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                  <text>�UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
RECTOR: Dr. Alfredo Piñeyro López
SECRETARIO GRAL.: lng. Orel Darío García
FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
DIRECTOR: Lic. Juan Angel Sánchez Palacios
SRIA. ACADEMICA: Lic. Aída O'Ward
SRIO. ADMINISTRATIVO: Lic. Nerón Pérez
)RIAL: Lic. José R. Mendirichaga

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L, 185 pp., $ 250.00

REDACCION

Luis Lauro Garza Hinojosa
Alma Rosa Garza del Toro
Humberto Salazar
DISEÑO

Jorge Sposari
OFICINAS

Facultad de Filosofía y Letras,
Ciudad Universitaria, U.A.N.L.
Publicación bimestral
Precio del ejemplar: $ 30.00
Suscripción anual $150.00

�UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
RECTOR: Dr. Alfredo Piñeyro López
SECRETARIO GRAL.: lng. Orel Darío García
FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
DIRECTOR: Lic. Juan Angel Sánchez Palacios
SRIA. ACADEMICA: Lic. Aída O'Ward
SRIO. ADMINISTRATIVO: Lic. Nerón Pérez
COORDINADOR EDITORIAL: Lic. José R. Mendirichaga
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Fllosofla y Letras

REVISTA DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
NUMERO 2 / VOLUMEN 1 / OCTUBRE DE 1982
CONSEJO EDITORIAL
Lic.
Lic.
Lic.
Lic.

Mario Cerutti
Miguel Covarrubias
Nerón Pérez
Ricardo Villarreal

DIRECTOR
Abraham Nuncio
REDACCION
Luis Lauro Garza Hinojosa
Alma Rosa Garza del Toro
Humberto Salazar
DISEÑO
Jorge Sposari
OFICINAS
Facultad de Filosofía y Letras,
Ciudad Universitaria, U.A.N.L.
Publicación bimestral
Precio del ejemplar: $30.00
Suscripción anual $150.00

�SUMARIO

3

EL SANTO OFICIO
James Joyce

6
9

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4

~

9

PARTES DE TEATRO
Clara Eugenia Flores

VIRGENES CONSAGRADAS Y MUJERES SOLITARIAS
Leticia S. Herrera

51

54

LA REPRODUCCION SOCIAL EN EL CAPITALISMO
Minerva Villarreal

HACER OLAS
Horado Salazar

48
49

AMERICA LATINA: LAS CIENCIAS SOCIALES
ANTE UNA REALIDAD APREMIANTE
Mario Cerutti

CALIDAD DE VIDA
José María lnfante

42

45

VIGENCIA DE VASCONCELOS
Humberto Musacchio

APUNTES PARA UN LARGOMETRAJE
María Copani

'%

41

LA ESTETICA DE VASCONCELOS
COMO APORTACION FILOSOFICA SIN MAS
José Roberto Mendirichaga

ANTONIETA RIVAS MERCADO, MUJER, ARTISTA, MECENAS
Silvia Mijares

~

36

IDEOLOGIA Y CIENCIAS SOCIALES (2a. Parte)
Gabriel Vargas Lozano

DOS POEMAS
Arturo Ortega

24
29

¿CIENCIA O IDEOLOGIA?
Santiago Ramirez

LA NOCION DE LITERATURA
Tzvetan Todorov

16
22

EL SANTO OFICIO

" FRUTA VERDE" Y SUS FRUTOS ¿VERDES?
Libertad González Hernández

NUEVAS ESTRATEGIAS EN EL TRABAJO EDUCATIVO
CON NIÑOS ROTULADOS COMO DEFICIENTES MENTALES
Esperanza Uribe de Alanis
Horado Maldonado

62

LA NACIONALIZACION DE LA BANCA

En este número: Fotografías de Eduardo Rodríguez

James Joyce
Yo me daré a mí mismo
Este nombre, Catarsis-Purgador.
Yo, que desarreglé costumbres olvidadas
Para conservar el libro de gramática de los poetas,
Trayendo a la taberna y al burdel
la mente del ingenioso Aristóteles,
Para que los vates en el intento no yerren
Debo aquí ser mi intérprete:
Recibid pues ahora de mi boca
Peripatética erudición.
Para entrar en el cielo, viajar al infierno,
Ser compasivo o terrible
De cierto uno precisa del sosiego
De indulgencias plenarias.
Para cada misticista legítimo
Un Dante es, no predispuesto,
Quien salvo junto a la chimenea, por poder,
Arriesga heterodóxicos extremos,
Como aquél que disfruta en la mesa
Al ponderar lo que es embarazoso.
Conduciéndose con sentido común
¿Cómo puede uno dejar de ser intenso?
Mas yo no debo ser contado
Entre esa enmascarada compañíaCon el que se apresura a conciliar
Las frivolidades de sus damas veleidosas
Mientras lo consuelan cuando gime
Con orlas célticas bordeadas en oroO con el que sobrio todo el día
Entremezcla un regaño en su actuaciónO con aquél cuya conducta " parece poseer"
Su preferencia por un hombre de ' 'temperamento" O con el que actúa el parche roto
A millonarios en Hazelpatch
Pero llorando tras sagrado ayuno
Confiesa todo su pagano pasadoO con el que no se quitará el sombrero
Ni frente a malta o frente a crucifijo
Mas muestra a los vestidos con pobreza
Su elevada cortesía Castellana-

�O con el que ama a su apreciado AmoO aquél que bebe en el temor su litroO el que una vez tendido ya en su cama
Vio a Jesucristo sin cabeza
E intentó recuperar para nosotros
Los perdidos trabajos de Esquilo.
Mas todos estos hombres de los que hablo
Me hacen mesero de su camarilla.
Puedan soñar sus soñadores sueños
Pues puedo hacer por ellos esas cosas
Por las cuales perdiera mi diadema,
Esas cosas por las que Abuela Iglesia
Inclemente dejóme en la estacada.
Así alivio sus tímidos traseros,
Ejecuto mi oficio de catarsis.
Mi escarlata los deja blancos como lana:
Por mi intermedio purgan un hartazgo.
Para una y todas las hermanas disfrazadas
Actúo como Vicario General
Y para cada tímida y nerviosa virgen,
Hago yo un buen servicio similar.
Porque detecto sin sorpresa
La sombría belleza de sus ojos
En el " no te atrevas" de la dulce doncellez
Que responde a mi " quieres" corruptor
Siempre que nos encontramos en público
Ella nunca parece pensar;
De noche cuando yace en el lecho
Y siente mi mano entre sus muslos
Mi amorcito de ligero atuendo
Conoce la suave llama del deseo.
Pero Mammón declara proscripción
Para los usos de Leviathán
Y aquel elevado espíritu siempre lucha
Con los innúmeros siervos de Mammón
Que tampoco estarán jamás exentos
De su tributación sobre el desdén.
Distante pues me vuelvo para ver
El paso lerdo de esa variada multitud,
Aquellas almas que odian la fuerza de la mía

Acerada en la escuela del viejo Aquino.
Donde ellos se han postrado y arrastrado y orado
Me yergo yo, el auto-destinado, sin miedo,
Sin compañeros, sin amigos, solo,
Indiferente como espina de pescado,
Firme como los riscos montañosos donde
Blando mi cornamenta por el aire.
Dejadlos continuar como es la cosa
Para adecuar la hoja del balance.
Aunque puedan obrar hasta la tumba
Jamás tendrán mi espíritu
Ni harán de mi alma una con las suyas
Hasta que el Mahamanvantara finalice:
Y aunque hayan de arrojarme de su puerta
Mi alma por siempre habrá de despreciarlos.
(Traducción de Daniel Casslnl)

A cien años del nacimiento de James Joyce, el lugar que el escritor irlandés ocupa dentro de la literatura contemporánea no es puesto en duda por nadie. Obras como el monumental Ullses, El retrato del artista adolescente,
Dubll,:ieses
un claslco. y el abismal f'lnnegans Wake constituyen ejemplos de lo que un escrito requiere para convertirse en
La dificultad principal al pretender entrar de lleno a sus escritos radica en que Joyce maneja simultáneamente
varios niveles de significado perfecta o imperfectamente comprensibles en su idioma original. Infinidad de analistas especializados en literatura Inglesa han dedicado años al escrutinio más riguroso de la obra de Joyce, y el
hecho de que el Ftnnegans Wake no haya sido traducido al español no indica sino la verdadera distancia que separa dos idiomas; no existen en el español palabras que traduzcan -o se aproximen- a este notable escritor.
Sea pues esta "aproximación" a El Santo Oflclo un mmlmo homenaje a la memoria del insigne escritor nacido
en la alegre tierra del trébol (D.C.).
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�¿CIENCIA O IDEOLOGIA?

Santiago Ramírez
Lo técnico puede caracterizarse como aquello por medio de lo que el
mundo se pone en disponibilidad; por
medio de lo cual el mundo vuelve a
ser morada.
Quiero dejar claro, entonces, el terreno en que pretendo moverme: el
terreno de la ciencia y de la ldeologla:
es decir, quiero aclarar que no voy ha
hablar de ciencia, por un lado, y de
ideología, por el otro, sino que intentaré moverme en el ámbito brumoso
y opaco en donde ciencia es ideología, e ideología es ciencia.
No quiero, pues, definir lo que es la
ciencia, o definir lo que es la ideología. Esto es una tarea árdua -cuando no imposible- que supondría que
tenemos ideas o conceptos claros y
distintos acerca de lo que una y otra
son. Desde ahí, sería inmediato establecer di-ferencias (de ferre-llevar y di
separación, duplicación, etc.). Lo que
yo quiero hacer hoy es una con-ferencia sobre ciencia e ideología (con-junto, /erre-llevar).
Originalmente, Althusser -quien
puso el asunto de moda-, hizo
resurgir el problema de la ideología
(si bien Marx y Gramscl ya la habían
tematizado), en estrecha relación con
el concepto -aparentemente estable
y relativamente confiable- de ciencia.
En un principio, pues, Althusser tematizaba la categoría de ideología
por medio de una referencia obligada
a la cientificidad. la diferencia entre
ciencia e ideología era (y para. muchos sigue siendo) una diferencia en
donde la separación estaba dada por
el frecuentemente misterioso "obstáculo epistemológko". El tránsito de
la ideología hacia la ciencia se llevaba a cabo por obra y gracia de la
"ruptura epistemológica".
Posteriormente, Althusser abandonó
esta posición original -en sus flementos de autocrltlca- al darse
cuenta que esta visión estrecha y
abstracta reducía el problema a un
problema de epistemologla. Sin en10 trar, por el momento, en detalles

superfluos la epistemología resultaba
-además de abstracta- insostenible.
Es Interesante mostrar de qué manera se llegó a esta conclusión.
Althusser, en oposición a las corrientes humanistas en el seno del marxismo, se propuso una tarea politlca:
la de llevar a cabo una relectura de
Marx, que abandonara aquellas posiciones que hacían de Marx un humanista -cancelando con ello las lecturas propiamente políticas (en términos de lucha de clases) o un racionalista -transformando al "materialismo dialéctico" (estos eran los términos de Althusser) en un determinismo causal.
La operación consistió, entonces,
en separar (mediante una ruptura) al
Marx humanista (sobre todo el de
1844, evidentemente hegeliano) del
Marx revolucionario (el Marx de fl Capital, que habría roto con la "metafísica" hegeliana).
La polémica que siguió a esta operación es ampliamente conocida: se
argumentó ad nauseam que tal "rup·
tura" era imaginaria o -en el otro
bando- se propusieron todos los
"puntos de ruptura" imaginables: las
Tesis sobre Feuerbach, la /deologla
alemana, el Manlfesto comunista, etc.
Fue el propio Althusser quien vino
a poner orden en dos momentos-:
1 ° Al declarar que tal concepción
de ideología dejaba de lado el asunto

de la politlca y del poder, y
2 ° Al declarar que -contrariamente
a lo que se discutia- no había ruptura de Marx con Hegel, pero que la
continuidad no era la propuesta por
la "ortodoxia".
La primera rectificación se hizo en
el trabajo sobre AIE, en donde el énfasis se puso sobre el genitivo "de
Estado" -reintroduciendo la cuestión
de la política- y, en un segundo
momento, al declarar abiertamente
que el problema había surgido de
una posición teoriclsta.
En la segunda rectific.ación el pro-

blema era más espinoso. A fin de
cuentas, criticar a Althusser era una
afición · generalizada. Althusser
mismo se apuntó en la lista. Pero la
segunda rectificación requería de una
crítica al propio Marx. Las condiciones políticas para hacerlo no estaban
dadas. Sólo cuando AJthusser mismo
-si bien el punto no era originaldesencadenó la "crisis del marxismo"
(en Venecia, en 1978), fue que la
cuestión pudo plantearse. Incluso entonces fue necesario tratar el asunto
con mucha delicadeza, pues la "crisis
del marxismo" se transformó en una
empresa comercial, gracias a la aparición de los efímeros "nuevos filósofos". Su virtual desaparición -la de
los "nuevos filósofos" - y la sucesión
de una serie de eventos políticos
(franceses e internacionales) permitió
llevar a cabo esta segunda rectifi~ación.
Inicialmente, se había propuesto
-tras una infinidad de propuestas
contrario sensu- que en Marx no
había método. Sostenerlo era difícil
(yo, en particular, sostuve, en Cathe•
dra, que en Marx no había métldo
"en el sentido tradicional" -era una
operación anticartesiana y antiposltl·
vista). Tan difícil, que hubo que ceder
ante todas las evidencias: en Marx
hay una propuesta de método, una
propuesta que, si bien no es cartesiana y no es tradicional, sigue siendo
una propuesta de método y, peor
aún, de método clentlflco (cfr.: /ntro·
ducclón, de 1857).
·
¿Qué se agazapa tras el atributo de
cientificidad?, ¿qué concepto de cien·
cia, a fin de cuentas, es sostenido
por Marx?.
Una lectura no-sintomática de Marx
muestra irremediablemente -y Lu·
kács lo confirma- que la idea mar·
xista de ciencia es idéntica a la Idea
hegeliana; que en este punto -y no
es punto secundarlo- Marx no dejó
nunca de ser hegeliano. Esta rectlfi·
caclón coloca, no sólo a Marx, sino a
Lenin mismo, en una perspectiva dls·
tinta que hace resurgir el problema

de la ciencia, la cientificidad y la
ideología.
Por otra parte, un grupo de científicos encabezados por Jean Marc LevyLeblond, publicó a principios de los
70's un libro llamado (Auto)-crltlca de
la ciencia (Nueva Imagen).
Ahí, desde una cierta ingenuidad
filosófica, se mostraba cómo, al margen de toda polémica epistemológica,
la ciencia era colocada en una posición desde la que cumplía funciones
políticas de legitimación, de perpetuación, de cimentación y de cohesión de formas específicas y determinadas de organización social y de
~Jercicio del poder político. La ciencia -usando la expresión althusseriana que, por supuesto, no era
utilizada en el libro citado, se había
transformado en un AIE.
Fue entonces que un grupo de científicos sesenta y ocheros y de estudian tes mexicanos hizo su aparición
en estas lides: la ciencia se había
transformado en ideología; ¡incluso
desde el punto de vista epistemológico! Nuestra misión era rescatarla
de esta desnaturalización (cfr.: Ramírez, Torres, Zambrana, Ciencia e Jdeologla).
Pero no fuimos los únicos. En Europa y en los Estados Unidos, se gestó
un movimiento importante en pro de
otra ciencia, de una ciencia nueva (o
distinta), "para el pueblo", que criticaba a la ciencia existente primero,
por el modo como estaba involucrada
en Viet-Nam y, más adelante, por el
modo en que se involucrabaa en el
ejercicio del poder, pero ya no exclusivamente del- poder político, sino del
poder masculino, dél poder contra la
naturaleza, etc. Surgieron movimientos "verdes" y sensualismos "rojos"
que culminaron con la descalificación
-sin más- de toda ciencia.
El socialismo realmente existente,
había rectificado -desde el XX Congreso- las posiciones soviéticas
acerca de las "dos ciencias" de Lyssenko. Todo parecía apuntar hacia

una ciencia democrática, hacia una
ciencia respetuosa de la naturaleza,
etc. Dominique Lecourt -primeromostró cómo estas ilusiones eran
eso: ilusiones.
Con el apoyo de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, se lleyó a
cabo en 1979 un ciclo de conferen·
cias ("Crítica del positivismo"), du·
rante el que Lecourt y otros, mostraron cómo -salvo en diferencias nominales- la posición soviética no difería de la posición del "mundo libre";
en una palabra, que la "rectificación
del XX Congreso no era tal y que la
ciencia, en el campo del socialismo
real no era -en modo alguno- algo
diferente de la ciencia ideologizada
bajo las diversas formaciones sociales capitalistas,
La ciencia parecla Irremisiblemente
condenada a servir de Ideología.

Atacar el problema desde el otro
término -desde la ideologia- parecía abrir ciertas perspectivas que la
historia que he relatado había cerra-

do. Proliferaron trabajos de toda índole acerca del Estado- nunca como
hasta entonces hubo tantos coloquios, cursos, textos y artículos
sobre una extraña disciplina llamada
"Teoría del Estado" - , se multiplicaron los trabajos de descripción y crítica de ideologías específicas, etc.
Parecía entonces que la maldad, la
villanía positivista había "engatusado" a las ciencias haciendo de ellas
ideologías (lyssenkismo, darwinismo,
lamarckismo y sus respectivos "neos",
en biología; intuicionismo, formalismo y otras tantas "formas ideológi·
cas", en las matemáticas; copenhagismo, etc., en física; y así, en cada
una de las ciencias). Lo que parecía
imposible era la operación contraria.
Un viejo filósofo e historiador de
las ciencias -retirado a "cultivar
coles" en Normandía-, una vieja y
respetable eminencia,
publicó
-cuando ya nadie esperaba nada de
él- un libro que recogía trabajos antiguos y dos trabajos recientes. El ve-

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.

�LA NOCION DE LITERATURA

Tzvetan Todorov
nerable filósofo era Georges Canguilhem; el libro se llamaba Racionalidad
e ldeologla en la historia de /as ciencias de la vida. El primer artículo "reciente" tenía un nombre muy largo y
en él trataba de hacer un balance de
las diversas posiciones que se sostenían en torno a la historia de las
ciencias. Tras el balance, preguntaba,
con una inocencia que era malicia
pura: "¿De qué hace la historia la historia de las ciencias?"·.
Indudablemente que no se trataba
de una historia de las ciencias, pues
ese objeto (las ciencias) sólo se constituye al final de dicha historia. No se
trata de una historia como cualquier
otra; no es una historia como la de,
por ejemplo, México, que empieza por
establecer qué es México y luego sigue, describe o explica su devenir. Se
trataba de una historia cuyo objeto
se constituía, precisamente, al final
de la historia, que no estaba en esa
historia sino como ausencia. ¿De qué
se hacía, pues, la historia?.
La respuesta estaba dada por el título del segundo artículo reciente, títu lo con el que designaba lo que F.
Delaporte llama "monstruo epistemológico··. Se trataba de la historia de
sistemas de pensamiento que daban
lugar a una ciencia sin ser -ellos mismos- ciencia (la alquimia, por ejemplo). Estos monstruos epistemológicos
-previos a la " ruptura" - eran ideologías. Pero no todas las ideologías:
las que advendrán a la ciencia. El artículo se llama "/deologlas clentlflcas", y en él se detalla la operación
inversa; la operación por medio de la
cual la ideología se transforma en
ciencia.
Toda ciencia, entonces,
a) surge de una ideología,
b) conserva residuos de la ideología
que la hizo nacer,
c) se transforma en la ideología científica de otra ciencia. El ejemplo de
Lamarck, el ejemplo de Galileo ...
Así, inversamente, la ideología,
co a) es condición de posibilidad de toda

ciencia,
b) subsiste en la ciencia que surge de
ella como fuente de metáforas, ejemplos, alegorías, etc.
c) se transforma en ciencia. El ejemplo de Pitágoras, el ejemplo de
Newton, el ejemplo de Marx.

Los límites del proyecto positivista
y /o neopositivista surgen cuando
subsiste el problema de un sujeto
que cree poseer lo real como cree
poseer su lenguaje y, sin embargo,
no hay sujeto y el mundo es independiente de toda voluntad.

Este monstruo epistemológico, inesperado, trastoca nuestra certeza inicial. Las posibilidades parecen cerradas, ahora sí, definitivamente.

Después de todo, la pregunta de la
ciencia ··¿qué es lo que es?" carece
de sentido, es imposible. No es posible preguntar ··¿qué es lo real?" -y
la ciencia es su teoría.

Sin embargo, parecía que la vida
del filósofo transcurre "sin embargo··,
y nuevamente, de manera inesperada, en el más inesperado de los lugares, surge un texto: en los Estados
Unidos, Alan Janick y Stephen Toulmin publican un libro lleno de
"chismes" vieneses con el título La
Viena de Wittgenstein.
Incomprendido por la filosofía
anglosajona, desconocido por la ortodoxia marxista, Wittgenstein es un filósofo solitario. Quienes le leen, entienden como quieren; quienes no le
leen, no quieren entenderle. Alan
Janick yStephen Toulmin, de pronto,
lo leen tratando. de entenderle y no
tratando de utilizarle a su mejor conveniencia. Y descubren la crítica más
radical del neopositivismo.
He aquí algo -poco, por ciertode Wittgenstein. Al leer a los positivistas y neo-positivistas, la impresión
que tenemos es la de que ambos controlan su lenguaje; que el mundo
-aquello de lo que hablan - está
fuera del lenguaje,
MUNDO
LENGUAJE
pues en este lenguaje se habla del
sentido del mundo y el sentido del
mundo no pertenece al mundo. El
lenguaje trasciende al mundo, si no,
¿cómo habría lógica si hay un mundo?
Lo mismo pour la pensée. El mundo
es lo real y el lenguaje trasciende lo
real. En el lenguaje se construye un
objeto imaginario, se hace una imagen del mundo y, con ello, para el
lenguaje, el mundo, lo real, está perdido; el mundo, lo real, es inefable.

Esto que es, lo real, acerca de lo
que nada puede preguntarse, lo real
-antes de que digamos qué es- es
la nada (Marx). Esto, desde Parménides, debe ser rechazado por la ciencia. Pero al rechazarlo se le admite.
¿Qué admite la ciencia? ¡Nada!.
Al admitir la nada, la ciencia es un
delirio, una fan~asmagoría que persigue imposibles, un deseo por recupérar lo real perdido.
Esto es la ciencia. Es, en fin, la única que tenemos. Las que el positivismo y el neopositivismo han inventado -antes de Comte, no había ciencia-; o lo que hoy llamamos ciencia
era filosofía natural, o lo que entonces era ciencia ahora es ideología, o
lo que ahora es ideología era ciencia,
etc.
Y esta ciencia, la que inventó, prohijó, produjo, reprodujo y sustenta el
positivismo y el neo-positivismo, no
es sino el deseo o la nostalgia de un
mundo perdido; es el calvario del
pensamiento y su penitencia, el precio que se debe pagar para volver a
un paraíso perdido que sólo es paradisíaco porque e·stá perdido.

Pero esto es pura ideología. La ciencia, ésta, la única que tenemos, es la
única que el positivismo nos legó;
una ciencia que busca y anhela,
como dije al principio de la tecnología, que el mundo vuelva a ser nuestra morada.

Antes de lanzarnos al abismo del
··qué es·· de la literatura, tenemos
que asirnos de un, aunque sea ligero,
salvavidas: nuestra cuestión versará,
en primer lugar, no sobre el ser mismo de la literatura, sino sobre el discurso que, como el nue'stro, intenta
hablar de ella. Diferencia de recorri do más que de objetivo final pero
que dirá si el camino seguido no tiene más interés que el punto de llegada.
Es preciso empezar por poner en
duda la noción de literatura. La cuestión debe resolverse no por el hecho
de que la palabra existe o porque se
encuentra en la base de una institución universitaria.
Es posible que esta duda tenga a
su favor razones, en buena parte,
totalmente empíricas. No se ha hecho
aún la historia completa de esta palabra en todas las lenguas y en todas
las épocas; pero una ojeada, aunque
sea superficial, sobre el asunto, revela que no ha existido desde siempre.
En las lenguas europeas, la palabra
'"literatura··, en su sentido actual, es
totalmente reciente: se remonta apenas al siglo XIX. ¿Se trata entonces
de un fenómeno histórico y de ninguna manera "eterno" ? Por otra parte
numerosas lenguas (por ejemplo de
áfrica) no tienen un término genérico
para designar las producciones literarias en su totalidad; y no estamos ya
en la época de Lév'y-Bruhl, para hallar
la explicación en la famosa naturaleza " primitiva" de estas lenguas que
ignorarían la abstracción y por tanto
también las palabras que designan el
género más bien que la especie.
Habrá que añadir a estas primeras
constataciones la del despliegue que
ostenta actualmente la literatura:
¿Quién se atreveriá en la actualidad
a dirimir la cuestión entre lo que es
literatura y lo que no lo es, frente a
la variedad irreductible de escitos
que tienden a atribuirse el c arácter
de literarios en perspectivas infinitamente diferentes?
Esta razón no es, ciertamente, deci-

siva: una noción puede tener derecho
a la existencia sin que haya una palabra precisa en el vocabulario que le
convenga; pero conduce a plantear
una primera duda sobre el carácter
" natural " de la literatura. Sin embargo, un exámen teórico del probh=;ma
no nos dará mayores seguridades.
¿De donde obtenemos la certeza de
que una entidad como la literatura
existe? De la experiencia: en una
escuela estudiamos obras literarias,
igualmente en la universidad; nos encontramos ese tipo de libros en las librerías; estamos habituados a citar,
en nuestra conversación ordinaria,
autores " literarios" . Parece, entonces,
inobjetable que la entidad " literatura"
funciona en el nivel de las relaciones
intersubjetivas y sociales. Supongamoslo. ¿Pero qué se habría probado
con ello? Que en un sistema más vasto, como lo es determinada sociedad,
determinada cultura, existe un elemento identificable al cual se refiere
la palabra literatura. ¿Se demuestra
con ello, acaso, que todos los productos particulares que asumen esta
función participan de una naturaleza
común cuya identificación es, igualmente, un derecho que nos pertenece? De ninguna manera.
Llamemos " funcional " el primer
concepto de la entidad, el que identifica a la literatura como elemento
de un sistema más vasto por el cual
se lleva a cabo esta unidad; y "estructural " el segundo concepto en
que se trata de ver si todas las instancias que asumen la misma fun ción participan de las mismas propiedades. Los puntos de vista, fun cional y estructural, habrán de ser
distinguidos rigurosamente aunque
se pueda pasar perfectamente del
uno al otro. Tomemos para ilustrar la
distinción, un objeto diferente: la publicidad asume, ciertamente, en el
seno de nuestra sociedad una función
precisa; pero la cosa se complica
cuando nos preguntamos sobre su
identidad estructural: puede servirse
de los media, visual o sonoro (u otros),
puede tener o no duración en el tiem -

po, ser continua o discontinua, servirse de mecanismos tan variados
como la incitación directa, la descrip·
ción, la alusión. la antífrasis y así sucesivamente. A la inobjetable entidad
funcional (supongámoslo por un momento) no corresponde, necesariamente, una entidad estructural.
Estructura y función no se implican
mutuamente de manera rigurosa ,
aunque siempre sea posible observar
afinidades entre ambas. Se trata de
una diferencia de punto de vista
más que del objeto: si llega a descubrirse que la literatura (o la publicidad) es una noción estructural , en·
tonces percibiremos la función de
sus elementos constitutivos; recíprocamente, la entidad funcional " publicidad " forma parte de una estructura que es, digamos, la de la sociedad.
La estructura está hecha de fundo·
nes, y las funciones constituyen una
estructura; pero como es el punto de
vista el que determina el objeto de
conocimiento, la diferencia no es
menos irreductible.
La existencia de una entidad funcional " literatura ·· no implica , por
tanto, de ninguna manera, la de una
entidad estructural (aunque nos veamos incitados por la primera a investigar si este es el caso). Ahora bien ,
las definiciones funcionales de la literatura (por lo que hace, más bien que
por lo que es) son muy numerosas.
No es fuerza creer que este camino
conduzca siempre a la sociología:
cuando un metafísico como Heidegger
se pregunta sobre la esencia de la
poesía, adopta. de todas maneras,
una noción funcional. Decir que "el
arte es la puesta en práctica de la
verdad ", o que ··1a poesía es la fundación del ser por la palabra", es formular un deseo sobre lo que ambos
deberían ser, sin pronunciarse sobre
los mecanismos específicos que los
hacen aptos para este cometido. Por
el hecho de tratarse de una función
ontológica, no por ello deja de tratarse de una función. Por lo demás,
Heidegger mismo admite que a la entidad funcional no corresponde una

ID

�entidad estructural, dado que por
otro lado nos dice que, en su inves·
ligación "se trata solamente del arte
mayor" . No disponemos entonces con
eso de ningún criterio interno que
nos permita identificar cualquier
obra de arte (o de literatura), sino só·
lo de una afirmación sobre lo que
una parte del arte (la mejor) debería
hacer.
Es, pues, del todo posible que la li·
teratura no sea más que una entidad
funcional. Pero ya no continuaré por
este camino y admitiré, exponiendo·
me a la decepción de todos modos,
que la literatura tiene también una
identidad estructural y yo intentaré
averiguar cual. Muchos otros optimis·
tas me han precedido por doquier, y
puedo partir de las respuestas que
ellos han sugerido. Sin entrar en de·
talles históricos, intentaré examinar
los dos tipos más frecuentes de solu·
ción que han sido propuestos.
Desde la antigüedad hasta media·
dos del siglo XVIII, para hablar sumariamente, está presente una misma
definición, implícita o explícitamente,
en los escritos de los teóricos del ar·
te occidental. Viéndola de cerca, implica dos elementos escalonados: ge·
néricamente, el arte es una imitación,
diversa según el material que utilice;
la literatura es imitación por medio
del lenguaje, de la misma manera
que la pintura es imitación por medio
de la imagen . Específicamente, no se
trata de cualquier tipo de imitación,
pues no imita necesariamente las cosas reales sino las ficticias , que no
tienen necesidad de haber existido.
La literatura es una ficción: es esta
su primera definición estructural.
La formulación de esta definición
rio se hizo en un día sino que ha asu·
mido términos muy variados. Se pue·
de suponer que esta propiedad de la
literatura es la que lleva a Aristóteles
a constatar que " la poesía refiere lo

o

general , la historia lo particular"
(Poética , 1451 b; esta observación
implica, al mismo tiempo, otra cosa
además): las frases literarias no de·
signan acciones particulares, únicas
que se pueden producir en la realidad. En otra época se dirá que la literatura es esencialmente mentirosa,
falsa; Frye ha recordado la ambigüe·
dad de los términos " fábula", " ficción", " mito" aplicados tanto a la li·
teratura " como a la " mentira" . Pero
ello no es justo: estas frases son tan
"verdaderas" como " falsas" ; los primeros lógicos modernos (Frege, por
ejemplo) han observado ya que el
texto literario no se somete a la prueba de verdad, que no es ni verdadero,
ni falso sino, precisamente: ficcional.
Esto se ha convertido, en la actualidad, en un lugar común.
¿Es satisfactoria una definición de
esa índole? Habría que preguntarse si
no se está en vías de substituir una
consecuencia de lo que es la literatura por su definición. No hay nada que
impida a una historia que relate un
acontecimiento real el ser percibida
como literaria; no es preciso cambiar
nada en su composición, sino simple·
mente se dice que no se interesa en
su verdad y que se la lee " como" literatura. Se puede aplicar una lectura
" literaria " a cualquier texto: no se
planteará la cuestión de su verdad
porque el texto es /Iterarlo.
Más que una definición de la litera·
tura, se nos proporciona aqui , de
manera indirecta, una de sus propie·
dades. Pero, ¿es observable en cual·
quier texto literario? ¿Será una casualidad que apliquemos con gusto el
calificativo de " ficción " a una parte
de la literatura (novelas, nove l le• ,
piezas teatrales) pero que lo hagamos
más difícilmente, si no es que nunca, a
otra de sus partes como la poesía? Se
estaría tentado a afirmar que, como
la frase novelesca no es ni verdadera

ni falsa aunque describa un acontecimiento, la frase poética no es ni ficticia ni no ficticia: la cuestión no se
pone en la misma medida que la poe·
sía no relata nada, no designa ningún acontecimiento, sino que se contenta, con mucha frecuencia , con formular una meditación, una impresión.
El término específico " ficción " no se
aplica a la poesía dado que el término genérico " imitación " tiene que
perder su sentido exacto para seguir
siendo válido; la poesía no evoca a
menudo ninguna representación ex·
terior: se basta a sí misma. La cuestión se hace más difícil aún si se
orienta hacia géneros que, con ser a
menudo calificados de " menores", no
por ello dejan de estar presentes en
todas las " literaturas" del mundo:
plegarias, exhortaciones, proverbios,
adivinanzas, canciones infantiles
. (cada uno de los cuales pone, eviden·
temente, problemas diferentes). ¿Afir·
maremos que esos géneros " imitan"
también , o habrá que descartarlos
del conjunto de los hechos denotados
por el término "literatura"?
Si todo lo que se considera habi·
tualmente como literatura no es for·
zosamente ficcional, correspondiente·
mente, tampoco toda ficción es obli·
gatoriamente literatura. Tomemos
por ejemplo las "historias de casos"
de Freud: no sería pertinente pregun·
tarse si todas las peripecias en la vi•
da del pequeño Hans o del hombre
lobo son verdaderas o no; este tipo
de textos parten exactamente el esta·
tuto de la ficción: todo lo que se
:,uede decir es que sirven de una ma·
nera o de otra la tesis de Freud. To·
memos un ejemplo totalmente distin·
to: ¿habrá qué incluir en la categoría
de literatura todos los mitos (cierta·
mente ficcionales)?
Yo no soy, ciertamente, el primero
en criticar la noción de imitación en
literatura o en el arte. Durante el cla·

• Nota del traductor. Hemos traducido el término francés " nouvelles" por la palabra latino-italiana " novelle" para. ~esignar un t!J:&gt;O
textual que aún no cuenta con un término propio. En espariol se suele t_an:tbién u_sar. a falta de ~n v_~cablo espec1f1co. la expres1on
" novela corta"; sin embargo la variedad textual del tipo hace mucho mas 1mprec1sa esta denommac1on .

skismo europeo se intenta enmen·
mo " realización en si" .
darla para hacerla utilizable. Pues se
En efecto, será en la perspectiva de
requiere dar a este término un sentí·
lo bello donde se ubicará la segunda
do muy general para que convenga a gran definición de literatura; " agratodas las actividades enumeradas; dar" prevalece, aquí, sobre "instruir" .
pero entonces es aplicable a otro tipo
Ahora bien, la noción de bello se crisde cosas y requiere de especificado· talizará, a fines del siglo XVIII , en
nes complementarias: la imitación
una afirmación del carácter intransidebe ser "artística" , lo que equivale a
tivo, no instrumental, de la obra .
incluir en la definición el término a Después de habérsela confundido con
definir. En el siglo XVIII, en alguna
lo útil, lo bello se define ahora por su
parte, el vuelco se realiza: en lugar naturaleza no utilitaria. Moritz escride acondicionar la vieja definición se
be: "Lo verdaderamente bello consis·
propone otra totalmente independien- te en que una cosa se signifique sólo
te. Nada más indicador, a este propó· a sí misma, se designe sólo a sí mis·
sito, que los títulos de los dos textos
ma, se contenga sólo a sí misma, que
que marcan los límites de los dos pe· sea ella un todo realizado en sí misríodos. En 1746, aparece una obra de mo" . El arte, sin embargo, se define
estética que resume el sentido común
por lo bello: "Si una obra de arte tude la época: ellos son "Las bellas artes viera por única razón de ser indicar
reducidas a un mismo principio" del
algo exterior a ella, entonces, por ello
padre Batteux; el principio en cues- mismo, vendría a convertirse en un
tión es la imitación de la naturaleza accesorio; cuando en realidad se trabella. En 1785, le hace eco otro títu· ta, en el caso de lo bello, de que sea
lo; se trata del "Ensayo de reunión de lo principal en sí mismo". La pintura
todas las bellas artes y ciencias bajo consiste en Imágenes perceptibles
la noción de realización en si" de Karl
por sí mismas y no en función de
Philipp Moritz. De nuevo se reune a una utilidad ulterior; la música conlas bellas artes, pero en esta ocasión siste en sonidos cuyo valor se encon el nombre de bello entendido co- cuentra en sí mismos. Finalmente, la

literatura es un lenguaje no instrumental cuyo valor es,tá en sí mismo;
o como lo dice Novalis, " una expre·
sión por la expresión " . Se podrá encontrar una exposición detallada de
este vuelco en la parte central de mi
libro Teorías del simbo/o.
Esta posición será defendida por
los románticos alemanes quienes la
transmitirán a los simbolistas; y do·
minará todos los movimientos simbolistas y postsimbolistas en Europa.
Más aún, se convertirá en la base de
los primeros Intentos modernos por
crear una ciencia de la literatura.
Tanto en el Formalismo ruso como en
el New Crltlclsm norteamericano, se
parte siempre del mismo postulado.
La función poética es la que pone el
acento sobre el "mensaje" mismo.
Aún hoy en día esta es la definición
dominante aunque su formulación
varíe.
A decir verdad, una definición se,
mejante de literatura no merece ser
calificada de estructural; se nos dice
aquí lo que la poesía debe hacer no
cómo llega a ello. Pero, muy pronto,
la perspectiva funcional fue comple·
tada por un punto de vista estructural: un aspecto, en mayor medida
que los otros, contribuye a hacernos
percibir la obra en sí misma; se trata
de su carácter sistemático. Diderot
definía ya, de esta manera, lo bello;
después, será reemplazado el término
" bello" por el de " forma " , el cual , a
su vez, será substituido por " estructura" . Los estudios formalistas de la
literatura tendrán el mérito (por ello
fundan una ciencia, la poética) de
constituirse en estudios del sistema
literario, del sistema de la obra. La literatura es, pues, un sistema, lenguaje sistemático que atrae, por ello, la
atención sobre sí mismo, que se convierte en autotélico; esta es su segunda definición estructural.
Examinemos, a su vez, esta hipó·
tesis. ¿El lenguaje literario es el único que es sistemático? La respuesta
aquí es no, sin lugar a dudas. Observamos una organizacin rigurosa y aún
el empleo de mecanismos idénticos •a

�N

los de la literatura (rima, polisemia,
etc.) no sólo en los dominios habitualmente comparados con ella ,
como la publicidad, sino también en
aquellos más lejanos, en principio.
¿Se puede decir que un discurso forense, o político, no está organizado,
ni sujeto a reglas estrictas? Por otra
parte, no es una casualidad que hasta el Renacimiento y, sobre todo, en
la antigüedad griega y latina, al lado
de la Poética se encontrase la Retórica (sería preciso aún, decir: la Poética venía después de la Retórica), la
cual tenía como tarea el codificar las
leyes de discursos distintos del literario. Se podría ir más lejos y cuestionar la pertinencia de una noción
como la de " sistema de la obra " , a
causa, precisamente, de la gran facilidad con que se puede siempre establecer un determinado " sistema " de
esa índole. La lengua no posee sino
un número limitado de fonemas y
unos pocos rasgos distintivos; las categorías gramaticales de cada paradigma son poco numerosas: la repetición, lejos de ser difícil, es inevitable.
Se sabe que Saussure había formulado una hipótesis sobre la poesía latina, según la cual los poetas inscribían en la trama del poema un nombre propio: el del destinatario o el del
objeto de la poesía. Su hipótesis termina en un callejón sin salida no por
falta de pruebas, sino más bien por
abundancia de ellas: en un poema
suficientemente largo se puede encontrar inscrito cualquier nombre.
Por otra parte, por qué limitarse a la
poesía: " Esta costumbre era una segunda naturaleza para todos los romanos educados que tomaban la pluma para decir las cosas más insignificantes " . Y por qué los romanos solamente? Saussure llegará hasta descubrir el nombre de Eton en un texto
latino que servía de ejercicio a los
estudiantes de este colegio en el
siglo XIX; desgraciadamente para él,
el autor del texto era un scholar del
King·s College de Cambridge, en el
siglo XVII; ¡el texto había sido adoptado en Eton sólo cien años más
tarde!.

Por encontrarse por doquier con
tanta facilidad, el sistema acaba por
no estar en ninguna parte. Consideremos ahora la prueba complementaria: ¿Todo texto literario es sistemático al grado que podamos calificarlo
de autotélico, de intransitivo, de opaco? Se concibe esta afirmación lo suficientemente bien cuando se aplica
al poema, objeto realizado en sí
mismo, como habría dicho Moritz; pero y ¿la novela? Lejos de nosotros la
idea de que se trata de una encrucijada desprovista de convenciones y ,
por tanto, de sistema; pero este sistema no vuelve "opaco" al lenguaje
novelesco. Muy al contrario, este último sirve (por lo menos en la novela
clásica europea) para representar objetos, acontecimientos, acciones, personajes. No se puede decir, tampoco,
que la finalidad de la novela reside
no en el lenguaje sino en el mecanismo novelesco: lo que es " opaco", en
este caso, es el mundo representado;
pero ¿una concepción semejante de
la opacidad (de la intransitividad, del
autotelismo) no se puede aplicar
también a cualquier conversación ordinaria?
En nuestra época, se han hecho
muchos intentos por amalgamar las
dos definiciones de literatura. Pero
como ninguna de ellas, tomada aisladamente, es realmente satisfactoria,
su simple suma apenas si puede hacernos progresar; para remediar su
debilidad sería preciso que las dos
estuvieran articuladas, en vez de estar añadidas, o, lo que es peor, confundidas. Desgraciadamente, ésto es
lo que pasa de manera ordinaria. Tomemos algunos ejemplos.
René Wellek trata de la " naturaleza
de la literatura" , en un capítulo del
Wellek y Warren. Señala, en primer lugar, que "el medio más simple de resolver el problema consiste en precisar el uso particular que la literatura
hace del lenguaje", y establece él tres
usos principales: literario, ordinario y
científico. Opone luego el uso literario, sucesivamente, a los otros dos.
Por oposición al uso científico, el uso

literario es " connotativo", es decir,
rico en asociaciones y ambiguo; opaco (mientras que en el uso científico
el signo es " transparente, es decir,
que, sin atraer la atención sobre sí
mismo, nos orienta sin ambigüedad
hacia su referente" ); plurifuncional:
no solamente referencial sino también expresivo y pragmático (conativo). Por oposición al lenguaje en su
uso cotidiano, el lenguaje literario es
sistemático ("el lenguaje poético organiza y concentra los recursos del
lenguaje ordinario" ) y autotélico, por
el hecho de que no busca fuera de s1
su justificación.
Hasta aquí, podríamos pensar que
Wellek es partidario de nuestra segunda definición de literatura. Enfatizar una función cualquiera (referencial, expresiva, pragmática) nos lleva
lejos de la literatura, en donde el texto vale por sí mismo (se le denominará función estética y era ya la tesis
de Jakobson y Mukarovsky por los
arios treinta). Las consecuencia estructurales de estas perspectivas funcionales son: la tendencia al sistema
y la valorización de todos los recursos del signo.
Viene, sin embargo, otra distinción
que continúa, aparentemente, la oposición entre uso ordinario y uso literario. "Sobre el plano referencial es
donde la naturaleza de la literatura
aparece más claramente ", nos dice
Wellek, pues en las obras más " literarias" , " se hace referencia a un mundo de ficción, de imaginación. L11s
aserciones de una novela, de un poema o de una pieza teatral no son literalmente verdaderas; no se trata de
proposiciones lógicas" . He allí, concluye, el "rasgo distintivo de la literatura" : es decir: la " ficcionalidad " .
En otras palabras, hemos pasado,
sin siquiera advertirlo, de la segunda
a la primera definición de literatura.
El uso literario no se define ya por su
carácter sistemático (y por consiguiente autotélico), sino por la ficción, por proposiciones que no son
verdaderas ni falsas . ¿Significa que

una iguala a la otra? Una afirmación
semejante merece que, al menos, se
la formule (para no hablar de demostración). No se avanza mucho con la
conclusión de Wellek diciendo que todos estos términos (organización sistemática, toma de conciencia del signo y ficción) son necesarios para caracterizar la obra de arte; el problema
que nos planteamos, entonces, es,
precisamente, ¿cuáles son las rela ciones que unen estos términos?.
Northrop Frye, de manera muy semejante, plantea el mismo problema
en el capítulo " Fases literal y descriptiva: el símbolo como motivo y como
signo", de su obra Anatomla de la critica. El también comienza con la distinción entre uso literario y uso no literario del lenguaje Uunta, por tanto,
el "científico " y el " ordinario" de
Wellek). La oposición subyacente se
da entre orientación externa (hacia
lo que no son los signos) e interna
(hacia los signos mismos, hacia otros
signos). Las oposiciones entre centrifugo y centrípeto entre las fases
descriptiva y literal, entre símbolossigno y símbolos-motivo, son correlativos a la primera distinci ón. La
orientación interna es l¡i que caracteriza el uso literario. Observemos, de
pasada, que Frye, no más que Wellek,
jamás afirma la presencia exclusiva
de esta tendencia en literatura, sino
sólo su predominio.
Aún allí, encontramos nuevamente,
una versión de nuestra segunda definición de literatura; y , una vez más,
sin darnos cuenta nos deslizamos hacia la primera. Frye escribe " En todas
las estructuras verbales literarias la
orientación definitiva de la significación es interna. En literatura, las exigencias de la significación externa
son secundarias, pues las obras literarias no pretenden describir o afirmar, y, por tanto, no son ni verdade·
ras, ni falsas ... En literatura, las cuestiones relativas a la realidad o verdad
(de los enunciados) están subordinados al objetivo literario esencial, que
consiste en producir una estructura

verbal que tenga su Justificación en
0

S.Í misma; y el valor designativo de
los símbolos es inferior a la importancia que tienen en cuanto estructura de motivos concatenados " . En esta última frase, no es la transparencia lo que se opone a la capacidad,
sino la no-ficcionalidad (la pertinencia al sistema verdadero-falso).

El eslabón que ha hecho posible este paso es la palabra " interno" . Esta
palabra figura en las dos oposiciones;
en una ocasión como sinónimo de
"opaco" y en otra como sinónimo de
" ficcional " . El uso literario del lenguaje es " interno" y enfatiza a los
signos en sí mismos y que la realidad
evocada por ellos es ficticia. Es posible, sin embargo, que más allá de
la simple polisemia (y, por ende, de
la confusión elemental) exista una
mutua implicación entre los dos sen tidos de la palabra " interno" : que to-

da " ficción " es "opaca", y toda " opacidad " es " ficticia " . Esto parece ser
sugerido por Frye cuando afirma, en
la página siguiente, que sí un libro
de historia obedece al principio de simetría (sistema, por tanto autotelismo), entra, por ello mismo, en el ámbito de la literatura, y por tanto, de
la ficción . Tratemos de ver hasta que
punto es real esta doble implicación ,
ello, tal vez, nos aclarará la naturaleza de la relación entre nuestras dos
definiciones de literatura.
Supongamos que el libro de historia
obedece al principio de simetría (y,
por tanto, se ubica en la literatura,
según nuestra segunda definición);
¿Es por esa razón ficcional (y , por
tanto, de acuerdo con la primera
definición)? No. Puede resultar que
sea un mal libro de historia que, por
preservar las simetrías, distorsiona la _
verdad; en este caso la transposición vi

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se da entre "verdadero" y "falso", no
ente "verdadero-falso", por un lado, y
" ficcional" por el otro. Igualmente,
puede haber un discurso político sistematizado en grado extremo; este
hecho no lo convierte, automáticamente, en ficcional. ¿Existe una diferencia radical entre la "sistematicidad" del texto entre un relato de un
viaje real y un relato de un viaje imaginario (siendo una ficcional y el otro
no)?. La perspectiva del sistema, la
orientación de la atención hacia la
organización interna no implican,
que el texto sea ficcional. Por lo menos uno de los caminos de la implicación es impracticable.
¿Qué pasa con el otro?. ¿La ficcionalidad implica, necesariamente, la
perspectiva del contexto?. Todo depende del sentido que demos a esta
última expresión. Si la entendemos
en el sentido restringido de recurrencia, o de orientación sintagmática
(por oposición a paradigmática), como parecen hacerlo suponer ciertas
observaciones de Frye, es cierto que
existen textos ficcionales desprovistos de esta propiedad: el relato puede ser gobernado por la sola lógica
de la sucesión de la causalidad (aunque tales ejemplos sean raros). Si, en
cambio , la entendemos en sentido
amplio como " presencia de una
organización de cualquier clase", entonces todos los textos ficcionales
poseen esta " orientación interna ";
pero es dificil encontrar un texto que
no lo tenga. La segunda implicación,
por tanto, no es tampoco rigurosa y
no tenemos derecho a postular que
los dos sentidos de la palabra " interno" son, de hecho, uno sólo. Una vez
más, las dos oposiciones (y las dos
definiciones) han sido vislumbradas
sin estar articuladas.

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Lo que podemos sacar en limpio es
que las dos definiciones permiten dar
cuenta de un buen número de obras
calificadas habitualmente como literarias, pero no de todas; y que dichas
definiciones se encuentran en relación
de mutua afinidad pero no de impli-

cación. Quedamos, pues, en la imprecisión y la ambiguedad.
Puede ser que el relativo fracaso de
mi búsqueda se explique por la naturaleza misma de la cuestión que yo
no planteé.
Yo me he preguntado, constantemente: ¿Qué es lo que distingue la literatura de lo que no es literatura?
¿Cuál es la diferencia entre uso literario y uso no literario del lenguaje?
Ahora bien, al interrogarme de esta
manera sobre la noción de literatura,
yo suponía, como adquirida, la existencia de la noción coherente, la de
" no-literatura" ¿No sería bueno empezar a cue~tionar ya esta última?.
Que se nos hable de escritura descriptiva (Frye), de uso ordinario (Well ek), de lenguaje, práctico o normal ,
se postula siempre una unidad que
parece de lo más problemático y que
es preciso cuestionar, a su vez. Parece evidente que esta entidad (que incluye tanto la conversación ordinaria
como la formal, el lenguaje ritual de
la administración y del derecho como
el lenguaje del periodista y del político, los escritos científicos tanto
como las obras filosóficas o religiosas) no tienen unidad. No sabemos
exactamente cuantos tipos de discursos hay, pero ciertamente se está de
acuerdo en que hay más de uno.
Es preciso, entonces , introducir
una noción genérica con relación a la
de literatura: la de discurso. Es el correspondiente estructural del concepto funcional de " uso" (del lenguaje).
¿Por qué es necesaria esta noción?
Porque la lengua produce frases, a
partir del vocabulario y de las reglas
gramaticales. Ahora bien, las frases
son sólo el punto de partida del fun cionamiento discursivo: estas frases
se articularán entre sí y se enunciarán
en un determinado contexto sociocultural; se transformarán en enunciados, y la lengua, a su vez, en discurso. Más aún el discurso no es una
entidad múltiple . tanto en sus funciones como en sus formas: todo
mundo sabe que no se envía una car-

ta personal en vez de un reporte oficial y que ambas se escriben de manera diferente. Cualquier propiedad
verbal, facultativa a nivel de lengua,
puede ser obligatoria a nivel de discurso; la selección efectuada por una
sociedad entre todas las codificaciones posibles del discurso determina
lo que se llamará su sistema de géneros.

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Los géneros literarios, en efecto, no
son otra cosa que una selección, de
tal índole, entre los posibles del discurso, adoptada convencionalmente
por una sociedad.
Por ejemplo, el soneto es un tipo
de discurso caracterizado por restricciones suplementarias en el metro y
las rimas a que se ciñe. Pero no hay
ninguna razón de limitar esta noción
de género solamente a la literatura:
fuera de ella, la situación no es distinta. El discurso científico excluye,
en principio, la referencia a la prime·
ra y segunda personas del verbo, asi
como el empleo de tiempos verbales
distintos del presente. Los dichos
implican regl as semánticas ausentes
en otros tipos de discurso, mientras
que su constitución métrica se establece en el curso de cada enunciado.
Ciertas reglas a nivel del discurso tie·
nen la particularidad de suprimir reglas de la lengua; como lo han mostrado Samuel Levin y Jean Cohen, al·
gunas reglas gramaticales o semánti·
cas son suprimidas en la poesía mo·
derna. Pero desde el punto de vista
de la constitución de un discurso, se
trata siempre de reglas que están de
más, no al contrario; una prueba de
ello está en que a partir de tales
enunciados poéticos "excepcionales"
se puede reconstruir fácilmente la regla lingüística transgredida: no se
trata realmente de una supresión de
la regla sino más bien de que la tal
regla es contradicha por una nueva
regla. Como se ve, los géneros del
discurso contienen tanto los elementos lingüísticos como la ideología cir·
cunscrita históricamente a un con·
texto social.

común a todas las producciones " literarias " (a menos que sea la utilización del lenguaje).
La situación cambia radicalmente
si afrontamos no ya la " literatura" sino sus subdivisiones. No tenemos ento~ces ninguna dificultad para deter~ mar las reglas de ciertos tipos de
discurso (es lo que han hecho siempre las Artes poéticas, confundiendo,
es cierto, lo descriptivo con lo prescriptivo); por otra parte la formula·
ción es más difícil , pero nuestra
"competencia discursiva" nos hace
sentir siempre la existencia de tales
reglas. Hemos visto, por lo demás,
que la primera definición de literatura
se adaptaba bien especialmente a la
prosa narrativa, mientras que la seg~nda era aplicable mejor a la poesIa; ~o andaríamos muy errados si
b~scaramos el origen de dos defini~Ion~s tan independientes en los
a~b1tos de estos dos " géneros" tan
diferentes: en ambos casos se ha
c.onsiderado dos tipos diferentes de
literatura. La primera definición parte del relato (Aristóteles habla de
epopeya y de tragedia, no de poesía),
la se.gunda , en cambio, parte de la
poesIa (como los análisis de poemas
propuestos por Jakobson): se ha hecho la caracterización, de ese modo,

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1 , cada tipo de discurso califi- puras razones ideológicas (que habría,
)itualmente como literatura entonces, que explicitar), no tenemos,
trientes" no literarios que le enton~es, ningún derecho de ocuparás próximos que cualquier nos solo de sub-especies literarias,
, de discurso " literario". Por aunque nuestro lugar de trabajo se
cierto tipo de poesía lírica y llame " departamento de literatura"
ria mística tienen entre sí (francesa, inglesa o rusa). Citando
as en común que esta misma una vez más a Frye, ahora sin reserla novela histórica del tipo vas: " Nuestro universo literario se ha
uerra y la paz" . De esta ma- desarrollado en un universo verbal"
)posición entre literatura y (Anatomla de la critica) o, más extenno-literatura es desplazada por una samente: " Todo profesor de literatutipología de los discursos. Recojo en ra debería darse cuenta que toda exmis conclusiones relativas a la " no- periencia literaria es la punta visible
ción de literatura" las de los últi mos del iceberg verbal: en la parte baja se
clásicos y los primeros románticos. encuentra el dominio subliminal de
Condillac escribía, en "Del arte de es- las reacciones retóricas que suscitan
cribir" : " Entre más se han multiplica- la publicidad, los presupuestos sociado las lenguas que merecen ser estu- les y la conversación cotidiana; estas
diadas es más difícil decir lo que se reacciones son todavía inaccesibles a
entiende por poesía, pues cada pue- la literatura en cuanto tal, la cual esblo se ha hecho una idea diferente taría a un nivel más popular, como
(... ) Lo normal propio de la poesía y en el cine, la televisión o en tiras códe cada especie de poema es una micas. Ahora bien, el profesor de litenormalidad convencional (i) que ratura estaría de la totalidad de la
cambia demasiado como para permi- experiencia verbal del estudiante,
tir ser definida (... ) En vano se haría abarcando en ello sus nueve décimos
el intento de descubrir la esencia del subliterarios" (The Secular Scrlpture).
estilo poético: no lo tiene " . Y FrieUn campo de estudios coherente,
drich Schlegel, en los fragmentos del por ahora repartido implacablemente
Athenaeum dice: " Una definición de entre semantistas y teóricos de la lila poesía sólo puede determinar lo teratura, socio- y etno-lingüistas, filóque debe ser, no lo que ha sido o es sofos del lenguaje y psicólogos, pide
en realidad; de otra manera se podría con urgencia ser reconocido, para
enunciar en su forma más breve: es que la poética pueda ceder su lugar a
poesía lo que ha sido llamado así no la teoría del discurso y al análisis de
importa cuando ni donde" .
sus géneros.

22

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El resultado de este recorrido puede parecer negativo: consiste en ne·
gar la legitimidad de una noción es·
tructural de " literatura" y en contradecir la existencia de un "discurso literario " homogéneo. Sea legítima o
no la noción funcional , no lo es, en

Traducción de Nerón Pérez Martinez.

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se da entre "verdadero" y "falso", no
ente "verdadero-falso", por un lado, y
" ficcional" por el otro. Igualmente,
puede haber un discurso político sistematizado en grado extremo; este
hecho no lo convierte, automáticamente, en ficcional. ¿Existe una diferencia radical entre la "sistematicidad" del texto entre un relato de un
viaje real y un relato de un viaje imaginario (siendo una ficcional y el otro
no)?. La perspectiva del sistema, la
orientación de la atención hacia la
organización interna no implican ,
que el texto sea ficcional. Por lo menos uno de los caminos de la implicación es impracticable.
¿Qué pasa con el otro?. ¿La ficcionalidad implica, necesariamente, la
perspectiva del contexto?. Todo depende del sentido que demos a esta
última expresión. Si la entendemos
en el sentido restringido de recurrencia, o de orientación sintagmática
(por oposición a paradigmática), como parecen hacerlo suponer ciertas
observaciones de Frye, es cierto que
existen textos ficcionales desprovistos de esta propiedad: el relato puede ser gobernado por la sola lógica
de la sucesión de la causalidad (aunque tales ejemplos sean raros). Si, en
cambio, la entendemos en sentido
amplio como "presencia de una
organización de cualquier clase", entonces todos los textos ficcionales
poseen esta "orientación interna";
pero es dificil encontrar un texto que
no lo tenga. La segunda implicación,
por tanto, no es tampoco rigurosa y
no tenemos derecho a postular que
los dos sentidos de la palabra " interno" son, de hecho, uno sólo. Una vez
más, las dos oposiciones (y las dos
definiciones) han sido vislumbradas
sin estar articuladas.

&lt;t

Lo que podemos sacar en limpio es
que las dos definiciones permiten dar
cuenta de un buen número de obras
calificadas habitualmente como literarias, pero no de todas; y que dichas
definiciones se encuentran en relación
de mutua afinidad pero no de impli-

cación. Quedamos, pues, en la imprecisión y la ambiguedad.
Puede ser que el relativo fracaso de
mi búsqueda se explique por la naturaleza misma de la cuestión que yo
no planteé.
Yo me he preguntado, constantemente: ¿Qué es lo que distingue la li·
teratura de lo que no es literatura?
¿Cuál es la diferencia entre uso literario y uso no literario del lenguaje?
Ahora bien, al interrogarme de esta
manera sobre la noción de literatura,
yo suponía , como adquirida, la existencia de la noción coherente, la de
" no-literatura" ¿No sería bueno empezar a cue~tionar ya esta última?.
Que se nos hable de escritura descriptiva (Frye), de uso ordinario (Well·
ek), de lenguaje, práctico o normal,
se postula siempre una unidad que
parece de lo más problemático y que
es preciso cuestionar, a su vez. Parece evidente que esta entidad (que incluye tanto la conversación ordinaria
como la formal, el lenguaje ritual de
la administración y del derecho como
el lenguaje del periodista y del político, los escritos científicos tanto
como las obras filosóficas o religiosas) no tienen unidad. No sabemos
exactamente cuantos tipos de discursos hay, pero ciertamente se está de
acuerdo en que hay más de uno.
Es preciso, entonces, introducir
una noción genérica con relación a la
de literatura: la de discurso. Es el correspondiente estructural del concep·
to funcional de " uso" (del lenguaje).
¿Por qué es necesaria esta noción?
Porque la lengua produce frases , a
partir del vocabulario y de las reglas
gramaticales. Ahora bien, las frases
son sólo el punto de partida del funcionamiento discursivo: estas frases
se articularán entre si y se enunciarán
en un determinado contexto sociocultural; se transformarán en enunciados, y la lengua, a su vez, en discurso. Más aún el discurso no es una
entidad múltiple . tanto en sus funciones como en sus formas: todo
mundo sabe que no se envia una car-

- BOLfTA Df SUSCRJPCJON -

DESLINDE

REVISTA DE LA FACULT
DE LA UNIVERSIDAD Atr~~gMFAILODSOE FIA y LETRAS
NUEVO LEON.
Ciudad Universitaria
Monterrey, Nuevo León , Me·x·ICO
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minar las reglas de ciertos tipos de
en otros tipos de discurso, mientras
discurso (es lo que han hecho siemque su constitución métrica se estapre las Artes poéticas, confundiendo
blece en el curso de cada enunciado.
es cierto, lo descriptivo con lo pres'.
Ciertas reglas a nivel del discurso tiecriptivo); por otra parte la formulanen la particularidad de suprimir reción es más dificil, pero nuestra
glas de la lengua; como lo han mos"competencia discursiva" nos hace
trado Samuel Levin y Jean Cohen, al·
sentir siempre la existencia de tales
gunas reglas gramaticales o semántireglas. Hemos visto, por lo demás,
cas son suprimidas en la poesía moque la primera definición de literatura
derna. Pero desde el punto de vista
se adaptaba bien especialmente a la
de la constitución de un discurso, se
prosa narrativa, mientras que la setrata siempre de reglas que están de
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g_unda era aplicable mejor a la poemás, no al contrario; una prueba de
sia; ~o andaríamos muy errados si
ello está en que a partir de tales
b~scaramos el origen de dos definíenunciados poéticos "excepcionales"
ciones tan independientes en los
se puede reconstruir fácilmente la reámbitos de estos dos " géneros" tan
gla lingüística transgredida: no se
diferentes: en ambos casos se ha
trata realmente de una supresión de
c_onsiderado dos tipos diferentes de
la regla sino más bien de que la tal
literatura. La primera definición parregla es contradicha por una nueva
te del relato (Aristóteles habla de
regla. Como se ve , los géneros del
epopeya Y de tragedia, no de poesía),
discurso contienen tanto los elemenla se_gunda, en cambio, parte de la
tos lingüísticos como la ideología cir·
poes,a (como los análisis de poemas
cunscrita históricamente a un conpropuestos por Jakobson): se ha hetexto social.
cho la caracterización, de ese modo,

de dos grandes géneros literarios,
creyendo, en cada caso, que se
afrontaba la literatura en su totalldad.

cambio, la noción estructural. Pero
este resultado es sólo aparentemente
negativo, pues en el lugar destinado
De manera totalmente análoga, es a la literatura en forma exclusiva
posible identificar las reglas de los aparecen ahora numerosos tipos de
discursos considerados habitualmen- discurso que merecen nuestra atente_ como " no literarios". Yo propon- ción , con toda justificación. Si la sed!1a, entonces, la hipótesis siguiente: l~cc_ión de nuestro objeto de conos1 optamos por un punto de vista es- c1m1ento no es determinada por
tructural, cada tipo de discurso califi- puras razones ideológicas (que habría,
cado habitualmente como literatura entonces, que explicitar), no tenemos,
tiene " parientes" no literarios que le entonc_:es, ningún derecho de ocuparestán más próximos que cualquier nos solo de sub-especies literarias,
otro tipo de discurso " literario". Por aunque nuestro lugar de trabajo se
ejemplo, cierto tipo de poesía lírica y llame " departamento de literatura"
la plegaria mística tienen entre sí (francesa , inglesa o rusa). Citando
más reglas en común que esta misma una vez más a Frye, ahora sin reserpoesía y la novela histórica del tipo vas: " Nuestro universo literario se ha
de " La guerra y la paz" . De esta ma- desarrollado en un universo verbal"
nera la oposi ción entre literatura y (Anatomía de la critica) o, más extenno-literatura es desplazada por una samente: "Todo profesor de literatuti~ología de _los discursos. Recojo en ra debería darse cuenta que toda exmis conclusiones relativas a la " no- periencia literaria es la punta visible
ción de literatura" las de los últimos del iceberg verbal: en la parte baja se
clásicos y los primeros románticos. encuentra el dominio subliminal de
Condillac escribía, en "Del arte de es- las reacciones retóricas que suscitan
cribir" : " Entre más se han multiplica- la publicidad, los presupuestos sociado las lenguas que merecen ser estu- les y la conversación cotidiana; estas
diadas es más dificil decir lo que se reacciones son todavía Inaccesibles a
entiende por poesía, pues cada pue- la literatura en cuanto tal, la cual esblo se ha hecho una idea diferente taría a un nivel más popular, como
(... ) Lo normal propio de la poesía y en el cine, la televisión o en tiras códe cada especie de poema es una micas. Ahora bien, el profesor de litenormalidad convencional (i ) que ratura estaría de la totalidad de la
cambia demasiado como para permi- experiencia verbal del estudiante,
tir ser definida (... ) En vano se haría abarcando en ello sus nueve décimos
el intento de descubrir la esencia del subliterarios" (The Secular Scrlpture).
estilo poético : no lo tiene ". Y FrieUn campo de estudios coherente,
drich Schlegel, en los fragmentos del por ahora repartido implacablemente
Athenaeum dice: " Una definición de entre semantistas y teóricos de la lila poesía sólo puede determinar lo teratura, socio- y etno-lingüistas, filóque debe ser, no lo que ha sido o es sofos del lenguaje y psicólogos, pide
en realidad; de otra manera se podría con urgencia ser reconocido, para
enunciar en su forma más breve: es que la poética pueda ceder su lugar a
poesía lo que ha sido llamado así no la teoría del discurso y al análisis de
importa cuando ni donde" .
sus géneros.
El resultado de este recorrido puede parecer negativo: consiste en negar la legitimidad de una noción estructural de " literatura" y en contradecir la existencia de un " discurso literario" homogéneo. Sea legitima o
no la noción funcional , no lo es, en

Traducción de Nerón Pérez Martínez.

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�se da entre "verdadero" y "falso" , no
ente "verdadero-falso" , por un lado, y
"ficcional" por el otro. Igualmente,
puede haber un discurso político sistematizado en grado extremo; este
hecho no lo convierte, automáticamente, en ficcional. ¿Existe una diferencia radical entre la "sistematicidad" del texto entre un relato de un
viaje real y un relato de un viaje imaginario (siendo una ficcional y el otro
no)?. La perspectiva del sistema, la
orientación de la atención hacia la
organización interna no implican,
que el texto sea ficcional. Por lo menos uno de los caminos de la implicación es Impracticable.
¿Qué pasa con el otro?. ¿La ficcionalidad Implica, necesariamente, la
perspectiva del contexto?. Todo depende del sentido que demos a esta
última expresión. Si la entendemos
en el sentido restringido de recurrencia, o de orientación sintagmática
(por oposición a paradigmática), como parecen hacerlo suponer ciertas
observaciones de Frye, es cierto que
existen textos ficcionales desprovistos de esta propiedad: el relato puede ser gobernado por la sola lógica
de la sucesión de la causalidad (aunque tales ejemplos sean raros). Si, en
cambio, la entendemos en sentido
amplio como "presencia de una
organización de cualquier clase", entonces todos los textos ficcionales
poseen esta "orientación interna";
pero es dificil encontrar un texto que
no lo tenga. La segunda implicación,
por tanto, no es tampoco rigurosa y
no tenemos derecho a postular que
los dos sentidos de la palabra " interno" son, de hecho, uno sólo. Una vez
más, las dos oposiciones (y las dos
definiciones) han sido vislumbradas
sin estar arti_culadas.

&lt;t

Lo que podemos sacar en limpio es
que las dos definiciones permiten dar
cuenta de un buen número de obras
calificadas habitualmente como literarias, pero no de todas: y que dichas
definiciones se encuentran en relación
de mutua afinidad pero no de impli-

cación. Quedamos, pues, en la imprecisión y la ambiguedad.

Se incluye:

Puede ser que el relativo fracaso de
mi búsqueda se explique por la naturaleza misma de la cuestión que yo
no planteé.

O Giro Postal

O Giro Bancario No Negociable

Yo me he preguntado, constantemente: ¿Qué es lo que distingue la literatura de lo que no es literatura?
¿Cuál es la diferencia entre uso literario y uso no literario del lenguaje?
Ahora bien, al interrogarme de esta
manera sobre la noción de literatura,
yo suponía, como adquirida, la existencia de la noción coherente, la de
"no-literatura" ¿No sería bueno empezar a cue~tionar ya esta última?.
Que se nos hable de escritura descriptiva (Frye), de uso ordinario (Wellek), de lenguaje, práctico o normal ,
se postula siempre una unidad que
parece de lo más problemático y que
es preciso cuestionar, a su vez. Parece evidente que esta entidad (que incluye tanto la conversación ordinaria
como la formal, el lenguaje ritual de
la administración y del derecho como
el lenguaje del periodista y del politico, los escritos científicos tanto
como las obras filosóficas o religiosas) no tienen unidad. No sabemos
exactamente cuantos tipos de discursos hay, pero ciertamente se está de
acuerdo en que hay más de uno.
Es preciso, entonces, introducir
una noción genérica con relación a la
de literatura: la de discurso. Es el correspondiente estructural del concepto funcional de " uso" (del lenguaje).
¿Por qué es necesaria esta noción?
Porque la lengua produce frases, a
partir del vocabulario y de las reglas
gramaticales. Ahora bien , las frases
son sólo el punto de partida del fun cionamiento discursivo: estas frases
se articularán entre si y se enunciarán
en un determinado contexto sociocultural; se transformarán en enunciados, y la lengua, a su vez, en discurso. Más aún el discurso no es una
entidad múltiple. tanto en sus funciones como en sus formas: todo
mundo sabe que no se envía una car-

México: $150.00 M.N.
Extranjero: $ 5.00 Dls. US
PEDIDOS A:
Librería " Las ~tras" (Atn: Sr. Pedro Huerta)
F?cultad de Filosofía y Letras de la UANL
Ciudad Universitaria ·
Monterrey, Nuevo León, México.
NOTA: Favor de hacer cheque o giro a nombre de·
FACULTAD Df flLOSOflA y LfTRAS U.A.N:L.
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como el empleo de tiempos verbales
distintos del presente. Los dichos
ímplican reglas semánticas ausentes
en otros tipos de discurso, mientras
que su constitución métrica se establece en el curso de cada enunciado.
Ciertas reglas a nivel del discurso tienen la particularidad de suprimir reglas de la lengua; como lo han mostrado Samuel Levin y Jean Cohen, algunas reglas gramaticales o semánticas son suprimidas en la poesía moderna. Pero desde el punto de vista
de la constitución de un discurso, se
trata siempre de reglas que están de
más, no al contrario; una prueba de
ello está en que a partir de tales
enunciados poéticos "excepcionales"
se puede reconstruir fácilmente la regla lingüística transgredida : no se
trata realmente de una supresión de
la regla sino más bien de que la tal
regla es contradicha por una nueva
regla. Como se ve , los géneros del
discurso contienen tanto los elementos lingüísticos como la ideología circunscrita históricamente a un con texto social.

adicalmente
iteratura" sitenemos ento~ces ninguna dificultad para deter~rnar las reglas de ciertos tipos de
discurso (es lo que han hecho siem pre las Artes poéticas, confundiendo
es cierto, lo descriptivo con lo pres'.
criptivo); por otra parte la formulación es más difícil, pero nuestra
"competencia discursiva" nos hace
sentir siempre la existencia de tales
reglas. Hemos visto, por lo demás,
que la primera definición de literatura
se adaptaba bien especialmente a la
prosa narrativa, mientras que la seg_unda era aplicable mejor a la poesia; ~o andaríamos muy errados si
b~scaramos el origen de dos definiciones tan independientes en los
ámbitos de estos dos "géneros" tan
diferentes: en ambos casos se ha
c_onsiderado dos tipos diferentes de
literatura. La primera definición parte del relato (Aristóteles habla de
epopeya Y de tragedia, no de poesía),
la se_gunda, en cambio, parte de la
poesia (como los análisis de poemas
propuestos por Jakobson): se ha he·
cho la caracterización, de ese modo,

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ia de discurre lo especi1 que ser reglas que sirs de la lite:ivamente) y
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de dos grandes géneros literarios,
creyendo, en cada caso, que se
afrontaba la literatura en su totalidad.
De manera totalmente análoga, es
posible identificar las reglas de los
discursos considerados habitualmente . como " no literarios" . Yo propond_na, entonces, la hipótesis siguiente:
s1 optamos por un punto de vista estructural, cada tipo de discurso calificado habitualmente como literatura
tiene " parientes" no literarios que le
están más próximos que cualquier
otro tipo de discurso " literario" . Por
ejemplo, cierto tipo de poesía lírica y
la plegaria mística tienen entre sí
más reglas en común que esta misma
poesía y la novela histórica del tipo
de "La guerra y la paz" . De esta manera la oposición entre literatura y
no-literatura es desplazada por una
tipología de los discursos. Recojo en
mis conclusiones relativas a la ··noción de literatura" las de los últimos
clásicos y los primeros románticos.
Condillac escribía, en "Del arte de escribir" : " Entre más se han multiplicado las lenguas que merecen ser estudiadas es más difícil decir lo que se
entiende por poesía, pues cada pueblo se ha hecho una idea diferente
(... ) Lo normal propio de la poesía y
de cada especie de poema es una
normalidad convencional (i) que
cambia demasiado como para permitir ser definida (... ) En vano se haría
el intento de descubrir la esencia del
estilo poético: no lo tiene ". Y Friedrich Schlegel, en los fragmentos del
Athenaeum dice: " Una definición de
la poesia sólo puede determinar lo
que debe ser, no lo que ha sido o es
en realidad; de otra manera se podría
enunciar en su forma más breve: es
poesía lo que ha sido llamado así no
importa cuando ni donde" .
El resultado de este recorrido puede parecer negativo: consiste en negar la legitimidad de una noción estructural de ·•1iteratura" y en contradecir la existencia de un " discurso literario" homogéneo. Sea legítima o
no la noción funcional, no lo es, en

cambio, la noción estructural. Pero
este resultado es sólo aparentemente
negativo, pues en el lugar destinado
a la literatura en forma exclusiva
aparecen ahora numerosos tipos de
discurso que merecen nuestra atención, con toda justificación. Si la sel~cc_ión de nuestro objeto de conoc1m1ento no es determinada por
puras razones ideológicas (que habría,
entonces, que explicitar), no tenemos,
entonces, ningún derecho de ocuparnos sólo de sub-especies literarias,
aunque nuestro lugar de trabajo se
llame " departamento de literatura"
(francesa, Inglesa o rusa). Citando
una vez más a Frye, ahora sin reservas: " Nuestro universo literario se ha
desarrollado en un universo verbal "
(Anatomla de la critica) o, más extensamente: "Todo profesor de literatura debería darse cuenta que toda experiencia literaria es la punta visible
del iceberg verbal: en la parte baja se
encuentra el dominio subliminal de
las reacciones retóricas que suscitan
la publicidad, los presupuestos sociales y la conversación cotidiana; estas
reacciones son todavía Inaccesibles a
la literatura en cuanto tal, la cual estaría a un nivel más popular, como
en el cine, la televisión o en tiras cómicas. Ahora bien, el profesor de literatura estaría de la totalidad de la
experiencia verbal del estudiante,
abarcando en ello sus nueve décimos
subliterarios" (The Secular Scrlpture).
Un campo de estudios coherente,
por ahora repartido implacablemente
entre semantistas y teóricos de la 11·
teratura, socio- y etno-lingüístas, filósofos del lenguaje y psicólogos, pide
con urgencia ser reconocido , para
que la poética _pueda ceder su lugar a
la teona del discurso y al análisis de
sus géneros.
Traducción de Herón Pérez Martínez.

�se da entre "verdadero" y "falso", no
ente "verdadero-falso", por un lado, y
" ficcional " por el otro. Igualmente,
puede haber un discurso político sistematizado en grado extremo; este
hecho no lo convierte, automáticamente, en ficcional. ¿Existe una diferencia radical entre la " sistematlcidad" del texto entre un relato de un
viaje real y un relato de un viaje imaginario (siendo una ficcional y el otro
no)?. La perspectiva del sistema, la
orientación de la atención hacia la
organización interna no implican,
que el texto sea ficcional. Por lo menos uno de los caminos de la implicación es impracticable.
¿Qué pasa con el otro?. ¿La ficclonalidad implica, necesariamente, la
perspectiva del contexto?. Todo depende del sentido que demos a esta
última expresión. Si la entendemos
en el sentido restringido de recurrenci a, o de orientación sintagmática
(por oposición a paradigmática), co·
mo parecen hacerlo suponer ciertas
observaciones de Frye, es cierto que
existen textos ficcionales desprovistos de esta propiedad: el relato puede ser gobernado por la sola lógica
de la sucesión de la causalidad (aunque tales ejemplos sean raros). Si. en
cambio, la entendemos en sentido
amplio como " presencia de una
organización de cualquier clase ", entonces todos los textos flccionales
poseen esta " orientación interna ";
pero es dificil encontrar un texto que
no lo tenga. La segunda implicación,
por tanto, no es tampoco rigurosa y
no tenemos derecho a postular que
los dos sentidos de la palabra " interno" son , de hecho, uno sólo. Una vez
más, las dos oposiciones (y las dos
definiciones) han sido vislumbradas
sin estar articuladas.

&lt;t

Lo que podemos sacar en limpio es
que las dos definiciones permiten dar
cuenta de un buen número de obras
calificadas habitualmente como literarias, pero no de todas; y que dichas
definiciones se encuentran en relación
de mutua afinidad pero no de impli-

cación. Quedamos, pues, en la imprecisión y la ambiguedad.
Puede ser que el relativo fracaso de
mi búsqueda se explique por la naturaleza misma de la cuestión que yo
no planteé.
Yo me he preguntado, constante·
mente: ¿Qué es lo que distingue la literatura de lo que no es literatura?
¿Cuál es la diferencia entre uso literario y uso no literario del lenguaje?
Ahora bien , al interrogarme de esta
manera sobre la noción de literatura,
yo suponía, como adquirida, la exls·
tencia de la noción coherente, la de
" no-literatura" ¿No seria bueno empe·
zar a cuestionar ya esta última?.
Que se nos hable de escritura descriptiva (frye), de uso ordinario (Well·
ek), de lenguaje, práctico o normal,
se postula siempre una unidad que
parece de lo más problemático y que
es preciso cuestionar, a su vez. Parece evidente que esta entidad (que incluye tanto la conversación ordinaria
como la formal , el lenguaje ritual de
la administración y del derecho como
el lenguaje del periodista y del político, los escritos científicos tanto
como las obras filosóficas o religiosas) no tienen unidad . No sabemos
exactamente cuantos tipos de discursos hay, pero ciertamente se está de
acuerdo en que hay más de uno.
Es preciso, entonces, introducir
una noción genérica con relación a la
de literatura: la de discurso. Es el correspondiente estructural del concep·
to funcional de " uso" (del lenguaje).
¿Por qué es necesaria esta noción?
Porque la lengua produce frases , a
partir del vocabulario y de las reglas
gramaticales. Ahora bien. las frases
son sólo el punto de partida del funcionamiento discursivo: estas frases
se articularán entre si y se enunciarán
en un determinado contexto sociocultural; se transformarán en enuncia·
dos, y la lengua, a su vez, en discurso. Más aún el discurso no es una
entidad múltiple. tanto en sus funciones como en sus formas: todo
mundo sabe que no se envía una car-

ta personal en vez de un reporte oficial y que ambas se escriben de manera diferente. Cualquier propiedad
verbal, facultativa a nivel de lengua,
puede ser obligatoria a nivel de discurso; la selección efectuada por una
sociedad entre todas las codificaciones posibles del discurso determina
lo que se llamará su sistema de gé·
neros.

Si aceptamos la existencia de discursos nuestra pregunta sobre lo especifico de la literatura tendría que ser reformulada así: ¿Existen reglas que sirvan a todas las instancias de la literatura (identificadas intuitivamente) y
solamente a ellas? Pero, planteada la
tal pregunta de esta manera, la respuesta no puede ser sino negativa.
Yo he presentado ya numerosos
ejemplos que ponen de manifiesto
que a las propiedades " literarias" se
les encuentra, también, fuera de la li·
teratura (desde el juego de palabras y
los textos de los juegos infantiles
hasta la meditación filosófica, pasando por el reportaje periodístico o los
relatos de viajero); de manera que la
imposibilidad, en que nos encontramos, de descubrir un denominador
común a todas las producciones " literarias " {a menos que sea la utilización del lenguaje).

Los géneros literarios, en efecto, no
son otra cosa que una selección, de
tal índole, entre los posibles del discurso, adoptada convencionalmente
por una sociedad.
Por ejemplo, el soneto es un tipo
de discurso caracterizado por restricciones suplementarias en el metro y
las rimas a que se ciñe. Pero no hay
ninguna razón de limitar esta noción
de género solamente a la literatura:
fuera de ella , la situación no es distinta. El discurso científico excluye,
en principio, la referencia a la primera y segunda personas del verbo, así
como el empleo de tiempos verbales
distintos del presente. Los dichos
implican reglas semánticas ausentes
en otros tipos de discurso, mientras
que su constitución métrica se esta·
blece en el curso de cada enunciado.
Ciertas reglas a nivel del discurso tie·
nen la particularidad de suprimir reglas de la lengua; como lo han mostrado Samuel Levin y Jean Cohen, al·
gunas reglas gramaticales o semántl·
cas son suprimidas en la poesía mo·
derna. Pero desde el punto de vista
de la constitución de un discurso, se
trata siempre de reglas que están de
más, no al contrario; una prueba de
ello está en que a partir de tales
enunciados poéticos "excepcionales"
se puede reconstruir fácilmente la regla lingüistica transgredida: no se
trata realmente de una supresión de
la regla sino más bien de que la tal
regla es contradicha por una nueva
regla. Como se ve , los géneros del
discurso contienen tanto los elementos lingüísticos como la ideología cir·
cunscrita históricamente a un contexto social.

•

La situación cambia radicalmente
si afrontamos no ya la " literatura" sino sus subdivisiones. No tenemos ento~ces ninguna dificultad para deter·
~mar las reglas de ciertos tipos de
discurso (es lo que han hecho siempre las Artes poéticas, confundiendo,
es cierto, lo descriptivo con lo prescriptivo); por otra parte la formulación es más dificil, pero nuestra
"competencia discursiva" nos hace
sentir siempre la existencia de tales
reglas. Hemos visto, por lo demás,
que la primera definición de literatura
se adaptaba bien especialmente a la
prosa narrativa, mientras que la seg~nda era aplicable mejor a la poes1a; ~o andaríamos muy errados si
b~scaramos el origen de dos definiciones tan independ ientes en los
ámbitos de estos dos "géneros" tan
diferentes: en ambos casos se ha
c_onsiderado dos tipos diferentes de
literatura. La primera definición parte del relato {Aristóteles habla de
epopeya y de tragedia, no de poesía),
la se_gunda , en cambio, parte de la
poes1a (como los análisis de poemas
propuestos por Jakobson): se ha he·
cho la caracterización, de ese modo,

de dos grandes géneros literarios,
creyendo, en cada caso, que se
afrontaba la literatura en su totalidad.
De manera totalmente análoga, es
posible identificar las reglas de los
discursos considerados habitualmente. como " no literarios" . Yo propond_na, entonces, la hipótesis siguiente:
s1 optamos por un punto de vista estructural, cada tipo de discurso calificado habitualmente como literatura
tiene " parientes" no literarios que le
están más próximos que cualquier
otro tipo de discurso " literario" . Por
ejemplo, cierto tipo de poesía lírica y
la plegaria mística tienen entre si
más reglas en común que esta misma
poesía y la novela histórica del tipo
de " La guerra y la paz". De esta manera la oposición entre literatura y
no-literatura es desplazada por una
ti~ologia de _los discursos. Recojo en
mis conclusiones relativas a la " noción de literatura" las de los últimos
clásicos y los primeros románticos.
Condillac escribía, en " Del arte de escribir": " Entre más se han multiplicado las lenguas que merecen ser estudiadas es más dificil decir lo que se
entiende por poesía, pues cada pueblo se ha hecho una Idea diferente
{.. .) Lo normal propio de la poesía y
de cada especie de poema es una
normalidad convencional {¡) que
cambia demasiado como para permitir ser definida (... ) En vano se haría
el intento de descubrir la esencia del
estilo poético: no lo tiene ". Y frie·
drich Schlegel, en los fragmentos del
Athenaeum dice: " Una definición de
la poesía sólo puede determinar lo
que debe ser, no lo que ha sido o es
en realidad; de otra manera se podria
enunciar en su forma más breve: es
poesía lo que ha sido llamado así no
importa cuando ni donde" .
El resultado de este recorrido puede parecer negativo: consiste en negar la legitimidad de una noción estructural de " literatura" y en contradecir la existencia de un " discurso 11·
terario" homogéneo. Sea legitima o
no la noción funcional, no lo es, en

cambio, la noción estructural. Pero
este resultado es sólo aparentemente
negativo, pues en el lugar destinado
a la literatura en forma exclusiva
aparecen ahora numerosos tipos de
discurso que merecen nuestra atención, con toda Justificación. Si la sel~cc_ión de nuestro objeto de conoc1m1ento no es determinada por
puras razones ideológicas {que habría,
entonces, que explicitar), no tenemos,
enton:es, ningún derecho de ocuparnos solo de sub-especies literarias,
aunque nuestro lugar de trabajo se
llame " departamento de literatura"
{francesa, Inglesa o rusa). Citando
una vez más a frye, ahora sin reservas: " Nuestro universo literario se ha
desarrollado en un universo verbal"
(Anatomía de la critica) o, más extensamente: "Todo profesor de literatura debería darse cuenta que toda experiencia literaria es la punta visible
del iceberg verbal: en la parte baja se
encuentra el dominio subliminal de
las reacciones retóricas que suscitan
la publicidad, los presupuestos sociales y _la conversación cotidiana; estas
reacciones son todavía inaccesibles a
la literatura en cuanto tal, la cual estarla a un nivel más popular, como
en el cine, la televisión o en tiras cómicas. Ahora bien, el profesor de literatura estaría de la totalidad de la
experiencia verbal del estudiante,
abarcando en ello sus nueve décimos
subliteraríos" (The Secular Scrlpture).
Un campo de estudios coherente,
por ahora repartido implacablemente
entre semantistas y teóricos de la literatura, socio- y etno-lingüistas, filósofos del lenguaje y psicólogos, pide
con urgencia ser reconocido , para
que la poética pueda ceder su lugar a
la teoría del discurso y al análisis de
sus géneros.
Traducción de Herón Pérez Martínez.

(JI

�IDEO LOGIA
Y CIENCIAS SOCIALES

Gabriel Vargas Lozano
HACIA UNA TEORIA DE LAS
IDEOLOGIA~.
Hemos dicho que no se puede avanzar sobre el problema de las relaciones entre las ideologías y las ciencias
sociales si no sometemos al término
ideología a diversas precisiones pero
hemos encontrado que éste es huidizo, difícil de ubicar y muchas veces
confuso. Aquí hemos mencionado a
siete autores y al menos cinco significados típicos de la ideología, pero
podríamos seguir agregando más
como lo hacen Arne Naess, Chatelet
o Lenk. Es por ello que , en mi opinión, es necesario ubicar, en primer
término, algunas de las causas fundamentales de las dificultades que se
tienen para definir el concepto, y en
segundo lugar, los principios a partir
de los cuales podemos emprender
una teoría de las ideologías.
DIFICULTADES
1. En algunos casos se habla de la
ideología como si ésta fuera una sola,
cuando en realidad nos encontramos
generalmente con combinaciones de
sistemas ideológicos. Un e~emplo
muy claro es cuando se dice que la
ideología proletaria se opone a la
ideología burguesa como si cada clase tuviera sólo una ideología pura y
esta fuera , como dice Poulantzas,
una placa de identidad. Por el contrario, existen diversos tipos de ideologías y diversas formas de combinación que pueden descubrirse en el
análisis concreto.
2. En otros casos, se maneja el término ideología sólo en el sentido
negativo de legitimación o de falsedad sostenida por motivos de dominación política. Esta posición puede
. ser sostenida sólo, o bien por razones
terminológicas o bien porque se considera que la alternativa para una
ideología de las clases dominadas es
única y exclusiva el conocimiento
científico. En el primer caso, se trata
sólo de un problema nominalista.
Puede ser que existan autores como
Lenk, quienes no denominen como
10
ideología al término de crítica, p_ero

(Segunda Parte)

creo que son muy débiles las razones
para no ubicar a este último concepto en un nuevo sentido del término
anterior. En el segundo caso, se trata
de una cuestión de fondo planteada
por el primer Althusser y que él
mismo se ha encargado de encüntrar
sus contradicciones.

PRINCIPIOS
Planteadas estas dificultades pasemos a enunciar lo que hemos llamado principios para la integración de
una teoría de las ideologías.

3. Otros autores más reducen , por
razones operativas el término ideología a una de sus significantes, por
ejemplo, el de las ideologías políticas
que cumplen una función de legitimación. Pero en este caso ¿qué lugar
ocupan los otros tipos de ideologías?
¿Cuál es su función aún en la misma
ideología política? ¿se reducen las
ideologías teóricas o las filosóficas a
las ideologías políticas? o mejor ¿encuentran su explicación en éstas últimas? Creo que es lógico contestar
que no a éstas preguntas.

1. No puede hablarse de ideología
en general sino referida siempre a un
sistema social dado. Aunque las ideologías tengan una autonomía relativa
respecto de las transformaciones que
ocurren en el seno.de las estructuras
económicas y políticas, en cada sistema social cumplen una función y
adquieren una determinación espe·
cifica.

4. La cuarta dificultad que mencionaremos es la de que la mayoría de
las veces se trata de resolver el problema de las ideologías en un plano
meramente abstracto, cuando de lo
que se trata es de establecer una relación muy estrecha entre los estudios empíricos de la ideología y la
explicación abstracta de ésta. Es por
ello necesario establecer modelos
teóricos que expliquen los tipos de
ideología que se desenvuelven tanto
en una formación económico-social
como en un modo de producción
dado.
5. Finalmente, la quinta dificultad
que encontramos es que se considere
a las ideologías como un producto
ajeno a lo material. Muchos se sorprendieron cuando Althusser escribió
en Aparatos Ideológicos de Estado,
que las ideologías eran materiales,
pero si desde el punto de vista marxista consideramos que todo es
materia, resulta lógico pensar que las
ideas son también materiales así
como lo son las relaciones sociales.
El problema estriba, sin embargo -y
esto no lo resuelve Althusser- en
explicar el tipo de materialidad que
constituye a las ideas.

Desde mi punto de vista considero
que:

2. En cada sociedad o formación
económico-social encontramos una
combinación específica de las ideolo·
gías, de tal forma que su estudio
debe tener en cuenta que no hay
ideologías puras sino formas ideológicas que resultan de la interrelación
de diversos elementos.
3. Las ideologías se manifiestan
tanto en forma teórica como práctica. En su forma teórica pueden ser
sistematizadas y como dicen diversos
autores, pueden encontrar su más
alta sistematización en la filosofía.
En su forma práctica son indiscernibles de la vida cotidiana y encuentran
su sentido último en la dirección del
sistema económico y político.
4. Existen diversos tipos de ideologías: a. ideologías filosóficas; b. ideologías teóricas; c. ideologías políticas;
d. ideologías jurídicas; e. ideologías
religiosas, etc.
Es necesario determinar las carac·
terísticas específicas de cada ideolo·
gía y sus formas de interrelación. En
relación a esto último podemos decir
que una ideología filosófica como el
dla-mat puede cumplir (y de hecho lo
hace) una función política; y una
ideología política como el liberalismo
puede contener elementos filosóficos.
En cada una de las ideologías es
necesario distinguir: a. su génesis (de

la cual no se sigue necesariamente
su función); b. su contenido gnoseológico; c. el material especifico con el
que están constituidas; d. la forma y
combinación específica que asumen;
e. el sistema de valores que la sustentan; y f. la función que desempeñan en el todo social.
Agreguemos algunas precisiones
respecto de lo anterior:
Desde mi punto de vista es un error,
que procede de Engels, el llamar a las
ideologías, pero especialmente a las
ideologías políticas, bajo los términos de fa Isa conciencia. Las razones
son las siguientes:
1. En primer lugar, el término falso
reduce el contenido de una ideología
a uno sólo de sus elementos.

2. En segundo lugar, el término
apropiado para designar a un tipo de
ideologías es el de falaz y no el de
falsedad. Ya Geiger ha demostrado
que existe una diferencia notoria entre una mentira y una ideología.
3. En tercer lugar, los dos argumentos que se esgrimen para sostener la concepción negativa de la
ideología son: que sus proposiciones
son injustificadas teóricamente y por
tanto opuestas a la ciencia y que son
falsas en tanto que sirven para pro·
mover o legitimar el poder político.
. Los dos argumentos son fuertes ,
sin embargo, existen una serie de
contra-argumentos:
. -el contenido gnoseológico de las
ideologías puede variar. Existen ideologías como el racismo cuyo contenido gnoseológico es mínimo o ideologías como el socialismo de Marx,
cuya base es toda una teoría sobre el
modo de producción capitalista.
-si lo que se quiere decir es qut:
las ideologías no son ciencias, parece aceptable, pero si con ello se considera que la relación entre ciencia e
ideología sólo puede ser de oposición,
esto es incorrecto. Más adelante tendremos la oportunidad de exponer
las múltiples y complejas relaciones

que existen entre las ideologías y las
ciencias sociales.
-sólo podría comprobarse que una
ideología es falsa si demostramos
que sus enunciados están divorciados de la realidad y la causa de este
divorcio es la legitimación de un poder determinado. Pero este seria sólo
un caso. Existen otras ideologías que
como las ideologías socialistas, buscan delinear un nuevo tipo de sociedad a partir de la crítica de la existente. En este caso sólo podría
demostrarse su falsedad cuando el
tipo de sociedad que prefigijran
hubiese devenido.
-algunos tipos de ideologías buscan legitimar la dominación, pero
otras, como la ideología que resulta
de Marx, buscan realizar su crítica.
En este último ejemplo ¿en qué radicaría su carácter falaz?.
-si las ideologías están conformadas por diversos elementos ¿qué
nos autoriza a privilegiar sólo uno de
ellos?
-y por último, como dice Ricoeur
( 10) ¿puede haber un lugar no ideoló·
gico desde el cual se considere que
la ciencia es autónoma y opuesta a
la ideología?
finalmente, agreguemos que las
ideologías son tanto teóricas como
prácticas y que se expresan mediante
una compleja gama de prácticas.
El análisis debe determinar pues,
de que tipo de ideologías se trata y
qué función cumplen. Los dos extremos de las definiciones de las ideolo·
gías serían las siguientes:
1. La concepción restringida de las
ideologías políticas y que nos será
proporcionada por Luis Villoro: " Las
ideologías son sistemas de creencias
no justificadas teóricamente y que en
el exámen sociológico se demuestre
que cumplen la función de promover
el poder político de un grupo" ( 11 ).

2. La concepción amplia de Chatelet utilizada en su Historia de las
ldeologlas: " La ideología es un

sistema más o menos coherente de
imágenes, de ideas, de principios
éticos, de representaciones globales
y, también, de gestos colectivos, de
rituales religiosos, de estructuras de
parentesco, de técnicas de supervivencia (y de desarrollo), de expresiones que ahora llamamos artísticas,
de discursos místicos o filosóficos, de
organización de poderes, de sentimientos y de los enunciados y de las
fuerzas que éstos ponen en juego,
sistema que tiene como meta regular
en el seno de una colectividad, de un
pueblo, de una nación, de un Estado,
las relaciones que los individuos
mantienen con los suyos, con los
hombres extranjeros, con la naturaleza, con lo imaginario, con lo simbólico, los dioses, la vida y la muerte"( 12).
LA RELACION ENTRE LAS IDEOLOGIAS
Y LAS CIENCIAS SOCIALES
En la historia de la constitución de
las ciencias sociales, se han ofrecido
diversos tipos de solución al problema de las relaciones entre ciencia e
ideología. En una primera vertiente
podemos ubicar a autores que como
los neokantianos, consideran que
existe una diferencia esencial entre
ciencia natural y social. Su argumento fundamental es que mientras las
ciencias de la naturaleza buscan lo
general, las ciencias de la cultura o
ideográficas buscan explicar y comprender lo particular, los valores y
las intenciones de los individuos.
La segunda vertiente es la de todos
aquellos autores que buscan separar
lo ideológico de lo científico, los
juicios de hecho y los juicios de valor, la descripción de la valoración.
Su argumento básico es el de que la
ideología es un obstáculo y que el
desarrollo de la ciencia esta en relación directa a la progresiva neutrali·
zación del aparato técnico. Entre
estos autores se encuentran Max
Weber, Schumpeter, Hempel, etc.
Entre estas dos vertientes existen
muy diversas posiciones entr~ las "

�que podemos mencionar a Mannheim,, para quien el conocimiento
social es inseparable de la ideología,
por las razones que ya mencionamos;
el caso extremo de Lissenko, quien
hablaba de la ciencia vinculándola
directamente a las clases y provocando una gigantesca deformación; o
bien, en fechas recientes las tesis de
Kuhn, en el sentido de que la validación de la ciencia es inseparable de
lo que él llama la comunidad científica.

forma explícita o implícita, una función ideologica de reproducción de
las relaciones de pro"du•cción o crítica
de estas, lo que constituye en última
instancia una función ideológica.

Desde mi punto de vista, plantear
el problema sobre la base de dos
términos antagónicos es incorrecto
por las siguientes razones:

La simple enunciación de todas
estas razones, nos puede permitir
pensar que entre las ideologías y las
ciencias existe una compleja dialéctica que es necesario determinar en
forma detenida; aquí trataré, sin embargo, de ampliar un poco algunas
de las cuestiones mencionadas, sobre
la base de la idea de que no es posible entender como ciencia única ·y
exclusivamente a la formulación abstracta qÚe encontramos en las lógicas de la investigación o lo que
Schumpeter llamaba utilizando una
metáfora plástica, la " caja de herramientas".

a. Si bien es cierto que toda ciencia
surge a partir de la crítica a una ideología, también es cierto que la ideología teórica que la precede no es lo
absolutamente contrario a la nueva
ciencia, sino elemento integrante, la
materia prima teórica a partir de la
cual se constituye.
b. Como demuestra Mario Bunge en
su ensayo titulado ¿IDEOLOGIZAR LA
CIENCIA O CIENTIFICIZAR LA IDEOLO·
GIA? (1.3), las ideologías no sólo
pueden cumplir, en un momento
dado, una función negativa frente a
la ciencia, sino también funciones
positivas.
c. La concepción positivista de la
ciencia y de la ideología no toma en
cuenta un elemento importante a través del cual se muestran las ideologías políticas: la planeación, organización, dirección , control, transmisión, y utilización y reconocimiento
de la ciencia.
d. Las ciencias pueden constituir el
material de un tipo de ideologías o
concepciones del mundo que resultan de sus descubrimientos.
e. Una concepción establecida
como científica en un momento dado
puede devenir posteriormente en
ideología teórica.
CX)

f. Las ciencias sociales cumplen, en

g. Así como existen diversos tipos
de ideologías cuya función tiene que
ser explicada en relación a las ciencias sociales, también en estas podemos descubrir diversos momentos de
constitución o de exposición, en los
que la ideología o las ideologías van
a cumplir diversas funciones.

FASE DE DESCUBRIMIENTO
En toda ciencia es necesario consi·
derar, en primer término, la fase de
descubrimiento. En esta fase hemos
mencionado dos problemas relativos
a la ideología: a) toda ciencia se hace
a partir de la crítica a una ideología
teórica; y b) toda ciencia empieza a
construirse con la participación de
una ideología nueva que siendo filosófica, política , teórica, ética, etc. ,
combate o crítica a la ideología anterior.
El primer aspecto ha sido ya muy
estudiado. La ideología teórica que
constituye, por ejemplo, la concepción ptolemaica, es substituida por
una concepción científica nueva: la
copernicana. La ideología teórica que
concebía a los mundos vegetal, mineral y animal como separados, es criticada y superada por la nueva concepción evolucionista. Y en el caso

de las ciencias sociales, la ideología
teórica de que la historia era producida por el devenir de un espíritu absoluto, como lo sostenía Hegel, es substituida por la concepción de que la
historia es producto del movimiento
complejo de las estructuras sociales.
El segundo aspecto, se refiere a la
concepción ideológica asumida por el
investigador. En la etapa de formación teórica, es decir, de la elección
de problemas y enfoques, de formulación del fin perseguido o de la función política que se quiere dar a la
teoría, la dimensión ideológica se encuentra claramente establecida. Esto
ocurre tanto en Marx como en Weber,
Durkheim o Levi-Strauss. Marx mismo
nos recuerda, en su prólogo a la Contribución de 1859 que siendo redactor de la Neue Rheinische Zeltung,
durante los años de 1842 a 184.3, su
preocupación por los problemas de la
tala furtiva, la parcelación de la propiedad territorial y la situación de los
campesinos en Mosela, le empezaron
a llevar a interesarse por los llamados intereses materiales, lo que a su
vez le condujo a la economía. Su
preocupación era en un principio ética, liberal y democrática.
Para nadie es desconocido que en
la etapa de descubrimiento todo investigador tiene que enfrentarse a un
complejo de condicionamientos culturales, políticos, filosóficos, ideoló·
gicos y teóricos que se expresarán
tanto en sus manuscritos como en
sus obras ya terminadas. Nosotros no
pretendemos, como quería Mannheim,
reducir la obra de un autor a sus
condiciones de génesis. Ya Von Schell·
ting, en su momento, se encargó de
rebatirlo cuando consideró que no se
deben confundir las condiciones de
génesis con las condiciones de validación. Lo que ocurre es que las condiciones de validación varían históricamente.
LA FORMA DE LA CIENCIA
Así como debemos considerar una
etapa de descubrimiento o investiga·

ción, también debemos tener presente que existen diversas formas de exposición.
Resulta interesante que este aspecto no haya sido tenido en cuenta en
muchas de las polémicas que se han
dado al respecto. Lo que ha ocurrido
es que los autores privilegian una u
otra forma , sin dar ninguna razón
para ello. Tal cosa sucede, por
ejemplo con Althusser o Schaff. Mientras Althusser habla de ciencia pensando siempre en el aparato conceptual y metodológico, extraídos de un
modelo teórico, Schaff, por su parte,
habla de ciencia como exposición
concreta o análisis especifico.
Lo anterior me ha llevado a distinguir tres formas de la ciencia: a) exposición mediante un modelo teórico;
b) formulación lógica del aparato
conceptual y metodológico; y c) exposición concreta.
Ejemplos de modelos teóricos: Economla y sociedad de Weber, El Capital
de Marx, El pensamiento salvaje de
Levi-Strauss.
Ejemplos de formulaciones lógicas,
las lógicas de la investigación científica como las de Gibson, Nagel o
Hempel. (14)
Ejemplos de exposición concreta,
todas las explicaciones de un hecho
o un conjunto de hechos específicos:
crisis del 29 en Estados Unidos, explicación de la Revolución mexicana ,
análisis del peronismo o análisis
de una devaluacióh.
En cada uno de estos niveles, los
sistemas ideológicos tienen una diferente incidencia.
LOS MODELOS TEORICOS
Por ejemplo, en el caso de Weber,
co_mo dice A. Cueva (15) cuando apareJa en su obra La ética protestante y
~I espíritu del capitalismo, racionahd~d y desarrollo de la sociedad capi·
tahsta, se encuentra ya allí, de hecho,
en forma implícita una dimensión
ideológica. Lo mismo ocurre cuando

Marx dice, en El Capital, que su exposición es un crítica de la economía
política y no un mero análisis neutral
de dicho sistema.
En cualquier modelo teórico que
se examine en ciencia social, encontraremos, en forma explícita o implí·
cita, el sistema ideológico del cual
parte el autor correspondiente. Podríamos decir inclusive, que no sólo
se trata de una investigación exterior
a la teoría sino interior a ella. Sánchez Vázquez ha señalado, en su trabajo titulado "La ldeologla de la neutralidad Ideológica en las ciencias sociales" que el significado mismo de
los conceptos utilizados por una teoría, varía no sólo en relación a su
contenido sino también en relación al

lugar que ocupan en ella. Textualmente: Lo que en una teoría ocupa un lugar secundario o no existe
pura y sencillamente desempeña el
lugar central en otra (así sucede por
ejemplo, con los conceptos de "relaciones de producción", " lucha de clases" o plusvalía " ). La ausencia de
ciertos conceptos en el contenido
mismo de una teoría son igualmente
reveladoras de posiciones ideológl·
cas" (16). A.S.V. pone el ejemplo de
la teoría de Parsons, en donde el
concepto de imperi~lismo no existe.
Agregaríamos finalmente que un
modelo teórico corno fo es El Capital,
no sólo está relacionado con la ideo1ogía sino que está impregnado de
elementos procedentes de la filosofía, u,

�la política, la historia y la cultura en
general.
LA FORMULACION LOGICA
El caso más complejo de la relación entre ideología y ciencia es lo
que hemos llamado la formulación
lógica de la ciencia. Es evidente que
si consideráramos en forma aislada a
cada concepto, proposición, ecuación o ley, la ideología no se encontraría por ningún lado. Pero ¿hasta
qué punto es correcto concebir a la
ciencia única y exclusivamente como una caja de herramientas neutral
y lista a ser utilizada por cualquier
individuo o grupo social? A este respecto es ilustrativa la polémica entre
Maurice Dobb y Joseph Schumpeter
sobre la naturaleza de la ciencia económica.
Schumpeter distingue entre pensamiento económico (es decir, las ideas
que expresaron diversos científicos
como Smith, Ricardo o Keynes y que,
como hemos señalado, están relacionadas con los sistemas culturales de
la época en que surgieron); sistemas
de economía política (es decir, aquellos sistemas que como el liberalismo
o el socialismo prescriben medidas
económicas); y análisis económico, es
decir, la teoría, el instrumental o las
herramientas utilizadas por el cientí·
fico y que son escindibles de otros
criterios como el ideológico.
Para Schumpeter, el proceso de depuración de la ideología se da entonces en cuatro niveles: 1. Distinción
entre visión pre-analítica y análisis
propiamente dicho; 2. A·n álisis de los
conceptos; 3. Confrontación entre la
representación y lo empírico; y 4.
Análisis del modelo científico.
Schumpeter no niega que la ideología intervenga en diversos niveles de
la construcción .de la ciencia o de su
aplicación , pero considera que la
ciencia concebida como caja de
herramientas sí está separada de la
ideología.
Por otra parte, Oobb en su libro ti-

~ tulado Teoría del valor y de la dlstrl·

buclón desde Adam Smlth (17) dice
que si bien se puede distinguir entre
sintaxis de una ciencia y contenido,
lo cuestionable es si el contenido
tiene también independencia de la
sintaxis. La misma escisión entre
técnica y contenido parte de una
concepción filosófica que está condicionada social e históricamente.

Partiendo de una concepción de la
ideología sul generls (como relatividad
histórica de las ideas), Oobb considera que no es posible hacer la distinción entre análisis y visión, a menos
de que el análisis " quede restringido
al marco formal, simplemente, de afirmaciones económicas y no a la teoría económica como proposición
substancial respecto de las relaciones
reales de la sociedad económica. Esto
es así porque dentro de la formulación de la última, y dentro del mismo acto que juzga su grado de realismo no pued~fl dejar de entrar, la
intuición histórica, la perspectiva y la
visión social" ( 18).
Oobb considera, por otro lado, que
si durante un tiempo, la formalización creciente de la economía se
identificó con una neutralización de
la influencia ideológica, si se analiza
detenidamente ese supuesto cuerpo
" neutral", de ninguna manera éste se
encuentra desprovisto de contenido
fáctico, contenido que nos remite a
su vez a una sociedad especifica.
Aquí conviene anotar que mientras
Schumpeter considera a las ideologías como preconceptos o intuiciones que preceden a la ciencia y son
distinguibles de los juicios de valor,
Dobb, por su lado, considera que las
ideologías son sistemas de pensamientos " o conjuntos coordinados de
opiniones e ideas -que forman un
armazón- o un grupo de un nivel
más alto de conceptos conexos destinados a lograr nociones específicas y
particulares, análisis, aplicación y
conclusiones " ( 19). Para Oobb, la
ideología se refiere a la relatividad
histórica de las ideas, a la política y
a la filosofía.

A la luz de lo examinado en la primera parte, resulta claro que estas
concepciones de la ideología son todavía muy generales. Es por ello que
precisaríamos nuestra opinión sobre
la polémica en el sentido siguiente:
1. Mientras en el caso de Schumpe·
ter, la ideología está insuficientemente tratada y no sabemos si se refiere
a las ideologías teóricas o a las concepciones del mundo, a partir de las
cuáles desarrolló su teoría un determinado autor, en el caso de Oobb, la
ideología equivale a un punto de vista filosófico que incluye el condicionamiento social de las ideas científicas. Creo que este problema sólo
puede ser resuelto a partir de una
tipología de las ideologías, como
hemos explicado anteriormente.
2. Nos parece equivocada la idea
de Schumpeter de establecer un nú·
cleo instrumental absolutamente autónomo y por encima de los cambios
históricos, aunque resulte obvio que
existe en la ciencia -y Dobb lo acep·
ta- un núcelo instrumental relativamente estable y que no recibiría di·
rectamente la influencia de la ideolo·
gía. Lo que parece incorrecto es que
se entienda a este núcleo única y exclusivamente como lo científico.
EL ANALISIS CONCRETO
Desde nuestro punto de vista, tam·
bién los análisis concretos forman
parte de la cienéi'a social, y en estos
casos encontramos una nueva forma
de las relaciones entre la ciencia y la
ideología.
En su obra titulada Historia y Verdad, Adam Schaff da un ejemplo, to·
mando el caso de las historias de la
revolución francesa escritas por di·
versos autores tales como Barruel,
Joseph de Maistre, Jaurés, Barnave,
Laponneray, etc., de cómo el factor
subjetivo (la ideología) influye en
forma significativa en estas historias.
La conclusión a que llega Schaff es
que independientemente de que el
historiador pueda liberarse de la sub·
jetividad " mala" (sus inclinaciones y

preferencias personales), no puede liberarse de la subjetividad " buena" (la
intervención de los múltiples y complejos condicionamientos sociales).
Para Schaff, la única manera de liberarse de ciertos condicionamientos
sociales es la de adoptar otros en
una situación histórica diferente, lo
que operaría como una especie de
depuración social en la medida en
que el conocimiento no es un producto individual sino colectivo.
No tenemos espacio aquí para emprender una crítica de la teoría de
Schaff y que abarcaría aspectos
como su teoría del conocimiento; su
concepto de ideología (aunque ya nos
hemos referido a él en la primera
parte); su interés por señalar la relación entre lenguaje y perspectiva del
historiador o su franca exageración
cuando habla de que la explicación
histórica recibe también la influencia
de las inclinaciones psicológicas de
un autor. Pero creemos que este
autor ha logrado realizar un buen
análisis de cómo se relacionan exposición concreta e ideología en el capítulo de su libro, titulado " Descripción-explicación-valoración " . El punto
concreto que señalaría sería el de la
interrelación que existe en las ciencias sociales, entre explicación causal y explicación finalista.
CIENCIA SOCIAL, PODER POLITICO
E IDEOLOGIA
Por último haré referencia a tres
cuestiones que me parecen también
importantes en el estudio de las relaciones entre las ideologías y las ciencias sociales.
El primero es que toda ciencia se
hace, en cualquier sistema social, a
través de un aparato determinado.
Como sabemos , ha sido primero
Gramsci y luego Althusser quienes
han desarrollado este tema. En estos
aparatos se expresa la lucha de
clases y esto influye en la producción,
transmisión y difusión de las investigaciones. Es necesario realizar estudios más detallados para explicar el
funcionamiento específico del siste-

ma en este aspecto.
El segundo es que, como hemos señalado páginas atrás, toda ciencia
social tiene como consecuencia una
concepción ideológica: una nueva
ideología política, una nueva filosofía
o una nueva concepción del mundo.
Y el tercero es que el reconocimiento de una ciencia social como tal ,
está vinculado a ciertas condiciones
económicas, políticas, sociales e ideológicas. Un ejemplo clásico es la forma en que durante mucho tiempo la
teoría de Galileo fue negada como un
aporte científico, en la medida en
que ponía en cuestión el sistema
ideológico feudal , pero lo mismo ha
ocurrido con Darwin, Marx o Freud.
En relación a estos últimos, diríamos
que durante mucho tiempo las teorías de Marx o Freud no fueron acep·
tadas en los aparatos ideológicos del
Estado capitalista y que tuvieron que
cambiar las condiciones históricas
para que se reconociera su aportación científica. Este reconocimiento o
no de su valor teórico, está vinculado de manera estrecha tanto a la
ideología como a las relaciones de
poder dominantes.

NOTAS
(1 ) Destutt de Tracy, Eléments d' Ideología,
París, 1796.
(2) Los sentidos de la ldeologla en Marx.
Ponencia al Tercer Coloquio Nacional de
Filosofía. Puebla, 1979.

(3) En su Nota sobre los aparatos Ideológicos de Estado (AIEJ, fechada en diciembre
de 1976, Althusser da un giro de 180 a
sus concepciones anteriores, al decir que
la ideología proletaria constituida por el
marxismo es una ideología muy particular " que a nivel de las masas funciona
como toda ideologia (interpelando a los
individuos como sujetos), pero empapada
de experiencias históricas iluminadas por
principios de análisis científico" y también : " Marx y Engels no habrían podido
concebir su teoría si no la hubieran levantado sobre posiciones teóricas de cla·
se, efecto directo de su pertenencia orgánica al movimiento obrero de su época··.
En Nuevos escritos, Ed. Laia, Barcelona,
1978, p. 100· IO l.

Desde mi punto de vista, Althusser sostiene ahora en el plano sociológico, un
nuevo tipo de ideología que había negado;
pero se mantiene firme en el plano gno·
seológico.
(4) A. Schaff, Historia y Verdad. Ed. Grijal·
vo, México, 1974. p.p.209 y SS.
(5) A. Sánchez Vázquez, en La filoso/la y
las ciencias sociales. Ed. Grijalbo, México,
D.F., 1976 p.293.
(6) A. Gramsci, El materialismo histórico y
la filoso/la de B. Croce. Ed. Lautaro, Buenos Aires, 1958 p.16.
(7) K. Mannheim, ldeologla y Utopla. Ed.
Aguilar Madrid, 1966 p.261.
(8) Th , W. Geiger, /deologla y Verdad.
Amorrortu Editores. Buenos Aires, 1972,
p.30.
(9) M. Weber, Sobre la teorla de las ciencias sociales. Ed. Península. Barcelona
1971. p.9.
( 1O) Ricoeur P. Sclence et ldeologle. Revue
Philosophique de Louvaln. T. 12. Mayo de
1974.
(11) L. Villoro, Sobre el concepto de ldeologla. Revista Plural núm. 31. Abril de
1974. México, D.F. p.27-33.
( 12) F. Chatelet, Historia de las ldeologlas.
T.I. Ed. Premiá. México, D.F., 1980 p.8.
( 13) Vid. M. Bunge, en /deologla y ciencias
sociales. Ed. UNAM. México, D.F., 1979.
( 14) Naturalmente que existen varias de·
finiciones de un modelo pero aquí seguimos a Marx cuando en El Capital pretende establecer un modelo de explicación
del Modo de Producción Capitalista, más
allá de sus manifestaciones concretas.
( 15) Agustín Cueva en su trabajo titulado
Intervención Ideológica en las ciencias sociales, incluido en ldeologla y ciencias sociales. Ed. cit.
( 16) A. Sánchez Vázquez. Trabajo citado.
p.302.
( 17) M. Dobb, Teorla del valor y de la dls·
trlbuclón desde Adam Smlth. Siglo XXI.
Buenos Aires, 1975.
(18) Op. cit. p.49.
(19) Op. cit. p.13 y 14.

�DOS POEMAS

Arturo Ortega
El tedio te estruja una y otra vez las entrañas
sobre la luz de la mañana
en mis ojos sostengo al mundo que me niego
mientras el llanto se estremece sobre la pesadez
y la rutina
porque sé que no vendrás
porque la ciudad es un tumulto de colores
donde cada rostro tiene semejanza al tuyo
donde cada sonrisa golpea con firmeza
donde la miseria llora a borbotones
y nosotros somos nadie para remediarla
donde la amargura se enreda a mis nervios
aguardando el sitio- exacto de la muerte
donde la oculta soledad de la mañana
me descubre absorto
esqueleto sin ti.
a la Borrada
"por ti he empezado a desclfrar

los signos de la vida ... "
Tomás Segovla

La ternura. lo humano
tu sonrisa
alguien te abraza
lo contemplas
huérfanos
en un lugar que nos pertenece
alguien respira tu aliento
se une
la libertad forma de crepúsculo
me desconozco
tu piel humedecida carne
vientre efímero del amor
se contorsiona
la noche nos reencu~ntra
tus palabras
tanto tiempo tanta orfandad
caminamos
somos una soledad
~ que se agazapa para sorprender al mundo.

ABANICO

�LA ESTETICA DE VASCONCELOS
COMO APORTACION FILOSOFICA
SIN MAS

José Roberto Mendirichaga
INTRODUCCION
José Alvarado, en un ensayo titulado " Una etapa de la filosofía en México", señala que " no es posible juzgar
la intención filosófica mexicana, sólo
como un conjunto de postulados,
hipótesis o proposiciones dentro del
campo estricto de la ontología, la
epistemología, la lógica o la ética,
pues, independientemente de su valor
o sus signos filosóficos , han tenido
un sentido histórico" . 1
La verdad es que dentro del esquema filosófico, dentro de su rigor académico, tenemos que movernos, so
riesgo de apartarnos de la filosofía y
caer en la novela , o en el ensayo, o
en el relato biográfico, o en cualquier
otro género literario, menos en la disciplina que nos ciñe.
Tenemos que partir del punto de
que José Vasconcelos -aparte de ser
educador, político, periodista- es
también filósofo, en el más estricto
sentido de la palabra.
El mismo Alvarado apunta que " José Vasconcelos realiza por sí mismo
todo el tránsito de la filosofía por
medio de su historia. Es, él solo, una
historia de la filosofía desde los jónicos en busca de una sustancia
primordial hasta Heráclito. Encarna a
Pitágoras, a quien debe su noción del
ritmo, y trasciende a Parménides, el
de la unidad del Ser; es Sócrates y al
mismo tiempo el más enconado de
sus opositores, para convertirse en
Plotino y en el último de los neoplatónicos. Hace el camino de los empiristas y el de los racionalistas para
llegar hasta la teoría del juicio de
Kant y sobrepasar a Bergson" .2
Pero sin duda, su aportación mas
admirable a la filosofía la constituye
su estética, la que debe incluirse dentro de una teoría más amplia, que es
la " filosofía de la coordinación", teoría parmenidiana captada y teorizada
por un hombre del altiplano.
No faltan quienes se empeñan en
negar valor filosófico a las obras fun~ damentales de filosofía que Vascon-

celos va escribiendo y publicando, en
unidad temática y teleológica. Señalan que su obra nada dice a los estudiosos de la filosofía contemporánea
y que sus tesis no llegaron a ser criterios de comprensión e investigación.
Alvarado lo niega. Propone, en cambio, que " ...tal vez sea hora de salvar
sus fragmentos filosóficos, perdidos
en un mar de páginas ya muertas".
l. VIGENCIA DE LA ESTETICA
Puede decirse que la estética, como
rama de la filosofía , en cuanto que
toma lo bello como objeto de investigación y análisis, es la que menos
evolución ha sufrido dentro del cambiante esquema filosófico de nuestros
días.
Ha evolucionado la lógica por los
caminos precipitados de la matemática y de la cibernética; en epistemología se dan día con día nuevás tesis
respecto al conocimiento y sus posibilidades de captar la realidad tal
cual es; y no se diga en el campo de
la ética, donde hasta los políticos
pontifican y pretenden instaurarla
como norma de gobierno y programa
de partido.
Pero, ¿y la estética? ¿Cuáles han
sido sus principales transformaciones? ¿Qué tesis o nuevos elementos
se discuten en su seno? Fuera del
campo de la teoría literaria, bien poco
han variado las teorías del color, de
los contrastes, de los planos y volúmenes, de la armonía y del ritmo, de
la expresión corporal...
Lo escrito por Carrit en 1948 mantiene vigencia plena. Ahí está apuntada la necesidad de que emoción y
expresión se encuentren en equilibrio,
y la aseveración de que la experiencia
estética es la contemplación simpática de la vida, " de sus delicias y de
sus tragedias ", en epictetiana síntesis ..3
Aún es posible afirmar, sin temor a
ser tachados de obsoletos, que lo be·
llo es totalmente desinteresado, y, en
cierta forma , 'inútil', y que " cuanto

más nos aleje la obra de arte, lo bello, de tales apetitos y deseos reales,
más bella será" .4
Todavia siguen vigentes las cuestiones discutidas sobre la distinción entre objetos artísticos y objetos bellos;
entre arte y belleza. E igualmente, si
para que exista belleza deben darse
componentes tales como el orden, la
simetría, la proporción y la medida.
Aquí, en esta latitud norteña, se
discute si la escultura de la madre,
obra de Federico Cantú, situada en la
Plaza Morelos, corresponde al espacio
o debiera lucir mejor en un área más
amplia; si el monumento al sol , de
Tamayo, expresa algo en colorido y
figura; y si el David de la colonia
Fuentes del Valle guarda esa proporción que cautiva, o es tan mala répli·
ca de la de Miguel Angel que choca
por burda y da pretexto a que esnobistas, amigos más de Mercurio que
de Minerva, la tomen para hacer
manifiestos.
En música las opiniones se vuelven
más discrepantes. Algunos conceptúan a la música contemporánea
como ruidosa , en tanto que otros se
acogen a su ritmo y la encuentran
sencillamente cálida y excitante. La
mayoría de los jóvenes regiomontanos piensa seguramente que el rock
pesado de "Queen" es infinitamente
superior a cualesquiera de los clásicos interpretados en un Festival de
Música y Danza.
Para algunos la pintura de Cuevas
no les di ce na~a; para otros, es sencillamente soberbia,• porque repre·
senta extensión del hombre y a tra·
vés de ella se da una comunicación
valiosa. Unos reafirman el valor del
arte como expresión artificial opuesta
o superior a la naturaleza, en tanto
que otros añoran volver al naturalis·
mo y dejar que esta belleza no se di·
luya en medio de la creación humana.
Y la macroplaza que Intenta reali·
zar el Gobierno del Estado, divide
opiniones sobre si el criterio estético
que se seguirá en su edificación es el

más ortodoxo, o si por carecer de
uno definido se corre el riesgo de
caer en un- funcionalismo híbrido que
soslaye al hombre y sitúe en primer
plano edificios y máquinas.
Lo cierto es que la estética es algo
vivo. Aquí vamos a analizar a• un
autor cuyo primer libro sobre la materia aparece en 1916 y el último en
1952. Por tanto, es un amplio período que cubre casi cuarenta años
y donde no va a encontrarse unidad
temática agrupada en volúmenes
sino que se trata de una obra suma~
mente dispersa, y, en cierto modo,
aparentemente contradictoria.

11. LA ESTETICA DE VASCONCEWS,
¿ORIGINAL?
Imposible pedir a quienes escriben,
una originalidad absoluta casi "ex
nihilo". Si Gutiérrez Nájera' afirmaba
q~e "el que plagia a un hombre, plagia a todo el mundo", todos tenemos
una relación y una herencia de las
gen~raciones que nos precedieron y,
particularmente, de la que influyó en
nosotros en forma directa a través de
la enseñanza.
No faltan quienes piensan que la
filosofía mexicana habría de haber
surgido como un elemento mágico
-resultado de la fusión inicial de las
culturas indígena y española, brincando todo el virreinato, la independencia, la reforma y la revolución-,
de tal forma que Vasconcelos, Caso y
Ra~os estaban en la obligación de
delinear y desarrollar una filosofía
como n~ la ha existido ni siquiera en
Alemania, Francia o Italia, es decir,
en Europa.
¿Por qué se exige tanto a nuestros
hombres? Por desconocimiento de
que ninguna filosofía arranca de cero
Y, porque como señala José Gaos los
historiadores de la filosofía en Mé~ico
se h_an_ detenido antes de este gran
n:iov1m1ento que es no sólo filosófico,
sino que incluye todas las bellas artes, pero que en la pintura -con la
llamada escuela muralista mexicana
de Diego, Orozco y Siqueiros- alean-

za su máxima expresión e influye en
la pintura universal con temas y técnicas revolucionarias.
El mismo Gaos apunta que existe
la filosofía mexicana, en tanto se distingue de otras, aborda temas comunes con un particular sentido y presenta rasgos típicos, · dentro de lo
cual incluye a Vasconcelos. Y Zea
habla de una filosofía mexicana
comprometida con su realidad, que
trata de hacer expresa la humanidad
que vive.6
Hay, por tanto, una filosofía mexicana moderna, fundamento y anticipo
de la contemporánea. Y dentro de
esta filosofía, la de Vasconcelos es
determinante, pues es el punto de
partida para la elaboración de tesis
originales posteriores.
Agustín Basave reclama para Vasconcelos el derecho de que se le consideren como propias las tesis del
aprlorl estético, de la coordinación y
de la síntesis de heterogéneos en el
arte.7 Y Larroyo apunta que Vasconcelos se había anticipado a la necesidad de contar con una filosofía
propia, cuando busca una interpretación del mundo de acuerdo a sus
propias emociones, la que no es otra
cosa que la de la raza cósmica.a
Se puede sostener estrictamente
que ciertas tesis de Vasconcelos,
aunque partan de una serie de datos
conocidos que la filosofía europea
tradicional aporta, los desarrolla magistralmente y brinda así una cosmovisión de la existencia que se inscribe
dentro de lo universal.
Pero, obviamente, se dan influencias determinantes en el pensamiento
filosófico de Vasconcelos, sin caer
en lo que se suele denominarse vasallaje intelectual, sino partiendo precisamente de la idea de que la cultura
es una tarea colectiva, comunitaria,
que se acrecienta día a día y cobra
forma de acuerdo a factores sociales
de muy diversa índole.
Empédocles es un filósofo que influye en Vasconcelos. De él toma ese

anhelo de integración orgánica, esa
suma de los cuatro elementos -agua,
aire, fuego y tierra-, en búsqueda
sintética y armonizadora.
Platón influye también en nuestro
filósofo , desde el momento en que
éste reconoce que manejar ideas es
la función primordial del filósofo, sin
que esto necesariamente tenga que
surgir de un proceso lógico. Y Aristóteles hace otro tanto sobre el oaxaqueño, al ver éste en su filosofía el
punto axial para poder juzgar la realidad, donde la teoría del hilemorfismo es fundamental para la aprehensión del ser y soporte de su metafísica de lo concreto.
Plotino lo introduce en los terrenos
de la estética en forma directa y sin
escalas. Si Plotino afirma que todos
los seres participan de una Belleza en
sí, que se identifica con el Bien y con
el Uno, es éste justamente todo el enfoque vasconceliano sobre la captación y sublimación de la realidad,
donde el Bien tiene un grado superior
y la Unidad es la meta de todo el esfuerzo cosmológico y humano.
Si por alguna parte le causa cierto
rechazo la teoría ontológica de Santo
Tomás de Aquino (el " ser en cuanto
ser" , independientemente de su referencia a la actualidad y al ejercicio
de su esencia), se adhiere fuertemente a la filosofía de San Agustín, que
propone la síntesis en lugar .de la
abstracción y sitúa la Belleza en el
mundo de las ideas, de manera neoplatónica.
La influencia de Kant en Vasconcelos es fundamental. Diríamos que es
su piedra angular y, a la vez, su punto de referencia metodológica. Vasconcelos va a reconocer que Kant
" ... es la base de toda la estética moderna. Antes de Kant, la confusión de
estética e intelectual y de belleza e
idea formal platónica era inevitable".9
Para Kant va a considerarse estético
aquello que tiene como propósito inmediato el sentimiento de agrado en
juicio conceptual, independiente de ~

�lo sensorial. De Kant va a tomar el
aprlorl, que incluye formas (espacio y
tiemp()) y categorías (de las cuales la
relacion abarcará las demás) que son
previas a la sensación".10

to, lo que se logra por una serie de
revulsiones dinámicas, donde la sustancia va emigrando desde la mónada elemental (átomo) hasta la más
alta forma sustancial (Dios).

Finalmente, de t1egel va a recibir
su escala estética de naturaleza y arte, para continuar Vasconcelos con
una mística estética que surge de "la
necesidad de crearse formas más
altas que aquellas que el arte es ca·
paz de ofrecernos" .11 y de Bergson la
intuición, método que luego Husserl
va a desarrollarse dentro de su fenomenología, como visión intelectual
que abrevia caminos que la abstracción y el discurso van a recorrer en
forma más lenta y penosa.

Considera Vasconcelos que el esteta tiene más puntos de unión con el
poeta que con el lógico, el físico, o el
geómetra. Existe un aprlorl estético,
un juicio particular, pero éste no está
sujeto a los cánones de la lógica
tra.dicional o moderna, sino que se
refiere a datos de la experiencia, en
vivencias irrepetibles y personales, de
tal forma que va a ser "el modo artístico de manejar las imágenes",20
que son representaciones espirituales de la realidad, trascendiendo la
mera representación formal , para llegar a una contemplación, a un "sobre-estado" del objeto, como él lo
llama.

Y por motivos de espacio, no nos
es dado extendernos para hablar de
otras influencias menores, tales
como la de Pitágoras, Bacon, Nietzsche, Schopenhauer y Whitehead.
111. EL PROBLEMA DE LA UNIDAD,
CENTRO DE LA BUSQUEDA
VASCONCELIANA
Podemos hablar de que la perplejidad o el problema de la unidad del
ser, persiste como estrictamente filosófico. Una a una se han ido desgajando de la filosofía las ciencias.
Ferrater Mora afirma que "no hay
razón por la cual ninguna zona de
realidad le sea reservada a la filosofía, como propia ", de tal forma que
bien puede pensarse que la filosofía,
a la postre, vaya a terminar siendo una historia de la filosofía, donde
su función va a ser constituirse en
"modo de ver" y " punto de vista". 12
Pero, hasta el momento, bien podemos decir que el problema de la unidad corresponde a la filosofía, entendida ésta como explicación global a
los problemas que nos plantea la
existencia.
A Vasconcelos le inquietó en forma
suma el problema de la unidad del
ser y de la existencia. Esta dicotomía
fue la razón de su cosmovisión, que
es la filosofía de la coordinación, la
ID
N que él expone fundamentalmente en

su obra Todologla. Y todo su sistema
estético es la respuesta que él da a la
diversidad existencial. En la unidad
se localiza para él el ser; el ser como
existencia.
Gaos ha captado que esta es la
médula de la filosofía de Vasconcelos.
Refiriéndose a su sistema, dice: " ...es
la expresión de todo un hombre de
conciencia desgarrada entre un dualismo platónico y un monismo estético, entre cristianismo y paganismo y
modernidad: porque los más auténticos sistemas filosóficos pudieran ser
precisamente las más auténticas expresiones de las personalidades de
sus autores".15
Vasconcelos habla una y otra vez
de monismo estético (porque ni el
monismo dionisíaco ni el mecánico
logran la unidad ni trascienden la
energía); de conocimiento sintético;
de coordinación de las funciones cognoscitivas; de estética, como fórmula
de unidad que coloca al alma en el
umbral de lo absoluto.
La visión de Vasconcelos es totalista e integradora de la existencia. Pa·
ra él, la filosofía es ciencia de la totalidad. "La tarea del filósofo -nos
dice- consiste entonces en crear una
concepción del universo con las ciencias especiales, partiendo de sus
conclusiones para consumar la concepción total de la realidad".1 4 Rea·
lidad que se capta por las corrientes
intelectual, empírica y sentimental,
que se coordinan en la conciencia,
" que es un todo parcial hecho a
imagen del Todo Absoluto que es
Dios", como apunta él mismo.is
IV. UNA ORIGINAL ESTRUCTURA
ESTETICA
Si filosofía para Vasconcelos va a
ser "aspirar a lo uno", 16 la filosofía

de lo bello, la estética va a ser un
sistema que " ... exige continuados esfuerzos de composición de los elementos comprobados, de suerte que
no permanezcan dispersos, sino que
se integren a la arquitectura de una
cosmovisión sin la cual no hay filosofía".17
La estética es, pues, para nuestro
autor ritmo espiritual cuya síntesis es
la sinfonía; emoción; último peldaño
del esfuerzo integrador, que pasa antes por la l_ógica y la ética; combina·
ción de heterogéneos para llegar a la
armonía existencial. El método
estético de Vasconcelos se basa en
una fusión armónica de sentidos, juicios y deseos, que engendran amor y
gozo espiritual.
Para Vasconcelos, el conocimiento
completo incluye la sensación (conocimiento sensorial), el razonamiento
(conocimiento intelectual) y la melodía (conocimiento emocional). De la
misma manera, existen tres juicios o
aprlorls: el físico (que a través de ob·
servaclón y formas se aplica a los objetos), el ético (que a través de con·
ducta elabora normas de actuación) y
el estético (que incluye los elementos
ritmo, armonía y contrapunto; y abarca lo apolíneo, lo dionisíaco y lo místico, es decir cosas físicas, pasiones
y seres con dirección a lo divino).
"En estética -nos dice- lo que importa es el sentido de agrado, el significado de júbilo".18 Vasconcelos
prueba esta lógica de lo sintético, de
lo intuitivo, ejemplificando con La
divina comedla, de Dante, la que nos
muestra una verdad antilógica que
" nos convence instantáneamente y
nos recrea sin medida". 19 Y la intui·
ción estética se va a dar cuando coin·
cidan los ritmos del objeto y del suje·

Habrá arte cuando triunfe el ritmo
an_ímico; cuando la melodía gane al
ruido y al mero silencio; cuando la
armonía integre los sonidos en efecto mágico; y cuando, a través del
contrapunto, se lleve al alma de
etapas de serenidad a condiciones
exaltadas.
Para Vasconcelos la belleza no es
cosa, no es idea, no es acto no es
sensación: es " ... emoción sul generls·
estado superior de nuestra potenci~
q_ue, al enfrentarse con lo exterior visible e invisible, lo penetra y le transf~rma el ritmo, de acuerdo con el
vertigo de nuestra participación en el
plano divino" 21
Su tesis es ascendente, en espiral.
El art~ va de lo sensible a lo ideal, y
de_ 10 ideal a lo místico. La belleza es
a_s,. no ~-n ente, sino un grado de par!•ctpacion en lo divino. Los sentidos
Juegan una función pre-estética pero
d_eb~n incorporarse en esta u~idad
ntm,co-m~lódica y esperar a que un
sexto sentido -el de la orientación a
la bei_feza - ordene las acciones y las
emociones.
P~dié~a.mos hablar ahora de la parte c1ent1flca de la estética de Vascon-

celos. Aquella donde clasifica las bellas artes, en capítulo de originalidad.
Ordinariamente, los autores de libros de estética dividen su obra en
dos partes: general y particular. En la
primera aportan la teoría; en la se•
gunda, tratan de aplicar esta teoría
a los casos prácticos en las diversas
gamas del arte.
Fue quizás t1egel el primero en establecer este sistema. Croce lo hizo
también. Y en México, los tratados de
Antonio Caso y Samuel Ramos, publicados por la Universidad Nacional de
México, nos hablan de esta tradicional forma de estructurar las obras
destinadas a filosofar sobre lo bello,
sobre el arte.
Vasconcelos se aparta de la división hegeliana del arte (periodos
simbólico, clásico y romántico) y propone una división interna que proviene del proceso o avance del arte
hacia el absoluto. Por tanto, y de
acuerdo a lo que ya hemos previa~ente señalado, en la categoría apo1inea van a estar las artes plásticas;
en la dionisiaca, las emotivas o simbólicas; y en la mística, las religiosas.22
En las artes apolíneas van a agruparse el dibujo, la taifa, la pintura, la
escultura, la canción, las artes decorativas y la arquitectura civil; en las
dionisíacas, la danza, la poesía, el
teatro, la tragedia, la literatura, la
música y el ceremonial festivo y pa·
triótico-social; y en las artes místicas,
la danza religiosa, la música sacra, la
arquitectura religiosa, los poemas
universales y la liturgia.
Es en verdad un original y discuti·
ble esquema, que habla de esta profusión creativa del filósofo mexicano,
que evade la mímesis irracional y se
lanza por los caminos de la invención
y del genio, con todos los riesgos que
esta actitud implica.
En el terreno de la plástica, nuestro
autor habla de etapas. En la primera
etapa, la de la recta apolínea, coloca
la pintura, escultura y arquitectura

egipcia y maya. En las artes cretense
griega y romana, se entra en la etap~
dionisiaca, con el uso de la curva. y
en la tercera etapa, la de la plástica
mística , se sitúa al arte bizantino
donde no es ya ni la recta ni la curv~
las que prevalecen, sino la espiral.
El "hijo legítimo" del bizantino (estilo superior para Vasconcelos, puesto q_u~ representa una concepción
teolog1ca de la realidad) es el arte
románico. Y el plateresco, barroco y
churrigueresco son formas resultado
del bizantino.
También en la danza están presentes para Vasconcelos los elementos o
categorías ya citadas. La danza es,
en cierta forma, el ritmo del alma, en
oposición al ritmo mecánico. Es "plástica en movimiento", según expresión de él mismo. Y de igual manera
como lo hiciera en las artes plásticas,
va poniendo en la danza las diversas
manifestaciones de este arte, yendo
de la danza apolínea griega pasando
por la clásica y llegando hasta la
bayadera budista y el baile andaluz.
En el campo de la música hace
otro tanto. Señala que allí prevalece
la ley de la fantasía. Y habla de la
poesía como cumbre suprema de la
literatura, lo que se da "si el lenguaje, con su contenido de ideas e imágenes, adopta la dinámica del músico
y en ella se desenvuelve según cadencia y ritmo"25
V. ACTUALIDAD DE LA ESTETICA
DE VASCONCELOS
¿Podemos decir que las teorías estéticas de Hegel, Bergson, Croce y
Luckács mantienen vigencia? Como
todo, muchos de sus postulados han
sido superados, pero en otros son
plenamente operantes.
Lo mismo pasa con la filosofía estética de Vasconcelos. Si hay elementos que al solo momento de su postu1ación resultaban de dificil aceptación , ¿qué no sucederá ahora , a la
vuelta de setenta años de haber expuesto sus primeras teorías estéticas? ~

�ANTONIETA RIVAS MERCADO
mujer, artista, mecenas

Silvia Mijares
Existen ciertas dicotomías, tales
como la de, por una parte, rechazar
los entes estéticos y, por la otra, ad·
mitir un prototipo de belleza universal y absoluto.
Otro de los puntos que resulta sumamente difícil de sacar adelante es
el de demostrar por la filosofía que el
goce estético excede la capacidad
humana y viene por un don divino,
porque pasar del orden natural al
sobrenatural constituye una violación de la propedéutica filosófica.
Un punto también objetable, diríamos que inadmisible, es el de querer
situar un órgano estético, de suyo
espiritual, en el terreno de lo anató•
mico, como es el caso de poner en el
mesocéfalo el órgano del Juicio esté·
tico.24
Pero, en general, podemos hablar
de una filosofía estética que tiene la
solidez necesaria para fungir como
sistema y que merece un más detenido análisis por parte de los especialistas y de quienes tratan de estruc·
turar el pensamiento filosófico mexi·
cano, del que Vasconcelos es ciertísimamente pilar fundamental.
CONCLUSION
Sin duda, bien podemos concluir
que José Vasconcelos merece la consideración de ser reconocido como filósofo; es decir, como creador de una
teoría propia, original, válida y actual.
Su estética -lo que equivale a de·
cir, su filosofía- postula un modo de
ver y de vivir real y concreto, tratan·
do de salvar ,la antinomia de la meta·
física escolástica.
Y ante el problema de la unidad del
ser, propone este método sinfónico y
coordinativo, que tiende a la síntesis
del ser e incluye materia y espíritu,
aspectos de la misma realidad.
Ante las limitaciones del positivis·
mo que había tenido que sufrir en las
aulas universitarias, dio el salto
hacia el reconocimiento de otros mé•
~ todos i~ualmente válidos en filosofía,

como es el inductivo, lo que lo con·
duce con más facilidad a la aprehensión de los universales y de la totali·
dad del ser y del saber.
Su gradación de la materia y su je·
rarquización de las artes, es algo que
permite situarlo entre los grandes
filósofos modernos que se han atrevido a tratar de conciliar teoría y prá·
xls, para bajar esta filosofía a nivel
de situaciones concretas y manejarla
como lo que debe ser: fuente de
orientación y norma de saber en la
clasificación y vivencia del arte, suprema expresión natural del hombre.
Considero que el mejor recuerdo a
su persona, en este centenario de su
natalicio, consiste en traer aquí y
desmenuzar, así sea parcial y someramente, una filosofía que bien
puede proponerse como mexicana
con validez universal, ligada a la historia de este pueblo con vocación
poética y filosófica, hoy por hoy
sumido en la angustia de la subsistencia elemental, sin poder gozar de
este placer estético que tan magistralmente desarrolla Vasconceios,
reto para los investigadores y para
quienes han elegido una carrera harto
incomprendida, pero nunca como hoy
sustancial y liberadora.
NOTAS

1. José Alvarado, en " Una etapa de la filosofía en México", ensayo publicado en
Tiempo guardado (SepSetentas 266, Méxl·
co 1976) y reproducido en 11-11·82 por
" Excélsior", bajo el titulo de "Los dos lni·
dadores de la actividad filosófica contem·
poránea en México", serie de tres artículos en torno al Centenario de Vasconcelos.
2. /bid.
J. E.f. Carrit, Introducción a la estética,

Breviarios 39, Cuarta reimpresión , Fondo
de Cultura Económica, México, 1974,
p.168.
4. Juan David García Bacca, Elementos de
fllosofla, Manuales Universitarios J , Unl·
versidad Central de Venezuela, Caracas,
1975, p.97.
5. José Gaos, En Torno a la flloso{la me·
xlcana, Tomo 1, Colección México y lo Me·
xlcano Vol. 7, Porrúa y Obregón, México,

1952, pp.54·55.
6. Leopoldo Zea, La fllosofla mexicana
como fllosofla sin más, Colección Mínima
JO, Segunda edición, Siglo XXI Editores,
México, 1974, pp.71·72.
7. Agustín Basa ve, La fllosofla de José
Vasconcelos, Segunda edición, Diana, Mé·
xico, 1973, p.453.
8. Francisco Larroyo, La fllosofla amerlca·
na (Su razón y su sinrazón de ser), Uni·
versidad Nacional Autónoma de México,
México, 1958, p.35.
9. José Vasconcelos, Manual de fllosofla,
Segunda edición, Ediciones Botas, México,
1950, p.171.
10. /bid., p.163.
11 . Hegel, De lo bello y sus formas, Co·

lección Austral, Vol. 594, Cuarta edición,
Espasa-Calpe, Madrid, 1967, p. l 05.
12. José Ferrater Mora, La {llosofla actual,
Libro de Bolsillo 168, Tercera edición,
Alianza Editorial, Madrid, 1977, p.120.
1J. Gaos, Filoso/la mexicana de nuestros
dlas, Colección Cultura Mexicana Vol. 10,
Imprenta Universitaria, México, 1954,
pp.137· 139, passlm.
14. Vasconcelos, Estética, Tercera edición,
Ediciones Botas, México, 1945, p.19.
15. Vasconcelos, Todologla, ed. cit., p. 71.
16. Vasconcelos, Meta{lslca, Ed. México
Jóven, 1929, p.6.
17. Vasconcelos, Estética, ed. cit., p.11.
18. /bid. , p.182
19. /bid., p.187.
20. /bid. , p.215.
21. /bid., p.325.
22. "En suma, el desarrollo del arte sigue
el mismo plan que el desarrollo del espi·
ritu; primero inmergldo en el cuerpo,
atiende a las cosas; después reglamenta
la acción voluntaria; y sólo en último tér·
mino se entrega al goce puro de la belle·
za" (/bid., p.417).
23. /bid. , p.576.
24. José Sánchez Vlllaseñor (El sistema fl·
losó/leo de Vasconcelos, Editorial Polis,
México, 1939, pp.25·26) dice que en esto
"el autor trata de captar los datos inme·
diatos de Bergson, o entidades dinámicas
primarias, como él las designa; noumeno,
en sentido Kantiano; el sum sin el coglto,
en terminología cartesiana" .

VIDA Y CULTURA
La vida de Antonieta Rivas Mercado
(1900-1931) fue significativa y esto
en un sentido riguroso, pues tuvo la
osadía de actuar en un terreno que
ha sido privilegio casi exclusivo del
hombre: el terreno de la escritura,
del arte, de la preocupación por la
política, asimismo el muy quebradizo
de quien se atreve a transgredir las
normas que califican oficialmente a
la mujer y que quedan plasmadas
con exactitud en el Almanaque de las
Musas, donde Schiller publicó en el
año 1800 " el 'Canto de la campana',
que ensalza a la pudorosa ama de casa que reina 'sabiamente en el círculo doméstico', cuida de la ropa blan·
ca ·y reune en el armario ordenado y
pulcro / la lana brillante, el níveo li·
no / y une a lo bueno lo limpio y reluciente / y no descansa jamás .'' 1
Por supuesto, Antonieta no era ese
tipo de mujer sino todo lo contrario:
separada de su marido, con intereses
intelectuales definidos, no estuvo
además dispuesta a renunciar a su
femineidad , que implicaba la responsabilidad que ella sintió contraer al
dar a luz un hijo.
Un ambiente hostil y represivo rodea la vida de Antonieta. En estas
condiciones es muy difícil conjugar el
rol tradicional que impone la sociedad con la preocupación intelectual.
Todo este tipo de conflictos la obligaron a salirse de su medio para tras·
pasar los límites que la condujeron a
la desesperación. Así vemos que la
corta vida de esta escritora se mani·
festó por un constante rechazo a lo
establecido.
Antonieta Rivas Mercado fue una
mujer de talento y de estudio. Nació
en la ciudad de México el 21 de agosto de 1900, hija del arquitecto Anto·
nio Rivas Mercado, que fuera uno de
los proyectistas más renombrados en
la época porfirista (a él se debe la
realización de la columna de la Independencia, la terminación del teatro
Juárez en Guanajuato, la decoración
del salón Embajadores del Palacio Na·

cional, entre otros). Su madre fue la
señora Matilde Castellanos Haaf. Era
la segunda de cuatro hermanos:
Alicia, Amelia y Mario. Hijos de una
familia acomodada, en ellos se cumplieron las costumbres de aquel tiempo y fueron educados cuidadosamente por institutrices. Su padre fue
-por otro lado- dlrector de la Academia San Carlos; esta circunstancia
dio oportunidad a la familia de tratar
con los artistas más destacados de la
época, no sólo de nuestro país sino
también del extranjero.
Antonieta y Alicia, su hermana, son
llevadas por su padre a Francia en un
temprano viaje que significaría mucho en su formación, sobre todo en
la de Antonieta.
Su estancia de un año en París le
ofrece a Antonieta la oportunidad de
visitar museos, ir al teatro, a la ópera, conocer artistas extranjeros y cultivar a los mexicanos que residen allá.
En esta ciudad descubre que tiene
facultades especiales para la danza
que la hacen merecedora de un ofrecimiento para quedarse en París y en
corto tiempo formar parte del cuerpo
de ballet de la ópera. Su padre recha·
za la oferta por tener que regresar a
México para asistir a las fiestas del
Centenario, pues era el arquitecto
oficial de esta celebración.
Pasado un corto tiempo empezaron
a surgir los primeros hechos políticos
con que se inició la Revolución de
191 O, y a Antonieta le toca ser testigo de estos movimientos. En 1913 se
separan sus padres. Su madre se va a
vivir con su hija mayor -Alicia- a
París: a los doce años Antonieta asume prácticamente la responsabilidad
familiar, pues su madre regresa
hasta 1915, decidida a vivir separada
de la familia.
En 1918 se casa Antonieta con
Albert Blair, un ingeniero de origen
norteamericano, protegido de Madero.
Al año siguiente, el 9 de septiembre,
nace Donald Antonio, hijo del joven
matrimonio. En 1923 se marcha a

San Pedro de los Pinos, Coah., para
residir en una hacienda de los Madero. A mediados de 1925 el arquitecto
Rivas Mercado, Antonieta y su pequeño hijo se embarcan para Europa, en
donde ella aprenderá esta vez el latín
y el italiano. Poco tiempo después re·
gresará a México para enfrentarse
con la justicia, ya que su marido
había entablado una demanda por
abandono de hogar. Largos años de·
dicará Antonieta a este proceso jurídico, que tanto sufrimiento le causó.
En enero de 1927 muere el padre de
Antonieta, quien en su testamento la
nombra albacea y principal heredera
de todos sus bienes.
A finales de este mismo año conoce
a Xavier Villaurrutia y a Salvador No··
vo, directores de la revista Ullses, en
donde Antonieta colaborará con un
articulo en donde manifiesta con cla·
ridad su tesis feminista.
En 1928, en el suplemento de t:I
Sol de Madrid dedicado a México, la
Rivas Mercado colaborará con un trabajo que titula " la mujer mexicana",
en donde con una gran penetración
expone su pensamiento: " En general,
se conceptúa a la mujer en México
buena. De los hombres se dice, con
una sonrisa benigna, que son una
calamidad. Pero de la mujer, que es
buena, muy buena. Extraño concepto
de la virtud femenina que consiste en
un 'no hacer·. Podría indicarse que
para no hacer es preciso ser de alguna manera. Cabe la duda de que dicha virtud sea un fruto del temor,
más que un producto espontáneo.
Porque salta a la vista que la pasividad femenina sirve de zoclo a la licencia masculina. Las mujeres mexicanas en su relación con los hombres,
son esclavas. Casi siempre consideradas como cosa y, lo que es peor,
aceptando ellas serlo. Sin vida propia,
dependiendo del hombre, le siguen en
la vida, no como compañeras, sino
sujetas a su voluntad y vendidas a su
capricho. Incapaces de erigirse en
entidades conscientes, toleran cuan·
to del hombre veng~.

~

�"El resultado es que éste no estima
ni respeta a la mujer y que ella se
conforma, refugiándose en lo que han
llamado su bondad. Pero ya es tiempo de decirles que se trata de un poco de éter o cloroformo sentimental
que el hombre les ha estado dando.
SI la bondad de la mujer no hubiera
sido una ilusión piadosa, se reflejaría
en sus hijos, en sus maridos, en todos aquellos hombres accesibles a su
influencia.
"No vamos a juzgar a la mujer con
el criterio masculino de que debe hacer obras que trasciendan de su persona. No; nos concretaremos a buscar a la mujer dentro de la esfera
que le es propia, la de su feminidad,
y, con Marañón, diremos que su obra
es el hombre. ¡Qué requisitorio merecen entonces las mujeres de México!.
"Como esposas, toleran y sufren.
Como madres, sufren y toleran. Incapaces de elevarse a la altura que
deriva, sin un criterio moral que norme sus actos. Basta echar una ojeada
a las páginas de nuestra historia para sentir inmediatamente que nos
han faltado mujeres fuertes, mujeres
conscientes de si mismas y del papel
que debían desempeñar.
"Alguien dijo que la mujer es la
mantenedora de la raza. Por naturaleza lo es: pero basta ya de creer que
por sabiduría infusa la mujer acierta
a ser esposa y ser madre. No sólo es
insuficiente dar nada más la vida flsica, sino muchas veces, criminal. Es
menester que la mujer se ponga en
condiciones de dar vida moral. ¡Que
la mujer se haga capaz de dar vida
moral al hombre!
"¿Podría darse algo más difícil, pero al mismo tiempo más apremiante?
En verdad, y aunque el hombre voluntariamente no se lo confiese, por instinto espera de ella ese don Inapreciable, como si ella estuviera en contacto intimo con fuerzas vitales a las
cuales él no tiene acceso. Pero esa
realidad espiritual que el hombre pre~ siente no debe bastar ya a la mujer.

Creemos que está obligada a desarro11 ar el esfuerzo Indispensable para
hacer efectivo en ella lo que hasta
hoy ha sido posibilidad. Diríase que
la mujer es un teorema sin demostración. Su contacto intimo con la vida,
su intuición de ella exigen medios
para que pueda utilizar esa influencia,
hasta ahora virtual. Es preciso, sobre
todo para la mujer mexicana, ampliar
su horizonte, que se le eduque e instruya, que cultive su mente y aprenda a pensar.
" Puede repugnarte a la mujer emplear la lógica masculina; pero como
no ha elaborado una propia, antes
que preconizarle que lo haga más
vale urgirla a que venza su resistencia y aproveche la existente; si puede,
que la modifique y se valga de ella
para hacer sentir su presencia, no
como un ser encerrado en si mismo,
sino capaz de imprimir a la vida de
otros seres el giro que ella desee.
"El cultivo de la mujer será el exorcismo que la limpie de su bondad pasiva, provocando reacciones que hagan cesar en México la repetición de
un siglo de historia como el que contamos desde nuestra independencia".2
Cita tal vez muy extensa ésta, pero
necesaria para dar Idea de la dimensión de su pensamiento.
En este mismo año, es decir, en
1928, fundan la revista Contemporáneos Salvador Novo, Vlllaurrutla, José
Gorostlza, Carlos Pellicer, Jorge Cuesta, Antonieta Rlvas Mercado y otros;
este acontecimiento va a ser decisivo
para la obra cultural que realizará esta mujer. El trabajo que impulsó Antonieta fue una labor que necesitó
de su gran voluntad y aplomo, así
como de su generosidad en todos los
aspectos, incluyendo el económico.
Su obra se destaca como un hecho
notable en el quehacer cultural de su
tiempo.
La donación temporal de una casa
que había heredado servirá para fundar el teatro Ulises, a comienzos de
1928, y que únicamente funcionará

tres meses. Este teatro reunió al grupo de la revista Contemporáneos ya
mencionado, y a otras personalidades:
Gilberto Owen, Agustín Lazo, Roberto Montenegro, Julio Castellanos,
Manuel Rodríguez Lozano, etc. El esfuerzo de esta gente facilitó el conocimiento del teatro moderno en nuestro país.
También en torno a ese teatro nacieron algunas ediciones bajo el patrocinio de Antonieta. Cabe mencionar, como ejemplo, tres interesantes
libros: el de Andrés Henestrosa: Los
hombres que dispersó la danza, el de
Gilberto Owen: Novela como nube y el
de Xavler Villaurrutia: Dama de Corazones. Todo mundo coincidirá en reconocer a Antonieta como una mecenas, porque por ella se dio a conocer
un grupo de artistas tanto mexicanos
como extranjeros de gran relieve que
impulsaron los cimientos del teatro,
la música y la pintura de vanguardia.
Viajes, rentas, becas, eran costeados
por Antonieta con tal de fomentar y
desarrollar el arte. Ella misma realizaba constantes viajes a Nueva York
para promover y dar a conocer lo que
se hacia en materia artística en Mé·
xlco.
El Teatro de Orientación de la Se·
cretaria de Educación Pública nace
de las experiencias obtenidas en el
teatro Ulises. Por ese tiempo Villaurrutia y Antonieta traducen la obra
de André Glde La escuela de las mujeres y que publicó ediciones La Razón. Es asombroso que Vasconcelos
condenara públicamente a André Gide
opinando que para él era un ··maestro
de degenerados", resultado de una
época enferma. Ello provocó una
reacción áspera de Villaurrutia. Posteriormente Antonieta se interesaría
en la creación de la Sinfónica Nacional que dirigiría más tarde Carlos
Chávez.
AMOR PLATONICO

Con Manuel Rodríguez Lozano (1895·
1971), el admirado y querido pintor,
Antonieta sustuvo una relación per·

sonal hasta la muerte. Quizá el acercamiento entre los dos brotó del trato que como administrador mantenía
el padre del artista con la familia Rivas Mercado.
Entre Antonieta y Manuel nace un
vinculo muy rico desde el punto de
vista intelectual, que le permite a ella
dar rienda suelta a su fantasía amorosa. Su entusiasmo, reflejado en las
cartas que ella constantemente le
envía, aumenta con el tiempo. Contradictoriamente, entre más se desarrolla su interés, la relación se vuelve más desgarradora; toda la pasión
de Antonieta se estrella en un amor
aparentemente platónico, que habrá
de tornarse trágico.
El tono de las cartas que Antonieta
escribe a Rodríguez Lozano es decisivo y directo, expresa sus sentimientos e inquietudes en una forma bella,
espontánea y sincera:

"24.12.928
"Manuel: es Navidad. Esta privación
es infinita y cruel. Estoy sola en un
mundo de amargura. No merezco nada, nada. Demasiado me ha dado, sólo puedo implorar, si no amor, piedad.
Es Navidad. Gloria a Dios en las alturas y paz en 1a· tierra a los hombres
de buena voluntad.
" Hágame saber que todavía estoy
viva,
Antonieta"3
Antonieta despliega todos los recursos a su alcance para conquistar
al hombre que ama, sólo que no encuentra la respuesta esperada, porque Rodríguez Lozano asumía más

bien el papel de un padre, de un
amigo, pero nunca el del amante.
Este amor tan intenso, sin barreras,
la despojó de todo orgullo y si al
principio se le dificultaba comprender
cómo una pareja puede amarse sin
poseerse, poco a poco fue doblegándose -claro que sin perder la esperanza en la consumación material del
amor- hasta creer que alcanzaría,
en un afán genuino de pureza, la
perfección.
El amor apasionado fue poco a poco convirtiéndose -a fuerza de reprimir sus deseos- en un amor humilde
y supuestamente desinteresado, que
se transformó en una amistad que
agudizaría su soledad.

"20.5.929
"Manuel: Ud. se ha engañado respecto a mí. No soy una mujer moderna, si por moderna se entiende domina como virtuoso, el problema sexual. Dominio por hartazgo. No soy
moderna porque doy al amor en general, y al acto sexual en particular,
una importancia otra que lavarme
la boca o tomar un baño. El amor es
una entrega simbólica y en ello, aunque resulte démodé, no puedo alterarme. Me considero absolutamente
incapacitada para trazar una línea di·
visoria entre mi espíritu y mi cuerpo,
porque amo, cuando amo, íntegramente. No podría sentar mi afecto en
una persona y entregar mi cuerpo a
otra. Supongo que eso sería comodísimo, que quizá se ganara en esa división de trabajo, que en vez de complicación sería simplificación. ¿No?
Por ejemplo: Ud. tiene una división

sensual espiritual y afirma que para
salvar el espíritu hay que no confundirlo con el cuerpo. Hay entre Ud. y
yo una relación perfecta, de comprensión, claridad, abandono espiritual,
confianza. Perfecto. Si yo fuera suficientemente inteligente, en vez de
enamorarme como una mujer necia
que padece porque su amor no es
correspondido, le querría con el espíritu liberado de todo lastre sensual. Y
la liberación la lograría a precio de
costo. Pero como eso me es imposible porque la idea sola me repugna,
imagínese la práctica. Me tiene Ud. en
un callejón sin salida. Me tiene IJd.
enamorada de un hombre para quien,
sensualmente, no registro emoción.
Además de trabajr, ¿qué debo hacer?,
¿dividir mi integridad?, ¿integrar en
división?, ¿padecer?
"No puedo dividirme. Descartada la
solución, le ruego afirme cualquiera
de las otras dos.
"Manuel, acójame. Si hay la menor
posibilidad, démela. Si es legitima,
no me niegue la esperanza, aunque
la verdad, por cruel, no dejará de ser
bienvenida.
"¿Ud. me quiere pero no me ama?
Yo le quiero y le amo,
Antonieta ·4
Antonieta jamás cedió, aún comprendiendo perfectamente cuál era
la situación. Hasta el fin de su vida
estuvo convencida de que debería insistir. ·
VASCONCELOS Y LA PASION
José Vasconcelos conoce a Antonieta Rivas Mercado en la ciudad de
Toluca (marzo de 1929). El culpable
de este encuentro fue el escritor Andrés Henestrosa, que fue quien los
presentó. Este encuentro va a establecer un vinculo imborrable entre
ambos. Todos los cabos se atarán
para sellar la relación, pues sus afinidades culturales, políticas, religiosas,
así como la disposición que Vasconcelos mostró desde el primer instante,
facilitaron el juego amoroso.
~

�Por otro lado, cuando José Vasconce•
los concluía el compromiso como se·
cretario de educación pública, el apa·
rato oficial, con el presidente Calles a
la cabeza, comenzaba a organizar las
elecciones y en el momento oportuno,
modificó la Constitución para que
Obregón pudiera reelegirse. Su reelec·
ción le cuesta la vida a manos de
José de León Toral el 18 de julio de
1928. Tiempo después, Calles prepa·
ró el camino presidencial a Emilio
Portes Gil, quien cubriría el período
del primero de diciembre de 1928 al
5 de febrero de 19.30, con el compro•
miso de realizar las elecciones que
serian trascendentales para la vida
nacional.
José Vasconcelos se decide a pelear
contra el callismo. Consciente de lo
bien que se había desempeñado
como secretario de educación en el
gobierno de Obregón y movido por
sus convicciones democráticas, res·
paldado además por sus seguidores y
amigos, se lanza a una lucha desigual
sin más recursos que su fe e idealis·
mo. La campaña que realizó Vascon·
celos fue de desafio, de valor, de dig·
nidad. Antonieta lo acompaña en la
lucha electoral, su casa la convierte
en sede de un comité político; trans•
formada ella misma en reportera
registra los principales actos de la
campaña. Colecciona los discursos,
costea viajes, realiza mítines: admira
a Vasconcelos y cree en él. Además
tiene la esperanza de colaborar en lo
que llamaría ella la salvación del país.
Vasconcelos había comenzado su
campaña en el norte. Cruzó la fronte·
ra, se dirigió a la capital, por los es·
lados de Sonora, Sinaloa, Nayarit, Ja·
lisco, Michoacán, Estado de México,
hasta concluir en el Distrito Federal
el 10 de marzo de 1929.

N

n

El candidato de la oposición no pu·
do menos que admirarse del valor,
la generosidad y el arrojo de Anto•
nieta. Toda la actividad intensa que
realizó ella en esta época le provocó
una crisis nerviosa. Sus médicos le
aconsejaron alejarse de este medio,

por el momento. Antonieta viaja a los
Estados Unidos con el fin de recupe·
rarse de los efectos de la vorágine
política.
El 28 de septiembre cruza la fron·
lera por Ciudad Juárez, un poco te·
merosa, pues se ve forzada a falsifi·
car la firma de su esposo en una
autorización para poder salir del país.
El 29 de septiembre se despide de
Vasconcelos en El Paso, Texas, para
luego dirigirse a Nueva York, a donde
llega el 6 de octubre. Lleva el firme
propósito de realizar actividades en
el terreno estrictamente cultural y así
se lo comunica a Rodríguez Lozano:
"l. Mi salud.

" 11. Dar a conocer: M. Rodríguez Lo·
zano, Abraham Angel, Julio Castella·
nos y Federico García Lorca. Plan de
propaganda detallado.
"111. Hacer conexiones necesarias.
" IV. Reunir 4 obras teatrales, mexi·
canas y sudamericanas o españolas
contemporáneas, para presentar a
más tardar en Feb. al Th. Guild.
" V. Traducir al esp. Rahab, de Waldo
Frank, que publicará ra Reulsta de
Occidente.
" VI. Escribir: tengo pedidos articu·
los en inglés y pendiente de concluir
mi novela.''5
En nueva York Antonieta se mueve
en un circulo que le permite conocer
y tratar a Tablada, Luis Hidalgo,
Maroto, Charlot, Anita Bremer, Alma
Reed, García Lorca, Orozco, Waldo
Frank y otros. A pesar de la preocu·
pación que siente por su hijo, por la
suerte de Vasconcelos, por su traba·
jo personal, por la agitada vida social
que lleva, Antonieta no deja de estar
pendiente de lo que ocurre en México,
en relación con su familia y con la
situación política. A Rodríguez Loza·
no le escribe lo siguiente: "Hoy supe
que Alicia se negó a aceptar a mi
hijo y que Blair pretende se lo entre·
guen -no he podido comer- no he
llorado, porque me esperé todo al ve·
nirme; tengo una intensidad que se

traduce en trabajo. Sé que mis her·
manos nunca fueron más de mi que
cuando él murió. Que Antonio nunca
será más mío que con el padre, y mi
dolor lo pongo a los pies de Dios.
Acepto mi cruz, Manuel, humilde,
cristianamente. Vivo, pero, a ratos, se
me nubla de padecer el entedimien•
to. Mi hijo.
"Tengo el Jesús en la boca por Vas·
concelos. Cuando paso por Times
Square en la noche, temo ver apare·
cer la noticia de su asesinato abra•
zando la torre. Aquí ya se dice que le
tienen la celada en el sur, en Oaxaca.
Todo sea por Dios. Escriba,
Antonieta"b
La imposición de Ortiz Rubio acele·
ró la salida al extranjero del Maestro
de las Juventudes de América: se di·
rigió al norte del país, esperando que
el pueblo se levantara en armas para
él tomar la cabeza del movimiento y
luchar porque se impusiera· la legali·
dad. Pero el Pueblo no se levantó,
hubo muchas victimas y atropellos,
lo que provocó en Vasconcelos una
gran indignación contra los mexica·
nos; este hecho lo llevaría a escribir
y a dar conferencias que le ayudarían
a reunir dinero para hacer la revista
La antorcha, órgano acusador y de
protesta que publicará todas las in·
justicias cometidas por el sistema po·
lítico mexicano.
Enterada Antonieta de los resulta·
dos de las elecciones, le escribe a
Romain Rolland para denunciar las
contradicciones de la prensa nacional
y pedirle que él a su vez dé difusión
a los atropellos de que fue objeto
Vasconcelos: " Estimado señor, amigo
nuestro: En vista del comentario fal·
so y cobarde, como todo lo de
nuestra infeliz prensa amordazada,
que hizo fl Unluersal al verse preci·
sado a publicar el telegrama suyo
que les envió usted pidiendo garan·
tías para la vida de nuestro gran
José Vasconcelos, en días pasados,
cuando tuve ocasión de verle en San
Antonio, Tex., le pedí, para usted es·
pecialmente, el relato de cómo él,

candidato libre y popular, había pa·
sado el día de las elecciones en Méxi·
co. Usted juzgará si su petición
angustiosa fue innecesaria después
de leer su relato. Puedo añadir que
en verdad, si la personalidad de Vas·
concelos no hubiera tenido el relieve
que sus méritos le prestan, no habría
salido vivo de México y que en parte
debemos a usted y a todos aquellos
que con usted consideran su vida
preciosa para la humanidad, al tener·
lo aún entre nosotros.''7
En esencia la actividad de Antonie·

ta no disminuye en Nueva York, su
trabajo sigue siendo agotador, y nue·
vamente la excesiva actividad, suma·
da a su frágil salud le provoca una
recaída que la obliga a internarse en
el hospital Saint Luke's de Manhattan,
y así le comunica a Manuel Rodríguez
Lozano su estado de salud: " He esta·
do tan enferma que sólo hoy me di
cuenta que hace dos semanas com•
pletas que estoy en cama -ya no
aguanto, pero me falló la voluntad
y tenia insomnio y no comía y estoy
sumamente débil, y dicen, estuve pe·
ligrosamente enferma, con los ner•
vios hechos añicos" .ª
Ahora la crisis se presentaba con
más violencia, con más crueldad, car·
gada de altibajos, de depresiones, de
arrebatos que cada día se le hacían
más insoportables.
Poco tiempo después Antonieta
viaja al Sur de los Estados Unidos, a
California, para reunirse con el escri·
tor exiliado. Este le confiesa cuánto
sufría por ella y cuánto la amaba. An·
tonieta corresponde al llamado y se
entrega a él para consolarlo. Este en·
cuentro lo referirá en una de sus car·
tas al pintor que era su amigo y con·
fidente, tal vez con el fin de despertar
en él los celos: " Mientras, alguien fue
a buscarme; llegó por mí con la doci·
lidad y avidez de un niño que había
perdido su único apoyo y consuelo.
No es tiempo ya de detenernos a
considerar si hice bien o mal al dar,
sin usted saberlo, como quien da una
limosna de pan, algo que usted tan·

to tiempo rechazó. Es tiempo de que
usted sepa, como yo lo sé, que se ha
realizado en realización perfecta la
amistad absoluta y eterna que usted
tanto luchó por asentar, ya que mi
vida de mujer pertenece definitiva·
mente a quien tanto la necesita" .9
A fines de enero de 19.30 Antonieta
está de regreso en Nueva York, luego
en marzo se traslada a la ciudad de
México: su hijo había pasado a poder
de su ex-esposo y ella en un arrebato
determina secuestrar al niño y huye
con él a Francia para esconderlo.
Los primeros días se instala en Pa·
ris, auxiliada por Carlos Deambrosis
Martins, secretario de Vasconcelos.
Luego, con el propósito de escribir y
de que su hijo asista al colegio, esco·
ge Bordeaux para vivir.
El sobresalto de la huida, la crisis
económica en que se encuentra, su
situación frente a la ley, la distancia,
au,nentan su angustia.
En enero de 19.31 se vuelve a ver
con José Vasconcelos, mantiene una
relación casi diaria con él. El autor
de Ullses criollo, aunque acosado por
todos los problemas previos a la rea·
lización de la revista La antorcha, de·
dica parte de su tiempo a resolverle a
Antonieta algunos problemas prácti·
cos y le ofrece lo necesario para que
vuelva a México a arreglar su divor·
cio y recuperar su. fortuna. Sin embar·
go, ella no acepta la ayuda económi·
ca, no quiere restar dinero a la reali·
zación de la revista.
Todos estos problemas conducirán
a Antonieta a un callejón sin salida.
Ya desesperada le dice a Vascon·
celos que regresará a México para
entregarle su hijo a su padre, el inge·
niero Blair, rescatar su fortuna y
poner orden en sus cosas; que una
vez resueltos todos sus problemas
regresará a París para colaborar en
La Antorcha.
Después le escribe al cónsul mexi·
cano en París, Arturo Pani , y le en·
comienda al pequeño Donald Antonio,
" que (lo) recoja (...) y lo mande a Mé·

xico. No quiero mezclar en nada de
esto a Vasconcelos, quiero evitar el
escándalo ... ¡Mi hijo! no quiero pen·
sar más en él; le dirán que estoy en·
ferma , en un sanatorio, y su padre
inmediatamente mandará recogerlo;
es mejor para el futuro de mi hijo; le
quedará de mi solo el recuerdo de
una infinita ternura. " 10
Vasconcelos, inquieto por las acti·
tudes extrañas de Antonieta la acom·
paña y la vigila desde muy cerca,
pero en un descuido ella se separa de
él y se dirige a la catedral de Notre
Dame. Allí se dispara un balazo en el
corazón.
1. Cit. por Hans Mayer, Historia maldita de
la literatura. La mujer, el homosexual, el
Judlo, Taurus, Madrid, 1977, p.69.
2. Antonleta Rivas Mercado, La campaña
de Vasconcelos, pról. de Luis Mario Schnei·
der, Oasis, México, 1981 , pp.I2· 14.
3. Antonieta Rivas Mercado, 87 cartas de
amor y otros papeles, ed. por Isaac Rojas
Rosillo, Universidad Veracruzana, Xalapa,
1981 , p.55.
4. /bid., .pp.58·59.
5. /bid., pp.78·79.
6. /bid. , p.78.
7. La campaña de Vasconcelos, pp.21·22.
8. /bid., p.79.

9. 87 cartas de amor y otros papeles, p.90.
10. La campaña de Vasconcelos, p.25.
BIBLIOGRAFIA
Blanco, José Joaquín: Se llamaba Vascon•
celos, la. ed., Fondo de Cultura Econó·
mica, México, 1977.
Rivas Mercado, Antonieta: La campaña de
Vasconcelos, pról. de Luis Mario Schneider,
Oasis, México, 1981.
: 87 cartas de amor y otros papeles, ed.
por Isaac Rojas Rosillo, Universidad Veracruzana, Xalapa, 1981 .
Skirius, John: José Vasconcelos y la cruzada de 1929, TRAD. DE Félix Blanco, 1a.
ed., Siglo XXI , México, 1978.
Vasconcelos, José: fl proconsutado, 5a.
ed ., Jus, México, 1968.

u
u

�VIGENCIA DE VASCONCELOS

Humberto Musacchio
Hizo de las Ideas su vocación y durante largos periodos su profesión.
Sin embargo, es José Vasconcelos un
extraño caso de pensador: de él Importan menos las Ideas que los hechos. En este año de su centenario.
sus reflexiones apenas han merecido
algún recordatorio, en tanto que sus
obras ganan reconocimiento y valor
social. Esta presente el funcionario,
el novelista, el candidato presidencial; en cambio, parece obligado no
referirse al pro nazi, al viejo agrio, al
filósofo frustrado.
Cierto es que sus obras oe reflexión
deslumbran. Pero su brillantez proviene de la fuerza expresiva de su autor.
La raza cósmica o lndologla, presumiblemente cada vez menos leidas,
son libros que deleitan como La
ciudad del Sol o Utopla, pero dlflcllmente ganan adeptos para el sistema
El Tratado de metaflslca es ignorado
ya hasta en la Escuela Nacional
Preparatoria, donde por décadas se
mantuvo en alto el prestigio filosófico de Vasconcelos, gracias especialmente a la persistencia de sus discípulos y seguidores, reducidos en su
gran mayorla a un derechismo por
convicción y, sobre todo, por conveniencia.

•
11')

Es dificil ser vasconcellsta Ideológico. El mismo Vasconcelos, en sus mejores momentos, está muy lejos de
sus propias concepciones del mundo
y de los hombres. El, que vio siempre
en la antigüedad el modelo a seguir
por las sociedades, cuando pudo fue
un decidido, un apasionado impulsor
de la modernidad. Odiaba entrañablemente a Estados Unidos, pero fue
Incapaz de ocultar su íasclnaclón ante la grandeza material del capitalismo norteamericano. Consideraba inferiores a los indios, pero se entregó
con toda su fuerza a la causa de su
mejoramiento y aún patrocinó la exaltación indigenista de Diego Rivera.
Detestaba a los polltlcos, pero se
acogió a ellos para realizar su obra
material y educativa. Ese fue Vasconcelos, un hombre al que la lnconse-

cuenda· con sus propias Ideas le
permitió realizar una obra mayor,
má~ trascendente, más tangible.
Como pensador, Vasconcelos trabajó para crear un sistema cerrado,
donde él aportara las respuestas para
todos los males de la humanidad.
Fue, si se quiere, un teórico de la imperfección. Queria hombres de otra
madera, menos frágil que la humana.
Para forturna de él y de nosotros,
rompió con su sistema siempre que
fue necesario, siempre que la dura
realidad le hizo bajar de sus olimpos.
Vasconcelos, en el último cuarto
del siglo veinte, sigue ganando admiradores y estudiosos de su obra novelfstlca. En el campo de la creación 11·
terarla es una figura, una referencia
indispensable en las letras mexicanas
y aún hispanoamericanas. Su nombre
se asocia a la mejor creación de
nuestra América y así lo reconocen
en otros lugares del continente.
Como funcionario, Vasconcelos es,
para vergüenza de un medio corrupto
e incapaz, ejemplo de probidad y aptitud en la función pública. A él se
deben las primeras campañas de al·
fabetlzaclón masiva, realizadas en
buena medida con hombres y mujeres que trabajaban gratuitamente. La
industria editorial mexicana, que virtualmente no exlstla antes de él,
conoció sus primeros grandes tlrajes
durante el tiempo que se mantuvo
como responsable de la educación
pública. Vasconcelos creó bibliotecas,
abrió espacios culturales, construyó
escuelas e Imbuyó en los mexicanos
un orgullo nacional.
De su paso por la Secretaria de
Educación, Instituida por él y para él,
quedan muchos y muy diversos testl·
monlos.
El más presente de ellos es el murallsmo, al que descubrió e Impulsó
en su primera etapa, cuando el gusto
extranjerlzante vela como despreciable el intento de dar una expresión
propia, y por eso mismo universal, a
la pintura mexicana.

Después de la experiencia de 1920
a 1924 en la Secretaría de Educación,
José Vasconcelos mantuvo una notoria presencia pública, la que se agigantó
durante
la
campaña
presidencial de 1929. Entonces el
educador se convirtió en apóstol.
Convocó a todos los mexicanos que
no participaran del festín revolucionarlo y los llevó a luchar por un gobierno limpio, por un país digno. Solamente ofreció manejar con escrúpulo los dineros públicos, actuar con
eficiencia en la gestión gubernamental y respetar el derecho de todos.
Bien mirado, el programa vasconcelista es pobre. Ofrece casi lo
mismo que sus contrincantes. La di·
ferencia es que él, gustoso de la
buena vida cuando era posible, no se
había llenado los bolsillos a costa del
erario. Siendo secretario de Estado
demostró aptitud y una especie de
fatalidad le Imponía deberes pedagógicos. No en balde le llamaron Maestro de América. El debla enseñar a
los mexicanos el camino de su
redención.
Su prestigio moral e Intelectual
bastó para remover la conciencia de
multitudes que lo siguieron y aplaudieron. En el centro de su actividad
electoral, de su cruzada, -como dice
Sklrlus- estaba una critica directa y
feroz contra la venalidad de los gene·
rales gobernantes, contra una politlca que lo mismo disparaba fusiles
contra la disidencia Irreductible, que
cañonazos de cincuenta mil pesos
contra la oposición mercantilizada.
Contra esa forma de gobernar se
rebeló Vasconcelos. Contra la mezcla
cínica de represión y cohecho. Contra
los negocios ocultos y la Ineptitud
manifiesta. Contra el despotismo, la
demagogia y la rapacidad. Contra la
fastuosidad de los pocos y la miseria
de los muchos. En sintesls, contra la
familia revolucionarla que en aquel
año de 1929 estrenaba el partido que
ocuparía el poder durante más de
medio siglo.

Al mundillo de los arribistas, de los
generales encumbrados y los políticos Ignorantes, Vasconcelos opuso su
Idea de un gobierno de los sabios.
Pero la república de los poetas no podía arraigar en campos que poco antes habían sido de batalla. Vasconcelos no entendió que, Incultos y autoritarios, los gobernantes tenían su
fuente de legitimidad en la revolución
que habían prostituido. Un lustro
después, Lázaro Cárdenas mostraría
el arraigo popular de las demandas
revolucionarlas, las acataría y así
habría de ganar el respeto y el apoyo
militante de las mayorías.
Sin embargo, independientemente
de los resultados electorales de la
campaña de 1929, el Vasconcellsmo
se convertiría en obligado punto de
referencia para la actividad partidaria posterior. El quería corregir tos
errores, evitar las desviaciones, combatir el peculado y el abuso. Pero
quería también que se cumplieran las
exigencias populares planteadas durante la revolución.
La revolución mexicana -para élno era algo despreciable, en modo
alguno. Lo malo era el grupo de políticos que detentaba el poder, lo censurable era su proceder, su autoritarismo, su deshonestidad, su Ineptitud. Esa misma Idea habrían de
compartirla, cada uno a su modo, la
Izquierda y la derecha en México, y
aún el mismo partido en el poder.
Una Joven escritora, Ethel Krauze,
decia hace unos días que las denuncias de Vasconcelos parecían referirse a lo que hoy sucede en la República. Parecen referirse, agregamos
nosotros, a lo que ha pasado en el
México del último medio siglo, gobernado por un partido que se dice de la
Revolución y no cumple to que prometió esa misma revolución.
Los Indios de este pais siguen en ta
miseria y el abandono, la educación
pública es Insuficiente, la venalidad
de los funcionarios parece más norma que accidente, el cohecho de tos

Intelectuales está a la mano como
recurso de coptaclón, la Inseguridad
ciudadana, en sus múltiples aspectos, conforma un país muy semejante al que recorrió Vasconcelos en su
cruzada cívica.
Por eso, en buena medida, Vasconcelos está vigente, así lo hayan abandonado o traicionado sus seguidores,
muchos de ellos enriquecidos en el
poder o gracias al poder. "El Vasconcelos nazi o mocho -dice José Joaquín Blanco- no causó daño al país,
si se le compara con los incalculables
beneficios que lograron su talento, su
ambición, su acción cultural y educati va, su ejemplo de energia osada y
sus vigorosas páginas".
Si Vasconcelos está presente en el
México contemporáneo no es por sus
panegíricos en favor de Hitler o Mussolinl, no es por su pleito contra el

mundo y sus debilidades; no es,
tampoco, por sus inconsecuencias ni
su senectud amarga, asqueada. Vasconcelos vale en el momento presente por su ejemplo de funcionario limpio, de Intelectual brillantísimo que,
aun en el gobierno, supo mantener la
más cabal Independencia de criterio,
en tiempos que hacían muy fácil y
bien retribuida la cortesanía.
· Por todo ello, nada más lejos del
ejercicio necrofílico que recordar a
Vasconcelos, su vida, su obra, sus
ejemplos, sus errores y sus barbaridades. Volver a él es reincidir en el
sueño utopista, lo que puede resultar
estimulante cuando se quiere un
México distinto, un país limpio y digno como el que buscó la generación
del 29 y otras que, hasta hoy, por diferentes vías, han hecho suya la
causa de una democracia real, amplia y efectiva.

�APUNTES PARA UN
LARGOMETRAJE

BALADA DEL DESIERTO / STOP MOTION
Sale el sol en el desierto
Ciega sobre las hojas de los cactus
Escurre en las espinas y las piedras
su matutina dosis de sequía
Con los pasos cubrimos
la pesadilla de los muertos
Perros flacos
viejos esqueletos arrojados al sol
gatos hambrientos
El desierto acaba con todo
A los hombres opone una extensa fatiga
Ignora que las manos no viven sólo de oraciones
también empuñan oxidadas máquinas
azuzan el ganado moribundo
y a veces no están más

María Copani
NONINO / FUERA DE GUION
no sé por qué veo paredes con afiches
pintadas peronistas
lobos marinos que negocian con los barcos que llegan
la ración de pescado
por qué veo un millón de manos apretadas
si hay sólo un bandoneón
que se abre como un mazo de barajas
si hay sólo una cortina americana
un teléfono público
un número ocupado
una helada llovizna
un grito insoportable y un bandoneón
un bandoneón que se abre como un bandoneón

CANCION A BUENOS AIRES / BACKGROUND PROJECTION

Se supone que debo decirte no me importa lo que dejes de hacer
ni el tiempo que te sobra de andar perdiendo el tiempo en digresiones
de cómo o de cómo no
se supone que debo cantar sin mirar a quién
quién te olvida o te ama
y mírame pensando
que si uno no se acuerda no vale que haya sido
es decir que me acuerdo
que llevo rigurosa cuenta:
las cajas apiladas en el puerto
diez ganadores a Carriego (que salió a placé)
uno que no pudo volver y se tiró de un sexto piso
otras cosas que ya sabés de sobra y esta pluma
mojada en whisky nacional

Hay un cielo pesado que cuida
el infinito suicidio del desierto
ajusta diariamente el engranaje de la sed
arrea la plaga hacia los campos
decreta enfermedades incurables
apadrina duelos y bautismos
y así sucede todo como debe ser:
Cada tres días pasa un pájaro
Cada tres pájaros uno se lanza sobre las redes
que han tendido las torres de la luz
Bajo las torres de la luz
vigilábamos el circuito de vuelo &lt;;te los pájaros
Solíamos pensar que todo ese despliegue
gastaba los días y las noches en esperarnos
y descubrir cómo llegábamos
Allí una y otra vez hicimos el amor
como se acosa a un enemigo
como se mata a un enemigo
como se mira a un enemigo muerto
DE CUERPO ENTERO / LIMA

De ese cajón de mago (modestamente)
de esa galera de sacar fotos
no conejos
(o acaso alguno que pase inadvertido
por este martes de Plaza San Martín)
de esa bodega de rigurosos grises
abuela polaroid
no hay que desechar la posible
foto de tus propias arrugas
la artritis de tus propios pantalones
y la paciencia repetida del zapato
encerrada en discreta filigrana de cien soles
fotógrafo de plaza
qué va a s~r

(Un hombre que arriesga el cuero en el desierto
es un pájaro oscuro
Se le cierran los ojos como a un pájaro muerto
El calor lo asesina
La sequía marchita las alas)

�AMERICA LATINA:
LAS CIENCIAS SOCIALES ANTE
UNA REALIDAD APREMIANTE

Mario Cerutti
SEÑAS/RESEÑAS
CONTRASEÑAS
X CONGRESO MUNDIAL DE
SOCIOLOGIA
La sociología y sus intérpretes invadieron, en agosto, el Distrito Federal.
Hindúes y suecos, canadienses y brasileños, africanos y centroamericanos:
arribaron desde incontables universidades y centros de investigación. La
multiplicidad nacional resultó paralela a la diversidad de temas debatidos.
Ante la dificultad obvia de brindar
una idea precisa de tan desbordante
heterogeneidad, Deslinde solicitó de
tres asistentes a la reunión -Mario
Cerruti, José Maria Infante, Minerva
Villarreal- suscintos comentarios
sobre determinadas sesiones del X
Congreso." La cuestión latinoamericana, los problemas atinentes al tiempo
libre y la calidad de vida, y las discusiones planteadas en torno a la re producción social en el capitalismo,
fueron los puntos elegidos para el
análisis.

De la muy variada-agobiante-temática sobre la que se desenvolvió el X
Congreso Mundial de Soclologla, hay
un punto en torno al cual esbozaremos un breve comentario. Atañe a la
significación que en diferentes mesas
de trabajo se brindó a la actual situación latinoamericana, y muy especialmente a tres elementos que parecieron convertirse en eje preponderante
de discusión: a) la cuestión centroamericana; b) la guerra en el Atlántico Sur, por las islas Malvinas; c) el
deterioro que se ha generado en las
relaciones interamericanas a partir
del desarrollo de los dos aspectos anteriores.
Todos estos temas fueron analizados con una alta carga política. Lo
cual no restó en ciertos casos una serena y rigurosa reflexión sobre el momento que transita nuestro subcontlnente. Por otro lado, en las exposiciones centrales y en los comentarlos
correspondientes no participaron exclusivamente sociólogos. Es más:
Quizás resultaron minoritarios en
ciertas oportunidades, ante la presencia de expertos en relaciones internacionales, historiadores, periodistas,
economistas, arquitectos y afines. Lo
que señala de paso que cuando debe
abordarse de manera directa y profunda una etapa histórica cualquiera
(pasada, presente), no queda otra alternativa que unificar los instrumentos y fórmulas del conocimiento sociohistorico, tan artifidalmente disperso frente a las realidades que -por el
contrario- aparecen como conjuntos
estructurados, únicos, en movimiento.
La discusión en torno a América
Latina abundó sobre todo en las sesiones especiales organizadas por el
Comité Mexicano, que se agregaron a
las diseñadas por europeos y norteamericanos. Entre otras, la titulada
Violencia polttlca y fuerzas Internacionales en América Latina resultó
uno de los ámbitos principales para
el debate. Destacable, asimismo, fue
el programa Latinoamérica en la Soclologta a cargo de la Facultad de

Ciencias Políticas y Sociales de la
UNAM: incluyó reuniones sobre " Política exterior del gobierno de Reagan
y sus efectos en América Latina", "Situación de las relaciones interamericanas", Militarismo y coyuntura política ", " Lucha democrática y de liberación en América Latina", " Estrategias de poder y nación en América
Latina" .
DE REAGAN A GALTIERI
Como puede Inferirse de los títulos,
se trataron temas ardientes que, por
momentos, parecían doler a quienes
exponían o comentaban. Recordamos
vivamente la Indignación de Sergio
Bagú -ese excepcional y habitualmente sereno analista de la proble•
mática latinoamericana- cuando
puntualizó que el gobierno militar del
ex presidente Leopoldo Galtieri había
destacado seis mil hombre en Centroamérica (antes de la crisis de las Malvinas) como parte de su respaldo a la
po)ítica de Estados Unidos en la región. Pero Bagú -tan argentino
como Galtierl- no dijo "seis mil
hombres", o " seis mil asesores", o
" seis mil soldados", o " seis mil componentes de las fuerzas armadas argentinas", o alguna cosa similar. Con
la rabia más profunda (con una carga
emotiva que para algunos despistados se supone no puede existir en
quienes observan procesos con la
prudencia que brinda una adecuada
perspectiva histórica), Bagú los nombró y volvió a nombrar: " seis mil torturadores" .
¿Y quién se animaría a refutarlo,
pensando en lo que se han transformado gran parte de los Integrantes
de las fuerzas armadas &lt;;le ese país
sudamericano, soberfilos y elegantes
triunfadores de una " guerra" interna
en la que los enemigos han sido obreros, artistas, estudiantes, periodistas
y mujeres embarazadas, y ridículos
derrotados cuando se metieron en
una guerra seria, sin comillas?
Hubo un acuerdo notorio en estos
debates: la significación decisiva que

para el sistema Interamericano asumió el enfrentamiento anglo-argentino. Se coincidía decididamente en
que este hecho ha gestado una división fundamental en la historia de
las relaciones en el seno de nuestro
continente. Lo remarcaron desde José
Thiago Cintra (luego de una medulosa di sertación sobre aspectos de la
actividad militar en Latinoamérica),
hasta Antonio Cavalla (expositor
minucioso del presente centroamericano), pasando por el siempre bien
informado Gregorio Selser (que empezó su conferencia -a las 9:15 de la
mañana- citando datos de los matu•
tinos y de los noticieros· radiales de
dos horas atrás).
Este nudo aparecía y reaparecia: la
crisis de las Malvinas hizo pedazos
ciertas alianzas básicas sobre las que
Estados Unidos Implementaba hasta
entonces su política en Centroamérica . Antes de abril, el proyecto de
Reagan y sus asesores se articulaba
en fuerte medida vía Venezuela y Argentina. La Venezuela de Herrera
Camplns jugaba un papel &amp;ignlflcatlvo en el plano diplomático: un creciente aislamiento del proceso nicaragüense. La Argentina de Galtlerl
en cambio (y como no podía ser de
otra manera si se piensa en este fervoroso general) Iba a las cosas concretas: armas, soldados, especialistas en Interrogatorios apremiantes.
La cruzada anticomunista se movía
-pues- en el marco de lo que se
llamó una regionallzaclón amplia.
Pero he aquí que el Impetuoso Galtieri, asediado por una situación Interior desbordante, desató la guerra del
Atlántico Sur. La postura norteamericana, de apoyo a la Inglaterra de
Margaret Tatcher, provocarla un ver•
dadero caos en las relaciones lnteramerlcanas. Conclusión: Venezuela se
convierte -como diría Selser- en
avanzada de una nueva organización
Internacional que podría excluir a Esa
tados Unidos a incorporar a Cuba. Su
vecino, La Colombia de Betancour,
CA
señalará que la OEA es algo así como 10

�CALIDAD DE VIDA

José María Infante
Sacudiéndose la "cuantofrenia" que
durante algún tiempo amenazó con
esterilizarla, la sociología contemporánea de las formaciones sociales
avanzadas ha comenzado a preocuparse por problemas específicos de la
vida cotidiana que suponen una nueva sensibilidad, al mismo tiempo que
perspectivas teóricas y metodologías
diferentes a las usadas hasta ahora.

j

un club social, nada más. En Argentina, ni mencionar lo que se afirmó de
Estados Unidos.
A partir de esta crisis, Reagan y su
equipo dejaron de considerar la cuestión centroamericana en términos de
una regionallzación amplia, y se
volcaron a lo que se denominó una
reglonallzación restringida. Aquí
emergería la particular función de
Honduras, desde donde el gobierno
norteamericano pretende recuperar
las posiciones perdidas como consecuencia de la aventura castrense argentina.

~

Pero con este agregado: los sectores más conservadores del país del
norte presionan abiertamente para
sumar a este planteo de regionaliza-

ción restringida la Intervención abierta de tropas. Y este sería un punto
que conmueve a parte de los altos
círculos de decisión estadounidenses,
que debaten con el fantasma de Vietnam sobre sus rubias cabezas.

puntos particulares. Es buena señal:
Latinoamérica sigue viviendo pese a
Galtieri, Pinochet y Reagan, y prosigue su lucha por una liberación nacional y social efectiva.

Malvinas, Centroamérica y relaciones interamericanas, así, fueron evaluados en un mismo paquete, en el
que se efectuaron múltiples referencias a la situación mundial, la actitud
mliltar, la lucha por la democracia en
las naciones bajo régimen castrense
y la participación que en todo ello
podían tener las fuerzas populares.

Porque es así, sus problemas estallan en f'as ciencias sociales, las
conmueven, las obligan a modificaciones y nuevos. enfoques. La realidad, viva y poderosa, compleja y di•
námica, exige a la teoría. Y quienes
estudian y teorizan aceptan cada vez
más esa exigencia, generando conceptos, categorías más próximas a la
realidad investigada. No debemos quejarnos: es la fórmula más recomen•
dable para que no se caiga en lo que
Edward Thompson (refiriéndose a
Althusser) llamó miseria de la teorla.

Llamó la atención la amplitud brin•
dada a ésta temática, la rigurosidad
empleada y -a la vez- la vehemencia con que se abordaron algunos

Preocupadas hasta el momento por
conseguir una cierta distribución de
los bienes básicos de consumo, el
progreso en estas sociedades se medía por el número de cierta cantidad
de productos o bienes disponibles.
Así, se medía el progreso social por
la cantidad de acero consumido o
camas de hospital o número de años
de escolaridad o renta per cápita. No
es que esos indicadores no sirvan ya;
lo que pasa es que han perdido importancia como lo que son: ya no
pueden expresar lo que se espera o
se supone debe ser un modo o sistema de vida. En otros términos, las diferencias relativamente menores en
años de escolaridad de la población
no pueden por sí mismas dar una
Idea de diferencias en las múltiples
posibles formas de la vida social. Esa
diferencia de la praxis se refleja también en la conceptualización que de
ella se hace: el nivel de vida, noción
de agregados, se mide por indicadores relativamente simples; la calidad
de vida, concepto complejo, Implica
otras metodologías y otros indicadores.
Las mesas de trabajo y simposia
dedicados a éstos temas en el Congreso mostraron las dificultades que
todavía debemos subsanar. ¿Qué es,
en sí misma, la calidad dt: vida? Se
trata de un concepto que aparece
como subjetivo, ya que pone énfasis
en las cosas intangibles antes que en
la posesión de bienes materiales; en
otros términos, se trata de satisfacer
las necesidades tales como son sentidas psicológicamente antes que proveer o aumentar el número por sí
mismo. Ejemplificando, ya no se

trata de ver cuánta gente tiene carro,
sino cómo lo usa; de cuánto tiempo
libre se dispone, sino para qué se lo
utiliza, etc. De nada sirve que la casi
totalidad de la población disponga de
tiempo libre en grandes proporciones
si luego lo "consumirá" alineadamente. El tema presenta a la socioloijía moderna un doble desafío: al nivel teórico, es preciso construir un
concepto de calidad de vida que involucre aspectos valorativos junto
con una aprehensión adecuada de la
realidad (esto abre interesantes perspectivas para la consideración discriminante del concepto en función de
las diferentes sociedades a las cuales
se aplique); en el aspecto metodológico, se trata de elaborar nuevas escalas de medición (lo que supone
clarificar aspectos semánticos y culturales).
Uno de los rubros donde se desarrolla investigación aplicada a partir
de la calidad de vida es todo el conjunto de fenómenos que se conocen
con el nombre de tiempo libre. Descuidado como problema tanto por el
capitalismo conquistador como por el
socialismo constructor, el tiempo libre emerge a partir del período inmediatamente posterior a la 11 Guerra
Mundial como un tema importante en
la problemática sociológica. Pero todavía no hemos acertado a encontrar
una definición de validez universal
sobre el tema. Y mucho menos, a distinguir con claridad las múltiples
formas de uso del tiempo libre, su
valoración diferenciada, los criterios
para una clasificación consensual de
esos valores y los instrumentos para
su exploración y verificación.
Para algunos de los ponentes, como
Habil Assmann de la República Democrática Alemana, la función y el contenido de las formas del tiempo libre
están determinadas a partir del carácter social del trabajo y su contenido.
Sin embargo, un estudio de Shamir
Boas en Israel concluye que es el tipo
formal de la comunidad el que determina la naturaleza de las relaciones
entre el tiempo libre y el trabajo; en-

cuentra que los habitantes de los
kibutz presentan vivencias sobre el
tiempo libre que son totalmente diferentes a las de los citadinos, diferen·
cias que atribuye a la ideología de
los miembros del kibutz y el valor
atribuido al trabajo en esas comunidades. Esta diferencia de enfoque
que a veces se convierte en discrepancias teóricas y metodológicas debería salvarse mediante nuevos estudios que combinen los factores "objetivos" (organización del trabajo,
presupuestos de tiempo) con los
"subjetivos" (vivencias y sentimientos de felicidad y placer, factores de
personalidad, valores culturales). Algo
de esto intentó reflejar un estudio de
la canadiense Susan M. Shaw, que
aplicó un cuestionario donde ~I significado del tiempo libre se definía a
partir de las propias respuestas de
las personas entrevistadas. Para añadir elementos a la polémica, María
Sági, en un estudio realizado sobre
1400 obreros de una fábrica de Budapest, sostiene que es el complejo
de actividades de la vida de una persona -y no sólo el valor de la actividad en sí misma- la que da sentido
a las formas de uso del tiempo libre.
Lo lamentable es que los países de
América Latina en general -con la
excepción de algunos trabajos que se
hacen precisamente aquí, en México- no hayan podido participar en
estas discusiones. No porque eso
marque alguna diferencia en el nivel
desarrollo-subdesarrollo, sino porque
cualquiera sean los esfuerzos destinados a cambiar el actual estado de
cosas, deberían partir de un modelo
ideal -utópico, si se prefiere- de sociedad a construir. Y estos temas, calidad de vida, tiempo libre, están irremediablemente vinculados a ese ideal.
En la medida en que compartimos el
supuesto de que cualquier forma de
desarrollo es, necesariamente, económica-político-social, la investigación en nuestros países no debería
dejar de lado por irrelevantes o no
prioritarios a estos aspectos.
El desafío está formulado.
' 1

�LA REPRODUCCION SOCIAL EN EL
CAPITALISMO

Minerva Margarita Villarreal
El Colegio de San lldefonso fue una
de las sedes donde se realizó el Décimo Congreso Mundial de Sociología.
Los eventos que en lo personal me
interesaron, se desarrollaron aquí y
en el Palacio de Minería. El clima del
Distrito Federal era agradable y los
viejos edificios coloniales donde el
evento transcurría hacían atractivas
las jornadas. Esto le restaba pesadez
a los recorridos diarios que por lo
menos se hacían con dos frecuencias,
yendo de un lado a otro entre el tránsito de mucha gente, alguna participante del congreso, otra ejecutando sus actividades de siempre, turistas, puesteros, etc.
Abundaron gentes de casi todo el
mundo: asiáticos, europeos, norteamericanos, latinoamericanos y otros;
todos dotados del presente donado
por los organizadores como " obsequio de recuerdo" : un morral típico
para guardar los escasos documentos
-guias que informaban detalladamente sobre la multiplicidad de actividades que el evento contenía.
La organización del congreso fue
desastrosa. El Unomásuno, en uno de
los días en que éste se realizaba, publicó una nota con el siguiente encabezado: " Ocho mil ponencias para
cuatro mil participantes" . Con esta
muestra de humor puede cualquiera
imaginarse el nivel de desorganización que prevaleció.
Como sucede con los artistas, los
abogados y las sectas evangélicas,
entre " los estudiosos de lo social"
existe un algo común que los caracriza, a pesar de las diferentes de formación y nacionalidad: la mezclilla,
las barbas y los accesorios " nativos" .
Era raro encontrarse con tanta gente
que se sucedía salón tras salón, ventana tras ventana, calle tras calle; y
todos de morral , cabellos sueltos,
sonrisas defensivas, y la careta y las
gafas de: " analizamos al mundo" .
N

&lt;t

La disparidad de temas presentados al congreso fue impresionante:
en ella cabía cualquier análisis socio-

lógico, así se tratara de "el lenguaje
de la astrología" .

trasnacional- se quedaba al margen
del conocimiento.

Hubo de todo. Eran tantas las mesas de trabajo, los simposia, los grupos de investigación, las conferencias
y las discusiones pasilleras, que muchos optaron por ganar en lo del " turismo académico" y dedicarse a " conocer gente".

Después de la ceremoniosa inauguración del congreso hecha por el Presidente de la República -quien debía
estar en el hospital víctima de un atentado, según los rumores regiomontanos- pasamos del Palacio de
Bellas Artes a la recepción de documentos en el Palacio de Minería. El
recibimiento a los asistentes fue bastante crítico. Poca gente logró tener
acceso a los materiales que designaban dónde y a qué hora se ubicaban
las mesas de trabajo. El tumulto fue
devastador. Uno podía pasarse horas
esperando sin conseguir nada. Trabajos y ponencias presentadas fueron
inadquiribles, hasta el penúltimo día
en que empezaron a venderse fotocopias de los ponentes que habían
llevado su presentación por escrito.
Algunos no lo hicieron así; simple·
mente hablaron y polemizaron en
torno a su posición. Este hecho de·
cepcionó, sobre todo si se toma en
cuenta el precio de la inscripción ,
que además tuvo que ser en dólares.

Tal parece que los europeos estababan de vacaciones, porque vinieron
en bloque y así integraron las reuniones de trabajo; como una prolongación de sus discusiones teóricas.
Fue curioso observar que los seguidores de las grandes " vacas sagradas" eran mayoritariamente de su
misma nacionalidad. En este sentido,
a los franceses les fue muy bien y a
los alemanes también. Como el idioma -primera lengua- del congreso
era el inglés, pues los unos se iban
con los unos y los otros con los otros.
La "composición de mundo" de quienes fueron integrantes de las mesas
denotaba diferencias concretas.
Las mesas del " primer mundo" se
diferenciaban de las del " tercero" por
los temas a tratar, por la forma de
tratarlos. Mientras unos estaban con
el problema de la crisis de la teoría
social, la relación práctica social-teoría social, el bienestar económico y
social y el desarrollo del nivel de vida, la ciencia y el logro de la felicidad, otros abordaban el problema del
hambre, la miseria, los flujos migratorios, la reproducción social, el tiempo libre y la alienación, la organización agrícola, etc.
Los estudiantes mexicanos y latinoamericanos que asistieron formaron
un gran contingente y organizaron
un mitin protestando por la visión
primermundista de los organizadores,
que estando en un país de habla hispana, olvidaron el español. Los trabajos que no eran en inglés se los
traducía al inglés, y la gente que no
dominaba el idioma " universal ",
-pues tan secillo como asumir que
estamos en la era de la dominación

Asistí a la exposición de Alain Tou·
raine sobre " Una introducción al mé·
todo de la intervención sociológica " .
En realidad, al lado de otra gente con
la que conforma un equipo de inves·
ligación, expuso experiencias de trabajo con este método, sobre aspectos
concretos de investigación. Se hizo
referencia a los estudios hechos sobre la huelga estudiantil de 1976 en
Francia; el movimiento ecologista y
anti-nuclear; el movimiento de las
mujeres; el sindicalismo obrero; el
movimiento obrero de la empresa Lip,
en Francia; Solidaridad en Polonia;
los ingenieros nacionalistas revolucionarios, en Turquía. Habló sobre
sus próximas investigaciones en torno a la violencia política en Europa,
los jóvenes migran tes en Francia y el
movmiento por la Paz en Alemania
Federal, Estados Unidos y Francia.
Los participantes fueron, además de
Touraine, Michel Wieviorka, Francois
Dubet y Zsuzsa Hegedus.

Touraine recalcó su conocida pos·
tura de anti-ortodoxia marxiana. Hizo
comentarios sobre la urgencia de es·
tudiar a la burguesía y sus mecanis·
mos reproductores; pero sobre todo
hizo hincapié en que le agradaría
hacer un estudio a fondo de la burocracia del Partido Comunista Ruso,
como una nueva clase. Así, su método de intervención sociológica entraría en una tensión especial y de frente al centralismo soviético. Lo cual
no fue muy del agrado de todos los
asistentes, aunque unos cuantos sol·
taron la carcajada.
Otra de las mesas que me interesó
fue el simposio " La reproducción
social en la teoría social ". Este fue
coordinado por Lourdes Arizpe y par·
ticiparon como expositores Claude
Passeron, Claude Meillassoux, Agnes
Heller, Elizabeth Jelin y otros.
La discusión se centró sobre los
mecanismos de reproducción social
del sistema capitalista, y la perpetuación de éste como modo de pro·
ducción dominante a escala universal.

Se enfatizó la i mportancia de este
tema .en relación a las formas de
producción no-capitalistas que prevalecen en la mayoría de los países
del llamado tercer mundo. En estos
existe una amplia masa de trabaja·
dores -cuyo costo de reproducción
no representa nada para el capitalque podrá ser utilizada como fuerza
de trabajo barata por las empresas
trasnacionales. Las fuerzas de apro•
piación que genera el mercado capitalista hacen de la economía campesina una forma de producción que
permanece sin salidas, subordinada
en su deterioro al sistema imperante.
Al no tener escapes, los campesi·
nos se convierten eventualmente en
subproletarios, amarrados por sus
necesidades de subsistencia al papel
que les impone la dominación económica del capitalismo. De ahí la trascendencia de los estudios sobre la
manera como se reproduce social·
mente la mayor parte de la población
mundial.

En este momento histórico , los
graves padecimientos de la humanidad se reducen al hambre y la miseria , a la crisis alimentaria que recae
sobre la mayoría, mientras que unos
cuantos grandes consorcios organizados ejercen el control central de la
economía estableciendo distintos me·
canismos de extracción y realización
de la plusvalía, enriqueciéndose so·
bradamente a su costa.
Passeron habló sobre la importan·
cia de la educación como una forma
de reproducción de las condiciones
sociales que dominan la sociedad
capitalista. Hizo referencia a un trabajo que realizó con Bourdieu sobre
los estudiantes universitarios en
Francia. Y reiteró lo dicho en su libro
los estudiantes y la cultura, que dado
el sistema de jerarquización del conocimiento en Francia, de la gente que
ingresa a la universidad sólo logra
quedarse aquella que tiene un capital
cultural previo determinado por su
condición de clase. La cultura en el
sistema capitalista funciona a través
de la competitividad y la adquiere
quien posee un origen social y econó·
mico que le permita manifestarla. Así
se reproduce en Francia la cultura
burguesa a nivel universitario.
Agnes Heller habló sobre las condiciones sociales en las que se repro·
duce la cotidianidad del ser humano
en las sociedades industrializadas. La
diversificación y especialización de
funciones y la poca posibilidad de
abrir canales de expresión humana
en cualquier campo, hacen que el in·
dividuo en estas condiciones perma·
nezca en una especie de aislamiento
donde reina el anonimato. Las nece·
sidades humanas de comunicación y
enriquecimiento personal se cierran y
en los individuos crece una necesidad
que no puede ser satisfecha: la del
reconocimiento personal. Esto produ·
ce un sentimiento de angustia permanente que hace que a cualquier nivel
se desarrolle la competencia por lograr sobresalir: ser famoso. A los so·
ciólogos también les concierne esta

preocupac1on -dice Heller- , también aquí nos debatimos por alcanzar
renombre, por lograr fama y prestigio.
Por otra parte, Meillassoux destacó
la importancia de abordar en la teoría social el fenómeno de la reproducción social, en el sentido de precisar las formas como se genera el proceso de reproducción social en cada
sociedad, para así poder entender a
profundidad las diferencias entre
éstas.
Mencionó cuatro diferentes fases
de reproducción social que pueden
ser utilizadas para detectar -por sus
combinaciones o relevancias- los
mecanismos precisos de reproduc•
ción de los modos de producción que
conoce la historia. Estas fases serían:
la fase genética telativa a la repro·
ducción biológica dada por la capad·
dad de fecundidad de las mujeres; la
fase de maduración a propósito del
nacimiento y crecimiento de los hijos
en una sociedad, a la forma como se
establece su cuidado; la fase de In·
tegraclón, cuando el individuo se reconoce como productor en la comu nidad; y la fase de pertenencia relativa a su total adecuación, necesaria
para reabrir el ciclo reproductor.
Para él, la reproducción social asegura sobre todo un modo de reclutamiento de la población distinto para
las sociedades homogéneas y las no
homogéneas o sociedades de clase.
Para el primer caso, la reproducción
social se establece en términos igualitarios entre los componentes socia•
les que constituyen la comunidad ;
aunque haya diferencias entre el hom·
bre y la mujer, por el papel subordinado que juega la segunda como oh•
jeto de intercambio, la constitución
social del linaje es igualitaria. En
cambio, para el segundo caso, la reproducción social requiere de formas
institucionales que permitan la renoVi'Ci ón de cada uno de los sujetos
según la clase de que se trate.
Estos procesos son identificados
para distintas formas de organización

t

�HACER OLAS

Horacio Salazar Herrera

social, trátase de las bandas nómadas, las hordas, las sociedades agroguerreras, las comunidades domésticas, la sociedad germánico-oriental,
el esclavismo, la servidumbre, la sociedad capitalista, el socialismo burocrático y otras formas posibles de
detectar.

Después del éxito estruendoso de
su anterior libro, t:I Shock del Futuro
(Plaza &amp; Janés 1971 ), el futurólogo
estadounidense Alvin Toffler toma
una vez más el azaroso tema del futuro en La Tercera Ola. Surgida en
una sociedad norteamericana que se
debate en la incertidumbre, esta obra
parece intentar dar un sentido a una
totalidad que se presenta como caó-

Este trabajo es bastante amplio,
por lo que requiere de un estudio a
fondo y de un mayor espacio para
destacar su Importancia. Sin embargo de entrada, podemos observar sus
aportes al establecer cómo, de acuerdo a la forma como estos procesos
operan entablando distintas formas
de dependencia, podemos determinar
el alcance del tipo de reproducción
social y del modo de producción al
que se asocia.

tica.
Toffler, de 53 años, ha invertido
más de veinte de ellos en un esfuerzo
por desembrollar la intrincada madeja de la situación mundial. En 1965,
en un articulo publicado en Horlzon,
Inventó el término "shock del futuro"
para referirse al estado de perplejidad
y vacilación característico de una
persona cuando se la somete a una
gran cantidad de cambios en un lapso breve de tiempo.

Los modos, de producción se diferencian entre sí de acuerdo a la manera en que adapten las fases de reproducción social mencionadas. Así,
en las sociedades domésticas (homogéneas), la reproducción se establece
en ellas mismas, en sus células constitutivas. Para las sociedades de clase, la reproducción social requiere de
la dominación que establece el modo
de producción dominante fuera de sí
mismo, sobre la sociedad que permanece al..margen: la sociedad doméstica o su forma actual, la familia, que
cuenta con la capacidad de reproducirse oor ella misma.
Esta área de Investigación converge con los estudios de articulación
social en distintos modos de producción, así como con las "leyes de
población".

social de la mujer en Cuba y el poco
avance de una "apertura Ideológica"
del hombre cubano a pesar de la educación sexual, que ha llegado a Impugnar prácticamente la necesidad
de anticonceptivos masculinos.

Después de este simposio, que me
Tal parece que también en el terre•
entusiasmó mucho por los cuestlo- no de la sociología, la problemática
namlentos y discusiones a que dio social de la mujer tiene poco eco enorigen, asistí a una de las reuniones tre los varones. En un congreso mundel grupo que analizó el tema "Sociodial que logró reunir miles de sujetos
logía de la mujer". Se presentaron re- preocupados por la realidad que
sultados de Investigación sobre la vivimos, una mesa de discusión y
participación política de las mujeres análisis de la situación de la mujer
en Francia; la lucha por la relvlndl- tenía como asistentes a muchas mu~ caclón del espacio público y privado jeres y solamente dos hombres. Aquí
~ de la mujer en Brasil; la conciencia vale la pena mencionar que uno de

ellos escribe en este número de Deslinde sobre la problemática del tiempo libre en el congreso. En este sen·
tido, lo valioso del congreso consistió en que ampliaba la muestra de
los problemas que atañen a cualquier
escuela de sociología, y así como los
sociólogos han estudiado y detectado leyes sociales en el comporta·
miento de la sociedad, también les
corresponde su pedacito de previa
determinación, su ser partes e insertarse como sujetos en este todo que
estudian.
El Congreso Mundial de Sociología
se llevó a cabo en la ciudad de Mé·
xico, del 16 al 21 de agosto de 1982.

Deleitado con este concepto, Toffler
huroneó por todas partes durante
cinco años, conversando con todo tipo de personas, sondeando opiniones y palpando en el aire la materialización de su concepto. En 1970
publicó t:t Shock del Futuro, que de
Inmediato se convirtió en un éxito
editorial (vendió más de seis millones
de ejemplares) y fue galardonado con
el Prlx de Mell/eur Llvre t:tranger, el
premio McKinsey, y toda una ristra
de preseas y grados honorarios. Más
que nada, t:I Shock del Futuro presentó a su autor como un lúcido futurólogo.
En 1980, una década después, apa·
redó La Tercera Ola, meditado fruto
de otra intensiva pésquisa. Desde luego, entre ambos libros hay una gran
relación ... y también una gran diferencia: en el primero de ellos el énfasis estaba centrado en la transitoriedad, en el fenómeno del cambio,
sin aludir en modo alguno a la dirección de ese cambio. En el segundo,
se pretende precisamente ésto: señalar el punto de convergencia a donde
conduce el cambio.
Para fundamentar esta visión panorám lca y poco menos que profética,

Toffler hace uso de una metáfora ya
empleada anteriormente -aunque no
en la misma forma. Es la de las "olas
de cambio", aplicada ya varias veces
a lo largo del siglo pasado, según el
mismo autor reconoce al introducir
La Tercera Ola.

detalle las características, para fuego
ver cómo el proceso de cambio ha
ido socavando estas características.

Otra idea básica aprovechada por
Alvin Toffler, y fácilmente reconocible
en modelos anteriores, es la de la
división de la historia de acuerdo a
los puntos de inflexión más obvios:
las revoluciones agrícola e industrial.

En la tecnosfera, la sociedad de la
segunda ola se caracterizó por el
ejemplo de energéticos no renovables
(carbón, petróleo). Por primera vez el
hombre se convirtió en un auténtico
depredador de fa naturaleza. La complejizaclón condujo al sistema de
producción en serie, que a su vez
precisó de una red de distribución
masiva: nació el mercado.

Estas dos metáforas, sin embargo,
deben cohesionarse con una premisa
vertebral dotada de solidez. Y así es.
Esta premisa indispensable es la siguiente: aunque el periodo inmediatamente venidero esté atacado de
profundas convulsiones, no nos destruiremos. Porque estas convulsiones,
estos espasmos tienen una pauta
definida: no son sino la manifestación
de la inminencia de una tremenda
ola de cambio, los heraldos de un
choque violento entre dos civilizaciones diferentes. Veamos.

Las relaciones sociales -la sociosfera- también variaron radicalmente.
Se pasó del clan a la familia nuclear
(padre, madre y unos cuantos hijos);
la educación se alteró para conformar a la gente a la industrialización,
y el nacimiento de la corporación e
Instituciones satélites acabó por tejer
una maraña completa en torno al
hombre: criado en una familia nuclear, una escuela lo preparaba para
su ingreso a una corporación. Estas
tres instituciones clave forman la
base de la segunda ola.

Cada fase histórica, anunciada por
una ola de cambio, tiene varias características reconocibles; además de
contar con algunos principios básicos,
puede clasificarse en varias esferas:
la tecnológica, o tecnosfera: la socioló·
glca, o socios/era: la informática, o
lnfosfera: y la psicológica, o pslcosfera.

También en la infosfera se advierte
una creciente masificación: aumenta
el volumen de mensajes y nacen los
mass media.

La civilización cuyo advenimiento
estuvo demarcado por la revolución
agrícola era bastante simple. Sus rasgos esenciales no requieren un análisis muy profundo: la tierra constituía el elemento central, se usaba
fuerza biológica (humana o animal)
como fuente de energía, había una
clara estratificación social y un rígido
autoritarismo, fa economía estaba
absolutamente descentralizada y las
posiciones sociales eran hereditarias.
Con la revolución industrial se marcó fa llegada de la civilización de la
segunda ola, una civilización industrial. Aquí si se hace preciso ver con

En esta transformación de esferas
se revela una causa importante, la
más importante: la destrucción de la
unidad producción/consumo. Y esta
destrucción constituye la razón fundamental de todo el proceso de cambio.
Esta transformación masiva y masificada estuvo respaldada por seis
principios: uniformfzación, especialización, sincronización, concentración,
maximización y centralización. Y a
pesar de las aparentes diferencias entre unidades nacionales, esquemas
básicos dan coherencia a la panorárámica: por un lado, una mecanomania notoria; por el otro, un sistema
político-legislativo astuto y racionalizado aliado a una jerarquización de
la nueva élite del poder: los integradores.
~

�tiempo nos vemos cada vez más
inundados en un mar de información.
Incluso los principios de respaldo
se ven atacados de raíz: el horario rígido llega a su fin y las jornadas se
desplazan, las organizaciones se desconcentran y aparece lozana la divisa
small is beautiful; todos los principios
se tambalean y concurren hacia el
colapso de la personalidad.

ID
&lt;:t-

Los acontecimientos señalados evoEn resumen, la sociedad de la selucionan a la par con el resurgir de lo
tado planeta), la extinción inminente
gunda ola es una "que depende en
que Toffler llama el prosumidor un
g_ran medida de los combustibles fó- de los recursos energéticos las crisis híbrido de productor y consumido'r: el
institucionales y los frac~sos en la
siles, la producción fabril, la familia
atribución de roles han guiado a un que produce para consumir. Esto imnuclear, la corporación, la educación
plica un angostamiento de la brecha
auté~tico colapso de la personalidad:
g~_neral y los medios de comunicaproductor /consumidor, que fundaempiezan a asomar tímidamente los
c!on, basado todo ello en una crementó el surgimiento de la civilizarasgos de la civilización de la tercera ción de la segunda ola.
ciente separación abierta entre pro- ola.
·
d~cción y consumo ... , y todo ello diriEl mismo mercado -otrora tan poEn la tecnosfera, ya es un hecho la
gido po~ un grupo de élites cuya taderosove resquebrajarse sus
rea _era integrar el conjunto ... (y un necesidad de recurrir a nuevas fuen- estructuras: ya no hay posibilidad de
tes renovables y diversificadas de
gobierno que era) una fábrica destiexpansión geográfica, la vida se desnada a la confección de decisiones ~nergía. Arranca el florecimiento de mercatiza y la proliferación de interintegracionales colectivas" .
rndustr_ias claye distintas: computamediarios ha llevado las cosas al
d?ra~, _rndustna espacial, oceánica y
En una so_ciedad de este tipo, se b1olog1ca. La producción en serie punto en que cuesta más distribuir
vuelve necesidad el surgimiento -pri- cede paso a la producción individua-' que producir un satisfactor.
mero- de un fuerte movimiento na- l(zada. El mismo trabajo de oficina
Y la concepción que se tiene de la
cionalista. Luego aparece un poderot1_e~de a la desaparición de los realidad tampoco es ya la misma: los
so impulso imperialista, polarizado
k_1lometros de papel y de las secreta- conceptos de evolución, tiempo y
actualmente por los EEUU y la URSS.
rr~s ... Nuestro entorno cada vez es espacio, ya han sufrido alteraciones
mas complejo, y su interacción tien- desatomizando al individuo e inteTodo esto presupone una ideología
de a la inteligencia.
grándolo en un totalismo.
-una superideología- como elemento conector: la superioridad del inLa corporación misma, una institu¿Qué sucede con la nación? La
dustrialismo respecto a las demás soción fundamental , se ve presionada nación-Estado, pilar de la civilización
ciedades.
desde varios ángulos; las recesiones industrial, pelea en dos frentes: deseconómicas y la influencia del medio de su interior crecientes amenazas de
¿ Y la psicosfera? Las condiciones
a~biente,
la sociedad, la política y escisión lo convulsionan; desde el exmencionadas crean una mentalidad
mil factor~s ~ás la ~bligan a adoptar terior, los problemas económicos
particular, en donde es cardinal el
n_uevas tactrcas mas flexibles, que ecológic~s y políticos sobrepasan y~
principio del progreso y la linealizat1~nden a la desmasificación y a la su capacidad. Su poderío se ve ameción de tiempo y espacio, que condubusqueda de objetivos múltiples.
naz~do por la transnacional y por orcen a la atomización del individuo·
un universo fragmentado.
·
La familia nuclear tiende a l a dis- ganizaciones transnacionales como el
gregación, al tiempo que el trabajo Mercomún europeo y la OPEP.
Las variables que aparecen como
se
d_esplaza cada vez más al hogar;
más importantes, llegado cierto punEn todo se advierte la tendencia a
proliferan las comunas y se diversi- la organización matricial y una
to, son la brecha creciente entre profican las relaciones humanas.
ductor y consumidor y el desmesuragradual desaparición de las jerardo crecimiento del mercado.
Los medios masivos de informa- quías: la individualización está a la
ción empiezan a perder terreno fren- orden del día.
Pero las cosas tienen un límite... El
te a los embates de medios más desdesgaste de la biosfera (nuestro agoLa estrategia seguida, consistente
masificados; y sin embargo al mismo en tratar de repetir en todos los pai-

ses el modelo evolutivo de las naciones altamente industrializadas, ha
fracasado repetidamente, lo mismo
que algunas tentativas románticas
por regresar al campo.
El rasgo distintivo que parece vislumbrarse no es un retorno lineal a la
primera ola, sino una fusión dialéctica de pasado y futuro, adecuada a
las necesidades particulares de cada
comunidad: El futuro empieza a tomar forma.
¿Que cara tiene este futuro? Algunos rasgos ya se acusan bastante señaladamente. Será una civilización
con fuentes de energía variadas y renovables: eólicas, solares, geotérmicas ... Nuevas industrias formarán la
base, y la materia prima vital será la
información. Los medios de comuni·
cación serán interactivos (de dos vías,
y desmasificados; nuestro entorno
electrónico prácticamente hablará
con nosotros y la estructura misma
de la fábrica será distinta; El trabajo
estará mayormente desplazado al hogar, que renacerá bajo nuevos principios. El prosumidor florecerá dotado
de una nueva mentalidad, y la naciónEstado verá reducido su poder, gracias a que éste se hallará redistribuido.
¿Utopía? Toffler más bien la llama
practopla: una alternativa difícil pero
realizable.
El individuo de la tercera ola será
diferente. Los requisitos básicos -comunidad, estructura y significado-,
t an duramente zarandeados por el
i ndustrialismo, se verán satisfechos.
Veremos no el nacimiento de un nuevo hombre, sino de un nuevo carácter
social. El crecimiento mismo y la integración al trabajo serán diferentes,
más satisfactorios, al tiempo que el
predominio de la producción para el
consumo alterará la moral individual
proporcionando un retorno a lo concreto: los medios mismos facilitarán
la integración de un nuevo yo.
Pero un requisito previo es la des·
membración del actual sistema poli-

tico, donde también se advierte una
fragmentación peligrosa. La crisis del
proceso decisional de los gobiernos
ha impulsado una dispersión del poder, cada vez más sujeto al azar, y
parece seguro que los sistemas actuales se verán impotentes frente a
las seguras crisis que se avecinan.
Uno de los riesgos de esta situación es la búsqueda de una autoridad,
basada en mitos como la eficiencia
del autoritarismo y la eterna funcionalidad de los gobiernos. Y es un
riesgo porque abre las puertas a facciones autoritarias totalitarlstas.
En concreto, la civilización de la segunda ola ha visto sus premisas políticas quedarse atrás, envueltas en la
creciente vertiginosidad decisional y
un abrumador colapso del concenso.
¿Cómo será el sistema político de
la civilización de la tercera ola? Será
-dice Toffler- una democracia. Pero
una democracia basada en otros preceptos: e¡ poder de las minorías
mayoritarias, el empleo de una combinación representación/ participación
en los procesos de toma de decisiones, y la distribución de éstas en jerarquías territoriales.
Se avecina, pues, un conflicto terrible. Presenciamos ya una lucha dual:
por una parte, grupos de la segunda
ola se enfrentan entre sí en busca de
ganancias utilitarias; por otro lado,
estos grupos confrontan a una creciente marea de grupos progresistas
qu·e inconscientemente o no están insatisfechos. Numéricamente los conservadores aún tienen una aplastante
mayoría, pero ésta decrece día con
dia. ¿Y como reconocer a los defenso,
res de la tercera ola? Es difícil tipificar porque se encuentran en todas
partes, pero " ... ya constituyen una
clase, un movimiento o, simplemente,
una variante de individuos y grupos
transitorios, todos ellos comparten
una radical desilusión respecto a las
viejas instituciones, un común reconocimiento de que el viejo sistema
ha quebrado ya irremisiblemente".

Este es el primer paso: reconocer la
obsolescencia de los sistemas políticos que rigen nuestro mundo y centrar la atención general en ese problema. Hay que pensar en que no
habrá una sola revolución magna que
transforme súbita y mágicamente las
estructuras, sino que la transición
se dará en medio de convulsiones y
en base a experimentaciones e innovaciones múltiples: hay que empezar
a presionar desde abajo, y esta es la
responsabilidad personal de cada uno
de nosotros.
Lo anterior representa, en síntesis,
las proposiciones esbozadas en La Tercera Ola. Hay que reconocer, desde
luego, que se trata de la generalización de una generalización, y que por
lo tanto deja de lado infinitos detalles: representa sólo el "hilo conductor" presente en el pensamiento de
Toffler.
Algo evidente en la lectura es la
premeditación en cuanto al esquema
general de la obra. No se trata de
una investigación que reunió información para luego digerirla y regurgitar conclusiones generalizadoras,
sino de la búsqueda deliberada de
ejemplos que tipifiquen y refuercen
un esquema que ya estaba, sin duda,
presente en la mente del autor desde
hace largo tiempo.
Con todo, su éxito editorial, que sin
duda es sintomático, revela que el
propósito implícito -proponer una
alternativa, si no completa y mesiánica, sí al menos coherente- ha satisfecho con creces las expectativas del
autor. Se trata de un libro de fácil
lectura, aunque a veces los ejemplos
sobreabunden; despierta algunas inquietudes y, por supuesto, por lo menos patentiza con diáfana claridad
algo que todos podemos ver con clamen te: la desintegración de las estructuras fundamentales de nuestra
actual civilización.

Toffler, Alvin: La Tercera Ola.
Edivisión, México, 1980.

�PARTES DE TEATRO

VIRGENES CONSAGRADAS Y
MUJERES SOLITARIAS
111 Encuentro Nacional de Organizaciones Femeninas

Clara Eugenia Flores
El 19 de junio· se estrenó en la sala
Meyerhold de la Escuela de Teatro de
la Facultad de Filosofía y Letras de la
UANL, la temporada de la obra Partes
de mujer, escrita por Darío Fo y Franca Rame y dirigida por Rosa Ma. Gutiérrez.
Esto es muy significativo, pues por
primera vez en varios años se hace
temporada con una sola obra en la
Escuela: se hallaba en un lamentable
estado de retraso, provocado principalmente por la separación de Lola
Bravo, la notable directora cuyo trabajo ha influido grandemente en la
historia del teatro de esta ciudad, y
de Rubén Eugenio Pérez, quien ahora
es bailarín profesional en un grupo
de danza experimental. También hay
que tomar en cuenta la estancia de
estudios en Londres que hizo por dos
años Javier Serna, primer actor y director, de quien se espera pueda
duplicar sus experiencias y aprendizaje ahora que ha regresado.
La única producción que intentó
realizarse en ese lapso, La historia de
un soldado, de Darío Fo, resultó fallida, a pesar de que la mayor parte de
los alumnos participaron en ella.
Sin embargo de un tiempo para acá.
algunos elementos, tanto maestros
como alumnos, han tratado de retomar el fecundo trabajo que inició Sergio García. Así, se tienen tres producciones: un espectáculo de poemas
y canciones de Bertolt Brecht, un espectáculo de poesía nicaragüense y
la obra en cuestión.
De hecho en todas estas producciones se puede observar el verdadero nivel de la Escuela de Teatro: falta
de recursos, falta de estudio sistematizado y por consiguiente bastante
improvisación tanto a nivel de actuación corrio de dirección.

~

Así sucedió con Partes de Mujer,
puesta en escena cuyo esfuerzo por
superar tales limitaciones es de
tomarse en cuenta. El texto es excelente. Tematiza sin panfletizar los
principales problemas de la mujer

contemporánea: Su discriminación
histórica, en lo fundamental.
La obra en si la constituyen tres
monólogos, en si tres obras acabadas
cuya unidad la dan los fragmentos de
Medea que se intercalan en cada uno
de ellos. El primer monólogo toma
como centro a la mujer obrera que
además de su trabajo tiene que desempeñar las tareas domésticas y
proveer al mantenimiento del hogar.
En el segundo se aborda la represión
sexual, la manipulación de la mujer
como objeto de placer y el chantaje
social que se implementa contra ella
ante el problema del aborto.
El tercer monólogo es el de mayor
tensión dramática: presenta tragi-cómicamente el grado extremo en que
puede ser reprimida una mujer. Insatisfecha sexualmente, tiene que soportar pervertidos sexuales; encerrada en su propia casa por miedo a
cometer adulterio míentra·s que su
esposo embaraza adolescentes por
todas partes, el personaje de este
monólogo termina matando a la raíz
aparente de sus males: su marido.
Las actuaciones, como antes he dicho, tienen mucho de improvisado,
pues hay cuestiones muy importantes
en los diálogos que no son enfatizados como debiera. En el primer mo-

Leticia S. Herrera
nólogo, por ejemplo, hay cierta incoherencia y fallas en la técnica de actuación. Me parece que hizo falta
más trabajo de mesa y de aceptación
al contexto; la única adaptación fue
en realidad una mutilación indiscriminada de los monólogos: por cuestiones de tiempo (¡!).
Bien, como a la veinteava representación, la obra tomó su cauce y su
nivel apropiado, sobre todo en cuanto a la integración de elementos (luces, sonido) que en muchas de las
anteriores funciones dejó ver errores
crasos.
En la Escuela de Teatro existen elementos valiosos, lo que no hay es estudio sistemático y disciplina consciente. Si algo ha demostrado Partes
de Mujer, eso ha sido que el esfuerzo
por obtenerlos produce resultados:
si no los óptimos, sí aquellos que al
irse acumulando conforman un buen
nivel, base de un buen servicio a la
comunidad universitaria y una verda•
dera aportación al teatro nacional.
Por esto pienso que el trabajo sistemático es lo que podrá llevar a la
Escuela de Teatro de la Facultad de
Filosofía y Letras a elevar tanto su
nivel académico -que está por los
suelos- como su nivel productivo,
que tanta falta hace al teatro en la
Universidad, ya de por sí escaso.

Hace unos días nos tocó estar presentes (como miembros del Taller de
Investigación de Sociología de la Mujer de la Facultad de Filosofía y Letras
de la UANL) en el 111 Encuentro Nacional de Organizaciones Femeninas
(ONG), organizado por el Consejo Nacional de Derechos de la Mujer A.C. y
cuyos trabajos se realizaron en la Torre de Rectoría de la UANL.
Conscientes de que asistíamos a un
evento organizado por asociaciones
"femeninas" (y no " feministas", distinción a la cual le damos amplio
valor), pensamos que hallaríamos
concepciones que tal vez divergeran
de las nuestras en más de un sentido
pero, al menos para mi, fue decepcionante y hasta peligroso para cualquier causa femenina descubrir un
nivel tan primitivo y conservador respecto a los problemas de la mujer. La
cuestión se torna tanto más grave si
se considera que un evento de este
tipo, de carácter nacional, puede estar reflejando una realidad que nos
dice que se siguen manejando las
mismas concepciones respecto a la
condición femenina y a los roles que
ésta debe asumir en un contexto social dado.
Después de que se iniciaron formalmente los trabajos, se leyó un mensaje del Papa dirigido a las mujeres
mexicanas (¡qué distinción!) en el que
se destacaron las siguientes virtudes
femeninas: vírgenes consagradas y
mujeres solitarias; llenas del espíritu
del Evangelio; guardia del hogar; sentido de la cuna (sic)_¿?; verdad dulce,
tierna, accesible; salvadoras de la pa~
del mundo, etc. También se destaco
el hecho de que las asociaciones femeninas participantes no estaban luchando contra el hombre, sino que,
con su apoyo y asesoría luchaban por
derechos humanos (así, en abstracto)
que no sólo eran femeninos, cosa que
quedaba demostrada por el hecho de
que sus asesores fueran hombres.
Ante tales declaraciones, y ya a sabiendas del enfoque que iba a privar
en los trabajos, nos armamos de pa-

ciencia para escuchar posturas que
nos llevaban de la risa al coraje, porque iban de posiciones ingenuas y
estrechas a otras fundamentadas y
reaccionarias: peligrosas no sólo para
la mujer.
A fin de cuentas nos encontramos
con que sigue creyéndose en las mismas cuestiones, como considerar una
aberración , algo contra natura, las
relaciones sexuales prematrimoniales;
o el que la mujer si no se ha liberado
es porque no quiere, ya que en nuestro país existe un régimen de der~c~o
que establece igualdad de cond1c10nes para el hombre y la muJer (como
si la subordinación femenina fuera
meramente un problema de legalidad); que a la mujer por naturalez~. y
tal vez hasta como un derecho d1v1no, le corresponde el rol de madre, el

cual debe privar sobre cualquier interés de otro tipo (estudios, trabajo,
etc.). Hubo por ahí alguien que incl~so afirmó categóricamente que el fm
primordial de la mujer (su meta en la
vida) era el matrimonio, aunque desgraciadamente esto se viera a veces
perturbado por otros factores que, al
condenar a la mujer a la soledad, le
impedían realizarse como tal en _la
maternidad, para lo cual se aconseJaba dedicarse a trabajos manuales,
obras de caridad, etcétera, que enaltecieran o sublimaran sus bondades
femeninas.
Sin embargo y a pesar del tono precortesiano de las concepciones manejadas hubo una que, especialmente,
nos dio escalofríos por el tono amarillista, morboso y moralista c?n que
se manejó. Fue éste un trabaJo pre-

-1&gt;-

i.o

�''FRUTA VERDE''
y SUS FRUTOS ¿VERDES?

sentado en relación al problema del
aborto, el cual por principio fue con- ignorancia de la mujer respecto a su
siderado como un pecado capital im- sexualidad, que la lleva al embarazo
perdonable en ninguna circunstancia no deseado, Incluso se hizo una com(aún de violación), como un atentado paración de igual a igual entre la
a la vida misma. Haciendo uso de un mujer que abortaba y un criminal cochantaje sentimental muy bien mane- mún, para preguntarse si sería que
jado, fue fácil convencer a las asis- acaso a éste debiera dejársele libre
después de su crim en, como se hacía
tentes de que el abortar significaba con
la mujer.
coartar sin derecho una vida, un bebé
(al espermatozoide, desde el momenOtro trabajo establecía una muy reto de la fecundación del óvulo, se le
llamaba tiernamente así) que sentía buscada relación entre los efectos de
la vida, que la amaba tanto como a la devaluación en las importaciones y
su madre misma.
exportaciones, y la situación de la
mujer, del cual se sacó como concluApoyándose en unas transparen- sión el que la mujer como ama de
cias que mostraban fetos mutilados, casa debía restringir su gasto famise explicaron morbosamente y con liar para ayudar al país a salir de la
crisis. Hubo algunos trabajos que
lujo de detalles los diversos métodos
presentaban
aspectos más concretos
abortivos que existen, para que a nadie le quedara duda del horrendo cri- y, por lo tanto, más objetivos y cermen que se cometía al abortar. Claro canos a la realidad: de orden laboral,
que a nadie se le ocurrió plantear las sindical , etc. También dos trabajos
causas que llevan a la mujer a una sobre violaciones pr~sentaron una visituación de aborto, lo grave de la sión más coherente del carácter social del problema, señalando la incon-

Libertad González Hernández
gruencia de las leyes en ese sentido y
planteando una revisión y reestructuración rigurosa de la legislación, y la
acción directa de la cuestión.
De hecho, en la mayor parte de los
trabajos se manejó la situación de la
mujer como un problema subjetivo,
individual, que cada cual debiera resolver en base a sus propias posibilidades, y no como un problema social.
Se piensa que la mujer se ha liberado
porque trabaja; que el acceso a una
mayor preparación profesional consolidará esa liberación (como si todo
fuera un problema de actitudes). En
realidad sigue amarrada a viejos y
obsoletos valores que reproducen y
consolidan su subordinación, su rol
secundario en la sociedad, porque sigue considerando naturalmente femeninas las labores domésticas y la
socialización de los hijos, la emotividad, la represión de su sexualidad y
su papel "insustituible" en el hogar;
se sigue considerando fundamentalmente mujer-madre.

Es en septiembre de 1981 , justo al
iniciarse el semestre escolar, en la Facultad de Filosofía Y Letra~ de la
U.A.N.L. , que empieza a f~nc1onar el
Taller de Creación Literaria , comenzando dos meses más tarde, a dar voces a través de " Fruta Verde" .
Tanto el Taller como esta pu~licación han estado a cargo
Miguel
Covarrubias, poeta y ensayista de reconocido talento.

?e

El material hasta ahora presentado
comprende poesía, Cll.ento y ensayo.
Todos los miembros del Taller han
ido aportando, en mayor o menor
medida , sus mejores escri~os. y _es
hoy , a un poco más d~ .d1stanc1a,
cuando puede verse mas concretamente, la producción de algunos de
estos noveles escritores.

POEMA LEVE

ESTATUA SUMERGIDA

Mis esperanzas están en el presente
Hechas de este campo sereno de
Otoño
Con la rama encendida aún
De la vendimia final.

(Fragmento)

Arellano Elías posee gran dominio
del lenguaje, su poesía se percibe al
natural, sin más toques que los necesarios.
La poesía de José Ramos es diferente; por lo general va dirigida a un
tú, que en casi todos los ~asos es
una mujer. Pero una mujer idealiza·
da, no existente.
Su poesía tiene una cadencia de rá·
pldos movimientos:

CUMPLEAÑOS
POESIA
Aunque es un poco difícil de creer,
considerando el auge que actualmente otros géneros tienen, es " la l_oca
de la casa ", la poesía, la que mas
adeptos o adictos tiene.
La mayoría de los integrantes d_el
Taller la cultivan. Entre ellos estan
Eduardo Arellano Elías, José Ramos,
José Javier Villarrea l y Lucía Maluy
Mijares, entre otros.
Los poemas de Eduardo Arellano
Elías parecen haber nacido de. noche,
a oscuras, teniendo por testigos al
sueño y al eco. COf!10 algunos de sus
versos lo dejan ver:
Llamo a gritos oscuros
A los faros que alumbran
no sé dónde
No sé qué sueño se forja
diariamente
En la noche remota, .
al abrigo de las rocas.
Asimismo guarda cierto amor_ por
la tierra refleja su apego a las ra1ces,
recorda~do al más puro Aleixandre,
sobre todo en este poema:

(Fragmento)
Flor crecida
con lluvia de amor,
invitada a la entrega,
a la vivencia plena
del minuto;
al lance profundo de la marcha
hacia la hora azul
del infinito.
Estos versos lo mismo que gr~n
parte de su poes!a, hace!1 volver sin
dificultad los lejanos aires modernistas.
José Javier Villarreal maneja u~a
poesía sin condiciones; plena de _bu~quedas y hallazgos; plagad~ de imagenes ininterrumpidas. Poes1a que se
nutre de alturas, caídas,_ vueltas,
pausas y vacied~des. ~oes1a que no
está quieta, poes1a movible:

VI
aún así las moscas coronan mi
cabeza,
.
aún asi me despierto limpiando mis
piernas de alas, de millones de alas
de mariposas...
.
-despertar Incierto don~e el su~no
se presenta como un desierto des1er·
to-.
Aún así recibo los gritos y bolsazos
de los que atienden las finanzas Y los
valores
,
de mis incontables días Y de mis negociables años
en donde la abulia de lo blanco d~sencadenó la avalancha del remordimiento.
Aquí la palabra ha perdid_o _su dueño, se yergue por si sola y um~amente actúa a la orden de su propia voz.
Los poemas de Lucía Maluy Mijares
son muy jóvenes, aún les falta reposo, a veces parecen inconclusos_ pues
esos poemas aún pueden dar mas.
A pesar de que se les nota buena
voluntad , falta tener paciencia con
ellos, mimarlos un poco pa_r~ que se
les quite ese matiz hermet1co que
los rodea.
La producción de los cuatro anteriores más la poesía acompasada Y
de fluyente cauce de Humberto Salazar, las chispas poética_s de Dolor~s
Tamez y el fuego tranquilo ~~ Gr~&lt;;1ela Salazar hacen el "corpus poet1co
de " Fruta" ya no tan " Verde" .

CUENTO
Este género, del que Hora~io Quiro•
a hiciera un arte, es cultivado por
9os nombres: Héctor Alvarado y Francisco García Rdz. Otros miemb~os del
Taller también hacen esporadicas
aportaciones.
A Héctor Alvarado de inmediato se
le presiente como un futuro buen narrador, las palabras le fluyen: en sus
textos no se nota lo trabajado de
ellos. sus temas son diversos pues v,
tan pronto habla de una grotesca co- ,...

�que a un acto intencional cJel autor
para proyectar determinado modo d
hablar, pues de no ser asi, no se ex
plica un descuido semejante.
Por otra parte, está Francisco Gar
cía Rodríguez, quien escribe con ex
tremada sencillez y frescura. Ello d
a sus cuentos un perfil muy ameno
Su cuento titulado " A las cuatro'
es la transcripción de un sueño, per
para el autor lo importante no es el
sueño, sino las tareas que el cerebr
realiza con notable eficacia: mezclar
lo soñado con lo real.
El mayor acierto de García Rodrí•
guez es la forma en que maneja el
diálogo, sobre todo en el cuento " El
barrio de los pajareros", donde el tono conversacional posee un toque
festivo y popular muy bien logrado.

ENSAYO
En esta modalidad literaria sólo se
ha presentado un trabajo titulad o
" Orígenes de la literatura de terror"
de Héctor Alvarado Díaz, conocido ya
por sus cuentos.
En este ensayo se da un panorama

mida ("Dieta" ) como de las reflexiones de un dios (" El Eterno Advenimiento del Dios"). Siempre, cu ando
es necesario, está ampliamente documentado.
Sus cuentos están bien equilibrados, son de lenguaje sencillo y certero. Mantiene el interés todo el tiempo; quizá el mérito está en la estructura de las historias, que a menudo
llevan el soporte al final de ellas.
Como puede verse en los párrafos
finales de los siguientes cuentos: " En
el momento en que más sesuro estaba de mi venida, cuando miraba postrado la magnificencia del marco que
habría de recibirme , Alejandro el
Grande arrasó con la Babilonia; ergo,
yo, Zoroastro, nunca naceré." .
(" El Eterno Advenimiento del Dios" )
N

,o

" Y se oye el ruido de sábanas que
viene de la recámara, y piensa uno:

Con esposa, dos hijos ... y sin Lucía,
¿cómo quieren que uno disfrute de
su cumpleaños?"
("Cumpleaños")
En ambos cuentos es precisamente
en el último párrafo donde se da la
linea clave. Al momento que dice "yo,
Zoroastro" en el primero y " Con esposa, dos hijos ... y sin Lucía" en el segundo, da con la razón de ser del
cuento. Esas solas lineas producen el
efecto buscado.
Es en el cuento "Cumpleaños" donde aparece un detalle que a vista
desconcierta: en un texto por demás
corto, aparece más de ·cuarenta veces la palabra " uno", usada como
pronombre y en la mayoría de los
casos colocada detrás de un verbo.
Este hecho no puede obedecer más

general de las actitudes del hombre
frente a lo inexplicable, la atribución
de esto a las creencias religiosas, el
surgimiento de mitos y leyendas, etc.
Todo ello se hace siguiendo los pa·
sos de la historia y ayuda un poco a
comprender los textos de autores que
manejan este tipo de literatura.
Esto es a grandes rasgos " Fruta
Verde ", que a ya casi un año de su
apar ición uno no puede más que
exhalar un ¡ahl de sorpresa; prin·
cipalmente porque en estos días el
destino de las gacetas literarias nun·
ca llega a ser de larga vida. Y tal pa·
rece que " Fruta Verde" no será la ex·
cepcfón.
De todas maneras, suceda lo que
suceda, los frutos, bajo los cuidados
del paciente labrador Miguel Covarrubias, han ido adquiriendo sustancio·
sa figura , conformando entre todos
una satisfactoria cosecha.

REGION

�NUEVAS ESTRATEGIAS EN EL
TRABAJO EDUCATIVO CON NIÑOS
ROTULADOS COMO DEFICIENTES MENTALES (*)

Esperanza Uribe de Alanís
Horacio Maldonado

,,,
1

INTRODUCCION
En este trabajo pretendemos plantear una nueva concepción en lo que
hace a la atención de niños con necesidades especiales (rotulados habitualmente como deficientes mentales,
subnormales, etc.).
Las consideraciones que ahora explicitamos son fruto de una experiencia iniciada en Monterrey (México) hace poco más de tres al)os (' '). Esta
nos ha permitido instrumentar algunas ideas que han revolucionado tanto el campo educativo como el de la
salud mental; en consecuencia, a
partir de un servicio directo a la
comunidad , hemos constituido un
campo experimental pleno, en el que
tratamos de forjar una dialéctica permanente entre teoría y práctica; según nosotros, única posibilidad de
desarrollar una tarea científica.
El Proyecto Especial de Grupos Integrados B., nominación oficial de
nuestro programa, tiene como objetivo fundamental BRINDAR EDUCACION
BASICA A NIÑOS CON NECESIDADES
ESPECIALES. Para alcanzar dicho objetivo utilizamos tres estrategias
principales, las que por cierto están
íntimamente articuladas, ellas son: a)
Integración de nuestra población al
sistema educativo regular; b) Desarrollo de sus potenciales Intelectuales
y afectivos y c) Adecuación de sus
experiencias de aprendizaje. A partir
de la implementación de éstas, aspiramos a superar las prácticas vigentes en este ámbito.
Para ello hemos constituido lo que
llamamos Grupos Integrados B.; éstos consisten en grupos conformados por 15 niños cada uno, los que
están localizados en escuelas primarias del sector público del área
· metropolitana (Monterrey, San Pedro,
Santa Catarina, San Nicolás y Guada-

lupe). A dichos grupos concurren niños que se caracterizan por presentar importantes problemas de aprendizaje, los que responden a menudo
a carencias de orden orgánico, psicológico y socio-económico. Estos niños, repetidores de primero o segundo año en todos los casos, cuentan al
Ingresar, con una edad que oscila entre los siete y los nueve y medio
años.
El programa está diseñado en dos
ciclos. El primero cubre un periodo
de tres años. Esto no impide que
algunos niños, en función de sus logros pueden ser promovidos al sistema educativo regular en cierto momento de dicho periodo. El segundo
ciclo (el cual está en vias de Implementación) cubre un lapso de dos
años; al finalizar éste los niños pueden ingresar a escuelas de capacitación para el trabajo.
Los niños son atendidos por un equipo de maestros especialistas en
problemas de aprendizaje y apoyados
por un equipo interdisciplinarlo que
integra a psicólogos, trabajadores sociales, maestros de lenguaje y médicos pediatras. Todos ellos son coordl·
nados por un cuerpo técnico, el cual
tiene como funciones planear las actividades a desarrollar, elaborar instrumentos de trabajo, implementar
tareas de investigación y responsabilizarse de la capacitación continua de
todo el personal.
El programa tuvo origen en el ciclo
escolar 1979-1980; Iniciamos el mismo con tres grupos, en el segundo
año de trabajo inauguramos otros
nueve y en el tercer año ampllamos
el servicio a un total de veintisels
grupos; actualmente contamos con
Igual número, lo que significa que
prestamos servicios a una población
aproximada de trescientos noventa

niños.
Como es obvio en esta ocasión sólo
hacemos una muy esquemática presentación del Proyecto, tanto en su
estructura como en su dinámica general. Esto, en razón de que nos interesa muy especialmente, mostrar
nuestro quehacer desde una perspectiva pslco-soclal, es decir, desde los
soportes mismos en que gira buena
parte de nuestra tarea educativa; de
todas formas, expondremos brevemente, los lineamientos generales de
esta última.
NUESTRAS ESTRATEGIAS DE TRABAJO
A. LA INTEGRACION DEL NIÑO AL
SISTEMA EDUCATIVO REGULAR.
Antes de referirnos en detalle sobre
esta cuestión, creemos pertinente ha·
cer algunas observaciones que nos
permitirán comprender mejor nuestra
Inserción actual en el campo de la
educación especial.
Desde épocas remotas, todos aquellos fenómenos humanos que no res·
pondieron a los patrones de normalidad establecidos, fueron objeto de un
inicial y también universal rechazo.
Este se expresaba (y aún se expresa)
de muy distintas maneras, pero qui·
zás una de las formas más generall·
zadas fue la de ocultar a todos aque·
llos sujetos considerados anormales.
En consecuencia, éstos debian expiar
el pecado de su anormalidad, con
una obligada renuncia a participar de
las actividades propias de la comuni·
dad social a la cual en principio per·
tenecian. El confinamiento era la po·
sibilldad indiscutible para tales suje·
tos; se trataron ya de " locos", " ra·
ros", etc.
Conforme el avance de las ciencias,
la comprensión de estos fenómenos
se fue haciendo más objetiva y como
corolario, fueron apareciendo dife·

(• ) PoRencla presentada en el IV Congreso Nacional de pslqulatrla Infantil, realizado en Monterrey entre el 28 de septiembre y el 2 de
octubre de 1982. Los autores participan en el Proyecto Especial de Orupos Integrados B, auspiciado por la Dirección General de
Educación Especial de la SEP y por la Secretaria de Educación y Cultura del estado de Nuevo León.
~ ('')Ver ' Experiencia de Integración de niños con necesidades especiales a la escuela primaria", Antinori D.; Maldonado H.; y colabo·

lfl

radores. Monterrey. 1981.

rentes intentos de clasificación y tratamiento de estas problemáticas. Desde el punto de vista social (ideológico)
los avances han sido de menor magnitud, en virtud de que dichos trastornos afectan directamente los intereses psicológicos de los individuos y
de la comunidad toda.
Nos preocupa ahora, revisar cómo
ésta ideología ha influenciado al sistema educativo. Cómo éste comenzó
a segregar a una parte de su población.
Creemos que ello fue producto de
uno de los efectos de la democratización educativa. Esta posibilitó, entre
otras cosas detectar que cierto número de niños no reunían los requisitos para afrontar la escolaridad establecida y en consecuencia hubo que
decidir un destino para ellos.
Surgen entonces los para-sistemas
educativos, dirigidos a todos aquellos
niños que han fracasado con el sistema regular, es decir, que han sido
"expulsados", dicha segregación
debe ser justificada, para ello se apela a los " buenos oficios" de la pslcometria, psiquiatría, neurología, etc. A
partir de los cuales pueden identificarse este tipo de niños.
Los rótulos que se les asignan son
múltiples: deficientes mentales, retardados o retrasados, subnormales, ali·
picos, con problemas de aprendizaje,
etc. Desde este horizonte se visualiza
como irreprobable la marginación
social , el aislamiento educativo, el
reducclonismo de las poten~iales psicológicas y una consecuente estereo·
tlpia pedagógica.
En tales condiciones educativas,
entendemos que el respeto al niño es
un mito; sin embargo, el desarrollo
de las ciencias sociales postula las
consecuencias de la segregación
SOcial y educativa. Sus repercusiones
fueron detectadas en las últimas dé·
cadas por organismos como la O.N.U.,
O.M.S., etc., los cuales preocupados
por estudiar y ofrecer alternativas
que previnieran los efectos de la se-

gregaclón, comienzan a recomendar
nuevas direcciones para el trabajo
con este tipo de niños. Otros estudiosos ensayan experiencias en los
ámbitos educativo y de salud mental
y demuestran sin atenuantes los perjuicios de la marginación, muy especialmente para el caso de niños en
edad de desarrollo. Dejan claro también que la rotulación-segregación no
provoca sino, discriminación social,
lo que, desde luego, merma las posibilidades de participación social, tan to presentes como tambi én futuras
del individuo.
En México, la Dirección General de
Educación Especial es solidaria con
estas perspectivas renovadoras. En
ellas nos inspiramos para dar realidad
a la idea de normalización e instrumentar la estrategia de integración.
¿Qué significa la integración que
propugnamos?. Significa entre otras
cosas, entender que no existen razones valederas que justifiquen el aislamiento educativo de los niños con
necesidades especiales (salvo casos

particulares sobre los cuales no nos
extenderemos en este momento),
significa propugnar que el niño que
requiera atención especial la reciba
en el ámbito natural, es decir, social
de aprendizaje; la escuela primaria.
Que participe de la dinámica general
de la escuela; que sea un miembro
activo de la institución escolar regular.
Tenemos que ser cautos y reconocer
que tal intención sólo puede llegar a
ser simbólica, mecánica, casi un slogan. De esa forma podríamos conseguir nada más que un espacio dentro
de otro espacio, forjar una escuela
dentro de la escuela. Por ser conscientes de esta posibilidad hemos
analizado minuciosamente las implicancias de la integración, hemos tratado de detectar sus ventajas y también sus límites. La reflexión sobre la
práctica que realizamos es constante,
la experiencia que hemos acumulado
es sólida, pero no definitiva.
Hoy es difícil percibir diferencias
entre la población que participa de
nuestra experiencia y el resto de los

8:

�1¡

1

.

niños que asisten al sistema regular.
Aquellos han abolido su condición de
marginados; hoy comparten los
mismos recreos que los demás niños,
participan de las ceremonias cívicas
estipuladas, compiten en los eventos
deportivos organizados por la escuela, prestan servicios en las organizaclones escolares establecidas, es
decir, en cualquier actividad escolar
o para-escolar que se realice se les
reconoce como miembros activos;
claro que no sólo los niños se han integrado, también el personal que los
tiene a su cargo ha tenido que hacer
otro tanto. Nuestro equipo de trabajo
mantiene relaciones administrativas
académicas y sociales con la dirección de las escuelas; con el resto de
los maestros mantiene relaciones de
igual carácter, esto es, se consideran
y son considerados compañeros de
trabajo.
La integración de los niños no podría prescindir de la integración de
los padres (éstos por cierto compartian la marginalidad de sus hijos),
hoy están comprometidos en las actividades que la organización escolar
les reserva, por lo mismo participan
en las comisiones de eventos o de
padres de familia y en todas las actividades de apoyo a la escuela.
La integración de los niños también
implica lograr la aceptación de la comunidad educativa. El cuerpo de inspectores , directores y maestros de
otras escuelas, así como los fundonarios educativos no pueden ser dejados de lado en una empresa como
la que reseñamos.
Indudablemente, nuestra estrategia
de integración no está exenta de resistencias, de poderosas resistencias
en muchos casos; desde que imaginabamos esta experiencia las anticipamos, pero estamos en condiciones
de afirmar que es posible ganarles terreno y es posible irlas derrotando
paulatina y laboriosamente.
IO

1()

Es por cierto difícil, cuantificar los
beneficios que un niño integrado a
su ambiente natural puede obtener,

pero estamos seguros que no difieren
de los pocos o muchos que obtiene
cm niño que no presenta necesidades
especiales y que asiste al sistema
educativo regular.
B. DESARROLLO DE SUS POTENCIALES
PSICOLOGICOS
El reingresar al niño a su ámbito natural de aprendizaje, es decir el reingresarlo al espacio social que la comunidad ha previsto para llevar a
cabo su proceso educativo regular es
una primera preocupación de nuestra
práctica.
Nos interesa ahora presentar una
segunda estrategia de trabajo que en
esta experiencia implementamos. Esta consiste en favorecer en lo posible,
el desarrollo psicológico del niño; en
este caso nos referimos muy especialmente a las dos principales dimensiones de lo psíquico, estas son: lo afeetivo y lo cognoscitivo. J.unto con la
vertiente social, estas últimas constituyen las bases fundamentales que
posibilitan (o no) el avance escolar
del niño.
Antes de exponer cuáles son nuestras perspectivas en tal sentido, creemos necesario ensayar un análisis de
la situación vigente al respecto.
En principio, parece obvio que dichas dimensiones no pueden ser
desestimadas y quizá desde un punto
de vista formal ello no ocurra, pero,
la realidad nos confirma que debemos desconfiar de lo obvio y en consecuencia debemos verificar cuál es
la significación que habitualmente se
le otorga a lo psíquico.

El rótulo que el niño recibe en los
para-sistemas no es por cierto neutro.
A partir de él, le es asignado un espacio social que trasciende su presente.
Su futuro estará en gran medida predeterminado (por lo social) muchas
veces independientemente, y esto es
lo importante, de su producción o potendales reales. Sucede que, tal niño
tendrá que realizar una doble lucha,
por una parte, en función de los propíos déficit que padece, y por otra,

contra los déficit que la sociedad le
asigna y que no necesariamente coinciden con los que posee. Casi podríamos decir que una vez que la sociedad, por intermedio de la escuela, ha
dictado una sentencia, es decir, ha
rotulado, se niega a escuchar las
apelaciones del interesado y excluye
las interpelaciones de otros sectores
sociales que están en condiciones de
demostrar la inconsistencia del veredicto original.
Evidentemente, son muy pocos entre los rotulados, los que pueden
escapar de la prisión que significa
su historia, historia que por supuesto
es confirmada enfáticamente por
quienes comparten su vida cotidian~,
incluyendo desde luego su propia
familia. Esta, en virtud de haber asimilado incondicionalmente la perspectiva socio-educacional (ideológica)
en que el niño fue inscripto, más que
contribuir a su desarrollo, lo inhibe o
paraliza. Se torna evidente el perjui•
cio que tal rotulación provoca. Recordemos por otra parte, que ese niño
ha segregado y que ello no implica tan
sólo el haber tenido que abandonar
su institución escolar original, sino
que simultáneamente debe desprenderse de sus objetos más significantes (grupos de pares, amigos, parlentes) incluso, para obtener atención, a
menudo debe hasta emigrar de su
habitat esto es, de su colonia. La
escuela regular siempre es aledaña a
ella.
Las repercusiones psicológicas que
esta situación provoca, son fácilmente
verificables, aunque sus manifesta·
dones resultan muy variadas.
¿Cuál es la carta de presentación
con que éstos niños llegan a las para·
escuelas?. Sus antecedentes más in·
mediatos consignan que ha vivido un
fracaso escolar. Para complementar
su expediente y desarrollar un plan
de acción es indispensable conocer
su cociente intelectual (?).
Una vez que la institución dispone
de esta información puede ya identificar (rotular) al niño y ofrecerle un

currlculum específico. El ~q_uipo técnico-docente está en cond1c1«:&gt;nes en:
tonces de pronosticar, qu~ podra
hacer el niño y qué no podra hacer.
El niño es despojado de su palabra.
La actitud general de la ins~itución
paralela es de carácter remedia!; sus
fundamentos, el binomio "ren?!mlento-Inteligencia". La atomiz~cton del
niño es notoria; el descu1~0 o el
desinterés por un desarrollo integral
es muy marcado.

Es pertinente señalar que las paraescuelas no cerraron sus pu~rta~ a
los descubrimientos de la~ ~•enc•~s
ni a las inovaciones tecnolog1c~s; sm
embargo, en no pocas op?r~unidades
algunas concepciones teoncas renovadoras o de incuestionable valor
científico, han sido interpretadas en
forma mecánica, reducidas _en sus
alcances reales o inclusive, utilizadas
solamente como banderas .Pª~ª pre~tigiar un servicio. Así, la mc1denc1a
en la práctica llega a veces a ser
nula O contraproducente.
En análisis de estos hechos nos ha
impulsado a desarrollar esta segunda
estrategia de trabajo.
Decimos entonces que pretend~mos revitalizar al sujeto con necesi·
dades especiales, no únicam~nt~
desde lo social, lo queremos revital!·
zar como ser humano, como ser PSI·
cológico; queremos plantear que no
trabajamos con su fracaso escolar,
que no deseamos urg~r sobre sus heridas ni reprimir sus smtomas.
Tratamos de recuperar s.us po~~nciales, permitir su máxi~a. expreSIOn;
luchar contra los significantes en
aras de los significados. Esta~ son
nuestras perspectivas de trabaJO, ~n
ellas se sustenta la nueva estrategia
que postulamos. No sólo int~gr:t'!1°s,
también reconsideramos al individuo
como individuo y trabajamos en ello.
Pero ¿porqué éste proceder? ¿no
bastaría con reintegrarlos y normar·
los? ¿no es contradictorio a la normalización el revitalizarlos como s~jetos psicológicos? ¿acaso a los ni-

ños "normales" se les otorgan tales
"prerrogativas"?. Por cierto que no,
pero entendemos que es irreprochable el magnificar lo que le ofrece la
escuela regular, en razón de que sus
dispositivos están mermados y 9ue
compiten en desventaja. Esta rE:v1talización es algo así como un ~n.t1d~to
contra su déficit, no es un pnv1leg1?,
es tan sólo propiciar una carrera mas
justa.
En qué consiste específicamente
esa preocupación por el desarroll~ de
los potenciales psicol~gicos: cuales
son esos objetivos, cual es la forma
de hacerla efectiva, qué ignoran las
escuelas autónomas Y la escu_ela reguiar acerca de esos pot~ncta!es Y
factores psicológicos y que no ignoramos al proponer esta nueva forma
de abordaje.
Si analizamos esta últim_a cuesti~'m
podemos afirmar que es im_p~escmdible contar con un saber teonco; saber que dé cuenta de los procesos
psicológicos fundamentales; entendemos que esos son, el proceso de desarrollo de los efectos Y e! proceso de
desarrollo del intelecto. S1~ este marco de referencia es impos_ible en~en·
der acabadamente la realidad ps1cológica de una persona, en este ca~o,
de un niño con necesidades especiales.
Creemos que hay dos ~e~~pectivas
psicológicas que nos pos1b11ttan concretizar tales aspi~aci?n_es: Una de
ellas es la psicolog1a dmam1ca, otra,
la psicología genética.
La primera nos permite conocer la
secuencia que sigue el desarrollo
afectivo. Entender los caracteres
principales Y dar cuenta de s~ estructura. La segunda nos proporciona luz
sobre el acontecer desde _el pun_to de
vista cognoscitivo; al de~1_r _de P1aget,
nos explica cómo el ntno pasa de
grado de menor, a un grado de
mayor conocimiento.
Ambas perspectivas nos _posi_b_ilitan
darle una consistencia c1ent1_f1ca a
nuestra tarea. En consecuencia nos

alejamos de una operatividad basada
en un eclecticismo teó~i~o Y. un_a consecuente implementacton tecntc~ arbitraria y muchas veces co~trad1ctoria, la que, siempre resulta _moperante para modificar la realidad que
afrontamos.
Hablamos de revitalizar los yote~dales del niño. ¿En qué consiste dt·
cha revitalización?.
Sabemos que un rasgo que identif!·
ca nuestra población es quE: ~a s~fndo un fracaso escolar. ¿Que •m~lt~adones trae esto aparejado!_¿que Significa tal tropiezo para el nmo?.
Tal significación se puede percibir
desde que el niño ingresa. ~I grupo.
En general podemos verificar que
muestra evidentes sentimient«:&gt;s de
inseguridad. La ~apacida~ para •~ter:
actuar está seriamente )~terfend_a,
conductas como la agres•~~ o el a1s!amiento son clara expres1on de esa
desadaptación con que accede al
grupo.
Refleja asimismo una sensación de
ser diferente a los demás niños, sus
relaciones ni siquiera son ~decuadas
con sus iguales, menos aun con su
maestro.
No sólo las relaciones hu_man~s son
deficitarias; estos niños visualizan a
la institución escolar como alQO a~enazante. La escuela e~. un obJeto obigeno y quizás paranoico para estos
niños.
La actitud respecto. a las !11aterias
escolares es de desaliento, tmpotencía o de miedo, expresiones como:
"no puedo", "eso no lo sé" son harto
frecuentes. El temor al fracaso los
paraliza, la posibilidad de censura los
inhibe para desarrollar todo su potendal.
La dependencia hacia la palabra
maestro es total; la espera _de_ ap~~bación (incluso en hechos '!1s~g!1•.fl·
cantes) es continua. La propia m1c1ativa está casi ausente.
·Qué sucede con su estado intelec·
tu~I? Desde esta perspectiva las con-

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sus potenciales y alcanzaremos la po,
sibllidad de trabajar psicopedagóglcamente en un marco " constructivlsta ", el cual no admite la exclusión
del niño, o sea, la acción de éste, en
el proceso de aprendizaje.
Las tareas y actividades que proponemos tienen como objetivos ofrecer caminos directos e indirectos para estimular al niño a que desarrolle
su pensamiento y cristalice su apren•
dizaje.

......

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diciones no son halagüeñas. Estos
niños han sido depositarios de un conocimiento (materias) que les es extraño e incomprensible. El proceso de
instrucción al que fueron sometidos
ha restado o nulificado sus intereses
por el conocimiento, ha limitado sus
inquietudes intelectuales, ha reprimido la capacidad de reflexión, los ha
tornado sujetos totalmente dependientes del objeto de conocimientos
(materias) y principalmente del administrador (maestro) de esos objetos.
~aturalmente estos niños, no se
animan o no pueden en principio, ser
personajes activos en el proceso de
enseñanza-aprendizaje. Casi han llegado a convencerse que son inválidos
para encarar cualquier actividad o
tarea que requiera de la reflexión.
Es evidente el impacto que ésto
produce en su desempeño escolar.
¿Cuá1 es nuestra actitud ante este panorama?

a:,
11')

Como ya anticipamos, nuestra primera acción está dirigida a restituir
la seguridad y autoestima de estos
niños.

El maestro con sus actitudes, propicia una relación que se caracter iza por el respeto al niño como per~Sona y como alumno. Valora y estimula sus manifestaciones espontáneas, alienta su iniciativa y desarrolla su interés. Es receptivo a sus sentimientos y necesidades. Lo reconoce
como individuo y lo exhorta a formar
parte del grupo y a Interactuar en él.
Todo esto requiere saber escuchar
al niño, devolverle su palabra. Es éste
el mejor lenguaje que puede utilizar
el maestro para comunicarse con alguien que empieza a recuperar su
identidad.
Promovemos la autonomía, tanto
en el niño como en el grupo. Propugnamos para que ellos mismos tracen
las fronteras entre sus deberes y sus
derechos. Para que sepan dónde terminan sus responsabilidades y donde
comienzan las ajenas.
Tratamos que la regulación externa
sea desplazada por la individual o
grupal.
Sólo por medio del desarrollo de la
autonomía del niño, restituiremos

Trataremos de ejemplificar, a partir de una actividad desarrol lada
espontáneamente, la tendencia gene•
ral de trabajo que tiene por objetivo
recuperar los potenciales psicológicos del niño, al favorecer su participación, su imaginación, creatividad y
cómo lateralmente, este hecho puede
ser aprovechado para trabajar áreas
específicas de conocimiento. Se trata
entonces de la siguiente actividad;
elección de un niño para un concurso
de higiene; Antecedentes:
Martes 24 de Noviembre;
La maestra de un grupo, Ilustra a
los niños sobre los beneficios de la
higiene y les Informa que al dla si·
gulente comenzará a revisar el aseo
personal de todos ellos y que también
se elegirán los que asistan más llm•
plos.
Miércoles 25 de Noviembre.;
La maestra les recordó lo estipulado
el dta anterior y les dijo que ellos
mismos Iban a seleccionar a los compañeros que concurrieron debidamente aseados.
Los niños nombraron a varios de
ellos. la maestra sugirió que pasaran
al frente y les pidió que fu eran obser·
vando a uno por uno; los niños hactan
comentarlos como los siguientes: "Dolores no, porque no tiene limpios tos
zapatos". "Juan José no trae limpios
los pantalones". "Amada no, porque
tiene el pelo 'asl", Indicaban su pelo
no muy bien peinado". De esta mane·
ra concluyeron que sólo cuatro ae
ellos estaban debidamente aseados.
La maestra les explicó que tos prl·

meros lugares obtendrlan una tal:}eta
con sus nombres (simbo/o del primer
lugar) las que se colocarfan en una
cartulina azul en una de las paredes
del salón y les señaló que as/ también
operaría en el futuro.
Terminada dicha actividad y luego
de h aber comenzado con las tareas
dispuestas para ese dfa, se presen taron en el aula dos niños comisionados por la dirección y dirigiéndose a
la maestra en voz alta, le pidieron que
anotara en una hoja el nombre del
nino que tuviera el primer lugar en
higiene.
Los niños al escu'char esto comenzaron a levantar la mano y a decir
"yo ", "yo ", la maestra les hizo notar
que no era posible que todos fueran
porque sólo solicitaban un nombre.
Además les recordó que ya habían
seleccionado a cuatro niños y que de
ellos se podria elegir el representante
para el concurso.
Sugirió luego, que los alumnos tomaran la decisión a partir de una votación. Estos aceptaron la sugerencia
y se procedió a la misma. Algunos
votaron dos veces y otros lo hicieron
por sf mismos. La maestra escribió los
nombres en la pizarra y los mismos
alumnos fu eron consignando los votos. Posteriormente elaboraron el
cómputo fina l y concluyeron que Javier los debía representar en el evento
organizado por la escuela.
Los niños que hablan llegado con el
mensaje de la dirección y que presenciaban todo el procedimiento, se notaban extrañados por la forma en que
se seleccionó al nino requerido.
Esta actividad fue realizada unos
cuatro meses después de haber Inaugurado el grupo. La maestra no tenia
más de seis meses en el Proyecto,
aun que ya empezaba a asimilar la
filosofía del mismo. t:n una sesión de
capacitación posterior, analizamos en
grupo aquella acción y visualizamos
que si bien había sido encarada con
mucho tino, permitía, no obstante,
otras posibilidades de trabajo en beneficio del desarrollo psicológico de
nuestra población.

Con esta reseña pret-endemos
mostrar cómo es posible ir restitu·
yendo el lastimado estado afectivo de
este tipo de niños. Cómo es posible ir
alentando su autonomía. c"ómo se
puede llegar a una integración grupal
adecuada, cómo el respeto hacia el
otro es posible. Estamos convencidos
de que este tipo de trabajo de actitud
no sólo procura el desarrollo afectivo
del niño, sino también y a veces
como consecuencia de ésto, el desarrollo intelectual. Ambas cuestiones
propician, por supuesto, que el trabajo pedagógico se puede ensayar en
condiciones más óptimas, o por lo
menos lo más próximo a ellas .
C. LA ADECUACION DE SUS

EXPERIENCIAS EDUCATIVAS.
Las dos estrategias reseñadas anteriormente, si bien son en sí mismas
furdamentales, también son imprescindibles como tributarias para alcanzar nuestro objetivo básico: la
educación de nuestra población.
Como ya consignamos en la introducción , sólo estableceremos ahora
algunos de los principios importantes
en que se finca nuestra práctica.
Una observación prel iminar que
queremos plantear se refiere a lo que
entendemos por educación. Concebimos a ésta en un sentido amplio, es
decir como aquella instancia social
que favorece el desarrollo integral del
niño. En consecuencia , visualizamos
a la educación como un proceso que
trasciende definitivamente a la instrucción; entendemos a ésta como
una porción o dimensión de ese todo
que es la educación.
¿Cuál es por otra parte nuestra idea
acerca del proceso de enseñanzaaprendizaje?. Acordamos con la posición piagetiana y entendemos que
es prioritario hablar de aprendizaje
en sentido amplio, es decir, como desarrollo; y de aprendizaje, en sentido
estricto. Olvidar alguna de estas perspectivas es atentar contra el proceso
de enseñanza-aprendizaje.
Como corolario de lo expuesto, su-

cede entonces que nos interesa más
(pero no exclusivamente) el proceso
que los resultados (estos serán siempre efecto y nunca causa), lo cualita,
tivo que lo cuantitativo. ,
Respecto al niño, uno de los ejes
del proceso de enseñanza-aprendizaje,
lo concebimos como un principal protagonista de éste, y no como un mero
espectador o depositario del saber
del maestro. Tratamos de que nuestros niños construyan o reconstruyan
el saber, cada uno en la medida de
sus pocas o muchas posibilidades.
Confiamos en el constructivismo,
creemos en la relación dialéctica que
tiene lugar entre el sujeto (niño) y el
objeto (materias escolares) de conocimiento.
¿Cuál es entonces el rol del maestro en el proceso que venimos analizando?. Lo concebimos (y se concibe
en muchos casos) como un adminis.trador del proceso, como un catalizador del mismo, lo visualizamos como
aquél que debe coordinar un conjunto
de acciones permitiendo que cada
uno de los participantes pueda encontrar su propio ritmo, que cada
uno pueda ejercer su propia iniciativa
y responsabilidad que cada niño pueda plantear sus propias preguntas y
ensayar sus propias respuestas.
Por todo ello naturalmente hablamos de adecuación de las experiencias de aprendizaje y tomam?s la decisión de NO ADAPTAR AL NINO A UN
CURRICULUM, SINO QUE ADAPTAMOS
EL CURRICULUM AL NIÑO. Esto es,
pretendemos presentarle propuestas
de trabajo acorde con sus dispositivos intelectuales; es decir, a sus estructuras cognoscitivas; estimulamos
la comprensión antes que la mecanización, la reflexión antes que la memoria.
¿Cómo estructuramos el programa de
estudios?. En forma harto breve podemos comentar lo siguiente: hemos
revitalizado áreas de trabajo escolar
habitualmente olvidadas o estereotipadas.
El proceso educativo no gira exclu- ~

�sivamente en fas áreas consideradas
básicas por fa escuela tradicional, es
decir, fecto-escritura y aritmética,
sino que enfatizamos el trabajo en·
ciencias sociales y naturales, el trabajo tecnológico y artístico, todo este
abordaje desde una perspectiva constructivista, donde fa estrategia concebida utiliza como táctica fundamental al juego en grupos. Esta herramienta nos posibilita alcanzar objetivos de muy distinta índole pero
todos articulados con nuestra aspiración básica; fa educación de los
niños con necesidades especiales.
¿Cuál es la dinámica de trabajo en
el salón?. ¿Establecemos una diagramación del tiempo en función de las
áreas?. ¿El trabajo con fas distintas
materias es rígido?. Estas son algunas de fas muchas preguntas posibles, sólo esbozaremos algunos intentos de respuestas.

para generar el conocimiento, no olvidamos fo específicamente escolar;
el rendimiento y fo evaluamos más o
menos ortodoxamente.
El trabajo que tiene lugar en el salón de clases no seria suficiente para
garantizar nuestros objetivos educacionales; en tal sentido tratamos de
incorporar a los padres de estos niños al proceso. Por ejemplo, les solicitamos que les lean a sus hijos
cuentos, periódicos, cualquier material escrito; los niños al día siguiente
deben comentar a los compañeros
las noticias o notas que fes fueron
leidas por sus mayores. Este es una
de fas muchas intervenciones que
pretendemos (y en muchos casos logramos) de los padres de familia.
El tiempo del que disponemos no
permite explayarnos sobre una labor
que es en extremo amplia y creemos
fecunda. Trataremos de bosquejar
algunas de las conclusiones de esta
experiencia.

El trabajo con la materias es elástico , no existe una división tajante
entre una y otra, es más, preferimos
CONCLUSIONES
hablar de actividades, fas que tienen
como finalidad abordar alguna mateEl titulo de nuestro trabajo habla
ria en particular, pero no única; una de nuevas direcciones en el trabajo
actividad implementada para cubrir con niños rotulados como deficientes
algún objetivo en matemáticas, evenmentales, tales como perspectivas
tualmente nos permite aproximarnos cristalizadas en fas tres grandes esa objetivos en el área de lectura, o en trategias que hemos reseñado; a parel área de conocimiento físico o so- tir de ellas no dudamos en afirmar
cial, esto en forma planificada o es- que:
pontánea; el ejemplo que utilizamos
en el apartado anterior es muy ilus- -La experiencia acumulada hasta el momento certifica nuestra posición respectrativo al respecto, tenemos muchos
to a las nefastas Implicaciones de la seotros que lamentamos no particlpárgregación y rotulación para los niños
sefos ahora. Muchas veces, los niños
con necesidades especiales. Por lo misespontáneamente le sugieren al
mo propugnamos por su desaparición.
maestro una línea de trabajo que no -La estrategia de Integración del niño a
había sido anticipada o que ni siquiela institución educativa regular, es la
ra había sido concebida como posible
vía más adecuada para proporcionar
para él.
educación básica de los niños con ne¿Cómo evaluamos?. Siempre tratamos de hacer una transferencia de
los aspectos desarrollados constructivamente a los Intereses y obligaciones pedagógicas ordinarias.
Aunque nos interesa más la forma de
0 pensar que el resultado, aunque trau, bajamos el error como una fuente

cesidades especiales, por ello propugnamos por la abolición del aislamiento
educativo.
-La revitalización de los potenciales psicológicos de estos niños es una segunda condición básica para el logro de
nuestro objetivo fundamental. Por ello,
al comienzo de la Integración, procuramos restituirlos y más tarde desarrollarlos.

-La implementación de una didáctica ac•
tiva, donde la cooperación, la iniciativa,
y la creatividad estén presentes, debe
ser un horizonte permanente para afrontar la realidad que estos niños constl,
luyen. Las dos estrategias que expllcl•
tamos son consecuentes con esta
última.
-Consideramos que toda empresa y esta
no es la excepción, finca su destino en
el personal con que cuenta. La capacitación y formación de éste es una preo,
cupación cotidiana en nuestro proyecto.
Sin ella nuestra labor no tendría la menor posibilidad de trascendencia.
-El reflexionar sobre la práctica, el cuestionarla, el criticarla, el rectificarla,
es otra condición fundamental para evl•
tar la estereotipia y la Improductividad
en nuestro quehacer.

Todas estas consideraciones se articulan con nuestro objetivo más
genérico; éste no es otro que verificar
en qué medida es posible lmpfemen•
tar una idea como fa que hemos bos•
quejado.
Es desde fa práctica donde encon·
traremos fa respuesta. Unlcamente
desde ésta podemos confirmar o co·
nocer fa viabilidad de fas concepcio•
nes teóricas que la sustentan o inspiran.
Las limitaciones, de todo tipo, son
fa materia prima que pretendemos
transformar en nuestro hacer cotl·
diano.
Casi podríamos decir que nuestra
experiencia es el producto o la dife·
renda existente entre los postulados
teóricos fundantes y las limitaciones
de todo órden que afrontamos, claro
que, éstas últimas a pesar de las re•
sistencias que oponen no son incon·
movibles. El espacio en que nos mo·
vemos no es estático sino dinámico y
fa dinámica, se dá en función de la
transformación tanto de la teoría
como de las resistencias que genera
la propia práctica que ensayamos.

APENDICE
SI bien es cierto que todo el PROYE_CTO
DE GRUPOS INTEGRADOS B es de caracter
eminentemente experimental, e_s pos!ble
precisar algunas direcciones ~e investigación especificas que en el mismo se de·
sarrollan y desarrollaron.
a.) Durante el ciclo 1980/81 se l~evó a cabo en Ciudad de México, a traves de! Departamento de Investigación y la D1rec·
clón Técnica de la Dirección Gener~I de
Educación Especial de la Sec~etar!a de
Educación Pública, la estandanza~_lon de
la Escala de Inteligencia para ninos de
Wechsler, versión revisada. A p:3rtl_r de
esta valiosa contribución , se ha inl~iado
en este Proyecto la implementaci~n de
dicha prueba (Wisc-R, Mexican?) a fin de
determinar desde esta perspectiva, las características intelectuales de nuestra po•
blación.
Esta investigación con,templa d?s .~tapas.
La primera, ya concluida, cons1st10 ~-n la
aplicación del inst_r~mento en cuest1on a
la siguiente poblac1on:
l.·Muestra constituida por niños que ac·
tualmente forman parte de los Gru~os In·
legrados B, es decir, que a~ro~tan 1mpor·
tantes problemas de aprend1zaJe;
2.·Muestra constituida por niños ~ue ac·
tualmente forman parte del sistema
educativo regular, es decir, que no afron·
tan problemas de aprendizaje. Este traba·
jo posibilita conocer (aunque en forma
preliminar) los Cocientes Intelectuales de
ambos tipos de niños.
La segunda fase, que está en vías de im·
plementaclón, intenta conocer ~n una
muestra más representativa la solidez de
la Información obtenida hasta la fecha Y
también compararla con resu~tados obtenidos en otras regiones del pa1s.
b.·La misma población que ha senti~o de
base para la experiencia antes menciona·
da, ha sido tomada como fuente para un
segundo estudio.

Es pertinente consignar que la mayoría de
los alumnos que concurren a ambos gru·
pos cuenta con edades que oscilan entre
los 7 y 10 años, y pertenecen a los sectores menos favorecidos de las clases popu·
lares, es decir, viven con privaciones ec?·
nómicas importantes, con gran~es de·
flcits en lo que hace a salud .Y alimenta·
ción, en dinámicas familiares inestables Y
en un aislamiento cultural muy marcado.
El estudio que referimos tiene como obje·

tlvo fundamental precisar el nivel de ma•
duración en la percepción visomotora de
tales niños.
El instrumento de evaluación es el T~_st
Guestáltico Visomotor de Bender, vers1on
revisada por E.M. Koppitz.
Este trabajo, como el anteri~r se r~~liza
en dos fases. Ya está a cons1derac1on la
primera fase del mismo.
c ) Otro de los estudios realizados concierne al desarrollo cognocitivo (desde
una perspectiva y psicogenética) de la po·
blación inscripta en el Proyecto (un poco
más de 370 niños).
Como instrumento de evaluación hemos
utilizado la Prueba Mont~rrey ¡para Grupos integrados). Con el mismo instrumento se ha constatado el desarrollo de la_s
nociones elementales de la lengua escrita en los niños referidos.
d ) Se ha realizado también una exhaus_tiv~ investigación acerca de las caractensticas socio-económicas de nuest~a pobla·
..
En tal sentido se obtuvo informa~:~~- acerca de cuestiones co~o las siguientes: 1. Procedencia geogr~f1ca (esta·
tal y extraestatal); 2. Asentamientos
manos actuales; 3. Condiclo~es espec1 I·
cas de infraestructura; 4. Tipos ~e.em·
pleos familiares; 5. Ingresos per cap1ta y
familiares; 6 Destino de l~s. ingresos; 7.
Grados de escolaridad fami lia~; _8. Carac·
teristicas de la dieta aliment1c1a; 9. Ca·
r.acteristicas de los servicios de salud que

~r

disponen; 1O Acceso a las expresiones
deportivas y culturales.
Toda esta información ha permitido con cretar una linea de trabajo ~_n ual con los
padres de familia de los ninos que dan
base al Proyecto.
e.) Un estudio de carácter pediátrico h~
permitido conocer los trastornos ~e on·
gen orgánico que padecen este tipo de
niños. Igualmente por ésta vía se_ ~an ve•
rificado las condiciones de gestac1on, p~rto y puerperio de las madres de los mismos.
f.) En el campo específicamente peda~ógico se implementan nuevas estrategias
didácticas. las que inspiran f~ndamental·
mente en investigaciones recientes desarrolladas por la Dirección Gener~I _de Edu·
cación Especial en Monter~ey: Mex1co, D.F.
y otras regiones de la Republlca.
La mayor parte de e_stos tra~ajos de i_n·
vestigación ya han sido pubhca~os y circulan en las instituciones educativas.
En las labores técnicas y de investigac!ón
que aquí se reseñan está compromelld?
un equipo que integra a pedagogos,. p~1cólogos, trabajadores sociales: espec1ahs·
tas en lenguaje, médicos pediatras Y por
supuesto maestros especialistas en pr~blemas de aprendizaje. Todos ellos rec~ ben apoyo técnico permanente de
DI·
rección General de Educación Es~ec1al de
la S.E.P. Esta dirección tiene _p_rev1~to una
publicación en la que se expltc1tara en detalle todo el quehacer de este Proyecto.

!ª

�LA NACIONALIZACION
DE LA BANCA

,,
1

h

1

PROYECTO "NUEVA FACULTAD"

CONFERENCIA DEL RECTOR DE LA UAG ...

El director de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL entregó a la Junta Directiva -compuesta por maestros y alumnos- un documento-base sobre el Proyecto de Nueva Facultad,
titulado Elementos para un diagnóstico.

" La Universidad debe responder a los Intereses del pueblo,

Dicho diagnóstico consta de .39 páginas y en este momento es
estudiado por parte de la Junta de Maestros y, a su vez, por la
representación estudiantil.
Pretende el documento del licenciado Juan Angel Sánchez ser
discutido individual y colectivamente, con miras a obtener un
diagnóstico de carácter institucional, primera fase del proyecto "Nueva Facultad" .
Luego de una Introducción que llama la atención sobre todos
aquellos factores que integran el fenómeno de la enseñanza·
aprendizaje, se aborda la docencia a nivel licenciatura, la metodología de los docentes y la actitud de los alumnos frente a
estas realidades.
Se analizan igualmente las maestrías, el apoyo a la docencia,
la función de la Biblioteca, las conferencias y seminarios que
se imparten durante el año; y se aborda el aspecto de una
más congruente y firme investigación, en cada una de las especialidades que -de acuerdo a los colegios existentes- tiene
la Facultad.

Hay una distincipn entre la Difusión Académica (donde encuadrarían el Departamento de Idiomas y la Escuela de Teatro) y
la Extensión Cultural (donde quedarían el Departamento Editorial, el Centro de Traducción, el Centro de Extensión Pedagógica y la Librería).
En su parte final, el documento Elementos para un diagnóstico
aborda las estructuras administrativas y jurídica, y nuevamente invita a una participación amplia y democrática, abierta y
plural, para " ... hacer funcionar los órganos de decisión y con·
sulta hasta el limite máximo de participación y representatividad en la toma de determinaciones... "
Se ha dado, pues, el primer paso para el proyecto de " Nueva
Facultad", a la vez se han realizado ya las primeras reuniones
de trabajo para constituir un Consejo Académico y una Comisión Paritaria, que habrán de preceder los esfuerzos que cul·
minarán, según se espera, en 1984, con la Implantación de la
primera fase académica del nuevo modelo de Facultad, que
será determinado por maestros, alumnos y trabajadores de FI·
tosofia y Letras de la UANL.

MESA REDONDA ...

1

1'

N

10

El jueves 9 de septiembre, a las 6:.30 de la tarde, se celebró en
el auditorio Alfonso Rangel Guerra una mesa redonda sobre
" La nacionalización de la banca; balance y perspectivas" .
En la mesa, participaron _los siguientes ponentes: Lic. Felipe
Zermeño (de la UNAM), lic. José Roberto Mendirichaga (FyL,
UANL), Lic. Eduardo L. Suárez (ex-rector UANL), y lic. José Antonio Mejía (FyL, UANL).
Los participantes expusieron primero su apreciación sobre las
medidas instrumentalizadas en torno a la nacionalización, y al
final respondíeron las diversas preguntas que les fueron he·
chas por personas del público asistente.

BIBLIOTECA "JOSE ALVARADO"
de

la sociedad, y no a los de un Estado que es i.nstrumento de la
clase económicamente poderosa" .
·
Así lo expresó el Lic. José Enrique González, rector de la Universidad Autónoma de Guerrero, en la conferencia titulada
" Diez años del proyecto Universidad-Pueblo" , realizada en el
auditorio de la escuela el pasado martes 28 de septiembre.
Luego de recalcar que el proyecto educativo del Estado " responde a las necesidades e intereses de la clase en el poder",
negó que las universidades reciban un favor con el subsidio:
"es obligación del Estado proporcionarlo" , aseguró.
Otra de las tareas del proyecto Universidad-Pueblo, explicó, es
llevar cultura a todos los habitantes de Guerrero. Para cumplir
este objetivo, hacen uso de Radio Universidad-Pueblo, que entró al aire el 4 de mayo de 1982.
Finalmente, aclaró que el proyecto Universidad-Pueblo es un
proyecto que aún esta latente, y se encuentra como alternativa en Sinaloa y Puebla.

La Biblioteca de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL
ostenta el nombre de un gran hombre de Letras, profundo Intelectual, que fue Rector de nuestra Universidad y que profesó siemprE: hasta su muerte un gran cariño por su "Alma Mater". El es don Jose Alvarado.
Cuenta con uno de los acervos bibliográficos y hemerográfl·
cos más amplios y de mejor calidad de la Universidad entera,
pues entre sus obras generales podemos contar catorce diferentes enciclopedias en varios idiomas y diferentes ramas de
la cultura; así como diccionarios de casi todos los temas importantes del saber universal. En el acervo general que abarca
las seis licenciaturas de la Facultad, se encuentran desde la
más profunda obra griega, hasta los indispensables cuadernillos de divulgación.
Reuniendo todo este material, su acervo alcanza 2.3 mil
volúmenes. Además hay grandes colecciones de revistas espe·
clalizadas en español, Inglés, francés, italiano y alemán, fundamentalmente. El material hemerográfico que aquí mencionamos está en proceso de reorganización, pues se acondiciona un local apropiado para este fin, con miras a brindar un
mejor servicio a los usuarios.
Pero si en cantidad este material ya resulta respetable, más lo
es si tomamos en cuenta que dentro de este acervo se incluyen las colecciones privadas de " DANIEL MANUEL URENCIO" Y
"JOSE ALVARADO", que tienen valiosos volumenes, tanto por
el tema que abordan como por el hecho de que algunos de
ellos ya no se editan en la actualidad. Estas colecciones -reílejo de la cultura y conocimiento de sus antiguos propietarios- abrigan en su seno obras de casi todos los temas, destacándose los de Poesía, Educación, Filosofía e Historia.
En los registros de asistencia de la Biblioteca " José Alvarado"
ílgura un promedio de 500 lectores diarios, de los cuales el
40% son estudiantes que vienen de otras escuelas. Es decir,
se da servicio a todo aquel que tenga avidez de conocimientos,
como que el saber no puede ser privilegio de unos cuantos, sino patrimonio de todos.

PERIODICO MURAL LA GREÑA ...
Comenzando con el semestre que cursamos se ha estado pegando en la pared de las escáleras un periódico mural nuevo,
La Oreña.
La Oreña, es un periódico mural feminista, lo que significa que
trata de ofrecer una visión crítica de la condición de la mujer
en sociedades como la nuestra, capitalista y patriarcal.
La Oreña tiene una presentación bastante atractiva, y las cuestiones sobre las que se llama la atención son abordadas con
una fresca informalidad creativa , que no está reñida con la
seriedad de los propósitos en Juego.
El mural es producido, realizado y pegado por un grupo de
alumnos de Letras y sociología, que integran el Orupo Clhuatl.
(H.S.H.).

�COLABORAN EN ESTE NUMERO:

María Copanl
(Buenos Aires, Argentina, 1957). Par·
ticipó en el taller literario de la Capl·
lla Alfonsina, en México, D.F. y ha he·
cho crítica literaria y cinematográfica.
En 1981 publicó un libro de poesía:
Muñeco de Garúa.

Horaclo Salazar Herrera
(Monterrey, N.L., 1957). Estudia electrónica en la UANL, y es secretario de
Redacción del suplemento " Aquí Va·
mos" del periódico local fl Porvenir.

Leticia Salazar
(Monterrey, N.L. 1960). Estudiante de
Sociología en la UANL. Ha publicado
poemas en periódicos y revistas.

Libertad González
Egresada de Letras de la UANL. Ha
publicado ensayo literario en el suplemento " Aquí Vamos" y en el desaparecido " Volantín " de fl Diario de
Monterrey.

José María Infante
(Tandil, B.A., Argentina, 1942). Estudió Psicología en la Universidad Na·
cional de Córdoba, donde se especializó en Psicología Social, en el Centro
de Investigaciones en Psicología So·
cial. Radica en Monterrey desde 1976.
Es académico de las facultades de
Psicología y Filosofía; en ésta es Coordinador del Colegio de Sociología.

L DEPARTAMENTO EDITORIAL DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA y LETRAS DE LA U.A.N.L.
Arturo Ortega
(Monterrey , 1954). Estudio Derecho
en la UANL. Ha publicado sus trabajos en diversos suplementos del país
y del extranjero. Reside en el D.F.

Clara Eugenia Flores
(Monterrey, N.L., 1960). Estudia Letras
Españolas y Teatro en la Facultad de
Filosofía y Letras de la UANL. Partid·
pó en la puesta en escena de Poemas
y Canciones de Bertolt Brecht y La
historia de un soldado del mismo
autor. Publicó sus reseñas y crónicas
en el Porvenir, Diálogo Universitario.

Santiago Ramírez
(México, D.F. , 1945) es maestro de
tiempo completo en la Facultad de
Ciencias de la UNAM. Ha publicado fl
silencio del saber, Ajuste de cuentas y
filosofia, ciencia y politlca (Nueva
Imagen).

Minerva Margarita Villarreal
(Montemorelos, N.L., 1957). Egresada
del colegio de Sociología de la Facultad de Filosofía y Letras de la
UANL. Coeditora de la revista l . Ha
publicado Hilos de u/aje (Editorial
Hogaza, 1982).

Eduardo Rodríguez Canales
(Monterrey, N.L., 1951) es B.A. en ra
dio, T.V. y cinematografía de la Unl
versidad de Houston , Texas. Ha ex
puesto en Difusión Cultural de 1
UDEM en 1976 y en la Universidad
Regiomontana en 1979. Es director
de la Galería de Arte Collage.

IIIUA-,.,w

U METODOLOCL-1,
l '\A IN~ ~ : .

_,__

Gabriel Vargas Lozano
(Guadalajara, Jal., 1947) es maestro
en Filosofía por la Universidad de
Guadalajara y candidato al docto•
rado en la UNAM. Colaborador de
'"Plural" y de la " Revista de la Univer·
sidad de México". Jefe del Departa·
mento de Filosofía de la UNAM , Unl•
dad lztapalapa. Editor de la revista
º'Dialéctica" de la UAP
'

•

José Roberto Mendirichaga

-· ---·-■

lno, toda lnvesti·
uestos filosóficos
nologia a la que
la Integración or1resto de la cul•
on la filosofia, a
dique la esencia
lológica y ética
entenderse como
compatible con
1 método cienti•

(Monterrey, N.L., 1944) es licenciado
en Filosofía y pasante en la maestría
de Letras en la Facultad de Filosofía 1/osofía, Coleey Letras de la UANL, donde es coordl· ª· Facultad de
nador del Departamento Editorial y .. $95.00
maestro del Colegio de Letras. Cola·
bora en " El Diario de Monterrey" y ha
publicado una antología per iodística
titulada La letra y la tinta.

Lo~ ~áxlmos representantes de las Escuelas
Eleat1~a y de Mileto, Heráclito, los Pluralistas
(Anaxagoras y Empédocles) y Demócrito, apa·
recen en el texto antológico de Juan Angel
Sanc~ez, actual director de la Facultad de Fi·
losof1a y Letras de la UANL.
Remiten estos fragmentos a las obras originales de los presocráticos, de tal forma que
maestro y alumnos puedan cotejar y estable·
cer relaciones dentro de cada obra y analiza•
das en conjunto.

Se trata de un texto fundamental en las esCUi!:las y facultades de Filosofia.
Juan ~ngel Sánchez, Fragmentos filosóficos,
C_olecc~on Cuadernos de Filosofía, Facultad de
F1losof1a y Letras UANL, 107 pp., $100.00

•
Polém_ico, debier~ definirse este texto del doctor E!1 _de Gort~rr, Investigador de reconocido
prest1~10 en el ambito universitario nacional y
extranJero.
· Molesto por la evaluación critica planteada
por el doctor Mario Bunge sobre la Maestría
en M_etodo~ogía de la Ciencia de esta Facultad
~e F1losof1a y Letras, el maestro De Gortarl
impugna las aseveraciones de Bunge y reafirma su proyecto inicial.
De la discusión. salimos enriquecidos maestros. alumnos y estudiosos de la filosofía. Se
trata de una_documentada disertación sobre
la Metodolog1a y sobre el método como vincu•
lo entre la Ciencia y la Filosofia.
Eli _d~ Gortari, La metodología: una discusión,
Ed1c1ones Especiales, Facultad de Filosofia y
Letras UANL, 61 pp., $90.00

Silvia Mijares
(Chihuahua, Chih. 1940i egresada de
filosofía de la UANL. Ha colaborado
con ensayos en diversos periódicos y
revistas, y ha publicado un libro sobre filosofía de Vasconcelos y otro,
en común sobre Arte y Filosofía. Es
actualmente catedrática de la UANL.

Mario Cerutti

-a:t

10

(Córdoba, Argentina, 1941). Ha publi·
cado con otros autores: formación y
Desarrollo de la burguesía en México
Siglo XIX (Siglo XXI editores) y La
frontera del Norte. Integración y De·
sarro/lo (El Colegio de México). Es investigador y catedrático de Filosofía
y Letras de la UANL.

Año I - Noviembre/Diciembre 1982 - No. 1

Pídalo a su boxeador más cercano

�COLABORAN EN ESTE NUMERO:

María Copani
(Buenos Aires, Arger
tlcipó en el taller litE
lla Alfonsina, en Méx
cho crítica literaria y
En 1981 publicó un
Muñeco de Oarúa.

Horado Salazar f1
(Monterrey, N.L., 195'
trónlca en la UANL, y
Redacción del suplen
mos" del periódico lo

Leticia Salazar
(Monterrey, N.L. 1960)
Sociología en la UANL
poemas en periódicos :

Libertad González
Egresada de Letras d
publicado ensayo lite
plemento "Aquí Vamos
parecido "Volantín" d
Monterrey.

José María Infante
(Tandil, B.A., Argentina
dió Psicología en la Ur
cional de Córdoba, don,
lizó en Psicología Social
de Investigaciones en 1
cial. Radica en Monterre•
Es académico de las f'.
Psicología y Filosofía; en
dinador del Colegio de S.

~ª:!

t O de filosofía en
Zaid M. Or~dzhev es
~oscú , y su libro
la Universidad Esta~amétodo dialéctico y su
aporta luces sobt r:i~iento científico.
liga con el acon e
.
existen eslabone_s
Para el investigador _r~so, método y conoc1·
intermedios entre die º!diante la aplicación
miento, lo que se 1?gr_a. ' : Al actual concepto
del materiali~mo h1stor!\~ta contribuyen no
de la dialéctica ma.tena I ellos materialistas
sólo los filósofo~, sm? aquue sin pretenderlo
como Plank Y EinSlein , ~ en los problemas
directamente se aden~-~ con Leibnitz o con
íilosóficos, como suce ,o
el propio Rusell.
Bi·
.
nas amplias Notas y una
La obra incluye _u d 150 autores, en su ma·
bliografía de mas e
yoria soviéticos.
.
dialéctica como sistema,
zaid M. Orudzhev, La d filosofía y Ciencias
Colección Cuadedrndos fi~sofía y Letras UANL,
Sociales, faculta
e
295 pp .. $ 150.00

la actualidad los textos de
No son muchos e~ poética estructural.
oética, y menos e
.
p
octor José Pascual Buxo,
El presente texto del d
. de cuatro artículos
se constituye por una sen~ron en tas publica·
que sobre e! tema a~a;~~rfo de Lelras de la
ciones nacionales, Universidad de México y
UNAM, Revista de a
Plural.
1
le es específicas de a
Buxó explica cómo las t yblecerse de acuerdo
lengua poética deben, es.~n con las leyes hisa una rigurosa _corre ac1 ue reclaman la aten·
tóricas; los fenor:ntº~~ la literatura para la
ción de los ana.lls as t Ión de la poesía; la
comprensión e mterre a~kosbsoniana al -esaplicación de la P~-~ •c:.)as· y la necesidad de
tudio de las obras 1'·traria
'a través del ritmo
llegar a la unida~ 1 e
y de la recurrenc1a.
, t.
. As ectos de la poe ica
José Pascual Buxo,
~ 1 Instituto de lnvesestructural, Cuade;~osf'l~soíia y Letras UANL,
tigaciones, Faculta
e ,
11:5 pp., $100.00

Para Mario
nuestra Facu
lización nort
decisiva en
nacional que
ducción capi
El autor hac
nesis y desa
ricano, en c
modelo econ
se hace una
del Norte Y
Guerra de
tores es la
nopólico Y
ción de una
se deja para
-inclusive
sobre bases
Unidos, sino

Silvia Mijares
(Chihuahua, Chih. 1940~ egresada de
filosofía de la UANL. Ha colaborado
con ensayos en diversos periódicos y
revistas, y ha publicado un libro sobre filosofía de Vasconcelos y otro,
en común sobre Arte y Filosofía. Es
actualmente catedrática de la UANL.

Mario Cerutti
(Córdoba, Argentina, 1941). Ha publicado con otros autores: Formación y
Desarrollo de la burguesta en México
Siglo XIX (Siglo XXI editores) y La
Frontera del Norte. Integración y Desarrollo (El Colegio de México). Es investigador y catedrático de Filosofía
y Letras de la UANL.

Año I - Noviembre/Diciembre 1982 - No. 1

Pídalo a su boxeador más cercano

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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