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CIENCIA UANL / AÑO 23, No.99 enero-febrero 2020

�UANL
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

®

Una publicación de la Universidad Autónoma de Nuevo León

Mtro. Rogelio Garza Rivera
Rector
Dr. Santos Guzmán López
Secretario general
Dr. Juan Manuel Alcocer González
Secretario de investigación científica y desarrollo tecnológico
Directora editorial: Dra. Patricia del Carmen Zambrano Robledo
Consejo editorial
Dr. Sergio Estrada Parra / Dr. Jorge Flores Valdés /
Dr. Miguel José Yacamán / Dr. Juan Manuel Alcocer González /
Dr. Ruy Pérez Tamayo / Dr. Bruno A. Escalante Acosta /
Dr. José Mario Molina-Pasquel Henríquez

2

Coeditora: Melissa Martínez Torres
Redes y publicidad: Jessica Martínez Flores
Diseño: Mónica Lozano
Correctora de inglés: Mónica L. Balboa

Corrección: Luis E. Gómez Vanegas
Asistente administrativo: Claudia Moreno Alcocer
Portada: Francisco Barragán Codina
Webmaster: Mayra Silva Almanza
Diseño de página web: Rodrigo Soto Moreno

Ciencia UANL Revista de divulgación científica y tecnológica de la Universidad Autónoma de Nuevo León, Año 23, Nº 99, enerofebrero de 2020. Es una publicación bimestral, editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través de la Dirección
de Investigación. Domicilio de la publicación: Av. Manuel L. Barragán 4904, Campus Ciudad Universitaria, Monterrey, N.L.,
México, C.P. 64290. Teléfono: + 52 81 83294236. Directora editorial: Dra. Patricia del Carmen Zambrano Robledo. Reserva
de derechos al uso exclusivo No. 04-2013-062514034400-102. ISSN: 2007-1175 ambos otorgados por el Instituto Nacional del
Derecho de Autor, Licitud de Título y Contenido No. 16547. Registro de marca ante el Instituto Mexicano de la Propiedad
Industrial: 1437043. Impresa por: Serna Impresos, S.A. de C.V., Vallarta 345 Sur, Centro, C.P. 64000, Monterrey, Nuevo León,
México. Fecha de terminación de impresión: 8 de enero de 2020, tiraje: 2,500 ejemplares. Distribuido por: la Universidad
Autónoma de Nuevo León, a través de la Dirección de Investigación.
Las opiniones y contenidos expresados en los artículos son responsabilidad exclusiva de los autores y no necesariamente reflejan
la postura del editor de la publicación.
Prohibida su reproducción total o parcial, en cualquier forma o medio, del contenido editorial de este número.
Publicación indexada al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, LATINDEX, CUIDEN, PERIÓDICA, Actualidad
Iberoamericana, Biblat.
Impreso en México
Todos los derechos reservados
© Copyright 2020
revista.ciencia@uanl.mx

CIENCIA UANL / AÑO 23, No.99 enero-febrero 2020

�CiENCiAUANL

COMITÉ ACADÉMICO

COMITÉ DE DIVULGACIÓN

CIENCIAS DE LA SALUD
Dra. Lourdes Garza Ocañas

CIENCIAS DE LA SALUD
Dra. Gloria María González González

CIENCIAS EXACTAS
Dra. Ma. Aracelia Alcorta García

CIENCIAS NATURALES
Dr. Sergio Moreno Limón

CIENCIAS AGROPECUARIAS
Dra. María Julia Verde Star

CIENCIAS AGROPECUARIAS
Dr. Hugo Bernal Barragán

CIENCIAS NATURALES
Dr. Rahim Foroughbakhch Pournavab

CIENCIAS EXACTAS
Dra. Nora Elizondo Villarreal

CIENCIAS SOCIALES
Dra. Veronika Sieglin Suetterlin

CIENCIAS SOCIALES
Dra. Blanca Mirthala Taméz

INGENIERÍA Y TECNOLOGÍA
Dra. María Idalia del Consuelo Gómez de la Fuente

INGENIERÍA Y TECNOLOGÍA
Dra. Yolanda Peña Méndez

CIENCIAS DE LA TIERRA
Dr. Carlos Gilberto Aguilar Madera

CIENCIAS DE LA TIERRA
Dr. Héctor de León Gómez

CIENCIA UANL / AÑO 23, No.99 enero-febrero 2020

�Índice
6

8

16

25

Editorial
Ciencia y sociedad

Producción de tomate con bajo volumen de agua para
riego
Luis Eduardo Tamayo-Ruiz, Patricio Rivera-Ortiz, Efraín
Neri-Ramírez

Opinión

Hongos parásitos de insectos ¿héroes o villanos?
Juan Carlos Pérez-Villamares, Cristina Burrola-Aguilar,
Carmen Zepeda-Gómez

Ejes

Sábila (Aloe vera): propiedades, usos y problemas
Sarahí Rubio Tinajero, Criseida Alhelí Sáenz Pérez, Eduardo
Osorio Hernández

31

Sección académica

32

Patrones de supervivencia de Pinus cembroides
Zucc. en una comunidad montañosa del NE de
México
Jaime F. García

CIENCIA UANL / AÑO 23, No.99 enero-febrero 2020

�Índice
42

49

58

Curiosidad

El almacén de carbono en los desiertos de México
Óscar Luis Briones Villarreal

Sustentabilidad ecológica
Los campus universitarios sustentables
Pedro César Cantú-Martínez

Ciencia de frontera

¿Qué papel debería tener la vinculación en la evaluación
científica? Entrevista al doctor Martin Ricker
María Josefa Santos Corral

63

Ciencia en breve

69

Colaboradores

70

Lineamientos de colaboración

CIENCIA UANL / AÑO 23, No.99 enero-febrero 2020

�Editorial

99
6

México es uno de los países más biodiversos del
mundo, y para proteger nuestros preciados recursos naturales es de suma importancia conocerlos mejor, de ahí que en este número 99, correspondiente a los meses de enero-febrero, les
invitamos a profundizar sobre diferentes plantas
y su cultivo.
En nuestra sección Ciencia y sociedad tenemos el artículo “Producción de tomate con bajo
volumen de agua para riego”, de Luis Eduardo
Tamayo-Ruiz, Patricio Rivera-Ortiz y Efraín Neri-Ramírez, quienes nos enseñan tres formas de
riego para eficientizar el uso de agua en el cultivo
de tomate.
Juan Carlos Pérez-Villamares, Cristina Burrola-Aguilar y Carmen Zepeda-Gómez nos muestran, en “Hongos parásitos de insectos ¿héroes o
villanos?”, en la sección Opinión, la importancia
de los hongos entomopatógenos en el control de
plagas, así como sus ventajas y desventajas.
En Ejes, Sarahí Rubio Tinajero, Criseida Alhelí Sáenz Pérez y Eduardo Osorio Hernández, autores de “Sábila (Aloe vera): propiedades, usos y
problemas”, nos enseñan cosas importantísimas
acerca de esta interesante planta, de la cual México es el exportador número uno.

Melissa del Carme Martínez Torres
Grupo editorial Ciencia UANL.

Por su parte, en Curiosidad, Óscar Luis Briones Villarreal, con su artículo “El carbono en los
desiertos de México”, analiza el ciclo del carbono
en los desiertos en México y compara la biomasa
de carbono en los diferentes ecosistemas.
Asimismo, como en todos nuestros números, contamos con nuestros colaboradores fijos:
en la sección Sustentabilidad ecológica, “Los
campus universitarios sustentables”, de Pedro
César Cantú Martínez, aborda los cambios que
han tenido los campus universitarios para aproximarse a instalaciones sustentables que vayan
acorde con las nuevas necesidades; María Josefa
Santos Corral, en Ciencia de frontera, entrevista
al doctor Martin Ricker, quien investiga el manejo de recursos forestales y la evaluación de la
ciencia, además de establecer un vínculo entre la
academia y distintos organismos públicos; por
su parte, Luis E. Gómez Vanegas nos actualiza de
las últimas novedades en el mundo de la ciencia
en el noticiero Ciencia en breve.
CIENCIA UANL / AÑO 23, No.99 enero-febrero 2020

�CREALTII
Diplomado de Emprendimiento Científico
enla UANL
Las universidades, a nivel global, están trascendiendo sus funciones tradicionales de investigación, enseñanza y difusión del conocimiento a un
rol más activo de creación de empresas universitarias (spin-offs) y promoción del emprendimiento
académico.

Durante la etapa de formación, los investigadores
desarrollan habilidades de emprendimiento a
través de cinco módulos con experiencias significativas de aprendizaje que incluyen temas que van
desde el entendimiento del cliente, hasta la validación de su propuesta de valor y la creación de
empresas.

Además, cabe señalar que la investigación científica, a menudo, conforma la base de productos
innovadores y es el cimiento para la creación de
nuevas industrias. Incluso se considera que
empresas universitarias derivadas de la investigación podrían contribuir de manera activa y directa
al desarrollo tecnológico y al crecimiento económico global.

Durante la etapa de acompañamiento, los investigadores llevan sesiones de mentoría durante su
proceso de validación y creación de la empresa,
acompañados de mentores académicos y empresanos.

Sin embargo, de acuerdo, a una encuesta realizada
por la revista Nature (Brody, 2017), la carencia de
habilidades de negocio es una de las principales
barreras para que los investigadores decidan
emprender con sus proyectos de investigación.
La UANL, por su parte, promueve CREALTII
(Creación de empresas de alto impacto por
investigadores), un mecanismo de impulso para
el desarrollo de spin-offs universitarias que tiene
como propósito brindar a los investigadores
herramientas que les permitan desplegar el conocimiento desarrollado en un modelo comercial
rentable y escalable.
CREALTII cuenta con dos etapas: una de formación y otra de acompañamiento.

Los mentores académicos son profesores de la
misma UANL que se desempeñan de manera
exitosa en diversas áreas del conocimiento relativas al desarrollo de los proyectos de emprendimiento que se estarán trabajando durante el
programa.
Los mentores empresarios son personalidades
importantes en el ecosistema empresarial que, sin
duda alguna, conocen ampliamente los temas de
negocios y que pueden compartir sugerencias y
opiniones trascendentales.
CREALTII es un proyecto que, aunque en primera instancia es localizado y enfocado al contexto
de la UANL, tiene el potencial para colocarse
como referente en todo el país y se espera que
pueda escalar para lograr llevar el conocimiento a
más investigadores que tengan la inquietud de
emprender con sus investigaciones, para de esta
manera llevar a México del laboratorio a la
economía del conocimiento.

Dr. Francisco Jesús Barrera Cortinas
Director de Innovación y Emprendimiento
Coordinador del Programa
v,s,ON

UANL

UANL
CIENCIA UANL / AÑO 23, No.99 enero-febrero 2020

20

----~Q

SECRETARÍA DE
INVESTIGACIÓN
CIENTÍFICA Y
DESARROLLO
TECNOLÓGICO

innovacion.uanl.mx

UANL

7

�CIENCIA Y SOCIEDAD

Ciencia y sociedad

Producción de tomate
con bajo volumen de
agua para riego
Luis Eduardo Tamayo-Ruiz*,
Patricio Rivera-Ortiz*, Efraín Neri-Ramírez*

(cy
8

El de tomate (Solanum lycopersicum L.) es un cultivo de importancia mundial.
El consumo de este fruto proporciona muchos beneficios en la salud humana, de
modo que se le considera como un alimento con múltiples propiedades (Luna-Guevara y Delgado-Alvarado, 2014; SIAP, 2017).
La crisis del agua aumenta año tras año, por lo que se requiere mejorar la eficiencia del uso de este vital líquido (EUA) en la agricultura. El agua es y seguirá
siendo una gran limitante para la producción de alimentos (Rijsberman, 2006).
Las estimaciones de agua de riego para el cultivo de tomate varían en función
de las regiones ecogeográficas, la variedad del cultivo, la estructura del suelo y
su capacidad de retención de humedad (Flores et al., 2007; Adu et al., 2018).
La ingesta del fruto de tomate o productos derivados del mismo, que
en conjunto con otros vegetales se les atribuyen beneficios a la salud
humana, es de mucha importancia ya que contiene antioxidantes
como el licopeno (Waliszewski y Blasco, 2010), los flavonoides,
fenoles y las vitaminas C y E (tabla I) (Luna-Guevara y Delgado-Alvarado, 2014).

Universidad Autónoma de Tamaulipas.
Contacto: tamayo.eduardo@outlook.com

CIENCIA UANL / AÑO 23, No.99 enero-febrero 2020

�Tabla I. Contenido de compuestos antioxidantes en fruto fresco y productos de tomate.
Antioxidante

Fruto fresco

Producto
Salsa

Pasta

Licopeno

1.5-5.6

6.5-19

51-59

Vitamina C

19-25

13

42

Vitamina E

0.4

1.4

4.2

Folatos

15

9

2.2

Contenidos reportados de licopeno, vitamina C y E en mg/100
g y folatos en μg/100 g.

Fuente: Luna-Guevara y Delgado-Alvarado, 2014.
De acuerdo con Meléndez-Martínez et al. (2004), el consumo de carotenoides presentes en el tomate y en otros alimentos está relacionado con un menor
riesgo de padecer enfermedades crónicas como el cáncer o la diabetes.

CIENCIA UANL / AÑO 23, No.99 enero-febrero 2020

9

�CIENCIA Y SOCIEDAD

10

CIENCIA UANL / AÑO 23, No.99 enero-febrero 2020

�CANTIDAD DE AGUA DE RIEGO
NECESARIA PARA EL CULTIVO
DE TOMATE
El agua es un recurso fundamental,
tanto para la estabilidad del ecosistema como para la productividad económica (Gleick y Palaniappan, 2010).
La eficiencia en el uso del agua para el
riego y promover la sustentabilidad es
parte medular para la agricultura, la
cual se ve afectada con la escasez de
este recurso natural (Salazar-Moreno
et al., 2014).
Conocer el suministro necesario para el cultivo de tomate ha dado
lugar a diferentes investigaciones y
resultados durante varios años. El
cultivo de tomate puede desarrollarse con volúmenes diarios de agua de
1,800 a 2,700 ml/planta/día en la etapa
de fructificación (Snyder, 1992). Los
requerimientos para las zonas tropicales húmedas y en variedades de tomate tipo cherry oscilan entre los 300
y los 400 ml por planta, con una productividad de agua de 0.92 kg de fruto/m3 de agua (Harmanto et al., 2005);

CIENCIA UANL / AÑO 23, No.99 enero-febrero 2020

por lo anterior, los requerimientos
de agua de riego deben estimarse de
manera específica para las condiciones locales en cada periodo de cultivo
(Flores et al., 2007).
Las estimaciones de riego pueden realizarse por diversos métodos,
dentro de los cuales se pueden citar
los que se basan en la evapotranspiración del cultivo, los cuales requieren datos agrometeorológicos. La
metodología de Penman-Monteith es
muy recomendada por la FAO (Allen,
2006), sin embargo, aunque es muy
precisa, requiere datos que muchas
veces no son recolectados por las estaciones meteorológicas. Por ello se
toman en cuenta otras alternativas
como la ecuación de Ivanov, Hargraves, Turc, Jensen-Haise, Penman,
Priestley-Taylor, las cuales requieren
mínimos datos climáticos, además de
su fácil comprensión (Sánchez y Carvacho, 2011).

11

�CIENCIA Y SOCIEDAD

12

CIENCIA UANL / AÑO 23, No.99 enero-febrero 2020

�~
CIENCIA UANL / AÑO 23, No.99 enero-febrero 2020

El tratamiento de riego deficitario
consiste en aplicar riegos menores
al ideal, es decir, se prescindirá un
porcentaje del agua total de riego ne-

La transpiración de las plantas es un
proceso natural que consiste en la
pérdida de agua de las hojas hacia
la atmósfera. Los estomas (poros de
las hojas) se abren y cierran, lo que
provoca la liberación de vapor, así
como la preservación de agua, respectivamente (figura 1). Se ha recurrido a diversas maneras de mejorar
la eficiencia del riego, como el riego
deficitario, el parcial de raíz y la aplicación de antitranspirantes sobre
las hojas de los cultivos con el fin de
modificar la respuesta y actividad estomática en plantas para aumentar
la eficiencia en el uso del agua y ello
ha otorgado opciones factibles que
ayudan a afrontar la escasez.

cesario, lo que provoca en el cultivo
un estrés hídrico con el objetivo de
fomentar comportamientos positivos en la actividad estomática del
cultivo. Esto estimula la apertura y
cierre de los estomas para evitar que
se pierda agua (González-Altosano
y Castel, 2003; Agbna et al., 2017). El
riego deficitario utilizado en el cultivo de tomate reduce el rendimiento,
pero aumenta significativamente,
entre otras características, los sólidos solubles totales, la vitamina C y
ácidos orgánicos del fruto (Agbna et
al., 2017). Además, este método es de
fácil aplicación a otras técnicas como
la hidroponía o el cultivo sin suelo, y
en este caso la productividad de agua
aumenta, es decir, mayor rendimiento por menor cantidad de agua, por
lo que se reportan resultados prometedores para ponerlo en práctica
(Hooshmand et al., 2019).

MÉTODOS PARA MEJORAR LA
EFICIENCIA DEL AGUA DE RIEGO

IF

13

�A)

CIENCIA Y SOCIEDAD

riego parcial de raíz pueda, de manera simultánea, reducir
el consumo e incrementar la eficiencia en el uso del agua
(Liu et al., 2017).
El riego deficitario y riego parcial de raíz son métodos
potencialmente viables para establecer estrategias y lograr
eficiencia en el uso del agua en el cultivo de tomate (Adu et
al., 2018).
Bolsa de
ahnacenaje

B)

14
A)

B)

C)

Estoma abierto

Figura 1. A) Estructura del estoma cerrado, fotografiado mediante
un microscopio electrónico y B) vista del estoma abierto y cerrado
de la hoja de una planta de tomate (CNX.org, 2016).

Otro método de suministro hídrico, denominado riego
parcial de raíz, ha logrado explicar que la eficiencia en el
uso del agua en los cultivos es posible, además de que se ha
demostrado que conserva la humedad del suelo en comparación con el riego deficitario, y por tanto se han obtenido mayores índices de productividad de agua (Hashem et
al., 2019). La metodología del riego parcial de raíz (figura 2)
está basada en regar de manera parcial la raíz lateral, limitando el riego a la parte adyacente restante, de modo que el

Figura 2. Representación gráfica de la técnica de riego parcial de
raíz comparando A) riego convencional, B) riego parcial de raíz
alternado y C) riego parcial de raíz fijo (Liu et al., 2017).

La aplicación de antitranspirantes o emulsiones sobre
las hojas para frenar la transpiración de las plantas es una
técnica en la que se han encontrado resultados favorables
para el suministro de agua, sin embargo, el rendimiento
que se obtiene podría no ser el esperado, no así la eficiencia
en el uso del agua que aumenta a índices que van de 21 a
28% con distintos tipos y dosis de antitranspirantes (AbdAllah et al., 2018).

CIENCIA UANL / AÑO 23, No.99 enero-febrero 2020

�CONCLUSIÓN
El riego deficitario y riego parcial de raíz son métodos
potencialmente viables para establecer estrategias y lograr eficiencia en el uso del agua de riego en el cultivo de
tomate. Sin embargo, se deben realizar las evaluaciones
correspondientes para los cultivos y zonas geográficas específicas.

La aplicación de sustancias antitranspirantes sobre
las hojas de las plantas de tomate es una técnica en la que
se han encontrado resultados favorables para mejorar la
eficiencia en el uso del agua de riego.

REFERENCIAS
Abdallah, A.M., Burkey, K.O., y Mashaheet, A.M. (2018). Reduction of plant water consumption through anti-transpirants foliar application in tomato plants (Solanum lycopersicum L). Scientia Horticulturae. 235: 373-381.
Adu, M.O., Yawson, D.O., Armah, F.A., et al. (2018). Meta-analysis of crop yields of full, deficit, and partial root-zone drying irrigation. Agricultural Water Management. 197:
79-90.
Agbna, G.H.D., She, D.L., Liu, Z.P., et al. (2017). Effects of deficit irrigation and biochar addition on the growth, yield,
and quality of tomato. Scientia Horticulturae. 222: 90-101.
Allen, R.G. (2006). Evapotranspiración del cultivo: guía
para la determinación de los requerimientos de agua de
los cultivos, FAO. 298 p.
CNX.ORG. (2016). Biology. Disponible en: http://cnx.org/
contents/GFy_h8cu@10.53:rZudN6XP@2/Introduction
Flores, J., Ojeda-Bustamante, W., López, I., et al. (2007). Requerimientos de riego para tomate de invernadero. Terra
Latinoamericana. 25: 127-134.
Gleick, P.H., y Palaniappan, M. (2010). Peak water limits to
freshwater withdrawal and use. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America.
107: 11155-11162.
González-Altosano, P., y Castel, J.R. (2003). Riego deficitario controlado en ‘Clementina de Nules’. I. Efectos sobre la
producción y calidad de la fruta. Spanish Journal of Agricultural Research. 1: 11.
Harmanto, V.M. Salokhe, Babel, M.S., y Tantau, H.J. (2005).
Water requirement of drip irrigated tomatoes grown in
greenhouse in tropical environment. Agricultural Water
Management. 71: 225-242.
Hashem, M.S., El-Abedin, T.Z., y Al-Ghobari, H.M. (2019).
Rational water use by applying regulated deficit and partial
root-zone drying irrigation techniques in tomato under
arid conditions. Chilean Journal of Agricultural Research.
79: 75-88.
CIENCIA UANL / AÑO 23, No.99 enero-febrero 2020

Hooshmand, M., Albaji, M., Nasab, S.B., et al. (2019). The
effect of deficit irrigation on yield and yield components
of greenhouse tomato (Solanum lycopersicum) in hydroponic culture in Ahvaz region, Iran. Scientia Horticulturae.
254: 84-90.
Liu, X.G., Li, F. ., Zhang, F.C., et al. (2017). Influences of alternate partial root-zone irrigation and urea rate on waterand nitrogen-use efficiencies in tomato. International Journal of Agricultural and Biological Engineering. 10: 94-102.
Luna-Guevara, M.L., y Delgado-Alvarado, A. (2014). Importancia, contribución y estabilidad de antioxidantes en
frutos y productos de tomate (Solanum lycopersicum L.).
Avances en Investigación Agropecuaria. 18: 51-56.
Meléndez-Martínez, A.J., Vicario, I.M., y Heredia, F.J. (2004).
Importancia nutricional de los pigmentos carotenoides.
Archivos Latinoamericanos de Nutrición. 54: 103-109.
Rijsberman, F.R. (2006). Water scarcity: Fact or fiction?
Agricultural Water Management. 80: 5-22.
Salazar-Moreno, R., Rojano-Aguilar, A., y López-Cruz, I.L.
(2014). La eficiencia en el uso del agua en la agricultura controlada. Tecnología y Ciencias del Agua. 5: 177-183.
SIAP. (2017). Atlas agroalimentario. México: Sagarpa.
Snyder, R.G. (1992). The tomato handbook. Mississippi State.
Sánchez, M.M., y Carvacho. B.L. (2011). Comparación de
ecuaciones empíricas para el cálculo de la evapotranspiración de referencia en la Región del Libertador General
Bernardo O’Higgins, Chile. Revista de Geografía Norte
Grande. 50: 171-186.
Waliszewski, K.N., y Blasco, G. (2010). Propiedades nutraceúticas del licopeno. Salud Pública de México. 52: 254-265.

15

�OPINIÓN

Opinión

Hongos
parásitos de insectos
¿héroes o villanos?

JUAN CARLOS PÉREZ-VILLAMARES*,
CRISTINA BURROLA-AGUILAR*, CARMEN ZEPEDA-GÓMEZ*

16
Los hongos son organismos de vital importancia en todos los
ecosistemas terrestres debido a que cumplen diversas e importantes funciones ecológicas como el reciclaje de nutrientes
al degradar la materia orgánica de los restos vegetales y animales. Algunos hongos establecen relaciones mutualistas con
las raíces de las plantas, a dicha asociación se le conoce como
micorrizas, en ésta, ambos organismos se benefician intercambiando nutrientes. Por otro lado, se encuentran los hongos parásitos, éstos causan diversas enfermedades en plantas
y animales (Kendrick, 2011). Dentro de los hongos parásitos
se encuentran los entomopatógenos, que son aquéllos capaces de infectar insectos que utilizan como sus hospederos, es
decir, organismos que el hongo utiliza como alimento y refugio, de esta forma cumplen un rol ecológico al reducir el crecimiento de las poblaciones de algunos insectos que podrían
convertirse en plaga y dañar los sistemas forestales y agrícolas
(García-García et al., 2008).

* Universidad Autónoma del Estado de México.
Contacto: carlos_5man@hotmail.com

Esta peculiaridad de controlar las poblaciones de insectos ha permitido que algunas especies de hongos entomopatógenos se utilicen en la agricultura como insecticidas naturales, evitando el uso de químicos, los cuales tienen efectos
negativos en el ambiente y la salud humana.

CIENCIA
CIENCIAUANL
UANL//AÑO
AÑO23,
23,No.99
No.99enero-febrero
enero-febrero2020
2020

�¿QUÉ SON LOS HONGOS
ENTOMOPATÓGENOS?
Los hongos entomopatógenos son aquéllos que parasitan diversas especies de
insectos como escarabajos, mariposas, hormigas, etc., y causan su muerte. La
infección inicia cuando las esporas o conidios de los hongos se adhieren a la
superficie externa del insecto (cutícula), gracias a que poseen una capa mucosa con proteínas y glucanos. Posteriormente, dichas esporas o conidios germinan y desarrollan estructuras especiales llamadas apresorios, éstos producen
enzimas como lipasas, proteasas y quitinasas que ayudan a destruir la cutícula
del insecto y dan al hongo la posibilidad de llegar hasta la cavidad corporal
(hemocele) del animal. En el hemocele se forma una serie de células alargadas
denominadas hifas que invaden el cuerpo del insecto, absorben los nutrientes
y liberan toxinas que conducen a su muerte. Posteriormente, las hifas emergen del cuerpo del insecto y forman células reproductivas asexuales llamadas
conidios o sexuales denominadas esporas, con la finalidad de dispersarse e
infectar a otros insectos (figura 1). Cabe mencionar que si las condiciones de
temperatura (25°C) y humedad (70%) no son las adecuadas, las esporas no germinarán, evitando que el hongo termine su ciclo de vida (Fuxa y Tanada, 1987;
Zimmermann, 2007; Augustyniuk-Kram y Kram, 2012).

17

CIENCIA UANL / AÑO 23, No.99 enero-febrero 2020

�TUbo 1erfnlnal

¡.

OPINIÓN

Esporas

B
Figura 1. Ciclo de vida de una especie de Cordyceps sp. A) esporas, B) espora produciendo tubo germinal, C) hifas con fiálides y conidios, D) hongo
emergiendo de un escarabajo adulto (Pérez-Villamares, 2019).

DIVERSIDAD DE HONGOS
ENTOMOPATÓGENOS

18

A nivel mundial se han descrito entre 750 y 1000 especies
de hongos entomopatógenos, las cuales se incluyen en cinco de los ocho grupos de hongos: Microsporidia, Chytridiomycota, Zygomycota, Basidiomycota y Ascomycota
(Araújo y Hughes, 2016). Los dos grupos más diversos de
hongos entomopatógenos son los Ascomycota, representados por el orden Hypocreales, el cual incluye especies de
los géneros Cordyceps s.s. (C. militaris), Beauveria (B. bassian), Metarhizium (M. anisopliae), entre otros (Shrestha
et al., 2017); y los Entomophthorales, que incluye especies
de los géneros Entomophthora y Entomophaga (Augustyniuk-Kram y Kram, 2012) (figura 2). Los hongos entomopatógenos tienen como hospederos a 20 de los 31 grupos de

insectos que existen, por ejemplo, saltamontes, hormigas,
escarabajos, mariposas, cucarachas, cigarras, entre otros.
Los insectos pueden ser parasitados en cualquier etapa de
desarrollo (huevos, larvas, pupas, ninfas y adultos) (Araújo y Hughes, 2016). Estos hongos se pueden encontrar en
casi todos los ecosistemas terrestres del mundo, incluyendo el Círculo Ártico y la Antártica. Los Entomophthorales
tienen menor diversidad de hospederos y son más comunes en bosques templados, mientras que las especies de
Hypocreales tienen mayor número de hospederos y se
encuentran principalmente en bosques tropicales (Augustyniuk-Kram y Kram, 2012).

Figura 2. Hongos entomopatógenos parasitando diferentes especies de insectos: A) Isaria sp parasitando un saltamontes, B) Cordyceps sp emergiendo de la parte trasera de un escarabajo, C) Metarhizium sp sobre larva de mariposa y D) Ophiocordyceps sp en un saltamontes (Pérez-Villamares,
2014).

CIENCIA UANL / AÑO 23, No.99 enero-febrero 2020

�¿TIENEN LOS INSECTOS ALGÚN
MECANISMO DE DEFENSA?
Aunque el sistema de defensa de los insectos es muy sencillo, cuenta con el armamento suficiente para evitar la invasión de patógenos como hongos y bacterias. La primera
herramienta de defensa del insecto, y quizá la barrera más
importante, es la cutícula, ya que en ella se encuentran algunas sustancias como los ácidos grasos fungistáticos, fenoloxidasas y melanina, las cuales ayudan a detener el crecimiento y desarrollo de hongos. Si el hongo logra penetrar
la cutícula del insecto, éste tendrá que combatir contra las
defensas celulares y humorales del insecto.
Las células de defensa de los insectos son de dos tipos:
las primeras son los fagocitos, células que se encargan de
devorar a las células del hongo; las segundas son los hemocitos, los cuales encapsulan (atrapan) estructuras muy
grandes que no pudieron consumir los fagocitos. Entre las
defensas humorales del insecto se incluye la producción de
fenoloxidasa, enzima que produce melanina, la cual se encarga de detener el desarrollo del hongo encapsulándolo
en una vaina de melanina (Dubovskiy et al., 2013).
Por otro lado, no todos los insectos de la misma población son vulnerables a ser infectados por la misma especie
de hongo debido a que la mayoría de los hongos entomopatógenos se especializan en atacar un solo tipo de insecto
y sólo algunas especies son capaces de parasitar a diferentes especies de insectos. Además, las diferentes especies de
hongos entomopatógenos, e inclusive las variedades de la
misma especie, presentan diferentes niveles de virulencia
(Augustyniuk-Kram y Kram, 2012). La vulnerabilidad de
los insectos a ser parasitados depende de su etapa de desarrollo, siendo las etapas juveniles o inmaduras las más vulnerables (Augustyniuk-Kram y Kram, 2012), esto en parte
podría deberse a que el cuerpo de los insectos juveniles es
más blando que el de los adultos y a que los juveniles consumen más alimento que los adultos, lo cual aportaría más
nutrientes para el hongo (Araújo y Hughes, 2016).

CIENCIA UANL / AÑO 23, No.99 enero-febrero 2020

19

�OPINIÓN

¿CUÁL ES LA IMPORTANCIA ECOLÓGICA DE
LOS HONGOS ENTOMOPATÓGENOS?

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Los insectos son el grupo de seres vivos
más numeroso y diverso del planeta, y
aunque estos organismos son muy
importantes, también son el grupo
que causa más daños en ecosistemas
naturales y cultivos agrícolas debido a
que en ocasiones algunos aumentan
drásticamente el número de sus poblaciones provocando serios daños a
la vegetación, o incluso pueden acabar
con grandes áreas de bosque (Augustyniuk-Kram y Kram, 2012). Afortunadamente, en la naturaleza existen enemigos naturales de los insectos, como los

hongos entomopatógenos y los depredadores, sin embargo, las infecciones
causadas por hongos entomopatógenos son la primera causa de la disminución de las poblaciones de insectos
(figura 3) (Fuxa y Tanada, 1987).
Las infecciones dependen de la
transmisión efectiva del hongo sobre
la población del insecto y de la susceptibilidad de éste a la infección, además
de la temperatura (25°C), humedad
(70%) y la competencia con otros patógenos y depredadores. Estos factores

modifican el desarrollo tanto de la población del parásito como del insecto.
La transmisión puede ocurrir de tres
maneras: horizontalmente (de individuos infectados a individuos sanos
de una misma generación), verticalmente (de una generación a otra de
insectos) y por vectores. Esta última,
junto con la lluvia y el viento, ayuda a
los hongos entomopatógenos a distribuirse en el ambiente y colonizar otros
hábitats (Meyling y Eilenberg, 2007;
Augustyniuk-Kram y Kram, 2012).

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�Figura 3. A) Larva de mariposa alimentándose del follaje de encinos y B) larva de mariposa muerta por una especie de Cordyceps (Pérez-Villamares,
2013).

USO DE HONGOS ENTOMOPATÓGENOS EN
EL CONTROL BIOLÓGICO DE PLAGAS AGRÍCOLAS: VENTAJAS Y DESVENTAJAS
Aunque los insectos son el grupo de
seres vivos con mayor número de
especies, sólo un pequeño porcentaje
de éstas son consideradas plagas, las
cuales son responsables de la destrucción de 18% de la producción agrícola a nivel mundial, causando daños
económicos por alrededor de 100 billones de dólares cada año (Saranraj
y Jayaprakash, 2017). Por otro lado, el
uso indiscriminado de insecticidas
químicos para el control de plagas
ha tenido graves consecuencias, por
ejemplo, ha provocado que los insectos se vuelvan resistentes a los componentes químicos, efectos tóxicos
contra otros enemigos naturales de
las plagas, contaminación ambiental
y enfermedades al hombre (Saranraj
y Jayaprakash, 2017).
El control biológico se refiere al
empleo de enemigos naturales como
agentes para el control de insectos pla-

ga (Barrera, 2007). Entre los enemigos
se encuentran los hongos entomopatógenos, los cuales son una alternativa ambientalmente amigable para
el control biológico de insectos plaga
agrícolas y forestales. Beauveria bassiana y Metarhizium anisopliae son
las dos especies más frecuentes en el
control biológico de algunos insectos
plaga en cultivos agrícolas y forestales
(Meyling y Eilenberg, 2007). Además,
estas especies pueden emplearse para
el control de insectos causantes de enfermedades o que sirven de vectores
de otros microorganismos que causan daños a plantas, animales e inclusive al humano, como la malaria o el
dengue (Scholte et al., 2004).
Entre las ventajas de emplear hongos entomopatógenos en el control
biológico de insectos se encuentran:
no afectan a otros insectos benéficos,
presentan alto grado de especificidad,

CIENCIA UANL / AÑO 23, No.99 enero-febrero 2020

la cual puede variar de una especie a
otra, ya que algunas especies de hongos infectan a diversas especies de
insectos y otras infectan a un reducido número o a una sola especie; no
contaminan el ambiente, no dejan
residuos tóxicos en los alimentos y no
son peligrosos para los humanos; no
desarrollan resistencia en los insectos
y su empleo es relativamente barato.
En cuanto a las desventajas, se puede
mencionar que, por su especificidad,
sólo atacan a un número restringido
de insectos, su efectividad se ve afectada por condiciones ambientales
como la radiación ultravioleta, la desecación por las altas temperaturas, su
efecto depende del contacto directo
con el insecto y su empleo debe realizarse en conjunto con otras acciones,
además de realizar programas de manejo integrado de plagas por personal
capacitado (García et al., 2008).

21

�OPINIÓN

CORDYCEPS,
UN HONGO PARTICULAR

22

Cordyceps es un amplio grupo de hongos que parasitan insectos, arañas e
inclusive a otros hongos y semillas de
plantas (Sung et al., 2007). Se estima
que existen más de 400 especies, las
más comunes son las de los géneros
Cordyceps, dicho propiamente, Beauveria, Metarhizium, Ophiocordyceps
y Tolypocladium (Shrestha et al., 2017).
A diferencia de otros hongos que parasitan insectos, las especies de Cordyceps desarrollan cuerpos fructíferos
llamados estromas con gran variedad
de formas y colores, los cuales emergen del cuerpo del insecto (figura 4)
(Shrestha et al., 2016). Un caso muy singular y aterrador, por la forma en que
infectan a sus víctimas, son algunas
especies del género Ophiocordyceps,
que atacan hormigas, una vez que el
hongo logra infectarlas, éste modifica

su comportamiento, haciendo que
las víctimas dejen la colonia y trepen
a lo alto de ramas en donde mueren
aferradas con su mandíbula, esto para
que el hongo pueda dispersarse y así
poder infectar a más hormigas. Por
esta peculiaridad, a estas especies se
les conoce como los hongos de las hormigas zombis (Araújo y Hughes, 2015).
Además de parasitar insectos, algunas
especies tienen muchas propiedades
medicinales anticancerígenas, antitumorales, mejoran el sistema inmunológico, entre otros, debido a la presencia de compuestos bioactivos como la
cordicepina. Las especies más empleadas por sus propiedades medicinales
son Cordyceps militaris y Ophiocordyceps sinensis, especies muy valoradas
especialmente en Asia (Corea, China,
Japón) (Shrestha et al., 2012).

CIENCIA
CIENCIAUANL
UANL//AÑO
AÑO23,
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No.99enero-febrero
enero-febrero2020
2020

�Figura 4. Especies de Cordyceps: A) Cordyceps sp sobre pupa de mariposa, B) Ophiocordyceps sp sobre larva de mariposa, especie de Cordyceps sp
en estado inmaduro (asexual) sobre pupa de mariposa (Pérez-Villamares, 2014).

CONCLUSIÓN
Como nos pudimos dar cuenta, los
hongos entomopatógenos son más
héroes que villanos, ya que, al cumplir su función ecológica, evitan que
los insectos dañen la estructura y el
equilibrio de los ecosistemas naturales. Gracias a esto, pueden emplearse
como agentes de control biológico de
plagas que dañan cultivos agrícolas y
ocasionan grandes pérdidas económicas. Estos hongos también se pueden
utilizar en el control de poblaciones de
insectos que sirven como vectores de
microorganismos que dañan la salud
de los humanos.
Por otro lado, al funcionar como
insecticidas naturales que no dañan al

CIENCIA UANL / AÑO 23, No.99 enero-febrero 2020

ambiente, no afectan a otros insectos y
tampoco ponen en riesgo la salud humana, son una gran alternativa ante el
empleo desmedido de pesticidas químicos que contaminan el ambiente
y afectan la salud humana. Por si fuera poco, algunas especies de hongos
entomopatógenos como Cordyceps
militaris y Ophiocordyceps sinensis
tienen grandes e importantes propiedades medicinales, ya que producen
compuestos que benefician la salud
humana. Como villanos, los únicos
que deben temer a su presencia son
los insectos… o ¿tú que piensas?, ¿los
hongos entomopatógenos son héroes
o villanos?

23

�OPINIÓN

REFERENCIAS

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CIENCIA UANL / AÑO 23, No.99 enero-febrero 2020

�Sábila

(Aloe vera): propiedades, usos y
problemas

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La Aloe vera (Tourn. ex Linn; sin: Aloe
barbadensis Miller) tiene su origen en
el continente africano, en la península de Arabia, Asia y del Mediterráneo
(Calderón-Oliver et al., 2011). América
se considera el mayor productor de
Aloe vera a nivel mundial, aportando
alrededor de 81% en la producción total, destacando México como principal
país productor con 10,700 ha cultivadas
al año. Cabe mencionar que otros productores importantes son República
Dominicana, Estados Unidos y Costa
Rica (IASC 2004).

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México sobresale como principal
país exportador a nivel mundial de
materia prima de este cultivo (SIAP,
2015). En el ámbito nacional, el cultivo de Aloe vera se concentra principalmente en los estados de Veracruz,
Yucatán y Tamaulipas (Álvarez et al.,
2012). El estado de Tamaulipas ocupa
el primer lugar en producción en el
país (figura 1) con 158,000 ton por año,
se distribuye entre los municipios de
Llera, Padilla, Tula y principalmente
en González y Jaumave (Milenio, 2018).
Sin embargo, a pesar de la gran importancia que tiene el cultivo, existe poca
información en México (SIAP, 2015).

*Universidad Autónoma de Tamaulipas.
Contacto: eosorio@docentes.uat.edu.mx

Sarahí Rubio Tinajero, Criseida Alhelí Sáenz Pérez,
Eduardo Osorio Hernández*

Ejes

�EJES

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26

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•

Existe una amplia diversidad de
especies de Aloe vera, como Aloe
perryi Baker, Aloe ferox Mill. y Aloe
barbadensis Mill., esta última especie es la que se cultiva en el estado
de Tamaulipas (Calderón-Oliver et
al., 2011). Es importante mencionar
que dicho cultivo se emplea para elaborar productos alimenticios, cosméticos y farmacéuticos (Patishtán
et al., 2010). Lo anterior le confiere
una importancia económica a nivel
mundial, tanto en la industria como
en la agricultura (Álvarez et al., 2012).
Sin embargo, es en este último aspecto que se presenta una limitante
fundamental para la producción del
cultivo de Aloe vera, el ataque de diversos fitopatógenos como Fusarium
spp., Penicillium spp. y Pectobacterium spp. (Jiménez, 2015). Además,
presenta el ataque de Erwinia chrysanthemi, causante de la pudrición
blanda (Pedroza et al., 2011). Por lo
anterior, el objetivo de esta revisión
fue examinar la información de procedencia científica del Aloe vera sobre su caracterización, composición
química, usos y problemas fitopatológicos que limitan su producción en
el estado de Tamaulipas.

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TAXONOMÍA Y
CARACTERÍSTICAS
BOTÁNICAS

COMPOSICIÓN
QUÍMICA

La Aloe vera pertenece a la división:
Magnoliophyta, clase: Liliopsida, órden: Asparagales, familia: Xanthorrhoeaceae, subfamilia: Asphodeloideae, género: Aloe, especie: Aloe
vera y su nombre común es sábila.
Esta planta se considera dentro de las
suculentas, perteneciente a las crasuláceas (CAM), dado que está compuesta en su mayoría por agua (95%),
por lo tanto, sus hojas son carnosas
y elongadas (Hamman, 2008). Estos
órganos vegetales alcanzan una altura de hasta 70 cm y se componen de
un exocarpio que es la corteza de la
hoja, el parénquima, conocida como
gel; asimismo, entre la corteza y el gel
se encuentran los conductos de aloína, esta planta también cuenta con
un escapo floral de 30 a 40 cm de longitud, y la inflorescencia es racimosa
con flores tubulares, colgantes y de
color amarillo (Jiménez, 2015).

La composición química del Aloe
vera se conforma por ácidos galacturónicos, glucorónicos y unidos a
azúcares como glucosa, galactosa y
arabinosa (Domínguez-Fernández et
al., 2012). De igual manera, están presentes otros polisacáridos con alto
contenido de ácidos urónicos, fructosa, azúcares hidrolizables y compuestos fenólicos que se clasifican
en dos grandes grupos: cromonas y
antroquinonas (Rana et al., 2018).

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USOS Y
PROPIEDADES
GENERALES
Aloe vera es una de las 11 plantas más
utilizadas en la industria naturista
para elaborar fármacos (Pedroza et
al., 2011), fortalece el sistema inmunológico (Ni et al., 2004). Además,
ayuda a las afecciones en los ojos y
desórdenes intestinales como el control del estreñimiento y actúa como
antidisentérica, antihemorroidal, cicatrizante, laxante y coletérica. Los
desórdenes intestinales son curados
gracias a los metabolitos secundarios
que contiene, ya que se encuentran
las antraquinonas, incluyendo emodina de Aloe y crisofanol, que ayudan
en el sistema gastrointestinal (Serrano, 2005).
Aloe vera ha sido utilizada para
las heridas, quemaduras y problemas de la piel, debido a su actividad
contra enfermedades como dermatitis y psoriasis (Esmaeili y Ebrahim-

zadeh, 2015). Asimismo, la Aloe vera
posee una amplia gama de propiedades que se aprovechan para la preparación de bebidas, yogures y suplementos (Ahlawat y Khatkar, 2011).

FACTORES
LIMITANTES PARA
LA PRODUCCIÓN
Para abastecer la demanda de Aloe
vera, es necesario considerar distintos
factores que restringen su producción, como plagas, deficiencia o exceso de agua, radiación solar, falta de nutrientes, salinidad (Pedroza y Gómez,
2014). Sin embargo, una de las principales limitantes para la producción es
el ataque de diversos fitopatógenos, el
principal en Aloe vera es el hongo F.
oxysporum (figuras 1A y 1C), dicho patógeno origina la podredumbre de la
base del tallo y se extiende a las hojas,
donde se muestra el amarillamiento
y marchitamiento de las hojas, y por
consiguiente la muerte de la planta
(Kawuri et al., 2012).
De igual manera, las bacterias del
género Erwinia se reportan en diferentes partes del mundo como el
principal agente causal de la pudrición bacteriana suave en raíz, tallo
y hojas del Aloe spp. (figuras 1B y 1D)
(Jiménez, 2015).

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Figura 1. (A) Fusarium: necrosis en la raíz, amarillamiento y marchitez de las hojas y (B) Dickeya
chrysanthemi, pudrición blanda en tallo que se extiende a través de las hojas. (C) Crecimiento
micelial de Fusarium y (D) aislado de Dickeya chrysanthemi (elaboración propia con base en fotografías de campo y laboratorio).

•

•

CONCLUSIONES
El cultivo de Aloe vera es de gran importancia en el estado de Tamaulipas,
ya que es considerado el principal
estado productor del país y México
destaca como principal país productor a nivel mundial, y dicho cultivo
se aprovecha en la industria cosmética, farmacéutica y alimenticia. Por
lo anterior, la superficie de siembra
va en aumento y con ello la aparición
de microorganismos fitopatógenos,
como Fusarium oxysporum, Erwi-

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nia, Pectobacterium y Dickeya. Hasta
el momento se conoce que productos a base de Trichoderma spp. han
funcionado en la recuperación de
plantaciones afectadas con Fusarium
oxysporum, sin embargo, a pesar de
la importancia del cultivo de Aloe
vera, existen pocos trabajos de investigación en el estado, por lo tanto, es
necesario realizar más y mejor investigación.

�EJES

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30

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CIENCIA UANL / AÑO 23, No.99 enero-febrero 2020

l/ •

�SECCIÓN
ACADÉMICA
-

1

31

Patrones de supervivencia de Pinus
cembroides Zucc. en una comunidad
montañosa del NE de México

1,

CIENCIA UANL / AÑO 23, No.99 enero-febrero 2020

1

�SECCIÓN ACADÉMICA

32

Patrones de supervivencia de Pinus cembroides
Zucc. en una comunidad montañosa del NE de
México
Jaime F. García*
DOI: 10.29105/cienciauanl23.99-1

RESUMEN

ABSTRACT

Se espera que los efectos del calentamiento global incrementen fenómenos meteorológicos extremos como sequías y
lluvias torrenciales, estableciendo la necesidad de integrar sus
consecuencias al manejo de ecosistemas. La supervivencia
de plántulas de Pinus cembroides en una comunidad montañosa del noreste de México, debido a: (1) la pendiente del
suelo, (2) las plantas nodrizas, (3) el hábitat y (4) la variación
interanual en lluvias, fue examinada y se probaron hipótesis
para identificar patrones de supervivencia de plántulas. Los
resultados indican: (i) mayor supervivencia de plántulas en
sitios con pendientes &gt;30°, (ii) la asociación nodriza-protegida
incrementó la supervivencia de plantas, (iii) entre hábitats la
supervivencia fue mayor en vegetación densa y (iv) mayor
supervivencia de plántula en vegetación densa en el año húmedo. Los manejadores deberán considerar acciones que
promuevan el reclutamiento de plantas a través de la conservación de sitios ideales para el establecimiento de plantas.

The effects of global warming are expected to increase extreme weather events such as droughts and
torrential rains, establishing the need to integrate
its consequences to the ecosystem management.
Survival of Pinus cembroides seedlings in a mountainous community of Northeast Mexico, due to: (1)
slope of the soil, (2) nurse plants, (3) habitats and
(4) annual variation in rainfall, was examined and
hypotheses were tested to identify seedling survival patterns. The results indicate: (i) there is greater
seedling survival at sites with slopes&gt; 30 °, (ii) the
nurse-protected association increased plant survival, (iii) between habitats, survival was higher in
dense vegetation and (iv) there is greater seedling
survival in dense vegetation in the wet year. Managers should consider actions that promote the plants
recruitment, through the conservation of sites ideal
to plants establishment.
Keywords: survival, management, mountain, dense vegetation.

Palabras clave: supervivencia, manejo, montaña, vegetación densa.

Evidencias del cambio climático han sido documentadas por investigadores en términos de cambios en temperaturas (Hughes,
2000). Lo que está alterando la distribución de plantas (McLachlan et al., 2005) y animales (Peterson et al., 2002). El impacto
del cambio climático sobre las plantas, en sus ecosistemas naturales, ha sido documentado en la investigación ecológica actual
(Müller, 2017). Las proyecciones climáticas predicen alteraciones en la frecuencia e intensidad de fenómenos meteorológicos extremos, como sequías y lluvias torrenciales (Gobiet et al.,
2014; IPCC, 2013). Las sequías extremas han sido asociadas a
la reducción en la absorción de CO2 y a menor crecimiento de
plantas, reduciendo el potencial de sumidero de carbono del
ecosistema (Frank et al., 2015).
México es un país altamente vulnerable a las sequías, 52%
de su territorio está clasificado como árido o semiárido (Espar-

za, 2014), con escasas lluvias a lo largo del año, las sequías se
presentan de manera frecuente. En la zona montañosa del sur
de Nuevo León, Pinus cembroides (piñón piñonero) es la especie de plantas arbóreas más ampliamente distribuida en el ecosistema y sus semillas son colectadas para consumo humano
(García y Jurado, 2015). En esta región, históricamente se presentan índices pluviales bajos que oscilan entre 279.4 y 517.1
mm (Conagua, 2009), por lo que las sequías son recurrentes. No
obstante, en ecosistemas semiáridos como el de la región montañosa del sur de Nuevo León, la variación interanual en precipitaciones puede jugar un papel crucial en la dinámica de las poblaciones vegetales. En esta región montañosa los efectos de la
sequía pueden no estar generalizados en el ecosistema, debido
* Universidad Autónoma de Nuevo León.
Contacto: jaimefgarcia@hotmail.com

CIENCIA UANL / AÑO 23, No.99 enero-febrero 2020

�a la variación en la topografía local y a las múltiples interacciones entre plantas que pueden reducir o incrementar la supervivencia de plantas. Un aumento en la humedad aprovechable
del suelo causada por lluvias torrenciales puede incrementar el
establecimiento de plantas (García, 2011), y limitarlo en años
secos.

El presente estudio examina factores asociados a la supervivencia de plántulas en el estadio temprano de establecimiento,
lo que permitirá identificar patrones de supervivencia y contribuirá a predecir futuras distribuciones de la especie a escala
regional. Se examina el efecto de la pendiente del suelo y de las
plantas nodrizas en plántulas ≤ 20 cm, las cuales representan a
los individuos de la regeneración, se estudia la biología de establecimiento de plántulas sembradas y plantadas, lo que permitirá: i ) cuantificar el efecto de la pendiente del suelo en la supervivencia de plántulas ≤ 20cm, ii) determinar si la supervivencia
de plántulas ≤ 20 cm es mayor bajo el dosel de la vegetación, iii)
cuantificar el efecto del hábitat en la supervivencia de plántulas
y iv) establecer el efecto de la variación interanual en precipitaciones en la supervivencia de plántulas.

Se probaron cuatro principales hipótesis: (1) la supervivencia de plántulas en suelos con diferentes grados de pendiente
varía a lo largo del ecosistema debido a hábitats más o menos estresantes, (2) plantas nodrizas del sotobosque son mecanismos
de facilitación planta-planta y promueven mayor supervivencia
de plantas, (3) la supervivencia de plántulas es más alta en hábitats con mayor cubierta vegetal y (4) la variación interanual en
precipitaciones incrementa la supervivencia de plántulas en el
hábitat ideal en año húmedo.

MÉTODOS

Sitio de estudio
El estudio se realizó desde el otoño de 2007 al de 2014, en cinco
comunidades montañosas ubicadas en La Ascensión, Aramberri, Nuevo León, cuyas coordenadas geográficas son: I) 24º 30’
43 N, 99º 36’ 34 W; II) 24º 31’ 23.3’’ N, 99º 59’ 28.9’’ W; III) 24º
28’ 39.6’’ N, 99º 59’ 34.2’’ W; IV) 24º 33’ 52.8’’ N, 99º 37’ 50.3’’W,
y (V) 24º 30’ 55.2’’ N, 99º 53’ 59.3’’W. El clima es fresco, medio
seco con una precipitación anual que en el periodo de estudio
osciló entre 374.1 a 1007.4 mm (figura 1a-b). Se presentan escasas lluvias en primavera y ligeramente intensas en verano y
principios del otoño. Las temperaturas promedio fueron: media
anual 16.8°C, máxima 24.5°C y mínima de 8.7°C. En invierno frecuentemente se presentan temperaturas que oscilan entre -1 y
-6°C (Comisión Nacional del Agua, estación La Ascensión).
CIENCIA UANL / AÑO 23, No.99 enero-febrero 2020

EFECTO DE LA PENDIENTE
DEL SUELO
Para establecer el efecto de la pendiente en la supervivencia de
plántulas de P. cembroides ≤ 20 cm, en diciembre de 2012 se
seleccionaron cuatro áreas con dos tipos de pendiente, en cada
área se establecieron cuatro sitios y en cada sitio se contaron los
individuos en dos parcelas de 10x25 m y todos los individuos
fueron registrados en un mapa. Las pendientes se clasificaron
en: a) baja a moderada 0-30° y b) pronunciada &gt;30°. En diciembre de 2014 las plántulas registradas dentro de cada parcela se
contaron e identificaron como vivas o muertas, y se compararon
los niveles de supervivencia entre pendientes con una prueba t
de Student para muestras independientes.

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Figura 1. Registro de temperaturas (1-a) y precipitaciones (1b) en la zona de estudio (datos proporcionados por la CNA).

�SECCIÓN ACADÉMICA

Efecto de las plantas
nodrizas
Para probar la hipótesis de que las plántulas de P. cembroides
≤ 20 cm creciendo con plantas del sotobosque presentan mayor tasa de supervivencia, en el invierno de 2012 (un año con
abundantes lluvias de primavera, figura 1-b), en las cinco áreas
de muestreo, se establecieron cuatro sitios por área y en cada sitio se muestrearon los individuos en tres parcelas de 10x25 m,
se ubicaron las plántulas de P. cembroides ≤ 20cm y se clasificaron creciendo en asociación con: (i) vegetación del sotobosque
(hierbas, pastos, arbustos y cactus, tabla I), (ii) bajo el dosel de P.
cembroides y (iii) sobre suelo despejado con baja cobertura de
vegetación. En el invierno de 2014 las plántulas fueron contadas
y clasificadas como vivas o muertas y los niveles de supervivencia entre los tres hábitats: (i) vegetación del sotobosque, (ii) bajo
el dosel de P. cembroides y (iii) suelo con escasa cobertura de
vegetación, fueron comparados utilizando la prueba de Kruskal-Wallis para K muestras independientes.

Efecto del hábitat en la
supervivencia de plántulas

34

Para probar el efecto del hábitat en la supervivencia de P. cembroides se colectaron semillas del piñonero durante el otoño
de 2007. La colecta fue realizada de poblaciones naturales de P.
cembroides distribuidas en los sitios de muestreo. En cada sitio
se seleccionaron 50 árboles con el fin de abarcar la variación genética natural de las poblaciones, la distancia entre árboles fue
de 50 m. Se seleccionaron árboles fenotípicamente superiores y
se colectaron semillas sin evidencias de parasitismo o daños por
insectos (García-Pérez et al., 2007). Las semillas fueron mezcladas y puestas a secar en papel estraza con bolsas de gel de sílice
para controlar la humedad y permitir su maduración; antes de
cada ensayo las semillas fueron escarificadas con papel lija #40,
tratamiento reportado como eficaz para causar la germinación
de semillas con integumentos duros en el noreste de México (Jurado et al., 2006).
En septiembre de 2008 y agosto de 2009, época del año que
coincide con la germinación y el establecimiento de especies nativas en la región (García y Jurado, 2015), fueron elegidos tres
sitios con hábitats contrastantes: i) suelo abierto (SA) con escasa
vegetación preexistente, ii) bajo dosel de pino (BP) a un radio de
2 m de la base del pino y iii) vegetación densa (VD) o de sotobosque (tabla I). En cada hábitat se escogieron treinta parcelas
de 2x2 m (15/año). El número de parcelas utilizado fue definido
de acuerdo a la fórmula desarrollada por Lozano-Rivas (2011).

Se sembraron 40 semillas por parcela a una distancia entre semillas de 40 cm. Las semillas para su emergencia y crecimiento dependieron de las condiciones ambientales. El ensayo fue
replicado en agosto de 2009 y la supervivencia de plantas fue
reportada cada semana por 18 meses. La supervivencia acumulada de plantas fue calculada como porcentaje de supervivencia
de plántulas = (número de plántulas vivas/número de plántulas emergidas)*100. La supervivencia de plantas de semillas
sembradas entre hábitats (SA, BP y VD) fue evaluado mediante
el uso de ANOVA (α = 0.05) de un factor, se utilizaron pruebas
múltiples de comparación de promedios de Tukey cuando los
ANOVA indicaron diferencias estadísticas significativas. E intervalos de confianza (α =0.05) en la gráfica para resaltar las diferencias de supervivencia entre hábitats. Previo a los análisis, los
datos fueron transformados mediante la función arcoseno para
ajustarse a la distribución normal (Sokal y Rohlf, 1995).

Efecto de la variación
interanual en
precipitaciones en la
supervivencia de plántulas

Para contrastar el efecto interanual debido a las precipitaciones
de verano-otoño de 2010 y 2011, en plántulas plantadas en tres
hábitats (SA, BP y VD), se preparó sustrato a base de tierra y
hojarasca proveniente de los tres hábitats y se depositó en bolsas de plástico de 6128.5 cm3. En septiembre de 2009 y 2010
se sembraron semillas de P. cembroides previamente escarificadas en los contenedores (una semilla por contenedor). Las
semillas fueron regadas cada tercer día, para su germinación
y crecimiento. Posteriormente, las plántulas fueron plantadas
en cada hábitat en septiembre de 2010 y agosto de 2011, cada
planta tenía aproximadamente 15 meses de edad. Para la plantación fueron seleccionados individuos de altura uniforme para
eliminar sesgo en los resultados. La altura de plantas (cm) y el
diámetro del tallo (mm) en 2010 y 2011 fueron: i) en SA 22.5
± 1.8, 13.3 ± 4.5; 26.9 ± 2.9, 15.1 ± 6.7; ii) BP 24.1 ± 2.3, 16.9
± 6.8; 20.3 ± 1.7, 16.5 ± 9.9, y iii) en VD 23.2 ± 3.4, 15.6 ± 11.3;
26.0 ± 2.6, 16.3 ± 8.1 (�̅ ± DE.). Se registraron un total de 600
plántulas: (10 plántulas x 3 hábitats x 2 años x 10 sitios replicados). Para el trasplante, el cepellón fue cuidadosamente retirado
de la bolsa y depositado en hoyos de 20 cm de diámetro por 30
cm de profundidad. Para evitar el estrés postransplante, las plántulas fueron regadas con aproximadamente 5 l de agua in situ
cada tercer día por dos semanas. Las plántulas fueron rociadas
con una dilución de insecticida (piretrina sintética) una vez por
semana, para controlar el daño por insectos defoliadores de la
orden lepidóptera e himenóptera, los cuales, en su fase larval
CIENCIA UANL / AÑO 23, No.99 enero-febrero 2020

�o adulta, se alimentan del follaje de la planta, ocasionando una
reducción del área foliar, lo que trae como consecuencia el debilitamiento de la planta. Las plantas fueron ubicadas en un área
heterogénea boscosa de 10 ha, que en los tres hábitats albergó
diferentes especies de plantas (tabla I). Se tomaron datos cada
semana por un total de 18 meses, y el porcentaje de supervivencia de plántulas fue calculado como (número de plántulas vivas/
total de plantas)*100. El efecto interanual debido a las lluvias, en
plántulas trasplantadas entre los tres hábitats (tabla I) se evaluó
con ANOVA de dos factores, éstos fueron: 1. la exposición a la
lluvia de verano-otoño: de (i) 2010 y (ii) 2011 y 2. hábitats: (iii)
suelo abierto SA, (iv) bajo dosel de pino BP y vegetación densa
VD. Se generaron seis tratamientos (2 años x 3 hábitats): 1) SA2010, 2) BP-2010, 3) VD-2010, 4) SA-2011, 5) BP-2011 y 6) VD2011. Se utilizaron pruebas de Tukey e intervalos de confianza
(α =0.05) en las gráficas para resaltar las diferencias de supervivencia entre hábitats y años. Los datos fueron transformados
mediante la función arcoseno para ajustarse a la distribución
normal.

RESULTADOS

La pendiente del suelo
Se registró un total de 1208 plántulas, 609 en la pendiente baja
0-30° y 599 en la pendiente pronunciada &gt;30°. Sobrevivieron
542 plántulas, 192 en la pendiente baja y 350 en la pendiente
pronunciada, % de supervivencia = 44.9%. Los resultados (t =
10.3, g. l. = 15, p &lt; 0.05; figura 2-a) indican diferencias en la supervivencia de plantas entre las laderas 0-30° (35.4%) y &gt;30°
(64.6%). La mayor supervivencia de plántulas se presentó en
la pendiente &gt;30°. En plantaciones forestales en suelos severamente erosionados, Gómez-Romero et al. (2012) mencionan
similar tendencia en P. cembroides &gt; a 50cm.

Plantas nodrizas

Hubo un total de 1625 plántulas, 601 en suelo abierto, 499 bajo
el dosel del pino y 525 en la vegetación del sotobosque, sobrevivieron 870 individuos, % de supervivencia = 53.5%. Se registraron 173 plántulas en suelo abierto (% de supervivencia =
19.9%), 214 bajo el dosel del pino (% de supervivencia 24.6%),
mientras que en el sotobosque se registraron 483 individuos (%
de supervivencia = 55.5%). Los hábitats con alta cobertura de
plantas se asociaron significativamente con la supervivencia (χ2
= 14.08, g. l. = 2, p &lt; 0.02; figura 2-b). La alta supervivencia de P.
cembroides bajo plantas nodrizas indica una interacción positiva con la vegetación del sotobosque (tabla I), lo que incrementa
el gradiente de supervivencia.
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Figura 2. Supervivencia de plántulas de P. cembroides: (a) pendiente del suelo, (b) plantas nodrizas, (c) plantas sembradas y
(d) plantación. Hábitats: (SA) suelo abierto, (BP) bajo dosel de
pino y (VD) vegetación densa o del sotobosque.

�SECCIÓN ACADÉMICA

Hábitat
De las 3600 semillas de pino, emergieron un total de 1254 plántulas, % de emergencia de plántulas =34.8%. Emergieron 464
plántulas a suelo abierto, 390 bajo el dosel de pino y 400 en
vegetación densa. Sobrevivieron 14, 19 y 60 plántulas, a suelo
abierto, bajo cobertura de pino y en vegetación densa, respectivamente, un total de 93 plántulas, % de supervivencia =7.2%.
El análisis de varianza mostró diferencias significativas de supervivencia entre hábitats (F = 49.9; g. l. = 44, p &lt; 0.01, figura
2-c). Las pruebas de comparación de promedio de Tukey y los
intervalos de confianza muestran que las plántulas en vegetación densa presentaron el promedio más alto de supervivencia
de plántulas (15.0a); a suelo abierto y bajo el dosel del pino se
presentaron los promedios más bajos de supervivencia de plántulas: 3.0b y 4.8b, respectivamente. Los resultados indican que
en la vegetación densa fue mayor la supervivencia de plantas,
debido probablemente al efecto amortiguador del estrés ambiental de las plantas del sotobosque (tabla I).

Variación interanual en
precipitaciones
36

Del total de 600 plántulas, sobrevivieron 85, % de supervivencia
=14.2%. Mientras en 2010 las altas precipitaciones incrementaron la supervivencia de plantas (F= 179.1, g. l. = 1, p&lt;0.01;
figuras 1-b y 2-d), durante 2011 la tasa de supervivencia fue menor debido a la escasez de precipitaciones. En este ecosistema la
humedad aprovechable del suelo puede cambiar entre años debido a la variación interanual en precipitaciones. Existieron diferencias estadísticas significativas en la supervivencia de plántulas (F= 67.4, g. l. =2; p&lt;0.001). Las pruebas de comparación
de promedios de Tukey y los IC gráficamente (figura 2-d) muestran mayores promedios de supervivencia de plantas en la vegetación densa VD-2010 (36.0a), seguido de BP-2010 (18.0b),
SA-2010 (12.0b) y VD-2011 (11.0b). Los más bajos promedios
de supervivencia de plantas se presentaron en los tratamientos
BP-2011 (5.0c) y SA (3.0c). La interacción exposición a la lluvia
x hábitats fue significativa (g.l = 2; p&lt;0.001). Lo cual indica que
las lluvias de 2010 (figura 1-b) y las plantas nodrizas del sotobosque (tabla I) incrementaron la supervivencia de plantas.

DISCUSIÓN

La mayor supervivencia de plántulas se registró en sitios con
pendiente &gt;30° (figura 2-a), debido probablemente a mayor
conservación de humedad, menor exposición al sol y a temperaturas extremas. En suelos severamente degradados, el patrón
reportado en plantaciones forestales de pino indica que a mayor pendiente mayor supervivencia, pero menor crecimiento

(Gómez-Romero et al., 2012; Tejera y Davel, 2004). Las plantas
nodrizas del sotobosque (tabla I) parecen incrementar la supervivencia del piñonero (figura 2-b) al amortiguar el estrés ambiental. La facilitación planta-planta se presenta desde la tundra
a desiertos, en entornos alpinos hasta los bosques de lluvia (Soliveres et al., 2015; McIntire y Fajardo, 2014), y es común en ecosistemas áridos y semiáridos (Flores y Jurado, 2003) presentes
en el noreste de México. La supervivencia de plantas sembradas
fue mayor en vegetación densa (figura 2-c) lo cual coincide con
los hallazgos de García y Jurado (2003; 2015) y García (2011). El
efecto de la lluvia sobre la supervivencia de plántulas plantadas
dependió del año, las lluvias torrenciales de 2010 (figura 1-b) en
vegetación densa incrementaron la supervivencia de plántulas
(figura 2-d). Un patrón de emergencia y supervivencia de plantas de matorral ha sido reportado en respuesta a las lluvias estacionales de verano-otoño en el noreste de México (García, 2011;
García y Jurado, 2015). En áreas semiáridas con escasas lluvias,
propensas a la sequía, como las del presente estudio, la supervivencia y establecimiento de plantas puede depender de eventos
raros y extremos, como las intensas lluvias del verano-otoño de
2010.

CONCLUSIONES

(1) La pendiente &gt; 30° incrementó la supervivencia de P. cembroides. (2) Las plantas nodrizas son un mecanismo de facilitación planta-planta debido a que reducen el estrés ambiental e
incrementan la supervivencia de plántulas. (3) La supervivencia
de plántulas emergidas en hábitats contrastantes fue mayor en
vegetación densa y (4) las lluvias de 2010 incrementaron la supervivencia de plántulas en vegetación densa. Se sugieren programas de reforestación con plantas en sitios idóneos, aplicando
hidrogel para la retención de humedad.

AGRADECIMIENTOS

A los estudiantes de la FA-La Chona, generaciones 2005-2014,
por su ayuda en la colecta de datos, y a los directivos MC. Jesús
Pedroza e Ing. Efrén Montaño, por las facilidades otorgadas. Promep/103.5/09/3905; y 103.5/10/6646.

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TABLA

Tabla I. Lista taxonómica y número de plántulas de vegetación del sotobosque encontradas en los veranos de 2009, 2011 y 2014.
Las plántulas habitaban en un radio de 20 cm de P. cembroides a suelo abierto (SA) y bajo dosel del piñonero (BP) en vegetación
densa (VD).

Familia

Semillas

Sembradas

Especies

SA

BP

Justicia runyonii Small
Ruellia rudiflora (Gray)
Urban
Stenandrium dulce (Cav.)
Nees

1
4

3
5

0

3

5

9
1
2
1

Agave lechuguilla Torr.
Agave striata Zucc.
Agave victoriae-reginae
T.Moore
Yucca carnerosana (Trel.)
McKelvey

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2009

Plántulas

Plantadas

2011

Nodrizas

2014

BP

VD

SA

VD

3
6

15
22

3
5

9
13

2

3

19

3

12

10
1
2

Agavaceae
12
1
7

6
1
1

8
2
2

12
4
2

8
3
6

22
10
28

1

2

1

1

1

5

9

VD
SA
Acanthaceae
13
1
15
4

37

�SECCIÓN ACADÉMICA

38

Yucca filifera Chabaud

1

1

3
1
Amaranthaceae
9
8

1

1

6

17

Alternanthera caracasana
Kunth
Amaranthus hybridus L.
Iresine calea (Ibáñez)
Standl.
Iresine cassiniiformis S.
Schauer

5

4

6

23

27

35

2
9

10
12

11
23

19
7

21
9

38
44

31
38

49
87

4

7

20

8

8

29

22

61

6

8

9

13

22

Ageratina espinosarum
(A. Gray) R.M. King &amp; H.
Rob.
Ageratina espinosarum
var.espinosarum
(A.
Gray)
Ageratina
havanensis
(Kunth) R.M. King &amp; H.
Rob.
Ageratina
petiolaris
(Moc. ex DC.) R.M. King
&amp; H. Rob.
Helianthus annus L
Sanvitalia ocymoides DC.
Verbesina
encelioides
(cav.) Gray.
Viguiera stenoloba Blake.

10

8

Asteraceae
12

12

33

21

4

7

9

21

34

8

9

33

3

12

35

19

44

4

7

19

0

0

9

0

6

4
6
7

9
12
17

22
19
41

18
8
11

11
9
12

4
19
33

29
36
50

18
57
29

11

8

14

0

35

62

Antiphytum heliotropioides DC
Heliotropium angiospermum Murray
Heliotropium currassavicum L.

7

9

15
21
Boraginaceae
16
6

8

11

12

36

6

18

22

8

12

19

14

29

11

14

29

5

7

38

18

43

1

1

Cactaceae
1

1

2

2

2

2

1

2

6

1

2

2

3

5

2
2

2
3

3
6

2
1

3
2

4
2

2
2

9
5

11

14

29

3

7

39

14

31

Chenopodium album L.

8

9

Chenopodiaceae
7
5

11

28

12

23

Suaeda torreyana S. Watson

12

15

22

41

14

35

Echinocactus platyacanthus, Link &amp; Otto
Opuntia
engelmannii
Salm-Dyck ex Engelm.
Opuntia leptocaulis DC
Opuntia tunicata Lehmann
Thelocactus santaclarensis Halda, Kupcak &amp; Sladk

22

8

CIENCIA UANL / AÑO 23, No.99 enero-febrero 2020

�Convolvulus arvensis L.

9

8

Evolvulus alsinoides L.

12

27

Acacia farnesiana (L.)
Willd
Acacia greggii wrightii
(Benth.) Isely
Acaciella angustissima
Mimosa texana (A. Gray)
Mimosa zygophylla Benth

1

Glandularia bipinnatifida
(Nutt.)Nutt
Hedeoma
drummondii
Benth.
Hedeoma palmeri Hemsl.
Hedeoma plicata Torr
Hedeoma sp.
Leonotis nepetifolia (L.)
R. Br.
Marrubium vulgare L
Salvia ballotiflora Benth.
Salvia coccinea Buc’hoz
ex Etl.
Abutilon
americanum
Panz
Abutilon hypoleucum A.
Gray
Abutilon malacum S. Watson
Cyphomeris gypsophiloides (M. Martens &amp; Galeotti) Standl
Argemone mexicana L.
Argemone sanguinea
Argemone sp.
Corydalis aurea Willd.
Hunnemania fumariifolia
Sweet
Poaceae
Agrostis verticillata Vill.
Aristida
roemeriana
Scheele

Convulvulaceae
9
7

13

19

18

77

9

24

43

25

91

1

16
Fabaceae
1

1

2

2

1

2

0

1

1

0

1

1

1

1

0
0
0

1
1
1

1
2
1

0
1
1

1
1

1
1

1
1

1
1

4

5

Lamiaceae
4

8

8

11

13

32

3

4

5

9

11

33

24

38

5
2
14
5

2
0
21
9

7
19
58
19

6
4
17
10

21
8
33
17

35
29
67
38

12
21
18
19

41
57
45
47

8
9
11

12
11
18

23
25
31

14
12
18

19
21
22

33
33
45

17
17
44

58
51
38

3

7

Malvaceae
8

2

3

22

9

82

4

9

11

7

16

66

11

55

5

17

44

8

19

45

18

30

14

20

25

19

22

33

41

68

6
6
13
4
5

6
9
29
16
7

Papaveraceae
12
15
55
24
44

6
7
19
42
50

5
9
21
41
12

12
34
87
85
47

7
45
19
41
53

11
88
33
98
75

8
99
147

17
123
129

55
145
333

6
114
100

19
157
155

68
198
298

12
259
201

29
450
399

CIENCIA UANL / AÑO 23, No.99 enero-febrero 2020

39

�SECCIÓN ACADÉMICA

40

Aristida purpurea Nutt
Arundo donax L.
Bothriochloa barvinodis
(Lag.) Herter var.
Bothriochloa saccharoides (Sw.) Rydb
Bouteloua repens (Kunth)
Scribn.
Bromus sp.
Cenchrus incertus M.A.
Cutis
Panicum sp

167
174
98

214
120
120

358
221
190

338
190
88

312
206
100

207
341
209

450
322
222

501
499
431

160

274

417

188

228

371

201

432

123

188

201

300

210

280

309

425

279
129

209
321

141
495

189
106

149
242

412
555

199
170

291
568

129

224

156

249

475

161

450

Bouchetia erecta DC. ex
Dual
Physalis viscosa L.
Solanum
americanum
Mill.
Solanum
eleagnifolium
Cav
Urticaceae

9

13

421
Solanaceae
12

6

9

17

19

27

9
5

14
11

18
10

22
33

33
29

66
77

17
60

41
84

10

21

28

21

33

70

52

79

8

11

15

34

49

65

33

81

15

19

48

41

66

79

88

104

10

15

41

19

33

66

18

59

Aloysia gratissima (Gilles
et Hook)
Aloysia
macrostachya
(Torr.)
Lantana cámara L.
Lantana horrida Kunth
Lantana macropoda Torr.
Verbena canescens Kunth
Verbena elegans Kunth
Zygophyllaceae

10

14

13

8

9

15

15

41

15

19

21

9

8

17

24

49

19
21
25
12
20

15
18
28
32
18

25
8
33
55
33

12
45
9
11
41

16
33
41
16
55

33
49
33
33
77

44
55
54
49
88

68
94
59
79
107

Larrea tridentata (Moc. &amp;
Sesee ex DC.) Coville
Kallstroemia hirsutissima
Vail.

1

1

2

3

2

1

0

435

2

1

2

5

2

5

12

22

Boehmeria cylindrica (L.)
Sw.
Parietaria pensylvanica
Muhl
Boehmeria cylindrica (L.)
Sw.
Verbenaceae

CIENCIA UANL / AÑO 23, No.99 enero-febrero 2020

�CiENCiA UANL
VISIÓN

UANL

20

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

30

EOUCACIONDECAUOADPARATRANSFORMARY
TRASCENOERENBENEFICIODELAHUMANIOAO

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CIENCIA UANL / AÑO 23, No.99 enero-febrero 2020

41

�CURIOSIDAD

Curiosidad

EL ALMACÉN DE
CARBONO EN LOS
DESIERTOS DE
MÉXICO

42

*Instituto de Ecología, A.C.
Contacto: oscar.briones@inecol.mx

Óscar Luis Briones Villarreal*

Por las perturbaciones humanas, la concentración global del
bióxido de carbono (CO2) se incrementó de alrededor de 227
partes por millón (ppm) en 1759, a 405 ppm en 2017; es decir,
se elevó 46%. El año 2016 fue el primero en el cual la concentración de CO2 fue superior a 400 ppm. De manera notable,
México ocupó el lugar número 11 entre los países emisores
de CO2 a la atmósfera, con 490 megatoneladas (Mt; 1 Mt = 1
millón de toneladas) en 2017. En los últimos 60 años el incremento global en la temperatura del aire ha coincidido estrechamente con el incremento en la concentración de CO2.
El CO2 es el gas atmosférico con mayor efecto invernadero por retener parte de la energía que la superficie terrestre emite por haber sido calentada por la radiación solar. La
concentración de CO2 atmosférico depende del movimiento del carbono entre los almacenes del ciclo del carbono en
la biosfera, la litosfera, la hidrosfera y la atmósfera. El conocimiento de la dinámica del carbono en México es muy importante por su relación con el cambio climático.
La captura de carbono ocurre cuando la vegetación absorbe CO2 durante la fotosíntesis, almacenando el carbono
en la biomasa aérea o subterránea. A través de la fotosíntesis
las plantas capturan CO2 y luz para producir energía, glucosa y otros azúcares y a través de la respiración metabolizan
y rompen los azúcares para construir sus tejidos y crecer y
regresan el CO2 a la atmósfera. Tanto la fotosíntesis como la
respiración de las plantas están fuertemente determinados
por la cantidad y estacionalidad de la lluvia y en consecuencia los ecosistemas desérticos pueden funcionar como sumideros de carbono en años lluviosos, pero como vertederos en años secos.

CIENCIA UANL / AÑO 23, No.99 enero-febrero 2020

�43

CIENCIA UANL / AÑO 23, No.99 enero-febrero 2020

�CURIOSIDAD

44

El potencial de almacenamiento
de carbono en la vegetación y los suelos en la mayoría de las zonas áridas y
semiáridas es bajo (&lt;225 gigatoneladas
de carbono por hectárea –GtC ha-1; 1
Gt = 1000 millones de toneladas–) en
comparación con los bosques tropicales y boreales (300 a 400 GtC ha-1)
(Schlesinger y Bernhardt, 2013; tabla
I). Sin embargo, los ecosistemas desérticos son muy importantes para
secuestrar el CO2 atmosférico y contrarrestar el cambio climático por su
gran extensión en el planeta (White y
Nackoney, 2003). Los ecosistemas desérticos ocupan más de un tercio de la
superficie terrestre mundial y más de
la mitad del territorio de México, convirtiéndose en grandes reguladores del
ciclo del carbono y del clima. A pesar
de lo anterior, la evaluación del carbono se ha centrado principalmente en
los ecosistemas tropicales y forestales,
mientras que los desérticos han sido
descuidados.
Los procesos del ciclo de carbono
operan a distinta velocidad, pero en general se reconocen dos escalas de tiempo: geológica y biológica (Schlesinger y

Bernhardt, 2013). En la escala biológica
el carbono se mueve a una velocidad
rápida a través de los organismos en
flujos diurnos y anuales. El ciclo biológico se manifiesta claramente en el
hemisferio norte, en donde la alta actividad fotosintética de las plantas y del
fitoplancton causan la disminución
del CO2 atmosférico en la primavera y
verano, mientras que la disminución
de la fotosíntesis, el incremento en la
respiración de raíces y microbios y la
descomposición de la materia orgánica del suelo ocasionan el incremento
del CO2 en el otoño e invierno. En el
hemisferio sur las oscilaciones atmosféricas de CO2 están invertidas y son
menos marcadas, ya que la vegetación
está concentrada hacia los trópicos en
donde la variación climática es menor.
En la escala geológica el carbono se
mueve lentamente entre el suelo, las
rocas y el océano y regresa a la atmósfera a través de la actividad tectónica o
la disolución de las rocas calizas en un
lapso entre 100 y 200 millones de años.
Las actividades humanas han incorporado nuevos flujos de carbono,

con una influencia significativa en la
cantidad de carbono almacenado en
los compartimientos del ciclo global
del carbono (IPCC, 2019). La extracción
de petróleo y consumo de combustibles fósiles, la producción de electricidad, cemento y alimentos y el cambio
en el uso del suelo al eliminar la vegetación generan gran cantidad de CO2
y otros gases de efecto invernadero
como metano, bióxido de nitrógeno y
ozono, que se almacenan en la atmósfera.
En décadas recientes se han realizado esfuerzos por la comunidad
científica y organismos de gobierno
para inventariar y sintetizar el conocimiento sobre los almacenes y las
transferencias de carbono de los ecosistemas terrestres en México, que permiten entender con mayor detalle las
magnitudes de los procesos ecológicos
que afectan el ciclo del carbono en los
ecosistemas desérticos. El objetivo de
este trabajo es resaltar el papel de los
ecosistemas desérticos en el contenido
del carbono y su importancia en el ciclo del carbono en México.

Tabla I. Contenido de biomasa y carbono en la biomasa y suelo (0-300 cm) en los ecosistemas terrestres (Schlesinger y Bernhardt, 2013).

Ecosistema

Área

Biomasa

Carbono en biomasa

Área

Bosque tropical
Bosque templado
Bosque boreal
Matorral mediterráneo
Sabana/Pastizales
Pastizal templado
Desierto
Tundra ártica
Cultivos

(10 km )
17.5
10.4
13.7
2.8
27.6
15.0
27.7
5.6
13.5

(g C m )
19400
13350
4150
6000
2850
375
350
325
305

(10 g C)
320
130
54
16
74
6
9
2
4

(10 km )
24.5
12.0
12.0
8.5
15.0
9.0
18.0
8.0
14.0

(1015g C)
692
262
150
124
345
172
208
144
248

Otros
Total

15.5
149.3

47105

615

15.5
136.5

2345

6

2

-2

15

6

Carbono en suelo

2

CIENCIA UANL / AÑO 23, No.99 enero-febrero 2020

�ln!llce de arldex·según Penman
-

H1perándo
Árido
Semiarido

1111 Seco subhúmedo
1111 Subhúmedo
IIII HUmedo
-

Muy Húmedo

1111 Hiper húmedo

Figura 1. Índice de aridez en México (mapa proporcionado por Arturo Flores Martínez).

CARACTERIZACIÓN
DE LOS DESIERTOS
DE MÉXICO

En los desiertos o zonas áridas y semiáridas de México la pérdida de
agua por evaporación es mucho mayor que la entrada por la precipitación, la temperatura es extrema y es
baja la disponibilidad de agua y nutrientes en el suelo. De acuerdo con el
índice de aridez (IA) = P/T, en donde
P es la precipitación anual y ET es la
evapotranspiración anual, las zonas
áridas son regiones con IA menor a
0.65. Las zonas hiperáridas con IA menor 0.05 cubren 0.67%, las áridas con
IA entre 0.05 y 0.20 cubren 18.91% y las
semiáridas con IA entre 0.20 y 0.50
ocupan 34.77% de los 1,960,189 km2 del
territorio mexicano. Así definidas, las
regiones desérticas de México se localizan principalmente en las porciones
norte y centro del país (figura 1).

Los desiertos mexicanos albergan
una gran diversidad biológica y cultural, siendo los de mayor extensión el
Chihuahuense, Sonorense y Tamaulipeco, mientras los de la Barranca de
Metztitlán en Hidalgo, del valle de Tehuacán-Cuicatlán en Puebla y Oaxaca
y del valle de Perote en Veracruz son
más pequeños y se localizan bajo la
sombra orográfica de las montañas (figura 2). La vegetación de los desiertos
mexicanos consiste principalmente
de matorrales y pastizales xerófilos,
compuestos por plantas leñosas de
porte bajo, plantas suculentas y gramíneas (Rzedowski, 1978). Los matorrales
xerófilos se desarrollan desde el nivel
del mar hasta los 2,300 msnm y se caracterizan por una amplia variedad
fisonómica, determinada por arbustos
y árboles bajos siempreverdes o caducifolios, con tallos leñosos provistos
de espinas o sin ellas, por plantas con
troncos semisuculentos con hojas delgadas o carnosas arregladas en rosetas
y por plantas con troncos suculentos
con espinas y sin hojas.

CIENCIA UANL / AÑO 23, No.99 enero-febrero 2020

El clima en donde crecen los matorrales xerófilos es cálido, con temperaturas de 16 a 24°C en promedio
anual y precipitación total anual entre
100 y 400 mm, aunque pueden presentarse valores hasta de 900 mm. La
cobertura vegetal puede oscilar desde
5% en sitios muy secos, hasta 100% en
sitios húmedos, pero generalmente la
vegetación cubre la mitad de la superficie del terreno. Los pastizales xerófilos se desarrollan en elevaciones entre 1,100 y 2,500 msnm y en regiones
con suelos casi siempre ígneos, donde
la precipitación total anual oscila entre 300 y 600 mm. Los pastizales xerófilos son más abundantes en las zonas
semiáridas que en las áridas y se distribuyen en la mitad norte y occidente de México. Los pastizales xerófilos
están dominados por varias especies
de gramíneas, además de hierbas y
arbustos de diferentes familias, como
las compuestas y leguminosas y la cobertura de la vegetación puede ser de
100%. En comparación con las temperaturas del matorral xerófilo, las
de los pastizales son más frescas, con
medias anuales de 12 a 20°C.
Los ecosistemas desérticos proveen de forraje para la producción
de ganado y han sido usados para la
extracción de plantas para alimentos,
combustible, industria farmacéutica
y de cosméticos, material para construcción, fibras, bebidas alcohólicas
y medicamentos. Sin embargo, el
uso excesivo ha producido el sobrepastoreo, reduciéndose la biomasa y
la cobertura vegetal, compactándose
el suelo, decreciendo la infiltración
e incrementando la escorrentía y la
erosión edáfica, que conllevan a la
pérdida de carbono.

45

�A
CURIOSIDAD

atmósfera en los ecosistemas de matorrales y pastizales son sumamente
escasos (Briones et al., 2018).
De acuerdo con los trabajos realizados en parcelas experimentales, el carbono total promedio almacenado en la
biomasa de los matorrales desérticos
es 16.3 megagramos por hectárea (Mg
ha-1; 1 Mg = 1,000,000 gramos) en 34 sitios estudiados, con valores mínimos
de 2.5 Mg ha-1 en un matorral desértico
rosetófilo en Chihuahua y máximos de
56.0 Mg ha-1 en un matorral espinoso
tamaulipeco en el noreste de México.
En los matorrales, aproximadamente
66% del carbono está almacenado en
la parte aérea, en comparación con la
biomasa subterránea.

B

46

Figura 2. a) Desierto Chihuahuense y b) desierto del valle de Tehuacán-Cuicatlán.

CONTENIDO DE
CARBONO EN LOS
DESIERTOS DE
MÉXICO
La determinación de la biomasa de
un ecosistema permite estimar los almacenes de carbono en la vegetación
y el flujo potencial de éste hacia la atmósfera y suelo. En los ecosistemas
terrestres la biomasa viva en tallos,
hojas y raíces, y la materia orgánica del
suelo son los principales almacenes de
carbono. La producción de hojarasca
y raíces muertas, la descomposición
de la materia orgánica y la respiración
de las raíces y microbios son los flujos principales en la transferencia del
carbono entre los almacenes. Todos
los procesos biológicos del ecosiste-

ma están soportados por la entrada
de energía a través de la fotosíntesis de
los organismos autótrofos, por lo que
es fundamental entender los factores
abióticos y biológicos que la regulan.
La escasez de agua es la restricción más
fuerte para la producción de biomasa
y carbono en los ecosistemas desérticos, pero la deficiencia en nitrógeno y
el bajo contenido de carbono orgánico
son, también, factores importantes.
La mayoría de las investigaciones
y registros de datos sobre el ciclo del
carbono en los ecosistemas desérticos
de México ha sido realizada por investigadores y estudiantes de licenciatura
y posgrado de universidades y centros
públicos de investigación. A pesar de
la importancia del ciclo del carbono,
los trabajos a escala local y nacional
sobre los almacenes de carbono en la
biomasa y en el suelo y sobre el flujo
de carbono entre esos almacenes y la

Aunque solamente se han realizado cuatro estudios experimentales y
por ello es difícil describir el patrón, el
carbono total promedio almacenado
en la biomasa de los pastizales desérticos es 5.7 Mg ha-1, con valores mínimos
y máximos de 7.95 Mg ha-1 en un pastizal halófilo en el Estado de México y
4.72 Mg ha-1 en un pastizal natural en el
estado de Coahuila, respectivamente.
A diferencia de los matorrales, los pastizales distribuyen proporcionalmente
la misma cantidad de carbono entre la
biomasa aérea y subterránea.
Con la información del Inventario
Nacional Forestal y de Suelos (INFyS)
2004-2007 y la aplicación de ecuaciones matemáticas que relacionan la
morfología de las plantas con la biomasa y contenido de carbono, se estimó
que el carbono total almacenado en
los matorrales es 1.28 Mg ha-1, con valores mínimos y máximos de 0.39 Mg
ha-1 en la vegetación de dunas costeras
y 2.64 Mg ha-1 en el mezquital, considerando 9648 registros. El carbono total
almacenado en los pastizales es 1.71 Mg

CIENCIA UANL / AÑO 23, No.99 enero-febrero 2020

�ha-1, con valores mínimos y máximos
de 0.25 Mg ha-1 en el pastizal gipsófilo
y 4.08 Mg ha-1 en el pastizal natural,
considerando 127 registros. La diferencia en las estimaciones del carbono
almacenado en los matorrales y pastizales con base en la información del
INFyS y los datos de las parcelas experimentales probablemente se debió a
la posible inclusión de matorrales altos
y densos como componentes del bosque tropical seco y por lo tanto no fueron contabilizados como vegetación
desértica, así como por las diferencias
en las aproximaciones metodológicas
para la estimación de la biomasa aérea
y subterránea (Briones et al., 2019).
Sea por las estimaciones de las
parcelas experimentales o de los datos del INFyS, los valores de carbono
almacenado en la biomasa sitúan a
los ecosistemas de los desiertos de
México en un lugar intermedio entre
el promedio mundial de los desiertos
(2 a 5 Mg ha-1) y el bosque tropical seco
(37 a 117 Mg ha-1).
La producción de hojarasca compuesta principalmente por hojas y tallos muertos que caen al suelo ha sido
utilizada como estimador de la productividad primaria neta (PPN) de un
ecosistema. La PPN es la energía capturada por la fotosíntesis en la biomasa vegetal y disponible para el ecosistema. Como los patrones globales de
producción de hojarasca son similares
a los patrones globales de la PPN, es posible considerar la producción de hoja-

CIENCIA UANL / AÑO 23, No.99 enero-febrero 2020

rasca como un estimador de la PPN de
los ecosistemas. Debido a que la PPN
mundial estimada para los desiertos a
nivel global es 2.5 Mg ha-1año-1 y a que
la transferencia de carbono de la biomasa vegetal hacia el suelo a través de
la producción de hojarasca de los matorrales es de 3.38 Mg ha-1, los desiertos
mexicanos tienen una productividad
mayor a la reportada para los desiertos
del mundo (Briones et al., 2018).
En los desiertos de México el carbono edáfico es 45 a 90% de la biomasa
(Montaño et al., 2016). En los matorrales, el carbono orgánico del suelo
fluctúa de 2.1 Mg ha-1 en Sonora a 72 Mg
ha-1 en Tamaulipas, mientras que en
los pastizales el carbono edáfico varía
entre 2.8 Mg ha-1 en Coahuila a 80 Mg
ha-1 en Jalisco.
El cambio en el uso de suelo ha
ocasionado la pérdida del carbono
almacenado en la biomasa de los matorrales, pero se ha observado que esos
ecosistemas tienen alto potencial de
regeneración natural. Aunque los estudios son escasos, se ha podido mostrar que los matorrales sólo recuperaron entre 26 y 40% del carbono aéreo
después de 25 años de regeneración
natural. En contraste, también se ha
mostrado que la vegetación secundaria tiene alto potencial para secuestrar
carbono. Un matorral regenerado
pudo capturar casi 1.3 veces más carbono aéreo, en comparación con la
vegetación original después de 30 años
(Briones et al., 2019).

47

�CURIOSIDAD

48

CONCLUSIONES
Aunque la información es relativamente escasa, los valores de carbono
sitúan a los ecosistemas desérticos
mexicanos en un lugar intermedio
entre los desiertos del mundo y el
bosque tropical seco. Debido a que los
ecosistemas desérticos ocupan más
de 60% del territorio mexicano, el
estudio del ciclo del carbono en los
desiertos de México es necesario para
entender el papel que tienen actualmente en contribuir o disminuir el
acelerado incremento de concentración de CO2 y los otros gases de invernadero en la atmósfera.
A pesar de su gran importancia,
existen grandes vacíos de información sobre el ciclo del carbono en los
desiertos de México. Para acrecentar
el conocimiento científico sobre el
ciclo del carbono y transitar hacia un
modelo de desarrollo sustentable con
una economía baja en carbono en las
regiones desérticas de México y en
el resto del país, es necesario incrementar sustancialmente la inversión
en ciencia y la formación de recursos
humanos.

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CIENCIA UANL / AÑO 23, No.99 enero-febrero 2020

�Sustentabilidad ecológica

Los campus universitarios
sustentables
Pedro César Cantú-Martínez*

Los campus universitarios hoy en
día pueden ser reconocidos, por el
tamaño de la población que albergan,
como complejas ciudades. Sabemos
que las instituciones de educación superior (IES) se constituyen como un
componente orgánico sumamente
relevante para nuestra sociedad, sin
embargo, desde una perspectiva ambiental, sus funciones también conllevan impactos ambientales de manera
considerable (Abas et al., 2018). Por lo
tanto, de acuerdo con Qiang y Yang
(2018), las IES deben constituirse en
modelos de responsabilidad hacia el
ambiente y dar una muestra del papel
educativo y eficiente que desarrollan
en materia de sustentabilidad y no
sólo que este discurso quede en el
marco de las políticas institucionales
de manera documentada.
Por ello, los campus universitarios
de orden sustentable se han vuelto un
gran desafío, particularmente porque
demandan una participación activa y
una coordinación de los propios interesados, es decir, de la comunidad

universitaria (Faizatul et al., 2016). No
obstante, también se han convertido
en una de las mayores prioridades de
las autoridades universitarias, como
ya lo mencionamos, por el impacto
que ejercen sus actividades y operaciones diarias. Es así que las IES en el
mundo han llevado a cabo numerosos esfuerzos con la finalidad de resolver sus problemáticas ambientales
y de insostenibilidad, y así adherirse a
las iniciativas que las Naciones Unidas
encabezan en la Agenda 2030.
Las IES se identifican como actores clave en el marco de los propios
suburbios citadinos, ya que en ellas se
llevan a cabo esencialmente las innovaciones tecnológicas y se ejercita la
educación especializada a través de
distintas disciplinas que, sin lugar a
dudas, intervienen en la percepción
de todo cambio generacional y al mismo tiempo conlleva la adopción de
actitudes más sustentables en la vida
cotidiana por sus estudiantes en formación profesional (Sonetti, Laombardi y Chelleri, 2016).
* Universidad Autónoma de Nuevo León.
Contacto: cantup@hotmail.com

CIENCIA UANL / AÑO 23, No.99 enero-febrero 2020

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�~
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SUSTENTABILIDAD
ECOLÓGICA

♦

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De esta manera, los campus de las
IES pueden ser consideradas como
pequeñas sociedades donde subsisten, conforme a Alam (2018), sitios
que albergan dependencias con oficinas y aulas, servicios de alimentación, áreas recreativas y de descanso,
servicios primarios como agua potable, electricidad y drenaje, así como
establecimientos comerciales, amenidades y servicios de transporte. Todo
esto crea un ecosistema urbano que
hace posible una convivencia en un
lugar, en el marco de un capital social
y natural que se entreteje conjuntamente.
En el presente manuscrito pretendemos ahondar en el concepto, requerimientos y retos que se afrontan
para lograr un campus universitario
sustentable, para finalmente llevar a
cabo algunas consideraciones finales.

¿QUÉ ES UNA
IES Y CAMPUS
UNIVERSITARIO
SUSTENTABLE?
Conde, González y Mendieta (2006:
16) comentan que una IES sustentable es aquella institución que desde el
marco de la Declaración de Talloires
en 1990 hace patente su compromiso
con:
1. La educación, investigación,
formación de políticas e intercambio de información sobre población, ambiente y desarrollo para
moverse hacia un futuro sustentable.

2. [Los] programas para producir capacidades profesionales
en el manejo ambiental, el desarrollo económico sustentable, los
estudios poblacionales y campos
relacionados, para asegurar que
los egresados sean ciudadanos letrados y responsables en materia
ambiental.
3. [La] responsabilidad ambiental por medio del establecimiento
de programas de conservación de
recursos, reciclamiento y reducción de basura en los campus universitarios, lo que comprometió a
las instituciones a ser no sólo participantes sino agentes y gestores del
cambio.
Asimismo, estos autores (Conde,
González y Mendieta, 2006: 17) agregan que bajo el marco de la Carta Co-

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�♦
pérnico, elaborada por la Conferencia Bianual de la Asociación Europea
de Universidades en 1993, se detallaron tres rubros que las IES europeas
consideraron para ser contempladas
como sustentables y que están particularmente vinculados a su ejercicio
laboral:
1) Ética ambiental: se debe promover entre los profesores, estudiantes y público en general, patrones sustentables de consumo y un
estilo de vida ecológico; también la
creación de programas que desarrollen las capacidades del personal académico para crear la cultura
ambiental.
2) Educación de los trabajadores universitarios: se debe proporcionar educación, entrenamiento
y motivación para que los empleados universitarios puedan realizar
su trabajo de una manera ambientalmente responsable.

3) Programas en educación ambiental: se debe incorporar la perspectiva ambiental en todo trabajo
universitario y crear programas
de educación ambiental que involucren tanto a profesores como a
investigadores y estudiantes para
analizar los cambios globales del
medio ambiente y el desarrollo, independientemente de sus áreas de
estudio.
Esto se convierte en un gran desafío si se sabe que el desarrollo sustentable “es la apuesta de la civilización
humana para mantener los niveles
de producción y consumo, sin menoscabar los equilibrios de los ecosistemas que mantienen la biósfera”
(Parrado y Trujillo, 2015: 150).
Por lo cual el concepto de universidad sustentable o campus universitario sustentable ha tomado relevancia en los últimos años y se ha acogido
como una estrategia de orden am-

CIENCIA UANL / AÑO 23, No.99 enero-febrero 2020

biental en el marco de las funciones
inherentes a las IES (Velázquez et
al., 2006). Es así que actualmente
han surgido distintas iniciativas en
el contexto de la sustentabilidad que
están siendo impulsadas en distintos
escenarios internacionales y las cuales emanan ahora de los Objetivos de
Desarrollo Sustentable instituidos en
2015 (Cantú-Martínez, 2016).
En este sentido, se han establecido redes de IES con la finalidad de poner en marcha el desarrollo sustentable dentro del marco de las propias
instituciones, tal es el caso de lo que
sucede con la International Sustainable Campus Network (Red Internacional de Campus Sustentables), que
se fundó en 2007 y que alberga a más
de 80 IES de 30 países que se distribuyen en seis continentes en el mundo.
Su cometido es proporcionar un espacio para el intercambio de ideas y
practicas exitosas en el ámbito de la
sustentabilidad, además de integrar

51

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SUSTENTABILIDAD
ECOLÓGICA

♦---

52

estos preceptos en las actividades
de enseñanza e investigación (ISCN,
2019). En esta red se encuentran adheridas instituciones educativas tan
prestigiadas como la Universidad de
Harvard y el Instituto Tecnológico de
Massachusetts; entre sus miembros,
además, se encuentran dos instituciones mexicanas como son el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey y la Universidad
Nacional Autónoma de México. Adicionalmente es plausible indicar que
han existido otras iniciativas que han
establecido compromisos similares
en los contextos nacionales en Latinoamérica, como sucede en Chile,
Cuba y México (Barrientos, Johnson
y Moreno, 2009).

REQUERIMIENTOS
Y BARRERAS
PARA UN CAMPUS
UNIVERSITARIO
SUSTENTABLE
Como ya mencionamos, el éxito de
un campus universitario sustentable inicia con asumir su responsabilidad y liderazgo en materia de
sustentabilidad frente a la sociedad,
en el que sus miembros desarrollen
esfuerzos y además cuenten con un
respaldo institucional. Sin embargo,
Amaral, Martins y Gouveia (2015) comentan que las IES tienen, además,
el compromiso de proteger la salud
y bienestar de los seres humanos y
los ecosistemas, así como emplear
los conocimientos producidos en
la universidad para abordar los desafíos ecológicos y sociales que en-

frentamos hoy en día, así como en el
futuro.
Para ello, las IES requieren hacer
proyectos para la conservación de los
recursos, bosquejar planes de ahorro
de energía y reducción de residuos,
promover la justicia y equidad social
y, además, trasladar todo esto al marco de la sociedad. Para ello Carvajal
(citado por Barrientos, Johnson y
Moreno, 2009: 112) determina
que para un adecuado cambio
en la conducta [tanto institucional
como personal], se debe socializar
(dar a conocer el problema) el proceso y las personas se deben sensibilizar (ser parte de la solución),
capacitar (adquirir los conocimientos para ponerlos en práctica) y formar (reproducir los conocimientos
de forma participativa y activa).
Por lo cual, a las IES se les debe
configurar y parcelar en cinco dimensiones: la educación, la investigación, las operaciones del campus,
el servicio comunitario y la evaluación del desempeño institucional
(Cortese, 2003; Lozano-Ros, 2003).
Este último aspecto, la evaluación, es
de suma importancia ya que permite
constatar que las experiencias adquiridas por los estudiantes, trabajadores, académicos e investigadores hallan permeado en ellos para recrear
una nueva actitud de sustentabilidad
y que, además, ésta perdure no obstante el tiempo transcurrido.
A lo anterior agregan Conde,
González y Mendieta (2006: 21),
sin duda es mucho más valiosa
la demostración en la práctica del

papel que la universidad juega en
cambiar valores, conductas y actitudes de los integrantes de la comunidad universitaria y las comunidades en su área de influencia,
promoviendo la cultura de la prevención y precaución en la planeación de su desarrollo, impulsando
así conductas, actitudes y propuestas operativas encaminadas a buscar un consumo sustentable.
Evidentemente, para lograr esto
se requiere de un cambio total en la
estructura de carácter organizacional, así como del involucramiento
de todos los protagonistas que hacen
posible la vida universitaria, ya que
las IES son instancias por lo general
muy complejas en su estructura administrativa, en las que existen distintos marcos de control mediante
distintas dependencias tanto centrales como no centralizadas, en las
que, además, no existe, en muchas
ocasiones, una integración para la
mejora institucional.
En consecuencia, Velázquez,
Munguía y Sánchez (2005) aseveran
que las primeras barreras a las que se
enfrentan las IES para solventar un
programa de esta envergadura son
la falta de interés, estrechez en la estructura organizacional, resistencia
al cambio, carencia de insumos y de
recursos humanos suficientemente
capacitados, carencia de un sistema de información efectivo, falta de
aplicación del marco regulatorio de
desempeño, incipiente colaboración
interdisciplinaria, ausencia de indicadores de evaluación del desempeño, carencia o falta de apego a las
políticas institucionales, ausencia de
consensos entre la comunidad uni-

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�SUSTENTABILIDAD
ECOLÓGICA

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versitaria, ausencia de una claridad
en la aplicación de conceptos, problemas de orden técnico, problemas
o discrecionalidad en la aplicación
de los recursos económicos, falta de
apoyo por las autoridades universitarias y dependencias centrales.
Aunado a lo anterior, también
se deben considerar los aspectos
conductuales, tanto institucionales
como particulares, y que se vinculan
con la experiencia, la reflexión y el
aprendizaje, pero particularmente
con la honestidad, ya que recordemos que este precepto de sustentabilidad conlleva una fuerte carga ética
tanto sincrónica como diacrónica.

RETOS DE
LOS CAMPUS
UNIVERSITARIOS
SUSTENTABLES
El primer reto que enfrentan las IES
es que deben convertirse en agentes
que reproduzcan este nuevo marco
ideológico de desarrollo sustentable, ya que de no lograrlo, no pasarán de ser un elemento que motive
únicamente el mantenimiento de
las condiciones actuales de crisis
socioambiental, al reproducir las situaciones de inestabilidad existentes
en el mundo, mediante su actuación
institucional, proceder de sus miembros y se manifestará adicionalmente en las aulas al preparar académicamente a sus estudiantes para que
en el futuro contribuyan a esta crisis
actual (Mignaqui y Lacabana, 2017a).

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ECOLÓGICA

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Recordemos que esta crisis promovida por los factores motrices de
la insustentabilidad, como el crecimiento económico y poblacional, están causando una serie de presiones
sobre el entorno natural donde
varios umbrales críticos, más
allá de los cuales pueden presentarse cambios abruptos y no lineales
en las funciones que soportan la
vida en el planeta, se están acercando o [ya] se han rebasado. Lo anterior reviste implicaciones significativas para el bienestar humano en
el presente y en el futuro (Programa de las Naciones Unidas para el
Medio Ambiente, 2012: 194).
Por otra parte, el segundo reto que
enfrentan las IES es que la línea de
corriente teórica acerca del desarrollo sustentable fortalecerá, y en sus
campus sustentables se establecerá,
ya que se reconocen las visiones cornucopiana, adaptativa, comunalista
y la ecopreservacionsita de acuerdo
con Cantú-Martínez (2015: 17-18), que
a continuación detallamos:

a) Visión cornucopiana: en
este enfoque se incluyen aquellos
ambientalistas que delinean que es
razonable sobrepasar las dificultades ambientales con respuestas de
carácter técnico. Atiende un punto
de vista antropocentrista.
b) Visión adaptativa: esta posición cita la necesidad de conservar los recursos naturales a través
de una adecuada administración.
Contempla que la sustitución perenne de los recursos naturales es
inexistente, pero el crecimiento
sostenible es posible siempre que

se cuente con pautas de manejo y
explotación de los recursos.

c) Visión comunalista: esta
perspectiva contempla como de
suma importancia la preservación
de los recursos naturales, debido a
límites físicos y sociales existentes;
además de requerir el establecimiento de restricciones de orden
global.
d) Visión ecopreservacionsita: postura considerada por algunos como de carácter radical,
ya que disciernen que se opone al
crecimiento económico. Establece
como premisa la preservación de
los recursos y el valor especifico de
la naturaleza.
Tan sólo estos dos desafíos plantean claramente el papel central que
las IES tienen en el marco del fortalecimiento del desarrollo sustentable, tanto en sus funciones internas
como hacia el exterior para influir
en la sociedad y constituirse verdaderamente en agentes de cambio
mediante las dimensiones que las
componen, como la educación, la
investigación, las operaciones del
campus, el servicio comunitario y la
evaluación de sus actuaciones, como
ya lo habíamos mencionado.
De modo similar opinan Mignaqui y Lacabana (2017b:68), al comentar que las IES son relevantes socialmente porque
1. Preparan profesionales mediante sus cursos de formación y
docencia.

2. Generan contenido científico
y aplicado en sus distintas líneas de
investigación.
3. Desarrollan lazos de trabajo
con las comunidades donde está
inmersa.
4. Gestionan su propia institución como ejemplo para la sociedad de los conceptos y valores que
predican.

CONSIDERACIONES
FINALES
Los campus universitarios sustentables, como se ha advertido, tienen un
cometido sumamente notable en la
sociedad, por lo tanto deben transitar
lo más pronto posible del discurso a
la praxis. Alrededor del mundo muchas IES han enriquecido sus discursos y sus misiones para incorporar la
sustentabilidad, sin embargo, sólo se
han quedado en esta etapa. Mientras
otras instituciones han promovido
únicamente políticas para impulsar
la educación universitaria, haciéndola proclive al rubro de la sustentabilidad, pero sin mediar ninguna
acción complementaria que brinde
una experiencia.
Adicionalmente, otras se han
dedicado sólo a las operaciones del
campus y divulgación de la sustentabilidad, sin intervenir en sus planes
académicos y curriculares, y otras
más hacen un uso de rankings donde apelan a un marco de indicadores que no son garantía de tutelar la
sustentabilidad en los campus universitarios. Entre estos indicadores
tenemos, por ejemplo, el número

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de eventos académicos relativos a la
sustentabilidad, la existencia de un
sitio web donde se divulguen aspectos de sustentabilidad, así como el
número de publicaciones relativas al
medio ambiente.
Asimismo, encontramos otro
como la superficie forestal, cuyo indicador puede ser manipulado al
promediar o sumar la superficie de
distintas áreas universitarias dispersas en una circunscripción geográfica y considerarlas como un solo
campus universitario, cuando en la
realidad pueden subsistir algunas
áreas totalmente desprovistas de masas boscosas y no ser sustentables.
Cierto es que la implementación
de un modelo sustentable de carácter universitario presenta muchos
contratiempos y demanda grandes
esfuerzos por parte de su comunidad. Sin embargo, esta tarea recae
particularmente en las instancias
administrativas, donde se pondrá a
prueba el compromiso de las autoridades rectoras de las IES, también
de su capacidad de gestión y distribución adecuada de los fondos económicos para impulsar las incitativas
de sustentabilidad y contar así con
un modelo sustentable que permee
realmente en la conciencia social
universitaria.

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57

�•

•

Ciencia de frontera

CIENCIA DE FRONTERA

¿Qué papel debería
tener la vinculación
en la evaluación
científica?
ENTREVISTA AL DOCTOR MARTIN RICKER

M A R Í A J O S E FA S A N T O S C O R R A L*

58
DR. MARTIN RICKER

M

artin Ricker es doctor por la School of Forestry
and Environmental Studies de la Universidad
de Yale (Connecticut, EUA). Ha trabajado en el
Instituto de Biología de la UNAM desde 1996, donde fue jefe
de la Estación de Biología Tropical “Los Tuxtlas”. Sus líneas
de investigación son análisis de diversidad y estrategias de
conservación de las especies arbóreas de México, modelaje
estadístico del crecimiento arbóreo, análisis económico del
manejo forestal en el trópico y evaluación de la ciencia. Sobre estos temas ha publicado más de 30 artículos en revistas
especializadas, capítulos en libros y es coautor de dos libros.
Además, ha coordinado proyectos de vinculación con Pemex, la Auditoría Superior de la Federación y la Conafor, en
temas de desarrollo y operaciones de parques ecológicos,
reforestación y conservación, así como análisis de muestras
botánicas. Actualmente es jefe del Departamento de Botánica del Instituto de Biología.
* Universidad Autónoma de Nuevo León.
Contacto: mjsantos@sociales.unam.mx
CIENCIA UANL / AÑO 23, No.99 enero-febrero 2020

�❖1

¿Qué lo llevó a iniciar una carrera en investigación?

·=·I

Para comenzar tuve la influencia de mi papá, quien
ya era investigador en ciencias médicas, por lo que
tuve el contacto con el pensamiento científico y la
investigación desde pequeño. En segundo lugar,
me gustaba mucho la Biología como naturalista: los
animales y los paisajes, especialmente los paisajes
forestales; así fue como llegué a ser investigador sobre especies arbóreas y ciencias forestales.

¿Cómo incidió su trabajo en la estación de
campo “Los Tuxtlas” en su labor de investigación?
Fue al revés: mi interés en la investigación sobre selvas me llevó a la Estación de Biología Tropical “Los
Tuxtlas”, la cual se encuentra ubicada en la selva alta
perennifolia, a 30 km de Catemaco, en Veracruz. Yo
estudié Biología en Alemania, de donde soy, y allí
llegó un profesor que impartió una conferencia sobre una visita que él había hecho a la estación de Los
Tuxtlas. Como a mí me interesaban mucho los paisajes forestales, especialmente las selvas en estado
primario ubicadas en el trópico, me llamó mucho
la atención lo que había en Los Tuxtlas. La Estación
se sitúa al lado del Golfo, y el lugar es montañoso,
lo que le da un ambiente paisajista atractivo. Derivado de esa plática, en mi trabajo de licenciatura fui a
colectar plantas en la selva de la estación. También
para el doctorado en Estados Unidos hice mi trabajo
de campo en Los Tuxtlas. Como la estación pertenece al Instituto de Biología, después me preguntaron si tenía interés en seguir trabajando ahí. De 2001
a 2006 trabajé en la estación, dos años como su jefe.
Luego me fui un año sabático al New York Botanical
Garden, y al regresar me cambié al Departamento
de Botánica del Instituto de Biología en la Ciudad de
México, donde hay más investigadores residentes.

❖1

Hacer investigación implica la construcción
de una red: ¿qué ventajas tiene contar con saberes y contactos de otros países?
Hay investigación en redes y hay investigación individual. Hoy en día hay una tendencia de pensar que
las redes siempre son mejores, pero esto depende
mucho del tipo de investigación. Un taxónomo o
un matemático frecuentemente trabaja en forma
individual. En contraste, los estudios que dependen de equipo caro y bases de datos grandes con
frecuencia se llevan a cabo en redes. Sea como sea,
saberes y contactos de otros países siempre te abren
la mente y facilitan ver un problema desde diferentes ángulos.

CIENCIA UANL / AÑO 23, No.99 enero-febrero 2020

59

�CIENCIA DE FRONTERA

60

¿Cómo logró compaginar su trabajo académico con algunos proyectos grandes de vinculación para la sociedad?
Originalmente estudié Biología, pero después hice
un doctorado en Ciencias Forestales y Ambientales.
Las ciencias forestales son más de aplicación que la
Biología, la cual, en su origen, es una ciencia básica.
Desde mi incorporación al Instituto de Biología he
recibido solicitudes para atender asuntos que van
más allá de lo académico, por mi formación y porque me ha interesado la vinculación. Mi primer proyecto fue con Pemex, posteriormente con la Auditoria Superior de la Federación y en la última década
con la Conafor. Con Pemex trabajé en el diseño de
dos parques ecológicos cerca de Coatzacoalcos. Para
el Parque Ecológico “Jaguaroundi” nos encargamos
incluso su operación en los primeros tres años.
Para la Auditoria Superior de la Federación hicimos una revisión del Programa Pro-Árbol. En la
época del presidente Felipe Calderón se canalizaron recursos a comunidades con altos índices de
marginación para reforestar, mejorar los suelos y
cuidar el ambiente. Lo que nosotros evaluamos fue
el funcionamiento de los programas en el campo,
para lo cual visitamos los municipios más pobres de
México. A partir de ello encontramos que el programa tenía tres problemas: el primero, no hubo mucha investigación para la selección de las especies
y tampoco en la selección de las semillas para producir los árboles. El segundo problema se relaciona
con el ciclo de la naturaleza: se requiere reforestar

en la época de lluvias y no de sequía, pero la entrega de
los recursos y la burocracia no se adaptan a eso. Tercero,
no es recomendable restringir la duración de un proyecto
de reforestación a unos meses o quizá un año; más bien,
su duración debe ser de al menos tres años para incluir el
manejo forestal de las plántulas sembradas.
A pesar de lo anterior, encontramos algunos casos en
los cuales los resultados fueron buenos. El problema es
que muchos de estos proyectos son de iniciativas políticas a corto plazo, más enfocados a entregar dinero que en
lograr resultados a largo plazo. El gobierno actual inició el
programa Sembrando Vida, muy similar al que nosotros
evaluamos, que ni siquiera lo coordina la Conafor, sino
una secretaría que no tiene antecedentes en reforestar.
Otro reto de la reforestación en México es que existen
aproximadamente 3 mil especies nativas de árboles o
plantas arborescentes. Hay una gran diversidad de situaciones ambientales, con variación de suelo y clima. Entonces es recomendable probar primero una mezcla de
especies por uno o dos años, para ver cuáles prosperan en
un sitio particular. En una segunda fase se pueden seleccionar las especies que hayan funcionado mejor. Desafortunadamente, esta práctica se sigue muy poco.

❖1

¿Cuál sería, a su juicio, el reto más importante para hacer vinculación? ¿Qué problemas
supone?
Hay una fuerte demanda de la sociedad, ejercida
por los políticos, para que los académicos participen
en la solución de los problemas de la sociedad. En

COMISIÓN NACIONAL FORESTAL
CIENCIA UANL / AÑO 23, No.99 enero-febrero 2020

�contraste, en la academia hay una tendencia a evaluar el
desempeño casi exclusivamente por el número de artículos y de citas, lo que no es compatible con la vinculación.
En mi caso, el proyecto con Pemex fue contraproducente
para mi trayectoria, porque en lugar de producir artículos
había desarrollado y operado un parque ecológico para
la educación ambiental con hasta 20 mil visitantes en un
año. Las comisiones evaluadoras no consideraban que un
investigador debería dedicarse a eso. El nuevo esquema
del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) dice ahora,
muy claro, que para el área de Biología lo que sirve son los
artículos en revistas indexadas y en su caso las patentes.
Sin embargo, los proyectos de vinculación de una universidad pública tienen como resultado la redacción de informes técnicos. Así que como los informes técnicos no
son reconocidos en las evaluaciones académicas, no se
elaboran con cuidado, lo que resulta en una mala imagen
para la institución que los hace y en que los datos de los
informes son de poca relevancia. En resumen, la forma
de evaluación académica actual frena y hasta impide la
vinculación.
Por ejemplo, estamos haciendo un atlas de leguminosas arbóreas de México, que vamos a publicar electrónicamente en el Instituto de Biología. Sin embargo, el SNI
ya no toma en cuenta libros para el área de Biología y Química. El gran problema del SNI es que está pensado para
todas las instituciones de México, una situación que no
sucede en otros países, donde normalmente se incentiva
una diversidad de perfiles institucionales. Algunas instituciones están especializadas en aplicaciones y vinculación, mientras otras en investigación básica.
En México, bajo el esquema del SNI, todas las instituciones se miden bajo estándares muy similares, y el SNI
no es cualquier premio: ser miembro del SNI generalmente se maneja como un requisito para ser promovido
y recibir dinero para proyectos científicos. Una cosa que
me sorprende es que este esquema restringido se fortaleció todavía más en el actual gobierno, el cual, al menos
en el discurso, dice promover la solución de problemas
sociales.

CIENCIA UANL / AÑO 23, No.99 enero-febrero 2020

❖1

¿Cómo impactan los sistemas de evaluación
en el tipo de conocimiento que se produce?
Un investigador trabaja en sus líneas de investigación. Como universidad deberíamos abarcar todos
los campos, no sólo lo que es popular. Las líneas de
investigación deben plantearse más allá de coyunturas específicas y ser de largo aliento. Sin embargo,
el sistema de evaluación actual te recompensa por
trabajar en líneas populares, en las que el número
de científicos es más alto: los factores de impacto
de las revistas son más altos, las citas son más frecuentes y es más fácil formar un grupo, en el cual
los miembros se incluyen mutuamente como coautores, resultando así en más artículos por autor, en
revistas con mayor factor de impacto y con mayor
probabilidad de ser citados. Como ejemplo, compare un ecólogo trabajando sobre cambio climático
con un taxónomo trabajando sobre un raro grupo
de insectos. A ello se suma que según las nuevas reglas del SNI, un biólogo o químico ahora está obligado publicar en revistas con un factor de impacto de
por lo menos 0.5. Sin embargo, una revista con un
factor de impacto menor no necesariamente es una
mala revista. Además, la presión de publicar pronto
y de manera numerosa es contraria a la idea de hacer investigación a largo plazo con resultados maduros que están siendo probados. Hay que recordar
que una publicación es en el fondo un medio de comunicación y no un tipo de moneda.

❖1

¿Cómo aporta su trabajo en el Inventario
Nacional Forestal y de Suelos de México a la
conservación de las especies?
Por ley se tiene que hacer un inventario nacional
que se realiza en fases de cinco años, en más de
26 mil sitios de 1600 m2 cada uno en todo México.
Cada año se visita una quinta parte de los sitios,
de tal suerte que a los cinco años queden todos los
sitios visitados. Quienes los visitan, brigadas de
campo de las empresas que ganan la licitación hecha por Conafor, tienen como misión tomar una
serie de mediciones y colectar muestras botánicas.
Hace una década insistí mucho en la Conafor que,
habiendo 3 mil especies de árboles, estos brigadis-

61

�CIENCIA DE FRONTERA

o

tas no pueden conocer e identificar cada especie correctamente. Entonces empezaron a mandarnos al Herbario
Nacional de México en el Instituto de Biología ejemplares
de plantas, para que aquí los especialistas los identifiquen
y alrededor de 15% también se preparen para la colección
permanente. Hasta este año nos han enviado más de 45
mil ejemplares. Este proyecto es una buena combinación
entre investigación y vinculación, porque resultan datos
relevantes para su análisis, se enriquecen las colecciones
y la Conafor reporta bien las especies arbóreas existentes.

❖1
62

¿Qué le ha dado la UNAM al doctor Ricker, y
usted qué piensa que le ha dado a la UNAM?
La UNAM me ha dado mucha flexibilidad de trabajar en los temas de mi interés y con un horario flexible, aunque siempre luchando con el esquema de
evaluación. Me ha dado dos años sabáticos, uno en
EUA y otro en Suecia, una infraestructura estupenda, y hasta mi esposa que conocí en la UNAM. Lo
que yo le he dado a la UNAM es una forma de pensar científica en muchas discusiones con alumnos y
colegas, proyectos de vinculación visibles e incluso
con recursos para el mismo Instituto y la UNAM, así
como algunos artículos que yo considero que son
buenas contribuciones para atender problemas
reales.
Mi frustración ahí es que hoy en día cualquier
aportación se hunde un poco en un mar de artículos. La idea que hubo cuando yo era estudiante, de
que los artículos deberían discutirse para buscar retroalimentación, se ha perdido en gran parte. A veces me parece que la academia se centra mucho en
la producción de artículos y no en los aportes de la
investigación, en los hallazgos. Estamos trabajando
en el Instituto de Biología en un ajuste de los criterios de evaluación. Contribuir con nuevos criterios
de evaluación podría ser una aportación importante mía para la UNAM en el futuro.

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14. JNO .

CIENCIA UANL / AÑO 23, No.99 enero-febrero 2020

�Ciencia en breve

Vayamos a Marte por nuestra
salamandra interior
Alguna vez vimos, en clase de Biología, que algunos animales, como las
lagartijas, tienen la capacidad de generar una nueva cola cuando dejan la
suya para poder huir de los depredadores (algo que se conoce como autotomía caudal), y muchos pensamos,
¡wow!, eso sería genial si nosotros
los humanos lo pudiéramos hacer,
seríamos candidatos a ingresar a los
X-Men; aunque eso no está tan lejos
de ser posible, no hablo de pertenecer
al grupo del profesor Charles Xavier,
sino de generar nuevos miembros,
como sugiere un intrigante estudio
llevado a cabo por investigadores de
la Universidad de Duke, en Carolina
del Norte, el cual apunta que nuestra
especie guarda una capacidad oculta
para regenerar los cartílagos de nuestro cuerpo, un hallazgo que podría
cambiar para siempre el tratamiento
de lesiones en las articulaciones o, incluso, acabar con la artritis.
El cartílago es un tejido conjuntivo blanquecino, sólido, resistente y
elástico que reviste las articulaciones
y se añade a ciertos huesos para alargarlos, o bien forma parte de ciertos
órganos como las orejas y la nariz.
Pues bien, los especialistas del estudio
publicado en Science Advances, mencionan que “el cartílago de las articulaciones humanas puede repararse a
sí mismo mediante un proceso similar al utilizado por criaturas como las
salamandras y los peces cebra para
regenerar sus extremidades”. Te imaginas que esto se pudiera comprender
a profundidad, ¡traería avances como
poder regenerar tejidos articulares y

posiblemente extremidades humanas completas!
Hasta ahora se pensaba que los
cartílagos podían repararse solos,
pero en un rango muy pequeño, la
nueva investigación ha demostrado
que, en realidad, los humanos disponemos de un “interruptor oculto” que
es capaz de activar el crecimiento de
los cartílagos, tal como sucede en esos
animalitos que a veces nos causan
mucho miedo. Finalmente, los autores mencionan que los cartílagos en
los tobillos son más rápidos para regenerarse que, por ejemplo, los de las rodillas o los de la cadera. Pero más allá
de eso, esto es una buena noticia para
todos nosotros, imagínate, sería como
liberar nuestra salamandra interior.

Y ya que andamos con animalitos,
déjame platicarte de uno que no trepa ni repta, pero vive en una piña en
el fondo del mar, su cuerpo absorbe y
sin estallar, bueno, no es precisamente
Bob Esponja, pero sí es como él: una
esponja que vive en el fondo del mar.
Se trata de la esponja marina, esponja
de mar o porífero, algunos piensan que
es una planta, pero no, es un animalito
que sólo vive en medios acuáticos, no
posee movimiento y son uno de los
grupos más sencillos que existen, ya
que carecen de verdaderos tejidos.

CIENCIA UANL / AÑO 23, No.99 enero-febrero 2020

Pues bien, investigadores del Centro de Estudios Avanzados de Blanes
(CEAB-CSIC) han descubierto que las
esponjas marinas retiran cerca de 48
millones de toneladas de silicio al año
del mar, contribuyendo así de manera
importante a uno de los ciclos biogeoquímicos fundamentales del océano:
el de este elemento químico.
Hasta ahora se pensaba que eran
las diatomeas –una microalga– las
principales encargadas de modular
los niveles de silicio en el océano y de
mantener el ciclo en equilibrio, es decir, conseguir que la cantidad de silicio
disuelto que entra cada año en el océano sea equivalente a la que sale.
Se ha calculado que las esponjas,
el grupo de animales más antiguo del
planeta, sacan del océano unos 48 millones de toneladas de silicio cada año,
un proceso que sucede cuando, tras
la muerte de las esponjas, sus piezas
esqueléticas, que son microscópicas,
comienzan a ser enterradas en los sedimentos. El silicio es arrastrado al mar
por los ríos, donde es absorbido por las
diatomeas y las esponjas, que al morir
se sedimentan, quedando menos silicio biodisponible para otros organismos. El silicio sedimentado retorna
a la biósfera con la subducción y formación de montañas, de ahí se puede
obtener para la fabricación del vidrio
o utilizarlo en la industria electrónica
y computacional, también hay celdas
solares y es sabido que los microchips
tienen como base el silicio. De ahí la
importancia de este animalito y su lugar en el ciclo del silicio.

63

�CIENCIA EN BREVE

64

Siguiendo con los animalitos, quiero preguntarte ¿cómo te gustan los
huevos?, ¿estrellados, cocidos, batidos,
con papas, con chorizo, con jamón?, la
verdad es que son deliciosos en todas
sus variedades. Sabías que a muchas
personas les preocupa de dónde vienen, si son de granja o de campo, si son
de gallinas criadas en suelo o en jaula,
y que en Europa se obliga a distinguir
la procedencia de los huevos comercializados a través de los números 0,
1, 2 o 3, en una escala que va desde los
obtenidos a partir de gallinas con alimentación ecológica y criadas al aire
libre hasta los procedentes de aves enjauladas.
Pero sí, es difícil determinar si los
huevos realmente son lo que dice
en la etiqueta. Hasta la fecha, ningún
método permitía saber en un único
análisis a cuál de las cuatro tipologías
pertenecían. Sin embargo, una investigación desarrollada en la Universidad
de Santiago de Compostela (USC), ha
permitido obtener un test que, con una
fiabilidad de 100%, hace posible distinguir entre los cuatro tipos de huevo en
un único procedimiento. La clave ha
sido concentrar el análisis en la composición de la yema, partiendo de la
hipótesis de que la alimentación de la
gallina y su grado de movilidad y actividad física iban a tener una traducción
directa en esta variable.
Así, con el uso de un espectofotómetro se obtiene el espectro ultravio-

leta visible NIR (infrarrojo cercano)
asociado a cada composición. Esta
tecnología representa una inversión
en equipo y un gasto pequeño en reactivos consumibles, pero podría resultar de interés tanto para la inspección
alimentaria como para la industria, en
la vigilancia de su competencia.
Los cuatro tipos de huevos según el
método de cría son: 3. gallinas criadas
en jaula, 2. gallinas criadas en suelo (no
están encerradas en jaulas, pero tampoco tienen acceso al aire libre, deambulan en los graneros), 1. gallinas camperas (sí tienen acceso al aire libre) y 0.
gallinas de producción ecológica. De
esta manera podremos estar seguros
de que lo que consumimos es lo que
queremos, porque a final de cuentas,
como decía mi abuelita, el huevo de
rancho es mejor y más grande, aunque
algunos siempre dirán que sabe mejor
el huevo de una gallina feliz.

Y es que los huevos y la gallina
siempre han sido tema de debate, o tú
no te has preguntado qué fue primero ¿el huevo o la gallina?, ah verdad.
Otra cosa que ha ocupado al ser humano desde hace mucho tiempo es
la necesidad de buscar vida en otros
planetas, y ninguno se nos ha hecho
tan interesante como el denominado
planeta rojo: Marte. La búsqueda de
cualquier tipo de vida en ese planeta
ha sido una prioridad para las principales agencias espaciales desde hace
varios años. Aunque no se han en-

contrado las bellas ciudades abandonadas y en silencio sepulcral como las
que relata Bradbury en sus Crónicas,
por lo que queda descartada la posibilidad de que civilizaciones inteligentes vivan allí. Ahora los científicos
debaten acerca de si en aquel mundo
donde las temperaturas oscilan entre
20 grados en el ecuador en el verano
marciano y los -140 grados en las noches de invierno en los polos –donde
se ha comprobado que hay agua– algún tipo de ser puede llegar a subsistir.
Lo más interesante es que la pista que
más les acerca a ese soñado “sí” es la
existencia de metano en el aire.
Y es que, en el Tierra, ese gas lo generan los seres vivos, normalmente
por la descomposición de la materia
orgánica, aunque también existen
microorganismos, llamados metanógenos, que prosperan en lugares en
los que el oxígeno escasea y producen
este gas. Si bien se han encontrado
trazas de este gas en el aire marciano,
no se trata de cantidades suficientes
como para que puedan significar una
prueba irrefutable de la existencia de
vida. Sin embargo, hace unas semanas The New York Times publicó que
el rover Curiosity habría descubierto
21 partes por billón de metano, lo que
significa unas tres veces más que la
vez en la que más se detectó este gas
en la atmósfera marciana.
La NASA no lo ha confirmado y
los científicos aún debaten acerca de
las mediciones, que se estarían repitiendo con más exhaustividad durante estos días. Pero espérense, no
suelten los cohetes todavía, aquí viene
el quitarrisa: que haya metano no es
señal inequívoca de vida, los expertos
han demostrado que existen reaccio-

CIENCIA UANL / AÑO 23, No.99 enero-febrero 2020

�nes geotérmicas que pueden generar
metano sin que organismos vivos
participen en el proceso. En este caso,
el proceso es mucho más lento, por lo
que se trataría de depósitos muy antiguos que se están liberando a través
de las grietas del suelo marciano.
Como sea, se cree que puede haber microorganismos vivos en Marte,
y los científicos especulan con que
éstos podrían haberse trasladado bajo
tierra para mantener su ecosistema.
De ser ciertas estas informaciones,
parece que el debate sobre la posible
existencia de vida en Marte aún tendrá muchos nuevos capítulos por delante, y como dicen por ahí, esto se va
a poner bueno.

Como buena es la idea de inventar una máquina que lea el pensamiento, no te rías, no es la máquina
que el Doc trataba de probar con
Marty McFly en la saga de Volver al
futuro cuando éste llegó a su casa
del pasado luego de que el Doc fuera atacado por los terroristas libios
en el presente. No, este invento busca devolver la voz a tantas personas
que han sufrido devastadores accidentes cerebrovasculares, trastornos neurológicos e incluso cáncer
que ahora dependen de dispositivos
semejantes al que usaba Stephen
Hawking para contactar con el mundo que los rodea. Estas tecnologías
pueden resultar de gran ayuda, pero

son mucho más lentas que la velocidad normal del habla humana,
generalmente permiten emitir ocho
palabras por minuto, lo que está
muy lejos de la comunicación fluida
natural, con unas 150 palabras por
minuto como promedio, o más si
eres de esos alumnos para los cuales
los maestros usaban un sellito con
la figura de un periquito y una nota
que decía: “habla mucho en clase”.
Al respecto, científicos de la Universidad de California, en San Francisco, y la de Emory, en Atlanta, han
desarrollado una nueva interfaz
cerebro-ordenador capaz de reproducir frases enteras directamente
del pensamiento. Y todo gracias a
algo que han denominado “deep
learning” (aprendizaje profundo),
el sofisticado campo de inteligencia
artificial que imita la manera en que
aprende el cerebro humano. De hecho, no es la primera vez que se da a
conocer una máquina para “leer la
mente” con una tecnología similar,
pero las anteriores sólo han logrado
captar palabras monosilábicas sueltas.
Este nuevo invento posee un decodificador que puede transformar
la actividad cerebral en lenguaje utilizando las señales neuronales que
controlan los labios, la lengua, la laringe y la mandíbula. Claro, aún no
es perfecto ni funciona al 100 (como
dicen en mi barrio), pero es un gran
avance para que todos aquéllos que
ahora no pueden, en un futuro no
muy lejano puedan decir lo que están pensando.

CIENCIA UANL / AÑO 23, No.99 enero-febrero 2020

Y ya que hablamos del cerebro,
quiero preguntarte, ¿qué tan bueno
eres para hacer amigos? Porque hay
gente que apenas llega a un lugar y
ya tiene como 20 amigos, todos acabados de conocer, por el contrario,
hay quien pasa 30 años en un lugar,
y no es amigo de nadie. Y es que ciertamente puede ser fácil hacer amigos
con personas que presentan rasgos
similares a los nuestros, como la
edad, el género o la etnia, entre otros
factores. Pero eso no es lo único que
comparten los amigos (el lonche, la
ropa y otras cosas también, bueno
eso es broma). Cuando tenemos un
amigo, nuestro cerebro también parece responder de forma parecida
a la hora de percibir e interpretar el
mundo, esto según un estudio de la
Universidad de Darmouth (EE. UU.)
que aparece en la revista Nature
Communications.
El enfoque es precisamente ése:
ver cómo los cerebros de amigos
reaccionan de forma similar. Y es
interesante porque los resultados
revelan que, dentro de un grupo
de personas del mismo entorno, se
puede predecir quiénes son amigos
y, además, qué tan amigos son, simplemente observando su respuesta
neuronal frente a una serie de videos
(órale, y nosotros pensando en que
eso se sabía si aparecían en todas las
selfies juntos).

65

�CIENCIA EN BREVE

66

En realidad, se trata de un ejercicio en el que las personas ven los
videos, y es común que reaccionen
de manera similar a aquéllos que son
sus amigos (se ríen de lo mismo, lloran con la misma escena, o les trae
un recuerdo que vivieron juntos), de
hecho, siempre nos pasa que, con los
más cercanos, sin decirnos una palabra, sabemos qué es lo que quieren o
cómo van a responder ante una situación, lo que no nos pasa con gente
que no es cercana a nosotros. Es decir, es lo que entre nuestro grupo de
cuates conocemos como estar en el
mismo canal.
La investigación no termina ahí,
pues ahora los científicos se preguntan si ¿tendemos a ser amigos de las
personas que ven el mundo como
nosotros, o bien nos volvemos más
similares después de hacernos sus
amigos, o tal vez ocurran las dos cosas al mismo tiempo? Eso lo sabremos más adelante.

Lo que sí sabemos es que andando con los amigos no falta que nos
sucedan cosas como cortes, rasguños, ampollas, quemaduras… bueno, siendo sinceros, a muchos nos
ocurren hasta cuando estamos sentados sin hacer absolutamente nada,
porque muchos presentamos lo que
la Doctora Juguetes diagnosticaría
como un severo caso de accidentitis. Y es que hay muchas formas en
las que nuestra piel puede resultar

dañada, pero para todas ellas siempre habrá una bandita que lo único
que hace es remojarnos la herida y
prolongar el tiempo para que ésta
sane, porque ni quita el dolor, ni evita la humedad, es más, ni siquiera se
mantiene por mucho tiempo en su
lugar.
Pero eso se acabó (espero se escuchen muchos aplausos), porque un
equipo de investigadores de distintas universidades estadounidenses
ha desarrollado un nuevo sistema
de super banditas para acelerar la
cicatrización de heridas basado en
hidrogeles sensibles al calor que son
mecánicamente activos, elásticos,
resistentes y antimicrobianos (más
aplausos). Y los han denominado
adhesivos activos (AAD), bueno, ya
pensaremos en un mejor nombre.
Lo que sí es interesante es que
esta tecnología tiene el potencial de
ser utilizada no sólo para lesiones
superficiales, sino también para heridas crónicas como úlceras diabéticas. Estas nuevas banditas pueden
cerrar heridas (excepto las que te
provocó tu ex) significativamente
más rápido que otros métodos (bueno, está por verse si son más eficaces
que los besos y la salivita de mamá)
y prevenir el crecimiento bacteriano
sin necesidad de ningún dispositivo
o estímulo adicional.
Estas banditas ya han probado
su eficiencia en el laboratorio con
muy buenos resultados, esperamos
pronto poder tenerlas en el mercado,
claro, como siempre, las preferimos
con diseños de nuestros personajes
o de nuestro equipo favorito, ¿o me
equivoco?

Y ya que mencioné equipo favorito, en mi ciudad el futbol soccer es
un estilo de vida, la gente se apasiona,
comenta, debate, se pelea, vive, sueña,
come y canta futbol. Y uno pensaría
que esos temas son para gente sin estudio, o que la ciencia no se ocupa de
ellos, pero nada más alejado de la realidad. Porque déjame decirte que un estudio realizado por investigadores de la
Facultad de Ciencias del Deporte de la
Universidad de Granada (UGR) (España) ha revelado que cuando un equipo
va ganando por al menos dos goles durante un partido de futbol (aclaramos
esto porque también hay marcadores
globales en las denominadas series
de visita recíproca), suele aumentar la
efectividad de sus estilos directo, contraataque, mantenimiento y centros (y
no, los especialistas no estaban liderados por el joven Sheldon Cooper).
El objetivo del estudio, que publica la revista International Journal of
Sports Science&amp; Coaching, fue evaluar la efectividad de los estilos de juego
en futbol, teniendo también en cuenta
variables de contexto en un partido
como el marcador (ir ganando, perdiendo o empatando), jugar de local o
visitante, y el nivel del equipo rival.

CIENCIA UANL / AÑO 23, No.99 enero-febrero 2020

�Para ello, los investigadores de la
UGR observaron miles de jugadas y
se familiarizaron con los diferentes
estilos de juego (directo, contraataque,
mantenimiento, construcción, amenaza continua, ritmo rápido, centros y
presión alta), y llegaron a la conclusión
general, aunque con un efecto pequeño, de que la efectividad de los estilos
directo, contraataque, mantenimiento
y centros, incrementaba cuando los
equipos ganaban por dos goles o más.

celulares no dejan nada bueno, es más,
dicen que aíslan a las personas, pero
no todos son malos. Está bien, y eso
qué tiene que ver con deportes si la
mayoría de las veces nos la pasamos
en el sillón o en la cama con el riesgo
inminente de que el equipo se nos
caiga en la cara. Pues, la verdad, tiene
mucha relación, porque hay un juego
en especial que tiene que ver con salir a
la calle y relacionarse con otros jugadores: Pokémon Go.

¿Y para qué sirve eso?, me dirás,
puede ser una fuente de información
adicional en los cuerpos técnicos de
los equipos para tomar decisiones en
los partidos y entrenamientos. Además, el análisis de los estilos de juego
y su efectividad puede realizarse para
un equipo en concreto y comprobar
cómo se comporta ante determinadas
circunstancias de juego. También se
puede comparar el rendimiento de diferentes equipos y ver si unos equipos
son más efectivos que otros utilizando
determinados estilos de juego. De esta
forma se podría ver si un equipo, utilizando un estilo de juego concreto, es
más efectivo utilizándolo que sus rivales. O en última instancia, si conviene
apostar o no nuestra cabellera contra
el acérrimo rival de la ciudad, después
de saber esto, tal vez lo pensemos dos
veces.

Mientras lo ves en tu equipo, aparecen calles y plazas y en ellas monstruos
virtuales que este juego de realidad
aumentada te invita a cazar. Lo puedes
hacer solo, pero hay monstruos tan
fuertes que sólo puedes atraparlos si a
tu lado hay una veintena de jugadores.
El juego es muy popular y en casi todo
el mundo se han dado encuentros fugaces entre desconocidos que llegan,
luego de haber caminado una hora,
a un lugar para capturar juntos un
monstruo virtual.

Hablando de deportes, muchas
personas creen que los juegos en los

Todo esto empezó con la experiencia de un profesor de los Estudios de

Y tú pensarás: “están chavos, se les
hace fácil”, pues no, en Badalona (una
ciudad de Barcelona, España), el juego
mueve cerca de un millar de personas,
y aquí viene lo bueno, entre ellos hay
jubilados y jubiladas a quienes algunos
trabajadores sociales sanitarios de esta
zona les han llegado a recomendar
que prueben esta actividad. El objetivo
es que salgan más de casa, caminen un
buen rato y se relacionen más y mejor
con sus nietos o con otros aficionados
a cazar pokemones, una nueva receta
del siglo XXI para combatir la soledad
y el sedentarismo entre los abuelos y
abuelas.

CIENCIA UANL / AÑO 23, No.99 enero-febrero 2020

Informática, Multimedia y Telecomunicación de la Universitat Oberta de
Catalunya (UOC) y director de Innovación, Investigación y Tecnologías de
la Información de Badalona Servicios
Asistenciales (BSA), que ofrece atención sociosanitaria, especializada y de
salud mental.
Él y un grupo de investigadores
de Open Evidence de la UOC, llevan
a cabo un estudio a partir de los datos
anónimos de un chat que crearon para
organizar los encuentros en Badalona,
en el que hay personas de todas las edades. Además de ver quién atrapa más y
a los mejores pokemones, los especialistas esperan saber cuánto caminan
cada día las personas con motivo del
juego, el número de veces que se encuentran con alguien o cómo son las
redes de relaciones que se establecen.
De hecho, este juego ya había sido
motivo de estudio, como el que llevó
a cabo la Universidad Duke de Estados Unidos, el cual demostró que este
videojuego fomenta el ejercicio físico,
pues los participantes de ese estudio
aumentaron en promedio casi 2,000
pasos diarios las distancias que recorrían desde que comenzaron. Así que
la próxima vez que tu mamá te regañe
por jugar Pokémon, invítala, atraparlos
es la prueba, entrenarlos el ideal, tal vez
ella también entienda “su poder interior”.

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�CIENCIA EN BREVE

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Aunque para lo que verdaderamente se necesita poder y valor es
para soportar las inyecciones, quizá
la mayor prueba de valentía a la que
muchos se han visto sometidos. Y es
que la verdad, muchas enfermeras y
doctores hacen que el piquete te duela
por meses, aun después de que ya sanaste de la enfermedad por la cual te
inyectaron.
De hecho, el mayor miedo de los
niños cuando les dicen “vamos al
doctor”, es que llegando el galeno los
reciba con una jeringa en la mano,
lista para ser descargada en las pobres
posaderitas del pequeño. Está bien, lo
acepto, ese también es el mayor miedo de muchos adultos que prefieren
traer los mocos, la fiebre y el dolor
por varias semanas, a enfrentarse a
la aguja hipodérmica. Pero ese sufrimiento está cerca de llegar a su fin,
porque unos investigadores han hallado una molécula que, al disolverse
en agua, produce unas vesículas que
sirven para transportar cualquier
tipo de medicamentos por vía oral o
a través de la piel mediante parches.
Conservan inalterables los fármacos
que llevan, los protegen de los jugos
gástricos y los depositan en las células
del organismo. Las pruebas realizadas
hasta ahora, con insulina y un antitumoral, en ratones, han tenido resultados exitosos.

Las vesículas son microscópicas y
constituyen un tipo de sistemas que se
asemejan a “vehículos” de transporte
capaces de llevar en su interior las
moléculas de insulina u otro fármaco.
Los resultados preliminares sorprendieron gratamente a los investigadores universitarios (y a nosotros mucho más), pues estaban a las puertas
de un hallazgo trascendente: lograr
que una vesícula, que puede transportar una sustancia terapéutica como la
insulina, resistiera el entorno agresivo
del estómago. Esto es algo que hasta
ahora nadie había podido conseguir,
por eso, muchos de los medicamentos que hoy se encuentran en el mercado no tienen otra vía de aplicación
más que por inyección.
Ya se habían encontrado sistemas
parecidos, capaces de resistir el paso

por el estómago, pero esa resistencia
generaba una rigidez que impedía
liberar el medicamento, por eso no
eran alternativas terapéuticas. El descubrimiento realizado en la Universidad Nacional de Río Cuarto superó
esas barreras. ¿Qué quiere decir esto?
Que la vesícula, como repartidor de
pizzería, cargada con insulina, puede
superar todas las barreras del tracto
gastrointestinal, es absorbida a través
del intestino, llega hasta la célula y es
capaz de entregar el medicamento. Ni
más ni menos: cumple exitosamente
las funciones que tiene que cumplir.
Claro, a esto todavía le falta mucho, pero es un gran avance, y si para
nosotros genera felicidad y algarabía,
imagínate para las personas que tienen que inyectarse insulina varias
veces al día.

Las temidas inyecciones que tanto
rechazo generan entre niños y adultos podrían convertirse en un efímero
recuerdo (ovaciones y cánticos aquí).
El hallazgo inédito de científicos de la
Universidad Nacional de Río Cuarto
promete un cambio sin precedentes
en el tratamiento de enfermedades
crónicas, como la diabetes o el cáncer.
CIENCIA UANL / AÑO 23, No.99 enero-febrero 2020

�Colaboradores

COLABORADORES
Carmen Zepeda Gómez
Bióloga, maestra en Ciencias y doctora en Ciencias Ambientales.
Coordinadora de la Licenciatura en Biología en la UAEMéx. Sus líneas de investigación son la Biología y la Biotecnología de recursos
naturales. Cuenta con perfil Prodep. Miembro del Cuerpo Académico de Biología y Biotecnología de Recursos Naturales y del SNI,
nivel I.
Criseida Alhelí Sáenz Pérez
Ingeniera agrónoma especialista en Fitotecnia por la UACh. Maestra en Ciencias de la Productividad Frutícola por la UACH. Estudiante del Doctorado en Ciencias, con especialidad en Sistemas
Agropecuarios y Medio Ambiente, de la UAT.
Cristina Burrola Aguilar
Bióloga, maestra en Ciencias del Agua y doctora en Ciencias Ambientales. Coordinadora del Centro de Investigación en Recursos
Bióticos-UAEMéx. Sus líneas de investigación son la Biología y la
Biotecnología de recursos naturales. Cuenta con perfil Prodep.
Miembro del Cuerpo Académico de Biología y Biotecnología de Recursos Naturales y del SNI, nivel I.
Eduardo Osorio-Hernández
Doctor en Ciencias, con especialidad en Fitosanidad y Fitopatología, por el Colegio de Posgraduados. Profesor-investigador de la
UAT. Especialista en fitopatología y microbiología de suelos. Candidato al SNI.
Efraín Neri Ramírez
Licenciado en Ingeniería Ambiental por la BUAP. Maestro en Estrategias para el Desarrollo Agrícola Regional y doctor en Hidrociencias por el Colegio de Postgraduados. Profesor de tiempo completo
en la FIyC-UAT.
Jaime F. García
Ingeniero agrónomo por el Instituto Tecnológico Agropecuario.
Maestro en Ciencias por la UAT. Doctor en Ciencias por la UANL. Su
línea de investigación es el efecto de la sequía sobre los ecosistemas
del noreste de México.
Juan Carlos Pérez Villamares
Biólogo, maestro en Ciencias Agropecuarias y Recursos Naturales.
Alumno del Doctorado en Ciencias Agropecuarias y Recursos Naturales de la UAEMéx.

Luis Eduardo Tamayo Ruiz
Licenciado en Ingeniería en Desarrollo Sustentable por la UniCACh. Estudiante de la Maestría en Ciencias, con especialidad en
Sistemas Agropecuarios y Medio Ambiente, en la UAT.
Luis Enrique Gómez Vanegas
Licenciado en Letras Hispánicas por la UANL. Diplomado en periodismo científico por la FCC-UANL. Autor del libro Soledades. Corrector de la revista Ciencia UANL y de Entorno Universitario, de la
Preparatoria 16-UANL.
María Josefa Santos Corral
Doctora en antropología social. Su área de especialidad se relaciona con los problemas sociales de transferencia de conocimientos,
dentro de las líneas de tecnología y cultura y estudios sociales de la
innovación.
Melissa del Carmen Martínez Torres
Licenciada en Letras Hispánicas por la UANL. Consejera distrital en
el INE. Coeditora de la revista Ciencia UANL.
Óscar Luis Briones Villarreal
Licenciado en Biología por la UANL. Doctor en Ecología por la
UNAM. Investigador titular en el Instituto de Ecología, A.C. (sede
Xalapa). Sus líneas de investigación son la fisiología ecológica de
plantas vasculares y los procesos ecosistémicos. Coordinador del
Comité Científico Ecosistemas Terrestres del Programa Mexicano
del Carbono, A.C. Delegado regional de la Sociedad Botánica de México, A.C. Miembro del SNI, nivel I.
Patricio Rivera Ortiz
Doctor en Ciencias por el Colegio de Posgraduados y la UAT. Diplomado en Química analítica ambiental por la UNAM. Profesor-investigador y coordinador de la Central de Laboratorios en la
FIyC-UAT.
Pedro César Cantú-Martínez
Doctor en Ciencias Biológicas. Trabaja en la FCB-UANL y participa
en el IINSO-UANL. Su área de interés profesional se refiere a aspectos sobre la calidad de vida e indicadores de sustentabilidad ambiental. Fundador de la revista Salud Pública y Nutrición (RESPyN).
Miembro del Comité Editorial de Artemisa del Centro de Información para Decisiones en Salud Pública de México.
Sarahí Rubio Tinajero
Maestra en Ciencias, con especialidad en Sistemas Agropecuarios y
Medio Ambiente, por la UAT.

CIENCIA UANL / AÑO 23, No.99 enero-febrero 2020

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�Lineamientos de colaboración
Ciencia UANL
La revista Ciencia UANL tiene como propósito difundir y divulgar la producción científica, tecnológica y de conocimiento en los ámbitos académico, científico, tecnológico, social y empresarial. En sus páginas se presentan avances de investigación científica, desarrollo tecnológico y artículos
de divulgación en cualquiera de las siguientes áreas: ciencias exactas, ciencias de la salud, ciencias agropecuarias, ciencias naturales, humanidades,
ciencias sociales, ingeniería y tecnología y ciencias de la tierra. Asimismo,
se incluyen artículos de difusión sobre temas diversos que van de las ciencias naturales y exactas a las ciencias sociales y las humanidades. Las colaboraciones deberán estar escritas en un lenguaje claro, didáctico y accesible, correspondiente al público objetivo; no se aceptarán trabajos que no
cumplan con los criterios y lineamientos indicados, según sea el caso se
deben seguir los siguientes criterios editoriales.

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Criterios editoriales (difusión)
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Sólo se aceptan artículos originales, entendiendo por ello que el contenido sea producto del trabajo directo
y que una versión similar no se haya publicado o enviado a otras revistas.
Se aceptarán artículos con un máximo de cinco autores, en caso de excederse se analizará si corresponde
con el esfuerzo detectado en la investigación.
El artículo debe ofrecer una panorámica clara del campo temático.
Debe considerarse la experiencia nacional y local, si la hubiera.
No se aceptan reportes de mediciones. Los artículos deben contener la presentación de resultados de medición
y su comparación, también deben presentar un análisis detallado de los mismos, un desarrollo metodológico original, una manipulación nueva de la materia o ser de gran impacto y novedad social.
Sólo se aceptan modelos matemáticos si son validados experimentalmente por el autor.
No se aceptarán trabajos basados en encuestas de opinión o entrevistas, a menos que aunadas a ellas se
realicen mediciones y se efectúe un análisis de correlación para su validación.
Para su consideración editorial, el autor deberá enviar el artículo vía electrónica en formato .doc de Word,
así como el material gráfico (máximo cinco figuras, incluyendo tablas), fichas biográficas de cada autor de
máximo 100 palabras y carta firmada por todos los autores (formato en página web) que certifique la origi-		
nalidad del artículo y cedan derechos de autor a favor de la UANL.
Los originales deberán tener una extensión máxima de cinco páginas (incluyendo figuras y tablas).
Se incluirá un resumen en inglés y español, no mayor de 100 palabras, incluir cinco palabras clave.
Las referencias se deberá utilizar el formato Harvard para citación.
Material gráfico incluye figuras, imágenes y tablas, todas las imágenes deberán ser de al menos 300 DPI.

CIENCIA UANL / AÑO 23, No.99 enero-febrero 2020

�Criterios editoriales (divulgación)
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Sólo se reciben para su publicación materiales originales e inéditos. Los autores, al enviar su trabajo, deberán
manifestar que es original y que no ha sido postulado en otra publicación.
Se aceptarán artículos con un máximo de tres autores.
Los contenidos científicos y técnicos tienen que ser conceptualmente correctos y presentados de una manera
original y creativa.
Todos los trabajos deberán ser de carácter académico. Se debe buscar que tengan un interés que rebase los
límites de una institución o programa particular.
Tendrán siempre preferencia los artículos que versen sobre temas relacionados con el objetivo, cobertura
temática o lectores a los que se dirige la revista.
Para su mejor manejo y lectura, cada artículo debe incluir una introducción al tema, posteriormente desarrollarlo y finalmente plantear conclusiones. Se recomienda sugerir bibliografía breve, para dar al lector
posibilidad de profundizar en el tema. El formato no maneja notas a pie de página.
Las referencias no deben extenderse innecesariamente, por lo que sólo se incluirán las referencias citadas
en el texto.
Los artículos deberán tener una extensión máxima de cinco cuartillas y una mínima de tres, incluyendo
tablas, figuras y bibliografía. En casos excepcionales, se podrá concertar con el editor responsable de Ciencia
UANL una extensión superior, la cual será sometida a la aprobación del Consejo Editorial.
Las figuras, dibujos, fotografías o imágenes digitales deberán ser de al menos 300 DPI.
En el caso de una reseña para nuestra sección Al pie de la letra, la extensión máxima será de dos cuartillas,
deberá incluir la ficha bibliográfica completa, una imagen de la portada del libro, por la naturaleza de la
sección no se aceptan referencias.
El artículo deberá contener claramente los siguientes datos en la primera cuartilla: título del trabajo, autor(es),
institución y departamento de adscripción laboral (en el caso de estudiantes sin adscripción laboral, referir
la institución donde realizan sus estudios), dirección de correo electrónico para contacto.

*Nota importante: todas las colaboraciones, sin excepción, serán evaluadas. Todos los textos son sometidos a revisión
y los editores no se obligan a publicarlos sólo por recibirlos. Una vez aprobados, los autores aceptan la corrección de
textos y la revisión de estilo para mantener criterios de uniformidad de la revista.

Todos los artículos deberán remitirse a la dirección de correo:
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Revista Ciencia UANL. Dirección de Investigación, Av. Manuel L. Barragán, Col. Hogares
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Para cualquier comentario o duda estamos a disposición de los interesados en:
Tel: (5281)8329-4236. http://www.cienciauanl.uanl.mx/
CIENCIA UANL / AÑO 23, No.99 enero-febrero 2020

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          <name>Spatial Coverage</name>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Aloe vera</name>
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      <name>Carbono y desiertos</name>
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