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�UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
RECTOR: Dr. Alfredo Piñeyro López
SECRETARIO GRAL.: Ing. Orel Darío García
FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
DIRECTOR: Lic. Bernardo Flores Flores
SUBDIRECTOR: Lic. Ricardo Villarreal
SECRETARIO ACADEMICO: Lic, José Maria'Infante
COORDINADOR F.DITORIAL: Humherto Salazar

REVISTA DE LA FACULTAD DE-FILOSOFIA Y LETRAS
NUMERO 9 / VOLUMEN III / ENERO-ABRIL DE 1985

.1 .

CONSEJO EDITORIAL
Lic. Mario Cerutti
Lic. Miguel Covarruhias
Lic. Juan Angel Sánchez
Lic. Ricardo Villarreal
DIRECTOR.
Herón Pérez Martínez

.,

OFICINAS
Facultad de Filosofía y Letras, u'ANL
Ciudad Universitaria
San Nicolás de los Garza, N.L.
México
Publicación tetramestral
Precio del ejemplar: $200.00 M.N.
Suscripción anual: $500.00 M.N.

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--~---w

SUMARIO

~

Dactylus
A

t,,part-' cJS,-UI,_ ;,id f"'pqum
n,, C,,,1#"fllf"M_exlairr.,¡_- S"'dit;"

4

PAHA \11 ABUELO VICENTE
Daisy Zamora

6
9

LITERATURA lNFANTlL EN NICARAGUA
Vidaluz Meneses

ACTUALlDAD DE LA METAFORA
\1arcelo Sada Villarreal

17

19
".;,;-;

EL PENSAMIENTO MATERIALISTA EN LA ENSEÑANZA DE LA LITERATURA
Francisco M. Zertuche

DOS POEMAS
Andrés Huerta

22

&amp;.

=.,;&amp;,,....___,_fJ!:LS.....,, _ _...,...,,.:,,,~ w*/~--~,¡¡;_,,,,,__,-, ",,;,,_ _

3

INSURGENCIA POPULAR Y REVOLUCJON SOCIAL EN NICARAGUA
Carlos M. Vilas

MENSAJE DURANTE LA SESION DE TOMA DE POSESION PRESIDENCIAi
Daniel Ortega Saavedra

38

42

NO-INTERVENCION, AUTODETERMINACION Y DEMOCRACIA EÑ
AMERICA LATINA
Pablo González Casanova

POEMA
José Jaime Ruiz

43
46

SEÑAS / RESEÑAS / CONTRASEÑAS

POEMA
María del Roble

48

EL SURGIMIENTO DE LA SECCION 147 DEL SINDICATO
NACIONAL DE MINEROS
Altagracia Pérez Güel

*En este número: fotografías de Aristeo Jiménez

�PARA MI ABUELO VICENTE

Daisy Zamora
I
Tú y yo poseemos un marco de silencio
que nadie penetra
y en el que sólo platicamos
tú y yo.
Porque del mismo manantial brotamos,
del mismo árbol, de la misma piel.
Y en el camino, de nuevo nos encontramos
y nos reconocimos.
Aunque había mucha gente y te llamaba
tú te quedabas sentado en la vereda y me esperabas.
Era yo muy pequeña cuando me encontraste
y a tu sombra, fresca como de sauce,
me cobijé y crecí tranquila.
Tus ramas se inclinaban flexibles como lirios
y detenías las lluvias, los vientos y las fieras.
Sólo la luz entraba filtrada entre tus hojas.
Hoy soy fuerte y a ti
se te han ido las hojas con el viento de Enero.
Pero no te aflijas, que ya he visto retoños
brotar entre tus ramas.
Pasará la sequía y cuando Mayo llegue
tus ramas estarán cubiertas de hojas tiernas.
Y de nuevo habrán lluvias y sequías y vientos . ..
Pero tu sabia es fuerte
tendrás retoño~ nuevos
y tu sombra, fresca como de sauc.e,
rumorosa y flexible,
permanecerá viva para siempre.
tjt

11

III

¿Por qué te fuiste?

Ahora quisiera regresar -inútilmenteª los últimos días dolorosos
llenos de medicinas y visitas y voces
de instrucciones Y horarios Y angustia contenida.
y de ~quella esperanza - pequeña y persistenteque nrnguno decía pero que de algún modo
- no me explico por quélos dos guardábamos.

Los bambúes que sembraste a la orilla del camino,
los heliotropos y las gardenias r,reguntan por ti.
Los rosales te esperan y las gencianas dobles ..
,Los jazmines y las gemelas.
La llama-del-bosque y las acacias
los mangos-enanos y los guanacastes
·el lau~el-de-la-lndia y los cardoncillos,
todos preguntan que cuándo regresarás.
El chilamate del patio adoquinado
cada día te espera con su sombra abierta
y la pitahaya no quiere florecer hasta que vuelvas.
Desde que te fuiste
las ranas ya no cantan en las noches de lluvia
y las quiebra-plata no brillarán más.
La fuente está oscura y callada,
tu cuarto desierto; tu hamaca vacía,
tu escritorio, tu sombrero, tu capote y tu mochila,
tu machete y tus botas,
todos están quietos y te esperan...
¿Por qué te fuiste?
¿Por qué dejaste todo lo que amabas?
¿Por qué?

Quisiera regresar aun más todavía
a los. días en que agarrabas contento tu machete
Y te ibas muy temprano a ver a los animales
Y la penca Y todos los detalles de la finca
y a la hora del almuerzo nos contabas .
de los recién nacidos temeros
de la nueva presa de la finca en Boaco
y de la posible compra de guapotes y camarones
para llenarla.
De las latas de mie
· 1 que hab1a
, que embotellar
Y de la siembra de naranjas Y mandarinas

de la cosecha y de las lluvias
y de la tierra, que tanto am abas
porque tú la habías trabajado con tus manos
yd
,
.
es pues sentados en el corredor
platicábamos v1e1as
· · h'istonas
. en el frescor de la tarde.
Pero más que todo eso quisiera
regresar hasta los más antiguos días
aquéllos en que me d'1ste el mote de " hoja-chigüe"
- por fregar tanto'
Yme dabas volantines en las camas
Ypor las noches

me hacías ejercicios de lectura en los periódicos.
y de~pués me acostaba Ysoñaba los juegos
que Juntos jugaríamos la siguier;te mañana.

IV
En realidad lo más terrible de tu muerte es
aquella de llegar a la casa y no encontrarte
Aquella persiste_ncia del vacío
·
que n&lt;;&gt; importa lo que me esfuerce
sé que allí está y que además
nunca habrá manera posible de romperlo.
V

Hoy.regresó la lluvia, Ía misma lluvia de antes.
El zacate está verde y el camino lodoso.
todo como siempre pero nuevo Y distinto
igual y distinto.
'

"!

Porque es la antigua lluvia que vuelve
como tú que te fuiste y estás aquí conmigo
(Porque se pu~de estar y?º estar al mismo tiempo)
y has estado siempre Y. seguirás estando
como la lluvia de hoy que es de ayer y mañana
que ha
. . .
. sucedido siempre sin final n1· pnnc1p10
y nadie sabe cuándo fue el primer aguacero.

�LA LITERATURA INFANTIL EN NICARAGUA

Vidaluz Meneses
Al abordar este aspecto dentro de la
literatura de Nicaragua, comenzamos a
considerar todas las posibles definiciones de literatura infantil que poJrían
surgir, por ejemplo, aquella producción
verbal que, adoptando diversos géneros:
lírico, narrativo o dramático, está dirigida específicamente a los niños, obras
que deben cumplir una función didáctica, trasmitir valores éticos, sociales; estimular la imaginación y lograr la comunicación a través de un lenguaje cla~o y
sencillo, pero no exento de alegorías,
imágenes y fábulas con él y su mundo.
Pensamos también en todo lo que ha
sido escrito por niños, pese a la relativa
naturaleza literaria que puedan concretar; o aquella producción que no pretendiendo dirigirse a la niñez es capaz de
involucrarlo en su radio de interés, de
atracción.

'.fodas estas apreciaciones nos daban
un marco demasiado formal que nos hubiese llevado a afinnar categoricamente
la inexistencia de literatura infantil en
Nicaragua, afinnación sorprendente en
un país donde se ha dado una de las mejores literaturas del continente y de la
lengua española.
Ante lo expuesto se nos volvió imprescindible tomar en cuenta causalidades de orden político y social que
han impedido el desarrollo formal, por
así decirlo, de literatura infantil en Nicaragua, pero que a la vez han sido determinantes para ·que surja alguna producción marginal y desarticulada.
En un país donde a escasos cuatro
años, en 1979, triunfó una insurrección
popular que liquidó una dictadura de
* Este texto fue realizado con la colaboración de Julio Valle Castillo, Jefe del Departamento de literatura del Ministerio
de Cultura de Nicaragua.

medio siglo, necesariamente habremos
de remitirnos al sombrío panorama
educativo y cultural de los años de
opresión para explicarnos mucho más
que la inexistencia de una literatura infantil propiamente dicha.
El 530/0 de la población analfabeta
es parte del saldo dramático que enfrentó con decisión el Gobierno revolucionario inmediatamente después del triunfo, impulsando dentro de las urgencias
nacionales de reconstrucción, la campaña de alfabetización que redujo al
12.90/o el analfabetismo. El reto que como consecuencia inmediata surge es el
seguimiento que habría de darles a los
neo-lectores.
No podemos hablar por lo tanto, de
una demanda nacional de lectura en el
pasado. Y si vamos a referirnos a minorías, en este ámbito, la penetración cultural hizo de las suyas imponiendo ideología, valores extraños a nuestras costumbres y llenando la imaginación infantil de los consabidos superhéroes:
Supermán, Batman, Pato Donald, etc.
Los escritores, poetas, narradores nacionales sumergidos en tan angustiosa
realidad, tenían una concepción de la literatura grave, que no alcanzaba la diáfana y festiva 1atmósfera de la literatura
infantil. Otras eran sus demandas y urgencias, tales como la fundación de la
literatura nacional, la expresión del ser
nicar~ense, la renovacion de la poesía
despues de la aparición de Rubén Darío
y la transfonnación de un sistema alienado y alienante.
No obstante todo lo descrito, será
conveniente referirnos a lo que se ha
producido en esa forma marginal y desarticulada que hace pensar en una tradición descontinuada y en un potencial
alto y fuerte. Esfuerzos aislados de uno
que otro maestro por superar las defi-

ciencias de material bibliográfico docente; o producción marginal que, sin
propósito llega a los niños, ya sea por•
que sus propósitos epocales hoy han sido superados y porque conserva elementos ludicos: tradición oral, mezcla de
folklore y de literatura. El mestizaje lingu ístico, las creencias míticas y reli~osas, la fauna, como rápida caracterización de lo que encontramos.
Ordenando esta aproximación a Literatura Infantil, pudiésemos señalar dos
vertientes: una fuente popular y otra
culta.
Leyendas, cuentos de camino, adivinanzas y villancicos anónimos del pasa•
do colonial que han sido recopilados y
publicados por algunos autores contemporáneos; pero como aportes al rescate de nuestras raíces culturales, más
que como valoración de literatura in,
fan ti!.

El tío coyote y el tío conejo, cuento
de la serie Las pasadas del tío conejo,
fue publicado por el Ministerio de Cu~
tura en 1981. Versión de una empleada
doméstica recogida por los poelll
Francisco Pérez Estrada y Pablo Antonio Cuadra, coautores a su vez de un
Muestrario del folklore nicaragüense. Úta serie, como otros cuentos, escuch•
dos por diversas generaciones se inscriben dentro de la narrativa picaresca:
tipos cínicos, marrulleros, pero con 1Jlll
relativa función educativa.
Las adivinanzas también han sido recopiladas y fijadas; merece ser destacado
.un trabajo de la Profesora María BerrÍOI
Mayorga, movida por la preocupaciónY
por "la actitud laboriosa y constante
frente a la tragedia escolar", como ha
dicho el poeta Guillermo Rostchuh T•
blada.
En 1966, la autora entregó al MÍJII',
terio de Educación una recopilación

adivinanzas que fue publicada en homenaje _al I C?ntenario del Nacimiento de
Ruben Dar10, con el título de La adivinanza en Nicaragua. En 1979 la autora
hizo otra edición personal del' mismo título.. P~ec~dida de -una introducción clara,, d1dactica, que reseña brevemente los
ongen~s. de la adivinanza y su aparición
en ~menea en gene~al y en ,Nicaragua en
Pª!~cular, el matenal y el mdice son te- .
maticos.

ri?tos (León, UNAN, 1976) y Antolog1a (MED, 1982).

?tra obra de la autora es Juegos nicarag_uenses '!,e ayer y de hoy (1960), aporte maprec1able que nuestros educadores
han v~o_rado dentro de los avances del
conoc1m1en~o .del niño, para quien los
elementos )udicos contribuyen a su de~arroUo pSIC?!flºtor. Esta recopilación
mcluY,e tamb1en un breve análisis y clasifi~ac1on de los juegos nicaragüenses descntos.

Ejemplo de estos casos los encontra~os en al~~a de la poesía y teatro de
Vanguardia ,- escritos irónicos y burlesc~ de los años treinta contra la burguesia .de la época y poesía que, específi~amente, los miembros de ese movim_1ento llai;nan "lúdica y experimental".
Dice Jose Coronel Urtecho por ejempl_o: 1.ta I Alba / Alada / Garza. Para
desc~bir_ garta Igual que para hacer el
Plemlu~w ~numera muy originalmente:
La gallina en un arado 7puso un huevo
colorado / puso J / puso 2 /puso 3 ¡ puso 4/ puso 5 / pusb 6 / puso i/ puso 8 ¡
puso 9 / puso 10 / puso 1·Puaff! / La
luna.

. En lo que se refiere al género dramá:co, el P?eta, Octavio Robleto es autor
e una Tnlog1~ pu?licada en separata de
Cuader~os lJ_nwers1tarios (León, UNAN)
La g~llma ciega, El tío coyote y el tío
:ne10 y Un jardín para ser feliz. Las
fues obras basadas en cuentos populares
eron. montadas por Socorro Bonilla
?Slellon, actual Directora del Teatro
. opul~ Rubén Darío, quien a su vez
impulso
., de una revista inf . la publ'1cac1on
dantil,, le/mira, que no logró sobrevivir
espues de los dos números iniciales· el
terremoto de 1972 que destruyó wan
~ldte dde nuestra capital cerró toda posi11 ª de apoyo financiero.
"C En _lo que se refiere a Villancicos o
anc1ones de Cuna" "A
, ,,
Octavi 0 R0bl
'
rruru , etc.,
.
eto es considerado el máxi,
emo .cultivador de este genero
logrando
?nJ?g_ar la tradición religiosa' de origen
hispamco con
· de nuestro
puebl
E
r:15gos _propios
cad o. stos v1llanc1cos han sido publidi ?5 en ~plementos culturales de los
panos ~acionales e incluídos algunos en
oemanos del autor: El d{a y sus labe-

En cuanto a la vertiente culta detec~mos una p_roducción que, co~o dec_1amos antenormente, llega sin propósito a los niños, ya sea porque sus efectos epocales ya no los cumple ahora; pe•
ro donde la rim~ los juegos de palabra
~n e_lementos lud1cos que despiertan el
mteres y gozo del niño.

r

1

. , En n~e~tra litc:,rat1,1ra, s~erido la tradic10n poebca el género predominante
no podía faltar el verso como recurso ;
te,ma que ser nuestra voz más alta, Ruben Darío (~867-1916), quien dejara
muestras magistrales del cuento versificado: Margarita, poema predilecto de
velad.:s escolares, fantasía feliz de nuestra nmez; Sonatina, La cabeza del Raví
Estrof3;&gt; moralistas en la abundante obr~
de ~~no, como La Caridad; un prólo 0
vers1~cado al libro de Salvador Calderln
Ramuez, Cu~ntos pa;° Carmencita, (del
autor a su h1p). Dar10 titula el prólogo
Pequeño poema infantil para Carmencita Calderón Gomar.
Edición efímera de un libro de cuentos de hadas como el de ¾enor Argüello, P~~ta modern~ta, leones, cuya cor¡'.
servac10n la debemos a la biblioteca par-

ticular del -hi bliógrafo dariano. José Jirón.
qtros aportes han provenido, como
dec1amos, de la preocupacíon de rpaestros; ~n los de Azucena Quintanilla, Luz
Dan~lia Talavera, Adelina Rosales y Aula Lma Salazar, coautoras de libros de
lectura de primarla: Casita, Caracolitos
Alas y otros.
•'
Poemas para sus hijos y sobre los ~¡_
males de la fauna nacional encontramos
la ob~a de Luis Rocha (Premio Ru. en Dario, 1983) Y en algunos otros
poetas.

b~

. Gio~onda Belli, poeta (Premio Mar1an_o F1al!os Gil y Casa de las Américas),
~a m~ursionado un poco en el cuento
i~antil, como vehículo de comunicac1on para trasmitir a nuestros niños los
valores revolucionarios.
. Ernesto Cardenal, nuestro actual Mimstro de _Cultura, ha recurrido también
al ~erso h~r~ para realizar- el cuento de .
caracter h1storico por así decirlo· "Las
1º!ª8 " , "El c hancho
' que no se .comió
Rigoberto ", "El cuento de los garrobos ".
U?~ de los fundadores del Frente
SaI)dimsta de Liberación Nacional, el
hoy Comandante de la Revolución
Tomás ~org_e, se, ha ·caracterizado po;
s~ especial i?teres en los niños nicarawie.nses a qmenes ha definido como )os
mimados de la revolución".
ESt e _mis~o de! que constantemente
da testimomo personal impulsando y
apoyando proyectos para la niñez lo
lleva -~ transformar sus discursos para
los runos en cuentos originales, narra~os _en _voz alta en plazas, . parábolas
imaginativas de la historia, forjadoras
de la conciencia crítica del hombre
nuevo. Vale citar: El macho malo alegoría del dictador derrocado qu~ fue
narrado por el dirigente en el evento de --&gt;

�ACTUALIDAD DE LA METAFORA

Marcelo Sada Villarreal
l. l. Con alguna frecuencia las metáforas

conmemoración de la caída del, héroe
de once años, Luis Alfons~ Velazquez
Flores. El relato a campo abierto ,en medio del Parque Luis Alfons~ Velasqu~z,
frente a la Biblioteca Infantil de su rms0 nombre constituyó una verdadera
:uestra par~ Jos biblioteca?os, de! arte
de narrar. El dirigente de~1a la lnmera
parte, sugiriendo la ~ontmuac1on qu~
era coreada con rentuS1asmo por los mños.

son falaces. No siendo de por sí argumentos, adquieren un uso inferencia!
en diversos lenguajes. Los lógicos las
clasifican entre las falacias semánticas y recomiendan su eliminación del
lenguaje científico. Los que estudian
los métodos de las ciencias tienden a
considerarlas indeseables pero sin lograr con ello erradicar su uso frecuente.

Para concluir diremos que esta producción dispersa y discontinua ~s lo que
constituye hasta la fecha la literatura
infantil en Nicaragua.

Los filósofos temen a las metáforas.
Los políticos y religiosos viven de
ellas. Los poetas reclaman su monopolio y les rinden culto. En cuanto
hombres comunes, la mayoría, sólo
las ~sfrutamos y sufrimos a la vez.

Es ya en el marco de nu~stra revolución sandinista que el Gobierno Revolucionario impulsa y desarrolla_ proyectos que garanticen la coherencia de, acciones para el rescate d.e nuestras ra1ce_s
culturales, la defensa _de ~uestro pa~monio y la democratizac1on de la cu tura.
El departamento de Pre-escolru:: _de la
Facultad de Ciencias de la Educac1on de
la UNAN trabaja ac~a~enb: en la selección de bihliografia infantil, tanto a
nivel nacional, folklórica y ge?eral,
mo latinoamericana, desde un punto e
vista didáctico, clasificando d~ acuerdo
a la temática su correspond~ncia con 13:5
dimensiones de la personalidad ~el_ mño: socio-afectiva, psicomotora (ludica)
y producción sobre flora y fauna.

c¡

También merece destacarse iniciativa
como la del colectivo docente .d~l D~partamerito de Preescolar del Mm1steno
de Educación maestros que de su propia inspiració; han escrito cuentos qu~
son reproducidos mod~stamente e~ _mimeógrafo y que ademas de _ser ublizados en los programas educabvos regulahan asado a formar parte del fond?
b~~liogr~ico de, Ja Biblioteca Infantil
Luis Alfonso Velazquez.
co

1.2. Metáforas al parecer inofensivas, se

Esta Biblioteca, proy~ct? piloto de la
Dirección General de Bibliotecas y. Archivos del Ministerio de Cultura tiene
como objetivo· fundamental el f?mento
de la lectura en los niños, y funciona como núcleo coordinador de otros pro~amas
e se desarrollan en las sala~ l~fantil: de la red de 43 bibliotecas pub~cas con que ya cuenta nuestro pais.
La creación de la primer edito_rial
del país, formalmente hablando, Editorial Nueva Nicara~a, q?e no ob:~~
sus capacidades aun estan muy p
bajo de las totales demandas de lectura
de nuestro pueblo, ha ~rmad? co~venios de coedición de libros mfantiles
con varios países de Sudamenca y-~bién ha iniciado proyectos de edic10n

con algunos Coml.tés de solidaridad.
Cuentos inéditos de concursos infantiles en los que nuestros niños, ma~tros
y algunos escritores han volcado sud1m•
ginación, se encuentran a 1~ esper~
!ir a luz en un país que ~ia _dia se~
obligado a sacrificar sus mc1p1ent,es
cursos en la defensa de su sobe!am~ni:
ro que va encontrando, c~ati_v~ones,
formas para superar las hm1tac1

e:

.ª

4¡~

Podemos a~gurar al mun~o
como nuestro pueblo empuna
,iÍ
contra el imperialismo, e~tre~dad de
. o las manos de la sohdar1 a .
m1Sm
ennlbl
pueblos hermanos que nos P
de
evitar la marginación en el desarroIIo
los programas sociales.

t

vuelven justificación de persecusiones
y represiones. Actúan como argumentos de poder y opresión. Hay
quien ha hablado de un "cuerpo social" y ha llegado a "curar sus enfermedades", con nada metafóricas "cirugías" y "cuarentenas perpetuas". Bastó calificar al delincuente como "enfermo social" para justificar la extirpación y confinación.
Algo parecido sucedió con "la metáfora del equilibrio", sea éste social, teórico o moral. Estableciendo un sistema · de metáforas sobre
la comparación entre el equilibrio
físico de fuerzas (con movimiento
cero), y una situación cualquiera
de otro orden, se logra descalificar
todo "ex tremo", "desequilibrio" o
"unilateralidad". Se consagran así
los perennes puntos medios y· cualquier tipo de equilibrismo oportunista. Es la metáfora del centrismo
inmovilista.

Bastaría cambar la comparación del
campo físico al campo biológico, pa~a comprender los errores que conlleva la primera metáfora. En la segunda
imágen tenemos un sistema de relaciones activo, naturalmente tensionado y en evolución constante. Los desequilibrios son su normalidad, el
equilibrio su muerte. Se trata de una
metáfora más "democrática" y más
cercana a la vida social real.

1.3. Los científicos nos acostumbraron
a otras imágenes. La metáfora de
•~a máquina" aparece en estudios
modernos de la naturaleza; otros
vieron un "lenguaje" en la misma
realidad. Son metáforas que funcionaron como modelos de interpretación de la realidad. Establecieron modas y permitieron avances
reales en el conocimiento; pero también en algún momento hicieron
mentir a los científicos 'que se entregaban a eUas.

1.4. Se usan las metáforas fuera de la
literatura y la poesía, y ese "uso" e.s
problemático y provocativo. Se busca
aquí recorrer parte del problema en
la perspectiva de la lógica y la filoso-

fía.
2. LA METAFORA EN SI MISMA

2.1. Según Roland Barthes, la "verdad",
siguiendo a Nietzsche, es la solidificación de antiguas metáforas. El ornamento inventado se convierte en forma canónica por un proceso de "solidificación" o "espesamiento" de ia
metáfora hasta convertirse en forma
usual (1). El proceso puede revertirse y una antigua metáfora solidifica~
da, hecha forma canónica, reconvér-

tirse

en

metáfora "fresca" (2).

2.2. Nuestro objeto se vuelve aún más
esquivo cuando intentamos construir
una definición. Por ejemplo, citando
a Aristóteles diremos que :
"La metáfora consiste en dar a una
cosa un nombre que pertenezca a.
algo distinto; transferencia que pasa
de género a especie, de especie a
género o de especie a especie, o que
se funda en la analogía" (3).
Definición que dejó la sensación de
ser definitiva en muchos lógicos y
retóricos. Sin embargo para Max
Black, sena sólo un ejemplo de
definición del tipo sustitutivo o
comparativo (4).
El punto de vista sustitutivo enuncia
que "las expresiones metafóricas se
utilizan en lugar de otras expresiones
literales equivalentes a ellas" pretendiendo decorar el texto o producir
agrado al lector o escucha. Aquí se
podría incluir también el uso catacrético de,ta metáfora (esto es: para
llenar un "hueco" en el lenguaje),
El enfoque comparativo, a su vez,
mira a la metáfora como "un símil
condensado o elíptico". Se funda
en una comparación que podría

'° .

�darse en forma literal si se quisiera.
Es to ¡fo!1ría quedar incluido en el
tipo sustitutivo, pues aquí se sustituye la expresión literal por la figurada con fundamento en una
comparación (5).
2.3: Existe, sin embargo, otra postura
que
llamada ''interactiva". Consiste la metáfora, entonces, en utilizar "dos pensamientos de cosas
distintas en actividad simultánea y
apoyados por una sola palabra o
frase, cuyo significado es una resultante de su interacción" (6).
Esta definición parece ser poco
difundida, pero más 'productiva.

es

2.4. Usaremos un ejemplo para ilustrar
las diferencias entre los enfoques
apenas citados: "La pequeña moneda lógica está en los intersticios"
(R. Barthes). Expresión donde las
palabras "pequeña moneda" ·están
siendo usadas en sentido metáforico. Estarían en lugar de expresiones tomadas en sentido literal (sustitutivo) que podrían ser .-puestas
en su lugar, ·O-bien, se afirmaría que
existe . una co"mparación· entre "la
pequeña moneda" y la forma lógica,
poniendo el primer elemento de la
comparación en ·1ugar del segundo
al darse la metáfora (comparativo).

o
....

El punto' de vista interactivo dirá, en
cambio, que nuestros pensamientos
acerca de la "pequeña moneda" y
los pe.nsamieritos sobre los elementos
lógico formales, están en actividad
simultánea y que mediante dicha interacción dan lugar a un nuevo significado resultante de é.sta. O, lo que es
lo mismo, la "palabra focal" (7):
"pequeña moqeda ", alcanza un nue-

vo sentido, que no es del todo ni el
Significado propio de ella misma en
sus usos literales, ni el que podría
tener un sustituto literal cualquiera.

y subsidiario;

El nuevo "contexto" (marco de la
metáfora) (8) 1 fuerza la palabra
focal a una extensión de au significado. ·Para que ello funcione, el
lector, deberá percatarse de dicha
extensión; entender conjuntamente
el antiguo · significado y el nuevo.

-acompañamiento, pues amplía al
asunto principal un conjunto de implicaciones acompañantes, característico del subsidiario;

2.5. Hay una conexión entre dos palabras o frases que unen dos pensamientos. Esa conexión reorganiza
nuestra visión contextualizada; tal
reorganización consistirá en filtrar
y transformar significados de un
contexto lingüístico, mediante elementos de otro contexto lingüístico.
Se dan así, desplazamientos y ampliaciones de signifi~ado (semánticos)
entre ,palabras, frases y sistemas discursivOll completos. Además, en el
caso de los si§temas: discursivos,
podría haber relaciones de subordinación entre una metáfora prin,
cipal que impone todas sus ampliaciones reorganizativas, y otras subordinadas que no despliegan todas sus
virtualidades semáticas sino en relación a la metáfora principal. Estas
organizaciones son llamadas "familias de metáforas" (Por ejemplo
ver la metáfora del cuerpo social
-principal- en relación a la del delito
como "enfermedad" subordinada-)

-reorganización del sistema por acentuación, supresión , selección del
asunto principal;

2.6. Según Max Black (9) el enfoque
que él llama interactivo tendría las
siguientes siete características atribuídas a los sistemas de metáforas:
-diferenciación entre asunto principal

-sistematicidad pues operan como
sistemas de cosas;

-las implicaciones suelen consistir en
tópicos o divergencias 'ad hoc'

-desplazamientos de significados entre
metátoras del mismo SlStema;
-indecidibilidad 'a-priori' del funcionamiento exitoso de la metáfora.

2.7.. Podemos ver ahora con mayor clandad que la diferencia entre los tres
enfoques de la figura estudiada es
~rc!al, ya que los dos primeros (sus~tutivo y comparativo) sirven como
instrumentos de análisis sólo de los
casos más triviales y simples, mientr:15 que el te~cer tipo de análisis permite construrr explicaciones de los
casos más _complejos y de mayores
consecuencias lógicas y retóricas.
,

El punto de vista interactivo podem~ reconocerlo en autores más
recientes como es el caso de Michel
Le Guern, quien afirma lo siguiente:
"Ah'I se encuentra el carácter específico de la metáfora: al obligar a
a~straer a nivel de la comunicación lógica cierto número de elem~ntos de significación, ella permite poner de relieve los elementos mantenidos; a un nivel distinto
del _de _la pura. información, y por
~edi~o de la mtroducción de un
tennmo extraño a la isotopía del
conte~to provoca la cvocaci'ón de
un~ imagen asociada que percibe
la imaginación y que ejerce su impacto sobre la sensibilidad sin el
control de la inteligencia ló!rica
~es la naturaleza de lá im~ge~
introducida por la metáfora le permite escapar a él (1 O)" .
Aparece aquí una clara referencia
~ la perspectiva que Max Black llama
interactiva trascendiendo el análIS'.
de 1
'
IS
a metafora como mero cambio de
palabras
per0 en este
, mismo
.
.
'
texto
c1~do aparecen ' referencias a una
~Sicología del conocimiento del todo
Incorrecta (ver el caso de lo que Le
Guern llama "sensibilidad" e "int.e-

ligencia lógica").

f~~ en la forma de deducir, o error

logico).
La ló~ca n? es excluída por la metáfora; esta tiene su propia estructura
lógica, que ahora estudiaremos.

3. LA METAFORA COl\10 FALACIA

3.1. El estudio
., .de las fallas en la argu _
men tac1on tiene como la misma lógica, un origen griego. Aristóteles nos
dá una primera démarcación de lo
que deba entenderse por "falacias";
a_rgumentos que parecen ser válidos.
sm serlo. (11). Ese "parece ser válido" puede dar origen a diversas clas_es de falacias: ''in dictione" "extra
dic~one" y "argumentos". (12). Los
ló~cos conservan_ ~?Y, con algunas
vanantes, la defiruc10n aquí citada y
aumentan y complican la clasificación de las falacias. (13).

3.2. Conservando una definición de base
~rstotélica, actualizada, diremos que
mtervienen tres elementos a la vez en
la identificación de una falacia, y que
estos son:
A) Una mala argumentación (o una

B) La apariencia de ser un buen argumento (o deducción válida o verdad
lógica).
C) Una acción intencional que preten.~e hacer -p~ar una mala argumentac1on como 81 fuera buena o si no
.,
' ' de
una acc10n,
al menos una omisión
atención lógica.
~l úl~mo elemento (C) pennite distinguir entre una falacia y el error
lógico simple, dcLido a la ignorancia
inexperiencia o descuido. Esta disti.n~
ción pennite•cenlrar la atención en
las "trampas" lógicas construidas con
la intención de "vender" como argumento alj(o que no lo es.
El segundo elemento (B) nos remite
a¡." rare~e.r,, ser un l,uen argumento.
Diatmgmen&lt;lo entre apariencia y realidad. Esta apariencia puede se~ a su
vez casual o casual; sólo la apariencia
c~usada puede interesar aquí al 1•sludio de las falacias. Esa aparirncia

�causada puede fundar;se en un proceso similar al de la metáfora: comparación y sustitución. En tal caso podríamos reproducir el proceso mediante
el cual un sujeto ideal formularía un
razonamiento falaz:

l. La forma de argumentar "x" es válida.
2. La conclusión "A" de "x ", no
conviene a los inkreses del individuo
"i ,.,.
3. Existe una fcmna de argumentar
"y" que no es válida.
4. La conclusión "B" de "y", conviene a los interescs de "i ".
5. Las formas. df' argumentar "x" e
"y" se parecen entre sí de manera
que "y" puede pasar por ser igual a

" x.
,,
6. El individuo "i" usará la forma

"y" que le permite concl~r "B" para
confundir y engaí'Íar a otros individuos ("i-n ").
3.3. Con todas las desventajas que pueda
tener tal tipo de reconstrucción ideal
del argumentador faláz, hay que notar primero que la conclusión "B"
guía el proceso entero. Además de
ello, intervienen en el éxito del proceso aspectos sintácticos y pragmáticos, ambos igual de relevantes. La
tercera acotación nos refiere a la
comparaciqn entre "x" e "y"· que se
mencio11an en el renglón cinco, momento deéisivo que permite al sujeto
ideal escoger "y" y no otra fornía de
argumentar cualquiera. Y, por último, que esa sustitución por comparación sólo es el elemento más visible para el lógico, de un proceso no
descrito de decisiónes formales y de
contenido so.bre el contexto de "A"
y "B".

De nuevo nos encontramos con la
posibilidad de enfoques &lt;_:omparativos, sustitutivos e interactivos en
relación a la falacia, como antes en
el caso de las metáforas.

A) Si la logosfera está habitada por
un conflicto de paranojas,

3.4. Podemos valorar el aspecto formal
del proces!) apenas señalado, si atendemos a la siguiente interpretación
de la comparación entre "x" e "y":

C) entonces, la logosfera está habita-

=

p
p
q

y = p
q

da por temas propios de la psiquiatría.
Argumento que adquiere la validéz
de ser una interpretación del principio o ley lógica llamado "transitividad del condicional", que podría ser
representado de la siguiente manera:

(14)
X

B) y los conflictos de paranoias son
asunto de la psiquiatría,

.

p
Siendo "x') la forma clásica llamada
"Modus ponendo· ponens" y, _siendo
''y" una aplicación inválida de la misma forma, además de resultar parecida al interlocutor distraído.
3.5. Si en cambio la forma citada perman~ce dentro del campo de la validez_
formal y sólo se altera su aspecto se-.
mántico, estaríamos frente a µna fa."
lacia no-deductiva o también llamada
no-formal (15).
Esto sucede con frecuencia al encontrar términos ambi~alentes, poco claros o sin definición conocida. Cualquier metáf&lt;!ra introduce .ambigüedad en el lenguaje pues nü'l refiere
a dos contextos de significación a
la vez. El siguiente eiemplo permitirá hacer notar lo dicho:

A)= Ax (Lx
B) = Ax (Px
C) = Ax (Lx

Px)
Sx)
Sx)

Donde L = ser logosfera, P = estar
habitada o ser un conflicto de para•
noias, S = ser asunto de la psiquia•
tría.
r
Si formalmente no hay problema, sí
lo hay' semánticamente pues hay varias metáforas en ese pequeño argu·
mento. Una de ellas es la que pone en
lugar de conflictos ideológicos al
"conflicto de paranoias" en la ex pre•
sión "A". Las mismas palabras son
usadas en sentido propio en la ex·
presión "B", de donde resulta la
falacia conclusiva, pues en realidad
(Px) no se repite en "B", donde se
debería recurrir a otro símbolo en
lugar de "P" para el uso propio o
literal.
No habría asf a~na transitividad
posible, dadas las diferencias semán·
ticas no advertihles .a _primera vislJ,
3.6. Un primer elemento que nos perrni
tirá tomas decisiones sobre el valor
argumentativo de las metáforas sería

el de su posible carga emotiva (16),
pues como en· los ejemplos anteriores las metáforas "pequeña moneda"
r"conflicto de paranoias" quedan
desc~lificadas como argumentos por
referir de por sí a elementos contextualm~n te considerados negativos ( el
peso sm valor de la moneda fraccionaria en el primer caso y la patología
mental en el segundo). Sólo deberíamos usar metáforas con la menor carga emotiva posible.

�Un segundo e importante elemento
que nos pennite escoger mejores metáforas será el de la posible inversión
o conversión lógica simple de las metáforas. Las que no pudieran invertirse serían más bien débiles; las imágenes invertibles serían fuertes. Si compararamos el equilibrio social con el
equiHbrio físico, puede parecer algo
atractivo a primera vista, pero si
volteamos la comparación y referimos el equilibrio al equilibrio social,
advertimos que no parece válido hacerlo en el segundo momento. Sería
una metáfora débil. No sucede así
-con la comparación eritre el equilibrio social y el equilibrio biológico,
que si puede ser invertida sin perder
calidad argumentativa. (17).
Un tercer elemento a considerar en
la decisión sóbre el valor argumentativo de las metáforas es el de la distancia existente entre la metáfora
principal y las subordinadas en un
sistema dominado por una familia
de metáforas. A mayor distancia de
la metáfora fuerte principal, mayor
debilidad de las metáforas subordinadas. Esto es directamente proporciooal al tamaño de la familia de
metáforas. Estudios detallados de
estos casos son múltiples, actuales
y complejos (18).
3.7. Carlos Pereda (19) llama "vértigos
argumentales" a disturbios en la capacidad de juicid descritos de la
siguiente forma:
"cuando un sujeto sufre vértigos
tiene la sensación de que él mismo
o los objetos que lo rodean escapan
de su control, toman un curso propio al que él es incapaz de dirigir o

,detener, a la manera de poderosos
mecanismos que, una vez puestos en
marcha, ya no admiten interferencia"
(20).
En forma paralela el autor piensa en
"vértigos argumentales" cuando se
razona de modo unilateral:
"desencadenando dispositivos que,
por un lado, autoconfirman sin cesar
la perspectiva adoptada, y por otro,la
inmunizan, descalificando "a priori"
los contraejemplos o condenando como ininteligible cualquier dificultad"
(21)
Ese proceso sólo puede ser roto 'desde fuera', mediante una vuelta a los
primeros pasos del razonamiet\to filosófico o científico y atender a los
conflictos que permean el campo en
cuestión; se recupera así la capacidad
de juicio. Romper nuestros habitos
intelectuales, criticar nuestros sobrentendidos desde donde pensamos, para poder ejercer de caso en caso la ca•
pacidad de juicio. Se acaban así los
caminos fáciles, afinna C. Pereda.
Las familias de metáforas nos meten
por caminos vertiginosos. Encontrar
un ejemplo de ello es fácil: Michel
Foucault nos refiere de nuevo al valor de la metáfora del cuerpo (22):
"En una sociedad como la del siglo
XVII, el cuerpo del rey no era una
metáfora, sino una realidad política ...
es el cuerpo de la sociedad el que se
convierte, a lo largo del siglo XIX, en
el nuevo principio."
" A este cuerpo se le protegerá de una
manera casi médica ... en lugar de los

rituales mediante los que se restauraba la integridad del monarca, se van a
aplicar recetas terapéuticas tales como la eliminación de los enfermos, el
control de los contagiosos, la exclusión de los delincuentes. La eliminación por medio del suplicio es así reemplazada por los métodos de asepsia:
la criminología, el eugenismo, la
exclusión de los degenerados ...."
(23)
Se trata, es claro, de un sistema metafórico donde encontramos las características antes mencionadas en el enfoque interactivo-sistémico. El sistema social aparece reorganizado me•
diante una filtración y transfonnación del discurso del poder. Dos pensamientos de cosas distintas en actividad simultánea: el cuerpo humano
biológico y la sociedad en su conjunto; la palabra "cuerpo" asocia, conec·
ta, ambos sistemas resultando un discurso del "cuerpo social" (metáfora
principal-fuerte) con una serie de
metáforas sobordinadas de la "eníer•
medad", ''contagio", "curación", n",
etc. (déliles y no siempre válidas),
que toman el lugar del discurso del
poder social (protesta, delito, repre·
sión, etc.)
Este ejemplo muestra también un caso de sistema argumental que promueve lo que hemos definido como
"vértigo argumental", que nos lleva
aceleradamente por un camino lleno
de falacias encadenadas unas a otr&amp;
Es un sistema de argumentos cOllltruido sobre un sistema de metáforll,
que dá la apariencia de ser válido, 8ÍI
serlo·.

4.

ENSAYO DE CONCLUSION

4.1. El estudio de las metáforas como
argumentos, permite poner bajo una
nuev~ luz ~ antiguo tema que ha sido sólo VJSto desde la lógica de la
sustitución y la comparación. El enfoque interactivo da mejor cuenta
de su compleji'dad.
4.2. Asumiendo tal lw¡ea de estudio es
posible valorar mejor su relev~cia
argumentativa. Sean palabras solas
grupos de ellas o sistemas de metá'.
toras. jerarquizadas, sabemos que no
invalidan de por sí la deducción no
&amp;on falacias de por sí. Sin em~rgo
sabemos también que facilitan ei
acceso al error accidental o intencional por la ambivalencia, oscuridad y debilidad semántica que introducen en el lenguaje.
4,3. El estudio de este tipo de falacias
debe o~entar nuestras investigaciones lógicas al estudio de los sistemas
de errores intencionales en la fonna
d? argumentar. Se deja así qe lado el
nivel clasificatorio y anecdótico del
análisis ~e las falacias, que la historia
ha repetido puntualmente por más de
veinte siglos.
~~aborando procedimientos de decis~on en el caso de los sistemas de metaforas, logramos aportar instrumentos aplica~les en la tarea de reducir¡~
• . ruve
. l de uso, en el caso
de. al muumo
ser falaces. Sin embargo, apenas
empezamos.
44
·
• • L08 s18temas
de metáforas que tie;en un uso ar~mentativo logran
ev_ar ª los usuanos a conclusiones y
acaones eqllÍ\'ocadas. Esto es muy

frecuente en ~l. lel\gllllje cotidiano y
en el lenguaje de la ciencia. Los
~roductores y los escuchas de tales
SJStemas deben estar advertidos del
valor y riesgos que implican; realizar
esa adfertencia es tarea de los lógicos
pre~cupados por la líbertad del pensamiento, asunto que es de interés
público.
NOTAS BIDLIOGRAFICAS

l. ~er: Vallejo, F. LOCO!. Una gramdtica del lenguaje literario
FCE-México 1983 p. 331.
Barthes, R. El placer ael texto Ed. siglo XXI Bs.As. 1973 p.56,57.
2. Ver: Vallejo, F. Op. cit. p. 330 y 334
3. Citado por Black, Max Modelos y
Metáforas p 47 Tecnos Madrid 1966
(Poética de Aristóteles: · 1457 b).

4. Black, Max Op. cit. pp. 41 y _88 _
5. Me refiero a obras como las de:
-Ducrot,O y Todorov, T. Dizionario
Enciclopedico delle Scienze del 'Linguaggio ISEDI Milano 1972 p. 304.
-V allejo,F. Op. cit. pp. 333 y 88 •
6. Black, Max Op. cit. p. 45.
7. Black, Max. Op. cit. p. 39.
8. Black, Max. Op. cit. p. 39.
9. Black, Max. Op. cit. p. 54.
10.M. Le Guem La metdfora y la
metonimia Ed. Cathedra Madrid
1980p. 13.
U.Aristóteles: De sophilticil elenchil
Proemio I a.

12.Aristó!etes: Op. ci~. Proemio r a. y
Analtticos (Pos~~ora y priora),
además de los Top1cos (Liber Vill).
13.Ver por ejemplo a Copi Irving
Introducción a la Lógica EUDEBA
PP· 81 Y se a la ohra de Cohen M. y
Nagel E. Introducción a la lógica y
al método cientffico" en Ed. Amorrortu Buenos Aires T Il Cap. XIX
pp. 214-231.
~í ?1ism~ en : Ferrater Mora, José
D1cc1onano de Filoso/ta T-11. PP
1120-24.
.
14.Seguiré la simbología usada por A.
Deaño en su !ntroducción a la Lógica
formal Madnd 1978 Alianza Urúv.
Textos.
·
15.Mackie, J L. The Encyclopedia of
Philosophy Ed. Paul Edwards Vols.
3-4 pp. 169-179 (en voz : Falacies),
y en particular p. 172.
16.Piaget, Wertheimer, Henle y otros
Investigaciones sobre lbgica y psicología (Ed.: J. del Val) Madrid 1977
pp. 109 y 88.
Wason, Johnson-Laird Psicolog(a del
razortamiento Madrid 1980 pp.83 y
se; pp. 299 y se. y las 43 y ss.
17.P.ara la.. definición de inversión y
convers100 ver : Lalande,A Vocabulaire Technique et Critique de la
Philosophie Paris 1976 pp. 544 y
189.
18.Refiero ~ estudios como los siguientes: Racionero, Luis Filoso/tas del
underground Barcelona 1977 pp .
154 _y ss; Barthes, R. Mitolog(as
México

....

e.e

�EL PENSAMIENTO MATERIALISTA
EN LA ENSEÑANZA DE LA LITERATURA

•

Francisco M. Zertuche
1980 pp. 147 y ss~ Bunge, M.J,;pistemologta Barcelona.
1980 pp. 172 y ss.; Moulines, C. U•
Exploraciones metacient{ficas Madrid 1982 pp. 31 y ss. Ver así ~ismo los citados en las notas num.
16, y 19.
19.Pereda, Carlos " Vértigos ~gu~entales ", en Revista de la Universidad
de México, Noviembre de 1984 PP·
44-48 y nota núm. 15.
20.Per.:da, C. Op_. cit. p. 45.
21.Pereda, C. Loe. cit.
22.Foucault, Michel Microftsica del
poder Ed. la Piqueta Madn'\l 1979
pp. 103 y SS.
23. Foucault, M. Loe. cit•.

La enseñanza universitaria de la Literatura ha venido reclamando -desde el
enjuiciamiento científico del fenómeno
de la lucha clasista, planteado por Carlos Marx y Federico Engels en las postrimerías de la primera mitad de la pasada centuria:- una revisión substancial
trascendente, capaz de proscribir en el
sistema expositivo de las cuestiones de
arte y literatura, el contenido social
burgués que lo informa, como ínsita
florescencia del sistema capitalista, que
tiende a velar en favor de sus intereses
económicos de clase dominante, la autenticidad estética y científica.
El desarrollo de las teorías artísticas y literarias, patrimonio de la sociedad actual, tiene las características del
pensamiento capitalista, que deriva del
burgués y éste de los herméticos y obscuros sistemas educativos del Medioevo, en cuyo período arte y ciencia se
refugian en las "ínsulas silenciosas" de
la clerecía latinfundista:
Tratadistas, críticos y catedráticos
-hombres de su tiempo- desdeñosos
o inconformes del pensamiento materialista, único sistema filosófico susceptible de salvar la profunda cultura de la
~umanidad, exponen la historia y la crítica del arte y la literatura desde un plano deleznable que no resiste el más ligero examen dialéctico de la ciencia.
Las definiciones sobre arte y letras,
prodigadas a través de los si~los or estetas y pensadores, testimoman e arraigo ~ 1~ clase a que se deben y su desconoc1m1ento de la inmanente verdad de la
lucha de clases. Aristóteles afirmaba que
"la poesía es una imitación"; Platón escribía que "es una invención"; en el siglo XV el marqués de' Santillana veía en
ella "una ferm osa cobertura", y Al fon~º de Baena nos dice que "es una gracia
mfusa del Sefior".

f

Concordes con la evolución social,

pero siguiendo las mismas rutas asendereadas, los ideólogos modernos, en páeJnas y cátedras, rinden parias al sentiao
idealista del arte. •
La explicación de la esencia y de las
modalidades del arte y las letras, se resiente de una seri~ de problemas que
apremia remediar en las Universidades.
Para la mayoría de catedráticos y tratadistas, la literatura sólo tiene un valor
cuantitativo trascendente: "la cantidad
de obras literarias que ha producido cada país"; o bien, se acogen a la definición de Andrenio: "la Literatura es la
expresión artística del idioma"; cuando no, sectarios del problema religioso, interpretan las grandes obras del genio literario como una inspiración divina; de esta suerte -afirman- la Biblia, La Imitación de Cristo, la Comedia de Alighieri, son creaciones sagradas, inmunes a toda crítica, concebidas por marwato de poderes arcanos.
Las brillantes manifestaciones de la
poesía épico popular, la obra costumbrista, la poesía erótica de todos los
pueblos del orbe, son desdeñadas por
nocivas al sentimiento religioso.
Para el materialismo dialéctico la literatura, el arte en lo general, la cien'cia,
las costumbres, en fin, son manifestaciones de la economía social característica de cierto grupo humano. De esta
manera, para examinar el aspecto literario de determinado país, es consecuente estudiar, con la base económicosocial, el problema étnico y los factores
que concurren en la ambientística regional.
Georges Renard, autor de La Methode Scientifique de l'Histoire Literane,
"arís, 1900, examina la historia de la
literatura satisfaciendo con prodigalidad las exiiencias clasistas de la época
con temporanea. La aplicación de las
teoJ'ías del sapiente catedrático galo en
el juicio crítico de los textos de esta

rama del conocimiento humano, apenas
comienza a ponerse en práctica con timideces y balbuceos timoratos.
Con propósitos de evidenciar las excelencias del método dialéctico en la
historia de la literatura universal, examinaremos un capítulo de las ricas letras hispánicas:
"El cantar de gesta en la poesía popular de España ".
En la evolución de los pueblos, cada
época histórica presenta dos manifestaciones literarias disímbolas: la de la clase
privilegiada, dueña del poder político y
por ende económico, y la que cristaliza
las aspiraciones de los oprimidos.
En el interregno más obscuro y funesto de la Humanidad: el Feudalismo
(siglos V-XV), el estilo de la aristocracia
militar latifundista se desenvolvió en el
cantar de epopeya. Esta modalidad registraron todos los géneros, desde el
folklore y la canción de gesta, hasta la
leyenda y las piezas religiosas que exornaban el panorama social dominante,
cuya tendencia era exaltar las virtudes
del augusto soberano y de las cortes, y
la discreta sumisión del vasallo, reflejando en esta polarización los grandes acontecimientos históricos y el carácter social de la época.
La ausencia de documentos y el silencio en torno dé la manifestación poética
de las masas se fia debido, no tanto a
desdén, sino más bien a una consciente
artimaña urdida para sumir en el anonimato toda expresión popular del arte,
que tenía implícita una protesta en contra de las clases dominantes. Pero ¿habría sido posible extinguir en este caso
toda manifestación en su totalidad de
los pobladores de la Península sin dejar
vestigio alguno?
No, a pesar de los enérgicos esfuerzos

I'-'

---i

�DOS POEMAS

•

Andrés Huerta
desplegados por la literatura eclesiástica,
por trovadores aristócratas y cronistas
regios, por la misma legislación de Al fonso El Sabio, que proscribía a los juglares
de_ la sociedad señalándolos como gente
rum y truhanesca, subsisten algunas evidencias sobre este género en España, tales como canciones, fábulas, proverbios,
cuentos; en una ,palabra, todo el rico
~anto folklórico que los eruditos de los
siglos XIX y XX han buscado a través de
centurias de abandono y clasifican ahora
con todo interés y cuidado.
Aunque la poesía popular de toda la
Edad Media fue oral, de las Crónicas
,uelen desprenderse algunos versos de la
plebe, rumores de amotinados, cantares
de la soldadesca, o las simples coplas del
vul~~ que reflejan muy bien la actividad
estebca de las masas. Y sin embargo,
cuando se examina el criterio de la literatura capitalista, aparece que el movimiento de la Reconquista entrañaba pan, esas masas la salvación del imperiali&amp;mo arábi~o. Penetrando más el escalpelo, advertimos que su lucha la debieron
a su propia protesta indignada; a su ente,ra decisión de sacudir el yugo que veman soportando desde la octava centuria.
Sólo inspirados en una presunc\Ón
burguesa han podido los historiadores
atrib~ir a la política de un rey Fernando,
relacionado con la hegemonía de Castilla; al heroísmo de un Cid, cuando no
~ la virtud personal de los Reyes Católicos, la emancipación nacional que 1~
España batalladora cristalizó mediante
bregas incesantes de siglos.
Las epopeyas más grandiosas de la
Reconquista no vienen a ser sino consecuencias dictadas por las urgencias materiales de las masas.
En las épocas en que la canción her?ica ext~ndía su imperio, parece que
solo los Juglares de la aristocracia la

~omponían. Las much.edumbres y los
Juglares menospreciados por Alfonso
X, El Sabio, según eso, permanecían
mudos, nunca exteriorizaban sus angustias ni sus goces o ·su admiración
aunque_ fue.se ante la muerte de los peer
nes valientes, que ellos también actuaban tomando parte, no menos que los
gentilhombres, en innúmeras hazañas
heroicas.
Es de claridad meridiana que la brega contra el arabismo puso de relieve
en España el ahinco de las masas por
alcanz~ ~na existencia más humana y
merecida que la que llevaban. De ahí
que nuevamente nos preguntamos:
¡_dónde está esa expresión popular en
la poesía épica de la época feudal?
¡Aniquilada!
. Más q~e lógico es pensar que los cronistas regios no tuvieron interés alguno
P?r lo general en sacar a la luz la ideoler
g1a de los seres explotados en tales si~los; mucho menos a los héroes todavia
más identificados con las masas como
fué Ruy Díaz de Vivar hasta los años de
1,093-95, después de lo cual el Cid llega a convertirse en Señor de Valencia.
Podemos establecer en buena lógica
que las clases dominantes seleccionan del
caudal histórico lo que conviene a sus
intereses de clase, relegando al ostraci&amp;mo lo que no sirve directamente a sus
propios fines; en suma, tomando todo
aquello que les permita armarse.
En su Prefacio a "La España del
Cid", el docto Menéndez y Pida! cer
menta muy desesperadamente este nefasto silencio: "En cuanto a las crónicas regias - nos dice- ya sabemos que
ni nombran siquiera el Cid ni a Albar
Hañez; el estilo de la historiografía, entonces, destacaba así al protagonista
como poniéndolo en medio de un desierto despoblado de colaboradores individuales".

I
Mi hermano manuel

. Dudam~ que el erudito Menéndez y
P1dal haya 1~orado que el estilo de dichos historiografos era el cortesano y
que si esos cronistas pusieron a los protagonistas en un desierto fue tan sólo
obedeciendo a su deber de dóciles servidores de la opresión. Bástenos recor•
dar que tanto Ruy Dfaz Campeador como su destre bras eran desterrados dd
rey castellano Alfonso Vl
El análisis materialista de este aspee•
to de las letras hispánicas, nos ofrect
la ~ntativa de una reforma en la apl~
cac1on de los programas de Literatura
en nuestra Casa de Estudios. Por ello
pugnaremos a fuer de responsables de
~uestra misión y hombres de nueslrl
epoca.
El arte y la ciencia deben evolucionar concordes a la verdad, y evolucionar
hacia metas racionales.
1

Pensamos con el amauta Mariátegui
que la verdad de nuestro tiempo es la
revolución.
• Revista Universidad. Organo del Consejodt
Cultura Superior. Núm. t Septiembre de
1942. p¡,. 45-49.

-

vino a verme ayer
por la tarde
ya no era su voz
el dulce tono
de los afias
del ayer
su mirada tampoco
era tierna
los afios
el tiempo
todo lo cambian
manuel hermano-aleluya
pidió mi redención
yo con mi vida
Yél con la de ·él
es mejor hermano manµel
que aleluya aleluya
cada quién con
la suya

�II
Algún día desapareceré
de tu espejo
ya no seré visible
se habrán aca hado
todas las dolencias
del mundo
ya no escucharás
el lamento
ni la maldición
ni la ira
y mis dolencias
ya no serán más
y tal vez tú solamente tú
extrañarás mi au~encia
ya no seré de mi camisa
de mi silla
y mi mesa
ni del ojo de mi gato
ni de la ternura de mi perro
espejito de agua
manual de mi mañana
en donde mi ojo
se reconcilia con tu luz
porque. .. es tan corta
la vida y tan largo
el ensueño.. .
para de~aparecer
así tan simplemente

ABANICO

NIA1
••➔.

�INSURGENCIA POPULAR Y REVOLUCION
SOCIAL EN NICARAGUA*

Carlos M. Vilas
UNO
Toda revolución social fusiona una
multiplicidad de cuestiones y objetivos.
La transformación de la estructura económica y la construcción de un poder
político de nuevo tipo involurxan tareas de naturaleza variada y alcance diverso: el desarrollo de las fuerzas productivas a través de la creación de nuevas relaciones de producción; el desenvolvimiento de un orden democrático
abierto a la participación de la población en todas las instancias y niveles; la
garantía efectiva a las libertades personales y colectivas; el desarrollo de nuevos patrones sociales de igualdad. .. En
las sociedades neocoloniales las revoluciones sociales plantean asimismo la
cuestión de la lucha antiimperialista, referida tanto a la liquidación de la dominación externa como a la defensa del
nuevo orden social ante los ataques de
las antiguas potencias -la cuestión nacional en su sentido más elemental de
defensa de la soberanía y la autodeterminación.
No se trata de aspectos separados o
independientes unos de otros. La dominación externa explica en definitiva
el subdesarrollo de las fuerzas productivas, en la medida en que éste es el modo
de existencia del tipo de capitalismo
efectivamente desarrollado en el Tercer
Mundo, como producto de su incorporación subordinada a la economía internacional Es tambi~n el soporte final de
una dominación de clase neocolonial,
expresáda generalmente en formas dictatoriales en las cuales la opresión política
y la alienación ideológica de las masas
reproducen superestructurahnente su

t*) Este texto es una versi6n abreviada del que

se presentó, con el misn o título, en el s~
miJmio Internacional ''Centroamérica:
Crisis, Revolución y Contrarrevolución".
CRA/UNAM,junio, 1984.

explotación material. Las revoluciones
sociales en sociedades neocoloniales son,
al mismo tiempo, revoluciones de liberación nacional, y la lucha por la libera~ión nacional implica siempre, en alguna medida, una transformación social y
económica y un cuestionamiento de la
dominación de clase existente. Democracia, justicia social, liberación nacional, marchan generalmente de la mano
en las revoluciones de nuestro tiempo.
Por este motivo las revoluciones sociales en sociedades neocoloniales convocan siempre a un amplio espectro de
fuerzas sociales: proletariado., campesinado, los pobres de la ciudad y del
campo, los habitantes de los tngurios
urbanos, el movimiento estudiantil, intelectuales de pequeña burguesía, e incluso elementos de la burguesía local
antagonizados por la subordinación nacional o el carácter dictatorial del poder político.
Esta heterogeneidad social, producto
en definitiva del modo en que el capitalismo subordina a las formas precedentes de producción al mismo tiempo que las articula a su dominación, se
unifica políticamen·te en su .carácter de
pueblo-nac(ón, Este es ante todo un
concepto político-ideológico, más que
socioeconómico. Dice relación con la
incorporación efectiva a la lucha contra
el poder opresor, la injusticia social, la
explotación, la dominación extranjera,
más que con la pertenencia de clase en
' términos objetivos. La incorporación a
la lucha ubica a estos sectores en el campo nacional- popular; su enfrentamiento
a ella los excluye.
Pero al mismo tiempo es un concepto
que tiene un referente de clase. 'En primer lugar, porque el alcance, la profundidad, la estrategia de la lucha popular
revolucionaria dependen en fin de cuentas de la clase que hegemoniza el bloque
popular-nacional; y que lo unifica en

torno a su conducción política. Todos
los integrantes del bloque popular-nacional se oponen a la dominación imperialista y se enfrentan al poder dictato.
rial, pero no todos lo hacen del mismo
modo, con los mismos alcances, o por
las mismas contradicciones. En la práctica esto se refle,jará en el proyecto político de la organización u organizaciones
que impulsa la lucha revolucionaria.
Proletariado, campesinado, pequeña burguesía urbana, son otros tantos ejes de
aglutinación del bloque popular- nacional en el Tercer Mundo. En segundo lugar, porque la dominación irñperialisfá se
ejerce, en las sociedades neocoloniales,
a través de las clases dominantes focales
asociadas a ella, y del estado que sintetiza políticamente esa dominación subordinada. Implica por lo tanto un enfrentamiento a una dominación de cJa.
se: los dueños de la economía, el poder
y la cultura.
La constitución del sujeto popular
como proceso político-ideológico que
tiene una determinación de clase pero
que no se reduce a ella, llama la atención sobre la cuestión de la subordinación de las masas trabajadoras no prolr,
tarizadas -o no plenamente proletarizadas- a las clases fundamentales de la
estructura capitalista, y su incorpora·
éión al campo popular. Hace algunoe
años Laclau señaló la fuerte incidencia,
en estas masas no proletarias, de elementos y consideraciones ideológicas en la
definición de su posición política. El
modo en que se lleva a cabo su instt·
ción en la sociead -su subordinaciÓD
respecto de las clases fundamentales del
modo de producción capitalista- de una
tonalidad "difusa" a sus intereses materiales de existencia como un puro proct?
so ideológico (Laclau 1978). Si, corno
Gramsci plantea, los hombres toman
conciencia de los conflictos de la e&amp;tructura en el terreno de las ideologías
(Gramsci 1977), cuanto .más de~nninante es este tipo de gruP?s y fracc1one8

en una formación social, más determinan te será el papel de la lucha política
y de las prácticas ideológicas en el desenvolvimiento de la formación social en
su conjunto. De ahí por lo tanto la enorme relevancia de las interpelaciones democráticas, patrióticas, religiosas, y en
general de lo ideológico en la determinación de las definiciones y alineamientos
de estas masas populares en su constitución como sujetos de acción política.
El triunfo de la Revolución Popular
Sandinista llamó la atención sobre la
multitud de la participación de las masas
urbanas semiproletarizadas en la estrategia insurrecciona! del Frente Sandinista
d~ Liberación Nacional (FSLN) y coloco en nuevos ténninos la cuestión de su
incorporación a la lucha revolucionaria.
De un lado, la discusión de los factores
que habían hecho posible la integración
~- estos grupos y fracciones a la revoluc1on. Luego, el carácter de esa lucha laf
contr~_dicciones que la nutrían y la ~ticulac1on que se desarrolló entre las masa~ _insurrectas y la vanguardia políticomilitar. En tercer lugar la cuestión de la
heg~monía en PI campo popular y, en
particular, la capacidad para generarse
una_ ~egemonía obrera y un proyecto
soc~IIS!3_ a partir de este complejo y
polifacebco conjunto de fuerzas. Final~ente, el sentido, los alcances y las tensiones de las transformaciones socioeconómicas impulsadas por un bloque de
fuerzas revolucionarias de esta na turaleza.
Los límites de este ensayo no permiten desarrollar un tratamiento detenido
de cada una de estas cuestiones· en lo
que sigue nos concentraremos s~lamente en algunos aspectos de esta temática
tan amplia.
DOS
El_estudio del origen social y la pertenencra de clase de los combatientes en

los: tramos finales de la Revolución Popular ~an~rústa revela la participación
may~r1tar1a del estudiantado y de los
trabaJadores no proletarizados (Vilas
1984a). Evidentemente no es adecuado
reducir dos dé.cadas de lucha revolucionaria a sus dos últimos años. Pero la trayectoria precedente del FSLN señala la
atenció~ prioritaria que se asignó durante la_ decada de 1960, y hasta bien entrada la de 1970, al movnniento estudiantil y al campesinado. El estudiantado generó la gran mayoría de los cuadros _dire~tivos y medios del FSLN y
constituyo el fermento revolucionario
de las masas trabajadoras. El ~mpesinado fue el ámbito primero de la actividad
estratégica del Frente, el agua en la cual
durante muchos años las escuadras sandinistas se movieron como peces. En
u~a sociedad agr~ia, atrasada y dependiente como la nicaragüense de los años
'?O, el campesinado pobre, semiproletanza~o,_ expulsa~o de sus tierras por el
capitalismo agromdustrial, fue caracterizado como la clase no sólo mayoritaria
sino de la cual habría de emerger 1~
ruptura revoludonaria del orden establecido.
Las ciudadee funcionaron en este
período sobre todo como apoyo logístico de la montaña; los intentos de cre.rr
una resistencia urbana estuvieron some·tidos siempre a la represión brutal de la
Guardia Nacional Pero también aquí
fue el movimiento estndiantil quien suministró la mayoría de los cuadros y los
dirigentes. La atención a la organización
revolucionaria del proletariado data recién desde mediados de los años '70 y
fue tarea, fundamentalmente, de una
de las fracciones en que hacia esa misma fecha el FSLN se dividió. Sin embargo la convocatoria sandirústa fue mucho
más efectiva en los trabajadores, proletarios y semiproletarios, de la agroexportación.
El cuadro que se presenta a continua-

ción. ofrece el perfil ocupacional de una
muestra de combatientes sandinistas en
los tramos finales de la lucha contra el
somocismo. El predominio de los estudian tes es evidente. Si a ellos se les agrega lo que el cuadro llama gentes de oficio, se supera el S0o/o de los participantes en la lucha. Señalemos asimismo que
dos tercios de los estudian tes, y tres
cuartos de todos los combatientes1 son
hijos de estas gentes de oficio, pequ eños
empresarios y comerciantes, o bien de
campesinos y agricultores (ibid, cuadro
8).
.

�CUADROl

Perfil oci1,pacional de los participantes
en la in,urrección sandinista
Ocupación

E,tudiantes
Gen tes de oficio
(Artesanos, talleristas,
comideras, planchadoras,
transportistas, mecánicos,
carpinteros, hojalateros,
colchoneros, zapateros,
fontaneros, reparadores,
etc.)
Obreros y jornaleros
•
Empleado, y oficinilta,
Técnicos, profesionales,
maestros, profesores
Pequeffo1 comerciantes, buhonero,
Campesinos, agricultores
Otro,

_°/o
29.0
22.0

16.0
16.0
7.0
5.0
(*) 4.5
0.5

Total

100.0
(n=542)
El personaje central de la insurrección resultan ser así, directa o indirectamente -es decir, los combatientes
mismos o sus familias de origen- estos
trabajadores no asalariados, de fuerte
contenido artesanal, progresivamente
empobrecidos y desplazados de su posición en el mercado por el avance del
capital local y trasnacional: grandes empresas de construcción, filiales extra~jeras de la industria del calzado, la al1mentación, empresas de servicios, banca
internacional, aidenas de supermercados, etc.

(l) El carácter urban~ de la in~1!ec-

~

ción popular explica esta baJisuna
parti~ación de este sector.
Fuente: ilas (1984a), pág. 151.

1

La magnitud del involucramiento
obrero en la lucha revolucionaria, y
las fracciones del proletariado :J:e mas
ampliamente lo hicieroistán re cionadas con el peso de la c se obrera en la
estructura social nicaragüense y con las
modalidades de desarrollo del proceso
de proletarización en la agr~xportación. Pero tienen mucho que ver as1mismo con la historia política de la clase obrera nicaragüense, fui con el modo
en que ~ FSLN ~gió . cia ella su_ interpelacion revol~~1onaria. La ~onquISta
de un espacio mmnno de legalidad para
la acción sindical y para la existencia de
un partido. de vocación obrera y orientación socialista estuvo ligado a una coyuntura de cuestionamiento de la dictadura somocista en la segunda postguerra, J&gt;Or grupos beltrant~~ de la op&lt;&gt;sición burguesa. Si el ndador de la dina~
tía pudo capear el temporal de las mov1lizaciones democráticas burguesas y pequeño burguesas rle fines de los '40, en
circunstancias en que susJares de Honduras Guatemala y El S vador sucumbían ~nte ellas, se depió en no poca medida a su habilidad para alcanzar una
alianza implícita con el Partido Socialista recién creado, ycon el incipiente movhniento sindical. A cambio de la satisfacción de algunas demandas catego~les largamente reivindicadas por -~l mav1miento sindical, y de 1a ace~tac1on de la
legalidad del Partido Socia · ta, el viejo
Somooa consif:1ió separar a la. clase trahajadora de
oposición democrá_ti~
que, de hecho, C(?lltrastaha en su prumtivismo y antiohre~o con la aper~ira
reformista de la dictadura (cf. Vilas
1984a, 114-115).
El romance duró poco tiempo: exactamente hasta que, en 1950, el 'lacto
de los generales", entre el dicta or y
Emiliano Chamorro, üder del conservatisrno sellaron la nueva alianza y la supreUU:cía, en ella, del somocismo1 con la
extlícita invocación de la necesidad de
en entarse a la amenaza comunista. Sin

embargo esta coyuntura tuvo la ~ fi.
ciente fueraa como fiara descompagmar
el planteamiento de a cuestión de la de,
mocracia la lucha ahtidictatorial -so,
bre todo a lucha revolucionaria- tanto
por el P~tido Socialista como, posteri«•
mente por la fracción que se escindió
de él ;n 1970 con el nombre de Partido
Comunista de Nicaragua. Lo mismo que )
otras organiz~ciones de cuño similar en
América Latina, el rechazo a la lucha
revolucionaria y a hú:ftda d~ nuevos caminos las llevo a e entam1ento1
numerosos de índole e intensidad diversa con el FSLN (~. Más aún, el ,Partido
Socialista habría e convertirse en una
organización de tránsito de los jóvenea
que, ante el repudio fiartidario a formas
nuevas de lucha revo uc1onaria contra la
dictadura, derivarían antes o después
hacia el FSLN (2). Esta situación se roproduciría, posteriormente, con la aparición del socialcristianismo como tendencia política y como práctica sindical \

L

½

En unos y otros casos_, el _discurso 7
la práctica de estas orgaruzac1ones poli·
ticas y sindicales escindían_ tajan~m~nte la crítica al sistema soc1oeconom1co
del cuestionamiento de la dictadura¡ la
critica al capitalismo tenía pocoAkévtl
con la- cuestión de la dictadura. gun~
ffltudios efectuados en la época pe~
ten apreciar, a fiesar de su alcance limitado el desarro lo de una profunda frac·
tura 'entre el modo en que las.dirigencial
de estas organIZaciones veían lasl coellt
y la forma tn que las encaraban sus P!Gpías bases. La investi~n de Mayra Pasos (1977) es particu
ente_ ;evelad~ j
en este sentido. La comparac1on del modo en que la conciencia ~e clase B? d~•
rrolla en un gni"Do de dingentes Rtndicales industriales, con la forma en ~e ~
ma cuerpo en los obrero~ de base mdii»
la existencia de un ampho desfase entre
uno y otra.
Aunque -las bases aparecen c~n ~
óptica mucho más reivindicac1ooilll

que los dirigentes -en la medida el,l &amp;e en este modo de orretación de 1a soconciben la organización sindical so re
ciedad. La cu,estión e.. la dictadura y de
todo como instrumento para alcanzar
la explotación social resultan inexistenmejoras salariales, ocupacionales, educates en el orbe ideológico de estos diritivas y similares- la politización de la
gent.es, o en todo caso se hallan diluídas
~ ncia resulta más abstracta, menos
en una aproximación fbstracta a la soliga a los datos de la sociedad real. Tociedad nic;aragüense.
dos los dirigentes contestaron, por ejemplo, re su objetivo era vivir "en una soPor el contraticr, las re~estas de los
cieda sin difereQ.cias de clase", frente a
trabajadores de base reve
una consólo 11 o/o de los obreros; asimismo
ciencia relativamente 'clara del carácter
500/0 de los dirigentes señaló al sistema
expoliador del capital, de la explotación
capitalista como responsable de la mala
de los trabajadores como causa de la
situación de los trahajádores, frente a
acumulación
de la burguesía, y del pasólo 30/o de las bases. Pero 390/o de los
pel que desempeña el estado dictatorial
obreros respondió que para alcanzar una
en este sistema. La explotación social y
sociédad mejor era necesario cambiar al
la
dicta8ura surgen fuertemente unidas
gobierno, frente a apenas 170/0 de los
y constituyen una referencia importante
dirigentes. Además el 590/o de los obreen el modo de pensar de los obreros.
ros contestó que los ricos tienen mucho Más aún: el FSLN carecía de futuro podinero "porque explotan a los pobres",
lítico para los dirigentes, pero era la ory otro 18°/o "porque han robado" -es
ganización en que un tercio de las bases
decir 770/o en conjunio- mientras que
confiaba -aunque esta misma cifra inentre los dirigentes ambas respuestas
dica la inexistencia de una acogida masumaron solamente 35°/o, pero otro
yoritaria del Frente en estos trabajado330/o de los dirigentes contestó que los
res industriales (3). En todo caso la inricos deben su riqueza a que "son trabacapacidad de dirigencias de este tipo pajadores".
ra vincularse al modo de pensar y de ver
las cosas por su tlaropias bases termin.ó
Finalmente, a la pr.egunta "¿Qqé parpor aislarlas de e s, pero en la medida
tido cree que va a ganar popularidad
en que la conducción de las organizacioentre el pueblo en los próximos años?",
nes estaba efectivamente en sus manos,
370/o de los obreros contestó "FSLN" este desfase dificultó el arraigo amplio
c~nvirtiéndolo en la primera opción,
de la_convocatoria sandirústa en el promientras que la mitad de los dirigentes
letariado industrial.
planteó la necesidad de crear un partido
clasista, "de los trabajadores", y ninguEl trabajo político del FSLN en el
no mencionó al.Frente.
medio obrero se llevó a cabo, a causa
de este· rechazo de las dirigencias estaLa posición anticapitalista -por darhlecidas, sobre todo fuera de los centros
le un nombre- de estos dirigentes rede producción ..Los barrios, más que las
sulta así peculiar, Su identificación del
fábricas, fueron el ámbito para el reclucapitalismo comu causa de la mala sitamiento obrero (4). En esto el FSLN
luación obrera es abstracta y no ima,lica
ocupó un espacio que estaba vacante en
el reconocimiento de la existencia e la
la acción de la izquierda convencional y
explotación; no hay una relación entre
de los partidos tradicionales. La investíaquella identificación y la ex~lotación
gación de Reinaldo Téfel sobre las hadel trabajo obrero como base e la acurriadas marginales de Managua destacó
mulación capitalista, tampoco se rela falta casi absoluta de atención políconoce un papel signi cativo del Estado
tica -de estos sectores, salvo los momen-

lc

tos pre-electorales, 1a ausencia de organizaciones comunales, de clubes juveniles, y similares (Téfel 1978), El FSLN
ocupó casi con exclusividad este territorio y centró en él una parte importante de su trabajo urbano, sobre todo después del terremoto de Mana«f: ( diciembre 1972). Al hacerlo, y a judicar a la
cuestión de la lucha contra la dictadura
el papel principal en la convocatoria revolucionaria, el fSLN subo sintetizar,
en su propuesta ~olítica, s reivindicaciones de amplios sectores de las masas
trabajadoras con un horizonte de transformaciones soc~es profundas: las de·mandas de los obreros, las reivindi.cacio~es del movuniento estudiantil, las
inquietudes de la juventud, la lucha de
las mujeres... Asimismo, la creciente
vinculaci~n, después del terremoto, con
las corrientes renovadoras del .cristiarúsmo, ampliaría el ámbito de la convocatoria sandinista en la juventud y en sectores de la burguesía (cf. IHCA 1979).
El FSLN presentó entonces la contradicción democracia/dictadura como el
aspecto principal de la lucha revolucionaria. Con ello receptaba el modo en
que las masas nicaragüenses, y amplios
sectores de las capas medias, vivían sus
condiciones materiales de existencia. Pero al mismo tiempo el desarrollo de la
lucha sandinista permitió descodificar
esa contradicción en términos de sandinismo vs, dictadura, ligando en consecuencia la lucha contra el somocismo a
un proyecto revolucionario de mayores
alcances.
La estrategia sandinista se apoyó en
un reconocimiento realista de la estructura de clases generada por el capitalismo neocolonial en Nicaragua:
Nosotros nos encontramos aquí
con un campesinado que era un
campesinado pobrísimo, con un
proletariado que era semiproletariado, clases no completamente

1-.;¡

"'1

�acabadas, con una burguesía que
no estaba tampoco acabada. Nos
encontramos con un sistema capitalista inacabado, desigual, mal
conformado . . . (Comandan te
de la Revolución J. Wheelock,
1983: 33).
Este carácter inacabado del capitalismo nicaragüense es el efecto de unas relaciones capital~tas de producción que
subordinan a las formas previas de producción pero no las desplazan ni las
superan. Las formas modernas de producción no están todavía suficientemente desarrolladas, pero las formas
tradicionales ya no aseguran la reproducción de la fuerza de trabajo. Tanto
más en un capitalismo agrario como el
nicaragüense, más desarrollado en la esfera de la circulación que en la de la
producción (Vilas 1983a; Baumeister
1984).
En estas condiciones el contenido
conflictivo de las relaoiones sociales se
exacerba. La inestabilidad en las condiciones de vida de las masas se acentúa
además por la propia inestabilidad de la
vida económica y política del país: estacionalidad de la actividad agropecuaria
y de sus picos de empleo, catástrofes
naturales, migraciones, despojos, represión . . .(5). Semiproletarios sin tierra pa- ,
ra sobrevivir ni trabajo estable en las
ciudades; artesanos empobrecidos; jóvenes sin futuro; obreros atrapados entre
la presión de la masa de desempelo, la
explotación patronal y los salarios miserables; familias en descomposición; gente hacinada en tugurios; profesionales
con mucha educación y pocos clientes;
deudas abrumantes. Más que los ingresos bajos, o la pobreza absoluta, lo que
caracteriza la condición social de las
masas trabajadoras nicaragüenses en las
postrimerías de la dictadura es esta falta
de perspectivas, el no tener un lugar bajo el sol.

~

Esto se ve claramente en la abruma-

dora juventud de los insurrectos. El
30°/o era menor de 20 años, y el 72º/o
no había .cumplid.o 25. El 710/0 tenía,
al momento de morir, entre 15 y 24
años, una proporción casi tres veces
más alta que el peso de ese mismo grupo de edad en- la pirámide demográfica
(200/o)..Cuando tantos jóvenes están
dispuestos a morir por otro futuro, es
la mejor evidencia de que el presente no
les ofrece futuro alguno. Jóvenes trabajadores y estudiantes que deambulan de
una actividad a otra, sin perspectivas de
mejoramiento sustancial, amenazados
por la represión, enfrentados a un horizonte que reproduce ad infinitum esa
falta de horizonte.
Gente que aún tiene algo más que sus
cadenas por perder, aprisionada entre
un capitalismo que no acaba de proletarizarse ni la incorpora a formas modernas de producción y reproducción, y
una economía tradicional que tampoco
provee a su reproducción (6). La materia prima de la Revolución Popular Sandinista y sobre todo de la insurrección
final, no es sustancialmente diferente de
las masas trabajadoras que protagonizaron los alzamientos populares contra el
desarrollo del capitalismo industrial en
la Europa de fines del siglo XVlll y
principios del XIX (cf. por ej"emplo
Thompson 1979). Conviene evitar sin
embargo comparaciones fáciles pero
ficticias. Estas masas populares urbanas
de Nicaragua en d último tercio del siglo XX, y sus movimientos insurrecionales, no son hijos del pasado sino de las
modalidades más avanzadas de la penetración del capital agroindustrial en la
periferia del capitalismo mundial.
En menos de una generación el capitalismo agroindustrial alteró drásticamente las condiciones de vida de las masas y el perfil etonómico del país. El auge algodonero y ganadero generó nuevos
y agudos desequilibrios espaciales y redujo la producción de alimentos; expulsó a los campesinos de sus tierras y

los forzó a desplazarse hacia zonas de
frontera, de mala calidad, o hacia los
centros urbanos. En éstos, la falta de
empleo productivo derivó hacia un inmenso y creciente sector de servicios
personales las nuevas camadas de población urbana y urbanizada. Las industrias desarrolladas en el marco del esquema de integración regional generaron escaso empleo, pero las filiales de
las corporaciones transnacionales del
calzado y la alimentación rápidamente
desplazaron a la producción artesanal,
empobreciéndola sin acabar de proletarizarla ni alcanzar a salarizarla; las cadenas de supermercados le quilaron la
clientela al pequeño comercio. El terremoto de Managua dejó sin casa ni
pertenencias, literalmente en la calle, a
decenas de miles de personas; miles de
pequeños talleres y comercios desaparecieron de la noche a la mañana.

que, al darle continuidad a la acción directa popular, elevar su nivel organizativo y su eficacia operativa, y condensar
las Iflil contradicciones que nutrían la
protesta de las masas en un proyecto
orgánico, ratificó su condición de vanguardia y condujo al pueblo al triunfo.
~ntras ~e en las otras experiencias
latmoamencanas la espontaneidad insurrecciona! precedió a 'la organización
e~ Nicaragua dos décadas de lucha orga:.
nizada canalizaron el dinamismo de las
masas hacia la insurrección victoriosa(?).

En la cúspide de este sistema, un es- 1
tado dictatorial, producto directo de la J
dominación militar imperialista, reproducía la explotación social y el empoTRES
brecimiento de las masas, estimulando
su expansión y expresándola como do. La composición social del capitaminación de clase. La inseguridad mate11:81110
nicaragüense y el perfil sociolórial de la gente tenía como complemen•
gico de la insurrección final no bastan
to la arbitrariedad de la represión.
para constituir a la revolución sandi nis~• c~n su bajo componente de proletaEl alto potencial revulsivo del semi·
nza~1on, en _una excepción en el panoraproletariado latinoamericano, su dispo•
ma mternac10nal de las revoluciones sonibilidad -para usar el viejo vocablo
ciales_ en el capitalismo atrasado y neo"germaniano"- a las movilizaciones pocolomal. Tanto Rusia como China eran
líticas y al cuestionamiento del orden
soc~edades
campesinas cuando las revoestablecido, son conocidos. Desde el
luciones socialistas triunfaron en ellas.
"bogotazo" de 1948 a la insurrección
Incluso en la Alemania de los años '20
sandinista de 1978- 79, pasando por la
el
proletariado constituía menos de un
"guerra de abril" dominicana de 1965
~rcio
de la fuerza de trabajo, pero a nay los "cordobazos" y "rosariazos" ar·
die
se
le
ha ocurrido imputar la derrota
gentinos de 1969-71, los estallidos 1le
espartaquista
a esta baja representativila ira popular pusieron en evidencia la
~d
~stadística.
En ninguna sociedad camasividad y la virulencia t¡uc rstas r~pitalista
-ni
siquiera
en las más desarroperiencias puede11 alcanzar. Lo que d1·
jladasel
yroletariado
es la mayoría de
ferencia la insurrección san&lt;linista de los
a ~blacion, independientemente de la
otros casos es la ar ,iculación &lt;lr la in·
amph~d que pueda tener la población
surgencia de masas con el papel &lt;lircc~asalanada (cf. el cuadro 2).
vo de una organizacjón revolucionarll

CUADRO 2
Composición de la PEA
en algunos países capitalistas desarrollados

(En °lo del total)

Obreros

Total de

PEA total

no agrícolas

asalariados

(miles)

Canadá (1982)

39.4

83,6·

11,665

Estados Unidos (1981)

31.5
30.0

90.5
84,3

110,812

País

Holanda (1979)

5,213

Japón (1980)
Noruega (1981)

34.0

69.5

57,231

32.8

84.3

1,971

República Federal
Alemana (1981)

35.8

86.9

26,936

Suecia (1981)

30.5

89.8

4,332

Fuente: OIT (1982)

�El proletariado no necesita ni puede
esperar a ser mayorza para que sus revoluciones triunfen, pero para triunfar
necesita ganarse a la mayorfo: La negación del capitalismo por la clase obrera
no puede desarrollarse al margen de las
contradicciones protagonizadas por el
conjunto del pueblo. Por eso la cuestión de la alianza obrero-campesina
ocupa un espacio tan importante en las
revoluciones del siglo XX, del mismo
modo que la cuestión de la pequeña burguesía nacionalista y la "tercera fuerza
social" han recibido tanto atención de
las revoluciones en sociedades neocolo.niales (8). Algo similar podría agre'g;irse respecto de la problemática de la
juventud, las minorías étnicas, las mujeres, los pueblos aborígenes, y en general todos los grupos que no son clases,
pero cuyas contradicciones con el orden
establecido·sólo. pueden ser tratadas políticamente desde una perspectiva de
clase.
Lo innovador, en todo caso, es la
convocatoria , explícita a este conjunto
polifacético de clases, fuerzas, grupos y
sectores, para liquidar la explotación
social, la opresión política, el atraso
económico, la ~lienación ideológica, la
dependencia neocolonial, y cambiar la
realidad:
\.

1-

1

Entendemos por pueblo, cuando
hablamos de lucha, la gran masa
irredenta, a la que todos ofrecen
y a la que todos engañan y traicionan, la que anhela una patria mejor y más digna y más justa; la
que está movida por ansias ancestrales de justicia por haber padecido la injusticia y la burla gene- ración tras generación, la que ansía grandes y sabias transformaciones en todos los órdenes y está
dispuesta a dar para lograrlo, cuando crea en algo o en alguien, sobre todo cuando crea suficientemente en sí misma, hasta la últi-

ma gota de sangre.( . ..) Nosotros
llamamos pueblo, si de lucha se
trata, a los seiscientos mil cubanos
que están sin trabajo (...); a los
quinientos mil obreros del campo ( ...); a los cuatrocientos mil
obreros industriales y braceros
(. . .) ; a los cien mil agri~ultore_s
pequeños ( ...); a los treinta mil
maestros y profesores(... ); a los
veinte mil pequeños comerciantes
abrumados de deudas (...); a los
diez mil profesionales jóvenes
( . . . ). Este es el pueblo, el que sufre todas las desdichas y es por ·
.tanto capaz de pelear con todo el
coraje! (F. Castro, 1981: 36-37).
El Gobierno Democrático Revolucionario (. , .) se apoyará en una
amplia base social y política formada en primer lugar, por la clase
obrera, el campesinado y las capas
medias avanzadas; íntimamente
unidas a ellas, estarán todas las capas sociales dispuestas a llevar adelante esta Plataforma; pequeños y
medianos empresarios industriales,
comerciantes, artesanales, agropecuarios ( ...). ( ...) los profesi?nales honestos, el cfero progresISta,
partidos democráticos... ; los oficiales dignos y honestos del Ej'é~cito que estén dispuestos a servil'
a los -intereses del Pueblo, y cualquier otro sector, grupo, personalidades o segmentos que aboguen
por la amplia democracia para las
masas populares, por el ~esarr~~lo
• independiente, por la liberac1on
popular (CDR, 1980).
(...) organizaciones obreras, ca~pesinas, populares, que por pnmera vez en la historia de la nación nicaragüense, tienen vo~,
tienen voto y son fuente de decisión en la conducción de este Estado de obreros, de campesinos,
de soldados, de artesanos, de in-

telectuales y profesionales, dejó.
venes, de mujeres, de niños, de
nicaragüenses patrióticos que tienen puesta toda su fe, sus energías
y sus esperanzas en la construcción de esta nueva sociedad (Comandante de la Revolución D.
Ortega, l 984).
La subordinación de estos grupos y
fracciones intermedias, étnicos, profesionales, etc., respecto de las clastJ
fundamentales del capitalismo, su ambigüedad ideológica, expliéan que, de
acuerdo con la coyuntura, pueden oscilar hacia uno u otro polo de la contradicción fundamental. En la Alemania
de la primera posguerra las masas urbanas semiproletarizadas de cuya espontaneidad tanto esperaba Rosa Luxemburgo, abonaron más bien el ascenso
victorioso del nazismo. En El Salvadcw
algunos investigadotes han señalado la
identidad de las bases sociales de organizaciones tan antagónicas como FECCAS y ORDEN (Cabarrús 1983;
Samaniego 1980). En Nicaragua tanto
el FSLN como la contrarrevolución se
disputan el apoyo de las masas cristi•
nas pequeñoburguesas y de las minorías étnicas - con desigual fortuna en
uno y otro caso. Los ejemplos podríaa
sucederse.

I.

La revolución se hace con lo que se ,
tiene, r en América Central , como fil
la mayor parte del Tercer Mundo, se
tiene más de estos sectores de masas
lrabajadores que de proletariado en
sentido eslrecho. Lo significativo ~ )
lo tanto no es la participación e_n •
misma de estas fuerzas "'mtermedis•
a ,
sino el carácter del proyecto político
de clase al que dicha par~cipa~i?n ~
incorpora. Y en esto la dimens10? fi.
sica del proletariado es de relevancia secundaria.
La hegemonía de la clase obrera el
el campo popular no debería enter.derlC

como predominio estadístico del proletariado, sino sobre todo como conducción del proceso revolucionario por un
proyecto de clase. Este carácter del pro' yecto revolucionario no depende del
perfil sociológico de las tropas que se
lanzan al asalto del poder sino del diseño que preside la construcción de la sociedad nueva y el modo en que éste se
ejecuta. La articulación entre aquél y
ésta señala el camino de la transición de
lo democrático-popular a lo proletario, de la liberacion nacional a la emancipación social, el pasaje dentro de la
revolución de la hegemonía de las fuerzas populares en la lucha antidictatorial y antiimperialista, a la hegemonía
obrera en el campo popular. Aquélla
se construye en el marco del ancien
régime, determina el modo en que el
estado que lo sintetiza y reproduce es
destruído, y el carácter de la etapa que
se abre con esa destrucción. La segunda
se configura dentro del campo popular
y apunta al horizonte historico de la
construcción
revolucionaria
(Vilas

1984b).
No obstante es evidente que el peso
social de las distintas fuerzas que componen el campo popular incide en el
costo polític_o de la implementación
del proyecto clasista de la revolución y
por lo tanto en su ritmo de desarrollo.
En el análisis y la discusión de estas
cuestiones es necesario, en consecuencia, evitar caer en un enfoque inmediatista que ahsolutice la coyuntura y se
cierre a las fuerzas innovadoras y dinámicas que toda revolución social despliega.
El avance del proceso revolucionario introduce un intenso dinamismo en
~l alineamiento político de las fuerzas
mtervinientes: Los aliados de ayer pueden convertirse en los adversarios de
hoy; elementos que tuvieron una par·
ticipación secundaria en la etapa insurrecciona! pueden asumir un papel

estratégico en la transformación económica. El desarrollo de la Revolución
Sandinista ha alterado sensihlemente
la correlación de las fuerzas sociales
existen tes en 1979. Grupos importantes de la burguesía antisomocista, que
se sumaron a último momento a la estrategia sandinista, abandonaron tempranamente la alianza democrático-popular. Elementos de izquierda radical
que inicialmente cuestionaron la estra•
tegia sandinista de alianzas amplias, se
han integrado al FSLN. La lucha de clases se ha intensificado en torno a sectores de pequeña burguesía a partir de
interpelaciones ideológicas di\ múltipl'!
naturaleza: religiosa, patriótica, étnica,
familiar, etc.
La reformulación de los antagonismos ~n la etapa abierta tras el derrocamíen to de la dictadura explicita • la
profundidad y el alcance desiguales de
las contradicciones .que motorizaron la
incorporación a la revolución de los distintos grupos y clases del blbque popular-nacional. D~l mismo modo que para
algunas fracciones de la burguesía lo
determinante fue la corrupción o la
competencia desleal del somocismo -no
la necesidad de reestructuración total
de la sociedad-, para ciertos element9s
del semiproletariado urbano lo decisivo
fueron las limitaciones, regulaciones,
con troles y la represión del estado a algunas de sus prácticas sociales -y en
esta medida constituyen una materia
siempre disponible para el enfrentamiento con la autoridad establecida
cualquiera sea su signo de clase. En amplios sectores del campesinado medio
en cambio, su agravio conlra la dictadura se basaba más en los obstáculos
para alcanzar condiciones empresariales de actividad -crédito, precios, acceso a mercados, tecnología...- que en
la falta de tierras. Y así podrían mencionarse otros casos más. Esto significa
que las políticas con que el nuevo poder
impulsa las transformaciones revolucio-

narias tienen alcance diverso para los
distintos componentes del bloque nacional-popular. Para unos la cuestión
democrática agota la revolución; para
otros constituye solamente una etapa de
un proceso más _profundo. E incluso la
cuestión democratica misma es asumida
con características diferentes por los
distintos integrantes del bloque. Lo mismo puede decirse para las otras grandes
tareas de las revoluciones sociales.
Pero al mismo tiempo que redefinición de antagonismos, el proceso de
transformación socioeconómica implica
construcción de hegemonía. El desarrollo del proyecto revolucionario 'consolida la alianza obrero-popular y legitima
la conducción de clase. Los instrumentos de política deben ser vistos, desde
esta perspectiva, como productores de
hegemonía: no sólo los instrumentos
de política ideológica -por ejemplo,
medios de comunicación, reformas educativas, y similares- sino los inslrumentos de la política económica también -en particular la política de ingresos,
En esto es de importancia fundamental el papel de la vanguardia. Así como
el estado revolucionario despliega la potencia exlraeconómica que introduce las
modificaciones iniciales en la estructura
material de la sociedad -nacionalizaciones, ceforma agraria, etc.- y asume
la gestión directa de áreas claves de la
economía, la vanguardia orienta el sentido histórico del proceso en función del
proyecto de clase, organiza las distintas
fuerzas que participan del proceso, jerarquiza el tratamiento de la matriz de
contradicciones en que el avance revolucionario se desenvuelve. Papel de signi-

ficación tanto mayor cuando la clase
cuyo proyecto administra es una frac_ción reducida de la estructura socill y
no está totalmente diferenciada de los
otros integrantes del bloque popular. La
fuerza política involucrada en estas

t5

�condiciones en el desarrollo del proyecto es mucho mayor y con un potencial
de antagonismos también más intenso.
Pero la vanguardia no es una categoría estática ni un elemento ajeno al
propio proceso que conduce. La evolución del proceso revolucionario hacia
etapas mas avanzadas introduce tensiones y modificaciones a veces profundas en la vanguardia. La paulatina precisión clasista del proyecto de transformación y las contradicciones que suscita
y procesa no pasan al margen de la organización que conduce el proceso. La
organización es un instrumento al servicio de un proyecto; a medida que la
revolución transforma la realidad transforma también a la organización u organizaciones que la dirigen.
En marzo 1979, en vísperas de la insurrección final, luego· de algunos meses
de acción coordinada, las tres tendencias en que el FSLN se hallaba dividido internamente anunéiaron su reunificación,
y se constituyó la Dirección Nacional
Conjunta del FSLN. Poco después de la
victoria la DNC se transformó en Dirección Nacional, como resultado de la
solidez y el carácter definitivo de la
reunificación: el FSLN era nuevamente
una única organización. Antes de finalizar ese mismo año, una fracción del
Partido Socialista de Nicaragua (PSN)
que desde años atrás había roto con la
conducción del PSN y venía colaborando estrechamente en la lucha sandinista,
se integró plenamente al FSLN. Al mismo tiempo el Frente comenzó a trabajar para estructurarse como partido. En
septiembre 1980 se llevó a cabo la primera asamblea de cuadros y una profunda reorganización interna testimonió los
avances realizados hasta entonces; en febrero 1981 se efectuó la primera promoción de militantes. La progresiva introducción de disciplina partidaria, el desarrollo mismo del proceso revolucionario,
o la experiencia recogida en estos años,
m

han permitido la paulatina consolidación-de la organiz_ación en términos populares y clasistas. Simultáneamente,
grupos y elementos que se habían incorporado en función de proyectos de menor alcance fueron ab11ndonando la organización,e, ui.cluso, la revolución (9).
NOTAS
(1) Cf. por ejemplo los testimonios de los Comandantes de la Revolución Jj, Arce
(1980) y C. Núñez (1980), del Comandante Guerrillero O. Cabezas (1982) y de la
militante G. Báez (1980).
~2)Debe señalarse en este sentido que varios
de lós fundadores del FSLN iruciaron su
militancia política en el Partido Socialista
de Nicaragua: Carlos Fonseca Amador, Tomás Borge, etc.
(3)No hay que descartar sin embargo que las
respuestas a esta pregunta hayan estado
particularmente condicionadas por el ton·
texto politico en que se llevó a cabo la investigación; es plausuble imaginar que la
manifestación de una preferencia por el
FSLN implicaba serios riesgos.
(4) Una cuestión poco desarrollada en la literatura sobre la clase obrera latinoamericana es la articulación de las reivindicaciones
de clase con las movilizaciones populares
más amplias, los movimientos barriales,
etc. Cf. al respecto el excelente estudio de
A. Quintero (1978) sobre la formación del
proletariado en Puerto Rico; también Santos y Herrera (1979: 101- 109).
(5) La marcada inestabilidad ocupacional y de
ingresos de las masas trabajadoras nicaragüenses se advierte claramente en los participantes en la insurrección y en sus familias. Un combatiente fue, en el lapso de
no más de tres años, repartidor de pan,
joyero, obrero estacional en las empresas
bananeras, cartero. Otro fue carpintero,
albañil, trabajador agrícola estaciona~ zapatero. La madre de un combatiente "alquila revistas e inyecta". Otro combatiente fue ebanista, obrero fabril, albañil, mueblero, dueño de un pequeño taller. Y así
muchos otros casos más: cf. Vilas (1984a),
Cap. Ill.

(6) Esta situación de equilibrio contradictorio provocado por obstáculos al desarrollo del capitalismo, sobre todo en el campo, ha sido señalada por Moore (1966).
como una de las bases materiales de las revoluciones agrarias. Más recientemente
Dierckx sens (1981) retoma la idea y la desarrolla en términos marxistas, aunque incurriendo en un marcado reduccionismo
economicista y estadÍstico.
(7) El texto presenta sin dudas una simplificación de un proceso bien complejo. Cf.
Vilas 1984a para una presentación de la
conjugación entre espontaneidad y organización en la insunección popular sandiru:r
ta.

(8)Cf. por ejemplo Fanon (1964); Cabral
(1975); O. Núñez (1980); Babu (1981).
Cruz Díaz (1982) presenta testimonios
reveladores de la participación de las mir
sas pequeñoburgueses semi-proletarizadas
en las primeras etapas de la RevoluciÓn
Cubana.
(9)Cf. Farber (1983) sobre esta cuestión en
los primeros años de la Revolución Cubana.

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�MENSAJE DURANTE..LA SESION DE TOMA
DE POSESION PRESIDENCIAL

Daniel Ortega Saavedra
Hace 7 años, en enero de 1978, este
pueblo heroico de Sandino se batía insurrecto en las calles de Managua. Hacía
apenas 3 meses, en octubre de 1977, el
Frente Sandinista de Bocay, Pancasán,
Zinica, del 27 _de diciembre de 74,
ha9ía extendido la guerra del pueblo
a las propias madrigueras de los asesinos,
en Masaya, San Carlos y Nueva Segovia
en una ofensiva ininterrumpida que en•
terraría para siempre a la tiranía so_mocista un año y 9 meses después, el 19 de
julio de 1979.

za y honradez, que faltaría a algunos,
que doblegados por la cobardía y por
los dólares no vacilarían en estampar el
beso de Judas en las esperanzas del pueblo nicaragüense.

Hace 7 años, en esta misma fecha era
asesinado en los escombros de la ciudad
destruída por el terremoto de 1972, el
periodista y tenaz luchador antisomocista Pedro Joaquín Chamorro Cardenal.

Asumimos estas funciones como el
compañero Presidente de todos los
nicaragüenses,• sin distingos de colores
políticos, pero sí con distingos de colores de Patria.

La dictadura somocista intentaba aterrorizar de esa manera a los patriotas nicaragüenses, empresarios, in~electuales y
religiosos que respon.dían al llamado de
unidad contra la dominación somocista
hecho por el Frente Sandinista a través
del grupo de los 12.

Los que respeten y amen verdaderamente la bandera azul y blanco que defendió Sandino con la bandera roja y negra, son nicaragüenses.

Dos semanas antes de ser asesinado, a
mediados de diciembre de 77, Pedro
Joaquín enviaba a Sergio fumírez del
grupo de los Doce, su libro recién publicado, "El Enigma de las Alem'anas" con
la siguiente dedicatoria: "A Sergio fumírez: Del probable número 13, con un
abrazo de Pedro Joaquín Chamorro."
Para esos días, el 27 de diciembre de
1977 y a través del compañero Edmundo Jarquín,. se había concertado un encuentro en México entre Pedro Joaquín
Chamorro y el Grupo de los Doce; la fecha fijada para dicho encuentro era a
mediados de enero de 1978; Pedro Joaquín no pudo acudir al encuentro; el 10
de enero caía asesinado por Somoza y
sus cómplices.
Pero ya era Pedro Joaquín el número
13 del Grupo de los Doce, con la firme-

Hoy 1O de enero del año 1985, nos
toca asumir funciones como Presidente
de la República de Nicaragua Decimos
nos toca porque el Presidente es el pu&amp;
blo, que al votar por su candidato del
Frente Sandinista, estaba votando por
sus propios intereses.

Pedro Joaquín es símboló de ese espíritu patriótico que siempre supo anteponer los intereses de la Patria a los int&amp;
reses de la traición, del pacto, de la entrega a la potencia extranjera. Como lo .
ha sabido hacersu hermano de lucha y-~
sinsabores, el Dr. fufael Córdoba Rivas,
que también ha sido y es nuestro hermano.
Ese interés de Patria es el que debe
prevalecer sobre los intereses políticos y
es el que debe guiar el espíritu verdadero de la Unidad Nacional.
Somos herederos del proivama histórico de Sandino que defendia en primer
lugar la soberanía y autodeterminación
de Nicaragua; la recuperación de los recursos naturales para el pueblo; el fin
de la dependencia financiera; la entrega
de la tierra para los campesinos; el desarrollo de la educación llenando de es•
cuelas el país, y llevando a todos los
trabajador~s al menos a la educación

primaria; el establecimiento de una legislación laboral; la emancipación de la
mujer; la protección de la niñez, el desarrollo de la Costa Atlántica; la forma•
ción de una fuerza política nueva de
contenido popular; la formación de un
ejército patriotico y la garantía de honestidad administrativa. Por ese Programa luchó y entregó su sangre Sandino.
Ese es el Programa que rescató Carlos
Fonseca al fundar el Frente Sandinista
de Liberación Nacional, y es el mismo
que venimos ejecutando desde el 19 de
julio de 1979.
A pesar de la agresión extranjera que
enfrentamos desde enero de 1981, los
sueños de Sandino y de Carlos viven en
la energía y el entusiasmo transformador y creador del pueblo.
Somos una nación soberana e independiente, no alineada; hemos recupera•
do los recursos naturales; hemos entregado 2 millones de manzanas de tierra a
los campesinos;
de 133 sindicatos que existían en el pa•
sado, hay en la actualidad 1,103 sindica·
tos;
de 22 cooperativas agropecuarias antes
del 79, hay actualmente más de .3 mil
cooperativas;
más · del 40º/o de los productores del
campo están organizados en la UNAG;
los jóvenes, las mujeres, los niños, los
discapacitados, los intelectuales, los ar·
tistas, los periodistas, los profesionales,
los técnicos, los artesanos, la pegueña y
mediana industria están también organi·
zados en sus respectivas uniones y Ol'fl•
nizaciones.
Hoy los sueños de Sandino y Carlati
son realidad en la alfabetización, la edu•
cación de adultos; la multiplicación de
centros, de educación popular, con más

de un millón de nicaragüenses estudiando. Se han subvencionado además 218
centros edu~ativos privados, reli~osos
en su mayona.
Hoy los sueños de Sandino y Carlos
son ~ealidad en la vida del pueblo que
con mtensos programas de salud ha logrado reducir la mortalidad infantil de
121, por cada mil recién nacidos en
19~9, a 75.2 en 1984; esto representa
un mcremento en la esperanza de vida al
nacer, de 52.9 años en 1979 a 59.8 años
en 1985.
La aplicació~ del programa revolucionario ha significado el apoyo al régimen
de economía mixta en interés de las
grand~s '!1-ayorí~s ~on ~.na mejor y cada
v_ez mas JUSta distr1buc1on de la riqueza,
siendo el 60°/o del PIB del sector privado Y ~I 40°/o del sector estatal. El secto~ pn~ado participa en las actividades
prunanas con un promedio del 750/0 del
total; en las secundarias con un 60º/o y
en las terciarias un 500/o.
_Por otra parte, operan en nuestro
pais 4~ empresas con capital extranjero
provementes de Centroamérica Holanda,. Estados Unidos, Japón, Panamá,
~~i?o Unido entre otros países. Se ha
imc1ado a la vez la ejecucion de 6 grandes proyectos de coinversión con 3 países.
~a aplicación del Programa revolucionano,_ también_ ha sido respetuosa del
pluralismo pohtico, de los Derechos Humanos Y -de la libertad de prensa.
. El pluralismo político ya está institucwn~hzado j_u_rídicamente con la Jey de
f¡tidos poh ticos, el Consejo Supremo
, ~ctoral Y la Asamblea de Partidos Poh_ticos. El derecho al pluralismo fue ejerd1~!º por el pueblo en las elecciones
~
Noviembre de_ 198:4, en donde
P a P~e~a vez e? la hISt~na de Nicaragu participaron siete partidos políticos

?e

de 'los más variados signos políticosideológicos.
Los Derec~?s Humanos son, particular preocupac1on de la revolucion y esto
ha llevado a establecer entre otras cosas
un régimen de prisiones orientado a res:
~tar al interno para la sociedad. Se es~ avanzando en la modernización del
SI~te~ judicial; se han otorgado más de
seis indultos masivos y se ha extendido
u!1'1 amnistí~ para que reingresen a la sociedad los ~mdadanos que se han visto
compro1!1etidos en actividades contrarrev?luc1onarias, habiéndose acogido ya
ª.. dicho decreto más de 1500 nicara1gue~ses._
La, libertad de prensa se ha manifestado _en Nicaragua con el acceso de los
traba.1adores a los medios de difusión
que antes eran monopolios de la oligar'.
quía libero-conservadora. Esto no ha
negado la existencia de los medios de difusión tradicionales, pero sí ha ampliado a todos los sectores de fu nación la
P'.11'ti~!pación
el uso· de los medios de
difuSJ~~-

en

Los sueños de Sandino y de Carlos
también se han materializado en los es'.
fuerzos hechos en la Costa Atlántica
donde la revolución construyó la prime:
ra carretera que une el Atlántico con el
Pacífico, llevando a la vez meiora en
' f raestructuras y servicios sociales
'
J
m
a los
habitantes de dicha región, manteniendo
el respeto por la cultura y costumbres
de sus pobladores.

en 1854 y del mismo país del que salieron las tropas de la Marina en 1912 hasta entro_nizar a Somo~a en 1934, luego
de asesmar a Zeledon y a Sanclino.
Las pesadillas siguen llegando a Nicaragua, enviadas por los gobernantes norteam~~canos, qúe no fueron capaces de
pr?p1ciar la d~mocracia en Nicaragua en
mas de un siglo de dominación en el
que causaron más de 100 mil víctimas
con su política neocolonialista.
Desde diciembre del año 1972 en
que se produjo el terremoto de Managua, hasta finales. de 1~~. como efecto
de ~a guerra de hberacion, de las inundaciones, ?e la actual guerra de agresión
norteamericana y del terremoto mismo
nuestro país ha sufrido en 12 años b
pérdida irreparable de 68 847 personas
en ~na población qu!l ap~nas rebasa lo~
3 millones de habitantes.
En el mismo período y por las misma_s causas, he~os sufrido pérdidas matenales por 3 mil 959.9 millones de dólare~, sobre una economía que apenas si
llego a ex,portar en esos años, 400 millones de dolares anuales como promedio.

Contra estos sueños han saltado las
pe_sadillas; los mismos fantasmas y los
mISmos horrores que asaltaron Nicaragua desde, e~ siglo pas!l~º.Y que entronizaro~ regimenes opresores del pueblo y
vendidos a la potencia extranjera.

. Más de 100 millones de dólares han
Sido entregados por el gobierno de los
Es1:3~os Unidos para subvencionar las
a~tivida?es terroristas que dirige la CIA.
~ol~ la gue1:fa de agresión que intenta
liquidar las Justas aspiraciones de nuestro pueblo, ha causado en 4 años un total de 7,69_8 víctimas, de las cuales
2,767 han Sido muertos por asesinatos
entre los que se cuentan 132 niños me:
nor~s de 12 añ~s, ~8 mujeres, 705 campeSinos, 153 ~cmcos y profesionales.
~el total de victimas, 3,213 han sido
Jovenes, mujeres y hombres menores de
21 años de edad.
'

La agresión ha partido de nuevo del
mismo país del que salieron los filibusteros de Walker a ensangrentar Nicaragua

El dinero del pueblo norteamericano
ha sid_o invertido para provocar pérdidas
materiales a la economía_ del pueblo ni- ~

�caragüense por más de mil millones de
dólares al destruir los mercenarios, centros de producción, escuelas, centros de
salud, puentes, barcos pesqueros, depósitos de combustible, maquinaria y equipo de construcción.
Una situación verdaderamente dramática ha sido impuesta al pueblo de
Nicaragua por la ª'1erra que en el terreno militar, político y económico promueven los gobernantes norteamericanos, que hoy se empeñan en demandar
más presupuesto del pueblo norteamericano para continuar la orgía de sangre
en Nicaragua.
La crisis económica internacional en
sus aspectos comerciales y financieros
toma aún más grave el estado de la economía nicaragüense. Ha sido el esfuerzo
heroico del pueblo trabajador, correspondido con la cooperación internacional llegada desde diferentes países de la
tierra, lo que nos ha permitido sobrevivir. Cooperación que agradece el pueblo
nicaragüense y solidaridad que ha quedado patentizada el día de hoy con la
representación de decenas de delegaciones que han sido aquí mencionadas y a
las cuales agregaríamos la de Joao Soares, el Secretario General de la OEA y
de Enrique Iglesias Secretario CEPAL.
Este cuadro que hemos intentado resumir, muestra la tenacidad del pueblo
de Nicaragua por avanzar en los planos
de la justicia y la libertad y como contraparte, surge amenazadora la política
militar norteamericana intentando liquidar las justas aspiraciones de nuestra
nación.
Estamos sometidos a los embates de
una política de fuerza que en actitud
irracional ha puesto en riesgo la paz del
mundo.
&lt;:!'
~

Nosotros, víctimas de esa política
del belicismo atómico, terráqueo-espa-

cíal, estamos convencidos de que la principal batalla que debe lihrarse, es la batalla de la paz.
No podemos imaginarnos estos próximos años diseñando prógramas económicos sin trabajar primero a favor de la
paz. Nicaragua seguirá respaldando todo
avance en favor del diálogo, en favor del
desarme y de acuerdos que permitan de
una vez y para siempre, frenar y reducir
las inversiones en armas, de manera que
se puedan mover esos recursos multimillonarios con la misma vehemencia y argumentación con que hoy se defienden
los presupuestos militares, sólo que entonces deberán volcarse dichos recursos
para atacar el hambre y la miseria de los
pueblos .y de esa manera contribuir verdaderamente a la paz.
Hemos sido firmes defensores del
respeto a los principios jurídicos internacionales. Despreciar esos principios es
violentar los derechos humanos de las
naciones.
Desde el 19 de julio de 1979, enmarcamos en el no-alineamiento nuestra
política internacional y desde esa posición aspiramos a tener buenas relaciones
con todas las naciones.
Por esa razón, seguiremos haciendo
todos los esfuerzos necesarios en aras de
la normalización de relaciones con todos los países centroamericanos.
Ningún país centroamericano debe
caer en el engaño de que Nicaragua r~presenta una amenaza contra estos pa1ses. Nicaragua no será jamás un país
agresor.
Los que se han empeñado en destruir
a la revolución nicaragüense son los que
han levantado la falacia de la revolución
sin fronteras, del supuesto armamentismo y de la falta de democracia en Nicaragua. Ellos tratan de justificar con esas

falsedades, una política imperialista que
se viene manifestando en nuestra región
desde el sigio pasado. Una política de dominación que dejó miseria, explotación,
falta de democracia, genocidio para los
pueblos y falta de dignidad, independencia y soberanía.
Una política sistemáticamente errática que ha obligado a pueblos como el de
Nicaragua a liberarse violentamente de
tiranías como las de Somoza, que fueron producto de esa política.
Por eso decimos que si hubo revolución en Nicaragua, es como consecuencia de la mala política norteamericana y
si hay lucha y demandas de justicia y democracia en Centroamérica, no es más
que la justa respuesta de los pueblos a
esa mala política.
Nunca hemos ocultado nuestro interés en que los cambios que demanden
los pueblos centroamericanos, sean co•
rrespondidos, para que su realización sea
pacifica, evitando de esa manera a los
pueblos, las dolorosas consecuencias de
la violencia.
Centroamérica está siendo víctima
nuevamente de la acción intervencionista de quienes se empeñan en ahogar en
sangre las demandas populares, retoman·
do como en sus mejores tiempos, la Doctrina Monroe.
Invitamos a los gobernantes cmtro·
americanos al diálogo sistemático para
abordar los problemas que nos agobian
y para que haya paz entre nuestras na•
ciones.
Ratificamos nuestro apoyo a Conta·
dora, ese gran esfuerzo latinoamerica·
no respaldado por la Comunidad Internacional, que ha depositado su confianza en la firme gestiór, de paz de _~léxi_co,
Colombia, Venezuela y Panama. Re1t~ramos nuestra disposición de suscribir

de inmediato la propuesta de paz del
Grupo de Contadora, presentada el pasado 7 de septiembre de 1984.
Somos firmes defensores del Derecho Internacional y a la vez somos
víctimas del mayor violador d; ese derecho, el Gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica. Desde 1854 somos víctimas de esa
política que irrespeta el derecho de los
pueblos, proclamándo:;e árbitros internacionales con derecho a intervenir militar, política y económicamente; somos
víctimas de esa política que se considera
con derecho a deponer gobiernos, imponer bases militares; propiciar el crimen y el terrorismo, todo ello, en nombre de la democracia.
A pesar ~e esta situación, Nicaragua
no es enemigo de los Estados Unidos y
defiende el derecho a normalizar sus relaciones con dicha nación, en la que SUb
gobernantes, sin consultar con su pueblo, se han empeñado en una política de
genocidio contra el pueblo de Nicaragua.
Nuestra convicción en el derecho internacional, nos llevó a recurrir a la
C~te Internacional de Justicia para que
ª.~1 se conociese de la situación de agreSlon que sufre icaragua,
El Gobierno norteamericano se ha
negado a acatar las medidas provisionales de pro~cción, dictadas por la Corte
el 10 de mayo, de 1984 intentando a la
v~, evadir )a jurisdiccióif de la Corte.
S1 el Gobierno norteamericano conside~- que le asiste el derecho en la aplicac1on de su política ilegal contra Nicaragua, no d~biera temer presentarse ante
el alto Tnbunal a defender esa política
Y. debe acatar las medidas provisionales
dictadas por la Corte.

Por o~a parte, consideramos que las
conversac10nes que se están llevando a

cabo en el Puerto de Manzañillo, México, representan_ una magnífica oportunidad de ir sentando las bases para una
negociación que tendría como objetivo
alcanzar acuerdos en un marco de seguridad mutua, que permita normalizar
las relaciones bilaterales entre Estados
Unidos y Nicaragua
·
En relación aJ conflicto que vive la
hermana nación de El Salvador, cuyas·
raíces están en la propia realidad salvadoreña, Nicaragua seguirá respaldando el
diálogo para la solución pacífica de dicho problema.
Sobre la situación de tensión creada
por la política norteamericana entre
Honduras-Nicaragua y Nicaragua-Costa Rica, al establecer bases y campamentos para las fuerz.as mercenarias que
ensangrientan nuestra patria, estamos
dispuestos a aceptar, para la reintegración inmediata a la sociedad, a todas
aquellas personas que se han involucra-

do en las actividades armadas contrarrevolucionarias. Todo ello, previa entrega
a las autQridades hondureñas y constarricenses del armamento utilizado en dichas actividades, _y sería bajo los auspicios del Gobierno de Honduras y Costa
Rica respectivamente y de la Cruz Roja
Internacional, que Nicaragua estaría dispuesta a garantizar el reingreso normal
de las personas que se acojan a dicha
medida. , Mientras tanto mantenemos
n~estra disposición de seguir recibiendo
directamente a los que deponiendo las
armas decidan retomar al país bajo las
garantías establecidas y ya cumplidas en
1,500 casos de nicaragüenses, que como
hemos dicho, ya se han acogido a ellas.
De esa manera, estaremos también luchando por la paz.
Aquí ~n ~uestra pequeña patria, Nicaragua, invitamos a todos los nicaragüenses honestos a que empeñemos esfuerzos en esta lucha por la paz.
w

C.11

�J

Luchar por la paz nos obliga a sumar
esfuerzos para derrotar la agresión ex·
terna. No somos guerreristas; no somos
militaristas; la guerra que sufrimos la
impone el poden'o de la potencia militar norteamericana y sólo derrotando
definitivamente esa agresión, se podrían
persuadir a los Estados Unidos de que
esta revolución no puede ser vencida.
Pero si aun en esas circunstancias se empeñaran en la invasión directa, est~os
obligados a no rendirnos, a enfrentar y
derrotar la invasión, pues como escribiera Rubén Darío a los Estados Unidos
en 1903:
"Crees que la vida es incendio,
qur el progreso es erupción;
en donde pones la bala, el por..rnir pones
o.
~las la Amércia nuestra...
que tiembla de huracanes y vive
de amor ... vive.
Y sueña. Y ama, y vibra; y es la hija del
sol.
Tened cuidado, hay mil cachorros
sueltos del León Español. "
Como parte intrínseca de nuestra política de paz, seguiremos luchando en un
frente común con los países latinoamericanos y con los países miembros del
~lovimiento No- Alineado, en favor de
un nuevo orden económico internacional, que regule el comercio y la situación financiera, en beneficio de la misma estabilidad económica internacional.
Consideramos absurdo sostener y defender rl obsoleto régimen financiero
y comercial a fuerza de medidas restrictivas, amenazas y chantajes.
Estmos iniciando este período con la
instalación de la Asamblea l'iacional
Constituyente.
osotros ratificamos
nuestra disposición de mantener una
consulta constante con todos los sectores de la nación a fin de que la Constitu?:s ción que va a elaborar la Asamblea, cuen-

te can el consenso nacional.
Podemos anunciar con satisfacción,
que hemos dado paso al diálogo entre
la Conferencia Episcorl, el Gobierno
y el representante de Vaticano; esto
como una continuación de las conversacion'es iniciadas en el Vaticano el 6
de septiembre· de 1984, y como un deseo expreso de paz en beneficio del pueblo.
Mantenemos nuestra disposición a
cumplir los Acuerdos de la Cumbre de
Partidos Políticos y confiamos que en
favor de la Unidad nacional, todos los
partidios políticos firmantes, sumarán
esfuerzos para su cumplimiento.
Respaldamos la convocatoria a elecciones municipales en la fecha que fije
la Asamblea Nacional Constituyente.
Procuraremos la aprobación de la
Ley de Inversiones Extranjeras, que
regule el carácter de dichas inversiones en nuestra patria.
Impulsaremos la elaboración y aprobación de una ley de régimen especial
para los pobladores de la Zona Atlántica, como parte del proceso de con·
sultas que ya se está llevando a cabo.
Como parte de ese esfuerzo conjunto
del Gobierno revolucionario y de todos los habitantes de la Zona Atlántica de Nicaragua, mantendremos la disposición de seguir conversando con
grupos originarios de esa Zona como
MISURASATA, para que depongan las
armas, se reincorporen a la vida cívica
del país y participen del proceso de
consultas que se sigue actualmente para
la elaboración de la Ley de Régimen Especial para la Costa Atlántica.
Nuestro Gobierno es un gobierno de
unidad nacional y esta unidad deberá
manifestarse en la lucha por la paz, en
la lucha contra la agresión; en la elabo-

ración de la Constitución; en el respeto
a los Derechos Humanos, a la libertad
de organización y de expresión; en el
pluralismo político y en la economía
mixta; en el respeto a las creencias y
prácticas religiosas del pueblo; en la
participación consciente de los trabajadores en las tareas de la defensa y la
producción; en la participación de los
jóvenes, de las mujeres y de todos los
sectores de la nación en la construcción y defensa de nuestra sociedad.
Estos ·años serán más que difíciles
en la aplicación y defensa del programa histórico de Sandino y de Carlos.
La lucha contra la agresión seguirá
descansando en el pueblo organizado
alrededor del Ejército Popular Sandinista.
Nuevos y mayores' sacrificios exigirá
la defensa de la patria. Pero tenemos
plena confianza en la respuesta del pueblo organizado en las milicias, en los
batallones de reserva, en los BLI, en la
vigilancia revolucionaria, en el Ministerio del Interior, en la Policía Sandinista
y demás organismos de la defensa del
país.
No vacilaremos en recurrir a las medidas que sean necesarias para enfrentar
la grave crisis económica.
El pueblo humilde y trabajador conoce mejor que nadie las causas de esta
situación y nadie va a engañarse con
promesas fáciles y demagógicas.
No aspiramos a salir de la crisis en el
corto plazo; ello llevará algún tiempo.
Mientras tanto, lucharemos para frenar·
la, para que no se continúe agudizando.
En esa dirección van las líneas del Programa Económico 1985, que pueden
resumirse así: Defensa del salario real
de los trabajadores productivos con más
disciplina, con más productividad; in-

cen ~os para lós productores, bienes y
-sen:IClos para los trabajadores productivos, lucha contra los agiotistas y
culadores.
espeS~iremos luchando con la voluntad}e los cortadores de café, con abnegac1on y ~crificio para derrotar los planes _terronsas de la CIA. Seguiremos produciendo para la defensa, produciendo
para la exportac\Ón, produciendo ali~~tos Y bienes básicos para la poblaSe~iremos avanzado en la Reforma
~ana, con más tierras para los campe:nos, hasN~ que no quede campesino sin
erra en 1caragua.
Se~iremos avanzando con el es íritu
de Jose Dolor~s Estrada, de AndrJ Castro, de Zeledon, de Sandino de Riuoberto y Carlos.
'
""
d ?guiremos siendo sangre ardiente
e os que cayeron, para JlO desmayar en
nuestros compromisos con los obreros
con \ºs campesinos, con los productores'
~ond os artesanos, con el pueblo traba~
Jª or.
Seguiremos tras las huellas de los que
n~s precedieron en la lucha los que al
f;1laº de P~tria Libre, sellaro~ con su viconS1gna.
S~auiremos siendo el eco y la savia
nueva d~ Frente Sandinista, que es a su
vez la savia nueva de Sandino.
M S_eguiremos siendo de Patria Libre 0
Y lo hemos_jurado aquí, junto a
10
Car~estos de nuestro hermano y Jefe
ca s ronseca y de Santos López, d
E.1,11P~mo fue se hizo hombre en el
De ensor de la Soberanía NaY que luego fundó con Carlos
1 Frente San di rusta
ecional
· de Liberación
'
Na-'
. . y lo hemos jurado aquí, en esta
~ a ~laza_ en que nos reunió el júbilo
VIctona el 19 de Julio de 1979.

;nr

el:::/º

. Lo hemos jurado ante la memoria de
rru padre, &lt;JU-e fue factor detenninanfe
en nuestra mtegración -revolucionaria
ante la memoria de Camilo, comproJ.
8?, hecho sangre en la lucha de libe .
croo.
ra

Sandino, Presidente eterno de N'
gua, Io hemos Jurado
.
1caraY cumpliremos!

y _lo hemos jurado ante el pueblo
tr:ibaJa~or; ante el Frente Sandinista de
L1herac16n Nacional·
. do
, , lo hemos Jura
an te nuestros heroes y mártires. Ante

¡Patria Libre o Morir!

¡Unidad Nacional para alcanzar la paz.t
¡Por la Paz, todos contra la Agresión!

Managua, 1Ode Enero de 1985.

�NO-INTERVENCION,
AUTODETERMINACION Y DEMOCRACIA
EN AMERICA LATINA (Monólogo)
Pablo González Casanova
Ninguna teoría es inocente y ninguno de los que estamos aquí hablamos
de teoría con inocencia. ¿Por qué sacamos a cuentas como problema teórico
la soberanía?... ¿Por qué traemos a la
discusión el problema, o mejor dicho, la
categoría del pueblo?
Todos hemos vivido las contradicciones de la soberanía; todos hemos visto hasta qué punto la categoría del pueblo encierra contradicciones. Y hemos
hecho análisis de los problemas de la soberanía en relación a las clases y a la lucha de clases. Y hemos hecho un análisis de los pueblos en relación también a
las clases que integran a esos pueblos y
que les dan un contenido concretQ. ¿Por
qué entonces volvemos a. la teoría de la
soberanía popular y a la noción de pueblo? ¿Y hasta qué punto estas categorías !lº sol). científicas, como dijo, creo,
Clodomiro? ¿Se trata más bien de objetivos, de normas, de fines hacia los que
queremos llegar, más que de categorías
históricas? Yo no estaría totalmente de
acuerdo con este planteamiento. Me parece que también en el caso de las clases
sociales, de aquellas clases ideales en que
pensó la teoría marxista clásica, con la
burguesía por un lado y el proletariado
por otro, una enfrentándose a la otra y
estableciendo su propio reino, creo que
también resultaron no históricas, ideales. Pienso que todas las categorías históricas son en parte normativas y en
parte fácticas, y que esta contradicción entre· lo normativo y fáctico es lo
histórico. Y lo mismo pasa con los pueblos, y lo mismo pasa con la soberanía
popular.
En realidad, me parece que estamos
volviendo a estas categorías por el nivel
· que ha alcanzado la lucha dentro de la
crisis mundial, y en especial dentro de
la crisis del mundo capitalista. Y porque
el imperialismo, los íde6logos, los dirigentes políticos de las grandes poten~ cías que son sede. del capital monopólí\

co, y que en cierta forma reproducen las
ambiciones hegemónieas y políticas, y
del poder, de e~ tipo de capital y los
intereses que lo .rodean, eil gran medida
están dejando de hab~ en favor de la
democracia. Lo- están haciendo con distintas tenninologías, con distin\oS lenguajes. Y de una manera bastante agresiva se están enfrentan® a los triunfos
de la clase obrera europea y de la clase
obrera norteamericana que han sido reformistas durante un período muy largo
de la historia. Están tratando de quitarles lo que aquéllas lograron a base de
luchas muy fuertes y de reformas dentro del sistema capitalista mundia. Y esto lo está haciendo la Señora Tatcher en
Inglaterra y, de manera más conocida, el
Sei\or Rear,n en los Estados Unidos. Y
ambos estan rodeados de unos teóricos
verdaderamente anecdóticos, tanto como economistas, o como filósofos, o
como historiadores, pero de teóriéos
con un alto nivel academico, es decir, de
teóricos muy contradictorios, porque sí
uno los lee se da cuenta que fueron a
Harvard o al MJ.T., que manejan el lenguaje especializado, que son gente de
buen hablar, que son muy inteligentes.
Y esos teóricos están sosteniendo tesis
tan absolutamente elementales y falsas
que en sí mismas constituyen la agresión y la violencia teórica más grandes
en la historia del pensamiento occidental.
En realidad la respuesta contra el
Sei\or Friedman es una respuesta pobre. Porque este sei\or está planteando
el asalto descarado contra las victorias
de los trabajadores en cualquier parte
del mundo. Y dentro de ese asalto
teórico, dentro de esta a_gresividad teórica, él y muchos _como él también
están agrediendo a la democracia. Así,
se plantea en la lucha ideológica de hoy
un problema distinto al del pasado. Porque ctlfihdo estas fuerzas hablaban en
favor de la democracia era necesario denunciar las contradicciones en las que

iban a incurrir. Como no podían aplicar la democracia, por ejemplo en la
época de la Alianza para el Progreso, la
tarea intelectual consistía en decir por
qué no se iba a lograr esa democracia o
ese desarrollo más equitativo, por qué
la Alianza para el Progreso era una ficción, era un mito. Pero ahora ya no,
ahora ya ellos mismos reconocieron que
es una ficción, que es un mito; y entonces dicen: "Vamos a ser más coherentes". Y la idea de la coherencia que tienen es ya no tener ideales o tener ideales
limitados, "democracia limitada". "Dejemos de tener ideales, seamos más
coherentes. No hablemos de la democracia en general sino de la de nuestros
amigos, tampoco del desarrollo y la
justicia socia~ sino de la crisis. Hablemos de nuestros amigos militares y de
nuestros enemigos totalitarios; de nuestros bolívares, como Pinochet y de nuestros herejes como la Junta Sandinista.
Hablemos del desarrollo cero".
Así, realmente, no sé si han logrado
una gran coherencia, pero sí han logrado
preconizar una política de fuerza, una
política de violencia. Frente a ese política, frente a ese descaro, se plantea el
problema de la soberanía, el clásico problema de la soberanía. Y uno se enfren•
ta a individuos que se declaran sobera•
nos en nombre de una nación, de una. ..
yo iba a decir de una raza, pero no, no
lo están haciendo como los fascistas de
antes, no están hablando de una raza
superior, no están hablando de una na·
ción superior, sino de una naturaleza del
ser humano que tiene que luchar como
bestia entre las bestias, en un mundo en
que ha desaparecido la sociedad civil y
en que cada quien se defiende como
puede, en que cada quien tiene el derecho de defenderse atacando y contra·
atacando. El problema es que todos te·
nemos nuestros clásicos. Y si ellos regresan a Hobbes, bueno, ¿por qué no
regresamos nosotros a Rousseau, vtt·
dad? ¿Por qué no les planteamos el pro-

hlema de la soberanía popular? Sabecías .desannadas.
Este
hecho1 ta n ObVIO,
·
.
,
mos que la soberanía popular es un conqu~ ~u alquier, prmcipe o educador de
cepto contr~dictorio, como cualquier
prmcm~ ?3bna conocido, de pronto se
~Ira categona. ~ero enfrentados a aquel
nos _olvido que para tener una demo bpo de pensamiento en que el Departacrac~ se necesita tener las annas nemento de Estado_ se declara sóberano
cesarias para defenderla, sobre- todo
proponemos el concepto de que el puecuando se, nos está hablando del dere.
~o es el so~rano. y esto tiene un si cho del mas fuerte y se nos está plan-n!ficado no solo polémico, tiene un s:teando un problema de fuerza.
nificado no sólo útil para or nizar
nuestra ~ente, nuestro cerebro, s~o paHoy en América Latina todas las
ra orgamzar nuestra fuerza. Ya que se
fuerzas democráticas se dan cuenta
trata de un problema de fuerza, y de un
~e para hacer viable su proyecto nece. p~o~lema de fuerza en medio de contrasitan plantearse el problema de la fuerdicc1ones, en las que el acto de goberza con la fuerza, '/ tal vez a la fuerza y
nar
. .,
fi lleva a saber quien toma la dec1s1on
por. ½t fuerza. Así surge el problema de
na1, postulamos que la decisión final
d~fin_ir esa fuerza por lo menos en tres
1a t~ma el pueblo. Si con mis actos de
. tér~mos. El primero de ellos, el más
gobierno todo lo que se deduzca de ellos
obvio, _es el militar. No se puede, lo heva a ser bueno, yo no tengo ningún promos V1Sto en tantas experiencias, emh~~ma; pero si mis actos de gobierno imp~~n?er un pr~yecto democrático si el
p ican que para resolver un problema
eJercito no está comprometido con ese
tengo que crear otros problemas, entonproyecto. No se puede empre~der un
•ces me estoy comportando como sobeproyecto de democracia parlamentaria
ra_no, entonces estoy ejerciendo realº.
revolucior,iaria o socialista, si el ejér:
mente
. ..
d 1 la soberanía que es el eJexcicio
cito no .está comprometido ideológica_e ~~der entre contradicciones. Y ese
mente .con esre. proyetto. Esta es nue&amp;
eJerc1c10 del poder entre contradicciones . tra pnmera Y más rigurosa lección.
es el ac_to ~e. la soberanía. La soberanía
: e~ eJerc1cio del poder entre contraPero llil:Y un _segundo elemento, y es
. cc1ones. y eso, decimos nosotros ese
que el gobierno para ser fuerte tiene que
acto debe fundarse en la moral y ~n la
e~entarse a la desestabilización. Un fe;
~erza del pueblo Y obedecer a una ló~omeno antiguo con algunas caracterÍ&amp;
gica más O menos relacionada con el
ti~ !1uevas. Hay una diferencia entre
Pjeh~?, aunque la propia lógica de la
la v1eJa desestabilización la clásica que
re ~cion con d p.ieblo sea contradicusa 1~ contradicciones internas ~ra la
tona. A la fuerza de los pocos opone
conquista, ~a la reconquista, Ia nuem~ la fuexza Y la razón de Íos mu:
va que no solo usa esas contadicciones
chl Es la lógica lle la Edad Moderna
sino las agrava, las ac~lera, y que no sól¿
y d la fuerza justiciera en la Edad
las. usa ~a la conquISta o para la reconMo ema.
qu15ta, smo para una contrarrevolución
para una contrarrevolución preventiva¿
. Ahora, si volvemos a nuestroa Ame-'
h'.11'ª un contrarrevolución contra un gonea
1emo revolucionario. Con lo cual se
bl Latina, s1· nos J&gt;oant&amp;amos el prode la soherarua, de la no-intervenplantea el problema del pueblo amena1on y de la democracia y vemos toda
zado con su gobierno con su Estado y
nuestra
h1Storia,
· · nos damos
' cuenta que · d de la lucha d~ c~s dentro de la iutod
~ha de. ~se pueblo, de ese E.atado por su
dt,mos ?~estros proyectos -puramente
liberacion. El imperialismo aprovecha
· ocraticoshanfallado. Cuantos hemos
todo su dominio sobre el mercado un
intentado se podrían llamar democri.-

r

/ma

'

dominio, que es mucho más fuerte de lo
que cxeiamos, y que inclµso llega al
".1undo socialistai para generar las condi.c!?nes economicas de la desestabilizacion. En plena crisis, el imperialismo sigue ~ommando el mexcado financiero
mundial y hasta el de los alimentos. y
con ese poder ~e tiene sobre el mercado Y. qu.e _es su ultimo reducto y que fue
el_ pnncip10 de ~ poder, que fue su matnz, con ~ po~er &lt;J?e es un contrapeso a la_ ~eb1hd~~ ideológica que tiene y a
la debilidad mihtar que empieza a tener
~ma ~ desestabilización contrarrevolu:
ci,onana. Al efecto aprovecha las ideologias de ~ enemigo para desestabilizar a
~u ene",11go; en particular aprovec'ha las
ideologias marx15tas y las consumistas.
Aprovecha a los ultraizquierdistas y
terovech~ el atraso de los obreros, p.e.
e lo~ ch~enos y de las minorías, p.e. de
las mmo~ias ~ntroamericanas. Hace alg? m~y mgemoso, interesantísimo. Nos
dice: Ah, Uds. son los partidarios de los
obreros, pues les vamos a echar a los
obr~ros; Uds. son partidarias de las minona~ etnfcas,, pues les vamos a echar a
l~s mmonas etnicas. Uds. son izquier~s~, p~es ~es vamos a echar a los ultra~ &lt;JU1erdistas • y esa es la desestabilízi.cion. de ~}!estro tiempo: combina la
m~ipulacion del mercado, el consu~JSmo de los obreros, y las clases me.dias, el aldeanismo o el indianismo todo eso lo combina con el izquierdi~mo
en una espléndida mezcla que constitu~e eJ segundo elemento de la lucha por
l\ ~erza a que nos referimos, y este segu?ªº ele~ento lleva a un proceso de
uru~d nacional que para no caer en las
debilitadas contradicciones de clase centra su fuerza en el pueblo y dentro del
pueblo en el pueblo trabajador. y ésta
es una segunda lección, que- para enfrentar la P,of~tica de fuerza del imperialismo, la umca fuerza que puede detenerlo
es la ,d~ la lucha nacional, estatal y democr~tica ~y~ eje central es el pueblo
trahaJ~~or, .~meo que en los casos de desesta.hilizac1on puede parar la desestahi- -o
w

�lizacíón.
El tercer elemento ese) internacional.
A nuestros países se les plantea el problema de si luchan solos o no. Y como
siempre los han acusado de aliarse a los
comunistas, aunque no se alíen a los comunistas (p.e. en el caso de Guatemala
en 1954 estuvieron acusándolos y acusándolos que eran agentes de Moscú; y
ellos, los pobres, hacían esfuerzos y es~
fuerzos Qiciendo: 'no tenemos nada que
ver con Moscú; esto es una cosa local,
etc.') y como rechazar esos falsos cargos no sirvió de nada, muchos optaron
por .decir: 'vamos a hacer una política
de alianzas con Moscú'. E incluso esto
lo dijeron gobiernos que no están en
una etapa revolucionaria, o radical, como el gobierno mexicano que considera la necesidad de contribuir a·Ja coexistencia pacífica, entre Washington y Moscú, postulando para el mundo entero
una política, de no-intervención, de respeto a la autodetermirfación de los pueblos. Naturalmente otros estados obraron de otro modo, como fue el caso de
Cuba, que se integró dentro de un proceso interno e internacional al socialismo y al mundo socialista. Y otros, como
Nicaragua, están tratando de aprovechar
las distintas contradicciones para ace?tar lo que podríamos llamar la solidaridad de los países y las fuerzas nacionalistas, socialdemócratas y social~tas dentro de un proceso de complejas alianzas
que exigen sea respetado como punto
de partida de un derecho soberano. Entonces también en la política internacional como en la militar, como en la social e ideológica, ante, este ataque de
guerra fría de la nueva administración
Reagan y, en genera~ ante el ataque de
los gobiernos de tipo colonial y neocolonial se está contestando, mediante el
fortalecimiento de los tres campos en
torno a la soberanía de los pueblos: el
militar, el ideológico y el intelectual.
~

Ahora, la impresión que se tiene es

que hay muchas COila.S nuevas. Así, la
actual administración i.leagan está cometiendo por lo menos dos errores en relación a la fuerza. Y creo que vale la pena
aclarar esos errores, nQ para que mejore
su conducta, sino para que se dé cuenta
d~ -que p~r ahí no va a. nin~n lado,
aunque lo crea. (¡ree que es mas fuerte
de lo que es, y cree que puede negociar '
desde posiciones de fuerza lo que no es
ne~ociable: p. e. la democracia. Digamos, ·Nicaragua no va a negociar .su democracia armada; ninguno de los nue-,
vos movimientos revolucionarios · aceptará esa contralógica histórica, esa contralógi«¿1 política elemental. Y lo n$mo
ocurre con ciertos gobiernos que tampoco van a negociár su política de coexistencia pacífica. No pueden hacerlo. Lo
vemos p.e. en el caso del gobierno de
México que en ciertos momentos trata
de apaciguarse, de volverse más neutro,
incluso más obsecuente con los Estados
Unidos y que regresa, y que toma parte
en la lucha por la autodeterminación y
contra la intervención. Son fuerzas muy
grandes las que impulsan este tipo de
política. Si p.e, el próximo presidente
de México creyera que puede cambiar
la política exterior mexicana descubriría
que no la puede cambiar, salvo creando
problemas gravísimos de tipo interno.
Son fuerzas muy, muy grandes que no
se pueden ignorar. Entonces no se puede
negociar con los principios de la fuerza
propia para "no ser desestabilizado". No
se puede. Y los gobiernos que quieren
negociar, así estén mediatizados, así
sean contradictorios, los gobiernos populares saben que serán desestabilizados
si negocian con las armas del pueblo,
con la coexistencia pacífica, con la política de alianzas que ellos mismos han
establecido.
Frente a la lógica de los cuerpos de
seguridad como soberanos, los pueblos
y sus ideólogos oponen su propia lógica
de soberanos; eso es lo que estamos
viendo: estamos, en lógica de soberanos;

pues, "de soberano a soberano". Y frente a la desestabilización que los intervencionistas oponen a la lógica de la democracia armada, a la lógica de la justicia
social, oponemos loij nechos de esas lógicas en forma que no son retóricas, ni
ip.eales. ¡No! Cuando tiene uno hamlre
y logra uno comer, pues de retórica no
tiene nada la justicia social, no. Entonces se opone esa lógica que también ea
de mucha fuerza, se opone la lógica de
la educación· política contra el consumismo y el extremismo, que es lo mismo. Se opone la lógica de la coexistencia .pacífica con los países socialistas, se
ópone la lógica de la sdlidaridad y la
alianza con los países socialistas y con
los países no comprometidos del mundo
contemporáneo. Al error, que creem&lt;XI
que está cometiendo con su nueva po,
lítica el Departamento de Estado, se
oponen las armas de la guerra popular
que los expertos - y hay estudios dd
lnstitu to de Estudios Políticos de
Washinton que lo revelan- consideran
un arma muy ,poderosa.
Y no es cosa de tratar de aislar a El
Salvador como lo han intentado creyendo que si lo aislan, el pueblo desaparece. El pueblo sigue peleando y ahora
tiene posibilidades de pelear aunque lo
aislen y le hagan más dura la lucha. Y ee
opone la lucha ideológica y se opone la
lucha diplomática y se opone la lucha
militar. Y con esas armas nuestros pue•
blos luchan en una forma que también
es nueva. Porque la lucha yor el principio de la autodeterminacion, de lanointervención es muy dlltigua en nuestroe
países; los mejores juristas, los mejores
internacionalistas, y quiero recordar
aquí a nuestro Isidro Fabela, han dado
batallas extraordinarias en los foroe
mundiales por imponer este principio.
Pero tal vez la diferencia está ahora en
que el principio d~ no-intervenció~ Y
autodeterminación ·ae los pueblos bene
un respaldo de fuerza real, milita,
política y social ~ucho mayor al del

pasado, una fuerza que se combina con
la conciencia, en nuestros pueblos dirigentes, de que esa fuerza se puede
u~l~ar para un nuevo proyecto· democrabco.
Enero de 1982.

�DE LA LOGICA COMO ABSURDA FORMA
DE EN LA MENTE LIMBAR EL MOHO
-a José Refugio de la Rosa

José Jaime Ruiz
Envés

SEÑAS/
RESEÑAS/
CONTRASEÑAS

de la
muerta voz
cuando
esa hoz
vuela.
Viva vez
guiando,
el arroz
devela
tosudez
soñando.

•

•

�CIRCULO DEL SUEÑO

Minerva M. Villarreal
Desde hace buen tiempo el libro de
Elva Macias: "Círculo del Sueño" está
agotado. Hace poco pude encontrarlo en
una de las estanterías de literatura en español en la Biblioteca Central de la Universidad de California, San Diego (!-:a
Jolla). El primer mundo absorbe no solo
materias primas, también están allí los
materiales poéticos que nuestras bibliotecas no se ocupan de registrar.
En Círculo del Sueño la sorpresa se
extiende porque · lo onírico encuentra
una válvula de escape, de sueño, de un
mar-sueño que se va abriendo en el oleaje hasta congelarse. Olas &lt;J'1e desafían su
propio movimiento, su. busqueda, el origen de su naturaleza;nombres de chinos,
seres de Oriente de quienes la poeta se
despide, se ausenta; templos, tiempos.
Una reflexión hecha imagen y belleza,
una suave concreción sobre la cotidianidad que se va yendo, y siempre constante aparece el deseo.
El libro de Elva Macías es un fondo
abierto donde se descubre el misterio de
las palabras. Las palabras en este contexto son pequeñas piedras de cristal
que encierran la fuerza de la feminidad.
Las imágenes no necesitan de la violencia para irrumpir, para imponerse. Del
primer apartado Traslados y Estancias,
"Imagen" es una bella fotografía:

una ola tibia
tras de romper el hielo
se congela en el aire
y permanece
"Pequeño reposo" es un poema que
alude al viejo mundo sin precisión, es
el muro corroído, es la pérdida de calma
entre los muertos. Con un ritmo suave,
tibio, la poesía de Elva Macías va desbaratando preconcepciones. "El gallo en
el balcón" es un poema, en ese sentido, terriblemente femenino que remite
a la traición callada, penetrante en la
~ conciencia de una mujer frente a la pa-

reja, teniendo como punto de registro
de este conflicto la maternidad. "Nostalgia", "Vía Láctea" y "Dispersión"
muestran ese camino hacia la ruptura
sin más armas que la claridad de fond~.
Hay además una visión que ha roto
con la pasividad de lo que el ser femenino significa en Occidente. Se presenta entonces 1-ª dialéctica de los princi-pios masculino-femenino (yin-yang)
como polos complementarios dentro de
la filosofía oriental.
Esto yrácticamente desenvuelve el
trazo poe,tico. Hay una carga que se desborda permanentemente. Los poemas
que componen este volumen han sido
trabajados bajo un orden que comprende la posibilidad de utilizar la energía
en el texto mismo, con el fin de presentar el movimiento en sentido contrario.
Estos dos poemas muestran lo anterior:

DISPERSION
Forma de sabueso
tiene el origen de las dispersiones.
Quise borrar su huella
y me siguió
en la brecha
en la huída.
Permaneció en el iris de mis ojos
y recorrió mis vetas más exhaustas.
Y con mayor profundidad tenemos
el poema:

IRREVERENCIA
Algunos aseguran
que soy risa vegetal
envuelta en un saumerio
de virtud terrena.
Justa para el olvido y la cosecha.
¿Quién de los fieles me acompaña,
qué destello?
A veces ignoro
lo que mi trasplante implica
y maliciosa

destruyo los sembradíos;
y me miran incrédulos,
cruzados de brazos.
Estancias contiene una serie de dia
poemas breves con marcado aliento
oriental. Una sensualidad que se abre al
atardecer con la brisa y el sueño. Siempre el deseo está presente, pero la reali- ·
dad lo atraviesa en ocasiones para que
no muera, otras veces, para dejarlo w.
Los pasos del que viene es el siguiente
poemario. El poema número II de esa 1
serie logra que su perfección se dé tanto
en el plano formal como en el fondo, ya
que el ritmo se intensifica al mismo
tiempo que se eleva el canto:
II

En la tribulación,
en la discordia,
mis dos hermanas fueron desposadas.
La más joven murió
y la mayor no tuvo quien _prodigara
su soledad
con versos y canciones.
En mi vieja habitación
el viento entró para llevarse
el dolor que ya no me per tenect
Esta parte del libro tiene una gnl
fuerza y la voz poética de Elva MacÍal
crece límpida, clara, sosteniendo un rl
mo imperturbable.

Voz Escanciada es un poema largo,
de grave tono. Aquí la voz se despi«
con tristeza. Los amantes se separan Y
alguien canta amargamente:
Vuelvas, errante,
para escanciar el vino
en mi agonía,
porque al dejar la casa
te llevaste, entre tus males,
mi vecindad dormida.
El dolor, el duelo, la ausencia son
decimien tos constantes en este tex

Imágenes ~xactas muestran en vivo un
cuerpo abierto, un dolor abierto una
soleda~ que emerge después de haber
conoc1~0 plenamente otro cuerpo, otro
pensa~1~nto, otra soledad; un visible reconocimiento del que ya no está,
Macías, Elva: Círculo del Sueño INBA
Colección Literatura Joven México'
1975.
'
'

�ENTRE MIS MANOS

..

María del Roble
Entre mis manos de fuego
destruyo las rosas de las espinas
y viendo estallar
el rojo de oriente que ahora
por todas partes me mira;
entre las calles de la ciudad,
siento su aliento, me viste.
Escucho su murmullo entre
tu cercanía y los pinos.
Late, dormita
al pie de estos gigantes
el terrible cíclope
industrial.

REGION

�EL SURGIMIENTO DE LA SECCION 147 DEL

SINDICATO NACIONAL DE MINEROS

Altagracia Pérez Güel
l. ANTECEDENTES
El Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros Metalúrgicos y Similares de .
la República Mexicana surge en 1934, al
calor de las grandes movilizaciones pop~lares &lt;J?e caracterizaron el período de
Lazaro Cardenas.
Su constitución se origina a partir de
las secciones mineras que habían venido
luchando para formar pequeños sindicatos, t.ales como la 1 de Pachuca y Real
del Monte, en Hidalgo, la sección ó7 correspondiente a la Fundidora de Fierro
y Acero Monterrey, la 14 de Nueva Rosita, y otras.
Así pues, el Sindicato Nacional de
Mineros se conforma en momentos en
que se plantea un nuevo modelo de dl}sarrollo dentro del capiµlismo. Proyecto que, para su objetivación, requería de
la estructuración de las bases para la industrialización nacional .. por la vía de
acrecentar la intervención Estatal en la
economía y asimismo estimular el crecimiento del mercado interno, lo que
significó una mejoría en el nivel de vida
de los trabajadores.
De igual modo requirió contar con la
participacion de amplios grupos sociales
y clases, y de los elementos representativos de ellas para conformar el bloque de
poder que le permitiera consolidar su
proyecto de desarrollo nacional.
La movilización de la clase obrera y
de los campesinos fue decisiva para que
el Estado pudiera sacar avante su proyecto, pero no significó por ello que se
· adhirieran sumatoriamente a las propuestas estatales, sino que en este momento concreto y específico la clase
obrera, los grupos y sectores involucrados plantearon necesidades que el nuevo
proyecto pudo proveer.
~

A partir de 1940 México, entra en

la etapa que posteriormente conoceremos como de · crecimiento ininterrumpido. Tal denominación se otorga en
función de la política económica que
se desarrolla en este lapso y que permite un constante aumertto de la economía nacional, al punto de situarle entre las quince nacion_es que presentan un
mayor producto interno bruto. También
se le conoce como el período del milagro mexicano.
Dentro del grueso de elementos que
conformaron, durante los primeros años
del gobierno de Cárdenas, el Comité
Nacional ~e Defensa Proletaria (CNDP),
encontramos a los miembros del Partido Comunista quienes a través de la
Coordinadora Sindical Unitaria de México (CSUM), por un lado, y por la
formación de células partidarias clandestinas ~or otra, habían contribuido a
organizar en las instancias adecuadas y/o
posibles a los trabajadores.
'
Estas tareas de organización no concluyeron (así como tampoco se iniciaron) al termino de la actividad del
CNDP. En el caso concreto del Sindicato de Mineros, es posible observar una
acentuada influencia en la dirección P,0r
parte de los comunistas.
Tanto en la declaración de principios de los estatu tos del Sindicato Minero como en las declaraciones obtenidas de los miembros participantes en
su formación es posible observar la influencia del Partido Comunista.
Los estatutos de 1934 a 1944 declaran que el objetivo último al que se tiende es la abolición de la propiedad privada sobre los medios de producción, y
señalan un programa táctico estratégico
a través del cual se tratará de ir impulsando las reivindicaciones de la clase
obrera: desde el ~cremento en el pago
por la fuena de trabajo, la lucha por la

reducción de la jornada, hasta el derecho a la salud, adoptamJo como principio rector, la lucha de clases.
Tales planteamientos son modificados y para 1960, (aún no podemos pre•
cisar cuándo se da el cambio), ohserv•
JllOS que en la declaración de principiOI
se substituye por la ·'ab9lición del imperialismo" (por considerarlo una forma de opresión a los pueblos débiles)
aunque en la presentacion de este documento se señala la existencia y validez
del principio de la lucha de clases.
En el país, para 1942, ha cesado el
período de grandes movilizaciones, de
creciente propagandización y difusión
de las luchas y de la necesidad de orga,
nización de las clases - en particular de
las clases dominadas - en atención a sua
intereses, que caracterizó el gobierno
cardenista. Pero el impacto que estas acciones han provocado aún se encuentra
presente en amplios sectores de la población.
La táctica planteada por los grupos y
representantes de las clases se ha modificado, y en este sentido encontram~
que la existencia o inexistencia de 1~
Sindicatos deja de estar en juego. FJ
Sindicato es un hecho que no tiene di•
cusión. Una vez que los trabajadores
han logrado el reconocimiento a una instancia de organización, van a buscar 1~
medios para extender su área de influ~ncia y de este modo estar en una mejor
posición para negociar la venta de su
fuerza de trabajo.
Por su parte el capital, incapaz de detener la creciente sindicalización, intenta delimitar el campo de la acción sindical para impedir que su acción traiga
consigo mennas en la ganancia, o ~e
ponga en peligro su sistema de relaciones.
Es decir: el rejuego entre la empresa

y el Sindicato no implica el cuestionamiento de la existencia del segundo si-

no la función y el papel que tiene, y ohviamen te cada uno planteará su propia
reinvindicación.
Este planteamiento no presupone
que esta táctica se dé única y exclusivamente en este período. De hecho la negociación que se establece entre la Empresa y el Sindicato, y de éstos respecto
del Estado, procura precisamente inclinar la balanza, bien hacia una clase o
hacia la otra.
En igual sentido, si bien observamos modificaciones importantes en la
actuación política del período de Lázaro Cárdenas respecto al de Manuel
Avila Camacho, no significa que esto sea
producto de lo que comúnmente se conoce como presidencialismo, es decir de
la identificación de las etapas del país
en correspondencia con las características personales del presidente en tumo.
El cambio en la correlación de fuerza a nivel nacional se refiere a cambios
en la situación de las clases y los grupos
sociales, y por tanto en la fuerza política que poseen: dentro de esta perspectiva, la política de uno u otro presidente
representa¡sólo el aspecto fenomenológico de un proceso.
Para el reconocimiento del Sindicato
Industrial de Trabajadores Mineros la
táctica que se implementará también va
a encaminarse en ese sentido, en laUucha
por el contrato colectivo de trabajo único para la ramA de la producción mine~me talúrgica (1942-44) y por el aumento de su membrecía, para lo cual se
acude a aquellos centros minero-metalúrgicos y similares donde se considera que
es posible incorporar un número mayor
de trabajadores.
La lucha por el contrato único de trabajo fracasa y la re-orientación de lapo-

lítica estatal, va modificándose apresuradamente.
Esta rl}-orientación se observa palmariamente en la reforma hecha a la Ley
Federal del Trabajo (1941), cuyo objetivo era sancionar las huelgas ilegales
(antes no había huelgas ilegales dentro
de la legalidad), prohibiendo la coacción
o la violencia física como medio de acción sindical y estableciendo términos
de notificación en la declaración de las
huelgas. Diferencia substancial al con•
frontarse con los catorce puntos propuestos por Cárdenas en febrero de
1936, durante la huelga de Vidríer:¡ Monterrey.
El 8 de Julio de 1942 - a casi tres
años de iniciada la Segunda Guerra Mundial - se firma el .pacto de Unificación
Obrera: tenía la pretensión de lograr un
paréntesis entre la lucha de los patrones
con los trabajadores, bajo el presupuesto
de la necesidad de abastecer al país de
aquellos insumos que a consecuéncia de
la Guerra no se podían importar; y así,
fortalecer el crecimiento económico. Para tal efecto los obreros se abstendrían
de solicitar aumentos salariales, de propiciar el estallam1ento de huelgas y de
todo aquello que pudiera entorpecer el
aumento de la producción.
En esos momentos la ciudad de Monclova era una población de 15 mil habitantes, cuya actividad fundamental era
la agricultura, con un desarrollo industrial easi nulo que se reducía a algunos
talleres semi-manufactureros
Los trabajadores de dichos centros se
OJanizahan alrededor de la Confederacion de Trabajadores de México y fuera
de ahí solamente encontramos una sociedad mutualista que había sido fundada en 1884. Por lo que hasta ahora
conocemos, era considerada como una
sociedad de pudiente&amp; más &lt;JUe una entidad defensiva de loe trabajadores. Di-

cha conceptualización se debía probablemente al carácter que en general poseen
estas organizaciones (de ayuda mutua),
o bien debido a las consideraciones que
para estos momentos se hacen sobre las
categorías de obreros y campesinos.
Por lo demás, rro existen elementos
que nos permitan detectar organizaciones de defensa de lps obreros. Las agrupaciones giraban alrededor de la Confederación de Trabajadores de México,
en esta región, bajo influencia cardenista
Es en este contexto en el que habrá
de construirse la planta siderúrgica que
actualmente es la más grande del país,
y la que además de abastecer a poco más
de la demanda acerera· nacional, ocupa uno de los prim'eros lug_ares de
producción en América Latina. Allí
tendría lugar el nacimie~to de la Sección 147 del Sindicato Minero (1).
2. LA CONSTRUCCION DE LA PLANTA SIDERURGICA AHMSA.
Ante la necesidad de abastecer la demanda nacional de acero en México,
que en 1940 se expresó en un consumo aproximado de 300 mil toneladas
-en tanto que el total de la producción
del país alcanzó sólo a ciento cincuenta mil toneladas- fue creada la Compañía Altos Hémos de México, Sociedad
Anónima, (2)
Del total de la producción acerera
del país, el 75°/o correspondía a la empresa Fundidora de Fierro y Acero Monterrey, S. A., que para estos momentos
obtuvo un total de 119 800 tons. de
acero (3).
Las instalaciones de la siderúrgica
número uno de Altos Hornos de México
se llevó a cabo en medio de la discusión
acerca de la conveniencia o no de su
existencia. El gobierno federal recibe

t

�presiones por parte de los trabajadores
de la Fundidora Monterrey a fin de que
no se lleve a efecto pues, según argumentan, el establecimiento de una nueva plantasiderúrgicaamenazaría su fuente de trabajo. (4)
La nueva empresa surge como un
producto de la asociación del gobierno
federal -por medio de la secretaría de
Hacienda y Crédito Público y Nacional
Financiera, S. A. - con un grupo del
sector privado del Export-lmport Bank
de EE. UU. y de la American Rolling
Milis Co. Esta última se encargará de
asesorar el procedimiento técnico, de la
instalación.
El acta constitutiva se firmó en diciembre de 1941, con un capital entre
acciones y bonos por un total de 52 millones trescientos diez mil pesos (5).
En 1942, en Estación Fierro de Frontera, Coah., en el cruce de empalme se
estacionan los carros de ferrocarril que
traen la maquinaria que se utilizará en
la construcción de la planta siderúrgica,
constituyendo este momento el paso
hacia una nueva forma de vida en Monclova. De una comunidad principalmente agrícola pasa a transformarse en un
enorme centro industrial que será fuente de trabajo no sólo para los monclovitas sino también para los pueblos que
la circundan.
La maquinaria con que se inicia la
planta es de fierro, ,chatarra traída principalmente de los Estados Unidos, un alto horno (El.Guadalupe), \hornos de aceración, ollas llenas de arrabio seco, las
naves de las grúas, etc.
El alto horno había dejado de funcionar desde la primera guerra mundial
y había sido construido desde el siglo
pasado por la compañía Mississipi Valley
Iron para una siderúrgica de St. Louis
Missouri, pero dada la capacidad de

produ?ción que rendía, fue retirado de
la producción como scrap vqlue (6).

hasta 1978, en que se integra al consorcio paraestatal SIDERMEX, S. A.

Durante el proceso de construcción
la empresa contrata ingenieros, carpinteros y peones, é_sto1:, últimos de extracción campesina.

3. LA SECCION 147

A finales de 1943 inicia la contratación de personal con calificación media
tales como electricistas, mecánicos y soldadores.
La selección del personal de Ingeniería estuvo a cargo de Harold R. Pape,
figura que sin duda es de gran importancia no sólo en cuanto a la posición que
man fü~i:ie , como principal accionista, sino en cuanto a la función y relación que
sostiene con los trabajadores a grado de
llegar a constituirse en un modelo institucional.
Altos Hornos de México inicia sus
operaciones el 2 de Junio de 1944 d,otada de un alto horno con cap¡icidad de
200 tons. métricas diarias, dos hornos
de aceración, un- laminádor en caliente
y dos molinos para la fabricación de fierro vaciado (7).
En agosto del mismo año se inicia la
producción de la fábrica de tubos y en•
octubre entra en operación el primer
horno de aceración.
Los productos que fabrica AHMSA
son plancha, lámina, hojalata, tubería
de fierro fundido y lingote de acero.
Para 1947 obtiene una producción
de cien mil tons. de acero en lingote,
cantidad que duplica en 1954 (cuando instala su segundo alto horno) y para 1958 só producción es de 350 mil
tons., es decir un cuarto de la produc~ión del país. (8)
Desde ese momento la expansión de
AHMSA es crecientemente constante,

Tomando en consideración que loi
primeros trabajadores de Altos Hornos
de México proceden fundamentalmente
del sector campesino encontramos que
la formación de un sindicato en este
momento no es la tarea a la cual tiendan
a abocarse los trabajadores que recién se
incorporan a las filas del proletariado industrial.
De ahí que el primer obstáculo es el
desconocimiento de la función de. los
sindicatos, la percepción de que son
"centros organizadores, focos de agrupamiento de las fuerzas de los obreros,
organizaciones destinadas a darles su pri-1
mera educación de clase" (9).
De este modo, las necesidade6 de la
empresa se ubican en un momento, en
que puede satisface_rlas a través de la
creación de un sindicato que esté
orientado por las disposiciones de la empresa "como ápendice de la empresa en
donde no se permite la más mínima ex•
presión de la lucha. . . . ni siquiera la
espontánea, economiéista" (10). Es decir: un sindicato blanco.
Estas necesidades se expresan en la
posibilida~ de- obtener el _control, primero, en cuanto a la capacidad de tener
a su di'sposición la fuerza de trabajo que
se requiere para irúciar el proceso de la
producción. Segundo, en cuanto a l_as
condiciones sobre las cuales se negociará el precio de la fuerza de trabajo.
Así pues a principios de 1942 -paralelo a la construccion de la siderúr~ca
AHMSA- se forma el Sindicato de Altos Hornos de México, bajo la dirección
de la empresa (ll).
El sindicato Industrial de Mineros, al

enterarse de la construcción de la empresa, así como del registro del sindicato
blanco, envía a un delegado especial (12)
para que junto con la fraccion 1 de la
Sección 27 de Esperanzas, Coah., cuyo
domicilio sindical estaba situado en Monclova, se dieran a la tarea de organizar la
sección 147 del sindicato minero.
Paralela a esta actividad, el Partido
Comunista inicia un trabajo de difusión
y propaganda, con la misma finalidad ,
coordinando las actividades que darían
lugar a la sección 147.
Dado el atraso político que existe
en la r('gión, en el sentido de la escasa
lra\ecloria dentro d" la lucha sindical
en ·cuanto a la comprensión de la nece'.
sidad de una agrupación de carácter
sindical, la iniciativa planteada por el
Comité tjecutivo General del Sindicato
Minero así como la acción del Partido
Comunista van a enfrentar un sinfín de
obstáculos, mismos que van desde el temor a la empresa por parte de los trabajadores c_omo a la fuerte oposición por
crear un organismo que enfrente a la
autoridad patronal, producto probablemente de la ideología que comúnmente es posible observar .dentro de los
sectores campesinos, en relación a su
postura respecto a la autoridad, sea esta
familiar, patronal, o eclesiástica
Aunado esto a la propia resistencia
Yembate que presenta la empresa, quien
en su defensa sostiene la inoperancia de
tal proyecto, en cuanto que la empresa
está en proceso de construcción y que
c_uenta con u,, sindicato con el que manb~r~e relaciones cordiales, (además de
u_b!!zar los recursos que tiene a su disposrc1on para evitar la constitución de la
se~ción 147, el soborno, el amedrentamiento, la amenaza del despido).
. Lo que está en juego no es la existenera del Sindicato en cuanto tal sino la
función que éste tiene: la posibilidad de

utilizar ia· pÍataforma sindical para satisfacer las necesidades, bien de la empresa
bien del trabajador.
Desde esta perspectiva, la aceptación
a que el Sindicato de Altos Hornos dejase de existir para dar paso a la Sección
147 sin duda representaba una amenaza
que la empresa no podía dejar de ver
con preocupación.
Puesto que desde la constitución de
éste (sindicato de mineros) y hasta
1938 los trabajadores obtuvieron en
conjunto logros superiores a los de etapas anteriores, entre ellas, un aumento
salarial del 400/o, el pago del séptimo
día, aumento en los días de descanso
obligatorio, solución a algunos aspectos
en torno a la seguridad en el trabajo,
reconocimiento de algunas enfermedades profesionales, atención médica para
el trabajador y su familia, algunas compañías se habían comprometido a contribuir a la creación de cooperativas, a la
construcción de escuelas para los hijos ·
de los tra.1:ijadores. Además sé iniciaba
la lucha por lil cél.ebración de un contrato colectivo único de tr~bajo para toda
la rama minero-metalúrgica.
.
.
_
.
A mstanc1as de la empresa se realiza
un_ r~~uent?, logrand? e~ grupo de ''l~ ,
roJOS , quienes se mclinaban por la
,creací~n de la ~cción 147, una ligera
mayona. A parbr de entonces el chma
de temor se acentúa, los pocos trabajadores que hacían oír su voz se ven amenazados.
Las relaciones que se habían estrechado entre los partidos, las confederaciones y los sindicatos, permiten seguir
dando vida a nuevas organizaciones sindicales, y en este caso toca al Sindicato
de Trabajadores Ferrocarrileros de la
Sección 29 de Villa Frontera, Coah.,
dar auxilio a los mineros.
La asamblea de constitución de la

Sección 147, se realizó en el Teatro Zaragoza, que era el domicilio social de la
sección 29 de ferrocarrileros, el 18 de
octubre de 1942.
A fin de completar el quórum legal
para la instalación de la asamblea, se
invitó a los trabajadores ferrocarrileros,
a los miembros dé la fracción 1 sección
27 del sindicato minero, y asimismo a
las secciones 14, -31 y 67, dando lugar
a que como primer secretario general
local quedase un obrero del ferrocarril
(13), quien inmediatamente es substi_tuído por el presidente de la mesa electoral, Julián Sánchez.
Los miembros del Partido Comunista así como los de la corriente lombardista, entablan relaciones con el presiden te de la República a fin de lograr el
registro legal de la sección. Posterior a
esta intervención y duljlnte la estancia
en Monterrey, en la Fundidora de Fierro y Acero Monterrey, Manuel Avila
Camacho aprueba el registro, que es
concedido por la Secretaría de Trabajo
y Previsión Social el 5 de enero de 1943.
Luego de haber obtenido el triunfo
se requería darle vida a la organización
sindical, orientar hacia la búsqueda de
· formas que permitieran que esta instancia representase y luchase a favor de las
demandas y reinvindicaciones de este
sector de la clase obrera.
·
Era necesario buscar un local en el
cual los trabajadores establecieran su razón social. Esta es una de las primeras
demandas por las cuales luchará el Comité Ejecutivo local y no será sino hasta 1948, cuando la empresa provea de
los recursos para la compra y/o edificación del recinto sindical.
En Octubre de 1943 la sección cuenta ya con una Sociedad Cooperativa: su

función será la compra, distribución y
producción de artículos de consumo ha- . ;:!

�sico que requieran los miembros de la
sección y sus familias.
Si n embargo el obstáculo principal
era la incorporación de los trabajadores
a la vi-da sindical,.por una parte, y por la
otra proporcionar los elementos indispensables para que aquéllos que poseían
la dirección formal conocieran las funciones de la administración sindical.
La influencia del Partido Comunista,
sigue manifestándose en la Sección 147
a partir de las actividades que se dirigían
(lesde la Sección 14, en la que el Partido
Comunista tenía los núcleos más grandes.
Es la sección 14 la que aSt&gt;sora sobre
la especificación y funciones de cada
una de las carteras sindicales, así como
en los líneamientos organizativos.
Aun cuando ya el sindicato había sido reconocido, la empresa siguió manteniendo su renuencia a aceptar las disposiciones que resultaban de su autoridad;
y a pesar de ser éste el único legalmente
capacitado para establecer la contratación de personal, usurpó funciones empleando ella directamente a los trabajadores. Ante esta situación una de las
demandas que enarboló desde entonces
el sindicato fue la limitación del personal de confianza. (14).
En con traofensiva la vanguarda sindical afilió a los trabajadores después de
haber sido contra~ados. Esta labor, así
como su acercamiento con los trabajadores, va ~ dar lugar al surgimiento del
grupo Izquierdo, bajo la dirección del
Partido Comunista
Influenciado por la corriente de la Tercera Internacional Comunista, sostiene
que es necesario seguir ayudando a los
gobiernos democráticos, seguir conformando gobiernos de unidad popular
- lo que más tarde será unidad a toda
co,ta- , que permitieran contrarrestar las

agresiones del imperialismo.
La respuesta de los núcleos regionales no se hace esperar - en tanto que ha
cambiado la correlación de fuerzas a
nivel nacional, y la postura adoptada
por el gobierno en turno favorecía más
a las clases dominantes- y ante la propuesta nacional, las fracciones empiezan a manifestarse originando con ello
corrientes de opinión en torno a la necesidad de desvincular las actividades
partidarias de lo estrictamente sindical.
A partir de ese momento, fecha en
que se realiza la primera contratación
colectiva, se empieza a observar esa
tendencia: una actitud orientada al sindicalismo y a la participación estricta de
lo que concierne a sus demandas inmediatas y que señalan "lo político" como
sinónimo de partido, como algo ajeno a
sus intereses.
Estos ptanteamientos confluyen en la
Sección 147 y se arraigan de· tal manera
que actualmente un séctor mayoritario
de la masa obrera rechaza la participación de los partidos al interior del Sindicato, cualesquiera que éstos sean y ante
su filiación obligatoria al partido oficial
actúan bien adoptando una resistencia
pasiva (no asistiendo a las asambleas, no
participando de la vida sindical, es decir en formas primarias de oposición) o
bien en un abierto rechazo ante el organismo que los sujete.
Para concluir: el reciente ingreso a las
filas del proletariado industrial, su inexperiencia en la práctica sindical, su ideología campesina, así como la presencia
del Partido Comunista, tanto en el Comité Ejecutivo General, como en la
preparación para la organización de la
Sección 147, la acción de aquél a través
de la sección 14, el reforzamiento de
las actividades de la comisión encargada
de promover la creación de la Sección
147, por parte de la célula regional del

Partido fueron factores que permitieron
que la sección 147 de mineros naciera y
fuese creciendo con una fuerte dependencia en relación al Comité Ejecutivo
Nacional.

ANEXOS

CUADRO No. 1

Era por ello que, aunque los planteamientos que se'hacían para organizar y
poner en marcha la sección (independientemente de .la empresa, para los trabajadores, por ellos y aún a pesar de
ellos mismos) se fundamentaban en las
condiciones estructurales de las clases,
después de haber obtenido el triunfo en
el reconocimiento de su organización
sindical, para los trabajadores de .Altos
Hornos de México la empresa era concebida como una entidad benefactora y
de autoridad a la cual debía supeditarse
sin oponer resistencia: la visión de la fa.
milia campesina en torno a la autoridad
de los mayores y los jefes.
Son esta&amp; condiciones las que dieron
lugar al surgimiento del grupo opositor
sindical, el grupo Blanco, apegado a los
lineamientos empresariales, por un lado;
y por otro, al Grupo Izquierdo, que logra mantenerse en la dirección sindical
hasta 1950.

PRODUCCION DE ACERO
(IMPORT ACION Y CONSUMO)
1941- 1960

1940

1950

1960

PRODUCCION (en Lingotes)

149,414

390,356

1,600,000

IMPORTACION NETA. (sin exportación suma de lingotes y productos acabados.)

152,353

397,651

300,000

CONSUMO APARENTE

30 1,767

788,007

1.900,000

FUENTE: Revista Nacional de la Industria de la Construcción, ¡980,

8.cfr. cuadro núm. 3
CUADRO No. 2

NOTAS
l. La See&amp;ión 147 se constituye en Monclow
Coahuila.

( 9). Losovskí, A: Marx y los Sindicatos, Grijalbo, México, 1969.
00)

2. crr. cuadro núm. 1

3. cfr. cuadro núm. 2
4. Agenl, Sección Industrias.

12. Felipe Ortega.

6.Ibidem,

?.Convenio del 3 de marzo de 1944. Archivo
particular.

1903 - 1960

AÑO
11.Apareciendo como representante el jefe
constructor de la planta siderúrgica.

5. SIDERMEX Informa, diciembre de 1981.

PRODUCCION DE .ACERO
FUNDIDORA DE FIERRO Y ACERO MONTERREY, S. A.

Rojas, Javier: Luchas obreras y sindicalisn10 blanco en Monterrey, DIDMO,
Monterrey, 1980.

13. Félix, Menchaca.
14.De los contratos colectivos 1949-5 1 resulta que hay un incremento cons~nte
en los puestos de confianza sobre todo
los de dirección y de control de la producción.

1903
1910
1920
1930
1940
1950
1960

TONSDE
ACERO
8,800
67,900
32,300
100,800
119,800
151,900
202,000

FUENTE: ASAMBLEA ORDINARIA DE ACCIONISTAS, 1962.

�.

.

COLABORAN EN ESTE NUMERO:

CUADRO No. 3

ARISTEO JIMENEZ (Ahualulco, SL
P., l 962). Estudió en la Escuela de
Arlfs Plásticas de la UANL. Ha participado, principalmente con fotografía, en numerosas exposiciones individuales y colectivas, en galerías de
Monterrey, Guadalajara y la ciudad de
México.

PRODUCCION LINGOTE DE ACERO

DAISY ZAMORA. Poeta y psicóloga
niraragüense. Ha colaborado en revistas y suplementos de Centroamérica,
México y Cuba. En 1977 obtuvo el
Premio de poesía 1ttariano Fiallos Gil.
Actualmente es Viceministro de Cultura
m Nicaragua.

1300
1200
1100

VIDALUZ MENESE.5 (Metagalpa, Nicaragua, 1944). Estudió Humanidades en
la Universidad Centroamericana. En
1975 publicó su primer poemaria,
Uama guardada. Actualmente es la
Responsable de la Dirección de Bibliorecas y Archivos del Ministerio de Cultura de Nicaragua.

900

800
700

MARCELO SADA VILLARREAL
· (Monterrey, NL. 1950) Es !icenciado
en filosofía, y cursó una maestría en
metodología de la ciencia ert la División de Estudios de Postgrado e Investigación, de la Facultad de Filosofía
Y Letras de la UANL. Ha sido maestro en la Universidad de Zacatecas, en
la Universidad de Aguascalientes, y actualmente en la UANL. Artículos suyos
~bre lógica y filosofía han aparecido en
diversas publicaciones especializadas.

600

500

400
300
200
100

o
~

1944

45

46

L~

FUENTE: archivos particualres.

47

·48

49

50

51

52

53

54

55

56

57

58

FRANCISCO M. ZERTUCHE (San Pedro de las Colonias, Coahuila, 1910\lonterrey 1956). Uno de los más eminentes maestros del Colegio Civil.
Fue fundador de la Escuela de Verano
de la Universidad, que dirigió hasta el
111
ornento de su muerte. Colaborador

de . Armas y Letras, Universidad, El
laurel v la acacia. Libros~ Literatura
mexica~a de los siglos XVI, XVII y
XVlll; Sor Juana y la compalita de
Jesús, entre otros.

alumno de la licenciab..tra en filosofía
en la UANL. Perteneció al taller literario ''Normaletra". Ha publicado en
Hora ni estancia, Lunahiena, Aquí vamos.

DANIEL ORTEGA ZAAVÉDRA. Uno
de los principales dirigentes del Frente
Sandinista. Desde enero de 1985 es Presidente de la República de Nicaragua.

MARIA DEL ROBLE (Saltillo, Coahuila). Estudia filosoña en la Universidad Autónoma de Coahuila. Pertenece
al grupo que publica la revista Ajax
(instantáneo).

CARLOS M. VILAS. Argentino. Radicado desde 1980 en Nicaragua. Investigador dd Centro de Investigaciones y
Documentación de la Costa Atlántica
(CIDCA). Miembro fundador de la Asociación Nicaragüense de Científicos Sociales. Su libro Perfiles de la Revolución Sandinista recibió el Premio Casa
de las Américas de 1984, en el género
ensayístico.
PABLO GONZALEZ CASANOVA. Uno
de los más eminentes fovestigadores sociales latinoamericanos. Su libro La democracia en México se ha convertido en
un clásico de la sociología mexicana.
Fue rector de ia Universidad Nacional
Autónoma de México, donde ha siqo
maestro e investigador desde hace más
de tres décadas. En 1984 recibió el Premio Nacional de Ciencias.
ANDRES HUERTA (Dr. Arroyo, NL.,
1934). ,Ha desempeñado los más diversos ofifios y trabajos. Actualmente es
propietario de la Fonda de André.s.
Obra publicada: Difícil tránsito; Elegfa a la vida de Pedro Garfias y otros
poemas; Hay un tiempo para todo;
Colección de, poemas; Avivando el fuego; Entre apagados muros.
JOSE JAIME RUIZ (Monterrey, NL.,
1963). Estudió la Normal Básica y es

ALTAGRACIA PEREZ GUEL. Estudió Sociología en la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, doode actualmente imparte clases y, eoordina el
taller de investigación de · sociología
del área industrial.

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        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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              <text>Deslinde, Revista de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, 1985, Vol. 3, No 9, Enero-Abril</text>
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              <text>Nuncio, Abraham, 1941-, Director</text>
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              <text>Salazar, Humberto, 1959-, Coordinador Editorial</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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