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                  <text>�UNIVERSIDAD AUTO NOMA DE NUEVO LEON
RECTOR: Ing. Gregorio Farías Longoria
SECRETARIO GENERAL: Ing. Lorenzo.Vela Peña
FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
DIRECTOR: Lic. Bernardo Flores Flores
SUBDIRECTOR: Lic. Ricardo Villarreal
SECRETARIO ACADEMICO: Lic. José María Infante

REVISTA DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS

NUMERO 12 / VOLUMEN V/ ENERO-ABRIL DE 1986
CONSEJO EDITORIAL
Lic. Nora Berumen de los Santos
Lic. Martha Casarini
Lic. Alicia Escamilla
Lic. Miguel González
Lic. María de lós Angeles Pozas
Dra. Alma Silvia Rodríguez
DIRECTOR
Lic. Miguel Covarrubias
REDACCION
Mario Anteo Hinojosa
Humberto Salazar
OFICINAS
Facultad de Filosofía y Letras, UANL.
Ciudad Universitaria, San Nicolás de los Garza, N. L.
México.
Publicación tetramestral
Precio del ejemplar: $500.00 MN
Suscripción anual:$1,300.00 MN.

1-'

�SUMARIO
4

PARA PENSAR EN LA FUGA
Hermann Broch
MONSIEUR VALERY
Mario Anteo Hinojosa

6
10

POEMAS
Nancy Morejón

14

17

EL COMPLEJO DE EDIPO EN LA TEORIA DE LACAN
Manuel Contreras Ramos

SI NO HAY AMOR
E'l'nesto Rangel Domene

Hélene Pedneault / Marie Sabourin

DRAMATURGIA: ARTE Y RIESGO.
Guillermo Schmidhuber
.

PERVIVENCIA DEL TEATRO ESPAÑOL EN LOS ESCENARIOS MEXICANOS
Leticia Pérez Gutiérrez

53
57

RE/VISION DE LA INFANCIA
Sergio Cordero

LENGUAJE Y TEATRO UNIVERSITARIO
Rubén Sandoval

46
48

LA ANTIMETAFISICA DE ALBERTO CAEIRO
Hugo Padilla

¿QUIEN TEME A SIMONE DE BEAUVOIR?

39
43

ALFONSO REYES, LUIS LEAL Y LA LEALTAD A LA CULTURA
Helia M. Corral

PLAGIOS
María Cristina García T.

25

28

61
62

19
. 23

60

EL DRAMA DE LA PROVINCIA: HOJAS DE DIARIO
Javier Treviño Castro

OBSESION AZUL CRISTAL
Leticia Hülsz

EL JUEGO Y LA FILOSOFIA
Silvia Mijares
ESCRITO EN EL TIEMPO
Minerva Margarita Villarreal

AGUJERO
Isabel Quiñónez

64

GUERRA CONTRA EL INDIO Y GASTOS MILITARES
EN UNA REGION ARGENTINA
Félix E. Converso

Ilustran este número vifl.etas de Enrique Canales

�PARA PENSAR EN LA FUGA

Hermann Broch
Una vez más respira, una vez más sabe,
sabe una sola vez más,
al borde del infinito, cuál es tu sabiduría;
sabe que a las flores, aú,n en los ramos de la primavera,
un silencioso viento o dulce nieve las deshoja;
conoce una vez más, antes de que tú lo olvides,
la cercanía.

te sea restituida
y tu memoria sea tuya por ti mismo.

Versión dé Miguel Covarrubias

Sólo la cercanía es infinita, sólo ella es divina;
pero en la muerte sin atisbo de divinidad, lo inacabado,
lo atrozmente inmaduro, lo atrozmente ineluctable
en su presencia
se revela sin infinito, sin cercanía.
Pero tú no tocarás una hoja más, unas flores,
tu pena te lo vedará y la vergüenza ante aquéllos
cuyas manos se pudren.
Pero tú no puedes quejarte,
porque gritos de triunfo y lamentos suben juntos
desde los pozo~ de la locura,
desde las guaridas de las bestias.
Sucesos impenetrables, dignos de desprecio,
pero nosotros sabemos que así tiene que ser;
más aún: algún día todo será descubierto.
Así pues, estamos obligados
a esperar.
He aquí a la divinidad perdida,
olvidada su viva imagen,
su cercanía,
hasta que una hoja mecida por el viento

Auf der Flucht zu denken
Noch einmal atme, noch einmal wiiBe,/wisse ein
einziges Mal noch/am Rande des-Unendlichen dein
Wissen;/wisse die Bliite des Frühlingsweige&amp;'und
den leisen Wind, der sie schneezart herabweht,/wisse
noch einmal, eh du vergessen wirstjdie Nahe. //Nur
die Niihe ist unendlich, gOttlich nur sie;/aber der
entgottlichte Tod der Unvollendeten,/ grassl.ich vor
Unrei.fe, griisaich unverscheuchbar/in seinem Hiersein,/
ist ohne Unendlichkeit, ist ohne Nfhe.//Bald wirst du
kein Ilatt, keine Blüte mehr heriihren,/dein Gram wird
es dir verbieten und die Scham vor/jenen; deren H§nde
verwest sind./Und doch darfst du nicht klagen, denn/
Siegesgeschr!lÍ und Klagegeechrei kommen gemeinaam/aus
dem Schachte der Irrsinnsfeme,/aus der Hi!hle des Tieres.//
Undurchschaubar verllchtlicbes_Geschehn, aher/wir wissen,
es mua; seinJmehr noclt: es wird iich einstens enthüllen./
Darum sind wir verpflichtet/zu warten.//Das Gottliche
vertan und/vergessen des Ehenbildetiniihelos/his ein
hingewehtes Ilatt/es zur!:lckbringen wird,/erinnerungsnahe
du selher.// (1940)

�-MONSIEUR VALERY

1

J

Mario Anteo Hinojosa
INTRODUCCION
Nunca estaré seguro de haber entendido correctamente El Señor Teste, d~
Paul Valéry. De todas maneras hab~a_i:e
de la novela. En esto me aval_a la vieJa
teoría que defiende la pluralidad connotativa del sgno liter~?, tal vez, en
contra de la misma ~~~cion de_Va~eryJ
obediente a la precJS1on y uruvocida
del discurso bien articulado.
Incluso yo mismo me adhiero a esta
posición, pero la incertidumbre despertada por una obra de la cual hay que hablar, me obliga a ace~tar, al me~os provisionalmente, la validez de mJS, conclusiones como lector de Teste, aun en
el caso de que éstas fácilmente puedan
ser barridas por algún valeriano de cepa.
En fin mi interpretación de la obra adolece d~ todo, incluso de fantasía.
Después ,de leer la no!e~a en versión
espaftola solo queda la imtante sensacion de 'que uno es un perfecto idi~ta
que no entiende nada. Repasamos la m:
telectual sentencia, sabemos que por aln
ronda alguna verdad profunda, desbrozamos un símbolo, encontramos una
culta alui;ión. Y, sí, algo nos queda, aunque nunca la certeza de haber entendido
a Valéry.
En esto es instructivo el prólogo de
Salvador Elizondo, traductor de la
obra. No hay duda de que este señor ~fre una obsesión logofi1ica por traduci_r
lo intraducible. Basta recordar una pagina suya del Finnegan's Wake, vertida
escalofriantemente a la lengua de Cervantes, para entender la fiebre de E~zondo por encontrar la correspondencia
semántica entre las lenguas. En cuanto
a su decisión por u-aducir Teste, muy
probablemente fue el resultado de un~
doble provocación: la de Juan Jose
Arreola, quien le pro~uso el r~to de la
traducción, y la del mISmo Valery, rece~

loso de la versión inglesa de su opra, la
cual prologó, concluyendo: "El texto,
sujeto a estas condiciones tan particulares no es, ciertamente, de una lectura
muy fácil en el original. Debe presentar tanto más a quien desea transportario a una lengua extranjera, dificultades ca&amp; insuperables... "(p.15).
Bas~n estas complejidades acerca de
la equivalencia entre las lenguas, como
excusa de un lector que, esclavo del
español y poco, avezado ,en ?1~tiones
de epistemologia, hablara mas bien de
sus impresiones en tomo de Teste.
Todas las citas provienen de Valéry,
Paul El Señor Teste, UNAM, México,
1972 a menos de aclaración en contra.

'

I. LA ESTRUCTURA DE LA NOVELA
NO hay tal. Se trata ~e una serie. de textos más o menos autonomos y sm duda
escrito;i en muy diversas fechas, como si
esporádicamente el autor fuera ~saltado
por el prurito de retocar el c~acter de
su protagonista. El p~to de vJSta narrativo de los textos es diverso:
a. Prefacio: La voz es la del autor, quien
presenta la obra para la segunda ~aducción al inglés, esto es,. much? .~empo
después de haberla escnto. El JUicio que
el autor maduro hace de su jµvenil obra
es muy interesante: "Padecía yo el agudo mal de la precisión. Tendía al extremo del deseo insensato de comprende~ "f
buscaba en mí mí,,mo los puntos cntícos de mi facultad de atención" (p.10).
Valéry pide un poco ·de clemencia para
el arrebatado adolescente que, lindando
en la hibrys de la soberbia, quiso encontrar la verdad ah,oluta: ''No había comprendido que los problemas más significativo;i apenas si se manifiestan" (p. 11).

b La velada en casa del señor Teste:
P~nto de vista del narrador testigo, es
decir de un amigo del protagonista. Se
trata' de una voz fascinada por Teste. La
desciipción de Teste es lacónica y casi
arquetípica:

- Vivía de modestas operaciones en la
Bolsa.
- Tenía quizás cuarenta años.
- Tenía porte militar y el paso de una
regularidad asombrosa ..
- Era el ser que se convierte en su propio sistema.
No tenía opiniones.
- Odiaba la melancolía.
- Operaba todo aquello que le era propuesto.
- Había matado lc,. marioneta.
El narrador acom~ña a Teste a una
función de teatro, luego- ambos van a la
casa del último, donde se despiden.
c. Carta de la señora Emilie Teste: La
esp03a del prop¡gonista se dirige a un
amigo de éste (sin duda, el narrador de
La Velada). Reflexiones de una esposa
en tomo del extrafto carácter de su marido. Confesiones que un ortodoxo feminismo arrojaría a la hoguera, por machistas y masoquistas: "Jamás me sien•
to un alma sin límites, sino rodeada, inclusa. ¡Dios mío, qué difícil es de explicar! No quiero decir cautiva. Soy libre,
pero soy clasificada" (p. 41).

d. Extractos del c1J,&lt;Jderno de bitácora
del seflor Teste: El texto más oscuro y
sentencioso. Por primera vez, la voz narradora corre a cargo de Teste. Se trata
de una desarticulada serie de aforismos
y sentencias filosóficas, donde ob!esivamente el bisturí doloroso cala en la
autorreflexión.
e. Carta de un amigo: No se sabe si éste
es el mismo de La Velada. Hay una

nota a pie de página donde se su&amp;iere
que, efectivamente, la obra nunca tuvo
una previa y unitaria organización:
"Hemos pensado que debíamos adjuntarla (la carta) a esta colección de texto;¡ que podria prescindir de.ella como
ella de la colección" (p. 63). La carta,
fundamentalmente, es una crítica a todos aquellos intelectuales que, preocupados por las ideas, no advierten la confusión y ambigüedad innata de las palabras, creyéndolas un instrumento cerrado e indiscutible.
f. El paseo con el seflor Tes te. El texto
más breve y poético, casi surrealista:
" ...un incesante caballo de colores que
se lleva toda la vista y hasta los momenta. aniquiladO:! en un vacío singular..."
(p, 79). El amigo encuentra por casualidad a Teste en una calle concurrida. Se
establece una extraña simbiosis entre
ambos, por la cual parecen recibir las
mismas impresiones del medio ambiente.

g. D;,álogo o nuevo fragmento relativo
al señor Teste: Corta conversación con
el" amigo, donde .flotan algunos aires .
nietzschea,ios. Soledad del pensador que
ha desterrado de su léxico la masificante y adormecedora palabra Derecho.
Zaratustra que no se entuEiasma con
l0:1 juegos de los tontos: "En cuanto al
entusiasmo, este relámpago estúpido,
aprenda usted a embotellarlo, a hacerlo
correr por hilos dóciles. Sepárelo de
Jo;¡ objetos ridícul0:1 en los que la multitud lo experimenta o lo desp0:1ita" (p.

83).
h. Para un retrato del señor Teste: Lo
antecede el vocativo Señor~s y está
fechado: Noviembre 34. Miscelánea de
sentencias, retazos de anécdota, citas
que parecen notas personales. A veces
habla Teste, otras se habla de él. No hay
tema, aunque sobresalen las reflexiones
filosóficas sobre el Yo.

i. Algunos pensamientos del seflor Teste: El texto se inicia con una sentencia
que muv bien podría resumir toda la
obra: "Hay que entrar en sí. mismo armado hasta los dientes". Severa vigilancia de uno mismo, sin apapachos ni plácidas justificaciones. MasoqJiista conciencia del dolor que nos avisa que ya
no somos inocentes.

j. Fin del señor Teste: Broche más o
menos improvisado con el cual cerrar
la obra. Pero todo final es sólo aparente,
ya que lo único que sucede es el tránsito de cero a cero. La muerte del protagonista es el cierre de un instante en el
cual el pensamiento encamado, adolorido de tanta confesión sacada a garrotazos, ha lor.ado algo así como el nirvana
intelectua , gracias al cual se obtuvo
una fugaz vivencia de la abstracción formal.

II. LA SOLEDAD ROMANTICA
Entre otras paradojas de la novela sobresale la del héroe que, racionalista hasta
el colmo, analítico y frío, no por eso
lo·gra desprenderse de cierta aura romántica. Al contrario, tal parece que el razonamiento exacerba·do, abstracto y formal, hace de Teste una isla solitaria, y
por más que el narrador no;i diga que este personaje rio conoce la melancolía ni
los sentimientos, uno como lector no
termina de convencerse. Vemos a Teste
como una ánima en pena, deambulando
por las calles; observamos su soledad
nocturna al momento de aco;itarse y
luchar contra los fantasmas de una mente a _punto de vagar en la irracionalidad. Por eso no estoy muy seguro de lo
que dice Caillois del autor: "Detestaba
lo oscuro y lo inefable, lo misterioso y
lo insólito, lo arbitrario y lo incoherente, lo informe, lo absurdo, todo prestigio a la vez sumario y extrafto en el
que la conciencia no toma parte, que no

debe nada a la meditación y que deja estupefacto al espíritu en lugar de poner
a prueba sus poderes" (Caillois, Roger,
Valéry, en Desfiladero, núm. 2, México,
1984).

Es cierto que cualquier lectura de
Valéry inmediatamente descubre el
aliento clásico e intelectual, la meditación cartesiana y el interrogatorio calculado, pero no por eso podemos asegurar que el autor detestaba lo misterioso e insólito, como si se tratara de una
fobia. Hay cierto idealismo épico en
Teste, algo así como un epopéyico campo de batalla localizado en la mente
universalista del héroe intelectual, que
nos hace dudar de si efectivamente
Valéry logró desterrar el lastre romántico. Una mente universal como la de
Teste, tan en las alturas, tan fuera de la
vida diaria, se asemeja a la flor azul de
Novalis y provoca un dolor similar al de
Werther. Por algo el dolor es un motivo
recurrente de la novela: "Yo combato
todo, menos el sufrimiento de mi cuerpo, más allá de una cierta dimensión"
(p. 31), dice Teste pa,trado en su cama.
III. EL SISTEMA CARTESIANO
En un discurso pronunciado por
Valéry en la Sorbona, en la inauguración de un congreso de Filosofía dedicado a Descartes, se habla de las mutuas
correspondencias entre Filosofía y Literatura: "Vosotro;i sabéis que entonces el
filósofo se hace poeta, y a menudo gran
poeta: no;i toma prestada la metáfora y,
con magníficas iniágenes que debemos
envidiarle, convoca toda la naturaleza a
la expresión de su profundo pensamiento" (Obras Escogi.das, Sep-Setentas, México, 1982).
Sí, no tiene por qué resultar ex1rafta
una lectura poética de, dmamos, el
Discurso del Método. Aquí fo poético

�no está en las imágenes, al menos de
manera sobresaliente, y tam.,uco en el
ritmo de la obra. La poesía de Descartes
la encontramos en su propio F 1samiento, capaz de barruntar un sisten infalible, regido por algunas reglas bien determinadas, donde todo pueda ser formalizado, incluso el azar. Un sistema tal
tiene que ser simétrico y bello como un
poema redondo. Aqu1 no hay cabida
para las excrecencias ni lo arbitrario,
todo guarda proporción, todo es brillante y autoconsecuente. "Al gemido
elemental yo quiero que él mezcle las
reglas y las ~ras de todo su espíritu"
(p. 24), dice el amigo refiriéndose a Teste, en clara alusión a Reglas para la dirección del espfrítu, de Descartes. Pero
esto no quiere decir que Valéry, si. es
· que es portavoz de Teste, repudie el
misterio, como Caillois asegura. Más
bien se trata de, operando reglamentariamente sobre el gemido elemental, encontrar el cauce misterio,o del discurso
metodologizado. De ahí que entre el
poeta más romántico y el filósofo más
racionalista haya un puente, aque1 donde los contrarios se unen y la paradoja
se vuelve insoportable.
IV. UN NIETZCHE SIN PREOCUPACIONES ETICAS.
Eliot describe a Valéry como el más
consciente de todos los poetas. Por otro
lado, Freud atribuía la locura de
Nietzsche a su exagerada conciencia de
sí mismo, tan extremada así que en su
mente incluso eran representados movimiento, y procesos fisiológicos de su

propio cuerpo. Hay una rara coincidencia entre Valéry, un poeta sin preocupaciones éticas o sociales, y el filósofo
alemán: Ambos son hiperconscientes,
no hay inocencia en ninguno. Su soledad es dolorosa, tanto que no les queda
otra sino la soberbia, el estigma fáustico
de quien se sabe diferente. No comprenden esa felicidad facilitona tan cara a las
mayorías. Su incapacidad para vivir como dios manda, gustosos de los pequefios detalles, sin tanta turbulencia mental, les provoca una reacción contraria
muy sintomática: Prefieren estar por encima de todos.
Es esta soberbia juvenil, propia de
un Icaro inexperto, la que parece disculpar el Valéry maduro que, luego de
20 afios de silencio, escribe el prefacio a
la versión inglesa de Teste. No he leído
Mon Faust, también de Valéry, pero se
intuyen los temas nietzscheanos en el
título.
V. UNA NOVELA SIN ASUNTO
La parca y sosa anécdota del texto no
es más que un endeble soporte narrativo para más o menos enmarcar el rosario de ideas lacónicas expresadas directamente. Si es verdad que el auténtico escritor muestra y no demuestra,
narra y no interpreta, Valéry es el peor
de los escritores. Efectivamente, en
Teste la presencia del autor es constante, en ningún momento se esconde
tras la mimesis. Valéry no tiene reparos
en entrometerse en el texto que más
bien es un pretexto para que él discurra

como un pensador, un filósofo para
quien el genero novelístico no es más
que un medio, una excusa para la reflexión. Algo similar a lo que sucede en
Zaratustra. Pero lo que salva a ambas
obras del desprecio, lo que evita que
sean tildadas de petulantes y sermoneras, es esa fuena interior que caracteriza
a la verdadera disección, al bisturí de
unos rayos X que calan a fondo, y que
disipa cualquier tentación de rotular
aquello con la etiqueta de frivolidad
narcisista.
La pobreza de la descripción visual
colabora con la debilidad del asunto.
Sólo se busca describir lo abstracto, lo
innominable y asensorial. La constante
au torreferencia de las palabras en un
intento metalingüístico por lograr la
descripción directa, sin alegorías ni metáforas, de conceptos tales como el de
duración, momento, Yo. Hazafia incre1'ble parecida a aquella de Carpentier
al representar, . sin echar mano de símiles, por medio de la P.Scritura, la estructura de una sinfonía.
VI. VALERY: UN ROMPE NERVIOS
Valga este apartado como colofón: He
leído la selección que Elizondo ha hecho de Valéry en dos tomos para SepSetentas: Leonardo da Vinci, Teste,
Descartes, El Cementerio Marino, La
Isla de Xiphos, etc. La verdad, casi
ninguna de las obras la he entendido
cabalmente, y con esto rep-eso a mi Introducción. No sé por que sospecho que
a mi falta de entendederas ha colabora-

do el selector v traductor. Vamos, ¿no
pudo haber dicho Elizondo las cosas de
otra manera'( Pero sea, no dudemos de
las buenas intenciones de este señor en
cuanto a difusión cultural.

somete a una creciente tensión contra la
que han de rebelarse la mente y nervios
human0ti" (p. 52).
REFERENCtAS

De todas maneras, la conclusión de
Eliot en ll1 ensayito De Poe a Valéry
es atractiva y le damos las palmas. Eliot_
cree que con Valéry ee cierra un ciclo
que ya nunca más podrá repetirse, al
menos textualmente: "El art poétique
cuyo germen hallamos en Poe y que
fructificó en la obra de Valéry, ha ido
ya todo lo lejos que podía ir. No creo
que esa estética pueda servir de ning1ma
ayuda a poetas posteriores" (Eliot,
ºP· _cit., p. 51). Enseguida, en la p~a
s1gu1ente, concluye (y nosotros también): "La progresión del conocimiento
r~tlexivo, la extrema percepción consciente y preocupación por el lenguaje
que hallamos en Valér~ es algo que
tiene que quebrarse por ultimo, porque,

Berardinelli, Alfonso, "Paul Valéry", en
La Cultura del 900, Siglo XXI, México.
Eliot, T. S., "De Poe a Valéry" en Criticar al Cr(tico, Alianza Ed., Madrid.

Caillois, Roger, "Valéry", en De&amp;filadero,
No. 2, México.
Freedman, Ralph, "Paul Valéry: Un crítico proteico", en La moderna cn'tica ¡¡.
teraria france84, F.C.E., México.
Valéry, Paul, El Señor Te,te, UNAM, Col.
Poemas y Ensayos, México.
Valéry, Paul, Obras E,cogidas (selección
de Salvador Elizondo), Se¡&gt;-Setentas, México, dos tomos.

�POEMAS

Nancy Morejón
FLORA CONTEMPLA FLORAS

los misterios de la existencia 01,ía.

Las leyes de la flor contempla Flora
cuando en sus arcas de hermosura breve,
campesina mujer, blanda y sonora,
late en el mundo junto al cristal leve.

Fino temblor sucede en la mañana
•fieca que cierra mis ojos con premura
cuando, sedienta de una luz hermana,

¡Ah! Quién nunca jamás, Flora, pudiera
hurtar el fuego limpio que devoras
con el piadoso llanto que vertiera
el ameno pintor a todas horas.

convocas a los v'ientos con dulzura,
lanzas el firme aroma que engalana
la colina de miel hecha mesura.

Tu edad de polonesa nos circunda
en gozosa tormenta despeñada
como la soñolienta luz que ya te inunda

NUNCA VI GRANDES LAGOS

divertida cual temblorosa fuente
en una noche inquieta y desvelada
pues tú nos dejas hoy tu dulce frente.

En esta isla que me viera nacer,
nunca vi grandes lagos,
o breves lagos verdes,
o amarillos,
o simples lagos límpidos
en el centro del valle.

A ALEXANDER PUSCHKIN
¡ Qué torres tan sin fin, qué desmesura
la que esconden sus humos encendidos!
La ribera y el margen conmovidos
transitan en mi voz ctm su frescura.

Abrazadas al látigo del día
sinuoso cual serpiente en la laguna,
se guarecen en esta incierta duna

Mas cuando silba el huracán,
mis ropas se desgajan
y el nudo en la garganta,
y el salto que sube hasta los sesos,
y el nido de mis gorriones
revuelto, húmedo, vacío...

�LEO
Agosto trae sus hljos únicos,
sus hombres leo, sus niñas leo
y el estrépito del verano,
la luna angosta como langosta ingrávida
y el aguacero seco
hecho calor y lágrima,
hecho lagarto y viento.

ANALISIS DE LA MELANCOLIA
Horas que pasan
como un soplo.
Sombras de un mundo vivo,
que pasan como un soplo,
me hacen hablar contigo.
Descoyuntadas, breves,
coloreadas de rabia,
vienen a mílas horas
y también vienes tú
expresándote,
honrándome con ellas.
Entrando a un río. Brincando
charcos. Volando
sobre un muro. Leyendo
las noticias del día. Descubriendo
la lluvia. Andando

sobre hojas de ceiba. Cantando
en el atardecer.
Latiendo
en su erotismo: la quieta y pura melancolía.

A UN MUCHACHO
Entre la espuma y la marea
se levanta su espalda
cuando la tarde ya
iba cayendo sola.
Tuve sus ojos negros, como hierbas,
entre las conchas brunas del Pacífico.
Tuve sus labios finos
como una sal hervida en las arenas.
Tuve, en fin, su barbilla de incienso
bajo el sol.
Un muchacho del mundo sobre mí
_y los ~a~tares de la Biblia
modelaron sus piernas, sus tobillos
_y las ~vas del sexo
y los hlmnos pluviales que nacen de su boca
envolviéndonos sí como a dos nautas
. enlazados al velamen incierto del amor.
Entre ~s brazos, vivo.
E~tre sus brazos duros quise morir
como un ave mojada.

�EL COMPLEJO DE EDIPO
EN LA TEORIA DE LACAN

Manuel Contreras Ramos
Hace 31 años Jaques Marie Lacan fue
excomunicado por la Asociación Psicoanalítica Internacional. Pocos imaginaron entonces las enonnes contribuciones que su genio aportaría al pensamiento occidental y las repercusiones
que esto tendría en el quehacer de los
psicoanalistas.

su obra intelectual el sello de una bien
actualizada eruc:Jición, un extremo rigor
teórico y una tal viveza evolutiva en sus
fonnulaciones que resultaría imposible
embalsamar su discurso en esquemas o
presentarlo como algo acabado sin al
mismo tiempo empobrecerlo y traicionarlo.

Durante años, al principio ante muy
pocos, al final en repletos auditorios,
dictó seminarios en los que desmenuzó,
criticó, enriqueció, amplió y transformó la teoría psicoanalítica y la manera
de conceptualizar el inconciente. Fueron sus interlocutores los más conspicua; intelectuales europeos de la época,
y puede afirmarse sin lugar a dudas que
actualmente no hay rincón de las cien•
cias humanistas que haya escapado a la
impregnación del pensamiento lacaniano.

Valgan las aclaraciones para !ituar
un anticipado reconocimiento de límites en esta atrevida y necesariamente
fallida empresa de presentar ante ustedes, suscintamente, el profundo y revolucionario pensamiento de Lacan.

Lacan siempre se definió como freudiano, aunque como bien lo saben quienes lo conocen, el adjetivo vale si connota lealtad con el quehacer de Freud, no
con la dogmatización de su discurso.
Los dogmas y las ortodoxias nacen de la
fe, no del sabe.r. Esto Lacan lo sabía y
tan bien, que en un acto inédito, cuando
su figura amenazaba .:;on sacralizarse,
disolvió su tan afanosamente construída
escuela antes que verla convertida en
templo.

Es lógico· pues suponer que si fue capaz de someter su propia imagen a un
cuestionamiento tan insobornable, no
habría de adoptar una actitud condescendiente ni menos severa con otra;, incluyendo al mismo Freud. Lacan actuaba con la lealtad de los grandes descubridores, convencido de que para que el
saber evolucione no basta con homenajear a los antecesores por ilustres que
hayan sido, sino que hay que trascenderlos.

. Así, como hombre de su época dio a

Siendo las ideas de Lacan evolutivas.
no sin arbitrariedad situaré el comienzc
de sus esP.eculaciones acerca del comple
jo de Edipo en 1936 en Marienbad, en
tomo a un trabajo muy poco comentado entonces, en el que Lacan planteó
que el Yo se fraguaba frente a otro que
fungía como un espejo, es decir, que la
integración del Yo se producía al ver
reflejada su imagen en otro. Le otorgó
así desde entonces, como puede verse,
por una parte capacidad integradora a la
imagen y por otra, importancia al otro
en quein la imagen se refleja.
Para mejor ilustrar lo anterior, invoquemos aquí la ayuda de los Griegos e
imaginemos por un momento a la Ninfa
Eco ante Narciso, deseando ser amada
por él pero carente de palabras propias,
limitada a expresar sólo lo que el otro
exprese y prisionera en consecuencia de
un lenguaje ajeno del que sin embargo
podrá seJVirse en tanto Narciso se dirija
a ella y le diga que la ama.
Volvamos con el mito al planteamiento de Lacan. F1 Yo se constituye
ante la imagen reflejada en otro: "el
deseo de otro es el deseo del deseo del
otro". Este Otro, gran Otro puesto que
es el dueño del lenguaje a través del cual

el pequeño ser humano va a encontrar
un lugar en el mundo, es la madre.
La madre, como Narciso a la ninfa
Eco, provee al niño de palabras y se
complace también durante un tiempo
sien·do todo para el niño, y aunque hay
por cierto parejas madre-hijo o hija que
quedan eternamente capturados en el
hechizo imaginario de la completud,
generalmente la dualidad se rompe cuando la madre se asume inserta en un lenguaje que no le es privativo sino que corresponde a un orden que la incluye no
sólo a ella sino a todos. Esto dará lugar
a que a través de ella milma, el. hijo o la
hija comience a tomar contacto con ese
orden que al principio sólo se hará pa•
tente bajo la fonna de un tercero en el
discurso de la madre, un tercero aún intangible, que no llega todavía a ser alguien, que aparece sólo como referencia
a otro, a una palabra, a un nombre, al
nombre del padre.
E.se orden universal aludido por Lacan es propiamente el orden cultural
estudiado por la antropología, que si
bien es capaz de variar con la época y
la geograf1a, se finca desde el otjgende la
especie en la prohibición del incesto.
Lo dicho hasta aquí tiene ya varias
consecuencias inmediatas que conviene
destacar. La primera es que el Edipo
lacaniano, sin traicionar al freudiano, lo
ha transformado. Tal transformación
consiste en que para Fr.eud, el complejo
de Edipo estaba organizado como en la
tragedia de Sófocles, es decir en relaciones binarias vistas desde un solo prota·
gonista: Edipo. Edipo deseante de la
madre, Edipo rival del padre, Edipo cuidadoso de su anatomía.
En cambio Lacan se interesó también en los personajes de Yocasta y Layo y en las relaciones de estos entre sí
y para con Edipo, y al plantear la impor•

tancia del deseo del otro convirtió al
complejo en algo infinitamente más
complejo.
La estructura ternaria del complejo lacaniano otorgó importancia no sólo a
las fantasías del niño o de la niña respecto a su lugar como sujeto, sino también a las de la madre en cuanto a su
producto, a sí milma, al orden y al encargado de representarlo, de cuya función por cierto. también se ocupó Lacan.
Por otra parte, de la imagen especular surgió el interés de Lacan por la
óptica y lo imaginario, interés que dana lugar más tarde a otra estructura ternaria de categorías: lo real, lo imaginario y lo simbólico.
Lo real, quizás el más inexplorado de
la; tres sectores, es el orden primordial
y fehaciente sobre el cual se inscribirá
lo imaginario. En aras de la simpleza
pensemos en la anatom1a. Los niños varones tienen -pene, las niñas tienen vagina. El hecho de que estas últimas sepan
o no lo que tienen pierde importancia
porque lo que adquiere significación es
lo que aparentemente se tiene o no se
tiene. Hasta aquí estaríamos todavía
hablando en lenguaje freudiano del concepto de falo, totalmente articulado con
el de pene.
Lacan, en la búsqueda de las claves
edípicas de las perversiones y de las psi•
cosis estableció con claridad la diferencia entre lo que es evidente de acuerdo a
la realidad y lo que puede parecer evidente de acuerdo con el deseo y con lo
imaginario. Así, !Í bien desde la realidad
~ las mujeres no les falta nada, desde la
Imagen infantil del cuerpo la no presencia del pene se asume como pérdida del
mismo. Desde la realidad una mujer sin
pene, como las mujeres son, está completa, desde lo imaginario una mujer sin
pene está castrada. Luego habrá-como

sucede con algunos- que imaginarle un
pene para suplir la falta imaginaria, aunque para ello haya que alterar la realidad. Los suspicaces se habrán dado
cuenta que estamos incursionando ya en
el terreno de la ysicosis. No seguiremos
por allí, pero 81 conviene enfatizar que
la angustia de castración y su causa de
consecuencias, es un evento desatado
por el descubrimiento de la falta de algo
que en la realidad nunca existió. Así
pues, el pene real es importante en el nivel imaginario en tanto sobre él se estructuran las diferencias no sólo de los
sexos sino de la incompletud y lo completo.

A diferencia de Freud, que hablaba
del falo .~orno sinónimo de pene, Lacan
establec10 claramente la diferencia entre
el pene real, anatómico y masculino, y
el falo como significante imaginario de
la completud
. . . narcisista' tllstentado en
un pnnc1p10, sobre la imagen del cuerpo
pero despues transfonnado en significante movil del deseo y del poder en
tomo al cual se estructurará la ca~tración simbólica. De esta suerte en la teoría de Lacan es la pérdida de ia fantasía
de completud lo que constituye la castración fálica que introduce al sujeto en
la cultura, que no la amenaza de mutilación _corpórea. _Con es_to quedan de paso
abohdas las diferencias entre el Edipo
masculino y el femenino, con lo cual ya
pueden las mujeres sentirse reivindicadas, pues ni son inferiores, pasivas ni
amorales, ni es tan absolutamente importante 11!1~ conozcan desde pequeñas
su anatomia mtema.
nificante representa al fonema o secuencia arbitraria de sonidos capaz de evoPara comprender mejor lo que des- car la imagen mental que corresponde al
pués vendrá, nos será foizoso aquí to- significado.
car brevemente la historia del significante. Nacido en el seno de la LingüísCon Lacan la moneda se rompió en
tica saussuriana como una de las dos da; partes, y al perder el significante su
partes del signo, inseparablemente unido univocidad comenzó a hacerse audible
al agnificado y descritos ambos como su movilidad y su deslizamiento sobre la
"las dos caras de una moneda", el sig- barra que lo separa del significado. Pu-

�SI NO HAY AMOR

Ernesto Rangel Doinene
dieron descifrarse así los caminos de 1a
creatividad en el lenguaje y las vías de
expresión del inconciente: el acto fallido, el chiste, la poesía, la metáfora, la
metonimia, la condensación y el desplazamiento.
Los ágnificantes se mueven y se articulan en todas direcciones; el falo es la
completud, el falo es lo que mamá desea,
el falo es papá, el falo es la inteligencia
de papá, es el poder que da la inteligencia, es el prestigio que da el poder, es el
reconocimiento que da el prestigio, es
la admiración que da el reconocimiento,
es el amor que surge de la admiración, es
la ilusión de com¡fetud que da el amor...
AP.í, ser amado significa en esta línea
ser admirado, que significa ser reconocido, que significa ser prestigioso, que significa ser poderoso, que significa ser inteligente, que lignifica ser como papá,
que lignifica colmar el deseo de mamá,
que lignifica la completud perdida.. . y
para siempre buscada.
Y si soltamos wt pÓco sus amarras el
significante se toma juguetón y nos
divierte, aunque a veces también nos
acongoja.

Pero cerremos el paréntesis y volvamos al llamado segundo tiempo del Edipo lacaniano, el momento en que el niño o la niña descubren en la madre la
referencia al tercero. El planteamiento
vulgarizado del niño o de la niña, vendría a ser algo así como entonces, si yo
no soy todo paro mi madre puesto que
orienta su mirada hacia otro sitio, all(
debe encontrarse quien s(lo es todo. En
leguaje lacaniano, el niño ( o la niña)
· descubre que no es el falo de la madre, y
entonces el falo debe ser ese tercero que
captura su interés. El falo ya no es el
hijo, el falo se aparece en otro lado. El
padre hace así su aparición, no como el

portador de la ley, ley del tercero, de la
interdicción que prohibe al hijo ser el
falo de la madre y a ésta reincorporarlo,
sino como si fuera el hacedor de la ley o
el falo mismo. Y aunque evidentemente
hay padres como el del presidente
Schreber, que asumen ilícitamente ese
sitio reservado para Dios y persiguen para siempre a sus aterrorizados hijos, los
que saben cumplir con la función del
padre ejercerán ésta mostrando a sus
hijos que ellos también son sujetos de la
ley y firmarán con ellos un pacto a través del cual les muestren que si se aceptan incompletos como él mismo lo es,
podrán tener lo que los seres humanos
tienen: no la completud de ser el falo,
sino el deseo para buscarlo y para vivir
gozando de los fugaces espejismos del
orgasmo,

implícitamente se estará declarando incompleto y con ello no le dejará a su hijo ( o hija) otra salida que asumir que la
completud representada por el falo no
existe más que como aspiración. Este
acto de asumir la falta que sitúa al ser
humano en su verdadera dimensión de
finitud y que posibilita la vida y el amor,
es producto de lo que Lacan llamaba la
castración simbólica, puesto que lo que
en última instancia se pierde no es el
pene real sino el falo imaginario y es
éste el que luego, como ocurre con los
símbolos, se sitúa en todas las cosas en
donde individualmente radicamos nuestros aspiraciones y deseos.
Este estado de búsqueda interminable Lacan •lo representaba con el ágno
~. tomado de la teoría de conjuntos de
las matemáticas en cuyo contexto significa conjunto vacío. El conjunto vacío puede contener dentro de sí a otro
conjunto vacío, que puede a su vez contener a otro conjunto vacío, que puede
a su vez contener a otro conjunto vacío
y así interminablemente; pero nunca podrá contener a un conjunto lleno porque en ese-momento quedaría colmado
e imposibilitado )!ara contener a nada
más. Vale la metáfora para el deseo humano, quizás sólo pleno en el momento
de la muerte.

AP.í pues, la estructura ternaria del
Edipo lacaniano incluye paradójicamente no tres sino cuatro elementos: el
hijo, la madre, el padre o quien desempeñe su función y el falo; este último
como significante móvil que cambia de
sitio desde la postura narcisista en el niño o la niña, de creerse el falo, hasta
convertirse al final en a,lgo inalcanzable
por definición, como a continuación veremos.
El desenlace o tercer tiempo edípico
consistiría, pues, en wt segundo desencanto para el hijo (ola hija), ya que después de buscar en el padre la imaeinaria
completud tampoco allí la encontrarán, pues si como decíamos hace un momento, el padre es alguien que sepacumplir con su función, este saber emanará del hecho de que e1 también se asumirá incompleto y deseoso de compll'r
tarse. En otra. términos, si el padre ti!'r
ne una pasión, que en el mejor de los casos podría ser la madre, pero que pul'r
de ser cualquier cosa que signifique para a la búsqueda de algo que le falta,

-

¿Si no hay amor
sobre la tierra
de qué sirve el aroma de la flor
en la pradera?
¿Si el trigo cambia su esmeralda en oro
y el pan no se multiplica
a qué las redes y los peces, si el llanto no es de todos,
si no hay ojos en el alba que esperen el rocío
para cortar la mejor rosa de la aurora
y dársela al amigo,
de qué vale el poema y la tumba y las estatuas
si otro es el idioma y sordos nos quedamos,
si el viento ha dispersado las palabras
para qué llevar esta guitarra ociosa a los balcones
y tafler su confesión nocturna, su alegría,
si no hay alguien que también haga suyos los dolores,
y para qué los cuerpos de ardorosos enlaces
si la simiente y la esperanza sólo sirven
para que los hijos se odien y se maten,
para qué tanto amor sobre la tierra
si ha de enloquecernos el fuego que procura
y luego deja montaflas de ceniza yerta?

Cerca de su propia muerte, que por
cierto lo sorprendió como a todos los
genios, ante muchos enigmas y con algunas claves, Lacan dijo que el Edipo
era sólo un sueño de Freud.

¿Qué de verdad no es pa,ihle que amemos
sin destruir o mancillar lo venerado,
y todo esto no sea más que un mal sueño?

Y aquí me detendré no porque se haya agotado lo que ten~o 911e decir sino
porque ahora o despues Siempre quedará algo no dicho. Como diría el mismo
Lacan "Yo digo siempre la verdad: no
toda porque de decirla toda no somos
capaces. Decirla toda es materialmente
imposible. Faltan las p3:1abras."

Y aún así, el amor es la fuerza y el destino,
su luz está.al final de un túnel
y es el fuego y la flor y la voz que nos mantiene vivos.

�LFONSO REYES. LUIS LEA
LA LEALTAD A LA CULTURA

Helia M. Corral
¿Si no hay amor
en la pradera
de qué sirve el aroma de la flor
sobre la tierra?

En la historia de las letras mexicanas,
nunca ha faltado quien exprese cierta
duda cuando se trata de escritores en el
exilio, Con toda la ~de7.B. y glcxi~ que
representa para México, el me:ncano
universal por excelencia, Alfonso Reyes,
éste no eseapó a esta ley, aparentemente inexorable, a la que está sujeto todo
aquel mexicano que se halle en el extranjero, ya sea por necesidad o por su
voluntad,
Si hacemos memoria, fue precisamente Alfonso Reyes, junto con el
dominicano-mexicano Pedro Henríquez
Urefia, quien defendió la mexicanidad
del autor de La verdad sospechosa
quien, injusta y superficialmente había
sido acusado de ser un desarraigado de .
su cultura. Su cortesía marcadamente
mexicana, nos dice don Alfonso, era lo
que lo distinguía y lo colócaba en un
marco adverso ante los españoles.
Irónicamente, este defensor de la mexicanidad y paladín de la cultura, también aifrió, como se ha dicho, el dolor
de ser acusado de desarraigo por algún
escritor mexicano. La acusacion que se
fonnulaha era: "Sí, Alfonso Reyes escribe muy horúto, pero iqué ha hecho
por México? 111 ¡Como SI escribir bien
y dar a conocer los valores de México
y del mundo fuera poco para justificar
ampliamente una existencia!
Por -alguna razón misteriosa, rú la
mexicanidad de Juan Ruiz de Alarcón
rú la de Reyes han dejado de ser discutidas, principalmente en el extranjero.
Sobre la mexicanidad del primero, leí
hace pocos años un artículo de un aca_démico norteamericano. Sobre el seE.ste trabajo fue presentado en el Simposio sobre Literatura Mesoamericana y Qúcana, organizado por el Centro Cultural Alfa y
la Universidad de Cincinnati, en noviembre
de 1985.

gundo, hace apenas tres años, precisamente en este Monterrey que le rinde
homenaje a Reyes cada año con su Festival Alfonsino, escuché una ponencia
por un profesor de la Universidad de
Texas que defendía la mexicanidad de
Reyes basándose en la correspondencia que sostuvo con innumerables personajes de las letras y las artes de su
palS,
Excelente estudio el de nuestro colega norteamericano, pero aunque nadie elida en México de la mexicarúdad de Reyes, falta demostrar en una
fonna sistemática que su mexicanidad
no se limita al hecho de haber mantenido lazos culturales con sus amigos
mexicanos, ni se afirma solamente en
contados ensayos dedicados obviamente
a México, como la "Visión de Anáhuac ",
"México en un pifión" o "Yerbas del
Tarahumara •~ sino que penetra los rincones más ~ y los momentos
más inesperados de su producción Ji.
teraria. Y este es un estudio que vengo
preparando desde hace algún tiempo,
,siguiendo los consejos del mismo
Reyes de observar las imágenes y el
trasfondo de las obras de arte.2
· Reyes no permitió que los comentarios que cuestionaban su mexicarúdad
lo incomodaran y en uno de sus ensayos de la col.eccion Simpati'as y diferencias, comenta que para él "el ser mexicano es un hecho incontrovertible que
le parece ahmrdo defender. »3

otras razones por ésta, su producción
literaria volvió alimentada y reconfortada al contacto favorable con esa madre fuerte. España, distinta de México
como la madre del hijo, pero al fin ma~
dre, da fue_rza _al hombre que sabe aprovecharla eJercrendo la debida objetividad, para remontarse a mayores alturas.
Si la mexicanidad de Juan Ruiz no
reside en el lenguaje, que tuvo que sujetar a los cánones de la comedia espafiola del Siglo XVII, sí se halla en su
actitud más seca, más intelectual, más
objetiva, más universal y menos arraigada al ambiente espafiol que la del
"monstruo de la naturaleza." La coml}dia de tesis de Juan Ruiz casi hace caso
omiso a los juegos y las situaciones locales, y se eleva a los temas universales
que causan impacto, inclusive fuera del
ambiente hispánico.
Como podemos ver, este asunto podría ser más complejo en el caso de Lwis
Leal, ya que su i:rítica se desenvuelve en
un ambiente, hasta cierto punto, refractario a su cultura. Este hombre, en el
exilio, escoge la difícil tarea del crítico
al estudiar y enamorarse de las literatu. ras de su propia tradición.

Fuera de su ambiente, Luis Leal decide ser leal a su cultura hispánica y mientras Reyes había discutido el paisaje en
la obra de Manuel José Othón, Leal, como crítico y catedrático se dedica a estudiar a Mariano Azuela, el cuento hispanoamericano, el mexicano, el veraHoy hemos rendido homenaje a un cruzano, la novela de la Revolución Mehombre de México que, al igual que xicana y al propio Reyes, logrando estuestos ilustres mexicanos, ha establecido dios excelentes, bien documentados, exsu residencia, no sólo en un país extra- plicados y, sobre todo, preparados con
fio, sino a diferencia de ellos, de lengua la intención de promover la difusión y la
y tradición marcadamente distintas. ·comprensión de la cultura hispánica en
general y la mex;icana en SI enorme
Juan Ruiz y Reyes fueron a los orí- complejidad, Leal estudia también las
genes, a la madre de su patria y, entre producciones locales de México, como

�el cuento veracruzano, estudio hecho casi exclusivamente con la mira de impulsar a los escritores de Veracruz a escribir más y mejor. El mismo, en las introducciones a su Siglo veinte, bella recopilación de fOesía y cuento que hace en
colaboracion con Joseph Silverman, al
igual que en su bien délineada obra didáctica, México, culturas y civilizaciones, expresa su misión de difusor de la
cultura.~
Jorge Luis Borges ha afumado que
Reyes es el mejor prosista en lengua castellana ya que logra una verdadera síntesis de las letras de tódos los pueblos
hispanos. ¿Cómo se logra esta síntesis?
nos preguntaremos. La respuesta es sencilla, el proceso dificilísimo: estudio,
investigación, reconciliación de diferencias y aescubrimiento de semejanzas.
Abrazándose a todo lo que represente
los más altos valores artísticos, intelectuales y humanos.
Tarea difícil, indudablemente, de la
cual se ha dicho mucho al hablar de la
obra de Reyes. Ahora nos toca ver, brevemente, la tarea realizada por Luis
Leal. La ruta más sencilla será la de hacer un breve recorrido por los títulos de
algunas de sus obras, para después enfocar las que le dedica a su coterráneo Alfonso Reyes, terminando con lo que le
ha ocupado en los últimos años.
La tarea crítica de Luis Leal ha sido
ardua, pero provechosa. Llegó a la cátedra en una época difícil en que se subestimaba cualquier español que no fuera
el hablado en España. En aquellos tiempos, de los cuales me tocó vivir una pequeña farte, se consideraba que el buen
españo solamente lo era si se hablaba
con la elle mojada, la ce y la zeta ·castellanas linguodentales y la ese espesa,
además de la selección exclusiva del léxico español.

Sin embargo, Leal le hizo honor a su
nombre y se negó, según nos dice en
una entrevista concedida a Francisco
Lomelí, a usar el acento peninsular,5 Este crítico siempre demostró tener metas
claras y una personalidad mexicana bien
definida. Se propuso desde el principio
de su carrera elucidar y exponer la literatura mexicana. Eso lo demuestran sus
primeros libros sobre el cuento mexicano, que datan de 1956. Pero su interés
amplio en las letras le lleva, no sólo a estudiar este género en México, si.no que
viendo hacia lo más local y hacia lo más
universal, se transporta en 1966 al ambiente de Veracruz para estudiar con
amor y con el deseo de impulsar a los
escritores veracruzanos, como he dicho
anteriormente, a ~cribfr más y mejor.

La trayectoria se aclara cuando en
1960, con Edmundo Valadés, publica
sus estudios sobre el cuento y la Revolución Mexicana; en 1961 su Mariano
Azuela, vida y obra y en 1967, en Buenos Aires, su breve pero · sustancioso
Mariano Azuela. En 1971 da un recorrido a Hispanoamérica en su Historia
del cuento ·hispanoamericano. La trayectoria de don Luis Leal es un constante zigzagueo entre lo local y lo universal de la literatura de su patria y de
las literaturas hispánicas.
Esto se demuestra al ó.hservar que, ya
en 1954, escri® uno ·de los primeros
estudios norteamericanos sobre la generación del Centenario en la revista His-·
pania. En este estudio comenta brevemente la personalidad de Alfonso Reyes. En 1956, separa a los ateneístas de
·los miembros de la generación del Centenario, al clasificar a Reyes en su Breve
historia del cuento mexicano, entre los
primeros,
Su contacto con la obra del mexicano universal se hace más patente en dos-

artículos, uno relativamente breve y el
otro relativamente largo; sobre dos temas fascinantes de la obra de R,eyes. El
primero, sobre "La caída'' publicad~ en
1952, es una verdadera joya de la exegética literaria. En este en_~ yo crítico,
Luis Leal demuestra la grandeza dé su
coterráneo, exaltando al hombre de letras y de intuición, que llega a la verdad a través de la intuición poética y"el
proceso de asociación intelectual: "ABí,
Reyes, el poeta -nos dice Leal-, logra
darnos una smtesis que explica el universo.'' Síntesis a la cual llega a través
de la intuición, de la inspiración poética, iin necesidad de tecurrir a experimentos científicos o fórmulas matemáticas.6
El segundo estu.dio es, sin duda, uno
de los primeros en reconocer a Reyes
no sólo como ensayista, sino también
como poeta y en ofrecer ciertas definiciones apropiadas al estilo y técnica dt:
su obra. En Teor(a y práctica del cuen-·
to en Alfonso Reyes, aparecido en
1965, Luis Leal, al hablar de la naturaleza híbrida del ensayo reyesiano, y
del hecho de que los cuentos de Reyes
son más cuento-ensayos que ficción total, expone la actitud del gran mexicano
hacia las letras, en la forma siguiente:
Su genio se manifiesta-mejor en la
poesía, y cuándo escribe prosas, en el
ensayo. El ensayo en verdad, es la
modalidad formal a la cual siempre
dio preferencia. A ello debido, las narraciones que escribió - con pocas excepciones- más parecen ensayos que
cuentos.?
La naturaleza sintética, experimental
y especulativa de -ambai, la poesía y el
ensayo, hacen muy lógico el comentario
·de don Luis, quien afirma que Reyes se
expresa mejor dentro de estos géneros.

Además, el estudio crítico de Luis Leal
sugiere que Alfonso Reyes se negó a ser
clasificado y encerrado en un solo género, al decimos: "Para Reyes el género
literario no es molde absoluto."8 ¡Y es
verdad que casi todo lo que escribió Reyes es de género abierto!
El artículo de Leal hace una verdadera síntesis de lo que es Reyes, el hombre

de letras. Lo seiiala como precursor de
los novelistas del boom latinoamericano; su literatura es difícil de clasificar y
es una literatura de expresión personal;
Reyes crea un monólogo disfrazado, es
teórico de la literatura y escritor sin
fronteras.
Alfonso Reyes, según lo presenta
Luis Leal acertadamente, no acepta, en
cuanto respecta a su intelecto y a sus
temas, ninguna frontera. Igual diserta
sobre la anécdota más sencilla de su vida cotidiana mexicana que sobre Jane
Austen, Rahelais, Shaw, Stevenson,
Lamb, Chesterton, Montaigne, etcétera.
Su secreto residió siempre en &amp;1 habilidad para lucir su vasta erudición
aun en los temas más humildes. Así,
Leal concluye:
. . . sus cuentos no .son fríos, impersonales, indiferentes, desinteresados.
No hay duda de que en ellos palpita
todo su ser, con su ~ersonalísimo
aliento y su misma vida.
De la década de los cincuenta a la de
los setenta, Leal ha demostrado una disciplina y una versatilidad poco usuales.
Además ha mantenido, a través de todos esos años, su amistad con la obra de
Alfonso Reyes. Simultáneamente, este
hombre ampliamente fogueado y reconocido, pone los pies en la tierra y se
agiganta al reconocer el movimiento incipiente de la literatura chicana. A él le
toca ayudar a esto¡ jóvenes escritores a

definirse y a valorizarse. De acuerdo con
Juan Bruce-Novoa, "Leal supera la simple división entre los chicanos que escriben en español y los que prefieren el inglés. "1O La mezcla chicana se revela más
compleja, como era de esperarse, ya que
trasciende la síntesis cultural en una lengua y llega a la complejidad de la mezcla
de dos culturas que tradicionalmente se
han considerado extrañas. "Su presencia
-dice Bruce-Novoa con toda razón- ha
enriquecido la cultura chicana."11

ó.~La caída de Alfonso Reyes", en Boleh'n
de la Capilla Alfonsina, de Luis Leal.
1 .Teor{a y práctica del cuento en Alfonso
Reyes, de Luis Leal

8.Misma fuente.
9.Misma fuente.
1O. "La crítica chicana de Luis Leal," La palabra, de Juan BrucE&gt;Novoa.
1l .Misma fuente.

Tocó a Reyes, el mexicano universal,
la ardua labor de lograr, en su persona y
en su obra, una síntesis de las culturas
hispánicas en particular y de la cultura
universal. A Leal le ha correspondido alcanzar esta meta en su labor crítica y
difundidora, como mexicano residente
en los Estados Unidos de Norteamérica.
También le tocó reconciliar su pasado con su presente y ayudar a los creadores de una nueva literatura en proceso
de definición, y a los nuevos escritores
que la han venido practicando y desarrollando. Ahora, ya que las brechas han
sido abiertas por estos hombres, a los
escritores mexicanos, mexicoamericanos
y chicanos de todos los tiempos, les está
reservada la misma tarea. Se trata, nada
menos que de alcanzar el cielo, como lo
hizo Reyes y lo hace su estudioso Leal,
sin dejar de tocar el suelo.

BIBLIOGRAFIA
BrucE&gt;Novoa, Juan. "La crítica chicana de
Luis Leal," La palabra. Revútn de Litera.
tura Chicana. Vols. 4/5. Primavera-Otoño
1983. Números 1 y 2. págs, 25-39 .
'
Lea~ Luis. Antolog(a del cuento mexicano. la.
ed. México: Ediciones de Andrea, 1957.
162 págs,
Emory,
Georgia, Emory University. Méxioo: Ediciones de Andrea, 1958. (Colección Studium, 21) 162 págs.

Bibliografra del cuento mexicano.

ed.
México: Ediciones de Andrea, 1956.166
págs.

Breve historia del cuento mexicano. la.

Decade of Chicago Literature (1970-1979):
criticnl essaye and bibliography.

Introducción, selección y notas de Luis Leal. Xalapa, México: Universidad Veracruzana
1966. (Colección Aguila o Sol) 211 págs'.

El cuento veracrozano, antolog(a..

NOTAS
1. Revista Siempre!
2.Cortone$ de Madrid
3.Simpat{a$

y

de Alfonso Reyes.

diferenci/J$,

III, de Alfonso

Reyes.
4.México, culturas

y

civilizaciones,

de Luis

Leal.
5.'"Entrevista con Luis Leal", La palabra, de
Francisco Lomeü.

Historia del cuento hispanoamericano. 2a. ed.

ampliada. México: Ediciones de Andrea
19 71. t. 2 en (Historia literaria de Hi;
panoamérica). 187 págs,
Buenos Aires: Centro Editorial de América Latina. 1967. 56 págs.

Mariano Azuela.

y obra. México: Ediciones de Andrea, 1961. (Colección Studium,

Mariano Azuela, vida

�PLAGIOS

Maria Cristina Garcfa T.

30) 182 págs,
Leal Luis y Edmundo Valadés. La Revolución y las letras: dos estudios sobre la
novela y el cuento de la Revolución Mexicana, México: Instituto Nacional de

Bellas Artes, Departlmento de Literatura,
1960. 132 págs.
Leal T.'lis y Joseph H. Silverman, en colaboración con Gladyz C. Leal y June Chavez
Silverman. Siglo Veinte. New York:
Holt Rinehart and Winston, 1968. vii,
4 29, 'Ixxvii, 16 pág; . illlstradas.

Leal, Luis. "La caída de Alfonso Reyes", El
Rehilete, México, número 4 (feb. 1952),
págs. 5-8 . Y en Boleti'n de la Capilla Al•
fonsina, México: número 15 (marzo,
1970), págs, 22-25.
"La generaci6n del Centenario", Hispania,
AATSP, xxxvii: 4 (Dec. 1954), págs.
425-428; y en Páginas sobre Alfonso
Reyes, t. II, págs. 429-436.
"La presencia deh soneto", Estaciones. Méxi-

co, 111: 10 (verano, 1958), págs. 129-131.

afuera, el sol:
en lo profundo
nosotros tiritamos

bandada delirante:
en mi paladar
la uva estalla

camino:
bajo mis pies, la huella
se ríe de mi torpeza

puntito negro:
pienso que aún te vuelves
a decirme adiós

enramada enriquecida :
en tus ramas
pajarillo azul

brevedad del día:
a veces
un relámpago de mí

�LA ANTIMETAFISICA
DE ALBERTO CAEIRO

Hugo Padilla
RESCOLDO
Aunque es indiscutible el poder que tiene el tiempo para
convertir en ceniza cualquier página, es el hombre quien
fuera llamado a descubrir una y otra vez el rescoldo: guiño
luminoso que nos dirige nuestro semejante desde el ayer.
Este ensayo de Hugo Padilla apareció en la revista trimestral de la Universidad de Nuevo León: Armas y Letras,
Monterrey, Núm. 2, año 6, 2a. época, 1963, pp. 64-69.

En las alturas dd motor inmóvil bien
pudo el caei prudente Aristóteles estrechar la mano del metafísico Parménides. A buenos entendedores, con un
sólo ser incorruyto e inmóvil basta.
Lástima de las lastimas que a tal ser (y
especie de seres) no se suba por la rampa d~ la sensación o por la escalera de
los OJOS. Al menos, para Alberto Caeiro
heterónimo del lusitano Pessoa. "N~
creo en Dios porque nunca lo he visto". Ver para creer. Verlo con los ojos
de la cara, como se ve una flor, una nube o una modesta caja de cerillos. Ver
a Dios, hablar con Dios, de tú a Tú como le gustaría a García Bacca. Así también lo pide Caeiro. Un Dios tan concreto que tendría que empujar las
puertas para entrar o salir por ellas.
Si él quisiera que yo creyese en él
sin duda que vendriaa hablar conmigo,
empujaria la puerta y entrada
diciéndome:
¡Aqu( estoy!
Es de notar también que el poeta
Caeiro no siente una inclinación a la
búsqueda de seres metafísicos. En última instancia, pide que los seres metafísicos lleguen o se aparezcan a él. Aparentemente esto entraña una actitud de
fl?herbia. Sin embargo, lo que revela es,
simple y sencillamente, la actitud vital
Y antimetafísica del poeta. No hay nada que trascienda al mundo que aparece
ahí delante. La realidad se reduce exclusivamente a lo percibido y a la conciencia percipiente. No hay nada más que
~o. Incluso, si al poeta Caeiro se le diJese que Dios es lo percibido, esto es,
que Dios es los árboles y las flores, los
montes, la luna, el sol, una caja de cerillos, entonces el poeta se rehusa a llamar a lo percibido con la palabra "Dios";
simple y sencillamente lo llamaría árboles y flores, montes, luna, sol o caja de
cerillos. Por esto, el poeta se pregunta
"¿para qué lo llamo Dios?"

Para Caeiro no hay nada más allá de
la }!~esencia de las cosas mi&amp;nas. Lo metafiSlco, lo trans-físico no existe. Unicamente la dualidad yo-cosa llena el universo entero. Justamente por esto, y
a~nque parezca extraño, el poeta se
ruega a llamar Dios a la naturaleza. La
llama, con una simplicidad plana y sin
recodos, natur~leza. No hay nada que
no se revele. Solo lo que se revela existe. "El único sentido oculto de las coS3? / es no tener sentido oculto". Hegel
afirmaba que la filosofía es una tarea
que pone el mundo de cabeza. Para
Caeiro el mundo es ya lo suficientement~ raro y extraño, como para que,
ad?mas de esto, se Jo haga más raro y
mas extraño todav1a. Es ya un mistt}
rio suficiente el que las cosas sean lo
que son.
M~s raro que todas las rarezas,
mas que los sueños de los poetas
y los pensamientos de los filósofos,
es que las cosas sean realmente lo que
parecen ser
y que no haya nada qué comprender.
No hay nada, pues, qué comprender.
Esta es la destrucción Qlisma de la metafísica. Caeiro no es griego; sin embargo, conseIVa una actitud netamente
griega: el po~,ta no ~s más que ojos, más
que percepc10n, mas que sensación. Se
ve a la natnraleza tal cual es. Los árboles
son verdes y copudos y echan ramas y
frutos a su tiempo. Pero nada de ello hace pensar en nada. Simplemente la naturaleza existe, sin plantear ningún misterio. El misterio mismo es puesto en duda. El poeta afirma que no sabe lo que
es el misterio. Esta concepción de Caeiro nos hace pensar, evidentemente, en
que su actitud es una actitud que no resuena con la vieja definición: el hombre
es un animal racional. Caeiro no pide razones ni da razones. De esta suerte, se
pierde la diferencia específica. Acaso no

queda, sin,o ~ seca~, una conciencia que
roz~ los hmites m1S~OS de la pura animalidad. O a~aso, mas lejos aun, la de
una pura existencia biológica o más
aún, la de una existencia miner:U. Es
claro que la conciencia humana el hombre m1Smo,
.
' piedra
no es un animal o una
o una planta. Pero, esto no quiere decir
que el hombre sea más que la piedra o
la planta, El poeta se rehusa a decir si
es más -o acaso menos- que la piedra
o la planta. A lo más a que se atreve es
a decir que es diferente. El hombre es
diferente al resto de los entes. No se sabe más. Apenas se sabe esto. Dice el
poeta: "Apenas sé que es diferente /
sólo diferente. Más, nadie puede p;obarl?"· El hombre es diferente justa y
prec1Samente por su conciencia. Esta
diferencia, sin embargo, sólo obliga a
despl~gar su. función, esto es, a ser
consc1ent~, SlD qu~ esto signifique que
ser consciente quiera decir ser racional. La conciencia es percepción desnuda. "Tener conciencia no me obliga a tener teorías sobre las cosas: / me
obliga a ser consciente". Todo lo que
el poeta sabe es lo que sus sentidos le
dicen. En esto el hombre se distingue del
resto de los entes, pero no por ello es
superior. El poeta, incluso, al plantearse
el problema de la superioridad del hombre con respecto al resto de los entes se
plantea también el p_roblema de &lt;Fle,
acaso, fuese lo contrano. Pero no afirma
ni que sea una cosa ni que sea otra. No
hay que elaborar teorías: se dice de cada
una de las cosas lo que cada una de las
c?sas es. De la piedra se dice que es una
piedra; del hombre se dice que es un
hombre. No hay nada más que decir.
La vida entera sólo consiste en abrir
los ojos y ver. Lo que se piensa se piensa con los sentidos. Ver, abrir los ojos,
no pensar en nada es el máximo de los
valores. Las cosas son lo que son y por
esto son buenas. Tal vez, esta posición

�llevaría a pensar que para Caeiro d origen del mal está en la razón.
Si abre los ojos y ve al sol
no puede ya pensar en nada
porque la luz del sol vale más que los
pensamientos
de todos los filósofos y todos los
poetas.
La metafísica es falsa; carece de significación: no IJllÍere decirnada. No hay
"constitución intima de las cosas", no
hay "sentido íntimo del universo". Al
poeta le parece increíble que alguien
pueda pensar en ello. La única tarea humana es la de existir sin pensar en la
existencia. La vida no consiste en desentrañar un supuesto mi.terio dd universo. Más bien, consiste en ver al universo
sin los anteojOB de las teorías. Verlo así,
es verlo de una manera nueva, porque es
la manera propia de ver el universo.
La posición antimetafísica de Alberto Caeiro no es sino uno de tantos reflejos de una posición más amplia: la antiintelectualista. Precisamente por esto, el
poeta no se plantea preguntas, no acepta
misteriOB ni sentidos íntimos de las cosas. Preguntar, requiere contestar; interrogar, requiere dar respuesta. Pero contestar y dar respuesta es ya hacer teorías. El poeta no quiere tener más idea
de las cosas, que lo que las cosas son. No
quiere tener ninguna opinión sobre causas o efectos. Todo sucede de manera
absolutamente natural, y siempre sucede
lo que tiene que suceder. No vale la pena encontrar explicaciones. No vale la
pena pensar más allá de lo que la naturaleza presenta. Por esto mi.roo, cuando el
poeta dice que una vez pensó que lo
amarían, y no lo amaron, no encuentra
más razón de este amor fallido que la
ausencia de razón. "Así tenía que ser~'.
A fin de cuentas, la mioma palabra "explicación" no explica nada. No se debe

pedir nada, pues, a la razón. En cierto
sentido, el poeta se coloca continuamente en un plano infantil. No quiere
esto decir que su actitud desmerezca ante otra que podría ser llamada madura.
Más bien, lo que significa es que la vida
humana entera debe conseivar frente al
mundo una relación absolutamente e&amp;pontánea. El deseo no apunta a la teoría; apunta, eso sí, a la vida: estar bajo
el sol o bajo la lluvia, cuando hay sol o
cuando hay lluvia. Vivir de esta suerte
entrafia, según parece, una actitud religiosa en el fondo. Sólo que es la religión
abandonada por otras religiones de carácter intelectual. "Si muero pronto, oigan esto: / No fui sino un niño que jugaba. / Fui idólatra como el sol y el
agua, / una religión que sólo los hombre ignoran". La verdadera religión, para Caeiro, pues, es equivalente a lo ~tirreligioso para otras religiones; es equivalente a idolatría. Religión y Metafíaca tienen mucho de común. La actitud
antimetafísica de Caeiro, de esta ruerte,
es también una actitud hasta cierto punto antirrdi~osa, No obstante, lo que
verdaderamente es se revela en una nueva postura frente al mundo. La única religión válida es la de la adoración de la
vida.

Es suficiente con existir. No se carece
de nada porque nada se pide. No falta
nada porque todo basta. Curiosamente,
si las ca;as constituyen esta realidad y
esta realidad es una realidad religiosa,
Caeiro, al igual que en otras religiones,
descubre a lo divino como algo espantoso en ocasiones. Rudolf Otto hace ver
bien esto. Para Caeiro Ea la relación con
la realidad es una relación religiosa, aunque sui generis, la realidad aparece también y cotidianamente como una realidad espantosa. "Todos los días descubro / la espantosa realidad de las cosas:
/ cada cosa es lo que es". La posición
del poeta, tan especial, hace pensar in-

relación de maestro a alumno algo pasara del uno al otro. Justamente la concepción antimetafísica de Caeiro tiene
ecos nítidOB en la poesía de Campos.
Come chocolates, muchacha,
¡Come chocolates!
Mira que no hay metaft'sica en el
mundo como los chocolates,
Mira que todas las religiones enseñan
menos que la confi teri'a.

mediatamente en uno de los tantos casillerOB que el hombre ha fabricado para entender el mundo. Pero el hombre
que fabrica casilleros es precisamente
d hombre que Caeiro no es: el intelectual, el que trata de entender por la
vía de las razones. Hace pensar que
Caeiro es un poeta materialista. Alguna
vez, dice Caeiro, lo llamaron precisamente eso: poeta materialista. "Y yo
no me sorprendí: nunca había pensado / que pudiesen darme este o aquel
nombre. / ni siquiera soy poeta: veo".
Ver y también oír, porque la audición es la mejor compafiera de Ja vista. Todo es comprendido por los sentidos. Por medio de estos, también,
el poeta sabe que éJ es real. Los sentidos presentan pero no explican. Por
otra parte, la ex,Plicación es un mecanismo inútil. La unica manera de pensar
el mundo es ver el mundo, oírlo o tocado. Pensarlo de otra suerte, equivale
a deformarlo. El estado normal, según
Caeiro, sería el de la ausencia de pen-

samiento. "S me enfermase, pensaría".
El momento del pensar, así, es un estadio patológico. Con amor habla dd río
de su pueblo, que al mismo tiempo es y
no es el río Tajo. Pero, lo sea o no lo
sea, el río del pueblo de Caeiro es un río
adecuado para el poeta. Hay ríos que
incitan a pensar. Estos no son del agrado
del poeta. En cambio el río de su pueblo es un río del gusto de Caeiro, y lo
es porque:
El r(o de mi pueblo no hace pensar

en nada.
Aqué1 que está a su orilla está sólo
a su orilla.
Alberto Caeiro es el maestro de
Pessoa; por tanto, en cierta medida, el
maestro de los demás heterónimos.
Campos, otro de los heterónimos, habla
de Caeiro expresamente como su maestro, "mi maestro Caeiro ", dice. Y aunque la poesía de Campos es distinta a la
poesía de Caeiro no era difícil que enla

Pero, ¿hemos dicho concepción antinietafúica? ¿Cómo r,iede haber una
concepción antimetansica, si justamente
la metafísica equivale para Caeiro a
concepción? Tener conceptos, ideas, respuestas a la mano para las preguntas en
mente, es hacer metafísica. Decir algo
de las cosas es hacer metafísica, racion•
lizar sobre las cosas es hacer metafísica.
Caeiro parece caer en !11 propia trampa.
Para decir que no vale la pena pensar
tiene que pensar que no vale la pena ha~
cerio. Para afirmar que carece de valor
tener ideas, al menos tiene la idea de
esto. Por ello, la concepción antimetafísica de Caeiro es en el fondo una concepción metafísica. No pensar en nada
hace nacer el germen de destrucción de
la metafísica. No pensar en nada es no
~oder hacer metafísica, porque metaü.
s1ca. es pensar en algo. Pero la postura de
Caeiro es una postura ella misma metafísica, Sólo que !11 postura es radicalmente contraria a las posturas tradicionales. El poeta no puede dejar de
pensar ,porque tiene la intención de
expresar. Sólo que el pensamiento
del poeta postula. la ausencia de pensamiento. E, incluso, si después de expresar que no debe pensarse en nada, el
poeta callara y realmente centrara la
flecha de su intención sólo en la vida
incluso en ello habría metansica; pues!
Bastante metafísica hay en no pensar
en nada.

�¿QUIEN TEME ASIMONE DE BEAUVOIR?

Hélene Pedneault
Marie Sabourin
París. Decimocuarto distrito. En una
pequeña calle que atraviesa el Boulevard Raspail donde ella nació, entre la
Plaza Denfert-Rochereau y el cementerio Montparnasse en el que Sartre fue
sepultado el 29 de diciembre de 1983 a
las cuatro horas, Simone de Beauvoir
nos recibe en su casa. El departamento,
donde vive desde hace 25 años, tiene como único lujo cientos de recuerdos (lujo
de recuerdos como se dice "lujo de detalles"): figurillas, fotos, máscaras, muñecas, cuya cantidad traduce a la vez sus
numerosos viajes alrededor del mundo y
su "escala del tiempo", como ella dice.
No es fría ni intimidatoria, como pretenden algunas malas lenguas; incluso la
califican como "un reloj en un refrigerador"1, lo que ella misma cuenta con humor. De las cuatro mujeres presentes,
casi. es la más tímida2 . Y estoy segura de
que debe estar más a sus anchas escribiendo que hablando. Esto no impide
que su presencia sea notable; escucha
nuestras preguntas como si. fuera su primera entrevista: atenta, intensa, precisa.
Precisa porque, dice, "soy una intelectual, do¡ su valor a las palabras y a la
verdad" . Esto es literalmente exacto.
Cuando le preguntamos de qué discute
con su hermana, responde: "¡No se
discute, se habla!" Matiz. Tiene razón.
Tengo la sensación de que debe sentirse
siempre un poco traicionada por la palabra, de que la palabra no alcanza jamás
el poder de evocación de lo escrito, la
pr~cisión de lo escrito. En. compens~
cion, tenemos la espontaneidad, las nsas frecuentes, las. exclamaciones, la expresión sumamente móvil de su mirada
y el lenguaje de sus manos que bien puede reemplazar a sus palabras, porque su
. fensamiento es aún mas veloz que estas
ultimas. Con todo, habla rápido, con
una voz velada que, no obstante, logra
hacer las palabras cortantes, di.rectas.

:;:o
~ •:N

Podría darse el derecho a ser preten-

ciosa (otros (as) lo son con mucho menos) pero no )o es jamás, y se apresura a
recordarnos de tanto en tanto que no es
una enciclopedia, que hay temas que no
conoce bien. Sin embargo, sabe bien el
efecto que nos causa: nos ayuda a salir
de su mito como nos ha ayudado tantas
veces, en el pasado y también ahora, a
no conformarnos con las apariencias, los
engaños, las ideas recibidas. Honesta
hasta la punta de sus uñas bien limadas
y pintadas de rojo, refinamiento de una
mujer segura de poder apropiarse de
cuanto desee, incluso de los símbolos de
ese tipo. Satisfecha de sí.
Personalmente, no habría podido
prescindir de Simone de Beauvoir en
mi vida. No todos son como yo. La
preparación de esta entrevista me dio
la ocasión de releer su obra de golpe.
Lo hice sin demoras, receptiva, y fue
una experiencia magnífica, emocionante: la impresión de absorber energía pura. Y, finalmente, el hecho de
entrevistarla personalmente fue un regalo adicional. Puede parecer presuntuoso presentar así las cosas. Pero no.
La obra de Simone de Beauvoir es de
esclarecimiento, y ella nos da todas las
claves para que la consideremos como
un ser humano y no como un monumento. Insiste en ello y su petición es
pedectamente legítima. Suzanne Jacob
me escribía: "Se encuentra lo que se
busca". Y como yo buscaba encontrar
una mujer y no un mito, la encontré,
semejante a la mujer que había hallado
en la obra: viva, exigente, abierta al
mundo.
No habría podido prescindir de su
pasión, de su sensualidad, de su absoluto. Esta mujer me parece como una
ogresa magnífica, excesiva, un gran ser
que absorbe el mundo por todos los
poros de su piel y de su espíritu. Enton~es, ¿quién hace circular el rumor de

una mujer fría y parsimoniosa, á la
generosidad está en toda su obra y en
su vida, en la sustancia que nos da a
leer y a vivir, tanto como en las acciones que su vida y su obra han propuesto, numerosas, para con sus semejantes, para tratar de liberar al planeta de
toda clase de opresores? Es una mujer
radical, en el auténtico sentido de la
palabra: "quien permanece en la esencia de una cosa, de un ser" ("pequeño
Robert"). Su referencia final es lo a1soluto, no se conforma con poco. Termina su ensayo sobre "la vejez" diciendo: "La vejez denuncia el fracaso de toda nuestra civilización. Es todo el sistema el que está en juego y la reivindicación no puede ser sino radical: cambiar la vida". Nada menos. Y no es para
menos. Tiene razón. .

Este año*, Le deuxieme sexe cumple

35. Simone de Beauvoir, 76. ¿Cómo vive, qué hace, qué dice y qué piensa

ahora? Con Marie Sahourin, quien, como yo, no habría podido prescindir de

ella, le hicimos preguntas sobre su actualidad. Y ya es tiempo de cederle la pa-

labra.

Hélene Pedneault

y como la ley antirracista permite a las
organizaciones protestar si hay cosas racistas. Y esta ley ha ganado mucho contra el racismo cotidiano. Esperamos
pues que la ley antisexista logre lo mismo.

Será un estudio de la condición de
las mujeres: la niña, la joven, la mujer
casada, la mujer soltera, la sexualidad
femenina, el trabajo femenino. Y luego
otras "cápsulas" sobre la mujer norteamericana de hoy, la China con los infanticidios de niñas, las Indias, etc. En
fin, será rico en contenido.

Ya escribí artículos de apoyo para
esta ley, la cual será presentada al Parlamento por la ministro Yvette Roudy,
probablemente entre fines de enero y
el mes de abril

L VR: Se está tratando de filmar Le
sang des autreJ. F.s su primera novela
que se lleva a la pantalla••.

Ya hice muchas entrevistas y todavía
voy a hacer algunas más. Por ejemplo,
con Elizabeth Badinter, que escribió el
libro L 'amour en plus, hablé sobre el
instinto maternal que ella niega, y sobre
el amor maternal que, naturalmente,
ambas reconocemos. Hablé con -una
prostituta, quien me explicó lo que sig,
nificaba serlo, así como las relaciones
con los proxenetas. Hablé con una argelina a la que vinieron a recoger su pa. dre y su hermano para mandarla a Argelia y casarla. En fin, he hablado con una
gran cantidad de mujeres, y todas tenían
algo concreto qué contar. Josée Dayan,
por su parte, hizo algunas entrevistas a
las cuales yo no aS1StÍ.

En astrología se dice que los Capricornio son de "viejos jóvenes" y de "jó.
venes viejos". Nosotros encontramos
''una mujer joven con las exigencias intactas", como decía el personaje de
Anne en Les mandarins. Una mujer b~
lla, tocada con ese turbante con el que
se hizo un nombre, este día azul eléctrico, casi. del mismo color que sus ojos
que tanto aire tienen de saber mirar.
Desde 1970 está resueltamente comprometida con la lucha feminista, luego
de que su libro Le deuxieme sexe se
convirtió en la biblia de las feministas
norteamericanas en el principio mismo
del movimiento de liberación de las mujeres. Hemos hallado feministas que la
conocen¡ nos reunimos con Madeleine
Gobeil, su "amiga canadiense" que la
conoce desde hace 25 años: todas nos
hablan de ella con amor, "con la misma
ternura que ella manifiesta para con la
gente", como decía la escritora francesa
Cathy Bernheim. Ella recibe lo que da.
Y lo que da -su amistad, su confianza o
su apoyo político- lo da por completo.

ticularmente en el rodaje de una serie
de programas televisivos que se llamará
El segundo sexo. Esto es lo que más me
interesa por el momento. Desgraciadamente, no tenemos más que cuatro horas.

-

L VR: También está ocupada en la ley

1A vie en rose: Simone de Beauvoir,
dentro de diez días usted cumplirá 76
aftos. ¿Cómo le va?

Simone de Beauvoir:

¡Muy bien!

LVR: ¿Qué hace usted en este momento?
S. de B.: Trabajo en ciertas cosas, par• 1984.N. dela T.

anti.sexista...

S. de B.: Sí. La Liga de los Derechos de
la Mujer, que yo fundé y de la cual soy
presidenta (nominalmente, porque ya
no me ocupo tanto de ella), ha sido la
primera en pror,oner que se hagan leyes
antisexistas análogas a las leyes antirracitas. Exigimos, por ejemplo, que las asociaciones de mujeres puedan protestar si
en los periódicos, pero sobre todo en la
publicidad, aparecen cosas verdaderamente envilecedoras para la mujer. Tal

S. de B.: Sí, pero ha sido tomada por
una compañía norteamericana 7 una
canadiense. No se me consulto para
nada sobre el guión, el cual fue con.fiado a Claude Chabrol. No sé lo que hizo.

LVR: ¿No le inquieta a usted esto?
S. de B.: No me inquieta porque no me
importa. Pero será algo que no tendrá
relación alguna con mi novela.

LVR: Que se haya escogido esta novela
sobre la Resistencia, ¿tiene a.leuna importancia particular en el actual contexto político?
S. de B.: Ciertamente no. Pienso que deseaban hacer ~o nostálgico, que ella Qa
novela) les agradó y la tomaron.
L VR: Tras la aparición de Le ttres au
Castor, muchos se preguntaron por qué
usted no publicó sus respuestas. Nos hacen falta. ¿Tiene laintención de hacerlo?

S. de B.: No. Ante todo, muchas de mis
cartas se perdieron pues no estaban en
mi casa sino en la de Sartre. Y como hubo en su casa un atentado con bomba.
varios de sus papeles se perdieron. Ad;
más, no creo que deba publicar mis car-

�tas en vida. Cuando esté muerta, quizás,
si son halladas, podrán ser publicadas.

ro igual como novelista que como pensadora,

LVR: ¿Tiene una obra en proceso?

LVR: ¿De qué habla usted con ella?

S. de B.: No. Por el momento mi trabajo
es el rodaje de El segundo sexo, que
considero importante y al que me consagro totalmente.

S. de B.: Usted sabe ¡de qué se habla ... !
Hablamos de minucias. Igual hablamai
de lo que se hará de cenar que del paseo
que podríamos dar,

LVR: •Es esto un paso de la literatura
a lo aud'iovisual?

LVR: ¿Pero comoquiera hablan de fe.

S. de B.: No. Continuaré prefiriendo
siempre la literatura a lo audiovisual. Pero lo audiovisual nos permite H~iar a
mucha más gente. Sol:re la cuestion de
las mujeres, me interesa llegar a un gran
público, y ~ partic~ar a la~ ~ujeres a
las que jamas llegue con mis libros. Y
espero que esto pueda hablarles.

S. de B.: Naturalmente que de esto ha-

minismo?

mente?

blamos mucho. En cierto sentido, los
Estados Unidos están retrasados respecto a Francia. Por ejemplo, la ley sobre la
igualdad de los derechos y salarios entre
hombres y mujeres no fue aprobada.
Quince estados, creo, la rechazaron, lo
cual es monstruoso. Hay muchas fuerz;~s
contra el feminismo en los Estados Umdos. Claro que aquí también las hay, pero es un poco más suave.

S. de B.: Sobre todo los viejos amigos.

LVR: ¿Cómo se porta la prensa feminista en Francia?

L VR: ¿Quiénes son sus amigos actual-

Pero también muchas feministas a las
que conocí después
l 97~. No se
puede decir que son vieJas amigas, porque 1970 para mí no es tan lejano dada
mi escala del tiempo. Pero son buenas
amigas y las veo con frecuencia.

?~

Mi hennana Hélené es todavía muy
importante en mi vida. No nos vemos
mucho porque vive cerca de Estrasburgo. Pero yo voy a verla una vez al año y
ella viene a París bastante a menudo.
Ella pinta muy bien.

LVR: ¿Fue usted a los Estados Unidos
el verano pasado?

S. de B.: Sí. En verdad hice un viaje d~
reposo, de placer, de turismo. Recom
las campiñas del noreste. Y estuve tres
días en casa de Kate Millett. Siento m_u•
cho aprecio y amistad por ella. La quie-

S. de B.: Casi no hay nada, y algo co~o
La vie en rose, específicamente, no exISte en Francia. Hubo un esfuerzo que er~
la F Magazine, pero muy pronto ~racaso
por razones priva~s y de c:ipital; se
convirtió en una revista femenina como
las otras, e incluso peor que ellas. ~o.mo
quiera, hay un pequeño brote ~emlill_sta
en ciertas revistas como Marte Claire,
donde hay algunas páginas so~re las m11;jeres. Pero en realidad las revistas feministas se pueden contar con los dedos
de la mano. Están La revue d'en face,
Nouvelle questions féministes, y cierto
número de revistas que aparecen muy
esporádicamente y que en verdad no llegan al gran público.

LVR: ¿Cuáles son sus nexos con Nouvelles ques tions f éminis tes?

S. de B.: Nominalmente, soy direct~ra
de la publicación. Ayudo a proporcionar y a escoger los artículos y me entiendo muy bien con la directora r~al
que es Christine Delphy. Es una muJer
muy fuerte, una pensadora. P_or desgracia esta revista tiene muchas dificultades
para aparecer por falta de diner5&gt;, pero
es deveras interesante. En frances, -~ la
única revista verdaderamente teonca,
profunda, la más sólida e ideol?gica
que existe referente a las muJeres.

L VR: Y en la información oficial, en
Francia, ¿cómo tratan el asunto de las
mujeres?

S. de B.: Lo tratan muy poco. Porque
en conjunto, la prensa esta en manos de
hombres; y para colmo, a causa de los
intereses capitalistas, en manos de gente de derecha que no está interesada en
absoluto por las cuestiones propiamente
femeninas.
LVR: ¿Y la gente .de izquierda? No parece que sea mucho mejor que la gente
de derecha. , .
S. de B.: ¡Ah, sí, vaya! Ellos están mucho más interesados, ayudan mucho
más. Además Miterrand ha creado un
Ministerio de Derechos de la Mujer. Antes de éJ. no había más que un ~misterio de la Condición Femenina, Blil presupuesto alguno. En cambio, ahora, la
.señora Roudy tiene un presupuesto 1&gt;:1stante serio. Hace un vt:rdadero trabaJO,
Apoya las investigaciones feministas.
Ayuda a las mujeres un poco en tod()l
los planos.

y en la prensa de izquierda, ¿hay
la misma preocupación?

L VR:

S. de B.: La prensa de iz~er_da apoya
de todas maneras a los mov1ID1entos feministas. Apoya, por ejemplo, la ley

antisexista. Pero, en fin, no se puede
decir que sean muy fervientes o muy
apasionados por la cuestión de las mujeres, para ellos bastante secundaria. Pero en conjunto, en la medida en que se
les obliga un poco a tomar conciencia,
están evidentemente en favor de las mujeres.

LVR: Con frecuencia usted dice que escapó a los inconvenientes de la condición femenina porque era económicamente independiente, respetada en tanto que escritora y por sus camaradas
masculinos. Pero no sólo existen inconvenientes de orden económico o político. Hay también los inconvenientes de
orden psicológico. ¿Diría usted que escapó también a estos inconvenientes?

S. de B.: ¿A cuáles re refiere usted?
LVR.: Pienso, por ejemplo, en las diferencias de comportamiento en las relaciones amorosas. Al comienzo de su relación, usted estaba demasiado preocu.
pada por sus vínculos con Sartre como
para poder escribir. Sartre no lo estaba,
al grado de no poder escribir...

S. de B.: Si, pero si se tiene verdadera-

to, durante dos años no fui hasta tal
punto feroz como para escribir. Pero no
duré así por mucho tiempo.

LVR: Actualmente se dice mucho que
el feminismo ha muerto. ¿Qué piensa
usted?

S. de B.: Yo creo que el feminismo no
ha muerto en absoluto. Ya no tiene el
color agresivo que antes tuvo, al menos
en Francia. La ministro Yvette Roudy
es extremadamente feminista y hace un
montón de leyes en favor de las mujeres. Así pues, las mujeres mejor procuran integrarse a este movimiento, yo no
diría "gubernamental" porque en el gobierno hay también muchas tendencias,
pero, en fin, a este movimiento que les
permite p&lt;&gt;r ejemplo tener centros de investigacion sobre los estudios feministas,
etcétera.
Las mujeres intentan ahora adquirir
influencia e infiltrarse más que organizar
grandes movimientos, grandes manifestaciones. Estas manifestaciones ya no tienen tanta razón de ser, puesto que ahora
tenemos el aborto gratuito, una conquista enorme, y la anticoncepción es totalmente aceptada. Y en verdad hay leyes
que insisten mucho sobre la igualdad de
derechos, de salarios, de contratación, y
sobre el antisexismo en la escuela. Y esto, esto me parece muy importante.

mente la voluntad de escribir o de hacer
algo, este impedimento no puede durar
mucho tiempo. Estuve bastante preocupada, pero no era solamente por Sartre.
Era también por mi libertad. Después
Pienso que el movimiento feminista
de haber trabajado tan duramente como es ahora menos escandoloso, pero que
lo hice para tener una cátedra (esto llega gana más en profundidad. Pienso que
a mucha gente, y hasta a los hombres), conquistó interiormente a las mujeres
se desea un poco de descanso durante que no querían, por decirlo asi, y por
los dos años siguientes, y no se tienen nada del mundo, decirse feministas. Comás deseos de volver para ponerse a tra- mo fuere, ellas están ganadas para el mobajar. Esto es lo que vivi cuando tenía vimiento. Pienso en las revistas femeni21 años, supongo. Estaba contenta de nas completamente malas desde el punhaber obtenido la cátedra, de encontrar to de vista feminista, como Elle; pues
un nuevo ambiente, no sólo a Sartre, si- bien, a pesar de todo, los consejos del
no a los amigos, un medio intelectual corazón que da una Marcelle Ségal ya no
con el cual yo me entendía. Y, en efec- son del todo los mismos.

Antes, ella encontraba asolutamcnte
escandoloso que una mujer tuviera un
amante. Ahora aconseja sobre la táctica
que debe seguirse entre el marido y el
amante. Aconseja la anticoncepción. En
un caso extremo, aconsejaría el aborto.
Así pues, hay un gran cambio en las
mentalidades. Es decir, las mujeres no
feministas son más feministas de lo que
creen. Tienen un sentido más claro dr su
dignidad, de sus derechos y de la lucha a
emprender que no tenían hace veinte
años. Entonces, se gana más !lltilmente
y a la vez de manera más oficial.
L VR: En la entrevista con Francia
Jeanson en el 65 usted dijo: "Las feministas radicales jamás podrán traicionarme porque siempre me llevarán adelante
consigo"...

S. de B..: &amp; cierto. Es todavía más cir.rto después del 70. Porque yo no conocia las feministas radicales en el 65, y
ahora las he conocido; y en efecto, me
han ayudado a progresar más en el feminismo.

L VR: Cuando se dice a las mujerrs activas en las luchas de liberación nacional,
por ejemplo en El Salvador, que la Ju.
cha de clases no incluye a la lucha dr
sexos, como usted le dice, r.llas nos responden que ellas y los hombres tienen
un ene1nigo común, el imperialismo o
la dictadura, y que es la hora de la unidad. Es un viejo problema este asunto
de la unidad a cualquier precio...
S. de B.: Pienso que en efecto, por el
momento, en Nicaragua o en El Salvador, hay ante todo una lucha general en
la que hombres y mujeres deben estar
unidos, es cierto. Las reivindicaciones
feministas vendrán sin duda d~pués.
Naturalmente, lo que yo rncuentro
muy peligr9so es que sirmpre se dice:
"las luchas feministas vendran d~pués ".
Es necesario ver en qué momento des-

�pués. Pero a pesar de to 'º hay momentos en que es a tal punto delicado y
difícil vencer al imperialismo, que me
parece normal que las mujere:, 1uchen al
lado de los hombres.
Sólo que en cuanto las cosas se estabilicen es necesario que de inmediato se
apresu;en a hacer valer sus reivindicaciones de mujeres. Sin esto, pasa como en
Argelia donde las mujeres lucharon con
los hor:ibres pensando que así ellas podrían obten~r su emancipación. En verdad, el grueso de las mujeres no fu~ d~}
todo liberado porque el Islam reprumo
el derecho y las argelinas están de_nuevo
completamente oprimidas. Y he vISto esto en no sé cuántos países donde se me
dice: "Ah, sí, la lucha de las mujeres, de
acuerdo, pero nosotros tenemos otras
prioridades".

LVR: Igual cuando _se estabiliza_, com?
en Nicaragua, por eJemplo, se sigue ~ciendo que no se puede ~eclamar tal reivindicación para las m~Jeres po~que el
imperialismo norteamencano es Siempre
amenazador. Siempre hay algo. · ·
S. de B.: Es cierto, siempre hay algo.
Hay un ejemplo ahsoluta~ente sorpre~dente conmovedor y horrible; es la historia 'de Irán, donde las mujeres lucharon contra el régimen del, Sha, por
Khomeiny. y luego vemos como lastratan, es horrible.

LVR: En ciertos países, las f~ministas se
están incorporando tranqm~amen te al
pacifismo, como en Alemama y Holanda. ¿Qué piensa usted de esto?

S. de B.: Pienso que también a~í los
hombres y las mujeres deben umr sus
esfuerzos en favor del pacifi~o. No es
un asunto propiamente femenino. y no
es de ningun modo en nombre de la m~ternidad que las mujeres deben ser pac1fistas. Muy a menudo se trata de confi-

narlas en una especie de ghetto diciendo: "Es porque ustedes son madres". En
tal caso, no estoy de acuerdo. Es porque
son seres humanos por lo que deben batirse por el pacifismo. Y ahí puede haber una alianza con los hombres, que
también deben ser pacifistas.
Yo soy ahsoluta, resueltame~te pa~ifista. No estoy en contra de la mduslria
nuclear no se puede detener el progreso. Per¿ estoy en contra del intervencionismo y estoy en contra de la bomba
nuclear.
LA PORNOGRAFIA

LVR: Quisiéramos tener su opinión sobre ciertos grandes temas de la lucha fe.
minista; la pornografía, por ejemplo.

S. de B.: Nulas, ¡completamente nulas!
No soy una enciclopedia, uste~ sabe.
Hay un montón de cosas que 1~oro.
Pero no estoy contra la tecnologia; ~orno no soy atávica, pienso que U?~º m:
vento puede rendir grandes serv1?os s1
se le utiliza bien. Pero no tengo mnguna
relación personal con esto. Usted sab~,
•no sé ni siquiera servirme de una ma~ ina de escribir!
EL TRABAJO DOMESTICO
ASALARIADO.

gratuito es algo fonnidable. Pero no estoy muy satisfecha en cuanto a la aplicación de las leyes. Como las costumbres siempre son más fuertes que las leyes, muchos médicos se rehúsan todavía a practicar abortos. Sería preciso
hacer o1ras leyes -y yo pienso ~e se
harán- para impedir que estos medicos
se nieguen al aborto cuando se les exija. Sería preciso poder acusarlos de no
asistencia a una persona en peligro, por
ejemplo, cuando se nieguen,
Habría todavía mucho por hacer pa-

LVR: Usted dijo en una entrevista reciente que sería necesario , ~blar de
nuevo sobre el trabajo domesbco. ¿Está usted a favor de un salario al trabajo
doméstico?

S. de B.: No, en absoluto. ,S~giín yo 1 dar

un salario al trabajo domestlc? enc1e1;a

S. de B.: Este es un asunto sobre el cual todavía a la mujer en el trabaJO dom~no estoy muy al tanto. Si hay personas tico. Advierta que esto es muy complique quieren ser t'pomócratas ", que lo cado; no se puede hablar d~ ello ~~ tres
sean. Estoy en f.avor de la libertad en palabras. Ciertas personas dicen: .En el
tanto que no se imponga la pom?gra- momento en que hubiera un salru.;10, las
ña. Evidentemente, la pronografia va mujeres se sindicalizarían; ~a~~ia una
toma de conciencia y una posibihdad de
contra las mujeres en general,, ~uesto
lucha
contra el trabajo doméstico". ~
que las trata como objetos erob~os y
una posibilidad. Personalmente, me _múnicamente como eso. Pero no pienso
que éste sea un gran problema pa_ra la clinaría por la polí~ca de ~º-peor; es d_ecir dejar a las muJeres vwir el trabaJO
'tu ción de los hombres y las muJeres.
SI a
, fi
do~éstico de la manera siniestra en que
No obstante, el cartel pomogra co. ~s ahora lo viven, para que se rebelen, para
algo totalmente distinto: llega ~mb1en
que exijan hacer otra co~a .Y demanden
a los· niños, puede hacer. q_u~ mas tar~e que éste (el trabajo domesbco) sea comlos hombres tengan. preJwc1os machistas y en suma es un msulto para las mu- partido por el hombre y el Estado ·
jeres. Estoy por completo en contra del
cartel pornográfico y es por eso que EL ABORTO
apoyo la ley anti.sexista. Pe~onalmente,
encuentro esto muv aburrido, la por- L VR: ¿Está usted totalmente satisfecha
con los resultados obtenidos por la lunografía ...
cha feminista sobre la cuestión del aborto?
LA INFORMATICA
S. de B:: Naturalmente que no. Estoy
LVR: ¿Cuáles son sus relaciones con la muy satisfecha de las leyes: el aborto
tecnología?

ra que esto suceda realmente en la vida

cotidiana. Hay todavía mucha resisten.
cia, lo que obliga a muchas mujeres a
abortar clandestinamente, es decir, de
una manera peligrosa y en ocasiones
mortal.

Así, los resultados no son absolutamente gratificantes. En el plano de las
leyes, pienso que no se podría hacer al.
go mejor: comprendo que el Ministerio
de Derechos de la Mujerno puede hacer
las cosas demasiado ofensivas para algunos (as). Pero evidentemente, esto no
es el aborto del todo libre que yo desearía. A título personal, pienso que se
podría pernútir el aborto en tanto que
haya ocasión de practicarlo.
LA VIOLENCIA Y LA VIOLACION

LVR: Otro tema que usted tiene en el
corazón es el de las mujeres atacadas,
golpeadas, violadas. ¿Que se puede ha.
cer por ellas?
S. de B.: Esto es muy difícil. Pienso que
lo primero por hacer es crear instituci0nes como el "Centro Flora Tristán '~donde se recibe a las mujeres golpeadas con
sus hijos. Se les pennite respirar un poco, librarse del marido que les pega, tener un sitio dónde vivir mientras tanto.
También se trata de reintegrarlas, de tra-

bajarlas un poco pticológicamente diciendoles: "Escucha, trata de tomar tu
destino en tus manos". Pero no es posible refugiarlas eternamente. Es necesario
que lleguen a encontrar trabajo y al mismo tiempo_una independenCia afectiva.
Ustedes me hablaron de problemas
afectivos que son tan importantes como
los problemas económicos; lo vemos
muy bien en estos casos, en efecto, Pero
mientras la iituación de la mujer no
cambie completamente, siempre será
muy parecida. &amp; necesario derribar todo el bosque y no solamente un árbol.
En tanto que las mujeres conserven la
dependencia económica o afectiva, muchas mujeres golpeadas volverán con !lls
maridos. &amp;to es lo terrible. Ellas vuelven sobre todo porque no tienen de qué
vivir; además dicen: e1 me pega, pero así
y todo lo amo y no tengo nada.

¡Hay tal demanda afectiva en las mujeres! También en los hombres, a decir
verdad, pero es todavía peor en las mujeres porque ellas no tienen otros recursos. El hombre, aunque esté muy solo
afectivamente - lo que a veces lo des&lt;¡Uicia del todo-- tiene pese a todo mas o
menos camaradas, a causa de su carrera.
Para una mujer es mucho menos fácil .
Entonces, cuando ella está totalmente
sola y perdida, se dice: "Un hombre que
me pega es mejor que ninguno". Es la
condición entera de la mujer y de la socidad lo que es necesario cambiar para
llegar a suprimir este fenómeno de las
mujeres golpeadas.

L VR: Pero este es un fenómeno que
crece cada vez más. Y no pienso que
sea únicamente porque se hable más de
él. ¿Cómo explica usted esto?

S. de B.: En primer lugar pienso que es
necesario distinguir completamente el
problema de las m19erea golpeadas del

de las mujeres violadas. Aun defendien.
do !ll cuerpo, la mujer golpeada más o
menos lo consiente, en la medida en que
vuelve, en la medida en que no se va.
Por otra parte, no puede hacerlo, Está
integrada a la sociedad por el matrimonio o por un concubinato que viene de
largo tiempo atrás. Y lo pennite porque
su posición económica y afectiva es tal
que ella está golpeada de antemano.
La mujer violada es otra cosa. Ella no
está accediendo, contra lo que los hombres querrían pretender y es en verdad
una violencia la que se le hace. ¿Por qué
hay más ahora? Primero, pienso que las
mujeres lo denuncian mucho más. Antes
no se atrevían, pero ahora se les anima y
hay asociaciones para ayudarlas a hablar.
Además, creo que hay una animosidad mucho más grande de parte de los
hombres, porque hay más libertad del
lado de las mujeres. En particular esta
famosa libertad sexual de la que se habla
tanto y que los hombres aprovechan en
su favor, porque siempre vuelven las
cosas en provecho !'llyo; ellos dicen que
la mujer, después de todo, puede acostarse cuando sea y como sea, ¿y por qué
no con ellos? Así, se ofenden personalmente si una mujer los rechaza. Hay una
animosidad creciente a causa de la lucha
de las mujeres y esto también, creo yo,
explica cierto número de violaciones.

LVR: Usted diferencia entre la mujer
golpeada y la mujer violada en cuanto al
consentimiento. Pero desde el punto de
vista del hombre, hay así y todo algo del
mismo orden en esta violencia hecha a
las mujeres...

S. de B.: Creo que es totalmente distinto. Porque el tipo que golpea a su mujer, lo hace como parte de la seducción ;
él piensa que es nonnal golpearla. ¡Bien
puede ser que la quiera mucho! En cam-

�bio para aquel que viola, es verdaderamente una especie de revancha malintencionada, una venganza contra la libertad de la mujer y contra tocias las
mujeres. Son dos cosas igualmente reprensibles, pero muy distintas.

LVR: ¿Qué se puede hacer contra la
violación desde el punto de vista legal?

S. de B.: En Francia, ahora, se ha logrado que los violadores sean llevados a
juicio. En consecuencia, a veces se les
condena a varios años de prisión. Bien
visto, es raro, porque se defienden y
dicen siempre que la m~jer más o m~
nos accedió. Esto plantea . también un
problema a las mujeres de izquierda, que
se dicen: "Nosotras no· usaremos la justicia burguesa1'. Pienso que están en un
error. Si no nos defendemos, én cierto
sentido accedemos globalmente, a nombre de las instituciones, a que el hombre nos pueda violar.
Ciertamente, es espantoso cuando
una mujer viene a la comisaría a quejarse de violación. Ella es en verdad vejada
e insultada, igual que durante el proceso
mismo. Esto suele ser atroz para las mujeres. Pero, en fin, de vez en cuando se
logra arrancar, pese a todo, un veredicto
contra los violadores. En la medida en
que esto los pueda disuadir un poco, es
importante.
EL AMOR

L VR: Su relación de pareja con Sartre
fue, pienso yo, un ideal para muclias
mujeres. Por el contrario, jamás he oído
a un hombre citarla como un ideal a alcanzar. ¿Cómo puede explicar esto?

S. de B.: Pienso que para ellos es mucho más fácil parrandear y mentir de lo
que lo es para las mujeres. En consecuencia, no quieren tomarse el trabajo

de tener una relación transparente con
su mujer. Piensan que es magnífico guardarse sus historias para ellos. Algunas veces, desvían la cosa. Pero hay una manera de contar a su mujer sus hazañas amorosas que es un insulto suplementario
para ella -y que no es en absoluto la
transparencia. Sería necesario que ellos
aceptasen que su mujer tuviera sus historias y se las contase. Creo que muy pocos hombres son capaces de esto. No lo
desean en absoluto¡ de alguna manera,
esto sería sancionar la libertad de la mujer. Como fuere, ellos tienen el mejor
papel, y forman parte además de lacasta privile~ada: pueden hacer lo que se
les antoje y callarlo.
LAS MUJERES Y LA CREACION

LVR: ¿Usted cree, como se pretende,
que h_ay verdaderamente una gran diferencia entre la escritura de los hombres y la de las mujeres?

fícil. Pero también en esto las mujer.es
se evaden cada vez más: por ejemplo,
hay ahora en Francia muchas mujeres
colocadas en el escenario cinematográfico.

L VR: En El segundo sexo, usted decía
que la creación era imposible para las
mujeres si no devenían en seres humanos por entero. Decía por ejemplo, y la L VR: Hay una mujer con la que usted
cito, "que una mujer no podría escribir tiene relaciones particulares, Violette
La guerra y la paz, que Cumbres borrase o. Leduc. Ella pudo escribir mucho gracias
sas es menos buena que Los hermanos a usted, gracias a su ayuda...
Kararnazov ". · Diría usted lo mismo
ahora? ¿Es que 1as mujeres se adueñaron S. de B.: Al escribir su primer libro, ella
de su creación? . . .
:
no me conocía en lo absoluto. Como és.
te era bueno, efectivamente le ayudé un
S. de B.: Pienso. que desde antes eran · poco, _la recomendé. Pero si ella no hudueñas de su creación, y que qu~á fui · hiera t.enido su talento, mi apoyo de na. un poco sev~ra. Finalment.e, releyendo · da le habría servido. Un montón de mu. a George Eliot, encuentro que sus libros . jeres me escrib«:n: "Ayúdeme comb le
valen tanto comó los de Dickens, y que ayudó a Violett.e Leduc". Y me envían
.esto puede· deberse a que ella era una cosas de una mediocridad espantosa.
. mujer que no fue puesta en el pináculo Violett.e Le·duc tenía un gran talento.
como .lo fue él •.En conjunto piens9 que Pue~e ser que comoquiera hubiera llegaefectivamente hay una dificultad para do sin mi ayuda.
·
las mujeres -:Y Vir~nia Woolf lo aijo·antes que yo-: el no t.ener "un departa- L VR.: Ella argu_menta lo con~acio I en
mento propio". Y eso que la creación tod~ caso, en sus libtos. ; .
lit.eraria es la más fácil, porque no pide
más que un pedazo de mesa, un poco de · S. de B.: Sí, ella lo dice y sn duda así lo
papel y una pluma. En cambio la crea- piensa. Pero esto no es tan seguro; al
cion artística, sea escultura o pintura, contrarip: ella tenía talento, algo qué
es para una mujer algo terriblemente di- decir, una especie de genio.

S. de B.: Para nada. Y por lo mismo estoy completamente en contra de las mujeres que buscan una escritura "femenina". El lenguaje es una herramienta de
tantas.; fue forjado por este mundo y resulta que este mundo ha sido masculino.
Pero ahora es necesario robar el instru.
mento más ~e transformarlo. A~ello
que hay de diferente es la condicion de
la mujer, que no es la misma que la del
ho~r~; Un libro expresa ante todo una
cond1c10~: entonces, en efecto, un escrito. femenino. no es lo mismo que un escrito masculmo, en cuanto a contenido
y en cuanto -a estilo. Pero no pienso que
haya verdaderamente una escritura un
lenguaje que deban ser diferentes. '
MODELOS Y AMBICION

LVR: Víctor Hugo ha dicho: "Yo sería
Chateaubriand o nadie". ¿Cree usted
que ahora, con todos los logros de la lucha feminista, una mujer podría decir
por ejemplo, "Yo sería Simone d~
~eauvoir o nadie"? ¿Cree ust.ed que es
importante tener modelos, heroínas?
Porque las muj_eres tienen muchos problemas con la ambición . ..

S. ~e .~.: No sé si po&lt;hía decir que la
amb1cron es una gran virtud. No es tan
~lo que las mujeres no sean competitiv~ a la manera de los hombres: el
'!}as grave defecto de los hombres es
quere~ aven~ajar al otro. Y las mujeres
d_ehenan evitar esto. Esto no quiere d~
c1r que ellas no deben tener una ambición en el sentido más profundo de la
l&gt;'.1labra, es decir, anhelar el éxito en su
vida; hacer de ella lo que deseen. Pero
por esto, ellas no tienen tanta necesidad
de modelos. Es un impulso que viene del·
interior de uno mismo.

~ VR: Usted dijo en el 76 que pocas mu.
Jeres la habían influído O marcado intelectualmente. ¿Volvería a decir lo mismo ahora?

S. de B.: Oh, sí. Hay una mujer que me
ha servido un poco de modelo y a la
.cual Y? _admiraba -en fin, era algo muy
superficial-; era George Eliot. Cuando
le1 Le moulin sur la Floss yo tenía 18
años y me entusiasmé con su heroína y
a la vez por ella. y o había pensado:
"querría que se leyeran mis libros con
la misma emoción con que yo leo el
suyo''. Pero no se puede decir que era
ve~daderamente una influencia. Era algo
a~1 como. un encuentro. Y si yo no hubiera terudo ya esta especie de "ambición" clayada en el cuerpo, aquello no
me _habna alcanzado. De igual manera
L?mse Al_~ott con Mujercitas, donde babia tamb1en un personaje que me llegó
mucho cuando era un poco más joven
hacia, los 14 ó 15 años: era Jo, que n~
~e~1a ser una mujercita y deseaba escribir, hacer cualquier cosa.
EL PSICOANALISIS

LVR: En Tout compte fait usted habla
_de ~alraux, a quien usted no habría
imaginado con un puesto de ministro
y añade que si hubiera conocido su in'.
fancia ello tendría menos de asombroso.
~arece. conceder mucha importancia a la
mfan_cia para explicar en lo que una se
convierte, y ust.ed lee mucho de psicoanálisis. . .

S. de B.: Ciertamente. Doy mucha im-

po~tancia .ª la infancia, pero esto no
quiere decir que esté de acuerdo en todo
·con el psicoanálisis. El psicoanálisis tie. ~e raz?n al indicar la importancia de la
mfancia para el devenir de cualquiera:
no se comprende bien a una persona no
se le comp~ende de cerca, a no ser que
se le conociera de niña o se conozca de

cerca su infancia. Pero no estoy forzosame~t.e de acuerdo en la importancia excesiva del psicoanálisis en cuanto técnica, oficio y manipulación de personas.
Eso es otra cosa. Hay un montón de cosas en Freud que no me gustan en absoluto, pero creo que su descubrimiento
d_e la sexu~lidad _infantil, de la import.anc1a de la mfanc1a, son cosas esenciales.
L VR: ¿Qué valor concede exactamente
al psicoanálisis?

S. d~ B.: _Ahí ~Í que hay una cuestión . ..
¿c~ál pSI~oanálisis? Hay un montón de
pSicoanahst.as. ~n la medida en que hacen de la teona algo que vuelve siempre a lo mismo, "papá-mamá-pene-no
pene", esto me fastidia. Encuentro muy
elemental la mayoría de sus interpretaciones. Es interesante cuando llegan a
aclarar ciertos casos. Hay libros de
~reud qt_ie so~ buenos, entre otros los
cmco JlSICOanálisis, aunque muchas c0sas sean del todo discu tibies en particular la historia de Dora· c~mo Freud
era l:l:~riblemente ~isó~~o, no comprend10 nada esta hIStoria. Se ha discutido un mont?n de ~eces, pero yo pienso que los ps1coanahstas se obstinan en
no comprender a las mujeres. Han conseivado el esquema freudiano, y creo
que esto es absolut.amente estúpido en
la práctica.
'
CRITICAS Y ADVERSARIOS
L VR: Usted ha dicho: "So, sensible a
las censur!~ y a las alabanzas". ¿Cuáles
son las ~nticas que le harrn más daño?
¿Es poSiblr que una cn'tica la dañe?

S. de B.: No. No las críticas de los críticos. Las críticas que me interesan más
son aquellas de personas instruidas de
mis amigos(as) o de gente que me ~cribe y que rne hace observaciones señalamientos. Pero las críticas propiamente

�dichas, cuando surjan, en todo caso, no
hay una sola cuyo parecer tenga importancia para mí.

muy bueno para contestarle. Habrá
otras como ella, de seguro.
LE DEUXIEME SEXE

L VR: En el 65 usted dijo a Francis
Jeanson que no tenía adversarios verdaderos. ¿Sigue siendo éste el caso ahora?

L VR: Usted ha dicho que El segundo
sexo es un libro que usted defendería
contra viento y marea ...

S. de B.: No, porque estoy bastante más

S. de B.: Sí, es verdad. Hay un montón

comprometida con el feminismo de lo de cosas por decir sobre este libro, pero
que lo estaba; en tonces ahora tengo se lo doy tal cual es, con su fecha. Y no
muchos adversarios. De todos modos, en quiero reescribirlo hoy porque, nab.Iralel 65 yo era un poco ingenua; hoy sé mente, las referencias serían por comque un montón de gente me consideraba pleto distintas. Los libros que ahí cito,
ya en esa época como una loca, una ex- por ejemplo, son ya muy anticuados.
céntrica, una disoluta, una descarriada,
etcétera. Soltera, sin hijos, en fin: era LVR: Al leer este libro, uno se pregunta
atroz . Más que adversarios, son personas de dónde tomó usted toda la documenque me detestan, porque un adversario tación sobre la sexualidad y la homosexualidad de las mujeres. En 1949 había
supone un combate.
pocos libros sobre estas cuestiones...
Hoy diría que tengo adversarios porque represento algo en el feminismo, y S. de B.: ¡Ah, sí! Sin embargo había
porque hay muchos antifeministas, muchos.
hombres y mujeres. Los adversarios visibles son a menudo las mujeres puesto LVR: ¿Usted formuló sus hipótesis a
que los hombres son siempre, como de partir de observaciones personales? ¿Hicostumbre, globalmente despreciativos. zo entrevistas con mujeres?

les. Ni Sartre ni yo deseamos eso alguna
vez. La gente dijo que al publicar las cartas de Sartre yo lo hacía bajar de su pedestal. Pero él jamás quiso tener uno.
Camus quería un pedestal. Sartre y yo
gueríamos ser apreciados por lo que
eramos, en nuestra realidad, en nuestra
humanidad de todos los días, tal como
somos, tal como vivimos, con la cosas
que hacemos y con las cosas que no hacemos. En nuestra verdad, dicho de otro
modo. Así pues, nada de pedestal.
L VR: Usted dijo en Memorias de una
joven formal que Sartre no podía hacerla sufrir más que muriendo antes que usted. Tres años y medio después, · cómo
se las arregla con su ausencia, cuifi. es su
vida sin él?

S. de B.: Pues bien, una se las arregla. Se
hacen cosas. Concretamente, me ocupo
de este rodaje de El segundo sexo, el
feminismo me interesa muchq, en fin ...

, No tod&lt;l! lo sienten así: hay un monton de gente que ha vivido de otro mo.
do, Y otros que están enfennos. y O no
tengo estos inconvenientes. Simplemente, lo que me molesta -en fin no me
m~lesta por sí mismo: sé que' esto es
asi_- , lo que cambia mi vida, si usted
quiere, de lo que era cuando tenía cincuenta afi.&lt;l!, es que en aquel momento
yo podía vn:ir con un fuwro casi ilimitado. A los cmcuenta años una no se die?: :•,Todavía.me quedan b'einta años de
vida . Una piensa que es .para siempre.
Pero a mi edad, cuando una mira diez
años hacia el fuwro .•.
LVR: Usted dijo, en la película que sobre _usted hizo JQ;ée Dayan: "Se podría
decu- que soy un poco apagada"•..

LVR: ¿Está usted en la acción?

S. de B.: ¡Era en respuesta a un amigo

S. de B.: Usted lo ve, así es.

que me preguntaba si no lo era completamente! (Risas)• • • Entonces le dije
que quizá lo era un poco ...

LVR: ¿Cómo se pasa su vejez? Usted
tiene catorce años más que en el 70,
cuando publicó su ensayo La vejez. Esta vejez que usted vive, ¿corresponde a
lo que temía?

S. de B.: No hice una sola entrevista.
Leí muchos libros, hice observaciones
sobre las mujeres que conocía, seguro.
Pero no sobre cuestiones como la frigidez,
la sexualidad, porque las mujeres
S. de B.: ¡(una argumentación) jamás es
no
hablaban
de ello· en esa época. S. de B.: Jamás he temido a la vejez. Yo
inteligente. . .! (Risas) A veces está
hablé de la vejez sobre todo para los
construida, pero usted sabe, descansa
demás; dije que era horrorosa cuando
"ENTRE
LA
PIEL
Y
LA
CARNE"
siempre sobre bases muy sencillas, antiuno formaba parte de las clases desfavofeministas: "Hay que tener hijos, hay
recidas de la sociedad. Como yo soy de
que subordinarse al hombre, pese a to- LVR: Esta celebridad que usted deseaba las más favorecidas, a mí la vejez no me
alcanzar
a
través
de
la
escritura,
la
logró,
do el hombre es superior.. ."
con sus inconvenientes. Sin embargo, molesta mucho. Me encuentro bien, vivo cómodamente, tengo todavía mucho
LVR: ·Como Suzanne Lilar que escri- siempre ha querido que se le baje del interés por la vida.
bió un 1ibro contra El segundo sexo•..? pedestal sobre el cual se le había colocado. ¿No es esto un poco contradictorio?
Simplemente, me parece que jamás se
S. de B.: Eso era ah.surdo. Ella se aposubraya
fo suficiente el hecho más imyaba en cierto cientificismo de cocina. S. de B.: No, no es contradictorio. Es portante de la vejez, que es la escasez de
Fran~oise d'Eaubonne hizo un artículo ..ah.surdo suponer que se tengan pedesta-

L VR: Cuando usted dice "adversarios",
usted sugiere una argumentación construida, inteligente...

futuro. Usted no puede lanzarse en pos
~e gi.:~des empresas, sabe que es necesano VIVU- co~ f!US e~periencias, un día a la
ve~, y no vivrr m~ en el futuro. y para
mi esto es lo esencial de la vejez.

LVR: Pienso que usted hablaba de la
muerte, de la rebelión. Usted decía que
ya n~ es como antes, 'fa luz plena o la
~cundad", que uno se fastidia de estar
siempre en la rebelión, y que siempre
hay una parte de consentimiento en los
estados de ánimo. ¿Diría usted que ya
no consiente más a los estados de ánimo?
~-_de B.: Yo consiento a los estados de

¡os1mo?~!smos
pero puede que éstos ya no sean
.. /Risas), Por ejemplo, la
rebehon es vana, No la rebelión humana
c_ontra la opresión, contra los hombres
sino la rebelión contra la condición hu~
mana; ésta es totalmente vana. Así pues,

estoy cansada . . .(Risas).
LV!?,: Usted no ha escrito ficción despues ~e La mujer rota en 1968. Y en
La Ve1ez usted cita a Mauriac, quien dice que, cuando se es viejo, ya no hay lugar para per8?najf;S d~ ficción. ¿Significa
esto que lo nnagmano ti.ene una edad?
~- d~ B:: Puede ser. Puede ser que lo
imagmano tenga edad, Puede ser que en
efec~o haya un momento en que una ya
~o tiene mucho fuwro, cuando una se
i~teresa mucho menos por imaginar la
vida de. otros de lo que lo hacía cuando
s~ era ~ov,en. Puede que así sea, no lo
se. Escnbi acerca de eso tanto como pude en La Vejez, y he comprobado que,
de hecho, eran muy raros los novelistas
que, después de los sesenta años todavía escribían novelas. Por el con'trario
algunos empieum a ser novelistas a lo~
sesenta años; podría citar tres o cuatro
pero son muy pocos. A menudo inclus~
los grandes novelistas como 'Thomas
Hardy, a partir de estas edad escriben
. pero no más' novelas
poemas, memonas,
propiamente dichas.

LVR: Pero así y todo no está excluido
si le viniera una idea de ficción que u;
ted hiciera de buena gana. . . '

S. de B.: Ciertamente. Nada está excluido. Seguro que no.
LVR: Usted escribió en La Vejez: "Contra lo ~e aconsejan los moralistas, es
necesario querer conservar en la edad
madura las pasiones lo suficientemente
fuertes para que nos impidan volver a
nosotra; mismos. La vida tiene un valor
en tanto que uno se lo conceda a la de
los otros a través del amor la amistad la
~n~gna~~n, la compasión;,_ Recuerd~ la
mdignac1on1 porque he leído en sus artículos recientes sobre las mutilaciones
sexuales, sobre la ley antisexista, y usted

�RE/VISION
DE LA INFANCIA

Sergio Cordero
no se traga sus palabras...
S. de B.: ¡Seguro que no! (Risas) Si llevo bien mi vejez, es precisamente porque soy todavía capaz de (tener) pasiones, indignación, amistad. Pienso que
esto es muy importante.

LVR: Estas no son las palabras de alguien "un poco apagada" ...

S. de B.: ¡No, en efecto! (Risas)

LVR: Usted dijo también: "No quiero
convertirme en una gran anciana".
¿Que quería decir?

S. de B.: ¡Quería decir un "jarrón de

porcelana"! (Risas) Es cuando empiezan a tratarla a una como un monumento nacional, como un jarrón de porcelana. Se le piden muchos autógrafos, o
presidir los juega,, y finalmente, lo que
usted piensa, lo que usted dice, lo. que
usted hace, ya no tiene importancia alguna. Se quiere simplemente su nombre.
Esto es a lo que llamo un jarrón de porcelana.

NOTAS
1. Extractos de la conversación con Francis
Jeanson. Simone de Beauvoir ou l'entreprise de vivre.
2. Con Marie Sabourin y la fotógrafa Do-

S. de B.: Absolutamente.

Entra al cuarto de sus padres
y mira, en la penumbra,
el reloj descompuesto.

minique Doan.

3. Ex tractos de la conversación con Francis
Jeanson. Simone de Beauvoir ou 1~mtreprise de vivre.

L VR: ¿Aún cuando usted permanece
en el presente, y siempre revisa lo que
ha dicho y hecho?

1

Tomada de La vie en rose. Le mag:,zine
femini.fte d'actualité. No. 16. Mars 1984.
Montréal Canada. Versión de María Libertad
Gonzále-z Hernández.
Ya estando el rna terial listo para entrar a
las prensas, nos llegó la noticia de la muerte
de Simone de Beauvoir (14 de abril de 1986).
Si bien la intención de traducir esta en trevista era difundir las ideas de nuestra autora, sirva hoy principalmente para ofrecer un pequ1&gt;ño homenaje a una de las grandes escritoras
de nuestro siglo. (Nota de la T.)

Luego sale de sí,
penetra en los objetos
y no vuelve.
¿Has oído
ese llanto lejano
por las tardes?

�2
A mis hermanos

No pudimos hablar, ser obedientes
fue nuestra obligación. Nuestros deseos
murieron sin mirar hacia afuera ..
Tuvimos que escarbar, crearnos el mundo en el patio de la casa;
en las cuatro paredes descubrirnos que la cal era el único alimento
y creímos haber envejecido: nuestro pelo también estaba blanco.
Pero ahora ¿con qué nos cubriremos?
Alguien prendió la luz y no hubo vida, todo fue un engaño.
No se puede morir si no se vive.
No podremos morir.

3
Falté a la escuela
y saliste a buscarme
Les preguntaste a todos por mi nombre,
nadie sabía mi nombre.
Yo cruzaba
la noche por un puente
y miré
las luces de los autos
esperando encontrar
a la vuelta de una esquina
la casa de mosaico y piedra negra
donde vivíamos juntos.
Ahora
sé que la búsqueda no ha terminado:

oigo tus pasos, que no vuelven la espalda,
Y tras ellos -muy lejos, muy atráscorre mi llanto,
cruzo
por el puente que dejaste tendido
cuando todo dejaste
e interrogo, como antes,
a esas luces que salen de lo oscuro.
Hace mucho que tengo siete ~ños
Y no encuentro la casa todavía.

�LENGUAJE YTEATRO UNIVERSITARIO

Rubén Sandoval

ABANICODeslinde publica en esta _sección una
breve muestra de los trahaJos pre.sentádos al "Primer simposium sobre teatro
regional" celebrado en la Facultad de
Filosofía y Letras (UANL) durante los
días 26, 27 y 28 de febrero de este año.

Toda universidad tiene la obligación de
velar por las manifestaciones esenciales
del hombre. El teatro, en su larga historia, a través de regímenes "/ hombres,
ha llegado hasta nuestros dias con una
fuerte carga de conceptos y de principios que lo ennoblecen conforme pasa el
tiempo, mostrándolo como uno de esos
valores. esenciales que deben defenderse
por razones de su historia.
Si antes, desde los inicios del ritual
dionisiaco, el teatro mostraba su lenguaje con capacidad propia de manifestarse
ante los poderosos y ante el pueblo, éste
fue adquiriendo una gran fuerza en su
lenguaje IJl;le lo hizo ap~ecer coro&lt;&gt; u~a
forma artística que unia en su esencia
diversas formas del comportamiento humano.
El teatro, al igual que la lengua y l_a
universidad se consolida por la necesidad implícita de evdución y de sobrevivencia.

TEATRO TEATRALIZADO
De aquella concepción que se nos muestra en los testimonios que hasta hoy han
llegado, nos queda el recuerdo de los rituales mediante los cuales el hombre
roscaba una comunión, una manera de
comunicarse con fuerzas que estaban
fuera de su alcance.
Grecia no fue ni más ni menos grotesca en ·su historia del teatro. Era una concepción de ver el mundo a través de una
óptica propia de su tiempo. De esos seres fenomenales enfrentándose a los dioses, a su propio destino. De _esas vi~~
puestas en crisis frente a su mISma mlDlmidad y a una fuerza -la palabra, la
profecía-, nos llegaron los legados de
un hombre a quien le era imposible escapar a una fuerza superior, a un destino
impuesto por seres desconocidos: los
dioses.

Para poder conocer su tiempo, su
esencia y su finitu~l hombre griego tuvo la necesidad de dominar el gesto, la
palabra, la acción de lo que giraba en
tomo suyo. Tuvo necesidad de descifrar
el mensaje contenido en una palabra
enigmática, como lo hizo Edipo para conocer su desgracia.
El hombre, jugando al teatro hace
teatro. El hombre, haciendo teatro, conoce la vida.
Nos remitimos a hechos históricos
que hablan de esta acción concreta de
una palabra teatral autoelahorándose,
recreandose como una manera de hacer
historia.
La Commedia dell' Arte es un &lt;f,lehacer del hombre italiano que "juega 'a no
hacer nada, a no decir nada, a reírse de
la vida y sus contornos.
Lejos de imaginarlo se encontraban
quienes hicieron surgir este lenguaje,
~e un día no lejano, tan sólo unos sigtos después estos sistemas de comunicación vendrían a dar un testimonio muy
claro de esta teatralidad.de las clases sociales y llegarían a nuestro momento, el
hoy del siglo XX, como legado de un
tiempo que no muere; es "la eterna repetición de la cena con Dios y con el
Diablo."
La teatralidad no implica, sin embargo, de manera determinante el hecho
teatral como se pretende hacer creer.
Pensadios en teatralidad cuando se juega con los elementos que en un tiempo
han servido para caricaturizar y poner
en evidencia lo ridículo del ser humano.
No es difícil ver eQ la actualidad que
las mi&lt;lmas manifestaciones humanas se
repiten con este ser que hereda tradiciones y costumbres. No podrían quedar

fuera de marco de referencia su propia
ignorancia, petulancia y comportamiento que ponen en evidencia su ridiculez.
No podemos dejar de pensar en ninguna manifestación teab:al que no haya
incurrido en el hecho de poner en tela
de juicio la propia cordura del hombre.
Esta cordura, puesta de manifiesto en
ocasiones como racionalismo, ha sido el
punto de ataque por quienes se ocupan
del quehacer teab:al. Así pasamos de la
parodia a la sátira, de la comedia a la
tragedia, en donde el centro de atención
es el hombre como parte sensible de la
sociedad en la cual se desarrolla.
Regímenes se instalan dando paso a
otra forma de teatralidad. Esa es la fuente de energía del hombre de teab:o:
imposible sería negar este manantial de
riqueza para el "teab:ero ". Si el ser social dejara de comportarse como ese ser
ridículo que siempre es, el acto teatral,
su propia teatralidad dejaría de tener
sentido. Para ello bástenos pensar en
cualquier régimen político que impide el
buen funcionamiento de su sociedad, en
donde el hombre teatral no haya ejercido su crítica a b:avés de este hecho artístico.
El lenguaje siempre ha servido como
arma fundamental en el tiempo escéni-

co del teatro. Hablar de lenguaje dentro
del teatro es hablar de todo. los elementos de que di&lt;lpone el cuerpo del
actor para ejercer su lahor.
Digamos, mejor, que la serie de lenguajes disp,uestos al azar, pero de mane.
ra concienzuda por el director o el actor, van del simple hecho de un vestuario, de un gesto, de la mmima referencia
a cualquier elemento escénico que sobre
"el espacio vacío" (P. Brook) adquiere
una dimensión y una fuerza diferente
del valor propio que en realidad tiene.

�/

Es en ese sentido, y en muchos más,
que podemos hablar de los límites exEtentes entre lo teatral y la teatralidad.
Lo teatral, lo verdaderamente grotesco ,
lo proporcionamos usted , yo ( ¡que
desde una desvencijada máf ina pretendo escribir algo coherente .), ellos, los
que nunca entenderán el hecho del teatro más que como una fonna , u_n lenguaje inexplicable en las profundidades
de una conciencia difícilmente comprendida.
Pero no sólo se trata de un lenguaje
exclusivo del teatro. Ello comprende un
. acto de razón y de relación social que
rara vez logramos establecer !nt~ el espectador ciego y sordo que solo i~tenta
ver en la historia del teatro un bempo
sin sentido. Y considerando que la lengua, el lenguaje teatral como un ?eriv~do de ella ha ido creando una histona
que va mk allá de una institución o de
un hombre.
No pocos han sido los detractores de
sistemas arcaicos de entendimiento entre quien crea y quien es recreado. Más
allá de Moliere, y aún más lejos de Arlequín la palabra teatral ha sido una fuerza dn dedo puesto en la purulencia de
lo ' grotesco que resulta ser un. hombre
y/o un sistema.
EL LENGUAJE MARGINADO
Multitud de muestras de esta marginación se han dado en los diversos espacios y en las temporalidades rebuscadas
de las conciencias colectivas o aisladas.
·Qué sería el ejemplo más evidente de
e1lo que los grupos chicanos, los underground neoyorquino~, _los p_erseguido,
saltimbanquIS de Amercia Latina?
Tal vez poco importe conocer una
respuesta parcial o absoluta. Mejor es
pensar que de este len_guaje en el ex~?
nuevas voces han surgido como posibi-

lidades de reencuentro con una nueva
fonna de teatralidad. Se ha recobrado
el derecho a la palabra; se han vuelto
los ojos hacia este teatro que no busca
protección sin complicidad (en el mejor
de los sentidos) del acto artístico. Lo
que significa entendimiento y comprensión.
De esta etapa de búsqueda de formas, muchas muestras
innovadoras para
,
h
nuestra concepcion del teatro nos an
quedado en herencia y bajo la consigna
de no acallar esta palabra maldita. Poco
importa que el teatro. haya tenido que
encontrar su lugar en el interior de una
fábrica, bajo los puentes, en las calles y
plazas. O en las universidades. ;,Qué mejores espacios para llenarlos del h~cho
mágico que es el teatro?_ Al . m~,;no
tiempo que manifiesto de Imagmacion,
como hecho concreto, el acto teatral
lucha por su supervivencia en este foro
de encuentro con el tiempo del hombre.
UNIVERSIDAD (O LA PUERTA DEL
ENCUENTRO)
Al igual que el teatro, la universidad _ha
debido sobrevivir, y en muchas ocasiones lo ha hecho con gran decoro, a las
duras pruebas que el ridículo ser humano la ha sometido.

etapas por'Pe sería negarle el derecho a
su evducion natural. Igualmente mez.
quino sería encerrar su libertad bajo
banderas o conciencias obtusas que nada tienen qué hacer en este espacio de
contacto con nuevas formas de entendimiento.

maniatado en donde se entiende que
lo más importante es la libertad de la
acción pensante. El teatro universitario, hoy, como lo ha sido siempre, debe ser esa bandera que se alza cada día
en nuestra mente como forma de encuentro así como de búsqueda.

La universidad de la crítica del pensamiento de siempre debe abrirse como
hasta hoy lo ha hecho cada una de las
universidades que hoy participan en este
encuentro, porque es sólo gracias a la
crítica a la pluralidad de la conciencia y
de la
que vamos cada vez más lejos
en busca de nuevos rumbos de entendimiento.

La concepción de un teatro universitario debe darse a la par con los ideales
mismos de la universidad que encierra
la recopilación de la esencia del pasado
y la proyecta hacia el futuro .

;oz

Es por eso que la función del teatro
ha encontrado un fuerte eco dentro de
los recinto, en donde fluye la sangre
nueva. Es también por ello que el teatro
crítico, conciente de su función social,
ha abierto su palabra, se ha desdoblado
en símbolo para estar acorde con el momento de la historia que le corresponde
vivir.
Absurdo sería pensar en una universidad que carezca de teatro. Impensable
nos parece la concepción de un teatro

LENGUAJE Y TIEMPO
RECOBRADOS
Hoy estamos en un momento de nuestra historia, de este espacio que nos pertenece y nos corresponde llenar con un
grito que apague el silencio. Pero se acabó ese grito que también iba a parar en
un vacío. Hoy elementos como la "crisis", la apolitización en el joven tienen
un valor, o por lo menos así debiéramos
concebirlo. El teatro, la lengua y la universidad tienen nuevas metas que cumplir: no podemos contentamos con el
molde de un teatro maniqueista; se antoja una nueva voz en la escena que venga a cumplir nuevas funciones. Que encue~tre nuevas metas en su propia realizac1on.

Ella la universidad, ha debido también v~ir el momento·histórico en cada
etapa que el hombre le ha señalado. E~
su dialéctica ha debido encontrar su SI·
tuación y adaptarse a su fonna de sobrevivencia.

Si Grotowsky aboga(ba) por un teatro pobre, es nuestra obligación asumir hoy por hoy el teatro con sus limitaciones económicas, bajo una nueva
manera, un enfoque distinto, en el
campus universitario.

En esto encuentra su punto en común con la lengua y el teatro. Como .re:
cinto de apoyo a pensadores, las, cnas
por ella vividas no ~n hecho ma~ qu_e
fortalecer su expresion y su propia libertad. Pero no se podría hablar de ninguna universidad que -haya vivido estas

Contentarnos con la ruptura de un
esquema sin proposiciones sería tanto
como ofrecer nuestro espectáculo bajo
los mismos moldes de siempre.
El teatro y la lengua deben ofrecer
otro tipo de alternativas como pueden

serlo el revIS1onismo del llamado teatro "de vanguardia". Es nuestro deber
abrir una puerta diferente a la vanguardia, puesto que ahora ya no tenemos
que luchar contra la matraca o la censura socio-política (aunque aún existen
algunos, quizás muchos, cas&lt;?5 en que
esta actitud por parte de nuestros dirigentes sigue persisten te). También hemos madurado y hoy la alternativa del
teatro deberá enfocarse aún con mayor
rigor a la crítica acerba de lo ridículo del
ser social, a lo absurdo de ciertas estructuras caducas.
El enfrentamiento tiene que ser a
base de un teatro más inteligente, lo que
conlleva en sí la crítica pensada, racionalizada (no racionada), tomando en
consideración que las estructuras de un
poder, cualquiera que éste sea: ideológico, religioso, materialista, etc., se han
reforzado y con ello también se ha fortalecido un nuevo tipo de censura. De
manera especial la falta de un apoyo
fuerte económico. Ahora se nos ofrece
una estructura endeblemente raquítica,
en cuanto se habla de una erogación
pecuniaria.
El "teatrero" ha recibido en herencia, dentro de este caos en que vivimos,
una multitud de elementos que pueden
hacer de su ejercicio una más bella y
grande forma de hacer teatro. ~o sólo
por la pobreza en todos los sentidos, y
de manera más precisa, en el de la conciencia; sino que también recibió una
cualidad: esa del ave fénix que tendrá
que retomar de acuerdo a las circunstancias que se le presentan.
Ello no implica, ni mínimamente, el
tener que claudicar con nuestros ideales.
Tampoco significa rechazar o miirse a
un poder bajo diversas máscaras. Representa un acto de conciencia analítica

profunda que nos confronte y nos enfrente a nuestras nuevas obligaciones
por recuperar aquello que en cierta medida se ha perdido: lo combativo en sus
diversas acepciones.
No podemos negar que el trabajo nos
requiere; y que tal vez cuando creamos
haberlo logrado, nuevamente el poder
(de crear o de negar la creación teatral)
ae nuevo se imponga bajo una mascarada diferente. Esa será una nueva tarea y
una ponencia más sobre teatro en un encuentro de gentes inquietas en algún fo.
ro de nuestro país. Tendremos que reto.
mar la adarga y cabalgar a la búsqueda
de otro estilo de hacer teatro y lengua,
es decir, historia.
Las perspectivas &amp;:&gt;n múltiples. Los
caminos difíciles ante los embates que
se imponen cada día. Pero ahí entra en
práctica nuestra función y nuestra conciencia abierta al tiempo.
No hay proposiciones en este trabajo.
Si alguna existiera sería de acuerdo a la
conciencia individual, tomando en consideración dos factores indispensables,
como lo son el lugar, y el momento de
la creación. Algo, sin embargo, se impone: el refuerzo, la retroalimentación,
la comunicación entre las universidades
y el teatro. La crítica, el comentario a
nuestra labor deberá servimos para un
futuro mejor de teatro igualmente dialéctico y combativo (de nuevo, bajo
sus diversas concepcion~) que hable por
el hombre de hoy y de siempre.
Que mejores ideas surjan de esta reunión, que un boletín que sirva como
punto de apoyo nos ayude en un futuro como medio de acercamiento. Porque el teatro, la lengua y la universidad
encuentren• la mejor vía hacia la realización del ideal de esa nueva voz que hoy
se levanta ¡aquí y ahora!

�DRAMATURGIA: ARTE Y RIESGO

Guillermo Schmidhuber
Dramaturgia es una palabra ,e~igmática,
su sonido evoca palabras magicas como
demiurgo o taumaturgo, su significado
parece ir más allá del mero arte de escribir obras de teatro. Cuando pretendemos adentrarnos en ese arte, descubrimos que desde la primera obra de t~atro griego que ha llegado a nuestros ~1as
han pasado casi 2,?)0 añ~~ (Es~ilo,
484 a. C.), y si seguimos el 1bnerano de
la dramatur~a, vemos los pocos textos
que la teor1a dramática nos ha legado.
Aristóteles abre la historia de la crítica
dramática con su Poética, que puebla
el lenguaje teatral con las obscuras y
multifacéticas palabras tales como tragedia imitación catarsis y, sobre todo, las
'
' tres unidades: espacio,
.
demandantes
tiempo y tema. Roma nos dejó el Arte
Poética de Horacio, que sirvió de fuente
inspiradora hasta los albores de!, Renacimiento, incluyendo la concepc10n dramática de Dante Alighieri.
España nos ha heredado varios textos sobre "el arte de escribir comedias".
Cervantes le dedica el Capítulo 48 de la
primera parte del Quijote; ahí encontramos que de la comedia "artificiosa y
bien ordenada, saldría el oyente alegre
con las burlas, enseñado con las veras,
admirado de los sucesos, discreto con
las razones, advertido con los ejemplos,
airado contra el vicio y enamorado de la
virtud". Lope de Vega escribe en 1609
su Nuevo arte de hacer comedas. Por
una parte, siente respeto por las teorías
aprendidas en los libros, y por otra ve
que sus inno~ac!ones provocaron . los
aplausos del publico. Un verso nos dice:
"Y cuando he de escribir una comedia
encierro los preceptos con seis llaves".
También Tirso de Molina escribió algunas líneas sobre dramaturgia en Los cigarrales de Toledo.

...
...,·"•"'....

Podríamos seguir desgranando nombres de autores dramáticos que quisie-

ron descorrer el velo misterioso de su
maravilloso arte: Corneille y Racine,
Diderot y Voltaire, y más cercanos a
nosotros, Piran dello y Chéjov, O Neill y
Dlirrenmatt.
Pero al final de todas estas lecturas
nuestro ~imo sigue permaneciendo inquisitivo sobre los secretos de cómo escribir teatro. Las respuestas son múltiples, todas han servido maravillosamente
para que un gran autor hiciera su arte,
pero la regla dorada de la dramaturgia
no ha sido encontrada. Lo que es bueno para Shakespeare, fracasaría en Lope; Racine subordina la situación a los
personajes mientras Corneille subordina
los personajes a la situación, así hasta
parece que cada autor crea su propia
manera de hacer teatro.
Pero hay algo que todos los dramaturgos tienen y es la intención de presentar la libertad humana como parte
sine qua non del hombre y, por ende,
del teatro. Ferdinand Brunetiere, un
crítico francés del siglo XIX, ha llamado a la capacidad volitiva de los personajes la raíz fundamental del arte dramático; no es sólo el conflicto lo que
determina al teatro como Aristóteles y
Hegel lo afirmaron, sino el conflicto
enfrentado a la potencialidad humana de
decidir. Aquí reside principalmente ~a
diferencia entre el teatro y los demas
géneros literarios. Los grandes _Personajes teatrales son hombres y muJeres qt_1e
deciden, a veces aciertan como Segismundo de La vida es sueño y Nora de
Casa de muñecas, y otras no, se equivocan como en El rey Lear y como en
Espectros. Esta es la única ley universal del teatro que he encontrado. Todas las demás leyes y reglas sólo sirven
en cuanto logramos llevar a feliz final
la obra que está en proceso de creación.
Unida a esa búsqueda de un receta-

río del arte de escribir comedias, está la
terrible y taladrante pregunta: ¿Por qué
escriben teatro los dramaturgos? Usigli
da testimonio el 23 de diciembre de
1950, a las 3:58 a.m., al final de su prólogo a El gran circo del mundo, de que
no escribe para vivir, sino para no morirse.
Usigli es para el dramaturgo mexicano el máximo ejemplo. Leer el III libro de su Teatro completo es vivir nuevamente su sufrir y su buscar. Sus innumerables prólogos y ep11ogos, y su abundante poesía nos hacen vislumbrar el
fuego del autor dramático con toda su
fuerza existencial. No escribía teatro
sino era dramaturgo, todo lo que leía,
hablaba y pensaba estaba percibido a
través de la óptica dramática. Escribió
numerosos ensayos sobre su obra y sobre el arte dramático. Uno de ellos, el
más importante, se llama "Itinerario de
un autor dramático", publicado en 1947
y nunca reimpreso por la incumplida
promesa de incluirlo en un IV tomo de
sus Obras completas publicadas por el
Fondo de Cultura Económica, y por una
edición pospuesta, una y otra vez, de la
UNAM, con prólogo nunca escrito de
Raúl Moneada Galán.
Miguel Sabido cuenta cómo transcribió esta obra a mano en la Biblioteca
Nacional, en aquellos años en que no ~abía copias instantáneas. Y yo lo llrgue a
leer después de años de buscarlo en una
copia que me obsequió por correo Dagoberto Guillomin. Como nota al margen,
quiero recordar que un ensayo de Usigli
titulado "Anatomía del lea tro" fue premiado por la Universidad de Nuev?
León en 1938, anécdota y texto perdidos para nuestra historia regional, solamente nos queda la mención en su diario y la humorada de haberse bebido los
trescientos pesos del premio en champagne, acompañado de una dama.

Quiero hoy dejar patente dos encuentros que he tenido la alegría y la responsabilidad de tener. Uno con Usigli
en 1978, y otro en 1985 con Antonio
Buero Vallejo en Madrid. Usigfi es considerado el iniciador del teatro mexicano con el estreno de El gesticulador en
1947, y :Bu ero Vallejo es unánimemente
colocado como el primer dramaturgo de
España despué.s de la Guerra Civil,
cuando en 1948 estrenó Historia de una
escalera, en Madrid.
Usigli me recibió en su apartamento
el año de su muerte, apartamento deer
truido hasta los cimientos en el terremoto de 1985. Nuestra conversación
fue larga y a solas. En un punto le pedí
un consejo para un nuevo dramaturgo y
él respondió: "Que le monten sus obras
o que no le monten, no debe importarle;
que le publiquen o que no le publiquen;
que lo alaben o que lo critiquen; nada
importa. Lo único importante es correr
el riesgo del teatro toda una vida, y
cuando llegue al final, sabrá si valió la
pena y fue usted un gran dramaturgo;
pero también puede usted correr el riesgo y descubrir que no lo fue, pero ese es
el gran riesgo que debe correr". Al final
de la entrevista me dedicó uno de sus
libros con estas palabras: "Para Guillermo Schmidhuber, autor de La catedral
humana, porque corrió el riesgo del teatro", escribiendo el verbo en pasado, como profetizando que yo lo iba a correr.
Ese sentido del riesgo llevó a Usigli
a decir: "Así como el infierno está empedrado de buenas intenciones, el cielo
está empedrado de fracasos, y el México de mañana -un México sincero, real
y mexicano-- tendrá mucho que agradecer a los pequeños Leonardos y a los
grandes fracasados que hemos querido
darle alas a nuestro tiempo".
Buero Vallejo escribe en 1957: "Mi
teatro es respuesta precaria a esas per-

manentes preguntas acerca del mundo y
de la vida que me acompañan... Se escribe porque se espera, pese a toda duda. Pese a toda duda, creo y espero en la
verdad, en la belleza, en la rectitud, en
la libertad. Y por eso escribo de las~obres y grandes cosas del hombre". rimer acto, núm. 1, abril de 19 7).

Con Buero Vallejo, mi esposa y yo
conversamos en su apartamento madri.
leño por hora y media. Poder llegar a conocer al que considero el mejor dramaturgo viviente de lengua castellana, fue
para mi' una de esas experiencias que
cimbran la vida. Hablamos de muchas
cosas, pero recuerdo que dijo: "para ustedes los jóvenes, escribir es fáci~ pero
al irnos haciendo viejos la pluma se dificulta cada vez más, cada dia requiero de
un mayor esfuerzo para comenzar a escribir una nueva obra, es como si no;¡
fuéramos secando". Recuerdo que yo
hablé del oficio del dramaturgo y él
puntualizó que eso muchos lo consiguen, lo importante está en lo que se
quiere comunicar.
En mis 19 años de querer escribir
teatro y sólo teatro, he llegado a pensar
que hay tres estadios qué superar para
llegar a ser dramaturgo. El primero es
dominar el oficio y sus múltiples facetas: diálogo, ribno, estructura, y todo
aquello que da la experiencia de un taller o de las producciones teatrales, y la
lectura de miles de obras de teatro.
El segundo estadio es el estético, lograr alcanzar la belleza del teatro como
literatura
como espectáculo visual
plástico. E tercer estadio es el ético,
decir algo que permita al público o al
lector adentrarse en la búsqueda metafísica de su yo.

l

Todos los grandes dramaturgos han
logrado alcanzar y equilibrar esos estadios, y con rus obras y con su lucha nos
marcan el camino a los que queremos vivir el riesgo de ser dramaturgos, y tenemos que ser ambiciosos para alcanzar las
tres dimensiones de la dramaturgia: lo
técnico, lo estético y lo ético, y así quizás, algún día, podremos comprender y
saborear con toda profundidad el mandamiento que Usigli nos propone: "0
teatro o silencio".

�PERVIVENCIADEL TEATROESPA~OL
EN ESCENARIOS MEXICANOS

_Leticia Pérez Gutiérrez
México es tierra de contrastes: altas
montañas, planicies, mesetas, profundas amas, valles, desiertos, se suceden
en un interminable paisaje de singular
variedad. Los hombres que habitan estas tierras presentan también características variadas, desde el indígena, el
mestizo, el criollo, hasta el español de
pura cepa.

atendremos al dicho que reza "para
muestra con un botón basta."
"La historia del teatro -dice Juan
Sánchez Ascona- es estrictamente complementaria de la historia de la civilización. El espectáculo público Eiempre ha
sido el reflejo sintético del carácter de
cada pueblo. Desde que los hombres han
vivido en sociedad organizada el espectáculo público ha iido una necesidad
humana".2

En el siglo XVI, en la Nueva España,
coexisten dos mundos diferentes. Por
un lado el victorioso, el del español que
En el siglo XVI el teatro en la Nueva
habiendo llegado como conquistador,
con el empuje de sus armas y su cultu- España tuvo eminentemente un carácter
ra, domeña al otro. El segundo, el del necesario pues fue el instmmento evanindígena silencioso y destruido, acep- gelizador por excelencia. Del teatro indítando el pesar de su derrota. Son dos gena han quedado sólo recuerdos y almundos diferentes que se enfrentan, guno que otro fragmento. Sin embargo
dos mundos que aparentemente recon- no se puede negar que el indígena tuvo
ciliados tienen juntos que emprender su gusto por las representaciones dramátiproceso de interacción y asimilación. cas y que esto facilitó la acogida del teaLa barrera de la lengua dificulta entre tro misionero. No de otra manera se exellos el proceso de comprensión y de plica el éxito que tuvieron los misterios,
transformación. El siglo XVI, es un loas, y autos sacramentales que los fraisiglo en el que se irá creando una cul- les mendicantes propusieron como parte
tura. "El impacto de la cultura espa- de su tarea catequizadora. Así se escriñola en cepa mexicana -escribió Al- ben los primeros autos en lengua náfonso Reyes- supone un incidente huatl, mixteca, zapoteca o purépeeha;
previo: la comunicación de la lengua, en ellos el ingenio indígena se retrata en
mutuo aprendizaje entre dos personas "las metáforas de la pluma, la flor, la
del diálogo, cuyo símbolo será la Ma- piedra preciosa, con uno que otro destelinche, traductora de Hemán Cortés."1 llo de agua y sol, que van deslumbrando
Las da, lenguas, la española y la indí- nuestros ojos. "3 Hacia 1533, a escasos
gena convivirán juntas durante todo el doce afios de la Conquista, ya se represiglo XVI y parte del XVIl, ya que la sentaba en México, en lengua náhuatl,
segunda ira paulatinamente menguando El juicio final. El teatro evangelizador
en -su importancia hasta quedar confi- fue un verdadero teatro de propaganda
nada a pequeños núcleos alejados de las donde la catequesis era el objetivo central y el bautismo la meta principal. La
grandes urbes.
temática de estas obras de teatro no difiere
de las de algunas obras españolas.
Para demostrar la pervivencia del teatro español en los escenarios mexicanos,
En el siglo XVIl cambios profundos
permitanme ustedes que tome a un solo
autor español, Pedro Calderón de la Bar- se producen tanto en lo económico coca, como el hilo conductor de este estu- mo en lo político, Se moldea consciente
dio, o dicho con más propiedad reseña o inconscientemente un nu~vo tipo de
histórica. Nuestro trabajo no pretende h(?mbre que no es ya el indígena puro,
ser exhaustivo ni totalizante pues nos ni el espafiol. En lo político el Virreinato

de la Nueva Espafia viene a ser una prolongación de la Corte de los Asturias.
Todas las cosas que se hacían en España tenían su consiguiente réplica en el
Virreinato: fiestas, saraos, tradiciones,
costumbres, aficiones, restricciones, leyes. La única diferencia entre el Nuevo
Mundo y la Madre· Patria la constituía
el elemento indígena que teñía las cosas dándole un carácter especial. La
Epoca Colonial no puede negar su filiación de dependencia, Ya para 1621.existen en México tres compañías- profesionales de actores. Se efectúan representaciones en corrales, teatros, el Palacio
Nacional y en los colegios. El teatro deja aquel su sabor de teatro evangelizador. Ahora son los dramaturgos españoles los que empiezan a acaparar el
gusto reinante y eso es natural porque
el teatro se encuentra en manos de espafioles o peninsulares, los autores y las
compafiÍas vienen de la Madre Patria y
las obras que se representan están acordes con la estricta censura establecida
en España y en el Virreinato. En 1601,
el Virrey Conde de Monterrey envió una
orden terminante: "No se reciten comedias rú entremeses si no está visto y examinado por el provisor y no se exceda
de lo aquí conterúdo.''4 Hacia 1628 se
ordenó "te los ensayos sean quince
días antes' 5 de las representaciones. En
1660 la censura está en manos del Santo Oficio. "El Consejo dispuso que las
Comedias sean de buen ejemplo sin mezcla de amores, y para conseguido se prohiben todos los que hasta entonces se
han representado, especialmente los de
Lope de Vega que tanto dafio han hecho
a las costumbres ".6 Es en este ambiente
cuando aparece por primera vez el nombre de Calderón de la Barca en América,
en una lista de comedias enviadas a Lima, Perú en 1640.7 Con un afio de diferencia (1641) aparece la traducción al
náhuatl del a~to sacramental El gran
teatro del mundo por don Bartolomé de

Alva Ixtlixóchitl, ilustre descendiente
del historiador Femando de los mí,mos
apellidos. La obra presenta algunas partes parafraseadas aun cuando el texto
nahua por efecto de la misma lengua es
m~ conciso. Se omiten algunos personaJ~ como el Labrador, y se hacen referencias a la fJora y fauna americana para
acercarse a la idiosincrasia indígena. La
obra segur~mente fue presentada con
actores nativos y dentro de la ie;lesia
pues se menciona como representada en
Chapa de Mota en 1655.
El siguiente hito en nuestro estudio
lo constituye la mención de una comedia de Calderón Celos aun del aire matan presentada en el Teatro Real del Palacio del Virrey en diciembre de 1728.
En_ ese mismo mes y afio pero el día 23,
se maugura el Gran Teatro Coliseo Nuevo con la obra Mejor está que estaba.
Nada se consigna en las historias de teatro
sobre quiénes fueron los actores ni el
nombre de la Compañía.
'
De que era bien conocido Calderón
en México, nos habla el expediente de
un Auto del 15 de diciembre de 1778
firmado por don Basilio Venegas, Oidor
de la Real Audiencia. En el Acta de dicho Auto se mencionan las comedias
más en boga en la Nueva España entre
1785 y 1786 y éstas son: La dama
Duen?e, El mayor monstruo los celos, y
La vida es sueño. 8 Las carteleras del
teatro Coliseo Nuevo del domingo 27 de
marzo de 1785 a febrero de 1786 señalan las presentaciones de La niña de
Gómez Arias, La vida es sueño. y La
dama Duende.
·
De las fuertes restricciones y censuras que las obras de todo¡ los dramaturgos sufrieron durante el sie;l.o XVID no
se salva ni Calderón. En ef documento
firmado en el Santo Oficio en enero
20 de 1791, el censor don Ramón Fernández del Rincón, hablando de las

obras de teatro representadas en la Nueva España señala que La niña de Gómez
Arias de Calderón y La Raquel de García de la Huerta, son obras en las cuales
no obstante los horrores que en ellas
cometen los personajes nadie ha prohibido su representación aunque sobrados
motivos habría para prohibirlas". 9
Desde fines del XVIl y a lo largo de
todo el siglo ~m, Calderón marca la
pauta. Junto a el, como su sombra está Moreto, .ª veces Rojas Zorrilla, Lope
de Vega, Tirso de Molina y Juan Ruiz
de Alarcón.
La primer~. mitad del siglo XIX se
muestra raqui bca en cuanto a espectáculos, parte por los movimientos liberta•
ríos, y "luego por la consolidación de la
República. E~tre agosto de 1806, cuando se presento en el Coliseo Nuevo Los
empefíos de una casa y la temporada de
1826 en el Teatro Principal que tuvo
en cartelera El alcalde de Zalamea se
abre un silencio. Este fue debido a las
diversas confrontaciones armadas de la
Independencia.
En abril de 1826 el Teatro Principal
abre su temporada con El alcalde de
Zalamea y el 9 de agosto de ese mismo
año la sección coreográfica presentó entre otros bailes: Ni amor se libra de
amor. Esta fue llamada "fiesta de zarzuela'' y en ellas alternaban canto danza y diálogo. Calderón fue el c:eador
de este tipo de obras que mezclaban
~lementos corteses, mitológicos, rústicos y ~opulares. La obra fue dirigida
por Andres Pautret En el estreno escribe Olavarría y Ferrari: "La Pautret estuvo muy _bien en la, parte de Psiquis,
la Gambonno, y la Cordero, Martínez
Rodríguez, Rinaldi, la Munguía y Juar:
Medina en los pasos para los que fueron
designa dos".10
Las obras de Calderón regresan a la .

escena mexicana en la temporada de
mayo de 1855 cuando en el Teatro Nacional se anuncia entre otras obras Casa con dos puertas,
, De 1865 a final~ de siglo el espectaculo teatral _e? Mexico fue acaparado
por las ~ompan1~s de ~p~ra ltalian,a que
fueron siempre bien recibidas en Mexico.
No obstante esto el drama muestra también relativa actividad. Se destacan var~as compañías de teatro espafiolas que
vienes a ofrecer diversas temporadas y
todas ellas traen obras de Calderón en
sus repertorios. La Compañía de José
Valero presenta El alcalde de Zal.amea
el 7 de junio de 1867, el 21 de junio de
1873 y el 17 de junio de 1879 en los
teatros Iturbide y Nacional. La Compañía de Bernís Burón y luego la reformada de Leopoldo Burón representaron
aparte de otras obras La vida es sueño y
A secreto agravio, secreta venganza en
los teatros Principal, Nacional y Arbeu
en las fechas del 3 de julio de 1880 12
de septiembre de 1880, 4 de abril de
1882, 29 de abril de 1882, 25 de abril
de 1886, 19 de julio de 1888 21 de
abril de 1889 y 5 de febrero d~ 1890.
., Una nueva compañía hace su aparic1on en los tablados mexicanos la de
Antonio Vico, que representa Ei alcalde de Zalamea el 13 de enero de 1895.
El siglo XX (1 de enero de 1900) se
inaugura con Casa con dos puertas representada por la Compafiía de María
Guerrero. El comentario de los críticos rezó así: "La obra es una maravilla
tanto por ~ estructura, elogios y triun'.
fos de Mana Guerrero y cómo dice el
verso, María Guerrero 'cómo lo suaviza
cómo lo hace ondular,' y lo despliega co'.
mo un manto real: la décima calderoniana pomposa y fuerte, tórnase flexible y
delicada en boca de esta admirable recitadora ".u

�El triunfo de la Guerrero se ratifica
el 6 de enero al representar La dama
Duende y con la reposición de Casa con
dos puertas el 7 de enero.
De 1900 a 1907 las temporadas teatrales anuncian las compafüas de Antonio Vico, María Guerrero, Fernando
Díaz y de Francisco Fuentes en los teatros Arbeu, Renacimiento, Circo-teatro
Orrin y Principal, y en todos sus repertorios se anuncian siempre entre otras
cuando menos una obra de Calderón, ya
que éste seguía gozando de gran popularidad.
De 1908 a 1914 se presentan las
compañías de Francisco Fuentes, María
Guerrero, Leopoldo Burón, Enrique Borrás y la de Miguel Muñoz. Aparte de los
teatros antes mencionados se abre el
Teatro Colón y las carteleras anuncian
las comedias s!e~pre espe~a~s y ap~udidas por el publico de Mex1co: La vida
es sueño y El alcalde de l,alamea. Al decir de los críticos esta última obra fue
siempre bien acogida, así como ~~enteovejuna de Lope porque se utilizaron
como instrumento de propaganda y de
política, sobre todo contra la tiranía de
los poderosos.
Durante siete años (de 1914 a 1921)
el teatro guardó silencio. La temporada de mayo de 1921 en el teatro Arbeu
vuelve a anunciar con bombo y platillo
la Compafiía Dramática Espafiola de
María Guerrero, la que repone Casa con
dos puertas con un éxito apoteósico.
Otros teatros empiezan a abrir sus
puertas. El teatro ~idalgo ,recibe ~ la
Compafiía de lsabehta Faure en abril de
1922. El Teatro Esperanza Iris a la Compañía Dramática del teatro Español de
Madrid dirigida por Ricardo Calvo con
El alcalde de Zalamea ( febrero 1926) y
La vida es sueño (marzo 19~). El Tea-

tro Principal a la misma compai\ía con
las dos obras antes mencionadas. En
julio de 1935 la Compafiía Dramática
de Margarita Xirgú estrena en el grandioso Palacio de Bellas Artes el auto sacramental El gran teatro del mundo.

se presenta El gran teatro del mundo en
el atrio de la Iglesia de Tepozotlán, la
presentación de obras calderonianas será auspiciada por mexicanos y por cenáculos universitarios.

El teatro de la Universidad AutónoDe 1945 a marzo de 1957 nuevos ma de Nuevo León presentó en marzo
escenarios reciben a las Compafiías de de 1973 El gran teatro del mundo en
Teatro Clásico Espafiol con Asunción el Aula Magna de la U~.e~sidad de Nu~Casals y Eduardo Casado, Teatro Espa- vo León. La ob~a ~e diri19~ por Sergio
1\ol de América dirigido por Cipriano García y consbtuyo un ex1to rotundo,
Rivas Cherif Teatro Español de México y los lauros no se hicieron esperar. Otro
dirigido por' Alvaro Custodio, y al ~i- esfuerzo ~o de elogio fue el de la Prerector Cristián Caballero: el Teatro Vir- paratoria "E:ugenio Garza Sada" del Insginia Fábregas ,enero 1945 y diciemlre tituto Tecnológico y de Estudios Supe1947); el Teatro del Seguro Social ( oc- riores de Monterrey, quien con actores
tubre 1954); el Auditorio del Centro estudiantes y bajo la dirección de AmaUniversitario ( diciembre 1954) y el do Barrera Charles, llevó a escena con
Atrio de Acolman y Frontón de la ciu- toda propiedad y gran aplauso La hidaldad Universitaria. Estos presentan las ga del Valle (10, 12, 2l&gt; y 27 de may?
por supuesto consabidas obras de ~alde- de 1977), y en 1982 en el Teatro LU18
rón El alcalde de Zalamea, La vida es Elizondo, La vida es suefio.
sueño El gran teatro del mundo, a las
Para cerrar esta reseña histórica menque ~ agrega La hidalga del valle.
cionaremos la representación de La vida
Al fundarse el teatro espafiol de Mé- es sueflo presentada en el C}a~stro _d_e
xico dirigido por Alvaro Custodio las Sor Juana en la ciudad de Mex1co, diriobras de Calderón continuaron vigentes gida por Luis G. Basurto y llevando en
y se presentaron en El Centro Gallego, los papeles estelares a Rosenda Montelos Jardines del Pedregal de San Angel, ros y Carlos Bracho.
y el patio del Colegio de Vizcaínas, en
En nuestro análisis de la pervivencia
octubre y diciemlre de 1958 y marzo y
del
teatro espaflol en los. escenarios meabril de 1959. El año siguiente, también en marzo y alril.(1960), las repr~ xicanos podemos conclmr que se hallB.?
sentaciones se cambiaron al Teatro Mi- cuatro fases bien diferenciadas. La pnlán y la obra ~~ogida P.º~ Alvaro Cus- mera, la del siglo XVII,. en la c":al el escritor español se ve obligado a disfrazartodio fue El magzco prodigioso.
se de copal e incienso. Para ser aceptado
Hasta este momento, como puede por el indígena era necesario presentarse
observarse por esta resei\a histórica, las bajo un ropaje conocido y en la len~a
representaciones estuvieron marcadas nativa. "Se utiliza el teatro -como dice
por una fuerte influencia española ya Héctor Azar- para sustituir el universo
que las compañías, los actores y los di- religioso del hombre am~ricano y para
incorporarlo a las nuevas ideas propulsorectores eran españoles.
ras de la Edad Moderna". El Virreina~o
A partir de 1964 en que Miguel Sabi- utilizó el teatro como un elemento mas
do funda el Teatro de México, A. C. Y de ancilaridad y dependencia de la me-

trópoli hispana. Los autores españoles
son conocidos, sus obras presentadas,
con el fin de imitar el tono, las ideas y el
estilo. Los siglos XIX y XX constituyen
una tercera fase donde el elemento español se mantiene latente en México, debido a la presencia de las compafiías de
teatro y directores espafioles que cada
afio presentaban sus temporadas teatrales con artistas de la Madre Patria. La
cuarta fase arranca de la década de los
sesenta cuando Miguel Sabido funda el
Teatro de México, A. C. Ahora es el m~
xicano el que se ha vuelto con admiración hacia la obra de Calderón haciendo
suyos sus pensamientos. Y nos preguntamos con interés: ¿Qué tienen las obras
espaflolas que las ha hecho perdurar en
los escenarios de México? ¿Cómo fueron escritas estas obras que aún hoy a
trescientos años de distancia siguen deleitando al público espectador? Contestaré a estas preguntas con la voz de dos
autorizados escritores. La primera la de
Rodolfo Usigli en el "Itinerario de un
autor dramático" cuando explica que
"la única forma en que sirve el teatro,
está en la selección de temas verdaderos
y actuales, correspondientes a una realidad social. Como la ~oesía, el teatro se
nutre de realidades". 2 Y la segunda la
que dio el insigne escritor Manuel Gutié- ·
rrez Nájera en su crónica teatral de El
federalista intitulada "0 locura, o santidad": "Yo tengo para mí que el teatro
puede escogitar entre dos medios, o mejor dicho dos caminos, el uno es lo grande, lo verdadero el otro. Lo grande ha
producido a Calderón encarnando el espíritu de la humanidad en el Segismun•
do de La vida es suetto'~
Espíritu y realidad social, esos son
los componentes de las grandes obras
que perduran, las que llevan imlricados
en sus entrañas ese binomio que las marca indeleblemente como una cruz, en
la horizontalidad de su realismo social y

en la verticalidad del espíritu del hombre que las hace proyectarse hacia las
estrellas. He alü donde reside el secreto.
NOTAS
l. Reyes, Alfonso, Letra, de la Nueva E,pafla
México, Editorial Fondo de Cultura Económica, 1948.p. 30.
2.Sánchez Ascona, Juan, Prl'.iogo a Hiltoria
del Teatro Principal en México de Manuel
Mañón, México, Editorial Qil.tura, 1932,
p. 5.

3. Reyes, Op. cit., p. 25.
4.Schilling, Hildburg, Teatro profano en la
Nueva E1pafla México, Centro de Estudios
Literarios, 1958, p.161.
5Jbid, p. 163.

6. Olavarría y Fenar~ Re,ella h ilt6rica del
Teatro en México (J 538.1911), Méxi:o,
Biblioteca Porrúa, No. 25, 1901, pp.
22-23.
7.Cfr. lrving, Leonard, "Notes in Lope's
Works in the Spanish lndies", Hilpania
Review, VI, pp. 277-293 (Philadelphia).
8.Olavarr{a, Op. cit., p. 80.
9Jbid., p. 86.

10lbid., p. p. 216-217.
lllbid., p.1210.
12.Usigl~ Rodolfo, "Los estilos" en Sergio
Jiménez y Edgar Ceballos, Teorio y praxil
del teatro en México. Editorial Gaceta,
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Valbuena Prat, Angel. Calderón, su personalidad su arte dramático, su estilo _r sus
obra;. Barcelona: Juventud, 1941.

He recibido una invitación para participar en el "Primer Simposium sobre
Teatro Regional" que organiza la Facultad de Filosofía y Letras de ia Universidad Autónoma de Nuevo León. Javier Serna y Magucamar me han dicho
que estarán ahí grandes personalidades,
y la sola idea de asistir me abruma. Uno
siempre est.á, quién sabe por qué, un poco incómodo frente a las celebridades.
Me he consolado y armado de valor pensando que tanto a mí como a esas grandes 'personalidades nos importa fundamentalmente la factura y la difusión del
teatro, esa expresión fantasmal cuyos estertores nos dan la esperanza de la vivacidad. Me detengo un poco. ¿Por qué he
escrito "estertores"? Si el teatro está
moribundo, nosotros debem~ ser los
últimos en reconocerlo. Hay que dar
una lucha continua hasta no ver que de
veras y definitivamente el teatro ha sucumbido ante la cibernética modernidad. La ponencia que escriba debe excluir la palabra "estertores"; no quisiera poner una nota fúnebre en las mesas
de discusión. Después de todo, el propósito de este Simposio es, como se lee
en la convocatoria que he recibido, hacer un análisis, barruntar perspectivas
e imaginar innovaciones.
Me he quebrado la cabeza pensando
cómo abordar un tema tan espinoso:
dramaturgi-a, producción, dirección, actuación, difusión, crítica ... Cualquiera
de estos caminos consumiría montones
de cuartillas y muchas horas de reflexión y de búsqueda. Y si Coahuila es el
punto de partida, el problema se toma
aún más aicuro. Siendo éste un estado
tan heterogéneo, el desarrollo del teatro ha sido bastante irregular. Uno puede encontrarse con centros culturales
más o menos avanzados, como Torreón
o Saltillo, per~ tam~ién con ciudades .Y
pueblos que aun estan en una etapa sil-

vestre, sin que esto quiera decir 911e
Virgilio sea su autor de cabecera. ·(}ué
hacer? ¿Contar la historia desJe el
principio o redactar algunas notas que
se propongan menos un análisis exhaustivo que una descripción territorial?
Empiezo a arrepentirme de haber aceptado esta invitación. ¿Quién soy yo,
después de todo, para convertirme en
portavoz de los teatristas coahuilenses?
Febrero 15

Me pasé la mañana escuchando la grabación de las mesas de trabaio que sostuvimos en la Primera Reunion de Teatristas Coahuilenses convocada por el Museo Biblioteca Pape el pasado enero. Todo lo que se dijo fue de sumo interés.
Tendré que seleccionar algunos fragmentos de los más consistentes para
publicarlos en Aleph. Descubro que la
fauna teatral en Coahuila es menos glamorosa que la de otra¡ lugares, a pesar
de contar con especímenes encantadores como lo son Alejandro Santiex y Rogelio Luévano~ c~yas in~ervenciones fu«;
ron siempre lucidas. Mientras que Luevano hacía una descripción pormenorizada de su trabajo teatral en y fuera de
Torreón tratando de llegar a una conclusión que no excluía la posibilidad de un
trabajo conjunto, Alejandro postulaba el
único camino permitido en el teatro:
trabajar mucho, mucho, mucho, y fuera
poses y grillas.
Aunque la Reunión fue un éxito, éste no es más que el primer paso para llevar a cabo el proyecto que llamé "El
Nuevo Teatro Mexicano" y que consiste
en que cada grupo teatral de Coahuila se
comprometa a montar la obra de un joven dramaturgo nacional para hacer un
rol mensual de presentaciones en todo el
Estado y una muestra final que reúna
todos la; trabaja; presentados. Sé que lo
ambicioso del proyecto no impide su

realización, Contando con el apoyo de
personas como Alejandro Santiex, que
dirige el Laboratorio de Investigaciones
Teatrales en Saltillo; de Rogelio Luévano, que forma un buen equipo de trabajo en el Teatro Isauro Martínez de Torreón; de Sonia Salum, que en esta misma ciudad exprime el presupuesto que
le proporciona Bellas Artes para impulsar el ·teatro; de Joaquín Villarreal, que
en Piedras Negras fatiga el escenario de
la Casa de la Cultura para formar actores; de Alfredo Hernández, que tiene la
osadía clásica de montar Volpone en
San Pedro de las Colonias; de César Luna Lastra, que ha invertido más de veinte años en el Teatro del Seguro Social
de Monclova para montar a como dé
lugar todo tipo de obras. .. Con este
apoyo, digo, y el de muchos otros, el
proyecto puede ser perfectamente realizable. La reunión que tengamos en
marzo para la presentación de proyectos específicos estará llena de sorpresas. Ojalá que mayo o junio nos encuentre lista; para empezar con la primera puesta en escena.
Febrero 16

Me he reunido con las cuatro personas que dirigen teatro en Monclova:
César Luna, Salvador López, Mayela
Aguilar y Marisela Flores, estos tres últimos, discípulos de César. Hemos hablado de nuestros proyectos para el montaje de la obra seleccionada y les he planteado la posibilidad de un trabajo que
puede servir de apoyo a nuestras puestas en escena. Se trata de un ciclo de
Teatro en Atril. Cada uno escogerá una
obra breve de un autor mexicano y dará una lectura pública valiéndose de todos los recursos que quiera. Esta actividad adyacente les pareció provechosa y
escogieron el autor de inmediato. Acordamos, sin embargo, que la oLra a montar sería distinta de la seleccionada para
la lectura. Escogí Minotastasio y su fa-

VI:
e,.;,.

�milia, de Hugo Hiriart.
Hablé con Sonia Salum por teléfono
acerca de la Muestra de Teatro Coahuilenae que se hará en Torreón en mayo.
Piensa visitar los lugares en que haya alguna actividad teatral y ver d. trabajo
que se está haciendo para seleccionar lo
que pueda llevarse a la Muestra. Le he
sugerido que no debe pensar en hacer
una selección muy rigurosa, porque finalmente se trata de presentar lo que
ahora se hace en el ámbito escénico del
Estado. Y tomando en cuenta la escasa
tradición teatral, la calidad tan dispar y
la inexperiencia de muchos grupos, no
puede esperarse un trabajo general de
nivel excelso. Estuvo de acuerdo. Piensa invitar al mayor número de grupos
pidiendo un mínimo de calidad y un alto grado de interés. Si la Muestra resulta
heterogénea, ni remedio, así está la situación en el teatro estatal.
Debo ensar en cómo abordar el tema para a ponencia que voy a presentar en el Simpo.io. Definitivamente, la
mejor opción es un texto
describa
a vuelapluma el estado de teatro en
Coahuila. Si es así, gran parte del espacio estará dedicado a lo que se hace en
Torreón y en Saltillo, que son los dos
centros más importantes de producción
artística. Y habría que dudar un poco
de Saltillo; ya sabemos que desde hace
años está un poco a la zaga en lo que a
cultura se refiere. De la gente invitada a
la Reunión de Teatristas, además de
Alejandro Santiex, acudieron dos: Gustavo García, que ha dirigido un grupo
en la Normal Superior, y Adolfo Torres, que dirif ó otro en una prepa de
la Universida y es un dramaturgo casi
inédito. Nadie más. De no haberse marchado a Inglaterra, hubiese invitado a
Guillermo Sheridan, que desplegó hasta
hace poco en Saltillo una admirable actividad teatral. Alguien me dijo que
otras personas se habían interesado en la

1

~r

Reunión, pero que por alguna razón no
habían podido asistir. Jesús Valdez entre ellas, quien es un actor de mucha trayectoria en la ciudad y que ha incursionada esporádicamente en la dirección de
escena. Quién sabe qué pasará con la
Atenas del Norte, pero hace algunos
años ya que abrió un paréntesis de mudez cultural y no tennina por cerrarlo, a
pesar de los intentos desmedidos de alranas personas de talento. Alejandro
ntiex, por ejemplo, despué. de no dirigir en mucho tiempo, volvió al trabajo
escénico y fundó el Laboratorio de Investigaciones Teatrales, que cuenta con
pocos elementos aunie todos muy entusiastas. Han monta o La historia del
zoológico, de Edward Albee - pronto
llegarán a las 100 representaciones- y
preparan un montaje de Lenguas muertas, de Carlos Olmos. Siendo un grupo
independiente, hay a veces problemas de
dinero que son inmediatamente sorteados. Alejandro insiste siempre: "Si tengo treinta pesos, voy a hacer teatro con
treinta pesos. Si tengo un millón, lo hago con un millón". En la entrevista que
tuvimos Alejandro y yo y que se publicó en el número 5 de Aleph, describe el
panorama cultural de Saltillo y, a decir
verdad, tal panorama tiene una gran similitud con otros: "Hoy está un señor
al que no le interesa (la cultura), mañana viene• un señor al que sí le interesa,
pasado un señor al que le interesa regularmente, después viene un mecenas del
arte. .. y que bueno, Pero no nos debe
importar eso, nosotros seraimos trabajando. . . Quién esté en as posiciones
de mando, eso no me interesa. Nosotros
seguimos trabajando".

Febrero 17
He releído la entrevista que le hice a
Joadín Villarreal mientras seleccionaha material para el próximo número
del cuaderno cultural. Jo~ín es conductor de la Casa de la C tura en Pie-

dras Negras, director de teatro y actor.

&amp; un tipo que se precia de hacer mil
cosas en el día y en la noche otras tantas. No abandona nunca, sin embargo,
su actitud amable y su sonrisa. Me parece admirable que hable de difundir el
teatro nacional en un lugar como Piedras Negras, donde uno puede comprar
videocassettes pornográficos con sólo
cruzar el puente internacional, que está
a unos pasos del centro de la ciudad. (Y
digo videocaaiettes pornográficos porque están de moda .. .) A pesar de estar
tan ocupado, Joaqu1Íl se da tiempo para
dirigir un grupo de teatro con el que ha
montado ya varios trabajos. Hace algunos días se lamentaba conmigo porque
a Piedras Negras no llega nada de lo que
se ha venido publicando de teatro mexicano. "Con eso de que cerraron la librería de Cristal, dijo, no hay dónde comprar nada". Prometí enviarle algo de lo
Úrie han sacado en Editores Mexicanos
nidos.
Ah, el otro día me habló un señor de
Piedras Negras. Eduardo Barrienta.. lli
rige una galería de arte, "El Angel",
donde exponen pin to res locales y donde
se ha acondicionado una salita teatral.
"No para hacer la competencia a la Casa
de la Cultura, aseiró, simplemente para
colaborar con os". Hablamos largamente. Ahora están representando La
apasionata, de Héctor Azar, y han tenido un buen éxito. Preparan una obra de
Bemard Shaw. Los invité a dar una función en Monclova y aceptó en nombre
del r'1Pº· Me gusta La apasionat.a. TodaVIa recuerdo el monta~ de Paco Sifuentes en el Teatro de la epública con
los alumnos del antiguo Taller de Teatro
de la Universidad. Todo sea por la Macroplaza y el ungido ...

Febrero 18
Cuando ha~é con Jorge Méndn apenas

pude hacerle ver que lo que me interesaba era que él dirigía un grupo de teatro
en Torreón. "Sí, sí. Dirijo teatro ... "Y
sonriendo ampliamente me veía con
unos ojit(); de conejillo inquisitorial
. do: "No es eso lo que quie-'
como di aen
res saber, ¿verdad?" Lo conocí en los
Baños Polendo de Torreón tan céle~res como la Avenida Morel~s y el pan
arabe. &amp;~~ baños se caracterizan por
una amabilidad extrema en su servicio·
sus cubículos se ven siempre ocupado~
por e su ulicación no puede ser meJor: a entrada da nada menos que a un
costado del Palacio Municipal. Todos los
que practican la disolución en Torreón
y aun los otros después de una noche de
excesos saben que los malos humores
el alcohol pueden disiparse aquí a partir de las seis de la mañana.

1

Jorge continúa viéndome con una
sonrisa en los ojos, a la espera de una
frase reveladora. Yo pregunto: " ?Qué te
parece el trabajo de Rogelio Luevano?"
Sin dejar de observarme y como un corredor que :ioiere llegar a la meta final
salvando cua quier suerte de obstáculos,
contesta: "No sé... Yo dirijo de otra
manera. . . A mí me interesan otras
cosas. . • Comoquiera, me parece muy
serio su trabajo . •. "
Jorge Méndez dirige un grupo de teatro independiente y ahora ensayan una
obra cuyo nombre se me escapa a pesar
~e que ya me pasé 15 minut(); frente a
ti, querido diario, tratando de recordar
Yel nombre no me viene.
Me despedí de él prometiéndole una
llamada telefónica para darle la fecha
exacta de la próxima Reunión de Teatristas. Cuando se alejaba, xude ver por
un espejo que alguien lo etenía en el
pasillo para preguntarle algo. Mientras el
otro formulaba su pregunta vi la mis~ sonrisa_ inquisidora en su'rostro y la
m111ma actitud de corredor profesional.

Febrero 19
Rogelio Luévano me dijo que en San Pedro de las Colonias había cuatro.i\1&amp;pos
de t~tro además del que dirige fredo
Hemandez. Me parece extraordinario
que en una e~tidad tan pequeña y que
suponemos deJada de la mano de Dios
pueda darse una actividad teatral tan
rica. Cuando conocí a Alfredo en el
Primer Encuentro Regional de Poetas
-su esposa Concha Luna dio una lectura de su poesía- me sorendió al decirme 911e habían puesto olpone hacía
p~co tiempo. M~ sorprendió y no pude
evita~ ~?ª, sonnsa. ,"¿ Volpone?", pref:te. S1, contestó, y nos fue muy
1en ". Como otras personas me hablaron con entusiasmo del trabajo de AJfredo y de su grupo, terminé por acep~r. ~e San Pedro es ?11 lugar con sens1bihdad teatral. Quiza la cercanía con
Torreón sea nutritiva, aunque Torreón
tamyoco es una plaza con gmn cultura
~cenica. Sucede un poco como en Saltillo o Monclova: su proximidad con
Monterrey les es, quién sabe por qué
vivificante. Me detengo en lo de la cul:
tura teatral de Torreón. No, tal vez no
sea abundante, pero la tiene de algún
modo. Sé que Uriel Martínez prepara
un trabajo de investigación sobre "El
teatro de La Laguna", para conmemorar, según me dice Sonia Salum los cincuenta años de teatro en esa' región.
Supongo que en tan buen período de
trabajo escénico habrá en Torreón una
buena colecci0n de especímenes interes~ntes. Escribo esto pensando en el gemal retrato oral que Alejandro Santiex
nos hizo una noche de una actriz saltillense que se ha convertido ya en un mito maravilloso. Algunas frases que han
pasado a formar parte de un código secreto entre la gente de teatro en Saltillo: "¡Ay, es que estos cabrones me
h?11den!" y "i,Ah! Usted, se preguntara. ..
fce? Pues vera..." Alejandro me a 'cho que pronto hará una

¿'ft

recreación pública de este personaje en
M~t~r~y. Esp~ro que la esclerotizada
sensibilidad regiomontana lo entienda
P~r lo demás, me pregunto si entre 1~
mitos te~trales de_ Monterrey, si existen,
los habra tan fascmantes como éste cuyo nombre no oso escribir en tus págin~s, que~do diario, por temor a que una
mirada mtrusa recorra tus páginas.

Febrero 20
Hay una gran espectación por la Muestra
de Teatro que se hará en Torreón. Una;
se preguntan cómo va a llevarse a cabo
la ~l~~ción. Otra; se inquietan ante la
p~1bihdad de no ser invitados. Hay
quien prepara a quemarropa una puesta
en escena para deslumbrar a quienes
vengan a ver lai trabajos. Yo he insistido
a Joaquín Villarreal para que monte La
revolución, de Isaac Chocrón cuyo lib~to le envié hace tiempo, pe'ro me ha
dicho que la obra es demasiado fuerte
"Hagáma.la
. tú y yo", le diie, "tú ha~
el travesb y yo el otro". "¡ ero nos colgarían a los da. iuntos en la Plaza Central !", contesta. ues ya es ta ría de Dios,
¿no? En todo caso, La revolución es
una obra que pudo haber resultado fuerte ha~ año~, no ahora. Me_pregunto si
Rogd10 Luevano no tendra algún ~roblema de censura ahora que ensaya astel de zarzamoras, de González Dávila
para finalizar su curso con los aspiran'.
tes a actores en el Teatro Martínez El
dice que _piensa. ~ubrayar e! rasgo d~ la
decadencia familiar en Mexico. "Despué. de todo, dice, el problema de la
homosexualidad es un resultado de esta
decadencia".
Algo ~e me parece importante es
que a l(); irectores de Coahuila les in teresa mucho el teatro mexicano. A pesar
de la dificultad para encontrar textos
los consiguen. Cuando Vi'ctor Hug~
Rascón Banda estuvo en nuestra Reu-

t~:

�OBSESION AZUL CRISTAL

l

·Leticia Hulsz
nión de Teatristas, Alejandro Santiex le
dijo que no sabía qué pensar de sus textos, pero que le interesaban. Que le interesaba lo que se estaba escribiendo en
el teatro nacional. César Luna demuestra también un buen interés, aunque arguye que los nuevos dramaturgos tienden demasiado a la procacidad y al sexo.
"Hasta el mismo Carballido se ha soltado el chongo últimamente, dice, acabo
de leer sus últimas obritas de D. F. y,
realmente, cuando no hay mentadas de
madre, hay escenas en las que la mujer
está con un tipo..." Piensa, además,
que los nuevos dramaturgos se parecen
mucho entre sí.
.

Febrero 21
Me parece que es muy probable instar a
los escritores del noreste a escribir teatro. Hay tantas cosas que suceden frente
a nosotros, tantas h~torias 9!1e son por
sí mismas, ya, teatrales. Es solo cuestión
de disolver esa barrera que se levanta entre el arte y la realidad para que esas historias sucedan en el escenario tan aplastantemente como suceden en la vida. En
la vida fuera de la escena. Y si se fuera
muy ortodoxo en cuanto a géneros, no
habría problema: Monclova, por ejemplo, es pasto de surrealismo, semillero
de anécdotas descabelladas y acontecimientos extraordinarios. Aquí hay osos
salvajes paseando por la plaza principal,
perra, con la mano de un cadáver entre
los dientes, narcotraficantes extranjeros
que después de fugarse de la cárcel envían postales con tiernas salutaciones a
las autoridades, bares travesti en plena
zona de tolerancia con una concurrencia tal que provoc_a la histeria de las
meretrices verdaderas... Hay de todo
para todos. Tamlién está ese gran aparato que es Altos Hornos de México:
ahí habría mil historias, mil tratamientos. La deliciosa idiosincracia de los
monclovenses, su vida cotidiana, sus
burdeles, sus rodeos, sus feriaceros, sus

peleas de gallos, sus bares normales y
de los otros, sus contiendas sindicales,
su clase obrera, sus ubicuos burgueses,
sus discoteques cumbiancheras, sus pasiones secretas, sus fasiones públicas:
ahí está la vida de a ciudad. Así, de
lejos, ¿no es un gran espectáculo como
lo es cualquier ciudad del mundo? Só.
lo falta la mano del arte, claro.

hay censura, no se consiguen textos, no
hay salas teatrales, hay vedetismo •..
En fin. Quizá mis propuestas sean consideradas triviales, pero en un medio con
estas características me parece que es lo
menos que se puede hacer. Voy a anotarlas aquí, aunque sea esquemáticamente, no se me vayan a olvidar:

l. Hacer una muestra regional por año.
He hablado con algunos escritores
de por aquí y los he invitado a trabajar en esto. Les he pedido obras breves
para montarlas con el grupo teatral del
Museo Pape. Me encantaría montar un
espectáculo que se llamara algo así como ''Monclovenses" y que estuviera hecha de estampas hilvanadas de tal manera que pareciera que se está en el centro de un gran tiovivo. Todo como en
una gran feria. Sí. Cuando no estoy en
Monclova, pienso en ella así, como en
una gran feria donde uno puede, si qúiere, disparar al blanco o comerse un algodón azucarado o subirse a los carritos
chocones o enamorarse o sentarse en algún lugar para ver pasar a los transeúntes que quizá se sienten también para
vernos a nosotros. (Perdón, qtterido diario, por tanta cursilería ...).

Febrero 22
Como la idea del Simposio sigue atormen táirdome, anoche, mientras tomaba un tequila y escuchaba a Sergio Facheli en la rocola de "El Jaguar", escribí unas notas en una servilleta. Curiosamente empecé por el final. Empecé
por· las propuestas. Se trata, me dije,
de hacer algo. Ya sabemos que el teatro está mal. Esa es una premisa que me
espeté como incuestionable. Aquí, en
Nuevo León, en Tamaulipas, en Chihuahua, en Zacatecas, en San Luis. . . el
teatro no es lo que debiera ser: no recibe apoyo, el público no acude, los actores son incultos, los directores son
unos dictadores, no hay presupuesto,

2. Establecer una red de comunicación
entre los puntos estratégi.cos del Noreste para realizar giras.

3. Disefiarun programa anual de trabajo
que nos mantenga en contacto.

F.ata es la enésima vez que pienso en
ti, cabrón del alma. Es increible cómo
tres cifras, relacionadas con tres letras,
que a su vez ~ relacionan contigo, pue~
den quedarse fondeadas en la memoria.
El otro día por poco y me estrello porque pasó un chevi como el tuyo, del
mismo azul cobrizo, y tuve la ilusión de
que fueras tú. Entre tantai miles de coches que circulan a las ocho por el periférico, sólo a una loca como a mí se le
puede ocurrir que te voy a ver:
Y al milmo tiempo, ¿por qué no te
vEoy_ a encondtrar yo si Verónica, Laura,
_nnque, to os, me cuentan que te han
VJSto1

4. Fundar una colección editorial que
imprima textai escritos por dramaturgos regionales.

5. Convocar a un concurso anual de teatro.
6. Convocar a un concurso anual de
dramaturgia.
7. Fundar una revista de teatro que puede ser, por lo menos, trimestral.
8. Provocar el intercambio entre los diferentes centros culturales de la región. Intercambio de directores, actores ..• Talleres de escenografía, de
maquillaje, .de expresión corporal...
9. Hacer un montaje con diferentes elementos d~ la región noreste.
Hasta aquí las propuestas. Habrá que
ponerlas .en orden y desarrollarlas. Pero
esto tengo que hacerlo frente a la máquina, porque estar oyendo: "Hay amores con hambre de amor / Amores con
sed de pasión..." en la rocola de "El
Jaguar", junto al puesto de tacos "El
Taco H", no es muy alentador que digamos.

En realidad no sé si me gustaría. Imagino que tú me ves en la calle, enfrente
de tu casa, un domingo en la mañana
por ejemplo. Yo paso en mi coche, des:
pacio, como iiempre que transito por
ahí, como para amortiguar la nostalgia.
~ desde dos cuadras antes estoy repiüendo 278 AZU, 278 AZU como si
fuera una fórmula mági.ca par~ evocarte
y cuando paso por ahí el vientre me hormiguea, mil ojos se desvían a los coches
estacionados, localizo el azul cristal
te~ue. Miro, verifico ~as placas, hay al:
gtuen dentro, reconozco tu cabello
chino, tus manos enormes y peludas
sobre la cara, presientes mi mirada, vuelves la cabeza y gritas ¡Raquel! y yo te
veo, palidezco, sonrío apenas.
O tal vez te viera y acabáramos como si nada en la cama, dejando nuestros desamores y los cuerpos y las voces de otros cuerpos y luego al amanecer suhiérama¡ al chevi azul sin una
raspadura, testigo de tantos silencios,
de tantas otras palabras dichas a quién
~be quién, y reconociéramos la lana
Jaspeada de las vestiduras y me trajeras
a casa.

O acaso la versión más terrible es que
hubiéramos cambiado aquel tablero
aquel volante, aquellas placas, volviend~
otra vez al anonimato.

. El tiempo no respeta nada, ogro quendo. La memoria disuelve las imágenes
les otorga un nuevo orden o desorde~
que en un principio no tenían. Ya no re-

�cuerdo qué fue antes y qué después: ¿la
ciudad de noche y la intensidad indómita en la solidez o aquel viaje? Recuerdo
la luz de esas placas que como una luciérnaga alumbraba los números y un
pavimento siempre móvil allá en Santa
María, junto al romper de las olas.
Te veo circular en ese auto por los astilleros, fumando un cigarro que el viento te ayuda a consumir. Estás recién bailado y mueves la mano para acomodarte el cabello, miras el piso de la acera
blanca esforzándote por no pensar en
nada, pero alguien te llama y te hace
volver el rostro. Una mujer te sonríe y
te recuerda su presencia en ese pueblo.
La saludas y continúas tu . paseo, internándote en las calles que ya oscurecen.
Los trabajadores recargan sus herramientas en los barcos y deciden tomar
su primera cerveza y jugar una partida
de dominó.
Al final del trayecto, cuando regresas a la plaza, tal vez te acuerdes de
aquella tarde en que hartos de recorrer
la carretera en tu coche, paramos en un
hotel de las afueras: el ventilador inmenso en el techo, el calor inhóspito, los tabiques verdosos, la regadera. Y una tristeza húmeda y pegajosa que partía de
mi cuerpo y que era impc&amp;ble silenciar.
Paramos ahí para platicar, pero sólo nos

miramos, y no hicimos el amor, ni siquiera nos desvestimos.
·
Tus placas. ).Dónde estará estacionado ese chev~ atuera de qué cone.al? Qué
desgracia querer salir en la noche a alguna parte y sentir que todo huele a ti,
que cualquier sitio, cualquier eafé o restaurante -que Alvaró me propone ya lo
he visitado contigo. Una de las avenidas
más afectadas, por desgracia, es Reforma.· No quiero ni mirar afuera mientras
Alvaro me platica, Ahí esta Niza, donde
una tarde estuve a punto de bajanne y ·
dejarte en el auto, hablando solo ( ¿por
qué no lo hice?). Más adelante el Continental, otra ocasión en que mientras tomábamos café tú mirabas a las muchachas. Refonna la de la madrugada cuando subíamos a mi casa con el rocío,
muertos de sueño en el chevi todavía
frío por el cercano hotel de paso, a esas
horas en que casi ya no hay estaciones
de radio con música, y el silencio se traga las balbuceantes imágenes de los cuer-º
pos aletargados.
·Cómo es tu rostro exactamente? He
olvi~_ado las _arrugas, lo, pliegues de tu
sonrisa, En cambio casi toco tu cabello
rizado, tus mejillas azulosas. Y si de
pronto en esta misma ciudad de sorpresas y sutilezas te mirara, viera por fin ese
coche azul, esas placas· inconfundibles

con ese 8 para tenninar, y luego el 7 cabalístico y el 2 de la pareja, en total 17
que también es un buen número, ~qué
haría?, ¿pensarás tú lo mismo? S1 de
pronto te viera no sabría que hacer. Sería tal vez más torpe que nunca.
AZU dice tu coche, 278 AZU dice
tu coche, azu~ como tus camisas, azul
como el mar. (A de Amor, de Angustia,
de Abandono. Z como el zumbido de tu
rec_uerdo. U de Utopía, de Unión). ¿Qué
puedo hacer para borrar esa clave de mi
memoria?
·
Despertar es abrir los ojos y saber tu
pérdida, tu ausencia. Pero luego pienso
que no, que en realidad no me gustaría
verte.
Vengo con Alvaro y de pronto su coche es tu chevi, yo al lado tuyo mirando
de reojo tu silueta, sin atreverme a ha. blar porque vienes enojado, Alvaro me
mira y yo sonrío sin explicarle que ahí
estás tú, entre nosotr05 do,, y enojado
no hablas ni quieres saber nada. Alvaro
me deja en mi ·casa cuando la maflana
empieza y el cielo se vuelve azul, como
tu coche, y mientras lo veo alejarse, decirme adiós con la mano, no puedo evitar ver las placas y pensar en las mafianas en que nos despedíamos así.

SERAS/
RESERAS/
CONTRASERAS

�EL JUEGO Y LA FILOSOFIA
El niño y la filosof1'a es un pequeño libro 9.'1e ha sido escrito con profundo
interes y respeto hacia loe niftos. Su
autor, Gareth B. Matthews, noe destaca
-con frescura y sin prejuiciol- la manera en que los niños abordan los problemas filosóficos. A lo largo del libro
encontramos una cadena de anécdotas
y relatos conmovedoff.11, curioaos e inocentes, que nos enseñan cómo los nifi.os
no permanecen indiferentes ante el conocimiento, ante los valores, ante las
experiencias sensibles de su corta vida.
·

El autor se vale, principalmente, de
la literatura para infantes y establece
una relación que resulta acorde con la
sensibilidad de los niños · y la hiena
literatura hecha para ellos. El libro constituye también una afinnación de la capacidad de ,ah;trac.ción del nmo., .ea·c.ootra de quienes los menoeprecian en eate
terreno de las realizaciones humanas.
La obra-consta de un prefacio, nuev~
capítulos yuu índice alfabético. Uno de
los temas que estudia es el de la perplejidad. Matthews resalta con abundantes
ejemplos sacados de las propias experiencias de los niños, cómo éstos poseen
una facilidad increíble para el asombro.
Aristóteles ha dicho que la filosofía einpieza con la admiracion y a los niños no
les cuesta trabajo admirarse, lo hacen
de una manera muy natural. John Edgar,
de cuatro años de edad, se vdvió hacia
su padre y en tono tranquilo le dijo:
''las cosas realmente no se vuelven más
pequeñas aquí arriba." Esta reflexión
probablemente lo obligó a distinguir
entre apariencia y realidad. La actitud
del niño refleja cómo al presentársele
contradicciones en la realidad él puede
irlas aclarando y comprendiendo poco a
poco.

El niño representa todo un universo
de posibilidades p~~ desarrollar, y tal
vez esto se logre abnendole el camino en
todas direccio~~• a tr~vés de los juegos
que lo conduciran hacia la realidad material, hacia los sueños, fantasías, etcaetera. En este tipo de juegos deben intervenir los padres, los maestros los hermanos, los amigos. Y el niño. través de
~a~ relac~ones, en sus juegos, el pequeño
1~a perdiendo el miedo y ganando confianza; en ~e momento se atreverá a
preguntar con la seguridad de que su
pregunta no está de más y quizá el mismo l~ quiera. contestar. El juego nos
permite aproxunarnos a los demás plantearnos preguntas filosóficament; profundas pero quitándoles el tono de solemnidad. Por ejemplo, un niño puede
pregunta~se qué es la vida y responder
con sencillez y desenfado "es un juego
en el que no siempre ganamos ni siempre perdemos", y evitar en el futuro
pensar que el ser feliz o infeliz son conceptos acabados. Por el contrario, la vida es un juego y la filosofía también.

Se puede decir que la perplejidad y el
poder de asombro de los nifios es algo
que ellos deben conservar y los mayores
debieran estimularles !iempre. Sería fa.
tal que el niño fuera indiferente a todo
lo que lo rodea y que constituye su horizonte. El niño debe esforzarse por ir
explicándose el mundo y no sao repetir lo que los adultos le dicen. La buena
disposición de los grandes para sostener
una conversación con los pequeños puede ayudar a estimular esta facultad, esta
necesidad constante de preguntarse, No
olvidemos que las incógnitas tienen
más interés para la ciencia que las respuestas, recordemos cómo se asombró Newton cuando vio caer su famosa manzana al 111elo. Fue en ese momento cuando sirgió una gran pregunta: ¿por qué caen loe cuerpOi a la tierra? La respuesta es sustancial, pero
mientras no se subraye la incógnita, no
habrá tal respuesta. De la aporía o incógnita dd juicio se desprenden las
conciciones general'8 qne implica todo

A

problema cientiTico. Toda pregunta canfonna la relatividad del conocimieato.
·E n síntesis, la formación del infante
a,,endtrá en pn medida de su vocacion para preguntar acerca de todo lo
que le interese.
Según Matthews, el niño al realizar
sus juegos va descubriendo un sinfín de
cosas, todo un reino de posibilidades
que le motivarán a preguntar. El juego
conceptual, filo;;ófico, puede resultar
muy divertido. No es lo mismo decir
lo que se dijo, que lo que tal vez se quiso decir, que lo que debería haber dicho
cuando dijo algo fin pensarlo. Los ruñas
se plantean problemas diversos y en cada uno de ellos recurren al principio de
razón suficiente para explicar suspensamientos.
En otra parte del libro el autor critica a Piaget, porque éste pretende darle

validez a sus afinnaciones utilizando los
mismos patrones de mipuesta en todai
los niños. Para Matthews larespuesta c~
mún es, por lo general, un producto no
analizado e irreflexivo de la socializa·
ción; en cambio, la respuesta disconfor•
me e individual será mucho más rica en
cuanto fruto de la reflexión !incera.
M~chos psicólogos y técnicos de la educación se han preocupado por estudiar
la fonna en que el niño aprende el mundo, peró no se han interesa.do en fomentar la capacidad para asombrarse. Lo
que sí ha despertado nuestra curiosidad
es que los escritores de cuentos para niños sean los interesados en reconocer
que muchos pequefios se inquietan por
las cuestiones filosóficas.

Silvia Mijares

Matthews, Gareth B., El niño y la filo,of(a
trad. de Carlos Valdés, la. ed. (Breviario~
339), Fondo de Cultura Econórni::a México

1983, 147 pp.

'

'

ESCRITO EN EL TIEMPO

Ingeni~, frescura, ~das ajenas que se
entreteJen en una vida propia en la ha~it:1ción .propia de Bárbara Jacohs. Su
último libro, Escrito en el tiempo es
una aventura. La cotidianidad de una
escritora que se compromete con su
oficio con ~e~odicidad y disciplina,
tomando not1C1as de la revtita Time
que le provocan dudas, rechazos discrepancias, o !implemente ganas de hacer
literatura de la literatura.
Bárbara Jacohs inicia un reto: durante un año, de diciembre de 1983 a diciembre d~ 1984, esc~e 53 cartas que
nunca env1a a la mencionada r1wista. Finalmente, esta correspondencia epistolar cumple su ciclo en nosotros los lectores. Las cartas tratan de la vida del
escritor, de sus fantasías y de sus fande_ lo Cfle ágnifica el quehacer
bterano. Histonas van e historias vienen
a complementar el mundo maravilloso
y terrible de este oficio. Bárbara nos
abre la cortina a ese mundo que puebla
también a la literatura: el mito con respecto a la vida de los escritores y de los
artistas.

t:1sm~,

El elemento lírico y la investigación
literaria se combinan en las cartas de
Bárbara Jacobs. Su curiosidad se satisfizo, y la nu~tra también, a través de
los personajes construido;; en la memoria de una autora a través de la obra de
otros escritores. Podemos ver en estas
páginas a Lillian Reliman, a J oy ce a
Borges, a Hilda Dootlittle, a Shakespea're
al ocio que arrebata a una lectura la~
posibilidades de elucubrar, de hacer
otra lectura, de empaparse y continuar
flotando en esa historia, reinventándola
en la imaginación.

Escrito en e!, tiemp? es un libro que
nos abre tamh1en hacia otro oficio un
poco olvidado y descuidado: la lectura
como quehacer de todos los días.

Minerva Margarita Vil/arrea/
~haz:i Jacohs: Escrito en el tiempo,
Editorial Era, México, 1985.

�AGUJERO

Isabel Quiftónez

&lt;N

'°

La niña nunca se miraba en el espejo para no ver el hoyo que le atravesaba el
corazón y el centro del estómago. Siempre usaba suéter, pero de todas maneras
sus compañeras sabían lo que le pasaba
y la llamaban "Agujero". Ella quería
ser completamente real, como sus piernas, que se sentían a gusto con el pavimento caliente al salir de la escuela o
cuando corrían. Se le había ocurrido pedirle a la señorita Cata que la rellenara
con cartón y engrudo, pero aún no se
atrevía a pedírselo, aunque el salón era
el lugar de la señorita y rus ojos transparentes, de los patos y flores de papel.
La niña recorri'a todos los pasillos antes
de salir a recreo, aunque dijeran que eso
traía mala suerte, porque así estaba segura de que nadie la empujaría para darse el gusto de atravesarle su agujero;
por eso también le gustaba jugar sola y
negaba con la cabeza cuando algunas le
decían: "¿no quieres venir con nosotras, Agujero?" antes de que estallaran
en risas. Ella siempre se iba derecho al
volantín y se le enrojecía la cara de felicidad al dar de vueltas y vueltas y luego
ir a tirarse en el rectángulo de pasto que
estaba en el fondo del patio. Fue así,
cuando corrió con sus piernas fuertes,
que tropezó con los platos, oyó que le
decían "escuincla babosa, nos la vas a
pagar", y voló a esconderse en los baños. Durante los días siguientes el hueco
le pulsaba, se le iba llenando de escalofríos. Ahora, cuando sonaba la campana iba a esconderse a los baños y sentía
que algo le iba creciendo en el estómago, tirante, como la liga con .que le hacían la cola de caballo. Cuando la señorita Cata fue a buscarla y le preguntó
que qué le pasaba, ella le dijo que nada,
la· obedeció y fue a columpiar a una de
las niñas de a de veras. Una patada le borró el patio poco después; cuando despertó en la enfermería un montecito
morado le abultaba la frente. Estaba sola; le habían dicho "quédate recostada,

a Mana Luisa Puga
ya va a venir tu mamá por ti". Allí había muchas co;as de metal frío: las camillas, las mesas de latón, la perilla de
bronce que giró porque entraron las
que hacían la comidita antes de que
ella les quebrara sis platos. "Shhht,
estáte quieta Agujero, vamos a enseñarte a alguien que no conoces. Todas
en la escuela sabemos quién es, pero
tú no. Sólo tú nos faltabas". Le mos-

traron el retrato del señor de pantalones rayado; y saco negro que sonreía
malignamente desde su cara blanquísima. Y entonces, con las piernas tensas, el estómago tan frío y desbocado
como el corazón y su espalda arqueándose, en la esquina de la camilla, Agujero sintió que su cuerpo ya estaba entero,
que ahora sí ella era comple~mente
real.

REGION

�GUERRA CONTRA EL INDIO Y GASTOS
MILITARESENUNAREGION ARGENTINA

Félix E. Converso
En 18.32, don Juan Manuel de Rosas**
elaboró un plan mediante el cual se organizó una expedición cuyo objetivo
fue combatir a los indios del sur, extendiendo de ese modo la frontera*** ha&amp;ta el río Negro. La ofensiva se llevaría
en un amplísimo frente que se extendería desde el Atlántico hasta la zona cordillerana. Siendo planeado en un comiezo contando con la colaboración del
gobierno chileno, viose posteriormen~e
frustrada esta parte del proyecto, a raiz
del estallido de una revolución en Chile.

* Facultad de Filosofía y Humanidades de

la Universidad Nacional de Córdoba, Ar·
gentina. Este trabajo fue publicado previamente en las memorias del "Congreso Nacional de Historia sobre la conquista del
desiertó;, (Buenos Aires, Acaderrúa Nacional de la Historia, 1980) bajo el título
"Contribución económica de C6rdoba a la
conquista dd desierto de 1833 ".
0

Juan Manuel de Rosas, poderoso estanci~

ro transformado en un hábil jefe militar,
había sido ya gobernador de la provincia
de Buenos Aires, la más rica y fuerte de la
confederación argentina. Desde 1835 ocuparía nuevamente ese cargo, desde el cual
regiría en los hechos la política nacional
hasta 1852 cuando fue derrocado Y se
exilió en l;glaterra. Tras su caída, _Argen_-tina consumQ su organización definitiva
como esta.do nacional (nota del editor).
•u Este combate contra grupos indígenas s~
minórnadas y la ocupación de las tierras
· po~ las.que circulaban se- llamó en _Ar31:rttina conquista del de$ierto. Las fértiles ti~
rras de buena parte de la región pampeana serían destinadas a la explotación
agropecuaria, con la que Argentina se integró netamente al mexcado .mundial. El
exterminio y/o expulsión de "los salvajes"
fue un acto de.cisivo en el proceso secular
de fonnación del capitalismo en Argentique corrió a la par de la configuración
de un poderoso núcleo terrateniente (nota
del editor).

na,

Operando para ello con tres divisiones, interesa_ a los fines del ~resen!e trabajo la del centro, que se mtegro con
tropas de las provincias cuyanas y de
Córdoba, quienes a las órdenes del general José Ruiz Huidobro, debían avanzar por La Pampa en dirección al sur
hasta arribar al. río Colorado.1
El director de la guerra, brigadier
general Juan Facundo Quiroga, juntamente con los gobiernos de San Juan
y Mendoza, ofició a fin~ de dicho
año, al gobernador d,e Cordoba , d_on
José Vicente Reynafe. Su proposito
fue hacerle conocer las medidas que
creía conveniente debían implantarse,
con el objeto de llevar adelante la empresa detallando elementos y presupuesto con que la provincia de Córdoba debía coadyuvar para el logro
de la empresa propuesta.2
La Sala de representantes de la provincia de Córdoba, a quien se derivó
el tratamiento del asunto, deliberó intensamente en sesiones extraordinarias
en los primeros días de enero de 18:33.
·urgida no sólo por_ ~l _gobernador! smo
también por las difíciles y acuciantes
circunstancias en que se hallaba la zona
¡¡ur -de laprovincia: hostilizada y s~quea.da por los indios, que provocaron mge~tes pérdidas, las -que resultaba tnuy dificultoso, a Ja provincia, paliar con medidas circunstanciales y _de corta pers·pectiva.
Los representantes ·c_onsideraron im•
prescindible legi~ar imp~em~ntando la
apoyatura financiera nec~a1:~ que_ debía prestarse a la orgamzac10°: ~e un
contingente integrado por quinientos
hombres, y su avituallamiento durante
el tiempo rereri90 para concretar el
plan previsto.
Las autoridades cordobesas estaban

contestes en la conveniencia, para Córdoba y en general a toda la república,
que reportaría la expedición proyectada.

las autoridades- un decreto definitivo
aunque modificatorio de la sanción re~
ferida.

Es así como los diputados convinieron en que todas los ciudadanos debían
prestar con equidad sus sacrificios pecuniarios, aportando de esta manera al
Estado cordobés una ayuda, en esos
momentos imprescindible, pl,lra solventar los gastos ordinarios y ex traordinarios que provocarían · estos enfrentamientos bélicos.4

En él se estableció un plazo de doce
días para que el comercio efectivizase
e! empréstito forzoso al Es~do provincial, hasta integrar la suma de cuarenta
mil pesos en metálico.

Ese criterio primó en la acordada del

3 de enero que decidió la contribución
de la provincia de Córdoba con el contingente pedido en el tiempo y fonna
por él estipulado.
Para ello se facultaba al poder ejecutivo a abrir créditos por la cantidad que
considerase necesario con la condición
de devolver lo aportado por los acreedores con el importe de los derechos, que
percibía la tesorería, ap_licados a las
importaciones y exp~rtaciones de ~ercaa.ería. ·Estas operaciones eran realIZa•
das indudablemente sólo p0r los comerciarites.
Pero según el criterio de los l~sladores1 no sólo los mercaderes debian pres·
tar ayuda a las finanzas del Estado cor,.
dobés. En consecuencia resolvieron que
por "el tiempo que se prolongase la n~ce-.
sidad que se presentaba, se les reba.Jélra
la cuarta parte a quients percibieran sus
sueldos del E-stado, como así también de
los derechos de los curas y de todos loi
emplea.dos eclesiásticos, siempre con la
condición de reintegro una vez que se
hubiese solucionado el desfásaje finan·
ciero d~l ·erario públic"o.5
En base a las decisiones del poder legislativo el gobernador Reynafé pr~mul·
~ó el mismo día -nótese la urgencia de

Se aseguraba la devolución del importe, documentando la deuda, y adoptando el criterio de la Sala de representantes en cuanto al procedimiento de
reembolso del préstamo, es decir instrumentando una modalidad de reintegro
en el momento en que los prestamistas
debieran pagar sus impuestos de aduana.
Quizá obligado por el endeudamiento
del erario provincial con los monaste,.
~os6, por una parte, y por razones políb~as en lo que hace a los empleados públicos, el gobernador resolvió dejar sin
efecto la medida que reducía los sueldos
y demás percepciones en una cuarta
parte, dispuesta por la legislatura_?
, . Una comisión designada por Reynafe, integrada por notorios comerciantes
cordobeses, como lo fueron don Manuel
de la Lastra, don Vicente Machado, don
fo,é Isidoro Payán y don Juan García
~osse, fue la encargada de calcular y fi.
)ar las sumas, que a cada comerciante
de acuerdo a la importancia y volume~
de su giro comercial, le correspondía
prestar.
Además otra comisión, esta vez formada por los comerciantes, don Andrés
San Millán del Signo, don Hilarión Funes y don Luis Ignacio Marquez, recibió
el cometido de determinar el monto del
empréstito que les correspondía a cada
un? de la; integrantes de la comisión refenda en primer término.8

. La documentación es muy poco pr«&gt;
cisa y sumamente desacorde cuando se
trata de determinar el monto total de
la~ asignaciones que se calcularon y distnbuyeron. En alguna comunicación oficial se mencionó la suma de treinta y
tres mil pesos9; en documentos de tesorería se determinó como cantidad total
que debía prestarse, la suma de veintid~ mil cuatrocientos cincuenta pesos.10
Cualquiera sea la distribución meditada y aplicada, como se verá, el monto
aportado a la tesorería no alcanzó la
mitad de la suma decretada el 3 de
enero.11
SITUACION DEL COMERCIO
CORDOBES
Antes de analizar los pormenores de
préstamo forzoso, es necesario conocer
cuál era la situación del comercio cordobés directamente afectado por esta
medida gubernamental.
Es indudable que la caída del gobierno del general José María Paz provocó
un descalabro económico entre los
mucha! comerciantes que no sólo apoyaron su gobierno, sino que intentaron
asimismo constituirse en el basamento
financiero del proyecto político y militar de la liga del interior.f2
Las guerras civiles suscitadas durante
la gobernación del general Paz, provocaron circunstancias que trastornaron el
orden y el libre desenvolvimiento del
comercio, las haciendas de la campaña
fueron depredadas por los distintos
bandos en pugna y los bienes de consumo propios del intercambio mercantil
se perdieron a causa de las ejecuciones,
embargos y secuestros muy comunes en
lo; singulares avatares de toda guerra.13
A la caída del gobierno del general

Paz, le sucedió la administración de José
Vicente Reynafé, que hallando deficitario el erario público, y al no conseguir
ªP~Y? a su~ solicitudes de empréstito,
aplic? ~eclidas persecutorias de tipo
~onomico qu_e sm lugar a dudas perjudicaron a un"importante sector del comercio.14
Significativos miembros del comercio cordobés se vieron obligados a emigrar con la consiguiente pérdida de sus
bienes, otros con el objeto de rehacer su
giro comercial adoptaron criterios y actitudes que los llevaron a entramparse
con la adopción de un sistema de financiación basado en créditos o préstamos
otorgados por comerciantes y hacendados de la ciudad y campaña, así como
también de Buenos Aires, y en otros
ca~s fuer_o~ las instituciones religiosas
quienes oficiaron de prestamistas.
Todos percibían, a cambio, altos intereses, que llegaron a consumir las magras ganancias del comercio.15
El tráfico mercantil atravesaba por
una etapa diñcil, de pesada movilidad,
con un mercado carente de demandas a
causa de la muy pronunciada falta de
numerariol 6. Si a esto se le suma casi
veinte años en que el comercio debió
satisfacer empréstitos forzosos contribuciones y variadas exaccione~ por requerimientos de diversos gobiernos que
en muy contadas oportunidades los
devolvieron, es innegable que la situación presentaba una imagen bien definida de los potenciales prestamistas de
1833, la que no podía reflejar una buena predisposición para acudir presurosos a los .requerimientos del gobernador Reynafé.
Nada ilustra mejor la circunstancia
imperan te que los siguientes párrafos
provenientes de la pluma de uno de los

�más importantes comerciantes del momento1 don Manuel de la Lastra:
...pagamos grandes intereses, a los mo.nasteóos, conventos y ·algunos individuos
de esta ciudad, por -principales que debe•
mos, también es bien público, que algunos de nuestros acreedores, lo son de cantid~s considerables, que me han cobrado y no he podido pagar en la actualidad.
Nuestra cása es verdad que en otro p.empo estuvo.en un pie respetable, y .que fué
útil al Estado, a la Provincia y a infinitos
particulares, pero los quebrantos que ha
sufrido en estos últimos .años en todos los
pueblos, especialmente· en Buenos Aires y
aquí, son por desgracia bien sabidos. Que
puede pues haberle quedado a una Casa
que habiendo sido tan generosa cómo
prodiga, es acreedora en solo el tenitorio
de la república a más de cien mil pesos,
de los que no cuenta con un solo real, por
la general escases de la fortuna? Que disponible puede tener una Casa en los años
26, 27 y 28 a consecuencia de la infinidad
de quebrantos que hubo en Buenos Aires
por la guena con el Brasil, perdió suma
ingentes? Y que negocios hizo desde entonces hasta hqy, que pudiesen repararles tantos quebrantos? Es sabido que además, a la guerra del Imperio, siguió la desastroza civil, en la cual se acabaron los
últimos recursos que teníamos que comenzar a trabajar y atender a los innumerables compromisos que tanto nos oprimen.
...en mayo de 1831, fuí obligado por el
general La Madrid al tiempo de su retirada a entregar mil novecientos pesos, que
en junio, a la entrada de las tropas auxiliares confederadas fuí también obli~do a
entregar dos mil pesos y en setiembre
cuatr_ocientos pesos más. Que en aquella
época desaparecieron de las estancias de
San Roque, Olain y San Franc~co casi la
totalidad de los ganados que teníamos, cuyo valor pasa de diez mil pesos, que nuestra fábrlal de curtiembre, barraca y quintas, fueron ocupadas por un Regimiento
de infantená de Buenos Aires dejandolas
totalmente destruídas, que no se ha podi.do reparar hasta el día _completamente.
...por último nuestra Casa na estado des-

de entonces en una completa inacci6n,
pagando crecidos intereses y sin poder hacer la menor cosa. Presos y vagabundos
todos los individuos que la componían,
originaron gastos muy superiores a nuestra
fatal situáción, que hasta aho~a gravita sobre nosotros...firmas improductivas e inajenablés,recar~dos de censos es lo único
que conservamos. . ·.Mu-y manifiesto está
que desde el año 31 hasta la fecha no he
hecho más introducción que una de yerba,
fiada, y que está hasta ahora sin vender.17

tad el primero y el cincuenta por ciento

~o obstante la implementación de
vana~os procedimientos, meditados con
el ohJeto de acelerar la recaudación del
empr~tito forzoso, éste presentó caractensticas de marcada lentitud.

el segundo.
Otras asignaciones dignas de comentar son las que les fueron atribuí das a
lsid9ro Payán y Cía., y a don Manuel de
la Lastra: el primero tuvo- que recurrir a
un comerciante de Villa de la Concepción del Río Cuarto para que afrontara
la entrega del dinero21 ; en cuanto de
la Lastra ya verem_os cómo no le será
factible efectivizar el préstamo en metálico. Es decir, aun los más fuertes comerciantes no pudieron satisfacer el empréstito tal como lo solicitaron las autoridades.

, Si bien el decreto de 3 de enero hab1a establecido un plazo de doce días
para efetivizar las sumas establecidas
~llo no fue óbice para que un demorad~
mfonne de contaduría elaborado luego
de transcur~_do un ~es, contabilizase
una percepcwn que ascendió a la suma
~e ~mee mil veintiún pesos31, lo que
significaba una tercera parte del total
presupuestado.

a

Consecuentemente diversas. fueron
las solicitudes elevadas por los comerciantes afectados al empréstito, abogando para que se los eximiera dé la entrega
del efectivo en algunos casos, en otros
La organización en tomo a la recauofreciendo una mínima parte, y los hudación
y contabilidad del empréstito se
bo que propusieron entregar m_er~ancía,
es decir efectuar el préstamo en ~specie. evidencia, a través de la documentación,
Los argumentos fueron muy variados como de características marcadamente
pero todos giraron alrededor del indis- · deficientes. Tal es así que a fines de enecutible aserto referido a ias desfavora- ro el contador de hacienda se halló enbles circunstancias en las que el comer- frentado a la desagradable desubicación
que le proporcionaba su ignorancia de
cio se hallaba inmerso_! 8
las asignaciones a los prestamistas, ya
Oportunamente se verá en qué medi- que el poder ejecutivo nada le había no~ el gobierno contemplará estos peti_
to- tificado22; por consiguiente desconocía
qué suma percibir y cómo proceder con
nos.
106 prestamistas ·que ·se presentaban esEL EMPRESTITO .SANCIONADO EN pon táneamente.
ENERO DE 18.33
.
A pocos días de haberse promulgado
el
decreto
las autoridades se percataron
Los montos asignados para el empréstide
la
inmovilidad
comercial y de su iliqu~
to variarion considerablemente de acuerdez,
hecho
este
que
las resignó a recibir
do a las.posibilidades económicas de casólo
parte
de
lo
ordenado.
Por lo tanto
da comerciante, según ·el criterio de las
comisiones ya mencionadasl-9. Se nota consintieron reservadamente a que por
tomando como referencia las sumas asig- tesorería se receptase las asignaciones
nadas, la envergadura económica· de co- en forma fraccionada o en cuotas23. A
merciantes como don Bernardino Case- poco se aceptó que en algunos casos se
res, a quien le correspondió prestar una integrase el total con mercaderías o diimportante suma: la entregó en su ma- versos suministros que resultasen útiles
yor parte, aunque no todo, en metálico, para_ avituallar al ejército en campaña
sino mediante suministros para consumo contra l06 indios del sur.24
militar20. Como más cotizados le seAsimismo el ejecutivo cordobés, com•
guían Rosen do Lastra y Man~el Pruneda
probando
la impos~ilidad y en otros ca~uienes sólo facilitaron menos de la mi-

l~ nulidad financiera de algunos comerciantes, decidió eximirlos de la obligac~ón ~mpuesta25, y a otros, acorde a
su mop1a probada, les disminuyó la suma requerida forzosamente.26
sai

Con idéntico criterio, convino con un
grupo de comerc~ntes el compromiso
de es~os a formalizar sus asignaciones
co~ bienes _necesarios a las tropas. No
~eJa de ser interesante constatar la iden~dad de los comitentes, ya que la mayona. de ellos habían sido importantes y
activos mercaderes, que vieron disminuídai sus capitales y expectativas en el
transcurso de las variadas vicisitudes por
¡as que la provincia transitó.
Dicho trato se celebró con don Man~el de la Lastra, don José Isidoro Pa~an, don Baltazar Ferrer, don Vicente
Mac_hado, don Juan García Posse, don
anano Machado, don Cayetano Lozano, don José Manuel Robles don FeliG?mez, doña Manuela Almeyda y
J~~nc1ado Lorenzo Villegas27. lnter.-,aa
ue11tacar que no se encuentran constan-

r

cias de que fueran efectivizados en su
totalidad estos pagos, sólo se comprueban en una mínima parte.28
Otro ~po de acu_erdo celebrado por
las autondades y ciertos comerciantes
con la finalidad de paliar en parte la
estrechez de estos y al mismo tiempo de
n_o . desperd}ciar la oportunidad de percibir el prestamo, es el celebrado con
don J_osé Joaquín Domíniuez, don
Gregono Pruneda y don Vicente Machado: se comprometieron a realizar todo
el esfuerzo posible para entregar en tesore~ía el total del monto que les cupo
mediante el procedimiento de serl~
desco~tado de ~~s _importaciones y expo~c1ones penodi~s una suma igual
al cmcuenta por ciento de las mismas.29
. En otras ocasiones, el gobierno prec1sad_o a abaste??r algun~ de sus dependencias, recumo a algun comerciante
deudor del empréstito, retirándole variadas mercancías, cu yo valor era descontado del monto adeudado.30

~?r esa fecha, fue motivo de preocupac1on un hallazgo de funcionarios de
tesorería, que al proceder al recuento de
los _valores, detectaron onzas selladas y
falS1ficadas. No obstante las diligencias
encomendadas por las autoridades no
fdu\fosible pesquisar el origen del fraue.

Aun_que a fines de mayo el préstamo
ascendia a la suma de catorce mil cuatr~cient?8 ~~cuenta y cuatro pesos33,
existen mdic1os que permiten sospechar
que el total aportado fue un poco mayor34; de todos modos es por demás evidente que a cinco meses de decretado
el, emp~~~to forzoso, la plaza no ofre.
c1a pos1b1hdades de satisfacer las expectativas del gobierno.
A1:3ñe remarcar que el carácter obligatono de la disposición sancionada no
produjo los _resultados esperados, ya que
los prestar~ustas no poseían capitales ni
l~ oportu11Jda~ e~a propicia para posihihta~ el cumplimiento d~ ~o requerido,
razon por la cual determmo una innegable re~istencia a las intimaciones y amonestac10nes del gobierno.
Prueba de ello es que sólo a media-

�dos de año se lograron setecientos cuarenta y seis pesos más35' y los es~?ºª
de cuenta posteriores son apenas uoles
para pautar qu~ ~ nueye meses de ,su
sanción el emprestlto aun estaba en vias
de ser recaudado36. A todo esto la expedición ya había tocado a su fin.

Pero todo este esquema fracasó cuando presipnado por las provinc_ias cll:yanas el gobierno cordobés se vio obligado 'a derogar a mediados de abri~ el
impuesto de ' dos reales aplicados por
bultos de efectos que transitaban por la
provincia.40

Según el gobernador José Antonio
Reynafé, la suma prestada por l~ c.omerciantes de Córdoba a la provmc1a,
para que esta se viera posibilitada de
afrontar los gastos del contingente destinado contra las tribus del sur, ascendió a sólo diecinueve mil pesos37 . De
acuerdo a la misma fuente, a la provincia mediterránea la campaña de 1833
costó sesenta mil pesos, sin tener en
cuenta los auxilios y contribuciones de
caballos y ganado vacuno.3 8

LA SANCION DE UN NUEVO EMPRESTITO y OTROS SUPUESTOS
PALIAT!VOS.

Es incuestionable entonces que con
el producido del empréstit? f~noso, no
fue posible lograr la financiacwn _que en
esferas gubernamentales se habia planeado. Nótese asimismo que no solamente distó mucho la sum~pr~puesi:a
a la prestada, sino que se aleJO au~ !1!as
ésta de la que insumió la expedic10n.

00
\C)

El programa previsto por la~ ,auto~dades cordobeses se ensombrec10 aun
más, ya que además de las razon~s expuestas le resultó un fra~_aso el cálculo
realizado en base a una importante, recaudación potencial que se elevana a
treinta mil pesos, que planeaba .obtener
en concepto de impuestos aphcados a
los bultos en tránsito. Con esta suma y
las demás obtenidas en base a las restantes medidas que se había implem~,ntado, los responsab~es de la co!'1ducc1on
administrativa consideraban 1:1as que suficiente el monto para cubnr e~ presupuesto enviado por el general Qu,iro,ga, y
hasta especulaban con que arroJana un
' · 39
posible superav1t.

Antes esa conyuntura, el poder ejecutivo no halló otro mejor expediente que
dirigirse al ligisl~?vo, ~olici~ándole se e~pidiese en relac1on a si debia o no conbnuar con la expedición41. Expresaba
que en caso afirmativo, la Sala de rep~e,.
sentantes debía proporcionarle ~e~os
compulsivos para exigir el emprestito,
pues transcurridos más de dos meses
sólo se había logrado recaudar una t~rcera parte, además . de una tenaz resistencia de los comerciantes.

transacciones comerciales, lejos de prometer utilidad, más bien ofrecían pérdidas irreparables.
Claro está que la comisión, sólo teniendo en cuenta el presupuesto mensual de gastos, que según un cálculo
aproximado pasaba de $7.000, proyectaba solucionar el grave problema dd
gobierno agregándole al ~~préstito en
ciernes una simple reducc10n de 50 por
ciento a los sueldos de jefes, oficiales y
tropas.43

Como los pedidos de auxilios elevados por el general Ruiz H.ui~o~yo se
acumulaban, el gobernador ms1stlo co~
persistencia42, hasta que a fines de abnl
se comenzó la discusión de un _nuevo
proyecto para cubrir las urgen~1as en
que se hallaba el Estado para disponer
los recursos necesari.os con el fm de
mantener el contingente en campaña.
El proyecto de la coll1;isión encargada al efecto sólo se reduJo a llenar las
necesidades del gobierno para solventar
los presupuestos de pagos mensual,C;&gt; que
se debían hacer efectivos a los militares
destacados en la división del centro. ,C?nsideraba que exigien?o un empre;,oto
por mayor cantidad, este redundaria en
el descrédito del gobierno, ya que no
podría reintegrarlo y por otro lado se
perjudicaría a los ciudadanos, que como
era notorio habían quedado en una muy
apurada situación financiera, ya que las_

Apremiado por .la ~gustia e~o~?m~
ca del erario, el eJecubvo convrrtio en
ley el proyecto sancionado por la S~a
de Representantes en los pnmeros días
de mayo44 , basándose en el dicta~en de
la comisión le~slativa, que en ngor de
verdad no era acorde a lo solicitado por
el gobierno por cuanto elaboró un proyecto que ~o respondía a lo requerido.
La ley facultó al gobierno p~ra lanzar un empréstito hasta la can?~ad de
$4.000 en la ciudad, y para s~hc1tar en
la campaña el ganado necesano _pa!a ~
sostén del contingente, que deb1a JUstI·
preciar una comisión integrada al efecto.
Es interesante destacar las calidades
condiciones que lo diferenciaba~ dd
empréstito lanzado en enero d~l mismo
año La más evidente es que a este no s:e
adj~dicó carácter compulsivo, es ,decir
no fue empréstito fonoso. Ade~as no
sólo fueron afectados los comer~1ant~
sino todos los habitantes, lo que mclu1a
a los hacendados de la campaña.
0

tes e inestables habían causado innume-

rables perjuicios a aquellos ciudadanos
que forzados o no contribuyeron a las
necesidades del erario público.
Es evidente entonces que el gobierno
debió buscar los medios necesarios para
atraer a los potenciales prestamistas,
disponiendo que la tesorería aceptase en
favor de ellos letras pagaderas al portador, a seis meses de su fecha de emisión,
con un interés de medio peso por ciento
mensual.
Con ese fin se debían hipotecar al pago de la deuda las propiedades públicas,
urbanas y rurales, especialmente las rentas principales del Estado.
Además, en esa oportunidad, las autoridades tomaron otras medidas relativas a los sueldos efectivizados por el erario provincial, reduciendo los estipendios mensuales del contingente en campaña a la mitad: es decir que si estaba
presupuestado el sueldo a $5, la tesorería abonaría $2,4, y el restante 50 por
ciento adeudado legalmente desde la
promulgación de esta ley debía ser solventado con letras al portador a seis
meses de su fecha de emisión45. Se legisló así en base a un error de información de los diputados, que ignoraban
que los soldados cobraban; en esa fecha,
sólo 20 reales mensuales.4t&gt;

También se diminuyó a la tercera parte el sueldo mensual de todo empleado
que percibiese más de $ 50, y a la cuarta
parte a quienes cobraban de $25 a $50;
Esta ley ofrecía garantías Y también por el resto no abonado se establecía la
intereses, lo que ~vi~encia las singular:. entrega de letras pagaderas a seis meses.4T
dificultades econom1cas en que se hal
ha la población, verdaderos ,e~collos
Cabe preguntarse qué resultados se
obstruían este tipo de pohbca credi
cía que habiendo sido implantada Y obtuvieron de la aplicación de las medi•
aplicada por gobiernos poco consecuen- das enunciadas.

f;

No ob!tante la mayor flexibilidad y
conveniencias que se incluyeron en las
cláusulas de la ley, para de este modo
interesar a más prestamistas, no se lofÓ
que el empréstito de $4.000 se efecnvizara48, _constituyéndose así en un total
fracaso. La insólvencia general, en especial la del comercio desvalido, anularía
este recurso extremo del erario.
Por otra parte, tesorería aplicó descuentos a los empleados, la tercera o
cuarta parte -según los casos- de sus
sueldos, y recién e fines de año el gobiemotomó en consideración los reintegros correspondientes. 49
Otro tanto aconteció con el contingente militar, que en un comienzo partió con sueldo doble adelantadoS0. S«}
gún el gobernador José Antonio Reynafé, todo lo adeudado a la tropa fue saldado posteriormenteSl. Estas operaciones de pago se registraron en la contabilidad de forma muy aislada e incomple,.
ta, comprobándose sólo algunos casos,52
En lo que se refiere a la devolución
del dinero proporcionado de manera
fonosa por los prestamistas de la ley
del J de enero de 1833, el gobernador,
en su mensaje a la legislatura del año siguiente, afirmó que de los $19.000 que
los comerciantes habían prestado a la
administración provincial, ésta había
devuelto a esa fecha la suma de
$12.552.53
En efecto, a partir de mayo de 1833
se comprueba esta devolución en forma
muy pausada, siempre observando el
procedimiento de descontar el 50 por
ciento de los derechos adeudados por
el prestamista en concepto de im~ortación y exportación de mercaderias54.
A fines del año 1834, aún el gobierno
continuaba ordenando la devolución del

préstamo, siempre cumpliendo la regla
establecida.SS
LA CONTRIBUCION DE LA CAMPARA CORDOBESA
A los contingentes militares del siglo
XIX les resultaba indispensable contar
con un importante número de caballos,
que eran utilizados para la movilidad de
las tropas y armamentos, como asimismo con ·una cantidad -aunque menor- de mulas de carga que auxiliaban
en buena medida, particularmente cuando se debía transportar bultos de peso
considerable. Y para el cotidiano alimento de los soldados, era menester la
disposición de una considerable reserva
de carne vacuna.
Sin la provisión de equinos y vacunos, la campaña que debía llevarse a cabo a través de tierras inhóspitas, en las·
que reinaba una sequía prolongada que
no permitía el desarrollo de vegetación
alguna (tan sólo médanos, viento y
polvo continuo) no hubiera podido ser
sobrellevada.
Planteándose estas necesidades, Reynafé ordenó que se obtuvieran auxilios
de esta naturaleza, distribuyendo por
curatos las cantidades de animales con
que éstos debían contribuir. Remitiéndoselos, vía ciudad de Córdoba, a la Villa de la Concepción del Río Cuarto, a
disposición del coronel Francisco Reynafé. 56
Dichos auxilios debían ser requeridos con la mayor equidad de acuerdo a
las riquezas de sus dueños, pero con el
requisito de ser escogido entre animales de la mejor calidad.
La administración no evidenció propósito alguno de procurar alguna retribución a los propietarios de dichos ani-

�males, por lo tanto la medida configuró
una exacción sin tapujos. En consecuencia, la retracción de los hacendados fue
manifiesta. Los jueces de alzada se vieron en figurillas para solventar innúmeras dificultades que los afectados creaban, con el objeto de evadir el suministro de ganado.
Para ello los hacendados se ausentaban de su lugar de residencia; otros alegaban que no pertenecían al curato designado a los fines expresados, negándose a aportar ganado, argumentando que
ya lo hacían en otro curato. De tal forma que los jueces se vieron obligados en
reiteradas oportunidades a proceder a
apartar las reses, sin expreso consentimiento de sus dueños. 57
Hubo curatos donde los hacendados
importantes eran contados. Por ello fueron objeto de la mayor parte de la exacción, ya que sus vecinos sólo poseían pequeños rodeos58. En Luyaba, la situación presentó visos de gravedad; allí se
pasaba por momentos de considerable
indigencia, singularizado en la notable
escasez de ganado, habida cuenta que
en las contingencias bélicas anteriores
las administraciones provinciales recurrieron a esas chacras, extrayendo de
ellas animales para abastecer sus divisiones. Dada la circunstancia paupé.
rrima, si a ella se le agrega la disposición del gobierno, es comprobable Como consecuencia la falta de alimentos
cárneos que perjudicó a muchas familias, que no contaban con otros recursos que algunos deficientes cultivos.59

o

r-

No obstante los contratiempos, la
campaña mal o bien dispuesta, contribuyó a la remonta y al sustento del contingente que marchó a enfrentar a los
indios60. El general Ruiz Huidobro
calculó el aporte efectuado en los primero, meses de la expedición, en dos
\

mil caballos e igual número de vacunos.61
Resulta imposible justipreciar el costo de dicha hacienda. El único dato referido a precios informa que en La Carlota
se adquirieron 236 vacas, a 20 reales por
cabeza, y 20 caballos a $2 cada uno62.
Lo que permite aventurar un cálculo de
gastos referido al aporte de los meses de
enero y parte de febrero -de $5.000 en
ganado vacuno y" de $4.000 para el equino.
Luego del indefinido encuentl:o de

Las Acollaradas, Ruiz Huidobro decidió perseguir ·a los ranqueles hacia el
sudeste con el propósito de lograr la
caída de Yanquetruz en poder de la
división de la derecha.
Lento fue el avance, ya que parte
de los ~hombres -el batallón de defen.
sores- debió hacerlo a pie, con el fin
de no fatigar el ganado, entendiendo
así no desmejorarlo. A éste se agrega•
ron otros inconvenientes, como la dificultad para su~rar los arenales, que_
junto a la ·sequ1a de los campos y los
soles abrasadores obligaron al contingente a efectuar jornadas _cortas.63

Al llegar a la laguna de Trapal cundió la desazón al saberse que el ganado
considerado de reserva, que se hallaba
pastoreando en la laguna de Soven, había &amp;do arrebatado por una partida de
Yanquetruz.

reserva, arrojará como resultado el in:
ne~ble descalabro logístico que iigni•
fico I-a pérdida de 1.300 cabezas de ga•
nado vacuno y número mayor a 200
de equinos.6 4
Este daño obligó al jefe de la expedición a solicítar al gobierno cordolia
500 caballos y 1.300 yacas, y ordenó al
coronel Francisco Reynafé proveerlo de
144 monturas y la recolección de los
caballos p~rtenecientes 111 Estado, que
habían _ conducido los desertores.6S
De inmediato, el gobernador ordenó
al comandante Pedro Bengolea la com•
pra en el curato de Río Cuarto de 500
caballos gordos, a razón de $3.00 cada
uno.66 El importe a que ascendió la operación, es decir un total de $1.500, fue
saldado con dinero obtenido del em•
préstito forzoso. 67
Pero difirió mucho el procedimiento
puesto en práctica por las autoridades
cuando se diligenció .el petitorio de las
1.300 vacas, ya que no se aé.gnó canti•
dad alguna en dinero _para solventar d
desembolso de los afectados. Lo cual
configura una exacción más, de ~ado
bovino de la mejor gordura y corpulen·
cía.
A los curatos de Punilla y Calamu·
chita se le exigieron 350 cabezas a cada
uno, y a los de Pocho y San Javier el resto, es decir 6O0vacas más.68

La distribución se efectuó sólo en
cuatro
curatos, pues a juicio de Vicente
tériles melló la moral de los milicianos
cordobeses, provocando una notable Reynafé eran los únicos que podían prodisperáón en sus filas; los desertores lle~ ve.er de ganado, por cuanto el curato de
varon lo mejor de la caballada. Si a ello · Anejos llevaba ya contribuyendo desde
se le suma la negligencia con que se de- largo tiempo al sostén de las fronteras
sempeñaron los _agentes del gobierno en- del Tío. Por su parte los curatos ~
carga dos de proveer de equinos al ejérci- Ischilín y Tulumba proveían al canton
to: para el cuidado de los animales de tulumbano. Los restantes no se encon-

La intrincada travesía por tierras es-

traban en condiciones de suministrar ganado akuno a causa de las guerras civiles
que los 'habían transformado en regiones
desoladas. 69
Innúmeros inconvenientes debieron
sort.earse para reunir el ganado necesa-

rio, no _se reparó en las familias que quedaron sm ~stento, en los campos sin sementeras, m en los curatos empobrecid08. Todo se sacrificó para cumplir con
el requerimiento. 70
Estas reses no llegarían aRío Cuarto
sino en mayo, en tanto las necesidades
de abastecimiento a los soldados en
campaña era insostenible.
Buscando un paliativo a la penuria, el
gobernador ordenó al comandante de
frontera que permutase aquellos caballos y vacas regresados de tierra adentro
que estuviesen enflaquecidos, por animales pertenecientes a Villa de la Concepción de Río Cuarto, procurando así
algún sustento pero dejando a la;i vecinos sumamente escasos de hacienda. 71
Otras 100 reses más conse~irá el
comandante Francisco Reynafe -abonándolas de su peculio- para ser enviadas al general Ruiz Huidobro, que se debatía en una cortedad de abastecimientai que por momentos lo desesperaba, al
verse imposibilitado de continuar con su
empresa.72
Pocos días transcurrieron y nuevamente el comandante se dirigió al gobernador, exponiéndole que teniendo en
cuenta la gravitación onerosa que el consumo de 32 cabezas diarias significaba,
~da la escasez de hacienda en la provincia, era necesaria la compra de 500 caballQl más para facilitar de este modo la
P~nta movilidad del contingente. Es deCll', consideró más factible y conveniente la compra de caballos para trasladar

a los soldados, que el abastecimiento
con nuevas reses.
La expresada cantidad de caballos debía ser adquirida por el comandante Pedro Bengolea, a $3 cada animal.
~ero teniendo presente que a fines de
abril el arqueo del tesoro provincial arrojaba un resultado de $255,328 -lo
que exime de comentarios relativos al
estado del erario público- el comandante Reynafé envió de Río Cuarto a Córdoba tres carretas con 307 cueros de la;i
vacunos consumidos por la guarnición,
para que el producto de su venta coadyuvase a la integración de la suma necesaria para abonar los caballos. 73 Indiscutible indicio de que se echaba mano de
cuanto recurso estuviese disponible, a
fin de afrontar la situación. No obstante no debió ser muy apreciable la suma
obtenida, ya que los cueros de vaca se
cotizaban a $2 y los de novillos a $3. 74
Al finalizar abril, en momentos en
que el erario provincial se hallaba exhausto, el gobernador remitió una circular urgentísima a los jueces de alzada de
los curatos de Punilla, Anejos, Pocho,
San Javier, Tercero Abajo, Tercero Arriba, Calamuchita y Villa de la Concepción, ordenando a todo propietario de
equinos, de cualquier clase o rango, fuese obligado en el término de dos días a
vender a $3 todo caballo capaz de ser
útil en el servicio de la division. Lo que
debía llevarse a cabo en el lugar designado en cada curato, donde el comisionado recibiría los animales y los pagaría de
acuerdo a sus calidades y estado.

Reynafé dispuso también que todo
vecino que ocultase algún equino, le
debía ser confiscado y entregado al Estado, aplicándose además al infractor
las penas concernientes al caso.75

En esos días, el comandante Pedro
Bengolea recibió del ministro general de
Mendoza una nota oficial que apresura,damente elevó al gobe~ante cordo~: En ella el funcionario cuyano co~1s10naba a Bengolea para que invirtiera $2,000, a cargo del erario mendocin~,. en la comfra de caballos para ser
utilizados en e servicio de la división
centro. 76
Grave problema se presentaba a Córdoba, pues ya era por demás notorio
que no existía la abundancia de animales, tanto equinos como bovinos que
en un principio se había calc~lado.
Evidentemente las guerras civiles y
los aportes a las luchas de las fronteras
habían diezmado la campaña y desolad~
las haciendas, a tal punto &lt;JUe los hacendados no habían podido aun restablecer
las crías.77
En consecuencia se limitó la zona de
compra de caballos a los curatos de Río
Tercero Abajo, Río Tercero Arriba, Calamuchita y Río Cuarto, dejándose sin
efecto la circular de abril para los casos
en que no hubiese hacendados con suficientes equinos para vender a Bengolea. 78
Se desconoce la cantidad de equinos
adquiridos en la campaña, pero existen
evidencias de las considerables dificultades que hubo que sortear para conseguir
caballos en los curatos designados. 79
En momentos en que el poder legislativo discutía la sanción del segundo
préstamo, y arreciaban los pedidos de
auxilios, se agregó otro del comandante
Francisco Reynafé, quien solicitó más
reses para proveer de carne a la división
del centro que a mediados de mayo debía continuar la campaña. Para fundamentar lo pedido adujo que los 1.300

�vacunos no bastaban, ya qu antes de la
partida muchos serían sacrific_a ~?s y ~rante la -campaña la eonsurm,,10n seria
cuantiosa. 80 ·
.
.·

cio arruinado-. como la campaña -devastada por las demandas .const¡µites de
sus productos- · hicieron . aportes ?O~
enorme sacrificio y en la medida de sus
cortas .posibilidades, y toda vez que el
gobierno les exigió ( exceptuando e! e~;
préstito de $4.000, el que no cons1gii10
respuesta alguna).
·

6.AHPC, 1832-1838, Gobierno, Contadur(a
. Nota,, t. 2, f. 74.

18.AHPC, 1833, Gobíemo, t. 132, Letra B,
f. 130 a 152; t. 131, Letra A, f. 656 .

34.AHPC, 1833, Hacienda, t. 401, Comprobante no. 207 •

1.Compilaci6'! de leyes. . ., ob. c.it., t:l, p.
·7 5 y 76; AHPC, 1832-1836, Gobierno,
Decreto, del Registro Oficial, t. 3, f. 67 y
68.

19.AHPC, 1833, Gobiemo, t. 131, Letta A,
f. 661, y 1832-1838; Contadur(a, Nota,,
t. 2, f. 87.

35.AHPC, 1833, Hacienda, t. 401, Comprobante, no. 302.

Una vez más se remitieron cir, ,,lares
a los jueces de alzada, instruyéndolos
del procedimiento para exigir ~acurios
8.AHPC, 1833, 'Gobierna, t. 131, Letra A,
f.661 \ •.
.
de la mejor gordura, corpulencia y ~:
nidad.
La contribución económica cordo~-.·
.9.AHPC, 1832-1838, Gobierno, Contadur(a,
.
. ·
sa no adquirió una gran importancia pa· ·Nota1, t. 2, sin foliar.
La exacción ?eb[a practi~~' peto . · ta el proyecto prinúgenio ·de Ro~as, ni
cuidando no per.iudicat a !os µi~ntes satisfizo lo planeado por las au~on~des
y de n(! ~xceptuar al p~diente. So~o. se . mediterráneas: Pero se .constituyo .en 10.AHPC, -1832-1838, Gobie~no, Contaduná;
Nota1, t. 2, f. 87.
eximió de es!'11 obligac10n a los mihta- . una ·entrega muy estimable -por CO!!_t.o-..
res de jerarqu1a.
sa- para· el vecino oordobés .:;comer• U.Biblioteca del Institüto de Estudios Am&amp;ciante o hacendado - que deb10 solven•
. ricanist:as, Facultad de Filosofía. y HumaEl número de reses exigidas por cura; ·tar de su empobrecido peculio una er?- .'
nidades de la Universidad Naci9na.J. de Córtos se distribuyó en la siguiente propor- gacion que a la·p~tre nó 'sólo'resultó
do~a, Folleto 108, No, 1, p:12; Ana Inés
Feneyra, Lo, men$0jes de los gohernadoción: Santa Rosa, 250; Ischilin, 200; · abnegada . sino también quebraritadóra.
re, de Córdobci'en el sislo XIX. 18~8-1870,
Tulumha; 250 y Río Seco 100. Es decir de ernpr~as que, a éa~a de las dificulta:•
Inédito, Córdo.ba, 1978. ·
un total de 800 cabezas. 81
des financieras de la.epoca, -se hallaban
sumamente empobrecidas;
·
12.Beatriz Moreyra ~ Alba, ÚJ. compañía
Nuevamente, con notorio sacrificio,
proveedora ·del ejército · nacional •(183~
afrontando infinidad de vici!átudes ad.
. 1831). En: Primer Congreso ~ Historia
versas la campaña cordobesa aportó lo
· Argentina y Regional, Academia Nacio'
,
.
meior de su prod~ccion a esta emprenal .de la Historia. Buenos Aires, 1.973, p.
NOTAS
sa. 82
·
347 a 354; Anainés.I:~rreyra,Aporte,pa.
El aporte. ·de la camp~a .~emos~?
abnegación. Sin duda oca&amp;ono .perJIUcios pues Ei bien los equinos eran comprados por el Estado, el ganado bovíno
era confiscado. En uno u otro caso se
privaba a los cordobeses de dos imprescindibles elementos, de trabajo el uno y
de alimento el otro.
CONCLUSIONES
Es prácticamente imposihl.e 1 dado el eS:.
tado de la documentación y la metodología utilizada en la contabilidad de la
época, estimar en cifras exactas la contribución económica cordobesa a la c·onquista del desierto de 18.33. Pero resúltó
indudable como se observa en lo actuado, que ~nto la ciudad -con su comer•

1.Juan Carlos Walther, La conqui,tq del deiierto, Capítulo VII, p. 191 ·a 203, Eudeba, Buenos Aires, 1976.

ra. el estudio .de la pol{tica tributaria de
Paz'en la campafla de Córdoba (1829-1830),
Primer Congreso de Historia Nacional Y
Regional, Academia Nacional de .la Historia,. Buenos Aires; t973, p. 355 a 364.

2.Archivo Histórico de la Provincia de Cqrdoba, (eri adelante AHPC}, 1833, &amp;óbier-. 1j,AHPC, 1'833, Gobierno., t.. 132, Letra B,
f. 130,131,141, 142.
·
no, t.111, LetraA,f..77.
3.Archivo de la. Honorable Cárnaia· de Diputados de la Provincia de Cótdoba, t.
IV,p.259 a262,Córdoba, 1923.
4.Archivo de la Honorable. . ., ob. cit.,· t.
IV, p. 263 a 266.
.
· 5.Compilación de leyes, ,decretos, acu~,dos·
· de la Excelentísima Camara de Justicia Y
•demás disposiciones de carácter público
dictadas en la provincia de Córdoba desde
1810 a 1870, t I, p. 75, 76, Córdoba,
1870; AHPC, 1832-1836, Gobierno, Decreto, del Registro Oficial, 3, f. ·67 Y 68.

14.Acade~· Nacional de la Historia, Col.ección Enrique Fitte, Documento nó•.456,
sección VII, 113.
15.AHPC, 1833, Gobierno, t 132, Letra B,
f. 130, 131, 145, 146,147, 148, 149, 150,
151.
16.AHPC, 1833, Gobiérno, t . 132, Letra B,
f. 139, 140, 145,146.

i 7.AHPC,

1833, Gobierno, t. 132, Letra B,
f. 150, 151.

20.AHPC, 1833, Hacienda, t. 400, Compro
bante no. 195; y Gobierno, 1832-1834,
C.Ontaduná, Copiador t. I, sin foliar,
21.AHPC, 1833, Gobierno, Caja 133, Carpeta
I, f. 3 vto.
22.AHPC, 1832-1834, Contaduná. Copiador,
t. I sin foliar; y Gobierno 1832-1838,
C.Ontadur(a, Nota,, t. 2, sin foliar.
23Jbídem.
24.AHPC, 1833, Hacienda, t. 400, comprobantes no. 91,143,187,198; y Gobierno,
1833, t.131, Letra A, f. 346.

36.AHPC, 1832-1838, Gobierno, C.Ontaduná, Notas, t. 2, sin foliar.
37 .Biblioteca del Instituto, . , ob. cit., Folleto 108 m. 1, p. 12; y Ana Inés Ferreyra,
Lo, men,aje,. ;. ob. cit.

bante No. 542.
53.Biblioteca del Instituto... ob. cit., p. 12.
54.AHPC, 1833, Hacienda, t. 401, Comprobante, No. 227,352,361, 363, 384, 401
y 405; Hacienda 1834, t. 412, Comprobante No, 12, t. 403; Comprobante, No.
227, 220, 250, 273, 350; t. 404, Comprobante, No, 416, 448, 454,467,471,520,
530; t. 402, Comprobante No. 408.

38Jbídem.

55.AHPC, 1834, Hacienda, t 413, Comprobantes No. 544, 638.

39.Archivo de la Honorable. . ., ob. cit., t.
IV, p. 263 a 266.

56.AHPC, 1833, Gobierno, t. 131, Letra A,
f. 355.

40.lbi'dem, t. IV, p. 521.

57 .AHPC, 183 3, Gobierno, Caja 133, Carpeta 5,f. 618,
58.AHPC, 1833, Gobierno, Caja 133, Carpeta 5, f. 611 y 612.

25.AHPC, 1832-1838, Gobierno, t. 2, Contadur(a, Nota,, f. 104 -104 vto,

41.AHPC, 1830.1833, Gobierno, L~islaturo,
Notas y Copiadore,, f. 307 y 31 O; Archivo
de la Honorable..., ob. cit., t . IV, p. 518
a 529.
42Jbi'dem.

59.AHPC, 1833, Gobiemo, t. 134, Letta D,
f. 5.

26.AHPC, 1832-1838, Gobierno, Contadur(a,
Notaa, t. 2, t: 104.

43.Archivo de la Honorable.•. ob. cit., t
IV, p. 3 30 a 336.

27.AHPC, 1832-1838, Gobiemo, Contadur1á,
Notas, t. 2, f, 105 y 105 vto.

44.lb(dem.

28.AHPC, 1833, Hacienda, t. 400, Comprobante no. 91.

45.AHPC, 1832-1836, Gobierno, Decret08 del
Registro Oficial, t. III, f. 76 a 78.

61.AHPC, 1833, Gobierno, Caja 133, Carpeta 2, f. 260.

29.AHPC, 1833, Hacienda. t. 401, Comprobantes no. 216, 218, 372.

46.Compílación de leyes . .., ob. cit., t. I, f.
312.

62.AHPC, 1833, Gobierno, t. 131, Letra A,
f. 272.

30,AHPC, 1833, Hacienda, t. 401, Comprobante, no. 215, 267, 273, 342, 344; Gobierno, t. 131, Letra A. f. 442,

47.lb(dem.

63.Juan Carlos Walther, La conquista• .• ob
cit., p. 206:

31.AHPC, 1833, Hacienda, t. 400, Comprobante no. 106; Gobierno 1830-1833, Legislatura, Notas, Copiadores, t. I, f. 307,
310.
32,AHPC, 1833, Gobierno, C.Ontaduriá, Notas, t. I, sin foliar.
33,AHPC, 1832-1838, Gobierno, ContlJdur(a,
Notas, t. 2, sin foliar.

48.AHPC, 1830.183 3, Gobierno, Legislatura,
Notas, Copiadores, f. 31 O.

60.AHPC, 1833, Gobierno, Caja 133, Carpeta,
5, f. 605 a 607,611,612,616,621, 623 a
633, 640 a 646; 1833, Gobierno, t. 131,
Letra A, f. 100 a 102.

64.AHPC, 1833 Gobierno, Caja 133, Carpeta 2, f. 255,259, 260.

49.AHPC, 1833, Hacienda, t. 404, Comprobante, No. 524; Biblioteca del Instituto•. ,
ob. cit., Folleto 108, No. 1, p. 12.

65.AHPC, 1833, Gobierno, t. 131, Letta A,
f.133.

SO.Biblioteca del Instituto . .., ob. cit., Folleto 108, No. l, p.10.

66.AHPC, 1833, Gobierno, Caja 133, Carpeta 1, f. 50 y 52.

51.Ib(dem.

67 .AHPC, 1833, Gobierno, t. 131, Letra A,
f. 134; y Letra D, f. 180, 181, 187;Hacienda, t. 400, Comprobante No, 188,

52.AHPC, 1833, Hacienda, t. 404, Compro-

e:;!

�COLABORAN EN ESTE NUMERO

71.AHPC, 1833, Gobierno, Caja 133, Carpeta
1, f. 125,129.

HERMANN BROCH. Este año cele-·
bramos el Centenario del nacimiento del
escritor austriaco (Viena, 1886-New
Haven, 1951) que antes de emigrar a los
Estados Unidos (1938) dirigió la empresa textil de su padre. Su nombre se puede colocar al lado de los de Kafka, Proust,
J oyce, Musil. Principales obras: El s0námbulo (trilogía, 1929-1932), La m_uerte de Virgilio (1941).

72.AHPC, 1833, Gobierno, t. 1-31, Letra A,
f. 138,140, 141.

MARIO ANTEO HINOJOSA. Ver
Deslinde número 10.11.

73 .AHPC, 1833, Gobierno, t. 131, Letra A,
f. 153; y Caja 133, Carpeta 1, f. 23.

HELIA M. CORRAL. Investigadora
y crítica literaria del California State
College en Bakersfield. Se ha especializado en la obra de Alfonso Reyes, y en
general ha estudiado la literatura mexicana.

68.AHPC, 1833, Gobierno, CaJ. 133, Carpt}ta 1, f. 19.
· 69.lbi'dem.

70.AHPC, 1833, Gobierno, Caja 133, Carpeta 5, f. 567 1 576,581, 583 , 591.

74.AHPC, 1833, Gobierno, t. 131, Letra A,
f. 160, Caja 133, Carpeta 1, f. 4, 43, 44 Y

FH.
75.AHPC, 1833, Gobierno, Caja 133, Carpeta
3, f. 351, 352
76.AHPC, 1833, Go bierno, t. 134, Letra D,
f.188.
77 .AHPC, 1833, Gobierno, Caja 133, Carpeta
1, f. 29.
78.AHPC, 1833, Gobierno, Caja-133, Carpeta
3, f. 353; y carpeta 5, f. 563.3.
79.AHPC, 183 3, Gobierno, Caja 133, Carpeta
3, f. 355 a 359.
80.AHPC, 1833, Go bierno, t. 131, Letra A,
f. 158.
81.AHPC, 1833, Gobierno. Caja 133, Carpeta
1, f. 40 y Carpeta 5,f. 514,515.
82.AlIPC, 1,833, Gobierno, Caj~ 133, Carpeta
. 5, f. 516; 517, 518, 520,528,534, 535,·
545,557, 573,_ 578,579, 58q.

MANUEL CONTRERAS RAMOS.
(Ciudad Victoria, Tamaulipas, 1947).
Psicoanalista de origen medico. Catedrático en la Escuela de Graduados de
la Facultad de Psicología en la UANL.
Se han publicado artículos suyos en revistas y suplementos culturales de la
prensa local.

sional: "Ideas axiológicas en las Investigaciones lógicas y en las Ideas de Edmundo Husserl" (1964). Fue jefe del
Departamento de Extensión Universitaria en la UANL (1961-1964) y secretario de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM en la década pasada.
LETICIA PEREZ GUTIERREZ.Doctora en Letras. Jefa del Departamento de
Metodología y Letras en la Escuela Preparatoria del Instituto Tecnológico y de
Estudios Superiores de Monterrey.
RUBEN SANDOVAL. En Francia
obtuvo el doctorado en Artes. Es dire&lt;'r
tor general de difusión cultural y extensión universitaria en la Universidad
de Baja California Sur.
JAVIER TREVrnO CASTRO. Egresado de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL . Publica periódicamente ensayos y artículos en la prensa regiomon tana. Jefe de difusión cultural
del Museo Biblioteca Pape (Monclova,
Coahuila).
GUILLERMO SCHMIDHUBER. Ver
Deslinde, número 10.11.

SIMONE DE BEAUVOIR (1908)
Ensayista y novelista francesa nacida
en París, propugnadora con Jean Paul
Sartre del existencialismo y autora de
importantes obras como Los mandarines, la novela documental sobre la vida literaria francesa más importante de
la postguerra, galardonada con el premio Goncourt, Memorias de una joven
formal, La plenitud de la vida yLa fuerza de las cosas, que constituyen su autobiografía; y ensayos como El segundo
sexo -denuncia del mito de la feminidad- , El marqués de Sade y El pensamiento político de la derecha.

SERGIO CORDERO (Guadalajara,
Jalisco, 1961). Integrante, de 1979 a
1982 del taller de literatura que dirigió Elías Nandino. Becario INBAFONAPAS de poesía durante 1982-83.
Sostiene la columna "Taller literario" en
el suplemento ''Aquí vamos" del periódico El poroenir. Actualmente estudia
la carrera de letras españolas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL.
Libros: Jorge Cues/ll: viaje poético de la
f _.
inteligencia (ensayo, 1981), y Testimo-~ "')
nios del día (poesía, 1983).

HUGO PADILLA. Estudió la carrera de filosofía en la UNAM y se tituló
en nuestra universidad. Su tesis profe-

NANCY MOREJON. Nació en La
Habana, Cuba, en 1944. Licenciada en
Lengua y Literatura Francesas por la.

~,
1

�Universidad de La Habana. Crítica litctaria y. teatral. Traductora y redactora
de La gaceta, · de Cuba. Autora de los
libros ~e . poesí~: _Mutismos (1962),
A~or, ciudad atribuida (1964), Richard
tra¡o su flauta (1967), Parajes de una
época (1979), Poemas (selección y p~ólogo, de Efraín Huerta, UNA.tvl, 1980),
Eleg1a de las conver1nciones (inédito,
1981), Cuaderno de Granada (bilingüe, ·
New York City, 1984).

MARIA CRISTINA GARCIA. Nació
e?, Matamoros, Tamaulipas, 1945. Estudio Letras en Monterrey y en la ciudad
de ~é~ico. Pocas obras suyas han sido
publicadas. Radica actualmente en Cuernavaca.
ERNESTO RANGEL DOMENE. Nació en Monterrey, N.L., 1936. Estudios
de derecho en nuestra universidad, en el
I!ESM y en New York University; de
literatura francesa contemporánea en
París. Becario del Centro Mexicano de
Escritores (1965-1966). Notario público. Ha pub)icado más de diez libros de·
poesía.
ISABEL QUI RONEZ. Nació en 1943.
B~caria del INB".'-. (l 97~ 1980). Ha pubhcado ·-Ex tracc1ón de la piedra de la
loc_u:a (La máquina de escribir), El
cr~neo de _la primavera (UNAM), y Alguien maulla (F .C.E., México, 1985).
LETICIA HULSZ. Nacida en la ciudad de México, 1957. Estudió letras
francesas en la UNAM. Traduce para la
colección "Material de lectura" de la
UNAM y para el Fondo de Cultura Económica. En 1984 publicó Fragmentos
completos (Punto de Partida, UNAM) .
. FE~IX E. C~NVERSO. Argentino.
Licenciado en historia por la Universidad Nacional de Córdoba. Docente en
la Facultad de Filosofía y Humanidades

de la mis_ma , u~iversidad. Jnvestigador
del Consejo N-ac1onal dr Investigaciones
Científicas y Wcnicas, CONICET, de
A~gentina. Trabajos suyos han sido publicados por la Academia 1acional dr
la Historia en ese país: "Contribución al
éSU;Jdio del comercio entre Catamarca y
Córdoba_, 1815-1~1 "fl 973); "Aportr.s
al estudio de la mmena en éórdoba r.n
1~ déca&lt;l:1 de 1870" (1977); "El comrrc10 de Cordoba y las invasiones inglrsas"

(1979).

ENRIQUE CANALES. Pintor y escul!or nacido en Monterrey, Nuevo
Leon, rn 1936. Ingeniero mecánico administrador egresado del Instituto Tecnológico y de Estudios Suprriores de
Monterrey y candidato a Doctor en una
Universidad de Houston, Texas. Tomó
sus primeras lecciones de pintura en
1950, y ha expuesto en diversas galerías
del p_aís del extranjero (Bogotá, Colomb1a; San Antonio, USA). Actual~ente es colaborador gráfico dd periódico El porvenir.

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LETRAS UANl

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              </elementTextContainer>
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              <text>Deslinde, Revista de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, 1986, Vol. 5, No 12, Enero-Abril</text>
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              <text>Revista de literatura de la Facultad de Filosofía y Letras. Contiene poesía, narrativa, ensayo, traducción, reseña, y otros géneros literarios. Fundada en 1982. </text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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