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Revista de la Facultad de Filosofía y Letras, UANL®

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Quinta época, Año VIll, No. 14, julio-diciembre 201 O

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Rector
lng. Rogelio G Garza Rivera
Secretario General
Dr. Ubaldo Ortiz Méndez
Secretario Académico
Lic. Rogelio Villarreal Elizondo
Secretario de Extensión y Cultura
Dr. Celso José Garza Acuña
Director de Publicaciones

Dra. María Luisa Martinez Sánchez
Directora de la Facultad de Filosofia y Letras

Artículos
CORAL AGUIRRE
Victoria Ocampo y Alfonso Reyes
5
NICOLÁS DUARTE ÜRTEGA
Pasado, presente y futuro de la historia
9

Creación
Luis AGUILAR
Fruta de temporada (fragmento)
49
ELIGIO CORONADO
Interludio de pájaros
59

Ensayos
Mtra. Maria Dolores Hernández Rodríguez
Editora Responsable
Dra. Leticia Ruvalcaba Amador
Uustraciones
Víctor Ramírez Cortez
Revisión
Rosalinda Cantú Cantú
Diseño de portada
Julián García Pérez
Formato
Cathedra Revista de la Facultad de Filosofía
y Letras, UANL, Año VIII, No. 14,
julio-diciembre 201 O. Fecha de publicación:
30 de mayo de 2011. Revista semestral, editada
y publicada por la Universidad Autónoma de
Nuevo León, a través de la Facultad de Filosofía
y Letras. Domicilio de la publicación: Facultad
de Filosofía y Letras, Ciudad Universitaria, San
Nicolás de los Garza, Nuevo León, México,
C.P. 66451. Apartado Postal IO, Suc. F. Teléfono
y fax (O 1-81) 8352-4259 y 8352-4250 ext. 109.
Impresa por: Grafo Print Editores, S.A., Av.
Insurgentes 4274, Colinas de San Jerónimo, C.P.
64630, Monterrey, N.L., México. Fecha de
terminación de impresión: 30 de mayo de 201 l.
Tiraje: 300 ejemplares. Distribuida por:
Universidad Autónoma de Nuevo León, a través
de la Facultad de Filosofia y Letras, Ciudad
Universitaria, San Nicolás de los Garza, Nuevo
León México. C.P. 66451.
Número de reserva de derechos al uso exclusivo
del título Cathedra Revista de la Facultad de
Filosofía y Letras, UANL, otorgada por el
Instituto Nacional del Derecho de Autor:
04-2009-061817564800-102, de fecha 18 de
.iJ¡nio de 2009. Número de certificado de licitud
de título y contenido: 14,908 de fecha 16 de
agosto de 201 O, concedido ante la Comisión
Calificadora de Publicaciones y Revistas
Ilustradas de la Secretaría de Gobernación. ISSN
en trámite. Registro de marca ante el Instituto
Mexicano de la Propiedad Industrial: 1,183.735.
Las opiniones y contenidos expresados en los
artículos son responsabilidad exclusiva de
los autores.
Prohibida su reproducción total o parcial, en
cualquier forma o medio, del contenido editorial
de este número.
Impreso en México
Todos los derechos reservados
i!:JCopyright 201 O
ed ítorial@fi losofia. ua nl. mx

GABRIELA CANTÚ WESTENDARP
Una lectura de Hospital británico:
parte de la tradición mística en lengua española
15

GUILLERMO LoZANO FLORES
MARÍA EUGENIA FLORES TREVJÑO
El lenguaje de los marginados en el rock
mexicano: Café Tacuba, una aproximación
semántica-neo retórica
25
y

LEONARDO IGLESIAS GONZÁLEZ
La dimensión social de la acción
61

lRMA E. ÜLIVA GARZA
¿Reforma constitucional o una nueva
Constitución?
75
ROLANDO Ptcos Bovro
Estética y modernidad: arte, creación, tiempo ...
85

MAYRA SILVAALMANZA
Las funciones del diminutivo en El habla de
Monterrey-PRESEA
33

SERGIO PÉREZ CORTÉS
Hegel: su doctrina de la acción moral
95

JosÉ Jos1MAR PuuDO HERNÁNDEZ
y MARÍA EUGENIA FLORES TREVIÑO
Análisis Bibliométrico de la Base de Datos
El Habla de Monterrey
43

DANIEL TÉLLEZ
Herida luminosa
109

Reseñas

Consejo Editorial: Nora Maria Berumen de los Santos / Martha Casarini Ratto / María Eugenia Flores
Treviño / Miguel Ángel González Quiroga / María Luisa Martínez Sánchez / José Luis Martínez
Canizález / Rebeca Moreno Zúñiga / Rolando Picos Bovio / Lidia Rodríguez Alfano / Guadalupe
Rodríguez Bulnes. Consejo Editorial Externo: Alfonso Rangel Guerra / Herón Pérez Martínez / Alejandra
Rangel Hinojosa

�Artículos
Victoria Ocampo y Alfonso Reyes
Coral Aguirre
En este asunto de andar corroborando mi
doble identidad que se nutre de entrañables
y contradictorios sentimientos respecto de
mis dos países México y Argentina vine a
dar con Las cartas echadas, correspondencia entre Victoria Ocampo y Alfonso Reyes
cuya compilación es del M. Héctor Perea.
De más está decir que no se trata de una
publicación actual sino que data de 1983 y
fue publicada por la Universidad Autónoma
Metropolitana, por lo tanto el centro de
interés que me propongo es alrededor de
esta amistad que va de 1927, año en que
Alfonso Reyes deviene embajador de
México en Argentina, hasta los últimos días
del escritor, 1959.
Sabido es cuán grande fue la debilidad
del regiomontano universal respecto de las
mujeres. Al conocer a Victoria, a la sazón una
mujer terriblemente seductora, él la nombra
como la fogosa amazona de las pampas y
por su parte ella lo bautizará de una vez y
para siempre como Mi flor azteca. No está
claro si este encuentro sucede en el año de
1927 en que don Alfonso llega a Buenos
Aires para su función diplomática pero
algunas de sus notas en cartas a amigos
entrañables y su Diario, lo confirmarían. No
obstante, tanto Reyes como la Ocampo
tenían un amigo común, Ortega y Gasset
quien había publicado a ambos antes de esa
fecha en La revista de Occidente y cuya
amistad con la argentina le pern:iitía nombrarla
como La Gioconda de las pampas. Amistad
que asimismo había labrado con Reyes
cuando este vivía en Madrid mucho antes
de hacerse cargo de la embajada en Buenos
Aires. También Victoria iba y venía en sus
famosas tournées al Viejo Mundo, donde se
codeaba con la intelectualidad europea, al
igual que Reyes, lo cual pudiera sugerir que
al menos de nombre no eran unos desconocidos el uno para el otro. Y si advertimos

■

Cathedra no. 14, julio-diciembre 20 I o

Cathedra no. 14,juJio-diciembre 2010

esta poderosa atracción que sentía Victoria
por los hombres famosos, especialmente los
de Letras, vendría a corroborar por qué se
muestra tan solícita y encantadora ante la
presencia de Reyes en Buenos Aires.
No quisiera, por otra parte, proponer
hipótesis de las que tuviera que arrepentirme
pero cuando Reyes le confiesa a su gordo
del alma, Genaro Estrada por ese tiempo su
jefe en Relaciones Exteriores, que va a estar
más descansado porque El mes entrante se
embarca la sirena, de suerte que quedo más
libre de manos, y observamos con cierta
malevolencia que la carta está fechada a
finales de noviembre de 1927 y a principios
de enero de 1928 Victoria se había embarcado
a Europa, uno se siente tentado a suponer
· las cosas más sabrosas.
La primera referencia que salta a la vista
es, sin duda, la de una amistad gozosa y
traviesa, pero lo que esta amistad proveyó a
México y a Argentina, tiene una connotación
mucho más rica y más cierta.
En primer lugar, el Correo de Monterrey
y la revista Sur, son hermanitos paridos bajo
el mismo signo. Surgen uno con el modelo
de la otra, por el mismo tiempo, 1931, con
cierta inestabilidad que poco a poco se
consolida. Y mientras Sur durará casi todo
el siglo, El Correo de Monterrey, sólo un
poco más de un lustro.
Ambas publicaciones tienen como objetivo principal dar a conocer a 'los amigos',
esto es los escritores, los contemporáneos
con los que comulgaban Victoria y don
Alfonso, que por otra parte en línea general
eran los mismos, también abrir un espacio
que en las revistas culturales, específicamente literarias, privilegiaba a los grupos,
las facciones, las antipatías y simpatías, y
finalmente poner el acento en Nuestra
América, expresión que Reyes había hecho
suya por la influencia de Pedro Henríquez

�Victoria Ocampo y Alfonso Reyes / Coral Aguirre
Victoria Ocampo y Alfonso Reyes / Coral Aguirre

Ureña, amigo y cómplice de utopías, aquel
dominicano que sedujo al Ateneo de la
Juventud con sus dos grandes paradigmas
bajo el brazo: el cubano José Martí y
posteriormente el uruguayo José Enrique
Rodó con su Ariel.
También en Argentina la voz de Ureña
ya se había hecho oír antes que llegara
Reyes. Cuenta Borges que compartió con él
largas pláticas cuando Ureña dejó México y
se instaló en Argentina en el año de 1924.
Sin embargo, el aserto Nuestra América, se
abría paso con mayores dificultades que en
México. Incluso pareciera que para los
argentinos fue más fácil escuchar a Waldo
Frank el intelectual estadounidense que al
mismo Ureña, aunque las resonancias de la
proposición en el caso de Frank tuvieran
otras significaciones. Lo cierto que ya por
Frank o por Reyes, por Ureña o por Gabriela
Mistral amiga dilecta de Reyes, con diferencias o sin ellas, aprendieron a pronunciarla.
Dicha influencia sobre la clase intelectual
argentina, no deja de ser equívoca. Así aún
cuando Victoria siga haciéndose eco por
largo tiempo de lo que gusta en llamar y
repetir 'nuestra América', como una alianza
y una complicidad con el regiomontano, Sur,
más rápido que lento olvidará las primeras
intenciones compartidas con el mexicano y
se apartará definitivamente de ser portavoz
de 'lo nuestro' para devenir la plataforma
desde donde se lanzan las novedades
literarias europeas.
Ergo, en el devenir del tiempo más que
las afinidades profundas, permanecen el
afecto que ambos se tienen y las colaboraciones que sustentan los lazos.
En el primer número de Sur un poco para
corroborar los lineamientos señalados antes,
que aparece a comienzos de 1931, hay dos
aportaciones de Reyes, dos de Borges y dos
de Victoria, quienes parecieran formar la
columna vertebral de la nueva revista. Y por
otra parte, las entregas de Reyes apuntan a
dar base y rotundez a las letras latinoamericanas en un ejercicio de autoafirmación
latinoamericanista. El resto de los artículos
como dijéramos más arriba pertenecen más
que a esta línea americanista a 'los amigos'
o 'los preferidos' de Victoria: Drieu la
Rochelle, Eugenio d'Ors, Ernest Ansennet
.
Guillermo
de Torre, Waldo Frank, entre otros.'
La correspondencia que he podido
explorar consta de cien envíos entre cartas
y telegramas de ambas partes. Lo que

■

rescato es, en primer lugar el afecto y la
confianza, son cartas de amistad profunda,
de conocimiento, de intimidad.
¿No sabía usted que me encontraba
sufriendo? Tenia una cena esta noche en la
Embajada de Francia y fui presa, de repente,
de un ataque antisocial. Me temo que esto
durará varios días.

La carta pertenece al primer periodo de
su correspondencia en 1928 cuando Reyes
ejercita su condición de primer embajador
de Argentina en Buenos Aires. Escrita en
francés como acostumbraba Victoria por
aquellos tiempos, siempre proclamó que ella
pensaba en francés, da cuenta de una
relación que se ha gestado muy rápido,
puesto que el mexicano apenas lleva unos
meses en su gestión.
En segundo lugar, se comparten ideas,
gustos, amigos, intereses.
¡Y Waldo Frank? Había pensado escribirle
para decirle buenos días. Y entonces me
desanimé ... Hay tanta gente a su alrededor
en este momento. Siento horror de la
barahúnda. Únicamente quisiera decirle
cuánto me han gustado (ayer, anteayer)
cuánto me gustan (hoy, a las diez de la
mañana) sus libros. Dígaselo (quiero decir,
dígale que tengo deseos de decírselo) Escrita
en francés, seguramente de 1929.

A lo que habría que agregar una
necesidad afectiva que las hace entrañables,
como mandar telegramas no porque se tenga
alguna noticia importante que dar (ese más
bien es el caso de Reyes en alguna ocasión)
sino porque quiere hacerse presente, porque
quiere saber de la otra vida, porque de
pronto hubo la necesidad de llegar en el
mismo instante, caso que en Victoria es muy
evidente.
No lo olvido lo quiere lo abraza y le escribe
Victoria Buenos Aires, 16,7.1940.

Se trata en este caso de un telegrama. Y
con la misma fecha va la carta prometida. Lo
que no se dice manifiestamente, está en las
cartas escritas en francés de la Ocampo, el
paso del usted al tuteo y viceversa, las expresiones con que se nombran, el descuido en
las fechas por parte de ella, el número de
cuartillas de ciertos mensajes, teniendo en

Cathedra no. 14, julio-diciembre 201 o

cuenta la profusa correspondencia que cada
uno mantuvo con otros amigos y colegas
donde en la mayoría de los casos, salvo las
excepciones con amigos muy íntimos, uno
sabe que nunca ocupaban más de una
cuartilla y en muchos casos sobraba la mitad,
y mil detalles pequeñísimos como los citados
pero que dicen más allá de las propias
palabras.
Sin embargo hay mucho más. Por
ejemplo la fuerte presencia de la tarea como
directora de la revista Sur por parte de
Victoria y que don Alfonso aprecia tanto. La
revista sella la amistad, la condensa y la
amplía, se vuelve la complicidad común,
entrambos. Y también su regocijo. En el
epistolario podemos advertir, en una
centena de telegramas y cartas pequeñas y
largas, la mención a Sur, por los artículos,
por los requerimientos de Victoria a Reyes
para que le envíe colaboraciones, a propósito
de la editorial de la propia revista, de los
amigos comunes o bien escritores afines a
ambos, al menos unas cincuenta menciones
grosso modo:
Rogámosle artículo suyo conmemoración
Goethe último plazo febrero conteste
conformidad. Telegrama de Victoria de 1931
Ante todo, celebro el desarrollo de la
Editorial Sur, con que hace tanto soñábamos
y le agradezco haber pensado en mí desde
el primer momento. Río de Janeiro,
15.8.1938.

Como se puede advertir de inmediato
aquí tenemos la precisión de lugar y fecha
exacta, lo cual no sucede con Ocampo. Por
otra parte esta carta, larga y acuciosa, es
especial en la medida que el escritor da
cuenta de cuestiones muy personales respecto de su regreso a México y los avatares
económicos en los que se encuentra. Aquí
lo vivencia!, lo profesional y lo afectivo se
mezclan por la situación de vulnerabilidad
en la que se encuentra su autor y el grado
de confianza con su receptora.
Sur ha cumplido sus 25 años y yo ya estoy
empezando a pensar que he cumplido con
las letras (o más bien dicho, con lo que podía
darles)

Aquí el destinatario es Reyes y en este
caso Victoria es puntualísima: Villa Victoria,
Mar del Plata, 26 de febrero de 1956.
Cathedra no. 14, julio-diciembre 20 I o

En ella la argentina refleja asimismo los
vínculos entrañables con don Alfonso, habla
de su casa en aquella ciudad, la Villa Ocampo,
que según manifiesta, él conoce tan bien,
de su entorno, de Groucho y Dingo sus
perros, y hace alarde de humor e ironía.
Así, en cada carta, aunque uno advierte
lo visible, lo que está escrito, por ejemplo
que Sur no puede prescindir de un artículo
de Reyes en cada aniversario, o que si un
artista que nos ha cautivado va a pasar por
México o viceversa por Buenos Aires, hay
que compartírselo al amigo, y que estamos
'en casa' para reírnos de nuestras debilidades, nuestros desaciertos y nuestras penas
físicas y mentales, el todo se complementa
por algo más que se percibe en el trato y en
los comentarios pero sobre todo, en el modo
que tienen estos dos de quererse.
No obstante, la coincidencia mayor está
dada por las oportunidades de uno y de otro,
ella, por pertenecer a la clase terrateniente
argentina con enorme poder económico, él,
sin contar con ese privilegio, por coincidir
siempre con la élite que maneja el poder en
México. Rodeados de beneficios, uno y otro
podrán ser protagonistas en el ejercicio de
la promoción cultural y auspiciar la red que
incluye sus propias realizaciones.
Quizás hay otra coincidencia, si bien la
producción literaria de Reyes abarca 24
volúmenes, la de Victoria Ocampo sólo 10,
uno y otro, impulsados por la misión a la
que se habían entregado cada uno como
representantes de sus respectivos países,
en muchos momentos de su vida priorizaron
su tarea de promotores y se vieron saturados
por tanto ejercicio cultural y social.
Conferencias, viajes como representantes
de su país, asuntos diplomáticos, vértice de
tantos encuentros de escritores e intelectuales, protectores de artistas de toda índole,
su tarea es vastísima y en ella ocuparon
demasiadas horas y esfuerzos. Borges lo
señala amargamente cuando expresa que
Reyes pudiera haber sido el más grande
escritor de América Latina, y sin embargo se
distrajo con tantas y tan múltiples actividades.
Por su parte, Victoria Ocampo, si consideramos que ya en 1921 había publicado su primer
ensayo, De Beatrice a Francesca, postergó
siempre esta veta suya ocupada en los
mismos menesteres que Reyes en el mundo
social y cultural de su época. Aquí, Gabriela
Mistral es quien se lo hace notar en sus
cartas a Victoria.

■

�Victoria Ocam¡io y Alfonso Reyes / Coral Aguirre

No obstante el auspicio que recibiera
Reyes desde sus primeros escritos, no fue
lo mismo en el caso de Victoria. La diferencia
aquí se llama MUJER. El ensayo que he
citado más arriba, fue presentado a Paul
Grousac en Buenos Aires por su autora
mereciendo del francés reservas mezquinas.
Ocuparse de Dante en resumen, no era tarea
de mujer y resultaba pedante, así se lo hizo
saber.
Por fin, y teniendo en cuenta mis últimas
apreciaciones, advierto que la relación
Reyes/Ocampo se basa como dijera más
arriba en el afecto, la simpatía por las tareas
comunes de difusión, la solidaridad frente a
los obstáculos con los que cada uno se
enfrentó, el regocijo de los encuentros en
México o en Buenos Aires, y sus largos
comentarios al respecto. Pero si observamos
bien, si exploramos cómo, de qué manera,
estos dos creadores dieron rienda suelta a
lo que los conmovía, esto es, la literatura, el
abordaje de obras, de temas, de recursos,
de las estéticas en las que eran devotos,
vamos a advertir un largo y curioso vacío.
Ninguno de los dos comunica al otro sus
preocupaciones creativas, ninguno de los
dos señala aciertos o desaciertos de sus
obras, ninguno de los dos demanda la
opinión del otro, ni intercambian materiales
propios ni ajenos para su enriquecimiento.
Como si una parte de sus vidas, la de la
creación, es decir la más importante en cada
uno de ellos, no hubiera sido motivo de

■

Pasado, presente y futuro de la historia
intercambio y reflexión. ¿Por qué razón? Las
brevísimas cartas con que Borges y Reyes
se premian, incluso la más baladí, acierta a
mostrar el universo de cada llno. Recuerdo
por ejemplo esa tierna demanda del lado de
Reyes cuando habiéndole mandado a
Borges El Deslinde, le pide además que
tenga piedad con la obra que más trabajos
le ha dado. Eso sí, en cuanto a sus cartas a
la Ocampo, Reyes siempre hace recuento de
las obras que le ha enviado y le promete
nuevas. En cuanto a la escritura de Victoria,
no aparece, se oculta en el afecto o la ironía,
los amigos y preocupaciones semejantes
pero no hay recuento ni observaciones del
mundo escritura! que también era de ella y
que amaba. De otro modo no hubiera
escrito todos los días de su vida sin pausa
alguna.
¿Las afinidades literarias se dan sólo
entre 'cuates'? ¿De hombre a hombre el
diálogo es legítimo y enriquecedor? Y
Victoria, ¿acepta las reglas de juego,
masculinas? Pareciera que sí puesto que en
la relación epistolar con Gabriela Mistral, una
y otra se explayan largamente sobre su
condición de escritoras.
He aquí la sutil diferencia que percibo
en este intercambio epistolar y por supuesto,
no juzgo ni a uno ni a otro, sólo lamento la
debilidad de Victoria para hacerse escuchar
y la distracción de don Alfonso en no ser,
también con ella, el exégeta que todos
conocemos.

Cathedra no. 14, julio-diciembre 201 o

Ponencia presentada para optar por mi ingreso a la Sociedad Nuevoleonesa
de Historia, Geografía y Estadística

Nicolás Duarte Ortega
Creo que todos los que nos hemos inclinado
en el gusto por la historia, tenemos ciertas
inquietudes que nos alientan a interesamos
por todo aquello que tenga que ver con el
futuro de la sociedad, particularmente,
tenemos interés por la historia. Todos fuimos
jóvenes, todos estudiamos algo de historia
desde la escuela primaria, hasta quienes
convirtieron a la historia en una compañera
permanente, en una disciplina para algunos,
en una ciencia para otros, en un discurso
para muchos, en una alternativa para todos,
en los intentos para comprender y
comprendemos históricamente.
Heródoto fue el primero que sembró en
tierra fértil sus Historias; los griegos y
romanos consideraban a la historia como una
investigación y un tratado sobre hechos;
esos hechos no formaban la historia misma.
En pocas palabras, no había un vínculo
automático y necesario entre el pasado y la
historia: el objeto de la historia no era el
pasado (Martínez. 2004: p. 47).
Uno de los primeros historiadores: Polibio,
al escribir su obra se propuso explicar "cómo
y mediante qué género de constitución
política fue dominado casi todo el mundo
habitado, en casi cincuenta y tres años y
cayó bajo el imperio indisputado de los
romanos" (Martínez, 2004, p. 51). "Esta obra
se puede considerar,por consiguiente, el acta
de fundación de la cultura grecorromana, por
presentar una visión, que va a determinar la
perspectiva, hasta ahora, en los planes de
estudios universitarios" (Martínez, 2004, p.
52). El gobierno de la 'oclocracia', el gobierno
de la turba de los pueblos de la antigua Grecia
no era puro y justo; en su interior se
enfrentaba una alternancia de guerras, ya
que la corrupción de usos y costumbres
provocaba tanto la decadencia de una
constitución, como la explicación concreta
de ascenso de Roma, el Leimotiv polibiano.

Cathedra no. 14, julio-diciembre 201 o

En el medioevo predomina la concepción
providencialista de la historia, que volvió
superfluas las especulaciones metodológicas.
Si los acontecimientos estaban dispuestos
por Dios, entonces había que atenerse a la
autoridad del Divino para que se asumieran
por todos los creyentes. Así la historiografía
cristiana ganó una amplitud conceptual, pero
retrocedió en calidad metódica.
La época clásica, griega y romana,
combina a la perfección con el tema anterior,
pues, como se observa, al discutir el objeto
de la historia, se hizo notar que ella relataba
tal o cual cosa, pero se omitió definir que la
historia era un género por completo narrativo
y sus temas eran relatados sucesivamente
como hechos históricos individuales. Así
pues, se fueron construyendo los discursos
históricos "del modo que cada orador le
parecía que diría lo más apropiado sobre su
tema respectivo, manteniéndose lo más cerca
posible de lo que verdaderamente se dijo
(Martínez, 2004, p. 66).
De alguna manera la historia llegó y se
erigió como el relato del pasado de las póleis
que, una vez terminada la edad heroica,
cambiaron a los héroes. En consecuencia, la
historia fue siempre un género narrativo en
la antigüedad. Los historiadores tuvieron en
alta estima los testimonios orales y despreciaron los escritos. Catón intentó crear un
género literario con sus Orígenes, que se
ocupara del pasado de Roma "presentando
a la ciudad como la protagonista exclusiva y
omitiendo nombrar a individuos, primero a
Tirneo, pero sobre todo a Polibio, que introdujeron a Roma la historiografía (Martínez,
2004,p. 75).
El fracaso de Catón alentó a los historiadores romanos a crear obras históricas en
ese idioma, mientras que las obras históricas
latinas más antiguas se conservan; las de
Salustio siguen siendo típicamente griegas.

■

�Pasado, presente y futuro de la historia / Nicolás Duarte Orte~a

Sin embargo, el proceso de adaptación de la
historia a la cultura romana, generó como
consecuencia la elaboración de obras muy
largas, basadas en testimonios escritos que
se remitían a la fundación de la ciudad. El
caso de Tito Livio, contenía 142 libros. Al
final los romanos produjeron dos géneros
historiográficos: las historias y los anales;
las primeras trataban la historia remota y los
segundos, tenían un año para crear una
historia contemporánea.
La concepción providencialista de la
historia, sobre todo en el medioevo, hizo
superfluas las especulaciones metodológicas.
Como Dios disponía los acontecimientos,
estaban dispuestos y no había más que
atenerse a la autoridad establecida para
reseñarlos. La historiografía ganó, sin duda,
en amplitud conceptual, pero disminuyó en
calidad metódica. Luciano de Samosata (siglo
II d.c) escribió un breve tratado acerca de
Córrw ha de escribirse la historia; fue un
escrito de 63 párrafos donde cuestiona los
defectos y el estilo de los historiadores de
su tiempo; Samosata señala las condiciones
de adulación, grandilocuencia, fantasía,
desproporción. Al terminar su trabajo define
las normas para la correcta construcción de
la historia, que no busca lo fabuloso, sino
dejar a la posteridad un relato de hechos
verídicos, escritos con la mira de que si en el
futuro sobreviven acontecimientos parecidos, se pueda, al ver los pasados, proceder
con acierto en los presentes.
En la Edad Media la concepción providencialista de la historia, hizo especulaciones
metodológicas superfluas. Si los acontecimientos estaban dispuestos por Dios, no
había más que respetar a la autoridad
establecida para reseñarlos. La historiografía
cristiana tuvo, sin duda, una ampliación
conceptual, pero retrocedió en calidad
metódica.
El historiador medieval todavía depende
de la tradición para obtener los hechos y
carece de armas eficaces para criticar esa
tradición. En eso está a la par Tito Livio y
exhibe las mismas debilidades y las
mismas excelencias. No tiene a su disposición
otro medio para estudiar el desarrollo de las
tradiciones que su criterio personal, que ni
es científico ni sistemático y que
frecuentemente lo hace caer en una
boba credulidad (Cassani y Amuchástegui,
1961).

■

En el siglo XV el hombre vuelve a ser el centro
de la reflexión intelectual, y la historiografía
retoma los caracteres humanistas y
racionalistas que distinguieron la producción
griega. Sin embargo, la metodología no
mejoró visiblemente. El criterio de autoridad
siguió, sólo que éste se desplazó del sector
eclesiástico a la tradición grecorromana.
Cassani y Amuchástegui (1961) citan a
Bodín quien circunscribe las fuentes
informativas al material elaborado, es decir,
a la historiografía:
Lo que se acostumbra hacer con respecto al
método de las ciencias que se quieren
exponer, creo que es conveniente hacerlo
también con la historia; pues no basta
acumular un montón de historiadores, hay
que saber además, como usar cada uno, en
orden y de qué manera conviene leerlos
(p. 11).

La doble noción de historia que postula la
escuela alemana separa lo sucedido (res
gestae) y el conocimiento de ese suceder
(rerum gestarum). Sólo hay historia en la
medida de lo que se conoce a través de la
pesquisa de acciones específicamente humana
(res gestae) realizada sólo a base de acciones
humanas hechas a base de testimonios. Lo
que haya pasado y no pueda pesquisarse
será acontecer, transcurso, cambio, o
cualquier otra cosa: pero no historia.
Desde una perspectiva metodológica se
genera una definición de lo que es la historia:
ésta se considera como la re-creación intelectual del pasado específicamente humano,
mediante una pesquisa de res gestae, realizadas a base de testimonios, y la exposición
congruente de sus resultados. Esta definición
amplía y actualiza la postulada por
Collingwood. Que se trate de todo el pasado
o de una parte de él, es un problema referido
a las posibilidades y límites del conocimiento
histórico; de cualquier manera, la definición
ensayada satisface ambas posibilidades.
Para algunos Heródoto es aún el padre
de la historia, pera la mayoría coincide en
atribuir a Tucídides los fundamentos de la
historia científica. No se advierte que, desde
el punto de vista gnoseológico, el historiador
ateniense representa un retomo a la posición
substancialista superada por Heródoto.
Mientras éste escribe historia con el único
objeto de conocer el pasado. Tucídides
introduce la noción extra-histórica de la

Cathedra no. 14, julio-diciembre 20 I o

Pasado, presente y futuro de la historia / Nicolás Duarte Ortega

inexorable repetición de los hechos en formas
más o menos similar, y con ello se pone 'a
tono' con el pensamiento de su época que
sólo aceptaba el conocimiento de aquello
que fuera inmutable, permanente,
substancial.
Las narraciones pasadas se pueden
dividir en dos grupos, los de tipo mítico: son
aquellos en los cuales se relatan los hechos
que, lejos de ser específicamente humanos,
se distinguen por referirse a las acciones de
los dioses; en este caso debe entenderse
que no se trata de hombres que proceden en
tal o cual sentido, por mandato divino, sino
por dioses personificados que actúan y
padecen.
También aparecen en Jonia narraciones
que, de alguna manera, quieren desprenderse
de la influencia legendaria y, por ello, apuntan
hacia el género histórico. Estas cosmovisiones son realizadas por los logógrafos o
escritores en prosa, quienes tratan de enlazar
el presente con el pasado legendario del que
se ocupó el epos. Excepcionalmente pueden
observarse en ellos verdadera preocupación
por averiguar la verdad.
Respecto a Heródoto, no hay que exagerar la importancia de las acusaciones hecha
contra él, por sus numerosos impugnadores.
La obra de Heródoto se caracteriza, sin duda,
por su ingenuidad: el autor recoge y repite la
información que le llega, aunque a veces hace
notar que él mismo no cree lo que le dicen.
No se puede negar la solidez de sus conocimientos en cuanto a fondos de archivos y
manejo de las fuentes a su alcance.
El método inquisitivo-crítico es el que
se usaba en los tribunales de Grecia, y aún
persiste en nuestros días; consiste en
formular preguntas hábilmente dosificadas
a los testigos de un suceso, luego, al
comparar los diversos testimonios, generar
la verdad por medio de la crítica. Pero el
método inquisitivo-crítico, sin tachas para
la práctica forense, se ve afectado en el orden
histórico por limitaciones que restringen su
eficacia y extensión.
En general, el método utilizado por los
historiadores griegos, no obstante las
limitaciones que acabamos de analizar, es el
punto de iniciación de lo que llamamos
Historia Científica, y ha seguido utilizándose
desde entonces -con mayor o menor rigorpor todos los que trataron de reconstruir un
pasado inmediato. En nuestros días tampoco
se ha descartado, sino perfeccionado y

Cathedra no. 14, julio-diciembre 2010

liberado de parte de sus defectos, al integrarlo
con otros procedimientos que permiten
salvar los inconvenientes de espacio, crítica,
tema y universalidad, mas no los que derivan
del tiempo, dado que la interrogación sólo
puede usarse en problemas contemporáneos
del historiador.
Me he adaptado a tres espacios y
tiempos, he abordado primero el mundo
grecolatino, con el fin de cubrir rápidamente
lo correspondiente a historiadores como
Heródoto, Polibio, Tucídides, Jenofonte,
Plutarco, Tito Livio, Claudia Cuadrigario,
Ancias, Licino Macro, Comelio Sisena y
Asinio Polión. Pero el más famoso de todos,
sin duda, fue Salustio, cuyas obras se leen
asiduamente todavía. También hay que
reconocer el trabajo de Julio César, político,
militar, orador cuyo nombre informa toda una
época. Otro tribuno de gran elocuencia fue
Marco Tulio Cicerón quien definió a la
historia como la maestra de la vida. Todos
saben, según Cicerón, que el historiador
debe esforzarse por no decir nada falso, por
no ocultar lo verdadero, por alejar de su ánimo
la pasión: reside en la elocuencia, que usa la
historia para fines propios. Para los romanos,
en consecuencia, no interesa buscar la
verdad ocurrida; no interesa el hecho como
mera realidad. Hay que buscar la intención,
el propósito, antes de enfrentarse al hecho y
a sus resultados. Así, lo falso que diga, lo
verdadero que oculte y la pasión que ponga
no representarán subversiones de la realidad
a la luz del propósito que el historiador
suponga a priori que hay en los hechos.
Llamamos Alta Edad Media, del alemán
A/ten (antiguo) Mittelalter (nuevo). Los
abordajes del medioevo con respecto a la
historia y la historiografía tanto de la Alta
como la Baja Edad Media constituyeron
nichos que propiciaron una transformación
en la concepción de la Historia. La historia
fue vuelta a llevar a la pobreza de los siglos
lejanos; la ignorancia ensanchó su
influencia; el interés religioso asume la
preponderancia, la credulidad domina sobre
la investigación, sobre el pensamiento; lo
legendario, lo milagroso deja desierto el
campo de la crítica. No tengo el propósito de
abordar aspectos medievales más allá de los
que se puedan abordar en una cuartilla.
Por ello quiero señalar que no
enfocamos la Edad Media para estudiar sus
contenidos espirituales, ni formas de vida,
ni sus acontecimientos políticos, sino para

■

�Pasado, presente y futuro de la historia/ Nicolás Duarte Ortega

señalar las aportaciones metodológicas . Los
modernos ensayos para modificar nomenclaturas y adecuar las designaciones de los
distintos momentos medievales a sus
verdaderos contenidos político-culturales,
no hacen mayormente al problema de
caracterizar, desde el punto de vista
metodológico, las formas historiográficas.
He de abordar con cierta rapidez lo
relativo a los descubrimientos geográficos,
porque son procesos que se gestaron a partir
del siglo XV y XVI, cuando se dio el arribo
de los navegantes, que llegaron en pequeñas
embarcaciones a "hacer la América". Un
Nuevo Mundo se constituía en los territorios
descubiertos, el planeta se volvía un globo
y sus nuevos posesionarios, cada vez se
sentían mayormente dueños de los territorios
descubiertos. El discurso histórico llenaba
cada vez más los pliegos escritos por monjes,
y alguno que otro capitán que sabía leer y
escribir. Llegaron con la seguridad que se
quedarían a poblar estas tierras. Pronto se
movieron más allá del norte del Río Bravo, y
establecieron, cada vez, hacia los cuatro
puntos cardinales.
Los fundamentos dados por la
modernidad en lo que corresponde a la
historia, se anclaron fuerte con las amarras
de ciertas aguas agitadas, pero no pasaban
de oleadas que produjeran ruidos y algunos
vientos ligeramente huracanados. Esos
primeros maremotos históricos, que incidían
sobre la ética y la moral, empezaban a crear
confusión entre los historiadores
acostumbrados al trabajo historicista; Ranke
había sembrado bien, con buena semilla, y
parecía que el historicismo apretaba las
amarras de la historia, cada vez con más
fuerza ideológica y teórica. Para Keith Jenkins
(2006) ahora vivimos fuera de la "ética" pero
dentro de la moralidad:
Y así como la 'ética' ha terminado ahora
con un enfoque viable de las 'decisiones
morales', del mismo modo la historia había
terminado ahora como un enfoque viable de
las 'decisiones morales', del mismo modo
que la historia ha terminado como un
discurso (epistemológico-ontológico)
fundamentalmente, y nosotros quedamos en
una situación que permite o impone
únicamente estilizaciones temporales
infundamentales ad infinitum (p. 13)
Jenkins (2006) precisa que Como
consecuencia de ese deseable colapso entre

■

la historia y la ética llegamos a una
reconsideración de la naturaleza de los
discursos que circulaban bajo esos nombres.
¿Pero aún no es necesario o debemos
reconsiderar sobre ello? Porque quizá nos
encontremos en un momento posmodemo
en el cual podemos olvidarnos por completo
de la historia y de la ética (p. 13).
Está claro que el pasado no existe
'históricamente' fuera de las apropiaciones
textuales y constructivas de los
historiadores, por lo cual, habiendo sido
hecho por ellos, no tiene independencia
propia que le permita resistir a su voluntad
interpretativa, en lo particular a nivel del
significado. Por irreductible, terco, doloroso,
cómico o trágico que pueda haber sido el
pasado, sólo llega hasta nosotros mediante
dispositivos de ficción que lo dotan de una
gama de lecturas altamente selectivas y
jerárquicas que siempre están al servicio de
los poderes e intereses diversos (Jenkins,
2006, pp. 14-15).

Jenkins sostiene que el pasado como historia
siempre ha estado y siempre estará
configurado, envuelto en tropos, figurado
en tramas, leído mitologizado e ideologizado,
en formas que resulten pertinentes; pero
realmente la historia per se que el
posmodernismo a ultranza pretende
extinguir; 'olvidar la historia' podría tener
una subsecuencia de promesa de muerte,
pero la historia, si ha de morir, será mediante
la muerte de su creador, el hombre.
La historia ha sido muy fuerte para la
cultura, tan importante fue su lugar que en el
'experimento de modernidad' burgués y
proletario, parecería que la historia es un
fenómeno natural: siempre hay un pasado, y
por tanto nada más natural que existan
historia de él, empero la historia no es en
absoluto un fenómeno natural ni tiene nada
eterno. Jenkins establece un dualismo de
historias, aunque la nomenclatura que les
da no parece muy original, pues llamarlas
diferencias entre 'Historia' e 'historia' parece
una ordinaria nomenclatura, pero Jenkins
parece tener esos bautizos como una
verdadera creación. Para Jenkins las viejas
metanarraciones con 'minúscula' resultan
ahora demasiado viejas, decrépitas,
desacreditadas como para sacarlas de nuevo.
La historia, con minúscula, tuvo alguna vez,
como corresponde a toda ideología
burguesa, ambiciones emancipitorias, hace

Cathedra no. 14,julio-diciembre 2010

Pasado, Eresente y futuro de la historia / Nicolás Duarte Ortega

mucho tiempo que políticamente es conservadora, hace mucho que se ha retirado del
mundo, hace mucho que es'estudiosamente
académica'. Puede ser que ese pensar sobre
el tiempo deba hacer referencia a lo que
podríamos llamar 'filosofías de la historia',
pero las teorizaciones no necesitan derivar
del tipo de conocimientos históricos del
pasado que ofrecen los historiadores empíricos ni ser predicadas sobre él: entonces la
teoría alcanzará la mayoría de edad; aquí un
futuro posmodemo, una poshistoria, parece
una posibilidad deseable.
La historia moderna desarrolló una serie
de formas en que dichas historias están
reconstruidas de diferentes modos. Pero
quedándonos por el momento en el nivel de
las observaciones, es útil señalar que es
posible sostener que el posmodernismo contemporáneo es una fase, un fenómeno tan
'concreto' como podría desearlo cualquier
historiador empírico. El posmodernismo no
es ninguna burbuja de moda que desaparecerá
si la ignoran. Es la remoción profundamente
perturbadora de esas cubiertas protectoras,
de esos abrigos ficticios que los historiadores construyeron para ayudarnos a
mantenemos a distancia del abismo del flujo
interminable, interpretativo y relativista.
Podemos entender la definición de una
creencia, que es que se trata exactamente de
lo que los argumentos no pueden alcanzar;
una creencia es una creencia precisamente
porque se localiza "más allá de la razón",
según Jenkins (2006). De ese tipo de creencias se propician ciertas ideas, que luego
acaban por confundir a los que no saben y
orientar los elementos que han hecho de sus
conocimientos, pequeños escudos de
guerreros de la palabra historia.
Muchas veces, y particularmente en una
ciudad industrial como Monterrey, se
desdeña el estudio de la humanidades; en
una ciudad donde existen más de ochenta
universidades, y donde la más importante
tiene veintiséis preparatorias, es doloroso
ver que la Carrera de Historia no tenga
cuarenta alumnos. Y esto no es una novedad,
es una tradición, desde que se ofertó estudiar
el conocimiento del pasado, entonces con
perspectivas que parecía que los egresados
se incorporarían a la enseñanza, la
investigación y la difusión de la cultura.
¿Para qué estudiar historia? ¿Para
comprender el universo? ¿Para entender el
significado de la moral en la conducta

Cathedra no. 14,julio-diciembre 2010

humana, como creyó Nietzche? ¿O para
proclamar públicamente, y sin ningún
impedimento que por la historia también pasa
el tiempo? Los que estudiamos historia por
convicción, estamos siempre tratando de
comprender con más claridad lo que el hombre
hace, no obstante que en algunos lugares
del planeta no se concienticen de la importancia de ese discurso: el discurso histórico;
pero el relato histórico no siempre aparece
por la necesidad de difundirlo, sino por los
intereses que lo ornamentan.
Si la sociedad del nuevo siglo pretende
reconsiderar el beneficio que guarda para el
futuro la historia, es pertinente los estudiosos
interesados comiencen a reaccionar, para que
desánimo no permita que se esfumen algunos
potenciales historiadores que se ocupen más
de la investigación. 'La historia para mantener la frescura' tiene que ser contemporánea.
Droysen (citado por Ruiz-Doménec) cuando
manifestó su esperanza de que "un concepto
más profundamente aprehendido de la
historia llegue a ser el centro de gravedad en
que la ciega oscilación de las ciencias del
espíritu alcance estabilidad y la posibilidad
de un nuevo progreso".
Hayden White ha hecho importantes
aportaciones en su Metahistoria, pero él es
un apartado que merece todo un estudio y
una discusión que esperamos abordar
alguna vez. A estas alturas el historiador se
encuentra entre una serie de alternativas: una
es conformarse con seguir haciendo la
historia documentada que por muchos años
se ha trabajado; la otra probar suerte bajo
otras perspectivas, y por ende, otras expectativas, que remuevan el óxido intelectual
abrevando en nuevas teorías y en nuevas
posibilidades. La historia, denominada con
mayúsculas, conforme la designa Jenkins, y
la otra con minúsculas, nomenclaturas que
me parecen demasiado fáciles de bautizar,
pero que no dicen mucho, respecto a lo que
podrían abonar con otros nombres.
Si bien hemos tratado lo que corresponde a las fases del pasado de la Historia,
y también estarnos abordando lo que tiene
que ver con los entremeses de las variedades, ahora tenemos que adaptar las historias
a ciertas consideraciones, teniendo en
cuenta que, si la histoáa nació con Heródoto,
no se pudo conservar así, y los tiempos
hicieron de ella, un proceso que se cobija de
los tiempos que se viven.¿Cómo abordar las
nuevas formas de vida, en sociedades que

■

�Pasado, _presente y futuro de la historia / Nicolás Duarte Ortega

avanzan hacia otras expectativas de vida y
de valores? ¿Qué tanto significa para las
nuevas generaciones la figura de Cortés o la
de Hidalgo? ¿Y por qué no pensar en las
nuevas fases que se presentan en los
espacios académicos, donde se habla de
posmodernidad? La posmodernidad no es
una fantasía, es una realidad que se va
infiltrando poco a poco en el mundo de vida;
los valores que los jóvenes asumen, son muy
distintos a los que nuestra generación vivió?
El futuro de la historia no es una fantasía,
es una condición que ya está pensada en la
mente de muchas personas, especialmente
de aquellas que tienen opciones de leer a
otros autores, salidos de la modernidad pero
posesionarios de otros valores intelectuales.
En las universidades requerimos leer a
Derrida, Lyotard, yJean Baudrillar.¿Qué tanto
se lee en las escuelas de Filosofía, como para
considerar que la historia no cambia? NO
pretendemos alterar vigencias, pero tampoco
seguir consumiendo los valores que nos dan
las naciones más avanzadas, al menos
avanzadas en ciertas infonnaciones.
No podemos seguir anclados al anzuelo
del pescador, porque el pescador con
anzuelo y carrete, busca a como dé lugar, la
presa más grande y más segura. Ya no
tenemos porqué seguir pidiéndole a la
historia que nos conserve a nuestros
antepasados, especialmente a aquellos que
no se rinden a los valores de una sociedad
moderna, pero que vivimos, en una sociedad
medio moderna y medio posmoderna.
El futuro de la historia parece estar en el
nuevo camino de la posmodernidad. Hay
desde luego otras opiniones, pero si la
historia sirve para algo, debe ser en las sociedades en que vivimos, como una responsabilidad que todos debemos compartir. Asumo
que algunos de los escuchas de esta
ponencia no tienen pretensiones académicas
posmodemas, pero quienes hemos entrado
un poco en esas lecturas, sabemos que tarde
o temprano vamos a reconocer que las sociedades cambian. Si vemos los comportamientos de las últimas generaciones,
encontramos muchos jóvenes que no tiene
interés por la historia, porque los nuevos
valores que consumen son más atractivos,
más inmediatos. Hoy vemos a las jovencitas
consumiendo alcohol en la vía pública, y
vemos cómo el consumismo de cualquier
cosa es un valor que ellas y ellos aprecian
mucho.

■

La posmodernidad no hace encuestas
para calibrar si es aceptada en el mundo de
nuestros tiempos; avanza con silenciosa
lentitud, buscando construirse nuevos
elementos, nuevos valores que permitan a
los estudiosos de la filosofía, de la historia,
de la literatura, de las ciencias naturales y
por ende de las ciencias de la sociedad.
Para terminar, recupero un apartado de
Jacob Burckhardt (1983, pp. 53-5 5) sobre el
patriotismo y el verdadero sentido de lo
histórico:
"Las intenciones gustan también, muy
especialmente, disfrazadas de patriotismo,
y esto constituye el rival más importante
con que tropieza el verdadero conocimiento,
cuando se limita a la historia del propio país.
Hay, naturalmente, cosas que hacen que la
historia patria tenga para dos ventajas
eternas, y el ocuparse de ella constituye un
verdadero deber. Sin embargo, esta historia
requiere como correctivo otro gran estudio,
aunque sólo sea por la entretejida que está
con nuestros deseos y nuestros temores,
pues tratándose de ella tiende uno
constantemente a pasar del campo del
conocimiento al acampo de las intenciones.
La mayor comprensibilidad de esta clase de
historia obedece en parte a una ilusión
óptica, principalmente a nuestra
predisposición mucha más insistente, la cual
puede ir combinada con una gran ceguera.
No pocas veces el patriotismo de que
creemos dar muestras en estos casos no es
más que una actitud de soberbia con respecto
a otros pueblo, algo que, por tanto, se halla
fuera de la senda de la verdad y con frecuencia
más aún, a saber, una simple especie de
partidismo dentro de nuestra órbita patriótica
e incluso un afán de causar daño a los demás.
Esto no es historia, sino publicidad".

Bibliografía
Cassani y Amuchástegui. (1961). Del Epas a la
Historia científica. Argentina: Nova.
Burckhardt, J. (1983). Reflexiones sobre la historia
universal. México: F.C.E.
Jenkins, K. (2006). ¿Por qué la Historia? México:
F.C.E.
Martínez Lacy, R. (2004). Historiadores e
historiografía de la antigüedad clásica. México:
F.C.E.

Cathedra no. 14, julio-diciembre 201 o

Una lectura de Hospital británico:
parte de la tradición mística
en lengua española

Gabriela Cantú Westendarp
Este artículo esboza el camino a seguir en la
investigación Una lectura de Hospital
británico: parte de la Tradición mística en
lengua española que se presentará para

obtener el grado de Maestría en Ciencias
con especialidad en Lengua y Literatura en
la Escuela de Posgrado de la Facultad de
Filosofía y Letras de la UANL. El objetivo
principal de esta tesis es demostrar que la
Tradición Mística en la literatura en lengua
española continúa viva y que el poema
Hospital Británico se inserta en ella a través
de una reedificación de los elementos fundacionales de dicha tradición. Para demostrar
nuestra tesis tomaremos la Hermenéutica
como eje principal partiendo de lo expuesto
por WJ.lhelm Dilthey (1833-1911). "No existe
en el arte una dirección verdadera en oposición
a las erróneas, ni una belleza absoluta y ni
una función crítica. Más bien un genio o
media docena de genios y obligan a los hombres a ver con sus ojos" (Dilthey, 2007:277).
Dilthey defiende la singularidad de cada
pieza de arte y exige del crítico un trato
especial para cada una de ellas. Resalta la
importancia de describir y analizar los hechos
(las obras) "pero sin querer reducirlos a
nuestra psicología vigente en la actualidad"
(Dilthey, 2007:271). El crítico debe conocer
la época a la que pertenece el objeto de estudio
y la suya propia. De ahí la importancia de
este primer capítulo en el que discutimos los
textos críticos sobre el poema. Dilthey
reconoce el goce prolongado que producen
las grandes obras de arte pero rechaza la
crítica impresionista y exige el sustento
teórico. Atendiendo a esto nosotros iremos
tomando herramientas de varios autores para
construir una forma sólida de proceder en el
análisis de Hospital Británico.
Las particularidades del texto exigen
atención en cuatro puntos. El primero de ellos
es el 'Yo poético': quién habla y desde

Cathedra no. 14, julio-diciembre 201 o

dónde habla. Identificaremos los momentos
en que ocurren los desdoblamientos, si es
que de hecho ocurren, y descubriremos los
escenarios o atmósferas que se presentan.
Para sustentar esta primera parte nos
apoyaremos en el propio Dilthey pero
también en Octavio Paz, Michael Hamburger,
Paul Valéry, María Zambrano y Gottfried
Benn. Como segundo punto analizaremos la
estructura del poema. Tomaremos en cuenta
tres conceptos: el fragmento, el poema libro
y la hipertextualidad. Nos parece necesario
profundizar en esto para comprender de
manera más clara la lógica del poema y el por
qué de la lógica. En este terreno tendremos
de apoyo principalmente a Jean Cohen,
Martin Heidegger, Rosa Navarro y George
Stainer y Gérard Genette.
Como tercer punto tocaremos la
enfermedad. Haremos una diferenciación
entre enfermedad y dolor. Confrontaremos
la posición de algunos críticos que postulan
que la enfennedad (algunos hablan de dolor)
es el motivo para la creación del poema o si,
como sospechamos, el poema es la enfermedad misma. En este caso tendremos de apoyo
teórico lo expuesto por los siguientes autores:
Wtlliarn B. Ober, Albert Bégin, Wolfgang Iser,
Roger Bartra y George Bataille. En cuarto y
último lugar analizaremos de qué manera la
enfermedad está relacionada con lo que se
denomina 'experiencia mística' que también
llamamos 'rapto divino', 'éxtasis' o
'encuentro con Dios'. Nos asistiremos de
las ideas de Walter Benjarnin, Jorge Luis
Borges, Michael de Certeau, Helmut Hazfeld,
Raimon Panikar y Platón. El último capítulo
de la tesis lo dedicaremos a exponer nuestras
conclusiones.
A continuación presentamos los
antecedentes del objeto de estudio seguidos
por una discusión de la crítica publicada
sobre el texto.

�Una lectura de Hospital británico: parte de la tradición mística en lengua española/ Gabriela Cann1 Westendarp

El poema Hospital Británico de Héctor
Viel Temperley (1933-1987) fue publicado por
primera vez en Buenos Aires, tierra natal del
escritor, en 1986. Salió a la venta aproximadamente un año antes de que muriera el autor.
El libro surgió después de que el poeta
estuviera internado una semana en el
hospital; sufría por un tumor en la cabeza. El
hospital en donde fue sometido a una
intervención quirúrgica se llama Hospital
Británico. El texto es un poema extenso que
forma un poema libro. Esto quiere decir que
el poema se extiende tanto como para formar
una unidad independiente. Es un libro
formado por un poema largo y monotemático.
Cuando el libro quedó impreso fueron pocos
sus lectores. De hecho fue un autor poco
leído en vida. Digamos que no fue un poeta
que se debiera a su público. Y aunque la
verdadera poesía nunca es escrita para las
masas, en el caso de Viel Temperley esto se
agudiza. Por un lado, tenemos conocimiento
(gracias a una entrevista realizada a su hijo,
Juan Viel Temperley) 1 que siempre estuvo
alejado de los grupos literarios y de las
lecturas públicas. Sabemos también que tuvo
cierta amistad con algunos escritores como
Enrique Fogwill2, quien lo animó a publicar
su obra. Por otro lado, la temática religiosa y
el contenido místico de su trabajo lo separaron aún más de las corrientes literarias más
fuertes del momento como el Neobarroco.
Este movimiento literario, señala Alicia
Genovese, fue el que tuvo mayor influencia
en Argentina en el periodo inmediato a la
caída de la dictadura militar y la apertura
democrática (1983). "En líneas generales, esa
textura vanguardista de los textos, el
forjamiento de una poética autónoma, la
acentuada oscuridad semántica, la relación
lúdica con las palabras que trabajó hasta el
cansancio con la similaridad fonética y la
superposición de sentidos, son las notas
relevantes de una escritura de época"
(Genovese, 2006:1995). Siguiendo a
Genovese, decíamos que Viel Temperley se

1

Entrevista realizada a través de la Internet por la
investigadora de esta tesis.
2 Nacido en Buenos Aires (1941) Autor de El efecto
de la realidad y Los Phychyciegos. Editor y
promotor cultural. Se encargó de publicar a
Lamborgbini y Perlongher.

■

mantuvo alejado de esta tendencia. Sin
embargo, desde cierta perspectiva, podría
considerarse que sí hay un acercamiento
entre los neobarrocos y la obra de Viel
Temperley. Es precisamente el contenido
religioso y místico, que señalamos como
distanciamiento de nuestro poeta con el
resto del mundo literario de su país, lo que lo
acerca al Neobarroco. Y es que el universo
de Viel Temperley es tan alejado de la
tradición argentina que emerge como algo
exótico, enrarecido y hasta oscuro. Así que,
de alguna manera, los retruécanos barrocos
ponen en movimiento la obra de nuestro
poeta, o por lo menos preparan el terreno
para que sea leído por generaciones
posteriores. Por su parte Genovese insiste
en señalar a nuestro autor como uno que
pertenece al margen y precisa que sólo
después de que su obra fuera publicada en
conjunto (Argentina, 2003) comenzó una
revalorización de su trabajo. De acuerdo a
esta misma autora uno de los factores que
contribuyó a esto fue el replanteamiento,
desde el ámbito de la hermenéutica y la
posmodernidad, de los aspectos religiosos
y sagrados en el pensamiento contemporáneo.
Concretamente menciona la influencia de los
filósofos Gianni Vattimo3 y Giorgio
Agamben.4
Sergio Chejfec y Eduardo Milán coinciden
con Genovese en cuanto a que Viel
Temperley no puede ser identificado con un
grupo literario. Sin embargo, cuando el
crítico Jorge Monteleone (2003) tiene que
agruparlo para una antología de poetas
argentinos decide asociarlo con Biagioni,5
Orozco6 y Madariaga7 • Estos autores

Una 1 ~ de Hospital británico: parte de la tradición mística en lengua española / Gabriela Cann1 Westendarp

comparten con Viel Temperley la intuición
de una presencia de lo Otro, apunta el autor.
En el artículo introductorio de la antología,
Monteleone menciona que Hospital
Británico sólo puede ser comparado con
Diario de muerte de Enrique Linh.8 Y en el
mismo terreno de las filias el poeta Santiago
Sylvester9 hace una interesante observación,
afirma que en la tradición mística argentina
se pueden mencionar a dos poetas: Jacobo
Fijman (1898-1970)10 y Héctor Viel Temperley
(1933-1986).
La primera vez que se leyó en México
algo de la obra de nuestro poeta fue en
noviembre de 1989 gracias a la revista Vuelta.
El poeta y ensayista regiomontano, Gabriel
Zaid, coordinó un número de la revista de
literatura que se centró en la cultura católica
moderna. Ahí aparecieron algunos fragmentos de Crawl (1982). En el mismo número
se incluyó una entrevista que le realizó el
periodista Sergio Bizzio y que ya había sido
publicada antes en Vuelta Sudamericana
(Julio, 1987). Es importante enfatizar que
esto ocurrió después de la muerte del autor.
Más tarde, en 1997, la UAM (Universidad
Autónoma de México), en la colección El
pez en el Agua,11 publicó la primera edición
completa de Hospital Británico. Desde
entonces hasta ahora se han publicado,
tanto en México como en Argentina varias
ediciones de algunos de sus libros e incluso
de su obra completa. Sabemos también que
en Venezuela la editorial Pequeña Venecia
publicó Hospital Británico. La más reciente
de las publicaciones de la obra de nuestro
autor es del año 2008. Se trata de una edición
1

3

Vattimo, Gianni (Turín, 1936) Seguidor de la
corriente hermenéutica en filosofía. Influenciado
por Heidegger y Nietzsche.
4
Agamben, Giorgio (Roma, 1942) Estudioso de la
lingüística, la literatura, la estética y la política.
Alumno de Martín Heidegger.
s Biagioni, Amelía ( 1918-2000) poeta argentina,
autora de Sonata de soledad y Regi6n de fugas,
entre otros.
6 Orozco, Oiga (1920-1999) poeta argentina, autora
de Los juegos peligrosos y Relámpagos de lo
Invisible, entre otros.
7
Madariaga, Francisco (1927-2000) poeta
argentino, autor de Las jaulas del sol y Criollo del
universo, entre otros.

Cathedra no. I 4, julio-&lt;:ticiembre 201 o

Linh, Enrique (1929-1988). Escribe Diario de
muerte durante el periodo de la enfermedad que lo

lleva a la muene.
http://www.deldock.com.ar/criticas/ejemplo-depoesia-mistica
10
Nacido en Uriff, Besarabia (Rusia) Se mudó a
Buenos Aires y allí publicó tres libros de poemas:
Molino Rojo (1926), Hecho de Estampas (1930)
y Estrella de la Mañana (1931). Murió en la capital
argentina en 1970.
11
En entrevista a través de la Internet, Gabriel
Zaid afirmó que la primera publicación completa
de nuestro objeto de estudio, en México, fue
realizada por Juan Pablos Editor en 1998. Nosotros
nos hemos sujetado a una reseña publicada en la
revista Letras Libres del mes de agosto de 2009.

9

Cathedra no. 14, julio-&lt;:ticiembre 201 o

mexicana. La editorial Aldus publicó Poesía
Completa que comprende los siguientes
títulos: Poemas con caballos (1956), El
nadador(1967),Humanae Vitae Mia (1969),
Plaza Batallón 40 (1971), Febrero 72Febrero 73 (1973), Carta de marear (1976),
Legión extranjera (1978), Crawl (1982) y
Hospital Británico (1986). Hoy día se prepara
una edición de su obra en Madrid.
Para entrar en materia es necesario delinear,
por lo pronto de manera general, los asuntos
del poema. Hospital Británico presenta la
vivencia de un hombre con la enfermedad.
En el texto, que como ya señalamos es un
poema extenso, el poeta pisa el terreno de la
tradición mística cristiana. Además del
protagonista, es decir el que canta, aparece
de manera reiterada la figura de la madre y la
del Cristo Pantokrator (representación del
Dios Omnipotente que "expresa la espera
escatológica de la asamblea cristiana y de
todo el mundo") .12 Alrededor de estos
elementos el autor construye el poema. En la
revalorización de su obra los críticos se han
ocupado de tres aspectos primordiales: la
estructura, el dolor y el contenido místico.
Hablemos primero de la estructura. El
texto se conforma por treinta y ocho
fragmentos. Cada fragmento se compone de
uno o varios párrafos que algunos llaman
prosa poética. De acuerdo a Rosa Navarro
Durán (1998) la prosa poética se ubica en
una zona de ambigüedad. Esta zona está
entre el canto (verso) y la celebración de la
narración (prosa).La condición de estos textos
es la del poema debido a ciertas características como el ritmo y el uso del lenguaje.
Este es el caso de nuestro objeto de estudio.
Es importante señalar que cada parte o
fragmento del poema lleva un subtítulo. Los
subtítulos se repiten varias veces de manera
consecutiva, en total se cuentan trece. Algunos
de los fragmentos están fechados. Hasta ahí
todo está muy claro. La discusión comienza
cuando se razona el orden que siguió el
poeta y los préstamos que hace de otros de
sus libros. Para comenzar el diálogo resulta
necesario transcribir íntegramente una nota
que aparece al final de Hospital Británico.
12
http://www.camino-neocatecumenal.org/neo/
ICONOGRAFIA/CRISTOPANTOCRATOR.htm

■

�Una lectura de Hospital británico: parte de la tradición mística en lengua española / Gabriela Cantú Westendarp

Nota
Corresponden al mes de mano de 1986 los
único textos de Hospital Británico que no
van acompañados por su fecha de redacción.
Los pertenecientes a los años 1985 y 1984
ven la luz por primera vez en este libro,
mientras los de 1982, 1978, 1976 y 1969
fueron ya publicados por el autor en Crawl,
legión Extranjera, Carta de Marear y
Humanae Vitae Mia (2006).

Ante tal advertencia el lector tiende a
pensar que la obra es algo así como un
epílogo. Una especie de recapitulación de
su obra poética. Recordemos que es el último
libro escrito por nuestro poeta. Como ejemplo
tenemos un artículo de la escritora María
Cecilia Graña que publicó en 2004 (un año
después de la publicación de la Obra
Completa en Buenos Aires). En la pieza ella
opina que en Hospital Británico "Viel vuelve
sus pasos y se revela como el más oficioso
epiloguista de sí mismo" (Graña, 2004:40).
Otro caso es el de Sergio Chejfec que como
parte de una nota introductoria de una
edición mexicana de Crawl y Hospital
Británico de 2003, señaló que en este libro
"Viel aspira a una poesía global porque
emplea versos de otros de sus libros" (Viel
Temperley, 2003: 14). Es cierto que el poeta
se presta a sí mismo algunos versos de
cuatro de sus otros ocho libros (Hospital
Británico es el noveno). Sin embargo, cuando
lo hace, estos textos resurgen con un nuevo
brillo, surgen en una nueva realidad. En
términos teóricos , y apegándonos a lo dicho
por Gérard Genette, podríamos decir que se
trata de una hipertextualidad. Genette lo
define como "toda relación que une a un texto
B (hipertexto) a un texto anterior A
(hipotexto) en la que se injerta de una manera
que noes el comentario" (Genette, 1989:32).
Esto se refiere a textos que se derivan de textos
anteriores cronológicamente. Con tan sólo
leer la "Nota", que transcribimos anteriormente, sabemos que este mecanismo está
presente en el caso de Hospital Británico.
En relación al mismo tema pensemos en
la explicación que da Tamara Kamenszain,
sobre nuestro objeto de estudio, dentro del
prólogo de la Obra completa de Ediciones
del Dock (2006): "son esquirlas de vida
literaria que resucitan en un contexto
nuevo". (Viel Temperley, 2006:3). Es muy
importante considerar que el grueso del
poema es inédito. De los treinta y ocho

■

fragmentos solamente siete se desprenden
de los libros mencionados en la "Nota". De
los treinta y uno restantes por lo menos doce
de ellos fueron escritos después de su
estancia en el hospital y el resto los escribió
entre 1984 y 1985 y nunca antes habían sido
publicados.
Se debe tomar en cuenta que a lo largo
de su vida de registro editorial (1953-1986) 13
nuestro poeta fue construyendo una poética
muy particular. Desde sus primeras publicaciones su registro fue apuntando hacia una
sola y muy firme dirección. La simbología
cristiana, el tono de exaltación, los escenarios
naturales de la Pampa, el mar y el Río de la
Plata. Todos estos elementos están presentes
en la obra de Viel Temperley. Así pues resulta
natural que en Hospital Británico se
reconozca esa poética.
Nuestro poema es una especie de
montaje de textos escritos en diferentes
tiempos. ¿Pero cuál es la lógica de la
estructura? o más drásticamente ¿hay una
lógica en esa estructura? Las aportaciones
de Eduardo Milán y de Juan Alcántara Pohls
en cuanto a este tema resultan ser las más
detalladas. En 2004 Eduardo Milán publicó
un libro de ensayos sobre autores
latinoamericanos. Entre los textos que trabaja
se encuentra Hospital Británico. El crítico
parte de las fechas para encontrar una lógica
en la estructura del poema. Sin duda el poeta
debió tener alguna razón de peso para fechar
los fragmentos. Fechar un texto es una
costumbre común entre escritores y artistas
(y no sólo hablamos de bitácoras o de
diarios). Lo que aquí resalta es la minucia,
las tantas fechas en el mismo texto. Las
fechas adquieren una presencia importante
en la lectura del poema. Milán resalta el hecho
de que el primer fragmento del poema data
de 1986 y el último de 1969. El final del poema
corresponde, en la temporalidad real del
poeta, al principio de su escritura, razona el
ensayista. Considera, al igual que Tamara
Kamenzain, que el texto es un tributo a la
memoria a través de un ejercicio en contra
del tiempo. Pero este no es el único
razonamiento que encuentra Milán. Explica
13

Tiempo comprendido desde que empezó a
publicar poemas y hasta Hospital Británico, su
último libro. Publicó sus primeros poemas en 1953
bajo el título de El arma; luego fueron incluidos en
el libro Poemas con caballos en 1956.

Cathedra no. 14, julio-diciembre 20 I o

Una lectura de Hospital británico: parte de la tradición mística en len~ española / Gabriela Cantú Westendar¡i

que "el ordenamiento de los textos indica un
transcurso del padecimiento: padecimiento
del cuerpo y del alma. El primero está dominado por el discurso del signo (denotación)
el segundo por la metáfora (sustitución o
connotación). Es un doble registro
lingüístico y denota la intensidad del texto"
(Milán, 2004: 127). Así pues, Milán toma dos
factores: las fechas y la intensidad del
padecimiento. Este segundo hilo se acerca
al análisis que hace Juan Alcántara Pohls. El
crítico dedica un ensayo a nuestro objeto de
estudio que primero publica en una revista
especializada y luego como parte de los
estudios previos en la Poesía Completa
editada por Aldus en 2008. Alcántara Pohls
encuentra que el ordenamiento de los
fragmentos corresponde a los distintos
grados de intensidad de dolor. Identifica
cuatro momentos que marcan el cambio de
intensidad: presentación de los referentes
del poema, oscuridad y ambiente onírico,
luminosidad y éxtasis, y culminación. A pesar
de encontrar la lógica en la intensidad, el
crítico, al igual que algunos otros, encuentran desconcertante la articulación del
poema. Sergio Chejfec, en el texto que ya
citábamos para la edición de Crawl y
Hospital Británico (2003), afirma que el
poema: "postula un extrañísimo mecanismo
de variación y sustitución en donde se
perciben resonancias, al igual que en la
modulación oral de la lectura, del fraseo y
repetición de la oración religiosa e incluso
de su función increpatoria" (Viel Temperley,
2003:5). En realidad Chejfec no se compromete demasiado pero se inclina por una
tradición religiosa. En la misma edición de
Chejfec, Enrique Molina también hace un
breve análisis de la obra, no entra en grandes
detalles pero identifica que la estructura en
la obra de Viel Temperley es 'irradiante' ,
nunca lineal. María Cecilia Graña, también
opina al respecto: "las imágenes se le escurren
entre los dedos, giran en todos los sentidos,
se resisten a ese trabajo de conversión al
que el poeta intenta a toda costa someterlas"
(Graña, 2004:41). La autora señala que hay
una sintaxis desparramada además de
relaciones arbitrarias, pero indica que estas
características no son gratuitas , pues el
poeta conoce su trabajo. Es decir que los
recursos de la estructura son intencionalmente empleados.
Tenemos el acuerdo entre los críticos
en cuanto a que hay una estructura compleja

Cathedra no. 14, julio-diciembre 201 o

en el poema. En donde no hay acuerdo es en
la forma de entender la lógica de esta
estructura.
Ahora abordemos el segundo punto: los
motivantes del poeta. La pregunta obligada
en esta sección es la siguiente ¿es el dolor el
motivante para la creación del poema? Veamos
lo que dicen los críticos. Apoyándose entre
otros en Juan José Saer, Alcántara, afirma
que "es el dolor físico, como intensidad no
articulada, como corporalidad otra, lo que
tiende a la desarticulación del poema"
(Alcántara Pohls, 2003:73). El dolor provoca
el poema, el poema tiene que salir, nos dice.
Y como la razón, explica, no alcanza a
comprender el dolor, provoca la dispersión
en la vida y en el poema. El poeta "encuentra
el poema disponible". Silvio Mattoni tiene
una tesis muy similar. En 2005 publica un
ensayo sobre nuestro texto en Rosario,
Argentina, en un boletín universitario. Explica
que cuando la enfermedad toma al cuerpo, el
cuerpo toma la consciencia y la mente: "El
cuerpo está al mando". La poesía responde
también al cuerpo (al dolor y a la enfermedad
que lo controlan). El dolor trae consigo a la
muerte y esa presencia turba el espíritu y la
mente. Ante esto, nos dice Mattoni, el poeta
se concentra en las sensaciones y crea
imágenes "La imagen es una representación
viva y eficaz de una visión o intuición poética
por medio del lenguaje".14 Así pues Mattoni
considera que las imágenes del poema
representan la enfermedad. Ya antes en 2003
María Gabriela Milone 15 había pisado este
terreno: postula que Viel Temperley no huye
a la saturación de los sentidos, sino todo lo
contrario, se entrega a ella. Aesa saturación.
Por eso, observa Milone, el poeta dice "voy
hacia mi cuerpo", porque se entrega a él, a lo
extraño (a lo Otro) que ahora lo domina (a la
enfermedad que ha tomado el cuerpo, al
cuerpo que ahora controla el alma y la mente).
Se entrega 'Al golpe de Dios' , como lo llama
la crítica. Se entrega al fondo de la experiencia
que es Dios. La crítica explica que la memoria
reacciona ante la enfermedad. Así Hospital

14
Diccionario de la Real Academia Española, Tomo
II, Madrid, 1992.
15
Poeta argentina, autora de EL cuerpo en La
experiencia de Dios, libro en donde analiza la
mística en la obra de Héctor Viel Temperley.

■

�~na lectura de Hospital británico: parte de la tradición mística en lengua española/ Gabriela Cantú Weste_ndarp
--"--

Británico es "el diario terminal de un trepanado pero sobre todo un memorial del cuerpo
enfermo que sabe de su entrenamiento y se
defiende de la enfermedad" (Milone, 2003 :8 l)
Se defiende recordando. Y esos recuerdos son
ya las imágenes. Los recuerdos (las imágenes) llegan como esquirlas, como fragmentos.
Milone hace todo este razonamiento
partiendo de una 'mística corrida de lugar'
que encuentra en la obra de nuestro autor y
que más adelante trataremos.
María Cecilia Graña (2004) nos dice que
Hospital Británico fue concebido, por su
autor, en la cima del Calvario. Asegura que
en su lecho de enfermo el poeta "repasa
ciertos pasajes de sus libros", dice además
que "recorre con los ojos vendados cada una
de las estaciones más logradas de un vía
crucis personal". Este término latino (vía
crucis) quiere decir Camino de la Cruz y se lo
conoce también como: Estaciones de la Cruz
o Vía Dolorosa. Hace referencia al recorrido
que hizo Jesús hacia el Calvario. Es
representado por una serie de imágenes que
corresponden a las caídas o incidentes
particulares que sufrió el salvador de los
cristianos en su camino a la muerte. ¿Acaso
sugiere la autora que el dolor o la enfermedad
están presentes en toda la obra de Viel
Temperley? ¿Acaso nos dice que los libros
de nuestro poeta son esas caídas o incidentes que forman las Estaciones de la Cruz?¿Y
entonces es el final, el último libro, es decir,
Hospital Británico, el acceso a la cúspide
de su obra poética? Y en todo caso ¿será
necesario mezclar al poeta, y su condición
de enfermo, con el análisis de la obra? Lo
discutiremos en el capítulo correspondiente.
De cualquier manera la conexión que hace
Graña, entre la obra de Viel Temperley y el
Vía Crucis, resulta interesante sobre todo en
lo referente a la estructura de nuestro objeto
de estudio.
Eduardo Milán toca el punto de la
enfermedad también. (Lo hace en 2004 en el
ensayo ya citado y aproximadamente un año
después de Milone). Y lo hace desde varias
perspectivas. Como primer punto nos dice
que el poema "es una metáfora de una
enfermedad" (Milán, 2004: 126) La metáfora,
recordemos, es un tropo o dispositivo
retórico que "consiste en la sustitución de

■

un léxico por otro con el que tiene uno o
varios sernas en común" (Abadalejo,
1991 : 148). Al decir esto, Milán, afirma que el
poema sustituye a la enfermedad. El poema
toma el lugar de la enfermedad. Para Milán la
enfermedad no sólo toca al enfenno también
al lugar y a la palabra que lo designa. Y es
que el poeta y ensayista, aunque consciente
de que Viel Temperley no pertenece a un
grupo o corriente literaria específica, reconoce
que el poeta es un hijo del Siglo XX.
Considera que una de las características de
la escritura de este periodo es la consciencia
de algo perdido: "El designo del poema
contemporáneo es un constante drenaje de
ausencia y pérdida" (Milán, 2004: 118) Desde
cierto ángulo el crítico encuentra enferma a
la humanidad y a la lengua que la expresa. La
salida a todo esto es la creación, es la poesía,
considera el crítico. En el caso de Viel
Temperley la enfermedad resulta una "vía
para su propia curación"; si no el remedio
por lo menos la catarsis. Esta tesis se acerca
a lo que dice Alcántara sobre la fuga del dolor
a través de la poesía. Y como conclusión en
su ensayo, Milán da a entender, que el poeta
encuentra una salida y al mismo tiempo
reivindica la palabra.
Si la fuga ocurre, como señalan Milán y
sobre todo Alcántara PoWs, entonces Enrique
Molina tiene razón cuando señala que Viel
Temperley es un recluso del Pabellón
Rossetto. Un recluso que se convierte en
prófugo a través del canto. ¿Pero si el
enfermo está en el hospital cómo ocurre la
fuga? ¿Es que hay un desdoblamiento? ¿Un
'yo' que se transforma en 'otro yo'? ¿Un
alter ego? Los tres críticos antes mencionados afirman que hay un desdoblamiento
del personaje. Por un lado está el enfermo
recluido en un hospital y por el otro un
testigo de su propia enfermedad (la voz que
canta). Uno padece el dolor, el otro se fuga.
Pero la fuga es a través del dolor. El dolor
como disparador. Dice Alcántara Pohls: "El
dolor se funde con la poesía para llevarlo a
una zona del lenguaje" (Alcántara Pohls,
2003:77). Y afirma que el 'otro yo', en que se
desdobla la voz, es de 'otro mundo'.
Los estudiosos coinciden en que la
causa o la motivación para la creación y la
estructura del texto es el dolor. Sin embargo
sospechamos que en el acercamiento crítico
de la obra no hay una separación clara entre
el poeta como sujeto enfermo y el poeta como
personaje enfermo en nuestro objeto de
Cathcdra no. 14, julio-diciembre 201 o

Una lectura de Hospital británico: parte de la tradición mística en lengua española / Gabriela Cantú Westendarp

estudio. Y aunque el sujeto, es decir, el
autor y su contexto (social-histórico) son
de suma importancia para enmarcar y
clarificar el estudio del poema, consideramos
que es necesario concentrarnos en el poema
mismo. Además nos parece, que en los
ensayos citados, hay un uso indistinto
entre enfermedad y dolor y creemos
necesario clarificar la diferencia entre estos
términos.
El tercer punto de interés en la obra de
nuestro poeta es el contenido místico. Ya en
tiempos antiguos, en el Siglo V antes de
Cristo, nos dijo Sócrates a través de los
Diálogos de Platón que la poesía no era de
este mundo. Se refiere a que tiene un origen
divino. En sentido amplio, nos dice Eduardo
Milán: "En todo texto está presente la divinidad como un referente que libera al hablante
del encierro de la mente y de la omnipresencia
de la memoria" (Milán, 2004: 126). Ante el
misterio de lo desconocido el poeta se
sorprende. El poeta se acerca al mundo desde
un lugar muy particular, se acerca y lo
redescubre, lo vuelve a nombrar, lo renombra.
El poeta crea un universo nuevo en el poema
y ahí, en el acto de creación, está esa
semejanza al poder divino que asocia Milán.
Sin embargo ahora nos referirnos, como el
mismo Platón, al origen divino de la palabra.
Si pensamos en el Ion o Sobre La Poesía
( 1988) recordaremos la discusión entre Ion
de Éfeso y Sócrates. El maestro asegura que
el poeta no es poeta por la práctica del arte
sino por gracia divina. El poeta es raptado
por los dioses. La inspiración es de origen
divino. El poeta es una especie de intérprete
de los dioses. Y esta creencia, en algunos
casos, aún sobrevive. A saber que los raptos
divinos siguieron apareciendo, o quizá deba
decirse, fueron contagiados o heredados a
las culturas posteriores a los griegos. Aun a
los pueblos que más tarde abandonaron el
politeísmo. Herederos también fueron los
cristianos (Viel Temperley pertenece a esta
tradición. Ya mencionamos el contenido
cristiano como una constante en su obra).
La tradición mística española, en cuanto
a poesía escrita se refiere, resulta ser muy
destacada en occidente. Nos referimos
concretamente al Siglo de Oro Español1 6 y

especialmente a la obra de san Juan de la
Cruz: El Cántico Espiritual.17 Este poema o
canto se deriva a su vez del Cantar de los
Cantares, 18 libro bíblico traducido por fray
Luis de León. El poema del primero da
comienzo a una gran tradición española que
viene al caso con nuestro objeto de estudio.
El texto así como la explicación en prosa que
lo acompaña, y que también fue escrita por
san Juan, nos transmite una experiencia en
donde está implícito (poema) y explícito
(prosa) un rapto divino o, quizá sea más
exacto decir, un contacto divino. En el caso
de Viel Temperley, afirma Eduardo Milán, y
específicamente refiriéndose a Hospital
Británico, se trata de "El libro de un místico
escrito a causa de una experiencia mística"
(Viel Temperley, 2003:9) Esto nos obliga a
conectarlo con la tradición mística hispánica.
Y a definir qué entendemos por "experiencia
mística".
De acuerdo a Vicente Fatone citado por
Milone, "La mística es experiencia y como
toda experiencia es incomunicable" (Milone,
2003:20). Por su parte Milone agrega que "la
experiencia mística es una ruptura por donde
se filtran sujeto y lenguaje" (Milone, 2003:21 ).
A partir de estas dos afirmaciones, Milone
comienza el despliegue de un profundo
análisis del contenido místico que encuentra
en la obra de nuestro poeta. Nosotros
tocaremos el material que nos convenga para
nuestro propio análisis. Milone toca dos
puntos: el sujeto y el lenguaje. El sujeto se
deja llevar, se entrega o se fuga (Alcántara).
Ya hablábamos del cautivo del hospital que
se fuga a través del canto. Para Milone el
poeta se entrega a lo Otro, se deja golpear,
se deja golpear por Dios. Esto se acerca a lo
que Kamenszain llama en la obra de Viel
Temperley (en el prólogo de la Obra
Completa re-editada en Buenos Aires en
2006) la 'natación de Dios' que es
precisamente: el encuentro entre el sujeto y
Dios. O mejor dicho la fusión con lo otro
17

16

Periodo que comprende el Siglo XVI y XVII y que
se considera de gran importancia artística.

Cathedra no. 14, julio-diciembre 201 o

Poema místico escrito por el monje carmelita
san Juan de Yepes o San Juan de la Cruz ( 1542159 I) .
· Libro bíblico conocido también como el Cantar
de Salom6n. Epitalamio escrito en versículos.

■

�Una lectura de Hospital británico: parte de la tradición mística en lengua española/ Gabriela Cantú WestencJare

que es lo mismo que la autopenetración de la
que habla Milone. Y como el sujeto se filtra,
con él se filtra el lenguaje, de ahí la poesía
nos dice la autora.
Milán señala que Dios es la única fuerza
que puede neutralizar el dominio de lo
sensible que también es el terreno del dolor.
Pero señala que "la presencia de Dios no se
asimila al nivel de la representación, de lo
que está ahí de forma icónica, sino al nivel
de todo lo que no está y se constituye como
promesa de fuga, como promesa de aire"
(Milán, 2004:128). De nuevo el crítico nos
recuerda la sensación de pérdida o ausencia,
característica que considera tiene la poesía
moderna. Pero nos preguntamos si nuestro
objeto de estudio, en verdad, presenta una
pérdida o si por el contrario nos presentifica
una comunión. El crítico señala que la voz
(en nuestro objeto) tiene la certeza de que
Dios lo espera: la promesa de la muerte y
resurrección.
Rescatemos ahora el término que emplea
Tamara Kamenszain "la natación de Dios"
(Kamenszain, 2003: 15). Y es que resulta muy
importante su aportación sobre todo para el
estudio que hace Milone respecto al tema.
Ya decíamos que Kamenszain se refiere al
encuentro que el poeta tiene con Dios. ¿Por
qué la natación? Recordemos que en los
escenarios que describe nuestro poeta
aparecen de manera constante el mar y del
Río de la Plata. Como dato adicional sabemos
que en su vida real el poeta practicó la
natación asiduamente. El poeta era un
deportista y un amante de la naturaleza. Un
amante de la Pampa. Y todo eso se encuentra
en su obra. María Gabriela Milone señala que
el poeta halla a Dios en las cosas que le
rodean, en los espacios experimentados
"como un fondo para la experiencia dicha en
el poema" (Milone,2003:31). Entrenarse es,
de acuerdo a Milone, experimentar a Dios
(en el mar, en el galope de los caballos, en el
braceo de la natación, en el hachar).
"Entrenamiento y religiosidad de un cuerpo
que se ejercita en Dios para lograr cada vez
ser más Dios" (Milone, 2003:45). Estas son
las características principales, insiste Milone,
que lo distancian de san Juan, el poeta místico
por excelencia. Viel Temperley es un místico
ateológico porque no se adhiere a las reglas
de una congregación religiosa; no se
contiene, no practica el ascetismo como lo

■

hace san Juan, aclara: "Por el deporte del
cuerpo se distancia de San Juan de la Cruz y
su contemplación como experiencia y
método del alma" (Milone, 2003:29). Ya
dijimos que se entrega a la saturación de lo
sentidos, se entrega (se desgarra) para llegar
al fondo. Pero en el fondo de las cosas no
está el vacío (como en el caso del pensador,
el no creyente o el roto como le llama la
autora) sino Dios. Y esto hace que la filóloga
considere a la mística de Viel Temperley
corrida de lugar. "Está corrida tanto de la
teología mística y sus manuales de ascética,
como de la mística ateológica y sus
prescindencias de la palabra Dios" (Milone,
2003:32).
Siguiendo el razonamiento de Milone
encontramos que si para el poeta Dios está
en todas partes entonces también está en el
Hospital y en El Pabellón Rosetto. Dios está
en la enfermedad, Dios golpea al cuerpo con
la enfennedad. Y es la enfermedad lo que hace
al cuerpo acercarse a la frontera para la
experiencia de Dios en el despliegue de la
natación, en la propulsión del cuerpo
entrando en el mar Dios y la tracción de la
braceadadeCrawlmístico"(Milone,2003:44).
Es decir que la enfermedad corta la
posibilidad de movimiento físico, del entrenamiento, de la natación. Pero el poeta tiene
memoria, tiene la historia de un entrenamiento
y recuerda y con eso se sigue entrenando
para llegar a fusionarse con Dios. La enfermedad como "la frontera para la experiencia de
Dios". El poeta recuerda y trae los recuerdos
en forma de esquirlas, de fragmentos.
Por otra parte María Cecilia Graña (2004)
señala varios puntos interesantes en cuanto
al contenido místico. También encuentra una
distancia entre la mística de nuestro poeta y
la de san Juan. "No se trata como en el caso
de san Juan de una retórica femenina de la
comunión nupcial, sino de una eucaristía
narcisista y solitaria de un macho pánico
donde, extrañamente, es el alma que ocupa
una posición fálica y la que empeña y
desposa (se diría incluso desflora) al cuerpo
abierto como un río, una cuenca o vulva
anonadada"(Graña,2004:42).Lacríticaseñala
que en el discurso poético de Viel Tmperley
se vierte una mística fálico-amorosa. Mmna
que el poeta asume que "el amor más puro, el
más reparador y benevolente es el amor de
sui o amor de sí''. Esto entra en el terreno del
autoerotismo. Ya antes mencionamos que
Milone emplea el término autopenetración
Cathedra no. 14, julio-diciembre 201 o

Una lectura de Hospital británico: parte de la tradición mística en lengua esr.añola / Gabriela Cantú Westendarp

para referirse a la unión con Dios o al golpe
de Dios. Y es pertinente señalar ahora que,
al igual que Graña, Milone advierte que el
movimiento de la voz poética, en nuestro
texto, es hacia sí misma (no hay la presencia
de lo femenino). Para remarcar la diferencia
con San Juan hace un juego de palabras con
los versos de este último: "(no Amado con
Amada,/ amada en el Amado transformada,

sino, amada con amada, que en el Amado
queda ensimismada: hasta besarme en el
rostro de Jesucristo)" (graña,2004:47). La voz
se funde con Dios a través de él mismo (del
que canta). Reflexivo, nos dice Milone,
posible sólo para el nadador.
Graña identifica a Viel Temperley (el
personaje) con un "alegre misionero en
pantuflas en el living de su casa"; dice que
su aventura mística es la de un boy scout que
se aventura de campamento y que venera
los espacios abiertos. En su opinión el personaje que canta nunca termina de confesar su
anagnórisis (reconocimiento sobre sí mismo)
y por eso nunca es por completo ni carnal ni
espiritual. Esto último se puede enlazar a un
comentario que hace Alcántara Pohls (2003)
en cuanto a que el poema termina abruptamente, sin aviso, después de una intensidad

Cathedra no. 14, julio-diciembre 201 o

importante. Tomando en cuenta estas dos
opiniones podríamos decir que: si el texto no
termina es quizá porque la voz no se define
por completo. En todo caso lo discutiremos
en la presente investigación.
Sin duda el estudio más profundo de la
mística en Hospital Británico es el que
realiza María Gabriela Milone. Su tesis se
centra en una "mística corrida de lugar" que
ya delineamos anteriormente. Otro dato
importante es que tanto Milone como María
Cecilia Graña coinciden en señalar el
autoerotismo o ausencia de la comunión
nupcial como un elemento diferenciador de
nuestro texto frente al de san Juan de la Cruz.
Los demás críticos, con excepción de Milán
(quien hace algunas precisiones interesantes), tratan este tema de manera rápida y
tangencial.
Como señalamos en el principio, este
artículo es un avance de la investigación que
pretende comprobar que la Tradición Mística
en lengua española sigue viva y que el poema
Hospital Británico se inserta en ella y la
renueva. El siguiente paso en esta tesis es el
análisis del 'Yo poético'. Esto nos dará luz
para continuar y nos servirá como punto
partida para la interpretación del texto.

■

�Una lectura de Hospital británico:_f)3rte de la tradición mística en lengua española/ Gabriela Cantú Westendarp

El lenguaje de los marginados en el rock
mexicano: Café Tacaba, una
aproximación semántico-neo retórica

Bibliografía
Abedalejo, Tomás (1991). Retórica. Madrid: Síntesis.
Agambem, Giorgio (2002). La idea de la prosa. Barcelona: Ediciones 62.
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Guillermo Lozano Flores
María Eugenia Flores Treviño
Introducción

La aproximación semántico-retórica

Este artículo forma parte de una tesis de
maestría en proceso y tiene como propósito
describir el sentido del discurso en las
canciones Chilanga Banda y Alármala de
tos a partir del uso específico de los recursos
de su lenguaje, que caracterizamos, en
principio, como una manifestación retórica
debido a que otorgamos preponderancia a
la revisión estilística de su discurso por
medio de las figuras de pensamiento. 1
Las orientaciones metodológicas parten
de Pierre Guiraud (1982) y su enfoque
semántico para describir los cambios de
sentido en el uso preformativo del lenguaje,
así como de la propuesta de Stephen Ulmann
(1972) sobre registros evocativos, Beristáin
(1991),Rey (1986) y Baylon y Pebre (1994)
para los estudios retóricos en Perelman y
Olbrecht Tyteca ( 1969) para realizar un
acercamiento a los rasgos de estilo discursivo propios de cada canción. Estudiamos
cómo la semántica, la neo-retórica y la
estilística arrojan nociones pertinentes para
el estudio de un tipo de discurso en la lírica
popular y proyectan el idiolecto de grupos
sociales específicos que se aprovechan para
describir sus motivaciones con respecto a la
sociedad mexicana actual.

Pierre Guiraud (1982) brinda una integración
muy precisa que sirve como herramienta para
articular y aplicar los aportes que han
realizado diversos estudiosos del lenguaje.
De aquí retomamos la aportación de G. Stem
(Guiraud, 1982: 49-83) para acceder a la
función poética del discurso y lograr una
aproximación al sentido de lo dicho en las
mencionadas canciones de Café Tacuba.
En Chilanga Banda, la recreación del
lenguaje se obtiene a través del uso de un tipo
de jerga que se acerca al slang .2 El mencionado texto presenta un discurso estilístico
mucho más complejo, ya que tiene elementos
no sólo del slang sino del argot y del caló.
Escapa de una clasificación precisa en algún
tipo de jerga. Este recurso estilístico es el
que utiliza Jaime López para dar voz a grupos
de individuos marginados ("Pachucos,
cholos y chundos") donde al mismo tiempo,
su yo lírico se pierde y se vuelve polifónico,
ya que por momentos enuncia desde la
primera persona, a veces desde la segunda y,
otras ocasiones, desde la tercera. Los aparentes monólogos son parte de un todo dialógico
y hacen que los enfoques enunciativos de
su discurso sean dinámicos, plurivalentes:

Ya chole chango- chilango
Que chafa chamba te chutas ...
(Enunciáción desde la segunda persona
del singular)

1

El título de la tesis es El rock mexicano como
discurso intertextual (Un estudio aplicado a
canciones de El Tri, La Maldita Vecindad, Café
Tacuba y El Gran Silencio) y se desarrolla en la
División de Estudios de Posgrado de la Facultad de
Filosofía y Letras (UANL). Las versiones que
tomamos para estudiar su resignificación están en:
Café Tacuba (1996), Avalancha de éxitos. México:
Wamer, pero las canciones originales pertenecen
a: Jaime López (1994). Odio Fonky, tomas de buró.
México: Ediciónes Fonarte; y a Botellita de Jerez
(1984) Botellita de Jerez. México: Polygram.

Cathedra no. 14, julio-diciembre 201 o

Cathedra no. 14, julio-diciembre 2010

[... ] Mejor yo me hecho una che/a
y chance enchufo una chava [... ]
(Enunciación desde la primera persona del
singular)
2

Que es "un dialecto social, un lenguaje especial
que utilizan, sólo entre sí, las personas de un grupo
sociocultural dado" (Beristáin, 1997: 296).

■

�El lenguaje de los marginados en el rock mexicano: Café Tacuba, una aproximación semántico-neo

El lenguaje de los marginados en el rock mexicano: Café Tacuba, una aproximación semántico-neo

retórica / Guillermo Lozano Flores y María Eugenia FIO,!:_S Treviño

[. ..] Pachucos, cholos y chundos
Chichinflas y malafachas
Acá los chómpiras rifan
Y bailan tibiri-tabara.

(Enunciación desde la primera persona del
plural)
Así, el autor logra adecuar diferentes
voces enunciativas en un todo polifónico
que es la canción.3 Sin embargo, para aspirar
a una idea más completa sobre el sentido del
texto habría que aludir y definir al rap como
ritmo y después al tono de la melodía, que
de manera implícita no deja de sugerir un
humor doliente ante esta realidad social. Cada
palabra que se canta se vuelve un desplazamiento, una sustitución de nombres que sólo
se entiende a partir de esta fusión de expresiones en desbandada de donde nacen figuras
estilísticas cargadas de humor, por ejemplo
como ocurre en la frase "Tan choncho como
una chinche"; donde se sugieren las ideas
de gordura y pequeña estatura con una
sustitución de nombres por gradación (la
lítote de "Tan choncho") y exageración (la
hipérbole de "como una chinche"), además
de una aliteración paronímica perfectamente
lograda a partir del sonido de la "ch":
choncho como una chinche.
De acuerdo con Pierre Guiraud (1982:
42), los sentidos que una palabra contiene a
partir de su contexto se valoran y precisan
tomando en cuenta cuatro efectos fundamentales que entre sí se determinan: su
valoración semántica, su valor expresivo, su
valor sociocultural y su valor estilístico. En
el caso de las canciones Chilanga Banda y
Alármala de tos, es el valor estilístico en
cuanto que arte musical y literario, el que
detennina los demás.

A continuación se muestra un breve
análisis de los componentes sintácticos de
la frase "Ya chole chango chilango" para
continuar con la explicación del estilo, que
desborda lo estructural: "chilango", que es
el sujeto, está al final de la oración, después
de "chango" que le califica y de "ya chole"
que funge como interjección predicativa y
determina la carga emotiva de la frase. El
orden discursivo se presenta así para lograr
un efecto rítmico y sonoro conocido como
paronomasia, que consiste en aproximar,
dentro del discurso, expresiones que ofrecen
varios fonemas análogos. Esta es la principal
figura retórica de pensamiento de toda la
canción, pues en este caso, todos los versos
empiezan o contienen en alguna de sus
palabras el fonema 'ch', que pudiera sugerir
diversos efectos de sentido implícitos
además de la pauta y dicción rítmica para el
texto en general. Como se puede apreciar, el
orden de los elementos de la oración no sigue
una lógica sistémica. Hay desde el principio
-y desde el habla- un trastocamiento
intencional porque para el yo lírico de la
canción, ésta es su voz, su realidad única, es
decir, la que se da sólo en la canción como
reinvención alusiva que parte de la lengua.4
Al orden sistémico de la lengua corresponde el sentido de base de una palabra
antes de contextualizarse. Así por ejemplo,
el sentido de base de la palabra "chilango"
denota una persona de sexo masculino
oriunda del Distrito Federal.
La sinonimia de la palabra es en realidad
connotativa, pero la cotidianeidad de su uso
ha diluido casi por completo la carga
peyorativa. Aun fuera de la oración, esta
denominación por sustitución sugiere un
contexto, un valor expresivo y un valor
sociocultural que cobran coherencia precisa
al interior de la frase completa. El sentido

3

Mijail M. Bajtín define la polifonía análogamente
a su idea de discurso carnavalezco: es el ejemplo de
que no se puede estudiar la literatura tan sólo en
una o dos direcciones -es decir, no sólo monológica
o dialógicamente- y donde, además, se trasgreden
las leyes de la gramática en un sentido lingüístico y
de la política en un sentido social (Navarro,
Desiderio, 1997: 3). La polifonía es un préstamo
semántico que la literatura toma de la música y que
se define como la emisión simultánea de varias
notas a diferentes alturas; es la superposición de
varias voces contraria a la monodía, que sólo hace
intervenir una voz o varias voces al unísono (De
Cande, 2002: 225) (vid).

■

• De acuerdo con Helena Beristáin, quien a su vez
retoma a Bajtín, el Yo lírico es el yo poético, el
espacio donde la palabra se basta a sí misma y no
presupone ninguna otra expresión fuera de sus
límites ... anhela construir un lenguaje único que
vehicule con precisión incuestionable su perspectiva
y su intención únicas al producir un estilo poético
singularizado (1997: 303). Como ya lo explicábamos anteriormente, el 'Yo lírico' en ChilangaBanda se enuncia, plurisignificativo, en pro de un
contexto totalizador: Va presentando de párrafo a
párrafo cuadros urbanos para hacer dialogar a los
diversos personajes en situaciones específicas de su
diario acontecer.

Cathedra no. 14, julio-diciembre 201 o

retórica / GuiUermo Lozano Flores y María Eugenia Flores Treviño

contextual lo da el predicado, que es la
situación discursiva del sujeto, lo que se dice
de él: "Ya chole chango ... " que arroja al
mismo tiempo el valor expresivo: el sentido
emotivo total de la frase. El sujeto es
'chango' por identidad de apariencia (G. Stern
citado por Guiraud, 1982), y es "chilango"
porque es el personaje imaginario central del
contexto social y geográfico específico que
recrea el poeta.5
Al vivir colgado de todos los fraudulentos trabajos posibles, el 'chango chilango',
como uno de los personajes aludidos en la
canción, forma una asociación semántica al
emparentarse luego ala 'chilanga banda' que
es por hipérbaton, la banda chilanga: los
otros personajes alegóricos que se
representan en el texto: pachucos, cholos y
chundos, chichinflas y malafachas ... los
chómpiras, el chafirete, la chota, mi negro y
su choya, etc., son los seres marginados.
Quizá sea por ello que la primera voz presente
del yo lírico polifónico en la canción de Jaime
López sea, de inicio, un reclamo de hartazgo:
"¡ Ya chole!"
Revestir la realidad, es decir, dotar al
uso las palabras de expresiones que resultan
innovadoras, ha sido esencia y labor del
poeta en todo tiempo; pero además, si estas
aportaciones tienen repercusión a nivel
cultural, puede considerarse que el poeta (y
al artista) han logrado generar conciencia
del tiempo que les toca vivir.
Una aportación artística y social de
compositores como Jaime López y Francisco
Barrios, es que para crear la letra de sus
canciones retoman el habla de los grupos
sociales marginados de México y lo 'ponen
en el mapa'; lo dotan de una carga
plurisignificativa al denunciar, testificar,
criticar, ironizar, humorizar, etc.; además de
establecer su autenticidad propia como
poetas de la cultura popular mediante el
atinado y desbordante empleo de las figuras
de pensamiento, para lograr su estilo como
anti-poetas, un factor que desde luego les
hace poetas.

5

De acuerdo con Bylon y Febre, las asociaciones
semánticas son: "Aquellas palabras que tienen en
común una 'idea', que se remiten a un mismo
'denominador', que están vinculadas por factores
culturales y/o emotivos o que, de manera más
impresionista, evocan en el hablante y en el oyente
imágenes o sensaciones análogas" (1994:9), (SIC).

Cathedra no. 14, julio-diciembre 201 o

La aproximación retórico-discursiva
Toca el tumo a la canción de "Alármala de
tos" de Barrios que se aborda desde el
análisis de rasgos estilísticos. La Neoretórica, propuesta por Perelman Ch. y
Olbrecht Tyteca (1969), y retomada por
Bylon y Febre (1994), rememora la manera
de elaborar y estructurar discursos de la
gramática clásica con el fin de traer a la luz
la estructura composicional de los mismos
y precisar cuál es el lugar de enunciación
al que pertenecen las figuras retóricas o de
pensamiento. Se considera pertinente su
aplicación respecto a que los tropos están
en el ornatus y que además son parte de
todo discurso dialógico, no sólo del
concebido en la política, las asambleas
legislativas o los textos literarios.
La letra de una canción requiere, como
discurso que es además de la música, de su
inventio y su dispositio, es decir, de
inventarse y disponerse en acordes, ritmo y
melodía donde los mínimos elementos
verbales de su discurso son determinantes
para sugerir sensaciones al oído que luego
se vuelven temple de ánimo. Es aquí, en el
efecto emocional que pretende el
compositor, donde entra la ornatio; qué
palabras usar y cómo usarlas para enriquecer
la canción. El lenguaje oral y el habla
cotidiana, es decir el caló dispuesto en la
canción Alármala de tos ofrece formas
renovadas de expresividad y una
interesantísima complejidad detrás de la
aparente cotidianeidad de su discurso. La
presencia de las figuras como fusión de
sonido, imagen y lenguaje, destacan desde
el principio.
Desde el título (Alármala de tos) se
percibe una aliteración por la repetición de
un sonido que deriva de la composición de
dos palabras para inventar un nuevo término,
una renovación del cliché.
No sólo como alusión sino como
disposición sintáctica, Alármala de tos
intertextualiza el discurso de ALARMA!!!, una
revista que circuló en México D.F. años atrás,
cuyo contenido se caracterizó por manejar
temas como la violencia y supersticiones
populares. La intertextualidad, es decir la
lectura de otros textos adentro de un texto,
no es en este caso nada más el rescate, sino
la re-invención de la mencionada revista, su

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�El lenguaje de los marginados en el rock mexicano: Café Tacuba, una aproximación semántico-neo
retórica / Guillermo Lozano Flores y María Eugenia Flores Treviño

presentación como texto nuevo.6 La palabra
"Alanna" logra además la polisemia porque
atiende su sentido de base y la relación
directa con la historia que se desarrolla en la
canción. Otro recurso retórico es la
paronomasia, utilizada para producir la
musicalidad y fluidez necesarias en la
aproximación de las palabras y para presentar
a Lola, que es más bien La Lola y su
exageradamente trágica historia cantada en
tercera persona del singular, este factor
caracteriza al yo narrativo y hace que el texto
se presente parecido a una nota periodística.7
Confonne fluye la trama, a La Lola le
ocurre una saturación de desgracias, es decir
un exceso de realidad urbana marginal que
produce risa irónica en el escucha y en el lector,
y el efecto añadido de la percepción paródica
de los contenidos de la mencionada revista:
La Lola paciente mendigaba
Sufría su jefe la obligaba
Con ella sacaba buena lana
La pobre era jorobada.
Su madre le metía al talón
Era perversa y de mal corazón.
Su hennano vivía en el reventón
el era filo amante de un panzón.
Ese día paseaba nonnalmente
Cuando su padre atacola de repente
Violola con un deseo demente
Y ella quiso morirse en ese instante.
Mató a su padre cuando este la seguía
mientras su madre con su hennano le ponía.
Pensó que ayuda jamás encontraría
Hasta que al fin halló un policía.
6

Gerard Genette define como hipertexto B a esta
recreación a partir de un hipotexto A, en la que
principalmente la temática del hipotexto A sirve
de base o es retomada, recreada en un texto nuevo.
(Navarro, Desiderio, 1997: 58), (Vid).
7
A diferencia de Chilanga-Banda en Alám11lla de tos
caracterizamos la voz enunciativa, es decir, la voz
cantante como narrativa, porque en esta canción no
se ponen en diálogo diferentes actantes sociales. Si
bien, como definimos anteriormente, ocurre un diálogo
intertextual, su esencia radica en narrar cantando la
historia de La Lota. Además, de acuerdo con Julio
Escarnilla (2003: XI), dicha esencia de narratividad,
consiste en que, al contrario de la enunciación
sentimental en primera persona del singular típica del
Yo lírico-poético que se dirige a la segunda persona
del singular -que es la amada, en la mayoría de los
casos- en Alarma/a de tos se enuncia desde la tercera
persona del singular y se difumina la subjetividad
emocional en pro de una colectividad.

■

El lenguaje de los marginados en el rock mexicano: Café Tacuba, una aproximación semántico-neo
retórica / Guillermo Lozano Flores y María Eugenia Flores Treviño

Alármala de tos es un texto ambivalente.

La realidad social de La Lola es preocupante si se piensa como experiencia vital
(la denuncia de una agresión) pero la manera
de El Mastuerzo de contar lo sucedido y
los recursos expresivos de su lenguaje,
resultan humorísticos y lúdicos.8 Persiste el
recurso de la rima consonante al final de los
versos para la precisión rítmica: /aba- Ion,
ton, zon-mente-ía/. La estructura implícita
esperada en la canción popular exige que
después de dos o cuatro estrofas o coplas
breves siga el coro, que es el título de la
canción. En Alármala de tos se respeta este
patrón. Se logra un desarrollo semántico al
unir dos palabras de desigual categoría:
Alarma
Alármala de tos
Uno dos tres
Patada y coz.
Bylon y Pebre retoman a Todorov para
establecer diferenciaciones y tentativas
aproximaciones entre figuras, anomalías y
asonancias, pero ocurre que, tanto en el
estudio y aplicación del lenguaje verbal en
su uso, como en el lenguaje vuelto artificio
(fonna poética), las fronteras que los separan
se diluyen y estas diferenciaciones no son
tales, sino que se unifican al concurrir al
mismo tiempo como sucede en las estrofas
siguientes de la canción.9
La Lola su historia lloró
(Aliteración por contacto fónico, hipérbole)
Mencionamos que ocurre una aliteración por
contacto fónico dada la sonoridad de la letra
/ cantada o dicha entre dos vocales abiertas.
A esta aliteración le sigue una hipérbole
(figura de exageración) ya que La Lola no
sólo cuenta su historia, sino que la llora,
haciendo imperar la función emotiva para el
entramado de sucesos que se relatan como
sigue:

En lugar de utilizar el término sistémico, el
sinónimo que Barrios retoma para nombrar al
policía se relaciona directamente con la acción
de disparar, ("al tira") es aquí cuando ocurre la
transferencia por causa que, al mismo tiempo,
se vuelve un recurso estilístico, la sinécdoque,
de enunciación que el compositor incorpora a
su discurso basado en el habla de individuos
marginados socialmente.
El azul, sonriendo la miró
(Transferencia sinestésica del nombre,
metonimia)
De nuevo la palabra policía se sustituye
por el color del uniforme que le identificaba
más o menos hasta finales de la década de
1980 en la ciudad de México. Esta alusión al
color de identidad, es la sinestesia. Siguiendo
con el caló de grupos marginados -que no
necesariamente son gente de escasos
recursos, sino también adolescentes- el
efecto metonímico de esta sinestesia ocurre
al asociar el color del uniforme con la
actividad habitual de quien lo porta.
¿Qué creen que fue lo que pasó?
Siguiola,jalola,
atacola, golpiola,
patiola, escupiola,
tirola, violola
ymatola
con una pistola.
(gradación, paronomasia, aliteración).
El efecto de gradación se produce por la
superposición de los verbos seguir, jalar,
atacar, golpear, patear, escupir, tirar, violar
que incrementan la violencia de manera
sucesiva hasta llegar al grado máximo
(representado por la acción de matar).1º La
aliteración se logra al ubicar el artículo 'la'
después de cada verbo, creando al mismo
tiempo un efecto de sonoridad paronímica
ya que, aunque estén integrados annonio-

y auxilio al tira imploró
(Transferencia del nombre por causa)
8

Habría que preguntarnos sobre las implicaciones
sicológicas del chiste: ¿Porqué presentar de esta
manera el texto?, o, en términos literarios: ¿Cuál
sería la función catártica del humor y del juego?
9
Para precisar conceptos sobre estas figuras de
pensamiento, retomamos el cuadro de la página 148
en el libro La semántica (Baylon-Febre, 1994). (vid).

Cathedra no. 14, julio-diciembre 2010

'º En un sentido ficcional los verbos mencionados
soo también actos preformativos, ya que
presuponen acciones realizadas de un agente activo
(el tira, el azul) a un agente pasivo (La Lola). Véase
al respecto: Searle, John (1990). Actos de habla.
Ensayos de filosofía del lenguaje. Madrid: Cátedra
y Lyons, John (1980). La Semántica. Barcelona:
Teide.
Cathedra no. 14, julio-diciembre 2010

samente, el significado nominal de cada uno
de los verbos es diferente del anterior. Esta
última estrofa, además del intencional efecto
en el seguimiento de las palabras, representa
la emulación paródica del estilo de la
mencionada revista.
Desde una perspectiva musical maneja
una figura de imitación, pues parte de un
canon que es casi toda la estrofa cantada
(desde "siguiola" hasta "matola") que se
repite varias veces para lograr un efecto
polifónico que concluye con la prolongación
de la letra 'a' y deja la música en silencio
para resaltar el ultimo verso: "con una
pistola"; a lo que le sigue el coro de nuevo.
En un sentido semiótico, las figuras retóricas
predominantes en el texto (aliteración y
paronomasia) son casi totalmente análogas,
y, si se piensa en teoría musical, igualmente
son semejantes a las nociones de imitación,
repetición y polifonía, también utilizadas en
teoría literaria. Aún con la comicidad que
puede resultar de la lectura del texto, el
empleo de escalas descendentes de esta
última estrofa en el violín, el chello y las
voces, sugiere y se adapta al triste desenlace
para la historia de La Lola.

A modo de conclusión.
De acuerdo con las expectativas que nos
propusimos en la introducción, el análisis
semántico-neorretórico de las letras de las
canciones de Café Tacuba, arrojó los
siguientes resultados: En cuanto a los
cambios de Sentido (Guiraud, 1982), se
encontró la presencia del slang -y caló,
jerga-como recursos retóricos de estilo que,
en Chilanga banda, enuncian diversos
puntos de vista de la voz cantante, que,
además, presenta registros evocativos de
individuos marginados socialmente en
relación con:
• Su manera de hablar (el empleo del caló).
• Su enunciación pronominal polifónica en
un sentido colectivo, social y dialógico
(de acuerdo a la propuesta bajtiniana). En
el caso de Alármala de tos, la enunciación narrativa y la intertextual.
• Su experiencia vital, proyectada a partir
de la propuesta ficcional, construida a
partir de la realidad social.
En mayor o menor medida, en ambas
canciones, estos registros evocativos son
el puente para el empleo de las siguientes
figuras de pensamiento:

■

�"El lenguaje de los marginados en el rock mexicano": Café Tacuba, una aproximación semántico-neo
retórica / Guillenno Lozano Flores y María Eugenia Flores Treviño

Figuras de
pensamiento

En qué
CJlnción

Para qué se usó

Paronomasia -Para dotar de humor el sentido de lo
dicho.
-Para lograr un efecto rítmico y
sonoro.
-Para producir la musicalidad y
fluidez necesarias en la aproximación
de las palabras.
-Para presentar a Lola, quien es más
bien La Lola.

En ambas

Aliteración

En ambas

-Para producir la musicalidad y
fluidez necesarias en la aproximación
de las palabras.
-Lograr un efecto rítmico y sonoro.

retórica / Guillermo Lozano Flores y María Eugenia Flores Treviño

Qué se ganó
-La manifestación poética de un tipo
de jerga coloquial: slang, caló.

Frecuencia en
ambas canciones Cb-A
35- 15

-Sugerir divews efectos de sentido
implícitos.
- Arrojar valor expresivo y emotivo
para las frases.
-La emulación paródica de la revista
Alarma!!

-Ponderar el valor estilístico en
cuanto que arte musical y literario, que
es el que detennina los demás.
-Sugerir diversos efectos de sentido
implícitos.
-Imperar la función emotiva para el
entramado de sucesos que se relatan.
-La emulación paródica de la revista

35- 12

Alarma!!

-La repetición de un sonido que
deriva de la composición de dos
palabras para iventar un nuevo
término, una renovación del cliché
(Alármala de tos).

Lítote

Hipérbole

Para dotar de humor el sentido de la
dicho.
-Para lograr un efecto rítmico y
sonoro.

- Para lograr una sustitución de
nombres por exageración (en

En
Chilanga
Banda

En ambas

Chi/anga Banda).

Sinonimia

Polisemia

Sinestesia

Para sugerir un contexto, un valor
expresivo y un valor sociocultural

Para atender el sentido base de la
palabra "Alarma..."
Para sustituir la palabra policía.

En
Chilanga
Banda

En
Alármala
de tos

En
Alármala
de tos

Metonímia

Para sustituir la palabra poticla.

En
Alármala
de tos

Gradación

Hipérbaton

Sinécdoque

■

Para superponer los verbos seguir,
jalar, atacar, golpear, patear, escupir,
tirar, violar.
Para tender dialogismo entre
personajes de la canción.

Para sustituir la palabra e idea de un
policía (término sistémico).

-Desplazamientos, sustitución de
nombres a partir de la fusión de
expresiones en desbandada de donde
nacen figuras estilísticas.
-Para producir la musicalidad y
fluidez necesarias en la aproximación
de las palabras.

1- -

- La manifestación poética de un tipo
de jerga coloquial: slang, caló.

I-1

-Dotar de humor el sentido de lo
dicho.
-Imperar la función emotiva oara el
entramado de sucesos que se relatan.

-No sólo para contar sino para
"llorar'' la historia de La Lola.

En
Alármala
de tos

En
Chilanga
Banda

En
Alármala
de tos

El lenguaje de los marginados en el rock mexicano: Café Tacuba, una aproximación semántico-neo

La manifestación poética de un tipo
de jerga coloquial: slang, caló.
-Dotar de humor el sentido de lo
dicho.
- Imperar la función emotiva del
discurso mediante la connotación.

I --

Relacionarse directamente con la
historia que se desarrolla en la
canción.

-- I

Asociar el color del uniforme
policiaco con la actividad habitual de
quien lo porta.

-- 1

Asociar el color del uniforme
policiaco con la actividad habitual de
quien lo porta.

--l

Incrementar la violencia de manera
sucesiva hasta llegar al grado máximo
(representado por la acción de matar).

--l

Aludir un contexto sociocultural
específico.

1- -

Enunciar el habla y actos ~ntiéndase
performativos- en contra de
individuos marginados socialmente.

-- l

Cathedra no. 14, julio-diciembre 201 o

En cuanto a las motivaciones, es decir,
respecto a lo que proyectan las letras, mencionamos para concluir, que esta plurisignificación es rara vez encontrada en las
canciones demasiado mercantilizadas o que
se hacen con ese único fin, porque detrás
de su mensaje explícito no hay nada más. En
términos de Ullmann (1972), la motivación
da 'color' a lo enunciado. Consideramos que
la motivación fonética es la preponderante
en este estudio, ya que son textos escritos
para ser cantados, que además, gracias a
los recursos retóricos que analizamos y
mencionamos con anterioridad, llevan
musicalidad implícita en su dicción y afectan
el nivel sintáctico, morfológico y semántico.
De forma lúdica, manifiestan los múltiples
sentidos de lo dicho y tienden un puente
que bifurca sus posibilidades interpretativas
en diálogo con los posibles receptores. Es
así como dichos recursos favorecen un
primer acercamiento al estudio estilístico de
los poetas, de cuyos discursos emanan
diversas finalidades implícitas o explícitas
que predeterminan cada palabra que utilizan.
Los cantores e intérpretes concientizan,
denuncian, parodian y rescatan elementos
de la cultura popular, aluden a otros textos e
incorporan diversos estilos musicales que
cimentan su estilo propio.

Cathectra no. 14, julio-diciembre 201 o

Bibliografía

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Traducción de Juan García Puente. Madrid:
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■

�Las funciones del diminutivo en
El Habla de Monterrey-PRESEEA

Mayra Silva Almanza
Resumen
Propuesta de clasificación según la función
del uso del diminutivo en El Habla de
Monterrey corpus PRESEEA, en el que se
toman en cuenta los enfoques del emisor,
receptor y lo dicho en el diálogo. Se explica
cada una de las funciones y presentan
ejemplos varios donde se analiza el
diminutivo en la lengua oral. Se agregan
también frecuencias totales de cada función
en el corpus.

Palabras clave
Sufijos, diminutivo, función, formación de
palabras , El Habla de Monterrey,
morlosintaxis, semántica.
El contenido de este artículo es parte de
una investigación que, sobre el uso del
diminutivo en español, está siendo realizada
para una tesis de maestría y consiste en una
propuesta de clasificación para el uso del
diminutivo en El Habla de Monterrey en
PRESEEA.1
Se parte de la consideración de la función
más cercana al canon, esto es, aquélla en
que, en su significado referencial o denotativo, indica una disminución; y se reconoce
que los diminutivos o aumentativos no
siempre aminoran o agrandan.

1

Investigación sociolingüística (dirigida
actualmente por la Ora. Lidia Rodríguez Alfano),
que cuenta con el corpus más extenso para estudios
del español: 600 entrevistas de una hora promedio
de duración grabadas entre 1985-1986, y
recientemente se ha incorporado al Proyecto de
Estudios Sociolingüísticos del Español de España y
América (PRESEEA), para lo cual ha renovado el
corpus.

■

Cathedra no. 14, julio-diciembre 20 lo

Cathedra no. 14, julio-diciembre 201 o

Junto a la idea de lo pequeño suelen
asociarse connotaciones afectivas positivas,
y, a la de lo grande, algunas negativas. Así,
"en muchos casos los diminutivos y
despectivos coinciden en sus valores; entre
licenciadillo y licenciaducho apenas
podemos encontrar diferencias de significación relevantes" (Bosque, 1999:4648). Por
tanto, el diminutivo, sumado al peyorativo y
el aumentativo, se inscribe entre los morlemas apreciativos que expresan emociones,
afectos, o lo contrario.
Nuestro estudio tiene como antecedente los resultados preliminares de la tesis
de Maestría en Ciencias con Especialidad
en Lengua y Literatura titulada: La
connotación en los diminutivos de El habla
de Monterrey en PRESEEA, realizada

actualmente por la autora del presente
artículo. Esos resultados muestran que, tal
como sostienen Amado Alonso (1974) y
Náñez Fernández (2006), la función
referencial o disminuidora es casi inexistente,
de modo que el diminutivo es mayormente
usado como indicador afectivo o valorativo.
Con estas consideraciones básicas,
proponemos una clasificación, según la
función y contexto, de las formas diminutivas
que aparecen en el corpus de El Habla
de Monterrey en PRESEEA que cuenta
con 101 entrevistas de una hora promedio
de duración. Se enfoca la dimensión
morlológica y fonética del diminutivo, pues
se parte del hecho relativo a que en su
construcción es necesario agregar un sufijo
al lexema, lo cual modifica directamente su
sonido y forma, y en consecuencia, su uso.
El análisis se aplica a sustantivos, adjetivos,
adverbios y aun a los verbos en los que se
introduce.
Partirnos de la falta de estudios que
profundicen en el tipo de sufijos que
conforman al diminutivo y sus funciones,

�Las funciones del diminutivo en El habla de Monterrey-PRESEEA / Mayra Silva Almanza

-----

para facilitar la comprensión del contexto
situacional, cronológico y socio-cultural e
ideológico en que se producen y son
recibidos; por lo tanto, es necesario, en primer
lugar, entender para qué son usados los
diminutivos en El Habla de Monterrey en
PRESEEA, y así poder brindar una
clasificación de los mismos.
Gracias a esta propuesta de clasificación, se podrá analizar el diminutivo en su
uso desde varias perspectivas; en primer
lugar, la morfosintáctica y semántica, que va
de la mano con la función del diminutivo,
objeto de este artículo; y posteriormente,
pragmática discursiva en el nivel dialógico,
y en cuanto a la relación Poder-Ideología.
De éstas aquí tan sólo se harán algunas
menciones.
Investigadores y lingüistas que han
abordado el tema del sufijo diminutivo -entre
ellos, Amado Alonso-, admiten que la
aminoración y el aprecio son solidarios, se
forman y expresan como un conjunto; por
tanto, no hay distinción entre: a) el
diminutivo como indicador de la simple
disminución de la referencia sustantiva, y b)
el diminutivo en la función intensificadora
del adjetivo o del adverbio.
El presente artículo examina los usos del
diminutivo en suco-texto con el fin de distinguir y clasificar diferentes casos en que aparece.
Éstos pueden ir desde, exclusivamente la
función referencial -que según Alonso serán
los menos- y aquéllos en que cumplen otras
funciones. Es decir, que se define cuáles
diminutivos de los seleccionados para su
estudio cumplen la función referencial
(empequeñecedora) y qué función, intención
del hablante o carga semántica, llevan
aquellos que no.
Tal como se ha mencionado, el análisis
de las funciones diminutivas se realizó
basándose en el corpus PRESEEA de El
Habla de Monterrey, que cuenta con 101
entrevistas. De éste, se eligieron, por medio
de una muestra piloto, 114 morfemas
diminutivos, todos con al menos dos
menciones en distintas entrevistas. En
total se analizaron para el presente trabajo
y la tesis de Maestría, 1107 diminutivos en
uso.
Con el fin de realizar el análisis de la
muestra, se definieron categorías o funciones
según varias propuestas teóricas publicadas
en diferentes estudios o tesis doctorales:

■

Amado Alonso (1974), en su artículo
Noción, emoción, acción y fantasía
en los diminutivos, donde expone una
clasificación del diminutivo pero en el
lenguaje literario; Francisco Monge (1988),
en Diminutivos: cuantificación, subjetividad y especialización; Lázaro Mora (1999)
en La derivación apreciativa, mismo que
cita a U. Weinreichi; y Emilio Náñez (2006)
en El diminutivo. Historia y funciones en el
Español clásico y moderno.
Presentamos a continuación las
categorías de diminutivo que son propuestas
en este trabajo y gracias a las cuales se
tendrá la posibilidad de estudiar el uso
del diminutivo en El Habla de Monterrey
en PRESEEA, desde varias perspectivas.

Hacia el objeto nombrado o lo dicho
Referenciales o nocionales
Emocionales y de frase
Estético valorativos -positivos, negativos
y peyorativos-.
Lexicalizaciones

Hacia el interlocutor
Afectivo-activos (con emoción de por
medio) o ironía
De cortesía (también por nivelación de
hablantes)
Efusivos (amor)

Hacia ambos a la vez
Hipersemantizadores
Cabe mencionar que se mantuvo la
clasificación inicial de Amado Alonso, la cual
define la función del diminutivo según el
hablante, lo dicho, o el interlocutor-receptor,
pues habiendo analizado el total de corpus,
se encontraron estos tres objetivos o
referencias primarias. A partir de ahí se
establecieron las nueve funciones simples,
pero además, una serie de 13 combinaciones
de las anteriores, que aunque su frecuencia
fue menor, es necesario identificarlas y
clasificarlas.
Según la clasificación que proponemos,
exponemos las frecuencias de 1107
diminutivos seleccionados del corpus:
Cathedra no. 14, julio-diciembre 2010

Las funciones del diminutivo en El habla de Monterrey-PRESEEA / Mayra Silva Almanza

Función

Frecuencia

Referencial

72

Emocionales

91
275
53
326
19
38

De frase
Estético valorativos
Lexicalizaciones
Afectivo activos
De cortesía
Efusivos
Hipersemantizadores
Combinaciones de las funcione!

A continuación presentamos algunos
casos del uso del diminutivo en El Habla de
Monterrey en PRESEEA, que se suman a la
función referencial o empequeñecedora, y
en los que además, encontramos no sólo
sustantivos, sino también adjetivos y
adverbios -categorías gramaticales que, en
teoría, no aceptarían el sufijo diminutivo-.
Hacia el objeto nombrado o lo dicho.

Referencial

9

94
130

Entonces, como primera conclusión, se
demuestra que la función referencial no es la
más común en El Habla de Monterrey en
PRESEEA, y así se prueba la tesis de Amado
Alonso (1974). Pero aparecen múltiples
formas de uso del diminutivo, y no sólo eso,
sino que el mismo morfema diminutivo, es
usado en diferentes contextos y con
distintas funciones, estando éstas definidas
por el co-texto o tan sólo por la entonación.
Es necesario hacer la aclaración que
aquellas funciones que van al interlocutor
son menos frecuentes, muy probablemente
debido al tipo de entrevista, ya que los temas
tratados están enfocados en la vida,
opiniones y experiencias del entrevistado,
mas no en la relación que hay entre ambos.
Asimismo, destacamos que también son
estudiados los diminutivos utilizados por los
entrevistadores cuya función es guiar,
facilitar y permitir que el entrevistado narre,
describa o argumente. Ellos fueron entrenados para tener consciencia del material
lingüístico y discursivo que se requería. Al
mismo tiempo, se buscó romper con la
'paradoja del observador' al realizar la
entrevista en la casa del informante y utilizando grabadoras digitales muy pequeñas.
Previo a la definición de las funciones
de los diminutivos, es de suma importancia
en este análisis, entender que "para descifrar
los contenidos implícitos son necesarias
varias competencias: bl) la lingüística
-manejo del código lingüístico y de sus
reglas-; b2) la enciclopédica -con el texto
extra verbal-; b3) la retórico-pragmática -el
funcionamiento de las máximas conversacionales, o de las leyes del discurso-; y b4) la
lógica -manejo de la lógica natural-" (Haidar,
2006:111).
Cathedra no. 14, julio-diciembre 20 IO

Se refieren directamente a la función
empequeñecedora, referente a los objetos
pequeños, en el papel destacador del objeto
al que se refiere Amado Alonso en su artículo
Noción, emoción, acción y fantasía en los
diminutivos (1974). Es decir, esta función
es aquella que sí le da al diminutivo la
significación de empequeñecimiento, la de
referencia u objetos pequeños, y en definitiva
la contraria al aumento. "Sólo he de añadir
que, a pesar de haber dado lugar a la
denominación de diminutivo, es con mucho
la función menos frecuente tanto en la lengua
escrita como en la oral ( ... )" (Alonso,
1974:163).
Ejemplo 1: HMPOSO: Es el proceso/ se
utilizan guantes / ya al entrar el arete ya se
pone la bolita pero se utilizan guantes y
todo ...
Ejemplo 2: HMP021: más porqu 'él era
taxista/ ¡ah! m'hija'garra dinero de la cajita
y pos ella ya iba y agarraba'hí dinero/ este
En los dos ejemplos encontramos el uso
referencial en una narración, el primero en
un proceso, el segundo al usarlo dentro de
un discurso referido, específicamente como
discurso directo, abriendo así dos
posibilidades: que el diminutivo sea
agregado por el informante; o que sea el uso
que le dio un tercero.
La categoría gramatical -sustantivo-tiene la posibilidad de que se le añada el
sufijo, lo cual hace más posible el
empequeñecimiento del referente. Para
reconocer y validar el empequeñecimiento,
nos basamos tan sólo en una norma relativa
compartida por los hablantes de una misma
lengua (en este caso, El habla de Monterrey),
misma que "varía con la naturaleza del objeto
en relación con el cual se predica esta
propiedad y esta variabilidad de la norma de
referencia explica la gramaticalidad de
oraciones" (Kerbrat-Orecchioni, 1990: 119).

■

�Las funciones del diminutivo en El habla de Monterrey-PRESEEA / Mayra Silva Almanza

En el primer ejemplo el informante habla
de una bola pequeña, que se inserta en un
arete que también es un objeto pequeño. En
el número dos, se refiere a la caja para guardar
el dinero que llevan los taxis, la cual cabe
generalmente entre los dos asientos delanteros de un automóvil de tamaño medio.Así,
los dos ejemplos usan el diminutivo en su
función referencial pues: el objeto sí es
pequeño; el sustantivo permite la sufijación;
no existe emoción alguna o afecto de parte
del informante para el entrevistador o el
objeto nombrado; y con la disminución no
se agrega o elimina algún sentido emocional
en la enunciación, pues simplemente
especifica una cualidad del objeto nombrado.
Amado Alonso agrega que cuando el
sentido es realmente la disminución, se
insiste en la idea de pequeñez con otros recursos: una cosita de nada (Alonso, 1974:163).
Esta idea la repite Lázaro Mora (1990) y queda
comprobada en el corpus gracias a casos de
comparación (para especificar la medida
subyacente) y repetición del sufijo.
Ejemplo 3: HMP077: C: Son hierbas/
son / son unas / ese 'tá bien curioso son
unas ramitas / que'llenas de bolitas / y lo
que se come son las bolitas / de la ramita /
pero 'stá / pero 'stá sabroso
En esta descripción encontramos dos
diminutivos (ramitas y bolitas -2-) que juntos,
dan una idea general de empequeñecimiento
a la planta de la cual se habla.
Ejemplo 4: HMP022: OCH: Unos siete
ocho hermanito chiquito también tengo dos
somos como nueve.
Por último, el ejemplo contiene la ratificación de disminución (con chiquito), pero en
este caso, el hermanito más que referencial,
tiene una intención emocional, de sentimientos buenos hacia el hermano. Por lo tanto,
en conjunto 'hermanito chiquito' es referencial
(denotativo) y emocional, con sentimientos
del hablante al referente (connotativo).

Emocionales
Esta función se encuentra en el terreno de lo
implícito. "Se parte de la premisa de que la
producción del sentido depende de la
dimensión explícita y de la implícita, que son
constitutivas de cualquier discurso, o
semiosis. Lo explícito se refiere a lo que se
encuentra en la superficie discurso-textual y
en cualquier producción semiótica, y lo
implícito es el sentido que se infiere a partir
de lo anterior". (Haidar, 2006: 108)

■

Esta función va directamente relacionada con la idea ya mencionada, de que lo
pequeño es bueno. "Son diminutivos de
dominante emocional: ternura, amor orgullo
de propietario, complacencia por sentir el
objeto en la propia esfera vital" (Alonso,
1974:165). Se distinguen por el predominio
de lo afectivo y dinámico (e incluye la
fantasía de la que habla Alonso en su artículo).
La valoración del objeto en este caso es
completamente afectiva, sin embargo como
veremos en el corpus, este diminutivo en
muchos casos se clasificará en dos
categorías.
Ejemplo 1: 20: porque ya me tenían la
sala toda cochina y habían tirado jugos y
ahí se había orinado Dany cuando estaba
bebita dije no ya no
En el ejemplo anterior encontramos la
emoción hacia bebita por la ternura que
menciona Amado Alonso y que en este
ejemplo radica en la madre y va hacia su hija.
La cualidad disminuidora está explícita en
bebé, por lo cual bebita se refiere
exclusivamente a la emoción y el afecto.
Ejemplo 2: HMP047: R: Para el niño
grandote
F: Ay qué bonito
R: Y le tengo la casita / le hicimos la
casita también
F: Bien grande la casita/ verdad ... / oiga
Rosi
Este segundo ejemplo deja muy claro
que lo emocional no tiene nada que ver con
lo referencial, pues sabemos, por el
interlocutor, que la casa es 'bien grande',
mas el diminutivo aparece como resultado
de la emoción hacia el objeto (la casa). Dicha
emoción surge ya sea, como una extensión
del afecto por el hijo, por el esfuerzo hecho
para construirla, o por ambas. Pero este
ejemplo incluye además la ironía de parte del
interlocutor que aclara que el diminutivo no
aparece por empequeñecimiento, pues la
casa es muy grande.
En general, podemos decir que el diminutivo emocional hace énfasis en el afecto y
en la valoración subjetiva del sujeto hacia el
objeto. Esta valoración supone la emoción,
sin distinguir entre la positiva o negativa,
aunque en su mayoría encontramos la
primera. La función que aquí explicamos,
concuerda con la definición de KerbratOrecchioni (1990) para ciertas categorías de
subjetivemas, a saber, los rasgos afectivo,
ax.iológico y modalizador.
Cathedra no. 14, julio-diciembre 20 I o

Las funciones del diminutivo en El habla de Monterrey-PRESEEA / Mayra Silva Almanza

De frase
Aparecen cuando el hablante juega con las
palabras; Alonso cita a Spitzer (1974: 163)
para quien "existe una ternura para con el
idioma, un enamoramiento de la lengua que
acaricia las palabras como si fuesen
personas. Con estos sufijos nuestro
pensamiento no se detiene en las palabras,
sino que las atraviesa como la luz y va a dar
de un modo peculiar en las cosas mismas o
derechamente en el ánimo del prójimo"
(p.168). Así entonces, los diminutivos de
frase tienen un valor sistemático-estilístico
y aparecen cuando el hablante simplemente
quiere suavizar, agilizar o vestir la lengua. En
esta categoría también encontramos "un solo
diminutivo que puede alcanzar a la expresión
entera, denunciando el temple que le
preside" (p. 169), es decir, la función
específica del diminutivo alcanza y empapa
a toda la frase.
Ejemplo 1: HMP043: JC: Muchos años
/ no había nada aquí de colonias 'taba la/ la
Fama n'a más un ... / unas cuantas casitas
Santa Catarina también / pero / yo / yo
cuando empecé a venir aquí a / a la fábrica
pos/ se me hacía bien lejos el/ los camiones.
El ejemplo anterior se refiere a una
cantidad inexacta de casas, seguramente de
tamaños distintos y que le son ajenas al
hablante. No hay emoción, no existe una
cualidad buena o mala para las casas, el
tamaño no es definido. El diminutivo está
sólo como un rasgo de estilo que suaviza la
enunciación.
Ejemplo 2: HMP0SS: que bueno unos
creen en una cosa otros en otra y bueno
pues es el mismo dios como quiera¿verdad?/
oiga y este/ bueno/ otra preguntilla'sí como/
poquito más/ más salidita de tema¿verdad?/
estaba bueno/ este hojeando hace rato/ una
revista/ porque/ que la dieron unos/ unos/
¿cómo se llaman?/ los testigos de Jehová/ Y
así como que/ no sé.
La oración en la que se encuentra
'salidita' cumple específicamente la función
fática del lenguaje, mantiene la conversación
e interacción, también de una manera cortés,
pues este diminutivo se mezcla entre la
función de frase y la de cortesía, sobre todo
si tomamos en cuenta la frase completa: 'otra
preguntilla'sí como! poquito más/ más
salidita de tema' .
En consecuencia, el diminutivo ayuda a
lograr una respuesta y le da ritmo a la
Cathedra no. 14, julio-diciembre 201 o

enunciación, pero jamás aparece la cualidad
disrninuidora. Es así que con esta función
nos encontramos puramente, tal como se
escribió ya, en el rango estilístico.
El estilo puede ser analizado por el cambio
de volumen y cualidad de la voz, por la
entonación, el dialecto, el tipo de lenguaje.
Las señales de estilo marcan el discurso y
permiten que se interprete lo que decimos
como ironía, seriedad, burla,juego, etc....
El estilo puede contener variaciones que van
desde las inflexiones de voz o las
modificaciones de la pronunciación, hasta la
preferencia por emplear determinadas
palabras o construcciones -en nuestro caso,
el diminutivo-, y hasta la transformación de
sentido de una expresión, es interesante
observar que los interlocutores influencian
en el estilo de los sujetos hablantes de
acuerdo (Haidar, 2006:41).

Dentro de la categoría De frase, serán
clasificados los diminutivos referidos a
alimentos preparados, típicos mexicanos y
de la región (ejemplo 3 y 4), pues son usados
con el rasgo estilístico, según lo indica el
co-texto. Además, en su mayoría, los hablantes
consideran a los alimentos como 'buenos',
integrando así en varios casos también a la
función de frase, la estético valorativa, que
será explicada posteriormente.
Ejemplo 3: HMP022: I: lo haces y este/
parece que estás comiendo cóctel de camarón
E: salsita tabasco
Ejemplo 4: HMP079: le dice el platillo
único / te cuesta doce cincuenta / pero es
fruta/ po ... / es la fruta/ tu plato fuerte que
es este ... / bueno tu sopita/ y ya el plato del
día / haz de cuenta / por lo general ése yo
nunca lo pido / porque siempre hacen pollo
a la no sé qué
Destaca que, cuando la conversación
toca temas de comida o cocina, los diminutivos son usados ampliamente y no sólo en
los referentes, sino también en adverbios y
adjetivos (que no pueden variar en tamaño).
Es por ello que podemos hablar del común
uso estilístico del diminutivo en el contexto
de cocina-comida de El Habla de Monterrey
enPRESEEA.
Ejemplo S: HMP044: desmenuzadito ya
/ a lo mejor va a haber un pedacito que te va
a quedar sin queso / y así tú ya estás viendo
que toda la carne quede tapadita

■

�Las funciones del diminutivo en El habla de Monterrey-PRESEEA / Mayra Silva Alrnanza

M: ¿Y no es muy caro el queso?
L: Sí / no sé cuánto cueste / porque la
verdad ni me fijo/ cuando
Ejemplo 6: HMP053: pos que no sirviera
/ y entonces / fui a buscar una botella / pos
que no sirviera ¿veá? / no retomable / y
cuando salgo / ya para el cuartito / voy y
agarro la botella / y de repente siento que /
un pellizco / y pues / hago un grito / y me
asomo a ver que'ra /

Estético valorativos
Tal como se aprecia en el nombre, este diminutivo aparece ejerciendo una valoración del
objeto nombrado, calificándolo o descalificándolo, sin contar en ello la presencia del
sujeto o receptor. Es decir, la intención es
exclusiva a la valoración del objeto y se
puede entender solamente mediante el
contexto y co-texto de la enunciación.
Según Amado Alonso, se clasifican como
Estético valorativos, los diminutivos en los
que predomina lo contemplativo y discernidor. Dentro de sus variantes se encuentran
las de intensidad y las de cualidad, más allá
del cariño y desprecio de los diminutivos
emocionales.
Aquí se incluyen los desvalorativos (o
peyorativos), con valoración o categorización
del objeto con amplia dominante estimativa
e intelectual y escasa emoción. Hay que
diferenciar éstos con los que se basan en la
pura emoción negativa como mujercitamujerzuela y casita-casucha; aunque esta
categoría intercambia continuamente
características y puede confundirse con los
diminutivos afectivos-activos hacia el interlocutor porque en la mayoría de las veces
van acompañados de amor, odio, desprecio,
etc.
Ejemplo 1: HMP082: Palabras como ... /
una vez vino un sobrino a visitarla porque .. .
/ en el transcurso del día / utilizan las
palabritas que... / que ellos usan
normalmente / ya nomás que tienen sentido
/ siempre trató nomás de no perder
Con 'palabritas' el hablante se refiere
a 'malas palabras', que pueden ser por
ejemplo groserías o aquellas con valor
negativo para él. No da ejemplos, mas en
este contexto, el diminutivo agrega la
desvalorización (peyorativo) que se extiende
hacia la persona que emite dichas
'palabritas'.

■

Gracias a este primer ejemplo, apreciamos que el sentido del sufijo diminutivo,
sobre todo estético-valorativo, no se agota
en el contenido léxico-semántico de los objetos
semiótico-discursivos, sino que deriva del
funcionamiento de las formaciones ideológicas y discursivas de quien lo emite, pues:
"En el lenguaje también existe este efecto
ideológico, que le concede una supuesta
transparencia, con la cual se enmascara el
origen del sentido de las palabras y de los
enunciados, mismo que se ubica en las
matices del sentido". (Haidar: 2006: 250).
Esta categoría suele combinarse con lo
afectivo, porque la valoración queda
predeterminada por el afecto hacia el sujeto.
Lo encontraremos también combinado en los
diminutivos de frase cuando, tal como se
escribió anteriormente, pues los alimentos
son valorados comúnmente como positivos.
Ejemplo 2: HMP060: N: Con eso la' cías
con la sopita / pero ... / nosotros a veces no
teníamos / para ... / ni para una sopa / y yo
mandab' a las ... / le debo mucho a la gente yo
/ porque
Este ejemplo nos permite encontrar la
diferencia de sentido entre el uso en la enunciación de 'sopa' y 'sopita'. En la primera, se
tenía acceso a ella, se valora como buena y
se sabe afortunado al tenerla; pero en la
segunda "no teníamos ni para una sopa", el
hablante quiere reforzar el sentido de pobreza
que con 'sopita' sería muy sutil. Entonces,
se tiene, es bueno; no se tiene, es malo.
A continuación se exponen dos casos
distintos, en cuya comparación se explica la
diferencia entre el juicio negativo y positivo
que puede otorgar un diminutivo en un
contexto enunciativo específico.
Ejemplo 3: HMP097: mi señora/ este ...
/ aquí está / con nosotros / mi hijo ya tiene
aquí al lado su trabajito / pero pos no / ya le
tocó la de malas / pero más que ahora lo van
a operar.
Ejemplo 4: HMP105: M: como dos
cuatro y seis años
C: válgame eran como unos animalitos
yo creo.
M: sí sí porque los dos los dos
muchachos tenían papás pero ya eran más.
Ambos llevan una valorización del
objeto nombrado, como bueno en el ejemplo
3, (tener trabajo es bueno) o malo en el
ejemplo 4 (las condiciones en las que viven
los niños es mala, y está reforzado por la
expresión de asombro 'válgame').

Cathedra no. 14, julio-diciembre 2010

Las funciones del diminutivo en El habla de Monterrey-PRESEEA / Mayra Silva Alrnanza

Lexicalizaciones
Para Pichon "Se forman palabras nuevas a
partir de vocablos ya existentes por procedimientos de filiación léxica bien
definidos" (citado por Monge, 1996:46). En
algunos casos específicos el diminutivo ha
mutado de sentido para ser por sí mismo un
sustantivo. Es decir, en su origen el morfema
sí poseía una sufijación y generalmente,
entraba en la categoría Referencial, que ya
fue explicada, mas con el uso el diminutivo
ha pasado a convertirse en el lexema a pesar
de tener un sufijo.
Ruhstaller (2001) afirma que algunas
ocasiones no hay verdaderas lexicalizaciones,
sino usos especializados del valor diminutivo
como designación de objetos concretos.
Ejemplifica así, casos como pesillo "dimin. el
peso pequeño. Llaman así regularmente al
que sirve para pesar monedas. Finalmente,
podemos encontrar palabras de uso común
actual que ya están completamente
lexicalizadas" (191-192).
Su significante es uno y diferente al
lexema que no posee el sufijo, y por la
lexicalización, ya es común y entendido por
la comunidad de El Habla de Monterrey,
sobre quienes recae esta investigación.
Ejemplo 1: HMPOSS: Y/ como'ra que
salió de la secundaria mami/ voy a'cer un
baile/ les avisas a los niños/ y yo estoy con
ella siempre y les organizo/ a ver/ un papelito
cada quien/ el que tenga uno/ con uno va/
v'a bailar así parejillas.
Cada lexicalización tiene un significado
distinto, son un signo por sí mismos. En
este caso papelito en sacar un papelito se
refiere a que se realizó previamente un
sorteo, numerando o poniendo nombres en
pequeñas piezas de papel que se doblan
y se eligen al azar. Lo mismo sucede con
hacer papelitos. Además, la entrevistadora
no hace preguntas o pide especificar el
proceso de la organización o rifa para
el baile, entonces, le queda claro y conoce el
término.
Ejemplo 2: HMPOSS: S: ¿Ustedes ponen
el pinito también?
Y: Sí / ponemos el pinito y / y el
nacimiento del niño Dios/ e ... / también ... /
influenciados un poquito por / por
Particularmente, las lexicalizaciones sólo
se pueden comprobar con el uso y la
participación de un interlocutor que ratifique la significación usada por el enunciador.

Catheclra no. 14, julio-diciembre 2010

Así se comprueba en el ejemplo 2, en el que
los interlocutores están hablando de la
tradición del pino de navidad. Tomamos
'pinito' como ejemplo de lexicalización
porque aparece quince veces en el corpus,
todas ellas como lexicalizaciones.
Ejemplo 3: HMP021: M: Tamales/ sí/
pinito en la casa sí ponemos / y bien
sencillito / no ponemos Nacimiento porque/
pos no creemos en

Hacia el interlocutor
Son también diminutivos de frase, pero éstos
no son sólo expresión de un temple sino que
presionan al oyente. Son comunes en el
lenguaje poético, pero en la lengua activa se
combinan con la acción y la emoción hacia
el interlocutor.
Su función consiste en provocar en el
interlocutor un sentimiento o sensación con
el diminutivo. En algunos casos son también
vocativos, aunque éstos fungen como objeto
nombrado e interlocutor. "El valor estilístico
básico de estos diminutivos, su intención o
mención psicológica, como diría K. Vossler,
es su destino activo" (citado por Alonso,
1974: 172).

Afectivo-activos
"Cuando la motivación original del
diminutivo es una intención activa que se
conforma en afectuosidad, y cuando se trata
de un rezume directo de la emoción sin que
el hablante se preocupe o importándole
secundariamente, del efecto causado en el
oyente" (Alonso, 1974: 175).
Los diminutivos activos están en el acto
del habla, especialmente en las solicitudes o
peticiones al interlocutor (éstos resultan ser
más eficaces que el imperativo, gracias a su
forma indirecta).
A diferencia del estético valorativo, éste
incluye los negativos-despectivos cuya
emoción está en el sujeto y no en el objeto.
Existe una mayor dominante emocional o
afectiva. Por ejemplo, "el sufijo -ito por lo
común cariñoso, es despectivo y rebajador
aplicado hacia el enemigo ya que pretende
un rebajamiento del contrario o del
obstáculo" (p. 167). Entonces, la función del
d_iminutivo no puede ser vista sólo por éste,
smo dentro de un contexto determinado y
sabiendo quién habla y hacia quién se dirige:

■

�Las funciones del diminutivo en El habla de Monterrey-PRESEEA / Mayra Silva Almanza

-----

Ejemplo 1: HMP088: Me fui yo sola
entonces este me fui y yo iba pensando
como soy diabética yo dije ¡ay no Diosito
santo ayúdame! ¡Ayúdame Señor dame
fuerzas! yo sé que lo voy a encontrar
destrozado sangrado o sea sabrá Dios no
(entrevista 19)
Ejemplo 2: HMP071: y a veces este /
ciertos trabajitos / que implicaba la'yuda de
los papás / entonces cuando fui / mamá /
que tam'ién le'ncargaban eso a mis hijas /
¡ay Diosito santo!
E: Y decía / estas maestras tan necias
(risas) / porque nos ponen a trabajar a los
papás junto con
En los ejemplos 1 y 2 vemos cómo se
dirige la hablante y le pide ayuda a dios. El
afecto no está en lo que pide, sino hacia el
interlocutor. En las entrevistas encontraremos
mucho el diminutivo en Dios para las
expresiones como ésta, en las que propiamente no se dirige al entrevistador-a quien
generalmente no conoce y no muestra afecto
tanto como cortesía- o a otro, sino a Dios en
un ruego.
Así también , aparecerá más en
discursos directos de los que hace uso el
hablante, para narrar una historia o hacer
una crónica de hechos .
Ejemplo 3: 12:ayuda a cruzar la calle? y
el señor se rió de mí y me dice eh ya está muy
grandecito
AC:Simón
AC No sí señor fíjese que entre a trabajar
aquí y lo
La función afectiva-activa, aunque en
menor grado, también aparece en el discurso
referido, manteniendo las características
propias de este diminutivo. En el ejemplo 4
presentaremos un caso de afecto de la
persona a la que se cita, hacia un tercero, y
por lo que se leerá, el afecto no existe del
entrevistado hacia dicho tercero:
Ejemplo 4: HMP081: día siguiente habló
por teléfono y nos dijo que su hijito, este
Rugo se llamaba, ahorita es un pelado de
treinta.

interlocutor. Este uso pragmático de
antemano se presenta en escenas donde los
interlocutores pretendidamente pertenecen
a jerarquías sociales, morales, religiosas,
laborales, etcétera, (generalmente) diversas."
(Reynoso,2005:84).
Los reproches en diminutivo son
también una forma de cortesía, ya que se
trata de no eliminar lo afectivo del discurso,
generalmente cuando entre el hablante y el
interlocutor existe una relación familiar o
amistosa.
Este sufijo con intención cortés, para
Alonso es uno de los más frecuentes
(afectivo y de cortesía; asimismo, se encuentra con mayor frecuencia en los campos que
en las ciudades , "pues denuncian un
especial carácter cultural, una forma
socialmente plasmada del comportamiento
en las relaciones coloquiales, que consiste
en la reiterada manifestación del tono
amistoso en el hablante y su petición de
reciprocidad" (p. 178).
Ejemplo 1: HMPOSO: F: Sí ya ve que los
niños casi la carne no la comen / verdad ... /
qué bueno / oiga Rosi y cambiando un
poquito de tema / esta colonia cómo es / ¿es
tranquila? / ¿cómo la siente usted?
En esta categoría entrarán también los
eufemismos, como mecanismos del discurso
que aparecen por cortesía, emoción o
respeto al interlocutor -que también puede
ser el objeto al mismo tiempo-, cuando se
pretende suavizar una característica o
comentario que podría parecer rudo o
grosero.
Ejemplo 2: HMP045: abra la herida /
entonces ahí / la voy a dejar / allá en una
clínica de casos múltiples / para no tocarle la
cicatriz / hasta el viernes / gordita I
hipertensa / algo de azúcar y todo el rollo
R: Otra cosa / vi un paciente / a un
contador con un cáncer de tiroides /
Ejemplo 3: HMP020: dedo mocho porque
/ oye una persona grande / y gordita en una
mecedora pos / es para reventar el dedo

Efusivos
De cortesía
Va dirigido también hacia el oyente, pero en
este caso, "se trata de un apocamiento cortés
(o estratégico) en el hablante o en lo que se
dice" (p. 175)
"Este uso indica la búsqueda, por parte
del conceptualizador, de la simpatía de su

■

A diferencia de los intencionalmente activos,
los efusivos incluyen los términos de cariño,
amor, melosidad y cortesía, es decir, se
combinan con la clasificación anterior pero
su objetivo es distinto; además podemos
decir que el sujeto es también un objeto de
afecto y sólo a él se refiere.Alonso (1974) lo
Cathedra no. 14, julio-diciembre 20 1o

Las funciones del diminutivo en El habla de Monterrey-PRESEEA / Mayra Silva Almanza

ejemplifica con los términos de los enamorados para referirse a las cosas o a ellos mismos,
la finalidad del discurso no va más allá de la
efusiva.
Ejemplo 1: HMPOSO: no pos ya llegaron
mis papás / mi mamá es que no te puedes
ir / y el doctor es que no te puedes ir / te lo
juro mamita y yo llore y llore / como loca /
yo así como una verdadera loca / yo así te juro
que me siento bien / ya no me siento mal
Ejemplo 2: HMP043: no me vengas a
pedir algo entonces este había una canción
muy bonita que decía ¿Qué decía? Este no
seas egoísta dice no seas egoísta tengo
derecho a la vida mamita
E: no la he escuchado
En ambos ejemplos está presente la idea
de amor hacia el interlocutor del discurso
directo que cita el informante y aparece justo
cuando se habla de una persona a quien se
le tiene mucho amor y respeto.
Esta función es la menos común, ya que
los interlocutores generalmente se acaban
de conocer y es entonces que la función
puede sólo aparecer en las narraciones de
otras situaciones (referencias directas o
indirectas). Por lo tanto, en el corpus sólo se
encontraron nueve ejemplos.

Hacia ambos a la vez
Dentro de esta clasificación se integra lo
que Amado Alonso clasificó como fantasía,
y es quizá su mayor aportación. Aquí es
importante conjugar la representación de lo
nombrado con el diminutivo, "lo cual se
traduce en una enfática afirmación de validez
(... ) Es un diminutivo elocuente y por lo
tanto con una función activa especial.
Éste aparece cuando ya no nos basta el
pensamiento conceptual y queremos tener
e imponer la representación imaginativa"
para lograr, sobre todo, una evocación del
objeto para el sujeto (1974: 180).
Insisten además en una afirmación
destacando la existencia o efectividad del
objeto como un medio de forzar su aceptación; son elocuentes y aparecen generalmente
en el coloquio. En algunos casos la ponderación entra en esta clasificación, sobre todo
cuando se busca subrayar la significación.

Hipersemantizadores
Empleado por U. Weinreichi, cuando sigue a
B. Hrushovsk (citado por Alonso, 1974: 168).
Consiste en un mecanismo que hace más
Cathedra no. 14, julio-diciembre 201 o

significativo el mensaje y que puede ser
utilizado para forzar al oyente o al lector a
establecer relaciones nuevas, no existentes
entre los elementos relacionados. Ante este
diminutivo 'hipersemantizado', se ve obligado
a establecer relaciones nuevas, no codificadas, entre la forma base y el sufijo diminutivo.
Es un forzar al oyente a establecer por su
cuenta las relaciones que el hablante quiere
que establezca.
Es un artificio que usa el hablante para
expresarse y para que el oyente establezca
relaciones que no aparecen en la estructura
de una oración,es lógico que cuando introduce
un sufijo diminutivo en un abstracto o en un
nombre de acción no intensificable es
porque, en cierto modo, lo concretiza, lo aísla
de su significado general para darle un
significado más o menos concreto. Todo
nombre, si lo decide el hablante, puede
presentarse en diminutivo, aunque ello vaya
en contra de la norma lingüística. Tal ocurre
cuando el hablante ha decidido la 'hipersemantización' del nombre. (Lázaro, 1996: 313).
En esta clasificación entra también la
función ponderativa del diminutivo, ya que
no aparecen ejemplos reales en los que el
sufijo diminutivo tenga un indudable oficio
aumentativo o de superlativo. "Entonces,
¿qué son deprisita, despacito, juntitos?
García Diego los llama ponderativos y se
refieren a un énfasis en el afecto y realzan la
representación. En el grupo de adverbiativos
es donde se ve claramente que la
ponderación de las acciones violentas dan
por resultado aumentativos: a empujones,
reventón , vomitona; mientras que la
ponderación de las cualidades o acciones
de recogimiento producen un diminutivo:
modosito, calladito, a sentadillas" (citado
porAlonso 1974:164).
Ejemplo 1: HMP033: Leo el periódico /
completo / los fines de semana / completo /
entre semana n'a más leo algo / rapidito
S. Rápido / ¿Lees revistas?
La ponderación es entonces dirigida al
interlocutor, para explicarle una cualidad, una
forma de hacer las cosas, su significación
está cargada de una idea cortés, gustosa o
de recomendación que va dirigida al oyente
y no tienen nada que ver con el objeto
nombrado.
Entonces, agregaríamos la ponderación
dentro de la clasificación hacia el
interlocutor, como ponderativos ya sea de
afecto o de cortesía, lo que Alonso llama
una "visión agudamente subjetiva" (p.165).

■

�Las funciones del diminutivo en El habla de Monterrey-PRESEEA / Mayra Silva Almanza

Ejemplo 2: HMP013: F: ¿A ~as hor~?
D: Si o sino casi en la mañaruta le digo
estás loco pos qué tienes
F: ¡Ay! Es que eso de eso de la mañana
hora que me fui conAlejandra~ja qu~ n:n~o pos
'Mañanita' aparece aqm, esta p1d1endo
al interlocutor que ponga especial atención
en el término, y además lo pondera, significando que 'en la mañana muy temprano'.
Éste, al igual que otros muchos casos_ antes
mencionados, sólo se pueden explicar y
entender en un contexto determinado, ya
que por sí sólo 'mañanita' no tiene
significación específica; ~de~ás,_ este
sustantivo no aceptaría una d1smmuc1ón.
Ejemplo 3: HMP031: S: No tan usual
pero acuérdate de la operación / mochila
¿no?/ que'empezaron con ~os niñitos de 1~
primaria/ a revisar las mochilas para saber s1
no traían armas porque / como que
En este caso no existe la ponderación,
pero sí una intención del inforrnant~ ~~ _est~blecer una relación en la palabra mmtos ,
haciendo énfasis en que fue con los niños
más pequeños -de primaria- con quienes
comenzó un programa contra la violencia,
en busca de armas u objetos no permitidos.
Conclusiones preliminares
La clasificación que presentamos brinda la
posibilidad de entender los usos del diminutivo y permite además la posibilidad de m~i.clar
en grados dos, o quizá hasta más funciones
para un solo diminutivo, ya que el habla nos
da un sinnúmero de opciones que sólo pueden
desenmarañarse mediante un estudio
minucioso.
Tras lo presentado aquí, continuará un
estudio de varios aspectos, como ya semencionó, dentro de los que incluyen encontrar
por ejemplo, las relaciones ?e poder e
ideología que llevan a que las mforrnantes
mujeres usen más el dim~~utivo_ qu_e los
hombres; la idea de valorac1on hacia ciertos
objetos fruto del trabajo o los 3:1i_mentos; y
además la cortesía como fac1htador del
diálogo'o como parte de la nivelación de
estatus de los hablantes, esto debido a ciertas
construcciones sociales o al papel de
entrevistador-informante.
Por último afirmamos que la función
referencial o empequeñecedora del diminutivo en El Habla de Monterrey corpus
PRESEA es casi nula, afirmando así las
hipótesis establecidas por autores como
Emilio Náñez Femández (2006), Lázaro Mora

■

(1999) y Amado Alonso (1974),quienen su
artículo Noción, emoción, acción y fantasía
en los diminutivos integra los muchos
sentidos y usos del diminutivo en español,
y asegura que antes se pensaba y asegura~a
que el sentido empequeñecedor del su~JO
diminutivo había sido el punto de partida,
para después ser usado con s_ignificac~ón
afectiva, "ya que los objetos chicos desp_1~rtan en nosotros, sentimientos de protecc1?n,
ternura o desconsideración y menosprecio"
(p.161) pero sostiene que este pensamiento
está puesto cada vez más en duda.

Análisis Bibliométrico de la Base de Datos
El Habla de Monterrey (1986-2009)
José Josimar Pulido Hernández
María Eugenia Flores Treviño
RESUMEN

Bibliografía
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fantasía en los diminutivos . En A. Alonso,
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Vareta, S. (2005). Morfología léxica: La formación
de las palabras. Gredos. Madrid,España, p. 158.

Cathedra no. 14, julio-diciembre 201 o

El Habla de Monterrey es una investigación
sociolingüística que posee un corpus de
entrevistas orales de tres grupos sociales
del noreste mexicano; se aprovecha para
investigar sobre el habla oral desde diversas
perspectivas: lingüística y pragmáticodiscursiva; sincrónica y diacrónica, y tiene
un sitio electrónico de publicaciones. Aquí
se efectúa un estudio de tal sitio para ofrecer
una proyección sobre el impacto en la
difusión de sus resultados.
PALABRAS
CLAVE:
oralidad,
sociolingüística, pragmática, discurso,
difusión de resultados.

INIRODUCCIÓN
El examen de la oralidad constituye un tema
de vanguardia en el área de los estudios del
lenguaje, en cuanto aporta conocimiento
sobre las características de los usos de
nuestra herramienta de comunicación. Los
estudios de corpora son por ello, la
tendencia actual de esta rama de la ciencia.
En tal sentido El Habla de Monterrey
desarrolla su segunda etapa y es dirigido
por la Dra. Lidia Rodríguez Alfano (quien
fue distinguida con el apoyo por el
CONACYT,2008-2010,PAICYT2009/2010).
La Dra. María Eugenia Flores Treviño es cores ponsa ble de dicha investigación
(favorecida con el apoyo PAICYT /UANL,
2009-2010 y PROMEP2008/2010). LaMtra.
Tzitel Pérez Aguirre es colaboradora en esta
investigación.
Este macroproyecto posee una página
electrónica que requiere actualizar las bases
de datos del site, publicaciones para ofrecer
a los estudiosos de todas partes del mundo,
Cathedra no. 14, julio-diciembre 201 o

los resultados del proyecto. Para el
desarrollo de este macroproyecto fue
indispensable la creación de bases de datos
para ofrecer accesibilidad a todos los
interesados, tanto de la Facultad de Filosofía
y Letras, como a estudiosos de todas partes
del mundo, pues fue el compromiso
adquirido ante el CONACYT con el que se
diseñó este proyecto: difundir esta
investigación y ponerla al servicio del mayor
número de usuarios y ofrecer la base de
datos construida.
El corpus El habla de Monterrey es
catalogado-en entrevista realizada a Willliam
Labov en 1990-como el pionero y más completo de América Latina, ya que se compone,
en su primera etapa, por 600 horas de
grabación que lo conforman. Desde el 2005,
en el XIV Congreso ALFAL organizado por
la Dra. Lidia Rodríguez y sus colaboradoras,
se acuerda la incorporación de El habla de
Monterrey al Programa de Estudios Sociolinguísticos del Español de España y América
(PRESEEA),1 coordinado desde la Universidad
de Alcalá, por el Dr. Francisco Moreno
Femández y en el cual se propone compilar
la mayor muestra de español oral jamás publicada para realizar estudios comparativos del
uso del español en quince países y cuarenta
ciudades de América y España.
1
Es Ún organismo creado en 1996 con el propósito
de obtener materiales de lengua hablada procedentes
de todo el mundo hispánico. Actualmente articula
el trabajo de cuarenta equipos de investigación
lingüística. Los materiales se almacenan en archivos
de audio y se transcriben para su lectura en forma
de textos etiquetados con el fin de realizar sobre
ellos todo tipo de investigaciones básicas y aplicadas.
PRESEEA agrupa a las principales instituciones de
investigación del ámbito hispanohablante y recibe
apoyo de varios gobiernos, así como de instituciones
como La Real Academia o la Fundación Comillas
(Moreno, 2010).

■

�Análisis Bibliométrico de la Base de Datos El Habla de Monterrey (1986-2009) / José Josimar Pulido
Hemández y María Eugenia Flores Treviño

En la página web de El Habla de
Monterrey se encuentran documentos de
acuerdo a diferentes tipos de datos:
Datos escritos: los textos de las 600
entrevistas transcritas en formato
Word.
Datos orales: el audio de las 600
entrevistas disponibles en muestras
seleccionadas para la Internet o bien
en discos compactos, según la
solicitud de los usuarios de esta
página web.
Datos en que se pone en paralelo el
audio y su trascripción por escrito.
Datos sociodemográficos con la
caracterización de los informantes con
base en variables sociológicas.
Datos informáticos.
Datos bibliográficos, donde se ofrece
infonnación y se pone a disposición
de los usuarios todas las publicaciones
así como los textos de tesis y
ponencias presentadas por distintos
investigadores a lo largo de más de
veinte años, desde el inicio del
proyecto El Habla de Monterrey.
Como menciona Humberto López
Morales en su ponencia Los Corpora
lingüísticos hispanoamericanos: situaci6n
actual "la confección de un corpus ha
alcanzado tales complejidades en los
diseños, composiciones, etiquetado, y
demás actividades inherentes al corpus que
en Alemania se preparaba el lanzamiento de
la primera revista especializada en dicho
tema" (López,2005: 31).
Una de las finalidades del proyecto El
Habla de Monterrey Segunda etapa es la
elaboración de un Diccionario del uso del
habla de Monterrey a partir del análisis del
corpus, en este proyecto ya trabaja el grupo
de investigación compuesto por la Dra.
Rodríguez Alfano y la Dra. Flores Treviño, y
se encuentra adscrito a las Redes de investigación del Promep (SEP). Otro propósito del
proyecto es aprovechar este nuevo corpus,
que recoge muestras de conversación oral,
para emplearlo como material de enseñanza
de la lengua en la educación superior y compilar alternativas didácticas, reunidas en un
manual que resulte de utilidad para docentes
e investigadores del idioma español. De tal
tarea, es responsable la Dra. María Eugenia
Flores, quien ha convocado a un grupo de
diez investigadores para desarrollar el
proyecto "Aprovechamiento de un corpus

■

oral en la enseñanza del español". Este
proyecto derivado, estuvo apoyado por el
programa de mejoramiento del profesorado
de la Secretaría de Educación (2008-2010) y
actualmente tiene como resultados
ponencias, artículos y un libro en prensa.2
Enseguida se esboza la estructura del
proyecto de Actualizaci6n de la Liga
publicaciones de El Habla de Monterrey
que es desarrollado por José Josimar Pulido
y Karla Paola Medellín:3

Objetivos generales
Las metas a cumplir en este proceso son:
l. Organizar los avances realizados
hasta la fecha en la página del
proyecto.
2. Delinear los métodos bibliométricos
más eficientes para el análisis de las
publicaciones del proyecto.
3. Dar seguimiento a la actualización de
la página de El Habla de Monterrey.

Análisis Bibliométrico de la Base de Datos El Habla de Monterrey (1986-2009) / José Josimar Pulido
Hemández y María Eugenia Flores Treviño

publicaciones se determina por la inclusión
de aquellas que han resultado aceptadas
como memorias en extenso en congresos,
que han sido debidamente arbitradas como
artículos científicos o capítulos de libros y
aún libros: ganadores de distinciones,
resultado de tesis del proyecto o que reúnen
los productos de una fase de la macroinvestigación. Por tanto, son avaladas
por especialistas en el área sociolingüística
del español, de ahí que estas publicaciones
tienen garantizada la seriedad y
rigurosidad científica en el contenido de su
información.

más sencilla, al aumento en la base de datos
de las producciones del Habla de Monterrey.

Metodología
El análisis del site, publicaciones de El Habla
de Monterrey se realizó mediante una
recopilación de información presente en la
base de datos en la página. Los criterios
utilizados para hacer la comparación fueron:
Autores con mayor número de
publicaciones.
Años con mayor producción
bibliográfica.
Porcentaje de publicaciones por año.

Planteamiento del problema
Descripción del análisis bibliométrico.
Se pretende definir y analizar los diferentes
aspectos bibliométricos que se involucran
en el proyecto que se menciona. Se incluyen
estadísticas y descripciones para ofrecer
claridad en la información que se
proporciona, y dar seguimiento, de manera

Objetivo particular

Este trabajo incluye diferentes gráficas que
presentan las comparaciones de los autores
y sus publicaciones. Se incluyen también
fechas (años) y porcentaje del tiraje de cada
año.

Gráfica 1

Como objetivo particular, se propone
alcanzar la organización y descripción de los
diferentes ámbitos de producciones
relacionados con el proyecto del Habla del
Monterrey, para ponerlos a disposición del
público de la manera más pertinente.

No. Publicaciones por autor

Delimitación del análisis bibliométrico
El análisis bibliométrico se delimita sólo al
periodo comprendido del 1989 al 2009.
Comprende de esta manera veinte años de
producción científica; 85 publicaciones en
las bases de datos. Aún no está completo
pues existen publicaciones faltantes por
ingresar del 2009 y 2010 respectivamente.
La base de datos el Habla de Monterrey
va en crecimiento año con año, ya que
depende de la producción científica que
desarrolle el grupo de investigación del
proyecto; la forma de ingreso de las

5

■Alanls Mtllu, O.
■ Clninles Gut1T1, Y M
■ Hatda-, J.

■PadiaR~. A
■Rockvitzlolldo,M.

En busca de nuevas rutas para la enseñanza de
la lengua, Ed. Trillas.
3
Pasantes de la Licenciatura en Bibliotecología y

- ~ · HtfMndtz, o
■ Gonzlllu Fl'lirl, E.
• Ot,,n Gudillo, J.

Ciencias de la Información y becarios del Centro
de Estudios Humanísticos 2009-2010.

■~Alflro L.

2

Cathedra no. 14, julio-diciembre 201 o

■Pfflz~T.

5

oBamos Mwlz, M.
■ GanzMez de la Rosa, R.
aKoslcM, P.
■kMnez Matíl, H.
• Rangel Guerrero, R.
■ Padih R ~ . M. A
oRod,vuez, O.
a Sauceda Pérez, A
■ S.~• Ht""'1dez, O P. ■ Vazquez Gonzilez, NY
■ Guenl RO&lt;kiguu, e.e.
■Jm,nu Mlltfn, E.
■ Rtyn Trigos, C.
■ Rod,vuez Florea, O
■ Flom Tll',W\o, M
■ Flom Tll',W\o, M. E.
■ Alanfs Na~. O. F.

o Camero Edlávarri, C.

■ Glnz l

a Guerra Rodríguez, e

Cathedra no. 14, julio-diciembre 20 I o

■ Montes,

F

■ Rangel Guerrero, R. G.

o Seg&lt;Ma Rodrfguez, J.
aWilllmson, R
a López Morales, H.
■ González Sainü. A
■ Sánchez Manfnez, A

�Análisis Bibliométrico de la Base de Datos El Habla de Monterrey (1986-2009) / José Josimar Pulido

Análisis Bibliométrico de la Base de Datos El Habla de Monterrey (1986-2009) / José Josimar Pulido
Hemández y María Eugenia Flores Treviño

Hemández y María Eugenia Flores Treviño

embargo, el número de autores con menor
publicación es extenso.
La siguiente gráfica describe el rango
de publicaciones por cada año del periodo
de duración del proyecto. El rango se
establece por medio de porcentajes
relacionados con los años de trabajo. Por lo
tanto, el análisis expone que el año con
mayor porcentaje de publicaciones fue el
2005 con 25 publicaciones que comprenden
el 30% del total.

La gráfica, muestra el nombre de los
autores con el mayor número de publicaciones
en los años comprendidos del proyecto del
Habla de Monterrey (1989-2009). Se puede
observar que la persona con mayor número
de publicaciones dentro de este proyecto es
la Dra. Lidia RodríguezAlfano, ya que cuenta
en su producción con 39 publicaciones en
este periodo. Como publicaciones entendemos: artículos de revistas, capítulos de libros,
memorias en extenso, tesis y libros. Sin

Rango de publicaciones por año

2 2% 1. 1"- 14'

■ 1989

Por último, la gráfica 3, ilustra la producción de publicaciones durante el periodo de
El Habla de Monterrey hasta el año 2009. La
gráfica muestra información sobre el
porcentaje, el año y el número de
publicaciones hasta esa fecha. Durante el
periodo de 1989 al 2004, se mostró un aumento
de publicaciones llegando a la cúspide en el
año 2005; después de este periodo las
publicaciones fueron decayendo hasta llegar
a un nivel mínimo en el 2009. Cabe aclarar
que en el año 2009, surgieron publicaciones
que no alcanzaron a ingresar en la base de
datos. Hay publicaciones pendientes de
actualizar en la base de datos que abarcan el
periodo del 2009 al 2010.

Es necesario elaborar un análisis para
dar seguimiento al incremento o decremento
de las publicaciones durante los próximos
años. Igualmente se debe considerar que la
base de datos no está actualizada al día, por
lo tanto, se podría proponer una actualización
permanente para el correcto análisis
bibliométrico, mismo que brindaría
información sobre el impacto y la difusión
de los resultados que este proyecto de la
Facultad de Filosofía y Letras tiene.

Bibliografía

■ 1995

01996
02001

•.. t2'4

■ 2002
■ 2003

■ 2004

a2005
■ 2006
■ 2007

02008

CONCLUSIONES
El trabajo bibliométrico ayudó a demostrar
que hay altibajos en el ámbito de este macroproyecto de investigación. Se entiende que
en ciertos años se cuentan con mayores
recursos y financiamiento y esto ayuda a la
creciente producción de publicaciones.

Rodríguez Alfana, L., (coord.). (2005).
lnvestigaci6n sociolingülstica El Habla de
Monterrey: su trayectoria en una página
electr6nica. México: Trillas: UANL.
Rodríguez, L. (2003). El Habla de Monterrey.
Consultado el 4 de agosto del 2010, hllp_;LL

www filosofia uanJ mx/pos&amp;;rado/habJamty/
index html

Gráfica2

Producción por año

3 0 - r - - - - - - - - - - - - - - - - -- - - - - - - - - 7

1989

1995

1996

2001

2002

2003

2004

200S

2004

2007

2008

Allot

Gráfica3

■

Cathedra no. 14, julio-diciembre 201 o

Cathedra no. 14, julio-diciembre 201 o

■

�Creación
Fruta de temporada (fragmento)
Luis Aguilar
Larga noche desatiende luz para cerrar ojales. Abrir, de par en par,

la seda apenas perceptible que es el miedo; alas oscuras como
paloma blanca. Envés de cielo que des/teje a la inversa la mecánica
inocente de los parques: el infierno se esconde en una sonrisa que
da vaivén al subibaja donde allá, muy más allá, espera un descuido
para asaltar la noche

■

Cathedra no. 14. julio-diciembre 201 o

Cathedra no. 14, julio-diciembre 201 o

■

�Fruta de temporada (fra~mento) / Luis Aguilar

Fruta de temrorada (fragmento}/ Luis Aguilar

Pareciera que no, pero se puede: cuestión de atraparle al neón

Pensar nada si como pareciera que no, pero se puede. Se trata sólo

algún bostezo; un tío que borracho nos enseñe el amor oculto en un

de esperar a la impaciencia. Aguarda una misiva que trae buenas

caguamón de doce pesos, justo a las doce del día en que mamá,

noticias al silencio. Dentro dice que fuiste aceptado en el proyecto

enfermera del turno de la noche, cacha dólares en un &lt;lanzón

de vida que nunca realizaste: la escuela excepcional aquella de

ruinoso mientras sueña que si la línea, la línea, la línea.

arte, la maqueta de una casa que no habrá de construirse, la idea
de una loca que vendía empanadas por las calles mientras
vesánico, su hijo, gritaba a sus espaldas por qué demonios no te
mueres. Ella lanzaba rescoldos de ceniza. Y un día aunque parecía
que no, se pudo. Se fue volviendo grietas anidadas en la rabia. Los
ojos fueron de cuenca guardarropa y en silencio descorrieron
persianas para que entrara el ruido. Nadie escuchó nunca los gritos
de ese llanto, el salitre escandaloso que trepaba por los muros
mientras las enredaderas -el mundo al revés de lo posiblefueron buscando el infinito marrón de las baldosas. Al otro lado,
muy más allá de los adioses, nada se pudo ya para volver a casa.

•

Cathedra no. 14, julio-diciembre 2010

Cathedra no. 14, julio-diciembre 201 o

■

�Fruta de temporada (fragmento)/ Luis Aguilar

Fruta de temporada (fragmento)/ Luis Aguilar

Pensar nada si como pareciera que no, pero se puede. Basta ver el

Pensar nada si como, pareciera que no, pero se puede. Cuestión de

espacio en que se va desmoronando la voz hasta asomarse debajo

aventar una sospecha al aire aunque el nombre no importe. Importa

de la cama, donde duermen serenas las muñecas. Al lado, había

la hora del deceso; el fracaso ilimitado de un perro ciego jugando en

una posesión de otra serenidad que se fugó tras los pasos del

la avenida; el fácil retomo al sueño de un gato moribundo. Más allá

incendio. [Estarse en paz no necesariamente es mantenerse

nada puede importar, aunque se quiera. Quizás se llame Enrique

quieta]. Aquella muñeca de pastel de tus quince años se escondió

en el patio gigante de sus gigantes ojos tras la maya cuadrada,

por meses hasta que, descubierta, se estrelló contra los puños del

bajo el mirar lujurioso de su tía, lajuani, que nijuani se llamaba ni

hermano.

interesa. Reza el ardor bajo los pantalones; la electricidad
desgarradora de saberte enamorado de una o sin lo redondo: erizo
de mar o pez espada frente al corazón henchido por mi duda. ¿El
hoyuelo en la barba tendría algún significado? ¿A dónde se fue y
por qué y cuándo y cómo aquel que pudo llamarse Enrique, como
Juan o como Alberto? A nadie importa. Las sogas no tienen
sospechosos. Su cadencia pendular es la escasísima herencia que
me inventa, mi reconstrucción impropia de los hechos.

■

Cathedra no. 14,julio-diciembre 2010

Cathedra no. 14, julio-diciembre 20 I o

■

�Fruta de temporada (fragmento)/ Luis Aguilar
Fruta de temporada (fragmento)/ Luis Aguilar~- - - - - - - - - - - - - - - - -

Pensar nada si como, pareciera que no, pero se puede. Es un grito
en medio del día -alado el medio día por el fuego del vecino que
pespunta (¿despunta?)-y en la mirada un párpado que cierra, que
dopa. Mejor no alzar la flama que no hay .fireman a la mano o
manos en la masa O lo que amase. Mejor no amase el fuego: esto
no es un manual contra la lumbre porque quema y los pasos de
mis perros se me espantan. Mejor no encienda el amasarse lento
de las nubes. Parece que estamos en noviembre, pues frío que
hace, pero es casi ya la primavera y tía Julia deja un vaho helado
en el cristal bajo mi llanto. En la puerta de encendido el coche,
Sugey dice que Ilda ansiosa anda por su coffee y que Felipe, mejor,
lave la troca.

Soñó entonces que era un árbol

También estoy solo, pero en casa tengo siempre una pistola, cien
pastillas para dormir y una cuerda acerada, por si acaso. En el
último silencio de un corazón con cien diamantes, tomo a mi perra
entre las manos -melliza de la que degolló francisco con un papel
filoso una mañana. Nos dormimos. El viento sopla en medio de la
tarde sofocante y un árbol arquea sus espaldas para abanicar mi
frente. Piensa. Es decir, pienso. Entonces Ornar suelta las plumas y
recuerda un drag queen que nunca duerme, al que le gusta; es un
faro deslumbrante que reivindica dormir bajo las mangas de un
hombre más fuerte, quizá más convencido, tal vez más resignado
(el orden de los factores tampoco altera sus productos: matemática
simple). Se abrazan después --como mi perra y yo- pero jadean:
no se duermen. No por ahora. Circula en sus cabezas el deseo, y el
deseo es una rueda más deslumbrante que las alas de los ángeles
-aunque la ciencia ha documentado ya que no existen ruedas
gigantescas- que pierden luz entre la bruma de la búsqueda.
Entonces me permito abrir las manos un momento para decir:
Ornar, cierra los ojos, es tarde. Mañana te espera un cielo colorido
que se cuelga de tu cuello hasta las seis de la mañana.

■

Cnt11ccira no. 14, julio-diciembre 201 o

Cathedra no. 14, julio-diciembre 201 o

■

�Fruta de temporada (fragmento)/ Luis Aguilar

■

Fruta de temporada (fragmento) / Luis Aguilar

Pensar nada si como pareciera que no, pero se puede. Decir éste

Pensar nada si como pareciera que no, pero se puede. El

no es mi caso jamás instaura nada: la memoria es un sicario, una

crepúsculo llora sanguaza en los tejados de estos pueblos. Las

a-k cuarentaysiete que ejecuta en temporal de lluvias por la noche,

calles afeitadas como en día de liturgia aspiran las honduras del

mientras las esquinas se fuman los faroles. Al centro de los

miedo. Laten, pero saben, y ésta es su esencia y su orgullo, su

mingitorios, los lirios acuáticos del miedo --&lt;1ué languidez la del

eterno cascabel y su penacho: Saben: que el hombre no está hecho

invierno. Las casas de ninguna acera tienen ojos. Nadie verá los

de luz. Desde el lomo del puente dos adolescentes se abalanzan

cuerpos.

tras los mangos flotantes. Fruta de temporada es lo que queda.

Catl1c&lt;ira no. 14, julio-ciicicrnhrc 201 o

Cathcdra no. 14, julio-diciembre 20 I o

■

�Interludio con pájaros

Fruta de temporada (fragmento)/ Luis A~uilar

Para Dolores y Rafael

Eligio Coronado
Pensar nada si como pareciera que no, pero se puede. Me
amamantaron con leche de burra hervida en tetera, en besos de

plástico suave como violín en duelo: por eso se leer todas las
cartas del destino: la española, la americana, el tarot y los asientos
del café si son amargos. No negaré mañana que a veces el
equívoco se sienta sobre el agua: bate un chocolatillo que dobla la
cuchara, la retuerce, le infunde cosas menos probas. Pero en el
fondo, la suerte se sabe segura de sí misma. Es un pedazo de árbol
derruido sin otro compromiso que mostrarse. Las lenguas del
hombre no son llamas, no la queman. De lo que digan no es
recipentaria.

■

Cathedra no. 14, julio-diciembre 2010

La dama azul sonríe. La espera ha sido larga. Sobre su cabeza unos pájaros que
no ha podido ahuyentar, discurren bulliciosos. Eventualmente intenta
dispersarlos, pero el amplio sombrero se lo impide. Además, el maestro está
desesperado. En términos cada vez menos pacientes le ha pedido no moverse.
¿Para qué son las aves? ¿Formarán parte del contexto? El maestro parece
alucinado. El mundo gira en tomo a su paleta. En ella están las formas, los
colores, el aire medieval, el paisaje verdoso que lanza a la terraza sus aromas ...
Difícil precisar qué hay en su mente. Nada más alejado que un hombre
silencioso. ¿Se hallará prisionero de su propia confusión?¿ O está invocando al
otro Rafael? El sombrero le pesa. Ella no lo acostumbra y la verdad ya empieza
a dolerle la cabeza. Además, el morado le disgusta. Ella quería un azul, como el
vestido, sin tanta cinta y con menos flores. Pero fue el único que halló: tipo
florero. Y todavía quería que sostuviera un gato. El colmo. Ahora sólo queda
esperar que acabe pronto. Aunque quién sabe cómo, si nunca había pintado ni
la puerta. Ceci debe estar encantada. De vez en cuando viene y me hace gestos.
Ya imagino su risa. Casi escucho que le habla a las vecinas para que vean la
estatua de su madre. Pero si lo hace, esta noche va a dormir calientita, por las
nalgadas que le voy a dar. No entiendo a las orquídeas. Ya me tienen mareada.
Y falta todavía demasiado para que Rafael salga del trance. No vuelvo a posar
nunca ...
Los pájaros insisten en transitar el centro de su tedio. Quisiera levantarse
y darles sombrerazos, pero debe permanecer inmóvil. Lo prometió. Detesta la
pintura. Si pudiera le arrojaría una kodak a la cara. Mientras, él se concentra. El
lienzo aún conserva su blancura. ¿Cómo se vería allí un pájaro estrellado? ¿O
sobre su cabeza? Sonríe por inercia. Cuando termine el cuadro ya los árboles se
habrán deshojado. Y el maquillaje estará duro como costra. Y encima de todo
esto, este vestido infame. No sé cómo las damas del renacimiento lo aguantaban.
Es tan voluminoso y arrugado. Mejor me hubiera echado encima una cobija.
Nadie lo habría notado ...
Cómo extraño mis jeans. Y el pan con leche. Las semitas sopeadas con
descaro. Las proletarias conchas. El crepitar pulposo de las empanadas.
¡Mmmhhh! Ojalá Ceci se asomara para pedirle algo. Pero sólo se ríe. Malvada. Y
este Rafael que no despierta. ¿En qué nube andará? ¿En Babia o en Bowie?
Quisiera descansar, pero dice que el arte tiene su momento. Y cierto clima
espiritual. Que al conjugarse éstos, la obra se produce. Grandioso. Muy
santamente espiritual voy a sentirme cuando por fin me pinte. ¿Acaso está
esperando que yo también entre en trance? ¡Aggghhh! Me va a dar el ataque.
Yo aquí posando y la casa tirada. Y estos malditos pájaros que no se callan.

Cathedra no. 14, julio-diciembre 201 o

■

�Ensayos
La dimensión social de la acción
Leonardo Iglesias González
El hombre inventor de signos es, al mismo
tiempo, el hombre que tiene conciencia de
sí mismo de una manera cada vez más aguda;
sólo en cuanto animal social aprende el
hombre a hacerse consciente de sí mismo.
Nietzsche. El Gay Saber. Af. 354.

En la historia se aprecia la dicotomía entre la
acción individual y la dimensión social de la
misma. Este fue el principal conflicto durante
la época del socialismo en Europa Oriental,
al cual no se le dio una respuesta válida por
el prejuicio de identificar individualidad,
individualismo y capitalismo. Sin embargo,
la acción social no niega el principio
individual del esfuerzo, ni la acción individual
significa solamente beneficio propio.
Como ejemplo, desde la década de 1930
el Estado mexicano plantea la necesidad de
formar profesionistas que coadyuven a la
solución de los problemas de la sociedad
mexicana. Esto cumplía con el objetivo de
accesar a las clases económicamente débiles
a la educación superior, lo cual se sustentó
en el criterio de la carga impositiva correspondiente a la retribución, por medio del subsidio
de la educación superior. También ofreció la
posibilidad de incorporar a dichas clases al
proceso de desarrollo social con lo que poco
a poco surgió la clase media. Esto cumplía
con los contenidos de las reivindicaciones
sociales que tenían origen en los esfuerzos
históricos de la población mexicana por
lograr mejores condiciones de vida. Hay que
agregar que esto condujo a la perversión del
saber; en consecuencia la educación
superior se hallaba determinada por afanes
ajenos al proceso mismo del conocimiento,
y estaba cada vez más lejos de los criterios
científicos.
Con una mística social de trabajo, muchos profesionistas dedicaron su esfuerzo a
la atención de los servicios requeridos por

■

Cathcdra no. 14, julio-&lt;iiciembrc 201 o

Cathedra no. 14, julio-diciembre 201 o

las poblaciones; privilegiaba la ayuda a las
clases bajas animados por el principio de
justicia social emanado de la revolución
mexicana. Otro sector, que de forma gradual
incrementó su número, se incorporó a la
educación superior pública donde tuvo una
formación profesional, y al egresar en el ámbito
dedicó su esfuerzo al beneficio propio, descuidó el compromiso con las poblaciones;
las que se hallan ausentes en su quehacer
profesional. Luego, enviaron a sus hijos a la
educación privada por considerar que
aquella educación pública en la que se
formaron carecía de la calidad y excelencia
que pretendían; al final privilegian lo privado
sobre lo público, y en esta dicotomía de los
ámbitos de la realidad se ocultan intereses
económicos privados. El profesionista no
tiene interés por lo social, la nación es relegada
y sustituida por los afanes de la clase media.
Su tendencia al extranjerismo los conduce a
renegar de la identidad nacional y en su vida
ordinaria, lo que se halla presente es la queja
constante acerca de la realidad del país.
Lo anterior guarda relación con lo que
se conoce como dimensión social de la
acción; para significar que la acción
individual en su pretensión consciente tiene
un componente social inherente, constituido
por criterios, principios, normas y valoraciones que se conforman en la dimensión
simbólica de lo existente, y se expresan en el
lenguaje con el que formulan las propuestas
mencionadas. Significa además, que la acción
individual tiene una dimensión social en tanto
los principios y criterios que contiene, tienen
un fundamento colectivo. Póngase por caso
la acción de la práctica médica que se
conforma por conceptualizaciones resultado
del trabajo de la investigación mundial. No
es un conocimiento resultado de la ocasión
o la casualidad sino del esfuerzo ajustado a
pautas metódicas consistentes, comproba-

■

�La dimensión social de la acción/ Leonardo I~lesias Gonzál::::;ez::,__ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __

das y expuestas a cualquier investigador. Se
trata de un abordaje comprensivo centrado
en el individuo humano tendiente al
beneficio, mejoría y desarrollo del hombre;
dicho conocimiento no es sólo resultado del
esfuerzo individual ni siquiera de un grupo,
sino que proviene del concurso de los
diversos países del mundo interesados en el
cultivo del conocimiento científico.
Así, dar una dimensión social a la acción
individual es conformarla de acuerdo a
principios, normas y criterios valorativos,
que constituyen el fundament? de las
pautas de acción institucional, onentada a
la atención de los problemas de las
poblaciones de manera universal, se~ur~,
eficiente y con criterios definidos. El cnteno
de seguridad es básico porque a través de
éste, la prestación del servicio forma parte
de la vida ordinaria del individuo; y la
existencia deja de estar expuesta a la
incertidumbre o eventualidades. No es a
título individual sino de la sociedad como
totalidad; lo que en el caso del derecho
significa complementar los der~chos
individuales con los derechos sociales.
Póngase como ejemplo, el caso de padres
que luchan contra una enfennedad q~e atacó
a alguno de sus hijos, el cáncer, por eJemplo,
forman asociaciones en las que confluye la
voluntad de los individuos para trabajar en
apoyo a dichos enfennos; esto no deja de
ser caridad, por lo tanto, la acción se halla
sujeta a las eventualidades de la re~dad. _En
esta situación, proporcionar una dnnens1ón
social significa inscribir el problema dentro
de las políticas públicas, con un sustento
jurídico y un trato institucional; significa
incorporarlo a la estructura del país y hacerlo
extensivo a la población total del mismo.
Proporcionar una dimensión social a la
acción no significa que a través de ésta se
asegure una respuesta para un problema que
en el inicio fue individual; pues ahí, el
individuo está consciente del conflicto
individual y lo proyecta en los demás, esto
es, se resiste a hacer frente al dolor personal
sufrido, lo atribuye a los demás y lo niega en
sí mismo. Lo que conduce a la realización de
la acción social, no es un deber o un criterio
moral sino algo inherente a la existencia
humana; no realizarse en el ámbito social es
violentar la integridad de lo humano y
recluirse en el autocentrismo. Por ejemplo,
en una institución de educación superior
privada se llama a realizar la acción social, a

■

formular proyectos de equipo, preparar
transformadores sociales porque 'debe
devolverle a la comunidad lo que ha
recibido' , 'por el camino individual no vamos
a llegar a ningún lado', 'p~rque h~y que
ayudar a los demás'. Aqm ~a acción se
convierte en un deber, algo impuesto, de
carácter moral. El criterio del deber tiene una
orientación de fuera hacia adentro de la
personalidad, se opone ~ ~p_ulso de ésta;
en cambio, cuando el mdiv1duo da una
dimensión social a su acción, tiene un
proceso que va de dentro h~cia_ a_fuera; es
una expresión de la voluntad individual, del
querer de la personali?ad.
_
.
La dimensión social de la vida se realiza
en el plano consciente y se ri~e por
propósitos explícitos acer~a del tipo de
existencia, el modelo de gobierno, la forma
de organización social, etc. Ahí, los diversos
grupos o sectores de una sociedad confluyen
a dirimir los conflictos y diferencias a través
del análisis, el acuerdo, la cooperación, etc.
Mucho de lo cual se halla determinado por
los intereses de cada grupo en cuestión, con
el objetivo de orientar las acciones hacia el
logro de lo propuesto. En camb~o._ la
dimensión cultural se conforma por entenos
subjetivos que no son explícit~s ~n. su
mayoría, y se constituyen por pnnc1p1os,
normas y valoraciones que se expresan en
los hábitos y costumbres de las poblaciones.
Su carácter inconsciente significa que se
halla en lo profundo de la personalidad
humana, se expresa en un modo de vida
particular para un momento determinado y
refleja la concepción de la realidad de la
población. Esto último constituye la
mentalidad; que opera de manera
inconsciente y desde el interior del individuo
se constituye en una pauta de acción que se
impone en la conducta social. De tal manera
que en muchas ocasiones, a pesar de los
propósitos conscientes por lograr un
objetivo, las acciones fracasan porque hay
procesos que se hallan ocultos a la
conciencia, y ejercen acción sobre la
conducta de la colectividad.
De acuerdo a lo anterior, la dimensión
social de la acción se conforma en base a la
fonnulación de la relación interpersonal, la
que, cuando queda sujeta a ~a~tas
específicas (principios, normas y cntef1:0S)
permite la emergencia de la relación
transpersonal; esto es una relación que está
más allá de lo individual, y considera la vida

Cathedra no. 14, julio-diciembre 201 O

La dimensión social de la acción / Leonardo Iglesias González

en la dimensión de la totalidad social. Ésta
última no es la suma de los individuos que la
componen sino que es resultado de la
confluencia de éstos en un punto que
permite el surgimiento de una nueva
dimensión de la realidad, que rija para la
mayoría y opere en función de ésta. La
sociedad no es sólo la acción individual ni
tampoco sólo la acción interpersonal, sino
que se encuentra como resultado de dichas
acciones. Ejemplo de lo transpersonal es el
caso del lenguaje y el derecho; en estos
ámbitos de la existencia, se genera una
realidad que surgiendo en una personalidad
particular se pone a consideración de los
demás, adquiere el mismo valor para todos y
es interiorizada como propia.Así, los bienes,
hechos y procesos sociales son de naturaleza
transpersonal y pertenecen a una colectividad particular; mientras, el individuo es el
portador de los mismos.
Marx afirmaba que el "humano es un
conjunto de relaciones"; lo que ordinariamente se interpreta que la economía y la
sociedad establecen relaciones de estrecha
interdependencia, por lo que se requieren
pautas morales que regulen la vida social.
Más allá de esto, se puede afirmar que el
humano es resultado de las relaciones que
mantiene desde el nacimiento hasta
completar su maduración en el desarrollo; la
personalidad humana se nutre básicamente
de las relaciones objetales de tipo personal
en las que el individuo se halla inmerso.
Ordinariamente se dice que en la relación
con el otro, el humano se encuentra a sí
mismo; sin embargo, lo anterior se halla en
relación directa con el tipo de relación que
guarde; por ejemplo, si la relación es antipática la respuesta será el rechazo y por lo tanto
la negación de su condición, como es el caso
de la actitud del pobre resentido que odia a
los ricos, porque poseen lo que él no tiene, o
en la posición opuesta la actitud simpática
de adherirse al otro porque se comparte con
él una posición, como el caso de la
identificación del pobre con el débil y en
consecuencia el rechazo del que tiene poder
y fuerza.
La dimensión social de la acción se inicia
subjetivamente cuando se tiene una actitud
comprensiva hacia la situación del otro; y
considerando su posición particular se
elaboran formulaciones que a su vez incluyan
la totalidad de la realidad social e incidan
sobre el progreso de la misma. No es por una
Cathedra no. 14, julio-diciembre 201 o

consideración moral hacia el otro, sino que
la atención de éste se halla incorporada a
estructuras sociales que responden a una
condición colectiva. Como ejemplo, el
desempleo conduce a muchos individuos a
buscar la ayuda individual como dádiva,
limosna, ayuda social. En estos casos, la
acción emitida queda en el acto especificado,
y no tiene una consecuencia para la
condición del individuo en cuestión. En el
ámbito económico puede decirse que
sobrevive ese día aunque socialmente está
desempleado y no puede dar respuesta al
problema de su existencia. La dimensión
social incluye dar una respuesta duradera a
la condición del trabajador, insertarla en la
estructura económica, social, política y legal
del país. En esa medida va encaminada a
orientar la acción en el sentido de la totalidad
social y asegura los lazos de confianza y
cohesión social para asegurar la salud social.
En este criterio, cuando el individuo
considera algo lo hace incorporando a los
demás a su planteamiento.
No podría ser de otra manera, pues el
pensamiento, el lenguaje y las pautas de
conducta que se usan tienen origen en la
sociedad, y no puede arrogarse la posesión
individual para sí. En este criterio, la
construcción de la individualidad no se halla
contrapuesta a lo social sino que opera en la
misma dirección. Póngase por caso un
individuo que se prepara para ser médico.
Su actividad se manifiesta en la acción sobre
los demás y dicha acción tiene entonces una
orientación social; y en la medida que la
expresa fortalece su individualidad. Si
concentra su atención, fuerza e interés
solamente en sí mismo, refuerza su
individualidad y hace una distancia de la
sociedad, con lo que suprime la orientación
social de su actividad y ésta queda
deformada y atrapada en intereses de
naturaleza individual.
La acción social se rige por los
siguientes principios: la lealtad, como la
conducta por la que se orienta el esfuerzo
individual en el mismo sentido que los demás
para la construcción de una realidad social;
como ejemplo tenemos la formulación de una
nueva ley de transporte o de criterios para el
pago de salarios a los trabajadores. La
cooperación, como la actividad orientada a
realizar tareas en común con los demás, cada
quien manifiesta su parte correspondiente y
orienta la acción hacia un bien social; este

■

�La dimensión social de la acción / Leonardo Iglesias González

La dimensión social de la acción / Leonardo Iglesias González

es el caso de la construcción de un edificio
escolar, para el caso, las obras de ~as
ciudades grandes son producto de la acción
colectiva, con la mera acción individual son
impensables. La ayuda mutua o ~e~iprocidad
implica la realización de la act1V1dad como
correspondiente a la acción del otro; ~or
ejemplo, el criterio que dice que la func1~n
del maestro es educar a los niños, a cambio
tiene una remuneración para obtener los
diversos satisfactores para su existencia; o
la actividad del campesino que con su trabajo
proporciona alimentos a la_ població_n,
mientras ésta se asegura que reciba a cambio,
bienes y servicios generados en la ciudad.
Lo anterior se sustenta sobre interrelaciones que implican un sistem~ de comuni~ación. De ahí el papel del lenguaJe, que perrrute
generar la realidad simbólica que contiene
los procesos de pensamiento en el plano de
lo consciente, que es donde se formulan las
pautas que rigen como norma a la totalid~d.
Así, la realidad social tiene una expresión
simbólica en pautas que someten la conducta
individual y la de los grupos.
Sobre estos principios se formula la idea
de totalidad social; que incluye lo individual,
pero lo conduce a la realización de la acción
dentro de pautas generales. Tal es el caso de
la ley, que rige para la generalidad y permite
formular principios a los que se aJusta la
conducta de la colectividad. En la dimensión
social surge el criterio de país, nación o patria,
y éstos rigen para la colectivid~d; no hay
una nación, un país o una patna para un
individuo particular. Igual es la educación
que se formula para enseñ~r pautas__de
conducta, pensamiento y acción que nJan
para la colectividad. No se elabo_ra ~n. plan
educativo para cada uno de los md1v1duos
considerados de forma aislada.
Por otro lado, en la educación la dimensión social de la acción se aprecia cuando se
enfoca a la formación del individuo para su
inserción en los diversos sectores de la
cultura, y su participación activa con el
objetivo de generar nuevas realidades. Dar
a la educación una dimensión social es formar
personas capaces de ser solidarias con los
demás, promover la investigación para el
beneficio de los humanos y usarla como
catalizador de la inclusión y la cohesión
social, esto es, disponer de normas con valor
social, enlazarse con las poblaciones e
incorporarse a la sociedad en razón del rol
que se dese~peña; _lo que ~~arca la di~~nsión económica, social y política de la acc1on.

■

Lo social y la norma

Lo normal es lo que se ajusta a una pauta, y,
en la vida de la personalidad es ceñir la
conducta a algo que opera como modelo.
Igual, el aspecto social implica la realizac_ión
individual de acuerdo a una pauta normauva,
considerada como modelo a seguir de
acuerdo a la circunstancia en que se hallan
los individuos. Esta circunstancia se refiere
a una realidad con una determinada
configuración; lo que significa que el criterio
de normalidad se asocia estrechamente a un
modo de vida particular de las poblaciones,
modo de vida que es común a una mayoría,
por lo que se convierte en principi~ de la
generación de un tipo humano. Éste dispone
de una estructura de personalidad con rasgos
que la distinguen y separan de otras
colectividades; y se convierte en fuente de
comparación respecto a la conducta que
mantienen los individuos que se hallan dentro
de dicha colectividad. Lo que significa que
es el criterio para calificar la distinción entre
la conducta normal y la conducta desviada.
Por lo común, la norma opera con
criterio de deber; pero su sentido original es
conformar una realidad con características
distintivas. De esa manera, la norma responde a la realidad en cuestión, surge de ésta, y
por otro lado, la refuerza, por lo que, un
cambio en dicha realidad se asocia de forma
común a cambios en los criterios normativos.
Se dice que es necesario establecer
límites en la conducta del niño; y se interpreta
que hay que impedir u obstaculizar_ la
expresión de los impulsos. Esta concepción
es objetivación de la condición interior, lo
que constituye la interpretación represiva
de la cultura. En dicha concepción, se trata
de colocar un no al instinto; mientras por
otro lado, está la concepción en la cual los
impulsos no se hallan en contraposición con
la cultura; y se trata de afirmar el sí al impulso.
Esto es, favorecer la expresión de éste y darle
cabida en la conducta, acotando sus
alcances de acuerdo a la condición particular
en la que el niño se encuentra. El establecimiento de límites al impulso se logra por la
adecuación de la conducta a una norma, que
opera como modelo al cual se ajusta la
conducta individual.
Así, limitar la conducta no significa
coaccionarla, impedirla o prohibirla, sino
darle la forma contenida en la norma. Como
ejemplo, la expresión individual del impulso
Cathedra no. 14, julio-diciembre 20 I o

en la conducta interpersonal puede ser de
autoafirmación, imposición, oposición o
lucha, lo cual es normal en tanto constituye
expresión de la autonomía individual. La
adecuación de la conducta interpersonal a
pautas normativas específicas le confiere
límites al acto; que no requiere ser prohibido,
censurado o castigado, sino facilitado en su
expresión de acuerdo a modelos de
autoafirrnación, como parte de los procesos
de interrelación, reciprocidad, solidaridad o
cooperación. Tampoco la norma implica usar
las fórmulas prohibitivas con el no de los
Mandamientos.
Acatar la norma no es altruismo,
entendido esto como la acción en favor del
otro en la dimensión interpersonal, esto es,
obrar con abnegación o benevolencia en
beneficio de los demás, con renuncia a los
beneficios propios. En muchas ocasiones es
ponerse al servicio del otro, en cambio, lo
social implica la totalidad del conglomerado,
con un principio integrador que une, da
coherencia y orienta el curso de las acciones;
es una dimensión transpersonal de la acción.
Lo que significa que va más allá de la relación
entre los individuos, no se agota en ésta.
También está el hecho de que dicha
normalidad guarda una consistencia
estadística que es el sustento del valor de
dicha pauta normativa. Desde este marco de
referencia, la normalidad cuenta con los
extremos, éstos son parte de ésta. El que se
halla fuera de la pauta normativa, no se ajusta
a dichos criterios; por eso cuando algún
individuo no sigue la pauta, dispone de otra
o carece de la misma, se piensa que su
estructura de personalidad es distinta o se
halla desintegrada. La medición estadística
da una idea de la población, pero dicha
medición se realiza en el individuo; éste
expresa y es portador de la condición social
que se manifiesta en las medias ,
desviaciones, correlaciones, tendencias, etc.

Procesos culturales en los que se sustenta
la existencia social
1. El lenguaje, el pensamiento y la realidad
simbólica se constituyen en una unidad
orientada a la comunicación. Sirve en primer
lugar a ésta, por lo que su conformación va
orientada a formular un mismo significado
de la realidad para toda la colectividad;
adquiere así una estructura social y toma
consciencia de acuerdo a las normas del

Cathedra no. 14, julio-&lt;:iiciembre 201 o

lenguaje con su estructura sintáctica, normas
ortográficas y fonéticas. Los procesos del
pensar humano se forman en base a los
símbolos verbales con carácter colectivo, por
lo que imprimen su pauta a los modos de
pensar colectivo. Mientras, los procesos
individuales del pensar contienen otros
ingredientes, muchos de ellos imaginativos,
y que no se hallan sujetos a las pautas
lógicas a las que se asocia el lenguaje verbal.
Hay una riqueza social que se halla dada por
la dinámica en este ámbito de la existencia;
la que se fundamenta en las relaciones
interpersonales que hacen posible generar
una realidad transpersonal.
En estas circunstancias, la subjetividad
individual va al encuentro del otro; lo que
hace posible la generación de una realidad
transubjetiva cuyo sustento reside en el
intercambio entre los individuos; esto se
expresa como símbolos, que se asientan en
el lenguaje-pensamiento en tanto aparato de
comunicación que se usa en común entre
los grupos humanos. Esta realidad
transubjetiva permite formar pautas a las que
se ajusta el intercambio entre los individuos
(normas); las que son propias de algunos
sectores de dicha realidad. Así, un sector se
organiza alrededor de una pauta que
corresponde a un modo de valorar la realidad,
como son la certeza, la belleza, la justicia,
etc. De esta manera, se forma una realidad
que tiene un carácter abstracto y rige para la
generalidad. Es una realidad subjetiva válida
para todos, que se asocia a un modo de vida
específico.
2. Los remanentes históricos de la
actividad en forma de tradición se objetivan
en hábitos y costumbres de la vida ordinaria.
En este tenor, la tradición rige desde el
pasado, lo que fue impuesto como bueno,
preferible o deseable por los que tenían
fuerza y dominio en un momento dado. La
tradición estatuye una realidad como válida,
buena y legal, por lo que se convierte en un
principio de resistencia al cambio
condicionada por la inercia de sus procesos
que tienden a conservar la realidad y en
ocasiones sacralizarla. Por otro lado, la
tradición es sustento de la identidad de los
grupos humanos y desde ese marco de
referencia es principio de cohesión social y
el punto de partida para la lealtad social.
3. Los principios, normas y valoraciones
que rigen para una colectividad en un
momento dado, a los que se ajusta la

�La dimensión social de la acción / Leonardo Iglesias González

conducta ordinaria penniten la regularidad y
hasta cierto rango la predictibilidad de la
conducta humana, misma que se torna
regular y homogénea para la población. Se
ha dicho que en este proceso se logra la
conformación de un tipo humano que contiene
pautas normativas que lo distinguen y
separan del resto.
4. La objetivación de la interioridad
individual en realidades como son los bienes
y servicios conforman la base material de la
existencia de la sociedad; igual son los
bienes espirituales de los diversos sectores
de la cultura (ciencia, técnica, arte, religión,
derecho, política, etc.).
5. El sistema de medios y los procesos
de educación formal constituyen un tipo de
personalidad con una mentalidad correspondiente, que se expresa en la vida ordinaria de
la población. Desde este marco de referencia,
la educación es por un lado instrucción
acerca de los contenidos de los programas;
y por otro, la formación de un tipo de
individuo que responde a una condición
particular para un momento dado.

La acción individual y la dimensión social
Lo anterior permite comprender que la
existencia individual se despliega en el seno
de una realidad que emerge como resultado
de la confluencia de estos factores; no es la
suma de éstos sino la integración que pennite
formar una unidad colectiva específica a la
que se denomina sociedad. El proceso de
integración tiene como base la organización
de los componentes alrededor de un centro,
que se constituye en referente de la acción
de los diversos grupos o sectores sociales,
manteniendo el valor de cada uno y los
procesos de interrelación entre los mismos,
con subordinación al centro, y orientación
hacia el sostén y avance de la colectividad.
El modo de existencia se origina en el
intercambio entre los individuos humanos,
lo que permite generar una realidad emergente que se ubica en la dimensión social.
Esta realidad no es la resultante de la suma
de los individuos que la constituyen, sino
que resulta de la confluencia de todos ellos.
Así, cuando se habla de la voluntad
colectiva, no se hace referencia a la suma de
las voluntades individuales (eso se hace para
propósitos de medición de indicadores del
fenómeno), sino a la postura general de la
población respecto a una realidad, que es

■

La dimensión social de la acción / Leonardo Iglesias González

indicadora de una tendencia de la acción, y
es expresión de una actitud y concepción
respecto a la realidad; tal es el caso de los
procesos de elección popular.
La acción individual por sí misma no
equivale a la acción que resulta de la relación
interindividual. En el caso de la vida de la
pareja humana hay una fase de relación entre
uno y otro miembro, que conforma una
realidad diversa a la vida individual. La
realidad de la pareja es transindividual, esto
es, se surge a través de lo individual, pero
no es sólo esto, incluye la orientación del
esfuerzo 'más allá' del individuo, hacia una
nueva realidad que resulta de la acción de
ambos.
El ejemplo anterior enfatiza la confluencia de voluntades y el esfuerzo común
de los individuos en la formulación de una
realidad, una vez sucedido, el resultado es
patrimonio de la totalidad. Así, lo que tuvo
un origen en el esfuerzo individual adquiere
una dimensión social y es válido para todos
en una circunstancia temporo-espacial
particular. La inserción en dicha realidad,
pennite al individuo compartir criterios y
pautas de existencia que se expresan en su
interior en la sensación de pertenencia a una
realidad particular, como parte del proceso
de identidad individual-social de los
integrantes de una sociedad. Se puede afirmar
que todo lo referente a la cultura en sus diversos sectores (ciencia, política, derecho, arte,
religión, técnica, etc.) es propiedad colectiva
y se halla bajo la influencia de procesos
sociales, por lo que los productos resultantes
son para beneficio de la totalidad social.
Se ha dicho que la apropiación
individual de los bienes va contra el principio
social de su conformación, lo que no excluye
que el individuo en tanto integrante de la
colectividad reciba los beneficios del trabajo
realizado. En estos hechos, el individuo es
portador, no el propietario de los bienes
socioculturales. Y, en consecuencia, el
aspecto social no excluye al individual, sino
que lo contempla como sustento primordial,
diferente a la postura individualista en la que
se privilegia el orden individual en detrimento de lo social y lo colectivo.
Por su parte el precepto sociocultural
se halla expresado en la estructura y dinámica
de las instituciones. Éstas son expresión de
las necesidades y demandas de las
poblaciones y proponen pautas de acción
para dar respuesta a dichas exigencias.

Catheclra no. 14, julio-diciembre 20 I o

Responden por definición, a las necesidades
sociales, que a su vez se constituye en una
condición general encuadrada en una
situación histórica particular. Mientras, el
aspecto social no considera la acción aislada
de los individuos sino que integra la acción
de los diversos grupos y sectores de la
colectividad de acuerdo a su significado para
la subsistencia y perfeccionamiento de la
sociedad.
Lo anterior significa que la incorporación a la sociedad no anula lo individual sino
que sólo da forma colectiva a la acción· así
la acción individual deja de ser sólo expr;siód
del aparato instintual del individuo y
adquiere una dimensión cultural. Por otro
lado, se fortalece en la medida que se le ofrece
el concurso de la acción de los demás
individuos o sectores que participan, como
es el caso señalado de la práctica médica.
Lo último es resultante de la confluencia
de fuerzas que obran en conjunto y que
hacen posible la formulación de nuevas
realidades. Póngase por caso la construcción
de un puente en una bahía: requiere de un
equipo de diseñadores, topógrafos, ingenieros,
trabajadores, etc. sin los que la construcción
de dicho puente sería imposible; un
individuo por sí mismo no podría realizarlo.
Lo que es igual para las grandes concentraciones de capital que son resultantes del
trabajo de la colectividad; un individuo no
podría disponer de tales cantidades de
dinero. No es raro que la realidad aparezca
invertida y se diga y señale en una placa que
el puente lo construyó un individuo o que el
capital lo dispuso también un individuo. En
ambas situaciones sin el concurso del trabajo
grupal o poblacional no sería posible lo
realizado, en esta condición, la fórmula usada
es: el trabajo lo aportan las colectividades y
el beneficio es para algunos individuos.
Como ejemplo de la importancia de hacer
confluir las fuerzas, una escritora comenta:
"me encanta escribir para los niños porque
tengo diez nietos, y creo que debemos
fomentar el hábito de la lectura desde la
infancia para que México sea otro país". El
comentario es el sentido de que se sigue
hablando de la dimensión individual de la
acción extendida al ámbito familiar pero sin
el criterio social del que va animada por
pautas de validez universal, si somos optimistas podemos afirmar ¡qué bueno que sus
nietos la tienen a ella, que puede escribir
para niños! por desgracia, la mayoría de los

Cathedra no. 14, julio-diciembre 2010

niños mexicanos no tienen una abuela con
esas características; y en consecuencia, no
tendrán acceso a esos bienes culturales. Lo
anterior es diferente a querer ir más allá de la
acción individual y darle una dimensión
social al acto.
Como se ha dicho, en la dimensión social
el individuo es un conjunto de relaciones,
no existe aislado y por otra parte, la autonomía
como cualidad fundamental de lo individual
estatuye la existencia de otros individuos
con los que entra en relación, en oposición,
confrontación, cooperación, etc. La generación
de bienes sociales se refiere a la conformación del tejido social, que está constituido
por la totalidad de relaciones sociales en que
se desenvuelve la vida humana.
Los servicios de atención para la salud
son realizados como una actividad orientada
hacia la conformación de bienes sociales y
desde este marco de referencia, la salud
individual requiere considerarse dentro de
la totalidad colectiva en la que se hallan los
demás individuos. De otra manera, la existencia de un proceso patológico de un individuo
expone a los demás al mismo riesgo para la
salud y la vida. Por esto, metódicamente se
considera la sociedad corno el ambiente total
en que se desenvuelve la vida humana y en
la que residen los variables que conducen al
bienestar social. De igual manera, el desarrollo
sustentable es la orientación de la acción
hacia el mantenimiento e incremento de los
bienes sociales para las siguientes generaciones. Se parte del principio de que la tierra
como planeta y la riqueza natural en particular, no son propiedad de un grupo humano o
una generación sino que pertenecen al
hombre como especie y que comparte con
las demás el hábitat terrestre.
El inicio de la relación con los demás en
u~a sociedad se sustenta en el papel econóIIllCO, esto es, la realización de un esfuerzo
que obra como recurso para construir la base
material de la sociedad. Ya se trate de un
esfuerzo para mantener y dar sustento a una
realidad o el trabajo en la generación de
bienes que pennitan el avance de la sociedad
o el esfuerzo en la dirección del curso de dicha
sociedad. Sobre dicho papel económico se
construye el papel social y político, desde
los cuales se ejerce una fuerza para orientar
el curso de la sociedad.
De esta manera, la fonnación de la sociedad se realiza con la existencia individual
como inicio, dotada de una fuerza que permite

■

�La dimensión social de la acción / Leonardo Iglesias González

La dimensión social de la acción / Leonardo Iglesias González _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __

la integración a un sector específico de dicha
sociedad, en interrelación con los otros sectores, y ordenados todos alrededor de un
centro político de fuerza, que es resultante
de la voluntad de los individuos y los
sectores señalados. Lo anterior se conoce
como integración social, que abarca la
totalidad alrededor de un centro que organiza y jerarquiza la interrelación entre las
partes. La posición individual se halla influida
por la acción de los demás, y se orienta hacia
un objetivo común que reside en la dimensión
social (nación, patria, país, etcétera).
En relación a los motivos originales de
la acción humana, se consideran los instintos
que, en tanto procesos de naturaleza biológica,
lanzan al individuo a la relación objeta! con
lo que logra la satisfacción de sus necesidades. En el mismo proceso de contacto con la
realidad objetiva, formula pautas de acción
para modificar dicha realidad y sujetarla a
sus pretensiones; la adecuación de dichos
procesos a principios, normas y valoraciones
es el inicio de la formulación de la realidad
cultural que contiene estos últimos componentes, y los distribuye en sectores en los
que se inserta la actividad cotidiana de los
individuos. Así, se convierte en sustento
subjetivo de la objetividad de la vida colectiva.
Es frecuente hacer referencia a la
necesidad de trabajar para la humanidad, o
el cultivo del humanismo, es decir, en favor
del hombre, tomándolo como criterio y
procurar preservarlo contra toda forma de
dominio sobre su mente y personalidad. Lo
social no equivale a lo humano, pues la
humanidad es un concepto en el que se
colocan todos los grupos en un sólo haz; es
querer mantenerlos unidos como si fuesen
iguales, esto es, unirlos conservando las
diferencias. La humanidad es la formulación
metafísica de la existencia social del hombre.
En este contexto, no es la humanidad lo que
se busca sino la sociedad, que está dada por
el esfuerzo que cada quien realiza. En
consecuencia, lo que se denomina desarrollo
social es un esfuerzo por distribuir los
recursos económicos entre la totalidad de la
población, sobre todo la que con el esfuerzo
en el trabajo conforma dicha realidad.

Los Componentes Básicos de la acción
social

hacia el beneficio y avance del país, forja un
centro que organiza y coordina los diversos
grupos, estratos y sectores sociales dirigiendo sus tareas hacia el bienestar de las
mayorías, lo que se traduce en la formación
de redes de lazos de lealtad social y de
relaciones interpersonales de reciprocidad
y solidaridad. Así, se genera una realidad
que objetivamente responde a las expectativas de los individuos, sustento de la
sensación de confianza de las poblaciones.
A través de la historia, dicho centro ha sido
desempeñado por el Estado, como expresión
de la voluntad colectiva, generada a su vez
por la confluencia de la voluntad individual.
El individuo se incorpora a la sociedad a través
de los procesos de apego, al mantenerse
como miembro de la misma, y de la regulación
de la interrelación con los otros de acuerdo
a normas establecidas e intemalizadas.
La cohesión social es la interrelación y
la solidaridad entre los grupos de una sociedad
y el apoyo mutuo para que los individuos
usen los propios recursos en beneficio del
bienestar colectivo. Se trata de relaciones
colectivas. Adiferencia de las redes sociales
y el apoyo social que son medidas en la
dimensión individual.
Se expresa en: l . La ausencia de conflictos latentes (desigualdad del ingreso,
desigualdad social, tensiones étnicas,
participación política desigual, polarización
de fuerzas, etc.). 2. Presencia de fuertes lazos
sociales (altos niveles de confianza y normas
de reciprocidad, presencia de asociaciones
que facilitan los enlaces sociales, instituciones que manejan conflictos, etcétera). 1
Según Putnam (2000, pp. 101-127), el
capital social es un rasgo de la organización
social que favorece la coordinación y la
cooperación para el beneficio colectivo. Los
rasgos mencionados se refieren a la confianza
social hacia individuos anónimos, tal como
serían la persona o el ciudadano en general,
o el rasgo instrumental tal como es la figura
institucional, que por definición tiene una
dimensión pública (el policía, el juez, el
sacerdote, el mae~•ro, etc.); y las normas de
reciprocidad y ayu&lt;la mutua que intervienen

■

La responsabilidad social de la acción
La dimensión social en los derechos individuales se refiere a la responsabilidad que
2

Las definiciones de capital social y cohesión social
han sido tomadas de: Berkman, Lisa F. Kawachi,
lchiro.

1

La integración social se refiere a la condición
en que la totalidad social orienta las acciones

en la relación con el otro como integrante de
la realidad social; y las redes que se refieren
a la~ r~laciones entre individuos, grupos,
asociaciones, etc.2
. El capital social orienta hacia la cooperación en el comportamiento colectivo: a) al
promover la información sobre los diversos
servicios, al mejorar la aplicación de las
nor~as institucionales y ejercer control
social sobre la conducta individual en los
servicios, b) facilita el acceso a los servicios
c) incrementa el bienestar individual, ai
proveer soporte afectivo y actuar como
~e~te de estima y respeto mutuo, d) también
mc1de sobre las políticas públicas, para
lograr conformar modelos igualitarios de
participación política en relación con la
prestación de servicios; entre otros procesos.
En su aspecto formal se expresa como riqueza
Yfortaleza del tejido social, que conduce a la
formulación de procesos de sinergia social,
que llevan la acción individual a la dimensión
social; y con ello a la aparición de propiedades e_me_r~entes que no se hallan presentes
en el mdiv1duo considerado de forma aislada.
El bienestar social se refiere a la condición en que las poblaciones dispongan de
~n óptimo de satisfactores que les permitan
msertarse de manera en la vida de la cultura
e~ sus diversos ámbitos. El logro del
bienestar es responsabilidad del Estado en
la medida que es capaz de establecer'los
mecanismos para la equidad en la distribución del ingreso y retribución de acuerdo
con el esfuerzo realizado. Se consideran como
componentes fundamentales: empleo salud
educación,alimentación, vivienda, ve~tuario'
recreación y ejercicio de derechos humanos'.
. El apoyo social es una medida de ayuda
diversa al individuo en situaciones en las
que no dispone de los satisfactores necesarios para mantener los mínimos de la existencia: emocional, (cuidado, simpatía o estima
de_ los otros); instrumental (ayuda, apoyo o
as_1stencia en necesidades tangibles como
alimentos, aseo, cocina, etc.); de apoyo personal en la toma de decisiones; informacional
(sobre necesidades o servicios).

Cathedra no. 14, julio-diciembre 201 o

Capital Social y Cultural. Bernardo Kliksberg;
Luc1ano Tomassm1. Comp. FCE. Argentina, 2000.
Norbert Lechner. Desafíos del Desarrollo Humano·
Individualización y Capital Social. pp 101-127. p. t 13:

Cathedra no. 14, julio-diciembre 201 o

precisa asumirse en la acción social. Dicha
responsabilidad reside en el conocimiento
de las consecuencias de los actos en tanto
alteran la existencia de los demás. Se trata
entonces de un hecho que sucede normalmente en la vida ordinaria y que tiene un
sig~ificado de acuerdo al contexto en que se
emite. Puede por tanto acarrear beneficios o
satisfacción, o malestar e inclusive daño a
los demás y responde a la pregunta acerca
de ¿cuál es el límite de la acción individual?
En la vida ordinaria, se aprecia el rechazo
a la aplicación de las vacunas para evitar
enfermedades transmisibles, el uso del tabaco
en presencia de los demás, el uso del coche, la
expulsión de desechos tóxicos de la industria
al aire, agua o tierra, etc. Todos estos hechos
son indicadores de que el individuo no tiene
responsabilidad ante el uso que hace de los
recursos o que se considera un ente aislado,
cuyo comportamiento es independiente de
la vida ~n común. El extremo es que una
gene~ac1ón n~ c~nsidera los recursos que
requiere la s1gu1ente para su existencia
óptima; sobre todo en la cantidad y tipo de
recursos y el ambiente que se genera como
consecuencia de la acción humana.
Es habitual que se haga referencia a los
derechos de ~nos y otros, es la visión legal
del asunto. Sm embargo, existe la condición
del individuo que no considera la dimensión
social y moral de la acción cuando no
considera que con su acto hace bien o mal a
los otros. El hecho es que su proceder no va
en la misma orientación que lleva la de los
demás; sigue su camino en provecho propio.
En esta situación, hay una falla en la
inc?rporaci_ón del individuo a los procesos
de mtegrac1ón social.
Lo público y lo privado son dos ámbitos
~e _la_ existencia en los que se mueve el
md1v1duo en la vida social. Lo público es el
espacio en el que confluyen las voluntades
in~ividuales, de tal manera que los aconteci~entos se hallan al acceso de todos en
igualdad de ~ircunstancias. Al ser el punto
d~ confluenc_ia, lo público contiene principio~ normat1~os que son propios de una
sociedad particular. Lo privado pertenece a
lo personal y dentro de éste se halla lo íntimo
que compete sólo a las personas en un
campo, al cual no tienen acceso los demás.
La~ creencias religiosas como ejemplo, se
ub1can_en el pl~o de lo íntimo, pues no se
pue?e !n~erverur en ellas sin la disposición
del md1viduo. Pertenecen al dominio estricto
del individuo.

■

�La dimensión social de la acción/ Leonardo I¡¡_lesias G:.,::o::.:n::zál:::e::z~ - - - - - - - - - - - - -

En tanto lo social representa la norma,
seguido hace surgir en el individuo una
tensión entre la tendencia instintual a buscar
la satisfacción de manera incondicionada y
a oponerse a cualquier restricción que se
oponga a ello. En relación a esto, el ~~vi~ualismo es la posición en la que se pnv1legia lo
individual en detrimento de lo social; es una
posición defensiva para reforzar la sensación
de fortaleza de la personalidad que se siente
amenazada al confrontarse con los demás.
En muchas ocasiones toma formas narcisistas,
las que por definición son una coraza para
defenderse de la debilidad sentida ante la
realidad. La sociedad requiere de un individuo
fuerte, pues de esa manera asegura el
esfuerzo necesario para construir la realidad
colectiva; el individuo débil no dispone
dicha fuerza y por lo general es un parásito
de los demás o aparece como fuerte en las
posiciones narcisistas mencionadas. No hay
pues contraposición entre la individu~dad
y la lealtad social, ambas son compatibles.
Cuando un Estado totalitario anula la individualidad suprime la fuerza del ciudadano
y lo convierte en un ente pasivo, que en esa
medida es un lastre para el avance social. Un
problema semejante en la democraci~ es
pugna de tendencias entre la obediencia
sumisa y la oposición. De la primera no se
obtiene fuerza suficiente para construir
realidades, en cambio, en el caso de la oposición,
depende del acuerdo para orientar la fuerza
hacia el avance progresivo de la sociedad.

!ª

La reconstrucción del tejido social
El centro alrededor del cual se organiza la
sociedad se construye en función del
acuerdo colectivo, al que Rousseau concebía
como el Contrato Social. Se trata de la
formulación del Estado como representante
de la voluntad colectiva, por lo que la
existencia del mismo implica que el individuo
cede su voluntad a favor de la sociedad. Lo
anterior implica la construcción de un ambiente
de confianza en lo interindividual, lo grupal
y en relación del ciudadano y el Estado como
institución. Confianza significa, en términos
breves, que el individuo tiene expectativas
que espera sean cubiertas por el otro, el grupo,
el Estado, etc. Cuando dichas entidades no
responden a lo que el individuo espera, se
origina la condición en el cual el individuo
obra de manera atomizada sin esperar algo
del otro; y por tanto sin orientar su esfuerzo
en el sentido colectivo; por lo que se ha
perdido la lealtad.

■

La acción individual no es de alguien
amorfo o de la 'sociedad civil', es de naturaleza política en tanto se halla encuadrada
dentro de las tareas del Estado como institución rectora de los diversos sectores de la
cultura. Se trata entonces de la acción política
del ciudadano en la búsqueda de una
realidad que responda a sus pretensiones.
A principios del último cuarto del siglo
XX, las fuerzas conservadoras en el mundo
dan impulso al capitalismo de libre mercad~,
en el que los grupos con intereses económIcos presionan para que el Estado deje de
ejercer la función rectora en la economía y la
sociedad. Se trata de que el capital no tenga
norma que limite su acción y obre libremente.
Como consecuencia, el Estado como institución se erosiona en sus estructuras, la
economía sigue un curso errático regido por
el libre mercado y la sociedad se desintegra.
La desintegración social es aquella
condición en la que la sociedad ha perdido
su capacidad de conducir a los diversos
grupos o estratos al logro de una situación
de confianza y lealtad, y orientarlos hacia
una meta común, que es la sociedad como
una totalidad en su dimensión histórica. La
desintegración se expresa en la conducta de
los grupos o estratos cuyas pautas de vida
y criterios son dispares, de tal manera que
se conducen inadecuadamente respecto a
las normas y criterios valorativos, no
participan activamente ni desempeñan un rol
determinado, viven con tendencia al aislamiento y no proporcionan bienes a la
sociedad. Asimismo, no tienen la capacidad
de incorporarse a la acción colectiva con una
orientación guiada por el interés social; la
acción no sobrepasa el ámbito de lo individual
o lo propio del grupo. En los individuos se
traduce por una condición de desajuste
respecto a las metas del conjunto de la
sociedad, sin avance en el desarrollo personal, con insatisfacción y frecuentemente con
sensación de frustración o resentimiento.
En este tenor, cuando se hace referencia
a la reconstrucción del tejido social, se habla
con frecuencia de reestablecer los principios
de la comunidad, rescatar valores perdidos,
etc. Hay ahí un malentendido, pues dichas
propuestas no precisan si buscan un cambio
para ir atrás o hacia adelante. De acuerdo a
la idea de Tonnies, La comunidad
(gemeinschaft) es la organización social de
tipo horizontal que se mantiene por relaciones
de persona a persona, con lazos afectivos
de mutua dependencia, en el seno de una
Cathedra no. 14, julio-diciembre 2010

La dimensión social de la acción / Leonardo Iglesias ~

familia extensa. El centro son figuras de
autoridad, que establecen los criterios de
valor que se expresan en las reglas de
relación determinadas por la costumbre. Este
es el modo de vida tradicional. En la sociedad
(gesellschaft) los lazos son formales y
explícitos, las individuos se relacionan por
roles instrumentales, dados por la posición
laboral o institucional, con criterios de
racionalidad, y jerarquías que generan una
estructura vertical, en la que el individuo
puede ascender. El modo de vida corresponde a la sociedad urbana, con una mentalidad
racional. La comunidad y la sociedad se
suceden en el tiempo y no hay reversibilidad
en el tipo de organización; son dos etapas
de la realidad social.
De manera breve, la comunidad es la
unión de individuos en base a un modo de
vida común, en cambio, en la sociedad se
genera una realidad transpersonal que supera
la suma de individuos, y conforma una
totalidad que orienta y organiza la fuerza de
todos los que la constituyen. La participación
es de acuerdo a un rol, con sustento en la
vida activa de la productividad económica,
su papel es funcional y con éste los individuos
se insertan en la totalidad social. No es la
unión simple de voluntades, sino que se
participa en la sociedad con la voluntad ya
expresada en un lugar de la economía, que
se constituye así en la base de sustentación
de la estructura social. La comunidad es el
modelo de lo agrícola-rural, la sociedad de lo
industrial-urbano; lo primero propio de la
sociedad tradicional, lo segundo de la
modernidad.
De esta manera, la reconstrucción del
tejido social no es sólo la construcción de
redes de comunicación, o la acción de las
organizaciones de la denominada 'sociedad
civil', es la reformulación de la economía
política a fin de que se reconforme una
entidad rectora de la vida social, y la
economía se asocie a los intereses sociales.
Reformular el tejido social significa la reintegración de las relaciones sociales alrededor
del centro que es la estructura del Estado,
en lo que adquieren una dimensión política,
sustentada en el desempeño de roles en la
economía. Es la configuración de una realidad
que proporcione sentido colectivo a la
acción individual. En la dimensión política
de la democracia significa la acción individual sustentada en el esfuerzo económico, y
no sólo la confluencia de voluntades en la
acción electoral; no es un problema de
Cathedra no. I 4 , julio-diciembre 201 o

mayorías, sino de un proceso de incorporación de la población a las actividades
económicas orientadas al avance del país.
En tanto las tareas del Estado son
realizadas por los políticos, se ha dejado en
manos de éstos el rumbo de la realidad de
los países, y el ciudadano ordinario no tiene
acceso a los resortes del poder, por lo que
no puede ejercer influencia sobre la acciones
de los gobernantes. Se le asigna como papel
depositar el voto a favor de un 'representante'.
En muchos países la votación no excede del
cuarenta por ciento del censo de votantes,
por lo que se puede afirmar que la designación no tiene validez. No fueron elegidos
por un número sufriente de individuos, esto
es, no hay suficientes voluntades a las que
representen. Ya en la acción, los políticos
sirven frecuentemente a intereses particulares
o a los propios, por lo que su tarea no tiene
una función social, y al quedar sin este sustento, la actividad política queda a expensas
de los intereses económicos. De tal manera
que, el Estado como institución se convierte
en un órgano de poder detentado, dirigido y
al servicio de los grupos de poder económico.

ANEXO:
La realidad socio-cultural de México
En México hay un proceso de transformación cultural que proviene de la década
de 1930, por el que se desintegra la sociedad
tradicional para dar paso a la sociedad
moderna. En esta condición, el individuo se
percibe sin una base de sustentación
valorativa suficiente que le proporcione un
marco de referencia definido; su mentalidad
oscila entre el regreso al pasado y la fantasía
del futuro, entre los criterios de la sociedad
tradicional (autoritarismo, tradición, familia,
arraigo a la tierra, etc.) y la posmodernidad
(búsqueda de diferencias, experiencias, de
r~alización inmediata en el aquí y el ahora,
sm creencia en el porvenir, etc.). Los criterios
proporcionados por las pautas tradicionales
llevan al individuo al inmovilismo con
resistencia al cambio y tendencia al a~go a
modelos del pasado.
Sin embargo, el individuo común busca
la satisfacción inmediata sin comprometerse
emocional, personal o socialmente, y tiende
al escapismo en el deporte y la diversión.
Los hábitos de crianza y disciplina han
pasado de la actitud autoritaria a la permisiva,

■

�_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ La dimensión s~ial de la ~ n / Leonardo Iglesias González

La dimensión social de la acción / Leonardo Iglesias González

y la religión adopta fo~ma m~gi~as con
prácticas animistas; la vida ordmana toma
formas vulgares que son reforzadas P?r los
medios. Hay un predominio de la estétJ~a de
lo feo, expresada en la moda y _en variados
ámbitos. En la ciencia no se da unpulso a la
investigación, lo que es un obs~culo para
la innovación (descubómiento e mvenc_1~n),
con lo que, el saber queda en la repetición
de lo afirmado en otro tiempo Y lugar. El
proceso de globalización de la econo~a se
traduce en la intrusión de las valoraciones
económicas dejando rel~gadas_ ~ las
valoraciones científicas' estéticas' rehg¡~sas'
sociales, tecnológicas, jurídicas, políticas,
tradicionales, etcétera.
Hay un proceso de anomia po~ el que
pierde sentido el trabajo, el_ es~u?10, Y la
formación profesional; los md1v~du?~ no
aprenden de la experiencia. Lo 9ue el mdiVJduo
ordinario pretende es lo mismo para los
diversos estratos, pero los medios que se usan
son diferentes, lo que lleva a algunos a quedar
fuera de la norma social. Es una cultura
desintegrada, en la que no hay un mar~o de
referencia por el cual guiarse en las acc1o~es
ordinarias el individuo siente que ha 'perdido
la brújula;, que su vida pierde si~cado Y
rumbo. De hecho, hay una regresión en la
conducta poblacional a formas arcaicas de
mentalidad y conducta, expres~d~ ante todo
en los rituales religiosos y trad1c1onales.
La transformación cultural se expresa
directamente en la dinámica de las instituciones; las que han perdido la capacidad _de ser
norma para la satisfacción de las neces1~a~es
humanas, y proporcionar los serv1c1os
adecuados y suficientes para el efecto. Hay
una desintegración institucional desde el
momento en que se abandona el modelo del
Estado de Bienestar establecido en la década
de 1930. Por medio de éste se b_u~caba
proporcionar a la pobl~ción empleo, v1V1e~da,
alimentación, educación, salud, recr:ac1ón,
ejercicio de derechos humanos_ sociales_ Y
políticos. Por otro lado, la Segundad Social
que había sido conquistada con el esfuerzo
de generaciones anteriores, y qu~ daba a _las
mayorías la sensación de protección, ha sido
desmantelada. Aparece la sensación de
incertidumbre y minusvalía. Ahora, las
poblaciones están expuestas a la s~erte Ya
su propio esfuerzo. En la actuahd~d, la
institución de salud falla en la prestación de
servicios a la población. La educación es
ínfima, no logra enseñar matemáticas Y
español a los niños, en cambio se preocupa

■

por enseñarles inglés. !fªY un 3~% de rezago
educativo. La educación supenor no forma
los profesionistas que el país necesit~. ~n
general, la educación deja de ser un cnteno
para la formación del ciudadano; se reduce a
algunos aspectos informativos y ést~s de
manera deficiente; la tasa de analfabetismo
es muy alta a pesar de los esfuerzos realizados
desde la década de 1930. Los escolares se
comportan ante las pruebas de rendimiento
como débiles mentales, lo que muestra un
conflicto entre la estructura mental del escolar y los criterios y valoraciones empleados
en la cultura en que se encuentra. Hay un
fracaso del sistema educativo nacio~~ con
altos índices de deserción, escaso rendimiento
y bajo rendimiento terminal,- ~a institución
se comporta como un ente bas1camente conservador que se queda atrás de la mentalidad
de las actuales generaciones, ha quedado
atrapada en el pasado. .
La economía no es eficiente para proporcionar empleos suficientes y remunerados a
la población, tampoco logra dar empleo a _los
egresados de las institucio~es de _ed~c~ción
superior. Un alto porcentaJe _de md1V1d_uos
no puede satisfacer sus neces1da~es b~s1cas
y en las poblaciones aparece la _rrugrac1?n en
masa el narcotráfico, la dehncuenc1a, el
merc~do informal, la economía ilegal, etc. L:a
tecnología es de origen extranjero y se dedican escasos presupuestos para el desarr~llo
de la propia. El idioma español ha per~1do
corrección, los medios tienden a la vulgandad
y el amarillismo en información y programas,
las películas muestran constantes_ escenas
de violencia. El deporte se ha masificado Y
atrapa la recreación de las poblaciones, en
éstas se acentúa cada día el gusto por el
espectáculo. El Estado ha dejado de ser
norma de la vida pública del país, el aparato
estatal y el mundo de los negocios h~ sido
invadidos por la corrupción. En política el
clientelismo y el tráfico de influencias, en
los negocios los beneficios margina~e~ por
tráfico de contratos. El sistema de administración de justicia es inoperante, está atrapado
entre la burocracia y el legalismo. El Estado
no proporciona al ciudadano la seg~ridad
suficiente en su persona o en sus bienes.
Hay un p;oceso de institucionalización de
lo ilegal, por lo que la anomalía se co~vi~rte
en norma: el trabajo infantil, la reg¡tlanza_c1ón
de vehículos extranjeros introducidos
ilegalmente, la corrupción, la economía
informal e ilegal, etcétera.

Cathedra no. 14, julio-diciembre 20 t O

Hay una desintegración social cuyo
diagnóstico está elaborado desde el año de
1960. En dicha desintegración la Sociedad
pierde el centro, las fuerzas se disgregan y
cada sector (Iglesia, Estado, Economía,
Ciencia, Arte, Derecho, etc.) opera en su
propio provecho sin considerar la totalidad
del país. Al perderse la integración social,
los individuos se constituyen en átomos
sociales que tienen una influencia mínima
sobre los acontecimientos de la realidad. Ha
desaparecido el interés nacional y hay
pérdida del sentido de pertenencia. La desintegración se caracteriza por: índices biológicos
(incidencia de afecciones psicosomáticas,
mentales y de personalidad en aumento, con
tendencia a afectar a grupos más jóvenes,
aumento de tasas de enfermedad, accidentes),
índices antisociales (desintegración familiar,
delincuencia general y juvenil, homicidio y
suicidio en ascenso), índices políticos
(fragmentación social y política, erosión de
la institución del Estado, desprestigio de la
actividad política), índices de pérdida de
autoestima (escasa valoración de lo nacional,
apego a pautas de otros países, y trastornos
de identidad cultural, sexual, personal, social,
etc.), índices culturales (intrusión de lo
visceral en la vida cotidiana, particularmente
en el sexo, la alimentación y la recreación,
tendencia al escapismo). Hay carencia de
empleos que permiten a las poblaciones estar
insertas en la economía y la vida cultural del
país, a lo que se agrega ausentismo, bajo
rendimiento y migración en masa. La educación superior ya no es una vía para lograr
realizar la vida con mayor eficiencia y escalar
en la pirámide social. La carencia de empleos
lleva a un incremento de la pobreza con la
aparición de clases marginales del proceso
social y cultural. Se ahonda la brecha entre
los ricos y los pobres, esto es, sigue pendiente
la respuesta al problema de la desigual
distribución del ingreso que vive el país
desde el siglo XIX.
Lo anterior es el trasfondo sobre el que
se genera el malestar humano que se expresa
en: incremento en las tasas de enfermedad
mental, trastornos de conducta y personalidad
con tendencia a tomar a grupos más jóvenes,
tasas de suicidio y homicidio en ascenso,
accidentes asociados al uso de alcohol y
drogas (muchos de éstos son formas suicidas
encubiertas), alcoholismo y drogadicción,
escapismo en diversas manifestaciones, con
conductas evasivas que buscan disminuir
la tensión de la vida sin exigir el esfuerzo
necesario por hacer frente a los problemas
Cathedra no. 14, julio-diciembre 201 o

de la existencia, visceralización de la
conducta (formas pornográficas, paidofilia,
anorexia y bulimia, etc.), maltrato a los niños,
violencia en la familia. Mientras, por otro lado
aparece la patología de la pobreza: desnutrición, mortalidad materno-infantil, enfermedades parasitarias e infecciosas, retardo
psicomotor, escasa participación social,
política y cultural y carencia de expectativas
ante la vida. Lo anterior es consecuencia del
proceso de desintegración mencionado que
lleva cuatro décadas; sobre el cual no se repara
ni se intenta dar una respuesta. El hecho es
que no se puede estar en transición toda la
vida, sin sentido de pertenencia a una nación
o cultura, sin otros lazos que los de la figura
del charro y la virgen de Guadalupe.
Se menciona con frecuencia a la educación
como una respuesta a los problemas del país;
lo que se propone desde el año de 1930. Sin
embargo, la educación en sus diversos niveles es un fracaso, y no logra responder a las
necesidades del desarrollo económico, de
las diversas instituciones, de la inserción del
país a1 resto del mundo, etc. Poco a poco se
ha facilitado la intervención de grupos
privados en educación, lo que ha aumentado
la oferta de servicios, pero la calidad de la
educación sigue sin responder a las exigencias
del país. El gran obstáculo de la población
mexicana es su apego al pasado arcaico y
las tradiciones, la pasividad, la dependencia
y la resistencia al cambio. Cualquier propuesta de educación precisa abordar estos
problemas, que se relacionan con la
construcción de un estilo diferente de
personalidad y una mentalidad que haga
posible insertarse en la corriente del mundo.
Se trata en concreto de trabajar para el logro
de la individuación de la personalidad desde
la infancia, cuyo componente primordial es
la autonomía ejercida con el propio esfuerzo
y el propio criterio; promover la actividad
participativa a la vida social y política del
país y facilitar la inserción de la mentalidad
local a lo universal. Las currículas, los planes
y programas, el contenido de las materias,
etc. adquieren otra dimensión cuando
aquello ha sido conformado con anterioridad.
Se trata en síntesis de que: a través de la
educación se proporcione otra forma a la
personalidad del mexicano.
Bibliografía
Berkman, Lisa F. y Karachi, lchiro (2000). Social
Epidemiology. USA: Oxford University Press.
pp. 174-190.

■

�¿Reforma constitucional o una nueva
Constitución?

Irma E. Oliva Garza
Introducción
Nuestra sociedad vive una época de crisis
en los niveles social, político, educacional,
laboral, económico, de seguridad, etc., es
razonable buscar una solución que frene los
acontecimientos y nos garantice una mejor
calidad de vida.
El Estado olvidó el fin para el que fue
creado, dejó de lado su naturaleza jurídica y
contrarrestó esa circunstancia con disposiciones secundarias que contradicen nuestra
constitución, además, en algunos casos
resultan contradictorias entre ellas. Por lo
que son necesarias refonnas constitucionales que solucionen el problema al modificar
artículos fundamentales y que tienen
relación entre sí, ya que confonnan un todo
dentro de la constitución.
Nuestra Constitución fue creada como
reflejo de una sociedad que buscaba regular
principios elementales necesarios para la
convivencia entre los individuos, el Estado
y sus instituciones.
Todo esto se ha perdido, México es el
resultado del crecimiento y la evolución que
han rebasado los esquemas, el afán de alcanzar esa sociedad en constante cambio, el Estado
ha hecho refonnas constitucionales que no
han solucionado los problemas generados,
por el contrario, ha creado más vacíos jurídicos,
contradicciones, pérdida de identidad, etcétera.
Consideramos que la solución no es otra
refonna constitucional, pues esto generaría
la inexistencia de una interrelación institucional, es decir, la modificación de una pequeña
parte de ese todo; sería tratar de cubrir una
deficiencia para solucionar un solo problema,
sin considerar la relación que guarda ésta
con el resto del complejo constitucional.
En efecto, es necesario llevar a cabo un
cambio total que ordene cada uno de los
elementos que integran nuestra Carta Magna

■

Cathcdra no. 14, juli&lt;&gt;&lt;liciembre 201 o

Cathcdra no. 14, juli&lt;&gt;&lt;liciembrc 201 o

y determine sus alcances y limitaciones
acordes con la sociedad en que vivimos, para
que nuevamente tengamos una mejor
calidad de vida, misma que se ha perdido a
través del paso del tiempo y por las
circunstancias ya expresadas.
No decimos que sea sencillo, más bien,
hay que aclarar que es muy complicado, pues
hay opiniones a favor y en contra, sin
embargo vale la pena intentarlo, ya que nos
daría la oportunidad de probar nuevos
esquemas que tal vez sean la solución
definitiva a los problemas actuales.
Para demostrar lo anterior, el presente
trabajo de investigación inicia con un análisis
de las contradicciones e incongruencias en
materia hacendaria que han sido generadas
por una necesidad de adecuación a la
sociedad actual.

Contradicciones y discrepancias en
materia hacendaria
La materia fiscal es rica en aportación legal
pues los cambios que generan su constante
refonna, tanto en estructura hacendaria como
en disposiciones legales, genera a su vez la
creación de una cultura multifuncional. Cada
cambio es de vital importancia por el solo
hecho de repercutir en el patrimonio del
particular.
La constitución aún deja mucho qué
desear a pesar de las campañas de
concientización fiscal ciudadana, pues no
existe y dista mucho de ser un elemento que
en el futuro se prevea como algo que va a
generar en la sociedad actual, debido a ello
el cumplimiento tributario voluntario no es
satisfactorio y por ello nuestro crecimiento
económico se ha detenido.
En nuestro país adoptamos al liberalismo
económico, como corriente doctrinaria y en
base a ella se desarrolla nuestro sistema

■

�¿Reforma constitucional o una nueva Constitución?/ lnna E. Oliva Garza

económico que se funda en el artículo 25
constitucional, el cual faculta al Estad~ a
llevar a cabo la rectoría del desarrollo nacional para garantizar su integridad y sustentabilidad, pero a su vez le obliga a pl~e_ar,
conducir y coordinar la actividad econorruca
nacional, regulando y fomentando las
actividades que demande el interés ~ene~al.
Así mismo, hace énfasis en la obligación
de establecer mecanismos que faciliten la
organización y expansi?n d~ la actividad
económica del sector social, alienta y protege
la actividad que realizan los particulares,
proveyendo las condiciones nece~arias para
el desenvolvimiento del sector pnvado, que
deberá contribuir al desarrollo económico
nacional.
Por su parte el artículo 31 fracción IV de
nuestra Carta Magna, complementa lo antes
expuesto al señalar lo siguiente: "_So~
obligaciones de los mexicanos: IV. Contn~uir
para los gastos públicos, así de la Federación
como del Distrito Federal o del Estado Y
Municipio en que residan, d~ la manera
proporcional y equitativa que dispongan las
leyes." (Constitución Política, 2006, p. 24)
Refleja en esta disposición el ante~edente
de la doctrina del liberalismo econórruco que
antes mencionamos, al señalarlo como una
obligación del particular la cual debe cumplir
de manera voluntaria, razón por la cual se
considera una contribución.
Esta doctrina nace en el siglo XVIII,
(Gómez, 2005, p. 39) y su esencia radica e~ la
no intervención del Estado en la vida
económica, actitud que los franceses
sintetizaron en la famosa fórmula laissezJaire y su complemento, laissez-passer, los
principales precursores fueron To~as
Hobbes, David Hume y Bemard de Mandeville,
los cuales prepararon el camino para el
liberalismo pero sin abandonar por completo
sus ideas mercantilistas.
Tales ideas se han visto reflejadas en
nuestras disposiciones fiscales, pues sus
principios fundamentales que son dej~ hacer
y dejar pasar, han permitido crear un sistema
en el que el particular tiene la libertad de
llevar a cabo todos actos económicos y el
Estado sólo se convierte en un estado policía,
como señala Martínez Morales; "el poder
público conlleva implícita su condición de
policía o guardián de la socieilll:d." (Martíne~,
2005, p. 39) Mediante el criteno de pre~umir
la buena fe del contribuyente o particular
obligado, se ha ido formando nuestro
esquema económico.

■

El liberalismo propone que el partic~lar
deberá realizar sus actividades económicas
con libertad y al Estado sólo le corresponde
cuidar y administrar el país, la ~u~tificación
recae en señalar que las act1v1dades de
producción y distribución se desarroll~n. de
manera natural, sin necesidad de superv1s1ón
directa por parte del Estado, pero sí m~'.3-°te
la creación de una regulación o normat1v1dad
legal que permita la sinergia social sin llegar
a un conflicto de intereses.
Esta teoría de la espontaneidad de las
instituciones económicas recae en Adam
Smith, principal precursor de la fisiocra_cia,
atendiendo a su etimología como lo senala
Moisés Gómez Granillo (2005, p. 44), poder o
gobierno de la naturaleza.
Adam Smith, señala que:
no ha habido necesidad de que esté presente
ninguna clase de voluntad colectiva para
organizar el mundo económico; éste marcha
por su propio impulso. No ha sido neces~a
ninguna previsión razonada o convemo
previo entre los hombres en esta
organización. La configuración actual de las
instituciones económicas ha sido
consecuencia de la acción espontánea de
millones de hombres, cada uno de los cuales
sigue su propia ruta, desentendiéndose de la
ruta de los demás y sin que haya alguna
duda del resultado final de los actos de cada
individuo. (Gómez, 2005, p. 61).

Sin embargo, pese a lo benévolo de esta
teoría el incumplimiento o evasión de las
oblig~ciones es común en nuestra s~i~dad
actual, ésto se refleja en el poco crecumento
económico del país y ocasiona que las
autoridades fiscales creen disposiciones
necesarias para que haciendo a un lado su
naturaleza, lleven a cabo acciones
persecutorias de contribuyente~ y apliquen
sanciones excesivas en un mtento por
recaudar lo no cubierto voluntariamente.
Esto complica al sistema económico, ya
que por un lado se encuentra el particular
que busca encontrar los ~ecanism_os l~gales
o ilegales para no cumplir sus obhgac1ones,
y por el otro la autoridad lleva a cabo
acciones para detener o frenar tales actos.
El incumplimiento tributario se debe en
gran medida, como ya se dijo antes, a lo
complicado del sistema, ya que las nonnas
impositivas son cada vez más complejas
debido al círculo vicioso que generan los
Cathedra no. 14,julio-diciembre 2010

~Reforma constitucional o una nueva Constitución / lnna E. Oliva Garza

particulares y la sociedad, también hay que
agregar la falta de credibilidad de las autoridades, ya que se convierten en un organismo
persecutorio de delitos, lo cual va en contra
del artículo 21 constitucional. (Constitución
Política, 2006, p. 20).
Para la recaudación de ingresos, se ha
creado un sistema legal con las normas
tributarias necesarias que permitan a los
destinatarios cumplir espontáneamente con
esa obligación, pero a su vez, el ejercicio de
esa potestad impositiva ha permitido crear
un sistema con ordenamientos jurídicos que
ayuden al Estado a llevar a cabo la función
supervisora y coactiva.
Al ser la función principal de la autoridad
fiscal la vigilancia y recepción de las
obligaciones fiscales, las funciones de
revisión y coacción, le fueron otorgadas para
que cumpliera con el objetivo mencionado,
esta afirmación sirve para señalar que la
facultad sancionadora de la autoridad está
en segundo lugar en orden de importancia,
por lo tanto, al sancionar las autoridades
deberán considerar que se ha infringido una
ley o reglamento, por lo que su sanción debe
ser principalmente de naturaleza disciplinaria
y represiva mas no de un carácter diferente,
como recaudatorio, resarcitorio de daños o
de castigo, pues dada la cantidad de las
multas que impone la autoridad parece indicar
que tienen ese carácter, lo que en opinión de
diversos autores son las características que
le otorgan.
En este orden de ideas a la autoridad
fiscal le corresponde realizar solo actividades
de comprobación de cumplimiento de
obligaciones fiscales por parte de los sujetos
obligados, así como en caso de omisiones,
suplir éstas mediante acciones que den como
resultado las obligaciones incumplidas e
imponer las sanciones consecuentes.
Tales sanciones se encuentran perfectamente definidas en cuanto a su naturaleza y
límites en el artículo 21 constitucional, que
señala:
La imposición de las penas es propia y
exclusiva de la autoridad judicial. La
investigación de los delitos incumbe al
Ministerio Público, el cual se auxiliará con
un policía que estará bajo su autoridad y
mando inmediato. Compete a la autoridad
administrativa la aplicación de sanciones por
las infracciones de los reglamentos
gubernativos y de policía, las que únicamente
Cathedra no. 14, julio-diciembre 201 o

consistirán en multa o arresto hasta por
treinta y seis horas, pero si el infractor no
pagare la multa que se le hubiese impuesto,
se permutará ésta por el arresto correspondiente, que no excederá en ningún caso de
treinta y seis horas. Si el infractor fuese
jornalero, obrero o trabajador, no podrá ser
sancionado con multa mayor del importe
de su jornal o salario de un día. Tratándose
de trabajadores no asalariados, la multa
no excederá del equivalente a un día de
su ingreso. (Constitución Política, 2006,
p. 20).

Cualquiera que sea el caso, la autoridad
administrativa de acuerdo a las facultades
otorgadas mediante el artículo 21 de la
Constitución, aplica sanciones que no son
proporcionales y equitativas, principios
fundamentales de toda contribución y
accesorios, y discrepa del artículo 22 del
mismo ordenamiento, que prohibe las multas
excesivas, pues maneja un sistema de aplicación de sanciones en el cual no se considera
la situación particular del contribuyente,
pues en el título IV De las infracciones y
delitos fiscales , capitulo I de las infracciones
señala las cantidades que se deben fijar
considerando ese tabulador en cada caso
de incumplimiento a disposiciones fiscales.
(Fisco-Agenda, 2007).
Ahora bien, consideramos que la autoridad administrativa violenta los artículos,
pues los límites establecidos en el artículo
21 constitucional han sido superados, ya que
no se puede concebir un límite de multa sobre
esa base; "Si el infractor fuese jornalero,
obrero o trabajador, no podrá ser sancionado
con multa mayor del importe de su jornal o
salario de un día. Tratándose de trabajadores
no asalariados, la multa no excederá del
equivalente a un día de su ingreso." Es cierto
que la autoridad que pretenda cumplir las
disposiciones con ese límite no tendrá un
resultado satisfactorio.
Por otra parte y hay que dejar en claro
que el artículo 21 sólo autoriza a imponer
dos tipos de sanciones: multas y arresto
hasta por 36 horas.
Entonces ¿cómo explicamos las sanciones administrativas relativas al decomiso,
clausura, suspensión o revocación de
patentes y autorizaciones que la autoridad
administrativa también aplica y que se
encuentran contenidas en sus disposiciones
aplicables?

■

�¿Refonna constitucional o una nueva constitución? / lnna E. Oliva Garza

Es obvio que se ha perdido el equilibrio
entre las facultades de la autoridad y su
límite, éste no existe, la autoridad pier~e. en
enfoque constitucional Y se ha penmtido
llevar a cabo acciones fuera del contexto
legal. Algo todavía más significativ?, ~s que
sus actos han sido ratificados por Juns~rudencias' con razonamientos fuera de sentt~o.
En opinión de la Doctora Marganta
Lomeü Cerezo ( t 979, p. 49), al no estar comprendidas en la enumeración limitativa que
hace el artículo 21 de la Constitución s?bre
las penas que puede aplicar la a~tondad
administrativa' no pueden considerarse
constitucionales.
,
Si bien estamos de acuerdo con Lomeb,
hay que agregar que la autorida? administrativa no aplica penas, sól_o _esta ~acuitada
para aplicar sanciones administrativas. .
La Doctora Lomelí apoya su afirmación
en la siguiente tesis de la Suprema Corte de
Justicia de la Nación: "El administrador de la
aduana de Ciudad Juárez, que es una
autoridad administrativa, no tuvo facultad
para imponer a la quejosa la pena _de
decomiso que le aplicó, y que ha dado m?ttvo
al presente amparo, puest? que semeJante
pena no es ni un arresto, m una multa, _Y es
de la competencia exclusiva de la autondad
judicial", (Sem. Jud. de la Fed.: 287!. ~orno
se desprende de la tesis transcrita YSigwendo
con el método exegético, que señala que ~•
texto legal debe ser tan claro que no surJa
ninguna duda sobre el pensamient? de sus
redactores, por lo que la interpretación debe
ser puramente gramatical, la S~prema Corte
de Justicia, llega a la conclusión de que_ no
debió haberse aplicado la pena de decorruso,
por no ser ni un arresto, ni u~a multa.
Pero contrario a lo antenor, el Pleno de
la Suprema Corte, emitió por mayoría _de
votos, la tesis de que los artículos 58 fracción
m y 61 de la Ley de Pesca, que establecen el
decomiso de los productos obtenidos sin la
autorización correspondiente, no violan el
artículo 21 constitucional, dando razones que
son convenientes analizar: "En efecto, el
decomiso que instituye la Ley de Pese~ no
es una pena propiamente dicha,_ considerando que no se autoriza un castigo po~ }ª
comisión de un delito, sino una sancion
administrativa por infracción a una ley de
esa naturaleza" (Constitución Política, 2006)
como ya se dijo, la autoridad administrativa
no está facultada para imponer penas, ~so
corresponde a la autoridad penal, ahora bien,

■

en cuanto a señalar que el decomiso es una
sanción, en efecto lo es, si aplicam?s el
concepto de sanción varias v~ _en~~ciado:
"la sanción es una consecuencia Jurtdica que
el incumplimiento de un deber pr~uce_ en
relación con el obligado," (Constltuci_ón
Política, 2006) por lo que al ser el de~om1so
una consecuencia jurídica de u? mcumplimiento a la non1;1a_ jurí~ica aplicado_ por
una autoridad adrrumstrativa, se convierte
en una sanción administrativa.
...Aun cuando es cierto que el artículo 21 de
la Constitución Federal dispone también que
corresponde a la autoridad administrativa el
castigo de las infracciones a los reglamentos
gubernativos y de policía, castigo que sólo
puede consistir en multas o arresto,_ la
disposición debe interpretarse en el sentido
de que delimita en términos gene~e~ 1~ estera
de acción de las autoridades JUd1c1ales Y
administrativas, disponiendo que la
autoridad judicial es el órgano estatal con
atribución privativa para aplicar pena~ por
hechos delictuosos y que la autoridad
administrativa no puede imponer castigos
por delitos, sino que sólo por faltas
administrativas.

En nuestra opinión, no hay razó~ ~nd~da
para justificar que la autoridad a~strattva
esté facultada para imponer sancion~s fu_era
de las establecidas por la Co~st1tu_c~ón
Federal, pues la finalidad de tal ~sposic16n
es limitar dichas facultades sancionadoras,
señalando cuáles son las sanciones que
puede imponer.
.
" ...La disposición no debe mterpretarse
literalmente, para concluir que el precepto
prohíbe a la autoridad admini~trati~a imponer
otro tipo de sanciones por v10lación a l~yes
administrativas." Nada más errado, considerando que de acuerdo a los métodos de
interpretación, la disposición es IX:'r demás
clara y su interpretación ~~be ser liter~.Y a
contrario sensu, lo no penruttdo está prohibido.
En efecto, no es posible jurídicamente decir
que sólo las sanciones administ~ativas
contempladas en el artículo 21 mencionado,
multa o arresto, sean las únicas que pueden
ser aplicadas por autoridades administrativas, ya que el campo de acción de éstas es
muy amplio y no se limita a ~sos dos cas?s,
pues el orden jurídico mex1can~ ~b1én
puede imponer sanciones por v10lac1ón a
leyes administrativas, como en el presente

Cathedra no. 14, julio-diciembre 201 O

¿Refonna constitucional o una nueva constitución / Inna E. Oliva G~

caso, en que la Ley de Pesca estatuye como
sanción administrativa el decomiso de los
productos capturados cuando existe razón
para privar de los bienes que poseen a los
particulares.

Esto nos coloca en una situación muy delicada
al señalar que el orden jurídico mexicano es
el que pennite que las disposiciones legales
inferiores a la Constitución, puedan imponer
sanciones no establecidas dentro de los
límites legales.
En nuestra opinión las sanciones de
decomiso, clausura temporal o definitiva,
suspensión o revocación de patentes o
autorizaciones, la suspensión y destitución
de cargos públicos; no pueden ser consideradas constitucionales, ya que no se encuentran comprendidas en la enumeración del
artículo 21 constitucional, que limita la facultad
impositiva de la autoridad administrativa.
Acorde a la opinión de la Doctora
Lomelí, considero que es tal la incongruencia
del artículo 21 constitucional, que es
necesario se lleve a cabo una reforma a dicho
precepto, sin embargo, las contradicciones
relativas a la figura jurídica de la autoridad
administrativa, ameritan no sólo una reforma
a los preceptos constitucionales, sino más
bien un análisis a fondo que permita establecer los lineamientos de dicha autoridad.
Nuestro sistemaemnómico ha ioo perdiendo
eficacia y credibilidad debido a las contradicciones, discrepancias e incongruencias que
tiene, ya que este es sólo un ejemplo del
análisis de los artículos que conforman la
constitución económica de nuestro país.
Por lo tanto, resulta necesaria una reforma
que no sólo modifique las disposiciones para
pretender ajustarlas a la evolución y cambio
de nuestra sociedad; sino que es necesario
se reivindique y devuelva a las instituciones
su lugar, se rescate su naturaleza y otorgue
a cada una de ellas lo que le corresponde y
devuelva a los particulares la confianza y
conciencia que necesitan.
No olvidemos que la constitución está
conformada por un conglomerado de
artículos que constituyen un todo y están
relacionados entre sí, para crear una
consecuencia jurídica que es el reflejo de la
sociedad en que vivimos.
Al hacer modificaciones en la
Constitución sólo se cubren de forma parcial
situaciones particulares, pero se crean
lagunas que impiden la interpretación
conjunta de nuestra Carta Magna, pues se
pierde el sentido de las instituciones.
Cathedra no. 14, julio-diciembre 201 o

¿Reforma constitucional o una nueva
Constitución?
La sociedad actual es y ha sido el reflejo de
la aplicación del sistema jurídico, la máxima
preocupación de todo estudioso del derecho
es que el sistema funcione y se ajuste a cada
uno de los cambios de la sociedad, proporcionando orden y respeto a las instituciones.
La Constitución es el resultado de dicha
preocupación, es la norma fundamental del
Estado, que contiene la ordenación del poder
público, los derechos, libertades y deberes
fundamentales de las personas, o como lo
señala el Dr. Michael Núñez: (2006, p. 108) es
la institución jurídico-política por excelencia.
Según el Diccionario jurídico mexicano,
la palabra constitución (1999, p. 658) proviene
del latín constitutio-onis, que significa forma
o sistema de gobierno que tiene cada Estado;
ley fundamental de la organización de un
Estado, lo que la constituye como un todo,
es decir, un total de leyes que comprenden
los principios y las reglas por los que la
comunidad está organizada, gobernada y
defendida.
En este orden se encuentran plasmados
toda una serie de ideas, valores y límites que
la sociedad considera indispensables para
su existencia, los cuales se reflejan a través
de instituciones transformadas en normas
de conducta dirigidas a los entes públicos y
a la misma sociedad.
Sin embargo, esto no es más que la consecuencia de nuestra influencia europea y
estadounidense, pues existen países en los
que no hay propiamente una Constitución
escrita (Reino Unido), otras tienen un corpus
constitucional denominado leyes fundamentales, como el estado de Israel y otros se
gobiernan de acuerdo a la tradición islámica
comoArabiaSauditayOmán. (Ojeda, 1990).
La Constitución no surge de manera
espontánea, sino como resultado y dentro
de un contexto histórico, político, jurídico,
económico, religioso y social determinado,
y bajo ellos se condiciona el esquema
normativo.
Toda Constitución es constitución en
el tiempo, pero también es constitución de
su tiempo, (CarboneJI, 2002, p. 12) es decir,
cada Constitución está caracterizada por
circunstancias que la hacen distinta de las
demás, ya que refleja a la sociedad de su
aplicación, así como la sociedad se refleja en
ella por lo que se habla de constituciones

■

�¿Reforma constitucional o una nueva constitución / Inna E. Oliva Garza

¿Reforma constitucion~ nueva co~stitución? / lrma E. Oliva Gana - - - - - - - - - -

inglesa, norteamericana, francesa, etc., t?&lt;1as
con diferentes perspectivas de regulación.
Nuestra Constitución nace como consecuencia de una independencia en la que se
luchaba por la igualdad entre gobernantes Y
gobernados, para lo cual se llevó.ª cabo un
pacto mediante el que se c~nsohd~ban los
ideales de tal independencia mediante un
poder constituyente.
.
La Constitución buscaba el desprendimiento de la dominación española cre~do
un modelo de nación, un modelo de vida,
que mediante sus instituciones otorgaran a
los gobernados la ansiada libertad. Ese pacto
de convivencia entre gobernantes y gobernados, generó una constitución humana de
valores, que regulaba todos los aspecto~ de
las instituciones públicas, tanto de orgaruzación interna como de aplicación, y mantenía
la libertad como estandarte; pugnaba por
una organización política' la. cual. no
aceptaba, ni una monarquía, ni un unpeno.
Los constituyentes de 1824 adoptaron
en este contexto una República Federal, lo
cual establece el primer proceso de a~apt~ción en el ciclo constitucional de la histor:a
política de México. (Prado, ~006, P· 15) Sm
embargo, la época se caractenzó por ~n desequilibrio de las institu~~on~s, que t~ma como
consecuencia una pohtica igual de m~stabl~,
sin certidumbre, lo que explica la existencia
de las constituciones de 1824 Y1857 ·
Existía la influencia de instituciones
republicanas versus instituciones imperiales
( 1821-1824), instituciones federa!es ~e~us
instituciones centralistas ( 1847), mst1tuciones liberales versus conservadoras (1857),
(Prado, 2006, p. 16) que provocaron la falta
de resultados satisfactorios al no haber
oportunidad de aplicación de las _dis~siciones contenidas en dichas constituciones.
Bajo este orden históric? se ere~ la
constitución de 1917, que se consigue al apli~
un principio conocido como representa~1ón
política, el cual no se contemplaba en el siglo
XIX, pero que proporcionó una forma
mediante la cual se podían llevar ª cabo
reformas a la constitución, que comenzaron
a realizarse a partir de 1921 y continúan hasta
la fecha.
El caso es que la Constitución de 1917,
surge como una reforma a la Constitución
de 1857, incluso hay preceptos ~ue
literalmente son los mismos. Aunque nene
cambios trascendentales al incorporarse los
artículos 27, 123 y 130, algunos autores la

■

consideran como una nueva Constitución,
sin embargo, en su estructura fund~e~tal
no existe un cambio esencial en sus i~stituciones, por ejemplo, su forma de gob!enl:º·
Lo anterior confirma que la Constltuc1ón
debió adaptarse a la serie de acontecimientos
sociales que sucedían en esa época: una d~mocracia y una política inestable, la ~e~es1dad
de un derecho social que permitler~ un
equilibrio entre la clase obre!ª• campesi~a Y
la patronal, así como la creac1~n de orgaruzaciones necesarias para cumplir est~ ~n:
El proceso de reformas qu_e se im~1ó en
1921 le ha dado a la Constitución mexicana
de 1917 un contenido distinto y~ que sus
modificaciones han reformado casi en su totalidad el articulado, las más recientes fueron
enlosañosdel994,1998,2000,200~, 2~ 2•
2003 y 2004, que han significado modificaciones a principios fundam~ntales. Las refo_rmas
constitucionales han sido consecuencia de
la necesidad de adaptación de la époc~, aprovechando el momento histórico y organizando
el poder de acuerdo a las necesidades.
Cabe destacar que se contemplan dos
cambios drásticos en el entorno de la
creación de ambas constituciones, estos se
ven reflejados en el articulado de_cada una,
pero a partir de 1921 se h_an ~eali_zado más
cambios notables en las mstitucio~es 9ue
bien podría considerarse la Const1tuc1ón
actual como una constitución nueva como
Je ocurrió a la de 1917 cuando s~ creó•
Siguiendo su principio de creación, se
tomaron íntegramente instituciones, de la
Constitución de 1824 Y 1857 agregand~se
los que para la fecha resultaban necesanos
y que ya han sido señalados.
El Dr. José Luis Prado comparte e~ta
opinión y considera que en efecto, la sociedad mexicana Ha contemplado tres etapas
de trascendencia: "La primera se desarrolla
durante su independencia, de 1821 ª. 1910
cuando se consolida su independencia. La
segunda sucede de 191Oa la d_écada de_ 1960
cuando se consolida la identidad nacional.
La tercera comprende de 1990 a la fecha
cuando la democracia toca las instituciones
políticas".(Prado,2006,p.15).
En la tercera etapa la diferencia la marcan
los partidos políticos, que distinguen entre
una democracia gobernable y una democracia inestable. De esta forma sitúan a la
democracia como gestadora de la i~t~graci?n
nacional, donde se impone la just1ci~ social
y se destaca la democracia y el pluralismo de
ideas.
Cathedra no. 14, julio-diciembre 201 o

También se establecieron los pilares de
la Revolución de 1910: Tierra y Libertad;
Justicia Social; y Sufragio Efectivo, No
Reelección, y adoptaron el esquema del
constitucionalismo un rol importante en la
estabilidad nacional.
Todo ello nos confirma que reformar la
Constitución resulta adecuado ya que es
necesario alcanzar a la sociedad actual desde
el aspecto jurídico por medio de una
adaptación de las circunstancias sociales.
Es cierto que las numerosas reformas
son un abuso al sistema, puesto que el
Estado, al toparse con alguna limitante o
impedimento para ciertas medidas políticas
o económicas, opta por reformar la Constitución y con ello remueve los obstáculos
presentados, lo que termina en un reglamentarismo de las normas constitucionales, como
ejemplo está el artículo 122 constitucional,1
que incide en convertir la constitución en
preceptos de naturaleza reglamentaria y no
en enunciados de naturaleza general.
Con esto no quiero decir que existe una
contradicción al señalar que no debe reformarse la Constitución, más bien pretendo
establecer que toda reforma debe tener un
límite, es decir, no convertir la Constitución
sólo en preceptos reglamentarios, sino
respetar las Instituciones.
Hablar de una reforma constitucional en
estos tiempos es aceptar que la sociedad
está en constante cambio y exige modificaciones, por lo tanto, nuestras instituciones
deben seguir vigentes, y adaptar el sistema
jurídico a la sociedad que evoluciona, pues
como nos hemos dado cuenta, están en crisis
los aspectos sociales, políticos, laborales ,
de seguridad, etc.
Bajo esta perspectiva se debe considerar no sólo una reforma constitucional por
instituciones o materia como opción, más
bien llevar a cabo un cambio radical que
consista en la elaboración de una nueva
Constitución que retome los principios
básicos de nuestra sociedad y los plasme en
una normatividad con una estructura definida y rígida que no permita modificaciones
1

Ciiado por el Dr. Diego Valadés, en su conferencia
magistral dictada en el Ultimo seminario
Constitucional y Parlamentario del Milenio,
denominada La reforma de la Constitución ,
organizado por la Comisión de Estudios
Legislativos. Palacio Legislativo de San Uzaro,
octubre 19 de 1999.

Cathedra no. 14, julio-diciembre 201 o

de origen, para así crear una reglamentación,
que pueda ser modificada y adaptada a las
exigencias de la sociedad.
Por otra parte, pensar en crear una nueva
Constitución para resolver un problema de
fondo es necesario, aun a pesar de las opiniones en contra que dicha situación provoca.
El Dr. Prado MailJard, (2006, p. 5) lo
contempla de esa manera y señala que es
necesario elaborar un proyecto de nación
adecuado a nuestro contexto histórico, que
se refleje en una nueva constitución, ahora
que la nación está integrada, para así encontrar un mejor desarrollo nacional, ya que es
difícil que pueda logarse en detrimento del
individuo con la actual Constitución. Al
respecto Maillard comenta: "sigamos evolucionando como nación: en el siglo XIX se
consolida la independencia, en el siglo XX
se consolida la nación; en el siglo XXI que
se consolide la democracia".
Bajo este orden caben señalar los
comentarios del propio Dr. Prado Maillard,
(2006, p. 6) al respecto." ... para que se pueda
hablar de una nueva constitución tiene que
haber un movimiento violento, como una
revolución, para que sea auténticamente una
nueva constitución, además no tiene sentido
hablar de una nueva constitución si contiene
los mismos principios que su antecesora."
Cabe recordar que la actual Constitución
de 1917, surgió como una reforma de la de
1857, mediante la acción de un poder
constituido para tal efecto, como se apuntó
antes, algunos artículos están íntegramente
transcritos, además no es necesario llegar a
circunstancias tan violentas para evolucionar
si se crea una constitución que respete los
principios fundamentales, es decir, libertad,
igualdad, y fraternidad pilares de la democracia, ya que la voluntad soberana no tiene
límite.
Además no hay que olvidar los principales ejes rectores que se consideraron para
crear la Constitución de I917: democracia,
educación.justicia agraria.justicia laboral y
secularización, mismos que reflejan en los
artículos 3, 27, 28, 123 y I30 constitucionales.
Por otra parte, plantear como solución
la refonna completa de la Constitución, tiene
ventajas y desventajas, una de las ventajas
es terminar con los problemas que surgieron
en 1921 y que generaron el problema del
reglamentarismo, y las incongruencias, por
lo que al realizar dicha reforma se llevaría a
cabo un proceso de revisión para darle

■

�¿Refonna constitucional o una nueva constitución? / lnna E. Oliva Garza_ _ _ _ _ _ _ _ _ __

homogeneidad, no sólo técnica sino en
algunos casos gramatical, situación que más
adelante retomaremos.
Las desventajas que en este caso podrían
presentarse son señaladas por el Dr. Diego
Valadés:

también pasarían a la nueva constitución
íntegramente.
Tal aseveración, tiene sustento en la
opinión del Dr. Michael Núñez,3 quien
cita bajo el contexto anterior lo siguiente:
. . . No compartimos este término de
cuasi-constituyente, ya que las funciones
siempre son o no son, y aquí lo que subyace
es la necesidad de establecer una diferencia
entre el Poder Constituyente y el Poder
constituido, donde el primero sí tendría
propiamente la potestad de ejercer una
función constituyente, mientras que el
segundo al poder ser constituido, sólo
realizaría parcialmente esta función. En tal
sentido lo que existe realmente es
una función constituyente fruto de un
proceso revolucionario o una función
constituyente producto de un proceso
institucional.

como desventaja seguir adicionando a
diferentes preceptos modificaciones que
contribuirán a mantener e incluso, tal vez,
hasta acrecentar las incongruencias que se
dan en el orden gramatical y técnico en el
ámbito de nuestra carta fundamental; pero
tendrían, a su vez, la ventaja de 'r~ducir el
espectro de la deliberación estrictamente a
aquellos aspectos que en este momento son
importantes para la vida del país.2

Quiero señalar que el proceso de cambio
constitucional, más bien sería un cambio institucional, pues en este caso no surge como
una reforma a raíz de un acto revolucionario,
trae como consecuencia que no se tendría que
crear un congreso constituyente, puesto que
el artículo 39 constitucional señala que el
pueblo en todo momento tiene la facultad de
modificar o cambiar su forma de gobierno a
través de sus instancias respectivas.
En este orden de ideas podemos señalar
que no es preciso disolver el Congreso de la
Unión y convocar a un Congreso
Constituyente para la realización del cambio
planteado, tal es nuestro caso ya que hay
que considerar que si se revisa el decreto
mediante el cual se promulgó la constitución
de 1918 éste señala que el congreso constituyente de 1916-1917 reforma la constitución
de l 857. Lo cual se llevaría a cabo en nuestro
caso al reformar de fondo la constitución de
1910.
Además, se retomarían las instituciones básicas de la constitución de 1857 y
como es de esperarse algunos artículos

2

Citado por Prado Maillard (2006, p. 3).

■

En fin, es posible llevar a cabo la creación
de una Constitución, al modificar los
aspectos que sean necesarios, sin tener que
considerarla básicamente nueva, para ello
hay que retomar lo señalado por el artículo
135 constitucional, que dice:
La presente Constitución puede ser
adicionada o reformada. Para que las
adiciones o reformas lleguen a ser parte de la
misma, se requiere que el Congreso de la
Unión, por el voto de las dos terceras partes
de los individuos presentes, acuerde las
reformas o adiciones, y que éstas sean
aprobadas por la mayoría de las legislaturas
de los Estados. El Congreso de la Unión o la
Comisión Permanente, en su aso, harán el
cómputo de los votos de las legislaturas y la
declaración de haber sido aprobadas las
adiciones y reformas. (Constitución Política,
2006).

J

¿Reforma constitucional o una nueva co~itución / lnna E. Oliva Garza

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Citado por Prado Maillard (2006, p. 150).

Cathedra no. 14, julio-diciembre 201 o

Ca!ticdra no. 14, julio-diciembre 201 o

•

�Estética y modernidad: arte, creación,
tiempo ...

Rolando Picos Bovio
La modernidad es lo transitorio, lo fugitivo, lo
contingente, la mitad del arte, cuya otra mitad es lo
eterno y lo inmutable
Baudelaire

El autor tiene que callar la boca cuando su obra abre
la suya
Nietzsche

l .HAOA ELLENGUAJEFSIÉllCO DEIA
MODERNIDAD
La modernidad es una experiencia única,
irrepetible y, por lo tanto, fugaz. El lenguaje
estético que la acompaña es consciente de
su vitalidad y al mismo tiempo de su
temporalidad. Siguiendo a Baudelaire, la
modernidad" ...es lo transitorio, lo efímero,
lo contingente, la mitad del arte, siendo la
otra mitad lo eterno y lo inmutable"
(Calinescu, 2003, p. 20).
Aunque Baudelaire siga considerando
una esencia del arte, sea lejanamente
expresada por el ideal clásico, la modernidad
estética significa sobre todo el rompimiento
radical de la autoridad tradicional, de los
paradigmas basados en la tradición grecolatina, que, según confiesa Hegel ( 1946) en
su Estética1, han dejado de satisfacer las
exigencias espirituales de los pueblos que
antes acudían a ellos.
Hombre, Belleza, Verdad. Tres conceptos
que se entrelazan y se transforman en la
experiencia de la modernidad,¿ era?¿ época?
en la cual, a decir de Marx, citado por Berman
(1989) en su ya clásico texto, "todo lo sólido
se desvanece en el aire". Este ensayo tratará
de seguir el decurso del devenir de la experiencia estética de la modernidad, retomando
la voz de algunos de sus protagonistas, sin
pretender agotarlos. Se tratará de establecer
1

En particular s u exposición del fin del arte
romántico, (p. 207).

■

Cathcdra no. 14, julio-diciembre 201 o

Cathedra no. 14, julio-diciembre 201 O

el vfuculo entre la experiencia de la modernidad
y las formas en que se manifiesta; de
comprender sus rupturas y sus continuidades en la historia.
En la primera parte, el texto puntualiza
los principios fundacionales de la estética
en el Romanticismo y las bases que dan
origen a la ruptura expresada en la Querelle
des Anciens et des Modernes. En la segunda
sección se analiza el significado de la aparición de una estética propiamente moderna,
representada en la obra de Baudelaire;
estética que rompe con los parámetros
clásicos de la belleza. Por último se analiza la
repercusión de los movimientos de ruptura
en la estética contemporánea, en particular,
en los planteamientos de la estética de la
recepción de Jauss.
La tarea no es fácil, pero se hace con
'inocencia' en más de un sentido, en un afán
de explorador que asoma sus narices en
textos que no conocía o en páginas en las
que, si acaso, pasó sus ojos fugazmente en
el pasado. Pretende ser, al mismo tiempo, una
experiencia descubridora y lúdica.
l .l . Antiguos y modernos

La experiencia estética de la modernidad
trasciende los límites de una concepción
cerrada de la estética, considerada ésta en
un sentido tradicional como 'filosofía del arte'
o 'filosofía de lo bello'. Calinescu (2003, p.
19) señala que la Querelle des Anciens et
des Modernes, iniciada en los siglos XVII

■

�Estética y modernidad: arte, creación, tiempo ... / Rolando Picos Bovio

- -

-- -----

Estética y modernidad: arte, creación, tiempo ... / Rolando Picos Bovio_ _ _ _ _ _ _ _ _ __

tardío y XVIII, tiene su cúspide a comienzos
del siglo XIX "desde que la modernidad
estética bajo la apariencia de
&lt;&lt;romanticismo&gt;&gt; definió por primera vez
su legitimidad histórica como reacción contra
los supuestos básicos del clasicismo, el
concepto de una belleza universalmente
inteligible e intemporal ha experimentado
un proceso de erosión permanente"2 . Será
precisamente esta noción de universalidad
e intemporalidad de los patrones y lenguajes
estéticos lo que la modernidad fragmentará
hasta su disolución.
Comprender el proceso por el cual la
modernidad entra en un proceso de disputa
con las estéticas especulativas (entendidas
éstas como las que ignoran que su objeto
debe ser lo empírico como una realidad en
su totalidad de la cual el arte forma parte)
implica, como señala Sánchez Vázquez
(1992), ubicar además su estudio desde la
perspectiva científica e histórico-social,
espacios que nos pueden ayudar a
comprender la complejidad y riqueza de su
objeto:
Dada la existencia real del mundo estético es
necesaria la existencia de una ciencia especial
que se ocupe de esos objetos y del
comportamiento humano hacia ellos, así
como de las condiciones individuales y
sociales en que se dan dichos objetos y
comportamiento (p.20).

Son precisamente estas dimensiones
analíticas, aquellas en las que se reconoce el
objeto y el sujeto de la creación estética, las
que la experiencia de la modernidad va a
recuperar y a dar sentido. Momentos cumbre
de esta recuperación en la modernidad serán
el Romanticismo y el movimiento rebelde de
Las Vanguardias.
En el análisis del devenir de la
modernidad no puede dejarse de lado el papel
que juega el contexto del desarrollo del
capitalismo mundial y los procesos de
modernización tecnológica y social que lo
acompañan; estos mismos producen sus
correspondientes efectos en la dimensión
estética:

2

Las negritas son nuestras .

•

Después de Baudelaire la conciencia fugaz
y siempre cambiante de la modernidad como
fuente de la belleza logra desbancar y
finalmente eliminar a «la otra mitad&gt;&gt; del
arte. La tradición se rechaza con una violencia
que aumenta cada vez más y la imaginación
artística comienza a vanagloriarse de explorar
y delinear el reino de &lt;&lt;lo que aún noes &gt;&gt;.
La modernidad ha abierto el camino a las
rebeldes avant-gardes (Calinescu, 2003,
p. 20).

Pero si bien, es precisamente esta serie de
escritores y pensadores sobre la modernidad,
"Goethe, Hegel y Marx, Stendhal y
Baudelaire, Carlyle y Dickens, Herzen y
Dostoievski" (Marschall, 1989, p. 129), los
que evidenciarán la ruptura epistemológica
y ontológica entre el tiempo de la modernización social capitalista y el descubrimiento
de la (otra) subjetividad moderna no
cartesiana (es decir, no reductible a las verda3
des "claras y distintas" de su racionalismo ),
debemos ahondar en sus orígenes, en las
raíces que, a través de la línea del tiempo,
darán pie a la rebelión de la modernidad
estética.
l.1.1 Historicidad de lo estético

Aunque ya encontramos reflexiones sobre
problemas estéticos en la antigüedad griega
(desde los presocráticos en el siglo VI A.C),
y que en Platón y Aristóteles existe una
profunda preocupación por temáticas
sustantivas al arte y la belleza; como rama
del saber o disciplina filosófica, la estética
surge a mediados del siglo XVIII en los
planteamientos del filósofo alemán Alexander
Baumgarten (1714-1762).

Creemos encontrar la clave de un fenómeno
propiamente moderno que se representa en la
enaJenación en el siguiente párrafo de Calinescu
(2003, p. 21):"La modernidad en su sentido amplio,
tal y como se ha impuesto históricamente, se refleja
en la irreconciliable oposición entre los conjuntos
de valores que se corresponden con 1) El tiempo
objetivado y socialmente mensurable de la
civilización capitalista (el tiempo como una
mercancía más o menos preciosa, comprada y
vendida en el mercado) y 2) la durü imaginativa
del &lt;&lt;yo&gt;&gt;. La segunda identidad entre tiempo y
yo constituye la fundamentación de la cultura
modernista".

3

Cathedra no. 14, julio-diciembre 2010

Baumgarten construye la primera teoría
estética sistemática y la desarrolla de
acuerdo al origen griego de la palabra
aisthesis: sensación o percepción sensible.
La estética será una teoría del saber sensible
o conocimiento inferior con respecto al saber
racional-superior-, que es objeto de la lógica
y de la teoría de las acciones de la voluntad
que es objeto de la ética. Para Baumgarten 1~
estética nace como una forma de conocimiento
oscuro, inferior, no real, sin fundamento
histórico ni social, que sin embargo atiende
al carácter sensible del fenómeno estético,
aunque no ocupa el mismo estatus
epistemológico que la ciencia de su tiempo.4
Según Bayer (2002), Baumgarten:
"considera que la estética es una ciencia: &lt;&lt;
hermana menor de la lógica&gt;&gt;" (p. 184). El
filósofo dividirá el estudio de la estética en
te~rica y práctica. Siendo el objeto de la
pnmera establecer qué es la belleza. Señala
que si bien la belleza del conocimiento es
universal, al ubicarse lo estético dentro del
cam~ de lo sensible y, por lo tanto, de lo
contmgente, no es perfecto, aunque "el
co~ocimiento sensible perfecto puede ser
uruversalmente compartido" (Bayer, 2002, p.
184). La estética práctica se ocupa no de la
creación artística en general, sino de la
creación poética, que Baumgarten reduce al
manejo "del logos, es decir, el lenguaje la
palabra" (en Bayer, 2002, p. 185). Par; la
creación poética es fundamental la
disposición del artista, su sensibilidad y el
poder de su imaginación. A estas cualidades
deben sum~se otras que si bien se apoyan
en los sentidos dependen del intelecto.
La influencia de Baumgarten en la
estética alemana del siglo XVIII será
fun~~ntal en la transición entre el Gefühl
(sentimlento) y la Empfindung (sensación y
sentimiento) que prepara el terreno al Sturm
und Drang de Goethe. Bayer (2002) señala
que "El trabajo que emprenden los alemanes
durante este siglo consiste en sustituir el
Gefühl o se?timiento por la Empfindung, (...)
en descubnr que en el proceso estético no
se trata de un conocimiento, sino de una
reacción afectiva que ciertos conocimientos

• La estética es para Baumgarten "la ciencia del
c~nocimiento sensible o gnoseología inferior" ,
citado por Raymond Bayer (2002, p. 184).

Cathedra no. 14, julio-diciernbre 2010

han producido en nosotros" (p. 186). Se trata
del tránsito del intelectualismo, al que son
tan propicios los pensadores alemanes, hacia
el mundo del fenómeno estético como
experiencia vital.
1.1.1.2 Schil/er y el juego del arte
El Romanticismo alemán de fines de siglo
XVII se encuentra estrechamente ligado a la
búsqueda de la identidad personal de la
nación alemana. En nuestro camino al
descubrimiento de la estética moderna
describir este período, lo mismo que explorar
algunos de los caminos de la estética
francesa, resulta vital.
El contexto político social del romanticismo alemán tiene como trasfondo la inexist~ncia d~ un Estado alemán propiamente
dicho, smo de la existencia de un grupo
pequeño de principados de habla germana
con Prusia a la cabeza como el más grande ;
poderoso. Esta misma situación provoca la
inexistencia de una tradición artística
compartida o de un centro cultural nacional
común. Los escritores y pensadores
alemanes lamentaban la subordinación a los
modelos franceses del neoclasicismo y la
Ilustración.
. Con la invasión y ocupación napoleónica de 1806 esta subordinación artística se
transforma en política. De este modo la
fragmentación marca la experiencia alemana.
Toda pretensión de un lenguaje universal
de la razón, como pretende Kant, separado del
s~ntimiento nacional, enfrenta el escepticismo y la hostilidad. Pero es precisamente
el lenguaje, en este caso, la lengua alemana,
la que actuará como el elemento unificante
ante la falta de una tradición estética propia.
Los planteamientos de Herder ( 17441803) en torno a la construcción de una
cultura e~pecíficamente alemana a partir de
la reflexión filológica son fundamentales.
Bajo la influencia de Rousseau Herder
discípulo de Kant, reacciona contra ~l univer~
salismo de su maestro. Sus planteamientos
esenciales, producto de su investigación
s?bre el lenguaje, señalan que éste es esencia
(mseparable) del pensamiento.
Para Herder el lenguaje es la clave para
entender la variedad de la experiencia
humana, por lo que los idiomas son entonces
la expresión de una cultura única, entendible
sólo en sus propios términos. Con sus plan-

■

�Estética y modernidad: arte, creación, tiempo ... / Rolando Picos Bovio

teamientos Herder abre uno de los primeros
boquetes a los ideales de la modernidad,
primero, al rechazar los postulados de un
teleologismo en la historia y, por lo tanto, a
la idea de un progreso lineal y, segundo, al
postular el relativismo cultural. El peso de la
aplastante razón pura kantiana cede en
Herder y luego en Schiller a la razón práctica
y ello se refleja en el campo estético.
Johann Christoph Friedrich von Schiller
(1759-1805) es señalado como el creador de
una utopía estética. Seguidor y aliado de
Goethe ( 1746-1832) en el período de Weimar,
pasado el furor del Stunn und Drang en la
búsqueda de una nueva expresión clásica
propiamente alemana.5 Los planteamientos
de Goethe ejercen un poderoso influjo en
Schiller y aunque sus inicios literarios (Die
Raüber, 1781) se encuentran ligados a la
etapa explosiva de éste, se orientan en su
madurez hacia una consideración estética
diferente:
Goethe acabó por seducir a Schiller, no a
titulo de racionalista y conservador frente a
sus agitaciones, sino como &lt;&lt;sensorial&gt;&gt; y
&lt;&lt;natural&gt;&gt;frente a las abstracciones
teóricas a que el joven era más dado, bajo el
influjo de Kant. Así se ve en las Cartas sobre
la Educación estética de la humanidad
(1795) ... (Valverde, 2002, p. 154).

Schiller se había enrusiasmado con la Revolución Francesa, pero el Terror en 1793, le
decepciona, y piensa entonces que la
humanidad no está preparada para el uso de
la libertad, y que sólo podrá estarlo gracias
al libre entrenamiento de sus facultades en
el «juego&gt;&gt;, es decir, cultivando la tendencia al juego (Spieltrieb) en que se reúnen
armónicamente la tendencia a la materia y la
tendencia a la forma. Ese &lt;&lt;juego&gt;&gt; tiene
como suprema referencia la belleza, la
&lt;&lt;apariencia en libertad&gt;&gt; ..." (Valverde,
2002, p. 154).

Bajo estos principios, ligados a una concepción idealista que se hereda en los teóricos
de la Filosofía Clásica Alemana, la acción del
hombre moderno en la creación de su propio
universo moral e imaginativo es equivalente
al juego de los niños, donde la 'realidad',
como la decretan la razón y la ciencia está
suspendida. La riqueza del arte es que, en la
creación rompe con esos moldes que impiden
su autonomía. El arte es una clase de juego
serio que define a la humanidad en términos
de libertad.
Es significativo el rescate de la noción
de libertad que Schelling reivindica para el
arte y la experiencia estética, concepción que
lo aleja del formalismo clásico.6 Así escribe
en su Decimoquinta carta:
El hombre, ya lo sabemos, no es ni exclusivamente materia ni exclusivamente espíritu.
La belleza, como consumación de su
humanidad, no puede ser exclusivamente
mera vida, tal como han afirmado agudos
observadores que se atenían con demasiado
exactirud a los testimonios de la experiencia,
y tal como queóa rebajarlo el gusto de la
época; ni puede ser exclusivamente espíritu,
tal como lo han enjuiciado especulativos
sabios sobre el mundo, que se alejaban demasiado de la experiencia, y artistas del filosofar,
que al explicarla se dejaban llevar demasiado
por la exigencia del arte: es el objeto común
de ambas tendencias, esto es, la tendencia al
juego... (Valverde, 2002, p.168).

Schiller está convencido de que la literatura
puede influir para la mejora de la gente y de
la sociedad. La estética puede ser una fuerza
potencial en la política. Como Rousseau, cree
en el poder de la simplicidad para redimir a la
humanidad de su condición moderna, que
es interpretada en las Cartas sobre la
Educación estética de la humanidad de una
manera negativa:

Goethe "figuró en la vanguardia del prerromántico
Sturm und Drang, pero que, un año después de
Wertber (1774), reaccionó invocando el clasicismo
para llegar a decir, en sus últimos años, que clásico
era sinónimo de sano y romántico, sinónimo de
enfermizo. Sin embargo, no hay en Goetbe ningún
salto hacia atrás, hacia un racionalismo preceptista
más o menos cartesiano ( ...) lo clásico para es para
él equivalente a Jo natnral, a la naturaleza sabia y
dinámica, no abrumadora ni caótica". Se pasa así a
una "Naturpbilosophie de paradigma biológico",
Valverde (2002, p.153).

5

■

_ _ _ _ _ _ _ _ _ ____:Estética Y modernidad: arte, creación, tiempo... / Rolando Picos Bovio

~a conciencia de sí mismo (el cogito cartesiano) que implica la racionalización de la
creaci~n es el enemigo de la estética del juego
de Schiller. Se trata de liberar a la imaginación
y volverla hacia la naturaleza, pues: " ...El
hombre cultivado hace de la Naturaleza su
amiga y honra su libertad, refrenando
meramente su arbitrariedad" (en Valverde
2002, p. _166~: El juego estético contribuye~
la moralizacion de la sociedad y el Estado y,
po~ lo tanto a la felicidad de los sujetos que
lo mtegran.
. ¿Bajo qué consideraciones podemos
ubicar la modernidad en Schiller? Por el tono
de sus Cartas, el filósofo ubica la oposición
entre lo estético y lo político claramente pero
no deja de reconocer uno de los fac,tores
fundamentales sobre los que se define la
modernidad: la conciencia del tiempo:
~o querría de buen grado vivir en otro siglo
m haber trabajado para otro. Uno es
ciudadano de su tiempo como de su estado·
Y si uno encuentra inconveniente, e inclus¿
ilícito, excluirse de las cosrumbres y hábitos
del círculo donde se vive ¿por qué habóa de
ser menos, en la elección de su actividad
escuchar la voz de sus necesidades y el gust~
de su siglo? ... [hoy] las miradas del filósofo
como las del hombre de mundo están
clavadas con expectación en la escena política,
donde ahora, según se cree, se decide el gran
destino de la humanidad (en Valverde, 2002,
p. 166).

En Schiller se manifiesta claramente esta
conciencia del tiempo de la modernidad que
se a_nuncia en Europa en la esfera política y
~ocial; al mismo tiempo los límites que
llllpone la realidad al desarrollo de la teoría
estética, que, como arte, en Hegel, pasa a
formar parte de la Idea y por lo tanto del
Absoluto.
2.BAUDELAIRE O LA CONCIENCIA DE
LOMODERNO
En lo concerniente al arte, ya se sabe que ciertas
épocas de florecimiento artístico no están de
ninguna manera en relaci6n con el desarrollo
general de la sociedad, ni por consiguiente, con
la base material, con el esqueleto, por así

Más adelante comentaremos la similitud de este
planteamiento con la noción de "experiencia
estética" como postura intermedia introducida por
Jauss en su estética de la recepción.

6

Cathedra no. 14, julio-diciembre 20 lo

decirlo, de su organización. Por ejemplo, los
griegos comparados c on los modernos,

0

también Shakespeare

Marx

Cathedra no. 14, julio-diciembre 20 ¡ o

En esta sección esbozaremos algunas ideas
respecto al surgimiento de la estética de lo
moderno en la obra del francés Charles
Baudelaire (1821-1867), considerado por
Berman como quien "hizo más que nadie en
el siglo XIX porque los hombres y mujeres
de su siglo tomaran conciencia de sí mismos
como modernos" (Berman, 1989,p.130).La
obra de Baudelaire, señala Bayer, es a la vez,
el trabajo del poeta y del crítico (Bayer, 2002,
p. 2~6) y su concepción estética está ligada
a su idea de la modernidad, como lo evidencia
este fragmento de El pintor de la vida
moderna (1859-18(,()):
...Lo bello está hecho de un elemento eterno
invariable, cuya cantidad es excesivament:
difícil de determinar, y de un elemento
relativo, circunstancial, que será, si se quiere,
alternativamente o todo junto, la época, la
moda, la moral, la pasión. Sin este segundo
elemento, que es como el envoltorio
divertido, titilante, aperitivo, del divino
~aste!, el primer elemento seóa indigerible,
mapreciable, no adaptado y apropiado a la
naOJraleza humana. Desafío a que se descubra
una muestra cualquiera de belleza que no
contenga estos dos elementos (en Valverde,
2002, p. 198).

En ~l análisis que Berman (1989:3, pp. 129)
dedica a la aportación de Baudelaire a la
conciencia de la modernidad, destaca que,
no obstante en la obra de éste hay un reclamo
de una nueva estética moderna, su obra no se
encuentra exenta de contradicciones, pues,
a través de su producción es posible
encontrar nociones ligadas a un
'm~ernismo pastoral y contrapastoral'; a
d~crr d~ Bennan (1989), estas reflejan al
rrusmo tI~mpo, l,a complejidad en el manejo
de la termmologia asociada a lo moderno: "Y
sin embargo, una cualidad notable de los
muchos escritos de Baudelaire acerca de la
vida y el arte modernos es que el significado
de lo moderno es sorprendentemente
escunidizo y difícil de fijar" (p.131).
. Igualmente de complejo es fijar la idea o
ideal de belleza, cuyo fundamento primero
debe ser la libertad "pues la ausencia de
libertad significaría la muerte del arte" (Bayer,
2002, p. 296). El ideal estético es relativo y
temporal, por eso se encuentra que:

•

�Estética y modernidad: arte, creación, tiempo... / Rolando Picos Bovio

Todos los pueblos de todos los tiempos han
tenido su belleza, así corno nosotros tenemos la nuestra. Todo sentimiento estético,
sostiene Baudelaire, siempre tiene algo de
"eterno" y algo de "transitorio", de
"absoluto" y de "particular". La belleza es
multiforme. La belleza absoluta y eterna, en
efecto, no existe, o al menos no puede
considerarse sino como una abstracción de
diferentes bellezas. Proviene de las pasiones:
así como tenemos nuestras propias pasiones tenernos también nuestra propia belleza.
Per~ tiene igualmente su origen en la individualidad del autor( ....) Esta individualidad,
sin la que no hay belleza, contiene u~~ do_sis
de rareza "Lo bello es siempre raro -&lt;l1ce
Baudelaire (Bayer, 2002, p. 296).

Calinescu señala que el concepto de bel)~za de
Baudelaire, lo mismo que su preocupac1on por
la modernidad, se encuentra íntimamente asociado a su concepción del romanticismo, "la
expresión más reciente, más contemporáne~
de la expresión de la belleza contempor~ea
(citado por Calinescu, 2003: p. 60). Dicho
concepto, ligado a la concepción de Stendhal
de identificar la belleza 'como promesa_ de
felicidad'' sufre, sin embargo, en Baudelaire,
el giro de la identificación de lo moderno
con la novedad del arte moderno: "Hablar
del romanticismo es hablar del arte moderno
-esto es, de la intimidad, espiritualidad, color,
aspiración hacia el infinit&lt;&gt;-, exp~esados
mediante todos los medios de que disponen
las artes" (citado por Calinescu, 2003, p. 61).
Calinescu afirma que, no obstante, pode~os
hablar del romanticismo al que alude la poéttca
de Baudelaire, como sustancialmente diferente
a la concepción clásica asociada al concepto.7
En lo sucesivo, seguiremos de cerca el
análisis que Berman y Calinescu realizan en
tomo a la obra de Baudelaire. Así como l_a
ambigüedad de sus visiones de la modern1-

"Hoy día, podríamos hablar del romanticismo ~ue
Baudelaire tenía en mente como en gran medida
'antirromántico'' o 'moderno'' si consid_er~mos
'moderno' como un antónimo de 'romántico 'de
acuerdo con una oposición terminológica m_ás
reciente de la que la influencia crítica de Baudelarre
es directamente responsable", Calinescu, (2003,
p. 61).

1

■

dad.s En este punto sólo desarrollaremos
algunas ideas de lo que Berman alude com~ el
"modernismo pastoral y contrapastoral y
"el heroísmo de la vida moderna"•Confrontaremos estos conceptos intentando proyectarlos hacia una comprensión de los rasgos
complejos con que se construye la modernidad.
2 .l. Las paradojas de la conciencia:
Modernismo pastoral y contrapastoral
Berrnan asegura que en Baudelaire se f~ede
encontrar una evolución en la razón cntlca y
estética con las que el poeta juzga )os tiem~s
de la modernidad. En esta evolución estét.Ica
e ideológica pasará de la admiración a la _obra
de la burguesía y su producto: la moderrudad,
a la identificación de la escisión entre la esfera
espiritual y material que resulta ser s_u componente esencial y, por tanto, el eJe de sus
contradicciones. Baudelaire dará c~e~ta de
la oposición entre el tiempo _ob~et1vado
propio de la racionalidad capitalista Y la
lucha de la subjetividad por mantener los
espacios de su libertad.9
.
En el Prefacio del Salón de 1846, escnbe
Baudelaire con admiración de la burguesía
de su tiempo:
"Sois mayoría en número e inteligencia; por
tanto, sois el poder, lo que es de justicia(...)
os habéis juntado, habéis formado
compañías, obtenido préstamos, [para]
realizar la idea del futuro en todas sus
diversas formas: políticas, industriales,
artísticas" (Berman, 1989, p. 133).

Berman afirma que la postura ideali~ta
(¿idealizada?) de la burgue~ía que Baudelarre
sostiene en esta etapa, tiene que ver con
una concepción revolucionaria del papel
"liberador" del esta clase social como fuerza
fundamental de la modernidad. Un papel que
a Escribe Berman ( 1989): "El primer i~perativo
categórico del modernismo de Baudela1re es la
orientación hacia las fuerzas fundamentales de la
vida moderna; pero no aclara de mmediato en qut
consisten estas fuerzas, ni qué postura se supone
que debemos tomar hacia ellas. No obstante, s1
revisamos la obra de Baudelaire, veremos_ que
contiene varias visiones diferentes de 1~ modernidad .
A menudo estas visiones parecen violentamente
opuestas y Baudelai~e no siempre .~arece ser
consciente de las tensiones entre ellas '(p.132)
9 Vid infra, el comentario que le dedica Calinescu a
esta oposición, p. 3 .

Cathedra no. 14, julio-diciembre 201 o

____________E_s_té_ti_ca-..:..
y_m_odemidad: ~eación, t i ~ .. / Rolan~os Bovio

pennitirá la más amplia libertad de la creación
artística y estética. Al igual que lo dibuja en
el tono que Marx utiliza en el Manifiesto:
"La fe de Baudelaire en la burguesía pasa
por alto las posibilidades más oscuras de
sus impulsos económicos y políticos: esa es
la razón por la que la he llamado una visión
pastoral. Sin embargo (...) esa ingenuidad
(...) no sobrevivirá" (Berman, 1989, p. 133).
Esa misma visión pastoral, señala
Bennan "proclama una afinidad natural entre
la modernización material y la espiritual;
sostiene que los grupos más dinámicos e
innovadores en la vida política y económica
estarán más abiertos a la crea ti vid ad
intelectual y artística" (Berman, 1989,p.134).
La visión que retrata El pintor de la vida
moderna, obra a la que ya hemos hecho
alusión, vuelve a mostrar la seducción de lo
moderno. Mientras que para Berrnan ( 1989)
se trata de un tipo de pastoral diferente, donde
"la vida moderna aparece como un gran desfile
de modas, un sistema de apariencias deslumbrantes, fachadas brillantes, refulgentes
triunfos de la decoración y el diseño. Los
héroes de este espectáculo son el pintor e
ilustrador Constantin Guys, la figura
arquetípica del dandy de Baudelaire" (p. 134),
Calinescu (2003) atribuye a este ensayo:
...el rasgo más sorprendente de la modernidad
en su tendencia hacia algún tipo de
inmediatez, su intento de identificación con
un presente sensual captado en esa misma
transitoriedad y opuesto, por su naturaleza
espontánea, a un pasado endurecido en
congeladas tradiciones y sugerente de una
quietud sin vida (p. 62).

Berman acusa a Baudelaire en esta misma
obra de sostener una cierta complacencia
acrítica al idealizar un universalismo de la
vida burguesa que parecieran hacer de poeta
un panegirista excelso de la burguesía (un
publicista sin paga, señala), que en la visión
pastoral eliminan "Todas las disonancias
sociales y espirituales de la vida parisiense"
(Berman, 1989,p.136).
Pero en Baudelaire no hay ese olvido
total. La visión contrapastoral sustenta uno
de los ejes fundamentales de la crítica a la
modernidad que, luego sostendrá el posmodernismo: la crítica a la idea de progreso, la
confusión entre el progreso material y
espiritual de la modernidad:

Cathedra no. 14, julio-diciembre 20 lo

Hay otro error muy de moda, que estoy
ansioso de evitar como al mismo demonio.
Me refiero a la idea de progreso. Este oscuro
faro, invento del actuar filosofar, aceptado
sin garantías de la Naturaleza o de Dios,
esta linterna moderna arroja un haz de caos
sobre todos los objetos del conocimiento; la
libertad se diluye, el castigo [chatiment]
desaparece. Todo el que desee ver la historia
con claridad, deberá primero apagar esa luz
traicionera. Esta idea grotesca, que ha
florecido en el suelo de la fatuidad moderna,
ha relevado al hombre de sus deberes, ha
exonerado el alma de responsabilidades, ha
liberado la voluntad de todos los lazos que
le imponía el amor a la belleza ( ...) Tal
enamoramiento es sintomático de una
decadencia ya demasiado visible (citado por
Berrnan, 1989, p. 137).

En su crítica, ¿Se refiere Baudelaire al positivismo?, probablemente. La base fundamental
de la ideología que perrnea el neocolonialismo francés del siglo XIX se encuentra en
el pensamiento comtiano, que justifica en
todos los campos la primacía de imponer la
modernidad en el mundo.
2.2. Navegando por la vida moderna

Para explicar los símbolos posibles de encontrar
en el heroísmo de la vida moderna acudamos
de nueva cuenta a la definición de modernidad con la que iniciamos este ensayo:
La modernidad es lo transitorio, lo fugitivo,
lo contingente, la mitad del arte cuya otra
mitad es lo eterno y lo inmutable ... Este
elemento transitorio, fugitivo, cuyas metamorfosis son tan frecuentes, no tenéis ningún
derecho a despreciarlo o a ignorarlo. Al
suprimirlo, caéis necesariamente en el vacío
de una belleza abstracta e indefinible, corno
la de la única mujer ante el primer pecado ...
En una palabra, para que toda modernidad
sea digna de convertirse en antigüedad, es
preciso que la belleza misteriosa que la vida
humana introdujo involuntariamente allí
haya sido extraída de ella... ¡Ay de quien
estudia en lo antiguo otra cosa que no sea el
arte puro, la lógica, el método general! Por
sumergirse allí demasiado, pierde la memoria
del presente.renuncia al valor y a los privilegios
suministrados por la circunstancia; pues casi
toda nuestra originalidad proviene del sello
que el tiempo impone a nuestras sensaciones
(citado por Calinescu, 2003, p. 20).

•

�Estética y modernidad: arte, creación, tiempo... / Rolando Picos Bovio

La conciencia del tiempo, rasgo al que nos
hemos referido con anterioridad, deja de
hacer de la experiencia estética de la
modernidad 'descripción descriptiva' y se
vuelve experiencia ontológica, en ese sentido
el 'heroísmo de la vida moderna', muestra la
ironía de Baudelaire: la vida misma, con sus
múltiples detalles, se convierte en una
experiencia épica donde emergen, sí, la ironía
de las costumbres burguesas, pero también
el conflicto propio de la modernidad
capitalista: "Lo crucial del heroísmo moderno,
tal como lo ve aquí Baudelaire [en El pintor
de la vida moderna], es que surge en el
conflicto, en las situaciones de conflicto que
impregnan la vida cotidiana del arte
moderno" (Berman, 1989, p. 142), donde
todos los sujetos son actores. Se pasa de la
heroicidad al drama y de ahí, puntualiza
Calinescu, a la idea de decadencia:
Para los escritores franceses y artistas de las
décadas de 1850 y 1860, la idea de decadencia
está bastante relacionada o bien directamente
con la noción de progreso o bien indirectamente con los efecto de la &lt;&lt;histeria&gt;&gt; del
desarrollo moderno sobre la conciencia
humana (Calinescu, 2003, p. 168).
La decadencia no significa negatividad, sino
vanguardia "entendida como un libre intercambio de medios y procedimientos entre
las artes" (Calinescu, 2003, p. 168).
3. CONCLUSIONES: LOS JUEGOS DELA
MODERNIDAD EN LA CREACIÓN
ESTÉTICA
En esta última parte de nuestro trabajo intentaremos establecer las ideas de continuidad
en las concepciones estéticas que hemos
abordado en los capítulos antecedentes,
tratando de proyectar estas ideas en las
propuestas de la estética de la recepción de
Hans Robert Jauss (1921-1997). Se trata de
encontrar el vehículo conductor entre la
experiencia de la modernidad y la experiencia
estética en la reflexión de Schiller,Baudelaire
y Jauss.
En primer lugar, salgamos de la concepción del saber estético como percepción
desinteresada de la realidad. Los elementos
extraestéticos, aquellos que, por ejemplo,
encuentra Baudelaire, en la moda, las

■

costumbres, la marcialidad de los desfiles, 10
son referencias a la vida real. La experiencia
de la modernidad implica así la referencia a
los valores diversos que se revelan en la
obra de arte (Sánchez, 1992) que liberan a
éste de su sujeción a la idea de belleza.
Schiller pone de relieve el dualismo de
la experiencia vital del hombre como
experiencia estética. Evidencia también la
fascinación -y la decepción- de los tiempos
modernos simbolizados en los ideales de la
Ilustración y su objetivación en la
Revolución francesa. Ha pasado un buen
trayecto desde la fundación de la estética
como ciencia inferior de la sensación
(aisthesis). El estatus epistemológico que
alcanza en un mundo marcado por la
pérdida de sentido y la enajenación
consustancial a la modernización tecnológica
y de la vida social permite revalorar su
trascendencia. El arte se transforma en una
experiencia vital, libre de ataduras formales,
creador de su propia tradición. La autonorrúa
no es absoluta, pues la esfera artística no
está fuera del mundo, pero sí permite
trascenderlo. La experiencia estética, señala
Jauss (1992):
...es, por tanto, siempre liberación de y de
liberación para, como ya se pone de
manifiesto en la doctrina aristotélica de la
catharsis. La instalación de un destino
imaginario requerida por la tragedia libera al
espectador de los intereses prácticos y de
los lazos afectivos de la vida para activar los
afectos puros de compasión y temor que la
tragedia despierta (p. 41).

Estética y modernidad: arte, creación, tiempo ... / Rolando Picos Bovio
a Adomo 11) lo que puede servir de guía al
sujeto; menos una estética trascendente y
espiritual totalmente ajena a lo concreto.
Jauss intenta establecer una postura
intermedia entre una y otra actitud, partiendo
de una realidad ineludible de nuestro tiempo:
la disociación entre el trabajo y el goce en la
sociedad contemporánea. Curioso, una
sociedad basada en un sensualismo que es
incapaz de disfrutar, salvo que sea en la experiencia del consumo en todas sus manifestaciones. Escribe: "En una sociedad basada
en la oposición entre trabajar y disfrutar y,
tras la secularización consumada, también
entre moral pública y prestigio social, esta
sospecha no ha de ser desestimada" (Jauss,
2002,p. 31).
Como experiencia estética primordial,
señala, se impone la reflexión teórica sobre
el arte "si actualmente es importante para
nosotros justificar ante sus detractores la
función social del arte y de la ciencia a su
servicio" (Jauss, 2002, p. 31). Creemos, se
trata, de evitar la prevalencia de una vacía
estética del kitsch.
El goce estético, señala Jauss, se
distingue del simple placer de los sentidos.
Como experiencia liberadora conduce a una
disposición de ánimo en el sujeto. En la
comprensión de este carácter es fundamental
abundar en los conceptos de poiesis,
aisthesis y catharsis:
Poiesis, entendida como &lt;&lt;capacidad
poética&gt;&gt;, designa la experiencia estética
fundamental de que el hombre, mediante la
producción de arte, puede satisfacer su
necesidad universal de encontrarse en el
mundo como en casa, privando al mundo
exterior de su esquiva extrañeza [¿su
enajenación en los términos de la alineación
de la vida moderna que denuncian Marx y
Baudelaire?], haciéndolo obra propia ...
(Jauss, 2002, p. 41).

¿Cuál tragedia? No puede ser otra que la
consustancial a la que Baudelaire manifiesta
como 'el heroísmo de la vida moderna' que
marca los desencuentros de la experiencia
del sujeto alienado, en el lugar donde todo
lo sólido se desvanece en el aire.

En Jauss encontramos el planteamiento
de una reflexión estética abierta a las
posibilidades del goce. No es una estética
restrictiva o normativa (como la que adjudica

'º Consúltese en Berman (1989) la descripción que
Baudelaire hace del regimiento modelo como aquel
"que marcha como un solo animal, imagen altiva
de la alegría y la obediencia" (p. 135).
Cathedra no. 14, julio-diciembre 20 I o

11

En alusión a Adorno, escribe Jauss (2002): "Si en
otro tiempo el goce, como modo de apropiación
del mundo y autoconciencia, legitimó el trato con
el arte, hoy la experiencia estética es considerada
genuina sólo si deja tras de sí todo placer y se eleva
al ámbito de la reflexión estética. [En Adorno] en
ultimo término, el placer estético no sería otra
cosa que una reacción burguesa contra la
espiritualización del arte y, con eUo, el fundamento
para la industria cultural de nuestro tiempo, la cual,
en el estrecho círculo de la necesidad dirigida y de
la satisfacción estética sustitutoria, sirve a los
intereses dominantes", (pp. 34-35). Las negritas
son nuestras.
Cathedra no. 14, julio-diciembre 201 o

La referencia al acto artístico como acto creativo que permite la trascendencia, es también
la posibilidad, a la manera de Schiller, de
entender la creación estética como juego
liberador, como posibilidad del reencuentro
del sujeto consigo mismo. Poiesis opuesta
a la tecné dominante de la modernidad.
Poiesis que es a la vez hermeneútica del
mundo.
Opuesta a la primacía del conocimiento
intelectual:
(...) Aisthesis designa la experiencia estética
fundamental de que una obra de arte puede
renovar la percepci4'n de las cosas
[De aquellas cosas "clásicas" que hoy
deben ser vistas con nuevos ojos], embotada
por la costumbre, de donde se sigue que el
conocimiento intuitivo, en virtud de la
aisthesis se opone de nuevo con pleno
derecho a la tradicional primacía del
conocimiento conceptual (Jauss, 2002,
p. 42).
La aisthesis permite elevar a un nuevo plano

epistemológico la verdad del arte. Una verdad
que la tradición racionalista de la modernidad relegó a un segundo plano, que desechó
por ser conocimiento intuitivo. La estética
de Jauss reivindica ese saber.
Por último, la catharsis es la posibilidad
de liberación de las restricciones de la vida
moderna (o posmoderna según los imperativos estéticos actuales) La misma posibilita
al sujeto a desplegar su imaginación y lo
hace apto para la experiencia estética.
Finalmente catharsis designa la
experiencia estética fundamental de que el
contemplador, en la recepción del arte,
puede ser liberado de la parcialidad de los
intereses vitales prácticos mediante la
satisfacción estética y ser conducido
asimismo hace una identificación
comunicativa u orientadora de la acción
(Jauss, 2002, p. 42).
Al enfrentarse a la tradición formalista
y a la estética desplegada en la trascendencia, el legado de Jauss es vital. Daniel
Innerarity lo sintetiza brillantemente: "La
noción misma de experiencia estética apunta
a una convergencia no meramente
compensatoria entre arte y racionalidad ( ...)
La razón que no es estética no es razón; la
razón que es estética deja de serlo" (citado
por Jauss,2002, p. ll).

■

�Estética y modernidad: arte, creación, tiempo... / Rolando Picos Bovio_ _ _ _ _ _ _ _ _ __

Hegel: su doctrina de la acción moral

Bibliografía
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Comentario a los parágrafos §105 - §141 de los Principios de la Fi/osof(a del Derecho
o Derecho natural y Ciencia Política

Sergio Pérez Cortés·
Si fuera preciso establecer en el pensamiento
de Hegel un rasgo general que definiera la
humanidad del hombre, este sería
probablemente que los seres humanos son,
ante todo, acción de negar lo inmediato. Los
seres humanos nunca permanecen inertes
ante el mundo, por su pensamiento y por su
trabajo ellos 'niegan' esa inmediatez y la
transforman en algo 'suyo'. Ellos son, pues,
'negatividad' incesante ante lo dado. Esto
es lo que narra la Fenomenología como
experiencia de la conciencia y la Lógica, como
experiencia del pensamiento. De modo que
la filosofía de Hegel es simplemente la
explicitación de la acción humana en los
diversos registros de la vida efectiva. Sin
embargo, hay un dominio de la acción,
contenido en la Fi/osof(a del Derecho, que
le merece un tratamiento específico: es la
acción moral del sujeto autónomo. Hay
diversas razones para ello, pero quizá la más
relevante es que esta acción moral es un
problema de la modernidad surgido en el
momento en que el sujeto ejerce su recién
reconocida autononúa. Sólo que esta vez, la
acción del hombre no se refiere a un objeto
externo para transformarlo, sino que se
realiza sobre sí mismo, para transformarse,
para auto-otorgarse un concepto de vida
moral. Su desarrollo se localiza en la sección
llamada "Moralidad", que es el preámbulo
de la "Eticidad"1, porque este es el único
lugar en que la acción moral cobra
significado.
En la Filosofía del Derecho, la doctrina
de la acción moral se inicia en el momento
del pasaje del derecho abstracto (primera
sección del libro) a la moralidad (segunda
' Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa.
En la Enciclopedia de las Ciencias Filosóficas se
la encuentra en la sección del "Espíritu Objetivo".
1

■

Cathedra no. 14, julio-diciembre 201 o

Cathedra no. 14, julio-diciembre 201 o

sección). Puesto que la vida en sociedad y
en el Estado es para Hegel obra de la voluntad
humana, la acción moral es igualmente una
de las muchas obras de la voluntad. Ésta es
el agente de la Filosof(a del Derecho. El
colocar a la voluntad -y no al Logos, a la
manera de la filosofía griega-como principio
activo de la sociedad y del Estado, hace de
la doctrina de Hegel una filosofía política
propia de la modernidad (Losurdo, 2004,
p. 54). Pero en la vida social la voluntad tiene
diversos dominios de acción. El que nos
interesa se encuentra en el tránsito de la
categoría de 'persona' (que es la entidad
característica del derecho abstracto) a la
categoría de 'sujeto' (entidad propia de la
moralidad). Como es sabido, en el derecho
abstracto, la persona vive respetando las
prescripciones dictadas por la ley, pero el
sujeto de la moralidad 'quiere la ley' , es decir,
se cuestiona por el origen y validez de esta
y, con ello, compromete su voluntad en un
proceso que le plantea problemas nuevos.
Para comprender cabalmente lo que
significa 'querer la ley', conviene iniciar con
la descripción del entorno en que se realiza
ese tránsito dela 'persona' al 'sujeto' .En efecto,
los Principios de la Fi/osof(a del Derecho
son, como sucede siempre con Hegel, un
análisis de nuestro presente, en este caso
de lo que significa para la voluntad pertenecer a un Estado y una sociedad moderna.
Y lo primero que hay que comprender es que
el individuo de la modernidad tiene una
compleja participación en el Estado y por
ello las experiencias de su voluntad son
igualmente complejas. Hegel reconoce
diversos momentos de esta inserción del
individuo y su voluntad en la sociedad
moderna: primero, como persona, es decir,
como agente del orden jurídico; luego, como
'sujeto' ,es decir,comoagentedela vida moral;
y finalmente como 'miembro de una familia',

■

�Hegel: su doctrina de la acción moral / Sergio Pérez Cortés

como 'trabajador' y como 'ciudadano', es
decir, como partícipe de las formas de la vida
colectiva, de la eticidad. Todas estas formas
de la experiencia están vinculadas entre sí
por una necesidad lógica interna y el
individuo no puede evadir, como un simple
rebelde, ninguna de ellas.
¿Por qué se presenta la necesidad lógica
de pasar de 'persona' a 'sujeto' moral?Desde
el punto de vista lógico, la participación como
'persona' es la determinación más 'abstracta'
posible de la voluntad. Hegel la llama
'abstracta' porque la determinación jurídica
de ser una 'persona' se aplica a todos y cada
uno sin distinción y, por tanto, no señala
específicamente a ningún individuo concreto.
Es una determinación sumamente universal
y, por lo tanto, 'abstracta' . Ser una persona
no es desde luego poca cosa: significa
reconocerse y ser reconocido por los demás
como poseedor del derecho de ser propietario
de bienes externos. Es ya un dominio de la
vida en común cuya figura jurídica central
es el contrato que, respetado por todos,
permite a cada uno ser legítimo propietario.
Aunque es muy importante, este dominio jurídico compartido está afectado por una
seria limitación: el acuerdo entre personas,
el contrato, es una relación 'externa' a cada
uno en la medida en que el reconocimiento
mutuo se limita a los derechos de propiedad
de los bienes externos y, por ello, ese reconocimiento es contingente, arbitrario, puede (o
no) ser. Este carácter inestable del contrato
se muestra de lleno cuando el acuerdo es
roto de manera unilateral por uno de sus
participantes, introduciendo la injusticia. Es
sin duda una ruptura, una violencia, pero
perfectamente compatible con la libertad
arbitraria de cada uno. Existen para Hegel
diversos estratos de gravedad de la
injusticia: la injusticia de buena fe, el fraude
y por último el delito; pero en todos los
casos, la acción libre del que rompe de
manera unilateral el acuerdo, convierte al
derecho, que rige las relaciones comunes,
en una simple apariencia.
La más grave de las formas de injusticia
es el crimen, porque el que lo comete declara
nulo el régimen de derecho. Es preciso
restablecer este régimen pero ¿cuál es la
retribución justa que conviene imponer al
criminal? Para la víctima, su derecho
violentado exige una reparación y es
comprensible que, como persona, desee
obtenerla por sí mismo bajo la simple norma

■

Hegel: su doctrina de la acción moral / Sergio Pérez Cortés

de 'ojo por ojo y diente por diente'. Su primer
impulso, pues, será la venganza. La limitación
del derecho abstracto se revela en esta
motivación de aquellos que se proponen una
venganza, que buscan simplemente
resarcirse, reclamar el honor de su familia o
que simplemente buscan no la justicia, sino
su satisfacción. ¿Puede una sociedad, sin
embargo, librarse a la venganza y a la cadena
inevitable de revanchas que se desataría?
Dejar a cada uno la libertad de resarcirse no
conduce más que a la hostilidad permanente.
Pero evitar este conflicto perpetuo implica
retirar a todos la libertad de vengarse, es
decir, exige cambiar la perspectiva de cada
uno, renunciar a algo para construir otra
cosa. Todo sería perfecto en el régimen del
derecho si no fuese porque, en ejercicio de
su libertad, algunos introducen la injusticia.
Ésta es sólo una posibilidad, pero está
inscrita en la libertad de la persona. La injusticia, a su vez, introduce una contradicción
cuya solución no se encuentra en los límites
del derecho abstracto: para que el crimen
sea castigado es preciso que se busque no
una justicia vengativa, sino una justicia
punitiva y esto requiere una transformación,
un abandono del estado primitivo de la
voluntad de la 'persona': "se tiene aquí, en
primer lugar -escribe Hegel-, la exigencia de
una voluntad que, en cuanto voluntad
subjetiva particular, quiere lo universal como
tal" (Hegel, 1999, p.197).
Es muy importante insistir en la
naturaleza de esta transformación de la
voluntad: nadie puede ni debe, renunciar a
su voluntad subjetiva, pero únicamente
puede participar en un mundo humanizado
aquel que logra en sí mismo una voluntad
que, esta vez, 'quiere lo universal'. 'Querer
la ley' puede significar desear que un tercero,
un juez, se encargue de impartir la justicia
punitiva, pero también significa 'interiorizar
la ley', hacerla suya mediante una
modificación de la voluntad. En el derecho
abstracto, la 'persona' no tenía necesidad
de 'querer la ley', sino sólo de respetarla.
Mas la injusticia, irresoluble mediante esta
motivación abstracta de la persona, exige un
movimiento inédito, porque obliga al sujeto
a interrogarse por el origen de la ley y su
relación con ésta, las razones que lo mueven
a aceptarla, la manera en que establece (o
no) su apego a la norma. En el momento en
que el individuo se plantea la cuestión de su
relación con la ley que guía su conducta,

Cathedra no. 14,julio-diciembre 2010

toma su voluntad como objeto de interrogación,es decir, se ha convertido en 'sujeto'moral.
La moralidad es entonces 'lógicamente
necesaria' porque irrumpe obligada por las
insuficiencias del punto de vista de la
persona, por la contradicción irresuelta
introducida por la injusticia: "En el derecho
abstracto, la voluntad solo existía como
personalidad; de ahora en adelante tiene (esa
voluntad) como objeto propio. La
subjetividad de la libertad que es de esta
manera por sí infinita, constituye el punto
de vista morar' (Hegel, 1999,p. 199).
En la filosofía de Hegel esta cuestión es
crucial: para ser agente moral no basta con
vivir bajo la ley, en la legalidad, sino 'querer
la ley' (y no que cada uno quiera su ley). El
individuo sólo es agente moral mediante esta
reflexión acerca de la ley, reflexión que no se
limita a la obediencia, sino que exige autodeterminación, auto-configuración de la
voluntad. Si el proceso es exitoso, en el
agente moral no puede existir conflicto entre
la legalidad y la moralidad (como lo creían
Kant y Fichte) . Pero sobre todo esta
transformación es simultáneamente una
nueva experiencia de la libertad. Desde luego,
el sujeto actúa con libertad, pues libre ha
sido siempre, aun en lo arbitrario, pero esta
vez su acción es verdaderamente libre
porque establece una relación con un Otro,
con la ley y consigo mismo. El sujeto moral
no es en realidad libre cuando se entrega a
su arbitrio o a su razón solitaria, sino cuando
logra la legislación de sí mismo en relación
con su Otro, elaboración que lo obliga a
modelar por medio de la razón su voluntad.
Esta experiencia nueva de la libertad puede
parecer restrictiva sólo para aquellos que
creen que la libertad significa liberación
ir_refrenable de los impulsos o para los que
piensan que el orden jurídico sirve nada más
para legitimar dicha liberación. Para Hegel,
por el contrario, una libertad que está en el
papel y sólo sirve para justificar el libre
arbitrio es una libertad arbitraria. Para él; la
libertad no es algo decretado 'allá afuera'
sino un motivo consciente de la acción
humana y sólo así es real y eficaz. Entonces,
la cuestión central en la moralidad es: ¿cómo
una voluntad, siendo subjetiva, puede
querer lo universal, adoptar y guiar su
conducta de acuerdo a principios aplicables
a todos los que comparten un mundo
humano? La doctrina de Hegel no se propone
describir las causas de la acción moral, sino

Cathectra no. 14, julio-diciembre 201 o

responder a la cuestión ¿qué puede ser una
acción efectiva para un sujeto que es a la
vez libre y moral? El problema original del
castigo a la injusticia se ha convertido en el
problema de la libertad del sujeto moral.
La voluntad del individuo aislado es
libre en sí, pero al querer lo universal se
reconcilia con su Otro, es para sí. La voluntad
en y para sí tiende a borrar, entonces, la
separación de origen de dos maneras: por
un lado, le quita a la ley su carácter externo,
esto es, interioriza la ley y, por el otro, realiza
un progreso en la determinación de la
voluntad pues esta ya 'quiere algo', se 'hace
objetiva' tomándose como objeto, reflejándose
en sí misma a través de su Otro y haciéndose
idéntica a sí misma, es ahora 'subjetividad' y
no sólo 'personalidad'. Por eso, mientras en
el derecho abstracto la motivación no tiene
relevancia en relación con la obediencia ante
la ley, en la moralidad son determinantes
tanto la motivación del sujeto moral, como el
hecho de que la voluntad examine su libertad
en relación con su Otro, con algo externo a
sí misma. A fin de comprender esta
originalidad de Hegel quizá conviene tener
presente al menos una versión esquemática
de la filosofía práctica de Kant. En Kant, la
autonomía moral del sujeto significa al
menos dos cosas: una, que para ser agente
moral es preciso renunciar a toda
prescripción externa ofrecida al individuo:
'autonomía' significa rechazo a cualquier
autoridad externa, e interrogación de la
propia razón. Segundo, 'autonomía' significa
además que en la consideración del valor
del acto moral no deben tomarse en cuenta
las consecuencias que resulten pues,
aunque este resultado puede hacer más
brillante aquel valor intrínseco, no le agrega
nada. Para interrogar a la razón, debe dejarse
de lado todo impulso que no provenga de la
razón misma, toda heteronomía previa o
posterior a la elección de la ley. En breve,
para cualquier dilema de la vida moral basta
recurrir a los recursos formales de la razón
práctica y, piensa Kant, éstos son suficientes
para guiar la acción moral. ¿Son suficientes?
Hegel estima que no. Por el contrario, para
que una acción sea moral es crucial la
motivación del agente: sus propósitos, su
intención, pero también su resultado
objetivo, las consecuencias de dicha acción.
Para Hegel, la moralidad no es una relación
de la razón individual con la ley formal, por
ello propone examinar de manera simultánea

■

�He~el: su doctrina de la acción moral / Sergio Pérez Cortés

Hefel: su doctrina de la acción moral / Sergio Pérez Cortés

la subjetividad de la voluntad -cómo se
construyen los propósitos y las intenciones,
y la objetividad de la volunt~d-có~~ se
actualiza esa voluntad en la vida pubhca.
Únicamente de este modo dejan de ser
'abstractas', porque una voluntad y una
libertad que no tienen más relación que
consigo mismas, no son aún reales.
Es así como entramos propiamente al
territorio de la moralidad (Hegel 1999). La
moralidad es, repitámoslo, el momento en que
la voluntad se toma a sí misma como objeto,
vuelve sobre sí. Es necesario tener presente
lo que Hegel entiende por la "vuelta reflexiva
sobre sí a través de su Otro". Primero, volver
hacia sí significa que la voluntad reconoce
su valor infinito y aprende que su desafío
no consiste en dominar a las cosas externas
sino dominarse a sí misma: es su propia
subjetividad la que tiene valor, la fuente
autónoma de la ley moral. Luego, 'volver hacia
sí', significa que al querer la ley, la voluntad
se determina y determinándose se otorga un
contenido, se hace concreta, se hace real.
'Querer la ley' significa para la voluntad salir
de sí para darse una existencia, una presencia
real, mediante la unidad de lo particular de
su querer con lo universal de la nonna. Hegel
llama Concepto a esta unidad que se
manifiesta en la existencia: "la subjetividad
constituye la existencia del Concepto"
(Hegel, 1999,p. 204). Hegel concede así a ~a
subjetividad el valor más alto: es la prese~c!a
del concepto en lo existente, la umon
encamada de la voluntad individual y la ley
universal. La subjetividad es el gran principio
moral de los tiempos modernos. Lo que
impulsa al movimiento del agente moral_ es
su propia acción sobre sí y puesto que elige
'algo', se determina, se hace voluntad
'subjetiva' y no sólo voluntad 'arbitraria'.
Ejecuta una acción, pero acción sobre sí. A
la subjetividad ya no le es impuesto nada
como le sucede al hombre primitivo o al
hombre inculto.
La moralidad es justamente "la figura
del derecho de la voluntad subjetiva. Según
este derecho, la voluntad es y reconoce
únicamente lo que es suyo ..." (Hegel, 1999;
p. 205). Una acción no puede ser buena o
mala en sí, porque primero tiene que ser una
acción 'humana', es decir, ser conocida y
querida por un agente. El sujeto tiene que
'estar' en lo que hace, él debe actuar y esa
acción debe ser su acción: "lo que entra en
cuestión en la moralidad es el interés propio

■

del hombre y su elevado valor consiste en
que se sabe a sí mismo y se determina"
(Hegel, 1999, p. 206). Este es el aspecto
positivo de la acción subjetiva. No obstante,
esta voluntad es aún subjetiva, es decir, está
recluida en el polo del sujeto que tiene frente
a sí el polo objetivo. El ser del sujeto es aún
diferente de lo que el sujeto debe
moralmente ser y, por ello, la ley se le muestra
como una obligación: " ... el punto de vista
moral es el punto de vista de la relación y del
'deber ser' ode la exigencia" (Hegel, 1999,p.
206). En la moralidad, la integración de lo
particular y lo universal es aún im~erfecta _Y
por ello es una relación, lo que qmere decir
'encuentro entre dos'. Como nonnalmente
hay una diferencia entre lo que el sujeto es y
lo que debe ser, la acción del sujeto moral
consiste justamente en tratar de borrar esta
diferencia, diferencia que existe porque
estamos ante alguien que quiere ser subjetivo
y moral a la vez. Como puede verse desde
ahora, la acción de la subjetividad moral, si
bien es extremadamente importante, no puede
ser la última realidad de la acción humana,
porque ella resiente esta diferencia entre ser
y deber ser, y enfrenta lo substancial del
Concepto como lo existente exterior. El
parágrafo 109 expone de manera muy general
el proceso por el cual la subjetividad busca
superar esta diferencia, auto-determinándose
por una parte y objetivándose por la otra,
mediante tres momentos: primero, al autootorgarse un contenido, la voluntad se
particulariza, pero este contenido, este 'ser
puesto por ella misma' es un límite; luego, su
actividad consiste en superar este límite que
ella misma ha impuesto, es decir, busca que
su contenido pase al mundo objetivo,
adquiera existencia; finalmente, si logra esa
objetivación de su contenido, el resultado
debe ser idéntico a su motivación: es el fin
concreto que persigue. La acción moral se
muestra entonces teleológica: el sujeto
quiere actuar, su propósito es la acción, quiere
realizar su subjetividad, manifestar-se.
Los parágrafos siguientes (110-112)
desarrollan estos tres momentos de manera
más detallada y de este modo preparan el
terreno para una definición de la acción
moral. En primer lugar es preciso que, aunque
el contenido de la voluntad pase a tener una
existencia objetiva, conserve un rastro de la
subjetividad que lo originó. Una acción
moral, aun después de realizada, debe ser mi
acción: "El hecho sólo tiene validez en la

Cathedra no. 14, julio-diciembre 201 o

medida en que está determinado interiormente por mí, en que era mi propósito, mi
finalidad" (Hegel, 1999,p.209). Cada uno de
mis actos altera de algún modo el entorno en
que me encuentro, pero sólo tienen validez
aquellos en que es reconocible mi propósito,
algún fin mío. En segundo lugar, al actuar el
agente moral se encuentra en un mundo
objetivo, compuesto de múltiples determinaciones y, por lo tanto, como el fin que se ha
propuesto está sujeto a la contingencia y
ajeno a su control, su acción puede o no
corresponder al concepto que persigue. Por
ello, el sujeto moral exige que su acción no
sea valorada simplemente como algo
acontecido, sino por su intención, aunque
debe reconocer que existe igualmente un
criterio de evaluación objetivo, externo, algo
que él no ha puesto (Hegel, 1999,p. 209). Es
debido a que, en tercer lugar, al objetivarse
abandona su subjetividad para encontrarse
con la subjetividad de otros y, por ello, "la
realización de mi fin, aún si tiene un origen
interno, tiene una relación positiva (es decir
real y no sólo ideal) con la voluntad de los
demás" (Hegel, 1999,p.210).Estamos yamuy
lejos de una moralidad de la pura intención y
de la buena voluntad. La moral no es la
ciencia del 'bien' que existiría a priori y aparte
del mal. La subjetividad actúa y persigue una
finalidad, pero si esta acción corresponde o
no a su concepto, incluso si no puede
asegurar esta correspondencia, no es algo
indiferente para él. El moralista es aquel que
cree que ya tiene, que por la fuerza de la
razón siempre tiene, una idea clara del deber
ser (aunque resulte con frecuencia frustrado
con el ser real). El agente moral hegeliano,
además de involucrar su propósito, debe
evaluar la acción que va a ejecutar en una
exterioridad que no es idéntica a su interioridad, algo fuera de sí que es la voluntad de
los demás.
Ahora resulta comprensible la definición de 'acción moral' que no aparece sino
hasta el parágrafo 113: "La exteriorización
de la voluntad como voluntad subjetiva o
moral, es la acción." En el derecho abstracto,
la ley no puede expresarse sino como prohibición, ante la cual la persona simplemente
acata; en la moralidad, por el contrario, el
sujeto no quiere simplemente obedecer sino
que se quiere agente activo de su conducta,
teniendo la iniciativa de una acción que
además no carece de normatividad externa.
Lo que hace que una acción sea moral es

Cathedra no. 14, julio-diciembre 201 o

justamente su intento por unificar la voluntad
subjetiva con la universalidad de la ley. La
suya es acción que busca superar esta
separación, negar esta diferencia. Es por eso
que la acción moral se compone de diversos
momentos que son intentos por superar esta
diferencia, pero que abren simultáneamente
posibilidades de fracaso, de ruptura. Es
porque tal diferencia entre la voluntad
subjetiva y la universalidad de la ley es real.
En efecto, (a) "toda acción, para ser moral
debe en primer lugar concordar con mi
propósito" (Hegel, 1999, p. 213). Pero este
propósito puede estrellarse ante lo existente
(Hegel, 1999, p. 215). En un segundo
momento (b) es preciso preguntarse por la
intención de mi acción, es decir, por el valor
relativo de la acción en referencia a mí, a mi
bienestar" (Hegel, 1999, p. 213). Pero aún
puede haber una ruptura "entre lo que está
efectivamente como voluntad universal y la
particular determinación interior que yo le
doy" (Hegel, 1999, p. 215). Por ello el tercer
momento (c) ya no se refiere al valor relativo
de mi bienestar, sino al valor absoluto de la
acción,al 'bien' (queesunpatrimoniocomún).
Pero tampoco hay ninguna garantía de que
"mí acción sea idéntica al contenido
universal" (Hegel, 1999, p. 215). Puesto que
el sujeto es activo, se abren ante él las
posibilidades de éxito y de fracaso, el bien y
el mal. Desde luego, esto no es confortable
para aquellos que estiman que con la
intención moral basta y sobra. Pero Hegel
cree que este es el precio que hay que pagar
para que la voluntad llegue a la verdadera
autononúa, que se realiza necesariamente en
un mundo contingente. Dicho en otros
términos, la autonomía del sujeto moral, si
desea realizarse en el mundo efectivo
plantea dificultades que el agente aislad~
no puede resolver con los medios a su
alcance. La moralidad es un territorio creado
por la autononúa del sujeto, pero no es punto
terminal de la acción humana, pues las
rupturas que ella suscita requieren, para ser
resueltas, de la eticidad, de la vida colectiva
y compartida.
Los parágrafos que inician con el 115
abren un nuevo apartado en la Filosofía del
Derecho y se dedican a examinar aquellos
tres momentos de la acción moral, empezando por el propósito y la responsabilidad.
En efecto, cualquier acción del ser humano
provoca alteraciones en un mundo
compuesto por una cadena interminable de

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�Hegel: su doctrina de la acción moral / Sergio Pérez Cortés

Hegel: su doctrina de la acción moral / Sergio Pérez Cortés

circunstancias. ¿Cuáles de esas alteraciones
le son imputables? ¿Hasta dónde llega su
responsabilidad? El número de circunstancias de cualquier situación concreta parece
ilimitado y, sin embargo, el pensamiento debe
establecer un dominio de la imputabilidad;
Hegel (1999, p. 216) propone que el me~or
hilo conductor es la relación entre propósito
y responsabilidad: "Sólo cabe responsabilidad sobre lo que estaba en mi propósito,
que es lo que se tiene especialmente en
cuenta en el caso del delito." Naturalmente,
la vida real es más resbaladiza y no es sencillo
eliminar la vaguedad que afecta a cualquier
principio, sin excluir a éste. La responsabilidad suele ser más amplia que el propósito y
existen cosas de las que puedo ser hecho
responsable, aunque no estaban en mi
propósito. No es propiamente un acto 'mío'
el que algunos objetos de mi propiedad
causen perjuicios a otros, pero soy de algún
modo responsable "pues esos objetos están
más o menos a mi cargo en la medida en que
se encuentren bajo mi dominio" (Hegel, 1999,
p.216).
Por ello es preciso establecer un vínculo
adicional entre propósito y responsabilidad
que se refiere al 'saber'. La voluntad que
actúa tiene una representación de las
circunstancias en las que se encuentra, pero
dicha representación es finita y sus límites
definen un 'derecho de saber' para su acción:
"El derecho de la voluntad consiste en que
un hecho suyo sólo se reconozca como su
acción propia y sólo tenga responsabilidad
sobre aquello que sabía en su fin acerca del
objeto presupuesto, es decir, lo que estaba
en su propósito" (Hegel, 1999, p. 217) . Con
el 'derecho de saber' se introduce una distinción importante entre un 'acto' y un 'hecho':
el primero, el acto, es aquel que involucra el
propósito del agente; el segundo, el hecho,
es aquella alteración concomitante en la
acción humana que sobreviene como
accidente no deseado, simplemente porque
la acción se realiza en un mundo contingente.
El derecho de saber está pues íntimamente
asociado a la libertad: "Yo soy lo que está en
referencia a mi libertad ... " (Hegel, 1999,
p. 217). Parece trivial a nuestro ojos, pero no
es así, porque es un derecho de adquisición
reciente: por ejemplo, desde nuestro punto
de vista, Edipo no es culpable de parricidio,
pues no estaba en su propósito ni en su saber
matar a su padre. Para la antigüedad, que
desconocía la diferencia entre 'acto' y 'hecho',

■

Edipo era responsable y susceptible de
castigo (incluso divino) como resultado de
ese hecho. Este vínculo entre propósito ,
consecuencia y responsabilidad es un nexo
lógico, pues no se ve alterado si en el plano
efectivo una gran distancia temporal los
separa: las consecuencias pueden dilatar sin
que ello altere la imputabilidad de la acción.
El alcance de la responsabilidad es un
problema que se ve agravado además porque
la acción moral se despliega en un entorno
que posee conexiones múltiples, cuyas co~secuencias pueden extenderse mucho mas
allá del propósito original del agente. ¿Hasta
dónde llega entonces la responsabilidad?
Aunque Hegel estima que no hay una
distinción tajante entre ellas, conviene
distinguir entre consecuencias necesarias y
consecuencias contingentes. Ciertamente,
todas las consecuencias pertenecen a la
acción, pero no todas ellas remontan al
propósito del agente, quien tiene derecho a
no reconocer como suyas todas las consecuencias imaginables, sino únicamente las
que pueden ser razonablemente predecibles:
"[... ] es asimismo un derecho de la voluntad
imputar sólo lo primero, porque es lo único
que estaba en su propósito" (Hegel, 1999, p.
218). En su doctrina, las consecuencias
razonablemente predecibles forman parte del
acto moral, por eso Hegel deshecha dos
teorías éticas alternativas: primero, aquellas
teorías que desprecian las consecuencias de
las acciones, considerando que la buena
voluntad tiene un valor intrínseco, sin
relación a sus resultados; luego, aquellas
teorías éticas que evalúan el acto moral
únicamente por sus consecuencias,
haciendo de estas el canon de lo bueno y de
lo malo. Es probable, aunque no los
menciona, que Hegel esté pensando en
Kant en el primer caso y en las éticas
utilitaristas en el segundo. Para él, las
consecuencias forman parte de la acción
moral, aun si estas entregan al agente a la
contingencia. Es sin duda una situación
difícil, pero quien quiere actuar "está
obligado a entregarse a esa ley" (Hegel, 1999,
p. 218). La única forma de evitar esa posible
contradicción es evitando actuar, preservar
la propia pureza mediante el expediente de
no hacer nada, es decir, no exponer la virtud
a los asaltos del mundo. El agente moral
llegado a la madurez no evade la
contingencia, la asume como parte de su
propia expresión en tanto que ser activo.

Cathedra no. 14, julio-diciembre 201 o

Desde luego, en la contingencia del
mundo exterior, el agente se encuentra con
lo que, en términos modernos, se llamaría la
'suerte moral'. Del mismo modo que la
contingencia puede hacer fracasar el paso
del propósito a la realización, puede
igualmente reducir la responsabilidad de un
acto culpable, por ejemplo haciendo que la
víctima de un ataque mortal, sobreviva por
azar. Pero la contingencia tiene también sus
límites y para Hegel el agente es responsable
de los actos de negligencia, cuando no ha
previsto las consecuencias que razonablemente estaba a su alcance conocer y que se
han presentado. En síntesis, la doctrina de
la responsabilidad de Hegel es amplia y no
es consoladora: hace responsable al agente
no únicamente de lo que hizo impulsado por
un propósito, sino también por lo que debería
saber que ocurriría como consecuencia de
sus actos e, incluso, por lo que no previó
que ocurriría, pero que era previsible que
ocurriera, dada una consideración racional
del acto a la luz de las circunstancias (Word,
1990, p. 143). Doctrina odiosa para aquellos
que permanecen inmóviles en su virtud, e
impensable para una ética que, como la
antigua, imputaba al agente todas las
consecuencias deseadas o imprevisibles, de
sus actos.
. La acción moral debe reflejar el propósito del agente, cuyo acto afecta siempre algo
específico: tal o cual determinación. Pero toda
acción, para ser concreta, no es simplemente
puntual sino que está asociada a un
significado universal. Un saber que no se
limita al acto puntual, sino que reconoce su
significado universal hace el tránsito del
'propósito' a la 'intención' . La 'intención'
al lado del 'bienestar', forman un apartad~
propio al interior de la moralidad que se inicia
en el parágrafo 119: "El propósito, en cuanto
parte de un ser pensante, contiene no sólo
la singularidad, sino esencialmente este lado
universal: la intención" (Hegel, 1999,p. 223).
La intención es el aspecto universal;
pensante, del propósito. La acción humana
no afecta sólo un punto específico de lo real
porque en todo lo que está vivo cada
singularidad es parte de un todo viviente:
por ejemplo, el criminal puede argumentar
que su propósito se limitaba a golpear la
cabeza de su víctima, pero debido a su
significado universal, la intención de ese
acto puntual recibe el nombre de 'homicidio'.
La intención introduce una mayor precisión

Cathedra no. 14, julio-diciembre 201 o

en la atribución de responsabilidad moral:
es un 'derecho de la intención' el que el
agente sea responsabilizado únicamente de
aquella parte sabida o prevista por su
intención: "El derecho de la intención es
que la cualidad universal de la acción sea
no sólo en sí sino además sabida por el
agente y por tanto, puesta en su voluntad
subjetiva" (Hegel, 1999, pp. 225-226). Sin
embargo, la intención es un móvil interno y,
por tanto, al alcance en principio del agente
mismo; ¿puede entonces fingir a propósito
de su intención con el fin de evadir su
responsabilidad? Aquí aparece un elemento
universal que indica la presencia de un
exterior a la subjetividad moral. En efecto, el
acto moral será necesariamente interpretado
en un contexto compartido por otras
voluntades y otras libertades. Entre éstas
existe una racionalidad compartida que es la
que, a fin de cuentas, determina el significado
universal de la acción, significado que no
pertenece al agente mismo. En su acción el
sujeto moral debe tener presente que su
intención será interpretada en este marco
racional compartido: el criminal no podrá
argumentar que no tenía la intención de
quitarle la vida a su víctima, golpeándole
bruscamente la cabeza. La razón es que el
sujeto moral es un ser pensante, racional,
que actúa en un mundo que también posee
una racionalidad de la acción. Nadie piensa
en la soledad, porque para todos se piensa
en lo universal. Por ello al criminal se le
imputa una responsabilidad de la que sólo
están exentos los niños o los desviados
mentales. Haciéndolo responsable de sus
actos y sancionándosele por estos, se le está,
pues, honrando como un ser pensante y una
voluntad activa (Hegel, 1999,p. 226).
Hasta aquí Hegel ha examinado el primer
momento del acto moral: la relación (y el
eventual fracaso) entre el propósito , la
intención y lo existente. Pero ya nos había
prevenido que para que un acto sea
adecuado a la voluntad del agente libre, tal
acción debe tener un valor para esa
subjetividad: "El hecho de que en la acción
esté contenido y realizado ese momento de
la particularidad del agente constituye la
libertad subjetiva en su determinación más
concreta, el derecho del sujeto a encontrar
la satisfacción en la acción" (Hegel, 1999,
p. 229). Es imposible -asegura Hegel- que
el sujeto actúe moralmente manteniendo
sin embargo una neutralidad respecto a su

■

�Hegel: su doctrina de la acción moral / Sergio Pérez Cortés

Hegel: su doctrina de la acción moral / Sergio Pérez Cortés

satisfacción. El ser humano actúa siempre
impulsado por un móvil interno y éste es
decididamente un factor moral: particular en
la intención (pues es mío), universal en el
significado (pues se hace objetivo). Lo que
hace agente moral a un sujeto, no es el dejar
de lado sus móviles individuales, sino hacer
coincidir lo bueno y lo justo con aquello que
su racionalidad y su volición persiguen.
Involucrar los móviles en un acto moral, no
lo destruye. No es un atentado a la libertad
darle como contenido la búsqueda de esa
misma libertad acompañado de sus
intenciones. Encontrar la satisfacción
personal debido a que se persigue lo bueno
y lo justo no es en detrimento del valor de la
acción moral: "por esta particularidad, la
acción tiene un valor subjetivo, un interés
para mí" (Hegel, 1999, pp. 229-230). El
problema de 'querer la ley' es hacer de esa
ley 'mi querer'.
Hegel inicia aquí un debate cuyo telón
de fondo es la filosofía práctica de Kant. ¿Es
degradante para el agente moral ser un
individuo real, dotado de pasiones, impulsos
y motivaciones? Según la razón práctica el
verdadero valor moral consiste en separar el
respeto al deber de toda heteronomía y actuar
sólo por el deber mismo. Sucede sin embargo
que en cualquier acción moral efectiva
resulta muy difícil (aun imposible) reconocer
la presencia incondicionada, impoluta, del
deber. Según Hegel esta imposibilidad es
indicativa de que se promueve una idea
equivocada del agente moral, colocándolo
en esa dimensión que, de apariencia gloriosa,
no corresponde a su humanidad. El ser
humano es un ser finito, viviente, y pedirle
que actúe como si no lo fuese, es despreciarlo: "no hay nada degradante en el hecho
de vivir y frente al hombre no puede existir
una espiritualidad más elevada" (Hegel, 1999,
p. 232). Como ser viviente, el ser humano
actúa si puede promover de algún modo su
interés y sólo puede promover su interés
actuando como lo que es: una existencia
subjetiva singular con sus impulsos, sus
opiniones y sus ocurrencias. En breve, él
vive pensando y actuando para alcanzar su
bienestar: esto, en cuanto que subjetividad
activa; luego, sólo será moral si logra que su
bienestar coincida con el bien reconocible
para las otras voluntades.
En la realización de fines válidos en y
para sí, el sujeto encuentra su satisfacción
propia y ello 'incluye la gloria y el honor

■

terrenales' . Es un entendimiento vacío el que
espera que todo ello sea dejado de lado. Por
el contrario, para Hegel la acción moral hace
coincidir el interior y el exterior del sujeto
dejando ver en sus actos su verdadero
carácter moral. Este derecho del sujeto a
particularizarse en sus actos, de llevarse a sí
mismo en sus acciones externas, es el gran
principio de la época moderna y a él corresponden los más altos ideales de la acción
humana en nuestros días, desde la ciencia
hasta la política, desde el arte hasta la
filosofía. La agencia moral no puede consistir
en rechazar y frustrar los deseos pues estos
no son lo más bajo de la naturaleza humana.
Ellos representan más bien la materia prima
de la libertad y ésta, en y para sí, requiere
que tales tendencias se encuentren, no
ausentes, sino bajo la reflexión del individuo.
Es una perspectiva 'abstracta' la que pide a
los hombres "hacer con horror lo que el
deber ordena" (Hegel, 1999, p. 234) . Nada
grande se ha hecho sin pasión -escribió
Hegel en su filosofía de la historia. El
entendimiento abstracto cree denigrar a los
grandes hombres atribuyéndoles pasiones
dudosas e inconfesables y considera que lo
demás corre a cargo de la fortuna: es porque
abre una distinción radical entre los motivos
reales (que cree ocultos) y las razones
ostensivas (que cree mendaces). Incapaz de
comprender la unidad de lo interior y lo
exterior, reduce todo ello a su visión estrecha:
"es la visión de los ayudas de cámara para
los cuales no hay ningún héroe, pero no porque estos no lo sean, sino porque aquellos
sólo son ayudas de cámara" (Hegel, 1999, p.
234). Una vida moral carente de impulso, de
vitalidad y de deseo está condenada a la
inactividad. Hay quien encuentra en ello su
consuelo pero para Hegel: "Los laureles del
mero querer son hojas secas que nunca han
reverdecido" (Hegel, 1999, p. 236).
Para que una acción represente a la
voluntad subjetiva libre debe tener un valor
para el agente: su bienestar; sin embargo,
este valor relativo que existe en sí y es
infinito, también está en relación con lo
universal, con el bienestar de los otros y
entonces le llama 'bien' (Hegel, 1999,p.236).
No es fácil comprender la razón por la cual el
bienestar individual conduce de inmediato
al bienestar de todos. Aparentemente,
Hegel no adopta, como lo hacía la economía
clásica, que una mano invisible asegura esa
coincidencia inmediata; más bien parece

Cathedra no. 14, julio-diciembre 20 I o

sug~rir que el interés que cada uno otorga a
su b1~nestar lo lleva a reconocer la existencia
del rmsmo principio referido a los demás. Esto
parece confirmarse porque inmediatamente
agrega que, debido a que el bienestar de los
demás no está aún determinado -pues esto
c~r~esponde a la esfera superior de la
etic1dad que en esta etapa de la Filosofía
del derecho no ha sido alcanzada- "los fines
q~e. cada particular adopta pueden ser
d1stmtos de él y serle o no adecuados"
~Hegel, l999, p. 236). La cuestión es de
import_ancia porque si la acción provoca
alterac~ones objetivas y éstas son en cierto
modo mdependientes de las motivaciones
~el agente, se presenta una nueva posibilidad de ~ptura en la moralidad. El agente
debe considerar_ esta dimensión objetiva y
?º pu~?e refugiarse en la sencilla buena
mte~;,1on. como_ justificación de cualquier
acto.. La mtenc1on de procurar mi bienestar
y el b1enestll! de los otros -en cuyo caso se
llama ~sp~c1almente intención moral- no
puede Justificar una acción injusta" (Hegel,
.1999 ,_P· 236). Con frecuencia la buena
mtenc1ón_ e~ utilizada como justificación de
actos dehc~1vos, bajo el argumento de que
estos son_ Justos, racionales y superiores,
pues provienen del s_e,ntimiento. Para Hegel,
esto es una corrupc1on de la acción moral
Un a_cto objetivamente malo, desde el punt~
de vista ~e la eticidad, no puede redimirse
~o~ ~n impulso subjetivo. La acción
mdmdual convertida en acción pública
-pues esta vez se sitúa en el plano poüticose consume en el simple caldero del corazón.
De ~anera que Hegel no aprueba los actos
heroicos que conllevan, a fin de cuentas un
daño colectivo.
'
Con todo, hay un principio que está
claramen~e por encima del derecho abstracto:
es la vida, en la que se resume la
p~icularidad de la voluntad natural. En un
p~hgro extremo -una hambruna, por
eJemplo- la vida tiene derecho de
emergencia y está justificado robar para .
co1!:er'. pue_s lo que está en juego es 'una
le~1on infinita a la existencia', la vida misma
rm_entra~ d~l otro lado es lesionada 'una
exiSte~cia smgular limitada de la identidad',
e~ dem, el derecho del propietario de esos
~1enes. La vida,_cree Hegel (1999, p. 240),
por ser la totalidad de los fines [... ] tiene
derecho ante el derecho abstracto." "Pues
lo necesario es vivir ahora; el futuro no es
absoluto y queda librado a la contingencia.

Cathedra no. 14, julio-diciembre 2010

Por eso la necesidad del presente inmediato
puede )~~tificar una acción injusta, pues con
su orms10~ se comete tal vez una injusticia,
Y en ~:ahdad la mayor injusticia, la total
nega~1on de la existencia de la libertad." Las
antenores situaciones de emergencia miseria
0 b_uenas. intenciones traducidas e~ malas
acciones tienen en común dejar al descubierto
que, entr~ lo universal del derecho abstracto
Y lo particular del bienestar individual no
h~y aún una unidad absoluta, sino' un
~mculo que, siendo real, es contingente,
ms~guro. En el itinerario que conduce a que
se i~tegren de manera más concreta lo
partic,ular y lo universal, deben aparecer
todavia ~~s c~tegorías adicionales: por un
!ad~ el bien , que es ya la universalidad
realizada, y por el otro la 'conciencia moral,
que es la subjetividad pero ya "consciente
del h_echo de que ella determina su contenido
Ysu mterioridad" (Hegel, 1999, p. 24 l).
. Heg:l dedica un largo desarrollo en la
Ftlo~oft~ del Derecho al bien y a la
conciencia moral (parágrafos 129-1 4 l) que
es Y~ ~l umbral del tránsito de la moralidad a
la ~tlc1dad. Normalmente los comentaristas
detienen la doctrina de la acción en este
punto, pero desde la óptica que nosotros
hemos elegido es importante proseguir
porque esta sección representa la acción
plen~ente realizada, aunque deja de ser
propiamente acción subjetiva. Es nuestra
tesis que )a doctrina de la acción debe
mostr'.11" la inmensa novedad histórica de la
moralidad, pero también el hecho de que los
problemas que ella suscita no pueden
resolverse dentro ~,e s~s propios límites y,
por tant?, su soluc1on logica inevitable es la
prese~~1a de la eticidad, del dominio público
Ypolítico de la acción.
En efecto, el bien es la "unidad del
Concepto de voluntad y de la voluntad
pa~ticular" (Hegel, 1999, p. 243). A esta
urudad entre lo particular y su Concepto
Hegel lo llama Id1? (Hegel, 1999, p. 243). E~
H~~el, la categona de Idea significa siempre
uruon de la e~istencia y de la esencia, del ser
y de~ pensamiento sobre ese ser. En la Idea
el bienestar particular y lo universal dei
de~echo existen pero ya no como dos
entidades separadas sino como momentos
de la Idea, es d~ir, cada uno tiene presencia,
pero ambos estan subsumidos, contenidos
y. conser:vados, en una unidad superior: el
bie~. Dicho de otro modo, la voluntad
particular y el derecho se han presentado

■

�Hegel: su doc_trina de la acción moral / Sergio Pérez Cortés

Hegel: su doctrina de la acción moral / Ser~io Pérez Corté..;,s_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __

hasta ahora como si fueran dos entidades
existentes por sí mismas que luego fuesen
unidas para lograr el bien en la vida humana.
En realidad es la inversa. Lo que es lógicamente primero es su unidad en la Idea del
bien, la exigencia de cualquier comunidad
moderna de asegurar un reino común en el
que cada ciudadano sea una subjetividad
libre. Por ello Hegel afinna que la Idea de
libertad realizada (la libertad individual pero
también el bien colectivo), "es el absoluto
fin último del mundo" (Hegel, 1999, p. 243).
La Idea se realiza, está presente pues en tanto
que categoría, incluye su existencia. Quiere
decir que, para Hegel, la libertad ya está
presente en la vida cotidiana, haciéndose
real cada día en las expectativas de la
voluntad individual libre y de la voluntad
colectiva libre. La libertad como Idea es lo
verdadero porque impide que se vean
separados lo particular y lo universal: "El
bienestar no es un bien sin el derecho. Del
mismo modo, el derecho no es un bien sin el
bienestar" (Hegel, 1999, p. 243). Ciertamente,
en las sociedades de nuestros días se ha
alcanzado una determinada presencia de la
Idea de libertad: cierta libertad individual
existe y una cierta idea del bien colectivo
existe igualmente. Pero todos coincidiremos
que no podemos sentirnos muy satisfechos.
La unidad de lo particular y lo universal entre
nosotros está muy lejos de la Idea, porque
ésta implica que el bien de todos prevalezca
sobre el bienestar particular de unos pocos.
Y esto es lo que ciertos liberalismos no
perdonan a Hegel. No es el derecho
abstracto, ni las nonnas constitucionales que
protegen la libertad individual, la última
palabra de la eticidad. El objetivo de todo
ello debe ser el bien (otros lo llamarán
'justicia') que es lógicamente primero y al
que deben plegarse tanto el derecho como
el bienestar particular: "El bien tiene un
derecho absoluto frente al derecho abstracto
de la propiedad y a los fines particulares del
bienestar" (Hegel, 1999, p. 244). Si juzgamos
a nuestras sociedades desde la perspectiva
del bien, sin negar las libertades alcanzadas,
estará claro el por qué de nuestra insatisfacción y al que aún queda un largo trecho
político por recorrer. Colocar al bien en este
lugar de privilegio no significa subyugar a la
voluntad subjetiva sino crear una nueva
voluntad individual que, mediante el trabajo
sobre sí misma, haga suya la Idea del bien (y
no su idea del bienestar privado).

■

Hegel ha introducido la Idea de bien,
pero advierte que en el dominio de la
moralidad en que nos encontramos persiste
la separación entre lo particular y lo universal
y aun cuando el bien es la sustancia y la
esencia del concepto de voluntad, la
voluntad subjetiva aún no puede
reconocerlo. Los parágrafos siguientes se
dedican a desplegar las consecuencias de
esta separación persistente: la primera de
estas es "el derecho de la voluntad subjetiva
que aquello que deba reconocer como válido
sea considerado como bueno" (Hegel, 1999,
p. 24S). El bien no es, según Hegel, una mera
figuración ideal de la conciencia, sino que
es conocimiento, es reconocible y está
presente en la existencia bajo la fonna de
nonnas, leyes e instituciones: "El bien es
algo para mí y lo sé[ ... ]" (Hegel, 1999, p.
24S). La segunda consecuencia es que,
debido a la particularidad de la voluntad, el
conocimiento que ésta tiene de lo universal
es meramente formal, pues no ha
experimentado su presencia y, por ello, "su
apreciación puede ser tanto verdadera, como
una mera opinión o error" (Hegel, 1999, p.
24S). ¿ Qué significa esto para la acción? Ante
todo que la acción moral se realiza en la
objetividad de esas leyes y normas, y será
imputada como justa o injusta al agente con
base en el conocimiento del valor que dicha
acción tiene respecto a esa objetividad. A
ello, Hegel lo llama, en una curiosa expresión,
el "derecho de la objetividad", para subrayar
la realidad de sus consecuencias. La imagen
que la voluntad particular se haga de su
acción en nada altera este derecho de
objetividad y aquella será juzgada por su
validez en este mundo. Quien quiera actuar
en la realidad tiene pues que fonnarse una
representación de las leyes existentes. Aun
si la voluntad subjetiva pretende recluirse
en sí misma, para cualquier acción requiere
de ese marco de racionalidad compartida
donde su acto tiene significado. La
conciencia moral tiene la idea errónea de ser
meramente subjetiva: "su naturaleza es, por
el contrario, ser universal y no un ser
abstracto y momentáneo, ligado sólo
erráticamente al saber" (Hegel, 1999, p. 24S).
Y esto vale tanto para el caso que su
apreciación de lo universal sea verdadera,
como que sea falsa: el incendiario que prende
fuego a un pedazo de madera tiene que
representarse claramente que con ello pone
en riesgo la casa entera y quizá al vecindario.

Cathedra no. 14, julio-diciembre 20 1o

La_ separaci_ón entre lo particular y lo
uruv_ersal existe, pero no significa indiferencia entre ellos y el bien objetivo hace valer
sus derechos ante la conciencia moral
rebelde: "El delincuente debe representarse
claramente su injusticia y su punibilidad"
(Heg~I, l 999, P· 245). Aquel que no reconoce
!º. uruversal de su acción es un loco o un
1&lt;?0ta Ya éstos no se les concede un derecho,
smo una gracia.
Puesto que el bien está materializado en
no°!1as Y leyes existentes, a la voluntad
particular individual se le presenta como
'~bliga~ión' (Hegel, 1999, p. 250), y quien
dice _obhgación, dice 'deber'. Desde el punto
de vista de la voluntad subjetiva, el bien se
pr~senta como lo Otro, como 'esencialidad
uruversal abstracta' y a causa de ésta su
fonna primitiva, "se debe cumplir con el d~ber
po~ el deb~r mismo" (Hegel, 1999, p. 25o) .
As1 concebida' esta es una 'mera abstracción'
pero es real. Es el gran mérito de la filosofí;
d_e ~ant haber "puesto de relieve este alto
s1gmficad~ d~l d~ber" (Hegel, 1999, p. 251 ).
Su gr~n hm1tac1ón, en cambio, es haber
sometido al deber a un fonnalismo vacío, a la
prueba fonnal que las máximas deben realizar
respecto al imperativo categórico. Permanecer _en el punto de vista moral subjetivo, es
dectr, ~eterminar el deber por la pura relación
del SUJeto con los medios de su razón sin
pasar_ ~r_ningún contenido provenient~ de
la º?Jet1V1dad_ del bien, "convierte ese gran
ménto en un simple formalismo y a la ciencia
m?ral ~? una retórica del deber por el deber
mismo (Hegel, 1999, p. 252). No nos
detendremos aquí a examinar la acusación
d_e 'fo~alismo vacío' que Hegel hace a la
t1Joso_f1a práctica porque este debate,
mternun~ble, requiere un largo desarrollo. Lo
q~~ nos mteresa es más bien destacar con
rut~dez la alternativa de Hegel: el bien no es
un ide~ m~s _allá de las fuenas de la mayoría
de los mdiv1duos, el bien es efectivo y se
encuentra ya inscrito, como logro de la
volu~tad u~ive_rsal, en las leyes, las
P:ác~cas,las mst1tuciones vigentes. Esto no
significa que estén santificadas, sino que
son obra d~ la voluntad general, hasta el
punto que esta ha alcanzado. Desde luego
en su acción en este mundo de nonnas ;
leyes, la voluntad compara lo que existe con
su concepto, con la Idea que ha guiado la
constitución d~ esas normas y leyes, y
e~~uentra aqui una contradicción real,
vivida, que la obliga a transfonnarlas. No

Cathedra no. 14, julio-diciembre 201 o

puede haber contradicción entre un ideal
fo~y loqueexiste,pues 'idealfonnal' significa J~tamente 'que no existe'. La contradicción
reqwere de un contenido, de determinaciones
que se oponen efectivamente: "donde sólo
hay_ un discurso formal sin contenido, es
dectr donde no hay nada, tampoco puede
haber contradicción" (Hegel, 1999, p. 254).
. L~ voluntad, justo porque todavía es
s_ubJetiva y no el 'concepto de voluntad''
tiene apenas una representación abstracta
del bien. Pero, como ella es además la otra
car~ de la Idea, responde a la separación con
el b!e~ ~cen~ndo esa diferencia: 'cae en la
subJetlvidad y se convierte en la conciencia
moral. Desde el punto de vista en que nos
encontramos, la conciencia moral no es sino
la "perfecta certeza pura de s( misma: la
certeza de cada uno de ser este sujeto"
(Hegel, l999,p. 2S5). Se abre aquí entonces
una pos!bilidad de ruptura porque la
conciencia moral tiende a creer que lo que
ella sabe y quiere es, en verdad, el derecho y
el deber. Lo que constituye el derecho y el
deber ~s 1~ en Y para sf racional de las
determmac1ones de la voluntad y por ello
pertenece a las leyes y principios universales, pero esto la conciencia moral aún no lo
reconoce y por ello tiende a disolver toda
determinación universal en su propio juicio
desde el cu~ cree establecer lo que para ell;
es bueno, rruentras lo universal se le presenta
enfre_nte, finne, como deber ser. Es sencillo
expltcar por qué le sucede este doble
problema: primero, porque lo universal, lo
qu~ ~onocemos como derecho y deber
obJetlvo~' no puede presentársele sino como
pensarruento {pues el pensamiento es la
facultad de lo universal) y, a la vez, como
algo que debe existir. Por tanto, la conciencia
moral :ree que este pensamiento es su
pensamiento y por ello le retira el carácter
absoluto, convirtiéndolo en algo limitado 0
nulo. Entonces, disuelve lo universal en y
p_ara sí ~mella. Sin embargo, su pensamiento
sigue s1~ndo universal y por ello restituye
en ~¡ .bien' pero desde su perspectiva
subJettva, como su ideal, un ideal que es su
obra pensada, un deber ser, es decir, algo
que ~une~ es. El doble proceso por el cual la
conc1enc1a moral disuelve el bien efectivo y
lu~go lo recrea como su ideal, se hace más
evidente en l~s momentos en que la realidad
se?ª convertido en una existencia vacía y el
S~Jeto huye de ella, refugiándose en sí
rrusmo, en las quimeras tranquilizantes de su

■

�Hegel: su doctrina de la acción moral / Sergio Pérez Corté!

Hegel: su doctrina de la acción moral / Sergio Pérez Co~rt~é:.
s--------------

fuero interior. Éste es, de acuerdo con Hegel,
"el mal de nuestra época" (Hegel' 1999'
p.260).
. d
Sin embargo, el efecto más llamativo e
esta tendencia de la conciencia moral a
convertir lo en y por sí universal en _o~ra
suya es que ella tiende a im~ner ~u arb1tno,
a hacer predominar su particulandad so_bre
el bien. Hegel llama a esta elección
equivocada, el mal. Al actu~ ~: este modo
"la conciencia tiene la posibilidad. de ser
mala" (Hegel, 1999, p. 261). La cuestión que
se suscita es de gran talla: es el origen_ del
mal en la moralidad. Según Hegel est~ ongen
se encuentra en la libertad que tiene la
voluntad de elegir' sea lo universal en_ y para
sí el bien, sea de rechazar este umversal
re~mplazándolo por su subjetividad: el mal.
El mal no es entonces más que la otra cara
del bien, su Otro inmediato. El problema del
mal, piensa Hegel' es entera~ente
especulativo, porque es lo Otro del bien. E!
bien es' sin duda, pero no es algo s~lo en s1'
pues existe por su negación detenrunada de
su otro: el mal. El mal es' sin duda, pero no es
algo sólo en sf, pues su existencia se de~e a
la negación determinada de su Otro: el bien.
y el uno y el otro se encuentran en_constante
contradicción en la unidad supenor que es
la moralidad. El mal no es entonces un cuerpo
extraño, un visitante sombrío que vie~e a
enturbiar la vida de suyo buena. Su ongen
es el mismo que el del bien y se e~cuentr!
"en el misterio especulativo de la libertad
(Hegel, 1999, p. 261). Porq~e es l_ibre, la
conciencia moral puede elegir el bien º. el
mal. El mal no es más que la opción negatlva
que acompaña inevitablement~ el lado
positivo, y el ejemplo que Hegel ~ntroduce
es ilustrativo: si se coloca a Dios en la
creación del mundo como lo absolutamente
positivo, ¿cómo reconocer lo negativo de la
creación? (Hegel, 1999, P· 264) ¿Qué ~!ase de
Dios absoluto sería aquel que careciera del
mal? (que, admitámoslo,constituye una gran
parte de nuestro mundo). Para el
entendimiento el mal representa un problema
insoluble, que se puede negar (Leibniz) 0 se
puede ocultar, pero nunca responder. La
propuesta de Hegel consiste en hacer _del
mal moral parte de la libertad, inc!uso s1 es
una parte negativa. En ~u filosof1a no ha~
pues preeminencia del bien sobre el mal, m
la inversa: no es, primero, la buena volu~tad
y, luego, por un mecanismo inc~mpre_ns1ble,
la transgresión; ni tampoco es msociable y

■

luego, por el deber, se socializa: El ser humano
no es ni bueno, ni malo: es libre y por ello
puede ser uno u otro: "sólo el _hombre es
bueno precisamente en la medida en que
puede ser malo" (Hegel, 1999, P· 264) · .
La decisión que el agente toma proviene
de su autonomía y le permite inclinarse por
el bien o por el mal, e incorporar alguno de
estos a su subjetividad: la volu_ntad puede
elegir el concepto de voluntad ~ mtegr~se a
la eticidad, o convertir su conterudo pamcular
en principio de su acción y real1z~l~. _En
ambos casos, el agente crea esa _d1v1S1ón
entre lo bueno y lo malo. Todo corruenza _por
la acción de una conciencia moral que quiere
ser certeza absoluta de sí. Ella re~1ente, por
tanto, una doble amenaza proveruente de su
momento como voluntad natural y de su
momento como voluntad universal. D~ ahí
que pueda llegar al mal ~r do_s carrunos.
Primero, porque quiere d1stanc1arse_ ~e su
forma natural, de su contenido empmco Y
entonces comenzará a discriminar e~tre ~us
diversos impulsos, emociones y mot1vac10~
nes: unos serán buenos y otros malos. En s~
mismos esos impulsos no son ni buenos ru
malos y no hay nada intrínseco a ellos que
los discrimine, pero esta vez son ~ornados
por la voluntad subjetiva como contmg:ntes
y algunos son designados como negauvos.
Es la voluntad subjetiva libre la que de este
modo designa lo que considera malo, pues
estima que su naturaleza no es una ayuda,
sino un obstáculo a su libertad y en consecuencia desecha como 'malos' algunos de sus
componentes. En segundo lugar, esta ce_rteza
de sí llevada al extremo tampoco admite lo
universal en y para sí, pues piensa que lo
verdadero no es lo objetivo, sino aque_llo
que ella sabe mediante su singulari~ad: ~lige
por ende en función de esta su~Jet1V1dad
libre y abre la posibilidad d~ ~~egrr mal. El
mal existe pues, como posibihda? permanente de elección de la libertad debido a que,
en su acción efectiva, la buena voluntad debe
pasar por su contrario para determinarse: "El
hombre es por consiguiente malo, tanto_en
sí O por naturaleza, como por su reflexió~
sobre sí, pero ni la naturaleza como tal [.. ._] m
la reflexión que vuelve sobre s(son, por s1, lo
malo" (Hegel, 1999,pp. 261.262!·
De esta concepción se denvan algunas
consecuencias importantes. Primero, para
Hegel, la agencia moral descansa en esta
existencia necesaria del mal Y no en una
supuesta 'buena volJntad' ' ni en una 'mala
naturaleza'. Como posibilidad permanente, el
Cathcdra no. 14. julio-diciembre 20 to

mal ya no puede ser visto a la manera de
Kant como una subversión contra la razón:
el mal debe ser pensado como perteneciente
a la reflexión de la ra::.ón; el mal es el mal de
la subjetividad (Quelquejeu, 1972, p. 281).
Por lo mismo, la noción de 'bien moral' pierde
así su carácter sustancial propio , su
"existencia en sí que le permitiría servir de
canon, de medida intrínseca del bien y del
mal" (Aeischmann, 1992,p.157). El hombre
no es en sí, ni bueno ni malo, pero se hace a
sí mismo uno u otro en la acción de elegir, y
previo a esta elección no hay nada: "está en
la naturaleza del mal que el hombre pueda
quererlo, pero no está en su necesidad
quererlo" (Hegel, 1999,p.261). En la filosofía
de Hegel, el hombre finito, devenido
completamente autónomo, se hace también
responsable de toda su realidad, porque no
hay nada en él que preexista a su propia
decisión: "El sujeto individual es por lo
tanto, responsable de su mal" (Hegel, 1999,
p.261).
La moralidad es una buena muestra de
la finitud del hombre. Lo positivo y lo
negativo son inseparables en él, porque
'fmitud' quiere decir justamente 'unidad de
los contrarios', 'diferenciación en sí mismo' .
Puesto que es un ser finito, tiene que buscar
(y en ello puede fracasar) su unidad con lo
infinito. La subjetividad moral es finita en el
sentido en que dentro de ella existe una
diferencia, una escisión, una incapacidad de
completitud aislada y es en esta brecha
donde se desliza el mal. Ser malo es no
aceptar como válida la trama de valores de la
eticidad, la vida real con otros, manteniendo
antagónica la bandera de la propia
convicción. Para dejar de ser malo, el sujeto
no debe buscar convertirse en una buena
naturaleza, porque no hay ninguna verdad
en el subjetivismo como tal. Cuando el sujeto
rechaza un mundo devenido malo, lo que lo
hace moral no es su subjetividad, sino su
rechazo. Como se ha visto, no hay nada en
la esencia misma de la conciencia moral que
le impediría hacer el mal (Aeischmann, 1992,
p. 157). Para ser agente moral, se dejará de
hablar de 'convicción moral' , se dejará de
ser 'concienciajuzgante' para hacerse activa,
para obrar, para formar una comunidad, pues
sin esta participación en la eticidad no hay
definición verdadera del bien y del mal.

Cathedra no. 14, julio-diciembre 201 o

Ésta es a nuestro juicio la tesis más
importante de Hegel en torno a la acción de
la voluntad libre. Esta surge del proceso por
el cual el ser humano se ha hecho autónomo
y por ello es un logro reciente. En la
modernidad, la voluntad subjetiva quiere
desplazar a la voluntad divina y a la tradición
como guías morales. Esto la honra, pero le
impone obligaciones nuevas. Según Hegel,
por el hecho de que ella actúa en un contexto
universal, en la eticidad, los problemas que
esto plantea no pueden ser resueltos con
los medios de que dispone la conciencia
moral: la acción lograda no es necesariamente
idéntica a lo que el agente se había
propuesto; además, la intención del sujeto
no coincide obligatoriamente con lo que los
otros aprueban como bien; en tercer lugar,
lo que la voluntad subjetiva considera como
el bien es las más de las veces diferente del
verdadero bien; fmalmente, el punto extremo
es que la conciencia moral, como certeza de
sí misma "consiste precisamente en estar
siempre a punto de convertirse en el maI"
(Hegel, 1999, p. 261). Para Hegel, es esta
certeza de sí, verdadera, pero llevada al
paroxismo, lo que hace que los logros de la
subjetividad moderna se conviertan en los
desastres del subjetivismo. La sección de la
moralidad se cierra entonces examinando
algunos de estos desastres: la hipocresía, el
probabilismo, la buena intención, la ética de
la convicción y la ironía. Lo mismo que la
esfera del derecho abstracto se cerraba con
un borde infranqueable para éste, que era la
injusticia, el dominio de la moralidad se cierra
con un borde que, en términos de la conciencia moral es insuperable: el mal. Los problemas
que la acción de la voluntad autónoma ha
planteado exigen la introducción de la vida
en sociedad, de la eticidad, pues sólo ahí
tiene solución el problema del bien: en la
totalidad de reglas, valores e instituciones
en las que el hombre forma su universo de
cultura y de civilización. Los hombres tienen
derecho al bien y lo abrazan, pero este bien
sólo es real en el dominio de la razón vuelta
efectividad: en una comunidad organizada.
La eticidad es lógicamente necesaria porque
el ser humano es universal y real, y debe
encontrase en ambos dominios: como
pensamiento y como acción. Sólo así, el Bien
deja de ser una quimera inalcanzable.

■

�Reseña

Hegel: su doctrina de la acción moral / Sergio Pérez C~o~rt~é:!s_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __

Bibliografía
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Trad. J.L. Yerma!. Barcelona: Edhasa.
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jilos6jicas. Trad. R. Valls Plana. Madrid: Ahanza
Editorial.

Las referencias en alemán provienen
de la siguiente edición
Hegel, G.W.F. ( 1970). Grundlinien del Philosophie
des Rechts, en Werke in zwanúg Bdnden.
Moldenhauer, E. (ed.). Frankfurt am Main:
Suhrkarnp Verlag.
Hegel, G.W.F. ( 1970). Enzyklopddie d~r
philosophischen Wissenschaften, en Werke in
zwanzig Blinden. Moldenhauer, E. (ed.).
Frankfurt arn Main: Suhrkarnp Verlag.

Obras complementarias útiles
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estudio sobre la moralidad en la Filosofta del
Derecho de Hegel. Madrid: Ediciones Trotta.
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Herida luminosa: Unción mística bajo el
principio de otredad
Daniel Téllez

Algo del amor, en toda su naturaleza de árbol, persiste en Herida luminosa. Ejercicio
de tránsito, trayectoria escritura} donde el poema largo, fragmentado en 37 sucesivas
variaciones, es árbol, afluente, origen. Fuerza erótica en lucha corporal con algunos
tópicos esencialmente poéticos (el cuerpo amado en cuyas ramas transitan la vida,
el origen, el sonido, el silencio, el torrente onírico, el tiempo, la pérdida y la ausencia,
el dolor). En Herida Luminosa de Minerva Margarita Villarreal, habita un poder
tocado por la omnipresencia escritural de la voz que se desdobla, que a veces
conjuga el miedo que la cubre y la circunda, pero le impide penetrar en la caverna,
acogerse al árbol. Empero, no se trata de una poética del desencanto, como sucede
con algunos poetas tocados por la omnipresencia destructiva del tiempo. Hay sí,
una asunción mística, amorosa, transitable, fijada a la superficie del lenguaje y a la
disposición que en su movilidad y centro -del lenguaje- adquiere lo que nombra.
En este sentido, el poema árbol es asimilación del pecado, que urde un gozo,
provocando o frenando el origen, los instintos. Lo que se halla en apariencia fuera
del poema es lo que le da vida dentro: la manzana: origen del destierro pero también
de un nuevo nacimiento, elevación y umbral en la secuela del pacer y deleitarse en
lo vedado. Esta paradoja, diáfana raíz de toda legítima poesía, adquiere otra
refulgencia. Es la voz poética de Herida Luminosa quien cede a su tiempo y
circunstancia, quien atestigua, interiorizada en lo que sucede en su propia agitación;
el último poema del libro es el fin, pero también el principio. Círculo que gesta el
origen y el final de los tópicos que en el libro se manejan:
Te besaré largamente
mis animales sueltos en el interior de tus sentidos
amándote en tus entrañas
(...)
Te besaré
atravesaré tu cielo
me internaré en tus ramas
circularé en tus líquidos
surgiré de la yema de la corteza de tu tronco
me alimentaré de tu jardín
(...)

tus animales sueltos en el interior de mis sentidos
amándome en mis entrañas
como certeza
como fruto como señal de territorio (p.62)

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Cathedra no. 14, julio-diciembre 201 o

Cathedra no. 14, julio-diciembre 201 o

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�Herida luminosa: Unción mística bajo el principio de la otredad I Daniel Téllez

De ese territorio translúcido, níveo, de cristal, que es Herida luminosa, análogo a
la pureza y castidad, emana también la limpieza y precisión de su lenguaje, ritual de
flamas que buscan evidenciar su cuerpo. Cuerpo a veces vivo, otras, retentivas de
la muerte; gotas en perpetuidad:
(...)

Los vitrales gotean
en la sonoridad de este árbol a mitad de la lluvia
con el fulgor del sueño
porque la voz es Dios a oscuras
Dios en tus manos ardiendo (p.35)
Cuerpo árbol, detención del amor donde el amante y el hijo andan su propio duelo,
su misma exaltación; consagración de dualidades que exhiben unión y entrega.
Cuerpo a veces preñado, a veces estéril:
Me he acostumbrado a no estar conmigo
a no estar en mí
a intentar la polinización del anhelo del que te hablo
muy cerca de la muerte
porque hay algo que orilla a sus jardines
a sus flores anónimas
a su exquisita anomalía (p.45)
Cimbrado poético del significante que sitia el cuerpo habitación, receptáculo de
cuatro paredes capaz de ser sangrado, porque la sangre también irradia otras
esferas, otras figuras, otras aberturas oníricas y porque al transgredir un No rotundo
la pasión de los cuerpos da la vida:

Herida luminosa: Unción mística bajo el princpio de la otredad / Daniel Téllez

y tazas al borde
no ceso de caer
No te vayas no me sueltes
si abres mi boca cantaré tu alabanza
si abres mis labios danzaré para ti (p.21)
El árb~l de Herida luminosa es casa; sitio que guarece nada y todo; dejo
confes10nal como condición para sobrevivir a las estaciones del tiempo. Pequeñas
estaciones que versan en conjugación con la neblina del desasosiego. Como en
las estacio~es del año, el árbol cuerpo muda y muda la razón. Deslizamientos que
contextualizan otros cuerpos, como sinécdoques de otro organismo que es el
cuerpo del poema y materializa sus otros referentes. Diálogo intertextual con
algunas hechuras místicas, no sólo mediante señales que aluden a la experiencia
mística, sino en una tajante aproximación simétrica al cuerpo del deseo, de
reencuentro y multiplicación, de pérdida y olvido de un tú, de unyo, un otro, un
nosotros. En ese credo principia la exploración del cuerpo, del amado, del principio;
en esta misma actitud, Minerva Margarita Vtllarreal va en busca del poema. Unción
mística ba~o el principio de la otredad en la escritura. Fusión de un solo lenguaje,
que debera estar vacío para desaparecer por él. Certeza de que nadie es nada si no
es hábil de desaparecer en otro.

)~

HERIDA LUMINOSA

M;n,= M"g,.ó&lt;a VHl,nool

#t

MINERVA MMGARITA Vlll.ARREAL

Y al fondo la eternidad en el centro del parque
cuando los insectos y los árboles despiertan desde su luz
y ya el viento en el sueño no aúlla
Muchacho reverdecido por el agua
estás aquí dentro de mí y dentro de mis días acaricio tu rastro (p.56)

J

Con absoluta convicción, la voz poética de Herida luminosa, retoza bajo la indeleble
mirada de la muerte, más bien dicho, en la fugacidad de todo cuanto florece en el
fuego y el desierto, sin que el juego anule el trance de la idea y sin que la gravitación
del concepto derogue el vigor verbal. Actitud de aceptación y asunción mística
que se sabe transitable. El tono bíblico irrefutable sólo se entiende desprendido de
un desvelamiento transparente de la herida o la mesura de una conciencia poética
que sabe emparejar los frutos del árbol del deseo a la ración que mora en el origen
del pecado primigenio; misticismo y goce sensorial:
(...)
no ceso de caer
entre frutos y corazones laminados
deshojados cubiertos por mantos de tierra
entre hostias amarillas

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Cathedra no. 14, julio-diciembre 20 lo

Herida
luminosa

Cathedra no. 14, julio-diciembre 201 o

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�COLABORADORES
Coral Aguirre (Argentina). Nacionalizada mexicana. Realizó sus estudios en Argentina. Recibió
el Premio nacional de dramaturgia en Argentina, en los años de 1987 y 1997. En México recibió
el premio de guión cinematográfico concedido por la UNAM y el Instituto de la Revolución
Mexicana en 1993. Tanto sus obras dramáticas como sus puestas en escena han sido motivo de
distinciones y han representado a su país en Colombia y Venezuela, en el pasado, a su ciudad natal
en festivales nacionales, y también en México, su país de adopción, y a Monterrey, en la Muestra
Nacional de teatro. De condición música fue miembro de la orquesta sinfónica de Bahía Blanca
en Argentina y de la Orquesta de la Ópera de Turín en Italia. Finalista en el Premio Nuevo León
de Literatura 2003 por su primera novela Larga distancia. Ha publicado en su país, en Cuba y en
EE.UU. artículos sobre teatro y performance, y en México, artículos y ensayos de carácter
teatral, literario, histórico y antropológico. Plaza y Valdés Editores elige un texto de su autoría
en la antología: Filosojfa, Cultura y Diferencia sexual. Su área de trabajo específico es el teatro.
Es maestra de literatura en la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL.

Luis Aguilar. (Tamaulipas, México, 1969) escritor y periodista. Ha publicado Eclipses y
otras penumbras (poesía, UANL, 1988); Soberbia de cantera, (crónica, DCI, 2000); Tartaria,
(poesía, Mantis Editores, 2003); Mantel de tulipanes amarillos, (poesía, francés-español,
Ecrits des forges y Mantis Editores, 2005), Los ojos ya deshechos, (poesía, Mantis Editores y
Secretaría de Cultura de Jalisco, 2007); La entrañable costumbre o El libro de Felipe (poesía,
español-portugués), Selo Sebastiao Grifo, Mantis Editores-UANL, 2008); y decoración de
interiores (Bonobús Editores, 2010). Está antologado en Verso Norte (poesía, PostData Editores,
2009); Los primeros once (poesía, Fondo Editorial de Nuevo León, 2010); Territorios de la
violencia (ensayo,,CONARTE, 2007); Versos veraniegos (CONARTE, 2006), y en La dificil
brevedad (CRIPIL Noreste, 2008). En 2009 publicó la antología Exilio transitorio (Mantis
Editores), del poeta cubano De/ffn Prats, sobre cuya vida produjo el documental De/f(n Prats:
entre el esplendor y el caos, dirigido por el documentalista holguinero Carlos Y. Rodríguez. En
2006 ganó el Premio Nacional de Periodismo Cultural Femando Benítez y en 2009 el Premio
Regional de Periodismo Cultural del FORCA Noreste. Ha recibido también el premio nacional
de poesía joven Manuel Rodríguez Brayda; el premio estatal de cuento Sobre rieles; obtuvo
mención de honor en el Premio Regional de Poesía Carmen Alardín en 2004; el Premio Nuevo
León de Literatura y el Premio Internacional de Poesía Nicolás Guillén, ambos en 2010. Ha
publicado en revistas y periódicos en México, Cuba, España, Chile, Colombia y Brasil. Su obra
literaria ha sido traducida al inglés, francés y portugués. Ha sido becario del Centro de Escritores
de Nuevo León y residente en Sao Paulo, Brasil, del Fondo Regional para la Cultura y las Artes.
Es catedrático de la Universidad Autónoma de Nuevo León en las áreas de periodismo cultural
y literatura contemporánea. En 2010 le fue concedido el Premio UANL a las Artes.

Gabriela Cantó Westendarp. Monterrey, N.L., 1972. Poeta y ensayista. Es licenciada en
Estudios Internacionales por la UDEM y trabaja en su tesis para obtener el grado de Maestra
en Ciencias con especialidad en lengua y literatura. Se ha desempeñado como conductora,
reportera y productora de radio y televisión. Fue becaria, en el área de poesía, del Centro de
Escritores de Nuevo León en 2006. Tiene tres libros publicados, El filo de la playa, Mantis
editores 2007, El efecto CONARTE 2006 y Poemas del árbol, UANL, 2009. Fue co-fundadora
de la revista de arte y literatura Otra orilla. Su obra se ha publicado en periódicos y revistas de
México y del extranjero.

Eligio Coronado. Nació en Monterrey en 1948. Estudió derecho y periodismo en la UANL
y bibliotecología en el ITESM. Escribe desde 1969. Figura en la Enciclopedia de México y en
el Diccionario de Escritores Mexicanos. Ha colaborado en más de 100 revistas de México y el
extranjero. En 1996 recibió el Premio a las Artes de la UANL. Su obra ha sido traducida al
francés y ha publicado 15 libros de diversos géneros. En los últimos diez años le han editado:
Antologfa de la poes(a nuevoleonesa (Gobierno del Estado de Nuevo León, 1993), Cautivos
del relámpago (Gobierno del Estado de Coahuila, 1995), Falsificada lu: (Gobierno del Estado
de Coahuila, 1999), Cuentos rápidos para lectores apresurados (Café Nuevo Brasil /
escritorvirtual.com, 2001) El flujo de los sentidos: antología poética, 1975-1999 (Ultra
Ediciones, Saltillo, 2003. Prólogo, selección y notas de Marco Antonio Rivera Gutiérrez).

Nicolás Duarte Ortega. (Anáhuac, Nuevo León). Licenciado en Historia por la UANL.
Cursó la Maestría en Historia en la Universidad Iberoamericana. Director de la Facultad de
Filosofía y Letras, de 1997 a 2003. Algunas de sus publicaciones son Estati:aci6n del agua en
Monterrey, y quince artículos en el libro Monterrey, una historia de progreso.
María Eugenia Flores Treviño. (Torreón). Licenciada en educación media con especialidad
en lengua y literatura por la Normal Superior "Profe. Moisés Sáenz"; licenciada y maestra en
letras españolas por la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, doctora en humanidades y
artes por la Universidad Autónoma de Zacatecas. Obtuvo el Premio a la Mejor Tesis de
Maestría en el Área de Humanidades por la UANL en 2002. Fue becaria del Conacyt, de la
Secretaría de Educación y del Promep. Obtuvo el Reconocimiento al Perfil Deseable por el
Programa de Mejoramiento del Profesorado de la SEP en la promoción 2004. Es miembro del
SNI, nivel I. Ha colaborado en publicaciones diversas de la UANL, de la UdeG, de la UAZ, así
como de Venezuela. Directora del proyecto "El Habla de Monterrey: segunda fase" , donde
actualmente se encuentra desarrollando investigación.

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�Colaboradores

Leonardo Iglesias González. (Monterrey). Médico Psiquiatra de profesión, ha dedicado su
esfuerzo profesional a la docencia, la investigación, la administración de servicios educativos y
de salud. Ha sido Director de la Facultad de Filosofía y Letras UANL, Director de la Facultad de
Medicina del ICS Monterrey y Subdirector en Jefe de la Escuela de Graduados de la Normal
Superior de Nuevo León 91-96. Colaborador en diversas publicaciones periódicas y autor de
variados libros, entre los que destacan Cultura, religi6n y sociedad en el fin del milenio, La
alienación, Tragedia de la voluntad de poder, Psicología de la voluntad de poder.
Guillermo Lozano Flores. Monterrey, N .L., 1977. Licenciado en Letras Españolas por la
Universidad Autónoma de Nuevo León. Ha recibido reconocimientos a nivel local como
músico, narrador y poeta. Se ha desempeñado como catedrático del idioma inglés y ha colaborado
en el rubro de investigación literaria para el Comité de Maestría en la Facultad de Filosofía y
Letras (UANL). Ha escrito artículos sobre música, cine y literatura tanto para suplementos
culturales como para publicaciones de índole académica y ha brindado ponencias sobre literatura
y rock en diversas instituciones de la República Mexicana. Fue colaborador del proyecto
sociolingüístico "El habla de Monterrey (segunda fase)" que apoya el CONACYT para la
Universidad Autónoma de Nuevo León. Terminó recientemente una investigación sobre
Discurso intertextual en el rock mexicano para lograr el grado de Maestría en Ciencias con
especialidad en Lengua y Literatura por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Es colaborador
del Cuerpo Académico: "Lenguajes, Discursos, Semióticas: Estudios de la cultura en la región"
(UANL-PROMEP); y miembro de la Asociación Latinoamericana de Estudios del Discurso
(ALEO). Es asesor académico en la materia de Gramática del Español para el Centro de Apoyo
Académico UCIT y se dedica a difundir música y literatura en diversos programas de radio.

NORMAS EDITORIALES

Ú&gt;s textos serán originales e inéditos. Deberán presentarse redactados en español im resos
por una sola cara'. a do~le espacio, en tipografía Aria!, sin correcciones a mano, y en' dis~o. No
se ~ce?tarán version~ rnco~pl~tas, l?s originales recibidos se considerarán versión definitiva.
As~slmod, dleberán rnclurr: dirección postal, correo electrónico y una pequeña síntesis
cumcu ar e autor.

1. Ú&gt;s ori~ales_ ten~án una extensión de entre IOy 15 cuartillas de ser ensayos, y en el
caso de rnveStigaciones, entre 25 Y 40 cuartillas, y deberán presentarse en una versión
:e computadora que inclu_?'a la ~ormación completa de todos los cuadros , gráficas,
_squemas Yfiguras. Ademas del disco, deberá entregarse una impresión a doble espacio
(~cluso l~ notas de texto). El ancho de las líneas debe ser de 65-70 golpes, por27-28
líneas (equivalentes a una cuartilla).
2. Ú&gt;s au~ores deberán adjuntar un resumen de su artículo no mayor de cinco líneas y una
breve hsta de palabras clave.

Irma Evangelina Oliva Garza. Licenciada en Derecho por la Universidad Autónoma de
Nuevo León, donde también obtuvo su maestría en Derecho fiscal. Imparte materias en la
Licenciatura en Derecho y en la Licenciatura en Seguridad Pública, en las materias de Principios
de Derecho Procesal, Estudio Particular de los delitos, Léxico y Terminología, Derecho Penal,
Derecho Procesal Penal, Derecho Procesal Civil, Régimen jurídico del Patrimonio Estatal.

3. Las re/ere~cias de los libros en la bibliografía deberán contener los siguientes datos
(en este rrusmo orden):

Sergio Pérez Cortés. (México DF, 1947) es doctor en Filosofía por la Universidad de Paris
I-Sorbonne y Doctor en Lingüística por la Universidad de París X-Nanterre. Es profesorinvestigador del Departamento de Filosofía de la Universidad Autónoma Metropolitana desde
1984 donde se especializa en las áreas de Ciencias Sociales con énfasis en historia de los hábitos
intelectuales: escritura, lectura y memoria. Es además miembro del Sistema Nacional de
Investigadores, nivel III y miembro vitalicio del Ciare Hall College de la Universidad de
Cambridge, Inglaterra. Ha sido además director del Programa del Colegio Internacional de
Filosofía con sede en París y actualmente responsable en México de la Cátedra "Michel
Foucault" en asocio con la Escuela de Altos Estudios de París. Entre algunas de sus obras se
encuentran La prohibición de mentir (siglo XXI, 1998), Palabras de fil6sofos. Oralidad,
escritura y memoria en la filosofía antigua (siglo XXI, 2004), Escribas (UAM, 2005), La
travesía de la escritura. De la cultura oral a la cultura escrita (Tauros, 2006), En el 2006 el
gobierno francés lo distinguió con las Palmas Académicas en la orden de "Caballero en primer
grado" por su destacada labor al frente de la Cátedra Michel Foucault.

Nombre del autor
Año de edición
Título del libro (subrayado)
Editorial
Ci~dad (en español, en los casos de referencias bibliográficas en otro idioma)
Numero total de páginas (variable)
Ejemplo:
Katz, ~riedrich (comp.), (1990). Revuelta, rebeli6n y revoluci6n. 1A. lucha en México
del siglo XVI al siglo XX, Ed. Era, 2 volúmenes, México.

Rolando Picos Bovio. Licenciado en Filosofía, maestro en Metodología de la Ciencia por la
Facultad de Filosofía y Letras de la UANL y doctor en Humanidades y Artes
por la Universidad Autónoma de Zacatecas. Profesor e Investigador de los colegios de Sociología
y de Filosofía y Humanidades en la institución de la que es egresado. Ha compilado Filosof(a y
Humanismo en el siglo XXI. Memorias de los ciclos de conferencias 2005-2007 (Facultad de
Filosofía y Letras, UANL, 2008) y publicado Marcha y memoria. Análisis del discurso de la
entrevista de Julio Scherer al subcomandante Marcos (Facultad de Filosofía y Letras, UANL,
2006), trabajo con el que obtuvo el premio a la mejor tesis de maestría de la UANL 2003 en
el área de Ciencias Sociales. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores Nivel l.

José Josimar Pulido Hernández. Egresado de la Licenciatura en Bibliotecología y Ciencias
de la Información, donde obtuvo un Reconocimiento por ocupar el 2do. Lugar de la Generación
2010. Su área laboral de desempeño es la Biblioteca Raúl Rangel Frías, donde tiene una
antigüedad de (2) dos años (5) y cinco meses. Se le distingue como Becario del Centro de
Estudios Humanísticos en para la promoción 2009-2010.

Burckhardt, Jacob, (1943). Force and Freedom. Pantheon Books. Nueva York, p. 303.

4

· Las refere~cias de capftulos en la bibliografía deberán contener los siguientes datos
(en este nusmo orden):

et al. (y otros) se u ~_para indicar que una obra está firmada por varios autores
además del que se rnd1ca.

Periodismo en la Universidad de Colima donde radicó 7 años. Posteriormente se mudó a
Monterrey para estudiar la Maestría en Ciencias con Especialidad en Lengua y Literatura en la
Universidad Autónoma de Nuevo León donde trabaja actualmente. Cuenta con varias
publicaciones, entre ellas varias relacionadas con el tema de su tesis de Maestría, el uso de los
diminutivos en El Habla de Monterrey.

v.g. (por ejemplo).
of. o cfr. (véase o confróntese)
supra (arriba)
infra (abajo)
e. (esto es)
circa (alrededor de)
loe. cit (en el lugar citado)
passim (en varios lugares)

Daniel Téllez. Ciudad de México. 1972. Estudió educación y la maestría en letras en la
UNAM. Escribe ensayo y crítica literaria. Colabora en diversas publicaciones académicas.

sic (así, textual.mente)

Mayra Silva Almanza. Celaya Guanajuato. 1982. Es egresada de la Licenciatura en Letras y

Autor de El aire oscuro (FETA, 2001), con el que obtuvo el Premio Nacional de Poesía Joven
"Elías Nandino" 200 l. Está antologado en El manantial. Muestra de poesía mexicana desde
el ahora: /986-2002 (CONACULTA 2002), preparada por Ernesto Lumbreras y Hernán
Bravo Varela. Es coautor del libro de ensayos José Carlos Becerra. Los signos de la búsqueda
(FETA, 2002). En 2003 fue director huésped de la revista Tierra adentro.

■

Cathedra no. 14, julio-diciembre 201 o

'

vid. (véase)

comp · 0 _comps. (de co~~ilador o compiladores), coord. o coords. (de coordinador 0

coordrnadores) se utiliza de preferencia entre paréntesis, inmediatamente después
del o de los nombres del autor o autores del libro.
cap. (capítulo)

Cathedra no. 14,julio-diciembre 2010

■

�Colaboradores

ed. (edición)

s.e. (sin editor)
s.f. (sin fecha)
s. l. (sin lugar de edición)
mimeo (mimeografiado)
pr6l. (prólogo)
introd. (introducción)
trad. (traducción)
s. (y siguiente)

1

s.s. (y siguientes)
5. Todos los textos recibidos serán sometidos a un dictamen cuyo resultado
puede ser:

a) Publicable
b) No publicable
c) Sujeto a cambios.

En todo caso, el dictamen será inapelable. Los dictámenes se entregarán al
autor cuando el artículo esté sujeto a cambios. Los dictámenes positivos o
negativos sólo se entregarán cuando el autor lo solicite. El Consejo Editorial
tiene entre sus atributos decidir los artículos que se incluyen en la revista
Cathedra de acuerdo con la línea editorial. Si el artículo se publica, el autor
recibirá a vuelta de correo, dos ejemplares de la revista.

■

Cathcdra no. 14, julio-diciembre 201 o

�Las voces de las mujeres
en una colonia de Monterrey
Aspectos culturales sobre su participación
@n la fu@rza laboral
M1111UIISIMlrtln&lt;ZS6nchu

�</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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