivir, y contribuir a
empobrecernos todavía más. Que en Reyes
alcanzó alturas extraordinarias la cultura de nuestra
América me parece indigno discutirlo. Y al traerlo
de nuev~ a nuestro lado, para aprendizaje ydeleite,
quiero citar unas palabras suyas que releí mientras
preparaba estos apuntes. Ya sabemos cuánto volcó
Reyes de la cultura mundial en nuestras alfor¡as.
Pero me sorprendió, en la carta a Eduardo Mallea
sobre (contra) Ortega y Gasset que_ había
permanecido ignorada hasta que se recogió en el
tomo último de sus Obras completas, encontrarme
con estas palabras suyas: "Tengo gotas de sangre
india" (p. 443). Volvamos a la sonriente Y voraz

sabiduría de Reyes a la luz de esas singular_es
gotas. y también, desde luego, de las adverteooas
que dejó en 'A vuelta de correo•:
Todos los elogios literarios, fruiciosa y largam_ente
bebidos, 00 podrían compensarme de que me qUteran
arrebatar la única virtud que aquí defiendo, y es la de
ser un mexicano. Cuiden de otra cosa los hijos de las
naciones que ya están de welta en la historia.. Para
nosotros, la nación es todavía un hecho patético, Y
por eso nos debemos todos a ella. ~ el vasto de~r
humano nos ha incumbido una poraón que todav1a
va a da~os mucho quehacer. Yo diría, trocando la
frase de Martí, que Hidalgo todavía no se quita las
botas de campaña.

He logrado reunir los veintiséis tomos ~e las
Obras completas de Alfonso Reyes gracias a
gestiones amistosas del lnstiMo Nacional de Bell~s
Artes y el Fondo de Cultura Económica, José Luis
Martínez, Eugenia Meyer, Mónica Manso~r,_ E~esto
Mejía Sánchez eIda Rodríguez Pra~pol_1rn. _Pienso
que es una linda lección que tantas inst1tuc1on~s Y
amigos me hagan todavía más deudor de Méx1?º•
a propósito de mi gran maestro. Ahora que escnb_~
estas líneas bajo el retrato barbado que_ me env1?
Reyes en los años 50 y que ha seguido pr~s1diendo mi lugar de trabajo, vuelvo aleer la d~d1ca·
toria con que Ernesto Mejía Sánchez, el _admirable
nicaragüense que también fuera mexicano, me
dio el tomo veintiuno de aquellas obras: «A
Roberto, amigo de Reyes y vasallos.» ■

[ 12]

Presencia afrocaribeña
en la pintura cubana actual
Adelaida de Juan
~ PROPONEMOS ESBOZAR B. CARÁCTER CUBANO YCARIBE DE NUESTRA PINTURA MODERNA, EN UNO DE SUS SIGNIFICANTES
de importancia. En esencia, tal carácter implica uno de los integrantes de nuestra nacionalidad: aquel
que, proveniente de diversas etnias africanas, se uniera al proveniente de Europa (en nuestro caso,
España), ya en sí ancestralmente mestiza, y, en menor medida, Asia, para dar lugar, en un proceso
de varios siglos, a una realidad nueva que define nuestra identidad. Es sabido que nuestro ser mestizo
no es, en las palabras de su primer y más serio estudioso, Fernando Ortiz, "hibridismo insustancial,
ni sincretismo, ni decoloración, sino, simplemente, una nueva sustancia, un nuevo color, un alquitarado
, ......LI'1
.i. 1
-· producto de trascultura"""
,..
ción", lo que resumiría con
...__,
1-1
la frase latina "tertium quid".
Aun a sabiendas de las
...
múltiples discusiones a
que ha dado lugar el
término "afrocubano" que
él creara en 1906, Ortiz
persistió en su uso, al
considerar que venía a
constituir "los apellidos de
los progenitores que son
a modo de adjetivos para
una completa identificación genealógica". En ese
sentido, pues, utilizaremos
este "apellido", de modo
de dirigir la atención
sobre la presencia de
elementos en ciertas
obras o autores que
aluden a formas y temas
derivados de nuestra
ascendencia africana.
Presente en toda la cuenca del Caribe, el sincretismo cultural se manifestará, en la esfera de la
plástica, por medio de pequeños ídolos, fetiches, altares, pinturas de raíz religiosa en sus diversas
formas (pinturas corporales, "firmas", pinturas cotidianas, abalorios de diversos tipos). Junto a otras
manttestaciones, la transculturación, evidente especialmente en la música y la danza, habrá de constituir
una base profunda para la determinación de rasgos diferenciados de aquellos de los opresores a través de
los siglos.
En las obras pictóricas contemporáneas, la presencia de elementos de origen africano se expresará
en dos grandes direcciones. Estas son, por una parte, la elaboración de formas cuyo parentesco con
las raíces del sincretismo africano son evidentes. Por otra parte, la presencia del hombre/mujer negros
o mulatos como personajes protagónicos, en las obras plásticas da evidencia, asimismo, de una realidad
1

...

[ 13]

�reflejada de muy diversas maneras a lo largo de
nuestra historia. En ambos casos se trata, con la
especificidad de cada modalidad, de testimoniar el
enriquecedor mestizaje que conforma a nuestro
pueblo. Quisiera ahora tocar brevemente la
imaginería de base afrocubana desarrollada por
algunos creadores contemporáneos, los cuales
conforman una expresión de altos valores. . ,
Un caso paradigmático de la incorporac!~n
conciente a una obra plástica de proyeccIon
universal de la esencia transculturada de nuestro
pueblo, estará dada por la vasta labor de
Wilfredo Lam. Nacido en 1902 en Sagua la Grande,
pequeña ciudad provinciana de la región central
de Cuba, y tras una larga estancia en Europ~, su
expresión definitiva se. har~ e~ Cuba a partir.de
obras capitales como La silla y, sobre todo La
jungla", ambas de 1943. Ya_tiene entonces Lam el
conocimiento del arte africano en los museos
europeos; conoce, además, l_a asimilación de los
valores expresivos de esas piezas hechas _por los
artistas de vanguardia encabezados por PIcasso.
Ha ocurrido, sobre todo, un hecho importantísimo
para la obra de Lam: su regres? ~I pa_ís n~tal:
recordemos que hizo notables d1bu¡os, ImagInativos y florales, para ilustrar la edición cubana
(1943) del extraordinario Cahier d'un retour au
pays natal de Aimé Césaire. El r~enc~~ntro de
Lam con su ambiente de origen sera dec1sIvo para
la concreción de su obra característica. Desechada
la primaria suposición que le atribuía determinados
caracteres al hecho de ser él descendiente de
chino y mulata (que ha llevado a algunos
promotores de folklorismo exoti~~~te.a habla~ de
la "perspectiva naturalmente asIatIca en_ la linea
del dibujo, y al "ritmo del tam-tam" perceptible ~n la
composición), no cabe duda de que nuestr? pintor
ha sabido captar esencias de nuestra realidad de
un modo propio y universal a la vez. De hecho,_ la
pintura de Lam no es, en ningún mo~ent~, de,scnptiva de elementos representativos de hturgIas, 1dolos
0 ritos. Con pocas líneas y trazos coloca detalles
que funcionan como asideros. evocadores; sus
imágenes sugieren más que definen: la herradura,
las tijeras, el cuchillo, la jícara, l~s cuern~s, la
flecha, la rueda: cada objeto se ha 1ndepe~d1~ado
de su contexto totalizador y se basta a s1 mismo
para indicar lo imprescindible a la imaginaci~n d_el
espectador y provocar su participación. ~n ni~gun
momento esta pintura deletrea a Chango (~e1dad
yoruba patrona del trueno y_del rayo, q~e se 1g_uala
a la Santa Bárbara catohca), a Ogun (deidad
yoruba de la guerra y la lucha, que se iguala a
San Pedro), a Ochún (deidad yoruba del amor
que se iguala a la Canda~ del Cobre, patrona de
Cuba), ni a ninguna otra, sino que las_apu~ta ~n la
parámetro más amplio de su mundo 1maginat1vo.

La simbología en la obra de Lam hace referen~ia
auno de los "apellidos afroides" estudiados por Ortíz.
Los temas carnales abarcan la feminidad como una
constante, cifrada sobre todo en los senos matemos,
que cuelgan frutalmente. (Recordemos cuadros como
"Las nupcias", 1947; "Flor-luna•, 1949; "Trenzas de
agua", 1950; "Le zig-zag d'un espoir", 1975)._En
reiteradas ocasiones, Lam ha creado una extraordinaria figura femenina cuyo rostro es.una m~scara o un
estilizado instrumento dentado ( La novia para un
dios", 1959). La presencia masculina está dada
fundamentalmente por los cuernos punzantes ("Le
reencontré", 1954). En uno y otro caso, el ser humano
no aparecerá en ningún momento con la totalidad de
sus contornos realistas tradicionales, sus elementos,
en ocasiones desmembrados, cobran una independencia considerable que facilita su manejo expresivo,
como puede verse en los pies y m~nos ~ue_ se
agrandan para afincarse mejor en la tierra ( Beh~r,
1947, 0 en "Entre parientes•, 1969); aveces, los o¡os
desorbitados, se presentan en forma de planos
romboides que recuerdan a los írimes ñáñigos
(diablitos abakuás).
. ,.
Pero quizás el elemento s1mbohco por
excelencia de la obra de Lam se encuentra en su
tratamiento de los motivos de fronda. Cañas de
azúcar, hojas de palma, de maíz, de malanga, ~e
tabaco y bejucos de toda especie, presencia
constante de nuestras tierras, están en muchas de
las más conocidas obras del pintor, sobre todo a
partir de la década de 1940 ("La jungla", 1943, Y
"Le revell du printemps", 1973). En ellas alcan~a
un grado supremo al imbricarse los elementos mas
característicos de la obra pictórica de Lam: entre
los símbolos carnales, sexuales, las máscaras Y
tijeras los cuernos y rabos, se entreteje la vegetación. Adelanta y retrocede, es fondo Yprimer pi~~º•
vegetal y animal a la vez, creación y destruccIon,
mito y realidad.
.
Este carácter alegórico usa signos que se
remontan a una lejana fuente africana elaborada
en nuestras tierras y se manifiesta de muchos otros
modos. Recordemos su insistencia en las formas
romboidales ("Umbral", 1950; "Amanecer", 1969),
en los trazos de un puntiagudo cuchillo entre líneas
esquemáticas para sugerir la presencia ~e Ogún.
En otras ocasiones, realiza transmutaciones de
índole sacromágica, en ellas se evidencia, por una
parte, hasta qué punto los sím~~lo~ en la pintura de
Lam se remiten a épocas preIconicas; por otra, se
afirma su capacidad de recreació_n de ~na i~aginería clásica en función de una realidad dnerenc1a~a
de su lugar de origen. Se trata de la metalep_~1s
estudiada por Ortiz como una transvalorac1on

[ 14]

en sentido horizontal: podríamos recordar aquí
alguna "Crucifixión" (publicada en Gaceta del
Caribe, en 1944) en la cual los símbolos católicos
son orgánicamente transmutados en símbolos
surgidos de la transculturada realidad cubana. De
nuevo es el mestizaje cultural que aflora,
enriquecedor en el surgimiento de novedosas
interpretaciones cargadas de sugerencias e
incitaciones imaginativas.
Otros artistas cubanos han trabajado, en las
últimas décadas, una temática proveniente de los
atributos y los ritos de las diversas prácticas míticoreligiosas de raíz africana. Recordemos, de fines
de la década de 1940, obras de Martínez Pedro
como "Cuarto fambá", o "Giahuba Baigial" de
Roberto Diago, la "Caridad del Cobre" de Mariano;
"Carnaval" o "Diablitos", de Portocarrero, sobre
quien volveré más adelante. En años más recientes,
con el perfil conceptual de corte antropológico que
caracteriza su notable obra, José Bedia ha
reelaborado muchos de los raigales elementos
africanos de nuestra identidad; y con caracteres
bien personales, la autodidacta Minerva López
realiza una simbiosis entre identificables elementos
afrocubanos y la mitología popular campesina. A
partir de la década de 1990, se destaca en esta
dirección, la obra de algunos creadores jóvenes,
entre los cuales menciono ahora a Marta María
Pérez, cuyas relevantes autofotografías aluden
creadoramente alas creencias míticas de la santería,
y a Belkis Ayón, quien hizo surgir con notable
originalidad en sus calografías de gran formato,
una fuerte simbología apartir de leyendas religiosas
que sustentan a los abakuá.
Quisiera volver ahora, como ya apunté, a
una indagación de honda proyección en estas
temáticas por parte de René Portocarrero
(1912-1985). Este interés ha tomado varios
caminos: ha plasmado la figura de "El brujo" en
cuadros y en un pequeño mural en cerámica,
realizado a mediados de la década de 1950: en
ellos el personaje en cuestión tiene el gallo del
sacrificio ritual mientras el fondo se puebla de alas y
hojas como cuernos. (Ha sido frecuente entre los
brujos afrocubanos el empleo de cuernos como
fetiches; al parecer está vinculado con el culto a
Obatalá, una de las deidades superiores del
panteón yoruba, que se iguala a la Virgen de las
Mercedes católica). En ocasiones, el artista ha
reiterado las imágenes de la "Santa Bárbara" que
suele pintar con su espada reluciente en composiciones en las cuales sobresale el rojo, uno de los
colores de su equivalente Changó. También ha
insistido en los "Diablitos", denominación que fue
dada fundamentalmente a los negros vestidos a la
manera ancestral africana en las festividades

que se permitían a los esclavos el acceso libre a la
calle. En los "Bembé" -baile africano conocido desde
los tiempos coloniales en Cuba- Portocarrero
apunta a una de las manifestaciones de carácter
festivo por medio de las cuales se exteriorizó siempre
un aspecto de la cultura popular.
Será sobre todo en sus reiteradas series sobre
los "Carnavales" (que entroncan orgánicamente
con su colección paradigmática Color de Cuba,
expuesta en diversos eventos durante la década
de 1960) en las que alcanzará Portocarrero
expresiones decantadas de esta exteriorización.
El pintor está inmerso en la vorágine del carnaval,
festejo polivalente desde épocas antiguas, que en
la transculturación caribe alcanza nuevas
dimensiones. En los atributos carnavalescos
subsisten, como tradición viva, elementos
originalmente desarrollados por los esclavos y sus
descendientes, que han pasado a integrar el
acervo cultural del país. En su tratamiento de los
"Carnavales" de inicios de la década de 1970,
Portocarrero ha suprimido muchos de los asideros
facturales que caracterizaban sus series anteriores
sobre el mismo tema. Con ello, parece haberse
facilitado la entrada en el movimiento y el ritmo
internos del carnaval, cuya carga emotiva se remite
a la dicotomía de la época inicial del carnaval
antillano. En ella, el tiempo y el espacio (mediodía o
noche; calle abierta y salón cerrado) indicaban
una jerarquización social. Portocarrero se
sumerge en un carnaval en el cual el sincretismo
ya se ha interiorizado del todo: por eso sus
"Carnavales", a diferencia de otras versiones
sobre el tema, de corte costumbrista, que han sido
elaboradas en nuestra plástica hace más de siglo
y medio, no hay un primer plano despoblado que
distancia al espectador de la escena que se
desarrolla ante él. En Portocarrero, el "Carnaval"
es el ámbito en el cual nos movemos, respiramos
y vibramos al ritmo que ha percibido el artista
desde siempre.
Tres décadas después de la eclosión de la
obra definitoria de Lam se da a conocer una nueva
promoción de artistas, algunos de los cuales ya he
mencionado; esta promoción surge y se forma en
condiciones bien diferentes de las que rodearon a
las generaciones previas, y se integran, con carácter propio a la ininterrumpida línea del arte moderno
en Cuba. En esta generación de creadores egresados de las nuevas escuelas y talleres de arte
fundados por la Revolución, pronto se destacará
una figura que, al igual que Lam en la década de
1940, buscará -encontrará, diría con razón
Picasso- su mundo expresivo en las ancestrales
raíces africanas de nuestra nacionalidad. Manuel
Mendive (1944) también realiza un inicial

[ 15 ]

�aprendizaje académico (en su caso, sólo en La
Habana); muy rápidamente, sin embargo, se
despojará de él para desarrollar lo que habrá de
ser su modo característico, que dttiere radicalmente
de Lam en lo que se refiere a su manera de acercarse yde recrear un mundo plástico que ha hecho
suyo. En él se observa, como basamento de los
aportes afroides, un voluntario primitivismo que
apunta no a la ausencia de entrenamiento, sino a
su temario y a su simbolismo propios. Mendive
continúa, a su manera, una tradición fuertemente
enraizada en nuestro pueblo y que es la de su
ámbito familiar inmediato. Lejos de abjurar del
ambiente de un hogar en el cual se perpetúa la
conservación de las tradiciones de antecedentes
yorubas-los ritos, los ritmos, los cantos, la lenguaMendive la potenciará con el instrumental plástico
que ha recibido. Éste le sirve precisamente como
herramienta para dar forma creadora a nuevos
mundos en los cuales la transmutada raíz africana
encontrará novedosos cauces de expresión.
El agua es para Mendive lo que la fronda fue
para Lam. Aparece no solo en los varios cuadros
centrados específicamente en las deidades
(orishas) vinculadas al mar y los ríos (Ochún y,
sobre todo, Yemayá, que se igualan a la Caridad
del Cobre y ala Virgen de Regla), sino en muchos
otros temas. Es una representación plástica que
sugiere, por extensión, el agua que circunda y
define la isla, el agua que desde tiempos remotos
ha significado el devenir constante y fluido.
Mendive alcanzará, después de su primer
periodo en el cual ilustra muy de cerca la mitología yoruba en la santería cubana, una creación
superior en la cual esa mitología es un sustrato de
la vida real de todos los días, 1968 es un año
decisivo en este cambio importante en la obra del
pintor. La pintura de Mendive se ampliará para
plasmar una temática más cotidiana que entronca,
orgánicamente, con lo mítico que anteriormente
había constituido su fuente más constante. Somos
testigos, a partir de este momento, de una
continuada imbricación de "lo cotidiano con lo
mitológico", como acertadamente señalara Nancy
Morejón. La cotidianeidad es vivida por Mendive
de modo intenso y detallista ala vez. Surge entonces
una sostenida presencia de elementos contradictorios y complementarios. Constantemente
Mendive nos recuerda, en escenas de jolgorio,
danzas, coitos (endokós en yoruba, y título de
varias series), la presencia de la muerte. Puede
ser el espíritu cubierto de un largo paño blanco
que se mece en un sillón en medio del baile, o que
asoma en las aguas que llegan hasta el malecón
donde están las parejas de enamorados. Aparece

continuamente la figura de doble rostro que
también acompaña tantas escenas pintadas por
Mendive. No ha de olvidarse que el Eleguá es
una de las deidades más presentes en la santería:
abre y cierra los caminos, alude a la risa y al
llanto, a la vida y a la muerte. Este es uno de los
recordatorios constantes de Mendive; este es uno
de los modos de imbricar una simbología mttológica
particular, con una realidad también particular
vivida por el artista. No es fortuito que el cambio
formal y temático se observa en la producción del
artista después de un accidente de tránstto que lo
marcó físicamente: su primer cuadro después de
su convalecencia lo recrea en "Ori wolé" ("Mi
cabeza da vueltas"), obra en la cual lo factual se
combina con la mítico-religioso.
El recuento histórico se convertirá en una
mirada doble. Mirará hacia atrás para revivir
instancias de la incorporación de nuestros
antecesores africanos a la vida de la isla: en sus
aspectos dolorosos ("Barco negrero"), pero sobre
todo en sus figuras heroicas (Maceo, Martí, Ché),
en sus escenas de lucha ("El palenque", obra en
la cual lkú, deidad genérica de la muerte, cabalga
frente a los perseguidores, separándolos de los
esclavos fugitivos que, con la ayuda de Eleguá,
se ocultan, bravíos y seguros, en la manigua que
está en la franja superior del cuadro). En el aspecto
más comprensivo de este mismo interés por las
luchas libertadoras, recorrerá, a lo largo de la
década de 1970, los "cien años de lucha" por la
independencia, de modo que su mirada enlaza el
pasado con el presente; testimonio de ello son
diversas obras que se centran en "Ché, Martí con
la Oyá" (dueña del cementerio), obra de 1970.
A partir de la década de 1980, la incesante
creación de Mendive ofrece novedosos cambios
expresivos, manteniendo siempre el basamento.
En la 2da. Bienal de La Habana, en 1986, Mendive
recibe premio por un espectacular perfonnance
interdisciplinario en el cual combina el body-art
con cantos, danzas, animales vinculados alos ritos
ancestrales (cuyos cuerpos también fueron
pintados por el artista) y, seguidamente, la salida a
la vía pública donde las gentes, después del inicial
asombro, se unieron al ritual. Mendive ha reiterado,
con variaciones, el uso de la pintura corporal en
función de los movimientos de la danza, algunas
de sus creaciones han sido filmadas para su
reiterada visualización. Algunos años después de
esta actividad, Mendive pasó a interesarse en la
llamada escultura blanda, en la cual las figuras de
considerable tamaño sustituyen, con sus posiciones

[ 16]

provocadas por el material nada rígido, el
movimiento de los danzantes. Recientemente, está
enfrascado en obras pictóricas de coloridos tenues
y figuras evanescentes que aluden, por aún otra
vía, a sus deidades y sus poderes.
Quisiera terminar estas breves reflexiones
sobre algunos significativos artistas que han
trabajado en esta línea, recordando la obra de
Belkis Ayón (1967-1999). A diferencia de los otros
creadores que he mencionado, Ayón se sumerge
en un diferente corpus legendario de origen africano
presente en nuestra cultura: aquel que rige la secular sociedad secreta Abakuá -también conocida
como de los ñáñigos-. La estricta prohibición en la
sociedad de mujeres -y de homosexuales pasivostiene su origen en el complejo cultural carabalí: una
mujer, Sikán, captura accidentalmente el maravilloso
Pez -Tanze- que daría poder y gloria a su
poseedor, los infructuosos esfuerzos por recuperar
su voz una vez muerto son seguidos por el sacrificio
ritual de Sikán. Aeste personaje mítico-religioso se
remite insistentemente Ayón en sus colografías. Ella
ha aclarado que "la leyenda de Sikán es un tema
que he venido trabajando desde la Escuela de
Arte, ylo que más me ha llamado la atención siempre
ha sido la condición de víctima del personaje
femenino". Al darle forma y presencia a Sikán
-desterrada, irradiada de la sociedad, muerta al
fin-, Ayón realiza una doble transgresión, entendida
ala manera de Foucault, deviene el trabajo ubicado
en el límite del discurso, en la hendidura por la cual
se abre el espacio a lo Otro. La fijación de Sikán
como personaje central y reiterado tiene, además
de las razones que he apuntado, sólo un
antecedente aislado en la pintura moderna cubana.
Se trata de un dibujo de Wilfredo Lam, quien la
imaginó y utilizó en contexto muy propio ydiferente
del de Ayón.
La preferencia cromática de la artista en todas
sus obras destaca algunas zonas de blanco contra
las secciones en negro matizadas de grises. A
diferencia de otros artistas que manejan creadoramente el uso del negro en sus obras (pienso en
Amelía Peláez, en Antonia Eiriz, en René Azcuy, et
a~, Ayón privilegia la voluntaria ausencia de color
por el sentido dramático y contrastante de su
reducida gama. Considera que las zonas de blanco
son focos de fijación y de misterio, acentúan y
coaligan la imagen al tiempo que reclaman una
~ás detenida atención, después del inicial golpe de
vista.
Centrada en la saga de Sikán, en su obra
influyen de modo latente experiencias propias,
matizadas en ocasiones por reflexiones de género.

En la colografía "¿Arrepentida?", de 1933, la mujer
se quita su propia piel para revelar la de Tanze, el
pez, fuente de poder y bienestar. Cinco años
después, en la pieza "Intolerancia", se vislumbran
imágenes múltiples que se adaptan a un módulo
circular, módulo en el cual los círculos concéntricos
crean un hálito de desesperación por el encierro
asfixiante: Sikán ansía y busca laliberación frente a
la agresión que viene de fuera. La forma circular,
marco de no pocas obras de Ayón, rememora el
cántaro que portaba Sikán cuando halla al pez
mitológico. Las escamas de Tanze, las serpientes
que tienen un papel de importancia en el mito,
aparecen transmutadas plásticamente en la
imaginería creada por la artista.
En otra ocasión apunté que la cólera también
se hace manifiesta en ocasiones. "Vindicta",de 1993,
es una pieza en lacual el blanco ocupa un espacio
inusual. En la composición se yerguen tres mujeres
cuyas cabezas están separadas; ellas vienen del
más allá mientras un arco iris serpentea al fondo.
Las mujeres están en posición de concentrada
fuerza contra esos personajes de la zona inferior
de la composición, que las están reclamando para
comenzar la ceremonia. Las mujeres muestran en
su actitud que están llenas de ira: son figuraciones
del espíritu de Sikán rebelde ydesafiante. Los títulos
que escoge Ayón para sus obras son, evidentemente, paratextos de importancia. "¡Déjame salir!",
"Desobediencia", "Perfidia", "Mi alma y yo te
queremos" son, a modo de botones de muestra
asideros conceptuales que enriquecen la
asimilación fruitiva de las obras.
He apuntado tan sólo algunos artistas que se
han enriquecido con la elaboración de fuentes
culturales del ancestro africano raigal de nuestra
nacionalidad. La apropiación y recontextualización
del mundo mítico-religioso de los descendientes de
africanos entra en la corriente vanguardista
occidental como apropiación de formas alejadas de
esencia legendaria cultural a través del periodo
negro de Picasso inspirado en las seculares
esculturas africanas: ello no implica un mundo
refe!encial de la religiosidad yla simbología oriunda
de Africa y transculturada en América. Queda para
el Caribe la mayor parte del arte que alude y se
nutre de la herencia africana en esta zona de la
colonial economía de plantación. En diversos países
de la zona -y me he detenido por razones obvias
en la producción cubana-, la presenciadel africano
implantado como esclavo resurge en el arte más
reciente y se constituye en una manifestación de
variada producción e intensidad. ■

[ 17]

�Psicología de la educación superior

Leonardo Iglesias

L

CULTURA ANTIGUA NO SE HALLABA DIFERENCIADA EN sus COMPONENTES. LA FUERZA, LAS PAUTAS NORMATIVAS, LOS
criterios valorativos, etc. se concentraban en una sola entidad que disponía del poder político, económico y
religioso. En el proceso de secularización del mundo gradualmente se separan los diversos ámbitos de la
cultura, los que se corresponden con las dimensiones de la existencia humana. El individuo puede realizar
labores políticas en su vida diaria; lo cual no excluye que participe en la vida social o la actividad artística
en la lectura y la creación literaria, como ejemplo. Asimismo, la dedicación a la actividad científica no
excluye la participación en la sociedad y la acción política.
Por otro lado, se
enlazan las características
,...
de los individuos y las
pautas de las instituciones;
las que contienen las
~ normas y principios
correspondientes a cada
sector de la cultura. Las
características de los
individuos están dadas por
la estructura de la
personalidad, que determina su vocación e intereses. De manera tal que,
las funciones, tareas y
fines de una institución se
acomodan a los rasgos de
los individuos; lo que los
sostiene en el seno de la
cultura y mantiene a su
vez el dinamismo de la
institución. Como ejemplo,
las instituciones para el
cuidado de la salud
requieren de individuos
que dispongan de una estructura y rasgos de personalidad que les permitan tolerar la carencia y el
sufrimiento; y, que al mismo tiempo, sean capaces de percibir y actuar con criterios científicos orientando sus
acciones hacia la consecución de la salud y sostén de la vida.
Igualmente sucede en la religión, en la que el sacerdote requiere de dinamismos de personalidad que
le permitan dedicar su existencia a la divinidad, renunciando a la vida ordinaria y buscando la "realidad
trascendente" en la "otra vida". En las instituciones de justicia se trata de distinguir con n~idez lo correcto de
lo incorrecto, lo bueno de lo malo, etc., y ubicarse del lado de lo prescrito por la cultura. En fin, así sucede en
los diversos ámbitos de la cultura.
En el ámbito de las instituciones, la conducta del individuo se ajusta a las pautas y prescripciones
aceptadas por la cultura. Se trata entonces que trabaje para la vida y la salud, y no para la muerte o lo

=

[ 19]

�malsano; para el cultivo de la virtud, y no para el
pecado; para el cumplimiento de la ley Y~o ~~ el
delito, etc. Cuando lo último sucede, la 1nst1tuc1ón
se ha vuelto inoperante para responder a las
expectativas de la cultura.
Ahora bien, el proceso de inserción a la
cultura se realiza de manera espontánea; en la
medida que tos individuos son parte de una
sociedad determinada. Aeste proceso se I~ C?~oce
como enculturación. Como ejemplo, el md1v1duo
adquiere hábitos y costumbres, y aprende ahablar
la lengua en el ambiente en que se desenvuelve
en sus primeras etapas. Mientras, en_ el proceso
educativo formal aprende los signos que
representan los sonidos, sus significado~, las
normas y procedimientos para su uso _óp!1~0 Y
adecuado. De la misma manera, el md1~1duo
aprende las tradiciones, los crite~os v~lorat1vos Y
los principios que rigen a una sociedad, Yque son
fundamento de sus hábitos y costumbre~ en su
vida ordinaria. En la educación los adquiere en
forma de historia de su región o país, C?~ _dato~
fidedignos, y métodos de exposicion y an~hs1s; as1
como, los criterios y fundame~tos que su:ven de
asiento a las pautas y valoraciones que ngen su
existencia.
.
Psicológicamente, se concibe a la educación
como el proceso de formación d~I individuo -~n el
seno de una cultura particular. Dicha formac1on le
permite convertirse ~n un ser_ activo, con u_na
concepción de la realidad que vive y la ~ensac1ón
de pertenencia a la misma. Concebida como
individuación, la formación consiste en l_a configuración de una entidad separada y autonoma, que
en consecuencia, se distingue de los dem~s.
Implica el despliegue de lo contenido en la especie,
y se expresa de una manera particula_r para "lle~ar
a ser lo que se es"; esto es, descubnr las propias
pautas y existir de manera auténtica.
. .
La educación básica tiene como ob1et1vo
formar al individuo tipo; el que es común para la
población de una cultura. La gran mayoría tendrá
una conducta predecible dentro de los patr~nes
establecidos. Por lo que desde esta perspect1v~ la
educación básica es conseNadora; en tanto sirve
para mantener y sostener un modelo de cultura.
El proceso de educación básica se fundamenta
en el sistema; el que, en tanto régimen funcional
de trabajo inserta al alumno a un proces~. ~n la
medida que logra adecuarse a éste y cont1~ua en
el mismo, lo concluye dentro de determma~~s
parámetros; los que están dados e~ la planeac1?n
del sistema mismo. Así, se forma el Upo. En cambio,
en la educación superior lo predominante es_ el
individuo; al que se le pide participac!ón ac_t1va
y aplicación eficaz del esfuerzo. Ps1cológ1ca-

mente es el proceso de objetivación de la
individualidad, proceso que va de la interioridad a
ta búsqueda de la realidad.
Cuando en este proceso de individuación se
trata de "introducir" ideas, concepciones, actitudes,
etc., ajenas al individuo, para que las_ acepte Y
adopte como propias, se habla de adoctrínam1e~~o;
el cual ha sido visto mucho tiempo como educacion.
En realidad es ta "implantación de ideas" en _el
individuo, como se haría en una sesión de hipnosis.
Vista la educación en este modelo surgen la~
preguntas: ¿Cómo puede transm~ir~e el con?C1miento? ¿Cómo el saber de uno podna convertirse
en el saber de otro?¿ Cuáles son los procesos
mentales de uno y del otro para que esto
suceda? ¿Son ondas eléctricas portadoras del
saber? ¿Son fenómenos osmóticos por los que ~
alumno absorbe el conocimiento del maest~o.
. 0 se tendrá que pensar en hechos propios
~e la subjetividad social como la simpatí_~ humana?
El proceso educativo no guarda relacIon con los
contenidos de las interrogantes. Educar es
proporcionar al estudiante los métodos para que
aprenda por sí mismo; esto es, que desc~bra
en su interior lo que quiere saber Y adq~iera
con su propio esfuerzo la dosis necesaria de
certeza.
La educación configura las fuerzas que
confluyen en la realidad del individuo. Antes de
esto, lo que se encuentra es a~orfo, poco
dtterenciado; y de este fondo impreciso emer~ ~a
individualidad. Se entiende que desde el criteno
evolutivo, lo que existe es la especie; I~ que ~
manifiesta en la concreción de la ex1stenc1a
individual. La vida de la especie es social, Ysu
proceso de existencia es histórico; ~e manera tal
que la formación del individuo se realiza e_n el 5E:~º
de la vida social y transcurre en su d1mens1on
histórica. La educación usa el lenguaje, el pensamiento, la conciencia, los criterios valorativo~, etc.,
los que por definición, son de naturaleza _SOC1al. No
se constituyen en el individuo aislado sino en los
intercambios interindividuales, y su valor está dado
por la circunstancia histórica específica en que se
manifiestan. Esto es, la educación usa instrumentos
sociales en la construcción de lo individual.
Al ser parte del proceso de incorporación
del individuo a la cultura, la educación se h~l~a
en posibilidad de proporcionar una concepc1on
integral del mundo. Ésta es una premisa conceptual
acerca de la realidad del universo, y se formula
con criterios, conceptualizaciones y experiencias
que adquieren los individuos en el seno de _una
sociedad. Trata de las ideas acerca del ongen

[ 20]

y orientación del universo para esa sociedad y
cultura particulares; la sensación de que lo existente
es un todo, con la dinámica particular que asegura
su conformación y desarrollo, que las diversas
partes que lo integran tienen un lugar determinado,
con un significado propio. El ser humano es una de
esas partes con un lugar específico. En síntesis, es
una visión histórica y evolutiva de la totalidad de lo
existente entre la que se encuentra el hombre.
En la educación formal el proceso está dirigido
por el maestro, y usa como instrumento la
información. Ésta es sólo un medio, y no tiene un
fin en sí misma. El estudiante puede adquirir por sí
mismo la información sobre datos y hechos; lo que
es más accesible con el avance de la tecnología
educativa. Sin embargo, el asunto en cuestión es
que se requiere un método que proporcione validez
al saber adquirido; de otra manera la información
no se incorpora a la experiencia total del
individuo. En tanto el maestro es portador de pautas
de cultura, éstas sirven de trasfondo al trabajo que
realiza; yen función de esto, encuadra la información
dentro de un contexto, lo que le proporciona un
significado determinado y le da validez cultural. ¿En
cuál contexto va a encuadrar el estudiante la
información que asimila por los medios electrónicos?
A menos que lo haga con método, criterios y
principios definidos, lo va a hacer en un contexto
individual; y los datos y hechos recopilados no
tienen un valor estricto, pues éste se da en el seno
de un sector de la cultura, ya se trate del arte, la
ciencia, la política, etc.
Al formar al individuo, la educación superior
configura un modo cultural de ser. No es lo mismo
"saber ingeniería" que "ser ingeniero", ni "saber
medicina" que "ser médico". Lo último se refiere a
un estilo de personalidad, que contiene conocimientos, habilidades, principios, métodos, etc.; pero
que incluye además motivaciones, actitudes,
preferencias, impulsos, y la voluntad de ser un
individuo específico, distinto de los otros. Así, el modo
de ser deriva su voluntad hacia la construcción de
la realidad cultural; lo que constituye la dimensión
espiritual de la existencia. En correspondencia, el
espíritu es esa parte de la personalidad que
participa en la construcción de la realidad cultural.

LO PSICOLÓGICO Y LO ESPIRITUAL
Como rama del conocimiento científico, la psicología
trabaja con dos categorías: mente y personalidad.
La primera se asienta sobre la función neuraf, y es
una estructura que opera con una función

integrativa que se basa en la organización y
jeraquización de los procesos del individuo, y la
orientación para lograr la adecuación óptima a la
realidad concreta. En función de lo último, la
configuración de la mente se halla en relación
estrecha con la estructura de la cultura específica
en la que está inserto el individuo.
La mente es una función emergente, resultado de la confluencia sinergética de las diversas
funciones asentadas en la corteza cerebral
(sensación, atención, memoria, juicio, orientación,
cálculo, lenguaje, procesos cognitivos y práxicos,
etc.), que recibe la influencia del impulso y la
emotividad del individuo. Los últimos proporcionan
fuerza y fundamento a la dinámica de relación con
la realidad objeta!.
La personalidad es la forma distintiva de
integración de los componentes del individuo. Se
expresa en lo específico de su modo de ser, lo
separa del resto y lo distingue. Es expresión
particular de lo que existe en la especie, en tanto
algo biológico; e individual, en tanto parte de una
colectividad. Tiene como principio la voluntad de
poder que como instinto lleva al individuo a tomar
contacto con la realidad objeta! para dominarla,
hacerla propia, y ponerla bajo su radio de fuerza.
Al mismo tiempo, el individuo recibe las influencias
de dicha realidad; lo que exige procesos de ajuste.
La fórmula es: el individuo busca transformar la
realidad y adecuarla a sus pretensiones; la parte
que se resiste al cambio exige tolerarla. Cuando
este proceso no opera se presenta como alternativa
la construcción de una nueva realidad.
Como se ha dicho previamente, al proceso
de conformación de la personalidad en una relación
activa con la cultura se le denomina espiritualizaciórr,
por lo que puede decirse que éste es el objetivo
fundamental de la educación. Dicha espiritualización
tiene como fundamento la realidad psicológica del
individuo, y se realiza en la dimensión histórica de
la existencia; la que a su vez es manifestación de la
realidad cultural que responde a las condiciones
materiales en que se realiza la vida humana. Los
componentes fundamentales de la espiritualidad son:
las pautas normativas y los criterios valorativos.
Las pautas normativas son modelos a los
cuales se ajusta la conducta del individuo. Pueden
ser teóricos, estéticos, ideales, físicos, morales,
etc., y expresarse en el método, la concepción
científica o filosófica, la personalidad del maestro,
el estilo de la obra de arte, etc. Se dice que los
padres y los maestros deben ser modelos para el
estudiante. Eso es expresión de la teoría según la
cual el aprendizaje escolar tiene como fundamento

[ 21 ]

�la imitación de las pautas de los maestros. La
asimilación de las pautas normativas se halla
determinada por el tipo de relación que haya con
el portador del modelo. Si es de aceptación se
podrán valorar los rasgos del modelo e
incorporarlos; si es de rechazo se les pone a
distancia y no se incorporan. No se trata, pues, de
presentar al estudiante la perfección del modelo,
sino ante todo de construir una relación que haga
posible el contacto real entre uno y otro; en el que
está la posibilidad de apropiarse del modelo y
conformar las pautas individuales.
La "enseñanza de valores• es vista ordinariamente como un proceso de adoctrinamiento, en el
que se trata de infundir actitudes y valoraciones
que se pretende tengan validez para la conservación
de la cultura. Se les considera válidos universalmente
y por la eternidad. Por otro lado, ordinariamente se
habla de normas morales que son confundidas con
valores. Las normas morales se refieren a criterios
y reglamentaciones que rigen las relaciones entre
los individuos; lo que no necesariamente tiene una
expresión en la dimensión cultural donde se
localizan los valores. A este respecto, dichos
"valores• son apreciados como "criterios de deber",
que se imponen sobre el individuo y le imprimen
pautas de conducta; las que son vistas como
exigencias para ser introyectadas por el individuo
"a su pesar". En su interior se halla luchando contra
éstas, de manera tal que busca la oportunidad de
deshacerse de su mandato.
La construcción de valores reales es posible
cuando se logra configurartos desde el interior de
la personalidad. Para esto se requiere del cultivo
de los actos valorativos a partir de los hábitos, los
que se transforman en costumbres de la vida diaria,
y en las que la valoración es inseparable de la
realización del acto. Sobre este plano de automatismos cotidianos, se realizan actos en un sector
específico de la cultura ajustados a una pauta o
modelo. Estos últimos son las normas, las que, por
definición, exigen un esfuerzo del individuo en su
aplicación. Así, se conforman modelos de acción
que son expresados en forma de ideas que rigen a
dichas pautas. A dichas ideas se les denomina
valores. Cuando se hallan incorporados a la
dinámica de la personalidad guían eficazmente la
conducta del individuo y logran expresarse en la
vida cultural ordinaria.
Lo ordinario es que los valores se hallen
ausentes de la vida cotidiana, y se encuentren sólo
de manera extraordinaria. Se hallan muy distantes
de los dinamismos emocionales, instintuales,
cognitivos, etc. del individuo, por lo que no ejercen

ninguna influencia sobre su conducta. Esto sucede
porque los valores son vistos como entidades
separadas del mundo real. Para ser eficaces
requieren asentarse en la voluntad de poder, que
como impulso conforma la realidad de acuerdo a la
cantidad de fuerza aplicada. Así, algo es valioso en
función del tipo, cantidad e intensidad de esfuerzo
aplicado en su consecución.

EL PROCESO DE APRENDIZAJE
Existencialmente se puede decir que la vida
exige el reconocimiento de lo otro. Lo que asu vez,
afirma la existencia de lo propio. Socialmente se
existe con-el-otro. La vida pues, se hace en la
dimensión social, mientras que la muerte se realiza
individualmente. La autonomía del ser es plena en
la muerte, ytal es así que se lanza en una dirección
que diverge totalmente de la vida. Es una autonomía
que surge de la realidad misma; la cual no requiere
de aprendizaje, porque se haya incorporada al
total del bagaje heredado del individuo desde los
tiempos ancestrales del surgimiento de la vida sobre
la tierra. Esto significa que los momentos claves de
la existencia, "nacer" y "morir", no requieren
aprendizaje. Se hallan dentro de las propiedades
de la especie y éstas se encuadran en el devenir.
En algunas etapas críticas del desarrollo hay
un hecho poco frecuente, por el cual un individuo
logra aprender algo con la presencia única de un
estímulo o realidad. Se trata de la impresión
(imprinting). O sea, el aprendizaje sin necesidad
de experiencia; esto es, sin necesidad de repetir
varias veces la respuesta, como ordinariamente se
piensa que debe ser. El hecho muestra que no es
necesario repetir y mantener constante un estímulo
para que sea posible al aprendizaje. Por otro lado,
si la condición del estudiante no se enlaza con los
contenidos a aprender difícilmente logrará lo que
pretende. Se espera que tenga la voluntad de
aprender, motivos para hacerlo, que se encuentre
en expectativa, en búsqueda del saber, etc.
Igualmente, si hay una condición de tensión o
desatención tampoco será posible el aprendizaje.
Lo anterior plantea la necesidad de construir
una condición de aprendizaje, en la que el individuo
experimente las impresiones que le permitan
asimilar lo que ha de aprender. Se trata de causar
en el estudiante una nueva y fuerte impresión por
la naturaleza del contenido, asociada a la figura del
que enseña. Impresión significa grabar en el interior
de la mente, estableciendo una relación simpática
con el otro, lo que permite incorporarlo de manera

consistente. Lo que quiere uno, lo quiere el otro· el
objetivo de uno es el del otro. Esta condición
requiere de la participación del maestro y el
estudiante como individuos con impulsos, sentimientos, fantasías, deseos, pensamientos, etc.
Posteriormente, se hace la separación de estos
contenidos distinguiéndose los racionales del
lenguaje-pensamiento, de los que tienen una base
emocional-instintual. Los últimos permiten el enlace
entre_una yotra personalidad; mientras los primeros
se onentan a la conformación de una concepción
de la realidad.
~go se~~jante sucede con la memoria y la
atenc,on. Empincamente puede apreciarse que una
persona que "lee de pasada" una revista ohistorieta
con i~ágenes puede r~ordar con facilidad lo que
ha leido; y en ocasiones puede repetir casi
textualmente los contenidos. El hecho es que ha
mant~~ido una "atención libre", sin tratar de fijar la
atenc1on en algo específico. Fijar la atención en
todo_equivale a fijar la atención en nada; salvo que
lo primero exige una tensión importante, mientras
lo segundo ~ólo pide la disposición difusa para
capta~ los estimulas. En este sentido, es necesario
mencionar que ver una historieta con figuras es
operar en el proceso primario de la mente en el
q~e la imagen se asocia al impulso y la e~oción.
Mientras que la lectura de un texto requiere del
proceso secundario, que es resultado de un
esfuerzo por asociar el lenguaje escrito al
pensamiento y configurar una realidad simbólica.
Lo último es origen de fatiga ytensión, que impiden
comprender y fijar adecuadamente los contenidos
de la lectura.
En el proceso primario los procesos mentales ~u~d~n manera espontánea siguiendo su
propia d1nam1ca; esto es, sin verse obstaculizados
por la tensión, el temor, etc. En este sentido, el
pr?ceso de aprendizaje de contenidos que no
exigen un esfuerzo racional consciente se deja que
suceda por medio de la exposición del individuo a
los contenidos o estímulos a aprender. Esto último
se explica cuando alguien hace un esfuerzo por
recordar algo y no lo logra conscientemente. Se le
pide distraiga su atención en otros contenidos, y
entonces aparece lo buscado. La idea es que
aquell~ se hallaba inconsciente, por lo que hay
que de¡arto que fluya yaparezca espontáneamente
en la conciencia. Se trata entonces de permitir que
~ mu~van los dinamismos profundos del proceso
pnmano para que hagan su acceso a la pantalla de
la conciencia.
La t~~sión del individuo impide la fijación y
comprens1on adecuada de los contenidos en la
memoria. En este estado el individuo no se halla
receptivo a exponerse a los hechos de la realidad·

?e

'

[ 22]

[ 23]

al contrario, ha erigido barreras. La tensión tiende
a inhibir las respuestas, lo que impide ponerse en
contacto Yser receptivo alos estímulos ocontenidos
que son los objetivos a aprender. De acuerdo a 1~
anterior, el contacto con la realidad objeta! es
suficiente para aprender. Consecuentemente se
profundiza en su dinámica, en la que se localiza el
qué y el porqué de lo que sucede.
La teoría psicológica del aprendizaje lo hace
depender de los procesos del uso y desuso, de
acuerdo ?On los ?uales, mientras más se ejercita
una función, me¡or será fijada en la memoria y
consecuentemente aprendida. Esto se complementa
co~ la ley del efecto, según la cual se aprende
me¡or aquello que de alguna manera resuelve una
!en_si_ón o problema al que se halla expuesto el
1nd1v1duo. Lo anterior se enlaza con las teorías del
pla~~ se~ún las cuales el aprendizaje se halla en
relac1on ~1recta con la satisfacción o el placer que
acampana al acto. Hay que distinguir el criterio
negativo del placer que es resultado de la
disminución de la tensión, del positivo, que es
resultado de un logro obtenido. En este último
sentido el placer reside en la aplicación de la fuerza
por lograr algo, y no tanto en la consecución de
ese algo. El placer no mueve, lo que mueve es la
fuerza de la voluntad, decía Nietzsche. En este
caso es la voluntad de conocer.
. Se sabe que se aprende mejor lo que deja una
interrogante; lo que deja un arco abierto, exige
una respuesta y lleva al individuo a la búsqueda.
Desde este punto de vista el proceso de enseñanzaapren_dizaje es_ formular interrogantes para que el
estudiante aplique el esfuerzo en conseguir una
respuesta. Ahí, se puede decir que se aprende
me¡or lo que se acompaña de placer; el que en
este caso reside en sentir la fuerza usada en vencer
el obstáculo. La búsqueda de respuestas es
~esultado de una tensión interior generada por los
impulsos o necesidades del individuo: la voluntad
de conocer. La tensión desaparece o se atenúa
cuando se consigue el dominio del objeto en el
plano de lo intelectivo, cuando es asimilado por el
individuo e incorporado al total de su saber.
-~os logros del aprendizaje y la capacidad
?ognit1v_a del estudiante que le permiten la labor
intelectiva, se hallan en relación directa con la
motivación para ir a la búsqueda del conocimiento.
Dicha motivación es expresión de la voluntad de
co_nocer, que se exp~esa en la disposición para la
busqueda, la persistencia en la intención la
resistencia al error, etc. Puede adoptar una fo~a
consciente, pero en su naturaleza es impulso que
lleva.? encontrarse con una realidad para
aprop1arsela, para tomarta para sí en forma de un
saber, apartir del cual se logra obtener la sensación
de poder, propia de la expresión de la voluntad.

�Lo aprendido en forma de un saber se traduce
en dominio de la realidad, es expresión de la
capacidad del individuo y sigue la misma dinámica
de la voluntad de poder; la que es en esencia la
aplicación de la fuerza para lograr el dominio o
apropiación del objeto. Esta dinámica. es. I~ que
permite construir la fortaleza de los md1v1duos
(capaces, competentes, etc.), misma _qu_e se
expresa en diversos rangos de rend1m1ento
respecto a los problemas. El fuerte es el que ha
logrado aplicar la tuerza, siente el poder de la
misma, lo que lo lleva a dar valor a aquello que
busca dominar, y con ello busca "más y mejor". El
infortunio sería la ignorancia, y sólo haciéndosela
sentir el individuo podrá orientarse a fortalecer su
voluntad de poder en el conocimiento. El dominio
cognitivo de la realidad va aparejado con el dominio
de sí mismo, en tanto requiere del pensamiento
dirigido para expresarse.
Al parecer, para aprender no se trata de repetir
lo que dice el libro, el maestro, el pizarrón y la
libreta de trabajo del alumno. Para lograr que el
individuo aprenda se decía, se requiere hacer frente
al fenómeno y aplicar un método en el encuentro
con el mismo. Esto significa problematizar la
realidad colocar el fenómeno, hecho o situación
en cue;tión como una interrogante que requiere
una respuesta. El individuo que analiza la realidad
es determinante pues requiere en principio de una
disposición (motivos, impulsos, etc.), que lo lleve a
tomar contacto con aquella. El impacto en el interior
del individuo y la remoción de un conflicto, asociados
a la percepción o conceptualización de la realidad
es lo que conduce a dar una respuesta. El conflicto
fundamental se origina en la tendencia a conocer
como expresión de la voluntad de saber, que en su
camino hacia el objeto encuentra un obstáculo para
el dominio del mismo; lo que implica que existe una
actitud de apertura que pide una respuesta.
Frecuentemente se hace mención de la
"transmisión" de los contenidos en el proceso
pedagógico. De acuerdo aesta concepción, el sa~r
puede pasar de un individuo a otro en la ~el~c1on
interpersonal, lo que significa que el aprend1za1e es
un proceso que va de fuera a adentro de la mente
y la personalidad del estudiante. Lo anterior se
aprecia en los modelos de enseñanza de dogmas
en los que por la repetición se termina por ac~~t~r
algo impuesto. ¿Hay en este caso que una cond1c1on
de aprendizaje? ¿Puede considerarse que se ha
aprendido algo cuando se mantiene una actitud de
rechazo? La conducta de los individuos expresa
que dichos contenidos son incorporados y
mantenidos de manera aislada del resto, y se
preservan como "cuerpo extraño" al interior_ de
mente. No son integrados al total de expenencIa
que se ha vivido.

!ª

El aprendizaje podría ser interpretado con otro
modelo, de acuerdo al cual: la realidad se presenta
como estímulo, que al ser captado por el individuo
remueve estructuras que previamente se hallan en
su interior, y se expresan como conocimiento. En
la estructura neural y mental del individuo se
encuentran configuraciones que hacen posible la
comprensión de la realidad de una manera teóri~.
Como ejemplo, póngase el caso de la presenta~I?n
de un teorema, con el objetivo de su comprensIon.
El individuo toma contacto, se da cuenta de las
partes constituyentes, de la relación entr_e las
mismas, etc. Al final expresa que ha entendido el
teorema. ¿Dónde ha sido entendido éste? ¿En los
grafismos anotados en el pizarrón o el papel? La
comprensión reside en su mente, pues ha puesto
en juego la construcción de una realidad interior
que representa y sustituye a la realidad exterior
propuesta; que como se decía, sólo opera como un
estímulo. En la realidad interior de la mente se
localiza la aprehensión y comprensión del
problema; lo que aparece como una iluminación
sobre el fondo oscuro de lo no-conocido de sí mismo.
Ahora bien, la comprensión de un problema
no es sólo conocer acerca de los términos del mismo,
sino que es también búsqueda en el interior del
sujeto donde se descubre el camino o vía para
llegar a aquel saber. Así, el camino para tomar
contacto con un saber se asocia estrechamente al
contenido. De nada valdría tener un contenido
aprendido en forma de saber si se olvida la vía
para reconocerlo entre el total de conocimientos.
Sería un saber que no se ha incorporado a la
experiencia. Lo que significa que en el proceso de
aprendizaje el qué de las cosas va estrechamente
asociado al cómo tener acceso al saber sobre las
mismas.
En el proceso educativo aprender se
complementa con enseñar. ¿Qué hace un maestro
cuando enseña? ¿Informa al estudiante? Lo que
representa el qué del saber. ¿Puede la información
ser suficiente para el aprendizaje cuando va carente
de las vías para tener acceso a la misma? Lo
anterior se refiere al saber como un conjunto de
caminos, vías, etc. para tener acceso a los
fenómenos, y que se concibe como método. No
basta pues saber algo para que dicho saber sea
consistente, requiere ir asociado a la vía por la cual
llegar a su comprensión. En la actividad del maestro
se aprecian los extremos: El que dice lo que sabe
de las cosas (no raramente ese saber es
insuficiente), y el que sabe lo que dice, en tanto
comprende no sólo el qué sino el cómo de _las
mismas. El que propiamente sabe puede ensenar;
pues lo último es apoyar al_ otro a encentra~ el
camino. El que no sabe el camino no puede ensenar,

[ 24]

pues lo último es apoyar al otro a encontrar el
camino. El que no sabe el camino no puede enseñar,
pues no sabe cómo adquirió ese saber. Significa
que lo hizo por intuición; la que consiste en saber
algo sin saber cómo se sabe, lo que no puede
enseñarse. La enseñanza es intelección, y tiene
sus vías definidas.
¿Cómo se encuentra el camino al objeto que
se halla extraviado en el olvido? Permitiendo que
el estímulo haga contacto con lo inconsciente de la
mente del individuo, o sea, mostrarse abierto a
entender aquello. Se trata en primer término de
mantener una atención flotante (en todo y en nada)
hacia el objeto en cuestión, que se haga el enlace
con lo profundo, que es la disposición del individuo
por tomar contacto con aquello.
Tener conocimiento de algo significa que "se
es capaz de .. ." (como sería el caso del aprendizaje
de una lengua). Ante el estímulo (sonidos y
grafismos) se remueven las estructuras mentales
correspondientes, que son dispositivos para
incorporar y reconocer determinada realidad
externa al individuo. Puestos en juego el individuo
puede aprender. Igual es el caso del aprendizaje
del nadar en el agua o estar en el espacio
interplanetario. Si no hubiese estructuras en las
que hicieran resonancia aquellos estímulos, no
aparecería esa forma de conducta como parte del
repertorio de aprendizaje.
Todo aprendizaje genera la sensación de
satisfacción, por lo que se trata que el individuo no
se dé por satisfecho con lo que sabe, que no se
sacie de saber y que la insatisfacción lo mueva
hacia la búsqueda del conocimiento. La avidez de
saber es resultado de la necesidad de tomar contacto
con el mundo objeta!, que en las primeras etapas
satisface necesidades fisiológicas; de lo cual deriva
la formulación de un saber, que por definición es de
naturaleza psicológica.
En síntesis: aprender es incorporar un saber
como vivencia que se integra al total de vivencias del
sujeto, las que constituyen su experiencia. Esto implica
colocar el acontecimiento entre el total de vivencias
de acuerdo asu signtticado, importancia ovalidez, se
constituya en parte del total de su saber, ysu posesión
tenga un efecto sobre la personalidad. Si bien es
cierto que dicho efecto es ante todo en ámbitos
específicos de la conducta, relacionados estrechamente con la naturaleza de la vivencia en cuestión.
Así, el aprendizaje de un concepto científico tendrá un
impacto sobre la actividad intelectiva del individuo, y
dicho impacto será mayor en tanto el concepto posea
un fundamento consistente, y su importancia sea
central entre el total de conocimientos relacionados
con dicho ámbito del saber.

Aprender no es solamente incorporar un saber
o habilidad entre el total de hechos de la mente, o
fijar algo en la memoria. Aprender es integrar una
vivencia al total de experiencias del individuo, de
manera tal que se coloque el contenido de acuerdo
al tipo de personalidad y los intereses del sujeto en
cuestión. De esta manera, el saber es apropiado y
pasa a formar parte de la individualidad. El sujeto
considera ese saber como parte de sí, lo expresa
como "mi" saber, como "yo sé", etc. Adiferencia de
otras situaciones en las que los individuos se
exponen al proceso de aprendizaje y consideran
lo aprendido como algo no propio, sino solamente
algo que dicen saber, pero no le atribuyen certeza
o validez para sí. Expresan de manera impersonal
"se dice", "se sabe", refiriéndose a un conocimiento.
Si dichos contenidos no tienen influencia en la
totalidad de la configuración de la personalidad, no
tienen pues ningún efecto o consecuencia sobre la
conducta.
Como ejemplo, aprender lo relacionado con
la arquitectura como profesión significa que el
individuo se exponga aconceptualizaciones, métodos y prácticas propias de dicha rama del saber, y
al concluir sus estudios se comporte, piense, perciba,
se exprese, etc., como arquitecto. Con este criterio
el individuo asume la realidad de sus actividades
como un problema propio, y se involucra en la
búsqueda de respuestas. Su personalidad como
totalidad se ha transformado y se ajusta a la
personalidad tipo para esa profesión. Transformarse
a sí mismo en el proceso de aprendizaje constituye
lo que se denomina formación profesional.
PROCESOS PSICOLÓGICOS ORIENTADOS
A LA EDUCACIÓN Y AL APRENDIZAJE
Todo acto educativo requiere hacer frente a las
resistencias que se hallan en la realidad del
estudiante. Dicha realidad contiene las fuerzas que
se oponen a su transformación; no basta saber a
dónde se le quiere llevar, se necesita precisar las
fuerzas a las que se halla sujeto al momento de
encontrarse con él. ¿Cuáles favorecen su avance y
cuáles lo fijan a su realidad? En ésta se hallan las
resistencias, como fuerzas que se oponen amodificar
su modo de ser, expresadas como temor a ser-otro,
lo que significa temor a existir culturalmente. Las
resistencias provienen del pasado, lo que se
convierte en la principal fuente de resistencia al
cambio. Se manifiestan en los criterios, normas y
valoraciones previas, conocimientos, información
y actitudes que guarda hacia la realidad que
enfrenta, el origen social que determina su sensación
de pertenencia, los patrones de conducta familiar, el

[ 25]

�tipo de relaciones interpersonales, los hábttos de
aprendizaje, los modelos de incorporación al trabajo
del grupo escolar, etc. Así, las resistencias se hallan
en su modo de vida ordinario, y se expresan en
sus hábitos y costumbres que contienen los
principios, criterios, normas y valoraciones que dan
forma a su conducta; y que se expresan concretamente al ofrecer una fuerza contraria al aprendizaje.
En tanto aprender implica la incorporación de
nuevas pautas y conocimientos que suplirán a los
que disponía previamente. Existencialmente se
puede decir que hay resistencia amorir en su modo
de vida anterior y permttir que se origine el nuevo,
propuesto en las intenciones del proceso de
enseñanza.
Se decía anteriormente que el objetivo de la
educación superior es lograr la individuación del
estudiante como expresión específica de aquello
que lo distingue del resto, dentro de la realidad social
y colectiva de una población determinada.¿Cómo
facilitar la individuación del estudiante?
a. Actividades orientadas a la realización del propio
esfuerzo. La dinámica de la acción es expresión
de la voluntad de poder que toma la realidad como
objeto de conocimiento y dominio. En la aplicación
de la fuerza, el individuo obtiene la sensación de
poder que es la fuente del fortalecimiento de la
personalidad; lo que lo lleva a separarse del resto
y ser libre de cualquier dependencia. La fórmula
es realizar la vida con el propio esfuerzo, pues la
dependencia se identifica con lo infantil y lo
inmaduro, mientras la autonomía se asocia a la
madurez. En esta última condición el individuo hace
frente a los problemas por sí mismo, esgrime
respuestas, asume los resultados yconsecuencias,
lo que es principio de eso que se denomina
responsabilidad.
Frecuentemente se hace énfasis en los
resultados de la acción, y se coloca al éxito como
objetivo de la educación. Lo que fortalece la
personalidad es la aplicación del esfuerzo, no el
logro. Se trata de realizar el esfuerzo sin importar el
resultado; lo que se expresa en el planteamiento
de interrogantes sin presionarse a dar respuestas.
Se trata de la disposición del individuo para hacer
frente a la realidad en cuestión. Ante todo es tomar
contacto con la realidad que se ha colocado como
problema. Del contacto van surgiendo las posibilidades de acercamiento, profundización y formas de
abordaje. Se hacen como tanteos, ensayos,
aplicación de procedimientos estandarizados, etc.
Lo más importante es que el individuo realice el
esfuerzo propio para estar en contacto con la
realidad, lo que se constttuye asu vez en un estímulo
de búsqueda de más interrogantes.

b. Actividades orientadas a la transformación de
contenidos del proceso primario (impulsos, emocier
nes, fantasías, etc.) al proceso secundario, expresado
en términos de construcciones del lenguajepensamiento. Se trata de realizar el esfuerzo del
individuo para "visualizar" sus propios procesos
mentales, partiendo de sus "ocurrencias" (fantasías,
asociaciones, imágenes que aparecen en su mente
de manera espontánea, en respuesta al estímulo,
etc.). De ejercitar las secuencias mentales de la
sensación a la imagen, de la representación a la
definición, de la formulación en palabras al concepto.
El inicio del proceso es el impulso, que lleva
hacia el objeto, el que es concebido en el interior
del individuo como imagen, la que asociada a la
palabra hace posible la representación; la que
incluye la mayoría de rasgos del objeto, y que
hacen posible concebirlo en toda su amplitud y
dimensiones. Al final se busca la construcción del
concepto, la idea del objeto, en la que se hace
abstracción de toda realidad concreta y quedan los
rasgos que parecen esenciales al mismo, y que
permiten distinguirlo del resto de lo existente. Es el
principio de individuación de los conceptos, que
permite concebirlos con autonomía de la realidad
concreta.
El elemento clave del paso del proceso primario
-guiado por el deseo- al proceso secundario
-guiado por la realidad-, es poner límites a las
pretensiones del individuo. En este sentido, ubicar
los hechos en una coordenada espacio-temporal
definida es poner límtte ala fantasía. Así, se avanza
en la objetividadde la concepción y se puede arribar
ala racionalidad, en la que se establecen relaciones
de interdependencia entre los hechos, y se precisan
los medios para lograr los objetivos propuestos.
Operativamente significa que el individuo es capaz
de expresar en pensamientos-palabras los
contenidos de su interioridad; mientras que en el
proceso primario son imágenes portadoras de
tendencias orientadas hacia la consecución del
objeto de manera incondicional.
La voluntad de poder busca originalmente el
dominio del objeto. Puede tratarse de un objeto
externo al individuo, como ejemplo una piedra, o
de un objeto interno, como la imagen de una
persona, los sentimientos asociados a ella y la
pretensión disponer de su afecto. Al tomarse contacto
con el objeto, la sensación se enlaza con los
contenidos de la mente y remueve los componentes
relacionados con la naturaleza de aquél. Si la
configuración de experiencias removidas es
agradable al sujeto, le satisface alguna necesidad,
etc., el contenido será incorporado a las experiencias previas, será aceptado y quedará como
vivencia aprendida. En el caso contrario, la actitud

[ 26]

de malestar o tensión ante lo que se remueve
drricultará su aceptación y por tanto el aprendizaje
del mismo. Póngase como ejemplo el aprendizaje
de contenidos relacionados con los sentimientos y
acfüudes hacia la figura del padre. Si el individuo
en cuestión mantiene en su interior un conflicto con
dicha figura (la que es representada ahora por la
figura del maestro), el individuo vivirá en tensión
constante y esto le impedirá aprender dichos
contenidos. Un caso de esto es la lectura de una
obra literaria que contenga una trama compleja de
relaciones interpersonales. En los sujetos se dan
interpretaciones diversas; tal parece que cada uno
leyó una obra diferente (ha leído la obra a su
manera).
Para las ciencias como la matemática que
contiene símbolos universales, válidos para todos,
dados en la abstracción generalizadora, se trata
que el individuo ponga en juego aquellos
dinamismos que llevan a la objetividad. ¿Hasta
dónde esto es posible? La objetividad una condición
en la que el sujeto cognoscente está libre de la
influencia de los impulsos, emociones, fantasías,
etc. Se entiende que en los impulsos está la fuerza
que permite construir la realidad cognitiva abstracta,
por lo que no es posible estar libre de la influencia
de los componentes biológicos de la personalidad
cuando se trata de construcciones mentales o
culturales. Tampoco hay que dejar de considerar
que todo lo mental se da en el interior del sujeto
cognoscente, por lo que siempre lleva una dosis
de subjetividad. Finalmente, los métodos son la
estrategia para evitar en lo posible la influencia de
lo individual y lo subjetivo en la construcción
conceptual, afin de dar paso alo abstracto universal.
Durante el proceso de aprendizaje aparecen
contenidos que se presentan como "desagradables",
•no gustan" al estudiante, y tienden a ser
rechazados, por lo que no son aprendidos. Sin
embargo, en la formación profesional se requieren
contenidos de naturaleza diferente y con diverso
impacto en el interior de la mente del estudiante;
por lo que precisan ser aprendidos independientemente del agrado o desagrado que generen, o si
responden o no a las pretensiones del sujeto en
cuestión. El estudiante frecuentemente se guía por
aprender solamente aquello que considera es de
s~ gusto: lo que dice no gustarle no lo aprende.
Dicha condición es infantil, guiada por el deseo y la
fantasía del sujeto, y carente de objetividad. El
estudiante se coloca en una actitud subjetiva, en la
que es la propia interioridad la que determina lo
que ha de ser incorporado para ser aprendido.
Lo anterior se refiere ala capacidad adaptativa
del in?ividuo en la que incorpora el objeto y se
apropia del mismo de acuerdo a su pretensión

[ 27]

(adaptación aloplástica); ocuando el objeto presenta

rasgos que generan tensión, el individuo se acomoda
y tolera dichos rasgos desagradables para no
interferir en el aprendizaje (adaptación autoplástica).
Ante la dificultad o incapacidad de modificar la
realidad de acuerdo a su pretensión, el individuo
se modifica así mismo yse adapta temporalmente a
la circunstancia. Así, mantiene al objeto ala distancia
óptima, de manera que permita su intelección y
aprehensión con miras a la objetividad, y sin
perderse como sujeto cognttivo que pone su sello
en la concepción de la realidad objeta!.
Una premisa del aprendizaje es la concentración de la atención en el objeto, independientemente de la interioridad del sujeto. El objeto
aparece con facetas múltiples que proporcionan
una visión del mismo, la que frecuentemente es
parcial, yen tanto tal es una distorsión. La objetividad
requiere que se valore al objeto en la totalidad de
sus rasgos y permtta una imagen del mismo tal y
cual es, sin sustraer o exagerar características. En
frecuentes circunstancias los sujetos hacen una
lectura acerca de hechos históricos, por ejemplo, e
inconscientemente sólo toman en cuenta aquellos
que van de acuerdo con la idea previa que tienen
sobre los mismos. Los hechos que aparecen como
opuestos o diferentes no son aprendidos, como si
no estuviesen contenidos en la lectura que se hace.
Cuando un contenido mueve en el interior
del individuo un conflicto que genera tensión, dicho
contenido tiende a ser olvidado. Como ejemplo, si
la figura simbólica del maestro remueve al interior
de la parte inconsciente del estudiante un conflicto
que genera tensión, los contenidos manejados
tienden a ser enviados al inconsciente. Esto es,
para librarse del malestar el individuo olvida aquello
que ha vivenciado. Sin embargo, en esta condición
es olvidado no sólo lo que se refiere a la figura del
maestro sino que junto con ello van los contenidos
de aprendizaje propios del curso, las condiciones
del ambiente, etc. De hecho, no sólo se olvida esto
sino además las vías o caminos para tener acceso
a los acontecimientos en la memoria, con lo que el
recuerdo se hace imposible por las vías habituales.
El individuo no se da cuenta que dispone en su
interior algo que le genera tensión. No sabe qué es
ni puede tener acceso al mismo, pero no puede
evitar su influencia en la vida cotidiana. A esto
Freud le denomina represión. La vivencia se
convierte en una especie de cuerpo extraño; que
por otro lado, exige una gran cantidad de energía
para mantenerlo en el olvido, aislado de la
experiencia total. Este es el proceso de supresión
de lo aprendido, bajo el influjo de vivencias que
generan tensión y no son toleradas. Mientras que
en el aprendizaje se incorpora la vivencia junto

�con la vía por la cual se tomó contacto con el hecho
u objeto, en la represión se olvidan ante todo las
vías de acceso para llegar al contenido. Lo opuesto
es el descubrimiento en el que se encuentra un
camino no conocido previamente y que lleva un
saber que estaba oculto.
c. Actividades tendientes a desarrollar juicio crítico
y objetividad. En el análisis de un hecho ofenómeno
se le ubica en su dimensión específica yse precisan
los rasgos que lo distinguen del resto, afin de poder
encuadrarlo en una categoría de la clasificación de
los hechos. La ubicación del hecho en una coordenada espacio-temporal (principium individuationis)
es el principio de la realidad del fenómeno, de ahí
se parte a precisar la esencia del mismo (qué), los
dinamismos que hacen posible su existencia
(porqué) y los caminos por los que se llega a tal
hecho (cómo). Conocer del hecho en su dimensión
evolutivo-histórica y en sus diversas formas de
expresión permite lograr la interpretación de su
realidad; esto es, la apreciación desde diversas
perspectivas es lo que permite concebirlo en sus
múltiples dimensiones.
¿Cómo se logra una actitud crítica, libre, propia,
distintiva? Con la aplicación metódica de la duda
como expresión de la actitud racional de vigilancia,
de mantenerse en guardia ante las presiones
regresivas que fuerzan a adoptar consideraciones
arcaicas, mágicas o de fe ante los hechos de la
realidad objetiva. La actitud de duda consiste es
suspender la actividad mental cognitiva respecto a
un hecho; de manera tal que no se cree. La actitud
de no-creencia implica hacer distancia respecto al
hecho, y dejar que sea por sí mismo; esto es,
objetivamente. Mientras, se suspende el juicio de
manera temporal, lo que implica no ubicar el aconte·
cimiento en una coordenada espacio-temporal,
significa dejarlo suspendido sin una realidad concreta
y específica.
El pensamiento racional es una conquista
reciente del ser humano. Los pilares que lo
sostienen son el esfuerzo por la construcción de
una visión lógica de la realidad, la reflexión filosófica
yel pensamiento científico. Lo irracional está ubicado
en la infancia de la humanidad, en su pasado, en la
prehistoria, y siempre está al acecho del pensamiento racional para desplazarlo en la dinámica
de la mente. Implica un esfuerzo menor que el
necesario para construir la concepción racional
de la realidad. Tal es el caso cuando se prefiere
la imagen televisiva a la lectura de la palabra
escrita. Es la defensa económica de realizar el
menor esfuerzo para conseguir el dominio de la
realidad.

El pensamiento racional es el denominado
pensamiento dirigido, que busca metas, adecua
los medios para lograrlas y exige un foco de
atención intenso; mientras, el pensamiento
espontáneo, como el que se da en los sueños, el
fantaseo, la contemplación de imágenes (como las
de revistas, monitos o de la televisión) no sigue un
curso con orientación definida, se deja vagar
libremente. El primero está guiado por la realidad,
se expresa en conceptos-lenguaje y exige una
alta cantidad de energía; el segundo es el
pensamiento mágico, guiado por el impulso, se
expresa en imágenes y exige poco esfuerzo.
La interpretación de un escrito contiene una
secuencia de hechos en los que se hallan implicados
los diversos niveles y dimensiones de la función
mental. Se inicia en la lectura o la percepción de
una imagen, que expresa la capacidad de ver y
leer lo escrito y comprender su significado; esto es,
precisar las diversas realidades referentes de lo
leído. Se trata además de saber si lo que es percibido
es cierto; esto es, si los signos corresponden a una
realidad objetiva. El problema es distinguir el grado
de certeza de aquello, lo que depende del criterio
de realidad que se aplique. En lo inconciente la
realidad es y no-es al mismo tiempo; mientras que
en la conciencia es o no-es disyuntivamente. Son
criterios diferentes los que rigen la racionalidad y la
fantasía, por lo que la interpretación de la realidad
está dada por el contexto, la condición del individuo,
la estructura ydinámica de su mente ypersonalidad,
entre otros hechos.
d. Actividades orientadas hacia la construcción de
la parte racional de la mente. Básicamente se
apoyan en la determinación de los medios
adecuados para lograr los fines propuestos, por lo
que el uso de criterios y métodos precisos se
convierten en los instrumentos idóneos de la
racionalidad. La expresión de los hechos en tér·
minos verbales precisos, así como la construcción
conceptual correspondiente permiten liberar a la
mente del influjo de los dinamismos impulsivoemotivos de la personalidad, que sesgan el criterio
de realidad y distorsionan la percepción objetiva
de la misma. La realización del principium
individuationis es parte del proceso de la visión
racional de la realidad. La disposición del medio
adecuado responde al cómo del problema; una
vez que se ha planteado el qué del mismo.
e. Actividades destinadas a inducir la búsqueda de
conocimiento. El modelo del conocimiento es el del
impulso en búsqueda del objeto para su apropiación.
En el caso de la voluntad de saber la apropiación
es cognitiva, lo que proporciona la sensación de

[ 28]

poder al individuo. Logrado lo anterior, el individuo
se encontrará interesado en el objeto en tanto siga
proporcionando satisfacción a esta necesidad de
saber. Lo que quiere decir que en tanto haya una
insatisfacción, el individuo irá a la búsqueda del
objeto. Dicha insatisfacción genera una tensión
que impulsa a lograr la aprehensión del objeto. Es
el mismo caso de lo que se denomina las tareas
incompletas. En el campo de la memoria se encuentra que la interrupción de tareas se traduce en una
mayor retención y recuerdo, en contraste con las
tareas completadas. Así, la insatisfacción ylas tareas
incompletas llevan a la búsqueda del objeto. El
planteamiento de problemas deja abierto el circuito
de la necesidad de dar respuesta, de dar cierre a
lo planteado. De esta manera, se configura un rasgo
en el estudiante, originado en la insatisfacción: la
codicia por el conocimiento y la búsqueda de
respuestas en la vida.
f. Problematizar la realidad significa poner en
juego la duda, el "no" de la dialéctica hegeliana.
Lo que tiene como fundamento psicológico la
aplicación de los principios de identidad y no·
contradicción de la racionalidad. En el pensamiento
lógico-racional una cosa es igual a sí misma y no
puede ser al mismo tiempo otra. En cambio, en el
ámbito inconsciente del pensamiento una cosa es
y al mismo tiempo puede ser lo contrario, una
proposición puede ser verdadera y falsa o una
cosa bella y fea. Lo que significa que si hay una
duda respecto a la validez o certeza de algo, se
pone en juego la parte racional de la mente. Poner
en duda la sensación de seguridad de la certeza,
significa la ausencia de apego y creencia en algo,
para dejar que la realidad lo afirme. Colocar un
saber en el plano consciente-racional de la mente
significa dudar, poner a prueba el criterio de
realidad que usa el individuo; lo que lo lleva a la
búsqueda de otra interpretación de dicha realidad.
g. Las actividades creativas o innovadoras son las
orientadas a una nueva formulación que no estaba
presente al momento de tomar contacto con la
realidad. Se entiende que hay una realidad previa,
que es transformada en este proceso. Tal es el
caso de las actividades artísticas, la construcción
de teorías científicas, el proceso de investigación
en el que se genera un nuevo saber, el descubrimiento o la invención, etc. En estos hechos la
innovación es una manera en la que el individuo
se separa de sus antecedentes; lo que significa
que ha llegado a realizar su propia pauta. Su
existencia se ha individuado, pues separarse es el
principio de la construcción de un ser autónomo.

El proceso creativo se realiza en la parte
inconsciente de la mente y se asocia a lo que se
denomina pensamiento divergente. Éste es un
modo de abordar la realidad que se caracteriza
por: apertura (receptividad a los acontecimientos,
no sólo de la realidad externa sino también de la
realidad interna del sujeto), autonomía (dejar fluir
lo específico de sí y que distingue del resto),
flexibilidad (apreciar la realidad desde diversas
perspectivas, de dar diversas interpretaciones a
un mismo hecho, etc.) y orden (establecer
conexiones entre hechos aparentemente no
relacionados, de encontrar hilos conductores entre
el caos de hechos y datos de la realidad). Por otro
lado, la investigación exige una dosis suficiente de
racionalidad, pues cuando se habla de creatividad
no se hace referencia a la creación a partir de la
nada como en la teología, sino del proceso de
conjugar esfuerzos, datos, hechos, recursos, para
ajustarlos a un método. Todo esto en tanto medios
que responden al cómo, mientras los fines
responden al qué del problema planteado.

EL PROCESO INTELECTIVO
El corte transversal de un hecho ofenómeno orienta
a entender su estructura y funcionalidad, pero no
dice más. El conocimiento pleno implica colocarlo
en el contexto evolutivo; de manera que, un
acontecer tiene un antecedente y un consecuente.
Si estos no aparecen, el hecho en cuestión se halla
aislado, posiblemente sea una creación espuria o
no corresponda a una realidad objetiva. Lo anterior
se aprecia en el análisis de la existencia humana,
cuando se considera sólo la dimensión individual
de los hechos. En la realidad el individuo aislado
no existe, se halla dentro de una condición social; y
en esta dimensión su conformación es diferente. El
individuo es una parte que se integra a un todo que
es la sociedad; la que no es la suma de la totalidad
de los individuos que la constituyen sino una síntesis
de la vida de la colectividad expresada en su
dimensión histórica.
Toda realidad se muestra como fenómeno,
en tanto apariencia con la que se toma contacto.
Debajo de dicha apariencia la realidad aparece
como un mundo objeta! diverso que se corresponde con las ramas del saber. Como ejemplo, un
médico toma contacto con un enfermo como objeto
de su práctica. Dicho individuo es también un ente
social, físico, cultural, etc., cuya actividad se
despliega en diversos ámbitos. De la misma manera
para un químico la realidad puede ser concebida
como los procesos físicos que rigen al mundo de la

[ 29]

�materia, expresada en sus formas sólida, líquida,
gaseosa, plasma, etc. Entonces, la realidad objetal
posee diversas dimensiones de acuerdo a la
concepción, marco de referencia, interpretación,
método usado, etc. para su análisis. Lo que permite
distinguir diversos objetos (científicos, artísticos,
religiosos, sociales, etc.) partiendo de una misma
realidad.
El saber de una realidad exige una
construcción intelectiva en forma de conceptos y
relaciones entre los mismos. Los que se conforman
en el transcurso del tiempo, y gradualmente se
modifican. En este proceso del saber intelectivo no
se pretende la verdad sino una dosis de certeza
que sea válida para una época. Por lo que el valor
de dicha certeza es temporal y está expuesto a la
influencia cambiante de la realidad. Dicho saber se
constituye en algo abstracto universalmente válido,
que permite un marco de referencia para la
interpretación de un hecho o realidad concreta. No
se inventan constantemente las bases del
conocimiento para abordar la realidad con criterios
teóricos válidos; se considera lo anteriormente
formulado y sobre eso se construye lo actual. Por
otro lado, la realidad objetiva es principio de saber
en tanto proporciona la riqueza de los rasgos de
los objetos, y permite distinguir aspectos que sólo
pueden ser entendidos en la expresión concreta.
El trabajo intelectivo tiende al análisis. Lo que
permite el conocimiento de los rasgos y características de la realidad objetal. En este sentido la
ciencia ha avanzado hasta límites amplios; sin
embargo, se requiere de una concepción sintética,
totalizadora de la realidad, que complemente a la
analítica. Dicha concepción hace posible una visión
ontológica de lo existente, y con ello la formulación
de nuevas realidades. La principal herramienta de
la ciencia es el trabajo intelectivo, en el que las
interrogantes son el qué y el porqué; mientras que
en la tecnología es el cómo. El cómo de los hechos
se expresa en el procedimiento que se usa para
llegar a la certeza del conocimiento. En este sentido
es el medio para llegar a la verdad. Lo que hace
posible el criterio de racionalidad que se tiene
precisamente en el momento en que se adecuan
los medios a los objetivos propuestos.
En el ámbito de la actividad científica el medio
para llegar a la verdad es el método-, el que opera
como criterio de racionalidad de la actividad
intelectiva. En el plano de la actividad individual, se
coteja lo que se sabe con las evidencias de la
realidad, lo que permite adecuar los conceptos y
procedimientos a los hechos. Es la actitud de
razonabilidad. Así, el criterio de racionalidad permite
consistencia y validez de los resultados del trabajo
intelectivo; mientras la razonabilidad permite adecuar

los contenidos a la realidad en que se encuentra el
individuo. Lo que a su vez es principio de evolución
de conceptos y criterios de abordaje.
Póngase el caso de un individuo que se ha
planteado un problema, al cual no le encuentra
respuesta por las vías conocidas por él. Hay una
crisis del proceso cognitivo; esto es, con los procedimientos ordinarios y experimentados no se logra
dar una respuesta al problema en cuestión. La
lógica del asunto dice que si después de varios
intentos, el problema no ha sido resuelto, deberá
replantearse la formulación del mismo. En esta
condición, la solución es secundaria al planteamiento, pues la respuesta está implícita en el
planteamiento mismo.
El modelo racional de abordar el problema se
elabora en la parte consciente de la mente. Sin embargo, los procesos de creación, descubrimiento
o invención, no son hechos que se encuentran en
dicho ámbito, y por tanto, hay que buscarlos en lo
que se halla oculto y disponerse a explorar otros
caminos. Esto es, dejar que los contenidos yformas
de la mente que se hallan en lo profundo fluyan
espontáneamente y se den los procesos mencionados. Cuando el individuo tiene la voluntad de
saber ydispone de experiencias, métodos, motivos,
etc. los hechos creativos suceden independientemente
de la propuesta consciente de los mismos. Es el
camino del descubrimiento (mostrar lo que se
encontraba oculto, cubierto) y de la invención (dar
origen a lo que no estaba). Descubrir e inventar es
encontrar un camino, lo que es el principio del
método.
Otro elemento del trabajo intelectivo es la actitud
crítica, la que permite en primer término discernir
entre aquello que tiene visos de certeza o validez
de lo que es espurio o falso. La actitud crítica del
estudiante se inicia en el análisis discriminatorio de
lo que lee. Una gran mayoría cree verdadero lo
que se halla contenido en un texto, sin poner duda
en ello. Su actitud es de creencia, y no busca probar
la realidad ahí presentada, simplemente la acepta
como válida y se adhiere a ella. Se conforman así
sus convicciones acerca de la certeza de los
conocimientos, por lo que no busca revisarlos o
confrontarlos. En esta condición no aparece la duda
y a la creencia se le agrega una alta dosis de
seguridad. Finalmente, el individuo es resistente al
cambio de los contenidos y formas de pensar. La
actitud crítica requiere estar alerta a la necesidad
de poner a prueba la certeza de la palabra leída o
escuchada (relación entre palabra y realidad
objetiva), la correspondencia entre lo que se tiene
en el interior y la realidad objetiva, y la diferencia
entre la realidad del deseo y la realidad objetiva.

[ 30]

Para la ciencia la realidad es devenir, no es
algo que sea o que no sea sino que está-siendo.
En este sentido el conocimiento científico se apoya
en los criterios de la razón que son constantemente
confrontados con la realidad y son modificados
cuando hay argumentos distintos a la posición
adoptada.
La discriminación es el principio de lo que se
denomina el criterio de prueba de realidad. Dicho
criterio se usa para hacer la distinción entre lo que
es real, de lo que no lo es. De la misma manera, en
la ciencia no se trata solamente de lograr aquello
que se considera cierto, sino precisar el criterio o
método usado para determinar la veracidad de un
dato particular. No basta tener la 'rrtidumbre acerca
de la validez de un hecho o explicación: es más
importante precisar el método usado, pues es el
criterio que a su vez puede usar cualquier otro
individuo y llegar a la misma conclusión. Es lo que
permite afirmar la universalidad del saber. Por otro
lado, el método opera como un instrumento
independiente del sujeto que analiza; con lo que se
descartan las distorsiones propias de las interpretaciones particulares. Hay que agregar que en gran
variedad de circunstancias la certeza no puede ser
precisada, lo que sí puede hacerse con el error.
Afirmar el "sr' de las cosas no es algo fácil y en
muchas ocasiones no es posible conseguirlo;
mientras que el "no" es más fácil distinguir, por
ejemplo en cualquier anomalía del hecho.
La interpretación es la transcodificación de
los hechos de la mente. Como ejemplo, de la imagen
a la palabra, de lo inconsciente a lo consciente, de
lo visual a lo acústico, de lo infantil a lo adulto, de lo
que sucede en un ámbito de la cultura a otro, etc.
Cada ámbito de la mente tiene su código y el enlace
entre los diversos códigos conduce al significado
de la realidad. Los códigos interpretativos como los
idiomas, la computación, las matemáticas, etc. son
herramientas de abordaje de la realidad, permiten
interpretarla y tener la posibilidad de dar una
respuesta a los problemas que plantea. Dicha
respuesta surge del análisis de la realidad específica
en cuestión y se constituye en una de tantas
respuestas que pueden darse a su problemática.
La interpretación busca lo que responde y
tiene valor en una realidad específica; explicita el
sentido de un hecho en función de la propia
condición y busca responder a la interrogante de
explicación. Tal es el caso como ejemplo, de la
interpretación de una expresión verbal. Ésta implica
comprender el significado de las palabras en las
diversas condiciones en las que se emiten. Dichas
condiciones se presentan como una totalidad que
da significado. Se habla aquí del sentido de la
expresión.

La interpretación múltiple de la realidad
implica el abordaje en los diversos niveles, ámbitos
y dimensiones en que acontece, los que se
consideran corno partes de la totalidad de la
realidad en cuestión. Como ejemplo, la vida humana
puede ser interpretada desde las perspectivas
biológica, psicológica, sociológica, etc., las que
manteniendo su especificidad hacen referencia a
un sólo hecho: El "existir". Por propósitos metódicos
de análisis se separa una dimensión de otra, sin
dejarse de considerar que cada una tiene un sentido
de acuerdo a su valor para la totalidad. En la
dimensión psicológica de la existencia confluyen
los componentes biológicos -particularmente la
función neural-, sociales y culturales de la
existencia. De ahí el valor de lo psicológico, en
tanto es punto de confluencia de los diversos ámbitos
de la existencia.
Así, la interpretación múltiple genera diversas
concepciones de la realidad que tienden a
convertirse en parcelas del saber; requiere a su
vez de criterios metódicos diferentes, lo que hace
que el saber tenga valor solamente en el contexto
de una realidad determinada. Las ramas del
conocimiento se integran en una totalidad para
adquirir sentido y fuera de dicha totalidad
son un saber disgregado. Cuando se orientan
por caminos diversos del total del saber se
cierran o erigen barreras a la confrontación con
otros criterios; adquieren así una dimensión
religiosa.
Las interpretaciones se asientan en las
diversas perspectivas con las que es observado el
hecho, y cada una desde su específica posición
muestra algunos rasgos del objeto. Las diversas
perspectivas no se excluyen, sino que en conjunto
llevan a una representación más clara y vasta del
fenómeno en cuestión. Así, la vida humana se
despliega en una realidad material (expresada en
las funciones corporales) y al mismo tiempo en una
realidad social y espiritual. Cada uno de estos
marcos de referencia proporciona una visión del
fenómeno y conserva su validez desde su perspectiva, lo que no invalida la apreciación del hecho
lograda por otro. Cualquier afirmación que se haga
tiene validez sólo desde ese marco de referencia.
Como ejemplo, lo que es apreciado para lo social
no necesariamente tiene valor en lo biológico y
viceversa.
Por propósitos metódicos la multiperspectiva
estudia el fenómeno de manera parcelar, pero su
orientación es hacia una visión totalizante del hecho,
lo que permite conocer su configuración, los rasgos
distintivos, las relaciones intrínsecas, etc. La
concepción totalizante se constituye en la dimensión
ontológica del saber, a diferencia de la concepción

[ 31 ]

�científica que aprecia el fenómeno en sus rasgos,
como hechos. La perspectiva ontológica busca
captar la totalidad del fenómeno, como una síntesis
de los diversos rasgos.
Las tareas intelectivas requieren criterios
definidos que les confieran validez. Dichos criterios
son construcciones conceptuales para la
interpretación de la realidad y se expresan en los
procedimientos y pautas a las que se ajustan las
tareas. En términos generales se requiere:
a. Actividades realizadas conforme a procedimientos metódicos. Se trata de ajustar el proceso
de análisis a pautas, reglas, y criterios conforme a
los cuales se llevan a cabo las actividades y tareas
en la investigación. La arbitrariedad del investigador
pasa a segundo plano, lo que hace posible un
criterio de certeza independiente del sujeto que
realiza el análisis del hecho, y a su vez, permtte dar
validez al conocimiento obtenido, lo que acerca al
mayor grado de certeza respecto al mismo. La
realización de actividades conforme a métodos
implica el conocimiento de la realidad en sus formas
ordinarias yendo de lo vulgar o lo dado por el sentido común, a lo empírico dado por la experiencia,
yfinalmente alo concebido científica ofilosóficamente.
De acuerdo a esto, es deseable que el estudiante
se introduzca inicialmente en estas formas del
conocimiento que le permitan un acercamiento a la
realidad, para arribar al saber metódico que
proporciona una óptima dosis de certeza y
universalidad.
b. Fundamentar el criterio con el cual se aprecia la
realidad. Es ante todo usar el método adecuado a
la circunstancia. Para el individuo vulgar la
apreciación de la realidad parte de una opinión, la
que es una postura arbitraria respecto a la cuestión,
el empírico lo hará basado en la experiencia que le
ha proporcionado la actividad previa, mientras que
para el científico el fundamento será el método con
el cual sustenta los hallazgos. Así, el investigador
se coloca de manera objetiva respecto al saber
que es infintto y a la posibilidad real del individuo
que es limitada. Por otro lado, esto contribuye a
conformar la idea de que el conocimiento científico
es resultado del esfuerzo de la especie humana
como totalidad, en lo cual confluye el trabajo individual. Y finalmente, la idea de que la ciencia trabaja
con el criterio de certeza y que no busca la verdad
última ni la absoluta. El fundamento se refiere entonces al criterio usado para elaborar una proposición
(científica, estética, filosófica, etc.) ya sea ubicada
en el procedimiento metódico usado, en un resultado
previo, una concepción teórica elaborada, la
afirmación de un autor de renombre, etc.

c. Poner en juego los procesos de induccióndeducción y sus expresiones en la abstracción y
concreción de los hechos de análisis. La deducción
es el proceso del conocimiento que va de lo universal
a lo particular, que por tanto, exige separar una
parte del todo para su análisis, lo que permite al
final obtener como consecuencia un principio
aplicado a la realidad concreta. La inducción es ir
de lo particular a lo universal de los hechos, al
origen o causa de éstos, y a la formulación teórica
de la realidad. En esta actividad se enlazan los
procesos senso-perceptivos de los hechos
concretos, con las generalizaciones propias del
lenguaje simbólico de la representación de la
realidad. Las diferencias entre dichos procesos
permiten contrastar el valor esencial de lo
universal-teórico con lo vasto de la representación
sensible de la realidad.
d. Dominio de procedimientos metódicos como vías
para lograr el análisis de la realidad, de manera
que conduzca a conocimientos válidos universa/mente. Se trata de confrontar la objetividad lograda,
con la creencia del individuo en una certeza a la
cual no le puede dar un fundamento. Mientras la
creencia lleva a la convicción, la aplicación del
método permite la interpretación válida de la realidad
en el contexto de la multiperspectiva. El uso del
método permite al individuo buscar y lograr
resultados del conocimiento por sí mismo, con validez
dentro de ese criterio metódico, y que pueden ser
corroborados por cualquier sujeto usando el mismo
procedimiento. Así, el método es criterio de
objetividad, de manera tal que no es el deseo,
fantasía o pretensión del individuo lo que está en
juego sino el uso de la herramienta metódica
adecuada.
El universo metódico es vasto, y se mencionarán en términos generales los procedimientos que
se usan ordinariamente en el proceso de
aprendizaje: Los procedimientos de induccióndeducción que permiten la explicación de hechos a
partir de circunstancias relacionadas por un vínculo
causal (antecedente o causa, y consecuente o
efecto). La deducción procede de lo universal a lo
particular, del principio o ley a la realidad concreta;
mientras la inducción va de los hechos a la
formulación de la ley que los rige. Se refieren por
tanto a la relación entre la concepción teórica y su
aplicación en la realidad, o la validez de un caso
como hecho real, para las conclusiones generales
o teóricas al respecto. La descripción permite la
distinción de las características de la realidad, la
experimentación trata de la reproducción
controlada de un estudio, lo que permite obtener
observaciones válidas universalmente y sujetas a

[ 32]

la comprobación del hecho por el mismo método. El
análisis dialéctico que permite concebir la realidad
como la unidad de contrarios, concibe la teoría como
resultado de la praxis humana, la que a su vez
modttica el contacto con la realidad concreta. En el
devenir, dichos contrarios se inducen mutuamente,
operan uno en función del otro, yno son concebibles
separadamente. Tal como sucede con los polos
positivo y negativo de un acumulador de energía.
Desde este marco de referencia toda realidad se
ubica entre los extremos de un continuum que
contiene todas las posibles gradaciones del
fenómeno. En un extremo, el "negativo" tiene sus
rasgos yes el menos positivo, en el otro el "positivo"
tiene sus rasgos y es el menos¡negativo; entre uno
y otro se ubica todo hecho de la realidad, el que es
una combinación de ambos rasgos extremos. El
método comprensional permite el acercamiento a
los problemas humanos buscando la mayor
objetividad sin la distancia entre el sujeto observador
y el observado. El método fenomenológico llama a
volver a las cosas mismas colocando los hechos
entre paréntesis a fin de apreciarlos tales y cuales
son, excluyendo todo acto valorativo. Finalmente,
la metodología de la investigación científica permite
la realización de tareas prácticas sobre la realidad
con los procedimientos metodológicos aplicados de
acuerdo ala especificidad de la realidad en cuestión.
e. Concebir la realidad en su dialéctica. Para la mente
ingenua la realidad es blanca o negra, verdadera o
falsa, acertada o equivocada. Se tiene pues la
necesidad de percibir la realidad como consistente,
de tal forma que el individuo se apega aun lado de la
contradicción. De esta manera se concibe que la
realidad es o no es. Sin embargo, el devenir revela
que el principal rasgo de la realidad es el movimiento,
por lo que, la realidad que es, ya está dejando de ser
en la medida que transcurre el acontecer de los
hechos. Desde la perspectiva dialéctica la realidad
no es sino está-siendo. Y de hecho, el contacto del
individuo con el mundo objeta! crea una realidad
de la que él mismo es parte, por lo que desde el
momento que la concibe es y está-dejando de ser.
Así, el marco de referencia de la dialéctica es
el existir, en tanto el ser solamente es existiendo,
saliendo de sí para objetivarse. En este movimiento
se da el proceso evolutivo de la realidad, en la que
todo se halla en constante cambio, transformación,
siendo y dejando de ser para ser otro. La realidad
dialéctica se aprecia en su dinámica propia en el
movimiento, y todo lo que implica resistencia va
contra la comprensión cierta de la misma. Volver
estáticos los hechos, pretender eternizar las experiencias, buscar lo absoluto, son formas de resistirse
al movimiento, y que impiden conocer la realidad.

LA ENSEÑANZA COMO RELACIÓN DIALÓGICA
La resistencia se manifiesta como consistencia
de la realidad, la que obra sosteniéndose u
oponiéndose al movimiento, y se traduce en
ausencia de cambios y estabilidad del proceso de
avance. La resistencia sugiere lo fijo, lo que va
contra el movimiento y se expresa como inercia. El
hecho es que se opone al cambio. En una actitud
conservadora, apoya y sostiene lo que está y
rechaza lo nuevo. Se expresa en variadas maneras,
que se localizan en los modos de conducirse,
modos de vida, actitudes, hábitos y costumbres de
los individuos.
Las estrategias para vencer las resistencias
contenidas en el modo de vida del estudiante son
variadas, y ante todo requieren de su disposición
para exponerse al proceso de cambio. Cuando
dice que quiere ser médico, abogado o ingeniero,
como ejemplos, está diciendo que quiere dejar de
ser quien es hasta ahora, y que tiene disposición a
ser otro. Se trata entonces de que pueda identificar
sus resistencias a ser diferente, lo que se opone a
la seguridad de "ser el mismo de siempre". La
disposición a ser diferente dialécticamente lleva al
encuentro consigo mismo, pues la resistencia se
expresa en el temor a ser otro, a ser diferente de
como se ha sido hasta ahora para lograr ser sí
mismo. En el fondo es una resistencia a dejar las
defensas, corazas, o máscaras que se han
elaborado en la vida y que sirven de autoengaño;
es la resistencia acambiar la imagen ante los demás
y ante sí mismo. Finalmente, es la resistencia a
aceptarse objetivamente, tal y cual se es; a verse a
sí mismo como instrumento fundamental de la
individuación humana ("conócete a ti mismo").
Al incorporar al alumno a la dimensión temporal de la existencia, se le ofrecen alternativas de
respuesta que se correspondan con situaciones
del futuro. Se busca que oriente su esfuerzo y
atención hacia el porvenir; que es la dimensión en
la que puede construir un diferente modo de ser.
La orientación hacia el pasado lo anquilosa, y se
asocia a las resistencias referidas previamente. A
su vez, la orientación hacia el futuro lo coloca en la
incertidumbre y le genera ansiedad, y al mismo
tiempo es la que le permite la apertura ante la vida.
Respecto al abordaje de estas resistencias
del estudiante es preciso:
• Ayudarlo a reconocer su tendencia hacia el
pasado, que se expresa en su apego a criterios
de infancia, la tradición, la familia, etc. Lo que se
halla en relación estrecha con la dificultad
adaptativa para separarse del ambiente y las
relaciones ordinarias, yhacer frente a un ambiente

[ 33 ]

�nuevo que presenta dificultades, pero que a su
vez brinda un cúmulo de posibilidades de nuevas
experiencias. En la tendencia a ir hacia atrás,
siempre se halla la tentación de volver a la
infancia, ante la dificultad de dar respuesta a los
problemas que se tienen en la existencia. En el
proceso de aprendizaje el estudiante se
encuentra apoyado y protegido por las figuras
del maestro y la institución, sus responsabilidades
son de acuerdo al grado escolar que cursa y
sólo hasta que es autónomo en la profesión tiene
que enfrentarse por sí mismo ala realidad. Aquí se
halla solo, y en la medida que obtiene de sí la
fuerza avanza y madura su personalidad. El
pasado escolar siempre tienta y aparece como la
fantasía de "volver a la escuela".
• Apoyarlo para ir de lo emocional a lo racional,
del pasado al futuro, de lo individual y familiar a
lo social, yde lo infantil a lo maduro de la conducta.
• Orientarlo para que las actividades vayan
dirigidas a intensificar su sensación de poder en
el aprendizaje, lo que se expresa en la sensación
de ser competente en la ejecución de las tareas,
y la actitud de buscar el "más" y lo "mejor" en sus
actividades.
• Hay una parte de la personalidad del estudiante
que se muestra emocionalmente infantil, que lo
lleva a depender, y por tanto, a estar a expensas
de lo que le proporcionan los maestros y la
institución. Se expresa como pasividad, carencia
de criterio propio, de juicio crítico, de la voluntad
de saber, etc. Se localiza en el hecho mismo de
"ser alumno", desde que se le concibe como
alguien que supuestamente no sabe y hay
necesidad de enseñarle. En este sentido, se trata
de llevarlo a la autonomía, la que se logra
facilitando la realización del esfuerzo propio.
La educación superior es una aventura en la
que se precisa perfilar la personalidad total del
estudiante; requiere por tanto, la orientación del
impulso hacia el conocimiento, y su dirección hacia
la realización del esfuerzo en el saber. Cuando al
estudio se le dedica algún tiempo durante el día, el
individuo dispersa su esfuerzo en otras actividades
y dicho estudio es solamente una más entre las que
lleva a cabo. En esta condición el estudio está lejos
de ser un factor de conformación de la personalidad.
Los estudios psicométricos realizados en
grupos de estratos sociales diferentes muestran un
mayor rendimiento intelectivo en aquellos
individuos que se hallan aculturados a un medio
social urbano, comparados con los que provienen
de un medio suburbano o rural. De la misma
manera, los individuos inmigrantes rinden menos
que los nativos de un país en igualdad de circuns·

tancias. En estas condiciones no se puede hablar
de mayor o menor capacidad de unos u otros, sino
que evidentemente se trata de las dificultades
propias de las pruebas para proporcionar resul•
tados válidos en una dimensión transcultural. El
hecho revela que las diferencias culturales y
sociales influyen sobre el rendimiento en las
pruebas, al igual que en el rendimiento escolar.
Frecuentemente esto no es tomado en cuenta y se
atribuye un valor al instrumento psicológico
independientemente de la extracción sociocultural
del sujeto en análisis. Así mismo, trabajar con
estudiantes de variados estratos precisa modificar
los criterios y estrategias para facilitar el proceso de
aprendizaje, de manera que contengan procedi·
mientes de adecuación en función del estrato social
o cultural.
En síntesis: se trata de convertir al estudiante
en un ente activo del proceso, esto es, maduro
emocionalmente y con capacidad para enfrentar
una realidad racionalmente. La inercia del pasado
se halla contenida en su personalidad yes resultado
de la influencia de sus experiencias de desarrollo
individual, su vida institucional, y el medio social y
familiar en que se ha formado, lo que se expresa
como tradición individual, familiar y social. En la
tradición se hallan decantados los hechos, principios,
valoraciones, etc., en incidentes válidos de la vida
de la persona, con los que configura una manera
de concebir la realidad que le sirve de sustento
emocional; el que le proporciona la sensación de
seguridad en sus apreciaciones y ante la realidad
que enfrenta. Cualquier cambio que se proponga,
significa abandonar o modificar esto, y por tanto
suspender esa base de sustentación emocional. El
maestro requiere ser la figura capaz de convertirse
en la base emocional sustitutiva del estudiante,
mientras se introduce y adquiere un propio modo
de ser en la vida; el que le pide el proceso educativo
como parte de la cultura.
Por definición, la formación y el ejercicio
profesional van orientados a que el individuo se
despliegue en los ámbitos de lo social y cultural, y
sus intereses se hallen enclavados en estas
dimensiones de la existencia. El ejercicio profesional
no es para satisfacción personal o para resolver
problemas personales. Cuando se da el caso de
un profesionista {médico, sacerdote, maestro, etc.)
que abusa de los individuos, ya sean pacientes,
feligreses, o alumnos, se hace referencia a la
carencia de esta orientación social de la formación
profesional. El valor del profesionista es en función
de la cultura, pues con su actividad intenta resolver
las necesidades de los miembros de la misma. Su
valor ante los individuos es por tanto cultural, y en
este sentido es simbólico-, tal es el caso del médico,

[ 34]

al sacerdote, el maestro, etc. Ellos son figuras
simbólicamente paternas, alrededor de las cuales
las poblaciones construyen valoraciones,
concepciones, opiniones, actitudes, etc.; de manera
que, no son los rasgos específicos del individuo los
que se hallan en juego, sino lo que éste representa
para la mentalidad colectiva, pues su valor está en
gran medida definido por ésta última.
El valor del maestro, quien guía en la construcción de una realidad secular, no es tanto por
sus conocimientos o experiencia, sino por estos
componentes simbólicos que se manifiestan en
rasgos personales. Aparece como la figura de
autoridad, que guía ysabe el camino, que se enlaza
con la parte emocionalmente inf~ntil del alumno. En
función de este simbolismo logra orientar la atención
de un grupo para lograr los objetivos propuestos.
Las cualidades personales del maestro se hallan
presentes, pero tienen un significado en tanto se
integran congruentemente sobre el fondo simbólico
de su figura.
En la educación superior predomina la
voluntad de saber del individuo sobre el sistema
escolar. A su vez, está el saber del maestro y el
método sobre los procedimientos pedagógicos y
didácticos. Si el estudiante no logra aplicar la fuerza
de su voluntad para tener conocimientos el resultado
será mediocre. Por el lado del maestro se trata que
conozca a profundidad lo que enseña. El que sabe
de manera consistente, metódica, con fundamento,
aquello que dice saber, puede organizarlo y
enseñar adecuadamente. No raramente el maestro
solamente dice lo que sabe, lo que en muchas
ocasiones es escaso, y recurre a suplir sus
carencias con posturas personales que distan de
ser las adecuadas para el proceso de enseñanza.
aprendizaje. En el saber se tiene el qué del proceso
y en el método el cómo del mismo. El saber
corresponde a la ciencia del asunto, y el método a
la tecnología.
Las actitudes inconscientes del maestro y el
estudiante se hallan en juego en todo momento del
proceso de enseñanza-aprendizaje. Como ejemplo,
en educación básica la enseñanza de la religión, la
sexualidad, las valoraciones, las normas, etc. se
hallan influidas en todo momento por las actitudes
i~ientes de los maestros respecto alas mismas.
~s1, !os contenidos de los textos pasan a segundo
(ermino. Lo mismo puede aplicarse al proceso de
investigación en lo que se refiere a la interpretación
de los resultados, en los que el sujeto siempre se
halla presente y compite con la objetividad de los
~rocedimientos. La actitud universalista y la
mterpretación múltiple permiten abrir la perspectiva
de la realidad al infinito. No se trata de llegar a una
conclusión o resultado sino de ejercitar la capacidad

del estudiante a fin de prepararlo para que haga
frente a la realidad por sí mismo. Se trata, en fin, de
lograr convertirlo en una entidad autónoma con
conocimientos, métodos y procedimientos para que
por sí mismo encuentre su saber.
La empatía es la vía por la que se
puede apreciar subjetivamente al estudiante, la
que pide obrar sin hacer algún juicio (buenomalo, ordenado-desordenado, disciplinadoindisciplinado, etc.). Las consideraciones morales
implican una actitud de simpatía o antipatía, e
incapacitan al maestro para entender al estudiante.
Como procedimiento, la empatía es una actitud
"como si", en la que el individuo se coloca en el
lugar del otro y trata de pensar, sentir, imaginar
como si fuese éste. Se mantiene así una actitud de
aceptación de la realidad existencial del otro, y se
intenta comprenderlo sin rechazar ni justificar su
postura. Por otro lado, este procedimiento permite
centrar el proceso de enseñanza-aprendizaje en
la figura del alumno, como corresponde a la visión
comprensiva de la educación.
Esto encamina los esfuerzos por saber lo que
el otro tiene en mente, lo que espera de la relación,
lo que sabe, la actitud que guarda respecto a ese
saber, etc. De otra manera se hace una distancia
entre el maestro y el estudiante y se cancela toda
posibilidad de enseñanza. El maestro en esta
condición "está de más", y con el programa es
suficiente. Lo otro es convertir al estudiante en una
máquina de pensar, que es la falsa interpretación
de la teoría de Piaget en educación. Se olvida que
el estudiante es una personalidad en la que
confluyen los componentes instintuales, emocionales, imaginativos, racionales, existenciales,
individuales, sociales, etc. Es entonces un resultante
de múltiples influencias y no puede ser reducido al
componente cognitivo, como si fuera una máquina
computadora.
La relación maestro-alumno pone a prueba la
capacidad racional de ambos individuos. Se trata
de la construcción de una realidad en la que se
exponen criterios y conceptos que son ofrecidos al
otro a fin de adecuar, ajustar, adaptar, ser permeable
a los argumentos y ofrecimientos del otro, y ser
capaz de modificar los propios criterios y los del
otro en función de los argumentos ofrecidos. Se
trata pues de la construcción de un diálogo
razonable.
La relación dialógica hace posible el aprendizaje, y la orientación que se le proporciona precisa
considerar las diversas dimensiones de la realidad
que se analiza. Así, la comprensión de un hecho
humano en un contexto particular contiene las
dimensiones biológica, psicológica, social, histórica,
existencial, etc.; las que requieren ser interpretadas

[ 35]

�para lograr una comprensión profunda del hecho
en cuestión. Lo que amplía las posibilidades de
construir el saber en el diálogo mismo.
LA FORMACIÓN PROFESIONAL
La formación profesional se fundamenta en la
incorporación de los contenidos del aprendizaje
al total de rasgos de personalidad del estudiante.
Para entender esto póngase como ejemplo la
comprensión de lo social: Lo que sucede en el otro
hace resonancia en lo que tiene el individuo en su
interior, al removerse esto aparece en la conciencia,
y con estos contenidos se trata de entender al otro
en lo que le es propio, lo diferencia y separa del
resto. El otro es incorporado ala propia experiencia
ydicha incorporación se traduce en un conocimiento
de sí y del otro que va a influir en la expresión de la
personalidad del individuo. De esta manera, la
personalidad se transforma en el proceso de
conocimiento de la realidad social en que se
encuentra, y adquiere rasgos y dinamismos que
responden a dicha realidad. Así, la personalidad
se conforma en función del medio en que se realiza
su desenvolvimiento. En el caso del estudiante, el
contacto con una realidad por medio del proceso
cognitivo proporciona un estilo a su personalidad.
Éste responde al tipo de conceptualizaciones,
prácticas y realidades con las que ha tenido contacto
y se expresa en su individualidad.
Cuando el individuo siente que lo que sucede
en el otro no es en sí mismo, concibe la verdad
fuera de sí y no la siente como propia, no cree en
ella. Formula defensas que se convierten en una
barrera para incorporar aquellos contenidos. De
la misma manera, se toman los contenidos teóricos
de la ciencia cuando se analiza la teoría de la
evolución como ejemplo. En ocasiones no se la
acepta como verdadera en sí mismo, sino fuera de
sí, para los animales en todo caso. El individuo
separa los contenidos del saber para el análisis de
la realidad. El saber se convierte en un instrumento
a su servicio, pero no lo siente como propio. Los
hechos analizados no hacen resonancia en su
interior, por lo que los aprecia como ajenos a sí
mismo, de tal manera que su personalidad no se
transforma ysigue siendo el que era antes de tomar
contacto con el conocimiento.
Lo anterior guarda relación con los procesos
de aprendizaje en los cuales se hace énfasis en la
memorización sobre la comprensión de los hechos.
La memorización se logra de manera espontánea
con la repetición en la realidad práctica. Cuando se
memoriza un dato sin comprenderlo tiende a ser
olvidado rápidamente, porque se mantiene como

algo extraño al individuo. Cuando algo es comprendido se incorpora al total de los conocimientos y
vivencias, de manera tal que es asimilado y
considerado como propio.
La manera en que la educación superior
inserta al individuo en la cultura es en gran medida
por el aprendizaje de oficios, los que se formulan
como profesión. Ésta se refiere a un cúmulo de
conocimientos, métodos, y procedimientos para
ejercer, administrar, enseñar, e investigar lo
concerniente a un oficio. Lo que realiza el individuo
en un ámbito de la práctica de manera autónoma.
Esto es, se rige por sus propios criterios y métodos
para el desempeño de sus tareas, contando con
las prescripciones legales propias del ejercicio del
oficio.
Podría decirse que la formación profesional
reside fundamentalmente en la espiritualización del
individuo, esto es, la conformación de los
componentes de la personalidad que le permiten
insertarse eficazmente en la cultura, y adoptar un
estilo distintivo en su modo de ser. Dicho estilo en
su manera de conducirse constituye la forma que
adopta su personalidad en la dimensión cultural de
la existencia, la que responde a las necesidades
de un sector de la realidad cultural: la ciencia, el
arte, la comovisión, la tecnología, el derecho, etc.
Ahora bien, la educación superior va dirigida a
individuos que se proponen insertarse en un sector
específico de la cultura. Son personalidades en
formación que se sujetan a un proceso educativo
planeado, que va orientado aformar profesionistas.
individuos con una concepción teórica de la realidad
específica, un cuerpo de métodos y procedimientos
para abordarla, y un cúmulo de destrezas y
habilidades que les permitan hacer frente de manera
eficiente a los problemas que la realidad plantea. La
institución educativa que se encarga de dicha
formación avala los estudios realizados, y los
certifica como válidos y suficientes. Mientras que la
autoridad del Estado los reconoce y los sujeta a las
disposiciones legales que rigen el ejercicio de una
profesión u oficio. De esta manera el individuo está
preparado para insertarse en la actividad de la
profesión en cuestión.
El individuo se expresa en la realidad como
una personalidad en la que confluyen los diversos
componentes de su integración de una manera
específica y distintiva del resto de los individuos.
Hay un estilo de personalidad, esto es, una forma
específica de ser del individuo a la que corresponden pautas de pensar, sentir y hacer, con los
criterios, principios y valoraciones que rigen la
actividad en un sector específico de la cultura:
ciencia, arte, política, técnica, etc. Se considera que
psíquicamente el individuo es una entidad integrada

[ 36]

en la que participan congruentemente la voluntad,
las emociones, el pensamiento, el lenguaje y el
acto. De manera tal que en una condición siguen
una sola orientación. Se puede decir que en esta
condición el pensamiento es leal al sentir de la
voluntad y al sentimiento del individuo, y
consecuentemente éste dice y hace de acuerdo con
aquella condición original. Se espera que conserve
esos diversos componentes de su estructura
individual y los exprese de manera integral. Así, se
le pide al médico, como ejemplo, tenga un profundo
conocimiento, sea sensible al dolor humano, y
diestro en su proceder. De hecho, se le pide que
tenga ciencia y que sea sensib\e a las necesidades
del enfermo o el prójimo. De la misma manera, se
pide que el ingeniero sea consciente de las
necesidades humanas en la construcción de la
vivienda para dar comodidad a la misma, se le
solicita pues que su formación tenga una buena
dosis de ciencia, técnica y humanismo.
La formación profesional trata de incorporar
los diversos componentes de la personalidad
derivándolos hacia la conformación social. Lo
anterior se fundamenta en el hecho de que los
diversos sectores de la cultura tienen como base la
existencia y la dinámica social. La ciencia, el arte, la
tecnología, etc. son componentes de la sociedad y
el individuo que se conforma como un profesionista
responde a una realidad social. Así, la formación
profesional gira alrededor de un proceso racional
en el que se encuentran los motivos del individuo y
los objetos de la rama del conocimiento en cuestión.
El objeto de conocimiento es un objeto científico,
filosófico, social, estético, religioso, etc., tiene por
tanto una connotación cultural, por lo que está sujeto
a los criterios, principios y valoraciones que rigen
para una cultura particular. Como ejemplo, para el
médico el enfermo es un objeto científico, y precisa
disociar sus emociones y afectos individuales para
evitar que hagan ruido en su tarea. Se trata pues
de mantenerla lo más neutra posible del efecto de
las emociones y los impulsos. En la disociación el
individuo levanta una barrera entre la conciencia
de sí y las emociones en cuestión, de manera tal
que, éstas no hacen resonancia en la conciencia.
Al involucrarse emociones ysentimientos en el trato
con el enfermo se generan distorsiones diagnósticas
Y errores terapéuticos. Lo mismo rige para las
actividades del abogado, el maestro, el sacerdote,
la enfermera, etc.
Lo anterior significa que para conformar un
profesionista se requiere disociar los componentes
impulsivo-afectivos de su conducta, a fin de que
la actividad se vea libre su interferencia en lo
posible. Se trata de que transforme sus intereses

emocionales en intereses sociales, y pueda
apreciar al otro como prójimo, in genere, o como
un objeto propio de la ciencia en cuestión. Se trata
entonces de la socialización de la actividad y la
conciencia del individuo como profesionista.
En esta condición se hace referencia al ámbito
íntimo, personal y social de la vida del individuo. El
profesionista realiza las acciones en el ámbito social
y personal, y separa los aspectos íntimos de la
escena, ya que corresponden de manera
inalienable aesa dimensión de su vida. De la misma
manera que le corresponde por derecho la
inviolabilidad de su intimidad por influencias externas
a él, se espera que no involucre su intimidad en el
trato con los objetos sociales. Aeste respecto, en el
proceso de enseñanza-aprendizaje, la labor del
maestro reside en permitir aflorar para hacer
consciente las fantasías, deseos y sentimientos del
estudiante, hacerlos conscientes y ajustarlos a
criterios y valoraciones sociales y culturales.
Cuando los conflictos en estos ámbitos de la
vida son negados aparece como consecuencia el
fortalecimiento de los mismos, con lo que se
intensifican en vez de atenuarse. Se prefiere en
todo caso, abrir los hechos para que se expresen
-aunque generen malestar transitorio-, a la actitud
de negar u ocultar la realidad de los conflictos. Se
trata también en este caso, de establecer una
relación entre dichos contenidos íntimos del individuo
y su elección profesional a fin de depurar ésta y
liberarla de conflictos. Se trata de incorporar lo íntimo
y lo personal de manera integrada a su existencia,
para darles una conformación congruente con su
estilo de personalidad, la que se corresponde con
el sector de la cultura en que se halla inserto.
De la misma manera que los aspectos
emocionales einstintuales hacen ruido en las tareas
intelectivas del estudiante, los compromisos que ha
adquirido son fuente de distracción e impedimento
para que se realice en esos ámbitos. La mayoría
de los estudiantes que se incorporan ala educación
superior son jóvenes que han terminado la
preparatoria y cumplen entre dieciocho y veinte
años de edad. Esto es, su adolescencia cronológica
recientemente ha cumplido su término, lo que
significa el paso de la fijación al pasado, los padres
y la familia, al mundo de lo social y lo cultural.
La duración de la adolescencia define el grado
de incorporación del joven a los patrones culturales
flexibles, democráticos, participativos, con una visión
progresista de la realidad social y política. Cuando
la adolescencia es de corta duración, como ocurre
en zonas rurales oen lugares aislados de las zonas
urbanas, el individuo se incorpora al mundo laboral
antes de terminar su infancia, de manera que no
hay línea de separación entre la infancia y la

[ 37]

�adultez. Se conforman patrones y modelos de vida
con pautas rígidas, resistentes al cambio, que
buscan eternizar los criterios del pasado asentados
en la tradición. Los jóvenes de zonas urbanas se
hallan expuestos a gran cantidad de influencias
culturales. Estas se imbrican de manera compleja
con las pautas de desarrollo, y están en relación
directa a la realidad concreta en que el individuo se
encuentra. Se conforma así una personalidad que
se deja guiar por el curso de la realidad, un modo
de vida que se ubica en el presente de los hechos,
con lo que se hace distante de la tradición y de las
figuras de autoridad que son las portadoras. Esto
da origen a criterios de autonomía, lo que facilita
la participación del individuo y la incorporación
en la cultura de una manera flexible. A mayor
duración de la adolescencia mayor posibilidad
de incorporación participativa del individuo a las
tareas de la cultura, la sociedad y la política.
En la formación profesional se busca la
configuración de un modo de ser que se supone
va a durar toda la vida, y por el cual el individuo va
a tener un lugar en la sociedad. Mientras mayor
sea el esfuerzo requerido y más específicas las
tareas, más individualizado es el estilo de vida de
un profesionista. Para la mayoría, la profesión es
un modo de vida que sirve para insertarse en la
economía; y se convierte en la base del proyecto
de vida que el individuo quiere realizar. Aquí, la
profesión es un punto de partida que facilita la
inserción del individuo al resto de los ámbitos de la
vida en sociedad.
Cada una de las profesiones tiene un valor
social y cultural, y el individuo se deja guiar por sus
valoraciones inconscientes para hacer la elección
de la carrera. Cuando quiere llevar las cosas al
extremo y desea convertirse en un apóstol de una
rama del saber o de la práctica, se está hablando
de otro fenómeno: Se refiere a la entrega del
individuo a un sólo impulso de la voluntad de poder.
Concentrada en un punto, por inducción deja ciego
al resto, por lo que las motivaciones o intereses
sólo mueven en el sentido de aquella en la que se
ha concentrado. Se está haciendo referencia a una
motivación egocéntrica de la voluntad de poder,
que busca el dominio pleno de una realidad. Es
pues la realización del individuo en busca de su
plenitud.
El desarrollo del individuo es el logro de la
autonomía; lo que implica la separación de la familia,
la colectividad, la infancia, etc. Es independizarse
de los lazos de apego (la tierra, la familia, la madre,
etc.). A su vez, el proceso educativo tiene como
objetivo formar al individuo y llevarlo de una
dependencia natural ("del que no sabe") a la
autonomía. Por la cual se baste a sí mismo. El

estudiante "aprende a aprender" de manera que
ya no necesite de la figura del maestro para hacer
frente a la realidad del mundo. Finalmente, el criterio
de autonomía se halla incluido en el de profesión,
la que es concebida como el ejercicio de un oficio
con los propios criterios, conceptos, métodos y
procedimientos, sin depender de otro.
En esta perspectiva, autonomía significa que
el individuo se halla preparado para abordar
cualquier realidad, y es capaz de obrar con la
sensación de que dicha realidad es un problema, y
que cualquiera que sea éste tiene una respuesta. Lo
que depende de la disposición de poner en juego
el esfuerzo y los instrumentos necesarios. En este
caso se hace énfasis en la disposición y capacidad
de abordaje por el profesionista, no tanto en el
resultado. Esa es la diferencia entre la enseñanza
universitaria y otros tipos de enseñanza superior. En
variadas instituciones de educación superior se
enseña a los alumnos las formas de resolver los
problemas de la profesión, y se les proporciona la
información como "recetas" en las que lo importante
es el resultado. En la educación universitaria no se
desdeña esto, pero no es lo primordial, sino la
capacidad de abordar metódicamente la realidad
y lograr percibirta desde diversas perspectivas, lo
que abre la posibilidad de múltiples respuestas ante
un problema.
La formación del individuo en la educación
implica su orientación hacia la configuración de lo
social. La carencia de esto último se aprecia en la
existencia de individuos como átomos sociales
desintegrados de la sociedad. Por lo que en esta
condición, la existencia se convierte en la fantasía
de ser único, y estar dentro de los récords. Estos
átomos sociales a que se hace referencia, se
conducen por criterios económicos, ya que se guían
por la norma del menor esfuerzo. Adiferencia de lo
social que pide el mayor esfuerzo, con independencia del resultado propuesto. Hay que enfatizar
que en la realización del esfuerzo radica la posibilidad
de fortaleza y desarrollo de la personalidad del
estudiante.
Ordinariamente se hace referencia a los
procesos de enseñanza-aprendizaje teniendo como
objetivo la formación de un profesionista tipo que
responda alas necesidades sociales y los objetivos
de los programas escolares. En general, se toman
en cuenta los rasgos del perfil que se refieren al
ejercicio de la profesión, o sea el desempeño del
oficio. Los rasgos necesarios para la docencia o la
investigación no son ordinariamente considerados,
de manera tal que el proceso educativo no orienta
en ese sentido, y aquellos que se dedican a estas
tareas lo hacen a pesar del sistema escolar mismo.
La docencia requiere la actualización constante y

[ 38]

la disposición para comunicar saber a los demás.

Se convierte en un motivo para valorizar lo que el
individuo sabe y cómo lo sabe. En muchas circunstancias es la repetición de textos, fórmulas,
etc., y el motivo primordial es la obtención de un
ingreso. Es una actividad que no mueve ni al
maestro ni al alumno: se convierte así en motivo de
inercia en la realidad de la vida escolar.
La investigación requiere otros rasgos y
atributos, para los cuales, como se decía, la educación no prepara. Entonces la mayoría de los investigadores aparecen como islas del conocimiento y
en general su actividad se halla desligada del
ejercicio profesional yla docencia. Sólo en el ámMo
institucional es posible ligar la actividad investigadora
con las necesidades de un país. En primer término
requiere y exige un alto cociente de rendimiento
intelectivo, y la disposición de ir en búsqueda del
conocimiento; osea, no acomodarse a una realidad.
Lo que de antemano es lucha contra la inercia
pues lo esencial en estas tareas es la innovación'.
. La inserción del individuo a la cultura pone en
Juego a la parte espiritual del mismo, la que se
configura en función de: la vocación a realizar un
estilo de vida propio de un sector de la cultura
(ciencia, arte, política, etc.), las pautas nonnativas
a las que se ajustan las actividades de ese modo
de vida, y la conformación de actitudes valorativas
que marcan un estilo del modo de serdel individuo.
El encuentro con la "llamada interior" de la
vocación se realiza en el individuo en su contacto
con la realidad, lo que produce una resonancia en
su interior, que es congruente con su propia
estructura. Un objeto científico es capaz de remover
el interior de un individuo que en el fondo se halle
predispuesto a obrar metódicamente, y se oriente
por la búsqueda de la verdad y la construcción de
una realidad teórica. Si esto último no es un punto
de tensión en su interior y no lo presiona la
necesidad de conducirse de acuerdo con un orden
Yce_
rteza, el individuo no dispone de vocación para
~e~1~arse a la ciencia. La vocación presiona al
1~div1duo para encontrarse con una realidad específica de la cultura, que se corresponda con su propia
estru~~~ interior. Para descubrirta se requiere la
expos1C1on a los diversos ámbttos, donde el individuo
ª~(~ar~ la realidad objetal que responde a su
~ic,on interior:el objeto científtco, estético,político,
1und1CO, tecnológico, etc. Si el contacto con uno de
estos objetos tiene resonancia en el interior mueve
al_individuo hacia su apropiación y su acti~idad se
onenta hacia ese ámbtto.
. De acuerdo a esto, la vocación es la objetivación de la disposición y habilidades del individuo
en la realización de tareas específicas. Sin embargo,

[ 39]

en la vida ordinaria influyen muchas variables. La
compensación como proceso permite configurar
una conducta opuesta a una predisposición interior,
de manera tal que se generan polos opuestos entre
los que se ubica la conducta del individuo. Como
ejemplo, la sensación de falta o pecado de un
in~ividuo ~uede no ser tolerada o aceptada y se
erige la virtud como conducta contraria. Esto lo
coloca en un sitio aceptado en la cultura. Lo mismo
es v~lido para el individuo que deriva en la guerra
sus impulsos agresivos, del científico en los
procesos de análisis de los objetos de la realidad,
del policía que persigue al delincuente para no
perseguirse a sí mismo.
Surgen modos de ser consistentes que
responden a una condición interior particular y que
llaman a una realización en oficios o profesiones.
~n otras condiciones, la sociedad elabora expectativas respecto al valor o prestigio de un oficio, de
manera tal que la conducta de los adolescentes se
orienta por el mismo a fin de gozar de dicho
prestigio o consideración social. En este modelo el
individuo logra un equilibrio a su conflicto enlazándolo con las pautas culturales e institucionales.
No raramente, como se ha dicho, en este conflicto el
individuo lucha contra sí mismo, contra su tendencia
y estructura original. Su persona está oculta por
una máscara y permanece bajo la superficie. Hay
pues una configuración original en cada individuo
que le corresponde específicamente, de donde sale
la "llamada original", a la que ordinariamente se le
niega expresión. La vocación básica y original del
humano, a diferencia del animal, es "llegar a ser
como se es", diferente al resto y distinto entre lo
colectivo.
A la "llamada interior" se le niega acceso y
lugar en la vida, argumentando la necesidad de
mantenerse en el mundo de la cultura. Ésta es
presentada como opuesta a lo que originalmente
es el individuo; el cual opta por colocarse en el
centro para sentirse aceptado por la mayoría, con
lo que se aleja del camino para ser sí mismo. Así: la
moral se convierte en el ropaje que oculta la
perversión del instinto; la norma hace que el
individuo se comporte como obediente o rebelde y
lo atrapa en la disyuntiva de buscar la aprobación
de los demás o mantener la estima por sí mismo; lo
"espiritual" de la religión le niega la vida y le ofrece
la "otra vida"; el trabajo se convierte en un medio
de vida y no un fin en sí mismo; finalmente, la cultura
niega al instinto y el individuo se escinde en cuerpo/
alma, razórvínstinto, sentimiento/impulso, etc. El ser
humano se halla alienado a la condición de su
propia existencia. ■

�Los fonemas vocálicos y
consonánticos del español en México
Humberto J. Martínez M.
LAFONÉTICA y LA FONOLOGIA SC)N DOS DISCIPLINAS DE LA LINGOISTICA ENCARGADAS DE ESTUDIAR LOS SONIDOS DEL
lenguaje. El ámbito de estudio de una y otra no es exactamente igual, dado que ambas disciplinas se centran
en aspectos distintos.
La fonética es una rama de la fonología que abarca un amplio campo. En la fonética hay una base
meramente acústica, mientras que en la fonología se tiende a considerar el símbolo mental de lo que
percibimos.
La relación entre ambas se puede representar de la siguiente manera: En muchos casos, varios sonidos
..
,
Zll
"·
.,. ,,
parecidos no son distin..
,, 'ii guidos por nuestro cere1
h:
rl :H
bro. En tal caso, sin prestar
il
1 r:;,
~
, ,':rl:Ccé I! atención, nos suenan
'" igual. Veamos un ejemplo
¡::¡¡~;
"'~
·,¡ ¡,. , .;.. ...
111:;;
.-,, 'T.
,...... de esto último.
"
·•- ....
El elemento que
ortográficamente es
trascrito como &lt;n&gt;
aparece en las siguientes
palabras: entero, lengua,
encima, sano, hinchar.
Nuestra percepción es
que en estos casos &lt;n&gt;
siempre es igual, pero lo
cierto es que no. Esa &lt;n&gt;
es en realidad una
percepción mental, a la
cual llamamos fonema y
que transcribiremos entre
barras (In/), pero
los sonidos reales,
llamados alófonos, son
diferentes en cada caso
de los arriba señalados,
puesto que la /n/ se acerca al lugar de articulación de la consonante siguiente; las distintas variantes se
transcriben entre corchetes ([n]).
Los fonemas son objeto por parte de la fonología, mientras que los alófonos son objeto de estudio de la
fonética.
La prueba de que un fonema es algo más bien mental la tenemos cuando podernos distinguir pronunciaciones distintas pero seguirnos pensando en un solo fonema.
Mencionamos anteriormente que la unidad de estudio de la fonología es el fonema, que es un concepto
que tiene más de mental que de acústico.

. ..

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~

~

~

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~

[ 41 ]

-__ ·~

�•
•
•
•
•

Los fonemas se clasifican en dos tipos:
•

vocales: emisiones bucálicas sin ningún
obstáculo en su producción

•

consonantes. emisiones bucálicas con ciertos
niveles de oclusión en la cavidad oral. En
español toda sílaba necesita al menos, una
vocal, ya que ésta se considera el núcleo de
la sílaba.

LOS ELEMENTOS ARTICULATORIOS
En la pronunciación participan muchos elementos
fisiológicos. Es necesario tenerlos en cuenta, para
poder describir los fonemas.
• Las Cuerdas Bucales: que provocan que una
consonante sea sonora (vibrante) o sorda (no
vibrante).
• La Lengua: que toca o roza otras partes de la
cavidad oral:
• El Velo del Paladar
• El Paladar
• El Alvéolo
• Los Dientes
• Los Labios
• La Cavidad Nasal (consonantes nasales)
Aquí es donde se producen los fonema nasales.
Esta sirve como tubo de escape para que el proceso
de nasalización se lleve a cabo.
Al clasificar los fonemas, se utilizan 3 criterios
principales:
•

•

•

El Punto de Articulación: lugar en la cavidad
oral donde se pronuncia un determinado
fonema.
El Modo de Articulación: los diferentes tipos de
oclusión o constricción al paso del aire en la
cavidad oral.
La Sonoridad: la ausencia o presencia de
vibración producida por las cuerdas bucales.

LAS VOCALES
En castellano sólo existen cinco vocales:
/u/

(¡/

!el

lo/
la/

Éstas pueden ser: iniciales, o frontales,
centrales, finales, traseras, cerradas, abiertas, altas,
medias, bajas, tensas y relajadas.

N: frontal, alta, tensa abierta
/u/ trasera, alta, tensa cerrada
/el frontal, media, tensa, abierta
lo/ trasera, media, tensa, cerrada
la/ central, baja, tensa, abierta

las vocales /a/, /e/, y /o/ son vocales fuertes,
mientras que f¡/ y /u/ son las débiles.
Un diptongo es la unión de una vocal débil
y una fuerte en una sola sílaba formando un sólo
sonido vocálico. Por tanto, los diptongos, a efectos
fónicos y ortográficos, son vocales simples (eso se
percibe en la acentuación).
Cuando la vocal débil va delante, se trata
de diptongos crecientes y cuando va detrás
decreciente. En estos casos, la vocal débil la
consideramos semiconsonante y se representa:
•

•

véase en idioma /i'dyoma/
/u/ . /w/: véase en puente f pwente/

f¡/ . /y/:

Según Frías Conde la clasificación de los
diptongos se hace del siguiente modo:

En castellano no se consideran diptongos, sino
hiatos, las formas verbales tónicas de los verbos
acabados en -iar (como fiar) y en -uir (como
destruir). Así, fío, fías,fía (claramente hiatos), fiamos,
fiáis, fían, donde ffio/, ffias/, ffia/, /fi'amos/, /fi'ais/, /
'fian/. Ocurre igual con algunas palabras como
diurno /di'urno/, jesuita /xesu'ita/. En guion ~ se
admije las dos posibilidades: /gi'on/ y rgyon/.
Obsérvese la distinción entre: pie, pié y píe: /
'pye/, /pi'e/, fpie/.

LAS CONSONANTES
Ya habíamos mencionado lhs criterios que
seguíamos a la hora de clasificar las consonantes,
pero no podemos atender exclusivamente al lugar
donde se pronuncian, sino también a la manera en
que el aire es expulsado.
Estos dos elementos se conocen respectivamente como punto de arüculación (lugar donde se
arüculan los sonidos) Y modo de articulación (los
niveles de constricción n la expulsión del aire).

Creciente

•
•

/wa/ /we/ /wo/

•

/aV !eV !oV
Decreciente
/au/ /eu/ /ou/
El diptongo /ou/ es muy raro en español.
Apenas aparece en palabras como estadounidense,
ya que esta unión es clásica del inglés, como en
go, low, so, etc.
Cuando la /o/ aparece al final de cadena de
sonido y la próxima empieza con /u/, no se
considera diptongo ya que en el habla rápida o
común las características fónicas se yuxtaponen yel
sonido de la /o/ se pierde. En el ejemplo arriba
mencionado, en la palabra estadounidense, cuando
la palabra se pronuncia cuidadosamente, podemos
notar la articulación y fonación de cada uno de sus
fonemas, sin embargo, al pronunciarse rápida o
disipadamente, la /o/ se pierde también. Este proceso
es llamado sinéresis, entendiéndose por ésta, como
la reducción de una vocal, dentro de una palabra
en el habla coloquial o disipada.
Cuando el acento tónico cae en la vocal débil,
entonces no es diptongo, sino hiato que es cuando
el acento divide la sílaba fonicamente, pausando el
sonido: espía /es'pia/.

[ 42]

mediopalatal: la lengua tocando el paladar, /e/
dorsovelar: la lengua toca el velo, /k/

Por lo que respecta al modo de articulación,
los sonidos se dividen en:
Plosivas: /p b t d k g/
Aquellas que encuentran mayor oclusión en
la expulsión del aire.
Aquellas que encuentran mayor oclusión en
la expulsión del aire.

s,

la/ /el lo/ f¡/ /u/
/ya/ /ye/ /yo/

•
•

•
•

Los puntos de articulación son los siguientes:
bilabial: los dos labios/b/, /p//m/
labiodental: labio inferior con dientes superiores
/f/
interdental: la lengua entre los dientes, /d/en
algunos casos
apicodental: la lengua en la parte trasera de los
dientes superiores /d/en algunos casos
apicoalveolar: la lengua tocando los alvéolos
superiores, /s/

fricativas: /f, z, s, x/
aquellas con un grado mayor de oclusión en el
paso del aire.
africadas: /e/
aquellas que combinan la fricción con la oclusión
parcial.
Se consideran no plosivas, las:
• nasales: parte del aire sale por la nariz,
/m, n ñ 9 /
• laterales: la posición de lengua hace que el aire
salga por los lados de la cavidad oral N
• vibrantes: se producen por la vibración de la
lengua Ir f/
• Semivocales: comparten características de
vocales y consonantes a la vez, excepto que en
este caso su articulación se lleva a cabo mas
cerca del paladar /y/ /w/
Además de los rasgos anteriores, es necesario citar que existe un último de no menos importancia. Se trata de la sonoridad o no sonoridad,
que se debe a la vibración o no vibración de las
cuerdas bucales. Todas las vocales son sonoras y
sólo existenambos cmerios en las consonantes.

CLASIFICACIÓN DE LOS FONEMAS CONSONÁNTICOS DEL ESPAÑOL EN MÉXICO
P. DEART
}
MDEART

SOR
PLOSIVAS
SON

BILABIALES

LABIO
DENTALES

ltfilR
DENTALES

/PI
/b/

APICO
ALVEOLARES

MEDIO
PALATALES

DORSO
VELARES

IV

/k/

/d/

lg/
V

FRICATIVAS

IS/

/F/

/(S)/

IX/

V

AFRICADAS
NASALES

/C/

/mi

/ni

LATERALES

/ ñ/

l fj I

/1/

VIBRANTES

Ir/ / rl

SEMIVOCALES

/y/

[ 43]

/w/

�Algunos de estos signos fonológicos requieren
ser explicados por no corresponder con grafemas
normales de la lengua.

/b/: es la /b/ o la /vi como en bala, vaca, ya
que se usa el mismo símbolo que representa
la no diferencia entre ambas. Sólo en ciertos
ambientes fonológicos ésta puede volverse
fricativa, mas que plosiva.
/s/: es la &lt;Z&gt; de zebra o la &lt;C&gt; de cero. En el
español de América y en buena parte del
español europeo el fonema /z/ no existe y en
su lugar se usa /s/. Por tanto, hay que decir
que se trata de un fonema minoritario en la
lengua castellana y que solo adquiere características sonoras cuando esta se encuentra
en un ambiente fonético determinado que la
hace vibrar.
/xi: se trata de la &lt;j&gt; de jaula y de la &lt;g&gt; de

Una de las características principales de la
lengua, es la versatilidad y ésta hace que el aspecto
fónico de ella sea tan amplio, que el tema sería
interminable, sin embargo, los aspectos básicos y
más importantes se han destacado de manera
general.
Los fonemas como mencionamos al inicio, son
en exclusivo percepciones mentales de lo que
conocemos físicamente como morfema o grafema,
ya que la distribución fonológica de cada uno
determina su valor fónico, por lo tanto, conduiremos
diciendo que lo que percibimos por medio del oído
al relacionar1o físicamente con un símbolo, es una
percepción subjetiva, cuya carga fonológica, sólo
la determina su medio ambiente fónico.

BIBLIOGRAFÍA

gente.
/y/: es la &lt;Y&gt; de yema, yo, apoyo.
/e/: es la &lt;Ch&gt;, como en muchacho.
/ñ-/: se trata de la &lt;ii&gt;, como en sueño, año.
/y/: se trata de la &lt;11&gt;. Para la inmensa mayoría
de los hablantes de español del mundo, este
fonema ha desaparecido y ha sido sustituido
por /y/, de manera que parejas como: poyo/
pollo, haya/halla, cayo/callo, se pronuncian
igual.
/r/: se trata de la &lt;r&gt; suave de pero, cero.
/r. se trata de el sonido fuerte y vibrante de la
/r/ como en perro, cerro.

[ 44]

Martínez Montemayor Humberto, J. A Contraslive Approach
To English and Spanish Phonetics and Phonology
(En Progreso).
Navarro Tomás, T. 1974. Manual de pronunciación
española. Madrid: CSIC.
Quilis, A., Fernández, J. 1971. Curso de fonética y
fonologfa españolas para estudiantes angloamericanos. Madrid: CSIC.
Quilis, A. 1982. Principios de fonologfa y fonética
españolas. Madrid: Arcolibros. 30.
e Xavier Frías Conde
© IANUA, Revista Philologica Romanica.
http://www.romaniaminor.net/ianua. 2001.
ISSN: 1616-413X. ■

��NocruRNo
DESPRÉNDETE DE LA U.(Z

hasta quedarte asolas interna en ti
es la noche de las multltudes
yel crimen en los callejones
de semáforos de ambulancias
de ladrones y enamorados
ya el afecto se descuajó en el frío de los edificios
estoy junto ati como un espejo
miro en tu cuerpo deslizarse el mercurio vital
tendido sobre ti
golpeada por mi respiración te conforman mis dedos
esta noche del insomnio de los pájaros
en la que mil frases cruzan el océano
tú estás aquí olvidando las barcas y las deudas
cierra tus párpados
cierra para todos esas puertas del tiempo
hasta quedarte asolas interna en ti

\

11

esta noche ya no eres te inventas
fluyes como la neblina
invisible para ti existes en mis ojos
olvidada en tus actos ytus pasadizos
tienes la soledad de las estaciones
estás sola y yo estoy en tu cuerpo
silencio del universo
náufraga en mi pensamiento
al filo del abismo
abro tus brazos yte lanzo
y naces tantas veces
pareces lluvia inesperada fuego esparcido

[ 49]

�PosroATA

ala deriva me nombras
y mis palabras son la claridad
en que habrás de caer

PRlsKJNERA

Volvemos a ese cosmos de agua yarcilla
de tus ofdos como los primeros carales
de tu boca alos muslos
como la bienvenida de las mariposas
volvemos atus delfines
visión palpable sucesora del tiempo
paseamos por tus corredores subterráneos
descubriendo las vetas de un mineral nuevo
veo tu edad sostenida en un grito
yo sigo en ti con vocación de vigfa y relojero
eres una dilatada escritura sobre las sábanas
el ángel que devora los recuerdos
eres el estampido
que hace retomar las aves
y que vuelve pasado
las historias de los pueblos
Te deshaces yte incorporas
en nuevos sonidos
secretos sonidos que yo traduzco
esta noche te niega realidad
sólo yo te reconozco
eres el oleaje de un mar desconocido
una piedra de musgo frente ala cascada
un árbol al centro de un reino devastado
esta noche sólo existes por mí

sólo tienes mis ojos
para regresar al mundo de las plantas
al mundo de las mareas y de los hombres.

(

el amor sólo es descubrirte los ojos
mas dejarte así cautiva
y darte a beber el ácido de lo que ansío
siente mi andar terco y rotundo
de gato sonámbulo
por la noche de tus brazos
soy el último reflejo que te fue destinado
ahora mira como desquicio las formas
y devuelvo al polvo cuanta apariencia nos agobia
me voy alimentando de tus horas débiles
mírame caer
quiero que me sueñes que le hables aDios de mf
yme padezcas hasta la confusión
hacer de tu cuerpo un campanario
en las manos de un loco
quién sino el amor te mantendrá consciente
cuando coma tu lengua
cuando te hiera con mis pensamientos
es preciso que nada olvides
que respondas
que sonrías incluso
cuando manche las paredes
con tu sangre una y otra vez
ydigas mi nombre
cuando en pedazos te parta
y reparta en cada rincón
en cada objeto de misdías
yluego escarbe tus raíces
las incendie ytrague apuños tus cenizas
por ti ha de ser que el mar regresa los caracoles
por ti ha de ser que el amor se convierte en un lamento
apenas una frágil respiración que me devuelve
al que fui siempre
entonces yo simulando aDios
idéntica te construyo.

[ 50]

[ 51 ]

�Huso UNA VEZ UN CUARTO
Huso UNA VEZ UN CUARTO
en una tarde a punto de llorar
sus paredes vacías invitaban a llenarlo de besos
mientras afuera el verde hacía contraste con el gris
el olvido se encargó de las feroces avenidas
ybajó su cortina a los espectaculares ya los asfaltos
yentonces tu cuerpo adolecía de mi cuerpo
entonces los ojos rasgaban el espacio hasta los tuyos
y tu boca encumbrada de nidos era el inicio
la esencial campana que me llama a ser hombre
hoy no sé escribir ni describir
esto lo creo y lo recreo
troqué porciones de memoria
por seguir en tus besos
ysólo aveces un fantasma me visita
y sigo con sigilo su canto
lento peregrinar de grillos
hoy salgo de mí para dirigirme a un ser sin culpas
que sólo dé forma a lo fugaz
atodo aquello destinado al abismo de la dicha
la crónica pierde pisada
ycualquier alegato del pensamiento
resulta un par de alas
que no alcanzan a cruzar el mar
mejor decir los besos
besos quedos idos besos para beber
y sentirse un primitivo el descubridor
mejor decir los labios húmedos
la pálida rosa que es la sangre
que se contiene en sangre
y las mejillas que magullan mis dientes
hasta el rojo horizonte rojo besos
y los pómulos de espuma recuperándose

[ 52]

mejor decir tu boca
volcán que arroja besos
y la bóveda que formaron nuestros cuerpos
cuna de la palabra perdón
caldero de primarios_iconocimientos
cuántas veces te besaba
cuántas veces descendía como un novel buzo
como un niño yte besaba para distinguirme
para asirme en tu escalera
cuántas veces mientras dormías
yo encendí la antorcha frotándote el pecho
yandaba tu cuerpo acompañado de mis manos
yo era esa parvada negros pájaros
que parece perderse pero al fin llega
era el torero que aún herido le da un palmo a la muerte
ignorante también
como un temor recién nacido
en qué momento quedé libre
de qué presagio de qué alumbramiento de la tierra
hemos llegado aestar juntos
de qué silencio fuimos hechos
para llevarnos el dolor como un ácido en el esqueleto
hacía qué cenizas iremos
en qué momento intercambiamos nuestras flechas
nuestras edades
yo descubría tus pechos y me prensaba
aveces como un crío en otras como una de esas bestias
que se alimentan en el nocturno festín
y mis manos por tu cuerpo
tu cuerpo por mis manos vuelto un arco
a la entrada del reino
mis manos principado del acto
maniáticas como detonadoras
como el primer sabio de la tierra mis manos
yo hice crecer tu cuerpo
cuando mis dedos por tu ombligo
te apartaron de la incógnita

[ 53]

�luego fue amasar la materia
luego piedra sobre piedra
aguas con sueños de metal
mis manos forjaron murallas
como perennes presentimientos
tus piernas tu cuello tu vientre entre mis manos
tu sexo entre en mis manos
como una llama entre huracanes
tu sexo que sabe al brindis del héroe con sus contrarios
mis manos dispuestas alos altos vaticinios
cuántas veces arañaron tus nacimientos
mis manos semejantes alas de Dios
destinadas al limbo
qué ofrecer ahora por los sucesos del tacto
músico empírico rey conciliador
yo te arranqué de las sombras abesos
para extenderme en tus pieles
así fue que comencé el camino que aún prosigo
y que me da cuenta del mundo
yde las otras bocas yde las otras ventanas
por donde he de llamar a la muerte
de aquellos besos pende mi escritura
-el antiguo imperio de los signos-que ahora será justo devorarlo a solas
en otros cuartos oliendo inmundicias
restos del que fui
ysin embargo habrá un girasol mío
que una piel al desnudarse deje a mi costado
hay por los besos también
un capricho de interrogar al mar
y una sama que nadie ve
florece dentro ycrece yramifica
y sólo palabras que se desprendan
de su misma sustancia la aplacan
palabras que otro ser inquilino de mis fiebres
dice al vuelo

[ 54]

espíritu que taja el seso y acumula rencores
yme nubla y apetece sacrificios adeshoras
y cuida de la daga interior que me dará fin
(

y sin embargo estoy señalado por el gozo
ysin embargo un traje de júbilo me ciñe
desde aquellos besos
yo besaba tu pecho
cascada para ahogarme si fuera preciso
tu pecho corona de mis prisas y mis espinas
que mana sol y llantos
yme obliga aconfesar todo el mal que he hecho
yo era el barro creador que se cuaja en besos
yen tanto los besos te cubrían
llamé acombate atodos mis orígenes
yhacía pactos con no sé quién
Dios debió estar ahí volverá aestar
y de qué prodigios me hablará ahora
para soportar el total de los besos
bajo qué sospecha soy un hombre feliz
aunque no más distinto que un barco a merced
ymis confesiones son alcohol sobre la carne abierta
y aquellos besos el acero ardiente
con que me palpo
en esas tardes que me llaman acerrar los ojos
y suspender la vida
besos libres como la bondad de soñar
besos que no envidian a las modas
y que de a poco van cavando un punto
para palabras maltratadas
y que de a poco dejan de embriagarse
con el vino de aquellas mesas
yaún en párrafos como éste
pregunto si debo desaparecer
si ha sido todo para mí vivir los besos
para ya no volver el rostro
y negociar una salida

[ 55]

�tal vez olvidarme de caballos injustamente sometidos
para tirar yo mismo
m1 unico carro hacia mi única casa
otal vez aquel navío conduciéndome
aun puerto no poblado
para jugar insustituible con figuras de niebla
ollamar de una vez al insensato
que sabe jurar en nombre de las farolas y las guitarras
ybusca los consuelos que la ciudad ofrece
yvive como si todo afán se cttrara en la piel
si fuera suficiente con abandonar estas líneas
mejor decir
que fuimos dos demonios simultáneamente contemplándose
que fuimos dos ángeles sin cuartel luchando amuerte
mejor decir que en aquel cuarto
cuyas paredes vacías invitaban a llenarlo de besos
ya sin cosméticos ni alfabetos
la gracia se quedó temblando.

SóLO LA SOMBRA

OulSE DmNERME

descttrar lo que el agua pedía
mientras escapaba &lt;
mas no sabía callar
no sabía que existen lugares
que no fueron cruzados por un río
donde el reposo adquiere forma de suspenso
y la memoria se vuelve un paréntesis
antes de abrir la puerta
no sabía que el pensamiento
-ese huésped que nunca se delat~
ya ensayaba para mí los ritmos de la soledad
el tiempo me arrastró en su música
me ató las manos vendó mis ojos
hasta dejarme libre
corno el hombre nuevo en otros dominios
apenas con aire para poblar las mañanas
el tiempo fuego en la piedra
no la rueda aquien confié las estaciones
hoy la ciudad arde en mis ojos
ytras ella advierto
que es otra la fuente que ve huir mis pasos
yson otras las manos que quieren ocultarme
pero no tiembla más la estrella
esta noche vuelta papeles
parálisis del color instante contra instante
sólo la sombra
ante esa pared que no se cansa de recordarme.

José Luis Hemández Saldaña

[ 56]

[ 57]

��La regulación iurídica de las relaciones
laborales en Nuevo León 1892-1917
(Primera parte)

Javier Rojas Sandoval

ELPRESENTE TRABAJO TIENE EL PROl'ÓSITO DE ASOMARSE AL PASADO REGIONAL y TRAER AL PRESENTE LOS TESTIMONIOS
documentales relativos a la rei:¡ulación de las relaciones laborales entre los patrones y los trabajadores por
salario en el Estado de Nuevo león, desde los tiempos en que se instalaron las primeras plantas industriales
enel siglo XIX hasta principios del siglo XX, cuando se estableció la nueva legislación laboral de la Revolución
de 1910-1917.
No se trata de un estudio técnico jurídico, sino de una cronología historiográfica, que incluye un análisis
de la cultura política y laboral, en su relación con los contextos históricos, regionales y nacionales.
~
ij
El informe analiza el
~
$1
Código Civil del Estado de
~
Nuevo león de 1892, la
J
'"' ley de Accidentes de
lí!j Trabajo de 1906, la
·,
reforma al Código Penal
de Nuevo león y la ley
sobre Trabajo por Jornal
de 1908 y la revolución
constitucional de las
relaciones laborales
(1910-1917).
El hilo conductor que
guía el estudio es la observación de la acción regulatoria de las instituciones
estatales en un contexto
doble: el primero, marcado por la política del liberalismo puro, y el segundo,
determinado por la aparición del Estado protector
surgido de la Revolución.
Es un periodo de tránstto:
del régimen basado en la
ética del egoísmo absolu1o al de la ética del egoísmo solidario.

11

IU

1. EL CÓDIGO CIVIL DEL ESTADO DE NUEVO LEÓN DE 1892. LA REGLAMENTACIÓN DEL USO Y
LA REPRODUCCIÓN DE LA FUERZA DE TRABAJO EN EL CONTEXTO HISTÓRICO DEL
LIBERALISMO ECONÓMICO

Según datos proporcionados por el informe de gobierno del Estado, para 1891 Nuevo león estaba
ocupado por 271701 habitantes1 • la concentración poblacional en las zonas urbanas o en proceso
de urbanización se daba en los ocho municipios siguientes: Monterrey, Doctor Arroyo, linares,
' Población censal por sexo. Nuevo león y regiones. 1895-1995. COESPO. Monterrey, N. L. 1997.

[ 61 ]

�Montemorelos, Cadereyta, Galeana, Santiago y
Terán; la capital del Estado la ocupaban 40703
regiomontanos, un 15 por ciento del total estatal,
de los cuales cerca de 30 mil (29940) eran
mayores de 12 años. El año en el que se levantó el
primer censo oficial, 1895, habitaban Monterrey
apenas 55893 regiomontanos, una población más
pequeña que el tamaño de Cadereyta cien años
después (1995), que era de 62440 habitantes.
Para 1900 la capital del Estado tenía 72963
habitantes.
En paralelo, durante los primeros años del
último tercio del siglo XIX se produjo otro proceso
de transición: del taller artesanal a la industria fabril.
Proceso que no fue sustitutivo, sino complementario.
Se subraya la séptima década, ya que entre 1890
y 1900 se instalaron las plantas de la gran industria
fabril.
En cuanto a la instalación de las plantas
industriales, se pueden anotar los datos siguientes. En la memoria de gobierno de 1896, el general
Bernardo Reyes daba cuenta de que existían en
Monterrey 13 establecimientos fabriles en
los que laboraban un total de 1524 operarios.
Dos eran las plantas industriales que mayor
número de obreros concentraban: la Gran
Fundición Nacional Mexicana, S. A. (Asarco) y la
Compañía Minera Fundidora y Afinadora
Monterrey, S.A. (Peñoles), con 567 y 420 obreros
respectivamente (la Cervecería Cuauhtémoc,
fundada en 1890, reportaba solamente 139
obreros). Para ese mismo año se contabilizaba
para todo el Estado un conglomerado de 10140
operarios fabriles.
Las cifras tal vez no sean del todo precisas,
sin embargo, sirven para darnos una idea
aproximada del tamaño de la fuerza de trabajo
industrial en un tiempo que parece marcar la
frontera entre el Monterrey rural-artesano y el
Monterrey urbano-industrial. Cuatro años después
de 1896 ysegún los números estadísticos, el grueso
de la planta industrial regiomontana -la gran
industria- se encontraba ya instalada. Solamente
en la ciudad capital existían registrados 51
establecimientos industriales con una planta laboral
de 4673 trabajadores, de los cuales 283 eran
mujeres.
En tal contexto histórico, las relaciones de
trabajo en el Estado de Nuevo León durante los
tiempos del arranque industrial tenían como
sustento el derecho privado, promovido por el
poder político de la Federación y aplicado por los
gobiernos estatales.
Los tratadistas del derecho mexicano del
trabajo toman la Constitución de 1857 como uno
de los primeros intentos del Estado mexicano

por intervenir en la reglamentación de las relaciones
laborales. En los artículos 4 y 5 los constituyentes
liberales introdujeron conceptos que intentaban
proteger los intereses de los trabajadores
asalariados tanto del campo como de la ciudad. El
primero hablaba sobre la libertad de ejercer una
profesión, industria o trabajo; el segundo artículo
se refería a que nadie podía ser obligado aprestar
trabajos personales sin la justa retribución y su
consentimienta2, como una clara alusión al trabajo
esclavo.
Sin embargo las ideas prevalecientes en
la época eran evitar toda intervención del Estado
en las actividades económicas y promover la
mayor libertad de industria como equivalente
de la protección al trabajo. Es decir, no existía una
clara distinción entre capital y trabajo. Uno
de los diputados del Congreso Constituyente
de 1857, Ignacio Vallarta3, en una de sus intervenciones manifestaba su preocupación por
proteger con la ley a la clase proletaria; sin
embargo, inspirado en Quesnay4 y A. Smith, dejó
en claro que el poder político debía renunciar a
todo intento de crear leyes que intervinieran en la
producción, aunque tuvieran como fin la protección
de la misma industria. Se pronunció por limitar la
acción del Estado a proclamar la libertad de
trabajo, entendida como libertad de industria. La
reglamentación de las relaciones laborales en el
nivel constitucional no fue posible en esos tiempos,
tenía mayor valor el apoyo al proyecto de fundar
industrias.
No obstante lo anterior, hay que decir que
durante los tiempos del liberalismo individualista
las relaciones de trabajo no carecieron totalmente
de una reglamentación en el nivel federal;
desde 1870 estaban contempladas por el Código
Civil como parte de la reglamentación de los
contratos5• El ordenamiento jurídico pasó a los
estados de la Federación que aplicaron el
Código Civil; eso mismo sucedió en Nuevo León
durante las dos décadas del gobierno de Bernardo
Reyes.

2 Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos
de 1857. Felipe Tena Ramírez. Leyes Fundamentales de
México. 1800-1976. Ed. Porrúa, México, 1976. 607 y SS.
3 Mario de la Cueva. Nuevo derecho mexicano del trabajo.
Editorial Porrúa. México, 1942. Dos tomos. Vol. 1. 94 y ss.
4 Economista francés (1694-1TT4) iniciador de la escuela
de los fisiócratas. Uno de los fundadores del Laissez fajre,
/aissez passer.
5
/bid.

[ 62]

La edición del Código Civil del Estado de
Nuevo León de 1892 -publicada en 1909 con sus
reformas- en el título décimotercero, denominado
"Del Contrato de Obras o Prestación de Servicios•,
contiene varios capítulos que hacen referencia
explícita alas relaciones de trabajo, reglamentando
los servicios de servidumbre, el trabajo de los
jornaleros, los contratos de obras adestajo oprecio
alzado, los contratos de los porteadores y
alquiladores, así como de los aprendices.
En el primer capítulo define el servicio
doméstico temporal prestado por un individuo a
otro, con quien viviera en el mismo domicilio y
por el cual recibiera una retribución determinada.
Para no violar el artículo 5 de l¡t Constitución de
1857, el Código Civil prohibía el contrato a
perpetuidad. El trabajo asalariado de las nodrizas
se limitaba al tiempo que duraba la lactancia. Este
capítulo otorgaba facultades a las partes para
establecer acuerdos mutuos -lo que pudiera
denominarse incipiente bilateralidad- con el objeto
de regular los términos del contrato, lo que resultaba
impracticable, dadas las limitaciones del servidor
doméstico que era iletrado.
No estipulaba salario mínimo; sin embargo, en
ausencia de convenio sobre la retribución,
ordenaba la observancia de la costumbre del lugar,
considerando la clase de trabajo y el sexo del
prestador del servicio. Consideraba la libertad del
contratante para despedir a su libre voluntad al
sirviente, condicionando el despido a dos cosas:
avisar con ocho días de anticipación al despedido,
así como pagarle el salario correspondiente de una
semana si el cese se realizaba sin causa justificada;
asimismo, si el lugar del despido estaba a más de
ochenta kilómetros de la vivienda del sirviente, el
patrón estaba obligado apagarle un mes de salario.
Otorgaba al sirviente la libertad de abandonar el
trabajo, siempre que pagara las deudas contraídas
con el amo.
Más relacionado con lo que pudiera llamarse
una incipiente reglamentación de las relaciones
de trabajo industrial era el capítulo segundo
referente al servicio por jornal, que se definía como
el prestado por cualquier individuo a otro, día por
día, mediante una retribución diaria, llamada
jornal. No obstante la definición acerca de la
forma de pago por día, el código estipulaba
el pago salarial por semana, según los términos

6

Código CM/ del Estado de Nuevo León de 1892 con sus
reformas, publicado en 1909. Imprenta del Gobierno del
Estado de Nuevo León. Monterrey, N. L. 1909.

del convenio, el cual podía ser escrito o verbal.
El código establecía una forma especial para los
casos de interrupción del tiempo de trabajo y su
retribución. Cuando el trabajo había sido programado para un día y solamente duraba hasta el
medio día, el contratante estaba obligado a
pagar sólo la mitad del jornal; en cambio si las
labores se suspendían después de la mitad
del día, el patrón se obligaba a pagar el día
completo.
El artículo 2397 puntualizaba la improcedencia de reclamar la indemnización, en el
sentido de que negaba al trabajador toda
posibilidad de exigirla, con el argumento de que
cuando no existiera término de tiempo del
trabajo a realizar, el obrero fuera despedido o
renunciara por su voluntad. Asimismo responsabilizaba al obrero por el valor de los instrumentos o
cualquier objeto que recibiera para el desempeño
del trabajo.
El capítulo sobre contrato de obras a destajo o
precio alzado se refiere a las obligaciones de quien
se hiciera cargo de la realización de una obra, ya
fuera por una suma fija total o por honorarios; se
trata del trabajo de los empresarios, arquitectos o
contratistas constructores de casas y obras de
albañilería; hace una referencia explícita a los
artesanos, que podían ser albañiles y/o carpinteros.
Es probable que la base jurídica del sistema de
trabajo a destajo -el sistema de trabajo y salario
tayloristas-, que fue una práctica muy frecuente en
las fábricas instaladas durante los tiempos del
despegue industrial, haya sido el Código Civil en el
articulado que aquí se analiza. Las obras a destajo
estaban sujetas a contrato, del cual se aplicaban
dos modalidades: el de quien realizaba el trabajo
por un precio determinado poniendo los materiales,
y el que solamente ponía su trabajo por el que
cobraba honorarios o salarios fijos; en esta última
categoría estaban comprendidos los constructores
de obras, y también posiblemente los obreros de
fábrica, los que realizaban trabajos por piezas
según una cantidad y a un precio estipulado en el
contrato.
El capítulo quinto del Código Civil se refiere
al contrato de aprendizaje, que fue un sistema
muy utilizado por las primeras plantas industriales,
que se mantuvo por mucho tiempo, incluido en
los contratos colectivos modernos. Los contratos
de aprendizaje eran los celebrados entre mayores
y menores de edad, siempre y cuando estos
últimos estuvieran representados legalmente
por un mayor de edad. El contrato debía estipular
el tiempo de duración del aprendizaje, de lo contrario
perdía validez legal.

[ 63]

�Mientras el aprendiz -menor de edadestuviera bajo la tutela de otro, no recibía
retribución monetaria alguna; se consideraba que
el aprendizaje que obtenía era equivalente al pago
de salario. Obligaba al maestro encargado del
aprendiz a pagarle indemnización si lo despedía
antes del tiempo estipulado en el contrato. Al mismo
tiempo facultaba al maestro ademandar al aprendiz
con indemnización, cuando éste abandonara el
trabajo.
Un testimonio histórico de la aplicación del
derecho civil a la regulación de las relaciones
laborales durante la época de Bernardo Reyes
son los contratos individuales de trabajo entre la
Fábrica de Vidrios y Cristales de Monterrey y los
técnicos alemanes, celebrados en 1903.7 Se trataba
de contratos individuales elaborados bajo los
criterios del Código Civil vigente en esa época. En
ellos se pueden encontrar los términos del capítulo
sobre el sistema a destajo o precio alzado -por
obra-, así como el sistema de aprendices,
consistente en que los técnicos alemanes se
obligaban -de acuerdo con el contrato-- a enseñar
el oficio de vidriero a los aprendices regiomontanos,
mayores de edad.

2. LA LEY DE ACCIDENTES DE TRABAJO
DE 1906

2.1. LOS ANTECEDENTES
De acuerdo con Mario de la Cueva, los
antecedentes europeos de la legislación sobre
accidentes de trabajo se remontan a la iniciativa de
la Ley de Accidentes de Trabajo de Francia,
promulgada en 18988• En términos teóricos, uno
de los puntos centrales de la legislación sobre
accidentes de trabajo consistía en superar el criterio
penalista de la responsabilidad culposa por los
accidentes. En el caso de México la teoría de la
culpa se encontraba establecida en los artículos
305 y 306 del Código Penal Federal, términos
que se reproducían en el Código Penal del
Estado de Nuevo León; en el ordenamiento
penal se castigaba la responsabilidad criminal,
que tenía su origen en la infracción a la ley, pero
no contemplaba los accidentes de trabajo. La
diferencia fundamental consistía en que en
el caso de un accidente laboral no podía ser
atribuido a la acción intencional del patrón para
7

J. Jesús Ávila Ávila, Documentos relativos sobre
legislación laboral en Nuevo León. 1826-1924. AGENL,
Monterrey, N. L. 1988.
ª Mario de la Cueva. Nuevo derecho mexicano del
trabajo. (Op. cit.) p. 95.

hacerle daño al trabajador; con lo cual se
introducía la posibilidad del accidente como suceso
imprevisto, aunque siempre quedara el problema
de definir el sujeto sobre el que recaía la
responsabilidad por el accidente, si el trabajador
por inexperiencia o descuido o el patrón por
negligencia de no crear las condiciones apropiadas para evitar el accidente, en cuyo caso debía
pagar la indemnización correspondiente.
Los antecedentes nacionales de ordenamientos jurídicos específicos sobre accidentes de
trabajo fueron, por una parte, el Código Sanitario
expedido por Porfirio Díaz en 18919, que contenía
un capítulo donde se explicitaban reglas para
evitar las desgracias personales en las fábricas
donde funcionaran motores y máquinas de vapor;
el otro fue la Ley de Accidentes de Trabajo de
José Vicente Villalda para el Estado de México1º,
decretada el mes de abril de 1904, presentada dos
años antes de la Ley sobre Accidentes de Trabajo
de Nuevo León de 1906. En el proceso de
elaboración de la Ley Villalda, la iniciativa de decreto
se presentó como una reforma y adición al
artículo 1787 del Código Civil y la fracción quinta
del Código de Procedimientos Civiles. El decreto
consta solamente de ocho artículos. El artículo
tercero establece que los trabajadores asalariados
víctimas de algún accidente y les causare la muerte
o una lesión o enfermedad que les impida trabajar:
•... la empresa o negociación... estará obligada a
pagar... los gastos que origine la enfermedad o la
inhumación, ministrando a la familia que dependa del
fallecido, un auxilio igual al importe de quince días de
salario o sueldo que devengaba."
La Ley Villalda imputaba la causa del
accidente a la acción del trabajo realizado, hasta
en tanto no se comprobara lo contrario, es decir,
no responsabilizaba directamente al patrón.
Estipulaba que el jefe de la empresa tenía la
libertad de atender al obrero lesionado en el servicio
médico y farmacéutico que tuviese instalado
dentro de su negociación; en tanto que al obrero
le daba la opción de curarse en su domicilio,
pudiendo escoger el médico encargado de su
curación; así mismo obligaba al empresario
a pagar los gastos de hospitalización. Si el obrero

adquiría alguna enfermedad que lo afectase por
tres meses o quedase incapacitado total o
parcialmente, la ley dejaba en libertad al empresario
para suspender el auxilio médico y pagar al obrero
el salario correspondiente. Por último el artículo
sexto hacía irrenunciables para el obrero los
derechos establecidos en la ley, a menos que
el trabajador observara una conducta indigna
y deshonrosa o que se entregara a la
embriaguez.

[ 64]

El nuevo contexto histórico creado por la industria,
planteó la necesidad de un nuevo marco jurídico
que superara, como se anotó anteriormente, la
figura del "deltto de culpa" del Código Penal. Desde
el punto de vista jurídico se presentaron tres
enfoques derivados de la imputabilidad de la
responsabilidad:
a)

2.2. LAS BASES TEÓRICAS DE LA LEY SOBRE
ACCIDENTES DE TRABAJO DE NUEVO LEÓN
DE 1906

b)
c)

Al decir de los autores de la iniciativa de la Ley
Sobre Accidentes de Trabajo del Estado de
Nuevo León de 1906, en la formulación teórica
para la reglamentación de los accidentes de
trabajo concurrieron dos criterios: el jurídico y
el de la economía política. Este último establecía
que todo industrial así como estaba obligado a
crear fondos para hacerle frente a los gastos de
mantenimiento de las construcciones y la
maquinaria, es decir el capital muerto, de la misma
manera debía considerar la necesidad de crear
reservas para compensar "las fuerzas vivas"
de la industria, afectadas por los accidentes que
pudieran ocurrirles11 •
En el considerando tercero de la iniciativa de
ley se establecía que el grado de riesgo y
peligrosidad que afectaban a los trabajadores era
producto de las condiciones creadas por el
desarrollo de la industria: las nuevas formas de
energía empleadas como el vapor, la electricidad,
la maquinaria, que hacían de la fábrica y el taller
espacios peligrosos; al mismo tiempo que la mayor
exigencia de los rápidos procesos de producción
mecanizados terminaban por afectar la habilidad
del trabajador para tomar las precauciones
necesarias. La conclusión de todo ello era que ni el
patrón ni el trabajador podían ser responsables
por las nuevas condiciones laborales y su grado
de riesgo.

9

La Voz de Nuevo León, número 113 del 22 de agosto de
1891. Capilla Alfonsina, UANL.
'º Ley sobre accidentes de tabajo del estado de Nuevo
León, enviada al Congreso por el gobernador Bernardo
Reyes. Consideraciones y dictamen presentados por la
comisión formada por los diputados Pedro Benítez Leal,
Antonio Lartigüe y E. Ballesteros. Imprenta del Gobierno
en Palacio. Monterrey, N. L. noviembre 9 de 1906.

• LAS TRES TEORÍAS SOBRE LA RESPONSABILIDAD DE LOS ACCIDENTES DE TRABAJO

" Ley Sobre Accidentes de Trabajo del Estado de Nuevo
León, enviada al Congreso por el gobernador Bernardo
Reyes. Consideraciones y dictamen presentados por la
comisión formada por los diputados Pedro Benítez
Leal, Antonio Lartigüe y E. Ballesteros. Imprenta del
Gobierno en Palacio. Monterrey, N. L. noviembre 9 de
1906.

Del patrón por el delito o cuasi delito del
accidente.
La derivada del contrato.
Por disposiciones específicas de la ley.

En el primer caso, cuando el obrero presentara una reclamación de indemnización por
accidente laboral, estaba obligado a probar que el
accidente de trabajo era imputable a la acción
deliberada, al delito de omisión oculpa del patrón o
su representante en la organización del trabajo,
como causal del accidente; así mismo el patrón
podía probar que el obrero era responsable del
accidente, por propia culpa, aunque fuera leve. La
responsabilidad derivada del contrato se fundaba
en la idea de que al firmarse, el patrón se obligaba
al cumplimiento no solo de los términos expuestos
en el contrato, sino a las consecuencias de la
relación contractual, es decir el contratante del
prestador de los servicios adquiría la responsabilidad de tomar las medidas necesarias para la
seguridad de los obreros, en caso contrario, al no
cumplir el patrón con lo expuesto, asumía la
responsabilidad por la falta. Sin embargo, según
los comisionados de redactar la exposición de
motivos, esta versión creaba la injusticia de hacer
recaer en el patrón toda la responsabilidad de la
prueba, considerando que en no pocos casos
los accidentes se producían debido a factores
fortuitos. La tercera teoría se basaba en criterios
establecidos en el Código Penal, de acuerdo a la
tesis de que cuando un individuo causaba a otro
un daño, estaba obligado a repararlo, a pesar
de que no se interpusiera acusación expresa,
porque la responsabilidad tenía como origen la
ley misma; pero la actividad industrial no estaba
sujeta a causales de orden penal.

• LA TEORÍA DEL RIESGO PROFESIONAL
Y LA RESPONSABILIDAD CIVIL POR LOS ACCIDENTES DE TRABAJO
El centro de la legislación sobre accidentes
de trabajo era la teoría sobre el "riesgo profesional". Los diputados neoleoneses lo definían

[ 65]

�como "el riesgo inherente a una profesión o
trabajo determinados... independientemente de la
falta del patrón o del obrero", (falta como culpa,
J.R.S); teoría sustentada en la idea de q~e todo
accidente, sin considerar sus causas omodalidades,
por el solo hecho de que se r~lacionaba ~o~ la
realización de un trabajo, garantizaba a la v1ct1ma
el derecho a la indemnización. Mario de la Cueva12
argumenta que el riesgo profesional fue definido
desde la ley francesa de 1898. Otros autores han
sintetizado la fórmula "riesgo profesional" en los
siguientes términos: "Todo trabajo supone peligros,
y particularmente el industrial. El patr~no que hace
trabajar a un obrero lo expone al nesgo de los
accidentes"13.
La idea principal era que si el patrón se
beneficiaba con el uso de maquinaria, equipo e
instalaciones peligrosas, debía asumir los riesgos,
indemnizando a los trabajadores que sufrían
accidentes. Una primera objeción argumentada
por los diputados al enunciado expuesto era que
limitaba la aplicación del principio a las categonas
de empresas donde el riesgo de trabajo era más
frecuente. Una segunda objeción consistía en
que no admitía la prueba de las excepci_ones
derivadas de que los accidentes se hubieran
producido por causas de fuerza mayor o por la
propia responsabilidad de la víctima.
En consecuencia, lo que hicieron los autores
de la exposición de motivos fue combinar ambos
argumentos. Es decir, adoptaron el principio de
que "todo accidente por el s~I? hecho de _estar
relacionado con una operac1on de trabajo da
derecho a una indemnización", con el agregado
de la necesidad de determinar la extensión y límites
de la aplicación de la ley, considerando las
excepciones de su aplicación. La razón fund~~ental
del acotamiento al principio general cons1st1a en
que no era justo aplicarlo a todo tipo de industrias
existentes, lo mismo a la gran fábrica que al taller
artesanal. De igual manera a las unidades
industriales que utilizaban energía y maquinaria
moderna cuyo proceso resultaba de por sí
riesgoso, que a los talleres en donde el trabajo era
manual. Dos eran las consecuencias indeseables
que se pretendían evitar: ~onferir ab~oluta
autoridad a los tribunales para Juzgar todo tipo de
industrias con criterios de aplicación general; lo que
chocaba con la política del gobierno de Bernardo

12

13

Mario de la Cueva. (Op. cit.) pp. 117-118.
/bid.

Reyes de proteger a la industria. El otro problema
consistía en generar una legislación sobre
accidentes de trabajo tan limitada y excluyente que
la hacía ineficaz. La solución fue recomendar la
enumeración del tipo de empresas sobre las que
se aplicaría la ley.
Con tales criterios el decreto definitivo de la
Ley sobre Accidentes de Trabajo estableció en su
artículo tercero una lista de diez categorías de
plantas industriales, empresas y negociacion~_s
cuyos propietarios serían sujetos de responsabilidad civil por los accidentes de trabajo.
• LAS EXCEPCIONES Y LAS ENFERMEDADES
PROFESIONALES
El artículo primero de la ley estableció una distinción
fundamental entre accidentes cuya causa se
originaba por el hecho mismo del trabajo
denominado "accidente sobrevenido" y los
"accidentes de excepción", éstos últimos agrupados
en tres tipos:
a)
b)

De fuerza mayor, extraños a la industria.
Producidos por descuido de la propia
víctima.
c) Intencionales, causados por la acción
autodestructiva del mismo trabajador.

De esa manera quedaron establecidos como
"accidentes de excepción" en el artículo primero
de la Ley -y por lo tanto los empresarios eximid~s
de responsabilidad civil- los accidentes de trabaJo
ocurridos bajo las circunstancias de fuerza mayor,
negligencia e intención. Lo que plantea?ª. la
necesidad del recurso de la prueba, la cual s1 bien
en el articulado del decreto no se especifica, en la
exposición de motivos se dejaba acargo del patrón
o dueño de la empresa.
La conclusión plasmada en el decreto definitivo tiene como base la argumentación teórica
de la que partieron los diputados encargad?s de
formular los motivos de la ley. En tal sentido el
punto de partida fue la definición del término
"accidente" sobre el cual los diputados aplicaron
dos criterios: el lingüístico y el jurídico. El
primer significado fue el de "desgracia", definido
como "caso o acontecimiento adverso o
funesto". La definición jurídica parte del mismo
principio, ampliando la expresión en los si~ui~ntes
términos, accidente es: "El acontec1m1ento
funesto que proviene de la acción repentina
de una causa violenta, fortuita y exterior".
Aquí cabe destacar los conceptos que califican la
acción: "repentina", "violenta", "fortuita" y

[ 66]

"exterior", que fueron determinantes para excluir
cierto tipo de accidentes como los anotados
anteriormente, así como no incluir las enfermedades
profesionales dentro de la teoría del accidente de
trabajo.
De anterior definición los diputados dedujeron
que sólo podían considerarse como accidentes:
las lesiones traumáticas, heridas, contusiones y
fracturas; lo mismo asfixias por sumergimiento e
intoxicaciones. Es decir, al concebir el accidente
como un suceso eventual e inesperado y casual,
se excluyeron las lesiones orgánicas producidas
por la exposición permanente y prolongada a
lugares húmedos, o malsanos, envenenamiento
por plomo, cobre, mercurio; así l\flismo por los
efectos de los polvos orgánicos o minerales.
Con ello se quedaron fuera la minería y las
grandes industrias metalúrgicas, siderúrgicas y la
cerillera que utilizaban plomo, mercurio y fósforo.
Asimismo las enfermedades profesionales quedaron
excluidas de la Ley sobre Accidentes de Trabajo.
Dos razones explican el hecho: uno de tipo técnico
debido aque son dos cosas diferentes: enfermedad
y accidente; aunque los accidentes de trabajo
podían derivar en enfermedades; la segunda se
refiere a un criterio político: dar prioridad al progreso
industrializador.
Aunque es importante aclarar que la teoría de
las enfermedades profesionales no sería
considerada sino hasta la promulgación del
texto constitucional de 1917, en la fracción XIV
del artículo 123. Ahí se establece que: "Los
empresarios serán responsables de los accidentes
del trabajo y de las enfermedades profesionales de
los trabajadores ..."14•
La Ley de Francisco Villalda del Estado de
México, comentada más arriba, en su artículo
tercero incluía la responsabilidad civil del patrón
por las enfermedades causadas por los accidentes
de trabajo. En la Ley Federal del Trabajo en su
edición de 1980 -Título Noveno, artículos 472 al
475- se sustituyó la fórmula de los "accidentes de
trabajo" por la de "riesgos de trabajo", que
comprende tanto los accidentes de trabajo como
las enfermedades a que están expuestos los
obreros con motivo del trabajo15•

14

Texto definitivo del artículo 123 constitucional. En
Pastor Rouaix. Génesis de los artículos 27 y 123 de la
Constitución Política de 1917, p. 225. Biblioteca del
Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución
Mexicana, México, 1959.
15
Juan B. Climen Beltrán. ley Federal del Trabajo.
Comentarios y jurisprudencia. Editorial Esfinge. México
1980. Cuarta Edición.

El otro tipo de accidente definido como
"accidente sobrevenido", o venido de improviso
-que daba lugar a la indemnización- era el
derivado del uso de las herramientas o maquinaria
y estaba condicionado a que sucediera en el lugar
y durante el tiempo de trabajo, o que sin ser
consecuencia directa del trabajo no se hubiera
producido si el trabajador "no hubiera estado al
servicio del patrón". Sin embargo la ley en su
artículo primero precisaba los accidentes de
exclusión mencionados anteriormente.
• LA INDEMNIZACIÓN POR ACCIDENTE DE
TRABAJO
El aspecto central de la definición del accidente
de trabajo, tanto en sus causas como consecuencias,
consistía en la responsabilidad civil a que daba
lugar para el patrón, es decir la indemnización. En
consecuencia, para aplicar la ley deberían concurrir
las siguientes condiciones generales:
a) Hubiera una víctima con calidad de obrero o
empleado.
b) El obrero fuera víctima de un acontecimiento
calificado como accidente.
c) Hubiera sobrevenido el accidente por el hecho
mismo del trabajo o con motivo de él.
d) Existiera un patrón legalmente responsable.
Así mismo para tener derecho a reclamar la
indemnización, el obrero estaba obligado a
probar -&lt;:orno se mencionó anteriormente- que el
accidente no había sido por causa mayor, o
producto de su negligencia o debido a su propia
intención; posibilidad que resultaba dttícil de probar
para los obreros, ya que la carga de la prueba
estaba en manos del patrón.
El texto final de la Ley sobre Accidentes de
Trabajo de 1906, precisa en tres artículos -del
cuarto al sexto- y seis fracciones, los términos, los
beneficiarios y los montos de las indemnizaciones.
El artículo cuarto precisa a qué tiene derecho la
víctima de un accidente de trabajo: pago de la
asistencia médica y farmacéutica, por un tiempo
no mayor de seis meses; así como gastos de
inhumación. La fracción primera se refiere a la
incapacidad completa y temporal, que obligaba
al patrón a pagar la mitad del salario por un
tiempo no mayor de un año; la segunda habla
de la incapacidad incompleta, temporal o
perpetua, otorgando el derecho a la víctima a un
20 ó40 por ciento del sueldo por un tiempo máximo
de 18 meses. La tercera fracción obliga al empleador a pagar por un máximo de dos años el sueldo
íntegro a la víctima de un accidente que le causara
incapacidad permanente y absoluta. La fracción

[ 67]

�cuarta habla de la muerte por accidente y la
indemnización a que tenían derecho los deudos
(cónyuge, descendientes y ascendientes)
condicionado a que los mismos demostraran haber
vivido a expensas de la víctima, el sueldo o jornal
íntegro, durante los siguientes tiempos:

el pago de las indemnizaciones los empleadores
alegaban que el obrero había sido el responsable
por el accidente, debido a su impericia o descuido.
Los trámites eran largos y costosos, por lo cual la
víctima terminaba abandonando la reclamación.
Santiago Roel escribió: "Aquella humilde ley de
accidentes de trabajo era combatida enérgicamente
por el capital016•
Además del breve comentario de un contemporáneo de los tiempos en que se dictó la ley, se puede
consultar un testimonio de un jornalero -{)breroresidente en la ciudad de Monterrey, quien el 9 de
octubre de 1917 -{)ílQ8 años después de que fuera
promulgada la ley- se dirige al gobierno del Estado
para dar a conocer que su padre, siendo obrero de
la Compañía de Minerales y Metales, en la que se
desempeñaba como aceitero en los minerales de
Villaldama, había perdido la vida en un accidente de
trabajo el año de 1915. Al parecer la manga de la
camisa del obrero se había atorado en la banda de
un motor, que a pesar de haber sido detenido a
tiempo, terminó con el cuerpo prensado; dejando en
la orfandad a seis hijos. La compañía al conocer del
accidente pagó los gastos de los funerales, que
ascendieron a veinticinco pesos. Luego del entierro,
el hijo mayor del obrero, José Piedra -quien también
trabajaba en la misma planta por un salario de un
peso cincuenta centavos al día-acudió aentrevistarse
con el superintendente de la compañía con el fin de
reclamar alguna suma de dinero como indemnización.
El empleado no le dio ninguna solución. Posteriormente José Piedra, acudió con el gerente general de
la empresa, quien le ofreció pagar el equivalente a
seis meses de sueldo ojoma! íntegro de la víctima.
José Piedra reclamaba el derecho a dieciocho
meses de salario, por no existir más que
descendientes menores de edad; fundando su
derecho en la fracción cuarta del artículo 4 de la Ley
sobre Accidentes de Trabajo. La respuesta del
gobernador Nicéforo Zambrano, fue en el sentido
de que el quejoso debería ocurrir al Juez de Letras
de la Fracción Judicial correspondiente, quien de
acuerdo con el artículo 17 de la citada ley,
Zambrano, fue en el sentido de que el quejoso
debería ocurrir al Juez de Letras de la Fracción
Judicial correspondiente, quien de acuerdo con el
artículo 17 de la citada ley, era la autoridad
competente para conocer de las demandas de
indemnización por accidentes de trabajo17• ■

a)

Dos años, si la víctima dejara cónyuge, hijos o
nietos.
b) Dieciocho meses, sólo hijos y nietos.
c) Un año, cuando se tratara de cónyuge. Se
admitía la posibilidad de que el marido podría
recibir la indemnización, pero sólo en el caso
de que el mismo se encontrara imposibilitado
para el trabajo. La indemnización cesaba si el
cónyuge se volvía a casar; en cuyo caso
solamente tenían derecho los hijos o nietos,
hasta que cumplieran dieciséis años de edad.
d) Diez meses para los padres y abuelos del
muerto por accidente de trabajo.
El artículo sexto habla de las condiciones en
que suspende y termina la indemnización: cuando
el cónyuge viudo contrajera matrimonio, en cuyo
caso solamente los hijos y nietos tenían derecho a
continuar con pensión, hasta que cumplieran
dieciséis años de edad. Si hubiera viuda tenía
derecho a recibir la pensión por un año, hasta en
tanto no contrajera matrimonio.
• EL PROCEDIMIENTO
Uno de los problemas que los redactores de la ley
reconocían como obstáculo para que la víctima del
accidente reclamara sus derechos, eran los trámrtes
judiciales. Por ello los juicios de reclamación por
accidentes de trabajo asumieron la forma verbal;
quedando como competentes para conocer de las
demandas por estos motivos, los jueces de primera
instancia o letrados; quienes, por ley, estaban
impedidos legalmente para cobrar por los servicios
judiciales.
• LA APLICACIÓN DE LA LEY SOBRE
ACCIDENTES DE TRABAJO
No ha sido posible para la elaboración del presente
informe contar con información de varios casos que
permitan formular un ¡uicío concluyente sobre la
aplicación de la ley. Santiago Roel Melo, abogado y
político militante del maderismo y el constitucionalismo, escribió un texto en los años treinta, sobre la
Ley Federal del Trabajo expedida en 1931. Ahí
dice sobre la Ley sobre Accidentes de Trabajo de
1906, que los patrones se negaban a cumplirla y
obligaban alos trabajadores aacudir alos tribunales
de justicia para reclamar sus derechos. Para evitar

11

Santiago Roel. La ley del trabajo. Apuntes y breves
comentarios. Talleres J. Cantú Leal. Monterrey, N. L.
1931
11
Carta de José Piedra. 9 de octubre de 1917. Conciliación y Albitraje, caja número 1. AAos 1906-1925. Sección
Trabajo. Archivo General del Estado de Nuevo León.
(AGENL).

[ 68]

La loca o el relato del crimen
como símbolo

Javier lrigoyen-García
~ S DE COMENZAR EL ANÁLISIS MISMO DEL CUENTO, CREO NECESARIO CONSIGNAR UN DATO SOBRE EL QUE VOLVERE EN

la conclusión de este trabajo: "La looá o el relato del crimen•, por motivos editoriales, no fue originalmente
publicado en el volumen Nombre falso, a pesar de haber sido escrito de manera simultánea a los otros
cuentos de la colección. Ricardo Piglia decidió incluirlo posteriormente en la edición definitiva de 1994, a
pesar de que ya lo había publicado en 1988 en la colección de relatos Prisión perpetua. En esta reestructuración,
lo intercala además en el centro del libro Nombre falso, hecho que recalca su carácter de pieza clave dentro
de éste, pero que también revela el deseo de reestablecer el orden cronológico de su propia producción,
:; :;:
- l-J,,:::r:
---·......
queriendo dar a entender
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la
prioridad temporal de
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"La loca y el relato del
IL
crimen"frente a Respiración
'
.., artificial, novela con la que
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comparte, aunque sólo
"U
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..
sea a manera de esbozo,
muchos de sus temas y
estructuras.
Esta filiación entre "La
loca y el relato del crimen•
y Respiración artificial
puede ser susceptible de
análisis a muchos niveles,
pero el aspecto que principalmente me interesará
Ji en estas páginas es que el
deseo expreso del autor
1: de establecer la secuencialidad entre una y otra
obra se debe ala evolución
vital de su protagonista
(Emilio Renzi) entre uno y
otro texto en cuanto a los
distintos modos de realizar
y legttimizar la lectura.
"La loca y el relato del crimen" parte de un dato inverosímil: la extraordinaria clarividencia con que
Emilio Renzi halla la clave que descifra el asesinato de una prostituta llamada Larry. La extravagancia
del hallazgo ya parece apuntar a la idea de que su clave de lectura no debe buscarse tanto en su lrteralidad
como en un nivel alegórico de lo que supone el acto mismo de leer. Análogamente a como Borges calnica a
Bouvard et Pécuchet de "metáfora epistemológica", que él mismo llevara a cabo en "Funes el memorioso•,
"La loca y el relato del crimen• se presenta como una metáfora condensada de todas las implicaciones
epistemológicas y éticas de la lectura.
Hacia el final del cuento, Renzi afirma ante el director del periódico en el que trabaja haber encontrado
la clave mediante un proceso de diálisis detectivesca, dividiendo en el discurso de Angélica Inés Echevame
los drrerentes componentes lógicos e identificando aquellos fragmentos de naturaleza disímil. La dificultad, y

E -

-

-

~

[ 69]

-

�Inés Echevarne los diferentes componentes
lógicos e identificando aquellos fragmentos de
naturaleza disímil. La dificultad, y por lo tanto el
mérito, de localizar esas diferencias estriba en
que uno de los elementos (el delirio cíclico sobre
Juan Bautista Bairoletto) predomina abrumadoramente sobre el otro (la escueta frase delatora).
Este predominio del delirio hace que éste sea
considerado acaso como un discurso de la
locura, pero sometido en cualquier caso a una
narratividad fácilmente reconocible. De hecho
es la propia estructura delirante la que
permite reconocer los patrones de repetición. Su
predominio al mismo tiempo oculta la
fragmentariedad del otro discurso emergente, un
discurso en el que se han amputado los vínculos
sintagmáticos, aunque respetando su secuencialidad, la única pista a través de la cual es posible
recomponerlo. O al menos esto es así en la
lógica de Emilio Renzi, cuya suspicacia (rasgo
fundamental en su caracterización) ante el
consenso en la acusación generalizada a
Antúnez le conduce a reunir todos los elementos
discordantes en la grabación de Angélica Inés y
formar con ellos un mensaje:

Pero también es posible ser suspicaz con la
suspicacia. La desconfianza de Emilio Renzi
parece deberse a un posicionamiento anterior
frente al mundo, a la actitud de un espíritu de
contradicción. Él no conoce nada sobre el pasado
de los protagonistas del suceso. Asumir que
efectivamente el ejecutor del crimen fue Almada se
basa solamente en la palabra desesperada de
Antúnez yen la súplica que éste dirige directamente
a los ojos de Emilio Renzi:
-Yo no he sido -dijo-. Ha sido el gordo Almada,
pero a ése lo protegen de aniba.
Incómodo, Renzi sintió que el hombre le hablaba
sólo a él y le exigía a~.

La conclusión se va formulando ya de
algún modo como previa al hallazgo de la clave,
del código que en realidad sólo sirve para
descubrir lo que uno ya sabía de antemano y cuyo
mérito estriba más bien en la complejidad del
aparato descodificador con que viene acompañado.
Se trata además de una clave argumentada sobre
una serie de términos técnicos desmesurados y
aprendidos sin ninguna conexión con su vida
profesional:
A Emilio Renzi le interesaba la lingüística, pero se
ganaba la vida haciendo bibliográficas en eldiario El
Mundo: haber pasado cinco años en la Facultad
especializándose en la fonología de Trubetzkoi y
terminar escribiendo reseñas de media página 5'r
bre el desolado panorama literario nacional era sin
duda la causa de su melancolía, de ese aspecto
concentrado un poco metafísico que lo acercaba a
los personajes de Roberlo Arf/4.

-{...) En un delirio el loco repite, o mejor, está
obligado a repetir ciertas estructuras verbales
que son fijas, como un molde ¿se da cuenta? un
molde que va llenando con palabras. [...) Lo
que no entra en ese orden, lo que no se puede
clasificar, lo que sobra, el desperdicio, es lo
nuevo: es lo que el loco trata de decir a pesar
de la compulsión repetitiva. [... ) ¿Sabe qué
queda? Esta frase: B hombre gordo la esperaba
en el zaguán y no me vio y le habló de dinero y
brilló esa mano que la hizo morir. ¿Se da cuenta?
-remató Renzi, triunfal-. El asesino es el gordo
Almada1•

Los conocimientos acumulados inútilmente
son fuente de frustración y resentimiento. Por
tanto, el brusco empleo de la terminología
lingüística no parece tener otra finalidad que la de
desorientar al director del periódico, el viejo Luna,
y en última instancia también al lector, socavando el
pacto de suspensión momentánea de la
incredulidad. Son ciertamente argumentos que
no resisten el menor análisis, que en su propia
grandilocuencia disparatada son una invitación a
la incredulidad y la sospecha. Las "36 categorías
verbales que se llaman operadores lógicos"5
son un fraude técnico difícil de refutar para los
legos en lingüística, como bien debe saber Renzi
a propósito del viejo Luna. Pero lo que es más

A este nivel, puede verse la lectura como una

labor detectivesca, suspicaz, cuya función última es
la de recomponer el texto a través de sus
incongruencias, suponiendo un mensaje oculto
que se sugiere por medio de anclajes esparcidos
por todo el texto. Es un tipo de hermenéutica que
Wolfgang lser atribuye a cierta tradición
interpretativa en la cual la función del crítico (el
detective) consistía en ser "intérprete del sentido
oculto del texto de ficción,..!, no respetando nunca
su ltterariedad.

1

Ricardo Píglia, Noo!brefalso. Buenos Aires: Planeta, 1999, p. 71.
• Wo~gang lser, El acto de leer, p. 29.

importante, son un fraude demasiado evidente, un
índice de cómo releer el relato: la relectura es posible
aunque no se fije materialmente la mirada sobre el
texto. Las "36 categorías verbales• invitan a la
suspicacia, o mejor dicho, a la suspicacia de la
suspicacia, no necesariamente para negarla, como
podría suceder en una segunda vuelta de tuerca
típica de la novela policiaca, pero sí al menos para
problematizar cuál pueda ser la motivación de Emilio
Renzi para contradecir el consenso del sentido de
realidad, y lo que es más, cuáles puedan ser sus
consecuencias. Hay por lo tanto dos actos en
apariencia gratuttos e inexplicables a partir de los
cuales se estructura el relato: el primero, la causa
por la cual Renzi decide probar a toda costa la
culpabilidad de Alrnada; el segundo, el más intrigante
si cabe, se refiere apor qué se escribe la inverosímil
resolución del asesinato junto con todos los índices
que proyectan una sombra de duda sobre dicha
resolución. El foco de atención se va desplazando
de ese modo desde el asesinato en sí a las causas
que mueven su desciframiento. Ricardo Piglia habla
en el prólogo a su propia antología de relatos
Crímenes perfectos de una vertiente del género
en la cual "el secreto se desplaza del crimen a las
razones del relato. La historia cuenta por qué se
cuenta la historia de un crimen"6.

l

t
5

[ 70]

Pigia, Ncxr/xe faJso, p. 69.
Pgia, q,. cit., p. 68
/bid., p. 71.

La última página del relato presenta a Emilio Renzi
ante la máquina de escribir:
Renzi se sentó frente a la máquina y puso un papel
en blanco. Iba a redactar su renuncia; iba a escribir
una carla al juez. Por las ventanas, las luces de la
ciudadparecían grietas en la oscuridad. Prendió un
ciganil/o y estuvo quieto, pensando en Almada, en
Larry, oyendo a la loca que hablaba de Bairoletto.
Después bajó la cara y se largó a escribir casi sin
pensar, como si alguien le dictari:

Pero lo que escribe no es, sin embargo, sino
el comienzo del propio relato que el lector tiene
entre sus manos, convirtiendo el desarrollo lineal
del relato policial en un relato circular que se
retroalimenta con los flujos de su escritura:

El lector se ve así abocado a la relectura,
entendida ésta como un reordenamiento radical de
todos los elementos con los que hasta entonces
había ido construyendo el sentido del cuento,
pues como dice lser, los componentes de la
narración no tienen un significado absoluto en sí
mismo, sino que establecen un significado
relacional y constantemente mutable, lo que
permite que "la modificación de la expectativa, por
medio de la secuencia de la frase, no permanece
sin efecto retroactivo sobre lo que antes había sido
leído"9. En primer lugar, se desvela que quien se
creía que era un personaje en una narración de
carácter heterodiegético, se erige en realidad
como el narrador homodiegético de la historia. El
narrador omnisciente que escribía mediante un
punto de vista aparentemente objetivo acerca de
un personaje que buscaba la clave oculta de la
crónica, resulta ser el que ha escrito esa misma
historia que se pretendía estar resolviendo. Es un
narrador que se traiciona a sí mismo en el momento
en que incluye el acto de escritura oculto hasta el
momento y diluye el divorcio epistemológico
establecido entre la voz que narra y el personaje
que actúa, entre el sujeto de la enunciación y el
sujeto del enunciado. El Renzi de "La loca y el
relato del crimen· preludia de esta forma al
Renzi de Respiración artificial, de quien dice
María Cristina Pons, a propósito de esta
última novela, que "el estatus de Renzi, como
narrador homodiegético, es amplio, cambiable y
ambiguo"1º.
La resolución del asesinato pasa entonces,
por un momento, a un segundo plano: "La loca y el
relato del crimen• es la historia de una traición, la
más inconcebible si cabe: la traición a sí mismo.
Renzi comienza así no sólo a esbozar al Renzi
lector/escritor de Respiración artificial, sino
también al Renzi que declara la admiración
hacia Marcelo Maggi con las siguientes razones
(transcritas a través de la voz de Tardewsky):
Renzi me dijo entonces que el profesor no era as/.
No estaba seguro de conocer/o bien, dijo, pero
podía imaginarse perfectamente cómo pensaba.
¿Y cómo pensaba?, le pregunto, según usted. En
contra de sí mismo, siempre en contra de si mismo,
me dijo Renzi, a quien ese método le parecía una
garantía, casi infalible, de lucidez' 1•

Gordo, difuso, melancólico, el traje de filafil verde
ni/o flotándole en el cuerpo -empezó a escribir
Ren~. Almada salió ensayando un aire de secreta
euforia para tratar de borrar su abatimient&lt;I.

8

1.

7
·

6.

Wolfgang lser, El acto de leer, p. 181.
,o. María Cristina Pons, Más allá de las fronteras del

Piglia, Crímenes perfectos, p. 8. Énfasis mío.
Piglia, Nombre falso, p. 72.
Pigia, q,. cit., p. 72.

lenguaje, p. 56.
Piglia, Respiración artificial, p. 111.

11

[ 71 ]

�Pero en último caso, se trata también de la
traición al pacto fenomenológico de la lectura: el
asesinato de Larry a manos de Almada
representaba en la primera lectura la realidad del
relato: la lectura del protagonista y la lectura de
lector eran por lo tanto coincidentes, el narrador las
había hecho fluir paralelamente. La autodelación
del narrador hace tambalearse ese plano de
realidad del relato, pero no ofrece en cambio otra
opción de certeza, requisito casi imprescindible de
este tipo de giros argumentales. Al retorcerse sobre
sí misma, la narración no desvela, como sería de
esperar, una verdad oculta que desplaza a un velo
de interpretación anterior, sino que recupera la
versión de los otros personajes manteniendo
ambas, si no en un plano de igualdad, sí al menos
en un plano de simultaneidad. Extrapolando la
observación de ldelber Avelar acerca de La ciudad
ausente:
"La diferencia respecto a la novela policial reside en
el hecho de que el desenlace no es la resolución de
conflictos, según un modelo dialéctico; el desenlace
ya no se pretende un cierre"12•

En una economía de lo posible, dar dos
versiones supone abrir la puerta a una potencial
infinitud reinterpretativa.
Pero al mismo tiempo, se evita el terreno del
relativismo absoluto, de la apatía hermenéutica en
un mundo en que la libertad interpretativa funciona
en muchas ocasiones como una fuerza aniquiladora
de cualquier iniciativa lectora. En la narrativa de
Piglia, la suspicacia no es un elemento de esterilidad,
sino de desafío y de fecundidad hermenéutica. En
títulos como La ciudad ausente, Piglia explicita su
escritura como una versión de la poética de
Macedonio Fernández, cuya mímesis se centra
alrededor del concepto de lo posible. El científico
Russo habla con Junior y le explica en su filosofía
de la mecánica y la invención:
"Inventar una máquina es fácil, si usted puede
modificar las piezas de un mecanismo anterior. Las
posibilidades de convertir en otra cosa lo que ya
existe son infinitas"13•

Esta cita podría relacionarse con la constante
relectura que Piglia hace de Roberto Arlt
en sus propios escritos, reformulando los elementos
y estructuras que a su vez Arlt retomaba de los
novelistas rusos o de la literatura folletinesca. Al
mismo tiempo, Piglia es un escritor que pese a su
faceta de crítico literario y pese a su actualidad, no

tiene tapujos en reivindicar la figura del autor para
explicar la producción de su texto, aquello que de
propiamente narrativo tiene lo biográfico (Franz
Kafka en Respiración artificial, Macedonio
Femández en La ciudad ausente o Roberto Arlt en
Nombre falso). La cita de Russo (o "El Ingeniero",
como lo apodan en la novela, remedando a
pseudónimos como "El Astrólogo" de Los siete
locos), ayuda a comprender las obsesiones
arltianas: por un lado, el plagio ("modificar las piezas
de un mecanismo anterior"); por otro, la mecánica,
la fiebre del inventor, concebir la ciencia como un
juego de intertextualidades (una máquina concebida
por Macedonio Fernández para interpretar la
realidad reformulando sus elementos constitutivos
a través de narraciones ficticias).
Reestructurando los elementos del género,
reescribiendo y reinventando la mecánica del
relato policiaco, "La loca y el relato del crimen" se
instaura en la poética de lo posible, concepto
escurridizo como Macedonio Femández deseaba
que fuese. En una interpretación quizá no demasiado
ortodoxa, podría oponerse al famoso verso de
Fernando Pessoa, •o poeta é um mentireiro";
existe una división fundamental en la relación que la
poética de la mentira y la poética de lo posible
establecen con la representación, diferencia que
a modo ilustrativo podría encontrar su correlato
en una categorización teológica: la distinción
entre perjurio y falso testimonio.
El falso testimonio habla de lo posible, no
implica necesariamente perjurio. En última instancia,
el hallazgo de Emilio Renzi no tiene por qué ser
erróneo en la propia lógica del relato, a pesar de
que la propia escritura niegue la validez de los
medios con que se alcanzó dicha averiguación.
Recelar del modo en que Renzi descubre/
construye a Almada como el asesino a ojos del
lector no implica necesariamente que el culpable
deba ser Antúnez como los demás opinan. Es más,
como dije antes, en el momento en que se dan dos
versiones, una tercera es siempre posible y así ad
infinitum. ¿Por qué Almada oAntúnez? El subtexto,
la frase que Renzi extrae del delirio de Angélica
Inés Echevame es de una indefinición extrema:
"El hombre gordo la esperaba en el zaguán y no
me vio y le habló de dinero y brilló esa mano que la
hizo morir"14• Tal descripción, con su total falta de
especificidad, podría corresponder a cualquiera, y
de hecho se ajusta como un guante a la de Rinaldi,
pero no en este cuento sino en Nombre falso, donde

Emilio Renzi reaparece como uno de los críticos
de la obra arltiana y Rinaldi como un personaje
en un supuesto boceto inédito de Roberto Arlt:
"Gordo, jadeante, el traje de filafil verde nilo
manchado con café, ceniza y rouge"15 (compárese
con la descripción inaugural de Almada en "La
loca...": "Gordo, difuso, melancólico, el traje de filafil
verde nilo flotándole en el cuerpo" 16). Un Rinaldi
definido pues por su gordura y que tendrá un
encuentro semejante con la mendiga loca, cuyo
nombre aparece levemente modificado como María
del Carmen Echevarre. En Nombre falso, Rinaldi
es el inductor del crimen y al mismo tiempo el
incompetente abogado. Es decir, en una progresión
de la lectura de Nombre falso como volumen, Rinaldi
acaba convirtiéndose en el personaje a quien antes
no se ha querido denunciar. El sentido que pueda
tener recurrir a otros cuentos de la misma colección
lo corrobora el propio Piglia en su entrevista con
Marco Antonio Campos: "me interesa esa velocidad
de la narración, en el sentido de que toda historia
tiene una suerte de enigma o secreto, que para
descifrarlos se necesita pasar a otra"17• El enigma
de Rinaldi, en este caso, se hallaría en el hecho de
que la variable atribución de unos rasgos u otros,
en ocasiones ya tan estereotipados como ese "traje
de filafil verde nilo", realza la condición de personaje
de ficción tanto de Rinaldi como del personaje del
que se han extraído dichos rasgos.
Pero obsérvese que Renzi es siempre el
narrador de Rinaldi y nunca al contrario. De hecho,
Renzi, como personaje recurrente en Piglia (en
último término, como dan por hecho muchos de sus
críticos, su trasunto literario), mantiene cierta
coherencia en sus apariciones (Nombre falso,
Respiración artificial, La ciudad ausente, Plata
quemada), o al menos no incurre en flagrantes
incongruencias que dinamiten el principio de
identidad que el nombre propio propugna. Emilio
Renzi se sitúa por tanto en la posición del
experimentador: Rinaldi en la posición de esa
máquina donde se experimenta la recombinatoria,
una vez establecida en sí la condición previa: "si
usted puede modificar las piezas de un mecanismo
anterior. Las posibilidades de convertir en otra cosa
lo que ya existe son infinitas".

13.

16
·
1

[ 72]

◄

Piglia, Nombre falso, p. 71.

La reacción de Renzi es la de quien se
resiste a admitir el sentido común y por lo tanto
asumir una pérdida. Es por un lado la pérdida
de esa(s) otra(s) historia(s) que nadie quiere
ver por el mero hecho de que no exista evidencia
empírica en el plano de realidad del relato.
En La ciudad ausente, al llegar a casa de Carola
Lugo, el protagonista siente un estremecimiento
parecido difícil de clasificar: "Junior imaginó que
jamás iba a salir de ese lugar y que se perdería
en el relato de la mujer"21• Pero curiosamente el

18
·

Paul Ricoeur, Tiempo y narración 111, p. 883.
Como dice lser: "La complejidad de la estructura del
texto, ciertamente, dificulta la posesión pacífica de esta
situación mediante las representaciones del lector.' El
acto de leer, p. 261.
20
· Piglia, Nombre falso, p. 70.
2
1. Piglia, La ciudad ausente, p. 113.

s. Piglia, Op. cit., p. 95.

ldelber Avelar, Modern Lenguage Notes, p. 431.
Piglia, La ciudad ausente, p. 140.

-Parece una parodia de Macbeth -susurró, erudito,
Rinaldi-. se acuerda ¿no? El cuento contado por un
loco que nada significa.
-Por un idiota, no por un loco --rectificó Renzi-. Por
un idiota. ¿Yquién le dijo que no significa nada? 20•

19
·

1
12.

Una recombinatoria, una reutilización en
apariencia aleatoria de los elementos constituyentes
que obliga al lector a una vertiginosa búsqueda de
coherencia entre todas ellas y produce un efecto
paralelo de decepción y hallazgo: es lo que P.
Ricoeur denomina "concordancia discordante"18 •
La evidencia de la reaparición incongruente, de la
falta de cohesión de cada elemento con sus propios
rasgos con los cuales se le había caracterizado en
un inicio, violenta ese deseo de coherencia, la
limitación fenomenológica por la cual sólo se puede
actualizar un sentido en cada lectura. Textos como
"La loca yel relato del crimen" obligan a simultanear
líneas de lectura atenta, en un desafío constante a
la capacidad integrativa.
La multiplicidad simultánea es una violencia
fenomenológica19, una lucha sorda entre versiones,
pues si no hay un cierre bien definido, la tensión
continúa en la figuración del lector más allá del fin
de la lectura física. Son por tanto textos "inmaduros"
que postulan un rechazo autoconsciente a la
castración hermenéutica, sometiendo el contenido
al capricho de la fonna. En "La loca y el relato del
crimen", la ley del padre, la que impone una versión
y sólo una de los hechos, está simbolizada en todas
las instancias posibles: la policía, el viejo Luna como
director del periódico y Rinaldi como el eterno rival
(que sea aliado o enemigo dependiendo del relato
es un dato circunstancial):

11
-

lbíd., p. 65.
Cuentos con dos rostros, p. 166.

[ 73]

�miedo no es a perderse en un relato laberíntico
donde los sentidos se intrincan uno con otro, sino
en la linealidad, en el plano de lo único. El temor de
estar perdiendo una versión de lo real que pueda
ser siempre la decisiva para nuestra comprensión
del mundo, pero también, como señala Canaparo
remedando a P. Ricoeur, "una especie de
hermenéutica de la sospecha que el personaje
ejerce no sólo ya como condición de conocimiento
sino, sobre todo, como posibilidad misma de tener
una 'identidad', de ser alguierf''ll, de modo que el
posicionamiento de Renzi no es sólo el anhelo de
desentrañar la verdad del suceso, sino sobre todo
de crear un marco desde el cual distanciarse del
consenso de la aceptación social apuntalado por la
policía, Rinaldi y el director del periódico, y crear
así una identidad diferenciadora frente a ellos.
La reacción inicial de Renzi, sobre cuyo eje
girará la primera lectura del cuento, es descubrir
esa otra historia posible a través del relato policial,
de la investigación pseudocientífica al estilo de
Sherlock Holmes en que la deducción está en gran
parte mediada por la casualidad: "El tipo que
hacía policiales estaba enfermo la tarde en que la
noticia del asesinato de Larry llegó al diario"23•
Casualidades en gran medida aparentes: Si uno
escudriña con atención el discurso de Angélica Inés
Echevame, puede localizar efectivamente dispersas
las palabras del mensaje reconstruido por Renzi:
"El hombre gordo la esperaba en el zaguán y no
me vio y le habló de dinero y brilló esa mano que la
hizo morir"24, pero basta reflexionar un momento
para darse cuenta de que eso no significa nada: la
"serie de frases, de palabras que no se pueden
clasificar"25, como le explica al viejo Luna, no tienen
por qué ser esas. Aplicando otro molde de análisis,
serían otras las palabras sobrantes de ese texto y
por tanto sería también otro el subtexto resultante.
Renzi imita así el molde clásico del relato policiaco,
es un lector obsesionado por reconstruir lo posible
a través de lo real, pero no llega a consumar su
papel: el momento de comenzar a escribir la carta
al juez marca el final de juego, y el narrador decide
recomenzar y revelar que todas sus suposiciones
no son sino un falso testimonio provocado por la
desconfianza. Para críticos como Villoro, que
consideran que "El método es brillante, pero la

justicia se niega a aplicarlo; la inercia puede más
que la deducción y se condena al inocente. Piglia
compone un relato sobre el desarrollo y la aniquilación de la lógica1126, la decisión de no mandar la
carta por parte de Renzi se debe más a una suerte
de censura implícita que a un cambio de actitud y a
una postura crítica frente asu propio descubrimiento.
Porque pueden ser más de dos historias las
que se entreveren en el relato de Angélica Inés
Echevame. Al señalar al delirio de la mendiga como
un discurso cifrado, cifrado incluso para ella misma,
Emilio Renzi se comporta como todos los personajes
paranoides que proliferan en la obra de Ricardo
Piglia, que incluso reivindican un cierto estado de
paranoia como forma de leer el mundo. "¡También
los paranoicos tienen enemigos!027 es la cita que el
narrador de "En otro país" atribuye a su padre,
frase cuya lógica bien podía estar tomada de
Macedonio Fernández como otra formulación
de esa poética de lo posible que incita a proyectar
una narrativa del recelo sobre aquello que está
negado.
Ysi el discurso de la mendiga es un mensaje
cifrado, entonces el cuento "La loca y el relato del
crimen" parece querer desprenderse de la
búsqueda de la certeza implicada en la imitación
del relato policiaco para imitar en cambio la
estructura del delirio de la loca. La intervención de
Angélica Inés Echevarne en el texto comienza y
termina con las mismas palabras: "Yo he visto todo
he visto como si me viera el cuerpo por dentro los
ganglios las entrañas el corazón que pertenece
que perteneció y va a pertenecer a Juan Bautista
Bairoletto"28• Es Rinaldi quien observa en voz alta
"Vuelve a empezaf"29, interrumpiendo para el lector
el bucle discursivo y marcando cuál es el principio
y cuál es el final, aunque en puridad un bucle,
dada su estructura de retroalimentación, no tiene ni
principio ni final, o mejor dicho, aquello que el
receptor interprete como el corte que marca
principio yfin es en el fondo arbitrario. Como dice el
ingeniero Russo en La ciudad ausente, "La realidad
es interminable y se transforma y parece un relato
eterno, donde siempre todo vuelve a empezar. Sólo
ella sigue ahí, igual a sí misma,
quieta en el
presente, perdida en la memoria. Si hay un crimen,
ése es el crimen~.

22·

26

Paul Ricoeur, Tiempo y narración JI/, p. 43. Énfasis

mío.

Piglia,
Piglia,
28
· Piglia,
29
Piglia,
00
- Piglia,
zr.

23
·

Piglia, Nombre falso, p. 68.
2
•• Piglia, Op. cit., p. 71.
25· lbíd., p. 71.

[ 74]

Cuentos con dos rostros, p. 18.
Op. cit., p. 25.
Nombre falso, pp. 69-70.
Op. cit., p. 70.
La ciudad ausente, p. 155.

Al adoptar también esa forma circular, Renzi
abandona en contrapartida el relato policiaco del
que él mismo estaba formando parte. Se desliga así
abruptamente de la tradición inaugurada por Poe y
Conan Doyle en la cual un individuo excepcional
resuelve un crimen ante la invariable ineptitud de
las fuerzas de orden público. Y lo hace justo en el
momento en que ya se ha sentado ante la máquina
de escribir para redactar la carta que pensaba
enviarle al juez; una carta que, en caso poco
probable de ser creída su versión, sacaría a un
hombre de la cárcel (Antúnez) para condenar a
otro (Almada). Escribir, investigar sobre lo posible,
es una actividad que deja de funcionar en un plano
lúdico para entrar de lleno en una esfera ética. El
bovarismo de Renzi, quien transitoriamente vive
en la piel de una especie de lingüista centroeuropeo
reconvertido en detective privado, se descubre no
como un simulacro evasivo, sino a la inversa, como
una forma oblicua de intervenir en la realidad. El
recelo de Renzi, su reescritura a partir de una
serie de datos en la realidad, puede convertirse en
un acto en el mundo. Su confesión desviada en un
relato, en lugar de una carta, puede suponer una
renuncia, una negación de la inesperada
responsabilidad de la escritura, un intento en el
fondo inútil de reencauzar el relato por el inocuo
terreno de la ficción, pues como piensa la extraña
máquina de hacer relatos de La ciudad ausente:
"La narración[...] es un arte de vigilantes, siempre
están queriendo que la gente cuente sus secretos,
cuente a los sospechosos, cuente de sus amigos,
de sus hermanos"31 • Resulta por tanto como si el
narrador pretendiera borrar una delación que ya
se ha producido. Una ficción que procura sabotear
sutilmente su descubrimiento en el plano de lo real,
como si hubiera descubierto lo que Sylvia Molloy
señala a propósito de la escritura borgeana y el
concepto de lo unheimliche (en cierto modo
emparentado con el de ostraneniede los formalistas
rusos) y su insospechada afinidad con el concepto
supuestamente contrario (Das Heimliche) en la
construcción de la intriga:

Y aclara Molloy que Borges alcanza este
efecto mediante "una gramática distanciadora y
engañosamente familiar"33• Del mismo modo, en
"La loca y el relato del crimen", la disposición
fraseológica inicial permite al lector familiarizarse
con un género (el relato policiaco) en el que el
elemento de lo umheimliche no es sino el
procedimiento básico a través del cual se alcanza
el descubrimiento del criminal. Pero el giro final de
volver sobre el texto y delatarlo como ficción
desfamiliariza el género ante el cual creía
encontrarse el lector al revelar que éste se sustenta
sobre un tipo de umheimliche a la que ya se está
paradójicamente familiarizado: la escritura del
relato policiaco funciona siempre mediante una
lógica inversa, construyendo una inquietud
aparente a partir de una certeza inamovible en la
cual el narrador aparece como el descifrador de
un secreto que él ya poseía de antemano. Exponer
la lógica del relato es mostrar que el tipo de
desfamiliarización que opera en la narración policial
no es en el fondo sino una familiaridad secreta
necesaria para el reconocimiento del género como
tal. Piglia utiliza así un recurso parecido al Witold
Gombrowicz en relatos como "Crimen premed~ado",
donde el protagonista, en venganza por un
desagravio, fuerza psicológicamente al hijo de un
hombre fallecido de muerte natural para que
produzca las pistas que lo inculpen de haberlo
asesinado.
En la relectura tanto de "La loca y el relato
del crimen" como de Nombre falso en conjunto,
el narrador acumula indicios de literaturiedad
y de indefinición, en contra de la certeza que
había amenazado con culminar el relato en una
primera lectura. Así, si Angélica Inés dice en su
mensaje cifrado "El hombre gordo la esperaba
en el zaguán y no me vio y me habló de dinero"34,
Renzi hace que el comienzo de su relato sea
precisamente no la visión de un testigo oculto,
sino un encuentro físico entre la mendiga yAlmada
donde precisamente se habla de dinero y en la
cual Almada proyecta sublimadas sobre Angélica
Inés todas aquellas vejaciones que pensaba
ejercer sobre Larry: "Poder humillarla una vez.
Quebrarla en dos para hacerla gemir y
entregarse"35, imagen que acto seguido pone en
escena con la mendiga, aunque eliminando el
contenido sexual: "Si te arrodillás y me besás los
pies te doy mil pesos"36.

lo umheimliche [...] no es antónimo de lo heimliche
sino a menudo lo sinónimo: lo no familiar -lo
inquietante, lo desapacible- no se opone
diametralmente a lo familiar dado que lo familiar,
por privado, por secreto, contiene ya en sí la
sospecha de lo extraño. [...] Lo familiar, en el
texto borgeano, es siempre fuente potencial de
extrañeza, así como lo extraño puede descubrirse
como famí/iar.'12

3
1.

32.

33
·
34
·

Piglia, La ciudad ausente, p. 158.
Sylvia Molloy, Las letras de Borges, p. 139

Molloy, Op. cit., p. 141.
Piglia, Nombre falso, p. 71.
35. Piglia, Op. cit., p. 65.
36. lbíd., p. 66.

[ 75]

�Lo que estos personajes desarrollan es u?a
actividad creadora de conocimiento, que también
implica una socialización de dicho conocimiento.
En el caso de Arocena, por el contrario, su actividad
de censura no sólo no afecta a su condición vital,
sino que además impide la comunicación y su
texto, creado a partir de las cartas, no crea
conocimiento, sino hechos, impone su 'verdad'
sobre las cartas mismas.38

Es como si al final de todo, Renzi-narrador
construyera una historia (la primera parte de "La
loca y el relato del crimen") articulada alrededor de
un vacío (al estilo de William Faulkner oJu_
an Carios
Onetti) cuyo último objetivo sea la de_arroJ~r ~n ese
abismo de lo incognoscible y lo mdefm1do su
compromiso moral con esa historia. Obien todo lo
contrario.
La analogía con Arocena, el censor de
Respiración artificial es de nuevo inevitable Y
problemática. María Cristina Pons la expone en
estos términos:

Todo esto es cierto respecto del Renzi
de Respiración artificial, pero no tanto, ? al
menos no en un inicio, respecto del Renz1 d~
"La loca y el relato del crimen". De hecho, Renz1
está a punto de tomar idéntico camino_al de
Arocena. En primer lugar, no se produce nmgun~
socialización de la información cuando Re~z1
desiste de escribir la carta al juez; muy al contrano,
la privatiza al marcarla textualmente como -~n
discurso ficticio. Pero además, la observac1on
de Pons acerca de Arocena sería igualmente
aplicable a Renzi:

La carta que censura Arocena y el monólogo de la

loca del cuento de Piglia parecen constituirse en un
modelo de la manera en que en RA se intercala una
historia entre ocon las líneas de otras. Mientras las
frases claves en el cuento permiten reconstruir el
crimen, en RA van reconstruyendo la percepción Y
vivencia de la represión. Por otro lado, los dos
textos tienen en común la ficcionalización de una
realidad sobre la cual está prohibido escribir de
manera explícita y directa. Yesta ficcionaliza~n,
que responde a la necesidad de no callar y también
a la imposibilidad de hablar, es un discurso con un
lenguaje particular, propio, que sólo _
s~ puede
interpretar a través de ~n cierto conocIm1~n~ de
sus códigos y de la realidad a la cual remite.

Pero por supuesto la analogía no supone una
identidad. El objetivo de Arocena es en todo
momento hallar la clave por la cual las cartas de
Marcelo Maggi lo impliquen aéste en una supuesta
confabulación plagada de mensajes cifrados. _
Hay
incluso un instante en el que Arocena es demasiado
explícito en su propósito: "Uno, sin embargo,
tendría que ser capaz (pe~só) de descubri_r la
clave incluso en un mensaJe que no estuviera
cifrado1138• En un momento dado de su análisis, Pons
se plantea también la diferencia en~re ~rocen~ y~I
resto de los personajes de Respiración art1flc1al
que están constantemente interpretando los
actos y las palabras de los demás, y dice apropós~o
de Enrique Ossorio:
¿No es esto acaso una interpreta~n de los he:c'7~
reales y la producción de otra versión _
de la r~idad.
En cierta forma sí lo es, pero la diferencia entre
ellos y Arocena es que los primeros interpretan
esos hechos[...]apartirde una experiencia personal,
de la condición o el estado actual de sus vidas
como resultado de la interacción entre ellos.

María Cristina Pons, Más allá de las fronteras del
lenguaje, p. 149.
38- Piglia, Respiración artificial, p. 97.

37

Arocena no logra descifrar el mensaje mediante
ninguna de las formas mencionadas [...), ni eludiendo
el contenido, ni tomándolo literalmente. Una de las
razones fundamentales es que la actividad de
Arocena implica, más que una tarea de
desciframiento de un mensaje, la búsqueda de un
código.40

Que es de algún modo la misma actividad
de Renzi cuando disecciona el discurso de
Angélica Inés no para ver qué encuentra (al
ignorar por completo el relato de Juan Baut!sta
Bairoletto, que es el que ella intenta comunicar
quizá desde antes de que se produjera el crimen),
sino para hallar el código que demuestre su firme
e infundada sospecha, puramente intu~iva, de que
el asesino fue Almada. La diferencia con Arocena
no estriba por tanto en el procedimiento, sino en la
fe que se acaba dando lugar a ese procedimie~to.
Suponemos cuáles pueden ser las consecuencias
últimas de la dedicación criptográfica de Arocena,
su falta de duda ante su misión. Mientras que Renzi,
por el contrario renuncia en el mom_e~to decisivo a
su creencia y se conforma con escnb1r el relato, un
relato de renuncia y resignación. No es tanto la
afirmación de Juan Villoro de que este relato
"plantea la imposibilidad de alterar los hechos
desde las palabras"41 como que "La loca y el

39-

Pons, Op. cit., p. 11 O.

40-

Cuentos con dos rostros, p. 18.
Molloy, Las letras de Borges, p. 13.

•1. Sylvia

[ 76]

relato del crimen" se cuestiona cuál es la
legitimidad de alterar los hechos desde las
palabras. En cierta manera, es la historia de una
tentación, de alguien que desea demostrar al
mundo su habilidad al encontrar insospechadamente un código que reinterprete la realidad en un
fárrago de apariencias. Es el relato de una derrota
asumida, hecha literatura de manera explícita, de
la cual se ha extraído un conocimiento no tanto del
mundo empírico como de la responsabilidad de la
interpretación, de hacer de la interpretación una
presencia, no una imposición en el mundo. Sylvia
Molloy habla de este tipo de ética en Borges, una
ética que por su forma de representarse se
confunde a menudo con una forma del relativismo
extremo, pero que sin embargo remiten a:

La conciencia de evolución en el personaje
Emilio Renzi, los cambios que eso supone en la
evolución de su lectura se enfatizan por la
insistencia de Ricardo Piglia en restituir "La loca y
el relato del crimen" a un volumen cronológicamente
anterior a Respiración artificial, como ya apunté al
inicio de este trabajo. Es esta sucesión la que
permite ilustrar una vez más las diferencias
fundamentales entre él y Arocena, resultado
no de un punto de partida a priori sino de una
búsqueda.
A este respecto, lser propone una interesante formulación de la lectura como aprendizaje
en el ámbito fenomenológico no como una
identificación, sino como un desapego del lector
consigo mismo:

una recta conducta y conducción de un texto, que
por engañoso que parezca, conoce y declara los
desvíos, admite las trampas inevitables, los
simulacros que por fin no disimula. Si vale la pena
indagar, una vez más en el texto borgeano ~I texto
enter&lt;&gt;-es porque mantiene una perpetua y honesta
disquisición sobre la letra (la letra suya, la letra del
otro).~

el texto y el lector ya no se sitúan como objeto y
sujeto contrapuestos; por el contrario, esta 'escisión'
acaece en elmismo lector[...]. Todo texto que leemos
produce otro corte dentro de la estructura punteada
de nuestra persona, y esto significa que la relación
que organiza entre sus temas y nuestro horizonte de
experiencias gana una diferente expresión. [...]
Mientras piensa ideas ajenas, elsujeto debe hacerse
presente en el texto y así dejar tras sí lo que le
determina.~

Pons señala que mientras "el discurso
autoritario se presenta como representación
infalible de lo real y se atribuye la calidad de
poseedor de la verdad absoluta [...]. Se
convierte, así, en un discurso real impostor y no
en un discurso real de ficción"43, el texto de
Respiración artificial, por el contrario, "al no
negar su literaturiedad y estructurándose de
manera totalmente opuesta a las pretensiones
del discurso militar, desvela a partir de la ficción
otras interpretaciones de la realidad"44•
"La loca y el relato del crimen" es pues la
historia de una autoderrota necesaria en la
evolución vital de Renzi como personaje que
recorre toda la obra de Piglia. Un personaje
que, como el mismo autor afirma, está en continuo
proceso de formación y no es un carácter fijado
desde su origen: •Respiración artificial se escribió
como la educación de Renzi, la educación de un
tipo que mira el mundo desde la literatura y que
pasa por una iniciación. Ese sería el punto en que
el personaje se construye".45

~- María Cristina Pons, Más allá de las fronteras del
lenguaje, p. 96.
43
Pons, Op. cit., p. 97.
44
Piglia, Crítica y ficción, p. 63.
45
Piglia, Ricardo, Crítica y ficción, p. 63.

Esta escisión epistemológica es la que
reproduce más tarde Renzi al reescribir su propio
relato, y la que más tarde, una vez interiorizada en
Respiración artificial, expondrá a Tardewsky
aludiendo a su forma de interpretar a Marcelo
Maggi: "Hay que pensar en contra de sí mismo y
vivir en tercera persona".47 Operación que Arocena
nunca realizará.
El desarrollo de la narrativa de Piglia se ha
centrado alrededor de una poética de la lectura,
proceso en el cual se ha desarrollado también
lógicamente una suerte de taxonomía de los
distintos tipos de lectores. Pero antes de llegar a
concretar esa clasificación progresiva, todos ellos
estaban ya implícitos o sugeridos en el Renzi de
Nombre falso. Arocena es pues un doble, una
forma de lector duplicado de Renzi en el sentido de
que Renzi pudo haber sido Arocena en un
momento dado de su trayectoria de no haber
tomado en el momento preciso la decisión de
convertir en literatura cierto tipo de interpretación
del mundo.

~ wongang lser, El acto de leer, pp. 246-247.
" Piglia, Respiración artificial, p. 111.

[ 77]

�BIBLIOGRAFÍA

Diversiones públicas

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Notes 110, 2: 416-32.
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Genealogías y reescrituras. Ed. Elisa Calabrese et al. Rosario: Beatriz Werbo. 139-158.
Canaparo, Claudio. 1998. El artificio como cuestión. Conjeturas en tomo a Respiración Artificial.
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Gombrowicz, Witold. 'Crimen premeditado•. Ed. Piglia. Crímenes perfectos. 299-339.
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Pons, María Cristina. 1998. Más allá de las fronteras del lenguaje: Un análisis crítico de Respiración
Artificial de Ricardo Piglia. México DF: UNAM.
Ricoeur, Paul. 1999. Tiempo y na"ación 111. México: Siglo XXI. ■

Adolfo Torres Peña

pOCO SE HA INDAGADO SOBRE LAS DIVERSIONES QUE TENÍAN LOS ANTEPASADOS. SE HABLA DE FERIAS EN LOS
d~erentes poblados, pero no se comenta mucho sobre las actividades recreativas que se encontraban en
estas. Las ferias de Saltillo y Monterrey, con frecuencia, son mencionadas para destacar el intercambio de
mercancías que se realizaban entre los pobladores del noreste. Las diversiones no son objeto de análisis;
algunos, ni las mencionan.
Por lecturas de Actas de Cabildo1 se conjeturan algunas ideas sobre estas actividades que servían de
esparcimiento a los habitantes de Monterrey. Así, se sabe, por ejemplo, que desde el siglo XVII se construían
cosos de madera para la
fiesta de los toros y que,
para que estas fiestas
pudieran realizarse, era
necesario cubrir un
impuesto. Basándose en
la lectura de estos pagos,
armé el siguiente discurso
para conocer un poco más
sobre el tipo de actividades que se presentaban.
Cabe destacar que
será una mera descripción cualitativa, no se
hacen relaciones de
carácter social ni político.
Lo cual puede ser
criticado pues es una
etapa llena de convulsiones sociales. Acepto, pero
aún faltan muchos
datos por recabar para
poder afirmar cualquier
tesis respecto a las
compañías trashumantes
y sus funciones en la ciudad. Dicho lo anterior...

EL TEATRO DURANTE EL SIGLO XIX
El primer pago que aparece esta fechado el 31 de octubre de 1839. Por esta ficha nos enteramos que
había un juez de teatro, responsable de dar "licencia de la compañía cómica". Esto no significa

Toda la argumentación está basada en documentos resguardados en el Archivo de la ciudad de Monterrey, sólo cuando
se recurra a otra fuente se especificará.

1

[ 78]

[ 79]

�que fuera la primer función que se daba;
lo que podemos inferir es que, se hizo necesario
nombrar un juez, para regular algo que ya se
daba. Incluso, se sentencia que no podrá
ser representada dicha comedia sin "manttestar" al
juez.
Hacia 1846, la Mayordomía de Propios
era la responsable del cobro de impuestos; hay
registros donde se lee que entregaban 1Oó 20
licencias por mes. Según otra nota del 49, lo
recaudado se destinaba para sustento de reos. Lo
importante por destacar es que: se necesita
indagar para conocer el destino de estas licencias
y saber si había una frecuencia regular en su
expedición. ¿Se vendían más durante celebraciones religiosas? ¿En qué consistían las funciones
que se presentaban?
El primer teatro en Monterrey (Progreso) se
construyó en 1857, antes de esta fecha se
organizaban las presentaciones en lugares que se
acondicionaban para tal efecto. Nemesio García
Naranjo, en sus Memorias, cuenta una función que
se dio en Lampazos, en el patio de su casa. "El
teatro se improvisaba en el patio de una casa, el
más amplio posible. Se construía un templete de
madera, en el fondo y ese era el escenario; las
familias enviaban las sillas y ese era el piso de las
lunetas. Se cercaban los asientos con un cordel y
los que quedaban fuera eran los espectadores de
galería".
Una solicitud hecha al Cabildo en 1849,
nos comprueba que, en Monterrey, estas
compañías, también, se presentaban en los
patios. En este caso, la compañía pide al Cabildo
que le presten un toldo de lona; cosa que les fue
negada porque "en estos casos sufre dicha
vela bastante maltrato".
No todas las funciones se daban en el Teatro
Progreso. "Las Compañías unidas de Maldonado
y Samudio", se presentaron en un teatro provisional
en 1877. Cabe destacar que, el producto de la
función, fue "para ayuda del pago de la deuda
externa". Las funciones a beneficio de alguna
institución u obra civil registradas son pocas:
para el Hospital Civil en 1866; tres para remodelar
la Plaza Zaragoza: el jardín en el 75; bancas
en el 80 y ornato en el 82. Una más para
"la obra de cañería", 77 y la última, ofrecida
para "mejoras materiales de las Plazas Bolívar y
de la Llave• en 1884. La función del 80, la dio la
Compañía de aficionados de Juan Hernández
Leiva.
En la mayoría de las referencias encontradas no se menciona quién paga los impuestos
ni qué tipo de obra presentaban. Salvo en dos
casos; el primero se localizó en 1882, cuando la

Compañía de Solorzano y Palomares montaron la
hija del rey y La esposa del vengador, para el
ornato de la Plaza Zaragoza y, el segundo, se
encontró en 1890, año que "la profesora señorita
Rosa Salinas• montó en 1890, La paz del hogar,
"obra de un hijo del Estado Señor Ygnacio Morelos
y Zaragoza", para "beneficio de la Ynstrucción
primaria".
Hacia 1842, vivía en Monterrey el "ciudadano
Francisco Antonio"; debe haber sido algún teatrista
conocido pues, el Cabildo en pleno, le pidió que
"informe si hay lugar de formar en esta ciudad una
compañía dramática". Debe haber respondido
que sí pues, diez días después, "se concedió
licencia al C. Francisco Ruiz para formar una
compañía de aficionados dramáticos con voto la
restricción de no ser preferente aninguna compañía
cómica que se represente ni de otra cualquiera
de diversión". Al parecer, ya desde años se
hacía una distinción muy drástica entre el teatro
de comedia y el de drama; dándole así, una
connotación elitista al drama.

TEATRO DE PRIMERA, DE SEGUNDA
Y DE TERCERA
Esta distinción se reflejaba también en el cobro
de impuestos. Por ejemplo, en uno de los
reglamentos que expedía el Cabildo para regular
el pago de impuestos (1890), nos enteramos que
había teatros de primera, de segunda y de tercera.
Los primeros pagaban de 5 a 20 pesos por la
presentación de ópera, zarzuela, concierto, circo
y/o obras dramáticas; los de segunda pagaban
de 2 a 10 y, los de tercera de 1a 5pesos. También
se cobraba por bailes de día (1 a 3), de noche (2 a
6), corridas de toros (1 Oa 100) y serenatas (2
pesos). Se añade: "Quedan exeptuados (sic) del
pago de licencias, los bailes y serenatas que se
dieran con motivo de felicitar algún funcionario
público, militar o Municipar.
Por otro reglamento expedido en 1879,
nos enteramos que, los bailes "sin expendio de
licores" pagaban menos que aquellos que se hacían
con fines de lucro; incluso, que las "tertulias
familiares• estaban exentas de pago. De darse el
caso, deberían pagar licencias para baile y
expendio de licor. Todos pagaban impuesto,
hasta don Francisco Ruiz, el director de la
primera compañía regiomontana documentada,
se vió obligado a pagar 5 pesos por la licencia; no
así la Compañía Dramática de don Desiderio
Guzmán ydon Antonio Aguilera que, días después,
sólo pagó 2 pesos por función. ¿Era teatro de
segunda?

[ 80]

LAS COMPAÑÍAS QUE VISITABAN MONTERREY
Los nombres de algunas compañías aparecen en
las Actas. Tres de comedia en 1848: de Pedro
Fuentes, de Ignacio e Isidro Rendón. Cinco de
drama: Juan Alanís en el 49, Siliceo en el 66, del
señor Arriaga en el 77, otra de señor García Garza
durante el 82 y, las ya mencionadas: de Maldonado
y Samudio en el 77 y de Solorzano y Palomares
en el 82. Son pocas, en la lectura de periódicos
locales aparecen muchas más: La Compañía Turín,
que estrenó el Progreso en 1856, antes de que
terminara su construcción; la Compañía dramática
de Mateo Saínz, en 1860; La Compañía del Señor
Padilla, 1864 y la Sra. Ana Bishop, Prima Dona di
Castello del Real Teatro de San Carlos, en 1865;
por mencionar algunas.
De la lectura de las licencias otorgadas,
también se logra conocer los nombres de algunos
directores opromotores de otro tipo de diversiones.
Por ejemplo, que Manuel Sánchez, solicitó que se
le permitiera dar una función de títeres en 1838.
Además, encontramos que, en 1846, se dió
licencia aAntonio Lisiaga, para dar funciones mixtas
de circo y maroma y otra licencia "al Bolantin"
Anastasio Domínguez; a José María Viter, que
rentaba la plaza de toros de madera en 1856 y
proponía al cabildo construir una de "manposería",
también le permitieron dar funciones de circo y
maroma; así mismo, nos enteramos que, a Martín
Lemús, le impidieron dar una función en San Pedro
en 1880 y que la Sra. Salomé Aguilar ofreció una
función de autómatas en 1887.
LOS TÍTERES
César Tavera, quien también investiga sobre este
tema, comenta que estos de "autómatas" no eran
otra cosa sino títeres. Los registros sobre títeres
aparecen desde 1829. Después, aparecen
registros en el 38, dos; el 39, una; 61 , cuatro; 62,
tres; 63, tres y 65, seis. Como autómatas, se
detectan tres funciones durante la década de los
ochenta: 81, 83 y 87. Hay algunos registros para
eventos de los que no se tiene idea: en 1852 se
presenta un cosmodrama; el 62 se da licencia para
roleta; en febrero del 65 se entrega licencia para
una función de caretas; en el 82 para una científica
y, en el 83, otra para una función de lipatienses
(sic).
LAS MAROMAS
La mención de función de maromas es más
amplia y temprana. La primera, de enero de 1820,
dice: se ha "llevado a efecto el acuerdo de

este Ayuntamiento relativo a la prohibisión (sic) de
Maromas en esta ciudad pues que su Santísima
Santidad se había escandalizado y avergonzado
al ver el convite de las referidas maromas". En el
22, alguno de los funcionarios dio una licencia,
hecho que fue criticado en sesión de Cabildo y se
ordenó que se investigara. Es casi seguro que se
seguían presentando pues, el Cabildo en pleno,
debió acordar -de nuevo en 1826- "que se
prohiban las maromas".
¿Por qué se habrá "escandalizado" su
Santísima Santidad? Tal vez esta duda pueda ser
explicada a partir de dos anotaciones hechas en
las Actas de Cabildo; la primera, escrita en 1843
por el Secretario de Gobierno, Santiago Vidaurri,
nos informa que "el gracejo (gracioso) que llaman
payaso" utilizaba "expresiones obscenas que
tanto ultrajan la buena moral". El caso es que
nunca se suspendieron; aún con la petición del
Secretario, ese mismo año se dio permiso para
que Andrés Carrión diera 3 funciones. La segunda
nota, de 1870, comenta que durante estas funciones
se vendía vino. Tal vez, esta pudo ser la causa por
la que se llegó a escandalizar su Santidad; nunca
lo sabremos.
LAS PASTORELAS
Hacia 1853, se encuentran las primeras noticias
sobre pastorelas: una que licitó el señor Juan de la
Cruz en diciembre y otra licencia para don Antonio
Villarreal en enero de 1854. Lo destacable de estas
licencias es que, Juan de la Cruz pagó en 9
ocasiones 4 reales y, Villarreal una sola emisión de
4 pesos. Nuevas licencias se encuentran del 61 al
65; luego, aparecen hasta el 68. Reaparecen las
licencias hasta 1880 que se expiden dos; el 81,
cuando se entregan cuatro; el 82 y 84 una; dos en
el 85 y una más en el 86.
Es de hacer notar que, en 1878, aparece en
el artículo 26 de la Ley Hacendaria: "No se permiten
diversiones algunas en las casas particulares como
pastorelas [...) sin la correspondiente previa
licencia". De aquí podemos inferir que aún cuando
no aparecen registros, las pastorelas se continuaban
presentando. Recordemos que, pocas veces, las
luchas se libraban en las ciudades; quizá el pueblo
siempre celebró la Natividad.
Un comentario sobre las pastorelas durante
el conflicto religioso de la segunda década del siglo
XX. En 1926 se prohibe la presentación de pastorelas pero, al año siguiente, se lee en una carta que
envía un Juez Auxiliar al alcalde: "Pedro Charles
[...) es una persona muy conflictiva, sin respeto
para las familias que se reúnen en pastorelas y
bailes que se realizan". Es decir que, las pastorelas,

[ 81 ]

�(...), bajar las contribuciones (de) las carpas
que tengan Cine é igualmente bajar la cuota
de los teatros".
El Presidente Municipal en turno tomó la
palabra y "manifestó que probablemente esta
sucediendo lo que dice el Regidor Sepúlveda, pero
por otra parte las carpas han contribuido (a)
moralizar (a) la gente del pueblo bajo, que es dada
al vicio del alcohol, por que es muy notable la
disminución de individuos que son llevados (a) la
Prevención por ebrios, con relación (a) épocas
pasadas; que también ha disminuido la criminalidad
en los delitos que hay un homicidio y tanto que
anteriormente todos los días se daban caso de riñas
callejeras de las que resultaban uno o dos muertos ó
heridos". Termina su intervención mencionando:
cero "que esto se debe (a) que la clase pobre, en
lugar, de ir (a) la cantina (a) tomar alcohol, se va
(a) la carpa (a) divertirse por un precio sumamente
económico y luego retirarse (a) su casa lo que no
podía suceder en los teatros porque forzosamente
los precios de entrada son más caros•.

eran cosa común en Monterrey; tanto, que en
1938, uno de los Jueces Municipales solicita al C.
Presidente Municipal, "a pedimento de los vecinos
se sirva ordenar sean reglamentados los ensayos
de pastorelas".

HORARIOS Y VIGILANCIA
Además de fijar el pago de impuestos, el Cabildo
regulaba la hora de la función. Respondía a peticiones de los vecinos para que no terminara muy
tarde la función, como la que enviaron al Presidente
Municipal en 1866 solicitándole que ordenara a la
Compañía Dramática Siliceo iniciara sus funciones
a las ocho de la noche, porque estaban terminando
después de las once de la noche. Algunas compañías, "licencia y custodia de función de comedia"
así lo hizo Ignacio Rendón en el 48. No sólo para
evitar desmanes durante la función sino para cuidar
que no fueran asaltados los espectadores cuando
regresaran a sus casas. De hecho, durante las
fiestas que se celebraban durante septiembre, el
Cabildo disponía guardias para cuidar los caminos
pues, llegaban gente de todo el estado yde lugares
vecinos.

OTRAS DIVERSIONES
También se debía pagar licencia por las peleas de
gallos; el registro más antiguo data de 1836. Las
carreras de caballos, los billares y las loterías también
pagaban impuestos. Sólo resta mencionar dos
funciones que se dieron de forma excepcional: un
concierto registrado en el 64 y una ópera "pastoril"
que se presentó en el 65. Sin olvidar que aún falta
por localizar más información en otras fuentes.

LAS CARPAS Y LA MORAL
Iniciando el siglo XX, en 1912, uno de los Regidores
"toma la palabra para manifestar que en las
diversas carpas que hay en la ciudad se están
dando funciones de drama, comedia y zarzuela y
hasta ópera donde destrozan completamente las
obras debido (a) los malos artista". Este Regidor
identificado como "Sepúlveda", agregó: "por el bajo
precio que se cobra en dichas carpas no se puede
sostener ninguna compañía en los Coliceos, y que,
eso dice mucho contra la cultura de la Ciudad". Por
lo afirmado, "propone se tome medida para evitar
esa degeneración en el arte y para evitar también
que el público se acostumbre al mal gusto artístico".
Llegando a sugerir "que esta medida puede ser
aumentando los precios de las funciones (a) las
carpas que den las representaciones dramáticas

ALGO DEL SIGLO XX
Ya en el siglo XX, las referencias del Cabildo a las
diversiones públicas disminuye notablemente; tal
vez porque ya estaba regulado el cobro de impuestos. Solamente se hacen: en 1919, una petición de
los Hennanos Rodríguez para que disminuyera el
cobro de impuestos; las ya comentadas sobre
pastorelas, de 1926, 27 y 38; y otra mención que
hace en 1932, proponiendo se declare "huésped
de honor" a la Sra. María Teresa Montoya.
La siguiente referencia aparece hasta 1947,
donde se solicita la intervención del Municipio,
para que la Compañía Española de Comedia
que dirigía el poeta Luis Femández, pueda librar
los conflictos entre los Sindicatos de Trabajadores
de la Industria Cinematográfica y el de Producción
Cinematográfica, para poder presentarse en la
ciudad. Para esto, el Dr. Tomás F. Iglesia propone
que el "Ayuntamiento patrocine algunas funciones
y en esta forma pueda actuar".
De destacarse la siguiente referencia que se
da en 1958 pues, podemos damos cuenta de que
el Ayuntamiento ha contratado a un "profesor de
Arte Dramaturgo", el entonces joven Rogelio
Quiroga, alumno de la Escuela de Teatro de la
UNL. La última referencia localizada es de 1982,
cuando se impone el nombre del escritor
nuevoleonés, don Eugenio de la Cueva, a una
calle de la ciudad2 . ■
2
Actas de Cabildo, Vol. 999, Exp. 1982/0174. Fondo:
Monterrey Contemporáneo. Noviembre 1Ode 1982.

[ 82]

La función de la Pragmática en la
enseñanza de idiomas
Armando González Salinas

APARTIR DE QUE LA LINGÜÍSTICA FUE RECONOCIDA COMO LA CIENCIA DEL LENGUAJE, ESPECIAL ATENClóN SE HA DADO Al PAPEL
que desempeña dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje de lenguas. En consecuencia, el centro de
atención es ahora la Pragmática, entendida como un enfoque actualizado de la lingüística por medio del cual
se intenta relacionar los estudios sobre la interacción y el pensamiento del ser humano, y por ende ha llegado
a crear con ello un impacto en el aprendizaje de idiomas extranjeros o segundas lenguas (L2)1•
La metodología de la enseñanza para el aprendizaje de una L2 se ha adaptado, y adoptado, a las
nuevas tendencias surgidas dentro de este campo. Sin embargo, desde sus inicios, el Enfoque
Comunicativo ( The CommunicativeApproach) se
ha convertido en el modelo
más apropiado para
adaptar y adoptar. Dicho
enfoque partió del principio
básico de que la lengua
se usa para la comunicación humana, principio
que se retoma desde los
70 y los 80 hasta el
presente. Las contribuciones a la lingüística teórica
por especialistas en el
área como Widdowson,
Nunan, Chomsky, Austin,
Searte, Wilkins y otros, se
han concentrado en la
manera de descubrir el
1
cómo yel porqué los seres
humanos usamos la lengua
para la comunicación. Se
ha tratado de concentrar
en el propósito (principal,
secundario, encubierto,
abierto, etc.), la función (para saludar, requerir, dar instrucciones, dirigir, y otras), la intención (fuerzas
ilocutiva o pertocutiva), la actitud (formal, adecuada, aceptable, apropiada), y/o e/ significado (formal, in/
directo, implícito, implicado, presupuesto), por nombrar sólo algunos, cuyas hipótesis de investigación se
basan en las mismas interrogantes.

1

LA GRAMÁTICA Y LA ENSEÑANZA DE LENGUAS
El concepto mismo de gramática había sido relegado hasta el punto de considerarse como un tema de
discusión o inclusión 'prohibido' en los programas de aprendizaje de lenguas; pero el Enfoque
1

Cfr. Kecskes, Notas de clase y el Cap. 1 en Pragmatics de Jacob Mey.

[ 83]

�Comunicativo, habiéndose encargado de dar
respuesta a incontables interrogantes al respecto,
ha puesto la gramática de nuevo en perspectiva.
Sin perder su estrecha relación con la estructura
de la lengua, su alcance y contribución ·se ha
extendido hasta el punto de describirla como el
conocimiento de la lengua.
La gramática, entendida en su concepción
original, es decir, reglas para la formación de
oraciones, ha experimentado varios grados de
inestabilidad y de importancia dentro de la
metodología del conocimiento de lengua: desde el
papel más importante hasta el casi total rechazo o
evidente evasión. Más pronto de lo naturalmente
anticipado retomó un justo lugar en el estudio de la
lengua que es el de la justificación básica de la
estructura de la misma, la cual sostiene hasta el
presente y comparte alternativamente con otros
componentes lingüísticos cuya raíces se basan en
la lengua como objeto de estudio, al igual que la
fonología o la fonética. Las estructuras gramaticales
no han logrado ser impartidas con éxito cada vez
que se manejan para su presentación y ejercicio a
pesar de las innumerables maneras que existen
para hacerlo. Un aprendiente de una L2 aprende
tales estructuras a base de ensayo y error en
circunstancias basadas en la vida real, y sin
embargo, esto no prueba la efectividad o
inefectividad de la o las estrategias otécnicas para
su enseñanza. Los instructores de L2 las han
impartido de acuerdo con los métodos, técnicas y
conocimiento propio del o de los que estén a su
disposición, pero la experiencia en general muestra
que de darse el aprendizaje se da a pesar del
curso o el maestro de lengua extranjera.

EL ENFOQUE COMUNICATIVO
El enfoque comunicativo (EC) llegó a la enseñanza
de lenguas después de que los conceptos de
competencia y actuación lingüística, introducidos por
Chomsky, en 1967, habían sido discutidos desde
perspectivas principalmente teóricas hasta el punto
de convertirlos en objetivo meta y más allá en la
enseñanza de una L2, es decir, contribuir al
desarrollo de una competencia comunicativa,
concepto concebido por Dell Hymes, un distinguido
sociolingüista.
Asimismo, los conceptos funciones y
nociones, derivados de varias aproximaciones a
la enseñanza de L22 pronto llegaron a obtener
gran relevancia y objetivo de enseñanza. Surgieron,
con ello, libros de texto diseñados para adaptarse

2

Wilkins, "Notional syllabuses revisted•.

a estas nuevas tendencias dentro del proceso
enseñanza-aprendizaje de idiomas, que aún
siguen vigentes. Fue precisamente con estos
conceptos y a través de ellos que el EC obtuvo
más auge. Los amalgamó de tal manera que les
proporcionó una perspectiva bien definida y
sólida. Pero quizá la contribución más significativa
e importante del EC en la enseñanza de lenguas
fue la incursión de tres imprescindibles elementos
que han sido discutidos desde muy diferentes
visiones en los últimos veinte años: forma,
significado y uso. Forma que se refiere a las
estructuras gramaticales, o lexicón, en lo individual;
significado, de la palabra dentro de una estructura,
y uso, significado, función o propósito de una
palabra u oración dentro de una situación
contextualizada.
En 1985, en su artículo crítico sobre el EC,
Michael Swan discute sus puntos débiles y
proporciona sugerencias para su mejoramiento.
Swan propone que un análisis científico de
necesidades deberá conducir al aprendiente de
un curso comunicativo al éxito, al hacer énfasis en
su falta de competencia comunicativa cuando
resultan incapaces de usar la gramática y las
palabras de L2 apropiadamente, aún y cuando
hayan sido estudiadas y 'aprendidas' a lo largo de
un curso dado. Advierte Swan que hasta un
aprendiente de nivel intermedio en la actualidad
resulta incapacitado para expresar funciones
comunicativas básicas como: pedir una bebida
preparada, abordar el autobús preciso que lo lleve
al centro de la ciudad, mantener una conversación
por teléfono, o explicar a un mecánico el problema
que tiene su carro. El/la aprendiente carece de
habilidades y estrategias productivas y/o
receptivas básicas para la comunicación
cotidiana. No es capaz de negociar el significado
con seguridad o certeza, la lengua que aprende, o
ha aprendido, se basa en el uso (usage) como
costumbre regular de hábitos desarrollados
para y en el salón de clase, en lugar de estar
basados en el uso (use) como función o propósito
comunicativo; es capaz de producir un texto que
puede ser cohesivo más no necesariamente
coherente; y esencialmente, no es capaz de
relacionar el código con el contexto.
Para resolver la serie de problemas como los
anteriormente mencionados, Swan sugiere que un
programa de curso (syllabus) con EC deberá incluir
intercambios comunicativos de la vida cotidiana
actual, así como la enseñanza sistemática de
significado(s) con la idea de ayudar a los
aprendientes a expresarse y llevar a cabo ciertas
acciones con y a través de la L2 que están
aprendiendo.

[ 84]

Es hasta ahora que la introducción a la
Pragmática se considera como un componente
importante de la lingüística, algo muy similar a lo
que había sido la introducción de la Semántica
diez años antes. Hasta 1985, la Pragmática había
sido considerada como una aproximación
filosófica y lingüística al estudio del lenguaje. Es a
partir de 1985, que la concentración en el significado
es enfáticamente advertida, aconsejada y/o
sugerida hasta el punto de promover programas
de curso con base semántica (semantic-based
syllb1). En un programa de curso semántico, el
enfoque en la enseñanza de lenguas se centra en
los significados antes que en las estructuras;
significados que pueden estar relacionados con
funciones y nociones con sus correspondientes
estructuras.
Por ejemplo, enseñar la diferencia de uso
entre los tiempos verbales pretérito e imperfecto en
una narración de eventos en español, la selección
de tiempos verbales, en este caso, se basa en un
concepto de significado relacionado con el de
tiempo y aspecto verbal. Los aprendientes no
pueden usarlos indistintamente, por lo tanto, los
instructores deben ser los primeros en estar al tanto
de ello y ser capaces de distinguir y 'sentir' la
diferencia. La noción de duración de dos verbos
en secuencia depende de la forma en que el
hablante del español como lengua materna concibe
cada acción, ya sea como terminada, o en proceso
durante un tiempo, independientemente del
período de tiempo en cuestión. Existen estructuras
como éstas que no resultan fácilmente
comprendidas y consecuentemente ejercitadas
con precisión. Es en este momento cuando se
requiere de una pausa en proceso de enseñanzaaprendizaje para detenerse en la estructura en
particular, en el grado, o nivel de significado y
sentido que la(s) misma(s) adquieren en
circunstancias contextuales y situacionales
pertinentes. El nivel de aprendizaje es otro
aspecto importante a considerar ya que el nivel
de principiantes, falsos o verdaderos, requiere de
más 'pausas', es decir, de más inversión de tiempo
para explicar la diferencia entre el uso habitual
y el uso funcional que deben ser contemplados
tanto por los instructores, como por los cursos
y los libros de texto. Se crea, prepara y elabora
un programa de curso (syllabus) operacional
basado en semántica y con el que se obtengan
buenos resultados.
El lenguaje es un conjunto de sistemas y
subsistemas, algunos de los cuales requieren de
especial atención y que no conllevan la eliminación de uno por el otro, es decir, se consideran

uno a uno con el fin de unificarlos en su momento
justo. La concentración en el significado de las
funciones y las nociones no garantiza la
comprensión de las estructuras gramaticales que
los acompañan, la enseñanza de una de ellas no
substituye la enseñanza de ninguna de las demás.
Swan sugiere que en el diseño de un
programa con base semántica, con el EC como
marco de referencia, existen otras categorías
lingüísticas que necesitan ser incorporadas. No se
necesita concentrarse en las estructuras de alta
prioridad, sino más bien en el vocabulario que tenga
que ver con los temas de interés de nuestros
aprendientes y que a su vez respondan a sus
necesidades en situaciones específicas donde la
comunicación se esté llevando a cabo. Hay que
conceder atención especial a aquellos problemas
fonológicos (y/o fonéticos) que puedan interferir
con la comunicación. No se trata de construir sólo
la competencia lingüística sino también la actuación,
es decir, el desarrollo de habilidades y estrategias
que aseguren la formación' de nuestros
aprendientes hasta que eventualmente se
conviertan en usuarios de la lengua con buena
fluidez en cualquier aspecto del lenguaje en
concordancia con el nivel correspondiente.
Tanto los instructores como los diseñadores de
programas y los escritores de libros de texto
deben ver la necesidad de integrar los diferentes
tipos de programas: funcional, nocional, temático,
fonológico, léxico, estructural, o de habilidades y
estrategias, al programa de lengua al que
pertenezca(n).
La tarea parece difícil pero no imposible de
ningún modo. Integrar un programa tan completo
como el que se propone resultaría difícil si se
incluyera todo en una sola lección. Hay que
considerar que tanto el tiempo dedicado a la
instrucción así como un instructor bien preparado
para ello es apenas un buen punto de arranque.
Dos son los niveles aconsiderar: el de principiantes
y el de intermedios, este último principalmente es el
nivel que se presta para que los aprendientes
comiencen asentirse más identificados con la lengua
y con cierta confianza con respecto al uso de la
misma.
Para lograrlo, se les puede ir manejando el
concepto de contexto desde etapas muy tempranas en su instrucción, por ejemplo, al enseñarles
cómo preguntar la edad en español, se deben
presentar a los aprendientes ambos contextos,
formal y coloquial o cotidiano. Deberán saber
que hay formas de preguntar y de cuándo no
hacerlo por cortesía. En una situación sencilla
basta con una palabra, como en la pregunta:

[ 85]

�¿edad? Si son hablantes del inglés como lengua
materna, pueden relacionarlo con age?, por
ejemplo. Preguntarle a una mujer cuya edad es
mayor de 30 años, en situaciones informales
puede ser descortés. Sin embargo, los aprendientes
han de aprender la forma más común de
preguntar por la edad de alguien en general, a
pesar de que resulte completamente diferente
del inglés en donde la palabra old es parte
esencial. El equivalente en español de How old are
you? es ¿Cuántos años tiene usted? o ¿Cuántos
años tienes tú? Existen las dos formas, primero,
debido a que en español hay dos pronombres
para el you en inglés: la formal usted y la
informal tú; y segundo, que en español una
persona completa o cumple años de edad. Esta
última frase no va siempre incluida porque
está sobreentendida o presupuesta, por lo
que la pregunta literalmente sería en inglés How
many years (of age) do you (formal o informal)
have?
El uso de la traducción directa del inglés
sonaría no sólo extraño o sin sentido práctico sino
hasta irrespetuoso y muy descortés, algo así como:
¿Qué tan vieja/o eres (tú) o es (usted)? que para
el español no hace sentido puesto que no
concebimos el crecer como sinónimo de envejecer
sino como de completar años de edad. Mientras
tanto, en inglés, la traducción literal del español
sólo suena fuera de uso práctico culturalmente, algo
como: How old a person are you? o How old in
aging are you? sin que se caiga en lo irrespetuoso
o la falta de cortesía precisamente. No obstante, sin
importar qué tan complicado pueda resultar, es algo
que se enseña muy pronto en el proceso
enseñanza-aprendizaje de una L2, tanto a los
hablantes cuya lengua materna es el inglés al
aprender español como a los del español al
aprender inglés.
De acuerdo con Swan, lo anterior se traduciría como la enseñanza de 'unidades de
comunicación', principalmente si está ligado a
otras formas de pedir información adicional
mediante interrogantes como: ¿Cuánto mide
(usted) /mides (tú)? o ¿Cuánto pesa (usted)/
pesas (tú)?, y su equivalente en inglés; How tal/
are you? How much do you weigh?, que en
español requeriría de la explicación de los verbos
'medir' =measure, y 'pesar' =weigh y la relación
del cuánto y el equivalente de howcomo qué tan...
adicionalmente.
Aprender una lengua no es lo mismo que
usar una lengua. Esto significa que deberíamos
intentar facilitar a los estudiantes hacer cosas con
y a través de la lengua para una interacción

[ 86]

efectiva, y eso se logra, de acuerdo con Swan, al
incluir la Pragmática como parte de la comunicación:
la Pragmática lingüística, codificada en la lengua, y
la extralingüística, implícita en la lengua misma, el
contexto y la situación, incluso los aspectos culturales, convencionales y sociales. La enseñanza de
todo esto implica el uso auténtico de la lengua y la
relación con las lenguas en cuestión, es decir, la
lengua meta tanto como la lengua materna, con el
fin de explicar las diferencias y/o similitudes.
De acuerdo con Swan, otra importante
característica del EC es la evaluación de enunciados
como unidades de comunicación no sólo bajo
condiciones de significado proposicional sino en
términos de su valor pragmático como respuesta a
la pregunta: ¿Cuánto es lo bueno que resulta de
ello? El EC ha servido de gran ayuda para que los
maestros se concentren en el significado así como
en el análisis de la enseñanza de la lengua para la
interacción comunicativa. La metodología que se
deriva del EC conduce la enseñanza hacia la
simulación de más intercambios comunicativos como
los de la vida real, y menos mecánica, y cuyo
centro esté en el maestro.

TOMAR CONCIENCIA SOBRE LAS
CARACTERÍSTICAS DE LA ENSEÑANZA
BASADA EN LA PRAGMÁTICA
Para poder discutir la posibilidad de enseñar o
ayudar a desarrollar las características, la conciencia misma, y aun la lógica de la competencia
Pragmática, debemos empezar por delimitar el
alcance del campo de la Pragmática3• El artículo de
Kasper sobre el tema de la Pragmática interpreta la
definición del término que da David Cristal como
"the study of communicative action in its sociocultural
context"4 . Se prefiere el concepto de 'acción
comunicativa' (communicative action) en lugar de
lo que tradicionalmente se llama 'acto de habla'
(speech ac~ con el fin de expandir lo que los
usuarios de lengua pueden y de hecho hacen:
comprometerse en conversaciones vía actos
de habla, al mismo tiempo que participan en
diferentes tipos de discurso, e idealmente,
mantienen la conversación en la incursión de
eventos comunicativos subsecuentes cada vez
más complejos. Para ello hay que concebir
que la acción comunicativa también cubra la
realización escrita de la propia comunicación.

3
·

Arens, The Logic of Pragmatic Thinking.
El estudio de una acción comunicativa en su contexto
sociocultural. Traducción propia. Kasper, Can Pragmatic
Competence be Taugh?, p. 1.
4
·

Puesto que la definición en cuestión conlleva
el aspecto sociocultural del uso de lengua, en
1883 Leech y Thomas, proponen una subdivisión de la Pragmática en dos componentes; la
pragmalingüística y la sociopragmática. La
primera tiene que ver con la disponibilidad de
recursos para participar en actos comunicativos y
significados relacionales e interpersonales. Por
ejemplo, la habilidad de un usuario de lengua
para expresar gratitud de otras formas diferentes
del simple thank you, o en español más allá
de un simple gracias, de acuerdo con los varios
grados de significado intencional, y de la fuerza
ilocutiva pertinente de las estructuras y palabras en
cuestión.
La sociopragmática, por otro lado, se
refiere al aspecto de la pragmática a través del
cual el usuario de lengua puede hacerse sensible
a las diferencias sociales y de distancia
entre interlocutores, por ejemplo, que pertenecen
a una comunidad de habla a la que uno o
el otro puedan pertenecer, o de la que son
representantes.
Por ejemplo en español, lo es la habilidad
de reconocer y usar las diferentes maneras de
invitar a salir a alguien, bien sea una mujer a otra,
o a un hombre, o entre hombres, en un ambiente
social amigable, o en un lugar de trabajo común a
ambos. Esto implica la habilidad de reconocer las
implicaturas pertinentes como son el usar o evitar
usar el verbo 'invitar', el cual implica 'pagar', sino
las formas convencionales de dirigirse bien a un
compañero de trabajo, o a alguien cuyo rango
laboral es inferior, o bien al jefe o un superior en el
mismo ambiente laboral del que el hablante
depende.
El artículo de Kasper, en 1997, discute la
'enseñabilidad', o carácter didáctico, de
la competencia Pragmática, y a pesar de que la
respuesta apunta hacia un 'no', como es el
caso para toda competencia puesto que una
competencia debería ser adquirida, propone
formas pedagógicas de facilitar varios aspectos
de la competencia comunicativa para identificar,
reconocer, y familiarizarse con sus elementos a
través de la experimentación, por medio de la
práctica de esas formas.
Kasper presenta modelos semejantes a los
de la habilidad comunicativa como los de Savignon,
y de competencia de lengua de Bachman, que con
el objeto de ser breves no se discuten aquí pero
que tienen que ver con detalles específicos de
todo aquello que la competencia pragmática implica.
Lo que sí es importante discutir son los resultados
de un buen número de estudios realizados con

hablantes no nativos (HNN) del inglés. Estos
estudios confirman el postulado de que la Pragmática
es enseñable, y aún más, que la instrucción en
Pragmática es necesaria, principalmente en los
niveles avanzados, agrega. A ese nivel la
resistencia cultural no causa la falta de éxito
en la actuación pragmática; a pesar de que hay
'peros', condiciones y aun intervalos no muy
claros de ciertos puntos en discusión.
La implicatura detrás de los resultados de
los estudios mencionados en contextos y
situaciones como una entrevista con un asesor
para discutir trabajo de clase, son institucionalizadas
y familiares sólo para hablantes nativos (HN)
y no para HNN cuya actuación pragmática es
'juzgada' bajo estándares esperados por un HN
profesional. Las reacciones de los HN en eventos
comunicativos como al que se alude pueden
también variar según el estudiante o el maestro en
particular. ¿Cómo es posible entonces concluir que
el comportamiento pragmático de los HNN es
imperfecto, insatisfactorio, y aun descortés, a
sabiendas que esas características pueden darse
en ciertos eventos comunicativos de esa naturaleza
de HN a HN?
Los aprendientes de una L2 ya poseen una
competencia Pragmática y práctica de un
innumerable conjunto de actos de habla que
manejan en su propia L1, algunos de los cuales
han sido clasificados como universales, como por
ejemplo, el requerir, negar, interrumpir, o sugerir
algo, o simplemente saludar. Como HNN no
conocen las diferencias y similitudes en la lengua
meta. Algunos estudios muestran que o no se dan
cuenta de ellos, no aciertan en reconocerlos, no
pueden diferenciarlos, o simplemente prefieren
ignorarlos dependiendo del contexto o contextos
en que los HNN son 'puestos a prueba'. Eso no
significa que no sepan qué hacer sino que no lo
hacen por falta de experiencia o no conocer lo que
se espera de ellos. Esto es una razón válida para
confirmar que los rasgos pragmáticos, las rutinas y
actos de habla que le son necesarios deberían
serle enseñados.
Para concentrarse pedagógicamente en lo que
se puede hacer, Kasper sugiere cuatro grupos como
puntos de instrucción que tienen que ver con la
producción de los HNN: 1) selección de actos
comunicativos, 2) las estrategias por las que se
realiza ese acto, 3) su contenido, y 4) su forma
lingüística. Sin embargo, antes que todo eso está el
hecho de que los aprendientes sean expuestos a
estadios de alerta sociopragmáticos tanto como
pragmalingüísticos. En mi opinión, los HN de cualquier
L2 también deberían estar, o aprender a estar

[ 87]

�alertas sobre las diferencias culturales, yen el caso
de asesores académicos, deberían entender que
están tratando con HNN y estar listos para y
dispuestos a explicar la implicatura pragmática
de negociar significado apropiadamente en
situaciones poco o nada familiares, en la cultura de
L2, y en contextos específicos. Contextos con los
que los HNN tendrán que familiarizarse si
pretenden permanecer en contacto con la cultura
meta.
El aspecto más positivo derivado de los
resultados de tales estudios, llevados a cabo por
un buen número de lingüistas y científicos, es el
hecho de que la Pragmática es enseñable. No
solamente en los niveles avanzados sino desde
principiantes, como es el caso de las presentaciones
y los saludos en español desde el primer día de
clase. Los HNN tienen que pedir y dar nombres
individualmente tanto a nivel formal como coloquial.
En español, la forma de preguntar el nombre de
una persona es ¿Cómo te llamas? (informalmente)
o ¿Cómo se llama usted? (formalmente). El verbo
asociado con pedir el nombre de una persona es
reflexivo, y aun cuando puede enseñarse como
una frase hecha, el reflexivo como concepto
verbal en español es muy importante. No sólo por
su alto grado de frecuencia en un gran número de
verbos y expresiones, sino a causa de su uso en
todos los niveles de aprendizaje de una L2. Por
ejemplo en los siguientes verbos comunes y su
equivalente en inglés que no es reflexivo: peinarse
= 'to comb oneself, lavarse = 'to wash oneself',
acostarse = 'to pul oneself to bed', despertarse 'to
wake oneself up', levantarse= 1o get oneself up', y
otros. Todos ellos se aprenden en los niveles de
principiantes. Algunos de ellos son solamente
reflexivos pero algunos otros tienen la contraparte
que requiere de diferente uso y su consecuente
significado que va de acuerdo con la intención del
usuario, es decir, la fuerza elocutiva que lleva al
proferirlo(s).
Existen además otras consecuencias que
siguen al uso de objetos para los verbos
transitivos, y que no requieren de adjetivo
posesivo: Me lavo las manos = 1 wash myself the
hands, not my hands, dado que la partícula de
reflexivo cónlleva el posesivo. O bien en estos
ejemplos: Me acuesto a las 1Opero acuesto
al niño a las 8, = I put myse/f to bed at ten,
but I puf+ personal a + the child at 8. El verbo es
reflexivo en la primera parte de la oración, y
transitivo +preposición 'a' personal +objeto directo
humano, en la segunda.

"The research supports the view that pragmatic
ability can indeed be systematically developed
through planful classroom activities."5
Esto es solo el principio de lo que los ambientes
de aprendizaje pueden lograr para promover el
desarrollo al que se alude. Se ha discutido por
largo tiempo que la enseñanza cuyo centro es el
maestro/instructor minimiza las oportunidades
que el aprendiente tiene para producir la
lengua para la interacción. Kasper dice que
aun en esos casos existen oportunidades para
'exponer' a los aprendientes a algún tipo de
comportamiento pragmático, el del maestro/instructor
y el del aprendiente en el salón de clase como
contexto situacional. Este contexto les es familiar y
puede ser aun repetitivo pero desde perspectivas
diferentes. El discurso tipo del salón de clase
es tan auténtico como cualquier otro discurso y
puede ser, y de hecho lo es, benéfico tanto
para el maestroflnstructor como para el aprendiente.
El acercamiento didáctico que se recomienda
para la enseñanza basada en tareas (task based
teaching), que por cierto ha estado en los
escenarios educativos por algún tiempo, ha
rendido buenos resultados a causa de estar
basado en el aprendizaje cooperativo y dinámicas
de grupos pequeños. Dos tipos de actividades se
sugieren:

1) Estado de alerta conciente con respecto a
estrategias sociopragmáticas y pragmalingüíslicas, así como información a través de la
exposición al uso de lengua auténtico, y
2) Tareas de observación, las que capacitarían a
los HNN a ensayar y realizar algunas de las
estrategias pragmáticas a las que han sido
expuestos y/o de las que se han concienciado
formalmente.
El objetivo global final consiste en ayudar a
desarrollar habilidades pragmáticas, las que
eventualmente ayudarán a los HNN a convertirse
en comunicadores exitosos y eficientes dentro de
una segunda lengua.

5
·

Kaspers, Can Pragmatic Competence be Taught?, p. 8.
La investigación al respecto apoya la perspectiva de que
la habilidad pragmática puede realmente ser
sistemáticamente desarrollada a través de actividades de
clase planificadas. Traducción propia.

[ 88]

CONCLUSIONES

do not merely model native speakers with a
desire to emulate, but rather actively create
both a new interlanguage and a accompanying
identity in the learning process"tl.

Kasper, propone cuatro objetivos para la
instrucción en pragmática (la traducción de ellos
es propia y libre) y para cada uno de ellos
agrego un comentario afirmativo o bien de
discusión:

1.

La lengua y el uso de lengua de un HN
no es precisamente un modelo a imitar. Las
mismas exigencias van para los HNN que
para los HN en cuanto a sus habilidades
comunicativas, y la necesidad de estudiar
cómo los HN y los HNN se comunican
efectivamente en diferentes contextos
situacionales.

Estoy de acuerdo completamente con la
primera parte, en términos generales. Todo
depende de la educación, la edad y aún el género
(sexo) de los HN. Los HN no educados, cualquiera
que sea su lengua materna, no representan
necesariamente al usuario de lengua estándar.
No hay que olvidar que la mayoría de los HNN
aprenden el uso de lengua 'educado' en la
escuela y eso es un hecho indiscutible. A lo
que me refiero cuando menciono el factor 'edad'
es al nivel de madurez, que no necesariamente
viene con la edad en todos los casos. Por
mucho tiempo se ha discutido que las mujeres
tienden a ser más comunicativas que los
hombres, y eso ayuda, pero se sabe que esto no
sucede siempre.
En cuanto a la segunda parte del primer
objetivo, es perfectamente natural esperar el
alcance de las habilidades comunicativas para
ambos HN y HNN como seres humanos, sin
embargo, es imposible olvidar las diferencias
culturales y las idiosincrasias propias para
esperar resultados notoriamente diferentes. La
última parte del objetivo deberá mostrar
resultados muy interesantes al analizar una
interacción espontánea. Estoy convencido que
para los americanos de los Estados Unidos,
es intrínsecamente, y aun por idiosincracia,
difícil aceptar a los HNN o extranjeros en general
con facilidad en casi cualquier contexto, aunque es
algo con lo que han tenido que aprender a vivir, es
decir, el efecto del gran crisol o 'big melting poi
effect'.
2.

La distancia y práctica pragmática de los
HNN puede relacionarse con la perspectiva propia
de los HNN, su estatus social dentro de la
comunidad de habla a la que ahora pertenecen,
o tratan de pertenecer, y la experiencia que
viven con los HN en diferentes contextos y/o
interacciones.
En un sentido muy general, los HNN tienden
a adaptarse más fácilmente a una nueva cultura
simplemente porque han hecho el esfuerzo de
cambiarse de la propia, por cualquier motivo que
sea. Sin embargo, no es fácil hacerlo y hay casos
en que llegan hasta el punto de perder su propia
identidad y lazos culturales.

Parece haber un entendimiento implícito de
que los HNN eficientes y exitosos en el
manejo de una L2 cuentan con la misma o
muy similar habilidad pragmática. Siegal,
(1986), señala: "Second language learners

3.

"Members of the target community perceive
NNS's total convergence to L2 pragmatics
as intrusive and inconsistent with the NNS's
role as outsider to L2 community, whereas
they may appreciate some measure of
divergence as a disclaimerto membership"7•

Las palabras en cursiva hablan por sí
mismas. Las implicaturas detrás de cada una
de las palabras confirman lo que recién mencioné
más arriba en la última parte de 1. Por naturaleza,
los HN son prácticamente intolerantes hacia los
HNN y todo lo que venga de y con ellos. Si
los HN se conciencian de esta realidad y aprenden
ahacer algo al respecto, los resultados promoverían
más fácilmente la interacción entre los HNN con los
HN.

&amp; Los aprendientes de una segunda lengua no emulan a,
o siguen el modelo meramente de los HN, sino que más
bien activamente crean tanto una nueva interlengua y una
identidad que los distingue en el proceso de aprendizaje.
(Traducción propia). Siegal citado por Kaspers en Can
Pragmatic Competence be Taught?, p. 12.
1
· Los integrantes de la comunidad de la lengua meta perciben
la conversión total de los HNN a la pragmática de L2
como intrusa e inconsistente con el rol de los HNN como
ajeno (outsider) a la comunidad de L2, mientras que, a la
vez, puede que aprecien alguna medida de divergencia
como una renuncia a su integración comunitaria.
(Traducción propia).

[ 89]

�4.

"Language classrooms provide an ideal
arena for exploring the relationship between
leamer's subjectivity and L2 use"8.

Lo anterior suena ideal pero hasta
amenazante. El salón de clase puede parecer
como un laboratorio de experimentación y
prueba, y eso no es exactamente el objetivo
ni el medio y mucho menos el fin que se persigue.
"Results are encouraging, suggesting that
most pragmatic features are indeed teachable"9.
Y así es, la Pragmática, Lingüística y
Extralingüística, son potencial y necesariamente
enseñables. Los HNN o aprendientes de L2, tanto
como los lingüistas y pragmáticos, ciertamente se
beneficiarían de los resultados de cualquier estudio
cuyo objetivo estuviera enfocado en información
pragmática así como verdadera práctica de las
situaciones de la vida real disponibles para ambos.
Se entiende que los intereses para cada uno de
hecho varían.
Pero el segundo elemento más importante
en el proceso de aprendizaje de una L2 es el
instructor de la lengua misma, muchas de las
veces empírico, como lo es la mayor parte de la
gente alejada del mundo de la Pragmática y la
Lingüística Aplicada específicamente. Ese/a
maestro/a instructor/a precisamente es quien tiene
que ser instruido, alertado hacia y entrenado en
todo aquello que se espera de él/ella. Los
conceptos a incluir serían: la Pragmalingüística,
la Sociopragmática, las características y rutinas
de la Pragmática, la relación Gramática-TextoDiscurso, los Actos Comunicativos de Habla, las
intenciones/fuerzas Locutivas, llocutivas y
Perlocultivas, y conceptos como esos, que
supuestamente él/ella ya llevan a cabo en su
quehacer didáctico diario y su vida normal,
eficientemente y con éxito. Además, se espera
que él/ella conozcan, o al menos se le
conciencie de todos los conceptos anteriormente
mencionados, a todo nivel social y contexto
dinámico en el que participen.
El carácter didáctico de la Pragmática, es
decir, el aspecto enseñable, en cualquier

nivel comienza con la educación en todo nivel.
Los Pragmáticos y Lingüistas pueden no ver el
bosque por la inmensa cantidad de árboles que lo
conforman. Estoy firmemente convencido que la
Pragmática comenzó a enseñarse hace ya un
buen tiempo de una manera un tanto simplista
quizá, a nivel léxico, gramático y hasta cierto
punto semántico, debido a que la Pragmática
como se concibe modernamente, asociada a la
lingüística, con rutinas, características, implicaturas
y explicaciones no era conocida.
De esta manera, sólo queda dar respuesta a
la siguiente interrogante: ¿ Qué hace ala Pragmática
ser 'enseñable'? En mi opinión, se requiere de una
campaña pública sobre la Pragmática orientada a
la Educación como instttución, la cual idealmente
debería:
1. Instrumentar cursos sobre Pragmática a nivel
de principiantes, intermedios y avanzados
para educadores: instructores/maestros/
profesores de L2,
2. Promover entre los especialistas en diseño de
programas para la enseñanza de lenguas
que se enfoquen en la toma de conciencia y
práctica de actividades sobre la pragmalingüística y sociopragmática comunicativa
como parte de una metodología ecléctica del
aprendizaje de lenguas segundas y
extranjeras,
3. Exigir a los maestros/instructores de la lengua
meta que la usen eficiente y exitosamente
desde el curso/nivel pragmático del que él/
ella esté a cargo y sepa enseñar, y
4. Requerir de los HN del inglés tomar conciencia,
de forma realista, sobre las diferencias y
similitudes de uso de lengua natural de los
HNN con el fin de aprender de ellos y
entenderlos así como su uso de lengua
materna, de tal manera que los HN puedan
ayudar a los HNN a manejar la conducta que
en L2 se espera de ellos.

BIBLIOGRAFÍA

Arens, Edmund. 1994. The Logic of Pragmatíc Thinking. From Peirce to Habermas. Translated by
David Smith. New Jersey: Humanities Press.
Austin, John Langshaw. 1962. How to do things with words. Boston: Harvard. University Press.
Bachman, L.F. 1990. Fundamental consíderatíons in language testing. Oxford: Oxford University
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Chomsky, N.1965. Aspects of /he theory of syntax. Cambridge, Massachusetts: M.I.T. Press.
Kasper, Gabriele. 1997. Can Pragmatic Competence be Taught? Second Language
Teaching &amp; Currículum Center. University of Hawaii. NFLRC NetWork #6.
httpJlwww.nflrc.hawaii.edu/NetWorks/NW06/
Kasper, G. y Rose, K. R. 1999. Pragmatics and SLA. Annual Review of Applied
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Kecskes, lstvan. 2000. Pragmatics: an ETAP course at SUNY. Summaries made by
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Leech, L.G. 1983. Principies of pragmatics. London: Longman.
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Searte, John R. 1969. Speech acts: an essay in the philosophy of /anguage. London: Cambridge
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Searte, John R., Kiefer, Ferenc and Bierwisch, Manfred. 1980. edited by. Speech act theory and
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Swan, Michael. 1985. "Acritica! look at the Communicative Approach" (1). ELT Jouma/, Vol. 39/1
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Swan, Michael. 1985. A critica! look at the Communicative Approach (2). ELT Jouma/, Vol. 39/2
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Thomas, Jenny. 1983. Cross-cultural pragmatic failure. Applied Linguistics, 4, 91-112.
Widdowson, H.G. 1979. Explorations in applied linguistics. Oxford: OUP.
Wilkins, O.A. 1981. "Notional syllabuses revisited" en Applied Linguistics, 2 (1), 83-89. ■

Todo esto, en mi opinión, sólo constituiría el
primer paso hacia la realización de la tarea final de
convertir la Pragmática en objeto didáctico,
enseñable.

a

El resultado, agrega ella, pueden conducir la instrucción de L2 como parte de la educación de lengua. Traducción propia.
Los re~_ultados. son motivantes, sugieren que la mayoría de las características de la pragmática son de hecho enseñables.
Traduccron propia. Kasper &amp; Rose, Pragmatíc and SLA, p. 96.
9

[ 90]

[ 91 ]

���EsrAs soN LAS NOTICIAS...

Mientras escribo llega el crepúsculo.
Cerca de mílos gritos que no han cesado
no me dejan cerrarlos ojos
José Emilio P.

Los CUERPOS SUFREN.
Un dolor atrofia hay.
Un gri t o ........ .
La luz se estrella en los ojos.
Un cráneo es roto. Dura y pía madre.
Un yunque c

a
e

Llan t o .........
La guerra se hace.
TV escupefuegos espantasueños serpentina de
rojo tiovivo blindado tanque que dispara lo
incomprensible.
Una inundación en el cielo de globos totales.
Un mundo que pesa. Yunque con dirección ala sien.
Como piedra sísifa pipilante.
Estornino:
can t o...
... de
muerte...

[ 97]

�EL SUEÑO DEL VAMPIRO

NARRADOR OMNISCIENTE

Mirar es aceptar,
me repetía incansablemente, ...
Juan G.P.

Yde pronto, me pongo otra vez a temblar yarepetirme
que esto no puede seguiras{,
que tengo que haceralgo,
que debo salvarme...
Juan Vicente M.

FUEGOS FATUOS SOMOS EN EL RELATO DEL INFIERNO. EL OJO ES LA voz QUE NOS describe. Ojo en
microscopio frente amuestra en llamas. Ojo de ajedrecista. Naturalista. Faulkeriano. Ojo
elevado al fin del mundo.

vampiro.

Punto de vista. El otro. Nosotros. Ojos que ven lo que pueden. Ojos criminales entre el
vaivén de lo moral ylo ético, ojos de conciencia de tortura auto del no saber en el otro.
El terror se cuela. Un corazón delata. Un párpado se ausenta. El ojo en punto de mira
revienta alos pichones en el cielo.

vampiro.

El mundo en nosotros. En el ojo la mirada. El relato del infierno.
Un ojo nos vigila.
Ysólo atinas a tocarme.

..
Me niego amorderte/ perrn~ir tu
sangre en mis labios.
La vida/ frasco de vidrio es
mi nueva bestia.

Duele la existencia y quema en los
poros la tierra de sol/ sí/ y el absurdo
nos fortalece/ sV
pero es mayor el vacío de materia
espacial y es igual auna garganta
abierta de sonidos que rebotan en los
muros de cristal del frasco vacío de
café que ahora habito.
vampiro. Duerme sin caída de párpados/
cuida de tu eternidad/
mientras puedas seguir ganándole al
gallo/ yo despierto...
···

Pero cada vez que creían haberla alcanzado,
Beatrizse escapaba
Juan Vicente M.

Odvidio Reyna García

[ 98 J

[ 99]

��Un Nietzsche libertario
Leonardo Iglesias: Psicología de la volunlad de poder, Anthropos-FFyL-UANL, España, 2003.

Giampiero Bucci

¿CuANoo

DECIMOS QUE UN

FILósoFo

ES GRANDÉ? OIGAMOS QUE

cuando:
-a} se plantea problemas que siente como vitales, para sí mismo y
~&amp;i.,-obllad
los demás.
c1c ,,..&amp;,
b} es capaz de convencer a los demás que estos problemas son
comunes.
c} proporciona, a los que lo leen, las "palabras para decino•, crea
un estilo de pensamiento, una retórica y una escuela, y sigue
siendo problemático durante años, más allá de las modas
hermanadas con la muerte.
El hecho de estar o no de acuerdo no influye, y los límites cronológicos, los alfas y
omegas, no son un real impedimento. Hay filósofos que escriben para las generaciones
venideras. Justo corno Nietzsche. Sobran pruebas de que lo consideramos grande, fuera de
cualquier juicio de valor. Lo dicen el tamaño de la bibliografía, el número de los que ha
influenciado y el haberse interesado en él otros filósofos igualmente tenidos por grandes. Así
que su rostro actual es un mosaico al cual han puesto mano muchas manos, demasiadas
para la memoria. Ahora, la pluralidad de interpretaciones no es exclusiva de Nietzsche.
Es el tiempo mismo que se encarga de hacer de toda filosofía un mensaje abierto. Pero el
conjunto de los mensajes de Nietzsche es especial y voluntariamente abierto. Así conviven
lado a lado, y con fundamentadas razones, el Nietzsche prefascista de Luckács y el insurrecto
de Deleuze, el profeta del trabajado de Jünger y el platónico desenfrenado de Heidegger.
Entre otros.
Esto nos autoriza, creo, a armar cada uno su Nietzsche y echarlo al mar de las
interpretaciones. Una de las cuales, una muy reciente, nos da la ocasión de ver algo de
Nietzsche tal vez oMdado. Es la de Leonardo Iglesias, demasiado conocido para presentarlo
aquí. Siendo, además que filósofo, psiquiatra, Iglesias ha ido a buscar a Nietzsche en el terreno
de la psicología, cosa muy acertada, con el pensador que anunció que ésta iría a sustituir la
metafísica en el reino de las ciencias.
Iglesias sigue el tema de la voluntad de poder poniéndolo en contacto con nuestros
actos más cotidianos y con situaciones psicológicas y existenciales en las cuales nos
encontramos. Un enfoque personal, y por ende original. El resultado es un verdadero cuerpo
a cuerpo con el filósofo alemán, una obra de rara intensidad, con una fuerza de apropiación del
texto que me recuerda la de Bataille, que estuvo siguiendo a Nietzsche hasta identificarse
con él. El Nietzsche de Iglesias es un libertario que, en pleno período apocalíptico, sigue
siendo fiel a las potencialidades subversivas de la escuela de la sospecha, y presta armas
para un movimiento de emancipación. Un Nietzsche real, sin duda, pero escurridizo, como
siempre. Porque a la sombra de este profeta de liberación, existe otro que lleva al
juego cósmico, a la justificación estética y a la caída del Yo fuerte y de la Verdad. A este
Nietzsche que nos reta a trazar los límites del nihilismo debemos una respuesta.
Iglesias nos ha ayudado a recordar la carga libertaria de Nietzsche. Como uno de sus
lectores, espero que siga en su confrontación con él, con ese otro Nietzsche, y que nos vuelva
a dar su punto de vista. ■

[ 103]

�La pasión del diablo
Coral Aguirre: La pasión del diablo. Una visión enamorada, FFyL-UANL, México, 2004.

O/impía Farfán

CON NUESTRA 1NTERVENC16N PRETENDEMOS, NO SOi.AMENTE COMENTAR a LIBRO
titulado La pasión del diablo. Una visión enamorada, sino también
invitarlos a disfrutar de su lectura, los que ya lo han leído estarán de
acuerdo con nosotros que desde la introducción, la autora nos contagia
su entusiasmo y su interés por conocer la historia de la danza de
Chicaleros y su práctica contemporánea.
Permítanme contarles que una mañana llegó Coral Aguirre anuestra
oficina esperando encontrar algunas referencias sobre esta danza, pero
no fue así, y sólo le informamos que conocíamos algunos trabajos de los
maestros de danza folklórica del estado, entre ellos un video que fue
presentado en un congreso sobre cultura realizado en el Parque Niños Héroes, hace ya
algunos años. Finalmente, le proporcionamos información general sobre la danza en México
y algunos trabajos publicados sobre la danza de moros y cristianos o de conquista.
Pero sin desanimarse ante la poca ayuda brindada, Coral Aguirre continuó sus
indagaciones; realizó trabajo de campo, observó sin perder detalle, cada uno de los
aspectos: preguntó, analizó y reflexionó sobre esta expresión cultural y ahora estamos
ante su libro, que se inició en el momento en que fijo la vista y se interesó en un mural
que adornaba la pared localizada a espaldas del auditorio municipal de Galeana,
el cual fue plasmado por otros artistas a quienes también les habían impactado la danza
de "Los Chicaleros", "Chamucos" o "Los Diablos" como también se les conoce.
El libro de Coral está ordenado de los siguientes apartados: Introducción, La
Danza Chicalera, Marcos de reflexión a propósito de la danza Chicalera, Conclusiones y
Bibliografía.
Al iniciar esta investigación la autora sólo estaba interesada en la práctica dancística,
pero en el transcurso de la misma, se encontró sorpresivamente ante la memoria colectiva
de los pueblos del sur del estado de Nuevo León. En Semana Santa es cuando se activa
la memoria, su práctica revitaliza a los habitantes de esta región quienes se reúnen después
"de un duro año de trabajo o regresan de los grandes centros urbanos• a donde han tenido
que emigrar para sobrevivir. Así, la danza de Chicaleros no es sólo un referente cultural,
con ella se identifican los miembros de la danza y se manmesta la pertenencia a un grupo
social; con ella también se expresa la diversidad y la dtterencia con los otros habitantes del
estado de Nuevo León.
En este orden, la identidad como lo sabemos no es estática, sino que cambia, se
modifica; pero también marca fronteras, delimtta espacios y, en este caso, son los propios
"diablos• quienes presentan coreográficamente este mensaje a propios y extraños. Por lo
tanto, la identidad no es una esencia, un atributo o una propiedad intrínseca del sujeto, sino
que tiene un carácter subjetivo y relacional que emerge y se afirma sólo en contraste con otras
identidades en el proceso de interacción social.

[ 105]

�Así la autora en la introducción, nos comenta como "los otros•, los dtterentes, encontrados
en estas tierras, los llamados "chichimecas", devinieron para los europeos o los españoles en
herejes, diablos, demonios, chamucos, judíos, bárbaros o salvajes. Y nos hace saber que
como resultado de sus primeras indagaciones, le interesó encontrar en la ceremonia que hoy
en día se puede observar en dtterentes comunidades, las imágenes de la memoria colectiva,
pero también, como ella lo denomina, un presente comunitario.
La memoria se convierte en colectiva al pasar de los saberes individuales a los sociales,
es decir, los que la colectividad representa como suyos al significar lo que fue el pasado,
transponiéndolo en el presente. Así, Coral Aguirre indagando recuperó una parte de el tiempo
y del espacio social del grupo, constituido por los saberes y tradiciones que lo signttican, y que
reúnen en este complejo dancístico: "La Danza Chicalera•.
De acuerdo a Leroi-Gourham1, Coral Aguirre nos habla de una memoria étnica
que asegura la reproducción de los comportamientos en la sociedad; en este caso, la
memoria colectiva se vuelve una representación viva, recreada por los danzantes en
donde se conjuga el pasado y el presente. Las representaciones sociales de las que forma
parte La Danza de Chicaleros --entendida también como un complejo simbólico-culturalson entonces "una forma de conocimiento socialmente elaborada y compartida, y orientada
a la práctica que contribuye a la construcción de una realidad común de un conjunto
socia(.
De esta manera nos damos cuenta que la memoria es producción y reproducción de la
identidad social. La memoria es la facultad de recordar el pasado, siendo su elemento de
expresión la tradición que hace que todo lo que se recuerda se convierta en un proceso social.
Para que la tradición exista, en este caso la tradición dancística de los Chicaleros, necesita de
un auditorio que la avale, que se identifique con ella creando un sentido comunitario. Así, es
importante mencionar que la reproducción de las diferentes formas de expresión humana
constituye elementos fundamentales de la cultura. Sin embargo, la continuidad y persistencia de
tales manttestaciones que la conforman también puede ser revalorizada, recreada e incluso
reinventada hasta su transformación.
Ahora bien, en el desarrollo del libro, Coral Aguirre nos describe la Danza de Chicaleros,
la cual se realiza en Semana Santa, no sólo en Nuevo León, sino también en San Luis Potosí
y Coahuila; nos relata la organización de la misma, así como las variantes que cada comunidad
le imprime a su propia danza.
Es importante enfatizar la forma en la que se socializa a los niños preparándolos para ser
diestros con el chicote con el fin de participar en la Danza, y conservar la tradición.
Por su parte, la fiesta logra reunir a los pobladores de cada localidad para disfrutar tanto
de la danza, como de la música y la comida. En este caso, el platillo principal es el chica/,
elaborado a base del grano de maíz, se recoge tierno en noviembre y se deja secar hasta
fines de marzo que es cuando se desgrana, para guisarlo con chile rojo, ajo, cebolla, sal y
orégano. El chica/se le da alos chamucos o se comparte la comida que se haya elaborado con
ese propósito.
Esta danza de acuerdo a la autora, en algunas ocasiones se transforma en un ritual
propiciatorio de las lluvias y la danza se convierte en una rogativa para que llueva realizando
acciones que semejan la lluvia, la siembra, la cosecha y el acto de comer. Este dato nos muestra
que la danza es definitivamente de un grupo que se dedicó o se dedica a la agricultura.

' Algunos autores distinguen tres tipos de memoria: específica, artificial y étnica. Ver Leroi-Gourham,
citado por Le Golf, El orden de la memoria, p. 113.
2
Gilberto Giménez, Configuraciones étnicas en Oaxaca, p. 54.

[ 106]

Es interesante también recordar cómo uno de los ritos importantes es el intento del
rapto de la novia. Los sucesos en torno a este asunto sólo tienen el fin de hacer reír
a toda la concurrencia con sus bromas y sus juegos. Hasta que llega el momento
culminante de la boda que repite paso por paso todo el ritual. Para terminar con el
destape de los personajes, tanto diablos como el juez, la novia se quita la máscara y tiran
el chicote, de esta manera se termina la danza pero sigue el baile y la fiesta.
En los apartados que siguen, la autora comparte con nosotros la información
que recopiló de algunas fiestas o rituales, que también se llevan a cabo en Semana
Santa en otras regiones del país. Después analiza cada uno de los elementos de
este complejo dancístico, como lo son la música tradicional: las redovas, el chotis y huapangos;
y los instrumentos musicales como el acordeón, bajo sexto y violín. Se detiene en otros
elementos como el vestuario, la máscara, el travestismo de los danzantes, los diablos.
La autora insiste que en la danza no participan mujeres, pero hay que resaltar que en la
festividad sí, pues me imagino que son las encargadas de la comida, probablemente de la
elaboración de los trajes, o en otras actividades.
En cuanto a que la danza se organiza como una mayordomía tradicional a la
manera de los pueblos indígenas, nosotros no estamos de acuerdo pues conforme
a los datos aportados observamos que no funciona como una mayordomía3, ya que
éste tipo de organización, en la mayoría de los pueblos que todavía la practican, se
sostiene en una jerarquía cívico-religiosa, y se dan casos en que sólo existe una jerarquía
religiosa.
En este sentido, en las comunidades indígenas, esta organización cívico-religiosa:
regula la acción social, ejerce el control y garantiza simbólicamente el aprovechamiento
del territorio y sus recursos, pues funge como mediadora entre el plano material y el plano
divino. Así, el cargo consiste en la obligación que tiene cada uno de los ciudadanos, hombres
casados, de cumplir con un servicio religioso, civil o político, ya que es una norma
establecida por la comunidad que involucra a sus miembros en una red de reciprocidades en
la convivencia social.

REFLEXIONES FINALES
Este trabajo contribuye y se inserta en el creciente interés entre los investigadores
y las instituciones por preservar y revalorizar el patrimonio cultural tanto a nivel local,
regional y nacional. La cultura que comprende todo lo relacionado c?n los ~?lores, las
creencias, representaciones, los signtticados que dan sentido yordenan la 1nteracc1on entre los
individuos.

Las sociedades indígenas establecen formas de organización y prácticas sociales como los sistemas de
cargos de las autoridades municipales o los de mayordomos y car~uer?s para reai¡za~ las fie_sta~ de los
Santos Patrones. Estos sistemas son dinámicos y se transforman h1stóncamente bajo influencias internas
o externas. Actualmente las jerarquías pollticas y religiosas tienden a separarse, los criterios de elección
para los cargos recaen en la asamblea comunitaria. La asamblea es la institución_que puede ser ent~ndida
como una estrategia para regular la vida interior de las comunidades y para relacionarse con el extenor, de
esta forma la participación y el consenso, mecanismos en que se basan las asambleas, ~ presen~ como
los principios estructuradores de la vida colectiva. Ver Barabas y Bartolomé, Configuraciones étcmcas en
Oaxaca, pp. 34-39.

1

[ 107]

�De esta manera, el trabajo de Coral Aguirre, tiene trascendencia para incrementar
el conocimiento de la sociedad regiomontana, pues conocer la cultura de un pueblo, es
decir, la artesanía, las prácticas medicinales, la indumentaria, los hábitos culinarios, las
tradiciones dancísticas y musicales, los rituales, celebraciones y las festividades en una
localidad determinada, nos permite una mejor comprensión de los conocimientos y
prácticas organizadas en sistemas simbólicos, es decir, de las manifestaciones que dan
sentido a determinadas formas de expresión cultural.
Además, los referentes culturales regionales se muestran cada vez más importantes
para nuestra adscripción y diferenciación ante los "otros•, es decir, los que pertenecen
a otros grupos, comunidades o sociedades. Sin embargo, es necesario no perder de vista
que la identidad de una persona, de un grupo étnico, de una región o toda una nación
no es estática, más bien es un proceso social que varía históricamente a través del tiempo
y el espacio.

¿sigue vigente la fenomenología?
Adalberto García de Mendoza: Filosoffa moderna -Husserl-Scheler-Heidegger-. Conferencias de 1933,
jitanjáfora Morelia Editorial-FFyL-UANL. México, 2004.

José Roberto Mendirichaga
La filosofía no es una ciencia y, sin embargo, ninguna
disciplina puede existir sin ella, porque es el arte de las
preguntas conformes a la razón.

Luis Villoro, al recibir de la UAM en 110V1embre 7 de 2004 el
doctorado honoris causa.

BIBLIOGRAFÍA

EN PRIMER LUGAR, QUISIERA FELICITAR A LAS INSTITUCIONES QUE HICIERON POSIBLE LA EDICIÓN
Aguirre, Coral. 2004. La pasión del diablo. Una visión enamorada. Facultad de Filosofía yLetras. Universidad
Autónoma de Nuevo León. México.
Barabas, Alicia M. y Miguel A. Bartolomé (coords.). 1999. Configuraciones émicas en Oaxaca. Perspectivas
etnográficas para las autonomías. Vol. 1: Introducción, Macroetnias. Instituto Nacional Indigenista,
Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Instituto Nacional de Antropología e Historia. México.
Giménez, Gilberto. 2000. "Territorio, cultura e identidades. La región soci&lt;H:ulturar, en Globalización y
regiones en México, Rocío Rosales Ortega (coord.) Programa de Estudios Universrtarios para la
Ciudad, UNAM; Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, Miguel Ángel Porrúa Edrtorial.
México.
Le Golf, Jacques. 1991. El orden de la memoria. El tiempo como imaginario. Paidós, España. ■

del libro titulado Filosofía moderna -Husserl-Scheler-Heidegger-. Conferencias de 1933,
del filósofo Adalberto García de Mendoza, lo anterior en función al valor del texto y, a la
vez, a la escasa producción librarla de temas filosóficos en México.
Concretamente, hay que reconocer el esfuerzo editorial de Red Utopía, A.C.
jitanjáfora, de Morelia, la que en la serie de Fenomenología ha editado ya textos de Antonio
Zirión Quijano, Lester Embree y el de Adalberto García de Mendoza que se presentó la
noche del 17 de noviembre del año próximo pasado en la FFyL de la UANL, teniendo el
proyecto la citada editorial de imprimir en breve dos trabajos más, uno de Pio Colonello y otro
de Hugo Padilla.
Para esta edición de Filosofía moderna, es menester, igualmente, dar el crédtto a la
Universidad Autónoma de Nuevo León y a su Facultad de Filosofía y Letras por la coedición
del correspondiente libro, lo que difícilmente sería posible si no hubiera un entusiasta
grupo de profesores del Colegio de Filosofía de la Facultad; de profesionales de la carrera de
Licenciado en Filosofía, algunos de los cuales han continuado estudios de posgrado en la
misma especialidad; y de alumnos de la misma carrera, que secundan los proyectos y dan
aliento a estas acciones con su participación.
Estos exalumnos de la Facultad, desde diversas trincheras y particularmente durante los
últimos cinco años, han realizado esfuerzos por revalorar la tarea filosófica en la entidad y se
han dedicado a continuar profundizando en el estudio de esta ciencia de ciencias y disciplina
radical, clave para la mejor comprensión y transformación de la realidad, en un mundo cada
vez más complejo, sujeto a los dictados del mercado, haciéndose necesarias las llamadas

terceras vías.
Pero vayamos al libro en cuestión. Se trata de una edición que toca fibras sentimentales
y mueve esquemas conceptuales, es nada menos que la reproducción de 29 conferencias que
dictara el filósofo mexicano Adalberto García de Mendoza en la naciente Universidad de Nuevo
León, en el invierno de 1933, institución dignamente presidida por el rector Héctor González,
de feliz memoria, que hubiera de verse muy pronto clausurada y convertida en Consejo de
Cultura Superior, merced a las luchas ideológico-políticas de esa década y los primeros años
de la siguiente.

[ 108]

[ 109]

�En su amplia y rigurosa Presentación, el maestro Pedro Cortés Rodríguez explica
lo que deba entenderse por fenomenología; quién fue Adalberto García de Mendoza
(Pachuca, 1900-Ciudad de México, 1965), profesor de la UNAM, músico yfilósofo que estudió
en Alemania; de qué manera pueden agruparse estas 29 clases; en qué forma el autor de
Lógica (1932), Corrientes de la filosofía contemporánea (1933) y Estética dialéctica (1940)
exige "una renovación cultural propiciada a través de la reflexión filosófica"; y cómo concibe
García de Mendoza a la fenomenología, como ciencia descriptiva de los contenidos de la
conciencia.
Igualmente, Cortés Rodríguez señala la simpatía del autor por la fenomenología
-representada básicamente por Edmundo Husserl, Max Scheler y Martin Heidegger- y su
afán de enseñarla; el paso del docente, de un idealismo metafísico a un realismo existencial; lo
que ya fue estudiado por Antonio Zirión, al detectar que García de Mendoza asume la
fenomenología como un método, la considera integral y que desemboca en un idealismo
metafísico; a la vez que reflexiona el presentador sobre la necesidad de una fenomenología
que no renuncie a "afrontar con todo rigor desde su horizonte mismo problemáticas concretas
de cada situación histórica y cultural".
Reconoce Cortés Rodríguez, que "...difícilmente se puede aprender fenomenología de
estas Conferencias. Actualmente contamos con estudios mucho mejor elaborados al respecto.
Consideramos oportuno ofrecer la publicación de las Conferencias de 1933, en gran medida
por su valor como documento histórico". Con respeto hacia el presentador y curador de la
obra, difiero un tanto de esta apreciación. Para quienes no somos expertos en el tema, estas
lecciones o conferencias ciertamente contribuyen a brindar una visión general de esta escuela
filosófica, que mantiene una línea que debe buscarse de manera ascendente en Hegel, Kant,
Hume y Descartes, a la vez que habría que ver su influencia, entre otros, en el pensamiento de
Sartre, Adorno y los mismos filósofos posmodemos. 1
Las conferencias de García de Mendoza son muy didácticas. Se pueden seguir de
manera fácil, porque son breves y claras. El autor nos va llevando de la mano, siguiendo un
método muy lógico y, ala vez, bastante descriptivo. Es su afán por dejar claro que el positivismo
no es ya la vía más idónea para la misma ciencia exacta; y es, a la vez, su interpretación de la
realidad, buscando salvar lo eidético y conciliarlo con la existencia.
Por eso escribe acerca de "una filosofía en que la praxis tenga su mayor importancia y
realización"; "una filosofía de objetividades"; el valor de la antropología filosófica; la necesaria
revisión de los métodos psicológicos; la revisión de Husserl al psicologismo tradicional; y las
diferencias entre el posttivismo y la fenomenología.
No quisiera cerrar este comentario sin antes remarcar la vigencia de estos estudios
fenomenológicos. Lo que Adalberto García de Mendoza vino a decimos en 1933, sigue siendo
tema de estudio, discusión y crítica en la actualidad. Díganlo, si no, los trabajos que abordan,
tangencial o directamente, el tema de la fenomenología, como los de Jürgen Habermas:
Conocimiento e interés (1965); George Steiner: Heidegger (1978); Jacques Derrida: Of spirit.
Heidegger and the question (1987) y Gianni Vattimo: Introducción a Heidegger.2

1
· Véase el libro de Peter Sedgwick, profesor de Filosofía en la Universidad de Cardiff,
titulado Descartes to Derrida. An introduction to european philosophy, Blackwell. Oxford, 2001, passim y,
especialmente, pp. 119-121.
2
Cfr.: J. Habermas: Conocimiento e interés y E. Husserl: La filosofía en la crisis de la humanidad europea
(Vol. 12 de la Col. Materiales de Filosofía, Universidad de Valencia, Valencia, 1997); G. Steiner. Heidegger
(Tr. de Jorge Aguilar Mora, Primera edición en español, Breviarios 347, FCE, México, 1983); J. Derrida:
Of spirit. Heidegger and the question (Translated by Geoffrey Benington &amp; Rache! Bowlby, The
University of Chicago, Chicago, 1989); y G. Vattimo: Introducción a Heidegger (Col. Filosofía, Gedisa.
Barcelona, 1998).

[ 110]

Por último, quisiera concluir con una erra de Josep Maria Bech, en su libro De Husserl a
Heidegger. La transformación del pensamiento fenomenológico.
La inclusión de Heidegger en el movimiento fenomenológico debe ir acompañada de ciertas
matizaciones. Apesarde que Sein und Zeit (Sery Tiempo), la obra más célebre de este pensador, fue
inicialmente publicada en el Jahrbruch editado por Husserl, la 'primera' filosofía de Heidegger, o sea
la doctrina que este autor denominó 'ontología fundamentar, mantiene una ambigua relación con la
escuela de pensamiento que impulsaba Husserl. Los antagonismos entre ambas doctrinas coexisten
con las afinidades, y en este complejo horizonte aparecen algunos de los temas más relevantes de
la filosofía de nuestro tiempo (.. .).3

Es decir, que estamos ante una discusión actual, perenne. Es el tema del ser,
de la esencia y la existencia. Y es el tema de la persona humana, razón de ser de un
humanismo que debe levantar su voz frente a doctrinas que buscan, de manera consciente
o inconsciente, disminuir el valor de esta persona y exaltar el dinero, el poder la ideología.
Enhorabuena, pues, por este libro de Adalberto García de Mendoza, rescatado de una
versión mimeográfica, que pudo haberse quedado en potencia y que hoy, felizmente, está en
acto, gracias a presentador y editores. ■

s. Josep Maria Bech:

De Husserl a Heidegger. La transformación del pensamiento fenomenológico,

Col. Filosofía 9, Ediciones de la Universidad de Barcelona. Barcelona, 2001, p. 16.

[ 111 ]

�COLABORADORES

Adelaida de Juan. (La Habana, 1931). Estudió música en la Universidad de Columbia
y el doctorado en Filosofía y Letras en la Universidad de La Habana. Es profesora
tttulaR del Departamento de Historia del Arte en la Universidad de La Habana. Entre sus
títulos publicados destacan: Introducción a Cuba: Las artes plásticas, Pintura cubana: Temas
y variaciones, Más allá de la pintura y Del silencio al grito. Mujeres en las artes plásticas.
Adolfo Torres Peña. (Monterrey, N. L., 1950). Estudió la Licenciatura en Ingeniería
Química, y la Maestría en Filosofía de la Ciencia en la Universidad Autónoma de Nuevo
León. Ha incursionado en la creación y producción de obras teatrales. Entre sus obras
publicadas se encuentran: En el jardín azul del extravío (1996); Madero, Tiempos de sueños
(2003); y Jacinto o las confesiones (2004).
Armando González Salinas. (Monterrey N. L., 1947). Maestro de la Facultad de Filosofía y
Letras de la UANL. Es egresado de la Licenciatura en Letras Españolas del ITESM, maestro
en Letras Españolas por la Universidad del Estado de Indiana y maestro en Educación en la
Enseñanza de Inglés por la Victoriana Universidad de Manchester, Inglaterra. Posee además
estudios doctorales en Lingüística Hispánica por la Universidad del Estado de Nueva York.
Actualmente es integrante del Comtté de Doctorado de la FFyL-UANL.
Giampiero Bucci. (Roma, 1951). Obtuvo la licenciatura en Filosofía con la tesis Hegel y
Nietzsche en el joven Batail/e por la Universidad Estatal la Sapienza. Ha publicado diversos
artículos en Annas y Letras, Deslinde y Humanitas. Actualmente es maestro de Filosofía política
en la FFyL de la UANL.
Humberto J. Martínez. Cursó una licenciatura en Traducción Inglés-Español y una
maestría en Educación por la FFyL de la UANL, donde labora como maestro de tiempo
completo desde hace 24 años. Es maestro de cátedra en el lnstttuto Tecnológico de Estudios
Superiores de Monterrey, en el departamento de Lenguas Modernas y ha participado como
conferencista en asociaciones nacionales e internacionales de maestros de inglés como
MEXTESOL, TESOL y ANUPI. Recientemente diseñó el diplomado en Fonética y Fonología
implementado en la FFyL de la UANL, donde también fue instructor.

J_ _ _

Javier lrlgoyen-García. (España, 1975). Obtuvo su licenciatura en Filología Hispánica
en la Universidad de Santiago de Compostela. Después de estudiar su maestrfa en
Literatura Hispánica en la Universidad de Colorado en Boulder (USA), trabajó durante
dos años como lector de español en la Universidad de Valenciennes (Francia). En la
actualidad, realiza estudios de doctorado en la Universidad de Pennsylvania, especializándose
en ltteratura premodema. Ha publicado artículos en las revistas Finis terrae, Annas y Letras y
Afro-Hispanic Review.
Javier Rojas Sandoval. (Guanajuato, 1943). Docente-investigador de la Facultad de Filosofía
y Letras de la UANL. Es autor de artículos en revistas como Aquí vamos, Siglo XXI, Deslinde
y de los libros Monteffey: poder político, obreros y empresarios en la coyuntura revolucionaria
y Los Debates en el Congreso Constituyente de 1917 del Estado de Nuevo León.
José Roberto Mendirichaga. (Monterrey N. L., 1944). Licenciado en Filosofía por la
Universidad del Valle de Atemajac, en Guadalajara; maestro en Letras Españolas por la
Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León; y candidato
al doctorado en Historia por el Departamento de Historia de la Universidad Iberoamericana,
donde prepara su tesis doctoral sobre "El Colegio de San Juan Nepomuceno, 1878-1914.
Presencia jesutta desde Saltillo". Actualmente es profesor asociado del Departamento de
Humanidades de la Universidad de Monterrey.

[ 113]

�Leonardo Iglesias. (Higueras N. L., 1942). Realizó estudios de Médico Psiquiatra en
Monterrey (IMSS). Entre sus obras publicadas se cuentan: Psicología de la política, Delincuencia
juvenil, Antropología médica, La cultura , los valores y la educación, Cultura, religión y sociedad
en el fin de milenio y recientemente Psicología de la voluntad de poder. Fue director de la
Facultad de Filosofía y Letras UANL de 1971 a 1972 y subdirector de la Escuela de Graduados
de la Normal Superior de Nuevo León de 1991 a 1995.
Odvidio Reyna García. Licenciado en Letras Españolas por la Facultad de Filosofía y
Letras-UANL. Ha sido integrante de distintos talleres de creación literaria en la localidad
y ha recibido entre otros reconocimientos el del "Certamen de Literatura Joven Universitaria"
UANL. Actualmente es colaborador voluntario en el !NEA y trabaja su primera incursión en la
novela con una trilogía: Lo que hace el hambre, El castillo de la noche con sol y Todos están
muriendo.
Olimpia Farfán Morales. Antropóloga. Coordinadora del Proyecto Regional Ciudad de
Monterrey, dentro del Proyecto Nacional Etnografía de las Regiones Indígenas de México en
el Nuevo Milenio del INAH y el CONCYT. Es candidata al grado de maestría en Ciencias
Sociales por la División de Estudios de Posgrado de la FFyL-UANL.
Roberto Femández Retamar. Nació el 9 de junio de 1930 en La Víbora, un barrio de La
Habana. Empezó a estudiar Pintura y Arquitectura, pero terminó estudiando Humanidades en
la Universidad de La Habana (1948-1952), donde recibió el doctorado en Filosofía y Letras
(1954). En 1952 obtuvo el Premio Nacional de Poesía. En París, en 1955-1956, fue alumno del
lingüista André Martinet. Ha sido profesor en distintas universidades de su país y fuera de él.
Entres sus publicaciones destacan los libros Aquí(1994) y Versos (1999).

NORMAS EDITORIALES

Los textos serán originales einéditos. Deberán presentarse redactados en español, impresos por una sola
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versiones incompletas, los originales recibidos se considerarán versión definitiva. Asimismo, deberán
incluir. dirección postal, correo electrónico yuna pequeña síntesis curricular del autor.

1. Los originales tendrán una extensión entre 1Oy 15 cuartillas de ser ensayos, yen el caso investigaciones, entre 25 y40 cuartillas, ydeberán presentarse en una versión de computadora que incluya
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deberá entregarse un impresión adoble espacio (incluso las notas de texto). El ancho de las líneas
debe ser de 65-70 golpes, por 27-28 líneas (equivalentes auna cuartilla).
2. Los autores deberán adjuntar un resumen de su artículo no mayor de cinco líneas yuna breve lista
de palabras clave.

3. Las referencias de los libros en la bibliografía deberán contener los siguientes datos (en este mismo
orden):
•
•
•
•
•
•

Nombre del autor
Año de edición
Título dellibro (subrayado)
Editorial
Ciudad (en español, en los casos de referencias bibliográficas en otro idioma)
Número total de páginas (variable)

Ejemplo:
• Katz, Friedirich (comp.), 1990, Revuelta, rebelión y revolución. La lucha en México del siglo XVI al
siglo XX, Ed. Era, 2 volúmenes, México.
Burckhardt, Jacob, 1943. Force and Freedom. Pantheon Books. Nueva Yorlc, 303 pp.

4. Las referencias de capítulos en la bibliografía deberán contener los siguientes datos (en este mismo
orden):

• et al (y otros) se utiliza para indicar que una obra está firmada por varios autores,además del que
se indica.
• v.g. (por ejemplo).
• of. o cfr. (véase oconfróntese)
• supra (arriba)

• infra(abajo)
• e.(esto es)
• ci~ (alrededor de)
• loe. cit(en el lugar citado)
• passim (en varios lugares)
• vid. (véase)
• sic(así, textualmente)
• comp. ocomps. (de compilador ocompiladores), coord. ocoords. (de coordinador ocoordinadores)
se utiliza de preferencia entre paréntesis, inmediatamente después del ode los nombres del autor o
autores del libro.
• cap. (capítulo)

[ 114]

[ 115]

�• ed. (edición)

• s.e. (sin edttor)
• s. f. (sin fecha)
• s. l. (sin lugar de edición)
•
•
•
•

mímeo (mimeografiado)
pról. (prólogo)
íntrod. (introducción)
trad. (traducción)
• s. (y siguiente)
• s.s. (y siguientes)
5. Todos los textos recibidos serán sometidos a un dictamen cuyo resultado puede ser:
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el artículo esté sujeto a cambios. Los dictámenes positivos o negativos sólo se entregarán
cuando el autor lo solicite. El Consejo Edttorial tiene entre sus atributos decidir los artículos
que se incluyen en la revista Cathedra de acuerdo con la línea editorial. Si el artículo se
publica, el autor recibirá a vuelta de correo, dos ejemplares de la revista.

[ 116]

��Teatro de Género
Rosa Ma Gutiérrez García

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                <text>Cathedra : Revista de la Facultad de Filosofía y Letras, UANL</text>
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                <text>Revista de la Facultad de Filosofía y Letras. Publicación fundada en 1974. Contiene investigaciones de antropología, ciencias sociales, cultura, sociología, humanidades, ciencias del lenguaje, literatura, historia y filosofía</text>
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              <text>Cathedra : Revista de la Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Autónoma de Nuevo León, 2005, Quinta Época, Año 5, No 9, Enero-Junio</text>
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              <text>Revista de la Facultad de Filosofía y Letras. Publicación fundada en 1974. Contiene investigaciones de antropología, ciencias sociales, cultura, sociología, humanidades, ciencias del lenguaje, literatura, historia y filosofía</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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