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ISSN: 2007-1175

CiENCiA UANL
· ~ y tecnológica
luevo León

LD

�-

UANL

UNNERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

®

Una publicación de la Universidad Autónoma de Nuevo León

Mtro. Rogelio Garza Rivera
Rector
M.A. Carmen del Rosario de la Fuente García
Secretaria general
Dr. Juan Manuel Alcocer González
Secretario de investigación científica y desarrollo tecnológico
Directora editorial: Dra. Patricia del Carmen Zambrano Robledo
Consejo Editorial
Dr. Sergio Estrada Parra / Dr. Jorge Flores Valdés /
Dr. Miguel José Yacamán / Dr. Juan Manuel Alcocer González /
Dr. Ruy Pérez Tamayo / Dr. Bruno A. Escalante Acosta /
Dr. José Mario Molina-Pasquel Henríquez

Coeditora: Melissa Martínez Torres
Redes y publicidad: Jessica Martínez Flores
Diseño: Montserrat García Talavera
Traductor: Vladimir Flores Flores
Servicio social:
Leslie Ramírez Vazquez
Carlos Blanco Lopez

Correción y gestión editorial: Luis E. Gómez
Asistente administrativo: Claudia Moreno Alcocer
Portada: Francisco Barragán Codina
Webmaster: Mayra Silva Almanza
Diseño de página web: Rodrigo Soto Moreno

Ciencia UANL Revista de divulgación científica y tecnológica de la Universidad Autónoma de Nuevo León, Año 21, Nº 91,
septiembre-octubre de 2018. Es una publicación bimestral, editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través de la
Dirección de Investigación. Domicilio de la publicación: Teléfono: + 52 81 83294236. Fax: + 52 81 83296623. Directora editorial:
Dra. Patricia del Carmen Zambrano Robledo. Reserva de derechos al uso exclusivo No. 04-2013-062514034400-102. ISSN:
2007-1175 ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor, Licitud de Título y Contenido No. 16547. Registro
de marca ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial: 1437043. Impresa por: Serna Impresos, S.A. de C.V., Vallarta
345 Sur, Centro, C.P. 64000, Monterrey, Nuevo León, México. Fecha de terminación de impresión: 7 de septiembre de 2018,
tiraje: 2,500 ejemplares. Distribuido por: la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través de la Dirección de Investigación,
Av. Manuel L. Barragán 4904, Campus Ciudad Universitaria, Monterrey, N.L., México, C.P. 64290.
Las opiniones y contenidos expresados en los artículos son responsabilidad exclusiva de los autores y no necesariamente reflejan
la postura del editor de la publicación.
Prohibida su reproducción total o parcial, en cualquier forma o medio, del contenido editorial de este número.
Publicación indexada al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, LATINDEX, CUIDEN, PERIÓDICA, Actualidad
Iberoamericana, Biblat.
Impreso en México
Todos los derechos reservados
© Copyright 2018
revista.ciencia@uanl.mx

CIENCIA UANL / AÑO 20, No. 84, abril-junio 2017

2

CIENCIA UANL / AÑO 21, No.91 septiembre-octubre 2018

�CiENCiAUANL

COMITÉ ACADÉMICO

COMITÉ DE DIVULGACIÓN

CIENCIAS DE LA SALUD
Dra. Lourdes Garza Ocañas

CIENCIAS DE LA SALUD
Dra. C. Gloria María González González

CIENCIAS EXACTAS
Dra. Ma. Aracelia Alcorta García

CIENCIAS NATURALES
Dr. Sergio Moreno Limón

CIENCIAS AGROPECUARIAS
Dr. Roque Gonzalo Ramírez Lozano

CIENCIAS AGROPECUARIAS
Dr. Hugo Bernal Barragán

CIENCIAS NATURALES
Dr. Rahim Foroughbakhch Pournavab

CIENCIAS EXACTAS
Dra. Nora Elizondo Villarreal

CIENCIAS SOCIALES
Dra. Veronika Sieglin

CIENCIAS SOCIALES
Dra. Blanca Mirthala Tamez

INGENIERÍA Y TECNOLOGÍA
Dra. María Idalia del Consuelo Gómez de la Fuente

INGENIERÍA Y TECNOLOGÍA
Dra. Yolanda Peña Méndez

CIENCIAS DE LA TIERRA
Dr. Carlos Gilberto Aguilar Madera

�CONTENIDO
NUMERO 91

2

http://cienciauanl.uanl.mx/

CIENCIA UANL / AÑO 21, No.91 septiembre-octubre 2018

CIENCIA UANL

�Ji

•

EDITORIAL

•

CIENCIA Y SOCIEDAD

•

Entrevista Dr. Carlos Solis Rosas:
Pasión por los aracnidos
Jessica Mártinez Flores

4J

•

SUSTENTABILIDAD ECOLÓGICA

El movimiento educativo y su contribución
a la sustentabilidad

Las orquídeas endémicas mexicanas en categoría de amenazadas
Elba Zarahy Garay-Martínez, Jacinto
Treviño-Carreón, Tania Judith Hernández-López, Arturo Mora-Olivo, Juana María
Coronado-Blanco

CANAL ABIERTO

Pedro César Cantú-Martínez

jJ

•

ANDAMIAJES

Las casas de Pita Amor
Armando V. Flores Salazar

flJ

•

OPINIÓN

,1

•

CIENCIA EN BREVE

''
''

•

COLABORADORES

•

INFORMACIÓN PARA AUTORES

El invasor no es como lo pintan
Paola Lisette Hernández Rubio, María
Pamela Bermúdez González,
José Alberto Muñoz Manzano, Juan Pablo
Ramírez Herrejón

fli

•

EJES

Tortugas marinas: seres ancestrales, sus misterios, adaptaciones y
amenazas
Rodolfo Martín-del-Campo, Alejandra
García-Gasea

JJ
JJ

•

SECCIÓN ACÁDEMICA

Lodos residuales de origen doméstico: disminución de coliformes
fecales y Sa/monel/a spp.
Lucero Mariel López Moreno, Bárbara
Azucena Macías Hernández,
Néstor Guevara García, José Alberto
López Santillán, Patricio Rivera Ortiz

JI

Composición florística y diversidad
de la regeneración leñosa
del matorral en Marín , Nuevo León
Jaime F. García, Francisco Zavala-García

CIENCIA UANL / AÑO 21, No.91 septiembre-octubre 2018

3

�Editorial

E

l ser humano, siempre preocupado por entender
el mundo que lo rodea, ha realizado innumerables esfuerzos por entender la naturaleza, y
en específico los seres vivos con los que comparte la
Tierra. Precisamente, el presente número está especialmente dedicado a esos seres vivos: plantas y animales.
En México existen entre 1,200 y 1,300 clases de
orquídeas, los académicos Elba Zarahy Garay-Martínez, Jacinto Treviño-Carreón, Tania Judith Hernández-López, Arturo Mora-Olivo, y Juana María Coronado-Blanco, nos exponen los peligros de extinción que
enfrentan estas plantas debido a la desaparición de su
hábitat natural.

Rodolfo Martín-del-Campo y Alejandra García-Gasca nos develan algunos misterios sobre las longevas tortugas marinas, y nos presentan cuáles son las
características específicas que las han llevado a estar
en la tierra por tanto tiempo. Mientras que el Dr. Pedro

Cantú-Martínez nos muestra, mediante una revisión
histórica, la importancia que ha tenido la educación
para crear y formar conciencia sobre el medio ambiente.
Los investigadores Paola Lisette Hernández Rubio, María Pamela Bermúdez González, José Alberto
Muñoz Manzano y Juan Pablo Ramírez Herrejón, en el
artículo “El invasor no es como lo pintan”, nos enseñan
qué implica ser una especie invasora y cuáles han sido
las consecuencias de introducir nuevas especies en diferentes hábitats.
Para Canal abierto, Jessica Martínez nos presenta
una entretenida entrevista con el Dr. Carlos Solís Rojas, quien nos habla de su pasión por la biología y los
arácnidos.
Sirva este número como invitación a conocer, apreciar y proteger a los seres vivos con los que convivimos
cotidianamente.

Melissa del Carmen Martínez Torres
Grupo editorial Ciencia UANL.

4

CIENCIA UANL / AÑO 21, No.91 septiembre-octubre 2018

�CIENCIA Y SOCIEDAD

Las orquídeas endémicas mexicanas
en categoría de amenazadas

- --- -

Elba Zarahy Garay-Martínez*, Jacinto Treviño-Carreón*, Tania Judith Hernández-López*,
Arturo Mora-Olivo*, Juana María Coronado-Blanco*

Las orquídeas constituyen uno de los grupos más diversos en el territorio mexicano, incluye entre 1,200
y 1,300 especies descritas (Villaseñor, 2016). Esta diversidad de la familia se debe, entre otras cosas, a los
procesos evolutivos proporcionados por la presión selectiva del ambiente a través de los años (Chase et al.,
2003), a la adaptación a los diversos ecosistemas y a
las interacciones que existen con otros organismos de
su entorno (Hágsater et al., 2005). Dentro de las zonas
con mayor diversidad de orquídeas en el mundo destacan las regiones septentrionales de los Andes sudamericanos, las montañas del Istmo centroamericano, Madagascar, la región de Indochina, el sureste de China,
así como las islas de Sumatra, Borneo y Nueva Guinea
(Pupulin y Bogarín, 2004). En América, México ocupa el cuarto lugar a nivel mundial en lo que se refiere
a la biodiversidad en general (Plascencia, Castañón y
Raz, 2011), ya que alberga aproximadamente 25 mil
especies, entre las que destaca la familia Orchidaceae
(Llorente-Bousquets y Ocegueda, 2008). Actualmente,
en México, esta familia incluye 170 géneros y 1,263 especies, de las cuales 585 son endémicas (Espejo, 2012;
Soto-Arenas et al., 2007). Los estados con mayor diversidad de orquídeas son Chiapas, Guerrero, Jalisco,
Michoacán, Oaxaca, Tabasco y Veracruz (Cox-Tamay,
Ruíz y Pérez, 2016); Oaxaca destaca con aproximadamente 721 especies registradas (Salazar, 2012).
Las especies que corresponden al grupo endémico presentan características morfológicas particulares
en las flores, como el gran tamaño, algunas especies
suelen presentar coloraciones llamativas, motivo por el
cual son extraídas ilegalmente de su ambiente natural,
lo que propicia la venta ilegal, siendo éste el uso principal, lo que trae como consecuencia la disminución de
las poblaciones de estas plantas en los ambientes naturales (Cazarez et al., 2016).
Dentro de los usos que tienen las orquídeas endémicas, destacan el uso medicinal, cosmetológico y
tradicional. En el caso del uso medicinal se encuentra
Catasetum integerrimum, se ha mencionado que esta
especie puede curar algunos tumores y heridas; Cyrto-

CIENCIA UANL / AÑO 21, No.91 septiembre-octubre 2018

podium punctatum es utilizada como bálsamo, mientras que la parte carnosa de Myrmecophila christinae
y Rhyncholaelia digbyana se utiliza para sanar heridas
(Cox-Tamay, 2013), algunas otras especies como Arpophyllum spicatum, Epidendrum anisatum y Bletia campanulata son usadas para tratar la disentería, mientras
que para el alivio a la tos se utiliza Laelia autumnalis
por medio del preparado de infusiones.
Por otra parte, en el uso cosmetológico destaca
Prosthechea karwinskii para la elaboración de fragancias, mediante el embebido de las flores (Hágsater et
al., 2005).
Para el uso religioso, se encuentra Laelia anceps
ssp. dawsonii, utilizada en la elaboración de adornos en
los altares en el sur de Oaxaca y en el estado de Guerrero para adornar las tumbas. Para el estado de Veracruz
se utiliza Laelia anceps ssp. anceps, en el estado de
Michoacán Laelia autumnalis y en el estado de Hidalgo Laelia goouldiana; Oncidium sphacelatum se utiliza
para el adorno de caminos y las cruces colocadas en
los cerros (Hágsater et al., 2005; Solano et al., 2010).
Dentro de los géneros utilizados con este fin, resaltan
Laelia, Barkeria, Oncidium, Prosthechea y Rhynchostele (Solano et al., 2010), mismas que se emplean en las
ceremonias religiosas, de hechicería y en diversas festividades populares año tras año, principalmente en el
Día de las Madres (10 de mayo), en el Día de la Virgen
de Guadalupe (12 de diciembre) y en las celebraciones
de los santos patrones de muchos pueblos de México
conocidas como fiestas patronales (Téllez, 2003; Salazar-Rojas et al., 2007).
Entre las características principales que definen a la
familia Orchidaceae, se incluye el hábito de crecimiento, el cual es conocido también como forma de vida
(Pavón, Hernández y Rico, 2000), los cuales se describen a continuación (tabla I).
Hábito epífito: se caracteriza por la adhesión de
las raíces a los troncos o ramas de árboles y arbustos
* Universidad Autónoma de Tamaulipas.
Contacto: jatrevino@docentes.uat.edu.mx
5

�6

CIENCIA UANL / AÑO 21, No.91 septiembre-octubre 2018

�No.

l.

ESPECIES POR
füIBITODE
VIDA
TERRESTIU.

TAl\iL&lt;\Ñ0Y
COLORACIÓN
DE LAS FLORES

CLil\tA

DISTRIBUCJÓN

usos

Bletia urbana
Dressler, 1968

3-5 cm de alto, flores de
color amarillo difuminadas
en rosa.

Templado
húmedo

Edo. de México,
Morelos y Oaxaca

Pegamento

G11Jerrero

Ornato

Edo. de México y
Jalisco

Ornato

RUPÍC0LAJTERRESTRE

l.

Rhynchostele
londesboroughtana
(Rchb f) Soto
Arenas &amp; Salazar,
1993

l.

Barke.ria dorothea
Halb., 1976

30-35 mm de diámetro,
flores de color amarilloverde

Cálido
subhúmedo

EPÍHT A/RUP:ÍCOLA
25-35 mm de diámetro,
Cálido
flores de colar lila
subhúmedo
EPÍFTIA

l.

Acianthera eximia
(L.O. W illiams)
Solano, 2003

2.

Annthallís
oblanceolata (L.O.
Wi11iams) Solano &amp;
Soto Arenas, 2003

3.

4.

BaYkeria
melcmocaulon A.
Rich &amp; Galeotii,
1845
Chysis ltmmtnghet
Lmden &amp; Rc.hb. f.,
1858

6-7 mm de diámetro, flores
de colar blanoo con manchas
púrpura

Semicálido
húmedo

Oax.aca

Descanoc.ido

Flores de 2-3 mm de color
púrpura

Semicálido
húmedo

Oaxaca

Descanoc.ido

24-40 mm de diámetro;
flores de color rosa-lila

Templadohúmedo

Edo. de México y
Oax.aca

Ornato

Cilido
húmedo

Tabasco

Ornato

Semicálido
húmedo

Guerrero, Jvrichoocán
yOaxaca

Ornato

2.6 cm de alto, flores de
color blanco con ápi.ces
púrpma
2-2.3 cm de alto, flores de
color rosa con margen
oscuros y
parte central blanca

5.

Clowesia rosea
Lindl., 1843

6.

Cuitlauzina
pendu.la La Lla:ve &amp;
Lex., 1825

40-70 mm de diámetro,
flores de color blanco- rosa

T emplado o
semicá]ido

J alis.ca y Miichoacán

Ornato

7.

Encyclia
adenocaula (La
Llave &amp; Lex), 19H

5-10 cm de diáme,tro, flores
de color rosa.

Templado o
semicá]ido

t~choacán, Guerrero,
Jalisco,
N aya:rit y Oaxaca

Ornato

Chiapas, Hidalgo,
Oa.s;.ac.a, Puebla,
Queréta:ro, San Luis
Potosí,
Tamaulipas y
Veracruz

Ornato

Hidalgo, Puebla,
Querétaro y Veracm z

Ornato

8.

9.

Prosthechea maria~
4-5 cm de diámetro, flores d~
(Ames) Wither,
Subhúmedo
color verde olivo o amarillo
1998
Hormodes
maculat.a unicolor
(Hook.) L.O.
\Villiams. 1950

CIENCIA UANL / AÑO 21, No.91 septiembre-octubre 2018

6~ 15 mm de alto, flor,es de
color amarillo limón o
amarillo canario

Templado
húmedo

7

�rn.

11.

12-

32- 35 cm de alto, flores de
color marrón oscuro con
Subhúmedo
Hneas púrpura en fas
nervaduras
Oncidium incu.rvzm 25 mm d.e diámetro, flores di
Tempiado o
color blanco con manchas
Barkerex
semicáhdo
morado-violeta
LindL, 1833
Onctdium pollardii
20-30 mm de a]to, flores de Senucálido
Dodson&amp;
color ros.a o morado
húmedo
Hágsat er, 1978

}.1ormodes
porphyrophkbta
S a]azarr, 1992

Oaxaca

Ornat o

Chiapas, Hidalgo,
Oaxaca, Puebla y
Veracruz

Ornat o

Oaxaca

Ornat o

Oncidium tigrinum
Senucálido
4- 7 cm d.e diámetro, flores di
LaUave&amp;
o
Jali.seo y I\i!ichoacán
color amariHo
templado
Le-x., 1825
Rhvnchostele
b~loglossa
Chiapas, Guerrero,
2-2_5 cm de alto, flores de
14_
(Rchb_f)
Oaxaicay
Templado
color verde-amarillo daro
Drnssler &amp; N.H.
Veracl.llZ
W illiam, 2003
Rh_vnchosteie
Edo_ de M éxico,
cervantesti (La
15-20 cm de aJto,
Guerrern, Ja]isoo,
Tempiado o
15_ Llave &amp; Lex_) Soto
Flores de coior blanco
subhúmedo Michoacán, Nayarit Y
Arenas &amp; Salazar,
difuminadas en color rosa
Oaxaca
1993
Rhvnchostele
3-5 cm de d.iámetrn, fondo
ehr.~ bergii (Link,
Templado
de color blanco a rosa
16_ Klotzsch &amp; Otto)
Oaxaca y V eracruz
intenso,
húmedo
Soto Arenas &amp;
con bandas en color café
SaJazair 1993
4-5 cm d.e diámetro, flores de
Rhvnchosteie
madr~is
(Rchb.f)
color blanco con mancha
Templado
17_
Guerrero y Oaxaca
alargada e,n la base de color
Soto Arenas &amp;
húmedo
S a]az:air, 1993
oscuro o claro

13_

18-

19_

Rossioglossum
insleayi (Baker e.x
LindL) Garay &amp; G_
e_ KemL,
1979

Stanhopea tigrina
B:a:teman ex:
Lindl., 1838

4 5-70 mm de diámetro,
flores de color amarillo-erdoso pálido,
translúcido, muy
variablemente
manchados-bandead.os.., las
manchas transversaies cares
a café-roj izo

Ornat o

Ornato

Ornat o

Ornato

Templado
subhúmedo

Edo_ de M éxico,
Guerrero, Jalisco,
J\,lichoacán y Oaxaca

Ornat o

11-1 8 cm de diámetro, flores
T empiado o
de color amariUo con
semicálido
manchas de color púrpura

HidaJlgo, Oaxaca,
Puebfa,
Querétarn, San Luis
Potosí,
Tama.ulipas y
Veracruz

Ornato

(forofitos), formando parte del dosel del bosque debido a que se encuentran en la copa de los árboles, en
donde muchas ocasiones la dominancia es notoria
(Morales-Hernández, González-Razo y Pérez-Chávez,
2016), en estos sitios, la supervivencia se encuentra

8

Ornat o

fuertemente asociada con la presencia de especímenes
sexualmente maduros, ya que, si éstos florecen antes de
ser depredados, lograrán producir semillas y con ello
perpetuar la especie (Zotz y Schmidt, 2006).

CIENCIA UANL / AÑO 21, No.91 septiembre-octubre 2018

�Hábito terrestre: se establecen en suelos poco profundos, con presencia de humus y materia orgánica, el
ciclo de vida de este grupo se divide en dos:
Etapa 1. Se refiere a la etapa subterránea o de
latencia, que en algunas especies se caracteriza
por la ausencia de hojas, durante este periodo,
la capa de suelo protege las raíces de las condiciones desfavorables del ambiente; esta etapa
presenta una duración de algunos meses hasta
algunos años (Kull y Kindlmann, 2006; Shefferson, Kull y Kadri, 2005), dependiendo de la
permanencia de las condiciones climáticas desfavorable.
Etapa 2. En esta etapa se presenta el crecimiento aéreo y se producen las hojas, por lo que
la planta desarrolla el proceso de fotosíntesis y
entra en estado de reproducción, sin embargo, si
las condiciones favorables para que éste se presente se retrasan, la planta puede regresar a la
etapa de latencia y posteriormente regresará a la
etapa aérea de forma alterna (Hutchings, 2010).
Hábito rupícola. Las plantas se establecen exclusivamente sobre las rocas, las cuales brindan soporte para
su crecimiento y desarrollo (Téllez y Flores, 2007).
Estas especies forman pequeños parches en espacios
reducidos, los cuales presentan variación climática conocidos como microhábitat (Gandullo y Faggi, 2006).

FACTORES DE RIESGO
Entre las comunidades vegetales que integran el mosaico de vegetación de México, el bosque mesófilo
de montaña ocupa 1% del territorio total mexicano y
proporciona un hábitat de suma importancia para las
orquídeas. Alberga 60% de las especies descritas; no
obstante, este ecosistema es uno de los más fragmentados y con seria amenaza de desaparecer (Villaseñor,
2010; Carvajal-Hernández, Krömer, y Vázquez-Torres,
2014). La pérdida y trasformación de los ecosistemas
son los principales problemas que aquejan a las orquídeas, debido a que los ambientes húmedos y tropicales
propician su crecimiento y reproducción (Menchaca,
Lozano y Sánchez, 2012); además, se ha registrado que
estos cambios disminuyen la densidad poblacional de
los polinizadores, lo cual influye directamente en el ciclo reproductivo (Eckert et al., 2010), lo que trae como
consecuencia la reducción del número de individuos de
especies arbóreas en las cuales se establecen las orquídeas epífitas (llamados forofitos).

CIENCIA UANL / AÑO 21, No.91 septiembre-octubre 2018

El objetivo del presente trabajo es dar a conocer la
lista de las orquídeas endémicas que se encuentran en la
categoría de amenazadas, las características generales
de cada especie, así como las actividades antropogénicas que las han colocado en esta categoría.

DISCUSIÓN ACADÉMICA
La distribución de las especies de orquídeas endémicas en categoría de amenazadas se concentra en la zona
centro de la república mexicana (tabla I), esto se debe
a la presencia de climas de tipo templado-húmedo,
el cual suele ser óptimo para el establecimiento. Con
base en la revisión bibliográfica, se encontró que hay
28 especies endémicas en categoría de amenazadas registradas en la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010; los estados con mayor número de especies en esta categoría son Oaxaca, con 16 especies;
seguido de Guerrero y Veracruz, con nueve especies
cada uno. En lo referente al hábito de vida, se encontró
que 24 especies corresponden al hábito epífito, dos al
terrestre, una al rupícola (pero que ocasionalmente se
puede encontrar como terrestre) y sólo una especie del
hábito epífito (pero que ocasionalmente se puede encontrar como rupícola). Con base en el uso, la especie
Bletia urbana es utilizada como pegamento en el arte
plumario, Cypripedium irapeanum y Rhynchostele londesboroughiana son utilizadas como plantas de ornato,
ambas con hábito terrestre (tabla I).
Las orquídeas enfrentan un severo problema debido
a que la mayoría de estas especies se encuentra en el
bosque mesófilo de montaña, ecosistema con una gran
amenaza de desaparecer. Aunado a lo anterior, la modificación del hábitat y algunos fenómenos de origen antropogénico como los incendios forestales, agravan la
situación de las poblaciones de orquídeas, ya que su recuperación natural es lenta, lo que las lleva, en algunas
ocasiones, a la desaparición de las poblaciones locales.
El principal uso que se les da a este grupo de plantas
es el ornamental, sin embargo, se debe estudiar el uso
de estas especies por cada región geográfica, además de
desarrollar estudios etnobotánicos enfocados a conocer
la estructura y diversidad de las especias a las cuales
se asocian, lo cual ayudaría a ampliar el conocimiento
sobre la importancia ecológica que cada una de las especies representa en el ecosistema.

9

�CONSIDERACIONES FINALES Y
PERSPECTIVAS
A través de los análisis de los artículos científicos revisados y de la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010, se documenta que las actividades
antropogénicas han puesto en riesgo un gran número
de orquídeas, en particular aquellas con distribución
restringida o llamadas endémicas. Cabe mencionar que
algunos estudios omiten el uso de las especies encontradas, por lo que se considera necesario el desarrollo
de estudios etnobotánicos, ya que en ellos se conjuga
la interacción de las personas y sus creencias, lo que
los ha llevado a usar a estas especies. El desarrollar
estudios a nivel poblacional nos ayudará a conocer el
estado actual, la estructura poblacional, la fenología y
la caracterización de las etapas de desarrollo durante su
ciclo de vida, a su vez permitirá desarrollar estrategias
de conservación adecuadas para cada especie.

AGRADECIMIENTOS
A la Universidad Autónoma de Tamaulipas, Facultad
de Ingeniería y Ciencias y al Programa de Maestría
en Ciencias Sistemas Agropecuarios y Medio Ambiente por su apoyo. Al Conacyt por la beca otorgada (781879), así como al proyecto interno de la UAT
“Conservación de los ecosistemas de montaña del Altiplano Tamaulipeco”, con clave PFI2016-EB-21.

REFERENCIAS
Carvajal-Hernández, C.I., Krömer, T., y Vázquez-Torres, M. (2014). Riqueza y composición florística de
pteridobiontes en bosque mesófilo de montaña y ambientes asociados en el centro de Veracruz, México. Revista Mexicana de Biodiversidad. (85): 451-501.
Cazarez, F.T.L., Luna Graciano, J.J., Solís G., J.J., et
al. (2016). Propagación in vitro de la orquídea Prosthechea citrina (La Llave &amp; Lex.) W. E. Higgins nativa del
estado de Durango, México. Investigación y Ciencia de
la Universidad Autónoma de Aguascalientes. (67): 1925.
Chase, M.W., Freudenstein, J.V., Cameron, K.M., et
al. (2003). DNA data and Orchiodaceae systematics:
a new phylogenic classification. En: Dixon, K. W., S.
P. Kell, R. L. Barrett y P. J. Cribb (Eds.). Orchid conservation. Natural History Publication, Kota Kinabalu,
Sabah. 69-89.
10

Cox-Tamay, L.D. (2013). Orquídeas: Importancia y uso
en México. Bioagrociencias. 6(2): 4-7.
Cox-Tamay, L.D., Ruíz, J.Y.S., y Pérez, E.A. (2016).
Diversidad y uso de las orquídeas. Bioagrociencias
1(9): 1-6.
Espejo, S.A. (2012). El endemismo de las liliopsida
mexicanas. Acta Botánica Mexicana. (100): 195-257.
Eckert, C.G., Kalisz, S., Geber, M.A., et al. (2010).
Plant mating systems in a changing world. Trends in
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CIENCIA UANL / AÑO 21, No.91 septiembre-octubre 2018

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�OPINIÓN

El invasor no es como lo
pintan
Paola Lisette Hernández Rubio*, María Pamela Bermúdez González*, José Alberto Muñoz Manzano**,
Juan Pablo Ramírez Herrejón*
Desde la perspectiva de la preservación de los organismos nativos de un lugar determinado, las invasiones
biológicas casi siempre tienen una connotación negativa ya que, después de la destrucción del hábitat, éstas
son la segunda causa de pérdida de biodiversidad. En
este sentido, surge la necesidad de analizar la forma en
que las invasoras han logrado una subsistencia exitosa
en hábitats que les son ajenos.
Considerando que los peces están limitados al medio acuático, el fenómeno de su penetración en cuerpos
de agua que se ubican a kilómetros de distancia de su
lugar de origen exige primordial atención. Si durante
millones de años la mayoría de los organismos fueron
incapaces de dispersarse a grandes distancias a causa
de las barreras geográficas (océanos, cadenas montañosas, ríos, continentes e islas), la cada vez más intrusiva
intervención humana ha roto su natural confinamiento.
Un primer movimiento de especies del que se tiene
registro es el del topillo campesino (Microtus arvalis),
introducido en las islas Orcadas desde el suroeste de
Europa. Se sabe que fue entre los años setenta y noventa del siglo XX que arribó a la meseta norte de la isla,
logrando ocupar casi por completo la región en tan sólo
20 años. El hecho resultó de interés para investigadores como Charles Sutherland Elton, quien, pionero en
el campo, sentó las bases de este tipo de investigación
en su obra The Ecology of Invasions by Animals and
Plants. A partir de entonces, y hasta la actualidad, la bibliografía al respecto ha revelado los efectos negativos
que las introducciones ocasionan en las comunidades
y ecosistemas colonizados (por ejemplo, extinciones,
disminución de especies nativas y pérdidas económicas).
Ante el desarrollo de las comunicaciones que posibilitan el progresivo proceso de la globalización, la
transportación de organismos acuáticos se da lo mismo
vía terrestre, aérea o marítima, de manera que la introducción de especies se ha incrementado al punto de que
en casi todos los cuerpos de agua dulce del planeta hay
invasores, de ahí que científicos como Gordon Orians

definan nuestra era como “Homogenoceno”, haciendo
referencia a un escenario en el que sólo unas cuantas
especies pueden llegar a dominar todos los cuerpos de
agua.
Pero profundizar en el tema exige precisar el concepto de especie invasora. Williams y Meffe (2005)
mencionan que tal definición es endeble, conceptos
como no nativas, exóticas, introducidas y traslocadas
son usados como sinónimos para describir la presencia de organismos nuevos en un lugar y esto se presta
a confusión. Estas variaciones se ven reflejadas en las
tres definiciones sobre especies exóticas invasoras que
se presentan en el libro Especies Acuáticas Invasoras
en México, de la Conabio (2014): 1) especies exóticas
que se han establecido en ecosistemas naturales o seminaturales o hábitats, es un agente de cambio y amenaza
a la biodiversidad nativa; 2) especie cuya introducción
o dispersión fuera de su área de distribución natural,
pasada o presente, amenaza la diversidad biológica
nativa, y 3) especie o población que no es nativa, se
encuentra fuera de su ámbito de distribución natural,
capaz de sobrevivir, reproducirse y establecerse en hábitats y ecosistemas naturales y que amenaza la diversidad biológica nativa, la economía o la salud pública.
En consecuencia, al hablar de especies exóticas
invasoras habría que hacer ciertas precisiones: una especie exótica es aquélla que proviene de otro hábitat
o región (Matthews y Brand, 2004), mientras que la
invasión de una especie a un sistema implica su capacidad de colonización y dispersión en diferentes hábitats
naturales.
Así, el fenómeno de las invasiones biológicas es un
proceso mediante el cual las exóticas se convierten en
invasoras en tres fases que no necesariamente son lineales: introducción, establecimiento y dispersión.
La introducción es el proceso por el cual las especies
son incorporadas a un nuevo hábitat fuera de su área
de distribución natural. Se reconoce que las especies
* Universidad Autónoma de Querétaro.
** Secundaria Técnica No. 77 “Ricardo Flores Magón”.
Contacto: paolal.heru@gmail.com

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CIENCIA UANL / AÑO 21, No.91 septiembre-octubre 2018

�CIENCIA UANL / AÑO 21, No.91 septiembre-octubre 2018

13

�pueden ser introducidas a cuerpos de agua de maneras
diversas, por ejemplo, mediante la acuicultura, donde
organismos reconocidos por su potencial invasor o depredador son depositadas en ríos o presas para su pesca
local. Otra forma de introducción se presenta cuando
peces de acuarios públicos o privados son liberados
en cuerpos de agua y, aunque la intención en principio
pueda ser buena, la falta de información biológica de
cada especie respecto a su distribución, alimentación
y reproducción, lleva a una infiltración indiscriminada
en cuerpos de agua que le son ajenos. Aunado a lo anterior, fenómenos meteorológicos o sísmicos también
son causa del desplazamiento de especies invasoras.
Ejemplo de esto es lo ocurrido tras el sismo de magnitud 7.1 en México, el 19 de septiembre de 2017: según
información que circuló en Internet, el movimiento telúrico provocó daños en cierta infraestructura acuícola,
posibilitando la dispersión de especies exóticas invasoras en Morelos.
En la fase de establecimiento, las especies introducidas que logran sobrevivir se reproducen y mantienen
sus poblaciones, y aunque factores físicos, químicos y
biológicos impiden que todas las especies introducidas
tengan éxito, aquéllas que subsisten son potencialmente dañinas. Tal es el caso del pez diablo (Hypostomus
spp.) que desplazó casi la totalidad de la tilapia en la
presa Infiernillo, provocando importantes pérdidas económicas. Si bien este pez fue ubicado por primera vez
en México en aguas del río Mezcala hace 23 años, su
talla (alcanza 70 cm de largo y llega a pesar más de tres
kilogramos) y su constante reproducción, así como su
gran resistencia, atribuible a sus escamas y a su fuerte armadura ósea, le permiten mantenerse a salvo de
sus depredadores naturales (cocodrilos, nutrias y peces
grandes) y consecuentemente establecerse en casi todas
las cuencas principales del país.
La fase de dispersión es aquélla en la que las especies ya establecidas se distribuyen para persistir por
largo tiempo. Piénsese en el pez león (Pterois volitans),
nativo del océano Indo-Pacífico, que se cree fue introducido en aguas del Caribe occidental como resultado
de la destrucción de peceras durante el paso de huracanes. Hay registro de que estos organismos pueden
alcanzar hasta 45 cm de largo, poseen aletas con espinas venenosas y son voraces carnívoros, cualidades
que mantienen permanentemente amenazada a la fauna
marina de la zona que ha sido incapaz de una adaptación defensiva.
Se ha sugerido una correlación entre la disminución
de especies nativas tras la invasión de exóticas, sin embargo, esta relación no es simple ni necesariamente di14

recta, ya que puede deberse a un carácter multifactorial
y correlativo. En este sentido hay tres hipótesis que explican los patrones de invasión. La primera fue de Elton
en 1958, quien señala que comunidades ricas y diversas
se encuentran saturadas, pues existen menos recursos y
nichos disponibles que hacen que las especies nativas
sean más competitivas y menos susceptibles a una invasión. Oponiéndose a la anterior, la segunda propone
que las condiciones que han favorecido la riqueza de
especies nativas beneficiarán también el establecimiento de especies exóticas (Leprieur et al., 2008). La última plantea que la introducción de especies está relacionada directamente con las actividades humanas.
Los impactos ecológicos de las especies invasoras
en cuerpos de agua varían significativamente dependiendo de la especie, magnitud de la invasión y vulnerabilidad del ecosistema invadido. Por ejemplo, el
ajolote (Ambytosma mexicanus), especie en peligro de
extinción que habita el lago de Xochimilco, está actualmente amenazado por la carpa común (Cyprinus
carpio), la tilapia (Oreochromis spp) y la lobina negra
(Micropterus salmoides), entre otras que suelen comerse a las crías.
En general, a nivel planetario, el número de especies invasoras está subestimado, pues es común que
sólo se registren los organismos asociados a megainvasiones y con especies que causan daños ecológicos
o económicos representativos. Específicamente en México, el fenómeno ha sido mal documentado. Posiblemente la primera observación de especies invasoras en
el país fue hecha en 1904 por Meek, quien estudió la
presencia de carpas en el río Lerma. Se sabe que años
más tarde fueron introducidas en nuestro país la trucha
(Oncorhynchus sp.), la lobina negra (Micropterus salmoides) y la tilapias (Oreochromis sp.), pero aún no se
cuenta con bases estadísticas confiables que indiquen el
número real de especies exóticas, ya que existen otras
que han sido “ignoradas”, tal es el caso de Poeciliopsis gracilis, especie considerada de alto impacto por
su capacidad para ocupar ambientes lénticos o lóticos,
aguas perturbadas (por ejemplo, aportes de descargas
urbanas); además de que es vivípara y presenta una tasa
reproductiva que “asegura” mayor probabilidad de sobrevivencia a su descendencia. Otras especies que también han alcanzado un alto grado de invasión en ríos
mexicanos son las P. bimaculatus, Poecilia reticulata y
las Xiphophorus helleri, las cuales han sido poco atendidas a pesar de que pueden tener un impacto ambiental
importante.
Incluso en ríos de áreas naturales protegidas mexicanas se han ubicado especies exóticas. Ejemplo de ello
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�es el guatopote jarocho (Poeciliopsis gracilis), una variedad tolerante a la contaminación que, de acuerdo a
los resultados obtenidos por el grupo de investigación
del Dr. Ramírez-Herrejón de la Universidad Autónoma
de Querétaro, se encuentra distribuida a lo largo del río
Jalpan, Querétaro, cuya abundancia se incrementa en
sitios con calidad visual pobre. La investigación supone, además, que la especie en cuestión podría estar
compitiendo con Poecilia mexicana, un género nativo
con el que comparte espacio y alimento. En este río se
suelen capturar ejemplares de lobina negra y tilapias,
hecho que resulta lamentable ya que este cuerpo de
agua también alberga a la mojarrita caracolera (Herichthys labridens) que, de acuerdo con la IUCN (Unión
Internacional para la Conservación de la Naturaleza),
se encuentra en peligro de extinción.
Con frecuencia se habla de las consecuencias de la
introducción de especies sobre los ecosistemas a los
que llegan, sin embargo, ya hemos visto que muchas
de las especies han sido llevadas a estos lugares por el
humano. Por otro lado, los efectos antrópicos favorecen
el establecimiento de especies exóticas ya que pueden
crear nichos disponibles, además de que actividades relacionadas con el manejo del agua pueden dispersar y
proteger especies o poblaciones de riesgos ambientales
como las sequias, inundaciones y depredadores; esta
protección permitirá el crecimiento de las poblaciones.
Al final se sabe que sitios perturbados son capaces de
resguardar una mayor diversidad de especies debido a
la heterogeneidad que se crea.
Si bien las especies exóticas son la segunda causa
de pérdida de biodiversidad, es importante insistir en
que es el ser humano el responsable de acelerar el proceso de colonización. Los peces no tienen motivacio-

nes para invadir, no se mueven por conflictos políticos,
no quieren expandir un imperio, ellos sólo buscan la
manera de sobrevivir en el lugar al que han sido introducidos; toca a la humanidad mitigar los efectos de las
invasiones ya existentes y evitar nuevas, y para ello la
información siempre será el primer paso a emprender.

REFERENCIAS
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Leprieur, F., Beauchard, O., Blanchet, S., et al. (2008).
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Mendoza, R. y Koleff, P. (coords.). Especies acuáticas
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el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad.

@
CIENCIA UANL / AÑO 21, No.91 septiembre-octubre 2018

Ullan Tendllla NuAez

15

�EJES

Tortugas marinas: seres ancestrales,
sus misterios, adaptaciones y
amenazas

-

Rodolfo Martín-del-Campo*, Alejandra García-Gasca*

Dentro del reino animal, las tortugas pertenecen al grupo de los reptiles; aparecieron en el mundo hace 200
millones de años, antes que los grandes reptiles dominaran el planeta (Márquez, 1990). Estudios recientes
en biología molecular sugieren que alteraciones en algunos genes que controlan el desarrollo de las células
óseas pudo permitir la formación del caparazón (Spotila, 2004). Se sabe que un grupo de genes, llamados
HOX, controla las principales vías de desarrollo en un
embrión (Lappin et al., 2006). Un cambio en la función
de estos genes pudo haber causado la formación del caparazón y del plastrón, características que definen a las
tortugas (Spotila, 2004).
La protección que proporciona el caparazón ha sido
una ventaja para las tortugas, y la mayoría de estas especies no ha experimentado grandes cambios evolutivos en esta parte de su cuerpo; aunque las estructuras
internas, extremidades, cuello y cabeza han cambiado
considerablemente, el caparazón permanece muy similar a como era hace 200 millones de años (Márquez,
1990).
Algunas especies de tortugas migraron al océano y
volvieron a salir a tierra hace entre 150 y 200 millones
de años (entre los periodos Cretáceo y Jurásico), lo que
dio origen a distintos linajes; en el ambiente marino experimentaron diversos cambios evolutivos, uno de los
principales fue que sus extremidades tomaron la forma de aletas, adaptación que les permitió competir con
otras especies marinas (Spotila, 2004).
Las tortugas marinas “modernas” aparecieron hace
110 millones de años (Mesozoico) y son descendientes
de un único linaje, en este periodo hubo una diversidad alta de géneros, cuando grandes reptiles como los
dinosaurios dominaban el planeta (Spotila, 2004). No
obstante, éstos sufrieron un evento de extinción masiva
hace aproximadamente 65 millones de años (Paleoceno), cuando un gran asteroide impactó la Tierra cerca
de la península de Yucatán en México, evento que desencadenó una serie de cambios climáticos, provocó que
muchas especies se extinguieran y a su vez favoreció
16

que aves y mamíferos placentados dominaran el planeta (Spotila, 2004). Sin embargo, las tortugas marinas
persistieron a todos esos eventos climáticos y en la actualidad existen siete especies, la más ancestral es la
tortuga laúd (Dermochelys coriacea) que apareció hace
25 millones de años (Spotila, 2004).

ADAPTACIONES DE LAS
TORTUGAS MARINAS
Para poder subsistir, las tortugas marinas han sufrido
una serie de adaptaciones que les han permitido vivir
en nuestros días. Son organismos ectotérmicos que
dependen de la temperatura del agua y de otras estrategias como exponerse al calor del sol durante el día
para regular la temperatura de su propio cuerpo (Spotila, 2004), y su caparazón actúa como protección a sus
órganos vitales.
Son organismos de respiración pulmonar, lo que
significa que salen a la superficie para hacer inhalaciones profundas de aire y así poder realizar inmersiones
prolongadas y profundas (Plotkin, 2007). También poseen grandes espacios en el cráneo que albergan glándulas encargadas de excretar el exceso de sal, lo que les
permite mantener un balance interno de sales y líquidos (Márquez, 1990). Se reproducen de forma sexual
con fecundación interna, las hembras pueden anidar de
forma anual, bianual o trianual dependiendo de la especie, la disponibilidad de energía y cambios ambientales
(Spotila, 2004; Plotkin, 2007). Una vez que las hembras se aparean, pueden almacenar esperma por largo
tiempo en unos pliegues de la parte media de los oviductos, el cual puede mantener la viabilidad para fertilizar los óvulos incluso de la siguiente temporada de
reproducción (Márquez, 1990). Además, las hembras
* Centro de Investigación en Alimentación y
Desarrollo (CIAD).
Contacto: jesus.martin@estudiantes.ciad.mx,
alegar@ciad.mx
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�.,

CIENCIA UANL / AÑO 21, No.91 septiembre-octubre 2018

17

�pueden aceptar el cortejo de varios machos durante una
misma temporada de reproducción, por lo que las crías
de una misma hembra pueden ser de distintos machos
(paternidad múltiple) (Jensen et al., 2006).
Las hembras reproductoras, al igual que sus ancestros, siguen anidando (entre 50 y 130 huevos) en ambientes terrestres, playas de anidación en zonas tropicales y subtropicales, donde se incuban los huevos durante
un periodo aproximado de dos meses dependiendo de
la especie (Spotila, 2004). Una vez que las crías han
eclosionado y llegan a la superficie de la arena, comienzan un periodo de “frenesí natatorio”, en el cual se
orientan e instintivamente se dirigen al mar, tratando de
evitar depredadores; posteriormente son acarreadas por
corrientes marinas y durante este tiempo su fuente de
energía es el saco vitelino que absorbieron en el huevo
y que les dura aproximadamente una semana (Spotila,
2004). Desafortunadamente, a pesar del
gran número
de huevos que
pueden llegar
a poner las tortugas marinas,
se calcula que
sólo una de
cada mil crías
que eclosionan
llegará a edad
adulta.
Aunque se
conoce poco de
su fase de crías,
hay evidencias
de que las crías
permanecen en zonas pelágicas donde hay giros y frentes marinos, lugares donde se acumulan mantos de sargazo y variedades de organismos que les proporcionan
alimento y protección (además de amenazas, dada la
contaminación presente en dichas zonas) (Witherington, Hirama y Hardy, 2012), a este periodo se le conoce
como “el año perdido”, aunque algunos autores afirman
que se puede tratar de varios años (Márquez, 1990).
Se ha comprobado mediante distintos métodos, incluyendo estudios moleculares con el ácido desoxirribonucleico (ADN) mitocondrial (con el cual se puede
seguir y estudiar el linaje materno), que las tortugas
hembras reproductoras regresan a anidar a la misma
región de la playa donde nacieron, aunque algunas especies son más filopátricas que otras (Bowen y Karl,
18

2007). Además, pueden realizar extensas migraciones
desde zonas de reproducción a zonas de alimentación,
por lo que se ha demostrado que tienen la capacidad de
orientarse a partir de corrientes superficiales oceánicas,
gradientes de temperatura e incluso el uso de señales
magnéticas durante la navegación (Plotkin, 2007).

INTERACCIÓN DEL HOMBRE
CON LAS TORTUGAS MARINAS
Las tortugas marinas y los seres humanos han interactuado desde hace miles de años (Frazier, 2003). La especie
humana apareció hace 1.8 millones de años (Pleistoceno). Se tienen registros que estos organismos han sido
fuente de alimentación desde la cuna de la civilización,
en la antigua Mesopotamia, hace aproximadamente
7,000 años,
ya que se
han encontrado restos
óseos cerca
del
delta
de los ríos
Tigris y Éufrates (Frazier, 2003).
Los registros indican que
había
un
comercio
organizado
de carne,
huevos,
conchas y
escudos de
estos organismos. Las tortugas marinas no sólo eran
fuente de alimentación, también tenían un significado
especial para la gente, ya que en el tiempo que dominaron los babilonios en la región de Mesopotamia, hace
3,000 años, aproximadamente, las tortugas marinas
eran un ícono cultural, representaban al dios de la sabiduría (Enki) (Spotila, 2004).
En la civilización hindú, hace 2,500 años, las personas consideraban que el mundo se posaba sobre la
espalda de cuatro elefantes que permanecían de pie sobre una tortuga marina gigante, la cual nadaba en el inmenso océano levantando agua con sus aletas (Spotila,
2004).

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�En la cultura maya, estos ancestrales organismos,
además de formar parte de su dieta, también representaban un símbolo cultural y religioso, ya que se han
encontrado figuras de cerámica y altares de piedra en
algunos centros ceremoniales (Frazier, 2003).
En Costa Rica, hace aproximadamente 1,500 años,
los chibcha consideraban que los huevos de tortugas
marinas eran alimento afrodisiaco; esta idea sigue vigente y puede deberse a la gran cantidad de huevos que
las hembras son capaces de poner en una sola nidada
(Spotila, 2004).
Por otra parte, las tortugas marinas jugaron un papel
importante en las expediciones europeas realizadas al
nuevo continente, ya que eran fuente de alimento que
podían aprovechar durante las navegaciones. Cristóbal
Colón, en 1503 d.C., descubrió las Islas Caimán y las
bautizó como “Las tortugas secas”, por la gran cantidad
de tortugas que observaron al llegar, las cuales se agregaban cerca de la costa para copular y posteriormente
anidaban en las playas del territorio descubierto (Spotila, 2004). Desafortunadamente, en 1800 la población
de tortugas de estas Islas Caimán había desaparecido,
ya que posterior al descubrimiento de América se inició un mercado internacional de productos de tortugas
marinas (principalmente carey) con exportaciones a
Nueva York, Gran Bretaña, Francia y Japón, entre otros
países (Meylan y Donnelly, 1999). El mercado de estos
productos se extendió por otras partes del mundo, los
marineros buscaban áreas donde explotar este recurso,
ya que parecía ser inagotable.

antropogénicas. A partir de la Revolución Industrial
(1760-1840), las actividades humanas dejaron de basarse en la agricultura y artesanía para depender de la
industria. A partir de entonces, y hasta la actualidad, la
industria química se ha desarrollado de tal forma que se
han sintetizado numerosos compuestos químicos para
distintos usos.
Entre estos compuestos se encuentran los fármacos
cosméticos, aditivos alimentarios, plaguicidas, productos de uso doméstico, productos derivados de la combustión de carburantes, o cualquier residuo procedente de la industria química, por mencionar algunos. La
mayoría de estos productos son considerados contaminantes, es decir, tienen un efecto nocivo en el medio
ambiente, aunque dependiendo de sus características
(como toxicidad o capacidad de degradación) algunos
pueden ser más perjudiciales que otros y por lo tanto
tienen distintos efectos en los ecosistemas.
La mayoría de los contaminantes se han dispersado
ampliamente por todo el mundo debido a las descargas
y al acarreo de partículas por aire y agua hasta llegar a
los ecosistemas marinos. Una vez que se presentan en
los ecosistemas, los contaminantes pueden llegar a los
distintos niveles tróficos provocando alteraciones en la
salud poblacional de las tortugas marinas, y por tanto
un decremento en sus poblaciones (Keller, 2013).
Algunos contaminantes son capaces de provocar
alteraciones durante el desarrollo embrionario, ya sea
que provoquen malformaciones congénitas (teratogénesis), o bien alteraciones hormonales (disruptores endocrinos) que tengan como consecuencia decremento
en la supervivencia o un desequilibrio de proporción de
sexos en las poblaciones (Bishop et al., 1998; Guillette
et al., 1994), lo que puede afectar aún más la supervivencia de las tortugas marinas.

ACTIVIDADES
ANTROPOGÉNICAS Y SUS
IMPACTOS EN LAS TORTUGAS
MARINAS
Aunado a la explotación de las tortugas marinas, sus
poblaciones han disminuido debido a otras actividades
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19

�AFECTACIÓN DE
CONTAMINANTES QUÍMICOS EN
EL DESARROLLO EMBRIONARIO
EN TORTUGAS MARINAS
En México, llegan a aguas territoriales y playas de anidación seis de las siete especies de tortugas marinas

que existen en el mundo: laúd (Dermochelys coriacea),
carey (Eretmochelys imbricata), caguama (Caretta
caretta), verde (Chelonia mydas), lora (Lepidochelys
kempii) y golfina (Lepidochelys olivacea). Todas consideradas en peligro de extinción, por lo que la investigación de estos organismos es fundamental para tomar las
medidas adecuadas de manejo y conservación.
Existen estudios que han proporcionado pruebas de
que los contaminantes químicos pueden afectar la salud, la supervivencia o la reproducción de las tortugas
marinas (Keller, 2013). Uno de ellos es el endosulfán,
identificado recientemente en embriones de tortuga
golfina con malformaciones congénitas (datos no publicados). El endosulfán es un plaguicida organoclorado altamente persistente en el ambiente, se concentra
en agua, aire, suelo y sedimentos, donde puede contaminar a los organismos expuestos, se bioacumula en los
tejidos grasos y se biomagnifica a través de la cadena
alimenticia.
En 2011, el endosulfán se incluyó en el Anexo A
del Convenio de Estocolmo para su eliminación en el
mundo (UNEP, 2011), aunque todavía es usado en algunos países en vías en desarrollo. Este compuesto es
catalogado como disruptor endocrino, y en organismos
modelo (como ratones) se ha reportado que tiene efectos embriotóxicos y teratogénicos (Singh et al., 2006).
20

Durante el desarrollo embrionario, mecanismos
genéticos y epigenéticos trabajan en conjunto para dar
origen a un nuevo ser. Los mecanismos epigenéticos
controlan la expresión génica y son vulnerables a disrupciones ambientales (Dolinoy, 2008). La metilación
del ADN es el mecanismo mejor estudiado y podría ser
reprogramado durante el desarrollo embrionario por
contaminantes ambientales. En el laboratorio de Biología Molecular del Centro
de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD/
Unidad Mazatlán en Acuicultura y Manejo Ambiental)
se investiga la metilación
diferencial del ADN en embriones de tortuga golfina
normales y con malformaciones congénitas. Se está
analizando metilación tanto
locus-específica como global. Al mismo tiempo, se
analiza la concentración de
plaguicidas organoclorados
(como el endosulfán) en tejidos de embriones malformados con la finalidad de encontrar una posible relación
entre contaminación y desarrollo embrionario en tortugas marinas.

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21

�-_____...lrol...,..___SECCIÓN
ACADÉMICA

Lodos residuales de origen doméstico: disminución de coliformes fecales
y Salmonella spp.
Composición florística y diversidad de la regeneración leñosa del
matorral en Marín, Nuevo León

m

22

•~------------

CIENCIA UANL / AÑO 21, No.91 septiembre-octubre 2018

�-_____...lrol...,..___Lodos residuales de origen doméstico: disminución de
coliformes fecales y Salmonella spp.
Lucero Mariel López Moreno*, Bárbara Azucena Macías Hernández*, Néstor
Guevara García*, José Alberto López Santillán*, Patricio Rivera Ortiz*
DOI: /10.29105/cienciauanl21.91-1

RESUMEN

ABSTRACT

El elevado contenido de microorganismos patógenos
que presentan los lodos residuales genera una problemática en su disposición. Se evaluó la disminución de
coliformes fecales y Salmonella spp., sometido a vermiestabilización y estabilización alcalina, empleando
relaciones lodo-hidróxido de cal de 0.5-9.5, 1.0-9.0,
1.5-8.5 y 2.0-8.0 kg, así como 10.0-0.39, 10.0-0.26 y
10.0-0.13 kg lodo-lombriz. En cuanto a coliformes fecales, ambos tratamientos lograron conseguir la clasificación “C” para uso forestal y agrícola sin contacto directo, establecida en la NOM-004-SEMARNAT-2002.
Sin embargo, la disminución de Salmonella spp. no
consiguió ser suficientemente efectiva para cumplir con
dicha clasificación.

The high content of pathogenic microorganism that are
present in sewage sludge generate a problema in its
disposition. The decreased of faecal coliforms and Salmonella spp., subdued to vermicomposting and alkaline stabilization was evaluated, applying relationship
sludge-Lime hydroxide of 0.5-9.5, 1.0-9.0, 1.5-8.5 and
2.0-8.0 kg, as wel as 10.0-0.39, 10.0-0.26 and 10.0-0.13
kg sludge-worm. In respect of faecal coliforms, both
treatments were able to get the “C” ranking for forestry
use and farming use without direct contact, established
in the NOM-004-SEMARNAT-2002. Nevertheless, the
reduction of Salmonella spp. Failed to get sufficiently
effective to fulfill this ranking.

Palabras clave: microorganismos, patógenos, lodos
residuales, vermiestabilización, estabilización alcalina.

Keywords: microorganism, pathogens, sewage sludge,
vermicomposting, alkaline stabilization.

Las plantas de tratamiento de aguas residuales (PTAR)
han sido establecidas en diversos países con la finalidad
de reutilizar el agua desechada en procesos domésticos
e industriales y prevenir la contaminación de ecosistemas. Los lodos residuales, también conocidos como
biosólidos (Renner, 2000), son subproductos formados
de partículas orgánicas y minerales no retenidas en los
tratamientos físicos o biológicos del agua (Peñarete,
2012; Oropeza, 2006). Usualmente contienen de 93 a
99% de humedad, así como entre 0.5 y 2% de sólidos
(EPA, 1999). Asimismo, son considerados desechos
peligrosos e indeseables debido al contenido de metales pesados y microorganismos patógenos que presentan (coliformes fecales, Salmonella spp. y huevos de
helmintos) (European Commission, 2010).

(Kelessidis y Stasinakis, 2012). En México, no existe una cifra oficial reportada sobre la generación de
los lodos residuales (Oropeza, 2006). Sin embargo, el
volumen de aguas residuales (AR) tratadas se ha incrementado en los últimos 22 años, lo que provoca un
aumento en la cantidad de lodos residuales producidos.
Para 2010 ya existían 2,603 PTAR municipales en operación, tratando 93.6 m3 s-1 de AR, es decir, 44.76% de
los 209.1 m3 s-1 recolectados en los sistemas de alcantarillado. Sólo en el estado de Tamaulipas, para 2013, se
encontraban instaladas 44 PTAR, las cuales realizaban
el tratamiento de 5,692.1 L s-1 (Conagua, 2013).

En el ámbito mundial, miles de millones de toneladas de lodos residuales son generadas cada año (Renner, 2000). Tan sólo en Estados Unidos se producen
alrededor de once millones de toneladas en peso seco
CIENCIA UANL / AÑO 21, No.91 septiembre-octubre 2018

En México, el principal problema de la disposición
de lodos residuales es el alto contenido de microorganismos patógenos que presentan (Barrios et al., 2000).
Por lo tanto, son ocasionalmente incinerados o utilizados como material de relleno (Renner, 2000), descar* Universidad Autónoma de Tamaulipas.
Contacto: bmaciash@docentes.uat.edu.mx

------------~•

23

m

�gados en sistemas de alcantarillado, cuerpos de agua,
tiraderos, terrenos o en las mismas fuentes de suministro sin un tratamiento previo y, en el mejor de los casos, dispuestos en rellenos sanitarios (Oropeza, 2006;
Castrejón et al., 2002), lo cual puede generar severos
problemas de contaminación (Castrejón et al., 2002).
Algunos autores demuestran que los lodos residuales cuentan con la capacidad de ser utilizados como
abono agrícola (Tsadillas et al., 1995; Hernández et al.,
2005; Nagar, Sarkar y Datta, 2006), debido a su elevado contenido de materia orgánica (CEAJ, 2011), para
lo cual requieren de un tratamiento previo a su disposición (Torres, Madera y Martínez, 2008).
Estabilizar lodos mediante la adición de cal es un
proceso sencillo que permite destruir o eliminar microorganismos productores de gases fétidos, así como
microorganismos patógenos y mejorar las características de secado (Romero, 2005); disminuyendo las concentraciones de coliformes fecales dentro de los límites
de la clase A de la NOM-004-SEMARNAT-2002 (Castrejón et al., 2002).
Otra de las técnicas utilizadas es la vermiestabilización o vermicomposteo, la cual consiste en la estabilización y secado de lodos utilizando lombrices de tierra.
Investigaciones previas demuestran que el producto final de este tratamiento suele contener niveles elevados
de nitrógeno y fósforo (European Commission, 2010),
así como un menor contenido de microorganismos patógenos en comparación con otros métodos de estabilización (Khwairakpam y Bhargava, 2009).
Con la finalidad de producir un lodo residual “Clase A”, con base en lo establecido en la NOM-004-SEMARNAT-2002, se evaluó la disminución de coliformes fecales y Salmonella spp. en lodo residual obtenido
de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales Domésticas de Ciudad Victoria, Tamaulipas, México, expuesto a distintas concentraciones de cal hidratada y
lombriz californiana.

METODOLOGÍA
El lodo residual utilizado se obtuvo de la PTAR domésticas de Ciudad Victoria, Tamaulipas, México. Durante
el primer muestreo se colectaron 200 kg de lodo residual, los cuales fueron sometidos a vermiestabilización
utilizando lombriz californiana (Eisenia foetida). De
la misma forma, en el segundo muestreo se colectaron
200 kg de lodo residual destinados a estabilización alcalina mediante la adición de cal hidratada (Ca(OH)2).
24

Para conformar el volumen total de muestra se utilizó
el método del cuarteo, tal y como se establece en la
NOM-004-SEMARNAT-2002.
Una porción del material colectado en ambos
muestreos fue trasladado al Laboratorio de Investigación y Diagnóstico Agrícola (LIDA), perteneciente a la
Facultad de Ingeniería y Ciencias, de la Universidad
Autónoma de Tamaulipas, donde se mantuvo en refrigeración a 4˚C con la finalidad de analizar humedad
en % mediante método gravimétrico (secado a estufa a
105°C×24 h) y saturación. Asimismo, se determinó el
número más probable (NMP) de coliformes totales, fecales, mediante la prueba indirecta (prueba presuntiva
en caldo lactosado y prueba confirmativa flama del medio EC) y Salmonella spp., conforme con lo descrito en
la NOM-004-SEMARNAT-2002. El pH se midió a través del método potenciométrico en periodos de 24 h, en
una relación 1:0.5 agua destilada-muestra y la materia
orgánica (MO) utilizando el método de Walkley-Black.
Para llevar a cabo el experimento se diseñó un modelo completamente al azar con siete tratamientos y dos
testigos. Tanto los tratamientos como el testigo fueron
desarrollados por triplicado, utilizando un total de 27
cajas de reja plástica de 48x28 cm y 15 cm de altura,
cubiertas con una bolsa negra de polietileno, con la finalidad de contener el sustrato añadido. Los valores obtenidos de NMP g-1 de coliformes fecales y Salmonella
spp., así como los parámetros físicos, fueron sometidos
a un análisis de varianza (ANOVA) con un Alpha de
0.05, comparando los tratamientos, utilizando el paquete estadístico IBM SPSS Statistics 21.

Tratamiento alcalino
Los tratamientos 1, 2, 3 y 4 fueron conformados por
lodo residual-cal hidratada en una relación de 95-5, 9010, 85-15 y 80-20%, respectivamente. Para estos tratamientos se colocó un testigo de 100% de lodo residual
correspondiente a 10 kg. Una vez pesada la cantidad de
lodo-cal, se procedió a mezclar de forma manual hasta
su completa homogenización. En dichos tratamientos
se monitoreó la temperatura, así como el pH, esperando alcalinizar el material por encima de 12 unidades
durante un período de 72 horas, tal y como recomienda
la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos
(EPA, 2003), para lograr la reducción significativa de
microorganismos patógenos.
Transcurridas 72 horas, se colectó una porción de
material de cada uno de los tratamientos en bolsas plásticas estériles debidamente etiquetadas, para proceder
con los análisis antes mencionados.
CIENCIA UANL / AÑO 21, No.91 septiembre-octubre 2018

�Vermiestabilización
Por otra parte, los tratamientos 5, 6 y 7 fueron conformados por 10 kg de lodo residual variando el peso vivo
de lombriz añadido (0.39, 0.26 y 0.13 kg, respectivamente), conforme al tiempo de exposición (30, 60 y 90
días). En este caso se llevó un control de la temperatura
interna de los tratamientos, realizando riegos periódicos manuales con la finalidad de mantener el material
entre 14 y 30ºC, temperatura ideal para el desarrollo de
Eisenia foetida. A los 0, 30, 60 y 90 días de tratamiento, se colectó sustrato en bolsas de polietileno estériles
debidamente etiquetadas para analizar los parámetros
correspondientes.

Tabla I. Propiedades físicas de lodo residual tratado con cal.
Tratamiento

Relación
lodoCa(OH),
(kg)

Humedad
(%)

Saturación
(%)

Testigo

10.0-0.0

83.45

95.26

9.5-0.5

78.78

85.52

2

9.0-1 o.o

69.98

73.38

3

8.5-1.5

66.78

72.88

4

8.0-2.0

59.64

63.47

Tabla II. NMP g-1 ST de coliformes fecales y Salmonella spp., en lodo
residual estabilizado alcalinamente.
Tratamiento

Relación
lodoCa(OH)2
(kg)

Coliformes
fecales (NMP
g·l ST)

Sulmone/lu spp.
(NMPg· 1 ST)

Lodo Inicial

10.0-0.0

460,000,000

2,400,000,000

1

9.5-0.5

300,000

1·201,201

2

9.0-10.0

300,000

600,601

3

8.5-1.5

210,000

&lt;3

4

8.0-2.0

21,000

&lt;3

RESULTADOS
Tratamiento alcalino
Una vez analizados los parámetros físicos del lodo
residual (tabla I), se observó una disminución en la
humedad contenida de 83.45 hasta 59.64%, conforme
aumentó la relación lodo-hidróxido de cal agregada,
debido a que éste es considerado un material secante.
Asimismo, la capacidad de absorción de humedad del
lodo residual disminuyó a medida que la cantidad de
Ca(OH)2 aumentaba, 95.26% en el testigo, mientras que
en el que contenía mayor cantidad de Ca(OH)2 (T4), el
porcentaje fue de 63.47%, considerándose como alto.
Se observó que los valores de humedad y saturación
son estadísticamente diferentes (ANOVA p&lt;0.05). Por
lo que es importante considerar la relación lodo-cal.
Tal y como recomienda la Agencia de Protección
Ambiental de Estados Unidos (2003), el pH incrementó por encima de 12, logrando mantenerse durante 72
horas. La disociación de Ca(OH)2 en los tratamientos
causa una elevación del pH (Palomo-Rodríguez et al.,
2010). El análisis mostró que incluso el tratamiento con
menor concentración de cal hidratada reflejó una disminución en el contenido de microorganismos patógenos
presentes 99%.
Al incrementar la relación lodo-cal, mayor remoción de coliformes fecales y Salmonella spp. fue observada, obteniéndose valores iniciales de 460´000,000
NMP g-1 de coliformes fecales y 2,400´000,000 NMP
g-1 de Salmonella spp., los cuales disminuyeron a medida que el contenido de cal aumentaba (tabla II). Los
valores muestran diferencia estadística por lo que sí
se observó una disminución significativa para el tratamiento 4 con respecto a los otros (ANOVA P&lt;0.05).
CIENCIA UANL / AÑO 21, No.91 septiembre-octubre 2018

NMP g-1 ST: número más probable por gramo de sólidos totales.

Sin embargo, los resultados son elevados al ser
comparados con lo reportado por otros autores (Castrejón et al., 2002; Vigueras-Carmona et al., 2013).
Si bien se obtuvo un decremento en casi 100% de microorganismos patógenos, las concentraciones utilizadas de cal hidratada no fueron suficientemente efectivas para lograr cumplir el límite máximo permisible de
Salmonella spp. para uso agrícola sin contacto directo
establecido en la normatividad (&lt;300 NMP-g ST). En
cuanto a coliformes fecales se refiere, el lodo residual
estabilizado, en todas las concentraciones aplicadas, logró cumplir con dichos parámetros (&lt;2,000,000 NMP
g-1 ST).

Vermiestabilización
En la vermiestabilización de lodos se observó un aumento en el contenido de materia orgánica a los 30, 60
y 90 días de tratamiento de 2.24, 4.47 y 6.71%, respectivamente. Las diferencias fueron significativas
de acuerdo al análisis de varianza realizado (p&lt;0.05).
Asimismo, a mayor contenido de materia orgánica se
observó una acidificación del sustrato (tabla III). Hait
y Tare mencionan que el vermicomposteo de lodos residuales promueve la formación de compuestos orgánicos ácidos, lo cual reduce los niveles de pH (Hait y
Tare, 2011).
25

�Tabla III. Propiedades físicas del lodo residual vermiestabilizado.
Tratamiento
Parámetros

Tabla IV. NMP g-1 ST de coliformes fecales y Salmonella spp., en
lodo residual vermiestabilizado

Lodo
Inicial

7 (30
días)

6 (60
días)

5 (90
días)

Tratamient
o

Relación
lodolombriz (kg)

Coliformes
fecales (NMP
g- 1 ST)

Salmonella spp.
(NMPg-'ST)

Relación lodolombriz (kg)

10.0-0.0

10.0-0.3
9

10.0-0.2
6

10.0-0.1
3

Lodo inicial

10.0-0.0

460,000,000

2,400,000,000

Humedad(%)

79.78

79.59

74.02

51.59

7 (30 días)

10.0-0.39

300,000

1,100,000

Saturación (%)

95.26

96.91

78.36

89.21

6 (60 días)

10.0-0.26

300,000

460,000

46.09

47.42

48.90

5 (90 días)

10.0-0.13

45.06

300,000

460,000

Materia Orgánica
(%)

pH

NMP g-1 ST: número más probable por gramo de sólidos totales.

6.95

7.06

6.60

6.42

Se logró mantener e incluso incrementar las poblaciones de lombriz californiana utilizada en lodo residual fresco, sin ser requerido un compostaje previo o la
adición de algún otro tipo de sustrato. A los 30 y 60 días
de tratamiento las poblaciones de lombriz californiana
se mantuvieron estables, incluso con un ligero incremento. Lo anterior debido al aumento en peso y número
de individuos. A los 90 días de tratamiento se redujeron
las poblaciones de lombriz californiana encontradas. Si
bien se presentó mayor número de individuos, el peso
vivo de lombriz disminuyó, observándose organismos
de menor grosor. Resultados similares han sido reportados (Villar et al., 2016), lo cual se atribuye a que el contenido nutricional aprovechable para las poblaciones de
lombriz decrece rápidamente en las primeras etapas del
compostaje (Gunadi y Edwards, 2003).
Todas las concentraciones de lombriz californiana
añadidas a los 30, 60 y 90 días de tratamiento resultaron
ser eficientes en cuanto a disminución de coliformes
totales y fecales (99.93%). En la totalidad de los tratamientos establecidos se logró disminuir el contenido
de coliformes fecales, cumpliendo con la clasificación
“excelente o bueno”, establecida en la NOM-004-SEMARNAT-2002 (&lt;2,000,000 NMP g-1 ST). Sin embargo, para Salmonella spp. se reportó una disminución
de 99.98% a los 60 y 90 días de tratamiento (tabla IV),
siendo insuficiente para alcanzar las especificaciones
impuestas en la normatividad (&lt;300 NMP-g ST), debido a la elevada concentración de Salmonella spp.
presente en el lodo residual fresco. Estudios anteriores
han conseguido cumplir con el límite máximo permisible Clase “A” (uso en contacto público directo) establecido en la normatividad, sin embargo, los sustratos
utilizados presentaban un contenido menor en cuanto
a microorganismos patógenos (Eastman et al., 1999;
Khwairakpam y Bhargava, 2009).

26

CONCLUSIÓN
Todas las concentraciones lodo residual-cal, lodo residual-lombriz californiana, en cuanto a NMP g-1 ST de
coliformes fecales, lograron cumplir con la clasificación “C” (uso forestal y agrícola sin contacto directo).
Tal y como menciona Castrejón et al., la adición de cal
hidratada a lodos residuales demostró ser una alternativa viable para la disminución del contenido de microorganismos patógenos presentes (Castrejón et al., 2002).
Resultados similares fueron encontrados entre los tratamientos con menores concentraciones de cal añadida
(10 y 5%) y lombriz californiana en cuanto a NMP g-1
ST de coliformes fecales. Lo cual sugiere que los tratamientos con 20 y 15% de Ca (OH)2 son mayormente
efectivos comparados con la vermiestabilización, en
cuanto a eliminación de coliformes fecales, además de
ser económicos y causar efectos rápidos.
Incrementar el tiempo de exposición al tratamiento
alcalino podría ser la solución para conseguir un lodo
residual “Excelente o bueno” (Semarnat, 2003), que
pueda ser dispuesto o aprovechado en contacto directo y de forma segura, mediante un tratamiento de bajo
costo. Debido a que la calidad en los lodos residuales
tratados con E. foetida tampoco cumplió con las especificaciones establecidas para uso forestal, mejoramiento
de suelos o uso agrícola, es necesario realizar pruebas
en las que se incremente la relación concentración/
tiempo de contacto de lombriz californiana, para poder llegar a disminuir el contenido de Salmonella spp.
Asimismo, es importante la altura de la cama, ya que se
ha observado que la granulometría fina que presentan
los LR es una probable causa de la baja remoción de
microorganismos patógenos.
Otros resultados sugieren que el lodo residual fresco pude ser utilizado como sustrato para la cría y reproducción de lombriz californiana, obteniendo un compost de mayores capacidades fertilizantes en cuanto a
materia orgánica, en comparación con el lodo obtenido
en tratamientos alcalinos.
CIENCIA UANL / AÑO 21, No.91 septiembre-octubre 2018

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RECIBIDO: 05/07/2016
ACEPTADO: 08/08/20108

27

�-_____...lrol...,..___Composición florística y diversidad de la regeneración
leñosa del matorral en Marín, Nuevo León
Jaime F. García*, Francisco Zavala-García*
DOI: 10.29105/cienciauanl21.91-2

RESUMEN

ABSTRACT

Los matorrales del noreste de México son ecosistemas
bajo intensa presión agropecuaria. Para evaluar la composición, la diversidad α y la regeneración leñosa. En
un área de matorral con historial de pastoreo, en Marín, N. L., se establecieron ocho parcelas rectangulares
de 25x10 m (250 m2), se censaron todos los individuos
(d0.10 m ≥ 1 cm). Se calcularon los indicadores ecológicos de abundancia (ARi), dominancia (DRi), frecuencia (FRi), índice de valor de importancia (IVI), índice
de Margalef (DMg), índice de Shannon (H´) y se estimó
la riqueza de la vegetación leñosa. Se registraron 25
especies distribuidas en 21 géneros y 15 familias. Las
especies con mayores IVI fueron Z. fagara, P. laevigata
y A. farnesiana con 13.22, 11.46 y 9.26%, respectivamente. El índice de Margalef (DMg) y la diversidad α
registraron valores de DMg = 3.01 y H´=2.87. La dinámica de abundancia de especies indica que cuando se
incrementa el % ARi el número de especies disminuye.
El alto número de individuos/ha en las clases diamétricas menores (1-3 cm) muestra que el sistema se encuentra en un estado de regeneración de individuos

The shrublands of northeasthern Mexico are ecosystems
under an intense farming pressure. In order to evaluate
composition, diversity α and woody regeneration. In an
area of shrubland with grazing history in Marin, N.L.,
Eight rectangular parcels of 25x10 m (250 m2) were
established. All individuals were counted (d0.10 m ≥ 1
cm). The Enviromental indicators of abundance (ARi),
dominance (DRi), frecuency (FRi), importance value
index (IVI), Margalef index (DMg), Shannon index (H´)
were calculated, and the richness of woody vegetation
was estimated. The total of 25 species distributed in 21
genres and 15 families were recorded. The species with
highest IVI were Z. fagara, P. laevigata and A. farnesiana with 13.22, 11.46 and 9.26%, respectively. Margalef index (DMg) and diversity α recorded values of
DMg = 3.01 and H´ = 2.87. The dynamic of affluence of
species indicate when the % ARi increases, the number
of species decreases. The high number of individuals
/ha in the smallest diameter classes (1-3 cm) reveals
that the system is located in a state of regeneration of
individuals.

Palabras clave: agropecuaria, riqueza de especies, índice de valor de importancia, diversidad.

Keywords: Farming, richness of species, value of importance index, diversity.

En el noreste de México, una amplia extensión del área
se encuentra cubierta por matorrales (aproximadamente 200,000 km2) distribuidos en los estados de Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas y el sur de Texas (Udvary,
1975), este ecosistema está densamente poblado por
árboles y arbustos, cerca de la mitad de las especies
son espinosas (Heiseke y Foroughbakhch, 1985; Reid,
Marroquín y Beyer-Münzel, 1990), la vegetación se caracteriza por un amplio espectro de patrones de crecimiento, diversidad en la producción de flores y frutos, y
contrastantes desarrollos fonológicos (Reid, Marroquín
y Beyer-Münzel, 1990). Las especies leñosas han sido
utilizadas como postes para construcciones rurales, así

como fuente de alimentación, combustible, textiles y
como medicina tradicional (Alanís, 1981; Téllez y Foroughbakhch, 1990). Este ambiente es un importante
fuente de servicios ambientales, por lo que ha sido sometida en los últimos años a diferentes actividades en
beneficio del hombre, como el sobrepastoreo, la tala
selectiva, la ganadería y la agricultura de temporal, lo
que ha modificado la estructura y composición de especies (Foroughbakhch et al., 2009; Jiménez et al., 2012),
además de acarrear como consecuencia la pérdida de

m

28

* Universidad Autónoma de Nuevo León
Contacto: jaimefgarcia@hotmail.com

•~------------

CIENCIA UANL / AÑO 21, No.91 septiembre-octubre 2018

�calidad y la degradación del ecosistema, seguida de
una reducción de la cubierta vegetal que cubre y protege el suelo (González et al., 2004). Existen estudios
que describen la composición, utilización, estructura
y ecología de la vegetación en el noreste de México
(Heiseke y Foroughbakhch, 1985; Reid, Marroquín y
Beyer-Münzel, 1990; Alanís, 1981; Téllez y Foroughbakhch, 1990; Foroughbakhch et al., 2009; Jiménez
et al., 2012; González et al., 2004). Sólo el estudio de
Jiménez et al. (2012), en el matorral espinoso tamaulipeco, evaluó la respuesta de este ecosistema frente a
la actividad agrícola. No hay estudios en la región que
permitan conocer la capacidad de regeneración de este
ecosistema frente a las actividades agropecuarias. Con
la meta de obtener conocimiento aplicable a la toma de
decisiones para la implementación de planes de regeneración y restauración del ecosistema fue realizado el
presente estudio.

± 129.7m). Para determinar el área mínima de muestreo
se establecieron al azar tres tamaños de parcela, 10x10,
10x25 y 10x40 m, con dos repeticiones por tamaño. Se
registraron más especies en las parcelas 10x25 y 10x40
m, S =22, la forma rectangular de las parcelas se utilizó debido a la facilidad de establecimiento y medición
en vegetación densa. Posteriormente, en cada uno de
los cuatro sitios de muestreo se establecieron al azar
dos parcelas rectangulares de 250 m2 (10×25 m), a una
distancia mínima de 50 m entre ellas, dos más fueron
ubicadas en terreno de lomerío en suelo pedregoso, las
seis restantes presentaban similitud en sus características fisiográficas con pendiente &lt; 5%.

Toma de datos

MATERIALES Y MÉTODOS

En los sitios de muestreo se realizó un censo de todas
las especies leñosas, midiéndoles la altura total (h) y
diámetro (d0.10). La medición del diámetro se efectuó
a 0.10 m sobre la base del suelo, ya que es una medida estándar empleada para la regeneración de especies
leñosas (Alanís et al., 2008; Jiménez et al., 2009). Se
evaluaron los individuos con un diámetro d0.10 ≥1 cm, y
a partir de los datos obtenidos en las parcelas de muestreo, utilizando la metodología descrita por Jiménez et
al. (2012), por especie, se determinó la abundancia, de
acuerdo al número de árboles, su dominancia, en función del área basal, y su frecuencia con base en su existencia.

Descripción del área de estudio

Análisis de los datos

La presente investigación se desarrolló en la Facultad de Agronomía, campus Marín, km 17.5 en el municipio de Marín, Nuevo León, con una elevación de
375 msnm. Las coordenadas de ubicación son 25° 53’
latitud Norte y 100° 03’ longitud Oeste, con una temperatura promedio anual de 22°C y una precipitación
anual promedio de 573 mm (García, 1973). El suelo
está constituido, en su mayoría, por los tipos rendzina,
castañozem, feozem y xerosol (Inegi, 1993). El área
de estudio se distribuye en el campus Marín de la FAUANL, desde 1980 el ecosistema ha sido modificado
debido a que grandes áreas fueron abiertas al cultivo
con fines de producción o investigación. Para evaluar
la regeneración de especies leñosas, en un área de matorral, con historial de pastoreo, principalmente ganado
bovino y caprino. En septiembre de 2015 se seleccionaron cuatro sitios remanentes de matorral, de un total de
cinco, que representan 80% del área de estudio. Cada
sitio distribuido en un área aproximada de 2350 m2 (DE

Los resultados de las variables estudiadas se utilizaron para obtener un valor ponderado a nivel de taxón
denominado índice de valor de importancia (IVI), que
adquiere valores porcentuales en una escala del 0 al 100
(Mostacedo y Fredericksen, 2000).

La investigación tuvo como objetivos: 1) determinar los indicadores ecológicos actuales de abundancia
(ARi), dominancia (DRi), frecuencia (FRi) e índice de
valor de importancia (IVI); 2) índice de Margalef (DMg);
3) índice de Shannon (H´); 4) determinar la dinámica
de abundancia de especies de plantas en el ecosistema
y 5) estimar la riqueza actual de la vegetación leñosa (≥
1cm de diámetro).

CIENCIA UANL / AÑO 21, No.91 septiembre-octubre 2018

Abundancia (ARi)
Para estimar la abundancia se utilizó la siguiente ecuación:

Ni

Ai = S
Ai = [ -Ai- ] *100
LAi
i = I ... n
29

�Donde Ai es la abundancia absoluta, ARi la abundancia relativa de la especie i respecto a la abundancia
total, Ni es el número de individuos de la especie i y S
la superficie de muestreo (ha).

DMg

=

(S - 1)
In (N)

Diversidad alfa
Dominancia (DRi)
La dominancia relativa y absoluta se evaluó mediante
las siguientes formulas:

.
ABi
Dl
=--

l ... n

Donde Di es la dominancia absoluta, DRi la dominancia relativa de la especie i respecto a la abundancia
total, Ab el área de copa de la especie i y S la superficie
(ha).

La frecuencia relativa y absoluta se obtuvo con la siguiente ecuación:

FR i

= Pi/NS

=[

F i ] * 100
"LFi
i = l .. .n

Donde Fi es la frecuencia absoluta, FRi la frecuencia relativa de la especie i, con respecto a la frecuencia
total; Pi es el número de sitios en la que está presente
la especie i y NS el número total de sitios de muestreo.

Índice de valor de importancia (IVI)
El índice de valor de importancia (IVI) se define como:

IV/= ARi +DRi +FRi
3
Riqueza de especies
Para evaluar la riqueza de especies se utilizó el índice
de Margalef (DMg) mediante la siguiente ecuación:
30

= ni /(N)

Donde S es el número de especies presentes, N el
número total de individuos, ni el número de individuos
de la especie i y pi la proporción de individuos de la especie i respecto al total de individuos (es decir la abundancia relativa de la especie i).

Dinámica de la abundancia relativa de
las especies

Frecuencia (FRi)

Fi

H'= - ~pilog2pi
~

pi

= [~]
*100
I,Di

l -

s

i=l

S (ha)

DRi

Para la diversidad alfa (α) se utilizó el índice de Shannon-Wiener (H´), mediante las ecuaciones:

Para determinar la dinámica de abundancia relativa de
especies (ARi) los % de la abundancia relativa fueron
divididos en cinco clases. &gt;0-2, &gt;2-4, &gt;4-6, &gt;6-8 y &gt;810 y correlacionados con el número de especies.

Riqueza actual de la vegetación leñosa
(≥1 cm de diámetro)
Un análisis de regresión lineal con ANOVA (0.05) fue
realizado para determinar si la pendiente b1 difirió de
0, y establecer la relación entre las clases diamétricas
(d0.10m) expresadas en centimetros y clasificadas en seis
categorías. &gt;1-3, &gt; 3-4, &gt;4-5, &gt;5-7, &gt;7-11 y &gt;11, con la
densidad de plantas D = (N/ha).

RESULTADOS
En el área evaluada se registraron quince familias, 21
géneros y 25 especies. Fabaceae y Mimosaceae son las
familias que registraron más especies con cinco y cuatro, respectivamente; seguidas de Boraginaceae, Ulmaceae y Rhamnaceae con dos especies; para las familias
restantes sólo se registró una especie (tabla I). Las especies son predominantes en matorrales del Noreste de
México (Jurado et al., 2006).

CIENCIA UANL / AÑO 21, No.91 septiembre-octubre 2018

�Tabla I. Especies leñosas presentes en el área de estudio.
Nombre común

Familia

Forma de
vida

gavia

Mimosaceae

arbustiva

guajillo

Mimosaceae

arbórea

huizache

Mimosaceae

arbórea

uña de gato

Mimosaceae

arbustiva

oreja de ratón

Euphorbiaceae

arbustiva

palo blanco

Ulmaceae

arbórea

granjeno

Ulmaceae

arbustiva

anacahuita

Boraginaceae

arbustiva

brasil

Rhamnaceae

arbórea

Diospyros texana Scheele

chapote prieto

Ebenaceae

arbórea

Ebenopsis ébano (Berl.) Bameby &amp; Grimes.

ébano

Fabaceae

arbórea

anacua

Boraginaceae

arbórea

vara dulce

Fabaceae

arbustiva

panalero

Oleaceae

arbustiva

tenaza

Fabaceae

arbórea

Nombre científico

Acacia amentacea D.C.
Acacia berlandieri Benth
Acaciafarnesiana (L.) Willd
Acacia wrightii Benth.
Bernardia myricaefolia (Scheele) Watts.
Celtis laevigata Willd.
Celtis pal/ida Torr.
Cordia boissieri A. DC.
Conda/ia hookeri M.C. Johnst

Ehretia anacua (Terán &amp; Berland.) I.M.Johnst.
Eysenhardtia polystachya (Ortega) Sarg.
Forestiera angustifolia Torr.
Havardia pal/ens (Benth.) Britton &amp; Rose
Karwinskia humboldtiana (Romer&amp;Schultes) Zucc.
leucophyllumji-utescens (Berl.) I.M.Johnst.)
Malpighia glabra auct. non L
Parkinsonia aculeata L
Por/ieria angustifólia Engelm. A. Gray
Prosopis laevigata (Humb&amp;Bonpl. ex. Wild.) M.C.
Johnston
Randia rhagocarpa Stand!
Sideroxylon celastrinum (Kunth) T.D. Penn.
Yucca filifera Chabauud

Zanthoxylumfagara (L.) Sarg

CIENCIA UANL / AÑO 21, No.91 septiembre-octubre 2018

coyotillo

Rhamnaceae

arbustiva

cenizo

Scrophulariaceae

arbustiva

manzanita

Malpighiaceae

arbustiva

retama

Fabaceae

arbórea

guayacán

Zygophyllaceae

arbustiva

mezquite

Fabaceae

arbórea

cruceto

Rubiaceae

arbustiva

coma

Sapo tacea e

arbórea

palma china

Agavaceae

arbórea

colima

Rutaceae

arbustiva

31

�Tabla II. Abundancia (N/ha), dominancia (m2/ha), frecuencia e índice de valor de importancia de la regeneración leñosa del
matorral espinoso tamaulipeco.

Especies

Abundancia relativa

Dominancia relativa

familia

m 2 /ha- 1 Rel.

Frecuencia
(%)

IVI

N/ ha- 1 Rel.

Zanthoxylum fagara (L.) Sarg

478

17.01

2.19

15.69

6.96

13.22

(Humb&amp;Bonpl. ex. Wild.) M.C.
Johnston

255

9.07

2.56

18.34

6.96

11.46

Acacia amentacea D.C.

216

7.69

2.01

14.40

5.70

9.26

Acaciafarnesiana (L.) Willd

200

7.12

1.11

7.95

6.96

7.34

189

6.73

0.98

7.02

5.70

6.48

Parkinsonia aculeata L

185

6.58

1.08

7.74

3.80

6.04

Celtis pallida Torr.

166

5.91

0.93

6.66

4.43

5.67

Cordia boissieri A. DC.

149

5.30

0.89

6.38

3.80

5.16

Randia rhagocarpa Standl

122

4.34

0.53

3.80

5.06

4.40

Acacia wrightii Benth.

116

4.13

0.48

3.44

3.80

3.79

108

3.84

0.09

0.64

5.70

3.39

78

2.78

0.1

0.72

3.80

2.43

71

2.53

0.1

0.72

3.80

2.35

Condalia hookeri M.C. Johnst

66

2.35

0.1

0.72

3.80

2.29

Forestiera angustifolia Torr.

60

2.14

0.19

1.36

3.16

2.22

60

2.14

0.18

1.29

3.16

2.20

49

1.74

0.16

1.15

3.16

2.02

48

1.71

0.02

0.14

3.16

1.67

45

1.60

0.03

0.21

3.16

1.66

39

1.39

0.02

0.14

3.16

1.57

33

1.17

0.03

0.21

3.16

1.52

Prosopis laevigata

Sideroxylon celastrinum (Kunth)
T.D. Penn.

Eysenhardtia polystachya
(Ortega) Sarg.

Diospyros texana Scheele
Porlieria angustifólia Engelm. A.
Gray

Havardia pallens (Benth.) Britton
&amp;Rose

Leucophyllum frutescens (Berl.)
I.M.J ohnst.)

Malpighia glabra auct. non L
Karwinskia humboldtiana
(Romer&amp;Schultes) Zucc.

Celtis laevigata Willd.
Bernardia myricaefolia (Scheele)
Watts.

32

CIENCIA UANL / AÑO 21, No.91 septiembre-octubre 2018

�Bernardia myricaefolia (Scheele)
Watts.

33

1.17

0.03

0.21

3.16

1.52

Ehretia anacua (Terán &amp;
Berland.) I.M.Johnst.

27

0.96

0.09

0.64

1.90

1.17

Acacia berlandieri Benth

22

0.78

0.02

0.14

3.16

1.36

Ebenopsis ébano (Berl.) Bameby
&amp; Grimes.

20

0.71

0.04

0.29

1.90

0.97

8

0.28

0.03

0.21

0.63

0.38

13.96

100

100

100

Yucca filifera Chabauud
Total

2810

100.00

Valores de importancia
Abundancia. De acuerdo al número de individuos por
hectárea, cuatro especies fueron las más abundantes,
Zanthoxylum fagara (Rutacea) con 478 individuos por
hectárea (N/ha), seguida por Prosopis laevigata (Fabaceae) con 255 N/ha, Acacia amentacea (Mimosaceae)
con 216 N/ha y Acacia farnesiana (Mimosaceae) con
200 N/ ha (tabla II). La presencia de estas especies ha
sido reportada por Jiménez et al. (2012) y Mora et al.
(2013), en matorrales del NE. La abundancia de estas
especies en el área de estudio sugiere que pueden ser
indicadoras de la regeneración en la fase temprana de
la sucesión.
Dominancia. Las especies dominantes pertenecen a
las familias Fabaceae, Rutaceae y Mimosaceae. Con
2.56 m2/ha de cobertura de copa; P. laevigata es la especie más dominante, le sigue Z. fagara con 2.19 m2/
ha y A. amentacea con 2.01 m2/ha (tabla II). Los 13.96
m2/ha de la cobertura del área de estudio representan
0.140% de la cobertura total, lo que indica una fase
temprana de regeneración de plantas leñosas.
Frecuencia. Las especies con mayor frecuencia fueron Z. fagara, P. laevigata y A. farnesiana, presentes en
las ocho parcelas evaluadas, con 48.4% de frecuencia
relativa; la especie inmediata inferior es A. amentacea
con 5.70% de frecuencia relativa. Las especies menos
frecuentes son Y. filifera, E. ebano, A. berlandieri y E.
anacua presentes en tres de los ocho sitios de muestreo
(tabla II).

CIENCIA UANL / AÑO 21, No.91 septiembre-octubre 2018

Índice de valores de importancia (IVI). El mayor
peso ecológico, con un IVI de 13.22% lo tuvo Z. fagara, le siguen P. laevigata y A. amentacea con 11.46
y 9.26% de IVI, respectivamente. Las especies con
menor peso ecológico fueron Y. filifera y E. ebano con
0.63 y 1.9 de IVI (tabla II), el género con mayor peso
ecológico fue Acacia, con 21.7% de IVI. Los resultados
muestran que 32% de las especies registradas concentran 64.6% de valor de importancia ecológica del área,
mientras que Jiménez et al. (2012) mencionan que 21%
de las especies registradas concentran 62% de IVI. En
contraste, los resultados de Mora et al. (2013) muestran
que 61% de las especies registradas concentran 66%
del valor de importancia. Al contrastar los resultados
del presente estudio con los obtenidos por Alanís et al.
(2008) en un ecosistema bajo actividades pecuarias, y
Jiménez et al. (2009; 2012), en matorrales con historiales de actividades de matarasa y agrícola, se encontraron diferencias en los indicadores ecológicos y el valor
de importancia, resalta A. amentacea presente en los
cuatro ecosistemas.
Riqueza de especies. En los ocho sitios de muestreo
se encontró un total de 25 especies, lo que representa la
riqueza específica. El índice de biodiversidad de Margalef (DMg) tuvo un valor de 3.01 que, comparado con
otros estudios en distintos tipos de vegetación (Alanís
et al. (2010a; 2010b), Canizales et al. (2009), Villavicencio et al. (2005)), indica una riqueza que pudiera

33

�estar relacionada con un grado medio de disturbio del
área.
Diversidad alfa. El índice de Shannon-Weaver de
diversidad alfa fue de H´=2.87. Lo que índica relativa mayor diversidad, contrastado con lo reportado por
Alanís et al. (2008), Jiménez et al. (2009), Alanís et al.
(2010a; 2010b), Canizales et al. (2009), y Mora-Donjuán et al. (2014), quienes estudiaron la composición
y diversidad vegetal de matorrales con diferentes historiales.
Dinámica de abundancia relativa de las especies. El
porcentaje de abundancia relativa fue negativamente
correlacionado con el número de especies (R2= -0.95).
El patrón del % de abundancia relativa de las especies
presentó un alto número de especies con un bajo porcentaje de abundancia relativa (0-2%), posteriormente
aumenta &gt;2, mientras el número de especies disminuye
(figura 1). Una tendencia similar fue registrada por Jiménez et al. (2012), quienes evaluaron la regeneración
leñosa de un matorral con historial agrícola.

•·•...

9

g

~

.,

4

3

~

z

...

·• ..

.·-. ··...··...

6

E
, :,

R2 =-0.95
' ••

7

"

•

1200
ra

1000

~

........

z 800
11

ü

ra

ü

600

"'e
O!

o 400
200

o
O

1

2

3

4

5

6

7

Cl ases di amétri cas (

8
0 _1Qr)

9

10 11 12

en cm

Figura 2. Densidad de individuos de acuerdo a clases diamétricas en el área evaluada.

con diámetros &gt; 7cm.

CONCLUSIONES

10

.,
·¡;
.,
.,~

1400

•

·•

..

·• ...

•··•.

2

·· ..

···•

o
o

2.

4

6

g

10

Abundan cia relativa %

Figura 1. Tendencia de la abundancia relativa de las especies
en el área evaluada.

Riqueza actual de la vegetación leñosa
(≥ 1cm de diámetro)
Las clases diamétricas fueron negativamente asociadas
a la densidad de plantas (F= 13.1, p &lt;0.02, R2= 0.76).
La figura 2 muestra que conforme se incrementa la clase diamétrica, disminuye la densidad de plantas, se observa además la dominancia de la clase diamétrica más
pequeña (1-3 cm) con 1309 N/ha. Seguida de la clase
3-4 cm de diámetro que presentaron 693 N/ha. Ambas
clases representan 71.5%. El alto número de individuos/ha en las clases diamétricas menores sugiere un
estado activo de regeneración del sistema. Similar tendencia fue reportada por Jiménez et al. (2012) y Alanís
et al. (2010), en ambos ecosistemas se registró una gran
cantidad de individuos de porte bajo y pocos individuos
34

Los resultados de la presente investigación muestran:
1) una riqueza de especies S =25, valor asociado a la
capacidad de regeneración del matorral; 2) Z. fagara es
la especie que muestra mayor valor de importancia en
el ecosistema con 13.22%; 3) el índice de biodiversidad de Margalef y el índice de diversidad alfa presentan
valores asociados a diversidad y riqueza media de especies; 4) un estado de regeneración activo del ecosistema causado por la abundancia de individuos con una
baja abundancia relativa de 0-2%; 4) la dominancia de
individuos en las clases diamétricas menores (1-3 cm)
indica que el sistema se encuentra en un estado dinámico de regeneración de individuos.
La información generada en la presente investigación pudiera utilizarse para elaborar programas de
manejo, restauración y rehabilitación de ecosistemas
(matorrales) del noreste de México, en el contexto de
ecosistemas alterados por actividades agropecuarias.
Los manejadores de ecosistemas deberán considerar
la promoción del reclutamiento de plantas mediante la
intensificación de activaciones tales como la conservación del suelo.

AGRADECIMIENTOS
A la FA-UANL, por las facilidades otorgadas para el
desarrollo de la presente investigación. A Juan Ibarra
por su ayuda en el trabajo de campo
CIENCIA UANL / AÑO 21, No.91 septiembre-octubre 2018

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RECIBIDO: 05/07/2016
ACEPTADO: 08/08/20108
.

CIENCIA UANL / AÑO 21, No.91 septiembre-octubre 2018

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�Entrevista al
Dr. Carlos Solís Rojas:
pasión por los arácnidos
Jessica Martínez Flores*

Doctorado en Ciencias con especialidad en Entomología por la Facultad de Ciencias Biológicas de la UANL,
el doctor Carlos Solís Rojas es docente y encargado del
Laboratorio de Entomología y Artrópodos de la FCB
de la UANL. Cuenta con especialidad en Aracnología

y Biosistemática de arácnidos. Además, tiene perfil
Promep, SEP, 2005, y es integrante del Cuerpo Académico Invertebrados no Insectos. Es, además, autor de
numerosos artículos publicados en revistas nacionales
e internacionales.

¿Qué lo motivó a estudiar la carrera de biología?
En un inicio, cuando era estudiante, la biología me llamaba mucho la atención por trabajar con organismos vivos…
esa era la visión en ese entonces. Por supuesto que una vez que uno ingresa a la facultad y ve una gama de materias
que son muy interesantes, cada alumno se va dirigiendo a las ramas que le interesan; en mi caso me enfoqué en la
parte zoológica.
¿Nos puede hablar un poco de su generación como estudiante, de sus experiencias?
He tenido la fortuna de conocer el lugar a donde han ingresado a laborar estudiantes de mi generación y, prácticamente, están en puestos interesantes como en Semarnat, en cuestiones del área biológica o incluso en laboratorios
de producción de bioinsecticidas e insecticidas. Cada uno se fue forjando de acuerdo a la preparación que tuvimos
durante la carrera; pienso que los programas de formación que había en ese entonces fueron un arma primordial
para desarrollarse en el campo de las ciencias biológicas.
¿Cuál fue el principal reto que tuvo como egresado?
El principal reto, como ahora y como siempre, es que uno se tiene que preparar más para exponer sus conocimientos. En mi caso, el principal reto fue prepararme mejor como auxiliar, después como instructor y posteriormente
hacerme cargo de una colección científica de referencia para la Universidad; sobre todo la parte que se trabaja de
este grupo de artrópodos, específicamente invertebrados arácnidos, en donde se debe tener el conocimiento adecuado, prepararse bien, capacitar al personal, tesistas, etc., precisamente para dar a conocer la biodiversidad que
existe, sobre todo en el noreste del país.
*Grupo editorial Ciencia UANL.
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�¿Recuerda, aproximadamente, con cuántos alumnos contaba la facultad cuando usted estudiaba?
Precisamente la generación fue de seis grupos, los
cuales se fueron reduciendo de tal manera que terminamos aproximadamente 150 alumnos. Bastantes
para esas fechas: 1976-1980.
De su trayectoria como docente, ¿qué nos puede comentar?
Debo destacar que los docentes hemos tenido
una serie de retos bastante importantes. A los
egresados nos forman como biólogos, no como
maestros, y precisamente el reto es tener cierta
inclinación hacia la docencia. Hay que buscar alternativas para perfeccionarnos; dar lo
mejor de ti para que el estudiante que esté asimilando la información no tenga problemas.
Se han presentado muchos cambios desde
que nos propusieron entrar al área académica; desde luego, no teníamos las herramientas
adecuadas para ese entonces, no se utilizaba la
computadora, todo lo hacíamos mediante imágenes a través de un proyector o retropoyector, y todo
se tenía que encuadrar para que fuera bien asimilado por los
estudiantes. En el laboratorio, todo va ligado con la parte práctica
y eso les ayuda bastante. Regresando a mis tiempos de estudiante, mi
generación ingresó al Laboratorio de Entomología y Artrópodos
y tuvimos la oportunidad de salir muchas más veces al
campo, observar más cosas, por lo que tenemos
esa visión diferente a cualquiera de los
alumnos actuales. Por ende, tenemos
esa facilidad de poder decirle a las
personas con qué grupo se pueden topar en el campo.

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�¿En qué año creó la colección aracnológica?
Curiosamente, cuando era estudiante, la primera colección que ya existía era antigua, aproximadamente de 1976.
Desafortunadamente hubo un accidente y se quemó. Colecciones como éstas que están fijadas en alcohol, pueden
ser un problema ya sea porque se evapora el alcohol y se pierde el material o por la volatilidad del alcohol que con
cualquier descuido se puede flamear. A partir de 1976, hasta la fecha, se ha estado haciendo la tarea de recuperar el
material que se perdió y sí hemos logrado obtener bastante material de todo el noreste de México y de otras partes
del país. Lo interesante es que es una colección de arácnidos bastante grande, comprende la mayoría de las familias
de arácnidos del noreste de México, por lo cual es una colección de referencia.
Me gustaría que nos hablara un poco sobre el trabajo en el Laboratorio de Entomología.
Precisamente aquí en el laboratorio existen tres colecciones científicas: la aracnológica, otra de crustáceos y la de
insectos. Antes del incendio todo estaba junto y a raíz de eso se comenzó a dividir. Cierto numero de personas están
a cargo de cada grupo. El trabajo no sólo consiste en recopilar ejemplares de campo, además de eso se tiene que
dar a conocer, a toda la población, la biodiversidad que existe de las diferentes colecciones mencionados anteriormente. Tenemos dos propósitos, uno es identificar el material que está presente aquí en la colección, se utilizan claves específicas a nivel de género
y especie; no sólo se le da ese punto sistemático de identificación, también
hay que ver con qué recursos cuenta el país, sobre todo de ciertas especies
para darle una aplicación ya sea biotecnológica, en el aspecto económico o
médico, el cual es el caso particular.
Platíquenos ahora sobre su experiencia personal como investigador.
Conforme van pasando los años voy adquiriendo experiencia en ciertos
grupos entomológicos, lo que me da cierta facilidad para buscar una visión
de grupos que no tiene ese auge de investigación. Estoy hablando específicamente de grupos que tienen importancia desde el punto de vista médico.
Por supuesto que sabemos (en el caso específico de la colección arácnidos)
todos los que hay en la región. Nos enfocamos primordialmente en los que
son de importancia médica a beneficio de la población. Obviamente, conforme han avanzado las investigaciones, el trabajo no queda solamente en
la identificación de grupos, ahora también se recurre a otras técnicas, por
ejemplo, técnicas moleculares: extracción de ADN para comparar características en los aspectos genético y ecológico. De esa manera hemos podido
dar un giro a los proyectos de manera aplicada.
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�¿Tiene algún proyecto en específico que nos quiera compartir?
Tengo uno en particular, se trata de una araña violinista, la cual mucha gente ya conoce. Principalmente se comenzó con la identificación, porque no sabíamos qué especies teníamos aquí, en la zona del estado, finalmente
se determinaron cuatro especies y se hizo una tesis de licenciatura. Actualmente, trabajamos con el Laboratorio
Silanes, una compañía mexicana de innovación farmacéutica que produce los antivenenos. Nuestra principal función fue aportar el conocimiento de la biología de este animal (araña violinista) y su distribución en el noreste de
México, incluso también aportar la materia prima al laboratorio, en este caso sería el veneno de la araña, para que
ellos produjeran el antiveneno.
Como lo comentaba, la tecnología va avanzando y no es
factible tener cinco mil arañas que habría que “ordeñar”
para obtener el veneno, actualmente se opta ya por otras
técnicas biotecnológicas con las que se obtiene el veneno
de la araña en sí y se implanta en una bacteria, la cual lo
produce a gran escala, de tal manera que ya no es necesario tener tantas arañas en el laboratorio para “ordeñarlas”, pues se puede hacer mediante un proceso biotecnológico que obviamente ya tiene una patente, lo hace el
Instituto de Biotecnología de la UNAM.
La parte biológica en la que todavía estamos
trabajando es la de identificar con técnicas
moleculares para separar los grupos y tener
así una herramienta más. Además de no solamente quedarnos con un solo grupo de
arácnidos, sino también utilizar otras arañas
que también son importantes como la viuda negra, ya que entre nuestras investigaciones hemos notado que se han presentado
muchos accidentes tanto de araña violinista
como de viuda negra entre la población, incluso en mascotas, en ese sentido queremos
promocionar la efectividad de los antídotos
que se producen aquí en México, los cuales son
buenos y compiten a nivel internacional. Vamos
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Dr. Carlos Solís Rojas
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�a tratar de darle ese giro a nuestra investigación: darle una aplicación biológica.
¿Cuál es su opinión o cuál es
la sensación que le transmite el
estado actual de la UANL, usted que ha estado trabajado de
la mano con ella?
Considero que tanto la UANL
como la Facultad de Ciencias
Biológicas han tenido un proceso evolutivo muy fuerte, en
el sentido de que uno ha observado los cambios, digamos dramáticos, ya que la tecnología va
aumentando, va avanzando, los
maestros se tienen que preparar
más para afrontar el reto que se
les presenta, no tanto a nivel nacional sino a nivel internacional,
pues se ha tenido que estar en la
punta de la información. En ese
sentido se ven los cambios; es
una facultad dinámica en donde se ha generado información
y obviamente los investigadores han aportado un sinfín de oportunidades para generar información valiosa. La
Facultad de Ciencias Biológicas es considerada una de las que genera más información respecto a investigación,
gracias a los proyectos, las publicaciones, las tesis, el número de integrantes en el Sistema Nacional de Investigadores que, por supuesto, le da un plus a la UANL y, obviamente, va en el sentido correcto de las certificaciones
que se le hacen a la facultad.
¿Qué observa en los aspectos académicos, culturales y científicos actualmente y qué visión tiene de la Universidad en el futuro?
Los cambios que se han hecho, sobre todo la visión que tiene la UANL, son en relación a mejorar el sistema de
enseñanza-aprendizaje, ahora, con el nuevo esquema de desarrollo por competencias, no significa que los docentes
nos hagamos a un lado y que el alumno intente explorar todo lo que se le trate de enseñar por su cuenta, al contrario, los docentes somos guías, tenemos que facilitarle información, guiar al alumno. Se han visto muchos cambios
con respecto al plan antiguo, en donde el alumno era prácticamente un espectador y el maestro exponía sus cátedras, en cambio ahora se le motiva al alumno a que busque las
herramientas adecuadas y logre encontrar las respuestas a
lo que se le está solicitando.
Sí es un poquito difícil de momento, pero yo creo que
conforme vaya pasando el tiempo los alumnos asimilarán el programa y serán más competitivos, esta tendencia no es nacional, es internacional, le da a los alumnos
la facilidad de buscar la información y, por supuesto,
las herramientas tecnológicas como el caso de Internet, publicaciones científicas, etcétera; actualmente
hay mucha facilidad, no es como antes, por ejemplo,
cuando yo estudiaba y requeríamos un artículo de
investigación que estaba publicado, lo teníamos que
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CIENCIA UANL / AÑO 21, No.91 septiembre-octubre 2018

�hacer manual, es decir, se enviaba una carta al
investigador, el cual te respondía, pero se demoraba más de un mes y cuando te llegaba la
información pasaba mucho tiempo. En la actualidad, cuando necesitas un artículo, navegas por
Internet y fácilmente ves la disponibilidad de
los grupos y, ya sea que lo pagues o incluso esté
disponible en formato PDF, no tardas nada en
conseguirlo, es una herramienta muy práctica.
Hoy en día los microscopios han mejorado muchísimo, lo único que me queda es exhortar a
los alumnos a que aprovechen esa oportunidad,
yo les digo que en el caso de la información que
está disponible en la facultad a través de las bibliotecas, en donde se generan bases de datos,
que utilicen esas bases de datos que son “gratis”
y que en verdad le cuestan a la Universidad, pero
que lo aprovechen; vamos a poner un ejemplo: si
no tuviéramos acceso a esa información, si estuviéramos en nuestra casa navegando y no estuviera disponible un artículo que requieres para
una investigación, que se tuviera que pagar por
él 30 dólares, ese mismo artículo en las bibliotecas de la facultad lo tienes disponible, les digo que imaginen hacer
un trabajo en donde requieres 50 fichas, la cantidad de paga en casa sería muy elevada. Repito, siempre exhorto a
que utilicen esos medios, los cuales están actualizados.
Algo más que desee agregar.
Me gustaría explicar la diferencia entre una mordedura y una picadura de artrópodos. Las arañas no pican, muerden,
y esto es debido a que hacen dos incisiones como lo hacen las víboras, te insertan dos colmillos; en el caso de los
alacranes, por ejemplo, dan un solo aguijonazo y es una sola picadura, esa es la diferencia. En el caso del antídoto
se aplica precisamente cuando ya está el daño, no se puede aplicar antes porque no tiene sentido, no es económico
el antiveneno y no es muy común. De los casos que han presentado aquí en Nuevo León, en algunos se ha tenido
complicación para conseguir el antiveneno. A finales del año pasado hemos tenido pláticas con el nuevo representante del laboratorio en donde se dio a conocer quiénes eran los responsables para distribuir el producto aquí en
Nuevo León, pero no es sencillo encontrar el antídoto y
cuando se presenta el accidente se tiene que actuar rápido porque generalmente
el daño sucede en dos días,
ya en cuatro días el daño es
muy fuerte y puede haber
muerte si no se atiende.
Muchas gracias.

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�Sustentabilidad ecológica

El movimiento educativo y su
contribución a la sustentabilidad

- --- Pedro César Cantú-Martínez*

Hoy en día nos encontramos subsistiendo en un periodo en el que se suscitan cambios a nuestro alrededor de manera vertiginosa. Particularmente en las tres últimas décadas, producto del progreso en
la ciencia y tecnología, sobre todo en las áreas de robótica, informática, comunicaciones y, esencialmente, en el ámbito de la biomedicina. Estos avances nos han permitido explorar el espacio exterior
y examinar dimensiones menores a las del átomo. Sin embargo, este supuesto avance ha creado serias
dificultades como
algunas enfermedades ya controladas y superadas reemergieron con fuerza; los triunfos agrícolas y las
grandes producciones semiindustrializadas en el campo resultaron poco efectivas por el agotamiento de
los suelos sobreexplotados […] Las plagas supuestamente erradicadas de los campos reemergieron; los
microorganismos causantes de enfermedades animales y humanas reaparecieron […] el sobreuso de las
fuentes energéticas basadas en el carbono está provocando fuertes cambios en la atmósfera y el clima,
trastornando a la humanidad y provocando importantes conflictos políticos (Delgado Díaz, 2002, p. 6).

Lo anterior ha derivado un alto costo económico y ambiental expresado mediante los impactos
negativos en nuestro entorno que afectan y comprometen nuestras condiciones de vida (Cantú-Martínez, 2015a). Fundamentalmente, cuando observamos las asimetrías sociales, en salud y económicas
en que vive un gran número de personas en el mundo. Esto crea confusión y, en ocasiones, incredulidad, ya que por una parte se nos muestra la creciente modernidad en términos de una sostenibilidad,
y por otra se observa la realidad que da señales y evidencias de insostenibilidad y cuyos eventos son
bastante ostensibles (Cantú-Martínez, 2016a).
Por esta razón, la educación se yergue como la vía con la que cuenta la sociedad para responder a
las lamentables crisis ambientales, sociales y de desarrollo económico insostenible. En este sentido,
se hacen pertinentes las palabras de David Orr (2004), quien indica que la crisis socioambiental que
de manera global subsiste es resultado de una crisis cuyas raíces están en la percepción y mente de
las personas, y por lo tanto no es un problema de la educación, pero sí un problema de educación. La
educación brinda la posibilidad de reorientar a toda una sociedad hacia un escenario de bienestar para
edificar las bases de un desarrollo sustentable para el futuro, como se estableció en la Declaración de
Estocolmo en 1972, en el Principio 19 que indica
Es indispensable una labor de educación en cuestiones ambientales, dirigida tanto a las generaciones jóvenes como a los adultos y que preste la debida atención al sector de población menos privilegiado, para
ensanchar las bases de una opinión pública bien informada, y de una conducta de los individuos, de las
empresas y de las colectividades inspirada en el sentido de su responsabilidad en cuanto a la protección
y mejoramiento del medio ambiente en toda su dimensión humana. Es también esencial que los medios
de comunicación de masas eviten contribuir al deterioro del medio ambiente humano y difundan, por el
contrario, información de carácter educativo sobre la necesidad de protegerlo y mejorarlo, a fin de que
el hombre pueda desarrollarse en todos los aspectos (Naciones Unidas, 1972, Principio 19).

Tara Wright (2004, p. 8) agrega que consecutivamente a este principio emanaron, durante la década de los setenta, declaraciones y conferencias sobre educación ambiental como la “La Carta de
Belgrado (1975) y la Declaración de Tbilisi (1977), por ejemplo, que influyeron en el desarrollo de
las iniciativas internacionales de educación ambiental y sostenibilidad”.
* Universidad Autónoma de Nuevo León.
Contacto: cantup@hotmail.com

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�El propósito de este trabajo es realizar un recuento
de la contribución y las reuniones que sobre educación
se han llevado a cabo para fortalecer los preceptos de
desarrollo sustentable y del marco de acción que nos
rige para el cumplimiento de la agenda 2030. Posteriormente se hacen algunas consideraciones al respecto.

DERROTERO DE LA EDUCACIÓN
PARA SUSTENTABILIDAD
Si considerásemos encontrar el génesis del conocimiento y la preocupación del ser humano por el ambiente,
según Hughes (1981, p. 17), habría que remontarnos
a las civilizaciones más antiguas para revelar “el desarrollo de las relaciones y las actitudes humanas con respecto al medio natural hasta nuestros días”. Es así que
las actividades cercanas a una concepción abierta
de lo que es la educación ambiental se remontan a
las primeras civilizaciones de Grecia, India, China,
Mesopotamia y más adelante los aztecas e incas, […]
Australia tiene una larga historia de educación para la
sostenibilidad, que se remonta a más de 40.000 años,
cuando los pueblos aborígenes establecieron una ecología humana y natural absolutamente unida (Gutiérrez Bastida, 2013, p.15).

En esto se detenta la forma en que la naturaleza medió en el desarrollo de las civilizaciones, así como las
posturas del ser humano hacia el entorno y finalmente el
efecto de los progresos de estas civilizaciones sobre los
sistemas naturales que los acogieron. Sin embargo, si
nos situamos cuando empieza a ser un tema universal,
deberíamos considerar lo que argumenta Carter y Simmons (2010, p. 4):
Un nuevo enfoque sobre el estado del ambiente se
remonta a los años inmediatamente posteriores a la
Segunda Guerra Mundial […] Los años de la posguerra vieron una proliferación de esfuerzos para lograr
acuerdos internacionales para proteger el ambiente.
[Cómo] la Conferencia para el establecimiento de la
Unión Internacional para la Protección de la Naturaleza (UICN) que se reunió en Fontainebleau, París,
Francia, en octubre de 1948, y que dio prioridad a la
protección de la naturaleza y los hábitats. También
se programaron conferencias subsecuentes para asegurar un progreso continuo [...] Una avalancha de
actividades relacionadas durante este periodo preparó el escenario para un estallido de esfuerzos que
comenzaría a desarrollarse en la década de 1960 y se
extendería a la década de 1970 con una energía sin
precedentes.

44

De esta manera Cantú-Martínez (2015b, p. 27) aduce que en la
década de los setenta comenzó esta preocupación de
forma masiva, con la reunión de Estocolmo (Suecia)
en 1972, denominada Medio Ambiente Humano […]
Sin embargo, esta intranquilidad manifiesta da inicio
con obras como las de Rachel Carson [Primavera
silenciosa], Barry Commoner [Ciencia y supervivencia] y Garret Hardin [Tragedia de los comunes] en
los años sesenta. Más tarde dio paso, a inicios de los
años setenta, a documentos como “Población, recursos y medio ambiente”, publicado en 1970 por Paul
R. Ehrlich y Anne H. Ehrlich, y más adelante a “Los
límites del crecimiento”, informe elaborado en 1972
por el Club de Roma.

Es en esta línea discursiva que abordaremos más
adelante el derrotero de los esfuerzos realizados en
educación para fortalecer los preceptos de una sustentabilidad anhelada.

CARTA DE BELGRADO (1975)
Esta proclama orientadora surge del encuentro que a
nivel mundial promovió la UNESCO y el Programa de
Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA),
en octubre de 1975 en Belgrado, de la desintegrada república de Yugoslavia (Zabala y García, 2008). La cual
surge como consecuencia de la búsqueda y preocupación de hallar un nuevo desarrollo y mejora del entorno
natural, en el marco de una política a nivel mundial de
un novel reordenamiento sostenido en prioridades de
carácter regionales como nacionales.
La Carta de Belgrado (UNESCO, 1975) impulsó
de manera orientadora dos metas ambientales fundamentales, la primera concernió a la búsqueda de renovar las relaciones ambientales, abrazando inclusive
aquéllas que involucran al ser humano entre sí y con
el medio ambiente, y la segunda indicaba que es mediante la educación ambiental como se lograría que la
población en el mundo tuviera una conciencia e interés
por los problemas ligados a la sociedad humana, tanto individual como colectivamente, para encontrar las
soluciones a las problemáticas existentes, presentes en
ese momento y futuras, y suscitar, por consecuencia,
una mejor calidad de vida para todos (Botero, 2014).

DECLARACIÓN DE TBILISI (1977)
La declaración de Tbilisi se erige como un documento
guía que resultó de la conferencia intergubernamen-

CIENCIA UANL / AÑO 21, No.91 septiembre-octubre 2018

-

�tal sobre educación ambiental que se desarrolló en la
ciudad de Tbilisi, en la exUnión Soviética en octubre
de 1977 (UNESCO, 1977). Entre los distintos temas
que se abordaron destaca “el cometido de la educación
para contribuir a resolver los problemas ambientales”
(UNESCO, 1977, p. 5); toda vez que se reconoció por
los ahí asistentes, que las eventualidades mundiales no
tendrían solución en el marco de los esfuerzos individuales realizados por las distintas naciones, inclusive
también por aquellos otros de organización regional,
sino que para tal caso, se requería contar con una visión
de integración de orden holístico y común internacionalmente, donde tanto las naciones desarrolladas y en
desarrollo habrían de considerar importantemente la
pertinencia y eficiencia social para la toma de decisiones y soluciones sobre las eventualidades socioambientales (Zabala y García, 2008).
Es así que la Declaración de Tbilisi hace mención
que la implementación y progreso de la “educación ambiental es para la cooperación regional e internacional
un campo de acción privilegiado, puesto que la solidaridad de todos los pueblos y de todos los gobiernos
es necesaria para evitar y para resolver los problemas
del medio ambiente” (UNESCO, 1977, p. 7). Como resultado de lo anterior se emprendieron distintas acciones con carácter universal. La primera versaba sobre
el compromiso de integrar la esfera ambiental en los
programas y políticas de educación en cada país con
la finalidad de suscitar esfuerzos encauzados a dilatar
la oferta de educación ambiental en los estudiantes,
así como en los distintos ámbitos profesionales y en la
sociedad en general. La segunda contemplaba el compartir las experiencias exitosas y la información como
los materiales que emanaran de éstas con el fin de replicarlas en distintos sitios. La tercera iniciativa consideró
la utilización de los medios masivos de comunicación
para acercar la educación ambiental a todos los miembros de la sociedad, así como el involucramiento de
organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, en esta tarea primordial (Wilke, Ben y Hungerford,
1987).

ENCUENTRO DE MOSCÚ (1987)
Este evento fue promovido y organizado por la ONU,
por medio de la UNESCO y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) con la
finalidad de llevar a cabo un encuentro internacional
acerca de la educación y formación sobre el medio ambiente en Moscú (Rusia) en agosto de 1987 (UNESCO,
1987), en el que asistieron “expertos en ciencias na-

CIENCIA UANL / AÑO 21, No.91 septiembre-octubre 2018

turales, humanas y sociales, educación e información
pública, representativos de los siguientes sectores:
profesores de universidad; responsables en materia de
educación y medio ambiente, investigadores y planificadores en educación” (Novo, 2003, p. 53).
Este acontecimiento tuvo la finalidad de proyectar acuerdos, a través de la Estrategia Internacional de
Educación Ambiental para el decenio de los años noventa en materia de desarrollo de la educación y formación ambiental, producto del ejercicio realizado por
los compromisos contraídos en Tbilisi en 1977. De esta
manera se decidió enunciar los noventa como “la década mundial para la educación ambiental, estableciendo
que los programas que se desarrollen en estos años deben dar énfasis a las relaciones entre la humanidad y la
biosfera, en sus manifestaciones económicas, sociales,
políticas y ecológicas” (Novo, 2003, p. 53). Dado que
la ciencia y la tecnología, cuyos avances suelen ser muy
relevantes para el progreso de la sociedad humana, se
estaban constituyendo en una amenaza para toda vida
en el planeta, fruto de la forma de uso de la ciencia y
tecnología por el ser humano, lo que conllevó a precisar
la educación ambiental como
un proceso permanente en el cual los individuos y
las comunidades adquieren conciencia de su medio
y aprenden los conocimientos, los valores, las destrezas, la experiencia y también la determinación que les
capacite para actuar individual y colectivamente en la
resolución de los problemas ambientales presentes y
futuros (Calderón et.al, 2011, p. 19)

El plan de trabajo a desarrollar –de acuerdo a Alonso Marcos (2010, p. 22)– se constituiría en un eje con
nueve propósitos que contemplaba otorgar un fuerte
impulso a la educación ambiental mediante acciones
concretas como “Acceso a la información; Investigación y experimentación; Programas educacionales y
materiales didácticos; Formación del personal; Enseñanza técnica y profesional; Educación y formación
del público; Enseñanza universitaria general; Formación de especialistas; Cooperación internacional y regional”. Estas acciones habrían de proporcionar la guía
para atender y allanar el camino para inducir un progreso sustancial en materia de educación y ambiente.

DECLARACIÓN MUNDIAL SOBRE
EDUCACIÓN PARA TODOS (1990)
Esta declaración es el resultado de la Conferencia Mundial sobre Educación para Todos realizada en Jomtien,
Tailandia, en marzo de 1990, la cual reunió a 1,500
45

-

�participantes de 155 naciones. Esta reunión fue convocada por el Programa de las Naciones Unidas para el
Desarrollo (PNUD), el Banco Mundial y la UNICEF
(UNESCO, 1990). Su propósito fue delinear los marcos referenciales, tanto para las organizaciones gubernamentales como no gubernamentales, para la creación
y ejecución de políticas consignadas a mejorar los servicios de educación básica, en la “convicción de que
la educación constituye un poderoso instrumento para
el desarrollo” (Tiana, 2008, p. 84). De esta manera se
ha considerado el encuentro en Jomiten como un pilar
de carácter esencial, en el escenario internacional, que
permitió observar el papel relevante que la educación
desplegaría en el trazo de la búsqueda de obtener mayores adelantos en materia de desarrollo humano.
La declaración hace hincapié que “la educación
puede contribuir a lograr un mundo más seguro, más
sano, más próspero y ambientalmente más puro y que al
mismo tiempo favorece el progreso social, económico
y cultural, la tolerancia y la cooperación internacional”
(UNESCO, 1990, p. 7). Esta declaración está constituida por diez artículos que circunscriben las finalidades a
seguir tras su enunciación, como la satisfacción de las
necesidades básicas de aprendizaje para todos, perfilar
una visión ampliada, universalizar el acceso a la educación y fomentar la equidad, concentrar la atención en el
aprendizaje, entre otras.
Es así que esta declaración confirma el vigor colectivo y la suma de voluntades para lograr una educación
para todos con carácter de justicia social y así superar,
además, las desigualdades existentes de educación observables principalmente en mujeres y niñas.

DECLARACIÓN DE TALLOIRES
(1990)
La Declaración de Talloires, formulada en octubre de
1990, en Francia, se erige en la respuesta organizada
que las instituciones de educación superior (IES) tuvieron para clarificar su participación y responsabilidad en
la promoción de la sustentabilidad (Conde, González y
Mendieta, 2006). Ésta fue promovida por la Asociación
de Líderes de Universidades para un Futuro Sostenible,
en cuyo manifiesto se plasman directrices que delinean
la forma y liderazgo que deberían tener las IES en materia de desarrollo sustentable (Cantú-Martínez, 2017).
Esta postura tiene su génesis en el reconocimiento y
compromiso que poseen las IES en materia de carácter
político, al incidir de manera relevante en la preparación de los nuevos profesionales, así como en la gene46

ración y resguardo del conocimiento para el desarrollo
social. Esta declaración menciona que a las IES les
incumbe la gestión y transferencia de conocimientos,
así como de recursos materiales y humanos para responder a los cambios globales y atender las situaciones
socioambientalmente apremiantes.
Entre los preceptos estipulados en la declaración
destacan el compromiso concerniente a promover la
educación y la investigación para lograr un porvenir
sustentable, y el hecho de constituir a las IES en un
modelo de carácter institucional ante otras instancias
organizacionales, con lo cual denotara en este marco
referencial el compromiso social y ambiental que tendrían sobre aspectos relacionados con la conservación
de recursos, reciclamiento y disminución de desechos,
entre otros (Zabala y García, 2008).

CUMBRE DE LA TIERRA (1992)
En el encuentro en Río de Janeiro en 1992 se establece
como un acuerdo universal el reconocer la educación
como un pilar para impulsar la iniciativa de desarrollo
sustentable que se estaba gestando a través de la elaboración de la denominada Agenda 21. Este documento
redireccionó los esfuerzos de todas las naciones para
forjar un nuevo paradigma que involucraba las dimensiones social, económica y ecológica (Cantú-Martínez,
2015a).
En el capítulo 36 de la Agenda 21 –denominado
“Fomento de la educación, la capacitación y la toma
de conciencia”– se recaba el papel de la educación para
el florecimiento del concepto de desarrollo sustentable.
En éste se indica lo siguiente en el numeral 36.3:
debe reconocerse que la educación –incluida la enseñanza académica–, la toma de conciencia del público
y la capacitación, configuran un proceso que permite
que los seres humanos y las sociedades desarrollen
plenamente su capacidad latente. La educación es de
importancia crítica para promover el desarrollo sostenible y aumentar la capacidad de las poblaciones
para abordar cuestiones ambientales y de desarrollo
[…] La educación es igualmente fundamental para
adquirir conciencia, valores y actitudes, técnicas y
comportamiento ecológicos y éticos en consonancia
con el desarrollo sostenible y que favorezcan la participación pública efectiva en el proceso de adopción
de decisiones. Para ser eficaz, la educación en materia de medio ambiente y desarrollo debe ocuparse de
la dinámica del medio físico/biológico y del medio
socioeconómico y el desarrollo humano (que podría
comprender el desarrollo espiritual), integrarse en todas las disciplinas y utilizar métodos académicos y
CIENCIA UANL / AÑO 21, No.91 septiembre-octubre 2018

�no académicos y medios efectivos de comunicación
(CNUMAD, 1998).

Moré Estupiñan (2013) cita que estos primeros esfuerzos tipificados en la Agenda 21 estuvieron a cargo
de un grupo de profesionales ajenos a los sectores de
la educación. No obstante, este impulso fructifico más
tarde cuando paulatinamente
la Comisión sobre el Desarrollo Sostenible pidió a la
Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) que formulara directrices encaminadas a reorientar la formación
del personal docente para tratar temas relacionados
con la sostenibilidad (Moré, 2013, p. 20).

Con ello el involucramiento de investigadores en el
área de educación fue cada vez más patente, y de esta
manera se incidió en la examinación de los planes y
programas de estudios a distintos niveles de escolaridad para fortalecer el paradigma de la sustentabilidad
mediante la educación.

DECLARACIÓN DE SALÓNICA
(1997)
Esta declaración surge en el marco de la Conferencia
Internacional de Medio Ambiente y Sociedad: Educación y Sensibilización para la Sostenibilidad, organizada por la UNESCO en diciembre de 1997 en Salónica,
Grecia. A este encuentro asistieron diversos sectores de
la sociedad como organizaciones gubernamentales y no
gubernamentales, sociedad civil y académicos (Declaración de Salónica, 1997). En esta declaración se hace
hincapié, en el numeral 6, en lo siguiente: “para alcanzar el objetivo de sostenibilidad […] Es indispensable,
por tanto, reconocer que una educación y una sensibilización apropiadas del público, constituyen uno de los
pilares de acción en favor de la sostenibilidad”. Y tipifica en el apartado 10 elocuentemente
la reorientación de toda la educación en el sentido
de la sostenibilidad, concierne a todos los niveles de
la educación formal, no formal e informal en todos
los países. La noción de sostenibilidad incluye cuestiones no sólo de medio ambiente, sino también de
pobreza, población, salud, seguridad alimentaria, democracia, derechos humanos y paz. La sostenibilidad
es, en último extremo, un imperativo ético y moral
que implica el respeto de la diversidad cultural y del
saber tradicional.

Es así que “la educación debe darse en todos los
ámbitos de estudio, en una interrelación de las disciplinas científicas […] con una visión integral que permita
CIENCIA UANL / AÑO 21, No.91 septiembre-octubre 2018

abordar todos los aspectos del ser humano” (Zabala y
García, 2008, p. 213). Por lo tanto, en la Declaración
de Salónica se confirma la educación como la vía para
sensibilizar y hacer transitar a la sociedad hacia la sustentabilidad.

MARCO DE ACCIÓN DE DAKAR
(2000)
Esta proclama del Marco de Acción de Dakar emerge en el plano internacional durante el Foro Mundial
de la Educación llevado a cabo en abril de 2000, en
Dakar, Senegal. Este documento concebido durante la
reunión se constituye en la ratificación de la configuración enunciada en Jomiten, y por ello se yergue en un
compromiso universal que insta a la actuación social de
forma responsable y admite que la
educación es un derecho humano fundamental, y
como tal es un elemento clave del desarrollo sostenible y de la paz y estabilidad en cada país y entre las
naciones, y, por consiguiente, un medio indispensable
para participar en los sistemas sociales y económicos
del siglo XXI (UNESCO, 2000, p. 8).

Además exhorta a todas las naciones para que consideren los programas educativos como el medio para
suscitar “el pleno desarrollo de la personalidad humana y fortalezcan el respeto de los derechos humanos y
las libertades fundamentales proclamados en la Declaración Universal de Derechos Humanos” (UNESCO,
2000, p. 19). De tal manera que admite, en el escenario
internacional, que a todo ser humano le es inmanente
la educación por lo cual se constituye en un derecho
universal.

JOHANNESBURGO (2002)
Esta reunión, la cual se llevó a cabo en septiembre de
2002, se constituyó en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible. De este encuentro surgió la Declaración de Johannesburgo, que hace énfasis en la relevancia de la educación para lograr cristalizar el desarrollo
sustentable, por lo cual se recomienda a la Asamblea
General de las Naciones Unidas considerar seriamente
el establecimiento de un programa por diez años que
impulsará la educación para el desarrollo sustentable
(Gutiérrez, 2013). Así surge posteriormente, bajo el
marco de la “Resolución 57/2002 de la Organización
de las Naciones Unidas (ONU), el Decenio de las Naciones Unidas de la Educación para el Desarrollo Sostenible (2005-2014)” (Moré, 2013, p. 21).
47

-

�Esta iniciativa contempló una visión particular de
un nuevo orden de carácter internacional donde toda
persona poseyera una oportunidad de educación que le
permitiera reencauzar sus conductas con el propósito
de lograr un modo de vida más afable con el entorno y
permitiera el advenimiento de un porvenir más sustentable (UNESCO, 2006). De manera conjunta, el Decenio de Educación para el Desarrollo Sostenible vino a
sumarse a otros programas internacionales cuyas actividades promovidas fueron coincidentes –en propósitos y temporalidad–, como se observó con los Objetivos de Desarrollo del Milenio, las metas de Educación
para Todos y el Decenio de las Naciones Unidas para
la Alfabetización. Los cuales identificaban también la
relevancia primordial que representaba la educación
y lo importante que debería ser propagarla en todo el
mundo para mejorar la calidad de vida de las personas
y encaminarnos a la sustentabilidad (UNESCO, 2006).

ACUERDO DE MASCATE (2014)
Surgió de la reunión mundial que sobre educación se
desarrolló en Mascate (Omán), la cual fue promovida
por la UNESCO en mayo de 2014. Dicho encuentro se
desarrolló en el marco del programa mundial de Educación para Todos, el cual se ha constituido en el más ambicioso y comprometido de la comunidad internacional
durante las últimas décadas en favor de la educación.
Ya que se reconoce en la educación el valor y su contribución para reducir las desigualdades y erradicar la
pobreza, pues ofrece las condiciones y genera las “posibilidades para que existan sociedades justas, inclusivas y sostenibles” (UNESCO, 2014a, p. 2). Lo cual se
fortalece en la Meta 5 de este acuerdo que menciona
para 2030, todos los educandos habrán adquirido los
conocimientos, las competencias, los valores y las
actitudes que se precisan para construir sociedades
sostenibles y pacíficas, mediante, entre otras, la educación para la ciudadanía mundial y la educación para
el desarrollo sostenible (UNESCO, 2014a, p. 3).

Lo anterior fue ratificado durante la reunión por Irina Bokova, directora general de la UNESCO, al señalar
lo siguiente:
la educación no es sinónimo de caridad. Es un bien
público, un elemento de cambio que influye en todos
los objetivos de desarrollo: protección del medio ambiente, igualdad de género, reducción de la pobreza y
muchos más. Necesitamos diseñar una nueva visión
de la educación para el siglo XXI […] Una visión
para la educación de calidad a lo largo de toda la vida
debería estar basada en la equidad y la inclusión. Una

48

visión de la educación para la ciudadanía global y el
desarrollo sostenible. Éste es el momento para crear
un fuerte compromiso conjunto –el Acuerdo de Mascate– para una futura agenda de la educación ambiciosa y que responda a las necesidades y derechos de
cada niña y niño y que satisfaga el potencial de la
juventud (UNESCO 2014b, párr. 3).

De esta manera se contempla mundialmente a la
educación como el medio para transitar a una nueva
sociedad de orden global, sustentable y con justicia social para todos, en otras palabras, trasformadora del ser
humano.

DECLARACIÓN DE INCHEON
(2015)
La UNESCO, conjuntamente con otras instancias internacionales como el Banco Mundial, PNUD, ONU
Mujeres y UNICEF organizaron en Incheon (Corea),
en mayo de 2015, el Foro Mundial sobre Educación.
A este magno evento concurrieron 1,600 asistentes de
160 naciones que se manifestaron en favor del “papel
que desempeña la educación como motor principal del
desarrollo y para la consecución de los demás ODS [objetivos del desarrollo sustentable] propuestos” (UNESCO, 2015, p. 1). De forma particular, esta declaración
contribuye al plan de acción de la Agenda 2030 que
acoge el compromiso entre los gobiernos del mundo de
dar cumplimiento a los 17 ODS, los cuales son interdependientes entre sí y donde, además, se aglutinan las
tres dimensiones que alberga el desarrollo sustentable:
social, ecológica y económica.
Esta declaración, especialmente acoge el Objetivo
4 de los ODS que tiene como propósito “garantizar una
educación inclusiva y equitativa de calidad y promover
oportunidades de aprendizaje permanente para todos”
(Cantú-Martínez, 2016b, p. 30). Este objetivo tiene
como ámbito impulsar la educación a lo largo de la vida
de las personas de forma equitativa y con un carácter de
orden universal, indistintamente del nivel de desarrollo
con el que cuente el país para mejorar sus oportunidades y prosperidad. Además, el ODS 4 se relaciona
estrechamente con otras metas indicadas en distintos
ODS (UNESCO, 2016, p. 7-8) como:
•

Salud y bienestar; meta 3.7: para 2030, garantizar el acceso universal a los servicios de salud
sexual y reproductiva, incluidos los de planificación de la familia, información y educación,
y la integración de la salud reproductiva en las
estrategias y los programas nacionales.

CIENCIA UANL / AÑO 21, No.91 septiembre-octubre 2018

-

�-

•

Igualdad de género; meta 5.6: número de países
con leyes que garanticen que las mujeres con
edades comprendidas entre 15 y 49 años tengan
acceso a servicios de salud sexual y reproductiva
y a educación y formación sobre sus derechos
reproductivos.

•

Trabajo decente y crecimiento económico; meta
8.6: para 2020, reducir sustancialmente la proporción de jóvenes que no están empleados y no
cursan estudios ni reciben capacitación.

•

Producción y consumo responsables; meta 12.8:
para 2030, velar porque las personas de todo
el mundo tengan información y conocimientos
pertinentes para el desarrollo sostenible y los estilos de vida en armonía con la naturaleza.

•

Acción por el clima; meta 13.3: mejorar la educación, la sensibilización y la capacidad humana
e institucional en relación con la mitigación del
cambio climático, la adaptación a él, la reducción de sus efectos y la alerta temprana.

•

De esta manera, la Declaración de Incheon
busca coadyuvar al cumplimiento del ODS 4 y
metas transversales con otros ODS para transformar la vida de todas las personas mediante
la educación.

CONSIDERACIONES FINALES
Sin duda la comprobación de que el patrón de desarrollo hegemónico es inadmisible tanto en el ámbito
social, como económico y ecológico, ha exigido a la
humanidad reorientar su discurrir hacia un nuevo modo
de desarrollo que hemos denominado sustentable. De
acuerdo con Kramer (2003, p. 29), es este esquema reduccionista el que nos ha conducido a una crisis social
y ambiental que actualmente favorece “el desarrollo de
una economía mundial de interdependencia en la que la
abundancia convive con la pobreza y en la que los procesos de producción someten a los recursos naturales y
ecológicos a presiones cada vez mayores”. En donde se
observa, además, que ha subsistido una relación entre
los seres humanos y su entorno conducida bajo la falsa
premisa de que el colectivo humano es un ente superior
y la naturaleza se halla frente a este conglomerado humano solamente para satisfacer todas sus necesidades,
sin conllevar ninguna responsabilidad por parte de la
sociedad ante toda acción humana que se ejerce sobre
el ambiente.
Es en este devenir que la educación toma un papel preponderante, como lo hemos observado en la serie de acontecimientos que contabilizamos, en donde
CIENCIA UANL / AÑO 21, No.91 septiembre-octubre 2018

es innegable que la educación señalada aquí propone
una concepción totalmente humanista, que da cuenta
de un desarrollo que se sustenta principalmente en los
derechos humanos, la diversidad cultural y la justicia
social. Además de estimar a la educación como esencial
para una convivencia pacífica y para la administración
adecuada de los recursos vitales. Estas consideraciones
plantean un gran desafío para la educación, particularmente por la multidimensionalidad y la ineludible estructuración de una nueva conciencia social e individual, en el que toda persona en el mundo sea participe
de ejercer sus derechos y cumplir con sus deberes para
la edificación de un mundo mejor y sustentable, como
ha sido trazado en la Agenda 2030.

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201-218.

50

CIENCIA UANL / AÑO 21, No.91 septiembre-octubre 2018

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�FONDO
DE CU~TURA
ECONOMICA

Colección Ciencia, Tecnología, Sociedad

LA SOCIEDAD
DE LOS PRIMATES
Julia Fischer
Julia Fischer nos muestra en esta obra una
perspectiva sobre la vida de tres especies de
primates: los macacos de Berbería, los
babuinos chacma y los babuinos de Guinea.
A través de ellos se pueden estudiar varias
etapas de la evolución humana, como la vida
en sociedad, el desarrollo del lenguaje y las
capacidades cognitivas; sin embargo, no es
en esto únicamente donde radica su importancia, también se puede observar que son
creaturas fascinantes por sí mismas.

www.fondodeculturaeconomica.com
www.lacienciaparatodos.mx
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leamos la Ciencia para Todos
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�Andamiajes

Las casas de Pita Amor
Armando V. Flores Salazar
Un día impreciso de 1945, la capitalina Guadalupe Teresa Amor Schmidtlein, mejor conocida en el ámbito
artístico de la danza, el teatro y el cine como Pita Amor,
en el descanso de un ensayo, escribió con su lápiz de
cejas sobre una servilleta de papel: “Casa redonda tenía
de redonda soledad, el aire que la invadía era redonda
armonía de irrespirable ansiedad”; la leyó pensativa y
sonriente, la resguardó en su bolso de mano y una vez
más, como tantas otras, sonriendo para sí misma se sintió única.
Su escasa y accidentada educación primaria en colegios religiosos –incluyendo el de las Damas del Sagrado Corazón en Monterrey–, estaba siendo rebasada
por su insaciable avidez a la lectura, a toda hora, diurna
y nocturna, en la abundada y cómoda biblioteca familiar. Luego, el poema de cinco versos en una estrofa
fue ampliado a tres estrofas y lo dejó completo de la
siguiente manera:
Casa redonda tenía
de redonda soledad:
el aire que la invadía
era redonda armonía
de irrespirable ansiedad.

Las mañanas eran noches
las noches desvanecidas,
las penas muy bien logradas,
las dichas muy mal vividas.
Y de ese ambiente redondo,
redondo por negativo,
mi corazón salió herido
y mi conciencia turbada.
Un recuerdo mantenido:
redonda, redonda nada.

Meses después, el 16 de septiembre de 1946, irrumpe en al ámbito literario capitalino como escritora con
un poemario armado con 25 textos, sin títulos, sólo numerados del I al XXV, con versos agrupados de una a
tres estrofas, formateados en décimas –diez versos octosilábicos rimados–, dedicado a C.S. de A., su madre,
con poco tiempo de fallecida, y al que le dio por título:
Yo soy mi casa.
El tiraje de 150 ejemplares artesanales, numerados,
apareció bajo el sello de Alcancía, la editorial no comercial al cuidado de Edmundo O´Gorman y Justino
Fernández. El ejemplar número 3 se lo dedica manus52

crito para Alfonso –Reyes–, uno de sus mentores y defensores literarios.
En Yo soy mi casa destacan la poesía como modo
de expresión, la casa como andamiaje temático y la
autoría femenina. Como la mayoría de la obra poética
de trasfondo ontológico y lectura connotativa, los referentes arquitectónicos en la obra como habitaciones,
techos, ventanas o escaleras, esbozan analogías de la
casa como útero, como refugio, como fortaleza, como
laberinto, como cárcel o como tumba. Así las referencias arquitectónicas, más que ninguna otra, se evidencian ostensibles en el texto, como se aprecia en las siguientes estrofas:
Y al decir casa pretendo,
con simbolismo expresar,
que casa suelo llamar
al refugio que yo entiendo
que el alma debe habitar (poema X).
Escaleras sin peldaños
mis penas son para mí,
cadenas de desengaños,
tributos que al mundo di (poema V).
Ventana de un cuarto abierta;
cuánto aire por ella entraba,
y yo que en el cuarto estaba
a pesar que aire tenía
de asfixia casi moría
que este aire no me bastaba,
porque en mi mente llevaba
la congoja y la aflicción
de saber que me faltaba
la ventana en mi razón (poema XXI).
En una casa habitada
que techos blancos tenía,
y en ella un ser se moría
y su muerte me mataba.
A la calle yo salía
y aunque techos no miraba,
a ese ser yo recordaba
y su recuerdo me hundía,
haciendo que su agonía
en muerte se eternizara (poema XXV).

Guadalupe Amor en éste su primer poemario –y
luego en los subsecuentes– explora y comparte sus
angustias existenciales de soledad, egoísmo, vanidad,
muerte, religión; en su escenario más íntimo y personal: la arquetípica casa infantil y familiar.
CIENCIA UANL / AÑO 21, No.91 septiembre-octubre 2018

�CIENCIA UANL / AÑO 21, No.91 septiembre-octubre 2018

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�Guadalupe o Pitusa o Pita, la hija menor del matrimonio Amor Schmidtlein, nació el 30 mayo de 1918,
bajo el signo dual de géminis –cuando la ciudad de México aún vivía la euforia de la Revolución y la recién
proclamada Constitución Política de 1917–, en una amplia y señorial casona en la calle Abraham González,
número 66 –entre Lucerna y General Prim–, de la céntrica colonia Juárez. Se formó en el seno de una como
otras tantas familias de poderosos aristócratas, generadas en el Segundo Imperio Mexicano, muy cercanos
al general Porfirio Díaz, despojados de sus latifundios
rurales y sus propiedades urbanas por el nuevo orden
revolucionario y en mortificante espera de cambios políticos a su favor que nunca se sucedieron.
Ya encumbrada y reconocida en el mundo literario
por su producción poética sostenida, Pita Amor vuelve

mara de mi madre”, “La recámara de mi padre”, “El
gran hall”, “El comedor”, “La biblioteca”, “Mi cuarto”,
“El cuarto mágico”, “La habitación de los porteros”,
“El cuartito de criadas”, “Otro cuarto de criados”, “El
cuarto de los trebejos”, “Los sótanos”, etc., separados
por 13 epígrafes de los cuales el primero y el último
proceden del primer poemario como ya se dijo antes.
Cada unidad temática –“El costurero”, “La cocina”,
“El cuarto mágico”, etc.–, es descrita con abundante o con escasa información sobre sus características
arquitectónicas como su ubicación en el conjunto, su
uso funcional, sus dimensiones generales, el mobiliario
y objetos que contiene, y hace, por lo general, énfasis
en la decadencia física aparente: grietas, herrumbres,
humedades o goteras y todo como escenario propicio
para conducir sus recuerdos infantiles, de los siete a
los catorce años, colmados de miedos primitivos como
las mariposas negras que preceden las lluvias, el indeterminado robachicos del costal, la oscuridad de la noche, la muerte, etc., y aparejados con la desesperante
decadencia económica en boca de todos los habitantes
adultos.
Pero ya tengo siete años. ¡Y vuelven mis temores
a abrasarme! Como se ha sentido mucho calor, dicen
las criadas que lo más probable es que tiemble. ¿Y si
esto sucede? ¿Qué me pasaría? Mi cama está pegada
a la pared que tiene una profunda cuarteadura que la
atraviesa de lado a lado. La última vez que hubo un
temblor, el papel tapiz que aún cubría la herida del
muro se rasgó dejando al descubierto la cal desmoronada. Si ahora temblase, seguramente la pared se
vendría abajo, desplomándose sobre mi cama (“La
recámara de mi madre”, p. 22).

sobre el tema de la casa, ahora como metáfora, en tanto las semejanzas entre la decadencia física del objeto
y el desasosiego del sujeto que la habita. El Fondo de
Cultura Económica, su nueva casa editorial, le publica
en 1957 su primera obra en género narrativo que media entre novela, memoria y autobiografía, repitiendo
el título primigenio de Yo soy mi casa, y conectando
ambas obras por el uso de estrofas de la primera como
epígrafes de la segunda. El primer epígrafe encadena y
determina la atmósfera confesional: Casa redonda tenía
/ de redonda soledad:/ el aire que la invadía/ era redonda armonía/ de irrespirable ansiedad/ y el último, la
dimensión simbólica del lenguaje usado: Al decir casa
pretendo expresar/ que casa suelo llamar/ al refugio que
yo entiendo/ que el alma debe habitar.
Divide el texto en 42 apartados titulados con las
partes funcionales que conforman la casa: “La recá54

Mamá… salió a tomar un poco de aire fresco al
balcón. Era muy amplio, abarcaba gran parte de la
habitación de mi madre y otro tanto del cuarto de
papá; tenía un barandal de hierro forjado, cuyo borde
de madera ya estaba podrido en algunos sitios. Mamá
se apoyó en él y permaneció así unos minutos, como
deseando que el aire matinal se llevara sus angustiosos pensamientos (Ídem, p. 22).
––¡Pero ya ve usted, Úrsula… si yo misma tenía
más de veinte casas… y ahora solamente ésta, con el
peso de la hipoteca! (Ídem, p. 29).
En la biblioteca todo estaba en su sitio; era un
cuarto sin movimiento. Solamente las hojas de la
Suma teológica se agitaban dulcemente entre los nudosos dedos de uñas pulcras de papá (“La biblioteca”
p. 187).

La casona de bardas altas y circundada por jardines
bucólicos, parterres, sin faltar la cuadra de caballos, el

CIENCIA UANL / AÑO 21, No.91 septiembre-octubre 2018

�lago, el invernadero, el kiosco y las fuentes, fue diseña-

da por el arquitecto inglés Charles Johnson, constaba de
cuarenta habitaciones o más, parte de ellas clausuradas por
desuso, distribuidas en un semisótano, dos pisos y coronada de azoteas con diversos usos. En ese tiempo narrativo
–Elías Calles, persecución religiosa, etc.– en involuntario
deterioro e hipotecada.

Pita realza el deterioro y las incomodidades de su casa,
aparejadas con su inconformidad permanente, a diferencia
de cuando refiere con otros ojos las casas visitadas de las
amistades cercanas. Recurre al contrapunto para acentuar
la primera voz en respaldo y credibilidad de su historia.
Llegar a mi cuarto era llegar al final de un laberinto humano. Era caer en mí misma en forma desbandada (“Mi cuarto”, p. 307).
Leoncita enviaba su coche con su huraño y cacarizo chofer para que nos llevasen hasta ella. Mamá
y Leoncita se instalaban en la gran sala de la casa,
llena de muebles coloniales forrados de raso lila, y
en donde abundaban porcelanas con temas bucólicos,
retratos al óleo de la familia Bolaños y vitrinas llenas
de costosas antigüedades (“Mi cuarto”, p. 316).
Entrábamos. ¡Dios indecible! ¡Qué jardín aquél!
Manso, verde leve, hundido hasta el final de la casa;
con arbustos tenues; llenos de mimosas. Un jardín sin
recelo, sin peligros, cuidado, ameno, con olor a limón
y a blancas flores escondidas (“Mi cuarto”, p. 328).

Pita cierra la novela bajo dos fronteras circunstanciales: la preadolescencia, al cumplir los 14 años, cerrando la etapa infantil y, coincidentemente, el fallecimiento del papá (y en ella un ser se moría/ y su muerte
me mataba). Con la muerte del padre se pierde la casa
ante la imposibilidad de salvar la hipoteca y, con y por
ello, la clausura simbólica a toda esa fábrica de recuerdos infantiles.

Entre mis siete y mis catorce años, fui a la Taxqueña múltiples veces. El propietario era Mr. Johnson
[el arquitecto], un inglés de edad lejana, distinguido y
con temerarios ojos azules. Su pelo era como un casco de plata. Mi padre y él se conocían desde tiempo
largo y llevaban una estrecha amistad (“Mi cuarto”,
p. 312).
Mi madre, con sus otros hijos, con su celestial
marido, con sus conscientes obligaciones hacia los
pobres de la Conferencia [San de Vicente], con sus
contrastados sirvientes y con los cuarenta cuartos de
la casa, no podía dedicarse a pasar el día entero desangrándose en aras de la niña devoradora (“El costure-

ro”, p.172).

Yo llegaba con cierto respeto a este último tramo
de la azotea. Siete almenas de piedra lo remataban.
Por entre las ondas de las almenas me asomaba a la
calle de Abraham González con curiosidad. Veía los
techos de las otras casas y veía los volcanes con sus
hielos inconmovibles. Inconmovibles como mi casa,
donde yo iba a habitar siempre y donde no crecería
jamás (“Las azoteas” p. 231).

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Empecé a bajar la escalera como quien sube los
peldaños de un cadalso (“La escalera a la calle”,
p.341).
De pronto sentí que todo me daba vueltas y que
los cuarenta cuartos de mi casa giraban atropelladamente y se revolvían entre ellos mismos junto con los
pasillos, escaleras e inciertos pasajes. Como en un fin
de mundo, se confundían personas, muebles, objetos
y plantas raquíticas. Sentí mareo y náuseas, angustia
espiritual y ansiedad física. Mi casa se venía abajo
en el más silencioso de los desastres (“La fachada”
p. 345).
Yo no dejaba atrás sino un jardín sin plantas y una
casa vacía… La miré una vez más de frente y me fui
caminando idiotizada por mitad de la calle, sin otra
compañía que el viento, que me rodeaba como el más
preciso de los ataúdes (“La fachada” p. 346).

Pita deja la niñez y la casa familiar donde nació y con
ello comienza el peregrinaje a objetos arquitectónicos que
nunca sintió propios: departamentos de alquiler, casas ajenas, clínicas psiquiátricas, cuartos de hotel y al final, las
calles de la Zona Rosa capitalina donde pisaba la tarde,
atropellaba la noche y se inconformaba con los transeún55

�tes confundidos con su esperpéntica figura. Luego se creó
un vacío, se le dejó de ver.
Pita Amor se relacionó en vida con la ciudad de Monterrey en diferentes formas y momentos, siendo niña fue
inscrita en el Colegio del Sagrado Corazón, hoy Escuela
Superior de Música y Danza, donde cursó parte de sus estudios primarios; en su vida adulta disfrutó la amistad y
tutoría literaria de Alfonso Reyes, y otros intereses más
mundanos según Elena su sobrina; y en su amplia colección de retratos que le hicieron Diego Rivera, Juan Soriano y Raúl Anguiano, entre otros, se encuentra uno de la
pintora regiomontana Martha Chapa.

de Pita Amor -representada por el actor Alfonso Obregóndeclamando décimas, presumiendo haber hecho siempre
el amor en do mayor y vendiendo todavía como mercader
ambulante sus décimas por unos pesos, haciéndose aún
más grande el mito personal que todavía apabulla su incomprendida obra literaria.

ADENDA
Pita Amor en el Barrio Antiguo
Imágenes de Marco Antonio Reyes

Mi amigo Pablo Gómez, el de Angélica, el anticuario,
me sorprendió diciendo que en el mercado dominical de la
calle Mina, en el Barrio Antiguo de Monterrey, pisa la tar-

56

CIENCIA UANL / AÑO 21, No.91 septiembre-octubre 2018

�Pájaros con cerebros más grandes
¿Has escuchado la frase “cerebro de chorlito”?, estoy
casi seguro que tu respuesta es afirmativa, generalmente se utiliza a este pajarito para hacer sentir mal
a alguien comparándolos, pero déjame decirte que, en
cierta forma, la frase está mal aplicada, sobre todo si seguimos la teoría de que a cerebros más grandes mayor
inteligencia. Te explico, el chorlito es un ave que vive
en costas e islas, las islas tienen ciertas particularidades
que hacen que la vida sea diferente a la del continente.
Ya desde Charles Darwin y sus pinzones de las Galápagos, la comunidad científica ha considerado las islas un
laboratorio natural idóneo para estudiar la evolución.
Su aislamiento en medio del océano hace que los caminos que sigue la evolución sean hasta cierto punto predecibles, por ejemplo, que muchos pájaros perdieran la
capacidad de volar.

“Con nuestro estudio sugerimos que la razón por
la que las especies isleñas tienen cerebros más grandes que sus parientes continentales es que un cerebro
grande les permitiría afrontar mejor unas condiciones
ambientales más inestables”, explica Sayol.
Las islas tienen unas condiciones ambientales que,
de un año a otro, pueden cambiar mucho. Pero, a diferencia de lo que ocurre en los continentes, los animales
no pueden irse a un lugar mejor cuando las condiciones
se deterioran. Por lo tanto, una solución es desarrollar
un cerebro grande que permita generar nuevos comportamientos y buscar nuevas fuentes de alimento (fuente:
Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales).

Ahora, un equipo internacional de
científicos liderado por los investigadores
del Centro de Investigación Ecológica y
Aplicaciones Forestales (España), Ferran
Sayol y Daniel Sol, han descubierto otra
regla evolutiva de las islas: la tendencia
de que los animales aumenten el tamaño
del cerebro.
El estudio, publicado en Nature
Communications, analiza el tamaño del
cerebro de 11,500 individuos de 1,900
especies de aves, tanto insulares como
continentales. A partir de reconstruir los
cambios que el cerebro ha experimentado en los últimos 60 millones de años, los
autores del trabajo concluyen que las diferencias en el
tamaño del cerebro son el resultado de cambios evolutivos que se produjeron después de la colonización de
las islas.

CIENCIA UANL / AÑO 21, No.91 septiembre-octubre 2018

57

�Identifican gen que acelera
crecimiento de caña de azúcar
¿Alguna vez has probado la melaza? Sí, esa sustancia
espesa, dulce y de color oscuro que queda como residuo de la cristalización del azúcar de caña. Tal vez no
de forma directa, pero déjame decirte que en muchos
lugares se utiliza como endulzante, o bueno, tal vez no
la conozcas así, pero sí con otro nombre, ¿te suena el
piloncillo? Ah, verdad. Bueno, déjame decirte algo de

si, docente del Departamento de Genética, Evolución y
Bioagentes del Instituto de Biología de la Universidad
de Campinas (IB-Unicamp), en Brasil.
En colaboración con estudiantes de posgrado que él
dirige y con pares del Laboratorio Nacional de Ciencia
y Biotecnología del Bioetanol (CTBE, por sus siglas
en inglés), del Sugar Research Australia y de la Martin
Luther University Halle-Wittenberg, de Alemania, Menossi descubrió que la respuesta para superar la barrera
de la limitación de rendimiento de la caña de azúcar
puede estar en un gen llamado ScGAI.
Durante un estudio realizado en el marco de un proyecto vinculado al Programa de Investigación en Bioenergía (BIOEN http://fapesp.br/bioen) de la Fundación
de Apoyo a la Investigación Científica del Estado de
São Paulo -FAPESP, los científicos constataron que el
ScGAI es un regulador molecular clave del crecimiento
y el desarrollo de la caña.
Al manipular la actividad de este gen en linajes
transgénicos de cañamiel desarrollados en Australia,
fue posible hacer crecer sustancialmente el culmo y
provocar modificaciones en la destinación de carbono
hacia moléculas estructurales y de almacenamiento del
cultivar, según revelaron los investigadores en un artículo publicado en el Journal of Experimental Botany.

la caña de azúcar: pese a los esfuerzos internacionales
en el mejoramiento, y a los avances en la agronomía
y en el manejo eficaz de las plagas
y las enfermedades que acometen a
la caña de azúcar, este cultivo agrícola ha planteado límites en cuanto
al desarrollo del culmo, el tallo de
la planta. Esta limitación física ha
resultado en una restricción del tenor de sacarosa y de la biomasa que
pueden obtenerse de la misma para
la producción de azúcar y de etanol
celulósico, según consignan expertos del área.
“Ha resultado difícil superar
esta limitación en el desarrollo de la
caña de azúcar en forma sustancial
mediante el mejoramiento convencional del cultivo [vía
cruzamiento de variedades]”, declaró Marcelo Menos-

m

58

“La caña de la cual alteramos la expresión del gen
ScGAI se desarrolló mucho más rápido. Esto abre la
perspectiva de desarrollar una variedad de caña energía que madure más rápido y aumente la producción
de biomasa por unidad de tiempo”, dijo Menossi (fuen-

te: Fundação de Amparo à Pesquisa do Estado de São
Paulo).

•~---------

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�Alerta en población de delfines del
Amazonas
Hay un capítulo en la serie de Los Simpson en que Springfield sufre una invasión de delfines, los cuales pueden
hablar y caminar erguidos, además usan armas y tienen
organización militar. En sí el capítulo es divertido, pero
viéndolo desde otro ángulo podríamos preguntarnos,
¿hay suficientes ejemplares de delfines como para que
algo como ese capítulo pudiera pasar? En el mar no
lo sabemos, lo que sí sabemos es algo alarmante: las
poblaciones de delfines de agua dulce que viven en la
cuenca del Amazonas, el boto (Inia geoffrensis) y el
tucuxi (Sotalia fluviatilis), están sufriendo un alarmante descenso en los últimos años, con una tasa de caída
cercana a la mitad cada década, según un estudio que
publicado en PLOS One. ¿La causa?, la carne de estos
delfines se está utilizando como cebo para pescar una
especie de bagre que, curiosamente, ¡no forma parte de
la dieta habitual de las comunidades locales!
Como explica la investigadora principal, Vera da
Silva, del Instituto Nacional de Investigaciones de la
Amazonía (Brasil), esta captura directa es la más severa
e inmediata amenaza que sufren estos delfines, aunque
no la única, ya que “al estar tan cerca del hombre y
de las aglomeraciones urbanas, también padecen las
consecuencias de otras acciones humanas que tienen
relación con los ríos y el agua dulce”, como la contaminación por residuos industriales o domésticos o la
construcción de centrales hidroeléctricas.
Conscientes de estos problemas y de la necesidad
de obtener información sobre el estado de conservación
de las poblaciones de delfines y de sus tendencias, Da
Silva y sus colegas pusieron en marcha hace 25 años el
Proyecto Boto, para monitorear mensualmente las dos
especies de delfines, botos y tucuxis, en una Reserva de

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Desarrollo Sostenible en la Amazonia Central (Brasil),
la de Mamirauá.
“En torno al año 2000, comenzamos a notar que los
delfines que siempre estaban presentes en el área de
estudio estaban desapareciendo. También encontramos

animales mutilados y con heridas causadas por la acción humana. Conversando con pescadores, nos enteramos que varias comunidades a lo largo de los ríos Amazonas y Japurá, en el entorno de la Reserva, estaban
capturando botos para usarlos como cebo para pescar
un bagre que era totalmente exportado a Colombia”,
recuerda.
Con los datos del monitoreo a largo plazo, verificaron que las poblaciones de delfines de agua dulce estaban en declive y que la velocidad en que este fenómeno
estaba ocurriendo no era sostenible y la población entraría pronto en colapso. Con las tasas actuales, las poblaciones de boto se reducen a la mitad cada diez años,
y las poblaciones de tucuxi descienden a la mitad cada

59

�nueve. Unas tasas que son de las más graves conocidas
desde los primeros años de la caza de ballenas.
“Tanto el boto como el tucuxi son especies protegidas por ley federal en Brasil, Colombia, Perú, Venezuela y Ecuador, pero las leyes no son efectivas y existe
poco control sobre los crímenes ambientales que afectan a estos delfines”, lamenta la investigadora, quien
considera que uno de los resultados más relevantes del

estudio ha sido poner en conocimiento de la sociedad
y el gobierno brasileño lo que está ocurriendo con una
especie endémica y única en los ríos amazónicos. Los
investigadores reclaman una aplicación efectiva de
las leyes. Si no, “los delfines de la Amazonia pueden
acabar como los delfines de los ríos de Asia: extintos”
(fuente: DICYT).

-------------il\)i-------------

Estudian valor biológico del corredor
entre Isla del Coco y Galápagos

La mayoría de nosotros hemos oído hablar de las Islas
Galápagos, donde Darwin realizó algunos de sus estudios que luego generaron su Teoría de la Evolución.
Bien, pues ahora, biólogos marinos del Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología (Cimar)
de la Universidad de Costa Rica (UCR) han aportado su
conocimiento y experiencia en una expedición científica, con el fin de estudiar el valor biológico del corredor
marino entre el Parque Nacional Isla del Coco y las Islas Galápagos, en Ecuador.
“El papel de la UCR es aportar su experiencia técnica y recursos científicos para determinar, mediante el
uso de tecnologías, el valor biológico de este corredor
marino para varias especies altamente migratorias”,
aseguró Mario Espinoza Mendiola, científico del Cimar.

Según el experto, existe información de que esa
ruta es usada por tiburones, tortugas, delfines, ballenas,
entre otras especies, en sus largos desplazamientos en
busca de alimento o para reproducirse. De allí que uno
de los objetivos de la expedición es “entender mejor la
conexión de estos ambientes marinos para la conservación de estas especies migratorias”, dijo.
La expedición fue promovida por la Fundación Pacífico, organización no gubernamental de la Asociación
Costa Rica por Siempre, que buscó el apoyo del Cimar
dada la experiencia de este centro universitario en el
uso de cámaras remotas que filman bajo el agua. Esta
tecnología se ha empleado con fines de investigación
en sitios como la Isla del Coco y en otras áreas del Pacífico costarricense.
En este caso, explicó Espinoza, las cámaras se colocan en aguas abiertas a lo largo de varios puntos clave
del corredor marino, sobre una especie de línea de pesca, y desde el barco se rastrean. El científico resaltó que
la obtención de datos sobre la distribución, abundancia,
depredadores, así como la influencia de ciertos factores
ambientales en las especies migratorias, es vital para
coordinar esfuerzos regionales y mejorar las políticas
de manejo y conservación de esa ruta (fuente: UCR).

-------------il\)i------------Detalles de la fotosíntesis marina
¿Recuerdas la clase de biología donde el maestro explicó el proceso de la fotosíntesis? Seguramente a ti,
como a mí, te lo explicaron con una planta cualquiera,
es decir, una planta cuya raíz está en la tierra y le da el
sol y la lluvia, etc. Y seguramente a ti, como a mí, no
te dijeron nada de las plantas marinas. Pues bien, hoy
vamos a ver un poco sobre este tema, pero antes déja60

me decirte que al aumentar la temperatura se acelera el
metabolismo y esto supone que los organismos capten
y utilicen los recursos de forma más rápida (tal vez por
eso nos da más hambre en verano). Éste es un principio
fundamental en biología. Desde hace tiempo, los científicos intentan confirmar si se da en el caso del fitoplancton marino, ya que realiza la mitad de toda la captación

·~-------------

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�de CO2 por fotosíntesis que tiene lugar en el planeta.
Ahora, un estudio en el que participa el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) (España), revela que la temperatura no es tan determinante como la
abundancia de nutrientes. El trabajo
se publica en la
revista The ISME
Journal, del grupo
Nature.
Si el aumento de temperatura
acelerase el metabolismo del fitoplancton (calificado como el “motor
verde” de los océanos) supondría un
incremento de su
capacidad fotosintética y, por tanto,
una mayor fijación de CO2. “En condiciones óptimas,
con elevada disponibilidad de nutrientes, la temperatura estimula la fotosíntesis del fitoplancton”, explica
Emilio Marañón, profesor de la Universidad de Vigo
y director del estudio. “Esto ha llevado a predecir que
la fotosíntesis del fitoplancton podría acelerarse en el
océano, que ha registrado en ciertas regiones un aumento de temperatura superficial de más de 2°C en los
últimos cien años”, añade el investigador.
Sin embargo, apunta Marañón, “en la mayor parte
de las regiones oceánicas, la concentración de nitrógeno
es muy baja, lo que limita la capacidad del fitoplancton

para crecer. Por ello decidimos investigar cómo responden estos organismos a la temperatura en condiciones
de limitación por nutrientes”.
Para
comprobar el efecto
conjunto de la
temperatura y los
nutrientes sobre el
metabolismo fitoplanctónico, los
científicos midieron la fotosíntesis
y la respiración
de tres especies
cosmopolitas
y
muy abundantes
en el océano: una
cianobacteria, una
diatomea y un cocolitofórido. Para
ello, el estudio se
llevó a cabo manteniendo estas especies en cultivos de
laboratorio bajo diferentes combinaciones de temperatura y suministro de nitrógeno.
Los resultados mostraron que tanto la fotosíntesis
como la respiración respondían ante el aumento del
aporte de nitrógeno, mientras que el efecto de la temperatura era casi inapreciable. Estos datos sugieren, según los científicos, que la respuesta del fitoplancton al
calentamiento variará geográficamente en el océano, en
función de si en la zona hay más o menos nutrientes,
principalmente nitrógeno (fuente: CSIC).

--------------il\)i------------Hongo que diezma a los anfibios es
favorecido por deforestación
Todos sabemos que la tala inmoderada de árboles ha
acarreado muchísimos problemas a nuestro planeta.
Pues bien, en la actualidad, científicos de la Universidade Estadual Paulista (Unesp), en Brasil, están investigando de qué manera la deforestación puede producir
efectos sobre la acción de patógenos que causan enfermedades como la quitridiomicosis, que ha devastado
poblaciones de sapos y ranas en distintos lugares del
mundo durante las últimas décadas.

CIENCIA UANL / AÑO 21, No.91 septiembre-octubre 2018

En un artículo publicado en Proceedings of the Royal Society of London B-Biological Sciences, los investigadores analizaron de qué manera la interacción entre
el desmonte y el microbioma de la piel puede afectar
a los anfibios atacados por hongos como el Batrachochytrium dendrobatidis, causante de la quitridiomicosis, una enfermedad en la que el hongo invade un órgano tan sensible e importante en los anfibios como la
piel, alterando el equilibrio iónico y desencadenando
un paro cardiaco.

61

�“Existe la sospecha de que este hongo tendría más
dificultades para establecerse y proliferar en un animal
cuya biota cutánea permanece íntegra”, dijo Célio Haddad, docente del Instituto de Biociencias de la Unesp.
El microbioma funciona como una especie de ecosistema que dificulta la acción de los patógenos invasores.
Para verificar cuál sería la composición del mismo en
la piel de los anfibios del Bosque Atlántico que habitan
áreas de monte continuo o
de bosque degradado, los
investigadores
debían seleccionar una especie que no
fuese exclusiva y que viviese en ambos
tipos de áreas.
Debía ser
también una
especie con un
cierto grado de
tolerancia al
hongo Batrachochytrium dendrobatidis o Bd. En otras
palabras, tendría que ser una especie cuyo mayor o menor grado de tolerancia individual pudiese tener relación con la diversidad del microbioma cutáneo de cada
ejemplar y que se la pudiese estudiar de acuerdo con el
lugar que habita.
Y la especie elegida fue la ranita amarilla común o
ranita trepadora (Dendropsophus minutus), que posee
una moderada tolerancia al hongo y una amplia distribución en el Bosque Atlántico, tanto en ambientes de
monte denso como en áreas fragmentadas o abiertas.

En 2010, los investigadores estudiaron diez poblaciones de D. minutus en áreas de Bosque Atlántico de
São Luiz del Paraitinga (São Paulo) y otras diez poblaciones del Bosque de Araucarias, en Serra Gaúcha (en
el sur de Brasil), en áreas degradadas e íntegras.
Los autores del estudio constataron que en las ranitas amarillas comunes de los ambientes de bosque natural la diversidad
del microbioma
era mayor. “La
deforestación
disminuyó
la
diversidad de la
microbiota cutánea de las ranitas, pero se hace
difícil afirmar
categóricamente
que este empobrecimiento de
la
microbiota
aumenta el riesgo de contraer
la infección causada por el hongo”, dijo Becker.
El investigador explica que una vez que un anfibio
es infectado por el hongo Bd, la cantidad de bacterias
aumenta sobremanera en un primer momento, quizá a
causa del compromiso del sistema inmunológico provocado por el ataque de bacterias oportunistas.
“Los animales empiezan a enfermarse, su piel se
vuelve más gruesa, y el hongo la cubre. Cuando la afección se agrava, la carga de bacterias cae drásticamente.
Es una mala señal. Significa que el microbioma está
en disbiosis [o en crisis]. Cuando la cantidad de bacterias se reduce dramáticamente, el anfibio generalmente
muere”, dijo Becker (fuente: Agência FAPESP).

-------------i(Oi------------La mayor migración transpacífica

¿Sabías que el pez más grande que existe en el mundo es el tiburón ballena? Y que a pesar de ser el pez
más grande poco se sabe aún sobre la biología de este
gigante marino que puede alcanzar unos 12 metros de
longitud y sumergirse a una profundidad de hasta 1,900
metros. Lo que sí se sabe es que, en los últimos 75 años,
casi la mitad de estos tiburones han desaparecido. Por
eso, en 2016 la especie fue clasificada como en peligro
de extinción.
62

Para intentar conocer mejor la biología de estos escualos, un equipo de investigadores del Smithsonian
Tropical Research Institute, EE. UU., ha monitorizado 45 ejemplares en las aguas panameñas y protegidas
de la isla Coiba, la mayor de la costa de Centroamérica. Una de las hembras –bautizada como Anne por
los científicos– sorprendió a los científicos al realizar
20,142 kilómetros en el Pacífico. Es la primera vez que
se registra una migración tan larga. Los investigadores,

·~-------------

CIENCIA UANL / AÑO 21, No.91 septiembre-octubre 2018

�liderados por Héctor Guzmán, indican que se trata además de la primera evidencia de una posible ruta transpacífica.
El equipo se basó en las señales de unos de los dispositivos de localización del tiburón para seguir al animal, pero sólo cuando éste nada en la superficie. Así,
Anne realizó en varios meses el siguiente trayecto:
permaneció en aguas panameñas durante 116 días, luego nadó hacia la
Isla Clipperton
(que pertenece a Francia),
cerca de la Isla
del Coco (Costa Rica) en su
ruta hacia la Isla
Darwin en Galápagos (Ecuador), un sitio
conocido
por
atraer grupos de
tiburones.
Unos 266
días
después
de empezar a
monitorizarla,
la señal desapareció, lo que indica que Anne se encontraba en aguas muy profundas. Tras 235 días de silencio, las transmisiones comenzaron de nuevo, al sur de

Hawái, donde estuvo nueve días. Después continuó
por las Islas Marshall hasta que llegó a la Fosa de las
Marianas, un cañón en el océano cerca de Guam en el
Pacífico Occidental.
“Tenemos muy poca información sobre por qué migran los tiburones ballena”, señala Guzmán. “¿Están
buscando comida, oportunidades de cría o están impulsados ​​por algún otro motivo?”, se pregunta. Sin embargo, una de las mayores
incógnitas es cuando los
escualos se sumergen
tantos días en las profundidades.
Por otra parte, los estudios genéticos muestran que los tiburones
ballena en todo el mundo
están estrechamente relacionados, lo que indica
que pueden viajar largas
distancias para aparearse. Como Anne, otros
tiburones ballena parecen seguir la Corriente
Ecuatorial del Norte
durante la mayor parte
de la distancia. Las hembras grandes pueden nadar un
promedio de 67 kilómetros al día (fuente: SINC).

-------------i(\)i------------Las hormigas del desierto y su sexto
sentido
¿Recuerdas los túneles de las hormigas en la película
Antz? Cómo Z, uno de los personajes principales, nació siendo obrero, pero su sueño era salir al mundo.
¿O recuerdas a Flik, en Bichos y su búsqueda de “protectores” para su colonia? Cierto, la película pinta los
hormigueros y las hormigas de manera divertida, pero
ambas películas tienen cierta dosis de realidad, y es de
lo que te quiero hablar. En particular, de las hormigas
del desierto (género Cataglyphis), que pasan las primeras semanas de su vida exclusivamente en la oscuridad
de su refugio subterráneo. Durante alrededor de cuatro
semanas, cuidan de la reina y de las crías, excavan túneles, construyen cámaras o limpian. Llega un momento en que abandonan esa reclusión para pasar a trabajar
en el exterior, como recolectoras, labor que desempeñan hasta su muerte.

CIENCIA UANL / AÑO 21, No.91 septiembre-octubre 2018

Antes de que una hormiga salga a forrajear, sin embargo, debe calibrar su sistema de navegación, por así
decirlo. Para ello, durante varios días, lleva a cabo paseos de aprendizaje para explorar los alrededores de la
entrada del hormiguero. Grabaciones con video de alta
velocidad muestran que las hormigas se detienen repetidamente al ejecutar ciertos movimientos peculiares.
Lo especial de la más larga de estas fases en las que se
detienen es que en ese momento las hormigas siempre
miran atrás, de manera precisa, hacia la lejana entrada
del hormiguero, pese a ser incapaces de ver el diminuto
agujero en el suelo. ¿Cómo lo consiguen?
El equipo de Pauline Fleischmann y Robin Grob, de
la Universidad de Wurzburgo, en Alemania, ha realizado el sorprendente descubrimiento de que la hormiga
del desierto utiliza el campo magnético terrestre como

------------~·

63

�fuente de señales
de referencia para
orientarse durante
estos viajes de calibración. Esta habilidad no se conocía
hasta ahora para ese
género de hormigas.
El equipo de
Fleischmann
y
Grob viajó hasta el
sur de Grecia, de
donde las hormigas
Cataglyphis
son
nativas. Llevaron
con ellos un par de
bobinas de 1.5 metros de alto. El paso de una corriente específica a través de las bobinas crea un campo

magnético entre ellas casi
homogéneo y conocido de
manera precisa. Esto permitió a los investigadores
estudiar el comportamiento
de las hormigas del desierto durante sus paseos de
aprendizaje en su hábitat
natural bajo condiciones
controladas.
El resultado fue claro: cuando los científicos
cambiaban la orientación
del campo magnético, las
hormigas ya no miraban
hacia la verdadera entrada
del hormiguero, sino hacia una nueva ubicación predecible, la entrada ficticia del hormiguero (fuente: Amazing).

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Logran avances en alternativa a los
plásticos contaminantes
Hoy en día estamos en una campaña urgente contra el
plástico, pues estamos contaminado tanto que, según
algunos investigadores, dentro de no mucho tiempo
habrá más plástico que peces en nuestros océanos. Al
respecto, investigadoras del departamento de Ingeniería Química de la Universidad de Huelva (UHU) (España) han mejorado compuestos biodegradables derivados del gluten de trigo, que constituyen una alternativa
ecológica a los plásticos convencionales, de alto poder
contaminante. Para ello, han potenciado su resistencia,
permeabilidad o capacidad de absorción, mediante la
modificación de su composición con nanopartículas.
Estos bioplásticos, subproducto de la industria
agroalimentaria, desaparecen completamente del medio natural en 50 días, en lugar de los 100 a 1,000 años
de los que proceden del petróleo. Además, no se usan
disolventes y se genera ahorro energético durante su
procesado.

Effect of pH on the mechanical properties and clay dispersion’, publicado en la revista Express Polymer Letter.
Una de las novedades que presenta este trabajo
consiste en dispersar adecuadamente esas partículas de
dimensiones microscópicas o tipo nano, modificando
el pH de la proteína. Con ello, se logra un bionanocompuesto que mejora las propiedades mecánicas, de
absorción o de permeabilidad a gases, por ejemplo, en
envases, donde interesa que el oxígeno no pase a través
de él.
Para producir esta dispersión, se emplean los mecanismos habituales para la fabricación de plásticos o polímeros derivados del petróleo. “No queríamos cambiar
la maquinaria, ni que el proceso tuviera mayor impacto
ambiental”, asegura la profesora de Ingeniería Química, que ha realizado el estudio junto con la investigadora Esperanza Cortés Triviño.

Entre las utilidades potenciales destacan los dispositivos para liberar de forma controlada medicamentos,
antimicrobianos o fertilizantes. También en la industria
del envasado o para embalajes. La base del proyecto,
según explica a la Fundación Descubre la científica responsable del estudio, Inmaculada Martínez, pretende
mejorar las propiedades de estos materiales para que
realmente puedan aplicarse como producto final. Ésta
es una de las conclusiones que se extraen del artículo
titulado ‘Wheat gluten/montmorillonite biocomposites:
64

CIENCIA UANL / AÑO 21, No.91 septiembre-octubre 2018

�No obstante, plantean el problema de su alta hidrofilia, es decir, tienen una gran capacidad de absorber
agua del medio. Los expertos buscan que el material
no cambie, por ejemplo, cuando llueve, que una bolsa
no se modifique por la humedad, se deshaga o se vuel-

va más blanda. Numerosos estudios buscan perfeccionar o conseguir que esas propiedades finales las hagan
realmente competitivas frente a los plásticos convencionales procedentes del petróleo (fuente: Fundación
Descubre).

----------------~ro~----------------

Un ‘spotify’ contra el cambio
climático

Según su página web, “con Spotify es fácil encontrar
la mejor música para cada momento –en tu teléfono,
tu computadora, tu tablet y más–”. ¿Tiene algo que ver
Spotify con el cambio climático? En realidad, no mucho, pero sí, pues como si se tratara de esta aplicación,
los especialistas han encontrado una forma de ayudar a
las ranas. Comencemos por establecer que una de las
consecuencias del cambio climático es su impacto en
las funciones fisiológicas de los animales, como les
ocurre a las ranas y los sapos con sus cantos. Su llamada de apareamiento, que desempeña un papel crucial en
la selección sexual y la reproducción de estos anfibios,
se ve afectada por el aumento de la temperatura ambiente.
Cuando ésta excede un cierto umbral, se restringen
los procesos fisiológicos asociados a la producción del
sonido, e incluso se llegan a inhibir algunos cantos. De
hecho, se cambian el comienzo, la duración y la intensidad de las llamadas del macho a la hembra, lo que
influye en la actividad reproductiva.
Teniendo en cuenta este fenómeno, el análisis y la
clasificación de los sonidos producidos por ciertas especies de anfibios y otros animales han resultado ser un
potente indicador de las fluctuaciones de temperatura
y, por tanto, de la existencia y evolución del calentamiento global.
Para captar los sonidos de las ranas se colocan redes
de sensores de audio, conectados de forma inalámbrica
en áreas que pueden alcanzar varios cientos de kilómetros cuadrados. El problema es que se recoge una cantidad enorme de información bioacústica en ambientes
tan ruidosos como una selva, y esto dificulta la identificación de las especies y sus cantos.
Para solucionarlo, ingenieros de la Universidad de
Sevilla han recurrido a la inteligencia artificial. “Hemos
segmentado el sonido en ventanas temporales o frames
de audio y los hemos clasificado mediante árboles de
decisión, una técnica de aprendizaje automático que se
utiliza en computación”, explica Amalia Luque Sendra,
coautora del trabajo.
CIENCIA UANL / AÑO 21, No.91 septiembre-octubre 2018

Para realizar la clasificación, los investigadores
se han basado en parámetros y descriptores de audio
MPEG-7, una forma estándar de representar la información audiovisual. Los detalles se publican en la revista Expert Systems with Applications.
Esta técnica se ha puesto a prueba con sonidos reales
de anfibios grabados en plena naturaleza y facilitados
por el Museo Nacional de Ciencias Naturales. En concreto, y aquí es donde entra esa especie de “spotify anfibio”, 868 registros con 369 llamadas de apareamiento
cantadas por el macho y 63 cantos de suelta emitidos
por la hembra de sapo corredor (Epidalea calamita)​,
junto a 419 llamadas de apareamiento y 17 cantos de
socorro de sapo partero común (Alytes obstetricans).
“En este caso obtuvimos una tasa de éxito próxima
a 90% a la hora de clasificar los sonidos”, destaca Luque Sendra, quien recuerda que, además de los tipos
de cantos, el número de individuos de ciertas especies
de anfibios que se escuchan en una región geográfica
a lo largo del tiempo también se pueden usar como un
indicador del cambio climático.
“Un aumento de la temperatura afecta a los patrones
de canto –subraya–, pero como estos en la mayoría de
los casos tienen un carácter de llamada sexual, acaban
afectando también al número de individuos. Nuestro
método todavía no es capaz de determinar directamente el número exacto de ejemplares en una zona, pero sí
una primera aproximación” (fuente: SINC).
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65

�Colaboradores
Armando V. Flores Salazar
Licenciado en Arquitectura, especialista en diseño arquitectónico y maestro en Ciencias por la UANL. Doctorado en
Arquitectura por la UAM. Es maestro de tiempo completo
y exclusivo en la FArq-UANL. Sus líneas de investigación
son los objetos arquitectónicos como objetos culturales,
con subtemas como lectura arquitectónica y la arquitectura
como documento histórico. Es miembro del SNI, nivel II.

Jaime F. García
Ingeniero agrónomo por el Instituto Tecnológico Agropecuario. Maestro en Ciencias por la UAT. Doctor en Ciencias por la UANL. Su línea de investigación es el efecto
del cambio climático sobre los ecosistemas del noreste de
México.
Jessica Y. Martínez Flores
Licenciada en Ciencias de la Comunicación, con especialidad en Publicidad, por la UANL. Encargada de redes y
publicidad de la revista Ciencia UANL.

Arturo Mora Olivo
Licenciado en Ciencias Biológicas por la Universidad del
Noreste. Maestro en Ciencias Agrícolas por la UAT. Doctor
en Ciencias Biológicas por la UNAM. Profesor-investigador del IEA-UAT. Sus líneas de investigación son taxonomía, ecología y conservación de plantas vasculares. Cuenta
con perfil Promep. Miembro del SNI, nivel I, y de la Sociedad Botánica de México.

Jesús Rodolfo Martín del Campo Flores
Ingeniero ambiental por la Universidad de Guanajuato.
Maestro en Ciencias del Mar por la Universidad de Colima.
Estudiante del Doctorado en Ciencias en Manejo Ambiental del CIAD/Unidad Mazatlán.

Bárbara Azucena Macías Hernández
Ingeniera en Ciencias Ambientales por la UAT. Maestra en
Salud Pública, con especialidad en Higiene Industrial, por
la Universidad de Tulane New Orleans, Loussiana, EE.UU.
Doctora por la Universidad de Birmingham Reino Unido.
Profesora-investigadora en la FIC.

José Alberto López Santillán
Ingeniero agrónomo y maestro en Ciencias por la UAM, y
en Agronomía y Ciencias por la UAT. Doctor en Genética
por el Instituto de Recursos Genéticos y Productividad del
Colegio de Posgraduados. Profesor de tiempo completo en
la FIC-UAT. Cuenta con perfil Promep.

Elba Zarahy Garay Martínez
Bióloga, con especialidad en Manejo de los Recursos Naturales, por el Instituto Tecnológico de Huejutla. Estudiante
de la Maestría en Ciencias, con especialidad en Sistemas
Agropecuarios y Medio Ambiente, por la UAT:

José Alberto Muñoz Manzano
Licenciado en Biología por UAEM. Maestro en Docencia
para la Educación Media Superior/Biología por la UNAM.
Docente en la Secundaria Técnica No, 77 “Ricardo Flores
Magón”. Integrante del grupo de divulgación ADN Aprende y Descubre.

Francisco Zavala-García
Ingeniero agrónomo fitotecnista por la UANL. Maestro
en Genética por el Colegio de Posgraduados en Chapingo. Doctor en Filosofía, con especialidad en Mejoramiento Genético y Fisiología de Plantas, por la Universidad de
Nebraska. Sus líneas de investigación son biotecnología y
ciencias agropecuarias. Miembro del SNI, nivel I.
Jacinto Treviño Carreón
Licenciado en Biología por el Instituto Tecnológico de
Ciudad Victoria. Doctor en Ciencias, con especialidad en
Recursos Bióticos, por la UAT. Profesor-investigador en la
FIC-UAT. Presidente de la Academia de Recursos Naturales de la FIC-UAT. Cuenta con perfil Promep. Miembro
del Cuerpo Académico Conservación de Ecosistemas FICUAT y de la Sociedad Botánica de México.

m

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Juan Pablo Ramírez Herrejón
Licenciado en Biología y maestro en Ciencias, con especialidad en Conservación y Manejo de los Recursos Naturales,
por la UMSNH. Doctor en Ciencias, con especialidad en
el Uso, Manejo y Preservación de los Recursos Naturales,
Cibnor. Catedrático Conacyt asignado a la FCN-UAQ.
Miembro del SNI, nivel I.
Juana María Coronado Blanco
Bióloga egresada del Instituto Tecnológico de Ciudad Victoria, Tamaulipas. Maestra en Ciencias Agrícolas y doctora
en Ciencias Agropecuarias por la UAT. Presidenta de la
Academia de Entomología de la FIC-UAT. Primera vicepresidenta (2017-2019) de la Sociedad Mexicana de Entomología. Miembro del SNI, nivel II.

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CIENCIA UANL / AÑO 21, No.91 septiembre-octubre 2018

�Lucero Mariel López Moreno
Ingeniera en Ciencias Ambientales por la UAT. Estudiante
de la Maestría en Ciencias, con especualidad en Sistemas
Agropecuarios y Medio Ambiente, por la UAT.
Luis Enrique Gómez Vanegas
Licenciado en Letras Hispánicas por la UANL. Diplomado en periodismo científico por la FCC-UANL. Autor del
libro Soledades. Corrector y gestor editorial de la revista
Ciencia UANL y corrector de Entorno Universitario, de la
Preparatoria 16-UANL.
María Pamela Bermúdez González
Licenciada en Biología por la UAEM. Maestra en Biología por el Centro de Biología de la Conducta-Universidad
Autónoma de Tlaxcala. Candidata a doctora por la UAQ.
Coordinadora del grupo de divulgación de las bacterias a
las estrellas.
Melissa del Carmen Martínez Torres
Licenciada en Letras Hispánicas por la UANL. Consejera
distrital en el INE. Estudiante de la Especialidad Género y
Educación en la Universidad Pedagógica Nacional. Coeditora de la revista Ciencia UANL.
Nestor Guevara García
Ingeniero en Ciencias Ambientales por la UAT. Maestro en
Ciencias de Salud Ambiental, con énfasis en Calidad de
Agua, por la Universidad de Tulane.
Paola Lisette Hernández Rubio
Licenciada en Biología por la UAQ. Actual estancia en el
Laboratorio de Integridad Biótica de la Unidad Multidisciplinaria de Docencia en Investigación de la UNAM. Línea
de investigación enfocada a la ecología de ambientes de
aguas continentales y ecología de algas de aguas continentales. Miembro activo de la Sociedad Científica Juvenil
(SCJ).

CIENCIA UANL / AÑO 21, No.91 septiembre-octubre 2018

Patricio Rivera Ortiz
Ingeniero agrónomo en Suelos por la UAT. Maestro en
Ciencias en Edafología por el Colegio de Posgraduados.
Doctor en Ciencias Agropecuarias por la UAT. Diplomado
en Quimica Analítica Ambiental por la UNAM. Cuenta con
perfil Promep.
Pedro César Cantú-Martínez
Doctor en Ciencias Biológicas. Trabaja en la FCB-UANL y
participa en el IINSO-UANL. Su área de interés profesional se refiere a aspectos sobre la calidad de vida e indicadores de sustentabilidad ambiental. Fundador de la revista
Salud Pública y Nutrición (RESPyN). Miembro del Comité
Editorial de Artemisa del Centro de Información para Decisiones en Salud Pública de México.
Silvia Alejandra García Gasca
Licenciada en Biología Marina por la UABCS. Maestra en
Ciencias, con especialidad en Manejo de Recursos Marinos,
por el Centro Interdisciplinario de Ciencias Marinas-IPN.
Doctora en Biología Molecular y Celular por la Medical
University of South Carolina. Encargada del Laboratorio
de Biología Molecular y Celular del CIAD/Unidad Mazatlán en Acuicultura y Manejo Ambiental. Sus líneas de
investigación son biología reproductiva y desarrollo en tortugas marinas, bases moleculares del crecimiento muscular
en organismos marinos y aplicaciones biotecnológicas, y
biomarcadores moleculares de contaminación ambiental.
Investigadora titular C. Miembro del SNI, nivel I.
Tania Judith Hernández López
Bióloga por el Instituto Tecnológico de Ciudad Victoria,
Tamaulipas. Maestra en Ciencias Ambientales y Medio
Ambiente. Estudiante del Doctorado en Ciencias Sistemas
Agropecuarios y Medio Ambiente de la UAT.

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�INFORMACIÓN
PARA LOS AUTORES

La revista Ciencia UANL tiene como propósito difundir y divulgar la producción científica, tecnológica
y de conocimiento en los ámbitos académico, científico, tecnológico, social y empresarial.
En sus páginas se presentan avances de investigación científica, desarrollo tecnológico y artículos de
divulgación en cualquiera de las siguientes áreas: ciencias exactas, ciencias de la salud, ciencias agropecuarias, ciencias naturales, humanidades, ciencias sociales, ingeniería y tecnología y ciencias de la tierra. Asimismo, se incluyen artículos de difusión sobre temas diversos que van de las ciencias naturales
y exactas a las ciencias sociales y las humanidades.
Las colaboraciones deberán estar escritas en un lenguaje claro, didáctico y accesible, correspondiente
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Revista CiENCiAUANL
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69

�#SOMOS UNI
TRABAJAR· TRANSFORMAR· TRASCENDER

Indexada en:
70

■Visión •

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Actualidad Iberoamericana
Indice In t e r nacional de Revistas

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CIENCIA UANL / AÑO 21, No.91 septiembre-octubre 2018

ÍNDICE DE REVISTAS MEXICANAS

CONACYf DE DIVULGACIÓN CIENTÍFICA y TECNOLÓGICA

CUIDEN

CATALOGO 'HEMEROTECA LATINOAMERICA"

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                <text>La revista Ciencia UANL tiene como propósito difundir y divulgar la producción científica, tecnológica y de conocimiento, de la Universidad Autónoma de Nuevo León en los ámbitos académico, científico, tecnológico, social y empresarial. Ciencia UANL está dirigida al público abierto, con y sin preparación universitaria, a científicos, académicos, tecnólogos, investigadores y estudiantes de todas las áreas profesionales, así como a alumnos de bachillerato y secundaria interesados en aumentar sus conocimientos y fortalecer su perfil cultural.</text>
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              <text>La revista Ciencia UANL tiene como propósito difundir y divulgar la producción científica, tecnológica y de conocimiento, de la Universidad Autónoma de Nuevo León en los ámbitos académico, científico, tecnológico, social y empresarial. Ciencia UANL está dirigida al público abierto, con y sin preparación universitaria, a científicos, académicos, tecnólogos, investigadores y estudiantes de todas las áreas profesionales, así como a alumnos de bachillerato y secundaria interesados en aumentar sus conocimientos y fortalecer su perfil cultural.</text>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Secretaría de Investigación, Innovación y Posgrado</text>
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              <text>Zambrano Robledo, Patricia del Carmen, Directora editorial</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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