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�UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
RECTOR: lng. Gregorio Farías Longoria
SECRETARIO GENERAL: Ing. Lorenzo Vela Peña
FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
DIRECTOR: Lic. Bernardo Flo_res Flores
SUBDIRECTOR: Lic. Ricardo Villarreal Arrambide
SECRETARIO ACADEMICO: Lic. José J\1aría Infante

REVISTA DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
NUMERO 16 / VOLUMEN VI/ ABRIL-JUNIO DE 1987

CONSEJO EDITORIAL
Lic. Nora Berumen de los Santos
Lic. Martha Casarini
Lic. Armando González
Lic. Miguel González
Lic. María de los Angeles Pozas
Lic. Genaro Saúl Reyes Calderón
DIRECTOR
Miguel Covarrubias
SECRETARIO DE REDACCION
Humberto Salazar
OFICINAS
Facultad de Filosofía y Letras. UANL.
Ciudad Universitaria. san Nicolás de los Garza, N. L.
l\IEXICO

Publicación trimestral.
Precio del ejemplar: $1,000.00 M.N.

1
¡.

�SUMARIO

2O.H.SIAtITJi) J.IHHOa
64 ELIGIO
CORONADO u3T~31J3(IYJ:AJq~rJa
Dos poemas
u~ IJ.
J.

4

65 Dos
YORDAN RADICHKOV
relatos

ELSE LASKER-SCHULLER
Sobre guijarros resplandecientes

6 JOSE MARIA LUGO
Borges y el espejo
COLLADO
10 GLORIA
Cuarto de hotel
12 GILBERTO GUEVARA NIEBLA

68

JESUS GOMEZ SERRANO
Los trabajadores agrícolas en la región de Aguascalientes

&lt;.

~1 ,lirrJ~~. . JSi

18

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~·•ri oL•;;,q 'iiin01.; J :.
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ABRAHAM NUNCIO
Cultura política y cotidianeidad social en Monterrey

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L ú.r,rn1 t,íif',iJirt u,')

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11~1

I

29 HILARIO LUNA CARLOS

1

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Poemas

1 ii¡q

,d r:,íwo ¡,,.1 1

·,·i,w i:dr;,i;r
1-i10
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·1

MARCEL BRION
Alfonso Reyes narrador, ensayista y poeta

34 MARGARITO CUELLAR

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'•~:.1.J
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' l¡; ,-··{ w11r.:,¡nit·,,,1 , 1;;..

•· ' · ' •·• •¡ r,¡1

Dos poemas

32

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• • • •, f, ' ; ,:

22 HORACIO SALAZAR ORTIZ
24

lR1

.- ""~1 ~

Ilustran este número viñetas de Jaime Tejeda

Crisis, educación y democracia
CASTULO HERNANDEZ GAL VEZ
El pensamiento educativo de Antonio Gramsci

durante el siglo XIX

.

1·

·1tl·:m 1,tw1'HP¡J dU·

--~;Y,~.A~~~)ll~:if~~~~1tt-;.__

"El teatro es una puesta en escena de la imaginación": Emilio Carballido

39

ALFONSO RANGEL GUERRA
García Lorca, cincuenta años después

·,e vhm.;m b nrp "h ,•Jlrt/
til!J 0~fl'.tl Ofi &lt;IHffillf'l'Jll

45

JOSE JAVIER VILLARREAL
El público, el atentado a la máscara: "un poema para silbarlo"

ADOLFOSANCHEZVAZQUEZ
50 García
Lorca en su España

57
60

MARIA GUADALUPE MARTINEZ
El tema del honor y la virginidad en La casa de Bernarda Alba

}OSE JAVIER VILLARREAL
Antología de la poesía mexicana de los cincuenta (2)

f Hú ·&gt; Óg:it flf!"f')[•t,l(

!'➔

�SOBRE GUIJARROS
RESPLANDECIENTES

••

Else Lasker-Schuler
Si pudiera ir a casa. . .
Las luces se apagan,
Se extinguen las últimas voces.
¿A dónde puedo ir?
Oh madre mía, ¿lo sabes tú?
¡También nuestro jardín ha muerto!
Un ceniciento ramo de claveles yace
En)un rincón de la casa paterna.
El, que recibía tantos cuidados

Uber glitiernden Kies

Kü1111l id1 nach Haus - / Di,· Lichte "clw 11 aus _/ t:rlischt ihr
lelzler C russ: // \Ve! soll ich him? / OMultf'r lllf'Ín, weisst du\? ¡
-~ ud 1 unser (,artrn 1s~geslorben! ... // Es liegl ein graU&lt;·r
~clk'.•nsl1:auss / lm Wrnkd wo irn t:llernhaus. / Er hattr grossc
~-orglall sid1 crwerben. / / l imkriinzte das \Villkornm en anden
1oren / ll nd gaL sich gani in s1:iner FarLt: aus. / O Iiebi·
Muller!. - • / / Versprühtc Abendrot / Am Morgen weicht· Sehnsucht
aus, / Bevor die Wcll in Schmach und Nol. / / lch habe keine
~: hM:stern mchr uud kcinr Brüdcr. / Der Winter spiclte rnit dem
lodt· 111 den :-Íeslern / Und Rcif erslarrle allc Lid.wsli1°1Jc r.

Festonaba las puertas con su bienvenida
Y prodigaba enteramente su color.
¡Oh querida madre!
El crepúsculo ardió.
Por la mañana, el deseo se abandona
Antes de que el mundo sea vergüenza y miseria.
Hermanas no tengo más, ni hermanos.tampoco.
El invierno jugó con la muerte en los nidos
Y la escarcha congelaba todas las canciones de amor.

Vr•rsión d1• MiguP.l Covarrubias

�BORGES Y EL ESPEJO

José María Lugo
La poesía como portadora del anhelo de
reivindicación del patrimonio humano
en esta tierra de penuria, se aviene en
ultimidad a despejar la tierra. Ella encamina al Hijo Pródigo de la humanidad
entera hacia la heredad abandonada y
sólo libremente recobrada.
Escriben los historiadores de Mesoamérica, que los primitivos pobladores
de estas tierras desmontaban el terreno,
limpiaban, barrían antes de invocar a las
fuerzas poderosas del cielo. Era este el
gesto más primitivo de su desempeño religioso; primitivo y primordial puesto
que en el virreinato barrían los atrios de
las iglesias antes de representar y, aún
hoy en día, barren las plazas de los pequeños pueblos donde celebran sus ritos.
En vista de que el poeta es aquel que
prepara el camino de la tierra hacia sí
misma, hacia su transparencia que debe
ser penetrada por la luz, se me ocurre
pensar que el oficio de poeta es el de
barrendero al servicio de lo divino, el
de acólito que predispone el advenimiento de lo sagrado, como entendedor
que es del lenguaje de los dioses. Borges
fue, en este sentido, exclusivamente un
poeta. Y todas aquellas argucias para
traslapar los géneros literarios no tenían
otro objetivo; su mismo oficio de pensador no perseguía otra meta que la de
pensar la Palabra, despejar el lenguaje,
predisponer el terreno para levantar el
altar. Despejar el lenguaje como libera
el mago al espejo de su densa niebla para
encontrarse con el genio, con la respuesta; para convert.ir el ultraje de los a,ios/
en una música, un rumor y un símbolo.
En el prólogo a su Obra poética (Emecé, 1964), y con el deseo de desmaterializar el mundo, confiesa una estética
personal que desearía se denominase
Estética de Berkeley. La última realidad
del hecho estético - palabras en un libro- es, nos dice, el lhril: "la modifica-

ción física que suscita cada lectura en el
'comercio' entre poeta y lector". La
poesía contribuye a la redención del poeta y se aplica a la caridad con el prójimo
lector en esta alquimia del mundo natural, en donde la palabra emergerá corno
el rostro del genio. La realización espiri- .
tual del escritor transforma a la naturaleza en lenguaje, la revitaliza, la bautiza.

agrega Borges a esta impasibilidad de la
razón, un tanto indeciso, el temeroso
amor de las doncellas; dejándonos así
en el pu ro y claro vivir liberado de la
metáfora y el mito, de la metáfora y el
mito que, de mentira y materia pasan a
ser carne.

Liberado en el sentido de control, de
obediencia sensorial. El tigre de los senEn esta época, empeñada en industriatidos enguanta sus garras en la poesía
lizar la materia por la materia misma, el borgiana que no quiere ser " persistencia
poeta es el más alto industrial de la made hermosura" sino de "certeza espiriteria; la refina, la clarifica hasta que altual". Esta certeza espiritual, que alude
cance el "punto", hasta que sea penetra- a la conciencia siempre alerta, incesante
da por la luz del Verbo. El alquimista - del espejo, del espejo insondable de la
Borges dirá, entonces, ese verbo soy yo,
divinidad que asecha, del ojo de Dios,
aunque ese yo sea nadie; o, precisamenacaba con todas las patrafias del mundo,
con el simulacro de esos espejos serviles
t~, por ser o llegar a ser ese yo Nadie.
¿Quién err.s tú? le grita el poeta a Dios, y a la imagen y que por lo mismo impiden
nadie contesta; pero, habrá de recoger la comunicación entre lo divino y lo
en este vacío, en esta nada, como un humano.
eco, la imagen y semejanza del hombre.
Esta certeza espiritual es la cumbre
desde donde el poeta puede ver, recoger
Hay que ubicarnos en el diálogo entre dentro de sí, todo el mundo; es, en fin
Heidegger y Holderlin para realizar el de cu entas, el aleph, el todo en la parte.
montaje de esta poesía de pensativo-sentir de Borges en la fuente original del
Dilucidar qué sea más importante si
mito, ese hablar que hace superfluo el la parte o el todo, figura ya en el proeso/ve del pensamiento por ser él el mis- mio de Los trabajos y los días; luego los
mo pensamiento. coagulado; el " firme románticos utilizarán las categorías del
diamante" frente al "agua suelta". Pero mito (pars pro to to e illo tempore) insispara eso hay que pulir, para eso hay que tiendo en la cuestión que finalmente llebarrer, hay que esmerilar. Spinoza en vará a Holderlin al encuentro de la verHolanda puliendo lentes y Borges en dad de lo sagrado del ser, aquello que en
Buenos Aires labrando infatigablemente el pensar de Heidegger se liberaría como
los colores de la tarde ante el miedo y el lo "abierto", lo abierto en el bosque,d
frío ; soñando un claro laberinto, a me- claro, lo limpio, lo barrido, el telffllO
dida que su ceguera lo interiorizaba, co- desmontado de la siembra.
mo soñaba un claro laberinto el judío al
tender la red de l;i E tica y apresar a Dios
Pero, en el contexto de Borges, d
en su malla.
aleph no se ve en la cumbre de una monEn su labor de pulimento ni sus pro- taña. Paradójicamente el aleph se~~~
pias manos traslú cidas distraen al filóso- un sótano, y gracias a una hendi~ua•
fo, ni el t'Spacio de jacinto - la tarde de abierta en esta "jaula de hierro del~
8
sangre que palidece en el confín del ba- po ", y por donde Dios asecha. Y, ,
rrio-, mucho menos la fama. Y, todavía más, el aleph se ve en el noveno esca1óD,

de abajo hacia arriba, de esta fosa de
desperdicios del sótano. (El nueve, lo
noveno, la novedad, es el arcano de la
seguridad y la protección que la sabiduría confiere al hombre circunspecto, al
hombre que no expone la llama del conocin1iento a las insaciables lenguas del
viento. De aquí que Zeus, después de
haber sometido a los titanes, con la primer mujer que se desposa es con Metis,
la sabiduría-prudencia, para establecer el
mundo equilibrado de los dioses.)

Com.o Holderlin, Borges sabe que el
poeta tiene que descender al abismo, como Cristo descendió a los infiernos, para emerger como luz victoriosa y redimir. Este sótano es esa Cueva de la
..\scensión, como denominaban los caldeos al solsticio hiemal, desde donde el
sol invicto reiniciaba su ascensión su
111elta hacia la .primavera o prima~verdad. Es en la última sala del infierno en
donde lshtar se desnuda completamente
ante el dios del submundo para liberar a .
~amuz. Soy yo, Borges. le dice Borges al
retrato de la amada desaparecida en .Ja,
soledad de la casa del amigo indeseable.

d Borges ciego, interiorizado, acurruca:
0

_en el regazo de su madre - o· de la
~Jer- saldrá de sí únicamente en aque-~ hora considerada por Darío como
crepuscular y de retiro" la hora en
qu_e, ;:egún Borges, "langu¡'decen los esllqos , u hora de la "vejez enclaustrada
un ~spejo ", y más preciso e impornte aun: hora en que caduca el simula- .
l?s espejos/que ya la tarde fue
r utec,endo. Lo sagrado, ese temps
pe du, se nos da a medida de que el sol
se_.va ocultando, forma en &lt;Fle Borges
~m.o describe su ceguera física. Son
1eneºJos volteados al revés de como los
dirá
los que entregan lo abierto,
llU
lke, en las Elegías. Nuestro sol,
~est:~ d1a humano en la penuria, es
fr,b[p, Por eso lo veremos en su cal

=

;::~e

¡:;s,

vario de las tardes de Buenos Aires husmeando con sus ávidos dedos un color
que agoniza en un barrio, en un barrio
en donde de pronto aparece la pampa
-su amada. Cuando en Iré no la vi - nos
dice- estaba acurrucada /en lo profundo de una brusca guitarra. Y, después:
1 i muchas bra=adas de cielo
sobre un man.ojito de pasto.

Vi una loma que arrinconan
quietas distancias
mientras leguas y leguas
caen desde lo al to.
Vi el campo donde cabe
lJios sin f&gt;aber de inclinarse.
Vi el único lugar de la tierra
donde puede caminar Dios a sus
anchas.
Quiero detener la observación en
"Vi muchas brazadas de cielo/ sobre
un manojito de pasto. " Esta polaridad
de lo cerrado en lo íntimo opuesto a lo
desplegado en lo in-significante, es un
recurso constante en la poesía bor-'!iana:
"firme diamante y agua ·suelta", ''polvo
disperso y apretada roca", "inevitable
realidad de fierro y barro", " por el sueño y la muerte", "en la alcoba del hábito y el amor": y, nada menos que en
su famoso "Borges y yo": (el Borges de
la diferenciación y el Borges del punto).
Qué otro lugar puede ser este del manojito de pasto y brazadas de cielo, sino
el paraíso del tiempo recobrado. Esa loma que arrinconan quietas distancias,
·no es la casa? ¿No es el arte la Jtaca
•1de verde etr.rnidad no de prodigios"? La
música, esa "extraña forma del tiempo"
recobrado en la memoria, vendrá a ser
la historia investida del don de la feminidad, que es refugio o casa. Georges
Gusdorf nos dirá (Mito y metáfisica,
1960) que "la conciencia mítica permite

constituir una envoltura prolecl9ra. en
cuyo interior el hombre encuentra su
lugar en el universo''. Bo~gcs confina el
recuerdo dr la amada en Lorla música.
Cuando se apaga la "guitarra apasionada·', el silencio hace que se estanque el
vivir, se convierta en agua muerta. Quizá
dt' este_ pensamiento borgiano se derive,
en la hondura de su pensativo-sentir esa
preferencia de Borges por el endecasílabo, ya que la música conLriLuye a la organización sorpresiva de las pálabras en
el verso. El análisis o desglose de este
texto me ha servido para comprender
que en el pensamiento de Borges no hay
evolución; hay evolución en sus escritos,
o más bien, acendramiento.
Así como la verdad se genera en el
sótano por la mínima luz de una hendidura o clarabova, el ser se da en la inmensiclad del cielo. Para Borges como
para Holderlin Dios aparece en este vacío abismal, en este puro azul de nada,
("la ceja azul del Padre" que dirá Gcorge Trakl, otro de los poetas estudiados
por Heidegger). Holderlin escribe:
¡_ J,,'s desconocido dios? ¡ lis patente
como el cielo? Esto
creo yo más bien?"

................. ' ....
¿QuP es diosr Desconocido, y sin .
embarf!O el rostro del cielo e;tá lleno
de sus atributos.

Borges ha recurrido no sólo a este
dios que camina sobre la pampa, sino,
también, a la música, ya que la música
no se ve, es un tiempo que no se ve, esto
es, no se resguarda en la ima.cren apoi ínea. La visión se encuentra a~urrucada
en su profundo regazo como un niño y,
en el curso de la melodía, de un instante, se da completa. Hay que tomar en
cuen ta la categoría de humilde que apa-

�rece como fundamento esencial de la
poesía borgiana. Una humildad hasta la
muerte; hasta haber manifestado al borde de su muerte no desear vivir jamás.
Desde luego que no desear vivir jamás
en la imagen corporal, en esa falsa unidad que pluraliza la existencia del Todo, puesto que él cree no en "la inmortalidad personal, pero sí en la cósmica";
esa memoria, ese espejo que lo recoge
todo en su seno; esa matemática, esa
'música pitagórica.
Y todo su quehacer poético fue propiamente una incineración de su cuerpo
y de su razón corpórea en el fuego del
tiempo, para llegar a aprehender que él,
Borges, es ese mismo tiempo que lo
desgasta, ese logos heracliteano que se
despliega. El arte -las leyes del vivirserá para él el recogimiento humilde del
agua en la cisterna, pero del agua que ha
recorrido (recorre) el mundo, y que en
sus múltiples espejos lo ha bebido como
bebe esa corriente interminable.

que pasa y queda y es crital de un
mismo
Heráclito inconstante, que es el
mismo.
y es otro, como el río interminable.
Saber esto equivale al fénix resurrecto. La memoria, será esa líquida oscuridad del espejo al cual llamamos Virgen,
es el agua de fondo del universo, espejo
de justicia que Gabriel Marce! (Le mystere de l'étre) recomienda debe ser limpiado, pues su superficie virginal está llena de polvo, del polvo de los sentidos o
del alma decaída. El espejo del agua de
Tales de Mileto, en la oscura visión del
alquimista, esconde el rostro de un ser
secreto que lo convertirá a la postre en
nada, pues este espejo es sólo la potencia del reflejar. Pero, quien se refleja en
él es el Padre, y su imagen especular, el
Hijo, la luz del mundo, lo lumínico

evidente. ielische nos recordará en el
Anticristo que el Hijo es la entrada en el
umbral de esta evidencia y el Padre la
permanencia misma en ella una vez que
original e imagen refleja se han identificado.
Cuando Borges dice de los espejos,
que . multiplican "el mundo como el
acto/generativo, insomnes y fatales" se
refiere al espejo de la luna, esa Diosa
Blanca de Graves que como Moby Dick
nos destroza, y a la cual el hombre se
enfrenta con la moral puritana en una
forma de venganza. Pero este espejo de
la tiniebla, especie de dragón hespérido,
es solamente el reflejo servil, destinado a
repetir, de aquel de Pitágoras escrito con
'sangre.
Una de las características del Borges
escritor es la de suponer siempre que el
mundo no· es como nos lo pintan. Encuenlra en Bloy que el universo es un
espejo que refleja inversamente la verdad de las cosas. Eslo debería ser más
terrorífico que la multiplicación generativa que hace que la criatura, o que más
criaturas, participen de la imagen y semejanza divina. Generosidad pues, más
bien que tragedia, ya que todo lo que
sale de las man.os divinas Ueva su sello,
su estilo. Si los espejos "prolongan en
vano el mundo incierto·, tendrán que
ser necesariamente espejos velados,
"donde todo acontece y nada se recuerda'' (Los Pspcjos). espejos que son
a la vez metáforas del sueño. o bocas
con que el OLro nos devora ( Los laberintos). Borges nos da dos razones de
por qué los espejos Ir infundían miedo
en su niñez, y estas razones señalan
precisamente las dos categorías que hemos venido deslindando: l) aquellos
que repiten infaliblemente la farsa
cósmica de lo que acontece y 2) aquellos que al anochecer adquieren un carácter sobrenatural. El niño temía más

a estos últimos, los cuales podrían peligrosamente empezar a "divergir de la
realidad" y "desfigurar su verdadero
rostro", tal cual un retrato de Dorian
al revés. En ambos casos el espejo ejer.
ce una función crítica, ética, una ju.
ticia. Son las máscaras de la persona, l.as
máscaras de Borges las que velan el espejo de la amiga, no obstante no haber
entre ellos una relación erótica, o qu~
zá por eso; y así se vela también el rostro de la Historia, ese olvido del ser,
irP..plícito en la etimología de la palabra fenómeno en f:l ser y el tiempo. Pero no sólo en la historia se vela 1sis, la
potencia virginal, sino en el libro sagrado, en la Sagrada Escritura y, por 111·
puesto, en el universo mismo en cuanto lenguaje que es, según la cábala y
una lista heterogénea de clásicos acuciosos, desde Filón de Alejandría hasta
De Quincey. Y no sólo el Libro y d
Universo son espejos enigmáticos, sino
cada palabra y cada cosa mínima, ya
que una y otra son símbolos. ltoo
Bloy conduce a Borges el descubrimiento de esta terrible realidad en I
Corintios XIII, 12: "Ahora vemos por
un espejo y oscuramente, pero en~
ces veremos cara a cara. " Borges admilt
de entrada que esta cuestión en sí no
es irracional. Que el universo no tenga
sentido es lo que debemos espelS
puesto que el poseedor del sentido~
aquel hombre que transite por lo ~•·
nico evidente. Las montañas son SltDl"
pre m_ontañas y tus rfos, ríos. César V•
llejo asume un tono profético y rotundo
cuando resuelve esta cuestión:

Os digo. pues, que la v1·da esta_'end
.
espejo, y que vostros sois el orpa/,
la muerte.
Solamente en lo lumínico, en lo•
grado, hay vida (hay vida, verdad Y:
mino). El mero existir sin recuerdo

sí no implica la vida, o tierra de la promesa. La vida no se da, la vida se conquista libremente volviendo en sí. El
reino de Dios es para los esforzados, para aquellos que como Pitágoras escriben
con sangre en el espejo. Es la sangre del
costado del Cristo la que devuelve la
luz ~ ciego Longinos. La heroicidad que
estriba en_sustentar c_o~ nuestra propia
sangre la unagen lum1mca del universo
•convierte a la poesía borgiana -enamo~
mda del tigre- en un trágico y constante testimonio del :vivir. En uno de sus
primeros poemas, Borges escribe: "Yo
siento la fatiga del espejo/ que no descansa en una imagen sola." Pienso en esa
realida~ tajante y profunda, y mágica,
~l'la, a que nos ha conducido la
ciencia moderna al mostramos el universo _in~inito e incesante que habita
:-m~l~plicado- en trn pedazo de piedra
mmovil. Hay ~e arar la tierra despeja~. hay que fatigarse, porque quien no
mente la fatiga, quien no se enfrenta a
esa ardua plenitud de ser dios incesan~mte, se expone a ser devorado por
dtiempo como la tibia Susana Soca la
quepor mirar desde la barrera:
'

Dioses que moran más allá del ruego
la abandonaron a ese tigre, el Fuego.

t

. El mero existir en el tiempo es ese
que ?ºS_devora, en cambio la luz
la conciencia es el espejo abierto que
fª puede ser penetrado por los mortalestnmortales, aquellos que Rilke llamó ánpues transitaban con tal naturali~ L • entre este mundo y el otro que no
i!illtan
· 1os. Las 1magenes
• ,
celadasdistinguIr
encardel M dentro del espejo de aquel relato
den~ual de ~oología fantástica, conhiladas ª repet:r,_ se encuentr~n obnun,;,. . por el clas1co letargo magico del
r"ucipe encantado.

t;,

�CUARTO DE HOTEL

Gloria Collado
1
lo blanco

3
la redondez del muro

la cal ensombrecida
por las huellas de los ojos
otros ojos amando
las vigas sosteniendo el aire
los ladrillos enmascarando
su hermetismo opaco
los azulejos de turbio barro
de turbios desandares sin olas de mar
la sal de su lavabo
la tina y sus sangrantes arterias
escurriendo
el excusado lacio contagiando
el maloliente escalofrío de la soledad
la impúdica soledad del cuarto
de hotel

errático
alargas tus sueños
en la vastedad salada
de mareas arenosas /
no toques el fondo del misterio
donde la pasión embiste
enfurecida

4
entre la nada y la nada
la nada y el tiempo
el tiempo y el sueño
el exiguo sueño

y el escarnio
la visión translúcida
de la impotencia

5

2
me veo las piernas
me desnudo las piernas
me toco las piernas
los muslos tibios
las rodillas estragadas
los tobillos alucinados
de tarso y metatarso me confundo
1

•

me obligo irresistible a sobornarme
con la caricia que inicio
una vez más
me veo las piernas

el remedio que te estriñe
que te zambulle en ti mismo
que te arranca despiadado
de nubes escurriendo el agua de tu fuente
/ la habitación es oscura
es fétida depravada
y qué serenidad tan basta

se respira

�CRISIS, EDUCACION Y DEMOCRACIA

Gilberto Guevara Niebla
¿Puede la escuela por sí misma contribuir a la democratización de un país?
La pertinencia de esta pregunta se desprende de la experiencia de .estados nacionales que después de la segunda guerra mundial enarbolaron un optimismo
educativo que los condujo a aplicar políticas vigorosas de expansión escolar
persuadidos de que tal era la vía para la
re'dención de sus pueblos. El mito de la
escolarización de la sociedad produjo un
fenómeno de expansión educativa sin
precedente, pero el tiempo hizo visibles
los límites y contradicciones del fenómeno: la proliferación escolar jamás satisfizo las expectativas que en ella se depositaron, pero sí contribuyó a crear un
cuadro de contradiccioues - una encrucijada- que, al parecer, revela nuevos
horizontes para la función educativa. En
las páginas que siguen tratamos de recuperar, en trazos muy breves, la experiencia .de México.

l. -Educación y dominación en México
El desarrollo del sistema educativo constituye una de las realizaciones más conspicuas del Estado de la Revolución Mexicana. Al finalizar la guerra civil, los
gobernantes revolucionarios usaron deliberadamente la educación formal para
conquistar la adhesión y subordinación
de las masas populares y para crear consenso alrededor de las políticas ·gubernamentales. Campañas espectaculares de
educación popular como la de Vasconcelos ayudaron enormemente a crear y
arraigar en lá conciencia popular la idea
de que la educación escolar era intrínsecamente buena: se le' contemplaba
como un vehículo adecuado para promover la justicia social, la democracia y
~ . la igualdad. El prestigio de la obra edu-

catíva del Estado llegó a ser enorme. En
los años de la presidencia de Cárdenas la
educación popular contribuyó decisivamente, junto a la reforma agraria y la
expropiación petrolera, a conquistar para el Estado un consenso formidable.

corporativa de la educación" se simbolizó, primero, con fa creación del Sindicato Nacional de Trabajadores de la
Educación (SNTE) en 1943 y,segundo,
con la expedición de la nueva ley orgá2
nica de la UNAM, en 1945.

El viraje que experimentó el d~sarrollo del país en 1940 contribuyó a dar a
la educación un papel fundamental. En
la perspectiva del nuevo ciclo de acumulación de capital por la vía de la industrialización, la educación escolar pasó a
desempeñar varías funciones sociales cruciales para el sistema: a) en primer lugar, ,
se, convirtió en un medio privilegiado
para la movilidad social y la igualdad;
b) en segundo lugar, adquirió la función
esencial de instrumento de socialización e integración de las nuevas generaciones a los valores de la modernidad
capitalista ; c) en tercer lugar, la educac:ón escolar tuvo como misión la formación y capacitación de los recursos humanos especializados que reclamaba el
desarrollo industrial; d) finalmente, el
sistema educativo conservó su función
de formar a la élite político-administra-

Al mismo tiempo, la acción del Estado incluyó una uniformización de la
educ~ci'ón pública en torno a un paradigma liberal cuyos rasgos esenciales
eran: universalismo (exclusión de formas de cultura popular); neutralidad
(respecto a intereses de clase); generalidad (ausencia de objetivos específi.
cos); autonomía (como actividad separada de la comunidad). 3

tiva dirigente. 1
El proyecto , desarrollista involucró
una renovación del compromiso del Estado de ofrecer educación básica a toda
la población (simbolizada en la reforma
del texto del artículo tercero constitucional, de 1945) y la cristalización de
una alianza corporativa entre el Estado
y las fuerzas (magisterio de primaria y
secundaria, profesionales universitarios,
técnicos y educadores privados) encargadas de realizar en concreto la empresa
educativa nacional.
El establecimiento de esta "alianza

Sobre estas bases tuvo lugar la el·
pansíón del sistema educativo despui:s
de la posguerra. Esta expan.síón fue su·perior a la que hubo entre 1910 y
1940: en 1910 el porcentaje de niños
que carecían de escuela era equivalente
al 74.6°/o y para ~940 ese porcentaje se
había reducido a 41.4, sin embargo, en
1960 el déficit escolar se reducía a
34.3°/o y veinte años más larde las autoridades proclamarían que se había
eliminado por completo.4 I&lt;:n el coa·
dro 1 el lector encontrará una relación del número de niños atendidos en
la escuela primaria, número de maestroS.
número de escuelas y presupuestos dt
nados al sector educativo; en el cuadro
2 se presenta un cuadro sinóptico del
sistema educativo por niveles correspondiente al año de 1985.

t

Los límites de la expansión educatifl

¿Cómo evaluar la expansión educatin!
¿Qué significado ha tenido en térmÍJIOI
económicos, políticos y culturales? Et

lamo., 1,·jos, ,l,·sd,· lilf'¡!o, d,· ronlar co 11
1111a pn111l1·ra1·iú11 adrn1ada d,, los ,·f'cc·lti,; ,nrial,·s glolial,·s d,· ,:si,· 1:n·ei111irn lo
,h·I ,i,t,·ma 111t:xi1:a·no d,· Nlucar.i&lt;&gt;n formal} nuestra rt·í11·xi1Í11, ¡ior lo 111is1110,
hah~.í el,· rrd11 &lt;·(rs1: a algunos a~pt·&lt;:los
pamall's rli-l frnom1·110.

r) CrNlr•111'i11li:rll'ÍtÍ11 m111·or l l11ra11l,·
t•I. l'it·I,'. ,·,pa11.,i10 .,,. ,11-r,'.,.,.,;laro11 la,
,·x,µ-,·111 ·¡¡1., d,· 1·,r11larid,ul forr 11 ,d 1.11 ,·1
lral,a¡o ,,, d,,,.,·,. 11 .11.. l1
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n11,;i1111 p111·,lo ,..,. l'\ig-,·11 111.í, ,·1,·vado,-. 11iv,·I,·, d,· t',l'olaridad f'orrw,l 1: ·t ·, --¡·tt 1ra
hal'ia. addanl,· ,. d,· la l'f'l•d,·111:ializa1·i,;11
co11lnli11y1· a ,·1111~1·rrar b, d1·,i)!t1aldad,·,
\ a han·r n11gatmi11 ,.¡ ,·f,•1·[0 ,l,·111onatiza_dor rl,·1 i11µ-r,·,11 d,· 1111,·vas •·a¡,as
soc1al1:s a los niv,·lt:s 1,.í,in, 1 11 ,,·dio dd
si,lt-rna t·ducalivo. 8
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chi~~rnldatl p,:rsisl&lt;:11: drsi&lt;rualdad ,·ro' .
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norni,·a, ,wsig11alrlad 1·1tlt11ral. E11 más d,·
ruarrula alios dt· d&lt;:sarrollo &lt;·co1111111iro
fundarlo &lt;'11 la industria son los sr&lt;·tor,·s
· d) .-lita i11ejt1•ipni•ir,. l.a 1·:,.pan,iú 11
ahos Y_ nw&lt;lios rl,• la soci,•dad q11i1·1ws st·
d,·
la 1·sl'olarizacii'111 Ita !,·nido ,·0111 0 l'Onhan VtSlo pri11ciµal1111·11l1· ll&lt;'ndir iado~
lrapart,•
1111 índi,·t• 1-li-v,1do d,· i11dil'i1·ncon 1~ t•dw:ariú11 ~' 1;asla &lt;·1 pn•ti&lt;'11l1·,
&lt;'ia.
\sí
por
1•j1·1111do : d11ra11l1· la d,'.l'ada
por t'Jt'lll!Jlo, so11 l'SOs s&lt;:clon:s quit:rt&lt;'S
l'J7O-19HO
"la
nwtrírnla 1·11ln· ..! pri11 11 •.
atTt•drn 111·,t\ 011:l aria1111·11t&lt;·
·
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ro~ _,·1 ~•·)!1t11do 1n11lo (d,· pri111aria) pr,·O&lt;· rd11rariú11 s11pt'l'ior. 5
"''nto d1,11111111u11111·, ,•11tn· 70() 111il \
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mil al111111111, ,11111al1111·11li' \ ,·ii'ras ,¡ .
. li) Fmcrm1 r11 lu i11stmrción. l.a 11 ,a,.¡firarit'in rl,· 1,·i &lt;' ,1. .u,· 1a 11a V&lt;'IIIC· 1o aro111- 111ilan·s d,· dis111i1111ri(1111·11 106 ¡l,•111á,· rtrral1~riad.1 por 111 "' rn·ci,•111.- p,;rdida d&lt;• los do., 'ª" lflll', 1'11 1·1111j1111lo. f'1wro11 ,11¡.w111vrl1•,' '.11 ..' 1,¡ 1·.1fll(· .os (l&lt;' Ia t't lllt'artoll
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· • ac1•11t11ada &lt;lt• la función·
l·:11 ,·I diaµ-1u',st\1·0 n·aliwdo por (:( ).
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no og1co ¡.,row11it•11l&lt;- &lt;ld ,·xll',·) Re.:11w1. Por otro lado. ,·1 ,-r,·cinor, dt•:,¡¡11· , .
. .
da:; . r-an ct&gt;n o"' &lt;l1l11yt'n las &lt;l,·111a11- 111i,·11to ,·,r olar Ita sirio imporlanl,· IJl'rO
. para devar la i11~lrueriú11 ri,·nl ífi- ,,. 1·O11,,·rva 1111a rantidarl 11111 ) f'lt:vaila
ca,• lt•\·no1·O11ca
. &lt;1t' la poLlariún \ afird,· la polilariún qu,· ja 111 á, ha a~islirlo a
111
11
ar ~ rl t·onjunto ,orial una "c¡'vili;,;a- la ,•,t·u,·la O q11 1· 110 ha culii,·rlo su r~cllt'·
00

la primaria. l•:11 sq,ti,·nilirc rl,· l 9B:l st•
i11f'orn1alia q111· haliía 6 111illo11,·s 769 mil
¡wrso11as ""'~'º"''" d,· q11i11l'1: alios analfallt'las.
t·sti111alia para 1·11tor1t·i·s ffllt' la
~~rolan_darl pro111,·dio d,·1 país ,·r.i &lt;l,·
•&gt;. I• 1. l·.s d,· l'ol,·¡rirs,·, sin 1·111 l&gt;ar.,!"0 , ,¡u,·
n1st,· 1111a ,·1,·vada &lt;:a nti&lt;la&lt;l d,· analfolwlos .firn&lt;:io11a/1•s. 11

&gt;·

I) f,'x¡mnsúín Y di/i•re,wiarüín in trrna
&lt;f,,/ .Óll'ma r•dur·atirm. ~:l l'l't•t·irni,·nlo d,·
oporl1111idad1·s cd1H·¡¡tivas ha sido awmpariado por 1111 1'1·11Ú1111·110 d,· si&lt;rno &lt;:O11lario: la dif,·r1·1lt'ia1:iú11 i11t1:rna d,·l sist1·111a ,:d1u:alivo. Exist,·11 por lo 111c11os lrt·s
¡,ro,:,·~os l(llt· ~i_- ¡11u:d1·11 s1·11¡¡lar: 1) S,, ha
dado 1111a n1·1·H·11l1· rlift-n·111·iaciÍ&gt;11 t:nln•
la rt'(I p11lilil'a y la rt'(l privada d,·1 sislt·llta ,·,i·olar ~', por lo 11tt·11os a niv(•I d,·
dis&lt;'urso (dado q111· no Ita) ,·val11,lt'io111·s
,11l,•1·11adas) la ,·rl11c,1t:ií111 privada s,· pn·~•·11ta ,·orno una ofnla d,· mayor calidad
,·11 !auto 'flH_' s,· n·cono&lt;:t: a111pliarn,:11lt•
'.'"'' ,·1 d,:l'.·m:ro aliat,·, ('11 su t'onjunto,
a la n·d p11lilH:a. Lo n·al f'S q111· ha aulllt:nlarlo nol~1ria111t·nlt: la parli&lt;:ipaci1ín
d,·1 s,·,·tor privado (Muiioz, 1, 1981) v
&lt;¡11_,. t·n alg11nos campos las instit1H·ion,;
privadas d" ,·ducacié,n superior han rlf'splazado a las púlilicas "º la tart•a ,¡,. formar fu11,c_ionarios para el Estailo (l'cs&lt;:ador y Iom:s, 1985). 2) 1-:1 segundo
pro,·,·so d,'. rl1ft:n~nriaciún s,· en•¡¡ por la
t10111og1·nt:1dad ¡wdagc1gica d,, la f'St: 11t·la
~ las_ rlif,·r,·1H:ias d,· t:apital rnltural d1·
lo~ _11,iios 4u,· asist,·n a t:lla. La lwría dt:I
l'ap1tal rnlt11ral afirma 'fllt' la h1·r1•1lf'ia
t'llllural varía f'nln· las distintas tlas,.,
soi:!al,:s ) qu,· ,·~la,; difcn•nt ias provocan
1lt-s1¡rnaldad en d Í·xilo 1'-~colar (Bourditu
19 7-l ). lc:sla_ ~ipé1lt•6is lrndría una ampli~
rorn proba1·1on
una soci,:dad t:omo la
ntPxicana con violentos contrastes ;;ocioculturalrs. Algunos t·sludios, PO ¡,f, ·cto,

"º

�han permitido comprobar que el fracaso
escolar afel'ta preferentemente a nii1os
vrovenientcs di! si:ctores socialt:s drprirnidos (Muñm. l., 1973). 3) El tercer
proceso corrrspomle a las dif r.renciaciones que se estaulec,,n por recursos y
aconrlicionamirnto dt' las escuelas y que
gcnrralmentc coinciden con diferencias
en la uuicación socio-geográfica de ellas.
st) puede rnnstalar, por ejemplo, que
persiste una franja de escuelas primarias
qur no poseen los seis grados y que es12
tán ubicadas en el medio rural.
l&lt;:stos tres procesos contribuyen obviamente a reproducir las diferencias sdciales y contradicen el propósito democratizador de la fun~ión educativa.

3. Socialización y cultura escolar

,...

tj&lt;

La escuela básica ha tenido como misión
esencial la de integrar a las nuevas generaciones a los valores correspondientes a
una convivencia moderna y civilizada, es
decir, ha tenido corno misión la de formar a los futuros ciudadanos preparando a los niños para una participación democráliea. La dicacia con la cual la escuda cumple la función de socialización
no ha sido suficientementl' estudiada en
México pero los análisis que se han realir.ado (Segovia, 1975) revelan que la esl'Uf•la rPflcja orientaciones y valores que
son propios di' la cultura polítil'.a dominanlr. Aceplacicín del autoritarismo, des. información poi ítica, dcsconfiam,a y
rechazo hacia las formas democráticas,
individualismo, etcétera , son rasgos que
muestran los estudiantes dt' primaria y
secundaria , aunque, al parrccr, la acción
cultural del sistl'ma educativo no es uniforme y, por ejl'mplo, exist,~n diferencias significativas entre la red pública y

lervenido en la formación de profesores,
en el nombramiento de delegados de~
SEP, en el proceso de desccntrali1.ación
de la educación, en la definición de los
programas de primaria y srcundaria, CB
el control de la Universidad Pedagógica
Nacional, etcétera, etcétera. Vinculada
al PRI, la burocracia sindical drl SNTE
represen lada por el grupo "Vanguardia~,
ha sido un instrumento poi ítico fundamental en el control de las masas magisteriales y gracias a su existencia el Útado ha podido mantener los salarios dd
.
. en mve
. 1es muy l.uaJOS.
.
16 Dr
mag1steno
hecho, el pacto corporativo tslad~
SNTE ha influido delerminantemenlt
en: a) la ausencia de una doctrina y un
proyecto educativo capaz de moviln
la
voluntad y despertar un nut'VO entup. 29).
siasmo del magisterio por la labor rduca4. La alianza corporativa Estado-SNTE tiva; b) la resistencia a toda iniciatin
innovadora que involucre una reforma
del
orden político interno del sistema
Las limitaciones y contradicciones de la
educativo;
c) la persistencia de relacioexpansión del sistema educativo deben
nes
de
tipo
clientelar entre jefes y su~
ser relacionados sobre todo con la natuordinados
dentro
de la educación nacioraleza corporativa del poder político y
las formas específicas de relación entre nal.
el Estado y las fu('rzas sociales l'llcargadas de realir.ar la f~11 ciú11 edul:ativa. En- 5. La educación en la encrucijada: ¡f•
del populismo educativo?
tre éstas, desdt' luego, la má~ im¡rnrtantl'

la red privada. Por otra parte, estas consecuencias de la educación no pueden
disociarse de un conjunto de situaciones que se han observado en el desarrollo de la educación pública en las
últimas décadas: a) presencia de prácticas pedagógicas tradicionales y autoritarias (Muñoz l. y Rodríguez, 1976;
Gihaja, 1979); b) reforzamiento de la
autonomía cultural de la escuela y de su
alejamiento de las realidades externas
(Nassif, et al, 1984); c1 crisis en la formación de profesores;1 d) crisis en la
14
investigación educativa; e) ausencia de
.
d
.
. . 15 Estás
una doctrma e ucat1va umtana.
situaciones han influido decisivamente
para crear una cultura escolar empohrecida, obsoleta y aislada (Nassif, 1984,

es el SNTE, organismo oficialisla qui' r!'·

clama una m1·11H·lircsí~ su¡H'rior a lo~ Una serie de parámetros novedososdeú8.50,000 trabajadorl'S y qui' con~titll) e nrn la encrucijada en que se encuenll1
el principal int,·rlocutor d1·I Estado ,·n actualmente la educatión mexicana. &amp;
materia dt' educación pública. Trad irio- primer lugar, la expansión rducativa,conalmcnle gn·mialisla, el SNTE pasó di' mo hemos visto, significó el dr..bordt
las reivindicaciones ,·conomicistas a las mi,:nlo de las exigencias del aparatoetO'
reivindicaciorn·s µolíti i.:o 1'd11i.:ativas drs· nómico nacional y la gcnnación dellll
de el momento 1•11 qui· Sl' lanr.aron las dinainica de credencializac_ió~ qur.
primeras rdormas 1n(Hli-rnir.adoras íll' la más allá de las demandas limitadas
educación pública ((·n los scx 1·nios de mercado ( de ahí el aumento preoC~
Echrverría y Lúpl'r. Portillo). En todo~ le de la dr.socupación y suLoc~,_1
los casos man tuvo una postura típii.:a- de fuerza de trabajo cali fic_ada1111 chll
mente grrmialisla. Así, ,·1 SNTE ha in- con calificación universitaria); ell 111'

z

!!Undo lugar la expansión involucro' ¡.
ª
P'''nl'd
J a por el sistema educativo de la
fun~ión de _form_a~ión de Ja élite políticoa~mms~rat1va dmgente, situación que se
l~o e~1dente con la masificación de la
1D11vers1dad; en tercer lugar - y asociado a las dos consideraciones anterioresa! haya e!derrun:ibe que está experimenta?d_o la ideolog1a de la educación como
medio de movilidad social; en cuarto, se
enc_uentra el desplazamiento que ha expenmentado la educación formal
~ d' d
por
~~ ios e comunicación social en la
func1on ~e conformar la cultura colectiva; e~ quinto tendrían que señalarse los
desaf1~s. que represen ta la revolució11
tecnol~g1ca actual para la generación fu.
tura. Fmalmente, el cuadro quedaría incompleto si no se mencionan los efectos
generales
, . y en
. l· de .la cr=sis
• econom1ca
ar_ su impacto negativo sobre el
i~anc1am1ento educativo que han deter· ¡o expansivo
.
. y el •
.mmado
. . el fi n de1 c1c
rn1c10 de una etapa de contracción.18

re~

TIodas estas circunstancias se reunen
en a coyuntura presente y se traducen
,n una p ·'
•
~es1on ~ocia! que apunta hacia
una
redefmición
d
•, nacional Esta
. . _e, t·a educac1on
ne •
redefm1c1on, está claro supo· · , d e Ias fuerzas
' socialuna recom pos1c1on
es
que
actúa
¡
·
forrn 1 .,
n en e sistema y una reu ac1on de 1as re 1ac1ones
.
fSCu I
entre la
eª Yel poder público.
·
Todo hace
Íin drl o : pensar que se aproxima el
r.itivo /. Mp~lt~mo Y corporativismo edu1
ex1co y qu fr t
'I
.
gi'n dos pcrsp,·1·t' . e e
l n t' a e se endi, e ,
• • 1vas 1:xc uy1:ntes: una
aractt'r pf" . · •
'
'ficar I f iuenllsta, que aspira amoa i•s era d I
t ad . .
· . t' os me d.10s ,·dur.ativos
· r.1.uar al s1st
d
~i
. t:ma &lt;' ucativo a las cxidi,JIJo~ ?1~dcr111r.adoras dd capital: otra
l.fThf'a
, se propondri'a pon!'r la'

educación al servicio &lt;le los intereses de
las -~asas ~opulares. En la primera persp_ect1va ~e. i~cluyen, a mi juicio, las prin?1pales imciativas modernizadoras que
m~!uye la llamada "revolución educativa ; con la segunda se identifican múltiples reformas que basta hoy han tenido
un caracter marginal.
NOTAS

P;im~ia fue de 14 millones 495 mil. Jose Lopez Portillo,.Sexto lnforme de Gobierno, Sector Educativo. 1982.
5. Hist_óricamente la Universidad Nacional
ha )nlegra~o su matrícula con una mayor¡~ de Jovenes proceden tes de estratos
rned~os Y altos de la sociedad. Esto sucede: mcl?so, en el marco de la masificacion.
Guevara N·• G· Y De Leonard p Vease
L
U~A,

as antinomias d~I desarrollo de la

M. Rev. Foro Universitario No 3

feb. de 1981.

· •

l. Esta. es sólo una forma de desglosar las

fun_c,iones que se le atribuyeron a la educac1on.. Antes de que se iniciara el ciclo
de 1~ mdustrialización prevalecieron concep_c,iones _idealistas sobre la relación educacwn-soc1edad (recuérdese a V
celos 0
ascond
, ª 1os reformadores socialistas)·
espues de los años cuarenta dom.
,
con e ·
maron
c pcwne~ economicistas que atribuían
a la educac1on potencialidades fundamental,es para el desarrollo. Véase Rama, German, Educación, imágenes y estilos de desarrollo. PNUD/DEALC/6 15 d
de 1978.
,
e marzo
\Hay o_tros elementos -como la Ley de
.Profes_1ones- que también sirvieron para
consolidar la alianza entre universitarios
Y Estado.
. . y 1a
ed
., " En mi ensayo "La CflSIS
u~acion (en González Casanova p y
A_guilar Camín, I-f., México ante la ~r~is
S!glo_ XXI, 1985) trato de explicar lo~
termmos de esa alianza.
3.La uniformización del sistema en torno al par~digma liberal se realizó a partir
~q~Ja~eTorrmBo~tu~iób~
cretar1a
de Educación en 1943 y s1gm
• .fi1,
c_o, d~sde luego! l_a liquidación de las expenencrns pedagog1cas comunitarias y de
otro llp_o del sexenio cardenista. Los conceptos liberales de Torres Bodet se pueden
leer en Torres B., Jaime, Discursos (19411964), J&gt;orrúa, 1965.
4.La declaración oficial cuando el porcentaJe d¿: atención a la demanda alcanzó
el 98 I?· En el año escolar 1980-81 la
poblacwn de 6 a 14 años fue de 17 millones 141 mil Y la población atendida en

6.~ama W., Germán, Educación y democrac,a en Nas~i~ R. et. al, El sistema educativo en America Latina VNESCO CEPAL
PNUD, Kapelusz, Buenos Air:s, 198/
7. Desde luego que estas afirmaciones sólo
tienen valor en general. Existen áreas escolares que constituyen una excepción a
la _regla y e~ las cuales la relación econom1a-educac1on _ha tenido una dinámica difere~te: por eJemplo, la relación entre la
ensen_anza _Y !ª producción en el campo
de la mgeniena civil.
8-''Se
• observa la existencia de una creciente desvalorización de la ed ucac1on
.,
en e1 mercado del trabajo" dicen Muñoz
I, ~arios, Schmelkes, Sylvia y Guzmán J
Teodulo en v·iagnoS
· tlco
· Y marco concep-·
tual para la planeación integral de la edu.
cac1ón en México en Morales Gómez D me! (C ?mp.), ''La educación y desarrollo
, a

de~e~d1ente en América Latina", CEE
Ediciones Gernika, 19 79.
Y
9.Necesidades esenciales en Mé .
.
ció
x1co, s1tuan actwzl y perspectivas al año 2000

Vol. 2, Educación. COPLAMAR s·gl
1 '
•
o

XXI, 1982.

10.Est~ :orrelación se adviritió desde que se
realizo el estudio para fundamentar el
P~an de Once Años (Citado en CEE,
S1ntes1s y diagnóstico de la realidad educativa del país. Cuadernos de Lectura No

l. UPN).

'

11 .Los estudios
., de COPLAMAR revela n que
1a poblac1on mayor de 15 años sin el míni-

.....

U!

�mo educativo .:n 1982 era equivalente a 30
millones. Véase Boltvinik, Julio, En la base
de la pirámide, en "El desafío en México''.
Nexos-Océano, 1982.
12. De hecho, para 1979 había en las zonas rurales 2,500 escuelas incompletas. Véase
Nrcesidade., esrnciales. . ., op. cit. pp.
42-43.
13. Hay varios fa..:tores que han influido en la
crisis de la formación de profosores: 1) las
uadiciones políticas contestatarias del magisterio que enseñaba en la Escuela Nacional de Maestros llevaron al Estado a apl:::ar
una poi ítica de negligencia respecto a esa
escuela; 2) históricamente la formación de
maestros se separó de los centros de investigación cien tífica de las universidades;
3) la ideología gremialista y sectaria que
ha dominado al magisterio normalista ha
contribuido enormemente a este resultado. No ha sido sino muy recientemente
que se ha dado la reestructuración de la
enseñanza normal: primero con la fundación de la UPN (1979) y luego con la reestructuración que alentó Jesús Reyes Heroles (1983). Gobierno de Miguel de la
Madrid, Las ra=om•s .v las obras, Crónica
del sexen io 1982-1988. Segundo año,
FCE, 1985, p. 292.
14. El atraso de la investigación educativa es
inseparable de lo anterior. La burocratización, las inercias corporativistas, la fuerza
del tradicionalismo y las prácticas centralistas y autoritarias contribuyeron decisivamente a ahogar todo espíritu de innovación. Hubo después de 1968 un cierto
despertar de la pedagogía en los centros de
enseñanza superior, cosa que se puso en
evidencia en el Congreso Nacional de Investigación Educativa de 1981. Por lo de-más, los recursos dirigidos a esa materia
han sido siempre muy limitados. Véase:
Documentos Base, Congreso Nacional de
1nvestigación Educativa. 1981 y Plan
maestro de investigación educativa 19821984. Programa Nacional Indicativo de Investigación Educativa. CONACyT, 1981.
15. En realidad, el mismo orden corporativo

que reina en la educación pública limita
la posibilidad de una orientación doctrinaria un itaria. Los dirigentes de la SEP
desde 1940 se han preocupado mucho por
la expansión pero casi nada han aportado
en términos doctrinarios. En la práctica
domina el pragmatismo y la improvisación.
La preocupación por este vacío se ha manifestado en numerosas ocasiones: véase·
por ejemplo Abugaber L., A, ~tal, Educa•
ción primaria, evaluación y alternativas
en Educación, revista del CNTE, No. 37,
Vol. VII, IV época, julio~eptiembre de
1981.
16. "En 1970, el sueldo del maestro equivalía a 2.7 veces el mínimo general, mientras que ahora apenas lo rebasa". Declaración de lván Solís, dirigente del Movimiento Revolucionario del Magisterio. Diario uno más uno, 4 de julio de 1986.
l 7. La tendencia al aumento de la desocupación de fue rza de trabajo calificada se
mantendrá en los próximos años. Aunque
no hay cifras confirmadas se sabe, por
ejemplo, que los profesionales desempleados suman cientos de miles.
IS.Diversos estudios demuestran que, haciendo la deílactación correspondier.te, el
presupuesto de educación ha sufrido una
merma notable después de 1982. Un estudio realizado por la Universidad Autónoma Metropolitana demostraba que la proporción del gasto público que se destinó
a educación fue en 1977 de 9. 18°/o y en
1983 de 5.75 ( uno más uno, 2 de junio de
1986).

CUAD RO 1

Años

Niños alen&lt;li&lt;los en escuelas
primarias y º/o en relación
con el censo escolar

escuelas

profesores

1910
1925
1940
1960
1980

889,511 (25.4º/o)
946,271 (32.1)
2,111,875 (58.6)
5,026,9 12 (65.6)
14,666,257 (63.3)

12,418
14,355
18,469
32,146
76,024

22,009
26,128
43,931
116,849
375,215

Fuente: México, cincuenta años de revolución FCE 19
.
di: Gobierno de Miguel De la Madrid (i983)·· S 62 VEol. 4 y _Pnmer Informe
, ector ducatlvo.

CUADRO2
Sistema t:ducativo nacional 1983-1984
Ciclo Educativo
Pree:ieolar
Primaria
Capacitación para el trabajo
Secundaria
Pro frsional medio
Bachilleralo 1
l ormal
Superior
Total

E~uclas
28,245
78,903
2,715
13,590
1,004
2,284
525
1,314
128,580

Personal docenlr
60,937
428,029
19,867
205,274
24,571
74,117
14,085
92,338
919,218

Alumnos
1,893,650
15,376,153
435,933
3,841,673
316,619
1,310,899
159,140
1,121,252
24,455,319

1_. Incluye 112 escuelas, 5334 maestros Y 108 261 alumnos del C
.
.
fuente: Secretaría de Educación P'bl'
,.•
oleg10 de Bachilleres.
de 1984.
u Jea. 1n,orme de labores 1983-1984, septiembre

�EL PENSAMIENTO EDUCATIVO
DE ANTONIO GRAMSCI

Cástulo Hernández Gálvez
En verdad ninguna sociedad se organiza a
partir de la previa existencia de un sistema
educativo, al que cabría la tarea de encontrar un cierto perfil o tipo de ser humano
que, a continuación, pondría a la sociedad
en marcha. Por el contrario, el sistema
educativo se hace y se rehace en el seno
mismo de la experiencri práctica de la sociedld.
Paulo Freire

Consideraciones previas
El postulado inicial de que los hombres
son producto de las circunstancias y de
la educación . . . y de que por tanto, los
hombres modificados son producto de
circunstancias distintas y de una educación modificada, olviga que son los
hombres, precisamente, los que hacen
que cambien las circunstancias y que el
propio educador necesita ser edu&lt;_:ado. 1
Bajo este postulado podemos decir que,
Antonio Gramsci, considerado como
clásico del marxismo contemporáneo,
supo expresar en sus últimos años de
vida carcelaria (1927-1937) toda una
conceptualización que articulada a una
acción materializó continuamente a
través 'de la filosofía de la praxis, con la
cual pretendió no sólo interpretar la
realidad, sino modificarla.

00

,...,

En el largo proceso histórico de la
educación éste ha asumido los diversos
enfoques, 'tanto en el plano metodológico, como en su categoría teórica, pero la
gran mayoría de ellos han dependido -~el
carácter de las relaciones de producc1on
y de la formación social dominante; de
esta manera, en las condiciones conc~etas más cercanas a la actualidad persisten aún concepciones educativas engarzadas a una pedagogía escolástica, libera,l,
nepositivista, estructuralista y/ o desarrollista; modelos que están articulados a
una perspectiva economicista en el marco

de los ~aíses subdesarrollados y dependientes.

hegemonía, tomada originalmente de
Hegel, pero transformando su carácter
idealista.

Educación-ideología
El concepto de ideología es, sin duda alguna, uno de los términos que más debates ha provocado, ya que su empleo es
por una parte común y, a la vez, confuso en cuanto a su connotación. Es en
este sentido como Gramsci entiende a la
escuela, en tanto institución, como
aquélla que no· sólo prepara a los explotados del sistema sino también a los explotadores, y ambos por lo tanto no
pueden poseer ese "saber" (ideológico)
en la misma forma, ya que en la escuela
primaria particularmente sólo se trasmiten subproductos de la cultura y de la
técnica necesarios para su asimilación.
Hay en consecuencia en ej sistema educativo un yroceso a traves del cual se
inicia el transito de aquellos que han de
ser difusores de esa cultura y de esa
ideología dominante.
Asimismo, se habla de ideología en
general y de una teoría de las i~eologí~s
en particular. En cuanto a la 1deologia
en lo particular, ésta se simboliza como
la relación imaginaria de los individuos
con sus condicioues materiales de existencia. En relación al concepto anterior,
se advierte que la ideología no está ligada de manera directa al proceso de producción, en virtud de que constituye
"un fenómeno que funciona de manera independiente y que actúa en el seno
de los aparatos que lo constituyen...''3
Evidentemente que la función de la
ideología no puede circunscribirse a un
rol de "ocultamiento de la realidad", sino por el contrario, va más allá en cuanto constituye la expresión material del
tejido social. La aportación de Gramsci
al concepto de ideología incorpora una
nueva _categoría de análisis: la noción de

El papel que Gramsci le asigna a la
ideología tiene que ver no sólo con 11
concepto de hegemonía, sino con lll
campo de acción constituido por la sociedad civil. Es en esta orientación donde articula la ideología con la educación, en cuanto ésta constituye la dirección ideológica, representada por el aparatO" escolar, pero a la vez por todo un
conjunto de apar?tos de hege~onía ~e
tienen su expresion en la sociedad civil.
La edJJ_c.ación en la concepción,~
ciana representa, por lo tanto, la dirución intelectual y moral" que ejercen
los diversos aparatos de hegemonía. &amp;ta perspectiva constituye en los prec,tos de Gramsci uno de los mayores ysig·
nificativos aportes a su prQpuesta peda·
gógica, la cual encontramos en gran~te de sus escritos en los cuales se plant~
en términos de reflexión lo que para él
significaban las dos concepcione~ dd
mundo y de la educación; es decll', las
contradicciones inherentes entre dos
ideologías de la educación: por_una par·
te, la interpretación rousseaumana _que
orientaba su filosofía educativa hae1dla
. e
naturaleza, y por otra, la existenc111
concepciones libertarias. En cuantoª la
primera, Gramsci rechazó_la idead:;;
siderar al hombre como sunple na . ,
za sin embargo reconoce el valor histórido de la teoría educativa de Ro~
en tanto ésta ,repre~ntó e~~ mom:da
una concepcion antiautontana gene
por la educación de los jesuitas. Esª~
vés de estas críticas no contestaian:
donde Gramsci formula su propuestaoi,I
escuela única intelectual y moral ~
coloca al niño en contacto con 1
~. del
ria humana pero bajo la direccion
maestro.

Consecuentemente, no es posible desarticular la educación de la ideología
en tanto la misma constituye un conjunto de valores o una determinada con~epción del m~ndo,. sino esencialmente
f~as de existencia material y un espac10 de las luchas sociales en el conjunto de los procesos sociales de produc.• •'4
1
.
c10~
y, por e contrario, tampoco es
posible reducirla a "un conjunto de rep~ntaciones deformantes producto de
wta relación imaginaria entre los individuos y sus condiciones reales de existencia" .5

Sistema educativo y aparato escolar
En realidad, un profesor mediocre, puede
lograr que los alumnos sé hagan más "inslruído$'' pero no logrará que sean más

cuho,, de"sarrollará con escrúpulo y conciencia burocrática la parte mecánica de la

e,cuela, y el alumno, si es un cerebro activo, ordenará por su propia ·cuenta, con la
ayuda de su ambiente socia4 el "bagaje
acumulado".
A. Gramsci

El obje,tivo_ del examen, en este apartado,_está orientado al conjunto de instituc10nes de la sociedad civil, mismas
que no se pueden circunscribir a la enseñ~,ª escolar como única fuente de transllll8lon de la cultura, la cual en determi~do_ periodo histórico, no dependió de
. nadie en especial sino de todo el conJunto de la sociedad".6

~clEn las actuales condiciones, la esa, entendida como aparato escolar
ee ha convertt'do en un punto de unión,
~lre la estructura económico-social do;i:¡nte, ya 41;1,e prevalec,e el criterio de
a educac1on les dara a quienes tienen acceso a la misma la legitimación

para arribar a una escala social y económica más elevada, sobre todo entre los toa sectores del bloque gobernante,
sectores de la clase me1ia, hoy pulveri- amparados en el más rancio nacionalismo ~orno expresión ideológica, han prezados por las contradicciones de la crisis económica. Sin embargo, al lado de tendido aislar, y en ciertos casos desverla anterior argumentación, cada día es tebrar la implicación política de la educación; bástenos revisar a la luz de las
más -evidente que la enseñanza escolariexperie1:1cias
~!stóricas el proceso de las
zada ha entrado en un proceso de devaluación, en tanto no satisfac~ las aspira- mas recientes . re_forma~ educativas" que
ciones previstas, ya que en el actual con- no han, ~onstJtuifto mas que expresiones retoricas vacias de contenido y cutexto económico se hace cada vez más
yos resultados son productos de ideas
difícil que la escuela pueda responder a t~cnocráticas y/o eficientistas que adsus objetivos funcionalistas. Esto ha oca- vierten en ~sencia su carácter utilitario y
sionado que surjan nuevos proyectos s~ prete_nd1da neutralidad ideológica. A
que formulan la reestructuración del diferencia de lo anterior la educación
.
,
aparato escolar, planteando como alter- constituye
un fenómeno social totalizanativa el rechazo a los títulos y grados dor y complejo, que exige no sólo el emacadémicos como únicas vías de acce- pleo de métodos y técnicas modemiso.7
zantes, ~ino arar en la búsqueda de una
perspectiva que perfile a la educación
Otra de las propuestas alternativas como un todo social.
es aquella que plantea dar más importancia al binomio enseñanza-trabajo, no
La crisis educativa que hoy experien términos economicistas, sino "en
mentan_ las soci~dades subdesarrolladas y
una relación dialéctica entre trabajo dependientes, tiene que incorporarle a
manual e intelectual, como vía para lo- 5? _funciona~iento ':una acción sociopograr la transformación de la sociedad y htica que le1os de contaminar' el amde la educación, conformando de esta biente cultural se puede convertir en un
manera el perfil de un nuevo modelo de podero~o agente de transformación",9
hombre en un sentido de omnilaterali- La pohtica representa una de las más
dad ". 8 No obstante, a diferencia de importantes dimensiones del ser humano
~rlos Marx, Gram'sci reformula el sigrú- y pretender liquidar o al menos cercena;
ficado de los conceptos enseñanza-traba- esta actividad es renunciar al derecho de
jo, no considerándolos como la necesa- constituir una nueva sociedad. En estas
ria incorporación del niño al trabajo con~ici_ones, una sociedad que renuncia
productivo directo, sino que lo interpre- a przorz a la democracia se convierte en
ta como un proceso encaminado a desa- una sociedad políticamente enferma, enrroll~ la capacidad de trabajo, es decir, fermedad que no podrá ser curada con
relacionar la enseñanza con el trabajo s~ples reformas aisladas y parciales
pero entendida como un componente aJenas por completo a la realidad condel proceso de instrucción.
creta; la escuela es pues, por su naturaleza, sus funciones y su estmctura una
Educación y política
institución social que cumple coro~ ninguna otra actividades de tipo político.
Uno de los aspectos que se han convertido en los últimos años en motivo de
Para Gramsci, educar significa necesapolémica, lo constituye la relación eduriamente formar no sólo productores
cación-política. Tradicionalmente cierde bienes espirituales y materiales, sino

�al hombre en tanto ciudadano, y en consecuencia, la ciencia se encontrará tanto ligada a la política como a la pedagogía. La interpretación del hombre político adquiere en este sentido suma importancia, ya que establece la relación
entre intelectuales y productores, entre
cultura y trabajo, entre intelectuales y
masa.
.Casi toda la producción educativa de
Gramsci fue formulada reflexivamente
en sus cuadernos, temas a los cuales dedicará gran parte de su esfuel"Zo, y siempre analizados a la luz de su entorno familiar.
En cuanto a su filosofía educativa,
ésta tiene que ver con la formación del
hombre nuevo, de ese modelo de hombre ligado a los conceptós de conformismo y de americanismo. Su modelo del
hombre moderno deberá ser "la suma
del ingeniero americano, el filósofo alemán, el político francés y el hombre culto del renacimiento, pero sin desprenderlo de la idea del hombre colectivo".1º Todo este conjunto de reflexiones sobre la pedagogía y la política,
Gramsci las asocia con el papel de los
intelectuales, los cuales están llamados a
ejercer en el nuevo orden una hegemonía histórico-social. Es por ello que la
ciencia política eslá orientada por la
existencia de gobernantes y gobernados,
aspecto que constituyó sobre todo en
Maquiavelo la causa de su obra política
determinada por dos aspectos fundamentales: el cómo se puede dirigir y el preparar a los dirigentes.

, --.

·N

A partir del principio de que existen
dirigentes ) dirigidos, Gramsci elaboró
su tesis del moderno príncipe, que no
significa en su formulación un retorno a
las ideas de Maquiavelo, ni del príncipe
absolutista y mesiánico, sino la formación de un hombre colectivo. represen-

tado por el partido político, comprometido con la reforma intelectual y moral,
así como con una voluntad colectiva-nacional y popular.
Educación, intelectuales y hegemonía
. . . el modo de ser del nuevo intelectual,
no puede residir ya en la elocuencia, motor exterior y momentáneo de los efectos
y de las pasiones, sino el inmiscuirse activamente en la vida práctica, como constructor, organizador "persuasor perman ente" y no puro orador.
A. Gramsci

Las ideas antes expuestas, toman en
cuenta que todo proceso educativo. visto desde su concepción amplia, lleva implícita una función política, la cual depende en gran medida del papel de los
intelectuales. La educación debe entenderse como un fenóm eno histórico científico, en el cual " nadie educa a nadie,
tampoco, nadie se edu ca a sí mismo, los
h.-imbres se educan en comt'.i n''. 11

en una dirección intelectual y moral a
través de una guerra de posiciones. convertida a su vez en una trinchera ideológico-educativa que perr:i.itirá a los intelectuales formar su contrahegemonía,
función que adquiere sentido bajo e! siguiente principio: ··un grupo social, puede e incluso debe ser dirigente, antes de
conquistar el poder'·.13

pnsciana contempla la existencia de

dos orientaciones de la educación una
espontaneísta, libertaria e innati~ta y
o~ voluntarista, la cual exige un determmado grado de conformismo social
Yuna fuerte dosis de coerción-dirección.

Notas
Los conceptos anteriormente descri•
tos c0nducen a considerar que la educación constituye una práctica que define
y deslinda una toma de posición ideológica, la cual no tendrá ninguna significación si no se traslada a su campo de aplicación, ya que de lo contrario no deja•
rían de ser más que simples valores discursivos.

La educación en cuanto su significado político de clase, se expresa a la
luz de la práctica de los intelectuales: en
tanto categoría social, los intelectuales
tradicionales y los· orgánicos de las clases dominantes desempeñan una función
de élites en las esl'tucturas políticas: así
pues, la función del educador abarca todos los niveles de la sociedad civil, no
sólo como trasmisor de valores, sino por
las funciones de dirección-dominación
que realiza; en este sentido ··se es educador desde diferentes nivele y persprctivas en tanto orgánicos de clase., .12

En síntesis, la propuesta educativa~
Gramsci ticnr como eje articulatorio
los conceptos de educación e !nstnlceión que implica tanto la cap~c1dad de
dirigir como la de producir; dicha propuesta está configurada por dos fases:
la primera, en la que el niño debe desarrollar cierto grado de capacida~es_cot
noscitivas. impregnadas de au tontansmo
y de confoqnismo social; y una segunda,
én la que predomine la creatividad Y. la
autodisciplina, asimismo, la altei;nabYl
de escuela única, planteada en parraf06
anteriores, debe comprender diferentes
momentos del proceso educativo,~
cuales sirvan para el desarrollo humalll'
ta y formativo y el desarrollo de la cultura, como también el impulso ~ las
capacidades tanto manuales como inlt
lectuales.

El papel que desempeña la hegemonía en la propuesta gramsciana está Íntimamente ligado no sólo con los intelectuales, sino también con la crisis orgánica del bloque histórico dominante; en
este sentido, la hegemonía se convierte

La unidad entre instrucción y educt
ción no sólo puede estar dete~
por el ejercicio docente del maestJO, f'
que él mismo es consciente de 1•.~~
tencia de contradicciones en l a ~
y en la cultura: por ello, la pro.,..-

!.Marx, C. Y F. Engels: Obras escogidas, v.
!,Moscú, Progreso, 1973, p. 8.
2.Puiggrós, Adriana. Imperialismo y educación en América Latina, México, Nueva
Imagen, 1980, p. 17.

3.!pola, Emilio de: Ideología y discurso populuta, México, Ed. Folios, 1982, p. 73.

4-Alt!'usser, Louis: Ideología y aparatos ideol'l,ico, de Estado, México, Ed. Teoría y
Praxis, 1979, p. 112.
S.Bllldel?t_ Y Establet: La escuela capitali,.
ta, Mexico, Siglo XXI, 1978, p. 19.

6-Ponce,_ ~níbal: Educación y lucha de clalPI, Mex1co, Ed. Eka~ 1974, p. 10.
7-Ro~a, Rossana: Segundo manifiesto·
ltEIII de una disidencia comunista, México'
ra, 1973, p. 134.
'

8.:anacordª' ~fario: M~rx y la pedagogía
t nuestro tiempo Mexico UAG s/a p
103.
'
'
• • ·
9. Guitérrez
·
E'ducac1ón como
. , Franc1sco:
Plllxi, política, México SiaJo XXI 1984
p. 69.

' ..,

'

'

IO.~rtantiero, Carlos: Gram1ci y la educa~n (en Sociología de la educación
A. mp. por Guillermo González y Cario~
F.d Toi:res), México, Centro de Estudios
ucatwos, 1981, p. 227.

1!. Freire, p 1
lléx• ª~ o: La pedagogía del oprimido
ICO, Siglo

XXI, p. 65.

'

12.Monteforte Toledo, Mario: El discurw político, México, Nueva Imagen, 1980, p. 70.
13. Gramsci, ~-• citado en Antonio Gramsci y
la educ~cw~ como hegemonía, de Angelo
Broccoli, Mexico, Nueva Imagen 1977 p
147.
'
' .

1

1..:..

1:

�DOS POEMAS

Horacio Salazar Ortiz
UEVO PO tMA DEL AZAR

Llegamos de improviso a la playa del mundo.
Con una sola ficha en la mano cerra.da
Los hilos del destino se mueven en la sombra.
Tiramos nuestra ficha sin saber la jugada.

PARABOLA DE LOS Slrn~os

¿Alguna vez has soñado que cobran entidad,
que e materializan tu más hermosos anhelos,
y al despertar te das cuenta que todo sigue igual,
que tus sueños han vuelto al reino de los sueños?

Estoy contento porque tu camino y el mío
se han cruzado en tm punto de la arena infinita
Bajo este cielo malva ~e soñado que somos
dos instantes fundidos en una sola vida.

te preocupes, muchacha. Las cosas son lo que son.
La misma vida e un surño dentro de otro sueño
Y no se trata de rnetaf ísica ni de imaginación.
Lo propio de los sueños es seguir siendo sueños.

Déjame ver de cerca tus ojos de crepúsculo.
Perm ítem e tocar tu carita de rosa
Porvenir y pasado son simples fantasías.
Sólo está en nuestras manos el aquí y el ahora

Como un desierto sin oasis sería nuestra, ida,
si el volantín de lo sueños dejara de funcionar.
La realidad es algo que enferma, que contamina.
o hay nada más deprimentr que un sueño hecho realidad.

El cielo es infinito y el sol está muy alto.
Pero la tierra humilde dá raíz a tu vi.da.
Soy hombre afortunado porque puedo mirarte.
Sólo tú eres verdad. Lo demás es mentira.

En la ruleta de mi vida eras tú d sueño prrfecto.
Porque puedo verte y locartr sin qur.drjrs dr srr.
Puedo cubrirte de besos y acarieiar tu cuerpo
in que te vuelvas humo con el arnancc·,·r.

Abril de 1987.

1
0

MorllPrrey,

28 di.' abril de 1987.

�CULTURA POLITICA y COTIDIANEIDAD
SOCIAL EN MONTERREY

Abraham Nuncio
Cultura dominante y cultura de la
resisten cía

El fenómeno de la relación entre la vida
cotidiana y el poder configura una c~tegoría específica en el ámbito de la ciencia social: la cultura política. La cultura
políLica en una sociedad dividida en clases tiene su matriz en las formas que cada una de estas clases van desarrollando
a través de su práctica frente al poder y
por la conquista de éste.
Las respuestas frente al poder y la lucha por alcanzarlo dan or_ige~ a diversas
conductas sociales que cnstahzan e,n. valores v tradiciones de combate pohtico.
En el.capitalismo, desprovista del pode,
d¿l Estado o en el mejor de los casos,
con una relativa intervención en su
orientación y políticas esencia!~s, la clase obrera da pie a una formac1on ?ultural cuyo contenido está determ1_n,ado
por su .práctica frenteª. la explotac10n y
frente al poder que ha implantado y defiende las bases sobre las cuales _tal exp!olación se erige. La nece~idad de r~producir su fuerza de trabaJ~ en condiciones las más favorables posible d~ntro
de una relación, unidad productiva y
gremio localizados, y _en ciertas circunstancias el cuestionam1ento a la explotación, e incluso a las causas políticas ~e
ésta, producen una cultura de la resistencia. Evenlualmente esla cultura puede transformarse en una cultura revo-

*Ponencia presentada en el _Se~inario Procesos Políticos y Cambio lns!Jtuc10nal en Nuevo León, organizado por la Universidad de_las
Naciones Unidas, el Instituto de lnv~st1gaciones Científicas de la UNAM Y la Oficma de
Investigación y Difusión del Mov1m1ento
Obrero A. C. (noviembre 18 y 19 de 1986).

lucionaria, cuando la clase obrera lle_ga
a dispular, conjuntamente con sus ah~dos, el poder que detenta la burguesia
apoyada en el aparato estatal.
La cultura dominante en la sociedad capitalista, sobre ,t~do en la etapa·
del desarrolio mo11opohco, es una culÍura de la dominación en la que la bu~guesía tiende a imprimir sus ras~os mas
clasistas y -valga la redundancia- excluyentes. Conce'ntra esta clase _en s~s
manos los medios de control social mas
eficaces y sofisticados, así como los resortes fundamentales del poder. A su re:
!ación con las clases dominadas po_dra
darle un contenido paternalista, fas~1sta
0 negociador, según la propia cap~~idad
de éstas para oponerse a su poht1ca ,e
ideología. La oposición puede ~er fr~gil, lo que permitirá a la burguesia -v1a
cooptación- el control de, las masa_s
obreras, normalmente a traves de sus d1rigencias, a bajo costo y con car~o a su
sumisión; puede, por el contr~no; ser
vigorosa y dar lugar ~- dos pos1_bles escenarios: a) la reprcs10n y posible derrola de la insurgencia o b) el avance de
sus promotores en la polílica Y_ en la
cullura, cualquiera que haya sido ~I
tratamiento recibido, si éstos logran evitar la derrola.
El tipo de respuesta de la clase obrera a la dominación poli'tica y cultural
tiene que ver con el grado de indepen· y democracia
alcanzado por
dcncia
,
d' sus
.
. ·
· d I·e·a les
orgarnzac1ones
sm
, · Las tra 1c10. .
nes de lucha de éstas cucnlan muy s1g111ficalivamente en la vida colidian~, que
es el t:spacio donde se afirman o dtluyen
los valores de clase. Denlro de tales tr~diciones se inscribe el papel de los parl1dos políticos represcnlativos del proleta-

riado; de su mayor o menor asc~ndiente
en éste y en otros sectores so~t~les depende en gran medida la extens10n de la
cultura obrera (sus esquemas ideológicos reivindicaciones, proyectos) en su
doble significado de cult~ra d~ la resistencia· y cultura revoluc1onana. En el
curso de la disputa por el poder_, 1~ cultura revolucionaria tiene una mc1dencia en la capacidad estratégica y eventual triunfo de la clase obrera que de
ninguna manera puede soslayarse.
Monterrey: la swnisión climatizada•

Sirve el anterior punto de partida _para
introducir el análisis sobre la cu1tura
política y la cotidianeidad social en un
ámbito de contornos históricament~
muy definidos: el Monterrey metropolitano.
Las concepciones, los modo~ de ~xpresión y los instrumentos que identifican a la cultura política que ha gcnera_d?
la lucha de clases en Monterrey se or1~.
nan Justamente,
en e1proces0 de const1•
, ,
tuci6n y desarrollo de la burgurs1~ ;dustrial dominante Y del prolet~rt~ 0
urbano fabril y no fabril caracter1st1cos
. .
del cap1tahsmo
mo derno. Los rasuos
" de
. .
este capitalismo
mad uran más lcm prana·
.,
menle en esta ciudad eje de la re~on
' YseI 1nsnoreste que en el resto de1pais
, .
1es, en e cur·
criben, en termrnostempora
so de los últimos cien años.
• ano
~ s, el núA lo largo de estos cien
cleo obrero de mayor peso en .Monte·
t nu·
rrey -tanto desde el punto de vils ª n1
•
en
mérico como por su pos1• c10n
. a P1a,
.
las
mdustrias
la producliva- se u bica en
'o!
básicas dominadas por los consorc~e. · han man
privados, cuyos propictarws

nido desde siempre una actitud conlraria a la autonomía sindical y a las polítjcas populares que en algunos momentos
ha generado el reformismo del partido
en el poder.
Un rasgo determinante en la fo rmación cultural de este núcleo de obreros
ha sido la casi inexistencia de huelgas
¡romovidas por las organizaciones si ndicales adscritas a tales consorcios.

La configuración de la cultura de la
resistencia tiene en los instrumentos
de lucha de la clase obrera uno de sus
ejes clave. La huelga sería el de mayor
recurrencia y carga educativa. Su empleo pone en juego la capacidad logística y de negociación de la clase obrera
frente a los patrones y el Estado, y de
convocatoria respecto de otros de sus
destacamentos y, en ocasiones, respecto de diversos sectores de la población,
La burguesía regiomon tana percibió,
d~e el surgimiento de las primeras
grandes industrias, la utilidad de introducir ella misma reformas en el tralo a
~ fuerza de trabajo que reducirían al
míoimo su iniciativa de demandas, eliminando con ello el uso de la huelga par~ traducirlas en conquistas. Sin direcciones autónomas y genuinamen le rt'.·
Jlr~ntativas, las organií\aciones de
este núcleo obrero conservaron, en gran
medida, las características presindicales del mutualismo, rt'-gi111cn qur partía
de la concepción de comunidad de inletese, de trabajadores y patrones dentro
de una misma empresa. Este concepto,
remozado, aparrc1~rá más tarde con d
'-&gt;rnhre de unión.

Los pocos movimientos hurlguísticos

(algunos de ellos cierlarni·nle de trascendencia) mellaron el espíritu de lucha de los obreros y crearon en ellos
una tradición de obsrcucncia a la dominación patronal mediada por una relación palernalisla que abarcaba, y abarca hasla el presenle, los diversos aspectos de sus vidas dentro de la empresa y
fuera de ella. Los bienes y el tiempo libre de que disponen, la casa qur· habitan, la prensa que leen, las escu('las a
las que asislen sus hijos y las bPcas de
que pueden disfrutar algunos de ellos,
todo se los provee la empresa y a rila,
matriz om nicom µrcnsiva, parecen deherli- Lodo. A cambio ~e ello abdican , o
deben alidicar, a su derecho dt· lil,re expresión y organización gremial independienle. Este frnómeno ha inhibido rl
surgimiento de una cullura de la rcsisLencia en estos obreros, que significan
casi la mitad de la población rconómicamentr activa de Monlerrey y su área
metropoliLana, ) sus efectos han irradiado hacia el conjunto dr la sociedad
una mcnLalidad conservadora y han alejado en vastos sectores d1· ella la idea dr
un cambio social favorable a sus intereses.

los que hoy los mandan.

La posiLilidad de cambiar de régimen sindical se presentó para ese núcleo
de oLreros en los años treinla al influjo
de la insurgéncia proletaria que se gestó
dura11te el periodo de la crisis y de las
reformas impulsadas por Lázaro Cárdenas. La nueva fuerza oLrera, que va forjando un nuevo marco cultural a parlir
de sus luchas reivindicalorias, amenazaría, al cen tralizar sus recursos y capacidades de clase en Lorno al surgimiento
de la CTM, el moddo de organización
sindical que los industrialrs habían logrado estratificar para la época. Si hasta
en ton ces rstos sólo haLían mantmido
una actitud paternalista molt•ada dP represiones hacia su fuerza df' Lrabajo,
ahora se mostraban despólicos y pasaban a asumir una política de rasgos
abicrlamcnte fascistas. AdvrrLÍan el fermento de una cultura que rápidamentr
incorporaba elemenlos rrvolucionarios a
su conlcnido df' incipieult'. resislcncia,
lo cual podría conlraslar con la cultura
de dominación crlosanwnle t·dificada
por t·llos duranlt· más dP cinnwnta años.
Su rrspuf'sta fui- violen la y radical: golp1·aron al 111ovirnienlo oLn·ro in:-urgt•nlt•
) presionaron al Estado para Pvilar que
las acciones de aqui'.I l11virran d menor
éxito. 1\lcdianlc una y otra fórmulas
lograron dcrrolar a estP movimiento
ayudados, involunlariamrnte, por la
propia división y ulterior debililamienlo
que se producen en su in lerior al t'Scindirsc la CTM.

Una serit• dt· circunstancias hislóricas ha reafirmado la cullura dr dominación dC' la burguesfa regiomonlana sobre las clases suballt-rnas. Mienlras qw·
esta burguesía J1a lt·nido qui' lidiar con
el Estado pnrrcvolucionario y con el
nuevo Estado que CHlf'rgió de la revolución, y se ha visto por Lanto obligada a
modificar su tácLicas de lucha, la fuerna
de trabajo bajo su control no ha camA la derrola drl movimirnlo oLrero
biado de patrones y ha tenido que per- de los años lrr.inta, carenlr éste de una
ma111·ct·r durante un siglo bajo los mis- dirección independiente y lenir.ndo comos esquemas culturales y de dominio mo contrapeso a los sindicatos Llancos
político, impuestos por los abuelos de
conlrolados por los oligopolios locales,

�siguieron otras derrotas menos cspecta•
culares pero igualmente efectivas rn la
contribución al estancamiento político
y cultural de la clase obrera n·giomonUlna. Reanimado en la década de los setenta, el movimiento obrero sufrirá nuevas y sustanciales derrotas rn la década
siguientr, mismas que culminarán ,aunque
por la vía indirecta de la quiebra) la liquidación subsecuente de los trabajado·
res, con el cierre de la Fundidora Mon·
terrey en mayo de 1986. En los últimos
quince años, el sindicato de la siderúrgi•
ca más antigua de América Latina habfa
creado, justamente, lo que llamo una
cultura de la resistencia. o por nada los
obreros de la Fundidora fueron objeto
de una campaña sistemática de despres·
tigio a través de la prensa escri la } tel1··
visiva que articula con ma) or consisten·
cia el discurso de los industriales regio·
montanos. Los fundidores, ahora descm•
pleados, resultaban irresponsables, holgazanes y hasta sospechosos de la comi•
sión de crímenes dentro de la planta.
Los valores de la cultura obrera eran
desvirtuados y expuestos al dPsprecio
público, espccíficamenfr en aquello que
habían acumulado de resistencia al capi•
tal. Como para hacer más fPhacienle la
subordinación - real y simbólica- de es·
tos valores al dominio cultural de la bur·
guesía, por las fechas en que se consumaba el cierre de la Fundidora era implantada, por decreto gubernamental, la
medalla al mérito empresarial "Eugenio
Garza Sada " .
El voto: a la derecha
uevo León registra una de las volacio~ más altas por los partidos de la derc•
cha al tiempo que d voto por los de la

izquierda acusa uno de loo ínclicl' más
pobres. La explicación de esl(' frnómc·
no tiene, además de aquellas implicadas en el recurrido histórico de la clase
obrera de \1onterrey, razoneo qur vale
la pena apuntar a fin dr enlrndn con
mayor precisión las bases culturales o·
bre las cuales se ha estructurado.
Si bien es cierto qur la sumisión fue
un rasgo del sindicalismo blanco, tam•
bién lo es que paralelamente, aunque de
manera esporádica y &amp;in mayor fuerza,
apan:cl'n rntrc los trabajadores -como
lo advierte Javier Rojas-, lao ideas anar•
quistas y socialistas. F:nlrt' los in l(•n los
recu prrabl(·S ('n 4Ut' couraron dirru'n·
siún poi ítica cab(• citar al Club Obrero
Hidalguensc (1911), anlm·dr nl&lt;' el más
antiguo dr organización parl id aria _ani·
;nada por (' fr tipo dr id(•as, y al Parti•
do ocialista Obn·ro d1• 1urvo L&lt;•Ón
(1918), que s1·ría 1•1esfurrzo de mayores
alcarH·r , anks d(• la aparición en escena
del Partido Comunista rn rl curti0 de los
años Vt'int". A diferencia de rste parti•
do qu«' va a ,·obrar una gran imporlarr•
cia hacia nwdiados de la siguiente déca•
da ('n las lurhas obreras que sr suscitan
en \1onlcrre), la influencia de sus predecrsores fur poco relevante. La del pro·
pio Partido Comunista no sería de consideración en el plano electoral, pues se
circun cribía a la acción directa en la
lucha de masas. El actual Partido Revo•
lucionario Institucional absorbe desde
sus inicios PI ámbito electoral del cual
margina a sus drmás adversarios. Sin
embargo, en m·vo León habrá de com•
partir con r l Partido Acción acional,
desde los años cuarenta, pequeñas fran•
jas de poder que se irán ampliando con
el tiempo. Acción acional conquista en
1967 el ayuntamiento de Garza García;

lt&gt;t'go, hacia finales de los setenta, ooe,
quistará dos ayuntamientos más. Entre
1979 y 1985 este partido aumenta IU
caudal electoral de manera significatiwi
en los planos municipal, estatal yr•
ral, ) empieza a repre.;entarle al PRI un
desafío de envergadura.
La presencia de una clasc media ed•
cada en los patrones conservadores de,
rivados. fundamentalmente, de la ide&amp;
logía empresarial le va atrayendo adherentes al PAr . Cada vez menos ideftli.
ficados con la ideología de la revolucióa
mexicana, los sectores medios de la burocracia también habrán de aportar atJe
partido una cierta cuota de adherentes
debido, entre otras cosas, a la quiebra•
la clase política durante los años sesenta.
la desafección que producen algunas políticas del gobierno, los efectos económicos de la crisis y el propio procesocle
conservadurismo que se ~a produciendo
en esto sectores vía el PRl.
La creciente participación de los empresarios en la política ha dado COIIIO
consecuencia un corrimiento del PRlli•
cia las posiciones de la derecha panilaEI partido oficial ha reproducido en~
mismo seno el bipartidismo caracterll'
tico de la monopolización de los realtados electorales que ha compartidocel
el PA en el norte del país. Este bipd
di mo, como ocurre en los Estados Uit
dos, tiende a estabilizar la dominaaél
política y cultural de la burguesía J 1
eliminar las expresiones ideotó;c,- r
participación de la clase obrera en la1t
da pública.
·
El seccor obrero del PRI no sóll,11
perdido peso político en el curso•,
corrimiento, sino que internamente;

eri¡rse paulatinamente su direcciór, en
una tercera burguesía, ha visto dismi~
ftllÍda su indrpendencia: en no poca me·
ila, d funcionamiento de los sindicatos de este sector se ha ido asimilando
si bien con rasgos y estilos diferentes ai
delos sindi~atos blancos. Unos y ot;os
lle hallan SUJelos a un corporativismo regido por políticas contrarias a sus intereses y, l'n la misma medida, favorables
alos de la burguesía. No fue casual que
al negarles el PRI su :.tpoyo a los obreros
de la Fundidora en su lucha por la rea•
~ra de la empresa, un considerable
numero de ellos quemaran las credencia•
b que los acreditaban como miembros
de este partido. En el acto de la quema
lllO de rJlos exclamaría: "Y a no perle·
~os al PRI, ya somos libres". En
mas de un sentido el partido en el poder
lle ha opuesto a las manifestaciones de
~ cultura de la resistencia en varios de
~ d_estacamentos obreros afiliados a su
normna.

La oposición e incluso el combate del
PRI ª esa cultura se advierten débiles
en la comparación, desfavorable para los
obn•ros organizados, (•ntre la rapacidad
de la_lucha ~ mecanismos ideológicos de
que estos disponen y esa misma capacidad y mecanismos en manos de los empres~r(~s regiomontanos. Prensa, radio y
televtSJon, escuelas, universidades, museos, centros ) agrupaciones civiles de
tod~ í~~ol~, or~anismos de producción
y d1Cus1on ideologica, cuadros especiali~dos, forman partt del inventario cultural _de la burguesía que ni de lejos los
trabajadores priístas podrían aspirar a
tener.
Una cultura postrada

~a centralización de sus fuerzas y n:lac~onrs fue rasgo temprano de la hurgue·
Sta asentada en ,1onterrey. La Cámara
de Comercio y el Casino de Monterrry
fueron creados hace cien años. Con el

tiempo crearía otros orgamsmos y cen·
tros que le han permitido cohesionarse y
mantener un bloque de clase desde el
cual ha enfrentado con éxito las políticas del Estado que considera contrarias
ª. s~s proyecros, y las demandas y mo-·
v11nientos reivindicativos de la clase
obrera.
.Esa centralización, aunque no han
deJMO de conseguirla, es en los obreros
men_os sólida. Su división, que en los
partidos de izquierda ha alcanzado extre~n~s lam;ntables, les ha impedido
res1strr co~ exito los embates del capital.
La ausencia de conesión entre ellos ha
corri?o pareja a la_ pérdida de indepen•
dencra y democracia en sus organizaciones sindicales.
En el vértice de la gran crisis de los
ochenta, la posibilidad de fortalecer el
proletariado sus formas culturales básicas, que ti~nen que ver con la capacidad
para organizarse y defender sus conquistas desde una posición de autonomía
respecto del Estado y los empresarios se
ha visto disminuida considerableme;te.
Al contrario de como ocurrió en la déc~da anterior, se han debilitado sus posic'.ones y su calidad de respuesta se halla
c1ert~mente reóajada no sólo por los
~esp1dos y derrumbe de sus ingresos motivados por la política recesionista v anti_obrera ~ue ha seguido el gobiern¿ mexicano, 81110 por los golpes recibidos durante la administración encabezada por
Alfonso_ Martínez DomÍnguez. A esta
doble circunstancia adversa vio sumados
,us propios errores en la conducción
de sus organizaciones de lucha.
o es extraño que ante el ascenso político de la derecha, ascenso que ha sido

t..?
-.J

1 :

�POEMAS

Hilario Luna Carlos
marcado por los avances electorales del
PAN, su identidad de clase, rrsultado de
sus prácticas culturales, haya sufrido
menoscabo. Los votos por el PAN y en
contra del PRI, que no se cuentan por
pocos, han provenido de las capas medias ganadas por la ideología y la agitación antigobiernista de aquí-1, pero '
también de capas populares en las que la
irritación contra el fraude electoral, la
desesperación por su cada vez más precaria situación económica y la despolitización a que han sido inducidas tanto
por uno como por otro partido se· han
conjugado para distorsionar sus asideros
de clase, vale decir, su cultura política.
La ·dispersión y escasa densidad de los
intelectuales identificados con la clase
obrera y el carácter cons~rvador y pobreza cultural de las instituciones de
enseñanza superior, particularmente la
Universidad Autónoma de Nuevo León
en otro tiempo irradiadora de un considerable movimiento cultural, son apenas dos de los efectos notables de esa
distorsión cuyas caµ sas habrá que buscarlas en el continuum de la. compresión política y cultural de 1~ clase obrera.
Pequeña, restringida su influencia en
el movimiento de masas y apenas visible como fuerza electoral, la izquierda
no ha podidio modificar - ni parece estar en condiciones de hacerlo en el corto plaz~- las bases e impactos de la
cultura de la dominación en Monterrey.
De estas condiciones puede inferirse el
retraso en la recuperación de la clase
obrera y en el renacimiento de sus po· tencialidades culturales y de cambio social.
:.
' co
. ; ( IN

Monterrey, N.L., noviembre de 1986

VAZAZlACHY
- Recordarás
aquella cascada caprichosa
donde los aromas palpitantes
trepan-.
Dormí bajo enorme piedra,
platiqué con la araña.
Temeroso caminé por la vereda del bosque.
Un tarahumara nació de una roca.
Saqué mis plegarias·
y las arrojé al riachuelo.
El sQl brillaba en la profunda grupa del bosque.
Bajé a reconocer tu rostro
y unos labios fríos besaron mi asombro.
Entre troncos el agua bramaba
como un solitario auriga en el Universo

400 A. de C.
Ve, mi felina, mira
cómo camina gente insatisfecha.
En sus ropas se mira
el deseo de la tárde que se marcha.
Afligida penumbra.
Desdén de las personas por la calle;
tristeza que acostumbra
a destruir por simpleza el detalle.

�·, .......

4
.,
Ilas visto en el cristal de una gota la navegac1on.
En el baño escurre el tiempo.
Con su barca perdida, el agua cae.

~oy oomí de tus calles y de tus cansados esc_aparates
mi hi. o ue ha soplado de velas el honente,
,.
como
J
q
.
"d
h
hopara
decorar
el
espmtu.
como si el mundo hubiera s1 o ec
como una mancha en el mantel.
5

horizonté, crepúsculo.
E.res como una mujer preñada
que se esconde para no ver el mundo.
0

7

.

Como un beso en la mejilla de la tierra
la noche se pierde en la calle.

RESCOLDO
Aunque es indiscutible el poder que tiene el tiempo para
convertir en ceniza cualquier página. es el hombre quien
f Ul'ra llamado a descubir una .Y otra vez el rescoldo: gui,io
luminoso que nos dirige nuestro semejante desde el ayer.
Las tres notas crtticas que incluimos en esta srcción
fueron publicadas originalmente - bajo un mismo Utulo
general: "l 'actualité littéraire a l'étranger "- en Les
nouvelles littéraires en 1931 (febrero 21) y en 1933 (abril
22 y agosto 12). Las reprodujo la Universidad de Nuevo
León en Páginas sobre Alfonso Reyes (1911-1945), L 1,
Monterrey, 1955. El título con que aparecen ahora estos
trabajos se debe al traductor.

�ALFONSO REYES NARRADOR,
ENSAYISTA Y POETA

_Marce) Brion
La curiosidad que los escritores sudamericanos manifiestan con respecto al indio es uno de los elementos más llamativos de esta literatura que ha encontrado en su continente tantos motivos nuevos de inspiración. Ese deseo de comprender al indígena silencioso y lejano,
esa sorpresa frente a su misterio, esa necesidad de penetrarlo, animan el nuevo
libro de Alfonso Reyes, El testimonio
de Juan Peña (Río de Janeiro). Esta
novela corta que tiene atisbos de memoria y que revela una emoción profunda , participa de lodo el talento
poético de · Reyes. Tiene, eIJ particular, un sentido del paisaje verdaderamente asombroso, subrayado justamente por los dibujos del pintor Manuel
Rodríguez Lozano. Su historia es muy
simple: la incursión de un joven abogado en una comunidad de indios mexicanos que han sufrido un perjuicio y que
le han solicitado su ayuda. Pero la atmósfera de sufrimiento auténtico y sordo que lo acoge, ese mundo ignorado
por él hasta ese día y que se le aparece
de pronto en su real y dolorosa humanidad, merecía en ese libro un subtítulo:
Descubrimiento del indio. Porque, en
efecto, es un descubrimiento, un sondeo en la vida profunda de seres desconocidos, mientras que para el lector
tiene el encanto de una de esas obras
perfectas donde la prosa del gran escritor mexicano es recorrida por un lirismo poderoso y contenido, subterráneo,
y que, por esla razón, da más fuerza
y esplendor al talento del narrador. La
mirada que arroja sobre esta humanidad
miserable no aleja a Reyes de la cumbre
~erena de la poesía: 1~ permite alcanzar
un conocimiento más vasto y más com-

pleto y enriquecer su genio con los elementos más diversos y más fecundos de
la realidad.

de esta materia lograda aquí por algu1101
refinamientos de forma que me parecen complrtamente deliciosos.

II

Si se quiere considerar, por otra parte, este Tren de ondas como algunas
páginas desprendidas de unas "memorias" que él nos dará quizá un día y que
nos revelarán entonces tanto aspectos
preciosos de la vida literaria en Europa
y en América, no se puede menos que
encantarse de la bonhom ía delicada yrisueña con la que Alfonso Reyes nos hace confidencias. Además, nos hace ver
más lejos y comprender que la princ~
pal virtud de este libro está en la expresión de esta poesía inmanente e inteasamente asociada al acto mismo de mi
que es tan reveladora de Alfonso Reyes.

Los pequeños ensayos que Alfonso Reyes ha reunido y publicado bajo el título Tren de ondas (Río di' Janeiro), se
sitúan bajo el signo di' ~lonlaigne: '·Lo
consagro a la comodidad particular de
mis parientes y amigos.'' Se podría decir lo mismo de este libro, que se presenta como un homenaje a la amistad, ya
que allí em:onlramos el relato de encuentros sostenidos uajo la rslrella propicia
de los azares felices, entre seres unidos,
aún antes de verse, por los contactos
más delicados (ésos son quizá los más
sólidos) de las afinidades espirit~ales.
Con una simplicidad encantadora que
deja fluir est&amp; poesía intima, poes1·a
del corazón tanto como del espíritu, y
que encontramos con tanta frecuencia
en la mayor parte dr los libros del gran
escritor mexicano, Alfonso Reyes escribe, aquí, algt1nos pequeños troios de
circunstancia de una exquisita resonancia.
tsl1: lil,ro 1·stá dt·dicado a los amigos,
con est s1:ntido cs¡u:cial 11•11~ .;! tie1w par.i escuchar la voz s1·crl'la ) post'er las
diversas llav1·s d1· .-s1• rnrazún ) d1· rs1•
esp íritu. Es ante tocio una obra íntima
que un crítico all'nlo al solo valor obj1·tivo d1· los lil,ros or1l1·1taría prouahl.-ment,· 1·11tn· las opera minores ele Alfonso R1·yrs. Habría al¡,rt11ia injusticia
en esta clasificaci&lt;Ín, porqu,· yo encuentro, 1·11 rsas piezas de circunstancia, el
regrt:so d1· los principales lemas poéticos dr. Alfonso Rt:yt:s, y a su arte delimitado por la humildad simple y cordial

III
AJ adaptar la estructura y la cadffl'
cia del viejo romance castellano a ~
expresión de los sentimientos moder·
nos y de las ideas más recientes, Alíd
Reyes viene a demostrarnos, un• 10
más, que las formas tradicionales plt'
d1:n contener aspectos nuevos cuando
un talenlo de poeta sabe animarlos t.GI
su inspiración y su genio. Yo he elfl"
sado muchas veces, aquí, cuáles 90D 111
l'araclcrú,ticas del talento de Alfollt
Reyes, para tener necesidad de ~
las de nurvo; la palabra "perfeCCIIII
viene inevitablemente a mi pen. ,
lo t'n cuanto abro un nuevo libro
gran poeta mexicano, y se imPone.a•
pluma desde la primera línea cu. lento analizarlo.
Una vez más hay que decir qué
ta perfección. Para Alfonso Re~
redero del lirismo castellano Y1

podría ser la orfebrería suntuosa y pre-

cm de un Góngora. Algunos de sus poemas se parecen, por otra parte, a los más

bdl?5 que el siglo de oro español ha producido. y como los grandes líricos de
tiempo, encirrra, en una forma flexilh ) ~ 1.ida como rl acero, el impulso
del espmtu } el ardor del corazón ...
Pero se podría drcir también que este
poeta de hoy ha retenido lás cualidades
de sus predecesores sin compartir sus
defectos, y que sólo lrs ha solicitado
la lección_acerca de una lengua poética
de la que el debía utiliiar los rrcursos de
una manera completamente personal y
actual.
tl!t'

El ritmo
,Je1 romance, que es a la vez
,
muv
, ·1 , es el que con. · solido
. ) muy d uct1
l'l~ne mrJor a la traducción de un prnsa¡ •r~t'.' at~nlo ~ las refracciones móviles
, int"hgenc1a ' a los juegos de la fa nl¡sia, a los recovecos p icológico ... En

sus Romances del. Ri'o de Enero, que A.
A. M. Stols_,. de Maestricht, ha editado
con un csp 1r1Lu de perfPcción, Alfonso
Reyrs s_eñala las raíces que conserva de
la P?~~ia castellana de antaño, la nol,le
lrad1c1on qur ha recibido de rila.
~íc,•s} nada más. El árhol qur, por
encuna dC' ,·llas, se desarrolla magníficamen_l~ C'S Lodo .u.n árbol dr hoy ) de
Amenca. Los af1c1onados a las ran•zas se
co~1placcrá11 &lt;·n obsrrvar de qué manera
sut•.i. 1.a m~dernidad de rsle poeta y su
trawc1011alismo S&lt;' concilian en po&lt;'mas
d~nd«•. la bell,•za provien1· d1• i·sa forma
cris~ltna que es, más qur una lranspan·nc1a, una atmósfera. La filosofía dr
~ lfonso Rry&lt;'s, .esa contt&gt;mplación apasionada, esa armonía perpetua y total
dt&gt;! individuo y di·l 111 un&lt;lo, no podía'
menos que traclucirs1• en eso&amp; octosi1a?ºs, .soportes preciosos d., una música
llllcnor, ligeras columnas de un ritmo
tramado rn arcadm,.
Todo lo qu1• hay di· frágil } di· impondrrabl", a Vt'C1·s, i·n la pot•sfa el,· Alfonso Reyes, doncl1• juPgan las alusiones
la~ sugt·stion'.·s ~ los r.-fl1·jos dr imág,w•~
mas qui· las imag1·1ws mismas, s1• encuadran exc1·l1·11l1·mentc t'n esta arquit1·tlur~ d1• luz. ~ diría que, lo mis1110 qu ... un
d1ama11l1:, cierta página ofr1·c1· sus fac1·las como t•l rt'tt:pláculo dr un rrv1•rbr-

rc1ote pensamirnlo. (Yo piPnso sohr" todo en los poemas intitulados "Contrast1·
y sueño", "Río d.- olvido.,, "('·
J· &lt;l,,)
F
,ast'Ha
.
,n cuanto al apóstrofe· al llío dr f:1lt'ro
que. abre l'I volumen (&lt;·~ta divinidad
fluvial parece se1 c·I genio tutelar \ i·I
patrono
olímpico
dl'I• li1ro)
. 1
1
.
u
, un tano
o g&lt;'.ngoma, con una nobl!'za ) una • 1,
ganeta lfllt' hac,·n de i·sla obra una¡),. la~
obras..maestras más r111ociona ntC'~ \ ,,1 ~
:
rxqu1s1tas d1· ¡\Jfon¡,o R1·)t's. btjui:,ita
por su lwllcza plástica, ) c111ocio11a11l1·
por lod~ ~4w·llo qw· Li1•n1· d,· i1un1·n,o.
d,· d1·fi111l1vo, d,· mistC'riosa11w11Lr· divino
en su LPll1·za, un porma co1110 ,·st,· alc~~za las c!mas últimas de la exprr~iún
lmca. La idea (arabescos quf' van d,·
una estrofa a la otra), aferrada a las ari las de la~ imá~c·nes, dPspierta aquí un:
reso~anc1~, ali~ un color, una tran ¡,a1:n.c1a mas alla, f'voca rcpcrcusion,·s i11l1n1las. y? srría feliz cuando un l'rudito
com,·ntarisla lograra ofn·rn un ,rnáti,i~
comparable
i•n t•xcrl1·11cia a aqL1 1'' I 4111·
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Coh,·n
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marino ..Entonc('s, sin quen•r forzar la,
c·or~1µa,~a.c 101lt's, ) o diría qui• '•Río d"
olvido J~1rga i·n la obra dP •\lfon~o R1•· ·1"1'S d n11~m.o ¡,a¡wl -cou .,¡ 111i~rno iaor- qw· ·¡.;¡ e1·m1·nt
· marmo
· .. 1·11 la
· · 1'rtO
obra d" Paul VaJ,:n. · Ta11ta e~ :,,u .tmporlant ia.
'

Tmducci6n de Miguel CotVJrrub~.

c...;

w

�''EL TEATRO ES UNA PUESTA EN ESCENA
DE LA IMAGINACION '':
EMILIO CARBALLIDO

Margarito C~éllar
Yo también hablo de Carballido y de la
entrevista

que corría era una especie de obra de
teatro.

Nacido en 1925 en Córdoba, Veracruz,
Emilio Carballido ha escrito novela,
cuento y guiones cinematográficos, pero
ha sido la dramaturgin la que le ha dado
reconocimiento internacional.

En una película el material literario
muere, su fin es el cine.

Se confiesa asiduo lector de Strindberg,
Cocteau, Chéjov, Ibsen, Huxley y
Giroudoux.
El entrevistado, ha dicho Emmanuel
Carbal/o, puede convertirse en asesino o
en víctima del entrevistador. Confieso
que deseé encontrar en Carbal/ido esa
especie de "ser comprensivo, lúcido e
inteligente" que todo entrevistador espera. Y lo hallé. Lo que sobraban fueron respuestas. Fui yo quien agotó prim~ro su repertorio de preguntas. Cada
pregunto a su vez originó varias respuestas, mismas que requirieron la interpretación del eritrevistador (lo más fielmente posible).
En fin, para qué esperar la tercera llamada, empezamos.
El teatro como facultad natural

- Tú has abordado div1:rsos g1:ncros
literarios, desde la novela al cu1:11lo,
pasando por el ensayo y el guicín de
cine, ¿por qur. esa insislcnc;ia en d
teatro?

..,¡,
1(
(

C'I'",)

- Para mí la facultad natural más clara es escribir teatro. Cuando algo no
sale en teatr0 va a dar a otro género.
A veces si: me ocurre una novela y
sale como tal, es el caso de El sol,
El Norte y La veleta oxidada. El tren

¿Con la poesía no te has metido?
- La obra literaria pide una forma por
sí misma. Es como una proposición
que llega de afuera y uno tiene que
encontrar la mejor forma de ganarla.
La poesía no me ha llegado.
- Sin embargo hay obras tuyas que están cargadas de poesía. Digamos la
visión desolada de las mujeres en Orinoco; el paisaje mismo de gran parte
de tu material.

rios a montar obras como Te i,ro
Juana que tengo ganas, ¡Silencio, pollos pelones, ya les van a echar su
maíz!, Yo t~mhiin hablo de la rosa,
Una rosa con otro nombre. ..

- Te juro ]uana que tengo garltJ$ es la
obra más cómica que tengo. Lo mimo que ¡Silencio, Pollos pelones...!
La comicidad es muy abierta. ¡SJen•
cio, pollos...! enfrenta el peligro deb
fatiga, es demasiado larga.

¿Tienes preferencia por algunadetus
obras?
- A la gente le gusta mucho reiree, le
gustan mucho mis obras cómicas.
El censo y Cuento de navidad son las
más editadas.

- La poesía del drama no depende de
las palabras, aunque dehe estar apf\yada por el texto, puede tener momentos de lirismo.
El teatro es una poesía en que las
imágenes son visuales y de tres dimensiones. La poesía en el teatro es
un encadenamiento de acc10nes.

- El cuento, la novela y la poesía pasan
del original al libro y de ahí al lector.
Con el teatro el proceso para llegar al
público es distinto. Una cosa es tl
teatro en forma de libro y otra muy
difercnle f'S la puesta en escena.

Ilas escrito farsa, drama, comedia,
sainete, ¿qué género prefieres?

- El teatro es una puesta en escena sobre la imaginación. El que lo lee sin
visualizarlo está perdido. A la gentt,
por su parte, le gusta la obra de teatro.

- Tocio m1: 1:s ~ralo &lt;:uando lo escribo.

Tengo un espíritu muy bromista y
juguetón; tiendo a hacer obras cómicas pero también me gustan las
obras serias.
- Hay obras tuyas que se han puesto
en escena infinidad de veces, no sólo en este país sino en otras partes
del mundo. Hay una tendencia por
parte de los estudiantes universita-

¿Cómo te ha tratado el cine?
- En México suceden cosas tan curiosas como esta: Las dos veces
ha filmado La guerra y la paz,
T olsto~ las ventas del libro han 11"
bido. Con lo mío sucede lo
Cada vez que !,as visitacionel del la
blo pasa en televisión aumenta
venta del libro.

que:

in-:

Los inicios y algo más
- ¿Qué te parece si platicamos un poco sobre tus inicios en el teatro?

- Fue allá por los años de la facultad.
Deci~imos. ~acer un programa con
Magana. ~1cunos una puesta privada,
en la recamara, la montaron unos
compañeros Y gustó. Esto nos animó
a hacer una puesta de tres obritas en
el Aula Martí, que para horror n~eslro estuvo más que llena.
Nos presentamos por primera vez Ma~ña Yyo, ~I tercero era Miguel Guardia. La obrita era La triple porfía un
maestro se la llevó, le gustó a S~vador ~~~o Y la publicó. Después Novo
me pu:lio una obrita para presentar en
Bellas Artes. Así surgió R osalba y /os
llaveros, de las aulas estudiantiles al
palacio de Bellas Artes.
Maestros Y condiscípulos

- ¿Qué recuerdas de tus maestros?
- Agust'm y·~
anez fue mi maestro en
preparatoria. Empezaba apenas su c~rrera P0 lItica.
' · En una huelga lo apoyam~s para ,director de la prepa. Me
1
: ; ª· Poma ejercicios de estilo en
ª la literatura de la revolución
en~ñah~escribir.
'
~lvador To-s~ano ~os daba. hisloria y
, •
demito preh'ispamco.
Bernardo Ortiz
Montellano me bautizó. Un día
me pregunt ' · " ¿Es muy necesario el
segund0 apellido? (Fentones) ·Nose
~ h
t
daace, muy largo? Entonces firmé
~ mas como Emilio Carballido y
~ ;amá se ?fendió mucho con el
e su apellido. Ortiz de Montella-

°·

no era muy disc~eto, nos daba poesía
moderni:. Le dabamos a leer cosas.
~s~91i no m~ ~uería nada. En compos1c10n dramat1ca saqué con él siempre
6 Y 7 de calificación. YO lo buscaba
lo admiro mucho, pero no le simpat/
zaba, aunque yo era el más informado de la clase.
Por ~ie~o qu~ daba una clase muy
academ1ca y ngida. Se basaba en la
~cademia francesa y leía mal Ja poética_. Daba ~na clase muy dogmática
y aislada. Evitaba el contacto personal c~~ los estudiantes. A Magaña lo
ofendw de gratis con su mala manía
de hacer chistes contra la gente.
¿Cuál fue la actitud de Usigli una vez
que alcanzaste cierta notoriedad como dramaturgo?

- Seguimos chocando toda la vida. Dr.
autor a autor. Cuando lo de los teatro~ populares que Usigli manejaba,
tuvunos otro choque.
Usigli era muy enamorado. En una
ocasión publicamos unos libritos.
Ahí aparecieron poemas de Dolores
Castro y Rosario Castellanos entre
'
otros autores. Resulta' que publicamos unos textos del poeta surrealista ~lfredo Sa~cho, costarricense que
dedicaba su hbro Cinco sonetos con
adivirianza a Leticia Larrea, hija del
poeta de mismo apellido. El padre
ofendido por el tono de los poemas'.
mandó a la hija a recoger la edición
para quemarla. y o no se la di. Se
trataba de un libro que nos costó mucho. "¿Y si se lo pide Usigli?", me

~jo, ''tampoco se los doy", contesté. Me dio pena, antes de la clase
me encontré a la niña muerta de risa.
Le dije a Usigli : "Maestro, no le voy
a dar los,, libros". ''Carballido) cómo
es .usted • La guapa niña murió después en un accidente de aviación.
¿Quiénes eran tus condiscípulos?
- Había una brillante y activa pandilla: Erneslo Mejía Sánchez Otto
Raúl González, Carios Illesca~, Augusto Monterroso, Ernesto Cardenal.
En la Facultad todos éramos amigos.
~e llevaba bien con Otto, con Mejía
Sanchez y con Alfredo Sancho.
Novo Y otros contemporáneos

- ¿También Salvador Novo fue tu
maestro?
- Nov~ fue amigo mayor y portentoso
padrrno. Nos hiz9 la carrera a varios,
tanto a autores como a directores.
Era de las personas que aún le cantaban a la vida, era generoso.
Hacía tremendas fiestas con la "alta
sociedad" de México. Ahí conocí a
~olores del Río. A todos nos trataba
igual.
¿Eran retobados?
También testarudos y borrachos.
¿Cuál es la importancia de la obra de
Novo en la actualidad?
Es muy curioso ver a estas alturas su
forma de vida. Para vivir se impone al
talento de Usigli. El público se arre-

w

C/1

�bata sus obras. En la colección de
teatro que dirijo en Editores Mexicanos U nidos hay lres tomos de ovo y
uno de Usigli. Es una desgracia que
su prosa ¡wriodística no circule. Habrá que ver el modo de volverla a editar.
- Novo ha sido de los pocos escritores
mexicanos que ha sabido manejar el
humor con precisión.
- Tenía mucha vena, humor e ingenio.
Era un hombre tan ingrnioso romo
desdt• el Si11lo
dr Oro no se ha vislo.
o
Todos los Contemporáneos tenían terribles plumas y lenguas.

¿A quiénes de esa genéración recuerdas?

1ículas muy memorables.

Hay marcas que dejan huella

- ¿A quiénes debes tu aprendizaje
litt:rario?
De los autores aprende uno. A mi generación le tocó la marca cercana &lt;le
Sartre y a mí el teatro francés. A
través de mis maestros recibí muy
fuertemente a Cocteau y por esfuerzo propio me adentré en el expresionismo alemán. Después me llegó muy
fuerte el teatro oriental. me tocó admirar de cerca al teatro " oh" y
los procedimientos de hacer drama
con otros elementos distintos a los
acostumbrados.

Estas ruinas que vemos

- A más &lt;le veinte años &lt;le hal,erse e&amp;ln•nado ¡Silencio, pollos prlonP.s, ya
les van a r,char su maiz!, ¿rnál1:~ ,on
los 1:ambios 4111· ha cxpnim1·nlarlod
país respecto a los planteamiento&amp;
que ahí se hacen?
- La obra no envejece. La situación ha
empeorado. El PRI está en peorsituación que antes. Hay algo de m•
quinaria humana en las cosas que se
reflejan. En mi farsa hay el retmto de
esos viejos que al día son pobres.
El ala de la música
¿Qué papel juega la música en tu producción literaria?

Háblanos un poco de tu generación.
- A Jorge Cuesta ya no me tocó conocerlo. A Gilberto Owen le debo una
obra. Cuando escribía en América
Owen mandó un gran trozo de poemas. Margarita Paz Paredes y Margarita Michelena le perdonaron la vida.
Me los pasaron. Leí su Madrigal por
Medusa, fue algo así como un relámpago.

¿Cuál c.rees tú que fne la aportación
de una generación como la de Contemporáneos a la cultura nacional?
- J:ransformaron el país como escritores y ejercieron el poder cultural.
Carlos Pellicer rescató la pintura mexicana olvidada. Novo resucitó autores dramáticos olvidados, los dejó vivos y coleando. Puso a Gorostiza y a
Sor Juana, que fueron enormes éxitos. El y Gorostiza fueron además
cineastas. Gorostiza también tuvo pe-

- Sergio Magaña, Luisa Josefina Hernández ...

¿,Y Elena Garro'(
Garro es un poco mayor, pero su teatro está cercano al nuestro.
Tengo entendido que has escrito a
dúo, con Magaña, primero, y con
Luisa Josefina Hernández después.
- Y con los difuntos Calderón de la
Barca y Gorostiza. No como adaptador sino como una forma de colaboración. A Calderón le he quitado y
le he puesto. A Gorostiza le tenniné
una obra: La fonda de las siete cabrillas, según yo, Don Bonifacio, según
él.

- Tengo muy educado el gusto mus~L
Crecí oyendo música. Mi madre can·
taba. Tenía nivel profesional de pia,
nista y cantante. Desde muy joreii
fue gente de sinfónica, ópera y brJltL
Las ediciones com·o necesidad nacioall
- Además de escribir teatro te has dedicado a publicarlo. Me refiero a que
diriges una revista de teatr&lt;' para ~
Universidad Veracruzana (]'romo,-},
y una colección para dramaturgGI~
Editores Mexicanos Unidos. Adeilil
has preparado varias antologÍIL
- Ha sido una necesidad nacional, Me
cho..:a la gente que dice hay qué hacer esto y lo otro. La mayoría dt.lal
revistas de teatro publican ~
y crónica, pero textos no, Y~ •
una tontería. Tramoya tiene ya i,tJI
años de estarse publicando en follll

ininteffllmpida. Han surgido revistas
que no resisten el tiempo. En Tramoya la metz son los textos. Esto ha sido muy lento, pero pe,ge a la circulación pésima el repertorio ha pent:trado; El autor joven está sin salida. De
1111 que Teatro joven de México tenga un número de ediciones admirable.
Editores Mexicanos Unidos se ha preocupado por editar teatro para obreros
Y teatro pna jóvenes y niños. El arca_ d~ Noé fue una propuesta mía;
eXJSha antes, la publiqué primero en
la SEP.
Hace. falta una antología de teatro
del siglo XIX para atrás. Tenemos
una herencia espléndida- de dramaturgos, el teatro más antiguo de Améri~- Aunque hay una bola de pendeJ08 colonizados que dicen que no
tenemos tradición. Lo han dicho
Ancira y Solé.
~uando se pone teatro mexicano
•empre es con menos presupuesto y
con _peor repertorio qu!! el teatro ex-

Lo exf!isito fallido

¿Corno enfrentas el peligro dr lo
cursi?

- No me preocupa caer en lo cursi. La
gente que le leme a la cursilería es
la más cursi del mundo. Lo cursi
como decía Reyes de la Maza es 1~
~xquisito fallido. La Juana de Te
JUr~ Juana que tengo ganas es una
m~J~r cursil~sima. También lbargüengo1ba manejo mueho esto.
Por últiy10, ¿4 ur concepto tienes sobre la creación colee tiva?
La creación colectiva es una obra con
la gente que la ejecuta en el foro. Así

hizo Licona con Las tres heridas. El
grupo encuentra el tema, improvisa
hace proposiciones; el autor tiene li~
bertad total para seleccionar el tema
y desarrollarlo. La creación colectiva
es necesaria en países donde no hay
autores; donde hoy no se necesita
tanto.
El tiempo para la entrevista ha termina-

~º• ~ aunque Carballido se define como
jima desatada, persona violenta y de
mal carácter, terco como una mula y
con capacidad para caerle gordo a much~ gente", concluimos en que ya habra ot_ra oportunidad para continuar
esta primera conversación.
Lobby del Hotel Monterrey, diciembre de
1986.

tranJcro.

- ¿Cómo te han tratado en la UNAM'?
- Difusión Cultural cuenta con un gran
pttsu~uesto, pero ha habido ahí una
:~ie de elitismo viejo, una megalonia notable. arcisismo de los di~tores que encuentran presupuestos
millonarios para obras horrorosas.
~ te~tro de la UNAM es estático.
al118. ~irectores hacen espectáculos de
~'ISlmo costo. En la UNAM, La hede oro tardó más de diez años
en venderse·, El ange
, l que perturbó
la,
agua,, también.

w,
--,)•

�GARCIA LORCA, CINCUENTA AÑOS
DESPUES

Alfonso Rangel Guerra

ABANICO

FJ mundo de lengua española ha recor•

dado en este año , y en agosto, al poeta
granadino, sacrificado en su propia tie11'1 en los primeros días de la guerra ciril espafiola. Su muerte violenta y cruel,
lo con~irtió en símbolo y testimonio de
otras muchas, en un conflicto cuyas ca•
racterísticas de luch'.I fratricida no se
han repetido, en lo que va del siglo, en
la cultura occidental. La imagen de Federico García Lorca como poeta sacrificado por una brutalidad ciega, ideolóp:a y partidista, permaneció durante
b tres afios de la guerra, se mantuvo a
lo largo de las casi cuatro décadas de
franquismo que le siguieron, y llega
hasta nosotros, cincuenta años después.
Con la emigración de los republicanos españoles viajó el poeta, es decir, su
n:cuenlo y su poesía, pues un símbolo
ae lleva en el alma y en el corazón. Con
d exilio se transportó el nombre y la
tragedia de García Lorca, llegando a todos los rincones de Hispanoamérica. Enlre los emigrados españoles los había no
li&gt;lo contemporáneos del poeta, sino
llligos y compañeros; todos dejaron
testimonios y recuerdos en diálogos,
conferencias, ensayos y libros. Los que
lo escucharon alguna vez dieron también
11 versión, y lo propio hicieron quienes
sólo habían sido sus lectores, o visto sus
obras de teatro en la escena. Al paso de
los aiios, la bibliografía sobre García
~orca fue creciendo de manera impre~nante, mientras su obra permanecía
~esible para las mayorías, o reducida
IIÓlo al Romancero gitano o los Poemas
de cante jondo, primero porque no se
~tenían las pocas ediciones previas a
11
muerte; después, ya publicadas las
obras completas por Guillermo de Torre
ea Losada, porque su distribución desde

Buenos Aires era insuficiente y las ediciones caras. FinaLnente, llegó la avalancha de ediciones populares.
&amp;tas circunstancias debieron repr.lirse en todos los países de Hispanoamérica. En México, donde la emigración española fue más numerosa, incluyendo a
escritores, poetas e intelectuales, el fe.
nómeno quizá fue más acentuado. Baste recordar que a México llegaron, de
la Generación del 27, Emilio Prados,
Luis Cernuda, Manuel Altolaguirre, José
Bergamín ; de paso, Pedro Salinas, y
otras muchas figuras que fueron afines a
aquel grupo: José Moreno Villa, Juan
Rejano, Juan GiJ.AJhert, Miguel Prieto,
Concha Méndez y tantos más, sin olvidar al gran solitario que vivió y murió
entre nosotros: Pedro Garfias.

suplementos especiales, y Televisión Espaflola filma un programa de cincó epi•
sodios sobre la vida y la muerte de
García Lorca, bajo la dirección de Juan
Antonio Bardem.

En, la misma ciudad de Granada, al
iniciarse en el Ayuntamiento, el 3 de
enero de 1986, las actividades para la
organización del homenaje nacional conmemorativo del cincuentenario de la
muerte de Federico García Lorca, se
dijo expresamente que se buscaba desmitificar la vida y obra del poeta, borrar la relación de su nombre "con la
guerra civil, el asesinato o la barbarie"
(El País, Madrid, 5 de enero de 1986),
y sobreponer la imagen del escritor, artista y poeta. Difícil, si no imposible
tarea, porque los hechos históricos e&amp;
tán ahí, incontrovertibles y elocuentes,
Pasaron las generaciones pero el sím- rescatados de un pasado de silencio por
bolo se mantuvo y hasta incrementó los testimonios de los ~rotagonistas
su fuerza. En la medida en que fueron y testigos, algunos todavía vivos. Cuanenvejeciendo tanto el régimen impuesto do el suceso histórico está oculto por
a partir del triunfo militar de 1939, co- el misterio, el desconocimiento o la
mo su caudillo, la imagen y la obra de desinformación, se da pie a versiones y
Federico García Lorca pasaron en Espa• leyendas que no obstante su impreciña, de la prohibición y el ·silencio, a sión se mantienen vigentes y es difícil
una aceptación inevitablemente cada erradicar. Sin embargo, en el caso de
vez .mayor, hasta llegar a la publicación Federico García Lorca ha ocurrido
de sus obras completas, por primera precisamente lo contrario: el trabajo y la
vez, el año de 1955. Cuando llega la investigación de muchos, entre los que
transición y más tarde. el _gobierno so- basta recordar a dos franceses, Claude
cialista, el poeta es ya una figura del do- Cauffon y Marcelle Auclair, y un irlanminio público, en la medida en que no dés hoy nacionalizado español, Ian Gibsólo su vida y su obra, sino también son, han permitido clarificar todo lo
su muerte, es decir su asesinato, se han ocurrido desde el 13 de junio de 1936,
ventilado en todos los foros y medios fecha en que Federico García Larca tode comunicación. Ahora, al cumplirse ma el tren de Madrid a Granada, hasta
los cincuenta años de aquel lamentable el 19 de agosto, fecha de su asesinato.
suceso, todos los periódicos de España La única forma de agotar las versiones
se han incorporado al homenaje, los más y falsedades difundidas es enriquecer
importantes de Madrid le han dedicado el conocimiento histórico. Así ha ocu-

�rrido con la muerte del poeta granadino.

l

l

•

'

:, ~
e:J&lt;

En un cuento árabe, un hombre sueña que encuentra a la mu~rte. Despierta
y decide evadirla marchandose ~ otra
ciudad. La Muerte, que lo ve partir co~
prisa, no encuentra extraño este mo~1miento pues esa noche tiene una cita
con ese hombre, en la ciudad a la que se
dirige. Algo semejante o_currió con Federico García Lorca, quien se encuentra
en Madrid en los días previos al e~ta!lamiento de la guerra civil. En la capital el
ambiente es tenso y los rumores de un
levantamiento militar cobran cada vez
más fuerza. El 13 de julio de 1936 es
asesinado Jo;é Calvo Sotelo. En la mañana del día siguiente, 14: de julio, García Lorca toma el tren . con rumbo a
Granada, para estar con su ~arrúlia en
la Huerta de San Vicente, dIStante un
kilómetro del centro de la ciudad. El
temor lo hace abandonar Madrid, lugar
que consideró inseguro y expuesto, para optar por la ~asa pater~a, junto a ~os
suyos. Cuatro d1as despues, el_ 18 d_e_Julio se produce el levantamiento militar
en, Ceuta, Marruecos, y la ciudad de
Sevilla queda en poder del general
Queipo de Llano. Con su desplazamiento García Lorca fue al encuentro
de su destino: Granada, su ciudad,_ era
o de los focos extremistas antirre;:blicanos, y el mismo día del !evantamiento militar estaba ya convertida en
un lugar de abierta actividad en co?tra
del gobierno legítimamente establecido,
y el gobierno civil y la ciudad toda son
tomados por la guarnición con el apoyo de la Guardia Civil, guardias de as~to y falangistas. Sólo qued~ una res,IStencia en el Albaicín, sometida dos d1as
después. Afil empieza en .?rana~a. la
guerra civil y su manifestac1on mas m-

mediata será la violenta represión dirigida a todos los que de una o de º:U-ª manera apoyan la República, cu~quiera s~a
su -filiación política, y aun s1 no la t1~.nen ni militan en un determinado parado. Sorprende el gran número _de gentes
que fueron fusiladas en esas primer~ semanas después del estallido d~l confüct?.
Ejecuciones ·cotidianas, ?~VIame~te sm
proceso, ajenas a toda logi~a, ammadas
por un odio ciego y que solo busca ~l
exterminio. Los muertos y desapare~1dos fueron aumentando día co~ drn.
Entre los primeros, Manuel FernandezMontesinos, alcalde socialista d~ G~anada y cuñado de García L_orca. El miedo
y la sensación de inseguridad envuelve?
a los habitantes de la Huerta de San Vicente, se encierran y no salen. Pero_ la
suerte ya está echada. Se sabe en la cmdad -lo ha informado la prensa- la
presencia del poeta. El 9 de agosto se
presenta gente en la Huerta, buscan~o a
dos hermanos del hombre que la cmdaba acusados de asesinato. Actuaron con
vi~lencia, y García Lorca sufri~ _empellones y golpes, y uno de lo~ v1s1tantes
mencionó que Lorca era amigo de Fernando de los Ríos, antiguo minist~~ ~e
justicia e instrucción p~blica al i_mc10
de la República. Seis dias despues, el
15 &lt;le agosto, volvieron a la Huerta, con
una orden de detención para llevarse a
García Lorca. Pero é91:e fª no estaba
ahí. El mismo día 9, después de lo sucedido y convencida toda la familia del
peligro que corría García Lorca, se ~~­
bía trasladado a la casa de la fam1ha
Rosales. Frente a varias opciones, incluida Ía de pasar a territorio republicano lo que fue rechazado por el poeta,
se ~ptó porque se refu~_ara con los Rosales, amigos de la familia, entre los que
había dos connotados falangistas, Y

Luis, el amigo de García Lo~a.,Porla
presencia de aquellos se considero el lugar seguro y el poeta se quedó ah_í, calle Angulo número 1, en el corazon de
Granada. Al no encontrarlo en la Huezta de San Vicente, y ante la amenaza~e
llevar.se al padre, la hermana de ?arcia
Lorca, Conch:a, ya viuda de Femand~
Montesinos, les dijo que estaba de V&amp;
ta en casa de los .Rosales. No esperaro~
mucho para presentarse aquí, y al día
siguiente tocaban a la puerta de 1~ casa
de Angulo l. Toda esta secuencia, la
reiterada persistencia en encontrar. a
García Lorca, y el desenlace final, deJID
ver que era una persecusi~n a~enta~
por esa peculiar conducta 1ITacwnal, di,
rígida contra todos aquellos que, de una
o de otra manera, representaban ~o per·
nicioso, lo indeseable, lo contrano ala
España que deseaban "salva~"- ~ara_et
tos Ultras lo opuesto merec1a, sm mua. "1
mientos ' los calificativos de "roJO
"comunm,
. ':,..a,, o "marxista,, · y ese
16
de
,
agosto de 1936, Federico GareiaL~
, dec1rse
· eraapobtique si bien no po dia
,. .
co pero que no actuaba en pohtica DI
'
, a nmgun
· ' P~rti'do
pertenecia
. ' fue dete.
nido y conducido al ed1fic10 del gobierno civil. Dos días después, en la noche
del 18 al 19 de agosto, fue llevado:
lugar que se encuentra entre 1?5 pu No
de Víznar y Alfacar, y asesmado. d
fue solo. Con él fueron ejecutado~
banderilleros anarquistas, de no .
Joaquín Arcollas Cabezas Y Fra!ICIICOpubliGaladí Mergal, Y un profesor reaÍn8lio
cano del pueblo de Pulianas, ll ,
Dióscoro Galindo González. Cuanti.
día siguiente, 20 de agosto, un~
Rosales se presentó ante el gob la ot
civil Valdés, llevando en la man~da
den de liberación de Lorca expe~.
el gobernador militar, aquél le diJO

'

=

ya era tarde, que la noche anterior había
ido llevado a un "paseo" . De acuerdo

Ramón ,\laría d,·1 Vall1: lncláu , 111uPrlo el
retratarlo cabalmente. Sería necesario
5 de enero de 1936, y el de Miguel de
recoger Slt presencia física, hacer mencon las investigaciones de Ian Gihson, se
Ünamuno, tdllecido ese mismo año el
conocen los nombres de al menos dos 31 de diciembre. Ninguno &lt;le estos dos ción a esa misteriosa identificación con
de los que participaron en este asesina- grandes escritores ha recibido, ni segura- la naturaleza, especie de relación telúrito, cuya vida transcurrió tranquilamente mente recibirá este año, un homenaje ca con la fuerza de las cosas; a una inagoen Granada en los años siguientes, y que semejante al de Federico García Lorca. tahlc 1•1wr¡:1a para transformar el munse jactaban de su intervención aquella El poeta de Fuentevaqueros sigue siendo do circun&lt;lantl' en palabra poética,
en sonido musical, en · color. "Y o he
ooche.
el símbolo de un sacrificio absurdo e
visto -escribió Vicente Aleixandre- en
inútil. "En la cifra redonda del medio
Han pasado cincuenta años de estos siglo -se afirmó en un editorial de la las noches más altas, de pronto asomado
111cesos. En el camino, han ido quedan- prensa española (Dinrio 16, 19 de agos- a unas barandas misteriosas, cuando la
do los recuerdos, la mayoría de !os to de 1986)- su tragedia personal en la luna correspondía con él y le plateaba
protagonistas, sus testimonios. La histo- guerra civil reverdece el recuerdo de su rostro; y he sentido que sus brazos se
ria empieza a ocupar el lugar de la vi- aquellos tres años que nunca debieron apoyaban en el aire, pero que sus pies se
vencia. Todo quedó atrás, el conflicto existir... La guerra acabó hasta con el hundían en el tiempo, en los siglos, en
la raíz remotísima de la tierra hispánica,
y la pasión ; pero la memoria permanece.
más civil de los poetas".
hasta
no sé dónde, en busca de esa sabiEl intento, manifestado poi: el Ayuntaduría
profunda
que llameaba en sus ojos,
miento de Granada al iniciar los actos
Toda historia literaria es por necesique
quemaba
en
sus labios, que encandel año del homenaje al poeta, de sepa- dad esquemática. De lo que fue la comdecía
su
ceño
de
inspirado. No, no era
iar su figura y su obra del signo de la
pleja urdimbre de una vida, recoge los un niño entonces. ¡Qué viejo, qué viebarbarie y el asesinato, no se logró. En rasgos esenciales y entrega sólo unas
~ madrugada del 19 de agosto de 1986, cuantas líneas . que alcanzan a dibujar jo, qu,: 'antiguo·, qu,i fabuloso y mítico!
el lugar del fusilamiento cerca de Víznar un perfil simplificado del hacedor de Que no parezca irreverencia:'sólo algún
recibió la visita de unas trescientas per- literatura. En unos casos, es poco lo que viejo 'cantaor' de flamenco, sólo alguna
sonas de diversa procedencia, que fue- se sacrifica cuando la obra del autor no vieja 'bailarina', hechos ya estatuas de
ron a rendir homenaje al poeta ·asesina- tiene referencia inmediata con su vida. piedra, podrían serles comparados. Sólo
do, precisamente en el lugar de su sacri- En otros, sin embargo, es la obra de tal una remota montaña sin edad, entregada
podría entonces
ficio. Ahí, en lo que fue la fosa común manera expresión vital de la existencia en un fondo nocturno,
hermanárseles ".1
de más de cuatro mil víctimas de aque- del escritor, que su carácter y peculiariloe días de represión, voces y guitarras dades requieren iluminarse con la luz
Este testimonio, exacto por ser poése dejaron ofr en un acto convocado ori- que St' desprende del conocimiento de
ginalmente por el Ayuntarrúento de Víz- esa vida. Federico García Lorca perte- tico, lo escribió Vicente Aleixandre el
nar Yque se convirtió en una manifesta- nece a estos últimos, y sqs te.xtos poéti- año de 1937, muy cercana todavía la
ción popular de homenaje hasta las pri- cos y dramáticos entregan más cabal- muerte de Lorca, y nos ofrece esa peculiar visión del poeta ligado por igual
llll'ras luces drl allia. Una cruz, formada
mente su secreto s1 se acercan a la
a
lo más alto y lo más profundo de la
~n las velas que iluminaron el lugar, fuerza y energía de las que brotaron.
existencia:
cielo y raíz, aire y tierra,
este acto singular su sentido y prorrústerio
y
claridad.
Más adelante dice
!l08ito. Nada impide pensar que en los
11106
Aleixandre:
"No
hay
quién pueda defipor venir se repetirá este tipo de
¿Cómo era García Lorca? Quienes
nirle".
En
efecto,
es
imposible atrapar
hoinenajes, porque la vida y la obra del lo conocieron y trataron coinciden en su
esa
fuerza
creadora,
esa
natural capaciPileta están inevitablemente unidas a su testimonio. Se trataba de un ser singu~erte. 1986 es no sólo el cincuentena- larmente dolado para la expresión y la dad para comunicarse con las variadas
'-&gt; de Lorca. También se cumple el de creación poéticas. Pero esto no logra formas de la creación y trasponer los
límites de la existencia en el hacer y.

~-ª

�convivir cot1.d.ianos.. Porque Gareía
. : , nLorde
. , esa maravillosa con1uncw
ca v1via
·1nor
vi or creativo y desenvo1tura, e~ ,e
.
g
o de los días. o hay quwn puemal pas
• ¡. s vo1·es
da definirlo ciertamente, puo a;
las palab;as de sus amigos y contemy , eo&amp; penniten asomarnos a algunos
~ran '
t
fu~
de sus rasgos, rnovimit'nt_os, ges ~ y .
as1 algu nas
rores y han quedado
·
f instan
", '
1 ue se capturan u¡¡:-.izrnt'n·
taneas en as q
f
~ingular.
te perfiles de esta igura .

•,

(:
e

~•

&lt;ef'

··Su recuerdo , trazar a f'Sta, dista11cia•
f tografía es •irnpos1·htc., Era un. n ·
s~ o f ' . .' una t'íll'rtrÍa ¡,11 ro11t11111a
lam¡iacro ,~11 0 ,
"
1 d
a
, un resp
, .d .,.z una alegna,
, an or, un
~~;,:u;a• complda111,·11t1· ~ol,n·hum(~\
Su ersona era mágira y n~orena: y . ra1 s
pf 1· .d d,, El que as1 lo d1lmJa e
la e ic1 a .
(' . L rea
Pal I eruda con quien ,arr.ia o
&gt;
¡·o,
19'34 aquella famosa con ~erea izo en
u l, ,
Dan o
. 1 r ón sobre n.U en
.
renc1a a a IIl1
todos coinciE ta magia de la persona,
.
,
ds
reconocerI·a e·n Federil"O Garc1a
tm er. en ella radica la dificultad de
Lorca, y
h d . do su retrato
definirlo. Otros an eJa
. 1 d· d
,'.
revelar en él la persona i a
ÍlSICO, para
'
. Así I ui.s l{osamagnética del personaJel.
lo reribií,
1 !:&gt;U amigo dt' Crana&lt;a que
, .
es,
l"' d·,,, rt•fuaio en lo~ trag1ro,,
·u casa Y '
"
en s
d 1·¡( .•1-'rderiro rra una
días de agosto e , &gt;.
'I' ,
. . . un n 1crpo alPlado. t' n ,a
cabeza viva -y
' . m rrsionantt'.
a r aueza realmentt I p
,
u_n
, u rande la frente, de po( ,rande, m Y g
b. ,
muy anrha
ulos randes tam ,en,
•
m
g
'J'en
' I'a una pid terrunera,
cranealmente.
u
·
,
na
con
unos
ojo~
negros
m
'i
a m Pes ·
os
r ros a veces que reían poco, ~n .
os· u de ' poca risa.
. l no~" º J.os muv· vivo;;,
OJ OS
1· te despejada, amplísima. y
con una ren
·u r eraboca creo yo, sum1 a ,g
con una
·
.
Las mano!&gt;
mente en el labio !&gt;Upenor. . ·i1 F n un
de Federico eran una marav1 a. ,_ra h
. En primer lugar, Fedenco aproo·1g10.

con 'u' luck y con Brah_ms y conhOarill
mbtt
:\lilhaud . y l\lanuel Torres, eI o
de mayor cultura en la sangre que ~eco'd d.. o escuchando al propio F•
noc1 o. IJ ,
¡r. eatu•
Ita su Noc turno drl Genera L1e,.
, d·da frase: Torlo lo que bene •
p1en i
. d
y no t..d
e.
-,
··Trnía una ¡rran voz, un_a voz pod_e- m os ,negros tiene duen
4
ura\"e muy bien tunbrada, sm verdad más grande ".
ro~a, lllU) "
'
. - .,
: ¡·. que
. una mat1zan on meta ,ca,
El duende no es ángel ni es m1181. tl
tt·nr r mn¡r
I oz Tenía una voz
d
tanto molesta en a v 2··
,
cabeu
e ange1' d",ce Lorea , '·vuela sobre
. laderra
líqnida. pero anc·1ia" . ·· l;. y la. (voz
"·
. O ·1· - ~t , p1·1•tr11nta
]os1· Luis' .ano' 1' del hombre, está por enc~ma,_ ,
F,t'f1l' rll"
,-,
.
su gracia y el hombre, sm ~rngun,•
,,
• "I \adíe que alcanzo a o1r a
·( orno era.
oz
, . su ob ra o ,su Slmpalllodo
/. . ,odra. o1Vlf
. I·a,.• Porqu1• t·ra unadv . fuerzo, realiza
la
l
.
,,
tuvo angel,"dicta
com
a a su danza • ('arcilaso
. da, o:,eura \• ca'l·d
i a, qL1ebra
•
y
1110)ª
V
.
d
11·ta
)
la
musa
,
.
. 1 alt&gt;gría o la pena. • esa voz Arcipreste e '. ·
,, Es la"'
,rces poi a
.
. . d· de su en algunU!&gt; ocasiones, sopl~ . , 1 k
iba r on frecuenna acompana a
.
oetas El ange
Y
1
, .ino1v1.dable, que
uél i1ult
risa. tambien
. tonlclaiaº 1 que t•S&lt;·uc1ian os P . .
"stán en el exterior, aq
.....J.
a
.
la
tuerza
natura
El du-.
b· generosamente con
.
', mus ,
a
. d'· le 1·uventud , &lt;le su s11npat1a na y ésta otorga las formas. h'b....
de su ra ,an
. . . . , rr ue en cambio,
. esta. dentro , desde 1a • •lt
. .s·t.ble
1rres1
1 , de. su m1:.,:;3teno,,o ang q
&gt;
emerge
para
manifes~a~se,
,i:;.
a todos l'Onqu1staba .
e.o¡¡:&lt;,. el dicho de un
, v1eJO gu
arganta•DJ
1a g , pbt
"El
duende
no
esta
en
Prro no era quizás ·'ángel.. _lo ~~: po. l'"'dºriro C:an·ía l.orl'a, ~1110 uen- dUt·nd1· sub1· µor drntro d1•sd'. la di
se ,a · • '
1·
.· ue ta de 1os pies
. ,, . l'oetas y escntores
.
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d ., 1:1 mismo. en una rnn r rr nc,a q
e
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1
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Juan
de
la
Cruz
y
A1tJit
. 1, ·· Tt'oría , jue¡?:O dr e uen _e .
t1t
u o sus id€'as · sol,rr esta mis
· t enosa 1·a- de Jesús; Quevedo y Cer_vantes. aísdl
nuso
nia.cs país de musa; ltaha, un P.elf.l
r • ·
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a.-idad, otor¡1;ada so o a a guno.""·eres
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ángel; España "está en tod~í:ckat
p 11acr Pº"'·b¡ ..' rx presar
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¡d dul'nd,·,
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. ,,
1 1 . rte. 1•:sta troría, Íntegra, es_ap ,ca- sica
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. . . I· dr Cádiz. la grnte a a cons 1,
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lo rlr.srnhrr en corren las cortinas. I'•,11 España • no.
lantPmr nlc dr l duen e y .
.
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L-:spaña se levantan . Muchas ~ndÍI •
alr rnn instinto l'licaz. U mara
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rnan ° "
,
..
.
.
dor de vr n a11 I, ent re muros hasla I elln·11 &gt; ti t·antaor /•,/ l.1•br11a1w, t rea
v1 1 ~
,
•anlo
ue mui:1'!'11 &gt; las sacan ~I so ·mo1·1 lk lila . dl'l'Ía: ·Los d,a~ qu e yo e . q
'
en España esta, mas
vtVO CO doº W,
to
' &lt;l1w11 dt• no Ila) quirn
conrn1,
·
·
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·
ro11
. pu1·da
/ M
/ •na
to que en ningun s1t10 eI mun YIP
.. la \ i,·ja bailarina ir1ta1w ,a aB, .
perfil como el filo de una na •
~o ·
·
i•ndo torar a nu·
,,x1·la1110 "" d ,a oy .
·h · ·01 ' ' :
El chiste sobrcla muerte y.
1 _e.
ra. . ,
il .
son fa
1owh-k Y nn rra¡!menlo _de Hac.aburrida
t.em plac1on s enc1osa
¡Eso tit· nc rli11"nd1•'. , )' t•,-,tuvo .

• 1a parte supebiaba con las manos. (,on
las
. d"'I cuerpo con la cabeza, con
nor ,
'
,
, 1 d n de
mano:,.. · · ' adema~. tema
, e b otodo
. : t 0~.10
11 lo que dec1a, so re· ,
hacer '"'r
cuando 1:ontaha como narrador...

loe españoles". Y concluye más adelante: "En el mundo, solamente México

identifican los secretos impulsos del
quehacer literario, la visión de las cosas,
&lt;'l pulso de !a existencia y la revelación
del-propio entorno en la continuidad ch•
las edades. De la lectura atenta de su
poesía se desprende, inevitablemente, la
imagen de un creador que se revela igual,
y siempre diferente, en la tendida curva
del tiempo de su existencia poética.

X X, y su oi)ra ocupa un indiscutible
lug-.ir en la literatura universa!. t\o obsEs sabido que el paso de Federico Gartante, suele afirmar&amp;' por algunos que
cía Lorca por Granada en el verano del
su obra es ahora importante por causa
d1·I :,,anifil'io pad1·cido por el poeta.
~ era para una breve temporada, por
que su proyecto era viajar a México donCuando mut'rt', (;arcía Lorca ti1•nr
de Margarita Xirgu ya se presentaba con
38 a~os de vida; es fácil preguntarse
alguna de sus obras. La muerte, sin emql'é hubiera pasado si Federico García
Lorca se hubiera mantenido vivo, aunbargo, impuso su presencia en el barranco de VÍznar.
que quizá la respuesta por genérica, poPoeta con los pies hundidos en la
co podría ofrecernos. Recordemos una
"raíz remo tísima de la tierra hispánica"
anr-cdota
de su vida : un día se marcha
Este duende está en el origen dP. la como dijo Aleixandre, y volcado de maa
\1.ílaga
) ahi visita, en compañía de
aeación lorquiana. No sólo en su poe- nera natural a la visión de esa pugna de
otros
amigos,
al poeta Salvador Rueda,
sía del Romancero gitano y el Poema
las fuerzas que confonnan y erigen la
figura
importante
del modernismo. Está
dt cante jondo, sino en toda su obra. Si
existencia, llegó sin esfuerzo a la mani- viejo y olvidado y después de la visita
lien estos poemas le dieron populari- festación de un teatro trágico y poétidici: García Lorca: "El poeta no debería
dad, García Lorca debió luchar contra
co, anclado en esa misma tierra. El teael estereotipo impuesto p·or el mismo
sobrevivir nunca a su poesía. ¿Qué tietro de Federico García Lorca, y particu- ne que hacer un poeta en este mundo
éxito, de un poeta de gitan,•rías, flalarmente esa trilogía confonnada por cuando ya ha agotado su palabra y namencos y mundo andaluz. EvidenteBodas de san¡;re, Yerma y La rasa d" di1· lo cs&lt;"ucha? Lo nwjor 4ue dl'bc hacer
mente, Lorca es mucho más que esto,
Bernarda Alba, alimentada en la realies morirse.',5 Extrañas palabras en boca
lit que ello signifique un menor valor
dad misma p_ero transfigurada por el
dt· García Lorca, si se rnnsidi-ran a la luz
para esa parte de su obra. Pero importa
efecto de la concepción poética que da
de su destino trágico. Sin embargo, en
seiialar, como lo ha hecho la crítica espaso a la grandeza trágica, ha recorrido
pecializada de los últimos decenios, que los escenarios de muchos países, vertido ellas expresó el poeta el viejo apotegma
el carácter esencialmente .español de la a distintas lenguas, y siempre, no obs- A rs longa, vita brevis; el creador, una
poesía de García Lorca, es precisamente
ve1. dada a! mundo su expresión, debe
tante tratarse &lt;le un teatro enraizado ·en
el que da la dimensión universal a su las peculiaridades y forma&amp; &lt;le vida de dejar paso a ésta y ausentarse definiti~ra. El Poeta en Nueva Yor'k, como revamente. La historia literaria nos ofrece
una región española, siempn• se produvelación del impacto que le pr~dujo ese ce el milagro de la identificación de es- muchos nombres de poetas y artistas
mundo enajenado y distinto del de su
de vida breve y arte longevo; baste citar
tos diversos públicos con esta poesía
~ito andaluz y español, mllrca un
a Lord Byron en las letras inglesas,
teatral de valor indudablementr uniRaymond Radiguet en las francesas o
hito en la producción lorq~iana y mues- versal.
Espronceda en las españolas. Entre notra, al mismo tiempo, el temple poético
sotros, recientemente, a J06é Carlos
de Glll'Cía Lorca enfrentado a esa disEl tiempo se r ncarga
sedimentar
Becerra. Pero paralelamente a estos
~t.e Y distanciada conc_epción de la
los frutos y productos &lt;l&lt;' una época. El
ida anglosajona. Hay sin duda una lí- simple transcurso &lt;le los años va colo- nombres, los hay también de aquéllos
que han traspuesto los años de la junea secreta que establece la unión e incando en su propio lug-.ir lo que los
ventud,
o aun los de madurez, y llegan
tegración de los diversos tiempos en que hombres prociucen y crean. Hoy, cercaa
la
senectud
con su obra poética a
~ ,a g,e&amp;tando la obra poética. Diferente no el fin del siglo, Federico García
cuestas. Es el caso de Ezra Pound, o
1111 duda la creación de los últimos años,
Lorca se ha convertido ya Pn una de
Robert Graves, y tantos otros que
• 1a inicial en los años juveniles, ambas
las principales figuras de la cultura oclllrdan esa íntima relación en la que se cidental de la primera mitad del siglo sería largo enum rrar. Pez-o la s1·nlrncia
dt· Lorca nos rt•rnilc· más bien a l'l¡OS

puede cogerse de la mano con mi país".

º"

�EL PUBLICO, EL ATENTADO A LA
MASCARA:: ' UN POEMA PARA ·SILBARLO'

José Javier Villarreal

'1

;

. "1'

·, c:"l"

'

poelas di' vida fulgurante, qu~- dejan_d_,·~Lordar su vida en la exprcs10n_ poet1ca
y en ella dejan grabado su perf~. Como
. o como Federico Gar\;ta
e·¡ m1sm,
. Lorca,
que de acuerdo a l~s t~ timomos perteneció a esa raza mtStenosa de los grandes creadores. 'o nos pre~nte~os entonces lo que hubiera ocumdo ! 1 Lorc_a
no es sacrificado a los 38 ano~. Demosle a la pregunta un pequ~ño gir? para .m t en tar una respuesta mas clarifica.
dora; es decir, pregunté~on~s s1 ,en ~1
momenlo dt' su m1wrll' ~1·dt'r1ro (,~n-1,a
Lorca había dil'ho ~ a lodo lo q lll_' l1•n 1a
qut' d1·cir. La m;put•sla t·s_- ~in n11'.guna
duda: no. El poeta granadmo halm !l~~ado apt·na~ a la l'Umbrt· dr ~~ m•al1v1dad, y t•~ rlaro qui' ,-u 111u_1·rt1• 111l~rrun;~
pió una obra 4ut' pudo ~t·r t'.&gt;dav,_a ma,
rica. Pt'ro no pod1·rnos d1•rir mas._ Lo
qm· ya no fui· pnmanPCt' v1•dado, lllt'S·
crulable.
La gent•ración 0t'l 27, se dict• t·s la
prinll'ra gran eonjunción dt• autor? y
poetas t•n España dt•spuí·s, d'.: lu~ siglos
d1: oro. P¡•ro pronto qu1•do d1sp¡•r~a. ' us
in tt':-,rranlcs habían narido al fma!tí'.ar el
siglo X IX o comt·nzar i·l adual. ~J nombre. como se sabe, provienr. ~e aquel
homenaje 4w· rn PSt' año ~1c1cro~1, al
gran pol'la co~dob&lt;-s, ~on Luis ?(' (,_o'.1gora t'll ocasion d,,l tr1ccnl1:nano dt su
muc;t1•. En 1936, al t•stallar la Gut'rra
Civil , todos se cnronlraban ~n plt&gt;na r_apacidad ert·adora ) el con flicto los d1spcn,ó hacia todos lo~ rurnb_os: Pedro
'alinas a Estados Unidos, Luis Crrnuda
a InglalPrra, Rafa1·l Albt'~ti ª Ro~~•
Emilio Prados ) Altolagu1m• a M1•x1co. En España pnmanecil'ron ~ámaso
Alonso, Virrnlt· AlrixandrP ) Gr rar?o
Dil'"º· t;em·ra&lt;'iÓn dt' longevos, en mnº1ln~ dP ellos S!' cumplió el dt'stino que
o

"Henma: ¡Oh infierno! ¡Elegir amor por
los ojos de otro!"
William Shakespeare, Sueño de una noche
de verono (Acto primero. Escena 1).

·Una noche -finales del otoño de 1930,
o principios de 19.in _ Federico leyó El
público a un grupo de amigos reunidos
en casa de los Morla .
'Ya vPrás qué obra. Atrevid ísima y
una técnica totalmente nueva. Es lo
· que he escrito
· para e1 teatro '"
me¡or
. 1

presionante finura y fresca belleza que
en esa puesta no logra gustar y tiene qt.1e
retirarse a los pocos días. AJ aíio siguiente, en 1921, publica su primer libro de
versos: Libro de poemas. Este breve
libro, que ya era por muchos esperado, a
diferencia de las dos obras anteriores, le
gana el aplauso de la crítica y lo presenta ante el mundo literario madrileño
como un "Poeta nuevo".

0011

-a firmó Careía Lorca d1•spu1:s d1' visitar al arwiano alvador Ru~·da_- t'S
l'I propio d1· los podas: monr J0vcn.
\p1·nas t·n 1984 y 198~ muriero~, oc' ·11 t·n
· y V1cenl1·
IU"t'llarios, Jorg•· ('ur
Al;ixandrt•. Vivt·n aún Dámaso Alonso,
Rafa,·1 Albnli ) G1•rardo Di,·g~. -~os
ant1,1·1·di1·ron .en la au encia d'.:fmrlrva
Pt·dro Salinas, Altolaguim:, ) CP~nuda.
Prro finalnwnl1•, d,· todos r llos 1~ un!ca figura lrági1·a i·s Ft•clcriro Garcr~
Lorca. \ t:I lo&lt;'Ó morir anlt•s dt• 1~ dcrlt., rlt. Lu
f111·rza
nar1on
~
· n· t'a&lt;lora, rn crrcunstarn·ias i11rvitabl1•me11le ligada;; para
sit•mpn· a e;;a lucha qui' dividi_ó_ a su
país t·n do,, handos ir~1·ro111:tliabl1:s.
Hoy, su¡.lt'ra&lt;lo aquPI ah1smo dt•
' paS·•o'n , F1,d1·rirn Carda Lorca
. , es sun.
bolo d1·l ~acrificio, pml. qup:as ~~~ p~t;za
tambit:n a snlo dt· la n·conc1hac10~,
pues s1. en su mut·rlt• arluÓ la violencra
,.
ci,•ga aliml'ntada pur la lucha po1ll1_r:ª•
.d
su obra fu1·ron la ex pn•s1.fon
SU VI a y
creadora de la poesía ) i·I arle. A d1 ere~cia d1· las luchas fratricidas y de la
anécdota dr la dt·strucción del ho~bre
por d hornbrt·, estas dos altas man'.f1•s.
d.1. la v,·da humana sobn:v1vcn
tac1om·s
y permanl't:en.

º?'°

NOTAS
l ''Federico", Epílogo a las Obras Cam~lt-

. tas de Federico García Lorca, Ed. Aguilar,
2a. Ed., Madrid, 1955, p. 1650.

2.Estos testimonios se publ 1.~~r~ n en el Su·
de
plemento especial del penod1co .4BC
Madrid, 17 de agosto de 198(f.

Para 1929 García Lorca era el poeta,
d dramaturgo y el personaje más popular, de mayor éxito, de la entonces joven
promoción de escritores que, tiempo
después, se les conocería como la Generación del 27, por el amor y la justa re11klrización que demostraron en el homenaje público de 1927, en el cual celebraron rl tercer centenario de la muerte
del gran poeta corodobés Luis de Gón,ira.

3. José Luis Cano "Federico García Lorc~;:
mi recuerdo", La poes(a de la Crnera::
del 27, Ed. Guadarrama, Madrid, 1970,p.
30.
4.0bras Completos, Agui·1ar, -?a · Ed• MadriiÍ.
1955,p.37.

5. José Luis Cano, /bid, pp. 29-30.

_Fa:::

• Conferencia presentada en la
Filosofía y Letras de la Unrve de 16,
Nuevo León, el día 29 de agoStO ,19en el homenaje dedicado al poeta
dino.

--

. En 1918, en Granada, publica una sene de prosas -impresiones de viaje-

qu, mucho tienen de la atmósfera y del
rn~terio de las leyendas del hasta hoy
rnenospreciado Gustavo Adolfo Bécquer.
F.sta serie de estampas que fueron acogidas sin pena ni gloria la~ tituló lmpresio~, '! paisajes. Primer libro que, un tanto ílojo, ya revelaba una geografía que
tría vital para la producción del poeta.
f.stando ya en Madrid, en la hoy fa.

-n~,

ntoaa e idealizada Residencia de E.stu-

bajo la dirección de Gregorio

ll.t1nez Sierra y con bailables de La
~lin_ita, en 1920 estrena su obra
"'4le/1e10 de la mariposa; texto de im-

En 1922 con motivo ele la Fiesta del
Cante jondo que organiza al lado de
don Manuel de Falla, empiPza a bosquejar y, presumiblemente, a escribir El
poema del cante jondo que publicará
hasta 1931.
Para 1924 termina de escribir Canciones, y comienza ese arma de doble filo
que para él fue el Romancero gitano.
En 1925 termina Mariana Pineda que
se estrenará dos años más tarde con la
actriz Margarita l(jrgu, a quien está dedicada y, posiblemente, para quien se
escribió.
La Revista de Occidente,.espacio fundamental para la difusión de la literatura
española y del pensamiento crítico de
aquellos años, le publica en 1926 la
Oda a Salvador Dalf; poema que se recogerá tiempo después en el volumen Poeta en Nueva York. AJ año siguiente da
lectura en Granada a su trabajo La imagen poética. de don luis de Góngora.
En 1928, de nuevo, la Revista de Occidente IP publicará, Esta vez se trata
del Romancero gitano.
De 1929 a 1930 el poela residirá en
Columbia University, ueva York don-

A Javier Treviño, María Eugenia L6pez
y Guillenno Chávez

de intentará estudiar inglés; después irá
a Cuba donde escribirá la primera versión de El público.
"Era evidente que en Norteamérica,
y sobre todo en Cuba, había recuperado
la confianza y el optimismo perdidos a
raíz del éxito que tuvo la publicación '
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e omancero gitano
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"Criado: Señor.
Director: ?Oué?
Criado : Ahí está el público.
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Que pase ,,.3
D1rector:
Este comienzo encierra el final de la
obra. lil público arranca en el momento
en que termina una obra, cuando los actores han "terminado" su repre,,entación y el público quiere pasar a saludar
al director. En esta pieza asistimos a un
teatro dentro del teatro a la infinita potencia. Shakespeare lo hace en Hamlet
y también en Sueño de una noche de
verano, esta última fundamental para la
obra de García Lorca. Pero El público
también es una dolorosa reflexión sobre
el quehacer teatral; esto nos recuerda
una estupenda. película de Bergman titulada Después del ensayo.
García Lorca, como José Juan Tablada, no put'de ser indiferente a la gran urbe, ueva York es la modernidad, el
siglo XX; Cuba es el recuerdo -el cuerpo- de una tradición vigorosa, es la F,¡¡..
paña del pasado y es la América que sorprende. Así, gracias a toda una tradición
y a un mundo moderno, García Lorca
empieza a vislumbrar una estética que le
permita reflejar una serie de problemas
y emociones que le bullen por el cuerpo: "Y tus zapatos estaban cocidos por
el sudor, pero sabíamoi, comprender que

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El amor es esa furia desbordada, esa

fum.a que lo devasta todo. Elena, la
Hdena de Homero y la Elena de todos
pone en evidencia la relación homose11111 del Hombre 3 con el Director de
escena, y la pone en evidencia porque
es secreta, porqur se vive con culpa y
con miedo; porque el Hombre 3 se avergüenza de sí mismo y tiene que justifitant, porque compite con la mujer, portfUe no se acepta como homosexual, como hombre que es; sino que se denigra
y no pasa de ser, como el propio García
Lorca diría en su Oda a Walt Whitman,
•perras de sus tocadores ,,, 12

3:
."Hombre
'

¡Veremos quién puede

11115.

Elena: Yo y siempre yo. " 13

y celebradas por Ovidio 1•s, por lo genemi, de naturaleza 111ítica, lírico-rrligiosa; y en Gart'Ía Lorra rstas s1• dan por la
fuerza Of' la pasióu y del dcs!'o. También
lrndríamos que me11cionar las Soledades d1• Góngora. Aparlt', otra relación
qui' encontramos t·nlrc ,·stos dos portas
es que el aspt•cto popular de sus obras
t•s dt· forma y no dt' contenido. No ha)
un Góngora JJOpular ni otro que no lo .
sea, hay un solo Góngura qur escribe
romances y tarnbit;n cultiva la silva. En
García Lorca, si t'XCt'ptuamos algunos
poemas del Romancero gitano y La zapatera prodigiosa, no encontramos un
autor popular y menos, todavía menos,
populachero; lo que s{ encontramos es
un poeta qur habla desde sí mismo y
canta lo que le· e~ más próximo; el lector se· ic·ntt• enlorm·s parte de su
obra, protagonista; por lo Lanto se identifica con ella y la hace· suya.

En el cuadro segundo de El público,
titulado Ruina romana según transcripción y versión de Rafael Martínez adal,
"Figura d,· Cascabeles: ¿Si yo me
encontramos de golpe dos cosas; por un
~do, uno de los diálogos más intensos} convirti1•ra 1·n nubr?
de mayor entrega de la poesía amorosa,
Figura d1• Pámpanos: \ o nw convrrya que en este autor es, quizá, más justo
Wilar de poemas dramáticos que dt: tiría 1·11 ojo.
oLras teatrales propiamente dichas; y
Figura rfr Cascab1·l1·s: ¿Si yo me conpor el otro, unos personajes-figuras que
tienen más que ver, tan to en su forma virtiera ,·n cacu?
como en su expresión, con la cultura
Figura de: Pámpanos: Yo me converdááca que con el surreaJismo de André
tiría
en mosca.
Bitton. Estas metamorfosis, este melallorí&lt;&gt;searse lfrico tiene su raíz más eviFigura neCa1:walwll's: ¿Si) o me condente en la mitología grecolatina, habría
virti1·ra
en ma11zana'?
~ pen&amp;ar en Homero, pero quizá partir, en nuestro caso, de Ovidio y sus MeFigur.1 de Pám pa11os: Yo me conver~10r/osis, que también alcanzan a
tí
ría
t'n bPso.
..._capeare en su Romea y }ulieta.

Hay que tener en cuenta que el leitlloli, de las transformaciones cantadas

Figura de Cascab,·lrs: ¿Si yo me convirtiera rn pecho?

Figura de Pámpanos: Yo mt' convNtiría en sáhana blanca.

Figura de C,1scaheles: ¿Y si yo me
convirtiera rñ pe1. luna?
Figura de Pámp,anos: Yo me convertiría en cuchillo". 4
La muerte (el cuchillo) y lo fálico

(el pez luna) cierran, coronan este diá-

logo amoroso, lo acaban dolorosa y lajantemen t,•; porque lo nocturno es lo
negado, lo vergonzoso, lo que se vive, lo
que se padece en la esclavitud; y el amor
es luz , día que todo lo descubre, ruego
4ue Lodo lo quema. A continuación, la
Figura de Pámpanos nos habla del amor
homosexual, no d,~la rapiña del maricón
ni del veneno del puto, sino del amor, el
amor como libertad de elección, de vida;
de la relación homosex ual viril, la que se
lev.inta, la que no se oculta, la que cantó
Cernuda en sus Placeres prohibidos, la
que soñó Cavafis en algún puerto del
Mediterráneo; la altiva, la de los hombres, la de Aquiles y Patroclo: "Cuando
rondas el lecho y los objetos de la casa
te sigo, pero no te si~ a los sitios a donde tú, lleno de sagacidad, pretendes llevarme. Si tú te convirtieras en pez luna
yo te abriría con un cuchillo, porque
soy ur:i hombre, porque no soy nada
más que eso, un hombre, más hombre
que Adán y quiero que tú seas aún más
hombre que yo. Tan hombre que no haya ruido en las ramas cuando tú pases.
Pero tú no eres un hombre. Si yo no tuviera esta flauta le escaparías a la luna, a
la luna cubierta de pañolitos de encaje
. ,,1s m emy gotas de sangre de muJer.
bargo, el amor es complejo, imprcdeci-

s·

�ble. Las rrglas sociales lo muerden, lo
desgajan y, tambit:n, dcsgraciadamcnle
lo determinan. El homosexual se vr reducido, marginado: es el leproso, el
apestado. u amor se arrastrará t·n la
marginación y en la amargura, la moira
de la tragrdia parece ser su deslino: " l,q
Lienc porqu e nunca lo podrá tencr".1 6
Al iniciarse el cuadro tercero de El
público la acolaciún nos dice que habrá
un muro, una luz de luna y una "inmrnsa hoja vrrdr . .." En el Sueño de
una noche di' verano, en f'I acto primero , escena 11, vemos como Snug, Botlom ,
Flauta, Quincio y Starvt·ling ensayan La
muy lamentable comedia .Y muy cruel
muerte de Píramo y Tisbe. "La escrnografía, en las dos obras, será fundam(• ntalmente la misma. Con esto García Lorca intenta introducirnos a un mundo
mágico similar al evocado por Shakespcarc.

ter contra la máscara, contra r. a doble
moral qui' asl'sina al niiio y corrompr al
adolescente. jl'sucristo 1·l-&gt;tá f' n la vo'l. lastimosa d1·l dt· nudo riel cuadro quinto,
pero aquí, en El público, 1' ll estt• lr rritorio sin concesiones, se vr !'('(lucido a la
impotencia, a una puerta falsa y 1·s11'. ril.
Elena se conviertr en 1-lcw--, la nochl' y
la mu rrte serán los dctonadorrs dr la
tragedia, pero tamuién d(' la rrdención
de la verdad sobre la máscara. En medio
de esla arremetida t'I Estudiante 4 a firma: Romeo era un hombre de treinta
aiios ) Julieta 1111 muchacho d&lt;' r¡uint·t'.
La denuncia del público ha sido t•fi1;3z ·•.17 Pero el Estudian le :i afirma:
~ .. . no rnr qu€'da I iem po para pe11sar si
t'S hombrr o mujt'r o 11iño, sino para ver
que me gusla con un alegrísirno desco ". 18

El amor para García Lorca f'S ruptura , enfrentamiento, lihertad. En d deseo
no puede haber traba ni concesión alguLa homosexualidad sigue _latiendo na; el amor libera, pero tambirn condecon fuerza , pero se trata ele una homo- na. E.I enamorado siempre toma partido,
sexualidad de encuentro, de afirmación, se compromete con la pasió~. Por eso
parecida a la que detectamos rn la ya el Direc tor le confiesa lo siguiente al
Prestidigitador, quien en realidad es la
mencionado Oda a Walt Whitman.
muertr: "Para t'Xprcsar lo qui· pasa lodos
los días en todas las grandes ciudaEn este euadro tercero constatamos
des
y en los campos por medio de u11
que El Emperador es la personificación,
rjemplo
que, admitido por Lodos a ¡.wobvia por demás, del infame, de la arsar
de
su
originalidad, ocurrió sólo una
pía, del vampiro, drl poder drl orrl1·n
Vt%
Pude
.habPr d egido d Edipo o t'I
social ,) en él sí caben todas las pf' rvcrOtelo.
En
cambio, si hubiera levantado
sioncs posibles.
el telón con la verdad original , se
habrían manchado de sangre las butacas
Julirta, personaje clave en esta obra,
.
,, 19 La
se rebela contra su condición de amoro-· desde 1as primeras t·scenas .
sa doncella, para demandar su autoridad Vt'rdad es Lal que no St' put•dt· rt:sistir,
nadie soporta las pcqudías Lragt•dja de
dr elección sobre ella misma, para consu
vida diaria , no obstante, t:sta misma
quistar su ser mujer.
gente, ti público, se divierte con la~
E.I ¡,orla en rsta obra parecr arrcmc- grandes tragedias dt: los demás.

Con El público (:arcía Lorca se ponía a la vanguardia dr su época, propugnaba por un teatro crítico, comprometido con la vida y su tiempo: un teatro que no ocultara nada , un teatroq11t
abrieta pucrlas, total. Un teatro que no
fuera espejo del hombre, sino el hombre
mismo.
" o se han enterado de nada o ee
han asustado, y lo comprendo. La obra
rs mu y difícil) por el momento irreprtsrnlablc, Lienen razón. Pero dentro de
die'!. o veinte aiios será un exitazo; ya
lo verás".2

º

·'V oz:(Fuera.) eiior.
Voz: (Fuera.) Qué.
Voz: (Fuera.) El público.
Voz: (Fuera.) Que pasc".21

7.lbid., p. 41.

1.1'-m.
9.Shakespear_e, William. Hamlet, Penas por
•ar perdidas, L06 do, hidalgo, de Vero1111, Suello de una noche de verano y R .
.
"S
meo Y.Jul!eta.
epan cuantos. . ." númo
~1tonal Porrúa, S. A. México, 1977:
9

:¡

!O.García
. ,Lorca' Federico• El pu' bl'ICO y CO ·
MIO 11n título, pp. 41 . 43.

11./6id., p. 51.
12.García Lorca
. ~- Federico• Obra, compIeta,, Recopllac1on, cronología, bibliografía
notas ~o~ Arturo del Hoyo. Prólogo de
orge Guillen· Aguilar• S• A., de Edic1.ones
Bilbao, 1973, p. 531.
·

j

13.García
mttJº ·Lorca
, ' Federico · El pu'bl'ico
la 11n titulo, p. 51.
l4.Jbid., pp, 55, 57.

Telón lento

IS.lbid., pp, 57, 59.

16.16id., p. 71.
NOTAS:

17.16id., p. 139.
1. García Lorca, Federico. El público Ye,.
mPdio sin título. Introducción, transcrt
ción y versión depurada por R. MarlÍIII

Nada! y M. Laffranque. Biblioteca a-.
Editorial Seix Barral, S. A. BarceJoll.
1978, p. 22.

l8./6id., p. 141.
19 ,.,,

olvtll,,

p. 15 3.

!J.Aid., P. 22.
21./6id., p. 165

2./hidem.
3.lbid., p. 33.
4./bid. , p. 35.

5.García Lorca, Federico. Diuín dt1 T~
rit, Llanto por Ignacio Sánch,J 11,pi
y Sonetos. Edición, introducci?n !
Mario Hernández. Alianza Editorial
drid, 1981, p. 72.

no;

6.García Lorca, Federico. El púb/icO yf,
media sin título, p. 37.

y

CO-

�GARCIA LORCA EN SU ESPAÑA

Adolfo Sánchez Vázquez
l•:,.1i111a1l0~ pro f1•;,on·~ ~ alum no~ d,· •·~ta
•
· •1· l111r·1
1·11 prillH
Fa1·11harl : quu·ro.
,-' r · .-ao-ra" .
d1·1·1·r la oporlunidad qu i· nw ha_lll ul1d,1. ·t01. &lt;l1. la Farul tad . n1.1 ,·o i·:ra
do 1,I &lt;J1rt·1
.
·
ro
\ ,11111¡.. , li&lt;·1·111;iado Bi·rnar&lt;lu ~ Ion•,-, ,),
-1'11 ht'gtllll 1O 1111:rrar
,-tb ':tr1•111·rm,a~
" '·ttrr-tdl'tTr
r- '
,
nal·1l,ra,an·rt·a
d1·
n11 ..b, i•,.-;la
11
' ama • t'h .., ' .
•phítin , nw propo11go ,.,·1uar
. a l·1·&lt;krwo
,
(;·,rr ía l.on·a ,·11 la E,-paña q1w lt· Ion,.
'
í1lti111anwnl1·,
V·I\ ·ir ~ 111 orir • ¡lf'ro an t,·s•
,
eri·o &lt;flll' Sl'ra opo1·L u no qui' r1·1·orru11100..
•ua l1rt'Vl' llll'lllc' , algunos
1 ~•
aun4 11·
.
.lra11100
.. cli- ::,11 vicia \ su ohra a11lcnor a ' "' ano
l1·1-r1·1111· ) lr.a'".,·11·0 t·n 1¡u1· .,.,. i·orla aLru ¡ila ,. i1ll',-lll'rada1111•nl1· ,-u ,ida.
La adividad µ0t:lil'a di· Lol'I'~ ~ . la
. duri· (,· clwo
ol,ra i11n11·11~ 4 111' !}JO
r:, 111m1·11sa por ~11 calidad a1_1J1qut· lamli'.1·1~1:")
d,· una ,·xlt'n::,ión rl'lallva11wnlr gran. t
api·na~ hl· a1.
,an .a 15
• a1io::, , de,,de 1·omwn.
.
.zo,. et1. la drl'ada dl'I 20 haslab'nw&lt;liad~s
t
. - 30 . Por si no hu iera 1110 1.&lt;1,. 1º" ano::,
para cond&lt;·nar su as1·~1' º" 811 l..1(:lt'. nl"S
'
. 1 b
l
' l r di' 1a 1·r run11ato. tt-n dr ,iamos, t'8
l'ado la obra d1· un altísimo creador en
. .. . .. dora ,.,, cuando tanto"
,
111,·na n1a rl u11 'l. 1.n a
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ª t'r
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llrrordr mos a grand1•s r.ancadas los
. .µa 1t':,. h'L
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I o d1· la 'ida ,' la olira d1·

' (:

l'I q111· ,.,•rÍa d1•,-pUt:,, fa111 0,o ~inlor, ~~JI01' D"· li' ' ,. &lt;·on t'I 11111. ,.,,ria lamlrn. 1n
1111·110:, n·1·01101·1r o•
uran p&lt;w la. , a11n•¡111·
'
.-' llllli'rl t &gt; la111bi,:n i·n \ 11:,;,•c, 1'01110
t'XI•
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ii •rdo Emilio l'rados. En la Rr, 1&lt;lf'n&lt;·1a
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l'):!B. ~11 t',La11l'ia t' II la H.,·,1dt&gt;11&lt;·1a 111tl11\ Í1 111111:ho t·n ,.'I ) 110_1·a nlo - ¡&gt;e,t·
. al
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l',tu110111 )ít' ( 1
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dia11l1· (ha} que n·rnnotw. ~ qut• ho.~
no,- , irva dt• t'j&lt;·mplo, q111· Lorra nu n&lt; .ª
i·11 la,. ,·las1·h d1· lil.111· 1rn1·11 &lt;•st udiant,·
. ,
I· ,. ·,·ra d,·
ti-ral 11ra, ) nw110, aun &lt;'~ ~ c~_n . .·
d1·n·dw qu,· su padn- 11· im,t~lw q•~&lt; ,,,. a JJ·1r·1
q111· f1ll'ra -1·0111 0 d1·1· ia su
cruu·r·
&lt;
.-padn·- un ''l1omLr1· dr prov1·cho .
\forlunadame11lt' Lorca no fue l~II homhn· d,, proved10 en PSl(• srnlldo, "'.1
lnlt'n ahoJTado, lo cual Lal vez !t' ¡.wrm1tió S('r d gran po1·la 4u1' f~t'- '., u t·,t~n. 1•11 I·a R... . ,'den(·ia dt· Eslud1anlt•::,
cia
.
, in,
llu,ú ('11 su aclividad litrraria, aun_111a~
. 1·-,u, 1·ron 11&gt;S conlactos ) n·larw111·~
rn
. ano
- s man tuvo i·n las piar.a:,,
qui· r, n rsos
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rnllt•ti, \ Labf'rnas con el pll(·blo. dr ad . 1 Tkbo dl'cir, con rt'frrcnr1a a ,u
n &lt;·
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co11dieió
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\11to11io \!adiado 1'0 11 motivo d,· ~u
\lgunos cli· lo~ qut• trataro_n a ~ordca
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.,In():-,.
- . -'Tt'11 ía la pi!'I morena , rt. ap
llllli'J'I' 1' 11 \1 1:,' ·11.11 ,- 111110 ,·,ik ulo- : 1·nn

por un V&lt;'rf1&lt;· a1·,•1·l un a· ' fm1t,· all('ba
, lar¡ra ~obrt• la 1111 r l&lt;'rll Llaba a Vrtt5
;111 i11 111f' nso IIH'l'hón rl1· µr lo~ t·m~avonarlo como d drl Antonio Carnbono ~
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Romancero ". , a'!TI'"ª
e , .- . · \lbmr
•
•
··una rli·,rarga romo d_t· 1·l~•rl_r1ca ~1m~
1ía. 1111 lwr hizo, una 1rn·s1Slthl1· al~~
fr ra rl1· ma¡,.ria para t'nvolvn ~ ~p11N011ar a ~IIS a11diton•s SI' d1·sprl'l1d1adr a
rnanrlo hablaba, recitaba o rf'prrsrnlaba Vt'IOt''S ocurrencias teatrales o cantaba ''.
Otro poda y am igo suyo. Luis Crr:
· · 1amb·,e'n acerca d,· a.
11uda. 1·,wn·1110
.. l II pol'o muri·11,·seo, Ja cara r1•donda
. •1
ob,rnra ,.,r11_1brada d(• lunares lac'.~ ~
al i,ado t•I lirillanlc prlo ":_gro .
otro rn mpañi·ro de su gener~c,100 ~p
p&lt;ll't", también dr la gen&lt;'rac1on .ª
· , Lorc,1
. , Vicente AleIXIIU&lt;•
pnlt-llt'l'to
ncha
·¡
•')-'
.
1·1•rno
como una codarit'SITI 11': .ra I
d1· la ¡,la, a, inoc1•nlr en su trem: n
· como un ar
, boI fur10so
..
"ª mon·11a,
r naadir 11l1· t•11 su~ rlcsros, como un_se ,
. d •, ,·n Fedcrc10 se lit
" 11
do para 1a l.b
i l'í 1a
,.,obrt· todo al porl,·roso e~cantadorb aleµarlor cli- lri~lt-za~, h1•ch1cero dr 'd ·•
•
1
uozo
de la vi
11rí:·, t'o11¡uraror
;.111•1 ,..
,
• a,
_.1.
e
.
·
cos
apas1
11111,
('0razon i·ra 1·01110 po
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amú n11w110 .. L'r,n 1a I{is. ·id,·nna
. de vi,,
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1
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an,ia
dian 11',- .orca 111 u1 h ,
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d1· ,·01101·1·r g,·1111•,-, 1i,·1w a1111~os ¡,or
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. ,·tanlr dt
Otro a1·o nl1•1·i11111·11lo 1111p1' I"''
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su vida ti rnt· lugar 1·n dwll'lll Jl'I . • E,
,.
111•111·rar1on.
año 4u,· da '.1~111 1m a. :,U ~ ,u, collpt
año Lorca vtaJa a· 1·vil la 101_1 · \fL...i,
· , .. Ra.la1·I l&gt;áutall'
,.,~
ñn os rle grnf'rar1on
Jorgr (; uillén, Gn ar&lt;lo ~11·~';:, rnolllf
Alon~o ' Jos1: Bngan1111. . ..,...
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- Ínluma· d,, una rup l ura ,·0 11 la. ,,_
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tradll'1vna - i-s H

al gran poeta del .Siglo de Oro español,
Luis dr Góngora. El viaje está patrociaado por un lorero que también escribiá y que fue gran amigo de Lorca, Ignacio Sánchez Mejía, tornro que murió
lrá~camente en la arena y al que Lorca
dedicó después su gran elegía " Llanto
por la muerte de Ignacio Sánchez Mejía". Este viajr y los acontecimientos
que tuvieron lugar en Sevilla constituían
~ afirmación y la presentación pública
de lageneración poética del 27.

ción de la República -el 14 dt&gt; abil dr
d tratro la llegada de la luz de arriba,
1931- y la sublevación franquista -,·1
sicmpn• drl paraíso " (como sabrán uste18 de julio de 1936- Lorca desarrolla
d1·s, r n España se llama para íso a la gauna intensa actividad en diversos camlt·r ía, ,·s decir, a la srcción más popular
pos; organiza y dirige el teatro univerdel lratro): ",·n r uanlo los de arriha basitario ambulante "La Barraca", que rt'jen al patio &lt;le butacas todo estará recorre nu merosos pueblos dr España llesu,,lto; hay millones de hombres que no
vando a ellos lo mejor d,·J IPalro clásihan visto teatro ali í y cómo saben verlo
co rspaiiol: Crrvantes, Lopc, Cald erón.
cuando 11• ven". Y agrrg.i: "yo en este
1,a Barraca Uega a los rinconrs más aparmundo siemprr soy y seré partidario de
tados ) su público, como diría Lorca,
los poLrrs; yo siemprr srré partidario dr
es el público de los obreros, de la gente
los que no tir nen nada y hasta la transencilla de los pueblos, gentes que trabaOtro gran acontecimiento en la vida jan y estudian. A los señori tos y a los quilidad de la nada sr les niega".
y enla obra de Lorca fue su primer viaelegantes sin nada drntro no les gusta
je a América, a los Estados Unidos, en mucho ni nos importa a nosotros que no
Y así llegamos al año d1• la tragedia,
los primeros meses de 1929. Era la pri- les gustara esa actividad. Mientras está 1936, De estr año o del Lorca que vive
y mu,•re ese año me ocuparé un poco
mera ve'I. que Lorca salía de España y
al frente dr La Barraca no s,, frena su
entr.iha en relación con otro mu ndo,
más adrlan le: ahora hagamos un brPve
actividad creadora literaria, ni su activirrcorrido por la obra dr García Lorca.
pero ¡qué mundo!, el mundo deshumadad social, ni su Sl'd de vivir ) d1• hacf'r
En n·alidad se inicia con su libro dr poraizado del capitalismo t'n su más alta exnuevas y nuevas amistades. En 1933
111:,, de 1921 as{ titulado, Libro de poe)Wesión. El impacto que produjo el enestrena Bodas de sangre, que constitumas, en los qu,, Lorca da ya muestra de
cuentro de Lorca con ese mundo fue
ye su primer gran rxito como autor lt'asus ronstrucciones verbales inesperadas,
tremendo; Lorca no podía entender
tral. Vive inlensamrntr dando confrm1cfo la presencia df• un aliento popular y
aquella terrible d•:shumanización de la
cias, asislicndo a todo tipo d(• e prclácud,·
la audacia de sus imágrnes. Su seciudad de los rascacielos. Lo únic_o que
los ) sobre lodo escribe, y cultiva una
gundo
libro, t'SCrito en 1921 pero publi~ atrajo fue el ambiente de los negros intensa vida de relaciones.
cado
solamente
diez años después, es su
4e Harlem y su música. Como resultado
Poema
del
cante
jondo, en ,·1 que ya sr
de ese rncuen tro, escribe el libro de poeEn 1933 hace su segundo v1a1&lt;· a ,•ncut•ntra la Andaluc ía popular ) del
~ Poeta en Nueva York, que se publi- América, esta vez a Argentina, donde t'S
cante con los lemas dl'I amor y dt- la
co ya después de la muerte de Lorca,
acogido triunfalmente al rrprrSt'nlarst· muerlr, con su erotismo sutil y con el
tn 1940, y precisamente en México. En
su obra El rPtablillo de don Cristóbal act·nlu popular qur encontraremos de,s~ viaje Lorca conoce también La HaAllí inicia su amistad, una de sus más purs t' ll 1·1 Romancero gitano. ,. &lt;'11bana qut', a diferencia de Nueva York le
grandes amistades, con Pablo Nt'ruda y cucntran bellísimos versos como estos:
&amp;edujo desde el primer momento. Allí se
en una escala del viaje de rrgreso, en Sevilla es una torre llena de arqueros f ien~llt'ntra con rl gran intdertual y nvoRío de Janeiro, se encuentra de nuevo nos / Sevilla para herir, Córdoba para
~ IOnario Juan Marinello y el poda
con Alfonso Rryes a quien ya había morir...
Sicolás Guillén.
conocido en Madrid. Vuelto a España en
1934 asiste al estreno de Yerma, que los
Ciertamente, tenemos aquí ya un anDr rrgreso a España, Lorca vive el reaccionarios intentaron sabotear. En rl'~~ hiiltórico qur. significa la desa- lación con este estreno , pocos días an- ticipo del Romancero gitano. La creati~kln d,· la monarquía } la rl'staura- trs, Lorca hace unas declaraciones a un vidad po1:tica lorqu iana va n ecif'ndo
hasta brotar espléndidarnl'nl&lt;' en d Ro!11111 d,, la Rl'públi('a. En ,·sos r inco
p,~riodista refiriéndose a la situación del
aloa qur mrclian entre. la proclama- t1iatro en España y dice "yo espero para mancero gitano escrito rnlre los años
1924 y· 1927. En él, el pod a sr sitúa

�los hallazgos de la vanguardi_a pe~o sin
dl'jar nunl'a de vincularlos, sm dcJ~r de
pi~r t'I lerrrno popular 9ue se as1rnta
so.hrc lodo r n esa obra csplrndida. Dr
• • a \ U(' \ 'a ) 0ft,
1 ' donde permanece
su VlaJ('
.
cnlre losí1llimosmesrs de 1929 y pnme0 ha w la ¡Jrimavrra dr 1930' surge'
r ~
t
como habíamos dicho, esr olro l'b
J ro_ an
distinlo clrl Romancero gitano, libro
quP rl tituló P()('ta en Nueva York, que
rrsulta d,·1 i·ncut•ntro con e.e mundo,
con e;,a ciudad.

F:8 claro quP no ha) tal "~~ro dP la
rn erla ,. sino t•n la imaginac1on, en la
cr;·a&lt;'ión dt• Lorca ) ,,in nnuargo , t·l toro po,:Lico errad o por Lo re-ª sr &lt;la lam·
.
uién &lt;'ll &lt;"I purblo. l\lr locó _una vez o1r
a un cam¡wsino andaluz decir qu&lt;' cuando t'. I caminaba por rl campo sr &lt;•ncontró el&lt;- pronlo, irn·s pPradamt•nlP, con un
surtidor' con un chorro dP agua que brotaba de la tierra. ,\I ¡•:,..prrsar r~to_mr
dijo PI campr ·ino: " Y d e Pron to sal lo un,
loro de a,.,al1a" · ¿·Pu1•de haber una mt·la·
fora más lorquiana que la qui' Pncontra.' pop ular del cammos en PSla expre;,1on
d
pc·sino'! Tampoco l'Xistcn los :•toros r
. ,o no rxistrn lo,, ·toros de
all'lla ,, 10n
.
n•y~rta " ck Lorca, y sin embargo c_x,slÍan como creación dr este camp..smo.
Por est1• i;ontenido auténticamrnt&lt;' p~ular el Romancero sr rnfrrnla a la ~u.
P
'
lura deshumanizantr
y el'L'
• ,s&lt;lta' ~ ue c1rrla vanguardia rslétiea prcten ia nnpo1~rr
'rn aquellos Liempos Y qur Ort~ga ) Gasscl hah ía considerado en un libro que,
dc~lc entonces, sr hizo famoso, La ~eshumanización del arte, como propia o
caract(•ristica dd arte mo~crno. C1crl~mcntc l&gt;asla abrir cualquH'ra de las pari1~as ¡!(, los lihros dr po&lt;'mas _de Lorca
~ara cnlcndrr que (q no hace CH'rtamt·nte una po(•sía lradicional. Lorca asum1·

Es en esos años en los que Lorca esurva york es
cribe
su trilogía trágica compuesta p&lt;I
el pot'ta andaluz con esa vena popular,
Bodas de sangre, Yerma y La_ casa~
t'S rl poda d,· una Españ~ atrasada o
sub&lt;lt•;,am,llada -wmo de•c1mos h_o) - ) Bernarda Alba. En esas tragedias e8bl
.a :,U Vt..Z de• una dt· la,; rt·"ion1•:,
ma»
r,
Es aira_ presr.ntes los lemas del amor' de la"'
sadas má,; ~uh&lt;lc·~arrolladw, di' . pana presión Y la violencia; pero el gran-~
(com~ t•s o era \n&lt;laluda). Pues UH'l1, es lorquian·o es rl de la libertad ero~~
un porta dt· esa España y de esa Andalu- perseguida y suprimida por los p~JG'
cía el qul' llega a la ciudad su_prema d~l cios de la socirdad española dt' ,u liellcapitalismo, a la poderosa capital del ca- po, así como dr las vícli~nas dr ~""
sociales,
pitalismo mundial y su encuentro con pres1·,on, de rsas convrnc10MS
.
rila produce• en el poela (y ~~ lo qur se que son ante todo las muwes, aunque
cxprc·sa e·n t•l poema) 1·onfus1on, dolor y ellas, al interiorizar Y hacer. _s~yos
anll'llslia· se manilirsla clararncnlr tam- prejuicios, con~ribuye_n. tambie~ ªues, la
biS.1 un 'lono anlicapilali~ta aunque con su propio destmo trag1co. As, p L
opresión y la rcpres1·,on, por un lado
d y■
ci1·rla lona l.d
I ad pc~ .11ni ,;·ta • t'· d,· prrnde
.
.
.
otro
•
claramr nlt- d1· la lcl'lura del poc~a qut' librrtdd y la 1ust1c1a por . ' ,an...
sustancia
trágica
a
la
gran,
Lnlog1adot,
.
l
oder
omn1modo
a Lorra 1" repugna e p
de·I dinero. \hora bi1·n , ,;i hay un lugar mática de García Lorca. En estoslou•·
rn el mundo donde el dinero rs todo- no produce tanta poesía como enR -. dO de º"yort,
podrro o rs justanlcnlr &lt;'n "1/urva York, kriores, como en e1 perro
una t·iuclad ('11 la qur l'I cli1w1:o ,·s el rry cero gitano, de Poeta ~~ Nuevaeste¡¡.
al.,soluto; pero a la ve·z, una r1uclad t'll ~~ pl'rG hay dos obras poet1ca~ d~ •
timo periodo que por su cahda .:o•
qur s1• da la mist·ria espantosa provoca
er comparadas con las del per~ d ~
da por t'Se· podrr dl'I dinm, . qui' se ~r· con motivo
e
SánOII
·slra e·n los l&gt;arrio ne•oyorkmos y par- trrior: una es la escrita
gi
· nt •gro de Harmuerte de su amigo , el torero
ticularnwn tr "n 1·I hamo
,
le·m. Todo P8lo ,. ¡.wreilw e·n la po1•sia MeJ· ía rn la plaza: se trata de su 11..:,,.
· San
' chez •~J.•
.,..,
de· Lorca corno ri·sullado Ot' su t-nc·uc_n- Por la muerte de Ignacw
,
1
·
o
de
su.,..,
. ~í , ll1•oamos
elegía escrita e1 u tuno an
J
lro c·on e·s,· n:un do }, a.
o
. a la
:,ra,
el
año
trágico
de
1936.
Lorca
,l.
..
1
r4u'
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a11a
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·se·
rlf'nodo
O
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pcw
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1:

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'

último, dcrisivo en su vida pt'rsonal y
en su vida poética, que son los añoe de
la Rt'pública. Por lo q~e tora a su ohn,
esos años se• caraclrnzan, sobre todo,
porque la capacidad _crc~dora de Lora
SI' drsenvuelve en el aml.,1to lratral yen
él Lorca, como autor, se levanta como
una \ erdadera montaña frente a la _mediocridad del teatro español de su t~
po en el que solamente podemos rep
Ir~ como una excepción esa cumbrt
que representa Valle Inclán.

augusli¡¡rlo anlt' una rralidad so~ial agr'.:·
biva y violt'nla. Para ,·,pn·sar!as Lona
funde los halla1.go~ de la poe::,1a modt'r·
na con la tradición popular clr Andalucía. La, famo~as mrláforas de Lorc~,
que lanlo nos sorprenden. son rn rra_
d 1•·
dad mrtáfora,, populart'S aunque pu w. mi;,·
ran pan·cn
. alt•J·ada~ &lt;lr la ~uglancia popular. R1·cordan; a t~l&lt;' rr ·pe&lt;'_Lo,
aqurlla mrtáfora drl _Romancero g1ta110 cuando Lorca l'SCrl lw: F,/ toro de la
reyerta / sP sube por las paredes.

'4.:51, poda que IIPga a

ia:

LI•""

una profunda amistad por el torero y
quebrar por siempre y trágicamente.
amigo, que patrocinó el viaje a Sevilla
atribuirla en ocasiones a las víctimas,
para que aparecieran públicamente aquí
fue una práctica corriente durante toda
Lorca fue asesinado en la madrugapor primera vez casi la totaJidad de los
da del 19 de agosto de 1936, hace just«- la guerra civil y aún después. Un ejempoetas de la generación del 27. Sánchez
mente 50 años; las fuerzas polilicas y plo histórico de esto fue lo sucedido en
M~ía era un torero con cierta cultura,
sociales a las que se adjudicó tan horren- Guernica, la pequeña ciudad vasca, sant.on ciertas inquietudes intelectuales, aldo crimen eran las que, casi por el mis- tuario de libertades y tradiciones autogo poco frecuente en el gremio. El mismo tiempo, ya iniciada la guerra civil, nómicas de siglos y que fue arrasada
mo había escrito una obra de teatro que
en un acto en la Universidad lile Sala- completamente por la aviación nazi. Du&amp;e estrenó en Madrid y fue gran amigo
manca, habían gritado por la boca espu- rante largo tiempo los franquistas prode los grandes poetas de aquel tiempo,
meante de ungeneraJ franquista: " ¡mue- clamaron que fueron los rojos (osea, los
ysobre todo de Lorca y Alberti,
ra la inteligencia!" Así había gritado republicanos, en el lenguaje de ellos)
ese iracundo general para responder a los que habían bombardeado la ciudad.
Pero Lorca, a su vez, era no sólo amiuna de las más altas figuras del pensa- En el caso de García Lorca, todo sucego de este torero sino un apasionado de
miento esµañol, Miguel de Unamuno, dió conforme a la lógica implacable de
~ fiesta de los toros. Por eso dijo alguna
que había lanzado allí mismo al rostro la guerra que libró el franquismo contra
ftZ que el toreo es p{obablemente la ride los sublevados su famosa predicción el régimen legaJ establecido, la Repúbli,ieza poética y vital mayor de Espaca, y contra el pueblo español.
de "venceréis pero no convenceréis".
ila, increíblemente desaprovechada por
¿Cómo puede asombrarnos después de
escritores y artistas. Y agregaba que los
Pero para comprender mejor esa lóeso que un altísimo representante de la
loros son la fiesta más culta que hay en
gica,
es preciso que digamos aJgo de la
poesía española -y con la sustancia poel mundo; es el drama puro en el cual el
España
en que Lorca muere. La España
pula_r. que antes hemos subrayado- caespañol derrama sus mejores lágrimas
yera asesinado en Granada? En su Gra- en que Lorca va a encontrar tan terrible
Y sus mejores bilis, es el único sitio a
nada, como diría Machado, aquel ama- desenlace, la España de la guerra civil, se
donde se va con la seguridad de ver la
necer trágico en el que Lorca vería por va incubando sobre los comienzos del
llllerte rodeada de la 'más.deslumbradoaño 1936. Era una España q(!e no había
última vez la vega de su ciudad natal.
ra beUeza. Pues bien, con motivo de la
perdido su ímpetu revolucionario desde
muerte de este torero amigo suyo, esla insurrección de los mineros asturiaSe ha dicho y se ha repetido hasta la
tribe Lorca una de las elegías más gran- saciedad que fue un crimen absurdo, nos de 1934, que fue aplastada por las
des que se hayan escrito en la lengua inexplicable, tomando en cuenta que tropas deJ ejército en las que ya tenía
un mando importante el general Franco.
apallola en todos los tiempos.
Lorca nunca fue un político y que su actividad estaba consagrada fundamental- Después de la insurrección de los mineOtra obra poética de este período mente a actividades poéticas, teatrales ros asturianos, la bandera de lucha de la
que conviene considerar es menos cono- y musicales, que no tenían una relación izquierda fue la liberacióf! de 30,000
cida: Diván del Tamarit. En ella agrupa directa con la política de su tiempo. presos políticos; a consecuencia de esa
~ serie de poemas amorosos angus- Los franquistas, que durante largo tiem- insurrección y con esta bandera, se agru~ ' tal vez porque esos poemas eran po trataron de rehuir toda responsabili- paron todas las fuerzas de izquierda,
lllotivados por un amor oscuro, terrible, dad en el crimen, aJ final -a regañadien- se forjó el Frente Popular y se triunfó
deitusionado, que en aquella época di- tes- aceptaron que se ..trataba de un he- en las elecciones de diputados del 16
líciniente podía aceptar la sociedad es- cho lamentable que se había producido de febrero de 1936. Pero las fuerzas sofllola. Pero la calidad poética de los sin desearlo dios, corho un hecho pro- ciales derrotadas, la derecha tradicional
flOanas del Divdn del Tamarit es inne- pio nalural en una situación de guerra española, se prepararon de,5de ese mopl,fe Ycon esto llegamos a la España en
mento para burlar el triunfo electoral )
civil. Esta táctica, de cometer crímenes
,e la obra y la vida de Lorca se van a
derribar a la República, aunque sus ma.Y de rehuir la rebponsabilidad o incluso
c.n
nejos conspirativos fueron denunciados w

�conslanlemrnle al gobierno republicano , que s,· rnconlraba maniatado por
sus rscrúpulos legalistas. El gobierno no
se d1•cidió a tomar ninguna medida contra los con~piradorrs ) esto hizo que la
a~e:iividad dr la drrecha aumentara.
Cada día (me tocó vivir en Madrid esos
mrsrs), la lrnsión en la calle erá conslanlr ; lo~ atentados y la$ provocaciones
de la dcrrrha exasperaban cada vez más
a los militantes de la izquierda; con to·
do rilo, la situación se hacía cada vez
má::. inquietante, las agresiones se mul•
Liplicaban,) a ellas respondían decididamenlr las fuerzas de izquierda, ya que el
gobierno s,· mostraba tímido e indrciso
anlt• aquella amenaza creciente } grave
a la República. Era rlaro para tocios
que nos arcreábamo::. a una sublevación
armada: el 12 de julio de 1936 fur ase inado el joven tr nienle Castillo, de las
fuerzas de seguridad , llamadas guardias
de asalto, leales a la República. Castillo
era un oficial conocido por sus idras
democráticas. Ante la inactividad del
gobierno, el cuerpo dt· oficiales de Madrid exigió a éste que tomara pronto las
medidas adecuadas, medidas que no lomó. Al día siguiente, o sra estamos ya
en rl 13 de julio y a cuatro días de la
sublevación ; el día siguiente cayó asesinado Calvo Solelo, que era la figura
política más destacada y más impor. tanlt' dr las fuerzas de la derecha. Ya
e::.taba claro para todo el mundo que la
ublt&gt;vación drl ejército era inminente;
el gobit'rnO de la República, temeroso
y pusilánime, se rrsistía a creerlo y confiaba todavía en los jefes militarees que
habían jurado lealtad a la Constitución.
¿Qm: hacía Federico García Lorca en
mrdio dr aquel terrible torbrllino de
amt'nazas y actos violentos? Volvamos

un poco hacia atrás, a los pocos días an- fue en uno de esos banquetes dado tateriores al inicio del año trágico; volva- bién a Alberti (con otro motivo: que re,
mos exactamenlr a diciembre de 1935. gresaba de América Latina y de México1
Lorca se t•ncucntra en Barcelona disfru- donde yo conocí ocasionalmente a
tando de algo qur para él ya era común García Lorca. Ese año la tensión polítiy corriente: sus triunfos literarios. Se ca seguía creciendo ; cada atentado~
encontraba en Barcelona, dohde se ha- alentados eran el pan de cada día: UIO
bía presentado su ·obra Doña Rosita la de derecha, otro dt&gt; izquierda- la bacía
soltera o el lenguaje de las flores, con un subir más y más. Un homenaje al falle.
éxito clamoroso (como dato curioso, cido novelista Valle lnclán , dos dí■ ..
en una entrevista de prrnsa qut&gt; se le ha- tes de ·las elecciones del 16 de ftbrero,
ce por esos días, Lorca anuncia que va a adquiere una clara significación polítihacer pronto un vi¿,je a México con la ca. Lorca interviene en ese hQmenaje leactriz que había reprrsen lado siempre yendo dos poemas que Rubén Darío
sus obras, Margarita Xirgu; como sabe- había dedicado a Valle lnclán; Lera,
mos, r,ste viaje nunca lo realizó. De ha- sin embargo, en medio de aquella teeberlo realizado con la prontitud que sión poi ítica creciente no abandona•
anunciaba tal vez no habría tenido actividad literaria. Pronuncia una confeLorca el terriblt&gt; fin que le esperaba en rencia sobre el Romancero gitano el 7
de marzo en San Sebastián y el 10 de
agosto del año siguiente).
marzo firma, con otros escritores y,,.
Pero volvamos a la pregunta: ¿qµé tistas, una presentación de la expoihace Lorca en tsa España caldeada, ca- ción Picasso en Madrid. Para aquellot
si hirviente, de 1936? El 6 de enero días, el lo. de abril -seguimos en d
muere uno de los escritores españoles año trágico de 1936- , firma Lorca •
que más admiraba García Lorca, don manifiesto pidiendo la libertad del p
Ramón del VaUe Inclán, asociado por revolucionario y dirigente comunila
su famosa novela Tirano Banderas con brasileño Luis Carlos Prestes.
su estancia hacía ya años en ~1éxico. El
9 de febrero se reúne Lorca con un grupo de escritores para celebrar el regreso
de la Unión oviélica del poeta Rafael
Alberti, tan amigo suyo ) compañero
de generación. Lorca firma la convocatoria al acto, que aparece en la prensa
junto con los nombres de Antonio Machado, Leóll" Felipe, Luis Buñuel y
otros, y Lorca t'S el que se -encarga de
ofrecer en eSí' acto el homenaje. En ese
mismo acto se lee, con motivo de la::.
próximas eleccio nes, un manifiesto de
los escritores españoles contra el fascismo y de apoyo al Frente Popular que,
por supuesto, firma también Lorca. Y

Vemos, pues, que Lorca, aUDqlC
no es miembro de ningún partido político, permanece atento a lo que oclllff,
no sólo dentro sino también fuera de•
país y, pocos d fas después, o sea en 11t
primeros días de abril del 36, dice 1.4a
a un periodista del diario La voz ,¡,JI,.
drid, "la poesía es algo que nada parll
calles" y agrega: "el día que el ~
desaparezca va a producirse en el
la explosión espiritual más grande f'
jamás conoció la humanidad" y de_~
vo anuncia que va a ir a México GIIP'
actriz Margarita Xirgu a estreobras y -eosa interesante- a dar f//1

conferf'ncia obrt&gt; Qut'vedo• O O1VI.de~~fería a La casa de Bernarda Alba) rf'qu,c·. _Quevt•do fu e en su época la
le1wr noticia al"una
d1· re
~· dt·rrco
. (:yo
.,
\ISlo para t•l mt•:, d1· octubri&gt;.
p
fflW'nac·1on dt' la ~esistencia a los poper,onalm1•nlt• 'u¡.
s H. a 1"º 1'S1' llll:-1110
.
m· ,
~o.~os, a los reyes y aristócratas d1• su
di', ª"º
l o 1•11 \J'I
., t·ra la ,·apita!
f'
.,
'
a
aga
qu,•
Como sabemos,)ª nunca vnía ,.¡ es~~pe&gt;· Po~ ello ~ice. Lorca al pniodis- treno d1· su última obra L
mas cer~~n~ al frrnlt· dr Cranada, cuando
. orca f'S con~- t".ºs m1!H'1anos IIH' lransmilit•ron, más
ra. hablare en Mexico de Qut'vedo por- cie t, 1
. n t &lt;&lt;' Lodo lo graw qu,• t·~Lá ocuque Qut•vedo t•:, España". O St'a' para
J_11 n a lllulo d1• rumor. la 1t-rrihl1• nolim endo a su alrrdrdor ) por ,.11o aan•aa
,.,a &lt;¡111• todo
· ,amo,
,
~ , t'n un momento en qut&gt; sr acerca
. "' no, n·,,~t
a arqilar
(t.Stá en _acecho) un duelo mortal entre co~ un suspiro, Sf'gún cu,·nla su :111i:,; ~, qur nadw, duran!,• algún ti,·r11¡H&gt; q11t•·
t·hileno
t·n :,u diario·
"'
las dos Espafias
~ mqu1s1to. . ..
t d
. .. '·Lo ma. 1o ,~~ t¡u,·
ria 1·n·t·r
,
ria)
,
' de la Es pana
.
. llo,. ., a. ,a. 1w1110, q111· h·tl,·rieo
o o rr,,ulta 11111) 1n1·11·rto con t•~la vida t1·1111rndo
' retrograda y Ja Esp¡¡ña 4u
.
¡wr ~u , id·i'• ,1
, , r1.¡·U~IO
. , 1•11 (',ra-•
ler librr
, '
t· 4 u1t•rr
que
, llevamos t•n E paña , ·sol,r,. un vo 1. nada, t'll t·a,-a d,·1 pol'la 1 111· R 1
.
.
Lorca
esta
con
la
S&lt;'
g
,und·
,
I
~ . !'osa r~
dtti
I L'a, es can Pn ebullición p&lt;· rpt'lua ·, F
r con a e,:;paña de Quevedo.
wrruano i·ra u11 dt·"L,U
· ..a&lt;1O fa1·111-,
cicrlamt'ntt' F .
. ,:,o era &lt;U)O
·
• .
' pañ~ al 1·omenza1 1,J g1sla l'll ··~a ciudad d(' e ra11ada.
mes el !' Jnl,o.
t·
l I L
'ro,
Sigue rlt•vándo &lt;' la trnsión poi íti~
dº" &lt;&gt;&lt; o,. orca fu,· d t·l,, uu· 1o y a ¡11·,ar
i· los esf ucrzo:, d,· Lui:. Ho,al1•
;• ~~o Lorca no se deja arrastrar por
' ,, el(' , 11
El l5. García Lor&lt;:a liace una nuc·- 1
·
11·rr11a110 ~- ~t·l gran t·ompo,i tor \lamwl
• panico. •V prosial'
"' '.,como Sl&lt;'m¡,rr,
su
mlen~ vid~ de relacwn con e crilores y va let'lur~ dr La casa de Bernarda A Iba ,_
1_1· ..Fall~ (~ll'JC~ am!go "" F,·dt·rirn d,·,,li·
t·n -d\1adnd
IIU
a ,,"Sle, O aqu1·
.
J otro acto.
1 1'3 anle_ un grupo dr amigo:.. ta,,, la lllla11na) ' fu,· 1·u "'·¡.J
~- a&amp;tslencia
1
auo a1 a111aiwDt'S (' ('
d'• JU
· 1· rn qu" apan·t·ió
.ie eh' rn
C1·r dt'I l 9 d,· ª/!&lt;&gt;,Lo.
. esos d,ias de fines dt· abril
muerto "I dirig,·nt1· di' la dm·cha Calffl un rt't'1tal d )
Andte a canlanlt' nt·¡;ra i\1ary
~~elo, lodo el mundo p,.¡,,-ra la oub. Lo wmo:- lam• rson que lt'- fase,· na.
r,.' llo~ ,~h,·mo,, la111hi,:11 qu,· au114111·
hilieen el 24 d,· JUn10
· · en un Lauqut'lt· (fUl' 1t•vacion
• rlt' un momento a o tro . ' '.10 d('
.. dt'len,do &lt;',laudo au,f' nlf'~ de la t·aos a~•~Lt-nfrs a psa l1•t·tura d,. /,a casa
ya neu una clar_a significación política d,e Bernarda rl Iba• ·1
. ) 'ª los lwrmano,, Ro,-aJ,.,, Lodo íu,· ,·I
_
, ' pol'la, a111wo
po ql e rl motivo t·s apoyar al Fn•nlt&gt; .
tl1· una fr(a ~ ralt-tdada df'rito111pa_rlt'ro d,· la g,·,wrat'iÚn d,· F1~1·ri- ,~r,oduclo
1on d,· la
1 lranqui,ta,
.
l\os_ ~amos acercaJ1do pues a ro, Da.maso \11 . 1 1 . 1
. " aulorrc· 1ar,.,
J0
.
. •
&gt;nso, 1a , t·JaC O uu ll':,- qu,· t·\ ulwa . t
'
.1_ laet a:, lrag,cas del 18 de julio
día l1mon10
rt"
a
11111,·rlt•
1
1ara
111111·1
dt' •t'Sél rf'Uni1í11 • ¡:f ·d t'ílf..o :,(' al, u1·J
., sublevac·'
·
'º"
1011 • Y 19 de ª"OSlo ' dí·
1
1 "' , ua 1· nw,¡,linhl,,
' . ¡:111'' f ·01110
~lUt•slra
~
a 11npaci1·nlf' por salir para
rsu murrtt'.
"
' a
( t'CJalllOS
,r,mada; lal v1•1, pi1•11:-,¡¡ qu,· allá ,·nlrr cii,n
d, I· al , ('Olllin1zo
. . · , ""ª 11ian1·rt·sta1ogwa u11¡,,larahl,· d,·1 fa:.ri,1
.
a
SU}O:,, rorn•rá nwnos P"l·,gro q' u
Fr.derico Garc1a
· , L
· ,ort·a ofr!'c(' la pri- lo:,
. •
\1· d .
, . .
.
" i•n mo, en v1r:ucl d,· la t' ua· I ,,,. 1·0111t'l11·ron
.
~
rtd . '\I d,a , 1gu1t'lll1·. o M'a d l .J. dt·
llera
l,•,tura
d
•
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d.
1 Su rag(' ta l1•atral úl.:..._
c_rimcncs ) t-rím,·n",, a \1•1·,·, &gt;or ,·1
"""' que !,o&lt;'rr·b·10,
, y que ,:¡ no Vt'rá' ya JU
M· 'º·, com,· . con otro ami"O
., , Rar.ia,•1 s11~•-p.~t• h,·cho d,· . halwr volado ~-n la,
~
6-, •ntada, La casa de Bernarda Al- . arl lllt'Z, qu~•·n lo v,· prrocupado por elt¡ &lt;cw,w, por
: , .1111 .
, la 1z411i1·rd a· o, ma,
~qiw 'a a &lt;'ompl!'Lar a í la~ dos "ª 1~ l~·nsa_ al111~sfrra política qur imp,·ra p i·mt·nlt· au11 , por ..t l11•d10 el,· l'"n,ar
t n Espana, ,. rntrnla ,·onvrncrrle dr qut'
, . Bodas de
'
por rn1·11 ta propra.
· l,on·a c,111111 11
lllrBrenada..~
, y t·on rn~rrnr t"(llo,
- 11
,
1·1110,
~"
, qut'dt• t·n Madrid, porquP allí rslaría
IIÍnt- 1· erma. 1oco antes d,, qu,· t,·rsr11a a, o, "º &lt;·ra 1111 fl&lt;1 l1't·u.o.. 1·11·rla.
mas
s,·guro
qut•
,·n
Granada.
Prro
no
11·
... r . mr· d,, J·u 1,·10, Lorca d.1cr a ~u
m1:n lt· nun&lt;"a la poi Ílic:a ornpú una parC_arlo:, Morla , un diplomáti('o chi- co~vf'~Wt· ) a4Ut·lla mis111a noch,·, el 16 le im¡,ort,11111'
t·n ,u vida ' p.f ro, t .01110 h1'·
•
d,: JLil_10,. sal,· ~'t·d,·rico ¡,ara Granada. Al
1011!!0 ~u
, h
lt
". . yo, s1•gun act' constar ésmo~ v1, to, i•n ,11, ,·,pn•:,iorw, ¡.,úliliea,
llíaa'11 su diario , qut· ·ira, dt•nlro d!' bn•v,•s ~1a s1guu~nlc, r l ejército sr sublrva en -:-) como sr d,·,,pn·nd1· d1· ~u o hra fu ..
1
arruec_o. y rl 18 rn la p,·n Ínsula. La s1rmprr un hombn· s,·n ihl1• al -u rr· .
llya suA Granad
, . ª ) agn•ga 4ur quizás
lo j .
"
lllllt'll·
guc~ra civil ha comcn:1.ado.
~da~ mmca ) vurlva enseguida, si
11 e r
1_rn1·bl?. \o podía ,·onc·1·bir por
empo, al rstrt'no d,· su obra (SI'
e ~ e. a,~lamlt'nlo, t i lwrnwti~mo rl
Dt&gt;sd1· r::.t&gt; mo111en t o ,no se vudvc a
alrJamwnto dt• t·w put·blo, Ct·rrar ',,us
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111- ,.J1

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�EL TEMA DEL HONOR Y LA VIRGINIDAD
EN LA CAS,4 DE BERNARDA ALBA
,,

María Guadalupe Martínez
El trma de la virginidad &lt;'n La casa de
Btrnarda Alba di' Fed&lt;'rico García Lora. rs la problemática sociológica que
runo~ a tratar. Esta obra fue estrenada
~ tumamrnt,·, c•n 1945, en el Teatro
~venida, en Bu1·nos Aires.1 En un "drama d(· mujeres en los pueblos de Espa-

De acuerdo a los princ1p10s retóricos
Veamos sus raRgos psicológi&lt;'os. 4nclásicos, la oLra teatral dehe cumplir
gustias,
la prometida de Pepr el Romacon las tres unidade,,, mas en esta trano,
es
una
mujer ma}or, con intrrr~ en
g&lt;·&lt;lia no se cumplPn ya que se rompe
casarse, } como toda novia, entusiasmacon la l nidad de tiempo. \, camos: El
da por su futuro matrimonio. lfagdalelugar es uno : La rasa c)p Bernarda Alba
na es una joven ro n srntido ('OmÚn coy sus alrededores. rn un pueblo de Esña''.
mo lo captamos 1·n diver,,,os lugar{':, d(•
paiia. El tiempo en qur la acción transla obra. A melia es una j01 f'n que no soEl argumento es el siguiente : BPrnar- curre es de trece días, aproximaclamrn- bresale, i·s un 1u·rsonaj1• gris. l1artir10 es
te. Y en cuanto a la occión tenemos una
da Alba. mujrr de la clase media espauna r hi &lt;'a oparada, angustiada por los
doLle
acción: l na principal en torno a
ñola, puehlerina, dr 60 años, es madre
rt'cw•.rdos dt' su pasarlo, pw•~ había tPh inco hijas: Angustias - hija dt&gt; su pri- Bernarda Alba )' otra subordinada en nido un prrtrndiente, EnriquP Humanas,
torno a Adela.
lllfr rsposo-, \1agdalena, Amclia, \fartial que no lt· corn•~¡,ondió } ~,llo Ir qurrio) Adela hijas de su segundo Pspoda la ilusión.
~-: les impone su voluntad fhrea f'n su Psicología de personajes
hogar al tratar de "ern•:,rnstrarlab'' ) a
Adela es, 0(' Pnlre los prr,.onajes fr.
qu~ cuando empieza la arción dP la ti personaje principal t'S Bernarda Alba, mrnino" R(TUmlarios, el má, sobm,aoora, acaba de morir su segundo ('SPO· en torno a la cual gira la acci&lt;&gt;n princi- liente, pues en torno a dla gira la ac'°· Don An tonio i\laría Benavides y sur- pal. B,·rnarda es una mujer tirana, ab- ción subordinarla ru, a tPmática r~ PI
r rntonces la rebeldía de sus hijas· casa- sorbente, impositiva con sus hijas, a amor qu" ,(' n·sw·h ~- rn trag(•dia, ~ a
t-ras: el an~ia d(• vivir y de amar, la~ c¡uiene., mantiene con una rigidez rstre- 4ue al final o(' ~uirida, "ahorcándose''.
i111idias r intriga~: el celo ) d 1•11amora- cha, a tal grado que motiva a Adela a 1·n- He aquí la noluriún p,ir-ológica dt' f'snúFnto di· trrs dr rilas -Angustia,-, \lar- ln•garse a Pepe t'I Romano, acción su- 11• p('Nmaj(•: l'll i·I primrr arto, Ad('la
tiriu y AdPla- df' Pepe .. J Romano, jo- bordinada.
apan·n· ~ a (·omo un llf'r,onajt&gt; rPhrld(',
lPn dr 2.3 años.
¡,w•,; vislt• di· t•nde ,·n lugar di' rn·gro }
Como Bernarda qul'da viuda de MI :it·· s.ilc a pa:,carsr. El t'Pf&lt;ÍP e·~ PI l'Ímbolo
P,·p(• el Romano es t'I "prometido gundo i·sposo, lJ011 A11tonio \1ar ía B(•· d(• vi rla, dr amor, d1· juventud. Como es
of1tiar' dr Angustias, de 39 años, ri- navidc,., al morir rslt' la rasa PSlaría de la más jown ) más lwrmosa dr las hijas
ta hrrPd1•ra d1· su padre, mas lambirn
luto, rgún sus dispo5icionr"', pues todas d1· Bmiarda -tien1• V(•intr año,,,- PS la
~ rnamoran de rl \lar tirio y Adt'la, ha- las ruujen·s - madres e hijas- vestirían rnujrr más apropiada para PPpe el Rot1t-ndo
triánuulos amorosos ton Anuus.
o
dP rn·gro durante "ocho años". De aquí mano, ~egún \fagdalena.
ha; i su amado. Luego, en el desarrollo
la rebrld ía dr las jóvenes, lo que ocasiot ~ acción, Adela Sl' le e11lrega a PqJe na luego la tragedia.
En el sil{uiente acto, Adrla tambiPn
~ Romano y al final se suicida, ahorse nos prcsrnta como una rhica rrhrldi·
ra~, 1unque Bernarda, su madre, Personajes secundarios.
~ a qui· dice que como rs durña dP su
r;ia dr ocultar la verdad para resguarcurrpo ptwde harer dr rl lo q1w quirra.
dar ~I 1.ionor de su familia al proclamar
Veamo:- el siguiente diálogo entrP ,1 drSon pPrsonajes srcundarios las cinco hi'la l'lrginidad" de Adela,) (•xclamar, al jas d(• Bnnarda Alba , Angustias, \1agda- la, \lartirio, la Criada } la Poncia.
'-al di'! drama: "ha rnunlo virgt'n . lena, Amrlia, Martirio y Adela. Pepe el
éMt habris oído? ¡Sil!'ncio, silrnC"io he Romano - personaje nombrado-, la
i:1-i! ¡Silencio! "2.
madre de Bernarda, la Poncia , sirvirnta
con 1nud1os años di• servicio en esa casa,
"Adela (fuerte)
l.a"lla de las tres unidades
y otra e, iada.
'Déjame ya' 'Durmiendo o velando
~

'dos a e'I• L
senü'ra un hombre sensible,
.
sihlr como hombn: y sensible c.omo
• 1a ba, romo vimos
pot:la; por e11 o vmcu
.,
('n una d1iclaració11 SU)'a, la i·xplo~dwdn
, ..
, alt·a qu.1 la humam
a
('Sp1r1t11al
mas
•• ,
drl
U&lt;'dt• conocrr a la desapar1~1~~
hambrt', es decir a la desapar1c1~n de
las condiciont'S socialrs que har1•n impo01

· · 1. Al honrar
sible esa explosión espmtua
h . ( ha) que m:onocrr todo lo que
.º)' ·r·y cst&lt;· ciclo en honor o a la me·
s1gm 1ca
,
d la
moria dr Frdrrico Garc1a Lorca, r
Facultad dr Filosofía )' Letras df' t·s~~
Univ1·rsidad), al honrar hoy la ~rm~na
dt' Frdi•rico García Lorca 50 anos es:
pués de su trágica mue rte, estamos hon

artr.
rando con e11 o ª1 pensam iento,, alLoit'i
.
quena
h·-'Por cuy :s venas, com0
, pura de los ()IIIU'~
corre la sangre mas
)' de los pm•blos.
Facultad de Filosofía Y Letra1, ~
21 de agoito

�110 tirnes por qur mrlcrlr rn lo
mío' ·Yo hago con mi cuerpo lo que
me paree,•
~larlirio

dt· quien yo quiera.
La Ponria (con intención } en vo1.
baja)
De Pepe el Romano. ¡,\o es eso?
Adela (solm·co~ida)

-~ólo r interés por ti'
Adela
Interés o inquisición. ¿i'.o estálJais
COtiicndo?
l'ur :-eguir. ¡Quisi,•ra sn invisilJlr ,
pasar por las hahitacionrs sin qu&lt;· mr
rm-guntárais dónde voy!
Criada (,1ntra)
B,·rnarda os llama. Está t'I hornhrt· dt•
los cn&lt;'ajt•s. ( alrn) ( '\I :,alir i\1artirio
mira fijamrnt,· a i\drla)

La Pon!'ia
i()u,· ,·s lu ht'rmana y ad,·má~ la que
má:, lr qui,·n•!

,.
'

co

L~

Mr sigiw a todos lados. ¡\_ v,·c&lt;'S St'
a~oma a mi cuarto para vrr si dtwrmo. \/o nu· drja n·~pirar. Y biemprr.
"iqu,: lástima d!' t'ara!, iCJ11r lá~tima d,· cuerpo, qu,· no vaya a s1·r &lt;le
nad it· !" iY t·so no! Mi eut'rpo será

Asimismo no~ mur:,tra la ohra La
casa
. (', ar, Lde Bernarda Alba dt' Lr' cd1•riro
cra_ orca, la lradici&lt;Ín rnltural de la Es~:~~ de ayer ) d&lt;· hoy ,·on su univrr&amp;1li-

Otra criada es sólo personajt&gt; ambie.
tal así como "Paca la Roccta ", "mujer
mala", única mujer dr este tipo en d
purblo, pnsonaje aludido .

Monterrey, N.L., 28 de Mayo de 1986.

¿Qur dices?

III, Conclusión

NOTAS

La Poncia
Lo que digo, A&lt;lc•la.

Calla ".3

En el tercer acto al final de la obra,
Adela se ahorca. Así dice Bernarda:
"'Desco l~arla ' '\li hija ha muerto virgrn ,,~.

Adda
i o me min~is má ! i quim•~ lt· darí· mis ojos qur tiOn frebCO:, } mi~ p;:;palda!\ para qw· lt• compon¡.(a ' la
joroha qut· ti!'n!':,,, pPro vw·lvl' la ral)('za t'Uando ) o pa~o. (S,· va \1arlirio).

de Bernarda es la voz dr la conciencia,
cu ya posición crítica la podrmos ca¡u
en los diálogos eon las hijas de Bernarda.

Pepe el Romano PS sólo un personajt· nombrado , CU) o rt'lralo lo lr ncmos
a tra,í• dt' \1agdalrna. Veamos:
" Magdalt·na:
" Pt•pt· ,.¡ Romano ti,·nt• v1·111t1cmco
aiirn, ) 1·s "I mejor ti¡io de todos estos
contornos. Lo natural s1·ría que le
prt'lt·ndirra a ti, Anwlia, o a nu1•5tra
Adl'la, que tierw v1·inl1• años, pt·ro no
qut' vcn¡i:a a bu:,car lo más o,ruro d1·
!'Sla casa, a una m11jrr qui·, r omo su
padrr, habla con las narices".

La ,\ladre de Bernarda, \laría Josefa ,
¡wn;onaje serundario tarnbirn, r~ una
virjt·cila loca, pues a su Pdad oclwnta
año - lambit" n quirn· rasar::ir.
La Poncia, sirvienta rle murhos años

Corno conclusión o crÍlica pmonal litmos considerado la temática dt'l "oonor' ' y de "la virignidad" en La c1111
de Bernarda A Iba, como una problemátJ.
ca social en la rpoca d1· Frdl'rico Gat■
Lorca, en España - primrr tl'rcio .i
siglo XX-, put:ti nos presrnta unasiht
ción absurda de la mujer tiOltm,Adda.
que se entrega al hombre amado, Pq,t
el Romano, ) , consrcuenlrrnrnte la critica social dt·l entorno pUt•blrrino abt
vés de La Poncia, criada Je la familia,•
muchos año , personaje que repmtlll
la rigidez de costumbres dd conldll
social español , así como la actitud 4e
Bernarda, la madrr di' Adela, que desil
a toda costa subsanar el prror de 511 k;,
señalando a la sociedad en qm· vive"
su hija ·' ha muerto virgen., a fin de!llvaguardar '·d honor" d1· la

fa.-

La crítica so,·ial va dirirrida, asiniiillt
a la mala i·ducación dr la~ hijas ras por la falta dr li bertad di'~--,
en esa época y rn ,•se Iugar -Espallt"
para la s,•lpcción amorosa, \ a ese 1111
excesivo, " ene1auslram1.enlo·,. que&amp;t
,
h.. . " --i... aill
narda quena para sus
11
dt&gt; lulo riguroso" por la murrte
s&lt;'gundo ,•spo o.

•Jª•• ocuv•

. Otra crítica ocial también se

l.Zu!et~ Emilia de: Cinco poetas españolPs.
E~1tonal Gredos, Madrid, 2a. ed. 1981
pag. 202 y sigs.
2. Garcfa Lo rea, Federico. La casa de Hrrnarda Alba. Ecl. Losada, Buenos Aires
7a. ed. 1966,pág. 125.
·

3. García Lorca, Federico. La casa de Bernarda Alba, Acto II, ;&gt;ágs. 58-59
4.García Lorca• Feden·co. La casa de 8 er.
narda A Iba, Acto I, pág. 38.

BIBLIOGRAFIA
Basave Fernánd:z del Valle, Agustín. Visión
de Andaluc1~, C.A. -139l - . Espasa-Calpe. la. ed. Mexico, 1966.

a liernarda, mujer rxcr.sivamente pro,,tectora )' , rígida con sus hiJ·as , muJ·er
caSlrante ' cuya consecuencias sociales saltan a la vista: "los triángulos amorosos" enlrt' tres de las hijas y l'I único
varón que logró act&gt;rcarse a "La casa de
Bernarda Alba " y, consrcuentemente la
tragrdia , el suicidio d&lt;· Adela.
Sin embargo, esta obra no sólo es reg_ional si_no universal, pues la problrmál1ca so1:ral planteada subsi. t&lt;' en nues~os ~ía~,. la l~·,mátil'a df'I "honor" y dr
la v1rgm1dad de la mujer en nuestra
cultura española) Occidental.

Couffon, Claude. Granada y Garcfa Lorcn.
&amp;l. Losada. Traducción de Bernardo
Kordon. Buenos Aires, 1967.
García Lorca, Federico. Obras completas.
Ed. Aguilar. Madrid, 1962.
García Lorca, Federico, La casa de Bernarda
Alba_. Editorial Losada. Buenos Aires. Ar.;entma. 7a. ed. 1966.
Martíne~ Berrones, Ma. Guadalupe. Federico
Garc~ Lorca, 1898-1936; su dualidad
poética: cldsica Y surreafüta. Conferencia
Monterrey, N.L., marzo de 1978.
.
Z~eta_, E~ilia de. Cinco poetas españoles.
Ed1tonal Gredos, Madrid, 2a, ed. 198 1.

�ANTOLOGIA DE LA POESIA MEXICANA
DE LOS CINCUENTA (2)

José Javier Villarreal
11. JOSE LUIS RIV AS (Tuxpan, Ve.
racruz, 1950).

SEÑAS/
RESEÑAS/
CONTRASEÑAS

La poesía de José Luis Rivas parece
ser un navío, un velero que va dando
lestimonio de su viaje, de su rica travesía. Para el velero el viento es fundamental: para Rivas, el aliento.

El mundo poético de este autor:

b infancia y la adolescencia, se da a
partir de una geografía natural que, si
no esencial sí elementalmente, sigue

siendo la misma. La infancia que evoca
el poeta se complementa con la figura
de su padre - " .. .viejo Capitán de rada.•. "-, fusionada al cuerpo vivo
dd trópico; a esa geografía_ ya antes
~udida. La adolescencia, emerge a basede elementos de consumo sumamenle particulares y altamente significativos: etiquetas de cerveza, marcas de
papel, el automóvil; además ésta, la
adolescencia, siempre se sitúa en espacios determinados y determinantes para el poeta: La parroquia, Xalap_
a, San
!nstóbal, el mercado, la costa. Todo
tltf univl'rso tiende a expresarsti por
rnrdio del poema ex tenso, d,· gran
~lento; de ahí, 4uc Rivas a la liora de
'propiciar" el torrente líri&lt;;o-narrativo
¡¡, val~a de voces, paráfrasis, parodias
! Vt'l'S(¡s d" otros autores. De una mcillOria poúica 4 uc algunas veces se le
11
' i1:rtc: pero 4ue, por lo general, le
dad pi,:, la r trada y, hasta, el tono.
lodo 1,stá &lt;:11 función del todo, del reillllado, de la emoción-sensación última ~uc cicm: y englobe al poema. La
1
oz d" José Luis Rivas, entonces, está
compuesta
por voces (Eliot
~0
'
, Perse,
), por reos (Rimbaud, García Lor!a, Y, lejanamente, como una somLra distante, pero presente con respcc7

lo a la intensión, al tratamiento de la
"fantasía poética": Dylan Thomas).
Estas presencias la asaltan y confor.
man, lo que la hace un "caso particular" en la actual poesía mexicana
que gusta del poema breve o mediano en cuanto a la extensión, excesivamente cuidado y encorsetado - no liberado- por el ritmo; y, obviamente,
que no tiende al desbordamiento, a
sucumbir ante la emoción lírica; fuerza que corona y avala el poema extenso, el poema lírico-evocativo-narrativo
de verso amplio, de gran aliento. Forma en la que, hasta ahora, Rivas ha
obtenido sus mejores momentos poéticos, y donde ha centrado su canto,

su aventura lírica.
Libros consultados: Tierra nativa.
Letras mexicanas. Fondo de Cultura
Económica. México, 1982. La balada
del capitán. Colección Molinos de
Viento. Serie/Poesía, número 43. Dirección de Difusión Cultural, Departamento Editorial. Universidad Autónoma Metropolitana. México, D. F.,
1986. La transparencia del deseo.
Premio de Poesía Aguascalicntes 1986.
Editorial Joaquín Mortiz, México,
D.F., 1987.
Poema seleccionado: ¿ Verdecen todavía aquellos montes?

¿VERDECEN TODAVIA AQUELLOS MONTES?
.• . Of restless nights in one-night cheap hotels. ..

T.S. Eliot

Hurgo a tientas en busca de papel y lápiz ...
Tomo el reloj de la mesita; es medianoche.
La sombra alin'ea
el último lit•nzo dr su tapia infranqueable.
Presiento la escritura de una frase muy larga.
"Un borLotón de voces
alza su chorro desde un grifo descompuesto".
Afilo pensamientos como esquirlas...
Me gustaría rasguñar lascivamente la piel de las horas.
- Ahora muere aquella tarde en "Las Camelias"...
-Y mi mano también, al tiempo que sostiene el foco que
iluminaba
el cofre abierto de aquel auto . ..
-Y mis palabras, resonando al otro lado de la verja de metal.
-Apenas interpuesta, porque nuestras miradas
suavemente se rozaron .. . ¿Recuerdas su

�exhorlo para que le marcharas?
Dulce, mi amor, tu padre de seguro
ha de estar ya con el pendiente.
- Es verdad: algo así
dijo el grasienlo Julio,
echándose de bruces otra vez sobre el motor.
- Al otro día,
en la tirnda de ultramarinos,
mientras nosotros conversábamos nerviosamente
junto al mostrador . ..
- Mi prima Mari
hizo saber a la familia en pleno
que nos había convidado
a viajar en su auto por los ahdedorcs,
sonsacándole d1· paso
a los gruesos labios de mi padre
una aquit&gt;scenria rápida, impensada.
- Visilamos Las Vegas la semana siguiente.
- Los altos pinos de montaña
habían tomado un color ocre mu} intr nso.
- Y de las nevadas zarzas
brotaban, de repente, pájaros frioleros...
- En el asiento de adelanlc
viajaban mi prima con su novio.
Pero ... ¿era él quien conducía?
- Y en el de atrás,
bajo los gajos del edredón,
nueslras manos, ya húmedas,
se enlazaron .. .
- Tal vez esa fuera
una de las llamadas "noches blancas".
- Pese a tu op-.,sición
(sólo franca al principio)
fui deslizando, despaciosamente,
mi mano cnlre tus muslos.. .

·:

,·
1

Paseándome en silencio por Los Berros
las manos en la gabardina,
o sentado en alguna mesa de El Escori:1I. ..
¿Repetiré con reverencia las sílabas de tu nomb,e?

¿Repasarán mis dedos la suavidad de tu cuerpo ac.ariciandod
pétreo vaciado de la ausencia?
¿Será camino del estadio, teniendo como fondo
las ruinas del crepúsculo;
o por Villa del Mar, un domingo cualquiera,
o dilatando a sorbos, simplemente, un café en La Parroquia,
o bebiendo quizá de prisa una lata de cerveza en algún muelle
desolado,
al mediodía,
cuando de la plazuela parten estrepitosamente las palomas!
Yo iba provisto de esquirlas enconadas.
Yo iba en busca de la piel de las horas. . .
¿Seguirá a tu partida un nuevo encuentro?
¿En Xalapa o San Cristóbal,
o tal vez en un sitio más rugoso?
Tus manos infantiles recorren todas las noches el teclado...
"¿Qué melodía es esa?"
"Un aria muy simple."
¿Recliné a la Belleza en mis rodillas?
Sólo sentí que galopaLa sobre mi cuerpo
la noche entera,
y que cuando salimos del hotel
en busca de un restorán
Qo tengo presente todavía,
tanto, que me da la impresión
de que apenas ocurre ahora),
f/Us senos, desasidos de sostén,
empilonaban firm emente el raso de la blusa . ..
Lóbregos corredores de la ansiedad
bajo el celaje rojo de Poza Rica ...
Al fin, la niña eterizada se despierta;
va en busca de mis brazos,
aquejada de vértigos, presa del delirio .. .
Ya en el autobús, una leve hemorragia.
(Durante loda una semana,
un méc!ico, que era mi amigo, remontó
mañana y tarde
la cuesta que llevaba a nuestro escondite:
una cabaña, sucia,
abandonada en la punta de algún cerro.)

Pero, ~asado ya el mal tiempo...
No quiero saber más de tisólo olvidar la pesadilla. •

¿Com~raré jamoncillo:, en Perole?
¿Habra petunias en Fortín
nieve en Las Vigas o en El Cofre?
En Altotonga y Martínez
subimos a los montes
y allí hc?rtamos peras de oro dulce, manzanas y chayotes ásperos
e rrsutos...

�DOS POEMAS

DOS RELATOS

Eligio Coronado

Yordan Radíchkov

ELTRE
Desde la esquina veo el tren abandonado.
Los hundidos vagones
perpetúan el vértigo
que de noche resuena en sus metales.
Fundidas por palabras urgentes,
las atmósferas
clausuraron al fin
el tránsito de las ventanas.
Nadie desciende ahora por su puente de luz
ni en su armadura
lunas blanden artificios.
Al margen de su sombra,
desesperados tallos
levantan sus columnas al paisaje.

INFINITA
Delectación furtiva de los premiosos dedos,
desborde cauteloso del brillo que te envuelve,
plenitud que se agolpa como un flujo crispante,
perfiles que girando se disuelven,
y entonces tú perduras,
te extiendes,
te desdoblas,

,·
e

tj&lt;

'°

sujetas otras manos,
muerdes otras caricias,
tu cuerpo es un murmullo que vulnera el asedio
y ya no hay superficies que retengan la tuya.

Para tener amigos

;\o .-s, 1•,; H~rdad, tan difícil, conseguir
anigos!
.\1 lado drl camino, vivía solitario un
írli?I. S,•. rnlristccía mucho porque no
tenia amigos. Alrededor SU) o rstaba de~ico: por el campo sólo vagal,an los
iirntos, prro nadie se paraba junlo a 1:1.
Lo, pájaros pasaban rápido, pero ni
IBIO solo se delen ía en sus ramas, porque todavía l'blaba pelón.
Junto a rl corría un río, pero tampoco rsk St' ddt•nía, ni por un instante. a platicar con 1·1 árbol. El río t·:.Laba
apurado ¡,o_r n•unirst· con otro río, para ~corm Juntos el cam ino que los lle11naal mar.
Transitaban también pl'rsonas, por
iijpue~t~, pero iban al trabajo y nad ic se
tlrnia Junto a ;.1. 1uestro árbol ¡,rnsadr• ª v~ces, 4ur era m~cho mejor pon:" trasladar a cualquier parle. Prro
~ arbolrs no pueden caminar; ni siquiera puedrn escaparse cuando ven que los
camPfsinos
·
·
v1cnrn
con sus hachas a tirarlos.

'

. Así pasaron las estaciones. Y, apenas
:o!ª primavera, d árbol se cubrió de
¡as, se puso un bellísimo sombrt'ro
itrde · P", ro srgu1a
, ,·~Lando solo.
· que 1·11 t' ¡ c1.1·1o un gav1.
linCierta vr·~' vio
1ª a un gorrión. El gorrió11
'1r asttmosament1· y como aln:drlri-~odo t'Slaba dcsi,:rto, s,• ornltó t·nv,•rd,· ramajt· d,·1 árbol.

:i~
El árbol

110

, A1to,1lrario,
s,• d'1 gusto.

plalicar_on dura_nt~ tod_a la noche )', al
otro d1a, el paJanto hizo su nido y se
quedó ahí a vivir.
En otra ocasión, bajo el árbol se det~vo una carreta. El campesino at·omodo los caballos, les dio heno v t;I sr
a_costó a ?ormir. Pasaban otros 'campesmos, veian la sombra lan agradable
que se formaba bajo el árbol \ decidían
también reposar un poco en ¿u camino.
Se sentaban y comenzaban a contar historias; también el árbol las escuchaba )
estaba muy contento, pues ya no estaba
solo.
El trataba de que su sombra se exlendif'ra bien para que, gustándolt a la ut• nlc, se deluviera.
"
Dt'sdt' entont:t'S, quien pasa por PI camino, St• dt'Lit·n.· si,·mpre bajo la hmnosa ~ombra para descansar. Es cirrto q111•
el arhol no puedt· andar romo lo hac,•
la gentt·, ¡pero lambifo t•s vrrdad que
en el camino los viajPros pu,•dt·n disfrutar mucho con ;,u ombra !
Así fu,· romó ,·1 árhol gantí am i~o~ ~
compn·ndió que para lt•nprfo~, ha;.taha
con ofr,·twll':,. algo SU)º·

Las termitas
~li padrl'
1n 1· dt&gt;JO
·' dt· ¡tercncta
· una casa
.
ro~ d11111r1wa, una ov,·ja ) u 11 lobo. La
ch1111 " 11"ª no:. impresionaba a torl 0 ,. con
fuerza l'\lraorrlinaria ) la llat11áhamo~,
ª?ernás, "rhim~nt'a del diablo", porqut·
cierta vez ca~ o adt·nlro ,·1 misrn ísirno
d,·monio, quit'n mit&gt;nlras st sacudía rn
,·1 fogón, gri taha : "¡pues aunqu,. lo digJn, ) 0 no ~º) tan rojo como mt' pinta11 !"
un~a saLt'n, ni el hombre ni la casa,
con que s1• han de volver famo;;o:,. Así
pasó con la nu('~tra, qu,· alcanzó fama
gr~~ia_s a la chinwn,·a. l\,1i ¡,adre me aco nSt'JO s1_1•~1pr~ qut&gt;, si algún día nw ponía
a rscnL1r historias, usara romo tinta t'I
hollín dt· la chinw1wa dt·l dial,lo.

¿Odio a,-1•gurarl1·:; 4ut&gt; sit'mprc• Lomaha t·on lodo m,pt'Lo ,.u,- const&gt;josi Pero
pt'rm Ílanme l,·rminar lo dP la casa: t•~~
taba IIPna dr L«·nnilas qur durantt· la
nodw hacían rt'chinar la,, ~igas de roblt•, vagando por su~ propios labt·rinlos.
\i siquit·ra mt· molt·staban, al conLrario,
ª) udaLau a qut· mis id,•a:,, vac,aran tamLit:n, por ,·1 tronco d1· la conciencia. \le
p~~t·ce, incluso, qu,· ,·s 111i µropia rdlexiou la ~1adn· dt· las termitas ) que cada casa tu·m· su propio nido y w:,. dudas.
La ov,·ja, a difm·ncia dt· la ea~a, na
baslantr común. Los prolhmas de su
vid:i t·ran el1·mc11lal,•:- y fácil,·~ d,· n·Milver. Consist Ían t·n lo ,.iguit•nl«·: couwr
esta hi1·rl,a o no c:om(•r;.1•la. Para ,·lla l'ra
su firit·nt,· nada má~ lm~mt'ar , dt·cidir
qué 1·omer} dónclr.
·
El lobo no prolt-:..LalJa por s,·r dt&gt; mi

�propiedad. Se paseaba alrededor de la
oveja o estaba a su lado, metido hasta
las rodillas en la lana, como diría SaintExúpery. Sus ojos rebosaban de vehemente bondad. Les aseguro que era un
cuadro magnífico el corral de mi casa.
Sus patas rojizas eran fuertes y musculosas, parecían algo herrumbrosas, a causa del sudor y el rocío. A veces, en su
pelambre se metía una pulga arrogante y
él, con truenos y gran estruendo de sus
colmillos, la aniquilaba. En casos así me
parecía que dentro _de los animales se
mueven fuerzas terribles, como resortes,
mientras a su alrededor sólo pasan relámpagos. Las termitas de mi pensamiento detenían su trabajo y me susurruban que yo debía tener mucho cuidado con el lobo, si una pulga, nada más,
era capaz de despertar su ferocidad. "Sigan perforando , sigan perforando" - decía yo a las termitas.
Un día los llevé a pastar y los tres estuvimos platicando sobre lo lindo del
color verde de la hierba y concordamos
en que no hay nada más hermoso que la
hierba verde.
La oveja se lanzó a comer, mientras
nosotros, el lobo ·y yo, rodábamos sobre
la hierba. La oveja nos advirtió que tuviéramos cuidado para no ponernos muy
verdes con tanta hierba fecunda ya que,
por error, podría comernos también; al
oir esto, , : lobo sonrió.
Y.así pasamos todo el día ,jugando y
diviritrndon.os y fue realmente bonito.
A lo lejos se veía nuestra casa, con la
chimrnca drl diablo como corona dt' zar
1:n su ll'Cho.
Al n·greso pasamos por el río ) br.bi-

mos agua: hay que admitir que ni el lobo reclamó a la oveja por qué le enturbiaba el agua, como en el famoso cuento,* ni que la oveja le contestara: "y
tú, ¿por qué me metes en apuros?"
Charlamos y convinimos en que el
río es de todos y, en ese momento, de
nuestros ojos se desprendieron verdes
destellos. En la lejanía destacaba nuestra casa, atrayéndonos hacia ella, pero
el lobo propuso ir a la pastura nocturna, por lo que inmediatamente fuimos
de nuevo a la pradera, porque en verdad
era muy linda esta pradera. La oveja
comenzó a enseñarle al ·lobo cómo distinguir entre la hierba para pacer y la
que no lo es; él asentía con la cabeza y
murmuraba: "oh, oh, caramba. . "
Probó de todas las hierbas, pues le
atraían la atención irresistiblemente.
Ambos, la oveja y el lobo, caminaban
uno junto al otro, pastando. Así llegaron a la pradera; después, daban vueltas
y regresaban hacia mí, mientras yo los
veía enternecido y no podía reprocharle a mi padre por haberme dejado tal
herencia. Por úHimo, se echaron sobre
la abundante hierba y comenzaron a rumiar pacíficamente lo que habían comido, y desde ahí se oyeron alternados sus
balidos: "be, be". Habían encontrado
una lengua común y se entendían.

*El autor alude al cuento popular según el
cual un día el lobo fue al río a beber agua
y encontró allá a la oveja. "Te voy a comer",
le dijo el lobo. "¿Por qué?", preguntó la oveja. "Porque me enturbias el agua". "¿Cómo
que te la enturbio, si estás más río arriba
que yo?", preguntó la oveja. "No importa,
me la estás enturbiando", respondió el lobo
y, por supuesto, se la comió.

No queriendo perturbar el ambiente
pastoril, me escabullí ·silenciosamente y
regresé a la casa.

REGION

Las termitas hacían un ruido terrible, como si royeran el hierro y no m•
&lt;lera, pero yo no les hice ñiugún caso.
Raspé el hollín de la chimenea del diablo, preparé tinta con él y estuve escribiendo toda la noche, porque sentía que
era mi deber contar esta historia. Hubo
un momento en que las termitas hicieron tanta bulla, que parecía que destruían con dinamita las vigas, pero tampoco esta vez les presté atención. ¡Miserables termitas, mezquinas roedoras de
laberintos, no vale la pena hacerles c.
so! Las dejé mordisquear tranquilamente toda la noche. . .
En la mañana tomé las tijeras y fui a
la pradera a trasquilar a las ovejas. Puede
que les parezca extraño, pero allá rea~
mente había dos ovejas. Comencé a
trasquilarlas y en ese momento llegó
corriendo, quién sabe de dónde, un rudo
campesino y de todo este asunto se ar·
mó un gran escándalo. Dijo que 1~ ovejas eran· suyas y yo le contesté que no lo
eran y cuando le expliqué la historia del
lobo de cómo se había acostumbrado a
pace~ y a balar, el campesino me dijo
que era yo el que pacía y balaba, m~
atacó con su cayado y aden:iás me robó
la lana, poniendo así en entredicho la
herencia que me dejó mi padre.
0tra vez regresé a la casa. Pero de~
ta ya no quedaba nada porque las ter_n1"
tas habían devorado las vigas, redu~
do a escombros lo último de la herencJI
que me había dejado mi padre.
Traducido directamente del biJlgaro por C,,.
ciela Aguilar Salazar,

°'-..J

�LOS TRABAJADORES AGRICOLAS
EN LA REGION DE AGUASCALIENTES
DURANTE EL SIGLO XIX

Jesús Gómez Serrano
A lo largo del siglo XlX, se observa
en la región de Aguascalientes la aparición de una serie de fenómenos cuya
consecuencia última será la transformación radical del escenario agrícola. Dichos fenómenos serían en resumen los
siguientes:

..........

l. La descomposición acelerada del
régimen latifundista y su sustitución por
otro que supo combinar con éxito la
gran propiedad hace ndaría con la pequeña y mediana propiedades rancheras.

2. En estrecha relación con lo anterior, se da un proceso de ocupación
más intensa del suelo, que suponf• la incoq.1oración de grand,~s sup1°rficiPS antes
incultas a un iegimen de inl1•nsa explotación y la aparición, al interior de las
unidades productivas, del después poderoso grupo de los rancheros.

3. La sustitución de la ganadería,
que fug durante más dr doscientos años
la actividad favorecida por los terratenientes, por 1a agricultura, y en particular por una agricultura de carácter comercial, qu~ suponía una estrecha y
siempre difícil relación con los principales puntos de consumo de la región.
4. La consolidación de la ciudad de
Aguascalientes como gran demandante
de granos, harinas y carnes, lo cual tuvo por consecuencia que la agricultura
dejase de responder mecánicamente a las
señales que t enían su origen en la zona
mmera.

co

\O

5. La modernización parcial de la
agricultura: construcción de presas y
canales, apertura de grandes sistema::; de
riego, utilización creciente de abonos

químicos, instalación de laboratorios en
los que eran analizados suelos y semillas, mejoramiento del ganado, r te.

6. Finalmente , la aparición al interior de las unidades productivas de tres
tipos de trabajadores bien diferenciados:
los peones acasillados, los medieros y
los arrendatarios. tste útlimo fenómeno, que es al mismo tiempo causa y
efecto de los cinco .anteriormente mencionados, será el objeto de las reflexiones que ofrecr.rnos en las siguientes páginas.
En un tex to breve, pero muy· claro y lleno de sugestiones interesantes, Fricdrich
Katz ha señalado que no t'S posible estudiar las condiciones de vida y trabajo
que privaban en el campo mexicano con
criterios homogeneizantes. Por un lado,
este autor advierte la existencia de cuatro tipos rle trabajadores agrícolaR bien
caracterizados: los peones acasillados,
que vivían en la hacienda, que estaban
vinculados a ella por deudas y que hacían uso de la tiendá de raya; los temporaleros, que trabaj~an en la hacienda
sólo durante la época de las cosechas ~'
que con mucha frecuencia eran dueños
de pequeños ranchos; los arrendatarios,
que cultivaban a cambio de una renta
an ual fija porciones de terreno de extensión muy variable y que estaban obligados a prestar a los hacendados ciertos
servicios en trabajo ; y los medieros o
aparceros, que invertían su industria
personal en el cultivo de las tierras del
patrón y que compartían con éste lo
cosechado.
Por otro lado , Katz distingue tres
regiones - el sur, el centro y r l norte- ,
en cada una de las cuales l'l trabajo tu-

vo rasgos específicos. En 1·1 sur, el augr
de las plantaciones y el ininlmumpido
aumento que experimentó la demanda
de productos tropicales, ddenninaron
que la net:csidad de mano de obra i"
multiplicara. Para satisfacrrla, drsdr rl
centro d1•l país fueron enviados contingentrs numerosos de trabajadores inle·
grados por ind ígcnas deportados, prrsos políticos y comunes, campesinos
desposeídos y descmpclados. En las
plantaciones, el régimen de trabajo rra
excc•pcionalment1~ riguroso. Los pronr,.
mal comidos, peor vestidos y víctimas
con frecuencia de las enfcrmedaJ,~
tropicales, vivían en un estado de cuasi•
esclavitud. En el centro del país, rn
cambio, la abundancia de mano de obra
y la diferente constitución de los mer·
cados domésticos determinaron que la.1
condiciones de trabajo fueran mil)
otras. Desde luego, habría que distin·
guir las haciendas ccrealeras del centro
del país, que con cierta ligereza se ha·
cen pasar como el prototipo de las haciendas mexicanas, de las pulqueras )'
azucareras que se desarrollaron en estados como Morelos, Tlaxcala e Hidalgq.
El salario real de los trabajadores detodas estas haciendas disminuyó en forma
constante durante la segunda mitad ~
siglo XIX, sin contar con que a lasanb·
cruas familias de arrendatarios y apareeºros se les restringió el acceso a 1a tierra.
•
Además 1 se observa un fenómeno en
apariencia contradictorio: por un lado.
aumenta en las haciendas el número de
trabaJ·adores residentes , endeudados,pt"
de
ro por el otro pareciera que los ~azos
sujeción entre el peón y la propiedad se
. n carelajan y que los hacendados tiene kl!
da vez menos necesidad de atar ª d
trabajadores mediante las deudas..~
norte, por último, se asiste al nacunltl'

to d~ nuevos métod?s paternalistas que
!mdian ~ prop~~c1onar al trabajador
ma segundad m mima. Los salarios son
IIÍs elev~dos, la movilidad es evidente,
bs trabajadores van de una hacienda a
otra r. incluso del campo a la ciudad en
donde son contratados de inmediato ~or
l1.1nuevas fábricas. 1

un lad? había autores qur hablaban dr
J. . "4
&lt;tsqu1te . Por s11 partt• ' i\liclwl C ut,·1su caracter benigno, qur rn'gahan la leY~ndª negra Y que sobrestimaban el ca- man SPñala qu,· los p,•011c~, a f.l&lt;'~ar d" s11
pob~Pza, no eran prol,·tarios 1'11 1•1 pl,·uo
ract~r patcrnalista de los hacendados
s_e11L1do
dl'I tú111ino, &lt;'~ dt:t'ir, ·'obrt'l'os
~ ex1canos, y por rl olro había quienes
hhrPs
qw•
no dis¡,01w11 d1• nincrún m1:dio
igualaban peonaje y rsclavitud, rxacrrdP
producción
µropia ~ iiv,•n°d,· la sola
rando los padecimientos de los sirviinwn la d,·
su fU&lt;'rza
. . .. . l' or 1·1
.
• d,· 1ral
, MJO
tes o bien, lo qur al fin dr cuentas virnr
contrario , "O'rac1'as a la·~ 11t·111
· la~ d,, ra,a
a ser lo mismo, atribuyéndoselos tau sólo
Aguascalientes, una región agrícola a la wdiei_a r inmo ralidad dr los patro- ) a los ad,·lantos, ",·1 ¡.,,·ón qu,·rlalia .liIN' excelencia, comparte tanto algunos nes. Andres Molina l&lt;:nríqurz, qur por gado d1·fini_1 i,:31111•111t- a la h;u·i,.nda , pt11·~
la ley proh1b1a abandonar su trabajo $in
~ propios de la zona central del muchos conceptos puede rr¡.,utarsr cohahn parrado
sus d1·uda··:, " • E's·1as r1·1·11 d a~
pais como otros que son más bien ca1:,
mo. un oLsrrv~dor fino y agudo, llrgó a
8:,
trans111itía11
de ¡:w1wració11 ,·n g,·n,-ra·racterísticos del norte. Desde luego
det:ir que los Jornaleros estaban sometic1~n:. d,· tal su'.·rt(' qui· lo~ fH·on1•, , l1·jo~
llllqllc dado el actual estado de las in~ dos ª un n:gimcn dr ''verdadera esrlavil'f.lti .
.
d, Sf t los tral,aJador&lt;'s lihn·s q111· qunían
gacioncs no es posible precisar el tud" Y qur la piedra angular ·dr rse sisI~ ley Yla rdóriea oficial ,·slahan rnnv,·rikance que tuvo el peonaje por deudas
tema er~n lo~ p~rstamos. Aunqur rl mis~ de dr,cirse que a lo largo de todo ci mo Molma Ennquez no drjó de advrrtir tidos en sinvos cuasi frurlall's. 5
XIX fue el sistema favo recido por t¡ue las tirndas dr raya y los adrlantos
Muy otra es la rnnrlusión a la l.{11''
!re hacendados. También se recurría soe~ especi'.' no constituían una simple
han llegado Jan Bazanl, Juan F..lipt•
L todo en la época de las cosech;s a
anagaza, smo qw• ven ían a ser " una neq; al ·1 d
'
L'.:aI, '.\,larco Bl'lli11gl'ri ,. inv,•sligadon·s
qu~ ª os'. cuyo salario era pagado
cesidad
del sistema d~ Ja gra n propit&gt;da¡l a, ID('S qll(• d"r1'va11 '
111
·
'.
v
1&gt;US a e·1rn1ac1on&lt;'s
no
, efecllvo, srn permitir nunca que la de la_s haciendas'·,_2 En túminos muy
beoda de raya les entregara efectos a pa~ecidos se e_xpresó Luis Cabrera, par~ d:· la literatura d1: d1·1rn11cia d,· la ,;j)Ot'a
smo
d,·1 ana' l1·5-,·s mrnucwso
· ·
•
&lt;¡1· los ,·xp&lt;'-'
llltnta de la raya. Aunque el método
qutcn el pcomsmo era "la rsclavitud de
flr alcanzó más notoriedad, tanto por hecho o servidumbre fe udal en l{Ue se d1ente~ wnservados en archivos } ,li· las
. 1' por
~ ,a~o de generalización como por sus encuPnlra el peón joraalero ". \'el hac,·n- colr.ccwncs hem1·roITT"áf1·,.as B·•aZall
llprevistas e ·
.
r11:m plo, .•·studicí i·I caso d1· los p,·0111·,
Ílc I
unportantes consccuenc1as, dismo, o sea su contraparte, -~o otra coque
rn la ha1:i,·nda d,· Bot"t
1at·e
los arrcn_damientos. En algunas sa que ·'la presión et:óni1mica v la com- en "ltraLa1aLan
F' stªd0 d e ~an
-: Luis
· Potosí, a llll'flia'',.
L _ien as, el alquiler de ranchos supuso
pel&lt;'ncia
ventajosa
que
la
gra
n
propii!dad
• IDcorpor · ,
, •
d_os dd siglo pasado. Di,ti11guió los sirltió .acion a un rcg1
men de explo- rural ej,·~t'&lt;' ~obre la pt'qudia ". pn·sión
v1cntrs, ¡.,ermanrntPs ) ,·ventual1·s, dt'
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activa
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mp 13S super 1c1rs an- que: s1) CJcrc1a a hase de privilegios, de
los am•ndatarios } los apar&lt;:t•ros. En tn·
mcuhas
y , a 1a 1arga, una sr.ns1hle
.
J,.
.,
des1 ual?ad anti· el _fisw _Y de , orat:i- los acasillados, a su v1•z, había ln's "ru1
"rac1on d J , ·
~
. e regimen de propirdad. Así
d~d. b1 f1·(' has mas rPc1t·n 11-s, JPSÚ~
p~s bien difm·nciados: la t:Ji11•, un
(lre~nc1a J
·,
'
¿. traba· ~n a reg1on de tres métodos Silva Hrrwg , otros estudiosos han arrirr:1•0
formado ¡.,orno rrrás d1· {'in,·o i11di¿. JO dis.111tos, revestido cada uno ~ado a &lt;:ondusionrs similares: los salav1d~os 4ue ejercían fu rn:io,ws admini~caracteres
p
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. ecu 1ares, ace arnnseJa- nos pagados a los p1·011Ps t&gt;ran mis,·ratral1vas, lo_s acomodados. qu,· ,.ran i·inestudio por separado.
bl&lt;'s, Ru dil'la i11su fi1:it·1llt&gt; v sus vivi,·ncuen_ta } cmco ~ qui· d1·s&lt;'mpdiaban las
das de todo. punto i11ad1·c~ada~. Can•nfonciorn·s qu,: ho) &lt;'jt-rnlarían lo,; lrabat1·s ~•· tod~ derecho _P?lítico, ª) uno, el,· J_ad_on·s llama~los 1. confianza ... , por
:ºn~1d1·ra1:101ws soc1al&lt;'s y ,·xplotados ultimo la gran masa d1· los ¡worws &lt;:-0111u~lt mucl10 ti·rmpo, rl problema drl
"1lla'
mm1s1•ril'ord1·nwntt-, los lrabajador,·s di·
\ corri1·nl,·s, t¡IJI• tl'nlan o,•r,•(·ho d,·
~ por dr11das prrmanr.t·ió t'0fllO las h~ciP11?as 110 ¡.,od ía n 111 ~~ qu,· ·',-spP- n'.·s
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$~ ' qw· olil1•11ían maíz a ¡m·cio~ l'~por un velo dr mistrrio. Por
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�mal la pasaban: ganaban cuando mucho
cuatro pesos al mes, con frecurncia eran
obligados a trabajar los domingos, su
dieta estaba reducida al maíz, el frijol) el
chile. Aunque en la tienda de raya no eran
explotados tan inicuamente como quieren ciertos panfletistas: ni los artículos
eran vendidos en ella a precios excesivos, ni estaban obligados los peones a
hacer uso de su crédito. Luego de un
"examen cuidadoso" de las cuentas presentadas por el administrador de la tirnda, Bazant concluye que "aproximadamente el treinta por ciento de los prones no debían nada a la hacienda" . Los
peones temporales, por su parte, qur en
ciertas épocas del año eran más que los
acasillados, ocupaban en la hacienda
chozas provisionalrs, no tenían crédito
en la tienda de raya ni podían adquirir
maíz a precios reducidos. Todo indica,
pues, que su situación era más angustiosa.- En cierto sentido, los acasillados
tenían su subsistencia asegurada, mientras que los alquilados eran con mayor
frecuencia víctimas de las hambrunas,
los años malos y las crisis agrícolas periódicas. 6

a trabajar toda la semana en las tierras
dr la hacienda , a mantener r n buen estado sus instalacionrs ) a prestar todo
tipo de servicios ex traordinarios. En
conclusión, los peones vinculados por
deudas a las grandes propiedades eran en
cierta fonna objeto de un trato prr ferente , que suponía que entre el trabajador y los medios de producción no había una escisión total, puesto que el
productor directo conservaba "un acceso parcial a modestas porciones de tierra''. El sistema, a la vrz que garantizaba a los peonrs un sal¡irio complementario "permitía al hacendado la aprobación de una renta en trabajo". Con los
trabajadores eventuales, en cambio, Si&gt;
establrcían rrlaciones esencialmente salariales. La fuente de aprovisionamiento
dr dichos trabajadores eran las comunidades indígenas y los pequeños ranchos
cercanos a las haciendas pulqueras. Algunos alquilados ejecutaban labores especializadas, como por ejrmplo los tiachiqueros o encargados de extraer el
aguamiel d&lt;' los magucyes. Se les pagaba
en efectivo y a destajo, esto es, de
acuerdo con la cantidad de líquido recogi'do. 7

Similar era la situación que vivían los
Marco Bellingeri, por su parte, despeones de )a,; haciendas pulqueras tlaxcaltecas a fin es del siglo XIX. En ellas, puí-s de reconocer que el asunto es
según Juan Felipe Leal , "el peonaje por "compl&lt;'jo ", señala que desde princideudas conformaba un conjunto de de- pios del siglo XVII hasta el momento
rechos y obligaciones consuetudinarios, drl estallido revolucionario los trabajade carácter precapitalista, ']Ue se r,gtable- dores agr ícolas estuvieron ligados al lacían entre la hacienda y sus trabajadores tifundio bajo mecanismos "más o menos
permanentes". Los sirvientes explota- restrictivos y violentos". El salario no
ban en su propio provecho d pegujal, seri'a más que "un aspecto mistificador
recibían semanariamente su ración de de la verdadera relación de producción
maíz, percibían cierta cantidad fija de dominante en la hacienda mexicana",
dim•ro 1·n efectivo y obtenían t·ri la una especie de parapeto tras el cual se
tienda aqelantos de su salario en especie. ocultaban relaciones de carácter casi
A cambio , los peones estaban obligados feudal. La parte monetaria del salario

no equivalía siquiera a la quinta partt
del salario real. Los derechos de pioy
dl' acceso a una parcela, los pagos ea
especie y los adelantos de diversa índole con fonnaban las cuatro quinta
partes n•stantes. Así. de acuerdo QJI
el razonamiento de Bellingeri, el wrtict
df' la pirámide formada por la fuem
de trabajo de una hacimda estaría OClpado por los alquilados y por 10&amp; qat,
como ellos, recibían el todo o una ¡,ale mayor de su salario en dinrro eÍ(clÍvo. Ello los convertía en asalariados~
bres, en portadores de relaciones de p!O'
ducción modernas, destinadas a pmt
lccer sobre los anquiloaados método!
de ca¡tación y retención de mano de
obra.
Aunque no es fácil estableceren~
medida precisa las hacirndas pormt
nas siguir ron valiéndose drl peonaje~
deudas. Factores ecológicos Y ~
micos, tales como la calidad del• 11rras y la proximidad de los mercacb. 1
otros referidos a las peculiaridades dd
mercado de trabajo en cada región, 11
dC'cir, a la facilidad con la que los~
dados podían disponer de opt~
estacionales, influían en la proporcd
. et
guardada en cada unidad producbva
tre los trabajadores residentes Ylos ed
tuales. El peonaje por deudas, COI•
111
acusado matiz de trabajo forsado,
una esprcie de sucedáneo de 1~ ~
tud : formalmente se reconoc•~ ~ ,
indio era libre, aunque en 1~ P ~
le atara de por vida a la t1e~
bien, es evidente que en las
norteñas era mucho más difícil a los operarios a vínculos penn--:
La competencia representad! par 111
nuevas industrias, la cerca~~1:.,
Estados .Unidos y ciertas d.,.---

leples que señalaban límites a la deudas

?,e los "peones de raya " y el de los
El salario de cada sirviente era liqui~ loe peones son razones más que sufipcon~ muchachos de a dos pesos". dado a lo largo del año a base d1• entreaentes para dar por buena esa hipótesis.
L_os primeros eran unos cuantos, ejer- gas i_rregula~es de reales en efectivo y
Por _o_tra parte, parece evidente que la
cian
~o~re lodo funciones de vigila~cia de bienes diversos. La parle recibida en
ndic1onal estratificación social observay rcc1b1an los salarios más altos. Los se- efectivo sumaba poco más o menos el
r.le al intf'rior de las haciendas sufrió algundos integraban el grupo más numero- cincuenta por ciento del salario total
pnos cambios. Un número creciente de
so, tenían a su cargo la myoar parle de de un año, era entn•gada en partidas
tícnicos fueron contratados para manelas labores y ganaban un promedio de esporádicas de dos o tres reales cada una
11r la maquinaria adquirida por muchas
cuatro pesos mensuales. Los peones de Y se destinaba a la compra de aquellos
liaciendas en vías de modernización. Es- raya, por último, eran con mucha freefectos que no podían ser obtenidos C'n
lot técnicos, junto con aquellos otros
cuencia hijos de antiguos sirvientes a la hacienda misma. Al trrminar el año
CIICa'gados de dirigir la perforación de los que se hacía responsables de trabapozo~,. la apertura de canales y la cons- jos no excesivamente pesados. Se les a cada trabajador se le hacía una cuent;
lru~•on de presas, se hicieron lugar en pagaba a razón de dos pesos mensua- particular, de la que se deducía si su
saldo le era favorable o no y el monto
~.cima de la pirámide, ocupada tamles. El n~mero de alquilados, por su de la diferencia. En los casos en los que
po_r d ~ayor~omo y el personal de parte, vanaba mucho dependiendo de
tigilancia. l\1ás abaJo, en un segundo ni- la estación y de las necesidades de oca- los trabajadores eran acreedorrs de la
hacienda, circunstancia que se d&lt;'nomi"1, estaban "los acasillados que habían
sió~ de la finca. Se les contrataba para naba. c~n _el ténnino de "alcance", para
bgrado conservar el uso de tierras de la
la siembra del trigo, o para su corle, y se el d1a ultim o drl año tenían derl'cho a
mcieoda Y alguna forma de adelantos
les pagaba en efectivo a razón de uno o ~ cibir lo que les correspondía. Es po~icos sobre sueldos". Sin duda, el
dos reales diarios. Así, la raya
un allllar!o r,·al de estos trabajadores dismi- quilado podía sumar hasta cinco pesos ~1ble qur los peones hicieran sus cuentas
y que dt'liberadamentc fueran acumunuyo rnlre 1880 y 1910, pero de lomensuales, cantidad que se comparaba
4.s formas conservaron, gracias sobre ve11tajosamente con la recibida por la lando e~ la caja de la hacienda parte de
lodo al pátcrnalismo de los hacendados mayor parle de los sirvientes permanen- su salario. Otra porción importante d,·1
salario, que oscilaba rn tomo al diez
11 estatus superior al de la masa for:
tes. En Paredes se empleaban también por ciento, estaba formada por el llamalllda por ~añanes, peones estacionales y unos cuantos artesanos especializados
lltndatarios pobres. El nivel de vida de en algún quehacer, remunerados a des- do recaudo, que a lo que pan·ct' era una
lodos dios •·rn peoró tanto en términos tajo y objeto de un trato hasta cirrto mixtura de verduras, carne y espPcie~
con la que se pn-paraba un caldo muy
~utos
llUt
. , como relativos , pues a la dis- punto preferente. Había un carpintero
procurado por la gmte de Paredes ) sus
~ ~•~n dt· salarios tl'nÍan que agregar encargado de la hechura y reparación
rumbos.
El maíz en grano formaba lam~ rd•da d,· tit•rras comunales y las di- de puntas, ventanas y bancas, un hebil'n part1• importan te d1·l salario. A un
ltadcs para trasladarse a zonas 1, 11 fas m·ro que hacía azadores, palas, picos
peón de ra) a le eran ministradas a lo lar"- rl trabajo resultara más benigno. 9 y herraduras, un jabonero encargado de
go del año cantidades de maíz qut' iban
procesar el s1•bo dejado por la matanza desde los seis o siete almud,·s hasta las
*peones de la hacienda de Paredes
de pu,·rcos y de preparar con él jabón sics o siete fanegas. Naturalmente, e11
no muy suavt' ni perfumado pero sí
caso la cantidad variaba dep,·ndicn~ ~~~s las haciendas aguascal,~nten&amp;•s muy cft.ctivo m las callosas carnes de cada
do
del
estatus del trabajador y del nú"'111e1a
1·
4euda.. amp 10 uso del peonaje por los peones. -A todos estos maestros de mero de días que llevaba trabajados t'n
IJelll En Sa~ José dr Paredes, por oficio se lt!S pagaba por tarea y en efec- la finca. El chilr aparee ía también en
~• ª m1•d1_ados d1·l siglo '(JX, los tivo, aunque con mucha frecuencia re- muchas
de las cuentas de sirvientes y
, ..)•dorf's residentes constituían una cibían adelantos en especie en la tiensu
valor
sumaba cantidades bastante
.....:am 0 . F
4•
ria. armaban tres grupús: da de raya. 10
variables, que iban desde un real hasta
los pcorlt's de mes corrido", d
cuatro ·o cinco pesos. La harina era un ---1

~-ª

º"

ªt

�producto más especial, que sólo se
ministraba a unos cuantos trabajadores.
En 1847, por ejemplo, sólo a siete de
los sesentaiún sirvientes de la hacienda
se les cargó algún dinero por concepto
de harina. 11 En resumen, la composi-

ción del salario anual de un peón de la
hacienda de Paredes que hubiera trabajado los doce meses, que recibiera un
jornal de cuatro pesos mensuales y 'que
no tuviera ningún adeudo sería la siguiente:

Salario mensual: 4.00 pesos
Haber por 11 meses trabajados (330 días): 44.00 pesos

CANTIDAD
PESOS

CANTIDAD
PORCENTAJE

Reales en efectivo
Maíz
Recaudo
Carne
Harina
Chile
Total recibido al último del año
Alcance

22.50
8.75
4.50
4.25
1.75
0.50
42.25
1.75

51.13
19.88
10.22
9.65
3.99
1.13
96.00
4.00

TOTAL

44.00

100.00

CONCEPTO

Hay que tener en cuenta que la ha,· l1•s ahonaban rn bloque doce mesi·s a
Estos, t¡ue r0-1:1. frt:cuP11cia LPn ian qui• &lt;'ncienda llevaba la cuenta ·de los días
razím d,· cuatro o cinco pesos cada
frcntar, probl,·ma~ financieros, vil'ron en de cakularsr tfU&lt;' cada fanrt1a dr Li,·rra
11110.12
trabajados por cada peón con un métolos am:ndatarios un inr.dio para incor- drsmonta&lt;la valía do,·r ¡wso: más, t't¡uido muy peculiar. Un mes pagado equ~
porar t11·rras al cultivo y para oblt'ncr v~lentPs al doseicnlos cinnwnla por
Airendatarios
valía a treinta días de trabajo efectivo,
un t·gular ca_ntidad de dinero efecti- ciento di' su valor original. En oeasiocon jornadas cada una de doce o más
vo. Ah?ra bien, la función social del m:s, los rancheros adquirían cll'rcchos
horas. De esta manera, había meses
llabl1•mos ahora de los arrendatarios cuarrendan11ento de tierra~ como dice sobr'.': supcr~icics considerable~, 4111· no
(como el de febrero, con sus veintiocho
l.º níunr•ró creció mucho a lo larg; del John C. Super, va un p~co más allá
pod1an cultiva r dirl'ctaml'nli· , 1. i·nLondías) en los que era literalmente imposi!iglo .\ Vlll f cuya presencia en las ha- p~cs l_as dif&lt;:rcnc_i~s existentes cntrP pro'. c_..s sr hacían ayudar di' ~uba;rr•ndatable completar "un mes" de trabajos. La
ciendas dr la región hizo posibles ciertos pietarros e mqmlmos tendieron a anu- nos, lo cual volvía aun más atraelivo ¡,)
16
peonada por lo general dedicaba al asuecambios de no escasa importancia en fos !ar_se, o por lo menos a hacerse menos rregocio.
to y a ocupaciones personales los dopalroni:s de tenencia de la tierra. Algu- i'.nlanlt's. El ranchero no era propietanos autores han querido ver en el siste- r1~, pe_ro, estaba en vías de serlo y ademingos; además, por su cuenta y riesgo
En la hacienda &lt;le Bocas había a Jlll'muchos peones se regalaban frecuentema d1• ranchos un simple recurso de los mas vrvrn con mucho mayor decoro
~iados dd siglo XIX casi 600 arrrndatamente con el descanso durante algún o
harrndados qw· pl'rmi tía redurir al mí- que los sirvientes de la hacienda. En nos, distribuidos en dos clocc·nas di' ranalgunos días a la semana. De esta mane·
nimo los ric·sgos. f,os propi,·Larios sólo realidad'. ~~chos grandes ganadr.ros que- chos y congregaciorn·s de tamaño l' imra, era excepcional el caso de un trabaoos,•chahan los productos comerciall's, rctanos n11c1aron su carrera como arren- portancia. d1·sigualc·s: Todos dc·hi'an pajador que hiciera de un mes nat~ral un
aqw·llos l'Uya venla n·sultaba aftamrnte datarios. 15
gar &lt;'n primer lugar el llamado dnl'cho
mes de trabajo efectivo. Del análisis de
W'J1lajosa, Y clPjaban a los arrendatarios
de piso, que amparaba la n·nta ,Ji. fu i·alos libros de raya de la hacienda de Pasa
) d,·1 rorral de los a11imab dom,:~Lib la~i·a dt• cultivar el maíz, el frijol y
_En Michoacán, la generalizaC:ión de la
redes se desprende que el término medio
d chtf,,, productos con los que por lo agmultura &lt;le arriendo a fin es clrl siglo cos. J\d1·111ás, por cada almud rli- tierra
~·ni•ral no podía lucrarse en i·xceso. 13 XVII fu,• una especie d&lt;' rt's¡.,uesta dada rJ,, s1·mbradura pagaban i·ualro n·alcs
de días mensuales trabajados por cada
peón oscilaba entre 18 y 25. tn el e~
al p_roblt:ma representado por la gran anualt's. Los pastos ~,· colirahan no S1'F
1·
,
,n
rea
idad
,
el
problema
era
mu
cho
hipotético de un cumplido sirviente que
cantidad de blancos y mestizos pobres ~n la t·xLt-nsión ocupada por el ganado,
mas romplc·jo. David Brading ha mos- que poblaban la región. Claude Morin
sólo descansara los domingos y un día
sino d,· acuerdo &lt;·on ,·! número de ealH·lrado ~u~ en lrl's haciendas quc-rl'tanas Sl'ílala, recordando lo dicho por un ª"ri- zas: cuatro n·al1·s por di,·z cabc:,,as di' "a•
más cada mes, tendríamos que al fin~
~urhrtlan, Atongo y Los Morales- c_ultor de Ario en 1769, que la renta"d,· nado rnl'nor Y 1111 111 ·so por cuatro dr n7adel año su cuenta particular rrgistraria
Wranl'hi•~os ocupaban, a finl's del siglo ~erras representaba un negocio por par- ) lH. Había arrt't11latarios, los rnás imtan sólo trescientos días &lt;14' trahajo, rS
DI: &lt;'asi todas las ti&lt;·rras cultivables. tida doble: por un lado producía un iñ= portantrh, qiu• t1·11 r'an tinras de cultivo
decir, diez meses cerrados. De aquí 9'
La unrd d ·1· d
debe drducir también que aunque i'II
ª uti iza a para drslindar y &lt;·n- r.eso an~al ~ijo y por rl otro aseguraba y adl'más a11i111al_'·,: otros i·ran sólo paslri·•ar 1 ¡'
~ ª wrra 1·ra la fanl'ga de scmbralos libros de cu1•ntas dr la hacirndaapala valomac1011 gratuita de tierras mon- tores, pagaban u1111·,tt111·ntc t'l ar,·,·~o a
00
díara, 4ur 1·ra la supl'rficiP en la que pv- tu?sas o cubir.rtas de bosques". Ade- los pastizalrs: fo~ tttás pohn·,, µor ,,11
redan "peonr.s de a cuatro prSClS'. l
S1•nil1rars1· una fancrra de maíz La
"muchachos de a dos p1•sos'', Sl'nrrllamas, la colonización de las porciones part1·, no lrnía11 tiPrras ni aninralrs. i·ra11
n•nta · b
o
•
\arra a t·n Lre los seis y los diez más inaccesibles de la hacienda consoli- arrimados qur a¡.irna, ' akanzuba11 a
mente no existía el caso de un peón~
(l·sns an 1•
,
que al final del año se le liquidaran sus
-1 ua, s µor fa1wga. Una parte se daba los drr_cchos de propiedad di:l agri- f&gt;a/.iar a la liaf'it'llda la ,.;,uta d1• la i·a:;u1
pa..,ia
'11 ,. ft·1·L·
t
·
·
E~tl' 1ílti1110 crn1¡1o
cuarenta y ocho pesos o el del mucha- ltl ~ .
rvo y o ra con scrvu:ws cultor, fo aÍlfmaba en tt&gt;rrr.nos sobre los clia q111• ocupaban.
,
"·
,
t¡ur era ,,1 nra~ 1111mrro:;o, 1',laha iulr. s limas d1· labor del ha&lt;'endado. Lo qur. tenía títulos "imprrcisos, dudosos
cho gratificado con vein ticu~tro P~
0
g~ado por asalariados de la prouia ha: no i•s daro t•s i•I origen di' Lodos
esto es, con cantidades equrvalenles .
· , si· tratara en un f~audulrntos ". En La Barranca, una ha- cirnda, :V d&lt;' la,- finca:; alrda rias. Las drutrabajo de doce meses. El método,-~
•is .ranch1·r
.
os. Qu1za
cienda crr(:ana a Coronco, había a finr.s
iruic1p10 d1· .. 11
. d
embargo, admitía la relativa excepcr •ia
I
sunp ·s arrima os, labrie- del siglo XVHI cim:ur.nla y trrs ranchos d~~ dr los am•ndatario~ d,, Boras asernd Jall , ', 11 j &lt;&lt;¡r-·&gt;
j t -1u
~ po ,rl's u u1, . 11 · b
.
••- , a -t.•&gt;:1-t pr~os. lJnn~
del selecto grupo compuesto par ~ rilla;;
. . ,, t ~ '.va au 1:as1 a hurta- arrrndados. Los mismos rancl1rros sr ha"sirvientes de mes corrido", en cuy; '-d.- par,,1 las m111usrula:; } qut• más bían encargado dr. dr.smonlarlos, crrcar- f"'.rn~ drbiau varios 1·ir11to:&lt; dr prsos.
·
cuentas no se daba el detalle de
IJ., ,O llla ~ L,1111 prano Luvreran
qui· l'!l- los y acondicio11arlos. Prod uda11 una 11~1r11tras qur r l ad'rud,o íll' la gran mayo1
d Ías efectivamente trabajados, sino qer
n arri•gfos t'On los ¡.iropictarios. rr.nla anual dr 661 pesos. Adr.má~, pur.- na akanzaba aprnas los diez o los vcintr prsos. En cualquier caso, dice Bazant,

1

1

'

Fuente: Jesús Gómez Serrano, "Paredes: una hacienda en trasición ",
op. cit., p. 153.

�·'easi Lodos debían y muy pocos abonahan a cuenta ,,. 17
Ranchos y rancheros en el llano del
Tecuán

··,·

~

Las mu&lt;'has ve:nlajas que· en el sist,:ma
de· arrf'ndamicnlos encontraba el hace:ndado puPden ser ilustradas 1'.on el caso
de los ranchos formados al mtcrn?, del
vasto latifundio conocido como C1cnega de: Mata. A mediados del siglo ~X
había ah{ más de 200 am:ndatanos,
que producían rentas por no ~ enos de
veinte mil pesos anuales, cantidad que
con toda seguridad constitufa ~na porcwn muy importante de los mgresps
del ge:neral José María Rincón G,allard~, dueño del latifundio. Ademas, lo
que muchas veces entregaba e,I general
a L1tulo d1: "rancho,, no era mas que un
páramo inculto y sin límites pr:cisos.
En 1829, por ejemplo, s_e senal~~a
qw: el rancho de San .Juan sm Agua lo
hizo,, su arrendatario, Manuel Calera ,
"por no ser antes más que llano": Además, d1,sdc lw:go, el ranchero hacia muchas veces del cultivo y fomento de
una porción de las tierras de la hacienda
un verdadero modus lucrandi. Ser ra_n1:hcro era colocarse en un peldaño socrnl
e~petial, intermedio ~ntre_ el de simple
~irvicntc y el dr prop1ctan? rural ; s1gn1ficaba tanto wmo convertirse en el usufructuari o dr,I propio esfuerzo. Aunque
por supuesto el sistc~a enlrañah,a tambie:n ciertas desvr.ntaJas. Ocuma con
fm·uenci"a que r.l ranchero dcsarr?llaba
8(:ntimir.n Los de arraigo inconvcmentes
y que no era fácil despojarlo de la parcrla lfUr hahía e:ultivado a lo largo de
diez o más años. Crisanto Romo, por
rjemplo, rr.cibió en 1858 el rancho_ de
El Novillo, sin casas, cercados, aguaJCS,

corra-les ni "otros muchos rlrmrnlos
bien cono1:idos por indispensables para
el cultivo dr esta clase de fincas". Prro
Romo era un hombre industrioso, r.~prendcdor, que en quincr años tenia
convertido el páramo en hermoso :crgel. La lisia de las mejoras in,troduc1das
por don Crisanlo es por s1 sol~
cuentc: casa grande, casas para s1rv1entes, aljibe, corrales, .troj_cs, vallados y ~n
estanque que con sus rnvdr.s y ace·qu1as
daba riego a más de tres fan egas de labor. Por supuesto, cuando en 1874 l,c
fue pedido el rancho, Romo Sf' ~ego,
alegando que todo lo hecho en an'.,s Y
años de trabajo "constituye un rne.1or~mien to necesario y Útil'' Y qw· suponia
una inversión superior a los mil pesos.
Don Crisanto no pretendía ser el dueño
del rancho; insistía en que era un "hombre honrado" que n~ desea_b~ queda~sc
con lo ajeno: tan solo ex1grn una mdemnización justa. El p leito, aunque no
conocemos su desenlace, demuestra que
el sist ema de arrendamientos, pese a sus
innegables ventajas, no carecía de incon.
18
vernentes.

:1°-

Pero fue en el llano del Tecuán, : n
la parte sud poniente del mayorazgo ~neón Gallardo, donde los ranchos tuvieron mayor importancia.
En 1829, el adeudo de lo~ arrendatarios sumaba más de once mil pe~os, -~cñal inequívoca de la amplia d1fus1on
había alcanzado. En
que e 1 s1'stema
.
. su
gra n mayoría , estos ranchos eran iguales a los descritos por un cura de Tlaxomulco en 1778:
unas casas dr poca pompa y valor en
que vive:n hombres de mcd~ano pasar
y pobres, cultivando las tierras que

Lie·111·n o arriPndan , e·n 1¡w'. se·mbrar al
tamaño de la po~ihilidad di' &lt;'ada uno
v criando sus ani111aks 1lo1nc:stiros
i am~ritfl!S, s1~glln sus f111•r1.as alcanza n.
l ,as modalidadf'S del arrendamiento
se fueron definiendo poco a poco, conforme el tiempo hizo v~·r la tonvf'niencia
de someter al inquilino a una Sl'ric• el,
condiciones fijadas de . antl'mano. La
unidad de superficie utilizada para drslindar y medir el terreno era la "f~nega
de sembradura de maíz" qui·, Sl'~n b
costumbre ee iencga, era "un euadro.
cuyos cuatro costados tengan dr longitud doc1: pasos de caballo". Se' arrrn~aban terrenos muy dispares, qu&lt;' pod1an
ir desde las sie•tr hasta las rincm•nla Ía•
ne gas de se:m bradura. Cada fanrga era
arrendada a un precio 4uc oscilaba rnlrl'
los seis y los siele pe·sos anuales. Las mrjoras con que co_ntaba e!_ ranc~:1:
meticulosamente mventanadas y d
, por supuesto en un aumentod
ducian
..
valor del arrendamiento. El inqmhno St
obligaba a conservar 1a f .mea " e•n el mr·,
jor estado pos1'ble " , e ·melusivc asum1'
nsahm·
con bastante frecuencia la rc~po ecul~
dad de practicar con su propio P
toalgunas mejoras, pero en esos casos
I ·asa
dos los beneficios quedaban para ae
de los Rincón. El )-anchero se compr~
metía tambiéj, a prestar ciertos sr1'1'1"
,
,
cios
en trabajo: concurr 1a
con suscaJ'll'"
I nona!
a
tas y con su esfuerzo per~o dos os
purr-d
treros y en las fechas designa ah . St
Patrón "y lo que importe su tr a¡ortll"
le irá ,abonando en cuentadrsus
tas". 2

] e·,

º

.
tr.ndria ~
La gran importancia qur. · cid
decisión de fraccionar el 118;°depeTccuán y de arrendarlo en forrn

ifUtñOS y medianos ranchos se .revelaría
veintinueve por ciento). aludían a pre1861, cuando el general José María
táreas de superficie; Dioi:iisio Esparza
dios con un valor superior a los 1,001
ffincón Gallardo resolvió disolver su mapor su parte, se quedó con el de San
pesos. Y si consideramos el asunto_ desftmgO, repartrr las haciendas que lo inRafael, que tenía · cuarenta y· cinco
de el punto de vista de la extensión,
ltpban entre sus doce hijos vivos y
hectáreas; Marcelino Richarte hizo lo
nuestras conclusiones serían similares:
iender todos los ranchos a sus antiguos
veinticinco ranchos (el cuarenta y nueve propio con el de El Milagro, que no dismndatarios. En el llano del Tecuán, la
ponía sino de treinta y cuatro hecpor ciento) teni'an una superficie infetcisión del general fue acogida con vertireas. Pocos arrendatarios pudieron adrior a las 100 hectáreas, otros diecisiete
dadero entusiasmo: apenas se conoció
quirir predios de consideración. Bernabé
(el treinta y tres por ciento) andaban en■ idea de vender los terrenos "cuando
del Valle, por ejemplo, que no por acaso
tre las 101 y las 500 hectáreas, cuatro
kMlos los arrendatarios ocurrieron presuera el dueño de la hacienda de Paredes,
tenían más de 501 pero menos de 1,000
nwos, pidiéndole ser preferidos unos a
pudo adquirir el rancho de San Isidro,
y sólo uno sobrepasaba las 1,001 heccon 329 hectáreas. José María Nieto,
- , y aun hicieron montar el valor
táreas. De aquí se deduce, pues, que en
por
su parte, se quedó con el rancho de
1111 fijado para la venta por el propicla
inmensa
mayoría
de
los
casos
los
preSan
Juan sin Agua, un predio enorme,
i.io".21 Por desgracia, no sabemos con
dios vendidos por el general Rincón Ga- CIJSi una hacienda, con una superficie de
11actitud cuántos ranchos se vendieron
llardo en el llano del Tecuán conforma- 1,155 hectáreas y un valor de once mil
i cuáles eran sus características. De
ban auténticos ranchos, unidades propesos. Pero en términos generales, aun!oda; formas, un cuidadoso seguimiento
~ los protocolos notariales de la épo- ductivas de tipo mediano que dada su que con sus excepciones de no escasa
capacidad y sus recursos debían ser
significación, el llano del Tecuán se conca nos ha permitido reconstruir en/foratendidos directamente por su propievirtió
en un reducto de la pequeña pro111 aproximada el acontecimiento. Con
tario.22
piedad individual, refractaria a todo
kida seguridad, fueron más de cien los
reparto e insensible a cualquier prédiQllchos vendidos, aunque sólo contaLos compradores, por supuesto, eran ca socializan te. 23
'16 con el testimonio correspondiente
rancheros de la más pura cepa, personalcincuenta y una operaciones de comjes hechos a la vida ruda del campo,
Además, hay .indicios de que la
Pl-Yenta. Esos ranchos ocupaban una
acostumbrados a u_n cir personalmente
venta masiva de ranchos influyó positillpetficie aproximada de trece mil
los bueyes, individualistas, aferrados a la
vamente en asuntos tales como la pro"!áreas, lo que daría a cada unidad
tierra, siempre en el.filo de la subsistenductividad y el uso eficiente de los rela extensión promedio de ciento trein~ hectárea. Comparativamente ha- cia. Eran, en suma, el tipo del ranchero cursos. En su Informe sobre la agriculen el que muchos ilustres pensadores deWando, las tierras vendidas en el llano
tura en el Estado de Aguascalientes,
cimonónicos vieron el componente esen"1lían a tres veces las ocupadas por
Agustín R. Gonzálcz dice que la proscial del aisaje rural mexicano , el auténperidad que se observaba en el llano
bhacienda de Jaltomate y al sesenta
tico prototipo del carácter nacional. En
hacia 1887 tenfa su origen indudable
~ ciento de las que tenía la hacienda
la gran mayorfa de los casos, por no
en la "notoria laboriosidad de los po' Palo Alto, la más amplia de las fincas
decir que en todos, los adquirientes de
bladores y en la perfecta división de la
1le tenía la familia Rincón Gallardo en
ranchos eran antiguos arrendatarios.
propiedad". Esa llanura, cultivada pri~ tientes. De las cincuenta y una
Por lo demás, pareciera que el general mordialmente con maíz y frijol, carecía
c,iracioncs de venta localizadas, dieciRincón Gallardo no quiso ni escuchar
de ríos, lagunas y manantiales, es decir,
llfvt (el treinta y siete por cie~to) amofertas de ·comerciantes de la ciudad y
de toda fuente natural de aprovisiona_ranchos con un valor inferior a
de especuladores, muchos de los cua- miento de agua, y los progresos que en
. ~~hll'ntos pesos; otras catorce (el
les, con toda seguridad, habrán estado este terreno se podían observar, bajo la
por ciento) se referían a raninteresados en el negocio. Francisco de forma de numerosos bordos y presitas,
leeC:On un valor situado entre los 501
Anda, por ejemplo, adquirió el Rancho se debían tan sólo al empeño de los
J 1,000 pesos, y sólo quince (el
Nuevo, con apenas cincuenta y una hec- agricultores tecuanenses. 24 Aunque es18

r~

:i-ete

�la laboriosidad, por supurslo, no r~a
gratui ta. \1artín W. Chávrz, en lo mas
álgido dr la refriega provocada por la famo,a Lt&gt;y \ graria drl gobcrnado_r E,l('ban Avila, señaló con toda claridad el
móvil de lanlo espíritu d&lt;" progr&lt;'so:
" Que ~,· prc·gunk -drcía- a los c~mpradorrs dr terrenos en rl llano del f rcuán i es lo mismo ser poseedor qur
arrt'ndatario, y si jamás tuvieron como
lif'nrn hoy pro)eclos de tomas de agua
} d,· m('joras de todo g,:ncro para _s_u
f.mea~ ··.25 1\ sí pu,·s , la transformae1on
súbita de varias docenas dr arrenda,tarios rn propietarios significó no ~ lo
una dinamización d1• I mrrcado d(' 1~
ti,•rra, sino tambií·n un notable ~sl~mulo a la &lt;·rc•atiYidad ~ la labonos,dad dr los ranclwro~.
Medieros

La rí1rdit'rÍa $(' rnnvirtió ('11 ~lirhoarán,
durant,· la seo-uncia mitad drl siglo \._Vlll,
., ·n ·el sist,•n~a d1· l'Xplolación dominanll'&lt; ◄ 'll et l'uhivo de lo~ Cf'rt'a 11•:-. '': FI, h·a('f'ndado ponía la tif'rra , la s,•m1lla y la
· Ir as- 11u1•
,·1 m,·' unta de bU&lt;'Y"S, mwn
-i
·dicro aportaba· su ·m d ll ti•Lria
· • p&lt;•r~onal.
· ,
\ unqur no ~,· salw con t'xaetilud como
s1· n•partían las ganancias: la c~s~u'.nbn·
indh-aba qw· la &lt;'OS1•cha 's&lt;' d1v1d ,a t·n
ilm, parl,•:-, igual,·s". PUt•df' supon"r~"
qu,· los aparcrros, dada su falta ~e a_re·
Ilirio,, rran en su mayor partf' md igt•·
na~. Las tierras qut• St' les daban "~~n
por lo ocnrral pobrrs, con la inlt'nc1on
Prt•&lt;'i~a "'d,, qu«' las drsmontaran Y las
·
" I~~
acondicionaran para r l cu 1tivo.
hacil'nda dueña dt' extcmas :-,up1·rf1ci1·s pla~as, si,•mbra maíz blan:;o destinado al consumo humano
Por
lo dl'más, rntre los mrclieros s~· dabar.
desigualdadt•s di' ingrc O Y di' mvde:, dP

vicia bastan le arubada:;.• 26

l.&lt;.:l Saucillo, San Jacinto y anexas, Li
medieros hah fan hecho su aparición dtadr
las prinwras dí•cadas drl ,iglo ~
En las haciendas ubicadas en el muHubo
aparcrros importante~, romo l,~
nicipio d,· Rincón ele Romos, en e~ E_.
lacio ele Aguascali!'ntes, la medien~ Rangcl, tocio un pcr~naje_ t¡ue •~
se extendió también en form_a ~ono1- conYirtiéndo e en prop1clano dr C1t11td1·rablr. "La decadencia del giro , d&lt;'- ga Granclr, una más dr la:. haci~ndan~
cía un informanlf' en 1877. oblig?1&gt;a a culadas al latifundio quf' tema la fn
los propietarios a n·s,·n arst· tan sol~ r~ lía Rul-Púrcz Gálvez en la rr~ón. Ai
cultivo clf' los mejorrs poln•ro:,, aquellos fercncia de lo que suredl'rÍa df'jjp~és,b
qu(• podían r1·gan,r. En n•alidad' lm, do_s contratos clr rm·dirr ía no l'xclu1an la
tt·rcC'ras parks d,• los lt·m•no, s1• ~ult1- mejores linras dr las fincas: al conlnvaban a m!'dias. La parle de la ha1"w11cla rio, se n•feri'an a rilas dt~ma~m f"'Ítcos,•rhaba casi Lodo el trigo y algunos renle. \gust ín Romo, por "Jt•mplo,_1r
otros C&lt;'rcalcs ,•scogiclos, mientras '.¡ur a oblioó ,·n 1838 a s,·mbrar a ~~
los aparcf'ros s1• l,·s d1•jaban, los ch1larcs. lrf'i1~la fanegas de riego, con ma1z, di28
F:n cuanto al n•parto d!' las c~src·has; a Ir } trigo. A Gil Ranw·I, por su patt
difrrt'ncia ele lo sucf'dido en ~lu:hoac~n, S(• le pnmitió t·n orptirmlm• dr ISII
loo pro¡,it'larios acostumbraban t•n Rm- trabajar "todas las tima, o planr&gt; dr
cón ronsnvar las dos trrrnas p~rtrs, San Antonio que St' riPgan ron su~
d1·jando sólo una para sus m'.•d•n~s- ) rn11 los tanq Ut':, d1· La \ íbora
Cru 1: ' aclará11close• qur df' lo ,rm , L
1.• t,• m&lt;:lo&lt;lo , como lo rrconon&gt;t r l m1~s
,11 ti,· 1'-ras dr lt·mpora t " no l1· tocara u
1
forn1ant1·, '•c..~ t·ronómico rn lo~ gasto_s .'
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n·colf'cri&lt;&gt;n
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Rineon,
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lo mismo qtw ,·n tanta:, otra, partrs, os ~·millas ) hasta dinero _rn ,•Ít'Cbvo.pir
nlt'dicros can·dan dr r&lt;'1·ur:,OS y ,·n los , a mencionado Agustm Rom~::_
6
·
. • 1 ano ~uiuaños bue·nos inundaban rápiclanwnl1• l?s ejr·mplo, s,· 1.. pn~slo e _gr • de_.
mt'n:ados con sus pro~u\'lo~,, cou ,.f" frn para hacrr las primeras siembras . '
, d · . cargas deilino
trf',t
,k auxilian;r en la sal1sfacnon clr sus ) trigo, adcmas ,. c1c n
1,500 pesos. Prro con _Tranqut la•
J .. " · D1• todo rilo
más urgentes ncce:,1·d atJKS
León, otro dc: los nwdwros d odar•
SI' d,·rivaba, 1'11 el com:t·plo de º?estro
.
1as conc1•,101
. 1t•s• furron 1 aJ
cienda
sentencioso informante , un grave mcon'
ma)Orcs: el apod1•ra do d•
t .facasa•
nNlt~
vcnienle: concluidas las cosechas, ~o
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lffir-·.le
enlregana
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medieros vauaban sin oficio, cnlregan•a st•an
aiq-;1
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dosc a 1os peores
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acomodados,
enlendwn
1.1
......
'·ta moralidad y srguridad públicas .
·
para ,.,,_..
los drspunll's Y swgas
L.-a
' ¡,º ,,vaaSe,_
pues Lodo lo demas
nas
de
las
hacirndas
Aunqur e n algu
costa el señor dr Lron :__L t1eltlt
rineon1•nscs, particularmente rn las de t'm pero,. que no era eostunwre

\nt1o

"' "I

tirnda hac,·r talr, cn11e1•:,io1ws, " pPro
un 1·onv«•nio ¡,arti1·11lar f'Oll 1•1 se•b d,· Le•1í11, por las divt•r,a:, c·ons1~·ra&lt;"imws fllle· 111t'rlia11 n•s¡.wclo rle•
Íilt e,;

a~.JO

Ll,•gado f'I ti Pmpo di' las 1·os1•cha::, s«•
¡rucrdía al n·parto di' los frutos. S,· disriiuían por mitad,·s ,·1 grano, la paja ~
drastrojo, aunqu" 1·011 fn·1·11f'1H"ia 1·st1·
illimu qw·dal,a ,·n su totalidad para la
patr d1· la hacil'nda. El lri¡.(o na n•cilidu por los r1•prt'M·nta11t1·, de· la ca,a
Rul rn lo, avr.ntadt'ros, ) a limpio } afillldo. El maíz, por su parlP, s,• rt'cogía
fitado} t·n 111azon-a, a orillas di' las ~f'llrlllt·ra,. Le•vautada la pri11wra cost•·
rlia, le-nía e·I nlt'di,·ro la ohligarión d,·
ll'Íntrgrar a la haril'1Hla las :,1•111illa, qw·
W.ic•ra rt•ribido 1·11 pr;slamo. Emµno ,
ruando algún sini,·stro im¡wdía l1·vanlar
liurna.~ m,l'rha~, ~,· l'Xim ía al 1111·die·ro
4r tal oLligaricín. En una dr las cláu:-,ut.. drl 1·011trato c1·l,·Lrado 1·011 Agu~l 111
Roo.o s1• se•iialaba a e·st,· n·spt·cto:

podi'a ,u,wl«•r qu,· 1'11 algún aiio no
hic-int• la si1·111bra, o porqu1· las
lluvias fu,·n·n tan t'srasas qui· no t11"rl'I' bastan l1• agua la presa, o porqu,, ,:sta pad,·rió alguna avería o dC'lrimt•nto, o porqUt· lo su frió la toma
donde· se· co11du1·1• d agua; en estos
lrr:- t"aso~, ~••rá n·cm plazada la sicmhr-,, hari1:ndola al año siguien tf'.
11•

rado dt· la ('Usa t•stiman•
los int1•rc•h1•s dt• r ila.,_

110

ronw11ir a

El l'arádt'r d.. ve·rdad,·ra colonización

qw· tr11t'a11 1·11 Sa11 Jacin to los rnntratos dt' nwdif'ri'a rs 1·vidl'll1P: 111il1·s d,·
h1·1'lán·a, ;.e• i11n1rporaro11 al e·ultivo, al
111ismo liP111po qu«• se· íonnaha un nú111e•ro no dl',prtTiable· dt· n111•va~ unidade·s produt'li\'a;.. \ pri11ri pio, df'I si~lo
\ 1'(, 1·1 lati f1111dio Kul na t·xplotado
alTfÍcola111rnl1·
,í1lo t·n las inrrwdiae·iob
rws d,· lo, t·asrn:, dt· las l1at·i1•111lai, d,·
San Jat·into ) Ci1:1wga Granel('. Ci11cue11ta año:. dc~pué,, 1·l inve·nlario di'
las propi,·dadrs fa111iliarc•:, intluía una
cantidad 110table· d1· ranchos y harie·11rlas
4u1• en su gran rna}oría habían sido
aronclicionados por me·dit•ros ) am•ndatarios. Esta idl'a de·I rob11sl1-c-i111iPnlo d,· la caparidad productiva d,·I latifundio 1·staha fija sin disimulo, 1·11 la
mt·nlf' d,· los propif'larios. Sin hablar
d,· tocias las p1·qu1·iia~ rq1ara1·io111·s )
obras ele· at·ondirionamirnto qw· rnn
fr1·c111'1H"ia s,· obligaba a prat'li,·ar 1·1
nwdie•ro, pan•f'il'ra qw· 1·1 f'SfJ íritu mismo d,· mw·ho~ 1·011v,·nios t·ra fortal,·rl'r
la (·apa1·idad produt·Liva dt·I giro. Agu,tín Romo, por 1·implo, s,· obligaba a
sembrar se·s1·11la cargas el,· trigo ,·11 tt'rrcnos d,· El Saucillo ) a
prornrar
nam ent,·
d,·ro drl
guos... ,

1·1 ir aumentando ¡,aulatila si,·mbra f'll el dt·rramaarroyo y lcm·no~ conti-

llabía que· añadir qut· con mucha
sin omitir esta opnac_ió~,
"?irnc·ia 51• limitaba la presencia de
porque ha sido uno de los prznc1~os m las lil'rras dadas rn aparpales intereses que se propuso la
lllria. A don Gil Rangcl , por ejt•mplo,
hacienda al conceder en las men"1P hizo saber que· "no trndrá para la
cionadas medias.
~ aqu,•llos d,·pt'lldirntt•s, ni pro1111, ni p1•rsonas de alguna otra mafü•ra
Aunqur desdr lu«·go ,.¡ caso dt· los
~ a s 1·11 el nrgocio qu" el apod1•- grandes m,·dirros d1· San Jacinto, du-

ranll• la prinwra 111itad dt·I siglo \1\ ,
t~,tá muy l,•jo, dt• lo que• podr1a1110,
dt•finir 1·01110 apanwo t ípirn. J1·,1í,
ílfaz d,· Le·Ón :-t· rn·guntaha, ('ll 111%,
l{Ut'· tanto hah ,a nwjorado 1·11 1111 ,il-(lo
la ,ituación d,· lo, ta1111Jl',i110, 111e·xintno,, flUI' f'0111ponían las tn·s t'Uartas
¡,arlt•:, rlt• la poblat:ión dPI país. Ot•f' ía
e·I rlo,·tor Díaz de· l.1·t'111 q1ll' para lo:,
¡,ropidarios ruralf',, "ho~ 1{111' t•n 11111rhos Pstados la di vi,ií,n d1· la propiPdad
"' una rt·alidadº', la~ co;.a:, hahfon 1111'·
jorado df' marwra harto ~•·11sible·. ~in
,·mbargo, para t•l gañán, para la multitud d,· ca111 pe·sinos mis,·rablt·s qui' habitaban la:, ¡trandt·~ haei1·11das, las dift.n·1wias no t•ran la11 M·nsibl,•:,. Ci,·rto r¡Ut·
\ a 110 pnlP1wl'Ían al P11t·omcndPro ni
;.ra11 1'ot'lavos df' pod,·ro~o~ :,e•iicm·s dt·
ti,·rru, ) i!anado~, "¡,,·ro ,on tan ignoran 11'~ , lan ,·sclavos dt· su 111is1·ria"
rnmo duranlf' la t:pof'a t'Olouial. Su
ra tf'goría d,· p«·orn•:, 1•11 la,., rnatlrilla:,
Pra t·I 1·4 uivale·nte• clt• la dt• lo, animalf'~ 1·11 las tahall1!rizas. "La 1·xpn·sió11 1·s
dura - rrconocía Díaz dr León-, prro
1•~ la wrdadº'. La 1,·) garanti~aba la n·habilitaf'ión dt· los ca111p1·~i11os, p,•ro la
lt'rea rt'aliclad ~•• 1·111pPñaha rn mantrnrrlos 1·n "alidad d,· IH'stias d,· carga. ¿Qu,:
hae,•r'( Se·gún Díaz d1· Lf'ón, 1·1 único
n•m,·dio f'ra la im,lruccir111 agrícola, la
n·clt'll&lt;'iÓn dt'I ca111p1·,ino m,•diantl' su
ilustrarión. Para 1·1 propidario, la inslru\'1·ión t·ra d pasaport,· mái, s,•guro a
la prospnidad; para 1·1 ramrw~ino, bastaba eon qu" fut·st• un s,·guro rnnlra la
de·grada.. ión.

NOTAS
1.

F. Katz, La ieroidumbre agraria en México
Pn la época porfiriana, op. cit. pp. 47-48.

�COLABORAN EN ESTE NUMERO:

2, Andrésr Malina
Enr;(q4e~, Lq§_
gr~rul,es P
rn·.
• 111 ,. ,
• t-d•' •
E
hlem'as nacionales, ¡Merico,,.c: IC\On~.s ra,
1978, pp'. 169-1 70:
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3:A,tíoulo publ~Qado ·en La Opinión,, perió-,
,,dico ve~acruz~o,. el 5-0'-Wll,, ,y1 c1taqo
-en Jesús Herzog, Él agrari$mO mexiC(mo Y !
, la ~efof~'J·· agraria. Expo~icióll' y cr;tticd'.

..... d·r C·, .-.,,;· ~d

,. México, ''Fondo de' Cultura Eeonom1ca,
; 19'59, ppul64i-165 . ,., ;., , " · , " ;
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Blizáli( Cincó''·ha~ie~;d~s meitra~s.
.Mexito; EI".Coiegio áé ~éxíco; 1'980, ~p.'
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~co, Tamaulipas, en 1940. Como pinto-

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Mé;ico. La hacil!~d0i ,púlguer,-re·n el cam_•
bió. Siglós' XVIIJ, XIX y•~X;'México;,Edi,.,

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7. J11an Felipe Le.al•r t,iario ,fh¡ac~ja Rountree f;co nom (a y sistema de hf!c.rendas e.n
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ciones, Era, 1982,pp:•97-98J '

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!5. Micllel' 'G~telrt1arl, '1Capitalismd!Ylréformb'
agraria, \mi Mé.xieo, ·Méxicb, !Ediciones !Era,,
I!, 1974, pp" 42-4i - . : ,,
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1

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ELSE LASKER SCHULER(l869-1945). Filosofía y Letras, en la UANL. Fue
Poeta alemana de origen judío, expresio- miembro del taller literario Litoral.
nista, vivió en Berlín hasta 1933, después en Zürich y por último en JerusaABRAHAM NUNCIO (Saltillo, Coa~n, donde murió. Mein blaues Klavier huila, 1941). Hizo estudios de derecho
(lfi piano azul) está considerada como en la Universidad Autónoma de Coa.
una de sus obras más logradas.
huila, de letras en la UNAM, y de filosofía en la UANL. Ha publicado: En
JOSE MARIA LUGO. Nació en Mana- blanco y .negro (poemas, 1979), Recegua, Nicaragua, en 1936, pero ha pu- tas para nada (prosa poética, 1982),
blicado la mayor parte de su obra poé- El Grupo Monterrey (ensayo político,
~ en Monterrey. Entre sus libros de 1985) y El PAN (ensayo político,
i-iesía se encuentran : Muchacho con 1986). Ex profesor de la Facultad
~ilarm (1961), Carne de la noche de Filosofía y Letras de la UANL.
n964) y Colección de poemas (1978). Director fundador de Deslinde.

u;) !il ~Íi · ,.•.

ra ha participado en exposiciones colectivas e individuales. Tiene publicados

!res libros de poesía: Juego de dos
n97I), Colección de poemas (1977) y
Ji W(salvo el título) todo lo que sigue
1.tunpoema (1985). ·

USTULO HERNANDEZ GALVEZ.
~ofesor del Colegio de Pedagogía de es~ F~cultad. Fue secretario general del
~nd1cato de Trabajadores de la UANL

en 1979.

25 .Artículo periodístico citado en Ibid.
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.,
1

•

, •

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1

Agraria

¡' 13 .Frank Tannenbaum, La Revolütíó~
Mexicana, en Problemas agricolas e
industriales de México no. 12, Vol. IV,

abril-junio' 1952, pp. 50-51.

,

1

14.David Brading, Haciendas and Ranchos
co

r-... ,

,

in the Merican , Bajío. León} 1700,1860,

Cambridge U¡Jiversity ,Press, 1978,11 pp.

i

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• ••

!'

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·1~, ¡ ¡· ! 1 "!t'

26.G. -~ ?.~Ílj,,Michoacán, ~n ~ ¡N~vp !f,,sJ?aña
del siglo XVIIJ, op. c!t,, pp. 2it227.
,

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1

27:Migu\!1 ,Velázquez' 'de I:.eó'n, "Infotme.¡¡o·bre..\a hacienda de,Pabellón, ,28 1le ,agQ~t?
d~ \&amp;J7';,
el) Em~ianp .~t¡s\o.- Est~4((t1•
1
1a República
Mexicana,,
tom?,,\ ,11II,
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6
pp. · .
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28.AHEA-FPN, Not. José María Calvillo,
1838, s.n,,.2}0-2$3,1, :, ; 1 ,, ...
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189-192.
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s.

HOR~CIO SALAZAR ORTIZ (Tlalchalli!, Guerrero, 1933). Abogado, ·poeta,
profesor universitario desde hace más de
'~nte años. Ha publicado más de una
docena de libros, entre ellos: Breve
~nto a la aurora, En el nombre de Eva,
de Cruz azul y otros poemas, A vuelta
rueda, El viento que mueve los olmos.

tA~IO LUNA CARLOS (San Pedro,
30:AHEJ\~PPN, 'Nnt' José Mari(~ 4t
1960). Egresado del Colegio
- , 1839,~. m, 93•95:•· '

·

i:,as

&amp;pañolas de la Facultad de

MARCEL BRION. Novelista y cuentista francés. Afamado crítico del romanticismo alemán. Autor de Robert
Schumann et l'ame romantique y de
L 'Allemagne romantique. (Barral publicó esta obra, traducida al espanol, en
dos tomos.)
MARGARITO CUELLAR (Ciudad del
Maíz, S.L.P., 1956). Licenciado en periodismo por la UANL Ha publicado varios libros de poemas: Que el mar abra
sus puertas para que éntren los pájaros
(1982), Hoy no es ayer (1983), Batallas
y naufragios (1985), La poesía se compone de piedras y gusanos (1986). En
1986 obtuvo el Premio Nacional de
Poesía otorgado por la Universidad de
Zaca tecas.
ALFONSO RANGEL GUERRA. (Monterrey, 1928). En la Universidad de
Nuevo León ha sido director de la Preparatoria Núm. l , din:ctor de la Facultad de Filosofía y Letras, rector. Profesor de la UNAM. Fue secretario ejecutivo de la Asociación Nacional de Universidades. Es secretario -del Colegio de

México. Crítico literario, ha publicado
Imagen de la novela; Curso de literatura
española; Agustín Yáñez: un mexicano
y una obra.
JOSE JAVIER VILLARREAL (Tecatc,
B.C.N., 1959). Egresado de Letras Españolas de la Facultad de Filosofía y
Letras, en la UANL, donde imparte clases actualmente. Colaborador del suplemento Ensayo, del periódico "El norte".
Ha publicado varios libros de poesía:
Seis poemas (1981 ), El valle (1982),
Estatua sumergida (1982), Estatua sumergida (segunda versión, 1983). Este
año obtuvo el Premio Nacional de Poesía de Aguascalientes.
ADOLFO
SANCHEZ
VAZQUEZ
(1915). Filósofo hispano-mexicano, uno
de los más prominentes creadores de la
ei,tética marxista. Profesor emérito de la
UNAM y profesor huésped de la UANL
desde hace veinte años. Autor que cuenta con una abundante bibliografía, publicó recientemente en la Editorial
Océano: Ensayos marxistas sobre filosofía e ideología y Ensayos marxistas
sobre historia-J política.
MARIA GUADALUPE MARTINEZ. Licenciada en derecho y doctora en letras.
Profesora e investigadora de tiempo
completo del Colegio de Letras de esta
Facultad. Publicó Filosofía del Derecho
en 1976.
ELIGIO CORONADO (Monterrey, N.L.

l 948). Fue miembro fundador del taller
literario Tinta Joven (1981-1982) y editor de La hormiga herrante (1981-1984).
Ha pub Iicado En la raíz del mito (cuen•
tos, 1977), Impenetrable aurora (poemas, 1981) y Manzanas de raíz láctea

-.J
IO

�(poemas, 1985).
GILBERTOGUEVARA NJEBLA. Investigador y docente en la Universidad
Autónoma Metropolitana, es uno de los
más importantes sociólogos de la educación en nuestro país. Es autor, entre
otros títulos, de El saber y el poder
(UAS, México, 1983).
YORDAN RADICHKOV. Nacido en
Kalimanitsa, Mijailovgrad, Bulgaria en
1929. Periodista y escritor, su obra incluye más de veinte libros de narrativa
(cuentos, novelas cortas, novelas). Por
su libro de cuentos Abrccdario de
pólvora, publicado en 1969, recibió el
Premio Dimitrov. Su obra está profundamente enraizada en la tradición popular.
JESUS GOMEZ SERRANO. Jefe del
Departamento de Investigación Regional del CIRA (Centro de Investigación
· Regional de Aguascalientes), en 1985
publicó Hacendados y campesinos en
Aguascalienles. El · trabajo que se incluye fue presentado en d "V Encuentro sohre la formación del capitalismo en México. El enfoque regional",
realizado en Zacalecas, Zac., en noviembre de 1986.

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                <text>Revista de literatura de la Facultad de Filosofía y Letras. Contiene poesía, narrativa, ensayo, traducción, reseña, y otros géneros literarios. Fundada en 1982.</text>
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              <text>Revista de literatura de la Facultad de Filosofía y Letras. Contiene poesía, narrativa, ensayo, traducción, reseña, y otros géneros literarios. Fundada en 1982. </text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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