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                  <text>�UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

SUMARIO

RECTOR: Dr. Alfredo Piñeyro López
SECRETARIO GRAL.: lng. Orel Dario García
FAC ULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
DIRECTOR: Lic. Juan Angel Sánchez Palacios
SEC RETARIA ACADEMICA:Lic. Aida O'Ward
SECRETARIO DE INVESTIGACIONES: Mtro. Herón Pérez Martinez
SEC RETARIO DEL PROYECTO DE NUEVA FACULTAD: Lic. Héctor Franco
SEC RETARIO ADMINISTRATIVO: lng. Armando Alanis
SECRETARIA DE DIFUSION ACADEMICA Y EXTENSION CULTURAL: Lic. Julieta Pisanty Marin
COORDI NADOR DEL DEPARTAMENTO EDITORIAL: Lic. José Roberto Mendirichaga

2

REMANDO
Anne Sexton

3

TEORIA MARXISTA DE LA POLITICA
Ernesto Laclau

11

EL GUION CINEMATOGRAFICO Y LA LITERATURA
Rosaura Barahona

16
22

JOSEP FONTANA:
CONOCIMIENTO HISTORICO Y PROYECTO SOCIAL
Entrevista y selección de textos de Mario Cerutti

POEMA
Margarita Cuéllar

25
32

MODELOS ALTERNATIVOS AL DE LA UNIVERSIDAD LATINOAMERICANA
Juan Angel Sánchez

36
REVISTA DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
NUMERO 5 / VOLUMEN 11/MAYO-AGOSTO DE 1983

41

Lic. Mari o Cerutti
Li c. Miguel Covarrubi as
Mtro. Herón Pérez Martinez
Lic. Ju lieta Pisanty Marín
Lic. Juan Angel Sánch ez
Lic. Ricardo Vill arrea l
EDITOR
José Roberto Men di ri chaga

47

REDACC ION
Humberto Salazar
DIAGRAMACION
Samuel Noyola
OF ICINAS
Facultad de Filosofía y Letras UANL
Ciudad Universitari a
San Nicolás de Los Garza, N. L. ,
México.

Publicacióntetramestral
Precio del ejemplar: $150.00 M.N.
Suscripción anual: $400.00 M.N.

SEÑAS, RESEÑAS Y CONTRASEÑAS

POEMAS
Minerva Margarita Villarreal

56
60

DOSCUENTÓS
Jesús de León

SILUETAS
Herón Pérez Martínez

49

53

DIAGNOSTICO DE LA UNIVERSIDAD LATINOAMERICANA
Alfredo Piñeyro López

LA UAM-XOCHIMILCO Y SU MODELO ALTERNATIVO
Francisco J. Paoli

45

CONSEJO EDITORIAL

LA CRISIS Y LA UNIVERSIDAD LATINOAMERICANA
Roberto A. Follari

LA C.N.T.: GUERRA,
CRISIS Y ~RGANIZACIONES DE MASAS EN ESPAÑA
1

José Luis Martín

CABEZA ROMANA
Ricardo Yáñez

61

NOTICIAS INTERNAS DE LA FACULTAD

....

En este número: fotos de Erifk Estrada Bell~
\¡

�~

REMANDO

TEORIA MARXISTA DE LA POLITICA

AnneSexton

Ernesto Laclau

Una historia, iuna historia!
(Déjala ir. Déjala venir).
Fui pateada como guardafangos
de Plymouth, y
arrojada a este mundo.
Primero vino la cunita,
con sus frías barras verticales.
Luego las muñecas y la devoción
por sus labios de plástico.
Más tarde la escuela,
con sus pequeñas hileras de bancos
borroneando mi nombre una y otr~ vez,
pero siempre bajo el mar,
una extraña cuyos codos no quieren trabajar.
Luego fue la vída,
con sus casas cruel~.s,
Y la gente que raramente toqué
-aunque sabía que el tacto era todo-.
Pero crecí,
como cochino en su trinchera, crecí.
Y vinieron después las apariciones extrañas
la lluvia impertinente, el sol
'
volviéndose ponzoña,
Y todo eso como serruchos contra mi corazón.
Pero cree í, cree í-,
Y Dios estaba ahí, como una isla
a la que no hubiese remado,
aún desconocido para mí, y mis brazos
y piernas trabajaron
y seguí creciendo.
Usé rubíes y parí tomates.
Y ahora, en la mediana edad,
con unos diecinueve en la cabeza (debería decir),
estoy remando, estoy remando,
Tenazmente le doy a los'podridos remos
y el mar se encabrita
'
como globos oculares desquiciados.

Pero yo sigo remando.
El viento me empuja fieramente hacia atrás.
Y YO sé que la isla no será perfecta,
que tendrá las imperfecciones de la vida,
los absurdos de la mesa del comedor;
pero habrá una puerta que abriré
Y me liberaré por fin de la rata
que llevo en mis entrañas,
la carcomiente y pestilente rata.
Dios la tomará con ambas manos
Y la abr¡izará contra su seno.

Voy a dividir este trabajo en tres partes: en la primera de ellas introduciré
una serie de conceptos teóricos que son
necesarios para clarificar el punto que
intentaré desarrollar más tarde; en la
segunda parte intentaré mostrar de qué
forma, en el desarrollo del pensamiento
marxista, encontrarnos un serio obstáculo que ha impedido durante largo tiempo la formulación de una concepción
radicalmente antieconornicista y antinaturalista de la sociedad y qué es lo
que he denominado el reduccionisrno de
clase; y en la tercera parte mostraré las
etapas por las cuales, dentro del pensamiento marxista, y especialmente en la
obra de Gramsci, encontramos los puntos de partida para la formulación de
una concepción radicalmente antieconomicista y antireduccionista de la
práctica revolucionaria.

Como El africano decía:
Esta es mi historia, la que he contado.
Si fue dulce... Si no fue dulce .. .
llévensela a otra parte pero dejen que
algo de ella vuelva hacia mí.
Esta historia termina mientras
yo sigo aquí: remando.

Voy a referirme a una serie de ternas
que de alguna forma no se dirigen directamente a la cuestión de la teoría de
la ideología, pero, como veremos, todos ellos la suponen.

1. LA CONCEPTUALIZACION
TEORICA.
Comenzaré con una distinción filosófica muy tradicional y que al principio
puede parecer bastante abstracta, pero
que en realidad está cargada de implicaciones políJicas. Me refiero a la distinción que estableciera Frege entre sentido y referencia.

ti

Versión del inglés de

Humberto Salazar.

Supongamos que yo digo la reina de
Inglaterra, después digo la mujer del
Duque de Edimburgo, Claramente, desde el punto de vista conceptual, estas
dos denominaciones son diferentes porque una alude a la gobernante de un país
Y la otra a una relación familiar, pero
sin embargo, desde el punto de vista de
la referencia, estas dos denominaciones
apuntan hacia un único objeto y ese único objeto es desde luego Isabel 11.
El primer punto que quisiera argüir

es que con mucha frecuencia en las ciencias sociales, pero también en lás discusiones marxistas, estos dos conceptos
han tendido a confundirse, De esta manera no sabernos claramente, cuando usarnos una categoría social, si es a ella a la
que estamos haciendo referencia o bien
a una de las determinaciones de sentido
de un agente social o al nombre de este
agente.
Supongamos que yo digo "obrero".
Obrero es, corno sabemos, una locación
estructural dentro del modo y las relaciones de producción capitalistas, Y así,
cuando digo que alguien es un obrero,
claramente estoy haciendo alusión a esta determinación estructural. Pero si por
el contrario digo "el obrero que vive en
la esquina ha ido a visitar a su madre",
aquí "el obrero que vive en la esquina"
funciona corno el nombre del agente;
simplemente estoy apuntando a ese
agente y éste, además de trabajar en su
fábrica participa en otra serie de actividades, por ejemplo, puede vivir en un
barrio donde exista violencia racial;
puede participar en determinadas estructuras religiosas; puede participar en
determinadas actividades poi íticas; es
decir, tenernos un conjunto de posiciones que no aparecen determinadas por la
simple denominación "obrero". Pero la
ilusión, que con frecuencia existe en las
ciencias sociales, es que cuando usarnos
una de las determinaciones del agente
social como si fuera el nombre de ese
agente, suponernos que estarnos definiendo la esencia de un agente social
concreto; hay un proceso ilusorio, yo
diría un proceso netamente ideológico
por el cual pasarnos de un proceso. de
una acepción del término, a la otra. Por
ejemplo, en un trabajo reciente, el sociólogo marxista sueco Góran Therborn
trata de fundar uh proyecto fundamentalmente reduccionista que consiste en
afirmar que toda ideología es ideología de clase, que, _por ejemplo, el
nacionalismo es una ideología de clase,
que la ideología patriarcal es una
ideQlogía de clase y que todo el prob17rna

consiste en adscribir sus elementos uno
tras otro a determinadas posiciones de
clase definidas éstas al nivel de las relaciones de producción. Es decir más o menos a la inversa de lo que intentaré hacer en esta exposición. Pero veamos cuál
es la prueba que Therborn ofrece de este
método. La prueba consiste simplemente en decir: tenernos una serie de clases
sociales y una serie de rasgos ideológicos
que les son características, por ejemplo
en los terratenientes feudales el sentido
del honor, de la fidelidad y así sucesivamente. Therborn hace entonces un listado de clases sociales y un listado de categorías específicas y piensa que porque
ha mostrado que estos rasgos ideológicos específicos han estado presentes en
cada u na de estas clases, está determinado el carácter de clas!) de esas ideologías.
Pero, en términos de la distinción que
hacíamos antes, la pregunta que podríamos formularle es la siguiente: la
qué está haciendo alusión? lestá hablando de las determinaciones de sentido o está hablando del referente? Si
está hablando del referente y lo que
trata de decir es que el sentido de la
fidelidad, por ejemplo, forma parte
de la ideología de los terratenientes
feudales en la edad media, la explicación es banal porque nadie ha dudado
de ésto, pero si lo que él trata de demostrar es que este contenido ideológico es intrínsecamente de clase, ésta
demostración a través de la presencia
de sus elementos ideológicos en un
agente concreto no es suficiente. Lo
que él tendría que mostrar es que hay._
una necesidad de tipo analítico, de tipo sintético, por la cual, siempre que
tengamos ideología de la fidelidad tendremos terratenientes feudales y viceversa, y ésta es una demostración que,
obviamente, Therborn no puede proporcionar. Por consiguiente, todo su argumento, según mi opinión, termina
en un argumento circular.
Ahora bien, el error de este tipo de

�procedimiento consiste en no tener claro a cuál de estos dos elementos hacemos· referencia porque, de acuerdo a lo
que decíamos antes, además de ser un
agente concreto, un obrero es alguien
que está participando en otra serie de
puntos de conflicto.
Si evitamos el esencialismo a través
de la adscripción necesaria de ciertos
contenidos a ciertos referentes, el problema que se nos plantea es cómo se
crea histórica y poi (ticamente la unidad
entre todos estos elementos. Por ejemplo,· volviendo al caso anterior, si tenemos a alguien que es un obrero, que trabaja en una fábrica y de otro lado esa
misma persona va a su barrio, a su lugar
de habitación después del trabajo, en su
barrio existe toda una ideología de violencia racial y él es un obrero blanco,
lcuál será la conexión que se establecerá
entre estos dos elementos? lLa posición en el proceso de producción determina directamente la posición en esta
otra área de luchas raciales ? lHay una
necesidad orgánica de que sea una u otra?
lo ello dependerá de algo políticamente
construrdo?
2. ECONOMICISMO Y
NATURALISMO.
EL REDUCCIONISMO DE CLASE.
1ntentaré desarrollar esta segunda te•
sis aplicando lo que me parece es el carácter más fecundo de la noción gramsciana de hegemonía. Pero antes de llegar
a ese punto, y para que los términos del
problema estén absolutamente claros,
intentaré precisar cuáles son las posibilidades de conexión entre estos distintos
eleméntos.

.,.

Dentro de la toería marxista, la escuela · lógica de El capital trata de
mostrar de qué manera, partiendo del
concepto de capital, se puede deducir
por un razonamiento puramente anal ítico, es decir por una deducción lógica
pura, el concepto de Estado capitalista.
Este tipo de tendencias sin embargo no

han tenido mucho éxito, y hoy la mayor parte de los términos de la escuela
lógica de El capital han abandonado sus
presupuestos iniciales, y lo que por el
contrario ha sido mucho más influyente
en el desarrollo del marxismo ha sido la
idea de juicios de carácter sintético, pero que tienen un carácter necesario y
universal, es decir, la asimilación de los
procesos históricos a las leyes naturales.
Hacer esto significa que todas las sociedades van a pasar necesariamente por
un conjunto predeterminado de etapas,
y además presupone que yo, desde mi
posición actual como científico marxista, soy capaz de determinar cuáles van a
ser estas etapas. El punto, si se quiere
más burdo, de este tipo de formulación
naturalista lo encontramos en el marxismo de la segunda internacional:, en
Kautsky, Plejanov, incluso en el Anti·
ring de Engels. Pero el tipo de acti·
tud que involucra, incluso cuando el
pensamiento marxista contemporáneo la
ha superado en una variedad de sentidos, continúa siendo influyente.
Frente a estas dos alternativas de
carácter esencialista, es decir, los distintos componentes de una determinada
formación social unificados por leyes lógicas de carácter necesario, o unificados
por leyes naturales pero igualmente de
carácter necesario, se abre una tercera
alternativa: la que postula que los distintos componentes de una formación
social están unificados por relaciones
de sentido o por relaciones discursivas.
lOué entendemos por "relación de
sentido"? Entendemos por ello una
relación entre distintos elementos que
no están totalmente explicados por el
concepto. "Tener sentido" en la semántica moderna significa exactamente ésto,
y es la noción de sentido que también
uso hoy día la teoría de la información.
Supongamos que tenemos una palabra
escrita en español, en la cual por un
error de imprenta falta una letra; si dadas las leyes fonológicas y gramá~cas
del español solamente una letra puede

ocurrir en este contexto, entonces el
contexto, los otros elementos, señalan
claramente, cuál debe ser el elemento, la
letra que va a estar presente ahí. Si por
el contrario más de un elemento puede
ocurrir dentro del mismo contexto, entonces las relaciones son relaciones de
sentido; tendrá más sentido la presencia
de ese elemento en la medida en que el
contexto no es un contexto totalmente
explicatorio. Un contexto en el cual todas las relaciones entre elementos son
relaciones de sentido, es decir, que no
aparecen totalmente explicadas por el
contexto, es lo que nosotros llamamos
discurso. Por esto· hay que hacer una
aclaración para evitar confusiones. Por
"discurso" no estoy entendiendo nada
esencialmente mental. Las propiedades
materiales de los objetos son también
parte de un proceso discursivo. Si encontramos en una comunidad primitiva
un sistema de parentesco, y al mismo
tiempo un cierto tipo de técnicas productivas, y en la comunidad siguiente
encontramos que hay las mismas técnicas productivas pero un sistema de relaciones de parentesco totalmente diferentes, entonces es claro que la relación
entre técnicas productivas y relaciones
de parentesco es discursiva porque no es
una consecuencia necesaria del contexto
en el cual ellas aparecen, y aquí, entonces, puede apreciarse una doble y clara
alternativa: si nosotros concebimos el
proceso de desarrollo de la sociedad capitalista como un proceso natural, regido por leyes necesarias, diremos que
siempre que aparezca un elemento "a",
una serie de elementos "b, c, d, e" va a
seguirse como consecuencia necesaria.
Si por el contrario nosotros decimos que
cuando aparezca un elemento "a" puede aparecer en ese contexto elementos
b, e, o, f, en ese caso solamente una
práctica política discursiva puede explicar las articulaciones concretas.
Algo menos abstracto aún: si noso·
tros decimos que siempre que en un contexto aparece el nacionalismo va a apa·
recer consiguientemente la defensa de

los intereses de la burguesía, estan:ios estableciendo entre nacionalismo e m~ereses burgueses una relación de caracter
necesario. Si, por el contrario, nosotros
decimos que cuando aparecen en determinado contexto ciertas defensas de la
identidad nacional pueden aparecer una
variedad de contenidos de_ clase, flesd,~
los cubanos diciendo "Patn~ o mue~te
hasta el nacionalismo de tipo fascista,
pero que esa articulación concreta v~ a
ser el resultado de una lucha política
discursiva que organiza dichos elementos en ese caso estamos plename~te en
1 ' mpo de la segunda alternativa, y
~ ustedes ven, desde ya, un concepto como el de "hegemonia" solamente
tiene sentido en este terreno.
Si entendemos hegemonía en ~( sen·
tido de Gramsci, como la creac,on, a
partir de un núcleo de_ clase, de un,~
"voluntad colectiva nacional popular
que articule una enorme. v~r~edad d;
elementos en el campo h1st?rico, per
que
esa articulación podna da~se por
1
una casen·val , por una clase capitalista
'd
la
Y no por una clase compromet1 a en
lucha socialista, entonces estamos acep·
tando la existencia de todo un_ pjano de
articulación diferencial, es decir, ~u~ estamos aceptando un plano de prioridad
de lo discursivo.
Más adelante veremos por ~ué ~n
política su primacía supone la ex1stenc1a
de prácticas discursivas, pero antes ~e
esto podemos aproximarnos a la luc a
política-ideológica de dos maneras q~e
están espero con lo que acabo de decir,
relati~ament~ claras. Podemos, ~cercar·
nos a la lucha política e ideologica con
una actitud platónica respecto a los
·
· d'ICI~
· ndo·•
contenidos de la 1deologia
"siempre que aparezca el conteni~,0 A
aparecerán posiciones de clase 8 ' o,
por el contrario, podemos acer~r.nos ª
la lucha político-ideológica concibiend?
esta lucha como un proceso de desartl·
culación de los bloques ide~lógic?~ de
las clases rivales Y una reart1culac1on y
una variedad, incluso de los antiguos ele-

mentos, en una nueva formación, que es
lo que significa el concepto de bloque
histórico.
En una comunicación que he pres~.nt d hace algunos meses en una reunion
e~ ~ Universidad de París he tra~ado de
presentar justamente algunos discursos
de Palmiro Togliatti en los año~ de la resistencia italiana, mostrand~ como to?o
su esfuerzo político discurs1v? ~s un in·
tento por evitar que las tra_d1c1o_nes nacionales populares del ganb~ld1smo Y
del mazzinismo fueran absorp1das
la
idea fascista de la república de ~alo y
que por el contrario, pasaran a unirse, a
integrarse, Yarticularse con_ un pr~yecto
socialista alternativo. He d~cho. sm. em¡
bargo, que tenemos que mtrodu~1r e
concepto de politica, Yel _razo~_am1ento
que presentaré para la d1sc~s~on es el
siguiente: que sólo hay poht1ca e~ la
medida en que hay discurso, entendiendo por discurso, nueva~ent~, no _lo
mental, sino la articulac1on d1ferenc1al
de elementos.

Pº:

Para una concepción economi_c!sta Y
esencialista del marxismo la pollt1ca es
. plemente una superestructura por·
s1: no puede haber propiedad de la
~cha política, pues según aquélla la
historia se mueve de acuerdo a
leyes
· s, que .establecen
universales y necesaria
con férrea necesidad de que for~a e1
capitalismo va a desintegrarse a traves de
la progresiva contradicción entre fue~~as
productivas y relaciones de producc1on.
, la solución esencialista, lo
Segun
. . T t de
lI'tico es pura apariencia. r~ o
po
explicarme
nuevamente para ubicar
, . . lo.
'feo de toda lucha poht1ca. s1
e~pec1 1 u1· un compañero de El Salva·
viene aq
d I edor Y nos habla de s~ lucha Y e a n .
cesidad de la solidaridad con el com~~
te del pueblo salvadoreño, lo espec1f1co de esa lucha política es que el resultado de ella no está dictad_o de antemano sino que dependera fund~mel'\lal,;,ente de nuestro esfue_rzo m1·
litante por derrotar al adversario. Aho-

b·1en si uno sostiene que el· resulta•
do de
dra de ,la historia esta, garantiza
a~temano por una serie de p~ocesos de
lógicas infraestructurales del s1ste~a, las
que por un lado indican que ese sistema
va necesariamente a ser derrotado, per?
por otro lado señalan que n~ lo sera,
hasta en tanto las consecuencias de esa.
lógica no hayan llegado a su punto extremo entonces la idea de que de n~estra lu~ha dependerá el resultado es simplemente una apariencia, y e~tonces e~a
lucha es solamente el lenguaie a traves
del cual llamamos; es, si~plem~nte, una
superestructura. Lo pol1t1co ni es aparencia! ni es superestructura!; _el resultado de una situación no ha~ra de se~ 1~
imple consecuencia necesaria de la log1~a que yo puedo determinar en todo su
urso futuro, pues una estructura en la
~ual una articulación de elementos puede tener también una variedad de consecuencias y resultados es una es_truc~ra_
de senado Y una estructura ~1scurs1va,
por consiguiente, afirmar el pn~ado d~
la política supone también a!1rma~ e
de las articulaciones d1scurs1vas
campo
· d d con
-en todas las áreas de la soc1e a , y
ésto llego al punto clave que me pare~e
ha dominado toda la historia del '!1arx1sTenemos aquí dos alternativas, o
~~~ el plano de las determinacion_es na·
turales esenciales Ynecesarias domtna en
todos los aspectos sucesivos ~el desarro·
llo histórico (y entonce~, S) hay lucha
política en el sentidoautent1c? de lapalabra, ésta sólo puede deter~tnar la superficie de la historia), o bien, por el
contrario, afirmamos que la lucha, qu~
la articulac1on entre elementos ~ecesa
rios, no existe a ni~gún nivel del sistema
ue por consiguiente todo lo que va,
~i:mos al futuro de éste, va a ser determinado por la ampliación de la _concep·
ción de la política a todos los niveles de
la sociedad.
3 HISTORIA: LA LUCHA CONTRA
. EL REDUCCIONISMO.
Con estas reflexiones en mente revt
saremos las etapas fundamentales en a

�historia del marxismo. La primera etapa,
en la que se consolida el marxismo como lógica polftica es el período de la
Segunda Internacional. En los pensadores de esta etapa encontramos de una
manera nítida la afirmación de una lógica de tipo esencialista. Esta visión de
la Segunda Internacional, y no sólo de
ella, la encontramos también en el Prefacio de la Critica de la economia politica de Marx, en el cual se presenta todo
el desarrollo histórico como dominado
por la contradicción, y donde se afirma
que solamente en el momento en que el
desarrollo de las contradicciones entre
fuerzas productivas y relaciones de producción ha llegado a un punto crítico,
se abre un período de revolución social.
Hay un elemento en este análisis de
Marx que, sin embargo, está totalmente
ausente, y ese elemento es la lucha de
clases. La lucha de clases no aparece,
porque la intervención del sujeto revolucionario es simplemente presentada como una consecuencia natural y una contradicción constituida al nivel de la infraestructura. De más está decir que hay
otra larga variedad de textos de Marx en
los que la perspectiva exactamente o-puesta es la que se impone pero el problema es
que el famoso quietismo de los poi íticos
de la Segunda Internacional estuvo directamente ligado a su mecanicismo, a su
concepción de las relacíones eñtre los
objetos, la cosmovisión -por usar la
palabra general- de la Segunda Internacional incorporaba dos elementos: una
perspectiva teleológica de tipo hegeliano
según la cual la historia marcha necesariamente hacia un fin determinado, y
ese fin determinado es la base de este
esquema darwiniano. A él se sobreimpuso una segunda tesis, que fue la del
evolucionismo de Darwin. Ahora bien,
es obvio que esta es una construcción
totalmente incorrecta.

&lt;Q

Los principios de la selección natural en Darwin no implican ninguna estructura teleológica. Darwin nos presenta un proceso de selección natural

como un proceso en el cual el organismo interactúa con su ambiente. Pero
en el marxismo de la Segunda Internacional, darwinismo y hegelianismo se
combinaron en un híbrido que tendía
a presentar un sistema de garantías históricas en el que el socialismo iba a ser
su resultado final y necesario, y de ahí
que este sistema de garantías a su vez
P.e~mitiera una seri? de operaciones pol1t1cas de un caracter muy evidente.
Por ejemplo, se afirma que la contradicción entre clase obrera y capital es
la contradicción esencial en la socie~ad burguesa; ahora bien, a fines del
siglo XIX, excepto en el caso inglés
(y aún aquí sería discutible), es claro
que la clase obrera era un sector relativamente minoritario de la población.
lCómo este sector minoritario de la
población podía aspirar a representar
los intereses de todos los oprimidos?
A este problema específico es al que
Gramsci y Togliatti. van a tratar de
dar solución, que será la de la "hegemoni'a", es decir, la articulación de
un campo popular liberado por la clase obrera. Pero para los teóricos de la
Segunda Internacional el problema no
se planteaba en estos términos, porque
ellos partían de una lógica esencialista
de desarrollo necesario, y respondían
así: la clase obrera tiene que encerrarse
en sí misma, tiene que encerrarse en su
perspectiva de clase, porque de todos
modos las leyes necesarias del desarrollo capitalista conducen a la proletarización de las clases medias y del campesinado, y en ese sentido, la historia
trabaja por la clase obrera. Simplemente
encerrándose en sí misma y esperando
que este desarrollo necesario opere, es
como llegaremos al socialismo.
Los efectos más evidentes de este tipo de lógica los vemos, por supuesto, en
1917. La interpretación de los mencheviques de la revolución rusa es que solamente podía ser una revolución democrática burguesa porque todavía Rusia
no había pasado del estado feudal y que,
por consiguiente, cualquier tentativa de

articulación socialista de la coyuntura
era necesariamente aventurismo.
Pero, aparte de este obvio error, hay
muchos otros aspectos que, más insidiosamente, son todavía parte de nuestro sistema de pensamiento. Por ejemplo, la discusión sobre si la revolución
de 1930 en Brasil fue una revolución democrática burguesa. Si pensamos dos
minutos observamos que esta pregunta
es absurda, simplemente porque lo que
estamos presuponiendo es que toda sociedad pasa necesariamente por una
serie de etapas ineludibles, y que hay un
momento inscrito en el tiempo, en el
futuro (tal y como los cristianos esperaban la llegada del anti-cristo) en el cual,
la revolución democrático-burguesa 'tendrá que ocurrir. Y así, en muchos razonamientos que todavía hoy hacemos en
nuestra práctica política y teórica socialista, aparece esta perspectiva economicista y esencialista bajo formas veladas
continúa presente.

etapas no hubieran estado maduros para
el desarrollo de un proceso revolucionario. Es decir, que para Lenin hay una
articulación diferencial de elementos en
una coyuntura crítica. Fijémonos bien
en lo que digo, una articulación diferencial de elementos en una coyuntura crítica, que tiene que ser el resultado de
una intervención política del sujeto revolucionario, pero si este sujeto revolu·
cionario unifica y articula en una cierta
forma una coyuntura revolucionaria que
no estaba predeterminada al nivel de
una lógica necesaria de los elementos,
estamos entrando, como ustedes ven, en
el campo de lo político-discursivo, en
el sentido en que lo había definido al
comienzo. Quiero decir que en Lenin tenemos los comienzos de una práctica
antieconomicista y antiesencialista de la
política; sin embargo esto no debe impedirnos ver los límites históricos del
leninismo.

Lenin estaba entrando en una nueva
etapa, en una nueva práctica de la polí-

La segunda gran etapa, la de ruptura,
en esta evolución general del marxismo,
Y que a mi modo de ver es el comienzo
de la crisis del modelo economicista
la encontramos en el leninismo. Leni~
parte de un punto de análisis totalmente
distinto del de la Segunda Internacional.
Para Lenin el punto de partida del análisis es la realidad del imperialismo, y
para él, por consiguiente, el punto de
partida no son las etapas de desarrollo
económico de cada sociedad considerada aisladamente, sino la economía
mundial. Esta, por ;upuesto, estaba presente en el análisis de Kautsky, pero
mientras para él la economía era un concepto puramente económico, para Lenin,
por el contrario, se trata también de un
concepto político: siendo la economía
mundial una cadena imperialista, un to·
do estructurado, la crisis en uno de los
puntos puede producir una dislocación
de la relación de fuerzas, afectar otros
puntos de la cadena, los que desde el
punto de vista de una sucesión lineal de

tica, pero la seguía pensando con las
categorías de la etapa anterior; es decir,
para Lenin, y éste es el punto decisivo,
los agentes, los sujetos políticos siguen
siendo fundamentalmente las clases, si
bien las clases tienen que efectuar movimientos, piruetas más complicadas que
las que podían efectuar en un esquema
como el kautskiano en el que ya tenían
asignada su función para todo el resto
del proceso de desarrollo.

El leninismo no llega a constituirse,
por consiguiente, como teoría de la so-

ciedad y permanece al nivel de una teoría de la revolución, es decir, la construcción poi ítica del discurso del marxismo clásico la refiere el leninismo, fundamentalmente, a las coyunturas críticas revolucionarias, pero no hay un leninismo estrictamente hablando para los
períodos de estabilidad, configurándose
por tanto toda una ambigüedad en la
conceptuación poi ítica del leninismo.
Podríamos ,&lt;;lar muchos ejemplos, pero

nos limitaremos al del concepto de desarrollo desigual y combinado. Este es
un término clave. Es desarrollo desigual
y combinado justamente porque la
coyuntura revolucionaria está uniendo y
articulando etapas que de acuerdo a la
lógica paradigmática de las mismas tenían que haber ocurrido en distintos
momentos; pero de otro lado, sin embargo, lo sigue pensando como combi·
nación y desarrollo de etapas, es decir,
no hay una conceptualización de la articulación diferencial que no suponga la
sucesión lineal kautskiana. El leninismo
es el momento surrealista del kautskismo, porque es el momento en que to·
dos los elementos que en la visión esencial ista kautskiana aparecen en una sucesión ordenada, comienzan a quebrarse, a unirse y articularse a través de una
serie variada de posibilidades políticas
pero, sin embargo, sigue siendo la unidad de la clase el dato fundamental en
términos de sujetos políticos para Lenin. Así, Lenin por primera vez empieza a hablar (y éste es uno de los grandes méritos históricos del leninismo) de
hegemonía: la clase no tiene simplemente que defender sus intereses y esperar a que la crisis económica venga, sino
que tiene que hegemonizar una variedad
de sectores populares que han entrado
en un proceso de crisis, de relación crítica con el sistema como resultado de la
guerra, de las depresiones económicas,
etc. La clase para él tiene una función
hegemónica, pero -y éste es el límiteesta hegemonía la concibe como alianza
de clases; es decir, cada elemento, cada
clase, con sus intereses, su ideología, su
partido específico, coincidirían alrededor de un liderazgo obrero para oponer
un frente global contra el sistema; esto
significa · que la idea de ideologías nacionales populares democráticas, una
identidad de masas que escapa a la unidad paradigmátira de la clase, no es
aceptada en el esquema leninista. El
resultado de esta combinación de avances y retrocesos, o si se prefiere de combinación de lo viejo y lo nuevo al nivel

oscilante del Comintern. Por un lado, a
nivel de período de estabilidad, ellos no
tienen una posición aístinta que la del
marxismo clásico. Períodos de estabilidad desde el punto de vista del Comintern son fundamentalmente períodos de
propaganda; por el otro lado, períodos
de ruptura crítica son aquéllos en los
cuales se presenta la posibilidad de una
poi ítica leninista, pero entonces, esta
combinación entre facilidad en períodos
de estabilización relativa (como fueron
llamados) y superactivismo en períodos
de coyunturas críticas va a dominar
esta política, al me.flOS hasta el séptimo
congreso del Comintern, y va a dar un
carácter aventurerista y excitante a toda
la política comunista en Europa Occidental.
Con esto llegamos a la tercera etapa.
Este proceso de disolución del paradigma esencialista y esta tercera etapa tienen claramente su epicentro en Gramsci
como expresión teórica más alta. Como
expresión política hay una variedad de
otros puntos de ruptura que voy a mencionar brevemente. Recuerden el caso
que he mencionado al comienzo, alguien
que tiene una posición al nivel del proceso de producción que lo ubica como
obrero y por otro lado vive en un lugar
de habitación donde existe violencia
racial. lCuál de estos dos puntos va a ser
el punto fundamental en la construcción
de una voluntad antisistemá por parte
de ese agente social específico? ¿ Lo va
$ er la lucha a nivel de la fábrica, o lo
va a ser la lucha al nivel de la violencia
racial? Claramente para el marxismo
clásico será lo primero. Pero veamos
cuáles eran los fundamentos Ele la tesis
que supone que fuera · lo primero. Los
fundamentos eran, primero, que la sociedad capitalista poseía, una lógica
,mediante la cual se iban a proletarizar
rápidamente los otros sectores sociales,
y segundo (éste es el supuesto que la
historia se encargó de desmentir), que
esa proletarización progresiva de la sociedad iba.atransformar a esa masa proletaria en obreros industriales en el sentido clásico.

-.J

�Ahora bien, uno puede perfectamente
afirmar _qu~ el sistema capitalista genera
contrad1cc1ones cada vez más agudas y
c~da vez más costosas desde el punto de
vista del desarrollo social, sin que por
eso tenga que afirmar al mismo tiempo
que el sujeto fundamental del cambio
histórico revolucionadio tenga que serlo
el o~re!o fabril. lPor qué, por ejemplo
a pr,or,, va a ser un punto de radicalización Y de construcción de una conciencia de sistema más importante la fábrica
q~e el lugar de habitación?'Eso depende
evidentemente de una serie de circunstancias históricas concretas y sobre todo, no_, hay ninguna garantía que la
aceptac1on de un rol antagónico a nivel
de la fábri~ va a significar la aceptación
de un rol igualmente antisistema en los
otros puntos críticos de esa sociedad
Por ejemplo -lo vemos hoy en lnglate:
rra todos los días- lo's obreros la militancia obrera, que es una milit~ncia sumamente activa y bien organizada a nivel de las fábricas, va crecientemente
unida a una ideología racista contra los
inmigrantes a nivel de lugar de habitac!ón porque -se dice- los inmigrantes
viene~ a sacar el trabajo a los ingleses.
Y as, podemos pensar muchas otras
cosas; podemos pensar una gran militancia obrera y pensar una ideología totalmente machista al nivel de las relaciones
de la familia que mantenga la subordinación femenina.

00

Si hay desarrollo desigual y combinado, éste no solo afecta las distintas etapas de desarrollo de sujetos históricos
concebido bajo la forma de la unidad si'.
no que tiende a escindir la unidad ,.;,isma de esos sujetos históricos y el problema, entonces agudo e importante que
se presenta, que se presentó en los años
treinta y que se sigue presentando para
nosotros hoy día, es cómo constituir la
unidad del sujeto revolucionario. Exactamente aquéllo a lo que la teoría de la
hegemonía en Gramsci intenta referirse.
La unidad del sujeto revolucionario era
un efecto necesario al nivel de la infra'!structura para el marxi~mo clásico y es

de alguna manera metamorfoseada en
un pensamiento táctico en el leninismo.
Pero ahora, en el gramscismo, pasa a ser
fundamentalmente el problema de construcción poi ítica. La experiencia del fasc_is~o, por 7jemplo, había disociado pos1c1ones radicales antisistema en una variedad de puntos {por ejemplo todas
esas ideologías nacionales y populares
de carácter mazziniano y garibaldino
qu~ eran en gran medida la ideología
anti statu quo en la Italia de su tiempo)
de la de intereses obreros definidos al1ededor del sindicato, y el fascismo si
bien en una forma minoritaria, había
conseguido implantarse en la clase obrera; esto es, que lo que el fascismo había
operado por primera vez en el espacio
histórico occidental, había sido una disociación entre las diversas posiciones del
agente, y el problema de la unidad de
la clase era algo que se presentaba en to·
da su fuerza, pero no era un problema
suyo.
El problema del reformismo de la
clase obrera inglesa, está muy directamente ligado a la política hegemónica
de la burguesía. Desde fines del siglo
XIX, un siglo antes que los estructuralistas franceses, Disraeli había entendido que el agente social es un sujeto escindido, y las demandas al nivel de la
seguridad social se trataba de disociarlas del republicanismo en que ellas habían venido envueltas hasta ese momento, y de disociarlas también de la
militancia obrera; todo el proceso del
transformismo anglosajón que lleva a
la disolución de la unidad revolucionaria del sujeto. No es como algunas veces tontamente se dice, que porque había una aristocracia obrera que se vendía a la burguesía; era simplemente
porque las demandas a nivel de la salud
la vivienda, el salario, eran absorbida~
difere~cialmente por ese estado burgués,
es decrr se producía una disociación del
sujeto revolucionario. El problema entonces que Gramsci empieza planteándose es cómo constituir esa misma unidad del sujeto-clase, y hay tres concep-

tos claves de Gramsci que me parece merecen ser mencionados; el primero, ya
hemos dicho bastante, es el concepto
de hegemonía. Queda claro por lo dicho
antes que la hegemonía en Gramsci no
se limita simplemente a la idea de un
sujeto clasista preconstitu ido que articula otras fuerzas. Es, primero y ante to·
do, la construcción poi ítica de ese sujeto; la forma, por ejemplo, en que
Togliatti y el Partido Comunista Italiano van a considerar la lucha política
después de la Segunda Guerra Mundial
que va a ser, fundamentalmente, trans'.
formar al movimiento obrero en el punto de articulación de una vasta red de
lucha populares. Si ustedes van al sur
de Italia verán qua el sindicato no es so!? "el sindicato" en el sentido anglosaJ?n de defensa de los intereses corporativos obreros; es además el punto donde se organizan las cooperativas escolares, en donde se organiza la lucha contra la mafia, donde se organizan movimientos por el problema del agua· es
decir que la clase obrera opera c~mo
un elemento articulador, y el sujeto
político, el sujeto popular, ya no es más
la clase definida económicamente, sino
es una entidad nueva: es esa voluntad
popular a la cual me refería antes, el
segundo concepto clave que es el concepto de bloque histórico.
El marxismo clásico, entendiendo
por ello nuevamente el marxismo de la
Segunda Internacional, estaba dominado por una división básica que componía la unidad del todo social, y esta
unidad básica era la dictada por la dualidad base/superestructura; claramente
en esta concepción la economía era un
medio homogéneo que era el campo de
constitución de los sujetos históricos, y
esto producía un conjunto de efectos
necesarios al nivel de la superestructura
de la sociedad.
El economicismo tradicional les
atrbuía a estos efectos una muy escasa
importancia, pero, por otro lado Lukács
decía que la conciencia de cl;se es el

momento más alto en la constitución
de una clase como tal, atribuyéndoles
así mucha importancia, si bien en todo
caso eran consecuencias necesarias derivadas de la inserción al nivel de una
superestructura. Si ahora observamos
que lo que está en cuestión es el problema mismo de la unidad de la clase, de
la unidad del sujeto, del cambio, no podemos obviamente concebir a la sociedad como unificada en la misma manera. La distinción base/superestructura
simplemente pierde sentido, y Gramsci
trata justamente de reemplazarla por el
concepto de bloque histórico, entendiendo por ésto la unidad orgánica de
los dos elementos, es decir, que la unidad de los sujetos que existan al nivel
de la infraestructura va también a depender de una relación de fuerza que se
crea tanto en la infra, como en la
superestructura; en otras palabras, la sociedad desde el comienzo al fin está articulada en forma política, llevándonos
ésto al concepto de guerra de posición,
concebido como una transformación de
la relación de fuerza que tiene que ope·
rar a todos los nieveles de la sociedad.
Tenemos nosotros en este sentido a la
familia como un lugar de relaciones políticas, porque es el nivel de la familia,
a través de procesos de socialización
que tienen lugar desde la infancia, donde se crean las diferencias de sexos y se
van creando las diversas formas de la
subordinación femenina. Además tenemos las instituciones en donde nuevamente existen relaciones de poder, y tenemos finalmente el campo de la economía.

nueva perspectiva, como por ejemplo
su afirmación de que la "hegemonía
comienza al nivel de la fábrica", pero
donde solamente en período recientes
se ha producido una transofrmación
radical. Hoy día, después de las transformaciones que la economía marxista
ha sufrido en los últimos veinte años,
por ejemplo, la crítica a las formulaciones clásicas de la teoría del valor, la
crítica de la teoría de la tendencia
descendente en la tasa de ganancia
como derivada necesariamente de incrementos en la composición orgánica del
capital, el debate entre los fundamenta·
listas y los llamados neoricardianos como dos i:scuelas de economía marxista,
está perfectamente claro que incluso a
nivel económico, la sociedad no procede de acuerdo a leyes generales, sino
que entran en juego un conjunto sistemático de intervenciones políticas al nivel de la infraestructura. No hay leyes
de desarrollo capitalista que se impongan absolutamente, por el contrario, el
campo de la economía es el campo de
una lucha política, tanto como cualquier
otra esfera de la sociedad, y el resulta·
do de esta lucha política dependerá de
todo este proceso de guerra de posición
que también opera en los otros campos.
Si la unidad misma del espacio que el
marxismo clásico Ilamaba "la economía"
es un espacio políticamente construido,
la creación de alternativas socialistas al
interior de la economía tiene que pasar
por una proliferación mucho más vasta
de lucha, y la ampliación del campo de
la economía tiene que proceder de la
política.

Ahora bien, lcómo concebir la unidad misma del campo de la economía?
Este es el problema clave. lLa unidad
del campo de la economía tiene que ser
concebida como teniendo una causalidad de tipo necesario o, por el contra·
rio, debemos concebir a la economía
misma como un proceso de articulación
discursiva? Este es el punto en que creo
hay límites claros en la concepción de
Gramsci, aunque había atisbos de una

El punto final al que quisiera referirme es el de las transformaciones de esta
última etapa, que se da en los últimos
diez o quince años y en la cual los paí·
ses capitalistas centrales han asistido al
surgimiento de una serie de nuevos tipos
de lucha: los m0vimientos de liberación
femenina, los movimientos de las poblaciones marginales, los movimientos
de las minorías raciales y nacionales, los
movimientos de los homosexuales. Toda

una nueva serie de sujetos históricos
se está incorporando a la arena política,
y el campo de la lucha anticapitalista
tiende a ser mucho más vasta de lo que
la concibiera el marxismo clásico. El
problema que se nos plantea entonces es
el siguiente: le,_ la teoría de la hegemonía en Gram~i. y toda la visión tradicional de la poi ítica que se implantó
después y durante la segunda postguerra
obsoleta? Mi argumento es que no ha
pasado a ser obsoleta, pero que requiere
una redefinición mucho más radical (recuerden ustedes que dijimos al comienzo que hay poi ítica siempre que no hay
relación de carácter natural entre los
fenómenos); la crítica que se puede hacer al marxismo clásico y la crítica que
se puede hacer también de alguna forma
a la tradición gramsciana, es que este
proceso de desnaturalización de las evidencias mismas con que se nos presentan la sociedad burguesa, a través de sus
diversas formas de dominación (familia,
instituciones, diferencias raciales etc.)
no ha avanzado lo suficiente, y que justamente, a partir de la emergencia de los
nuevos movimientos, es posible un cuestionamiento mucho más radical de la
sociedad capitalista: más radical que lo
que ha existido en el pasado. Pero, por
eso mismo, la hegemonía también hay
que concebirla en un sentido mucho
más radical, porque ya no es simplemente la hegemonía de una clase sobre
una serie limitada de sectores, sino que
tiene que ser la articulación de una
vasta variedad de movimientos que surgen con sus leyes de formación propia,
con sus objetivos precisos, y que cierta•
mente, no pueden subordinarse a algo
tal como la pura y simple abolición de
la propiedad privada de los medios de
producción.
Para concluir, si nosotros vemos hacia el conjunto de la historia del marxis-·
mo, notaremos dos tendencias operantes: primera tendencia, la disolución
progresiva de una lógica economicista y
esencialista, que postula leyes necesarias
de desarrollo de la sociedad; este esque

�EL GUION CINEMATOGRAFICO Y
LA LITERATURA

ma e~pieza a quebrarse con el leninismo, sigue quebrándose con el gramscismo, Yc~nt_inúa diluyéndose con los nuevos mo~1,:n1entos que acabamos de decir,
Y yo _d1f1a, con todo el curso de las revoluc1~nes en el mundo semicolonial
hoy ~1a. E~ segundo lugar, ese proceso
de quiebra tiene lugar al mismo ritmo en

que se de5?rrolla una nueva concepción
de la pol(t1ca, es decir, en la medida en
que aceptamos que la pol(tica es simplemente un modo de ser de lo social que
s~ refi~re directamente a la constru~ci ón
d1scu~~1va de lo social, Y que esta construcc1on discursiva de lo social al poner
al desnudo sus mismos mecanismos Y

sus mismas leyes de formación es lo que
cr~a las_ bases para un cr(tica mucho
":1?s radical, de las formas de naturalizac1on burguesa. Política, Hegemonía, Discurso, creo que estos son los temas claves ~oy df~ para la elaboración de una
teoria poht1ca marxista.

Rosaura Barahona
El cine, el más joven de todas las
artes, es también el más popular -en el
sentido exacto del término- y, a la vez,
el más dolorosamente desaprovechado.
Buñuel, uno de los pocos poetas cinematográficos, dice acerca de esto: "Por
actuar de una manera directa sobre el
espectador presentándole seres y, cosas
concretas; por aislarlo, gracias al silencio, a la oscuridad, de lo que pudiéramos. llamar su habitual psíquico, el cine
es capaz de arrebatarlo como ninguna
expresión humana. Pero como ninguna
otra, es capaz de estructurarlos. Por desgracia, la gran mayoría de los cines actuales parece no tener más misión que
ésta: las pantallas hacen gala del vacío
moral e intelectual en que prospera el
cine, que se limita a imitar la novela o..
el teatro, con la diferencia de que sus
medios son menos ricos para expresar
psicologías; repiten hasta el infinito las
mismas historias que se cansó de contar
el siglo XIX y que aún se siguen repitiendo en la novela contemporánea. Una
persona medianamente culta arrojaría
con desdén el libro que contuviese alguno de los argumentos que nos relatan las más grandes película. Sin embargo, sentada cómodamente en la sala a
oscuras, deslumbrada por la luz y el
movimiento que ejercen un poder casi
hipnótico sobre ella, atraída por el interés del rostro humano y los cambios
fulgurantes del lugar, esa misma persona casi culta, acepta plácidamente los
tópicos más desprestigiados".(1)
Como dice Buñuel. el potencial del
cine como forma de expresión artísti·
ca está casi intacto. Si tomáramos en
consideración todos los nombres de
aquellos directores cinematográficos que
han sido catalogados como autores, veríamos que son sólo unos cuantos quienes han logrado en algunas de sus obras,
alcanzar el nivel de lo artístico: "como
instrumento de poesía, con todo lo que
esta palabra puede tener de liberador, de
subversión de la realidad, de umbral al
mundo maravilloso del subconciente, de

inconformidad con la estrecha sociedad
que nos rodea". (2)
La teoría del autor cinematográfico,
que más que teoría es un método crítico,
ve como creador de la película al director, quien a través de la filmación
-un proceso largo y complejo que involucra altos costos y a todo un equipo
de trabajo- termina por imponer su
estilo y su cosmovisión al producto final. La principal debilidad del método
estriba, tal vez, en lo categórico de la
clasificación. En general -y por desgracia-, se supone que cuando un director-autor se incluye en la lista de los
consagrados, esto garantiza que toda su
obra tendrá valor artístico o, por lo menos, una altísima calidad cinematográfica, lo que no siempre resulta cierto.
Durante años se dio por sentado que
el autor absoluto de un film era el director. Sin embargo, desde que el cine ha
depurado y sofisticado sus técnicas, cada
uno de los que participan en los principales puestos de la filmación han empezado a exigir parte del crédito y -quizás con gran justificación-, los que más
han exigido el reconocimiento han sido,
precisamente, los guionistas.
Lo que ha llevado a los guionistas a
asumir esta posición es básicamente el
hecho de que en la historia del cine hay
muchísimos filmes que tienen lo que
dentro del argot fílmico se llama un
guión redondo (preciso, bien logrado,
con el ritmo adecuado, etc.), de manera
que no hubiese habido mucha diferencia
en lo que al producto final se refiere, si
en vez de la mano de un director profesional hubiese estado la de otro. Ejemplo de esto es una agradable película comercial; Laura, en donde se discute
mucho si lo determinante fue Otto
Preminger o la conjunción de los talentos de los guionbtas Dratler, Hoffenstein
y Rein hardt.
El guión, libreto, libro argumental o

script, es el desarrollo verbal y escrito de
lo que será la película. Es decir, se desglosa la película y se estructura a manera de secuencias, de forma que quien lo
lea pueda darse cuenta más o menos
exacta de cuál va a ser la historia que se
contará (En este caso hablamos de cine
no documental y tradicional; algunas
manifestaciones contemporáneas no se
interesan por narrar, pero aquí no nos
ocuparemos de ellas).
Por lo general, se distingue entre lo
que se llama guión literario y guión técnico; el primero puede ser elaborado exclusivamente por el guionista y se ocupa
de describir a los personajes y de narrar
la película; el guión técnico es el que se
utiliza para la filmación misma y desglosa la película en secuencias, escenas, tomas y encuadres.
La función del guión es permitir que
cada una de las personas involucradas en
la filmación de una película sepa qué se
espera de ella. El escenógrafo determinará qué tipo de mobÍliario o de set debe
preparar; el fotógrafo, diseñará qué clase
de iluminación se requiere (diurna, nocturna, misteriosa, dramática, alegre); el
maquillista, si debe envejecer, cansar,
endurecer o vulgarizar a los actores; los
encargados de la sonorización del film,
qué apoyos deberán proporcionar; los
actores, a qué personajes van a encarnar;
y el productor, qué debe estar listo cada
día de filmación, a quién se llamará, en
dónde se trabajará y cuál es la mejor manera de aprovechar lugares, fecha o actores para optimizar la producción.
El cine, precisamente por ser la más
joven de las artes, ha estado en deuda
durante mucho tiempo con la literatura.
En sus orígenes, las "películas" eran tan.
breves que no se necesitaba de un guión
(algunas duraban de 1 a 3 minutos; o
sea, lo que duraba la acción que retrataban). Sin embargo, en cuanto al cine se
le descubrió su veta comercial, las películas se empezaron a alargar y las historias se fueron sofisticando paulatinamen-

......

�te, hasta que hubo de escribirse previamente a la filmación el orden de aquello
que la cámara debía registrar. Así nació
el primer guión cinematográfico.
. Al principio, el cine se alimentó de la
l~teratura, por lo que durante mucho
tiempo se_ manejó 1~ premisa de que ésta
era_ superior a aquel. la literatura, despues de tod?, tenía un prestigio bien ganad? Yconfirmado a través de Jos siglos·
el cine, no. Al principio sólo se pensó e~
adaptar el material literario a Ja pantalla
~ eso se hizo. No pasó mucho tiempo
sin que se empezara a distinguir entre
dos maneras diferentes de tratar eI mat~~ial literario: por medio de la adaptac,on Y por medio de la ilustración.
. Se adapta una obra cuando el guionista es capaz de transmitir el espíritu
Y la bell~za de la obra a un lenguaje, a
un espacio y a un tiempo totalmente
distintos a aquéllos que imaginó el escritor. Se habla de ilustración cuando el
guionista se limita a trasladar las palabras a imágenes visuales sin omitir ni
cambiar nada, pero se deja en el tintero
precisamente lo inasible, lo sutil, lo que
le da a la obra su auténtico valor. Así
como no basta un traductor para traducir la obra de un poeta de un idioma
a otro (se necesita un poeta-traductor, o
un traductor-poeta), así, no basta un
guionista de oficio para adaptar la obra
literaria de un artista: se necesita un
guionista-autor o un autor-guionista.
Además de esos términos, existen
otros como libre adaptación o inspiración, que en la mayoría de los casos
son muestras de honestidad por parte
de quienes las utilizan para dar crédito
a los autores de las obras que sirvieron
para elaborar un guión que rara vez
delata su parentesco con el original. Ha
habido libre adaptación en obras como
La guerra y la paz de Tolstoi o como en
algunas de las novelas de Dostoyevski,
autores que no se caracterizan precisaN
mente por ser parcos en el manejo de
.... personajes, ni simples en el planteamien-

to de- los conflictos que entrelazarán la
t~ª.':1ª• ni muchísimo menos, en la expos1c1on del alma humana.
Básica~ente hay tres tipos de guiones: el formula, el de oficio (también
llamado artesanal) y el de autor. Todo
guión de fórmula es, a su vez, artesanal,
pero no todo guión artesanal es de fórmula. Un guión de fórmula es un clisé
bá_s(co al que en cada ocasión que se
utiliza se le cambian exclusivamente los
elementos (personajes y situaciones) circunstanciales. La manera más clara de
ejemplificar esta categoría, es a través
de las series l1orteamericanas de televisión Columbo, Cannon lronside
El túnel del tiempo y demás distracto:
res enajenantes; se elaboran, cada uno,
con base en un mismo guión.

. Columbo, por ejemplo, siempre será
asignado a la investigación de un crimen
donde el principal sospechoso es inocente Yel menos sospechoso es el culpable.
El desaliño, el auto a punto de desbaratarse, los comentarios anodinos acerca
de su invisible esposa, y sus preguntas
aparentemente idiotas llevan a que el
perseverante y "despistado" investigador descubra el detalle mínimo que todos los demás habían pasado por alto
Y que, precisamente, es el que lo pone
sobre la pista que lo llevará a desenmascarar al asesino.
(Por alguna extraña razón que tal vez
tenga que ver más con la sociología que
con los guiones, casi todas las series norteamericanas de televisión incluyen un
epílogo en el que se hace un comentario aclaratorio acerca de lo que el espectador acaba de ver y otro comentario -éste absolutamente infalibleabiertamente jocoso, de tal forma que
cuando la imagen de Hawai 5-0, Ouincy,
Las Vegas, Embrujada o Mi bella genio
se congela o se disuelve, todos aquéllos
que aparecen frente a cámara están riendo a carcajadas}.
Aunque el QUión de fórmula existe

también en el cine, se utiliza mucho más
en las películas de serie B.
En ocasiones el guión de fórmula
puede confundirse con el guión artesanal; sin embargo, hay una diferencia que
es clave entre ambos: mientras el primero es totalmente impersonal, el guión artesa~al refleja una visión individual, por
sencilla y tradicional que ésta pueda ser.
Es~e tipo de guión se distingue por la
solidez y la claridad con que está narrada _la historia. El guionista propocciona
la información estrictamente necesaria
para ~ue la historia pueda avanzar y,
ademas, respeta la estructura tradicional
de todo guión clásico: planteamiento
conflicto, desarrollo, clímax y desenla'.
ce (ocasionalmente puede aparecer un
anticlímax).
, Por último, queda el guión de autor;
este puede observar todas las reglas de
elaboración de un guión artesanal o bien
puede romper con ellas. Hay que recordar, sin embargo, que hasta la fecha
aquéllos que rompen con los cánones
establecidos son los menos. Hay razones
prácticas para ello. Cuando el autor no
es a la vez el productor, es difícil que
un guión fuera del corte tradicional sea
aceptado de buena gana. El tope en
cuanto al costo de la producción corre
el riesgo de aumentar muchísimo, dado
que es más difícil planificarla. Pero lo
importante es que veamos que cualquier
tipo de guión tiene la importancia que
se le quiera dar (y que casi siempre tiene
mucho que ver con el mayor o menor
talento del director). Buñuel escribe sus
guiones siguiendo un formato tradicional, de manera que éste pueda ser sometido a toda la burocracia previa a la fi 1mación; y, sin embargo, su cine puede
ser calificado de muchas cosas pero difícilmente de tradicional. Para Buñuel,
las anotaciones de secuencias y escenas,
en muchas ocasiones, son un mero recordatorio: en este caso, la idea de lo
que se va a filmar (con toda su carga
significativa) y cómo se va a filmar, está
solamente en la cabeza del director.

Hay algunos casos, hasta ahora bastante raros y excepcionales, en que los
directores filman sin guión o con un
guión tan flexible que parece una simple
escaleta (31, Glauber Rocha, extraordinario poeta cinematográfico muerto
prematuramente, filmó algunas de sus
películas sin guión; y según declaran
quienes trabajaron con él, sólo el propio director sabía hacia dónde iba la
película. Quienes hayan visto uno de
sus filmes, sabrán que Rocha es uno de
de los pocos artistas que al hablar de las
dolorosas condiciones sociales de Latinoamérica, no sólo no se vuelve panfletario sino que es profundamente poético, a tal grado que trasciende la realidad
inmediata de lo que narra y se torna
esencial y, por ende, universal y atemporal. Orson Welles filmó Otelo sin
guión. Pero Welles y Rocha son talentos
excepcionales, por lo que hay que ubicarlos como tales.
Pero si cayésemos en la tentación de
generalizar con base en el caso de estos
cineastas, veríamos que la cosa no es tan
sencilla corno parece. No basta ser poeta
para filmar películas poéticas; ser poeta
no implica necesariamente que se pueda
ser cineasta (o pintor, o músico). Fernando Arrabal, cuyas obras de teatro
suelen conmover a auditorios muy diversos, fracasó rotundamente con su /Viva
la muerte/, con todo y la talentosísima
Nuria Espert a la cabeza del reparto.
El cine, corno todas las artes, elude
las reglas, quizás porque más que ninguna otra de las manife-staciones participa
de esa magia que envuelve a lo artístico
cuando se le llega a alcanzar. Hay ocasiones en que un guión bellísimo, una
dirección excelente, una fotografía maravillosa y una actuación extraordinaria
no logran entrar en arrnon ía y la promisoria película queda como un producto
frustrado. Otras veces, puede estar cada
uno de esos elementos en la medianía e
incluso en la mediocridad y, sin embargo, la película adquiere, o una dimensión, o una belleza insospechadas (si no

es que ambas cosas a la vez).
Durante muchos años se consideró
que dado que los guiones debían ser
escritos, nadie estaría mejor preparado
para elaborarlos que los escritores (de
novela, cuento, drama e incluso poesía).
Más tarde, se descubrió que en 'realidad
un buen guionista no sólo no tiene por
qué ser un buen escritor, sino que de
hecho conviene que no lo sea. En alguna
ocasión, un instructor de buceo me decía que era muchísimo más fácil enseñar
a bucear a alguien que no sabía nadar
que a alquien que nadaba muy bien. "Se
trata de técnica distintas -me explicaba-, pero aunque esto se le advierta a la
persona que sí sabe nadar, en cuanto entra en contacto con el agua, sus reflejos
condicionados empiezan a funcionar y
se mantiene en la superficie; entonces
no sólo tenemos que educarla, sino que
re-educarla, lo que implica un doble
trabajo".
Lo mismo sucede, en cierta forma,
con los buenos escritores a quienes se
les pide que sean guionistas. Por lo general, en cuanto se ponen a trabajar
para el cine no escriben guiones: escriben literatura. Un guión, en vista de que
no será leído sino como un instrumento
de trabajo, no tiene por qué tener valor
estético en lo que al lenguaje se refiere.
Sería un enorme desperdicio. En alguna
,ocasión, José Luis Borau nos dijo que la
mejÓr prueba de que un guión era malo,
podía ser el hecho de que disfrutáramos
leyéndolo. "Un guión -dijo-, es una
serie de anotaciones, indicaciones e instrucciones más o menos detalladas que
integran una aramazón básica de la que
se partirá para narrar una historia a base
de imágenes (aunque sea)'.l descritas por
medio dé la palabra). Si se disfruta de la
lectura de un guión, probablemente se
trate de un cuento o de una novela cor·
ta, pero no de un ;¡uión; los guiones, por
la índole misma de su estructura y función, son aburridísirnos".
Aquí cabe aclarar que aunqué última-

mente se ha puesto de mocfa editar los
guiones de aquellas películas que resultaron un éxito, tales libros poco tienen
que ver con el guión original porque
-entre otras muchas cosas-, sólo de
manera excepcional un guión se filma
tal y como se concibe. Las condiciones
de filmación, los actores, el tiempo, o
los mil y uno imprevisto~ que surgen en
cualquier rodaje, ocasionan casi de manera infalible que la planeación original
se altere en uno o varios sentidos.
Mientras se creyó que un buen escritor debía ser un bu~n guionista, la industria cinematografica contrató nombres muy impresionantes. Las experiencias hollywoodescas de Faulkner, Steinbeck y Fitzgerald son famosas, y no precisamente por sus éxitos. En México
los nombres de Xavier Villaurrutia,
Celestino Gorostiza, Salvador Novo,
Maur.icio Magdalena, José Revueltas,
Max Aub (español) y Carlos Fuentes
aparecen en los créditos de numerosas
películas, muchas de las cuales no permiten sospechar siquiera el talento literario del guionista o del adaptador, a
menos que, corno en el caso de Fuentes
y Los caifanes, se trate de una obra que
es muchísimo más literaria que cinematográfica. El otro ejemplo obvio sería el
de Gabriel García Márquez y En este
pueblo no hay ladrones, en donde también el valor artístico es más verbal que
cinemático.
Hay ocasiones, sin embargo, en que
los escritores resultan excelentes guionistas. Una, es cuando carecen de talento
poético pero son buenos narradores
(artesanos); y otra, cuando su talento
creador tiene mucho de visual y al ser
respetado por los productores se les
permite liberarlo a través de la pantalla. En el primero de los casos estaría un
Mario Puzo, que resulta superior corno
guionista de El padrino que corno novelista de la misma obra; y el otro, podría
quedar representado por Marguerite Du•
ras, aunque aquí habría que comparar a
la Duras de Hiroshima, mon amour con

�la de Canción de la India ., -no sólo
escrita, sino también dirigida por ella-,
y ver si el creador de gran parte de la
poesía visual del primer film no es Alain
Resnais, su director.
Cabe también recordar aquello que se
ha repetido con tanta insistencia a~o largo de las últimas décadas (aunque yo
personalmente no lo creo): la novela ya
está agotada como género y, por lo tanto, como instrumento de expresión, por
lo que los novelistas -o quienes aspiran
a serlo- deben intentar nuevos caminos.
El artista contemporáneo rara vez se
siente alejado o desinteresado del cine,
quizás, porque no importa de qué clase
de artista se trate, éste siempre encontrará algo de su oficio en lo cinematográfico (recordemos que el cine conjuga
Acolores, claroscuros, composición, espacio,. volúmenes, parlamentos, línea narrativa, música e incluso danza y canto
en algún género específico).
Por fortuna, el criterio de que la lite•
ratura es superior al cine como medio
de expresión artística, quedó superado
hace tiempo. Ahora sabemos que ni una
ni otro son superiores sino, simplemente, distintos. Se arguye que el cine tiene
un mayor potencial que la literatura
porque tiene más recursos y está menos
explotado. Es verdad en algún sentido,
pero eso no significa que la literatura se
haya vuelto obsoleta. Ambos persiguen
cosas diferentes, pero ambos conservan
su v-alidez. Ambos son distintos no sólo
en cuanto a la forma sino en cuanto a la
elaboración misma, El literato, para escribir su obra, requiere de aislamiento,
tiempo, papel y lápiz (estamos suponiendo el talento, claro). El guionista
rara vez puede trabajar sin tomar en
consideración la opinión de muchos
otros. El escritor piensa en función de
palabras; el guionista, en función de
imágenes. El escritor sabe _que su obra
será respetada al máximo por el editor
y exige que cuando ésta llegue a manos
del receptor, éste _a su vez se aísle y asu:!: ma una posición activa (se tiene que

concentrar y leer). El guionista, por el
contrario, sabe que su obra cobrará vida
(aunque sea en la realidad ficticia de la
pantalla ) gracias a la interpretación que
de ella haga el director. (En la actualidad muchos directores jóven~s prefieren
trabajar junto con el o los guionista(s)
durante la elaboración del guión, para
saber exactamente de qué se trata y qué
quiere decir cada cosa). Sabe también
que los receptores serán pasivos y leerán
la obra junto a cientos de desconocidos,
que simplemente se han reunido en una
sala oscura a_ esperar que les cuenten una
historia que puede desde simplemente
entretenerlos hasta conmocionarlos al
ponerlos en contacto con realidades o
mundos insospechados.
Por eso no es válido esperar que el libro y la película que se filmó como
adaptación de éste, sean idénticos. De
hecho, es curioso anotar que por lo general son los libros mediocres o francamente malos los que sirven para hacer
películas agradables. Cuando se está
frente a un libro que posee un profundo valor literario, en el cual es igualmente bello (e igualmente importante)
el cómo se dice y el qué se dice, se
tiene que sacrificar una de las dos cosas,
y aquí es donde surge el dilema: lqué se
debe sacrificar: la riqueza estilística y la
fuerza del lenguaje? lel argumento? No
se pueden conservar ambas cosas, porque nos mantendríamos en el plano de
la literatura.
Otra vez, tendríamos que abrir un
renglón especial para aquellos directores excepcionales como Passolini o
Visconti -por mencionar sólo dosque lograron creaciones profundas y bellas a partir de obras literarias de gran
calidad como son Muerte en Venecia y
Medea. Pero subrayamos su excepcionalidad. Por lo general, cada vez que
Shakespeare, Cervantes, Poe, Rulfo y
Pushkin se han intentado llevar a la
pantalla fielmente, han perdido gran
parte de su valor poético.

El cine ha estado durante muchos
años en deuda con la literatura y, sin
embargo, no debe (ni puede) tardarse
mucho más en liquidar esa deuda añeja.
Si bien es cierto que al haber hecho
que algunos escritores reconocidos escribieran para el cine condujo a una serie
de filmes profundamente literarios en
que los parlamentos eran artificales y no
orales (a pesar de que fuesen pronunciados frente a cámara), también es cierto
que al reconocer los cineastas esta falla,
se dispusieron a buscar guionistas e incluso dialoguistas,. quienes a diferencia
de los literatos, están preparados mentalmente para trabajar con una obra dinámica que debe, casi siempre, cambiarse sobre la marcha. (Por lo general, los
escritores al terminar un guión sienten
que la obra está terminada y se resisten
a cambiar una coma, mucho menos un
diálogo o un personaje). En la actualidad, el guionista y el dialoguista están
presentes a lo largo de toda la filmación
y pertenecen al equipo de trabajo que
di'a con día revisa qué se filmó y discute
qué hay que modificar. Los diálogos se
elaboran a partir de un texto básico sobre el cual se va improvisando de acuerdo con la personalidad del actor y del
personaje; la clase social a la que perte•
nece, su nivel cultural y, obviamente, la
intención y el objetivo del parlamento.
Es este dinamismo técnico el que ha
logrado que en muchos filmes extranjeros los personajes hablen como habla la
gente de su pai's. México -como en tantas otras cosas-, es la excepción. En
nuestro país, por alguna extrañísima razón, nuestros guionistas en cuanto tienen que escribir parlamentos, utilizan
casi exclusivamente formas literarias como el futuro simple y el pretérito perfecto que nosotros rara vez usamos en el
habla coloquial. Así, un personaje, en
vez de decir:
"Anoche fui al teatro y voy a volver
a ir hoy"

dice:
"Anoche he ido al teatro y hoy iré
nuevamen te."

Sin embargo, el tema del guión en el
cine mexicano merece un tratamiento
especial, que queda para ocasión posterior.

Pero, por desgracia, el acartonamiento no se da sólo en los parlamentos. Se
da en el tratamiento del tema y en el
trazo de los personajes. Inexplicablemente, el cine sigue siendo una forma
de expresión artística que no se nos da
con naturalidad a los mexicanos. Por
eso, para tristeza nuestra, el poco cine
mexicano que se conoce en la actualidad en Europa pasa inadvertido, salvo
por una excepción: El Santo. El Santo
y sus momias, sus nazis, sus mujeres
robotizadas, sus científicos falsificadores de obras de arte y coleccionistas
avaros de tesoros insospechados. Ese
Santo que en México no ven sino los
analfabetas, es el único guionista mexicano que logra atraer largas colas en
las capitales europeas.

Por ahora, dejemos que J. Dudley
Andrew sintetice la idea central de lo
que aquí hemos tratado de exponer:
"El arte nunca atrapa a la realidad misma, porque el arte siempre aporta a este mundo sus propios moldes y sentidos humanos. La realidad, sin embargo,
es multifacética y abierta a muchos
usos. Cada arte maneja la realidad a su
propia manera y elige como tema aquellos aspectos de la realidad que pueden
ser transformados por sus especiales medios. Un novelista, un pintor y un realizador pueden estar presentes ante el
mismo hecho histórico, pero cada uno
transformará ese hecho a su manera determinada mayormente por su m~dio
expresivo. · Ninguno de tales medios
puede aducir- que expresa la realidad del

hecho, pero todos hacen uso de él". (4)

NOTAS
1. Buñuel, Luis. "El cine: instrumento de
poesía". Nuestra dkada. (La cultura contemporánea a través de mil textos), UNAM,

1964, p. 950.

2. Ibídem.

~-ª

3.
escaleta es lo que Eugene Vale en su libro The technique of screenplay writing llama
"the laundry list", o sea, la lista en lenguaje
abreviado de todos los pendientes (en este caso, pasos de la narración) que deben incluirse
en el guión. La escaleta es un instrumento de
trabajo personal del guionista, dado que nadie más que él tiene que verlo. Una vez que la
escaleta está terminada, debe incluir entre 30
y 45 anotaciones secuenciales.
4. Andrew, J. Dudley. Í.as principales teorías
cinematográficas, Ed. Gustavo Gili, Barcelona,
· 1978, p. 16.

�JOSEP FONTANA: CONOCIMIENTO
HISTORICO YPROYECTO SOCIAL
r

JOSEP FONTAi"lA

Entrevista y selección
de textos de Mario Cerutti
Muchas cosas hay que revisar, demasiadas para replantear, más allá de que
las dudas que nos angustian y apuran
puedan ser resueltas en su totalidad. Y
dos tareas parecen urgentes: una, reha·
cer un tipo de interpretación que se ha
hecho del pasado; la siguiente, reexaminar el funcionamiento µe 1as, socie·
dades actuáles, particularmente de las
occidentales, que no han logrado solucionar problemas fundamentales para
enormes sectores de la población. Arn·
bas labores se fusionan cuando de his·
toriadores se habla: en no pocas oca·
siones han convertido su práctica en un
rnecan isrno úti I para justificar el orden
social en el que están inmersos. Su visión del desarrollo histórico, el abordaje teórico de su conocimiento, los llevó
a admitir que ese desarrollo -ese proceso- se desenvolvió de la mejor forma
posible. Y que hoy estamos sentados en
un mundo que ha resultado, sirnplernen·
te, la culminación del progreso.
Quizás sea ésta una síntesis tosca pe·
ro aproximada de las cuestiones que enfrenta Josep Fontana en uno de sus libros más recientes: Historia: análisis del
pasado y proyecto social, editado en
España (*). Sobre este volumen, sobre
ciertos problemas centrales que actual·
mente presentan el capitalismo y las
sociedades que hasta tiempo atrás emergían como su alternativa (las del este
europeo) y sobre la necesidad perentoria
de construir -o reconstruir- un proyecto social distinto, giró la conversación
que, en Barcelona, mantuvimos éon este
renombrado investigador catalán.

~

Para Fontana, el escribir este trabajo
devino de que "algunas cosas no me terminaban de convencer, me generaban
cierto malestar". Por ejemplo, "la falta
de formación que normalmente , suele
tener el historiador: con frecuencfa cae
víctima del primer teórico que se le presenta y que, planteándole problemas correctos, le vende soluciones globales
muy discutibles, con lo que corre el ries-

go de· asumir posiciones completamente
reaccionarias".
En un principio intentó edificar una
especie de mapa de las principales corrientes historiográficas. La necesidad de
fundamentar esa labor lo alertó: "había
algo más, aún, detrás". Tras el conocimiento histórico, en las espaldas del
oficio de indagar y escribir sobre hi$tOria, aparecía una visión determinada de
la sociedad en la que estaba sumergido
el historiador. Esa visión podía ser crítica, pero muy frecuentemente resultaba
justificadora, aquiescente, y no sólo entre los conservadores.
Tal vez lo más impactante del libro
de Fontana, su conclusión más restallante, alude a que el historiador emplea con
demasiada frecuencia una teoría que es
justificadora de la sociedad presente. Y
lo más grave: ocurre pese a que el histo·
riador, corno ningún otro especialista en
el marco de las ciencias sociales, conoce
en detalle que el pasado estuvo atiborrado de crisis, que se registraron grandes
transformaciones, entre ellas no pocas
de carácter revolucionario. De al Ií la
perplejidad que provoca el convencimiento que evidencian muchos de estos
especialistas de que hemos llegado al
punto culminante del progreso histórico.

Lo que intento es explorar a la luz
de este planteamiento la historia
de la historia, para poner de relieve cómo se ha amoldado al cambio social. Aunque se arranca de
los orígenes, la atención se hacentrado sobre todo en las rafees inmediatas del presente, con el propósito de explicar cómo ha surgido la concepción global de la sociedad y de la historia que subyace a las afirmaciones teóricas y a
la práctip de la investigación de
• Josep Fontana: Historia; análisis del pasado
y proyecto social, Barcelona, Crítica-Grupo
Editorial Grijal bo, 1982.

Josep Fontana es uno de los
principales historiadores de la Es·
paña posfranquista. Ha combinado en su formación y en su trayectoria un conjunto de elementos que tal vez sea útil recordar,
brevemente. Catalán, con lo que
ello implica en la España con•
temporánea, fue discípulo de uno
de los más sobresalientes maestros que ha dado la Península después de la guerra civil: Jaime Vicens Vives, de cuyos libros, poco
o mucho, los estudiantes de his·
toria bebimos en América Latina.
En este período, Fm1tana es influído simultáneamente por la
corriente ligada a los Anna/es,
francesa, que "en un medio académico totalmente condicionado,
corno lo era el franquista, se con·
sideraba enormemente avanzada,
progresista, casi marxísta". El
impacto directo del marxismo sería posterior, lo que llevaría a
Fontana a una revisión crítica
inclusive de los mismos Annales,
como puede observarse en el libro que fue motivo de nuestra
·entrevista. En esta fusión de in·
fluencias destaca, finalmente, la
de Pierre Vitar, que además de
integrar aspectos centrales de la
denominada escuela francesa con
el marxismo es, como se sabe,
uno de los más agudos conoce·
dores de la Cataluña moderna.
Nacido en 1931, Josep Fontana
se desempeña como catedrático
en las facultades de Ciencias
Económicas y de Letras de la
Universidad Autónoma de Barcelona. Previamente·· dictó asigna·
turas en la Universidad de Valen·
cia. Ha sido decano (director) de
la Facultad de letras de la men·
cíonada casa de estudios catalana.
Habitual conferencista, ha publi·
cado ---entre otros- los siguientes
trabajos: La quiebra de la monarqu(a absoluta. 1814-1820; Cam·
bio económico y actitudes politicas en la Esparia del siglo XIX: Ha·
cienda y estado, 1823--1833 Y La
crisis del antiguo regímen.

los historiadores actuales. Porque
aunque este análisis se haga en
forma de una revisión de la historia de la historia, su finalidad no
es tanto la de aclarar el pasado como la de ayudar a desbrozar el
bosque en el que, entre todos, estamos tratando de encontrar nuevos caminos. Lo que he pretendí·
do es, simplemente, aplicar a la
historia los métodos de análisis
de la propia historia: estudiar la
genealogía de nuestras concepciones del pasado, para poner en
claro el papel que desempeña en
nuestra comprensión de la sociedad actual y en nuestros proyec·
tos para el futuro. (Obra citada,
pp. 10-11).
El planteamiento es polémico. De allí
que algunos colegas lo crean nutrido de
una marcada actitud política. En otros
términos: es demasiado "ideológico".
Según Fontana, en ciencias sociales
no resulta fácil ser neutral, aun cuando
se respeten escrupulosamente los méto·
dos y técnicas indispensables en una ta·
rea de características científicas. Recuerda entonces lo que suelen afirmar
en España los historiadores académicos:
insisten en que ellos "no hacen poi ítica",
que sus trabajos no conllevan implicaciones ideológicas, "porque sólo se
ocupan de los hechos". Para Fontana,
"ésa es la mayor de las trampas. Estoy de
acuerdo en que la forma de hacer historia que sostengo involucra el pensar cómo puede montarse una nueva sociedad,
cómo reorganizar el orden actual: criterio que a su vez debe tener en cuenta no
sólo lo cient ífico, sino también aspectos
morales. Esto de defender un proyecto
social me parece perfectamente válido,
siempre y cuando se lo diga, que no se
lo oculte. Que no se diga ' Fontana hace
poi ítica', que está sometido a una carga
ideológica, mientras que aquel otro his·
toriador es neutral. Lo malo de lo que
nosotros llamamos 'el historiador acadé-

mico' es que con frecuencia sostiene el
orden establecido, combatiendo la capacidad de pensar de los demás. No hay
historia neutral. En las ciencias sociales
no se puede ser neutral".
LA VISION DEL PROGRESO,
SU EXPLICACION
Un problema vertebral surge cuan·
do se detecta que una buena porción de
los historiadores presentes ha heredado
una visión de la historia que, si bien resultó crítica en determinado momento,
luego se modificó: se transformó en jus•
tificadora. Es el legado de las grandes
luchas que la burguesía naciente en Europa protagonizó contra el orden feu•
dal: emergió entonces una idea de pro•
greso que hoy resulta sumamente discutible.
Nutridos en tal perspectiva, el pro·
ceso histórico se visualiza como una sucesión ineludible de pasos que nos habrían llevado al más alto punto de la
evolución humana: en este contexto,
todo lo que sucedió era lo mejor que
podía acaecer, y se descartan - porque
no triunfaron en su tiempo - otras
vías que quizás sea menester estud iar
nuevamente.
Una mi rada crítica (tanto de la historia como herramienta de conocimien·
to como del proyecto social vigente en
occidente, que estaría siendo legitimado por el quehacer del historiador) obligaría, así, a reinterpretar la for'mación y
consolidación de la sociedad capitalista.
Fontana es explícito: " Un modelo que
debemos revisar es aquél que ere ía que
se ha ido pasando, más o menos armónicamente, de una etapa a otra, gradual·
mente superior, a través de cambios
económicos determinados. Esta visión
tuvo un eje, obvio: la revo lución industrial inglesa, las transformaciones a la
manera británica. A lo sumo; este modelo ha sido rectificado (desde lo que
podríamos llamar la izquierda) agregando la planificación centralizada, que evi-

taría los inconvenientes de la forma anterior. Creo que esto no funciona. Este
esquema tiene el vicio de proyectar el
presente hacia atrás: siempre da por
supuesto que la solución que triunfó fue
la mejor posible, y que no existían alternativas viables, capaces de imponerse.
Me parece que no es así: ciertos pro•
yectos ,históricos, que fueron decapita·
dos en su momento, pueden contener
lecciones muy importantes para naso·
tros. Creo que es aplicar una lógica absolutamente condenable sostener que la
mejor salida para las sociedades pre-colombinas era la de integrarse al mundo
europeo. Esto no está nada claro, no está claro que dicha salida haya implicado
beneficios para las grandes poblaciones
de Mesoamérica y andinas. El resultado
histórico para estas s~iedades- que ya
habían alcanzado un grado bastante
complejo de organización- no ha sido
necesariamente el mejor que podía suscitarse. Seguir creyendo que todo seorganizó de la mejor manera posible para
arribar a un presente bri llante y a un
futuro óptimo, es algo más que discutible. Es necesario revisar tal modelo de
explicación, que nos daba la tranquilidad de pensar que todo salió como debía salir. Pienso que una de las labores
a cumplir en esto de inventar un proyecto alternativo, más satisfactorio, es
rehacer tal visión del proceso histórico,
que emergió en su momento para con•
solidar un tipo de sociedad que -hoynos resulta controvertible".
EL CAPITALISMO:
SU LOGICA Y SU CRITICA
Una ruptura fundamental en el enfoque sería no sólo revisar la historia
del capitalismo: hay que abandonar la
idea que lo define principalmente como
una etapa más de progreso, para asumir
la que lo señala como "una nueva etapa
en la explotación del hombre por el
hombre. Un momento de explotación
distinto, más eficaz, pero momento de
explotación, al fin". Con todos los dilemas, desigualdades e injusticias que ello
ha generado.

.....

-..J

�Hay que comenzar a construir, a
un tiempo, la nueva historia y el
nuevo proyecto social, asentados
en una comprensión crítica de la
realidad presente. Para lo primero,
deberemos rehacer nuestra forma
de entender el ascenso del capitalismo como un progreso, para
aprender a verlo como el desarrollo de una nueva forma de explotación; deberemos volver a explorar tantas alternativas desechadas
como utópicas e inviables, para
comprobar si acaso no había en
ellas planteamientos que apuntaban a otras líneas posibles de evolución. Deberemos tomar en cuenta, sobre todo, que la línea del
pasado que proyectamos hacia el
futuro ha de apuntar a una sociedad cuyo elemento definidor fun.damen tal no ha de ser el de consti·
tuir una fase más avanzada del desarrollo industrial -lo que tampo·co implica que haya que rechazar
tal desarrollo por principio-, sino
la de aproximamos al ideal de la
supresión de todas las formas de exlJ/otación del hombre: de una sociedad igualitaria en la que se haya
eliminado toda coerción. Una sociedad en que no siga siendo preciso racionalizar la desigualdad como una condición necesaria para
el progreso colectivo, ni construir
toda una visión de la historia para
legitimar este argumento. (Obra
citada,pp. 11-12).
Y se está ya, abiertamente, en el
análisis crítico de la sociedad capitalista,
frente a sus logros y sus carencias. Fontana aclara: "No quiero decir que el capitalismo tan sólo haya creado males. El
avance técnico que arroja es indudable".
Pero es imprescindible mirar su historia
como un proceso no necesariamente evolutivo -insiste- sino como una fase distinta de la explotación del hombre. Reconociendo que ha posibilitado un notable desarrollo en Europa Occidental,
~ ' en Estados Unidos, pero que no lo ha

log·rado en Haití, Paraguay o Puerto Rico, "lugares en los que quizás nunca resulte una solución".
Sin ingresar todavía en la cuestión
del subdesarrollo, es obvio para Fontana
que no se ha alcanzado un mundo sin injusticias y sin explotación, sin serios desajustes. La actual crisis que soporta el
hemisferio occidental, con su secuela de
desempleo, inflación y conatos bélicos
de diversos matices, lo señalan. En suma: el modelo que se sustenta sobre el
sólo crecimiento económico, apoyado
en el desenvolvimiento industrial, y que
busca por estas vías el surgimiento de
una sociedad menos desigual, muestra
notorias fisuras.

Nos encontramos' en un momento
en que es evidente que el capitalismo se halla en una crisis estructural. Sus promesas de progreso y de
felicidad para todos no sólo no se
han cumplido, sino que hemos descubierto que son irrealizables. Pero lo malo es que no parece existir un. proyecto. aternativo válido,
que pueda resolver el conjunto de
los problemas a que nos enfrentamos, y comenzamos a advertir que
lo que habíamos tomado por tal
está contaminado con demasiados
elementos del viejo proyecto capitalista como para escapar a su quiebra. Es necesario, por consiguiente, desmontar el cuerpo entero de
ideas en que se apoya el sistema
social en que vivimos, en cualquie•
ra de sus variantes: su teoría economicista de la historia, su visión
del capitalismo como una etapa en
que han desaparecido las "coacciones extraeconómicas", y el proyecto de un. futuro en que los logros de la industrai/ización habrán
de resolver todos los problemas de
los hombres,1 se¡a por el camino de
la libertad de mercado, sea por el
de una economía con planificación centralizada. (Obra citada,
p. 11).

Y si el capitalismo resulta cuestionable, por diversas razones, en el contexto
del área desarrollada del planeta, más
dudas provoca como solución para el
llamado mundo subdesarrollado. En países como los latinoamericanos, verbigra•
cia, se pensó que la industrialización resolvería todos los problemas, que arras.
traría hacia la repetición de las fases que
recorrieron las ·naciones avanzadas. Según el autor catalán, "el remedio a la situación de atraso de estos países 'en
vías de desarrollo' fueron una serie de
planes cuyo objetivo era reproducir las
etapas del crecimiento por las que habían pasado los ya desarrollados. Pero
no funcionó. El foso entre los países
pobres y ricos aumenta y muestra una
tendencia clara a continuar profundizándose. El dato básico de la situación
actual no es tanto la distancia que separa a unos países de otros, como la
evidencia de que tal distancia aumenta
día a día. Pero lo más grave no es que
los países subdesarrollados fallen en la
carrera hacia la industrialización, sino
que lo están haciendo en la que tiene
por objetivo salir de la pobreza, y su
propia supervivencia física puede verse
amenazada: nos enfrentamos a un futuro en que van a faltar los alimentos necesarios para mantener la población de
estas naciones, en tanto que los únicos
excedentes comercializables estarán en
manos de los países de mayor avance
industrial, con lo que -de paso- tendrán un elemento más de control pól ítico".
Y luego: "Nos tragamos un esquema
industrializador, pero ahora las cuentas
no salen. México parece un caso evidente: un tipo de desarrollo que no ha
atendido las necesidades fundamentales
de la población. Sus características asoman, se hacen visibles, cuando pensamos que sus campesinos atraviesan la
frontera porque los salarios más míseros que se pagan en Estados Unidos
res1-1ltan atractivos frente a las posibilidades internas". Y recuerda a autores
que comprueban que "el montaje de un

planteamiento industrializador, lejos de
haber llevado a soluciones, se transformó en un mecanismo que ha beneficiado sólo a los grupos dominantes. Los
recursos básicos no se ·destinaron a la
atención global de las necesidades sociales, como un medio para romper con
la pobreza"
No es el capitalismo lo que ha fallado, en palabras de Fontana, sino la visión que de este sistema se ha tenido. El
capital, su lógica, han funcionado de
manera impecable. "Muchas veces se habla del fracaso del capitalismo, siendo
que no ha fracasado. Mientras el capitalismo salvaguarde la generación de beneficios, la mantenga, y lo consiga sin
arriesgarse a la ruptura que puede poner en peligro su supervivencia, no ha
fracasado . Lo otro es una tontería:
pensar que este sistema tiene la obligación de engendrar crecimiento y bienestar. Sólo crea bienestar si eso le
otorga posibilidades de aumentar sus beneficios".

1

Plantear incorrectamente la naturaleza del capitalismo. . . es algo
que se combina con el otro error
señalado-definirlo como el momento culminante de un proceso
de progreso de las fuerzas productivas- y que acaba tarando
nuestra concepción de la historia(. . . ) Confundir el capitalismo
con el desarrollo de las fuerzas
productivas, ha hecho olvidar que
su esencia no reside en la maximización del producto, sino en la del
beneficio, de modo que las crisis
de la producción no tienen por
qué amenazarle, con tal que consiga man tener el orden social y
evitar los riesgos de subversión interior. Esta fue la gran lección de
la crisis de 1929, cuando muchos
creyeron que el capitalismo se hallaba en sus horas finales, y tal lección resulta perfectamente válida
hoy: para entender que el paro o
la extensión de la pobreza no son,

por sí mismos, un signo de fracaso
del capitalismo, y menos aún el
anuncio de su próximo fin. Esta
visión evolucionista genera abundante desconcierto cuando hay
que enfrentarse a aspectos que no
encajan en la línea del pr.agreso, y
que se tienden a interpretar como
"aberraciones". . . pero que resultan perfectamente normales desde
la lógica interna del capitalismo
como forma de explotación (. . . )
Toda concepción de la historia del
capitalismo que no entienda que
hechos como la guerra de Vietnam,
el apartheid, la escalada atómica o
el genocidio centroamericano, para citar unos pocos ejemplos de
"aberraciones" de nuestro tiempo,
son manifestaciones normales y
lógicas del sistema, es una concepción insuficiente, equivocada (Obra
citada, pp. 258-59).
SOCIALISMO. MARXISMO:
CARENCIAS Y POSIBILIDADES
La idea de que la industrialización llevaría inevitablemente a un más elevado
desarrollo social, comentamos, no ha
sido exclusiva de los defensores del capitalismo. También nutrió los proyectos de quienes aspiraron a la construcción del socialismo, de los que aseguraban que para edificar un nuevo orden primero había que articular una
gran potencia industrial. Dic_ha visión
se está cuestionando con severidad, y en
China, incluso, hubo momentos en que
la censura de ese proyecto y la gesta·
ción de una alternativa diferente lograron cierto vuelo.
Fontana menciona que en esto es
donde emerge "una de las lecturas más
perversas de Marx: la que sostiene_ ~~e
el desarrollo industrial es una cond1c1on
necesaria para el socialismo". lLa vía
soviética?. "Exactamente. Con un claro sesgo economicista, pone acento en
que en un mundo en el que _se produce~
bienes suficientes para cubrir las neces1·

dades, es un mundo donde puede comenzar a plantearse problemas tan fun•
damentales como es el de ia libertad.
Bueno: eso no ha estado nunca, en ese
orden, en el pensamiento de Marx. Es
una visión absolutamente deformadora.
Si entendemos el socialismo como una
tendencia hacia algo (no como un esta•
do concreto al que se aguarda llegar en
veinte o treinta años, como en los proyectos soviéticos de los años treinta),
' esa tendencia debe ser hacia la elimina·
ción de las formas de explotación del
hombre por el hombre. Todo lo que
vaya en este sentido es previo, es lo
primero que debe realizarse. Y no lo
otro, que anuncia que alguna vez empezarán a eliminarse los mecanismos de
explotación".
Este es un problema básico no sólo
para el capitalismo-esencialmente desequilibrado y desigual- sino para quienes aspiran a gestar un orden distinto,
más libre y equitativo. Y lo es también,
por supuesto, para el historiador que no
mira únicamente hacia atrás, sino que
pretende incorporarse a la tarea de recrear un proyecto social, diferente a los
que funcionan en el presente. Por eso es
urgente asumir otra visión del progreso.
que no se someta a la heredada de la
burguesía en su lucha antifeudal.

Al término del último capítulo ha
quedado formulado un problema:
el de la discordancia que existe entre unos intentos de replantear un
proyecto de futuro socialista y su
fundamentación en una visión de
la historia-lo que equivale a una
concepción del progreso- que corresponde en buena medida al capitalismo. Es posible advertir esta
misma discordancia desde el otro
extremo de esta misma relación
entre pasado y futuro: considerando una visión de la historia que
se encuentra en crisis, porque resulta evidente que no nos siNe
para basar en ella unas perspecti-

�o

&lt;N

vas acordes con las necesidades
sociales de nuestro tiempo(. . .)
Creyendo que utilizábamos una
versión "socialista" de la historia
-esto es, una visión encaminada a
fundamentar el establecimiento de
una sociedad socialista- lo que
hemos hecho ha sido, sin tener
conciencia de ello, transmitir una
interpretación de la evolución de
las sociedades humanas -una concepción del progreso- que es, en
egmcia, la que elaboró el capitalismo naciente. La historia humana
se explica como un ascenso ininterrumpido con dos grandes momentos de ruptura que corre!f)onden
a avances en la tecnología que nos
permiten dominar la naturaleza: la
llamada "revolución neolítica"
con la invención de la agricultura.'..
Y la "revolución industrial", que
se identifica con la plena eclosión
del capitalismo(. . .) La consecuencia de esta forma de entender
el pasado es que hemos proyectado hacia el futuro una evolución
de la misma índole: una continuación de la revolución industrial en
la que oportunos milagros tecnológicos. . .permitirían re!Dlver todos nuestros problemas. Lo que
caracterizaba a quienes tenían una
concepción progresista de la historia era, fundamentalmente, que
pensaban que el crecimiento sólo
sería posible- o lo sería con grandes y decisivas ventajas-en sociedades con una economía planificada de manera racional, lo cual
exigía un cambio sustancial en las
condiciones sociales vigentes;
mientras que los defensores del
orden establecido, basándose en
una lectura de la historia en la que
se veía a la industrialización como
dispensadora de toda clase de beneficios. .. pensaban que bastaba
con dejar obrar a la tecnología, sin
limitaciones ni controles (. . .) Muchas cosas le han fallado a este

paisaje del futuro que servía de
legitimación de nuestra historia.
(Obra citada, pp. 249-51 ).
En este punto de la discusión, señalamos a Fontana que si es cierta su hipótesis, la que indica que los historiadores
se convierten en _justificadores del orden
establecido -una vez que dicho orden
se ha consolidado- , ello parecería verificarse coi, el propio marxismo en las soci~~ades del este europeo. "Hay que adm1t1rlo-apunta-, sin ninguna duda. Lo
diré claro: el contenido crítico del marxismo ha desaparecido en estas sociedades. Se lo adopta, exactamente como
una visión legitimadora".
'
Pero al estudioso español le urge
más la utilización del marxismo en occidente. Insiste en que hay que continuar
manejando las herramientas de análisis
que dejó Marx para lograr-con otros
aportes- "comprender correctamente el
mundo de hoy, y para denunciar lo que
necesita ser cambiado". Lo que le preocupa es el empleo economicista de esos
formidables instrumentos que componen el enfoque marxista. Justamente la
visión del capitalismo que hasta ahora se
ha asumido se encuentra entre las cosas
a discutir: en ella aparece "la debil idad
del análisis poi ítico marxista (que cae)
en el error de suponer que todo se juega
en el lugar de trabajo, y que el análisis
se puede reducir a términos de salario
renta de la tierra y beneficid '.
'
Desde su punto de vista, es menester
repolitizar el examen, atender a la tarea que cumple el estado en el funcionamiento de la economía (ni mero instrumento represivo de la burguesía, ni
"instancia autónoma"). Y es necesario,
prosigue, repolitizar nuestra visión de la
historia . para entender cómo se ha establecido la sociedad capitalista. Muchos
temas vertebrales cayeron en manos de
la "historiografía académica", que los
analiza con una mirada parcelada de la
realidad.

La insuficiencia de los análisis economicistas ha dado lugar a que sea
la historiografía académica la que
haya planteado los problemas que
ofrecen las otras dimensiones del
hombre, ocupándose de temas
c'!,mo el sexo, la familia, la priston, la ley, el delito, el miedo lo
imaginario, la mujer, la locura(. .. )
Es necesario reconstruir la imagen
global de la sociedad, como propuso un día el materialismo histórico, pero no para fabricar un
caleidoscopio de aspectos diversos, sino para centrar toda esta
diversidad en torno a lo que es
fundamental: los mecanismos que
aseguran la explotación de unos
hombres por otros, y que no sólo
actúan a través de las reglamen·
taciones de trabajo o del salario
ni se fundamentan en elemento;
coercitivos físicos, sino que impregnan toda nuestra vida, nuestras formas de comprender la sociedad, la familia, el hombre y la
cultura. Y también, lógicamente,
nuestra forma de pensar la historia, incluso la supuestamente
"progresista". Entenderemos entonces hasta qué punto las concepciones ideológicas que favorecen la continuidad del capita·
lismo están ancladas en nuestras
mentes y determinan, sin que lo
advirtamos, incluso nuestros valores "morales" o nuestros conceptos de lo que es "natural" o aberran te. Sólo cuando seamos capaces de comprender la coherencia
del sistema entero en que vivimos
inmersos podremos llegar a repensarlo, a desmontarlo pieza a
pieza y planear su sustitución por
otro basado en un nuevo juego de
valores, acordes con las caracterls-·
ticas que ha de tener la sociedad
del socialismo (Obra citada, p.
260).

EL PAPEL D~L HISTORIADOR

Es que finalmente-interimos nosotros,
ante tal enfoque - esa es la mayor y más
implacable urgencia de nuestro tiempo:
la construcción de una sociedad diferente, en la que las injusticias sean menos insolentes, donde la libertad- exista no sólo porque se come y se trabaja,
en la que la mujer no sea una cuestión
pendiente que más tarde se resolverá,
donde el concepto de democracia recupere aquel sentido profundo que alguna
vez le asignaron los liberales más radicales y consecuentes. En síntesis: la
tremenda labor de estos tiempos tu·
multuososconsiste en articular un proyecto de sociedad renovado, y pugnar
por edificarlo desde nuestra más coti·
diana práctica.
Para Fontana, aquí, la actividad del
historiador es esencial. Porque debe recuperar del pasado una visión diferente
a fa que impusieron quienes montaron
el tan discutible orden actual: "En esta
tarea, el papel de la historia, el papel de

una comprensión renovada del pasado,
ha de ser vital, porque servirá para develar las legitimaciones en que se apoya
la aceptación del presente y, sobre todo,
porque ha de permitirnos reconstruir
una línea de progreso que pueda proyectarse hacia la clase de futuro que
deseamos alcanzar". El objetivo no
puede ser simplemente transformar "la
historia en una 'ciencia' -en un cuerpo
de conocimientos y métodos, cerrado
y autosuficiente, que se cultiva por sí '
mismo-, sino, por el contrario, el de
arrancarla a la fosilización cientifista
para volver a convertirla en una' técnicá: en una herramienta para la tarea
del cambio social".

La tarea más inmediata parece
que es más bien la de sacar . la
historia de los esquemas en que ha
quedado apresada, y utilizarla para aprender cómo ,'$9ihan formado
los mecanismos de explotación, y
cómo ·se han organizado lqs hombres para combatirlos, buscando
nuevas escalas que no se estab/ez-

can en función de los avancesc':J
la tecnolog ia industrial, sino los
alcanzados en la satisfacción de
las necesidades colectivas, inc/u·
yendo en effas la /11Jeración de
toda forma de opres,ión,· recuperando caminos cortados -programas fracassaos, derrotas y utoplas-, porque nada nos garantiza que lo que triunfó fue siempre
lo mejor, lo que conducta en la
'iirección del futuro deseable(.. . )
La más urgente de las tareas parcia/es de hoy es la de rehacer la
historia del capitalismo. . . de
modo que ·nos ayudé · a entenderlo mejor y a comDatirlo más
eficazmente, para reemplazarlo
por formas de organización social
más justas y más libres, que gsran·
ticen una mejor satisfacción de las
necesidades colectivas de los hombres. Así la historia dejará de ser
-:onocimiento libresco para . recuJerar su legltima función de he'ramienta para la construcci6n del
futuro l)bra citada, PP. 262-63).

�JOSECARLOS
MUEREENLASCERCANIAS
DE SAN VITO DEI NORMANDI

Margarito Cuéllar
Recuerdo que escribiste en uno de tus últimos poemas:
"Según se ha dicho existen muertos
menos densos que el aire".
lo dijiste mientras pensabas en' aquel ahogado de juventud
al que había qué decir algo con un gancho desde el muelle
porque el mar se cansó de amar su cuerpo.
Aquel ahogado
muerto a causa de la espuma y la fuerza de las olas en las rocas.
El ahogado del cual te llenaste las uñas para dar forma al candor

Por eso abandonaste la carretera.
También un poco distraído y borracho por las catedrales-museos
(de Nápoles y Florencia.
O porque confundiste Grecia con el amanecer del Estrecho de Otranto.

111
Te imagino desafiando los autos en Paseo de la Reforma
'
acompañado del otro Carlos.
Con un cardumen de pájaros bajo el brazo.
Pájaros que protestan por la invasión de yankees en Viet Nam.

(de otros ahogados.
Ahora redactas un manuscrito sobre las ruinas de Santiago-Tlatelolco.
De alguna manera
la muerte siempre habitó en tus labios
y tú le dabas forma de mujer ausente
hasta que de pronto tomó figura de asfalto y de volkswagen 1500.
Ahora te veo fundido con el hierro en el fondo de un barranco.
las llamas devoran el mechón de tu frente.
El mar agita sus peces.
Amanece frente al mar.
Déjame inventar el instante en que te llenabas los ojos con la
(luz del Adriático.

11
Antes
refunfuñas por ese deambular de un sitio a otro.
Añoras a Claudel y a Eliot desde las polillas del Hotel Chevel
(Blanc, al sur de Francia, donde confundes al hotelero con
(Sartre y estás a punto de decirle, "señor, yo a usted lo
(he leído".
Seguramerite pensaste que el vacío era el más bello, el más lúcido,
~
(el más blanco bulevar.

José Carlos con las manos en los bolsillos.
Maravillado a causa de la blancura del aire y la algarabía de los
(hippies en Central Park un domingo sin sol.
Los grupos de ancianos de Coney lsland.
Las proclamas antimperialistas de los negros de Broadway.
La panda en el zoológico de Regent's Park.
Las figuras de cera de Madame Tussaud.
IV
Mientras caes al barranco reconstruyes tu mundo:
los domingos en el chalet de tía Becerra.
La selva virgen de Villahermosa.
Los muelles y los castillos de sal, vidrio y arena.
Las escenas de Hamlet
La expresión del poeta que va a ser fusilado junto a un tulipán.
Los planos improvisados para la escuela de arquitectura.
El féretro de tu madre rodeado de viejos amigos mientras la lluvia
(cae inútilmente.
Todo esto
en un cuadro vacío
de segundos como espadas brillantes.

�LA CRISIS YLA UNIVERSIDAD
LATINOAMERICANA

Roberto A. Follari
ABANICO

1. LA CRISIS
Los signos ominosos de la crisis sobre
el subcontinente. Una deuda externa
sin precedentes a nivel mundial se ha de·
sencadenado, literalmente, en el sen,tido
de que en muchos casos (Argentina, Ve·
nezuela) ha aparecido de golpe ante la
opinión pública, sin ninguna prepara·
ción previa, sin que se hubiera podido
predecir ese decurso de los hechos y aun
sin que se encuentren, a posteriori, explicaciones suficientemente fundadas de
parte de las administraciones estatales
del proceso que los produjo.
Pero es también un desencadena·
miento en el sentido referido a la pala·
bra "cadena", continuidad de múlti·
ples casos aparentemente independien·
tes, pero sin duda a nivel mundial arti·
culadas. Un no acabarse de ejemplos su·
mamente críticos que se han ido siguien·
do el uno al otro (Brasil, Costa Rica,
México, Argentina, Venezuela, Ecua·
dor, Chile), como si la "declaración" de
la dificultad · financiera por cada país
posibilitara que otro se decidiera a hacerla pública. La cuenta de naciones es
impresionante y absolutamente inespe·
rada, simplemente si se mira el mapa
económico seis meses atrás.
Brasil, con casi 100 mil millones de
dólares de deuda externa; México, con
más de 80 mil; Argentina, más de 40 mil;
Venezuela, 36 mil. Cantidades astronó·
micas, si se las compara con las deudas
externas de los países europeos y aún de
los otros continentes del Tercer Mundo.
Un último elemento define el pano·
rama económico de estos meses: la caída de los precios del petróleo. En casos
como el ecuatoriano, mexicano o vene·
zolano, esto representa una importante
disminución de la entrada de divisas,
que no resulta reemplazable a corto plazo por lo que pueda obtenerse en expor·
tación de cualquier otro producto.
Una situación grave y generalizada.

Conferencia de Roberto A. Follari en el Foro "Universidad y Cffiis Social," efectuado
el mes de abril de 1983 en la Universidad
Veracruzana, en Jalapa,

En sentido estricto, podemos aventurar
capitalismo dependiente en su conjunque en términos específicamente eco·
to. Las crisis sociales que aparecerían en
nómicos es sumamente difícil que la
una situación de cesación del crédito
deuda pueda pagarse. Si la situación no
son imaginables; esto repercutiría difue floreciente en épocas en que para
rectamente en la seguridad de las invermantener la economía se requirió una
siones y ganancias de las multinaciona·
constante inyección de capitales ex·
les. A su vez, aun sin considerar la va·
ternos, cuesta comprender cómo pueda
riable política, (que es fundamental), en
literalmente invertirse esta tendencia paun sentido puramente económico tam·
ra que a partir de ahora exista un exce·
bién el conjunto del sistema de producdente que permita financiar esa deuda, ' ción de nuestros países se vería afecta·
que permita acumular los millones de
do, disminuyendo las posibilidades de
dólares a cubrir.
consumo de los productos industriales,
y deteniéndose el apoyo que a menudo
Simplemente, detener la actual tasa
han ofrecido los gobiernos a la industria
de aumento de la deuda es ya sumamen·
privada, vía subsidios, créditos preferente difícil; pensar simplemente en man·
ciales, etc. De tal manera que, como Hetener a ésta en su estado actual, no au•
gel lo intuyera genialmente, el amo está
mentarla, supone una modificación ra·
en situación de dependencia con respecto al esclavo, el dominador en relación
dical de las posibilidades de la econo·
mía interna de estos países, que debie•
.al dominado; en la encrucijada no sólo
ran intentar mantener sus actuales con·
está Latinoamérica, sino también todo
el sistema financiero internacional occi·
diciones de producción, pero con la
carencia del recurso crediticio que perdental.
mitió la situación expansiva de los últi·
Los gobiernos de los países del área
mos años. Esto implica, notoriamente,
pueden tomar diversas medidas. Algunas
una radical descapitalización, en com·
pueden ser la receta lisa y llana del
paración con las posibilidades de in·
capitalismo
a nivel internacional y sus
versión privada, y sobre todo pública,
organismos clave; casos como Argentina
de la década pasada.
y Chile son patentes al respecto. Otros,
en cambio, asumirán características
La coyuntura financiera no tiene pre·
de defensa parcial de los intereses
cedentes a nivel mundial. La gravedad
nacionales, como es el caso referido
de la cuestión, tal vez no ha sido sufial
control de cambios en Venezuela,
cientemente dimensionada; pero se tra·
decidido
por un gobierno conservador.
ta de un momento límite en el aspecto
Esta paradoja de gobiernos yendo más
financiero internacional. Cada país, ab·
allá de los límites de su plataforma
sorbido por sus propios y graves pro·
ideológica tiene su razón de ser. En
blemas, ha reparado poco en otros. Pero
momentos
tan agudos como el actual,
se trata de un descalabro económico
cierta
defensa
del aspecto "nacional"
que comparte todo el subcontinente.
del capitalismo se hace imprescindible
para mantener una mínima cohesión
social frente a la crisis, por una parte;
En la debilidad de nuestros países repor otra, se impone la realización de
side también su fuerza. La cuestión no
algunas medidas que permitan hacer a
es sólo complicada para nosotros; tam·
ésta menos absoluta en lo económico.
bién lo es para la banca internacional. Si
En este sentido, la situación actual
deja de prestar, las economías latino·
obliga a ciertas decisiones de fondo que
americanas entrarían en rápida bancapongan algunos límites, p. ej., a la salida
rrota; pero ésta no sirve nada a ese sis·
de divisas, y a su vez opone parcialmen·
tema financiero internacional, tribu.te los intereses del sistema financiero a
tario a su modo de toda la situación del

�nivel mundial y los de parte de los
sectores dominantes locales, con las
necesidades estatales de respuestas a la
crisis que asuman la necesidad de una
"salida'' nacional a ésta, para evitar
graves cataclismos sociales.
Notoriamente, se ha acabado un
período desde el punto de vista de
las políticas estatales. El crecimiento basado en el crédito no podrá continuar en
los mismos términos. La posibilidad de
gasto público disminuye, y por ende
habrá menor posibilidad de inversión
pública, menos puestos en el Estado,
aumento de tarifas por servicios y disminución de gastos sociales, etc.

zo en el mismo sent ido. lAlguien puede
entender cómo pueda hacerse ésto? Por
tanto, habrá sin duda planteamientos de
nuevas políticas internas, pero en cuanto a la situación internacional se trata de
un replanteamiento total de las condi·
ciones del juego. Una cierta época histó·
rica del continente se ha acabado, y una
vez más, como en el t iempo de la Alian·
za para el Progreso pero con resu ltados
aún más onerosos para nuestros países,
no se ha salido de la situación social de
marginamiento de grandes sectores sociales.

2. LA PROPUESTA ED UCATIVA.
l Oué podemos. esperar de las admi·nistraciones educativas de nuestros países? Creo que la respuesta estaría fun·
damentalmente en dos puntos:

Sin duda, una posibilidad para
el subcontinente es la de renegociar la
deuda en conjunto, desde la fuerza que
planteábamos al comienzo. El sistema
financiero internacional está "enganchado" con nuestros países, y no puede
simplemente cortar el crédito por
completo. Por el contrario, actualmente sigue prestando. Pero a su vez, no
puede dejar que todo esto continúe
impunemente, so pena d,e que de allí en
más cualquier gobierno pida préstamos
sin intención ni posibilidad de pagar.
Una renegociación global de los términos de la situación es inevitable. Para
esta situación, será fundamental la capacidad que tengan los gobiernos latinoamericanos para presentar un bloque
relativamente común, que evite la
debilidad enorme que cada uno tendría
por su propia parte.

b. Poi ítica de corte tecnocrático, tendiente a plantear lo ut ilitario inmediato como aquello socialmente necesario. Los aspectos menos cercanos a lo
operativo serán juzgados como prescindibles, debido a la necesidad de salidas " urgentes".

Lo que ~esta .por señalar es la "sin salida" de todo esto desde un punto de
vista directamente económico; nuestros
países no han nadado en la abundancia.
El hambre, el analfabetismo, la mortalidad infantil, no dejaron de asolar al
contienente en los últimos años. Ahora
la situación necesariamente será mucho
más dura. Crear Internamente la riqueza
que cubra la deuda representa convertir
un déficit de 100 mil millones, en el caso brasile.ño, por un superávit a largo pla-

Naturalmente que las característiras
nacionales de estas salidas dependerán
de las formas del Estado en cada caso, y
de la particularidad de las actuales ad·
ministracipnes que lo rigen. De cual·
quier manera, estas dos tendencias pare·
cen como claramente esperables, prácti·
camente en todos los casos, dado que
en el primer punto se trata de una necesidad de corte netamente económico,
y en el segundo, del tipo de salida que
es universalmente dominante en el

a. Disminución generalizada del monto
asignado a educación en el presupuesto nacional, dadas las limitacio·
nes impuestas al gasto público, tanto
por la necesidad de capitalización como por los lineamientos exigidos por
los organismos de crédito para nuevos financiamientos que permitan hacer los pagos más urgentes.

mundo contemporáneo como " ideología" en torno a la eficacia de los procesos sociales e institucionales.
Esto no dejaría de acarrear consecuencias para nuestros países: es posible un cierto descenso del nivel de cobertura de la educación formal en relación a la población; disminución de la
calidad de la educación, dado que se aumentaría el llamado "producto" manteniendo igual inversión, o tal vez menor(1 ); en la educación superior, privilegio de lo urgente (docencia) sobre lo
que pudiera servir a intereses en plazos
menos determinables (i nvestigación, servicio) y reducción de los ingresos relativos del personal, con la baja de calidad
consigu iente en el t rabajo. Disminución,
también, de la tasa de au mento del número de instituciones educativas, tendiéndose a ma ntener números cercanos
a los actuales. Finalmente, reducción
porcentual de la matrícula de alumnos,
dado que de mantenerse el crecimiento
de ésta, sin perspectiva clara de desarrollo económico nacional, puede llevarse a conformar un ejército de desocupados a mediano plazo; la otra opción es la
espera de cinco años, que esto implica
en cuanto al conflicto social del caso, y
la elección de mantener matrícula alta y
escasa posibilidad de ocupación. De
cualquier modo, esto último plantea severos problemas, por el nivel de criticidad hacia el sistema establecido que suelen guardar los intelectuales desocupados
En relación a la concepción tecnocrática, puede esperarse la insistencia en
privilegiar las carreras técnicas a las
ciencias básicas en general, y a las ciencias humanas en particular. Esto, naturalmente, no deja de tener un sentido
ideológico muy definido, dado el hecho
de que los alumnos de carreras sociales
suelen ser menos conformistas en relación a lo establecido. A su vez, habría
probable privilegiamiento de las carreras
y salidas intermedias en el curriculum,
en detrimento de aquellas profesiones
"a largo plazo". Finalmente, la Univer·

sidad sería cuestionada aún más fuertemente que en los últimos tiempos en torno a su falta de fui:icionalidad en relación a las demandas inmediatas del aparato productivo, y secundariamente las
del aparato administrativo-estatal.
En este sentido, cabe esperar nueva
insistencia en el pragmatismo que propone poner la Universidad al servicio inmediato de la producción, y que supone
de una u otra manera que el currículum
es determinable a partir de las prácticas
profesionales que el sistema establece.
Es de esperar que se aumente la tendencia a que la investigación sea "operativa",
esté al servicio de la decisión, carezca de
autonomía teórica y se subordine a las
necesidades de administrar que el aparato político asume; la Universidad cada
vez menos importará en cuanto al aspecto investigación, en el que ha de buscarse organismos "ad hoc" con probada
marca de ubicación no crítica, y que estén dispuestos a hacer investigaciones
que en vez de tales, sean un recetario
numérico y un apoyo a la relación imaginaria del funcionario con su puesto de
trabajo: la que supone que desde all í se
puede decidir los cauces históricos a
través de decisiones administrativas.
También puede esperarse más apoyo a
los sistemas de Institutos Tecnológicos o
cualesquiera instituciones, donde lo
fundamental a trabajar sea lo técnico, y
se dejen de lado los aspectos téoricos y
críticos típicos de la Universidad, los
cuales, vistos a menudo como disfuncionales y poco útiles para la mentali·
dad pragmática, es de esperar que lo
resulten aún más en épocas en que lo
urgente ha de tomar la apariencia de lo
único importante.
Naturalmente que de seguirse este decurso podemos prever una serie de problemas cruciales. La puesta fuera de
juego del rol de la teoría en la enseñan·
za y la investigación t iende a conformar estudiantes sin capacidad de pensamiento lógico sistemático, simplemente atentos a los procesos operati-

vos, sin un pensamiento abstracto suficientemente constituido. De tal modo,
se conformarán "científicos" sin capacidad de trabajo teórico, sin posibilidad
de ponerse a la altura de los desarrollos internacionales en la materia, y a la
vez sin posibilidad de configurar un tecnología autónoma. (Como es fácil de
comprender, la posibilidad de una tecnología autónoma depende no sólo de
aspectos académicos, sino de otros político-económicos de orden estructural).
Pero a su vez, la condición académica,
necesaria aunque no suficiente para esa
autonomía, es que los técnicos tengan
capacidad de innovación científico-técnica. Y esto no puede hacerlo un técni·
co medio, un técnico de aquellos que carecen de formación de base y que, finalmente, simplemente estarán a las órde·
nes de técnicos e ingenieros extranjeros,
que son los que realmente dominan la
tecnología de base aplicada en la empresa.
A su vez, la formación de tales técni·
cos intermedios, que sería privilegiada y
no resuleve el problema de la necesidad
de tecnología propia, trae aparejado un
"tipo de pensamiento" asociado intrínsecamente a la tecnología; los problemas del mundo, se supone, serán resueltos tecnológicamente, y a su vez, son
definibles operativamente, tal como se
definen los problemas de tecnología. Se
producen así sujetos que, ante lo social,
o son simplemente indiferentes, porque
Jo consideran "acientífico" (y todos
conocemos infinidad de casos concretos de este tipo de mentalidad), o la relación tecnología-desarrollo-ideología
está situada en una imagen de idílica
continuidad y no-ruptu ra, pensada en
el sentido de que a más tecnología, más
· bien para la nación (sin considerar quién
compra la tecnología, quién puede consumir el producto tecnológico descubierto, cómo se ubica una nueva tecnología dentro de la competencia nacional
e internacional, sus efectos incluso en la
disminución de demanda de mano de
obra, etc.) y a menudo a través de otra

asociación aún más aventurada, pero
que asume la apariencia de lo "natural":
cuanto mejor me va a mí individualmente, más bien hago a los intereses generales, sin advertir intereses antagónicos de
grupos sociales o de clases.

1

Este tipo de mentalidades, que algún
statu quo puede ver con simpatía en lo
inmediato porque no compromete la situación de poder establecida, resulta a
mediano plazo desquiciante aún para las
posibilidades de reproducción del sistema: gente incapaz, ante coyunturas tan
graves como las vividas, no servirá sino
para aumentar la servidumbre externa
de los países del área, y a su vez a no
cuestionar ni remotamente sus causas
estructurales. Esta falta de imaginación
no palia los problemas sociales vigentes,
contribuyendo a disminuir el espacio del
· consenso sobre lo actualmente existente.
La falta de ciencia básica colaborará
a una mayor dependencia tecnológica; a
su vez, a un atraso científico más marcado, y a un mayor desfasaje en el plano
cultural en general con las posibilidades
de los países del capitalismo desarrolla-,
do. Por otro lado, fomentará modo de
acriticidad con lo dado, que, insistimos,
en un momento difícil como el presente, ni siquiera resultan funcionales para
los gobiernos, en la encrucijada actual
exigidos de imaginación y de salidas
nuevas frente a la situación.
La falta de investigación básica tiene
por correlato pensar la resolución de los
problemas a corto plazo, y no poder
pensar a fondo sus causas y sus posibles
soluciones estructurales. De tal manera,
lo urgente tapará lo importante; la crisis no debe hacer olvidar que nuestros
países no se acaban mañana ni pasado;
hay una larga historia atrás, y otra por
venir, y hay que enfrentarlas con la
perspectiva necesaria. Por lo tanto, lo
"operativo" -como máximo criterio para el financiamiento de investigacionespuede tener el catastrófico resultado de
que en realidad todas las investigaciones

ti

�que. s; financien resulten tautológicas:
~erv1ran_ para m_ostrar que aquello que la
l~;olog1a funcional considera la soluc1on, realmente lo es. Más allá de los div;rsos caminos operativos que el investigador pueda recomendar a partir de
sus dato~'. las premisas no serán puestas
en cu;st1on; se acepta que se requiere
de salidas inmediatas. Todo aquello que
ponf!él en evidencia factores estructural~s, irresolubles en el plano de lo inmedi~t?, Y _mucho menos en el de lo admm1strat1vo (su corte es po/ltico) no
importará si colabora o no a escla;ecer
las salidas a buscar; en todo caso no
ofrece solución operativa.
'
La disminución en el campo de las
ciencias sociales, ya minuciosamente
avanzada por gobiernos autoritarios como el chi!eno, el uruguayo y el argenti·
no, tendra como consecuencia una caída
vertical de los niveles culturales del país
de que se trate, y a su vez de su posibilidad de encontrar un lugar en las polémicas científicas, iseológjcas y culturales
contemporáneas. Nuestro retraso en este sentido, puede hacerse mayor: No es
que se trate de seguir copiando las modas culturales europeas; pero a su vez
la ciencia es de valor universal 'en su con'.
ceptualidad, y no se puede dejar de lado
lo producido por los grandes centros
mundiales de las ciencias "humanas":
desconocer la antropología francesa la
semiótica italiana o de Francia, el psicoanálisis parisino, el marxismo italiano
los avances del eurocomunismo, las pro'.
puestas de la socialdemocracia centroeuropea, es pretender que en el provincialismo y la cerrazón podemos llegar a
crecer. El resultado es lamentable para
todos; Santiago de Chile, otrora capital
de las ciencias sociales del continente
hoy es centro de oscurantismo; Bueno~
Aires, sede de editoriales, de producción de filmes, de discusión y producción intelectual y artística, no deja de
hacer honor al tango que habla del
"dolor de ya no ser". La decadencia no
sólo es advertible por las fuerzas progresistas, a partir de sus propios crite-

ri_os; también existe desde el punto de
vista de las clases dominantes, para las
cuales, antes del tecnocratismo total el
mundo bugués de la cultura y del ;rte
representaba un tesoro invaluable. La
luch~ por no convertirnos en países sin.
voz intelectual, tiene en el punto relativo a las ciencias sociales un hito importante. Es inquisicional que hoy Marx
:n algunos países, resulte un marciano'.
el, ~orno Hegel o Heidegger, es patrimonio de la cultura contemporánea,
aun cuando fuera para criticarlo.
El gasto relativo a la actividad de
"servicio" de las universidades, generalment~ es_caso de por sí, es de esperar
que disminuya sensiblemente. Se entendería a menudo como una especie de
"concesión graciosa" de la universidad
a su entorno que, dada la situación por
la que se atraviesa, pierde la posibilidad
de mantene!:e. Siendo así, la escasa y
pobre relac,on entre Universidad y el
resto de la sociedad, que caracteriza
h?Y a _nuestras instituciones, se vería
aun mas fuertemente planteada; con
esto, el rol del intelectual sería aún más
inorgánico socialmente, y su capacidad
~e multiplicación cultural, de por sí
limitada, se agudizaría hasta lo extremo..
Por otro lado, se privaría a sectores mar,
ginalizados y desprovistos de servicios
de un aporte que, con no ser excesiva'.
mente significativo, no deja a menudo
de proporcionar algunos beneficios mat:riales y culturales. A su vez, los estudiantes y profesores, al aislarse tenderían aún más a verse alejados de los problemas de los sectores sociales dominados, teniendo de ellos una imagen mítica, ya sea de derecha o de izquierda.
1

El intento de que el currículum tien-

da a funcionalizarse a las necesidades de
la producción o los servicios ofrecidos
socialmente, encuentra como problemas, ~n _lo epistemológico, el no respeto
a la log,ca conceptual de las disciplinas
científicas, conformando estudiantes incapacitados para el pensamiento abstracto y la búsqueda científica; meros "ha-

ced?~es" de activrdades prácticas. En lo
pol,t,co, _que algl.Jnas de estas prácticas
son socialmente disfuncionales aun
cuando sistema productivo las ;equiera. ~s evidente que la ingeniería, en cier~o tipo de productos, algunos de ellos
'~~luso nO?ivos, sirve sólo a la reproducc1on del sistema vigente, donde la mercancía impor_ta por su valor de cambio y
no por la validez de su uso para satisfacer demandas básicas. En lo económico
está P:~e~amente demostrado que 1~
educac,on mve para "dar credenciales"
no para "calificar"; en este sentido la~
fábricas mismas tienen sus método¡ de
capacitación, breves y sumamente efectivos; las habilidades para ciertas profesiones, en su práctica, no requerirían más
de seis meses de entrenamiento.

potzalco o los planteas de P. Latapí so-

bre currículum y práctica profesional)
o los servicios según las prácticas existentes, resultan formas del pragmatismo que, en vez de ofrecer salidas que
rompan con lo dado, lo reproducen al
interior de u na lógica que es la de las
prácticas profesionales; la lógica del sistema dominante.

:1

Pero la Universidad no debe entrenar
sino educar; y aun si pretendiese entrenar, es imposible hacer coincidir en la
planeación necesidades productivas y
oferta educacional. De tal manera la
educación simplemente forma en ciertas
capacidades y habilidades, y ya en el trab_ajo concreto se aprende lo más específico de la práctica profesional del caso.
En fin, la educación se liga a la economía en el sentido de legitimar con los
títulos profesionales sus procesos de
conformación de desigualdad social· de
ninguna manera sirve para prep~rar
exactamente el profesional para la función productiva.
finalmente, si se forma a los profesionistas para la práctica profesional no
se advierte que en realidad las cien~ias
son "generales" y sólo su aplicación social resulta específica; en este sentido,
toda práctica profesional remite a ciertos elementos "científicos" antes que a
los operativos, en relación a situaciones
sociales actualmente dadas. En fin; que
el modelo de adecuación de la Universidad a la producción (y su correlato de
izquierda: el módulo según, p. ej., la
UAM-Xochimilco, y los modelos crea·
dos en otros sitios, como UAM-Azca·

3. LAS TEORIAS DE LA
IZQUIERDA.
lOué nos dice la teoría marxista
para pensar en casos como el actual?

l

Evidentemente, los esquema·s de "reproducción" ideológica como los de
Althusser y Bordieu estarían muy
por fuera de nuestras necesidades. Decir que las universidades reproducen
las condiciones de las relaciones de
producción, es de tal generalidad que
nada nos ofrece frente a la crisis. Porque las diferentes modalidades y op·
ciones que la burguesía tenga frente a
tal crisis, van a dar a situaciones materiales, y aún ideológicas, no equiparables. No todas las formas de la reproducción son igualmente -eficaces. Y el
pensamiento tecnológico, en ese sentido, es poco apto en períodos de crisis
social aguda, donde la idea de "desarrollo" y de consiguiente posterior distribución de la riqueza no resulta con·
vincente, en tanto las expectativas sociales son mucho más urgentes. Teorías
como las señaladas surgieron (la de
Bordieu y Althusser) en capitalismos ~n
momentos de expansión, aparentemente inexpugnables; no dan cuenta de la
~risis, de la lucha en el interior de las
instituciones, ni siquiera de la lucha de
posiciones al interior del aparato educativo vigente (lo cual ha sido muy bien
caracterizado por Margaret Archer; estas doctrinas carecen de una teoría del
sistema educativo como tal).
Otra tendencia, menos marcada teórica que políticamente, es la de las "puertas abiertas", la del democratismo a ultranza. Este planteará cosas tan ciertas

como generales, y tan generales que suponen más un programa para una sociedad futura que algo que tenga que ver
con la crítica de la actual para su superaci~n práctica. Sería el caso de plantear,
p. eJ., que la política universitaria y de
educación superior en general debe ser
de absolutas puertas abiertas, que no
debe restringirse en absoluto la matrícula, que el financiamiento debe mantenerse como antes de la crisis y aún
aumentarse, etc.
Por supuesto, que dependerá de las
luchas sociales objetivas el que algunas
de estas reinvindicaciones puedan parcialmente lograrse. Pero estipularlas
como único elemento frente a la situación es unilateral, y evidentemente
mostraría una vez más a los sectores
progresistas como incapaces de hacerse
cargo de los intereses universales de la
sociedad (los cuales se pueden asumir
sin abandonar el punto de miras específico de sus propios intereses).
Hay que preponer fuentes complementarias de financiamiento(2), socializar una crítica general de la "clasificación" educativa buscando· menor diferencia de salarios por diferente escolaridad, proponer criterios justos social
y teóricamente para la distribución del
presupuesto disponible (a su v~z que se
explica masivamente por qué éste resulta tan limitado), promover un funcionamiento a la vez eficaz y comprometido
de la Universidad que la justifique socialmente en cuanto a los gastos que en
ella se ejercitan. En fin, se necesitará
algo más que una poi ítica principista, y
no sólo discursos críticos: una capacidad para orientar ciertas líneas de acción concreta frente a la situación.
Otra opción, también no del todo
teorizada pero a veces practicada, es la
de la "Universidad militante". Su única
función consistiría en servir a la lucha
de clases, como institución objetiva en
la cual tal lucha se realiza, y a la vez en
ser sitio donde se forman cuadros que

van a trabajar a otros frentes. Esto se ha
practicarlo a menudo: aquel°la U.AS. de
principios de los setentas, o la Universidad argentina del peronismo de izquierda, fueron ejemplo&amp; de esta tendencia
No sólo se abarató fa función académi:
ca, la Universidad dejó de ser sitio que
cumpliera funciones específicas: también, Y esto es lo paradójico, el resulta~lítico fue muy poco alentador. La
idea de que el mundo se divide en militant?s y no militantes, lleva a un manique,smo que ya ha sido bastante criticado, sobre todo en Europa. Siendo así,
la mentalidad militantista se vuelve sectaria y dogmática, ~e autoasume como
la conciencia social en su más alto estadio, y resulta de esto su incapacidad para salvaguardar la particularidad de cualquier práctica social que se escape a su
subordinación inmediata a la "política
militante".

?º

El arte, la ciencia, en tanto guardan
elementos de constitución de carácter
poi ítico, son totalitariamente asumidos
por el poi ítico como simples frentes
leídos desde su propia óptica, fuera de
las lógicas particulares de los grupos sociales concretos implicados (los científicos, los artistas); De Giovanni ha escrito páginas bri llantes al respecto. La
cuestión es que ese tipo de dirección de
una institución como la Universidad,
guiada por un pensamiento instrumentalista y unidimensional, produce el rechazo de todos los sujetos sociales universitarios no coincidentes con los intereses inmediatos de esa administración
(que son muchos; aun por ej. los de los
otros grupos progresistas), y a su vez el
de la sociedad exterior, que ve en esto
un uso de las instituciones para fines
particularistas y no para la actividad
académica socialmente encomendada.
De tal manera, sobreviene el desprestigio, y este tipo de institucionalidad sirve sólo para engordar las habituales críticas y pullas que ensaya hasta el infinito la prensa de derecha contra los movimientos sociales populares.

�)

4. ALGUNAS PROPUESTAS
El camino propositivo no puede surgir desde los intelectuales, sino de la
discusión orgánica en el seno del movimiento real de los sectores populares,
que buscan su salida frente a una crisis
en la que son los más perjudicados.
Por ello, pistas que apuntaremos' son
apenas algunos esbozos sobre los cuales comenzar a pensar, puntos donde
incluso intencionalmente buscaré no
detallar en exceso. No se trata de "ofrecer la solución", sino más bien de ponerse en el espacio de una búsqueda
colectiva· y necesariamente multívoca.

a. La importancia de la formación de
una conciencia nacional latinoamericana.
Muchos teóricos, entre otros Laclau,
han criticado el reduccionismo de clase
al interior del marxismo; los sujetos poiíticos revolucionarios se constituyen en
identificación con formas nacional-populares, que se simbolizan en la histo·
ria nacional, sus ritos, mitos, etc. Por
tanto, resulta fundamental la tarea de
componer, en la práctica educativa superior, (es decir, a nivel superior) los elementos para una conciencia del aspecto
nacional de los enfrentamientos sociales.
Esto estará ahora totalmente remarcado por las condiciones propias de la realidad sociopolítica, devendrá como exigencia desde la práctica misma. En este
momento, todo grupo u organización
social que aspire a la hegemonía en el
sentido gramsciano, tiene que ofrecer
una salida "nacional", tiene que asumir
los intereses universales de la Nación
desde su propio punto de vista particular.

~

A su vez, junto a esta solución "nacional", que implica un bloque de clases y sectores que se alían en busca de
salidas sociales, está la necesidad de enfrentar a nivel latinoamericano esta re.alidad concreta. Será útil apelar al lega-

do de Martí, Bolívar, o Felipe Varela;
pero esta vez, para presentar su pensamiento de manera no momificada o
muerta, sino intrincada en una posibilidad de rehabilitación colectiva de
nuestros pueblos frente al actual aesafío histórico.
Este intento implica buscar en el
curriculum aspectos teóricos sobre la
historia y la cultura popular, e incluirlos;
sobre todo, establecer formas de prácti·
ca extram'uros de los claustros universitarios, para acercarse a las formas culturales propias de nuestros pueblos, que
ciertamente poco tienen que ver con la
formalización de la versión dominante
de la cultura. No se trata tanto de ir a
"llevar" al pueblo servicios, como de
empaparse de sus características y ser
un intelectual al interior de su práctica
real.

b. Buscar el mantenimiento de las funciones de docencia e investigación.
Decimos esto en el sentido de que,
por una parte, se defienda el derecho y
el deber social de la universidad de seguir siendo centro de sistematización e
irradiación en lo cultural y de mantenimiento del legado histórico en este campo. Que la Universidad siga investigando,
y que a su vez se mantenga presupuesto
para esta función. Lo mismo en torno a
servicio.
En cuanto a docencia, sería deseable
evitar una reducción drástica de la matrícula. La defensa absoluta del ingreso
irrestricto no parece practicable en una
condición tan límite como la actual; en
todo caso, la política de puertas abiertas
en educación superior no puede resolver
un problema de selección social que se
plantea en un eslabón anterior de los
niveles sociales y educativos. Pero puede
evitarse una reducción fuerte, que haría
esta selección, en lo social y por consiguiente también en su efecto ideológico,
más taxativa.

Sin duda que a mediano plazo una
reducción no drástica produciría un
cierto desempleo de profesionales. Pero
si reflexionamos, no estamos en un sitio como Italia, doocle estrictamente
pueda decirse que los profesionistas
"sobran"; de acuerdo a necesidades sociales irresueltas no es así, y formar una
cierta "masa crítica" no puede considerarse inútil. Por otro lado, a diferencia
del caso del capitalismo avanzado, nuestros desocupados ilustrados difid1mente
encontrarían lugar en otro espacio de la
economía nacional. Por ello, se trata no
de oponer no-profesionales ocupados a
profesionales desocupados, sino desocupados en todo caso, que serán o no profesionales. Además en nuestros países
falta mucho para que ese problema de
desocupación profesional sea masivo.
Por ello, podemos atrevernos a pensar
que es preferible una cierta cantidad de
sujetos formados universitariamente, a
esos mismos sujetos sin paso por la educación superior, dado el rol crítico social que hemos asignado a la Universidad
(el resto de la educación superior a menudo no cumple tal apertura de espacio
crítico).

c. La Universidad como "cerebro social" de la crisis.
La Universidad no puede plantearse
"que la crisis no la afecte". Esto sería
no reconocer el peso de su responsabilidad social, por una parte, y por otra
desconocer la realidad material misma.
Nos guste o no, las instituciones partici·
pan de la crisis, en lo económico y en
sus inevitables consecuencias académicas.
Nada peor que "el hacerse a un lado".
Creemos que la Universidad puede fungir como cerebro colectivo de la crisis,
en el sentido de Gramsci; como el espa·
cio de articulación del pensamiento social, como el sitio donde se "piensa" lo
que socialmente se va viviendo y problematizando. La gente qu iere respuestas a

la situación. Se hace preguntas sobre sus
salidas y opciones. El espacio de la reflexión e investigación debe estar a la
altura de la situación histórica, enfrentarla, discernirla, asumiendo los puntos
de vista polít icos relativos a los diferentes actores sociales (bloques de clase dominante y dominado).

No se puede asistir de manera inerme
ante los planteos que determina el tiempo histórico; no se debiera partir de la
noción de "impotencia intelectual",
muy común en la culpa que asalta a
tantos intelectuales por su función de
no participar de la producción material.
Es en situaciones como la actual donde
la Universidad puede mostrar su pertinencia fundamental, donde realmente
puede patentizar su compromiso.

Sabemos que las salidas son prioritariamente políticas y secundariamente
técnicas. Pero esto no niega el rol del
intelectual; en ambos aspectos tiene cosas que decir. .No para pretender absurdamente "dirigir" desde el espacio
universitario el movimiento exterior de
las prácticas sociales y las conciencias;
pero sí para hacer de ese espacio receptáculo de las inquietudes y catalizador
de su articulación conceptual, sitio donde la sociedad se piensa a sí misma, como diría Alain Touraine. Y la autonomía universitaria, que en nuestro continente se ganara con trabajo hacé ya mucho tiempo, permite en los países de
regímenes parlamanetarios libertades
en este sentido, naturalmente que en su
gradación, expresión de relaciones sociales de fuerza. En los países donde la
Universidad fue militarizada y la voz académica cercenada, será en espacios extrainstitucionales donde los intelectuales
puedan cumplir esta función en relación
a la situación actual. En todo caso, en
espacios institucionales no estatales.

d. Profesionales con capacidad

de "transferencia".
Lo que vendrá, no lo sabemos, la
prospectiva, que nada nos dijo sobre la
inminencia de la crisis, nada nos dice
sobre sus salidas. Los profesionistas a
formar no pueden ser escolarizados para
el espacio de funciones muy específicas,
que cambiadas las circunstancias socia¡
les los dejen sin posibilidad de actuación. Para problemas de la magnitud actual, necesitamos más bien profesionistas con alta capacidad de transferencia
de sus conocimientos hacia áreas diversas, y con criterios propios para saber
qué t ipo de práctica realizar ante situaciones inestructuradas o muy modificables.
En ese sentido, preparar para prácticas profesionales muy especificadas puede ser limitar el horizonte de la formación. Proponemos más bien profundizar
en las ciencias básicas, en la relación de
éstas con el análisis de los problemas sociales implicados, y en los elementos
tecnológicos más generales referidos a
cada profesión. Que el curriculum prepare profesionistas y no sólo técnicos;
que la Universidad no forme sujetos aptos para lo inmediato solamente, sino
también para situaciones donde el juicio propio y la articulación de los principios técnicos de la profesión a realidades a evaluar cada vez teóricamente
de manera nueva, sean lo fundamental.
Sugiero con lo anterior mantener el
espacio de lo teórico y del análisis según la lógica del conocimiento (lo dictaminado por la epistemología, por la
producción de conocimientos como
proceso). y no la de la aplicación, la de
la utilidad y el pragmatismo, así se
llame éste progresista. Sujetarse a lo
inmediato es vedarse las condiciones de
una salida que exige una recomposición
social y cultural de grandes magnitudes.
En base a estos puntos podemos

abrir el espacio de la reflexión en torno a las salidas a la crisis, necesariamente colectivas, necesariamente inscritas en
proyectos sociales antagónicos, que en
el caso del bloque popular deben buscar
enclavar en la realidad material concreta de los cuerpos de los oprimidos, en
su pertinencia e irreductibilidad frente a
la dominación en período~ de expansión o de crisis, para que la reflexión de
los intelectuales no se abandone, como
diría algún filósofo, en sendas perdidas.
NOTAS

1. Es d e esperar disminución de la matrícu la
en términos porcentuales, pero un cierto
aumento en térm inos absolutos. Piénsese
en la alta tasa de natalidad de los países
del área. Los aumentos presupuestales en
términos de mo neda fija, representarán
d isminución, en relación al porcentaje inflacionario o al cambio-dólar.
2. Que no liberen al Estado de su responsabilidad central al respecto, pero ofreciendo
salidas prácticas frente a la impotencia de
éste.

�MODELOS ALTERNATIVOS AL DE
LA UNIVERSIDAD PUBLICA

Juan Angel Sánchez
En la década de los sesentas se desarrolló un amplio movimiento social al
interior de las universidades mexicanas,
que puede ser caracterizado como un esfuerzo orientado a conseguir la demo·
cratización de esas instituciones. Lo an·
ti-democrático radicaba en la estructura
y el modo de funcionamiénto de l'as instituciones de educación superior y tenía
como principal rasgo el mantener una
política de restricción al ingreso de los
estudiantes e impedir la participación de
ellos y en gran manera de los profesores,
en lo que se refiere a la toma de decisio·
nes encaminadas a orientar y normar el
desarrollo y las modalidades de funcio·
namiento de esas instituciones educati·
vas.
Por lo anterior, entendemos que la
presente temática se plantea como presupuesto que los logros obtenidos por
las luchas estudiantiles y magisteriales
de los sesentas y setentas han caducado,
o que tienen nula relevancia, o que exis·
ten condiciones nuevas que exigen presentar modelos alternativos o propuestas de renovación o sustitución al único
modelo de universidad que impera y prevalece y que es aquél que el Estado patrocina, promueve y mantiene.
Ya sea que concibamos el Estado a
la manera engelsiana(1) o bien que
aceptemos el punto de vista de Poulantzas(2), la poi ítica educativa de nuestro país y el modelo de Universidad como el que conocemos, con todas sus
implicaciones, lo establece, lo funda y
justifica el Estado.

~

De esta manera es que concebimos,
entonces, que la necesidad de proponer
modelos alternativos de Universidad,
supone que existe una disfuncionali·
dad, que hay descontento entre los
sectores integrantes de las universidades,
quienes se dan cuenta que como cúpula del sistema educativo no cumplen las
funciones para las cuales se supone han
sido establecidas y, por tanto, esas comunidades de profesores, estudiantes y

trabajadores se plantean la necesidad y
la urgencia de poder participar activamente y presentar propuestas de soluciones, sean particulares o generales, a
los problemas y las irregularidades que
los aquejan.
Como es sabido y resabido, la Universidad estatal o pública se plantea como esencial en todos los casos, cumplir
funciones de docencia, investigación,
difusión y extensión cultural, por lo que
le es fundamental la tarea de formar
profesionales para colocarlos en e1
punto más alto de la pirámide educativa; especialistas en las diversas ramas del
conocimiento para que se aboquen, con
alta capacidad, a resolver las necesida·
des del sistema económico en México,
que es capitalista dependiente, a explicar los procesos sociales y corregir así,
los rumbos no deseados, lo mismo para
qt1e sean creadores y promotores de
cultura.
Esto supone que los egresados de la
Universidad deberán de tener, mínimamente, la capacidad de promover el desarrollo del país en todos los órdenes y
estar, de alguna manera, ligados a y dar
un amplio apoyo al aparato productivo.
A partir de la perspectiva señalada
anteriormente y atendiendo los juicios
teóricos de los especialistas de la cien·
cia política, la educación universitaria
tiene como finalidad social primordial,
diría Perogrullo, reproducir las relaciones sociales y difundir la ideología do·
minante en una sociedad dividida en
clases. Por tanto, también, reafirmar y
justificar el sistema, el modo de producción prevaleciente, todo lo cual perfila las funciones ideológicas y poi íticas
del sistema educativo pero, en particular, de la cúpula de ese sistema que, consecuentemente nos lleva a considerar
como válida la afirmación de que la educación es uno de los aparatos ideológicos del Estado.
Un enfoque intensivo y extensivo de

Ponencia del licenciado Juan Angel Sánchez
en el Foro sobre "Movimiento Estudiantil:
Situación y Perspectivas", realizado en la
Facultad de Filosofía y Letras en febrero de
este año.

la realidad educativa de las universidades mexicanas nos muestra una total esclerosis de lo académico; un alejamiento
de las necesidades del aparato productivo; una saturación en grado máximo de
las carreras llamadas tradicionales, lo
que origina amplias masas de profesionistas cuya calidad deja mucho que desear, esto sin considerar el desempleo,
el sub-empleo y la desvalorización de la
profesión que se origina.
En el renglón de las disposiciones jurídicas que norman la vida de las institu•
ciones, se dan fu~rtes tendencias a un
autoritarismo y a un ejercicio vertical
del poder, que han sido sancionadas desde siempre a la hora de aprobar las reglamentaciones, lo que origina luego limitaciones al funcionamiento óptimo de lo
académico.
El renglón financiero no es sino el
instrumento con el cual a veces sutil y
otras abiertamente, el Estado se entro·
mete en los centros de educación superior para determinar pautas de conducta, lo que vulnera la autonomía universitaria, que como tantas otras cosas
en nuestro país es algo sui generis. En
las condiciones actuales, esto es ineludible ya que, constitucionalmente y por
costumbre, el Estado tiene la obligación
de financiar la educación superior, lo
que es más grave aún si se toma en cuenta la función política que, implícita·
mente, el Estado ha asignado a las uni·
versidades, como instrumento de promi·
sión o de retranca de la movil idad social,
según sea requerido poi íticamente.
En cuanto hace a las formas de go·
bierno, es notorio que de manera espon·
tánea se han formado grupos especializados, castas, integradas por profeso·
res e investigadores, todos ellos adscri·
tos a grupos poi íticos de diferente signo
ideológico los que trasladan al interior
de las universidades el más puro espíritu
priísta de búsqueda del poder por el po·
der mismo(3). El principal punto de
apoyo de estos grupos es su experiencia

en el manejo de las cuestiones adminis·
trativas, que se constituye a cierto nivel
en instancia de manipulación para ejercer control político.
Ninguna de las burocracias tiene, ni
le interesa tener, proyectos de desarrollo institucional, cosa que considera
totalmente innecesaria.
En síntesis, pudiera postularse con
cierto grado de validez, que más allá de
la función que se supone esencial al
modelo estatal de universidad, la función educativa, se concede en realidad
más beligerancia, mayor importancia, a
la función ideológica y política, aun en
los casos de universidades que están limitadas en la manera que hemos apuntado, universidad que intenta apoyar
el aparato productivo, la que intenta explicar los procesos sociales la que pro·
duce instancias de cultura, todo con
una ineficiencia que hace resaltar aún
. más la función prioritaria que cumple
y quesubyace a todo el sistema: la reproducción de las relaciones sociales;
ser instancia de refuerzo del sistema po1ítico "gobierno-partido oficial" y amplio sostén de la política a la mexicana.
Pero ya que hablamos de modelos al·
ternativos, lcuáles hay? Nos parece interesante considerar las necesidades reales para seguir la pista hasta encontrar
esos otros modelos, que tanto se espe·
ran y de los que hemos querido hablar
aquí.

Pública, aun cuando éstos no sean cuali·
tativamente diferentes. Se trata de las
Universidades Privadas y del sistema de
Institutos Tecnológicos, que han aparecido, según nuestra opinión, con el interés de no depender de los productos
humanos de las Universidades Públicas,
por lo que grupos empresariales, de distinta magnitud e importancia, han establecido sus propias universidades, que
funcionan como colegios particulares y '
que se encargan de formar sus propios
cuadros directivos, técnicos y no técnicos, a sus propios técnicos y, quizás, a
sus propios ideólogos.
La estructura académica ha sido fundada con los más sofisticados criterios
de modernidad, al estilo de las universidades norteamericanas: ofreciendo especialidades encamina&lt;Ías directamente
a resolver los problemas técnico-administrativos y tecnocráticos de los centros de trabajo. Están dotadas todas del
más eficiente y moderno equipo de
apoyo a la docencia y son dirigidas por
eficientes consejos administrativos, inte•
grados por personal reclutado de los
cuadros de dirección de las propias empresas patrocinadoras. Tienen la patente del Estado y reclaman y obtienen, de
vez en vez apoyo financiero muy importante.

El aparato productivo mexicano y la
clase social que lo detenta- incluimos
aquí a quienes integran y sostienen el
capitalismo de Estado-, requieren para
su mantenimiento y desarrollo de: 1o.)
técnicos medios y obreros especializados; 2o.) cuadros directivos de segundo
nivel, con alta capacidad de asumir como tecnócratas los intereses de la clase
que los emplea.

Las necesidades de personal técnico
y de obreros medios con alta calificación, están empezando a ser cubiertas
por los Institutos Tecnológicos y los
Centros de Estudios Científicos y Tecnológicos que el Estado ha empezado
a fundar en diferentes puntos del país,
que parecen tener dos funciones: preparar todo el personal técnico califica·
do que el aparato productivo demanda
a nivel sub-profesional y disminuir así
paulatinamente el flujo de estudiantes
que demanda un lugar para estudiar licenciatura en las Universidades Públicas(4).

Ello ha hecho surgir dos modelos alternativos al modelo de Universidad

No podemos dar un juicio definitivo respecto a si este sistema de Tecno-

lógicos prepara profesionales con la capacidad requerida para mantener en
operación el instrumental tecnológico
del aparato productivo; si poseen la
capacidad para manejar ese mismo ins·
trumental, el que además ha sido producido por un sistema tecnológico extranjero altamente desarrollado, por
otra cultura, en otro idioma y en otro
código social y de necesidades. Sin embargo, es un modelo alternativo que el
mismo Estado ha fundado con la clara
tendencia de ligar el destino de la educación al aparato productivo y seguir
contribuyendo a la reproducción de las
relaciones sociales,. nunca como en este
caso, relaciones sociales de producción.
Tampoco nos es posible en este trabajo asegurar si las Universidades Privadas están cumpliendo la función para
la cual fueron fundadas, pues no podemos asimilar fácilmente que todo el
auge y el éxito de las universidades de
este tipo, a fin de cuentas, sea una consecuencia no deseada del movimiento
estudiantil y magisterial de los sesentassetentas, cuando que entonces se luchó
por todo lo contrario a una universidad
elitista, cerrada, conformista, a-crítica,
reforzadora del sistema económico y
político.
Cierto. El movimiento estudiantil
y magisterial de 1968 a 1973, pugnaba
por una universidad crítica, democrática, científica y popular. Los sectores
de avanzada social, liberales, izquierda,
grupos y partidos políticos, realizaron
movilizaciones con amplia repercusión,
y allí se proclamaba como consigna el
slogan: "Por una Universidad crítica,
democrática, científica y popular".
Más de quince años después pode- ·
mos deplorar y clamar por una Universidad con esa~ características y en·
sayar una explicación del porqué pareciera que estamos en el mismo lugar
que en 1967.
Afirmamos que:

�1. La Universidad crítica, democrática,
científica y popular existió sólo
como slogan y nunca tuvo un correlato real.
2. Los profesores y estudiantes que
participamos -con amplias diferencias de grado-, en movimientos como el de la autonomía de la -UAN L
y otros similares, tuvimos plantea·
mientos, proyectos poi íticos e ideo·
lógicos para la transformación demo•
crática de la UANL, pero nunca pudimos sustraernos a la dirigencia po•
lítica real, a la iniciativa y los intere·
ses propios del Estado, que utilizó,
manipuló y alentó los avances que le
favorecieron, siempre en términos de
su propia política.
3. Algunos miembros de los núcleos estudiantiles y magisteriales pasaron a
ocupar puestos de dirigencia política
y administrativa, como resultado de
su propia iniciativa y capacidad; ob·
tuvieron como consecuencia privile·
gios económicos y de poder, para los
que no hubo solución de continuidad
en la lucha, a causa de la inexistencia.
de un proyecto alternativo qué proponer y el no poder evitar caer en la
manida costumbre de luchar contra
todo y contra todos, por prevalecer
en las posiciones de poder.
4. Como consecuencia de lo anterior, y
por obra de otros factores que también influyeron, la cohesión y solidaridad de las colectividades de lucha se
perdieron; apareció la atomización, la
dispersión, la lucha interna, que a la
fecha continúa. Todos los grupos resultantes de la dispersión se enclaus·
traron en sus posiciones, con la pretensión de ser "químicamente puros",
Se combaten unos con otros y se des·
califican en aras de no atender al catecismo que "yo he hecho" y que es
"el único válido".

~

Por ello, estamos dialécticamente en
el mismo punto y de manera hereje, no
en un nivel superior y sí más bien pare·

ciera que en uno inferior; no se está en
cero y sí en menos cero.
lOué modelo alternativo? Si el modelo
de Universidad resulta esclerótico, ambi•
guo, disfuncional, "democratoide",
igualitarista, pero más por razones
ideológicas y no educativas proponemos
aquí, dar vigencia real at slogan, o dicho
de otra manera re-iniciar, reanudar el
proceso por la democratización de la
Universidad. Ello podría fundarse mínimamente a partir de considerar que la
Universidad avanzará en el camino de la
democracia en cuanto que propicie la
sensibilización, la afinación de concien•
cia y la participación de todos los secto·
res que la integran, en la toma de decisiones que atañen a la vida académica,
poi ítica, sindical, estudiantil, gestionaría
y financiera, lo que tendrá que hacerse
en los órganos institucionales existentes
y en los que haya que crear conforme se
avance en el proceso.
La crítica como actitud y forma de
comportamiento cobra sentido en cuan•
to se propicie una reestructuración académica que analice, critique, auto·cri•
tique y re-defina los objetivos académicos, de docencia e investigación de las li·
cenciaturas, maestrías y doctorados,
considerando siempre las necesidades
histórico-sociales concretas del entorno
inmediato y mediato. En este punto la
tarea requiere de una concepción y una
metodología fundada en el pensamiento
crítico que se base en una búsqueda del
conocimiento y que permita inducir en
las tareas educativas ideas y actitudes
no conformistas, no apologéticas res·
pecto del establishment y a los rasgos
más obsoletos de éste y que posibilite la
creatividad y autonomía intelectual de
todos los universitarios.
El caracter popular de la Universidad
no debe confundirse con el populismo
ni alentar un democratismo vano. Se re·
quiere alentar un difícil equilibrio que
no restrinja el ingreso a la Universidad,
pero que tampoco la masifique en nombre de un falso igualitarismo, que supo-

ne que al individuo le es inherente por
naturaleza capacidad para aprender y
ejercer con éxito todas las actividades
posibles.
Como andamiaje mínimo se requiere,
en nuestra opinión, la clara definición
de los propósitos y objetivos de cada especialidad, los más rigurosos requerí·
mientos académicos y también flexibles
y objetivos sistemas de evaluación, que
a la vez propicien salidas colaterales
para quienes no estén en posibilidad y
capacidad de terminar exitosamente una
carrera profesional.
No se debe propiciar el surgimiento
de castas, tanto en cuanto hace a los
muy capaces, como los que están en el
otro polo; pero sobre todo, pugnando al
máximo para no politizar estas activida·
des ni sus resultados. No tienen por qué
serlo.
Por supuesto, esto sería sólo un prin·
cipio, ya que nuestras simples afirmacio·
nes no validan nada, por lo que habría
que llevarlas a la práctica con la decisión
de desarrollar un máximo de esfuerzos a
cambio de obtener un mínimo resul·
tado, y respetando formas de acción y
de organización que se propongan y
efectúen otro tipo de acciones, pero
orientadas al mismo fin.
Después ·de todo lo expuesto, tene·
mos que recordar el pasaje de La sagrada
familia, que nos recuerda que... "las
ideas no pueden conducir nunca más
allá de un viejo estado de cosas univer·
sal, sino siempre únicamente más allá
de las ideas del viejo estado universal
de cosas. Las ideas no pueden nunca
ejecutar nada. Para la ejecución de las
ideas hacen falta los hombres que pon'·
gan en acción una fuerza práctica." (5)
NOTAS
1.Señala Engels que el Estado ..."es más bien
un producto de la sociedad cuando llega a
un grado de desarrollo determinado; es

la confesión de que esa sociedad se ha enredado en una irremediable contradicción
consigo misma y está dividida en antagonismos irreconciliables que es impotente para conjurar. Pero a fin que esos antagonismos, esas clases con intereses económicos
en pugna no se devoren a sí mismas y no
consuman a la sociedad en una lucha esté·
ril, se hace necesario un poder situa·do aparentemente por encima de la sociedad y
llamado a amortiguar el choque, a mantenerlo en los I ímites del orden. Y ese poder,
nacido de la sociedad, pero que se pone por
encima de ella y se divorcia de ella más y
más, es el Estado." (E I origen de la familia
la propiedad privada y el Estado).

2. " ...el Estado posee la función particular
de constituir el factor de cohesión de los
niveles de una formación social y es factor
de regulación y equilibrio global en cuanto sistema y estructura en la que se condensan las contradicciones de los diversos niveles de una formación ..." {Poder
político y clases sociales en el Estado
capitalista).

3. Por supuesto que también alcanza esto a

grupos con ideología progresista o d~
avanzada, comúnmente conocidos como
de izquierda
4. José Antonio Padilla Segura, director del

Colegio Nacional de Educación Profesio•
nal y Tecnológica (CONALEP) declara·
ba en 1982, que en ese año el pa{s requerir{a de 220 mil profesionales técnicos
"para evitar que se detenga el crecimiento económico del país" y que es urgente
formar entre 40 y 50 mil técnicos pór
año.
5. Marx C., Engets. F., La sagrada familia,
(y otros escritos filosóficos de la primera época). Ed. Grijalbo, México, 1967,
p. 185.

�DIAGNOSTICO DE LA UNIVERSIDAD
LATINOAMERICANA

Alfredo Piñeyro López
La forma de ser y de actuar de cada
persona depende de su formación previa;
en el caso mío, el enfoque se parecerá
mucho a una historia el ínica, por la formación de médico que tengo.
Por esta razón, tendré necesidad de
hacer una definición del estado actual
de la universidad: irme hacia los antecedentes y plantear las expectativas futuras; el pronóstico dentro de una Iínea
terapéutica aceptable, cuando menos
dentro de la forma personal de verlo.
Es evidente que en el diagnóstico y
en los antecedentes seremos lo más objetivos que se pueda; y en la terapéutica
y en el futuro, pues necesariamente seremos especulativos.
La universidad mexicana y la china y
la norteamericana y la rusa y la alemana. . ., todas son prácticamente semejantes. Son instituciones de educación superior, ya sean privadas o públicas; son instituciones de carácter público y están abiertas al público.
Pero después de esta definición, empiezan diferencias tan grandes, más grandes aún en nuestro país que en otras
partes, en donde lo único que tenemos
de común las universidades mexicanas
es el nombre. Variamos tanto de un lado a otro en la actividad ·que, ahí se desarrolla, que si por su dimensión, por
su actividad, por su construcción, Por
su legislación tratáramos de encontrar semejanzas, batallaríamos para hacerlo.
Aunque hay algo que también encontramos en la uo1versidad mexicana: ésta es muy semejante a la universidad hispanoamericana, en todos sentidos. Lo que aquí se enseña, es muy
semejante a lo que se enseña en Colombia, en Perú, en Ecuador o en Argentina.
~

En Chile y en Argentina varía un poco, pero el concepto general es muy se-

mejante: es una universidad fundamentalmente profesionalizante. El objetivo
de nuestras universidades es formar
profesionales. En algunas partes se acepta con cierta vergüenza expresarlo
así, y en otras con orgullo decir: "Aquí
formamos profesionales".
Las otras cosas de la universidad, en
algunas partes se consideran como un
lujo; en otras, como una necedad; pero
el objetivo de nuestra universidad, en
todos los países de habla hispana, es
fundamentalmente profesionalizante.
La enseñanza es lo que ocupa la atención fundamental de ñuestras universidades. Además, esta enseñanza -si la
seguimos describiendo - nos encontramos con que es una enseñanza fundamentalmente erudita y, por darle alguna
forma arquitectónica, me atrevería a
llamarla barroca. Cae dentro del barroco, por lo recargado que es.
La enseñanza en la universidad no
tiene como objetivo satisfacer funciones
específicas o resolver problemas concretos sino, en el mejor de los casos, hacer
una ostentación del conocimiento, de la
enorme capacidad que pueda tener el
universitario para expresar conceptos,
para enumerar hechos, para conocer cosas. Pero no está hecha para resolver
problemas. Esto no tiene ninguna connotación negativa; simplemente lo estoy
planteando como un diagnóstico.
Si nosotros vemos universidad tras
universidad, mexicana o sudamericana,
encontraremos que están hechas para
forma r profesionales; y es más: la demanda social obligará a la formación de
profesionales. Las distintas comunidades
sociales no hablarán de las universidades
como centros de búsqueda del conocimiento o laboratorios de investigación
-aunque éstas lo sean en mayor o menor
grado-, sino que se referirá a ellas como entidades que permiten no tener que
enviar a los jóvenes a la ciudad capital
o a la ciudad que en la región resulta ser

Alocución del rector Alfredo Pi ñeyro López en la mesa redonda " El concepto actual de Universidad", que tuvo lugar en el
Auditorio " Alfonso Rangel Guerra" de la
Facultad de Filosofía y Letras de la UANL,
el 24 de mayo de 1983, organizada dentro
del programa conmemorativo del 50° Aniversario de la Universidad.

)

el punto de reunión de la actividad
socioeconómica y poi ítica. Y en el
fondo de todo ello está el objetivo de
formar profesionales.

y fueron tan eficientes para hacerlo, los
españoles y partugueses, que realmente
sorprende este hecho. Así pues, no debiéramos tener una impresión negativa
de lo que han sido en un momento dado nuestras universidades. Han cumplido con sus objetivos; cuando éstos estuvieron bien definidos, los cumplieron
a la perfección.

En la formación de nuestros profesionales, la educación un iversitaria es
erudita; y de una erudición que se asemeja mucho al barroco, como se ha expresado anteriormente. Ahora, si así
fuera el diagnóstico, creo que valdría la
pena irnos hacia atrás. lOué es lo que
sucede en nuestras universidades para
que sean así? Aceptamos todos que
las universidades latinoamericanas, las
universidades en los países de habla hispana, son las más antiguas del continen. te. Históricamente hay una distancia
muy grande entre la fundación de las
universidades españolas o hispanoamericanas, y la fundación de las universidades norteamericanas o de habla inglesa.
Tendríamos que preguntarnos para
qué_funda ron universidadés los españo-_
les cuando conquistaron México, cuando conquistaron Perú o cuando conquistaron Santo Domingo. lCuál era la razón
de hacerlo? lEra un puro humanismo
de trasmitir el conocimiento, o había otra razón atrás de ella? Porque
en ese mismo tiempo de la Conquista de América también se da la primer
Gramática castellana. Nebrija le entrega
a Carlos V el primer ejemplar de gramática castellana y, palabras más
palabras menos, le dice: "lo que tus caballeros te han dado con la espada, lo
padrás conservar con esto" . Y el intento
primario de la universidad hispanoamericana es un intento de conservación de
la Conquista; es un intento de trasmisión acelerada del lenguaje, de la cultura, del conocimiento. Y en este sentido
fue ron extraordinariamente eficientes
las primeras universidades americanas.
Pocos años después, los pueblos conquistados habían olvidado sus propias
tradiciones, inclusive su propio idioma.
Obtuvieron una penetración tan rápida

)

Pero paralelamente a ese momento
de la Conquista o unos pocos años después, se da un fenómeno en toda la Europa cient ífica o cultural de ese entonces. Viene la Reforma Religiosa y la
Contrareforma Religiosa, y se establece toda una finalidad existencial de la
universidad, y entran en crisis valores
importantes. Mientras que en los países
donde hu bo la Reforma en Alemania, en
Inglaterra, en parte de Francia, en la
Europa central. . . se puso en duda el
conocimiento y se procuró la búsqueda
de él, por el contrario, en los países donde se da la Contrareforma, el conocimiento se acepta como comoleto. En
tanto que en unos países se buscaba la
fu nción, aquí se considera intrascendente la función y, en todo caso, el
conocimiento es una forma de enriquecimiento espiritual para acercarse a una
vida futura superior; se considera en
nuestra cultura la vida humana como
una situación transitoria para una vida
definitiva; se considera, pues, que la
problemática de la existencia en el
mundo es transitoria y que, por lo
tanto, la satisfacción de los problemas
mundanos o materiales juega un pa·
pel secundario.
Entonces, mientras que en unos paí·
ses el conocimiento se considera imper·
fecto, inacabado y sujeto a satisfacer la
problemática del momento, en los
otros -y aquí nosotros- para expresarlo con mayor claridad, se considera
el conocimiento estático, definitivo y,
en todo caso, como una forma de enriquecimiento espiritual para una vida
futura. Por tanto, no nos extrañe, pues,
que nuestro comportamiento tenga una

orientación distinta. Y mientras la arquitectura en los países que primero men·
ciono tiene una Iínea que busca la función, que trata de resolver problemas
concretos de la habitación, en los países
nuestros la arquitectura está recargada,
es ostentosa. Quizá no para vanagloria
humana, sino aun para tratar de acercar•
se a Dios es ostentosa. Buscando mos·
trar lo enorme del concepto religioso,
pero sin cubrir una función. El ser hu,
mano dentro de nuestra arquitectura
juega un papel mucho más pobre que
dentro de la arquitectura alemana o sueca o danesa o inglesa o francesa. Es pues
el estímulo de los sentidos y no la satisfacción de una función lo que se persigue con ello.
Ahora, yo quisiera señalar que el ba·
rroco arquitectónico no se da en ausencia de un pensamientÓ que lo sustente.
No pudo haberse dado porque alguien
lo haya ordenado así o asá, sino porque así lo sintieron los hombres de la
época. Y lo sintieron fundamentalmente todos nuestros antepasados. Y la
universidad no pudo estar al margen de
ese sentimiento, de esa concepción de
la vida.
Además, por otro lado la vida de
nuestros países ha sido desgraciadamente demasiado blanca. En los países
centroeuropeos, si no se trabaja no se
come; y si no se come, no se vive. Si
no, el equilibrio es inestable. Nosotros
tenemos una enorme tolerancia para
vivir en la improductividad. Además, la
sobrevivencia para nosotros no tuvo el
mismo valor que tuvo en otros países.
Esto define grandes diferencias en la
esencia misma de nuestras universida·
des y en la esencia misma de nuestro
pensamiento. Porque, finalmente, nuestras universidades no se dan en sí ni por
sí mismas, sino que van ocurriendo como un epifenómeno de nuestras comunidades. Cuando en nuestras comunida·
des se aspira a la universidad, se aspira
a tener una profesión. En los otros
países a los que hago mención, se as-

pira a poder acudir a una universidad
también; se asp ira a eso: a la profesión,
pero también se aspira a la búsqueda del
conocimiento por el conocimiento en sí,
o para resolver un problema.
Entonces, si bien en su inicio nuestra universidad - y estoy hablando de
nuestra universidad, porque es nuestra
en sus orígenes-, la universidad hispánica transportada aquí a América, cumplió con alta eficiencia y eficacia sus ob·
jetivos, rápidamente nuestra universidad
tomó el pensamiento barroco, que fue
característico de todos los países de ha·
bla hispana y de los países católicos. La
situación actual es una situación en concordancia directa con nuestros antecedentes. Ahora bien, el conocimiento se
daba ya hecho y entonces era simplemente la pura transmisión del conoci·
miento. No se consideraba que estaba
esto en evolución. Nuestra educación se
enfila así por el camino de la erudición
estát ica.
Una característica más de nuestras
universidades: éstas nacen improvisadas
en la mayor parte de los casos, o en todos los casos. Nacen parque a algu ien le
da la gana hacerlas. Yo recuerdo haber
leído hace muchos años el título de un
libro que decía: México, el país de la
gana. Porque aquí las cosas se hacen
porque a alguien le da la gana hacerlas,
no porque exista planeación para hil·
cerio, 'no porque exista todo un proceso donde se vaya estructurando algo,
sino porque a alguien le dio la gana hacerlo. Y así se hicieron las universidades
nuestras.
Se hicieron primero bajo la presión
social de un grupo de padres de familia
que decid ieron que sus hijos no fue ran
a la ciudad de México o a la ciudad ca·
pital de su entidad, sino que se quedaran ahí. Y se genera un problema de presión en donde las autoridades locales
tratan de resolverlo también por la vía
más fácil. Y por decreto se hace una
universidad y otra universidad. Pero

�I

..
aquí se inicia toda un viacrucis, una
serie de problemas que nunca termina.
Primero hay alumnos, luego hay el decreto donde hay universidad, luego se
buscan maestros apresuradamente, luego se elabora un plan de estudios, luego se consigue una casa vieja donde meterlos, posteriormente se inventa ,algo
que se llama biblioteca y algo que se llama laboratorio, y empiezan todos los
problemas y una enorme insatisfacción
por .lo que ahí se vive. Obviamente, dista mucho de lo que el alumno -por profesionalizante que quisiera su educación- esperaba. Hay una diferencia muy
grande entre lo que él esperaba y lo que
él obtiene. Y se gesta, pues, una enorme
frustración. Pero además de eso, los objetivos son relativamente pequeños y
conformistas. Y no es porque nosotros
seamos conformistas en esencia, sino
porque también tradicionalmente hubo
limitantes en nuestra evolución académica y vamos de nuevo a nuestros antecedentes.

~

Aquí hay algo de interés. Hay una diferencia muy grande entre la España de
Carlos V y entre la España de Felipe 11.
Enorme diferencia: mientras en una se
acepta el riesgo, en la otra se busca la
seguridad con gran urgencia. Cuando
Felipe 11 ve la magnitud de las colonias
españolas, siente miedo; y lo siente
justificadamente. Es enorme lo que ha
conquistado España: enorme. Y es enorme también la serie de problemas a los
que se enfrenta: tiene el problema de la
Reforma Religiosa, tiene la rebelión de
los Países Bajos, tiene la guerra en Italia .. . Y entonces empieza a tomar medidas defensivas en todos los sistemas. Y
al sistema universitario recién creado en
América le pone tope: las órdenes mayores y los grados académicos superiores
solamente se conceden en la Península;
los otros se pueden conceder aquí, pero
el doctorado o las órdenes mayores, en
la Península. lPara que? Para tratar de
lograr un sistema de seguridad, de control político, que supuestamente podía
perderse por la misma magnitud y por la

misma extensión territorial.
Así que no nos extrañe que durante
mucho tiempo nuestra concepción de
los estudios de postgrado hayan sido hacia el extranjero. Vino la Independencia
de México y continuamos haciendo lo
que tradicionalmente se había hecho: irse a Europa, o irse a otro país para buscar lo que a priori considerábamos que
aquí no se podía dar. Seguimos andando
el camino sin saber por qué, pero así lo
hicimos. Y es también tradicional que
exista un sentimiento así. A veces se interpreta como malinchismo, pero no lo
es tanto. Es el sentimiento de caminar
por la vereda y no saber por qué. Se ha
buscado pues en el extranjero, lo que
aparentemente nosotros no podemos
dar. Y es un absurdo que no lo podamos
dar, pero ahora explicaré por qué nos
comport,amos así.
Así, en ese sentido, nuestra universidad es erudita, es improvisada y, además, tiene objetivos romos. No tiene
objetivos para la excelencia, sino que es
conformista en la mayor parte de los
casos. Y cuando aspira a un grado mayor, lo hace de nuevo en forma erudita
y tomando de los modelos norteamericanos de créditos -que no son más
que más cursos para la maestría o
más cursos para el doctorado-. Y se
doctoran las personas por clases tomadas, no por capacidad creativa y de
investigación, cuando el grado académico de doctor es un grado que debe
otorgarse como un certificado de la
capacidad creativa. Al que lo obtiene
aquí, se le otorga por una capacidad de
paciencia y de tolerancia. Es pues la
concepción que se está dando en torno a esas raíces históricas que nosotros tenemos: es erudita, porque está
acorde a nuestro pensamiento barroco; es ostentosa en el saber y poco
práctica en el crear; no interesa qué tanto crea, ni qué tanto resuelve, ni qué
tanto aporta, sino qué tanta ostentación hace de conocimiento, qué tantos títulos tiene, qué tanto erudición

puede mostrar en una conferencia y
qué tan elocuente puede ser su discurso.
Bien, esta es la situación más o
menos igual en todo el continente.
Así como nuestras iglesias, expresión de nuestro barroco, no son la
única forma pero son la forma más
visible del barroco y se diferencian
unas de otras a veces por la riqueza o la
pobreza, así son también nuestras universidades: una más recargadas que
otras, una menos recargadas de acuerdo al tiempo que hayan tenido en irle
poniendo periquitos· al edificio. No existe una planeación. No existe una concepción de lo que es la universidad. La
investigación es una rareza y, además,
existe un concepto muy confuso de lo
que es eso. La aportación de conocimiento nuevo se da en nuestras universidades desde como duda hasta como
chiste; desde un pensamiento casi místico, hasta una actitud de broma.
Yo recuerdo que si alguien se presentaba como investigador, le preguntaban
en qué corporación trabajaba, entendiendo por esto que era investigador
policiaco. Pero no solamente es eso, sino que ocurre algo todavía más grave:
la gente que supuestamente se dedica a
la investigación, raras veces se da cuenta
de que no sabe lo que está haciendo. No
se da cuenta de que la investigación solamente puede darse en torno a la existencia de un problema. No puede haber investigación sin problema. Y, luego, no
hay investigación, si uno no reconoce
su incapacidad para resolver el problema. Se necesita, pues, un problema; y la
capacidad de hacerlo suyo. La capacidad
de decir: éste es mi problema. Y después
la autocr ítica suficiente para decir de esto: yo no sé; y no solamente no sé, sino
que tampoco sé como resolverlo. Porque
si alguien sabe cómo resolver este problema, eso no es investigación. Simplemente voy a la biblioteca o al centro documental más adecuado, y obtengo la información.

Es necesario que haya problema; y es
necesario que haya ignorancia para resolverlo; y después de que ambas cosas
se han aceptado, de que hay problema e
ignorancia, es necesario la capacidad ejecutiva para establecer el plan de desarrollo para resolverlo y, además, la perseverancia para llegar hasta el final. Además,
nos enfrentamos a un problema más grave, al más grave de todos, y es que no tenemos problemas. Lo más grave que
tiene el investigador en México y en
América Latina es que no tiene problemas qué resolver. Ustedes dirán que esto
no es posible. Sí, estamos llenos de
problemas: nada más que los problemas
no existen en sí, el problema es una
percepción personal subjetiva intransferible de que algo está fuera de lugar.
Si yo traigo los zapatos apretados,
eso es un problema mío; y por mucho que me aprietan nunca les podréde
cir qué tanto me aprietan a mí. Podrán
verlo en la cara de molestia que yo tenga al caminar o las cosas que ustedes
quieran tomar como síntomas indirectos
de que me aprietan los zapatos, pero
nunca podrán saber qué tanto me aprietan; y nunca les apretarán a ustedes.
Luego, es esa situación de una falta
de sensibilidad para percibir el problema -y me refiero al problema científico en cualquiera de sus expresiones, ya
sea de tipo humanístico, o de tipo médico, o de tipo de ciencia pura-, esa
sensibilidad para sentirse molesto por
ello y la autocrítica para aceptar la ignorancia de él y de sus colegas, y luego la
ejecutividad para hacer su plan de trabajo, y luego la perseverancia para llevarlo a cabo ... ; eso no lo tenemos en
términos generales porque nuestra educacióíl'--flo se orientó a la resolución de
problemas, porque no ha sido nuestra
intención por cientos de años el resolver
problemas sino el mostrar lo bueno que
somos o lo capaz que somos.
En otro sentido, tenemos lo que tenemos. Ese es mi personal diagnóstico de
la universidad hispanoamericana. Esa es,
pues, la serie de antecedentes que he po-

dido encontrar para explicarme el fenómeno actual. Ahora, las medidas terapéuticas para resolver este problema , tal
y como lo hemos visto. En esta Universidad Autónoma de Nuevo León hemos
tomado distintos caminos, distintas medidas. No basta una sola medida para corregir algo que ya está hecho, y que está
hecho por varios cientos de años. No
importa que nuestra Universidad tenga
cincuenta años. Tiene más de cien n4estra Facultad de Derecho, y nuestra Facultad de Medicina, y nuestro Colegio
Civil. Y eso no nos lo podemos quitar:
eso lo hemos ido viviendo, lo hemos ido
arrastrando y está determinando nuestra conducta actual.
Hemos tomado distintas medidas,
medidas orientadas a corregir nuestros
objetivos y que nuestros objetivos dejen de ser romos, en el sentido de conformarnos con eso que tradicionalmente
hemos llamado licenciatura, que no es
ningún grado académico. La licenciatu. ra es una licencia para ejercer una pro·
fesión: los grados académicos son el bachillerato, la maestría o el doctorado,
pero la licenciatura es solamente la licencia para ejercer la profesión -la que
fuera o donde se requiera-, una licencia.
Tener como metas el doctorado, tener
como metas la creación de conocimientos, modificar nuestro conformismo y
decir "queremos ser más" (y ese "queremos ser más" dado en creatividad científica, en aportación de conocimiento
nuevo y no en erudición; o sea, alzar
nuestra mira, pero modificando el sistema), es lo que puede hacer que haya
evolución.
Hemos alzado nuestra mira y hemos
planteado la modificación del sistema,
primero tratando- de igualar la materia
prima, tratando de que nuestro estudiante en las Escuelas Preparatorias tenga una educación equivalente y nivelada. Que la educación que se imparte en
la Preparatoria 7, y en la 22, y en la 15,
y en la 1, y en la 3, sea del mismo orden
(porque no es posible aceptar que cada

preparatoria tenga un plan distinto: había hasta este momento, o hay hasta
este momento, 23 planes distintos de
las preparatorias, uno por escuela). Afortunadamente, el ·consejo Universitario
desde hace dos años acordó que se modificara esto. Acordó también que se
formulara un banco general de preguntas para que los exámenes (que no tienen nada de académico; son solamente
un procedimiento administrativo donde
se certifica si una persona tiene o no
tiene la capacidad para continuar) sean
del mismo orden, para que podamos hablar el mismo lenguaje y se tengan las
mismas oportunidades en cuanto a formación general, no en cuanto a vocación personal o a ideología íntima, sino
en cuanto a formación en general.
Que el preparatoriano hable el mismo
idioma, que piense sistemáticamente y
racionalmente, y que tenga las destrezas
que requiera a la profesión que desee seguir. Levantar la mira hacia el doctorado
como objeto de excelencia; pero no de
excelencia en la erudición, sino que se
otorgue el doctorado exclusivamente
por creatividad científica. Que el universitario no tome después de la licen·
ciatura más cursos o materias que. los
que necesite para resolver su tesis docto·
ral, los que necesite para resolver su pro·
blema científico, que le otorgará el grado de doctor. Eso se ha legislado debidamente en el Consejo Universitario; pero
en este sistema lineal hemos introducido
un nuevo factor, y es un retroalimentador positivo creando carreras no existen·
tes en nuestra Universidad y, de preferencia, no existentes en nuestro País. Y
así hemos desconcentrado hacia Linares
otras carreras -en este momendo dos:
Silvicultura y Geología-; y están en
marcha, dependiendo de nuestras posibilidades económicas: Cerámica, Meta·
lurgia y Fabricación de Máquinas y Herramientas.
Pero en este caso, estas carreras que
pretenden desarrollarse en Linares, se
hicieron primero haciendo el estudio de

~

�LA UAM-XOCHIMILCO YSU
MODELO ALTERNATIVO

Conferencia de Francisco J. Paol i en el
Foro "Universidad y Crisis Social", efectuado el mes de abril de 1983 en la Universidad Veracruzana, en Jalapa,

Francisco J. Paoli
preinversión y de factibilidad; viendo
cuál es la demanda real de ese profe·
sional en este País; viendo cuál es el
estado internacional de enseñanza en estas disciplinas; contratando el personal
calificado desde un principio que sirva
de pie de cría para esas carreras y, si no
lo hay, contratarlo de donde lo haya; no
aceptar estudiantes hasta no tener resuelto nuestra planta de maestros, nuestros planes de estudio, nuestros labora·
torios, nuestras bibliotecas, nuestro
campo de trabajo; pero sí empezar desde un principio con investigación y con
objetivos distintos a los actuales. Que la
enseñanza se dé ahí por resolución de
problemas y que esto sirva de un injerto
en el sistema actual.
Porque no basta decir que nuestro
sistema no es el más adecuado para resolver los problemas del conocimiento.
No podemos detener nuestra Universidad y tratar de hacer otra al cabo de
cinco o diez años. Tenemos que conti•
nuar con lo que tenemos y en el cami·
no ir haciendo los injertos que sea necesarios para que dé fruto. Nunca he
dicho que nuestra Universidad sea ma•
la; simplemente he afirmado que es
erudita y que tiene objetivos distintos
a los que tienen otras universidades. Por
tanto, no tenemos por qué renegar de
lo que somos, sino que debemos acep·
tar lo que somos e introducir las espi·
nas irritativas para que se desarrolle
nuestra Universidad como nosotros
quisiéramos levantar nuestro objetivo:
modificar nuestra materia prima e intro·
ducir nuevos conceptos de educación en
esas escuelas o en esos institutos que hemos formado en Linares.
Silvicultura y Geología se dieron a
partir de dos partes: la parte mexicana y
una contraparte extranjera. La parte
mexicana para Silvicultura procedió de
Biología; para Geología procedió de In·
geniería Civil. Y la idea es que no rompan con su Facultad madre, sino que
mantengan una continua comunicación
$;1' que permita esa retroalimentación posi·

tiva a que hago mención. Que introduzcan en su Facultad de origen nuevas
ideas, que vean los que se quedaron en
Ingeniería Civil cómo sus compañeros
profesores que se fueron a Linares han
presentado trabajos en congresos internacionales sobre Geología; 'cómo los
biólogos que se fueron a Linares son ca·
paces también de aportar nuevos cono·
cimientos en el campo de la Botánica, o
de la Zoología, o de la Ecología, o de
todas las disciplinas que lo forman. Irle
metiendo pues espinas irritativas o in·
jertas, para que se acelere el proceso.
Porque no basta con decir en forma lineal: "modifico la materia prima; aumento las demandas de producción, los
estándares de producción", sino hay que
introducir también catalizadores que
aceleren el proceso y que lo maticen de
nuevas aspiraciones.
En este sentido, nosotros consideramos que la investigación debe de ser
fuertemente regional y nacional; debe
de ser orientada a resolver problemas
reales de nuestra comunidad. Esto no
quiere decir que la investigación pura o
abstracta de cosas mucho más sofisticadas debe negarse, deba obstruírse; pero
debe promoverse lo más urgente, porque
si bien es cierto que no solamente de pan
vive el hombre, también es cierto que
de eso se vive, y que si no se tienen resueltos problemas concretos, difícilmente podemos irnos hacia problemas
abstractos.
Por ejemplo, en Silvicultura se traba•
ja sobre un problema que pudiera pare·
cerles prosaico: es una enfermedad de
las abejas. La zona de esa región es rica
en la miel que extrae de la naranja. La
segunda fuente de ingresos para la región citr.ícola es la miel y bruscamente,
desde hace un año y medio, la miel empezó a disminuir, las abejas a morirse y
resulta que tienen un parásito, una especie de ácaro, como si fuera una garra·
pata metida en las branquias, en su sis·
tema respiratorio. Tienen un animalito y
entonces hay que matar al animalito sin

INTRODUCCION

matar a la abeja, y es un problema de
toxicidad selectiva. Tienen que encontrar el insecticida, el acaricida adecuado,
la dosis y, al mismo tiempo, que no le
haga daño a la abeja porque, claro, si
acaban con todas las abejas, también se
acabó el problema, y deja de haber.
ácaros.
Ustedes dirán: "Esto no es de gran
trascendencia científica". Pero sí es de
gran trascendencia para la región que come de la miel que producen las abejas.
Luego, si nuestra investigación no se da
en torno a solución de problemas reales
que se puedan medir -así como dije lo
apretado de los zapatos-; si no se parte
sobre esas bases sólidas, difícilmente se
pueden abordar problemas abstractos de
otro nivel.
Así es como hemos querido reforzar
nuestra Universidad. Sabemos lo que so·
mos en este momento. Hemos planteado
estas tres medidas terapéuticas que, concatenadas unas con otras, esperamos
tengan cambios sustanciales. Paralela·
mente a ello, hemos tratado de mejorar
nuestras instituciones y en todas las Es·
cuelas Preparatorias, en todas las Facul·
tades, hemos invertido en bibliotecas,
hemos invertido en instalaciones en ma·
yor o menor grado, tomando en cuenta
que la situación actual ha disminuído el
poder adquisitivo.
Hemos tomado como criterios bási·
cos: primero, conservar al máximo nues·
tra planta de maestros; segundo, mante·
ner nuestras bibliotecas funcionando; y
tercero, mantener la inversión en equipo
y en edificios. Esa es la situación tal Y
como nosotros la hemos planteado, tal
y como nosotros sentimos que hemos
evolucionado.

Deseo abordar el tema de la crisis en
las universidades de nuestro país, ya que
intentar reflexionar sobre la crisis de la
sociedad mexicana en general, sería sumamente delicado porque implicaría
considerar muchos aspectos a la vez.
Aquí se trata de una crisis de las formas en que la universidad ha operado y
opera, por un lado; pero también se trata de otra crisis, aquélla que se da en la
concepción de la ciencia, su significado
social, sus condiciones de producción,
sus objetivos y su enseñanza.
Así como la crisis actual que vivimos
en el país es, en gran medida, falta de
confianza en las formas de operación de
la economía, de las instituciones o de las
relaciones de poder, la crisis universita·
ria está atravesada por profundas desconfianzas respecto de las maneras tradicionales en que nuestras instituciones de
educación superior han funcionado hasta el momento.
1. SUPERACION DEL MODELO LIBERAL: DEPARTAMENTOS DIVISIONALIZADOS.

Las formas organizativas predominantes, así como la filosofía profesio·
céntrica que las justifica, son la primera
crisis fundamental por la que atraviesan
las universidades mexicanas. Por supuesto que la crisis económica y social que
estamos viviendo con agudos sobretonos
desde hace algún tiempo, acarrea toda·
vía más problemas a nuestras casas de
estudios.

El modelo napoleónico de universidad no sólo sigue siendo el dominante
en nuestro medio, sino que no se ven
Posibilidades de que deje de serlo a
corto plazo. La organización por escuelas y facultades centradas en la enseñan·
za de una profesión o varias afines; la
separación del personal académico que

hace docencia y _aquél que realiza inves~igación, uno en las escuelas y facultades y el otro en centros e institutos; la
carencia de enfoques multidisciplinarios,
transdisciplinarios y de metodologías interdisciplinarias para el trabajo académico, son algunos rasgos fundamentales
que nos hablan de la obsolescencia en la
que viven la mayoría de las instituciones
de educación superior del país.
1

Hay algunos intentos para superar
esta incapacidad notoria de las formas
organizativas dominantes en las uni·
versidades mexicanas. Una de ellas es
la Universidad Autónoma Metropolitana a la que pertenezco y a la cual referiré parte de mi exposición. Nuestra
Universidad fue creada por Ley Orgánica del Congreso de la Unión, que
entró en vigor el primero de enero de
1974. Es la primera Universidad pública
que se plantea superar la orientación
liberal, unidisciplinaria y profesiocén·
trica del conjunto dominante. El modelo organizativo de la UAM previsto
por la Ley Orgánica, establece la variante de que la forma básica de organi·
zación ya no sean las escuelas y facultades, sino los departamentos, a los
cuales pertenece todo el personal aca·
démico de la institución; pero plantea
otro cambio fundamental que consis·
te en organizar a los departamentos en
divisiones, que se agrupan por disciplinas afines.
La idea de tener departamentos di·
visiona/izados que sí hemos experimentado ampliamente en estos años, es evitar que las decisiones fundamentales so·
bre docencia e investigación sean toma·
dos en departamentos que centran sus
preocupaciones en una o varias discipli·
nas. Estas decisiones se remiten, desde el
proyecto original, a los Consejos Divisio·
nales, que reunen representantes de un
conjunto de disciplinas más o menos afines.
En la UAM existen cuatro grandes
Divisiones, a saber: Ciencias Básicas e

Ingeniería, Ciencias Biológicas y de la
Salud, Ciencias Sociales y Humanidade.s
y Ciencias y Artes para el Diseño. Todos
los planes de estudio son formulados
por los Consejos Divisionales, que se integran con la representación de un pro·
fesor y un alumno por Departamento,
un jefe de cada uno de los Departamentos existentes (que son hasta ahora cuatro o cinco en cada División) y por un
director de División que los preside.
La idea de la División no es nueva y
puede encontrarse en varias instituciones. Lo que sí es relativamente nuevo en
nueestro panorama, es que la División
como entidad superior que integra a los
Departamentos tenga una vida intensa y
una realidad propia que trasciende la
mera yuxtaposición de Departamentos.
Las facultades de los Consejos Divisionales son muy amplias. Además de
formular y revisar los planes y programas de estudio, son los únicos competentes para aprobar proyectos de in·
vestigación. Esto conduce a que los
profesores y los alumnos de distintas
profesiones y disciplinas interactúen
sistemáticamente e intercambien información proveniente de sus diversos enfoques. No puede decirse que la interacción entre docentes y alumnos de
varias disciplinas conduzca a la interdisciplina automáticamente como algunos creen. Pero tampoco puede hablarse
de una mera yuxtaposición de criterios
disciplinarios. Se produce una concurrencia de disciplinas que va formando
a los profesores y a los alumnos en una
nueva dimensión y una nueva forma del
trabajo universitario.
En la División de Ciencias Sociales y
Humanidades, por ejemplo, discuten
abogados, sociólogos, economistas, antropólogos, filósofos, literatos, administradores, politólogos, psicólogos, demógrafos, entre las principales profesiones
que recuerdo, los planes de estudio y
los proyectos de investigación de cada

�una de las carreras que se aprueban en la
División y cada uno de los proyectos de
investigación que se presentan al Consejo. La interacción en la formulación y
revisión de los planes y programas de
estudio ha sido muy intensa en estos
años a partir de la fundación de la UAM,
no así la que se da a propósito d~ la investigación, la cual apenas está empezando a organizarse sistemáticamente a
través de la organización de Areas de
investigación dentro de los Departamentos. Ésto último fue apenas establecido en el Reglamento Orgánico de la
Institución, que data de 1980.
Ya puede decirse que la organización
de departamentos divisionalizados es
una práctica universitaria innovadora,
que acarrea algunos beneficios y nos
pone en el camino que puede llevar a la
superación del modelo napoleónico de
universidad. Sin embargo, no puede
cantarse victoria apresuradamente. Muchas de las realidades de ese modelo que
ha operado tan largamente en nuestro
país, modelo en el que nos hemos formado · la mayor parte de los miembros
del personal académico, permean las
formas nuevas y más o menos, subrepticia o abiertamente, van filtrando la lógica de funcionamiento de lo antiguo dentro de lo nuevo.

~

Tenemos así un buen número de Departamentos que son verdaderas Escuelas o Facultades. Sus miembros van al
Consejo Divisional, más a negociar para
que los demás no intervengan en los
asuntos que "les conciernen" que a discutir abiertamente con los académicos
de otras disciplinas. Finalmente, se impone el criterio profesiocéntrico en muchas discusiones. Es el abogado el que
sabe cómo se forman abogados, el sociólogo el que debe decir cómo se prepara un sociólogo, el economista el que
reproduce a su propia especie y selecciona la teoría, las metodologías y las técnicas con las que ha de formarse un
buen economista, para hablar de las
ciencias sociales, pero lo mismo ocurre

con algunas profesiones de otras divisiones como los médicos, los físicos, los
matemáticos, los biólogos o los ingenieros.
Si con la experiencia habida no nos
cabe duda en la UAM de que· la negociación sustituye muchas veces e1 trabajo
multidisciplinario y transdisciplinario,
tenemos que destacar que esto no pasa
siempre, y que la sola existencia de órganos colegiados donde hay que justificar
planes de estudio e investigaciones con
el concurso de personas entrenadas en
varias disciplinas, proporciona una nueva perspectiva universitaria que se va
abriendo paso enmedio de dificultades.
Es importante aclarar que la superación del modelo napoleónico puede
plantearse por el de la organización departamental. De hecho varias universidades inspiradas en el modelo norteamericano, que viene de la tradición
alemana, lo ha planteado así. En la
UAM ha ocurrido algo distinto. Desde
el proyecto mismo del Estado se empezó a trascender la concepción de departamentalización como se entiende
en Estados Unidos. La organización de
departamentos en divisiones, su integración a nivel de representación en el
Consejo Divisional con amplias faculta·
des y la no aprobación de consejos departamentale!/ que se previeron en el
ante-proyecto de Ley Orgánica, nos hablan de una nueva realidad, aun desde el
punto de vista organizativo formal. Pero
además es indispensable considerar que
en la experimentación del modelo, las
tendenci11s neopositivistas que se han tratado de filtrar a través de una organización departamental clásica, han sido relativamente neutralizadas o contrabalanceadas por formas alternativas. En el
caso de Xochimilco, no sólo se planteó
desde el origen superar la educación liberal, sino también las concepciones positivistas y sus formas organizativas más
identificadas.
2. REQUERIMOS PROFESORES-

Hay pocos ejemplos de programas o
proyectos de investigación que tengan
una realidad pluridisciplinaria o ínterdisciplinaria mayor. Y sin embargo, ya
los empieza a existir en la UAM. En
Xochimilco el Programa lnterdisciplinario de Investigación Sistema Alimenta·
rio y Sociedad (SAS), es un ejemplo.

1NV ESTI GADO RES.
Es necesario señalar a estas alturas,
que un sistema como el que se propone
dentro de la UAM requiere de profesores de tiempo completo en amplias proporciones. Además plantea que estos
docentes de carrera, realicen paralelamente investigación con la cual retroalimenten su trabajo de docencia y sus
perspectivas de difusión cultural. Este
objetivo de la UAM no se ha conseguido
sustancialmente todavía, aunque empieza a haber algunos logros significativos.
Otra vez habría que decir que las viejas
prácticas se van fHtrando en las nuevas
propuestas. Muchos profesores son definidos como aquellos que "sólo van a dar
su clase y se van", aunque permanezcan
más horas en la universidad después o
antes de dar sus clases o trabajar con sus
grupos de estudiantes. Pero no investigan.
En gran medida porque no saben hacerlo, porque no han sido preparados para
hacerlo o porque en su área hay poca
tradición en el campo de investigación.
Así, para justificar que investigan,
presentan trabajos que sirven para el
apoyo del proceso de enseñanza-aprendizaje de las profesiones o de los posgrados, pero no resultados de investigación
realmente tales. Mucho de lo que pasa
como investigación no es más que material de preparación de docencia, independientemente de que éste sea más o
menos bueno. Pero otra vez estos trabajos son en gran medida profesiocéntricos
o unidisciplinarios, en la medida que no
se han desarrollado programas de investigación que tengan otra orientación. O
sea que aún en aquellas disciplinas don·
de hay mayor tradición de investigación
y más gente entrenada para hacerlo, ésta•
se hace como en las viejas formas de la
universidad napoleónica, los físicos investigan con los físicos, los antropólogos
con sus semejantes y los abogados con
los suyos, de la misma forma como hace en los institutos o centros de investigación de las universidades tradicionales.

sé

Lo que me parece más importante es
reflexionar sobre la crisis de la universidades, a partir de una experiencia concreta que formal y realmente busca la
innovación y a través de ella la superación de la crisis universitaria. No basta
reconocer que las formas a través de las
cuales se ha desarrollado una institución
son obsoletas o insuficientes, ni se logra
trascenderlas con el planteamiento de
formas nuevas que aparentemente son
mejores o tienen mayores capacidades
par.i lidiar con los retos que plantea el
mundo moderno. Esto último puede
quedar en una forma de voluntarismo.
Hay que reconocer la fuerza de facticidad que tienen las viejas formas de trabajo universitario. Los universitarios que
queremos innovar como un propósito,
seguimos en gran medida haciendo las
cosas como nos enseñaron a hacerlas. La
lógica de las viejas instituciones se va
metiendo en las nuevas y muchas veces
acaba dominándolas, aunque con fachadas o nombres distintos.
3. DOS DIFICULTADES BASICAS
EN XOCHIMILCO.
)

Dentro de la experienciél de la UAM,
que tiene tres unidades y un sistema de
desconcentración funcional y administrativa, funciona la Unidad Xochimilco,
en donde intentamos no sólo la nueva
forma de organización en departamentos y divisiones, con un personal académico que se contrata en alta proporción
de tiempo completo y que debe hacer
docencia e investigación, sino además un
modelo educativo alternativo. El sistema
modular que se desarrolla en Xochimilco tiene un número de supuestos que no

siempre se cumplen cabalmente. Enunciaré dos fundamentales y los comentaré,
a fin de que se pueda ver en alguna medida la profundidad de nuestros objetivos y también de nuestras dificultades.
l. Una revisión y una toma de posición respecto de las ciencias, s·u naturaleza, sus efectos y sus estrategias para
conocer y transformar la realidad. Para
algunos las ciencias son algo muy vjejo.
Son confundidas con las técnicas o con
las profesiones milenarias que suponían
un cierto tipo de conocimiento, que no
era ciertamente el conocimiento científico al que hoy nos referimos.

La ciencia moderna, como señalan
Rolando García, Walterio Beller y César
Mureddu, en su trabajo sobre Epistemología, teoría de la ciencia y práctica universitaria(l ). surgió en unos pocos
países hace escasamente trescientos años
y se ha desarrollado en forma exponencial en el presente siglo, concentrándose
en los países altamente industrializados.
Hay una idea subyacente detrás de la
concepción de ciencia, sostienen estos
profesores, que es "universalista" y que
tiene dos cualidades absolutas: la objetividad y la neutralidad. "La príllfflfa
atañe a la independencia de los resultados de la investigación científica con
respecto a las condicione.s de producción del conocimiento; la segunda está
relacionada con la actitud del 'verdadero' hombre de ciencia, cuya sola motivación sería la búsqueda de la verdad objetiva". {2)
_
Así pues, si hay una sola ciencia neutral y objetiva, ·simplemente, se piensa
hay que transmitirla dt; los lugares
donde fue creada a .aquéllos que la nec~siten . .Así debe darse el· desarrollo
científico, según se piensa tradicionalmente. El modelo Xochimilco rechaza
esta visión y considera que el conocimiento debe producirse y reproducirse
atendiendo a las condiciones específicas
de la realidad en la que va a aplicarse y
en función de las metas socia les que se

tienen.
No es que no existan algunas leyes y
principios científicos válidos para muchas realidades, pero la exigencia de
nuestro modelo educativo es que no se
dé una aceptación lisa y llana de todo
conocimiento científico, venga de donde venga, así se hubiera desarrollado en
condiciones distintas y para resolver
problemas de otras sociedades y en otros
tiempos. Toda visión científica, desde
que se imparte el primer módulo en
Xochirnilco, llamado "conocimiento y
sociedad", tiene que ser crítica.
Si las nuevas formas organizativas
tienen resistencias corno las apuntadas al
principio, pueden ustedes suponer el
grado de resistencia que esta crítica actitud frente a la ciencia despierta en las
circunstancias dominantes. El personal
académico que requerimos para dar un
tratamiento crítico a las ciencias, su enseñanza y sus objetivos, constituye sin
duda el reto fundamental de nuestra institución. En la medida en que lo podernos formar, avanzarnos; en la medida
que no contamos con él, estarnos en
crisis.
Hay que aceptar, con todo, que las
maneras tradicionales de concebir la
ciencia y de enseñarla, se filtran cotidianamente en el modelo Xochirnilco.
11. Las conexiones entre las ciencias y
la estructura social. Ya el documento
original que plantea la fundación de la
Unidad Xochimilco (3), señala que la sola
reflexión crítica no puede dar respuestas
a estas interrogantes y que la nueva universidad debía crear condiciones que
permitieran la producción de conocimientos y una acción innovadora. Eso
exige que el estudiante "oriente su propia formación al intervenir en el proceso
de transformación de la realidad. Surge
de lo anterior la importancia que se le
debe asignar en esta experiencia a las
condiciones de la enseñanza". El modelo exige que para que se conozca un

�DOS CUENTOS

Jesús de León
objeto es necesario que se actúe sobre
él. "Conocer es modificar, transformar
el objeto y entender el proceso de trans•
formación y, como una consecuencia,
entender la forma en que el objeto es
construido" (4).

modelo que nos pone constantemente
en crisis. Después de experimentarlo,
con todos los tropiezos habidos y que
no son difíciles de imaginar, seguimos
empeflados en desarrollarlo y en perfeccionarlo.

Así pues, la organización de la docen·
cia en Xochimilco se hace a trav~s de
objetos de transformación, en torno de
los cuales se diseñan los módulos. Nues·
tros estudiantes no tienen cursos tradi·
cionales, no estudian materias o asigna·
turas, más o menos activamente, sino
que analizan cada trimestre (once sema·
nas efectivas) una temática y procuran
integrar, ayudados por un docente, el
aprendizaje, la investigación y el servi•
cio a la comunidad.

El modelo educativo que se 'ha pro·
puesto desarrollar Xochimilco, no sólo
tiene por su naturaleza graves dificul•
tades teóricas y prácticas para desarro·
liarse, sino que confrontará en el futu•
ro inmediato los problemas adicionales
que acarrea consigo la crisis económica.
Sin embargo, puede decirse que si se
plantean fórmulas imaginativas de traba•
jo académico y si se optimizan los re·
cursos, puede salvarse la opción de
Xochimilco y se ampliarán las posibili·
dades de que este proyecto alternativo
e innovador se siga desarrollando.

Este es el otro gran ·reto de nuestro

NOTAS

ONAN

1. Publicado en Temas Universitarios No. 2,
Universidad Autónoma MetropolitanaXochimilco, Mé&gt;tjco, 1981.

"To /ive as /ife tells us to live is not indecent".
Brigitte Bardot

2. Op, cit., p, 8.
3. La Unidad Xochimilco, que todavía no se
sabi'a donde se iba a ubicar, era llamada
Unidad del Sur. Al documento prop~iti·
vo de un nuevo rnodelo educativo se le·
conoce como Documento Xochimilco y
fue elaborado por los doctores José Ro•
berta Ferreira y Juan César García, además del doctor Ramón Villarreal, primer
rector de Xochimilco.
4. Documento Xochimilco, primera edición,

1976, pág. viii.

·,

Sigue, Onán, aunque el sol se niegue
a calentarte, trata de asesinar la amargu•
ra. 45 grados a la sombra, a tus amigos
los mataron echándolos al río y nadie
sabe que existe esta cárcel. Avanza pa•
so a paso ese delirio cilíndrico que tienes entre los rodillos de los dedos. Recorre cada centímetro de su espacio, subir, bajar... Si tuvieras dos, Onán, serían los pilares que sostienen el techo
combo de este mundo. La Reina Roja
de la desgracia te hace perder la cabeza
y mueves tu ser, para flotar en un remolino de dieciocho años. Arrugas la agonía Onán muchachito en el martirio
co~ respir~ción de búfalo de agua. La
transparencia de los espacios está abierta y tú tienes la torre estrella entre las
manos. Disfruta el bocadillo de tu cuerpo que es de flor y miel caliente. Para
recordar, vuelve a oír "Los sonidos del
silencio", Becquer cantará tal como lo
aprendiste en Secundaria, diciendo:
"Caía grave en el silencio la voz de
bronce de las horas", Las urracas se cagan en las lajas de piedra de esta prisión
y por el cielo cruza una princesa china
con portasoleros. Tenemos 45 grados a
la sombra Tina sueña, el despertador de
su buró s¿nará a las seis y tú ya no estás
en el jardín, ni ocupas la alberca de plástico donde las niñas acostumbran chapotear. Falta poco para las seis. Detestas esa hora en que la tarde disminuye la
velocidad y detiene su limusina parda
frente a los semáforos del crepúsculo.
Cuando Tina duerme, las niñas tienen
miedo. Las pequeñas permanecen escondidas hasta que su mamá se despierta.
Has comenzado por la evocación, trepas
Por la angustia para llegar con tu cobardía hasta la muerte que parpadea. Masturbas tu juventud, Onán. Si te colocaras boca abajo, allanarías el molde de la

tierra distribuyendo gelatina pegajosa.
Amate, Onán, corazón de lana virgen.
Eyacula incansable, batiente tambor, un
enfermizo y acuoso desconsuelo. Hay
•5 grados a la sombra, Tina sueña, los caballitos del diablo vuelan entre las
plantas, la alberca de plástico de las niñas está vacía. Ellas no tienen por qué
esconderse, pero se han ido, aterrorizadas, tierra abajo. Tina no tendrá a
quién poner a estudiar, Onán, rátoncito triste novio del temor. Ensancha tus
posibilidades entregado por completo a
tu tacto. No tienes libertad, es cierto,
pero te queda un sabroso sentido. Anda, correcaminos rojo, Brigitte Bardot
viejo amor, acariciará tus testículos
lVerdad B.B. que vivir como la vida nos
dicta vivir no es indecencia alguna? Revienta, Onán, inicia ese viaje con imáge•
nes de primavera, ir, venir... lSabes?
tus amigos, en el río, tienen 36000 litros
de gasolina en el estómago y el bióxido
ha inflado sus pulmones hasta reventarlos. Están muertos, Onán, Tina tampoco
habrá de encontrarte. Nadie sabe que
existe esta cárcel, pescadito combatiente. Es mucho mejor lanzarse a morir, en
la superficie espera una dulzura de dátil.
Tu órgano estará listo para la zafra,
cuando hayas terminado las mil y una
formas manuables de acariciarte. Onán,
niño indefenso, te quitaron los volantes

que repartías y también todos los sueños que no eran tuyos, pero no te quitaron el vuelo a las alcantarillas. Si al menos pudieras olvidar las penetraciones
a tu pequeñísimo ano, Onán, funda sexual. Por eso tienes los cabellos llenos
de animales de la tristeza. Cuando mueras, recuerda que tu fusil estará erecto
señalando hacia un cielo largo. Un revólver hará trozos tu saqueado cerebro y tú
te contorsionarás, enamorado de ti mismo y de tu rosada erección de titán. Saldrás al espacio como un niño ciego, acuchillado y hambriento, para denunciar
en los tableros que cuelgan de tus hombros, que a tus amigos los mataron y
que existe una cárcel que nadie conoce.
Tina no volverá a golpear tu pobre montón de huesos perezosos. EI pecho se te
mueve, envenenado por unos hilillos de
sangre violenta. La Reina Roja llega, vaginalmente, y sonríe con sus labios de
manzana. Ya comienzas a caminar hacia
dulcísimos ratos. Eres llevado por esas
palomas cursis que llamamos recuerdos.
Aullas en el apocal ipsis de los espejismos
y expulsas toda la muerte que te tragaste. Existe una dulzura muy grande en estar solo, penetrando con sadismo el pudor de un silencio que se justifica al protestar su inocencia. Llega el olor de tus
asesinos, putísimamadre, comienzas a lamer un pezón de miel.

�ANDRAJOS PARA LA FANTASIA

Los chiquillos corren. Desde el prin·
cipio parecen engolosinarse con su presencia. Viene acompañada de su ayudante, su cámara fotográfica y el rol lo
de pel ícula. Camina por las viviendas como lo hubiera hecho una paloma en un
laberinto de pestilencias. Ahueca las mejillas para escudriñar las imágenes que
se le presentan. Pasa sobre las heces del
vecindario y recorre las manzanas de
muros desgarrados, encontrando en las
ventanas de las casas los rostros de las
mujeres que miran con envidia el desabrido color de sus ropas.
Llega hasta una plazoleta abollada
por el sol. Los tendederos están reple·
tos de colchas meadas. Se puede llegar a
tener la vieja impresión de encontrarse
frente a un tianguis miserable. Con refi·
namiento, explaya la mirada, su respiración se pierde. Jamás gasta inútilmente
la película.
Se detiene frente a una vieja áspera
que se encuentra parada en la puerta de
su casa. Está en su mejor ángulo, erguida, como si se hubiera tragado una esca·
ba o como si alguien la hubiera almido·
nado. Ella pone a trabajar .su capacidad
profesional y luego de aceptar el instante, tras ladada lo que percibe al filme.
La mujer ni siquiera se movió al ser
retratada, todo ocurre en un abrir y cerrar de ojos. En seguida, aparece un
hombre sentado en una silla ramplona,
que se acaricia los cojones y la mira
apendejado como un pájaro cucú. Ella le
sonríe. "Con toda seguridad que este
imbécil tiene mala digestión", dice para
sus adentros.
Mientras actúa, piensa en los trucos
que hará en el estudio. Es divertido, to·
do le interesa. Por ejemplo, tomar este
~ alboroto inofensivo de los chiquillos pa·

ra trasladarlo después a un errabundo revolar de patos. Son deliciosos. Pide a su
ayudante que les lance moneditas y
mientras los capta, no puede menos que
sonreír al recordar a la mujer de la puerta y al hombre con aliento a huevos cocidos.
Sinceramente no esperaba encontrar
tanto material. Las mujeres siguen embobadas en las ventanas, parecen objetos
arrumbados con sus refajos cochinos
puestos. En las esquinas hay hombres
que le dejan ir risitas maliciosas, como
diciendo: "lQuiubo, por qué no te empinas tú y nos enseñas el culo?". No ha
de ser nada halagüeño vivir aquí. En el
fondo, le gustaría zarandearlos a todos,
emascularlos uno por uno y ponerlos a
trabajar. No entiende esa parsimonia ni
la desidia garrafal de siempre. Qué hundidos están. Qué pequeños. Con ropas
como cedazos y lisiados para siempre
por una espera de acero inoxidable.
Es muy emocionante retratar a la
gente junto a sus animales y sus pertenencias, captar los movimientos y las
canciones de burdel que escuchan l¡¡s
muchachitas emputecidas mientras se
rasuran las axilas. Enfoca con su lente a
unas ancianitas feas, llenas de arrugas,
con mugre. Se da cuenta que no tienen
facciones. Son como la visión congelada
de un recuerdo color musgo. El moho
parece cubrir sus cabellos y ellas están
chillando mientras se espulgan. Ideales
para ilustrar un tema telúrico en sosiego
ri~ual.
El cielo es un tamiz diferente de céfiro a cuadros azules. Adentro de las casas hay mocosos tullidos que se rascan
el ombligo tirados en el suelo como en
un colchón de hulespuma. Pequeñas lagartijas de pechos blandos abrazadas a
las patas de la mesa o de la cama. Todos
a un tiempo comienzan a piar y dando
vueltas sobre sus barrigas se ocultan.
Hay que obtener la imagen de uno de
ellos, de uno nada más, del más asqueroso, del más triste.

Se mete a los cuartuchos a retratarles las entrañas. Hasta ahora nadie le ha
dado con la puerta en las narices. Su
flash ilumina el interior de las viviendas y el sonido de su cámara es como el
eco de una avecilla burlona. El barrio
está mortificado. Los chiquillos observan curiosos. Esto la molesta y pide al
muchacho que la acompaña que les
arroje nuevamente monedas a los niños.
esta vez, para que se larguen y la dejen
resquebrajar en paz adobes, piedras, tejas, escombros. Alucina, sobrevuela, se
evade. Todas las secuencias son fílmicas en el tiempo trastocado en que ella
habrá de encerrarlas.
Es tarde. Un rumor apocalíptico comienza a latiguearla. Es como u~ trueno
que produce náuseas. Algo muy parecido a las llamas del cuarto oscuro durante el desarrollo del revelado. Entonces
ella siente el paladar rasposo por un extraño sobrecogimiento. El miedo asoma
su cara de maniaco. No habrá misericordia, la van a aplastar en seguida. Al llevarse las manos al rostro, lo encuentra
untado en su propia sangre, no hay duda, la están desnudando y le llega una
piedad infinita por su cuerpo. Cuando
busca una salida, sus uñas barnizadas
se fijan al escarapelado de las paredes.
Una bestia de tortura le devora los senos y la única escapatoria que existe es
una puerta al suplicio. "Por favor, cuidado con el rimmel. Primero límpiense
el hocico y retiren la nicotina de sus
dientes. La puta que los parió". Pero
nadie puede ayudarla. La están poseyendo. Pronto habrán desmenuzado sus
residuos por el piso. Los miles de rato·
nes que tiene entre las piernas le dejan
la saliva y el esperma. Si alguien pudiera acallar ese chirreo, pero el odio está
abierto y todos se le amontonan sobre
el mazapán de su vientre. Ella quiebra
la caderas, se mueve, putea sin ínfulas.
No es hora de vanagloriarse, tampoco de
morir. La revientan. Ella trata de guare·
cerse metida en un socavón huevo y busca un arcoiris. "iQue hermosa eres!", le
repiten mientras la punzan. Van a hacerla pedazos, es ya tan pequeña y sucia,
por el piso hay huellas de sus pies en
rojo, su nombre está escrito en la pizarra del suelo y la aguzada cuchilla del
terror ya le cortó la garganta.
El sol se cubre por un paraguas de lu·
nares reventados. Ella comienza a de·
rretirse ya muy lejos de sus abombados
propósitos de conquistador. De vez en
cuando, deja escapar estertores de luz y
es magreada por un absurdo espectro
con quien copula, mientra expulsa un
llanto nocturno que le corre la tiza de la
cara. Un muchacho arroja monedas a los
niños y promete comprarles bobos algo·
dones de azúcar pintados de rosa. Ella
hace un último ademán hierático, se en·
raiza en su túmulo y el artificio de la os·
curidad cierra para siempre sus valvas
de terciopelo.

SILUETAS

Homenaje
al Profr, Simón Salazar Mora

Herón Pérez Martínez
Recuerdos peregrinos
voy a evocar, de hace años, y pedirles
revoloteen con alas de días idos
y nos cuenten
con labios de narrador junto a la hoguera
lo que han sido,
porque quiero cantarle a un hombre bueno.
Maestro, amigo, caminante
lleno de ciencia y de palabras buenas
yo llegué tarde.
Las tertulias caseras y la siembra

a punto estaban de acabarse.
Ya tus enseres descansabas:
tu arado, los aperos, la semilla
y esas manos que supieron tanto
de surcos nuevos, de siembra, de gavillas.
Eras ya, por entonces, río tranquilo
que, al caer de la tarde, serpenteaba; sabio,
con su caudal cargado de consejos,
de recuerdos, de hazañas, de siluetas,
y de tantos amigos.
Llegabas, entre aplausos, a la meta
corredor peregrino,

)

Ya no alcancé a llegar a ver al niño
escalar el castillo construido
con naipes de esperanza, cuando amanecía el siglo,
ni jugar al maestro, allá en el patio,
con niños de a mentiras.
Dicen que no había coches en las calles,
que las abuelas usaban faldas largas
y los duendes jugaban en las casas
con juguetes hechizos,
lle acuerdas de la revolución?

Compañeros de tiempos de Zapata,
de Madero, de Reyes y de Vasconcelos;
de todas esas gentes que ahora salen
en los libros de historia.
Yo no puedo acordarme de tus días
de revistas y seminarios nuevos, de tu escuela.
Me acuerdo, sí, de aquel día en que llovía
y td llegaste a clase.
Me acuerdo de tus preguntas, de tus inquietudes,
recuerdo cuando platicabas de recuerdos y me presentabas
a tus amigos de otro tiempo.
Y en medio de mi niebla.
~

�Fuiste trazando, pintor hecho de ciencia,
tu impresionante figura de Maestro
con trazos de dios griego.
Brotó entonces, producto del hechizo,
el cuento de hadas en labfos del abuelo,
con duendes de a deveras, princesas encantadas y enanitos,
con árboles de oro, y leñadores, y animales amigos,
o príncipes dormidos disfrazados de cisnes.
pero sin brujas, ni madrastras, ni gigantes malos.
Había una vez un hombre honrado y sabio,
que un dios inquieto había forjado en oro,
como solía ser antes.
Ni las flores y cantos de la primavera,
ni las nieves de invierno,
ni el caer de las hojas del otoño
o la lluvia en verano pudieron deformarlo;
contra él chocaron
las tempestades, los vientos y las nieves
arrojadas por dioses pendencieros
sin lograr derribarlo.
Y pasaron los años lentamente
y los niños, los duendes de otro tiempo,
vestidos ya de abuelos
empezaban su cuento con orgullo:
"Había una vez un hombre honrado y sabio
que un dios inquieto había forjado en oro ... "

SEÑAS/RESEÑAS
ONTRASEÑAS

�RANGEL GUERRA ALFONSO:
LA EDUCACION SUPERIOR EN
MEXICO. EL COLEGIO DE MEXICO.
COL. JORNADAS Num. 86,
MEXICO, 1979.
Sin lugar a dudas, una de las personas
más autorizadas para hablar de las características de la educación superior
mexicana en los últimos trece años, es el
licenciado Al{onso Rangel Guerra, que
fue en el sexenio echeverrista, secretario ejecutivo de la Asociación Nacional
de Universidades e Institutos de Educación Superior (ANUIES), y en el sexenio 76-82, se desempeñó como director
general de Educación Superior en la Secretaría de Educación Pública.
Como secretario ejecutvio de la
ANUI ES, le tocó participar directamente en todo el proceso de creci·
miento y modernización que la educación superior mexicana vivió de 1970 a
1976. La ANUIES, que durante cerca de
30 años existió sin una importancia real
en las cuestiones educativas, se convierte
en ese sexenio en un eficaz instrumento
para la aplicación de la política educati·
va del Estado, en las instituciones de
educación superior.
En la línea de modernización que sobre todo en esa época se impulsó, tenemos más que nada que se priorizaron aspectos de planeación educativa como
fueron: los auto-estudios, los progra·
mas nacionales de formación de profe·
sores, las propuestas para una nueva organización curricular, los presupuestos
por programas, la programación por ob·
jetivos, etc. Todo estos aspectos ayuda·
ron a modernizar el funcionamiento del
sistema de educación superior.
El crecimiento de la educación superior, tan considerable en ese período,
también contó con la ANUIES para su
legitimación. Con opinión de dicho or·
ganismo, nace la Universidad Autónoma
Metropolitana y en la UNAM se crea la

Universidad Abierta y los Colegios de
Ciencias y Humanidades; además, se
fundan las Universidades de Ciudad Juárez y la de Chiapas. La Secretaría de
Educación Pública inicia el funcionamiento de los Colegios de Bachilleres e
impulsa enormemente el crecimiento
del sistema de ·educación técnica a nivel
superior, con los Tecnológicos Regionales.

Concluye el trabajo, dando su opinión sobre la eficacia del sistema de educación superior en relación a sus objetivos sociales, y la contribución que este
nivel educativo puede desempeñar para
la resolución de los problemas sociales,
mencionando, además, los problemas
más importantes que se han tenido para
las innovaciones curriculares y la eficiencia terminal del sistema.

En todo el proceso descrito, Rangel
Guerra jugó un papel de primera línea y
al sistema de educación superior que
ayudó a configurar, a través de su parti·
cipación al frente de la ANUIES, lo
describe y lo analiza en su obra La educación superior en México, publicado
por El Colegio de México en la colección Jornadas Número 86, que apare·
ció en su primera edición en 1979.

El libro, al final, cuenta con un apéndice donde aparece un .listado con to·
das las instituciones que ofrecían educación superior en México, hasta 1978.

En este libro, nos presenta en una
primera parte una visión histórica sobre
el origen y desarrollo de la educación
superior, haqiendo a la vez una precisión sobre el concepto de la autonomía
universitaria.
En segundo lugar, hace una buena
descripción de las características que
posee el sistema de educación superior
mexicano, señalando la naturaleza de las
instituciones que lo integran, sus formas
de organización y gobierno, las características de la población estudiantil y
del profesorado que lo componen y sus
formas de financiamiento. Termina este
apartado mencionando los objetivos del
sistema y su relación con los requeri·
mientos sociales.
En la tercera parte, analiza todo lo
referente a la planeación, administración
y operación del sistema, precisando sus
límites, sus alcances y los problemas
más importantes que en esa época se
tenían, como eran: el marco legal de la
autonomía universitaria y lo referente al
sindicalismo universitario.

HECTOR FRANCO SAENZ

GUEVARA NIEBLA, GILBERTO:
EL SABER Y EL PODER.
ED. UAS, MEXICO, 1983.

El proceso educativo que se genera
en el devenir histórico de la universidad
mexicana desde la penúltima década
del Siglo XIX hasta la fecha, es analizado acuciosamente por Guevara Niebla
en este interesante libro que reciente·
mente (abril '83) ha publicado la Universidad Autónoma de Sinaloa.
El trabajo del autor es valioso por su
aguda percepción crítica de los aconte·
cimientos históricos. No se trata, pues,
de una exposición encadenada de hechos en torno a los cimientos de la uni•
versidad mexicana actual, sino que va
más allá del simple acontecer, escudri·
ñando en las causas, personajes y situaciones como elementos activos, orienta·
dores y determinantes en la conforma·
ción de lo que es hoy en día la univer·
sidad y todos los ámbitos que ésta toca.
Guevara, con su estilo narrativo, su
capacidad de análisis-producto de su
formación como sociólogo de la educa·
ción- y por encima de todo, consciente
de su compromiso en la búsqueda de soluciones y alternativas válidas para la

crisis en que se encuentran nuestras
universidades, presenta un visión histórica de la universidad- a partir del
proyecto de la ley presentado en 1881
por Justo Sierra para la creación de la
Universidad Nacional, hasta la fechadesde una óptica que señala el marco
social y político de los acontecimientos.
"La historia- dice Guevara en el
prólogo- aspira a convertirse en un ar·
ma decisiva de lucha cultural y política
(. . . ) si volvemos la vista al pasado
(.. . ) es con el propósito deliberado de
descubrir claves que nos permitan trans·
formar las cosas vivas que integran nuestro presente". Así, la "historia" que presenta El saber y el poder va desnudando
los aconteceres y acaba con el mito de la
universidad como "templo del saber".
Aun cuando el objeto de estudio son,
principalmente, los centros educativos
del Distrito Federal (UNAM, IPN), reconocemos lineamientos generales comunes a la educación superior del país,
porque a fin de cuentas las directrices
- o políticas educativas - que ahí se
generaron fueron difundidas al resto de
la nación.
El modelo "liberal" o "napoleónico"
que impera en la universidad mexicana,
ha sido formador de profesionistas "liberales" cuyos objetivos de avance en la
escala social se centran en metas indi·
viduales. Esta versión mexicana del modelo que parte desde los inicios de la
Universidad Nacional (dos años antes
de que estallara la Revolución) -Gue•
vara excluye por razones muy válidas
a la Real y Pontificia Universidad de
México- fue una obra del porfirismo y
se considera, entre otros, a Justo Sierra
como uno de sus principales promotores.
La historia fluye a través de los
períodos: las vinculaciones y desvinculaciones de la Universidad y el Estado, la
figura de Vasconcelos contradictoria, la

alternativa del IPN, la autonomía del
29, el cisma educativo del 33, el esfuerzo encomiable de Cárdenas de unificar
la nación y sus doctrinas educativas de
integrar los niveles sociales, el esquema
de Bassols, el proyecto desarrollista neoliberal de Avila Camacho, la ley 9rgánica
redactada por los estudiantes, la autonomía del 45, la época de oro universitaria con Alemán Valdés, la penetración
norteamericana, el fallido plan Tr.uman
el movimiento estudiantil del 68, 1~
masacre y su final, son los acontecimientos, entre otros -como la integración
del Sindicato de profesores (SNTE) que vertebran este estudio.
La historia, las ideologías, los intereses de grupo, los personajes, los aciertos,
los errores, se entrelazan armónicamente
para presentar un libro ameno, con una
exposición accesible a todo tipo de lector.
Al final se da un breve análisis ael
sindicalismo universitario y las perspectivas del sindicalismo independiente en
la crisis de la universidad. Por otra parte,
una breve mención de dos modelos alternativos: el tecnocrático, con diversos
cuestionamientos críticos, y el democrático, tendiente a cambiar las estructuras
de la sociedad, el cual no es definido
ampliamente ni caracterizado.
Los argumentos manejados en el último capítulo suenan muy endebles y
con relativo análisis crítico, al contrario
de lo que se da en los capítulos precedentes. Sin embargo, el autor lo advierte
en el prólogo: "Se trata de sugerir, cuestionar, estimular (... ), se requiere de
un esfuerzo colectivo mayor para alcanzar interpretaciones y desarrollos completos (.- ..), despertar una mayor inquietud (... ) entre quienes se esfuerzan
por transformar la educación superior
del país en un sentido nacional y popular". El reto para los .comprometidos
con su tiempo no es nada despreciable:
AIDAO'WARD

JAIME CASTREJON DIEZ:
EL CONCEPTO DE UNIVERSIDAD.
ED. OCEANO, MEXICO, 1982:
La reseña viene siendo uno de los rituales introducidos y cultivados más persistentemente en el mundo exclusivo de
la ciencia institucionalizada, como un hablar típico en el santuario de los profesores, intelectuales y escritores. Viene
siendo, a veces, como el marco de la inseguridad personal; para encontrar la
palmada al hombro acompañada de un
complaciente "vas bien" que te permite
sin embargo, la entrada en el círculo pe'.
queño de los que no mueren. Cada publicación (porque la reseña es un ritual
de la letra sacralizada a la mitad entre la
carta y el ensayo) establece las reglas del
ritual: corta e insinuante, larga y como
contraescritura, descriptiva y aséptica o
~ien, ubicada en ese mundo ambig~o,
intencionado, de la crítica. Es el lugar
cómodo del francotirador o del que quiere aprovechar tu viaje para pescar, también él, un poco de gloria. La reseña es,
pues, una escritura parásita. Los actores
de esta reseña !Dn el libro de Castrejón
Di'ez, la revista Deslinde y yo. Realicemos, pues, el ritual.
En el' 'prólogd', el autor confiesa que
cuando él empieza su recorrido que lo
llevó al libro: "nada, penetrante o realista, menos aún basado en teoría existía.
Se sumía uno en un mundo de discursos,
en el cual el análisis era suplido con retórica•. "(p. 7) Pues bien, el libro, en sus
314 páginas , no logra cambiar esa situa·
ción: no logra hacer desaparecer la impresión, al leerlo, de que te sumerges en
un mundo de retórica que quiere ser análisis, a medio camino. Sus capt'tulos
(el libro tiene siete) dan siempre la impresión del acostumbrado "cajón de sastre" en donde, sin embargo, regresa cierto tipo de discursos más como metalenguaje que como análisis de un problema:
el libro refleja, eso sí, el patrón de un
discurso y un saber universitario hecho a

�nerse a comunidad;.mucho menos en el
sistema de conceptualización paratáctica de Castrejón Díez. Lo ves por aqu(,
lo ves por allá, lo ves por muchos lados,
pero nunca te atreves a decir qué es o,
ni siquiera, qué parece. Impresionan
pues, mucho más al autor las ramas, I¿
gusta distinguir árboles pero no logra
ver el bosque, a pesar de que se lo propone: ''El hablar de universidad es tomar un complejo concepto social y
tratar de opinar sobre el conjunto, pero para poder hacerlo es necesario verlo en sus partes y en sus interrelaciones''
(p. 159l

base de afirmaciones, insinuaciones, supuestos, alusiones, introducción de temas que son presentados con halo de im•
portantes pero que siempre son dejados
para otra ocasión; un discurso, en fin,
con una lógica paratáctica que funciona
a base de evocaciones y de un incansable
pero fatigante arrimar elementos para
una análisis que te cansas de esperar pero
que nunca llega.
El ti'tulo del libro, El concepto de
universidad, hace abrigar, a primera vista, que se trata de proponer un modelo
de universidad bosquejado a través de
una ardua labor de descombre crítico
entre modelos históricos, ~ropuestas
creativas engendradas por la práctica y
una concepción revolucionaria del quehacer educativo. Eso hace esperar también la estructura elaborada a base de los
títulos de los siete capítulos: la educación, educación y escuela, el curriculum,
aspectos históricos de la universidad, la
idea de la universidad, la planeación y,
en el último capítulo, lo social y lo político. Sin embargo, el lector, en vano,
buscará una formulación sistematizada
tanto de lo que se propone como concepto de educación cuanto en lo que se
refiere al concepto de universidad (ca•
pítulos I y V, respectivamente). En ambos casos, el procedimiento del autor
consiste en un análisis entendido en el
sentido estricto de la palabra: se trata
de un procedimiento de disolución que
tiende más bien a una dispersión absoluta; no es, pues, un análisis que tenga
como objetivo una recuperación y sistematización de los elementos desmembrados. El análisis como estallido.
Con respecto al concepto de educación (cap. 1 ), el autor renuncia a una
propuesta, desde el principio, reconociendo que "es difícil realmente encontrar una definición lo suficientemente
neutra para ser aceptada por todas las
corrientes" (pág. 11). En virtud de ello,
el autor se dedica a coleccionar aforis~ mos en torno a la educación del tipo "la

educación es...": "la educación es un
fenómeno que a tráves del tiempo ha
sido utilizado por la sociedad para incorporar a sus nuevos miembros de manera que se integren a ella .." (pág. 12);
"la educación es parte integral de la sociedad que al mismo tiempo modifica y
es modificada por ella .." (pág. 13);
la educación tiene "un doble papel: el
de transmitir la herencia cultural y replicar la sociedad existente, por un lado, y
la de agente de Célmbio por el otro .."
(pág. 33). Así, pues, un poco de esto,
un poquito más de aquello, pero ni esto
ni aquello: como una pócima de bruja o,
si se prefiere, los aleteos de una mariposa.
El panorama no cambia en lo que se
refiere al capítulo que da nombre al libro:
''la idea de universidad" (cap. Vl Este
capítulo forma, de hecho, una unidad
con el capítulo anterior ("aspectos históricos de la universidad"): entre lo que
ha sido históricamente la universidad y lo
que algunos ideólogos han propuesto
que sea (modelos históricos de la universidad, pues, y modelos ideológicos);
el inventario es, en ambos casos, parcial
y fluctúa, metodológicamente, entre el
todo y algunas de sus muchas partes.
Por ejemplo, el autor le dedica sendos
apartados a "la universidad como
institución" (pp. 162-168), "la universidad como organización" (168-179) y
la
"universidad como comunidad'
(173-180), en un capítulo en donde lo
que desfilan son propuestas de modelo
para la universidad: el modelo burocrático, el colegiado, el político, etc.
Por lo demás, aunque los conceptos de
institución, organización y comunidad
tienen matices semánticos que los diferencian, sus sernas comunes hacen inválida una clasificación que se base en la oposición de cada uno de los modelos enumerados, al menos implícitamente: una
comunidad es, en general, una institución y una organización y viceversa; lo~
aspectos relevados de la institución y de
la organización, toda vez que se trata de
planos conceptuales, no las hacen opo-

El libro logra esto último, en un acopio respetable de datos, pero le falta lo
otro: el conjunta El trabajo, pues, está
a la mitad. De todo el libro hay que rescatar el capítulo sexto relativo a la planeación educativa: aqu( deja verse otro
Castrejón Diez, distinto del que nos acostumbró en el resto del libro. Mientras que en el resto del texto proliferan
las excusas (capítulos girando en torno al
"es difícil", "es muy compleíd", etc.),
en este capítulo se deja ver la mano del
experto, tanto en la presentación de los
contenidos como en su sistematización.
Hasta los titubeos desaparecen.

Para Castrejón D(ez, la planeación es
el remedio contra los males que aquejan
a la universidad, en concreto, a partir del
hecho de que la universidad tiene que
estar en constante movimiento, por lo
que hace a los objetos de estudiq maneras de abordarlos, capacidad educativa. etc. Para ello, -el autor estudia los
distintos aspectos de la planeación haciendo un recorrido diacrónico para
concluir que "la planeación no es una
ciencia; se alimenta de muchas de ellas:
cibernética, matemáticas, economía, sociología, ciencia política, ciencias de la
educación, psicología, ciencias de la comunicación, de la administración, en
fin, todas las áreas del conocimiento
humano contribuyen a ella" (p. 243).

Lo dicho, el libro es útil como acopio de datos a elaborar y de reflexiones
a sistematizar, entre propuesta y análisis, entre la universidad, en general, y
la universidad mexicana, sin definir su
óptica; más como proyecto que como
realidad A no ser que, icásticamente, el
caos del libro quiera ser imagen viva de
la realidad del concepto de universidad:
a no ser que la lectura del libro sea,
pues, de que el concepto de universidad
está por hacerse, recogiendo apenas sus
fragmentos.
HERON PEREZ MARTINEZ

POEMAS

Minerva Margarita Villarreal
Respi ro el aire sucio y eveneno mi alma porque está oxidada, porque yace en movimiento cadencioso hacia el derrumbe, como un viejo y anquilosado edificio donde
ramifican plantas sin vida futura.
Mi alma es un torbellino sin remedio que no conoce poder de persuasión, salvo el
poder de la muerte, esa eterna compañía que puebla los costados ael peltre donde
escurre mi vacío.

11

Los tréboles se estrellan y tu mi rada cetácea se sumerge de nuevo en el océano.
No hay corriente sino la gloria de estar y no estar vivo. Saber que cada sonido
humano pertenece a una extraña especie que muere en la batalla. Porque la batalla
nace entre sonámbulos en un mundo donde vamos danzando al ritmo de salvajes
que imploran su descendencia.
Un hombre que habita el silencio de los siglos se ha sonrojado ante el desgaste
y las olas no paran el clamor, las olas embrutecidas cierran de nuevo tus ojos. Eres

el hombre dormido que no conoció el canto.

111

Como ayer, tus inviernos bajaron en alas de pájaros nocturnos a deshojar la aurora
y los pasos endebles, indecisos, de la mañana en guerra.
La fri aldad que arremete entre silencios, tus 1jos de desconsuelo frente al caballo
del poder, frente a la gloria de los condes, bajo la suerte de cartas equívocas.
La vida amanece de nuevo entre recuerdos compañeros de café, de tristezas, mutismos y arroyos que corren a la sombra de eucaliptos cristalinos, desde donde observo
la noche traída por los inviernos alados de tus aves nocturnas.

�IV

Estuvo allí, fijamente posado en la ventana, como ángel de alas y colores de nieve.
Lo sabía, algunas veces sonreíamos, algunas veces penetró el vidrio remachado por
las últimas gotas negras. Paseábamos juntos hacia las cumbres del sueño y en la mañana de nuevo estaba otra vez allí, posado en los vitrales. Traté áe quebrar el cristal
mientras él suspiraba, me lastimé cartílagos y huesos; decidí bajar y lo alcancé volando para encontrarme con su desaparición.
Ahora me observa desde la ventanilla tragaluz del sótano de apartamentos y cuando
suba de nuevo, se dispersará sobre mi piel haciéndome dulce la historia del fantasma
de !a libertad

REGION

�LA CNT: GUERRA, CRISIS Y
ORGANIZACIONES .DE MASAS
EN ESPAÑA

José Luis Martín
La Confederación Nacional del Tra·
bajo fue, en el primer tercio del siglo
XX, uno de los dos exponentes funda·
mentales del movimiento obrero español, junto con las organizaciones socia·
listas; y diría que el más popular en la
actividad historiográfica, de diverso ca·
libre, particularmente en la que s-e produce fuera de España. Se la ha identi·
ficado, en líneas generales, con el anar·
quismo, aun reconociendo los mejores
trabajos al respecto la incidencia del
sindicalismo revolucionario, e incluso la
presencia de elementos no estrictamente
anarquistas pero sí plenamente alinea·
dos con la táctica de clase de la C.N.T. (1).
De hecho, la mayor parte de los estu·
dios sobre la Confederación ha puesto
su atención sobre sus características
ideológicas, la letra de sus programas, las
corrientes internas. El presente artículo,
derivado de mi propia tesis doctoral(2),
pretende situarse sobre otro centro de
interés y abordar la correlación entre la
creación del sindicato y el movimiento
huelguístico. La preocupación de fondo
que orienta tal planteamiento es la que
quiere atender a las vinculaciones entre
la C.N.T. y las clases trabajadoras, intentando despolarizar de la exclusiva consi·
deración de factores subjetivos, al análi·
sis de la Confederación misma y del mo·
vimiento obrero en general.
La C.N.T. se fundó en los inicios de
la segunda década de nuestro siglo, en
Cataluña, y en Barcelona concretamen·
te, hija de un doble proceso: la institu•
cionalización del movimiento de Solida·
ridad Obrera, definitivamente prestigia·
do por la represión gubernamental y la
condena explícita de la burguesía cata·
lana a raíz de la huelga general de 1909
(conocida como la de la Semana Trágica); y la introducción de las concepcio·
nes renovadoras sobre la lucha obrera
postuladas por el sindicalismo revolucio·
nario francés. Ambos procesos tendían a
superar a las sociedades de oficio, columna vertebral del movimiento obrero
de la época, y a abrir una nueva etapa:
:8 la del sindicalismo industrial y la lucha

por su hegemonía. Esa nueva etapa, em•
pero, no llegó a abrirse con la fundación
de la Confederación Nacional del Tra·
bajo, sino algunos años más tarde.
Ciertamente la C.N.T. se creó en
191 O, pero su existencia real fue en los
inicios muy precaria. En primer térmi·
no, porque constituía, más que otra co·
sa, una superestructura que planeaba,
con atribuciones y autoridad todavía inciertas, por encima de las sociedades de
oficio, incluso de las que habían parti·
cipado en su constitución (por ejemplo,
la de los obreros de la industria textil algodonera, la más importante en térmi·
nos cuantitativos). En segundo lugar,
porque a poco de existir se vio precipi·
tada a la fracasada huelga general de
1911, de la que resultó no sólo la evi·
dencia de sus limitaciones sino, asimismo, su ilegalización. En consecuencia, la
presencia efectiva en el seno del movimiento obrero catalán por parte de la
C.N.T. fue escasa antes de los añes de
la primera guerra mundial. Y hay que
señalar que fuera de Cataluña no existía
de hecho aun, a pesar de algunas adhe·
siones dispersas. Será precisamente en
los años de la primera guerra mundial
cuando la C.N.T. se afirme como organi·
zación obrera hegemónica en Cataluña,
y a partir de ello se extenderá por otros
lugares de España, aunque la cabeza se
mantuvo siempre en Cataluña.
EL FACTOR DE RUPTURA.
Sabido es que España no participó en
la guerra y que la neutralidad le valió el
beneficio de una intensa expansión económica, decisiva en la historia del capitalismo español(3l. Aunque conviene,
para una correcta interpretación de los
acontecimientos, tener en cuenta no
sólo esa expansión sino la crisis inmediata de post-guerra, en la cual se afir·
maron y aceleraron algunas de las ten·
dencias surgidas en el período expansivo.
Tanto la demanda exterior, de los

países beligerantes y de los mercados
extraeuropeos, como la interior, causada esta última por el descenso de las
importaciones que tradicionalmente habían partido de los países ahora en guerra, estimularon la actividad de la industria textil, de la del cuero, la metalúrgica, la química incluso. La descripción
sería prolija y desbordaría los marcos
de este artículo. Valga pues como
muestra, oportuna por el objetivo propuesto, señalar el hecho de que la población obrera, que entre 1905 y 1914
se había mantenido estable, en Barcelona ciudad (alrededor de los 170/180
mil individuos) pa'só a ser, en 1920, de
algo más de 260 mil.
No fue, claro está, ese incremento del
censo de trabajadores la única novedad
aportada. Tomando en su conjunto el
período que incluye la expansión y la
crisis de postguerra, es evidente el retro·
ceso de la industria textil en su posi·
ción hegemónica en Cataluña: la industria algodonera recibió un duro golpe
con la crisis y fue en ésta en donde la
expansión había aportado menos cam·
bios cualitativos. El reverso de esa si·
tuación lo constituyó la industria del
metal. En ésta el número de estableci·
mientos sujetos a contribución industrial se duplicó entre 1913 y 1923, los
medios de producción por los que con·
tribuyó se triplicaron. Además los ma·
yores avances se produjeron en activi·
dades como la construcción de maqui·
naria o de medios de transporte, y
la fabricación de material eléctrico.
Junto a ese relevo en el protagonis·
mo de la dinámica industrial- relevo
que habrá de madurar en las décadas
posteriores- destaca el gran salto que se
produjo en lo concerniente a la constitll·
ción de sociedades anónimas. Una ma·
yoría abrumadora de las empresas de
ese tipo existentes en 1923 en la provin·
cia de Barcelona, se crearon con posterio·
ridad a 1914: el 77% en el caso del tex·
til, el 900/o en el de la maquinaria Y
construcción mecánica, el 870/o en la fa·

bricación dP. material eléctrico y en la
química... El predo'!'inio de la empresa
familiar tocaba a su fin.
En resumen, tales acontecimientos
modificaron sustancialmente el contex·
to en el que se producían los conflictos
obreros. Se modificaba la composición
interna de las clases trabajadoras .Y, asimismo, la de la burguesía. El sindicato de
industria, que antes había sido un obje·
tivo deseable, se convertía ahora en una
necesidad perentoria. Nuevos patronos Y
nuevos trabajadores asumían el prota·
gonismo. Y por si esas modificaciones
no fueran de por sí suficientes para rom·
per la situación anterior, se añadieron
nuevos elementos. En primer lugar, ero·
nológicamente, el deterioro de la capacidad adquisitiva de las clases trabaJado·
ras durante los años de expansión eco·
nómica: la vida del obrero (alimenta·
ción, vivienda y vestido) se encareció en
casi un cuarenta por ciento durante los
años de la primera guerra mundial, en
Barcelona, y en otro tanto en la post·
guerra, siendo en 1920-1921 un ochenta por ciento más cara que en 1914. En
1920, un setenta por ciento de la pobla·
ción obrera barcelonesa, aun a pesar del
intenso movimiento reinvidicativo, r.o
había conseguido que sus salarios se hu•
biesen puesto a la par con el coste de la
vida(4). En segundo lugar, la crisis en·
dureció las posturas de la patronal Y de
la burguesía catalana en general, la cual
pasó de discretamente reformista, en el
terreno político, en 1917, a abierta·
mente conservadora y represiva a par·
tirde1919.
Ese conjunto de factores, lo he suge·
rido antes fue el que rompió el contex•
to en el q~e habían actuado las socieda·
des de oficio. La C.N.T. cobró así un
sentido histórico preciso. Sin ello, la
mera voluntad de los nuevos dirigentes
obreros que catapultaron a la Confede·
ración (los Seguí, Pestaña, Peiró) no
habría bastado· habría tenido su lugar,
de mayor a me nor relieve, en la historia
de las ideas, pero poco habría ocupado
en los hechos.
1

LA EXPLOSION SINDICAL

conflictividad; y es más que presumible
que las viejas sociedades de oficio favorecieron con sus comportamientos ecó·
nomicistas y defensivos esa reacción.

Si dijéramos que el arranque de la
Confederación Nacional del Trabajo co·
mo sindicato de masas ha de asociarse al
La tregua reinvidicativa, empero,. !i·
movimiento reivindicativo, estaríamos
nalizó en 1916, cuando la expans1on
formulando una perogrullada evidente.
económica se había afirmado, había pa·
Pero lo que resulta pertinente afirmar en
sado de ser un hecho excepcional a preeste caso es que efectivamente, en los
sentar unas ciertas posibilidades de du·
hechos ese arranque se derivó del mo·
ración; y cuando por otra parte la in·
vimiento reivindicativo, y que éste a su
flación empezaba a sentirse en el seno
vez respondió a la excepcional_ coyu~tude las familias trabajadoras (Véase Cua·
ra económica catalana, er. primera ins·
dro 2). En ese año se declararon 52
tancia, viéndose posteriormente fue~~huelgas que acumularon 2.096.920 días
mente afectado por la coyuntura poht1·
de huelga, cifra esta última que rebasaba
ca.
ampliamente las que se habían dado en
el pasado reciente. El salto se mantuvo .
El primer efecto del estallido de la
en 1917 y, luego de un breve recesoprimera guerra mundial ~u~ el de un
motivado por la represión desencadena·
brusco descenso del mov1m1ento huel·
guístico. En la ciudad de Barcelo,na, en
da tras la huelga general de agosto de
el primer semestre de 1914 se hab1an de·
1917 convocada por la U.G.T. Y la
sencadenado 33 huelgas, y todavía en el
C.N.T. en toda España- se aceleró en
mes de julio se iban a declarar seis más.
1919, para llegár a su punto culminan·
Pues bien de agosto-mes en el que se
te en 1920, cuando 170 huelgas decla·
inicia la 'conflagración- a diciembre,
radas en ese año acumularon 6.866.090
sólo se produjeron 10. El fenómeno ha
días: es decir, más del ocho por ciento
de ponerse en relación directa &lt;:°n la
del total de días potenciales de trabajo
incertidumbre creada por el estallido de
que en ese año podrían haberse hecho
efectivos en la ciudad de Barcelona.
la guerra, incertidumbre que se prolon·
gó durante algunos m;se_s y que afectaba
Fue ese salto reivindicativo, del cual
tanto al orden econom1co - con su se·
es
testimonio
el movimiento huelguísti·
cuela de una minicrisis a la espera del
co a partir de 1916, el que dinamizó el
reajuste del comercio mundial- com~ ~I
arranque de la C.N.T. corno sindicato de
político (a causa de las escaramuzas 1m·
masas, y no al revés como prete~d~n las
ciales entre los partidiarios y los contra·
diversas
interpretaciones sub1et1vasrios a comprometer al gobierno Y a la
sean hostiles o favorables a la C.N.T.- al
nación española en la guerra). A lo largo
respecto. Cuando en 1916 se inicia el
de 1915, sin embargo, mientras que di·
salto la incidencia de los cuadros cene·
cha incertidumbre desaparece por comtistas sobre los conflictos, su capacidad
pleto, para dar paso al ini~i~ de la ex·
para desencadenarlos o dirigirlos, er~ ;e·
pansión económica, el mov1m1~nto h~elducida. Por un lado la Confederac1on,
gu ístico sigue en sus horas ba1as (Ve~se
que había empezado a reorganizarse en
Cuadro 1). En ese año se declaran so!o
Cataluña en el sequndo semestre de
36 conflictos, los cuales acumularan
191 4 y que había proseguido en esa
191 .125 días de huelga, cifras ambas
tarea durante 1915 hasta culminarla,
que se sitúan entre las más bajas del_ ?e·
parcialmente, con la reconstitució~ del
cenio. La clase trabajador~ _respond_io .ª
Comité Ejecutivo, difícilmente pod1a ya
la fase inicial de la expans1on econom1·
en 1916 asumir, desde sus comienzos, el
ca, aprovechando las posibilidades de
protagonismo del despegue huelguístico.
empleo y de horas extras que aquella ge·
Por otro, y en efecto, puede constatarse
neraba (S), y reduciendo claramente su

�en las paginas de Solidaridad obrera
portavoz de la Confederación, a lo larg¿
de dicho año de 1916, el constante combate de los dirigentes cenetistas contra
los comportamientos habituales de las
sociedades de oficio, que son todavía las
que organizan y encuadran la mayor
parte de conflictos. Comportamientos
que los cenetistas denuncian por cuanto
no aprovechan toda la capacidad reivindicativa y movilizadora q1,1e tiene ya la
clase obrera catalana. En el curso de esa
crítica, abonada por los hechos, por el
creciente desbordamiento sufrido por
las sociedades de oficio, se afirma por
fin en la conciencia de las clases trabajadoras la oportunidad de un nuevo tipo
de organización obrera, estructurada no
sobre la base del oficio sino sobre la de
la industria, y que unifique a los diferentes sectores prol~tarios contra la patronal.
OFENSIVA POR LA HEGEMONIA
1917 es el año de la transición definitiva. En la dirección cenetista, junto a
militantes históricos del anarquismo catalán, se habían ya consolidado los nombres de Seguí, Pestaña, Barrera, Rueda,
etc., a los que se ha venido en calificar,
para una mayor precisión, como anarcosindicalistas. No ha sido un acceso fácil
a esa dirección, en la que para mantenerse habrán de seguir sorteando el acoso de los anarquistas extremos, los grupos de acción, las resistencias de los viejos dirigentes de las sociedades de oficio.
Dos años después de la reorganización
de la Confederación, ésta "no había
conseguido la regularización total de las
vinculaciones de los sindicatos y las fe.
deraciones al organismo confedera!,
manteniéndose toda una serie de ambi·
. guas situaciones en las que era difícil saber de hecho si una entidad se encontraba formalmente adherida a la Confederación o no'' (6l

$

Los obstáculos no eran pocos, ni pequeños, y acosaban al nuevo grupo diri-

gente tanto dentro de la C.N.T. como
fuera, tanto desde el seno de las clases
trabajadoras como desde la patronal. No
obstante, la moviltzación del proletariado catalán está en fase plenamente ascendente. Y S!!rá a caballo de esa movilización, empujándola, orientándola hacia
objetivos de clase como ·1os Seguí, Pes~ña Y compañía no sólo consiguieron
imponerse en el seno de la C.N.T. sino
que la llevaron a imponerse en el seno
del movimiento obrero catalán.
Las consecuencias de la huelga general de agosto de 1917, precipitada por
los sectores socialistas radicales, favorecieron el trabajo de la dirección y de los
cuadros cenetistas. El economicismo y
el moderantismo de las sociedades de
oficio quedaba ampliamente desbordado y se imponía a la clase trabajadora
lanzarse definitivamente por el camino
de la reorganización de su movimiento.
En esa perspectiva resultaba ya evidente que la propuesta más adecuada para
encarar los futuros enfrentamientos con
la patronal, con el gobierno de la monarquía, con la burguesía, era la de la
Confederación Nacional del Trabajo y
la de los anarcosindicalistas(7l. En el
Congreso de 1918, la C.N.T. catalana
lanzó su fórmula concreta para que esa
reorganización se hiciera bajo su hegemonía en el seno del proletariado: los
sindicatos únicos de industria o ramo.
Era una fórmula que, en primera instancia, pretendía desplazar definitivamente a todo sindicato que no se encuadrase en la Confederación y hacer
de ésta el interlocutor único frente a la
patronal. En el contexto de movilización social, de crisis política del régimen monárquico (8), de crisiseconómiCé
que se anunciaba, tal fórmula implicaba,
a un plazo más o menos corto, el desafío a un poder capitalista que se veía
obligado a imponer sus soluciones en
los diferentes problemas que se le planteaban a la sociedad española; y esa ta·
rea era tanto más difícil por cuanto ese
propio poder se hallaba en fase de transformación interna, acelerada por la pro-

pia expansión económica reciente.
El enfrentamiento abierto se inició a
los pocos meses del Congreso de 1918
con la huelga de "La Canadiense", que
iniciada en dicha fábrica de gas en febrero de 1919, se convirtió en huelga
general del proletariado catalán, mantenida hasta comienzos de abril. Tras ella,
la C.N.T. había alcanzado su máxima inc_idencia entre las clases trabajadoras,
sm que por otra parte los sindicatos únicos hubiesen logrado imponerse claramente en todos los sectores. Pero también tras ella emergía el espectro de la
revolución social,- avivado además por
las noticias de Europa, que se presentó a
la burguesía catalana como una amenaza
concreta. La burguesía reaccionó dando
todo su apoyo a los sectores más reaccionarios, que buscaban la liquidación de la
C.N.T., considerada como madre de todos los males. En la contraofensiva emprendida por la patronal y el gobierno
estuvieron plenamente de acuerdo, desde los partidos tradicionales, centralistas, hasta la Lliga (el partido nacionalista catalán). El lock-out de la patronal
catalana, desarrollado durante éiiciembre de 1919 y enero de 1920, rompió el
proceso de movilización y organización
obrera. La sangrienta represión del gobernador civil de Barcelona, el general
Martínez Anido, desarrollada entre
1920 y 1922, y la crisis económica de
postguerra, remataron lo que la política
patronal había iniciado.
Esa es, a grandes y forzosamente esquemáticos rasgos, la trayectoria de la
C.N.T. desde que, entre 1917 y 1918,
consiguió convertirse en sindicato de
masas, hasta que a comienzos de los
años veinte resultó desarticulada, al
menos en su versión inicial: la que la
identifica plenamente con el anarcosindical ismo, y los tantas veces mentados
Seguí, Pestaña.
. (la versión de la
C.N.T. de la Segunda República es otra,
pero también esa es otra historia). Se
convirtió en sindicato de masas encuadrando y orientando las movilizacio-

nes de masas. Pero éstas le habían precedido mediante la expansión reivindicativa, en parte espontánea, en parte promovida por las sociedades obreras tradicionales. El "mal" por consiguiente
no era la C.N.T., como pregonaban los
sectores reaccionarios, si bien es cierto
que aún no siendo "el mal", el obje_tivo
cenetista de desencadenar la revolución
era, si no a plazo inmediato, inequívoco.,
Y, ciertamente, la potenciación que a las
luchas obreras imprimió la dirección
anarcosindicalista, hacía más cercano
ese objetivo.
NOTAS

1. La bibliografía sobre la Confederación Nacional d el Trabajo es notablemente extensa. A efectos del presente artírulo cabe
destacar: Albert Balcells, EI sindicalismo a
Barcelona (1916-1923), Nova Terra, Barcelona (1965); Antonio Bar, La C.N.T. en

los años rojos (Del sindicalismo revolucionario al anarcosindica/ismo: 191()-1926),
Akal, Madrid (1981); Xavier Cuadrat, So-

cialismo y anarquismo en Cataluña Los
orígenes de la C.N.T., Ediciones de la Re-

6. Antonio Bar, op, cit, pag, 351.

vista de Trabajo, Madrid (1976); Gerald
Meaker, La izquierda revolucionaria en España (1914-1923), Ariel, Barcelona
(1978).

7. Recuérdese que la presencia de la U.G.T.
en Cataluña en esos momentos era insignificante: tan sólo contaba con 2.699 afiliados en 1918, frente a los 73.860 representados en el congreso regional de la C.
N.T. catalana del mismo año.

2. J,L. Martín Ramos, Las huelgas en Barcelona (1914-1923), tesis doctoral leída en
la Universidad Autónoma de Barcelona,
junio de 1983.
3. José Luis García Delgado y Santiago Roldán, La formación de la sociedad capitalista en España (1914-1920), Confederación
Española de Cajas de Ahorro, Madrid
(1973). José Luis Martín Ramos, Tesis citada, 1 a. parte.
4. De acuerdo con la estimación presentada
en el capítulo 1, 2a. parte de la Tesis citada.
5. Ambos hechos pueden comprobarse objetivamente a través de dos fenómenos tí·
picos del momento: la reducción del paro
habitual y la freruente reivindicación sobre el abono de horas extras en los conflic•
tos obreros que estallan en esos años.
(1) Promedio de 1910--1913 = 100

CUADRO 1

MOVIMIENTO DE HUELGAS ENTRE 1910 Y 1923
(incluídas las de carácter general)'
Indice

1910
1911
1912
1913
1914
1915
1916
1917
1918
1919

1920
1921
1922
1923

Indice

No.

(l)

Días

53
38

113

1165850
122500
178400

49
48
49
36
52

56
84
71
170
27

82
63

81
104
102
104
76
111
119
179

151

362
57
174
134

( El cuadro,

1109400
469910

(1)

181.4

19
27.7
172.6
73.1

191125

29.7

2096920
2341380
1197085

326.3
364.4
186.3
988.3
1068.5
220
29.9
189.3

6350000
6866090
141950
192650
1216480

es de elaboración propia)

º/o respecto a las
jornadas poten•ciales de trabajo.
1.92
0.2
0.29
1.83
0.77
0.29
2.99
3.12
1.5
7.76
8.4
0.17
0.24

1.6

8. Aunque sería extenso- todo un nuevo
trabajo- explicar los factores de la crisis
de la monarQ'lía española, vale ruando
menos la pena apuntar algunos elementos: división interna aguda de los parti·
dos mayoritarios (conservadores y liberales), intromisión creciente del rey y del
grupo de militares que le rodeaba en la
dinámica poi ítica cotidiana, agitación
obrera en Cataluña y en el norte de España
y campesina en Andalucía, enfrentamiento
entre las burguesías catalana y vasca con
el resto del bloque dominante a causa de
la precaria participación de las primeras en
la conducción del estado, conflictiva y
crítica -aunque no en el sentido más negativo del término- situación económica
a causa del impacto producido por la rápida expansión de los años de guerra.

CUAOR02

INDICE DE PRECIOS
(promédio anuai}

1911 .................... 100.0
1912 .....................99.3

1913. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .99.1
1914. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .99.8

1915 .................... 101.8
1916.... ... ............. 108. l
1917 .................... 121 2
1918.................... 137.5
1919....... . ............ 176.8

F.: Boletín del Museo Soc;al

�CABEZA ROMANA

NOTICIAS INTERNAS DE LA FACULTAD

Ricardo Yáñez
No por tu memorable, Flavia, ay, belleza
recordada serás, que fiada ha sido
su perdurable vida a deleznables versos de poetas a medias;
pero aunque de tu nombr~ ni del mío, Silenio, nada quede,
lqué no dirán de ti mis rasgos, sabiamente esculpidos por Severo?

MESA REDONDA SOBRE UNIVERSIDAD...

El martes 24 de mayo se dió por iniciado un progra·
ma de eventos conmemorativos con motivo del Quin•
cuagésimo Aniversario de la UAN L.
El primer evento de dicho programa fue una mesa re·
donda sobre el terna "El concepto actual de Universi·
dad", en la que participaron el In~. Juan Antonio Gon·
zález Aréchiga, rector de la Universidad Mexicana del
Noreste, y el Dr. Alfredo Piñeyro López, rector de la
Universidad Autónoma de Nuevo León.
Entre otras cuestiones, el lng. González Aréchiga señaló
que "una orientación formativa más interdisciplinaria
para sensibilizar al estudiante a otros campos del saber
y fomentar la investigación, son caminos que la Uni•
versidad actual debe tomar en cuenta para salir adelan·
te en los próximos años."
Y sobre la situación actual, en comparación a décadas
anteriores, dijo: "Nos hemos vuelto menos radicales en
las universidades, pero más serios y más tranquilos en la
búsqueda de la Vf;!rdad."
Por su parte, el Dr. Alfredo Piñeyro hizo una caracteriza·
ción de la universidad mexicana y de la hispanoarnerica·
na, señalando sus diferencias con respecto a la Universi·
dad europea, más pragmática y eficiente.
En Latinoamérica, dijo, la educación es erud:ta, y se
tiene idea del conocimiento como algo estático, no evo·
lutivo. Ello se debe a que en Latinoamérica la Universi·
dad nació "corno una necesidad de conservación de la
conquista, para proteger el conocimiento y la cultura de
la metrópoli española."
Ese origen, y el desarrollo caótico subsiguiente, dieron
por resultado la Universidad mexicana de hoy, "en la
que se ha dejado a un lado la investigación corno medio
para la solución de problemas concretos, específicos, y
acordes con la realidad regional y del país", dijo final·
mente el Dr. Piñeyro.

DOS ESTRENOS TEATRALES. ..
También corno parte del programa cultural conmemorativo, se estrenaron dos obras de teatro. La primera
de ellas, "A la cacatúa verde", es dirigida por Francisco
Javier Serna, con el grupo de la Escuela de Teatro de
Filosofía y Letras (UAN L). En la puesta en escena de
esta obra de Arturo Schnitzler, destacaron las actuaciones de Rosa María Rojas, Gerardo Dávila, Juan Delgado
Rico, Minerva Villarreal, Fermín Gerardo Sepúlveda Y
Gustavo Adolfo Páez.

El segundo estreno, bajo la dirección de Sergio García
(director invitado) fue la obra "1789, Ciudad Revolucionaria", también con el grupo de la Escuela de Teatro
de esta escuela. Esta obra fue originalmente el resultado
de una creación colectiva del Grupo Teatro Du So/eif, de
Brasil, y data de 1975. En la puesta en escena de García,
ocho actores hacen los papeles de más de treinta personajes, destacándose la actuación de Javier Serna, Jorge
Segura, Rosa María Rojas, Gerardo Dávila, Bendita
Bravo, Verónica Cavazos, GuiUerrnina García.
Los estrenos se realizaron los días 30 y 31 de mayo
("A la cacatúa verde"), y el primero de junio ("1789,
Ciudad Revolucionaria"), en el Teatro Monterrey del
IMSS.
MESA REDONDA SOBRE MOVIMIENTO
ESTUDIANTIL. . .
La segunda mesa redonda del programa de Aniversario se realizó el primero de junio, con el tema "El rnovi•
miento estudiantil de los sesentas y setentas; un intento
de valoración".
En esta ocasión, los participantes fueron el Dr. Eduar·
do González (de la UNAM), quien fuera uno de los más
destacados dirigentes en Nuevo León en esos años; y el
Mtro. Gilberto Guevara Niebla (de la UAM), jirigente
del 68, ex-preso poi ítico y especialista en ternas educati·
vos.
NIEGA CONJURA EN LAS UNIVERSIDADES...
Ante las declaraciones de un diputado pri ísta, en el
sentido de que se estaba fraguando una "conjura cornu•
nista" en las universidades, el director de esta Escuela,
Lic. Juan Angel Sánchez Palacios, hizo algunas declara·
ciones a la prensa local el pasado mes de junio.
Entre otras cuestiones, el Lic. Juan Angel Sánchez señaló: "No existe una conjura comunista, y la escalada de
violencia es producida por el agitador más fuerte y
efectivo, como lo es la crisis económica que padecemos,
y que afecta directamente a la clase media y, sobre todo, a los universitarios como medio más sensible dentro
de la sociedad".
Y sobre la pretendida conjura, apuntalada (según el decir
del mencionado legislador) por agentes izquierdistas extranjeros, el Director opinó: "Los mexicanos no somos
unos tarados para creer lo que dijera un diputado del
PRI, en el sentido de que somos manipulados por agentes extranjeros; porque si ni solos podemos organizarnos,

....
"'

�COLABORAN EN ESTE NUMERO:

menos lo haríamos con entes ajenos a nuestra idiosincracia y con intereses disímiles a los nacionales"

PROYECTO NUEVA FACULTAD...
"Las luchas estudiantiles magisteriales de los sesentas
y el s!ndicalismo universitario emergente en los setentas,
han sido dos factores que han modificado la fisonomía
Y, si se nos permite, la forma de ser de las universidades.
"Después de estos acontecimientos la función y el pro.'
pósito ya no son ni pueden ser los mismos, y se hace.
necesario redefinir éstos, en el marco totalmente inusitado del crecimiento desmesurado de la matrícula y un
hecho presente: la crisis económica.
"Este ·es el significado que hemos querido darle a la
tarea colectiva que hemos propuesto a profesores, estudiantes y trabajadores de nuestra Facultad, al proponer
la revisión de objetivos y la postulación, consecuente, de
un nuevo modelo de Facultad..."
Con estas palabras se hace la presentación, por parte del
Lic. Juan Angel Sánchez Palacios, del "Proyecto de Nueva Facultad. Modelo Académico Alternativo. Documento de Base 1".
Este Documento-Propuesta, que circula entre maestros
y alumnos desde junio pasado, fue elaborado por una comisión en la que participaron los siguientes maestros:
Jesús Armando Alanís, Martha Casarini, Bernardo Flores, José Héctor Franco, José María Infante, José Anto·
nio Mejía, José Luis Méndez, Aída O'Ward, Herón Pérez
Martínez, Julieta Pisanty, César Rivera, Ricardo Villarreal y Juan Angel Sánchez.
El documento, que es bastante amplio y detallado, presenta, en términos muy generales, la propuesta de un
tronco común académico para las seis licenciaturas que
hay en la Escuela.
La licenciatura en Traducción se convierte en licenciatura en Lingüística Aplicada, permaneciendo las otras
como están.
Se propone un tronco común de cuatro semestres para
los estudiantes de todas las especialidades, cursándose en
estos primeros dos años una serie de materias generales
de tipo metodológico y de conceptos fundamentales:
Lenguaje y Razonamiento, Hermenéutica Lingüística, La
Expresión Lingüística, Lógica, Epistemología, Historia
d~ la_ Cultura Occidental, Historia y Sociedad, y Se·
minan o de Problemas Contemporáneos.

~

Sólo después del cuarto semestre vendrían, entonces, las
materias del área de la especialidad, permaneciendo en
general de manera similar a las hoy existentes.

El documento se extiende explicativamente sobre los
cambios ~s~ecíficos en cada una de las licenciaturas, y
sobre ob1et1vos y contenidos de las materias del tronco
común y las especialidades.
La discusión abierta y constructiva, persiguiendo el enriquecimiento de este Documento-Propuesta presentado
por la Administración, es un requisito necesario para el
desenvolvimiento positivo del proceso de reforma académica en nuestra Escuela, afán que no resultará infructuoso, como termina diciendo la presentación "si
todos analizamos, discutimos, criticamos y opina~os;
si damos la más amplia participación en el proceso y
aportamos en él todo nuestro esfuerzo".
MESA REDONDA SOBRE EDUCACION...
El 30 de agosto, reanudadas las clases de un nuevo semestre, se realizó en el Auditorio Alfonso Rangel Guerra, y como parte del programa conmemorativo del 50
Aniversario de la UANL, una mesa redonda con el tema
"La política educativa del Estado mexicano". En ella participaron el Mtro. Olac Fuente Molinar (maestro del Instituto Politécnico Nacional y conocido especialista en
problemas educativos), el Mtro. José Antonio Mejía (de
la UANL) y el Lic. Alfonso Rangel Guerra (de El Colegio
de México, y quien ha ocupado puestos de primer orden
en organismos estatales de educación superior).

ANNE SEXTON. Poeta norteamericana
nacida en 1928 en Newton, Massachusets. Se graduó en Artes en el Garland

Junior College y en la Boston University.
En 1967 obtuvo el premio Pulitzer por
su libro Viva o muerta. Obtuvo también
la beca Robert Frost, y subvenciones de
la Fundación Ford y la Academia tle Artes y Letras de los Estados Unidos. Fue
distinguida, asimismo, con tres doctorados honoris causa en Artes y Letras. Murió por voluntad propiá en 1974.
ERNESTO LACLAU (Buenos Aires, Ar·
gentina). Licenciado en Historia por la
Universidad de Buenos Aires. Estudió
Artes en Oxford y es doctor en Filoso·
fía por la Universidad de Essex, lnglate·
rra en la especialidad en Ciencias Políti~. Colabora regularmente en revistas
especializadas como la New left review,
Marxism today, Economy and society.
Es autor, entre otros, del libro Tres en·
sayix sobre América Latina.
ROSAURA BARAHONA (México, D.F.
1942). Es licenciada en Letras Españolas
y Lengua Inglesa. Estudió Guión Cine·

rnatográfico en la Escuela Oficial de Cinematografía, en Madrid, España. Actualmente es profesora de Guión y Lite·
ratura en el Instituto Tecnológico Y de
Estudios Superiores de Monterrey, don·
de es además directora de la licenciatura
en Letras Españolas.
MARIO CERUTTI (Córdoba, Argentina,
1941). Investigador y maestro de tiempo completo en la Facultad de Filosofía
Y Letras de la UANL. Ha publicado
·Burguesía y capitalismo en Monterrey:
1850-1910 (Ctaves Latinoamericanas,
1983) y Economía de guerra y poder regional en el siglo XIX (Archivo General
del Estado de Nuevo León, 1983). Ha
Participado como co-autor de importantes obras, entre Ias que cabe destacar La
Pl'ensa en la revolución liberal: España,
Portugal y América Latina (Universidad
Complutense de Madrid, 1983).

ROBERTO A. FOLLARI. Profesor-investigador de la Comisión de Apoyo y
Desarrollo Académico de la UAM-Azcapotzalco.
FRANCISCO J. PAOLI. Rector de la
Universidad Autónoma Metropolitana
Unidad Xochimilco.
·
JUAN ANGEL SANCHEZ. (Matehuala,
S.L.P. 1941 ). Estudió filosofía en la Fa·
cultad de Filosofía y Letras de la UANL,
de la que actualmente es director. Es
también pasante de la maestría en Filo·
sofía en la misma Escuela. Ha publicado
artículos varios en revistas especializadas, y es autor de una Antología filosófica y una recopilación de textos de los
presocráticos.
ALFREDO PIÑEYRO. (Anáhuac, N.L.
1936). Estudió medicina en la Facultad de Medicina de la UANL, de donde
ha sido director. Tiene estudios de pos·grado en el Instituto de Toxicología de
Tubinga, Alemania. Artículos suyos han
aparecido en diversas revistas especializadas, y ha participado en congresos realizados en diferentes países de Europa
y América. Actualmente es rector de la
UANL.

JESUS DE LEON. (Saltillo, Coahuila.
1953). Está a punto de terminar su
maestría en Literatura en la Escuela de
Graduados de la Normal Superior de
Nuevo León. Ha publicado cuentos en
revistas y diarios del país. En 1982 publicó, junto con otros jóvenes, un libro
colectivo de cuentos, en ediciones Punto de Partida de la UNAM. Actualmente
se encuentra en prensa su libro de cuentos titulado No se lo vayas a decir anadie.
MARGARITO CUELLAR. (Cd. del
Maíz, S.L.P. 1956). Es estudiante del último semestre de Periodismo en la
UANL. Perteneció al taller literario
Tinta Joven. Ha publicado dos libros de
poemas: Que el mar abra sus puertas pa·
ra que entren los pájaros (1982) y Hoy
no es ayer (1983).

ERICK ESTRADA. (Monterrey, N.L.
1949). Es licenciado en Derecho por la
UANL, y diplomado por el Instituto de
Estudios e Investigaciones Cinematográficas de la Universidad de París 111 (Censier). Ha realizado además estudios sobre
técnicas antiguas de fotografía (Planitotipo, calotipo, quimograma, cianotipia, etc.)
en París y México, D.F. Sus trabajos de fotografía han 1sido presentados en una gran
variedad de exposiciones, realizadas en
México, D.F., Guadalajara, y esta ciudad.
MINERVA MARGARITA VILLA·
RREAL. (Montemorelos, N.L. 1957)..
Estudió Sociología en la Facultad de
Filosofía y Letras de la UANL, donde
actualmente es maestra y estudia teatro. Ha ca-dirigido la revista i, la editorial Hogaza y la gaceta literaria del
mismo nombre (Hogaza). En 1982 publicó Hilos de viaje (poesía).
RICARDO YAl'JEZ. (Guadalajara, Jalisco, 1948). Estudió filosofía y letras
en la Universidad de Guadalajara y en la
UNAM. Ha publicado poemas en los
suplementos y revistas más importantes
del país. Ha publicado varios libros de
poesía, entre ellos Divertimiento y Es·
critura sumaria.

HERON PEREZ. Mexicano. Lingüista y
traductor, políglota, graduado en la Universidad Gregoriana y en el Instituto Bí·
blico y de Estudios Orientales de Roma,
Italia. Como traductor ha publicado sus
trabajos en Europa y en México. Como
escritor e investigador, colabora regular·
mente en revistas y periódicos nacionales. Actualmente es docente e investigador de tiempo completo en la Facultad
de Filosofía y Letras de la UAN L, en lá
que funge como director del Instituto
de Investigaciones.
JOSE LUIS MARTIN. Es profesor en el
Departamento de Historia de la Facul·
tad de Letras, en la Universidad Autó·
noma de Barcelona (España).

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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751773&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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              <text>Deslinde, Revista de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, 1983, Vol. 2, No 5, Mayo-Agosto</text>
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              <text>Revista de literatura de la Facultad de Filosofía y Letras. Contiene poesía, narrativa, ensayo, traducción, reseña, y otros géneros literarios. Fundada en 1982. </text>
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              <text>Mendirichaga, José Roberto, 1944-, Editor</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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