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                  <text>�8tBLlOTtc:A UHIVll'I.IT.tt.llUA D UAHL

FONDO
UNIVERSITARIO

�9uANL.

Cathedra

UNIVERSIDADAIJl'ÓNOMA DE NUEVO LEÓN

Uuplllllcacl6lldell
Unlvenldad Autónoma de Nuevo León

Revista de la Facultad de Filosofia y Letras, UANL®
Quinta época, Año IX, No. 15, enero-junio 2011, Periodicidad: Semestral

Dr. Jesús Áncer Rod.ríguez
Rector
lng. Rogelio G Garza Rivera
Secretario General

Artículos
MARÍA G UADALUPE BECERRA GARCÍA

YANELYS ENCINOSA CABRERA

XXI razones para quererlas

Lic. Rogelio Vtllarreal Elizoodo
Secretario de Extensión y Cultura

Evaluación diagnóstica de la programación
didáctica en el Colegio de Educación
9

Dr. Celso J&lt;1sé Garza Acufla
Director de Publicaciones

FELIPE ABUNDIS DE LEÓN

Dr. Ubaldo Ortiz Méndez
Secretario Académico

Dra. María Luisa Martioez Sáocbez
Directora de la Facultad de Filosofia y Letras

Mtra. Maria Dolores Hernáodez Rodríguez
Editora Responsable
Dra. Leticia Ruvalcaba Amador
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MARÍA L UISA MARTÍNEZ SÁNCHEZ

Universidad y formación de valores en un
contexto posmodemo
25

Creación
GUILLERMO HERRONES

Vlctor Ramlrez Cortez
Revisión
Ronlinda-€antú Cantú

Salvar el cuero
35

Cathedra Revista de la Facultad de Fllosofia
y Letras, UANL, Año IX, No. 15,
enero-junio 2011. Fecha de publicación: 15 de
noviembre de 2011. Revista semestral, editada y
publicada por la Universidad Autónoma de
Nuevo León, a través de la Facultad de Filosofia
y Letras. Domicilio de la publicación: Facultad
de Filosofía y Letras, Ciudad Universitaria, San
Nicolás de los Garza, Nuevo León, México,
C.P. 66451. Apartado Postal IO, Suc. F. Teléfono
y fax (01-81) 8352-4259 y 8352-4250 ext. 109.
Impresa por: Grafo Print Editores, S.A., Av.
Insurgentes 4274, Colinas de San Jerónimo, C.P.
64630, Monterrey, N.L., México. Fecha de
terminación de impresión: 24 de noviembre de
2011. Tiraje: 500 ejemplares. Distribuida por:
Universidad Autónoma de Nuevo León, a través
de la Facultad de Filosofía y Letras, Ciudad
Universitaria, San Nicolás de los Garza, Nuevo
León México. C.P. 66451.

JOSÉ JAVIER VILLARREAL

Tejido vivo
61
LEONARDO IGLESIAS GONZÁLEZ

La educación y el desarrollo nacional

67
JULIO lliRNÁNDEZ MALDONADO

El mito: Elemento de la Cosmovisión y su

Diseño de portada
Juliáo Garcia Pérez
Formato

55

LETICIA DAMM

influencia hasta nuestros días

La visita
43

71

Ensayos

CORAL AGUIRRE

JUAN NICOLÁS PADRÓN

Dulce María González y la escritura
los suaves ángulos

Reseñas

Lezama o el arte de la exageración
49

79

Número de reserva de derechos al uso exclusivo
del título Cathedra Revista de la Facultad de
Filosofia y Letras, UANL, otorgada por el
Instituto Nacional del Derecho de Autor:
04-2009-061817564800-l02, de fecha 18 de
junio de 2009. Número de certificado de licitud
detituloyconteoido: 14,908defecha l6deagosto
de 20 IO, concedido ante la Comisión Calificadora
de Publicaciones y Revistas Ilustradas de la
Secretaría de Gobernación. ISSN 2007-2198.
Registro de marca ante el Instituto Mexicano de
la Propiedad Industrial: 1,183,735.
Las opiniones y contenidos expresados en los
artículos son responsabilidad exclusiva de
los autores.

Prohibida su reproducción total o parcial, en
cualquier forma o medio, del contenido editorial
de este número.
Impreso en México
Todos los derechos reservados
CC:opyright 2011

Consejo Editorial: Nora Maria Berumen de los Santos / Martha Casarini Ratto / María Eugenia Flores
Treviño / Miguel Ángel González Quiroga / María Luisa Martínez Sáncbez / José Luis Martínez Canizález
/ Rebeca Moreno Zúñiga / Rolando Picos Bovio / Lidia Rodríguez Alfano / Guadalupe Rodríguez
Bulnes. Consejo Editorial Externo: Alfonso Rangel Guerra / Herón Pérez Martínez / Alejandra Rangel
Hinojosa

�Cathedra 15 está ilustrada con
fotografias de la colección de cerámica Espiral, mujer de tierra
de Leticia Ruvalcaba Amador
(Monterrey, Nuevo León, México, 1951). Es Ingeniera Civil
por la Universidad Autónoma de
Nuevo León (1973) y Médico
Cirujano por la Universidad de
Monterrey. Tiene una especialidad en Acupuntura, disciplina
que ejerce en la actualidad.
En el campo de las artes visuales
ha tomado cursos y talleres con
Javier Sánchez, Saskia Juárez y
Alejandra Flores. Desde el 2003
pertenece al taller de cerámica "Tres piedras" del Mtro. Ricardo Escobedo. Ha participado
en las siguientes exposiciones colectivas: Forma y función (El séptimo a la mesa), en el
Museo del Centenario de San Pedro Garza García, Nuevo León, Superficie y forma, Murales
en pequeño, Escultura de gran formato, Distorsiones y Zoología fantástica en el Centro
Cultural Fátima de San Pedro Garza García, Nuevo León, Tierra abierta (14 propuestas) y
Cielo arriba, lodo abajo... en la Casa de la Cultura de Nuevo León, y en el Premio Nacional
de Cerámica de Tlaquepaque, Jal., entre otras. Obtuvo el primer lugar en el 1er. Premio
Estatal de Arte Popular de Nuevo León en 201 l.

Las ilustraciones que aparecen en esta Revista forman parte de la colección de
cerámica: Espiral, mujer de tierra. Para la elaboración de las piezas, Leticia Ruvalcaba
Amador ha echado mano de un nutrido catálogo compuesto de elementos marinos,
figuras femeninas y una variada muestra de corazones. El personalísimo sello que la
autora le imprime a su trabajo creativo se observa en una idea recurrente: la presencia
de las espirales grabadas en cada pieza que conforma su vasta obra. Con la sensibilidad
artistica de Leticia el espectador queda impregnado de luminosidad y colorido. Sus
figuras de cerámica son como estelas estridentes en el espacio, ávidas de ser
aprehendidas.
Todas las piezas de esta colección han sido realizadas con base en el esgrafiado y sobre
placas de arcilla esmaltadas y horneadas a alta temperatura para obtener la respuesta
esperada.

��Evaluación diagnóstica de la programación
didáctica en el Colegio de Educación

María Guadalupe Becerra García
RESUMEN
Estudio evaluativo transversal sobre los programas analíticos diseñados en la
Licenciatura en Educación de la FFyL, UANL, en función de las instructivas de
cuatro formatos, y valoración del estado de la programación didáctica en referencia
al Modelo Educativo de la UANL - por competencias y las necesidades de
profesionalización docente inferidas.
PALABRAS CLAVE: didáctica, docencia, evaluación curricular, enseñanza,
educación superior.
Introducción
Todo proyecto educativo generado en una
perspectiva actual, acorde a principios
político-pedagógicos vigentes, incluye entre
sus fases, la evaluación del proyecto mismo.
De acuerdo a esta tendencia, se hace necesario
evaluar la planeación didáctica de los
procesos formativos a nivel superior puesto
que implican una perspectiva sobre la
enseñanza y aprendizaje que se cristaliza en
una realidad concreta-o que intenta hacerlo
en referencia a la cual se construye- , en los
procesos interactivos en el aula. Los programas
analíticos de los cursos constituyen un momento de la enseñanza referida a su planeación, y forma parte de los instrumentos
comunicativos que pretenden dar un sentido
compartido con los estudiantes, los colegas
y los administradores de estos procesos.
La evaluación de estos programas analíticos permite localizar áreas de oportunidad,
fortalezas y debilidades de los agentes
educativos en el dominio de este instrumento
didáctico, que se presenta como un producto
de sus procesos, por lo que la perspectiva
evaluativa desemboca en un diagnóstico de
necesidades.
Este trabajo intenta valorar los programas analíticos recolectados en el Colegio de
Educación en mayo de 2010, de la Facultad
de Filosofia y Letras (FFyL), de la Universidad
Autónoma de Nuevo León (UANL) de una
Cathedra no. 15, enero-junio 201 1

manera transversal, tomando como punto de
referencia los parámetros institucionales,
explícitos en su mayoría, y otros didácticos
que incumben a lo implícito o no referido oficialmente. En síntesis, se intenta responder
a la pregunta ¿cuáles son las características
del diseño de programas en el Colegio de
Educación en relación con el Modelo
Educativo UANL?
Objetivos
Evaluar los programas analíticos del Colegio
de Educación, transversalmente, referentes al Modelo Educativo y al Modelo
Académico de la UANL.
Diagnosticar necesidades administrativas y
docentes en función del mejoramiento de
la calidad de la educación en el Colegio
de Educación.
Marco contextual
La UANL cuenta con un Plan de Desarrollo
Institucional (UANL, 2007) en donde se
asume una postura sobre la relación entre la
universidad y la sociedad; define algunos
criterios que movilizan hoy en día el
quehacer institucional como la necesidad de
estar en calidad competitiva de acuerdo con
los criterios que define una sociedad del
conocimiento y de la información, de la
tecnología y del necesario humanismo que

■

�Evaluación diagnóstica de la programación didáctica en el Colegio de Educación / María Guadalupe Becerra García

debe ser reconsiderado; así como la respuesta
que la Universidad da a organismos que
regulan el quehacer institucional de las
universidades como laANUIES y otros organismos internacionales. De aquí se derivan
el Modelo Educativo (UANL, 2008a) donde
se explicitan estas posturas, y un Modelo
Académico (UANL, 2008b) por cada nivel
educativo -Medio Superior, Superior y
Posgrado- que atiende.
El Modelo Educativo señala algunas
características que debe considerar la evaluación del proyecto para considerar al programa
educativo de buena calidad: "El proceso de
enseñanza y aprendizaje se centra en el estudiante y favorece su participación" (UANL,
2008a, p. 37). Además, explica que se debe
socializar e implantar gradualmente, incorporándolo en los programas con las adecuaciones
necesarias, capacitando al personal académico
implicado, especialmente a los profesores
para que lo incorporen en su práctica
educativa cotidiana. (UANL 2008a, p.36).

un punto de referencia para emitir un juicio
(Gimeno Sacristán, 1988). En educación
podemos distinguir la evaluación curricular
de la evaluación del aprendizaje, esta última
intenta formular juicios respecto al aprendizaje. La evaluación de la programación
didáctica está inserta en los procesos de
evaluación del currículum que intenta
retroalimentar la forma en que se pone en
práctica el proyecto curricular. Se considera
evaluación diagnóstica aquella cuya finalidad estriba en conocer las características de
los procesos y determinar su estado en
función de criterios. En este estudio la
finalidad es contrastar la práctica de la
programación didáctica con los criterios
institucionales curriculares que han estado
vigentes a través de los formatos que emite
para su diseño con la finalidad de aportar
conocimiento para el mejoramiento de dicha
práctica. Distingo esta función diagnóstica
de la comparación absoluta y selectiva que
se puede hacer en referencia a criterios
abstractos o descontextualizados y que
puede servir para descalificar o cumplir una
función selectiva o de exclusión de los
agentes educativos. En la Figura 1 se puede
observar la interrelación conceptual.

Marco teórico
La evaluación, en educación consiste en
comparar un hecho educativo en función de

Evaluación
1

1

Evaluación del
aprendizaje

Evaluación curricular
1

1

Evaluación del diseño
de programas sintéticos
dentro del plan de
estudios

Evaluación del diseño
de programas
analíticos

Evaluación diagnóstica de la programación didáctica en el Colegio de Educación / María Guadalupe Becerra García

Para el diseño de los programas analíticos
se siguen formatos de diseño y presentación
de programas, que a su vez, sintetizan modelos
educativos que detenninan los elementos
que intervienen en el proceso de enseñanzaaprendizaje. En nuestra cultura de la evaluación, los formatos sirven para dar uniformidad
a la planeación didáctica en una institución
educativa. Los formatos reflejan, entonces,
un modelo educativo implícito en ellos.
Entre los modelos educativos más comunes actualmente, se encuentran el modelo
educativo por objetivos y el modelo por
competencias. El modelo educativo por
objetivos, atendía al concepto de ideal educativo o ideal de formación con el término
'objetivo', tuvo un gran auge en educación
durante todo el siglo XX, sus principales
representantes teóricos fueron Ralph Tyler
e Hilda Taba ( 1962) y en la práctica se
diversificó la comprensión del concepto por
objetivos según la corriente psicopedagógica
en la que se fundamentaba: fin, meta, sentido,
significado de la acción educativa, acción cognitiva, resultado, conducta, comportamiento.
El modelo educativo por competencias
intenta sustituir la noción abstracta o vaga de
ideal educativo, por una noción más evaluable
y observable -acorde a la cultura actual de
la evaluación-en términos de 'competencia'
a través del 'desempeño', es de reciente
inclusión en educación -a fines del siglo
XX-y en la actualidad es un modelo vigente
en diversas instituciones educativas de todos
los niveles en distintos países. También el
modelo, aún reciente en nuestro contexto,
tiende a diversificar la comprensión de la
noción de competencia, según la perspectiva

Tabla 1
Fonnatos para el diseño y presentación de programas analíticos utilizados oficialmente en la Facultad de
Filosofia y Letras de la UANL, desde el 2005.
Formato por Competencias 1 Formato por Competencias 2

,--

-

Formatos de diseño y
presentación de
programas

Carácter diagnóstico

Presentación

Unidades:
Objetivos particulares
Contenido temático
Actividades

Evaluación
Calendarización
Bibliografía y recursos

Figura l. Ubicación de la Evaluación Diagnóstica de Programas Analíticos.

Para la UANL, el programa sintético
consiste en la planeación de la enseñanzaaprendizaje en términos generales,
elaborada durante el proceso de diseño
curricular y que genera los lineamientos para

■

psicopedagógica -consciente o no- presente
en los agentes educativos: sinónimo de
objetivo (sólo más moderno), comportamiento o conducta, desempeño, capacidad,
habilidad. Las relaciones y diferencias entre
tales modelos dependen de la postura de
análisis que se asuma.
El Modelo UANL asume explícitamente
el modelo por competencias, y da pie a la
diversidad de interpretaciones posibles. Esta
situación se agudiza en la medida en que la
formación docente requerida para compartir
significados es un proceso complejo de larga
duración y que demanda esfuerzos y
recursos que son siempre limitados tanto
como preciados.
El Modelo Académico (UANL, 2008b,
p. 26) sólo instruye para la elaboración de
la planeación didáctica respecto a los
programas sintéticos que se diseñan junto
con el plan de estudios o programa educativo
señalando los elementos que debe contener,
en cambio, las instrucciones y fonnato para
el diseño del programa analítico provienen
de la Dirección de Estudios de Licenciatura
y el Centro de Apoyo y Servicios Académicos de la UANL, haciéndolos corresponder
con las ideas del Modelo Educativo UANL
(UANL, 2007, 2009). A su vez, en la FFyL
se han utilizado dichos formatos y otros
correspondientes a momentos anteriores a
esta tendencia a la unificación, que consiste
en homogeneizar no sólo los formatos en
una escuela o facultad sino en toda la
UANL. En la Tabla l se puede observar cada
formato con los elementos que estipula para
el diseño y presentación de programas
analíticos.

Evidencia de aprendizaje
Criterios de desempeño
Actividades de aprendizaje
Contenidos
Recursos

su aplicación en las aulas. El programa
analítico constituye una concretización
espacio-temporal de estos lineamientos y es
diseñado por los profesores que imparten los
cursos o que ponen en marcha el currículum.

Cathedra no. 15, enero-junio 201 1

- Elementos de competencias

Cathectra no. 15, enero-junio 2011

■

�Evaluación diagnóstica de la programación didáctica en el Colegio de Educación / María Guadalupe Becerra García

Evaluación diagnóstica de la programación didáctica en el Colegio de Educación / María Guadalupe Becerra García
--

Marco metodológico
La postura naturalista en investigación
incorpora los elementos reales -tales como
los programas- y sostiene que analizar los
fenómenos y procesos insertos en la realidad
tiene la ventaja de acercarse a los sujetos
concretos de la investigación y ser apropiado
para transformar dicha realidad (Gimeno,
1997). Evaluar supone contrastar con un
modelo (Gimeno y Pérez-Gómez, 1988),
este modelo se convierte en el ideal a partir
del cual se emiten los juicios valorativos.
Además la investigación evaluativa tiene
una finalidad iluminativa de los procesos que
apoya su comprensión, mediante una
búsqueda sistemática de información

La recolección de datos
La Coordinación del Colegio de Educación
es la instancia oficial encargada de reunir
los programas analíticos y hace semestralmente dicha solicitud a los maestros en la
Junta de Colegio dentro del Encuentro de
Planeación Académica e Institucional de
inicio de semestre.
Ocurre que no todos los maestros
entregan su documentación al inicio del
semestre, algunos sólo entregan el programa
sintético, el cual no contiene ni actividades
ni evaluación. Ante tal situación nos
propusimos solicitar a los maestros, el 27
de abril del 20 l Oya avanzada la mitad del
semestre, dichos programas apoyados en
una carta autorizada por la Directora de la
Facultad, vía correo electrónico, al mismo
tiempo que la entrega física a los maestros
que no hubieran contestado a vuelta de
correo y nos dimos a la tarea de organizar el
acopio de dichos programas. En la
Coordinación existían 34 programas y
logramos completar 59 de los 83 cursos que
se impartieron durante el semestre enerojunio 201 O, representando 71 % de los
programas impartidos. De la totalidad de los
maestros a tres no se les pudo localizar
presencialmente y nunca respondieron al
mensaje electrónico. En total, ocho maestros
de los 37 que impartieron curso en el semestre continuaron sin entregar los programas
en el límite del 15 de mayo, a sólo dos semanas
de terminar el periodo y uno entregó algunos
de sus cursos y no de otros. La mayoría de
los maestros realizó el envío electrónico y
sólo dos maestros prefirieron entregar
fisicamente sus programas

■

Algunos maestros suponen que el programa sintético, que es el oficial y está contenido
en el plan de estudios aprobado por el Consejo
Universitario, sustituye la elaboración de un
programa analítico. Otros entregan el programa analítico la primera vez que imparten
un curso pero no en los semestres sucesivos
en el entendido de que "ya se entregó". En
otros casos, los maestros de los turnos matutino y vespertino utilizan el mismo programa,
sin embargo, no lo entregan o no lo envían
suponiendo que "el programa ya está en la
Coordinación" pensando que el maestro del
contra-tumo ya lo entregó en dicho semestre
o, al menos, en alguna ocasión.
Todas estas situaciones provocan que la
recolección de programas sea una tarea con
algunas vicisitudes y los programas no
tengan la uniformidad en cuanto a datos que
identifican al docente que diseña el curso
(en ocasiones se elimina al diseñador y sólo
se dejan los datos de quien imparte como si
también fuera el diseñador), datos que
identifican al docente que imparte (en el
entendido de que el maestro que imparte
respeta al diseñador no coloca su nombre),
semestre en que se aplica (en el entendido
de que el programa "es el mismo" que se ha
impartido en otros semestres).
También relativo a la uniformidad se
encuentra la historia de los formatos de
programas analíticos: a) los programas
sintéticos por objetivos dieron pie a un
formato de programa analítico distribuido a
todos los maestros (Becerra, 2003); b) a
finales del semestre agosto-diciembre 2006,
la Secretaría Académica de FFyL solicitó a
los maestros que impartieran materias
correspondientes a los planes de estudio
2005, que elaborasen el programa bajo un
formato por competencias (Formato por
competencias l ), distribuyendo dicho
formato; c) posteriormente, llegó a FFyL un
nuevo formato para el programa analítico,
elaborado por el Comité Técnico de la
Dirección de Estudios de Licenciatura en
julio de 2007 (Formato por competencias 2)
y algunos programas empezaron a diseñarse
bajo dicho formato; d) en junio de 2009, se
inician los trabajos de Capacitación Docente
para la implementación del Modelo
Educativo UANL, aprobado en 2008, y se afina
el último formato (Formato por competencias 3). Actualmente se pueden encontrar los
programas analíticos del Colegio bajo cuatro
formatos diferentes, ver Tabla 2.
Cathedra no. 15, enero-junio 201 1

Tabla 2
Número de programas recolectados según formato y origen del formato.

35

Con1pctcticia-s 2
, ,

Compctcnrias 3

13

-

Lo difünde DEL-CASA como parte de la capacitación
docente ara el Modelo Educativo a partir de 2009

2

--~-,.--~---~

En la facultad, con sus variantes, el
formato por objetivos fue aplicado durante
toda la existencia de la licenciatura en
Pedagogía, y la licenciatura en Educación,
vigente desde 2005, incorporó en su diseño
el modelo por objetivos, tanto en la versión
de programa sintético como del analítico. En
cambio, los modelos por competencias son
más recientes, se puede decir que la Facultad
incorpora esta noción a través de la
indicativa del 2006 de diseñar los programas
analíticos por competencias antes de que,
formalmente, la UANL produjera el Modelo
Educativo basado en las competencias y
centrado en el aprendizaje en el 2008.
La novedad del modelo y de los formatos,
aunado a la escasa capacitación recibida
hasta la fecha para formar a los profesores
en el modelo de competencias genera la
interpre-tación heterogénea de los diversos
modelos. Sólo se generó una breve
capacitación a una parte del personal docente
a finales del 2006, en donde se presenta el
formato 1, y algunos docentes del Colegio
asisten a un Diplomado en Competencias,
organizado por la misma Facultad a partir
de 2007.

RESULTADOS DE INVESTIGACIÓN
Análisis de los programas
Se organizaron las partes contenidas en los
programas analizados en tablas Excel
preparadas para cada formato. Cuatro de los
programas entregados por objetivos
corresponden a programas sintéticos,
algunos cambian el formato o bien, cambian
temática y bibliografía sin establecer
actividades y evaluación.

Cathedra no. 15, enero-junio 201 1

FORMATO POR OBJETIVOS

El punto de partida de este análisis no revela
la historia de construcción de los programas
por objetivos bajo formatos anteriores al
2003, y sólo analiza este tipo de formatos
dado que se contraponen, de una manera
explícita a las instrucciones giradas en el
2006 por la Secretaría Académica de la
Facultad para diseñar los programas
analíticos bajo el formato de competencias
distribuido, de manera implícita, también se
contraponen a las tendencias actuales de la
UANL sobre la inclusión de un modelo por
competencias. Es de importancia señalar que
el hecho de que esto suceda en un colegio
cuyo campo es la educación y que se forma
a los futuros profesionales en esta área,
revela que una parte del profesorado no se
ha sumado al cambio, quienes todavía
entregan sus programas bajo un formato por
objetivos, desconociendo la instructiva
oficial de utilizar otro formato. Sin embargo,
la situación de que el plan de estudios está
diseñado por objetivos explica también la
situación. Puede suceder, que entre la falta
de capacitación docente en este dominio, se
incluya la falta de una 'inducción' a maestros
que ingresan a nuestra Facultad y que sería
deseable, inicialmente, integrar a las
perspectivas institucionales.
En los programas analizados no hay
uniformidad en la presentación de los datos
de identificación. Al plantear la introducción
la mayoría redacta otros temas diferentes a
los señalados en el formato e incluso
denominan de otra manera a este rubro. La
formulación de los objetivos generales existe
en todos los programas, en la mayoría
comprendidos como el sentido o finalidad
en todos los apartados del curso, y en la

■

�Evaluación diagnóstica de la programación didáctica en el Colegio de Educación / María Guadalupe Becerra García

menor parte, confundiendo la noción con la
de objetivos de las partes del curso, también
se añaden otras denominaciones al rubro y
empieza a encontrarse una mezcla con el formato por competencias. Sin embargo no hay
uniformidad en la formulación encontrándose, tanto verbos en infinitivo como
sustantivos, de acciones más cognitivas,
otros más relativos al desempeño y algunas
formulaciones no jerarquizan la acción al
recurrir a varios verbos en su formulación.
El número de unidades diseñadas va de
tres a cuatro, algunos no titulan con nombre
la parte del curso o unidad, en general los
nombres son temáticos pero también de
aplicación del conocimiento. La organización
es lógica más que psicopedagógica al
ordenar las partes de manera analítica,
deductiva, o teórico-práctica.
La formulación de los objetivos particulares está relacionada con rasgos del perfil
del egresado del plan de estudios, según el
dominio en que se formulan en todos los
casos. Sin embargo, hay una tendencia a la
formulación sólo cognitiva en los cursos
teóricos y el dominio más olvidado es el actitudinal. Hay heterogeneidad en la formulación: verbos en infinitivo, sustantivos, en
términos del aprendizaje o en términos de
la enseñanza, algunos corren el riesgo de
confundirse con actividades, otros utilizan
verbos muy generales para referirse a la
nueva adquisición, o son vagos por su amplia
generalidad o cotidianeidad.
En el rubro de contenidos hay descripciones temáticas muy precisas, a excepción
de un programa que remite sólo a partes de
los textos -forma obsoleta de plantearlos-.
Según el tipo de curso, se encuentra también
el planteamiento de contenidos procedimentales. El apartado de contenidos ha sido el
más privilegiado a lo largo del desarrollo de la
programación didáctica, es decir, un programa
puede no tener cualquier otro elemento, pero
tendrá, al menos, temas.
En términos del diseño de actividades se
diseñan desde muy pocas hasta una amplia
y específica variedad de ellas. La mayoría
tiende a formularse para el estudiante, otras
sólo para el maestro, y otras para ambos.
Menos de la tercera parte incluye en su formulación el proceso interno implicado para
el alumno, en otras ocasiones es posible
inferirlo pero no está explícito. Algunas actividades establecen la base del desempeño.
La enunciación de las partes del contenido

■

se define vagamente en muchos casos, en otros,
remite a las fuentes, y en pocos casos es
específica. La inclusión de la modalidad de
trabajo -individual, equipo, grupal- es
considerada pocas veces en su redacción.
Respecto a la enunciación del medio, recurso
o producto, o técnica encontramos desde
aquéllas que no mencionan ninguna hasta las
que mencionan cinco diferentes, entre ellas:
técnicas, productos, recursos. Sin embargo
los programas cumplen con el criterio de
diversidad, aunque pocas veces se
diversifican los recursos como enunciación.
Respecto a la evaluación, algunos
programas la especifican por unidad y otros
sólo de manera sumaria, algunos de ambas
formas, algunos indican ponderaciones por
cada instrumento o por unidad. Lo que se
evalúa puede clasificarse en: tareas de
estudio y apropiación de contenidos,
creaciones, producciones y diseños diversos,
aspectos complementarios o actitudinales.
Se encuentra una diversificación de los
instrumentos de evaluación así como de los
criterios para evaluar. Los exámenes tienen
un peso limitado en las evaluaciones, y las
elaboraciones son las tareas preferidas para
otorgar pesos importantes de las calificaciones. Una parte de los programas distribuye
el tiempo con una calendarización.
En términos de la bibliografía y recursos
hay diversidad de fuentes, sin embargo, hay
heterogeneidad en su presentación porque
algunos los ordenan por su utilización
didáctica, otros alfabéticamente, algunos señalan los capítulos o partes y otros incluyen
sólo la obra general, algunos según la unidad
y otros de manera general para todo el curso.
Se señalan pocos recursos de otro tipo.

Conclusión sobre el formato por objetivos
Aun contando con un formato e instructivo
específico, los programas por objetivos que
llegan a ser diseñados de manera analítica
no se cumplen con todos los requisitos establecidos y se observa falta de homogeneidad
en el manejo de los elementos programáticos.
El área de oportunidad más importante
estriba en el diseño de actividades en donde
se observa falta de explicitud en las actividades, carencia de incorporación de elementos
cognitivos o de proceso a la formulación de
las mismas y por lo tanto, debilidad para
informar a quien lo lee de las indicativas del
curso.

Cathedra no. 15, enero-junio 2011

Evaluación diagnóstica de la programación didáctica en el Cole~o de Educación / María Guadalupe Becerra García

La fortaleza localizada estriba en la
capacidad y tendencia a diversificar, aunque
incompleta, en términos del diseño de
actividades y de la evaluación.

FORMATO 1 POR COMPETENCIAS
Como se señalaba anteriormente, este primer
formato es el que oficialmente, en la práctica,
nuestra Facultad asumió como suyo. Más de
la mitad de los programas recolectados coinciden con él, lo que muestra que los maestros,
al cumplir con el diseño y entrega de su
programa, lo entienden bajo las indicativas
del Formato 1, que en el 2006 se hizo circular
entre los maestros.
Respecto a los datos de identificación,
hay cierto tipo de datos que implican
dificultad para ser incluidos en este rubro:
los créditos del curso, los titulares del curso
y el semestre en que se imparte la asignatura.
En la presentación, según el formato, se
deben explicitar las corrientes teóricas,
perspectivas disciplinarias y modalidades de
trabajo y participación del alumno. Se
presenta una variedad sobre el abordaje de
estos tópicos: desde los que plantean todos
o casi todos los aspectos que el formato
indica abordar, pasando por los que no
abordan ninguno de estos aspectos, otros que
abordan otro tipo de aspectos no indicado.
El espacio se completa presentando el
contenido en gran parte, mientras que en el
rango de la participación del alumno y la
modalidad didáctica es escasa la aportación.
Sólo 12 de los 35 programas mencionan
corrientes teóricas de manera explícita,
aunque casi todos señalan, de alguna manera,
la perspectiva disciplinar con que se
abordará el curso, aunque muchas de ellas
se sintetizan en pocas palabras, de manera
muy general sin definirse. Sólo cinco
programas mencionan la modalidad de trabajo didácticamente expresada: seminario,
discusión. Cuatro programas señalan: curso
teórico o simplemente como teórico. Más de
la mitad de los programas indican, aunque
de manera variada, la participación del
alumno requerida en el curso, las maneras
varían desde muy generales, relativas a
formas de estudio, hasta muy específicas
dentro de metodologías específicas de los
campos disciplinarios o profesionales.
Para definir el propósito, el formato
indica "Definir la contribución de la asignatura a la formación profesional y humana

Cathectra no. 1s. enero-junio 20 I I

propuesta por el plan de estudios de la carrera".
Cinco de los 35 programas no cuentan con
este rubro. En el resto es posible identificar
lo que los profesores diseñadores conciben
como propósito, puesto que se pueden
localizar formas de redacción similares a las
utilizadas para los objetivos, de tal manera
que se conciben los propósitos como los
objetivos generales. Lo que destaca es la
falta de explicitud respecto a las instancias
del plan de estudios a las que se contribuye,
es decir, no se mencionan términos como
"rasgos del perfil profesional", "campo
laboral" u "objetivos de la carrera", "línea
curricular", "área curricular" a excepción de
algunos programas. Sin embargo, es posible,
si se analiza el documento del plan de
estudios, establecer relaciones con lo formulado. Otro asunto corresponde a si el propósito
se concibe desde lo que se enseña o lo que
el curso o el maestro hace, o bien, si se considera desde la formación o lo que el estudiante
va a desarrollar o a adquirir. Algunos
programas incluyen este rubro en las partes
estructurales del programa o citan los
indicadores de las competencias generales
del documento "Formación General Universitaria de los Estudiantes de Licenciatura,
Profesional Asociado y Técnico Superior
Universitario" (documento FOGU) (UANL,
2005a). Más de la mitad los plantean desde
el punto de vista de lo que va a lograr el
estudiante, son pocos los planteados para la
enseñanza, cerca de una tercera parte explica
tanto lo que aportará el curso como la
formación o aprendizaje en sí, poco más de
la décima parte establecen nexos explícitos
con los elementos curriculares en que está
inserto el curso y que proveen formación,
cerca de una tercera parte cita los propósitos
con fórmula de objetivo, separando su
enunciación, un programa los menciona
como "capacidad" o "habilidad". En los
propósitos tipo objetivo predomina sustancialmente lo relativo al dominio cognoscitivo,
le sigue el procedimental en menos de la
mitad del primero y es casi nula la presencia
de la dimensión actitudinal. En un enfoque
por competencias es fundamental centrar en
lo procedimental tanto lo cognoscitivo como
lo actitudinal y los programas reflejan
todavía una acentuación en lo cognoscitivo
desligado de la habilidad contextualizada.
Además tiende a haber una fragmentación
de dichos dominios versus la integración que
implica un enfoque por competencias.

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�Evaluación diagnóstica de la programación didáctica en el Colegio de Educación / María Guadalupe Becerra García
Evaluación diagnóstica de la programación didáctica en el Colegio de Educación / Maria Guadalupe Becerra García

En el rubro de las competencias generales los programas tendieron a copiar los
indicadores de las competencias generales
de la fonnación universitaria señaladas en
el documento FOGU, a excepción de tres
programas que ni siquiera incluyeron este
rubro o que incluyeron el rubro pero con otro
tipo de texto no referido. Sólo un programa
incluye como competencia enunciados con
verbos en infinitivo y como contenido el
indicador de la competencia general señalado en el documento FOGU, puesto que
estos indicadores inician su enunciación con
términos como "capacidad", "habilidad",
"compromiso". Dicho programa utilizó los
verbos: fortalecer, potenciar y desarrollar,
desde el punto de vista de la docencia. Tanto
incluir sólo indicadores, como el hecho de
plantear desde la docencia los verbos, implica
un sentido opuesto al de competencia.
Dentro de estos límites, puesto que a los
maestros se les dio la indicación de copiar
dichos indicadores, se encuentra que 6.68
de los 16 indicadores en promedio son las
inclusiones citadas en los programas. Esto
nos remite al hecho de que no hay un diseño
de la competencia general, es decir, el
aterrizaje de dichos indicadores en el curso
en particular.
En cuanto a las competencias específicas de la profesión, cuatro programas no
incluyen este rubro, cuyo texto instruccional
dice "Señalar las competencias que contribuyen al desarrollo profesional específico
de la carrera que serán trabajadas por el
alumnos en esa asignatura". Las redacciones
reflejan un fonnato tipo objetivo, lo cual es
correcto desde el punto de vista didáctico,
sin embargo, el nivel programático al que se
refieren es diferente: referidas a objetivos
del curso en general, a partes del curso, en
específico, referidas y/o confundidas con
actividades, redactadas sin verbos iniciales,
divididas en los aspectos que debieran
integrarlas: cognoscitiva, procedimental,
actitudinal, copiadas de un apartado relativo
a la frase "el egresado será competente para..."
en el Plan de estudios de la Licenciatura en
Educación (UANL, 2005b), o son rasgos del
perfil profesional establecidos en el Plan de
estudios o la mezcla de algunos de los tipos
anteriores o aparecen en otros apartados.
Dado que en todos los casos hay una
diversidad, se infiere que los diseñadores
buscan una fuente de dónde obtenerlas.
También hay una diversidad en el nivel de

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generalidad al que atribuyen este nivel de la
competencia, lo cual señala que no hay
claridad en el fonnato sobre dónde obtener
la información y cómo formular dichas
competencias.
Respecto a las competencias particulares
aunque se instruye en el formato para
enlistarlas como del área de conocimientos
o de la aplicación de la asignatura, son
desarrolladas como producto de actividades
de aprendizaje del curso. Algunos programas
se estructuraron al interior como unidades
de aprendizaje, cada una con una o más
"competencias particulares". Lo que se
entendió como competencia también
presentó una variabilidad: como objetivos
de partes del curso, estén o no organizados
en sub-partes llamadas 'unidades', como
indicadores de competencias que inician con
'capacidad' o 'habilidad para', rasgos del
perfil profesional del Plan de Estudios. Se
revela, de nuevo, que la instrucción en el
fonnato es tratado de seguir sin saber el
origen o fuente de infonnación a la cual acudir
para construir estas competencias particulares,
confundiendo también el nivel de generalidad sobre el que operan estas competencias.
En el rubro de mapa de la asignatura,
sólo cinco de los 35 programas no lo
incluyen. Este rubro constituye un elemento
adicional respecto al formato por objetivos.
La variabilidad de comprensión se dio de la
siguiente manera: la gran mayoría sólo representó el contenido, predominó el uso de
diagrama libre, escasos mapas conceptuales
y tablas, dejando casi fuera la parte representacional didáctica y de otros elementos fuera
del contenido temático, aunque algunos
presentan alguna problematización de dicho
contenido.
En el rubro de unidades, el formato
indica una por cada competencia e indica
derivación en "temas, capacidades y
habilidades, comportamientos, actividades
de aprendizaje, evidencias de aprendizaje"
para presentar en una tabla, definiendo cada
columna: 13 de los 35 programas no
incluyeron dichas tablas, sin embargo, la
mayoría de los que no incluían tabla,
enlistaban todos los elementos que se pedían
incluidos en las tablas. Esto muestra una
disposición de los profesores a asumir las
instrucciones e indicaciones del formato.
Incluso quienes elaboraron dichas tablas,
también intentaron seguir la nomenclatura
numérica en el diseño de ellas.

Cathedra no. 15, enero-junio 2011

En la columna de unidad-tema, se remitía
a contenidos teóricos y conceptuales
requeridos para lograr la competencia. Los
programas definieron, especificando las
temáticas, de diversas maneras: temas,
conceptos, preguntas problema, definiciones
e ideas fundamentales. No existe dificultad
en los diseños para describir la parte temática,
probablemente porque es la más tradicional
en cualquier tipo de formato y algunos
diseños subdividieron lógicamente los temas
y conceptos fundamentales.
En cuanto a la columna de unidad-capacidades y habilidades, cinco programas no
la incluyeron y las interpretaciones variaron
en los que sí estuvo incluida: enunciados que
indicaban un hacer porque incluían un verbo
en infinitivo o conjugado al principio, o sólo
se componían de la acción representada sólo
por el verbo, frases sustantivas que indicaron
un dominio del saber hacer o sólo un
sustantivo relativo a acciones cognoscitivas.
Respecto a la columna unidad-comportamientos el instructivo lo hizo sinónimo de
contenidos actitudinales. Algunos profesores
enlistaron las actitudes como sustantivos o
como verbos, o como frases verbales con
contenidos sobre los que actuaba la actitud.
Algunos repitieron en las distintas tablas las
mismas frases para completar esta columna.
Es decir, los profesores trataron de combinar
un comportamiento específico con actitudes
ahí reflejadas. Nueve de los 35 programas
no cuentan con este apartado.
En la columna de unidad-actividades,
la variabilidad fue la siguiente: quienes especifican sólo la técnica, los que añaden una
acción externa o interna con un verbo inicial,
los que a lo anterior agregan la parte del contenido a la que se aplicará, los que incorporan
el procedimiento, técnica, recurso o medio,
con el cual se trabajará, los que insertan la
modalidad (individual, binas, equipo, etc.),
otros con algunas descripciones muy
específicas de los instrumentos o técnicas a
utilizar, los que incluyen los momentos,
procedimientos, técnicas o instrumentos de
evaluación como parte de las actividades,
proveyendo indicaciones de la elaboración
de productos de evaluación o mencionando
su inclusión en un momento del proceso. Este
aspecto contempla una variabilidad mayor
en la forma de concebir la noción de
'actividad' como elemento didáctico,
pareciendo existir pocas reglas compartidas
por la totalidad del profesorado que diseña

Cathedra no. 15, enero-junio 2011

bajo esta clasificación, e identificándose
pequeños grupos de profesores que parecen
compartir una forma del diseño de este rubro
debido a la formación previa o durante su
ejercicio laboral. El rango de variabilidad va
desde una enunciación generalizada mínima
hasta una descripción específica amplia. La
pregunta implícita en esta variabilidad es
¿basta dónde debe comunicar una actividad
como elemento programático? Sólo dos de
los 35 programas no cuentan con indicaciones de actividades en su interior.
En cuanto a la columna de unidadevidencias, el formato remite a productos
tangibles y observables, consistiendo la
variabilidad de interpretación en identificarla
como un criterio de evaluación con una frase
verbal o sustantiva que indicaba características de la acción o del producto a evaluar,
identificarla como un producto de evaluación
con el nombre de la técnica o producto terminado, identificarla con los criterios de evaluación en acciones concretas o características
del producto a evaluar. Seis de los 35
programas no cuentan con este rubro.
En el rubro de criterios de evaluación
el formato indica definir los atributos. Cuatro
de los 35 programas no cuentan con este
apartado, siendo la variabilidad los que
incluyen al principio, en medio o al final del
programa, es decir, no en cada tabla o en los
listados por unidades, siendo generales del
curso, no de las partes: 11; incluyen los
mismos para cada unidad: dos; especifican
ponderaciones o valores de las partes o de
los diversos productos de evaluación: 15;
aunque algunos se incluyen en un rubro
llamado 'evaluación sumaria', 'evaluación
final' o 'evaluación del aprendizaje' y no en
las tablas o partes de la estructura del
programa, los que son establecidos sólo con
los productos con el nombre de la técnica o
producto, los que son establecidos c?n las
características o atributos en relación al
desempeño, los programas incluyen un
mínimo de tres aspectos, características o
productos que formarán parte de la
calificación o que se evaluarán y hay
diversidad en las fuentes de evaluación a las
que se recurre para completar la calificación,
lo cual acerca estos criterios a las nociones
actuales de evaluación. Sin embargo, la
claridad o uniformidad en la comprensión
de este elemento didáctico es diversa y la
forma de comunicarlo no cuenta con una
técnica utilizada de la misma manera por los

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�Evaluación diagnóstica de la programación didáctica en el Colegio de Educación / María Guadalupe Becerra García

profesores. La forma de especificarlo llega
a ser muy detallada, al grado de introducir
tablas para organizar la información o dar
indicaciones muy precisas, sin embargo llega
a quedarse en la generalidad de una palabra
y sólo su ponderación. Hay una dificultad
para explicitar, cuando la evaluación se
descompone en criterios los valores que
repercutirán en la calificación, sólo 15 de los
35 programas logran hacerlo.
En el rubro de recursos tecnológicos
el formato incluye tanto a los didácticos
como a los de infraestructura, y se
comprendió así: se repiten siempre para cada
unidad: dos; 10 programas no cuentan con
el apartado, los elementos que incluyen son
variados.
En lo referente a la bibliografia, todos
los programas la incluyen, dándose por
sentado tanto que el mismo formato no da
indicaciones sobre qué y cómo incluirla, por
lo que la diversidad de interpretaciones es:
el listado es presentado en orden alfabético,
al final del programa: 18; es presentado al
final, pero el orden alfabético es por cada
parte: dos; es presentado al final, en orden
didáctico de utilización: cuatro; es
presentado en orden alfabético, por unidad:
cuatro; es presentado en orden didáctico, por
unidad: ocho; se especifican las partes de los
textos a consultar: 18. Tal variabilidad revela
que para un aspecto relativamente simple en
términos didácticos su consideración no va
unida a una concepción didáctica, a
excepción de los 12 programas que de alguna
manera la toman en cuenta, significando, que
el hacer un programa e incluir la bibliografia
es como cualquier otro documento escrito
con bibliografía organizada en un orden
alfabético, no un documento especializado
dentro del área pedagógica. La manera de citar
los textos va desde un estricto apego a un
estilo como el de la APA (American
Psychological Association), hasta la
combinación de formatos o eliminación de
elementos de la referencia completa. Cuando
los profesores especifican páginas, capítulos
o nombres de capítulos de cada texto hacen
una utilización didáctica, también, referida
a la información necesaria para el aprendizaje que de otra manera pudiera interpretarse
como la totalidad de la fuente para considerarla recurso del estudio. En un caso el
número de fuentes a consultar resulta en 37.

■

Conclusión sobre el formato 1 de
competencias
Este formato representa el límite o linea divisoria entre los formatos por objetivos y por
competencias en nuestra Facultad, como la
primera vez que la institución asume que
existen otros modelos, que debe optarse por
uno nuevo, el modelo es ahora por competencias, lo cual lo distingue del de objetivos.
Además representa el cambio que los
maestros están dispuestos a hacer en función
de una propuesta diferente. El hecho de que
este formato circulara oficialmente entre los
maestros, a diferencia de los otros posteriores, establece la existencia de más de 50%
de los programas analizados construidos
bajo este lineamiento. Sin embargo, la
interpretación que los docentes realizan de
cada rubro exigido es variada así como la
intención de completar un formato, razón por
la cual los diseños que tratan de cumplir con
todos los requisitos revelan una falta de
capacitación adecuada para la utilización del
modelo. Esto nos lleva a considerar las
especificidades del campo pedagógico, en
este caso, didáctico, que deberían formar
parte del perfil docente y que no es posible
obtener sólo por una intención -observada
en la mayor parte de los programas- de
ajustarse a las indicaciones institucionales
tratando de interpretar de manera personal
las definiciones de los componentes del
programa según el formato. A tres años y
medio de iniciado el proceso de
modificación de la presentación de los
programas -hasta el momento de la
recolección en mayo de 2010- hay mucha
diversidad en la interpretación de este primer
formato.
FORMATO 2 POR COMPETENCIAS
Este formato fue elaborado por la Dirección
de Estudios de Licenciatura y lo aprobó su
Consejo Técnico en 2007. La Facultad no
lo distribuyó oficialmente, sin embargo,
algunos maestros, a partir de la relación con
esta instancia de la UANL por los cursos que
competen a la Formación General Universitaria, lo obtuvieron y se difundió de manera
informal entre algunos profesores, que con
el ánimo de actualizarse y cumplir con los
requisitos más recientes lo incorporan en su

Catheclra no. 15, enero-junio 201 1

Evaluación diagnóstica de la programación didáctica en el Colegio de Educación / María Guadalupe Becerra García

diseño. Sólo 22% de los programas recolectados se diseña bajo este formato. Tampoco
hubo una capacitación para el personal
docente y las interpretaciones para diseñar
son variadas.
En el rubro de datos de identificación,
los datos institucionales están presentes y
luego pierden interés en ser incluidos --en
este orden- al responsable del diseño, la
frecuencia, los créditos, la clave del curso,
fecha de elaboración y sólo uno señala la
fecha de actualización.
En cuanto a la presentación, hay tres
programas que no la incluyen, lo que se
describe son: las razones por las cuales la
asignatura fonna parte del perfil del egresado:
l O; la relación con el resto de las asignaturas:
cuatro; el contexto genérico: cinco.
Respecto al propósito (s), sólo un
programa no lo incluye, la mayoría refieren
explícitamente valores, atributos o rasgos del
perfil profesional de la UANL.
En el rubro de competencias generales
hay dos programas que no lo incluyen; tres
vacían una selección de los indicadores de
competencia en el documento citado; tres
programas redactan con verbos en infinitivo
los indicadores de competencia seleccionados del documento citado; cinco programas
diseñan una nueva redacción basados en el
documento citado, en los indicadores
implicados.
En el apartado de competencias particulares dos programas no lo incluyen; un
programa enlista temas; uno redacta competencias que se quedan en la generalidad; 11
programas redactan de uno a seis competencias
particulares para el curso, es decir, objetivos
con contenido de la asignatura.
Para cumplir con la representación
gráfica, dos programas no la incluyen y el
resto lo cumplimenta de la siguiente manera:
Mapa conceptual: uno; Red semántica: tres;
ningún Diagrama de flujo o Ruta critica, y
Diagramas: siete. En total dos programas
hacen visual el producto integrador o
culminación, ninguno señala la relación con
las competencias.
En la indicación de desglose de unidades
derivadas de una competencia, el fonnato
pide una matriz con una serie de elementos
indicando que se presente una por cada
unidad. La variabilidad con que se cumple
es la siguiente: no incluyen elementos de
competencia: seis; tres tienen un elemento
de competencia por unidad; y tres tienen dos
Cathedra no. 15, enero-junio 20 I I

elementos de competencia por unidad, no
incluyen matrices: seis. De los que incluyen la
matriz, ocurre lo siguiente: unos incluyen a
los elementos de competencia como encabezado y otros como una columna inicial de la
tabla, corresponden a los objetivos de las
unidades elaborados en programas por
objetivos; hay tres programas que no
incluyen las Evidencias de Aprendizaje; dos
indican los productos parciales del
aprendizaje y los ocho restantes elaboran o
actividades o criterios de evaluación; dos
programas no cuentan con contenidos específicos; los 11 restantes incluyen los contenidos
por unidad; tres de los 11 programas que
cuentan con contenidos no los formulan
como temas sino como descripciones o
apartados, e incluso como acciones correspondientes a actividades, dos distinguen
entre contenidos conceptuales, procedimentales y actitudinales; en las actividades la
variabilidad de los diseños repite la situación
del formato anterior presentando la siguiente
diversidad, aunque hay que señalar que
todos los programas incluyen actividades por
unidad incluyendo a los que especifican sólo
la técnica: los que incluyen una acción
externa o interna con un verbo inicial, los
que agregan la parte del contenido a la que
se aplicará, los que incorporan el procedimiento, técnica, recurso o medio, con el cual
se trabajará, los que especifican la
modalidad (individual, binas, equipo, etc.),
los que introducen algunas descripciones
muy específicas de los instrumentos o técnicas
a utilizar, los que incluyen los momentos,
procedimientos, técnicas o instrumentos de
evaluación como parte de las actividades,
proveyendo de indicaciones de la
elaboración de productos de evaluación o
mencionando su inclusión en un momento
del proceso. Los medios y recursos son
incluidos en todos excepto en dos; dos incluyen
técnicas o actividades, todos mezclan bibliografía específica o general y diversos tipos
de herramientas mediáticas y de apoyo. Los
criterios de evaluación son considerados
desde las fuentes de información para la
evaluación (reportes, exámenes, etc.) señalados
con un término o frase hasta especificaciones
claras de las características del producto o
del desempeño a ser evaluados. Dos de los
programas indican las ponderaciones
respecto a la calificación. Desde tres criterios
hasta 42 criterios son formulados, en algunos
casos con un verbo conjugado que indica la
acción del estudiante.

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�Evaluación diagnóstica de la programación didáctica en ei Colegio de Educación / María Guadalupe Becerra García

En el rubro producto integrador de
aprendizaje, cuatro programas no incluyen
este producto integrador; dos incluyen sólo
la aportación final; mientras que siete
incluyen trabajos acumulativos del
transcurso de la enseñanza combinados con
una exigencia final; uno de ellos señala que
el producto integrador es de cada unidad.
La sección de bibliografía y hemerografia
está presente en todos los programas, algunos
la clasifican en básica y complementaria,
cinco incluyen la bibliografía en orden
didáctico y con señalamiento de partes,
capítulos de los textos, mientras que los ocho
restantes utilizan la bibliografía en orden
alfabético y se utilizan estilos de referencia
completos o mezclados.
En el bloque de perfil del docente sólo
dos programas lo incluyen iniciando con la
dirección de correo electrónico del maestro
y una breve ficha biográfica del mismo.
El rubro de ficha bibliográfica del
profesor fue incluido en sólo un programa
incorporando un listado de la producción
escrita del profesor en orden cronológico.

Conclusión sobre el formato 2 por
competencias

1

1

Este formato aborda ahora otros rubros, y
los maestros deben comprender, a su manera,
el cambio en los significados de dichos
rubros y sus definiciones, o las indicativas
sobre qué debe incluir su programa. El orden
en que se piden algunos rubros, ahora es
diferente del formato anterior. Los maestros
no han recibido una capacitación que indique
qué y por qué un programa debe contener
algunos elementos o cómo se interpretan los
componentes programáticos, la dificultad
-que se revela en la búsqueda de algún tipo
de fuentes que varía de programa a programa
y en la eliminación de algunos rubros en
algunos programas- con la que los maestros
intentan diseñar bajo estas nuevas
indicativas es evidente.

FORMATO 3 POR COMPETENCIAS
Bajo este formato sólo dos programas se
diseñaron. El formato no ha sido ampliamente distribuido sino sólo bajo el esquema
de capacitación del Modelo Educativo y sólo
el maestro responsable de estos cursos había
sido capacitado en esta modalidad en el
Colegio hasta la fecha de la recolección de

•

programas. El formato incluye casi todos los
componentes del anterior formato pero en
un orden diferente.
Los dos programas presentan completos
los datos de identificación solicitados en el
formato.
En el apartado de presentación sólo uno
de los programas cumple con lo indicado. El
que indica fases lo hace bajo una perspectiva
teórico-práctica, distinguiendo también tres
tipos de práctica o sub-fases de la práctica.
En cuanto al propósito(s), los dos programas establecen razones por las que forma parte
del perfil, su relación con otras unidades de
aprendizaje, con las competencias generales
y específicas de la profesión y sólo uno
establece la finalidad de la unidad de
aprendizaje.
Respecto a las competencias del perfil
de egreso, cada programa tiene una Competencia General y una Competencia Específica
redactadas como objetivos terminales, y
cumplen con el nivel de generalidad establecido, se formulan como competencias que
es posible relacionar con indicadores generales
de la Formación General Universitaria o con
los rasgos del perfil del egresado de la
licenciatura.
Para cubrir el rubro de representación
gráfica, los dos programas representan
gráficamente el nombre del curso, las competencias, los contenidos y el producto integrador. Uno de ellos incluye los elementos
de competencia. No es posible observar la
relación con los propósitos de una manera
explícita, pero las representaciones no constituyen sólo una representación conceptual,
sino una representación didáctica ante todo.
En la instrucción de estructuración en
capítulos, etapas, o fases, de la unidad de
aprendizaje que se pide a través de una
matriz de derivación a la que anteceda el
elemento de competencia, un programa elabora
tres elementos de competencia que indican
un punto de partida teórico, uno cronológico
y una culminación aplicada, el otro programa
plantea dos elementos de competencia en una
secuencia teoría y práctica o aplicación. Los
elementos de competencia están formulados
como objetivos iniciando con verbos en infinitivo, incluyendo contenidos y condiciones.
Dentro de la evidencia de aprendizaje,
como columna, cada programa cuenta con
nueve evidencias. La distribución de estas
evidencias se resume así: Matriz: tres; Identificación de enunciados: uno; Ejemplificación:
Cathedra no. 15, enero-junio 201 1

Evaluación diagnóstica de la programación didáctica en el Colegio de Educación / María Guadalupe Becerra García

uno; Cuadro comparativo: tres; Guión de
dramatización: uno; Plan: uno; Fotografías:
uno; Reporte: uno; Mapa conceptual: dos;
Resumen: uno; Listado: uno; Diseño: dos.
Al tratar con la columna criterios de
evaluación un programa incluye 48 criterios
de evaluación y el otro 22. Estos criterios
versan sobre aspectos integrales puesto que
incluyen criterios de evaluación sobre dominio
cognoscitivo, procedimental y actitudinal.
Están redactados con un verbo conjugado
que se refiere a la acción cognoscitiva o
técnica actitudinal citada.
En la columna de actividades un programa incluye 28 actividades y el otro 40. Las
actividades no tienen una redacción uniforme: van desde el señalamiento de la acción
principal, el contenido al que se aplican o el
contenido abstracto, incluyen modalidad y
procedimiento, medio, técnica o recurso con
los cuales se desarrolla la actividad.
En cuanto a la columna de contenidos,
éstos se precisan como contenidos conceptuales y procedimentales de manera específica
en cada matriz, en los dos programas.
En la columna de recursos se precisan
textos, equipamientos y materiales para cada
matriz en los dos programas.
El rubro de evaluación integral de
procesos y productos (ponderación /
evaluación sumativa) se cumple en cada
programa enlistando las evidencias tratadas
en cada matriz de derivación y el porcentaje
de la calificación que representan. Estos
porcentajes van de 5 a 15 %.
En el apartado de producto integrador
del aprendizaje de la unidad de aprendizaje,
en cada programa se especifica el producto
integrador y el valor en cada uno de ellos es
20% de la calificación.
Las fuentes de apoyo y consulta
(bibliografía, hemerografía, fuentes
electrónicas) están citadas en orden didáctico,
con señalamiento de partes a abordar y bajo
el estilo de la APA.
Los dos programas incluyen un apartado
X llamado rúbricas en donde hay una
rúbrica para cada evidencia y para el
producto integrador. Las rúbricas tienen tres
niveles de desempeño y tratan desde cinco
aspectos del desempeño hasta 30. Al final
establecen una equivalencia de los puntos
de la rúbrica en relación al porcentaje de
calificación asignado a la evidencia. Uno de
los programas incluye la dirección de correo
electrónico de la maestra, un cronograma
Cathedra no. 1s, enero-junio 2011

(sesión, fecha, ejercicio y actividades) y el
formato de la hoja de evaluación Excel que
se utiliza para acumular las calificaciones.

Conclusión sobre el formato 3 por
competencias
Aparentemente este formato está siendo el
oficial en los procesos de capacitación a los
maestros de la UANL, por lo menos hasta la
fecha de elaboración de este reporte -enero
2011- es el que se sigue enseñando y se
considera oficial. Sin embargo, las explicaciones sobre el cambio en el formato quedan
ocultas, cuando cada formato revela una
concepción didáctica diferente. Por ejemplo,
este último formato revela claramente que
se inscribe en una cultura de la evaluación,
de la evidencia, de una perspectiva muy
específica del concepto de competencias y que
ahora es coherente con la idea de competencias en un contexto de evaluación. Aunque
en FFyL se imparten capacitaciones al
interior, éstas no son sistemáticas u oficiales
para los profesores del Colegio. El Colegio
tampoco ha asumido una postura oficial para
los maestros, indicando un formato
específico.

CONCLUSIONES
La historia de la evolución de los formatos

para el diseño de programas analíticos por
competencias en nuestra Facultad, revela
cómo estos cambios han ocurrido sólo de
manera formal impactando poco la práctica
del diseño, o impactando sólo en los
momentos en que la FFyL ha asumido una
perspectiva oficial sobre ello, aunque no fue
acompañada de una capacitación sistemática
para el personal docente del Colegio de
Educación. Esto se agrava debido a que las
indicaciones sobre la elaboración de
programas por competencias se efectuaron
en un marco en donde el plan de estudios
- aprobado en 2005 y el más reciente diseñoestán formulados por objetivos.
Existe una diversidad de conceptualizaciones - revelada en el estudio de los programas- sobre los elementos didácticos. En
función del último formato por competencias, el concepto de Competencia revela el
problema en la comprensión de la noción
de "desempeño", de "habilidad procedimental que conjuga lo cognitivo y actitudinal
en ella", para sostenerse en un concepto

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�Evaluación diagnóstica de la programación didáctica en el Colegio de Educación / María Guadalupe Becerra García
Evaluación diagnóstica de la programación didáctica en el Colegio de Educación / María Guadalupe Becerra García

1,
1

crítico de competencia que el modelo plantea
o permite y no caer en visiones reduccionistas o fragmentarias de la noción que
descomponen de nuevo lo cognitivo,
procedimental y actitudinal en lugar de
integrar así como trabajar el rechazo -por
observarlo como una asociación a la
conducta, al conductismo- de la referencia
fundamental al desempeño en la formulación
de competencias. Hay una diferenciación
entre los distintos niveles de competencia:
general, específica, particular y cuáles
niveles incluir -según cada formato-, y se
revela un problema en la comprensión de la
formulación en términos de redacción:
acción, contenido, contextualización así
como en la idea de derivación de
competencias.
En cuanto a la representación gráfica
de la Unidad de aprendizaje, la problemática
gira en tomo a su identificación con lo
didáctico para no versar sólo en lo
conceptual, que es muy atinado por parte de
los docentes, y cuestionando el conocimiento
de distintas formas de representación gráfica
para elegir entre opciones.
En cuanto a los documentos fuente,
existen dificultades para decidir cuáles
informaciones son pertinentes en el
programa, dónde consultar la información y
cómo incorporarla en el programa.
Para la noción de evidencia de aprendizaje hay mucha diversidad en la detenninación
de su naturaleza aunque existe también
diversidad de instrumentos a ser considerados
como evidencia, se presentan dificultades en
la formulación del enunciado de las
evidencias.
Respecto a las actividades de aprendizaje:
el conflicto gira en tomo a la naturaleza del
proceso que conduce a la producción de la
evidencia de aprendizaje, a no incluir la
diferenciación entre actividades organizativas y de proceso y a la formulación integral
en su enunciado.
En el tema de evaluación del aprendizaje
se localiza dificultad en la conceptualización
de criterios de evaluación y de producto
Integrador y en su formulación. Lo mismo
para conceptualización de rúbrica, escalas
de evaluación, listas de verificación, entre
otros instrumentos diversificadores, así
como en su formulación.

•

En el asunto de la inclusión de bibliografia y fuentes de apoyo se revela la ausencia
casi total de un orden didáctico de su inclusión
con informaciones relativas a partes específicas a trabajar, así como de uniformidad en
la utilización de un estilo de referencia.
Los hechos hablan de una necesidad de
profesionalización docente. La identidad del
docente, lo que cada maestro considera parte
inherente de su labor es variada. Se encuentran concepciones de diseño diversas: un
requisito formal que cubrir o cumplir, un
documento que forma parte de un diseño
mayor -el plan de estudios- que está
acabado y es atemporal, absoluto, y quienes
efectivamente lo consideran como un
instrumento de trabajo que guía la actividad
del docente, del alumno, que informa a los
otros agentes educativos.
Es necesario que los docentes consideren
parte de su labor el diseño y la entrega formal
del programa, dado que no hay cumplimiento
sistemático en esta tarea en la totalidad de
los profesores y repercute en los procesos de
evaluación curricular que continuamente
son demandados a nuestras instancias
formativas.
Está presente una diversidad de códigos
para la interpretación del papel de la planeación y elaboración de programas analíticos,
así como para el significado de los diversos
elementos didácticos que entran en juego y
sus modalidades de diseño precisas. Sin
embargo, sí está presente una tendencia a
diversificar o a incluir la cualidad de variedad en términos del diseño, lo cual habría
que optimizar contando con una formación
para la programación didáctica.
Se necesitan procesos que atiendan la
necesidad de tener significados compartidos
de la tarea docente de planeación relativa al
diseño de un curso. Es posible que algunas
acciones permitan incluir a los nuevos
profesores en la dinámica institucional, pero
es necesario atender a los profesores en
ejercicio, en la creación de ese código
compartido para el diseño.
Todo lo anterior conduce a la necesidad
de seguir trabajando el área de formación y
actualización docente, así como a seguir
investigando, de manera más profunda, las
características de la identidad profesional
docente .

Cathedra no. 15, enererjunio 2011

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Garza, México: Autor.

■

�Universidad y formación de valores
en un contexto posmoderno

Felipe Abundis De León
ca-autora María Luisa Martínez Sánchez
Dentro de la complejidad que caracteriza al mundo posmoderno, la universidad juega un
papel trascendente en la fonnación ética de quienes se fonnan en su seno. No se puede
concebir la formación profesional como un proceso donde sólo se privilegia la adquisición
de saberes o el desarrollo de habilidades, sino donde la fonnación moral de los educandos
es ineludible, para que estos, a través de un proceso de formación axiológica, desde los
distintos campos de conocimientos donde se fonnan, logren integrar en sus personas
aquellos valores distintivos de su campo profesional, mismos que incidirán en un óptimo
desarrollo personal y profesional.

El contexto posmodemo por el que atraviesa
el mundo plantea importantes desafíos
éticos, conmina a todas las instituciones de
educación superior a reflexionar en la
importancia de considerar dentro de los
procesos de enseñanza-aprendizaje la
necesaria trasmisión y formación valora! de
los estudiantes de nivel superior, futuros
profesionales, quienes en el ejercicio de su
profesión dejarán trasparentar aquellas
actitudes y valores que los caracterizan como
sujetos éticos formados de manera integral.
El tema de la formación de valores dentro
de los procesos de formación académica
reviste una particular importancia en el
mundo de hoy. Este momento de la historia
conocido como posmodernidad ha intentado
llevar a las personas a una forma de vida
pragmática e individualista, donde el yo
tiene un lugar preponderante; la influencia
de esta tendencia ideológica ha permeado
en todos los órdenes sociales, también ha
impactado en aquellos que estudian una
carrera universitaria. Es frecuente escuchar
hoy día que muchos estudiantes universitarios, al egresar de una carrera profesional,
solamente piensan en los beneficios
económicos que ésta les traerá y el status
social que alcanzarán, olvidando la
dimensión de servicio a la cual está orientado
el ejercicio profesional.
Es importante recordar que hace algunos
años iniciamos un nuevo siglo. Somos de las

Cathedra no. 1s, enero-junio 201 1

contadas generaciones de humanos
privilegiados en vivir el cambio que nos
situó en el umbral de una nueva era. De cara
al futuro, la década de 1990 nos presentó
una nueva visión del mundo: el periodo de
la guerra fría terminó y comenzó una nueva
era donde la globalización comenzó a
integrar al mundo entero en una nueva forma
de relación, donde nadie queda aislado: los
países socialistas experimentaron la
democracia y los mecanismos de mercado;
el deseo de cooperación económica entre los
países es más fuerte; nuestro mundo está
cada vez más interconectado por las
tecnologías de la información, servicio y
electrónica. Las ocupaciones de la sociedad:
lo que el hombre común hace para subsistir
impacta de tal modo que ningún habitante
del mundo es totalmente ajeno a lo que le
sucede al otro. Pareciera que el desarrollo
tecnológico le ha ganado al hombre
contemporáneo la carrera en su propio
desarrollo como persona.
Existe una necesidad urgente de trabajar
en la formación valora! de los aprendientes
para su desenvolvimiento en este contexto
posmodemo, donde según los planteamientos de Lyotard (1991) aparece manifestada
la autosuficiencia del hombre; donde se
da una confesión de modestia y desesperanza
de la razón, pregonándose que no existen
verdades absolutas, sólo verdades; donde,
no existe el gran relato de la ciencia de

■

�Universidad y formación de valores en un contexto posmoderno / Felipe Abundis De León,
co-autora María Luisa Mart:::aín~e~z..!:S~án~c,,. hc:::!ez~ - - - - - - - - Dios, de la historia y del progreso, considerados como metarrelatos, sólo existen
relatos, ya que la deslegitimación de los
metarrelatos es otro de los aspectos que
acompaña a las posiciones posmodernas del
incipiente siglo XXI.
Reflexionando en el devenir histórico,
tenemos que mientras en la modernidad se
habla de un sujeto fuerte con plena conciencia
de sí y para sí, en la posmodernidad aparece
una ética débil que se acomoda y es complaciente, indolora, libre de todo espíritu de
sacrificio, que proporciona placer, que no
cuesta sacrificio alguno. Un sujeto fuerte
sería entonces aquel que tiene pleno control
de su razón y no es fácilmente manipulado
por la sociedad de consumo. El pensamiento
fuerte actúa ante la realidad, la aprehende, la
entiende y trata de transformarla, el sujeto
fuerte es sinónimo de objetividad "es el
sujeto señor del objeto". En contraparte, el
sujeto débil se opone al individuo capaz de
decidir libre y racionalmente dentro de una
sociedad determinada, sin menoscabo de su
ser, de su esencia, es decir, sin afectar su
propia naturaleza.
Gilles Lipovestsky, en su obra El
crepúsculo del deber(l994), refiere algunas
de las características del mundo posmoderno
donde nos ha tocado vivir y que sin duda
tiene una importante repercusión en la forma
de relacionarnos con los otros y llevar a la
práctica el ejercicio profesional. Entre otras
cosas dice:
Rigorismo absoluto de los deberes
individuales que, sin embargo, es asociado
muy a menudo con la perspectiva utilitarista.
No por ser imperativos incondicionales
exigidos por el respeto de la dignidad
humana, los deberes de la moral individual
han dejado de ser enarbolados como
condición de la felicidad y de la libertad
de los hombres: el alcoholismo arruina la
salud, la imprevisión lleva a la servidumbre
material, la pereza engendra aburrimiento,
miserias y vicios (Lipovestsky, 1994,
p. 33).
De esta manera en la posmodernidad se
habla de una ética débil, pobre, cómoda,
acomodada al antojo de cada quien y ajustada
a los intereses individuales. Es una ética que
no cuesta sacrificios, sino que está enmarcada por el hedonismo, donde la búsqueda
de lo efimero, lo práctico, lo sensual intentan

■

desplazar los ideales estoicos propuestos por
los grandes hombres y mujeres de la historia.
Actualmente en el entorno políticoeconómico se debe señalar que los graves
problemas que afectan a la humanidad
inciden notablemente en su desarrollo. Entre
los problemas actuales de la sociedad podemos señalar la globalización, desintegración
familiar, desempleo, pobreza, marginación,
violencia, guerras, degradación, endeudamiento, exclusión, discriminación, explotación,
persecución, hambruna, analfabetismo,
intolerancia, degradación del medio
ambiente y polarización del conocimiento.
En el orden científico técnico destacan los
avances en el estudio del genoma humano,
el desarrollo de la Internet, la revolución de
la eficacia ecológica y energética, las
culturas virtuales, la educación permanente
de los adultos y las Nuevas Tecnologías de
la Información y la Comunicación (NTIC).
Es una época de explosión tanto del
conocimiento como de la información. Los
conocimientos envejecen con gran rapidez,
por lo que los profesionales necesitan estar
preparados para la búsqueda constante de
los últimos adelantos en su esfera de
actuación, con una autopreparación
constante a lo largo de la vida considerando
importante aprender a aprender y formarse
a lo largo de toda la vida. Actualmente, la
gran competencia de los productos en el
mercado impone constantemente la calidad
y la productividad. Dado el alcance y el ritmo
de estas transformaciones, la sociedad tiende
cada vez más a fundarse en el conocimiento,
razón por la que la educación superior y la
investigación forman parte fundamental del
desarrollo cultural, socioeconómico y
ecológicamente sustentable de los individuos,
las comunidades y las naciones.
En la actualidad, la educación juega
un papel importante, estará en dependencia
del papel e importancia que la sociedad, el
Estado y los gobiernos otorguen a los
cambios y transformaciones necesarios en
el ámbito educativo para elevar la calidad.
Este motivo lleva a la educación superior a
plantearse importantes desafíos, debe
emprender grandes transformaciones y
renovaciones, de forma que la sociedad
contemporánea, ahora inmersa en una crisis
de valores, pueda trascender las
consideraciones económicas y asumir
dimensiones de moralidad y espiritualidad
más arraigadas.
Cathedra no. 15, enero-junio 2011

Universidad y formación de valores en un contexto posmoderno / Felipe Abundis De León,
co-autora María Luisa Martínez Sánchez
La educación en valores no pertenece
sólo a los niveles educativos anteriores al
superior. Estamos en un momento de
repensar el papel que la universidad del siglo
XXI debe tener en la formación de buenos
profesionales; una enseñanza de calidad en
las mejores universidades, supone también
el desarrollo de valores y la formación de
actitudes en sus educandos. Ahora es un buen
momento para revisar la cuestión de los
propósitos públicos de la educación superior.
Consideramos que si los graduados actuales
pueden ser una fuerza positiva en el mundo,
necesitan no sólo poseer conocimientos y
capacidades intelectuales, sino verse a sí
mismos como miembros de una comunidad,
como individuos con una responsabilidad
para contribuir a sus comunidades. Deben
ser capaces de actuar para el bien común y
hacerlo efectivamente.
Plantearse la formación de un profesional
competente no es posible al margen de una
formación ética y una educación para la
ciudadanía. La profesionalidad comprende,
además de competencias-teóricas y prácticasuna integridad personal y una conducta
profesional ética, como normalmente
demandan los ciudadanos. Por eso, en el
plano internacional, hay una creciente
preocupación porque la educación
universitaria asuma entre sus objetivos,
formar a ciudadanos responsables de los
problemas de su sociedad y distinguidos por
sus valores.
En virtud de las reflexiones anteriores
podemos afirmar que no podemos hacer a
un lado esta importante tarea de la formación
en valores dentro de los procesos educativos
de nivel superior ni asignarle un papel
secundario; antes urge visualizarla como una
tarea prioritaria y de gran necesidad en este
incipiente siglo XXI donde urge rescatar la
parte moral y humana del hombre, que por
influencia de la posmodernidad se
adormeció en él y en sus contemporáneos.
Socialmente asumimos que la educación
juega un importante papel en la formación
ética de las personas que tienen la oportunidad de vivir un proceso de enseñanzaaprendizaje formal. Reducir el papel de la
institución escolar a la mera transmisión de
saberes es empobrecer su tarea y lo
trascendente de su influencia en el proceder
cotidiano de quienes se instruyeron en ella.
En casi todas las constituciones políticas de
los países que conforman el orbe es

Cathedra no. 15, enero-junio 2011

común encontrar en alguno de sus artículos
orientaciones para diseñar y llevar a cabo
los procesos educativos en cuestión de
valores.
La educación como patrimonio del
individuo, fortalece su capacidad de
desarrollo personal, social, económico,
político y cultural; constituye el principal
instrumento de superación personal y es
factor fundamental para el progreso. Charles
(2009, 49) plantea que la educación tiene
un fin específicamente social y que la escuela
no termina en sí misma, sino que funciona
como una plataforma por la cual los hombres
y mujeres pueden lanzarse a la vida, para
adaptarse e insertarse en ella. Dado que la
educación tiene un tinte de intencionalidad
y desde los primeros años de formación
académica se persiguen fines específicos
determinados por la cultura, respecto a esto,
Casarini ( 1999) puntualiza que:
Al iniciarse el proceso escolar el alumno
entra en contacto con los productos más
elaborados de la ciencia, el arte y la técnica,
es decir, recibe una cultura académica, y al
hacerlo, prosigue el proceso de socialización
iniciado en la familia (p. 14).
Considerando el planteamiento de la autora citada, podemos afirmar que la escuela
está al servicio de la sociedad, con la misión
de trasmitir y formar a sus educandos en los
saberes que han sido validados y considerados necesarios de trasmitirse a través de los
procesos de enseñanza-aprendizaje.
En nuestro país la Constitución política
que nos rige, promulgada en el año de 1917,
enuncia los fines y propósitos de la educación que impartirá el Estado, considerando
en ella la formación de valores dentro del
proceso educativo formal. El Artículo 3ero.
Constitucional, donde se encuentran los
principios humanistas que rigen el sistema
educativo nacional reza así:
La educación que imparte el estado tenderá
a desarrollar armónicamente todas las
facultades del ser humano y fomentará en él,
a la vez el amor a la patria y la conciencia de
la solidaridad internacional, en la
independencia y la justicia (Constitución,
1917, p.13).

Analizando la historia de la educación
inferimos que los procesos educativos han

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�Universidad y formación de valores en un contexto posmodemo / Felipe Abundis De León,
co-autora María Luisa Martínez Sánchez

sido de particular interés para las sociedades.
Cada grupo humano de alguna manera ha
transmitido a sus nuevos miembros las
costumbres, los modos de vida, las actitudes,
una serie de valores que permitan una convivencia más o menos pacífica y la sobrevivencia
de sus integrantes. Al respecto, Fermoso
( 1997) afirma que
.. . el proceso educativo es una transacción
entre el hombre y el medio, un dar y un tornar,
es la suma de pre-siones socioculturales sobre
el individuo ... es una trasmisión de hechos
establecidos y valores sancionados ya por la
generación adulta, además de estimular la
creación y progreso de nuevos valores (p. 149).

Considerando el planteamiento anterior,
puntualizamos que la educación es a su vez
transmisión y formación de valores. No
podemos hacer a un lado esta importante
tarea dentro de los procesos educativos ni
asignarle un papel secundario; será pertinente visualizarla como una tarea prioritaria
y necesaria dentro de los procesos educativos
que se viven en este siglo, donde urge rescatar
en el hombre la parte moral y humana que
por influencia de la posmodernidad se ha
perdido en él y en sus contemporáneos.
Actualmente las tendencias de la educación
superior están orientadas hacia la calidad y
competitividad. Para lo anterior se aspira que
la formación profesional contemple desarrollar
al educando en el área cognitiva, afectiva y
psicomotriz. Una educación integral será
aquella que contemple, en su debida importancia, la totalidad e integralidad del sujeto,
mismas que condensan su sensibilidad,
afectividad, raciocinio, voluntad, carácter,
etcétera. De esta manera los procesos de
enseñanza-aprendizaje deben incidir en el
conocimiento, la conducta y la voluntad del
sujeto en fonnación. Respecto al área cognitiva,
es lo que conocemos como instrucción y que
en forma más amplia aduce a las informaciones que como consecuencia de un proceso
instruccional el sujeto ha hecho suyas. De
igual manera, esta área comprende el acopio
de conocimientos que una persona culta
necesita adquirir para lograr posicionarse en
un mundo que exige más conocimiento
especializado para desempeñar una función
dentro de la sociedad. Por su parte, el área
psicomotriz hace alusión a la adquisición
y desarrollo de habilidades que mediante
los procesos instruccionales adquirimos y

■

penniten al individuo potencializar aquellas
capacidades que de manera natural posee y
están íntimamente ligadas a su inteligencia.
En tanto, el área afectiva nos hace referencia
a la parte de los valores y comportamientos
socialmente aceptables que el sujeto necesita
íntroyectar, asimilando e integrando a su
persona con el fin de alcanzar un desarrollo
pleno, al encontrar una razón de su ser y
quehacer en el mundo, a través de un
proyecto de vida que le permite sentirse
realizado en el aspecto humano.
En el área afectiva no sólo se considera
la formación de actitudes, también de valores
morales que sean principios rectores en el
ejercicio laboral del futuro profesional.
Educar en valores es tarea de las distintas
instituciones sociales, entre ellas la escolar.
Es fundamental que ésta coadyuve en la
formación moral del individuo para que, al
integrarse en su grupo social pueda
contribuir con su trabajo profesional al
crecimiento, desarrollo y bienestar del
mismo. Lo anterior puede lograrse si además
de propiciar una óptima formación en el área
científica y técnica, se fomentan en los
aprendientes los valores universales, como
justicia, respeto, solidaridad, paz, además de
los valores propios de la sociedad donde vive
y de la profesión que ejercerá en bien de la
comunidad.
La institución escolar en cualquiera de
sus niveles, no sólo tiene el propósito de
transmitir conocimientos y habilidades, sino
introyectar en el educando un sistema de
valores morales que le permitan un desarrollo
integral, facilitándole la interacción con sus
semejantes de manera armónica. Es importante recordar que toda formación académica
tiene una dimensión social, es decir, que el
educando, particularmente el universitario,
se forma no sólo para sí, también para los
demás, pues el ejercicio de su profesión está
necesariamente orientada a servir a otros,
con los conocimientos, destrezas y actitudes
que adquirió a lo largo de su formación
profesional.
Pensar en la necesidad de la formación
de valores dentro de los procesos de
enseñanza-aprendizaje implica reflexionar
en la importancia de los mismos para un
óptimo desarrollo personal y social. La
puesta en práctica de los valores en la vida
cotidiana del profesional nos permite
conocer de qué manera la Universidad, como
institución educativa y formativa, introyecta

Cathedra no. 15, enero-junio 2011

Universidad y formación de valores en un contexto posmodemo / Felipe Abundis De León,
co-autora María Luisa Martínez Sánchez

en sus educandos, a lo largo de sus años de
formación académica, un código de ética que
les permita conducirse íntegramente como
personas en el transcurso de su vida.
En los últimos años se ha hecho énfasis
en el aspecto de la formación en valores que
todo proceso educativo debe contemplar a
la hora de llevarlo a la práctica. En el informe
a la UNESCO de la Comisión Internacional
sobre la Educación para el Siglo XXI
presidida por Jacques Delors (1996), se
expresa que:
... La formación debe contribuir al desarrollo
global de cada persona: cuerpo, mente,
inteligencia, sensibilidad, sentido estético,
responsabilidad individual, espiritualidad.
Todos los seres humanos deben estar en
condiciones, en particular gracias a la
educación recibida en la juventud, de dotarse
de un pensamiento propio, para detenninar
por sí mismo qué deben hacer en las
diferentes circunstancias de la vida (p. 19).

Asimismo, Delors (1996) nos remarca la
importancia de adquirir, mediante la educación, la capacidad de integramos y convivir
con otros desde un marco de respeto,
tolerancia, aceptación de la pluralidad,
etcétera, aduciendo esto con las siguientes
palabras:
Aprender a vivir juntos (se da) desarrollando
la comprensión del otro y la percepción
de las formas de interdependencia
-realizar proyectos comunes y prepararse
para tratar los conflictos- respetando los
valores del pluralismo, comprensión mutua
y paz (p. 24).

Valores que es necesario integrar en
nuestra persona, máxime para un ejercicio
profesional que se realiza en continua
interacción en el seno de un grupo social.
Con lo anterior enfatizamos la importancia
que reviste la formación integral de todos
aquellos que han tenido la oportunidad de
vivir una experiencia de enseñanza-aprendizaje
a través de su paso por una institución
educativa, la universidad, donde se forman
en algún campo específico del conocimiento
a lo largo de su vida académica. Al término
de sus estudios profesionales es ideal esperar
que una persona manifieste en su desempeño
académico, laboral o profesional comportamientos que evidencien los conocimientos,

Cathedra no. 15. enero-junio 2011

las habilidades y las actitudes que le brindó
su instrucción profesional, y que hizo suyos
en el decurso de su vida estudiantil.
Consideramos que la Institución universitaria necesita reflexionar en la tarea de la
formación valora! de sus estudiantes;
Escámez, citado en Hirsch (2006) nos dice
al respecto:
La universidad puede plantearse como
objetivo la formación de profesionales y
entender que su responsabilidad formativa
es sólo ésa; o entender que, además e incluso
principalmente, su tarea consiste en fonnar
personas, ciudadanos y ciudadanas que
también sean profesionales con un nivel de
excelencia. Depende de cada universidad que
ésta sea, o no, además de un buen espacio
para aprender a saber y para aprender a saber
hacer, también un excelente lugar donde
aprender a ser y a convivir juntos en
sociedades plurales y diversas como son las
sociedades complejas de principios del siglo
XXI (p. 9).

El tema de los valores reviste en sí mismo
una particular relevancia. Sobre ellos se ha
escrito un sinnúmero de obras y se considera
un tema de actualidad en el discurso
educativo. Al hablar sobre la formación
integral se hace alusión a aspectos de índole
valora! necesarios para formar a quienes
cursan o se preparan en una profesión
determinada. Hoy, ninguna institución
educativa que tenga claro el para qué de su
existencia deja de reflexionar la importancia
de la formación ética de sus estudiantes,
futuros egresados y profesionales que se
insertarán en el mundo social y laboral a
través de su ejercicio profesional.
Uno de los estudiosos que ha reflexionado
sobre la tarea de la escuela como trasmisora
y formadora en valores es Pablo Latapí
(2002), quien afirma en su obra La moral
regresa a la escuela que:
No hay que olvidar que dentro de la historia
de la educación aparece como una gran
constante la preocupación de que los
educandos adquieran principios morales que
les ayuden a conformar sus conductas de
acuerdo con determinados modelos de
moralidad considerados como deseables.
Hoy en día, ante los procesos de
secularización de las sociedades y el
creciente pluralismo religioso e ideológico,

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�Universidad y formación de valores en un contexto posmoderno / Felipe Abundis De León,
co-autora María Luisa Martínez Sánchez

y ante las tendencias de globalización
económica y cultural que parecen reclamar
de las siguientes generaciones valores
morales compartidos por todos, estamos
asistiendo al intento de construir una ética
universal donde se encuentren constructivamente los diferentes principios religiosos o
seculares que han estado en conflicto, pero
que sin embargo, siguen vigentes en la
sociedad (p. 24).

Las reflexiones que este autor nos presenta
resultan interesantes y dignas de análisis. La
escuela, a lo largo de los siglos, se ha
ocupado de transmitir principios morales a
quienes por ella transitan. Si bien es cierto
que cada época histórica tiene sus características particulares, en casi todas ellas ha
existido el interés por hacer de los hombres
y mujeres sujetos de bien, personas éticas y
seres humanos que se desarrollen integralmente en bien de sí y de los demás.
Consideramos que la institución escolar,
al tomar conciencia de la necesidad de
formación de valores de sus educandos y ve
la manera de cómo realizar esta tarea, está
convencida que lo importante es rescatar la
capacidad que cada alumno, tiene para optar
de un modo libre y responsable ante los valores
que se le propongan, pues este ámbito está
constituido por actos específicamente humanos
donde se ve involucrada la inteligencia, la
voluntad y el sentimiento, y que en el fondo,
están cimentados en un 'deber ser' que lleva
a responder o a asumir una postura determinada ante situaciones concretas de la vida.
La educación en valores será pues, una tarea
ineludible que la escuela necesita llevar a
cabo en pro de un desarrollo integral de los
hombres y mujeres que se instruyen en su
seno.
Puntualizamos con base en estudios
previos sobre la temática de los valores, que
la inclusión de tópicos que versen sobre la
importancia de la ética en los procesos de
formación académica, tienen como fin
preparar a los educandos para enfrentar los
conflictos éticos que plantea la vida humana,
conflictos que provocan la interacción entre
los miembros de la sociedad, los intereses
que los mueven y las normas establecidas
cuando existe conflicto entre ellos. La
educación moral intenta que la persona
adquiera la capacidad de dar a esos
conflictos una solución humana, libre y
responsable en conformidad con su propia

■

conciencia. No dudamos en afirmar que las
escuelas han entrado en una reflexión sobre
las formas que pueden llevar a cabo la formación
ética en sus alumnos, independientemente
de su orientación pública o privada.
Consideramos que al realizar esta tarea, lo
importante es rescatar la capacidad que cada
alumno, tiene para optar de un modo libre y
responsable ante los valores que se le
propongan, pues este ámbito está constituido
por actos específicamente humanos donde
está involucrada la inteligencia, la voluntad
y el sentimiento, y que en el fondo, están
cimentados en un 'deber ser' que lleva a
responder o a asumir una postura determinada
ante situaciones concretas.
La relevancia del estudio, importancia y
necesidad de la trasmisión de valores se
enmarca dentro de la ética y la moral social,
de la cual la escuela es corresponsable de
trasmitirlos, buscando en todo momento una
formación integral de los alumnos; dicha
transmisión no sólo es tarea de la institución
escolar, también de la familia, la Iglesia, los
medios de comunicación y por supuesto del
Estado. En la conciencia de que los valores
se eligen y son cultivables por medio de los
libros de texto, de las interacciones maestroal umno, de los motivos y criterios de
conducta establecidos en la escuela, no
podemos omitir una reflexión sobre la tarea
formativa en el campo de la ética llevada a
cabo en los procesos de instrucción formal.
La educación puede visualizarse como
una etapa de formación moral de los
individuos. El proceso educativo se realiza
en la interrelación de dos elementos
indispensables: el maestro y el alumno
(Hirsch 2001). En dicha relación juegan un
papel fundamental las escalas de valores del
maestro y de la sociedad a la que pertenecen
éste y el alumno. El maestro, como agente
social, educa de acuerdo a su escala de
valores por más que respete la libertad del
alumno y se abstenga de manipular su mente;
el maestro, al emitir juicios de valor,
proyecta sus preferencias y deja entrever las
concepciones que tiene sobre la vida, el
mundo, las acciones humanas, etcétera,
asumiendo ante cada una de estas una
posición determinada. Dada la condición del
profesor como trasmisor de valores, la
profesión docente requiere de una escala de
valores basada en la reflexión, el estudio,
observación, dominio de la cultura, de las
diferentes ideologías, y conocimiento de la

Cathedra no. 15, enero-junio 2011

Universidad y formación de valores en un contexto posmoderno / FelipeAbundis De León,
co-autora María Luisa Martínez Sánchez

historia de la pedagogía. El maestro que no
posea su propia escala de valores no podrá
ayudar al alumno a formar la suya.
Por lo anterior, los valores no se imponen,
se trasmiten en un clima de libertad
humana; se eligen, puesto que la selección
es un principio de la valoración. Para la
axiología, las instituciones son los órganos
que transmiten y crean los valores. Las
principales instituciones son: la familia, la
escuela y la Iglesia, quienes reproducen
dentro de los procesos educativos que
conducen, intencionales o no, los valores
que consideran pertinentes para las
personas.
Desde un punto de vista teórico, los
valores se originan en la experiencia, en la
interacción y en la información. Las
vivencias y la reflexión son el factor
primordial, la instrucción es secundaria. La
escuela ha de considerar que cuando el
aprendiente ingresa a ella tiene preferencias,
predisposiciones y gustos, más aún cuando
alcanza la adolescencia. Hoy en día ante los
procesos de cambio por los que atraviesa el
mundo y la sociedad donde vivimos, urge
reflexionar en la importancia de transmitir
por medio de la educación no sólo
conocimientos, sino valores que ayuden al
alumno a construir una ética personal y
social que le permita desarrollarse de manera
armónica en las distintas circunstancias de
la vida.
La incorporación de los aspectos éticos
al proceso de enseñanza aprendizaje en las
universidades y la creación de condiciones
que posibiliten un escenario estimulante
para el aprendizaje ético, demanda una
clara comprensión sobre el papel que juega
la universidad y sus agentes educativos
en este proceso. Es importante considerar
los valores profesionales que están implícitos
en cada profesión y que son deseables de
formar en los estudiantes. Los valores
surgen en un contexto socio-histórico y
tiene por objeto dotar al ser humano de un
instrumental simbólico y de prácticas
adecuadas para sobrevivir y desarrollar
una vida plena y a esta tarea la universidad,
como formadora de recursos humanos para
servir a la sociedad, debe contribuir y
orientar sus esfuerzos, como parte de su
responsabilidad social.

Cathectra no. 15, enero-junio 201 1

Resulta normal que la formación y
asimilación de ciertos valores se produzca
en el decurso de la formación profesional y
sea allí donde se generen; dentro de la construcción cultural misma en las prácticas
sociales, económicas, políticas, en la reproducción de la vida, la educación formal sólo
puede afianzar lo que la vida cotidiana del
mundo laboral y las relaciones sociales
determinan. Mediante la educación se
' identifican los contenidos éticos y espirituales
, de las prácticas cotidianas, como elemento
que refuerza y consolida tal formación está
la comunidad, la cual estima de acuerdo a su
experiencia, como valiosos y por su eficacia,
aquellos valores que reproducen la calidad
de vida de la persona y permiten a la generación
presente dejarlos en herencia digna a la venidera. Hoy, a la luz de diversas investigaciones
que versan sobre la formación valora! y la
tarea de la universidad para contribuir a ella,
se reflexiona en las formas más eficaces donde
la universidad puede llevar a cabo esta tarea.
En el incipiente siglo XXI, donde lo
único permanente es el cambio, donde todo
se transforma de manera acelerada debido
en parte a la globalización de la información
y del conocimiento, a la creciente interacción
entre diversas teorías y modelos educativos,
entre diversas culturas y diversas maneras
de hacer educación, así como por el
convencimiento de que la educación como
tal es un instrumento importante para
mejorar las condiciones de vida de la
humanidad y de toda persona, es importante
considerar una formación que abarque el
desarrollo armónico de todas las áreas que
conforman la vida de los seres humanos.
En los tiempos posmodemos actuales,
donde la humanidad está rodeada por una
visión negativa, pragmática, utilitarista,
hedonista, egoísta y materialista, donde la
búsqueda del bienestar económico y personal
parecer ser el eje central de la sociedad
(Campa, 2008, p. 299), la universidad
requiere pensar en la oportunidad que tiene,
al recibir un nutrido grupo de hombres y
mujeres de contribuir a que contra esta
avalancha de situaciones que vienen en
detrimento de la vida humana, plantear los
valores éticos como camino seguro para el
alcance de una vida más íntegra, plena y
armonioso en todo sentido.

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�Universidad y formación de valores en un contexto posmoderno / Felipe Abundis De León,
~ ! ª María_1_uisa Martínez Sánchez

Bibliografía
Casarini, M. (1999). Teoría y diseño curricular.
México: Trillas.
Campa, V. (2008). La ética y la mora!. México:
ITD.
Chávez, G. et al (2009). Identidad y valores
profesionales. México: FFyL.

Constitución Política de !os Estados Unidos
Mexicanos (1917). México.
Fermoso, P. (1997). Teoáa de la educación. México:
Trillas.
Hirsch, A. (2001). Educación y valores. México:
UNAM.
Latapí, P. (2002). La moral regresa a la escuela.
México: Plaza y Valdez.

■

Lyotard, J. F. ( 1990). La posmodernidad.
Barcelona: Gedisa.
Lipovestsky, G. (1994). El crepúsculo del deber
Barcelona: Anagrama.

Hemerografia
Ortiz, E. (1999). La formación de valores en la

educación superior desde un enfoque
psicopedagógico. Puebla: Universidad
Iberoamericana Golfo Centro, Puebla. México.
http://www.oei.es/valores2/ortiz.htm

Cathedra no. 1s, enero-junio 201 1

�Salvar el cuero
Guillermo Berrones
Envejecí y no pude cambiar de piel
Neja y percudida, se fue llenando de besos y lunares de amores perturbados
Hubiera deseado desgarrarla en los zarzales de la conmiseración pero seguí
arrastrado por la perseverancia de un mejor momento
La espera, la tonta necedad frustrada de mudar, de renacer bajo el chorro de la
fuente fue siempre la esperanza en mis bolsillos rotos
Un barco de papel zarpó de mis axilas y navegó los años infinitos entre
tempestades de resolana y frío
Finalmente ancló sus aventuras en los poros salobres de mi propia suerte
Las verrugas brotaron como alcachofas en el cuello y las ingles
hasta inhibir el entusiasmo pueril de los orgasmos
Hubo grietas y sismos
hecatombes lacerantes de otras pieles
Perdí el pelo y los dientes
Zurcí las roturas con saliva y los remiendos son trofeo de la nostalgia
Ahuyenté los sueños que me acosan
y pernocté en la caverna de los zorros azules.
Ahora, solo me resta salvar el cuero de la melancolía

Cathectra no. 15, enero-junio 2011

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�Guillermo Serrones

Guillermo Serrones

Maldición

Alma
Bajo la pobre luz de un foco de cuarenta watts, en esta celda, escribo y confieso
mi delito. La busqué cegado por la fe y no encontré nada, sólo tripas, sangre y
órganos tibios. Descendió del metro en estaciónAnaya y la seguí bajo las sombras
mortecinas de las bodegas y fábricas de esta ciudad envejecida y herrumbrosa.
Tenía cierta belleza divina, rodeada de un aura celestial que la hacía resplandecer
en el invierno gris de enero.
En el portón desvencijado de un taller automotriz, me lancé sobre ella con la
sagacidad de un felino atrapando a su presa. Apreté el cuello y le tapé la boca con
mi mano derecha. Al cabo de un minuto sentí el peso muerto de su cuerpo. La
arrastré hacia el interior y en el asiento trasero de un Falcon 69 comencé a
desvestirla. Respiraba bajito, como retomando vida. Até sus extremidades y
amordacé su boca, pero ella seguía acalambrada por el terror y el frío. Tenía la
mirada triste y moribunda. Mi navaja trazó una línea recta desde el cuello hasta el
nacimiento de su sexo. La sangre olía a fierro oxidado y brillaba sobre la blanca
piel de aquella mujer en la que esperaba resolver un misterio divino. Estuve atento
y no logré ver que escapara nada, sólo sangre y un hedor insoportable. Busqué.
Removí sus órganos palpitantes. Sentí el último latido de su corazón y descubrí su
falsedad, Padre Gómez; no es cierto lo que nos dice en el seminario. Ya basta de
mentiras piadosas y de tanto sermón alucinante. Los humanos no tenemos alma,
sólo sangre y un estúpido corazón que apesta.

■

Cathedra no. 15, enero-junio 2011

El gallero fue un apostador que nació para perder aunque siempre pensó que
ganaba. Y partió después de su última pelea, entre el griterío desquiciado de sus
partidarios. Atrás quedaron las plumas dispersas y un giro con la sangre palpitante
en el cuello. Los días iluminados de su destino fueron de luz y alegría; pero sus
noches, consteladas por los fantasmas de su propia persecución, mermaron la
fuerza de su aliento. Se fue, llevando bajo el brazo la libertad que no le sirvió de
nada, si acaso para esconder la vergüenza de su fatalidad.
Heredé su maldición. Arrastro la suerte del gallero y duermo en el rincón de los
aba~donados de la casa donde habito. Expulsado de los edredones conyugales, el
sueno me sorprende de madrugada haciendo un recuento de los daños a terceros.
Y en el sueño se derrumba el sueño mismo de una casa de arcos dibujada. Es un
equívoc~ el deseo. El día comienza en el desierto de mis sábanas donde no hay
humor m fantasías. Donde las historias carecen de protagonistas y escenarios. No
tengo identidad, soy apenas el símbolo perdido de la inmoralidad, el emblema
degenerativo de mi especie. Mi voz, tímidamente irracional, está anudada en la
trampa ruin de un sentimiento insustancial.

Cathectra no. 15, enero-junio 2011

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�Guillermo Berrones

Guillermo Berrones

Tentaciones
Un día beberé el vino de mi sangre y derramaré vinagre en la herida que me dejas.
Saldré a la calle y el calor azotará mis sienes perforadas y lo que digas, todo lo
que digas, saldrá sobrando. Te preguntarán qué ha sucedido y confesarás que
fuiste infiel al sueño, a la estúpida razón de los enamorados. Dirás que tu abuelo
tiene las orejas grandes y exageró al vivir cien años, al tiempo que enrollas los
recuerdos para tapar la salida de un suspiro, el último suspiro de la vida.

1·

i

No intentarás volver a verme porque sólo los tercos son tenaces y tú estás por
encima de toda concupiscencia ruin. Tendrás frente a ti una hoja en blanco; y tu
mano, también blanca, irá trazando mi epitafio, el que siempre repetías después
de hacer el amor en esos hoteles tan baratos. Será un lunes, o tal vez un martes,
nunca otro día, en el puente de mis horas francas, oliendo el café con leche de mi
boca, cuando te despidas de mi sombra. Un camino de luz te llevará cantando a
otros brazos, a otras sábanas tersas mientras mi rostro es abatido por las flores del
funeral que nunca quise.

■

Cathedra no. 15, enero-junio 2011

Fiebre
Arde en llamas el alma que me habita
Me invaden los fantasmas en una fiebre loca y delirante
Raptaron mi vigilia y el sueño ha puesto un sello de censura en los párpados
Ya nadie puede entrar... ni salir
Hay llagas en el desierto de mi boca
Bajo mi almohada está el certificado que ampara mi destino
Viví para contar y tuve mi propia fantasía en los sueños que hoy me abandonan
Oigo voces y no he fumado yerba alguna
Veo los rostros del recuerdo invadiéndome
Y el fuego crepita desafiante
Te padezco como el campesino a la tierra estéril
La sentencia está dictada
No moriré de amor ni de abandono

Cathedra no. 15, enero-junio 201 1

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�Guillermo Berrones

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Guillermo Berrones

Derrota

'1111

Descubrí la sal en mis años moribundos
Mientras escribía un impúdico verso cargado de rencor
Otra vez no he podido mantener cerrada la boca
Volví a hablar, a reclamar la injusticia de un pobre enfermo delirante
Y la calentura envenena mi sangre
Escapan de mi lengua palabras punzantes, dagas irónicas y desprecios pueriles
que se incrustan en la desdicha de mi enemigo
No tengo hechura de guerrero, pero me caga la pasiva suerte de los
desventurados y la soberbia galopante de los iracundos
Ahora somos dos enloquecidos monstruos debatiendo la absurda necedad de la
concupiscencia
Aquél lamenta sus años de gloriosa beatitud
Y yo juego a ponerle el cascabel al gato de la inmundicia
El uno tiene la razón de su parte porque habita en la desfachatez
El otro juega en la fantasía de un heroísmo asalariado y caduco
Estoy seguro que no ganaré la batalla a mi enemigo
Es falacia decir que los villanos siempre pierden
Tuve la ocurrencia de jugar al maestro limpio, sabiendo que quien limpio juega,
limpio se queda
Perderé porque estoy hecho de sal y veo venir el agua envuelta en la tormenta
Me sentí legión en la testaruda soledad de mi librero donde cebé las armas
Y descubrí que las palabras nunca matan, apenas hieren y cicatrizan pronto.

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Cathedra no. 15, enero-junio 20 I I

Poligamia sucesiva
Esa noche, mientras dormía la mujer que lo invade, la contempló en silencio
Estaba Rafaela en la sonrosada lozanía de sus mejillas
Y el pasivo sueño de Esmeralda en sus párpados, escondiendo el color de sus
ojos
Estaban Juany en la caricia de sus manos y Maribel en la abundancia de sus
pechos
En el manifiesto escrito de su vientre, Laura impuso una sombra imperativa,
Susana en sus labios y Aimé en sus rodillas
En el lunar que ya no tiene, Angélica pintó toda una constelación
Ileana se quedó en sus sueños y Carmen en su signo zodiacal
Su abundante pelo heredó la inteligencia de María, la virgen primigesta añosa
Trinidad, su espíritu de amazona y Aracely el hirsuto placer de su entrepierna
Y también estaba su madre en el incesto de su lejana infancia, como Isabel en la
planta de los pies estampaba sus huellas mnémicas
Y en el olvido de sus huesos, los nombres olvidados de otros nombres
Cuando quiso desearle buenas noches con la ternura agradecida de un beso, ella
musitó como entre sueños: hasta mañana, Ulises, Salvador...

Cathedra no. 15, enero-junio 201 1

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�La visita

Leticia Damm
Segundo lugar en el Concurso de Cuento de la Revolución Mexicana
convocado por la Facultad de Filosofia y Letras a través del Colegio de Letras
Mexicanas y de Historia y Estudios de Humanidades de la Universidad
Autónoma de Nuevo León en 2010.

En palabras de la prensa, el 13 de marzo de 1915 el Águila Azteca entró bufando
a Monterrey. Traía a Pancho Villa con varios generales y tropas de la División del
Norte atiborrando los vagones. Abrumados por ocupaciones de huertistas,
carrancistas y ahora villistas, quienes de veras bufaban eran nuestros padres.
Durante la estancia de los militares, se relegaron al interior de los diarios noticias
de la hambruna y carestía que ya despoblaban a la ciudad. En primera plana, con
fotos y florido lenguaje, primero se reportó que la recepción por las "fuerzas
vivas" había rebasado por mucho los terrenos de la Estación del Golfo y siguieron
los incidentes cotidianos. Mis recortes llenaron un álbum.
Petra no hablaba de otra cosa desde que se rumoró el evento. Como era su día
de salida, amaneció con listones de colores en su trenza y rebozo nuevo para ir
con las demás nanas. Contagiadas por las historias que ellas nos contaban, las
"señoritas" del barrio también admirábamos a Villa, aunque en secreto. Camila, la
más apasionada, estuvo a punto de convencemos que fuéramos, pero a Clemencia
se le ocurrió pedir permiso y cayó sobre todas una terminante prohibición paterna.
Nuestro desencanto no duró mucho. Se presentaría otra oportunidad días tras
el desairado encuentro del Centauro con los comerciantes locales en el Palacio de
Gobierno. Don Román, rico minero y padre de Camila, recibió una nota en papel
membretado del Gran Hotel firmada por el General con fina caligrafía. Pedía que
lo recibiera la noche siguiente a las nueve, y se sirviera invitar a varios empresarios
prominentes que aún permanecían en Monterrey. Resultó que buscaba presionarlos
sobre el millón de pesos que había pedido para los pobres.
Jugábamos lotería cuando Petra nos anunció la visita toda alborotada. Esa
misma tarde nos depositaron en casa de una vecina solterona y no salimos ni al
colegio hasta que se apaciguaron los ánimos. Llegada la fecha, Camila estuvo
dale que dale con que fuéramos a espiar. La verdad, unas más, unas menos, todas
queríamos conocer a Villa de bulto, en carne y hueso; así que la seguimos por el
callejón cuando ya resonaban los cascos de caballos en la calle solitaria. Villa, en
un alarde de audacia, hizo esperar a su guarnición frente al zaguán, bajo el farol.
Las campanas de Catedral aún no daban la hora cuando el visitante entró a la
sala. Tras quitarse el kepis, saludó a su anfitrión con una leve inclinación de cabeza.
Luego su presencia dominó el espacio. Don Román, de gaznet, fistol y polainas,
parecía disminuido.
A pesar de que Camila se plantó adelante, logramos ver la escena por el ventanal.
Apretujadas, tomamos turnos en el estrecho espacio donde las cortinas
transparentes y la oscuridad nos ocultaban. Durante la conversación superficial
que precedió a la llegada de los invitados, Vílla recorrió la sala como si fuera un
ruedo. Se detuvo semi-reverente ante el retablo del siglo XVII -la joya de la
familia-, vio los retratos agrupados sobre el piano de cola, pasó sus toscas manos

Cathedra no. 1s. enero-junio 2011

■

�La visita / Leticia Damm
La visita / Leticia Damm

sobre el terciopelo de las cortinas, y cuando avanzó hacia las de encaje retrocedimos
asustadas; pero no dio señal de habemos visto.
Su pícara mirada me pareció cautivante. Aunque no llevaba espuelas, sus
botas parecían violar la gruesa alfombra persa. Casi se veía delgado en su
uniforme azul marino sin cananas al pecho; no como en las fotos, donde parecía
retacado de camisetas y calzonera. A todas luces acicalado en barbería, iba
perfectamente afeitado, las uñas pulcrísimas, pelo y bigote engominados. ¿Olería
a jabón, tabaco, pólvora? Por supuesto no a tequila ni mezcal, pensé, pues era
abstemio.
Por nuestra edad e ignorancia, los pocos crímenes de Villa que conocíamos
palidecían ante sus numerosos matrimonios, tema de acalorados debates. ¿A
cuántas mujeres habría forzado? ¿Las seduciría después de robárselas?
¿Sería como en la novela que leímos a escondidas? Cuando supimos que a veces
se conmovía hasta las lágrimas, decidimos que seguramente las convencía con
ternura.
Me hallaba tan absorta, que cuando acordé Camita ya no estaba frente
a mí, ni a mis espaldas ni en ningún lado. Entonces vi que las demás se tapaban
la boca con los ojos pelones. La muy atrevida entraba a la sala empujando
un carrito de servicio. Tras fuerte carraspera, su padre recuperó la compostura
y aceptó una taza con mirada asesina. En eso llegó el primero de los invitados
y lo distrajo, mientras ella se acercaba resueltamente al célebre
visitante.
Aunque tenía fama de preferir a las morenas rechonchitas, la belleza rubia y
esbelta de Camila pareció arrobarlo. Con sonrientes mostachos, tornó la taza que
le ofrecía y le pidió una servilleta, luego azúcar y más azúcar, crema y más crema,
una galleta y otra, siempre con los ojos fijos en ella.
De espaldas a los señores -que ya sumaban media docena y cuchicheaban en
espera de que él se les uniera-, Camita le sonreía sin rubor, desentendida de la tos
sentenciosa de su padre. Era tremenda, la más precoz y pícara de todas. Cuando
niñas nos desengañó de los Reyes Magos y poco antes nos había azorado explicando
cómo se hacen los niños. Yo no lo creí hasta confirmarlo con Petra. Aunque admito
que mi amiga no supo ni pudo ni quiso dejar pasar la ocasión, me angustió pensar
en el castigo que le esperaba. De seguro Villa ni le cerró un ojo; pero no hizo falta.
Su rostro era un gran guiño, y al sumarle los hoyuelos y la barba partida está todo
dicho. Finalmente se apartó de ella con renuencia, pero al ver que la taza le
estorbaba para saludar a los recién llegados regresó a devolverla. Entonces sí le
guiñó.
Pegadas hasta donde pudimos a los cristales, alcanzamos a oír frases
sueltas de una conversación que subía y bajaba de tono. Los señores se
interrumpían mutuamente, dejando frases inconclusas en el aire con dudas que no
se atrevían a expresar. Abogando por los desposeídos, la voz de Villa ya no era
amenazante, sino firme y conciliadora. La de ellos sonaba quejumbrosa: que si las
ventas se habían desplomado, que si las cosechas habían sido pésimas, que si el
ganado no engordaba y las vacas no daban leche. Con el tiempo se dijo que sólo
completaron 300 mil pesos. Yo opté por creer que él los repartió como había
prometido.
Nos retiramos a dormir cuando se despedía el último invitado. Todas
menos Camita, que no se reintegró al grupo. Esa noche zozobré en un sueño
donde ella y yo, en provocativos atuendos, nos alternábamos en los musculosos
brazos de Villa, sus labios sobre los nuestros, sus grandes roanos estrujando
ardientes nuestra piel. Al despertar, estremecida y sumamente perturbada,
medité un rato sobre el involuntario pecado. ¿Hasta dónde llegaba mi culpa?
Como no encontré respuesta, nunca llegó a oídos de mi confesor. Además, no
estaba dispuesta a arrepentirme, y mucho menos a enmendarme, de aquel prodigio
de sensaciones apenas descubiertas.

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Cathedra no. 15, enero-junio 201 1

Al día siguiente no vimos a Camila hasta el atardecer. La encontramos sentada
so_bre al~o?adones en su cama, nariz y ojos colorados. Estaba casi muda bajo la
mirada v1g1lante d~ su hermana Rosario, quien en su nombre llevaba virtud y
recato. Me c~nsum1an las ganas de saber lo sucedido y hablarle de mi sueño, pero
?unca llegana el momento. La despacharon sin una despedida siquiera a un
mtemado de Texas. Para colmo, era de monjas. Esos son castigos no unas cuantas
nalgadas y prohibiciones.
'
Como no reveló nada en sus cartas, que fueron distanciándose hasta desaparecer
nosotros hicimos conjeturas. La ganadora fue que era muy capaz de habérsel~
atravesado al Siete Leguas para que Villa se la llevara en ancas.
Los chismes cesaron pronto. Luego nuestras travesuras se volvieron
insípi?as y nos_ invadió un afligido sosiego. Como ni siquiera vino para los bailes
de ~mnce, la vunos_~asta Navidad, cuando empacaba para emigrar a los Estados
U~1dos con su f~m1lia. Ya no era la de antes. A juzgar por sus silencios y una
mirada me!ancohca que ~? le conocíamos, había madurado bastante. Supimos
que al termmar la Revoluc1on todos se mudaron a Guanajuato con un nuevo retoño.
N~ he vuelto a verla, pero aún añoro su picardía al recordar aquella histórica
prunavera.

Cathectra no. 15, enero-junio 2011

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��Lezama o el arte de la exageración

Juan Nicolás Padrón
La exageración de los rasgos de una persona,
de las propiedades o características de una
cosa, de los avatares de un suceso o de una
historia, casi siempre por exceso, pero
también por defecto, para alcanzar el sentido
de la burla o el ridículo y sobrepasarlo hasta
confines remotos, generalmente se ha
expresado en la Isla partiendo de una imagen
nueva, distante de la originaria naturaleza
reflexiva del típico barroco conceptista español, porque en nuestro trópico raras veces
se han enfatizado elementos contrapuestos
o antitéticos para una reflexión; digamos que
los opuestos nunca fueron tan paradójicos
para proyectar una tesis filosófica, pues lo
que se ponía en juego casi siempre tendía a
ser más bien complementario, integrado con
arreglo a la práctica, y en última instancia,
superpuesto en sus mezclas. Lo hiperbólico
en Cuba casi siempre destacó ciertos
componentes sensuales con alta dosis de
ironía o sorna, y así por lo general se
constituyó de forma sistemática la manera
en que los cubanos han hablado, relatado,
poetizado y pensado; su proyección
hiperbólica está muy vinculada a lo que
algunos autores han llamado 'la cultura de
la resistencia', a veces con el propósito de
burlar el Poder o las apariencias, asociado a
una singular gracia popular que se mofa de
la cobardía, la hipocresía, el doble estándar
de moral, el aparente exotismo, la falsa
erudición, la ignorancia, el patrioterismo...,
Yaunque parezca raro para los paradigmas
de otros países, en Cuba es preferible ser
ignorante que tonto, se premia ser temerario
por aborrecer la cobardía y en la última
escala del desprecio, en el último círculo del
Infierno, se encuentran los delatores y los
violadores. Quizás el influjo literario más
atractivo y empleado ha sido el de cierto
gongorismo en el procedimiento de la exageración en el lenguaje, pues se estima mucho

Cathedra no. 15, enero-junio 20 I 1

la elocuencia, especialmente en su
artificiosidad y recargamiento de alusiones,
mas con algunos reparos: en vez de servir
para condensar e intensificar una actitud
cultista, ha sido utilizado mayormente para
regodearse en destacar defectos, señalar
deficiencias o reírse de carencias, y aquí el
sentido se acerca más al espíritu de Quevedo.
En este barroquismo integrado predomina
el sentimiento satírico de la picaresca en la
Isla.
Ejemplos abundan desde las primeras
manifestaciones de la poesía cubana, baste
recordar el soneto de sabor quevediano "El
petimetre" de Manuel de Zequeira y Arango,
dedicado al joven poeta habanero Miguel
González, un criollo rico y pretencioso:
Un sombrero con visos de nublado,
Ungirse con aroma el cutis bello,
Recortarse a la Titus el cabello,
Y el cogote a manera de donado.
Un monte por patilla bien poblado.
Donde pueda ocultarse un gran camello.
En mil varas de holán envuelto el cuello,
Y en la oreja un pendiente atumbagado.
Un coturno por bota, inmenso sable,
Ajustarse el calzón desde el sobaco,
Costumbres sibaritas, rostro afable
Con Venus, tedio a Marte, gloria a Baco:
Todo esto y mucho más no es comparable,
Con la imagen novel de un currutaco.

Más que exceso de ornamentación o
engalanamiento del lenguaje, lo que
predomina es una sobreabundancia irónica
de la exageración hasta la caricatura; más
que imitación a los modelos y paradigmas
del clasicismo, o retorno al espíritu que estos
inspiran, lo que se propone el poeta es usar
estos símbolos para criticar la suavidad
gozosa de cubanía en la descripción del
protagonista del poema, quien prefería la

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�Lezama o el arte de la exageración / Juan Nicolás Padrón

Lezama o el arte de la exageración / Juan Nicolás Padrón

• 1

compañía amorosa, alejado de lo épico y
muy apegado al vino, un verdadero desastre
ante la actitud moral que debería asumir
socialmente, según el código de Zequeira,
quien estudió en el Seminario de San Carlos,
había marchado como cadete a una expedición militar a Santo Domingo para ganar los
grados de teniente coronel del ejército español,
después de pelear contra Simón Bolívar
regresaba a Cuba y se trasladaba a Matanzas
con la razón extraviada, pues según cuenta
Cintio Vitier (1970) en Lo cubano en la
poesía "entre otros delirios, creía que al
ponerse el sombrero se tomaba invisible", y
argumenta Cintio que fue una "singular
locura de extraña sugestión mágica".
En los estudios que José Lezama Lima
realizara sobre la poesía cubana desde sus
inicios, encontró estos y otros ejemplos que
decididamente entraron en su canon poético
para la construcción de una imagen que tenía
muy en cuenta lo hiperbólico, así como
cierto sentido del humor socarrón, además
de realidades que parecían absurdas o
semejaban formar parte de una fantasía
artística por los recientes modelos humanos
que construían otra sociedad. En una Isla tan
poco solemne, donde la ritualidad y lo formal
duraban muy poco y parecían esfumarse y
sustituirse por un goce que definitivamente
persistía en el batallar cotidiano entre piratas
y huracanes, hasta el culto católico tendría
que someterse a una prueba de fuego por la
displicencia de sus gentes y su poca vocación
estoica. De los estudios que Lezama haría
de los 'orígenes' del pueblo cubano, sabía
que a pesar de su catolicidad, el culto se
había tenido que adaptar a las contingencias
de una práctica gozosa y festiva, casi siempre
animada por los placeres de la mesa y con la
aquiescencia de Baco. Pronto desaparecieron
las plañideras, incluso se prohibieron por la
Iglesia, porque no lloraban con emoción o
entrega, y no servían para expresar el dolor
con el desgarramiento que merecía la circunstancia, sino más bien con cierto aire de zumbón
descreimiento. En las actas del Cabildo
recogidas por Gustavo Eguren (1986), en La
fidelísima Habana puede leerse que el 25
de enero de 1567:
... mandaron a que ningund bodeguero ni
tabernero antes de misa los Domingos e
fiestas de guardar no tengan sus tiendas
abiertas ni den de comer antes de misa ... ;

y se reiteraba el 12 de junio del mismo
año:

■

... por cuanto ay mucho desborden los
Domingos e fiestas de guardar en las tabernas
y bodegones en dar de comer e vender vino
antes de misa mayor se pregone públicamente
que de aquí adelante ningund tabernero abra
taberna ni venda vino ni ninguna persona
hasta ser dicha e acabada la misa mayor. ..

La transgresión de los límites y el
traspaso de lineas para romper lo ceremonial
estaban presentes desde el siglo XVI.
Frente a esta realidad histórica, Lezama
sabía que para representar la imagen poética
de Cuba, expresada desde los orígenes e
incorporarla a la contemporaneidad de su
arte poética, tendría que redimensionar un
singular barroquismo apoyándose, entre
otros recursos, en la hipérbole, una figura
retórica que reforzará o enfatizará ideas y
sentimientos hasta el desborde de la razón o
de la emoción; este seria su tropo preferido,
al menos el empleado con una magistral
fantasía y una fabulosa imaginería, que
consistía en exagerar los rasgos mediante
una imagen que en la poética lezamiana
crecía amplificándose y encadenándose con
el método de la sobreabundancia hacia el
objetivo de una búsqueda infinita; pero esa
imagen se multiplicaría en una sumatoria de
elementos dispersos para producir una
trascendencia ambigua, como corresponde
al buen arte, a veces una escondida broma
que se enmascaraba dentro de un lenguaje
florido, cuyas múltiples sugerencias alcanzarían desde una crónica de costumbres, el
relato fantástico, una metáfora autobiográfica
o la yuxtaposición de lo imaginado con una
realidad que por cada lectura adquiría otro
significado diferente para ser presentada y
representada dentro de los más extraños
vínculos y relaciones en un sistema
exageradamente expuesto y desplegado
hasta el agotamiento. La estética de su
lenguaje se iba cumpliendo al prolongar la
hipérbole y otras imágenes en un espaciotiempo mítico que hechizaba hasta un
contagio de aquelarre: "la cantidad hechizada"
a la que aspiraba. En la obra poética inicial
de Lezama su obsesión consistió en hallar
vías de conocimiento para desentrañar el
rumor de la naturaleza y ciertas informaciones
de la sociedad cubana que no se encontraban
ni en los libros de historia ni en ninguna
disciplina de las ciencias. Su poética cumplía
mediante estos procedimientos la tarea de
proponer una teoría del conocimiento ajena

Cathedra no. 15, enero-junio 201 1

a las asignaturas que se enseñaban en
cualquier escuela.
¿Acaso en los "Sonetos a la virgen" no
resultaría excesivo mostrar dudas tan
pragmáticas?: "¿Y si al morir no nos acuden
alas?". ¿No sería un exceso de entusiasmo
en el estudio poético sobre la luz cubana del
poema "Noche insular: jardines invisibles",
solicitar "cantidades rosadas de ventanas" y
declarar "que nacer es aquí una fiesta innombrable"? ¿Al encuentro con La fijeza (1949),
no traspasaría cualquier límite la prolongada
observación del poeta ante un mulo que
carga frente al abismo, que persiste subiendo
entre desfiladeros y "cajas de aguas",
detallado minuciosamente en la "Rapsodia
para el mulo"? ¿No sería demasiado, quizás
hasta como tema para una novela, contar con
tantas historias ocultas y entretejidas
alrededor de un garzón que vende una
estalactita en "El arco invisible de Viñales"?
¿Existe otra manera tan descomunalmente
desarraigada de expresar una frustración en
"Danza de la jerigonza" cuando insiste,
pertinaz, en la pregunta?: "¿Oye alguien mi
canción?" ¿Quién pondría en duda que la
enorme extensión del poema "Dador", con
varios centenares de versos y versículos, es
una colosal catarsis, un desborde artístico
fuera de los formatos de cualquier poema?
¿No resulta demasiado provocador o salido
de las reglas al uso que la continuada serie
de 28 sonetos sin nombre bajo el título de
"Las horas regaladas", que constituye un paseo
por la cultura grecolatina, sea el antecedente
del poema extenso "Para llegar a la Montego
Bay", una composición que sin lugar a dudas
propone una de las visiones poéticas más
detalladas y fabulosas que se hayan hecho
de esa ciudad de Jamaica y también del
Caribe? ¿Alguien duda que los proyectos de
sonetos esbozados en "Venturas criollas"
poseen tantas claves ocultas como una infinidad de vivencias subjetivas del poeta, quizás
desde empinar papalote hasta estar en el
trance de bailar sin saber?
Ningún poeta ha tratado tanto el tema de
la luz de la Isla como Lezama; en "Himno
para la luz nuestra" la naturaleza de todas
las luminosidades posibles se va revelando
hasta agotar el tema; algo parecido ocurre
con el motivo de la amistad en los poemas
que se agruparon bajo el título de "Primera
glorieta de la amistad", y posteriormente,
con las "Décimas de la querencia". El autor
extrae todo el caudal de sentimientos y

Cathedra no. 15, enero-junio 201 1

pensamientos a un argumento, más allá de
cualquier dimensión estándar o de longitud
esperada. Recurre a los elementos más subjetivos y a las relaciones más inesperadas,
su imaginación ebulle en la imagen poética
de una manera dramatizadamente excedida,
como si se tratara de una puesta en escena
interminable en que se obliga a decirlo todo
sin lograrlo, un monólogo que siempre tiene
posibilidades de continuarse. Cualquier
observación de la naturaleza o de la sociedad
sirve para ensanchar el discurso: bien el
tintineo de la lluvia y el murmullo de las
hojas, una helada sonrisa y el intercambio
de miradas. Historias y mitologías, realidades
ocultas y subjetividades singulares hacen un
trenzado que se dimensiona hacia un
discurso eterno, perpetuándose y
agrandando la multiplicación de historias,
una especie de bola de nieve cuesta abajo o
un círculo que traza una espiral multicolor
infinita, las 'eras imaginarias' en que se
revelan diversos sujetos, disímiles fábulas o
fantasías, armas junto a esfinges, faunas
fantásticas o inventadas acompañadas de los
más extraños objetos, generalmente
apegados a un gran poder plástico y sensual,
que cobran vida en la sugestión de un verso
y se dimensionan a la realidad artística en la
que vive el poeta. Con frecuencia sus poemas
son fragmentos, proyectos inconclusos de
una obra por terminar, quizás como
invitación a que se complete en el lector,
porque al entrar en la dinámica de su
universo no se aprecia un final, y los textos
podrían continuarse en otras incitaciones
hasta nunca acabar. Lo más singular y
auténtico es que la sustancia de ese arte está
en la raíz de la historia y de la sociedad
cubanas, se encuentra en la calle o en las
personas más sencillas del pueblo, con una
naturalidad asombrosa a pesar de la
artificiosidad con que se ha presentado, y a
pesar de cualquier tiempo transcurrido aún
es posible apreciar y catar su presencia si se
hace una indagación social. A quien haya
vivido una tradición que se ha ido extinguiendo, los enormes poemas de Lezama le
sugieren recordar numerosos y minuciosos
ángulos perdidos o difuminados, ubicados
en la subjetividad del poeta en contacto con
la vida cotidiana de su país, especialmente
de La Habana; baste mencionar el poema "El
coche musical", que tiene un epígrafe
explícito: "En recuerdo de Raimundo
Valenzuela y sus orquestas de carnaval".

�Lezama o el arte de la exageración / Juan Nicolás Padrón

El arte de la exageración se fue
atenuando, en sentido general, atendiendo a
las dimensiones de los formatos en los
últimos poemas escritos por Lezama, pero
no en la intensidad de su lenguaje,
provocador de una tensión lexical y
semántica que ya había sistematizado como
canon inherente a su estilo. Un estudio
extenso sobre el agua y la oscuridad puede
leerse en las 24 décimas del poema "Agua
oscura" del libro Fragmentos a su imán
(I 977), un discurrir en la sombra escrito en
1972, uno de los años de mayor aislamiento
y soledad del autor; sin embargo, una
reflexión sobre la cercanía y la desaparición
de una pareja a ambos lados de un espejo,
invita a la curiosa lectura de "El abrazo",
una composición de dimensiones 'normales'
cuya exageración se concentra en una
meditación fantástica de ese encuentro.
"Universalidad del roce", escrito en 1974,
fue la propuesta del poeta cuando se insistía
en el localismo o 'el tojosismo' desde la
promoción cultural de algunos burócratas del
entonces Consejo Nacional de Cultura, quienes
creían que por esa vía se inculcaba el amor
a la patria en una nación que había crecido
en su identidad con la cultura universal:
La universalidad del roce,
del frotamiento, del coito de la lluvia
y sus menudas preguntas sobre la tierra.
¡Qué engendros para una nueva raza!
¡Qué nueva descendencia del hombre y de la
piedra!
Lezama argumentaba la cubanidad como
descendencia nueva de un mestizaje e
hibridación con el mundo en la Isla, y para
rematar, con su típica amplificación de
elementos fantásticos, concluía:
El gato copulando con la marta

no pare un gato
de piel shakesperiana y estrellada,
ni una marta de ojos fosforescentes.
Engendran el gato volante.
(Lezama Lima, 1985).
No en balde, tal vez para ejemplificar y
actualizar este hecho fecundante en una
versión narrativa de una generación, Abe!
Prieto se remitió a ese poema al elegir el
título de su primera novela: El vuelo del
gato.

■

Lezama o el arte de la exageración / Juan Nicolás Padrón

Al revisar Paradiso, la hiperbolización
es constante también, como corresponde a
una summa poetica que veriti a en prosa lo
que ya se había desarrollado en versos narrativos y líricos. Lezama no reduce su espesor
conceptual hiperbólico ni las parábolas de
proporciones excesivas para expresar su
visión artística de raíces y destinos de la Isla;
bajo una narración que siente la necesidad
de la explicación pedagógica a cada
momento, concibe el texto también como un
ensayo, sin dejar de poetizar nunca en un
lenguaje que se ha considerado 'neobarroco'
a partir del referente europeo, pero con un
sustrato de picaresca auténticamente cubano
que en ciertos momentos tiene una notable
evidencia y que visita los más exóticos
confines del mundo:
La viviente intuición de la mujer deseosa, la
llevó a mostrar una improvisada especialidad
en dos de las ocho partes de que consta un
opoparika o unión bucal según los textos
sagrados de la India. Era el llamado
mordisqueo de los bordes, es decir, con la
punta de dos de sus dedos presionaba hacia
abajo el falo, al mismo tiempo que con los
labios y los dientes recorría el contorno del
casquete. Farraluque sintió algo semejante a
la raíz de un caballo encandilado mordido
por un tigre recién nacido. Sus dos anteriores
encuentros sexuales, habían sido bastos y
naturalizados, ahora entraba en el reino de
la sutileza y de la diabólica especialización.
El otro requisito exigido por el texto sagrado
de los hindúes, y en el cual se mostraba también
la especialidad, era el pulimento o torneadura
de la alfombrilla Lingual entorno a la cúpula
del casquete, al mismo tiempo que con
rítmicos movimientos cabeceantes, recorría
toda la extensión del instrumento operante.
Pero la madona a cada recorrido de la alfombrilla, se iba extendiendo con cautela hacia el
círculo de cobre, exagerando sus transportes,
como si estuviese arrebatada por la bacanal
de Tannhauser (Lezama Lima, 1988).
Reafirmando la fundación de una tesis
de insularidad teleológica más que teológica,
partiendo de diversas cosmogonías más que
cosmologías, la novela hace gala de un constante engrandecimiento de ciertos factores
predilectos de los cubanos, del sibaritismo
y del regodeo que traspasan cualquier dimensión imaginada; será suficiente recordar algunos
fragmentos de la célebre 'cena lezamiana':

Cathedra no. 15, enero-junio 2011

Hizo su entrada el segundo plato en un
pulverizado soufflé de mariscos, ornado en
la superficie por una cuadrilla de langostinos,
dispuestos en coro, unidos por parejas,
distribuyendo sus pinzas el humo brotante
de la masa apretada como un coral blanco.
Una pasta de camarones gigantomas,
aportados por nuestros pescadores, que
creían con ingenuidad que toda la plataforma
coralina de la Isla estaba incrustada por
camadas de camarones .. . Después de este
plato de tan lograda apariencia de colores
abiertos, semejante a un flamígero muy cerca
ya de un barroco, permaneciendo gótico por
el horneo de la masa y por las alegorías
esbozadas por el langostino, Doña Augusta
quiso que el ritmo de la comida se remansase
con una ensalada de remolacha que recibía
el espatulazo amarillo de la mayonesa,
cruzada con espárragos de Lubeck. . .. El
friecito de noviembre, cortado por rafagazos
norteños, que hacían sonar la copa de los
álamos del Prado, justificaba la llegada del
pavón sobredorado, suavizadas por la
mantequilla las asperezas de sus
extremidades, pero con una pechuga capaz
de ceñir todo el apetito de la familia y
guardarlo abrigado como en un arca de la
alianza (Lezama Lima, 1988).
Ante esta dilatación encadenada de maravillas que traspasan todo límite posible, la
realidad, por muy real que sea, se transforma
en una extensión artística lograda por el
milagro de lo excesivo.
La Historia no está ausente en la novela,
se palpa de modo indirecto pero gravitando
como una especie de inventario de trasfondo,
la escenografia en que se desenvuelven los
acontecimientos. Recordemos que Lezama
fue un participante de los hechos del 30 de
septiembre de 1930, y esta violencia vivida
de la lucha antimachadista dejó una huella
definitiva en su sensibilidad; con su lenguaje
hiperbólico y fabuloso característico,
describió de manera exclusiva y simbólica
el escenario de los acontecimientos:
Así los grupos, entre alaridos y toques de
claxons, se fueron deslizando de la plaza a
la calle de San Lázaro, donde se impulsarian
por esa avenida que lanzaba a los
conspiradores desde la escalera de piedra
hasta las aguas de la bahía, frente al Palacio
Presidencial, palmerales y cuadrados
coraünos, con los patines de los garzones que

Cathedra no. 15, enero-junio 201 1

parecían cortar la mañana en lascas y después
soplarlas como si fuese un papalote. La plaza
de Upsalón tenía algo del cuadrado medieval,
de la vecinería en el entono de las canciones
del calendario: cohetes de verbena y
redoblantes de Semana Santa. Fiestas de la
Pasión en el San Juan y fiestas del diciembre
para la Epifanía, esplendor de un nacimiento
en lo que tiene que morir para renacer. El
cuadrado de una plaza tiene algo del
cuadrado ptolomeico, todo sucede en sus
cuatro ángulos y cada ventana una estrellita
fija con sus ojeras de riñonadas. Las
constelaciones se recuestan en el lado
superior del cuadrado como en un barandal.
Algunas noches, al recostarse la cabeza de
Jehová en ese lado, parece que el barandal
cruje y al fin se ahonda en fragmentos
apocalípticos (Lezama Lima, 1988).
Fiel a su modo católico y predilección
grecolatina de relacionarse con el mundo, su
punto de vista sobre estos sucesos aportó una
visión artística de singular proyección, que
los extraen de lo puramente histórico y los
introducen definitivamente en el universo
artístico.
En temas tan disímiles, Lezama nunca
abandonó el arte de la exageración; esta condición se explicita cuando comienza a definir
su sistema, pues esa misma desmesura le
confiere al espacio poético al explicar su
procedimiento de sintetizar en la imagen una
suma o generalidad; este logro consciente
lo considera necesario para que la obra poética
continúe viviendo después de la muerte de
cualquier autor. En La cantidad hechizada
(1970) y en la conclusión de su "Preludio a
las eras imaginarias", un texto escrito en
1958, el devenido ensayista ha señalado:
Solo el poeta, dueño del acto operando en el
germen, que no obstante sigue siendo
creación, llega a ser causal, a reducir, por la
metáfora, a materia comparativa la totalidad.
En esta dimensión, tal vez la más desmesurada y poderosa que se pueda ofrecer, el poeta
es el ser causal para la resurrección. El
poema es el testimonio o imagen de este ser
causal para la resurrección, verificable cuando
el potens de la poesía, la posibilidad de su
creación en la infinitud, actúa sobre el continuo de las eras imaginarias. La poesía se hace
visible, hipostasiada, en las eras imaginarias,
donde se vive en imagen, por anticipado en
el espejo, la sustancia de la resurrección.

■

�Lezama o el arte de la exageración / Juan Nicolás Padrón

Obsérvese que Lezama siempre creyó
que la dimensión desmesurada de la
metáfora -representada fundamentalmente
en la hipérbole-- resultaba lo más poderoso
que se podía ofrecer al crear la nueva
causalidad de la resurrección. Tal creencia
se hizo también muy pronto regularidad en
los orígenes de la poesía cubana y ha estado
presente en nuestras 'eras imaginarias'; baste
volver a Zequeira, quien contribuyó a
establecer el gusto por el humor en las
décimas, enfatizando este acento cubano que
ha permanecido hasta hoy en los cantores
de la Isla:
Yo vi por mis propios ojos
(Dicen muchos en confianza)
En una escuela de danza
Bailar por alto los cojos:

■

XXI razones para quererlas.
Hubo ciegos con anteojos
Que saltaban sobre zancos,
Y sentados en los bancos
Para dar más lucimientos
Tocaban los instrumentos
Los tullidos y los mancos.

(Aproximaciones a la más joven poesía femenina
cubana, desde la antología Queredlas cual las hacéis.
XXI poetistas cubanas del siglo XXI)

Bibliografía
Eguren, G. ( 1986). La fidelísima Habana. La
Habana: Letras cubanas.
Lezama Lima, J. ( 1988). Paradiso. Madrid:
Colección Archivos.
Lezama Lima, J. (1985). Poseía completa. La
Habana: Letras cubanas.
Vitier, C. (1970). Lo cubano en la poesía. La
Habana: Letras cubanas.

Cathedra no. 15, enero-junio 201 1

Yanelys Encinosa Cabrera
El verso se desnuda sobre el cuerpo de la
Isla. Entreteje los contornos. Aúna los
fluidos la nutricia vena de la juventud. La
feminidad se desdobla en fibras diversas, en
las de antaño y las de los nuevos tiempos.
Queredlas cual las hacéis. XXI jóvenes
poetisas cubanas del siglo XXI vienen a
hacer una voz con la variedad de sus tonos.
Gracilidad, aspereza, serenidad, desconcierto,
conciertan este coro múltiple y unitario, voz
orgánica y plural de la más nueva poesía
escrita por mujeres en nuestro país.
Noel Castillo González y Maylén
Domínguez Mondeja, en esta antología
publicada en el año 2007 por la Casa Editora
Abril, han colectado un muestrario poético
de la mayor parte del territorio nacional,
cualidad que aporta tanto a la configuración
del mapa escritura) cubano, como a la
promoción y difusión de la obra de autores
de provincia, todavía desfavorecidos en los
espacios literarios del patio. Sólo algunas
lagunas resienten el tapiz: la ausencia de
nombres de La Habana, Isla de la Juventud,
Ciego de Ávila, Santiago de Cuba y Granma,
hecho que podría cuestionar la presencia en
estas regiones de altas voces femeninas; o
que denunciaría un deficiente trabajo
publicitario y la carencia de espacios para
la divulgación de obras de reciente factura,
producidas por jóvenes autoras locales que
merecerían alcanzar renombre a escala
nacional. Sin sumar a ello lo que la inevitable
subjetividad de los antologadores -sus
lecturas y preferencias- incide en todo proceso de selección, cuanto más la fragilidad
de una línea divisoria maleable, resbaladiza,
indómita, por la inmediatez del suceso,
tendiente a necesarias reformulaciones.
Se ofrece, sin embargo, un admirable
tejido, de texturas diversas, y contrastantes
matices. La antología logra ser representativa de las distintas líneas ideo-estéticas y

Cathectra no. 15, enero-junio 2011

temáticas que vertebran el concierto poético
de la Isla a principios de siglo; y alista el
tablero para posibles sistematizaciones de
época o estudios generacionales.
Adentrándonos en una revisión formal,
asalta la preponderancia del verso libre, que
sólo en escasos ejemplos convive con la
métrica tradicional hacia el interior de una
muestra individual o de un mismo poema.
Déborah García Morales exhibe un soneto
--endecasilábico, con apertura y cierre de
alejandrinos, de rima consonante- apegado
al neorromanticismo,junto a piezas de verso
libre en las que el tono conversacional aporta
intimismo y corporeidad a lo emotivo
amoroso. En tanto, Katia Gutiérrez alterna
la rima consonante con el verso libre en una
misma pieza, con libertad métrica y estrófica,
y recurre al tono conversacional como
vestidura de un discurso reflexivo, por
momentos metafisico. Con la salvedad de
estas alusiones el dominio del versolibrismo
es aplastante. La inclinación recurrente hacia
la libertad métrica de la vanguardia aduce
la necesidad de soltura expresiva, dato que
en la mujer podría embargar connotaciones
de interés sociológico para los estudios de
género; teniendo en cuenta que los
cultivadores de las formas clásicas en las
últimas promociones son en su mayoría
hombres (Alberto Serret, Virgilio López
Lemus, Roberto Manzano, José Luis
Serrano, Jesús David Curbelo); mientras que
las poetisas jóvenes, según muestra esta
antología y otras recientes, prefieren la
libertad métrica -llevada incluso al extremo
de la prosa, por Kenia Leyva Hidalgo-,
búsqueda emancipatoria que puede superar
los marcos de la finalidad estética y alcanzar
el interés ideológico de desatar, descomponer, transgredir límites y cánones, romper
las junturas que someten pensamiento y
sentimiento al dominio del metro, como ha

11

�XXl razones para quererlas / Yanelys Encinosa Cabrera

de destrozarse la medida, la enquistada
compostura que a la mujer se le ha impuesto
por fatídica herencia patriarcal a lo largo de
siglos.
Se incluyen aquí XXI poetisas nacidas
entre 1971 y 1984, es decir, de edades comprendidas entre los 35 y los 23 años hasta el
momento de cierre de la selección -recuérdese
que el libro fue publicado en el 2007-.
Ninguna de ellas nació antes de 1970:
ninguna vio a los Barbudos bajar de la Sierra,
ni vivió la primera década de efervescencia
revolucionaria. Acaso ninguna luciera su
uniforme escolar con el mismo ardor de sus
padres. Los más altos acontecimientos de la
historia patria estaban para ellas más
distantes en el tiempo. La historia de la que
participaban era la de la vida cotidiana, la
de mantener las conquistas. La dura ruptura
del Campo Socialista y el crudo Periodo
Especial les llegó a las mayores en la
adolescencia, edad de turbulencias y por
antonomasia de adolecer, doblemente por la
circunstancias; las más jóvenes, inocentes
niñas, les tocó no comprender lo que ocurría,
apenas compartir la perplejidad de sus
padres. La eclosión poética de estas muchachas
se avalancha en un periodo de más calma,
de reacomodos, luego de salvar las grandes
crisis, cuando el país emergía del naufragio
y ellas mismas florecían a la juventud. Esta
realidad condicionará preocupaciones e intereses que articularán la materia de sus versos
y las distinguirán de otras promociones.
Se despliega entonces, un glosario de
temas vasto y vario, unos universales,
arraigados a nuestra tradición, con frescas
tonalidades, otros de reciente incursión en
las letras cubanas, con una novedad matizada
por la recuperación de los clásicos.
El ancestral amor de pareja pervive en
diversas formas: la añoranza del amor
perdido en la poesía de Irina Ojeda Becerra,
y en la de Déborah García Morales, a quien
alimenta ciertos aires de Luisa Pérez de
Zambrana; el suave lirismo amatorio,
nostálgico, de Kenia Leyva Hidalgo; la
ruptura marital ("la brusca transición de un
marido a otro") o la indiferencia del esposo,
que Gleyvis Coro Montanet asume con cruda
ironía, sarcástica y sin dramatismos,
aportando frescura a la temática; el amor
adolescente, el erotismo lírico, apegado a la
abigarrada condición de amante-hembramadre, que confiere atractiva singularidad a
la obra de Aymara Aymerich.

■

XXI razones para quererlas / Yanelys Encinosa Cabrera

El tema horno-erótico, que sólo había
aparecido sutil en Poveda y Ballagas y había
alcanzado mayor representatividad hacia
fines del siglo pasado en la poesía escrita
por hombres, viene a insertarse al entramado
de esta promoción de inicios de siglo, con
el advenimiento catártico y desembarazado
del discurso lésbico. La novedad del tema
es matizada por los guiños culturalistas, de
profunda raíz en nuestra literatura, como la
recuperación intertextual que emplea Marilin
Roque del referente sáfico, "mujer de Lesbos",
por la doble condición de poetisa insular,
más aún por la ambigüedad sexual que
algunos han deducido de ciertas traducciones
y de la concepción erótica griega.
Esa inclinación culturalista o coqueteo
intertextual con personajes de la literatura,
el arte y la historia universales, fue rescatado
de la tradición prerrevolucionaria por una
zona de la poesía de fines de 1980 y 1990:
Roberto Méndez Martínez, Raúl Hernández
Novás, José Pérez Olivares, Jesús David
Curbelo, entre otros, han cultivado esa
tendencia.
Los poetas que irrumpen en las letras con
la nueva centuria, heredan de sus predecesores, también aquella vertiente. Aparece el gusto
por reflejar la relación del individuo con el
hecho artístico, en "Mujer con caracola",
donde Teresa Fornaris, con exquisita sensibilidad femenina descubre su sorpresa ante
un cuadro de Fabelo. El referente clásico como
alegoría política-uso este asentado en nuestra tradición literaria desde el siglo XIX'se nos ofrece en "Conversación de Calígula
con Claudio", de Kenia Leyva Hidalgo. Es
más frecuente el empleo de un personaje de
la cultura universal que sirva de analogía o
vestidura simbólica para el sujeto lírico o su
destinatario poético: aquí la Safo de Marilín
Roque, aludida antes; la Helena de Isaily
Pérez, para magnificar a la destinataria,
superponiendo sobre ella a la legendaria
bella por antonomasia, en una relectura
contemporánea del mito; o el viejo soñador
de la torre del Dux, que toma cuerpo en el
sondeo existencial de Clara Lecuona Varela
("Manuscrito hallado bajo una ventana de
Bohemia"). No falta la intertextualidad con
el motivo poético, como los ojos feroces que
mueven a Aymara Aymerich a las "Frases
1

Recuérdese en la dramaturgia, por ejemplo, a Los

últimos romanos de José María Heredia.

Cathedra no. 15, enero-junio 201 1

extensas para Alejandra Pizarnik". Hacia el
final del libro, la antologada más joven,
Legna Rodríguez Iglesias aporta novedad a
esta línea, pues se aleja de las finalidades
culturalistas más usadas otorgándole a la cita
de elementos griegos ("El triángulo de
Anaximandro"), judeocristianos y del arte
contemporáneo ("Las Voces") un componente
lúdico-onírico-agresivo-desacralizador, en
suma transgresor, que pretende confrontar
el gusto canónico para subvertir preceptos
estéticos anteriores.
El interés por el individuo, su experiencia
íntima y su preocupación existencial, había
despertado hacia los 1980 del letargo coloquialista, demasiado sumido en la vorágine
social de la vida revolucionaria. En el umbral
del nuevo milenio la búsqueda existencial
pervive como sólida temática dentro de la
multiplicidad. Así lo evidencia este libro que
abre sus páginas con la poesía de Nuvia
Estévez: marcada por el drama íntimo experimenta una disección visceral que sacude
los vórtices de un doliente pesimismo,
sanguíneo, violento hacia su más profunda
incertidumbre de superviviencia. La frustración, la crisis vital, emerge también del
discurso de Marilin Roque. Maylén Dornínguez
Mondeja se cuestiona la pertinencia de actos
pasados, e indaga sobre su suerte futura: qué
salto puede ahora curarme del delirio. Lisy
García Valdés destila pesimismo, angustia,
cansancio por la soledad, la ausencia crónica
de Dios y del retrato de un buen hombre en
las paredes. Lariza Fuentes López comparte
.el mismo padecimiento: ese abandono, esa
resistencia de Dios a su silencio, esa desolada
eternidad, y viste su discurso de nostálgico
lirismo metafísico, de acendrado trabajo con
la metáfora, la alegoría, la intertextualidad
bíblica. Naírys Fernández Hernández
también se ahoga, con un extraño gesto de
perplejidad, en la espera casi húmeda, como
una casa deshabitada, de ese guerrero suyo.
Dolor, desolación, parecen ser aflicciones
comunes a gran número de ellas.
Como puede observarse, algo las distancia
de sus hermanos mayores. Si el drama
existencial que volcó a los jóvenes de la década
de 1990 sobre el individuo, estaba marcado
en su raíz más profunda por la apabullante e
inexcusable crisis socio-económica del país
(caída del Campo Socialista '! Periodo Especial), que lanzó a los jóvenes de aquellos
años a la atrocidad del hambre, al paroxismo
del viaje o a un desesperado enclaustra-

Cathedra no. 1s, enero-junio 201 1

miento en la poesía; las entonces niñas,
adolescentes, encubrieron con su inocencia
aquellos pudores, y se ocupan ahora de otras
miserias, menos circunstanciales, más
universales hacia la esencia de su sexo: el
hambre de hombre, igual de humanos: la
muerte, la ausencia, la soledad. Aquellos
marcaron la carne de su verso con el nombre
de Cuba; con sus instintos y carencias doblados
sobre la inmediata realidad sellaron sus propios
nombres. Éstas no se agolpan por rubricar
una instancia nacional que las distinga o las
mueva a la renuncia, siquiera titular su
nombre en alguna dinastía perdurable; se
apegan a preocupaciones globales, comunes
a todo ser humano, cuánto más a las cósmicas
insistencias de su género.
No falta el hilo que las trence a sus predecesores. Alguna recuerda aún, la desgracia
familiar del naufragio: Yanira Marimón
Rodríguez, con la desaparición del hermano
en la obsesión por el mar, y Anisley Miraz
LLadoza, cuyo hermano mayor ha extraviado
el camino, regresan el tema del exilio, tan
apremiante en aquellos; pero con una ternura
melancólica, fraterna, más cercana al César
Vallejo de "A mi hermano Miguel" en la
sensación de pérdida y en la recuperación
del episodio infantil, que al Osvado Sánchez
de "Declaración política familiar", quien
mató a la hermana con un golpe de patria
ahí en la puerta porque cómo iba a romper
nuestro corazón de cinco puntas! cruzando
el agua.
El tema familiar se nos presenta en
disímiles facetas y se imbrica a otros también
frecuentes en nuestra literatura como el del
exilio -ya perpetuado desde Heredia y
Avellaneda en el siglo XIX y ejemplificado
antes- o el de la intimidad de los pequeños
pueblos -que caracterizó a Alex Pausides
hacia fines de la pasada centuria-. El hogar
provinciano, sus tradiciones, creencias, el
regodeo en el paisaje agreste cubano aproxima
a Yolanda F. Rodríguez Toledo y Roberto
Manzano, cultivf.dor de la llamada poesía
de la tierra; el cuidado en el lenguaje, el
juego con la imagen, la adjetivación, el
colorido, la palabra florida y abundante, la
alinean a la estética inspiradora de aquel; mas
la distingue una fragmentación discursiva, un
tono por momentos dramatúrgico-narrativo,
y esa oscuridad que envuelve a sus fantasmas, la tristeza por sus muertos. Maylén
Domínguez Mondeja también retoma la
memoria del hogar, las palabras del abuelo,

■

�XXI razones para quererlas / Yanelys Encinosa Cabrera

pero su motivo es la renuncia; claudica a la
docilidad de estirpe; pues la joven de
provincia guarda más altos sueños que los
de un jardín que sólo pausa tedio, / incurable
deseo de escapar. A diferencia de ésta, para
Annia Alejo Laborit lá lejanía de su familia
que vivió tierra adentro / y no conocía las
utilidades del océano promueve una añorada
vuelta a la semilla, pues toda tristeza actual
es el olvido / del acorde primero; poesía
reflexiva, filosófica a veces, escatológica,
casi apocalíptica otras, hacia el vértice de
sus tormentas.
Con una manera particular de lo doméstico sacude al lector Gleyvis Coro Montanet:
una suerte de divertimento, de bofetada
impúdica a todo dramatismo y al cinismo que
entraña la incomunicación marital. Algo de
temperamento, de hembrismo desembarazado
y la coloquialidad ironizante de su discurso
me recuerdan a cierta Carilda; pero desligada
de manías románticas y utopías sentimentales, impelida por el más liberal fuero
postmoderno y esa idea de progreso de la
generación favorecida/ por el imperialismo
de las latas de conserva.
La búsqueda metafísica de la Trascendencia2 parece sosegarse en estas muchachas,
declinarse acaso en un pesimismo que las
agota y les mutila la fe. Dios, el Señor, el
Maestro, es para algunas el destinatario
lírico, pero la palabra es más queja que
ruego, imputación en lugar de alabanza. La
demora de la solución divina que mueve a
Lisy García Valdés a la renuncia: Dios, ya
no vengas/ la espada ha caído; la visión de
Katia Gutiérrez del Dios castigador que
reduce la existencia al pergamino que es la
tierra, y esa mirada escéptica de Anisley
Miraz Lladoza, harta de las trampas que le
designa Dios; se confabulan como presagio
de época: el primado de la desesperanza, de
la distancia divina, y humana, en la era
expansiva de los mercados y ciberespacios
(demasiado espacio para la soledad). Más
cercanas están al Vallejo de "Los dados
eternos" y "Espergesia", que a la confianza
salvífica de Orígenes y sus seguidores.
También importa la polémica, la confrontación generacional, deslindar las las suertes

XXI razones para quererlas / Yanelys Encinosa Cabrera

de los que llegan nuevos a los sitios donde
una puerta / a más / ha sido clausurada
(feresa Fomaris), compadecer en su soledad
al poeta que me juzga, que ha leído con
escepticismo mi cuaderno y habrá pensado:
"pobre muchacha de provincia" (Yanira
Marimón).
Estas mujeres, mayoritariamente, 3
asumen su sexualidad con auténtico sentido
de perte(i)nencia. La carnalidad aparece a
veces suavizada de lirismo, otras se exhibe
sin recatos, con el fresco desembarazo del
nuevo milenio. Para Nuvia Estévez puede
ser un cuchillo lo que gotea su vientre, y
entre lo que hace vivir al trueno hacia la
superficie de su sangre, su vueva negra
ocupa un lugar de primer orden. Teresa
Fomaris conjura la feminidad con sensible
apego al hecho artístico: en "Mujer con
caracola" el seno firme advierte sus perfiles;
mientras en "Semejanza" la imagen de una
araña en la pared analoga la avidez de su
sexo, pues también ella se fricciona entre las
grietas en busca del infinito erótico
armándose en la penumbra de cada
movimiento. Lisy García Valdés posada
sobre el cristal abre las piernas/se reconoce
mujer, pero halla torpe su reflejo, pues
resiente la soledad de la entrega vacía: desde
el fondo colgaban cuerpos / ellos tiraban de
mis piernas / lanzaban aullidos terribles /
fui entonces una ciudad desierta. Para Katia
Gutiérrez el contacto físico conserva cierta
sublimidad que conjuga cuerpo y espíritu:
desnudo, / tu cuerpo se define,/salva lojusto
en cada territorio / así es que llego a un
roce de tu piel, así alcanzo otro sentido de
la sabiduría. Kenia Leyva Hidalgo opta por
la metáfora para sugerir el encuentro
amoroso: yo seguía con una tristeza
antiquísima / y un velero pretendiendo
hinchar sus velas / en mi vientre. Aymara
Aymerich se desnuda sin pudores ante el
joven amante: mi hermano adolescente y
limpio/(. ..) me lava la piel que lo alimenta
/ la piel que lo descuera / carne entre la
carne/(. ..) también las piernas mías que le
abro como siempre le abrí mi corazón.

Había orientado en las décadas de 1980 y 1990 hacia
una recuperación neorigenista de una vocación poética
alentada por la adhesión religiosa cristiana, a poetas
como los camagüeyanos Rafael Almanza, Roberto
Méndez y otros.

■

Bibliografía
Activa:
Castillo González, N. y Domínguez M. M. (2007).
Queredlas cual las hacéis XXI jóvenes poetisas
cubanas del siglo XXI. La Habana: Abril.
Consultada:

3

2

En las formas se dilata la madeja. Una
enarbola la tropología y engalana la palabra;
otra la despoja de artilugios para desnudar
su materia, su temblor, su fiereza. Se transita
del surrealismo lírico filosófico-existencial
de Nuvia Estévez hasta la sui-géneris
hibridez de Legna Rodríguez, entre
surrealismo y grotesco, onírico sarcasmo y
rabelaisiana impudicia, especie de procaz
juguete postrnodemo. Liudmila Quincoses
intuye la palabra como arteria de sus
sensaciones: azul, violeta, rojo, humedad,
anchura, frío ... sensorialidad de la palabra;
construye un imaginario poético, transido
sutilmente de insularidad (agua, barca, orilla,
abogados .. . ) para desde él sugerir,
contemplarse niña sepultada en la caja de
agua o retener en la memoria esas manos
agitadas en señal de despedida. Katia
Gutiérrez, Lariza Fuentes, Naírys Femández,
Annia Alejo, se apertrechan de imágenes,
alegorías y de cierta intelectivización y/o
emocionalidad de la palabra. Otras narran
desde el verso (Yanira Marimón, Gleyvis
Coro, Isaily Pérez, Anisley Miraz), o (se)
interrogan (Maylén Domínguez, Aymara
Aymerich, Irina Ojeda) sobre sus más
viscerales cocientes.
XXI jóvenes poetisas alcanzan a ilustrar
el estado actual de nuestra más nueva poesía:
estancia amplia, reciclable y renovante,
prolífica en multiplicidad de inclinaciones
formales y temáticas, convergencia y
convivencia dúctiles, planetarias, mas sin
amansamientos grupales, ni actitud de
racimos, ni liderazgos. Entonces, quererlas
cual (se) las hacé(n)is. Pues no las comunica
vocación alguna de uniformarse, de armarse
cofradías. Las unifica la directriz de formarse
una, de encofrar sus días, de a(r)marse cual
se han hecho cada una a sí mismas.

Sólo Marilín Roque es lacerada por su sexualidad y
aborrece su condición femenina: maldito el hijo de
mi madre que nació mujer, pues en otro poema, en
voz de Safo confiesa: Venus gemía esclavizándome a
su vientre / y mi adolescencia se rompió al fondo de
sus templos.

Cathedra no. 15, enero-junio 201 1

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•

�Tejido vivo

Ana Fabiola Medina
José Javier Vil/arrea!
Dejar la impronta, la huella de una presencia
que estuvo entre nosotros y que ahora,
pasado el tiempo, forma parte ya de aquello
que nos conforta, de nuestro entender y
transitar la vida (Villarreal 2011 ).

En el principio eran los poetas y los seres
que ellos imaginaron se entrelazaron para
crear, en un poema, al infante.
La poesía como sumo fenómeno de la
creación del hombre, se extasía en el cuerpo
elástico y nervioso de la inteligencia. Es
sumo por la ponderación del acto creativo
como un acto liberador en sí y autónomo.
Altamente autosuficiente. También es zumo
porque destila un estado de gracia que se
festeja a sí mismo propalándose, lenta, pero
inexorablemente, en aquellos seres que toca
(Villarreal, 2011 ).

Los objetos de la imaginación que han
creado los poetas son los verdaderos habitantes del mundo. Con el nombre de forma viva
(Langer, 1966), arquetipo (Jung, 2004) o
símbolo (Lorenzer, 1976), sobreviven a sus
autores mortales. No son más creación del
poeta, sino que conforman la piel del mundo
ideológico. Son tejido vivo, entes libres y
creadores perennes. Ni el tiempo tiene el
poder de erosionar su forma pues aunque el
olvido parece suprimirlos, la realidad es que,
en el intento de adaptarlos a las nuevas maneras, se les recubre con diversas vestiduras
que tan sólo alteran su apariencia. El símbolo
pennanece inmutable en su esencia, aún más,
su zumo se condensa. Y el infante mama este
zumo del seno de su madre (Lorenzer, 2001)
El bebé concibe sus primeros suefios con una
canción de cuna. Como todas, las madres
aprenden de la tradición oral cultural a
Cathedra no. 1s. enero-junio 2011

entonar sus sencillos versos. Pero hay
madres que seleccionan aquellas coplas que
tranquilizan como la leche tibia al bebé:
Arro"ó mi niño, arro"ó mi sol, ª"orró
pedazo, de mi corazón. Y las hay en cambio,

que sólo las repiten sin haberlas digerido:
Duérmete niño, duérmete ya, que viene el
coco y te comerá. Semejante arrullo, aún
entonado con la más dulce voz, le cae al bebé

como leche cuajada. Este torpe arrumaco,
coincide con el momento psicológico del
niño cuya voracidad le hace sentir culpa y
como consecuencia miedo a ser comido
(Bettelheirn, 1986).
La metamorfosis se lleva a cabo. Leer un
poema equivale, estrictamente, a ya no ser el
mismo. Se es otro si se lee y escucha, sobre
todo, lo que el poema nos dice y ejemplifica
a través de su estructura única (Villarreal
2011).

Como hijos del símbolo, pronto nos damos
a la tarea de asirlo, balbucearlo y garabatearlo. Así, el máximo logro del ser humano
es la adquisición del lenguaje pero cuando
nos sentimos conquistadores del espacio
expresivo, encontramos que al introducimos
en él, no somos más que su propia expresión,
somos sus sujetos (Lorenzer, 2001). El
lenguaje, fruto del símbolo, tiene la misión
de definirnos. Lo que hemos llamado
subjetivación, es decir, la interiomación e
integración de un mundo propio, no es sino
configuración: la modelación de acuerdo al
mundo que heredamos del otro.
Apenas unos años más tarde, los cuentos
de hadas nos conducen, con el rostro
adormilado y con pijama y todo, por en
medio del bosque encantado. Que un niño
aprenda abrirse al espacio imaginado
depende de que los primeros cuentos hayan
sido narrados por un padre o una madre

■

�Tejido vivo / Ana Fabiola Medina, José Javier Villarreal

amorosa. En este esfuerzo del lector, de
simular las voces de los personajes, el afecto
toca a la puerta y las formas simbólicas se
introducen al imaginario del niño. La voz
que narra al niño el cuento, además de
explicarle el contenido y la naturaleza de los
personajes, a los que da carácter con su
entonación, se muestra a sí misma. La madre,
o el padre, con el registro de su voz comunica
su ternura hacia el niño. Esa voz que
acompaña a lo largo de la trama del cuento,
dispersa la inquietud y el miedo (Rodari,
2005). Es así como el niño escucha relajado
hasta quedarse dormido. Pero aún hay más.
Esa voz amada introduce al infante a la
musicalidad, a la esencia rítmica propia de
la poesía y que aún la prosa manifiesta
(Gamoneda, 2007). De esta forma, se
sensibilizaba al niño que aprende a escuchar
el llamado musical que proviene de toda obra
de arte, aún siendo ésta un producto visual.
Tras Pulgarcito y el Gigante, Caperucita y
el Lobo, llegarán para los más afortunados
las odiseas de los mitos griegos o las
Aventuras de Tom Sawer y Hucleberry Fiin
de Mark Twain o Mujercitas de Louise May
Alcott. En cambio, los otros chicos, los
desafortunados que observan en la distancia
del televisor tan sólo representaciones digeridas, poco se nutrirán de estas experiencias.
Pero de seguir por este empedrado
llegaremos al abismo. Newton asegura el
descalabro (Villarreal, 2011 ).
El niño aprende del poeta a habitar un
mundo imaginado. No integra los elementos
de la realidad a su interior como objetos
concretos, sino que los transforma en
imagen. Es decir, los matiza de imaginación:
son magnificados, idealizados, mitificados,
etc. Estas figuras de la imaginación constituyen verdades psicológicas que le ayudan a
la aprehensión y comprensión del mundo
(Bettelheirn, 1986). Como lo hace el escritor
del cuento de hada01 niño escinde los
personajes ambiguos, simplifica los eventos
y exagera las cualidades. De esta forma, la
maldad se personifica con un lobo, la bondad
con un niño o una niña -arquetipos de la
inocencia (Bachelard, 1997)-, el padre
impositivo se percibe como un gigante y la
madre protectora como un hada. En la
imaginación del nifio, el temor adquiere
rasgos de monstruo, de dragón o de bruja,
personificaciones temibles, que sin embargo,

■

Tejido vivo / Ana Fabiola Medina, José Javier Villarreal
al tener forma puede ser controlados debajo
de la cama o dentro del clóset.
La cultura tiene innumerables recursos
para llegar y subjetivar:
Seremos hijos de nuestros libros -reflexiona
Antonio Gamoneda- si los hemos vivido y
nos han vivido a tiempo, o creceremos y
moriremos huérfanos de su insustituible
progenitura (Gamoneda, 2007).
No es hasta que podemos sostener un libro
y voltear sus páginas, para leer ya sea la
imagen o la palabra, que accedemos a ese
proceso de subjetivación voluntariamente:
como si tuviéramos conciencia de que en ese
dejar el alma a merced del poeta, nos transformamos en sujetos únicos. La modelización
simbólica no produce subjetividades iguales;
es más, los símbolos interiorizados activan
un juego parecido al caleidoscopio que en
cada giro concibe una nueva imagen, por lo
que ni siquiera se es idéntico al sí mismo
que se fue ayer. Cada uno es tallado por sus
encuentros con las fonnas vivas -apariciones
escribiría Gamoneda (2007}-y nadie puede
pretender que ha experimentado los
mismos encuentros de la misma manera que
el otro.
Supongamos que tenemos en las manos
el inventario del imaginario de Leonora
Carrington y pensemos que es posible salir
a su encuentro desde el momento mismo de
nacer. Mejor aún, imaginemos que nacen dos
Leonoras -nosotros somos la otra- y
escuchamos a aquella nana inglesa que la
arrulló con las leyendas celtas y los cuentos
de hadas, nos impregnamos del surrealismo
de Marx Ernst, y hasta vivimos juntas los
horrores de la guerra y del hospital psiquiátrico. Hay dos Leonoras, como hay dos ojos
en el mismo rostro pero, precisamente, ese
leve desplazamiento de la mirada de un ojo
a otro, ofrece diferencias en la perspectiva.
Un ojo nunca mirará lo mismo que su par y
este simple hecho nos impedirá ser esa
Leonora. Estaremos tan lleno de fantasías
como la original, pero seremos otra.
Que el mundo, pese a ser el mundo de todos,
no se revela de igual forma (Villarreal, 201 O).
El mundo simbólico es un tablero de
múltiples coordenadas, y en cada espacio de
intersección suefia un único sujeto.

Cathedra no. 15, enero-junio 2011

2

Me encuentro ahora con un texto que me
es cercano en muchas formas y tan distante
en otras. Algunas de sus referencias me
hacen creer que puedo ubicarme en sus
coordenadas, pero estas son coordenadas de
poeta: es palabra creadora que se desliza con
letra cursiva. En cambio, para reflexionar
sobre mis propios encuentros, requiero de
un teclado que me ayude a no dejar huella
de las frases torpes que no atinan a expresar
lo que pretendo sino hasta después de
múltiples pulidas y correcciones. Tras releer
las líneas me doy cuenta que esas mismas
referencias que me fueron familiares las he
mirado desde otra perspectiva y este solo
hecho, de entrada, me lanza con mis notas
hacia otro espacio. Es un hecho que yo
habito otras coordenadas.
Y sin embargo me atrevo a tejer mis
líneas con las suyas en un intento de hacer
más claros, con la ejemplificación viva, estos
pensamientos.
Pero variables y sumamente veleidosas son,
en cambio, las leyes de los dioses, y éstos
son plurales (Villarreal, 2011 ).
De entre los poetas, yo siempre preferí a
los que pintan la imagen, porque se antoja
congelada, de manera que me permite imaginar, si quiero, el antes y el después. De esta
manera conocí la mitología griega, mirando
las ilustraciones de unos fascículos editados
en 1973 que mi padre coleccionaba -estoy
segura que también por sus imágenes, pues
fueron el tema de muchos de los cuadros que
pintaba como pasatiempo. Siempre pensé
que fue un desperdicio, ya que talento como
pintor le sobraba-. En este material, que aún
atesoro, aparecen historias de la Teogonía
de Hesíodo ilustradas por pintores y escultores
de todas las épocas a través de la historia
del arte. Por supuesto que pude admirar el
mito impreso en las vasijas griegas que le
dieron origen, también seguí visualmente su
paso en la interpretación medieval y en la
renacentista, comprendiendo desde entonces
que el mito se conserva inmutable aún en la
traducción. Cuando al pasar las páginas arribé
a los finales del barroco, Goya dejó mi alma
de niña in-fante con Marte devorando a sus
hijos. Y no fue sino hasta después de muchas
releídas visuales que Siqueiros, con Prometeo,
Cathedra no. 15, enero-junio 2011

me mostró en la fuerza de sus pinceladas,
que el mito ostenta en las formas con las que
reaparece, el vigor del que le dota la
condensación adquirida a través del tiempo
y las culturas.
Aquí entra Wystan HughAuden (York, 1907.
Viena, 1973) con su Ícaro cayendo a las
profundidades de Poseidón. El barco sigue
su marcha porque tiene una ruta ya trazada
que debe respetar. Los campesinos siguen
levantando la cosecha en su incorruptible
indiferencia, y Brueghel ofrece el testimonio.
Pero el poeta también lo hace. Y éste, a
diferencia de la imagen que sólo da el
testimonio de un presente etemizante y
eternizado, ofrece el cómo se llegó hasta ahí
y el qué seguirá (Villarreal, 2011 ).
Brueghel, imaginado a veces como un
"sociólogo de campo" por el detalle con el
que narra los acontecimientos en sus pinturas, pintó inolvidables pasajes de la vida
cotidiana en los países bajos. Gracias a que
sus obras dan fe de tales costumbres es que
podemos danzar y sentamos a la mesa con
los aldeanos de aquellos lugares y tiempos.
Es característico de sus representaciones la
exageración de los gestos de sus personajes.
Pareciera que sus pretensiones fueron
imprimir comicidad a sus composiciones.
Pero Brueghel muestra en ello la intuición y
la habilidad del escritor de cuentos: al
exagerar define las intenciones de cada
aldeano, repartiendo un guión específico a
cada uno en la escena.
Cargamos pesos en la balanza de lo complejo
no olvidando aquello que decía Giuseppe
Verdi y Auden rescata: "Copiar la verdad
puede ser una buena cosa, pero inventarse la
verdad es mucho mejor" (Villarreal, 2011).
Más que copiar la verdad, Brueghel
inventó una verdad pintada. De toda su obra,
Juego de niños ( 1560) es la que más me intriga
y divierte. Apenas he tenido oportunidad de
admirar esta obra en la pantalla de la computadora, lo cual tiene la ventaja de que me
permite ampliarla para observarla con más
detenimiento sus detalles. Honestamente, es
una lástima que me pierda de la belleza de
la textura y de los tonos de los antiguos óleos
con los que fue pintada, sin embargo, lo que
he podido ver en ella ha sido suficiente para
animar mis reflexiones sobre el juego del niño.

■

�Tejido vivo/ Ana Fabiola Medina, José Javier Villarre::a::.l_______________

Digo que es una verdad pintada porque esta
imagen reúne a más de doscientos pequeños
jugando alrededor de ochenta juegos. Hay
que agradecer a Brueghel la paciencia para
representar con tal detalle, pues en este
cuadro descubrimos los mismos juegos que
nuestros abuelos enseñaron a jugar a
nuestros padres y que aún disfrutamos los
niños del siglo XX. Después de más de
cuatro siglos en el que el símbolo se trasladó
por la vía de la alegría y el gesto a través del
océano ¿se olvidarán de jugarlo los niños
virtuales del siglo XXI?
De plano y sin clemencia accedemos a una
persona, una joya del accionar del poema
que sí soporta su traslado de una lengua a
otra: el imaginario; aquello que no depende
en forma sustancial de las arborescencias de
la lengua, pero sí de una cultura que grosso
modo nos reúne como una familia
reconocible: la ficción poética. El rayo y sus
anillos dándole vueltas y más vueltas al
cuerpo placentario del hacer-pensar poético
(Villarreal, 2011 ).
El juego, como los cuentos, dan color a
nuestra infancia. Este encuentro infantil con
la ficción poética nos prepara para los manjares
maduros que nos ofrecerá la lectura de los
grandes creadores de imágenes como Borges
y Paz. Sin importar las palabras incomprensibles que quedaron en el misterio (Gamoneda,
2007), las huellas de los encuentros con
aquellas presencias nos llamarán desde la
infancia y la nostalgia nos obligará a recorrer
el camino de regreso de la mano de los
poetas (Bachelard).
Afirmo que la libertad expresiva de Auden
se permite registros múltiples de una pasión
por el hacer y el decir. Su poesía peca de
inteligente, de sagaz y atrevida. Y si peca
puede ir al infierno como sin duda Alicia en
el País de las maravillas, de Lewis Carroll,
se encuentra ahí, o estuvo ahí antes de
amotinarse y hacer su revolución para no
perder, sino conquistar, su paraíso. Lewis
Carroll fue maestro en Christ Church,
Oxford, a mediados del siglo xrx. W. H.
Auden, a principios del XIX, fue alumno en
la misma institución y principal figura de una
horneada de jóvenes talentos, entre las que
podríamos citar a Christopher lsherwood,
Stephen Spender y Cecil Day Lewis
(Villarreal, 2011).
La nostalgia nos llama desde la infancia
y nos obliga a recorrer el camino de regreso

■

de la mano del poeta. De Lewis Carroll hasta
hace poco conocí el nombre, aunque en
realidad resulta que se trata de otro ser
imaginado. Charles Dogdson fue el poeta
que al escindirse voluntariamente creando
un seudónimo, se quedó desnudo y se volvió
invisible (Carroll, 2010). En cambio a Alicia
la conocí desde niña, desafortunadamente,
del sinnúmero de versiones que hay de este
libro, tuve entre mis manos quizá una de las
más pobres: una edición ilustrada de Disney.
He dicho que siempre he amado las
ilustraciones, pero hay un abismo entre los
ilustradores que siguen las fórmulas de
Disney y la magia de Anthony Browne, por
ejemplo. Además, desde la infancia, amé
crear mis propias imágenes. Una lectura sin
'monitos' estimula de forma maravillosa la
imaginación del niño (Medina, 201 O). Así
que de Alicia no tengo una imagen sino la
figura de la niña de cabellos rubios y lacios,
con el vestido azul, el delantal, las calcetas
blancas y los zapatitos negros. Tal representación fue un obstáculo para que mi cabello
negro y rizado se identificara con el personaje central, así que tan solo seguí a esa Alicia
en su aventura. Hoy Carroll me da otra oportunidad. Usando como vocero nada menos
que a Borges, me invita a encontrarme de
nuevo con la pequeña Alicia (Carroll, Alicia
en el país de las maravillas y a través del
espejo, 20 l O). Tengo a mi favor, que los
cuentos de hadas no han dejado de ser mis
lecturas favoritas, lo que me ha permitido
conservar en mí ese núcleo de infancia del
que habla Bachelard (1977). Aunque no es
la lengua de su autor, espero que la
traducción que tengo en mis manos recree
fielmente su imagen y será entonces como
introducirme en la madriguera del conejo por
primera vez.
3
Tonos singulares y opuestos se dan cita en
su expresión lírica dando lugar a una
asamblea de atmósferas pocas veces padecida
en la poesía ... (Villarreal, 2011).
El poeta instruye al infante en el conocer
sensible del símbolo. Y aunque el pequeño
ignora que los seres imaginados que le
muestra, no son representaciones sino
presencias, de alguna manera lo intuye. Así,
el poeta le propone un espacio donde lo
anima a jugar con mundos imaginarios pero
propios, sabiendo que la única forma de
Cathedra no. 15, enero-junio 201 1

_ _______________T
_e..:.~_ido vivo/ Ana Fabiola Medina, José Javier Villarreal

aprehender al símbolo es introducirse con
él en la burbuja que nosotros mismos
soplamos. En su primera infancia el niño
habita en la imagen. Una imagen que no
alcanza la tangibilidad de la representación
al ser el infante un ser carente de habla. La
presencia, entonces, se vivencia en la inmediatez por lo que, al crecer el niño, ya no
será posible experimentarla nuevamente sino
hasta que se logra superar el estadio de la
representación, es decir, de la mediación y
dependencia del lenguaje para traducir las
percepciones. En este estadio al que el
hombre pertenece desde niño, el lenguaje
pretende definirlo todo y en este afán la
imagen atrapada en el concepto, se petrifica
en la representación; como si la experiencia
necesitara de un narrador para vivirse.
La mediación del concepto se interpone
entre el sujeto y la presencia. Sin embargo,
el niño conoce la alternativa de la mediación
simbólica. El símbolo se resiste al concepto
por ser un condensado de significados y
menosprecia también al signo que le representa en favor de su valor de presencia. Esta
inaccesibilidad a su significado hace del símbolo una epifanía, la revelación de sí mismo
y por tanto inmediatez (Zamora, 2010).
Una vez recuperada la infancia, lo cual
no sucede sino hasta después de la mediana
edad (Bachelard, 1997), es posible experimentar de nuevo la inmediatez de lapresencia,
quizá ya no como niño, pero sí como poeta,
artista, amante o místico (Zamora, 20 l O).
Antonio Gamoneda nos hace una confidencia:
tras ese surrealismo con el que se ha calificado
su poesía, no hay más que materialidades
rescatadas de su infancia. Los objetos que
aparecen en su poesía, no son más que objetos
comunes en cualquier biografía: el azúcar,

la alfombra, la madre o la muerte (Gamoneda,
2007).
La diferencia la ha hecho el poeta, que ha
dotado de sensibilidad al infante para congelar el escenario del instante y cargar con su
esencia las cosas que lo testifican. Las experiencias mediadas por el símbolo, atesoradas
en la infancia, logran hacer del niño un tejido
vivo. El poema crea al poeta.
Lo que sí le dio fue una cama amplísima
donde retozar a pierna suelta soñando a cada
rato su verdad, la verdad con la que nos
congratulamos y contagiamos en sus poemas
y ensayos (Villarreal, 2011 ).

El niño que fuimos es ahora materia
plástica del poeta galardonado. Poco nos
hace falta para convertimos en imagen.
Ya que si los impulsos son diferentes en cada
aventura escritura!, la maestría de la mano,
la "letra", con su libertadora y socarrona
inteligencia ... se compacta de poemas del
todo memorables por sus cambios no sólo
de ritmos, de estructura estróficas,
variaciones de verseo; sino en el abanico
atmosférico que presentan a medida que nos
adentramos en sus hospitalarios recovecos
donde late, de forma implacable, el corazón
de una narratividad imperante y sumamente
cuestionadora (Villarreal, 201 1).
Creemos que hemos imaginado un
mundo cuando es el mundo imaginado el que
nos ha creado. Al final, "el poema ha hecho
del lector imagen, poesía" (Paz, 2008).
La lección sentimental a esta altura, se inclina
a favor de una justicia y gratitud que no
desconoce al ser humano (Villarreal, 2011).

Bibliografía
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Cathedra no. 15, enero-junio 2011

■

�La educación y el desarrollo nacional

Leonardo Iglesias González
Con la masificación de la educación y la
carencia de empleos, la educación superior
ha perdido sentido; lo que se manifiesta en
la gran cantidad de profesionistas que no
ejercen su oficio y toman el empleo que les
es posible conseguir. Ahora se babia de 'una
cultura de productividad y de calidad', 'de
lograr niveles educativos del primer mundo',
'para que los jóvenes sean más productivos
para su sociedad', etc. En esta concepción
económica de la educación, se trata de
convertir al humano en una herramienta del
desarrollo socioeconómico; lo que es
revestido con la idea de que 'el desarrollo
de un país es inseparable de la educación'.
Desde la década de 1930 la educación
nacional mexicana se propone como el gran
proyecto, orientado a disponer de los servicios y bienes necesarios para la población y
coadyuvar al desarrollo de la nación. Para
el efecto, se planteaba proporcionar al país
los profesionistas suficientes y promover y
facilitar el avance de la investigación
científica y tecnológica, tendientes al logro
de la autonomía en el saber y la innovación.
En la realidad histórica, una gran cantidad
de profesionistas usaron la educación
superior como una manera de ascender en
la pirámide social y descuidaron el resto de
los objetivos.
El resultado es que estos profesionistas
formaron parte de la clase media; se despreocuparon de los problemas del resto de la
población y de la cuestión nacional, envían
a sus hijos a la educación privada y no dan a
su trabajo una dimensión social. Se puede
decir que, en general no dan a la profesión
un sentido social; esto es, no enlazan las
tareas de la misma con las de la sociedad en
la que se encuentran y sólo trabajan para sí.
En este modelo, la educación se halla al
servicio del individuo; lo que significa que
el Estado contribuye a formar profesionistas

Cathectra no. 1s, enero-junio 20 t t

que no se insertan en la dimensión social de
la vida; y que por tanto, trabajan contra la
conformación del tejido social.
Desde finales de 1960, la educación en
México ya no responde a esa necesidad
social y cultural; tampoco es un medio para
mejorar ingresos, escalar en la pirámide
social o lograr un desarrollo personal. Desde
los cincuenta muchos abogados estaban
desempleados, posteriormente se agregan los
dentistas y finalmente los médicos. Estos
profesionistas no encontraban ubicación
laboral en instituciones o empresas ni tenían
como alternativa el ejercicio libre de la
profesión. Se pierde el sentido del estudio
en relación con el desarrollo nacional y del
individuo. Éste no encuentra los medios para
lograr insertarse en la vida; mientras por otro
lado, sigue manteniendo las aspiraciones que
le dictan las pautas vigentes en la sociedad.
En la actualidad, la educación sigue
siendo apreciada como el elemento
fundamental del desarrollo nacional; y desde
los setenta se dice que 'la educación es la
mejor inversión'. El discurso dice que la
educación es el pivote fundamental del
desarrollo del país; sin embargo, tal como
se ha dicho previamente, una visión somera
de la historia de este proceso muestra que
en función de la educación superior desde
1930 se conformó una clase media que llegó
a ser el quince por ciento de la población
del país, en un periodo de sesenta aflos. Lo
que significa que en todo este tiempo se ha
invertido en educación; y sin embargo, el
país no avanza. Solamente avanzó el sector
de la población de clase baja que en función
de la educación superior avanzó a clase
media. He ahí el mito del papel de la
educación en el desarrollo nacional.
Se entiende que la educación básica es
fundamental para favorecer la construcción
de ciudadanos capaces de tener un criterio

■

�La educación y el desarrollo nacional / Leonardo Iglesias González

..

propio, pero no es sólo eso; está el analfabetismo funcional, que muestra que la educación
no es suficiente para la construcción de la
ciudadanía. Hay situaciones paradójicas de
empleados ilustrados y profesionistas que se
quedan sin empleo. Se dice que el elemento
básico para el desarrollo es la educación; sin
embargo, el desarrollo económico y social
del país ha dado retrocesos y los pocos
avances que se han logrado llevan a regresiones
en las que aumenta la pobreza y se generan
poblaciones marginales que se hallan fuera
de la cultura. En estas poblaciones, desde
hace mucho tiempo se ha demostrado que
el fracaso en el aprendizaje escolar se halla
en relación directa con las condiciones
materiales en que se encuentran los niños,
particularmente la escasa alimentación, el
descuido de su crecimiento, etcétera.
Los análisis sobre aprovechamiento
escolar muestran que el rendimiento es
mayor en el estudiante que tiene mejores
condiciones de vida; mientras que, a
igualdad de condición socioeconómica,
predomina la motivación en los logros del
alumno. Por otro lado, los resultados
muestran que el rendimiento escolar se
asocia estrechamente con el rendimiento
intelectivo del estudiante (CI). Si éste tiene
una media de cien puntos, de la misma
manera, la media de rendimiento corresponde
a cien puntos; por lo que se trata de pedir al
estudiante la aplicación de un mayor esfuerzo,
lo que a su vez fortalecerá su personalidad.
Se busca en estas circunstancias un aumento
en la varianza de las calificaciones, lo que
será indicador de una diferenciación mayor
de los estudiantes; lo que contribuirá
finalmente a la individuación de éstos.
La visión economicista de la educación
que rige en el país desde principios de los
setenta se traduce en modificaciones de los
objetivos institucionales donde la búsqueda
del saber se va a la instrucción para el ejercicio
de oficios. Para los padres lo que interesa
es el rendimiento de los estudiantes, que la
inversión en la educación de éstos genere
dividendos; para los maestros es la eficiencia
en el rendimiento de los estudiantes; y para
estos últimos es aprender lo que les es útil,
lo que necesitan, les sirve o les interesa. El
problema reside en saber lo que les 'es útil'.
Pues aparentemente es lo que les gusta o lo
que se halla en la línea de la currícula; el resto
de las materias es considerado como 'relleno'.
No se les ha mostrado que la cultura es inútil,
por definición; no sirve para algo.

■

En los alumnos se trata entonces de quitar
todo lo que 'está de más'; de aprender entonces
sólo lo que va de acuerdo con lo que quieren
y el resto es ignorado. Desde este punto de
vista se convierten en individuos que se
insertan unidimensionalmente en la cultura;
lo que probablemente se traducirá en la ignorancia de las consecuencias de sus acciones;
esto es, quedarán en el campo de la amoralidad.
Tal sería el caso del profesionista que
aprende lo necesario para estar dentro de la
industria ignorando las consecuencias de
ésta para el ambiente; o el político que ignora
la dimensión histórica de su acción, trayendo
por consecuencia de la misma daños a las
poblaciones y al curso que sigue el país; igual
es el economista que promueve acciones
sobre los recursos y bienes de la nación sin
apreciar las consecuencias sobre la vida de
las poblaciones. Querer aprender sólo 'lo que
gusta', significa que el individuo hace caso
omiso de la dimensión social e histórica del
conocimiento; significa apropiarse solamente
para sí lo que pertenece a la totalidad de la
especie.
La orientación social de la educación no
es resultado de un ánimo caritativo ni el
deseo de generosidad; es resultado de la
concepción social de los problemas, donde
lo social es considerado como la síntesis de
lo que sucede en el ámbito poblacional, y
que, por definición, es diferente de lo que
sucede en la dimensión individual de la
existencia humana. Dicha concepción social
incluye un cuerpo de conceptos específicos
para ese ámbito, métodos de abordaje y
procedimientos para la toma contacto con
la realidad y su análisis. Y tiene expresión
en las actitudes y preferencias del individuo.
Pregonar un valor o principio no es
suficiente para incorporarlo a la mentalidad
de los individuos; no es cuestión de adherirse
a un valor o de tomarlo como máximo en
una jerarquía. La formación de valores
requiere de la voluntad del individuo; la que
se expresa como la fuerza, el trabajo en el
cumplimiento de una norma específica. En
síntesis: sin esfuerzo individual y sin norma
cumplida no hay realización de valores. Por
otro lado, para que tengan un valor cultural,
los actos requieren ser observados por las
mayorías; esto es, que se hallen implícitos
en la vida cotidiana de la sociedad. El
individuo es portador de los valores; pero la
formulación de éstos se da en el seno de la
sociedad y pertenecen a la colectividad, para
un momento histórico preciso.
Cathedra no. 15, enero-junio 2011

_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _.=
L_
a educación y el desarrollo nacional / Leonardo Iglesias González

Una manera de introducir al estudiante a
dar una orientación social a la acción profesional es exponerlo a dicha realidad, y dirigir
su actividad hacia al análisis de los problemas que se plantean en ésta. La motivación
con fundamento en la concepción social de
los problemas, las prácticas profesionales y
la orientación hacia los problemas reales del
país, son hechos que fortalecen la pretensión
de lograr formar profesionistas que
coadyuven al desarrollo.
Desde este punto de vista los objetivos
de la educación son: formar individuos
preparados para generar conocimientos
(investigación), preservarlos y difundirlos

Cathedra no. 15, enero-junio 201 1

( docencia y difusión) y proporcionar
atención a la población (ejercicio profesional
y administración de servicios). Se considera
a la educación superior como un derecho del
ciudadano que opera como una retribución
a la población por su esfuerzo en la participación en la construcción del país y el cumplimiento con la carga fiscal impositiva. No es
la visión economicista que dice que los
impuestos los devuelve el Estado en forma
de servicios. No son el monto de los mismos
lo que está en juego para que el Estado
retribuya al ciudadano, sino el monto del
esfuerzo y la participación que éste ofrece
en la construcción de la realidad del país.

■

�El mito: Elemento de la Cosmovisión y
su influencia hasta nuestros días

Julio Hernández Maldonado
Introducción
El mito como herramienta de un pueblo para
validar las acciones de los hombres o las
situaciones que no pueden explicar, se ha
ido nutriendo de numerosos estudios a través
del presente siglo. En lo que concierne a la
segunda mitad del siglo XX, los estudios en
tomo al lenguaje (lingüística), al significado
(semántica), a la filosofia, a la arqueología
y a la intertextualidad, entre otras disciplinas,
dan muestra clara de qué tan lejos se puede
llegar al indagar en las fuentes mismas de
una comunidad. Los trabajos de campo en
sociedades aisladas o indígenas, los estudios
de casos en grupos que comparten un solo
lenguaje, la oralidad de un pueblo, todo ello
representa un bagaje variado que arroja
resultados en relación con los mitos y a la
historia del hombre.
Aventurarse a tratar el mito desde sus
inicios hasta la influencia que ejerce en nuestra época, es también un riesgo que oscila
entre la literatura y la filosofía como materias
fonnales de investigación. A este respecto
algunos autores eruditos como Mircea Eliade
y Carl Jung entre otros. Ambos desglosan
todo contenido estudiado para brindamos
una mejor percepción. Mircea trabaja el tema
de las religiones y su origen, y explica la función
de ciertos elementos naturales que coadyuvan en la elaboración de este imaginario.
Jung, por su parte, centra su atención en
el "el inconsciente colectivo", concepto propio
y que contribuye en gran medida en el campo
de la psicología. Ambos establecen las bases
para una mejor comprensión del mundo de
hoy y las perspectivas del presente siglo.
Se pretende por medio de sus trabajos y
el de otros autores, realizar un ensayo que
muestre una aproximación a la definición del
concepto. El desarrollo del término en sí, por
medio de la vía histórica y las influencias

Cathedra no. 15, cnero-jtmio 201 1

que ha tenido han sido vital para la
investigación en este campo.
Finalmente las perspectivas a futuro (que
son un tanto arriesgadas) pretenden fonnular
varias hipótesis que pudieran vislumbrar las
implicaciones para las generaciones por
venir. La influencia de los mitos en la
literatura no es nueva, desde tiempos en que
la tradición oral perdió terreno y la imprenta
hizo su aparición, la literatura escrita iluminó
de nuevo el concepto y uso del mito. ¿ Y no
son acaso el mito y el lenguaje, dos polos
que se atraen? Si es que no llegan a juntarse,
como dos líneas paralelas, al menos
comparten ese eterno paralelismo que los
mantiene unidos, cada uno desde su raya.

Todas las cosas son palabras del
idioma en que Alguien o Algo, noche y día
escribe esa infinita algarabía
que es la historia del mundo.

Jorge Luis Borges

I Lenguaje, propulsor temprano del mito
El lenguaje es el elemento básico de las tradiciones y los mitos, sin éste sería imposible
desdeñar las posibilidades infinitas de las
necesidades del hombre. Su condición
espacio-temporal manifiesta cambios, provoca
caos, reivindica condiciones negativas, ya
que "entra en acción asociado al factor tiempo"
(Steiner, 1980, p. 40). En el lenguaje la vía
del mito llega a ser la palabra. Con esta
articulación de sonidos y significados, se
desarrolló la dinámica comunicativa y el ser
humano "se liberó del gran silencio de la
materia" (Steiner, 1990, p. 63). Dentro de los
límites que establece el lenguaje por su
utilidad nos enfrentamos a una verdad

■

�El mito: Elemento de la Cosmovisión y su influencia hasta nuestros días / Julio Hernández Maldon~

irrefutable: como en todo origen el caos
necesita de un orden, al no darse esta
posibilidad, entonces el lenguaje en sí mismo
"estructura y organiza la realidad a su modo"
(p. 108) según Steiner (1980) en Después
de Babel. Una vez organizada esta realidad
concreta, el lenguaje va adquiriendo la
estafeta necesaria para nombrar las cosas;
al nombrar las cosas, la comunidad permea
por medio de una lengua establecida todo
un catálogo de aspectos psicológicos
relacionados con la misma y su entorno. La
influencia del lenguaje es de una dimensión
de largo alcance que la mayoría de los
primeros estudios realizados en torno a los
mitos, guardaban relación con la exégesis
de la Biblia. Es por ello que la interpretación
de los mitos por medio del lenguaje se toma
una actividad relacionada con el quehacer
humano. Tratar de explicar los fenómenos
naturales, dar a los animales nombres de
dioses, estar a la espera de un dios, realizar
un ritual de transición aparentemente
inconsciente aglutina una cosmovisión que
relaciona intrínsecamente el nacimiento o la
creación de los mitos.

11 El mito: ¿cómo defmirlo?
La manifestación del mito sucede, geográficamente hablando, en regiones donde los
ritos y las tradiciones intentaban explicar el
hilo conductor de sus vidas. Las márgenes
de los ríos, las montañas, los monumentos
y lugares especialmente construidos para
el ritual, eran ya parte integral de los mitos
en sociedades primigenias. Grecia y los
dioses que surgieron al transcurrir la
creación, China y sus dragones, las culturas a
la orilla del Nilo todas ellas representadas
como tierras de la infancia del mundo. El
mito ha de surgir como una noción que
sustente el desarrollo y persistencia de la
divinidad, como un instrumento que apoye
la secuencia de su propio desarrollo. El mito
del héroe se puede insertar aquí mismo,
puesto que poseer poderes que le fueron
conferidos lo hace venerable, sin embargo,
las teogonías frecuentemente mencionan a
los oráculos, como arquetipos de magia y
adivinación, los cuales muchas veces eran
los encargados de decidir por el futuro de
los héroes.
Pero vayamos a una definición de Luis
Cencillo, quien establece que:

•

los mitos son creaciones colectivas, tradicionales y rituales, o surgidas en el curso de
una interacción sacra! ... que se nutre de los
símbolos, metáforas y alegorías que genera
la vida inconsciente (Cencillo, 1998, p. 13).
Tal definición conlleva a pensar el hecho
de que el hombre en su mundo arcaico nunca
actuaba solo, sino que la colectividad era su
fuerza, lo mismo para cazar un mamut como
realizar un ritual iniciático. Todos ellos son
elementos que junto con el factor cultura
establecen el relato fantástico, el cuento o
la epopeya, herramientas narrativas que no
deben confundirse con el mito, el cual lleva
en sí, el contenido histórico religioso. Por
su parte, Eliade ( 1968) lo define así:
El mito cuenta una historia sagrada, relata
un acontecimiento que ha tenido lugar en el
tiempo fabuloso de los comienzos. Dicho de
otro modo: el mito cuenta cómo, gracias a
las hazañas de los seres sobrenaturales, una
realidad ha venido a la existencia, sea ésta la
realidad total el cosmos, o solamente un
fragmento, una isla, una especie vegetal,
un comportamiento humano, una institución.
Es pues siempre, el relato de una "creación",
y narra, cómo algo ha sido producido, ha
comenzado a ser (p. 12).
Por su parte Jung prepara el camino de
los estudios psicológicos en un nivel más
profundo, donde caminar es riesgoso, pero
en la construcción de este concepto incluye
un estudio de los símbolos, los arquetipos y
los sueños o imágenes oníricas del subconsciente. En lo concerniente a la definición del
inconsciente colectivo apunta: "... esa parte
de la psique que conserva y transmite la común
herencia psicológica de la humanidad"
(Jung, 1974, p. l 07). Parte de esa herencia
psicológica va inmersa en los mitos. La
mayoría de los mitos clásicos deben su
herencia a la actitud moralizante de sus
protagonistas que definió una sociedad tan
sabia como la griega.
Duch Lluis (1998), cita a Levi Strauss
y propone definir al mito como "un código
que refleja las polaridades fundamentales de
la existencia humana más allá (o más acá)
de la variabilidad de la historia" (p. 30). Tal
variabilidad puede ser temporal, espacial
o geográfica. Con esto podemos entender que

Cathedra no. 15, enero-junio 20 I 1

El mito: Elemento de la Cosmovisión y su influencia hasta nuestros días / Julio Hemández Maldonado
el mito ha existido en todo lugar y tiempo,
pero con posibles variaciones de la iniciación
de un individuo en prácticas que son propias
de su edad y con los preparativos disponibles
que esto conlleva, con la noción de tiempo,
pero no un tiempo medido en cantidad sino
en un tiempo que podríamos llamarle aquí
'iniciático', relacionado con los ritos que rondan
las estaciones. Aquí insertamos la transición
de la infancia a la madurez, época donde,
según Jung, el ego indivudual emerge. A este
respecto Jung (1974) explica: lo que sucede
en algunos rituales de las sociedades primitivas
que aún persisten en la actualidad, es decir:

mento donde se funden los gérmenes que han
de crear una vida nueva. Es el simbolismo que
da pie a la fertilidad de la tierra misma. Hay
una regeneración de todas las formas vivas.
Es vida, es función vital. Elíxir transparente
que cura. Mircea Eliade lo ejemplifica relacionándolo con la sustancia masculina de
procreación:

los ritos de iniciación, por los cuales a los
jóvenes, varones y hembras, se les acostumbra
a separarse de sus padres y se les fuerza a
convertirse en miembros de su clan o tribu

Se sabe que hay peregrinos que buscan
las fuentes medicinales o de la eterna juventud, recordemos de igual forma las fuentes
consideradas como oráculos donde las pitonisas
predecían los sucesos por venir. No olvidemos
por supuesto, al mito de narciso cuyo hábitat
acuático también fue causa de engaño y
embrujos. "La fuente o el río, revelan incesantemente su peculiar fuerza sagrada y, al
mismo tiempo, participan del elemento propio
del elemento neptúnico" (Eliade, 2000, p. 31 O).
Es el agua, la sutilidad transparente donde
confluyen deseos, miedos, pureza y curación
y en los mitos esto se refleja tal como es.

(p. 129).

Aunque tal separación es considerada una
muerte simbólica, esta 'muerte' hace que se
integre de nuevo de manera temporal en el
inconsciente colectivo de su comunidad para
luego renacer y mostrar una vez más la
consolidación de su ego. He aquí la
personificación del mito del héroe.

ID Los ambientes de los mitos (o de los
elementos naturales en que se
desenvuelven)
La mitología ha estado asociada desde tiempos

antiguos, a los elementos naturales que hacen
de ésta una unidad con más variaciones al
momento de elaborar un análisis. Entiéndase
como elementos naturales a todo aquel factor
de origen natural que proporciona el espacio
vital del mito. Tales elementos están dispersos
y se pueden encontrar en toda cultura o
civilización. Se considera al agua, el cielo, la
tierna y el fuego como elementos catalizadores de una narración extraordinaria como
lo es el mito.

a) Agua
Este elemento ha estado presente desde el
origen bíblico: baste recordar algunos
pasajes: el diluvio, el bautismo de Cristo, el
día que Moisés partió las aguas del Mar Rojo
en dos. Y en la mitología griega destaca
Poseidón como dios de los mares y para los
romanos, Neptuno, también dios habitante
de este mismo elemento.
El agua confiere a la tierra la capacidad
de florecer, de dar fruto, es el agua el eleCathedra no. 15, enero-junio 201 1

El agua es germinativa, la lluvia es fecundante,
como el semen virile. En el simbolismo
erótico-cosmogónico, el cielo abraz.a a la tierra
y la fecunda mediante la lluvia (Eliade, 2000,
p. 301).

b) El cielo (mitos celestes)
Las potestades del aire le otorgan a Ícaro la
habilidad de elevarse y volar, pero con la
desafortunada tragedia que conlleva.
Elevarse hacia el cielo no importa si era, como
veremos más adelante, para dar su alma al
creador o para dejarse llevar, como Ícaro,
por sus impulsos. El cielo, como espacio
divino, llena las características que los
hombres buscan para elevarse: es un lugar
perfecto, no existe problemática alguna, no
cuenta el tiempo, y para adentramos más en
este término, seguimos con Eliade (2000):
Las regiones superiores inaccesibles al
hombre, las zonas siderales, adquieren los
prestigios divinos de lo trascendente, de la
realidad absoluta, de la perennidad (p. 113).
En la cosmogonía bíblica, Cristo se elevó
sobre los cielos y al resucitar volvió envuelto
en 'gloria y majestad'. Es en esta imagen
donde nos percatamos de que el poder que
le confiere a uno la elevación divina, otorga
también el sentimiento de superioridad ante
los seres que nos quedamos en la tierra, ante
los 'simples mortales', ante tal apreciación
podemos citar lo siguiente: "Que el simple
hecho de ser 'elevado', de encontrarse en

■

�El mito: Elemento de la Cosmovisión y su influencia hasta nuestros días/ Julio Hernández Maldonado

'lo alto', equivalga a ser 'poderoso' (en el
sentido religioso de la palabra" (Eliade,
2000, p. 114). El cielo, como espacio celeste,
bóveda divina, a la que se pretende acceder
en pago de las buenas acciones, según la idea
cristiana, es un lugar de transición, por eso
Zeus, habitaba el Olimpo, la montaña, lo
elevado, él regía las potestades meteorológicas. Los sacrificios en honor a Zeus, sólo
eran llevados a cabo en épocas de sequía, en
terremotos. Desde el Olimpo-cielo, observa.
Este espacio "simboliza la trascendencia, la
fuerza, la inmutabilidad, por su simple
existencia. Existe, porque es elevado,
infinito, inmutable, poderoso" (Eliade, 2000,
p. 114). Desde el cielo se rige la lluvia, benefactora de cosechas, desde el cielo se gobierna
a voluntad las tormentas. Las hierofanías
míticas describen a las divinidades celestes
como las proveedoras de fuerza, soberanía,
creación, también como origen y totalidad
del universo en que se mueven.
e) La tierra

El caos se equilibra con el nacimiento de
Uranos, hijo de Gaia. Desde la Teogonía de
Hesíodo, los seres nacidos de esta estirpe
mostraron cuán productiva puede ser la
Tierra. En algunas localidades del campo se
coloca al recién nacido en el suelo como
signo de mostrarlo a la madre Tierra, he aquí
la legitimación del ser humano frente a un
ser divino. La tierra ha sido relacionada con
la mujer, dadora de frutos, fertilidad abundante, proveedora de bienes. En los rituales
de agricultura, la mujer era quien atendía la
tierra, la que sembraba. Todavía hoy en
algunos pueblos de México, es posible darse
cuenta de la costumbre de algunas mujeres
que acaban de dar a luz, el hecho de enterrar
el cordón umbilical en una maceta o en la
tierra del jardín trasero como símbolo de
protección. En sociedades tribales, los cultos
a la diosa agrícola constituyen un campo de
estudio por considerárseles universales, es
decir, que las regiones aunque distantes,
comparten un mismo rito: el de la fecundidad.
Algunas divinidades aztecas estaban plenamente relacionadas con los ciclos agrícolas
y con la luna, existen vestigios encontrados
en las ruinas mayas que también tratan el
tema de la maternidad relacionada con la
madre Tierra. El mismo barro del que están
hechas demuestra la maleabilidad de las
formas a que fueron sometidas y a las formas

■

antropommfas designando a la mujer. La Tierra,
como matriz telúrica, regresaba los frutos de
la veneración que le tenían los pueblos
mesoamericanos. Ya en la religión griega,
las Némesis recuerdan las cualidades dadas
a la madre Tierra. El acto de engendrar, de
producir, de hacer crecer, todo viene y vuelve
a la Tierra. Es un mito cíclico que repite los
arquetipos de dolor, de fecundidad, de
fertilidad. " ...La tierra produce formas vivas,
es una matriz que procrea incansablemente"
(Eliade, 2000, p. 389).

d) El fuego
El ígneo elemento lleva tras de sí, la memoria
colectiva de los pueblos antiguos quienes se
dedicaron a conseguir el fuego, a luchar por
él. Tiene además varias constantes que es
necesario mencionar. Una es que en la lucha
por la obtención de éste se llegó incluso hasta
el asesinato, la astucia era una habilidad
importante, otra es aquella que tiene que ver
que ya después de haber obtenido el fuego,
éste debe ser custodiado y evitar su desaparición. Búsqueda de las formas de producirlo
(o de preservarlo).
Los animales eran algunos de los personajes principales en los mitos de la obtención
del mismo: "el perro, la corneja, el cuervo, el
halcón, el martín pescador" (Cencillo, 1998,
p. 155). Otro de los animales notoriamente
conocido es el coyote, en una carrera de relevos, según el mito de una tribu de California.
Es necesario incluir en este apartado que el
fuego, como otro elemento constituyente del
mito provoca o sugiere una iniciación, que
a la par de la obtención de un producto como
éste, sacraliza al héroe que va en búsqueda
de éste. La iniciación es también una prueba
que tiene que afrontar para la obtención del
elemento lumínico. De ser posible, moriría
en el trayecto.
El mito de Prometeo es una de las
constantes que aparecen en la portación del
fuego. Sin embargo, un investigador llamado
Reinach trata de postular una hipótesis
todavía sin confirmar, de que "Prometeo
habría sido un águila, dada la constancia del
mitologema de que un ave, un insecto, o un
ser alado, fue el transmisor del fuego en la
mayoría de los mitos de la tierra" (Cencillo,
1998, pp. 154-155). No hay que olvidar que
dentro del mito del diluvio, al término de
éste, no había fuego, se emprende así una
búsqueda por la obtención, interviniendo de
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El mito: Elemento de la Cosmovisión y su influencia hasta nuestros días / Julio Hernández Maldonado

nuevo un animal que se ofrece a traerlo. Pero
el fuego siendo un elemento de alta temperatura, no sólo está representado como la llama
fisica que arde, sino como un elemento
figurativo, ya que el cuerpo humano siente
los cambios de temperatura también y
algunas partes de la anatomía humana eran
relacionados con el fuego, dícese de la boca,
el vientre y el fuego divino que los ascéticos
y místicos sentían arder en su éxtasis.
IV El mito y la literatura actual
¿Qué espera la literatura con la inserción de
un mito que se va degradando porque los
medios de comunicación hacen pedazos las
historias allí contadas?
Muchos escritores a razón de vender su
obra generan novelas o cuentos en las que
incluyen el mito clásico, pero una vez
llevado éste de la forma escrita a un medio
electrónico como el cine, es ahí donde surge
la pregunta de saber si la adaptación al medio
cinematográfico fue fiel, o las modificaciones
tiran al traste con toda la obra. Hoy en día,
la irrupción de otros 'mitos', desplazan en
gran medida los mitos ya existentes. Los
mitos 'contemporáneos' (que no son otra
cosa más que la mera exaltación de las
cualidades que en vida tuvieron quienes
fueron famosos y aclamados) podríamos
clasificarlos en el mito del Ché Guevara, el
de Mohamed Alí, el de Marilyn Monroe
(Bricout, 2002, p. 41). El mito como aportación
a la literatura, rememora y recrea el imaginario que tanto fascinó a nuestros ancestros.
No es visual en tanto que no exista otra manifestación como pueden ser la escultura o la
pintura que son más visuales y fueron el
antecedente de las representaciones del arte
electrónicas como el cine. La mitificación
de otras figuras relacionadas con los mass
media, ha tenido lugar en cuanto que la
cultura pop, en la segunda mitad del siglo
XX, provocó un vuelco a los mitos, tomemos
por ejemplo al Superman norteamericano,
héroe al que le confieren superpoderes que
le llegan por haber nacido o pertenecido bajo
una elite (que aunque no es de este mundo)

Cathedra no. 15, enero-junio 201 I

su condición física y las habilidades que
despliega le hacen notar de entre los demás.
El señor de los anillos, que vio la luz como
obra escrita, en la pantalla grande nos presenta
al héroe de condición humilde, pero salta
obstáculos y como habíamos mencionado en
el apartado que habla del fuego, sortea dificultades que le dan el sentido de pertenencia
y al mismo tiempo el rito iniciático con el
cual comprobar su fuerza y valentía, además
de su determinación y estar dispuesto a morir
para lograr sus metas.

Conclusiones
La narración de historias, de cuentos y
fábulas nos remite a los primeros años de
nuestra infancia donde la vida fluye
apaciblemente sin preocupaciones, pues el
tiempo que el niño vive, es un tiempo
infantil, como los tiempos arcaicos, la
diferencia es que la inocencia del niño es de
pronto irrumpida por la aparición de algún
elemento mitificante que está ahí presente.
La verdad, un concepto liberador, alude un
poco a las citas bíblicas donde la verdad os
hará libres, guarda ese significado protector
dentro de la comunidad. La persistencia de
los mitos que tratan de explicar el origen de
un caos (mito colectivo), para confrontarlo
con un mito individual, sin embargo, no
todos los mitos terminan en un final feliz ni
todos son moralizantes. A lo largo de este
ensayo hemos constatado que dentro del
concepto y desarrollo del mito no todo ha
sido dicho. Faltan algunas líneas que bien
merecen ser cubiertas. El papel de la
literatura viene a propugnar por una
revaloración de los mitos como agentes de
cambio y agentes de permanencia. Igual que
los arquetipos son cíclicos, los ritos son en
su concepto herramienta fundamental dentro
de las iniciaciones. La dinámica del lenguaje
se ve afectada por la inhumanidad de los
campos de concentración, el exterminio de
razas, los gobiernos totalitarios, todo tipo de
dictadura y las nuevas tecnologías, todos han
denigrado el desarrollo de esta dinámica.

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�El mito: Elemento de la Cosmovisión y su influencia basta nuestros días / Julio Hemández Maldonado

Bibliografía
Bricout, B. (comp.) (2002). La mirada de Orfeo
Los mitos literarios de Occidente. Barcelona:
Paidós.
Cencillo L. (1988). Los Mitos, sus mundos y su
Yeid.a.d. Madrid: Biblioteca de Autores
cristianos.
Diez del Corral, L. (1957). La función de) mito
c)ásico en la literatura contemporánea. Madrid:
Gredos.
Ducb, L. ( 1998). Mito, interpretaión y cultura.
Barcelona: Herder.
Eliade, M. (1972). El mito del eterno retomo.
Arquetipos y repetición. Madrid: Alianza.
Eliade, M. (1968). Mito y realidad. Madrid:
Guadarrama.
Eliade, M. (2000). Tratado de historia de las religiones Morfología y dialéctica de Jo sagrado.
Madrid: Cristiandad.

■

Eliade, M. et al. (1986). Metodología de Ja Historia
de Jas religiones. Barcelona: Paidós Orientalia.
Eliade, M. (1980). La prueba del laberinto. Madrid:
Cristiandad.
Estrada, J. A. ( 1996). Dios en Jas tradiciones
Filosóficas. Espafia: Trotta.
Jung, C. G. (1966). El hombre y sus símbolos.
Madrid: Aguilar.
Jung, C. G. ( 1977). Psicología y simbólica de
arquetipo. Argentina: Paidós.
Pérez Valera, V.M. (1980). Dios y Ja renovación
del hombre. México: Alhambra Mexicana.
Steiner, G (1980). Después de Babel Aspectos del
lenguaje y Ja traducción. México: FCE.
White, V. (1955). ~ el inconsciente. Madrid:
Gredos.

Cathedra no. 15, enero-junio 2011

�Dulce María González y la escritura
los suaves ángulos

Coral Aguirre
Ah esta muchacha, esta Dulce, suave como ella sola, pero terrible en actos literarios,
esto es, en escritura decidora de secretos, de cábalas que podemos desconocer o no,
pero que ella nos ofrece con sonrisa de Gioconda, esta Dulce que no escribe lo que
escribe sino siempre otra cosa, más allá, más allá, y más allá ... Ella que se solaza
con el psicoanálisis y la filosofía y que no se queda quieta ni un segundo puesto
que esgrime en la punta de su lápiz virtual, el anna con que nos desarma, pieza a
pieza, parte a parte, hasta desnudarnos el secreto, ese que siempre pertenece al sujeto
partido, y por lo mismo tan deseante como para ir al encuentro de los suaves ángulos.
Se me ocurre que en el título estaría la primera clave. Se denomina 'ángulo' a
la abertura entre dos líneas de cualquier tipo que concurren en un punto común
llamado vértice, ¿verdad? Por ello mismo, hay ángulos complementarios,
suplementarios, conjugados, adyacentes, opuestos por el vértice, y así pudiéramos
recorrer el material que propone la geometría respecto de esta figura, hallando
siempre su rúbrica en los personajes de esta novela inteligentísima cuyas presencias
se superponen, se tocan, se acarician, se bifurcan, se imanan o rechazan, se
complementan, en paralelas, en cruces, en aristas, en quiebres, en acuerdos y
desacuerdos. Y cuyo vector común resulta ser que nunca se juega a dos puntas
sino a tres, y cuyo signo flagrante es la estructura angular.
El lector quizás verá con complicidad o con sorpresa, que no hay pareja sino
que uno de los lados invita siempre a la presencia de un tercero, no importa que
esté presente o no, Teresa y Alberto, remiten a Sergio, o bien Sergio y Alberto
remiten a Teresa, y si Yesenia aparece en el vértice de Laura y César, es de alguna
manera por invocación de Laura esposa de César, entonces César marido o amante
lo será siempre en razón de una construcción equívoca, y así cada uno de los
personajes. Del mismo modo que Norma será la propiciadora del encuentro entre
Casandra y César, como Laura entre Yesenia y César, y a la manera de un carrusel
enloquecido Alberto le transfiere su hermano Sergio a Teresa, y ésta a su vez a
Alberto, y Norma le transfiere César, a Casandra, y Casandra, César, a Norma.
Con el agravante que cada uno de ellos quiere ser el otro, porque atrapar al otro,
es ocupar el lugar del otro, y ser el otro, de alguna manera subrepticia o manifiesta.
Las remisiones del uno al otro son infinitas, pero los ángulos permanecen, obtusos
o rectos, paralelos o conjugados.
Pero, ¿por qué esta complicación del mapa vincular? Porque Dulce se ha metido
con la historia más endiablada que pudiera contarse, la del amor, ergo la de la
vida, la de la muerte. En esta ruta, como en toda carta que la diseñe, los ámbitos
del deseo son los ámbitos propios del despliegue del poder de lo otro. El sujeto
deseante va en busca de lo que pudiera ensimismarlo, o dicho de otro modo,
aniquilarlo, aún cuando no lo advierta. Y allí entonces suceden los trastoques, los
disfraces, el carnaval y la galería de espejos, las metamorfosis o la nostalgia de

Cathedra no. 1s. enero-junio 201 1

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�Dulce María Gonz.ález y la escritura los suaves ángulos / Coral Aguirre

ellas. Lo cierto es que enajenados o no, Teresa, Casandra, Norma, César, Alberto,
Sergio, sienten la privación, porque desear es la señal de una priv~ción, p,or~ue
querer atrapar al oscuro deseo, es ir en busca de algo que me fal~. Dice Platon El
que desea, desea lo que no está seguro de poseer, lo que no existe en el presente,
lo que no posee, lo que no tiene, lo que le falta, esto es pues, desear y amar". De
lo cual se deduce lo que en El Banquete concluye Diótima, con D de Dulce, Y
quizás la más sabia de los expositores a propósito del ubicuo amor, de_! imposible
amor. Dice Diótima "el amor es un gran demonio porque todo demomo ocupa un
lugar entre los hombres y los dioses. Y por ello mismo el a~or no es b~~~o ni
bello, el amor es lo que ama, no lo que es amado". Con semeJante propos1c1on se
mete Dulce, nuestra Diótima de estos tiempos para denunciar que en realidad no
amamos al depositario de nuestros deseos, él es un fantasma, está y no está, como
en el juego del espejo del niño, nos amamos en el amor y en el amor cree~os
porque no está, ni existe, es el reflejo que ha quedado atrapado en el amado. Solo
eso. Lo más seguro que lo que invoca Dulce es al Narciso que sµbyace en cada uno de
nosotros. Teresa, la gran narcisista nos inventa y se inventa, al mirarse en las
aguas que pasan mostrándola, ostentándola en los rostros inventados/reflejados/,
fantasmáticos. Así pues descubrimos que la segunda clave sería el epígrafe de
Platón al comienzo de la novela.
Insistamos ahora en esta Teresa, la voz que incurre en la reunión de todos los
caracteres. La emisora, esa Teresa, una Teresa enamorada de la pantalla Yla virtualidad que envía a su jefe lejano, César, ella trabaja por entregas desde su computadora, los flujos y reflujos del itinerario afectivo de todos los personajes incluido
el de ella, la gran decidora, la gran parlanchina, la palabruda diría Gabriela Mistral,
la que no se queda callada bajo ningún aspecto y renunciar a ello, sería renunc~ar
a la propia vida que no se vive sino se relata. Una Teresa enamorada del lenguaJe.
Tiempo y lenguaje definen nuestra existencia, según Heidegger. Y aquí, en
esta obra, el tiempo es semejante al que alude el filósofo alemán, no es un cauce
cronológico, es un entrecruce, una ruptura de la cronología, una multiplicación de
partes que de ninguna manera remiten a un todo. Y en el cauce el agua que circula es
la palabra. La que crea el mundo. Por ello mismo hay que denunciar a la demiurga
Teresa, que es la demiurga Dulce que se toma el atrevimiento de ser la fabulista,
de ejercer la palabra enflaqueciéndola o engordándola hasta el paroxismo, para
resolver que los otros, los que la habitan, los que la acompañan a su vera, son siempre
los que inventamos en nuestras sucias cabecitas. Nunca los otros son ellos en sí
mismos, lo son en nosotros mismos, aquello que se anuda y se desanuda en los
hilos de la lengua, y en sus filos. Y Teresa, la gran filosa, la hilandera que hila, une
y corta, se aprovecha hasta la última frontera, allí se detiene, exánime, porque esta
última frontera es Natalia, su niña. Y con ella no puede jugar, ella es su última
razón para callar y acomodarse. Natalia es el deseo extraviado, hecho carne y presente,
allí, en sus brazos. Ante ella Teresa debe detenerse porque si no colapsa el mundo,
se desintegraría la razón de ser y de existir. Lo demás puede desbocarse, huir, perseguirse, correr detrás de fantasmagorerías, reflejos de reflejos, lo otro innominado,
Natalia es la integridad mínima, frágil pero integridad al fin, del universo conocido
como Teresa. Es la ternura, quizás, el único impulso del alma que nos redime.
Pero la Dulce Teresa es muy vivaracha, se detiene al filo, y recomienza en
alguna otra parte. Recomienza siempre, con el hueco, el vacío, el animal, la cosa esa,
la que no puede nombrarse, recomienza otra vez y otra vez en busca de César, al que
se le cuentan las historias, el que protagoniza las historias a veces, el que está vivo
con su familia su ley y su orden, el que está del otro lado de la pantalla. Otra vez
Platón, las sombras en la caverna, la luz de refilón, apenas la idea de algo, alguna

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Cathedra no. 15, enero-junio 20 I 1

Dulce María González y la escritura los suaves ángulos / Coral Aguirre

cosa, algo otro, algo que no soy yo, algo más allá que pudiera nombrarme,
que pudiera decir mi pobreza o mi castidad. Pero sobre todo mi incompletud.
Alguien.
Esa es la substancia de la novela, una anécdota mínima, los vínculos inventados
o no entre los personajes cuyo manejo pertenece a la construcción lingüística de
Teresa fabuladora, y el tema del amor como imposibilidad. En ella, en Los suaves
ángulos, reina la opulencia de los decires porque su autora domeña, amplifica,
amasa la signatura verbal y alcanza a pronunciar algo que deja de ser balbuceo
para devenir agasajo de la percepción. Mucho más allá de la palabra que sin
embargo se ejerce para tocar el limen, el umbral.
Hay una incomodidad en toda esta historia. Una especie de presentimiento
doloroso.
Dejo para el final mi última clave, el epígrafe en la primera página, debajo del
de Platón, el de Derrida.
Dice Derrida que No hay fuera de texto, con lo que no quiere decir que todo
es escritura sobre un papel sino que toda experiencia está estructurada
como un itinerario o mapa de huellas remitiendo siempre a algo más allá de sí
mis~as. Del mismo modo, el francés señala que No hay presente que se
constituya como tal, sin remitir a otro tiempo, a otro presente, a un presentehuella. En ese presente-huella se está trazando al mismo tiempo el aquí
y ahora.
Fue por eso que me acerqué al espejo ... y cuando reparé en mis ojos, lo vi. Fue apenas
un instante: en el espejo había algo. Un animal. Una cosa húmeda. Se movía allí
dentro. El animal. Me veía.

Y un poco más adelante en el mismo capítulo:
Algo que no era él mismo asomó en sus ojos. Un ser muy parecido al que había
descubierto en el espejo.

El presente-huella.
Así esta escritora se plantea una ley singular de escritura en el tiempo/huella
y en el lenguaje/texto, y nos propone a nosotros, sus lectores, una ley singular
de lectura. El hallazgo de algo más, de otra cosa, una metamorfosis permanente
que va transformando la misma aprehensión del texto. Como bolas que rebotan
las unas contra las otras en una continua e inacabable condición de resonancias
que remiten siempre más allá y se abren a otra instancia por encima de ellas
mismas.
Entonces el texto no cierra, no concluye, porque su significado como
nuestras propias vidas no es totalizador, nunca se completa, ni siquiera con la
última página y la última acción, y en mí, en ti, tampoco, ni siquiera con la muerte.
Somos texto abierto como lo son los personajes de Los suaves ángulos. No
hay cierre, no hay conclusión, sólo el punto final. La pura gramática de los actos
inconclusos, la sintaxis recurrente de una apertura al vacío.
Y el amor'. ese que dice Platón, esa cosa que ama sin ser lo que es amado,
n~es~a presa malcanzable, la vuelta a la circunferencia donde los suaves ángulos
d1buJan las quebraduras, la imposibilidad del encuentro, de un tú y yo absolutos.
De un tú y yo, únicos e íntegros.
Y dice Diótima, Dulce, Teresa, quizás yo misma, quizás tú mismo, futuro lector:

Cathedra no. 15, enero-junio 201 1

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�Dulce María Gonz.ález y la escritura los suaves ángulos / Coral Aguirre

COLABORADORES
y de pronto el corazón. Ese animal que te digo, amor, ahí adentro. La urgencia alargada
en ventosas para tocarlo. En la pantalla o donde fuera. Nos poníamos ansiosos. Tensos.
Vigilantes. Eso éramos, amor. Ese pulpo. Esa manera de cuerpos separados que se
alargan. Se buscan. Se tocan y no. ¿Me entiendes?

¿Entenderemos a Dulce? Sí, siempre que no busquemo~ cert~zas sino el ver~o
que dice su partición, ese sujeto partido, ese ser deseante sm objeto, ese lenguaje
que somos, inacabado.
Tal cual ella lo dice:
"Fuera de las palabras y al mismo tiempo dentro."

Ana Fabiola .'\tedina. Mazatlán, Sinaloa. Es Lic. en Psicología con Maestría en Artes por la
Universidad Autónoma de Nuevo León. Artista plástico con participación en exposiciones
colectivas e individuales por invitación de la Casa de la Cultura de Nuevo León y la Dirección
Cultural del Municipio de San Pedro entre otros. Ha publicado varios artículos en la revista Presencia
Universitaria de la UANL y Arte Individuo y Sociedad de la Universidad Complutense de Madrid,
España. También ha participado con capítulos en los libros: Psicología del Arte: Diálogos para
una interdiscip/inar Editado por la Facultad de Psicología, UANL; Comunicación, literatura y
sociedad (201 O); e Investigación Sociopsicológica del suicidio en Nuevo León: Rwas, teoría y
diagnóstico integral, ambos editados por Facultad de Ciencias de Comunicación, UANL.
Actualmente participa en actividades de apoyo asistencial en el campo de especialidad de la Psicología
del Arte en el Hospital Universitario y en La Casa Paterna la Gran Familia, es doctorando por la
Facultad de Filosofia y Letras de la UANL con acentuación en Estudios de la Cultura, Estudios de
la Literatura y autora del libro El Juego de los Trazos publicado por a editorial Trillas (201 O).
Coral Aguirre (Argentina). Nacionalizada mexicana. Realizó sus estudios en Argentina. Recibió
el Premio nacional de dramaturgia en Argentina, en los años de 1987 y 1997. En México
recibió el premio de guión cinematográfico concedido por la UNAM y el instituto de la Revolución
Mexicana en 1993. Tanto sus obras dramáticas como sus puestas en escena han sido motivo de
distinciones y han representado a su país en Colombia y Venezuela, en el pasado, a su ciudad natal
en festivales nacionales, y también en México, su país de adopción, y a Monterrey, en la Muestra
Nacional de teatro. De condición música fue miembro de la orquesta sinfónica de Bahía Blanca en
Argentina y de la Orquesta de la Ópera de Turín en Italia. Finalista en el Premio Nuevo León
de Literatura 2003 por su primera novela Larga distancia. Ha publicado en su país, en Cuba y en
EE.UU. artículos sobre teatro y performance, y en México, artículos y ensayos de carácter
teatral, literario, histórico y antropológico. Plaza y Valdés Editores elige un texto de su autoría
en la antología: Filosojia, Cultura y Diferencia sexual. Su área de trabajo específico es el teatro.
Es maestra de literatura en la Facultad de Filosofia y Letras de la UANL.
FeUpe Abundis De León. Es Maestro en Ciencias con especialidad en Educación, por la UANL.
Doctorado en Filosofia con especialidad en estudios de la Educación, por la UANL. Docente en la
Facultad de Filosofia y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León desde febrero de 2004 y en
la Escuela de Enfermería Christus Muguerza Conchita, de la Universidad de Monterrey. Obtuvo el
segundo lugar en el concurso "Ensayos y monografias" de la Facultad de Filosofia y Letras de la
UANL en 1998. Miembro de la Red Nacional de Investigadores en Educación y Valores (REDUVAL,
A.C.).
Guillermo Berrones. Ciudad Victoria, Tamaulipas, ( 1958). Becario del Centro de Escritores de Nuevo
León en el año 1994. Ha ejercido la docencia y el periodismo cultural en diversos periódicos locales y
nacionales, y en revistas de México y de los Estados Unidos, también la crónica urbana, la narrativa y
la poesía. Seis títulos respaldan su ejercicio editorial: Semáforo en rojo, Ingratos ojos míos, Recuento
de fantasmas, Peras del olmo, El viejo Paulino, Poética popular de Julián Garza y El co"ido norteño
en Nuevo león.
Juan Nicolás Padrón. Pinar del Río, Cuba, 1950. Poeta y licenciado en Filología especializado en
Lengua y Literatura Hispánica. Posee posgrados en Filosofia y Lingüística, además de cursos de
Pedagogía y Psicología. Actualmente es investigador y editor del Centro de investigaciones Literarias
de Casa de las Américas de Cuba. También ha sido director de Literatura del Instituto Cubano del Libro,
director de la editorial Letras Cubanas y subdirector de la editorial Casa. Su desempeño en el ámbito
de las letras lo ha desarrollado como editor, profesor,jurado, poeta, ensayista, coordinador de encuentros
literarios y artísticos, prologuista, articulista, antologador y conferencista en distintos países como
Cuba, España, México, Argentina, Venezuela, Chile y Canadá. Ha participado en las Ferias internacionales del Libro de Cuba, Ciudad de México, Guadalajara, Buenos Aires y Santiago de Chile. Su obra
poética se encuentra en la edición de los siguientes libros: El polvofinísimo del tiempo ( 1983), Desnudo
en el camino (1988), Peregrinaciones (1991), Crónica de la noche (1955). En Chile publica el ensayo
sobre identidad cubana La Palma en el Huracán (Ediciones Rodriguistas, 2000), entre otros.

José Javier Villarreal. Tijuana, Baja California, en 1959. En Monterrey cursó Letras Españolas
en la Universidad Autónoma de Nuevo León. En 1982 publica Estatua sumergida, en la editorial
Amate. Desde 1986 es profesor de la UANL. En 1987 obtiene el Premio de Poesía Aguascalientes
con su libo Mar del Norte, mismo que será publicado por la editorial Joaquín Mórtiz. En 1989
se hace acreedor al Premio Nacional de Poesía Alfonso Reyes. En 1990 la Universidad Autónoma
de Nuevo León lo distingue con el Premio a las Artes y en 1991 la editorial Joaquín Mórtiz le
publica el volumen La procesión, donde reúne su obra poética. En 1993 CONACULTA le edita su
antología Nuevo León entre la tradición y el olvido Cuento (1920-1991). Al año siguiente se traslada
a la ciudad de El Paso, Texas, donde realizará una maestría en Escritura Creativa. En 1997 aparecerán
los siguientes títulos: los fantasmas de la pasión (A Idus), En una estación del metro (UNAM) y
Portuaria (Era). En 1998 Ediciones Sin Nombre le publica Bíblica e inicia su programa de radio
las Aventuras sigilosas. En 2000 aparece Preparación para la muerte baJo el sello de la lJNAM.
Ese año inicia su doctorado en El COLMICH, mismo que concluirá en 2005. En 2003 la editorial
Aldus le publica Fábula. La UANL edita Poemas en 2004 y Estrellas pájaros en 2005. En 2006
ingresa al Sistema Nacional de Creadores de Arte y al año siguiente, en el FCE, aparece su libro La
santa. En 2009 la UANL le edita Un libro de cosas luminosas y Ediciones Sin Nombre Al otro lado
del mundo. Desde el 2010 funge como tutor del programa de Jóvenes Creadores del FONCA.

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Cathedra no. 15, enero-junio 201 I

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�Colaboradores

Julio Hernández Maldonado. Licenciatura en Lingüística Aplicada como didacta en el idioma
inglés. Obtuvo su Maestría en Letras Españolas y actualmente está en proceso de redacción de tesis
del Doctorado en Humanidades y Artes por la Universidad Autónoma de Zacatecas. Es profesor de
Inglés y de varias materias de contenido didáctico en la Facultad de Filosofia y Letras de la UANL.
Ha sido maestro de Literatura en el ITESM.

NORMAS EDITORIALES

Leonardo Iglesias González. (Monterrey). Médico Psiquiatra de profesión, ha dedicado su esfuerzo
profesional a la docencia, la investigación, la administración de servicios educativos y de salud. Ha
sido Director de la Facultad de Filosofía y Letras UANL, Director de la Facultad de Medicina del ICS
Monterrey y Subdirector en Jefe de la Escuela de Graduados de la Normal Superior de Nuevo León
91-96. Colaborador en diversas publicaciones periódicas y autor de variados libros, entre los que
destacan Cultura, religión y sociedad en el fin del milenio, La alienación, Tragedia de la voluntad de
poder, Psicología de la voluntad de poder.

Los textos serán originales e inéditos. Deberán presentarse redactados en español, impresos
por una sola cara, a doble espacio, en tipografia Aria!, sin correcciones a mano y en CD. No
se aceptarán versiones incompletas, los originales recibidos se considerarán versión definitiva.
Asimismo, deberán incluir: dirección postal, correo electrónico y una pequeña síntesis
curricular del autor.

María Guadalupe Becerra García. Monterrey, N.L., 1958. Profesora de Educación Primaria,
1977, Normal "Miguel F. Martínez", licenciada en Pedagogía, 1982, Universidad Autónoma de
Nuevo León. Maestría en Enseñanza Superior, 2002, Universidad Autónoma de Nuevo León.
Maestra en Educación Media, especialidad de Matemáticas, 2006, Nornal Superior "Profesor
Moisés Sáenz Garza". Doctora en Filosofia con especialidad en Educación 2009, Universidad
Autónoma de Nuevo León. Maestra de la Facultad de Filosofía y Letras, UANL, desde 1982; de
Tiempo completo desde 1985 y Tutora Académica en la misma Institución desde 2002. Coordinadora
del Departamento de Evaluación de la misma institución de 1985 a 1992.
Maria Luisa Martinez Sánchez. Socióloga con maestría en Metodología de la Ciencia ( 1995)
y maestría en Psicología Laboral ( 1998) por la Universidad Autónoma de Nuevo León.
En 2007 obtuvo un doble grado doctoral en Filosofia del Trabajo Social con acentuación en
Políticas Comparadas de Bienestar Social por la Universidad de Texas en Arlington y por la
Universidad Autónoma de Nuevo León. Actualmente es Directora de la Facultad de Filosofía
y Letras, UANL; entre sus áreas de especialidad se incluyen tópicos en sociología del trabajo,
empleo, mujeres, competencias laborales y capital social. Además de su experiencia académica
ha colaborado como asesora de efectividad organizacional en grupos industriales nacionales.
Yanelys Encinosa Cabrera. (Bejucal, La Habana 1983). Escribe poesía y ensayo. Graduada de la
Licenciatura en Letras de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana (2006).
Premio de la Revista Cauce del 2006, en la categoría de Ensayo. Premio David entregado por la
Unión de Escritores y Artistas de Cuba en el año 2007, en la categoría de Poesía con el cuaderno
Del diario de Eva y otras prehistorias, publicado en el 2008 por Ediciones Unión. Premio
"Razón de Ser", 2008, de la Fundación Alejo Carpentier. Mención Especial en el Concurso Segur
2008 de Reseña crítica-literaría. Premio en el Vl Encuentro de Estudios Teórico--literaríos, auspiciado
por el Centro Provincial del Libro y la Literatura de Ciudad de La Habana, con el ensayo
"XXI razones para quererlas. (Aproximaciones a la más joven poesía femenina cubana, desde la
antología Queredlas cual las hacéis. XXI poetisas cubanas del siglo XXI)" Ensayos y reseñas suyas
aparecen en el Anuario 30 del Centro de Estudios Martianos y en revistas digitales e impresas como
La Gaceta, La Letra del Escriba, Cauce, Cubaliteraria, Cubarte y otras. Poemas suyos pueden
leerse en antologías publicadas en Cuba y en el extranjero. Ha participado en festivales internacionales
de poesía en La Habana y en el Encuentro de Poetas, escritores y artistas "Mercedes Sosa"
en Manabí, Ecuador en agosto de 2010. Miembro de la Asociación Hermanos Saíz y de la Unión
Nacional de Escritores y Artistas de Cuba. Trabaja actualmente en el Centro Cultural Dulce
María Loynaz, Centro Nacional de Promoción Literaria del Instituto Cubano del Libro, en el
desarrollo del Centro de Información sobre la Literatura Cubana Actual. Representa a esta
institución en el Festival Internacional de Poesía de La Habana.

l. Los originales tendrán una extensión de entre l Oy 15 cuartillas de ser ensayos, y en el

caso de investigaciones (extraer un tema y elaborar un artículo de divulgación), entre
25 y 40 cuartillas, deberán presentarse en una versión de computadora que incluya la
información completa de todos los cuadros, gráficas, esquemas y figuras. Además del
CD, deberá entregarse una impresión a doble espacio (incluso las notas de texto). El
ancho de las líneas debe ser de 65-70 golpes, por 27-28 líneas (equivalentes a una
cuartilla).
2. Los autores deberán adjuntar un resumen de su articulo no mayor de cinco líneas y una
breve lista de palabras clave.
3. Las referencias de los libros en la bibliografia deberán contener los siguientes datos
(en este mismo orden):
Nombre del autor
Año de edición
Título del libro (subrayado)
Editorial
Ciudad (en español, en los casos de referencias bibliográficas en otro idioma)
Número total de páginas (variable)
Ejemplo:

Katz, F. (comp.), (1990). Revuelta, rebelión y revolución. La lucha en México
del siglo XVI al siglo XX. México: Era. 2 volúmenes.
Burckhardt, J. (1943). Force andfreedom. Nueva York: Pantheon Books

4. Las referencias de capítulos en la bibliogrqfia deberán contener los siguientes datos
(en este mismo orden):
et al. (y otros) se utiliza para indicar que una obra está firmada por varios autores,
además del que se indica.
v.g. (por ejemplo).
of o cfr. (véase o confróntese)
supra {arriba)
infra (abajo)
e. (esto es)
circa {alrededor de)
loe. cit (en el lugar citado)
passim (en varios lugares)
vid (véase)
sic (así, textualmente)
comp. o comps. (de compilador o compiladores), coord o coords. (de coordinador o
coordinadores) se utiliza de preferencia entre paréntesis, inmediatamente después
del o de los nombres del autor o autores del libro.
cap. (capítulo)

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Cathedra no. 15, enero-junio 201 I

Cathedra no. 15, enero-junio 20 I 1

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�Normas ed1tonales

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s.e. (sin editor)
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Catbedra No. 15 se terminó de imprimir en noviembre de 2011,
en Grafo Print Editores. La edición consta de 500 ejemplares,

se usó tipografia Times New Roman de 22, 16, 10, 8½ puntos
la edición estuvo a cargo del equipo de trabajo
de la Secretaria de Publicaciones y Extensión Cultural
de la Facultad de Filosofia y Letras, UANL.

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Cathedra no. 15, enero-junio 20 I I

��RELACIÓN

vDISCURSQSoE

ALONSO DE LEÓN:
UNA VISIÓN CRITICA

Nicolás Duarte Ortega

Facultad de Filosofía y Letras
UniYfflidad Aul6noma de NueYO León

�</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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