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                  <text>��.,

.. .

._,.

�UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
RECTOR: Dr. Alfredo Piñeyro López
SECRETARIO GRAL.: lng. Orel Daría García
FACULTAD DE HLOSOFIA Y LETRAS
DIRECTOR: Lic. Juan Angel Sánchez Palacios
SECRETARIO GRAL.: Mtro. Herón Pérez Martínez
SECRETARIO GRAL.: Lic. Bernardo Flores
SECRETARIA ACADEMICA: Lic. Aída O'Ward
SECRETAR!~ DE NUEVOS PROYECTOS: Lic. Héctor Franco
SECRETARIO DE ASUNTOS INTERNOS: lng. Annando Alanís
SECRETARIA DE EXTENSION ACADEMICA
Y DIFUSION CULTURAL: Lic. Julieta Pisanty Marín
COORDINADOR EDITORIAL: Humberto Salazar

..
-

'.,.

r ~~.~. ~.
. ...
~

REVISTA DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
NUMERO 7
/
VOLUMEN 111
/
ENERO-ABRIL DE 1984

CONSEJO EDITORIAL
Lic. Mario Cerutti
Lic. Miguel Covarrubias
Lic. Julieta Pisanty Marín
Lic. Juan Angel Sánchez
Lic. Ricardo Villarreal
DIRECTOR
Herón Pérez Martínez
OFICINAS
Facultad de Filosofía y Letras, UANL
Ciudad Universitaria
San Nicolás de los Garza, N. L.
México
Publicación tetramestral
Precio del ejemplar: $150.00 M.N.
Suscripción anual: $400.00 M.N.

�SUMARIO

MUCHO MAS TARDE

DESLINDE SIETE
" INDICE"

3

4

NOTAS PARA EL DESLINDE DE LAS CIENCIAS SOCIALES
José María Infante

12

14

LIMITES Y CONTINGENCIAS; ENTREVISTA A TOMAS SEGOVIA

SEÑAS,· RESEÑAS Y CONTRASEÑAS

EL EJIDATARIO HENEQUENERO, LA TIERRA Y SUS DUEÑOS EN YUCATAN
Alejandra García Quintanilla / Raúl Murguía

78
84

FRONTERA NORTE Y MERCADO NACIONAL A FINALES DEL SIGLO XIX
Mario Cerutti

TEXTOS DE AMANTES
Gloria Collado

53

63

LOS REFUGIADOS CENTROAMERICANOS EN LOS ESTADOS UNIDOS
Chad Richardson

LOS NIÑOS EXTRANJEROS COMO CHIVOS EXPIATORIOS
Ricardo García / Chad Richardson

36
50

POEMAS
Alfonso Reyes Martínez

POEMAS
Julieta Pisanty

26
32

POEMAS
José María Lugo

Carlos Arredondo

21
24

MUCHO MAS TARDE
Darío Novaceanu

YUCATAN 1865- 1910: COLONIZACION
O IMPORTACION DE TRABAJADORES
Nidia Victoria

NOTICIAS INTERNAS DE LA FACULTAD
E n este número: viñetas de la serie Fobos, de Armando Ló pez

Darío Novaceanu
¿Quién me tira sombra en la cara
Yme oscurece cada vez más la sangre?
¿Quién me las tira?
He sido solamente luz, sonrisa solamente.
La voz de mi sangre por las calles
ponía banderas en todos los árboles
Y todas las horas del mundo, desconocidas
Ysin consumirse, habitaban en mí.
Vestidos de rótulos aquellos árboles .
pesan al anochecer en sus ramas secas
Ycomo ceniza es mi·sangre
oscurecida por la sombra, azotada por ella,
sin saber quién me la arroja
a la cara cada vez más cerca.
¿Quién arroja sombra? ¿Por qué?
He sido bueno toda la vida:
la mitad de mí ha amado
la otra mitad fu e duda. '
¿Qué más podría ser?
¿Silencio? Oh, no. El silencio
llega mucho más tarde.

�NOTAS PARA EL DESLINDE
DE LAS CIENCIAS SOCIALES

José María Infante
Cuenta Vargas Llosa ~1984) que recorriendo el Alto Marañon se encontró
en un pueblito donde había una misión
en la que unas monjitas enseñaban los
rudimentos de lectoescritura a las niñas
del grupo étnico del lugar. Debido a una
explicable y casi natural reacción, muchas de ellas debían ser llevadas empleando la fuerza; al tiempo de estar
allí llegaban a perder todo contacto con
su cultura, lo cual supone una aculturación por la que perdían todos sus antiguos valores, que eran cambiados, naturalmente, por los de las educadoras. Esto implicaba para ellas, entonces, la casi total imposibilidad de reintegrarse a
su grupo de origen. Así educadas, en
ocasiones eran entregadas a los miembros de la "civilización" que pasaban
por el pueblo y eran llevadas a las ciudades importantes del Pení a trabajar como domésticas. Vargas Llosa acota que
las monjas en cuestión hacían, además,
enormes sacrificios personales y daban
muestras de obstinación y abnegación
casi patológicas para cumplir con lo que
creían era su misión. Y agrega " •..Que
con las mejores intenciones del mundo
y a costa de sacrificio ilimitado se pudiera causar tanto daño, es una lección
que tengo siempre presente".

"i'

Este claro ejemplo dr despropósito,
o en otros términos, de lo que Boudon
(1980) llama efectos perversos, que
ademas podríamos multiplicar casi hasta el infinito en variada3 situaciones y
re~ones del mundo hoy -la intervencion de EE.UU. en centroamérica en
nombre de y en salvaguarda de la democracia, las decisiones que suelen tomarse
en las burocracias para agilizar trámites
que terminan ocasionando un caos mayor, la idea de buscar la paz haciendo cada vez mayores gastos en armament&lt;&gt;&amp;no parece ser una lección que se tenga
siempre presente, especialmente cuando
hablamos de la cienci:i. Porque entre
las múltiples consideraciones que pode-

mos hacer alrededor de esta anécdota,
hay dos que me parece importante resaltar. En primer lugar, que el sistema
social o alguno de sus subsistemas, opera de manera independiente de la voluntad de sus actores o miembros componen tes. La racionalidad, que no siempre
puede hacerse conciente, no es real y
lo racional no suele ser real. O en todo
caso, que los cálculos de racionalidad,
concientes o no, difieren para los individuos y los grupos sociales. Aquí estoy entendiendo por racionalidad un
concepto que puede ser atribuído como
cualidad tanto al ser humano individualmente considerado corrio a los grupos
humanos como conjuntos, que consiste
básicamente en calcular el menor consumo de energía para cualquier acción
prevista, que puede ser conciente o no
para el individuo y manifiesto 0 no para
el grupo social. La ciencia -de esto hablaremos más adelante- sería entre
otras cosas un esfuerzo deliberado por
encontrar una formalización explícita
de este cálculo. (Esto constituiría un
buen indicio de algo que explicaría también por qué los hombres en general no
estamos dispuestos a aceptar prestamente los cálculos científicos, especialmente
si esos cálculos van contra nuestros intereses particulares: una mayor formalización implica, contradictoriamente, un
mayor esfuerzo para hacerlos comprensibles. Lo irracional puede aparecer así a
cada momento y en todo lugar, aún entre los mismos científicos, cuando no se
trata de su campo de dominio estricto.)
En otro nivel, la anécdota muestra
cómo las definiciones que una comunidad hace del mundo de realidad - poco
importa cuán exactas sean- determiuan
las acciones que esa comunidad emprenderá en ese mismo mundo, Esto incluye
a las comunidades científicas y explica,
en parte, los múltiples "eITores' que
cualquier historia de la ciencia muestra.
Las c~nsecuencias deseadas o inde~a-

das de esas acciones no siempre pueden
anticiparse y lo que es más, no siempre
se aceptarán como reales o válidas.
Pero entonces, ¿qué significa el conocimiento?, ¿qué es exactamente el
conocimiento?, ¿cómo se genera y ~
mo opera esa forma especial de conocimiento que es la ciencia?
Una respuesta que es un lugar común de muchos pensadores y filóso.
íos de la ciencia, especialmente de
quienes recogen la tradición del positivismo lógico, adjudica este desarrollo
del conoolmiento ,científico a una capacidad natural del hombre, una forma
de vocación casi "instintiva". Si no fuera porque es tan sencilla y obvia, esta
explicación podría ser verdadera. Pero
no lo es porque, en primer lugar, nada
de la experiencia humana singular hace
presumir esto: el aprendizaje - y no
sólo debido a las malas escuelas o los
malos maestros- es un costoso proceso. Tantas horas de esfuerzo y de renunciación a ~os verdaderos placeres de
la vida no se me hacen fácilmente explicables por esta idea tan masoquista.
Además, en la reconstrucción de la génesis del conocimiento individual, todo
individuo pasa por una serie de etapas
que -van desde una comprensión sensorial, animista, incompleta e indiferenciada y en algunos casos excesivamente
concreta, hasta la aparición de estructuras formales, proceso que no sigue las
líneas del sentido común sino que es
más bien exactamente su contrapartida,
tal como lo ha demostrado Piaget en su
vasta oh.ra. Lo que hay que explicat entonces es· por qué, si la ciencia es el resultado de superar tantos y difíciles obstáculos, seguimos pensando que vale la
pena y estamos dispuestos, al menos en
algunas sociedades, a brindarle un adecuado apoyo social.

Pensar gue la ciencia es una actividad

desinteresada c_:¡ue s_e justifica por sí rmsma,. por su rac1onah?a~ o inteligibilidad,
hac1~ndo del conoc1m1ent.o un objetivo
en s1 es, e~ ~gundo lugar, el resultado
de una actividad personal o social que
puede tener su _ori~en, en alguna ( 0 todas) de las S1gu1entes concepcionei;
erroneas:
a) una reificación de la ciencia como
actividad. En otros términos una elevación a categoría de sagrado' de un produ~to humano. Hay bastante de esta
actitud, a mi juicio, en los defensores a
ultranza de la ciencia y de cierta fonna
de hace~ cienc\a en particular. Alejados
de los d1pses, solo nos queda refugiarnos
en la espe~anza de lo que creemos es
nue~tra _meJor obra. Y ciertamente que
1~ c1enc1a es una buena obra, pero la fe
ciega en ella o _en cierta concepción de
e~a puede conducir a la creación de
c1e_~os efectos perversos -y, sobretodo.
qu1s1era re_calcar, la id~? de la fe ciega e~
una especial concepc1on de la ciencia
muy pro_pia del iluminismo que tien~
una _confianza abso~uta en' lo que su
propio contexto defme como racionalidad-. Esta es también la posición de
P_opper (1967) que considera la existenc_ia_ de racionalistas e irracionalistas, def1mendo a los racionalistas como los posee~ores de una actitud que intenta soluc~onar los pr,oblemas recurriendo a la
raz~~• que seria una especie de combin_ac1on. de pensamiento claro y experiencia, ~,entras que los segundos pondrían
el ongen. de la acción en las emociones
y l~s pas1~nes. Los científicos pertenec~ran,. ~bvt~ent~, al p~mer grupo. No
dt~tire. ?qm _la mcons1stencia de esta
c as1ficac1on m su imposibilidad de sostener~e e? la observación de la tarea de
los c,e~tI~cos, así como tampoco las
contradicciones en las que cae el mismo
Popper en otros trabajos con respecto a
este punto,
h) una postura maniquea, que proba-

blemente tenga su origen en Aristóteles

(1980) - aunque el texto de Aristóteles
no me parece a mí tan claro como algunos creen _al leerlo- pero que se
a_copl~ muy bien ?~n la tradición espintualtsta ~el_ c,atohc1smo medioeval, por
la cual ex1stinan dos tipos de actividades fun~amentales: la praxis y la theoría.
Es_ p~ec1s0 recalcar, primero, que para
Aris~teles ambas actividades correspondian .ª un c?njunto de ciencias, sólo
q~e la d1ferene1a estaba en el objetivo:
~1entras las primeras tenían como finalidad la transformación del mu.ndo las
correspondientes a la teoría eran ~ontei;nplativas, es decir, se limitaban a algo
as1 como dar cuenta de la realidad. El
P!oblema reside en que el mismo Aristotel~ señaló una jerarquía de la cual
t?davia hoy arrastramos sus consecuenCia~: las ciencias contemplativas pertenecenan a un orden superior estarían más
cerca _de la actividad de los 'dioses o seres
supenores. Esta postura pue.de encon-

trarse hoy en los trabajos de Bunge

(1969, 1976, 1980).
c) la creencia de que en un sistema
social la ciencia y los que se dedican a
ella ocupan un lugar especial superior.
~sto _se contra~ta con e! papel que la
c~enc1~ como sistema ha ocupado en la
h1Stona humana y todavía ocupa en muchas sociedades, como es el caso de las
del llamado Tercer mundo. Durante muchos :mos la ciencia fue una actividad
reduc~da a un pequeño número de gente: m1em~ros de la nobleza, poseedores
~e una ~ecura o personas que en su
~empo _hbr~ se dedicaban a alguna activ~dad, cieotifica; el profesionalismo del
científico tiene a.penas algunos años y
aparec_e cuando en la ideología política
~ -~ntiende c¡ue el desarrollo del cono-.
c1?1~ento esta asociado a un mayor do~m10 del mundo. Pero en América Latina, por ejemplo, donde el desarrollo
de los medios de producción no ha si- CII

�do au togenerado por las mismas fuerzas productivas y consecuentemente, no
se ha apreciado el rol que juega en ese
desarrollo el progreso científico y técnico, la ciencia ha permanecido relegada
y minusvalorada.
¿Qué es, estrictamente, la ciencia?
En un sentido, es una arbitraria apropiación de la realidad, o dicho de otro
modo: una de las formas en que se ha
escindido la praxis originaria. Cuando
digo praxis originaria me refiero a la experiencia cotidiana del ser humano en
las sociedades de caza y pesca; la vida
allí transcurre en una serie de actividades · necesarias para la procreación y la
reproducción social que podrían ser
caracterizadas como en un complejo indiferenciado que tiene mucho de inconciente para el propio sujeto. Hay
además una continua autorreferencia
en los objetos y las personas: la antropomorfización del mundo de la naturaleza y el etnocentrismo social y cultural son formas bastante recurrentes.
·Warman (1982) nos relata cómo en el
mundo del campesino la tierra es un recurso vivo: la vida del suelo se expresa
como la de un elemento dotado de movilidad y transformación constantes. Si
analizamos el ciclo de la pesca o de la
caza o aún de la siembra en estas sociedades de tradición oral, veremos que incluyen una serie de actividades personales y colectivas que se nos antojan "innecesarias": rituales que incluyen danzas, pleiarias, cánticos y otras formas de
expresion que son consideradas tan importan tes y obligatorias como el "acto
técnico" mismo, ya sea ésté el uso de la
flecha, la lanza o arrojar la semilla. Sin
embargo, ese conjunto de actividades
guarda, en su conjunto, una coherencia
lógico-explicativa mucho más consistente que algunas de las que encontramos
en nuestro "mundo occidental técnica'° mente desarrollado".

Las acciones humanas, creo, pueden
ser clasificadas de muchas fonnas; no
obstante, yo elegiré dos dimensiones
que me parecen suficientes para analizarlas desde el punto de vista que aquí
propongo. Por un lado, la dicotomía
fonnal/concreto con las que Piaget
(1973; 1975a) identifica las formas de
inteligencia, o más bien, las operaciones.
En el caso de las operaciones concretas,
éstas se caracterizan porque las operaciones lógicas se efectúan sobre los objetos mismos, por la manipulación directa del objeto o, a lo sumo, por la representación psicológica o mental inmediata. Las operaciones fonnales versan
sobre hipótesis o proposiciones verbales,
o sea que se puede operar con ausencia
del objeto, imaginando y poniendo en
proposiciones o fónnulas simbólicas los
sistemas de relaciones y sus derivacio
pes.
La otra dimensión podría ser definida como el grado dP ambigüeda&lt;l semió-

tica, que oscilaría entre un máximo y un
mínimo. En el punto de mínima ambigüedad, tendríamos aquellos sistemas
que pueden ser codificados "digitalmen•
te", es decir, mediante elementos, gent}ralmente números, que dejan poco espacio a la arbitrariedad de la interpretación (Bateson, G.; 1977). Hoy en día tenemos como un ejemplo claro de esto
los llamados sistemas digitales para la
representación y reproducción musicales, que transfonnando las notas en
combinaciones numéricas permiten el
máximo de fidelidad de la reproducción.
En el otro extremo, el de la máxima ambigüedad, nos encontramos con los
conjuntos de acciones que pueden ser codificados por medio de elementos analógicos o icónicos: la interpretación depende mucho más de la habilidad hermenéutica del receptor que de la "inten-·
cicoalidad" o direccionalidad del objeto comunicante. Estas dos dimensiones
pueden combinarse formando así un
cuadro

formal

concreto
máxima
mínima
ambigüedad semiótica

en el qu_e la experiencia originaria que
he ~enc1onado se ubica en el cruce de
las diagonales.

,,...
1

1

Por un largo proceso que no viene al
cas? tratar de explicar aquí, en nuestras
sociedades occidentales actuales con
alto grado de desarrollo económico, vamos a encontrar una tendencia centrífuga que ,se proyectaría, siguiendo eJ
?'lodelo grafico, desde el centro hacia los
an~los, .apareciendo así procesos contra?!ctonos que no parecen tener ya soluc1on, en la medida en que se hace impensable o imposible, según los casos, el
retorno a los orígenes.

., Y aquí viene la solución a la afirmac1on hecha más arriba: la ciencia tiende
a desplazarse hacia el án~o superior
derecho, co!11o expresión efe la actividad
humana. ~ot~e que digo tiende a, sin
que esto signifique que automáticamente vaya a ocupar ese espacio ni tampoco que ~to puede ser aiscrecional::J°td m~•p,ulado por la acción delibea e nmgun ser humano: las razones
P.ºr las cuales la ciencia ha ido adquinen~o cada_ vez más expresión formal y
al mb_•s~o bempo una reducción de la
am iguedad semántica deben buscarse
en su, propia historia y en sus objetivos
espec1ficos; al proponerse como el instru~ento }e maxima racionalidad busca
esdififu~a , aunque esto pueda conducir
a . cu tades en su operatividad y en su
misma fonnulación. Tenemos una fuente .d.e perturbaciones en este lenguaje que
ubhzo a falta de uno mejor, pero que
qu_ede cl~o, como trataré de explicar
~as _abaJo, que esta actividad de la
~•encia (y de cualquier sistema social)
/ _P1tede ser expresada ni siquiera mrtaoncamente en ténninos antropomórfifuos Y que t~poco es atribuible a los es..
erzos c&lt;;&gt;nc1entes de ningún científico
~ la t~tal•~ad de ellos. La racionalidad
_e la_ ~1enc1a provien~ de su misma cona..
tituc1on como sistema autónomo; el he- .,_¡

�cho de que esto genere co~tradiccio~es
es quizá el precio r1e el sis!ema social
debe pagar ( esto s1 es metafora) para
acceder a ese máximo dominio de la
· realidad y su transformación. Co~plementariamente, el concepto de rac10nalidad que aquí manejo alude a ~na co~dición independiente de cualquier cualidad o valor humano; la idea es derivada
del ténnmo ratio, o sea cálculo (talcomo también se lo emplea en español
actual para referí~. a cierta ~las~ de
operacip matemati~as). La ciencia es
racional ~orque perm~te calcul~,. o sea,
expresar mediante fonnulas logicas ,1a
derivación o derivaciopes que tendran
lugar cuando, partiendo d~ ~iertos elemenlos o fonnulaciones bas1cas, se las
somete a tales o cuales combinaciones.
Me parece también que por e~~e lado
estaría la clave sobre la atraccion que
·¡as matemáticas ejercen sobre la m~yoría de los científicos. Sin profundiz~
aquí sobre la naturaleza ~e. l~s mate!"aticas diríamos qiwtperrmtirian al científic~ asegurarse la precisión en las p~dicciones, actitud que me parece _elogiable aún en las ciencias sociales, siempre
que no se pretenda sumar papalotes con
cachalotes, como lo hace Bunge (1980).

00

Esta idea de ciencia, además, exirrie
de considerar las rupturas epi~temol?gicas como rupturas e~ las relac10n_es ci~n-.
cía/realidad para ubicarlas en el mtenor
mismo de los sistemas científicos. Pero
entonces en este cambio de perspectiva,
debemos' entender el desarrollo relativamente diferenciado que constatamos
para las diferentes ~~iplinas o ~s~eras
particulares de dom1ruo de la actividad
científica como el resultado no predeterminado de este proceso centrífugo.
Las rupturas epistemológicas serÍan una
discontinuidad en ese proceso, como un
"salto en el camino". Lo que no pod~mos aceptar es la idea de que la constitución del "objeto fonnal" ~s. 1~ opera:
ción que garantiza la cientificidad, m

tampoco que la aparición del nom~re
(p. ej.: sociología) cualifica la fundac1on
de una ciencia. El bautismo no es el
parto.
Las otras tendencias centrífugas también han adquirido una cierta autonomía relativa en el desarrollo de la experiencia humana colectiva. Moviéndonos
por la diagonal superior izq~ierda t:nemos el amplio campo de la 1deologia, a
la que podríamos definir com~ un mosaico de creencias que un con1unto d~
individuos comparte, que son su&amp;;e_pti. bles de promover acciones ~specif1cas
-siendo ellas mismas una mterpretación de la acción-; creencias que a la
par que son conse~uencias de los val_ores, normas y actitudes gru~ales, ~!rviendo para justificar la propia accion
individual, s~n. gener:_¡d,as por la nec~sidad del individuo di'encontrar sentido a su propio accionar. ~Ótense dos
cosas: se habla de un fenomeno grupal, lo cual no quiere, decir lue un
individuo partic~lar o au~ un su _grupo
tengan conciencia de su 1deolog1a. Segundo que tampoco se plantea el problema' verdad/falsedád. La idea de mosaico debe tomarse específicamente, en
su sentido de pequeñas baldosas que
son discontinuas entre sí y que sólo permiten ver la figura cuando ,se la o~serva
en perspectiva. Las ideologias conti_e~~n
elementos multicolores en opos1c1on
·que deben considerarse en conjunto, así
como hablamos de las oposiciones entre
colores o de post-imágenes en la percepción de los colores.
Moviéndonos en sentido inverso al de
las agujas del reloj en el cuadro, ~os
desplazamos hacia el sector de las acciones sobre lo co~creto con el máximo de
ambigüedad, terreno que _ha sido ocupado por las diversas·exyr~s10nes de lo q~e
-transmutando semanticamente el te~mino- solemos llamar arte. Esta ambigüedad semiótica del arte le ha causado

innumerables dificultades y algunos, so
p~etexto de eliminarla, la llev~ron a su
máxima expresión, como sena el caso
de los formalismos. Por otra parte, esta
serparación del arte de la experiencia
cotidiana que observamos en la actualidad, sólo ha hecho del mundo en q~e
vivimos, en muchos casos, un espac_io
más feo del q_ue merecemos. ~Deben~mos tratar de evitar la tendencia centr1~
fuga y recuperar la dimen~ión de lo
estético en todas y cualqmera de las
obras humanas?.
El último cuadrante está ocupado
por la técnica: el manejo de lo concreto con la mínima ambigüedad y complejidad semánticas.
Es obvio que de ninguna manera
quiero postular fronteras naturales o
artificiales entre todos estos campos y
que las acciones humanas, dinámicas y
fluídas se desplazan históricamente por
todo e;te espacio. Quizá sería un buen
ejercicio de int~rpre_tación tratar de reconstruir una h1stor1a de la cultura como expresión de esta movilidad. Otra
posibilidad sería estudiar las "contracciones" de las diagonales, ~orno cuando
se sostiene, en algunos cir~ulos d~ la
actualidad la técnica como 1deologia o
también 1'a ciencia en su dimensión estética o '1a dimensión estética de la ciencia como su valor prioritario (A es_t: respecto, conviene recordar la_ expres1on de
Galileo para defender su s1ste~a, como
consecuencia de su percepc1on como
más bello 'y simple). Tambien queda claro que el llamado problel'tla de la verda~
no se refiere a nada de lo que hast_~ aq~1
se ha visto; la verdad es'una c~esbon logica (dela ló~ca como herram1en ta conceptual) y solo debe resolverse en ese
terreno.
•Cuál es la especificidad que le atribui~os a las ciencias sociales, si es que
tienen alguna?

La diferencia básica está en la materia sobre la cual se trabaja. Mientras que
las llamadas ciencias de la naturaleza
operan sobre realidades impresionables a
la percepción (aunque no percibihles en
forma directa), las ciencias sociales operan sobre procesos ( que son formas dinámicas en sí) o estructuras simbólicas,
que son irreductibles a experiencias sensoriales directas. En otros términos,
mientras el niño adquiere conceptos como los de cantidad, fuerza, relación casual, por su activiµad específica sobre
objetos concretos, corroborando así las
posibles explicaciones que se le ofrecen,
la realidad psicológica y social es aprendida por medio del lenguaje.
Conviene aquí hacer algunas precisiones: en primer lugar, no se trata de que
exista un origen sensorial del conocimiento, tal como se ha utilizado habitualmente el término sensorial. El conocimiento en el individuo -yo preferiría
hablar de pensamiento para esto y dejar
el término de conocimiento para los sistemas sociales, como formas cognitivoevaluativas adquiridas por un grupo o
categoría social- es el resultado de u tilizar dos formas de transfonnación del
objeto a conocer, las "físicas" en sí
(modificando la posición o sus propiedades) y las acciones que Piaget (1975b)
llama lógico-matemáticas. En se~ndo
lugar, se trata de que la expresion del
conocimiento de lo social no es operable¡_ al menos de la misma fonna que la
rea.t1dad concreta del mundo "físico"· al
1
niño se _le puede decir que un vaso de
agua esta lleno o vacío o tiene más o menos agua y presuponiendo la concordanc_ia semántica y pragmática, puede remibrse a su propia experiencia para corroborar esa noción, mientras que si le decimos que tal hombre es malo o tal mujer inteligente o tal proceso social implica explotación esto no conduce a ninguna experiencia personal verificadora
- ¡a pesar de los esfuerzos de los con-

ductistas!-. En tercer lugar, está el problema básico de los objetivos de la ciencia: mientras la transformación del
mundo físico se efectúa sobre la hase de
operaciones evaluables tan to en su mecanica cuanto en sus resultados (al menos en sus presentaciones inmediatas),
las transformaciones del mundo social
son más difícilmente evaluables. Pero,
además, estas últimas tienen un consenso cuyo logro es mucho más laborioso y complicado, ya que dependen
de los valores. En otras palabras, mientras conseguir consenso sobre cómo -fabricar un instrumento cualquiera o un
barco, o una mejor cosecha es relativamente fácil, el consenso sobre una sociedad "mejor" o un hombre "mejor" admite muy complicadas lucubraciones; es
por esto que mevitahlemente las ciencias sociales tienden a desplazarse hacia
la izquierda en el eje de la ambigüedad
semántica, produciendo las discusiones
inevitables y necesarias. Esto, también,
es lo que dificulta los cálculos a los que
aludía más arriba: la posibilidad de encontrar un lenguaje preciso en las ciencias sociales que conduzca a cálculos correctos. Por esta vía, además, entendemos cómo puede ser tan común en ciencias sociales la existencia del ensayo,
forma de expresión que no puede ni pretende tener la rigurosidad del te)!:to
"científico" pero que tampoco puede
ser - ni en la intención de su autor ni
en la comprensión del lector- tan recargada de múltiples significados que pierda toda posibilidad de expresar algo.
Pero volvamos a la anécdota de Vargas Llosa citada al comienzo: es claro
que entre las formas del orden social y
la expresión de las motivaciones individuales de los que componen ese mismo
sistema social puede haber, y de hecho
hay en muchísimos casos, un gran abismo, cuando no tendencias claramente
contradictorias. Y creo que sobre esto
tampoco se tiene conciencia clara en

muchos filósofos de la ciencia: una cosa
es el conocimiento que un sistema social, como sistema, tiene del mundo y
otra es el acceso individual que cada uno
de los miembros de ese sistema tiene.
Esta distinción es clave, en mi opinión,
para comprender muchos aspectos de la
actividad científica en general y de cualquier ciencia; en especial para entender
porgué, _por ejemplo, las recomendaciones que los científicos sociales hacemos
sobre la sociedad y su mejor funcionamiento casi nunca son atendidas por los
sectores del poder y no sólo porque éstos "cuidan de sus intereses". Un ejemplo muy ilustrativo de estas distorsiones o inconsecuencias son, también las
universidades: siendo el asiento de la intelectualidad de las sociedades, debieran
ser el máximo exponente de racionalidad, o en todo caso, de aplicación de '
principios científicos a la gestión. (Para
los que tenemos muchos años dentro de
la universidad, me parece absolutamente
innecesario demostrar la inconsecuencia de esto).
Además, el mito de la racionalidad
del científico olvida un fenómeno relativamente común: que el científico también es capaz de alienarse en el poder,
en el prestigio social o en cualquiera de
sus actos y productos como otro vulgar
ser humano. Y allí está nuevamente la
historia de las instituciones académicas
y científicas para probarlo.
Las reflexiones inmediatamente an tcriores no&amp; conducen a una nueva dificultad o serie de ellas: ¿cuáles son las
formas por las que se generan el pensamiento y el conocimiento, individual y
social, respectivamente?; ¿qué relaciones hay entre ambos, si es que las hay?.
La apropiación arbitraria y especial
de la realidad que he denominado ciencia ha devenido, en las sociedades industriales más o menos avanzadas, en un

'°

�=

sistema con relativa autonomía cuyos·
objetivos no siempre coinciden con los
de la sociedad global o al menos con los
que en un momento histórico dado son
hegemónicos. Más aún: al interior mismo del subsistema llamado ciencia, es
posible encontrar posiciones contradictorias entre sí. Sin embargo, pareciera
que las formas que consiguen apoyo institucional o que son reconocidas oficialmente por el sistema global están vinculadas en forma más o menos directa al
poder o a la posibilidad de expandirlo,
en relación directa con el sistema de
producción de la sociedad. Si algunos
ejemplos bastaran para confirmar esto,
podríamos citar el desarrollo de los conocimientos alrededor de la navegación
en la Inglaterra del siglo XVII (Merton,
R.; 1980) y también cómo, mientras las
instituciones dedicadas a la investigación en psicolo~a atraviesan serias dificultades economicas, hay suficientes
recursos para investigar sobre técnicas
d~ guerra psic?lógica 'J.. control psicológico en operac10nes behcas (JI atson, P.;
1982). De aquí se derivan algunas cue~
tiones para las cuales no tenemos exphcaciones coherentes, en especial el problema general de ¿por que los científicos aceptan unos sistemas teóricos y
rechazan otros?. Para probar una vez
más que no es por actividad racional, las
decisiones de aceptación de una u otra
teoría parecen basarse, más que en la
capacidad intelectual, en causas que se
fincan en la trayectoria personal del
científico, incluída su inserción social;
pero tampoco podemos descartar fenómenos tan ubicuos como las modas.
Analicemos el panorama de la psicología
actual: la aceptación de las tesis conductistas o psicoanalíticas no pasa por la definición ideológica ni por la inserción en
un sistema o clase social; además, integrantes de ambos sistemas se ubican en
posiciones progresistas o reaccionarias,
según el caso, y justificando de maneras
aparentemente lógicas sus elecciones. En

este punto, hay que señalar otra contradicción: mientras la actividad social de
la ciencia tiende, por su misma dinámica a acentuar el poder, manteniendo el
st~tu quo, su forma de producción,
esencialmente innovadora, tiende a originar una ruptura de ese orden. Búsqueda del equilibrio/ ruptura del equilibrio.
La clave, quizás, esté en que de todas
maneras la innovación en ciencia sólo es
posible por los aportes individuales de
los científicos, lo cual nos lleva a separar
los niveles de análisis que el positivismo
lógico ha discriminado pero sin conciencia de la necesidad de esta separación
de niveles: los contextos de descubrimiento y de justificación. La creación
será siempre una aventura individual que
no se considerará valiosa hasta que no se
incorpore al conocimiento.
Podrá estar más o menos fundamentada y será más o menos revolucionaria
pero su aprobación estará sobredeterminada por factores como la oportunidad
histórica, la presentación lógica de los
argumentos y los intereses que se interceptan en su aceptación. Podríamos hablar de una cadena de producción científica que en límite no sería más que un
circulo: innovación-c:i:í tica-acep taciónimposición-ru ptura-crítica-innováción,
siendo alguna de estas operaciones totalmente opuestas y contradictorias entre
sí. La crítica alcanza una ubicación especial: el reaseguro contra la aceptación
apresurada de " verdades". El problema,
entonces, no es de la falsabilidad, como
pretendía Popper, sino el del consenso:
tendemos a aceptar como válidos, en el
seno de una comunidad científica,
aquellos conocimientos que han resistido todas las críticas posibles y no tienen
ningún reemplazante que lo supere en
cuanto a poder explicativo e integrador.
Esto explica por qué los científicos
aceptan a veces, a sabiendas de sus deficiencias, ciertos modelos teóricos o es-

quemas: por insuficiente o deficiente
t¡ue pueda ser el modelo, mientras no
haya uno mejor que lo reemplace, nos
aferramos a él. En ciencias sociales tenemos gran cantidad de modelos insuficientes, pero seguiremos utilizandolos
porque cualquiera de los que hoy se·
propone como sustituto no logra superar, al menos en lo imaginario, las ventajas que creemos tiene el que estamos
utilizando.
Entonces la crítica debe ser favore-

cida como uno de los instrumentos
que, por decantación o depuración, fa.
vorecerá la generación de modelos teóricos más acertados y efectivos. Si anali_z~mos las op,o~tunidades para el ejerc1c10 de la critica en nuestros países
también quedará claro por qué hay u~
atraso tal eu la ciencia: las publicaciones científicas, elemento indispensable
para el ejercicio de esta crítica, y los
congresos o reuniones científicas son sumamente escasos. No es ningún misterio, entonces, explicar el rezago de las
ciencias en el Tercer Mundo.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
ARISTOTELES 1980 Metafi'sica, México:
Pomía.
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POPPER, K. 196 7 La sociedad abierta y sus
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las mil caras", Vuelta, ·s1, feb. 1984,
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Interamericano de Planificación, Morelia, Mich.; 10-15 octubre de 1982.
WATSON, P. 1982 Guerra, persona y destrucción, México: Nueva lmagen.

�POEMAS

José María Lugo
EL \ACI~HENTO DE LA OCHE

EL SERRUCHO

i\ UNA LAMPARA DE PETROLEO

Con tu hoja derecha y reluciente
cuelgas hoy de este clavo empedernido.
De recto lomo y seño endurecido
tu nariz adelantas moralmente.

Tu espejo tubular, luna engañosa
de día, en su redonda miniatura
encoge y distorsiona la espaciosa
realidad de la estancia y su estructura.

En tµ borde inferior diente por diente
se ordena militar tu enfurecido
hocico escuálido, y entristecido
asomas par de cuernos en tu frente.

De noche en cambio, tu serena y pura
lengua de fuego que en sí misma goza
y que tu transparencia transfigura
irradia plenitud, verdad gloriosa.

Se inflama el horizonte.
En el topacio hirviente
de una azulada copa de champán
flotan los ojos.
Una lágrima de oro
es la primera estrella que aparece.
Se encorva el día,
baja su pálida cabeza,
el tiempo en el silencio se disuelve.

Voraz piraña y montaraz cabrío .
se mezclan en tu ser con inocencia,
así el dolor se une al poderío.

Sobre mi humilde mesa estás ahora
bañando con tu luz mis líneas claras
que hablan de un dios que en el interno mora.

Y. .. cuando caigo en la cuenta. ..
de la semilla o cura de mi pecho
alzó su árbol la noche.

Y si cercenas en el árbol mío
el escozor de núbil impaciencia
suprime en tí el centro de tu lío.

Por tu lección exenta de mamparas
ya no sé si eres tú la que declaras
tu ser, o yo, el que te escribe ahora.

COMO EL POEMA
No más nació
y se paró
el potrillo.
¡ Ya sabe andar sin haber aprendido!
¿Tiene alas acaso esta ternura?
¿En qué se apoya?
¿Por qué ley se libera del peso del pecado?

A la sombra de la madre se protege
él, que en verdad
ya se vale por sí mismo.

�LIMITES Y CONTINGENCIAS:
ENTREVISTA A TOMAS SE~OVIA

Carlos Arredondo
C.A.: ¿Cómo te diste cuenta que debías
ser escritor?

A punto de recibir su jubilación del Colegio de México, y en el mom_~nto en
que aparecía publicada la reuni?~ de su
poesía (1943-1981) que hiciera el
Fondo de Cultura Económica, tuve la
oportunidad de compartir unos d{as de
intenso trabajo con el escri~or y ma~stro
Tomás Segovia. Conferenczas, reuniones
y un curso en torno a la critica y la literatura, apenas nos dejaron tiempo para
llegar a los diferentes compromisos. En
los trayectos hablamos de muchas cosas pero básicamente sobre sus amores
y ;obre sus planes para _irse a ~iv_ir ~ la
campiña francesa despues de finiquitar
los trámites de su jubilación.
Llegó el último día, por la noche cenamos juntos en un lugar en dond: ~o fa~tó quien lo reconociera y nos hiciera disolver nuestro diálogo, ya de por sí muy
interrumpido por los compromisos, y
nos obligara de nuevo a entrar en una
serie de conversaciones obligadas que
coronaron con la estampa de su autógrafo sobre uno de los albos muros de
dicho restaurante.
Sólo nos quedó el tra:&gt;:ecto al aer~puerto en la mañana siguiente y el tiempo
de espera a la salida de su vuelo, en ~onde entre los ruidos del lugar y las interrupciones del mesero de la cafeter fo ~
los anuncios del altoparlante, logre
grabar esta entrevista llenn de _sugerencias, que entrecruzadas se convierten en
un testimonio de utilidad para el conocimiento y comprensión de la obra de
Tomás Segovia.

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T.S.: Un maestro, a los dieciséis años, en
la escuela preparatoria me alentó. Me dijo que sí servía, que debería yo escribir,
entonces empecé a conservar lo que escribía.
C.A.: ¿Cuánto tiempo duró eso? ¿Hasta
cuándo lograste publicar tu primer libro?
T.S.: Bueno, anecdóticamente mi primer libro lo publiqué a los diez años.
Claro, pero en esa época estaba en una
guardería para niños refugiados en París,
había guarderías de ésas en Francia, incluso en otros países. Había una parte
de los niños de nuestra guardería que
pasaron a Dinamarca donde fundaron
otra, entonces, 'en una de esas guarderías en Francia.
Los niños tenían una imprentita y los
maestros les enseñaban, hacían un boletín. Y entonces, claro, a las otras guarderías les pidieron que les mandaran cosas. Y a mí me escogieron. Siempre me
pasaba eso, o sea, eso era lo que iba como revelándome mi destino. Es que
siempre que se trataba de redacción de
cosas de ésas, me escogían a mí. Entonces los maestros de la guardería donde
y~ estaba en París dijeron, hay que escnbir una carta diciendo lo que hacen
ustedes, y todo eso; a ver, Tomás, entonces yo era el encargado de redactar
la carta, porque se suponía que tenía
una facilidad para eso. Del mismo modo, cuando. hubo, por ejemplo, progra-·
mas en _la radio francesa, y en cosas de
los parbdos sobre nosotros, los niños refugiados, siempre me mandaban a mí,
de modo es que yo hablé por la radio
francesa a los diez años de edad.
C.A.: ¿Y tu primer libro, Tomás?
T.S.: No, eso fue muchísimo después. El

primer libro lo publiqué en 49, aunque
creo que tiene fecha del 50 el colofón.
Pero salió en los últimos días del 49, o
sea cuando tenía yo veintidós años. Lo
hicimos en casa. Además, adelantándonos a las técnicas más modernas. En esa
época yo me llevaba bastante con Enrique de Rivas, otro muchacho español un
poco más joven que yo y que ahora vive
en Italia, pero que sigue publicando poesía. El había hecho en su escuela... él era
de la otra escuela española, de la escuela
donde estaba Michelle...
C.A: Pero, ¿Michelle no era española?
T.S.: Bueno, Michelle era medio españolita. Ella había nacido en Suiza, qacionalidad francesa, de padre y madre
franceses. Pero sus padres vivían en España, aunque ella había nacido en Suiza, y además se divorciaron casi inmeditamente después del nacimiento de
ella, y su madre se casó con un valenciano; o sea, que ya la familia de ella
vivía en Valencia antes de que ella naciera. Y luego si~ieron viviendo en
Valencia; y ademas, su madre casada
con un valenciano... y entonces esa fa.
milia llegó a México como refugiados
españoles. Michelle, su madre, su hermana, llegaron como familia de este
valenciano.
C.A.: ¿Y cómo estuvo lo del libro?
T.S.: Para esas fechas yo ya estaba casado con Michelle, porque yo me habfa casado antes de cumplir veintiúr.
años, la primera vez que cometí esa
atrocidad. Y entonces yo había conocido a Enrique de Rivas a través de Michelle, porque era de la escuela de ella,
y venía mucho a la casa y era muy activo. Había hecho un boletín en la escuela, en prepa, con un mimeógrafo
completamente manual, artesanal. Había hecho un boletine,ito en donde pu-.
blicaba sus versos y algunos otros artí-

culos, esas cosas de las escuelas. Entonces empezamos a idear, a ver si podíamos hacer libritos, y teníamos algún
conocimiento. A mí me gustaban mucho las cuestiones de impre_nta, yo había intentando aprender un poco del
oficio. Había estado trabajando de aficionado para aprender en una imprentita. En fin, me gustaban mucho esas
cosas, y Enrique, pues tenía práctica
de haber hecho un boletín en mimeógrafo, y yo, lo primero que pensamos
fue hacer libritos en mimeógrafo. Para
hacer eso hicimos un montón de pruebas, diseñamos libritos y eran muy bonitos. Los hacíamos en papel muy alargado, los íbamos a hacer, pero nunca lo
logramos, forrados con papel azul, con
una etiqueta escolar que íbamos también a imprimir, de esas así con una media caña roja y azul, con el título. Muy
bonito. Luego lo han realizado editores,
claro. Y para hacer eso yo inventé, en
ese año, la máquina I.B.M Lo que pasa·
es que yo he inventado muchas cosas,
pero nada más en la cabeza, por supuesto. Porque uno de los problemas que teníamos era lo que los impresores llaman
justificante. O sea, hacer el margen dere.cho, recto como el izquierdo, que en
una máquina de escribir no puedes. Entonces para hacer eso, fíjate, el sistema
que ideamos era que copiábamos todos
los originales dos veces en sténcil; no,
primero los copiábamos en una hoja de
papel y luego en sténcil. Yo hacía eso. Y
aprendí a escribir muy bien a máquina.
Lo que hacía era que copiaba el texto y
rellenaba hasta el margen cada línea con
puntos, y luego hacía una segunda copia contando los puntos que faltaban
para rellenar la línea y contaba esos espacios, y" distribuyendo esos espacios a
lo largo de la línea para que me saliera el
margen derecho y justificarlo. Lo que
llaman los impresores justificado. Salía
una preciosidad, porque éramos buenos
diseñadores. Verdaderamente una página bien hecha. Yo había leído sobre im-

�'°
....

presiones, historia de Aldo Manuci y de
todas esas cosas, desde historia de los incunables, me encantaba esa cuestión.
Entonces habíamos diseñado unos libros
así en mimeógrafo; ahora, el único mimeógrafo que teníamos era manual, o
sea, se pasaba a mano el rodillo hoja por
hoja; imagínate lo que era eso. Entonces empezamos a pensar en algún otro
método. Bueno yo inventé la máquina
I.B.M. porque se me ocurrió que para
ahorrar ese trabajo de tener que llenar
de puntos y copiar dos veces, se me ocurrió primero que la diferencia entre una
máquina de escribir y una imprenta es
que en la máquina de escribir todas las
letras ocupan el mismo espacio, mientras que en una imprenta unas son más
grandes que otras. Entonces se me ocurrió que se podía hacer una máquina de
escribir que al apretar una tecla (la tecla
misma apoya una barrita que va por ahí
abajo, que es el espaciador, que mueve
el carro), si tuviera dos o tres barritas
con diferentes espacios, podría cada letra mover la barrita que le corresponde;
entonces bastaría con que hubiera por
ejemplo tres diferentes espacios, un espacio grande para la "M~' y alguna otra
letra, un espacio intermedio para la
"N" y un espacio chico para la "E",
"1" y cosas así. Y se me ocurrió que si
hubiera tres barritas y que cada tecla
apretara la que le corresponde, entonces saldría como en imprenta; bueno,
eso es lo que muchos años después inventaron las máquinas 1.B.M:, un espacio diferente para cada letra. Y luego la
otra cosa que se me ocurrió, es que se
podría escribir en una cinta perforada
que ella sola calculara los espacios, para no tener que hacerlo dos veces, y que
ahora hacen las composer.
Otra técnica que inventamos es la que
ahora se llama composición en frío, o
sea empezamos a hacer averiguaciones y
descubrimos que había un sistema. ..
aunque todas son cosas muy anecdóticas, yo trabajaba de mecanógrafo en

compañías importadoras, y luego, en la
compañía donde trabajaba yo, tenía
que escribir en el baño, porque si me
veían escribiendo me regañaban, tenía
un baño muy grande y así todo de mosaico en un edificio de oficinas; era el
baño de todo el piso, muy limpio, y tenía una ventanitas, entonces yo me iba
al baño y me asomaba por la ventana, y
ahí me ponía a idear mis poemas y a
anotarlos, y desde esa ventana yo veía
hacia abajo, (era en el centro); veía un
taller donde hacían carteles de anuncios,
y desde ahí los miraba cómo trabajaban. Entonces fuimos a averiguar cómo
lo hacían, era un sistema que se llamaba
"multilith '' y que es una especie de
offset muy elemental; o sea, la plancha
es de cartón con un polvo qmmico y
polvo metálico que hace la función del
grano, y sacan una fotocopia con bastante grano, pero utilizable sólo en tiradas muy cortas, por eso se usan para
carteles.
Era muy barato el sistema, y además
muy bonito; no lo usamos bastante
porque sale como una litografía, incluso la litografía actualmente se hace así,
porque las piedras litográficas ya casi
no existen, son carísimas, y se hacen
con una falsa piedra litográfica que es
una plañcha metálica recubierta con un
químico, lo que pasa es que eso es caro
de todos modos, porque eran metales
muy refinados; y esto era una cosa hecha así, en cartón, pero daba una calidad muy bonita. Entonces se nos ocurrió ir allí a rreguntar si podrían tener
como origina un texto impreso y sacar
de ahí una plancha y hacer tresceintas o
cuatrocientas copias; pues sí, sí se podía. Y yo trabajaba también en una imprenta, porque me mandaban ahí de la
oficina donde trabajaba, pero en la im•
prenta creían que yo era el que decidía,
entonces me trataban muy bien porque
creían «Jlle yo era el cliente, y entonces
les ped1 que metieran galeras de los textos que íbamos a publicar, claro que de

esas galeras me sacaron una prueba muy
limpia, o sea eso que hoy en día se llaman pruebas finas, pero esto era en
1948-1949, totalmente inventado por
Enrique de Rivas y por mí; esas técnicas no existían, fue una chiripa, pero
inventamos la composición en frío, o
sea lo que logramos fue esto: en esa imprenta nos hicieron esas pruebas, eran
pliegos que llevaban las galeradas todas
en un pliego, generalmente uno de
nuestros libritos que eran muy chicos,
eran dos pliegos, en dos pliegos estaban
todas las galeradas; yo les había pedido
que me hicieran la prueba de rodillo,
pero que ·la hicieran con mucho cuidado para yo estar escogiendo los cachos
más limpios, pero la verdad es que me
imprimieron la prueba, echaron a andar
la máquina y sacaron como cincuenta
de cada hoja, y después me dijeron, si
hubiéramos sabido lo que era ésto, no
lo hubiéramos aceptado, porque no nos
costea, pero como no se habían dado
bien cuenta porque nadie sabía, (yo estaba inventando locuras) me dijeron,
bueno o.k.; me hicieron un presupuesto muy barato para quedar bien conmigo, y me tiraron esas pruebas de las puras galeras; entonces Enrique de Rivas
y yo recortamos toda la composición,
pegando pedazos en hojas de papel y
las llevamos al "multilith" y ahí ·sacaron las planchas y nos tiraron trescientos ejemplares de cada pliego; entonces
lo doblamos en casa, a mano, y lo cosimos a mano, porque yo había sido de
adolescente aprendiz de encuadernador
(entonces inventamos todo un sistema
para coser), eran una preciosidad de Ji.
bros; los diseñé yo totalmente, eran
bien bonitos, eran chiquitos, en papel
revolución del grueso, y el forro estaba
hecho en papel de envolver, de ese papel sepia que es couché por una cara,
papel de tiendas, que es como el manila, satinado por un lado. Lo compramos
en rollos como papel de envolver; eso
sí, las portadas sí las imprimimos, eran

de ese color amarillo un poco quemado, con letras mayúsculas en sepia oscuro, pero limpios limpios los libritos,
una joya bibliográfica, y todo diseñado
y hecho por nosotros, inventando las
técnicas del futuro. Así imprimimos un
librito de Enrique de Rivas, uno mío,
otro de un amigo, y teníamos las galeradas de otros tres, pero se nos acabó el
dinero y se acabó la cosa...
C.A.: . ¿Tú crees que hay alguna relación
entre tu vida y tu obra? ¿Cómo crees
que se manifiesta?T.S.: Que Rol~nd Barthes me perdone,
pero creo que s1.

tar, así, dos puntos y te leo mi obra
c?mpleta_; porque, precisamente si se pudiera decir en que sentido una obra manifiesta un estilo, se podría resumir se
podría dar la receta; pero no se pu~de
dar receta.
C.A.: ·¿Es posible desarrollar una labor
como crítico y ser al mismo tiempo
crea~or de ficción o poeta? .¿Se puede
ser Juez y parte al mismo tiempo?
T.S.: Es una pregunta retórica, porque...
C.A.: Sí, ya lo sé, creo que no se puede
hacer una cosa sin la otra, pero hay algunas personas que no piensan lo mismo.

~ o creo que hay relación, pero es mistenosa, es que precisamente la única manera de enunciarla es realizarla. ¿Com- T.S.: Bueno, yo no diría tampoco que
prendes? Es ese tipo de sentidos que se una cosa no se puede hacer sin la otra.
dan sólo en la práctica, en el uso. Dicho A lo mejor sí se puede hacer una obra
de otra manera, es lo que muchas veces poética sin ninguna conciencia crítica
les dicen los artistas en general cuando más bien me inclino a pensar que s~
les preguntan ¿Qué quiere decir su poe- puede, porque me parece ver ejemplos,
ma? Quiere decir lo que dice, porque si yo conozco poetas, incluso muchos
se ~udier~ decir de otra manera yo lo pintores que son verdaderamente brutos
hubiera dicho de otra manera, sólo así para la crítica y cuestiones así un poco
se puede decir ~so. Y en fin, sabemos t~Óricas, y sin embargo son buenos arque se puede mas o menos parafrasear tistas; pero tampoco se excluye lo coñ~n poei:na, o _resum~r, o algo así; pero en
trario. Ahora, yo creo que ese temor es.
ngor! s1 alguien qmere conocer un poe- uno de los mitos de nuestra civilización
ma bene que leerlo entero, no le hasta más que época, porque es un lastre, e~
con un resume~ o con una descripción,
un temor general que en este terreno se
bueno, ¿por que es eso? Si eso es así es expresa corno el temor de que si yo soy
porque lo único que podemos supo~er conciente ?e_ lo _que escribo, ya no voy a
que lo. explica, es que la relación entre poder escribir, ya no escribo bien. Buecontemdo y expresión es esa y única- no, !íjate, es un temor psicológico, en el
men~e esa, ese contenido sólo se puede s~nbdo freudiano de la palabra psicolómamfestar con esa expresión o sea es g1co, es_ el ~emor de que si yo estoy en
. duc1'hle, irresumible· bueno
'
' yo
mtra
fa conc1enc1a voy a matar la inconcien'
creo que aqu1, pasa lo mismo
·en' qué cia; en el horizonte es un temor que se
se~tido mi obra expresa (por :ri;dio del P?ede expresa~ de esta manera: el que
esblo d~ mi obra) mi vida?, bueno, en P!ensa no fornica, o se piensa o se forun ~nbdo que solo se podría formular rnca, pero no se pueden hacer las dos
v?lv!endo a repetir mi obra.
cosas, y eso es absolutamente un mito
S~ tú me dijeras ¿cómo se manifiesta tu ideológico, es un temor de nuestra épovida en tu obra?, sólo te podría contes- ca, una constitución del alma moderna;

pero no es objetivamente cierto y mucho menos, en muchos sentidos·(tampoco hay 1ue hacer un dogma de lo
contrario) a conciencia aumenta la
praxis, o sea, fornicar y saberlo es mucho más placer, incluso en el nivel del
inconsciente, que no saberlo. Pero el temor de nuestra época es que la conciencia paraliza la vida y eso es un mito infiltrado ~or todas partes, en la literatura
y la subhteratura es un mito romántico
.
entre otro~, por eJemplo,
el mito de'
Frankenstem.
C.A.: Tú has escrito teatro narrativa
poesía y además ensayo. ¿En cuál d;
todos estos géneros te sientes mejor?
T,.S_.: En la poesí~, si es que estoy entendiendo lo que qmeres decir por "sentirse
mejor"; o sea, no psicológicamente porque proba,hlemente es con la poesía con
el que m~s sufro, pero sentirme mejor
en el senbdo de que cuando yo pienso
e~ mi o~ra ~ienso primero que nada en
m1 poesia. Sr se me ocurriera la idea de
~e se perdiera una parte de mi obra y
solo se salv~r~ lo que ~o quisiera que se
salvara, elegma la poesia. En ese sentido
siento ,que I? _que sigo si~ndo es poeta;
em~ece esc?b1endo poesia, siempre he
escnto poesia, con interrupciones claro·
y todo lo demás que he hecho ha sid~
siempre mirando a la poesía como un
horizonte de poesía para la· poesía.
C.A.: ¿Tienes algún repertorio temático que prefieras utilizar en tu obra?
T.S.: . De.pen?e de, cual género, porque
pracbco vanos, generoS. En la poesía
supongo que s1, pero de eso como que
el a~tor no debe hablar, porque en la
poes1a no hay cosas del todo extensibles, son, cosas que hay que rastrear. Si
hay ¿cual es la verdadera temática o
cómo se jerarquiza esa temática? Yo 'sup~n~o que en mi poesía hay algu.na tematica; algunos temas son muy visibles,

�como los temas eróticos, por ejemplo,
o también, aunque no es original, en todos los poetas modernos hay esos temas
reflexivos sobre la poesía, sobre el lenguaje, y sobre cosas de é~as. Yo pienso
que hay temas mucho mas secre~os_ que
esos y que seguramente son mas interesantes. El verdadero tema de un poemas suele ser una cosa mucho más difícil de definir que ese tipo de temáticas
pero en fin, para eso está la crí ~~ª· ,
Luego, en los ensayos la temabca s1 es
bastante clara, todos mis ensayos son
reflexiones sobre )a significación, incluyendo la significación científica (el
pensamiento científico), per? es porque
la significación del pensamiento ~s lo
que está en el horizonte de la poesia, es
por eso que me interesan esos temas,
porque cuando tengo que pensar en
ellos, pienso en la poesía. Y en cuanto la
narrativa son menos los temas.
C.A.: Cada vez que leo tu poesía pienso
en los Contemporáneos, cuando leo tu
narrativa establezco otro tipo de asociaciones, y cuando v~~ tus en~ayos hago
otras distintas. ¿Que influencias reconoces tú en tu obra?

~

T.S.: Las influencias que yo confiese,
desde luego, no es lo misi:no que las influencias reales; a lo me1or lo que yo
confieso hasta podrían ser máscaras, maneras de rehuir las verdaderas, de no querer darme cuenta de la verdad. Ahora,
Contemporáneos puesto, que lo men~ionaste es evidente que s1, e~ la poesia y
en lo~ ensayos. Yo aprendí a pensar, digamos, leyendo de Villaurru tia, los ensayos, a Ortega y Gasset, y leyendo a muchos pensadores francese_s, po!que co'!1?
yo era bilingüe en esencia, le1a much1s1mo en francés, a los existencialistas, por
ejemplo, y a los fil,ósofos más o menoi;
modernos que habia por entonces. !'-51
aprendí, siguiendo la huella de Villa:
urrutia y de Owen, que se not.a en m1
poesía, creo yo.

C.A.: Y Gorostiza. ¿No?
T.S.: Pero menos, fíjate.
C.A.: Es que yo a fuerza quiero ver a
Gorostiza en Anagnórisis, por ejemplo.
T.S.: Claro, algo. Pero creo que un poco de canto. Yo empecé a leer a los
Contemporáneos tarde. Bueno, ya te he
contado que empecé a leer tarde en general, pero las primeras cosas que yo
empecé a leer fue por un lado_la gener~ción del 27, porque fue? traves de E~1lio Prados como empece a leer poes1a,
poesía en general y era la gene~ación_ de
Emilio Prados entonces yo le1 mas1vamen te eso. Y' luego franceses, también
por circunstancias como casual~s, porqu_e
hablaba francés, porque trabaJe en la librería francesa. Ahora, como siempre he
tenido ese tic esa neurosis de rehuir las
'
, .
modas, las grandes figuras, }os ex1tos; en
esa época todo mundo dec1a que el gran
poema de la literatura mexicana moderna era Muerte sin fin, por lo tanto yo no
lo leía· toda la vida he tenido ese tic que
es una 'tontería, pero tengo tonterías... y
una de las tonterías que tengo es esa,
que cuando todo el mundo alaba una
obra y se pone de moda, yo no 1~ le?.
Entonces, Muerte sin fin yo lo le1 mas
tarde;· ahora la tentativa de hacer un
poema así, no lo digo ~xa_ct.amente por
Anagnórisis pero, la ten~bva de romper
el hábito de la recolecc1on de poem1tas
líricos breves, es viejísimo en mí, y creo
que proviene más bien de Elio~ no porque Anagnórisis tenga influencia de _algún poe_m~ de Eliot, s(no por9ue a Ehot
si lo le1 siendo muy Joven, mcluso los
ensayos que por cierto influyó mucho
en mi manera de escribir ensayos; yo
aprendí inglés, lo que sé de inglés, l;y~ndo ensayos de Eliot, nunca en m1 vida
ha tomado una-clase de inglés, todo el
inglés lo aprendí leye~d? los ensayos d~
Eliot, como todo el 1tal1ano lo aprend1
leyendo la Divina Comedia con traduc-

ción al lado; empecé leyendo, luego llegué a tradudr. Bueno, leí~ a Eli~t ·en
esa época y era un poco la mfluencia de
las teorías de Eliot, en polémica sobre el
clasicismo, sobre lo épico y lo líri~o,
cosas de ese tipo; entonces mi tentativa
de superar el lirismo era una tentativa de
origen bastante teórico que a su_ vez tenía un origen temperamental, digamos,
esa cosa que me ha p_asado siemp~e_, esa
tontería que tengo siempre de d1s1dencia que seguramente tiene su raíz.... me
llevaba por ejemplo, puesto que nuestra
época era ne~mente !frica (incl~so_ en
esa época habia pensado yo, romanbca,
en el mal sentido de la palabra), a hacer
lo contrario, en ton ces todo mundo decía que poesía, en el sentido más verdadero y profundo, se identificaba con
poesía lírica; la poesía épica e~ ?~ª ~osa, de otras épocas, de otras c1Vil1zac1&lt;;&gt;nes, pero lo 9,ue entendemos por poesia
es la poesía lirica, por lo tanto yo quería hacer poesía épica, pero claro, era
bastante inteligente para darme cuenta
que épica épica, así, no se podía hacer,
ni siquiera un simulacro mode~o de
épica, porque nunca me han satisfecho
esas tentativas, ni la de Neru da por
ejemplo, ni Altazor ni la Fábula de
X y Z de _G erardo Diego,, no ~·ra eso, no,
me parecia mucho mas mtere?ante
Eliot, claro. Sobre todo el pensam1en~o
de Eliot, cómo justifica el tipo &lt;le p_oe~1a
que él hace. Entonces en esa pole1!11ca
sorda, con Eliot, yo estaba to~o el, bem;
po intentando hacer una poes1a ~as alla
del lirismo moderno. Y bueno, hice muchas tenlativas antes de Anagnórisis; las
tentativas que hacía antes eran sobre todo del lado de la mitología, y es también muy superficial , tomar mitos y reelaborarlos para construir un gran poema narrativo claro no narrativo como
' narrativo
' com? que, se, yo,
la epopeya, no
la epopeya popular; narrativo de otra
manera, pero narrativo. Y bueno,_ luego
teatro; la siguiente tentativa qu e_ hice para no hacer lírica, fue hacer literatura

dramática, pero para no hacer teatro
moderno, la hice en verso. Eran tentativas de destrucción, el verso destruía la
ten lación psicologizan te y realista del
Leatro moderno europeo, con el punto
de vista filosófico y existencialista destrnía lo tradicional y-con el dramatismo
destruía el lirismo; lo que yo quería hacer era un drama en verso pero que no
fuera teatro poético, eran mis tentativas
de escapar, siempre traté de escapar...
C.A. ¿Y en la narrativa?
T.S.: En la narrativa las cosas son mucho más complicadas para mí.
C.A.: Pero me refiero a tus influencias.
T.S.: Bueno, a mí personalmente me parece que hay dos, hay dos escritores que
me suenan en el oído como escritura, no
como temática, que son Pavese y Onetti.
C.A.: ¿Crees que los escritores jóvenes
mexicanos han aportado algo a la literatura?
T.S.: No, claro que no, todavía no. Otro
de los mitos de nuestra época, en sentido amplio desde luego, en occidente, a
los que, trato de resistir, es el mito de la
juventud, que la juventud está siempre
ju~tificada, etc. No, yo creo que para
dcJar huella en una literatura es rarísimo
que lo pueda hacer un joven, para dejar
huella normalmente hay que trabajar
mucho, ser muy maduro y muy sólido.
Hay alguna que otra excepción milagrosa por ahí, como Rimbaud o Mozart, en
la música, pero ni siquiera, porque la
verdadera huella de Mozart en la música
está hecha cuando ya estalia en su edad
mad_ura. O sea, para dejar huella, en ese
sentido, con una obra en particular, con
una olira real, concreta, no, porque yo
creo que sería casi increíble que un muchacho joven deje huella en la literatura·
y además creo que casos como Rimbaud

son históricos, no se van a dar, y nb se
van a dar en nuestra época y seguramente en bastantes épocas posteriores, tiene
que cambiar mucho la civilización para
que vuelva a ser posible el genio en la
adolescencia; yo creo que el genio en la
adolescencia no es posible ahora.
Bueno, eso por un lado, y por otro lado
lo que sí podría hacer es como generación, digamos por ejemplo, cuando los
dadaístas lt:nían la edad que tiene ahora toda la chaviza en México, pues sí dejaron huella, no porque hubieran hecho
una obra de autor, verdad, porque eran
demasiado jóvenes, pero s1 porque hici~ron labor social, el aspecto social de
la literatura, y en ese sentido tampoco.••
es un poco natural que haya un balance,
al cabo de abundar no son muy originales. Lo que caracteriza, me parece, a est.a
nueva generación, es que son muchos,
que son serios: bueno, que_ hay muchos
serios que toman en serio la cosa, que
están informados, que tienen mucha curiosidad, cosas de este tipo, es la parte
positiva. Ahora, eso se paga, y el precio
que pagan es que no han creado corrientes, escuelas, innovaciones, ni experimentaciones; o sea, son experimentales,
pero hoy en día no hay nada más tradicional ni repetitivo que ser experimental, somos experimentales desde 1908,
por lo menos. Le llaman poesía experimental a la que no experimenta nada; la
que hace lo que ya se ha hecho, ya se sabe... en fin, muy muy mecánica. Con
eso yo no estoy despreciando a esa ge.
neración, porque yo en general no creo
que eso sea el valor de la poesía; lo experimental, la innovación, la modernidad, la originalidad, todo eso no me parece que sea el valor, entonces no los
estoy despreciando, simplemente estoy
diciendo que hay generaciones diferentes, que hay ~eneraciones innovadoras
como los dada1stas, y que hay generaciones más asentadas, ésta es una generación más asentada; en ese sentido como

grupos, como corrientes, no son innovadores, pero ni falta que hace, porque
innovar no quiere decir ser bueno, innovar quiere decir muchas veces empeorar;
no hay ningún motivo para pensar que
toda innovación mejora.
Y en cuanto a lo individual, yo creo que
tienen más oportunidades que otras generaciones, que hay más probabilidades
de que alguno de estos chavos haga una
obra realmente sólida, pero cuando esté
maduro, claro.
C.A.: La aparición de la colección completa de tus poeqtas yublicada por el
F.C.E. ¿no, significara una especie de
vislumbre de final en tu producción?
T.S.: Claro, algo hay de eso. Yo no sé
cómo han reaccionado los otros autores
publicados en esa colección, yo lo viví
lleno de terror el publicar ese tomo, pero claro, la vida es complicada, no la literatura; es que uno no sabe qué hacer.
O sea, yo, y digo yo porque no puedo
generalizar, por modestia, porque no
me atrevo a decir: así es, así les pasa a
todos. Pero yo por lo menos estaba desgarrado, porque por un lado me tienta la
idea de tener toda mi obra publicada en
revistas, en libritos; tengo quizás un temor excesivo, enfermizo, a ser atrapado
por una institución, a convertirme en estatua, trato de rehuir esas cosas.
Una vez que me vinieron a dar un premio, aunque sin ;ninguna importancia,
de todos modos, dije, pero ¿por qué
me lo dan? ¿Dónde estuvo el error?
.¿Qué he hecho yo para que me den un
premio? F.s mi reacción espontánea.
Tengo mucho terror a eso, a que ya me
dieron el premio, ya me van a nombrar
de la Academia de la Lengua, ya ... es un
poco obsesivo . ..
C.A;: ¿De veras te van a nombrar?
T.S.: No, pero por si acaso.

�POEMAS

Alfonso Reyes Martínez
A veces repaso los actos de mi vida a esa
luz, diciendo, esto que hice está bien o
está mal, y el criterio es más o menos:
me acerca o me aleja de la Acadenúa de
la Lengua.
Publicar las obras completas, o por lo
menos de toda mi poesía hasta ahora,
era un poco eso.
Ahora, por otro lado, hay que aceptar el
destino, es uno de nús temas, ya que hablabas de temas antes, y claro, yo pertenezco a esa _generación. Tener los tomos de la poes1a recogida de una generación como que ya ha sido decretado en
algún lado; y no puedo resistir, me toca.
Y además esa era la frase que me dijo
Jaime García Terrés, "ya te toca", "ya
hemos publicado a toda tu generación,
ya te toca". La colección, por otro lado,
tenía reunida cinco años.
Y yo debo reflexionar y aceptarlo. Por
otro lado uno quiere que lo lean, y es un
libro que contiene doce títulos, cinco
inéditos y por lo menos otros cinco que
estaban agotados; y eso sí me torturaba
un poco, yo no podía hacer un exabrupto y rechazarlo finalmente, bueno yo estoy desgarrado con la aparición de ese
libro, pero en fin. Al mismo tiempo en
9.ue salía el libro, una amiga mía en
Francia hacía su tesis de doctorado sobre mi obra, imagina, me iba haciendo
estatua, figúrate.
C.A.: Pero si se visualizara el libro de
otra fonna, ¿no podría significar la
clausura de una época y el inicio de
otra?

fi

T.S.: Pues sí, pero también el miedo
que da eso. Sí, supongo que sí. En la
realidad concreta no ha sido así, creo,
porque en el siguiente libro de poemas,
claro, era un libro de poemas 9ue estaba mu y avanzado cuando salio ese libro: pero en fin, está terminado después, sobre todo bastante después de
entregar el libro anterior, porque tardó
muchísimo en imprimirse, pero de to-

ELOGIO DEL CUERPO

1iFl

♦

\P•

dos modos el siguiente libro de poemas
que saldrá este año o a principios del
próximo, me parece que es un libro que
clausura, no se si abre otra vez.
C.A.: ¿Cómo se llama?
T.S.: Partición, y lo publica Pretextos,
de Valencia, España. Y me da la impresión que, como recoge la quintaesencia,
es como muestrario condensado de mi
poesía, de mi poesía reciente, digamos,
de nú última epoca, no de toda mi poesía. Pero de mi poesía de Anagnórisis
en adelante, este tihro es como en píldoras, es como una solución concentrada de esa poesía. Me parece que si tiene algún paso adelante, no será exterior, ni nuevas temáticas, ni nuevas formas, ni nada de eso, en todo caso podría ser un paso más hacia adentro, ha-

cia abajo, hacia la profundidad, lo cual a
mi me parece...porque repito una vez
más, yo no creo en la renovación, ni en
la innovación, yo creo que un poeta que
no se renueva de libro a libro ¡que bueno! creo que Baudelaire no se renovó de
libro a libro, y así muchos otros; y otros
al revés, se renovaron al principio y se
des-renovaron al final, digamos César
Vallejo, por ejemplo, de modo que yo
en eso no creo, que si algún crítico me
dice que mi nuevo libro no cambia nada,
no es un paso adelante, yo se lo agradeceré, diré ¡ah! sí se dió cuenta es te crítico, sí se dió cuenta que mi nuevo libro
no está innovando nada, porque yo ya
estoy hasta acá de innovaciones, llevamos ciento sesenta años de innovaciones
y cada vez damos más vueltas en redondo, entonces las innovaciones no llevan
a ningún lado....

En las dunas de tu cuerpo
encontraré el pecado
y afrontaré su delicia
con este sueño efímero
que la vida me señala
Navegaré por el caudal de tentaciones
por la noche del deseo
en silencio en acto de amor
Arda entonces libre
elemental desatada
la serpiente flamígera
y profane territorios vedados
Tiempo será después
-en algún Apocalipsisde recordar y flagelar

�CUERPO ADENTRO
Entre las manos arde
la rosa y su misterio
cerrado y absoluto
Tu presencia y tu mirada
parecen desplazarte
en el espejo del tiempo
para encontrar al fin
tu razón de ser y tu sentido
Pero de tí sólo surge
con un efluvio leve
inexplicable
la apagada voz del polvo
hue}.la de la destrucción
que te circunda y te señala

SE~AL DEL HOMBRE
En el lugar vacío
una forma se enciende
rostro raíz de sombras
que integra sus colores
que encuentra a la mirada
Frente al enorme desamparo
de los alzados muros de Babel
crece su voz
toma cuerpo corriente inexpresada
río que fluye
hacia su eco
mientras
la.noche aérea errabunda
azul azogue del tiempo
gira olvidada y silenciosa

DESNUDO
Desde la luz que inicia el día
surges entre olas de silencio
nada destruye ni pretende
la consumación de tu desnudo
Te alzas frente a mis ojos
envuelta en el pecado primitivo
y tu altivez instaura
en este orden encendido
el principio dei placer.

�POEMAS

Julieta Pisanty
l

II

Penetrando el campo con nuestras huellas
la magia se presentó...
las altas montañas nos cercaron
obligándonos a escuchar en su lamento
el triste murmullo del arroyo cercano;
hablaba de regiones lejanas
invitándonos visitarlas con cada sonido,
y hacía más profunda su canción
el ~gua que al correr adquiría los colores
del viento que cruza tu rostro
formando un retrato que ágil corría
entre las piedras bañadas por el musgo de los tiempos,
llevando nuestras emociones
en los brincos transparentes
que se acercan de manera persistente
al lugar de la quietud y la calma,
a la laguna de los. deseos inmersos
que permite renovar las fuerzas
para volver a correr i;!uscando
siempre tu presencia.
Aceptando el ruego
olvidamos distancias
&lt;:ambiamos los lugares,
el tiempo enmudece...

Me gusta
-tu mano tocando la míasentir el calor de la vida
.
.
transcurnendo m1 cuerpo ...

a

ABANICO

.

me gusta
recorrer el mundo
despertando lugares dormido~
y nuestra sola presencia
convirtiéndolos en presen,tes ...
me gusta
despertar las imágenes
y los colores
con tus susurros al oído . . .
me gusta
descubrir tu presencia,
-siempre vibranteávida de mutuos sueños...
me gusta.. .

�LOS REFUGIADOS CENTROAMERICANOS
EN LOS ESTADOS UNIDOS

Chad Richardson
Desde los inicios de 1980, el Servicio
de Inmigración y Naturalización de los
Estados Unidos (de aquí en delante referido como el INS) ha registrado más de
43,000 arrestos de personas procedentes de El Salvador (Austin, 1982). Los
salvadoreños están ahora huyendo de su
país en cantidades enormes, por lo que
esto viene apenas a ser una gota de flujo
de inmigrantes indocumentados. La fu.
ri&lt;&gt;sa y violenta guerra civil entre las fuerzas de seguridad gubernamentales y un
ejército de guerrilla ha traído por resultado la muerte de alrededor de 40,000
civiles. Además, se calculó que unos
500,000 Salvadoreños se est.án "desplazando" en un país de aproximadamente
70 millas de ancho y 120 millas de largo. Muchos de ellos buscan refugio en
los países vecinos sólo para encontrar
escasas oportunidades para una nueva vida, e intentos frecuentes de desalentar
su reacomodo o inmigración. Aquéllos
que realizan el viaje peligroso a los Esta·
dos Unidos se enfrentan virtualmente a
la deportación o al regreso a la violencia
de su patria. El gobierno de los Estado~
Unidos no hace ningún intento por recibir a estos refugiados. Por ejemplo, de
las 155,291 personas admitidas como
refugiados en 1981, ninguno de ellos
era salvadoreño. A aquéllos que solicitaron asilo político tampoco les fue bien.
De los 1,179 casos de ;,silo concedidos
en 1981, sólo 2 fueron para salvadoreños.
Obviamente, el problema es mucho
más profundo de lo que indican estas cifras. Las conversaciones y entrevistas
con los refugiados salvadoreños en los
Estados Unidos revelan un enorme número de quejas por el trato opresivo por
parte de los oficiales mexicanos y estadounidenses. Mientras qµe algunas de estas ·quejas parecen ser el resultado del
trato intolerante, la enorme mayoría
pudiera ser, más bien, consecuencias de
otras formas de discriminación. El pro-

pósito de este artículo es el de describir
las diversas formas de trato discriminatorio otorgado a los refugiados salvadoreños y el de demps-trar cómo el funcionamiento de las fuerzas políticas y burocráticas dan por resultado la institucionalización de la discriminación hacia
ellos.
Como Feagin (1978) y otros más
han señalado, la enorme mayoría de la
literatura sociológica sobre la discriminación ha mostrado la tendencia a tratarla como una manifestación conductual de prejuicios. Sin embargo, más recientemente una variedad de escritores
han señalado que la discriminación sucede por un gran número de razones, incluyendo las motivaciones más bien
"pragmáticas", por un provecho económico o político. En varios de esos casos,
no se pretende hacer un daño particular.
Hamilton y Carmichael (1967) indicaron una variedad de prácticas gubernamentales y sociales que, aunque probablemente no estaban motivadas por la
intolerancia, dieron por resultado el sufrimiento y mal trato de los negros. A
esto le llamaron "racismo institucional",
contrario al "racismo individual" que resulta del fanatismo y los prejuicios.
Downs (1970) propuso posteriormente
que el racismo institucional puede implicar una acción en la cual las personas
no tienen la intención de subordinar a
otras debido al color, o so~ completamente inconscientes de hacerlo.
Un patrón muy similar puede observarse para las formas de discriminación
relacionadas con la nacionalidad y las
consideraciones políticas. Mientras que
la predisposición cultural y el etnocentrismo pueden jugar un papel, una infinidad de otros factores explican el trato
desigual tributado a ciertos grupos económicos, políticos o nacionales. Utilizando algo del criterio establecido por
Feagin (1978), podemos establecer cuan-

do menos cuatro tipos de prácticas políticas discriminatorias:
Tipo 1.- Culturales directas o de fanatismo racial (acciones intencionalmente
dañinas contra los grupos políticos subordinados basados en el etnocentrismo,
el racismo u otras formas de prejuicios
del fanatismo).
Tipo II.- Fanatismo cultural indirecto
(acciones no intencionales aunque sí
perjudiciales contra grupos subordinados basadas en incomprensiones culturales o desventajas resultantes de diversos
valores culturales y prácticas).
Tipo Ill.- Fanati¡¡mo institucional directo o explotación (acciones intencionadamente perjudiciales contra grupos
subordinados para beneficio "pragmático" político o económico.
Tipo IV.- Fanatismo institucional indirecto (acciones no intencionales, aunque sí perjudiciales contra un grupo subordinado resultante de la operación
normal de sistemas o instituciones que
laboran para desventaja del grupo subordinado).
En un contexto político, encontrarÍamos ejemplos del Tipo I cuando los
funcionarios se salen de su camino para
perjudicar a los miembros de una nacionalidad en particular por alguna forma
de fanatismo. Por ejemplo si un guardia
de un centro de detención utiliza palabras derogatorias contra un grupo en
particular, tendríamos un caso de discriminación del Tipo l. Un ejemplo de
discriminación del tipo II pudiera ser
ilustrado por funcionarios que niegan
sistemátic!1ffiente ciertas expresiones religiosas porque no se consideran una
práctica normal. Un ejemplo de la discriminación del Tipo III estaría representado por la negativa de asilo a ciertos grupos de nacionalidad con fines po-

líticos o económicos. Esto incluiría cO:.
m? ne~ativas _l~~ denuncias válidas para
. asilo s1 los dingentes políticos sienten
q_ue el _hacerlo así ~udiera servir para
ciertos mtereses poli ticos. Finalmente
la discriminación del Tipo IV se encon~
traría en las prácticas institucionalizadas
que _llegan a funcionar para desventaja
de ciertos _grupos nacionales. Aunque se
dem?5traran todos los cuatro tipos por
medio de un análisis de caso de los refugiados sa!vadoreños, ~I mayor énfasis
que se hara en este articulo será sobre
los dos últimos tipos de discriminación.

METODO
Este artículo es el principio de un
pro~ecto para anal!zar. el sistema por
medio del cual los mm1grantes indocumentados buscan legalizar su estancia en
1?8 EStados Unidos. Con la afluencia masiva de salvadoreños en los últimos años
el ~nfoque de la investigación se dirigi6
hacia el compromis? _con los refu~ados
Y ª la ~e~puesta pohbca y burocratica a
sus s_ol~~1tudes de asilo. La investigación
consisbo en una entrevista a fondo con
u_na amplia sección transversal de refugiados: La ub~cación primaria de dichas
entrevistas fue el centro de detención
I.N.S: en Los Fresnos, Texas (al que los
?~ffeados se refieren como "el corra,?" Y por parte del I.N.S. como un
cen~? de procesamiento de servicio').
1:ambien se llevaron a cabo las entrevistas ,con extranjeros no encarcelados.
Ademas, las entrevistas fueron efectuadas con .fun~ion~ios de la INS, abogad_&lt;?" de mm1gracion personal de la pririon Y muchos otros involucrados en
~ red de control Y deportación de refuPcados. Adicionalmente, se analizaron
os reportes y registros oficiales y se reportan a continuación.

RESULTADOS
Aún cuando sería engañoso caracte-

rizar todo el trato oficial a los refugiad_~s salvador~ños como una discriminact0n? el p~tron del trato desigual y diferen?181 _baJo_ !a ley Y dentro del sistema
de mm1grac10n es tan penetrante como
para establecer que un trato de igualdad
.se da como excepción, más que como
una regla.. ~no_ "? de?e interpretar esto ~o_mo d1scnmmacion en el sentido
tradic10nal del término (con un significad? de trat~ injusto por razones arbitranas o parciales). Una variedad de factores son los que operan con el resultado de asegurar un trato más severo a los
salvadoreños, a menudo aunque el dáñ o
no sea di rectamente intencionado. Lo
que resulta ~s. un sisten:ia de trato por el
cual las ,dec1s10nes politicas a nivel elevado estan claramente intencionadas para ?esa~en~r la inm,igración y reducir
la~ ~mphca~10nes poh ticas de una ayuda
milita~ masiva a las fuerzas de seguridad
r~pr~s1~as. ~ niveles inferiores, sucede la
disci:i!"macion, frecuentemente sin la intenc1on de los funcionarios a este nivel
~entro del funcionamiento normal dei
s~stema, inmigratorio. En términos de la
bpologi~ de la discriminación presenta~ª anter10rmente, el trato a nivel supenor parece ca_~r d~ntr_o de la categoría
II~ (Explotac10n msbtucional directa)
mienn:as que el ~ato a nivel inferior par~ce a3ustarse mas. de~tr~ de la categoria IV (preferencia msbtucional indirecta). Se eyidenciaron ejemplos de los
otros d~ bpos, aunque· con tán poca
frec~encrn como para no constituir el
patron ge~eral. ·Este patrón se puede
ilustrar me3or con la descripción siguiente del trato a los salvadoreños y a otros
en el proceso de captura y deportación.

PROCESAMIENTO DE EXTRANJEROS Y REFUGIADOS INDOCUMENTADOS.
Con mucho, la enorme mayoría de
arr~stos por parte de la Patrulla Frontenza ha sido históricamente de mexica-

º?s _(97.5°/o en, 1_978). Debido a la prox1m1dad con Mex1co, la gran mayoría de
esos c~sos se manejan regresando a los
extran3e~?s ~ la frontera y permitiéndoles una s~1da ~?Juntaría". En algunos
?ª8~, a. ,discrec1on de los oficiales de
mm1_grac10n, un extranjero de origen
mexicano puede ser encarcelado tempor~_mente en una cárcel de Ja localidad 0
sino de. ?etención. Dado que dicho enc?rcelam1ento es generalmente por per~odos relativamente cortos, las condi?100~ de dichos centros son bastante
mfenores a las estipuladas por el Departamento Federal de Prisiones. Virtual~ente no existen instalaciones recreanyas. Los programas educativos o
v~cac10nales son i~existentes y el alojamiento y las comidas son casi siempre
e~casamente tolerables. La atención médica _es cuando mucho casual y se proporciona solamente en los casos de bastante peligro. El centro en donde se llevar?n a cabo las entrevistas para este estud10 era una prisión militar en ruinas
d~ u~a antigu~ hase naval que hasta habia sido considerada como inadecuada
durante muchos años a través de la correspondencia interna del INS. Pero el
enca~celamiento temporal en dichas instalac10nes era considerado como algo
"funcional" ya que eso desalentaba la
entrada ilegal futura. Adeinás las frecuentes redu_c~iones al presup~esto del
INS no perm1t1an algo mejor.
~quí fue donde vinieron a dar los refugia?os, salvadoreños, que en 1981
consbtu 13p aproximadamente un 9o/o
del t?tal de a~restos del INS en el Valle
lnfenor ~el. R10 Grande. ~in embargo, la
norma oficial necesitaba de un proceso
en~~memente diferente para su deportacio~, 0 r~torno. Desde el principio, la
reacc1on ?ficial del Departamento de Estado ha sido el negar cualquier forma de
ªY~?ª a los salvadoreños para su deportac10n, a_legando que no existe un peligro suficiente para merecer una _posición

�de refugiado o de asilado P?}í tico. Las
futntes administrativas tamb1en han ~egado otras formas posibles de ayuda, mcluyehdo "una prolongada salida. volun-.
taria" que permita una res1denc1a temoral hasta que se calme _la violencia.
tsta posición le fue concedi?a .ª muc~os
nicaragüenses dur~nte los u_lttmos _dias
de Somoza y ha sido c?ncedida a !"1embros de otras nacionalidades en epocas
turbulentas. Así que mientras que a

otros grupos de refugiad,os (como.ª los
cubanos) se les concedio una variedad
de formas para su entrada legalizada, a
los salvadoreños se les ha cerrado la
puerta rotundamente. Uno pudiera .~specular que la razón para es!a acc1on
es el cqmpromiso que res~ltaria de un_a
confirmación de las atrocidades cometidas por las fuerzas de ~guridad de qu~enes huyen un gran nume~o ~~ re~~ados. Sin embargo, la explicac10n of1c1al

es que las cosas en El Salvador no son
lo suficientemente malas p.ara mere~er
dicha ayuda y que los salv~doreños v1~nen solamente como refugiados econ&lt;:
micos Qo cual significa 9úe son considerados sin base para asilo). Una comparación de los refu~ado~ salvadoreñ?s
y nicaragüenses pudiera 1lu~trar la discrepancia en el trato y esta reportado
en la Tabla l.

AÑOS 1969 - 1981
1969

1970

1971

1972

1973

1974

1975

1976

Aprehensiones
El Salvador
Guatemala
Nicaragua
Deportaciones
El Salvador
Guatemala
Nicaragua

Requerimiento
Orden de salir
o abandonar
El Salvador
Guatemala
Nicaragua
Total de
expulsados

(12.8º/o)
109
(13.3q'o)
144
(7º/o)
12

(5 t.6°/o)
294
(15 .6°/o)
278
(8º/o)
24

(16.4°/o)
211
(130/o)
198
(7. 70/o)
35

(33.4º/o)
396
(46.6º/o)
510
(12.4º/o)
43

1977

1978

1979

1980

1981

7.896

8968

11 392

11792

15940'

5093

4089

4402

3785

4182

(37.3 11 0)
652
(33.9"/o)
685
63

(40.80/o)
1191
(36.80/o)
987
103

(59. t 0 /u)
2324
(50.90/o)
1627
(21.8°/o)
102

(51.50/o)
2423
(22. 9°/o)
1289
(21.9º/o)
87

(64.3°/o)
3877
(51.1 °/o)
1687
(24.10/o)
97

(49.8°/o)
3415
(45.0°/o
1285
53

(40.0º/o
3471
(55.8º/o)
1087
(16.4º/o)
52

(33.9º/o)
2390
(23.3°/o)
644
(5.0°/o)
20

(26.7°/o)
2354
(27.6°/o)
545
(13.8°/o)
46

743

276

1026

789

1095

1731

1609

2283

2147

3446

5206

4653

3683

941

1504

1321

585

1337

1692

1570

1699

1613

1571

1947

2114

1432

157

274

419

342

361

489

365

309

304

209

316

364

288

852

570

1237

1185

1747

2922

3933

4706

6024

6861

8677

7043

8795

1085

1782

1519

1095

2022

2679

3197

5639

3300

2856

3034

2758

1977

169

298

454

346

424

592

El Salvador
Guatemala
Nicaragua

Tabla l.

467

396

401

262

368

384

334

-

- Guatemaltecos Y N1caraguenses), 1969Personas expulsadas (deportadas o con requisición de abandonar) y aprehendidos (Salvadorenos,
1981.

Fuente de Departamento de Jusuc1a
. . de los E. U., Reportes anuales del Servicio de Inmigración y Naturalización y los anuarios estadísticos; Tablas
Información:
24A Y 24B.
.
e suales no ublicados llamados "Reporte mensual de extranjeros deLos datos sobre aprehensiones o arrestos provienen de reportesd".1 -~
. 1 ai entrar lugar de entrada estado legal y condici6n social
portables encontrados en E. U.A. por nacionalidad, status y con 1c10n socia
,
,
al ser encontrarlo."

Como indica la tabla anterior, el
éxito de los nicaragüenses 1 en obtener
asilo fue mucho mayor que para los
salvadoreños en cada uno de lo.~ años
reportados. En 1983, solamente el
2.9o/o de las decisiones para asilo fueron favorables para los salvadoreños,
comparado con la proporción afortunada de 12.So/o para los nicaragüenses. Ya que la determinación de asilo
está basada, por ley, en las consideraciones humanitarias, tales como el peligro dentro de la propia patria, uno deliería esperar lo contrario. Es muy aleccionador echar un vistazo a la situación comparativa en estos dos países.
Los cálculos hechos por las Naciones
Unidas indican que la guerra civil en
Nicaragua envió estimativamente unos
100,000 refugiados que huían de su
país, mientras que el conflicto Salvadoreño ha desplazado de manera similar entre 200,000 y 300,000 refugiados (Las Naciones Unidas, 1981). Más
aún, el número de muertes y víctimas
civiles en cada país son enormemente
diferentes, un número- mucho mayor
de salvadoreños asesinados que de
rúcaragüenses. Finalmente, la liberación reciente de virtualmente todos
los somocistas anteriores en Nicaragua
indica un trato totalmente diferente
de parte de las fuerzas gubernamentales, de seguridad de cada uno de los
paises.
Entonces, el resultado parece ser
un modelo doble para las solicitudes
de asilo. Aquellos que huyen de un
gobierno "amistoso" tienen una carga
muchísimo más rigurosa de comprobaciones que aquellos que huyen de
los países socialistas o de los llamados
"c_omunistas" (a pesar de nuestra rúbnca en el protocolo de las Naciones
Unidas para definir a un refugiado como alguien que puede verse sujeto al
peligro en base a su religión, nacionalidad o clase social). Esto se encuentra

ilustrado en el caso de un salvadoreño
capturado localmente a quien se le negó su solicitud de asilo. Este hombre
tenía cicatrices de heridas de bala que
Je fueron infligida¡¡ por las fuerzas de
seguridad. Sin embargo, se le notificó
que había fallado en comprobar que dichas heridas eran el resultado de hostilidades políticas (Brodyaga, 1981).
Los funcionarios locales están metidos en un aprieto, con la puerta oficial
cerrada virtualmente para una residencia continua a todos los salvadoreños.
Estos no pueden sencillamente ser regresados a la frontera México-Norteamericana, deben ser devueltos a El Salvador.
Esto requiere de un cheque de pago para
cada "regresado" por parte de la oficina
Consular Salvadoreña y de una audiencia oficial para todos aquellos que no
quieren firmar una solicitud de "salida
voluntaria". Aunado todo, estos retrasos
significan que los salvadoreños deben ser
confinados por un tiempo más prolongado que el que tienen que sufrir los mexicanos. Muchos han sido encerrados durante meses en instalaciones que no están preparadas para una estancia mayor
de unos cuantos días. Aunque los salvadoreños suman como un lOo/o de todos
los extranjeros capturados en el Sur de
Texas, sí forman la gran mayoría de p&lt;r
blación en los centros de detención. Se
volvieron más tirantes los medios de detención. La presión va aumentando para
encontrar formas más sencill~s para deportar a los salvadoreños. Muchos refugiados reportan presiones parij firmar las
formas de salida 'voluntaria Por ejemplo, un estudiante de medicina platicó
lo siguiente:
Cuando me detuvieron, m~ entregaron una fonna para que la firmara.
Estaba muy nervioso así que la firmé.
Después me mandaron aquí. (Los
Fresnos).

Luego me dí cuenta que había firmado una forma de salida voluntaria.
No me explicaron 1~ que estaba firmando. Sólo me dijeron "Fírmala".
Estaba loco al haber hecho eso. Ni siquiera pregunté lo que era.
En un caso relacionado, un abogado
de California contó que había conocido
a un cliente adolescente a quien se le
había convencido de que finnara dicha
forma. Rápidamente presentó él una derogación solo para encontrarse conque
unos cuantos días.después ese joven había sido presionado para que firmara
una segunda forma Solo por medio de
un mandato judicial de auto de comparecencia pudo el abogado conseguir
que el joven se escapara en avión, minutos antes de que fuera regresado a El
Salvador.
Superficialmente, dicho trato pudiera
parecer que fuera un abuso institucional
a su nacionalidad. Sin embargo, una observación con mayor detenimiento de la
situación, revela las presiones que sufren
los funcionarios locales de INS. Esta
presión dá por resultado unas decisiones
de nivel más elevado para cerrar las
puertas al asilo a todos los salvadoreños.
Así que mientras experimentan innumerables formas de trato riguroso a nivel
local, el trato a ese nivel tiende a resultar por los intentos de continuar las
operaciones "como de costumbre" en
una situación bastante desacostumbra~ª por el sistema político a nivel supenor.
Esto mismo sucede en el trato en relación a la disposición oficial de aquéllos
que son regresados. La I.N.S. no ha conservado estadísticas de los arrestos a los
mcaragüenses, así pues es imposible
compararlos en este aspecto. No obstante, debido al nivel socioeconómico superior de muchos refugiados nicaragüenses, es poco probable que muchos de

�ellos capturados se vean obligados a regresar a su país. Sin embargo, podemos
comparar la disposición final bajo otro
aspecto. La Tabla 2 muestra las cifras
parciales de los detenidos y los números
de cada nacionalidad de quienes son
"requeridos para salir" vs. los que son
ordenados para que sean deportados.
Mientras que en ambas categorias deben
regres;ir a su patria, una orden de deportación es potencialmente mucho más
seria. Si una persona que ha sido deportada entra de nuevo ilegalmente, él/ella
puede ser acusado de felonía. La inmigración legal es también mucho más difícil para alguien que ha sido deportado.
Como muestra la Tabla.2, los salvadoreños tienen úna valuación o proporción
muy superior de deportaciones comparados con los nicaragüenses por cada
uno de los años mostrados.
Una vez más, es poco probable que
los jueces de inmigración tengan más
predisposición en contra de los salva-

doreños que de los nicaragüenses (aunque sí existe evidencia de esto con algunos jueces). La disposición de estos
casos son frecuentemente el resultado
de maniobras legales más accesibles para las personas de una posición socioeconómica superior.
Pero _¿y qué de la discriminación del
Tipo I? Nuestras entrevistas revelaron
pocos casos de abuso físico, aunque sí
es cosa común el abuso verbal contra
los "detenidos". Hasta ahora, parece haber poca intolerancia dirigida a los salvadoreños como un grupo. Los estereotipos no parecen haberse desarrollado
entre los funcionarios de inmigración.
Sin embargo, hay un patrón recurrente
de mayor daño otorgado a los salvadoreños de los que pudieran ilustrar al
observar otro aspecto del encarcelamiento de los salvadoreños -el trato a las
mujeres y niños. Debido a la naturaleza
de las instalaciones disponibles para la
INS, las familias generalmente se sepa-

TABLA 2.

Casos para el estatus de asilo de Salvadoreños y NicaragUenses en los Estados Unidos, 1980-1983.

NACIONALIDAD

Asilo
Status

SALVADOREÑOS

NICARAGÜENSES

Fuente:

1980

1981

1982

1983

Rechazados
Aceptados
TOTAL
*Porcentaje
de aceptados

N.A.
N.A.

154
2
156

978
61
1039

6131
163
6294

N.A.

1.3º/o 5.9°/o 2.6°/o

Denegado
Aprobado
TOTAL
*Porcentaje
de aprobados

13
N.A.
13

429
297
716

N.A.

40.90/o 26.0º/o 10.9°/o

949
333
1282

2644
322
2966

División de Estadísticas de los E. U., Inmigración y Naturalización, Datos no publicados.

*Porcentaje de Aprobación =No. de Rechazados+ No. de Aprobados /
No. de Aprobados

ran y retienen en sitios de encarcelamiento separados. La directora de una
de las instalaciones locales tenía un sentido positivo acerca de los salvadoreños.
Reportaba así:
Es como poner a tus propios chicos
aquí. Estos chamacos salvadoreños
no tienen nada de la bajeza y sentido
común callejero de los chicos de la
localidad.
Estos son cooperadores, atentos para
una falta, y dispuestos a trabajar en
Cl!alquier tarea que se les asigne. ¿Por
qué les están haciendo esto?
A pesar de esta impresión positiva de
los salvadoreños, estos son traídos a este
centro y colocados al entrar, en confinamiento solitario por 24 horas. Míen tras
que dicha práctica puede ser úti para
controlar a los borrachos, los rebeldes o
los delincuentes furiosos, produce un
efecto totalmente opuesto en la juventud salvadoreña. Una niña de diez años,
lloró tan irrefrenablemente que Íos oficiales finalmente cedieron y le permitieron a alquien entrar para verla. La
mayorÍa estan atemorizados más allá de
todo convencimiento y la separación de
la familia les causa una extrema tensión.
Así, una práctica con un efecto determinado tiene un efecto exagerado en
los salvadoreños; no por designio ni por
prejuicio en la mayoría de los casos, sino como un resultado del funcionamiento de los sistemas en existencia. Sin embargo, continúa la presión para deshacerse de los salvadoreños. En este mismo
sitio de detención juvenil una joven llamó a un ahogado· de la localidad en
busca de ayuda. Presentó✓ los papeles
adecuados para ella, requiriendo audiencias y algo &lt;Je prórroga para su regreso
inmediato. Recibió una llamada de ella
unas cuantas noches después pero un
Agente de la Patrulla Fronteriza le dijo
que la chica no podía hablar con él

porque estaba siendo cambiada a un sitio diferente. Se le aseguró al ahogado
que la chica no estaba siendo deportada. Sin embargo, al día siguiente descubrió que en realidad si había sido de~o~da_ y que esto había sido logrado
sm siquiera una sola audiencia o sin una
f~rma de_ salida voluntaria. Alguien hab1a escnto sencillamente la •palabra
"d, ep?rtada" _en. su expediente y se habrn ido. Postenormente se recibieron
cartas de ella donde indicaba el tremendo peligro que la rodeaba en su hogar en El Sa_lvador, tanto así que tenía
temor_ de salir de casa. Un joven deportado Junto con_ ella reg~ó posteriormente para decir que liab1a sido asesina~a -una posibilidad casi imposible de
venficar en El Salvador-.

CONCLUSION
Gran parte del trato a los refugiados
salvadoreños descrito en este artículo
n_o parece estar motivado por el prejuicio u otra forma de predisposicion. No
obstante, el trato discriminatorio es prolongado, y frecuentemente resulta como
co~ecuencia d~ la explotación política.
A mvel local, dichas presiones se combinan con el u~o de "arreglos existentes"
para desventaJ_a de los grupos nacionales
imp~tentes. Sm embargo, existe la evidencia de que con el tiempo dichos sistefas ~ea~ ?ªpaces de dar origen a filoso138 Justificadas que después se conviert~? enAf?rmas de perjuicio o predisposic10_n. s1 está "insinuado" en los comentai:ios de un -~bogado norteamericano,
qur~ reprend10 a un trabajador auxiliar
re ugiado con el siguiente comentario
¡ualquier ayuda que usted nos brine nos estorba. ~o queremos que
us~ed ?aga que esta gente se sienta
mas comoda mientras estén aquí
Queremos deportados y querem~
que. ellos recuerden esto como una
ter_nble experiencia para que no
quieran regresar.

�LOS Nil\JOS EXTRANJEROS
COMO CHIVOS EXPIATORIOS

Ricardo García/
Chad Richardson
Los Estados Unidos ha sido por mucho tiempo una nación de inmigrantes.
Los inmigrantes construyeron los ferrocarriles, trabajaron en las minas, levantaron las cosechas y se les explotaba. El
resultado ha sido un patrimonio de una
diversidad cultural y prosperidad económica sin par en el mundo. Sin embargo, a pesar de sus contribuciones extraordinarias a la sociedad norteamericana,
los inmigrantes siempre se han enfrentado al daño evidente y a la explotación económica en las manos de la sociedad dominante. Con frecuencia, su
explotación se ha facilitado por la
creación de estereotipos y la manipulación de temor y resentimiento entre la
población "nativa". Casi siempre, se dice, gue estas "multitudes invasoras"
bajaran la calidad de vida, destruirán
la "pureza" racial, o abusarán de los servicios públicos.
Más recientemente la percepción de
que los inmigrantes disminuirán la calidad de vida está sien.do repetida por los
elementos de la Administracion de
Reagan, de ciertos miembros del Congreso, y una variedad de otros grupos de
interés en el país. La legislación propuesta por el Senador AJan Simpson (Jlyoming) y el Representante Romano
Muzzoli (Kentucky) es considerada por
muchos como una medida de último
momento para "recuperar el control de
nuestras fronteras" y para proteqer la integridad política de nuestro pa1s de lap
"multitudes de peatones". De acuerdo
al Senador Simpson:
"...Si la inmigración continúa en un
nivel elevado, todavía una parte considerable de estas nuevas personas y
sus descendientes no son asimilados
por la sociedad, tienen el potencial
de crear en Norteamérica una medida de los mismos yroblemas sociales,
políti-cos y economicos de los que
ellos han escogido para marcharse...

la unidad y la estabilidad eolítica de
la nación serán disminmdas seria•
mente con el tiempo."
El acta de Control y Reforma de Inmigración de Simpson-Muzzoli es propuesta no solamente como la solución
al problema complejo de inmigración
ilegal, sino como un esfuerzo para rechazar los horrores notorios de una invasión de vida inferior del Tercer Mundo.
La respuesta más reciente a la "reforma de inmigración" se adapta a un patrón histórico de reaccion nativista
contra los inmigrantes de origen Eurer
peos no occidentales. Se han hecho argumentos similares anteriormente cuart•
do un grupo de personas "amenaza" la
integridad cultural y/ o racial de la sociedad norteamericana. La primera acta
de inmigración, el Acta de exclusión
oriental de 1882, se aceptó para excluir
a las personas de.antecedentes orientales
de inmigrar a los EE.UU. Toda la legislación de inmigración postl!rior ha contenido muchas disposiciones exclusionarias, la cual excluye a las personas clasificadas como "indeseables".
Con frecuencia, ciertos grupos de extranjeros se designart como "indeseables" debido al temor de que agotarán
los servicios públicos. El cuerpo general
de escritores eruditos indica que los in
migrantes ilegales son una ventaja económica y no un perjuicio para nuestra,
sociedad. Sin embargo, los norteamericanos frecuentemente son dirigidos por
sus políticos para creer que las personas
indocumentadas han causado de manera
drástica una alza en los impuestos, en
los servicios sociales como la educación,
la salud y el bienestar. Como resultado,
a los trabajadores indocumentados se les
toma a mal no solamente su entrada ilegal a este país, s~~ su ca~acidad notoria
de agotar los serv1c1os sociales.

Esta percepción no se justifica realmente. De acuerdo a la investigación
efectuada por el Dr. Jorge Bustamante
del Colegio de México, cerca del 75 por
ciento de los trabajadores indocumentados pagan por los servicios sociales y
con frecuencia no reciben ningún seivicio a cambio. Otro estudio indica que
menos del 5 por ciento de ellos nunca
utilizan dichos servicios.
Una excepción importante es la edu•cación. Se calcula que aproximadamente
el 80 por ciento de las personas indocumentadas que tienen niños en los E.E.
U.U. sí utilizan la educación pública. En
parte, este es el resultado de la decisión
de la Suprema Corte (Plyler contra Doe),
que ordena al Estado de Texas admitir
a los niños extranjeros indocumentados.
Esta decisión ha suscitado un debate
público considerable y ha sido utilizada
para favorecer la percepción de que tales
niños están inundando el sistema y están
tomando recursos de los ciudadanos
contribuyentes.
El antecedente de esta decisión es
pertinente. Se deriva de un intento de la
legislatura de Texas, en la forma del Códi~o Ann. Sección 21.031, de la Educacion de Texas, de solicitar que todos los
extranjeros deben ser "admitidos legalmente" en los EE.UU. antes de tener derecho a una educación pública. De esta
manera, cualquier niño que no posea documentación legal propia se excluye de
una educación "libre" pública.
De manera previsible, se planteó la
pregunta de que si la Ley de Texas violaba la cláusula de Protección Equitativa
de la 14a. Enmienda. Linda R. Yáñez,
en ese entonces abogada para la Ayuda
Rural Legal de Texas, presentó un convenio en la corte. federal en Brownsville
retando el decreto. En nombre del hijo
mexicano de nacimiento de Elvira Rey•
na González, reclamó que el Distrito Es-

colar Independiente de Brownsville y el
bajo la protección de la 14a. Enmienda.
Organismo de Educación de Texas(OET)
Posteriormente demandaron que el goestaban violando los derechos constitubierno federal tenía la obligación de
cionales de su cliente. Le habían nega" ...proteRer cada (estado) contra la indo la entrada a este joven aún habiendo
vasión. . . . El estado decfaró: "Es ilóvivido la mayor parte de su vida en el
gico disputar que el mismo documento
distrito escolar de Brownsville y a pesar . oficial fundamental el cual obliga a la
del hecho de que su padre y sus hermaunión a proteger Texas de la invasión de
nos eran ciudadanos norteamericanos.
extranjeros ilegales también obligue a
Texas a sufrir las consecuencias del inEn Octubre de 1980, el Juez Filemón
cumplimiento en el desempeño de esa
Vela, de la Corte del Distrito de los Esobligación."
tados Unidos del Distrito del Sur de
Texas, dió una orden de limitación proE~tos argumentos tuvieron poco peso
visional forzando al distrito escolar de
ante los ojos de la Suprema Corte. Los
Brownsville a admitir r1iños indocumenjueces decidieron que los niños indocutados, pendientes del resultado del juimentados estaban protegidos por la
cio. La reacción oficial fué inmediata.
Cláusula de Proteccion Equitativa de la
·Los oficiales de este y otros distritos
14a. Enmienda y podían inscribirse en
escolares registraron gritos de alarma,
las escuelas públicas. Esto, naturalmendeclarando que sus escuelas muy pronto
te, no prohibiría a los agentes de la Paestarían inundadas de ilegales.
trulla Fronteriza el arrestar y deportar a
estos niños y a sus padres. Simplemente
Otros abogados en Tyler, Texas, estadeclaraba que los distritos escolares no
ban retando la misma ley en una base
podían negar el ingreso a r~identes de
constitucional similar. Como resultado,
sus distritos respectivos sobre las bases
un grupo de jueces federales decidieron
de extranjerismo ilegal sospechoso.
consolidar todos esos casos. El caso llegó a ser conocido como "Plyler contra
Los representantes de los distritos esDoe" y finalmente alcanzó la Suprema
colares, cada uno a su vez, advirtieron
Corte delos EE.UU.
que esta decisión tendría un impacto
devastador sobre sus escuelas. DemanLa 14a. Enmienda mantiene que
daron que el fallo sería una invitación
ningún estado puede ". , .negar a cualabierta para un torrente de niños exquier persona dentro de su jurisdicción
tranjeros indocumentados. Las escuelas
la protección equitativa de las leyes".
con demasiados niños estarían aún más
En sus informes, los abogados de los niatestados de ellos. Los maestros tenños argumentaron que "cualquier persodrían que di!oner de más tiempo para
na dentro de la jurisdicción territorial
enseñar el in és, a la negligencia de los
de los EE.UU." debe incluir a los niños
niños de hab a inglesa, y a los ciudadade extranjeros indocumentados viviendo
nos norteamericanos que pagan sus imen los EE.UU. y debe estar sujeto a la puestos.
protección legal de la 14a. Enmienda.
¿Ocurrió verdaderamente la "invaPero los distritos escolares y el estado
sión"? ·El fallo de la Corte creó un tode Texas (DET) declararon que los exrrente Je extra~jeros ilegales? No, pero
tranjeros indocumentados no eran "percreó una histeria suficiente para traer
sonas dentro de la jurisdicción de los un beneficio federal importante. De heEE.UU." y por lo tanto no quedaban
cho, los distritos escolares están luchan-

do actualmente por encontrar niños extranjeros para adquirir el bono de $500
que se otorga por niño que ha producido finalmente la acción del Congreso y,
para disgusto de muchas escuelas oficiales, la "torren te" exagerada se está
convirtiendo en una sequía. Las cifras
sencillamente no se encuentran allí.
La evidencia estadística reunida de
cinco distritos escolares del Valle de
Río Grande apoya esta conclusión. De
hecho, nuestros datos sobre niños extranjeros indocumentados muestran que
constituyen solamente una pequeña parte del Promedio Anual de Asistencia
Diaria (PAD) de las escuelas. Por ejemplo, en el año escolar 1980-81, el Distrito Escolar Irrdependiente de Mercedes en el sur de Texas tuvo un total de
dieciséis extranjeros ilegales admitidos
recientemente. Este dato representa tres
décimas de un porciento de su PAD
anual. En el año escolar 1981-82 y
1982-83, el porciento de estudiantes indocumentados admitidos recientemente
fue de 0.2 y 0.3 respectivamente de admisiones totales.
El Distrito Escolar Independiente de
Weslaco tuvo un porcentaje ligeramente
más elevado de niños indocumentados
en sus escuelas públicas. Pero, aún estas
cifras son insignificantes relativamente.
En 1981-82, los estudiantes indocumentados comprendieron el 20 por ciento del
PAD (Promedio de Asii-tencia Diaria) de
Weslaco, y el porcentaje de niños extranjeros ilegales de nuevo ingreso disminuyó
de 1.6 porciento para el año escolar
1982-83.
1':n contraste, el Distrito Escolar de
Borwnsville. recibió un porcentaje más
elevado de niños indocumentados. Los
niños extranjeros ilegales constituyeron
el 3.0 por ciento del PAD (Promedio
de Asistencia Diaria) de Brownsville
para el año escolar 1980-81. Sin embar-

�go, el porcentaje disminuyó a 2.6 y 1.5
para el año 1981-82 y 1982-83 (años
académicos) respectivamente. En el caso
del Distrito Escolar de Harlingen, un total de 210 niños indocumentados fueron
admitidos entre 1980 y 1984, con un
promedio anual de 52.
En el Distrito Escolar Independiente
de McAllen, los niños indocumentados
constituyeron el 0.4 por ciento del PAD
de 1980. Para 1981 y 1982, estas cifras
aumentaron a un 1.5 y 1.6 porciento,
respectivamente. Sin embargo, hubo una
disminución dramática en 1983. En ese
año, los estudiantes indocumentados
nuevamente representaron el 0.1 porciento del Promedio de Asistencia Diaria
(PAD) en las escuelas de McAllen.
Estas cifras- demuestran que los niños
indocumentados no constituyen una
proporción considerabl,e de los .distritos
escolares del PAD. Sin embargo sigue la
duda de si los estudiantes indocumentados son una carga para el estado y/opara los contribuyentes locales. De igual
manera, ¿los residentes del Valle están
en realidad soportando la peor parte al
. educar los niños de personas quienes entraron ilegalmente a este país?
La investigación más reciente señala
que los extranjeros indocumentados son
una ventaja económica, ya que pagan
más impuestos (por ejemplo, los ingresos, el seguro social y los impuestos en
ventas) que lo que ellos reciben a manera de servicios sociales. De acuerdo a un
estudio conducido por los Doctores Gilberto Cárdenas y Sidney Weintraub de
la Universidad de Texas en Austin, el estado ha recibido un máximo calculado
de $227 millones en impuestos de los
extranjeros indocumentados, mientras
que no emplean más de $97 millones en
servicios. De aquí que el estado tuvo un
excedente neto posible calculado en 180
millones.

El estudio muestra, sin embargo, que
las unidades locales de gobierno sí gastan más en servicios para inmigrantes ilegales que lo que reciben en ingresos. Esto parece dar crédito a las demandas de
los funcionarios escolares locales de que
los niños extranjeros son una carga financiera para los distritos escolares 1ocales.
Pero, de hecho, los ingresos locales
son solamente una pequeña parte del
presupuesto escolar. Por ejemplo, el
90.8 porciento del presupuesto del Distrito Escolar de Mercedes se deriva de
fuentes no locales. El Estado · de
Texas contribuye el 61.6 porciento

($7,137,579), el gobierno federal el
29 .2 por ciento ($3,738,400) y solamente
el 9.2 porciento ($1,070,738) procede
de impuestos locales.
El sistema escolar de Weslaco recibe
el 57.8 porciento ($13,596,791) del estado, el 24.3 porciento ($5,728,413) del
gobierno federal y el 17.7 porciento
($4,173,850) de los impuestos ad való·rem. Brownsville, por otro lado, recibe
el 85.4 porciento de fuentes que no
son locales. El estado contribuye el
70.1 porciento ($42.8 millones), el gobierno nacional el 15.3 porciento ($9.3
millones) y los residentes locales solamente el 14.6 porciento ($8.9 millones)'

Aproximadamente el 66.8 porciento
del presupuesto del Distrito Escolar de
McAllen pro?ede del estado de Texas y
el 11.5 porc1ento del gobierno federal.
Los dueños de propiedades de McAllen
contribuyen ~l ~1.7 porci~nto al presupuesto del d1str1to. Ademas, el sistema
de la escuela p~blica de Harlingen recibe el 73.9 porc1ento y el 6.8 porciento
de sus fondos del estado y de fuentes federales respectivamente. Los ingresos locales comprenden el 19.3 porciento del
presupuesto total.
La ~videncia de estos cinco distritos
frontenzos escolares indica claramente
que l?s estudiantes indocumentados no
?ons~tuxen una parte importante en la
mscnpcion de las escuelas. Además, no
son generalmente los contribuyentes locales o estatales quienes están soportando la carga de educar a los niños indocumentados. De hecho, los inmigrantes ilega!es contribuyen más a nuestra economt~ que 0 que ellos reciben en servicios
sociales, mcluy~ndo la educación pública. Los Dres. Cardenas y Weintraus señal~ u_~ resultado interesante de la investtgac1on; calcular que Brownsville recibe
$4ó 7,000 más por cada estudian te indocumentado que lo que el distrito invierte en su ~d~cación. Cárdenas y Weintrous
escnb,eron·
B
.
· " · • •parece que en
rbwnsville, los beneficios monetarios
r~ asan el costo Y es una ventaja financiera para el distrito tener tales estudiantes"
·
_ · Los donatlvos
federales recientes
anaden otros $500 en bonos por niño
pro~ando una vez más que el uso de 10:
mml1grantes como chivos expiatorios es
rea mente productivo.

!

Actualm~~te, fas personas que en?lgun_~ ~?aSion trataron de rechazar "la
~1vas1on ' están haciendo todo lo posid.e po~ encontrar más. No existe dinero
ispomble a menos que algún distrito es~~lar ~~~da encontrar por lo menos a
O mnos extranJ~ros o probar que

e!~os constituyen el 50/0 de ia inscripc1on en las escuelas. Por fortuna para
el_l_os, ~?lamente tienen que encontrar
nmos extranjeros". Pocos individuos
~ p~oba_ble que reconozcan que este
termino mcluye el grupo aún más gra de de niños extranjeros residentes leg~les.
. No tenemos ninguna disputa con los
mtentos de los distritos escolares locales
en c_aptar más ingresos. El sistema financiero escolar altamente injusto por
mucho~ años los ha privado de fondos
ne?esartos para educar a los niños de trabaJ_adores de granjas emigrados y otros
res1.~entes de ~u~ distritos. La compensacion de _summ1stros reciente ignorada
por la Legislatura son muy necesitados y
retrasad~s. Pero _el uso de inmigrantes
como chivos expiatorios, que hayan entra?º legalmente o no ha contribuído a
la idea muy sostenida de que significan
una am~naz_a ~ara nuestros trabajos,
nuestras 1nstl~c1ones, ~ aún para nuestra forma de _vida. Una investigación sobre lo que piensa la opinión pública en
el sur ~e Texas revela que la mayoría de
los ~es1dentes locales, incluyendo a los
mexicanos-norteamericanos, ven actualmente a los "extranjeros ilegales" como
u_na amenaza. La mayoría son partidanos de las tentativas para deportarlos.
L~ opinión pública es de suma import~n~1a. La decisión aparentemente magnamma de la Suprema Corte en el caso
Plyler contra Doe se está actualmente
~trasando de manera drástica. En los
d1as cercanos a su sesión de 1984 los
jueces rindieron sus decisiones las c~ales
negaban )as protecciones básicas de la
4a. Enmienda a los indocumentados.
Los ~gentes de la Patrulla Fronteriza
tendran poderes prácticamente ilimitad,os de arresto Y detención. Las ~aran!1as gene_ralrnente serán sin senbdo e
mne_cesanas. Como resultado, las protecci~nes para los ciudadanos les serán
reducidas.

La ~ercepción pública de que las personas mdocumentadas están causand
un~ carga ex~esiva sobre nuestras insti~
tuc1o~es sociales, el sistema educativo
e~pec1fic~~ente, no se apoya en evidenc_1a _empi_nca. Sin embario, una parte
significativa de la pohlacion de los E E
U. U. culpa a los "ilegales" de un núm;r~
de problemas económicos y sociales. De
nuevo,. !os extranjeros indocumetados
son ulllizad,o~ como c?ivos expiatorios
por las poh tlcas domesticas frustradas
de nuestros líderes nacionales.
. , Además, los medios de comunicac10!1 locales y nacionales han contribuido a que exista temor y resentimiento en contra de ~stos inmigrantes. En general, los medios de comunicación se
han concentrado en los aspectos negativos de los extranjeros indocumentados·
reportando solamente los problemas cau~
8ª?ºs por los "ilegales". El Dr. Manuel
Lopez, ~el D_epartamento de sociología
de la yruvers1dad Pan Americana, indica
que, . Dada la fuerza continua de etno~entnsmo y la condición de los extranJ~ros como violadores de la ley los medios de comunicación parecen 'tener estructur?,da una idea prejuiciada de la informacion para el público concentrándose en los cargos emocionales del 'aume~t~ de los costos' y del 'robo de los
serv1c10s'."
Es indispensable que el público en
general, _d_e l~ Estados Unidos realice
u~ an_ahs1s mas profundo de las contnbuc1ones de los extranjeros indocumentad?s. y no b~sar sus opiniones sobre re«?n_c~ pohticas o en suposicion~ _rr~JUICJa~a~. Ya que es por estas
op1mo~es retoncas y prejuicios que un
grup~ rnd efenso e~ manipulado por los
poh_ticos, los hurocratas y los medios
masivos para sus propios fines. y al
final, todos sufrimos.

�FRONTERA NORTE Y MERCADO NACIONAL
A FINALES DEL SIGLO XIX

Mario Cerutti
1.- Las últimas décadas delsigloXIX
y los años inmediatamente an,te~iores a
la Revolución ofrecieron en Mex1co -de
manera paralela a su integración a una
economia mundial hegemonizada por
los países de gran avance industrial- un
triple y simultáneo fenómeno: a) la articulación y expansión de un mercado
de características tendencialmente nacionales; b) el rápido crecimiento de a~plios núcleos burgueses que, con su mserción y dominio ascendentes en el manejo de la producci?n, ~e est~cturaban
como una clase social diferenciada; c) la
consolidación del estado nacional.

En este apretado trabajo (*) se brindará una referencia sobre el primer punto con explícita mención al impacto
q~e tuvo en el desenvolvimient? del
mercado nacional -y, a la vez, en el de
grupos burgueses- lo q~e hemos convenido 'en denominar el sistema del norte.
Se conformaba, este último, con un vasto territorio, escasamente poblado, que
abarcaba siete estados ubicados en el
norte central y en el norte ori~ntal: un
extenso ámbito económico regional que
incluía porciones considerables de Sa~
Luis Polosí, Zacatecas, Durango y Chihuahua además de los estados de Coahuila, 'Nuevo León y Tamaulipas.
La atalaya que nos permitió visu~izar el funcionamiento de este espacio
económico-más allá de ~arreras geográficas o de límites juri?diccionalesy separarlo en el análisis del resto ~~l
país, fue el comportamiento y acbv1dades de los segmentos burgueses que
operaban desde Monterrey. Una ciu~ad
que lenta pero firmemente comenzo a
convertirse - desde los años en que el
• Por razones de espacio se han suprii:nido_ casi
todas las menciones a las fuentes prun~1as Y
bibliográficas consultadas. Las referenc1~s se
han mantenido para los cuadros de cüras.

cambio de la línea fronteriza y las políticas de Santiago Vidaurri le otorgaron un status diferente- en uno de los
centros fundamentales (si no el principal) de este ámbito regional. Asumiría
entonces un papel que quedaría visiblemente ratificado desde 1890, al arrancar su proceso de industrialización y al
perfilarse como un nudo de co~unicaciones ferroviarias de la mayor importancia tanto en el marco del sistema d;l norte como a _nivel nacional.
La perspectiva alcanzada, f~ncada en
buena medida en lo que contienen documentos revisados en archivos locales,
muestra que en este ancho espacio norteño se entretejió un movimiento económico global que emergió como uno
de los fragmentos. vertebrales ~el mercado nacional. CaSJ nos atrevenamos a
afirmar que el mercado interno que a
finales de siglo se encu~n~ra ~n estructuración-aunque con lim1tac10!1~- n?
podría haber asumido_car~cterisbcas ~itidas sin la concurrencia, vigorosa y multir,le, del sistem_a ?el norte. Su significacion en el nacimiento y desarrollo del
capitalismo en México, empero, no parece haLer sido evaluada aun con toda
precisión.
2.- Es menester aclarar desde, ~a que
la noción de mercado que aqu1 mstrumen tamos no se restringe a señalar el
consumo de la población que ingresa en
los circuitos monetizados (visión que ha
sido frecuente en estudios latinoamericanos hasta años recientes).
Atañe no sólo a que más mercancías
recorran con mayor velocidad espacios
más extensos con la creciente intensificación de los intercambios. También supone la aparición de flujos masivo~ de
fuerza de trabajo, que en el penodo
analizado se robustecieron con la quiebra parcial de los mecanism_os de retención que los nuevos asalariados sopor-

taban en las zonas rurales y con el tendido de los ferrocarriles. Simultáneamente, y ésto fue muy p~rcep_tible desde la Reforma, tiende a mclmr la mercantilización de la tierra: ya fuere la que
se encontraba amortizada (en manos de
la iglesia, de comunidades ind,ígenas .º
de municipios), o que era baldia o, baJo
el control formal del Estado. Habra que
sumar a lo mencionado una más compleja bifurcación de los capitales acumulados durante los tumultuosos años
que precedieron a la afinnaci~n de ~?r•
firio Díaz en el poder: su crrculacion,
es decir la construcción pausada pero
concreta de un mercado de capitales,
fue dinamizada en primer lugar por casas mercantiles y -hacia fines del s~gl?
y sin 4ue lo anterior quedase supnm1do- se tomaría más efectiva por el establecimiento de una red bancaria que1
al menos en términos regionales, logro
funcionar.
El fortalecimiento del poder · central y su legislación modemizante, así
como la generosa red ferroviaria y de
comunicaciones (telégrafos, corr~os, te,.
léfonos) implementado~. al termma~ el
siglo,jugaron un rol dec!sivo en la articulación del mercado nacional. Coadyuvaban a la vez a posibilitar cierta unificación relativa de los precios, aspecto que
marchaba a la par del crecimiento ?e. la
producción en gran escala y ~ su rapida
diseminación más allá de limites comarcales, zonales e incluso regionales.
Y si siguiendo esta línea, nos detenemos 'en la circulación .estricta de productos convertidos en mercancías, notamos que el mercado ~ndencialmente
nacional que se va configurando de_sde
mediados de la centuria se fue ampliando horizontalmente, por el aumento ~e
la población integrada a una economia
en la que se aceleraban los intercambi~s.
Se multiplicaron los consumos de cara~ter masivo y no directamente producb-

vo: vestidos, alime"ltación y bebidas, artículos para higiene, elementos dedicados a la construcción de viviendas, entre
otros. Era un fenómeno que se percibía
con claridad en las áreas urbanas y en
regiones o comarcas que tendían a especializarse en producciones mercantiles,
las que denotaban una firme expansión:
demográfica alimentada principalmente
por el arribo de trabajadores procedentes de otros puntos del país.
Pero es imprescindible recalcar que se
incrementó, con mucho vigor, otro tipo
de consumo, cuya importancia era central en la conformación y -sobre todoexpansión del mercado interior: se trataba de un consumo en profundidad, gestado por los innumerables abastecimientos que requería el propio proceso productivo, ya fuere -éste- capitalista o
no totalmente capitalista. El intercamLio, las compras y ventas entre productores, entre empresas, la circulación de
bienes destinados a ser insumidos en la
producción enriquecía notoriamente el
tráfico mercantil: hecho ligado, es obvio,
a la especialización y dlvisión social del
trabajo, tanto entre unidades productivas como en el caso de comarcas o regiones. El algo~Ón de La. Laguna, el carbón
que se extraia en Coahuila, los metalesespecialmente hierro y acero- que lanzaban las grandes fundiciones asentadas en Monterrey (para citar casos insertos en el sistema del norte) son algunos ejemplos del estímulo que el mercado receptaba por el intercambio ascendente entre productores, entre empresas.
3.- La expansión de un mercado de
dimensiones que apuntaban a lo nacional durante la segunda fracción del siglo XIX debe vincularse, inevitablemente,
a procesos de acumulación originaria y
de concentración de fortunas y bienes
acaecidos en esos tiempos, y que tuvieron como protagonistas principales a Ios

núcleos burgueses en constitución.
De ambos movimientos surgirían con
nítidez en los últimos veinte años los
mecanismos capitalistas de producción
o, en no pocos casos, la evidente suje,.
ción al capital de importantes segmentos
de la producción. Un ejemplo contundente de la aparición acelerada del capitalismo como sistema productivo se dió
en Monterrey, hacia 1890, tras varias décadas de actividad burguesa destinada a
la concentración de bienes y a la formación de fortunas. Una muestra de las
formidables transformaciones que arrastró el dominio del capital sobre la producción, aun cuando las relaciones sociales no resultasen estnctamente capitalistas, fue Yucatán: territorio que, desde la
década de los setenta, se convirtió en
una gigantesca plantación henequenera.
En términos de una geografía de los
mercados, estas transformaciones se vincularon a demandas gestadas en un doble contexto: por un lado, en el espacio
nacional, el que rigurosamente se definía por el funcionamiento de ámbitos
regionales de notorio dinamismo-como
el sistema del norte - unidos por el fe.
rrocarril; por otro, en la economía
mundial, en especial las derivadas del desarrollo capitalista de las naciones avanzadas. Yucatán, sin duda, creció estructuralmente conectado a mercados externos a México. La zona lagunera, por su
parte, fue un caso de desenvolvimiento
exclusivamente orientado a demandas
nacionales, provocadas por la industria
textil. Monterrey y sus plantas fabriles,
a su vez, sería un ejemplo de crecimiento ligado tanto al mercado interior· como al internacional.
4.- El caso de Yucatán nos recuerda
con contundencia cómo México-como
la mayoría de los países latinoamericanos- se convirtio en un productor especializado de materias primas: respuesta

a la división del trabajo que desde el último tercio del siglo plantearon las economías de mayor desarrollo industrial.
Diversas zonas de su· territorio -y
franjas del norte estuvieron decididamente entre ellas- iniciaron o incrementaron actividades de visible prosperidad para los grupos propietarios, en
un movimiento que acompañó y permitió la famosa estabilidad porfiriana. De
esta incorporación regular y necesaria al
mercado mundial, según diría Bujarin,
devino la significación espectacular de la
nueva minería (y su anexo inmediato, la
metalurgia básica), del ya citado henequén, del café, del ixtle, de la expansión
en la cría de ganado y del aprovechamiento de sus pieles, asi como la intensificación de la explotación maderera, la
aparición de la producción petrolífera y
de ciertos frutos tropicales y semitropicales. Además, claro está, de llevarse a
escalas inusuales la antigua producción
de minerales y metales preciosos.
El cuadro del comercio exterior mexicano verifica el auge que se suscita a
partir de los años 80. Sin olvidar la tendencia a la devaluación que registraba
la moneda nacional, no deja de ser impactante observar que los valores en
pesos de las exportaciones se duplican
entre 1877 y 1888, se vuelven a duplicar para 1897 y se aproximan a una
nueva duplicación hacia 1906, en vísperas de una crisis que se sintió con vigor económica y socialmente (índice
evidente, por lo tanto, de la significación acentuada que las exportaciones
mantenían en los ritmos internos).
Pero lo que interesa remarcar por
ahora es que la especialización productiva que-por dicho auge exportador- tuvieron 9ue asumir ciertos espacios de la
geografia ~~cio';lal, r:esu_l!&lt;&gt; decisiva e~,la
configurac1on, mtegrac1on y expansion
del mercado interior.

�Esas comarcas, zonas y regiones requerÍan para su propio y cotidiano funcionamiento u·n conjunto de elementos:
fuena de trabajo, capitales, tierras libremente abiertas a su utilización, un
subsuelo sin trabaslpara su aprovechamiento rentable, in'sumos variados y masivos para nutrir los procesos productivos, abastecimiento sistemático de las
necesidades vitales de sus trabajadores,
una infraestructura de transportes y comunicaciones suficientemente densa.
Con ritmos de intensidad ascendente,
una mercantilización en espiral y demandas incrementadas, la especialización de esas áreas obligó a otras especializaciones, las tornó rentables. Pero,
ahora, vinculadas al propio mercado interno. Y que llegaron, en no pocos casos, a provocar sensibles transformaciones tanto en las relaciones sociales como
en la organización del trabajo y en los
instrumentos y medios de producción.
La elaboración del azúcar en Morelos,
las alteraciones y fortalecimiento de la
manufactura textil en estados del Centro, las industrias liviana e intermedia
que en Monterrey prosperan desde 1890
(sumándose al tronco fundamental que
fue la industria pesada), el desenvolvíry.iiento de las ya mencionadas produc9iones de algodón y carbón, las maderas
de Chihuahua y Nuevo León, el tabaco
veracruzano, los cereales de El Bajío y
Jalisco, el pulque de los estados de Mexico e Hidalgo, las carnes y cueros provenientes del mismo Jalisco y de la árida geografía norteña son datos que, entre otros, tienen que agregarse a este
movimiento acelerado de eiecialización
derivado de la ampliación e las demandas internas.
5.- Se ha señalado con frecuencia, y
atinadamente, cuánta significación alcanzó en este proceso la red ferroviaria.
El porfiriato se inaugura con poco más
de
600 kilómetros de vías bajo conce,;o
?' sión federal, y se despide con casi 20,000.

En fuerte medida -y es io que importa indicar aquí- esta telaraña de rieles apuntó hacia el norte, Si en un mo,
mento inicial México pareció intentar
las experiencias de otras naciones latinoamericanas, y llevó hacia su puerto
atlántico el primer camino de .fierro (paso inevitable, en tanto el comercio exterior miraba preponderantemente hacia
Europa), desde los 80 la proyección sería muy distinta. Es que sus expectativas de comercio exterior ofrec1an una
variante única en el continente: sólo
México tenía junto a alguna de sus fronteras a un;l de las más grandes econo,
mías del mundo industrializado. La mirada hacia el extremo septentrion~, hacia Estados Unidos, no puede asombrar.
El sistema del norte se vería entonces
rápida y febrilmente atravesado por los
ferrocarriles. Con tres llamativas consecuencias: una interesante comunicación
en su seno, una ligazón adecuada con el
mercado nacional y -muy particularmente- una conexión eficaz con el
mercado norteamericano. Las dos grandes líneas - el Central y el Nacionalcruzaron este inmenso espacio en su
búsqueda de Estados Unidos. Otras
dos destacadas empresas se instalaron
en el interior del sistema: el Internacional, que descendía desde Piedras Negras hacia Torreón -y se prolongaba
hasta Duranr- tras acercarse a Mon:
terrey; y el errocarril de Monterrey al
Golfo, que unificaba al Nacional con el
Internacional y marchaba desde Monterrey hacia el principal puerto marítimo
del área, Tampico.
Un superficial vi.stazo al m¡a ferro
viario de .. principios dé este si o destaca dos cosas: a) el sistema del norte ahsorbió una parte sustancial de la red de
transportes y -más importante aún- le
permitió tener a su alcance el mercado
de una de las más dinámicas potencias
del mundo capitalista; b) Monterrey, urbe que no permitiremos.recordar repeti-

damente en este trabajo, era el punto de
mayor concentración de vías en el sistema (y probablemente uno de los principales del país). Sólo Torreón se le acercaha en este sentido, lo cual no hacía sino
robustecer el peso de Monterr_ey en el ancho mundo del norte: las relaciones entre las casas mercantiles y los capitales
regiomontanos con la comarca lagunera ya eran más que múltiples antes de
que el ferrocarril llegase por esos rumbos y uniera (por varias líneas) a amhas ciudades.
La red se bifurcaba desde los caminos troncales y enlazaba las zonas de
mayor capacidad productiva y los centros urbanos preponderantes: Chihuahua con Torreón; Torreón con Durango, Zacatecas y Monterrey; Monterrey
con Ciudad Victoria, San Luis Potosí
y Tampico; San Luis con Tampico. En
fin: las zonas productoras d-e minerales, de carbón, de algodón, de madera,
trigo e ixtle, las ganaderas, se vieron
atravesadas, entrecruzadas o tocadas por
el camino de fierro. El arribo del ferrocarril provocó alteraciones fundamentales en no pocos lugares: sin dejar de
recordar el caso excepcional de Toneón,
bueno e~ mencionar también el de la
comarca citrícola de Nuevo León, gue
desde mediados de los. 90 comenzo a
abastecer el mercado del sur norteamericano mientras quedaban desplazados
en torno a Montemorelos y Linares cultivos más tradicionales (caña de azúcar,
maíz).
El sistema del norte se integraba por
'este medio a Estados Unidos a través de
cuatro Luntos: El Paso, Piedras Negras,
Nuevo aredo y Matamoros. Tres de e&amp;
tos polos ·fronterizos tenían conexión
directa con Monterrey, que también todía, unirse al cuarto (El Paso) vía orreon.
6.- Como señaló y sistematizó hace
tiempo Jorge Espinosa de los Reyes (Re-

laciones económicas entre MéxiétJ y Estados Unidos. 1870-1910, México Nacional Financiera, 1951), Estados'Unidos pasó a jugar un papel preponderante en el conjunto del comercio exterior
mexicano hacia 1880: desplazó con fir.
,
'
meza y mtidez desde entonces a los
,
'
paises europeos. De acuerdo con lo que
indica Espinosa de los Reyes, en 1872-73
fh.1ía hacia Estados Unidos el 36.1 o/o
de las exportaciones, mientras que Inilaterra y Francia recibían el 5.4,2o/0,
ara 1909-10, Estados Unidos absorbía el 75. 7o/o, en tan to que los citados
estados del viejo continente adquirían el
15.70/0.
Según los Anuarios Estadísticos coordinados por el doctor Antonio Peñafiel
correspondientes a los años 1898-1901
ese panorama queda totalmente rati.ficado. En 1898, verbigracia, Estados Unidos ~ompró el 71.20/0 de los productos
fl}ex1c·anos exportados, y en 1901 rebaso el 800/0. Muy atrás quedaba, ya, Inglaterra, &lt;Jl!e en 1901 no pasó del 90/0.
Si se alude a varios de los artículos
que encabezaban o se situaban en un
rango muy significativo en el conjunto
de las exportaciones, es factible confeccionar el cuadro siguiente para 1898:

-

Artículo

café

y si se revisan las cifras que los
anuarios de Peñafiel detallan para el
laáao que corrió entre mediados de
1 7, en algunos casos, o mediados de
1888, en otros, hasta la mitad de 1894,
se tendrá una idea precisa del giro que
Y.ª venía1jt?tagonizando las exportac10nes de ex1co:

-

Artículo

café
henequén en rama
mineral de plata
plata en pasta
plomo
cobre
ganado vacuno
ganado menor
pieles de chivo
pieles de res
ixtle en rama

0

/o expor~do a

EEUU del total

92.9
92.2
80.9
72.7
97.4
8,1
90.7
97.9
98.9
88.1
71.5

(Fuente: Anuario estadístico de la República
Mexicana. 1896, México, Ministerio de Fomento, 1897).

ºío exportado a
EEUU del total

72.5

henequén
98.9
mineral de plata
89.9
plata en pasta
81.8
plomo
83.7
cobre
63.5
ganado vacuno
66.4
ganado menor
93,3
pieles de chivo
99.8
pieles de res
94.9
ixtle en rama
3$.9
(Fuente: Anuario estadístico de ¡,,_ República
Mexicana. 1898, México, Ministerio de Fomento, 1899).

7.- Vinculado con eficacia por los
raandes troncos ferroviarios, uuicado en
más inmediata trastienda de las franjas más vigorosas del mercado estadounidense de la época Qas que•iban desde
el .pujante Texas hasta los grandes lagos y Nueva IJ:laterra), dotado de una
variada gama e recursos naturales y
partero de ávidos grupos burgueses que.
habían acumulado enormes fortunas y
bienes durante las difíciles e inestables
décadas previas a 1880-Monterrey, con
toda seguridad, es uno de los ejemplos
más verificables de esto último-, no
puede sorprender que el sistema del
norte se convirtiera ~n uno de los grandes proveedores de la vecina potencia.

Posibilidad que se sentía estimulada por
el arribo del capital extranjero, por las
políticas que implementaba el poder
central y por la identificación creciente
que se daba entre los gobernadores-delegados que dirigían los estados y los grupos dominantes, El general Bernardo
Reyes, que tuvo a su cargo el ejecutivo
en Nuevo León casi permanentemente
entre 1885 y 1909, aparece como una
ligura paradigmática en este sentido.

Así como la historia del desenvolvimiento que transitó Sonora por estos
años no puede entenderse sin tener en
cuenta la costa occidental de Estados
Unidos (según lo comprueban investigaciones recientes), el análisis del desarrollo y de las transformaciones económicas del sistema del norte resultaría
absolutamente incompleto si no se dibuja el enorme peso que asumieron las relaciones con aquel país: se emplazó como una inmensa área adherida al mercado de más espectacular crecimiento
en el mundo capitalista.

En primer término, la minería, Pero
sólo en primer término, porque el impacto fue más generoso. Y, sin duda
dinamizó múltiples actividades que ;
su vez -y reiteramos esto- generaron un
amplio movimiento ligado al mercado
interior.

. Como S6 observa en el cuadro que
s1roe, con datos de los años 1897 a
1 00, los principales estados mineros
del sistema del norte (se excluyen Tamaulipas y Nuevo León) generaron el
50°/o de los valores de esta rama a nive! nacional, y casi el 570/0 de lo que

�l'Olllputaron lo~ _diez estados de van•mardia en la activ1dad:

"

-

Estado
1. Chihuahua
2.Durango
3. Sonora
4.Sinaloa
5. Zacatecas
6. Hidalgo
7.Coahuila
8. Guanajuato
9. San Luis Potosí
1O. Baja California

Total 10 estados más
importan tes
Total producción
nacional
Estados del sistema
del norte

*Chihuahua fue el segundo, apenas
superado por Sinaloa, en minerales con
oro-plata.

Valor de la Producciór
Minera (1897-1900)
$42. 723,406
38.947,909
26.441,398
24.876,783
23.007,077
22.089,652
19.805,374
18.665,219
15.492,843
13.898,693

*Nuevo León fue el más fuerte pr&lt;;&gt;ductor de minerales con plomo: mas
del 960/0.
*Y junto con Coahuila, ese estado
registró más del 92o/o en minerales con
plomo-fierro-plata.

245.948,354

279.998,227

139.976,609

.. Ar,·os
A ,•1 ~
, de Antonio Peñafiel,
años 1898 a 1901).

(F ucn te:

11

Sólo entre Chihuahua y Durango,
q111' se encontraban .ª la cabeza en los
ruios citados, produjeron el 300/0 d~l
total nacional. Si revisamos el Anuarto
de l 901, por ejemplo, encontramos
esto:
*Durango fue el primer productor
d,· min:,rales con contenidos de

*Cinco estados del sistema (Durango, Zacatecas, Coahuila, Chihuahua Y
Nuevo León, en ese orden) gen_~raban
cerca del 90o/o de la producc1on de
minerales con plata-plomo.

º!º·

plata-plomo (casi el 70&lt;:fo del pais).
*Zacatecas y Chihuahua eran los
,rim:ipales en minerales de plata: re\ tasaron conjuntamente el 51 o/o del
lolal.
·Xz
· ,acall'cas eneabezo, las cifras en
111 ¡11l'ralcs de plata-cobre.

8.- La existencia de ricos racimientos -entre los que no debe olvidarse los
de carbón, requerido en grandes proporciones como combus~b)~ por locomotoras y plantas de fund1c10n-, el tendido de líneas troncales Y co~plementarias de ferrocarril, las necesidades del
mercado estadounidense (a las que _se
sumarían con énfasis las demandas mtemas) y la sanción de leyes qu~ protegían a la minerí~ norteamencana,
permitirían -en el SIStem~ ~el norteel surgimiento de establecumento_s dedicados a la fundición de los mmerales, a su transformación en m~!ales.
Algunos de ell~, co~o suced10 en
Monterrey, de dimensiones que es~ban muy por arriba de lo qu~ se ve~a
en otras ramas de la industria fabnl.
El cuadro que. se ofrece inmediatamente destaca la gravitaciÓ? de la
gran metalurgia de Nuevo L~on y de
la que funcionaba en Sa~ Luis, Y puntualiia que Durango, Ch1}mahua y Z~catecas también manteman una actividad remarcable. Estos cinco estados,
con Nuevo León-Monterrey al fre1;
te, registraron entre 1897 Y 190&lt;_) ~as
del 510/0 de lo producido en Mex1co:

-

Estado

1.Nuevo León
2. Aguascalientes
3.San Luis Potosí
4.Sonora
5.Hidalgo
6. Baja California
7. Durango
8. Sinaloa
9. Chihuahua
1O. Zacatecas

Valor de los metales
beneficiados
(189 7-1900)
$68.948,271
30.000,862
25.503,284
23.022,454
21.435,647
20.554,406
20,073,877
19.200,405
18.969,882
18.961,405

Total 1Oestados más
importantes

266.670,493

Total producción
nacional

298.225,978

Estados del sistema
del norte

152.456,719

·
de Antonio Peñafiel,
(Fuente: Anuarios,
de 1898 a 1901).

Estos números dicen ~ e los estados
del sistema del norte alh menci?~ados
cubrían el 570/0 de la producc1on de
los diez principales del país, que Nue~·o
León brindaba el 23°/o del t~tal nacional, y que junto con San Luis alcanza:
ban al 31.6o/o. De las grand~ pl~tas
fundidoras de Monterrey salia mas ~e
un terciQ del plomo mexicano, ademas
de que estaban - largamente- a la cabeza en la producción de plata y sulfuro
de plata.
9.- El estar a la vanguardia de las producciones de minerales Y.m~tales,_ ~an solo, deja constancia de la s1g~1fi~acion .~1~
bal de este espacio del temtono !nex1ca
no. Retener ese dato coadyuva, Sin duda,
a esclarecer el impacto que sobre el con·
junto de la e~onomía ~acional mantuvo
el sistema a fmales de siglo.

La preeminencia de las actividades
minero-metalúrgicas se detecta en el
cuadro que sigue, en el que se sintetizan las exportaciones registradas entre
1887 y 1897, con exclusión de la plata
acuñada. Están incluidos todos los rubros que en ese lapso superaron los diez
millones de pesos:

Artículo

Exportaciones
(1887-1897)

l. plata en pasta
2. mineral de plata
3.café
4.henequén en rama
5.plomo argentífero
6. oro en pasta
7.cobre
8. pieles de chivo
9.plomo
1O. maderas tintóreas
11.sulfuro de plata
12. p!ata mixta (con oro)

$119.270.077
91.765.186
73.936,599
71.201,054
18,859.404
18.276.961
18.193.617
12.485.342
12.445.140
11.605.409
10,799.020
10.538.916

(Fuente: Anuario estadi'stico de la RepúbUca
Mexicana. 1897, México, Ministerio de Fomento, 1898).

Pero en el gran norte-oriental había
otras cosas para exportar. Al margen de
las pieles de chivo, que figuran en el octavo lugar del cuadro que se acaba de
ver, en la tabla del comercio exterior
encontramos artículos de evidente importancia: entre 1887 y 1897 se vendió ganado vacuno por valor de
8.849,868 ~e pesos; pieles de re~ por
6.?33,~91; 1xtle en rama por mas de
sets millones. Como ya se ha mencio
n_ado, de todos estos productos el principal comprador era i'.,stados Unidos.
El impacto que desde estas actividades ~ dio sobre el conjunto de la econom1a nacional no re¡ulta difícil de
imaginar, De la multiplicación de demandas que se crearon surgieron nuevas producciones, o se ampliaron al-

gunas que ya existían: el sistema del
norte participó, con amplitud, en esta
alimentación interior.

10.- Aunque la producción destinada a la exportación resultó un elemento fundamenal en el desarrollo del capital y del capitalismo durante el porfiriato, de ninguna manera puede sostenerse que el resto del funcionamiento de la estructura económica era marginal, apenas complementario.
El dinamismo, los entrelazamientos
y mutuos incentivos que generaban el
acentuamiento de los procesos de acumulación originaria, la aparición y veloz crecimiento de numerosos núcleos
burgueses, el rápido y hábil traslado de
fortunas¡ bienes a la producción subsumida
capital o abiertamente capitalista, el arribo sistemático del capital
~xtranjero, el tendido de los ferrocarriles y de otros medios de comunicación
y las modificaciones jurídicas que desde el aparato estatal acompañaban todos estos fenómenos, propiciaron en el

México finisecular una serie de vigoro
sas demandas internas. La producción
para el mercado interior, así, recibió
buena parte de los esfuerzos empresariales, debió absorber una porción significativa de los capitales invertidos y
seguramente genero ganancias suficientes para quienes proyectaban hacia este
tipo de demandas sus labores productivas.
El nivel de estas demandas es constatahle por las cifras que recogieron las
estadísticas de la ~poca. Aunque es muy
probable que contengan ciertas imprecisiones, no dejan de mostrar tendencias
nítidas.
El cuadro anexo, centrado en productos agrícolas, evidencia cómo uno de
los rubros volcados en forma prácticamente total en el consumo interior -el
trigo-, marchaba a la par del henequén,
que destacaba con amplitud, por su lado, entre las exportaciones que no incluían la plata.

Valores, en 12esos1 de las 12rinci12ales 12roducciones a12;ícolas (1893-l 907l

~

Trigo

Henequén

~

Algodón

.OO.

1893 15. 747,519
3.598,932
8.160,689
2.340,701 1.536,540
763.943
4.393,277
8.514,933
1894 15,369,149
4.386,325 9.907,973 1.652,873
4,104,096
10.283,994
1895 13.273,709
10.176,050 11.565,519 6.464,519
(?)
22.377,951
1896
12.216,575
7.895,583 7.659,698 5.187,281
7.394,517
9.176,567
1897 18.680,475
12.803,679 8.282,038 2.985.920
6,872,770 4.600,680 4.107,911
1898 16.509,735 15.351,233 10.791,984
1899 17.607,924 33.227,203 13.283,338
4,679,628 11.065,657 2.036.897
1900 22.770,056 18.262,786 15.316,187
6.148,773 6.048,509 2.439,092
1901 23.800,122 .22.041,825
11.313,709
6,447,880 8.733,778 3.009,874
1902 26.188,728
16.937,809 22.908,320(*)
9.026,900 8.713,909 1.617,801
1903 21.213,223 41.088,802
12.111,315
7.911,625 11.440,515 4.627,217
1904 20.182,341
31.997,600 16.148,645
15.955.323 13.424,482 5.103,201
1905 25.326,869 21.181,944 26.302,065
33.658,057 15.087,580 6.077,319
1906 32.897,141 16.420,845
17. 705,331
18.819,278 15.336,500 3.978,611
(?)
1907 28.044,428 23.831,234
11.010,205 19.990,498 6.581,767
(Fuentes: Anuários de Antonio Peñafiel, 1893-1902; y Anuario Estadístico de los Estados Unidos
Mexicanos. 1939, México, Secretaría de la Economía Nacional, 1941).
* A partir de 1902 se dan los valores de la caña de azúcar.

�El algodón, a.su vez, no parece quedar demasiado atrás del cafe, y algo similar ocurrÍa con el azúcar. Significa esto que producciones exclusiva o preponderantemente volcadas al mercado interno (azúcar, algodón, trigo), a un mercado que se iba articulando sobre la base
de la unificación de diferentes ámbitos
regionales antes no vinculados con la
fluidez que trajo el ferrocarril, asumieron un peso no desdeñable en la economía mexicana de finales de si~lo. Esta
conclusión es suficiente para Justificar
la profundización de las investigaciones
sobre la fonnación, articulación y expansión del mercado nacional en el
México deciomonónico. Y muy particularmente en las décadas previas a la Revolución.

ll.- Parece visible que el sistema del

1895 pasaba las 20.000 toneladas anuales, y p,ara 1900 subía ya a 30.000. La
zona lagunera (en Coahuila-Durango)
comenzó a cultivar algodón en fonna
sistemática en los 70, gracias -en buena
medida- a las habilitaciones que los
grandes comerciantes de Monterrey realizaban a los agricultores. En pocos años
la Laguna proveería casi las tres cuartas
partes de toda la producción nacional,
como puede verse en el cuadro de abajo.
De este espacio norteño se extraería
también carbón ( con Coahuila a la cabeza, que para 1905, según el gobernador del Estado, generaba diez mil toneladas diarias), cuya demanda fue sensiblemente multiplicada por las locomotoras y los establecimientos de fundición.
Su rentabilidad en función del mercado

Producción de algodón, en kilogramos, 1893-1901
Año

Total nacional

1893
1894
1895
1896
1897
1898
1899
1900
1901

8.905,693
16.609,823
35.612,531
29.185,522
32.915,394
45.525,767
22.487,517
21.795,895
22.364,092

Coahuila

Durango

Coah./Dgo.

5.916,510
5.211,572
14.935,947
9.167,845
17.968,187
9.620,825
8,601,327
6.067,743
6,984,845

1.048,665
4.454,335
10.724,965
12.178,000
5.533,043
25.978,043
4.847,453
9.744,493
9.311,500

6.965,175
9.665,907
25.660,912
21.345,845
23.501,230
35.598,869
13.448,780
15.812,236
16.296,345

0 /o

del total

78.21
58.19
72.05
73.14
71.40
78.19
59.80
72.55
72.87

(Fuentes: Anuarios, de Antonio Peñafie~ 1893-1902).

norte participÓ con amplitud en este
movimiento interior, tanto como área
generadora de mercancías como en lo
que atañe a la generación de demandas.

•~,.

Con respecto a lo primero, bueno es
recordar ejemplos como el del algodón.
Su consumo creció verticalmente con
la expansión que la renovada industria
textil tuvo desde los años 80. Hacia

interno supo ser captada por los grupos
empresariales•, entre los que no podían
faltar los de Monterrey: en 1902 se
fundó en la capital nuevoleonesa la
"Compañía Carbonífera de Monterrey,
S.A.", con una inversión inicial de un
millón de pesos (casi medio millón de
dólares). Su significación puede inferirse por los accionistas que tuvo, entre
los que no sólo había individuos, sino

empresas: la "Compañía Fundidora de
Fierro y Acero de Monterrey"; la ''Compañía Minera, Fundidora y Afinadora
Monterrey, S.A."; )a ''Cervecería Cuauhtémoc"; la "Fábrica de Vidrios y Cristales de Monterrey"; la "Ladrillera
Unión", entre otras. En su conformación fusionó a la "Compañía Mexicana
de Carbón de Piedra", que tenía entre
sus principales miembros a Enrique C.
Creel, componente poderosísimo del
grupo Terrazas, de Chihuahua, gobernador de este Estado y _ministro de
Porfirio Díaz en los años iniciales
del siglo XX.
Del amplio ámbito norte-oriental ~e
aquí analizamos muy brevemente saltan
volúmenes destacables: de ganados vacuno y menor, pieles, una fracción no
desdeñable de trigo ( de la misma comarca lagunera) y manufacturas textiles
(de Coahuila, Durango y Nuevo León).
Un insumo clave para las más diversas
actividades era la madera. Pues bien: las
cifras de finales de siglo verifican la
significación de Nuevo León en las
maderas de álamo, nogal y mezquite; de
Coahuila con el huizache; de Chihuahua
con el cedro. Nuevo León, en tanto, encabezaba los valores en corteza para
curtir, y siempre figuraba entre los primeros en piloncillo.
No puede cerrarse esta síntesis sin
detallar que fue en estos años en que
comenzó el primer auge de la industria
liviana asentada en Monterrey, totalmente vinculada a las demandas del
mercado interior: textiles de diferentes
clases, sombreros, calzado~ y otros artículos de cuero, almidón, pan y galletas, pastas alimenticias, harinas, vinagres y aceites, mantequilla, cerveza, licores varios, aguas gaseosas, hielo, chocolates y derivados, dulces, cerillos, velas,
jabones y cosméticos de diversa índole,

perfumes, cigarros, escobas, baúles, artefactos de cobr~ f hojalata para el hogar,
camas. y catres, hbros y demás impresos,
matenales_ escolares, muebles caseros y
para oficinas, mosaicos, cal y afines
came.s conservadas. E inclusive una in'.
d~.stn a d~ mayor complejidad, que tamb1en reahzab_a sus mercancías en el
"'!ercado nacional: tubería de plomo
val~ul'.15 de bronce, ladrillos y piedra~
arti_fic1ales, productos refractarios, gli~erma y antiselenitas, hormas y arteactos_ de madera, carruajes, cortinas
f¡ !el'Slanas, aguarrás y alcoholes, niquea o y d?rado de metales, alambres y
otros derivados del hierro cartuch
armas, accesonos
. de cartón
' cemento
os y
botellas Y derivados del vidri~.
'
, Pero el sistema. del norte era, simultaneamente, un gran consumidor un
notorio _generador de demandas. Todo
este conjunto productivo requería a su
vlez una .alimentación constante: desde
os trabajadores
iue fluían de regiones
.
de
d
, menor es~rol o relativo y se converhan en asalariados en las minas y fáb .
cas norteñas, .hasta los centros mmeros
. ny .agropecuanos que necesitaba
sene de i
n una
.,
nsumos para la propia produc
pasand? por las gigantescas soli:
ta es del 51 ~~1? a ferroviario ( tan vasdes 9ue perm!tir1an surgir, a principios
siglo, la mas grande planta fundid0
ra de fierro y ac
,
.sb"
L . ero que por decadas
exl
o
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ab
'
·
tal, .
noamer1ca, y que se inso Justamente en Monterrey).

~;~d

se Plre~isameMnte la industria aesada qué
•
.
en azo
e t en onte
. rrey sirve
e ejemplo
cafi~: punto. el desenvolvimiento del
de
y el ascenso del dominio
caría~p~últisofre la producción rrovocado nac· pi esE demandas en e mer1ona · n un traba·
·
en este sentid h
JO antenor,
o, emos puntualizado:

~"J

"Los grandes establecimientos fu d.
n 1dores qu e se Ievantaban en Monterrey

coadyuvar?~ ab_iertamente a reactivar

~ producc1on romera pacional, sobre to-

o en el norte de Mexico. Las demandas que gestaron incitaron a los más
d,estacados componentes de la burguesia local a trasladar fuertes capitales a
es~e sector de la producción en un
~ 15m? movimiento con las p~stentes
mv,er5Jones que arribaban desde los
pa1ses
.
S
· avanzados(
,,
· · ·) La "A mer1can
~elbng era propietaria y arrendalana d~ una densa cadena de fundos(y)
a mediado~ de la década primera del
pre~~te siglo beneficiaba minerales
aunferos, argentíferos, cobrizos y plomosos procedentes de casi todos los
estados del país. En un año tan temran~ ~orno 1896, la entonces "Gran
undic1on Nacional" informaba ue en
su_ planta de Monterrey había utilizado
mmer~es por un valor suterior a los
millones de dólares· a "C ompañtres
' M·
1a tnera, Fundidora y Afinado a"
enill1896, rea~izó compras por casi rdo~
m ?nes ?e dolares: la materia prima se
hab1a ~a1do de Coa~uila, Nuevo León
San'tal'
Lms y Durango" rCerutti'
. ., '
\
, ''D'WISJOn
cap1 ista d~ la _producción, industrias
y mercado mtenor. Un estudio re ·onal: Monterrey ' 1890-1910", en prengi
sa).
~na intensificada división del trabajo
social, s_e re~straba en el norte-oriental
de Mex1co, cun.~ntando una de las claves
para !a fo~mac1on y expansión del mercado mtenor. Su minucioso estudio uede result~r fundamental ara expf¡car
a~pectos importantes de fa consolidac1on de los grupos burgueses, de1 cap1-.
tal'
1smo y del propio estado nacional.

12.-, L?5 estados del extremo norte
del ,Pa1s, JUnto con la península de Yucatan, fu_eron los más conmovidos
P&lt;&gt;i: es~. gigantesco movimiento de privatizac1on .de tierras que se te¡w
.. , durante e1 porfinato. Extensiones enormes de
terrenos públicos pasaron a manos de

�compañías e individuos, fu~ron lanzadas a la circulación mercantil y -en no
pocos casos- comenzaron a ser pue~
tas en producción: la causa fue la_ vigencia efectiva de las leyes de colonización.

En el sistema del norte este proce~o
afectó con vigor a Chihuahua, Co~uila
y Durango, mientras que en Tamaulipas,
San Luis y Nuevo Leon tuvo una repercusión menor.

Si se toman las cifras atinentes a los
terrenos baldíos adjudicados por denuncios ("conforme a las leyes del 22 de
julio de 1863 y del 26 de marzo de
1894,,) se puede estructurar el cuadr~
de abajo, entre los años 1880 y 1899.

HECTAREAS ADJUDICADAS DE TERRENOS BALDIOS, POR DENUNCIOS
sistema/nacional

sistema del
Zac. del norte

total
nacional

7,040
5,610
479
2,434
2,500
2,540
6,520
7,023
3,059
4,954
3,258
184
17,108
1.453
9,657
S.4,290

60,812
96,712
98,163
308 146,337
820,706
401,069
208,595
218,647
435 194,741
93,441
62,493
138,592
54,874
71,927
56,275
47 168,662

342,277
461,238
577,842
563,117
1.187,466
797,478
557,882
551,619
612,404
415,534
368,858
375,117
242,726
277,435
201,033
457,371

17.77
20.97
16.99
25.99
69.11
50.29
37.39
39.64
31.80
22.49
16.94
36.95
22.61
25.92
27.99
36.88

1.435,692 297,158 29,841 3,145 128,109
~ 997,321

790 2.892,050

7.989,397

36.20

Año
1880
1881
1882
1883
1884
1885
1886
1887
1888
1889
1890
1891
1892
1893
1894
1895/99

Coah.

2,500
5,000
101,080
446,855
107,712
4,760
23,484
128,814
34,292
15,115
66,597
43,606
3,683
13,913

--

N. León S. Luis Tamps.

Chih.

Dgo.

51,978·
74,433
83,523
40,015
351,889
247,904
176,932
136,468
54,720
46,603
21,620
36,981
18.071
19,408
9,217
65,930

1,794
14,169
2,500
6,661
2,500
755
18 707
42,913
645
19,738 -51,772 -487 7,226
279 7,313 -22,500
32,720 - 2,110
171
19.524
7,460 -33,718 -22,216 12,266 --

(Fuente: Anuarios, de Antonio Peñafiel, 1893 a 1901).

º'º

Se detecta que en este lapso -las
dos décadas finales del siglo XX- más
de la tercera parte de las tierras cedidas
por denuncios (a precios bajísimos y
en forma masiva) fue traspasada en los
estados del sistema. En los momentos
en que la repercusión de esta política
·alcanzó uno de sus picos más soberbios -los años del presidente Manuel
González- -se llegó a computar en el
espacio norte-oriental del país casi el
70o/o de las tierras adjudicaiias por esta
vía. Sólo entre Coahuila y Chihuahua,
en 1884, sumaron casi 800 mil hectáreas.
Nos atrevemos a recordar aquí, brevemente, que en el lapso en que Manuel González fue mandatario se integró una compañía deslindadora que contaba entre sus accionistas más destacados a dos jefes militares y políticos de
primer rango en el norte: los generales
Gerónimo Treviño y Francisco Naranjo, ambos muy vincuJados -incluso en
cuestión de negocios-- al presidente. De
esta actividad empresarial - que se intensificó en los 90, especialmente en
el caso de Treviño-, los dos hombres
de armas obtendrían centenares de miles de hectáreas en el norte, sobre todo
en el occidente septentrional de Coahuila.
Para que se observe cómo esta tarea
colonizadora implicó no sólo la transferencia a manos privadas de terrenos
antes usufructuados por las tribus indígenas que corrían por el desierto, sino
también el arranque de una tarea concreta dirigida a la producción -plasmada en muchos casos- sintetizamos a
continuación algunQS párrafos del informe que el doctor Chas Gresswel efectuó
en 1891, tras una inspección de los terrenos "El Burro" y "San José de las
Piedras", de los que era dueño Naranjo.
Gresswel, que había cumplido esta labor "a ruego y expensas de la 'Denver

London Investment y Trading Co ', de
Colorado", resumía (según la traducción que se encuentra en el Archivo General de Nuevo León):
" El suelo (en áreas de Coahuila, MC)
es muy fértil, y produce grandes cosechas de cereales, algodón y uva. La irrigación es necesaria (en la mayoría de
las partes) y los medios para tener el
agua a las tierras son fáciles en muchos
distritos. El pasto para los caballos, reses, borregos y cabras es bueno. Las industrias a que se dedican los habitantes
son: cría de ganado vacuno, caballar
lanar y ae pelo; agricultura, manufactura de efectos de lana y algodón; elaboración de vinos de uva, y últimamente
a explotar el carbón. "
"La calidad de tierra en ambos lotes (los de Naranjo, MC) a propósito
para ganado vacuno y caballar es la que
está comprendida en los valles de 'Salada Grande', de 'San Vicente' y de
'San José', en el lote de San José de las
Piedras, y en los valles de 'Gaudalobo',
'Zorra' y 'el Burro', en el lote del Burro
(...) Haciendo un cálculo brusco hay
como 350 leguas cuadradas Ó sean
1,540,000 acres (616,000 hectáreas,
MC) de pasto para ganado vacuno y como 130 leguas ó 572,000 acres (casi
230,000 hectáreas) de pasto para lanar
y pelo (...) El clima es todo lo que puede· desearse y en ninguna parte he visto
lugar más a propósito para la cría de
ganados."

ciento anual para mejoramiento de
sus tierras y aguas... y a la vuelta de
cinco años, dehe(n) calcularse en su
más baja estima· en un 60 o 75o/o al
año del capital invertido en ganados.
Este es el cálculo que se hace también
en el Norte de México en esta línea de
negocios; pero con frecuencia resultan
mayores ganancias cuando (hay) un
buen manejo."
"Apenas es necesario aludir al gran
valor que tiene el carbón de piedra en
México•.•y a la cantidad comparativamente tan pequeña que se extrae en
este País; y siendo notorio el hecho de
que México está obligado a importar
de 4 a 5 millones de tonP,ladas anualmente, de Estados Unidos e Inglaterra, habla por sí mismo. La demanda
en el Norte de México crece por (el)
establecimiento de fundiciones, especialmente en Monterrey."
Gresswel estimaba que en el lote
"San José de las Piedras" existían extensiones enormes con carbón de piedra.
Sus indicaciones principales estaban "en
La Salada Grande y Salada Chica". Y
más adelante recordaba la propiedad del
general Treviño:

"'En la actualidad la demanda (de
ganado vacuno) es considerable y conforme el presente desarrollo de la industria ganadera en los Estados Unidos, es oe esperarse que la demanda
de ganado
mexicano en la América
,,
crezca.

"La Babia es el establecimiento central
de la enorme propiedad del Gral. Treviño y se compone de una buena residencia y numerosas casas para los trabajadorei y maquinaria. Como 200 hombres
trabajan aquí para la mejora de esta propiedad, Qo) que se hace con rapidez. Para establecer el lugar y fomentar la agricultura, se han hecho trabajos de irrigación: presas y reserwirs para pastos.
Tambien hay cría de caballos y ultimamente se explora el carbón. A 50 millas
de esta propiedad están los terrenos del
Gral. Naranjo".

·'Estimo que los productos de este
negocio, después de deducir el 5 por

La transferencia masiva de tierras
formalmente del Estado a manos priva-

#

�das contribuyó claramente a la estructuración de un mercado de tierras. Este
proceso coronó las políticas de desamortización que se venían cumpliendo
sobre todo desde la reforma liberal, y
que habían afectado a terrenos eclesiásticos, de comunidades y municipales.
En el extremo norte, de baja densidad
de población, limitada influencia de la
iglesia y sin grupos indígenas sedentarios, el impacto se dió con la transferencia de tierras nacionales, que en no pocos casos comenzaron a generar productos destinados al mercado interior o al
norteamericano.

Tamaulipas y Coahuila, pero también
de Guanajuato, Jalisco y Aguascalientes.
Se conoce con. bastante precisión de
qué manera se intensificó la circulación
de personas con el advenimiento del ferrocarril. Los de concesión federal movían a fines de los 70, en México, unos
800,000 pasajeros. Pero en 1906 la cifra
desbordó los 16 millones (es un incremento que, asimismo, se verifica en la
car~a transportada: recién en 1880 se
paso las 200,000 toneladas anuales; en
1905, en cambio, los ferrocarriles federales fletaron casi 15 millones de toneladas).

13.- En este movimiento global -tanto a nivel nacional como en el espacio
que estamos considerando- habra ~ue
incluir someramente el de la poblacion.
Con excepción de San Luis Potosí y
Zacatecas, en los que la sociedad colonial había tenido gran arraigo, el resto
de los estados del sistema llega al siglo
XIX con muy escasa densidad demográfica.
Cuando a finales de la centuria debe
ponerse en marcha todo el mecanismo
productivo del que se han dado alwnos matices en este resumen, la cuestion
de la fuerza de trabajo será fundamental. Resultó obviamente importante,
aquí, el papel del ferrocarril. Junto asalarios que soüan ser más altos que en
otras_zonas del país -lo que se observa
con nítidez en Monterrey y, menos fuertemente, en los centros mineros del extremo septentrional- este medio de
transporte facilitó claramente las migraciones internas. Los trabajadores podían llegar desde estados ajenos al sistema, o bien fluían internamente desde
las áreas de menor dinamismo y hacia
las más activas: la ciudad de Monterrey,
por ejemplo, recibiría en estos años un
fuerte volumen de migrantes provenientes de San Luis Potosí, Zacatecas,

Esto modificaría el cuadro demográfico nacional. Y dentro de los ámbitos
regionales efectivamente incentivados
por la expansión de la producción, el comercio y los servicios, las diferencias internas quedarían implantadas por el mayor o menor dinamismo de ciertas ciudades o comarcas.
Globalmente, el sistema del norte
acompañó con cierta ventaja el crecimiento nacional. Pero, como se enumera en el cuadro que sigue, hubo estados
que saltaron dramáticamente en términos porcentuales entre la instalación
porfirista y la Revolución.

POBLACION (1877-1910)

~

.ill2.

1900

1910

1877
9.481,916

10.879,398

12.632,425

13.607,272

15.160,369

México
Sistema del
Norte

1.744,170

1.986,665

2.335,681

2.579,536

2.971,121

104,131

144,594

241,026

296,938

362,092

Coahuila

180,758

217,206

262,771

327,784

405,707

Chihuahua

189,722

242,842

309,252

327,937

365,150

Nuevo León

568,449

:515,432

627,800

206,502

218,948

249,641

452,578

462,190

477,556

370,307

483,175

San Luis
Tamaulipas
Zacatecas
Durango

525,110
140,000
413,603
190,846

544,366
169,552
430,923
237,182

295,103

(Fuentes: Anuarios, de Antonio Peñafiel, 1893-1901; Anuario estadístico de los Estados
mexicanos. 1939, México, Secretaría de la Economía Nacional, 1941; Estadisticas sociales del porfiriato. 1&amp; 77-191 O, México, Secretaría de Economía, 1956).

., De ac~erdo con estas cifras, la poblacion mexicana habría aumentado en un
59.9o/o entre 1877 y 1910 en tanto
que 1~ del sistema lo hizo en dn 70.3o/0.
Pero miernamente existieron fuertes diferen~ias, que mostrarían las dispares
necesidades de flujo demográfico planteadas a finales de siglo y en los albores
de la caíd_~ de Díaz. Así, Coahuila elevó
su poblac~on en un 2480/0 entre 1877 y
1910¡ Chihuahua la vió ascender en un
12~0/o; D?rango en un 1530/o; y Nuevo
Leon, mas moderadamente, en un
92.5o/o. ~or el contrario, para Zacatecas el incremento resultó mínimo
(~5.5o/o)., muy por debajo no sólo del
sis_tema sm~ ?el nacional; y situación similar transito San Luis Potosí: subió
en un 19.50/o.

, Si bien el crecimiento porcentual
mas elevado corresponde a Chihuahua
(117o/o) en estos años -que constituyen buena parte de los de mayor auge
del. p~rfiriato- es Monterrey la urbe
cap1talma que aparece, con claridad,
con un peso , tendencialmente preponderan~e. No so}o porque se incrementa
con VIgor el numero de sus residentes
(72º/o),porque es un foco permanent;
de atracci?n d~ fuena de trabajo y
~orque deJa atras a San Luis en 1900,
Smo p~rque pasa a ser la cuarta ciudad
del pa1s en 1910. Además, Monterrey
hresenta otra particularidad: se toma
ase ~así exclusiva de la expansión demografica de Nuevo León, cosa que no
sucede .tan abiertamente con las restantes capitales en sus respectivos estados.

Si se examina la cantidad de habitantes de las capitales estatales, las que se
hallaban ?ºn frecuencia entre los puntos de mas alta concentración relativa
se detectarán ciertos rasgos significati:
vos.

. El otro gran centro de veloz aglutinamiento humano en el sistema, curiosamente, no era capital: Torreón. Su as-ce~so. en este plano parece explicar los
altibaJos de Saltillo, urbe que quedó situada un poco al margen de las comar-

POBLACION DE LAS CIUDADES CAPITALES
(1895-1910)
1895

1900

1910

Saltillo

26,801

23,996

35,414

Chihuahua

18,279

30,405

39,706

Monterrey

45,695

62,266

78,528

San Luis

69,050

61,019

68,022

Victoria

14,774

10,086

12,103

Zacatecas

39,912

32,866

25,900

Durango

26,425

31,092

31,763

(Fuente: ver cuadro anterior).

cas, de mayor dinamismo en Coahuila
~~i~olas y mineras. Mientras que en lo~
irucios del porfiriato vivían en torno al
rancho del Torreón un par de cientos
de personas, en 1900 habia ya 13 845 y
~ara 1910 estaba casi a la altura 'de S~lbllo. Como la proyección no se frenó
pese a la Revolución y sus efectos. e~
1?21 Torreón contaba con 50,902 habitantes, e~ decir 10,000 más que Saltillo. Fue sm duda el caso más espectacular, y a la vez d más mostrativo de
las modificaciones demográficas op'eradas e_n el sistema del norte. Sus causas
estl}v1eron en la transformación de Torreon en un nudo ferroviario de primer
orclen, en que en su derredor inmediato
p~osperai:on las producciones de algodon Y tngo, Y en !as vinc~laciones 9ue
brotaron con_ las areas mmeras proximas, ~n. medio de un espacio que no
e~a facilmente abastecido por otras
c~udad~5: Podría decirse que Torreón
SJmbohzo la expansión de la propia comarca lagunera: un dato que ayuda a
r~cordar que el norte no era sólo minena Y grandes extensiones rurales inexplotadas o mal utilizadas.
P~ro ~s indudablemente cierto que
la rruneria ocupaba un papel vertebral
en todo este dinamismo. Por ello fue
q?e en muchos casos las ciudades capitales. ,no acompañaron el ritmo de
e~pans10n poblacional 9'1e se daba a
mvel ~e los estad,os. Asi, mientras que
Coahmla aumento su población entre
l~95 Y 1910 en un 150&lt;vo, Saltillo lo
hizo en un 320/0. Mientras que la del
estado de Durango se incrementó en un
l04~/o en esos años, su ciudad capital
lo ~izo. ~n un 20°/o. La ciudad de San
Luis baJo en población, en tan to el estad_o aumentaba. Lo mismo sucedía con la
cm.dad de Za~atecas y su entorno. Sólo
Chihuahua y Monterrey presentaron una
te~dencia distinta, que resultó mucho
mas marcada en la capital nuevoleonesa
(tanto en ténninos absolutos como rela-

�tivos). Fenómeno, este último, que se
explica por el inicial auge de la industria
fabril en la urbe regiomontana.
La minería y su prolongación, la gran
metalurgia, concentrarían una P?rción
importante de la fuerza d~ tr~aJo ~ue
arribaba al norte. Destacanan, mclus1ve,
en el contexto nacional.

El cuadro de abajo . enumera los trabajadores ocupados a fines de siglo en
la minería: se contabilizan los estados
de más alta producción y se agrega Nuevo León, de mediJna envergadur~. Las
estadísticas parecen mostrar debilidades
(como las tan perceptibles oscilaciones
que aparecen en casos determinados),
pero de todos modos ayudan a detectar
ciertos rasgos vertebrales.

TRABAJADORES OCUPADOS EN LA MINERIA
(1898-1900)
Estado

1898

B. California

2,400

Coahuila

2,843

Chihuahua
Durango
Guanajuato

1899

1900

1901

2,903

2,777

7,361

3,885

2,869

4,852

9,692

6,350

6,357

7,652

8,310

7,048

8,478

13,000

11,886

17,683

8,053

9,406

8,759

Hidalgo

3,434

N. León

3,483

9,158

3,520

3,310

San Luis

3,989

3,915

7,646

10,768

Sinaloa

3,210

4,411

4,572

Sonora

4,982

4,104

3,577

Zacatecas

8,090

17,818

9,850

21,862

30,909

56,254

38,299

53,644

Total Nacional 89,072 106,536

95,52~

98,196

Sistema
del Norte(*)

º/o sistema
norte

34.7

52.8

40.1

54.7

(Fuentes: Anuarios, de Antonio Peñafiel, 1898-1901).
* Sin Tamaulipas,

~ce
, sel'

Con estas advertencias, el cuadro
muestra que la fuerza de trabajo ocupada en el sistema del norte (en el que se
excluye Tamaulipas) rondaba el cincuenta por ciento del total nacional. Si se
suman esos cuatro años y se extrae el
porcentaje global se tendrá que en el
norte se ocupó el 46°/o de la mano de
obra empleada en la minería. Esta importa~te atracción de bra~os s~ ~ercibió
tambien en la metalurgia bastea. En
1898, los estados del sistema (con exclusión de Coahuila y Tamauhpas) reguirieron el 35_50/0 de la fuer~a ~e tranajo del sector; en 1899 el md1ce subió a 42.1 o/o, y en 1900 la demanda
llegó al 34°/o.
Pese a mostrar enormes zonas vacías,
el norte-oriental evidenció en esta fase
del siglo XIX una notoria agilidad demográfica. Estudios que hemos realizado sobre Monterrey verificarían que en
este ámbito la circulación de trabajadores jugó un papel clave en ese dinamismo, fenómeno que, por otro lado, ~olía
ser multiplicado por la constante migración de mexicanos a Estados Unidos. El
sistema del norte, muy probablemente,
resultó uno de los espacios en los que
con mayor eficacia se. plasmó un mercado de trabajadores libres, dato central
para la construcción del mercado interno y para el establecimiento del capitalismo como mecanismo productivo.
13.- Sí se recuerda que a finalés de
siglo aparece en México un sistema bancario moderno, y se detalla que para
esos años Chihuahua contaba con dos
bancos, el Minero (instalado en 1888)
y el Comeréial (1890); que en Monterrey funcionaban otros dos-, e.l de Nuevo León (1892) y el Mercanbl (1899);
y que también habían surgido estas
casas en Zacatecas (1891), San Luis
Potosí (1897), Duran_go (1891) y
Coahuila (1897), habra que enumerar entre otros aspectos la neta incor-

poración del norte-oriental al movimiento de capitales que estas instituciones permitían.
De un total de 19 bancos que funcionaban en el país en 1899, 8 estaban
en el área que nos ocupa (es decir, el
42°/o). Debe agregarse a ello que el
Banco Nacional de México tenía sucursales en Chihuahua, Durango, Monterrey, San Luis, Zacatecas y Tampico (6
sobre 14 a nivel nacional). Y gue el
Banco de Londres y México abrio para
entonces filiales en Lerdo, Monterrey
y San Luis (3 de 10). Por otra parte, los
bancos locales se bifurcaron con rapidez.
Un ejemplo contundente lo protagonizaron los dos bancos con asiento en
Monterrey: con indiscutible eficacia
montaron una densa red de agencia&lt;;, sucursales y corresponsales por todo el
noreste, además de establecer vínculos
c_on otras áreas de México y con el extenor.
14.- Esta más que suscinta descrip-

cibn - dado el amplísimo margen que
puede permitir una investigaci~n cie mayor minuciosidad- quizás resulte suficiente para cubrir el objetivo básico de
este trabajo: llamar la atención sobre el
impacto que debió tener en la constitución del mercado interno este conjunto
de estados que hemos agrupado bajo la
denominación de sistema del norte.
El dinamismo que ofreció estuvo conectado a las demandas del mercado
norteamericano, por un lado; pero,
también, a las necesidades, movimientos
y transformaciones del propio mercado
nacional.
El hecho - irrep_etibl~ en Latinoamérica- de:encontrarse en la puerta de Estados Unidos significó un motor vertebral para ese dinamismo. La frontera del
norte emerge como un dato clave para
entender el surgimiento y consolidación
del capitalismo en el sistema y en México en general. El mapa ferroviario, la
producción minera, la metalurgia básica
la ganadería renovada y en mayor esca-

la, las inversiones estadounidenses y re-.
gionales: todo ello comprueba con persistencia la importancia de este contacto.
Todo esto, empero, sería enmarcado
y, simultáneamente, coadyuvaría a las
claras transformaciones que se operaban
en México a finales de siglo. La estructuración de un mercado nacional, con demandas propias, no fue una de las menores, como tampoco es desdeñable el nacimiento y crecimiento de sectores burgueses tan relev¡mtes como los que se
instalaron en Monterrey. Aunque las estadísticas utilizadas no siempre resultan
confiables, no- puede dudarse que .presentan tendencias llamativas, las que son
corroboradas, por otra parte, por los estudios que hemos realizado sobre la aparición del empresariado en Monterrey.
Un empleo más a fondo de fuentes
directas, sobre todo regionales, seguramente terminará de esclarecer matices
básicos de estos procesos, forjadores del
capitalismo y, en fuerte medida, del estado nacional mexicano.

�TEXTOS DE AMANTES

Gloria Collado
l.- (nada podía complacernos tanto)

-Nada podía complacernos tanto, decíamos atropellados nuestras propias hist~
rias, ésas que se quedan para nosotros y que algunos son capaces de olvidar -solíamos alimentarnos de nosotros mismos las horas enteras, olvidados del tiempo, del
hambre, olvidados del deseo. Sólo preocupados de la distancia que algún día separa a

6.- (caminamos sin destino)

~u~~tas veces pudimos encontrarnos de frente, con los ojos en los ojos las bocas
presmtiendose, las ma_nos pegajosas por el sudor nervioso. Luego Ysin deci; nada nos
d~~os la esial~a ~aminando sin destino, pensando tal vez en los árboles solitarios de
p_aJaros en os mv1emos o en las piedras que ruedan en las acequias y que de niños soliamos observar.

los amantes.

2.- (pero no era realidad)
- Todo era como un sueño donde las imágenes rebotan, aparecen y desap,arecen
y no pueden tocarse -algo que se imagina y que de pronto choca con una realidad
insoportable. Pero volvíamos a encontrarnos de nuevo, audaces como los héroes y
tercos de ser nosotros mismos aunque fuese un sueño.

3.- (el tiempo era el enemigo)
No había tiempo de pensar otra cosa ni dejar de pensarse pero estaba definido
que el círculo debía romperse cuanto antes. El tiempo pesaba hinchándose peligrosamente y dejamos de tocarnos, luego de mirarnos, luego de hablamos mientras la n~
che iba alargándose cada vez más. De nuevo el tiempo nos amenazaba. No volteamos
a decirnos adiós.

7.- (nada podía separarlos)
~na vez le ~ijo."apártate, me has convertido en esclava de tus deseos, de tus carencias,
·
t 1, de
d.. tus mstmtos, .de
, tus dudas' de tus advertenc,· as" - " no quiero
vo1ver a
ver e -: . !JO en otra ocas1on "me tomas como objeto, no me tomas en cuenta ara
tus, dec1s10nes, vas y .vienes
· amarte
p
. sin consultarme" - Yaquel día "hoy desper t,e sm
· presm·
fmas,d met paso
1 · las· vemticuatro horas aguardándote • asechando tu presencia,
1en o u ~ e~am_1ento - ya no quiero saber de ti" pero nada podía separarlos a uno
del otro. N1 siquiera ellos mismos.

8.- (cuando nada pasa)
Cuando nada pa_sa los ratos se hacen largos, llegas a tu casa, cuelgas tu sombrero
te asomas en la cocma, recoges el periódico y te dispones a pensar que todo has olvi:
dad?. Luego aparecen de pronto los recuerdos, los amigos comunes los sonidos c~
nocidos; el _teléfono suena Y te apresuras a contestarlo disimulando la ansiedad que
acabas ~amfestando en tus gestos, en tus bruscas intervenciones, en tu desigual comportamiento, porque ya no cabes en ti mismo.
1

4.- (nada te queda por hacer)
Y ahora me quedo detrás de la raya, un límite que has exigido en la comedia. Te

resignas a ser siervo de las circunstancias, cómoda situación, lo admito, porque así se
evita 1,ma molesta reflexión de los acontecimientos. Te cruzas de brazos a esperar el
proceso ajeno, el del otro, porque a ti, como pilatos, nada te queda por hacer.
5.- (cuando el amor es un caos)
Creíamos que nada podría sucedemos y que el mundo terminaría por ser un maldito caos pero para nosotros el caos sería de serpentinas de colores. Nada podría sucedemos la maña~a después, sólo el amor que allí seguía insistente en cada cosa que
tocábalijos, en cada cosa que mirábamos, en cada cosa que escuchábamos, en cada
cosa que...

9.- (nada te conduce)
Ni trenes, ~¡ barc~s, ~i aviones, ni automóviles: nada te lleva. Caminas por las ca1l:: entre multitudes md~f~rentes, todos van o vienen, tú no vas ni llegas a ninguna
P te. Pero ya lo has dec1d1do y nada podrá convencerte de Jo contrario. El amor te
pesa como una flor de plomo, nada te conduce al punto de partida caminas de frente al en_cu_entro del final de la línea para cruzar la frontera que se~ara el olvido del
presentimiento.

�SEÑAS/
RESEÑAS/
CONTRASEÑAS

10.- (acabé olvidándome de mí)
Terminé quedándome sin nada, todo te lo había entregado sin reserva. Por primera vez, acabé olvidándome de mí y· el mundo apareció de pronto en las flores, en
la humedad de la hierba, en el calor del verano, en la oscuridad de la noche, y vi la
luna, y vi crecer los tulipanes, envuelta de ti y olvidada de mí. Pero no intentes dejar
de abandonarme. Puedes irte, yo ya tengo mi olvido.

11.- (no era ella)
Ella pasó sin mirarlo, caminó hacia la puerta y salió sin un gesto que manifestara
su nostalgia. El - de espaldas- no supo que era ella. Cuando llegó apresuradamente
vio a los OJOS de los que allí esperaban, encendió un cigarro, caminó de un lado a
otro, permaneció en el centro del salón y así por siglos- minutos hasta reventarse en
una furia de impotencia. Luego volvieron a buscarse - "hola'' dijo ella- "no eras
tú'' - replicó él- "te esperé largo tiempo" -contestó ella, "no eras tú" - insistió él
en un reclamo ahogado - "yo aún sigo esperando", dijo ella y triste colgó la bocina
del teléfono.
New York - Agosto de 1981.

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�RELIGION, POLITICA Y ALGO
DE DEMAGOGIA

Herón Pérez Martínez
Los oficios políticos de la religión,
ampliamente reconocidos, y la cada
vez más generalizada sacralización de la
función política como porción epifánica de la perpetua sacralización del poder, tienen ya, para romper el tabú que
entre nosotros rodea al análisis de lo religioso comó fenómeno social, una "colección" en un espacio que abre Ediciones Nuevomar que, indudablemente, redundará en honra suya. Son pocos los
espacios críticos para evaluar el fenómeno religioso latinoamericano desde la
perspectiva de la política siempre rechazada verbalmente por los actores de la
religión; pero siempre, con el mismo énfasis, adoptada como práxis secular por
los mismos personajes. La historia más
reciente de Latinoamérica, como la actual y como la pasada, en un siempre vigoroso, ha puesto de manifiesto las múltiples y vivas conexiones existentes entre lo religioso y la política. Los títulos
y autores que la colección anuncia nos
augura poder disfrutar, en un ya incoailo por los primeros títulos, de un lugar
privilegiado para asistir, como actores
,lt· primera línea, al desarrollo de la
wávida historia de los pueblos latinoan11·ricanos en su lucha contra las múltiplt'g opn·siones que padecen en una actillul 1le dcscodificación permanente. Conw en las pesadillas, uno siempre abriga
la t•,pnanza de que el simple desenmascarar las cosas, el llamarlas por su nombre, St'rvirá como remedio, aunque de
llt'l'l10, a fut'rza de historia, estemos
aprc111licndo que este socioanálisis no
rnra sino que cn¡!;endra cinismo.
\ •·~ta rnl1•t·ciím pertenece el libro de
~tarín. Corno todo acto pionero, el
''l.ukro" dr Marín tiene ya un lugar de
ho11or ast'~'l1rado por ese hecho. El ritual, ,in t•mbar~o, de la rcseiía me re,,uit'n' 1·stalilt•rcr sus puntos de llegada
t 1•,1l1• loi, males parten los trabajos ullt'rion·,. lh- su, 100 pá¡!;inas y seis capítulo~ 1·1 lihro d1·1lit·a ~lo :16 páginas y

dos capítulos (Ill y VI) al tema anunciado por el título: la presencia religiosa y política de Lutero en México.
Lutero, el personaje del libro de Macín,
¡,es necesario decirlo?, es un protagQnista ampliamente vituperado, calumniado y demás por un fanatismo popular
cultivado a base de ignorancia en un
ámbito como el de nuestro país o la
misma Latinoamérica. Villoslada, historiador y biógrafo de Lutero (Martín
Lutero, BAC, 2 vols.}, católico, justifica
las distorsiones de los historiadores católicos a la imagen de Lutero por el lenguaje utilizado por el Reformador para
referirse a la Iglesia Católica: "Lutero se
pasó los últimos veintisiete años de su
vida lanzando sin cesar en sus publicaciones, en sus cartas, en sus charlas fantiliares, feroces maldiciones, ultrajes nefandos, acusaciones morales y doctrinales, unas veces absolutamente falsas,
otras desmesuradamente exageradas,
contra la Iglesia y el Pontífice de Roma,
contra todos los obispos, contra todos
los monjes y monjas y sacerdotes, con.
tra todos los que el denominaba 'rapistas' , asnos papales, seguidores de anticristo y de la prostituta babilónica",
(vol. I; pág. 20).
Villoslada nabla de la difícil objetividad en relación a Lutero; yo pensaría
más diñcil que la objetividad, la tarea
de dibujar, a un medio fanáticamente
católico, alimentado en un odio secular
hacia el Reformador, a pesar de los barnices ecumenistas, una imagen de Lutero ~ue lograra acercarse, aunque fuera,
al 'genio alemán hecho carne", como
se ha dicho de él. Esto es lo 9ue pretende Macín en el primer capitulo de su
libro. En las diecisiete páginas «Jl!e le dedica ofrece algunos datos biograficos del
Reformador y algunas de sus principales
tesis. La responsabilidad asignada a este
capítulo, sin embargo, parece demasiada para el poco espacio. La imagen del
Reformador está mal dibujada en los

trazos de Macín, a pesar de la excusa
evidente a su favor: de los datos familiares, a una psicología religiosa, a una cronología de la Reforma. Y luego algunos
de Los Artículos de Esmalcalda. Nada,
por tanto, del traductor y biblista, de su
experiencia en Roma, de su estancia en
la Universidad de Wittemberg, de su sistema teológico, de su agustinismo o sus
crisis teóricas. Ni nada, por tan to, de la
actividad de Lutero como reformador.
El Lutero de Macín contrasta con el del
"alemán pura sangre", hijo de Sajonia,
pregonero de un mensaje universal, superador de fronteras, abogado de la libertad absoluta a la par que de la inanidad del libre albedrio y de la actividad
humana en orden a la salvación, doctor
de intuiciones religiosas que, quinientos
años más tarde, apenas, emfiezan a ser
reconocidas como lo hizo, a menos verbalmente, el Concilio Vaticano II. Hubiera sido bueno rescatar algunas cosas
más del caudal de Lutero porque su presencia religiosa y política es más extensa
que el reducto de las confesiones religiosas en México. Macín, como ya lo hiciera Max Weber, reconoce y menciona los
vínculos entre el concepto luterano de
"libertad" y su vehiculación a través de
la Reforma como matriz del capitalismo
y de los liberalismos posteriores. Sin embargo, hubiera sido importante constatar ese luteranismo ideológico en el discurso empresarial mexicano no importa
si se confiesan fieles hijos del catolicismo, monaguillos de los obispos y demás.
Es una desgracia del texto de Macín
su manera de manejar sus fuentes. Frecuentemente no evita la impresión de
que trabaja "de oídas" ciertos datos
r, otros los transmite como si fuera el
'chisme" de último momento que está
a punto de hacer tambalear el mundo en
el que tú, pobre ingenuo, crees; pero al
fin de cuentas todo queda allí. Macín,
por lo pronto, no cita de sus fuentes
mas que el nombre. Así, cita a un tal

R?land H. Bainton, a San Agustín, al
m1Smo ~utero, a ~illiams (George H.)
o a Frc1re o a quien sea, salvo algunas
excepcion~s (páginas 55, 7?, etc.). Así,
en el capitulo II que Macm titula refiriéndose a Williams, " la reforma ;adical, un tema siempre n_uevo" en el que
por u_n~ P,arte el muy importan te libro
de Wilhai~s (Geor~e H; Williams, La reforma ra~1cal, FCb, Me~ico, 1983) queda ~~duc1do a una cancatura cuya incluSJon, por otra parte, es violenta en
el contexto del libro de Macín; el autor
se mete en un problema sin venir al
~as.o. En ~a página 33 refiriéndose, en el
ul~mo parrafo, a la gran importancia
atr,buída P?r "~gunos teólogos de los
Estados Urudos al estudio de la "reforma radical" para el estudio de los siglos XVI Y XVII, Macín dice: "Para
ell_os. es tan importan te como el descubnm1en to en 1947 de .tos rollos del
Mar ~u_er~o, aún cuando aqu( convendría insistir en que de dichos rollos es
P?Co lo que se conoce, o, para ser preC!-'?s, mucho lo que se oculta. No es diicil negar la verdad en nombre de la
~erdad cuando ésta pone en peligro los
mtereses de instituciones tan poderosas
c?mo lo son las iglesias. Por eso no sena extraño que muchos, como en el
caso de los rollos del Mar Muerto, nieraen el valor y la importancia de la reorma radical·'. (págs. 33-34).
Quienes por razones profesionales he~os eSlado al pendiente de las investigaciones en torno a las excavaciones y textos de Qumrán, no podemos menos de
s~r~rendernos de la afirmación de Mac_in. los, poderosos intereses de las iglesias estan ocultando la verdad ( ¡,diríaÜos la verdadera verdad?) sobre los ha
tiazgos de Qu'!lrán. Obviamente estt
de afirn:iac1ones descalifica al resto
, humanidad para opinar al respecto
fe:°10 al pe~~eño grupo de los escogidos
es perm1bdo penetrar en el secreto
que, por otra parte, no puede compartir

lta

~on l~s mortales comunes. La pregunta
mmediata que uno se pone es ·de qué
se trata? ¿Por qué no lo dice? ~Qué es
eso que las i_gle~ias ocultan y que¿ dado a
conocer pe1Jud1ca a sus poderosos intereses? Y sobre todo, ¿qué tiene que ver
esto con la reforma radical?.
El asunto de los rollos del Mar Muerto tiene muchos 3;&gt;pect?s. que, después
de todo, resultar1an logicamente inabo_rdable~ desde el espacio que Macín
deja. No ~mpor~, pues, cual sea el grado
de, espec1a_hzac1on del crítico siempre
sera d~s~ahficado para opinar porque su
conoc1m1ento se basa, obviamente, en lo
que S; ha publi;ado del material de
Qun:iran y sobre el; y lo que Macín dice
es, Ju~tamente, que se ha ocultado ese
material para n? da_ñar los intereses poderosos de las iglesias. En relación a la
co1!'1unidad esenia de Qumrán y al matenal encontrado de su biblioteca hasta
la !echa, "~s cierto que, a pesar d; estos
tremta y c1?co años de trabajos pacientes y labonosos, estamos aún lejos de
h~ber agotado todas las riquezas conterudas e~ ~I descubrim_ie~to. Si el trabajo
arqueologico se termmo hace años no
ha sucedido lo mismo con la deli~ada
tarea de reunir y publicar los millares de
fragmentos dispersos, especialmente los
de la ~u_eva 4. Pero las grandes líneas y
los m~s 1~portantes manuscritos son ya
c~noc,do.s . (Delcor-García, Introduccwn a _la. literatura esenia de Qumrán,
Ed. Cnsbandad, Madrid, (1982) 15).
Quienquiera que haya estado al tanto de _los descubrimientos y trabajos de
Qumran sabe, por ejemplo, que el con~ct~ y, por sup~esto, el control que las
1gleSJas han terudo sobre el material
arqu~ológico y literario del Mar Muerto
ha sido, para fines prácticos nulo. El
material inicial, . como todo ~1Undo lo
sabe, circuló durante muchos años en
manos de los beduinos y mercaderes
antes de llegar a las instituciones que no

fueron ciertamente las iglesias salvo el
caso, tal vez, de Mar Atanasio el archimandrita del convento de San Marcos
de Jerusalén, el cual, también como
todo mundo sabe, viajó posteriormente a Estados Unidos para tratar de vender los rollos que a su tiempo había
comprado a los beduinos. La historia
de la venta y publicación de los rollos
de las instituciones que los tienen etc'
h~ ~ido ~pliamente publicada en' un~
b1lb1ograf1a que suma ya varios millares de títulos.
El_ sensaci?nalismo de Macín podría
refen~, conjeturamos, tanto a la interp~tac1on d_el material que concluye el
onge_n eseruo ,del _cristianismo: Juan el
B~ubsta habri? SJdo un esenio, Jesús
mismo lo habna sido, hay muchos puntos de contacto entre el cristianismo y
la secta esenia presentes en el Nuevo
Testamento, el Maestro de Justicia (el
mesías esenio) tiene muchos puntos de
contacto con el Cristo del uevo "Testamento, etc. etc. Los estudios serios sobre este tópico abundan desde las célebres y conocidas identificaciones de Dupont-Sommer, ! Profesor de la Sorbona
a principios de la década de los·cincue;
ta. El sensacionalismo de Macín tiene
much~ parecid_? al de Wilson, periodista
yanqm de la decada de los cincuenta en
la revista "The New Yorker" en un ;rtículo célebre publicado en mayo de 1955
en el que habl3: de la repercusión de los
descu_brimientos en los fundamentos
doctnnales del cristianismo: "los cristianos están desconcertados", escribía.
O más aún se parece al sensacionalismo_ del. _sumerólogo Dr. J.M. Allegro,
qmen cier.tamente tenía acceso al matenal depositado en el Museo Palestinense
de Jerusalén. El 23 de enero de 1956 eri
la BBC de Londres declaraba AJlegro tener documentos inéditos r,ara probar
que _e( "Maesn:o de Justicia 'hab1a sido
crucificado bajo el poder de Alejandro

C.11
C.11

�para "proceder -dice el documento- a
de la historia de México como la revola formación de las estadísticas respec tilución mexicana o el cardenismo, por
vas". En ella el Rev. Westrup a nombre
ejemplo. Es una lástima, sin embargo,
de la Agencia Mexicana de la Sociedad
que la investigación de Macín no haya
Americana de Misiones Bautistas habla
avanzado desde que preparó, en la déde lo que "las iglesias bautistas del Estacada de los setenta, el artículo "Protesdo" le han respondido en relación a la
tan tismo" para la Enciclopedia de Méencuesta. De ello se desprende que haxico. El artículo en cuestión es repr&lt;&gt;bía, ya r.ntonces, comunidades bautistas
ducido, coma a coma, en el capítulo
en Monterrey (19 miembros y un pasIIl del Lutero, constituyéndolo, sin la
tor), Cadereyta (32 miembros y un pasventaja siquiera de la bilbiografía. Por
tor), Santa Rosa (26 miembros y un
ello, no tuvo la oportunidad de correpastor), los Ebanos (Enramadas) (18
gir o verificar por sí mismo los datos
miembros adultos, como en todos los
que ofrece, puede ser que poco relevandemás casos, bajo el mismo pastor de
tes para el planteamiento central de
Cadereyta) y Montemorelos (con 15
Macm, pero importantes para la credimiembros adultos y como pastor, prebilidad del texto y para quitarle el precisamente, al Rev. Westrup). "Entre tovalente sabor a tradición oral. Por ejemdos, prosigue el texto de la carta, tieplo, Macín siguiendo a Cardoso, su
nen llO miembros adultos; hay cuatro
fuente, el cual, a su vez, toma del
ministros ordenados; cada asamblea es
World Missionary Atlas el dato, dice
independiente no teniendo ni jerarque los bautistas llegaron a México en
quía ni metrópoli; las de Santa Rosa y
1880 para agregar, enseguida, que "se
los Ebanos, ambas tienen un pequeño
considera que en 1889 se inició forlocal destinado para el culto,-pero aún
malmente la obra" {f.· 48) y renglones
sin concluir". El texto, pues, es elomás abajo dice que 'la Iglesia Bautista
cuente en relación a la formación de la
del Norte, a su vez, empezó a trabajar
Iglesia Bautista en México y basta para
en México en 1883". Según esto, pues,
el caso.
habría que entender que la Iglesia Bautista del Sur de los Estados Ünidos haEl ca ítulo ill del ''Lutero" de Mabría promovido, formalmente, en 1889
cín
en e que, como hemos dicho, recae
la formación de la Iglesia Bautista mela
responsabilidad,
principalmente, de la
xica!}a, mientras que la del norte lo hajutificación del título del libro contiene,
bría hecho seis años antes. Por razones
en general, más religión que p(?lítica, code espacio, para no entrar ~n polémicas
mo el libro mismo, sin lograr tender el
cronologistas me voy a permitir citar
puente entre ambas a pesar del último
un documento que se encuentra en
capítulo ("Presencia de Lutero en las
Monterrey, en la sección de Asuntos
relaciones con las organizaciones políEclesiásticos del Archivo General del
ticas de la izquierda revolucionaria. Un
A juicio de esta reseña, el capítulo Estado clasificado con las siglas AE.caso en el PSUM ").
IIl es el realmente valioso de la obra de 8/271; se trata de una carta del Pastor
Macín. Por otro lado Macín es de los Tomás M. Westrup, jefe de la Iglesia
Menciona, por ejemplo, a Moisés
pocos que se han adentrado en el pa- Bautista en Monterre[, dirigida al secreSáenz (p. 55) por sus "valiosas con tribu•
pel jugado por el protestantismo confetario de gobierno de estado de Nuevo
ciones en el campo de la educación", lo
sional en la política mexicana. Acierta León y fechada el 6 de junio de 1871 en
cual obviamente es cierto, como lo obal señalar su carácter de una minoría la que responde a una encuesta enviada
servado de Pascual Orozco en tiempos
perseguida pero que a pesar de todo
por el mismo secretario el mes anterior
de la revolución; sin embargo, las mi.sactúa como fermento social y político
a todos los responsables de las diferenmas acciones de Moisés Sáenz lo acusan:
para contrarrestar el oscurantismo eletes iglesias y grupos religiosos del estado
·~~ rical católico en los momentos claves
Janeo (rey asmoneo que gobierna Judea
desde el año 103 al 76 a:C.), que había
sido enterrado por sus discípulos, los
cuales esperaban su resurreccion y su retorno como Mesías. El ~'Time&amp;" de
Nueva York en su página 37 repetía lo
mismo en su edicion del día 6 de febrero de 1956. A esos actos espectaculares de charlatanería barata siguió un desmentido por el equipo interconfesional
de expertos enviado al "Times" de Londres y rublicado el 16 de marzo de
1956. E mismo Allegro hizo una retractación en el mismo periódico cuatro
días más tarde. Afortunadamente la
bibliografía post~rior de los estudios
que se hicieron sobre las relaciones entre los círculos de Qumrán y el cristianismo es muy abundante y aún continúa creciendo. Por ejemplo se han hecho trabajos de investigación sobre las
afinidades literarias entre la literatura
qumrámica y el Nuevo Testamento, entre el "Maestro de Justicia" y Jesucristo,
entre muchos otros como los estudios
papirológicos de identificación del material papirológico proveniente de la
Cueva 7 en el que se han encontrado
fragmentos de varios escritos del Nuevo
Testamento. En todo caso, desconociendo el secreto de Macín es difícil opinar sobre él. Hubiera sido deseable que,
con esta ocasión, hubiese publicado el
tal secreto y frustrado, así, las agresiones a la ''verdad" a cargo de los fuertes intereses de las iglesias, dicho de
paso, defensoras a toda costa de ellos.

1

a él ~e debe e~ primera instancia la presencia de! ~nstitu to Lingüístico de Verano en Mex1c0Jmuchas
veces lamentada
.
,
p_or el mismo acm), quien en 1933 invita a Townsend (William Cameron) fund~dor del I~V para que aplicara en Mé,.
x_1co los m~todos de proselitismo reli~oso ~xp~nm.~ntados por él y su nac!ente m~ti~c1on en Guatemala. Bastar~a, para mdi~ar lo q_ue queremos decir,
~•tar el trabaJo _de Jean-Pierre Bastian,
_Los propagandistas del constitucional~mo en México (1910.1920)", en el
nur~ero ~/83 de la Revista Mexicana de
Soc10•10
PP· 321-351, en que Bastian
estudia a labor desarrollada por los pr&lt;&gt;testan tes ~n la rev?lución mexicana y de
~uc ~1acrn da solo pinceladas. Todo
e_lo, s'j1 embargo, no quita la importancia a ~s aportaciones de Macm para
pnmera aproximación a estudios
ormales
del. dprotestantismo en Me'XICO
.
tan d
~precia o hasta por los censos de
polblac1on, que, con un poquito de buena
vo ulnta~_podnan haber colaborado a la
r~c.o ecc1on de datos estadísticos ta di
f1ciles
d~ _recop1·1ar para un particular
n ·
,
aun ausp1c1ado por alguna institución.

fiª•

e°ª

danLI: f3pítul_~ IV y VI son afines pero
mpreSJon de ser fichas para ser
e1a,boradas, .postenormente
.
en un marco
dasí ex:hc1to: es algo así como una lista
ed ec as, fnovimientos, propósitos de
to as
. mterpretar
.
'
'b partes, mezc¡ados, sm
El
ro
de
Mac'
d
,
.
., •
l
1
10 a, asi, 1a 1mpres1on
de
.
tra~"; ~nmera aproximación, de que se
t
e Juntar nombres, fechas anecdoefi8' f?os, mov~ientos." Pero' de todo
º a tab_el estudio. El libro, aún así
ddebed ser 1enveruºdo.. )'b
i ros con ese tipo'
e
atos
son
ese
,
que señala M , asos. Los r1enomenos
acm' por Io demas,
, son
m ·
uy importantes para comprender algunas
todo!' cosas
. y actitudes actuales. y a med ogi~amente se sabe de la dificultad
e estudiar con bº . 'd d
,
vivos ' • .0 ~e~VJ a fenomenos
cado' mas SI el mvesbgador está implipersonalmente en ellos. Raúl Ma-

cín ha estado implicado en buena parte
fe las cosas 9"ue menciona. Muchos de
os. pro tagomstas de su libro son sus
amigos, conocidos o, en todo caso
par~ de un proceso vital en el que ei
a~tor está implicado. Por eso el ir y venir; A veces fuera y a veces dentro del
pa1s. Pero todo ello, en todo caso intentando, .como única voz, bosqueJar
·
una fi gura mmensa que aunque maldecida por el fanatismo católico ha estado
f:'!s~ird ~ Tste ahora con mayor in·
Sl a
esarrollo de nuestro paÍs.

L~t;~º• pues, está presente religiosa y

M.ex!co
I~camente, de muchas maneras en
y el haberlo señalado en esa rspe~'Ltiva es mérito, sí, de Raúl Mac% y
su utero".

* Raúl . Macín:

Lutero·· Pr••en,..~
.
- •- re¡·1g1osa
y
l{
po
t1ca
en
Mhcico
Ed.
N
J .,
•
uevomar Coecc1on Reügi6n y Política México i983

lOOpp.

'

'

,

�LEER, DIVERSIFICAR

Gabriel Contreras
"leer, por lo pronto, es una actividad
posterior a la de escribir: más resignada, más civil, más intelectual".
J.L. Borges
Una justa reunión de comentarios y
ensayos sobre diversos asuntos, que fueron hace yoco difundidos principalmente a traves de la revista Vuelta, conforma Sombras de obras, el más reciente libro de Octavio Paz, cuyo título carece
de misterio: remite explícitamente a un
aforismo de Demócrito: "Palabra: sombras de obras".
Es bastante antigua la búsqueda de
concordia entre científicos e investigadores respecto a la inasible (imfosible) mismidad de la emisión tex tua (cada texto
es una ~uperficie impenetrab)e a fin de
cuentas). Realidad que Paz, en un sonriente coqueteo con las figuras de
Whorf, Jakobson y Lacan, no se resiste a
reconocer: "Todo lo que tocan los
hombres está impregnado de sentido;
sólo que, apenas lo percibimos, el sentido se dispersa y se desvanece. No hay
sentido sino sentidos.'' ·
La manida univocidad del texto es no
más que una vana superstición, frágil
ensueño que cualquier agudeza derriba,
ya que el chiste - prototipo de la camaleonidad de los significantes- demue&amp;
tra cómo toda enunciación erige una
muñeca rusa, un burlón engendro que
promete algo más allá, escondido bajo
su piel de madera. ¡,Qué promete? otro
señuelo, siempre otro y otro. No hay
muñeca, sino muñecas.
P.orque eso es la lengua: una cadena de
sustituciones. Cito a Jacques Alain
Miller: " o hay palabra adecuada yara
decir algo y es siempre en relacion a
otros significantes que uno formula; por
eso la matriz máxima del lenguaje tal

como lo escribe Lacan es un significante
y luego otro. El mínimo del significante
es dos; Sl y S2; lo que en la teoría de
los conjuntos se llama par ordenado. Lo
divertido es que en sus buenos tiempos
Quine tambien lo sabe, y dice muy
bien, en algún lado, que finalmente cuando se intenta definir algo, siempre se lo
define a través de otra cosa y no se da
cuenta que al decir esto lo que está evocando es precisamente el desplazamiento esencial del significante, él lo dice
muy bien: la respuesta general a la pregunta qué es una A es siempre que es
una B". La actividad del lector es la de
quien postula incesantes versiones de
previos textos (pre-textos): "En nue&amp;
tros días se ha hecho popular la expresión leer. No decimos la teoría sino la
lectura del universo del físico X; tampoco decimos la interpretación sino la
lectura del teatro de Shakespeare por
el critico Z".

del lector, escnbiendo mientras se consume un texto? ¿Encierra esta "distracción" un improperio, una profanación o
es, por el contrario, un homenaje?

Antes que aciertos o agravios, las notas representan una tentativa de fijar
esa experiencia absolutamente personal
que es la lectura. Porque la empujan hacia la creación de un nuevo texto, di&amp;
tinto y fresco. Con lo que se prueba que
cada escrito es otro cuando es otra la
mirada que lo visita.
El nuevo fest(n de Esopo y Conjunciones y disyunciones enseñan cómo "sin
darse cuenta" van to'mándose notas ha&amp;
ta imponer otra versión de lo leído. Una
interpretación quizá falsa pero de todos
modos real.
Paz no es un baluarte del estructurali&amp;
mo (suponiendo que eso exista), ni es
un lingüista o un sociólogo consumado,
pero sí es un testigo atento; eso le da
derecho de organizar un ensayo resumiendo sus "impresiones y cavilaciones",
La lectura es una de las formas de la inun ensayo que "no tiene pretensión
troversión, es un acto subterráneo, incrítica alguna"; o bien lo autoriza para
comunicable. Exige tanto- el ejercicio
el diseño de un prólogo que crece y credel silencio como el de la visión; demance y divaga hasta divisar muy de lejos su
da además una práctica del pensamientema inicial: la picardía.
to; es, pues, un proceso de elaboración
que conduce a un producto imprevisto.
En Sombras de obras, Paz vuelve a
Curiosamente, cuando alguien lee se e&amp;
ser un hombre de opiniones admirables
fuerza para producir(se) un efecto,
y no pocos denuestos. Más allá de sus
¡,cuál?, ni él mismo ·puede vaticinarlo:
frecuentes desplantes, deja entrever lo
la fantas1a, el descubnmiento, la indi~iente:
ferencia, el shock, el mero desencanto.
*Que no sólo el crítico de planta puede
El vehículo es, inevitablemente, la viejercer la crítica con probable certeza.
sión. Un texto no habla y sin embargo *Que en este quehacer los moldes son
dice, dejándose ver. En ocasiones - es el
erescindibles.
caso de los graffities, los jeroglíficos, los
Que la hlstoria personal imbricada con
caligramas, los ideogramas orientales- la del resto de sus compañeros es taro"dice" de modo hábilmente plástico, y bien conside.rable, documentalmente hablando: "Una generación literaria es una
en otras es menos brutal.
sociedad dentro de la sociedad y, a veces, frente a ella: la generación es un
Las notas: ¡,Es lícito forjar anotaciogrupo de muchachos de la misma edad,
nes en el curso de la lectura? ¡,Qué signifinacidos en la misma clase y el mismo
ca carcomer el ritual del silencio, la cómpaís, lectores de los mismos libros y poplice contemplación, la femenina entrega

seídos_por las mismas pasiones y los mi&amp;
mos intereses estéticos y morales".

M~nterroso, de Alba, Hiriart, Sam .
Lenero. • .
peno,

, Estos m_uchachos, los del tiempo de
Paz, anduvieron mucho, y hoy curiosear
sus anda_nzas es recorrer la historia de
n~esn:a literatura. Es una lástima ue la
h1Stona sea tan informal.
q
*Q?e el periodis1?o cultural es tan miscelaneo que, a pnmera vista, no hay cómo agarrarlo por los cuernos, y mucho
menos por ~a cola. Sombras de obras
refuena la idea del libro como e .,
ejercida también por otros ese n·tªJon,
ores:

El _libro es un cajón y en él se puede.
depositar lo que al autor se le antoje en
este
, '.
, • caso:
d ensavo
,, lingu"1's..:co
u
, cromca,
cnbca
e la plastica, •disqu'ISICIOO
.. , c1en.
'fi
t1 ca Y reseña literaria.
~in embargo hay unidad. Cosa que en
escntores como González de Alba ha
fallado, muy lamentablemente.
Hay unidad desde el momento en

que las conjeturas de Paz son más o
menos predecibles; desde que se dá por
sentad~, ~I hech? de que Paz no se detiene en_ ~1bros barbaros" para emitir sus
aprec1ac1ones políticas; desde que cada
una de sus piezas reivindica la lectura
c_omo una labor verdaderament.e productiva, Y al p~riodismo cultural como un
trabajo no siempre deleznable.
*~ctavio Paz: Sombras de obras. Ed
Se1x Barral, México, 1983. 319 PP:

�VOTO POR LA PRESENCIA

Humberto Salazar
"'El concepto debe andarse con tiento
antes de acercarse a la vivencia. Quien
emplee conceptos debe ponerse guantes de terciopelo".
l. ¿Qué es pensar? Levantar un castillo de imágenes y representaciones para conjurar los miedos; cernir la vivencia con las tautologías del pensamiento
abstracto y el lenguaje; deportar del
país de lo tranquilo las contradicciones
y el caos del devenir; desposarse con el
concepto, automóvil de lujo en las carreteras del discernimiento.
También, de alguna manera, es tratar de
asir la presencia, pero el punto de partida es erróneo: la presencia no es prensible, y las representaciones serían el
vehículo menos apto para lazar el vértigo de la presencia, huidiza y sutil.

palabra, pero acompañado de su crítica
y de su autocrítica: eliminando, aquí
también, el poder seductor del saber
fetichizado -restituyéndole su lugar a la
vivencia, a la práctica, al arte.
4. El atrapamiento de la presencia supone al concepto como punto inicial,
negado en una fase posterior según la
conocida fórmula hegeliana del aufheben~
negar superando. La representación como trampolín, el asimiento como clavado - de ahí el vértigo.

5. Llegar a la claridad inicial en este

asunto supone, como paso después desechable, la formulación de una teoría
crítica de las representaciones, instrumento inexistente hasta hoy aunque .algunos planteamientos iniciales pueden
tomarse de Marx y Nietzsche (la fenomenología crítica de las representaciones y la crítica de la alienación en el
2. ~Qué es leer un libro? En el camprimero, la concepción del saber como
po de la representación y el concepto,
voluntad de poder y de la verdad como
algo tan natural como abrir por la mañaconven"ción petrificada en el segundo).
na una caja de corn-flakes y comenzar
Por eso La presencia y la ausencia lleva ·
a engullirlos. La palabra (oral, escrita,
como subtítulo Contribución a la teoría
como sea) es nutrimento de semejantes
de las r~presentaciones, teoría que, siafanes, pulimento de una lógica instautuada más allá de la filosofía clásica (corada, feliz.
mo una metafilosofía, pues) y de las
Leer un libro es de entrada aceptar las
ciencias (estuches más o menos formalireglas del juego: etiquetación mágica
zados de representaciones parcelarias),
que nos libera del horror de lo indeterpermite la superación del proceder mágiminado. ¿Cómo entrar a un libro sin
co
y devuelve su lugar privilegiado al
re-producir esa relación de complicidad
pneuma creador, la poiesis y el temblor
tranquilizante? ¿Cómo entrar a un lide la vivencia.
bro como se entra, por ejemplo, a una
mujer?
6. De manera suplementaria, el libro

3. La presencia y la ausencia de Henri Lefebvre se plantea estas cuestiones y
otras por el estilo. Instalado en el jardín racional y sus espejos, trata de madurar por autocrítica y autoaniquilació_n para, ya maduro. caer del árbol de
la ciencia, al pasto de la vivencialidad y
"la obra".
Así lo desea su autor: En este libro, el
~~~ concepto tiene la primera y la última

de Lefebvre nos regala ( don que es, ente
femenino) con una serie de poemas incluídos al inicio "de sus cap1tulos (que
son cinco y son como quien dice la mano -en inglés, darse a otro, al otro, es
darle cinco, los cinco dedos de la mano:
take five- ): l. El concepto de representación; II. Acerca de la filosofía como
introducción al mundo de las representaciones y salida de ese mundo; III. Las

representaciones no filosóficas; IV. La
obra; y V. La presencia y la ausencia.

7. El libro se inicia con una carta no
enviada a Octavio Paz, tras cuyos pasos
podemos ciertamente, más de una vez,
encontrar el sendero de la presencia y
el estremecimiento, pero quien es también, oh paradoja, paladín de las diarias
batallas ideológicas (circo donde pululan las representaciones), y no precisamente del lado más progresista.
El afecto y la dedicatoria del filósofo
francés al poeta mexicano bien podrían
traicionarse y resultar el certero aguijón,
kriptonita contra el poeta endiosado,
porque la teoría crítica de la representación esbozada por el primero sirve a pedir de boca para el desmantelamiento de
la fantasmagoría política paciana, para
el minucioso rastreo genealógico de la
mitología neoliberal del p~ta. Estoy seguro que por esta vía los resultados serían generosos, quizá más que en 1~
vena analítica barthesiana seguida por
Aguilar Mora.

8. La presencia y la ausencia es además la libertad alcanzada después de una
trayectoria de más de cinco décadas de
brillante trabajo teórico. Es la libertad
de movimientos del pensamiento, la liberación de ataduras conceptuales y la
puesta en sospecha de sistemáticas que
en sucesivos períodos fueron fecundas
pero que con el tiempo quizá se iban
convirtiendo en rémoras: marxismo, psicoanálisis, hegelianismo, la Ciudad, lo
cotidiano, el Placer, la Diferencia...
Empresa individual es ésta que se propone, . y que seguro atraerá prontamente el calificativo de ideologismo pequeño bur~és, si no es que se la asocia lisa y llanamente, por parte de los pensamientos encorsetados, con la ociosidad
y las masturbaciones mentales.
Así lo presume su autor: ¿Elitismo?
Quizás, pero un eijtismo modesto, in·
solente a veces pero discreto y casi se·

cre_to. ¿Al esti_lo de los estoicos? Si se
quie~;• p_ero sm. l~ creencia en el "fatum ' sm sumis1on, añadiéndole los
rec~rsos de un epicureísmo sutil (el de
Ep1curo, para quien beber un vaso de
agua fresca era el mayor de los placeres).

9. y así como hay un eterno retorn3!" del mundo como representación,
as1 como es eterna la voluntad de pod~r contra la diferencia y el acontecimiento, c_ontra el devenir, igualmente
eterna e mcansable debe ser la batall
c~ntra el brasier de los significante:
(siempre en mano cadena para tejer
la tautología, así sea en particiones fa).
sas como en la tautoheterología hege-

lia~a): Para crear algo nuevo, para despe,ar el lugar de la invención total comencemos por la _guerrilla de los ~~nos;
d~str~!ª'":ºs el intercambio; la comu~acwn 11istituí~, esas parodias, esos
simulacros; suprimamos la ideología·
volteemos ,c?ntra los símbolos y las imá:
genes la logica de los signos; revolucionem~s ~l discurso, el cuerpo social de
los significantes, la vida ilusoria en el se~o -~e los signos, desmintamos su loca
iluswn de aportar una totalidad por el
vocabulario, la nomenclatura, el verbo.

10. ~ nada mejor que la poesía para
sumergirse en esas aguas, cómo lo constatamos co? este poema de Alfonso
Reyes Martmez que bien podría acom-

pañai; a los del "nuevo" poeta francés
mclu1dos antes del capítulo cinco:
PRES~NCIA: Sentir la presencia/ y
despues_ de la presencia la voz/ asir la
presenc1a_ y la voz/ y desa~r el sueño/
como quten desata amarras/ desde algún
pu~r~o de sombras/ y se va callado/
unamme, navegando/ en la luz más intensa del día.
HENRI L_EFEBV~E: ½1 presencia y la
.ausencia; contr1bucwn a la teoría de
las representaciones. F.C.E., México
1983, 277 pp.
'

�EL EJIDATARIO HENEQ,UENERO,
LA TIERRA Y SUS DUEÑOS EN YUCA TAN*

Alejandra García Q,uintanilla/Raúl Murguía
REGION

l.Los estudios históricos acerca de la
génesis del Capitalismo en México (1)
han producido un conjunto de explicaciones generales que si bien parten de estudios específicos no han logrado dar
cuenta de las peculiaridades del desarrollo del Capitalismo en las distintas regiones (2) que el país, en su proceso de
constitución nacional configuró (3). Es
por ello que el enfoque regional en el
estudio histórico dará a las explicaciones
generales de movimiento, cambio y concatenación histórica, el rico contenido
de lo que se mueve, cambia y se concatena.

La constitución de una parte del área
geográfica de la Península de Yucatán
en una región específica y diferenciada,
parte de la existencia de dos elementos
fundamentales y ajenos: primero, una
sociedad base organizada a través de la
eficiencia en el manejo de la selva, en un
poder autocrático que se reproducía a
través de la sujeción religiosa y el tributo (4). Segundo, una sociedad invasora
organizada en su origen alrededor de la
propiedad territorial y la clerecía católica. En su encuentro, estos dos elementos se vinculan. en la dominación, una
entregando el excedente en forma de
tributo; el otro, recibiéndolo como renta de la tierra Real a través de la encomienda.
De la sociedad invasora habrán de
surgir: el encomendero, el hacendado,
el empresario henequenero del siglo
( *) Ponencia presentadaI en la segunda reu-

nión sobre "La formación del capitalismo _en México. El enfoque regional", orgaruzada en noviembre de 1983 -en ciudad de México- por la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL y el Consejo
Mexicano de Ciencias Sociales.

diecinueve (5). De la sociedad base
surgirá el encomendado, el rentista, el
peón henequenero. Los primeros se aristocratizarán a su llegada y conservarán
este carácter hasta su -desaparición. Los
segundos serán milperos aún cuando las
milpas y las selvas desaparecieron. En
la relación entre sociedad base y sociedad invasora se forjan, en el crisol de la
hacienda henequenera los hombres de
hoy: el ejidatario henequenero .y el burócrata organizador de esa producción.

11.Cuando los españoles se encontraron
frente a la humanidad que habitaba en
la península, descubrieron individuos
con una forma de organización distinta
a la que ellos conocían, que habían domesticado un grano que ellos también
desconocían y que habían organizado
su vida alrededor de ciertas formas rituales y políticas acordés con los ciclos
de la . naturaleza ·ya que les permitían
apoderarse de ella y extraer del monte
el conjunto de valores necesarios para
reproducir la vida. Habían desarrollado
dichas formas debido a las características de la región. La comunidad milpera
apareció como relación social que satisfacía la necesidad de la apropiación temporal del bosque y su transformación
en milpa. Yucatán es una inmensa piedra con poca tierra, pero es una piedra
que desarrolla una capa vegetal adecuada para el cultivo en milpa muy rápidamente, siempre y cuando tenga a su alrededor un poco de selva, un poco de
monte que le permita reproducirse. El
campesino maya clasifica las comunidades vegetales según edad, composición,
altura,. densidad, caducidad del follaje
y tipo de suelo. Básicamente, recof!ocen como "chacben" un área durante el
primer año de cultivo, "saká" durante el
segundo, "hubché" del primero a los
veinte años de descanso, "tankelem
kax" (monte que va a la mitad) de los

veinte a los treinta y cinco años y "nucuch kax" (monte alto) al mayor de
treinta'y cinco años (6).
El milpero, a diferencia del campesino europeo, o del centró y norte de
México, nunca tuvo apego a un pedazo·
de tierra. Por el contrario desarrolló un
gran respeto por la selva en su totalidad,
por el "monte". La agricultura -y cabe
dudar de que ésta sea la palabra apropiada- tomó rumbos muy peculiares. Para
empezar, la palabra milpa no designa
monocultivo maicero, sino que se trata
de un cultivo diversificado, aunque el
maíz ocupa el $itio de honor en la milpa
y en la vida de los "hombres de maíz".
Se trataba (a semejanza de lo que hoy
aún ocurre con los milperos actuales) de
"un cultivo mixto de tipo hortícola, en
el que cada planta requiere de particular
cuidado". Además del maíz aún hoy se
puede observar que "forman parte de la
milpa una o dos especies de frijol (Phaseolus); camotes (Ipomea); dos o más
especies de chile (Capsicum) y otras
plantas más, como jícamas (Pachyrrhyzus), yuca (Manihot) y macal (Colocasia y Xanthosoma)". También se utilizaban las huertas anuales llamadas "conucos" donde aún se "cultiva sandías
(Citullus), maca!, yuca y aún plátanos
(Musa) y otras plan tas comestibles".
Dentro de su estrategia agrícola, el
maya (según lq sugieren ·las observaciones de campo de varios especialistas) no
se planteaba destruir la selva" sino que
se le vió como un recurso capaz de ser
sometido inteligentemente a práctica de
conservación, de modificación y de
aprovechamiento múltiple. "AJ estudiar
la composición de las selvas altas medianas, p~reninfolas y su~pereninfolias..:de
la penmsula de Yucatán, varios autores
han observado la alta frecuencia (y en
ocasiones la dominancia, atípica en las
selvas tropicales) de árboles cuyos diversos productos son utilizados por los ma-

�yas actuales y que lo fueron también en
el pasado "(7).

la península los mayas habían desarrollado un cultivo eficiente, con el cual,
a través de la tumba, roza y quema, en
detenninados momentos llegaron a sostener una población bastante superior a
la que ahora habita la península (9).

forma respetuosa en que los mayas se la
apropian, aún hoy en la tradición agrícola de los milperos de origen maya
que hoy habitan en el sur y el oriente
de la PenÍl)Sula, que a pesar de la constitución del ejido, aún producen en tumba, roza, quema. Sólo entendiendo esta
perfecta annonía que eterniza la capacidad productiva de la caliza, es posible
entender la eficiencia que significa la
ausencia de propiedad individual.

A partir de estos testimonios -vivos
hoy día en las selvas yucatecas- es posible afirmar que el maya se posesionaba
, como comunidad y como individuo de
Esta eficiencia productiva se basaba
la selva en su conjunto pero nunca reclaen
el conocimiento de los ciclos naturamaba propiedad. Cuando abandonaba
les,
en el dominio de la selva en un prouna zona para dirigirse a cultivar un nuefundo conocimiento del monte, de las
vo pedazo del monte no lo dejaba yerespecies que allí habitaban, tanto veiemo. Lo que ocurría, como hoy lo testiIll.tales como animales, pero que e-xigian
monia la práctica de sus descendientes,
una determinada forma de relación: el
es que sembraba nuevas especies que a la
Los conquistadores españoles proveno cultivar más allá de dos o tres ciclos
vuelta de unos· años pudiesen resultar
nían
de otra historia, de otro grano, de
un mismo pedazo de tierra, la tumba, la
útiles a la comunidad. Al hacer milpa se
otras
condiciones naturales. Señores de
roza, la quema, la resiembre seleccionapracticaba la tumba-roza-quema, pero
la
tierra
hacía largo tiempo ejercían la
da para acelerar el proceso de restitucon gran dominio tanto de la técnica de
propiedad
sobre ella y sobre los homción del monte, el avanzar, el sembrar
la quema como de la capacidad autobres, y, de pronto, se enfrentaron con
allá, el volver a repetir la tumba, roza y
rreproductiva del bosque. Ejemplo de
otros hombres que no tenían ese con•
quema esta milpa errante a base de desesto son algunas de las prácticas observacepto, por lo menos no lo tenían resmonte y quema permitía la restitudas aún .hoy entre los milperos de Quinpecto de la tierra. El avance tecnológición cíclica de las condiciones naturatana Roo: "a) el evitar sembrar en queco de la sociedad hispá,-,ica, principal·
les, pero al mismo tiempo exigía que
madales o sea, en terrenos que hubieran
mente acerca de la guerra y la activino existieran dueños personales ya que
.sufrido un incendio forestal no controladad militar, les dió el triunfo, les dió
si los hubiera, el propietario individual
do; b) el respetar en operaciones de
la dominación de los territorios con•
de la tierra, se hubiera visto atado a las
apertura de brechas Q de deshierbe, las
quistados y de los hombres que en
fronteras de su propiedad y solo que ésplántulas de árboles útiles; c) el consideellos habitaban. La dominación tuvo
ta fuera muy grande, podría haberlo rerar como buen signo el que la cerca o
dos vías, una para los principales de
suelto y, de hecho, ésta fue la solución
nok-chiak (cerca que se levmita alredelos mayas que o bien fueron muertos
que los mayas encontraron: había un
dor de la milpa llarª evitar la entrada del
o bien fueron incorporados al grupo
dueño, un propietario, un ser que era el
ganado -A.G.-) de la milpa retoñe padominante como intermediarios entre
dueño de todo el monte, Yumbalam. A
ra formar un seto vivo y que éste esté
la autoridad hispánica y los pobladoeste propietario llegado cierto tiempo,
apoyado en "monte no tumbado en
res locales (11). La otra para los tra·
se le ofrendaba y se le pedía autorizaaños" y d) considerar que si se tumban
bajadores que ahora habnan de entre·
ción para derrumbar el monte, para prefandes extensiones de selva, sin dejar
gar el producto excedente, en forma
ñar
la
tierra
con
las
semillas
de
maíz,
algo de monte' entre milpa y milpa, su
de tributo a un nuevo déspota. Y para
del frijol, de todos sus alimentos. Este
regeneración será muy lenta y no podrá
poder servirse de la tierra comunal y
propietario original había sido ofrendaservir por mucho tiempo, para fines
de los productores, los cristianos man·
do durante siglos y el monte había caíagrícolas "(8).
tuvieron parte de la estructura polído, había seleccionado, había vuelto a
tica pn:hispánica: los cacicazgos, pero
crecer, había rendido mil veces sus fruAl respecto de la quema, el dominio
la
vaciaron de su anterior contenido. "El
tos permitiendo un excedente tal que
es tal que no solo no provocan incendios
cacique
gobernaba despóticamente sus
muchos miles de trabajadores ya no esforestales sino que son capaces de lograr
dominios... estaba sujeto no solamente
taban
dedicados
a
la
agricultura.
Pode. la supervivencia de algunos árboles ya
al gobernador, cuyo delegado era, sino
mos ver ese excedente en fonna de risea para utilizar sus frutos, para asechar
también al cura y a los frailes. Era el
cas piedras labradas, de magníficos edianimales de caza, o para pennitir la su~ente para el cobro de los impuest~
ficios, de grandes sacbeob(l O). Podepervivencia de la Ceiba Pentandra, árpublicos, de los tributos, de las obvenmos ver la unidad con la naturaleza y la
bol sagrado que acuna a Yumbalam. En

ciones parroquiale:;, y en raneral de t 0 d
irabe1a que se imp~ma
·
, a, os aborígenes.a
ran
multiples y vana.
. con este mollvo
.
dª~, sus atenciones· Lo mJS·mo persegu•:111 a un c~_minal que se había sus_tra~do
di a._la acc1on
, de la Justicia, que a un
in. o, mno, ya~on o hembra, que había
d~Jado ~e aSisbr el domingo a misa. Lo
m1sm_o_eJecutaba cualquier orden del ramo civil que le comunicaba el gobº1emo,
~

c?mo las disposiciones ~e dictaba el
parr~~ para la celebracion de una fiesta ~ehgiosa. El cacique era generalmente
a_ctivo y severo para agradar a sus supenores, y no pocas veces excitó motines
Yasonadas con su dureza" (12~
, A cambio_ de esto, los caciques, obteman beneficios pecunarios se salvaban
del pago del tribu to y t1e' lru servicios

J

aersonales, podían ser elegidos yobemaores, alcaldes o reD'idores de os
bl d · di
o·
pueos . e m os, y sus hijos se convertían
en hid~gos (13). Con estas prebend
los ca_c1ques fueron coptados or
conquIStador~ para escalvizar los de
raza y ennquecer a "los de razón"
os europeos instauraron la .corrupció~

L

i

1:

�como mecanismo de control par~ P?rmitir la reproducc.ión y el mantemmiento
de su poder.

colonizadores que la u tili~aro~ par_a
afincarse en Yucatán, para ir ma~ alla,
ara iniciar la ganadena com~ p_nmera
forma de producción ajena y d1stlnta de
la autóctona.

La conquista fu~ e~ _c~oque de dos
mundos pero no sigmfico la destrucLa planicie yucateca se ant~jaba
.
,
total
y
repentina
del
mundo
maya,
ideal
para la ganadería y durante cierto
cion
. ..
deslos Dzules ni pudieron ,m ~tns1~r?n.
tiempo convivió el monte con los ganatruirlo totalmente, mas bien iniciaron
dos de los españoles en un ~amon~o que
su desgaste -mismo que hasta nuestros
no requería desmonte m pastizale~.
días prosigue lenta y cruelmente. ~o
Siendo así, tampoco el ganado c?nstlue hicieron los español~s fue _refu~c10tuía un fuerte riesgo para las !°ilpas,
~alizar por la vía de la v10lenc1a (sm ~oaun cuando eventualmente deb1an. ser
ar el consenso) las ,formas de _expohaprotegidas de los animales. Con_ el tlem~ón precedentes. As1, la conquISta nunpo surgieron las hacien~as maicero-~aca abarcó la totalidad, ni en la geo~anaderas sin que la propiedad. de ¿a
,
. en la política ni en las concienrra se hubiera hecho ~ecesana. o~ a
fia
m
'
,
d 'd'
. s' Corno señores que hab1an ec1 i
formación de estas haciendas (y nos recia.
'd d
fa
do ser, estaban convenc1 os e ~ .
ferimos al norte, a la parte que hoy _ocultad de disponer del maya. Y dispopa fa zona henequenera) los espanoles
c~
!'empiezan" a practicar, ya de hecho, su
ma de e'l a través del tributo obtemdo
., •
en la encomienda; de la obvenc1~n, im·
dominio sobre la tierra y pretenden
puesto religioso que se pad~cia por
ejercer su dominio sobre los hombres.
raza; del repartimien_to de panes y ceLa hacienda manicero-gana~era va a coras especie de maquila pagada por adebrar fuerza hacia fines del siglo XVIll, y
lan'tado ( de carácter forzoso); de los
con la mctependencia los hacen~ados
servicios personales, di_sfrazados :e
crean una ley decretando la propiedad
contratación libre pero igualmente e
, ter forzoso· Donde el excedente
carac
d
tomaba principalmente el caracter e (*) Las declaraciont:11 del encomendero de
tributo en especie, fantasma precorte-Nabalán Jahcahó y Cozumel son el me.
que ya conocían los mi¡.cehuales.
jor testi:Oonio: "es que esta tierra ay falsiano
. .,
• se ha
ta de todas las coeas de Castilla ,como es
Esta forma de dommacion que '
vino, aceite, lienzo, paños, ~abón, e rollamado trasposici~n ~butana, ~ e la
das las demás cosas..• y no tienen los ~ebase para la consohdac1on del p~er ducinos españoles, ni habitantes ~genas
rante la colonia. El tributo, consistente
para no las aber y ser como es tierra ~
en granos, anímale~, mantas y hombres,
bre e sino fuese por la renta que los ym•
rovenía del trabaJO de los mayas y de
di ' noe dan no viviríamos en ella- Y
fu particular relación con la naturaleza
n: aistentamos del maíz q~es nos dan
los yndios de ñuestra encomienda y al(*).
as !9illinas e cada cuatro meses nos
~ unas mantas de algodón texidas Y
La propiedad de la tierra no hid1Ía
éstas vendemos para susten~~,,nuestras
aparecido tanto porque la corona la
cosas, mujeres e hijos de familia · "El
p,:ohibía como por~ue a los es~añol.es
E. F1orescano, citado por Patch en
les era e~traña una ' tierra" de piedra y
Abasto la legislación de gr~nos enXIVel
poco suelo que rechazaba sus arados, su
.gl XVI" En Historia MeX1cana
tradición de cultivo. La par~~ que antes
~/ 4 abril-junio 1965, p. 54-55. 596,
se dedicaba a la reproducc1on de la sociedad maya fue a dar a manos de los

ºf"

privada de la tierra. Este evento, fa propiedad privada del suelo, totalmente novedoso, ocurrió hacia 1841. Estaba prohibido por la Corona Española como
forma de evitar "los abusos sobre los
. dios" aunque tal vez le preocupaba
:ás evitar el surgimiento de poderosos
terratenientes que le disputaran el poder.
Los hacendados del maíz Y del ganado logran hacer la primera reforma agra•
ria y decretan la_propiedad privada, d~
suelo. Reforma que no llega a sus u_l~mas consecuencias sino hasta la creacion
de la zona henequenera ya que el _traba;
jador, el campesino maya contmu:i_ra
. do conforme a su relacion
produc1en
l.
tradicional con la naturaleza en_ el cu ti·
vo rnilpero aunque sea en las berras de
los hacendados.
En base a esta reforma se, impulsa la
hacienda y el cultivo del mai.z y una peeña ganadería. Ocurrirá entonces ~n
fvorcio entre los hacendados y ~os milPara el hacendado, la berra le
peros .
d . "d
pertenece, legalmente ha a q~1~ o su
derecho. Pero el milpero que'~,ª ~ul·
tivarla, el se~or del m~nte se~1ra siendo el dueño, sembrara el ~~z como
. \,re lo ha hecho, como d"
hicieron
sus
siem
.,
abue os, él conserva su tra ic10n, conserva su mirada, su tumba, r?z,a, quema
después de 2 ó 3 ciclos se ira a buscar
~n nuevo pedazo de mon~e. _E,sto p~•
aquellos hacendados consbtutr_a una m·
disci lina nunca lograron fiJar a los
hombres 'por más esfuerzos legales y a
veces militares que hicier?n. La gente
seguía sembrando su ma1z, por tanto
seguía siendo del Balarn.
Dado que las tierras del norte fueron
repartidas entre los hacendados, al maya
no le quedó más remedio que trabdaf
más. Ahora debía· pagar al ~acen ah o
una renta por la tierra, tema que ,
cer milpa propia y milpa del patron.

Pero esto no contradijo su propia forma de ser, sino que realizó ambos cultivos de acuerdo a su tradición.
La milpa errante no fué destruída y
los hombres no se quedaban fijos. El hacendado aún no dirigía la producción,
ésta no estaba aún bajo su control. Los
dzules aún no se habían apropiado de la
producción .. Seguían apropiándose, tan
sólo del excedente.
Había en la Maicero-Ganadera, dos
categorías de trabajadores, los "vaqueros" y los "luneros". En la categoría de
"asalariados o vaqueros", estaban comprendidos "los mayordomos, mayorales,
vaqueros y chiquireros". Se les asignaba
un jornal diario, y en ocasiones una ración de maíz. Este pago, era,. según otras
fuentes de un real y medio almud de
maíz por "jornada diaria de seis horas
de trabajo de un trabajador de campo"
(14).
Los luneros o arrendatarios eran todos los que habitaban en una hacienda
con la obligación .de dar al año quince
mecates de milpa roza, es decir, de milpa hecha en monte nuevo o crecido; de
manera que es condición de·su compro~iso practicar todos los trabajos necesarios_ a'las milpas y con toda 1~ perfección
posible. En algunas haciendas. fué cos~mbre h~cer en lugar de los 15 mecates
dichos, diez mecates de milpa roza y
diez de milpa cafia, que es la que se hace en terrenos labrados algunos años antes. El día del trabajo por lo regular era
el lunes, por tal razon se les llamó luneros. El trabajo del lunes se computaba
en un real y el de las fajinas en medio.
Los privilegios de que "disfrutaban" en
recompensa de estos servicios eran el
poder labrar en las tierras del amo que
les fueran necesarias sin arrendamiento
alguno, para el sostenimiento de sus fa.
milias y poder tener algunos animales
de cría, siendo costumbre que en ias

hacieJ!das sólo se les permitiese tener
caballos, cochinos, gallinas y colmenas.
También contaban con la protección
del amo para que en cualquier lance, ya
fuera con las autoridades o con particulares lo atendiera como deber suyo(l5).
Era distinto a la trasposición tributaria inicial. Ahora era en tierra propia
donde el maíz se producía, ero bajo
un proceso que do.minaba e maya y
que no era entendido por el hacendado, yá que el lenguaje religioso que envolvia, y aún envuelve, a la milpa contenía toda una técnica, todo un conocimiento del monte y quien lo conocía
era el maya.

f

La hacienda maicero-ganadera era
una unidad dedicada a la producción de
valores de uso, de autoconsumo: se aseguraba el autoabastecimiento, se vendía
el sobrante. El hacendado pretendía
ciertamente, lograr un excedente que le
permitiera vivir y dominar, pero no se
trataba de ganancia sino de renta. El trabajador, lunero según la hacienda, milpero por autodefinición, no está aún escindido ni de sus medios de producción
ni de sus medios de vida. Es poseedor de
la tierra y del maíz, semilla que le permite reproducirse como lunero y como
milJ;H!ro, "La renta es aquí la forma primibva de la plusvaüa, con la cual coincide. Pero además la coincidencia de la
plusvalía con el trabajo ajeno no retribuido no requiere aquí ningún análisis,
ya que existe todavía bajo su forma visible, tangible, pues el trabajo del productor directo rara sí mismo se distingue
todavía, aqm, en el espacio y en el tiempo, de su trabajo para el terrateniente,
el cual reviste la forma directa y brutal
del trabajo forzoso realizado para un
tercero. Y asímismo, la cualidad que posee la tierra de arrojar una renta se reduce a un secrtto manifiesto y palpable, pues la naturaleza, que suministra
la renta, exige también la fuerza huma-

na de trabajo encadenada a la tierra y la
relación de pror.iedad que obliga al poseedor de aquella a poner en tensión
esta fuerza de trabajo y a desplegarla
más allá del límite que sería necesario
para la satisfacción de sus propias necesidades elementales. La renta aquí,
consiste directamente en la apropiación
por el terrateniente de esta inversión sobrante de fuerza de trabajo pues no debe esperar que el Eroductor le pague
ninguna otra renta "(16).
La magnitud del excedente, estaba
deter¡ninado por la calidad del suelo y
por la disponibilidad de productores directos. Este sistema se mantenía en base
a coacciones extraeconómicas que en este caso se enfrentaban a un trabajador
poseedor de una técnica que lo ayoyaba
en la resistencia. Misma que en area dominada por la hacienda maicero-ganade,.
ra no adoptó las formas violentas que
se manifestaron en el rechazo a la hacienda azucarera del sur de la península.
Más bien ocurrió que el milpero, a pesar
de ser adjetivado como lunero, nunca reconoció otro Señor por encima del dueño del monte. A él continuó solicitando
permiso para hacer milpa y cada año seguía celebrando el Cha chaac para solicitar la lluvia y el favor de los vientos. Fiel
al rito no cultivaba más allá de dos o
tres ciclos el mismo sitio y después dejaba al monte alto recuperarse. La milpa
errante con su tumba-roza-quema podía
lograrlo sin destruir el bosque. De ahí
que mientras conservara su milpa el milpero solo podía ser lunero en forma
temporal.
Este conocimiento al np ser poseído
por los dominantes, era interpretado
como indolencia, indisciplina, flojera.
Cosa que recuerda lo que hoy se dice del
trabajador henequenero, que es flojo,
indolente, desorganizado. ¿Pero qué
ocurre con ese mismo trabajador cuando sale a su rancho, a hacer milpa, o

�cuando se enfrenta a su propia parcela?
Entonces y ahora estas cualidades no
son sino una fonna de resistencia a la
opresión económica.
Es en aquella vieja hacienda donde se
empieza a instituir el castigo como forma de romper un mundo, una manera
de producir y de vivir también la dignidad y el sentido de la vida de los campesinos. Surgen los cepos, las cárceles, el
hacendado es nombrado jefe de policía
y juez. Se institucionaliza la violencia y
adquiere formas jurÍdicas que personalizan los mismos hacendados (17).
Habrá que aclarar que la hacienda
del maíz no genera el excedente suficiente para llevar a cabo la represión
que permita destruir el vínculo original
del maya con la naturaleza. Es necesario que se creen guardias, ejercicios y
esto requiere de que el maíz no
producía. La producción, en manos del
campesino no permite la generación de
un excedente que sirva para destruirlo.
Hasta que todo el proceso está en manos
del dominador, se vuelve factible la generación y utilización del excedente para el sostenimiento de las instituciones
que habrán de realizar la represión.
Sin embargo no todo en este tiempo
fue paz, hubo numerosas rebeliones. Los
mayas defendían su modo de vida, se
resistían a la dominación. La más importan te de estas fue la Guerra de Castas
que ocurrió a mediados del pasado siglo, que casualmente coincide con la
ªaparición" de la propiedad. A raíz de
este estallido, el territorio yucateco se
parte en dos. En la geografía queda plasmada una 1Uptura que desde la llegada
de los españoles estaba presente en la
conciencia de los hombres. Había dos
mundos, el del maya y el del español
que nunca entendió cómo se relacionaban los hombres con la naturaleza y
cómo esa relación le daba sentido a la

vida del campesino maya. Esa guerra
mostrará abiertamente la pugna entre
dos mundos, uno que lucha por apoderarse del otro, y el otro que lucha por
sobrevivir, por conservarse. Esa lucha
está presente todavía hoy por el sur, por
el oriente, entre los campesinos que continúan haciendo milpa, que continúan
con su chac' -aac, está presente en la zona
henequenera en las primicias que se
ofrecen a los vientos, en el zacá, en la resistencia a cortar penca. En todos los
ritos que aunque fragmentados permanecen y le dan sentido a la vida del ejidatario.
La Guerra de Castas definirá las fronteras de los dos mundos. El sur y el
oriente serán una zona insegura para el
blanco. En el noreste, el blanco se hará
dueño, consolidará su dominio porque
por primera vez va a crear una forma
productiva de la cual va a ser dueño, director y creador: el cultivo intensivo
del henequén y la producción mecanizada de la fibra.

IV.El henequén es un cultivo prehispánico, conocido por los campesinos desde
tiempo atrás. Pero era un henequén de
patio, que convivía con la chaya, el
achiote, el chile y el epazote, que estaba
al servicio de los campesinos. La novedad será su salida a poblar las tierras de
la hacienda, a suplantar al monte y a la
milpa. Ahora sena el tiempo del plantel,
ahora, con el agave, el milpero y el
Balám serán sacados del monte y echados a la tierra.
A través del henequén, el viejo anhelo de los españoles, de apoderarse de la
tierra y de los hombres se hizo posible.
Se había acabado .el tiempo del maíz y
del milpero, ya np se podrían producir.
Ahora, el hacendado iba a adquirir una
nueva cualidad, la de empresario, y su

producción serÍa otra, produciría peones, produciría fibra. Con el henequén
ocurrirá una revolución. La propiedad
de la tierra, el mercado lo exigían.
Los cambios en la producción, conmocionan la vida social y penetran hasta la conciencia misma de los individuos
transformándolos en cuerpo y espíritu.
Esa revolución supuso varias otras, dado
que para que apareciera el hombre de
henequén tuvo que aparecer la máquina
como rectora del ritmo de la vida, desplazando el monte hasta el sur y el
oriente del estado de Yucatán. El
monte se refugió, inamovible en lo
que ahora es el estado de Quintana
Roo (18). La revolución agrícola que
brota de esta forma nueva de relación
entre el hombre y la naturaleza, estará
ahora medida por la máquina. Es decir,
será ajena a los ciclos vitales que por
siglos se cumplieron en los bosques yucatecos respetados por el m~ya en su
milpa. Revolución laboral: ahora la jor·
nada de trabajo tendría contenidos nuevos, revestirÍa fonnas inusitadas, que dinamizaría y sería dinamizada por la
agrícola, ambas impulsadas por la maquinización. Y fue también una revolu•
ción financiera; fueron créditos del exterior los que dieron la posibilidad de
concebir y realizar el gran proyecto henequenero de fines del pasado siglo,
dándole viabilidad en aquellos momentos de usura y escasez de moneda .que
vivía el país. Crédito que acicateó la
producción incrementándola. Y también
los transportes fueron revolucionados
con la introducción de los ferrocarriles
en 1875.
Para lograr su revolucionario proyecto los hacendados requirieron acortar el
largo ciclo de rotación que el capital de•
bía enfrentar en esa rama, ya fuera acor•
tando el tiempo de la circulación, acer•
cando los mercados o bien desarrollando
las fuerzas productivas para acortar el

período de p'roducción.
Los primero~ p~sos de Yucatán por

la _senda del capitalismo, tuvieron como
pnmer eleffi:ento, que surge y desencadena el cambio de las relaciones entre los
~ombres un invento: una máquina muy
simple; una rueda para desfibrar que copiaba la ~cción n;ianual del maya. La
Rueda Soh~ tendra la capacidad de desfibrar 1,00_0 pencas por (hora, cantidad
muy supenor a las cien pencas que ra&amp;P3:11ª. ~n indígena en tres horas con el
pnm1tivo mstrumento del tonkós.
Este invento tuvo un efecto inmediat~: ~espertaría el capital industrial ( 19).
S~ bi~n la produccion henequenera deb~a aun convulsion.~e a lo_ largo de tres
decadas ,P~ra adqumr las dimensiones y
caracter~sticas que la harían una empresa propiamente capitalista, la Solís incorpora la producción de Yucatán a la
etapa del vapor. Así se da el primer pa5? que ~~ la producción de la fibra ha~ que el pr?ceso de trabajo se convierta en un SI_mpl~ ~,edio para el proceso d~ val_onzac1on ' es decir, para
producir capital (20).
,El uso más tradicional del henequen exterior de Yucatán era en forma de cables para la navegación, pero en
1853 se afirmaba que las cadenas de fierro le habían quitado ese mercado. Cuba
d~mandab~ costales para empacar carrn Y cafe, Estados Unidos demandaba
ª ~bra O sosquil para transformarlo postenormente en cordeles (21).
Con todo su producción era insignificante por aquellos años. En 1845. las
exportaciones de henequén fueron' del
brden de $67,891, cifra que representa¡ª l0.6o/o ~el total exportado (segundo
ugar despues del palo de tinte). Mient¡s qo/ue la interior representaba apenas
e 2.3 o de lo producido.

No había interés en su producción
por parte de quienes detentaban la "riqueza " pues no Pod'1a dedicarse al autoconsumo, tenía forzosamente entonc~s 9ue producirse como mercancía y el
debil, desarrollo de las fuerzas productiv~s aun no le permitían ni al hacendado
m al comerciante dedicarle recursos a su
producción. Tenía forzosamente que
ser una producción artesanal. Aunque
Y,ª en la esfera de la circulación los prec10s lo hac1an atractivo (22).
La Rueda Solís acortó el tiempo de
obtención de _la fibra en su fase final, y
dado que el tiempo de maduración que
1~ planta requiere, difícilmente ha podi?o ~r. alterado o reducido, fué much&lt;
~~s fac1l reducir el tiempo de producc1on ~acia adelante y no obstante los
cambios en el ~~ltivo que pennitieron
ace~erar la !otac1on, la gran mayoría de
las mnov?;10nes tuv~ lugar a nivel de la
desfibrac1on y la Sohs fué la base técnica de tales cambios (23).
Pero aún así, era difícil que los hacendados o los comerciantes entraran a
la producción intensiva de henequén.
~orque aun cu~do el período de trabaJO es m~cho mas corto que el período
producbvo, la gran duración de este último significa que el capital desembolsado no reflu~e s~no hasta años después.
Lo cual equ1vaha a la necesidad de disponer de un capital considerable.
Para poder apreciar la diferencia entre período de producción y período de
trabajo, es preciso tener en cuenta las
actividades que van, desde el momento
del sembrado hasta el momento de la
desfibrac_ión ~e es. cuando el proceso
de trab~Jo se mte1:1s1fica. Para producir
heneq~en era preciso: la tierra y su pretara~1on, que supone tumba del monte,
mp1eza, ~uema, medición del terreno
c?.nstrucc~on dé albarradas; compras d~
h1Jos y siembra; dos deshierbas al año

~urante toda_ 1~ ~ida de la planta; a los
siete ~os se m1c1a el corte de hojas que
se realiza tres veces por año. Son estas
las tareas ?ásic~ del cultivo, posteriormente veman las del desfibrado.
. Se requería capital para adquirir la
berra Y Prt:parar el terreno, concepto
~~ fue variando a medida que vario la
logica de la producción.
La pyoducción de fibra en gran escala
no p?&lt;1ia aparecer en tanto el capital fi.
nan~1ero no se hiciese presente. Pero a
partir de su aparición, el crédito "fomenta Y acelera la concentración del
capital e~ pocas manos "(24). Con lo
~uJI c~c1eron los planteles, se hicieron
mnovac1ones en el cultivo que aumentaroi:1 la cooperación, la división del trabaJo_, el e"!pleo de maquinaria, etc. Perfecc1onam1e~tos que acortaron el período de trabaJo el acto froductivo misn:1?· En la medid~_que e crédito permibo ~a ,?once':1,trac1on del capital, contribuyo_ tamb1en a acortar el período de
t~~b~lº• y por tanto, el tiempo de rotac1on .

r

. Re~pe_cto del cultivo, la consecuencia mas interesante no será tan sólo la
mayor extensión, sino una importante
meJ,ora_ en el uso del suelo, que a su vez
dara. pie.ª la organización manufacturera mtenor de la hacienda.
~ruto del crédito, se extendieron los
cultiv&lt;:&gt;5 "/ con ellos la experiencia y el
conoc1m1ento ~e mayas y yucatecos so~r~ el hen,equen. La experiencia cristalizo magn1ficamente y en la década de
187~ surge "el plantel". Primero se
empiza a' unificar las edades de la mata
Y. las distancias a las cuales es convem,ente sembrarlas; y para finales de esa
decada se generaliza el sembrado escalonad? según el ciclo natural (7 años de
cul,bvo, 1~ de explotación) del henequen: teruendo así planteles en cultivo o-'

\C)

�en explotación y en decadencia, donde
las edades de las plantas están unificadas(25).
En el año de 1876 se reportaba (26).
Mecates en cultivo
Mecates en explotación
Total mecates sembrados

550,000
250,000
800,000

Desde el punto de vista de la rotación
del capital, esto representará un desembolso de circulante uniforme debido a
un proceso de trabajo ininterrumpido,
a la vez que un flujo de mercancía uniforme. Al aumentar la escala de la producción, gracias al crédito, se acelera
la rotación y se distribuyen más uniformemente los gastos de circulante de los
primeros siete años. Con lo cual disminuye el lastre que los capitalistas arrastraban y la producción henequenera
presentará un carácter marcadamente
diferente a partir de los años ochentas.
Es ahí donde se iniciará la producción
de henequén con carácter manufacturero.
Todo esto permitió que la década de
los ochentas fuera de las innovaciones.
Es cuando se inicia el tendido de rieles
portátiles, verdaderas correas de transmisión que agilizarían el proceso global de
producción; también, en 1880 se inicia
la importación de brazos para reforzar al
contingente maya en los planteles siendo así que el 17 de Abril de 1880, se
anuncia la llegada de cien chinos para
trabajar en las haciendas; y según la información de que disponemos, entre
1876 y 1881, el número de ruedas movidas por vapor se duplica, pasando de
450 a 899. Es en 1881, que los hermanos
Prieto, construyen una de las ruedas de
agramar más potentes, "La Vencedora"
(llamada primero "La Eureka ') capaz
de desfibrar 20,000 pencas por hora, con
ella surge el tren de raspa, y el complicado proceso de raspado que exigía once

operaciones distintas, se simplificó a dos
momentos. Es también en 1881, el 15
de septiembre que se inaugura el ferrocarril Mérida-Progreso, línea de concesión federal construí do y operado. por
capital yucateco que servirá para sacar
la fibra con rumbo a su mercado exterior. Lo que hizo de los hacendados no
sólo señores del hénequén sino también
magnates ferroviarios.
Esta conjunción de innovaciones indica sin lugar a dudas, que se había operado una transformación en la base productiva; tanto en el propio proceso productivo, como en sus elementos objetivos y subjetivos, una transformación
que empezó siendo cuantitativa, había
ya llegado a ser cualitativa. Había ya
surgido la zona henequenera, el capital
henequenero, el peón henequenero, la
península era ya una región donde la
aristocracia henequenera ejercía hegemónicamente su poder de magnates manufactureros.

V.La propiedad de la tierra y la búsqueda de la ganancia degradaron la ecología y el espíritu de los hombres. El
monte fue destruido. El milpero acosado por la hacienda, se transformó en
peón. La violencia social requerida para
la constitución de una hegemonía regional no fue del mayacol, .aquélla de los
azotes de la cual tanto -se ha hablado.
Hubo otra más cruel que destruyó un
· hombre y las condiciones históricas que
le permitían reproducir su vida. El conocimiento del monte fue destruido al
encadenar a los hombres al plantel y a
la máquina, el monte fue talado para
sembrar henequén, para utilizar la leña
y mover desfibradoras y ferrocarriles.
Violencia que .destruyó a los organizadores de un sistema y no produjo nuevos organizadores que supieran aprovechar el excedente·para organizar un nue-

vo sistema de producción múltiple.
El henequén signifó el acceso al
mundo, pero también significó una
atadura a una fuerza ajena capaz de
destruirlo. El henequén creó la dependencia del exterior para la importación de alimentos: el maíz, antes
sagrado, se metió a la tienda de raya,
y para obtenerlo eran precisas largas
jornadas del peón, de su mujer y de sus
hijos, en una tierra ajena donde la milpa nunca más habría de verse rodeada
por el monte, una milpa que sólo reverdece en la memoria, en habla, en el rito.

Así como el milpero aprendió que la
naturaleza era independiente de él, era
otra forma de vida independiente, con
un ritmo propio y distinto al suyo al
cual había que adaptarse para vivir, así
el peón vivió la dominación de la hacienda, aceptando su rigor como el de
una fuerza natural inapelable.
La sincronía del milpero con el monte desapareció con él. Sin ella el peón
siguió obligado al ritmo de las máquinas,
que le imponían un deber día a día más
intenso e incomprensible. La disciplina
surgió como fuerza productiva, como
forma para la organización de la manufactura. Una disciplina, cuyo autoritarismo inaceptable para los hombres de
maíz, forjó nuevos hombres de henequén al paso de la máquina, al paso del
mercado. Ajeno al proceso, vivió su
transformación en la muerte de su pasado. En el fin de la cadena productiva,
el henequén lo ató a la tierra. El capital había arribado a Yucatán.
Dicho arribo ocurre én un momento
de expansión del capital industrial europeo y norteamericano. El punto de
unión entre los países hegemón'icos y la
península fue el henequén. De una parte, su demanda a gran escala, de la otra,
su producción también a gran escala.

Producción y circulación, unidad entre
ambos procesos. Yucatán entra a gravitar en el espacio interno del modo de
producción capitalista. Todo el mundo
se encuentra ahora transformado por
una nueva lógica, la del mercado mundial. Momentoe de expansión industrial
irrupción en Yucatán, a través de un~
rama capitalista en ciernes: la agricul~ra comercial. Y~catán se presenta
~merso en un conjunto de contradicc10nes que van _desde la negación de la
fuerza de trabajo hasta la negación del
explotador capitalista clásico.
., El espurio hibridismo de la producc~?.n hacend~ria tiene su origen como ya
dipmos no solo en las condiciones sociale~ del Yucatán decimonónico, sino ademas en. }as condiciones que permiten su
expansion. Es p_reci~o tener presente,
que es el_ financ1am1ento extranjero el
que_ permite, tanto la constitución de la
hacienda como la mercantilización de
sus productores. Este hilo, que va de&amp;
de el mercado de capitales, hasta el mercado. local de fuerza de trabajo pasa neces~namente, por la dominación hacendaria. El henequén se convierte así en
el rí_gido cordón umbilical que liga 'a la
pe~rnsula entera al desarroflo del capitalismo mundial.
., Como se expuso, se dió una acumulacion capi_talista de carácter específico,
porque ni los peones se convirtieron en
proletarios, ni los hacendados capitalistas devinieron en burgueses "modernos".
Prueba de lo primero es que con la
llegada de Alvarado en 1915, muchos
peones de la hacienda abadonaron las
empresas henequeneraspara hacer milpa.
P_rueba de lo segundo es que las ganancias henequeneras no llevaron a fortalecer la actividad industrial al ampliar la
acumulación de otras ramas. Prueba más
contundente es el carácter del conflicto

entre los proyectos económicos de Alvarad? y el de la "Casta Divina". Alvarado
vema del Norte, quería trocar la hacienda _no P?r la pequeña explotación campesina, smo por la gran unidad de agricultura mecanizada. Fue el choque del
h~cendad? capi18;1ista del siglo XIX,
anstocrabzado aun, con el agricultor
capitalista del siglo XX.
. El peón no se transformó en obrero
hb~ y el hacendado no devino en capitalISta a causa de la relación directa de
la producción con el mercado extranjero. Para esto resulta clave el hecho de
que las variaciones del henequén iban de
acu~rdo a las variaciones en los precios
agr1colas de E.U., y aquí lo primero que
n_o concuerda es que se trata de condic10~es de producción muy distintas que
obviamente se deberían traducir en costos y preci?s, diversos. _En el país del
norte ya ex1stia una agncultura mecanizada, lo cual supone una alta productivi·dad d~I trabaj_o, bajos costos y, por tanto, bajos precios. En Yucatán si bien el
desfibrado se había mecanizado el cultivo era intensivo en trabajo, I-0' que da
como resultado una productividad menor, mayo~es costos y, por tanto, mayores prec10s. De donde entonces los
hacendad?s, para-igualar precios ; hacer _atracbva l? empresa para ellos y sus
socios, recumeron a intensificar la exP!otación del trabajo y a aumentar el
numero de explotados. Fueron ellos1 los
peones, su sacrificio y opresión, los que
verdaderamente sustentaron el auge henequenero.

VI.El capital requiere de ciertas condiciones históricas para su reproducción
y Pll;fte fundamental de ellas es la presen~1a del obrero !~bre, el ~brero que somebdo a la coacc10n economica entrega
su fuerza de trabajo a cambio de las
mercancías necesarias para la supervi-

vencia de él y de su familia. El salario
debe tener ~a característica que impide
al obrero disolver las relaciones de dominación y con~gurarse orgánicamente
como clase tendiente a la dominación.
El salario significa tanto la sujeción material al ~ercado por parte de la fuerza
de trabajo, como la im,Posibilidad de
romper las ~adenas pohticas ideológicas ,que lo hgan a la relación capitalista (27). Mas estos enunciados que cori:esp_onden a la situación óptima del cap1tal1smo, donde el obrero libre se en!"e~ta i!!dividualmente al patrón o a la
1~sbtuc1on pro~ctiva, tiene lugar tan
solo en aquellos sitios donde la indu&amp;
trializaci_ó? ha ll~g~do a tal punto que
las condic10nes h1storicas enmarcan una
r~l~ción salarial única con un patrón indiVJdual o a~ocia~o también único y perfectamente ~dentificable. E!) las regiones
rurale~ dommadas por el capitalismo en
Yucatan, no ocurre lo mismo, A&lt;JUÍ no
se en_fre~ta ~-n trabajador al ,Patron o a
una mstituc1on productiva unica, sino
que ~e enfrenta_de manera combinada,
s~ce~1va, o alternativa con diferentes insbtuc10nes o patrones y la percepción
que cada uno de ellos tiene es muy diversa, tanto en sentido como en forma
De hecho ocurre también una disolución
de la individualidad,obrera. Esta no aparece frente al patron como individuo
sino como familia. El obrero se transfor:
ma en obrero familiar, la familia petroler~ tiene que luchar, en el evento productivo yara alcanzar el conjunto de merc?!1c1as q~e !e permitirán la reproducc10n a_mphad? de la vida. Por otra parte,
el c~p1~al v_ar1~b.Ie no e~ ejercido por un
~ap1tal1sta mdiv1dual, smo por el capital~smo }'!lCa~eco en su conjunto, con el
fin de ~ommar, no a un individuo particular, Sino a toda la familia obrera. Como_ puede comprenderse las formas que
reVIste el s~ario. son múltiples y variadas, c_ontrad1ct'onas y a veces antagónicas. Sm embargo, mencionaremos aquellas formas salariales que destacan por ;:::J

�su importancia, tanto por aglutinar a los
obreros en el proceso productivo, como
por disgregarlos en la lucha de clases.
Tanto por ser mecanismos de coacción
aparentemente extra-económica, como
por ser elementos de la constitución de
un frente obrero en la lucha de clases.
El primero de estos elementos, el crédito, tiene una larga génesis, aparece
en germen en la colonia como adelanto
por trabajo, dado a los indios para la
producción domiciliada en el repartimiento de mercancías. Se manifiesta
posteriormente en la deuda inicial en
la hacienda y aparece con todo su peso con la llegada a esta península del
Banco Ejidal.
Como se vió, la comunidad desapareció y con ella las relaciones hombre
naturaleza que vinculaban en un mágico
intercambio a los hombres, al ser organizados éstos en la hacienda que destruyó todos los elementos de cohesión
tradicional. La Reforma Agraria, al
afincar a la fuerza de trabajo a la tierra
solamente la ató a una propiedad ajena a todos los hombtes que ejercían el
proceso productivo sin que éstos der
minaran al producto.
El crédito para la realización de actividades económicas, sobre las cuales
el productor no tiene elemento alguno
de dominación aparece de esta manera
como el primero de los componentes
del salario.
El trabajador henequenero no concibe el crédito como un préstamo que se
le otorga, a fin de realizar la producción
propia, sino como un adelanto por el
trabajo a realizar en una tierra que apa~ece ajena, que le pertenece el banco pará obtener productos ajenos, que deberán ser entregados sin que él participe
en lo absoluto, por lo demás si atendemos al monto del pecunio, que como
~ crédito recibe el obrero, nos percata-

mos de inmediato que es absolutamente insuficiente para la reproducción
ampliada de la vida (28)
El ingreso pecuniario de las familia
obrera tiene tres componentes fundamentales. Primero, el salario se manifiesta en la forma de crédito; el segundo, el salario obtenido primero a
destajo; tercero, como venta de fuerza
de trabajo a patrones yarticulares. Sin
embargo, la reproduccion de la vida implica no nada más la capacidad pecuniaria para adquirir las mercanc1as, sino
también, la conquista de las condici&lt;r
nes espirituales y de salubridad necesaria para ella. Aquí es donde .;e manifiestan estos elementos del salario que han
sido designados como "salario directo"

(29).
Sin ellos serÍa imposible la reproducción de la fuerza de trabajo ya que el
monto pecuniario sería insuficiente para
alcanzar a cubrir las necesidades de servicios médicos, alimenticios y de vacunación.
Descartando la venta de fuerza de
trabajo de manera individual al patrón,
por ser caracterÍstica del capitalismo,
tendríamos que analizar las- otras dos
formas que reviste el salario, que aparentemente no corresponderían a una formación capitalista estable: el crédito y
el trabajo domiciliado.
Por su parte el crédito surge de la necesidad política de disgregar la comunidad ejidal: a partir de diferenles sociedades locales de- crédito que, enfrentados en el proceso productivo, imposibilitan la política unitaria reproduciendo
las condiciones de dominación.
Mas sería imposible comprender la
naturaleza de la relación crediticia si no
se entendiera la relación hombre-ejido.
El individuo es jurídicamente incapaz

frente al Estado Mexicano de ejercer la
propiedad territorial, el Estado presenta
al individuo la posibilidad única de ser
posesionario de la tierra. Mas esta posición deberá ser ejercida, para el caso del
henequén, de manera colectiva junto
con otros individuos compañeros de
desgracia.
Esta relación hombre-ejido hace que
se disuelva la individualidad característica del capitalismo en la continuidad
de las formas de dominación que permiten la estabilidad del Estado. La corporación que si·rve de base para el poder estatal en el campo, manifiesta también su tendencia de dominación disolviendo las relaciones individuales de la
propiedad, en la posesión ofrece al capitalismo un hombre incapaz de ejercer el
proceso productivo por sí, en la tierra, y
de vender y dominar los productos;
obli~ándolo por tanto, a depender del
crédito, en la relación con otros hombres, o en la solicitud de crédito, para
ser aplicado a la producción henequenera, de tal manera que éste aparece como asalariado desde el momento mismo
que es ejidatario.
La finalidad misma del plantel ya sea
ejidal, particular o de la pequeña propiedad es la producción de penca. Penca
para ser desfibrada. Aquí se introduce
un elemento rnás: la relación hombremaquma.
La capaciilad de desfibrar, la capacidad tecnológica concentrada en el hecho
mismo de la máquina, manifiesta la nor·
ma del corte de la penca. Así se establecen los límites del consumo y los límite&amp;
de producción. Aquí la relación hombremáquina se manifiesta con toda su cru·
deza, es la máquina la que impone el rit;
mo de la producción y la máquina en s1
misma, aun cuando contenga una ~
tecnología incorporada, estará encade-

na~a al de~e~ del mercado capitalista.
As1, la maquma aparece vinculando al
hombr~ _c~? el mercado, posibilitando
la adqms1c10n del peculio suficientemente para reproducir la fuerza de trabajo.
~in embargo, en estas relaciones
hombre-ejid?,Y hombre-máquina, subyace una relac1on de dominación más fina
~-ás sútil, pero más rÍgida, la relació~
eJ1derEstado.
_El ejido no aparece tan sólo como
u?1dad produ_ctiva ~ relación en la pr&lt;r
piedad del~ ,berra, smo aparece también
como relac1on que agrupa a los individuos alrededor de un irlterés el interés
d_e la reproducción del Estado. El indiVId~~ como ejidatario es el elemento
pol~~co en la dominación, elemento
poli~co en las normas que habrá de
consi~~rarlo como integrante de la corporacion que le da continuidad al sistema.
E~ ejido como corporación económica disuelve a los hombres en la colectivid~d. El ejido como corporación política
dis_u~!ve las voluntades individuales en la
o~mion colectiva normada por la coaccion eSta tal. El ejido como elemento de
la es~ctura vertical del Estado sirve
adem~ como correa de transmisión de
las acciones planificadas por éste para el
eve~to pr~uctivo, político y de organizac1on social.
Desde l_uego esta relación ejiderEstado se manifiesta también en la continui~d de__las r~!aciones ejidales, es la relaci~n epd&lt;reJido, la que manifiesta la
¡°~dad general del área henequenera, a
mversa de como oc~rre en otras áreas,
on~e el enfrentamiento ejido-ejido
matiza la relación entre éste y el Estado'.

d

De esta manera todas las relaciones
:tre las personas se encuentran medís por las relaciones entre las cosas y

las corporaciones por las relaciones entre ~-1 hombre, v la tierra, el hombre y
el eJido. Aqut las relaciones interpers&lt;r
nales_ han perdido ese carácter bucólico
propio del campesino, adquiriendo el
cara~ter corporativo de las instituciones
que !~ponen una voluntad por encima
tle la disensión individual.
, E! desarrol!o sa131:i,al impuesto por el
cn:dito Y la difumac1on salarial unitaria,
e~,1gen de manera inmediata, la corrupc!?n para la supervivencia. La corrupc10n como elemento en la lucha de cla~s, Y ~?r el otro lado, exige también la
d1soluc1on del obrero único en el obrero colectivo.

VII.. E? la historia se han forjado las ins-b tuc1ones, las actitudes que hoy observamos. E!1 la relación del hacendado
con el peon, se prefigura la relación entre el Banco y el eji~a~rie; en el may&lt;r
col se pre~gura la v1gilanc1a que ejerce
ahora el mspector; en la constitución
de la propiedad y en el despojo de la naturaleza de la que se apropiaba el milpero,_ se prefigura la relación entre el ejidatano y sus planteles, y entre el Banco
y el ejido.
La propiedad hacendaría al surgir
marca el__inici_? de una etap; histórica.
~~ posesion eJ1dal, nacida de la Revoluc1on Mexicana, libera al trabajador de
su~ ataduras con la hacienda marcando
otra etapa histórica pero el 'plantel ejidal es tan ajeno para él como lo fué
¡:1 plantel . ?e la hacienda. Lo que
.?Y se_ califica como corrupción del
eJ1datar10 henequenero es una respues~ histó_ricamente c~nstruída a una
~elac1on social absolutamente ajena. Los
mtentos_ de diversificación, si preservan
la esenc1_a de las formas de producción
burocrabzada, si no ñiegan y superan la

�continuidad histórica que representan,
conservarán al trabajador ejidatario en
las actuales circunstancias como ya lo
ha demostrado la historia reciente de
las intervenciones bancarias. Se perpetuará el despojo de la naturaleza y de la
dignidad del trabajador yucateco.
La historia ha modelado a los hombres y se expresa hoy en sus actitudes y
en sus cuerpos. Se han producido hom-·
bres cultural y ñsicamente diferentes,
los milperos mayas han dejado huellas
óseas de sus cuerpos que nos dan constancia de su talla, de S!J fuerza, de sus
enfermedades, de su ~imentación. El
estudio de sus restos nos dice que eran
más altos y mejor dotados que los actuales trabajadores del henequén. Estos,
ahora son más bajos, con una forma
corporal distinta y con una ligera tendencia a engordar al llegar a cierta edad.
Son producto de la violencia histórica
sobre ellos ejercida.
Hoy día ya no hay largas y rigurosas
jornadas, la reforma agraria ha destruído
la hacienda y su disciplina, imponiendo
la producción burocratizada. Pero el crédito ata al ejidatario a la organización y
control burocratizado de la producción,
así como la deuda ataba al peón al designio del hacendado. El peón pod~a
huir y refugiarse en la selva y hacer milpa, el ejidatario está atado por las ~a?enas sú tiles del consumo, y del credi to
que no ha de pagarse; y si migra, no es
para hacer milpa, es para, ligado ª. otro
patrón, construir hoteles para el tunsmo,
carreteras para los autos de otros, casas
de otros.
También el ejidatario tiene otra opción: entrar a las nóminas del Banco,
ser empleado del fideicomiso. Esta vía
de ascenso social también estaba presente en el tiempo de la hacienda, podía alinearse con el hacendado, maltratar a los

suyos y hacer ne~ocios con su sufrimiento. La corrupcion ahí como ahora, se
manifiesta por parte de los tr~bajadores,
como un elemento en la lucha contra la
dominación de quien organiza la producción. Cierto, es una forma de lucha individual, pero no por ello menos legítima.
Los . antecedentes . ahora expuestos,
no pretenden ser un planteamiento maniqueo que pinte de contrastantes colo,
res la perfidia y la maldad del hacendado, del mayocol, del Banco, del inspector. No pretendemos ensalzar la belleza
histórica de la producción milpera lamentándonos por su desaparición. Bosquejamos lo ocurrido como punto de

parti.da para entender el presente sin
monstruos ni beldades proponiendo una
alternativa:
Mientras el lugar social del ejidatario
henequenero lo mantenga al margen de
la organización y de la producción no
hay cambio posible. Se henequenizará
toda actividad que se intente. Debemos
escuchar sus voces Y. respetar sus iniciativas, aun cuando quinientos años de
historia justifiquen la incredulidad y desconfianza que seguramente habra de enfrentar cualquier iniciativa ex terna a
ellos. Aún la de escucharlos.
Mérida Yucatán, Noviembre de 1983.

NOTAS:
(1) Semo, Aguilar, González Casanova, F1orescano.
(2) Para los efectos de este lrabajo, el con-.
cepto región designa el · área geográfica
donde el surgimiento de una clase burguesa de carácter hegemónico, establece
un poder característicamente distintivo
y en ocasiones contrapuesto a olros sectores de la misma clase.
(3) Históricamente la nación se aglutina en
el proceso interactivo de las regiones, organizando un poder estatal que permite
su coexistencia y devenir y el surgimiento de una clase burguesa que deslruyendo las hegemonías regionales organiza el
poder político de manera tal que la acumulación capitalista regional permanece,
se amplía o conlrae según sea la organicidad que las regiones adquieran en el
proceso constitutivo nacional.
'(4) Los estudios arqueológicos contemporáneos muestran la inmensa cantidad de
población liberada de la práctica agr.fook
y la cantidad de tributo requerido para
sostenerla y organizarla. Si bien los grupos dominantes prehispánicos mantenían, en un código incomprensible PIII'ª
la inmensa mayoría, su saber acerca de la
naturaleza, los productores mayas tenían
el conocimiento directo del manejo de la
selva. Por lo cual, la desaparición del grupo dominante y la destrucción de su có.
digo, no significó la pérdida del conocimiento acerca de la producción natural
sino por el contrario, subsistió y se reprodujo en una nueva organicidad.

La desaparición del Nohoch Halach
Uinik, implicó la aparición del Bataba y
la desaparición de la casta sacerdotal implicó, a su vez el surgimiento del H'men.
El sincretismo religioso posterior a la
conquista introduce a la jerarquía eclesiástica católica tanto como forma del
poder, como de vínculo entre grupos
ajenos.
(5) "La entidad comunitaria natural, no aparece como resultado sino como presu-

puesto de la apropiación colectiva
(temporaria) del suelo y de su utilización. Cuando finalmente se asiente el
que esta colectividad originaria se modifique en mayor o menor grado dependerá tanto de diversas condiciones materiales externas, climáticas, geográficas,
físicas, etc. como de su particular disposición natural" (Marx Carlos, (1971)
Pág. 434).
(6) Hernández, X. (1980'~

(7) Barrera Vázquez A., et, al, (1977~

(8) Ibídem, p. 58
(9) E. Kurjack y S. Garza (1980)enel Atlas
Arqueológico de Yucatán reportan la
existencia de más de tres mil sitios arqueológicos. La densidad de sitios es
más alta en la zona henequenera debido
a que el plan te! y el monte bajo permiten su identificación_ pero la densidad
real se incrementa notablemente hacia
el sur de la península. Estos datos permiten suponer la existencia de cuando
menos once mil sitios arqueológicos para la península. Considerando que todos fuesen del IV Rango, el que tiene
menor número de .edificios monumentales, y calculando una ocupación de tres
habitantes por vivienda, tendría una
media de novecientos habitantes por sitio medio de 300 estructuras habitacionales. Esto significa un poblamiento
cercano a los 1 O millones para el clásico
tardío.
Cobá~ sitio del I Rango tiene 62 Km.2 y
se le calcula una población de 90 mil

habitantes.
Ukaná, sitio del IV Rango tiene 1.5
Km.2, tuvo, tal vez, unos 900 habitantes. Desde luego, _un atlas completo de
la península y un estudio paleodemográfico basado en los restos óseos, alejados
bajo las plataformas habitacionales podría modificar radicalmente nuestro su:
puesto.
Hoy día la Península alberga, malamente, a menos de dos millones. Quinientos
mil de ellos apiiíados en Mérida.

(10) Considerando el trabajo de restauración
arquitectónica realizado durante 1982 en
los sitios arqueológicos de Hochoh,
lliibilnocao y Chacmultun, donde con
técnicas semejantes a la_s prehispánicas,
salvo la producción de cal para la arga.
masa, 87 trabajadores invirtieron 6 meses
para reparar 11 edificios, moviendo un
volumen bastante aproximado a los
10,000 m3 de piedra y escombro. Tomando en cuenta que la plataforma del
"Gobernador" de Uxmal mide 180 m.
por lado y 10 m. de altura, con un volumen de 324,000 m3 de piedra y argamesa, 1000 lrabajadores, durante aproximadamente un año serían necesarios
para construirla. El grado de organización y el excedente necesario para lograrlo manifiesta la eficiencia misma del
sistema agrícola que permitió la distracción de un gran número de hombres.

(11) Robert Patch (1980~
(12) Eligio Ancona, Tomo II p. 188, (1978),
(13) Glez Navarro, (1979) pp. 10-11.

(14) Cfr. Manual (1852~
(15) Ibídem
(16) Marx. C. (1972) T. III, pp. 733-734.
(17) En 1861, se emife un decreto que otorga
al hacendado, o a su personero, cualidades de policía y juez. Memoria García
Rejón, (1862~
(18) En 1879, se denuncia la tala de bosques
debido al cultivo henequenero. (La Revista de Mérida, 23/I/1879).
En 1895, estas denuncias adquieren un
tono de alarma y se denuncian cambios
en el clima (Boletín de· Estadística,
l/IX/1895~
(19) Antes de la Rueda Solís eran artesanos
mayas quienes estaban a cargo de la producci6n mientras los comerciantes se
ocupaban de la circulación acudiendo a
los pueblos a comprar hamac!IS, jarcias,
alpargatas, costales, etc. El Estado mediante leyes imponía "a los indios••. y a

--i

"1

�las demás gentes" sembrar diez matas de
henequén como mínimo en sus patios,
Loe hacendados, a su vez, también cultivaban un poco de henequén para satisfacer la necesidad de sogas al interior de la
hacienda, Según el Manual de 1852, de..
dicado a las haciendas maicero-ganade..
ras, algunos vaqueros debían raspar hene..
quén, y cortarlo por la tarde después de
haber atendido sus labores con el ganado,
El raspado era manual, Tal vez hubiera
un pequefio excedente pues por esos
años la demanda externa iba en aumento
y con ella los precios, En 1862 había 14
corchaderoe (talleres donde se torcía la
flora, para hacer sogas o crodeles) en el
partido de Mérida y uno en Calotmul,
partido de Espita. García Quintanilla
(1983).
(20) Hemos quitado las comillas a la palabra
capital porque ahora si nos estamos
refiriendo al concepto capital industrial,
esto es al que existe y funciona sucesiva
y simultáneamente como capital dinero,
capital mercancías y capital productivo.
Lo aue si_gnifica &lt;@e el ciclo de la _proaucción y el ciclo de la circulacion formarán una unidad. Lograr esta Unidad
no fue tarea fácil.
(21) Ya desde 1845 el mercado Yanki era
importante pues·de 707,905.5 Kg. que se
exportaron, 630,349.5 Kg. fueron a Nueva York. Peón y Regil (1853).
(22) Prueba del desinterés por su produc- .
ción es el caso de la hacienda X-ucú, que al
rematarse en 1828 tenía "cuarenta mecates de henequén útil" a los cuales a pesar
de figurar en el inventario, no se les atribuyó "ningún valor comereial como se hizo al avaluar las tierras, la planta de la
hacienda, las milpas sembradas por cuenta
del propietario", etc. Rodríguez Salvador
(1978~

'°t--

1

(23) En 1852, el Estado convocó a un concurso ofreciendo dos mil pesos para' quien inventara esa máquina que desde 1830 se
intentaba producir por parte de hacendados, Estado y extranjeros. Fué así como
surgió la Solís.

(24) Acerca de la fecha precisa en que se inician Jos créditos refaccionarios al henequén,. J, hlstoriografía aún no se pone
de acuerdo. Pero sacando un promedio
se puede con cierta seguridad, afirmar
que fué durante la primera mitad de la
década de los sesentas.
(25) Portas, ~.1872.
(26) La Revista de Mérida, 12/X/1876• .•
(27).Como evento en la producción, es decir, como evento en la lucha de clases, el
salario se manifiesta tamlién como un
elemento en la dominación: conjunto de
condiciones .históricas que pemúten la
producción y reproducción de la explotación capitalista.

MARX CARLOS El Capital, Tomo ID,
FCE, México, 1971.
HERNANDEZ, X.E., ''La Dinámica de
la Milpa en 'tucatán" en Memorias
del Primer Seminario sobre la Producción Agrícola en Yucatánr 1980.
BARRERA VAZQUEZ, A., GOMEZ
POMPA, A. y VAZQUEZ YANES, R
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Mayas: sus implicaciones silvícolas
y agrícolas" en Biótica, No 2, año
2, México, 1977.
KURJAC, E., GARZA, T. A'tlas Arqueológico del Est.ado de Yucatán,
INAH, México, D. F., 1980.

(28). En promedio el ejidatario obtiene a la
semana $500. OO. Sí la familia obrera media consta de 5 miembros resultaría que
el monto por miembro alcanzaría ape..
nas los 100 pesos semanales, absolutamente insuficiente para la reproducción
de la vida.

PATCH, R., "El Fin del Régimen Colonial en Yucatán y los Orígenes de
la Guerra de Castas" ponencia presentada en la Segunda Semana de
la Historia de Yucatán, UDY, Mérida, Yuc. 1980.

(29 ~ Alvarez y Quesnel, l ':179.

ANCONA, ELIGIO, Historia de Yuca,
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Agrícola en Yucatán, Gobierno del
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de la Caña y la Elaboración del
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'
CARRASCO, R. Comunicación del Trabajo de Conservación del Area
Chenenes, PROZAPY Yuc, 1982.

�YUCATAN 1865-1910:
COLONIZACION O IMPORTACION
DE TRABAJADORES

Nidia Victoria
A través de este artículo pretendo
mostrar cómo una política nacional de
colonización en Yucatán se transforma
en lo que los mismo; yucatecos llamaron importación de trabajadores. En
ambos casos el gobierno del Estado
participó activamente en orden a aumentar la población con vistas a extender y diversificar la producción. Pero
la "coloñización '' y la "importación
de trabajadores" tenían objetivos diforentes: con la primera el Gobierno Nacional traía europeos para formar industrias, haciendas, explotar minas;
mientras en el segundo caso, los trabajadores eran traídoe del exterior como
mano de obra, principalmente para las
haciendas.

Entre 1865 y 1910 se da la migración más representativa y numerosa
del Yucatán independiente, a pesar que
los intentos de colonización obviamente empiezan desde la época colonial
con el propósito de aprovechar la gran
cantidad de recursos naturales (mineros
y agrícolas, principalmente) con que
contaba el territorio nacional.
Al declararse Yucatán independiente
en 1823, una de las principales leyes dictadas por el Congreso Constituyente fue
la ley de colonización, en la cual se ofrece a los colonos la libertad de cultos(l).
Se consideraba que siendo la religión católica la oficial, éste serÍa el principal impedimento para captar a los europeos
protestantes que en esa época se dirigían
a los.Estados Unidos.
A partir de esta ley no ocurren inmigraciones de importancia hasta 1865.
Aunque lleF algunos extranjeros a vivira Yucatan, no se trata aún de un número considerable.

COLONIZACION 1865-1880
Al año de iniciar su Imperio, Maximi-

liano decretó la apertura de México a la
inmigración de todas las naciones, ofreciendo a quienes quisieran avecindarse
en el país un título de propiedad raíz
exenta de impuestos en el primer año
(2).
Para facilitar la inmigración se nombraron agentes cuya misión era promover la venida de inmigrantes con objeto
de establecerlos en los terrenos que se
les asignasen.
Don José Salazar larregui, Comisario
imperial de la Península, al llegar a Yucatán comprendió la utilidad y conveniencia de promover en ellas la inmigración de extranjeros "laboriosos" que
cultivasen la tierra "con el objeto de levantar al país de la postración y abatimiento a que la guerra de castas y las
continuas revueltas políticas lo tenían
reducido. "(3) Comisionó al Sr. Hippel
para traer alemanes a la Península.
Así es como el 23 de octubre de
1865 llegaron al puerto de Sisal 225
"colonos" alemanes, entre hombres y
mujeres y niños(4). Estos inte~aban la
primera "colonia" traída a Mexico por
Maximiliano: fueron establecidos en el
pueblo de Santa Elena, situado al sur, o
sea, en los terrenos fronterizos con los
rebeldes de la guerra de castas. Aparentemente el lugar fue escogido tomando
en cuenta "la índole, costumbres e inclinaciones de los colon·os y los ramos
de la agricultura a que deben dedicarse"
(5). Pero en realidaa los hacendados yucatecos pretendían "pacificar a los bárbaros colonizando la región con &amp;ente
pacífica que los indujera al trabajo '(6).
Para que los alemanes estuvieran "cómodos y contentos" el gobierno les
construyó casas, les dió herramientas de
trabajo, enseres y animales domésticos,
todo esto sin costo alguno para los colonos. Pese a todos e·st~ incehtivos la ma-

yoría de los alemanes ya habían abandonado sus casas e incluso Yucatán.
¿La razón?, los periódicos de la época decían que por el intenso calor al
que los alemanes no pudieron acostumbrarse; pero no olvidemos que por. esos
años la guerra de castas aún prevalecía
y la zona más afectada era precisamente
el sur del Estado, y ahí es donde fueron
instalados los alemanes.
Después de la caída de Maximiliano
hubo cierto ailencio en relación a la
"colonización" pero durante el primer
período presidencial de Porfirio Díaz,
volvió a ser tema importante. En 1878
se firmó un contrato entre el secretario de fomento en representación del
Ejecutivo de la Unión y la Emilio
Biehuyck y Ca. "para la colonización
en el territorio de la República Mexicana, de inmigrantes europeos, en su mayor parte belgas "(7).
Este se comprometía a traer al país
cada quinquenio "trescientas familias
colonizadoras por lo menos de expertos agricultores, artesanos e industriales
quienes deberán acreditar por medio de
certificados, ser sanos y de buena conducta "(8). Por cada inmigrante de 2 a
14 años el gobierno federal pagaría
cuarenta pesos y ochenta por los mayores de 14 años.
Después de este contrato, se firmaron
otros, así es como en varios lugares del
país se formaron "colonias" de belgas,
italianos y en general europeos. Ninguna
de estas colonias fue instalada en Yucatán. Es cierto gue algunos europeos vinieron a la Pemnsula pero se trataba de
inmigraciones individuales y en la mayoría de los casos se retiraron a los pocos años.
El exgohernador e historiador yucateco Eligio Ancona refiriéndose al por

qué los europeos no venían ni se quedaban en Yucatán dice: "hay algunos inconvenientes que pesan sobre nuestra
Península, su ardiente clima y su reputación de pobreza deben ser contados
entre los principales"(9). Y agrega: "todos los yucatecos comprendemos que
nuestro país necesita de una colonización fuerte y rigurosa, porque su población actual no hasta ya para llenar las
exigencias de su a~cultura y de su industria. En Yucatan han ocurrido grandes sucesos que hacen más necesaria que
nunca la inmigración extranjera. Al incremento que en los últimos tiempos
han alcanzado la agricultura y la industria, debe añadirse la considerable baja
de población con motivo de la guerra
de bárbaros "(l O). Esto último porque
la mayoría de los hombres estaban destinados a combatir a los bárbaros y no
quedaban brazos para dedicarse a la
agricultura e industria, Por ello la mayor preocupación de los yucatecos era
terminar con esa guerra. Ante el fracaso de todos los intentos militares por
pacificarlos, Ancona suponía que con la
colonización lo conseguirían pues de-cía que "nunca podrá darse por terminada la guerra de castas, a menos que se
establezca una fuerte población, industriosa en el terreno mismo que hoy ocupan los salvajes, y que a la vez de hacerles comprender la imposibilidad material
de una nueva sublevación, los atraiga a
la vida civilizada por medio del trabajo"
(11).
Pese a los buenos deseos, la política
de colonización nunca tuvo éxito y para 1880 empieza a hablarse de otro tipo
de inmigración. Ya no se trataba de traer colonos que pacificaran a los "bárbaros", ahora se requerían brazos para trabajar en las haciendas.
El mismo Eligio Ancona en 1880 señala la Re(,esidad de que los hacendados
traigan trabajadores para el cultivo del

henequén, cuya producción es cada vez
mayor (12). A raíz de este artículo publicado en 1880, los hacendados yucate-cos emJ!iezan a conseguir trabajadores
en el extranjero, primero como empresa
particular y posteriormente apoyados
por el gobierno, según veremos más adelante.
IMPORTACION DE TRABAJADORES
Los primeros en aventurarse a traer
trabajadores fueron Eusebio Escalante e
Hijos, quienes contrataron a 22 canarios
para trabajar en algunas de sus haciendas henequeneras(l3). Eligieron las islas
canarias por tener un clima similar al-de
Yucatán. Después de estos canarios se
empezó a traer negros jamaiquinos, chinos, coreanos. Se traía trabajadores no
sólo para las haciendas sino también para la expansión de los ferrocarriles, y en
menor número para el CQmercio. Pero se
enfrentaban a un gran obstáculo, el artículo So. de la Constitución del país, que
decía así:
"Nadie puede ser obligado a prestar
trabajos personales sin la justa retribución y sin su pleno consentimiento. La
ley no puede autorizar ningún contrato
que tenga por objeto la pérdida o el irrevocable sacrificio de la libertad del
hombre, ya sea por causas de trabajo, de
educación o de voto religioso. Tampoco
puede autorizar convenios en que el
hombre pacte su proscripción o destierro"(l4).
Los trabajadores extranjeros que venían contratados; al enterarse de este
artículo, abandonaban· las haciendas sin
cumplir su contrato y los hacendadós no
sólo seguían necesitando brazos sino
que también perdían el dinero invertido
en traerlos.
Para 1882, se empiezan a formar
compañías de inm~gración: se encarga-

han de importar trabajadores de Jamaica
y otros lugares para trabajar la caña de
azúcar, el palo de tinte y el henequén.
Entre las bases de un contrato fechado
en 1882 el señor Bravo, "conocido
agente de inmigración" en esos años, estipulaba que el contratante debía pagar
el pasaje de venida, un salario no menor
a 75 centavos diarios y al cabo de los 3
años que duraba el contrato su pasaje de
regreso o de lo contrario el pago de
$10.00 si se quedaba. Además por cada
adulto varón o mujer se le pagaba a
Bravo catorce y siete pesos respectivamente(l5). Cabe recalcar aquí, la gran
diferencia económica, entre lo que se le
pagaba al enganchador por cada trabajador que traía y lo que se le pagaba a cada trabajador, como salario y como incentivo para permanecer un tiempo mayor al estipulado en el contrato.
Es así como la clase dominante da
los primeros pasos hacia una nueva polí
tica de inmigración. A estos primeros intentos para traer trabajadores los pode-mos calificar como la transición entre la
política de "colonización" y la de importación de trabajadores para el henequén.
0

La cantidad de trabajadores que se
traía fue cada vez mayor y los hacendados y empresarios empezaron a pedir
ayuda al gobierno según se expresa en
un artículo que anunciaba en 1883 la
llegada de trabajadores canarios: "Creemos que el gobierno debe proteger los
esfuerzos de los que se dedican a esta
clase de inmigración como el medio
más seguro de conseguir el engrandecimiento de nuestra agricultura "(16).
Las diversas "compañías de colonización" continúan trayendo trabajadores ·al Estado y por fin el 3 de marzo
de 1883 el con~C$o estatal interviene
ofreciendo a Felix Usiquia una subvención de $10.00 por cada canario que ~

�traiga al estado (17) y el 31 del mismo
mes ofrece la misma subvención a !barra y Ca. (18). A diferencia de la política de colonización que fue fomentada
desde el gobierno mismo, la "importación de trabajadores" fue iniciativa de
particulares y hasta después de varios
años el Estado se asocia y apoya esta
nueva política.

puerto para su exportación. Esta expansión necesitaba de mano de obra
calificada, por lo que se contrata en
Cuba y Estados Unidos trabajad?res
para el ferrocarril. En 1889 son tra1dos
aproximadamente 250 trabajadores entre negros, italianos, irlandeses y americanos como se muestra en el siguiente cuadro:

En el interior del país continúan las
campañas de "colonización" ofreciendo, como se demuestra en la Ley de Terrenos Baldíos de 1884, terrenos para
explotar a los colonos que los soliciten
comprar, ofreciéndoles entre otras ventajas a los extranjeros exenciones por
10 años del servicio tle guardia nacional,
de toda clase de contribuciones menos
las municipales, de los derechos de importación en víveres, instrumentos de
labranza, herramientas y máquinas(l9).

TRABAJADORES PARA EL
FERROCARRIL
LLEGADOS EN 1889

Para los yucatecos lo más importante ~e la, citada ley fue el artículo que
dec1a, as1:
"Artículo l lo.- Los colonos están
obligados a cumplir los contratos celebrados con el Gobierno Federal, o con
los particulares o compañías, que los
transr,orten y establezcan en la República' (20).
De esta manera los hacendados tenían con qué ampararse ante los trabajadores que no quisieran cumplir sus
contratos, pues por medio de esta ley
podían obligarlos a permanecer en sus
haciendas el tiempo estipulado en los
contratos. Así las leyes fueron modificadas con objeto de proteger los intereses de los hacendados.
En esa misma década (1880) los ferrocarriles se expanden a mayor velocidad, pues al existir una mayor producción de henequén los hacendados
lo necesitan para transportarlo hacia el

Estados Unidos (Italianos)
Irlandeses y americanos)

105

Cuba (negros)

150

TOTAL

255

Jo, chinos podían ser útiles para los trabajos agrícolas de tierra caliente, lo que
se comprobó al poco tiempo al demostrar que podían cortar "de 3,000 a
4,000 pencas de henequén al día, cifra
superior en lo general a la del corte de
pencas de nuestros jornaleros de campo "(24).
Durante la última década del siglo
pasado se empieza a traer trabajadores
de otras partes de la República, principalmente de la Huasteca y de Oaxaca,
por estar acostumbrados al clima cálido
y a las tareas agrícolas. Los primeros en
traerlos _fueron O. Molina y Ca. quienes
como primera expedición trajeron a 135
personas entre hombres, mujeres y niños
(25).

ron a traer jornaleros mexicanos para las
diferentes actividades, tanto agrícolas
como artesanal~.

TRABAJADORES MEXICANOS TRAIDOS A
YUCATAN 1892- 1895
FECHA
5fNov./1892
10/Ene./1892
19lEne.fl893
15/J un./1895

CANTIDAD
135
505
100
201

ORIGEN
HUASTECA
HUASTECA
OAXACA
TUXPAN

TRAIDOS POR
O. MOLINA Y CIA.*
O. MOLINA Y CIA.
FCO. CASTA~EDA
HNOS. RIV AS.

FUENTES: EL ECO DEL COMERCIO /5/Nov./1892 y 15/Jun./1895.
La Revista de Mérida 10/Nov./1892 y 19/Ene./1893.
* Olegario Molina fue gobernador de Yucatán de 1902-1907, ministro de Fomento
de Porfirio Díaz de 1903 hasta el final del
régimen y representante de la lnternational Harvester Corp. desde su fundación en
1902.

FUENTES: L.R.M. 16 y 19 de Mayo,
26 de Junio y lo. de Septiembre de
1889. Suárez Molina, V. La Evolución

Económica de Yucatán en el Siglo XIX.
Ed. de La U.O.Y., México, 1977, Tomo

II p. 313.

\

El ferrocarril, así como el incremento
y transformación de la política de migración respon~an a la, revol~ción ~roductiva que vivia Yucatan hacia la decada de los ochenta. De 1876 a 1883, la
extensión sembrada de henequén se cuadruplicó (21). Pero además se sembró de
manera más intensiva el suelo, todo lo
cual demandaba una gran cantidad de
brazos (22).

¡

Fue así como llegaron los chinos. No
importaba el viejo prejuicio de ser "nocivos por tener algunos vici~ como el
opio y otros; y que en los pa1ses donde
han estado han ocasionado grandes males "(23). Porqué también se sabía que

Resultaron ser muy buenos trabajadores y sobre todo se adaptaban bien al
trabajo y a los trabajadores yucatecos,
por lo que varios empresarios se dedica-

~

'

!
&lt;

o:,
....

�El henequén demanda brazos de manera creciente. En 1905 se forma una
junta de inmigración formada por los
hacendados henequeneros, quienes envían un agente a Corea para traer trabajadores. Entre abril y mayo del mismo año
llegan a Yucatán 2,400 coreanos (26).
En 1906 se forma una nueva comisión
donde interviene el Estado comprometiéndose a pagar las dos terceras partes
de los gastos relativos; los hacendados
pagarían la otra parte, más pequeños
gastos adicionales. Como agente es enviado al Sr. Meyers, quien en un plazo
de ocho meses debía traer cuatrocientas familias coreanas y javanesas a trabajar en las haciendas henequeneras(27).
LOS YAQUIS
Los yaquis son un caso especial. Es
un grupo étnico numeroso caracterizado por resistirse siempre a ser dominado
como lo atestiguan sus muchas rebeliones en el período colonial. Aún después
de la independencia de México siguió
luchando por lograr su soberanía.
En el último cuarto del siglo pasado
los yaquis mantuvieron su rebeldía en
guerrillas pues eran atacados por el gobierno federal -y sus aliados del gobierno
sonorense, los cuales les quitaron gran
parte del valle del río Yaquí que correspondía a su territorio para dárselo
a hacendados americanos y sonorenses(28). Esta lucha yor recobrar su territorio se prolongo hasta la primera
década de nuestro siglo, década en que
las medidas dacronianas del gobierno
federal llevaron a la expulsión de yaquis pacíficos y rebeldes.
Se inicia su deportación hacia otros
estados de la República, sin importar
los intereses de los hacendados sonorenses que así perdían a sus mejores
trabajadores. El 24 de marzo de 1900
se firmó un contrato entre el secreta-

río de Fomento, Manuel Fernández
Leal y Manuel de Arrigunaga y Gutié
rrez, administrador de tres haciendas
henequeneras, para que este último
empleara a las familias yaquis que fueran deportadas(29).
Pero como la rebelión continuaba,
las deportaciones empezaron a ser
masivas, ya no importaba que se tratara de trabajadores yaquis pacíficos;
incluso se desterró algunos mayos,
primos y Ópatas a quienes confundían con los yaquis. Estas deportaciones tienen Yucatán como destino
pues para esas fechas (1903) la Secretaría de Fomento, Colonización e Industria estaba a cargo de Olegario Molina, hacendado henequenero yucateco,
quien no sólo apoya sino c¡ue promueve
las deportaciones a Yucatan con ayuda
de la Secretaría de Guerra. De esta manera "mataban dos pájaros de una piedra ": en Sonora se acababa la rebelión
y Yucatán tendría trabajadores para el
henequén(30).
En mayo de 1908, el gobernador sonorense Luis Torres decide negociar
por última vez la paz, por lo que habla
con Luis Bule, uno de los líderes yaquis,
quién está de acuerdo con el cese de
hostilidades pero no con la condición
del gobernador de entregar las armas. Al
no cumplirse esta condición, el gobernador ordena que por cada acción guerrillera de los yaquis, fueran deportados
a Yucatán 500 yaquis pacíficos (31).
Estas deportaciones afectaban gran•
demente a los hacendados, mineros y
compañías de ferrocarril de Sonora,
pues perdían trabajadores e incluso algunos hacendados se quedaron casi sin
brazos en el .momento de la cosecha:
lo que ocasi_onó que los hacendados pidieran al gobierno que no se deportara
yaquis trabajadores, sino sólo a los rebeldes. Estas protestas fueron dirigidas

al presidente Díaz pidiendo que revocara las órdenes de deportación ¡mes podían ocasionar una crisis economica en
el estado de Sonora(32).
En julio de 1908 las deportaciones
llegaron a tal magnitud que fueron detenidos dos hermanos Maytorena, hacendados sonorenses, cuando trataban de
introducir yaquis a Sonora en un intento de evadir las órdenes de deportación
(33).
En 1908 en los Estados Unidos se
iniciaba la crisis económica, por lo que
aún cuando en los años anteriores defendieron a los yaquis que llegaban a
trabajar a Arizona por ser mano de
obra barata, en éste período de crisis
colaboran con el gobierno mexicano
.deportando a todos los ilegales que se
encontraban en su territorio.
No existe un registro del número
exacto de yaquis deportados a Yucatán
entre 1908 y 1909, pero John K. Tumer
considera que fueron unos 15,000 de
los cuales dos terceras partes murieron
o en el trayecto o durante el primer
año de estancia en Yucatán. Según le
expresó un hacendado henequenero a
Turner, "si los yaquis duran el primer
año, generalmente se adaptan bien y
son buenos trabajadores; pero el mal
está en que por lo menos dos tercios de
ellos mueren en los primeros doce meses "(34). Por ello no debe extrañarnos
que el ~enso de 1910 reporte 2,757 sonorenses viviendo en Yucatán, cantidad
sumaq¡ente conservactora(35). Sin embargo, la historiadora Hu Dehart considera ambos datos exagerados pues
afirma que en esa época la población
total yaqui no era mayor de 30,000 y
la información de Tumer fue proporcionada por un "vanidoso oficial de deportación "(36).

A MANERA DE CONCLUSION
En Yucatán am has politicas de mi-,
gración tenían como objeto beneficiar
a los hacendados de la zona henequenera, pues durante la política de ''colonización" a los europeos no se les daban
las tierras por ser buenas para la agricultura, sino pensando en formar con
ellos una especie de barrera entre los
"bárbaros" y las haciendas. Por este
motivo los europeos nunca pudieron
'.'aclimatarse" al ~stado de guerra que
imperaba en las berras que les asignaba
el gobierno yucateco.
Con la "importación de trabaiado,,
b
~
res se aseguraron razos para el cul tivo del henequén, que iba en aumento
y ,que por lo tanto necesitaba más y
mas brazos para trábajarlo. Brazos que
en el Estado no eran suficientes porque
la guerra de castas ocupaba muchos: casi todos los jóvenes de la clase media
eran incorporados a la Guardia Nacional para combatir a los "bárbaros" y
los mayas no podían ser reclutados ni en
el sur ni en el oriente: esta zona estaba
dominada por los sublevados.
CITAS
1~ Ley de Colonización del 6 de Septiembre de ,1823. Colección de Leyes, decretos y ordenes del Augusto Congreso del
Estado Libre de Yucatán. Tomo I.
2~ Decreto del 5 de Septiembre de 1865.
Periódico Oficial del Departamento de
Yucatán, 29/septiembre/1865.
3} Periódico Oficial del Departamento de
Yucatán, 25/Octubre/1865.
4} Idem.

5). Periódico oficial del departamento de
Yucát.án, 3/Noviembre/1865.
6} ldem.

7). La razón del pueblo, periódico oficial
de Yucatán, 6/Noviembre/1878.
8} ldem.
9} E. Ancona "Colonización"en El Eco del
Comercio, 16/Mano/1880.
10). Idem.
11} Idem,

22). A. García Q., oh. cit.
SUPERFICIE SEMBRADA DE
HENEQUEN
ARO
1876
1883
1895
1909

MECATES
800,000
1,002,905
1,168,948
4,580,860

12~ E. Ancona "Colonización II", en: El
Eco del Comercio, 3/Abril/1880.

23). "Sobre los Chinos", en El Eco del Comercio, 23/Enero/1892.

13~ Constitución de los Estados Unid06 Mexicanos expedida por el Congreso General Constituyente el día 5 de febrero de
1857.

24). "Los chinos", en El Eco del Comercio
12/Ahril/189!·
'
muchas háciendas, entre ellas Holac~n, de la Sra. Da. Manuela Casares QuiJano, cortan entre 3,000 y 4,000 pencas
de henequén al día".

14~ V. Suárez Molina, La Evolución Económica de Yucatán en el Siglo XIX, Cfr.;
LA Revista de Mérida, 14/Agosto/1881.
15} "Bases del Contrato para la importación de trabajadores negros y coolies de
Jamaica", en La Revista de Mérida 10/
Junio/1882.
'
16 ). LA Revista de Mérida, 9/Junio/1883.
17} E. Ancona. Colección de Leyes, Ordenes y Decretos, Tomo VL
18). Idem.
19} "Terreno baldíos en la República" en
la Revista de Mérida, 18/Enero/1884.
20~ Idem.
21). A. GARCIA Q. "Historia de la producción en Yucatán: Henequén, 1850-1915",
Informe del proyecto "La formación de
·¡a estructura económica en Yucatán:
•1850-1915", N'.P.

'Jn

25). El Eco del Comercio, 5/Nov/1892.
26 ). El Eco del Comercio, 4 de abril y 8 de
mayo de 1905.
27). Enrique Muñoz Aristegui, "Mensaje leído por el gobernador interino del Estado ante el Congreso Local el día lo. de
Enero de 1910".
28} Evelyn Hu Dehart, "Development and
Ru_r~ Rebelión: pacification of the yaqu1S m the late porfiriato" en Hispanic
American Historical Review,
29~ Ruz Menéndez, "Los Yaquis en las haciendas henequeneras de Yucatán".
30} Hu Dehart, Oh. Cit.
31). Idem.
32} ldem.
33~ ldern.

La producción fue de 9.988,000 Kgs. en
1876, y se esperaba que para 1883, fuese
de 32 668 000 Kgs. Había la expectativa
de triplicar el producto, y no era descabellado, pues la exportación (no la producción) alcanzó en 1883, la cifra de
32.651,597 Kgs.

34). J.K. Tumer,México Bárbaro, Ed. Epoca
México, 1978.
'
35~ Censo de 1910.
36} Hu Dehart, Oh. Cit.

~

w

�NOTICIAS INTERNAS DE LA FACULTAD

INAUGURAN CURSOS DEL SEMESTRE
FEBRERO-JUNIO DE 1984

presentación de los dos libros que ya se encuentran en el
mercado nacional.

El rector de la Universidad, doctor Alfredo Piñeyro,
inauguró el 9 de febrero las actividades académicas del
semestre febrero-julio de 1984, que inicia con un nuevo
plan de estudios en todas las especialidades que se imparten.

ASOCIACION DE ESCUELAS
Y FACULTADES DE FILOSOFIA

Resaltando el concepto de que el hombre no puede evadir su función histórica, ni a sus expectativas del futuro, el
doctor Piñeyro López dijo que era muy loable de parte de
la dirección del plantel, planear objetivos y programas, en
un esfuerzo por lograr la superación académica.
''Todo ello se ha realizado con mucho esfuerzo y con
pretensión de actualizar los planes de estudio en base a una
cuidadosa definición de necesidades y objetivos, dictados a
su vez por el avance del conocimiento y las necesidades sociales", dijo.
En otra parte de su intervención, la máxima autoridad
universitaria destacó la preocupación urgente de mantenerse
actualizados en la realidad concreta que cada día nos presenta nuevos problemas, nuevos fenómenos a los que hay
que enfrentar.
Acompañaron al rector en esta ceremonia el licenciado
Juan Angel Sánchez, director, y otras autoridades de la Facultad,

TESTIMONIOS SOBRE GRENADA
Dos nuevos libros sobre la situación de Grenada fueron
presentados en el auditorio de la Facultad por la Editorial
Katún.
La invasión de Grenada, de Fidel Castro, y Grenada, el
camino a la revolución de los hermanos Richard e llan
Jacobs son los títulos de estas obras comentadas por el
maestro José Luis Balcárcel.
El profesor de la UNAM dijo el 9 de febrero que el tema
de Grenada es de gran actualidad ya que constituye un tipo
de invasión por las mismas fuerzas que en otros tiempos
invadieron nuestro país.
~

,

i'l¡J~,1:t
~

El maestro Juan Angel Sánchez, anfitrión del acto, dijo
l s:t que este evento coincidió con la inauguración del nuevo
, oo plan de estudios por lo que nuestra facultad patrocinó la

Hacer que el profesionista egresado de las Facultades de
Filosofía sea una persona capaz de pensar con sentido
crítico, presto a sugerir soluciones a los problemas de la
comunidad, es uno de los objetivos de la Asociación de
Escuelas y Facultades de Filosofía.
El 8 de febrero en el seno de nuestra escuela, el maestro
Juan Angel Sánchez, en compañía de diversas autoridades
educativas del país, hizo el anuncio de h1 formación de esta
Asociación que ahora finalmente logró 'rntegrarse luego de
estarla promoviendo desde 1977.
"Pensamos establecer los mecanismos propios para trabajar de forma conjunta con el fin de brindarnos mutuo
apoyo", dijo Sánchez Palacios.

t
1

CARACTERISTICAS
Una particularidad de la Asociación es que estará restringida a las universidades de provincia para evitar, en la medida de lo posible, el centralismo que se da en el país, sobre todo en el área de las ciencias sociales y las humanidades.
Los miembros de la Asociación pretenden hacer una recopilación de los problemas por los que atraviesan .las diferentes facultades de filosofía; detectar las necesidades de
las diversas licenciaturas y sugerir soluciones, dijo el Lic. Roberto Briseño, representante de la Universidad Michoacana
de San Nicolás Hidalgo.
"No se entienda que competir es enfrentar a quienes están en la capital; se trata de ofrecer una gama más amplia de
posibilidades para poder responder a problemas concretos
como son el _obtener material bibliográfico o el requerir
personal capacitado", dijo.

SEMINARIO SOBRE MOVIMIENTOS SOCIALES
Un análisis de los Movimientos Sociales desde la perspectiva científica fue realizado en nuestra institución del 11
al 14 de enero.

El Primer ?eminario Regional sobre Movimientos Sociales fue orga~1zado por la Universidad de las Naciones Unidas Y el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM.

sumó la de lo.s, de Coa.huila, para incluir a los dos estados
que comprend10 el Seminario.

Coo~in_ado por.,el doctor Pablo González Casanova, en
e! Sei:nmano tamb1en participaron Adolfo Gilly, Abraham
Nunc10 y Samuel León.

~fario Dávila l_eyó un trabajo del corredor industrial
S_alti_llo-~amos Anzpe; y Dionisio Garza detalló la lucha
smd1cal de los obreros en Altos Hornos de México (Monclova).

Ponen_~1as
. sobre di versos temas fueron presentados en

bsta ,?cas1on._ A_lma Rosa Garza y Efraín Pérez hablaron so-

r~, El Mov1m1ento de Tierra y Libertad en los años seten-

ta .

En torno al Movimiento Estudiantil de la UANL entre
1h?69 Y 1972 .disertó Jesú~, Ibarra Salazar y Lucilda Pérez
izo lo propio en relac1on al Movimiento Magisterial.
E~ lo referido a la insurgencia del sindicalismo blanco
propiamente el caso de Crisa, hablaron Javier Rojas y Lu~
Lauro Garza.
A la participación de los investigadores de la UANL se

SEMBLANZA DE LITERATOS
LATINOAMERICANOS
La comunida~ de la Facultad de Filosofía recordó la
obr~ de cuatro literatos latinoamericanos fallecidos en un
accidente de aviacióh en julio pasado.
Julio Cortázar, Jorge Ibargüengoitia, Jorge Guillén y
;\nge_l M. Rama fueron evocados el 22 de febrero en el aud1tono.
~os '?ªestros. ~arios Arredondo, Genaro Saúl Reyes y
Juheta P1santy. h1c1e.ron una completa semblanza de la yida
Y.de la .obra hterana producida por cada uno de estos escntores 1beroamericanos.
co
CJI

�COLABORAN EN ESTE NUMERO

DARIO NOV ACEANU (Bucarest, Rumania, 1937). Escritor, ensayista y poe•
ta. Ha dado a conocer en su patria a muchos escritores de habla hispana, tanto
de España como de Latinoamérica, (J orge Luis Borges, Juan Ramón· Jiménez,
Nicanor Parra, entre otros). Entre sus
libros se encuentran Autobiografía, Pájaros de Arcilla, Técnica de la sombra,
Paisaje en movimiento.

nómicos y Sociales de la Universidad de
Yucatán.

RICARDO GARCIA. Estudiante de SoJOSE MARIA INFANTE (fandil, B. A.,
Argentina, 1942). Estudió psicología en
la Universidad Nacional de Cordoba,
donde se especializó en'. Psicología social. Radica en Montem:y desde 1976.
Es académico en las facultades de Psicología y Filosofía; en ésta es coordinador del colegio de sociología.

CARLOS ARREDONDO (Monterrey,
N.L. 1950) Es licenciado en Letras Españolas por la UANL. Ha tomado cursos de postgrado en la UNAM, El Colegio de México y la UANL. Actualmente
es maestro en el colegio de Letras, de la
Facultad de Filosofía y Letras (UANL)
y director de la revista Estaciones. Poemas y artículos suyos han sido publicados en revistas y periódicos de la ciudad.

MARIO CERUTTI (Córdoba, Argentina, 1941). Investigador y maestro de
tiempo completo en la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL. Ha publicado: Burguesía y capitalismo en Monterrey 1850-1910 (Claves Latinoamericanas, 1983) y Economía de guerra y poder regional en el siglo XIX (Archivo
General del Estado de Nuevo León,
1983)._Ha participado como co-autor de
importantes obras, entre las que cabe
destacar La prensa en la revolución liberal: España, Portugal y América Latina.
(Universidad Complutense de Madrid,

1983).

NIDIA VICTORIA. Mexicana. Investigadora del Departamento de Estudios Eco-

ciología y Derecho en la Pan American
University de Texas. Es presidente del
grupo estudiantil BARCA, organización
abocada a la defensa de refugiados centroamericanos en los Estados Unidos.

CHAD RICHARD SON (Salt Lake City,
Utah, USA, 1943). Doctor en sociología por la Universidad de Texas an Austin. Es profes?r de sociología en la Pan
American University, en el mismo e~tado. Ha publicado trabajos de investigación en revistas especializadas como
Texas Observer, American Sociology y
Nuestro.
GLORIA COLLADO. (fampico, Tamps.
1940). Poeta y pintora. Realizó estudios de Letras en España y Francia. Ha
publicado: Juego de dos, (poesía, 1971)
y Colección de poemas (1977).
JOSE MARIA LUGO. (Managua, Nicaragua, 1936). Ha publicado poesía y
textos de crítica. Entre sus libros se pueden mencionar. Muchacho con guitarro
(1961), Carne de la noche (1964) y Colección de poemas (1978).

JULIETA PISANTY'. (México, D.F.,
1949). Licenciada en Letras por la Universidad de Nuevo León, con estudios
de post grado en la Universidad de Málaga, España. Docente en la facultad de
Filosofía y Letras desde hace diez años.
Ha publicado copferencias en_Cáthedra y
sustentado ponencias en diversos coloquios nacionales.

\

Artes/Letras/Ciencias humanas

ALFONSO REYES MARTINEZ. (Monterrey, 1943) Estudió arquitectura en la
UANL. Fue director de las revistas Salamandra, Cathedra y Armas y Letras. Es
director artístico del suplemento cultural Aquí vamos, del periódico El Porvenir. Ha publicadovarioslibros de poesía:
Presencia en el tiempo, Péndulos rotos,
Litoral de sombra y Colección de poemas.
ALEJANDRA GARCIA. Mexicana. Investigadora del Departamento de Estudios Económicos y Sociales de la Universidad de Yucatán, donde coordina
el área de Historia. Miembro del Consejo Editorial de la revista Yucatán:
Historia y Economía. Ha estudiado durante cuatro años la formación de la estructura económica en Yucatán, en el
período 1850-1915.
RAUL MURGUIA R. Mexicano. Secretario académico del Centro de Investigaciones Avanzadas del Instituto Politécnico Nacional, unidad Mérida. Ex-director del Centro Regional del Sureste
del Instituto Nacional de Antropología.

ARMANDO LOPEZ. (Monterrey, N.L.
1937) Estudió en el Taller de Artes
Plásticas de la Universidad de Nuevo
León, del ~e fue coordinador en el
año de 1970. Su obra plástica incluye el
grabado, di~ujo y pintura. Ha colabora•
do como ilustrador en publicaciones literarias y libros de texto (Apolodionis,
Salamandra, Aquí vamos). Ha participado en múltiples exposiciones, individuales y colectivas, aquí en Monterrey
y en la ciudad de México.

Art/euloi;
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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