<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="13614" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/13614?output=omeka-xml" accessDate="2026-06-10T19:11:55-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="11681">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/272/13614/DESLINDE._1982._Vol._1._No._3._Diciembre._0002015543ocr.pdf</src>
      <authentication>aea72ba944daaca9c64aeaee8602be9d</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="377156">
                  <text>�SUMARIO

UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
RECTOR: Dr. Alfredo Plñeyro López
SECRETARIO GRAL.: lng. Orel Da-r:io García
FACULTAD DE FILOSOFIA y LETRAS
DIRECTOR: Lic Juán A
.
SRIA. ACADEM;CA· L' n~el Sanchez Palacios
• IC. Atda O'Ward
SRIO.
ADMINISTRATIVO·
. Perez
.
c
· L'•c. Heron
OORDINADOR EDITORIAL·. L'tc. J ose. R. Mendlrichaga

2

KARL HEINRICH MARX
Hans Magnus Enzesberger
~

DEL MURALISMO AL BALLET FOLKLORICO

~ Carlos Monsiváis

12

POEMAS
José Javier Villarreal

~.
1

EL LEVIATAN: HOBBES Y LA OBLIGACION MORAL

~ Graciela Hierro

20

POEMAS
Humberto Salazar Herrera

22
50

TOMA Y DEFENSA DE LA PALABRA
Luis Lauro Garza

LA TECNOLOGIA EN LA METODOLOGIA DE LAS CIENCIAS SOCIALES
José Maria Infante
LAS RELACIONES TECNOLOGIA Y SOCIEDAD:

REVISTA DE LA FACULT
NUMERO .3 / VOLUMEN ~~ DDEICFIIELMOSOFIA y LETRAS
BRE DE 1982
CONSEJO EDITORIAL
Lic. Mario Cerutti
L!c, Miguel Covarrubias
Lic. Nerón Pérez
Lic. Ricardo Villarreal
DIRECTOR
Abraham Nuncio

56

40
49

ELENA GARRO Y SUS TESTIMONIOS
Minerva Margarita Villarreal

51
62

Benjamín Palacios Hernández

Jorge Mandujano Guzmán
GÜILLERMO MACLEAN: FOTOGRAFO DE LA VERSATILIDAD
Erick Estrada Bellman

CHARLAS EN PASADO
Lutz Brinckmann

55

OFICINAS

LA NACIONALIZACION EFIMERA

PARA PEINAR A UNA MUJER BLANCA

5O

Luis Lauro Garza Hinojosa
Humberto Salazar

F~cultad de Filosofía y Letras
Ciudad Universitaria, U.A.N.L.
Publicación bimestral
Precio del ejemplar: $ .30.00
Suscripción anual: $ IS0.00

Mario Cerutti

42

REDACCION

DISEÑO
Jorge Sposarl

UNA VISION HISTORICA

LA SUPERVIVENCIA DE UNA ELITE PORFIRISTA
Aleiandro Saragoza

NOTICIAS INTERNAS DE LA FACULTAD
En este número: Ilustraciones de Mauro Machuca

�KARL HEINRICH MARX

DEL MURALISMO AL BALLET
FOLKLORICO

Hans Magnus Enzesberger

Carlos Monsiváis

(Notas sobre la idea de cultura
nacional 1920· 1950)

A PRINCIPIOS DE SIGLO

los resultados artísticos del movi ·
miento de 191 O, y la práctica exhibe
las convicciones románticas sobre el
pueblo, tan debatidas, negadas y afirmadas por la sucesión de cuentos y
novelas llamada en la historia literaria Novela de la Revolución.
LA BELLEZA DE QUIENES NUNCA
PODRAN TENERLA

gigantesco abuelo
con barbas de jehová
en pardos daguerrotipos
veo tu cara
en el halo níveo
despótica pendenciera
Y tus textos en la prensa radical:
las cuentas del carnicero
los discursos inaugurales
las órdenes para tu arresto
tu cuerpo masivo
veo en la lista de los 'buscados·
gigantesco traidor
~xpatriado
de frac y de plastrón
insomne consuntivo
de vesícula abrasada
por tabacos fuertes
pepinillos sal~dos láudano
y licor
veo tu casa
en la rue d'alliance
en la calle dean la terraza grafton
gigantesco burgués
tirano doméstico
de pantuflas gastadas:
hollín y 'mierda económica' •

N

usura 'como de costumbre •
féretros infantiles
rumores de sórdidos asuntos
sin ametralladora
en tu mano de profeta:
la veo con calma
en el museo británico
bajo el verde fa rol
romper tu propia casa
con terrible paciencia
gigantesco fundador
por el bien de otras casas
donde nunca despertaste
gigantesco zaddik
te veo traicionado
por tus discípulos:
sólo tus enemigos
quedáronse en lo que eran:
veo tu ,cara
en la imagen postrera
de abril ochentaidós:
una máscara de hierro:
la máscara de hierro de la libertad

Vers!~n del ~le~án de Mi&lt;;hael Hamburger
Vers1on del ingles de Daniel Cassini

'Citas de las cartas de Marx a Engels en los 1850s y 1860s, HME.

Al nacionalismo se vuelve o, mejor,
se ingresa por vía del autoco~sumo
obligatorio. En la década del diez, los
revolucionarios resultan inconfundiblemente mexicanos desde el aspecto, ajenos a la " presentación civilizada". Son, con sus cananas y calzones
de manta y sombreros cónicos, la
reaparición de un país desterrado y
olvidado por las casas con mansardas
y la importación de sastres franceses
e italianos. Surge un nacionalismo
anecdótico, de inventario, que regis·
tra obsesivamente historia y costumbres (y las muda en doctrina y perspectiva ideológica). Ser nacionalistas:
hacer que la idea de México nos
compense de las privaciones que trae
consigo el hecho de nacer y vivir en
México.
Para que el nacionalismo se imponga, se requiere: a) que el Estado nuevo lo considere indispensable en su
proceso de afirmación y defensa; b)
que se aprovechen todos los elementos anteriores para no partir de cero.
Yolanda Moreno Rivas demuestra
("Apuntes para una anti-historia del
nacionalismo" La cultura en México. 7
de febrero de 1979) cómo. se forjó la
realidad artística en el caso del " padre del nacionalismo musical ", Ma·
nuel M. Ponce (antes de Ponce, ningún compositor mexicano se hubiera
considerado nacionalista). Pese a las
afirmaciones de Carlos Chávez en su
etapa " proletarizada", ronce no es
un producto de la revolución , sino
del impulso romántico del siglo XIX y
su glorificación del pueblo. En la ta rea de incorporar elementos acústicos de danzas y canciones populares
en la música culta, ronce se atiene a
las abstracciones inalterables: "el alma popular" y " los sentimientos del
pueblo" . Partidario de una especie de
redención de las m elodías -afirma
Moreno Rivas- el maestro nos remite
obsesivamente a los oprimidos que
produjeron sin embargo la auténtica
música mexicana; era necesario ad·
mirar la capacidad musical de aquellos despojados y humildes que "aún

suplicaban a la virgen que les d~vol·
viese sus tierras" . Con esas premisas,
Ponce elaboró una romántica teoría
según la cual el sentido musical es
una compensación a la miseria y el
sufrimiento, es el motor de la creación musical:
Parece ser que el destino ha priva·
do a tantos desheredados de las comodidades y placeres, ha dotado a
esos mismos desamparados de la for·
tuna de un sentido musical extraordinario. Por eso, la canción es producto genuino del pueblo, nunca tuvo su origen en los salones deslum·
brantes de los magnates; nació en
las humildes chozas de los menesterosos. No podría ser la expresión del
sufrimiento del poderoso, porque los
sufrimientos de los poderosos se
evaporan entre las burbujas del
champagne o se olvidan en la loca
carrera de un automóvil.
La tarea de " dignificación" , a cargo de los compositores cultos dispuestos a " utilizar el material estima·
ble del folklore mexicano en la edifi·
cación de un arte propio", requiere
del distingo entre " lo popular" y " lo
vulgar " . Los paradigmas de Po~ce
son Ramón López Velarde y Saturnino
Herrán. " Ni el genial pintor, ni el ad·
mirable poeta, dice Ponce, se inspiraron en lo vulgar, en lo canallesco, en
lo innoble. Herrán no pintaba lo feo
de nuestra raza. Artista exquisito,
elegía modelos de nuestros tipos po·
pulares, pero reproducía con instinto
infalible el colorido, la expresión, el
diseño que daban a su obra carácter
nacional y valor artístico" .
Moreno Rivas encuentra aquí el
" clasismo inconsciente" que determinó los inicios del nacionalismo musical al rehusarse a lo feo, lo ruin, lo
de;preciable y lo uulga_r. defini~os
por la élite (por lo demas, ya Ollv~r
Debroise ha probado el uso de Herran
del simbolismo, de una estética europea extremadamente amanerada, que
genera a sus faunos guerreros y sus
hermosísimos indígenas). De este modo, la teoría a posteriori se ufana de

Al general Alvaro Obregón , Presidente de México de 1920 a 1924, no
le concierne el arte (fruto, a los ojos
de un caudillo agricultor, de dos rarezas: el ocio y la inspiración), pero le
urge prestigiar su régimen , liquidar o
neutralizar la leyenda de un país de
bandoleros y turbas saqueadoras que,
luego de robarlos, fusilan a los ciu·
dadanos decentes en pltna calle. Para Obregón, el nacionalismo es, al
mismo tiempo, una conclusión justa
y un lenguaje integral. El presid~ un
Estado que aparece entre las rumas
del mundo feudal y la lucha de fac·
ciones, y le hacen falta el reconocimiento y los créditos del exterior. Que .,
el nacionalismo sea técnica de incorporación y escamoteo: a ocultar símbolos tan notorios como Pancho Villa,
a difundir las hazañas de un " alma
popular" adecentada.
Obregón necesita nulificar también
la inercia del analfabetismo, cuya
cuantía pospone indefinidame_n~e la
modernización (sin masas mm1ma·
mente actualizadas, ni habrá industrialización, ni tendrá mucho caso el
esplendor de la élite). Entre otras .. estas razones explican el nombramiento del escritor José Vasconcelos como Secretario de Educación Pública y
el porqué del apoyo estatal a un pr~grama que combina mística educativa y nacionalismo que se define en la
práctica y que, en última instancia ,
consiste en la dotación de estimulos
culturales, visuales y psicológicos
para facilitarle al pueblo su ingreso
al mundo contemporáneo. La obse sión de Vasconcelos en algo se pare·
ce a la de Manuel M. ronce. Si Ponce
desea salvar al vulgo de su realidad
cotidiana, Vasconcelos quiere huma- v1

�nlzar la revolución, es decir fijarla
una nación Id 1
,
en
alejándose dee~~ :,~~e~~fase llegará
eliminando el prlmltl I
popular,
cam
¡
v smo (la carga
lfl pes na) V hallando esa forma si .
n catlva que es la "raza cósml ,, g
unidad de la América Hispánica~ • la

e

.

co nseftamos, por lo tanto, en Méxl•
sl~onol sólo el patriotismo de Mblco
e patriotismo de América Latl:
u~ vasto continente abierto a
as as razas y a tod
de la piel a la h
os los colores

rc!i

•
umanldad para q
orran:ce un nuevo ensayo de v1::

co ect va; un ensayo fundado
~:!tetnte en la utilidad, sino pr:~,::
e en la belleza, en esa belleza

~~~l:t~:::::t:~~~~:~,

::ret~!~ªn~

contraran la suprema ley divina.

La Nación es, en última Instancia
su posibilidad educativa. No habrá
1:~~~entras persista el lastre
1
el primer c s'!10 y la Ignorancia sea
omun denominad
revolución se deja definir po or, Y la
sinos rencorosos, caudillos ; ~:;ipe·
~¡°s. Educar es secularizar, y sec~~=:
zar es crear un Idioma
i
equidistante de la Iglesia y
~icio~es, es Intentar el primer cánon
e fu tura nacional que es cohesión
soc al Y consenso a favor del Estad
guardián y proveedor de simb
o,
L \'nueva sensibilidad" descub~~º!¡
pa s en las campañas de patrocinio
~~a,tar. Y el nacionalismo cultural es
x co desde la óptica de las promo
~~~~i~i. ~úf¿uedas
de las oficina~
eologia producida avala
' sostiene a sus patrocinadores De
asconcelos a nuestros días lo~ 1
tentos pe rsonal ¡stas de darle •sentidn~ ~na cultura nacional, a la corta o ~
a arga se Incorporan a las raciona
llzaclones del aparato polfti
.
ES
co.
PECTAOORES DEL MUl'IOO
ACTORES DE LA LOCALIDAD,

~!~~~~

~:fa~~:~.

•

1 t:n 1825, Andrés Bello proclama la
ndependencla espiritual de los hispanoarerlcanos y define a Europa· "luz
y m serla". Se Instituye un prog~ama
del XIX: el engrandecimiento material

f:'~:,r

n ornamento triunfal: el arte y verdadero nombre ("Donde di
,
los col~;:· Que la literatura ostente voluclón' debe I
ce re•
dad I s nacionales, que haya clu- cuerda José CI eerse nación" ). Rean a en arte y politl
Autobiografía: emente Orozco en su
llo histórico d
.
ca. Ef desarro•
ti I
esvanece o modula opm smo, matiza o ap 1
nacionalista de la ·11t ac gua el ardor d fní aquellos talleres nocturnos dori•
sar
e e, exige visiones t e o amos la entusiasta voz del Doc·
pe osas del porvenir patrio ("Estaor Atl, el agitador, empezamos •
mos condenados a cierta condición
~~~~=~r
que toda aquella situación
perdurable de dllettantl" di
M
era solamente un truco de
Luis Guzmán en 1915) T~I ce artfn
se presenta de dlstl t .
pesimismo ~o~erclantes Internacionales: que
n os modos en ¡
en amos una personalidad ro la
anos revolucionarios
os
~:í valla tanto como cualqule': ofra.
critica va del radicall~nio ~~ 1~:rlante
t amos tomar lecciones de los ma•
::!7:dlcallstas a la desesperan:an~~: ;~::sp~~\lguos Y de los extranjeros,
amos hacer tanto o más
SI, como siempre sucedió en Méxl- que ellos. /Yo soberbia, sino con{ian•
~a en nosotros mismos, conciencia
~~- l~na: cuantas familias vivieron de ~-uestro propio ser y de nuestro
a undancla y otras las má
es mo.
sufrían el tormento del h • b
s
la desn d
am re, de
fue entonces cuando los pintores
tual I u ez, del abandono lntelec•
1 1• c aro es que de su unión artlfl• se dieron cuenta cabal del p •
pudo resultar un conjunto ar- :o:de vivían. Saturnino Herrá~•~I~~
nal~~;, ;o pudo surgir una naclo- 1a a ya criollas que él conocía en
ugar de manolas a la Zuloa a' r;¡
, ues en todos los tlem s

~: fº

~ todos los países,

por enctnf: d!
ha :~::; df p;trta Y de nacionalidad,
0

ló
a e la propia conserva~ri n iManuel Gamlo en Forjando pa
a, 916),
·
~sde el prlnclpi~. el nacionalismo
cu ural de los veintes se divide en
~er~l_entes contradictorias y, por la
ce on del Estado, complementarias
~ntervienen el nacionalismo educativ~
e Vasconcelos, el nacionalismo "autodenigratorio" de la Novela de la Re·
voluclón, el nacionalismo crítico el
nacionalismo " hogareño" de Ló .
Velarde, el nacionalismo " int
p_ez
¡¡ ta
ernac10nf ~ Y de clase" de los muralistas
e e ovlnlsmo de los burócratas EÍ
re~onoclmlento de Insuficiencias Y11~dtaclones que angustia a Guzmán
-~ uce a López Velarde a celebrar 1~
patrl,? intima" al tiempo que abandona la partitura del intimo decoro"
lleva a Gómez Morfn al azoro del des'.
~ubrlmlento, Instala a muchos seguiores de Vasconcelos en una buroerada de aspiraciones místicas Y llea la Escuela Mexicana de Pintura a
a utopía que no se atreve a decir su

fª

Doctor Atl se rue a vivir al Pog .
tépetl
poca·
b rrf y yo me lancé a explorar los

ª

os de México (...)

¿Por qué habíamos de estar eterna•
mente de rodillas ante los Kant y los
Hugo7 ¡Olorla a los maestros! Pero
n¡°sotros podíamos también produ·
c r un Kant o un /fugo. También no·
:otros podíamos arrancar el hierro
e as entrañas de la tierra Y hacer
;"áquinas Y. barcos con él. Sabíamos
evantar ciudades prodi iosas
;~ear,y"aciones y explorar :, unive;.
• ¿ o eran las dos razas de donde
procedíamos de la estirpe de los ti·
tanes? (Subrayados de C.M.)

f ~s~e fuera, esta diversidad parece
ru o e un solo impulso. En el perlo·
do que va de 1920 a finales de los
~n~rntas, la burguesía y las clases
e as aceptan el nacionalismo or•
que no disponen de alternativas ~ás
prestigiosas, y lo creen conveniente
~ s~ ~esempeño triunfalista. Lo sa·
M ni a vez en demasía: la Revolución
ex cana (sea ésta lo que sea) ha
redescubierto o reinventado 1 .
lo ha dotado de una tradición am~~~~

más flexible y ecléctica, le ha dado
Instituciones funcionales a la idea de
patria. La nación-de-unos-cuantos se
amplia considerablemente.
Al estilo de Vasconcelos lo neutraliza casi de inmediato la necesidad
del Estado de un lenguaje más vigente y directo que capten sus sostene·
dores campesinos y obreros, le agreguen clientela y rechace las pretenslones de poder compartido de la
Iglesia y el sector tradicionalista ... De
Vasconcelos se retiene su proyecto
cultural, y se desatiende su prédica
de Ideales clásicos y rigor humanista.
A Plutarco Elias Calles y a los fundo·
narlos correspondientes, sólo les ata·
ñe la cultura ligada a la política. El
antintelectualismo se apodera de los
contenidos del nacionalismo y, en
respuesta, muchos se inclinan por un
distanciamiento legitimo, una creación artistlca alejada de la ostenslblemetite " nacional" y atendida a
normas universales. A fines de los
veintes o en los treintas. cultura naclona! es la fe en lo autóctono, el
desdén ante la vana erudición, la
exaltación del Pueblo, la confianza en
un t:stado protector. Pocos creen po·
slble la conciliación de extremos y no
aceptan, por discreta o fuera de
época, actitudes como las de Alfonso
Reyes quien, reacio a planteamientos
abiertamente ideológicos, sueña con
una armonia supraclaslsta ("Todo lo
sabemos entre todos") y ve en el

humanismo un factor de adelanto en
la lucha de clases (Discursos p&lt;&gt;r Vlr·
glllo de 1952):
Quiero el latln para las Izquierdas,
porque no veo la ventaja de dejar
caer las conquistas ya alcanzadas. Y
quiero las Humanidades como el
vehfculo natural para todo lo autóc·
tono.
SER ORIGINAL t:s St:R FRANCES
Reyes no es tan concreto como ca·
tegórlco: "Consiste nuestro Ideal político en Igualar hacia arriba, no ha·
cía abajo". Y más adelante: " La lectura de Virglllo es fermento para la

noción de patria" . Las proposiciones
más específicas en el rechazo al nacionalismo provienen esos años de
algunos escritores inicialmente agru·
pados en la revista Contemporáneos.
Nada más antagónico a Jorge Cuesta,
por ejemplo, que mentalidades pomposas como la de Antonio Caso ("Mé·
xlcol ¡Alas y plomo!"). Ante la Intensa
y vaga declamación circundante,
Cuesta reivindica a la provocación:
Nuestra cultura -afirma en 1954es francesa sin proponérselo artlfl·
clalmente; lo es de una manera
natural... Digo, exactamente, que el
pensamiento francés ha sido la In·
fluencia más Importante que ha ex·

perlmentado nuestra cultura naclonal; que dicha Influencia es patente
en nuestras obras literarias, artfstl·
cas. escolares, políticas y jurídicas;
es decir, en nuestras manlfestaclo·
nes estrictamente culturales; que,
ciertamente, nuestro organismo in·
terno ha sido más que Insensible a
esta Inclinación de nuestro espíritu.

en la que se reconoce una minoría
reducida, en verdad que con justicia
debe considerarse extraila y desarral·
gada respecto de la gran mayoría de
la población. Pero hay que advertir
que, fuera de esta reducida minoría,
la nación mexicana no ha tenido
una verdadera existencia propia, no

ha concebido nunca su responsabi·
lldad histórica como tal; que nuestra
sociedad nacional ha sido creación y
responsabilidad exclusivas de esta
minoría y que, fuera de su descasta·
da cultura, fuera de sus desarraiga·
das obras, no han existido ni voluntad ni conciencia nacionales dignas
de este nombre. ~n cuanto a las
fuentes Internas de nuestra tradición,
esto es, las aborfgenes y las espal'lo·
las, advierte que han sido profun·
dament~ Indiferentes a nuestro re·
ciente espíritu nacional y aun constantemente hostiles a él, y que ha
sido en una perpetua lucha contra
esas reacciones Internas como este

esplrltu ha conseguido afirmar su
lndependel1cla y su personalidad
caracterfstlca. Ya encuentro formula·

da, en una admirable y sagaz teoría
histórica de Vicente Rlva Palacio, la
tesis de que nuestra existencia como
nación ha sido producto de un acto
fundamentalmente externo de nues-

tra historia, que no tiene sus rafees
ni en nuestra vida Indígena, ni en
nuestra vida espaftola.
Este acto externo tiene sus raices
en Francia.
es útil reproducir la extensa cita de
Cuesta porque compendia en su lucldez y su cerrazón , a un sector de la
·aristocracia intelectual · que sólo
acepta como digna y valiosa a la alta
cultura occidental y que . de modo
concomitante, le niega cualquier peso
especifico a los procesos históricos.
Por no ser Ideas las luchas de las mayorlas, las mayorías mismas no disponen para este sector de interés o
consecuencia alguna. Según Cuesta
sólo las ideas son y están. Ante el
grito: " Seamos originalmente me,icanos", él responde: " no hay sino un
modo de ser original. y siéndolo ra·
dicalmente, lo que ya casi quiere declr: con una cultura francesa ... ¡que
es) la más significativa cultura radl·
cal que existe, la más propia cultura
revolucionaria··. La inocencia colonialista de Cuesta es conmovedora. No es
siquiera una elección beligerante
contra la ya entonces poderosísima
influencia norteamericana. Es literal·
mente , una convicción absoluta en
los poderes del r:spirltu. una última
traslación intelectual del shock of recognltlon de los modernistas. Provocaclón y Jactancia que son fervor }'
apostolado: ante la intransigencia de
los realistas sociales (que acosan a
Reyes y a los Contemporáneos por
"desarralga~os" y "descastados ·¡.
Cuesta ve -en 1954- en el desarralgo y el descastamlento nuestro genuino y auténtico ser (Agregará en 1941:
" no hay nada más más mexicano que
estar " desarraigado" y vivir en un
"aislamiento Intelectual"). La cultura
nacional debe asumir con humildad y
orgullo, que el origen substantivo de
su ser viene de fuera: "Hay que en·
contrar en una voluntad externa, en

(,/1

�efecto, la esencia d
voluntad Interior ele nrestra propia
tra propia slgnlfic~cló~~-.gen de nues-

E~ ~t1~

1
~~~iR?v~~E~IORIDAD y

En 1934, el filósofos
ro~?~I~~
libro definlt:rrou:~

~~

~:~~~
1ª cultura ~=~i~n~~~~c~;/ltd~~r;i ~

re Y la cultura e Méx
m
mos, la cultura n n
leo. Para Ramexicano")
a~lonal ("el carácter
es un nosotros"
tibie de psicoanállsi
di
suscep•
le descubre un
s a eriano, que
ciente de lnferlo~:~m~~nto lnconstrauma:
•
origen del

1n::1!~J!~ee~'!t~!!tsentimiento de
origen histórico quer~:~!\tlene un
:n la .Conquista Y Colonlzacl::c;~:!
ostenslble~ente
cuando el país ~1~:elndep:ndencla,

si~:~ ;:~~~l~sta

si solo una fl
que uscar por
pla. Siendo t:cfanv~::'~ªn ";:/onal pro•
ven, qulSO: de u 5
s muy Jo-

altura de Ía vleJ~ c~~~íz':.~~:~~:r •~
pea, y entonces estalló el confll

f

entre lo que se quiere y lo ue\~
ruede. La solución consistió :n 1 1

~F.:~~:~~f!i·~:i:1~~;:~;

un he h h '
ma as por
pslco1tg1~~ d: resuelto el conflicto
un modo artmcat.

~~=~~~?;'a!

ni;.5c!~le observar el proceso colo•

:º

0

(~~~~~;u:~~

colec~iva
1
v1a de salvación (Cuesta). Pa:ia
n:'::tº~ la salida de un nuevo Huma-

tell o, rara Cuesta, la aceptación ingen e de que lo verdaderam

t

~~~onal e.5 cultura radical franc~~ae
os co nclden en dos puntos· a.
no hay originalidad posible y b)

l

rr!~onallsmo mexicano es ~na ide~

cesa . En los trelnt
c:erta reducción del en~~sr

:s~'ov~:~

~~;1~:~s~?;r~t~~s'~:a~~~~;~~:!¡;i
~

doto de ímpetu al grupo de Altamlrano. La seguridad de la aten-

~=

c~ltural: remodelar la psique del m
x cano.
e•

~:~;:}l~~~;;;}~e~~~~ :,e~~:~o~
concelista que crefa: 1~ empresa vascultura nacional" El ~~.x1canizar la LA LARGA MARCHA DE LOS HEROES
mlrá la voluntad de ca ismo deprir I
un sector cultu- m~~il~~er:: _
max:mato, el nacionallsa que ante los resultados de la
es e emento unificad
de 1929, creerá ver reiteraJ:% ~~:Í:r~ºd: la t~~lvedad de una minor~:
e~e~~~~
~;t~e nosotros, la política ven . ,
os comparten. Tiene
10
cindible. Él fat~r'1
~n '::nato pres- em taJas: lenguaje preconstruido
de· 1
e amos des- of ~ci,ones ya Instaladas, estimulo~
1c1a es y sociales. Se entiende
ter~:r: os esfuerzos de la década an-

~:~a

~%~

r;~

Carecía de fu d

México, ya no 1: e~:~nto suponer en

la mera poslbllldad ;neta, sino aún
de primera mano
e una cultura
:r:i~~;rfa biológ~~a«:::~~te°[::~::::
ción men tabla rasa de la constitu-

historia Nt:~::e nos ha legado la
aislado; de la

c::~f

z!~fJr al mundo
ser obra nuestra 8
n que, sin
por azar sino
, e nos Impuso, no
filiación, esptr1fu°:1 t~ner con ella una

cultura nacional el resultado de la
g~ marcha de los héroes Y del pueblo
e a~ervo qi,e le confiere legitimidad
a ca a una de las partes SI
~~~fu apariencia, la idea ·ro~~~-t~~~
ra es saber quiénes y cómo so:
~os, los conceptos, atuendos gestos
ras maestras y costumb~es
•

~~f~"m~ ~:e~ teN~~clón. Culturaqeus~
~=~irltu, lo disociado ~~ ¡~d~:r:~~~!

... En 19.30, al Juzgar a la Revolu•
c1on, el Intelectual marxista y dlrl•
es forzoso admiti; q:/fan:c.uencla, gente sindical Vicente Lombardo Totura posible ent
nrca cut•
que ser d .
re nosotros tiene :edano la considera "la exaltación de
C.M.).
erwada. (Subrayados de dos ¡valores espirituales, la elev¿¡clón
a: a pe~sona humana en todos sus
d pec~s Y, a partir de tal revelación
NoL!e';!t~~~f; e~~~ca los fracasos.
escu re q~e los del Ateneo de la Ju'.
0
venf~ud advirtieron que " la moral del
;:a°Jigin~I: el
por rismo habla creado un c
t d J
•••
once-pimpedl~o~ ~ªv~!/er'!1a~ente lo han
s~s
..e LEsttdo ajeno a la lucha de cla·
clonalismo es
de •i:nagenes. El na. om ardo ve en el humanismo
.
una mascara L
clus1ón implícita de R
. a con- ~/ó~~ndero luminoso de la radicaliza•
mos nación por
amos: no tened
que no dlspon
e cultura propia; no tenemos n~~~~
Aprendimos (en 1910) a amar a los
hombres filosóficamente, que es la
~~r;~~i!~n~en;~rpreparada y original
,
que no hay verdad
manera de amarlos para siempre a

senti~~n~~e~~~~f~~:

~~~i:~fe~ cr~stltutlvas del espirlf~
· 0
puesto (la Idea

~:=ti~~ nrlón) es_lo lliclto y ¡0 ~~;~~
. uesta anade: " La Idea
.
~~cunda en el arte y la literatura%!~
ca_~a ha sido la Idea nacional" e .
~lus1on circular: el "error sentim~nt~~e pretender ser " nacionales"
1
:entldo europeo ha Impedido lae~u~
¡~~fa~~~lonal. Hay que destruir ,;
creadora ~ara arribar a la eficiencia
una seg~nd':ºn~~u~~l~~ai,m;~ª;~ó~~=
lo que ahora se vería como revol~ción

pesar de al{Junos hombres, y por ~so
nos sumamos sin condiciones a la
causa. del proletariado

.

ta Tan srpre~a concordia universalis·
t fonv ve sin problem;is con un sec•

ar smo empeñado en ser albacea de
~2 h;rencla nacional. El chovinismo: el
.
e _noviembre de 19.31 doña Ama:~~ JªS pro~?ne q~e se les diga a
Xochi;~f que la cigue~a procede de
. .
co y no de Pans, con el pro•
raº:~:l~sd!I f~;:1f!1tar ~n las mentes in·
r no a a raza y a I r
rra mexicana" • El machlsmo: se persia ie•

• ~f

ción de mjustIcid y de atraso escan· bién petición de ingreso a los benedaloso, rt:movien&lt;lo los obstáculos fidos culturales. Un proyecto modermás evidentes, al progreso de la so- nizador acude al vocabulario de la
ciedad rural: la hacienda tradicional; exasperación romántica:
lo importante no es eJ logro formal · el caciquismo y el oscurantismo reli- Sembrador de la letra que es idea.
gloso". Para maestros rurales. lideres
sino la intencionalidad.
de partido y gobernantes es indis- Sembrador de la idea que es Ideal:
pensallle reajustar los términos de la el libro se transforma en roja tea
EL CONCEPTO RACIONAL Y EXACTO
en tus manos, ¡Oh Maestro Rural!
nación, depurándola del peso muerto
DEL UNIVERSO
del clericalismo, librándola de la ex- ¡Revolución: hay luces en tu mente!
A lo largo de sus metamorfosis, el plotación desmt:dida, ,añadiéndole
¡Revolución: el surco es abundancia!
concepto de cultura nacional lo deter· una mentalida\i productiva.
el arado y el libro tornan gente
minaron en gran medida sus paradigTodo este conjunto de necesidades,
al indio sumido en la ignorancia.
mas: Francia, Inglaterra, Estados Uní- donde se aúnan el pragmatismo y la
dos, la Unión Soviética. En los veintes sinceridad, da por resultado, en octu- ¡Maestro, no detengas tu entusiasmo!
y (os treintas, el proceso de la URSS bre de 19.34;, siendo Presidente Abe- !Enfrente está el trabajo
conmueve (a contrario sensu) a un lardo Rodríguez, la reforma del Artícu- que ennoblece!
Estado que se empeña en construir el lo Tercero Constitucional:
Haz que el Indio sacuda su marasmo,
capltalismó. No es anecdótka la inLa educación que Imparte el Esta- dile que es suvo el surco que florece!
fluencia del programa soviético sobre
do
será socialista y, además de ex- La letra que redime y la Idea
el marxismo: al nacionalismo lo coheque es símbolo de lucha y redención,
slona la sensación del " país nuevo", clulr toda doctrina religiosa, combatlrá
el
fanatismo
y
los
prejuicios,
paque siempre fuerte tu palabra sea:
cuya radical novedad incluye metas
"épicas" atribuidas a lá voluntad po- ra lo cual la escuela organjzará sus ¡Revoluclónl
pular: presas, industrias, carreteras, enseñanzas y aétlvldades en forma
Angeles Clfuentes. "Maestro Rural",
escuelas, instituciones de salud, ins- que permita crear en la Juventud un
de 1940 (Citado por Arnaldo Córdotituclones de servicio-. En lo cultural, concepto racional y exacto del Unlva, " Los maestros rurales en el carse acepta de ros soviéticos no la Ideo- verso y de la vida social.
denismo". Cuadernos políticos, 2).
logia sino la act i tud, la intención oe
Si la cultura nacional combina los
transformar cualitativamente el ca- recursos educativos, la tradición acuTras la entonación demagógica hay
rácter de la actividad estatal impri- mulada, los dispositivos y ofertas esuna creencia a la que ofrendarán vimiéndole un afán mlstlco (lo que, crí- tatales, v los modos de vida de la sodas y sacrificios: el fundamento de la
tlcamente, Cuesta llamara " clericalis- ciedad civil, el proyecto de "educanación es un lenguaje común que sómo educativo") . Formar ciudadanos clón socialista" no será tanto el delo consolidará la alfabetización y su
para garantizar la continuidad i:lel seo de quemaf etapas, imooniéndole
complemento, la desfanatización. Pa·
sistema.
·
un rumbo inesperado al f-• . yecto de
ra el Presiden t e Lázaro Cárdenas
En los treintas, el Estado promueve país, como la decisión de oponerte
(19.34-1940), la educación socialista
una cultura nacional basada en dis- vallas de toda índole al avance capiemancipará al pueblo laborante, se
talista.
Es
muy
parcial
la
imagen
de
positivos de cl ase. Sin modernizar
opondrá al sojuzgamiento de las con(hasta cierto punt o) las estructuras una demagogia confusa que gasta su
ciencias . . El laicismo es el espacio
energía
en
desafueros
y
poses
esculde propiedad en el campo no habrá
mínimo para proporcionN " nociones
una nueva conci encia colectiva. El tór icas. Sin la notoriedad de fundoclaras de los conceptos racionales en
narios
y
poetas
por
decreto,
los
macallismo utiliza y frena este impulso,
que se mueve la vida" (Cárdenas, en
pero las masas del cardenismo quie- estros rumies desafían heroicamente
19.32). No importa que no precise la
al
clero
y
los
caciques
en
su
defensa
ren ir a fondo. En ta batalla educatiíndole
de la educación socialista, si
va, se toma a la " socialización" por de la Reforma Agraria y en su visión
se
insiste
en darle a los alumnos una
"socialismo", se extenúa un habl a misionera de la alfabetización, y pro·
perspectiva clara de la explotación de
ponen,
de
hecho,
una
cultura
más
gede~agógica, pero se expresa una deque han sido objeto. y de la naturalecislon de cambio cuya forma más fre- nerosa que ya los tome en cuenta y
za de sus derechos irrenunciables.
no
sea
sólo
el
recuento
de
las
hazacuente es el nacionalismo revolucloCuesta muchísimo, pero en dos décanario. "Lo que les importaoa -atirma nas y peripecias de una minoría. Exdas, y pese a fracasos notables, la
presado
de
modo
tajante
y
obligadaDavid L. Raby en La Educación Sociacultura nacional adquiere territorios,
ll~ta en México: (Cuadernos Polltlcos, mente sectario, el esfuerzo de la izincluye a nuevos contingentes.
numero 29)- era combatir una situa· quierda en los años treinta, es tam-

gue a los de " dudosa condición", se
lanzan campañas de " salud pública"
contra artepuristas y homosexuales.
fl realismo socialista: se asegura que

.._¡

�IZQUIERDA Y RACIONALISMO
En los años treintas, al nacionalismo en ~I poder, la Izquierda mexicana
(y por esta se entiende la agrupada
mllltantemente fuera del Estado)
adopta un confuso e Irreal "Internacionalismo proletario" complementado con una idea fracturada y maniquea de la nación (Compartimos con
el Estado héroes y procesos históricos pero no el poder). En el calllsmo
la izquierda ha opuesto heroísmo d~
cisión organizativa y nociones v¡rbales Y huelguísticas de la lucha de clases. De su fracaso y su ·arrinconam lento, la izquierda desprende un
morallsmo revanchista -¡la historia
nos redlmlr;J/- que de entrada arrastró consigo problemas teóricos y políticos: ¿cómo situar a la CTM, es un
mero fruto de la rapacidad o es también disposición orgánica de la clase
obrera? ¿qué es la historia: el Juicio
del porvenir o del presente? ¿en qué
medida el Estado es un servidor ciego del _capitalismo y en qué medida
es autonomo? ¿de qué modo compartir, desde posiciones no subordinadas, batallas nacionales Junto al
Estado?.
Para sus movimientos, el goblu ,10
de Cárdenas aprovecha el hlplil~ o
proletario Y proletarlzante. La lzqult.:da, Incapaz de hallar alternativas ante la cultura de la Revolución Mexicana, acata casi todas las ·reglas de Juego estatales y adquiere la tesis de la
Influencia-desde-dentro-del-gobierno
Y las ofertas de la mexlcanldad. És
explicable la paradoja de una Izquierdista teorla Internacionalista y de una
práctica mexlcanlsta: la búsqueda de
una conciencia de clase no dispone
de un aparato cultural propio. El nacionalismo es, antes que nada, antiyanqui, Y puede combinarse con las
vasta proveed uria .sicológica del stalinismo: acicates morales, uso de la
solidaridad humana Y de la Ira popular. Nicolás Gulllén supo bien lo que
hacia al Iniciar su célebre poema diciendo: "Stalin, capltan / a quien
co Changó proteja / Y a quien resguar-

de Ochún". Convertir a los antTguos
di&lt;;&gt;ses en militantes esforzados, es
metodo seguro para dispersar y multiplicar las nacionalidades de Stalin
acentuando su entrañable y proteic~
paternallsmo frente a Jos adversarios.
La gran ~puesta es el porvenir, y
por_eso no_ importa la inmolación del
esp1rl~u critico, ni es mucho pedir el
odio interminable a los traidores
ha~~ una h~ra llamados "compañeros . La Unlon Soviética es la utopía
el reino de la felicidad sobre la tierra'
de nuestro nacionalismo, son nues'.
tros sus Intereses y sus enemigos
nada de lo que diga Stalin será falso'
ninguna palabra en su contra será
cierta._ Al militante le toca ceder sus
amblcion~s Y sus disidencias al futuro en su unic~ versión legítima, la comunista sovletlca. ¿Y cómo conciliar
la sacralización del Padre de los Pueblos con el aprovechamiento de la
Revolución Mexicana? La respuesta
es doblemente fideísta.

El pregusto del mando. La izquierda
vive contradictoriamente su precipitación a las,,tareas del Estado, renuncia· al lema NI con Calles ni con Cárdenas", usa las instalaciones gubernamentales para promover asaltos
verbales y defender conquistas reales, es una fuerza consorte que hace
suya la visión estatal de cultura naclona_l. Mucho se logró y mucho se
perdio con tal incorporación. Se gana
una participación fundamental en· las
reivindicaciones nacionalistas. Se
pierden el sentido critico, la facultad
de distinguir entre el poder real y el
poder prestado, 1.a decisión de construir la oposición desde abajo, y el
respeto a los procedimientos y exigencias democráticos, la autonomia
cultural. La atmósfera de los treintas
facilita y auspicia la abnegación y el
oportunismo, la inflexibilidad bolchevique Y la negociación stallnlsta En
pleno vértigo de ampliación y a;ance, la Izquierda idealiza al proletariado, lo vuelve abstracción sublime, lo
arenga. De paso, aceptó la versión
oficial de nación y abdicó de su lnter-

nacionalismo tan pobremente sustentado para desplegar los mitos del nacionalismo en murales, novelas, pron u nclam lentos públicos, vida cotidiana.
No de otro modo se vive en México
este pregusto de la conciencia socialista. En_tre emociones genuinas y
abriegac1ones comprobables, la izquierda pasa de la clandestinidad al
centro d~I escenario, del penal de· la
Islas Manas al Balcón de Palacio Na~
c;:ional, del enfrentamiento a Calles a
la defensa de la República Española,
La Izquierda se confunde y cree compartir el poder cuando en rigor, comparte algunas metas nacionalistas y
la_ causa de la integración social, ecón&lt;,:&gt;~i~a, política, cultural, racial, lln•
gu1st1ca del país. Cárdenas requiere
de profesores, estudiantes, profesionistas anhelosos de misiones y concentraciones a las que acuden con
los ojos húmedos, con el sentido de
urgencia de quien aprende de golpe
una lógica del cambio social y quiere
ejerce~la con plenitud. La "educación
socialista", la "desfanatizaclón", la
vehemencia de quienes creen Inminente el socialismo son distintas versiones del mismo deseo: la· rápida
transformación de la historia con mitlne~, decretos, movilizaciones. ¿Quién
a~v1erte las diferencias entre la doctrina profesada y e,I acto practicado,
entre enunciar una tesis y hacerla
realidad?

SI. algo, esta demagogia es un lenguaJe dictatorial emitido desde la falta de autoridad. Aún hoy, el idioma
de la Izquierda mexicana se resiente
de la violenta ficción de esos años
de la declamación que cree fanática'.
mente en sus propias palabras, segura de los alcances Infinitos del poder
subalterno. Al llegar Cárdenas a la
Pre~ldencla, la Izquierda marxista es
fenomeno nuevo que actúa por fe y
aplica un optimismo mesiánico a la
denostaclón y que a sus innegables
virtudes (coraje, solidaridad, honestidad) añade, deslntegradamente, sus
deficiencias de secta confundida: sec-

tarismo, incoherencia doctrinarla,
miedo al libre ejercicio de la crítica,
dogmatismo. El stalinismo es la gran
Innovación, el conjuro que ahuyenta
a los demonios burgueses, pero al
terminar, la Revolución Mexicana sigue allí, igual de categórica y expoliadora y ante ella es preciso reconocerse en desventaja, someterse al len·
guaje intercambiable que lo mismo
nombra por alusión la utopía capitalista que anhela por inducción la die·
tadura del proletariado. Cultura naclo·
nal es también la enajenación del
lenguaje y el mayor ejemplo lo da VI·
cente Lombardo Toledano, quizás el
stalinlsta arquetípico en su sistema
de dobles lealtades: férrea devoción
al Estado nacional y al primer Estado
socialista, capacidad de honrar al
mismo tiempo a José Stalin y a MI·
guel · Alemán, apoyo enconado y
"dialéctico" a la Invasión soviética de
Checoslovaquia y a la represión diaz·
ordaclsta del movimiento estudiantil
de 1968. Lombardo Toledano el tó·
tem teórico y politlco de la Izquierda
por décadas, hace de su lenguaje el
primer acto de adhesión al Estado, el
registro fiel de la cultura nacional. En
un discurso del primero de mayo de
1957 pide ser considerado "reo permanente" que responde " de la honradez de cada uno de los segundos"
de su vida en la obra que emprende y
que asegura dará por resultado " una
alborada sin ocaso, la que alumbrará
magnlficamente las cordilleras de
este México maravilloso, donde no
habrá más hombres desnudos, más
familias viviendo en chozas misera·
bles". El lo promete: el Partido Nacional Revolucionario se transformara,
ya no será un partido "envilecido y
fétido", sino un órgano politico de·
mocrátlco que reivindique la política
de nuestro pais, que luche por mejo·
res salarlos, por más pan para los pa·
rlas, por niños robustos, por una Juventud feliz y generaciones mejores.
El nacionalismo del PNR como con·
ciencia bolchevique.

sa, al no disponer de los programas
apropiados ni de las fuerzas sociales
que lo sustenten. Pero se han liquidado a los núcleos más hostiles de la
mentalidad pre-moderna y se inicia,
pese a todo, la democratización de la
cultura nacional.

LOS MONUMENTOS GANADOS,
LAS ILUSIONES PERDIDAS
En 1941, la Secretaría de Educa·
clón Pública recapitula:
La nueva escuela mexicana, esencialmente democrática, clentmca y
de trabajo, no tiene doctrinas ni ten·
denclas que no sean las que constl·
tuyen la raíz misma de nuestra na·
clonalidad y los más caros Ideales
perseguidos por nuestro pueblo.
Armonía y solidaridad interclasista.
En el tránsito de Cárdenas a Manuel
Avila Camacho (1940-19-46), la cultu·
ra nacional será, en la concepción
dominante, el catálogo de lo irrefutable, lo que ya no requiere discusión
sino memorización, los próceres de la
estructura, la historia, las artes plás·
tlcas o la música que han mereci&lt;10
el bien de la patria o de sus censores
en turno. Se crean Instituciones: el
Colegio Nacional, equivalente de la
Academia Francesa; el Instituto Na·
cional de Bellas Artes, difusor de alta
cultura. Tan sencillo como esto: la
Rotonda de los Hombres Ilustres,
especifica un cánon artístico e lnte·
lectual que el Estado respeta. Suma
de obras, línea del mérito lndlvldu~L
presencias majestuosas, superacloo
de la comunidad que se reconoce
conmovida en sus mejores hijos. Es
tiempo de acabar con las rijosidades
De acuerdo a un consenso. un pro· y darle a la educación un tono sere·
yecto de cultura revolucionarla fraca- no. En diciembre de 1945, se reforma

el texto del Artículo Tercero Constltu·
clona!:
La educación que Imparta el Esta·
do-federación, estado, Municipios,
tenderá a desarrollar armónicamente
todas las facultades del ser humano
y fomentará en él. a la vez, el amor
a la patria y la conciencia de la solidaridad internacional, en la lndepen·
dencla y en la justicia.
Del tono beligerante al tono neutro.
En la prosa de Jaime Torres Bodet,
Secretario de Educación Pública en el
régimen de Avila Camacho y en el de
Adolfo López Mateos (1958-1964), el
nacionalismo es proposición abstrae·
tra y la cultura asunto intemporal:
" La poesía equivale a un perdón que
la vida brinda a todos nuestros errores. Sin esperanza, no habría ¡!&gt;oetas.
Y la esperanza constituye una juven·
tud perpetua para el espíritu. La obli·
gación más alta de los artistas y de
los escritores de nuestro tiempo es la
de devolver a los hombres una esperanza" . Invocadas, la belleza y la vir·
tud, abstracciones dominicales, sustituyen cualquier connotación radical.
Al campesino y al obrero los desplaza
el vocablo ciudadano, al margen de
las clases. La desnacionalización (en
verdad, el desclasamiento) de la retó·
rica se corresponde con la desnaclo·
nallzación económica del país.
Si antes se habían identificado ab·
solutamente los conceptos nacionalismo cultural y cultura nacional, desde
los cuarentas, corren caminos dife·
rentes. Ya no conviene mahtener un
lenguaje estatal único, y se prefiere
alternar un estilo vacuo y " universal"
con la realidad y la autoparodla del
nacionalismo cultural: necesidad de
bases y referencias comunes, habla io

�/

populista. anhelo de seguridades en
la vida diaria. Así se prefiera el acen•
to "internacionalista" no se abandona
el chovinismo ni las ganancias externas del nacionalismo cultural. A la
clase en el poder le interesa concentrar mitos y diseminar códigos de In·
terpretaclón de la realidad. El Estado
guardián de simbolos, se vuelve símbolo que ordena y reinterpreta el flujo
histórico y el ordenamiento cotidiano.
SI el nacionalismo popular es, en
última instancia, un lenguaje dé cla·
se y un sistema defensivo e interpre~tivo, el nacionalismo cultural deviene el espacio del encantamiento que
nos "protege" de la asechanza exter•
na. lmplorantes, medran las fórmulas:
"volver al arte nuestro" ; un soto
camino: México", Por lo general, lo
más visible es el pintoresquismo. Del
grito musical-ontológico de los cuarentas ("Como México no hay dos" ) a
los lemas de la Lotería Nacional
("¡Qué suerte ser mexicano!" ) se pretende, cada vez con menos convicción, adecuar la "excepclonalldad del
o~ente y de la oferta" . Se subrayan
las diferencias especificas (las "singularidades y se acentúa lo externo:
danzas glamurizadas, trajes regionales progresivamente sofisticados, ar·
tesanias adulteradas, intervenidas
por la sobrexplotación. Este display
de Jícaras y Jarabes tapatíos, culmina
en la adopción turlstlca de la
monumentalidad prehispánica. El Es·
tado, previsiblemente, selecciona su
patrimonio de acuerdo a intereses y
caprichos y lo fija a conveniencia en
celebraciones, efemérides y olvidos
programados.
"CAMBIARON POR COCA-COLA TUS
AGUAS DE CHIA Y LIMON"

~

No es sólo de modo predominante
un problema de oportunismo el que
lleva al Estado a una actitud ecléctl·
ca o un ars combinatoria en el patrocinio de formas culturales. Es ya, por
ejemplo, Insostenible en una sociedad
cada vez más compleja un apoyo mo•
nolltlco a la Escuela Mexicana de Pintura y su única ruta. Nuevos pintores

intentan con rigor un arte distinto y
representan sectores y tendencias válidas. La cultura nacional que el Estado promueve continúa a partir de los
cuarentas, una línea democratlzadora
ya no centrada en la ampliación del
público sino en la diversificación del
gusto. Cultura nacional es todo lo
que, recordado, reconocido o exaltado, nos une.
Ante la aparente falta de Jerarquías,
un sector de la Izquierda continúa
aferrado a un solo esquema: el antimperialismo, en su versión pre-tec•
nológlca. En 1955, ante el Consejo
Naci onal de la Paz (típico membrete
stalinlsta), un intelectual muy valioso, el doctor Enrique Cabrera presen•
ta una ponencia, " Defensa de la cul•
tura nacional". Su alegato simplifica·
y distorsiona: para proteger a la nación del norteamericano, se le concibe sin fisuras, coherente y armónica.
Sobre esta utopía que ha preservado
todos sus valores, se desata una
penetración cultural indistinguible
del avance Industrial y tecnológico.
E-1 equivoco empeña la racionalidad
de una lucha cultural y política, obll·
gándola a defensas siempre anacrónicas. En los años de la guerra fria
Cabrera denuncia la creciente falta
de patrocinio estatal del muralismo,
y ataca por razones pollticas a los
demás pintores. Es cierto que hay ya
rigidez oficial contra el mensaje de la
Escuela Mexicana de Pintura; es falso
que quienes discrepan de ella actúan
bajo consigna yanqui. De la crítica,
Cabrera se muda a la apología de
una entidad brumosa y hogareña:
" las raíces" que, según se observa en
la práctica, es suma de usos popuía•
res, costumbres familiares y hábitos
de clase media de provincia, modernistamente alterados por la capital.
No será la primera o la última vez
que a nombre del antimperialismo se
reivindique una "cultura nacional"
clasista y tradicionalista, o mera•
mente pintoresca. Cabrera se alinea
al lado de los "antojitos" y " las aguas
de Jamaica" cor.tra los hot cakes y la

coca-cola. Y concluye:
No hay duda de que México tiene
una cultura nacional, con sello pecullaríslmo, con amplitud y refinamiento Insospechados, con caracteres
tales que llega a ser lit más elevada
de toda América ••• Nuestra cultura
está hecha de "cañaveras" de azúcar
y conflterlas de "monjitas", " zempazúchll" y rosas, etc.
¿Cuál es la diferencia entre este
discurso y la canción de Manuel Esperón que el director y actor Joaquín
Pardavé incluye en su película Primero soy mexicano (1950)?
SI me gustan los "hot cakes"
digo "Helio" sin dar la mano
y aunque pida " ham and eggs",
tPrímero soy mexicano!
No "hot cakes" sino tortillas,
, "Ham and eggs" tampoco, hermano;
tfrlmero soy mexicano!
de ésos que hay para semilla.
Ancho charro y no texano
guayabera y no chamarra;
la moda a mf no me agrada
1Prtmero soy mexicano!
LAS RUTINAS DEL "ALMA NACIONAL"

A partir del sexenio de Manuel Avl·
la Camacho, el proyecto declarado y
beligerante de cultura nacional se va
distribuyendo (voluntaria e lnvolun·
tarlamente) en los resquicios de las
efemérides, una Inmutable verboma·
nía septembrina y su aprovechamien·
to comercial. Ya en los cuarentas las
mayores y más Intensas "concesio·
nes educati vas" le van correspon·
dlendo al cine, a la radio, a la naden·
te ipdustrla del disco, que le extraen
al nacionalismo cualesquier conteni·
do político ostentándolo como desfile
regocijante de escenas y escenarios.
Una reducción al absurdo tiene lugar:
si el origen del nacionalismo son las
medidas constltytivas y defensivas
del patrimonio de un país, su expre·
slón más divulgada -luego de las
grandes movilizaciones del cardenls·
mo- será gradual, intensa y arti·
flclalmente folclórica; no la defensa

sino el pregón oportunista , a cargo
de los medios masivos de dicho patrimonio.
.
Un primer ejemplo: en cine, la comedia ranchera (Allá en et Rancho
Grande de Fernando de Fuen_tes, su
logro más conmovedor y de~n.mente)
surge parcialmente con el ammo de
oponerle a los efectos públicos de_la
Reforma Agraria cardenista ensonaclones campiranas y jubileos de !ª
hacienda porfirista. Desde el sexemo
ávilacamachista, innecesarias las pr~tensiones disolventes, la comedia
ranchera sin abandoar su reaccionarismo, se dedica a explorar, recamán·
dolos de chovinismo, los filones temáticos más redituables del melo·
drama del XIX.
El nacionalismo cultural amanece
convertido en: a) objeto de .ex~o~ta·
ción en los sitios de habla htspamca;
b) elementos de distracción popular!
c) catálogo de lo que desaparecera
sin remedio. En este sentido, no es
desmesurada una hipótesis: !ªs te?·
rías de Samuel Ramos y la lns1stenc1a
en fa singularidad del mexicano son
un incentivo industrial para los medios masivos. Verbigracia: el cine,
que deambula prolongadamente de
las películas de Jorge Ne~rete (canciones adjuntas de Esperan Y Corta·
zár) a -ya en los setentas- Mecánica
Nacional de Luis Alcoriza y Méx_lco,
México, ra ra ra de Gustavo Alatnste.
Sin un centro pol ítico qu«: active
vaya otorgándole formas s1gnifica_t1vas a las diversas experiencias nac10·
nales (sin un movimiento de las enormes y contradictorias dimensiones ~e
la Revolución Mexicana), este nacionalismo cultural languidece Y se
reduce a los símbolos y demostraciones más externas congelándose en
estereotipos (el ~acho, la Sufrida
Mujer Mexicana, si-me-han-de-matarmañana, etc.), e1 repercono pro!es•~nalmente nostálgico de radio, televt·
sión y discos, y las explosiones de los
días festivos. Algo se reitera: comercializado un nacionalismo se azuca·
ra y va ¿ediendo de modo paul~tino
sus poderes de cohesión y coercion.

r

�POEMAS

EL LEVIATAN: HOBBES Y LA
OBLIGACION MORAL

José Javier Villarreal

Graciela Hierro

TWENTY FIVE
Partes de tu risa sin detenerte sin
.
..
avasallado, roto, putrefacto y final:e~::re;;r~~ mmov1hdad de tu cuerpo
~artes del.reflejo. Eco que anida en los ojos de ia serpiente·
ozo maniatado por las puras lenguas enrojecidas
.
F~ente. al precipicio ofrendas las alabanzas, los ev~ngelios·
h1l~s fanos con .~ue amarras y amordazas tu anatomía al ~ástil
Fehz elucubrac1on que apaña el cristal de las voces
.
del duro descalabro de Ulis
d
.
Quedos guerreros husmeane;~r ~o!uc=~~~o:,'ento, de su sordera quebrada.
quedos por los montes silenciosos por la ..
Camuflaje. Ocultamiento en el silencio . L: c1en~g~s sus armas simulan luceros.
intenta de nuevo ahogar, la música es.tira
e se enrosca y vuelve,
Los _coros se revuelcan en la espum~ perdida de 1~ªir~~=~i~:lero la flecha no es disparada.
La berra se ~~scalabra despeñándose en la voluptuosidad, .
en la confus1on, en el genocidio, en la huella del impacto
Ante el encontronazo el Cíclope se leva t b
.
respira atemorizando a los seguidores dnetNa~~:a, se agolpa en su caverna,

st:i;:n

los atlantes mueven sus brazos para encender la' luz
que s..e
- desmorona sin hacer e1 menor rm'do ante nuestros crepusculares sexos dormidos.

WAITINO
Brama el tigre en el jardín,
bram~ el ~nojo ~e~tilando puñetazos a la puerta cerrada.
1
~:
s;
puerta se mantiene cerrada,

~~~t:~~ss~~~:!~~s 1~~\~r;i~~~~~~r~~~~~

nadie se atreve en esta tarde lluvi
d'
.
.
Po_r las_ enredaderas la lluvia se de~~¡:~ n:o~=t~~;~~~:•~~~:~:=~u:;~~:r ª ella.
roJ~s circulos que pesan en el aire, que se acuestan en las re'as
,
El tigre bosteza. som_noliento acariciando los pétalos frescos. ~ .
,
Por la. calle nadie, solo un viejo auto frente a la casa
.
La:~~~:es:t;~~~e~~e~~n

t:~~:~~~~~º~:, 1~=~~:~~n:ia:iquiera en entrar a ella-.

Y la puerta se atasca y huele a humedad
El tidgre d~sciende virilmente calle abajo, ·cuando en la casa alguien
N (no escnto antes),
.... descorre lentamente una cortina y empieza a amanecer.

Todas las obras originales como es
el caso del Levlatan. presentan problemas muy graves de Interpretación.
Es por ello que este, tratado ha suscitado, en los últimos tiempos, una larga polémica respecto de su posible
Interpretación en términos de la filosofía moral inglesa contemporánea.&lt;1&gt;
Los comentaristas actuales del " infan,c: autor del Leviatán " -como fue
llamado en su tiempo- proponen su
argumentación principalmente en
torno a la cuestión: " ¿Por qué debo
cUJTiplir la obligación moral?" .
Yo pienso que en el Leviatán se sos·
tiene una idea de la obligación moral
"egoísta universalista" que permite
situar al autor inglés dentro de la
problemática moral como el teórico
moral del auto-Interés. Es por ello que
la Interpretación que deseo discutir a
continuación, se centra en la idea de
que Hobbes no sólo es un filósofo po·
litico sino también un filósofo moral,
1,,.0mo lo fue Eplcuro, Nietzsche y Ru•
ssell; en segunao lugar, que su teona
del Interés no constituye un caso
más del " relativismo moral", puesto
que su concepto de obligación ofrece
el fundamento del autointerés que se
localiza propiamente dentro del campo de la obligación moral, no obstan·
te que, para Hobbes, el fundamento
de la moralidad " in toto" es egoísta.
En otras palabras, reivindican al egoísmo como fundamento de la acción
moral.
La preocupación básica ae tfobbes
en el Leviatán consiste en deterininar
cuál es el Interés del hombre y hallar
la mejor forma de satisfacerlo; no es
Dios, ni tampoco el "Commonwealth";
de Dios sólo sabemos que existe y no
sabemos cómo esOJ y ael estado que
"fue construido para la protección y
la defensa del hombre" .(:5) No obstan:
te, en el Leviatán se discuten extensamente las tres temáticas.
Ahora bien, · para conocer el lnte·
rés humano, afirma Hobbes, no hace
falta leer libros -él se jacta de ha·
her leido muy poco-,(4) sino s~rá " a
partir de la lectura de los hombres",
en dos·vertientes: Por el " conócete a

ti mismo", y por la observación comparativa con tos demas. Así y sólo así,
piensa Hobbes, puede conocerse la
mecánica del Interés hurnano.(5)
A partir del auto-iñterés se determi·
na el 'deber ser·. es decir la obligación moral. Pero, ¿qué constituye el
interés humano?. Hobbes responde
que la sobrevlvencla. Y si nos pregun·
tamos " ¿En qué consiste la sobrevl·
venda?", vemos que la respuesta· está
dada en función de dos modelos socio-históricos .que construye Hobbes.
El primero es el llamdo " Estado de
naturaleza" y el segundo, el Leviatán.
En el primero, se da la " guerra de
todos contra todos", lo cual impide
la sobrevivencia. En el segundo, aparece el contrato, que permite garantizar la paz. El "sobrevivir" mismo pue·
de significar tres cosas, de acuerdo
con la lectura que se haga del Leviatán.
l. Ser feliz. En función de ésto, elabora Hobbes una teoría del egoísmo
psicológico que se relaciona con el
egoismo ético. Esta teoría lo sitúa
dentro de la problemática ética actual, puesto que ofrece la fundamen·
tación del egoismo ético.
2. Ser poderoso. Si se desarrolla
esta interpretación, se llega a la conclusión de que Hobbes es el te6rico
de la burguesía, como han concluido
estudios marxistas actuales.
3. Ser perfecto. Por esta vía se de·
semboca en la visión de Hobbes
como la ae uno más de los moralistas medievales de la ley natural -mal
comprendido por sus contemporá·
neos.•
,
Son tres Interpretaciones, tres éticas de Hobbes.
En este trabajo, me Interesa desa·
rrollar la primera interpretación y ver
así la posibilidad de fundamentar sobre ésta una teoría del egoismo ético.
l. EL METODO
El método que el filósofo propone
es el de iniciar el argumento a partir
de definiciones, tal como hace el geómetra; las definiciones, según Hobbes,
son las explicaciones de los nombres
que usa, lo cual garantiza que las

conclusiones de la geometría sean
indisputables, si el argumento se ha
llevado correctamente:
" La primera causa de las conclusiones absurdas la adscribo a la falta de
método, desde el momento en que no
se comienza el raciocinio con las definiciones, es decir, estableciendo el
significado de_las palabras" .(6)
Debe tenerse presente, sin embargo,
que Hobbes no es un filósofo analítico
que sólo se interesa por la explicación de los conceptos morales: es un
moralista que intenta también obtener conclusiones morales. Y así,
cuando se refiere a la teoría moral,
dice:
" Si los filósofos morales se tomaran
el trabajo de investigar la naturaleza
de las pasiones humanas y las acciones, tan claramente como los mate·
máticos entienden la naturaleza de la
cantidad en las figuras geométricas,
sería posible eliminar la guerra y garantizar una paz estable" .(7l El conocimiento moral persigue el objetivo
de encontrar la mejor forma de vida
para los hombres a través del " Conocimiento de las consecuencias de las
pasiones de los hombres: Etica" .(8)
Para comprender correctamente la
teoría moral de Hobbes en el Leviatán,
resulta útil definir previamente, en
términos hobbessianos, los concep·
tos básicos de su teoría moral. Seguiré el siguiente orden intentado establecer las relaciones lógicas que guardan entre sí, lo c~1al constituye su
teoría moral : 1) 'Moral' y 'prudencia';
ii) 'derecho natural', 'obligación' y 'ley
natural'; iii) 'bueno', 'felicidad ' y 'justicia'.
i) 'Moral' son " aquéllas cualidades
de la humanidad que se refieren a la
vida en común en paz y unidad".(9)
'Prudencia', es la virtud intelectual
que permite encontrar los medios
adecuados para al.canzar los fines
deseados: "Cuando los pensamientos
de un hombre que se propone algo,
giran en torno a una multitud de
cosas, y observa cómo pueden condu·
cirle a tal designio, o qué designios
pueden conducirle a ello, si sus ob-

vi

�servaclones son de tal suerte que no
pueden considerarse fáclJes o usuales,
este talento de la persona en cuestión
se denomina pructencla· (10)
El conocimiento moral supone la
prudencia de encontrar los medios
para alcanzar los fines deseados, así
como en la previsión de la consecuencia de los actos; esta es la
ciencia de la moral o Etlca. Prudencia y moral no son conceptos opuestos, tampoco superior el primero al
segundo, en el pensamiento de Hob-

bes.

~

..,

11) El derecho natural', o derecho
de naturaleza, se define como: " La libertad que cada hombre tiene de
usar su propio poder como quiera,
para la conservación de su propia vida .•• de hacer todo aquello que su
propio Juicio y razón consideren
como los medios más aptos para
lograr ese fin".(11)
Corresponde a lo que tradicionalmente se conoce como '1us naturale",
es el fundamento del egoísmo psicológico y étlco.(Nota 1)
Pienso que es precisamente en la
Idea de Hobbes de derecho natural, y
en la forma de garantizarlo, donde se
puede encontrar el meollo de su teoría de la obligación. No puede cumplirse el derecho natural, sin soste·
ner una teoría moral egolsta unlversalista; dado que los hombres son
-por naturaleza- Iguales: "La natu•
raleza ha hecho a los hombres tan
Iguales, en las facultades del cuerpo
y de la mente.••"112J: y de ef a lgua1c:1ac:1
surge: " La Igualdad de esperanza de
alcanzar los fines propios..... Cuando
ambos desean lo mismo y no lo
pueden alcanzar se tornan enemigos
y se malogra la finalidad última que
es: " Su propia conservaclón" ,(13)
Aceptan la 'obligación', que es: "La
limitación auto-Impuesta del propio
derecho (natural)" ,(14)
El contenido de la obligación es la
"Ley natural', pero su fundamento es
el derecho natural: el egolsmo pslco·
lógico a partir del cual se formula el
egolsmo ético.
"La ley natural" , o leyes de la na-

turaleza se desprenden de los reque.· el estado de naturaleza , primer morlmlentos del auto-Interés. Son, para delo que ofrece Hobbes para probar
Hobbes, preceptos o normas genera- su argumento, los hombres sufren,
les establecidas por la razón, que pro- razonan y descubren las condiciones
hl ben en primer término, hacer todo necesarias para garantizar su derecho
aquello que atente contra el auto-in- natural. Así, pasan del estado de mle•
terés; " La ley de la naturaleza, tex do, a la conclusión moral de debo
naturalls es un principio o regla cumplir la ley natural . Los hombres,
g~neral , encontrada por la razón, en entonces, restringen voluntariamente
virtud de la cual se prohibe a un su derecho natural para satisfacerlo,
hombre hacer lo que puede destruir Y entran en la fase del convenio. Esto
su vida o privarle de los medios de es, cuando aceptan la tercera ley
conservarla; -o bien, omitir aquello natural que se deriva de las dos
mediante lo cual piensa que pueda primeras: " Que busque la paz ... que
quedar su vida mejor preservada" . se defienda por todos los medlos" ,(18)
Para mostrar el carácter obligatorio "Que los hombres cumplan los pactos
de la ley, aclara que: "El derecho que han celebrado" ,(19)
consiste en hacer u omitir, mientras
El 'pacto· o contrato es: " La trans•
que la ley determina y obliga a una
de estas dos cosas". "Así -conti- ferencla última del derecho", y es lo
nua-, la ley y el derecho difieren que constituye la pertenencia al
tanto como la obligación y la libertad "Commonwealth" .(20)
111) El bien del hombre se relaciona
que son incompatibles cuando se refieren a una misma materla" .(15) En directamente con el egoísmo, Hobbes
otra parte dice que la ley natural son afirma que: " Lo que de algún modo
" los teoremas que tienden a la paz". es objeto de cualquier apetito o
Oigamos, por último, otra caracteri- deseo humano es lo que con respec•
zación de la ley natural: ""Los hom- to a él se llama bueno. Y el objeto
bres tienen curiosidad acerca de las de su odio y aversión, malo... ",(21) Lo
causas de su fortuna y desgracia. Da- bueno es pues, 'el objeto del deseo·.
do que la muerte es la mayor desgra- El placer es: " La apariencia o ser:rtldo
cia, los hombres se inclinan a la paz de lo bueno ... y displacer la aparieny aceptan los acuerdos racionales cia o sentido de lo malo" ,(22J
La felicidad es: "el continuo éxito
que puedan garantizar la paz. Estos
artículos son las 'leyes de' la natura- de obtener las cosas que el hombre
de tiempo en tiempo desea" .(23) No
leza' " .(16)
U moflvo primario de la aceptación hay más " Sumo bien" que: " El
de la ley es el auto Interés, y" el fun• progreso continuo del deseo de un
damento de la aceptación es el deseo objeto a otro, ya que la consecución
de actuar bien. Es decir, se acepta la del primero no es otra cosa sino un
rey natural por razones morales, y ne camino para realizar otro ulterior. La
solo por miedo. Así afirma Hobbes causa de ello es que el objeto del
que existen dos tipos de sanciones deseo humano no es gozar una vez
para garantía de la obligación moral: solamente, y por un Instante, sino
el miedo a las consecuencias, y el asegurar para siempre la vla del de·
orgullo de no tener que romperlas (en seo futuro. Por consiguiente, las ac·
ninguna ocasión. esta es una genero- clones voluntarias e Inclinaciones de
todos fos hombres tienden no sola:
sidad poco cor:nún.1 17)
mente a procurar, ~lno también a
Cuanc:10 los hombres comprenden asegurar una vida feliz ... " (24) Sin em•
que no pueden garantizar el derecho bargo, el bien del hombre, que es el
natural, formulan las prescripciones objeto de su deseo y consiste en ase·
deseables para su ejercicio, que cons- gurarse una vida feliz, no puede
tituye la condición de posibilidad de garantizarse para si, sin asegurar,
su satisfacción. En otras palabras, en con sus actos, la felicidad de los de·

más, en el estado civil.
Es por ello que, -afirma Peters en
su estudio de Hobbes- la "moralidad
no se limita a la consecución del bien,
sino también a la limitación de tal
nnalidad cuando se afecta la de los
demás".&lt;25)
Sin embargo, la preocupación del
egolsta por los fines ajenos es egoísta, y esto al parecer lo descalifica co·
mo motivo moral, porque aceptaría la
obligación moral por motivos psicoló·
glcos, no morales, como explica Kant,
y la moral no puede tener su fundamento en base tan precaria.
Sin embargo, Hobbes no define sus
conceptos morales en términos psicológicos. El derecho natural no es -sin
más- la descripción de la psicología
humana; y la ley de la naturaleza no
es la pura descripción de la conducta
humana. Si bien el derecho natural
responde a la antropología no se fun·
damenta en ésta. y la opción de rea·
tizar ese derecho es parte de la obligación moral. La ley de la naturaleza
son las prescripciones (o teoremas)
que se desprenden del principio
moral básico del egoísmo: "Se debe
realizar el auto-interés". Por razones
morales, que conocen los que llama
Hobbes " naturalezas generosas", en
el sentido siguiente:
"De todas las pasiones, la que en
menor grado inclina al hombre a que·
brantar las leyes es el miedo. fxcep·
tuando algunas naturalezas generosas,
es la única cosa, cuando existe una
apariencia de provecho o placer, deri•
vada del quebrantamiento de las leyes, que hace que los hombres las
observen" .(26)
Al parecer, los hombres persiguien•
do su auto-Interés, quebrantan la ley;
de alll que se Infiera que sólo el mle·
do sea capaz de motivar al hombre
para cumplir la obligación . Sin embargo, hay que preguntarse más acer·
ca de las " naturalezas generosas"
que cumplen la ley por otros moti·
vos· que no son siempre el miedo al
castigo, sino el orgullo (prlde) propio
del hombre Justo que se explica así:
"Un hombre Justo es aquél que se

preocupa cuanto puede de que todas
sus acciones sean justas; un hombre
injusto es el que no pone cuidado. Se·
mejantes hombres (los justos) suelen
designarse en nuestro lenguaje como
hombres rectos ... si bien ello significa la misma cosa que justo o Injusto.
Un hombre justo no perderá ese título porque realice una o unas pocas
acciones injustas que procedan de
pasiones repentinas, o de errores
respecto a las cosas y las personas;
tampoco un hombre Injusto perderá
su condición de tal por las acciones
que haga u omita por temor, ya que
su voluntad no se sustenta en la Justl·
eta, sino el beneficio aparente de lo
que hace. Lo que da a las acciones
humanas el sabor de la justicia es
una cierta nobleza o galanura (raras
veces hallada) en virtud de la cual
resulta despreciable atribuir el ble·
nestar de la vida al fraude o al quebrantamiento de una promesa".(27).
Como vemos, de acuerdo con Hob·
bes, el hombre que es recto, actúa
por justicia, no por beneficio " aparente" . Es decir, la obligación moral
se finca en el sentimiento de orgullo
y de justicia comprometida con la
paz y la obediencia civil. Su identidad es firme y civilizada, no totalmente a merced de las presiones de
la pasión y del medio ambiente.(28)
Dado que los hombres tienen el derecho a la auto-conservación, la jus·
tlcla se deriva del ejercicio de este
derecho natural, cuando da origen a
la actitud moral que fundamenta la
obligación moral. La ética de Hobbes
parte de la subjetividad, no tiene pues
fundamento materialista ni metafísi·
co, es a partir del derecho indivi~ual
que surge del auto-conocimiento y de
la visión de los demás hombres, que
permite la realización de las acciones
buenas o Justas.
'"Los nombres de Justo e Injusto,
cuando se atribuyen a los hombres,
significan una cosa, y otra distinta
cuando se atribuyen a las acciones.
Cuando se atribuyen a los hombres
Implican conformidad o dlsconforml·
dad de conducta con respecto a ta

razón. En cambio, cuando se atribuyen a las acciones, significan la conformidad o disconformidad con respecto a la razón, no ya de la conducta o género de vida, sino de los actos
particulares ... " (29)
Las acciones justas son aquellas
que se realizan, a Juicio de Hobbes,
por Justicia, no únicamente de acuer·
do con la justicia. " Lo que presta a
las acciones humanas el sabor de la
justicia es una cierta nobleza o galanura ... ". Dice, también, estas acciones justas deben ser de acuerdo con
la razón: "Los necios tienen la convicción íntima de que no existe esa
cosa que se llama justicia .. ., alegando con toda seriedad que estando encomendada la conservación y el bienestar de todos los hombres a su
propio cuidado, no puede existir razón alguna en virtud de la cual un
hombre cualquiera deje de hacer
aquello que él imagina conducente a
tal fin" .(30)
Es decir, que el auto-interés no se
garantiza en forma espontánea . sin
necesidad de que medie un proceso
racional y volitivo. Asimismo, no se
debe actuar injustamente, aunque
esto traiga como consecuencia la satlsfacción del auto-interés aparentemente.
" Es contrario a la razón alcanzar la
soberanía por la rebelión; porque a
pesar de que se alcanzara. es manifiesto que conforme a la razón no
puede esperarse que sea así, sino antes al contrario; y porque al ganarla
en esa forma , se enseña a otros a
hacer lo propio. Por consiguiente, la
justicia, es decir, la observancia del
pacto, es una regla de razón, en virtud de la cual se nos prohibe hacer
cualquier cosa susceptible de destruir
nuestra vida ..." .(31)
La ley fundamental de la naturale·
za, " precepto o regla general de la
razón " es: " Buscar la paz y seguirla" ,
pues esta es la condición necesaria
para cumplir el derecho natural. La
segunda: "Defendernos a nosotros
mismos por todos los medios posi- ,...
bles"; para hacer esto posible, se tJI

�requiere de: "que uno acceda, si los
demás consienten también, y mientras se· considere necesario para la
paz y defensa de si mismo•, a renunciar a este derecho a todas las cosas,
y a satisfacerse con la misma libertad, frente a los demás hombres, que
les sea concedida a los demás con
respecto a él mismo". Dado que
todos los hombres son lguales.(32)
El- camino trazado por Hobbes en
su filosofía moral es el que después
seguirán los utllltaristas: determinar
los apetitos y las pasiones humanas
más fuertes y constantes. En seguida,
conocer las necesidades que tienen
en su vida social. dónde existe la
mutua competencia para alcanzar la
gratificación deseada.
En función de ambos conoclmien·
tos; psicológico y social, determinar
las reglas y las Instituciones adecuadas para satisfacer mejor el auto-Interés; "definiendo sus conceptos y
ordenándolos adecuadamente" .(3:5)
La descripción debe ser tan general,
que se adapte a todas las sociedades
de todos los tiempos; dado que el
científico social no puede hacer experl mentos. De alll la Importancia de
crear modelos: "Estado de naturaleza": Mundo del derechó natural; "Le•
v.latán", mundo del "convenio". Dos
ficciones que dan razón de dos posl·
bllldades de vida para los hombres y
una teorla n,.,ral que fundamente el
deber ser.
/
2. LA FALACIA MECANIClSTA Y LA
SUERTE DE LOS "TROGLODITAS"

Los problemas de la leona moral
de Hobbes son los problemas de
cualquier egolsta. Primero, la relación
de la teorla mor.al con la psicología
que conlleva el riesgo de cometer la
"falacia mecanlcista", en el caso de
Hobbes: El paso de las ·mociones' a
las acclones'.(:54!
Segundo: La universalización del
auto-Interés, al parecer, constituye la
forma más segura de que éste no ~
10 realice, en el estudio presente de la
,... condición humana.

a) La falacia mecanlclsta.
Antu de Hume y ~ant, como es el
caso de Hobbes, no se dudaba de que
podla deducirse enunciados del deber,
a partir de los _del ser.; De alll que no
sea extraño que se pretenda deducir
enunciados normativos, a partir de
una teorfa ffslca-flslológlca.
Sucede la falacia mecanlclsta porque se pasa de las ·mociones' a las
'acciones·. En el sentido slgulente:Hobbes pensó que la descripción de
la acción humana podla ser deducida
a partir del esquema de su teoría fl.
slológlca. En este sentido, confunde
las causas de los actos con la Justlflcaclón de los mismos. El presupuesto
básico del mecanicismo es que todas
las causas son mociones antecedentes. Dado que todas las mociones son
visibles, se recurre a la Idea de:
"Mociones no observables" dentro y
Juera de los cuerpos. Por ejemplo, los
movimientos de los cuerpos, que
Hobbes llama apetito, los refiere al
·conato' ("endeavour"), que es la últl•
ma de las mociones, Infinitamente
pequeña que desata la acción. En ese
sentido, u.ne la física a la flslologfa y
de allf pasa a la pslcologla como fundamento de la ética. Por ejemplo, califica al 'dolor' y al 'placer' como los
'conatos' primarios de las mociones
animales, que a su vez constituyen la
voluntad de hacer y omitir. En ese
sentido, todas las causas eficientes
en la teorla de la acción de Hobbes,
se reducen al 'deseo de poder· y · al
'miedo a la muerte'. En última Instancia estas dos pasiones pueden encontrarse con las fundamentales en la
lectura de Hobbes.(:55!
'

finalidad; honestidad es el resultado
de cumplir una regla. Estas acciones
no pueden ser explicadas bajo la teorla de la acción que propone Hobbes
(a partir de movimientos mecánicos).
para las conductas conscientemente
encaminadas a un fin deseado; rio
pueden éstas ser reducidas a térml•
nos únicos de causas eficientes, re•
quieren expllcatlones adicionales en
base a los fines que perslguen.(36!
b) La Suerte de los troglodltas(37)
El segundo problema del egoísmo
ético de Hobbes consiste en la posibl·
lldad de generalizar la máxima del
egolsmo para lograr la felicidad... es
decir: "Cada uno debe seguir su autolnterés". Se podría hacer, si el bien
Individual coincidiera con el colectl•
vo; sin ernbargo esto es extremada•
mente dudoso en la práctica. Al pa•
recer, la universalización de la máxima del egolsmo ético trae consigo su
derrota. En el sentido siguiente: si
todos buscáramos únicamente nues•
tro provecho, serla esta la forma más
segura de que no lo lograríamos.
Recuérdese el caso que relata Mon·
tesquieu (en Lettres Persanes) de los
"trogloditas", quienes estuvieron a
punto de extinguirse por obedecer
únicamente a la moralidad del auto·
Interés.
Al parecer, la garantla del auto-In·
terés está dada en la medida en que
se garantice el auto-Interés colectivo.
Es decir, se alcanzan las propias metas en la medida en que nosotros
mismos cooperemos a la realización
de las metas ajenas: por la universa·
llzaclón del contrato.
Sin embargo, cabe preguntarse en
qué
medida tenemos la obligación
Sin embargo, sabemos que no es .
posible definir las acciones por las moral de cooperar al triunfo de la$
mociones, y que generalmente se de- metas ajenas, y ésto nos lleva al últl·
finen las acciones por las finalidades mo análisis de este trabajo: La obll·
o metas que persiguen. Las metas gaclón moral.
buscadas hacen que los movimientos
5. r:L CONCEPTO DE OBLIOACION
formen parte de la acción, puesto
Estar 'obligado' significa llteramen·
que serla Imposible especificar los te estar atado. De tal manera. que el
movimientos que entran en una fina- comportamiento está totalmente de•
lidad, por tanto, no podemos especl• terminado. Estar 'obligado' significa
ficar las mociones precedentes. Por que no tengo alternativa. Este es el
ejemplo, el deseo de poder es una sentido básico de 'obligación ' que

debe ser acomodado en cualquier uso
que se haga del concepto. Cuando
digo 'estoy obligado moralmente',
esto significa que no tengo otra alter·
nativa moral que seguir tal curso
como acción, como se describe en el
contenido de la obligación, Sin embaro, puedo tener otras alternativas
psicológicas aun.que no tenga otra alternativa moral. En este sentido, el
concepto 'obligación puede tener
una connotación naturalista (psicológica), o una moral.
Podemos decir, por ejemplo, en la
situación que se describe en el Crlton,
nos inuestra Platón a Sócrates sin
otra alternativa moral que morir, y
con la alternativa psicológica de seguir el consejo de Critón y escapar.(38!
Hobbes, en Leviatán, utiliza el ,concepto de 'Obligación' en dos sentidos:
Uno puede ser caracterizado como
'débil' y el otro como 'fuerte'. Usa
ambos sentidos indistintamente. En
ocasiones el sentido fuerte de ol&gt;ligaclón parece ser el debido. En ambas
Instancias, débil y fuerte, la 'obligación' se sostiene a "foro interno" y
no siempre en el "foro externo", es
decir, cumplir la obligación, de hecho,
no sucede slempre.(:59)
Se refiere al sentido débil, cuando
el resultado de la acción favorece
directamente al auto-Interés. Así, el
agente descubre su interés y cumple
la acción. Por el contrario, si la acción no responde al auto-Interés inmediato, a menos de que su cumplimiento sea general. es decir, que se
universalice la prescripción, se da la
obligación fuerte. Por ejemplo, si yo
soy el único que cumple las prome·
sas, no tengo obligación fuerte de
hacerlo; si todos las cumplen mi obligación es fuerte.
En sentido fuerte se d~ la obligación de obediencia al soberano, La
obligación surge de un acto de autorización al soberano, que fija la voluntad del hombre al cumplimiento
de los mandatos de la autoridad. Aún
cuando el mandato contradiga la
pasión. Se convierte esta obligación
en una se~unda naturalez, lmpuestallbremente, el hombre realiza la justi-

cla y su dignidad, y puede entonces
rebasar la motivación del miedo al alcanzar la Justicia.
En el estadio de la emergencia de
la obli{lación moral fuerte. Hobbes
encuentra a "las naturalezas generosas" raras, _pero posibles, que cumplen la obligación sin· necesidad de
fuerza externa.(40)
Las dos descripciones de la obligación, débil y fuerte. no.se visualizan
en Hobbes como sucesivas, sino C'O·
mo simultáneas. Pueden coexistir, y
son confirmadas en la observación de
las conductas reales.
Sintetizando lo anterior, se puede
decir que la obligación moral. según
Hobbes, no se fundamenta ni en la
voluntad divina ni en la del soberano,
sino en la voluntad del ser humano
de ser feliz.
El contenido de las obligaciones
morales se conoce por experiencia,
es decir por la posesión y el ejercicio
de la prudencia.
En verdad, para Hobbes, la única
obligación es para consigo mismo, y
solamente lo es para los demás, en la
medida en que esto repercute,
directa o indirectamente, en forma de
un bien para si mismo. Las obllgacio·
nes débiles (egoístas) son también
obligatorias: hay un deber moral de
descubrir las acciones rectas y realizarlas, mediante el ejercicio de la
prudencia. para garantizar el propio
bien.
Todo lo anterior lleva necesariamente a la conclusión de que existe
una circunstancia que nos obliga necesariamente a sacrificar el auto-interés, por el Interés en la sociedad
humana.
CONCLUSIONES
Hobbes en el leviatán parte de la
observación del hombre a través de
la introspección y del estudio de los
hombres en la vida cotidiana. Descubre que la psicología humana obedece primordialmente a motivaciones
egolstas. A partir de esta observación
formula su idea del derecho hatural a
la sobrevivencla feliz, que es el bien
humano y el objeto del deseo.
De la consideración de la mecánica

social. plantea la necesidad de descubrir la ley natural y obedecerla para garantizar la felicidad Individual.
Formula dos modelos soclohistóricos para su teoría polltica, el "estado
natural" y el "Leviatán". En el primero, ocurre la " guerra de todos contra
todos", cuando se actúa en base al
auto-interés, condición que se supe·
ra en el "estado de derecho" donde
la limitación voluntaria del auto-Interés, por la universalización del'
convenio, salva a la humanidad del
auto-aniquilamiento. Podría pensarse
uri tercer . modelo: "Shangrl-la", el
"estado de plenitud"; en éste se
gar~r:itlza el bien natural. sin necesidad de obedecer 'la ley natural del
convenio, puesto que la obediencia a
la ley, primera y segunda, serían suficientes para la realización del bien
humano dada la coincidencia entre el
auto-interés y el Interés como sucede
en la utopía.
He querido mostrar, que la teoría
de la obligación de Hobbes en el
Leviatán tiene, como punto de partida, el derecho natural y no la ley natural, puesto que a partir de la subjetividad se funda la obligación moral.
que es la pretensión subjetiva absolutamente Justificada de: sobrevivir fe·
liz, y realizar así el bien humano y
sentido último de la existencia. Se
basa en una perspectiva moral nueva,
que se sostiene en la comprensión de
la pasión humana. No obedece al orden divino, tampoco es producto del
orden social, sino que responde al
auto-amor, que es el úWmo funda·
mento de la moralidad. No es pues el
miedo a Dios, tampoco el miedo al
soberano, sino el deseo de sobrevivir,
la garantía del cumplimiento del orden moral.
Su teoría se funda en el análisis di·
recto de los fenómenos mentales que
todos conocemos, que se caracterizan
como "sentimientos morales", prime·
ro, el deseo de sobreNivir feliz y de
ese se desprende el deseo de ser justo, cooperar a la paz y seguridad. El
auto•lnterés. e11 las condiciones socia•
les, siempre -al parecer- se relacio· ,...
na directamente con el interés colee- -..i

�tivo. En el estado actual de la experiencia humana, el egoísta que desea
ser feliz, no tiene otro camino que
ser Justo, es decir: obedecer, además
de las prescripciones del auto-interés,
también aquellas que armonizan los
deseos y las acciones de los miembros de su comunidad, no por miedo
únicamente, también puede hacerlo
por: "Cierta nobleza o galanura" que
constituye la dignidad humana.
APENDICE 1- LAS TRES INTERPRETA·
CIONES DE HOBBES
H. Warrender, en 1957, escribe un
libro·.crucial para el entendimiento de
la teoría política de Hobbes; específicamente, del 'sistema de la obligación' que se desprende de la obra
hobbessiana(4 l)
Warrender sostiene que Hobbes propone una teoría moral completa, basada en última instancia, en la obligación de obedecer los mandatos di·
vinos. Sin embargo, y éste es el interés principal que suscitó Warrender,
la pregunta acerca de: "¿Por qué debo obedecer la ley moral?", se presta
a interpretaciones variadas, que luego son conocidas como: 1.- La tesis
Warrender, que es la interpretación
teológica ortodoxa.
2.- La tesis Taylor, que es la idea
acerca de que " la ley natural es la
fundamentación de la ética". Que la
verdadera naturaleza de su pensamiento ético y político deriva de los
pensadores cristianos y no cristianos,
de la tradición de la ley natural. .
3. La tesis Nagel, la interpreta&lt;;i~n
del pensamiento ético de Hobbes
como un caso de egoísmo ético basado en el egoísmo psicológico . Pur
tanto, que no rebasa el nivel pn!oencial y no puPde calificarse de ética.
"La obligación se acepta, si y solo si
hay razones pruéenclales para ·hacerlo". (42)
l. INTERPRETACION TEOLOGICA
El fundamento de la 'ley natural', a
juicio de Warrender, se deriva de la
obligación previa de obedecer los
mandatos divinos. Específicamente,
a:&gt; se ve esto claro en la tercera ley:
.-. " Cumplir los convenios".

Se habla inclusive, de un determi~ismo teológico; se visualiza la deidad como invisible pero material,
autor de la naturaleza, a diferencia
de Spinoza para qujen Dios es la
naturaleza. Esta deidad hebbessiana
expresa su voluntad en los preceptos
que de hecho gobiernan la naturaleza.
Los deseos humanos, por ello, son
dados e inalterables. Esta interpretación, llevada a sus últimas consecuencias, es un naturalismo teológico determinista.
En el sentido anterior, las leyes na•
turales se equiparan con la palabra
divina. Incluso la obligación que tenemos de obedecer al soberano se
deriva, en última instancia, de obedecer a Dios. Esta es una obligación
qqé Jto puede ser evitada y que constituye una compulsión. El hombre no
puede dejar de hacerlo, seria tanto
como que las piedras soltadas en el
aire no cayeran.

2. INTERPRETACION NATURALISTA:
LEY NATURAL
Se considera a Hobbes como el padre de la psicología moderna, en función de dos ideas básicas. Porque
describe a los seres humanos como
máquinas; en segundo lugar por su
intento de explicar la conducta humana en los mismos términos, o bajo
los mismos principios que los movimientos de los cuerpos inanimados:
por las leyes de la física. En sí, cada
conducta individual no es automática, sino la consideración de la conducta " in toto" es la que se considera automática.
A. Ley Natural
(Peters, R.S. Op. cit. p. 167)
En cuestiones acerca de la libertad
de la voluntad , es decir, en todo
aquello que constituye el ámbito de
la conducta moral, no distingue Hobbes entre:
a) Las razones que justifican una
acción, es decir la lógica; de:
b) Las causas de una acción, lo que
mueve a actuar.
Supone, en muchas instancias, que
todas las razones para actuar son ra·
cionalización de la 'máquina de de-

sear'.
Sin embargo, los hombres definidos
como 'animales racionales·, suponen
que su razón les da un status ontológico distinto al de su cuerpo; por ende, una parte de si no está sujeta a
las leyes naturales. Esta es una tesis
metafislca. Las conouctas humanas
caracterizadas como: Obedecer re~
glas, convenciones, criterios, cánones
y demás prescripciones, no pueden
ser explicadas en términos unidos de
causas eficientes; esta es la brecha
entre naturaleza y convención. Obedecen a la ley de la naturaleza que es
la norma racional.
B. Nagel, Tomás.
fnterpretaclón naturalista: fgolsmo
Psicológico
Lli interpretación tradicional de
Hobbes es la de que es un filósofo
materialista, influído por la ciencia
nueva de su tiempo. Acepta que las
leyes que gobiernan los cuerpos en
movimiento rigen sobre todo lo natu·
ral. La naturaleza toda, incluidas las
acciones humanas siguen las mismas
leyes del movimiento. Esto significa
que su teoría ética y política se desprende de las leyes del movimiento
de los cuerpos.
Su teoría de la obligación moral se
funda en una consideración de la psicología humana en sentido egoísta,
que sigue toda la línea del naturalismo. El deber que se desprende de la
interpretación naturalista, es una
cuestión de prudencia: es la búsqueda racional del auto-interés siguiendo
la moción: apetito-aversión, que son
las pasiones naturales primarias.
La crítica de esta teoría, en tanto
que teoría ética , es que no se trata
de una ética normativa, sino de la
descripción del comportamiento humano.
El argumento que aparece en el Leulatán, acerca de cumplir el deber
porque son los mandatos del soberano, autorizados a través del acuerdo
de los Individuos, tiene el defecto de
que la obligación moral que se desprende de obedecer los convenios, no
se explica en términos éticos.

Esta es la crítica que suscitó la
condena del Leviatán por sus con·
temporáneos.
En el pensamiento moderno, su sistema se visualiza como un modelo
deductivo a través de premisas
naturalistas mecanicistas, por tanto
es sólo la descripción del comportamiento humano.
C. TEORIA DEL PODER.
INTERPRETACION MARXISTA
Hobbes como Bacon y antes Epicu·
ro, hacen énfasis en la finalidad prá~tica. de la filosofía: el fin del conoc1rniento es el poder. En el ámbito de
la naturaleza y en el de la política.
Hobbes hace la equivalencia entre
"tener un derecho a", con "tener el
poder de"; no contempla el motivo de
obediencia voluntaria a la autoridad,
al ver que los propios deseos, y los
de la autoridad son coincidentes-.
Plantea la idea de que se acepta la
autoridad, porque ésta tiene el poder
para requerirlo.
La idea de la posibilidad de conciliar el individualismo absoluto con el
gobierno absoluto, lo hace ser el teór ico de la burguesía.
NOTAS
• Titulo original: El concepto de obligación moral en el Leviatán de Hobbes.

coincide con el " egoísmo ético" que sostiene que se 'debe' actuar de acuerdo con
el auto-Interés. Obviamente no puede
plantearse un deber ser de aquello que
-por naturaleza- no podemos dejar de
hacer. Res~cto a la cons~cuencia de fu~damentar el egoísmo ético en una teona
psicológica egoísta, véase el apartado 2
de este trab~jo.
(12) lbldem. Pág. 141.

2. Brown, C. Ed. Hobbes Studles - Oxford.

(15) Leviatán. Pág. 146.

1965.

(16) tbldem.

3. Gauthier, Da.vid, L. The Loglc of Leulathan. Oxford at the Clarendon Press. 1969.

(17) Leulatán. Pág. 154.
(18) lbidem. Pág. 146.

(19) lbldem. Pág. 1~6.
(20) lbidem. Pág. 148.
(21) Leulatán. Pág. 90.

(22) lbldem. Pág. 91.
(2.3) lbidem. Pág. 97.
(24) lbldem. Pág. 12.3.
(25) Peters, R. S. Hobbes. Pág. 155.

" Introducción" .

(5) Leviatán. Pág. 60.

(6) Leviatán. Pág. 84.
(7) Gauthier, D. The Loglc of Levlathan.
Pág. 27.

(8) Leviatán. Pág. 111.

8. Mlnonque, K.R. "Hobbes and the just
man" . en: Hobbes and Rousseau.

(28) Minongue, K. R. " Hobbes and the Just
man" Pág. 79 y s.s.

9. Peters, R.S. and H. Tajfel - :·tto~bes

(29) lbidem. Pág. 159.

(.31) lbidem. Pág. 157.

(.34) Peters, R. S. " Hobbes and Hull Metaphysiclans of Behavlour" .
(.35) Leviatán. Cap. VI.
(36) Peters, R. s. Op. cit.. ofrece un~ ~xpli·
caclón de éstas en términos ontolog1cos.
Cfr. Apéndice l.
(27) Montesquieu, Lettres Persannes.

(.38) Mlnongue, K.R. " Hobbes and the Just
Man" . Pág. 79.

(9) Leviatán. Pág. 122.

(.39) Leviatán. Pág. 166.

(10) lbldem. Pág. 10.3

(40) Mlnongue, cit. pág. 82.
(41) Warrender, H. The Polltlcal Phllosophy
of Hobbes. Oxford, The Clarendon Press.

(1 1) Leviatán. Pág. 145.

Nota l: El " egoísmo psicológico" plantea
que siempre se actúa por auto-Interés. No

6. Hobbes and Rousseau. - Edited by Maurice Cranston and Richard S. Peters.
Anchor Books - Doubl eday Et Co., lnc.
Garden Ci ty, New York. 1972
7. Kemp J. t;thlcal Naturallsm - MacMillan
&amp;: Co., Ltd. V.K. 1970.

(27) lbldem.

(3.3) lbi dem. Pág. 77.

s. Hobbes.

4. Greenleaf, W. H. - " Hobbes: The Problem of interpretati on" en: Hobbes and
Rousseau
5. Hobbes, T. Levlathan - Fontana Library - Great Bri tain, 1962.

(26) Leviatán. Pág. 269.

(~2) lbidem. Pág. 141.

(4) Peters. R.

BIBLIOGRAFIA

(14) lbldem. Pág. 147.

t. " Las Interpretaciones de

(~) Leviatán. Pág. 17.3.

• Cfr. Apéndice l.
• Para Warrender. el último fu'1damen to
de esta obligación se da en e l deber
primario de obedecer la ley natural. Cfr.
Apéndice l.

1. Barry, B. " Warrender and his critiques",
en: Hobbes and Rousseau.

(.30) lbldem. Pág. 157.

(2) Plamenatz, J. " Introducción" . Leviatán.

1972.

(1.3) lbldem. Pág. 142.

• • Utilizo ta edición del Leviatán - Fontana Llbrary GB. 1962. Introducción: John
Plamenatz.
(1) Apéndice
Hobbes".

(42) Cfr. Doubleday: Hobbes and Rousseau.
Ed. Cranston y Peters. Garden City, N. Y.

1957.

and Hull Metaphysicians of Behav1our en:
Hobbes and Rousseau.

JO. Peters, R.S. HobbeS - Penguin ~ooks.
1965.
11. Plamenatz, John - " lntroduction" Leulathan Hobbes Cox and Wyman, Ltd. V. K.
1962.
12. Skinner, Quentin. " Hobbes·s Theory of
Political Obligation" en: Hobbes and Rousseau.
1.3. Taylor, A.E. " The Ethical Doctrine of
Hobbes" . Philosophy Vol. XIII. 1963.
14. Taylor, w. Pau l - Problems of Moral
phllosophy Dickenson. Pub., Co .. lnc.
Calif. USA. 1972.
15. Warrender, Howard -;- The Polltical Phi·
tosophy of Hobbes. Oxford, The Clarendon
Press. 1957.
16. Letwin, w. " Economic Foundatlons of
Hobbes's Polltics".

t 7. Nagel. Tomás. " Hobbes·s concept of
obligation".
&lt;O

�POEMAS

Humberto Salazar Herrera
TALON DE AQUILES
para Eduardo Padrón

Los empresarios de Monterrey
controlan empresas siderúrgicas.
Están metidos en el turismo nacional,
los medios de comunicación
la industria electrónica, etcé,tera.
Pero los empresarios de Monterrey,
y los de todo ei mundo,
no pueden hacer
que deje de caer esta lluvia que moja.
No pueden hacer siquiera
que disminuya un poco,
o que caiga un agua que no moje.
Al respecto, los po&lt;:lerosos empresarios
comparten democráti_c amente la impotencia
con la clase media y las clases desposeídas,
Y se encuentran en evidente desventaja
frente a los viejos brujos y chamanes.

CAVE CANEM

para Yolanda

Y se Uega el tiempo en que
ta zozobra es mucha, concluidos
los ciclos sobre el vientre
Rapadas están las calvas nuestras

Desliza tu mirada de nuez
y déjal a posarse
en la cama de esta tarde
Eres trigo invicto sobre la pradera
de octubre,
madero que flota sobre el mar arisco,
idea clara
entre el maremágnum del caos
., .

·-~

¡,--

, ~"?·

:-~_ . \

---

-e-:..,-,,.._

Este día,
muchacha blanca que colmas el rito,
baja de tu viaje en la nube y el conejo,
y ancla tu cuerpo de nieve azteca
en la carne de esta tierra
que gimiendo sucumbe bajo el fuego

EL AROMA

Baja al dulce pecado

el aroma es un tanque de guerra en los hombros,
es una trampa de osos con su dolor dentado
entre la sien y el &lt;:uello,
es un elefante en un oído purulento,
un prob,l ema sin interrogación y esquema

sin que se inmute ni tu ojo ni tu habla
Devuelve a este pesebre de muerte
la celeste bebida de tu jugo de espinas,
y desmenuza tu ternura poderosa
mientras esparces el dolor
sobre estos corazones
que viviendo intensamente mueren

viii-81

el aroma del sexo es una calamitosa araña
hurgando entre el ombligo y las espuelas,
es un iris y un arcoiris en la pupila,
un_caleidoscopio en el marrón de los sueños
e.l aroma del sexo es un tanque de hombros
y de pu~os y rodillas
en la guerra de la conciencia,
una herencia de alacranes autografiados;
es un desalmado en el alma

oN

POEMA CAFE
X•8 l

viii-82

Vl·82

El corazón derrama sus cerezas
mientras los cuerpos son sólo apenas
gemidos de tigres en la nada,
raspaduras en el día gemebundo
que se queja por la falta de heroísmos
Y yo también sé de la presencia
de las penas del deseo
en las alforjas
De la marea de fu ria
en las pezuñas del muchacho,
de la causa injusta en que los justos
como los malos pierden por ser buenos

Ven a mi casa esta noche sin gente sin festejo
Saluda por la ventana antes de entrar
Las puertas están abiertas pero
a la entrada el perro negro muerde
De todas maneras ven a mi casa
esta noche sin gente y sin cerveza ,
yo me ocuparé de encerrar al perro

�TOMA Y DEFENSA DE LA PALABRA

Luis Lauro Garza
"La libertad de información no es el
cuarto poder -estatal o privado, en
sus formas habituales de presión y
manipulación- sino el contrapoder,
es decir, la posibilidad de oponerse
crltlcamente, a la posibilidad de lo ar•
bltrarlo",
Juan Maria A/ponte

N
N

La realización del Primer Foro
f".laclonal en Defensa de la Libertad de
Expresión e Información Popular
(Acapulco del 22 al 24 de noviembre
de 1982) tuvo como antecedentes
censurables el obstáculo. y la agresión
abierta en contra de conocidos me·
dios de comunicación que habían
asumido el compromiso elemental de
da~ a c_onocer la corrupción estatal,
la IrracIonalidad de la política econó•
mica y la explotación en que éstas
florecen.
·

Los éásos de "las revistas ProcesoCISA y Critica Polltlca, refrescaron la
discusión en torno a la obligación del
estado' por mantener informada a la
sociedad. El 7 de junio -precisamente en la conmemoración del " Día de
la Li~er~ad de Prensa" - , el presidenJe Lopez Portillo se refirió a la con·
tratación de publicidad con los
medios :que mantienen "una oposi•
clón si~temática al gobierno" ; dijo que
el gobierno no pagaba para que le
pegaran. en clara alusión a la sltua•
ción &lt;le las revistas antes menciona•
das. Con ello, López Portillo hacia suyos los argumentos de lo que se cons\dera~~ ,como " doctrina Galindo
óchoa· , en honor del coordinador de
Comunicación Social que desde el ·
pasado febrero llegaba a esta -0epen•
d_e ncia y se encargaba de hostigar
reiteradamente a quienes mantenían
posturas críticas a los actos de go•
blerno, abandonando así más de cin- ·
, i, co años, d.e. _relativo respeto para q&gt;n
la prensa. 'rocas semanas después, el
programa radial Opinión Pública de
Francisco Huerta era suspendido a
través de una maniobra sindical que
lo Inhabilitaba para continuar al aire,
a pesar de ser uno de los programas
radiofónicos con mayor auditorio en
la ciudad de México. El Centro Nado•
nal de Comunicación Social (CENCOS)
recibió en estas fechas otro más de
los allanamientos policiacos que han
pretendido limitar las actividades y
funciones solidarlas del Centro. Se
querla mermar con ello la capacidad
de comunicación que el CENCOS ha
logrado entablar, desde su constltu-

clón como asociación civil en 1965,
con las luchas de liberación en Amé•
rica Latina y el apoyo abierto a las
demandas y exigencias de obreros y
campesinos que localmente tienen
problemas.
Persistía, también, la negativa de
las autoridades federales para otorgar
el permiso necesario para la operación de radiodífusoras universitarias
en los casos de la UAP, UAZ y UAG.
Estos eran sólo los ejemplos más recientes y evidentes de una embestida ·
que no es ni nueva, ni desconocida:
el intento de los sectores dominantes
y ~et~rdatarios de obstaculizar y reprimir todas aquellas formas de comunicación que escapan a su control.
Por ello, quizá, varias universidades
de} P.ais que cuentan con administractohés de izquierda, dejaron a un lado• los tradicionales antagonismos
autodestructivos y se dedicaron a
evaluar más certeramente la situa·
ción que guarda el problema de la
comunicación en México, con miras a
su transformación. Fungieron como
convocantes y organizadores del Foro:
el CENCOS, la UAP, la UAG, la UAS y la
U'AZ. ·
El evento túvo cabida en el cómodo
y bien dotado Centro de Convenciones de Acapulco. En conferencia de
prensa previa a la •inauguración, una
periodista capitalina preguntó que si
no resultaba contrario a los objetivos
del Foro ~I hecho de que las fuerzas
progresistas y de izquierda sesionaran
en lugares tradicionalmente reserva·
dos para la burguesía . Respondió a
ella el rector de la UAG -institución
sede del evento-, Enrique González
Ruiz; mencionó que eso lo había so·
pesado previamente el comité organi·
zador y que se habían decidido por
ese lugar dadas las ventajas operati·
vas para el mejor desempeño de las
actividades del Foro. Agregó además
que ya era tiempo de que las organi·
zaclones de izquierda se fueran apo·
derando de lugares como ese, que
han sido construidos por el pueblo
trabajador y que algún día, finalmen·

te, tendrán que pasar a sus manos.
El acto inaugural se llevó cerca de
tres horas, pues Intervinieron alrededor de veinte personas que sumaron
su tiempo al cubierto por telegramas
de apoyo, salutaciones a los partid·
pantes y los mejores deseos para la
exitosa culminación del evento. Des·
tacó el saludo enviado por los presos
políticos del Penal del Topo Chico en
Nuevo León, Miguel Anqel Torres En•
riquez y Elias Orozco, que los partl·
cipantes acogieron solidariamente. El
Foro acordó, en este sentido, exigir a
Martinez Domínguez la libertad in!Tle·
dlata de aquéllos.
En el discurso inaugural, González
Rulz declaró que " la libertad de expresión constituye un derecho fun•
damental del pueblo mexicano y
tiene un carácter Irrenunciable ... Si
no podemos ejercer la libertad de ex·
presión, menos todavía tendremos la
posibilidad de mantener los derechos
democráticos y políticos del pueblo y
conquistar otros nuevos" . Más ade·
lante, mencionó los lmpedimiento_s
que sufre radio XEUAG al mantenerse
Interferida la señal por una estación
pirata que se encarga de provocar un
estridente sonido en la misma frecuencia, y se pronunció por una respuesta alternativa que se sustente en
una movilización unitaria, capaz de
contener la Inmensa cantidad de vio·
ladones a la libertad de expresión.
Finalizó su Intervención haciendo
votos en favor de las opciones que
con la participación de todos se pudiesen elaborar.
Por su parte, José Alvarez lcaza,
presidente de CENCOS y coordinador
de las actividades centrales del Foro,
se mostró satisfecho por. la presencia
de alrededor de 750 participantes y
y manejó la Idea de un segundo en·
cuentro. El rector de la UAP, Alfonso
Vélez Pliego, hizo una reflexión histó·
rica acerca de la libertad de expre·
slón y las formas de socializar el pensamiento Individual y colectivo del
cual, dijo, la universidad no permanece al márgen.
"-

Jorge Medina Viedas, rector de la
UAS, manifestó que el Foro debería
ser el punto de partida para encau·
sar a la libertad de expresión en el
país, además de Impulsar la democra·
tlzación de la sociedad y el respeto a
los derechos humanos. Se pronunció
por una organización madura, no
sólo coyuntural, capaz de erradicar a
los " caciques de los medios de comu·
nicación" .
El dirigente del PMT, Heberto Casti·
llo, exhortó a los presentes a maní·
restarse en contra de la " negra tradi·
ción en el país" de golpear a los
medios de difusión. Pidió la abolición
de los monopolios en los medios, a
través del manejo directo de los trabajadores de la radio y la televisión;
manifestó sus deseos por que la libertad de expresión se convierta en pa·
trlmonio de todos y no sólo de unos
cuantos privilegiados, por muy pres·
tiglados y respetados que éstos sean.
Destacó, también en la inauguración,
el apasionado discurso de Rosario
lbarra de Piedra, quien a nombre del
Frente Nacional Contra la Represión
se pronunció en favor de que los participantes y las actividades de este Foro se vlnculacen directamente con la
problemática de las causas populares.
El secretario general del PSUM, Pa·
blo Gómez, leyó su intervención (rare·
za entre los participantes en la ronda
inaugural quienes confiaron más en
sus capacidades oratorias, hicieron
breves intervenciones, o recurrieron a
trilladas y panfletarias exhortaciones),
misma que fue reproducida por el periódico Asl es, órgano de ese partido.
" De nada sirve la libertad de expre·
sión -dijo- si no se cuenta con los
medios ... De nada vale escribir y pu·
blicar lo que se escribe sin intervenir
en los medios establecidos para este
fin y que no pueden depender de
una sola persona o de un reducido
grupo de personas cuando se carece
de dinero e influencia política ... Por
ello, la expresión de Ideas, es decir
su reproducción gráfica, es un proble·

ma de orden social y de ninguna manera una cuestión individual ( ... )
Considerar a la comunicación social
como un servicio público implicaría
garantizar la intervención de la
sociedad en los medios de comunicación. lograr que las libertades de expresión e imprenta adquieran una
nueva situación, o dicho de otra for·
ma, se pudieran ejercer realmente ...
Los medios de comunicación , cual·
quiera que fuera su régimen de pro·
piedad, estarían obligados a servir de
instrumentos para la libre expresión
de ideas ... Se podría decir que esto
atenta contra la propiedad privada ...
A lo cual debemos responder que no
tenemos ningún inconveniente en
que así se analice la cuestión, pues
efectivamente queremos afectar la
propiedad privada porque es la cau·
sa de la desigualdad, de la injusticia
y de la falta de libertad para la inmensa mayoría de la sociedad ...
Compárese la libertad que ejerce el
monopolio Televisa, que llega a la
mayoría de los hogares mexicanos,
mediante sus estaciones de radio y
televisión, con la de cualquier sindicato, partido político de oposición ,
institución de cultura u organización
social. .. Véase el enorme poder del
grupo que controla a las organizaciones de expendedores de publicacio·
nes que prácticamente da el visto
bueno a los periódicos y revistas , la
virtual licencia para que puedan ser
vendidas ... Obsérvese la influencia de
los directivos de la prensa diaria que
publican con total impunidad versio·
nes tergiversadas de hechos en los
que participan miles y , a veces. mi·
llones de mexicanos sin que valga el
derecho de réplica o la simple recia·
mación( ... ) Y aún así se habla de 'plu·
ralidad ' y 'democracia'". Gómez se
pronunció finalmente -al igual que
Heberto Castillo- , por la nacionalización de la radio y la televisión.
Tambien en el acto inaugural, Paco
Huerta, de Opinión Pública dio a conocer los detalles de la interrupción
de éste e Informó que en los seis
años que el programa estuvo al aire

t-J

v1

�se esforzó por democratizar la información arrancándole el micrófono a
quien tiene el poder para dárselo al
ciudadano.
Las mesas de trabajo que empezaron el día 22 por la tarde, se dividieron en tres apartados generales: a)
comunicación y poder; b) experiencias y alternativas de comunicación;
y, c) organización para la defensa y
el ejercicio de la libertad de expresión
popular. La mesa correspondiente a
"comunicación y poder" se ocupó de
exponer los factores económicos e
ideológicos de la comunicación en
México, su régimen político, la relación existente entre reforma política
y derecho a la Información, la estructura legal en los medios de comunicación, y las agresiones impériallstas
a éstas en la región latinoamericana.
Se denunció la ingerencia transnacional ejercida vía las agencias internacionales como la AP y la UPI, de las
agencias de publicidad, y de Institutos " culturales" como el " Linguístico
de Verano" (ILV), que en el caso concreto de nuestro país se ha dedicado
a reproducir patrones culturales acordes a la idiosincracia del Imperio en
sus modelos preferidos de competitividad e Individualismo. Se informó
que en México, el 90% de las noticias
Internacionales son proporcionadas
por las tres agencias más poderosas:
la AP y la UPI (norteamericanas), y la
AFP (francesa).
En las ponencias dedicadas a la reforma política y el derecho a la información , se intercambiaron propuestas encontradas que terminaron
en franca polémica. Hubo discusión,
también, en torno a las ventajas y limitaciones de la reglamentación del
derecho a la Información en el artículo sexto de la Constitución.
A su vez, Octavlo Rodríguez Araujo
se refirió a la diferencia existente entre lo real y lo formal en materia de
libertad de expresión. Dijo que no es
posible ejercer una libertad cuando
~ no se tiene el control de los medios
N de comunicación, pues en ella quien

hace de las suyas es el monopolio.
Habló del caso cubano y se refirió a
una expertencla particular: en uno de
sus viajes a la isla se topó con que la
blbliografia troskista ni siquiera estaba debidamente clasificada en las bibliotecas más importantes de ese
país. A pesar de no existir censura
alguna contra un escritor en particular, varios títulos y autores son prácticamente lnconseguibles no obstante la amplia producción editorial cu bana. No basta , entonces, dijo
Rodríguez Araujo, con tener la libertad de leer, editar o publicar tal o
cual cosa: el problema reside en la
existencia o no, de posibilidades reales para hacerlo.
En la mesa dedicada a " experiencias y alternativa~ de comunicación",
se observaron las características que
guardan los medios en las organizaclones políticas, partidarias y sindicales; la situación de los diarios, revistas, la radio, etc., en las instituciones educativas y culturales; el
papel de los trabajadores en la industria de la comunicación; y, las formas
alternativas de información.
Raúl Trejo Delabre, inició su
ponencia refiriéndose a la necesidad
de ampliar y diversificar las posibilidades de comunicación como paso
obligado hacia la consolidación de la
democracia. " Las organizaciones sociales y políticas -dijo- , en tanto
que forman parte de ese amplio
espectro de contradicciones y efervescencias que es la sociedad mexicana
- y más concretamente, en tanto que
integran, concientemente o no, el llamado mundo polltlco de nuestro
país- tienen la necesidad, la obligación y la responsabilidad de expresarse, de comunicarse... Gran parte de su presencia política pero también de su legitimidad interna y externa, depende de sus posibilidades
para manifestarse hacia el resto de la
sociedad" . Se refirió, luego, a los logros y limitaciones de la prensa obrera y puso como ejemplos de búsqueda creativa: el caso del sindicato de
telefonistas que utiliza una variedad

de medios para la educación y la discusión interna, a través de videocassetteras, cine, teatro, y un servicio
de síntesis y análisis de noticias diarias, entre otros; el SUTIN , que ha
producido profesionalmente dos lar,
gometrajes, ha diseñado audiovisuales y realizado avances en lo que se
refiere a prensa interna, además de
contar con el precedente estimable
de que los trabajadores tienen derecho a la información sobre la situación de las empresas donde laboran;
asimismo, el STUNAM se ha distinguido por las !novaciones gráficas de su
propaganda: atractivos carteles, mantas y folletos con marcado diseño
profesional.
Trejo Delabre caracterizó la trayectoria y les usos que el sindicalismo
ha dado a la comunicación. Agregó
que en general los sindicatos que
cuentan con alguna publicación han
dejado de lado una larga tradición de
prensa obrera, necesariamente recuperable, además de que han olvidado
cubrir la información por canales que
tengan un consenso mayoritario,
para trasladarla a los pasillos, las
reuniones grupusculares o, en el
mejor de los casos, a las discusiones
en las asambleas. " La prensa y la
comunicación sindicales -dijo-,
casi nunca son profesionales en su
producción ni en su distribución .. .
Son , más bien, improvisadas, mal
hechas, con poco contenido ... Se trata de formas de expresión que inte·
resan poco a los trabajadores y don·
de éstos tienen escasa participación ...
La prensa, cuando existe suele reco·
ger la opinión de los secretarios a
cargo de ella y no busca el punto de
vista de otros sectores del sindicato...
Y por lo que toca a otras formas de
comunicación (audiovisuales, cine,
etc.,) estas son todavía prácticamen·
te inexistentes al interior de los sindi·
catos mexicanos ... La -mayor parte de
los sindicatos del país, carecen de
publicaciones internas, regulares y
accesibles a los trabajadores ... Las
que existen , suelen ser irregulares,
burocráticas y tediosas ... Este proble·

ma se extiende Inclusive a las organizaciones sindicales que tienen prácti-

cas democráticas actlva!i y arraigadas, y que realizan acc~ones avan~adas en otros campos ... Aún estos
sindicatos democráticos, suelen tener
un prensa burocrática, plana, autoritaria". Sin embargo, " la existencia de
una prensa y una comunicación activas ... está muy llgada a la posibilidad
para ampliar el espacio de la democracia dentro del sindicalismo y, por
lo tanto, dentro del país" .
r:n cuanto a la prensa y comunicación de los partidos políticos, Trejo
mencionó que ahí sí hay costumbre y
arraigo por sacar publicaciones, especialmente entre la Izquierda, a tal
grado que "podría decirse que la publicación de periódicos, panfletos, revistas, boletines, volantes, folletos ,
cartas abieftas y recados públicos,
con frecuencia han sustituido al
quehacer polltico" , culminando enseguida, con una certidumbre insoslayable de la Izquierda autocrítlca:
"dedicada durante tanto tiempo a la
discusión interna, la izquierda miraba más dentro de si misma que hacia
el país, y el mejor testimonio de esa
actitud se encuentra en la abundancia de textos donde la preocupación
central no son los problemas concre·
tos de los mexicanos sino La Estrategia Revolucionaria, el revisionismo
del camarada fulano o las actitudes
incorrectas de zutano" .
Trejo se refirió también a las car'encias técnicas y a las limitaciones de
suficientes cuadros profesionales al
Interior de la izquierda; situación que
se ve agravada por las recientes violaciones a la legislación laboral
cometidas por varias emisoras en
contra del PRT a uno de sus programas de televisión, y la censura en
contra del PSUM, en dos emisoras de
radio del consorcio Televisa, de un
programa dedicado a criticar la
propiedad monopólica de los medios
de comunicación social. En relación
al compromiso y las alternativas posibles, este autor manifestó que: " tenemos la responsabilidad de reprobar

todas las limitaciones a la libertad de
expresión y pugnar por encontrar soluciones a las dificultades que, para
manifestar sus ideas, tienen hoy di•
versas instituciones y trabajadores de
la comunicación ... Pero más allá de
documentar y denunciar las aún fre·
cuentes y arbitrarias violaciones a la
libre manifestación de las Ideas, las
agrupaciones y los individuos progre·
slstas preocupados por estos asuntos
tendrían (tendremos) la responsabilidad de buscar mecanismos para que
la comunicación alternativa no se
desarrolle solamente en medios de
alcance restringido y fatalmente
marginales ... El cine 'marginal ', el
'foro cassette', las marionetas, las
pintas, los volantes mimiografiados y
los periódicos de·varios tirajes son
formas de expresión sin duda plausibles pero limitadas... Son adecuados
por su bajo costo, su casi nula sofisticación técnica y porque favorecen
una comunicación directa e in·
mediata, y permiten un alto desarrollo imaginativo... Pero sería un error
considerar que el patrimonio de los
otros medios de comunicación, los
medios de masas, es de la clase dominante ... La 'alternativa' en la co•
municación puede buscarse también
en los grandes medios, en la radio, la
prensa, el cine y la televisión comerciales, en las redes institucionales de
distribución, en los medios privados
y estatales ... El desarrollo tecnológi·
co también puede ser utilizado en
beneficio de los intereses populares" .
Sobre el papel de los trabajadores
en la industria de la comunicación ,
fue presentada una valiosa ponencia
colectiva " a nombre y en representación de los trabajadores que producen cotidianamente el periódico
unomásuno". ,"SITEUNO: un sindicato
y su lucha por espacios de expresión",
fue el titulo de la ponencia presentada por Bulmaro Castellanos (que en
realidad es el seudónimo que utiliza
Magú para eludir cualquier responsabiildad u reclamación de daño moral
por sus feísimos monos de nariz enroscada, chocantes puntos inútiles, o

permanentes campanas reclamando
cosas tan descabelladas como la de-

volución del Fondo Nacional de Soli·
daridad aportado por los trabajadores
para indemnizar a los banqueros expropiados), secretario general del Sin·
dicato Independiente de Editorial Uno
"Ignacio Rodriguez Terrazas··, y Guadalupe trizar, se(:retaria de relaciones
exteFnas del mismo.
t:I periódico, que había surgido el
14 de noviembre de 1977, sólo pudo
contar con sindicato luego de casi
tres años de formado aquél. Las razones de ello, fueron las siguientes: " En
sus inicios -explicaron los dirigen•
tes- , el grupo que elaboraba el dia·
rio no rebasaba las 70 personas y las
relaciones entre ellas eran eminentemente personales ... Era una especie
de 'familia' alrededor de un proyecto
polltico ... Sin embargo, es a partir de
1979 cuando Editorial Uno, la empre·
sa que publica unomásuno, empieza
su consolidación al comprar maquinaria e Instalaciones y amplia su
planta de trabajadores... Integra a ésta a trabajadores de talleres que du·
rante dos años anteriores estaban
contratados por otra empresa asociada ... Así, al existir las tres áreas: ta·
lleres, administración y redacción, la
planta de trabajadores llegó en ese
momento a ser de 250 y con ello las
relaciones laborales se complicaban ...
Las condiciones materiales para la
formación del sindicato estaban dadas ... Se tuvo que enfrentar también
una transformación en la conciencia
de todos los que trabajamos ahl... Sí,
había y existe un proyecto politlco,
pero la mejor manera de garantizarlo
y mejorar las condiciones de trabajo
en esa empresa era a través de la organización y de la regulación de las
relaciones laborales ... Y así surgió cada vez más fuerte la idea del sindi·
cato" .
Aparte de la falta de experiencia,
fueron muchos los obstáculos que los
integrantes de un centro de trabajo
con las caracterlsticas de unomásuno
tuvieron que sortear: " Los primeros ....,
intentos de organización sindical se (JI

�1
r

manifestaron en el área de talleres
y administración y con ellos se desató un aleccionador proceso de discusiones que concluyó cuando se integró el área de redacción y se decidió
constituir un sindicato con participación paritaria de las tres áreas de trabajo y acabar así con el gremialismo
vigente en la industria de la comunicación ... Se decidió además que fuera
una organización independiente para
ser dueños de nuestra conducción ...
No faltaron los intentos por afiliarlo a
la CTM o al Sindicato Nacional de Re·
dadores de la Prensa (SNRP), lo que
además de implicar serios riesgos al
interior de la organización, podrían
convertirse a la larga o a la corta en
interferencias fuera de nuestro control , para el periódico que producíamos con el cual estábamos identificados y que, como trabajadores de
la prensa estábamos también comprometidos a defender ... El panorama en
el exterior no era muy aleccionador
en este sentido ... No había ningún
modelo a seguir dentro de la industria, pues ésta en la práctica enfrentaba una disgregación y estaba en
gran parte libre de las presiones de
sus trabajadores, cuando no se les
limitaba el derecho de organización,
se mediatizaba su lucha, se imponían
direcciones sindicales propatronales
y se impedía su democratización ... Si
bien no había un modelo a seguir, lo
único que se tenía claro eran los
vicios a evitar: corrupción, verti-calidad en la toma de decisiones, gremialismo" .
Fue hasta el 16 de agosto de 1980
en que los trabajadores de Editorial
Uno, constituyeron su sindicato. Así
las cosas, la empresa "se enfrentó a
una nueva realidad que poco a poco
y en la práctica tuvo que ir aceptando... La empresa, que producía un
periódico en cuyas páginas reseñaba
el ascenso de las luchas obreras descubrió en su interior otras luchas que
no eran para reseñar sino para en-

blemas subsecuentes dada la Inexperiencia de la mayoría de los dirigentes y afiliados, además de presiones de todo tipo: " El sindicato se enfrentó desde su inicio a las dificultades del registro sindical y a dos años
de constituido continúa su lucha por
obtenerlo ... La intencionada política
oficial de dificultar la organización
independiente de los trabajadores se
hizo presente, pues a pesar de cumplir con todos los trámites burocráticos necesarios para obtenerlo, éste le
fue negado .. . El SITEUNO está conciente de esa situación y ha decidido
no cejar sus esfuerzos por cumplir
este trámite y obtener su registro".
Con sólo dos años de vida, el sindicato ha obtenido logros importantes
y ha ido madurando en cuanto a su
capacidad organizativa: " ha librado y
ha ganado una batalla por el reconocimiento interno de la empresa ... De
esta forma se ha obtenido la firma de
un convenio colectivo de trabajo en
el que se consagran conquistas significativas en los medios de comunicación como los dos días de descanso a
la semana" .
La situación tan especial a que
está sujeto SITEUNO, revela una verdadera paradoja en cuanto a las posibilidades de acceso al espacio que
ellos se eñcargan de producir: " Cualquier sindicato, cualquier organización popular, cualquier organización
política tiene más posibilidades de
expresarse en los medios de información , en nuestro propio medio, en
unomasuno, que nosotros mismos
como organización sindical .. A cual quiera de esas organizaciones les
bastaría con cubrir el importe -de un
espacio informativo para que se reproduzca su denuncia o se dé a conocer su opinión ... Nuestro sindicato,
un sindicato de trabajadores de la In•
formación , un sindicato compuesto
por trabajadores del periodismo todavía no tiene acceso a las páginas
de su propio medio para divulgar su
frentar".
' problemática coyuntural o manifestar
Se consiguió dar un paso impor- su posición política frente ¡:i diversos
10
N tante, pero era sólo el inicio de prohechos de la sociedad ... Esta situación

nuestra refleja la caracterización de
un fenómeno general que padecemos
los trabajadores de los medios de comunicación" .
Para muchos de nosotros esto es
una verdadera revelación, pues por lo
general se ha querido en muchos casos sacrificar condiciones laborales,
en aras de una política editorial que
no puede ser compartida en la medldd en que los planteamientos no
sean globales. Sucede que a veces
conocemos políticas informativas que
de la noche a la mañana son eliminadas o sencillamente deducimos que
la correlación ha cambiado. Los
casos de " Excélsior", y del noticiero
" Siete Días " del canal 13, son sólo
dos ejemplos de cómo se llegan a
conocer las relaciones internas de los
trabajadores de la comunicación,
hasta después de que el golpe o los
despidos han culminado. Por ello, resulta sumamente valioso, necesario y
oportuno, conocer de parte de los
trabajadores responsab les de un
peri ódico con presencia nacional
cpmo lo es unomásuno, la situación
que cotidianamente enfrentan y su
experiencia acumulada.
Reflejo de madurez política y del
conocimiento certero de la relativa
autonomía que los medios masivos
guardan en este país, lo observamos
en la relación de hechos escasamen·
te difundidos: " En los dos años de
nuestra corta vida sindical hemos en·
frentado acciones en defensa de
nuestras demandas laborales que nos
han exigido su difusión y ésta se ha
limitado a los boletines internos o a
la información personal o en asam·
bleas y mítines ... Pero en los mó·
mentos más álgidos de nuestra lucha,
cuando el discernimiento político nos
indicaba que a la actitud empresarial
había que respondérsele con la estra·
tegia de la comunicación masiva
-queriendo siempre producirla en
nuestro propio diario- , con diversas
argumentaciones se nos negó el ac·
ceso al espacio ... Es cierto que siem·
pre pudimos haber intentado la ob·

l

tendón de espacios en otros medios
dlstlnos al nuestro, pero una actitud
responsable frente al diario nos Impidió esa salida, que si bien es cierto
nos resolvía el problema de la incomunicación con el exterior, también
nos podría hacer cómplices involuntarios de quienes usaran nuestra infor mación para presionar sobre la
linea política del periódico" .
La lucha por el espacio en su propio medio, es la demanda que SITEUNO se propone conquistar a nivel
Inmediato. " Un periódico, como todos
los medios -continL1,an los dirigentes
sindicales- , está sujeto potencialmente a ser motivo de presiones desde muchos centros de interés y de
poder... Los trabajadores de unomásuno no desconocemos esas siempre
posibles interferencias que suelen
presionar para atenuar, modificar o
anular posiciones editoriales ... Hasta
ahora sólo la honestidad profesional
y la convicción política de los editores, así como la capacidad o solidez
económica de la empresa que dirigen
son el valladar que puede contener
esas interferencias... Nosotros sabemos que los trabajadores de los medios constituimos la otra línea de defensa ... Y sabemos también que los
enemigos de unomásuno lo son también, potencialmente, de cualquier
otro medio de información, que promueva la expresión de las mayorías ...
Los trabajadores de unomasuno tampoco Ignoramos que nuestra defensa
del medio lleva implícita la defensa
de la propuesta editorial original
comprometida con las mayorías ...
Reclamamos como propio el proyecto pollt ico que significa el periódico...
Compartimos el proyecto, lo llevamos
a la práctica defendiéndolo incluso,
como lo hemos hecho varias veces.
de los intereses que han querido opo·
nerse a él o desvirtuarlo con hipócritas simulaciones... Lo defendemos de
los enemigos de afuera y de los enell)lgos de dentro" .
Hasta aquí con la problemática de
SITf:UNO, sólo esperamos que el acceso a su propio espacio o la promoción

de otros canales de información, vengan acompañados de referencias más
explícitas acerca de la situación Interna, y en donde puedan dejarse de
lado los Intangibles " enemigos de
fuera y de dentro" o las acciones
concretas de quienes se han opuesto
a la línea del periódico y han pretendido "desvirtuarlo con hipócritas simulaciones" .
Dentro del marco de las activida·
des del Foro, se conocieron experiencias de comunicación de práctica·
mente la totalidad del país. Llamaron
la atención los logros iniciales en la
elaboraci ón de programas de " foro
cassette" . Su aplicación en un barrio
o sindicato ayudaba a los participantes a desmitificar la credibilidad de la
voz grabada, descubriéndose nuevas
posibilidades de comunicación al intercambiar cassettes que repetían el
ciclo: grabar-borrar-grabar. Destacable asimismo, resultó la experiencia
llevada a cabo en un pequeño pobla·
do de Veracruz que contaba con radio en onda corta; financiada por los
propios habitantes (en coordinación
con varios maestros rurales), se ha·
bían colocado adaptadores de onda
corta a los radios convencionales lo
que permitía una mayor comunica·
ción y cohesión de la comunidad.
También se exhibieron los resultados
obtenidos con videocassetteras, serigrafía, tarjetas postales, cine, telex,
prensa " marginal" y publicaciones de
todo tipo.
Como el objetivo del Foro era
precisamente la "libertad de expresión" -razón por la cual podía par·
tlclpar todo mundo- no faltaron los
clásicos despistados que comenta•
ban entre sí sus sospechas de que
el evento estuviera manejado por " ro-

jlllos" · o la participación de un maes·
tro del colegio militar que, aparte de
refrendar su militancia en el PST, crl·
tlcó a la izquierda por desaprovechar
las ventajas de un trabajo políticoacadémico con los futuros generales.
Para apoyar su tesis, puso como
ejemplo los resultados obtenidos en
la entrega de trabajos de fin de cursos; en uno de ellos, el alumno estaba a tal grado consciente por la situación que atraviesa el país, que
habla escrito expllcltamente que sólo
estaba esperando que explotase el
descontento generalizado para pasarse al bando enemigo (sic). El ponente·
maestro recurrió a la historia patria
para reforzar lo dicho: se refirió al
general Cárdenas como muestra de
que los militares también han tenido
posturas progresistas. La respuesta
de los asistentes se reflejó en las
sonrisas festivas de unos y en actitudes escépticas de otros. Surgió de
entre la numerosa mesa una respues·
ta contundente; encaró el ponente
anónimo (persona de edad avanzada
y profunda vehemencia), que, en prl·
mer lugar, el presidente Cárdenas
habla sido un general surgido de un
movimiento social de masas como lo
fue la revolución mexicana, y no de
una escuela militar en donde se les
enseña a obedecer, disciplinada y ciegamente, todo tipo de ordenes por
más irracionales e inhumanas que és•
tas sean; agregó luego, que el papel
Jugado por el ejército mexicano en
contra de la población, y en especial
con las comunidades campesinas
-que a lo largo de este siglo han
sido humilladas, vejadas, despojadas,
y masacradas por él-, dejaba mucho
que desear en cuanto a las bondades
de la mlllcla. Para finalizar esta dls· ...,
cuslón, Intervino el habilidoso coordi- -..i

�nador de la mesa, José Alvarez lcaza,
recordando los atropellos y agreslo·
nes que ha recibido tanto CENCOS
como su persona a manos del ejército
y afines, a los que se refirió, quizá
por su familiaridad no deseada, en
continuos lances humorfstlcos que a
todos divirtieron.
Los trabajos del Foro contaron,
aparte de las mesas de trabajo y las
plenarias, con una exposición de di·
bujos de Rogello Naranjo, y la animo·
sa y regocijante participación de va·
rlos grupos del CLETA. Agradabllfsl·
ma sorpresa resultó el hecho de que,
contrariamente a lo que sucede en
este tipo de eventos, la asistencia se
mantuvo constante a lo Iargo de los
tres días. Lo menos que se puede de·
cir, es que el Foro se mostró abierto
a las opiniones más disimiles y ayudó
al acercamiento de personas y orga•
nlzaclones vinculadas a las tareas In·
formativas.
En todo caso, el mayor logro fue el
haber sacado conjuntamente una
serle de acuerdos que aseguran la
trascendencia del evento; entre lo
más Importante, se convino en: l.·De·
clarar al año 1983, como AÑO DE LA
COMUNICACION POPULAR; 2.·Declarar
permanentes los trabajos del FORO
NACIONAL POR LA LIBERTAD DE EX·
PRESION; 3.·Celebrar tres reuniones
regionales preparativas del II FORO
NACIONAL POR LA LIBERTAD DE EX·
PRESION. La primera en Juchltán, Oa·
xaca, la segunda en la Universidad
Autónoma de Puebla, y la tercera en
la Universidad Autónoma de Zacate·
cas; 4.·Aprobar la organización de
una agencia mexicana de noticias; 6.·
Moción de censura a todos los fundo•
narlos que restringieron y/ o coarta·
ron la libertad de expresión; y, 7.•Ex·
presar la solidaridad con los medios
agredidos, entre los que se encuen·
tran RADIO UNIVERSIDAD PUEBLO (de
la UAG), RADIO UNIVERSIDAD (de la
UAP), y RADIO UNIVERSIDAD DE
ZACATECAS. Asimismo, se acordó
manifestar toda la solidaridad con
RADIO JUCHITAN.

ABANICO
En el curso de 1982, la Facultad de
FIiosofía y Letras organizó un ciclo
de conferencias bajo el rubro de "Tec·
nologia y Sociedad". De las diversas
participaciones que Involucró el ciclo
-todas ellas de maestros de la Facultad-, Deslinde seleccionó los tra·
bajos presentados por los profesores
José Maria Infante y Mario Cerutti pa·
ra darles difusión.

�LA TECNOLOGIA EN LA
METODOLOGIA DE LAS CIENCIAS
SOCIALES

¡
José María Infante
Convengamos, en prtmer lugar, que
el título propuesto es demasiado altisonante y que lo que aqul haremos
será seguramente mucho más modesto. El problema Inicial es definir con
cierta claridad qué entenderemos por
metodologla y qué por ciencias socia·
les, para luego abordar las dificultades que nos plantea la tecnologla.
El concepto de ciencias sociales no
ha tenido -ni tiene- una significa•
clón única. Plaget (1972) dice que la
distinción entre ciencias sociales y
otro. tipo de ciencias ("exactas" , " naturales", etc.) es-una tradición propia
de las sociedades con alta tendencia
especulativa (alemanes y latinos),
mientras que los países menos dados
a las especulaciones metafísicas no
presentarían ese tipo de problemas.
Sin embargo, si la distinción se ha
hecho -y p:1rece estar vigente aúnno podríamos afirmar que sólo sea
uná cuestión de capricho de científicos empeñados en seguir una cierta
tradición. La distinción Intenta rescatar, probablemente, la constitución
histórica del o los objetos de las di·
fere11tes ciencias, de una manera genéticamente diferenciada; pero más
que eso, la aceptación implícita de
diferentes niveles de construcción de
ia realidad. Sin detenernos mucho en
estas especificaciones, admitamos
que podemos denominar como ciencias sociales aquéllas cuya finalidad
es el estudio de los productos directos del comportamiento humano. El
problema epistemológico lmpliclto y
que diferenciaría a éstas últimas, es
la Idea de una acción humana que
potencialmente es autónoma, con todo lo ambiguo que esta noción tiene
aún .

g

Lo que probablemente sea un punto
en común para todas las ciencias es
que el conocimiento surge y se expresa válidamente en cuanto forma
parte de la práxls humana transformadora del mundo y que, como tal,
alcanza su máxima expresión en la
forma de conocimiento en cierto modo más elaborada que es la ciencia.

Las ciencias son, en conjunto o aisladamente consideradas, un complejo
sistema social, regulado por normas
explicitas e lmplicltas, cuyo producto es consensualmente considerado
la máxima expresión de racionalidad
para un sistema social históricamente analizado. La Idea de la ciencia como instrumento de transformación
del mundo borra la frontera, que ciertos positivistas o pragmatistas se
empeñaron en remarcar, entre ciencias básicas y aplicadas, e Inclusive
entre éstas y la·tecnología. Mucha de
la teoría que hoy hacemos en sodologla, por ejemplo, consiste simple·
mente en la crítica de los modelos
existentes, con el presupuesto lmpli·
cito de que la acción humana conciente y deliberada puede transformar esos modelos o la realidad representada por esos modelos (habría
que decir, también, que a veces no se
distingue claramente qué se pretende
transformar y que, en muchos casos,
no se tiene claro si lo que se discute
es el modelo teórico, o sus consecuencias concretas, o sus aplicaciones, etc.).

Es conveniente señalar que la ciencia no es, ni mucho menos, la única
forma de práxls.
Y luego, la técnica. En primer lugar
-y como Igualmente lo señala Mario
Cerrutl- la diferencia entre técnica y
tecnología. Técnica es la palabra que
los griegos utlllzaban para designar el
arte o la industria. Tecnologla será
estudio de la técnica con el objeto de
perfeccionarla o mejorarla. Sin enredarnos ni complicarnos en deflnlclo·
nes, la técnica seria esa forma que
asume la práxls humana cuando trabaja en forma directa en una materia
determinada con el objeto de producir una transformación especifica en
esa materia.

el

Se trata de una acción dirigida a la
materialidad, con el objetivo, generalmente expresado, de ahorrar energía en alguna de sus formas. La Incorporación de la técnica es posible
en cualquier tipo de acción humana,

desde los roles y rituales sociales
hasta los fenómenos de producción
masiva. Un aspecto Interesante de
esto seria estudiar qué roles sociales
son técnicamente eficientes y cuáles
no. En general, también podríamos
decir que la reflexión conclente sólo
Interviene en la técnica en el momento de su creación o incorporación
social, pero que entre las formas de
energía que está Intentando economizar, la psíquica es una de ellas.
¿Cuáles serían los puntos de COl)tacto y separación entre ciencia y
técnica? Sin agotar el tema, conviene
hacer algunos comentarios. En prl·
mer lugar, el nivel de las significaciones: ambas formas se diferencian
de otras expresiones de la práxls
humana -como el arte o la religión porque Intentan reducir al mínimo h
complejidad de los significados posibles atribuibles a sus expresiones;
ambas pretenden que, dadas ciertas
condiciones Iniciales, si se siguen las
reglas que ellas mismas especifican,
el producto será o asumirá una for·
ma casi única predeterminada de an·
temano y la mayoría de las veces
predicha. Para el mismo periodo histórico, la diferencia entre una ley de
Newton y la Cantata del Café de J.S.
Bach está dada por el hecho de que,
seguramente, las leyes de la grave·
dad podrían haber sido "descubiertas" por John Smlth mientras que di·
ficllmente algún otro individuo podría
haber producido una cantata semejante (seria interesante reflexionar
aquí sobre ciertos Intentos " moder·
nistas" de tecnificar el arte). Similar·
mente, las variedades que adopta la
experiencia religiosa o las construc·
clones ideológicas, son la consecuen·
cla de que carecemos de recetarios
que especifiquen las formas que de·
ben adoptar las relaciones con esos
seres que llamamos dioses y que
admitimos que los seres humanos
podemos pensar que este mundo es,
en última Instancia, tal como nos
venga en gana.
Pero, sin embargo, ambas difieren

)

)

aunque esta diferencia no sea un cor·
te total, -pues se podríéln menclo·
nar Innumerables ejemplos históricos
tomados de diferentes ciencias que
así lo demuestran-; y no sólo por la
materialidad de su objeto de transfor·
maclón. Partiendo del supuesto de
que ambas tienen como punto de
partida (y esto es válido, otra vez,
para todas las formas de la práxls) la
resolución de problemas, el tipo y la
naturaleza de los problemas diferirán,
con verosimilitud, en relación a los
objetivos. Mientras que la técnica tle·
ne objetivos más específicos, la ciencia los tiene más ambiguos, en la
medida en que " la verdad", la "publi·
caclón" o la " comunicabilidad" (Prl•
ce, D.J. de s., 1980) son criterios
muy discutibles. El objetivo es, en
última Instancia, operar en el nivel
de las transformaciones de la reali·
dad, pero en el plano de la ciencia
esto s~ harla en forma más Indirecta
- o con mayor número de mediaciones-, ya que el proceso pasaría en
algún punto por un modelo construl·
do - como reflexión conclente y ra•
clona!- cuya materialidad serla de di·
ferente naturaleza. (Esto es probable·
mente un poco más complicado,
dado que la técnica requiere tam•
blén. en algún momento, de esa reíle·
lllón).
En todo caso, ese modelo construl·
do o teorla en el plano de la ciencia
aspira a un ámbito de aplicabllldad
-o cualidad de transferencia- rnás
amplio o universal que aquél de la
técnica. Es por esto también que ciertos ejercicios de futurologla son má!t
factibles en el plano de la técnica que
de la ciencia: es posible admitir que
en veinte años más encontraremos
alguna técnica para curar el cáncer
- si admitimos que eso que llamamos
cáncer es slmlllar a otras cosas ya co·
nacidas-, mientras que no podemos
predecir cuándo aparecerá una nueva
t eorla sobre las enfermedades.
Debemos enfrentarnos ahora al
problema c1e la metodologla. Podemos
admitir en principio que ella serla el

estudio de la técnica que utlllzan
ambas formas de práxis, ciencia y
técnica, para alcanzar sus objetivos,
en un contexto social e histórico dados y para la humanidad en su conjunto. En .&gt;tras palabras, eJ conjunto
de procedimientos que, sincrónica y
dlacrónlcamente, utilizan esas dos
formas de práxls humana que han
devenido en llamarse ciencia o técnica (soy conclente de que esta definición excluye al Investigador concreto
de su campo, pero todas las deff"nl•
clones son una forma de exclusión.
La distinción, sin embargo, no es ar·
bltrarla: si la metodología fuera una
técnica de aplicación Individual, cual·
quier Individuo que siguiera sus
reglas llegaría a resultados clentifl·
camente válidos y, como vimos, ése
no es el caso).
Dije más arriba que el punto de partida del método es un problema. Un
problema es una contradicción conclentemente percibida entre dos o
más elementos de la forma clentlflca
o técnica de la práxls. La naturaleza
de esta contradicción puede ser ontologla o lógica, siendo en este
último caso relativamente más fácil
de percibir (y eliminar). Porque la per·
cepclón de las contradicciones es,
qui1.ás, uno de los hechos que con·
vierte a un hombre vulgar en un cientlflco, pero para este deve_
n lr no
hemos descuolerto aún técnicas
eficaces: probablemente la denoml·
nada formalización ayude a encontrar
esas contradicciones -lo cual es co·
rrecto en el sistema del discurso o
teorla clentmca, pero la ciencia no es
sólo teoria-. Un presupuesto Importante es que el problema surge de
algún modo -a veces oponléndosE:en el texto de un conocimiento socia·
!Izado. O sea que no hay conoclmlen•
k&gt; clentlflco que se origine de la na·
da o de la Inspiración de algún cere·
bro Iluminado. Este, conoclmlento es
más o menos sistemático, está más o
menos organizado y es más o menos
compltjo según el área de que se trate -slncronia- o del nivel de desa·
rrollo y compltjldad de los sistema•

de producción económlcosoclales
-diacronía-. El problema siempre
tiene prioridades o urgencias, según
la naturaleza de la contradicción y el
sistema de valores socialmente dados,
aunque podría decirse que en última
instancia (¡cuidado!) se regiría por la
vieja ley del "prlmum vlvere, delnde
phllosophare" .
En este punto, en el que algunos
han querido ver una diferencia entre
"ciencia básica" y " ciencia aplicada",
o entre " ciencia" y "tecnolQgia", se
estarla dando hoy una especie de reflujo, por el cual ya no se entlend~n
éstas como fQrmas de demat&lt;:aclon
absoluta (Malecky, l. y E. Olszewski,
1980). Sin embargo, admitiendo que
todos los problemas son mixtos, es
posible señalar siempre algún tipo de
prioridad en esta dicotomia concep·
tual.
Por otro lado, si bien este es un
campo en el que muy poc;o hemos
avanzado en cuanto a investigación
real admito como otro presupuesto
que' los Investigadores o clenUficos
incorporan en su trabajo Intelectual,
como otro de los aprendizajes que
deben completar, algún modelo de
pensamiento o esquema que permite
operar sistemáticamente en el pla~o
del pensamiento con cierta econom1a
de energía. Estos modelos serian da·
dos en forma genética (las estructuras lógicas de las que nos habla Piaget), o serian adaptaciones progresivas en el curso de la evolución social,
de libre adopción (modelo mec.ánlco,
matemático, estructuralista, dialéctico, etc.). Si lo consideramos !'locial es
porque así se expresa, aunque como
ya dije, es mucho lo que debemos
explicar aún en este aspecto.
Pero volvamos a la dicotomia. Si la
prioridad se establece en el campo de
la teorla, la contradicción habrá ad·
quirldo su máxima expresión . en el
sistema lógico. El proceso aqu1 debe·
rá continuar con el análisis del len·
guaje empleado para expresar el. co:
noclmiento, para lo cual se trabaJara c.,,
en dos dimensiones: la de la lógica

�(que desele esta perspectiva se col'lvertiría en una sintaxis) y la del sentido, que implica un análisis en función de categorías semánticas y pragmáticas.
Aquí nos encontramos con otro
conjunto interesante de problemas:
dado que las llamadas ciencias sociales incorporan en su lenguaje una
cantidad muy grande de términos o
lexemas -e inci~sive sememas (Greimas, A.J., 1971)-, de los lenguajes
naturales, la teoría así constituida
suele tener. caraterísticas de ambigüedad o indeterminación mayores
que otras ciencias -que ciertas divisiones de la física, por ejemplo-. El
lenguaje marca la diferencia de la génesis epistemológica de lo social, en
relación a la génesis eplstemológlca
d~I mundo físico-natural. Este análisis lógico-semántico es una critica de
los valores, ideas y conceptos exis•
tentes, critica cuyo alcance y profundidad depende de una serle de factores que no analizaré aquí. Para continuar el proceso, de la crítica se pasa
normalmente a la construcción de un
nuevo modelo. Ese nuevo modelo
consta de un conjunto de supuestos;
de ciertas aseveraciones originales y
de otras comprobadas en el marco de
otras teorías antecedentes; de ciertas
hipótesis, de regias de aplicación y
de predicciones sobre su funciona•
miento y los probables productos de
ello.
El grado de materialidad ontológica es variable, según el avance de la
ciencia en cuestión. El principio de
Pascal, por ejemplo, es un modelo
teórico que permitió la construcción
de la prensa hldraúlica, o sea un principio teórico que permite construir
objetos concretos; francisco Silvio,
para oponerse a la teoría de los humores, dijo que el cuerpo era un
equilibrio de las ·oposiciones entre
ácidos y bases (Aslmov, l., 197.3).
¿Qué tipo de modelo seria éste: teórico o material concreto?
N

n

Si la contradicción se plantea en el
nivel ontológico, con o~letos de exls-

tencia material concreta los que generalmente entran en conflicto - generalmente· y 'existencia material
concreta· deben ser entendidas aquí
de manera laxa-; se tratará aquí
también de construir un modelo para
producir la transformación. soy' conciente que a veces ese modelo apenas
es intuido o insuficientemente elaborado, pero debemos tener presente
aquello de que la distinción entre
una abeja y el más tonto de los constructores es que éste siempre tiene
alguna representación o imagen anticipada de la casa a construir.
Todos los modelos son puestos a
prueba, de algún modo, en algún
momento. La diferencia puede estar
en que esta puesta a prueba sea del
modelo strlctu sensu, sin otras consecuencias éticas o sociales, o que la
puesta a prueba se haga In sltu, con
consecuencias a veces lamentables
en muchos sentidos. En el plano de
las ciencias solemos utilizar los llamados "diseños" o "esquemas" experimentales", que son una forma de
poner a prueba los modelos. Esto es
también lo que permite la estadística:
comparar un elemento o un conjunto
ele elementos en relación a un modelo ideal. La lógica de la puesta a
prueba de modelos ha merecido considerable atención, especialmente en
muchos de los trabajos desarrollados

a partir de lo que dio en llamarse· el
Circulo de Viena, por lo que no me
detendré aquí en este punto, pero
hay que hacer una acotación importante: parece que la experiencia humana es, en muchos casos, irreduc·
tibie a las pruebas lógicas, y ciertos
estados de deseo o de necesidad son
capaces de trastornar o alterar todo
lo que pudo haber alcanzado el esquema racional elaborado por una
ciencia.
El mejor o peor éxito alcanzado por
el modelo determinará, ya sea una
revisión y una reconstrucción ya su
aplicación o producción. La idea de
éxito es, especialmente en las ciencias sociales, sumamente compleja:
¿Cuál es el "éxito" atribuible a un
modelo (y a su aplicación) que tienda
a minimizar los efectos destructivos
del conflicto social? ¿qué modelo técnico proporciona el mejor de los éxl·
tos en el tratamiento del trastorno
psíquico? Cualquiera que sea la respuesta dada a este tipo de interrogantes, debemos admitir que el éxito
no depende sólo de criterios de raclo·
nalldad científica o técnica~ sino de
criterios éticos -y a veces estéticos,
en lamentable confusión- que esca·
pan al dominio especifico de aquélla.
Quizá sea cierto que en largo plazo
eso que confusamente llamamos uer-

dad termina por imponerse, ~ero suele ser el caso que para ese momento
ya hemos cortado -y no sólo metafóricamente -muchas cabezas. Hemos sido acostumbradm, a pensar en
la historia de la ciencia y la técnica
como una historia de éxitos valiosos,
pero queda aún por escribirse una
historia de los fracasos, de aquellos
modelos teóricos o materiales que en
ese largo plazo (¿cuán largo es el largo plazo?) de que hablamos demo~traron su valor, pero que en su momento fueron rechazados, criticados,
anulados, combatidos, o Simplemente ólvidados. En general, es válido
para la ciencia lo que es válido para
todos los sistemas sociales: cualquier
modelo que cuestione los modelos
existentes en forma parcial o total ,
tiende a ser rechazado. El triste consuelo de los científicos es que general mente la humanidad olvida el
nombre del burócrata o del censor, lo
cual sólo demuestra que los cientificos son seres humanos.
Por último, si somos consecuentes
con que la ciencia y la técnica son
dos de las formas en las que se
manifiesta la práxis humana, la realidad, principio y fin de toda transformación. Sin embargo, la idea de realidad es en sí misma difícil: siendo el
objeto de la ciencia - podríamos decir que de toda forma de conocimiento- , partimos del postulado que es
ya contradictorio per se, o sea su
desconocimiento. Las múltiples formas de la expresión científica (y de
clert-as mitologías científicas) están
llenas de frases como " la realidad es
lo único válido", " la realidad es la
única verdad ", etc., que son mistificaciones, verdaderos ocultamientos
del problema de fondo. La realidad es
siempre mediata a la percepción, problema que ha causado no pocos conflictos a las distintas expresiones de
la filosofía de la ciencia. Pero la referencia a " lo real " , es una constante
en casi todas las orientaciones de la
ciencia y la filosofía . Como el tema
excede las poslbllldades de un tratamiento adecuado en este lugar, pre·

fiero dejarfo así, apelando a la comprensión (y la compasión) de ustedes
(y de mis eventuales lectores) admitiendo que la realidad es eso que entendemos usualmente por tal (¡l¡I).
Si pudiéramos representar todo lo
dicho hasta aquí por medio de un
esquema en un diagrama, tendríamos
una gráfica como la de la figura l.
A todo esto, ¿qué es la lnuestlgaclón? Tratando de mantener una relativa coherencia con lo que hasta aquí
he dicho, evitando las definiciones
etimológicas o de sentido común sin
contenido preciso -por ejemplo, " la
búsqueda de la verdad" - , la definíria como el desarrollo de los procesos
inherentes a cualquiera de las etapas
o pasos que he descrito, ya tomados
en forma aislante, ya en conjunto;
con la condición de que para el proceso global de desarrollo de la ciencia no podemos admitir' el trabajo en
uno sólo de estos módulos. Los psicólogos conductistas o experimentalistas, por ejemplo, creen que hacer
ciencia es únicamente poner a prueba ciertos modelos, reduciendo la investigación a esa única tarea y actuando como si los modelos fueran
obra de birlibirloque.
Lo interesante, creo, es que podemos extraer de aquí cierta orientación para distinguir entre la investigación como proceso social y la investigación como tarea individual:
mientras a un científico, en forma
aislada, puede llevarle toda la vida el
desarrollo de uno sólo de los módulos, el proceso global de investigación para un sistema social debe contemplar todos los aspectos. Esto puede ser Interesante como base para
discutir, eventualmente, la política de
Investigación en un área y una socle·
dad dadas. Alguna gente sostiene,
equivocadamente a mi juicio, que la
prioridad en las sociedades del
llamado Tercer Mundo deben ser los
modelos técnicos, dejando de lado
todos los otros áspectos y desconociendo, Implícitamente, el carácter de
sistema de la ciencia.

Una investigación puede ser, entonces, formular un nuevo modelo teórico, otra ponerlo a prueba, otra analizar el estado de una cuestión en un
momento dado, etc. De paso, digamos que una de las fallas que parecen presentar las ciencias sociales en
la actualidad es que muestran una
gran capacidad para proponer mode·
los, pero hay muchas dificultades
-objetivas y de otros tipos- para
construir mecanismos o sistemas o
procesos que permitan evaluar esos
modelos.
Por último, el meollo de este trabajo, no sin antes una nueva acla·
ración: me parece conveniente, según
la distinción anotada ut supra, reservar la expresión tecnología de la investigación para hablar del análisis
de los procesos generales de la investigación, con las precauciones ya formuladas: y en cambio, hablar de técnica(s) en la investigación, como incorporación de procesos en el
sistema global o en alguna(s) de sus
partes constituyentes.
¿Cuál o cuáles de los componentes
del proceso puede ser sometido a
procedimientos técnicos y cuáles son
las perspectivas actuales?
Una aclaración o más bien , una
constatación que de todas maneras
puede discutirse, es que en general,
me parece que predomina en nuestros paises una cierta orientación (o
un cierto resabio) humanista, que ha
mirado y mira, si no con tal oposición, al menos con desconfianza o
indiferencia la posible incorporación
de procesos técnicos especiales, a la
investigación (v.gr.: las computadoras), con argumentos que suelen ser
tan irracionales como las mismas
condiciones que los generan. Algunos
otros, por el contrario, desconociendo
en muchos casos las formas de operación o de acción de esas técnicas,
esperan salvadoramente de las computadoras la solución en aquel aspecto en el que podemos prever que
nunca podrán hacer por sí mismas:
pensar con cierto sentido creador o

vi
v1

�)

FIG. l. DIAGRAMA DEL PROCESO METODOLOGICO EN LAS CIENCIAS Y LAS TECNICAS.
crítico.
Un área en la que se ha avanzado
bastante pero que stn embargo
queda mucho por hacer, es la de la
recopilación de Información con destino a dos formas de Investigación: la
sistematización del conocimiento social existente y el análisis lógico-semántico de los modelos dados. En la
primera, contamos con los así llamados "bancos de datos", que consisten
generalmente en llstas de artículos o
trabajos publicados sobre un cierto
tema. El problema reside en que a
veces las Indicaciones son muy glo•
bales y t odavía queda, una vez localizada la Información, el trabajo de
revisar y analizar críticamente esas
fuentes. Adicionalmente, en ciertos
temas la lista de referencias puede
ser tan grande que más que coadyu·
var a clarificar el proceso de lnvestl·
gaclón, Impide toda acción. Necesita·
mos disponer de Información organl·
zada de tal manera que sea efectiva;
parafraseando a Einstein en su respuesta a la pregunta sobre cuál era
la velocidad de la luz, no hace falta
consumir energía psíquica en almacenar Información que puede locall·
zarse más rápidamente por otros
medios. Obsérvense aqui dos consecuencias: 1) que la organización de
los datos es ya de por si un elemento que tiene significado en función
de la teorla que se adopta, por lo que
no - puede quedar librada sólo a la
buena voluntad de los analistas de
sistemas; 2) que esto tiene consecuencias no sólo para la Investigación, sino para el proceso educativo
en general.
Un capítulo aparte lo merece el ru•
bro traducciones. Hasta casi la prl·
mera mitad de este siglo, podíamos
distinguir a las escuelas de pensamiento en ciencias sociales siguiendo
las fronteras nacionales, casi siempre
coincidentes con las fronteras llngiiístlcas. Esto Implica que, a pesar de
todo, los clentfflcos son bastante retl~ centes a leer en lenguas ex.tranjeras.
,,, Las traducciones eran, además, cos-

tosas en tiempo y recursos humanos,
y no siempre se estaba en condlclo•
nes de asegurar que se habla traducido lo mejor o más conveniente,
sino sólo aquello que por razones
más circunstanciales que de fondo
aparecía como traducible {que a veces
era sinónimo de " vendible"), Actualmente, es~amos ya a un paso de conseguir programas eficientes de computación que traduzcan con velocidades no igualables por seres humanos
casi cualquier tipo de material. Esto
acelerará la universalización de ciertos modelos científicos y hará posible una mayor depuración crítica del
núcleo de las teorías.
Otro aspecto que podemos Intentar
mecanizar es el análisis lógico-semántico de las teorfas existentes.
Aunque todavía Insuficientes -y defl·
cientes-, ya tenemos programas que
permiten examinar la coherencia sin·
táctica de las teonas, asf como la re·
petición de términos claves. Estos
mismos principios son aplicables al
análisis de la coherencia de los nuevos modelos.
Una de las aplicaciones en las que
hay acumulado el mayor número de
experiencias y procedimientos, es el
de la puesta a prueba de modelos, en
especial en lo que hace a los modelos
que se basan en teorlas estadísticas.
Sin embargo, no todo es cuestión de
apretar un botón, como creen algu•
nos: el manejo de programas como el
SPSS exige conocimientos técnicos no
muy complejos, pero si lo suficientemente especializados para que no
cualquier
Investigador
pueda
procesar fácilmente sus datos en
computadora. También en relación a
la puesta a prueba de modelos, la
teoría de los Juegos y de la simula·
clón están proporcionando Interesan•
tes perspectivas. Esto tiene Importan•
cla en cuanto, por una serle de razones -principalmente éticas-, no nos
está permitido experimentar con
sociedades. Quisiera señalar que el
problema no es simple: se ponen en
Juego aqul aspectos no sólo metodo·

lógicos, sino también epistemológicos y teóricos en cuanto al estudio
de las sociedades. M. Bunge {1981)
cree que las sociedades son sistemas
artificiales y que, por lo tanto, es
posible diseñar cualquier tipo de sociedad. Por demás está decir que no
puedo aceptar esta visión, pero el
problema no deja de constituir un interesante desafio: obliga a repensar,
en forma total y desde un principio,
qué cosa es una sociedad y cómo se
comporta como tal, antes de aplicar
las técnicas de simulación.
Por último y entrando más en la
categoría de ciencia-ficción, es probable que a la larga podamos contar
con programas por medio de los cuales ordenemos a una computadora
que analice un problema con una
perspectiva estructuralista, o dialéctica, etc., y nos proporcione las varias
alternativas posibles. No nos a~ustemos: mientras los valores humanos
sigan siendo eso, no habrá computa·
dora capaz de suplantar a un ser
humano, dado que les falta aquello
que nos distingue; la capacidad de
amar.

POLITICA DE
LA CltNCIA
)

PRIORIDAD
Dt LA
INCtRTIDUMBRE ·
¿CAMPO De
LA TtORIA?

Referenclas blbllográflcas

ASIMOV, l. 1975 fnclclopedla blográ·
{lea de ciencia y tecnologla, Madrid:
Revista de Occidente.
BUNGE, M. (1981) Comunicación per·
sonal.
GREIMAS, A.J. 1971 ' Semántica estructural, Madrid: Gredos.
MALECKY, l. y E. OLSZEWSKI 1980 Re·
gularldades en el desarrollo de la
ciencia contemporánea, en BARNES,
B. {comp.) fstudlos sobre soclologla
de la ciencia, Madrid: Alianza, 144·
162.
PIAGET, J. 1972 Tendencias de la In·
vestlgaclón en las ciencias sociales,
Madrid: Alianza.
PRICE, D.J. de S. 1980 Ciencia y tec·
nologia: distinciones e lnterrelaclo·
nes, en BARNES, B. (comp.) op. cit.,
Madrid: Alianza, 165-177.

REALIDAD

�LAS RELACIONES TECNOLOOIA Y
SOCIEDAD: UNA VISION HISTORICA
)

Mari o Cerutti
Estrictamente, las relaciones entre
tecnologla, técnica y sociedad son
parte de lo que podrlamos llamar la
via cotidiana del proceso histórico,
de manera que serla lrriposlble narrar,
sintetizar o describir todo este conjunto de conexiones sin riesgo de
caer en una generalización excesiva.
Yo preferirla en este caso tomar algunos ejemplos históricos en donde esa
relación o ese lmbrlcamlento aceleró
en determinadas circunstancias
procesos de transformación socla1
que han sido catalogados como fundam~ntales en el devenir histórico, es
decir, en aquellos momentos en que
el aceleramiento de las transformaclones tecnológicas y técnicas producen en el conjunto social en el cual
se dan una serle de cambios que alteran estructuralmente una sociedad
en un plazo determinado o que, de
no ser asi,,ponen en cuestlonamlento
proyectos de carácter social que toda
una nación ha puesto en funcionamiento en un momento dado.

~

Antes de considerar el ejemplo de
la revolución Industrial quisiera señalar la necesidad de no confundir, como muchas veces se confunde en
dlstlnos autores, los términos tecnologla y técnica. El concepto de tecno1ogla se referlrta al conocer sobre la
tecnlca, es decir al estudio sobre los
problemas y procesos técnicos; lo
que algunos autores Inclusive llaman
ciencia de la técnica, esto es, una actividad gue trata de conocer con métodos de carácter clentfHco todos
los problemas que hacen a la producción y a la transformación Industrial, particularmente, y a . cómo perfeccionar las técnicas que entran en
ese proceso de producción. Con res•
pecto a la revolución Industrial, que
reitero es un fenómeno muy significativo desde el punto de vista histórico, para vertncar ésto que queremos
plantear tomarlamos como polos de
análisis dos situaciones del desarrollo de la Industria en Europa. La
primera estarla referida al artesanado
como un polo históricamente ante·
rlor a lo que posteriormente será la

gran Industria, que estarla en la otra
punta del análisis.
El artesanado, que es la forma Industrial que sobre todo se da en la
edad media (particularmente en las
ciudades europeas) tiene como característica fundamental una muy escasa división del trabajo. En este caso
el artesano se encarga de tomar la
materia que se va a transformar y de
llevar adelante todo el proceso de trabajo, participando en todas las etapas
de la transformación del objeto que se
elabora. ti sistema artesanal en su forma más pura es aquél en el cual el trabajador directo es dueño de los Instrumentos de producción y lo es también del producto que sale del proceso de producción. El artesano Inicia, desarrolla y t~rmlna siempre con
un criterio de propiedad sobre lo que
está haciendo. Es evidente aqul entonces que·la división Interna del trabajo es mínima o es muy escasa. SI
tomamos en su modelo el sistema artesanal. puede decirse que no exlstlrla esa división del trabajo que se
observa en otras etapas del desarrollo Industrial europeo. La base técnica en este caso es la habilidad del artesano.
Una de las características del slste·
ma de producción artesanal es su
gran dispersión desde el punto de
vista de la propiedad. Son Innumerables los productores dueños de los
Instrumentos de producción y dueños
del producto que están operando en
función de mercados que también
son reducidos; es decir, mercados
que en alguna medida están condicionando y limitando ese tipo de. producción. Los mercados medievales
(como muchos mercados también de
la etapa más contemporánea en
zonas de relativo desarrollo) son mercados locales que muy raramente se
extienden a otras reglones, de manera que hay una combinación entre la
capacidad de producción y la absorción de los productos por el mercado.
Este trabajador es autónomo y en
cierta medida expresa el Ideal del Ja·

Extractos de la charla dictada por el autor
enel Coloquio Tt:CNOLOOIA.Y SOCIEDAD organizado por la facultad de Fllosofla y Letras, tomados de la verslon mag&gt;letofónlca.
Selección y ordenamiento de la redacción.

coblnlsmo de la revolución francesa
de dividir la propiedad en Innumerables parcelas, para permitir de este
modo una Igualdad que de la misma
manera democratlzarla la sociedad.
Existe un sistema Intermedio entre
el artesanado y la gran Industria: el
llamado sistema de manufactura.
Aquí existen ya algunas modificaciones. La primera de ellas es que la
manufactura Implica un conjunto de
personas reunidas en un mismo establecimiento y bajo un mismo techo,
que se lanzan a la producción de un
objeto que ya no es tntegramente generado por cada uno de los artesanos
sino que es fraccionado en distintas
etapas por los distintos trabajadores
Incorporados a la manufactura. Por
lo general, la manufactura en los
siglos XVII y principios del siglo XVIII
toma como base a los mismos artesanos que por distintas razones tienen que Incorporarse al proceso de
producción, pero ya no como dueños
de los Instrumentos de producción y
tampoco como dueños dP.I producto
que genera el proceso productivo, sino como trabajadores asalariados al
servicio de un personaje emergido
históricamente que es el que posee el
control de las herramientas, de los
Instrumentos. del establecimiento de
las materias primas. etc. Históricamente surge ya el empresarlado manufacturero o burgués productor dedicado a la Industria.
A parcir de la gran Industria. en la
medida en que la habilidad artesanal
o semlartesanal no es más una parte
fundamental del proceso productivo,
la capacidad de enfrentamiento de
los artesanos ahora transformados en
asalariados se pierde; la gran Industria basada en la máquina herramlen·
ta no solamente va a multiplicar
enormemente la capacidad productl·
va de un sistema que ya es decidida·
mente capitalista, slnQ que va a mo·
dlílcar el caracter de las relaciones
sociales entre la burguesía en aseen·
so (cuyo sector mis dinámico es
ahora la burguesla Industrial) y los
antiguos productores Independientes

l

1

)

años :so y 40 llamaron semlcolonlal.
fines de siglo. Estos proyectos de in- dependiente o proimperlallsta, se
que se empiezan a Incorporar al produstrialización latinoamericanos, que planteó el nuevo proyecto. La crisis
ceso productivo controlado por el
empiezan a aparecer como ejes _de de 1929 demostró que había que
empresario. Pero además el conjunto
desarrollo económico hacia los anos estructurar un nuevo tipo de capl·
de las relaciones sociales y el conjun:SO y 40 no se generalizan en todo el tallsmo, y éste se planteó en térmito social se ve modificado en otro as·
continente. sino que se producen so· nos de un capitalismo sustentado en
pecto con la gran Industria: dado que
lamente en algunos paises (México, el desarrollo Industrial. persiguiendo
a no se demanda una mano de obra
Brasil. Argentina, Chile) que por dls· los paradigmas de Estados Unidos.
!speclalizada en el plano concreto
tintas razones, antes de la crisis
Inglaterra y Franela, paises que ha·
del manejo de la materia prima. Y en
mundial de 1929, hablan logrado l~- blan logrado altos niveles de desala medida en que la habilidad artesaplementar una cierta base industrial rrollo, productividad y de creación de
nal es relativamente marginada en
que después será el pivote de estas
riqueza gracias a ese sector funda·
un conjunto de producciones, ahora
propuestas lndustrlalizantes. Estos mental que habla revolucionado la
pueden ser Incorporados al proceso
proyectos de desarrollo dentro del
anterior sociedad: la Industria.
productivo no solamente los artesacapitalismo, Implementados por go·
nos sino Individuos sin las caracteInteresaba también construir un
biernos de carácter reformista con:10
ristlcas. la habilidad, la experiencia
el cardenlsmo en México, el peroms· tipo de capitalismo mucho más autó·
ni por supuesto las tradiciones en
mo en Argentina, el vargulsmo en nomo, que pudiera moverse e.n 1.&amp;n
todos los sentidos de los artesan~s.
Brasil y el frente Popular en Chile, plano de mayor autarqula o autono·
Justamente la revolución Industrial
tienen como uno. de sus eleme~tos mla con respecto al sistema capltalls·
en Inglaterra, la Instalación de la másignificantes desde el punto de vista ta Internacional.
quina herramienta y los sistemas de
social el haber contado con un res·
Los gobiernos reformistas fueron
máquinas herramientas, van a ser paldo que Iba más allá de un sec~or
producto
de una alianza determinada.
acompañados por una creciente incor- social; es decir: un respaldo de carac·
Ello determinó la tolerancia (y en
. poraclón a la producción de mujeres ter poli o multlclaslsta,
ocasiones Incluso el estimulo) de una
y niños. elevando la cantidad de asaserle de avances en términos de
lariados que se ofrecen en el proceso
estos proyectosº encuentran sus siproductivo. Por otro lado, esto per· militudes en el hecho de que un con- organización social y politlc~ de las
mlte tener el abaratamiento de los junto de grupos. sectores Y. clases so- clases populares. La formaclon de orsalarlos o hacer que si antes el sos- ciales se alfan momentaneamente ganizaciones sindicales y confedera·
tenimiento de la familia del artesano para Implementar Y apoyar el proyec· clones en el caso mexicano (inclusive
la reforma agraria) debieron ser im·
dependia sólo de éste. ahora depen- to y para sacarlo adelante.
pulsadas y la organización campesida de un conjunto familiar.
En la anterior forma de desarrollo na también entró en este juego de
Hay que tener en cuenta y lo recal· que se habla dado en América Latina, apoyos al nuevo Estado. Además, el
co porque se liga un segundo ejem- desde
1870-00 hasta la crisis del 29, tipo de mercado hacia el cual Iba .ª
plo histórico (que nos toca mucho -el capitalismo latinoamericano creció trabajar esta nueva Industria pod1a
más de cerca): aquellos proyectos dt' básicamente no sobre el desar,rollo alentar esta alianza social entre
desarrollo capitalista autónomo que Industrial (como se dló en Europa) sectores medios que tuvieron un
se Insinúan en América Latina en sino sobre la producción capitalista papel muy Importante (por ejemplo
los países más avanzados, sustenta· de materias primas destinadas al en los procesos de Chile y de Brasil).
dos justamente en el desarrollo In- mercado mundial. esto dio como re·
Los cam.blos técnicos en la Indusdustrial y que van a canalizar detrás sultado un grupo social que hegemo·
tria
latinoamericana van a ser partl·
suyo, como proyectos, vastos. movl; nlzaba el proceso, un grupo exportacularmente sustentados por una tecmlentos sociales que apoyaran po
dor muy ligado por distintas razones
considerar pertinente en esa coyuntu- el capital extranjero. Interesado en la nologla que ni es planteada ni produce técnicas distintas en los mismos
ra histórica un cierto tipo de refor~: producción y exportación de materias
dentro del sistema. La diferencia
. primas y un tipo de Estado que ha palses .latinoamericanos. El grado de
slca entre los dos ejemplos es qr~ sido ll~mado Estado oligárquico Jus- desarrollo Industrial de estos palses
no alcanza todavla a producir ese
mientras la revolución lndustr a
tamente porque constreñla de mane- tipo de tecnologla ni a generar ese
trastrueca totalmente el sistemadso- ra muy clara la participación en las
cial anterior, en el caso de la in us- ventajas de ese proyecto de la mayo- tipo de conocimiento Y ese tipo ~e
técnica, por lo que esa tecnolog1a
trlallzaclón en América Latina la ~o- ria de la población de los pal~
tiene que ser masivamente importada.
sa se plantea con mecanismos dlst n- respectivos. rrente a ese proyedctol a
tos dentro ya de un desarrollo capl· qLle los grupos reformistas e os Este no es un problema moral sino
tallsta que se venia planteando des&lt;ie

&lt;.,e
-..i

�A

)

un problema de necesidades de reproducción de un sector social determinado necesario para continuar
hegemonlzando los procesos económicos y soclopolltlcos.
t:sta es una época (1950-60) en que
en estados Unidos se plasma la empresa multinacional (el conglomerado) que entre otras cosas tiene, primero, una gran disponibilidad financiera, y segundo, una gran capacidad de producción en el ramo de la
tecnologfa. Los Intereses de este sector empresarial Industrial periférico
van a coincidir netamente con los Intereses de la expansión del capital
norteamericano y posteriormente del
capital europeo. fl nuevo tipo de Industria que va a surgir empero va a
plantear problemas en la alianza social que venfan sosteniendo los gobiernos reformistas: por un lado el
mercado Interior que apetece esta
nueva Industria no es necesariamente el mercado Interior de consumo
popular.

~

otro problema que plantea el desarrollo industrial . en este periodo es
que tampoco puede seguir cumpliendo con las propuestas de los proyectos nacionales. La composición orgánica del capital crece de manera muy
veloz creando este fenómeno una industria que ya no absorbe fuerza de
trabajo en las mismas cantidades de
la etapa anterior, sino que estanca la
absorción de fuerza de trabajo e incluso la expulsa en términos relativos.
Asl pues, tampoco esta propuesta
reformista se cumple, pues ya no solamente el mercado Interior no es
absolutamente dependiente del consumo masivo de la población, sino
que tampoco la Industria genera empleos con la misma velocidad que lo
hacia en etapas anteriores. Encima
de ésto, la desnacionallzaclón relativa de estos palses por virtud de la
asociación creciente, en distintas formas, del sector empresarial con el
capital extranjero, le quita al proyecto otro de los elementos Ideológicos
fundamentales: el antimperlallsmo,

es decir, ese nacionalismo defensivo
que plantearon el peronlsmo, el vargulsmo y el cardenlsmo, y que fue un
elemento fundamental en la fusión
de los distintos sectores Interesados
en el proyecto Industrial que llevó a
atenuar los conflictos entre los grupos Industriales y los obreros.

nales. De la misma manera que en
la revolución Industrial observamos
rápidamente una recreación de la sociedad que la experimenta, una transformación con surgimiento de nuevos
sectores y clases, en el caso latinoamericano se observa que sectores y
clases que antiguamente habían poEn los años cincuenta y sesenta se dido combinarse en una coyuntura
quiebran aquellas alianzas y se in- en función de un proyecto de societensifican los conflictos sociales. Lo dad, se van a separar y a enfrentarse
que pretendo destacar es que aqul Inclusive de manera muy radical
también los elementos de tipo técni- como se planteó en los años 60.
cos, las modificaciones de carácter
Las relaciones entre tecnologla y
tecnológico, tuvieron una Importancia sociedad a veces Intensifican, radicasignificativa en estos cambios que se lizan y revolucionan los procesos sodan en proyectos que inclusive pudie- ciales. Tal es la conclusión que poron plantearse como proyectos naclo- drlamos obtener de lo antes expuesto.

SEÑAS/RESEÑAS
CONTRASEÑAS

�ELENA GARRO Y SUS TESTIMONIOS

Minerva Margarita Vfllarreal
Fue hace tiempo esposa de uno de
los más grandes y afamados escritores mexicanos, también fue su peor
enemiga, también se separó de él, se
autoexilió y vive fuera de México.
Hace más de un año, cuando todavía se podía pasear por el centro pensando en los regalos de navidad, pasé
por una librería; me entusiasmó ver
un libro de esta mujer, su nombre es
Elena Garro y el libro se titula Testimonios sobre Mariana, editado por
Grijalbo.
La portada muestra una especie de
monstruo humano del cual sólo emerge un rostro de entre humos venidos
de quién sabe donde. Logra un efecto aladinesco no muy agradable y
efectivo para la venta aunque si resulta adaptable y coherente al texto.
El libro maravilla por el suave encadenamiento de imágenes. Su riqueza radica en mostrarnos a través de
un personaje-imagen la magia de sus
acciones, de sus cambios, de su vida
atormentada por la incomprensión
exterior. El narrador rescata y resalta
la belleza de Mariana en un mundo
no preparado para todo lo que su
fuerza, en cualquier sentido, pudiera
desatar. De ahí su monstruosidad.
Leí bastante lentamente el libro,
pude recrearme, gozar cada una de
sus páginas, después traté de hilvanar sus densos y complejos capítulos
en block. La lectura me sirvió· para
darle vueltas y vueltas en la cabeza
al fenómeno Garro.

0

•

Recordé que cuando era adolescente leí una nota de Helena Paz aparecida en un periódico local acerca de
su padre y las posturas políticas de
éste que ella no compartía. Yo leía a
Octavio Paz con cierta frecuencia, me
deslumbraba su obra. Aquí habria
que reconocer que él es uno de los
intelectuales que se ha preocupado
por analizar y dar con la esencia del
carácter social de los mexicanos. Sus
libros ofrecen alternativas de esclarecimiento de los movimientos sociales,
de los jóvenes, de la condición de la.

mujer en una sociedad machista por
tradición.
Dejé la nota en algún lugar de mi
mente y continué leyendo al sabio
poeta reivindicador de la otredad ,
Fourier, los reflejos , los ·espejos, la
pérdida de la identidad perdida , el
hombre, las piedras y el sol. Seguí
con atención sus artículos y conferencias, me disgusté con varios amigos de izquierda por los enjuicimientos que de él hacían a priori, sin
haberlo leido, y la duda sobre la nota
de su hija permaneció intrigándome.
Augusto (personaje clave en Testimonios sobre Marlanaj es un hombre
incapaz de comprender y acompañar
a una mujer que hace navegar la reaHelad en la fantasía de relojes que indican otro tiempo, que se incluye y lo
incluye en el diluirse de minutos
opuestos al tiempo cuadriculado. Augusto es un hombre intelectualmente
muy capaz, es un hombre de oficio
que sabe lo que quiere y a dónde va;
Mariana, su esposa, es un ser compulsivo, atrayente y desgarrador, es
la antítesis de Augusto-razón-poder.
Para Mariana lo establecido es un
juego de prisiones, busca escapar de
su sentirse atrapada entre normales
que terminan agrediéndola, juzgándola por su insensatez.
La vida d~ Mariana se desenvuelve
como una madeja de situaciones enredadas. El d~seo siempre está presente, siguiéndola . Cada hombre es
un distinto olor de tierra posible de
acariciar y por qué no, de saborear;
cada ser encontrado en el extraño
testimonio es el otro que se enamora
y excita (cada uno de distinta manera) de una Mariana tan impredecible
como la misma fantasía que es la vi da de todos los días, de una Marianadeseo, una mujer aprehendible desde
cualquier ángulo de la pasión , una
mujer que se nos esfuma en la muerte, una mujer finalmente muerta. ¿Y
qué acaso vivir en este paraíso de
búsquedas insaciables donde el deseo
es acallado por nuestras voces '"conscientes", no es de morir de a poco to-

dos los días?
Mariana: " ...el capricho de una loca,
enamorada del joder". una niña desenfrenada cuyo deber ser le pasó de
reojo y tal vez ni así lo miró; una
inestable adolescente que cambia de
actitud como de camisa, una bella
joven cuyas pu_pilas son nidos de
golondrinas que hacen crecer a la
nostalgia por aquello de sus partidas;
una mujer que conoce el amor de
varios colores y huye de éste por encontrarlo semejante a una jaula, una
mujer hecha con toda la fuerza de la
Belleza como la que Rimbaud sentó
una noche en sus rodillas y la encontró amarga , y la injurió; o simple·
mente la mujer que todas las mujeres
llevamos dentro y ahogamos todos
los segundos de todas las horas y
adormecemos con miles de ideas de
paz y tranquilidad , de necesidad de
apoyo y constancia , de urgencia de
sabiduría , de esa que aprehende todos los minutos por parte de su pareja (amigo, amante, compañero, hijo.
padre, hermano , maestro, enemigo,
psicoanalista, o presidente de la república, por que hasta este último nos
sirve de sostén para recostar la soledad que tambi én por €.Se mutismo
todas llevamos dentro).
Mariana no decidió ser sino que es
y deambula con todos los tropiezos y'
todas 1as ambigüedades que este te·
rreno impone . Mariana es el sueño
mismo, es la manifestación abierta
de la incongruencia de lo que vivir en
este mundo res ulta para cualquier
mujer.
Lo demás en Testimonios sobre Ma·
riana son pretextos y pre-textos para
llevarnos a su desenvolvimiento co ti·
diano, a la instancia onírica donde
una mujer vive para vivir, no para
dejarse morir a cada momento en los
brazos de su pareja o del m edio am·
biente que acompaña a cada relación
para sostenerla como ese medio am·
biente quiere.
Y a Mariana el medio ambiente la
negó. No era posible y menos aú n
permisible que una ilusa recreadora

de la belleza en sus piernas, brazos,
rodillas , y rostro, anduviera despa·
rramando el deseo por todas partes,
y men os aún en esta era en que la
ciencia ha avanzado a tal grado que
hasta el deseo ha contribuido a la
elaooración de uno de los logros
conceptuales de la psicología, y si no
pregúntele a Freud y su libido.
Mariana es la esposa de un intelectual sudamericano que vive en París y anda de gira en gira buscando
el éxito de sus conferencias, títulos Y
fiestas raquíticas de afecto como esas
grandiosas reuniones que depara el
mundillo editorial después de la
edición de ciertas obras.
Mariana no participa de la avaricia,
envidia, celos, habladurías y demá~
nefasteses donde también el cafe
rehierve para concentrar el sabor, do, de lo ingenuo desde lo sabio, de .sostuvo con Huberto Batis, finalmenahora si culto de la clase dueña del lo apolítico desde lo político. Sólo as1 te publicada en el semanario jalapeño
capital cultural, del codiciado arribo podemos captar a la Mariana muerta Punto y Aparte.
de algún premiecito grandioso, o la que yace por ahí en alguna parte del
El semanario llegó a manos de Eledirección de una revista nacional, o libro. Decididamente muerta, tal vez na y ella, desde París, envió_ una_ca_rya por lo menos un doctorado h?no- necesariamente muerta, cotne lo ta a Carballo que éste considero neris causa. Y con todo esto a Marrana ameritarían las buenas costumbres cesario reproducir por estimarla como
se la llevó el tren conducido por su en torno al crudo narcisismo que " ...uno de los testimonios más signimarido, Augusto, y los secuaces de recrea y solventa al personaje.
ficativos de la literatura mexicana reéste. y obvio, si a Rimbaud la belle~~
El semanario Punto, publicación in- ciente " . La carta de Elena niega la
sentada en sus rodillas le parec10 dependiente que por desgracia no to- identificación Elena Garro -Mariana, Y
amarga ahora imaginémonos a la das las semanas nos llega a es~e. pa- desgarradora y abiertamente remar·belleza deambulando de un lado a norama gris desde el centra_hs1mo ca aspectos trascendentes sobre su
otro con todas las consecuencias que D.F., en su número tres, nos hizo po- postura acerca de ella misma, de Paz,
esto acarrearía a un escritor sudame- sible la lectura de una nota de Em- de su hija Helena, y de otros pe_rso~aricano con conciencia e identidad manuel carballo sobre la terrible Y jes de una o de otr_a maner_a inmisbien logradas a la latinoamerica!"a, Y amorosa Elena Garro, donde Carb~llo cuidos en esa extrana y terrible relauna gran preocupación por su figura parece hacer las paces con
vertl· ción , y en algunas obras literarias
y el poder, porque tal parece como ces Irreconciliables de la llteratu~a que al parecer la refieren.
lo muestra el libro, que la fama a ve- mexicana contemporánea: Octav10
ces se reduce a eso. Mariana es el Paz y Elena Garro, desdE: lo que pareDe su aclaración a Carballo -y me
símbolo del deseo acompañado de in- ce fue el divorcio o amistad de m~imagino que a otr?s que supusieron
genuidad y desastre, el deseo que nos chos de nuestros escritores, enemilo mismo para b ien o para mallleva a la muerte.
gos y / o aliados ya sea de Paz o de
deduzco que efectivamente la autora
Elena Garro nos describe a una Ma- Garro.
tuvo 1a condición suficiente para
riana tan adorable a la que por lo
El comentario de Carballo muesl~a esencializar a una mujer encantadomismo odiaríamos. La toma de posique
,a cosa es densa Y el sllenc10 ramente diabólica en el mundo irre·
ción de la autora en su texto es clara
también
lo ha sido; deja entrever que soluble de la imaginación y los espe·
y yo la señalaría como la posición
a
él
se
le
ocurrió relacionar los Te~!I· jos (Mariana) desde una fuerza encande quien puede (posee los elementos)
montos
sobre
Mariana con la relac1on tadoramente diabólica en el mundo
entregarnos su visión de lo bello desmarital
de
Octavio
Paz y Elena Garr~, novelístico de la creación y los reílede lo terrible, de lo claro desde lo osen
una
charla
sobre
este libro que el jos (Elena).
curo, de lo aparente desde lo profun-

?ºs

.¡:,

....

�LA NACIONALIZACION EFIMERA

Benjamín Palacios Hernández
"SI, pero anótese también que es el
regreso de la tradición polttlca y económica de México la que se refiere a
los actos de autoridad de la cúpula,
no a las condensaciones democráticas
que brotan en la base de la sociedad.
La tradición que vuelve en la expropiación de la banca no es la de la solectlvldad, sino la del presidente, su conldo no es el del clamor nacional sino
el de la voz solitaria que decide por si
ante la nación lo que la nación será en
adelante. Es la tradición autoritaria de
México, no la democrática, la que regresa. y actúa, autoritariamente, en el
mejor Interés de la nación. Pero sigue
siendo -sola, autosu{lclente, abrumadora- la voz Imperativa de la cúspide
que baja como un rayo y estimula,
aliena o atrae a esa sociedad que observa abajo, diestra en el arte de
callar y obedecer, que en materia de
participación no parece conocer sino
los extremos: la parálisis o la Insurrección".
Héctor Agullar Camln.

La nacionalización de la banca fue
un acto taumatúrgico. Su virtud primera fue la de sumir en el asombro
-que Inmediatamente dio paso a la
Indignación- a los nacionalizados, a
sus Ideólogos e "Intelectuales orgánicos". Por otra parte, la estupefacción
fue también compartida, y quizá en
mayor grado, por la izquierda y por
los más amplios sectores englobados en lo que llamarlamos democracia crftlca.

"nación capitalista" - se ha utilizado
en condiciones concretas históricas,
señalando las condiciones históricas
de formación de la nación, pero sin
aludir a una "comunidad de lntere·
ses" y la fisonomía espiritual de la
burguesía y el proletariado.
c) La única manera de comprender
la esencia de nación es a través del
análisis de las particularidades de
cada una de las clases que forman
una nación determinada.
d) Es inconveniente hablar de "una
comunidad de vida económica de
personas" al referirse al concepto de
nación, pues mediante esta formula·
ción se velan las contradicciones de
los intereses económicos de la gente
de una nación socialmente heterogénea. Más que "comunidad de vida
económica", debe hablarse de comu·
nldad de relaciones económicas.

¿Quiénes y cómo intervinieron en
ella? ¿Cuáles son las perspectivas
reales de la nacionalización y cuáles
las expectativas abiertas al ulterior
derrotero socioeconómlco de la nación?.
EL CONCEPTO DE NACION
Quien quiera hablar de nacionalización debe también considerar el con·
cepto de nación. Esto da cuenta de
inmediato de la complejidad del
asunto y de la dificultad para orlen·
tarse certeramente en el problema
-que no es sólo de política económica, ni coyuntural, ni superestruc·
tural- de las nacionalizaciones.

SI bien los primeros comenzaron,
ya en la semana siguiente al Informe,
a moderar su ira y a silenciar las
señales de alarma, esto se debió
-pasado el susto contruldo por la
estridencia repentina- a la visualizaLa referencia teórica de fondo al
ción de las múltiples opciones que el
concepto -de ninguna manera lne·
decreto mismo (¡5ero sobre todo la quívoco- de nación, con sus deter·
tradición de una masa educada en la
mlnaciones históricas, geográficas,
pasividad y en la subordinación-adoétnicas, lingüísticas, culturales y de
ración al Estado y las condiciones y . relaciones económicas, no ha estado
la forma en que se produce el decreaquí presente. ¿Cómo hablar con su·
to; condiciones, forma y tradición
ficiencla de la nacionalización sin
que comunican a la expropiación sus
una referencia explicita y una asunalcances y limitaciones) abría para
ción clara de este concepto, de lo
una pronta restauración.
que significa, por tanto, "Interés na·
Por su parte, la Izquierda y en gene- clonal"?
ral los sectores anti-oligárquicos conSin pretender descubrir continen·
tinuaban sumidos en el alborozo, nates ya poblados, sólo señalamos una
cido más del desconcierto y de su
ausencia teórica que cobra su precio
endeble capacidad teórica y polltica
en el análisis político que no quiera
concreta que de una asunción real y
ser simplemente episódico o responexacta del significado y las poslblll·
der a la coyuntura.
dades que, en el contexto, adquiría la
Como apuntes mínimos para un
nacionalización.
marco de elaboraciones posteriores,
Cierto que hubo reticencias, que no dejamos aquí algunas nociones de
faltaron tncluso las reacciones lrre·
Suren Kaltajchian.1
ductlbles y univocas que no Iban más
a) Ningún problema nacional puede
allá del rechazo de esta "pugna lnter·
resolverse sin la comprensión previa
burguesa", de la denuncia del hecho
de la esencia de nación. Debe dese·
como tendiente "tan sólo" a desarro•
charse el análisis anatómico de los
llar el capitalismo y de exigir a voz
fenómenos, caractefisticas y rasgos
en cuello la expropiación sin lndem•
generales de una nación, pues éste
nlzaclón, como si para la Izquierda lo
es incapaz de aprehender las relaclo·
"aceptable" de una medida estuviese,
nes vitales.
sin más, en función del rejuego de la
rettlbuclón monetaria.
b) El término "nación burguesa" se
emplea para caracterizar la fisono·
¿Cuál fue entonces el significado mia política y social de una nación
de la sociedad capitalista en su con·
de esta naclonallzaclón? ¿Cuáles fue·
ron sus causas últimas e inmediatas? Junto. Este término -junto con el de

)

e) La nación es una forma especial
de comunidad de personas precisa·
mente porque no sólo se diferencia,
por principio, de las comunidades tri·
bales, sino que se distingue de las
nacionalidades del período precapita·
lista por una precisión mayor de la
disposición de las fuerzas de clase,
por una polarización mayor de los
rasgos político-sociales y espirituales
de estas clases y por una comunidad
mayor de la flsonomia espiritual, por
la solidez de las uniones de cada una
de las clases que Integran a la nación.
f) Las clases explotadoras dominan-

tes exageran el significado y "el monto" de la comunidad de diversos

rasgos sicológicos entre los represen·
tantes de diferentes clases de una so·
la nación, lo cuai significa especular
con los sentimientos nacionales de
los trabajadores. Existe ciertamente
un determinado "colorido nacional"
de la vida, pero éste es percibido de
manera diferente por el trabajador
que por su explotador. Existe un colorido nacional de los sentimientos Y
de las tradiciones, pero su contenido
puede ser diametralmente opuesto Y,
sobre todo, esta diversificación se re·

fleja en la forma de pensar y de ac·
tuar de las clases.
g) Lo que existe de común _en la
mentalidad de las clases antagonlcas
de una sola nación se define prlncl·
palmente por las condiciones natura·
les comunes y por los grandes acon·
teclmientos históricos que conmovle·
ron a toda la nación en general, aunque éstos, en última instancla,tlenei'l
un modo distinto de reflejarse en los
sentimientos, en el pensamiento y en
la acción de las clases antagónicas.
Hasta aquí Kaltajchlan, y hasta
aquí también la referencia al marco
conceptual. A poco de profundizar en
el asunto, puede apreciarse que
hablar de "nacionalización" -cual·
quiera que ésta sea- remite de inme·
diato, al menos, a tres nociones cla·
ve: estado, nación e Interés nacional.
Cualquier expropiación en estos ca
sos es llevada a cabo por el Estado, Y
la diferencia esencial entre estatlza·
clón y nacionalización estr)ba en si
aquél -como ente relativa, aunque
ampliamente autónomo- se constrl·
ñe a tomar formalmente, y en mu·
chos casos transitoriamente, en sus
manos la Infraestructura y los
medios de que se trate para "reorlen·
tar" su usufructo y utilización en vlr·
tud de los mismos intereses de clase,
aunque todo ésto "renovado" con
ajustes parciales y, frecuentemente,
con exclusión -más o menos tempo·
ral- de las funciones de los sectores
sociales irredentos, en este caso, los
banqueros privados. O bien, para vol·
ver a la diferencia arriba planteada, el
Estado se asume a si mismo como el
real -y no supuesto- representante
de la nación, y entonces la expropia·
ción de aquella Infraestructura Y
medios trasciende el mero acto con·
flscatorio y "reorlentador", establece
una ruptura con el previo usufructo
por y para una clase determinada Y
la nueva orientación pasa a coincidir
con el Interés de la nación en su con·
Junto.
Esto último, salvo tal vez en el País

de las Maravillas de Alicia, no puede
llevarlo a cabo un Estado -él sólo y
su alma- por más poderoso que sea,
si no cuenta con el respaldo -a la
vez impulso, apoyo y fuerza obligado·
ra- de un amplio consenso moviliza·
do de las clases en las cuales encarna, en un momento dado, el interés
de la nación. Y ésto como actos previos, que preparan, exigen, conducen
y .a final de cuentas desembocan en
el acto nacionallzador tomado por un
Estado sensible, con una cierta voca·
ció.n democrática y popular. Los "ac·
tos de apoyo" a posterior!, Incluso en
el caso de ser reales, auténticos y
espontáneos (en el sentido de autóno·
mos con respecto a la "invitación" y
promoción estatal), no denotan sino
la debilidad de la conciencia y del
respaldo de unas masas sometidas a
la paternidad del Estado.
No se trata, como la derecha, de
denostar y descalificar una naciona·
lizaclón "denunciándola" como estatización. Se trata, para nosotros, de
asumir las cosas tal y como en reali·
dad son, sin restarle "méritos", por
más limitados que éstos sean, pero
sin agregarle ilusorias posibilidades.
De otra manera, sólo se consigue ali·
mentar la tradición paternalista na·
clona!, la estatolatría tradicional Y
consolidar la de por sí exigua inde·
pendencia operante de la izquierda.

Para documentar nuestro pesimismo (digamos que de la. inteligencia)
pasemos ahora a considerar breve·
mente las principales posiciones ver·
tidas en torno a la nacionalización.
LA IMAGINACION CLAUSURADA
(La reacción de la derecha)
"SI en la segunda mitad del siglo
XIX los hacendados de la época colonial hablan sido capaces de poner
fuego a sus propiedades como parte
de la pelea por la Independencia de su
patria, sus degenerados sucesores
eran capaces de poner fuego a la patria para conse, &amp;1ar sus propiedades".
Carlos Rafael Rodrlguez.

l~
vt

�•

\

Existe entre nosotros un fenómeno
literario, posible tan sólo en este país
9ue el PRI construyó, el presldenclahsm~ caracterizó y la dfrecha cerril y
folklorlca, con su profunda vocación
corporativa y dictatorial, ha matizado.

su vasto capital teórico-literario (que
·consta, se~ún pudimos percibir, de
c~atro o cinco ideas fijas y compulsivas) y se lanza de frente contra el
Estado estatizador y soclalizante.

se sabe de dónde) sus fortunas para
convertirlas en dólares.
3) Puro rollo que se trata de una nacionalización. Ante lo que se encuentra el ricacho y libreconcurrencial
No se puede intentar un análisis cté pueblo mexicano es una hórrida y
Luis Pazos, veracruzano, abogado,
con estudios de economía y adminis- ideas donde no las hay; nos limitare- totalitaria estatlzación. " La revol utración en el Instituto Tecnológico de mos a asumir el papel de cronista de ción mexicana ha sido traicionada, lo
Estudi?s Superiores de Monterrey, es la pobreza intelectual y moral, inven- que ahora tenemos no es el cumpliel fenomeno best selle, ~ás sorpren- tariando y dejando constancia de miento de los-postulados de la revo~ente .~e los últimos tiempos. s·us este fenómeno muy mexicano, bas- lución, sino (¡¡!!) el cumplimiento de
obras (de esas cuyo titulo ocupa, tante "clasemediero" y en extremo los postulados del partido comunista".
en •enormes caracteres y con colores ultramontano. . Enfrentémonos a ello 4) " Ya no es necesario que los sociafuertemente contrastantes, la por- con buen humor. He aquí el nuevo listas tomen el poder, ¡ya lo tfenenl".
tada entera), con contenido telegra- Evangelio según San Pazos:
5) " A partir del 1 ° de septiembre de
fiado, conciso y despreocupado por -El Primer Mandamiento (tomado de
1982 la economía mexicana es sociatoda objetividad, encuentran su éxito
San Ludwig von Mises): " La propie- lista" .
en el hecho de estar dirigidas no al
dad privada es el terreno en el cual 6) " Moralmente (la expropiación) es
cerebro, sino al "corazón" , el bolsillo
un robo de un grupo de gobernantes
las semillas de la libertad se nutren
Y el instinto de clase de sus lectores:
Y donde arraiga la autonomía indi- a un grupo de ciudadanos mexicanos" .
esas " clases medias" tan susceptibles
7) " Los desequilibrios económicos
vidual en que se funda todo progrede manipulación, a las cuales se les
que en los últimos dos sexenios se
so intelectual y materia!".
- vende precisamente aquello que quie- -Primer Dogma Sagrado (tomado,
han dado en México son consecuen•
ren leer, construyéndoles una razón
cla de la excesiva Intervención del .Espor el germanófilo Pazos, de San
"creíble" a sus temores y estimulantado en la economía y no, como alguLudwig Erhard): "Allí donde la fundo su conciencia conservadora.
ción del mercado es sustituida por nos han afirmado, de la libre empresa" .
la actuación de los funcionarios, y
Un ejemplo. El libro de Pazos Deva8)
" No vivimos bajo un sistema de
la competencia por una burocracia
luación en México tuvo, entre el 20 de
economía mixta sino que vamos a
dirigida,
desaparecerán
la
mejoría
octubre y el .30 de noviembre de 1976
pasos agigantados hacia un capitadel rendimiento y el progreso" .
además de la primera edición, cinc~
lismo monopólico de Estado" (No, no
impresiones de 10,000 ejemplares ca-El Nuevo Catecismo Mínimo Actua- es que Pazos haya extraviado la razón
lizado:
da una. ,Esto es, 60,000 ejemplares
y sea ahora un " izquierdista antimoen tan solo un mes y diez días. En la 1) " La causa principal de la crisis ac- nopólico". No se trata, obviamente,
portada, debajo del título, aparecen
t~al es un gasto público expanslvo(3) de la célebre y debatida noción martres meditadas preguntas: "¿Quién dis- financiado con la emisión de circu- xista del CME, sino de un juego litepuso de la mitad del valor de mi di- lante que desencadenó una inflación ral de palabras que designaría, según
nero? ¿Seguirán perdiendo valor mis Interna mucho mayor que la de Esta-- Pazos, un sistema capitalista en el
ahorros? ¿Cómo parar este desorden?"
dos Unidos e hizo necesaria cada día cual el agandal/ador Estado monopoEn páginas Interiores, en una múltiple una mayor deuda externa y la deva- liza la actividad productiva y econódedicatoria, Luis Pazos se dirige " a 1uaclón de la moneda".
mica, con alevosía y ventaja sobre
los dieciséis millones de mexicanos 2) Fue la desconfianza en el gobierno los desamparados empresarios pride la clase media, que perdieron la actual la creciente inflación lo que vados.
mitad de sus ahorros; a la clase hu- provoco, obligó y compelió -contra
milde, que vio alejarse la oportunidad sus muy profundos sentimientos na- 9) " En los países libres y democrát ide salir de la pobreza, (y) a los pro- cionalistas- a que ··millones de mexi- cos el gobierno crea un ambiente de
ductores, comerciantes y empresarios, canos" decidieran, entre la nación y ~rden y Justicia para que cada quien
a quienes siempre se les adjudica el la bolsa, quedarse con esta última libremente planifique sus activiclades
papel de villanos ·en estas tragedias" . cjeposltando su dinero en dólares tan- económicas (es decir, así como el
que tiene más saliva traga más pinoSeis años después, Pazos(2) desem- to en México como en el extranjero. le y cualquiera puede hacer de su
P&lt;;&gt;r
tanto,
nos
revela
Pazos,
no
fueron
'
~olva sus cansinos y poco lmaginacola un papalote, que cada quien ex·
solo los banqueros los desleales y
&lt;t t1vos estribillos, adecúa convenlenteplote como pueda y todo lo que
traidores,
sino
esos
(fantasmales)
mi&lt;t mente· -según la ocasión lo ameritellones de mexicanos que sacaron (no pueda ...), en los gobiernos fascistas
el Estado dirige toda la economía. Es

r

por ello que con base (??) en la teorla
polltlca y económica, podemos darle
el calificativo de fascistas a todos
aquellos que buscan la rectoría del
t:stado en la economla, tal como lo
hicieron Hitler y Mussollni" .
-9 Revelaciones Divinas Para Salir de
la Crisis:
1) "La alternativa de México es un
sistema de libre empresa" .
2) " Disminuir la participación del fsdo en la economía y el grado de Intervención estatal en la misma" .
3) " Reducir el gasto público" .
4) ~vender empresas paraestatales
para hacer frente a las deudas del
sector público tanto Internas como
en el extranjero" .
5) "Terminar con la demagógica reforma agraria y dar en propiedad el
tjldo".
6) " Suprimir gradualmente el protec-

cionismo y crear un clima de competencia entre los productor~s q~~
beneficie al consumidor mexicano .
7) "Abrir las puertas al capital extranjero para que se aumente sanamente la oferta de empleo y producción" . (Hay que reconocer que, de
1976 a la fecha, Pazos ha morigerado su "espíritu Internacionalista"
- que la Mallnche envidiaría- o al
menos se ha vuelto más cauto. pues
entonces este economista de utlleria
proclamaba abiertamente la ven.ta de
las empresas estatales a los ·cap1tallstas extranjeros, al fin que éstos " se
llevan mucho más dinero por concep·
to de intereses de los préstamos
hechos a PEMEX. que lo que se llevarian si fueran sus dueños").
81"Garantizar el orden y la segurl·
dad" (El Estado-gendarme).
9) "frenar las tendencias socialistas
del gobierno" .
Y esto es todo. Como se ve, no se
trata de otra cosa que de las escuáll·
das verdades reveladas de un mítico
capitalismo dt: " libre competencia",
redivivo en este orate afortunado. La
paranoia antlsoclallsta de este pob~e
discurso es evidente, aunque mas
grave es su depredador espíritu anti·
naclonaJ.

En el fondo y entre líneas relampaguea la magnlflcaclón del Estado,
como fautor omnipotente y soberano
de todos los males (y, potencialmente,
también de todos los bienes que de el
se quieren conseguir) que aquejan ,ª
" la nación", es decir, a la burgues1a
en todos sus sectores y gradadones.
Esta adoración -en positivo o en
negativo- del Estado es compartida
en mucho, como veremos, por un
amplio espectr~ de los sectores de·
mocrátlcos y de izquierda. La estatolatrla es una sólida tradición en el
país, que ha llegado casi a integrarse en el sentido común de las clases
y de aquéllos que se pretenden sus
portavoces.

terlor del PRI, etc.
Su reacción inmediata ante la nacionalización de la banca n~ es, de
esta manera. irrelevante, y si slgnicativa.
su versión del asunto(4&gt; nos la ofrece en forma de crónica novelada de
los acontecimientos del Gran Día ( 1°
de septiembre de 1982) y de las
horas inmediatamente precedentes Y
subsiguientes.

La primera evidencia es la_ forma
conspirativa en que se decldlo, el de·
creto nacionallzador. Todav1a las
masas -que después serian convo~adas, en toda la tradición de la pohtl·
ca oficial mexicana, a apoyar el acto
soberano del Estado- no entraban
en el libreto; no podían, no debian
hacerlo, pues esto seria sumamente
A LA IZQUIERDA DE DIOS-PADRE
(Una triste historia de posibilidades e peligroso para los limites y cau.~es
preestablecidos por la cons~irac1_on.
Ilusiones truncadas)
que tenia su proyecto de na~1onahza" Pero no, No era una máquina. fra,
ción " moderada" . La perseguida (y aléramos, seres humanos con la emo- canzada) no-Intervención de las ma·
clón exacerbada, con naciente, pero sas determinó de entra~~ los -~lcanya plena conciencia de que atestlguá- ces de una naclonalizac1o_n moJ1~ata,
bamos un hecho fundamental en la pusilánime y efímera, a d1~e~enc1a de
historia del pals. Nos mirábamos unos
una nacionalización dec1d1da ~~e,
a otros, complacidos, gratificados, ca- calando en lo profundo de la poht1ca
si en la conmoción. Los menos lnhlbl·
económica Y social del régimen, trasdos gritaron vitares a MéxlGo Y a Ló·
cendiera sus propios limites y al~~npez Portlllo~'.
zara el verdadero interés de la nac1on.
Miguel A. Oranados Chapa
No hubo entonces vocación para ello.
Granados Chapa es uno de los más
El texto del informe, dice_Granados
relevantes personajes del periodismo Chapa, se entregó en Los Pinos hasta
democrático, de ese ente que -en
las 10:'. \0 de la mañana del
~e
tas condiciones de nues~r~ México septiembre, mi~u.tos antes del m1c 10
bárbaro- asume caractenst1cas cua- de su lectura of1c1al.
sl-herólcas. En él. como en muchos--.. " Durante los días previos (... ) fl seot~os. se reflejan los sentimiento~'.
creto de lo que se Ideaba fue co_
?sercnterlos, opiniones Y formas de perci
vado perfectamente,(5J José Andres de
bir los acontecimientos trascendenOteyza José Ramón López Portillo Y
tales de la vida nacional ~e una ~mCarlos ' Tello, con algunos asesores,
pila gama que abarca distintos es r_a- a arecian con frecuencia reunidos en
tos y sectores sociales: la pequen¡
s~lones próximos al que ocupaba el
burguesía de Inspiración democr .
Presidente en Los E'inos, en la retica y progresista, la Intelectualidad
dacción del último informe. Papeles
democrática no partlda~la, 1?s sectoiban venían, pero nada trascendió
res " Ilustrados" Y nacionah:r~ auhasta\ue la decisión era irreversible" .
0
téntlcos (que en nuest~as ~?~ c ~~~
Conspiración, si, para evitar el asalto .¡,.
equivale a decir: nac ona is as rf.
Y el alerta de la derecha, pero tam- ui
luclonarlos), algunas aves raras a m-

'.º.

�bién decisión política tomada sin
apelar a la intervención popular (que
debió haber sido su más firme apoyo),
confiando en el consenso pasivo que
el Estado puede exigir cada vez que
lo cree conveniente.
"El Estado -decía el Presidenteya no estará acorralado por los grupos de presión". Reconocimiento implícito de que lo estuvo. Y los hecho.s
-que siempre vuelven sobre (o di·
cho- demostraron, ya al día siguiente de la expropiación, que lo
sigue estando. El "cerco" tuvo su (re)
encarnación en las primeras medidas
del nuevo régimen.
Mientras tanto, Granados Chapa
concluía: "Muchos permanecimos allí
(en la lectura del informe), haciendo
como. que oíamos, en realidad estábamos ya imaginando el nuevo país
que íbamos a hacer en adelante. Afuera, en efecto, otro sol brillaba sobre
otro México (... ) La banca es nuestra,
cada día". Cabria preguntar: ¿durante cuántos días? Y sobre todo, ¿de
quién?

y la fuga de capltales.
"Un devastador conmcto había comenzado a engendrarse entre la acti·
vldad financiera y el capital productivo. En los últimos meses el Estado
se endeudaba en el exterior casi sola·
mente para satisfacer la demanda especulativa de dólares y concretar la
salida de capitales. Los grupos gobernantes estaban siendo 'habllmente'
desarmados: las posibilidades reales
de gobernar se esfumaban: se habla
planteado un conflicto de poder" .
Pero si bien el acto expropiatorio
no puede entenderse sin recurrir a
las características y tendencias de la
estructura económica del pais,(7)
también es cierto que aquél no agota
su explicación en este nivel. Es necesario, por tanto, considerar las condiciones histórico-actuales que hicieron
posible adoptar y concretar esa decisión.
Esto aparece claro en la existencia
de muchos países del llamado Tercer
Mundo que conservan los mismos
problemas que aquí desembocaron y
produjeron la nacionalización bancaria. "No por ello -dice Blanco- el Es·
tado cuenta en esos países con fa
capacidad po/ltlca de tomar tal determinación".

Existieron también reacciones menos entusiastas, más escépticas y
-por ello- matizadas. De una recopilación&lt;6l de artículos sobre el tema
aparecidos en la revista Nexos, desta·
can los de José Blanco (La expropia·
Sobre el cimiento de " los problemas
clón obligada), José Manuel Quljano estructurales básicos de la economía
(La banca que fue) y Héctor Aguilar , mexicana, entre los que destaca. concamin (Memorias de una expropiación). tundente, la dependencia externa",
Blanco localiza la causa fundamental
de la nacionalización de la banca pri·
El primero -economista y director
vada en "~I devastador conflicto que
de la Facultad de Economía de la
UNAM- desenvuelve su análisis a empezó a tener la contradicción
permanente entre el capital financiepartir de la localización de las causas
ro (naci~!'lal e internacional) y el capiprofundas, económico-estructurales,
tal productivo" . Sin embargo, no
que se constituyen en el telón de fonbasta
observar el modo como se relado explicativo de la nacionalización.
cionan en general estas dos formas
de capital. " Es preciso incorporar a
La sorpresa general que significó la este examen las causas por las que
nacionalización de los bancos priva- ese conflicto afectó la esfera del podos se explica por "el mimetismo der y las formas en que lo hizo, y es
pertinaz que caracterizó al Estado en necesario agregar, finalmente, las ralos últimos tiempos frente al curso zones por las cuales el Estado tuvo
cada
vez más perverso de la crisis capacidad política para actuar como
10
actuó" .
~ financiera nacional" .

" El propio desarrollo capitalista introdujo cambios profundos en la estructura de clases del país, para las
cuales la lnstltuclonalidad política
fue convirtiéndose en una camisa estrecha incapaz de contener y canall·
zar las demandas económicas y poli·
tlcas acumuladas, derivadas de los
acentuados rezagos sociales, del de·
sarrollo agudamente desigual y de la
indigencia de los procesos democrá·
ticos" . Estos hechos y tendencias
-uno de cuyos síntomas fue el movimiento estudiantil popular de 1968·
determinaron la erosión de la tegitl·
midad y el consenso popular del Estado a fines de los años sesenta y
principios de los setenta.
Contra los esfuerzos de recupera·
ción política iniciados por el Estado
durante el gobierno de Echeverría se
levantaban al menos dos sólidas limi·
tantes: " la crisis económica gestada
en las décadas anteriores (...) y el de·
bilitamiento del Estado (...) por el ro·
bustecimiento de las altas clases do·
minantes (señaladamente los grupos
bancarios y financieros), y por el
retraimiento productivo del propic,
Estado" .
Al concluir el sexenio de López Portillo, las cosas no sólo no habían
cambiado, sino que habían empeora·
do. Una especulación propiciada por
el sector financiero del Estado y su
política, dependiente de la política fl·
nanciera norteamericana, y alentada
por la banca privada, que al mismo
tiempo succionaba y concentraba ga·
nancias, propiciaba la " dolarización"

Según López Portillo en su Informe,
"era necesario salvar nuestra estruc·
tura productiva". La defensa de si
mismo, que nunca asumió el capital
productivo -señala lúcidamente
Blanco- , dominado Ideológicamente
por el capital-dinero, la asumió el Es·
lado.
La nacionalización fue posible
también porque, si bien la política
económica del Estado ha sido indu·
dablemente favorable a la fracción
hegemónica del capital, aquél conser·
vaba su capacidad constitucional pa·
ra mantener o retirar la concesión de
la actividad bancaria a los partlcula·
res y porque seguía también ahí,
"por más pasivo que fuera, un consenso más que suficiente para adop·
tar la medida nacionallzadora".
"Desde el punto de vista de la na·
clón -concluye Blanco-, la nado·
nallzaclón bancaria encierra enormes
potencialidades de remodelación de
las condiciones Internas de producción (... ) ,Queda sin embargo por .de·
!ante, la lucha y la definición de la
politlca financiera ... Bien puede establecerse una polltlca análoga a la del
pasado o puede cambiar en una di·
recclón más acorde con los Intereses
populares... Ello depende principal·
mente de la acción polltlca de las or·
ganlzaclones de los trabajadores, d~
la que depende también que el hecho
histórico de ta nacionalización no se
traduzca en posiciones de autorlta·
rlsmo del Estado ... El fortalecimiento
económico de éste, en un país de
economía periférica, dependiente y

suQordlnada, donde la burguesía lo·
cal tiende profundamente a su desnacionallzaclón, constituye una vía prl·
vllegiada para la ·c onstrucción de la
nación, siempre que ello sea acompa·
ñado del fortalecimiento de las
organizaciones sociales y po/ltlcas de
la sociedad clvll".(7)
QÚijano por su parte, en un claro y
lúcido esbozo político-económico,
centrado sobre todo en las caracterís·
ticas del sistema financiero mexicano
(que de 1973 en ·adelante empezó a
comprimirse), que tenía como una de
sus principales características el pre·
dominio de la actividad especulativa
(Insertada de lleno en la "productiva"
perspectiva de las devaluaciones y el
deslizamiento de la paridad del peso
con respecto al dólar), plantea que
"el gobierno mexicano decretó la na·
clonallzaclón de la banca y estable·
ció el control de cambios acorralado
por los hechos" , es decir, ella no fue
resuelta por designio o convicción
Ideológica plasmada en un programa
previo, sino por defensa.
Quijano distingue, como resultado
de la nacionalización, dos posiblli·
dades alternativas: que la banca nacionalizada desempeñe una función
pasiva, esto es, Intermediar entre
quienes tienen dinero disponible y
quienes necesitan liquidez; o bien
una función activa, consistente en
emplear el sistema bancario como
generador e Impulsor de la actividad
productiva, es decir, en el caso, reo·
rlentar y vlablllzar un proyecto lndus·
trlal acorde con el desarrollo nacional.
Esto último -concluye-, " es uno
de los grandes retos que se le presentan a la banca nacionalizada" .
Finalmente, Agullar Camín. Su artí·
culo parece ser el más s11gerente. En
una exposición a flashazos, crea una
Imagen en claroscuro, un discurso
ambivalente y en apariencia contra·
dlctorlo; tal vez el objetivo era ese:&lt;9l
suscitar, a través de asunciones
opuestas del milagro naclonalizador,

la reflexión sobre un hecho que dista
mucho de ser nítido e inequívoco:
- " En un sólo acto fueron barridas
décadas enteras de construir la rea·
lidad contraria, de erigir sin tasa poderes bancarios y financieros (...). Co·
mo una auténtica pompa de jabón,
ese poder que llegó a pensarse alter·
nativo al del Esta.d o y al de la socie·
dad, se desvaneció en el aire como
una pesadilla que acaba en cuanto se
rompe el sueño que la arropaba" .
- ·"Sí, pero quién será andando el
tiempo el Salvador Barragán Cama·
cho de este sindicato bancario, quién
el Osear Flores Tapia de estos recurson nacionalizados, quléri el Espinoza
Iglesias de esta nueva generación de
banqueros".
- "¿La restauración? Hay como una
lógica Interna en el guión que han
estrlto los hechos: todo salto, trae
consigo su propio saltapatrás" .
- "Este severo ajuste de cuentas tie·
ne ya el pequeño inconveniente de
ser irreversible".
¿De qué se trata a final de cuentas?
Y el sólo hecho de preguntárselo es
de por sí un gran mérito: ¿rompí ·
miento con el pasado, recomposición
popular del Estado, reducción del po·
derío oligárquico-financiero (o, como
Monslváis se permitió decir: " un sólo
tajo que extirpa entero el núcleo del
gran capital" ); o reforzamiento, me·
diante una medida transitoria, del
autoritarismo estatal y reversibilidad
plena de un proceso que sólo llegó a
atisbarse a sí mismo?
CONCLUSION
"Como de las revoluciones, asl de
las reformas, tienen todas, lo necesitan Incluso, su thermidor, su momento de freno y restauración, el hueco
por donde se meten los Intereses desafiados o abolidos por él cambio, Intereses que saben resistir, oponerse,
ocupar las rendijas que la transformación olvida o minimiza y por lo tanto
regala a las fuerzas que supone haber ~
vencido. Es el fenómeno que proba· -.J

�PARA PEINAR A UNA MUJER
BLANCA

Jorge Mandujano Guzmán
A Ju lieta
blemente vivirá la banca nacionaliza·
da en los próximos años: la restauración conservadora, el modo como Irán
ocupando espacios y posiciones las
tendencias derrotadas, esa siempre
dura lección de la historia que sabe
permanecer más de lo que cambia".

Desfilan por esta infinita tierra
garzas
que van a vivir al mar
cada milímetro de aire fracturado
cada terrón
cada espuma
revolotea su calma
su terrible ·diario
de paso a asalto
son fantasmas aves
que llegan
de nosédonde

Héctor Agullar Camln.

Las respuestas las ha empezado a
aportar puntualmente el mismo Esta·
do mexicano, atrapado en la doble
tensión de su pusllanlmldad histórica y su espíritu restaurador. Ahi don·
de la sociedad civil movilizada y ·el
avance de las masas le han Impuesto
cambios orientados a una democratl·
zación de la vida pública y la construcción de potencialidades Internas
para un desarrollo auténticamente
nacional, el Estado, su clientela y su
base social dominante, han venido a
escamotear (Institucionalmente, eo el
mejor de los casos) todo logro progre·
slsta.
Y cuando el Estado -como en esta
ocasión - actúa de una manera "soberana", el procedimiento es mucho
más expedito. El " cerco" se restable·
ce, el Estado reafirma su vocación
fiel a su tradición y sustento social ...
y la Ilusión desaparece.
Esta ocasión, todo mundo reacclo·
nó más en función de poslbllldades
especulativamente asignadas, que en
base a certezas fundadas en conslde·
raciones viables.
El paternallsmo, la inconsciente (o
no) estatolatria y la histórica acción
gravitatoria de un Estado potente y
omnlcomprenslvo sobre una endeble
sociedad civil, cobró una vez más su
cuota de Ilusiones deshechas y espe·
Tanzas burladas.

~

La lección puede ser ésta. Pero no
es moraleja. La actividad - fundada
en una percepción clara de las partl·
cularldades y posibilidades (pero
también de los caminos obstruidos)
reales en una sociedad y un Estado
tan sul génerls como los nuestrostiene ahora la paiabra.

Siempre ha sido más redltuable el
pesimismo de la Inteligencia que el
optimismo de la subjetividad.
NOTAS
1. fl concepto de " nación", en Historia y
Sociedad No. 6, 2a. época, México, 1975.
2. La estatlzaclón de la banca, fdltorlal
Diana, México, 1982.
.3. De aquí en adel,fnte todos los subraya·
dos, agregados y comentarlos entre pa·
réntesls, son nuestros.
4. La banca nuestra de cada dla, Ediciones
Océano, México, 1982.
5. Todos los subrayados, también aqui,
nos pertenecen.
6. Cuando los banqueros se van , Ediciones
Océano, México, 1982.
7. Pero no sólo esta ausencJa permite ma·
!entender un acto politlco determinado.
Ella también adquiere un rass¡o operante
-en sentido negativo- como laguna
análltlca, llevando Incluso a los extremos
absurdos de "explicar " la naclonallzaclón
como consecuencia directa de las emociones y caracterlstlcas Individuales de
un sujeto. Asl, Granados Chapa (en un
íácll recurso perlodlstlco, bien es cierto)
pudo decir: " la co nciencia del propio no-

nor, del aprecio que cada quien tiene de
si mismo, tiene exacerbamientos notorios
en López Portillo. Sus emociones contaron
mucho en su gobierno. Aquí no tenla
porqué ser distinto".
S. Habrla que señalar aqul que, en la re•
laclon entre esto último con aquel íorta·
leclmlento del Estado, debe establecerse
claramente que se trata de una relación·
distinción sólo metodológica. Es decir, asl
como Qramscl plantea que la distinción
entre Estado (sociedad politlca) y socle·
dad civil tiene un carácter metodológico y
no absolutamente real, asl tampoco debe
entenderse en un sentido total esa rela·
clón de determinación reciproca entre
fortalecimiento del lstado y fortaleclmlen·
to de la sociedad civil, sino como una
mera (aunque necesaria) relación metodológico-expositiva, pues es evidente que
n·o se trataría -precisamente en las con·
dlclones descritas por Blanco- de un
simple " fortalecimiento económico" del
Estado sino que se haría necesaria tam·
blén una transformación de é!lte, expresa·
aa en un cambio de su vocación polltica.
Es decir, tendrla que existir la mediación
necesaria de uná nueva voluntad estatal.
9. Aunque tal vez también sea el reílejo
de la Incertidumbre real, nacida de la sor·
presa histórica, que no alcanza a decidir
una definición estable sobre la propia
asunción del hecho.

su voz delata
una montaña
una boca rota por los añós
un corazón despedido a media cuadra
su piel receta
la dósis exacta del abandono
trenzan las horas
.un sabor de gloria amargo
un sabor que será siempre una noche
en los labios del que acecha
un pedazo de sal creciendo hasta los ojos
al fin y al cabo -ya se sabeIrán a vivir al mar.

�GUILLERMO MACLEAN:
fOTOORAfO DE LA VERSATILIDAD

CHARLAS EN PASADO

Erick Estrada Bellman .

Lutz Brinckmann

"Toda Imagen es pollsémlca, Impli-

ca, subyacente a sus significantes, una
cadena flotante de slgnl{lcados, donde
el lector puede escoger algunos e Ignorar otros".
Roland Barthes

La primera Impresión que tuve del
libro de fotografías de Guillermo
Maclean me confirmó la versatilidad
que debe tener el fotógrafo en México
o Latinoamerica para poder destacar en el oficio.
Con lo anterior no quiero decir que
la versatilidad se manifieste en todos
los fotógrafos, sino en aquéllos que
no conformes con manejar la técnica
sólo en alguno de sus aspectos van
más allá en la interminable búsqueda.
En Maclean encontramos manifiesta
la versatilidad de la búsqueda y la
creatividad desde la primera hasta la
última página de su libro de fotografías, lo diverso de la imagen, desde lo
bucólico de una reja ("El abrazo",
1969) -la más antigua de sus fotos
publicadas- "Lo real", la fotografía
instantánea, la natural, el espectáculo au vi{, los trabajos comerciales o
publicitarios, la macrofotografía del
cristal, el reportaje gráfico -excelente- y los retratos de personalidades
hasta algunas de sus fotografías expuestas recientemente en la ciudad
con el título de "Medidores". En
suma, un portafolio bastante completo.
La fotografía es ante todo técnica y
el conocimiento de ésta es necesario
para llegar el siguiente paso: comunicar, decir algo en imágenes. Maciean
maneja a la perfección la técnica y
logra de la comunión de ésta con el
arte de crear fotografías que se caracterizan por el momento preciso donde
no hay necesidad de palabras.
Es definitiva la influencia que Maclean tiene del reportaje; de él brotan
una serie de Imágenes vivas (gente
del pueblo, niños, ancianos, adultos
en su escenario de todos los días):
son captados con naturalidad en "el
momento", con sus expresiones propias que Maclean hará suyas sobre el
papel fotográfico.

Oulllermo Maclean, Fotógrafo
Editado por Ediciones Cast'Hlo
0 Monterrey, N.L.
tll 1982

Entre sus trabajos comerciales, bodegones para anuncios de vinos, fábricas y carteles, creo que lo más importante tanto en creatividad como
en acabado final lo logró con los car-

teles de promoción de las Artes y FIC.
En fodos ellos destaca de manera
bastante acertada el origen o el principio del quehacer pictórico.
Es una verdadera l_ástima que no se
halla incluido el "Trabajo Secuencia",
un cartel del Centro de Arte FIC en el
que tres personajes de madera (modelos de dibujo o pintura) se bañan
en unos botes de pintura dando las
combinaciones de color más variadas
sobre un fondo negro. Este cartel me
parece que es de las expresiones fo.
tográficas más importantes que ha
producido nuestra ciudad en los últimos tiempos.
En el retrato Guillermo Maclean logra captar con gran fuerza las características, expresión y contorno de
sus personajes, muchos de ellos son
excelentes. Destacan los retratos de
la escultora Gerda Gruber, la expresión y contorno del poeta Carlos Pe·
llicer, la composición y el manejo de
grises en el ceramista Ron Dier, t.1
composición sobre blancos de Roberta Brittingham. Asi como lo espontáneo en los retratos de García Márquez
y Vargas Llosa. El libro no está sujeto
a una cronología, .las imágenes surgen sin tiempo, sin tema aparente.
Un portafolio de fotografías bastante
completo en el que existe un solo
pero y es a mi parecer la distribución
que se le dio a las fotografías blanco
y negro con la segunda parte de fotografías blanco y negro debido a la
disposición que tienen los trabajos
comerciales y periodísticos en color y
que provocan un rompimiento; éstos
pudieron haber ocupado la primera
parte del libro o bien el final con lo
que tendríamos una lectura sin con·
trastes.
La edición del libro -muy bien cui·
dada- nos deja ver un futuro promi·
sorio para quienes se dedican a las
artes visuales en nuestra ciudad; es
una buena publicación hecha en casa.

Temática variante, la fotografía de
Maclean es en realidad una muestra
de lo diverso de la fotografía con mu·
cho sentido de creatividad en el oficio.

Más allá de su carácter profeso de
''Charlas", este lib_ro ofrece una Introducción, corta pero clara y válida, a
los tipos más frecuentes de documentación colonial de México, como son
la "Real Provisión", "La Real Cédula",
y " La Real Ordenaza", La representa•
ción, tanto en copia facsímil como en
transcripción paleográfica de muchos
documentos con Interés regional, me·
rece la atención, sobre todo, de investigadores y maestros de historia en
Nuevo León.
Debido a los límites del material
documentarlo presentado, no era po·
sible incluir y explicar paleográfica y
diplomáticamente ejemplos de la ri·
quísima documentación notarial, con
sus problemas paleográficos muy especiales, presentados por el uso de la
"escritura cadenilla".

ciendo nada más las separaciones
modernas entre las palabras a efecto
de facilitar la lectura.
En síntesis, un libro que se requería
para la región; un libro bello, muy

útil e Interesante.
Ma. Elena Brlblesca Sumano, Charlas
de paleografla y diplomática hispano•
americana, R. Ayuntamiento de Monterrey, Monterrey, 1982.

Las dificultades de desciframiento
pueden convertirse frecuentemente
en una verdadera pesadilla para el
historiador y han contribuido al uso
limitado de estas Importantes fuentes
históricas, de marcada Importancia
para la historia social y económica.
Por la misma razón, quedaron excluidos también ejemplos de la correspondencia rica e impo~tante entre
la Corona Española y sus vasallos Indígenas, tan típica en el siglo XVI en
México debido a que aquí, en el nor·
te, los lnd'ígenas no tenían oportunidad de aprender a leer y escribir; fueron simplemente esclavizados y exter·
minados.
El estilo de transcripción paleográ·
ílea, ejemplificando en la transcripción del primer documento (p. 15 f.),
es el que se usa más en la actualidad,
resolviendo las abreviaturas del texto
original, sin Indicar en la transcrlp·
clón que hubo abreviatura, privando
al lector en esta forma de un elemento dé crítica de texto, cuando no tl~ne acceso al original (p.e. rl = r(ea)I •
real).
•
También es notable el Intento de la
autora por conservar en lo posible la
ortografla del fexto original, lntrodu·

UI
to-'

�LA SUPERVIVENCIA DE UNA ELITE
PORFIRISTA

¡
Alejandro Saragoza

REGION

Para estimar la magnitud y origina•
lldad de la Revolución Mexicana, bas•
ta recordar movlmlente,s semejantes
en otros lugares. fn efecto, barrió no
sólo al régimen polltlco de Porfirio
Dlaz, sino con toda la sociedad porfl•
rlana, esto es, con las clases sociales
o grupos y sus Ideas, gustos y cos·
tumbres.
Daniel Coslo Vlllegas.

El 6 de Junio de 1910 llegaba a
Monterrey Francisco l. Madero para
continuar su campaña política contra
Porfirio Diaz. La tensi ón crecia a med Ida que el tren en que viajaba se
aproximaba a la ciudad. Dos días antes multitud de simpatizantes se ha·
bían reunido en San Luis Potosí para
vitorearlo y la víspera unas mil gentes se apretujaron en. la estación del
tren de Saltillo para manifestar su
apoyo al " Apóstol de la Democracia".
Pesaba no obstante en el ánimo de
Madero y sus colaboradores la violenta represión a los maderistas en dias
recientes.
Sólo un puñado de individuos se hi•
cleron presentes a la llegada del tren
para recibir a Madero. El contingente
estaba formado !}Tácticamente por
parientes y algunos amigos. Pero al
abordar el automóvil que habí.a de
conducirlo a la casa de su familia, el
candidato advirtió a cientos de espectadores que de repente habían salido
quién sabe de dónde: eran los restos
de una muchedumbre de diez mil per•
sonas que fuera brutalmente dispersada sólo unos momentos antes de
su arribo a la ciudad. El vehículo se
dirigió con rapidez hacia la residencia
de los Madero (que antes, irónicamente, había sido propiedad de Ber•
nardo Reyes).

(') El texto de este trabajo Integra
uno de los capitulos de la tesis doctoral que el autor presentó en la Universidad de Berkeley, California. saragoza es actualmente Jefe del Programa de Estudios Mexicanos de esa
Universidad.

Aquel dia, bajo la mirada vigilante de
la policía -marcada a su vez por varios osados maderistas- el nieto de
Evarlsto Madero conferenció con algu·
nos miembros de su familia a la par
que un interminable desfile de visitantes entraba y salia de la mansión.
Las circunstancias eran criticas; la
amenaza de un peligro Inminente se
cernía sobre la atmósfera ya de suyo
tensa. Se llegó a una decisión y
Madero procedió a despedirse de su
familia para salir de inmediato hacia
Torreón.
Serian las nueve de la noche cuando Madero, su esposa Martha y Roque
Estrada, uno de sus colaboradores
abordaron el automóvil que los
esperaba para dirigirse a la estación

del ferrocarril; los rodeaban sus fa•

millares, amigos y simpatizantes.
En ese momento varios hombres se
presentaron en el lugar diciéndose
policías y exigiendo que Roque Estrada los acompañara. Francisco Madero
los encaró pidiéndoles que se Identificaran. En la confusión que se produjo, Estrada se escabulló para esconderse en la casa de los Madero.
Frustrados en su propósito, los sedi·
centes pollcias se retiraron y Madero
pudo iniciar su trayecto.
En la estación lo esperaba de nueva cuenta la poJlcla para Interrogarlo
sobre el paradero de Roque Estrada.
Madero rehusó proporcionarle cualquier información. El tren fue demorado mientras los agentes policiacos
realizaban una infructuosa pesquisa
en pos de Roque Estrada. Acto seguido arrestaron a Madero.
A casi un año de distancia, los empresarios de Monterrey enviaban sendos telegramas a Porfirio Diaz en los
cuales manifestaban su " apoyo incondicional'' al bamboleante dictador.
Los apellidos eran familiares: Garza,
Sada, Calderón, Muguerza. Rivero,
Cantú, Trevlño, Zambrano, Milmo, Elizondo. Seis meses más tarde, Francisco l. Madero sería electo presidente de México. El 19 de octubre de
1911 regresaba triunf ante a Monterrey que, en esta vez, le brindaba una
bienvenida apoteósica; miles de habitantes de la ciudad se volcaron en la
estación del tren para aclamar a su
nuevo presidente. La élite de Monterrey, de manera destacada, también
se hallaba presente; sus anteriores
telegramas habían si do aparentemente perdonados si no olvidados.
Las Sada, Garza, Muguerza, Ferrara y
otras familias se unieron al entusiasmo de la familia Madero en los preparativos de una pomposa recepción.
La noche siguiente, el Casino Monterrey, esto es, " las familias que formaban la aristrocracia de la ciudad ",
ofreció un reglo banquete en honor
del presidente Francisco Madero
justamente donde, trece años antes,

e

�la misma élite celebraba la visita de
Porfirio diaz. De hecho, la actual re·
ceoción a Madero parecía la cuesta
en escena de una obra ensayada con
diferente vestuario en 1898; sólo que
ahora el actor principal era otro presidente. El escenario y el reparto permanecían los mismos.
La composición de la clase alta en
Monterrey no pudo ser cambiada -al
menos no substancialmente- por la
Revolución Mexicana entre 1911 y
1920, es decir, por el gobierno de Ma·
dero y por los regímenes que lo sucedieron. En suma, "el conjunto de la
sociedad porfiriana", como lo señala
Cosío Vlllegas, no pudo "ser barrido"
en los inicios de la revolución. La élite asentada en Monterrey fue respetada en gran medida por los sucesos
revolucionarios. Las fuentes del
poder económico, que entroncaban
con el carácter histórico de la revolución, les permitió sobrevivir y continuarse a los principales capitalistas
de Monterrey.
11

Un importante proceso de industrialización distinguió a Monterrey, la
capital de Nuevo León, durante la
época del porflriato. Según Isidro Viz·
caya Canales, las causas del excep·
cional desarrollo de Monterrey se fincan en ui,a "combinación, fortuita en
grado muy considerable, dt.. un nú·
mero relativamente importante de
factores" ,3
En el único estudio extenso que se
ha hecho sobre la industrialización
de Monterrey, Vizcaya Canales destaca la Interrelación de factores externos e internos aue se han manifestado como agentes de crecimiento
económico y la transformación de la
ciudad.

~
in

Para el historiador regiomontano,
los principales factores externos fueron el arancel Mckinley de 1890, la
disponibilidad de capital extranjero,
la estabilidad del régimen porflrlano
y las facilidades que ofrecían ya para
entonces las vias de comunicación

a la ciudad. Desde luego, unos factores se revelan con una mayor importancia que otros. El arancel Mcklnley
rue catalizador ae la actividad meta·
lurgica de la ciudad, e incluso oe
otras ciudades que aprovecharon la
coyuntura precipitada por el gravamen del gobierno norteamericano a
los minerales Importados. La inversión externa aceleró e influyó obviamente al desarrollo de Monterrey. Va·
rios inversionistas extranjeros participaron en la creación de las empresas que marcarian su proceso de
industrialización, fenómeno no exclu·
sivo de esta ciudad, bien es cierto, ya
que el capital extranjero se hallaba
presente en toda la región norte de
México. De la misma manera, la
. "paz" porfiriana se extendía a todo el
país y Nuevo León no era el único
donde se había implantado.
Las buenas comunicaciones de que
gozaba Monterrey favorecían a otras
metrópolis del norte. Aunque otras
ciudades parecían disponer de las
mismas facilidades, por ejemplo Saltlllo, capital de Coahuila, la de Nuevo
León tenía un acceso más directo al
puerto de Tamplco y a las minas de
carbón que se importaba para abastecer la industria regiomontana, a la
frontera con los Estados Unidos y a
la vía que conduela a la ciudad de
México.
Sobre esto último cabe decir, sin
embargo, que el ferrocarril por si
mismo no era estímulo suficiente
para el desarrollo de la industria.
En el estudio de Vizcaya Canales,
las fuentes Internas que hicieron posible la industria regiomontana incluyen las leyes proteccionistas, la dlsponlbi lidad de fuerza de trabajo semicaliflcada, el papel decisivo que jugó
en este proceso el gobernador Bernardo Reyes, la proximidad de Monterrey a los Estados Unidos, la existencia de agua suficiente para el uso
de la industria en la capital del Estado, el espíritu emprendedor de los
hombres de negocios reglomontanos
y la presencia de capital nativo en

abundancia.
De nuevo, aunque Vizcaya Canales
asigna a los factores internos un
peso igual, algunos mostraron tener
una mayor Incidencia que otros. Porfirio Díaz deseaba el desarrollo industrial y facilitó el establecimiento de
la manufactura. En este sentido, la
legislación de Nuevo León para estimular la industria no fue significativamente distinta d'! la de otras localidades.5 Y en lo que hace a la fuerza
de trabajo, la demanda constante de
ésta y la presencia de numerosos extranjeros calificados en el período de
1890-1910 contradice al aserto referente a los trabajadores nacionales
semi-calificados. En efecto una de las
huelgas más importantes de tal
período tuvo por origen la preferencia
otorgada a los trabajadores extranjeros sobre los nativos. Varios historiadores, por otro lado, coinciden con
Vizcaya Canales en el elogio de Bernardo Reyes. Empero, en la época an·
terior al porfirlato "existía en el país
una larga tradición de apoyo gubernamental al desarrollo de la manu·
factura".7 Las políticas liberales de
Reyes en Nuevo León emulaban la
actitud de su mentor y traducían un
concepto ya establecido entre los
hombres que dirigían la política del
país.
Vizcaya Canales precisa, no obstan·
te, la importancia de la posición geográfica y el capital nativo de Monte·
rrey. Con todo, la naturaleza y el carácter de su industria revelan una diferencia significativa respecto de la
industria en otras regiones. Los atributos económicos de Monterrey le
permitieron convertirse en el centro
de una economía regional basada en
la explotación de la región norte de
México por el capital extranjero. La
posición y facilidades de Monterrey
contribuyeron a darle una función de
punto de exportación e importación
ventajosa para los capitalistas extran·
Jeros. El arancel Mcklnley activó el
desarrollo de la industria en Mon·
terrey, una industria orientada hacia
la exportación que subrayaba el papel

de conductor de los intereses económicos extranjeros .Jugado por esta
ciudad.
La prosperidad y el crecimiento de·
mográflco del norte de México produ·
Jeron la ampliación del mercado Interno y el consumo en particular de
artlculos tales como alimentos, ropa
y bebidas. La agricultura de la reglón
y por tanto los hacendados nacionales y extra::Jeros se vieron beneficiados por el mercado Interno y externo
que absorbían una extensa gama de
productos que iban, del algodón a las
naranjas. La gran demanda de textiles, harina y azúcar era racional a las
necesidades del crecimiento de la
reglón y a la explotación de productos tan variados como maderas, derivados del metal, tabiques y cemento.
La importación de numerosos productos era posible, pero el costo de su
transporte era a menudo prohibitivo
como para hacerla redituable. Por
otra parte, y acaso más determinante que lo anterior, era el tipo de ex·
¡&gt;lotaclón -la extractiva- al que se
orientaba el capital foráneo. De aquí
que el comercio permaneciera en
manos de los grandes comerciantes
norteños. Con recursos suficientes,
los capitalistas nativos vieron asl la
oportunidad de explotar la demanda
Interna de un área en rápido desarrollo.
En Monterrey se hallaba un grupo
de ricos comerciantes que disponía
de recursos de capital para Invertirlos
en la Industria. La prosperidad que
en general se advertla en el norte
había engrosado sus Intereses. Su
conocimiento del tráfico comtrclal
los aperclbla de la expansión del
mercado regional. Las primeras In·
curslones de estos comerciantes en
la Industria textil, manufacturera y
metalúrgica hablan resultado exitosas
y motivadoras en los años previos al
auge económico que se Inicia en

1890.
Este crecimiento condujo al establecimiento o expansión de Industrias
de transformación vinculadas a las

dustrla reglomontana. En tanto que
demandas del consumo Interno
la Inversión europea totalizaba 400
En estas condiciones, la dlsponibi•
mil pesos y la norteamericana 3.36
lldad de capital le era Indispensable
millones de pesofl.-de los cuales la
a la habilidad de los comerciantes
planta de los Gut:Jenhelm represenpara ampliar su hegemonla y para taba 2.5 mlllones- el valor del capiIniciar por si mismos o en participa· tal local Invertido en la Industria asclón nuevas empresas Industriales. El
cendía a casi 17 mlllones de pesos.
éxito de estos esfuerzos fortaleció la
Según lo apuntaba un industrial
ventajosa posición de los comerciantes. Su Influencia y el manejo que alemán, el capital mexicano compite
tenlan de las Instituciones financie· parejo con la Influencia comercial e
ras de la localidad les facllltó ampliar industrial del capital norteamerlcar.o.
y dlverslflc~r sus Inversiones. En el La preponderancia de éste es mucho
contexto de la prosperidad de la dé· mayor en la dudad de México que en
cada de los noventa, los comercian· Monterrey. Bancos. fundiciones, fábrites acumularon una tremenda masa cas y comercios se hallan vlrtualmen-.
te en manos de mexicanos de manera
de capital y activos.
tal que con toda seguridad el elemenEsta acumulación fue clave para el to norteamericano está en clara mi
mayor logro con que la ciudad coronó noria.
su proceso de Industrialización: el
En suma, la preponderancia de los
establecimiento de la primera planta
siderúrgica de América Latina. La empresarios reglomontanos en el
concentración de riqueza e Indus- comercio, las finanzas y la Industria
trias en manos de los principales co- reflejaba la circunscripción del capi·
tal foráneo a la actividad extractlva
merciantes de la ciudad habla conver
tldo a éstos en una élite económica- -minería y agricultura-. fundición
de metales y ferrocarriles. A partir de
mente poderosa.
esta base, los capitalistas locales
Los capitalistas extranjeros, lnclµso astutamente multiplicaron las venta:
el grupo más Importante entre ellos, jas de que disponían a través de la
el de los norteamericanos, fueron expansión de sus empresas estable·
materialmente eclipsados .por la élite cldas, la integración de la producción
reglomontana. "Monterrey no es, co- y las colnverslones en nuevas emmo generalmente se ha creldo, un presas.
centro Industrial y comercial al que
La política del estado facilitó el deúnicamente dan vida las compañías
norteamericanas", afirmaba fl lm· sarrollo económico de Monterrey y el
parcial desde 1900.e Más bien, decía enriquecimiento de sus principales
este periódico editado en. la ciudad empresarios.
Exenciones de Impuestos, concesiode México, "es el elemento nacional
el que opera la rápida transformación nes de todo tipo y contratos vende la capital de Nuevo León". En 1903 tajosos contribuyeron a fortalecer el
se Informaba que las inversiones nor· espíritu emprendedor de la ciudad.
teamerlcanas en Nuevo León suma· Por último, el latente nacionalismo
ban 11.5 millones de dólares; de es- del México porflriano emergla ocata suma apenas 2.5 millones se halla· sionalmente para beneficio, también
ban Invertidos en actividades Indus- de los capitalistas reglomontanos. El
triales. Las Inversiones de este orl· contrato celebrado entre la Fundido·
gen, por lo demás, estaban represen- ra y el Ferrocarril M~xlcano, en 1903,
tadas casi en su totalidad por la fun· produjo grandes utilidades para los
Inversionistas de la planta. tanto nadaclón de los Ouggenhelm.
La voz de Nuevo León confirmaba tivos como extranjeros. Por otra parla superioridad de los capitalistas lo- te, el nuevo arancel de 1904 sobre
cales sobre los extranjeros en la In- productos. derivados del hierro y el

ui
Ut

�/ ' -..._ .
/✓~¿~
,

..

/

.,

acero confirmó el proteccionismo del
Estado hacia la "empresa nacional
prácticamente financiada con capital
mexicano".15

r

e

La política del desarrollo aplicada
en México durante el porfirlato requería de una relación amistosa entre los
empresarios y el régimen de Porfirio
Diaz o sus funcionarios. Bernardo
Reyes ejerció el control de Nuevo
León en favor del dictador por más
de veinte años. Al Igual que su men~
tor, Reyes deseaba la modernización
del país. Se propuso, por tanto, crear
un clrma económico favorable en el
estado y en la capital de éste.
A pesar de ello, Reyes asumió una
actitud marginal respecto del fundo·
namlento directo de la economia
local. En contraste con otros gober·
hadores, por ejemplo Enrique Cree!
de Chihuahua, no Invirtió mayormen·
te en la prosperidad económica de
Monterrey. Su objetivo primordial era
mantener una linea de gobierno que
condujera al crecimiento económico
y no á su benerlclo personai. Lo úm·
co que exigía a cambio era lealtad
polltlca, exigencia que la élite halló
fácil de satisfacer si bien, en ocaslo·
nes, un tanto Incómoda o molesta.
Pero en lo fundamental, la flguni po·
lítica de mayor peso en Monterrey du·
rante el porflrlato permitió a la élite
reinar virtualmente en el plano de la
economía local. PQr su parte, la élite
mantenia un perfil político apenas
notable; no se la Identificaba práctl·
camente con Bernardo Reyes y su ·régimen.
Reyes demostró ser, no obstante,
un Instrumento útil para la élite. La
consigna porflrlana de orden y pró·
greso entrañaba uha política laboral
represiva. Las huelgas, en este sentl·
do eran concebidas como socialmente nocivas. Para Reyes, una fuerza de
trabajo dócil servia mejor los Intereses del progreso económico. De esta
interpretación supieron sacar provecho los empresarios de Monterrey. En
contrapartida, tal · política le ganó,
~ como era de esperar, pocos amigos

al goberñador Reyes entre los traba·
jadores de la ciudad.
Al abrigo de la politlca estatal, la
Influencia de la élite se extendió a to·
da la estructura económica y social
de Monterrey. El crecimiento econó·
mico de la ciudad abría múltiples
oportunidades de empleo, pero dada
la concentración del control ejercido
por la élite las posibilidades de colo·
caclón quedaban en gran medida én
sus manos. Los vínculos familiares,
las conecclones ·Y el status determl·
naban considerablemente, por esta
razón, el acceso a los puestos mejor
remunerados en el complejo Industrial y comercial de Monterrey contro·
lado por la élite. La educación y la
capacitación de las capas medias no
hacia sino exacerbar su exclusión de
esos puestos. Así, a pesar del desarrollo de la ciudad, pocas oportunl·
dades en realidad se materializaban
para la creciente clase media. Pero
de no haber el control de la élite, con
toda probabilidad el crecimiento eco·
nómico de Monterrey. hubiese sido In·
suficiente para absorber la demanda
de trabajo de esa clase. Ahora bien,
el hecho mismo de que fuese la élite
la que ejerciera tal control complica·
ba el problema.
Más aún, la élite monopolizaba el
status social en la ciudad. El prest!·
glo social dependia de la mayor o
menor proximidad a su radio de In·
fluencia. Que a la clase media sólo le
fuera dado fisgar a través-de las puertas del Casino Monterrey exclusiva·
mente franqueadas para los mlem·
bros de la élite, le profundizaba su
sentimiento de exclusión y allenadón.
Los miembros de esta clase espera·
ban ansiosamente la oportunidad de
acceder al ámbito del Casino y adqul·
rlr con ello los símbolos asociados a
la aceptación social dictada por la
élite. A falta de un sitio apropiado en
el sector privado, la clase media sólo
podía aspirar a una sinecura burocrá·
tlca- que compensara la margln_aclón
del ámbito elitista de la ciudad. Dada
la Impermeabilidad del sector priva·

do, su írustraclon lmp11lRaba a 1a clase media a Identificarse con la buro•
erada v con el hombre que mejor la
representaba en Nuevo León: Bernardo Reyes.
El gobernador del estado era, al
mismo tiempo, el blanco Inevitable
de la Inconformidad de los trabaja·
dores. La actitud represiva de Reyes
hacía centrar en él la Ira de éstos y
los desviaba de dirigirla hacia tos pa·
trones. A pesar de ello, los emplea·
dos dt mayor peso en la ciudad en·
frentaban problemas laborales. El carácter transitorio de la fuerza de trabajo forzaba a la élite a mantenerla
en condiciones de establlldad frente
a la competencia que significaban los
Estados Unidos donde se buscaba
mano de obra barata. Esta situación
producia una fuerza de trabajo dlvl·
dlda entre aqu.ellos trabajadores que
gozaban de las "ventajas" que supo·
nian las empresas de la élite y aque·
llos que obtenían salarlos más bajos
en peores condlclones laborales. Los
Intereses de los trabajadores con ma·
yor potencial político -es decir, los
empleados en las Industrias de mayor
capacidad- eran mantenidos a raya
por la masa de los demás trabaja·
dores que aspiraban a colocarse en
tas empresas de la élite. Esto produjo
un enervante pate_rnallsmo que se
veía reforzado por un gran ejército de
reserva de mano de obra que impedía
a los trabajadores a buscar la bene·
volencla de ese ·grupo privilegiado.

1910" 90 por ciento de las poblaciones Indígenas de la meseta central
carecieron totalmente de tierras comunales" .15 Como consecuencia de
ello anota Hansen, nunca hubo en la
historia más mexicanos privados de
tlerra".1 6 La demanda de una reforma agraria significó, así, uno de los
principales componentes del movimiento de 1910. La lucha encabe·
zada por Emillano Zapata en Morelos
ejemplificaba con toda elocuencia el
carácter agrario de la revolución. El
Zapatlsmo, empero, "'se basaba primordialmente en el campesinado y
luchaba por objetivos de orden campesino·· .I 7 Esto contribuía al mismo
tiempo su ventaja y su limitación"
concluye Erlc Wolf.18
·
Durante el porflriato, establece
Hansen, "la empresa política -no la
económica- permitia el máximo de
oportunidades de movllidad".19 Numerosos gobernadores bajo la protección, patrocinio y venia de Díaz.

111

'

El conflicto armadef tuvo por escenario todo el territorio nacional. fut una
lucha cruenta y amarga, sin cuartel...
Muchos ricos perdlero,i su fortuna ...
Los latifundistas y algunos comercianLa élite, así, se ubicaba en lo atto tes de las ciudades empobrecieron...
de la estructura económica y social No ocurrió lo mismo a los grandes
que prevalecia en Monterrey hacia comerciantes, a los grandes banque•
1910; sólo las pugnas Internas ame· ros, a los Industriales y a los propienazaban la cohesión de su poder Y tarios de predios urbanos. Todos estos
posiciones. A pesar de sus fracciones sufrieron de algún modo en sus Intemantenía una indiscutible unidad reses, pero sólo en pequeña escala.
subrayada por la lnterpenetraclón Y Paulatinamente recuperaron el terreno
concentración de su riqueza y poder. perdido. fl número de los nuevos
Los nexos entre los Garza. Los Sada Y ricos y de los viejos potentados cada
los Muguerza eran ejemplo de la sin· vez más enriquecidos creció gradual•
tesis a que había llegado la élite: mente en las dos décadas de 1921 a
coalición de Intereses que vendría a 1940. Et progreso económico de la
configurar las ralees del "Gru_po Mon· nación f avorecla el crecimiento del
terrey"
capital doméstico y de los capltalls-

tas... Y uno debe recordar que quienes
Influyen en la econom1a de una
nación e/ercen también Influencia en
su vida polltlca.
Jesús SIiva Herzog.

La revolución mexicana de 1910,
según Roger Hansen "fue en realidad
dos revoluclones, no una".14 En su
amoliamP.nte reconocido libro la policica del desarrollo mexicano. Hanse11
puntualiza la naturaleza agraria y po·
lítica de esta revolución. En ambos
casos, la élite reglomontana sólo al
final se vio un poco amenazada en
sus intereses y posición.
El lema "Tierra y Libertad" .(Land
and llberty) subraya la lucha por la
tierra de los campesinos oprimidos
bajo el régimen porflrlsta, especialmente en el centro de México. Hacia

A través de tales componen&lt;las, la
lealtad política era canjeada por favores materiales. En resumen, el régimen porflrlsta prohijó una élite cuya
riqueza provenía de las posiciones
pollticas que ocupaba. Al resto de la
clase rectora, -el gobierno de Díaz le
ofrecia ayucta, estabilidad y prospe·
ridad.

SI Díaz apoyaba por una parte a los
ricos, por la otra advertía la necesidad de aplacar a una exaltada clase
media. Dada la orientación de la poli·
tlca económica hacia la exportación,
la Industria y el comercio absorbían,
de la creciente población de mexicanos tducados en ousca de empleo.a
un reducido núcleo de ellos. Por consecuencia, el sector público, princi•
palmente la burocracia gubernamental. se convirtió en el refugio más
buscado de los mexicanos en busca
de empleo. De acuerdo con Hansen
"entre 1676 y 1910 la nómina guber:
namental aumentó en un 900 por
clento".2º De hecho, para 1910, de la
población con cierto nivel de educación ''un 70 por ciento trabajaba en -~

�la burocracia",:.1 I
Sin embargo, al paso del tiempo,
en especial después de 1905, el régimen de Diaz encontró más y más difícl I mantener sus mecanismos de
control. Para 1910, las oportunidades
de movilidad social y económica que
ofrecía la política virtualmente desaparecieron: ''los individuos cooptados
se hacían ricos y viejos; los relegdos
simplemente envejecían y aumentaba
su resentimiento" .22 Muy pocos puestos se materializaban para aquellos
que en el m~dlo burocrático bus~aban hacer fortuna o para que DIaz
calmara el descontento y frustrac1on
de los ''de afuera".
En gran parte, los gastos gubernamentales dependían directa o indirectamente de los Ingresos derivados
de las exportaciones. La pacificación
de la creciente clase media a través
del empleo público descansaba igualmente en la habilidad del régimen de
Diaz para crear un número suficiente
de canonjías burocráticas.
La prosperidad de la economía exportadora de México estaba por lo
tanto relacionada de manera crucial
con la política de Díaz de cooptar
para apaciguar a la clase media. Los
Grandes capitales de la economía
mexicana, por su puesto, nutrían a
otros de mediana importancia y
status. De esta manera, las recesiones o depresiones significaban graves
consecuencias para la clase media, y
para la política de pacificación de
Díaz. Al empeorar la economía, después de 1905, se manifestaron las
implicaciones negativas de los métodos de cooptación del sistema porfirista.
La creciente deslealtad entre la
clase media y los obreros hacia Díaz
se reflejaba en los segmentos de la
clase alta. Los problemas económicos después de 1905 " enemistaron a
un gran número de familias del círculo de la élite cuyos intereses económicos se vieron en peligro" .23 En la
~ búsqueda de un nuevo líder, "la élite

se·separó decisivamente" durante los
últimos años de la administración
Díaz.24 un grupo se alió con Limantour y los científicos; otro gn,1po dio
su apoyo a Bernardo Reyes. Pero,
después de 1905, la confianza de
Díaz en Limantour creció éonsiderablemente. Así los científicos, "junto
con aquellos intereses financieros
con los que se les relacionaba a menudo, controlaban litéralmente toda
la ricj°ueza, el poder político y la posfción social en el país" .25 En consecuencia, al multiplicarse los problemas económicos, " la utilidad del régimen empezó a ponerse en duda". 26
El respaldo a Díaz, sus compinches, y
los científicos se empezó a evaporar
en todo el pais.

cana, tal y como se expresó, repre•
sentó muy pocos peligros para la éll·
te de Monterrey. En primer lugar, el
punto focal de la revolución agraria
"se centró en Morelos y los estados
colindantes de Puebla, Guerrero, Méxito e Hidalgo, lugares de nutrida
población indígena" .29 Además. los
pronunciamientos de la reforma agra•
ria de Franclsco l. Madero no reprsentaba ninguna amenaza para las
posesiones o fortunas de los asoc!a•
dos o amigos de su padre. Ademas,
los intereses agrícolas de la élite de
Monterrey eran , en el mejor de los
casos, accesorios de sus principales
actividades económicas.

Por ultimo en la carta magna de la
revolución, la Constitución de 191 7.
El descontento hacia el liderazgo la reforma agraria fue oficialmente
económico de los científicos se in- . aprobada en el artículo 27: " pero no
tensificó, partlcufarmente entre los hubo una redistribución general de la
grandes latifundistas después de la tierra " .30 En resumen , el aspecto
crisis fi nanclera de l 907. En resp4es- agrario de la revolución no logró im·
ta a una falta de liquidez, los bancos pactar de manera sigr:iificativa a los
suspendieron los préstamos y rehusa- comerciantes e industriales de Monron dar crédito a los hacendados terrey.
sobregirados y azotados por la sequía.
El deseo de alcanzar posición políLa familia Madero, por ejemplo, ·resul- tica " para acumular riqueza personal"
tó especialmente dañada por el im· provocó muy poco interés entre la
pacto de la sequía en sus cosechas élite.JI La economía política del de·
de algodón y por la existencia de su sarrollo de Monterrey había demosdeuda, que ascendía a más de 8 trado con claridad a la élite las ven·
millones. Las políticas monetarias tajas de evitar una participación poiidictadas por los científicos, como tica directa. En efecto, la élite logró
consecuencia de la crisis de 1907, negociar con éxito y beneficiarse a la
empujó a muchos miembros de la vez de la separación entre Limantour
érite, en particular a los terratenien· y Reyes dura~te el por~iriato. ~ . 'ª
tes, a buscar poder político para caída del régimen de DIaz. La elite
reemplazar a Limantour y su cama- maniobró oportunamente hasta su
rilla.27
consumación.
E11 resumen. el carácter agrario y
La élite poseía los medios para ob·
político de la revolución retlejó dos tener la riqueza y sólo deseab~ las
problemas diferentes. Para la frustracondiciones apropiadas para eJercl·
da clase media y los descontentos
tar su poder económico. La revolución
terratenientes, la reforma política era
Mexicana produjo un número consl·
un pre-requisito de la posición, de la
derable de " fortunas militares" acu·
riqueza, o la influencia sobre las P.olí- muladas por generales " revoluciona·
ticas gubernamentales a que aspirarios", burócratas y asociados. Pero la
ban. Para los campesinos de México
formación de esta nueva élite sumer·
la reforma agraria implicaba otras
gida de los despojos políticos.de.'ª
condiclones.28
revolución no representaba ningun
peligro inherente para la élite de
La ideología de la Revolución Mexi-

Monterrey. Los revolucionarios buscaron tener " acceso" a una posición
política y a sus recompensas socioeconómicas.32 En este sentido, los
hom bres de negocios de Monterrey
ten ían muy pocos, y acaso ningún
"despojo" político que se les pudiera
quitar, dar, o vender ya que ellos no
poseían ni controlaban ninguna
dependencia Importante o recursos
de patrocinio.

En el artículo 123 de la Constitución, la mano de obra fue objeto de
reivindicaciones en sus derechos mucho antes que en otros países. Sin
embargo, en Monterrey, los empleados de la élite obtenían ciertos beneficios materiales de los que no gozaba la mayoría de los obreros mexicanos.

propietarios. La élite de Monterrey
sufrió muy poca si no es que ninguna
pérdida substancial en sus propiedades como resultado de la Revolución. Ninguno de sus miembros vio
sus negocios o propiedades permanentemente confiscadas o dañadas
de manera irreparable. Además, la
fuerza de los obreros y sus organizaciones permanecieron limitadas por
el Estado, es decir, el gobierno federal y local. Y obviamente, los " revolucionarios" siguieron reverenciando a
la santidad de la propiedad y la empresa privadas. La nueva constitución
de 1917 fue un documento radical
-para su época- pero no contenía
ningún asalto explíc;_ito a la posición
económica de la élite regiomontana.
Pero si la revolución no logró vulnerar
de manera significativa al poder social y económico de la élite, los hombres de negocios de Monterrey si supieron capitalizar las motivaciones de
los políticos "revolucionarios" y sus
políticas económicas.

Debe tomarse en cuenta, de acuerdo con Hansen, que de mayor trascendencia fue el hecho de que " el
ansia de movilidad económica y social y de poder político que tenían los
líderes revolucionarios hizo mofa de
las propias consignas de la Revolución, y convirtió las instituciones de
la reforma en mecanismos de progreso personal" .33
En resumen, el potencial' agrario y
POiítico de la revolución no impidió
que los nexos comerciales, financieros e Industriales de la élite permanecieran intac.:tos y en maaos de sus

IV
La desorganización de la economía
mexicana durante la Revolución afectó sin duda a las industrias y empresas de Monterrey. Pero a pesar de las
dificul.tades producidas por la lucha
revolucionaria, " y en contraste con lo
que ocurrió en otras ciudades del
país, la ciudad de Monterrey no fue
diezmada por la Revoluclón " .34 De
hecho, los capitalistas de Monterrey
lograron continuar con sus actividades mercantiles, si bien reducidas en
términos muy drásticos.

Si bien las cuestiones agrarias y
políticas dominaban en el contexto
de la revolución, también existía un
amplio margen de interés respecto de
los asuntos laborales.

A través de sobornos, primordialmente, las empresas vendieron cerveza, embarcaron rieles, fabricaron municiones y fundieron metales sin tomar en cuenta a los protagonistas involucrados en la guerra civil preclpi~
tada por la Revolución entre 191 1 y
1920. La cervecería por ejemplo,
mantuvo sus propias locomotoras y
vagones para distribuir sus productos.
La fundidora usaba 8 máquinas y 75
vagones, además de arrendar otros,
para transportar sus productos. Mientras que algunos miembros de la élite
arriesgaban su capital en medio de la
Revolución, otros prefirieron renunciar a los beneficios de la guerra y
pusieron sus activos en bancos extranjeros, por lo común los bancos
de Texas. Ciertas familias elitistas,
incluso, residieron fuera del país debido a los peligros planteados por la
guerra civil. Los Garza Sada, por
ejemplo, residieron en San Antonio,
Texas, de 1914 a T918.35 Sin embargo, en marzo de 1915, cuando Panchó Villa entró a Monterrey con sus
tropas pudo extraer casi 300,000 pesos de los capitalistas de la ciudad.
La recuperación total de la economía de Monterrey espero sólo el restablecimiento del orden y la estabilidad. Fundidora, por ejemplo, llegó a
su nivel más bajo de producción en
1915; sin embargo, en los siguientes
cinco años, la producción aumentó
de apenas 7,000 toneladas a 32,000;
las ventas aumentaron de 9 ,817 pesos en 1915 a casi 8.1 millones de
pesos en 1920.37 Y, a pesar del artículo 123 de la nueva Constitución ,
las huelgas de 1918 en Monterrey se
vieron sofocadas por el Estado.38 En
1922, la élite regiomontana celebró
la construcción del nuevo edificio del
Casino Monterrey, todo un monumento a la supervivencia de sus miembros.39
Según Hansen, los políticos de la
Revolución se parecían a sus contrapartes porfiristas en "sus deseos de
riqueza y poder". Esos deseos los "Impulsaban a demandar el acceso a los

~

�clrculos elitistas, pero nunca la des·
trucclón de la aristocracia existen•
te".40 No es de sorprenderse que la

élite de Monterrey buscara acomodar•
se con los polltlcos revolucionarlos
como lo hicieron con los burócratas
porflrlstas. Esencialmente sin mayor

amenaza por parte de la laeologla de
la Revolución o sus aplicaciones, la
élite descubrió con rapidez que su diplomacia polltlca de corte porflrlsta
les resultaba económicamente aprovechable. Como durante el porfirlato
la duplicidad de que se vallan les
cosechó ricas recompensas en el proceso e Inmediatamente después de la
revoluclón.41

1

11

Además, el contenido nacionalista
de la política económica de la Revo·
lución contribuyó a la recuperación y
enriquecimiento de la élite de Monterrey. La Revolución emitió una serie
de políticas diseñadas para lograr la
"mexicanlzaclón de la estructura
económica nacional" .42 Estas medidas representaban " una reacción
hacia el porflrlato, a cuyo término
casi la mitad de la riqueza nacional
total era poseída por intereses norteamericanos y europeos" .43 La protección e incentivos garantizados
para los hombres de negocios mexicanos beneficiaban claramente a una
élite como la reglomontana que contaba con los medios para explotar ta·
rifas favorables, ventajas fiscales y
políticas flexibles de financiamiento e
inverslón.44 Así, al tiempo que México
procedía a su construcción, los capitalistas de Monterrey se encontraban
en aptitud de proporcionar el acero,
el cemento, los ladrillos. et vidrio y
los muebles requeridos en este esfuerzo. La élite reglomontana producía, además, la mayor parte de la ropa, los alimentos y bebidas consumidas por los obreros empleados en la
recuperación económica de la nación,
particularmente en el norte:~s
El paralelismo entre el Monterrey
contemporáneo y su pasado porflrista es sorprendente y se tiene la tene dencla a exagera, las similitudes enlO tre uno y otro. La élite mercantil

continua dirigiendo la economía regional: la clase media depende todavía en gran parte de la élite, y la fuer·
za laboral de Monterrey revela "la di·
visión de la clase obrera de Monterrey en dos categorías: una que ha
derivado considerables beneficios del
proceso de Industrialización y otra
que se ha beneficado muy poco del
mismo".46 Como resultado, esta dlvi•
sión " ha impedido en gran parte el
desarrollo de una fuerte conciencia
de clase al interior de la clase obrera
como un todo",47 Aún más evidente
resulta el hecho de que la composición de la élite actual contenga los
mismos nombres de la mayoría de
las familias prominentes durante el
porflrlato. La historia de la relación
entre la élite porflrlsta de Monterrey
en 1920 y la élite actual constituye
otro capitulo en la historia de la &lt;.ludad. No obstante, parece una clara
conclusión: si México experimentó
una revolución en 1910, los cambios
resultantes no lograron borrar la hue•
lla del pasado porflrlsta de Monterrey
y su élite nativa.
NOTAS
1. Las visitas de Madero a Monterrey se
basan en las siguientes obras: José P. Sal·
daña, Casos y Cosas de Monterrey (Monterrey: Impresora Monterrey, 1945), pp. 144156: Sara Agullar Belden de Garza, Dos
familias y una ciudad (México: Ed. Jus,
1970), pp. 122· l 25; Charles C. Cumberland, Mexlcan Revolutlon: Oenesls under
Madero New York: Greenwood Press, 1969),
pp. 108-111: Stan ley R. Ross, francisco l.
Madero: Apostle of bemooracy New York:
AMS Press, 1970), pp. 104-107; José C.
Valdés, Imaginación y realidad de francisco l . Madero México: Antigua Librería Robredo, 1960), pp. 246-261: t:I Imparcial,
Junio 8 de 1910, pp. 1, .3, 7; junio 10, p..3;
junio 12. pp. l. 7: junio 16, 191 t, p. l; junio 7, p.4; octubre 19, 1911, p.l; octubre
20, p.4; octubre 21, pp. 1, 10; octubre 22,
p.2.
2. La cita es de Saldaña, Casos y Cosas,
p. 155. El telegrama a que hizo referencia
apareció en Notlcas de Monterrey, mayo
10, 1911, p.1, y mayo 11, p.7.
.3. Isidro Vizcaya Canales, Orlgenes de la
Industrialización de Monterrey ( 1867-1920)
(Monterrey: Librería tecnológico, 1971 ),

p. 67.

élite regiomontana desde la " revolución"

4. lbid, pp. 67-74.

40. Hansen, Mexlcan Development.

p. 166.

5. Historia Moderna de México, fl Porflrla•
to, La vida económica, libro 1 (México: ed.
Hermes, 1965), pp. 46.3-481 (referencias
futuras a la serle de Historia Moderna,
editada por Daniel Cosío Vlllegas, se cita•
rán como HM, con el titulo del volumen).
6. La r~ferencla aqui es a la huelga de
calderos de 1907 mencionada en el capl·
tulo .3.
7. HM, el Porflrlato, la vida económica, 11·
bro l. p.46.3.
8. fl Imparcial, mayo 17, 1900, p.2.
9. lbid.
10. Economista Mexicano, febrero 7, 1903,
pp. .3-4.
11. Voz de Nuevo León, abril 22, 1905, p. l
12. Voz de Nuevo León, Enero 14, 1905,
p. l. Vizcaya canales- pone la cifra de 80%
como la cantidad de capital local en el
desarrollo Industria! de Monterrey.

Felipe Leal. México, fstado Burocracia y
sindicato (México: Ed. El caballito, 1975),
p. 27.

1.3. fconomlsta Mexicano, agosto 1, 190.3,
p.1 Veáse también el de Febrero 7, 1903,
pp.3-4; septiembre 12, 1903 p.559: octu•
bre 17 1903, p.57; octubre 31, 1903,
p.144; febrero 6, 1904, pp. 477-478: febre•
ro 27, 1904, p. 557: febrero 18, 1905, p.
430.

28. En su análisis, Hansen ve a los traba·
Jadores industriales como una fuerza secundaria en la revolución; para un punto
de vista similar véase a Arnaldo Córdova,
La Ideología de la revolución mexicana
(México: Ediciones Era, 1973), pp. 24-25.

14. Roger D. Hansen The Polltlcs of Mexl·
can Development (Baltlmore: Johns Hop·
klns Press, 1971), p. 152.

29. Hansen, Mexlcan Development, p. 152.

30. Wolf. Peasant Wars, p. 44.
51. Hansen, Mexican Development, p. 166.

15. lbld, p. 27.

52. lbid., pp. 166-168.

16. lbld.

5.3. lbid., p. 157.

17. Erlc Wolf, Peasant Wars of the Twen·
tleth Century (New York: Harper y Row
1969), p. 31.

54. Vizcaya Canales, Orlgenes, p . 139.
Monterrey no fue el único caso de una
"economía en clave" como lo indica Clark
Reynolds, Th e Mexlcan t:.conomy: Twenlleth Century Structure and Orowth (New
Haven: Val e Universl ty Press, 1970 ), pp.
26.30.
55. Sobre las actividades mercantiles de
la élite de Monterrey durante la revolución,
véase al Congreso de los E.U. , Senado,
Comité de Relaciones Exteriores, lnvestlgatton of Mexlcan Af{alrs, Hearlngs and
Prellmlnary Report (2 vols., Washington ,
D.C.: Government Pri ntlng Offlce, 1920),
pp. 1920-19.35, 2885. En realidad , para
1918, los oficiales de los ferrocarriles mexicanos se quej aban que la Fundidora
transportaba Ilegalmente sus productos
hacia los E.U-. y sin respetar un contrato
de proporcionar a los ferrocarriles mexi-

18. !bid.
19. Hansen, Mexlcan Development, p. 150.
20. !bid., p. 151.
21. !bid.
22 !bid., p. 154
23. lbld., p. 156
24. lbld., p. 155
25. lbld.
26. Jan Bazant, A Conclse Hlstory of Méxl·
co from Hidalgo to Cardenas, 1805-194-0
(New York: Cambridge Unlverslty Press,
1977), p. 121.
27. Bazant, Conclse Hlstory, p. 120: Juan

canos hierro y acero. De acuerdo a los re·
portes, Fundidora enviaba embarques has·
ta San Francisco, California; vease fxcél·
slor, enero 5, J 918, p. l. Además, vease a
José Fuentes Mares, Monterrey, una ciudad
creadora y sus capitanes (México: Ed. Jus,
1976), pp. 126-128.
36. Andrés Montemayor Hernández, Historia de Monterrey (Monterrey: Asociación
de Editores y Libreros de Monterrey, 1971 ),
pp. .321-322; Gllberto Alvarez Sa.llnas, Pancho VIiia en Monterrey (Monterrey: Edicio•
nes Continentes, 1969), pp . .3.3-45: Alvarez
observa que Cervecería y Fundidora pagaron cada una $ 20,000 a Villa, p. 44.
.37. Frederlc Mauro, " Le Development Econimique de Monterrey (1890-1960)" Caravelle, 11 ( 1964), pp . .35-72. En ia tabla 18
de su apéndice, Mauro observó las ventas
de Fundidora de 1920 a 1940:
1920
1925
1930
19.35
1940

8.1 millones de pesos
11.4
15..3
18.4
29.6

.38. Vizcaya Canales, Orlgenes, p. 138;
Montemayor Hernández, Monterrey, p.
.326; t:xcélslor, enero 8, 1918, p. 7; Enero
22, p. 2; fl pueblo, marzo 15, 1918, p. 4;
fl pueblo, marzo 18, p. 8.
.39. Véase a George R. Andrews, " Toward
a Re-evaluatlon of the Latln American
Famlly Firm: The lndustry Executlves of
Monterrey", /nter-Amerlcan fconomlc Affalrs, XXX (Wlnter, 1976), pp. 2~·40, donde el autor observa la continuidad de la

41. Los negociantes de Monterrey condujeron sus actividades a pesar de las cambiantes olas políticas de la revolución.
Como observaba Clark Reynolds, " Durante la primera etapa de la Revolución Me•
xi cana la transferencia expl íclta de pro•
piedades fue mínima en relación con la
transferencia forzada del poder político a
través de medidas militares" . Ver su Mexl·
can t:.éonomy, p. 30. Más tarde, en la dé·
cada de 1920, los lazos del gobierno con
los obreros precipitarían un enfrentamien·
to entre los negociantes de Monterrey y la
administración federal que se centró en
una propuesta política laboral federal. La
falta de espacio no permite una discusión
completa sobre este punto; sin embargo,
para una breve descripción, ver a Robert
J. Shafer, Mexlcan Business Organízatlons:
Hlstory and Analysls (Syracuse: Syracuse
Universlty Press, 197.3), pp. .33·43.
42. William P. Glade, " Revolution and
Economlc Development: A Mexican Reprise ", en The Polltlcal t:conomy of Mexlc:o
por Glade y Charles W. Anderson (Madison:
Unlverslty of Wisconsln Press), pp. 52· 101;
ver también a Córdova, Ideología, p . .31:
los negociantes mexicanos, por ejemplo,
recibieron descansos fiscales sobre la importación de maquinaria y materias pri·
mas en· 1918 como lo hace notar fl pueblo, marzo 4 1918, p. l.
4.3. Glade, " Revolutlon and Economic De·
velopment", p. 52.
44. Juan Felipe Leal, La burguesía y el estado mexicano (México: Ed. El Caballito,
1976), pp. 176- 182. Para un breve, pero
excelente ensayo sobre este punto, véase
a Carlos Pereyra, " Misión empresarial:
subyugar al poder político" . Proceso, 11
(abril, 1978), pp. .34-35.
45. Sobre el desarrollo del norte en el
contexto nacional, ver a Kirsten Appendi·
ni y Daniel Murayama, " Desarrollo Desigual en México (1900-1960), " En David
Barkin, ed., Los Beneficiarlos del Desarrollo Regional (México: Sep Setentas, 1972)
pp. 125-150
46. Jorge Balan, Harley L. Browning, Eli·
zabeth Jelln, Men in a Developlng Sacie·
ty: Geographic and Social Mobility in
Monterrey, México (Austin: University oí
Texas Press, 1973), p. 306 .
Q)

47. !bid.

�NOTICIAS INTERNAS DE LA
FACULTAD

VIAJE DE ESTUDIOS...
. Trece estudiantes del Taller de Sociología rural, a cargo de la
l.1L. Teresa de Jesús Salazar Salínas, realizaron un viaje de estudios a Culiacán, Sinaloa, para investigar diversos aspectos
del trabajo de la Coalición de Ejidos Colectivos de los valles
del Yaqui y Mayo.
El viaje tuvo lugar la semana del 15 al 19 de noviembre. Los
trece estudiantes se distribuyeron en otros tantos ejidos.
El objetivo del viaje era estudiar el proceso de cambio en la
dirlgencia de la mencionada Coalición, por las elecciones que
ya estaban próximas a realizarse.

PRIMERA SEMANA DEL LIBRO ...
Durante la semana del 15 al 19 de noviembre se efectuaron
una serie de eventos bajo el título de " Primera semana del libro··; a nivel mundial se conmemora el 1.3 de noviembre el Día
del Libro.
.
Entre los eventos organizados hubo exposiciones de libros
antiguos y plátic~s ~on la colaboración de los distintos depart~~entos de la Biblioteca Central de la UANL, así como expos1c10nes y ventas con descuento de diversas editoriales y librenas que proporcionaron tanto libros como discos.
Se presentaron asimismo, dos exposiciones de fotografía:
una con la Historia Gráfica de la Facultad y la segunda, promovida por el grupo Perspectiva, con material diverso proporcionado por el alumno Gustavo Treviño Salinas.

CONGRESO SOBRE LA MUJER...
La problemática de la mujer en sus distintos aspectos (soclal , laboral, familiar, sexual, etc.) fue analizada dentro del Encuentro sobre Problemática de la Mujer efectuado durante los
días 16, 17 y 18 de noviembre.
Dicho evento fue organizado por el Taller de Sociología de la
Mujer, del colegio de Sociología, y entre sus participantes
hubo maestros y alumnos, no sólo del taller sino de otros colegios de la Facultad, así como algunos Invitados externos.

CINE-CLUB FRANCES...
El Cine Club de la Facultad ha mantenido sus presentaciones de películas francesas, ofreciendo el 27 de octubre
L'age en fleur, del realizador Phlllippe Agostlni; Une femme
este une femme, del director Jean-Luc Godard el 8 de noviembre; Regaln, de Marce! Pagnol el día 12 del mismo mes, y Perceval /'anglols, el 25 de noviembre. Las funciones en todos los
casos fueron en dos horarios, matutino y vespertino.

ENCUENTRO DE ESTUDIANTES DE HISTORIA...

N

ID

Del 8 al 1.3 de noviembre se celebró en la ciudad de GuanaJuato el V Encuentro Nacional de Estudiantes de Historia, al
cual asistió una delegación de estudiantes de nuestra Facultad,
participando con ponencias, pero también como comentaristas y relatores.
El evento se realizó en el edificio central de la Universidad
de Guanajuato, e Incluyó tanto presentación de temas relacionados con los currícula asl como análisis de la problemática de las escuelas y colegios de Historia, apoyando culturalmente el evento con la presentación de los " Pasos", de Lope de Rueda, Los Trovadores de la ciudad de Ouanajuato, un
concierto de la Orquesta Sinfónica y la presentación del Taller
de Pantomlna de la U. de O.

LECTURA DE POEMAS...
El lunes 29 de noviembre, y el martes .30, los Integrantes del
Taller de literatura fruta Verde (que funciona en el colegio de
Letras de esta escuela) dieron dos sesiones de poesía en que
leyeron parte de su obra.
r:1 lunes 29, la sesión de lectura se vio coronada por un corto pero fructlfero Intercambio de Ideas entre algunos miembros del Taller y personas del público asistente, estudiantes y
maestros. Entre otras cosas, se discutió sobre " La minucia" de
saber cuándo un texto es literario y cuándo no lo es.
Leyeron, en ambas ocasiones, todos los miembros que actualmente acuden al taller (coordinado pot el maestro y escritor Miguel Covarrublas), o sea: Eduardo Arellano Ellas, Lucia
M. Maluy, Héctor Alvarado, Minerva Vlllarreal y José Javier Vlllarreal

PRl!.SENTACION Dl!.L LIBRO ...
r:1 miércoles 8 de diciembre pasado, a

partir de las 6:.30 de
la tarde, se presentó en el Auditorio Alfonso Rangel Guerra el
libro fl Orupo Monterrey, del escritor local Abraham Nuncio. El
libro aparece como resultado de una Investigación desarrolla·
da por el autor en los marcos de la Oficina de Investigación y
Difusión del Movimiento Obrero (OIDMO), que él mismo preside.
La presentación fue Iniciada con unas palabras alusivas al
libro y al autor, por parte del director de la Escuela, Lic. Juan
Angel Sánchez. En seguida, Nuncio tomó la palabra y expuso
brevemente el contenido y carácter del libro. así como las motivaciones personales, académicas e Ideológicas que se vieron Implicadas en el origen del mismo. fl Orupo Monterrey,
fue editado por la editorial Nueva Imagen.

CRl!.ACION DEL CONSEJO ACADEMICO ...
r:1 pasado 7 de diciembre concluyó, finalmente, una

Junta
Directiva que había dado comienzo el 21 de octubre pasado.
r:n esta Junta se aprobó, entre otras cosas, la creación del
Consejo Académico de la Facultad, el que estará Integrado por
los coordinadores de colegio y un representante maestro y un
representante alumno por cada colegio de la Escuela.
Asimismo, se acordó en dicha reunión hacer una propuesta
por parte de la Junta Dlrec.tlva de la Escuela al H. Consejo
Universitario para que el maestro Simón Salazar Mora, profesor del colegio de Letras, sea nombrado Decano de la Facul-

tad.

PROBLEMAS SOCIALES CONTEMPORANEOS...
"Capacitar personal profesional en el uso de metodologías

para el análisis de problemas de desarrollo social en América
Latina y el Caribe, y discutir las diferentes estrategias aplicadas en la búsqueda de soluciones a dichos problemas", fueron
los objetivos que persiguió el Curso sobre Problemas Sociales
Contemporáneos que la Organización de Estados Amérlcanos
(Of:A) llevó a cabo del 18 de octubre al 26 de noviembre de
1982 en la ciudad de Buenos Aires, Argentina.
Participaron en el curso principalmente soctologos y trat&gt;aJadores sociales; y otros profeslonlstas como psicólogos, economistas, abogados y hasta Ingenieros, que por su actividad
profesional están ligados a Instituciones que tienen por encargo el estudio, mejoramiento y solución de algún aspecto social especifico, como sería la vivienda, la educación, la salud,
etc.

Por nuestra Facu lt ad, asisti ó el Lic. Héctor Franco Sáenz,
quien obtuvo una de las 20 becas de asistencia que (por concurso) otorgó la OEA, asistiendo un participante por cada uno
de los países latinoamericanos.

�ISSN41. .1Si&amp;J

enseftanza más aprendizaje
UYISTA DE LA ESCUELA DE GRADUADOS DE LA
1'0IIIAL SUPEIUOI DEL ESTADO DE NUEVO LEON

fJJ
,

..

Carlos Monslváls
(México, D.F., 1938). Forma parte del
colectivo que dirige el suplem~nto
cultural "La Cultura en México" de la
revista Siempre. Ha publicado sus crónicas y ensayos en los diarios y revistas más importantes del país. Es autor, entre otros títulos, de la poesla
en México en el siglo XX, Dlas de guardar, Amor perdido, A ustedes les consta. Antologla de la crónica en México,
Nue1Jo catecismo para Indios remisos.

José Javier Vlllarreal
(Tecate, B.C., 1959). Esi.udia letras e,i
la Facu1tad de Fllosoflé:t y Letras de la
UANL. Ha publicado dos poemarlos:
ft uatle; Dé cómo ta noche se comió
un sandwich e Historia de ta coronación. Coedltó con Minerva Margarita
Vlllarreal la revista l. Es director de la
Editorial Hogaza.

Graclela Hierro
(México, D.F., 1928). Doctora en Filo·
sofia por la UNAM, es responsable de
la División Sistema Universidad Abierta de la Facultad de Filosofia y Letras
de esa misma Institución. Es autora
de Naturaleza y fines de ta educación
superior y ftlca y feminismo (en prensa).

cional de Córdoba · donde se especia·
lizó en Psicología Social. Radica en
Monterrey desde 1976. Es académico
en la Facultad de Filosofía de ta UANL
y coordinador del colegio de Soclologia de la Facultad de Fllosofia y Le·
tras.

Mario Ceruttl
(Córdoba, Argentina, 1941). Ha publl·
cado · con otros autores formación y
desarrollo de la burguesla en México.
Siglo XIX y la frontera del Norte. Integración y desarrollo. Es Investigador
'y catedrático de Filosofía y Letras de
la UANL.

Benjamín Palacios Hernández
(Monterrey, N.L., 1955). Colabora en
las páginas editoriales del diario ft
Pomenlr de Monterrey. Ha publicado
ensayos y artículos de teoría social y
crítica política en diversos periódicos

y revistas de la ciudad y del D.F. Estudia historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL.

AMENTO EDITORIAL DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS DE LA U.A.N.L.

Alejandro Saragoza
Es director del Programa de Estudios
Mexicanos de la Universidad de Berk•
eley, California. Sus trabajos de investigación han concluido en una
tesis para obtener el doctorado: The
State and Capltatlsm In Mexlco: The"
formatlon of the Orupo Monterrey,
1880-1940. Parte del avance de esta
tesis· fue expuesto en Monterrey
(OIDMO, julio, 1981).

.,.._

LA :Nl10DOI.OCIAI

-·
-·-

Mauro Machuca.
(Monterrey, 1958). Estudió Pintura en
la Escuela de Artes Visuales de la
U.A.N.L. Expuso en la Casa de la Cul•
tura de Nuevo León, en el lnmecafé y
en el Canal 8 CEMPAE, entre otros
lugares.

el ,plstemólogo argentino, toda ln vestltecnológlca tiene supuestos fllosóílcos
una filosoíia de la t ecnología a la que
atender.
ptltde ignorar hoy día la Integración or·
de la tecnología con el resto de la culy primeríslmamente con l a filosofía. a
que ésta misma nos indique la esencia
lea. gnoseológica. axlol óglca y ética
tecnología, la que debe entenderse como
rpo de conocimientos, compatible con
la y controlable por el método clentillunge, Tecn ología y filosofía , ColeeCuadernos de FIiosofía, Facu ltad de
la y Letras UANL, 79 pp.. $ 95.00
l

Los máximos representantes de las Escuelas
Eléatlca y de Mileto, Heráclito, los Plurallstas
(Anaxágoras y Empédocles) y Demócrlto, apa•
recen en el texto antológico de Juan Angel
Sánchez. actual director de la Facultad de FI·
losofia y Letras de la UANL.
Remiten esrs fragmentos a las obras origina•
les de los presocráticos, de tal forma que
. maestro y alum nos puedan cotejar y establecer relaciones dentro de cada obra y analizadas en conjunto.
Se trata de un text o funda ment al en las escuelas y facultades de Filosofía.
Juan Angel Sánchez, fragmentos filosóficos,
Colección Cuadernos de FIiosofía, Facultad de
FIiosofía y Letras UANL. 107 pp.. $ 100.00

Humberto 5alazar Herrera
(Monterrey, 1959). Egresado del colegio de Sociología de la Facultad de
Fllosofia y Letras de la UANL. Ha publicado Blues del Año Nueuo (1981).
Colabora en el suplemento "Aquí
Vamos" del periódico fü Porvenir. Ac·
tualmente estudia en la Escuela de
Música de la UANL.

Polémico. debiera definirse este tellto del doc·
tor EII de Gortarl , Investigador de reconocido
prestigio en el ámbito universitario naclonal y
extranjero.
Molesto por la eval uación crítica plant eada
por el doctor Mario Bunge sobre la Maestr ía
en Metodología de la Ciencia de esta facultad
de Filosofía y Letras, el maestro De Gortarl
impugna las aseveraciones de Bunge y reaílr·
ma su proyecto inicial.
De la discusión. sali mos enriquecidos maestros. alumnos y estud iosos de la filosofía. Se
trata de una documentada disertación sobre
la Metodologia y sobre el método como ·vínoulo entre la Ciencia y la Filosofía.
Eli de Gort arl, La metodología: una dlsciulón,
Ediciones Especiales, facultad de Filosofía y
Letras UANL, 61 pp.. $90.00

A meneo Saldivar

llán Semo

LA REVOLUCION
INSTITUCION A UZADA

Luis Lauro Garza Hinojosa
(Camargo, Tamps., 1958). Egresado
del colegio de Sociología de la UANL.
Actualmente es secretarlo de la Oflcl·
na de Investigación y Difusión del
Movimiento Obrero (OIDMO, A.C.). Ha
publicado artículos en varias publicaciones de la ciudad.

José María Infante
~

(Tandll, B.A., Argentina, 1942). Estudló psicología en la Universidad Na-

Coedición con la Universidad Autónoma de Puebla
Año 1 • enero/febrero 1983 - No. 2

IDITOIIAL NUEVA IMAGEN
ESCOLLO 316, MEXICO 20, D.F. TEL. 680-29-88
TEL. 15-6533 GUADALAJARA, JAL.

�emeftanza más aprendizaje

uYJSTA 11B U tsCUEU DE GRADUADOS DE U
110111AL SUPEIIOI DEL ESTADO DE NUEVO LEON

Carlos Monsiváls
(México, D.F., 1938). forma parte del
colectivo QUe dlrloe el o;unlAmo ....,.._

clona! de Córdoba · donde :;;e especializó en Psicología Social. Radica en
Mft.nt--••-•• .,__ ..., _ • ,..__

-

i

y revistas de la ciudad y del D.F. Estudia historia en la f;ic-11lt::ut rt..

Flln..

Cl

re
ni
ta
to
er.

d,
ta

Nt

Artículos
Noticias de revistas

J1
(Tt

la

dici&lt;tnbn, dt 1982

U}

fl

un
ele

VII
Ed

01
(Mi

sol
la
ta
de
de
SUI

sa)

Hu

Zald M. Orudzhev es maestro de Fllosofi~ en
la Universidad Estatal de Moscú. y su libro
aporta luces sobre el méto~o d_
l ~léctico Y su
liga con el acontecimiento t1enltí1co.
Para el investigador ruso. elllsten eslabone_s
Intermedios entre dichos método Y cono_~,mlento, lo que se logra mediante la apllcac1on
del materialismo histórico. Al actua( concepto
de la dialéctica materialista contnbu_ye~ no
sólo los filósofos. sino aquellos m;;,.tenallstas
como Plank y Einstein , que sin pretenderlo
directamente se adentran en los problemas
filosóficos. como sucedió con Leibnit1 o con
el propio Rusell.
La obra incluye unas amplias Notas Y una BI·
bliografia de más de 150 autores. en su ma·
yoria soviéticos.
Zald M. Orudzhev. La dialéctica como siste'!'ª·
Colección Cuadernos de Filosofía y Ciencias
Sociales. Facultad de Filosofía y Letras UANL.
295 pp., $ 150.00

(Mo
glo
Filo
bllc
Col:
Van
tualmente estudia en la Escuela de
Música de la UANL.

No son muchos en la actualidad los telllos de
poética, y menos de poética estructural.
El presente telltO del doctor José Pascual Buxó.
se constituye por una serle de cuatro artic~los
que sobre el tema aparecieron en las publicaciones nacionales Anuario de Letras de la
UNAl'f, Revista de la Universidad de México Y
Plural.
Bulló ellplica cómo las leyes especiflcas de la
lengua poética deben establecerse de acuerdo
a una rigurosa correlación con las leyes hls·
tóricas; los fenómenos que reclaman la aten·
ción de los analistas de la literatura para la
comprensión e interpretación de la. poesla; la
aplicación de la poética jakosbsonian~ al _es·
tudio de las obras literarias; y la n~ces1da~ de
llegar a la unidad literaria a traves del ritmo
y de la recurrencla.
José Pascual Bulló, Aspectos de la poética
estructural, Cuadernos del Instituto de lnves·
ligaciones. Facultad de Fllosofia y Letras UANL.
113 pp.. $ 100.00

Para Mario Cerrutl, lnvestlgador·d

nuestra Facultad, la Influencia de la 1
llzaclón norteamericana del siglo P
decisiva en el surgimiento de una
nacional que se Inicia en el marco dt
ducción capitalista.
El autor hace un amplio análisis so
nesis y desarrollo del capitalismo n
rlcano, en cuanto que éste va a dele
modelo económico-polilico del nuevo

2

Se hace una comparación rntre las
del Norte y del Sur. y su responsabll
Guerra de Secesión. El resultado de
tores es la presencia de un imperial
nopóllco y capitalista . que impide
ción de una burguesía Industrial n
se deja para verificación " ...si es P
-Inclusive- lograr un desarrollo
sobre bases capitalistas", no solo e
Unidos. sino en cualquier país del m

Tomo/

Tomo 11

DELA EPOCA
PREHISPANICA AL
MEXICO COLONIAL

DELA
INDEPENDENCIA
A LA REVOLUCION

Enrique Semo
Enrique Nalda
Masae Sugawara

G ilberto Argüello

Tomo/V

Mario Cerutll. 1,a etapa colonial
dos Unidos, Cuadernos de Hisl

Margarita Carbó
Esperanza Fujigaki
Adolfo Gilly /Eisa Gracida

DEL MOVIMIENTO
OBRERO DE 1958
AL MEXICO DE 1976

l,íiHiljjMM,1,J

Américo Saldivar
llán Semo

l.A REVOl,UCION
INSTITUCIONAi.iZADA

Tomo 111

Luis Lauro Oarza Hinojosa
(Camargo, Tamps., 1958). Egresado
del colegio de Soclologfa de la UANL.
Actualmente es secretarlo de la Oficina de Investigación y Difusión del
Movimiento Obrero (OIDMO, A.C.). Ha
publicado artfculos en varias publicaciones de la ciudad.

José María Infante
(Tandll, B.A., Argentina, 1942). Estu-

~ dló psicología en la Universidad Na-

Coedición con la Universidad Autónoma de Puebla

IDITOIIAL NUEVA IMAGEN
Año 1 - enero/ febrero 1983 • No. 2

ESCOLLO 316, MEXICO 20, D.F. TEL. 680-29-88
TEL. 15-6533 GUADALAJARA, JAL.

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="272">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3201">
                <text>Deslinde</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="479129">
                <text>Revista de literatura de la Facultad de Filosofía y Letras. Contiene poesía, narrativa, ensayo, traducción, reseña, y otros géneros literarios. Fundada en 1982.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="375900">
            <text>Deslinde</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="375902">
            <text>1982</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="52">
        <name>Volumen</name>
        <description>Volumen de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="375903">
            <text>1</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="375904">
            <text>3</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="375905">
            <text> Diciembre</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="375906">
            <text>1</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="100">
        <name>Periodicidad</name>
        <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="375907">
            <text>Bimestral</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="375926">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751773&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="375901">
              <text>Deslinde, Revista de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, 1982, Vol. 1, No 3, Diciembre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="375908">
              <text>Mendirichaga, José Roberto, 1944-, Coordinador Editorial</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="375909">
              <text>Nuncio, Abraham, 1941-, Director</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="375910">
              <text>Humanidades</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="375911">
              <text>Literatura mexicana</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="375912">
              <text>Historia crítica</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="375913">
              <text>México</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="375914">
              <text>Civilización</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="375915">
              <text>Publicaciones periódicas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="375916">
              <text>Revista de literatura de la Facultad de Filosofía y Letras. Contiene poesía, narrativa, ensayo, traducción, reseña, y otros géneros literarios. Fundada en 1982. </text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="375917">
              <text>Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="37">
          <name>Contributor</name>
          <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="375918">
              <text>Garza Hinojosa, Luis Lauro, Redacción</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="375919">
              <text>Salazar, Humberto, 1959-, Redacción</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="375920">
              <text>01/12/1982</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="375921">
              <text>Revista</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="375922">
              <text>tex/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="375923">
              <text>2015543</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="375924">
              <text>Fondo Universitario</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="375925">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="86">
          <name>Spatial Coverage</name>
          <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="375927">
              <text>[San Nicolás de los Garza, N.L.]</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="375928">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="375929">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="13711">
      <name>Ciencias sociales</name>
    </tag>
    <tag tagId="28364">
      <name>Elena Garro</name>
    </tag>
    <tag tagId="28365">
      <name>Guillermo Maclean</name>
    </tag>
    <tag tagId="28363">
      <name>Karl Heinrich Marx​​</name>
    </tag>
    <tag tagId="4758">
      <name>Poemas</name>
    </tag>
    <tag tagId="26492">
      <name>Tecnología</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
