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                  <text>��l\DICE GENERAL
Volúmenes I - IV, Números 1 - 12,
agosto de 1982 - abril de 1986.

-----------

ENSAYO
I. literatura / Lingüística
fO«DO ~VfMl"Olla

Barahona, Rosaura: El guión cinematográfico y la literatura (5)
Bouché, Claude: La crítica literaria materialista en Francia. Tr. de Horacio Salazar Herrera (4)
Coseriu, Eugenio: La lingüística del texto como hermenéutica literaria (1)
Dagut, M. B.: ·Pueden traducirse las metáforas? (8)
Díaz Castillo, Aoberto: Lo esencial en el concepto de arte popular (6)
Jiménez de Báez, lvette: Una alternativa crítica para una sociología de la literatura (4)
Mijares, Silvia: Antonieta Rivas Mercado: mujer, artista, mecenas (2)
Monsiváis. Carlos: Del muralismo al ballet folclórico (3)
Pérez Gutiérrez, Leticia: Pervivencia del teatro espai'lol en escenarios mexicanos (12)
Pérez Martínez, Herón: En tomo al pensamiento barthesiano (1)
- : La sociolingüística en busca de su identidad epistemológica (4)
- : La intraductibilidad textual como problema hermenéutico (8)
Perus, Fran&lt;:oise: Sociologismo y formalismo en la literatura (1)
Sada ViUarreal, Marcelo: Actualidad de la metáfora (9)
Sandoval, Rubén: Lenguaje y teatro universitario (12)
Schmidhuber, Guillenno: Teatro mexicano contemporáneo (10-11)
- : Dramaturgia; arte y riesgo (12)
Todorov, Tzvetan: La noción de literatura. Tr. de Herón Pérez Martínez (12)
Wills, Wolfram: La traductología. Tr. de Martha Bander y Herón Pérez Martínez (8)

2. Filoso/ía / Ciencias sociales
Aranguren, Joeé Luis: Todos son heterodoxias (6)
Claudín Fernando: Teoría de la revolución (6)
Contreras Ramos. Manuel: El complejo de Edipo en la teoría de Lacan (12)
Herrera, Leticia: Análisis de un mito·cora (8)
Hierro, Graciela: El Leviathán, Hobbes y la obligación moral (3)
Infante, Joeé María: La tecnología en la metodología de las ciencias sociales (3)
- : Notas para el deslinde de las ciencias sociales (7)
Mendirichaga, Joeé Roberto: La estética de Vasconcelos como aportación filosófica sin más (2)
Morales, Cesáreo: ¿Qué hay con la filosofía? (4)
Palacios Hemández, Benjamín: Por Grarnsci (1)
Ramírez, Santiago: ·Ciencia o ideol~ía? (2)
Sacristán, Manuel: ¿6ué Marx se leera en el siglo XXI? (6)
Sánchez Vázquez, Adolfo: Las ciencias sociales y la enseñanza de la filosofía (4)
- : Pensar bien para vivir mejor (8)
Savater, Femando: Las relaciones con los libertarios (6)
Sweezy, Paul M.: La revolución permanente (6)
Vargas Lozano, Gabriel: Ideología y ciencias sociales (1, 2)

•I

1 { )

•••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••

�CREACION
CRITICA LITERARIA
J. Poe&amp;ía

Andrade, Eugenio de: Dos remas. Tr. de Margarito Cuéllar (10.11)
Boccanera, Jorge: Exilio (6
Broch, Hermano: Para pensar en la fuga Tr. de Miguel Covarruhias (12)
Cantú de la Gana, Jorie: Movilu anima (10.11)
Carlos, Antonino: Poemas (l)
C:Opani, María: Apuntes para un largometraje (2)
C:Ordero, Sergio: Re/vision de la infancia (12)
Covarrubias, Miguel: Es cristal su monumento (4)
Cuadra, Pablo Antonio: Eljocote (4)
Cuéllar, Margarito: Poema (5)
Darwish, Mahmud: Orgullo y furia Tr. de Ahraham Nuncio (l)
Enzesberger, Hans Mag1111B: Karl Heinrich Marx. Tr. de Horacio Salazar Herrera (3)
García, María Cristina: Plagios (12)
García, Nelva Alicia: Poemas (10-11)
García Valdés: Alfredo: Poemas (4)
Garza Mercado, Ario: Prefacio (4)
González, Juan Francisco: Tres poemas mínimos (10-11)
Huerta, Andrés: Dos poemas (9)
Joyce, James: El santo oficio. Tr. de Horacio Salazar Herrera (2)
Langagne, Eduardo: Poemas (l)
Lugo, José María; Poemas (7)
Maluy Mijares, Lucía: Poemas (6)
Mandujano Guzmán, Jorge: Para peinar a una mujer blanca (3)
Martínez Sáenz, Ramón: Poema (4)
Meléndez, Guillermo: Estirpe de Leda (l)
Morejón, Nancy: Poemas (12)
Novaceanu, Darío: Mucho más tarde (7)
Noyola, Samuel: Sefiora del fuego (7)
Ortega, Arturo: Dos poemas (2)
Pérez Martínez, Herón: Siluetas (5)
Pisanty, Julieta: Poemas (7)
Rangel Domene, Ernesto: Si no hay amor (12)
Reyes Martínez, Alfonso: Poemas (7)
Roble, María del: Entre mis manos (9)
Ruiz, José Jairne: De la lógica como absurda forma de en la mente limhar el moho (9)
Salazar, Humberto: Poemas (3)
Salazar Ortiz, Horacio: Canción tardía para Marilyn Monroe (8)
Sexton, Anne: Remando. Tr. de Humberto Salazar (5)
Stoyanov, Rumen: Imitación de León Felipe. Tr. de Eduardo ~ e (8)
Supervielle, Jules: Sed buenos con el poeta. Tr. de Miguel Covarrubias (10-ll)
Villalobos, Jorge: Evidencia (8)
Villarreal, José Javier: Poemas (3)
Yáfiez, Ricardo: Cabeza romana (5)
Zambrano, Eduardo: Desde la piedra (6)
Zamora, Daisy: Para mi abuelo Vicente (9)
2 Prosa poética

Basabe, Heidi: Sobre educación sexual y otras ensefianzas (10.11)
Collado, Gloria: Textos de amantes (7)
Villarreal, Minerva Margarita: Poemas (5)

3. Narración
Hinojosa, Mario Anteo: Esa cosa peligrosa que es la prisa (10.11)
Hülsz, Leticia: Obsesión azul cristal (12)
León, Jesús de: Dos cuentos (5)
Quift.ónez, Isabel: Agujero (12)

C:Oml, Delia M.: Alfonso Reyes, Luis Leal y la lealtad a la cultura (12)
Flores, Clara Eugenia: Partes de teatro (2)
Galván, Delia V.: Andamo, huyendo Lola; madres e hijas perseguidas (10.11)
Hinojol!II, Mario Anteo: Monsieur Valéry (12)
Mejía Sánchez, Ernesto: Tres textos sobre Neruda (6) •
Meneses, Vidaluz: La literatura infantil en Nicaragua (9)
Villarreal, Minerva Margarita: Elena Garro y sus testimonios (3)

CRONICA / ENTREVISTA/ REPORTAJE

Arredondo, Carlos: Límites y contingencias: entrevista a Tomás Segovia (7)
Cerutti, Mario: Josep Fontana; conocimiento histórico y proyecto social (5)
Flores, Oara Eugenia: Diario mínimo del festival cervantino (l)
Mendirichaga, José Roberto: Entrevista a Eduardo Nicol (6)
Pedneault, Hélene; Marie Sabourin: ;Quién teme a Simone de Beauvoir? Tr. de Libertad González Hernández (12)
Salazar, Humberto: Nace organizacion de escritores (4)
Trevifto Castro, Javier: El drama de la provincia; hojas de diario (12)

DIBUJO / FOTOGRAFIA / ILUSTRACION

Canales, Enrique: Vifietas (12)
Estrada Bellman, Erick: Fotografías (1 y 5)
Jiménez, Aristeo: Fotografías (9)
López, Armando: Vifietas, de la serie Fobos (7)
Machuca, Mauro: Ilustraciones (3)
Pinoncelly, Salvador: Vifietas (4)
Rodríguez, Eduardo: Fotografías (2)
Salazar Herrera, Horacio: Vifietas (6)
Sánchez, Femando F.: Vifietas (10-11)
Uviila, Raymundo: Vifietas (8)

ECONOMIA / POLITICA/ EDUCACION
Arreola, Federico; Enriqueta Medina: ~e Ricai:do a Sraffa ~~~ . , .
Cerutti, Mario: Las relaciones tecnologia y sociedad; una v1S1on h1Stonca (3)
- : Frontera norte y mercado nacional a fines del siglo XIX (7)
Follari, Roberto A.: La crisis y la un."versidad latino3:"1ericana (5) .
.
.
García Ricardo; Chad Richardson: Los niños extran1eros como chivos expiatorios (7)
Gonzfilez Casanova, Pablo: No-intervención, autodeterminación y democracia en América Latina (9)
Guerra Borges, Alfredo: Variaciones sobre un tema de Kissinger (10-ll)
Infante, José María: Calidad de vida (2)
Laclau, Ernesto: Teoría marxista de la política (5)
Mussacchio, Humberto: Vigencia de Vasconcelos (2)
Ortega Suved_ra, Daniel:. Me~saje dura~te 1~ to~a de posesión presidencial (9)
Palacios Hemandez, Ben1amm: La nac1onahzac1on ef1mera (3~
Paoli Francisco J.: La UAM Xochimilco y su modelo alternativo (5)
Püieyro López, Alfredo: Diagnóstico de la universidad )atinoamericana (5)
, .
.
Pozas, María de los Angeles: El lenguaje y algunas teonas del desarroll~ en Amenca Latma (10-ll)
Richardson, Chad: Los refugiados centroamericanos en los Estados lÍmdos (7)
Rojas Sandoval, Javier: Estado y sociedad en Nuevo León (10-ll)
Sánchez, Juan Angel: Modelos alternativos al d~, la u~ersida~ latinoamericana (5)
Vilas, Carlos M.: Insurgencia popular y revo_I~c1on ~oc1al en N1~ar~a (9)
Villarreal, Minerva Margarita: La reproducc1~n soc1~ en el cap1tal1Smo (2)
- : Montemorelos, las mujeres y las agromdustnas (10-ll)

�~

l. Rescoldo

Guem Castro, Felipe: Delirio (10-11)
Padilla, Hugo: La antimetafísica de Alberto Caeiro (12)
•
· Zertuche, Francisco M.: El pensamiento materialista en la enseñanza de la literatura (9)

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&amp; '1Ct,z,1''11,
o J. / be l~ ll ~

lfOosJ:..ºt11&gt;tl!,'1
"U

bt

i"t

Arellano, Eduardo: La narrativa en Kátharsis y Apolodionis (6)
Bellinghausen, Hennann: Ser mero mero o no ser (6)
Brinclunann, Lutz: Charlas en pasado (3)
Contreru, Gabriel: Leer, diversificar (7)
Estrada Belhnan, Erick: Guillermo Maclean, fotógrafo de la versatilidad (3)
Franco Sáenz, Héctor: La educación superior en México (5)
Garza, Luis Lauro: La izquierda partidaria en México (l)
- : Toma y defensa de la palabra (3)
Gonzále-i Hemánde-i, Libertad: Fruta verde y sus frutos ¿verdes? (2)
Herrera, Leticia: Vírgenes consagradas y mujeres solitarias (2)
Hinojosa, Mario Anteo: Hall y su Breve historia (10-ll)
Mendirichaga, José Roberto: El formalismo ruso (4).
Mijares, Silvia: El juego y la filosofía (l 2)
O'Ward, Aída: El saber y el poder (5)
Pére-i Martíne-i, Herón: Sobre El concepto de universidad (5)
- : Religión, política y demagogia (7)
- : Del rito a la maquinación; la actividad política del Vaticano (8)
Salazar Hwnberto: La poesía en Monterrey; los libros de 1981 (l)
-: El comunismo en la encrucijada (6)
- : Voto por la presencia (7)
Salazar Herrera, Horacio: Hacer olas (2)
Sául Reyes, Genaro: Precisamente erótica, femeninamente intensa (10-ll)
Villarreal, Minerva Margarita: Círculo del sueño (9)
-: Escrito en el tiempo (12)
Waldmann, Gilda: El amante (10-ll)

3. Región

Cerutt~ Mario: Burguesía regional, mercados y capitalismo (l)
Converso, Félix E.: Guerra contra el indio y gastos militares en Argentina (12)
Gamboa, Leticia: La huelga textil de 1918 en Puebla (4)
García Quintanilla, Alejandra; Raúl Murguía: El ejidatario henequenero, la tierra y sus dueños en Yucatán (7)
Maldonado, Horacio; Esperanza Uribe de Alanís: Nuevas estrategias en el trabajo educativo con niños (2)
Martín, José Luis: La CNT: Guerra, crisis y organizaciones de masas en España (5)
Miller, Hubert J.: La historia oral como instrumento de la historia chicana (6)
Pedrero Nieto, Gloria: San Cristóbal y Tuxtla, capitales de Chiapas en el siglo XIX (10-ll)
Pére-i Güel, Altagracia: El surgimiento de la sección 147 del Sindicato Nacional de Mineros (9)
Saragoza, Alejandro: La supervivencia de una élite porfirista (3)
Victoria, Nidia: Yucatán 1865-1910; colonización o importación de trabajadores (7)
Zúftiga, Víctor: La disociación: las relaciones entre la cultura escolar y la cul~a de los grupos marginados urbanos (8).
·(*) Los materiales correspondientes a la aección "Abanico" ap~en clasificados según su temL

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2. Seffas / Reseffas / Contraseffas

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SECCIONES FIJAS (*)

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�PRESENTACION
Deslinde, la Revista de nuestra Facultad, constituye la integración de muchas inquietudes y de muchas aspiraciones. Representa el intento por responder a un imperativo derivado de la índole de nuestro quehacer cotidiano, ya que resulta totalmente incongruente que el trabajo académico en las Ciencias Sociales y las Humanidades se efectúe sin el complemento esencial que es el trabajo editorial.

Ambicionamos cumplir con ella, y con el resto de nuestra acción editorial,
muchas metas: ser vehículo de difusión de los trabajos de nuestros alumnos, profesores e investigadores; retroalimentar su trabajo y convertir Deslinde en el medio
que vaya mostrando y demostrando la permanente mejoría académica de todos
nosotros.
Deseamos aportar elementos valiosos de discusión para los especialistas de
nuestra y de otras universidades; a los intelectuales mexicanos y latinoamericanos
dentro y fuera del país; pero también nos preocupa nuestro entorno más inmediato,
los no universitarios comprometidos en la búsqueda de expresiones culturales de
alternativas al estereotipo de cultura que nos dan casi todos los medios masivos.
Conocemos y hemos experimentado todas las dificultades que impiden un trabajo editorial constante en periodicidad. Otras publicaciones nuestras en el pasado
han tenido un destino poco deseado. A pesar de ello, Deslinde es un nuevo punto de
inicio para una nueva época de trabajo editorial, con el que confiamos ir cumpliendo lenta pero consistentemente todos y cada uno de nuestros objetivos. Sabemos
que nuestros lectores nos irán indicando cuáles hemos cumplido y cuáles quedan
como reto por alcanzarse.
Lic. Juan Angel Sánchez Palacios

�SUMARIO

UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
RECTOR: Dr. Alfredo Piñeyro Lopez
SECRETARIO GRAL.: lng. Orel Darío García

4

ORGULLO Y FURIA
Mahmud Darwish

FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS

5

DIRECTOR: Lic. Juan Angel Sánchez Palacios
SRIA. ACADEMICA: Lic. Aída O'Ward
SRIO. ADMINISTRATIVO: Lic. Herón Pérez
COORDINADOR EDITORIAL: Lic. José R. Mendirichaga

10

IDEOLOGIA Y CIENCIAS SOCIALES
Gabriel Vargas Lozano

POR GRAMSCI
Benjamín Palacios Hernández

14
22

POEMAS
Eduardo Langagne

24
30
REVISTA DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
NUMERO 1 / VOLUMEN 1 / AGOSTO DE 1982

Lic.
Lic.
Lic.
Lic.

Mario Cerutti
Miguel Covarrubias
Herón Pérez
Ricardo Villarreal

36

46

OFICINAS
Facultad de Filosofía y Letras,
Ciudad Universitaria, U.A.N.L.
Publicación bimestral
Precio del ejemplar: $30.00
Suscripción anual $150.00

EN LA LITERATURA

Antonino Carlos

51

LA POESIA EN MONTERREY: LOS LIBROS DE 1981
Humberto Salazar

LA IZQUIERDA PARTIDARIA EN MEXICO
Luis Lauro Garza

48

DISEÑO
Jorge Sposari

SOCIOLOGISMO Y FORMALISMO

POEMAS

39

Abraham Nuncio

Luis Lauro Garza Hinojosa
Alma Rosa Garza del Toro
Humberto Salazar

COMO HERMENEUTICA LITERARIA
Eugenio Coseriu

Francoise Perus

DIRECTOR

REDACCION

DIARIO MINIMO DEL FESTIVAL CERVANTINO
Clara Eugenia Flores

LA LINGUISTICA DEL TEXTO

32

CONSEJO EDITORIAL

EN TORNO AL PENSAMIENTO BARTHESIANO
Herón Pérez Martínez

ESTIRPE DE LEDA
Guillermo F. Meléndez

BURGUESIA REGIONAL, MERCADOS Y CAPITALISMO
Mario Cerutti

62

XXX ANIVERSARIO DE LA
FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS

En este número: Fotografías de la serie " Las Paredes Hablan"
de Erik Estrada.

�ORGULLO Y FURIA

IDEOLOGIA Y CIENCIAS SOCIALES
UNA HIPOTESIS SOBRE SUS RELACIONES POSIBLES

Mahmud Darwish
Oh patria, oh águila
que atraviesas los muros de mi celda
y clavas tu fiero pico
en mis ojos.
Todo lo que poseo en presencia de la muerte
es orgullo y furia.
.
He querido a mi corazón plantado como un arbol
y a mi frente nido de alondras.
Oh águila
indigno soy de tu ala encumbrada
mejor coronar~e en llamas.
Oh patria
nacimos y crecimos en tu herida,
y comimos la fruta de tus huertos
para atestiguar el inicio de tu aurora.
Oh águila reducida por tus injustas cadenas,
oh muerte legendaria antes buscada
tu fiero pico hundido está en mis ojos
como una espada ardiente.
Indigno de tu ala encumbrada
Todo lo que poseo en presencia de la muerte
es orgullo y furia.
(Versión del Inglés de
Abraham Nuncio).

Mahmud Darwlsh pertenece a la generación Joven de poetas palestinos. Ha defendido la causa relvl~dlcatorla de
su pueblo desde las páginas del periódico al-lttlhad, que editó en. ~alfa hast~ su partid_~ para ~g.1pto, Y en su
obra poética que ha merecido reconocimiento internacional (reclb10 un premio de la Umon Sovlet1ca en 1969).
Lo último que sabemos de él es que residía en Belrut.

Gabriel Vargas Lozano
INTRODUCCION
El tema de la ideología ha ocupado
un espacio Importante y significativo
en las controversias teóricas y politi·
cas de las últimas décadas.
Las causas de este hecho son innumerables, pero en términos generales
podríamos decir que atañen tanto a
un conjunto de fenómenos de orden
económico, político y social, como a
problemas de tipo interno que surgen de su compleja relación con la
ciencia (natural o social), la filosofía,
el arte, la política, la literatura y las
formas de conciencia y de comportamiento cotidianas.
¿Cuáles son las causas que hemos
llamado de tipo externo?

Lo mismo ocurre con lo que hemos
llamado, cuestiones de tipo Interno a
las formas culturales antes mencio•
nadas y que también enfrentan , en
su interior, problemas peculiares o
específicos, surgidos de su relación
con las ideologías. Mencionaré algunos de estos problemas al azar:

¿Cuál es la manera en que el arte o
la literatura reflejan el momento en
que surgen? ¿La ideología agota estos aspectos sociales o constituye
solamente un ingrediente entre otros?
¿Hasta que punto la dimensión ideológica puede o debe integrar un aná•
lisis estético de la obra?
¿La función de la filosofía se agota
en la ideología? ¿Cómo integra la
ideología a la filosofía y qué funciones cumple en su interior? ¿Cuál es
la relación entre filosofía, ideología y
ciencia? ¿Cuál es la relación entre fi.
losofía, ideología y sociedad?

En las últimas décadas de este siglo, a medida en que se van configurando nuevas etapas del capitalismo
y del socialismo, se han ido sucediendo una impresionante serie de acontecimientos históricos, que han dado
lugar a una profunda reflexión sobre
problemas relacionados con la ideología. Algunos ejemplos bastarán: la
utilización de la ciencia y la técnica
en la destrucción de la vida hasta al·
canzar niveles nunca imaginados en
la historia (desde Hiroshima a Viet
Nam; desde la contaminación hasta
la modificación irracional del medio
ambiente); la utilización de diversas
cl~ncias (de la psicología a la cibernetica) para la profundización de las
formas de enajenación humanas; la
confrontación política entre los sis·
temas sociales, cada uno de los cuales necesita, a su vez, complejos sistemas ideológicos que garanticen su
subsistencia y legitimación; y finalmente, aunque podríamos seguir
agregando nuevos elementos, la
renovación de las ideologias religlo•
sas, hecho que hoy ocupa la atención pública mundial.

¿Qué características tienen las ideologías pollticas? ¿A pesar de sus di·
ferencias, podría encontrarse un co·
mún denominador para los diversos
tipos de ideologías políticas? ¿Por
qué se considera que la ideología ju·
rídico-politlca es el sistema ideológi·
co fundamental del capitalismo? ¿Es
el dia-mat el sistema ideológico-filosófico-político del socialismo real?

La simple mención de estos fenómenos, nos puede dar una Idea de la
dimensión e Importancia del proble·
ma que examinamos.

¿Qué clase de ideología es la reli gión? ¿La característica central de la
religión es su referencia a un sujeto?
¿Cómo se interrelacionan una ideolo-

¿Cuál es la relación entre ciencia y
sociedad? ¿Hasta qué punto las condiciones de validación de la ciencia
están condicionadas también social·
mente? ¿Es la ciencia un producto
autónomo y por lo tanto ajeno a los
aparatos a través de los cuales se
produce y transmite? ¿El destino de
toda ciencia es convertirse en ideología teórica? ¿Existe una diferencia
entre ciencia natural y ciencia social
por su relación con la ideología? ¿La
intervención de la Ideología en las
ciencias es causa y signo de su retraso teórico?

(Primera de dos partes)
gía religiosa con una Ideología política? ¿Qué son los aparatos ideológicos
de Estado y cómo funcionan?
La contestación a este juego de
preguntas y a muchas otras más que
pudieran surgir, no puede hacerse ya,
como ocurrió durante un buen tiem. po, en términos generales. Los estudios realizados por autores procedentes de diversas latitudes, escuelas o corrientes de pensamiento, nos
permiten distinguir no sólo diversos
enfoques, sino inclusive, diversos tipos de solución para cada problema
particular. Esto puede desprenderse
del estudio de las obras de autores
como Lenk, Kuhn, Mannheim, Geiger,
Lukács, Kolakowsky, Althusser, Cang•
hilhem, Goldmann, Merton, Lecourt,
Thackray, Pécheux, Poulantzas, Laclau,
etc., etc. Es por ello que al abordar el
tema de la ideología en sus relaciones con las ciencias sociales, debemos tener presente que no hay sólo
un tipo de ideología sino diversos
sistemas ideológicos, y que, de igual
manera, cada ciencia social (la eco•
nomía, la política, la sociología, la
psicología, la historia, la antropología, etc.) tiene problemas específicos
relacionados no sólo con la etapa
que cumplen en el proceso de constitución como ciencias, sino también
con la forma especifica en que abordan su propia área de conocimientos
o su propio modo de interrelacionarse con las otras disciplinas. Esto no
quiere decir, desde luego, que en su
relación con la ideología, las ciencias
sociales no tengan características
comunes (lo que constituye el objetivo de este trabajo) pero creemos que
no pueden suprimirse estas diferencias, en aras de una caracterización
global.
Finalmente anotaremos que en las
siguientes lineas queremos articular,
aunque sea en forma inicial, una proposición sobre las relaciones posibles
entre las ideologías y las ciencias sociales, con el objetivo de buscar un
punto de discusión con los especialistas de la materia.
UI

�PROBLEMAS DE DEFINICION
Ahora bien, no podemos abordar
el problema sin antes partir de una
exposición (necesariamente esquemática) de las diferentes teorías que se
han ofrecido sobre la ideología y de
sus dificultades fundamentales.
Partamos del hecho de que no existe una teoría de la ideología aceptada universalmente y que, por el contrario, aún dentro de una misma corriente de interpretación, nos encontramos diferencias que muchas veces
son irreductibles. Un ejemplo de ello
seria lo que ocurre en el marxismo,
en donde para algunos autores, la
ideología tiene la característica fundamental de ser una representación
necesariamente falseada; para otros,
en cambio, sostener dicha concepción equivaldría a elevar a rango universal, a un tipo especifico de la ideología: la de la clase burguesa. Este
ejemplo no sólo refleja las normales
contradicciones que puede haber en
el seno de cualquier corriente, sino el
estado de discusión en que se encuentra el problema de las ideologías.
Anotemos también un dato central:
toda concepción de la Ideología Implica necesariamente una forma de
concebir, y muchas veces con una
consecuencia lógica, a la fllosofia, la
política, la ciencia y la sociedad. De
tal modo que al abordar las teorías
respectivas, tendremos presentes
estas Implicaciones.
Pero antes de realizar la exposición
anunciada de las concepciones más
Importantes que se han dado en torno a la ideología, hagamos una brevísima referencia histórica.
Desde un punto de vista histórico
podemos distinguir cuatro etapas en
la formación del campo problemático
de la ideología:
1. La concepción de Bacon, quien
en 1620 desarrolló su teorla de los
ldolos como un paso necesario para
la exposición de su teoría de la ciencia. En Bacon se inicia toda una línea
10 que permanece hasta la actualidad,

cuando se distingue entre ideología
(sistema de velos que dificultan el
conocimiento de la realidad) y ciencia.
2. La concepción de Helvetlus y
Holbach, quienes encontraron un
nuevo sentido de la Ideología, al estudiar un cierto tipo de prejuicios religiosos sostenidos por razones políticas.
.3. La concepción de Destutt de
Tracy, para quien la Ideología era
una doctrina general de las Ideas y
consideraba que era "una parte de la
zoología, pero que es sobre todo en
el hombre, en donde esa parte era
Importante y merecía ser profundizada" ( 1). Destutt consideraba a la ideología en forma positiva y en su acepción más amplia, como un sistema
de pensamiento que debería constituir la nueva concepción que necesitaba la sociedad francesa después de
la Revolución de 1789. La concepción
de Destutt dió origen, a su vez, a la
critica de Napoleón, quien consideró
a la ideologfa como una especulación
abstracta divorciada de la realidad,
volviendo así a la concepción negativa que había predominado años antes.
4. La cuarta etapa está constituida
por la teoria de Marx y Engels. Ya he
tenido oportunidad de referirme a los
complejos problemas que suscita la
concepción de Marx a este respecto y
de sus diferencias con Engels (2). Es
por ello que aquí trataré de definir,
en forma sintética, en qué consiste, a
mi juicio, la aportación de aquél autor revolucionarlo a la constitución
de una teorfa de las ideologías:
a. En la teoría de Marx confluyen,
como estudia Barth en su ya clásico
libro Verdad e ldeologla, todas las
concepciones de la ideología que
hemos mencionado. En La ldeologla
Alemana se deja sentir la influencia
de Bacon, Helvetius y Napoleón, entre otras.
b. En esa teoria no existe una concepción acabada de la ideología pero
si se establecen las bases para su
con formación.

c. Marx no concibió nunca a su
obra como ideología pero debido al
desarrollo semántico del concepto al
que él mismo contribuyó. puede decirse que su teoría se encuentra vinculada en forma compleja con la
ideología.

rrollado una teoría de la ideología, su
obra es, en este sentido, el punto
obligado a partir del cual se desarrollan las más diversas corrientes.
Esta es la razón por la cuál deben ser
est~~iadas profundamente sus propos1cIones en este sentido.

d. Marx delineó en su famoso prólogo a la Contribución a la economla
polltlca, la tesis de que la sociedad
estaba constituida por lo menos por
tres estructuras: la económica, la jurídico-política y la Ideológica. En El
Capital, demostró que estas esferas o
estructuras no eran independientes
sino que estaban relacionadas en
forma compleja, pero al quedar incompleto su estudio del modo de
producción capitalista, quedó planteado el problema de cómo se encontraban interrelacionados los sistemas
Ideológicos con la esfera de lo económico y de lo político y asimismo el
problema de qué función cumplían.
En este asunto consideramos que
Marx no concebía a la ideología sólo
como expresión o efecto, sino también como Intervención y eficacia.
Creo que existe un profundo equivoco
al considerar que lo económico está
separado de lo jdeológico y lo político, como lo hacen algunos Intérpretes de Marx.

CORRIENTES Y PROBLEMAS
FUNDAMENTALES.
A partir de la obra de Marx, se han
desarrollado hasta la fecha por lo
menos cinco lineas teóricas sobre el
p_r?blema de la ideología: la concepc~on marxista, la sociología del conocimiento o de la ciencia, la positivista, la funcionalista y la semlológica.
Cada una de ellas se interrelaciona o
entrecruza con las otras. Aquí solo
haremos referencia a las tres primeras.

e. En la obra de Marx, es decir a lo
largo de su evolución, podemos registrar diversos problemas relativos a la
Ideología. Estos problemas son: la
constitución de la ciencia (el materialismo histórico, a partir de la crítica
a la Ideología, el neohegellanlsmo,
las filosofías de la historia); la función
de la superestructura ideológica en el
seno de la sociedad; el problema del
carácter dominante de una Ideología; ,
los sistemas Ideológicos del capita·
lismo, a los cuales se integran los
conceptos de enajenación, forma
aparencia! y fetichismo; la función
ideológica de la ciencia y la función
critica-política de su propia teoría,
entre otros.
Concluyamos que Independiente·
mente de que Marx no hubiera desa·

LA CONCEPCION MARXISTA.
R~sulta extraordinariamente dificil
r~allzar en algunas líneas una síntesis de todas las posiciones que se
han dado en el marxismo en torno a
la Ideología. Este ha sido un tema
obligado para Lenin, Gramscl, Trotsky,
Rosa Luxemburgo, Korsch, Lukács
Althusser, Poulantzas, Lenk, Engels:
Marcuse, Schmidt, Fromm, Garaudy,
Goldmann, Hahn, Kofler, Markovlc,
Schaff: P~trovlc, Godelier, Chatelet,
Collett1, Sanchez Vázquez, J.M. Vlcent,
Lecourt, etc., etc.
Me _limitaré pues a mencionar tres
posiciones que me parecen importantes y actuales:
En primer término, la posición de
Louis Althusser. Para Althusser exis~en, en _última instancia, dos tipos de
ideol~gias_: las teóricas (vinculadas a
las cI_encIas en la medida en que
constituyen su pasado) Y las prácticas, que tienen su campo de acción
en lo social.
El tema de la ideología está presen~e en toda la obra de Althusser y en
esta experimenta una evolución que
es necesario considerar, pero si nos
concentramos en sus ensayos titulados Pr&lt;ictlca teórica Y lucha Ideológica
y Aparatos Ideológicos de fstado (in-

cluyendo la Nota aclaratoria Incluida
en l'jueuos escritos) podemos extraer
las siguientes notas características
de la ideología: las ideologías son sistemas de representaciones difundidos
en todo el cuerpo social, divisibles en
dominios distintos; que se manifiestan en formas Inconscientes o alta~ente sistematizadas; que están destinados a asegurar la dominación de
una clase sobre las otras; que son necesariamente falsos (.3); que representan la relación imaginaria de los individuos con sus condiciones de existencia; que tienen una existencia
material y por tanto se muestran a
través de ritos, signos, gestos o aparat_os; que son constituyentes de la
pr~ctlca y que existen por y para
suJetos.
La concepción de la Ideología en
Althusser es suficientemente conocida. Sus temas básicos son los de: la
oposición entre la ideología y la clenci a; la Ideología espontánea de los
científicos; la concepción de la filosofía como Ideología; las supervivencias
Ideológicas en el seno de la teoría;
los aparato~. ideol.ógl~os de Estado y
la concepc1on de la ideología como
material.
La segunda posición que puede ser
destacada es la opuesta al planteamiento althusserlano: la de Adam
Sc~aff. Para Schaff, pueden dlstingu1rs~ por su definición, tres grupos
tlpologicos de Ideologías: las genéticas, que se definen por su origen;
las estructurales que se definen por
el tipo de proposiciones que la constlt~yen; y las funcionales, que se
definen por la función que cumplen
en el todo social.
P~ra Schaff, la ideologfa está constituida por "los puntos de vista basados en un sistema de valores y relativos a los problemas planteados por
el ~bjetivo deseado del desarrollo
social; puntos que determinan las actltu~es de los hombres, o sea su disposición para adoptar algunos comportamientos en situaciones determinadas y su comportamiento efectivo

en las cuestiones sociales. También
-sigue diciendo Schaff- se puede
dar una formulación genético-funcional a esta definición: yo entiendo por
Ideología, las ideas sobre los problemas planteados por el objetivo deseado de desarrollo social, que se for. man sobre la base de determinados
intereses de clase y sirven para defenderlos" (4).
En sus obras, Schaff estudia fundamentalmente dos tipos de ideología:
las ldeologfas de la clase burguesa
que son necesariamente falsas en
cuanto buscan legitimar un estado de
cosas y la Ideología de la clase prole~rla que basada en una teoría científica, busca su transformación y por
tanto, no necesariamente tiene que
ser falsa.
Schaff ha trabajado además sobre
los temas de la definición de la ideología, la relación positiva entre la
Ideología y la ciencia, la relación entre la ideología y lenguaje y la función de los estereotipos .
Aprovechemos este espacio para
decir que, en la misma línea de
responder a la vinculación positiva
entre la ldeologfa y la ciencia social
se encuentran las tesis de Adolfo
S_án~hez Vázquez quien parte de la
sIgu1ente definición: "La ideología es;
a) un conjunto de ideas acerca del
mundo y la sociedad que: b) responde a intereses, aspiraciones o ideales
de una clase social en un contexto
social dado y que: c) guía y justifica
un comportamiento práctico de los
hombres acorde con esos Intereses
aspiraciones o ideales" (5).
'
Sánchez Vázquez ha expuesto su
concepción de la relación entre Ideología y ciencia social en su ensayo titu lado La ldeologla de 'neutralidad"
Ideológica' .~n las ciencias soclalelS y
su concepc1on sobre la relación entre
Ideología y filosofia en su trabajo denominado "f'llosofla, ldeologla y sociedad.
La tercera posición que destaca en
el marxismo es la concepción de Anton lo Gramsci. La concepción de la ..,

�Ideología en este gran autor revolucionario está vinculada a toda su teoría política y por tanto es extremadamente rica y compleja. Tratemos de
hacer una mínima síntesis, como en
los casos anteriores: para Gramscl ,
como expresa en su libro fl materialismo histórico y la filoso/ta de Benedetto Croce, "la Ideología es " una concepción del mundo que se manifiesta
Implícitamente en el arte, en el derecho, en la actividad económica, en
todas las manifestaciones de la vida
Individual y colectiva " (6). Esta concepción del mundo se expresa en diferentes grados: desde el folklore
hasta la filosofía pasando por el sentido común y la religión .
La Ideología pertenece, para Gramscl, a la sociedad civil, es decir al
lugar en que se da la lucha por la
hegemonía cultural , en la que a su
vez se expresa la hegemonía política.
La sociedad civil Incluye: a) la ideología de la clase dirigente; b) la concepción del mundo que abarca a
todas las clases y en la cuál se expresa la anterior; y c) la dirección ideológica que incluye la ideología propiamente dicha, la estructura Ideológica
(organizaciones que crean y difunden
la ideologia) y el material ideológico.
Para Gramscl, la filosofía es la forma más alta de la Ideología y tiene la
función de conservar la unidad del
bloque social en este aspecto. El
marxismo en este sentido es la Ideología de la clase proletaria que debe
Implantar su dominación política e
Ideológica. En este sentido es una
filosofía de la praxis.

C0

Hasta aquí retengamos lo siguiente:
en el marxismo se presentan, como
dificultades fundamentales a) la concepción de la Ideología como necesariamente falsa; b) la relación entre
ideología y ciencia; c) la relación entre Ideología y filosofía; d) la relación
entre Ideología y política.
LA IDEOLOGIA EN LA SOCIOLOGIA
DEL CONOCIMIENTO.
Declarando haberse inspirado en
Marx, pero realizando a la vez la

critica de que el autor de fl Capital
vló la paja de la Ideología en el ojo
ajeno pero no la viga en el propio ,
Karl Mannheim desarrolló también su
concepción de la Ideología.
El propósito de Mannheim fue el de
establecer una relación entre conocim lento y posición de clase, para
caracterizar a las ciencias sociales
como condicionadas históricamente.
En su clásico trabajo titulado Ideologia y Utopta cuya primera edición
data de 1929 (Bonn) y su re-edición
de 19.36 (Londres) sostiene que existen dos significaciones distintas y
separables de la Ideología: la particular y la total. La acepción particular
implica una deformación más o menos consciente de la situación real,
cuyo conocimiento verdadero no
estaría de acuerdo con los propios Intereses de quien la sostiene. Por tal
motivo, dicha Ideología considera
que son falsas las opiniones del contrario pero no la suya. La concepción
total, en cambio, capta como falsa no
sólo la opinión Individual sino la de
una época o un grupo social concreto poniendo en duda su concepción
del mundo.
Mientras la particular lleva a cabo
un análisis psicológico, la total describe objetivamente, en un nivel noológico, las diferencias estructurales
del espíritu que operan en diferentes
marcos sociales.
Mannhelm además considera que
existe una formulación especial y una
general de la Ideología . La especial
es cuando se analiza la estructura
del espíritu del contrario. La general
cuando se somete a análisis, también
los propios puntos de vista.
La acusación que realiza Mannhelm
a Marx es equivocada por diversas razones. En primer lugar, Marx no considera que el conocimiento se reduzca a una posición de clase. En segundo, parte de una concepción de la
ideología que en su sentido especial
implica una acepción negativa (más
tarde daremos los argumentos en

contra de esta acepción). En tercer
lugar, Marx no establecía una relación directa entre Ideología y conocimiento. Esta posición conduce a
Mannheim a una contradicción entre
su relativismo y su relacionismo. En
cuarto lugar, Mannhelm no realiza un
estudio detallado de las paradojas
presentes en la obra de Marx en relación a este concepto.
Por otro lado, el autor de los fnsayos sobre la soclologta del conocimiento considera que mientras la
ideología implica un punto de vista
necesariamente parcial y por tanto
falso, la utopía es el concepto opuesto ya que designa " aquellas orientaclones que trascienden la realidad y
que, al informar la conducta humana,
tienden a destruir, parcial o totalmente, el orden de cosas predominante en aquel momento" (7). Desde
una concepción más amplia de la
ideología, no veo razón para que la
utopía no sea considerada también
como ideología.
LA CONCEPCION POSITIVISTA DE
LA IDEOLOGIA.
Llamaremos positivista a aquella
concepción de la ideología y de la
ciencia que sostiene, por un lado,
que la ideología es lo opuesto a la
ciencia y por otro, que la ciencia sólo
puede definirse mediante criterios intrateóricos. Esta posición tiene como
representantes a autores como Com·
te, Durkheim , Pareto, Mosca, Geiger,
y Weber, entre otros.
Expondré en forma breve la tesis
de Geiger y haré sólo una referencia
a Weber, para no alargar lnnecesa·
riamente la presentación de las posiciones y por tanto, no aplazar las
conclusiones que deseamos extraer
para cumplir nuestro objetivo.
Para Th. W. Geiger " Las Ideologías
son ideas o series de ideas que no
corresponden con la realidad " (8). Na·
turalmente, no todas las Ideas que
no corresponden a la realidad son
ideologías y es por ello que Geiger
nos ofrece datos complementarios: a)

son ideas falsas; b) se oponen al
conocimiento c) descansan en juicios
de valor y por tanto, en última instan~ia, en una relación afectiva pri maria entre el hablante y el objeto; y
d) se presentan como teoría cuando
en realidad no lo son.
. Para Geiger, las ideologías son
siempre falsas. Hablar de ideologías
falsas constituye una tautología. y si
son falsas constituyen el justo opuesto a la ciencia.
Por su lado, Max Weber considera
también al Juicio de valor como la

proposición típicamente Ideológica.

Es por ello que una de las tareas fun -

mas e ideales, con el fin de derivar
de ellos unas recetas para la praxis"
(9).

damen.ta!e~ de la ciencia es distinguir
entre Ju1c1os de hecho y juicios de
Hasta aquí la exposición de alguvalor, entre lo político y lo científico,
nos
de los puntos más importantes en
entre lo ideológico y lo teórico. Este
es el sentido último de su teoría de la co.n_cepción de la ideología y en la
la " libertad de valoración" o uertfrel- relac1on entre ideología y ciencia. Pa. semos ahora a establecer, sobre la
helt.
base de lo anterior, algunos de los
En su ensayo titulado La objetivi- el~mentos fundamentales que, desde
dad del conocimiento en las ciencias m1 punto de vista, deben constituir
Y la poltt/ca sociales dice: " Una cien- una futura teoría de las ideologías.
cia experimental nunca podrá tener las notas de este trabajo aparecen en /a
por tarea el establecimiento de nor- segunda parte del mismo.

�POR GRAMSCI

Benjamín Palacios Hernández
"fstoy obsesionado (fenómeno, supongo, caracterlstlco de los presos)
por la siguiente Idea: que habrla que
hacer algo für ewig (1), según una
compleja concepción de Ooethe que,
según recuerdo, atormentó mucho a
nuestro Pascoll" .
Antonio Oramscl

Hace 45 años, el 27 de abril de
19.37, apenas 6 dias después de abandonar la cárcel, murió el que ha
sido llamado -en una analogía no
totalmente justa- "el Lenin de Occidente" : Antonio Gramscl, fundador
del PCd'I y principal referencia teórica
de los comunistas Italianos.
Once años atrás, en 1926, se había
Iniciado el martirologio de Gramscl.
En noviembre 9 el Parlamento fascista Italiano anula los mandatos de los
diputados del Aventlno y de los diputados comunistas. Gramscl es detenido e Ingresa a la cárcel de Reglna
Coell, primer punto de su largo peregrl nar por diferentes prisiones del
régimen fascista.
Sometido a un aislamiento brutal,
impedido Incluso durante largo tiempo para escribir, sin atención médica
para su congénitamente lamentable
salud flslca, Gramscl se ve obligado a
luchar tambl~n contra el cerco tendido en torno a él por el fascismo italiano -cerco no sólo físico, sino
también, valga la expresión, Intelectual y cultural-, que pretendía " Impedir que su cerebro continuase funcionando" .
Y es éste el mismo Gramscl que
siete años más tarde, sin dientes, con
. Insomnios, trastornos digestivos, tuberculosis pulmonar, arterloesclerosls,
mal de Pott y abscesos, se niega a
hacer una petición de gracia al régimen, que la exigía para otorgarle la
libertad condicional.
Pero, además de ésa " ejemplar
historia de sufrimientos y resistencia
de ese pequeño, tullido y enfermo revol uclonarlo" (Hobsbawn) ¿Qué nos
ofrece Gramsci? ¿Quién es Gramscl
para nosotros?

ol'-4

Han quedado muy atrás los tiempos en que Gramsci era conocido tan
sólo como uno de los innumerables
mártires del movimiento comunista
internacional. Hoy Gramscl es uno de
los marxistas más leídos y mejor estudfados. Sobre su obra se ha escrito
una ingente cantidad de articuios,

ensayos y libros críticos o vulgarizadores.
El principal corpus de la obra de
Gramscl lo conforman el equivalente
de 4,000 hojas mecanografiadas de
sus Cuadernos de la Cárcel, editados
con ese nombre en 6 volúmenes; al
lado de esta monumental obra -verdadera refundaclón teórica, metodológica y filosófica del marxismo- , se
encuentra también la numerosa correspondencia mantenida desde prisión por Gramscl y editada con el título de Cartas de la Cárcel, " uno de
los trabajos más significativos de la
literatura italiana de los años veinte",
según Lynne Lawner, traductor al
inglés de las Cartas.
Al lado de los Quademl y las Lettere,
se encuentran los genéricamente
llamados " escritos políticos" de
Gramsci, que incluyen sus numerosos
escritos juveniles, procomunistas y
comunistas, artículos periodísticos,
ensayos cortos, etc. que van desde
sus tiempos de estudiante, su militancia en el PSI, los años como director y principal animador de L'Ordlne
Nuovo, hasta los primeros años como
dirigente del Partido Comunista de
Italia.
Hemos dicho que la comparación
de Gramsci con Lenin no es lo suficientemente precisa. Como toda
analogía, ésta también obscurece las
diferencias, las variaciones y los di·
versos grados de desarrollo, y asimismo las diferentes orientaciones o
"acentos" puestos dentro de la
multiplicidad de generalizaciones
teóricas y temáticas en el amplio
corpus del marxismo.
Para nosotros está fuera de discu•
sión que Gramsci es plenamente
comparable a Lenln. Pero también es,
en algunos aspectos, superior a él.
Verbigracia en el problema del Esta·
do. Aquí, los aportes de Gramscl -a
pesar de lo fragmentarlo y , en mu·
chos casos, de no ser ni siquiera ex·
plícltos- poseen, a nuestro parecer,
mayor valor heurístico, metodológico

e Incluso directamente político-práctico que la contribución -también
valiosa- de Lenin. (2).
En la tradición marxista, es la obra
de Gramsci una de las más innovadoras y multifacéticas, abarcando un
mayor número de direcciones y explorando campos poco incursionados,
hasta entonces, por el marxismo.
De las numerosas " aportaciones"
de Gramscl convendría -haciendo la
Inevitable concesión al espacio disponible- destacar aquí sólo dos:
1. La nueva y más amplia y totalizadora concepción de la política, rescatada de los marcos constrictores
del enfrentamiento entre las clases y
la " lucha por el poder", victima de la
slmpllílcaclón " marxista" de la " polftica práctica" (pragmática) separada
en compartimientos estancos de la
teoría, la " sociología" y el análisis de
las situaciones. Umberto Cerroni lo
señala puntualmente: "Gramsci representa indudablemente un vértice:
supera en riqueza de problemas teóricos y en aliento cultural a cualquier
otro marxista occidental del siglo XX.
logrando proponernos no ya solamente una temática basada en lo inmediato de la lucha polltlca, y por ello
en sus problemas de decisión , sino
también una serle de Indagaciones
fragmentarias, pero no innorgánicas,
sobre las Instituciones polltlcas ... de
Gramsci obtenemos por primera vez,
en suma, un planteamiento sistemático y general de los grandes problemas del Estado, del partido político,
de la naturaleza de la política, de la
relación fuerza-consenso, de la relación gobernantes-gobernados, de la
relación intelectuales-pueblo" . (.3).

corpora , " con plenos derechos ", la
sociedad civil.
Gramscl ha abierto para nosotros
nuevas vías, a partir de un eje maestro, de un concepto clave: el concepto (o mejor, la teoría) de hegemonía.
Es cierto que ésta no es una " invención " de Gramsci, que la encontramos ya -como concepto y teoríaen Lenin, principalmente en " Dos tácticas ... ", e incluso antes, en enero de
1905, a comienzos de la revolución
(4), y que también, ya en 1924, Stalin
y Bujarln utilizaban el concepto de
" hegemonía del proletariado" (la
" hegemonía leninista", decian ellos)
para combatir la teoría trotskiana de
la revolución permanente (5), pero lo
que en Gramscl encontramos es una
recreación-revitalización de este concepto, puesto en el centro de toda la
teoría marxista del Estado.
Conceptos y nociones clave en la
teoría gramsclana del Estado, de la
acción política y de las " vías" para el
acceso al poder, todas ellas girando
en torno al concepto de hegemonía,
son: guerra de movimiento y guerra
de posición, sociedad política y sociedad civil, las diferencias establecidas, en cuanto a estructura, conformación social, tradición cultural y organ izaclón estatal , entre Oriente y
Occidente, dominación (coerción) y
dirección (consenso), etc.

Aquí, la teoría se articula con la estrategia revolucionaria de partido y
clase: o bien guerra de movimiento
(estrategia de derrocamiento) o bien
guerra de posición (estrategia de desgaste). Partiendo de una terminología
y una " lógica" militar, Gramsci la
· " aplica" también al arte y la ciencia
de la política y estudia "el caso de
los estados avanzados, donde la
·sociedad civil ' se ha convertido en
una estructura muy compleja y ...
resiste las 'Incursiones· catastróficas
del elemento económico Inmediato
(crisis, depresiones, etc.). Las superestructuras de la sociedad civil
-continúa Gramsci- son como el
sistema de trincheras de la guerra
moderna. En la guerra, puede tener
lugar a veces un feroz ataque de artillería que parece haber destruido
todo el sistema de defensa enemigo y
sólo ha destruido de hecho la superficie externa del mismo; y, en el
momento de su avance y ataque, los
asaltantes se encuentran frente a
una línea de defensa todavía efectiva.
Lo mismo ocurre en política, durante
las grandes crisis económicas. Una
crisis no puede dar a las fuerzas atacantes la capacidad de organizarse
con fulgurante rapidez, en el tiempo
y el espacio; aún menos puede dotarlas de espíritu de lucha. Similarmente,
los defensores no están desmoralizados, ni abandonan sus posiciones, ni
siquiera entre escombros, ni pierden
la fe en sus propias fuerzas o en su
futuro. Las cosas, por supuesto, no
permanecen como estaban; pero desde luego que no se encontrará el elemento de rapidez, de ritmo acelerado,
de definitiva marcha hacia delante...
El último acontecimiento de este tipo
en la historia de la política fueron los
acontecimientos de 1917. Estos marcaron un punto de inflexión en la historia del arte y la ciencia de la politica" (7).

Gramscl parte de la redefinlción del
Estado (en contra de la simplificación
del marxismo de la Segunda Internacional) como " aparato de hegemonía"
(con sus fuertes diferencias, el " aparato ideológico" althusseriano de
nuestros días) y no como simple
máquina de dominación en manos de
una monolítica clase dominante para
Gramsci da, de esta manera, un
la
coerción de las clases subalternas.
suelo, un asidero estructural a la poEs decir, Gramsci llama la atención
lítica, dotándola al mismo tiempo de
sobre el elemento ideológico, sobre la
un amplio y sólido sustento filosófinecesidad para todo Estado -so
co, " sociológico" y, en última instanpena de sucumbir- de la dominación
cia, material. La politlca no encuenno solamente física, material, militar,
Al mismo tiempo, Gramscl establetra ya, como se pretendía, su campo
sino también ideológica, de un cierto ce la realidad contrastante entre
de acción exclusivamente en la socieconsenso adquirido por parte de los Oriente y Occidente en cuanto al desadad polftica, sino que a ésta se in- gobernados (6).
rrollo del Estado, el equilibrio entre :::

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sociedad política y sociedad civil y,
por tanto, la estrategia adecuada para el derrumbamiento del viejo orden:
o mediante el asalto frontal , o a través de una estrategia de largo aliento, de un complejo proceso de hegemonización.
" En Oriente, el estado lo era todo,
la sociedad civil era primitiva y gelatinosa; en Occidente existía una relación apropiada entre estado y sociedad civil, y cuando el estado temblaba, la robusta estructura de la sociedad civil se manifestaba en el acto.
El estado sólo era una trinchera
avanzada, tras de la cual habla un
poderoso sistema de fortalezas y casamatas; más o menos numerosas de
un estado al otro, no hace falta decirlo, pero precisamente ésto exigía
un reconocimiento exacto de cada
país individual" (8).
Lo que Lenin había planteado, con
sus propios términos y conceptos,
desde " La enfermedad In{anti/... ",
Gramsci lo reformula y reafirma: ha
terminado la época en que la guerra
de movimiento era la estrategia
" usual " y válida para los cambios
revolucionarios. Ahora (IY con cuanta
mayor razón en nuestros díasl) el Estado y la sociedad misma han adquirido una enorme complejidad.
Las Instituciones de la sociedad capitalista son una enorme red de " fortificaciones y casamatas" detrás de
los aparatos coercitivos del Estado
-por lo demás, mucho más poderosos y avanzados que a principios
de siglo; la dominación y el consenso
ideológico (la hegemonía de la burguesía) han adquirido un peso operante mucho mayor. Por lo mismo, el
movimiento obrero y las clases subalternas no pueden plantearse una
simple estrategia de asalto frontal ,
de " destrucción del Estado" sin tocar
aquella sólida malla y sin combati_r,
en el mismo terreno, la hegemonia
burguesa sobre sí mismos y sobre el
conjunto de la sociedad.

~

El Estado no es más -si alguna

vez lo fue- una simple máquina para
la dominación, la coerción y la violencia . Es hegemonla acorazada de
coerción.
2. Es sabido que Stalin (no tanto la
persona o "el sujeto", como el fenómeno y las condiciones históricas
que lo hicieron posible) contribuyó a
difundir y vulgarizar el leninismo;
pero al mismo tiempo éste sufrió un
proceso de ideologización y esclerosis. Y con él el marxismo todo.
En el stalinismo, la historia de las
ideologías ha conocido el más asombroso fenómeno de persistencia.
Mientras la pretensión de antistalinismo polltlco (y, con mucha menor frecuencia, teórico) funcionaba
en las palabras, el stalinismo sans
phrase operaba plenamente en la_s
cabezas, en los parámetros del analisis y en el marco conceptual del
mundo.
El fenómeno " negado" en la ingenua y conmovedora Intención, volvía
una y otra vez a reclamar, en los
hechos, sus títulos de supremacía
Ideológica.
El stalinismo no terminó con el XX
Congreso del PCUS, solamente adoptó
nuevas denominaciones: " leninlstas"
(es decir, los partidos comunistas, en
particular los descriptivamente llamados pro-soviéticos), maoístas, trotskistas e izquierdistas de todo color y
pelaje no han logrado escapar, más
allá de su autodenominación , a la
ideología y la práctica doctrinaria y
estéril. No en balde el stalinismo ha
sido, durante más de tres décadas, el
marxismo de la época. Los " viejos"
tuvieron ahí su (de) formación . Los
jóvenes la heredaron de sus mayores,
repitiendo -por una cierta uls lnertlae- las viejas verdades eternas,
manejando los mismos esquemas,
fórmulas y simplificaciones.
En aquella lucha tragicómica " contra " el fenómeno stalinista, hemos
visto desfilar en la historia multitud
de partidarios del socialismo tensionados en una empresa paradójica, a

contrapelo de sus propias intenciones: la guerra declarada a un enemigo con el cual se comparten las posiciones y características fundamentales. Es la lucha delirante y sin perspectivas contra un espejo. Los trotskistas (si puede cobijarse bajo una
misma denominación genérica a posiciones tan heterogéneas, encontradas y confusas) son un rotundo ejemplo. Ellos -cuya primera y gran víctima ha sido Trotsky- que han hecho
de " la lucha contra el stalinismo" su
razón de existir son, al lado de los
populistas maoístas con sus máximas y refranes de " honda" sabiduría
heraclitiana, los más conspicuos represen tan tes de la burda tradición
stalinista.
Contra este marxismo staliniano
(el marxismo de la uulgata, diría
Colletti) es que nos previene Gramsci.
En su obra -silenciada durante largos años por el " marxismo oficlal" encontramos los trazos nítidos y vigorosos del auténtico marxismo, el
antidogmático, el verdaderamente
creativo, apto para transformar el
mundo, pero capaz también de transformarse a sí mismo.
Son conocidas las deudas filosófico
-formativas de Gramscl con el idealismo (9) Italiano del ochocientos
-principalmente Croce y Gentile-,
del mismo modo que la influencia
ejercida en Marx y Engeis por Hegel.
Es sabido también que cierto marxismo cientiflcista (Aithusser y eplgonos)
se permitió llamar, en su ignara arrogancia, " izquierdistas teóricos" y
" marxistas hegelianos" a Gramscl,
Lukács y Korsch.
Pero es precisamente aquella procedencia o , en todo caso, la cercanía a
algunas corrientes del Idealismo lo
que, en el contexto, proporcionó a
Gramsci los elementos potenciales
para , digamoslo así, refrescar al
marxismo con aires nuevos, antidogmátlcos y antipositivistas, contra los
entusiastas de la ciencia científica
( 10). El marxismo no es una " ciencia"

entendida a partir del modelo de las
ciencias naturales sino, fundamental·
mente, una concepción del mundo,
científica en lo que cabe hablar de
ciencia en el terreno de lo social y lo
político.
Gramscl nos muestra también, vol viendo al Marx original -y a Engels y
Lenln también, hagámoslo explicito
para no herir ninguna susceptibilidad- que el marxismo no es, como
el doctrinarismo de todo matiz lo
quiere, un sistema de ideas apriorísticamente revolucionario, justo y
acertado, cuya validez se ubicaría
-por el sólo hecho de " ser marxismo" - en una categoría axiomática.
El marxismo se terrenaliza, no se encuentra en una suerte de status naturae lncorruptae o, como diría Bobbio,
en un estado de perpetua inocencia,
no manchado por el barro de la historia.
El marxismo (su mejor tradición ,
Gramsci incluido) nos ofrece las armas contra el " marxismo" . Habría
que retomarlas mediante un esfuerzo
de aprehensión y de voluntad autotransformadora. Este es pues nuestro
Gramsci. Nosotros reclamamos su
herencia.
NOTAS:
(1). Por siempre, para la eternidad.

(2). Es evidente que no se trata aqul de la
absurda e infantil pretensión de oponer
Lenin a Gramscl, tampoco de la aún más
pueril de decidir, a través de la ennumeración de los " tantos a favor" y los " tan•
tos en contra", quien es " mejor". Se trata
por el contrario de diferenciar y localizar
" lo valioso" y lo válido de las diversas
obras, así como de explicar los alcances
-pero también las limltaclones- de los
aportes de tal o cual " teórico", a partir
del famoso contexto histórico y de la concreta realidad social-nacional en que cada
uno se Inserta. Por otra parte, es obvia la
necesidad, polltlca y teórica, de romper
con una vieja tradición de cierto marxls•
mo que ha logrado plasmar la ficción de
una armonía y de una no-contradlctorle•
dad (plenamente adlaléctlca y muy poco
marxista) entre las obras de los "clásicos".

(3). Cerronl, Umberto, Teorla y polltlca del
socialismo, ediciones Era, México, 1976,
p. 149.
(4). " Desde el punto de vista proletario, la
hegemonla pertenece en la guerra a quien
lucha con mayor energía que los demás,
a quien aprovecha todas las ocasiones
para asestar golpes al enemigo, a aquél
cuyas palabras no difieren de los hechos y
es, por ello, el gula Ideológico de la democracia y critica toda ambigüedad" (subrayados nuestros), V.1. Lenin, Obras Escogidas en 12 tomos, Editorial Progreso, Moscú, 1975, t.11, p.400. También: " si en los
dirigidos falta conocimiento y dlscl plina
bastante, (la dirección) puede tomar los
caracteres de la dictadura", citado por
Kautsky en Terrorismo y Comunismo, edl·
clones Júcar, España, 1977, p. 121.
(5). Cfr. Ch.Bucl-Glucksmann, Oramscl y el
Estado, Siglo XXI editores, México, 1979,
p.222.

(6). " Estamos siempre en el terreno de la
Identificación de Estado y gobierno, Identificación que es Justamente una representación de la forma corporatlvo-econó·
mica, es decir, de la confusión entre sociedad clvll y sociedad politlca, porque es
necesario señalar que la noción general
de Estado comporta elementos que hay
que relacionar con la noción de sociedad
civil (en el sentido en que podríamos decir
que Estado • sociedad pol ítica +
sociedad civil, es decir, hegemonla acorazada de coerción) " citado por Ch .BuclOlucksmann, en lbid, p.93.
(7). Notas sobre Maqulauelo, sobre polltlca
y sobre el Estado moderno, Ed. Juan
Pablos, México, p. 94
(8). lbld. p. 96.

(9). Valdría la pena precisar este concepto,
tan maltratado como el de " materialismo" .
Nos atenemos aqul a la concisa acepción
hegeliana: " El idealismo de la filosofía
consiste únicamente en ésto: no reconocer lo finito como un verdadero ser" (0.W.
F. Hegel, Ciencia de la lógica). Es decir,
para el idealismo lo finito es no-ser, solo lb
infinito es. El idealismo atribuye el ser al
Espíritu, a Dios, negando al mismo tiempo
que las cosas y el mundo finito posean
una verdadera realidad.
( 10). La discusión en curso -y ya viejaal interior del marxismo sobre los aportes, el equilibrio y la Jerarqula del materialismo y las corrientes " filo-idealistas"
ha conocido momentos b rillantes. Los
" historicistas" (real o pretendldamente
gramsc lanos) Italianos, Lefebvre, Alt·
husser y, con mayor precisión teórica y
rigor filológico que éste último, Della
Volpe (Rousseau y Marx) y Lucio Colletti,
etc., son algunos nombres de uno y otro
" bando". Esta es una discusión que escapa a las posibilidades de este artículo.
Para no hacernos suspectos de " idealismo" y sólo para precisar nuestra afirmación, Invocamos al Marx " hegeliano":
" El defecto fundamental de todo el materialismo anterior -incluido el de Feuerbach- es que sólo concibe las cosas, la
realidad, la sensorledad bajo la forma de
objeto o de contemplación. pero no como
actluldad sensorial humana, no como
pr.ictlca. no de un modo subjetluo. De
aquí que el lado activo fuese desarrollado
por el Idealismo (subrayados nuestros),
por oposición al materialismo, pero sólo
de un modo abstracto, ya que el idealismo, naturalmente, no conoce la actividad
real, sensorial, como tal. .. " 1 • Tesis sobre ¡..,¡
feuerbach.

t11

�EN TORNO AL PENSAMIENTO
BARTHESIANO

Herón Pérez Martínez
"La única pasión de mi vida ha sido
el miedo" , declaraba Roland Barthes
al recoger como epígrafe de su libro
fl placer del texto las anteriores palabras de Hobbes. De hecho la especulación bartheslana ha estado perma·
nentemente emblematlzada por el
miedo: miedo a la fácil comprensión
y al encajonamiento, miedo _d e ser
encerrado en una imagen estereotipa·
da y estéril, miedo a un embalsamamiento precoz y a una monumentalización pública. Esta advertencia hace
temerario cualquier intento de presentar sumariamente el pensamiento
barthesiano. A causa de este temor,
el mismo Barthes decide en 1974 publicar un libro que tituló Roland Barthes por Roland Barthes. Dada la Importancia de la figura bartheslana en
la constitución del pensamiento con·
temporáneo pretendo, en este ensayo, atravesar la barrera de la cordura
para intentar una formulación sintéti·
ca del pensamiento barthesiano como
su contribución y cuota al pensamiento contemporáneo.
Cabeza de fila del estructuralismo,
Roland Barthes ocupa, en el ámbito
de una " antropología histórica" y ,
señaladamente, de la crítica literaria,
un lugar análogo al de Levi-Strauss
en la antropología estructural o al de
Lacan con respecto al psicoanálisis.

;!;

En la década de los 60, se puso al
frente de un grupo de gente Joven ,
escritores preocupados a la vez por
la crítica y la teoría literaria, que
constituyeron el movimiento conocl·
do como el "formalismo francés" o la
"nouvelle critique" . El grupo Incluía
poetas, novelistas y filósofos algunos
de cuyos miembros destacarían des·
pués con luz propia como Todorov o
Julia Kristeva , esposa del novelista
Phllipe Sollers, también miembro del
grupo.· En sus orígenes, el acercamiento a lo literario arranca de las
proximidades del movimiento, aún
insuperado, denominado " formalis·
mo ruso " difundido en Occidente,
sobre todo, por el aún vigente libro
de Victor Erllch fl formalismo ruso,

por los trabajos de Roman Jakobson,
introductor de los postulados formalistas en el campo de la lingüística y
miembro fundador del movimiento y
los trabajos de algunos miembros in·
signes del mismo formalismo francés
como Todorov. Poco a poco las concepciones sobre la teorla del texto se
van modificando hasta agrupar en
torno a sí una serie de problemas del
conjunto que se denominaría "semló·
tlca" y que lograría, en el grupo, un
significativo desarrollo teórico-práctico, como en el caso de los trabajos
de Grelmas, por ejemplo.
Remontables a 1942, los primeros,
los trabajos de Barthes tienen una
apariencia polifacética: crítica literaria, crítica del arte, el texto, la moda,
el mito, la semiología, la retórica, antropología, etc., todos, sin embargo,
revelan un subterráneo afán de descodificación o de denuncia. Barthes
concibe la cultura, con todos sus
elementos, como un mundo de ropajes que solapan realidades de lo más
diverso: la semiótica es un aprender
a leer textos estructurados con los
más diversos elementos, alimentados
por los más variados contextos: Barthes concibe la " cultura " como un
conjunto de sistemas semióticos cuya lectura es como la entrada a un
inframundo. Partiendo del concepto
de signo saussureano, de tipo binario,
se lanza a conquistar los mundos de
otras escrituras: el significante es
espacio abierto, es posibilidad de recepción, es la constante; el significado, en cambio, es humanismo, es
perspectlca, es una variable. Este es
el sentido de su " teoría del texto", de
su " semiología" , su " análisis estruc·
tural del relato", sus " mitologías", su
añoranza por la retórica, etc.: la " cul·
tura " es un "imperio de signos", un
mundo de escrituras, donde cada
territorio es sólo un texto, como " el
sistema de la moda".
Uno de los principales problemas
que ha tenido que enfrentar la semiótica , en sus diferentes intentos por
constituirse, ha sido el de encontrar

un modelo para el signo que le permita estudiar la variada fenomenología del signo en los distintos sistemas semióticos. Desde Hjelmslev
(1971), todos los Intentos de estudio
sistemático de la fenomenología del
signo parte del concepto saussureano
de signo: esquema binario con un
significado de entidad más o menos
psíquica, y un significante en el
ámbito de lo fenomenológico, y una
reducción de los fenómenos semióticos al ámbito de la denotación, la connotación y metalenguaje.
Barthes (1961a) se adhiere, fundamentalmente, a este modo de enfren·
tar la fenomenología del signo. La
descodiflcaclón es, entonces, entendi·
da por él como un proceso de desmontaje (lectura) de sistemas de
significación cuya bllateralidad reciproca (denotación) se densifica , ya
sobre el significante (connotación),
ya sobre el significado (metalenguaje).
El primero de estos sistemas se
gesta sobre el lenguaje ordinario y es
característico, por ejemplo, de las,
elaboraciones literarias: " el porvenir
pertenece sin duda a una linguistica
de la connotación, dice Barthes (1961:
6.3-64), pues a partir del sistema prl·
mario que le brinda el lenguaje hu•
mano, la sociedad desarrolla, sin
cesar, sistemas de sentidos secunda·
rios, y esta elaboración, ora manifies·
ta, ora enmascarada, racionalizada,
se encuentra muy cerca de una ver·
dadera " antropología histórica".
De acuerdo con la sistematización
que nos hemos propuesto rastrear en
el pensamiento barthesiano nos refe·
rimos, en primer lugar, a su concep·
to de semiología en donde estudia·
remos su teoría del mito. En segun·
do lugar nos referimos a su teoría del
texto en donde ubicamos su teoría de
la critica y su " análisis estructural
del relato" .
l. LOS FUNDAMENTOS DEL ANALISIS
SEMIOLOGICO
1.1 La reflexión teórica

La obra más explícita sobre el pen·

samiento semiológico barthesiano es
La semlologla (Barthes, 1961a). Los
elementos de la reflexión bartheslana,
al respecto, se pueden expresar por
los siguientes aforismos:
1) La semiología está aún por cons·
trulrse.
2) Es edificable a partir de concep·
tos linguisticos, entendidos como
haces de posibilidades y de obstáculos, considerados apriori como válidos
para otros sistemas de signos.
.3) Con respecto a la oposición saussureana lengua-habla, Barthes hace
un recorrido por los ropajes que ha
vestido la pareja a partir de Saussure
en la que no están incluidos algunos
estudios importantes (Coseriu 1962 y
197.3) ya publicados desde 1952: y
menos, por obvias razones, los desarrollos de la denominada " linguistica
del texto" . En un segundo momento
trata de ver cómo " se ven " estos
conceptos despachando en oficinas
de otros sistemas semiológicos (el
vestido, la moda, el automóvil, etc.)
señalando dos problemas que Barthes
atribuye al origen lingüístico del
modelo:

4) Con respecto al signo, sus com·
ponentes y su relación , la significación, empieza Barthes por hacer un
inventario de los nombres que alter·
nan o pretenden hacerlo, con el de
" signo" aceptando que en todos los
casos (señal, índice, icono, símbolo,
alegoría) se da una relación entre dos
términos en que uno de los términos
(relatum) es el significado del otro y
en que la entidad del relatum significado (término segundo) es de carácter psíquico (en la señal y en el lndl·
ce) y real (en el símbolo y el signo),
aunque de distinta manera.
Barthes adopta, en general, la no·
clón saussureana de signo. La significación está en la relación , no en ninguno de los dos términos en sí: un
significante, un significado y el signo,
como relación entre ambos. Barthes
traslada el modelo del signo linguístl·
co al signo semiológico con el sólo
aditamento de la distinción Introducida por Hjelmslev (1971) a cada
plano (substancia y forma).
Substancia y forma son palabras
también con mucha historia; de hecho lo que Hjelmslev agrega a la rela·

.3.1 fl primero de ellos se refiere a
la relación entre lengua (slstei:na) y
habla (realización individual). En el
lenguaje, la lengua se constituye por
los actos de habla en la medida en
que hay una " tradición histórica"
(Thesaurus linguae). En cambio en la
mayoría de los otros sistemas semiológlcos la lengua es constituida por
un grupo de decisión, no por la masa
hablante.
.3.2 fl segundo problema se refiere
a las hablas con respecto a la lengua: la lengua está constituida por
un número infinito de hablas. Mientras que en los demás sistemas la re·
ladón es muy variable: hay " lenguas"
sin " hablas" (como la moda) y " lenguas" con un número infinito de
hablas (la cocina). Esto plantea la reformulación del sistema llnguístico
saussureano según Barthes.

-

clón "expresión-contenido" como interpretación del binomio " significante-significado" es el ámbito de pertinencia entitativa de uno y otro elemento: la substancia de la expresión
es el mundo fonético del cual un sistema fonológico procede y se explica;
substancia del contenido, en cambio,
sería el ámbito de referencia del contenido (¿Cuál es el ámbito extralingüístico del signo?) Para Hjelmslev
(1971:86) el signo se refiere a la subs·
tanela del contenido y a la substancia
de la expresión. Barthes (1961a:.3.3)
traslada este esquema al signo semiológico en donde destaca los signos semiológicos de origen utilitario
llamados por él " funciones-signos"
dado que " desde el momento que
hay sociedad todo uso se convierte
en signo de este uso" (ibid).
¿Qué es un significado en un sistema semiológico? Barthes examina
especlficamente el problema del slg·
nlflcado aceptando como significado
lo que los estoicos llamaban to lekton,
lo " dicho", " es ese algo que quien
emplea el signo entiende precisamen·
te por tal " (Barthes, 196la:.35) o sea

�uno de los dos relata del signo de los
cuales el significante funciona como
mediador. " En semiología la situa·
ción no podría ser esencialmente distinta , ya que, en la medida en que
son significantes los objetos, las imagenes, los gestos, etc., r emiten a
algo que no puede ser dicho más que
a través de ellos, con la única salvedad de que el significado semiológico puede ser asumido por los signos
de la lengua" .(Barthes, 196la:.'.35).
(5) Barthes remite todo signo a dos
estados: sintagmático y sistemático.
Es decir, en el discurso y fuera del
discurso. Esta oposición no está lejos
de la oposición ya mencionada entre
lengua y habla: la lengua es sistemática mientras que el habla es sintag·
mátlca. Los problemas de este binomio han sido ya extensamente discutidos por Coseriu (197.:3). Para Barthes ( 1961 a:61) las relaciones problemáticas entre sistema-sintagma sir-

ven de base al estudio de otras formas de funcionamiento en que uno
se " pervierte" en el otro y viceversa:
" la transgresión principal es evidentemente la extensión de un paradigma sobre el plano sintagmático,
puesto que normalmente se da sólo
un término de la oposición, en tanto
que el otro o los otros permanecen
virtuales: es lo que a grandes rasgos
sucedería si se intentara elaborar un
discurso poniendo uno tras otro los
términos de una m isma declinación"
(Barthes 196la:61). A este desbordamiento de los ejes acude Barthes para
analizar ciertas aparentes subversiones del sentido en las que hace descansar los mecanismos de la retórica: la rima, la metáfora, etc.
En general, concluye Barthes, la investigación semiológica consiste en
reconstituir el funcionamiento de los
sistemas de significación distintos
del lenguaje.

1.2 LA TEORIA DEL MITO
Forma parte de sus reflexione~
semiológicas. El mito es un sistema
semiológico como los otros que analiza Barthes. En su libro titulado "Mltologias" (Barthes, 1957) expone una
serie de ecuaciones que permiten una
primera ojeada a su concepto de
mito: "el mito es un habla", "el mito
es un sistema semiológico", " el significante del mito es a la vez sentido
y forma", " la significación del mito
es el mito mismo", " el mito es un
lenguaje robado", etc. (Barthes, 1957).
Por lo que se ve, para Barthes el
mito se encuentra a nivel de forma.
La semiología, dice Barthes, es una
ciencia de las formas . Por eso tiene
que postular que el mito es un sistema semiológico. Por ello entiende
Barthes el mito como un desplazamiento de los dominios del lenguaje
a los de las formas :

2. SIGNIFICADO

3. SIGNO

l. SIGNIFICANTE

11. SIGNIFICADO

El mito es pues, uno de esos sistemas de significación , distinto del
lenguaje que Barthes pretende re·
constituir en cuanto a su mecanismo
de funcionamiento. Entiende Barthes
por mitos cosas como la lucha libre y
su ámbito, el Tour de France, la cocina, la moda, etc. Todos estos sis·
temas funcionan organizadamente
como macrocodificaciones en las que
los usos pragmáticos sirven de soportes para otros valores constelados a
ellos. Se trata de significantes provenientes de diversos ámbitos que forman parte de sistemas de oposiciones
que constituyen el entorno para los
valores de cada elemento: los mitos
barthesianos son cosas sobrecargadas que por lo mismo están dotadas
de multiplicidad funcional. En todos
los casos en que Barthes habla de
mitos se trata siempre de funciones
endurecidas que el uso social ha convertido, por ello mismo, en rituales.
En realidad, lo que Barthes llama
"mito" no coincide del todo con el
mito de los mitólogos. En el ámbito
de la historia de las religiones , se
suele denominar "mitos" a formalizaciones culturales emergidas a nivel
colectivo pero afectantes al obrar individual en la medida en que le sirven
de soporte, Justificación o resorte.
Las formas primeras de los mitos se
referían a historias en las que entra·
ban como protagonistas dioses, semidioses o héroes y estaban sustenta·
das por el lenguaje cotidiano. El
mito, así, es una manera de ver las
cosas: una Ideología. Sin embargo, el
nivel significativo del mito funciona
con mecanismos análogos a los del
Jenguaje. Solo que las realidades a
las que se refiere no forman parte de
las codificaciones ordinarias dadas a
través del lenguaje. Los mltologemas
son unidades mayores constituidas, a
veces, por sistemas completos de
signos. Los " mitos" de Barthes en
realid~d son unidades (mitologemas):
son solo paradigma, no hay sintaxis.
El mito, en cambio, en la teoria del
mito, proveniente de la historia de las
religiones es siempre un texto; en

Barthes es un sistema . Los signi·
ficados, por ello, funcionan de distin·
ta manera.
Barthes, pretende, así, encontrar
los sentidos escondidos, las verdade·
ras intenciones, de una serie de subsistemas de signos que funcionan
ritualmente y con los que se consituye la cultura contemporánea. Esos
sistemas semiológicos en una buena
medida son englobados en lo que
Barthes concibe como " mito" y los
interpreta como tales. Son pocas las
cosas que en el esquema barthesiano
deben ser catalogadas como sistemas
semlológicos y no encajen en el
esquema del mito a su manera. Por
ello su conato teórico de semiología
descansa en buena medida en sus
mitología y en el análisis de la
lengua escrita: teoría y análisis del
mito, teoría y análisis del texto.
Como mitólogo, Barthes se incorpora a una tarea total de " desenmascaramiento" de la cultura occidental.
Esta tarea tiene ya una larga historia
con distintas lineas directrices: por
un lado, la linea que comienza con el
idealismo alemán (con Schelling como
exponente supremo) y pervive, aunque
sea por reacción, en los planteamientos de Feuerbach, Marx, Freud, Jung,
Fromm, etc.: por otro lado podemos
citar la linea de los lenomenólogos e
historiadores de las religiones: Bult·
mann, Kerenyi, Ricoeur, Eliade, etc.
Entre estas dos lineas, Levi·Strauss,
parece haber abierto un tercer cami·
no con sus " mitológicas", en el mar·
co de la " antropología estructural",
muy cerca de esta linea está Barthes:
sus " mitologias" pretenden ser un
desenmascaramiento de las secretas
aspiraciones de la "culta" sociedad
contemporánea y su civilización : la
lucha libre , las vacaciones, el
crucero, el strip-tease, etc.
El mito es un habla, dice Barthes,
(1957) constituye un sistema de co·
municación, un mensaje. Es un modo
de significación " una forma" . Cual·
quier cosa puede convertirse en mito.
La mitología sólo puede tener funda·

mento histórico, " pues el mito es un
habla elegida por la historia". " El
mito pertenece a una ciencia general
que incluye a la linguistica: La semlologia. El mito es un sistema semioló·
gico segundo. Lo que constituye el
signo (relación concepto-imagen) se
vuelve significante en el mito.
Barthes explora las posibilidades y
limites de este sistema semiológico y
su arraigo dentro de la sociedad contemporánea. Es de nuevo un trabajo
de " descodificación" y " desdobla·
miento" : es un trabajo de lectura de
la civilización contemporánea. Pienso
que se puede condensar esta actividad de Barthes como un trabajo de
alfabetización que intenta leer las
esclerotizadas instituciones de la civi·
llzación contemporánea, su manipu·
labilidad . Se trata de un trabajo de
liberación del hombre capturado por
la cultura occidental, por las institu·
dones de una sociedad que son reve·
ladas por Barthes como subsistemas
de signos manipulables. Barthes,
pues, es un alfabetizador en el cam•
po de la semiología; su trabajo es,
una búsqueda de libertad para el
hombre contemporáneo encadenado
en sus propias redes convertidas en
naturaleza por la culta sociedad occi·
dental.
11. LA NUEVA CRITICA O LA FUNCION
DE LA CRITICA
A grandes rasgos el proyecto barthesiano de trabajo gira en torno a
una "antropología histórica", como
se ha dicho.
Estos "sentidos secundarios" desa·
rrollados por el lenguaje y en torno a
él constituyen la esencia de la " nueva
critica" . (Balthes, 1966).
En su ensayo " critica y verdad"
(Barthes, 1966) escrito a propósito de
ciertos ataques a la " nouvelle crlti·
que" Barthes alinea la " nouvelle criti·
que" a esta " antropología histórica"
distinguiendo dos clases de " critica":
la " conformista" y la " verdadera " . La
critica tradicion el que tenia como .,..
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ses de los jueces no podía sino ser
" conformista " . La verdadera critica ,
en cambio, " de las Instituciones y de
los lenguajes " no consiste en ·~uzgarlos" sino en distinguirlos, en separarlos, en desdoblarlos.

tórico de la lengua y utilizan escrituras profundamente diferentes. La escritura es originada por la reflexión
del escritor sobre el uso social de su
forma. La problemática literaria sólo
comienza con la escritura que es
esencialmente la moral de la forma ,
la elección del área social en el seno
de la cual el escritor decide situar la
Naturaleza de su lenguaje. Su elección es una elección de conciencia.
Su escritura es un modo de pensar la
literatura. La escritura es una realidad ambigll'a que nace de una confrontación del escritor y de su sociedad. La elección de su escritura por
parte del escritor no es intemporal
sino que es una elección " presionada" por la Historia y la tradición.

Para ser subversiva, dice, la critica
no necesita Juzgar: le basta hablar
del lenguaje, en vez de servirse de él.
Metódico, inicia este trabajo de
"desdoblamiento" con la misma critica a la manera tradicional. Bar thes
acusa a esta critica de descansar en
una supuesta verosimilitud, especie
de sentido común o conciencia colectiva elaborada por " la tradición", " los
sabios", " la mayoría ", " la opinión
corriente", etc. Ellos son las "autoridades" que avalan ese tipo de juzgaca. Toda critica que se atreve a desafiarlas (a esas "autoridades") sera
Juzgada como "absurda", " Impertinente", " aberrante", " patológica " e
"Insensata " como fue acusada la
" novelle critique". Esta verosímil crítica sostiene el dogma de su objetividad, su gusto, su claridad: " hay que
hablar de un libro con " objetividad",
con " gusto" y " claridad ". " Estas reglas no son de nuestro timpo ". dice
Barthes. " Gusto" y "claridad " provienen del clasicismo en tanto que la
" objetividad" es un don del siglo
positivista. Con este procedimiento,
dice Barthes, se constituye un sistema de normas difusas, semi-estéticas
y semi-razonables que sirve de tranquilizador siempre entre el arte y la
ciencia . NI en uno, ni en la otra: en
una total amblguedad. La crítica antigua padece de aslmbolia. (Barthes,
1966).
No tiene la función simbólica que
permite "construir Ideas imágenes y
obras" .

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1"'4

En este contexto formula Barthes el
trabajo de la " nueva critica " : " tratar
a la obra en si misma, según el punto de vista de su constitución " planteando, en su dimensión mas grande,
" las exigencias de una lectura simbólica".

11. 1 LA TEORIA BARTHESIANA DEL
TEXTO: EL PROBLEMA DE LA
ESCRITURA.
Barthes comienza con plantear pilones fronterizos antes de, o mas
bien, para entrar en materia: la " lengua" y el "estilo". En medio de ellos
la realidad formal que es " la escritura" (Barthes, 1953).
la lengua. Es circunscripción. Las
expresiones con que Barthes la describe son: "circulo", "encierra", " horizonte", " extensión", " linea ", " área",
la lengua es un corpus de prescripciones y hábitos común a todos los
escritos de una época, es como una
segund~ naturaleza, es como un clr·
culo abstracto de verdades. Encierra
toda la creación literaria, es un horizonte. La extensión tranquilizadora
de una economía . Permanece fuera
del ritual de las letras; es un objeto
social. La lengua esta mas acá de la
escritura (Barthes, 1953).
El estilo. Esta mas allá de la escrl·
tura. Sus elementos (Imágenes, elocución, léxico) nacen del cuerpo y del

pasado del escritor y son transformados en "automatismos" de su arte. El
estilo es un lenguaje autárquico que
se hunde en la mitología personal y
secreta del autor. El estilo es una
forma sin objetivo su referente es
una biología o un pasado. El estilo es
la parte privada del ritual de las letras, a partir de las profundidades del
escritor y se despliega fuera de su
responsabilidad. El estilo es el resultado de una metamorfosis en que
carne y mundo, como punto de partida, se transforman en un infralenguaje y este es el estilo.
la escritura. Es una realidad formal
entre el estilo y la lengua. Es una
función y un acto de solidaridad histórica mientras que lengua y estilo
son fuerza ciegas. Lengua y estilo
son objetos; la escritura es la relación
entre la creación y la sociedad, el lenguaje literario transformado por su
destino social , la forma captada en
su intención humana y unida así a
las grandes crisis de la Historia. Por
eso puede haber escritores que ha·
blaron o hablan el mismo estado hls-

Historia doble porque la escritura
permanece impregnada del recuerdo
de sus usos anteriores, " pues el lenguaje nunca es inocente" : " las palabras tienen una memoria segunda
que se prolonga misteriosamente en
medio de las significaciones nuevas:
Por eso la escritura es " libertad recordante" . Libertad porque elige pero no
porque dura. En su duración la escritura es endurecimiento, es una red
que aprisiona precisamente a causa
de su carga del pasado: la simple duración hace aparecer poco a poco un
pasado en suspensión en un elemento que al principio parecía transparente, inocente y neutro.
Con la duración ya no hay libertad;
por eso "como libertad la escritura es
sólo un momento" .
Barthes habla así de " la escritura
política" , la escritura de la novela",
la " escritura poética", la " escritura
burguesa" y relaciona sucesivamente
la escritura con la revolución, el silencio y la palabra. Con esta concepción no podla menos que interesarse,
y lo hizo, en la semiología.
11.2 EL ANALISIS ESTRUCTURAL
DEL RELATO (BARTHES, 1966).
La literatura o " lo literario" es uno
de los principales sistemas semióticos constitutivos de la "cultura " con-

temporánea cuyo " desmontaje" inte- ella la única que puede aclarar cual
resa a Barthes. Barthes confiesa que es la naturaleza del " análisis estrucno poseemos aún una ciencia de la tural del relato", por una parte; y por
literatura " porque, sin duda, dice, no otra, una buena parte del trabajo de
hemos podido aún reconocer plena- Roland Barthes es perfectamente ali·
mente la naturaleza del objeto litera- neable en esta tarea critica o en torrio, que es un objeto escrito" . " Desde no a ella, en todo caso.
el momento en que por fin se admite
que la obra está hecha con la escritu- · Barthes hace remontar " el análisis
ra (y se sacan de allí las consecuen- estructural del relato" al trabajo de
cias) cierta ciencia de la literatura es los formalistas rusos. Metodológica·
mente, en cambio, lo sitúa en el arca
posible.
de dominio de ía llamada linguistica
Seria una ciencia de las condicio- estructural: de ella nació una " poéti•
nes del contenido, es decir de las ca " . Barthes se refiere a la poética
formas: lo que habrá de interesarle Jakobsi ana centrada en el " mensaserán las variaciones de sentidos je" y la " función poética" derivada de
engendradas y, si puede decirse en- él.
gendrables por las obras: no interBarthes reconoce igualmente el
pretara símbolos, sino únicamente su parentesco del " análisis estructural
polivalencia; en suma, su objeto no del relato" (A.E.R.) con el estructuraserán ya los sentidos plenos de la lismo antropológico de Levi-Strauss
obra, sino, por el contrario, el sentido que trabaja especialmente con el
vacío que los sustenta a todos" (Bar- mito. Dicho en pocas palabras "el
thes, 1966: 58·59), es una aplicación análisis estructural del relato" tiene
explícita del generativismo choms- como tarea " trabajar el sentido o los
kyano, con todo y " aceptabilidad" y sentidos del texto " . En concreto se
" gramatlcalidad", a las obras litera- trata no de los sentidos primarios del
rias. Sólo que la " competencia ", la texto, los sentidos denotados; sino de
" facultad literaria ", (dice Barthes) los sentidos secundarios, al nivel
esta constituida por " grandes formas connotado, asociativo del texto. La
vacías que permiten hablar y operar" . lengua del relato_ es considerada
Por tanto " la ciencia de la literatura como lenguaje cultural inmediatatendrá por objeto determinar no por mente sensible a sus implicaciones
qué un sentido debe aceptarse, ni si- Ideológicas. " El análisis estructural
quiera por qué lo ha sido (esto corres- del relato " gira en torno a 3 princl·
ponde al historiador), sino por qué es· pios (Barthes, 1970):
aceptable... en función de las reglas
linguisticas del símbolo" . Por tanto la 1) Principio de formalización.
objetividad de esta nueva ciencia de 2) Principio de pertinencia.
la literatura en función de la lnteli· 3) Principio de pluralidad.
gibilidad de la obra en cuestión : de·
Presupone asimismo una serie de
pende de la objetividad del símbolo.
" disposiciones operatorias del anali·
En este contexto se puede decir que sis" : "distribución", ''inventarlo" y
la critica produce sentidos, su rela- " coordinación" .
ción "con la obra es la de un sentido
El principio de formalización. Se le
con una forma " . La obra es forma, la
critica sentido. " La critica desdobla puede llamar también principio de
los sentidos, hace flotar un segundo abstracción. Cada relato es el hablar
lenguaje por encima del primer len · que presupone una lengua general
guaje de la obra, es decir, una cohe· del relato. La linguistica se detiene
en la frase. Pero, ¿qué sucede mas
renda de signos".
allá de la frase? Aún no sabe. La
Hemos prolongado esta exposición retórica clásica, aunque caduca, no
de la función de la critica porque es ha sido aún substituida. La linguistl·

S

�ca de "lo que hay más allá de la
frase" es algo aún por hacer.
Y el análisis del relato, la lengua
del relato, forma parte, al menos como postulado, de esa translinguistica
futura . Por tanto, en virtud de este
principio, no se puede ni se quiere
analizar un texto en si mismo. Para
"el análisis estructural del relato" un
texto es un habla que remite a una
lengua, un mensaje que remite a un
código, una "actuación" que remite a
una "competencia"; es constitutivamente comparativo: persigue formas
y no un contenido.
El texto proporcionará materiales

....

para una gramática. Por eso el A.E.R.
trabaja en base a corpus de relatos
para intentar deducir su estructura.
fl principio de pertinencia. Tiene su
origen en la fonología. En el análisis
del relato no se intenta buscar significados lexicales, sentidos, en la
aceptación ordinaria. fl A.f.R. llama
" sentido" a cualquier clase de correlación intertextual o extratextual:
cualquier rasgo del relato que remite
a otro momento del relato o a otro
lugar de la cultura necesaria para
leer el relato. El "sentido" es una
"cita" que permite referirse a un
código e implica un código, incluso si

ese código aún no está reconstituido.
Todo enunciado tiene que ser valorado en función de la estructura mediante una prueba mental de conmutación en un alarde de "imaginación
del contexto". fl principio de pluralidad. El análisis estructural del relato
no se interesa por el sentido del texto
sino en trazar "el lugar de los posibles del texto" . La lengua del relato
debe conducir al "lugar posible de
los sentidos", a "lo plural del sentido", al "sentido como plural".
Disposiciones operatorias. a) La distribución del texto. Es arbitrarla o
puede serlo. Se trata de una cuadri-

culación del texto, que proporciona
los fragmentos del enunciado sobre
los que se va a trabajar. Estos
fragmentos de enunciados, de allí
resultante, los llama Barthes "Lexias"
o "unidades de lectura ". b) Inventario
de los códigos citados en el texto.
Lexía tras lexía se trata de inventarios los sentidos, las correlaciones o
los indicios de códigos presentes en
el enunciado. c) Coordinación: establecer las correlaciones de las unidades, de las funciones acotadas"
que por lo común se encuentran
trenzadas ("tejidas") en el texto (texto significa tejido). El texto es un tejido de correlatos tanto internos
como externos. Ellos remiten a la in·
tertextualidad entendida a la manera
de Julia Kristeva en su semiótica.
Con todo esto se puede trazar "el
lugar de los posibles del texto " . El
material resultante puede constituir
en: códigos (códigos narrativo, código
topográfico, código de acciones, có·
digo simbólico, código onomástico,
código histórico. código semico, có·
digo retórico, código fático, código
anagógico, código metalinguístico) y
estructura diagramática por la que
aparece el texto como lugar privilegiado de una intensa refracción de
mensajes.
CONCLUSION:
El hombre es un ser que funciona a
símbolos, los crea, se aferra a ellos,
los endurece y, frecuentemente , los
convierte en ritos: su conjunto constituye la cultura. Con respecto a ella,
el hombre contemporáneo está tratando de descubrir sus alfabetos:
está aprendiendo a leer. El problema
de estos símbolos, sin embargo, no
es solamente la posibilidad de aferrarlos, más bien se trataría de un ti·
po de lectura en que leer consistirá
en romper cortezas, desatar ataduras,
despojarse de pesos cargados reverentemente.
Es una lecutra que se propone haemerger al hombre: es la persecu·
c1on de un humanismo.
c~~

BIBLIOGRAFIA

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critura ", Edil. du Seuil, "Pierres vives ",
Paris; trad. espariola en Siglo XXI junto
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historia, Gredos.
L. Hjelmslev. ( 1971), Prolegómenos para
una teoría del lenguaje, Gredos. Obra pu·
blicada, por primera vez, en 194.3.

ROLAND BARTHt:.S

Las obras barthesiands citadas y usadas
en este esbozo constituyen una fracción,
sólo, de la obra total. El trabajo de Bar·
thes em pieza desde 1942 cuando en
" Existences", una revista del Sanatorio
para estud iantes franceses, publica en
Saint-Hilaire-du-Touvet, sus Notes sur An·
.dré Olde et son Journal, hasta e l 26 de
marzo de 1980 cuando muere en un hospital parisino, atropellado por un automó·
vil , un símbolo sobresaliente de la cultura
que él (ironia) había trabajado por desen·
trañar.
En la misma revista publica ( 1944) En
Orece y Reflexlons sur le style de I' "Etranger". Sus publicaciones sucesivas se refieren alternadamente a critica literaria y a
lo que después se conocería como semló·
t/ca. Los títulos ascienden a unos cincuenta (sin contar los mencionados arriba)
entre artículos, prefacios de obras y co·
municaciones científicas. En 1971 la
"Psi cotheq ue " parisina le dedica un volú·
men, titulado Barthes, elaborado por Guy
de Malldc y Margaret Eberbach y publica·
do por Editions Universitairs. El mismo
año la revista del grupo, Tel Quel, le dedi·
ca su número 47.
Louis-Jean Calvet publica en 197.3, en
la editorial parisina, Payot, un volumen
que titula: Roland Barthes, un regard polltlque sur le signe" y al año siguiente
Stephen Heath publica en Fayard Vertlge
du déplacement, lecture de Barthes. El
mismo año "L'Arc" le dedica un número
especial.
Roland Barthes nació en Cherbourg un
12 de noviembre de 1915. Estudios, en·
fermedades, nombramientos. encuentros.
amistades. amores. viajes. lecturas, pla·
ceres, temores, creencias. gozos, alegrías,
indignaciones. desesperaciones, esperanzas: todo ello constituye y explica la obra
barthesiana.
Concluyo con una palabra suya y con la
sensación de que debería decir mucho
más en este poco espacio:
" Si imaginas una mujer (si ello es posi ble) cubierta por un vestido sin fin . tejido
a su vez con todo lo qu e dice la
moda ... ello no haría sino poner en acto
una noción operativa en el análisis semántico ("el texto sin fin ") en un intento
de denunciar al mon struo de la totali ·
dad ... " (Barthes di Barthes. Einaudi. Torino, 1980, p.20.3).

N

._.

�POEMAS

Eduardo Langagne
quien f urna ahora
suele creer que la ternura
no es un pájaro propenso a la pedrada
ni un pájaro en la jaula
ni un pájaro cualquiera es la ternura
(quizá debe usarla puesto que
según Darwin
lo que no se utiliza se desgasta
algo así
aunque quizá Darwín no pensaba en la ternura
sino en los dedos pulgares
qué palabra horrible para la poesía)
pero quien fuma ahora
suele creer que la ternura es
y sirve para
remover la memoria
y hacerla que camine
hasta la hija que tal vez ahora duerme
y hacer que la memoria llegue a ella
y cante para hacerla volar
porque el que f urna ahora
está por convencerse que la ternura existe
y no es un pájaro no es

el que bebió esa noche
encontró que todas
las mujeres del mundo
se reunían en ella
y más aún
todas las del mundo
se fragmentaban en ella
o se dispersaban
o se reconocían

o se sabían mujer en ella
el que bebió esa noche
reventó seis duraznos
frescos como el rostro de ella
inventó una guitarra
para encajar sus uñas
-igual que a los caballos
se les clava la espuelay la guitarra salió desbocada
haciendo polvo
entonces fue que el que bebió esa noche
recordó algunos versos
que también hacían polvo
o más bien
se hacían polvo
como si la muerte hubiera
besado todas las canciones
no seguir por favor
un momento
¿no era que el que bebió esa noche
encontró una mujer?
entonces no hablar de muerte
si la mujer la sustituye
es decir la complementa
el que bebió esa noche
encontró una mujer
y descubrió que la muerte
se reunía en ella
y que todas las muertes
en ella se reunían
por lo tanto
ella era dulce
y la vida se juntaba en ella
y el que bebió esa noche
esperó el amanecer
bebiendo de ella
amando a ella
cantando en ella
juro que cantaba

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�DIARIO MINIMO DEL FESTIVAL
CERVANTINO

Ciar~ Eugenia Flores
l.3-V-82
Hice doce horas y media de viaje a
Guanajuato. Es el colmo. SI funcionara denunciaría ésto a la Procuraduría
del Consumidor. Por si fuera poco, no
había cupo en los hoteles (pensé en
regresarme mañana). Al cabo de
muchos ires y venires, logré que un
chavo que atendía la taquilla del
Cervantino me consiguiera un cuarto
(caro). Lo peor de todo, lo que casi
me pone loca de coraje, es la suspensión del espectáculo de Darío Fo. Oficialmente no hay una explicación del
por qué no vino la compañia, y extraoficialmente se dice que fo está enfermo (no se dice de qué). Pero, ¿una
compañia entera puede enfermarse?
¡Bah! Verdaderamente es de lamentarse pues la obra ("Misterio Bufo")
prometía. Sergio García me ha hablado de ella. Regreso el sábado. Creo
que lograré hacerla con los 400 pesos que me sobraron después de
comprar el boleto para ver los "Entremeses Cervantinos··.
En el hotel sobran los carteles advirtiendo que cuidemos el agua y la
energía eléctrica; bueno, creo que
conmigo no tendrán problemas puesto que casi no estaré en el hotel. Desgraciadamente dormí mucho tiempo
(el cansancio del viaje); aún así tuve
tiempo de pasear un poco por las
calles de Guanajuato antes de entrar
en el teatro. Me topé con la casa
donde nació Jorge Negrete, y me
emocioné tanto que me senté en la
plazuela que estaba enfrente a observarla. Jóvenes y sobre todo niños,
recogían agua en cubetas de la fuente ubicada en el centro de la plazuela, no sin antes asomarse un poco
para ver si no los descubrían (mi presencia no les inmutaba). Pensé en lo
que podría pasar si se acabara el
agua de la fuente pues el nivel ya está bastante bajo. No creo que a ninguno de ellos les interesara lo más
mínimo el evento que se desarrollaría
diez cuadras más arriba. La región
padece una grave escasez pues la
presa está en su punto más bajo y

eso obliga al gobierno a realizar cortes. En los hoteles, claro, ésto no se
nota, en algunos hay alberca. El agua
de la fuente sabe a lodo y el agua
electropura se ha acabado también.
Encontré a David, un conocido de
Monterrey. Lo había visto varias veces pero nunca hablé con él, pero me
saludó como si tuviera diez años de
conocerme, y hasta con afecto. Quedé de verlo más tarde. En el teatro,
un letrero anunciaba el cambio de
programa y que cada quien le haga
como quiera, o sea si quieres bien, y
si no te devuelven tu dinero. No se
puede comparar de ninguna manera
este espectáculo con el que pudo
haber presentado Darío Fo. Creo que
muchos de los que fuimos lo sabíamos. Gran parte del público -muchos, entre ellos yo, habíamos venido exclusivamente a ver el espectáculo de fo- exigió la devolución
del boleto. Para mí fue genial, pues
con eso pude pagar el hotel y otro
espectáculo (tenía dos boletos: uno lo
devolví, .300 pesos, y con el otro vi la
puesta en escena de Martha Luna).

El Baile de tos Montañeses, dé
Víctor Hugo Rascón, ganadora de la
convocatoria del Festival, como se
anunció, en cierta medida valió la
pena ser vista. Yo sólo tenía referencias de una de sus obras, Los llegales , y de oídas, puesto que no hay
ediciones de ella: los libretos se los
pasan unas a otras las gentes de teatro y no hay más. Mientras esperaba
que empezara la función decidí leer
el programa, pero no me dejó un grupo de universitarios que enumeraban
los eventos a que habían asistido el
pasado Festival y comentaban acerca
de los maestros y la calificación que
éstos les pusieron a cada uno de
ellos. Mucha gente lucía en semana
lo que honraba en domingo -como
diría Cervantes-. Llegaban y ocupaban los asientos de las primeras filas.
De repente esperaba ver entrar a Don
Porfirio con su traje de gala, tomado
del brazo por Doña Carmelita, y ocupar el puesto de honor. Me extrañó

que la mayor parte de los reservados
para la prensa, estuvieran vacíos. Lo
que pasó es que los periodistas estaban diseminados entre las mullidas
butacas del teatro pues las que les
habían asignado eran de vil lámina.
El hecho de que se cambiara el programa provocó muchos asientos vatios. Los asistentes éramos universitarios, reporteros, gente "culta"
(aquella que pudo pagar .300 pesos) y
uno que otro despistado. La chica
que se sentó a mi lado es una de
ellos. Me preguntó de dónde era. Me
compadeció pues yo venia del norte y
ahora me venían con música y temas
de mi tierra. Lo que pasa es que la
obra se desarrolla en un pequeño y
apartado pueblo de las montañas del
norte, donde los campesinos sufren
hambre y opresión por los caciques,
y cuando llega alguien que quiere
ayudarlos -en este caso el nuevo alcalde- interviene el ejército, dejando mayor desolación. Todo ésto se
nos presenta tomando como anécdota un baile que se desarrollará en el
salón del pueblo, amenizado por un
famoso grupo, que por única vez se
presentaría en el pueblo. No creo que
la chava tuviera una idea exacta de
lo que es Monterrey, aunque bien mirado los montañeses que aparecían
en la obra no guardaban mucha diferencia con los posesionarios que viven en el cerro de la Campana o en
la Loma Larga, etc.
Todos tuvimos que interrumpir
nuestras pláticas y deliberaciones,
pues una extraña voz con cierto
acento norteño nos interrumpió para
invitarnos a un baile. La cosa era que
ya estaba empezando la obra y todos
tuvimos que atender. Lo que a primera vista me llamó la atención fué el
dominio del cuerpo mostrado por los
actores y la iluminación, que produ·
cía imágenes melancólicas. La chica
de al lado y yo estuvimos de acuerdo
en que era impresionante. Los de atrás
se preguntaban a qué discoteca irían
esa noche. La verdad es que ni sentimos que no hubiera intermedio, pues
estuvo bien interesante. Para mí la

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obra presenta una estructura dramática muy sólida, y no cabe duda de
que Martha Luna tiene talento. Me
convenció la preparación de los alumnos de teatro de la Universidad Veracruzana. Que pudieran echarse tres
maromas y luego decir sus parlamentos le daba a la obra una gran armo·nia con los requerimientos escénicos
(¡uyl). En suma, me pareció que s~
trata de un trabajo limpio, con calidad y conocimiento del oficio, y claro,
de un buen texto; Víctor Hugo Rascón
dice (en el programa, que leí más tarde) que su obra es anecdótica, y que
utiliza el "realismo simbólico". Creo
que a lo que él se refiere con s_imbólico es a la aparición de los militares,
aunque en verdad qué tiene de simbólico, me pregunto, si como él
mismo dice, son cosa común en·centl'oamérica.

A Victor Hugo Rascón le gusta recoger sus historias de la realidad y
por eso no le preocupa la _falta ~e. temas, o sea, que va a seguir escnb1en• do un buen rato más.
~

Muchos de los espectadores opinaron que la puesta en escena era buena, pero que el tema era muy cruel;
otros más dijeron que esa era 1~ realidad, pero que así no se decia. A
otro lo entrevistaron, junto con ~u
chava, para cierto programa de r~d10
que reseña los eventos del Festival.
Muy formalmente explicó que estaba
bien, que el tema era bu~no, pero
que no era el lugar apropiado para
decirlo, sino allí donde ocurren esos
desmanes, porque todos tenem~s _la
obligación de mejorar las cond1c10nes de los pueblos, sobre todo del
nuestro.
Al salir del teatro me uni al desfile
de gente que paseaba por la calle,
cosa que fue aprovecha~a por un ~rupo de activistas de vanas _organizaciones politicas que repart1an volantes a cuanta gente veían, (menos a
qué mal). Parece ser que en Leó~
unos campesinos hicieron una manifestación exigiendo sus tierras, y fue- 1-.J
ron reprimidos por el gobierno e in- t11

mí,

�cluso insultados por el alcalde. Estas
organizaciones denuncian este hecho.
U_n ~omerciante recogió su volante y
rap1damente se metió a su tienda a
leerlo. Algunos más hacían Igual y
otros ~~s los tiraban o los rompían.
El bull1c10 me atrajo a una plazuela
donde rápidamente se congregaba la
gente. Pensé que seria otro evento
d~I Festival, porque había una especie de escenario improvisado, pero
me equivoqué. Se trataba de un
espectáculo fuera de programa: el de
"Los Chidos" del Cleta. Muy malo,
pero reunió a gran cantidad de gente, _no precisamente de la que había
salido del teatro "Principal". Todos
ellos eran gente que acababa de salir
del trabajo, o chavos con sus novias
o se_ñ~ras con sus hijos. Turistas
part1c1pantes del Cervantino, pocos.
Pero había uno que valía por todos.
Estaba tan borracho que no entendía
que no podía ponerse peinetas en la
cabeza pues estaba bastante escaso
de pelo, y pretendía decirle a todo el
~
públi~o lo que seguía del sketch, como s1 ya hubiera visto el espectáculo que ya_ están acostumbrados y lo to(lo más extraño es que sí seguia'.
Al man solo como una oportunidad para
1
final del primer sketch, la chava que mejorar sus ingresos: venden cosas,
andaba con el participante del Festi- ofrecen alojamiento, etc. No. El Festival (parece que era periodista) se
val Cervantino no es elitista (desde el
tomó una foto con un actor (estaba
punto de vista de los organizadores).
igual de borracha que su compañero). El que pueda pagar la entrada, pues
El espectáculo era malo, pero intere- entra. El que no, no.
só a todos los presentes, sobre todo
Como el Mercado Hidalgo está al
a los niños, que se agolpaban en las
gradas de una escalinata. El propósi- lado del hotel, fui a ver qué podía deto de "Los Chidos" es hacer contra- sayunar. Allí encontré a una gorda
corriente del Festival, pues dicen que participante del Festival frente a un
es elitista y reproduce los valores pue~to de _fritangas. La mujer, que
burgueses, y deciden hacer teatro de obv1~mente no hablaba español,
carpa, una verdadera manifestación quena pulque, pero lo que la vendepopul~r, para el pueblo, para los que dora tenía era aguamiel de maguey,
no asisten al Cervantino. Decidí que asi que estuvieron buen rato discudebía hablar con uno de ellos, aun- tiendo, una tratando de saber si éso
que no sabía a ciencia cierta con · era pulque, la otra tratando de decirle que no era. La mujer extranjera y
quién, ni de qué.
sus acompañantes (también partici14-V-82.
pantes del Festival) iban cargadas de
"cosas típicas" mexicanas. No enconMe parece que el Fe5tival no camtré un lugar buena onda para comer,
bia en si la vida de los guanajuatenses -no clasemedieros, ricos o turis- así que me fui a caminar de nuevo.
Descubrí un parque y me senté un
tas- durante el mes que dura: como
rato frente a un pequeño lago que

y

.......

(0

N

sirve de mal adorno; pues no tiene
agua. " Los vecinos se la han de
haber llevado", pensé. En el hotel,
una de las medidas que se han tomado para ahorrar agua es no calentarla. Me tuve que bañar con agua fría,
en menos de cinco minutos.
En el Teatro Cervantes fui a ver
una excelente película de Bresson:
Plckpocket, o El Carterista, como se
quiera. El Teatro Cervantes está frente a una explanada donde se levantan
las figuras de Quijote y Sancho. Con
éste ya van tres monumentos que he
visto en homenaje a Cervantes. Al
salir del cine me venía cuidando hasta de mi sombra, por miedo a que me
hicieran víctima de un carterazo a lo
plckpocket. Me hice bolas buscando
la Plazuela San Roque sin notar que
estaba sentada justo enfrente de ella
antes de entrar al cine. Total, que
volví a ver el espectáculo de " Los
Chidos", esta vez fuera del Mercado
Hidalgo. Ahora estuvo mejor y me
lancé a la bronca de hablar con uno
de ellos. Digo bronca porque casi lo

tuve que perseguir para hablar con
él. Corté a mi amigo de Monterrey y
casi tuve que correr para alcanzarlo,
pues iba muy apurado a devolver
boletos de la cancelada función de
Darío Fo. Tiene unas ideas loquisimas,
pero sabe, estudia y tiene con qué
Justificarse. Lo que ellos plantean es
un teatro "puro", libre de las contaminaciones de la cultura burguesa
-me comenta-. Su experiencia es
que cuando mandan a sus huestes al
lodo de la cultura burguesa, ninguno
pasa sin mancharse (o dejan al grupo,
se integran al sistema o se hacen homosexuales). No aceptan Brecht o
Boal si no están ligados al movimiento, mas esa ligazón debe ser directa
y no a la distancia pues los problemas concretos son los que la gente
entiende (ni que fueran mensos). Yo
le dije al chido que me parecía muy
bien, pero que el "pueblo" se merecía
también calidad y trabajo bien hecho.
Me contestó que su proceso era al revés, que lo principal era llegarle al
rollo y no detenerse en eso, que la
calidad y el refinamiento vienen después (yo me pregunté: "¿después de
qué?"),
Cuando hablamos de sus representaciones, a las ·que califiqué de panfletarlas, dijo que Qrlngo el dragón
era el más representado, y tan ágil
que se acoplaba a las situaciones
más actuales; que ellos eran super
bien recibidos hasta en Monterrey.
Claro, si te vas a "Tierra y Libertad"
o a "Fundidora" es padrisimo. Pero
está grueso en otros lugares. Un panneto es de dos filos, pienso yo. Debe
haber algo más profundo que haga
comprender a raza que no comprende y que Incluso es reaccionaria, cómo es explotada. Digamos que el
obrero golpea a su hijo, ¿Por qué?
Eso es lo que no dicen. Eso es lo que
queda en el aire.
Interesó más su puesta de hoy,
pues casi decían "atrás de la raya
que estoy trabajando" y la gente se
clavó en el rollo y participó bastante,
a diferencia de la de ayer (¿sería por-

que era de noche?). Estuvo· dlvertidísimo. De repente el chldo Improvisó
que era el papá de Kalimán, el mago
"Jala mela min" (transcripción mía,
cada quien transcríbalo y entiéndalo
como quiera, pero así se llamaba. Ah,
léase de golpe) y se transfiguró, primero en un buey y luego en José Ló·
pez Portillo, y el cuate botaneándosela de él y la gente engentada se unió
a la botaneada. La cosa es que el espíritu de López Porttllo podía aceptar preguntas del público y hasta los
niños participaban (¿Por qué no hay
agua en Guanajuato? ¿Qué piensa de
las Malvinas?, etc.). Todo mundo verdaderamente se pitorreaba del presidente. Hay un sketch que vale la pena comentar: Le preguntaron al "Presidente" su opinión sobre las Malvinas y contesta: "No me hables de tú
porque soy presidenteee. Que no somos iguales. Guardemos distanciaas.
Sobre las Malvinaaas ... Me parece que
la Sra.Thatcher se está poniendo muy
roñosa ... lo que paasa es que es muy
delicadaaa ... La Sra. Thatcher nada
más se enojó porque los argentinos
le cogieron las Nalguinasl". A todos
nos gustó el espectáculo, no por su
limpieza y su perfección técnica, sino
por su sinceridad y la capacidad de
"Los chidos" para llegarle al público.
Fui al museo de la Alhóndiga. Me
preguntaron si traía cámara, pues en
caso afirmativo debía pagar cinco
pesos más. Lo bueno de todo ésto es
que siempre hay precios de estudiante, y aceptan credencial de cualquier
escuela. Hasta los camiones a los estudiantes les cobran un peso (i!) y
tres cincuenta a los que no lo son. La
exposición de pinturas reunió ajóvenes pintores mexicanos. Algunas
ya las había visto en el D.F. y por lo
demás no me impresionó. Fue enorme el público de turistas que se volcó
a ver las pinturas. Mucha gente para
mi gusto. Un tipo les estaba explicando a unas chavas el contenido de
una pintura de Goya, Las Meninas
Caribeñas : les explicaba que el verde era la tranquilidad, el rojo era la
pasión; etc. etc. Una de ellas pregun-

tó qué eran meninas y él, muy seguro de sí mismo, le respondió que era
una parte del mástil de un barco o
algo así. Mejor decidí encaminarme
hacia la Plazuela San Roque, donde
se representarían los Entremeses Cervantinos, y como el espectáculo es al
aire libre, quería alcanzar un buen
lugar. En el camino encontré a la
amiga de David; me invitó a una fiesta donde habría intelectuales o en su
defecto, extranjeros. Me disculP.é con
el pretexto de mi co111promiso con
Cervantes. Dijo que me esperaría a la
salida de la función y estuve de
acuerdo. En la plazuela habían instalado unas gradas, que rápidamente
se iban llenando. Ocupé mi lugar. Un
vecino de la Plazuela, ajeno al espectáculo, sacó una mesita y puso sodas
y sandwiches para vender (creo que
saca buenas ganancias). La gente
tiene ansias de consumo, ya sea
cultura o coca-cola. Esto se está convirtiendo en un evento social: "¿Dónde compraste tu vestido?" "En Israel."
"¡Qué padre! Yo voy a ir el 8 de junio. " Este público no es el que fue
ayer al Teatro Principal. A qué demonios vino, quién sabe. A ver. A decirse los chismes del momento y a decir después que vieron los entremeses. Muchos traen cámaras fotográficas con la intención de hacer amplio
uso de ellas. Aquí el ambiente es más
informal, más cotorreo, más jeans y
menos peinado alto, pero la misma
actitud cultural. Hay más jóvenes,
pero son de un insulso subido. Vuelvo a encontrarme con el grupo del
museo y descubro que son estudiantes (no sé de qué estado) que vinieron
al Cervantino. Algo así como las gentes que vinieron de la Facultad de
Filosofía y Letras de la UANL, pero de
secundaria o prepa, y acompañados
por maestros. Adelante de mí se sentaron cinco chicas que vieron también el espectáculo del Cleta. Su actitud era más bien como la de quien se
encuentra de repente con unos payasos callejeros. Para ellos era algo así
como una curiosidad de vacaciones.
Lo más chistoso fue la obra. No sólo

!:¡

�ce
M

porque los entremeses cervantinos
son increíblemente divertidos, sino
porque la puesta en sí estaba muy
acorde con una representación del siglo XVII. Haz de cuenta que de repente una voz se oye y empieza a narrar
" poéticamente" todos los sentires y
en qué se inspiró el autor para sus
obras. Como es en escenarios naturales, es muy impresionante ver a
Rinconete y Cortadillo o a los caballeros peléandose con sus espadas. De
repente, se prende una luz y aparece ...
¡Cervantes! (no puedo contener la
risa). Aquí, Cervantes es el santo de
la feria y su obra tiene la calidad de
la biblia. El narrador nos cuenta la
grandeza del poeta Cervantes y por
qué debemos admirarlo. La gente dice que ese tipo de espectáculos sólo
se pueden ver en el Cervantino (qué
bueno). Aquí cabe hacerse dos preguntas: ¿Por qué Cervantes? Eso le
pregunté a un taxista y me dijo que
por tradición (será por los monumentos) y la otra: ¿Dónde queda Cervantes en todo ésto? Este espectáculo es
el único que nos muestra (de una
manera anacrónica) un poco de la
obra de Cervantes, y es visto como
algo típico de Guanajuato. Los demás
espectáculos (casi todos extranjeros,
al menos en teatro) son bastante
heterogéneos, con la particularidad
de ser de los más caros y hablados
en el idioma original del grupo tea tral (si está en polaco, te la echas en
polaco, te fregaste). Con ésto no creo
que haya mucho contacto cultural o
que la gente asistente obtenga realmente una comunicación de algo, y
entonces ¿de qué nos sirve a nosotros verlo? ¿Podrá eso mejorar el nivel teatral mexicano, simplemente
por el hecho de ver puestas de otros
países, no entendidas o entendidas a
medias, y sobre todo, lejanas del
contexto cultural para el que fueron
hechas?
Está a punto de acabar ésto y la
conclusión general es que Cervantes
es la buena onda. Se juntan todos los
actores, y del callejón sale nuestro
encaballado amigo, Don Quijote y su

ABANICO

fiel Sancho, acompañados de música
parecida a la de fanfarrias; en el plano principal , vuelve a aparecer Cervantes, ante la gente que deliraba de
gusto y tomaba fotos al por mayor.
Decidí no ver siquiera si estaba la
chica que me iba a esperar, y me salí
por otro lado; estaba cansada y tenia
hambre.

Los dos trabajos que aquí
publicamos fueron presentados al I Coloquio de Literatura
e Ideología organizado por la
·Facultad de Filosofía y Letras
de la UANL en mayo (del 11
al 15) de 1981.

15-V-82

Hoy me regreso. Qué padre. Fui a
desayunar. Comí poco. Mucha gente
se encamina a la Central de Autobuses. Encontré a Fabiola, la amiga de
David, y me invitó a nadar a un hotel
de lujo donde le daban permiso
porque enseñaba idiomas a no sé
quién. Fuimos a su casa por shorts y
trajes de baño, pero David llamó y
mejor fuimos al café Fonágora, claro,
de Fonapas. Hablamos de lo amolado
que es dedicarse " al arte" (ay si, ¿nosotros?) y que tenemos que hacer
otras cosas para comer en vez de
ocuparnos de " la creación artística" .
David y Fabiola viven como pueden y
si tienen la oportunidad se meten de
gorra a los eventos del Festival, pues
les interesa pero no tienen dinero ni
para pagar el de estudiante. Vaya
que son hábiles en ésto; les pedí que
luego me enseñaran porque está muy
canijo ahorita. Hablamos del " nive l
cultural " de Monterrey, y dijeron algo
raro: que ahí la gente no se interesaba por el arte o la cultura y que no
había campo para los artistas (para
que pudieran vivir de su trabajo). O
sea, que salimos por debajo de la
mesa. Parece que en Guanajuato se
muestra más interés por estas cuestiones , y las exposiciones son muy
concurridas. Bueno, hay que tener en
cuenta que hay muchos estudiantes
y que ellos sólo se mueven en un
nivel, el de la intelectualidad. Me dicen que prefieren sea el último festival, pues friega mucho a la gente. Es
que Televisa y Bellas Artes llegan y
toman posesión de los lugares donde
van a ser los eventos y que batallen
otros. Fabiola me invitó a comer. Su
casa es la típica de estudiantes: su

compañera oye una estación de música " clásica" y lee a Gramsci (al menos en ese momento) y su cuarto está
lleno de posters canadienses, franceses, etc. Su cuidado del agua es
minucioso. Procuran no usar muchos
platos ni ensuciar innecesariamente
las cosas. También a ellas les cortan
el agua. Conversamos de nuevo sobre arte: según Fabiola, hay arte y
pseudo-arte. El primero es donde el
autor expresa su individualidad y la
muestra a los demás. En el segundo
el autor condiciona y dirige el pensamiento del espectador. Hay muchas
cosas qué discutir sobre ésto. Le interesa la organización estudiantil.
Dice que me escribirá para intercambiar experiencias y volantes. El problema es que ella quiere hacerlo sola.
Le dije que se cansaría pronto y no
lograría nada. Ojalá la haya convencido de organizar y hacer trabajo entre la gente. Con tanta conversación
dieron las cuatro. Yo estaba ansiosa
de llegar a la Central, pues salía a las
6:30. Fabiola me acompañó y prometió escribirme. Llegaron a la Central
dos viejas mujeres excompañeras
mías de la Fábrica donde trabajé
hace tiempo. Supongo que vinieron al
Festival. Viven viajando, siempre presumen de sus viajes por Asia y Europa. Fingen no verme, sin saber que
seré su compañera de viaje por 12
horas. Espero que me toque todo el
asiento para mí en el camión , así
podré dormir mejor.

�LA LINGUISTICA DEL TEXTO
COMO HERMENEUTICA LITERARIA

Eugenio Coseriu
Este es un resumen de la ponencia
original donde los planteamientos
que aquí se aprecian están desarrollados In extenso.
l. En la epistemología implícita o
explicita de la lingüística actual, se
tiende a considerar la lingüística del
texto como lingüística general (cien·
cla general de los textos) aplicada a
los textos individuales. Esto no es
aceptable sin distingos, ya que en la
lingüística del texto, por la naturale·
za misma de su objeto, lo individual
se da antes (y es fundamento) de lo
general. El sentido propio de la lingüistica del texto, su alcance y sus lí·
miles, también en relación con la literatura y la " ideología" , sólo pueden
establecerse de forma satisfactoria a
partir del hecho de que tal lingüística
concierne al plano por excelencia Individual de los discursos.
2. En efecto, con respecto a lo individual considerado en sí mismo
(.. objetos", no conceptos " ni ..clases" ), no puede haber ciencia general,
sino sólo descripción y análisis: un
objeto sólo puede ser analizado y
descrito.

.3.1. Un discurso es un hecho semiótico, consta de signos, mejor dicho, de "significantes" que apuntan
a un " contenido", el cual , a su vez ,
no se presenta como tal en el discurso mismo considerado en su realidad
exterior y empíricamente comprobable. Por ello, como en todo el dominio de los hechos semióticos, analizar
y describir un discurso significa propiamente Interpretarlo, o sea, identifi·
car de manera fundada el contenido
al que apunta (o que "expresa" ), En
este sentido, la lingüística del texto
-como, por otra parte, toda lingüística concerniente a las dos faces de
los signos -es hermenéutica, revelación sistemática y fundada de un
contenido: precisamente, en este caso, hermenéutica del discurso (o
" texto" ).
0
.,,

.3.2.1. Hay tres tipos de contenido
lingüístico: designación, significado y
sentido. La designación es la referen-

cia a la realidad "extralingüística", o
bien esta realidad misma (en cuanto
"representación", " hecho" , " estado
de cosas " ), independientemente ·d e
su estructuración por medio de tal o
cual lengua, y es propia del hablar en
general. El significado es el contenido
dado en cada caso por una lengua
determinada. El sentido es el contenido propio de un discurso en cuanto
manifestado por la designación y el
significado: la actitud humana que el
discurso implica o la finalidad con
que se realiza. Así, por ejemplo, " pregunta .., " respuesta", " mandato", " súplica" , "invitación", " rechazo", " sal u·
do", " comprobación .. son unidades
mínimas de sentido. Por consiguiente, la lingüistica del te_x to es herme·
néutlca del sentido., así como la lingüística del hablar es hermenéutica
de la designación y la lingüística de
las lenguas, hermenéutica del significado.
3.2.2. En el sentido, la relación semiótica es doble: por un lado, los signos significan algo (en la lengua) y
designan algo (como " extralinguístico" ) y, por otro lado, lo significado y
designado por los signos funciona a
su vez como "significante" para un
contenido de segundo orden, que es
precisamente el sentido. Por tanto, la
hermenéutica del sentido implica como previo el conocimiento del significado y de la designación, y, con ello,
las correspondientes hermenéuticas.
Por otra parte, en un discurso complejo, las unidades de sentido se
combinan ("articulan" ) unas con
otras en unidades de nivel cada vez
superior, hasta el sentido global del
discurso considerado. La interpretación de un discurso debe ser, por
tanto, en cada caso, comprobación
fundada y justificación de la articulación del sentido.
.3.3 . El sentido se da sólo en los
discursos, pero en todos los discursos, no sólo en los literarios. Con todo, el texto literario ocupa a este res·
pecto una posición privilegiada, ya
que la poesía (la "literatura" como
arte) es el lugar de la plenitud fun-

clonal del lenguaje: del máximo despliegue de sus posibilidades; cf.
nuestras "Tesis sobre el tema «lenguaje y poesía•, en el hombre y su
lenguaje, Madrid 1977, págs. 201-207.
Por ello, la lingüística del texto es (o
debe ser) en primer lugar hermenéu·
tlca literaria.
4.1. Como toda hermenéutica, la
lingüística del texto Implica una me•
todologla y una heurlstlca, y son éstas las que constituyen su aspecto
"general " . En la heurística, en par·
ticular, se trata de establecer el regis·
tro de lo que cabe esperar, o sea, de
los tipos comprobados o posibles de
sentido y de los procedimientos que
suelen conllevarlos, o los han conllevado en discursos ya experimentados; cf. nuestra Textllngulstlk, Tübingen 1980. págs. 68-111. Tal registro
debe, sin embargo, entenderse como
"abierto" : en nuevos textos podrán
identificarse nuevos procedimientos y
tipos de sentido, o sentidos nuevos
de procedimientos ya comprobados.
4 .2. Contrariamente a lo que se
piensa, esto no constituye ninguna limitación de la lingüística del texto y
no se presenta de otro modo en la
descripción de las lenguas. También
en este caso, la "gramática general"
es, en realidad, heurística, registro
abierto de posibilidades, y la descripción de una lengua es hermenéutica:
identificación de las funciones semánticas de esa lengua y de los procedlmentos que las manifiestan. La
ilusión de que la gramática sea cien·
cia propiamente dicha y no herme·
néutica depende del hecho de que la
heurística gramatical está mucho
más adelantada que la textual, o sea,
de que conoc~mos ya un gran número de posibilidades del significado y
de procedimientos expresivos, de
suerte que, en lenguas no estudiadas
aún, encontramos las más de las veces tipos de significado y procedl·
mientos ya comprobados en otras
lenguas. La diferencia real es más
bien de índole cuantitativa: reside en
que la variedad de los textos es muy
superior a la variedad de las lenguas.

5.1. Un discurso es un hecho de
hablar. Pero el hablar es una actividad compleja que va más allá de lo
lingüístico en sentido estricto; no se
habla sólo con signos lingüísticos
(pertenecientes a una lengua determinada), sino también mediante acti·
vidades expresivas complementarias,
de acuerdo con determinados principios generales del pensar y con ayuda del conocimiento de las " cosas ",
mejor dicho, de ideas y creencias
acerca de las cosas, de una determinada " ideología" (estratificada en
una serie de ideologías de alcance

más o menos amplio), todo lo cual
" significante", sino a su "significacontribuye al contenido de los discur· do", es decir, a su sentido. En el texsos.
to literario tal ideología puede co5.2. En este sentido, todo discurso rresponder a ( = resultar reinterpre·
" refleja" (es decir que manifiesta) table en términos de) una ideología
una ideología, exactamente del mis- " común" o " general", pero, en cuanmo modo como manifiesta una len- to literariamente manifestada, es
gua (o varias lenguas): se trata de siempre "singular", es decir, al misuna ideología " instrumental", que . mo tiempo individual y universal.
pertenece al " significante" de los dis·
6. Algunos ejemplos de hermenéucursos.
5.3. De esta ideología con la que se tica literaria en relación con las dos
hacen los discursos, hay que distin- " ideologías" (poesía griega , Cervanguir la ideología que se hace en los tes, Kafka, poesía popular); cf. Textil·
ngulstlk, págs. 126-140.
discursos y que no pertenece a su

�SOCIOLOGISMO Y FORMALISMO
EN LA LITERATURA
l

Francoise Perus

N

.,,

QUISIERA plantear el problema de bloquean el desarrollo de una y otra
la relación entre "sociologismo" y posición teórica, y buscaré luego re"formalismo" en el análisis literario formular los problemas sobre otras
partiendo de una constatación más bases, no con el afán de proporcioo menos obvia y que consiste en a- nar soluciones mágicas a una serie
quella suerte de división intelectual y de problemas todavía en discusión
política del trabajo imperante en esta sino con el de abrir nuevas perspec:
esfera particular del quehacer litera- tivas teóricas y concretas de análisis
rio. División intelectual y política he· que, al mismo tiempo, respondan a
redada de la oposición tradicional en- las necesidades del desarrollo histó·
tre "contraactualistas" y "formalis- rico de nuestros pueblos.
tas", y que asume hoy, en el ámbito
En efecto, no podemos olvidar que
de una problemática "ciencia de la li·
las
preguntas que formulamos a los
teratura", la forma de una oposición
textos literarios y los supuestos epis~~tre__"soc!.ólogos", por un lado, y
hngu1stas por otro: mientras para temológicos en los cuales fundamos
los unos, y en términos bastante nuestra práctica critica no tienen
generales, la significación de una o- efectos en el solo desarrollo de la
bra cualquiera no puede ser plantea- ciencia, es decir, en la reproducción
da al margen del contexto histórico o transformación de la relación
social en el que se produce y repro- desigual entre posiciones idealistas y
duce, para los otros, y en términos materialistas en este campo particuasimismo bastante generales, esta lar. Por el tipo de lectura que propug·
significación se desprendería de la nan, tienen también efectos ideológi·
organizaéión interna del texto. Más cos y políticos concretos, puesto que,
allá de estas concepciones distintas seamos o no conscientes de ello
de la significación y del modo de contribuyen a reforzar o modificar la~
aprehenderla, resulta claro que lo formas de conciencia existentes en
que está en juego entre las dos ten· su relación con la desigualdad de las
dencias en cuestión es, en definitiva, relaciones sociales que imperan en
la concepción del objeto mismo de la nuestras sociedades.
De la corriente "formalista" se
"ciencia literaria".
puede afirmar en términos generales
No es mi propósito reconstituir aquí que, en su forma actual, se deriva del
la historia de una polémica cuya estructuralismo lingüístico postsauforma actual tiene su origen en los ssureano, el cual se halla sobredeter·
avatares de los llamados formalistas minado en sus distintas variantes
rusos en un contexto histórico y poli· -estructuralistas, transformacional o
tico preciso. Tampoco pretendo ahon- general- por la corriente logicista y
dar en las múltiples figuras que se formalista que predominan en el
vienen dibujando, en torno a esta seno de aquella rama particular de la
"cientificidad" en disputa, entre lingüística constituida por la semánquienes, valiéndose de la lingüística tica.
y considerándose por ello "científiEn ésta, construida por derivación
cos", ven en los demás a " ideólogos"
analógica
del modelo fonológico pri·
que ponen la literatura al servicio de
una causa ajena a ella, y quienes, en mero y luego morfológico y sintáctinombre de la filosofía materialista de co, subyace una concepción del
la historia y de una causa en princi- lenguaje como modelo fundamentalpio justa, tachan de idealistas y reac· mente lógico, de lo cual se deriva
cionarios a cuantos se dedican a in- que la semántica no sea por lo tanto
más que la descripción y el registro
vestigaciones de carácter formal.
de las operaciones lógicas que presiIntentaré más bien ubicar los "pun- den a la formulación de los enunciatos ciegos" que, a mi modo de ver, dos de que se trate. Operaciones lógi-

cas ~ue no tienen otro significado,
precisamente, que su carácter lógico
- formal.
De esta manera, y a partir de una
regresión con respecto de la distinción saussureana entre lengua y habla en la cual se funda la lingüística
moderna y más concretamente la fonología, el pensamiento, es decir, la
aprehensión por la conciencia de una
realidad exterior a ella, no sólo se ve
reducido a las operaciones lógicas
que presiden a su materialización en
la lengua (es decir, el conjunto de
reglas fonológicas, morfológicas y
sintácticas.que permite la formulación de un enunciado a partir de un
léxico dado), sino que además no
tiene más materialidad ni determinaciones que éstas, ni por consiguiente
efectos concretos; es, pues, un universal abstracto y a-histórico, cuya
construcción descansa en una confu·
sión y una asimilación arbitraria, entre el plano del pensamiento (que se
origina en los ,distintos ámbitos de la
práctica social y que, por lo mismo,
es siempre concreto), y el de su ma·
terialidad lingüística en sentido estricto. Confusión y asimilación de
planos que tiene su origen en el he·
cho de que, en la práctica, ambos
aspectos aparecen siempre indisolublemente unidos -de hecho, no hay
pensamiento fuera de su sistema de
signos-o, más exactamente, signi·
ficado sin significante-, como tam·
poco hay signos -o más exactamen·
te significante- sin significado. Dicho
de otra manera, no hay significantes
" vacíos" , ni significados " libres", y la
distinción entre uno y otro aspectos
del "signo" es necesariamente el resultado de una operación intelectual= aquella, precisamente, en la
que se funda la lingüística moderna,
y también la que se encuentra en la
base lo mismo de nuestras prácticas
discursivas que del trabajo propio del
escritor.
De esta indisoluble union , en la
práctica discursiva, entre el pensamiento y su soporte lingüístico-formal,

no se desprende, sin embargo, que
ambos aspectos de la práctica discur·
siva estén sometidos a las mismas
regularidades, lo cual puede verificarse apelando a la experiencia histó·
rica: ni la lengua, ni el pensamiento
-sociales ambos- , son invariantes,
y, sin embargo, no modifican según
los mismos ritmos= ni los factores
históricos y sociales que determinan
la evolución de uno y otro nivel ac·
túan en ellos de la misma manera, ni
hay correlato alguno entre, por ejemplo, ciertas modificaciones fonológi·
cas o incluso sintácticas del español
moderno con respecto al del siglo XV
o XVI, y la evolución de las distintas
esferas del pensamiento en el mismo
periodo.
~simismo, todos sabemos que las
~1smas reglas fonológicas, morfológicas y sintácticas pueden , en cuanto tales, materializar pensamientos
dis~intos y hasta opuestos = puedo
decir en español las cosas más contradictorias, sin por ello dejar de
hablar español. Si digo aquí= " hace
calor, hace frío", se trata de un enunciado lingüístico correcto que, sin
embargo, no adquiere significación
concreta más que en función de un
contexto extralingüístico, en este
ca~o, la experiencia que no es co·
mun, a ustedes y a mi: a ustedes,
que me están oyendo, y a mi, quien
ac~ba d~ formular un enunciado que,
mas alla de su materialidad lingüística aunque en ella, presenta además
u_n paralelismo y una contradicción
log1cos que, en ningún caso, contri·
buyen a su significación = sólo son el
soporte lingüístico-formal y el indicio
de " algo" que está " en otra parte", y
que queda ~ntonces por determinar y
conceptuallzar en su relación con la
doble materialidad -lingüistico-for~al e ideológico-cultural- del enunciado.
Pongamos por caso que en la base
de dicho enunciado, se e~cuentre el
susto que estoy pasando al tener que
expone, ante ustedes. Este susto da
cuenta de mi estado emotivo, mas no

de la doble materialidad del enunciado, doble materialidad de la cual
se establecen sus sentidos posibles.
Lo que media aquí, entre mi situaci?n emotiva y mi enunciado, y determina a ambos, no son sino las con·
diciones sociales de producción de
este último. Esto es, en primer térmi·
no, una comunidad de lengua, y lue·
go condiciones ideológicas y cultura·
les, cuyas contradicciones, asumidas
por mí de determinada manera, son
las que por una parte determinan el
" contenido" de mi conciencia (representaciones asociadas con una situa·
ción percibida como conflictiva) y por
otra confieren su " forma " y sus " sentidos" posibles a mi enunciado.
Si, en un primer tiempo, me retiero
a las circunstancias de la enunciación, esto es el marco de un coloquio
internacional de carácter académico,
científico, resulta claro que, por su
misma naturaleza, este marco ins·
taura ciertas reglas de comporta·
miento a la vez que ciertas modali dades de nuestros discursos, es decir,
pautas " culturales " más o menos
precisas, que fijan las fronteras de lo
que se puede decir y lo que no se
puede decir, y cómo.
Entre las fronteras que señala di·
cho marco, y la primera en la que se
establece entre lo público y lo privado, o si quieren entre lo académico
científico y lo emotivo, lo cual me
obliga, si quiero introducir un elemento de esta naturaleza-autorizado, hasta cierto punto, por la relación afectiva que mantengo con al ·
gunos de ustedes- a resolver en el
plano a la vez lingüístico y formal,
una contradicción que se halla inserí·
ta en las circunstancias mismas de la
enunciación, configuradas por un ,
marco institucional preciso, aunque
nohomogéneo en cuanto a sus com ponentes. Por ello, tengo que introducir dicho elemento emotivo bajo la
forma de un ejemplo aparentemente
casual destinado al mismo tiempo a
ilustrar determinadas tesis con respecto a uno de los temas centrales

del Coloquio; y tengo que recurrir
también, por una parte, a una forma
verbal impersonal ("hace" en vez de
" ~engo" o " siento") y por otra a acep·
c1ones metafóricas y culturalmente
aceptadas de las nociones de frío y
calor, todo ello con el fin de decir y
no decir -o sea atenuar- lo que en
tales circunstancias, en principio, no
se debe decir (y que en otras circuns·
tancias y de acuerdo a otras conven·
ciones, bien podría decirse y de muy
distinta manera ... ).
Pero si me refiero ahora a otro aspecto de la heterogeneidad de los
componentes del marco institucional
en el cual estoy pronunciando esta
comunicación, por ejemplo, a la dis·
paridad en la formación académica y
el bagaje ideológico-cultural de un
público conformado a la vez por
especialistas y estudiantes, la introducción del enunciado " hace frío,
hace calor", para ilustrar las tesis
que por otra parte estoy sustentando
en el plano conceptual y abstracto
a_cer~~ de la constitución de la signi·
f1Cac1on , aparece destinada a volver
accesible para los no-especialistas lo
que en otras circunstancias hubiera
podido reducirse a unas pocas proposiciones teóricas.
Desde otra perspectiva , en fin , la
de las contradicciones ideológicas y
políticas que atraviesan nuestro campo de estudio y las instituciones en
las cuales éste se sustenta -contradicciones de las que los aquí presentes somos de alguna manera los por·
tadores- , el mismo enunciado, con
su paralelismo y su contradicción
formal, su forma verbal impersonal y
su apoyo en acepciones metafóricas
de los predicados, puede aparecer
como una forma apenas velada, de
s~brayar, desde otro plano, lo que ha
s~d?. el punto de partida de mi expo·
s1c1on = las contradicciones y divisiones ideológicas y políticas que
atraviesan nuestro campo de estudio,
las cuales no se caracterizan general·
mente por la coexistencia pacifica.
Y, desde luego, no hace falta sub-

~

�rayar que lo que acabo de formular a
propósito de lo que no es más que
un elemento inserto a ésta, cuyas
formas de elaboración (de elementos
lingüístico-formales e ideológico-culturales) responden grosso modo a
estas mismas determinaciones; determinaciones con respecto a las cuales
intenta tomar posición, dentro de formas que le son propias. Con algunas
salvedades, sin embargo.
En este segundo caso, y a diferencia del anterior, no se trata de
asumir una posición subjetiva con
respecto al contexto general de este
Coloquio, sino de tratar de contribuir
al desarrollo desigual entre posiciones idealistas y materialistas en un
campo de estudio concreto, y de dar
a entender los problemas planteados
por esta relación desigual a un público de formación relativamente heterogénea.
De modo que si bien este segundo
aspecto es el que determina la forma
de mi exposición, su sentido -cuyas
ambigüedades se reducen al pasar de
un lenguaje concreto sensible a otro
de tipo casual-conceptual- se define
en función del desarrollo histórico
- concreto de unas y otras posiciones en el seno de la disciplina que
nos ocupa, y en función de sus efectos ideológicos y políticos- y, entiendo que, en este segundo caso, a
nadie se le ocurriría definir esta significación al margen de su campo de
aplicación concreto y con base en la
sola descripción de su significante
lingüístico-formal.
Diferencia esencial, que permite entonces ubicar el lugar del bloqueo al
que la corriente logicista-formalista
somete el problema de la significación y explicar la razón de su reproducción en el ámbito privilegiado de
la literatura.
Por razones históricas que no es
del caso desarrollar aqui y que tienen
que ver con el desarrollo del modo de
producción capitalista y la conflictiva conversión de las obras literarias

en una mercancía especifica, éstas
aparecen como objetos desprovistos
de todo fin práctico, fetichizadas, cuyo valor radicaría en la ostentación
de las condiciones formales que presiden a la enunciación de su mensaje. Lugar sacro en un mundo en
donde nada permanece sacro y en
donde todo se halla sometido a la ley
de la ganancia y puesto al servicio de
la reproducción de la dominación,
el arte en general, y la literatura en
particular, aparece entonces como un
lugar privilegiado, supuestamente a
salvo de las vicisitudes históricas y,
por consiguiente, de las contradicciones sociales que las ideologías expresan y cubren al mismo tiempo.
Esta forma de presencia de las
obras literarias, que responde a la
vez, y en un solo movimiento dialéctico, a las exigencias de la base económica (cimentación del valor de
cambio del producto en su calidad estética) y a la reproducción de la dominación (fundamentación de este
valor estético en la negación ideal de
las contradicciones sociales y su
desarrollo, mediante un desplazamiento hacia la exhibición de un trabajo de carácter artesanal, propio de
un pequeño productor independiente
supuestamente al margen de las relaciones capitalistas de producción imperantes) es entonces la que permite
el oscurecimiento, para el escritor y
para el lector, del conjunto de contradicciones objetivas y subjetivas de
las que sus respectivas prácticas son
necesariamente el lugar. Y ello, por
la simple razón de que. el punto concreto de su aplicación -esto es, la Instancia Ideológica y central y su papel
en la reproducción I transformaclón de
las relaciones sociales existentes- se
ha vuelto positivamente Invisible (lo
cual, por lo demás, es una propiedad
de las ideologías dominantes). De ahí,
el carácter a menudo solipsista de la
creación literaria y el carácter tautológico de una critica y unas "ciencias" literarias que se limitan a verificar lo que a priori postularon y sentaron como una evidencia = la idea-

lidad entre el pensamiento y sus
estructuras lógicas y la materialización de éstas en la base lingüística
"crítica científica'' que, por lo mismo,
no explica nada y que, en el mejor de
los casos, se contenta con describir,
repertoriar y clasificar elementos
formales, sobre los cuales algunos
proyectos, desde fuera y sin control
epistemológico alguno, sentidos que
se les antojan inmanentes.
Al destacar la inmanencia del sentido y con ella la supuesta transparencia del lenguaje con respecto al
pensamiento, no estoy desde luego
sosteniendo tampoco que el sentido,
o más bien los sentidos, del texto,
sean independientes de su organización interna, o que el de tal o cual de
sus elementos no sea función de las
relaciones que mantiene con los
demás. -Sólo sostengo, en primer
lugar, que esta organización interna
no es estrictamente formal, ya que
ningún elemento es previamente
neutro-.Como ya lo dijimos antes, no
hay significantes vacíos, ni significados "libres", y, por lo mismo, toda
práctica discursiva emplea un trabajo
no sobre el significante, sino en el interior del signo, trabajo de disociación, reapropiación y transformación,
en un sentido determinado, de los
significados de los que viene indefectiblemente cargado el significante,
y que provienen a la vez de la tradición cultural heredada y de las múltiples prácticas sociales en las cuales se originan. De ahi que el plano
de la organización formal no sea independiente de la elaboración de determinados contenidos ideológicós
culturales y que, aún a despecho d.e
las ilusiones que al respecto puede
alimentar el autor (o el crítico), este
plano no sea tampoco la simple
manifestación de su libre albedrto, ya
que las propiedades naturales, sociales o culturales del "referente" fijan
determinados limites a las posibilidades de reapropiación y transformación de los significados de los que el
significante es el soporte lingüístico.
Y al descartar la inmanencia del

sentido, sostengo también que la organización interna del texto y las relaciones existentes entre sus distintos elementos constituyen la condición necesaria aunque no suficiente
para la producción de determinados
efectos de sentido (como lo he querido mostrar con el ejemplo anteriormente aducido). De no ser así, no podría explicarse ni la posibilidad de
lecturas distintas de un mismo texto,
ni por consiguiente la pervivencia de
las obras literarias más allá de las
condiciones históricas de su producción. Pero si bien la corriente teórica
Y critica a la que me estoy refiriendo
no explica finalmente nada, ni con
respecto a la doble materialidad del
texto, ni con respecto a los efectos
de sentido que es susceptible de producir, lo cierto es que contribuye, a
reproduci r la fetichización de las
obras literarias convirtiéndolas en artefactos listos para ser manipulados
al antojo de cada quien -es decir,
Inocuos- , y que contribuye también
~ oscurecer y volver prácticamente
in-formulable una pregunta sin em-

bargo fundamental a la que pudiera
avocarse un estudio materialista de
la literatura. Pregunta que consistiría
en indagar de qué manera especifica
y concreta la literatura (entendida ésta a la vez como escritura y lectura),
contribuye a la reproducción o a la
transformación de las formas de conciencia social existentes. O, en otros
términos, ¿cuáles son las condiciones a la vez lingüístico-formales e
ideológico-culturales a partir de las
cuales se constituye histórica y socialmente este efecto ideológico particular que podemos llamar " ideológico-estético"? ¿cuáles son las condiciones históricas y sociales de su reproducción? y ¿cuáles las de su transformación en un sentido más acorde
con el devenir histórico de nuestros
pueblos?
No puedo extenderme aquí sobre
las bases y los alcances de esta reformulación de los problemas relativos
a la "significación" de las obras literarias, es decir, cómo y porqué llegué
a esta reformulación. Sólo quiero

dejar sentadas algunas premisas que
son las que se desprenden de lo anteriormente expuesto. De ello se desprende que la contribución especifica
de la literatura en la reproducción y
transformación de las formas de la
conciencia social -lo que otros llaman la significación- resulta en
primer lugar:
1) de su carácter de práctica especifica en la ideología (práctica en la
que el proyecto ideológico-estético
del artista es sólo un elemento estructurador, que entra en relación
dialéctica con la materia elaborada y
que, por consiguiente, no agota la
significación de la obra), y de las propiedades (no intrínsecas) gnoseológicas, ideológicas y estilístico-formales
que se derivan de dicho carácter;

2) de las características concretas
de la formación ideológica estético-literaria y en particular de la naturaleza de las ideologías estéticas predominantes que sobredeterminan la
producción del efecto estético a través de la lectura.

�POEMAS

Antonino Carlos
ESAS CENIZAS QUE ...

La mariposa como cuervo
vendió su color roto
a la mirada escabrosa
en los huesos que usan bandera
de dos aguas
Y ellos creen que
alguna de estas cosas se le olvidó;
el suelo o los pasos
la lluvia o las nubes
su rostro o su sombra
y
que una de estas es falsa:
el polvo o la risa
la noche o la calle
su boca o su palabra
y ellos creen que la mariposa escondió
el agua bajo su almohada para rec.o rdar,
pero ellos se quedan dormidos
en las tablas secadas
por los cristales

r (EL ..... ERO)

alucinada

.....

•

•

anoche
la guedeja lengua
me dispuse a _violar la espera
para equilibrar el cloqueo
del cigarro,
pero el déspota silencio
engüeyado por la. nostalgia
se largó a buscar
escaleras en la arena
J azotea
•.
ventana
,.
suelo, calzones ... ruido de Dios
¡Toma!
vuelo
sincero como gato

,..

..

.

..

•..\..,..

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¡ ·,

.

.

.

. . f~
r

~

~ \

t

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+ &amp;•e , . . ~

.

;,.~

~ (MARAÑA DE POLVO)

.... no vuelven
no regresan
están escondidas en las espaldas de tus ojos
como sombras ciegas
con las manos atadas
escuchando el olvido cuadrado
que tu no ves,
y a cuando
a eso de las soledades
arrojan
unas migajas de sombreros
como pedazos de universo
regalo de existencia
ya sorprendidos
en los hoyes.

�LA POESIA EN MONTERREY:
LOS LIBROS DE 1981

Humberto Salazar
SEÑAS / RESEÑAS
CONTRASEÑAS

1.....

Casi una decena, o sea nueve, fueron los libros de poesía publicados
en Monterrey en 1981.
Me temo, sin embargo, que con seguridad habrá tres o cuatro títulos
más que ahora se me escapan, o que
de plano no conozca por estar fuera
del " circulo " en el que medio me
muevo.
De los nueve que tengo a la mano,
hay tres que propiamente son libros,
y los 6 restantes son más bien cuadernos o, como algunos gustan de
decir, plaquettes.
Los libros son: Avivando el fuego
de Andrés Huerta, El segundo poeta
de Miguel Covarrubias, y Muñeco de
Oarúa de María Copani.
Los cuadernos: Por las horas desiertas de Horacio Salazar Ortíz, ·Angulo
Sol de Patricia Laborde, Seis Poemas
de José Javier Villarreal, Poesla urbana de Arnulfo Vigil, Blues del año
nuevo de Humberto Salazar, Impenetrable aurora de Eligio Coronado.
Y como todo se vale, pues claro:
podemos comenzar con los lugares
comunes, y entonces habremos de
compararnos con Jalapa, Puebla,
Guadalajara , o el mismo De Efe, llegando a la conclusión lastimera de
que nuestra ciudad es un gran bostezo literario, o si no ·(ay) un medio
duro y hostil a los empeñados en el
quehacer artístico y cultural en general.

Pero tampoco es bueno estarse
quejando siempre, aunque se tenga
razón. Y menos si volteamos un poco
a diestra y siniestra y nos percatamos, como no podemos dejar de hacerlo, de que hoy, en este 1982, asistimos a una especie de mini-boom
cultural local. Y para el incrédulo
tomasiano que pidiera pruebas y razones, sólo bastaría soltarle prendas:
El Volantín (Suplemento de El Diario),
Revista 1 (Filosofía y Letras UANL},
Aqul Vamos (Suplemento de El Porvenir), Cuadernos Tinta Joven, Revista

El Matamoscas (Filosofía y Letras
UANL), Ediciones de la Preparatoria
Uno (UANL), fruta Verde (Fil. y Letras
UANL), Hormiga Herrante (Grupo Tinta
Joven), Ediciones del Grupo Divulgación, litoral (del Taller del mismo
nombre), Suplemento El Cocodrilo
(Periódico del STUANL), etc.

También aprenderíamos a respetar
un poco más al año que pasó, en
cuanto a poesía publicada, si nos ponemos a echar cuentas: ¿Cuántos se
publicaron en el '80? ¿Cuántos en el
'79?
Y aunque en el desorden de libreros
y archivos no tengo bien cubiertos
tales años, estoy seguro que fueron
más pobres que el anterior en libros
de poesía. ¿Me equivoco?

Por eso decimos que el '81 fue
bueno.
Y preguntémonos: ¿quiénes editaron sacrosanta poesía en esta ciudad
tan impermeable a la literatura?

De los libros apuntados, los editores fueron: La fonda de Andrés (un
restaurant), dos; Prepa Uno (UANL),
dos; Llbrerla Castillo, uno; Ediciones
artesanales, cuatro (dos el grupo Divulgación y dos Tinta Joven).
¿Bien presupuestados? Ninguno,
salvo la Prepa Uno de la UANL, que
tal vez tenga una asignación propia
para los rollos culturales. (O tal vez
no.)
2 .....

Pero además, y aunque saliéndonos un poco del asunto editorial, en
1981 se realizaron dos eventos bastante importantes, y relacionados directamente con la poesía "local".
Me refiero a la Escuela de Verano
"Francisco M. Zertuche" , organizada
por las Preparatorias Uno y Tres de la
UANL en agosto de ese año, y que fue
coordinada por Horado Salazar Ortíz.
En ella (amén de conferencias, música, pintura y galletas), se presentaron leyendo parte de su obra: Alfonso Reyes Martínez, Andrés Huerta,

Miguel Covarrubias, Carmen Alardín,
Amando Colunga; y René Alonso, leyendo poemas de Horacio Salazar
Ortíz y Humberto Salazar.
Y en cuanto al segundo evento,
realizado dos meses después, en octubre, éste reunió a un mayor número de poetas y aspirantes. Se llamó,
ufanamente, Primer festival de Poesta
en Nuevo León, y se realizó en el Auditorio Alfonso Rangel Guerra, de la
Facultad de Filosofía y Letras de la
UANL.
En susodicha tribuna, de paño verde y asientos sibaritas, leyeron poemas y fragmentos poetas de la más
diversa ralea, estirpe y condición.
Para no pecar por omisión o falla,
transcribo a continuación la lista de
los participantes en tal maratón (In
alphabetlcal order por si las moscas):
Eduardo Arellano Elías, Antonino Carlos, Amando Colunga, María Copani,
Eligio Coronado, Miguel Covarrubias,
Andrés Huerta, María Teresa Llanes,
Guillermo Meléndez, Abraham Nuncio,
José Ramos, Alfonso Reyes Martínez,
Francisco Ruiz Solís, Enrique S.,
Horado Salazar Ortiz, Humberto Salazar, Saramey Sepúlveda, José Javier
Villarreal, y Minerva Villarreal.
3 .....

Pero ¿es que el aumento en las publicaciones, antes mencionado, fue
una mejoría de por sí, o lo que se
ganó en cantidad reperrntió negativamente en cuanto a la calidad?
La verdad es que sería un poco apresurado, y sumamente irresponsable, hablar aquí de lo relativo a la ca1idad, sin intentar por lo menos un
desmenuzamiento detallado y decoroso de los textos.
Lo que sí se puede decir, y que
cualquiera puede advertir, es que de
las publicaciones reseñadas, sólo tres
son de autores ya fogueados en el
oficio, poetas con más de 15 años de
publicar (Covarrubias, Huerta y Salazar Ortíz}.
Y sin embargo no deja de ser cierto

¡s

�también que entre los restantes hay
cosas de primera calidad.
Y aunque no sea el objetivo de esta
nota el dar un comentario crítico sobre los nueve libros, intentaré a continuación algunas observaciones muy
generales, que no implican mayor
profundización que una primera lectura.
De los seis escritos por poetas, digamos jóvenes, el mejor para mí es el
de Maria Copani (Muñeco 1e Garúa),
que es quien demuestra ser la más
formada, la más dueña de su oficio.
Además de que, físicamente, el suyo
es un libro diseñado y editado impecablemente (Claro: poderoso caballero
es Don Librero ... ).
También es muy bueno sin duda el
de José Javier Villarreal, quien se afirma (entre los que lo conocemos) cada
vez más como una voz particularísima, una voz original y muy rica en
recursos y modalidades expresivas,
que no suena epigonal con respecto
é! las letras locales.
Los cuadernos de Patricia Laborde
(Angulo Sol) y Eligio Coronado (Impenetrable aurora) nos enseñan el resultado de trabajos realizados principalmente bajo los marcos del taller de
creación Tinta Jóven, del que ambos
formaron parte hasta su desintegración ( 1978-1980).
La Impenetrable aurora de Eligio,
representa una flagrante copure epistemologuique con respecto a su anterior libro (Umbra l de la esperanza),
que se debatía sin felices resultados
entre las formas decimonónicas y el
romanticismo más acuñiano.
Podemos decir que a partir de esta
Impenetrable aurora, que es una especie de nocturnario medio místico
medio urbano, se anuncia y asoma
ya la poesía, que estaba "buscando"
. Eligio desde hace varios libros (serie
En busca de la poesía ...).
La poesía de Laborde no da mucho
qué decir. Es una poesía blanca y
cantarina, una poesía simple y bella
por todos lados, (que gusta a cualquiera).
En ella siempre están presentes

campos semánticos recurrentes: el
color y la luz, el viento y el agua.
Además, podemos afirmar que a partir de este primer cuaderno Patricia
Laborde inicia, con una afirmación
creciente, su propio tono de voz y esti lo en los terrenos de la l)oesía erótica femenina.
El cuaderno de Poesía Urbana de
Arnulfo Vigil es también bastante
bueno, aunque titubeante para mantener el nivel en ocasiones, por el enfoque sociocrítico con que maneja (a
veces con mala fortuna) sus temas
cotidianos y citadinos.

formados en la presentación por el
tono que lo caracteriza, y en el que
intervienen ingredientes como el lenguaje directo, los ritmos tradicionales, el amor y la soledad, el humor
desde festivo hasta agrio.
Por las horas desiertas sigue un poco la linea trazada ya en el anterior
libro A vuelta de rueda ( 1980), que es
un libro igual de heterogéneo y rico
que éste, y es en el que precisamente
Salazar Ortíz inaugura un aliento más
ligero y positivo en su poesía, tan encajonada anteriormente en los temas
de la desolación y el pesimismo. (En
el nombre de Eva - 1969-, y La cruz
azul y otros poemas -1974- .).

Sin embargo, aunque en ésto último han coincidido varios detractores,
me parece que lo que al final debe
El de Andrés Huerta (Avivando el
señalarse como persistencia es que fuego), es el más extenso y, paradójilos textos de Vigil denotan un esfuer- camente, el más unitario. Tomado en
zo creativo y un trabajo paciente so- general, de bulto, constituye un todo
bre los temas, y las cuestiones ideo- amarrado por el tono, quién sabe si
lógicas o estéticas (que también son construido adrede o felizmente casual.
ideológicas) invocadas para desmiPuede incluso leerse brincándose
nuirlo, resultan finalmente inútiles a
la hora secreta en que el posible lec- los títulos, como un largo poema de
tor se enfrenta con el texto, bueno o -agradecimientos y experiencias cotidianas, signado por un indudable
malo.
En cuanto a los libros de Huerta , aliento pelliceriano (aunque más pagano) que aglutina los ochenta y tanCovarrubias y Salazar Ortíz, creemos
tos poemas, escritos en versos que se
que en lo publicado este año contihilvanan ágilmente sobre la blancurnúnan una línea y tono ya marcados
anteriormente, a lo largo de los libros ra de la página, logrando expresividay años en que dichos autores (de l des varias al nivel de lo visual. .. (cfr.
mi breve nota en t:l matamoscas no. 3,
que fuera el grupo Apolodionis) han
febrero de 1982).
venido dándose a conocer.
El de Miguel Covarrubias, como ya
Y bueno, ésos son pues, mencionatuvimos ocasión de señalar (Revista dos un tanto a la carrera, los libros
El Matamoscas número 1, nov.1981 ),
de poesía en 1981, en Monterrey.
aumenta una colección de poemas
¿Dirán todavía (los que así lo hainiciada en 1969 (t:l poeta) y engrosacían) que fue un mal año, un año
da en 1977 (t:I segundo poeta). El
pobre para la poesía local?
nuevo libro, nos presenta en el añaMejor concluir conmigo y este re·
dido una escritura meticulosa y elecuento en que, a pesar de los pesagante, una escritura en que el amor y
el humor se nos dan impecablemente res, el '81 fue bueno para la poesía
enunciados, en pequeños poemas regiomontana.
que no rebasan las diez o quince líEn seguida, transcribo un poema
neas (De lo bueno poco ... diríamos si de cada uno de los autores y textos
no temiéramos decir un lugar tan
mencionados, haciendo el señalacomún).
miento obvio de que la selección se
El libro de Salazar Ortiz (Por las ho- apega a gustos puramente persona·
ras desiertas}, que más bien es un
les y que, evidentemente, los textos
cuaderno, consta de 17 poemas de contienen mucho más de lo adivina·
diversa factura y asunto, aunque uni- ble a partir de_ estos poemas:

MUCHACHA DE VERDE

OTRA HISTORIA DE CARTAGO

Muchacha de verde
te declaro mi guerra
amorosa
con las manos
con los ojos
con los labios
con los ojos
te lanzo palabras
encendidas
sobre tu pelo
sobre tus pechos tiernos
incendiarte toda
y que seas el fuego
y ser yo contigo
el fuego consumido

Una noche de luna fue, sin duda;
-una noche de luna primitivacuando, tristes fenicios sin destino
avistaron las playas de Cártago.
Sin embargo, Cártago', todavía
era nomás un sueño fatigoso.
No existían sus torres, ni sus armas,
ni sus bravos guerreros. Era sólo
el sueño de una noche milenaria
sobre las olas del Mediterráneo.
Y en estas pocas líneas olvidables
está toda la historia de Cártago.

Andrés Huerta

CUMPLIRA SU PALABRA

Esta mañana, antes de salir, le dijo: " No
tardaré, ya que sólo miraré patos en
el estanque".
Es evidente que cumplirá su palabra, puesto que nada dijo de los cisnes que
obligan a la tardanza si los miras.
Miguel Couarrubias

Horacio Salazar Ortiz

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I

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.,~ .
I•

)

Ni siquiera
luego de sentirte dentro mío
eres capaz de romper la muralla del recuerdo
permaneces anclado
con tu ru_tina de siglos oxidados
con el deseo de irte
y a la vez quedarte.
No soporto -más.
Esta mañana he decidido irte
SÍ,

abandona mi casa antes que ni siquiera
por lo menos esta vez
alces la voz para llamarme tuya.
Patricia Laborde

L

I ••......

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•
&gt;

' ... .,

.,.

,

~

\.

....

Ni siquiera en esta tarde
de Octubre y aguas
puedo decirme tuya
ni siquiera
en esta claridad de alma
puedo sentirme amada
te callas ·
con un silencio pedregoso y tierno
y me miras
con una sonrisa cuestionable
sin garantía de vuelta.

l

,

. .
t~ , ◄•
POR LO MENOS AHORA

,.

..

POEMA NO. 6 (FRAGMENTO)

M

a sandra tilia
hora en que las bolas nos saludan
golpe irreverente de suplicios
gritos ·cortos
en un amanecer más que claro, como un día de
-uniforme rojo
se me ablandan los suplicios
estoy parado en la 50067 piedra
y el mundo te masca
golondrina de zapatos brillantes
con las armas bajo el brazo
saltar hasta volar a tocar
no cuento las filas de prisioneros
hago de cuenta que las bolas se alejan
la blanca saliva de tus represalias comienza a ahogar
la fu ria de mis brazos
con la pierna dormida en el mar
atento
muy atento
pon atención:
Lo que pido es, por cierto razonable y lógico.
El destino viaja, y no todos regresan.
José Javier Villarreal

�RETRATO

PUNTUAL

DOS TRISTES TIGRES

ella no dejará de bordar en el alféizar
no dirá una palabra
no escribirá un poema
ni tendrá sueños de artificio

Saco camisa blanca zapatos boleados corbata
los dientes lavados
los cachetes rasurados
Huevos con jamón y leche Las Mitras
beso a la esposa hacendosa
en el carro aire acondicionado las noticias en la XEFB
Piensas en tus secretaria
de primera mano para tí
después para su novio
La cartera llena
El sol es redondo pero no se ve
Las oficinas tan distantes de los talleres
No hay ningún problema
Una herida en el corazón
la cura un cheque en blanco
Entras sonriente a la Gerencia
mientras tu esposa en tu otro carro
se detiene frente a un departamento
de soltero.

En un trigal,
dos tristes tigres
tragaban trigo.
Tragaban el trigo travieso
diseminado por sus campos triturados.
(Uno de ellos era un t igre
y el otro era una tigra).
Se tragaban el trigo a puñados,
y se tildaban ferozmente
como eñes enloquecidas.
Recogían la tarde frágil
con los dedos,
y se la guardaban
en los besos,
enmedio de ayes de placer y muerte.

cada vez que el gallo cante
le quitará una hoja al calendario
(nadie lamentará que no conozca la dialéctica)
en primavera
aumentará su colección de mariposas

•

•

no violará ninguna ley de tránsito
escuchará los mismos discos de raiconif
y seguirá sonriendo
aunque le duelan los ovarios
hasta el final de la novela
Maria Copani

Arnulfo Vigil

GRAFFITI PERSONAL
Dejaré caer
Las palabras sobre el sentimiento.
Todas las que sea posible.
Las que se quiebren,
ésas no servirán.
Las otras,
Las que queden clavadas,
Las que amoraten
o hagan sangrar,
ésas serán el poema.
Eligio Coronado

El tigre llevaba
por nombre Legión,
inscrito como El Golem
en la frente.
La tigra se llamaba Aurora Boreal,
y era un auténtico
amanecer a la locura.
En un trigal transversal,
dos tristes tigres
se tragaban mutuamente,
como dos tristezas atroces.
Humberto Salazar

�LA IZQUIERDA
PARTIDARIA EN MEXICO
(DE LUCHAS CONCRETAS Y VICTORIAS PARCIALES)

Luis Lauro Garza
La reunión de 5 ensayos escritos
entre 1976 y 1980 por Pablo González
Casanova, autor de La democracia en
México, ha culminado en la publicación de un nuevo libro: fl fstado y
los partidos polttlcos en México.
En este trabajo aparece de nueva
cuenta la formidable capacidad de
análisis que impulsa la reelaboraclón
Y el estudio preciso alejando así las
" implicaciones mitológicas" que en
muchos casos del estudio de la realidad mexicana son verdaderamente
atroces.
El primer ensayo lleva por título " El
desarrollo económico y social" y con·
tiene en términos generales una des·
crlpción detallada del pais: datos
cualitativos y cuantitativos de las rl·
quezas naturales, inversión extranje·
r~, producción, sistema político, historlco, etc. Nada más lógico si se lee
que apareció inicialmente publicado
(versión abreviada) en la revista Sclentlflc American.
"El partido del Estado y el sistema
político" es el título del segundo ensayo. La historia de nuestro país a
través de nuestra herencia política,
de nuestras contradicciones, de nuestra especificidad . " El Estado mexicano
se caracteriza por una experiencia y
una cultura del poder" . (... ) "A la historia del poder y de la cultura del
poder en México se añade la historia
.de las masas como parte de la historia del Estado, y de las alianzas libe·
rado~as y dominantes. El Estado y los
partidos surgen en relación con la
política del poder y con la política de
masas" (p . .32). Nuestra herencia histórica: " Es falso que la especificidad
mexicana provenga del legado de
Huichilobos. La herencia viene de Fe·
lipe 11. Los aztecas dejaron pocas
costumbres y artes de gobierno. Son
los conquistadores y su cultura los
que sobreviven hasta en los rebeldes.
Sus tradiciones e invenciones adquie·
ren una impronta criolla, que estalla
como estilo desde el siglo XVIII"
(p. .32). Densidad de formas en la con10
•
formación de la " cultura política" :

históricos de la clase obrera. Al jugar
e~os partidos un nuevo papel en el
sistema electoral y político éste aumenta sus canales de comunicación
Antecedente importante de la refory se vuelve más flexible y vivo, mienma política de mayo de 1978 lo fue
tras aquéllos operan como un motor
la nueva Ley Electoral de diciembre
de cambios en el sindicalismo oficial
de 1945, a. la cual González Casanova
y en el partido oficial , a modo que
atribuye su verdadero objetivo de
aumente la presencia en ellos de la
aquel entonces: "Que los partidos po· clase obrera " (p.85). Escrito hace
líticos no fueran dos sino tres para
4_a_ños, adquiere hoy signos de tangl·
q_~e el Estad? mantuviera una posi- b11tdad que no existían antes de la
c1on de equilibrio y arbitraje sin que
fusión de varios partidos y organizala oposición fuera entre el partido del
clones políticas. Por ello es sorprenEstado y otro de la Oposición, sino
dente, más que la capacidad profétientre dos de la oposición con 'Ideoloca del autor, su conocimiento de la
gías discrepantes· que lucharan entre
sociedad mexicana a través de las ins·
si de un extremo a otro, mientras el tanelas que las distintas fuerzas sop~r-~ldo del Estado era el justo me- ciales han configurado en los últimos
dio_ (p.58). Cualquier semejanza del
años.
art1cul? de Octavio Rodríguez Araujo
A la manera de línea de acción de
aparecido en Unomásuno sobre el tripartidismo es, por lo menos, una deli- los partidos de Izquierda afirma que:
berada coincidencia con esta tesis. " para librar en forma efectiva y si·
Aunque hay que aclarar que Rodrí- m~ltánea _la lucha adentro y afuera,
guez Araujo no sólo extiende su tesis. um~a .Y dtferencia~a, democrática y
hasta el momento actual, sino que la soc1al_1sta, los partidos de izquierda
matiza y la engloba dentro de una necesitan desarrollar varias posibili·
concepción que en los últimos meses dades teóricas y prácticas que no
ha sido motivo de una " ¿polémica in- pueden asumir consecuentemente,
ventada?·: -con y sin interrogación-, profunda, permanentemente sus
entre militantes de la Izquierda mexi- ·~ompañeros ~e ruta ' más genuinos,
ltberales, socialdemócratas sindica·
cana .
listas, incluso los de la cla;e obrera.
" La reforma política y sus perspec- Entre esas posibilidades que se pre·
tivas" , es quizás el ensayo más im- sentan a los partidos de izquierda
portante que aparece en este libro. destacan las siguientes: Primero: La
Su validez no estriba sólo en su im· difusión del socialismo científico. Se·
portancla política coyuntural. La in- g_undo: La acumulación de investiga·
fluencia de este articulo en la elabo· c1ones concretas basadas en el socia·
ración de varios textos básicos de la li~mo científico. Tercero: La explica·
política mexicana actual es mani· c1on de los hechos -tendencias y
fiesto. Véase si no, la Introducción a coyunturas- con los análisis de cla·
La reforma polltlca y los partidos en se más exactos de la realidad nacioMéxico, de Octavio Rodríguez Araujo, nal e Internacional, y su divulgación
y algunos de los planteamientos con- mediante una política que gane a las
tenidos en México, la disputa por la ma~?s, como actores, en la interpre·
nación, de Rolando Cordera y Carlos tac1on de esa realidad y su transfor·
Tello.
maclón. Cuarto: El apoyo permanen·
En esta parte del libro, González te, congruente, a los procesos de
~a.sanova s~ñala que " la reforma po- democratización sindical y política.
ltt1ca ha sido un primer paso que Quinto: La determinación de medidas
tiende a acercar a los partidos que concretas, practicables, ¿antimperla·
representan desde la oposición de iz- listas?que disminuyan la dependencia,
quierda los intereses Inmediatos e el endeudamiento externo (fuente de
mangoneo, coaliciones y alianzas populares, cuartelazo y golpe militar,
federalismo, caudillismo, etc.

futuros y brutales chantajes por el
Imperialismo) y la fuerza de los mo·
nopolios ya insufrible también para
la pequeña empresa y para una mínima polítlc~ económica nacional , general. social, que dentro del capita·
llsmo, por contradictorio que sea, au·
mente el área nacional y social de la
economía, y la presencia o presión de
los trabajadores en los puntos direc·
tlvos de un Estado vulnerable sin su
presencia, transformable sin ella en
mero ap~rato represivo del capital
monopoltco y del Estado imperial.
Sexto: El apoyo y la orientación de
los movimientos de resistencia popular y la articulación de los movimientos obreros y de marginados, de tra·
bajadores Industriales y agrícolas, de
trabajadores y de pobres, de trabajadores y de pobladores, de explotados
Y superexplotados, indios o mestizos.
La_ lucha por la articulación, orientacion Y apoyo a todos los movimientos
de resisten~ia o insurgencia que sur. ge~ en la fabrica o la mina, el municipio o el cinturón de la miseria. Sép·
timo: El apoyo político y legal a todos
los dirigentes Y organizaciones colocad?s en la ilegalidad y sometidos a
juicio -con o sin pérdida de su libertad- por el 'delito· de sus luchas sindicales, democráticas y revolucionarlas" (pp. 89-90).
t "El estado Y las masas" es el cuar·
0 ensayo. En él encontramos una
des~_ripclón histórica de la reestratíficacion_ ~ refuncionalización del aparato poltttco mexicano. También una
amalgama de conceptos que si bien
no s~~ lo mismo, en los hechos se
identifican. ¿Cuál es la diferencia en
nueS t ro país de las nociones de go~lerno
un lado, y Estado por otro?:
En Mextco el gobierno Y el Estado
forman un todo constitucional. La luc~a por el _gobierno y la lucha por el
P der eS t an mucho más estrechame~te ligados que en otros sistemas
pohtlcos. El gobierno no se separa
del poder _del Estado, y éste tiene una
auto~om1a relativa frente a la burgues1a aunque tienda a perderla. El
Jefe del Estado es el jefe del gobier-

p~r

una verdad política innegable con la
cual hemos q4erido finalizar esta re. El quinto y último ensayo lleva por seña: " La lucha de la izquierda es
titulo, " El futuro inmediato de la so- una lucha por lo concreto. En ese
ciedad y el Estado". " En un cierto senti~o no sólo es una lucha critica,
no solo es contestataria. Requiere
pensamiento positivista existe sólida·
mente arraigado el prejuicio de que e~_señar a las masas que con su ac~1on pueden alcanzar triunfos, y ensees más fácil escribir la historia del
narles que esos triunfos serán insupas?do, que la del futuro. El prejuicio
encierra un postulado dogmático por ficientes mientras ellas mismas cael cual resultaría más sencillo alcan- rezcan de la fuerza para defenderlos.
Al respecto enseñarlas a alcanzar viczar _I~ verdad científica sobre el pa·
leoltt1co, que explorar el futuro inme- torias parciales -en la política naci~nal. democrática, popular- y endiato del país donde se vive. De
acuerdo con ese prejuicio cualquier senarl~s el carácter Incompleto de las
estudio del futuro cae dentro del or- v!~tonas, es la doble línea de educac1on y propaganda política que coden de lo ideológico y lo profético, y
es condenado de antemano con char- rresponde a su más lúcida conciencia. Enseñarles que la verdadera radilatanería o poesía" (p. 155). Con esta
calización no es verbal, sino de fuerentrada, González Casanova desarroZ? de_l pueblo, de organización, conlla enseguida sus puntos de vista en
c1enc1a, sagacidad y capacidad de lutorno a los dos proyectos viables para
cha, de voluntad y hegemonía, es la
el país: el neofascista o el socialista
clave de una acción a corto plazo"
Así las cosas, la elección es inevita~
(p. 15.3-154).
ble y requiere de la participación
colectiva.
Pablo González Casanova, fl fstado
Ya en el estudio anterior ("El Esta- y los partidos políticos en México, Ed.
do y las masas") había planteado Era, México, 1981 , 178 pp.
no, y es el jefe del partido del Estado" (pp. l l .3· 114).

�ESTIRPE DE LEDA

1
1

Guillermo F. Meléndez
(uno)

(tres)

De día
Las luces
se adueñan de la calle
sigilosas vigilan
el curso del otoño en Monterrey
y hacen lluvia
un arcoiris frágil.
De día también palpita el búho
desde un hueco
sacude el hollín de sus plumas
calma la pesadilla del polluelo.
Yo desmorono tentativas
vuelvo a mi dimensión de arena.
Los nogales liberan a su fruto.
A pleno mediodía
soy la única sombra.

Un hilo
de llovizna
ahora me conduce al paisaje
que narra tus deseos
y me dice que amaste los olivos
cuando año tras año
en el mismo lugar serenos
destilaban su savia.
Como agua marina ha quedado en arena
la humedad de tus ojos.
Hoy sin reino Aquí
tu piel se mancharía de humo
tu pelo emblanquecido
te llevaría como una anciana rubia
hacia el asilo.
Hoy -si es que escuchasdesearía oir tus labios repitiendo
el adagio troyano de la fuga.

(cuatro)
(dos)
Ni la calle
con niebla
que hace de los instantes
anécdotas de Poe
Ni mi alcoba
que al recibir mi sueño
es áspera corola
Igualan el peso de tu crimen.
Tú que asesina y víctima
por tálamos y cunas
con el vientre y una filosa daga
en familia forjaste
una carnicería que aún gimen
las euménides.

De noche
las sábanas
despliegan su obra célebre
del pasado recogen
un jadeo compartido hasta
que el lino se humedece.
De la ventana llega
un rumor de jacintos que claman
por el espantaorugas.
Desde el techo
en hilos luminosos
descienden las arañas ...
Es diciembre y sin sueño
con mi sangre embriagada
me pregunto:
Cómo nació la despedida.

�BURGUESIA REGIONAL,
MERCADOS Y CAPITALISMO
APUNTES METODOLOGICOS Y REFERENCIAS SOBRE
UN CASO LATINOAMERICANO: MONTERREY (1850-1910)

Mario Cerutti
,,
f

. REGION

.,. "

Ponencia presentada en el
X CONGRESO MUNDIAL DE
SOCIO LOGIA

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♦

••

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•

·•

l.·AMBITO REGIONAL, HISTORIA Y
METODO: EL SIGLO XIX EN MEXICO
Para algunas regiones latinoamericanas, el siglo XIX puede definirse
como el período en el que se configuran y tienden a consolidarse las formas capitalistas de producción .

(Sesión sobre "Análisis de
Se trató de un proceso lento, zigzaprocesos: el desarrollo regional gueante, que requirió cambios estruc• y urbano en América Latina"). turales en la sociedad y economía he-

11

redadas de la etapa colonial. La emer-

Ciudad de México, Agosto 1982 gencia de nuevos esquemas productivos y de diferentes grupos y clases
sociales tornó irreversible el papel
rector que comenzó a asumir el desarrollo del capitalismo.

Estos cambios endógenos se materializaron en un mismo movimiento
con modificaciones que se protagonizaban en la economía internacional. Las
relaciones derivadas del orden que
impuso la revolución industrial influyeron en estos procesos internos, los
estimularon de manera sensible(}).
En sociedades como la mexicana,
el siglo XIX constituyó un lapso en el
que se aceleraron y acentuaron los
mecanismos de acumulación originaria ·de capital: esto arrastrarla, a fines
de la centuria, hacia la definitiva afirmación -regionalmente diversificada- de la producción capitalista. Y
ello gestó otros dos resultados: a) la
articulación y expansión de un mercado que por vez primera tendía a
asumir características realmente nacionales; b) la estructuración de una
clase social que adoptará contornos
precisos para los años del porfiriato:
la burguesía.

o

in

El hecho de que se mantuvieran en
amplias zonas de la geografía mexicana formas productivas atrasadas,
no implicó que el capitalismo y la
clase social que se conformaba y
anudaba con su desenvolvimiento dejaran de jugar un papel cada vez más
vigoroso. Sobre todo porque esa burguesía y ese devenir capitalista aceptaban las reglas de juego que -tanto
en México como en otros estados latinoamericanos- se establecían a par-

tir de la llegada del capital extranjero.
Las luchas sociales y militares interiores desembocarían -por lo menos en países como México, en los
que aparece de manera más completa un estado nacional- en un orden
socioeconómico orientado a reproducirse, en primera instancia, sobre
un sistema productivo cuyos rasgos
fundamentales apuntaban hacia el
mercado mundial.
Pero ello sólo en primera Instancia.
Si bien la tendencia principal convergía hacia ese mercado exterior a la
geografía nacional, hacia un firme
entrelazamiento con lo que planteó la
división internacional del trabajo bajo la hegemonía de las naciones más
avanzadas, lejos estuvieron estos procesos de agotarse en esa (única) razón de ser.
En el caso de México, la modernización productiva que evidenció su
funcionamiento económico en el último tercio del siglo pasado mucho
tuvo que ver con la mercantilización
creciente que generó el citado aceleramiento de la acumulación originaria de capital, con el incremento en
la capacidad productora de regiones
antes estancadas o no explotadas sistemáticamente, con el ascenso demográfico y la urbanización, con el tendido de vías de comunicación y transporte, con la desamortización de las
tierras indígenas, municipales y eclesiásticas, con la emergencia de nuevas necesidades creadas por las mismas transformaciones estructurales
que se registraban. En fin: el manejo
de gran parte de la riqueza social por
un sector burgués en ampliación ayudó eficazmente a movilizar estos
cambios, aún cuando las condiciones
históricas no permitieron que estas
modificaciones asumieran el sentido,
la velocidad y profundización que
muchos habrían deseado cuando las
comparaban con lo que acaecía en
Estados Unidos o Alemania (2).
Un mercado interno en desarrollo
fue el que, verbigracia, condujo en
México a la temprana alteración del

aparato productivo que registró la industria textil en Puebla. O el que estimuló, más tarde, la actividad agrícola en Jalisco; el que llevó a la
modernización de la producción azucarera en Morelos; el que contribuyó
a dinamizar el capitalismo agrario en
La Laguna, esa fértil área algodonera
que rodeó el viejo rancho del Torreón;
el que incentivó en buena medida el
significativo brote de industrialización con asiento en Monterrey, cuya
pieza máxima resultó la siderúrgica
en gran escala.
CRONOLOGIA Y ESPACIOS:
UN SIGLO DE REGIONES.
Formación del capitalismo, configuración de un mercado tendencialmente nacional, modernización productiva, estructuración de una clase social
beneficiaria e impulsora de gran parte de esos cambios, consolidación del
aparato político con asiento en el
Distrito Federal, establecimiento de
un orden jurídico, monetario, aduanal
y militar aceptado nacionalmente:
todos estos son matices de un único
proceso que en México tiene al siglo
XIX como período histórico, si de cronología se habla.
Siglo de transición -que bien podría incluir las décadas Iniciales de la
centuria actual-, su análisis es indispensable para una correcta comprensión de procesos más contemporáneos.
Pero su adecuada interpretación
obliga a tener en cuenta no sólo la
cronología, sino también los espacios: el siglo XIX -y sus prolongaciones temporales en el siglo XX- se
protagoniza centralmente desde ámbitos regionales, los que van integrándose lenta pero significativamente en el estado nacional que los
absorbe.
De allí que el estudio de este lapso
de transición involucre como fórmula
difícil de reemplazar una labor de investigación cuya perspectiva se nutra ui
de una visión regional.
1--1

�Regional en dos sentidos:
1.-EI primero tiene que ver con aspee·
tos metodológicos que atiendan,
justamente, a cómo enfrentar el ~st~dio de esa parcela del proceso h1storico en países como México: no se
trata, todavía de historias estrictamente nacionales, sino fuertemente
regionales. Claro que esto no es exclusivo de México o de América Lati·
na: similitudes muy amplias podrían
plantearse, desde el punto de vista
metodológico, con el siglo XIX en Es·
paña, Italia o Alemania, sin dejar de
lado el propio Estados Unidos. De la
articulación -voluntaria o forzadade aquellos ámbitos regionales surgi·
rá, si, un estado nacional moderno (y
con ello, un aparato poi ítico-estatal
centralizado, una economía marcada·
mente nacional, clases sociales con
características nacionales e -inevitablemente- un dominio de clase
capaz de extenderse a todo un espa·
cio nacional). Mientras se llegaba a
ese resultado histórico, el siglo XIX
presentó una complejidad tal, en casos como el de México, que sólo con
una enorme dosis de anacronismo
puede hoy arribarse a la conclusión
de que todo lo que sucedió era con·
secuencia directa e inevitable de de·
cisiones y medidas adoptadas por un
supuesto poder central. En México, y
con limitaciones, ese poder central y
centralizante sólo cristalizará hacia
los 80, con Porfirio Díaz.
2.-En segundo término un aspecto
que quizás se lo considere formal ,
pero que se vuelve sustancial cuando
de entender lo anterior se trata: alu·
de a la necesidad de realizar las investigaciones -o buena parte de
ellas- en las mismas regiones
estudiadas. Usando fuentes prima·
rias, directas, preservadas en centros
locales de documentación que anidan
riquezas insospechadas (.3). En el seno
de cada región parece más factible
desligarse de la simplificación noto·
ria , la estrechez de perspectiva que
acompaña en ciertos casos la obser·
~ vación efectuada desde el gran cen·

tro capitalino, basada a su vez en
fuentes de segundo o tercer tinte (4).
La indagación regional quizás ayude
a matizar apreciaciones un poco ligeras que se han vertido sobre el Méxi·
co del siglo XIX. El estudio de la formación y expansión de un mercado
interno que progresivamente se va
articulando -por ejemplo- parece
enriquecerse notablemente desde un
enfoque regional. El fortalecimiento
de núcleos burgueses que poco a poco van asumiendo relevancia a nivel
nacional, es otra rica posibilidad de
profundización que genera esta meto·
dología, situada entre el macroenfo·
que de los historiadores que miran_
un país desde la imponente capital y
el microcosmos que sumerge habi·
tualmente a los historiadores tradicionales de provincia.
PRODUCCION CAPITALISTA,
MERCADOS, BURGUESIA: ANALISIS
HISTORICO Y METODO.
En esa transición ocurrida entre la
descomposición del imperio colonial
español y la formación definitiva de
un grupo considerable de estados na·
cionales latinoamericanos, como se
ha indicado más arriba, un aspecto
básico fue la emergencia de un nuevo tipo de formación social en ámbi·
tos regionales que se convirtieron en
hegemónicos a partir del funciona·
miento definido de los mecanismos
capitalistas de producción.
Aludiendo a México habría que insistir que, en términos estrictos, lo
acaecido en esta transición se vincu·
ló al surgimiento, ampliación y entre·
lazamiento de núcleos burgueses, re·
gionalmente localizados. Burguesía
que durante una fracción muy prolongada del siglo xix sólo operó como
un sector social ligado al comercio,
al contrabando, la especulación , el
manejo del crédito, y con una visible
tendencia a la apropiación de tierras
urbanas y rurales.
En este primer tramo, de duración
semisecular (y que comienza a variar
de matices con el porfiriato), dicho
sector social transitó nítidamente un

proceso de acumulación originaria de
capital. Su actividad cotidiana, con·
dicionada por el momento histórico
en que estaba inserta , le permitió
una considerable concentración de
dinero y de bienes, derivada de la po·
sibilidad de manejar parte de la riqueza social con criterios burgueses:
es decir, fue fruto de una tensión per·
manente y casi exclusiva a la repro·
ducción ampliada, por todos los me·
dios factibles, de su capital-dinero.
No fue ésta una singularidad nacio·
nal o regional: resultó un camino que
recorrieron también grupos burgue·
ses de las más diversas latitudes en
el mundo euro-occidental , antes de
transformarse en controladores di·
rectos de actividades productivas. A
las que darían -si las estructuras so·
cioeconómicas en que actuaban lo
facilitaban- sesgos capitalistas.
Y como en otras latitudes, en Mé·
xico este sector social tendió a trans·
formarse en clase social justamente
cuando inició su traslado masivo de
capitales a la producción capitalista.
Ello implicó un cambio cualitativo,
en tanto el dominio de la producción
generó nuevas relaciones sociales,
distintos conflictos entre clases an·
tes no totalmente definidas, y una
manera también distinta de extrae·
ción del excedente.
Pero no por eso el ámbito
regional dejó de ser el escenario fun·
damental de desempeño de esta
clase en estructuración . En ese ám·
bito se dieron con la mayor frecuen·
cia sus inversiones productivas, de la
misma manera que a!lí se habían ma·
nifestado en las décadas previas sus
tareas mercantiles, especulativas, te·
rratenientes.
Los grupos más sobresalientes de
esta clase en constitución se vieron
-a partir de tal momento- presiona·
dos en dos sentidos, si se atiende a
los mercados que esperaban usufruc·
tuar como productores en gran
escala.
Por un lado, lo más apetecible y

seguro parecía ser el mercado mundial, o cuando menos algunas de sus
franjas más accesibles (pensamos en
este momento en la demanda de
metales industriales no ferrosos que
desde 1890 se presentó en el noreste
fabril de Estados Unidos, y sobre la
cual prosperó velozmente la burguesía radicada en Monterrey; o, siempre
en Nuevo León, en la puesta en mar·
cha de la producción cítrica, que
también en la década de los 90 reemplazaría con rapidez a cultivos más
tradicionales y abastecería el sur nor·
teamericano, gracias a que los ferrocarriles acercaron esa área de consumo). En estos casos, la relación
producción regional-mercado insinuaba una ligazón más estrecha entre el
espacio económico en que operaba
esta burguesía en desarrollo y el ámbito múndial, que la que podría mantenerse con la economía nacional en
articulación.
Pero se plantearía una segunda pre·
slón sobre esta burguesía convertida
en productora: provenía del mismo
mercado Interno, unificado a fines
del siglo por el tendido de los ferrocarriles, por la supresión de obstáculos que dificultaban la circulación de
mercancías y de fuerza de trabajo,
por la eliminación de fenómenos
como el bandolerismo (en el caso del
noreste de México hay que sumar la
expulsión y/o aniquilamiento de poblaciones indígenas rebeldes), por la
adopción de sistemas de medidas y
monetarios únicos, por la implementación de poi íticas fiscales y aduaneras que marchaban en idéntico sen·
tldo.

Es cierto que en determinados casos latinoamericanos la burguesla exportadora tendió a despreocuparse
del mercado interior (aunque esto
quizás requiera más investigaciones
para su confirmación definitiva). Pero
en el México de finales del siglo XIX
los matices son evidentes: dadas las
características que presentó un mercado tendencialmente nacional (5),
en plena expansión, se pueden verifi-

car ejemplos de doble interés por
parte de fracciones de la burguesía
en conformación. Monterrey, entre
1890 y 1910, fue una muestra en ese
sentido.
Antes de dedicarnos a Monterrey,
desearíamos remarcar, insistir en lo
imprescindible que sería para el es·
tudio de procesos como el que nos
ocupa una perspectiva que atienda
prioritariamente al funcionamiento
regional. Este funcionamiento (ubicado -claro está- en un contexto más
amplio, en el que aparecía con fuer·
za la economía mundial) constituyó
un dato estructuralmente slgnlflcatl·
vo por lo menos hasta los inicios del
siglo presente. Tal vez haya sido uno
de los principales, si nos referimos a
aspectos tan decisivos como la consolidación del sistema productivo ca·
pitalista, la configuración de nuevas
clases sociales, la constitución de un
poder político centralizado y centralizante.
Y si reconocemos tal importancia
en términos estructurales, lnmedia·
tamente debemos brindársela metodológicamente. Por la simple razón
de que el método tiene que responder con eficacia a la realidad viva y
densa que pretende abordar y com·
prender.
Habría que ver en qué medida, asimismo, lo planteado para el siglo XIX
y los comienzos de la centuria actual
guarda vigencia para etapas más contemporáneas. Es factible que la región,
o el ámbito regional (6), resulten in·
suficientes para el estudio de proce·
sos presentes de características claramente nacionales. Pero ¿es ya Mé·
xico una unidad tan homogénea, desde Chihuahua hasta Yucatán? ¿No
habrá aún aspectos significativos de
su realidad que demanden una pers·
pectiva regional , aún cuando se reco·
nozca la gravitación de lo nacional y
lo mundial? Pensando siempre en
Monterrey, podria,mos preguntar: ¿por
qué su empresariado ha logrado

mantener hasta hoy tan firme control
sindical sobre los trabajadores de sus
principales industrias, pese a que
existe una poderosa estructura gremial que opera a nivel de todo México? ¿Y por qué esto se da, con tal
solidez, sólo en Monterrey?
Cerramos esta parte de la ponencia
detallando que lo dicho hasta ahora
no es más que el fruto meditado de
una experiencia acumulada en el
transcurso de una investigación en
torno a uno de los ámbitos regionales que más rápidamente acogió al
capitalismo en México. Desde Monterrey , y nutriéndose de su entorno,
surgiría al despuntar este siglo un
grupo empresarial cuya relevancia
socioeconómica creció ostensiblemente desde entonces: prominencia
que hoy es dificil de poner en duda,
más allá de las expectativas o valores
que apremien al investigador.
11.·MONTERREY ENTRE 1850 Y 1910:
UNA REFERENCIA HISTORICA
Entre la desarticulación espacial
que implicó la ruptura del sistema
colonial y la rearticulación que se
registró finalmente con la consolidación del estado nacional en México (y
que no dejó de ser costosa: en un
sólo hecho bélico -el de 1846 / 47
frente a Estados Unidos- se perdió
definitivamente una porción enorme
del territorio heredado de España)
hubo pues esa dimensión cronológica
que en buena medida se confunde
con el siglo XIX.
Nuestro estudio sobre Monterrey
comienza precisamente con uno de
los momentos más críticos de ese
proceso secular: cuando la citada
guerra con los norteamericanos acercó abruptamente la frontera norte a
la capital de Nuevo León, alterando
sustancialmente sus funciones con
respecto a una amplia área septen·
trional-oriental.
Entre 1850 y la Revolución (periodo
que comprende nuestra investigación)
muchas cosas cambiaron en esta ciudad y en su entorno. Entre las más

UI
tJt

�significantes estuvo, sin duda, la
emergencia de una burguesía con
base regional que surgió, creció y se
entrelazó sobre tres elementos visiblemente decisivos: a) una acumulación primaria de capitales efectuada
con mecanismos que excluyeron casi
totalmente las formas capitalistas de
producción, y que se protagonizó en
las décadas críticas posteriores al citado cambio de frontera; b) un traslado masivo de esos capitales a la
producción capitalista a partir de
1890, en un movimiento que usufructuó las condiciones generadas por el
porfiriato, las nuevas vinculaciones
que se planteaban con la economía
internacional y la estructuración y
ampliación del mercado interior; c) la
puesta en marcha de un destacable
brote de industrialización, con una
característica no repetida en la América Latina de esos años: la producción en gran escala de bienes dedi·
cados al propio proceso productivo,
con base en la industria pesada.
La Revolución encontrará a esta
burguesia con el poder y solidez suficientes -en términos económicos y
sociales- como para capear los tem·
porales que desató ese gran fenó•
meno social y militar. El sustento industrial de este empresariado (vertebral, aunque no exclusivo, por cuanto sus actividades e inversiones estaban muy ramificadas antes de 1910)
le permitió mantener a mediano plazo condiciones suficientes para su
reproducción capitalista, aún cuando
el hecho de que muchos miembros
prominentes de esta burguesía fue·
sen grandes terratenientes debió
traerles problemas de envergadura en
los años inmediatos siguientes a' la
caída de Porfirio Diaz. Que el sofocón
revolucionario fue superado con plasticidad y eficiencia lo demuestra la
historia más contemporánea de este
empresariado, uno de los más pode·
rosos y autónomos entre los surgidos en Latinoamérica sobre una base
industrial.
En su formación y consolidación

primaria, se dieron lapsos relevantes
y modificaciones en cuanto a las
formas de operar.
Entre 1850 y 1890, verbigracia, se
fue constituyendo en Monterrey un
núcleo burgués que utilizó todos los
instrumentos de acumulación primaria permitidos por una estructura
socioeconómica que apuntaba hacia
el estado nacional, pero que se definía aún en el ámbito re~ional. Son
décadas en las que el comercio legal
y clandestino, la especulación, el manejo del crédito, la apropiación de
tierras en vasta escala emergen como
actividades decisivas, aunque por
momentos se dan incursiones
-muy tibias- en la producción de
corte capitalista.
En esos cuarenta años se destaca,
en la fase más antigua del proceso
investigado, una coyuntura en la que
se intentó con coherencia el reordenamiento que demandaba el noreste
respecto a la nueva frontera. Protagonista principal de esa readecuación seria Santiago Vidaurri, goberna·
dor de Nuevo León (y de Coahuila,
estado que anexó en 1856) entre
1855 y 1864.
CRISIS NACIONAL, PODER REGIONAL
Y ACUMULACION DE CAPITAL.
Los años de Vldaurri fueron particularmente críticos para la sociedad
que seria el soporte del estado nacional mexicano. Se acababa de salir
del desastre militar frente a Estados
Unidos, y desde la proclamación del
Plan de Ayutla (al que adhirió Vidaurri a mediados de 1855) se intensificaron las luchas civiles. Esta profunda crisis, que en su aspecto más visible se manifestaba en la contienda
entre conservadores y liberales, estalló en una sociedad con dos aristas
que conviene remarcar: a) escaso desarrollo del capitalismo y, por consiguiente, insuficiente extensión de
aquellos elementos unificadores que
ha solido presentar históricamente
este sistema productivo; b) dispersión del poder político en términos

regionales, con la correspondiente
imposibilidad de que se configurara
un poder central capaz de controlar,
con firmeza, los brotes de autonomía
y hasta de segregación que emergían
en distintas áreas del país.
Era una situación agravada además por las permanentes amenazas
de nuevas intervenciones norteamericanas, y convertida en coyuntura
definitivamente decisiva para la conformación de un estado nacional independiente desde el momento en
que desembarcaron las tropas europeas.
¿Cómo operan en medio de este
caótico panorama los negociantes
que se asientan en Monterrey? ¿Qué
es lo que les facilita, entonces y en
tales condiciones, sean mexicanos o
extranjeros, una rápida multipllcá·
ción de sus fortunas?.
En la riquísima documentación
existente en el Archivo General del
Estado de Nuevo León (7) se verifica
sin esfuerzo que prosperaban sobre
dos bases primordiales: el tráfico comercial y la especulación con las ne·
cesidades que apremiaban al poder
político (Y militar) regional. Comercio
y manejo de dinero contante serán,
digámoslo desde ya, dos elementos
permanentes de la actividad de esta
burguesía embrionaria hasta los años
90.
a) Aduanas fronterizas, aranceles,
necesidades militares.- Imposible ha·
blar en estos años de un mercado na·
cional efectivo. La circulación mer·
cantil más redituable anuda el espa·
cio regional que circunda a Monterrey
y el mercado mundial con una solidez
que aún no puede establecerse con
otros espacios de la geografia mexl·
cana.

Lentamente, Monterrey se convier·
te en centro de un intercambio que
desborda no sólo Nuevo León, sino el
propio noreste. Es una posibilidad
que estimula su flamante ubicación
semifronteriza, próxima a puertos
que crecen en significación (Matamo·

ros, Tampico). Pero que será totalmente reafirmada por las políticas de
Santiago Vidaurri.
Jefe de gruesos contingentes militares, necesitado de recursos cuantiosos y urgentes (para lanzarse contra el enemigo conservador, para proteger la frontera de los constantes
amagos texanos, para repeler ataques
indígenas que por momentos asediaban los aledaños del mismo Monte·
rrey) Vidaurri demostró sin recato
que el poder regional era capaz de
tomar bajo su control situaciones y
medios que supuestamente debían
corresponder a un gobierno central.
Gobierno que en estas circunstancias
o no se constituía, o era enemigo, o
(en caso de ser liberal) resultaba
impotente para ejercer sus prerrogativas.

puestos en Monterrey. Como contrapartida, se esforzó en ofrecer al tráfi·
co mercantil -especialmente al que
conectaba con el exterior- la protección necesaria ante el peligro indígena, el asedio de grupos bandoleros,
las amenazas de ejércitos oponentes
y la voracidad fiscal de los gobiernos
"del centro".
Desde la perspectiva de un poder
regional fuerte, la política de este
mandatario y jefe de contingentes
armados era coherente. El control de
las aduanas, su arancel, la vigilancia
de algo tan estratégico como la moneda que se aceptaba en el mercado
internacional, le daban acceso no sólo a recursos inmediatos, sino también a una relación fructífera con
grandes comerciantes, muy particularmente los afincados en el mismo
Monterrey.

La habilitación y manejo de aduaSobre estos cimientos, Vidaurri donas sobre el río Bravo sería un caso
ejemplificador (8). Más aún: Vidaurri, taba sus ejércitos y afianzaba su proen nombre de principios que contenía pia base política, factores ambos que
el plan de Ayutla (9), nunca prestó -a su vez- le dieron una presencia
demasiada atención a la Ordenanza más que significativa dentro del libe·
General de Aduanas Marítimas y Fron- ralismo.
terizas de 1856, sancionada por
b) Comercio y préstamos.- Los
Comonfort. Según el momento y los comerciantes residentes en Monterrey,
pretextos, estableció derechos de im- y sus agentes ubicados en la fronteportación que llegaron a ser hasta un ra, supieron aprovechar la coyuntura
sesenta por ciento inferiores a los con la habilidad y racionalidad caracfijados a nivel nacional. El Arancel Vl- terizantes del hombre burgués, cuya
daurrl se aplicó en todos los puntos motivación básica es la reproducción
fronterizos que estaban bajo la in· ampliada de sus capitales.
fluencia del gobernador neolonés,y
Cubrían eón frecuencia los apreen los momentos en que logró extender su poder a Tamaulipas lo hizo ins· mios financieros del gobernador (votrumentar en los puertos de Tampico, luntariamente en ciertos casos, a reY, sobre todo, Matamoros. Ello pese al gañadientes en otros). Y la adminisescándalo de los comerciantes de tración de Nuevo León-Coahuila les
Veracruz y del centro del país, afecta· pagaba esos créditos con certificados
dos por este arancel desigual y apo- que sus tenedores presentarían luego
yados con frecuencia por los minis- en las aduanas de frontera, para cubrir derechos de importación por la
tros federales liberales.
introducción de productos extranjeVid~urri instauró en Monterrey, ros. Sus beneficios eran obvios. No
ademas, la administración central de sólo receptaban un premio generoso
estas aduanas fronterizas y de sus por sus préstamos (10) sino que recirecaudaciones. Se apropió de los de- bían mercancías con derechos tan
rechos a la circulación y exportación bajos que podían extender su mercade plata y oro, declarando ilegal todo do a diversos estados del centro y del
cargamento que no abonara sus im- norte del país.

Los grandes mercaderes de Monterrey (Patricio Milmo, Valentín Rivero,
Gregorio Zambrano, Mariano Hernández, Brach y Shonfeld) se tornaron
competidores temibles para los traficantes del centro. Aquí comenzó a
delinearse el ámbito regional sobre el
que articularían intereses especificos
los miembros de este núcleo burgués
en gestación: más allá de Nuevo León,
Tamaulipas y Coahuila, ese espacio
integraría a Durango, Zacatecas,
Chihuahua y -más debilmente- San
Luis Potosí.
En este mercado ampliado - gracias
a una forma especial de funmlento del poder regional . y a la
estratégica ubicación heredada del
cambio de fro~tera-controlarían también la circulación de productos generados en la región (el piloncillo,
por ejemplo). Pero la gran herramienta de intermediación y acumulación
eran los artículos provenientes de Inglaterra, Francia y Estados Unidos.
Manejo del dinero, especulación
con las necesidades gubernamentales
y tráfico de mercancías se anudaban
en un acto único cuando el comprador era el propio poder político-mili·
tar regional. Al mando de miles de
hombres que llegaron a ser indispensables -en ciertos momentos- para
la causa liberal, Vidaurri no titubeó
en efectuar contratos de diversos
matices para adquirir armas, pertrechos y vestuarios para sus ejércitos.
En más de una oportunidad, los comerciantes de Monterrey no sólo le
facilitaban dinero, sino que le vendían armas que importaban desde
Estados Unidos. El tráfico de guerra,
protagonizado en una situación crítica para la sociedad y el estado nacional mexicanos, coadyuvaba a la
formación de grandes fortunas. Una
muestra cabal de lo que Marx llamó
acumulación originaria de capital.
c) La guerra de Secesión norteamericana.- Significó un capítulo especial
del periodo vidaurrista. La readecuación que exigió la nueva frontera y
que sistematizó Vidaurri dieron las

IJI
ui

�bases para que los más prominentes
mercaderes de Monterrey aprovecharan jugosamente la coyuntura de la
guerra civil estadounidense, que ha
sido evaluada como muy importante
para la formación de los capitales
más antiguos de la ciudad neolonesa
(importancia que en parte hemos podido comprobar con documentos de
la época).
Es conocido que los plantadores
del sur norteamericano, escindidos
de su nación en 1861, fueron cercados y bloqueados por la flota del norte industrial. El principal producto
del sur esclavista, el algodón (que representaba más del sesenta por ciento de las exportaciones totales del
país) tuvo serias dificultades para salir hacia sus mercados básicos, en
Europa. Tampoco resultaba sencillo a
los monoproductores algodoneros receptar manufacturas, armas e incluso
alimentos.
La alternativa fue traficar por el
noreste de México. Este comercio se
prolongó cerca de cuatro años, y
acrecentó drásticamente la circulación mercantil, además de incentivar
la producción agropecuaria en el
oriente septentrional mexicano.
Al iniciar los sesenta el vidaurrismo
estaba en su apogeo. Y el gobernador
supo aprovechar la oportunidad, junto con sus comerciantes amigos. La
aduana de Piedras Negras, en Coahuila, que era la que más firmemente
controlaba el mandatario, resultó
un punto seguro para el tráfico desde
y hacia Texas. Evaristo Madero, entonces residente en las inmediaciones de Piedras Negras, ofrece en su
correspondencia particular con Vidaurri una rica imagen sobre estos contactos y transacciones con el extremo
meridional de Estados Unidos ( 1 1).

10
,n

El tráfico de algodón (materia prima que se reexportaba vía Matamoros, aunque en parte se orientaba
hacia el ya interesante consumo nacional, en la manufactura textil) fue
la clave de este movimiento. Pero
deben sumarse la venta de mulas,

caballos, harina, cueros, que eran
consumidos en cantidades considerables por los confederados, con
quienes Santiago Vidaurri nunca dejó
de mantener excelentes relaciones.
Patricio Milmo, yerno del gobernador,
y Evaristo Madero, fueron dos de los
grandes usufructuarios de esta situación ( 12).
Hay que señalar que la guerra de
Secesión arrojaría simultáneamente
la experiencia del contacto con Texas,
estado que desde entonces pasó a
ser -en cierta medida- una parte
más del ámbito regional que circundaba la actividad de la embrionaria
burguesía regiomontana. Su significación para la acumulación de capitales en Monterrey es algo no totalmente investigado, pero hay múltiples indicios que refuerzan aquella
suposición ( 1.3).
DESPUES DEL IMPERIO
Un segundo momento del subperíodo anterior a 1890 comenzaría con
la década de los setenta , cuando
tienden a superarse los dilemas más
serios planteados por la Reforma y
sus cambios estructurales.
Para la burguesía en configuración
que es objeto de nuestro estudio surgieron nuevas posibilidades para proseguir la reproducción de sus capitales, creciente , y la concentración de
bienes. Sus formas de operar también fueron modificadas, aunque
todavía las condiciones más generales no se mostraban aptas para que
se registrara esa transferencia de capitales hacia la producción en gran
escala, y modernizante, que la tendría
como protagonista en los años 90.
Dos actividades podrían destacarse,
a partir de una base que continúa teniendo al comercio como resorte ineludible: por un lado, la apropiación
de tierras en proporciones muy generosas; por otro, una labor financiera
que, casi siempre, acompaña en un
mismo movimiento las tareas mercantiles.
En los años 70 y 80, un segmento

amplio de estas acaudaladas familias
pasará a ser propietario de tierras en
Coahuila, Tamaulipas, Durango, además de Nuevo León. Patricio Milmo
-una muestra- creará un verdadero
imperio en la franja fronteriza del
noreste. En Coahuila, sus haciendas
ganaderas comenzarán a insinuar
una prosperidad que se multiplicaría
sensiblemente en la década de los 90,
cuando de su subsuelo se extraiga el
carbón que requieren ferrocarriles y
grandes establecimientos de fundición. Los Madero y los González Treviño (unidos por variados lazos matrimoniales) operarán en la cada vez
más apetecida zona lagunera, por la
que también encontraremos a los
Zambrano, a los Hernández-Mendirichaga y a otros miembros reconocidos de la burguesía asentada en
Monterrey.
Tres escalones hubo en esta visible
tendencia a la apropiación territorial
rural en vasta escala: dependió en
principio de la expulsión y / o exterminación del indígena seminómada,
que en caso de sobrevivir marchó
(como en Estados Unidos) hacia sectores más occidentales; se alimentó
después de las políticas y posibilidades derivadas de la Reforma, sobre
todo de la expropiación y venta de
bienes de antiguos grandes terratenientes que habían adherido al Imperio; se consumaría finalmente con la
acción de las compañías deslindadoras, ya en los 80, en la que tuvieron
participación algunos de los futuros
industriales.
A partir de su conversión en gran
terrateniente, el ·ámbito regional ya
no interesó a esta burguesía únicamente como intermediaria (como suced ia en tiempos de Vidaurri). Le
preocupará también como propietaria de bienes y de medios de producción. Su acontecer cotidiano, acontecer que era el cemento sobre el que
se iba definiendo su pertenencia a
una clase social diferenciada, ya no
se ligaría exclusivamente a la circulación, que genera lazos menos estre·

chos con espacios relativamente alejados: ahora emergería la propiedad,
a la que inevitablemente seguiría la
producción.
De allí que sus expectativas desbordarían cuestiones tales como los derechos de importación, las alcabalas,
los impuestos a la circulación de moneda. Lo atinente a un mercado de
tierras, al derecho de propiedad en el
ámbito rural , al orden jurídico que
debía regir sus relaciones de producción, a la acción y aprovechamiento
de las compañías deslindadoras, a la
promoción y estímulo de las explotaciones mineras (que brotarían con
frecuencia en esas extensiones apropiadas), a la posible industrialización
dE: materias agrícolas, pecuarias o
del subsuelo (como sucedería a fines
de los 80 con la instalación , en la
zona lagunera, de la fábrica La t::speranza, para la elaboración de jabones
y aceites a partir de la semilla del algodón), todo esto, comenzaría a interesarle directa y cotidianamente. Y
nuevos lazos la anudarían con un espacio que insistía en ser mayor que
el de la región geográfica estricta.

Esta base material acentuaría, enriquecería una visión regional redimensionada, con otros matices, si se
la compara con la de los años vidaurristas. Las condiciones para la aventura inversionista, para una producción capitalista ramificada desde
Monterrey -característica principal
de la etapa 1890/ 1910- comenzaban
a gestarse. También, emergían históricamente expectativas que llevarían
a aceptar de muy buen grado el proyecto de nación que implementaría el
régimen de Porfirio Díaz: el estado
nacional mexicano ya no se vería interferido por intentos de autarquía
-en esta área del país- como los
que planteó Vidaurri.
En cuanto a los movimientos financieros, entre 1870 y 1890 acompañaron a la gestación mercantil de tal
manera que varias casas comerciales
regiomontanas cumplieron, a la vez,
actividades que suplían la ausencia

de un sistema bancario adecuadamente diversificado.
Ya no se giraba casi exclusivamente en torno a las necesidades gubernamentales (aunque nunca se perdieron contactos con esta fuente de acumulación). Los empresarios radicados
en Monterrey financiaban con frecuencia a comerciantes de menor envergadura, operaban en el sector urbano y, sobre todo, habilitaban a productores agropecuarios.

Monterrey hace recordar lo acaecido
en otras pocas urbes latinoamericanas, aunque por momentos se tiene
la impresión de se trató de un caso
realmente significativo y poco usual.
La coyuntura de fines de siglo, articulada por factores de diferente naturaleza, fue usufructuada con eficiencia por los antiguos comerciantesprestamistas-terratenientes, junto con
empresarios más recientes que se entrelazaron y confundieron con sus antecesores.

Desde fines de los años sesenta,
por ejemplo, se detecta una progreUn primer dato a puntualizar es la
siva conexión con la zona lagunera,
posibilidad
que surge en 1890 de vinproductora de algodón y secundariacularse a otro sector del mercado inmente de trigo. Nuestros hombres de
ternacional: el noreste de Estados
negocios no sólo comprarán la fibra
Unidos. Sería, éste, un tipo de ligazón
citada. Se convertirán simultáneasustancialmente distinto a los antemente en proveedores de mercancías
y en financistas sostenidos de los riores, y se convertiría en una de las
productores, que llegaban a sumar claves del carácter que asumió la infuertes deudas. En minuciosos con- dustrialización ocurrida en la ciudad
tratos asentados en libros de nota- desde entonces.
rios, los agricultores se compromeLas demandas de metales industían a proveer exclusivamente esa
triales del noreste norteamericano,
materia prima a los comerciantes de junto a las restricciones que al ingreMonterrey y a adquirirles todo tipo de
so de minerales en bruto se sancionaartículos. La relación se estrechaba
ron en Estados Unidos, brindó la ocacuando los prestamistas -para ma- sión para establecer grandes plantas
yor control- obligaban al productor
fundidoras en el norte de México. Las
a aceptar un supervisor de la habiliprincipales se ubicaron en Monterrey.
tación y de su uso en los ranchos y
La oportunidad de tener acceso a ese
haciendas de Durango y Coahuila. De
mercado resultó favorecida por las
aquí al apoderamiento de tierras e políticas desarrolladas por la admiinstrumentos de producción no quenistración estatal del general Bernardaba más que un paso, que -cuando . do Reyes: sus leyes permitían declales interesaba- era dado por los due- rar de utilidad pública las inversiones
ños del capital (14).
fabriles , y ofrecían generosas exenEran épocas todavía turbulentas . ciones impositivas.
Pero desde estas situaciones criticas
En estos años 90, además, el ferro-que comenzarían a superarse a carril unió Monterrey con Estados
mediados de los 80- brotaron enorUnidos por varios puntos fronterizos,
mes fortunas. Desde 1890 el panora- y acercó abruptamente toda una
ma se modificaría: por vez primera , próspera franja que iba desde la ya
el eje de la acumulación sería la pro- conocida Texas hasta Nueva Ingladucción capitalista. Industria y mine- terra, Nueva York y el Viejo Oeste
ría estarían en el centro de este nue- que rodeaba los grandes lagos. Sivo proceso.
multáneamente el ferrocarril situó a
Monterrey en medio de una gan cuenca minera (incluía Zacatecas, DuranEL PUENTE ENTRE DOS SIGLOS.
go, Chihuahua y Coahuila, además de
Entre 1890 y 1910, el acontecer de Nuevo León). Centenares de fundos

(JI

.._¡

�serían dinamizados productivamente
para abastecer de minerales plantas
transformadoras que pusieron a Nuevo León a la cabeza de los estados
productores de metales en el país. Y
que harían, además, que estuviese al
comenzar el siglo entre los que más
valores industriales generaba (15).

cales y extranjeros, la puesta en
marcha de plantas fabriles con tecnología de vanguardia en un país que
no podía generar aún esa tecnología,
la utilización de fuerza de trabajo en
1~ que se ~ntremezclaba el especialista aleman o norteamericano con el
operario recién arribado de San Luis
Potosi o Aguascalientes.

j

Pero no fue sólo el mercado mundial lo que incitó a esta burgesía a
derivar una parte cuantiosa de sus
capitales a la producción capitalista
industrial y minera. El mercado interior mostraba ya una articulación
notoria, por lo menos entre ciertos
espacios regionales: gracias a los
mismos ferrocarriles, a la supresión
definitiva de barreras arancelarias internas, al orden que reinaba en sus
caminos, a la desaparición del peligro
indígena.

a:,

an

El propio desarrollo capitalista creaba demandas, expandía a ese mercado ubicado en el seno de la geografía mexicana. Un área de demandas derivaba del consumo masivo de
la población, y sería cubierto (en rubros en los que no existía competencia de manufacturas extranjeras, o
en que por diversas razones se podía
competir) por industrias ligeras rápl·
damente instaladas en Monterrey.
Otra franja de consumo, de enorme
trascendencia, estaría en el mismo
proceso productivo, en la compra que
entre si efectuaban los productores
capitalistas. Lo que en un momento
inicial se hizo en función del desarrollo capitalista norteamericano, comenzó también a efectuarse como
prolongación del mercado mexicano.
Fue este mercado nacional en permanente ampliación el que estimuló el
más grande proyecto de la burguesía
reglomontana (y de sus asociados extranjeros) en esos años: la Compañia
Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S.A., que requirió una inversión
de cinco millones de dólares y allmentó una actividad -la siderúrgia
pesada- que por varias décadas no
se vería en otras urbes latinoamericanas.

Esta doble posibilidad -franjas del
mercado internacional, un mercado
interior en crecimiento- transformó
definitivamente a esta burguesía en
productora en gran escala, la obligó
a modernizar los métodos productivos, le hizo asumir relaciones sociales
en la producción. El orden porfiriano
acompañaba con eficiencia el proceso, y hacia propicia la coyuntura
para interesarse en la producción
capitalista. La sociedad anónima
-instrumento jurídico definido con
precisión justamente en estos añosno sólo llevó a la combinación de los
capitales existentes en Monterrey,
sino que ayudó a centralizar otros: algunos provenientes del mismo México; otros del exterior, particularmente de Estados Unidos. La magnitud
de las inversiones en la industria y la
minería lo exigían. Este entrelazamiento se observó con toda claridad
en la fundación de bancos (el de Nue-

vo León, en 1892; el Mercantil, en
1899), en los que predominaba el
capital local. El sistema financiero
también se modernizaba, y las sucur·
sales bancarias cubrirían en buena
parte aquel ámbito regional del que
hemos hablado, retroalimentando un
proceso que tendía a convertir en
hegemónica a esta burguesía en un
ancho espacio geográfico.
En términos históricos y estructur
les, Monterrey y su burguesía sintetf.
zaron entre 1890 y 1910 la articulai
ción de dos niveles de desarrollo ca
talista: uno se daba en el seno de
países avanzados; el segundo era fn.ito del desenvolvimiento económico
social mexicano. De allí la imbrica
ción de los mercados regional (a
pliado) e internacional, y de la circ
lación en aumento de todo tipo d
mercancías. De allí también la a
ciación sin fricciones de capitales 1

fundirse: vinculación con el capital
de otras regiones ó -eventuaimentecon el extranjero, no significó que la
burguesía regiomontana perdiera el
control del proceso sobre el que se
desenvolvía con toda prosperidad. y
esa es otra antigua experiencia: una
capacidad de asociación en términos
muy parejos con capitales no
regiomontanos.

Es en este contexto que termina de
cimentarse en Monterrey un sólido
gr_upo burgués, componente muy di- DOS PALABRAS MAS.
namlco de la burguesía mexicana
• Ligada con fluidez a áreas del
prerrevolucionaria. Hay que insistir
que su configuración como fracción mercado mundial, usufructuaria de
modernizante de esta clase se un mercado interior en pleno creciplasmó sobre las bases que diseñó el miento, reconocida para principios de
porfiriato. Las reglas de juego del ré- siglo su influencia en el antiguo esgimen de Díaz -fructíferas, por su pacio regional fronterizo, colaboradolado, en un marco internacional de- ra entusiasta en la modernización reterminado- no sólo fueron acepta- lativa que planteaba en México el
das por aquél núcleo de familias, porfiriato, satisfecha con el orden
sino que gracias a ellas se dio la pri- social y político imperante, es commera etapa de auge del empresaria- prensible pues el interés de esta
burguesía con base regional de intedo moderno de Monterrey.
grar sin mayores discusiones el esDe~de el momento en que se intado nacional que Díaz terminó de
tegro como burguesía productiva solidificar. No había motivos para in-es decir, como conjunto entrelaza- s!nuar, hacia 1900, proyectos alternado de agentes sociales que se identi- tivos o planes de autonomía como
ficaban por su posición respecto al los que por momentos presentaría
control, propiedad y aprovechamien- por ejemplo, la burguesía catalan;
to de la producción capitalista- este con asiento en Barcelona.
empresariado tendió a diversificar
Tal vez esto explique en cierta for. su~ Inversiones y a utilizar la asocia- ma los posteriores desajustes con
c~on-centralización del capital como otro proyecto nacional: el que derivafo~mula de expansión con riesgos ría d~ _la Revolución Mexicana, y que
minimos. Fue un escalón necesario parec10 llegar a su máxima expresión
u~lrse, en ciertas ocasiones, con ca- en el periodo cardenista.
p1tal~s. externos al ámbito regional y
Sin embargo, las fricciones con el
adqumr ~n el exterior maquinaria y
tecnolo~_1a adecuadas para la imple- poder político pos revolucionario (que
mentac1on de la producción fabril y ya no era tan respetuoso de los inteminera. Y esto tamblen componía ní- réses de esta burguesía, aunque nuntidan_ie_nte el proyecto porfiriano, que ca los cuestionó estructuralmente) no
auspiciaba tales mecanismos. En ese llevó al empresariado regiomontano a
marco, el empresariado regiomonta- dudar de su pertenencia a aquel esno ~prendió que los beneficios que tado nacional. En todo caso, su resarroJaba la modernización no eran in- puesta consistió en ampliar su influencia a nivel nacional. Lo logró
compatibles con una amable relación
~on el capital Y con economías que aprovechando la definitiva articulauncionaban más allá del espacio na- ción y la expansión del mercado intecional.
rior -consumada en los años .30-,
procurando impulsar organizaciones
De todos modos, no hay que con- representativas del gran empresaria-

do mexicano y -ya en décadas muy
cercanas- diversificando sus inversiones en estados que estaban fuera
de aquél ámbito norteño que lo vio
nacer.
. • • El_ ~urgimiento, crecimiento y art1cul~~1on de esta burguesía se percibe n1t1damente a partir del estudio
regio~~I. Antes de llegar a tener grav_ltac1on nacional (en diversos sentidos), este empresariado actuó eficientemente en aquél ámbito regional al que nos hemos referido más
arriba.
Ello no debe extrañar si se recuerdan las condiciones que transitó Mé·
xico durante los sesenta años previos
a la Revolución, y si simultáneamente se remarca que toda burguesía
nace y se expande en función de mercados que van situándose a su alcance. Para los comerciantes que prosperaron en Monterrey desde el cambio de frontera, los mercados no faltaron en el marco regional: de consumo, en el que se desenvolverán como
intermediarios en una fase inicial· de
tierras, al que abordarán como proP!etarios; de crédi_to, al que se ligaran como prestamistas; de consumo
ampliado, en un segundo momento, y
al que tendrán acceso como productores en gran escala, como inversionistas que se dedicarán a la producción capitalista; de fuerza de trabajo,
en tanto se iban gestando posibilidades para la circulación de potenciales
obreros fabriles y mineros.
Sin olvidar que en gran medida estas circunstancias estaban condicionadas por las relaciones que se entablaban con la economía mundial, la
conclusión obvia es que esta burguesía transitó los mismos caminos que
c?~dujer_o~ ~n México a la conflgurac1on defin1t1va del estado nacional.
Proc~so, por otro lado, bastante generalizado durante el siglo XIX en diferentes países latinoamericanos y
europeos: en todos ellos se confunde
con la historia de la consolidación
del capitalismo, al margen de que

g

�ese capitalismo naciera para produ·
cir materias primas o manufacturas.
Su comprensión acabada -ya fuere
en México o Brasil, Italia o Españaacentúa la significación de la investí·
gación y de- la perspectiva regionales.
El problema consistiría en saber,
ahora, si esta perspectiva puede ins·
trumentarse con similar eficacia en el
estudio de períodos más contempo·
ráneos.
NOTAS

! .•Nuestro planteo, empero, no apunta a
sostener que las transformaciones susci·
tadas en buena parte de las sociedades
latinoamericanas, durante el siglo XIX, re·
sultaron efecto directo de factores ex·
ternos. Por el contrario, defendemos la
hipótesis de que fueron los cambios in·
teriores los que hicieron posible el firme
entrelazamiento con un orden mundial
que proponia la división internacional del
trabajo bajo la hegemonia del capitalismo
de las naciones más avanzadas: es decir.
de aquellas que en la citada centuria
transitaron la revolución industrial.
2.•Los cambios que propiciaron las bur·
guesias latinoamericanas a fines del siglo
pasado no tenian por qué ser idénticos a
los que se habian materializado en Euro·
pa Occidental o Estados Unidos. La prác·
tica burguesa no cuenta entre sus objetivos inmediatos crear economías autónomas o dedicarse a industrializar un país.
Ambas cosas se harán si ello coincide con
el dinamizador fundamental del empresa·
rio: la búsqueda del lucro y la reproduc·
ción ampliada de sus capitales. Esta conclusión nos hace dudar de ciertos análisis
que han insistido en destacar la supuesta
ineptitud de las burguesías latinoameri·
canas para modernizar sus formas de
operar. Estos estudios -muy frecuenteen la sociología latinoamericana de los
años 50 y 60- parecen reflejar cierta de·
cepción porque el empresario latinoame·
ricano, especialmente el del siglo XIX. no
habría contado con las virtudes, la pers·
picada ni el arrojo de sus colegas euro·
peos-occidentales y estadounidenses. Pues
bien: ¿podía solicitársele mayor racionali·
dad al hombre burgues. al empresario,
que la de producir aquello que le permitía
localizar el máximo beneficio posible?
Que ello no involucrara la industria fabril
o la construcción de un capitalismo autó•

nomo, no provocaba angustia alguna en
los cafeteleros brasileños, en los mineros
bolivianos. en los europeizados ganade·
ros argentinos. Dejaron esa angustia para
los historiadores, economistas y sociólo·
gos de mediados del siglo XX, que -con
evidente anacronismo y con dudosa
solidez teórica- supusieron que debía
formar parte del interés de una burguesía
el propiciar un desarrollo autónomo.
3.-El Archivo General del Estado de Nuevo
León, en Monterrey, es un ejemplo notable.
Constituye un reservorio de fuentes que
nos sigue asombrando, pese a los años
que llevamos trabajando entre sus documentos. En Nuevo León. como en Coahila
y Tamaulipas. existen archivos municipa·
les de indiscutible riqueza.
4.-Quizás uno de los casos arquetípicos
sea el argentino. Nuestra primera visión
del proceso histórico pos colonial, adqui·
rida en las universidades, nos llevaba a
pensar con frecuencia que todo aquello
que no había sucedido o se había expre·
sado en las cercanias de Buenos Aires no
contaba con relevancia alguna. Esta ten·
dencia. predominante, a simplificar una
sociedad y su proceso histórico mediante
unos cuantos trazos espectaculares dibu·
jados desde la gran capital, empapó los
análisis de nacionalistas de derecha, libe·
rales de diferene tono y marxistas. La ten·
dencia comenzó a modificarse desde hace
unas dos décadas, y hay ya estudios se·
ríos que muestran la significación de
otras regiones argentinas, más allá de la
tan famosa pampa húmeda.
5.-Para Josep Fontana, la denominación
mercado nacional, aunque puede parecer
equivoca. "resulta insustituible" . Fontana,
uno de los más destacados historiadores
que en España trabajan desde Barcelona,
menciona que esa expresión '"sirve, por
un lado, para marcar la contraposición
con el mercado exterior -internacionalque queda fuera de la entidad política da·
da, fuera del límite señalado por una legis·
lación, unas aduanas, etc. Pero sirve también para indicar una diferencia cualitativa
con aquellas formas primitivas del comer·
cio interior que se limitan a los pequeños
intercambios en un marco local. Nado·
nal, en este caso, no quiere decir la fijación de un ámbito geográfico que se suponga automáticamente alcanzado por
todas las actividades económicas del país
en un momento dado, sino la expresión
de un limite al cual tienden y que se es·
fuerzan por alcanzar a medida que van

desarrollándose··. Fontana, '"Formación
del mercado nacional y toma de concien·
cia de la burguesía", en Cambio económico y actitudes polltlcas en la España del
siglo XIX, Barcelona, Ariel quincenal, 68,
1975, nota de p. 14.
6.-Sobre el concepto de región se han
brindado diferentes apreciaciones. Desde
las que lo limitan al aspecto geográfico
y / o climático, hasta las que reconocen la
importancia de la historia social de los
hombres en su configuración. En nuestra
ponencia hemos preferido hablar de un
ámbito regional. Se trataria de un espacio
que desborda -por momentos con mucha
amplitud- la región geográfica. Que la
enmarca, pero sin dejar de reconocer un
centro fundamental, que estaría en el seno
de aquella. Es en un ámbito de estas ca·
racteristicas que se protagonizaron en el
siglo XIX actividades concretas, basadas
en intereses cotidianos de la clase en
estructuración que analizamos: la burgue·
sía. Al hablar de un ámbito regional, des•
de el punto de vista del empresariado re·
giomontano, podemos incluir Chihuahua.
Durango, San Luis Potosi. E inclusive el
estado norteamericano de Texas. Por este
espacio, menor que el del estado nacio•
nal pero mucho más extenso que el de
Nuevo León o el del noreste, este sector
social traficaba , invertía, se apropiaba de
tierras, ramificaba intereses e influencias.
Para su desarrollo, entre 1850 y 1910, el
río Bravo o una cadena montañosa no
significaban obstáculo alguno. Por el con·
trario (y pensamos en el contrabando)
podían resultar fuente de enormes ga·
nancias.
7.-Véase sobre todo la sección Hacenda·
ríos, donde se encuentran copias de re·
cibos, referencias a contratos, informa·
ción sobre las apremiantes necesidades
militares del gobierno de Nuevo león-Coahuila. En Notarlos, asimismo, hay múltl·
ples referencias de las actividades que
senvolvian las casas mercantiles más importantes.
8.-EI 24 de agosto de 1855, Santiago VI·
daurri decretaba la habilitación ··para
puertos de la República en la frontera de
los Estados del Norte los puntos de
Camargo, Mier, Piedras Negras y Monte
rey-Laredo", luego de considerar que "e
las actuales circunstancias es una im
riosa necesidad para toda la Nación y
suma utilidad para los intereses del er
rio establecer las reformas de Aduana
marítimas y fronterizas, que la constan

esperiencia de muchos años tiene acredi·
tadas como convenientes e indispensa·
bles.. :·. En el mismo decreto fijaba el establecimiento de " una Dirección general
de Aduanas Marítimas y fronterizas, con
residencia en la capital de Nuevo León y
con las facultades que le conferían las le·
yes existentes á la Dirección general de
impuestos··. El 4 de octubre siguiente,
ampliaba esta habilitación a Reynosa y
Guerrero, en Tamaulipas. Archivo General
del Estado de Nuevo León (AGENL), Circulares, 1854-55 y i 855.
9.·El citado plan de Ayutla reformado en
Acapulco señalaba en su articulo séptimo:
"Siendo el comercio una de las fuentes de
la riqueza pública y uno de los más po·
derosos elementos para los adelantos de
las naciones cultas, el gobierno provislo·
n_al se ocupará desde luego de propor·
c1onarle todas las libertades, á cuyo fin
expedirá inmediatamente el arancel de
adu~nas maritimas y fronterizas que de·
bera observarse, rigiendo entretanto el
promulgado durante la administración del
señor Ceballos, y sin que el nuevo que
haya de sustituirlo, pueda bastarse bajo
un sistema menos liberal"' . El arancel Ce·
ballos (24 de enero de 1853) era de ca·
racteristicas fuertemente librecambistas.
Co~ la subida de Santa Anna (ocurrida en
abril) ~ le reemplazó por otro de impuestos mas elevados. Vidaurri se aferró pertinazmente a lo que mencionaba el articu~o sépt!mo del plan de Ayutla para reba·
Jar radicalmente esos derechos en el co·
mercio fronterizo. Según sus voceros, el
llamado Arancel Vldaurrl simplemente era
una aplicación de las más consecuentes
aspi~aciones liberales. Por lo menos, de
los liberales " de la frontera" .
•~-·Estos premios oscilaban con frecuen·
cia entre el 11 y el 25 por ciento de la
suma adelantada. Pero en momentos de
a~r~mi~ la cifra subía abruptamente. Pa·
tnc10 M1lmo y Evaristo Madero, muy ligado~ ~I gobernador Vidaurri , llegaron a
rec1b1r hasta el 50 por ciento de premio.
El 25 de marzo de 1862, Vidaurri ordenó
a la Jefatura Superior de Hacienda del Es·
tad~ ~ue librara en favor de Milmo un
cer~1f1cado ··con el que acredite dejar
satisfechos doce mil novecientos pesos
que se han de cubrir á descuentos de de·
~ec~?s de importación de efectos y expora~ion de caudales que cause por cual·
quiera de las Aduanas de la linea del Bra·
vo .. :·. Esos 12.900 pesos resultaban de
un préstamo de 8 .600 que Milmo había
entregado para el Ejército del Norte (cuyo

comandante era Vidaurri) más ··cuatro mil
t~escientos pesos de un cincuenta por
ciento que se le concede de premio por el
adelanto que ha hecho " . AGENL, Hacendarlos, 1862, caja 1.
11.-La prosperidad de la aduana de Piedras Negras y el control de esos recursos
seria un? de los detonantes principales
del conflicto que se desató entre el presi•
dente Benito Juárez y Vidaurri, a comien·
zos de 1864. Hasta fines de 1863, Juárez
había tolerado (como debieron hacerlo
anteriormente Juan Alvarez e Ignacio
Comonfort) que el mandatario de Nuevo
León-Coahuila se hiciese cargo de los ingresos de las aduanas fronterizas. Pero
cuando el gobierno reformista debió retirarse hacia el norte, asediado por el
av_a~ce f~ancés, ~I presidente y su equipo
ministerial consideraron imprescindible
~ec~~rar esos recursos. Vidaurrl se negó,
ms1st1endo en la importancia que tenían
para el sostenimiento de sus tropas. La
crisis, alimentada por otros elementos, se
volvió irreversible. Los ejércitos juaristas
cercaron Monterrey, y el gobernador tiuyó
a Texas, para más tarde adherir al imperio de Maximiliano. Sobre estos aconte·
c~'!lientos y para un intento de interpreta·
c1on en el marco de la crisis que México
vivía desde 1854, puede consultarse nuestro trabajo '"Poder regional, gobierno central y periodismo liberal en México en
años de la Reforma. Santiago Vidaurri y
los estados fronterizos del noreste (1855·
1864)'º, ponencia presentada en el coloquio que sobre La prensa en la revolución
ll~~ral. Espa~a, Portugal y América organizo en Espana, en abril último, la Universidad Complutense de Madrid.
12.·Sobre la relevancia de estos dos
miembros de la burguesía que se estaba
conformando desde Monterrey, ambos de
notoria capacidad económica, pueden
consultarse nuestros trabajos ··ratricio
Milmo, empresario regio.montano del siglo
XIX. En torno a la acumulación de capi·
tales en Monterrey", en Ciro Cardoso
(coordinador), formación y desarrollo de
la burguesia en México, Siglo XIX, México,
Siglo XXI editores, 1978; y º"Los Madero
en la economía de Monterrey ( 1890-191 O)'",
en Cathedra, 8. Universidad Autónoma de
Nuevo León, abril-junio, 1978.
13.·EI estado de Texas parece haber
alcanzado enorme significación para el
tráfico mercantil que se hacia desde Monterrey y desde otros puntos del norte de
México. Debe recordarse que se trata de

un vasto territorio que cubre toda la
región noreste, y cuyo progreso económi·
co y demográfico fue espectacular en la
segunda parte del siglo XIX. Su población
paso de poco más de 212.000 habitantes
en 1850 a 818.500 en 1870, para iniciar
el siglo XX con más de tres millones. Es
de inferir que Texas necesitaba incrementar en porcentajes crecientes sus ventas y
compras de este lado del río Bravo. Una
evidencia al respecto la daría el movi·
miento de ganado materializado desde los
años 60. (Las cifras demográficas citadas
arriba fueron proporcionadas por el profe•
sor Gilberto Hinojosa, de la Universidad
de Texas en San Antonio, a quien agrade·
cernos su amable colaboración).
14.·Una referencia más amplia en torno a
esta vinculación entre Monterrey y la zona
lagunera hicimos en nuestro trabajo '"La
formación de capitales preindustriales en
Monterrey ( 1850-1890). Las décadas pre·
vías a la configuración de una burguesía
regional'º, incluido en Revista Mexicana de
Soclologia, 1982, 1, en prensa. Cuenta
con apéndices en los que aparece con cla·
ridad el manejo del crédito y de la circu•
lación mercantil por parte de los negociantes regiomontanos, según pudo veri·
ficarse en libros de notarios.
15.·Según Fernando Rosenzweig, que sistematizó los datos, para 1902 era Nuevo
León el estado que producía mayores va·
lores industriales en el pais. Alcanzaba al
13.5 por ciento, frente al 11 , 7 del Distrito
Federal y al 11.2 del Estado de México.
por otra parte, entre 1897 y 1900 Nuevo
León encabezó con amplitud los valores
en el beneficio de metales. Con 68.948.271
pesos representó el 23.1 por ciento de
toda la producción nacional en esos cuatro años. Le seguía Aguascalientes con
poco más de treinta millones de pesos.
Véase Rosenzweig, " La industria" , en El
Porflrlato. Vida económica, 1, México, Her·
m_es, 1974, p. 392. El volumen integra la
H1st~,rla M~de~na de México, dirigida por
Daniel Cos10 V1llegas. Las cifras sobre be·
neficio en establecimientos de fundición
están en Antonio Peñafiel, Anuario f.sta·
dístico de la República Mexicana, México,
Oficina Tipográfica de la Secretaria de Fo·
mento, 1901 , p.315.

�XXX ANIVERSARIO
DE LA FACULTAD DE
FILOSOFIA Y LETRAS

Durante el semestre escolar de septiembre de 1981 a enero de
1982, la Facultad de filosofía y Letras programó una serle de actividades académicas y culturales para conmemorar el trigésimo
aniversario de su vida académica.
La Inauguración de este programa fue hecha el 23 de septiembre
por las autoridades directivas de la facultad.
Su clausura se realizó el 1° de diciembre con una sesión de homenaje a ex-directores, maestros y alumnos fundadores, y maestros
fallecidos.
Algunos de los eventos más Importantes que se efectuaron en el
curso de la conmemoración fueron:
-Mesa redonda sobre La problemática soclocultura/ de la frontera
múleo-norteamericana, 29 de septiembre.
-Mesa redonda sobre Problemas de Investigación en ciencias sociales, 6 de octubre.
-Primer festlual de la poes/a en Nueuo León, con la participación
de poetas y escritores de Nuevo León, 8 y 9 de octubre.

-Mesa redonda sobre Reualoraclón de proyectos culturales y /Iterarlos latinoamericanos, 10 de noviembre.
-Mesa redonda sobre Los problemas del marxismo contemporáneo,
12 de noviembre.
-Homenaje a Berto/1 Brecht (film y recita! poético), 19 de noviembre.

-Mesa redonda sobre Perspeclluas de México en la década de los
ochentas, 26 de noviembre.

DELEGACION CNINA

ELECCIONES DE DIRECTOR

Miembros de la Academia de Ciencias Sociales de China, enea
zados. por el director del Instituto de Estudios Latinoamerican
el Sr. Xue Duan, visitaron el pasado mes de enero nuestra fac
tad con el propósito general de intercambiar impresiones e inf
mación sobre los planes de estudio en las diferentes llcenclatur
que se imparten en esta escuela.

Siendo las 21 horas del día 15 de marzo de 1982. se cerraron formal y solemnemente las puertas del Auditorio Alfonso Rangel
Guerra, dándose por terminado el tiempo de votaciones para elección de nuevo Director de filosofía y Letras.

La delegación china se entrevistó con el director de la Facultad
los coordinadores de colegio, quienes atendieron las diversas 1
quietudes de los académicos chinos en lo referente a estructura
contenidos de los planes de estudio, proporcionando además m
teriales y publicaciones varias de Interés para los maestros vi
tantes.
Los miembros que Integraron la delegación académica visitante
fueron Xue Duan, Li Deren, Lln Qulng, Zhan Wenge, y Sun JII
todos ellos maestros e Investigadores de la referida academia.

BENEDETTI EN FILOSOFIA

Sin duda se trató de una Jornada democrática, donde el p_roceso
fue seguido por un circuito interno de televisión, lo que garantizó
que quienes se acercaron a las urnas fueran definitivamente maestros y alumnos de la facultad, ayudando asi a evitar desvlrtuaciones.
Los resultados de la votación fueron los esperados por casi todos:
de los dos candidatos participantes, el licenciado Juan Angel Sán·
chez Palacios -corriendo por su segundo periodo- y el licenciado
Mario Aguilera · el primero obtuvo una amplia ventaja sobre el
segundo.
Estudiantes
552
171

Maestros

CICLO DE CINE INDEPENDIENTE MEXICANO

Lic. Juan Angel Sánchez .......
Lic. Mario Aguilcra . . . . . . . . . . . .

En el auditorio de nuestra Facultad, y organizado por esta mis
y la oficina de Investigación y Difusión del Movimiento Obrer
(OIDMOJ, se llevó a cabo a principios de febrero un Ciclo de CI
Independiente Mexicano.

El pasado mes de abril ofreció una charla sobre Problemas del
método en ciencias sociales el maestro Walter Quintero.

El evento fue programado entre los días 3 y 7 de febrero, proy
tándose los siguientes filmes: Cualquier cosa (Dlr. Douglas Sá
chez: Mujer as/ es /a ulda (Taller de cine Octubre); Breulslma hls
ria de la reuoluclón mexicana (Taller Octubre); Un guión sobre
guión (Dir. Dora Guerrero); El chapopote y El chaulstle (Dir. Carl
Cruz y Carlos Mendoz); La bella durmiente despierta sola (DI
Pedro Reygada), y No es por gusto (Dir. Maria Eugenia Tamez
Maria del Carmen de Lara).

El ~rofesor Quintero señaló, entre otras cosas. que las ciencias
sociales se encaminan hacia una formalización cada vez mayor, y
p~stuló como una exigencia básica para los estudiantes de las
mismas una revisión metódica y rigurosa de los autores y obras
..clásicas · en las diversas disciplinas. ya sea que se trate de autores · burgueses o revolucionarios ", pues es este conocimiento
preciso de las fuentes lo que, eventualmente, posibilita una formulación critica de las teorías sociales.

El 25 de mayo dictó una conferencia en el auditorio ARG el conocido escritor uruguayo Mario Benedetti, autor entre muchos otros
de " best sellers" como La tregua, Gracias por el fuego, lnuentarlo,
etc.
La conferencia de Benedetti se intituló La cultura, ese blanco mó·
ull, y en ella el escritor se refirió a problemas relacionados con el
quehacer artístico y cultural en América Latina.
Señaló que aun en los países con regímenes militares la cultura y
el arte encuentran caminos para darse al público. desarrollándose
al máximo el arte de la entrelinea, la maestría del pordebajodelagua" . Por ello, afirmó Benedetti, pienso que a pesar de la represión y el autoritarismo existe el arte, pues la cultura es un " blanco móvil", que aun en las condiciones más adversas sale a flote,
mediante vehlcuiizaciones indirectas que desarrollan, al mismo
tiempo, el gusto estético de los consumidores del arte.

115

10

CONFERENCIA DE WALTER QUINTERO

En nuestros países. dijo también el escritor, los artistas deben
tener como referente directo de su obra el entorno inmediato, social. Esto lo ilustró diciendo que, por ejemplo, en ellos la muerte,
más que un tema de ontología existencial, es generalmente la interrupción violenta de la vida. Algo sin duda mucho más concreto
que el concepto de Sartre o Heidegger.
Al evento concurrieron maestros y alumnos de la Facultad. teniendo el auditorio un lleno total (asientos + pasillos). Al final de
la charla Benedetti escuchó un tanto azorado el tronado aplauso
de los asistentes, hecho lo cual hubo de firmar mil y un autógrafos a los fans que lo asediaron. Acto seguido fue hecho desaparecer a una senal de su ocasional {loor manager . el librero Al·
fonso Castillo.
•

CONCIERTO DE " FREE ROCK"
CONFERENCIA DE SANTIAGO RAMIREZ

CONCIERTO DE PIANO Y VIOLIN

El jueves 26 de febrero ofreció una conferencia el doctor Santl
Ramirez sobre el tema Metodologla y Eplstemologla en Clencl
Sociales.

El miercoles 28 de abril a las seis y media de la tarde, se ofreció
e~ e_l Auditorio " Alfonso Rangel Guerra" un concierto de piano y
v1olm, con brillantes ejecuciones de Pravoslav Kohout y Peter
Cerman.

El sustentante hundió temporalmente en las aguas del esce
ticismo epistemológico a los pocos oyentes reunidos en el au
torio, avanzando provocativas tesis sobre la desprestigiada lin
de demarcación entre ciencia/Ideología.
De igual forma. el doctor Ramirez hizo algunas observacion
sobre diversos abordajes del citado problema. como el intenta
por Louis Althusser y seguidores desde hace alrededor de 20 añ

PARTICIPACION DE MARIO CERUTTI
Invitado por la Universidad Complutense de Madrid, a fines
marzo el maestro Mario Cerutti asistió a un Coloquio sobre
prensa en el periodo de la revolución liberal (en España y Amérl
El evento se realizó en Madrid, España, y el licenciado Mario
rruti participó con una conferencia sobre la prensa liberal lo
durante el periodo de Vidaurrl.
El licenciado Cerutti estudia desde anos atrás la sociedad y la e
nomia regionales durante el periodo 1850-1910, tema sobre el q
ha publicado ya varios trabajos.

Al evento concurrió un numeroso público de alumnos y maestros.
Interpretándose las siguientes piezas: Sonata No. 1 en Re Mayor
(Op.12) de L. V. Beethoven; Düo No. 1 " De patria ". de B. Smetanax,
Y un scherzo de Brahms.

ESPECIALISTA DICTA
ALFONSO REYES

CONFERENCIA

SOBRE

Especialista de alto renombre internacional en cuestiones de literatura hispanoamericana, sobre todo en la obra de Alfonso Reyes.
el doctor James W. Robb dictó una conferencia el miércoles 19 de
mayo. La conferencia se intituló En busca de la reglón más transparente del aire de Alfonso Reyes. y a la misma asistieron numerosos maestros y estudiantes.
l~vitado también a dictar otras conferencias en la capilla Alfonsina Y la Casa de la Cu ltura de Nuevo León, 1a presencia del doc~or Rob~ en nuestra escuela constituyó. sin duda alguna, un justo
omen~Je a la memoria del ilustre escritor regiomontano que, de
estar vivo. hubiese cumplido años el pasado 17 de mayo.

El viernes 11 de junio, a partir de las 6:30 de la tarde, se ofreció un
concierto de " free rock" a cargo del grupo musical Welrd Branch.
El concierto, que registró también un lleno total del auditorio,
duró alrededor de sólo treinta minutos durante los cuales el Weird
Branch interpretó unas cinco piezas de inspiración propia, con un
levísimo aliento de Led Zepellin en tiempos de hambre.

CICLO DE CONFERENCIAS SOBRE
TECNOLOGIA · SOCIEDAD
Con el objetivo general de promover la superación y el diálogo
académico en tre maestros y alumnos, durante este semestre (enero-junio) se programó un ciclo de conferencias sobre el tema Tec·
nologia-Sociedad, ciclo en el que participaron como ponentes exclusivamente maestros de Filosofía y Letras.
Las conferencias, fueron programadas entre los meses de abril ,
mayo y junio. participando los siguientes profesores: Mario Ceruttl,
José Ma. Infante, Juan Angel Sánchez, José Antonio Mejía, Irene T.
de Gartz, Ricardo Villarreal , Aida O Ward , Julieta Pisanty, Alma
Silvia Rodríguez, Miguel Covarrubias, Javier Burnes.
El balance de dicho delo, que no resultó del todo bien, fue intentado asi por el profesor Günter Von Weiszacker:
DESPERTANDO DE UN SUEÑO (Balance del Coloquio Tecnología-SociedadJ

Ol
tA

�Lo que querla ser un sueño...
Era una idea bonita (es Importante que este texto parezca cuento:
las Ideas no suelen ser bonitas ni feas): propiciar nuevas formas de
relación entre los docentes de la facultad mediante el diálogo aca·
démlco permanente y renovador.
Las Ilusiones que bordaron la utopía se referlan a encontrar, con
creatividad e imaginación, nuevos caminos para la superación aca·
démlca y otros cauces para el ejercicio didáctico: discutir, de paso,
un problema que atañe directamente al quehacer futuro de la facul·
tad: Instalar, en fin, una Instancia pollvalente: útil tanto para el
coloquio lntermagisterlal, como para promover la búsqueda de una
docencia privilegiada e Incluso vállda como una forma de extensión
académica.

EL DESPERTAR ...
El ciclo empezó con auditorios medio llenos (tirando a vacíos) de
amigos del conferencista en turno, " acarreados" por las circuns·
tancias y alguno que otro verdaderamente interesado en el tema
de la conferencia; siguió con las conferencias hechas " en familia "
y terminó con la cancelación de la última conferencia y la mesa
redonda de clausura, por ausencia total de auditorio.
LAS PREGUNTAS...
De los ciento treinta maestros de la facultad, entre quienes el ciclo
pretendía propiciar el coloquio académico, medio asistieron los
que estaban programados y unos dos o tres más: " Los de siempre" .
De los ciento veinte restantes, no fue posible saber si no les intere·
saba, si no les parecía una forma digna de actividad académica, si
había que gestionar el alta de estas horas, si el coloquio les im·
portaba un comino (para no usar la forma mexicana de decir que
algo no slrue para nada recurriendo a la muy funcional palabra
madre).

La presencia de los alumnos en el ciclo dependió siempre de la
comprensión de algún maestro que incorporó a su curso el tema
de la conferencia en turno.
Las Preguntas que quedan sin respuesta son del tipo de las siguien·
tes:
¿Cómo planear nuevas rutas para la superación académica magis·
terial? ¿Los maestros de la facultad no tienen nada que hacer
como conferencistas? ¿Las conferencias son algo ya pasado de
moda y deben ser desterradas de la facultad? ¿Para dictar una
conferencia hay que usar seudónimos apropiados (en aras del
rigor académico, como un servidor), o nombre de vedette? ¿No in·
teresaban los temas de las conferencias ... ? ¿Conferencias o no, el
desinterés ha permeado a la planta magisterial de la Fac.?
'

CICLO SOBRE JOSE VASCONCELOS
Además del anterior ciclo, durante el pasado semestre se progr
mó también un ciclo de conferencias para conmemorar el cent
nario del natalicio de José Vasconcelos.
En este ciclo, celebrado durante los meses de marzo y abril, di
taron sendas conferencias el licenciado José Roberto Mendirich
ga, el doctor Agustín Basave, Olac Fuentes Molinar y el profe
Ramiro Estrada Sánchez.

TOMA DE PROTESTA DEL DIRECTOR
PARA UN SEGUNDO PERIODO
El pasado 13 de julio, el licenciado Juan Angel Sánchez Palaci
tomó posesión de su cargo, como director de la Facultad de Fil
sofia y Letras para un segundo periodo, que concluye el mes
mayo de 1985. La ceremonia se realizó en el auditorio " Alíon
Rangel Guerra " y en ella estuvieron presentes el doctor Alíre
Piñeyro López, Rector de la Universidad, y los directivos de la
Junta de Gobierno: el licenciado Genaro Salinas Quiroga (pre
dente de la misma) y el arquitecto Antonio Fuentes Espinosa (
cre~ri~.
·
Al tomar la protesta, el licenciado Genaro Salinas Quiroga seña
que la H. Junta de Gobierno, en su sesión del 17 de junio de 1
(y con base en las atribu ciones que le confiere el articulo 13, fr
ción segunda , de la Ley Organica, y previa la elección), acor
nombrar al licenciado Juan Angel Sánchez para director de Fil
sofia y Letras por los próximos tres años.

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              <text>Garza Hinojosa, Luis Lauro, Redacción</text>
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              <text>Salazar, Humberto, 1959-, Redacción</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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