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                  <text>�UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
RECTOR: Ing. Gregorio Farías Longoria
SECRETARIO GENERAL: Ing. Lorenzo Vela Peña

i

FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
DIRECTOR: Lic. Bernardo Flores Flores
SUBDIRECTOR: Lic. Ricardo Villarreal Arrambide
SECRETARIO ACADEMICO: Lic. José María Infante

l

REVISTA DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
NUMERO 18 / VOLUMEN VI / OCTUBRE-DICIEMBRE DE 1987

CONSEJO EDITORIAL
Lic. Nora Berumen de los Santos
Lic. Martha Casarini
Lic. Armando González
Lic. Miguel González
Lic. María de los Angeles Pozas
Lic. Genaro Saúl Reyes Calderón
DIRECTOR
Miguel Covarrubias
SECRETARIO DE REDACCION
Humberto Salazar
OFICINAS
Facultad de Filosofía y Letras. UANL.
Ciudad Universitaria. san Nicolás de los Garza, N. L.
MEXICO

Publicación trimestral.
Precio del ejemplar:

�SUMARIO

RISA AMARGA

JULES LAFORGUE
3 Risa
amarga
SPITZER
8 LEO
El conceptismo interior de Pedro Salinas
14 IRMABRA~A
Elena Garro

Jules Laforgue

ROSA MARIA GUTIERREZ
17 Transtextualidad
en Los pilares de doña Blanca
SILVIA MIJARES
18 Este
es el mundo al revés./ ¿Quieres que Elena Garro/ te lo cuente otra vez?
ALARDIN
2OLaCARMEN
pasión intransferible en El Encanto, tendajón mixto

24

PARA EL LIBRO DE AMOR

'

1

IRMABRA~A
Elena Garro y su teatro de evasión y magia
EUGENIA MUDROVCIC
29 LaMARIA
señora en su balcón y los mundos incompatibles

32

No he hecho sino sufrir por toda la naturaleza,
Por los seres, el viento, las flores, el firmamento,
Sufrir con todos mis nervios, minuciosamente
Sufrir por no tener aún el alma bastante pura.

LIBERTAD GONZALEZ
Felipe Angeles, uno más
MIGUEL COVARRUBIAS
bailarina o general
3 5 Ser

38

¡He escupido sobre el amor y he matado la carne!
¡Loco de soberbia, me erguí contra la vida!
Y solo sobre esta Tierra, con el Instinto avasallado.
Al Instinto desafiaba con una risa amarga.

MARIA ESTHER GONZALEZ GONZALEZ
La dama boba, una mujer activa
VILLARREAL
40 LoMINERVAMARGARITA
increíble es verdadero

Por todas partes, en los salones, en el teatro, en la iglesia,
Ante hombres fríos, los más grandes, los más refinados,
Y ante mujeres de ojos dulces, celosos o altivos,
A las que se.doraría castamente de nuevo el alma exquisita,

MARX
42 JOANF.
La mitología azteca y el surrealismo francés en Elena Garro.
Dos cuentos de Andamos huyendo Lola

48

CARMEN ALARDIN
La realidad concreta son mu.chas realidades. Entrevista
con Elena Garro

SALAZAR
53 HUMBERTO
Homero en Cuemavaca, Reyes en la memoria
OSCAR FLORES
58 Lareformas
política fiscal obregonista en Nuevo León. Las
radicales de Juan M. García. 1920-1923

Puedo morir mañana y no he amado.
Mis labios nunca rozaron labios de mujer,
Ninguna me dio en una mirada su alma,
Ninguna me estrechó contra su corazón pasmado

'

Yo pensaba: ¡Todos han venido aquí! ¡Percibía
Los estertores del inmundo ayuntamiento de los brutos!
¡Tanto fango por un enlace de tres minutos!
¡Hombres, sean correctos! ¡Mujeres, modérense!

Pour le livre d 'amour
ilustran este número viñetas de Pablo Florez

Je puis mourir demain etje n'ai pas aimé. / Mes levres n'ont
jamais touché levres de femme, / Nulle ne m'a donné dans un

�e

NOCTURNO
Pienso en el viejo sol un día agonizante,
Jadeo, siento miedo al oprimir con el dedo mi sien.

NAVIDAD RESIGNADA

1

l
Sin embargo, tres muchachas frente a mí, charlando,
Bordan bajo la apacible claridad de la lámpara.

¡ Navidad, Navidad! Siempre, sobre mis libros, sueño.
¡Cuántos días han pasado desde aquella Navidad!
Cómo en el corazón del hombre todo dolor es breve.
No, no lloro más, campanas, con vuestro llamado.
¡ Navidad, tristP. Navidad! ¡En vano la gentil muchacha

Se coloca bajo el farol! Llueve, el cielo está negro,
Y en los charcos de agua tiemblan los reverberos
Que atormenta el viento, un viento de desesperación.
regard son ame, / Nulle ne m 'a ten u contre son coeur parné. / /
Je n'ai fait que souffrir, pour toute la ~ature, / Pour les
etres, le vent, les fleurs, le firmament, / Souffrir par tous
mes nerfs, minutieusement / Souffrir de n'avoir pas d 'ame
encore assez pure. / / J'ai craché sur l 'amour et j'ai tué la
chair! / Fou d'orgueil, je me suis roidi contre la vie! / Et
seu) sur cette Terrea l 'lnstinct asservie / Je défiais
l'lnstinct avec un rire amer. / / Partout, dans les salons, au
théatre, a l'église, / Devant ces hommes froids, les plus
grands, les plus fins, / Et ces femmes aux yeux doux, jaloux
ou hautains / Dont on redorerait chastement !'ame exquise, / /
Je songeais: tous en sont venus la! J 'entendais / Les rales de
l'immonde accouplement des hrutes! / Tant de fanges pour un
acces de trois· minutes! / Hommes, soyez corrects! ó femmes,
minaudez!

•

Entre el lodo y la lluvia se palpan naranjas,
Restaurantes y _cafés se llenan de rumores.
¿Quién piensa en lo eterno, en la historia, en nuestro fango?
¡Cada uno quiere hartarse de comida y reír esta noche!
Comer, reír, cantar. ¡Sin embargo todo es misterio!
¿Con qué objeto venimos a este viejo mundo, y de dónde?
¿Estamos solos? ¿_Por qué el Mal? ¿Por qué la Tierra?
¿Por qué la Eternidad estúpida? ¿Por qué todo?
e

Pero no, no, ¿qué le importa a la maraña humana?
¡La ilusión nos sostiene y nos conduce a su puerto!
Y París, que morirá dándole tregua a su pena.
A los cielos eternos pregona, otra vez, la Navidad

Nocturne

"1'

Je songe au vieux Soleil un jour agonisant, / Je halete, j'ai
peur, pressant du doigt ma tempe, / / En face , pourtant trois
jeunes filies, causant, / Brodent a la clarté paisihle de la
lampe. // Novembre 1880.

Versiones de Miguel Covarrobias

�e

RESCOLDO

'
1

Aunque es indiscutible el poder que tiene el tiempo para
convertir en ceniza cualquier página, es el hombre quien
fuera llamado a descubrir una y otra vez el rescoldo: guiño
luminoso que nos dirige nuestro semejante desde el ayer.
Sobre el potita español Pedro Salinas (1891-1951),
miembro de la Generación del 27, Leo Spitzer (nacido hace
cien años en Austria) escribió en mayo de 1941 un amplio
análisis estilístico. Aquí incluimos sólo la primera parte de
ese trabajo, publicado en Lingüística e historia literaria,
Credos, Madrid, 1974, pp. 188-199.

Noel résigné
Noel! Noel! toujours, sur mes livres, je reve. / Que de jours
ont passé depuis l'autre Noel! / Comme toute douleur au coeur
de l'homme est breve. / Non, je ne pleure plus, cloches, a
votre appel. / / Noel! triste NÓ~I! En vain la bonne chere /
S'étale sous le gaz! il pleut, le ciel ~t noir, / Et·dans les
flaques d'eau tremblent les réverberes / Que tourmente le vent,
un vent de désespoir, / / Dans la boue et la pluie on palpe des
oranges, / Restaurants et cafés s'emplissent dans le bruit, /
Qui songe al'éternel, al'histoire, anos fanges? / Chacun
veut se gaver et rire cette nuit! / / Manger, rire, chanter
- pourtant tout est mystere! / Dans quel'but venons-nous sur ce
vieux monde, et d'ou?/ Sommes-nous seuls? Pourquoi le Mal?
Pourquoi la Terre? / Pourquoi l'Eternité stupide? Pourquoi
tout? / / Mais non! mais non, qu'importe ala melée humaine? /
L'illusion nous tient ! -et nous mene ason port. / Et París qui
mourra faisant treve asa peine / Vers les cieux éternels
braille un Noel encor.

�EL CONCEPTISMO IN·TERIOR
DE PEDRO SALINAS
(

Leo Spitzer
Dedicado al poeta como saludo de
bienvenida con ocasión de su nombramiento para desempeñar la cátedra de
español en la Universidad de )ohn
Hopkins (Septiembre de 1940).

La mission propre de la poésie est
d 'offrir au plus solide du langage et au
plus mystérieux, du monde, le lieu
d 'une miraculeuse coincidence.
Thierry Maulnier

co

Es posible que el estudio que sigue sea
leído con algún prejuicio: se trata de un
poeta contemporáneo que, por añadidura, es un viejo amigo mío y un compañero en la Universidad, donde los dos enseñamos (su oficina, en Gilman Hall, está, justamente, pared por medio de la
mía). Todo parece, pues, combinarse
contra la imparcialidad científica y reforzar la falta de perspectiva, tanto en el
tiempo y en el espacio como en el espíritu del crítico. Y, sin embargo, emprendo este estudio, movido no por la vana
presunción que espera salir triunfante,
por azar, de una prueba difícil, sino simplemente con la conciencia de quien sabe que no puede ser parcial bajo el imperio de un "parti-pris". Conozco y estimo la poesía de Salinas desde hace unos
diez años y me había formado una idea
sobre ella antes de haber conocido personalmente a su creador. Podría decir
para desarmar a los suspicace·s que fue la
estimación por el hombre - el pensador
y el poeta- lo que me inspiró el sentimiento de la amistad, no la amistad lo
que me hizo estimar al hombre. Añadiré
que ni una sola vez he hablado con Salinas de su propia poesía y que desconozco la autocrítica que haya podido
hacer de su obra 1 . No he leído tampoco
- y esto deliberadamente- ningún estudio crítico sobre la obra del poeta. No

conozco nada de su biografía interior y su público:
no cometeré la indiscreción, aunque la (p. 12).
"actitud científica" pudiera justificarla,
de querer penetrar el misterio biográfiSi', por detrás de las gentes te busco,
co de ese Tú femenino tan aéreo y tan
No en tu nombre, si lo dicen,
emocionadamente cantado. Tampoco
no en tu imagen, si la pintan,
me ocuparé de los modelos inmediatos
Detrás, detrás, más allá.
del poeta, J. R. Jirnénez 2 , po~ ejemplo.
Las notas que siguen soµ exclusivamente
Esta poesía comienza, es cierto, por
fruto de observaciones personales y es- un sí afirmativo; pero esta afirmación,
tán sacadas directamente de la obra mis-' como si fuera un poco necesaria, implima. No citaré más que una colección de ca una negación de todo lo que el amansus poesías: La voz a ti debida, de 1933, te convencional busca en la amada; por
en la edición de Miss Turbull, titulada eso, él la busca detrás del mundo real;
Truth of Two, John Hopkins Press, detrás, que es como la negación de ese
1940. Sigo en esto mi norma acostum- mundo, de lo que · está "delante de nobrada en los estudios estilísticos que in- sotros": es decir, que el poeta busca la
tentan captar lo esencial de un escritor realidad en lo que otros considerarían
en una imagen acumulada, y fija, por como irreal. Y la poesía se termina en
decirlo así, haciendo abstracción de la la afirmación de una vida detrás de toevolución del poeta, y considerándolo, do, que equivale a la muerte (como ,i
por lo que a mi trabajo se refiere, como fuese morir). Esta poesía toma el camiauctor unius libelli. Una bibliografía de no contrario a los modos de pensar más
los escritos críticos de Salinas se encon- arraigados en nuestra naturaleza huma•
trará en la Antología de la poesía espa- ·na: es una poesía trascendentalista. Se
rechaza el mundo visible en favor de un
ñola, de F. de Onís.
mundo invisible construido por el poePresentaré las observaciones que me ta, más allá de la realidad tangible.
ha sugerido la lectura en el orden en el ,.
que las ideas se me han presentado, de- ~
(p. 14) El poeta afirma que espera
jando para el fin el reunir lo que a la voz de la amada desde un milagro in·
primera vista pudiera parecer desparrama- cógnito, sin-verlo:
do y el ·atar este haz por medio de un
Nunca desde los labios que te beso,
"hilo histórico", situando a nuestro poenunca
ta español contemporáneo en el interior
Desde la voz que dice: 'No te vaya,~
de la tradición española y fijando su
carácter actual.
Esta vez la poesía termina con un
"nunca"
y el trascendentalismo niega,
l. La negación de la realidad empírica
una vez más, el dato inmediato Qos la·
Lo primero que me ha impresionado es bios, las palabras de la mujer amada~

fue. : .), no es la verdad; e\ lugar, la fe.
cha, las circunstancias de una cita eran
tan de verdad que parece mentira. Y después continúa:
1

·No . .

Tengo que vivirlo dentro,
me lo tengo que soñar.
Quitar el color, el número,
el aliento. ..
Convertir todo en acaso,
en azar puro, soñándolo.
Y así,cuando se desdiga
de lo-que entonces me dijo . ..
Creeré que fue soñado.
Que aquello, tan de verdad,
no tuvo cuerpo, ni nombre.
Que pierdo una sombra, un sueño más.

Las negaciones prosiguen en los verbos quitar, desdecir, subrayados por mí,
y también en soñar, sueño, sombra, que
constituyen para el poeta la 'verdad' verdadera, real y en el 'azar puro' (y 'puro'
es también negativo: sin determinación
positiva). El desnudamiento es comple- .
to; todo lo 'actual' es abandonado como ·
si fuera 'mentira'. El es verdad equin lente a un allerdings. alemán) del comienzo sugiere como de lejos, como por
un juego de palabras, el concepto de la
verdad, uniéndose con la expresión verbal tripartita ha· sido, ocurrió; fue; pero
esta realidad del suceso se desvanece al
~al en la nada del sueño, que·es la realidad superior.
(p:42)

Y o no necesito tiempo
para saber cómo eres

la actitud negativa, de no aceptación,
siempre presente en la poesía de Salinas,
actitud, por descontado, opuesta a la de

(p. 16) Lo acontecido, hecho, suceso,
verdad (ha sido, ocurrió, en verdad,

El que buscase la realidad de la mu-

jer en su vida, en sus antecedentes, la

perdería:

. . . Yo no.
Te conod, en la tormenta:
Te conocí, repentina,. . .
Te vi, me has visto. .. ·
te conozco tan de tiempo
te conozco a ciegas, sin pedir nada a la
luz por la que se cree poder percibir
quién eres tú, mi invisible; ~ niega el
tiempo, se rechaza la luz: el poeta ha
'visto', ha 'conocido' lo invisible.
Se dirá que una poesía como Todo
dice que sí (p. 58) es esencialmente
afirmativa: toda la Naturaleza dice 'sí'
en este gran día, cuando se leen por el
aire largos síes, y el poeta repite, deliberadamente, hasta la saciedad, como
un estribillo el sí a través de toda la
poesía. Ello no significa nada: por un

día -hoy, nada más que hoy... los 'no'
son falsos- ; lo efímero de este intervalo tan corto de síes y la repetición espasmódica de la palabra nos dan la impresión -de una conquista casual en una vida hecho de noes, de una realidad, "a
pesar de". El sí de Salinas -parad'ójico
en su realidad irreal- es una negación
de la vida.
La alegría en Salinas es espasmódica,
"a pesar de", "porque sí" (p. 18). Y

súbita, de pronto, porque sí, la alegría.. ,
-(p. 54). De prisa la alegri'a; atropellada,
loca. . . Es una (p. 54)

....abolición
triunfal, total, de todo ·
lo que no es ella, pura
alegría, alegría
altísi_ma, empinada
encima de si' misma,

pero no nos ilusionemos por esta 'alegría total'; es cantada, más bien, porque es. imposible, porque, caracterizada
por lo negativo, destruye 'todo lo qu~
no es ella', cumbre de felicidad que surge inesperadamente por encima del valle de lágrimas que es la vida.
La negación de lo real es una práctica -ascética- del misticismo. Salinas,
en Reality and the Poet (p. 126), dice
de San Juan de.la Cruz:
He means that in the denial of material existence, in the suppression and
cessation of ali that is real, in the
surrender of oneself, is where one
finds the highest joy, the ultimate
forro of life. The poet has created
something that is almost a void, has
created a· solitude around his earthly
heing. . . his escape is the greatest
escape man has ever accomplished on
this earthly surface, so full of beauties
for our human senses, toward the
mine of the soul, immeasurably dark
and at the same time incomparably
luminous, and in whose depths are
found beauties far higher than ali
those we touch with our hands of
flesh or see with ()J.l[ mortal eyes.
Lo que ocurre es_que ya no es por
Dios, y ni siquiera por una donna angelicata, por lo' que Salinas hace el vacío alrededor de su alma... Y, sin embargo, el hábito místico de ver 'la luz'
en la 'ri:oche' y la riqueza en la desnudez, ha dejado en el alma del poeta
moderno una costumbre "española" que
él no puede rechazar: leo en la cubierta
del volumen de ensayos citado el siguiente resumen del problema que el
título formula:
·

�(

The poet places himself before reality like a human body before light:
in order to create something else, a
shadow. . . The poet adds shadows
to the world, bright and luminous

shadows, like new light. ..
Las palabras subrayadas por mí son
muy de la 'mística española'. Ninguna
otra mentalidad nacional comprendería
esta ecuación brusca y violenta: 'Sombra' = 'luz', símbolo de estas otras : la
nada = el todo, el sueño == vida. (Pensemos, por ejemplo, y como contraste,
que en la célebre definición que hace
Zola de la novela sólo ve un "prisma"
transparente en la personalidad del autor, interponiéndose entre la realidad y
la obra.) No será demasiado atrevido el
mencionar aquí el paralelo con el paisaje español donde verdaderamente el exceso de luz no sólo nos hace desear la
sombra (por ejemplo, la de los monasterios y conventos), sino que la crea
instantáneamente; y el otro paralelo
con tantos rostros humanos en España,
verdaderos paisajes, en los que la alegría radiante puede convertirse insensiblemente en matices de sombra: el negro latente en la pintura de Murillo,
Zurbarán, Ribera en un chiaroscuro que
se halla en la base de todo el paisaje, natural o humano, de España.

o,-&lt;

Cosa curiosa, hasta la mujer amada
es negada por nuestro poeta ; no conozco poesía de amor donde la pareja amorosa se reduzca hasta tal punto al yo del
poeta , donde la mujer sólo viva en función del espíritu del hombre y no sea
más que un "fenómeno de conciencia"
de éste. Una lectora de Salinas, mujer
real pronta a percibir inmediatamente el
grado de importancia y la naturaleza del

papel que las mujeres desempeñan en
cada autor, exclamaba con acritud: "Pero la mujer que Salmas ama no es una
persona; este poeta no es sino un Narciso que no conoce a nadie que esté
fuera de él',3. Sin aceptar enteramente
este juicio típicamente femenino, diremos que el amor es para nuestro poeta
una posibilidad, la más. augusta posibilidad del conocimiento de lo real dentro de su propia realidad, del nosce te
ipsum, del noli foras ire: in interiore
animae habitat veritas. Si la realidad de
la mujer no debe ser buscada ni en su
imagen exterior, ni en su alma, ni siquiera en lo que el poeta siente, sino en
el más allá, el detrás de todo que es como la muerte (p. 12), resulta que esa
realidad no se asienta verdaderamente
más que en la especulación metafísica
del poeta mismo. Menos mal si el poeta
se decide a reconocer a la mujer una
naturaleza cambiante cuyo principio de
unidad sería precisamente el cambio

(p. 20):
Fatalmente, te mudas
sin dejar de ser tú,
en tu propia mudanza,
con la fidelidad
constante del cambiar-

-

subrayo esta vez las expresiones que indican la estabilidad de la naturaleza fe.
menina, pero esta estabilidad consiste
en el cambio, en la multiplicación de
naturalezas varias, que, en su fatalidad,
inspiran al poeta un pavor metafísico
("Miedo'). A veces, por el contrario, la
mujer es toda promesa, fuerza en potencia, mañana (p. 24), palabra, a la
cual la mujer añade un yo 'cuerda de
arco' que proyecta una flecha en el espacio infinito: -vida en potencia. Los

objetos de sus actos, palabras, deseos,
no son lo esencial de la mujer : con una
especie de desprecio de todo el contenido del alma de la compañera y con·
una negativa completa de asimilarla a
su vida íntima, el poeta nos dice (p.

114):
Yo no miro adonde miras:
yo te estoy viendo mirar.
no pienso en lo que tú quieres. . .
Lo quieres hoy, lo deseas:
mañana lo olvidarás
por una querencia nueva.
No. Te espero más allá,
de los fines y los términos.
En lo que no ha de pasar
me quedo, en el puro acto
de tu deseo, queriéndote.
Y no quiero ya otra cosa
más que verte a ti querer-.

-

Aquí se afirma el principio activo, el
acto puro de la mujer, pero, sobre todo,
la actividad cognoscitiva del poeta (ver
mirar, ver querer): es la presencia de
una fuerza y de una sensibilidad que la
registra, no de dos seres que se interpenetran: el ser concreto de la mujer viene
~ distraer al poeta, es un impedimento.

(Lo que eres - me distrae de lo que dices, parece decir lo contrario, pero lo que
eres es lo que piensa de ella el poeta; la
esencia de ese ser se identifica con el
cómo el poeta lo concibe en el más
allá). Otra vez (p. 4) el poeta ..afinna:
Tú vives siempre en tus actos, apresu·
rándose a ver en la vida sin vacilaciones
de la mujer cosas muy enigmáticas, cuyo
misterio nunca podrá descubrir: por
ejemplo, su cuerpo rosa. Es como si se
regocijase de este has vuelto los misterios de revés, del desacuerdo entre lo
que es misterio para Ella, y lo que lo ea

para El. A veces parece que toda indicación precisa sobre la amada aligera la
pesada carga en el alma del amante (p.

52):
¡Qué alegría más alta;
vivir en los pronombres!
-los pronombres que son ·más abstractos que los nombres:

Quítate ya los trajes,
las señas, los retratos. ..
Te quiero pura, libre,
i"eductible: tú
y el poeta querría librarse también del
peso de la losa que es su propia vida
para ser solamente yo. La persona absoluta, sin especificación ni particularidad y llena, no obstante, de contenido vital para el poeta, se traduce por el
pronombre, vicario del sustantivo. Una
poesía entera (p. 170) contiene un pronombre (las) que sólo al fin revela su
incógnito, y esto en un paréntesis, como si fuera ~n enigma Qas lágrimas):

Lo que quieren se queda
allá atrás, todo incógnito.
Y su nombre también.
Las esencias llegan al máximo de
pureza cuando permanecen de incógnito. El nombre de las cosas es, por
lo general, una carga, mata el acaecer,
infiltrando en él algo ya vivido (p. 32),
algo tout fait, como diría Bergson:

Si tú no tuvieras nombre,
todo sería primero,
inicial, todo inventado
porm{. ..

El idioma particular que Ella habla
falsifica sus palabras (p. 16):

Y aquello que ella me dijo
fue en un idioma del mundo,
con gramática e historia,
Tan de verdad,
que parece mentira.
Si el poeta ve a su dama más bien en,
el más allá, no debe ser, sin embargo, totalmente aérea (recuérdese, no obstante,
la frecuencia del neologismo ingrávido,
págs. 38, 68, 140): Salinas siente, a veces, la nostalgia del más acá, del mundo:
espera a la amada en este 'gran centro'
hacia el cual gravitan las masas (p. 122):
Amor total, quererse como masas; pero
es significativo verle siempre tomar la
dirección contraria a la de lo humano
que acontece en la tierra. Sólo le asustará encontrar a la amada en un más allá
que esté en el centro de la tierra, en los
antípodas del cielo, donde Dante situaba
al Diablo. También el tiempo es una carga que el amor del poeta destruirá sustituyéndolo por los cielos intemporales (p. 6): el detrás se convertirá en
¡atrás!
En el pr9pósito de reducir hasta el
límite la materia de la mujer, ni siquiera
el hecho de su existencia (no el de su
realidad) está al abrigo de la duda. La
mujer ·será tan puramente pasiva que
ningún indicio de su amor pueda prestar materialidad a su persona, más tenue que la de Laura (p. 124):

Jamás palabras, abrazos,
me dirán que tú existías,
que me quisiste: jamás.·. .
No·vaya a ser que descubra
con preguntas, con caricias,

esa soledad inmensa·
de quererte sólo yo.
Amor gratuito que se satisface con la
realidad interior y solitaria del yo amante y que asume todo el peso del amor
(amor-pondus). La amada es un concepto puro.
Esta actitud, tan crítica, hacia el
amor del hombre por la mujer, que ve
precisamente en la imagen ideal de la
mujer a la que el hombre sacrifica su
yo, una creación voluntaria y viril de
este yo poderoso, se vislumbra ya en los
clásicos. Un petrarquizante tan abandonado a su pasión como parece serlo Garcilaso escribe en un soneto que Salinas
cita en su ensayo (p. 83):

Escrito está en mi alma vuestro gesto
y cuanto yo escribir de vos deseo;
vos sola lo escribisteis, yo lo leo
tan solo, que aun de vos me guardo
en esto.
Yo no nací sino para quereros;
mi alma os ha cortado a su medida,
por hábito del alma misma os quiero.
Cuanto tengo confieso yo deberos;
por vos nací, por vos tengo la vida,
por vos he...de morir, y por vos muero.
El poeta ha nacido para amar y morir por esta mujer -creada por este hábito congénito-. Es su alma la que crea
la imagen ideal. De aquí a decir 'tú eres
una creación de mi espíritu', 'tú no existes más que en mí', no hay más que un
paso.

Notas
l.He consultado, en cambio, las conferencias publicadas por Salinas con el título

�de Reality and the Poet in Spanish Poetry,
Baltimore, Johns Hopkins Press, 1940, para comprobar la constancia de su mentalidad tanto en sus ensayos en prosa como
en su poesía. Es muy significativo el que
estas conferencias que dan una apretada
historia de la literatura española estén
organizadas en tomo al binomio 'realidad' - 'poetá'; es decir, en torno al mismo problema que informa las poesías.
2. Tengo la impresión de que la poesía de
Jiménez, especialmente la de la última
época, cada vez con una tendencia mayor hacia Jo absoluto, ha influid~ mucho en Salinas. Se encuentra ya en ella el
empleo particular de desnudo, vertical,
paralelo, aquella tú; la inclinación hacia
las palabras negativas (nada, nadie), el
"tri-estrofismo ", los conceptos (cf. La
tierra duerme. Yo, despierto. Soy su cabeza única), el encuadramiento cósmico, las "palabras Jeitmotifs", pero los

orígenes simbolistas de esta poesía la
distinguen radicalmente de la de Salinas. E. Neddermann ha catalogado estos
elementos en su estudio Die srm bolistischen Stilelemente im Werke von JuanRamón ]iménez, Hamburger Studien, 20,
1935. Lo vago, lo vaporoso, lo sin contorno ceden en Salinas al relieve bien definido. Así, la señorita Neddermann encuentra en J. R. Jiménez las preposiciones hacia, entre (entre la niebla, etc., derivada claramente del parmi de los simbolistas franceses), por, para indicar la tendencia vaga hacia los lugares indeterminados, en tanto que Salinas prefiere los
puntos de partida enunciados netamente
por un desde; entre los adverbios, lejos,
allá lejos, inmen.!Omente lejos, mientras
que en Salinas encontramos un más allá
de todo, pero este más allá está más bien
emparentado con un detrás relativo. a un
objeto preciso; un hay miedo con la va-

guedad del il y a de Rimbaud, no tiene
equivalente en Salinas, que localiza
exacta, no vagamente, en el espacio; las
exclamaciones de Salinas tienen una base
intelectual, por ejemplo: ¡Amor, amor, catástrofe! (es una ecuación). Nunca encontraremos en él un verso puramente emotivo como ¡Alas, alas, alas!; tampoco encontraremos el y 'nivelador' ("y yo me
iré. Y se quedarán los pájaros cantando').
En él todo aparece bien ordenado: no existe el no sé qué ni el movimiento melodioso de los adverbios en mente, ni los juegos musicales que reproducen los sonidos
de la realidad exterior.

3. La poesía en la que Salinas confiesa su
"estupor" y no oye las palabras que le
dice la amada, porque él murmuraba den•
tro de sí las palabras que hubiera deseado
que ella dijese, sería un testimonio en fa.
vor de esta idea.

ABANICO
Dentro de la División de Estudios de Postgrado e Investigación de nuestra Facultad y durante el primer semestre
de este ·año, la Mtra. Carmen Alard(n coordinó un seminario de teatro latinoamericano contemporáneo. De éste provienen la mayor(d de los trabajos que sobre la obra de Elena
Garro publicamos en esta sección. Los textos firmados por
la Mtra. Alardín, así como los que estudian la narrativa de
la escritora poblana, tienen otra procedencia.

�'

ELENA GARRO

Irma Braña
Es difícil catalogar a la mujer que existe
detrás de esta dramaturga, novelista y
cuentista, considerada por muchos cn'ticos nacionales y extranjeros como genial. Elena Garro se ha convertido en un
mito indescifrable, tal vez hasta para sí
misma.
Existe en la actualidad una cantidad
bastante respetable de mujeres que han
adoptado la literatura como oficio. Y
no sólo en los países avanzados, sino
también en los llamados del tercer mundo, las escrituras han lol{rado obras dignas de encomio por parte de la crítica
especializada. Sin embargo, rstas, en su
mayoría, emiten a través de su temática un 1¡rito de rebeldía que indiscutiblemente es válido para cualquiPr sPr humano que considere srr tratado injustamente, pero que le rPsta energía y objetividad a su creación litC'raria.
La literatura de las mujeres ha sido
considerada frPcuentemente como una
forma de escritura que no trasciende la
anécdota personal en la mayoría de sus
textos. Para justificar esta tendencia, la
mujer arguye que su universo se limita
a lo doméstico, lo cotidiano, lo frívolo, lo intrascendental, puesto que pautas formativas y prejuicios ancestrales la
han condenado a marginarse del resto
del mundo y debe conformar$e con narrar cuanto sucede en su entorno hogareño. Por lo tanto, sus textos, en muchos casos -repetimos- se han convertido en formas catárticas que denuncian
la opresión y el confinamiento a los
que se han visto sujetas. En consecuencia, aquélla que tome la pluma con fines
literarios va a escribir sobre sí misma y
sobre las mujeres cuyas vidas se desenvuelven a su alrededor; sus temas abor-

darán la miseria y desamparo de las más
castigadas; hablarán también de la falta
de preparación que las aliena y de los
tabúes religiosos y morales que las mantienen pasivas, confesarán que se ven impedidas para superarse en lo personal
con fines a obtener una realización propia.
Así, es difícil separar a la escritora,
su obra y sus personajes, de la mujer,
puesto que reflejan una inquietud, una
pugna, un enfado o una actitud de resignada aceptación muy personal, muy
propia.
Elena Carro 110 escapa a esto clasificación. La unión que la ata a sus personajes irremisiblemente tiene raíces profundas de identificación. Sus entrevistas
delatan un espíritu rebelde, una conciencia crítica de todo cuanto le ha rodeado, al tiempo que percibimos una
aceptación de la condición femenina
con una alarmante inercia y que se hace
patente cuando observamos la fatalidad que acecha a sus personajes femeninos, quienes inútilmente insisten en ser
comprendidos y aceptados en un mun::
do adversa a su ideología.
Elena testimonia un mundo agobiante para muchas mujeres, el abuso y la
dominación de parte de la sociedad. Y si
acaso existe solución para liberarlas, ella
lo calla. Los recursos o herramientas que
pudieran favorecerla en su ruptura con
crueles ataduras nunca los menciona. La
respuesta, para ella, es sumergirse en el
mundo de la ilusión y de la magia, inventar otras realidades hasta lograr transformar la propia, siempre y cuando el
espejo que refleja una realidad frente a
la otra no se resquebraje, pues si esto lle-

ga a suceder, todo estará perdido y la,
cosas, las personas y ante todo las palabras, se desvanecerán en la nada. Pera,
¿ quién es verdaderamente Elena Garra?
¿ Quién existe detrás de esa talenta,a
artista que envuelve en poesía y magia
los temas más cotidianos, que censura la
represión oficial y se subleva ante la
discriminación femenina? ¿Por qué emprende una huida interminable en su,
más recientes relatos? ¿A qué responde
esa búsqueda afanosa y estéril de un refugio utópico? ¿Que la obliga en su e,capada a arrastrar una hija adulta como si fuera niña al tiempo que desparrama sin sentido trozos anecdóticos de
su propia existencia?
¿Quién es lafamosa "Garro''? ¿Aquella joven violenta y descarnada, de hermosas piernas a la "Marlene Dietrich "y
cabellera rubia que defendía a los indios y enloquecía a los hombres (coma
la define Elena Poniatowska)? ¿ O acaso
esa paria exiliada cuyo nombre jamás se
pronuncia en ciertos círculos intelectuales? ¿Por qué su personalidad es tan controvertida? ¿Qué razón existe para que
algunos personajes de nuestro mundo literario, como Emilio Carballido, la adoren y otros la aborrezcan, sin contar can
que Emman~l Carballo manifiesta hacia ella sentimientos ambivalentes de
amor-odio?
¿Por qué no habita en su patria que
la vio nacer e inspirara lo más hermoso
de su obra? ¿Qué motivo poderoso e:rÍlte, más allá de su autoe:rilio poUtico Po"
ra que viva marginada en un suburbio
lúgubre de un París que la alojó en otro•
tiempos de bonanza, en los que altem6
dentro de los más altos cfrculos diplomáticos? ¿Dónde quedó la garra que ho-

ce honor a su apellido? ¿Dónde la rebeldía y el desparpajo que la impulsaron a
escribir una -obra como Felipe Angeles,
que reivindia y rescata del olvido la figura del general que acompañó a Villa
en sus campañas y que encarnó los ideales más puros y auténticos de la revolución, que aparentemente ella comparUa? ¿Qué fue de esa fina ironía que satiriza nuestro sistema poUtico y sus
"aborregados" seguidores en Ventura
Allende? ¿Qué o quién la transformó en
un ser empequeñecido, amargado y enfermo que escribe enternecedoras y tristes cartas a sus amigos mexicanos?
¿Cuál es la verdad y cuál la mentira
acerca de esta célebre mujer?
Lo cierto es que esa constante huida
-como leit motiv de su obra- en sus
inicios era muy eventu(ll, y en sus últi:
mas narraciones aparece con mayor frecuencia. Como también es verdad que
no ha vuelto a escribir teatro, género
que ella misma admite ser su preferido
Y en el que se desenvuelve como "pez
en el agua", tal cual si fuera un autocastigo el no hacerlo. Y pareciera ser
que en su desaforada fuga, Elena liquida sus opciones, se autodestruye y minimiza, como las heroínas de sus dramas, como Clara, Lola, Ursula o Luisa.
Cual si fuera una expiación por sus pecados, su culpa por ser talentosa pero
ae111ible, culta aunque explosiva, inteli-

dad de México, donde cursa la carrera
de letras en la UNAM. Antes de cumplir
los veinte se casa con el escritor Octavio
Paz, de quien tiene una hija, Helena, y
Ella nace en Puebla un 11 de diciem- con él vive la experiencia de la guerra esbre de 1920, de padre español y madre pañola, cuando ambos viajan a España a
mexicana. Su infancia transcurre en una un congreso de escritores. Cuando Paz
hacienda de Guerrero, donde la natura- se adhiere al cuerpo diplomático mexileza no conoce límites a su exhuberan- cano, la pareja viaja por todo el mundo
cia y rodea el ambiente de un bello mis- y fija su residencia en París por varios
terio que conjuga magia, vegetación, años, donde fungen como embajadores
atraso cultural y un mestizaje que no de México.
acaba por realizarse, factores todos que
identificamos continuamente en su
Desde el inicio de su matrimonio,
obra. Desde muy temprana edad adElena
escribe y publica con gran acepquiere una sólida cultura, pues su padre,
tación
en periódicos y revistas sus ensaarquitecto de profesión, se hace cargo
yos,
reportajes,
obra dramática y cuende su instrucción primaria y la inicia en
tos
sin
llegar
a
admitir
una vocación lila lectura de los clásicos españoles, interaria
y
manifestando
haber escrito
gleses, griegos, latinos y alemanes. As(,
por
necesidad
o
aburrimiento
ya que
desde pequeña, recibe una formación
siente
una
auténtica
inclinación
por la
insólita para cualqu_ier niño, no digamos
danza,
más
que
por
cualquier
otra
actiniñas, de su edad, disfrutando de sus
vidad.
Elena
admira
y
respeta
enormejuegos infantiles en un entorno por demás primitivo y exótico, almacenando mente el ballet clásico, lo cual se palpa
relatos sobre la guerra cristera y aleja, en algunos trozos de su obra, donde sus
da del fanatismo religioso que impera personajes femeninos fluyen rítmicaen el pueblo mexicano, ya que su pa- mente, sin abandonar el rigor estético
dre practicaba la teosofía y el budismo. del ritual de la danza Bailan etéreos, siLa influencia materna en su niñez es gilosos, concentrados en un escenario er.
muy relativa, casi nula. Ella misma con- el cual parecieran a punto de emprender
fiesa percibir a su madre como una her- esa huida que tanto la obsesiona y que
en multitud de ocasiones representa la
mana más.
muerte. Y nuevamente surge el cuestionamiento:
¿por qué si le unen lazos faAños más tarde se traslada a la ciu-

gente y rebelde en un mundo que no
supo comprenderla o al cual ella misma se negó a adaptar.

�TRANSTEXTUALIDAD EN
LOS PILARES DE DOÑA BLANCA
(

Rosa María Gutiérrez
miliares con Amalia Hernández y realizó
tantos trabajos coreográficos en muchas
representaciones de la compañ(a de ballet, no se lanzó de lleno a realizarse en
esa disciplina artística?
El rompimiento con Paz que culmina
en divorcio deja una dolorosa y amarga
secuela en la autora. Al verse involucrada en los sucesos del 68 huye de México
con su hija; permanece un tiempo en
Nueva York, totalmente abatida y de
ali( parte hacia un exilio más voluntario
que obligado en España y adopta la nacionalidad de su padre. Poco años más
tarde se trasladan madre e hija a París,
donde residen hasta la fecha.
Retraída, amargada y constantemente enferma, mantiene correspondencia,
habla y recibe a un selecto y reducido
grupo de amigos. Se siente acosada por
peligros intangibles, manifiesta haber
perdido la seguridad en sí misma, lo
mismo que su autoestima, y vivir con serias estrecheces económicas. Mientras
que su obra es analizada por críticos de
renombre internacional, .universidades
norteamericanas programan cursos sobre
su narrativa y su publican _tesis doctorales y artículos acerca del encanto mágico de su literatura.
¿Quién es verdaderamente Elena Garro? Al final de cuentas tal vez convenga
remitirnos nuevamente a la descripción
que elabora Elena Poniatowska de su
personalidad, cuando dice: "El mejor
personaje de Elena Garro es ella misma,
su mejor libro está aún por escribir: su
autobiografía, un Ulises criollo femenino".

Leer el ensayo de Luz Aurora Pimentel
Anduiza sobre las ''Relaciones transtextuales y producciones de sentido en el
Ulises de James Joyce" (Acta Poética
No. 6, UNAM), mueve mi curiosidad
para intentar encontrar en alguna de las
obras de teatro de Elena Garro las relaciones transtextuales, · y la architextualidad que puede tener un texto dramático de esta escritora. Para este fin escogí Los pilares de doña Blanca, editado por la Universidad Veracruzana,
Colección ficción, 1983.
Un aspecto de la textualidad es la
trascendencia del texto o transtextualidad, es decir, las relaciones manifiestas o sutiles que un texto ti~ne o puede
tener con otro. Kristeva afirma que "todo texto es absorción y transformación
de otro texto", es decir, las relaciones
transtextuales -relaciones intertextuales,
paratextuales, metatextuales e hipertextuales- dan lugar a la producción de
sentidos en la obra, su architextualidad:
ésta es la relación más abstracta e implícita que se presenta como una relación de filiación genérica, y es la percepción genérica la que orienta y determina, en gran parte, la perspectiva que le
espera al lector y, por tanto, la recepción de la obra.
Una de las diferentes form:as de transtextualidad es la intertextualidad, que es
una "relación de copresencia entre dos
o más textos". Esta relación puede ser
de carácter puntual y concreto de una
cita, como el "Doña Blanca está cubierta/de pilares de oro y plata/romperemos un pilar/para ver a doña Blanca,//
¿Quién es ese .. .?", que cantan los caballeros en la obra y que es de una clara
filiación textual de la ronda infantil

"Los pilares de doña Blanca". No sólo
las palabras son mencionadas textualmente, sino que también las acciones de
los personajes son integradas sutilmente al discurso ficcional, como cuando el
Caballero Alazán patea el muro para
derribar los pilares que encierran a
Blanca, remitiéndonos al momento en
el que los niños preguntan · en coro
"¿quién es ese jicotillo que anda en
pos de doña Blanca?"; la alusión intertextual la da el coro de caballeros que
pregunta, en reacción a la acción del
Caballero Alazán: "¿Qué bu:;ca este in~
sensato?"; y al "tan tan, ¿quién es?"
de los niños, el golpe de lanza sobre el
muro del Alazán.
En esta obra, desde el título se nos
prepara para el juego, por asociación
con la ronda infantil del mismo nombre,
que es una paratextualidad clara. · La
paratextualidad es otra forma de transtextualidad, y es la relación que se da a
partir de: "Títulos, subtítulos, intertítulos, prefacios, -ep11ogos, advertencias( ...)
notas marginales, a pie de página ( ...),
epígrafes, ilustraciones ( ...) y muchos
otros tipos de señales accesorias ( ...)

que proporcionan al texto un entorno
(variable) y con frecuencia un comentario, oficial u oficioso, del que no puede escapar ni aún el lector más purista
y menos dado a la erudición externa".
En Los pilares de doña Blanca no
'encontramos una relación crítica al texto en el que se basa, y sin esto no es posible una metatextualidad, pero sí .se
puede producir un metatexto a partir de
la obra, al buscar la producción de sentidos en ella.
Sin embargo, aun no habiendo un
comentario crítico, sí hay una operación transformativa, construyendo un
nuevo texto con matices de la ronda infantil que genera significantes a partir
de su transformación y absorción, provocados y manjfestados por las alusiones me~fóricas en el hipertexto, esto es,
"una relación de derivación de un texto,
o -.hipertexto, con :especto a otro anterior, o hipotexto". En otras palabras, la
ronda infantil vendría siendo el hipotexÍo y la obra de Elena G~o sería el hipertexto, pues es una derivación, absorción y transformación de dicho juego.

�ESTE ES EL MUNDO AL REVES. /
¿QUIERES QUE EL·ENA GARRO/
TE LO CUENTE OTRA VEZ?

Silvia Mijares
Elena Garro es una de las figuras más
importantes del teatro mexicano. Sus
obras son generosamente poéticas, en
ellas podemos encontrar ciertas constantes : el mundo de la fábula, el mundo al
revés, el mundo infantil, el mundo mágico, elementos del lenguaje popular mexicano y la calidad idiomática. Estas
constantes le dan autenticidad y fuerza
sugestiva a sus obras, aunque aparentemente nos conduzcan a mundos ideales,
pero que en el estrato anímico del hombre resultan más verdaderos, más reales.

co

,-(

Sus personajes deformados por un
juego de espejos, desafían el orden, desconciertan, crean el gozoso caos. El objetivo final de sus personajes sería realizar su deseo, pero finalmente se cae en
el sinsentido por falta de soluciones lógicas que no son generadas por los poetas sino fºr la "gente práctica". Ventura
Allende es una obra representativa de
la dramaturgia de Elena Garro. Su argumento es el siguiente: Ventura Allende,
campesino pobre como el que más, a
quien apodaban "El huevón.,,, andaba
por las laderas del monte, de mal humor
por el hambre y la miseria ancestral,
cuando de repente aparecen una borregada y una caballada, lo que le despierta el ánimo de apoderarse de algún animal de aquellas manadas que huyen por
una grieta. Luego, en ese mismo lugar,
se aparece un puerco singular que le habla. Este empieza a interrogar a Ventura
Allende, a entablar una conversación
que lo atemoriza y lo obliga a pedirle
humildemente que no le dirija la palabra. Sin embargo el puerco insiste hasta
convencerlo, hasta vencer su miedo. Ya
más tranquilo e influido por la descripción de la fiesta de boda que le cuenta
el puerco, Ventura muestra un interés

que aquél aprovecha para invitarlo a
participar de "la orgía gastronómica",
causante de que venda su alma y se convierta en borrego. Esta breve pieza ·de
teatro se apoya en la leyenda de Circe.
Como todos sabemos, la hechicera Circe convierte a los compañeros de Ulises en puercos·. Sin embargo,· aquí en
Ventura Allende el puerco representa
el poder, la corrupción; ·además, la forma como habla y se conduce es muy parecida a la que utilizan los políticos.
Elena Garro nos muestra el mundo al
revés, pues quien transforma la realidad
supuestamente es el hombre; no obstante, Ventura Allende es una víctima
social que vive en las peores condiciones
y hasta un puerco es capaz de imponérsele. Esta situación es típi.fa de la generalidad de los campesinos en México; en
este aspecto no hay ninguna alteración
de la realidad. El hecho de que nuestra
autora recurra al puerco ilustra más
enfáticamente el estado de los campesinos.
La fábula nos muestra el contraste
entre el hombre. y l~s bestias, y destaca
más las cualidades y los defectos del primero. Martha Robles al hablar sobre la
fábula nos dice que en ella "radica la
libertad, libertad de no ser como los demás, libertad de jugar y de representarse
a sí mismo en el universo invocado."2
El puerco -según nos lo presenta Elena
Garro- puede ser el político deshumanizado al que no le interesan sus semejantes sino en la medida en que "voten"
por él o aprueben sus decisiones políticas. Porque el puerco a simple vista es
un animal que siempre está comiendo,
que vive en el lodazal, que come desechos humanos, etc. Pero en esta obra es
un ser de buenos modales, que conoce

las reglas de la etiqueta, dispuesto a resolver teóricamente los problemas de Ventura Allende. Esta fábula nos conduce
irónicamente a una verdad contundente:
el mundo está al revés porque los hombres deshumanizados, ambiciosos, demagógicos, guían al mundo y crean condiciones apropiadas para que ciertos
hombres permanezcan estancados y en
la ignorancia. Quiiá piensan que esa es
la única manera de poderlos manipular.
El manejo de la ironía y del mundo
al revés nos lleva a una verdad clara y
patente. Elena Garro la va a utilizar calÍ
como un método que nos llevará al conocimiento de una realidad. Es decir,
ella nos muestra el mundo al revés ap•
rentemente, y nosotros como lectores
(o espectadores) noR damos cuenta de
que realmente está al revés y tomamos
conciencia de cómo debería estar al derecho.
Otra de las constantes es el mundo
infantil. Aquí nuestra autora nos deja
la impresión de estar en los albores dd
mundo, descubriendo por primera vez el
ser de las cosas, sorprendidos por la b&amp;
lleza, la magia, el ritmo. También evocrunos ese universo maravilloso de la
inocencia que en Ventura Allende no
podía faltar. ''La víbora de la mar",
ronda infantil cantada por todos los que
han sido niños, incluyendo a nuestros
abuelos, tatarabuelos, a nosotros mismos, a nuestros hijos y que cantarín
también los niños del futuro, es una
ronda que unifica como un himno in·
fantil que fatalmente nos llevará a todos
a elegir entre melón y sandía.
Este jueguito nos lleva a considerar
que los campesinos en México, si 809

independientes, están "muy fregados",
pero si se van con melón o con sandía,
también estarán "muy fregados", aunque con la promesa de salir de esta situación. El anhelo de los campesinos es
de que las cosas ocurran de manera diferente. Sin embargo, su destino está determinado por su condición social y
económica. Por otro lado, Elena Garro
metamorfoseada en hechicera de la palabra nos ofrece un mundo mágico lleno
de misterios, de evocaciones, de abismos,
de oquedades. Así es como nos percatamos de los múltiples recursos válidos
para maravillar al hombre y llevarlo al
conocimiento. Al conocimiento de lo
humano, donde no hay reglas rígidas,
sino que a la persona que verdaderamen·te lo es, la creatividad la salva, la humaniza y le ofrece mundos diversos, surgidos mágicamente del intelecto y la sensibilidad. Elena Garro no es directa sino
discreta, sinuosa, nos lleva al terreno
que ella se propone, al terreno de la belleza. Uno de sus recursos no es, decíamos, la obviedad. Podríamos afirmar
que la línea más corta entre dos puntos
es la recta, pero esta escritora utiliza la
curva y no la recta, porque encuentra
más riqueza en los recovecos que le dan
una idea más precisa de lo humano. El
creador tiene la misión de conocer, de
llegar al conocimiento del lenguaje humano. Felipe Angeles al respecto nos
dice: "La historia, como las matemáti~• es un acto de la imaginación. Y la
unaginación ·es el poder del hombre para
proyectar la verdad y salir de este mundo de sombras y de actos incompletos. "3 Elena Garro conoce bien el lenguaje de los hombres, su interés la lleva
a hurgar en las almas de los marginados,
sean mujeres, campesinos, niños, presos,

es decir, gente que pertenece·a la clasificacióñ -según nuestra autora- de "No
persona. ,,4 Al hacer luz en estas cavernas el.el espíritu humano, nos reconocemos en todos los personajes creados en
su literatura.
La escritora gusta de poner en boca
de sus personajes el lenguaje popular
mexicano. Esto no significa de ninguna
manera que descuide la calidad idiomática, sino al contrario. Las palabras utilizadas correspon~en magistralmente al tipo de persónajes de la obra. Esto revela
la aguda percepción que tiene Elena Garro del espíritu mexicano.

Notas
!.Elena Garro, Un hogar sólido y otras piezas, Universidad Veracruzana, Xalapa,
1983, pp. 79-100.
2.Martha Robles, La sombra fugitiva, Escritoras en la cultura nacional. t. 11, la. ed.,
Universidad Nacional Autónoma de México, México, 1986,p. 128.
3. Elena Garro, Felipe Angeles, la. ed., Universidad Nacional Autónoma de México
,
'
Mexico,
1979, p. 52.
4. "Elena Garro", en Emmanuel Carballo,
Protagonistas de la literatura mexicana,

Lecturas Mexicanas/Sep, México, 1986, p.
493.
Monterrey,julio 12 de 1987.

�LA PASION INTRANSFERIBLE EN
EL ENCANTO, TENDAJON MIXTO

Carmen Alardín
Esta convergencia de diversos movimientos espirituales que caracteriza casi todas las farsas poéticas de Elena Garro,
se advierte una vez más en El Encanto,
tendajón mixto. La mencionada convergencia le da riqueza y profundidad a la
obra y acentúa su ~arácter mágico.
La fábula es simple, para demostrarnos que en una buena obra teatral no
cuenta tanto la historia, sino el tratamiento adecuado. Tres arrieros que van
por un camino solitario encuentran a
una seductora mujer que vive en un tendajón, y que hace desaparecer a uno de
los arrieros, junto con el tendajón y todo lo que allí se encuentra.
La intervención de un "narrador"
vuelve esta obra un poco diferente de las
demás. Pero enseguida comprobamos
que no se trata de un narrador "brechtiano ", sino que ayuda a situar la acción
en un tiempo lejano, indefinido, y que
subraya su calidad mágica.

sus piedras, mirando ....
]uventino: ¡Muy cierto! ¡Sólo mirando! " 1
Otra semejanza de El Encanto, tendajón mixto con Ventura Allende, radica en el encuentro real de aquello que se
evoca simplemente con el deseo. Ventura menciona a la borregada y i la caballada y se la encuentra.
Tiene deseos de un festín de bodas y
un Puerco lo invita a disfrutar de ese
festín. Los arrieros de El Encanto, tendajón mixto, expresan el anhelo de hallar una amable compañía, y encuentran
a la mujer del bello pelo negro. El mismo viejo proverbio de que "todo aquél
que busca, encuentra" aparece en El rastro, manifestado por los hombres que
hacen las veces del Coro:
"Hombre ll: El hombre encuentra
lo que busca, y ve en el mundo lo
que adentro lleva".2

Existe una leve similitud de esta farAsí también la mujer del hermoso pesa con Ventura A /lende, por la situación lo negro, en El Encanto, tendajón mixto
física en un páramo desierto, en donde le dice a Anselmo Duque:
/
predominan las piedra,s y la soledad,
así como también por lo indefinido de
"Mujer: El hom~re encuentra lo que
la época. Solamente que aquí no se rebusca. Y si a tus ojos vine, fue para
curre a una metamorfosis para dar el
darte algún encantamiento". 3
efecto de lo inusitado, el toque de lo
incrc1ble. Aquí lo milagroso radica simEsta correspondencia entre deseos y
plemente en el hombre y sus visiones. Y encuentros es característica de la farsa
la autora recuerda con estas visiones la . poética, pero en Elena Garro aparece
idea griega. del "ocio creativo", porque con mayor frec1.1:encia que en el resto
señala que es necesario mantener una de las obras contemporáneas de este géactitud contemplativa, para provocar el nero.
encantamiento. Por eso afirma uno de
los tres arrieros:
Los personajes de los arrieros son representativos de las actitudes más comu"Ramiro: Se quitó de los caminos y nes del ser humano. Los tres son cons-

tantes y congruentes con su realidad,
pero destaca el personaje de Anselmo
Duque, que viene a ser el personaje principal, porque es el que sucumbe a lotr
encantos de la mujer aparecida en medio del camin&lt;;&gt; reah Anselmo Duque, a
semejanza del personaje de Ventura
Allende, confirma la idea de que al más
infeliz de los hombres es a quien le ocurre lo más inusitado, el encuentro con lo
maravilloso y lo increíble. Anselmo expresa desde el comienzo de la obra que
"sus ojos no han visto más que padeceres ", y de los .tres arrieros, es el que se
queja más del cansancio:
''Anselmo: ¡Desde cuándo lo debíamos haber topado! Ya me canso.
¡Anda y anda anda! y cada vez se
nos aleja más".

l

Pero a la vez que es el más inconforme y el más infeliz, también es el más
cortfiado, el que se deja llevar ciegamente por sus visiones. Anselmo Duque es
un hombre de entrega total, que está
convencido de que si Dios y su madre le
dieron los ojos, ha de ser para disfrutar
de lo que el mundo le ofrece y éstos
pueden ver.
Juventin9:- en cambio, represenJa la
vejez del hombre. Es cauteloso y no
confía en la belleza ni en la mujer, porque recuerda que hace años escuchó la
voz de la esperanza y la belleza y alguien
lo desencantó. El viejo arriero·se declara
incapaz de vivir un momento mágico:
''Juventino: ¡Yo ya no busco nada!
Mujer: Es fácil desencantar a un
hombre. Alguna te negó su compañía. Tú ya no tienes remedio. Puedes decir que eres viejo".5

El personaje de Ramiro Rosas, un
arriero un poco más joven pero no tanto como Anselmo Duque, es más realista. Sin tanta cautela ni desconfianza
como Juventino, acepta la vida con actitud llana, con re~ación, y aunque
también se siente atraído por el encantamiento, confiesa no poder traspasar
esa otra dimensión espiritual, porque ya
su cuerpo no le respondería:
"Ramiro: Quisiera yo dar sus pasos,
aunque llorara mi madre. Pero mis
pies no me llevan... ,,6
Es este personaje como un término
medio entre el encantamiento y la desconfianza, por un lado desea dar crédito a lo que ve, pero por otra parte se
siente ya incapaz de dejarse atrapar por
d hechizo.

Es solamente Anselmo Duque el que
quiere mantener los ojos muy abiertos
para ver más allá:
"]uventino: Es mejor no fijar la vista,
traerla vaga, para no ver tantos males que caen sobre nosotros".
Anselmo: Yo diría que no, que hay
que traer la vista bien alerta. Sólo así
podemos ver lo que se nos esconde . .. "7
El que es dócil para dejarse llevar
por sus visiones, tiene conciencia de
que el hombre es imperfecto, y que toda
virtud extrema puede ser agotadora e
inhumana.
Lo novedoso de esta obra reside en
que el pretexto para trasladarse a ese
otro mundo de la fantasía sea precisa-

mente un tendajón de pueblo, uno de que estos tres personajes no son arrieros
esos viejos tendajones que ya están de- en el sentido estricto de la palabra, puessapareciendo, y en donde podíamos to que usan un lenguaje poético muy
encontrar de todo, en marcado con, profundo, pero debemos recordar que
traste con los caminos reales, en donde muchas gentes del pueblo, sobre todo
nada podemos encontrar. También el éstas de un tiempo lejano e indefinido,
personaje de Anselmo está lleno de con- están autoriz-;dos por el género de la
trastes. Por un lado es inocente, cándi- farsa poética a expresarse en un lenguado, es poeta, y por otro lado es capaz de je acorde con su calidad simbólica. Esabandonar a su madre y a sus amigos tos arrieros serían más bien una espepor sucumbir ante el placer. Anselmo ,cíe de caminantes de la soledad del aldemuestra que para embriagarse con la ma, de esa soledad representada por un
belleza, no hay que dejar cabida a la camino pedregoso y abandonado.
duda, hay que ·creer ciegamente en la
magia para vivirla.
La idea de que el tendajón se esfume
y vuelva a aparecer al año siguiente en
El hecho de que los tres arrieros es- la misma fecha, sugiere que, contra lo
cuchan la misma voz y contemplan que opinan los científicos, también los
la misma aparición, nos demuestra que hechizos son susceptibles de repetirse,
la belleza está al alcance de todos; que cuando el ser humano los evoque en una
en toda vida se presenta alguna vez la circunstancia semejante al tiempo en
ocasión de participar de lo milagroso, que se produjeron por vez primera. Es
pero que se requiere del candor nece- así como la función del narrador e;tá
sario para dejarse llevar por el hechizo o claramente definida en este caso, ya que
rechazarlo.
sirve de enlace entre la primera aparición del tendajón y la segunda. El narraUn ejemplo típico de la generalidad dor es simplemente sugerente, no sirve
de los hombres, es Ramiro Rosas, el de opinión crítica como en las obras de
arriero que se queda siempre entre el teatro didáctico, pero da a entender que
deseo de dejarse hechizar y el miedo de en aquella época lejana el hombre busacceder a sus impulsos; es el personaje caba el sustento espiritual a la par que el
genérico, que sin llegar a la desconfian- alimento físico-:
za extrema, no se decide sin embargo a
dar el paso más arriesgado.
Es notorio el hecho de que la autora
manifiesta la pericia suficiente para esLa autora trata de decirnos que aquel capar de las escenas obvias. Un dramaque como Anselmo acepta "perderse", turgo inexperto habría incluído en su
es el que de verdad se encuentra y en- obra, quizás, la llegada de los dos arriecuentra su propia realidad, puesto que ros al pueblo, y tal vez la reacción de la
existen realidades más trascendentes que gente del pueblo ante la ausencia de
la realidad aparente, aunque a veces pue- Anselmo. Pero como Elena Garro está
consciente de que se trata de captar la
dan parecernos de humo.
esencia de un mundo fantástico, esa
Algunos críticos podrían argumentar eséncia se constrifie y se limita.

�El personaje de la ''Mujer del hermoso pelo negro" no es obviamente un
personaje carácter, ya que se trata del
símbolo del hechizo de la belleza; en
parte recuerda la leyenda maya de la
Xtabay, que encantaba con su canto a
los caminantes y los perdía para siempre.
Junto a ese mundo mítico prehispánico, se unen en esta obra leyendas de·
otras culturas, tales como uno de los
mitos principales de la cultura occidental, que es la historia del filtro de Tristán e !solda. Dicho filtro está simbolizado concretamente en la copa que la
mujer ofrece a Anselmo, o más bien,
que ofrece a los tres arrieros, pero que
solamente es aceptada por Anselmo Duque.

"Anselmo: ¡Dame primero el vino!
¡Si todo fuera mentira, él te guardaría!
Mujer: El vino ...

(La Mujer delhermoso pelo negro sirve una copa y se la ofrece. Anselmo
cruza el umbral de "El Encanto" y
coge la copa.)
]uventino: ¡No la bebas, muchacho!
¡Oye la voz de tu amigo; aléjate de
la amable compañía! ,,8
Mencionamos estas dos leyendas, la
leyenda maya del canto de la Xtabay, y
la antigua fábula germánica del filtro de
Tristán; pero existen implicadas todavía
más corrientes culturales en esta historia
de El tendajón, tales como la ausencia
de identidad del seductor, que recuerda
el personaje arquetípico de Don Juan,
que cuando es interrogado para que responda quién es, dice solamente:

'" ¿Quién ha de ser? ¡Un hombre y
una mujer! " 9
Así la mujer también contesta -a
Juventino cuándo éste la interroga.

''luventino: En el nombre de tres
honrados hombres, te pido que me
digas quién eres.
Mujer: ¿Acaso no buscaban la amable compañía de la mujer? Eso soy.
Yo no acompaño de otra manera,
porque así acompaña la mujer al
hombre".10·
Como vemos a través de la historia
del teatro y de la mitología, el seductor nunca se define, porque en esa indefinición guarda su capacidad para
atrapar a sus víctimas.
Si profundizamos en la obra dramática de la Garro, podemos darnos
cuenta de que ésta es una de sus farsas poéticas clave, porque es aquí donde confirmamos que un mundo fantástico no se logra simplemente con
echar a volar la imaginación _d~l autor, sino mediante la convergencia de
todas las fantasías y la esencia de las
culturas de todas las épocas, que precedieron a esa creación. Los críticos del
teatro mexicano en general, y en especial Frank Dauster, afirman que ésta es
una de las que mejor definen su acierto
para dar el efecto mágico que el teatro
necesita para ser realmente teatro.
Pero volviendo a la fábula, podemos
añaqir que la segunda parte es muy concentrada, tal como debe ser una obra cuya intensidad tiene que ir de menos a
más. Esta segunda parte nos muestra a
ese Anselmo Duque al que sus amigos

han vuelto a buscar. Tal vez los doa
arrieros, más que suplicarle que regrese
con ellos, lo que esperan es que su amigo les cuente algo de lo que ha experi-'
mentado al dejarse seducir por los ensueños. Pero Anselmo nada puede contarles, porque es preciso recordar que la
pasión es intransferible. El personaje de
Anselmo se niega a regresar al mundo
cotidiano. Insiste en quedarse atrapado
por el placer, pero ni siquiera escucha
a sus amigos que regresan ni puede responder a sus demandas, justamente porque la experiencia mágica es inefable, y
como acabo de decir, intransferible.
Cuando Juventino y Ramiro se sorpren•
den al ver que Anselmo tiene la misma
copa en sus manos, como si el tiempo
no hubiera transcurrido, le empiezan a
hacer muchas preguntas que Anselmo
ni siquiera parece escuchar. No se dirige a ellos. . . sino a la mujer, diciendo
que los deje, o sea que no los tome en
cuenta. El hechizado desconoce lo que
le está pasando, o más bien es incapaz
de definirlo:

''Ramiro: Por favor te lo pido; ¿qué
has visto, Anselmo?

Anselmo: (Sin verlos) ¿Qué he visto? ... Si pudiera decirlo ... apenas
estoy empezando a ver. . . todavía
11
me falta mucho . .."
El hecho de que Anselmo no lleve la
cuenta de los días que han transcurrido
desde que sus amigos se fueron, nos con·
firma que en la otra dimensión, en el
mundo de la fantasía, el tiempo no ee
mide en la misma forma, y que una
eternidad puede a veces parecer un instante, como ocurrió al personaje del
cuento de Gutiérrez Nájera que se duerme una tarde en el campo y cuando

vuelve al pueblo han pasado más de
cien años. No hay que olvidar que pre•
cisamente la eternidad no es un tiempo largo, sino la negación del tiempo.
Cabe señalar que otra de las afortunadas funciones del narrador es la de
lograr una unidad aristotélica de lugar.
También destaca como dije, e5l! acertada unidad de acción, que hace que la
farsa se convierta en un solo momento
mágico, que difícilmente podría dividirse en principio, medio y fin, por sostenerse todo el tiempo en un intenso clí-

para mayores audacias, porque aún conservan el candor de los que no le temen
al ensueño.
El elemento sorpresa está manejado
constantemente, y esto permite que la
teatralidad sea muy rica, como el acto
de hacer brotar una fuente o la de emitir una bandada de pájaros a través de la
cabellera. La riqueza de los contrastes,
como ya señalamos, el del llano con el
trigo que sé convierte en oro, marcha a
la par que el contraste de mundo cotidiano y mundo fantástico.

. El Encanto, tendaj6n mixto, nos deJa la sensación final de que son los miserables y los desventurados los más
propen~os a encontrar lo milagroso en
811 camino, y que los más primitivos de
los hombres están a veces capacitados

en todas las demás obras, Elena Garro sigue luchando contra aquellos científicos
que afirman que ''los milagros no se repiten a voluntad".

Notas
Elena, El Eñcanto, tendajón mixto,
en Un hogar sólido, Universidad Veracruzana, Xalapa, 1983, p. 116-. !bid., p. 254.

1, Garro,

2.El rastro, en op. cit., p. 254

max.
A pesar del lenguaje acendradamente poético que usan los arrieros,
p~ede decirse que son veraces y verosímiles porque se quejan de las cosas que
suelen quejarse los arrieros, y les preo•
c~pa la idea de tener líos con la justicia Y todos esos detalles que dan realismo a la historia.

canto, tendaJóii mixto, o sea que, como

Las expresiones repetidas contribuyen a hipnotizar tanto al actor como al
espectador. El h~cho de repetir "el
pueblo está muy lejos" o "sólo he visto
padeceres", sugieren que aún vagamos
perdidos como en otros tiempos lejanos, sin encontrar ese ''pueblo" que no
sería otro que la conciencia de s:-ber
"agruparnos", de llegar a convivir en
comunidad, porque como dice Anselmo
Duque al principio, "Dios no manda que
uno viva en esta soledad".
La autora deja abierta la posibilidad
de que el milagro se repita, y al año siguiente los arrieros vuelvan a ver El En-

3.El Encanto, tendajón mixto, en op. cit.,
p. 110,
4.lbid., p. 106.
5.lbid., p. llf.
6.lbid., p. 113.
7.lbid., p. 107.
8.lbid., p. 114.

9. Zorrilla, José, Don Juan Tenorio.
10.El Encanto, tendajón mixto, en op. cit.,
p. 111.
ll.lbid., p. 118.

�ELENA GARR.O Y SU TEATRO
DE EVASION Y MAGIA

Irma Braña
En la introducción al libroPlays by and
about women (Vintage Books, New
York, 1974) Victoria Sullivan y James
Hatch analizan las razones por las cuales pocas escritoras se han aproxima~o
al género dramático y concluyen qu~ e~tas son de índole meramente econom1ca. Ellos manifiestan que, en una sociedad donde predomina el patriarcado, escenificar obras de varones significa una
segura inversión, mientras que ~ocos
empresarios están dispuestos a amesgar
su dinero en montar los dramas o comedias de una dramaturga. De aquí que
muchas de estas obras se reducen a la
marginación al ser representadas por algunos grupos de teatro experimen~,
con escenografías inexistentes, poca difusión y en temporadas cortas; o bien se
limitan a ser objeto de lecturas dramatizadas en algún centro cultural.
Como se podrá apreciar, este fenómeno se presenta en un país con un ~to
nivel de desarrollo y en el que la mu1er,
hoy día, ha escalado ~eldaños ~~ elevados dentro de su sociedad. Mex1co, como miembro del bloque hispanoamericano, maneja una mentalidad poco evolucionada al respecto, y hasta hace pocas décadas sustentaba la creencia de
que la mujer debía recibir una educación limitada, pues su inevi~ble papel
de esposa y madre no requería: de mayor
preparación académica. Por l? tanto,
los logros profesionales de aquellas que
se atrevieron a traspasar las barreras del
· ámbito hogareño eran, y tal vez aún lo
son en algunos estratos de nuestra sociedad acatados con serias reservas Y
'
.
aventurarse en la empresa de promocionarlas y apoyarlas en términos económicos es prácticamente un albur para
.quienes lo hacen.

Elena Garro y su teatro han sido acuerdo a la connotación que se adjudiobjeto de un tratamiento similar. 1:~cas ca a la obra de Ionesco, Sartre o Camus.
de sus obras, a pesar de estar magnificaSi aceptamos que existe manejo del'
mente avaladas por la crítica, han subiabsurdo
en la obra de Elena, negamoe
do a fos escenarios más importantes Y
por
lo·
tanto
la existencia del pensamienconcurridos por todo· tipo de público;
to
mágico
en
nuestra cultura como una
y aunque su producción e~ un tanto
~onstante
que
manejan los pueblos hi&amp;breve el contenido de la misma es supanoamericanos
en todos sus niveles somam~nte rico en cuanto a variación: Un
ciales,
indiscriminadamente.
hogar sólido (Universidad Veracruzana.
Veracruz, 1958) reune once obras corSi acaso registramos influencias vantas de un solo acto y Una dama boba,
guardistas,
éstas pertenecen al llamado
dividida en tres en la cual rinde culto a
'
,
teatro
de
la
crueldad, original del céleLope de Vega, cuyo teatro admira, as1
bre
y
excéntrico
Antonin Artaud,
como el de todos los clásicos españoles
(1896-1948),
quien
en su ensayo El
del siglo de oro. El quinto volumen del
teatro
y
su
doble
(Ed.
Sudamericana.
Teatro mexicano del siglo XX (Fondo
Buenos
Aires,
1964)
se
propuso crear
de Cultura Económica. México, 1970)
un
teatro
de
magia,
mito,
espanto,
contiene La señora en su balcón y la
asombro
o
crueldad
apoyado
en estoll
UNAM edita en un pequeño libreto, su
'
.,
elementos,
en
base
a
rituales,
símbolos,
obra más larga, Felipe Angeles, tamb1en
brujerías.y ·gestos que junto con la paladividida en tres actos.
bra y las acciones visuales pretenden lltAl momento de su creación dramá- cudir a tal punto a. un público que lotica Elena Garro profundiza en sus per- gren involucrarlo intensamente en la acsonajes femeninos, en los cuales.adverti- ción dramática.
mos su honda preocupación p0r la escaEn consecuencia, fruto de una curiosa participación de la mujer en el mundo
sa
mezcla
que se fundamenta en su proactivo en general, y de cómo su desemfunda
admiración
por los dramatu~
pe(Ío en .una sociedad caracterizada por
españoles
del
barroco
Y la adpatac~
atavismos culturale.s se reduce a un rol
de
·
la
concepción
del
teatro frar,,"
de pasividad.
artaudiano a . nuestro contexto latu»
Su obra teatral ha sido calificada co- americano el teatro de Elena Garro
mo teatro mágico, poético, realista, su- muestra c~racterísticas Y tendencias •
rrealista y del absurdo. Su lenguaje do- mente personales y que llevan impreall
mina la técnica poética, su propuesta es un sello de originalidad.
un fiel reflejo de.realidades cuya crudeza, en ocasiones, agrede e incomoda _al
espectador o lector; sus escenas es~n
muchas veces impregnadas de surrealismo y el ambiente en que ~ ~e_sarrollan
se rodea de magia, pero deflillbvamente
su teatro no es absurdo y menos de

La autora nos conduce por los cmninos de un lenguaje pleno de me~ orl
y símbolos y con agilidad escenogr~
nos enfrenta a personajes cuya verac
no es cuestionable en el entomo e~
se desenvuelven y con dramas con

tes en evadir la realidad a través de la re- la escritora, lo cual se percibe en su forcreación de otra que contraste, se opon- ma de narrar la impotencia ante un desga y transite paralela a la verdadera, de tino inevitable, que lejos de pretender
autenticidad dudosa, a medida que avan- erradicar o tan siquiera modificarlo, ella
za la trama. La huida hacia mundos fic- se limita a denunciar pasivamente. Ni
ticios la logran sus personajes al negarse propone ni aventura respuestas o solua aceptar la ingratitud de sus existencias ciones, pues se encuentra convencida de
y penetrar en el mundo de la evasión y cuán inútil sería buscarlas. Sor Juana
del ensueño. Por lo tanto observamos Inés de la Cruz, ese monstruo legendario
dos planos de realidades irreconciliables de talento que a siglos de distancia aún
e incomprendidai- entre sí, al grado de que ensombrece el brillo proyectado por
una, la dominante, luchará por imponer- cualquier otra mujer sobresaliente en el
se y finalmente doblegará y aniquilará mundo de las letras, se refugia tras las
en última instancia a la otra.
celdas de un convento para dar rienda
suelta a su ingenio para así gozar de la
En su Ley universal del teatro Henry impunidad de un hábito religioso y venArthur Jones (1851-1929) establece que cer con suprema audacia tanto el estigel drama se origina cuando una o varias ma de su bastardía como su inferioridad
personas de una pieza teatral "se rebe- de mujer perteneciente a la sociedad del
lan" contra algún individuo, circunstan- siglo XVII que la subordina a superchecia o suerte adversa. La autora, por lo rías religiosas y estrictas reglas morales.
tanto, encuentra un cauce a su rebeldú En cambio Elena Garro se ampara, o
en su creación dramática donde nos quizás huye, por medio de la pluma, y
muestra un mundo adverso y con el esconde tras un lenguaje poético y mácual se encuentra en total y absoluto gico un temperamento rebelde que dedesacuerdo, por d trato injusto al cual testa el conformismo, al cual, a pesar de
sus personajes (víctimas) se ven reduci- ella misma, se somete.
dos Qos cuales en su mayoría son femeninos). De esta forma establece un vínUn intento por elaborar un análisis
culo, a veces perceptible, otras tantas in- más formal sobre los diferentes tipos de
visible entre ella misma y sus heroínas, mujeres que se delinean en sus obras nos
quienes atraen la fatalidad al pretender, conduce al hallazgo de una profunda inaunque sólo mediante la ilusión y el es- trospección de la autora en la psiquis fe.
cape, invadir mundos que les están ve- menina y a establecer variables que comdados por su mera condición biológica prenden y abarcan las diferentes clases
Y por el hecho de asumir conductas que sociales, edades, estado civil o condin~ concuerdan con el patrón que la so- ción intelectual; estableciendo similitucidad les ha asignado.
des y disparidades que sustentan una
importancia muy relativa en cuanto se
Pertenecer a una generación en la refiere a establecer marcadas diferencias
~al _una preparación universitaria y el en el ámbito femenino.
eJerc1cio del campo profesional eran terrenos exclusivamente masculinos, deElena patentiza vínculos, uniones y
tenninó senfimientos de segregación en desuniones entre estas mujeres tan ale-

jadas unas de las otras por su pertenencia a universos opuestos, arduamente
conciliables y cuya prohabilidad de llegar a unirse es sumamente remota. Lola,
la anciana solterona perteneciente a la
aristocracia arruinada y decadente de la
época porfiriana en La mudanza, no tiene cabida en el mundo de alguien como
Clara, la burguesa idealista de edad ma' dura, en La dama en su balcón y menos
aún interrelación con Ursula, esa joven
campesina de Los perros cuya vida apenas comienza, rodeada de un ambiente
de miseria, superchería y fatales presagios.
Desde el inicio de La mudanza, la
dramaturga nos sumerge en un ambiente
decadente. Las acotaciones indican que
"un aire trágico reina en el.salón destartalado" y que "todo está quieto y desolado". Las reminiscencias que aún se
conservan de glorias pasadas se muestran
a través de un mobiliario escaso, aunque
. preciso, compuesto por "sillas estilo
Luis Felipe" o utilería como "un montón de fotografías de familia". El argumento de la obra gira alrededor del cambio de una casona antigua a otra más pequeña por parte de una familia cuya cabeza es Lola, por ser, hasta ese día, dueña y señora de la misma. Tras la ruina
económica de lá anciana, las casa queda
en manos de sus deudores y tanto Lola,
como Carmen su cuñada y los hijos de
ésta, deben desalojarla, dejando atrás
todo cuanto ha formado parte de la
vida de la· solterona, cuya existencia se
ce~tra alrededor de los recuerdos y la
nostalgia del pasado.
Lola no logra disimular la extrema
desolación que le causa abandonar el refugio que constituyó 8IJ hogar desde ~

�siempre, la casa que la vio nacer y en cuyas paredes edificó una vida improductiva e inútil dentro del contexto del mundo moderno, pero con justificado sentido de acuerdo a la mentalidad de la
época que ella insiste en prolongar.
Encontramos en nuestro personaje a
la mujer que representa el último reducto de la era victoriana, cuyo máximo auge fue alcanzado en los tiempos porfiristas. Su vestimenta de antigua y apergaminada elegancia: "traje de manga larga
bien ajustada, cadenas de oro de las cuales cuelga un relojito antiguo . . . par de
guantes grises" denota una dama de
otros tiempos, formada en el seno de
una sociedad dedicada al ocio y al culto
de los convencionalismos sociales, que
desprecia el dinero y más aún la forma ·
de ganarlo, a pesar de que desconocen
la forma de vivir sin una posición desahogada, y que consideran la vulgaridad
y el "medio pelo" el peor pecado.
La estricta y férrea educación religiosa y social a la que mu.ieres como Lola
fueron sometidas las instaba a reprimir
pasiones humanas que ocasionan explosiones de euforía. Consideraban cualquier manifestación afectiva o ruidosa
de pésimo gusto y sobrellevaban un
mundo de apariencias dond~ estoicamente debía ·fingirse, a toda costa, el
control absoluto de tódas sus emociones.
Al ser incompatible la realidad que
desea con la que vive, Lola emprende la
huida al aferrarse a tradiciones banales,
como tomar su taza de chocolate a media tarde o cuidar el jardín que con tanto amor sembró su madre, como si fuera
algo sagrado. Privarse de estos ritos im-

plicará su fin.

jes y aun ella misma, sin querer percatarse.

El enfrentamiento de clases es evidente. El refinamiento de Lola contrasta con las maneras de la cuñada
Carmen, quien pertenece a la burguesía
acomodada en mano~ de quien ahora se
encuentra el poder económico· que tanto desdeñaran los miembros de la clase
aristócrata. Elena aborda en esta obra la
lucha de clases, mostrando dos mentalidades distintas cuya pugna por imponerse la una sobre la otra es descarnada
y a todas luces irreconciliable.

Nuestra heroína contempla desde un
balcón, como quien lo hace desde el palco de un teatro, las diferentes etapas de
su vida, primeramente como niñ.a avispada y precoz, más tarde como joven entusiasta y fantasiosa y finalmente como
mujer madura y triste pero reacia a admitir que no existe el amor, tal como
ella lo concibe, y muchos menos Nínive,
la ciudad de ensueño con la cual está obsesionada.

El destino de Lola es trágico a partir
de que el mundo que la sostiene se desmorona ante sus ojos, hasta finalmente
desvanecerse. Enfrentarse a esta nueva
vida representa claudicar de todo cuanto mantiene un significado de valor para
ella. Dejará de ser la "dueña y señora"
del recinto donde atesora su dignidad y
los objetos materiales que atestiguan su
rancio linaje. Deberá mudarse a una casa chica, de techos bajos, donde el aire
es agobiante y ella se convertirá en la
tía solterona, la "arrimada". El desprecio familiar la asfixia. Prescindirá de
elementos y espacios que la transmiten
al mundo del recuerdo y la ilusión ; ha
perdido su privilegio de clase, por lo
tanto prefiere terminar con su existencia sin sentido, y se suicida.
Clara ia'mbién opta por el suicidio y
por razones de inadaptación parecidas
a las de Lola. En fonna similar a la obra
anterior, la autora plantea dos planos de
realidades contapuestas: la del "mundo
plano y hermoso", donde "los ríos corrían como yo, libres" en la que habita
Clara y la de la sociedad burguesa en
que se desenvuelven los demás persona-

En La señora en su balcón el enfren.
tamiento surge al chocar la mentalidad
varonil con la femenina. El contraste dd
mundo utópico del ensueño y la felicidad opuesto al pragmático, el primen
representado por la mujer y el segundo
por el hombre. Otro paralelismo palpt,
ble en la obra es el cómo la mujer (Clara) simboliza el candor de la niftez, la
imaginación desbocada, al tiempo que
los personajes del maestro, Andres o Julio nunca abandonan el rol de adultoe,
realistas y escépticos.
La pequeña Clara de ocho aiioe •
sancionada continuamente por su profe.
sor, quien lucha inútilmente por intteducirla al mundo de la praxis y las cit.1cias precisas. Ella desea interpretarlo todo de acuerdo a la visión que priva•
el mundo de los niños, para quienes Ílttasía, magia y realidad se entremezdll.
formando parte de un mundo muy~
pio. Antes de abandonar la esce~ el
maestro exasperado dice: "La unagíf
ción es la enfermedad de los dé
frase por medio de la cual la autora
cientiza al público del escaso y d
ciable valor que se le adjudica a la

bilidad en el mundo actual.
La Clara de veinte años ms1ste en
continuar la búsqueda de la mítica Nínive y del "muladar" donde el mundo
ha desechado lo bello e inútil. La joven
siente haber encontrado "la memoria del
amor" en Andrés, quien expresa " ¡Vida
mía! ¡No me importa lo que dices, me
importa sólo ver el rosa de tus encías!
(...) lo que dices son palabras, hermosas palabras" y acto seguido propone a
la muchacha compartir una vida sedentaria, casarse, formar un hogar, con la
aprobación de ambas familias y al introducir el anillo de compromiso en su dedo es rechazado. &lt;;:Jara ha forjado en su
interior un concepto de amor que es un
romanticismo sublimado que siente la
transportará a mundos idílicos. Andrés
ha sido formado para satisfacer las necesidades materiales básicas en un ser humano, a base de disciplina y trabajo metódico, con una familia normal como recompensa. La incomunicación más absoluta impide que su relación prospere a
pesar de la atracción que existe entre la
pareja.
- A sus cuarenta años 'Clara aún persiste en su idealismo y realiza intentos tan
desesperados como vanos por transmitir su entusiasmo a un marido fracasado
que rutinariamente emprend~ a diario
las mismas tareas sin mayor expectativa
de la vida. Ella todavía disfruta del deseo de "transitar por calles que cambian

de hora en hora" y emprender viajes a
través de "la pata de una silla" y llegar
a un bosque.
Clara abandona a Julio cuando éste la
critica por sus "chiquilladas". "El amor
no existe" declara Julio, "tampoco existe Nínive . .. Mírate en el espejo. Resulta ridículo que una mujer a tu edad hable en esos términos". Enfrentarse al espejo de su vejez, del desengaño, de un
mundo circundante "que cuenta los minutos y los centavos y que muere yacaba solo podrido en un agujero" la obliga
a emprender una huida de sí misma...
en busca de Nínive y el muladar.
El espejo en el cual Ursula llegará a
contemplarse le proyectará la imagen revertida de su propia madre. El estigma
de su nacimiento impide que la niña escape a su sino violento y trágico. Para
las mujeres de su clase el tiempo se encuentra detenido y no experimenta
transformación alguna al paso de generaciones. El futuro de Ursula es tan cruel
como el de Manuela, su madre y el de la
madre de Manuela y así sucesivamente.
No existe salida para ellas.
Las escenas de esta obi:a se impregnan del ambiente mágico que rodea las
pequeñas poblaciones perdidas en el
campo, donde sus habitantes conservan
ritos primitivos que fusionan a fanatismos cristianos. La fiesta del santo patrono del lugar saca a las gentes del ma-

rasmo de su rutina diaria y las motiva a
engalanarse y disfrutar a su manera. No
hacerlo para Manuela es un mal presagio, es marginarse; y le enoja que Ursu-·
la se distraiga, como una "marimacha"
en lugar de ocuparse en planchar el vestido rosa (símbolo de inocencia) con
que acudirá al festejo.
Las continuas al1.Jsiones a los perros
animal con que Manuela compara ~
suerte, nos transmiten la escasa autoestima de la mujer por sí misma y por la
hija en la cual ve una extensión de su
persona.
El único mecanismo que Manuela
encuentra para ahuyentar el peligro de
perder a su hija de la misma forma
que su madre la perdió a ella es no mencionar nunca su pasado pues así no
atraerá la desgracia. Aquí la autora también se involucra y nos muestra a ambas
mujeres de espaldas al público, al cual
se rehusan a enfrentar, símbolo de su
negativa a aceptar la realidad circundante.
La palabra con toda su carga mágica
e ideológica adquiere en esta obra un
poder ilimitado; atrae la desgracia, la
conjura o el simple hecho de pronunciarla convertirá en real y verdadero
cuanto se dice. Por eso los personajes
la utilizan a discreción, no la malgastan
ni la abusan y mucho menos la pronun·cian equivocadamente, "hay palabras

�~

LA SENORA EN SU BALCON
Y LOS MUNDOS INCOMPATIBLES

"

María Eugenia Mudrovcic
más peligrosas que un cuchillo. (...)
Ahora dicen las palabras terribles y
cuando les hayan perdido el miedo, vendrán. Por eso yo vine con sus palabras
en mi boca, y no quiero que las repitas,
sino que te vayas (...) Nunca te lo dije
para que no te dibujaras en lo que yo
fui (.. .) y ...por eso te cuento ahora
lo que fui, para borrar con mis palabras
a las tuyas".

La señora en su balcón es una obra de
indagación, una búsqueda introspectiva
a través de los posibles interlocutores
del pasado que definen el hoy inquisidor
de Clara, la protagonista. Juicio Final?. . . En cierta forma, sólo habría que
aclarar que el trono divino es aquí un
balcón y que Dios no 'es tal, sino la propia vida que se interroga a sí misma.

1

El presente de la Clara de 50 años será entonces explicado a partir de la recuperación de tres instancias pasadas, cada
una de las cuales quedará escenificada
por Clara y el interlocutor correspondiente. Así como la protagonista configura una identidad a lo largo de la pieza,
de la misma mane~a los "antagonistas"
- aunque individuos- terminan por conformar la otra persona dramática a la
que deberá confrontarse:

La suerte de la mujer campesina es
una sola, parece que nos dice la autora,
son violadas por el macho que utilizará toda su fuerza bruta y las dominará
y utilizará a su _antojo, mien~as_ ellas
impasibles acataran su desgracia sm rebelarse. "Así será la suerte de la mujer,
por estas tierras de Dios!" dice la madre
de Manuela resignada y el único recurso
disponible es invoc~ al cielo para que
sus herederas no sufran el mismo destino. Al percatarse Manuela del rapto d~
su hija, la mujer entiende que su fin esta
pactado, luego de que reali?~ su penoso
peregrinaje en busca de su hIJa.
Un nuevo ciclo, repetición del anterior, se ha iniciado. Contraria a Lola o a
Clara, Ursula no morirá f~sicamente, pero a partir del momento en que es
arrancada del hogar materno su volun-.
tad y sus sueños serán aniquilados y se
convertirá en una sombra esclavizada a
·los designios caprichosos de su victimario. Ella no intentará escapar de la
vida a través de su propia muerte pues
sabe ya que la hora de morir le llegará
cuando el círculo de su existencia se
cierre, al aceptar, sumisa, que el azar le
arrebate con violencia la hija que engendrará muy pronto.

Primera instancia: infancia- la versión
del mundo

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:\ partir de la situación escolar, surgen
evidentes los dos códigos que se proyectan como el nudo trágico de la pieza. El
profesor García representa el orden
·'lógico" académico frente al desborde
imaginativo de Clarita ; el ~ntendimiento
ortodoxo y desapasionado del principio
··tercero excluido" ("entendiate" o "no
entendiste", no existe otra posibilidad)
frente al deseo vehemente de la 1úiia de
apoderar~e de todas aquella alternativas
que la lógica de siglos ha ido "tirando a
u~ rnulada"r": Hércules, los Sargazos, N ín1ve ...
Estas dos -que bien podrían llamarse, •·versiones" del mundo-, presentan
un desarrollo en forma de contrapunto,
~inámil"a inevilable, si se piensa que am-

bos códigos resultan excluyentes entre
sí:

1.-COMUNICACION (dada a partir
de determinada situación)

&gt;&gt; - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - CLARITA

PROFESOR GARCIA

Continuidad de tiempos y
espacios

Aquí y ahora

Sargazos

"No entendiste"

Nínive

"No existe"

Muladar

"Un disparaLe"

BUSQUEDA

RENU CIA

Si se intentara un análisi,; pro) ectivo
de los tres conceptos que oLsesionan a
Clarita en esta primera instan&lt;:ia podrá
comprobarse que los mismos adquier~n
un patétieo valor de profecía. El mar &lt;le
los Sargazos, "mar peligroso y oscuro,
poblado de algas y de I íquenes gigantes", resultará metáfora de la vida misma de Clara, un camino de obstáculos e
interposiciones. N.ínive no es otra cosa
que la encarnación de su deseo finalista,
y el muladar, el resultado último de las
sucesivas frustraciones.
De este primer enfrentamiento entre
los códigos, sólo resulta la incomprensión básica. Por otra parte, la relación
maestro-alumna tampoco facilita el intercambio e interrumpido entonces, el casi
inexistente proceso de comunieación,
Clarita huye. Este mismo esquema es el
que se verificará en cada una de las secuencias siguientes de la pieza:

2.- ENFRENTAMIENTO DE CODIGOS

3.- INTRANSIC ENCIA
4.- Ht:IDA DE CLARA
Vale la pena asimismo, señalar que la
Clara-testigo mantiene una relación ambivalente frente a la escena que se desarrolla. Por .:;;omentos interviene defensiva:

Clarita: ¡El mundo es bonito'. En él
hay naranjas de oro, redondas y
achatadas. Y también hay eolumnas
de oro ....
Profesor García: ¡No entendiste!
Clara de 50 años: ¡Si entendió !
Sin em bargo, sus intervenciones de
valor exhortativo son las más frecucntes y, por lo mismo, golpean cargadas de

'°tv

�patetismo.
Clara de 50 años: ¡Clara, no busques
a Nínive! (...) ¡No huyas del pizarrón, Clarita! ¡No huyas del profesor
García! ¡Todavía no lo sabes, la huída
no te llevará sino al balcón!
Segunda instancia: juventud- el amor
Andrés, prolongando con su anillo el
código que fundara el Profesor García a
partir del círculo de gis en el pizarrón,
propone a Clara concretar un amor convencional, pragmático y concesivo. Y
frente a la demanda digresiva del joven,
Clara de 20 años define su concepción
trascendente: el amor como aprendizaje
de integración con el otro y con el todo

CLARA

Si la primera huida de Clara tuvo toda la fuerza del deseo vehemente, la
segunda se inscribe definitivamente dentro de la desilusión, marcada esta vez,
Clara: ...No es eso lo que yo pido, sipor la acotación de la Clara-omniscienno un acuerdo para después de vivir,
te: "No había Nínive. El mundo se iba
seguir viviendo siempre juntos, insehaciendo una esfera cada vez más pequeparables. Como lo visto y la memoña. Apenas si cabíamos".
ria, como el hombre y su p_asado irremediable, tomo el polo positivo y el
negativo que juntos dan el rayo. Yo
Tercera instancia: madurez- la vida
te pido la voluntad de ser uno'.

(evidentemente Elena Garro delata aquí
su convicción ideológica):

AMOR

Viaje
Aspira a la unidad
Superación de la muerte

CONTINUACION BUSQUEDA

Y si el Profesor García "decretó" la
existencia dé los deseos de la niña, Andrés desacreditará las aspiraciones de la
joven al sostener la superioridad de la
"realidad de un lugar donde vivir". Enfrentados nuevamente los códigos, la
oposición presenta entonces la si¡¡:uiente
resolución:

ANDRES
Casa
Ofrece seguridad económica
Aprobación de la madre

RENUNCIA

Puede decirse que de las confrontaciones previas resulta la tácita aprobación a
la búsqueda emprendida por Clara, sin
embargo, no sucede lo mismo en esta
tercera etapa. En la mujer adulta se evidencia una ruptura y a través de esta
grieta se cuela su poder persuasivo: la
tristeza de Clara denuncia su "eventual"
fracaso y la necesidad del viaje se antoja ahora pura evasión. Contrariamente a
la inanidad demostrada por sus antecesores, Julio desarrolla un discurso tan
o más convincente que el de una Clan
casi vencida y con argumentos ya dealavados por el tiempo y las frustraciones:
Julio: Tu manera de viajar no me interesa. En el fondo, lo único que
tratas de hacer es evadirte del infierno en que estamos. Tu vida no es sino una perpetua huida. Ahora, como
ya no sabes adónde ni cómo escaparte, te escapas por las patas de la silla
En esta confrontación que aparenta
ser la definitiva, Julio irá anulando bajo
el peso de la realidad concreta, todas Y
cada una de las propuestas sobre las qte
Clara construyera esa forma de mundq
paralelo en la que se obstina en VÍ-,
Los conceptos que se intercambian

note este ejercicio de refutación po-

drían formularse como sigue:

'

CLARA

JULIO

Multiplicidad de lo mismo

Repetición infernal

Viajes imaginarios

Evasión perpetua

Vida maravillosa

Horrible engaño

Nínive

Chiquilladas ridículas

El amor es salvación

El amor no existe

El mundo malvado es aparente

Es lo único que existe

,r&lt;,,....,-,,
Y al sentimiento de desengaño con
qu~ _concluye esta confrontación, le segurra la comprobación final y definitiva; comprobación que lejos de lograr
~e Clara acepte la r~idad en los términos que le fuera presentada por el
~fesor García, por Andrés o Julio implica
· voto de fe -o desespera'
. , un úl timo
cion- al propio mundo imaginado. Su
salto al vacío es negación a sobrevivir en
una ~alidad ajena, equivocada, pero
adema
• representa la esperanza
fi 8, tambº1en
na! de concretar con la muerte ese
en~uentro postergado con el tiemp~ in6mto
· mcorrupto
•
, y un espacio
de simetr1as.

0

i;° que le negara la infancia el amor
evasión Clara apuesta reaÚzarlo en

la muerte, por eso su última huida debe
leerse como una renuncia, la primera en
su vida y también la definitiva.

La intervención final del lechero
-grotesca y alevosa si cabe-, nos restituye al orden de fo "real'', al que pertenece la "última palabra".
~undos incompatibles, parece concluir Elena Garro, cualquier intento de
aproximación no estará destinado sino
al fracaso. No existe entre ellos identida~ o correspondencia posible porque...
¿como podría reconocerse a Clara
" gota de a.gua perfecta, traslúcida,; .. in-,
~º?ª_da Rºr los compases y las palabras
mutiles en aquella "vieja del diecisiete"?

Notas
l. Elena Garro, Un hogar ,6lido Y otra, pie•
za,, Universidad Veracruzana, México
1983,p.24.
'
2. Elena Garl'Q: lbid., p. 25.
3. Elena Garro: La ,eflora en ,u balcón en
Teatro breve hispanoamericano contemporáneo, ~lección, prólogo Y notas por
Carlos Solorzano, Aguilar Madrid 1967
p. 348.
'
'
'
4 lbid., p. 351.

5 lbid., pp. 352-353.
6. lbid., p. 355.

7. lbid., p. 356.

�FELIPE ANGELES, UNO MAS

Libertad González
Tomar la historia como un motivo literario representa de manera aparente un
recurso fácil y cómodo: el tema ya está
dado, hay un perfil de cada personaje,
los escenarios están definidos y sobre•
todo existe una ubicación temporal, pero, ¿realmente es una ventaja el hecho•
de que estos elementos estén preestable1
cidos? Si cualquier recreación literari•
-o creación para hablar en términos menos escrupulosos--- guarda de por sí una
relación compleja con la realidad, cuan-,
do está de por medio la historia estP
relación se vuelve difícil y riesgosa. Hacer de un hecho histórico un acto literario, usualmente genera dos tipos de opinión: o la obra sigue fielmente el hilo de
la historia y se le concibe como mera copia que no aporta nada, o la obra no respeta los acontecimientos en su mínimo
detalle y entonces se dice que sus petensiones son un fracaso. Términos como verdad o mentira, invención o realidad, adquíeren en el caso de la obra histórica una importancia mayor que en
cualquier otro género.

Garro intentara en Un hogar sólido
(1958); vista desde todos los ángulos
Felipe Angeles traduce otros fines y logros. Sin embargo, teniendo como te~a
un aspecto de la revolución ip.exícaña;·se
acerca -guardando todas las proporciones--- al tipo de enfoque que la autora
hiciera en su novela Los recuerdos del
porvenir (1963) en el sentido de que en
ambai existe la preocupación por poner
de mantfiesto hechos que la historia
(ofic~, :por supuesto) a veces olvida. No
se trata con ello de " delatar" a la historia sino de desmenuzar los hechos de tal
manera que vistos con mayor cercanía
y traspuestos mediante lo literario se lo- .
gra un reacomodo y ajuste que ofrece
una visión diferente y enriquecedora de
los sucesos y sus protagonistas.

Felipe Angeles es un hombre cuya figura siemnre se asocia a la de Francisco
Villa, wando no a la de Carranza, razón
por la cual en nuestros manuales de historia aparece -en @I caso de que así
sea- como un personaje cuya labor si
no es menospreciada al menos sí poco
No obstante estas características, la reconocidll. Con una preparación no sohistoria ha sido y sigue siendo una fuen- lamente militar sino también académite atractiva para los escritores; en la lite- ca;·Felipe Angeles prestó sus servicios al
ratura mexiéana esto se ha reflejado ma- gobierno de Francisco l. Madero y aunyormente en la producción novelística; que combatió a Emiliano Zapata en el
sin embargo no por ello pu~de sosla- Estado de Morelos, fue una pieza clave
yarse el hecho de que en el campo tea- para tratar de restablecer las relaciones
tral también se ha realizado una consi- con el caudillo sureño. Detenido junto
derable labor. Este es el caso de la obra con Madiero y Pino Suárez en ocasión
que nos ocupa: Felipe Angeles, de Elena. del cuartelazo de Victoriano Huerta, en
Garro.
· 1913 se adhiere a la revolución constitucionalista al lado de Venustiano CaDentro de su producción teatral, es- rranza, pero a causa de ciertos probleta pieza, estrenada en 1978, ocupa un mas con algunos generales, el año silugar separado ya que, temática y for- guiente pasa a form~ parte de las huesmalmente hablando, se aleja de las bús- de Panoho Villa doii«e alcanzaría rele~ quedas y experimentaciones que Elena vantes tl!ilmfos.

Cuando el gobierno de Estados Umdos reconoce a Carranza en 1915, Felipe Angeles parte al exilio. Vuelve en
1918 para ponerse nuevamente en contac(q..,con Villa, con quien permanece
durante cinco meses• para luego separarse por düerencias políticas y sobre todo porque s~ intenciones más que militares son humanistas (a la manera de
Madero) y no comparte los métodos
violentos de Villa. Se esconde en la sierra e intenta realizar su labor entre
otros caudillos pero es denunciado por
su propio custodio (de apellido Salas)
y es hecho prisionero para luego ser llevado a un Consejo de Guerra.
Elena Garro retoma el momento en
que Felipe Angeles va a ser juzgado. La
situación la ubica en Chihuahua en 1919
y la pieza inicia cuando tanto el pueblo
como las autoridades esperan la llegada del caudillo; toda la obra se desarrollará en torno al juicio militar y a loe
detalles de este proceso que culminará
con la condena a muerte de Felipe Aligeles.
De acuerdo a los cánones tradicionales, la pieza está estructurada en trt1
actos que de manera general podrían
designarse como (1) la llegada a Chihuahua, (2) el desarrollo del juicio y (3~~
fusilamiento, correspondientes también
a tres escenarios: la fachada del Teatro
de los Héroes en Chihuahua, el foro del
mismo teatro adaptado como tribunal Y
una celda improvisada. F.n este sentido
la obra responde a las unidades ~télicas de acción, tiempo y espacio as1 como a la clásica estructura de presentación, nudo y desenlace.
Si lo vemos con un poco de d

nuento, Elena Garro elige esta forma
convencional porque el peso de la obra
no estará en la audacia de la propuesta
teatral, sino en el manejo dramático de
la acción y el protagonista. De hecho la
anécdota en sí tampoco es novedosa, de
alguna manera el lector o espectador ya
está familiarizado con el acontecer histórico, lo cual reviste al trabajo creativo
de la autora de una mayor siginficación.
Si la búsqueda no está en la forma, si el
contenido está ahí y por lo tanto el desenlace es más o m·enos esperado ¿dónde está el mérito de la obra?
En realidad la autora retoma una pluralidad de elementos para detenerse a
conciencia en cuatro o cinco aspectos
que redondearán la atmósfera de la época, delinearán la personalidad de Felipe
Angeles (con su enfoque), apuntalarán
de manera certera puntos álgidos del
movimiento revolucionario y finalmente
darán evidencia de todo un trasfondo de
los hechos que traduce, por otro lado, la
postura de Elena Garro frente a ellos
así como la mecánica · de su trasmuta:
ción literaria.
. Como punto de partida la autora pred1Spone al lector-espectador a favor de
811 personaje con la presentación de una
~ escrita por Felipe Angeles en el
exilio en la cual denuncia la manera injusta en que los carrancistas y huertistas han querido situarlo; defiende su
apego a Villa y su identüicación con tod~s los oprimidos: ·'Pues sepan carran-·
CIStas Y huertistas que estoy con Villa, y
con Zapata y con Genovevo de la O., y
con ~odos los pobres que no se someten
ª la Injusticia y que no presentan las espaldas al látigo de los dictadores que m,
enorgullezco de ello; que me e~tristect

que mis inescrupulosos enemigos, siendo
mexicanos, no aborrezcan el látigo del
amor y vayan, poco a poco, mendigando, como Bolaños Cacho, Urbina, Tablada, el arrimo y el derecho de lamer
las botas del edictador". (pág. 6). Con
la fuerza de estas palabras desde el primer momento queda asentado quién es
Felipe Angeles. (Aunque no pudo investigarse la procedencia de esta carta en el
sentido de si es o no auténticamente escrita por el_ caudillo -todo parece indicar que sí lo es-, el hecho se vuelve trivial pue_s ya sea verdadera o producto de
la inventiva de la autora, como recurso
es plenamente válido y acertado.)

rato político y militar de la época y al
mismo tiempo condenar el medio corrupto , Elena Garro pone en boca del
general Escobar una burla hacia el juicio
próximo a celebrarse:

Escobar: (Señalando al teatro.) Ahora me explico por qué vamos a juzgarlo en un teatro.
Diéguez: (Serio.) ¿Qué quiere usted
decir, general?
Escobar: ¡Nada! Que a mí me cuesta
trabajo aprenderme los papeles de
memoria.

Pero la obra no se queda en este esquema simplista sino por el contrario es
justamente en la medida ,en que éste se
rompe como se va llegando poco a poco
a la relatividad de los hechos, a lo paradójico de la vida y a la complejidad del
alma humana, teniendo siempre como
fondo la impugnación al movimiento revolucionario.

En realidad los generales que tomarán parte en el Consejo de Guerra están
conscientes de que van a cometer una
injusticia condenando a Felipe Angeles,
pero como es una orden del Primer Jefe
(Carranza) no hay más remedio que hacerl~; para algunos de ellos una salida
mejor hubiera sido matarlo en el momento de su aprehensión o hacerlo "perdedizo" en lugar de tomarse la molestia
de condenarlo "con todas las de la ley" .
Este hecho adquiere relevancia porque
el mismo Felipe Angeles lo s.ihe y lo
asume al decir: "Por eso debo morir mañana al amanecer, entre las cinco y las
siete de la mañana y nada podrá salvarme ... Y lo que es más triste es que mi
muerte no cambiará la suerte de mi pueblo (...). Y si el mundo entero pidiera
mi vida, también sería ejecutado. Así lo
ha resuelto un hombre sentado en el
principio de la infalibilidad personal.
Contra ese principio combatimos todos
con las armas en la manó y ahora reaparece en un hombre nuevo, que no va a
permitir que se le combate ni con las
armas, ni con las palabras". (pág. 23).

Para demostrar la impostura del apa-

Es interesante observar la dimensión

Felipe Angeles será enjuiciado, pero
para que el lector llegue tarnbierí preparado al juicio, la autora equilibra la
balanza colocando por un lado a las autoridades y por otro al pueblo, quienes
sucesivamente han· establecido sus criterios y reclamos: las autoridades (representadas por el general Diéguez, el coronel Bautista, etc.) tienen la ,consigna
de que "pase lo que pase" debe ser condenado a muerte y el pueblo (en ·este caso representado por la señora Revilla y
Seijas), totalmente identificado con el
caudillo quiere evitar que sea sentenciado.

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SER BAILARINA O GENERAL
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Miguel Covarrubias
Quiso ser general

que los personajes históricos adquieren
en esta obra; el perfil de Carranza queda
delineado por la manera como lo ve Fe•
lipe Angeles, personajes a~os. que la
autora coloca en una antmomia: uno
porque ve en la revolución un medio pa•
ra alcanzar el poder absoluto y otro por•
que la concibe como un medio para extenninar ese poder. Los coloca como
dos principios antagónicos que ~o pueden existir de forma paralela, smo uno
a costa del otro, Carranza a costa de Felipe Angeles.
La denuncia es el tono general de la
pieza no sólo porque se está juzgando,ª
un hombre inocente sino porque ademas
el procedimiento es ilegal, ya -~ue ~i
bien el acusado tiene una fonnac1on m,11;tar no puede ser llevado a un Co~~ejo
de Guerra puesto que por su part1c1pación al lado de Villa y no de Carranza
fue expulsado del ejército. La obra deja
ver entonces lo flexible que puede ser
un sistema con sus leyes cuando de un
preso político se trata. "Angeles ha cometido un error político y sabe el precio que se paga por esta clase de errores", dice uno de los generales.

~

Pero en el fondo de todo este aparato
de mentiras, Elena Garro instala una
verdad: la verdad de Felipe Angeles,
quien hace un riguroso juicio ae sí mis•
mo: "Mientras los jueces hablan yo busco el error recuento mis actos: fui re•
volucionari~ y dejé que la R_evolució~
cayese en el pecado que habia cometido ... Tuve el poder y lo dejé escapar,
en lugar de destruirlo. . . El carg~ _que
· me hacen mis amigos es que lo deje escapar 1·y hubiera sido tan fácil! Pero yo
quería' una historia distinta. Co_nfund'1
el futuro con el presente.(... )M1 muer-

Elena Garro, acicateada por el crítico
Emmanuel Carballo, confesó: "Y o quería ser bailarina o general."1 Y así como satisfizo su primer ensueño o vocación hace ya medio siglo, el segundo (la
segunda) vino a cuajarle en una de sus
dos piezas teatrales largas: 2 Felipe Angeles, 3 obra concluida (y defectuosa según su autora) en 1956, aunque compuesta definitivamente cinco años más

.,._

tarde.

...........
te violenta prueba la ineficacia de mi
acción/ y fortifica la violencia establecida". (págs. 51 y 52).
Para redondear la figura de Felipe
Angeles como hombre: ~len~ Garro le
confiere una congruencia mtenor que da
un mayor realce a su personalidad; esa
congruencia es la que lo ha~e recha~ar
la prbpuesta del coronel B~nitez -qmen
está encargado de custodiarlo hasta el
fusilamiento- de dejarlo escapar. Angeles se niega porque ello lo llevaría a v~lver a empezar, y "empezar de nuevo significaría cambiar el crimen por la fraternidad la muerte por la vida, los disparos
por l;s ideas, la anarquía por la conducta, a mí por el otro". (pág. 58).
Felipe Angeles es fusilado y su muerte es una derrota más del movimiento
revolucionario; la revolución convirtió a
todos en víctimas y verdugos a la vez; la

obra de Elena Garro refleja esa contradicción, ese fracaso, y como ella misma
señala, quizás haya una esperanza, pero,
·a costa d·e cuántos mártires?
¿
Felipe Angeles, uno más ...

Bibliografía
.

de

Garro Elena. '"'Felipe Angeles (Textos
te~tro Núm. 13), Difusión Cultural de la
UNAM, México, 1979.
Krauze, Enrique. Francisco Villa, en~
ángel y el fierro (Biografía del ,11'7""
Núm. 4), Fondo de Cultura EconomíC8t
México, 1987.

la;

Silva Herzog, Jesús. Breve historia de
voluci6n mexicana, Fondo de Cul
Económica, México, 1960.

Varios autores. Historia gene~al_ de M::
(Tomo 11), Colegio de Mex1co, M
1976,

De un modo vicario fue, por supuesto, como logró la escritora poblana
su condición de general. Aceptó de sí
misma el compromiso de contar dramáticamente las últimas horas de un soldado mexicano. Hurgó en archivos, en hemerotecas, en bibliotecas, en las encogidas memorias de algunos de sus lugartenientes. Y fue a lo esencial: al enfrenta•
miento de un ser humano original (como ella) con su alma quebrantada y al
mismo tiempo sólida a causa de su falta de lugar en este mundo (como le sucede a ella). Esa lucha interior (que ella
asume) se ve trasladada al terreno de la
política nacional. Así· es como Elena
Garro le e~dilga a la literatura dramática -como hiciera años atrás Alfonso
Reyes con Ifigenia cruel- sus ~scrúpulos
morales, su firmeza negadora de la violencia y de la igualmente devastadora
mentira histórica.

Pionera del teatro documental
No cabe duda que Elena Garro, ajena a
los chisporroteos de la publicidad literaria, no lo ha sido a la sensibilidad de su
época: cuando no precursora, al menos
es coetánea con su primera novela, cuen•

tos y obras teatrales en un acto, del
multiexaltado realismo mágico. 4 Y con
Felipe Angeles lo es del teatro documental. Peter Weiss, para muchos cabeza de
esta línea teatral, publica Marat/Sade en
1964 y en 1965, 1969, 1971, respectiva•
mente, La ind~ación, Trotsky en el
exilio, Holder/in.
Ahora bien, ¿qué teatro es el teatro
documental? Podríamos decir que es un
teatro realista, histórico, poi ítico, comprometido, revolucionario, de trascendencia colectiva, didáctico, iluminador
de nuestro presente. Debe quedar claro
que al señalarle los anteriores atributos
a esta especie del teatro contemporáneo,
tenemos a la vista, en primer término, la
obra del dramaturgo germano-sueco antes mencionado y, al fondo, como soporte, el teatro épico de Bertolt Brecht.
Porque es aquí, en la dramaturgia alemana -sistemática en su teoría y en su
práctica-, donde escritores mexicanos
más recientes como Vicente Leñero
aclaran su rumbo.
"En el teatro mexicano ahí estaba
Felipe Angeles de Elena Garro',6 dice
escuetamente el autor de Martirio de
More/os en la autocrónica de la accidentada y controvertida representación
de su pieza. Aclaremos: Leñero está hablando en realidad de dos cosas. De las
obras inspiradas en juicios célebres y de
un teatro nacional, mexicano por sus
temas y protagonistas, aparte de contemporáneo por .reivíndicador, enemigo
del triunfalismo oficial forjado en
bronce.
Hacía esos parajes -poco frecuentados en el México que entonces tenía
treinta años menos de los actuales- se

dirigen los dramáticos pasos de Elena
Garro. Aunque para ser fiel a su heterodoxia, la escritora incumplirá con al.
gunas cláusulas del teatro brechtiano:
documental y aun con el suyo propio,
en cuanto éste es dado a lo inverosímil
y a lo poético.
Empecemos con los incumplimientos
hacia lo propio -y maticemos. Esta au•
tora, cualquier escritor, no tiene por qué
uncirse a una sola corriente artística o
credo estético. Ya Dauster, sin mencionarlas con sus- títulos precisos, dejaba
establecido que las piezas breves El árbol y Los perros, más Felipe Angeles, incurrían en "un idioma realista que apunta hacia otros fines."7 Sí, es verdad, Elena Garro alternó en Un hogar sólido sie, .
.
te textos mag:tcos
con cmco
terrena1es. 8
Pero es en f elipe Angeles donde 1. escritora hará su teatro documental, según
un?, muy personal y atinada (en ella)
manera de concebir las cosas.
Para integrar al personaje, su historia,
Elena ~arro dice que los datos sobre
Angeles se los dio su "tío Benito Navarro, que combatió a sus órdenes, y la
mamá de Jorge Castañeda hermana de
Clara, la muj.e,r de Felipe. ,,éj Se asombra,
líneas antes de expresar lo anteriot, de
que Hugo Gutiérre~ Vega reduzca su
Felipe Angeles a simple calca de un proceso judicial. La escritora, como veremos más adelante, urdió y llevó a cabo
una pieza dramática de contenido histórico, no un collage de secas versiones
taquigráficas.

Felipe Angeles como teatro documental
De acuerdo con las características del
teatro documental establecidas antes, ~

�Felipe Angeles no se ciñe en su totalidad al esquema trazado, Veamos por
qué. Habíamos quedado, para empezar,
en que este teatro del siglo XX es de origen brechtiano, es decir, é~ico, con
-por ejemplo- un narrador1 que anticipa, conduce, interrumpe y comenta
las acciones que por lo mismo nunca
son continuas. Elena Garro nos ofrece
en su pieza histórica más bien una obra
de filiación aristotélica: dividida en los
clásicos tres act~s, lógica y cronológicamente ensamblados, atentos más bien a
que se opere en el lector o espectador
la catarsis. Sigamos. Felipe Angeles es,
sin lugar a dudas, teatro realista, histórico, comprometido. ¿Revolucionario?
No lo creemos, en la medida en que la
autora no acusa una clara ideología de
avanzada. Esto lo decimos porque los
actores del drama insisten e insisten en
los móviles personales, ambiciosos, de
los caudillos. No nos entregan las famosas razones históricas y con ello presenciamos una versión más, mexicana, del
proceso a Cristo, con su Judas (Félix
Salas) y ··su Pilatos (General Diéguez).
¿Y por qué no pensar en Sócrat~s, al
que también se le propuso -inútilmente-·1a huida, como lQ hace el Coronel
Bautista con el General· Angeles? En
cuanto a la trascendencia colectiva, ni
hablar. Elena Garro discurre con seguridad sobre un momento oscuro y trágico
de nuestra historia. Ilumina nuestro presente al ofrecemos una Re~lución maniatada o traicionada, revestida con la
armadura, de Ares y no con la de Palas
Atenea. Su didactismo en todo caso no
sería, para qué remarcarlo, agradable a
los ojos del creador de Galileo Galilei.

'°
cr:,

"Felipe Angeles c 'est moi"
Curioso, parad6jico. Más se muestra
mientras más se encubre. Y tal parece
que para llegar al reino del exorcismo,
para expulsar a nuestros demonios, tenemos que apelar al cruce de sexos o caretas. Flaubert es Madame Bovary. Alfonso Reyes es Ifigenia. Marguerite
Yourcenar es Adriano. Elena Garro es
Felipe Angeles.
¿Quién es Felipe Angeles? Un militar profesional surgido de la burguesía
y no del pueblo, se alista en la Revolución y le despeja con sus cañones a
Francisco Vila el camino de la leyenda.
Un admirado estratega que regresa del
exilio para buscar la concordia de los
mexicanos. Este personaje como que
no encuentra su lugar. Los soldados de
carrera no le perdonan su subordinación a un guerrillero feroz, a un iletrado.
Los hombres de la Revolución que asciende, los astutos, su origen de clase,
su porfirismo circunstancial. Angeles es
idealista y matemático, soñadory artillero, mártir y pensador. Un iluso, un inadaptado. Un hombre de armas q11:e muere "por unas palabritas." Un estorbo enmedio dé la plaza por donde desfilan los
caudillos vencedores.
En Elena Garto, que quiso ser general, se da también un origen prerrevolu•
cionario o contrarrevolucionario, cristero. Pero ella era inocente, niña, simple
partícula revoltosa. Su revolucionarismo
adquirido después, más se parece al hi•
hilismo, al anarquismo. No es difícil advertir el paralelo entre su desencanto creciente y el de Angeles, entre sus respec•
tivos exilios. Ambos adquirieron en su
momento la calidad dé No persona, ca-

tegoría establecida por la escritora y
aplicable a todos los que -como el General Angeles, como el General Garroson enviados al limbo civil por los que
dispensan mercedes en este país.

Los personajes de "Felipe Angeles" hablan el "lenguaje Garro"
Los personajes de Elena Garro hablan
siempre con mucha propiedad, de acuer•
do con su edad, sexo, condición social
y cultura, etc. Pero, al mismo tiempo,
utilizan una sutil, encantadora fraseología poética que no nos resistimos a llamar "lenguaje Garro". Esto mismo pasa
en Felipe Angeles con una mayor finura
-si es que esto es posible. No p~día ser
de otra manera. Los personajes no los
inventó la escritora: la historia se los
pré_stó y había que ·respetar1os en todo,
lenguaje. incluido: Para finalizar, citaremos algunos parlamentos ejemplificadores de lo antes referido.
Frases del General Diéguez:
" El pueblo ya no se ve .en nosotros,
es como si hubiéramos caído detrás del
espejo." (p. 11 ).

texto." (p. 44).
Frases del General Escobar:
"Y ahora ha vuelto para probarnos
que un caudillo es un anna de exterminio." (p. 47).
"(. . .} el General Angeles acabará
mal, por llenarse la cabeza de dudas y de
palabras." (p. 64).
"A mí, General Angeles, me da tris-

incompletos." Q&gt;· 52).
. "Re?,uncio a despojar a mis ojos del
cielo fiJo de los fusilados." (p. 69).
Frase de la SeñoraRevilla:
"Este no es el juicio. de Felipe Angeles contra Felipe Angeles, sino el juicio
de la Revolución contra ella misma."
(p. 52).

Notas

teza que usted muera por unas palabri-

tas." (p. 65).
Frases del Coronel Bautista:
"El p~ncipio del Primer Jefe es que
no se equivoca nunca. Es un ídolo, y la

m~erte de usted es el incienso que él
lll18lJIO ofrece a su propia divinidad."
(p. 53).
"Esta Revolución es una vibora que
empezó a silbar muy de mafiana y que a
estas horas ya se enroscó y se muerde la
cola para asfixiamos a todos. ¡Hay que
descabezarla!" (p. 59).

LE~ car~a fechada en Madrid (29-III-1980)
e mclu1da por Emmanuel Carballo en Protagonistas de la literatura mexicana Lecturas Mexicanas/Sep, México 1986 p
504.
'
' ·
2-~a última de las obras en tres actos, por
nguroso orden de aparición, es La dama
boba, una de las doce pieza~ integrantes de
Un hogar sólido, Universidad Veracruzana.
Xalapa, 1983, pp. 171-246. Esta obra
clásica por su estructura y en cuanto re~
creación de Lope de Vega, verdadera comedia de enredo, es, al mismo tiempo
contemporánea y mexicana.
'
3.Estrenada el 13 de octubre de 1978 en la
UNAM Y publicada por ésta once meses
después.

Frases del General Angeles:
"Muerto nos hubiei:a evitado este juicio, este mecate, que todavía se nos puede enredar entre las patas." (p. 13~
"Y este muerto es muy grande, no
vamos a tener bastante tierra para cubrirle." (p. 19).
"Quiere dejarnos su vida y su muerte
como uno de esos planos de batallae
célebres, bien trazados, y cada trozo COl
una explicación, para que mañana
pueda leer, como se lee un he

"El anna de la tiranía dispara por la
boca Y por la culata." (p. 24).

"Sei'lores, está bien que me maten,
Y~ que soy un testigo inoportuno de su
triunfo; pero está mal que traten de matarme con mentiras, porque la misma
mentira los condena a ustedes." (p. 34).

ho "(· · .) la imaginación es el poder del
delllbre para proyectar la verdad y salir
este mundo de sombras y de actos

6.Vicente Leñero, La ruta crítica de Martirio de More/os, Océano México 1985
p. 13.
'
'
'
7. Frank Dauster, "El teatro de Elen¡¡ Garro: evasión e ilusión", en Ensayos ,obre
t~atro hispanoamericano, SepSetentas, México, 1975, p. 66.

4.Compárense las fechas de las primeras ediciones de Un hogar 1ólido (1958) y de
Lo, recuerdos del poroenir (1963) con,
por ejemplo, la de Cien años de soledad
de Gabriel García Márquez (1967.) o la
de Una vio/et.a de más de Francisco Tario
(1968).

8.El primer grupo Jo constituirían: UfJ ho-

5.En España y en México Ediciones Grijalbo ha publicado estos títulos y otros
más del mismo autor y mismo género:

)•De la carta transcrita por Carballo, op
cit., p. 517.

Noche ae hué,pede, y de Cómo el Sr.
Mockinpott con,iguió liberarse de su, pa•
decimientos (1971), Canto del fantoche
lusitano y El seguro (1972).

10.En Martirio de More/o, Leñero ocupa
los servicios de un Lector. Es ¡0 mismo.

gar sólido, ·Los pilares de dofla Blanca
El Rey Mago, Andarse por las r;ma,•
V~ntura Alle?de, El Encanto, tendaj6~
mvcto Y Benito Fernández. El segundo:
Lo, pe"os, El ifrbol, La dama boba, El
rastro, La mudanza.

Kant, julio 12 de 1987.

�LA DAMA BOBA, UNA MUJER ACTIVA

María Esther González González
El teatro de Elena Garro nos lleva a un
mundo lleno de magia y fantasía, de absurdos no tan absurdos, que da una visión diferente y nos hace indagar dentro
de nosotros mismos, para llegar a respuestas lógicas partiendo de la magia
que ella maneja.
Teatro dentro del teatro, la ficción y
la realidad están tan mágicamente mezcladas, que todo ocurre sin brusquedades, mostrándonos un mundo muy personal. Esto se da en La dama boba, que
toma su nombre de la pieza de Lope de
Vega.
La obra de Lope de Vega sólo es un
pretexto para Elena Garro, que' tiene
una marcada predilección por los clásicos españoles, para presentarnos diferentes aspectos tales como: el amor, la
enajenación que provoca la gran ciudad,
la sencillez de la vida en el campo, además de una crítica hacia la burocracia
mexicana, ensalzando la sabiduría de algunas campesinas. La división en tres actos es estrictamente aristotélica. En el
acto primero vemos la representación de
La dama boba de Lope. en un pueblo.
Aparece el maestro. Desaparece. Se inicia la acción. En el acto segundo, aparece el maestro en otro pueblecito llamado Tepan. Ha sido secuestrado por Avelino Juárez, presidente municipal de ese
lugar. Motivo del secuestro: el m~estro
deberá enseñar a leer a Lupe - h1p del
presidente municipal- y a todos los ha1.iitantes del pueblo. En el acto tercero,
que se desarrolla en Tepan, Lupe ya h~
aprendido a leer y Francisco ha aprendido de Lupe. Aparecen amigos de Francisco. Francisco y Lupe se separan. El
co vuelve a la capital.
M

Lupe: (Desde muy lejos) Lo oigo
Esta es en una forma simplificada la
maestro, y le digo que el tiempo dura
historia de La dama boba, pero al adeny no dura. A veces es largo como la
trarnos en su rico contenido vamos
enfermedad de un día, y a veces corconstatando que de esa aparente simplici;
to, tan corto como los noventa años
dad van· surgiendo personajes, caracteres
de
mi abuelita, que se fueron retrataque comunican diversos enfoques sobre
dos
en un abrir y cerrar de ojos de
una realidad. De Lupe, el personaje prinmi
abuelito.
cipal, podríamos decir que no tiene nada de boba. Se ubica en un ambiente naLupe, al conocer a Francisco va camtural, libre de artificios, un ambiente
'
biando,
se hace más segura de sí misma,
que le ha dado un carácter fresco y esempieza
a utilizar un lenguaje encaminapontáneo, que se proyecta en los diálodo
a
conquistar
al hombre, sabe que
gos que sostiene tanto con su padre don
puede
lograr
lo
que
desea y lo va hacienAvelino como con Francisco:
.do a su manera, pues también Francisco
la empieza a ver con otros ojos. con los
Lupe: ¿Ya ve papá? Cada vez que di- ojos del amor compartido; comparte la
go lo que no me gusta, me llama ma- magia, el mundo auténtico de Lupe:
ñosa, por eso mejor no digo nada.
Avelino: ¡Pues cállese y de verdad no
Francisco : Tus dientes son granizos.
, 1
diga nada!
Lupe: ¡Y ~n la noche yo me no .. . •
Lupe: Yo, por mí, nada diría, pero
Y mi mamá dice: ¡Ay Lupe, todas
usted siempre está pregunta y prelas fuentes las tienes en la boca, Y el
gunta y yo tengo que contestarle.
hombre que oyera sus cantares, nunAvelino: Nunca te pregunto nada que
ca más buscaría otras canciones ni
no deba preguntarte.
otras caídas de agua!
Lupe: Ni yo ·te contesto nada que no
Francisco: ¡Es cierto! ¡Muy cierto!,
deba contestarle.
y además · tienes todos los jugos de
las frutas, porque cuando recitas:
Garro toma a Lupe como ese perso"Rafael se rio en el río", me llegan
naje femenino que comunica una sabiráfagas de n~ranjas y jícamas.
duría innata, pero _no la sabiduría adquirida, sino una sabiduría ancestral, coAdemás de ser una mujer que sabe
mo la de la primera Eva. Lupe es la mu- lo que quiere, ·Lupe conoce la forma de
jer sin rebuscamientos, que cuando es el salir de los atolladeros que le impone la
momento de despertar al amor, lo dice
vida o el amor. Para ella el amor es sen·
sin miedo 1 valiéndose de auténticas imá- cilio, no puede hacerla sufrir; pues n?
genes que encierran una gran poesía:
posee la idea culpígena del amor occi•
Lupe: ¿Oye mis
pasos, maestro.? S'1galos. ¿Ve cómo brillan en la noche?
En catorce meses apenas verá el color
de mis pies y el murmullo de mis ojos
en lo oscuro.
Francisco: Lupe. . . ¿Me oyes? ...

dental; su forma de vivir el amor le per·
mite disfrutar las facetas agradables, I~
da oportunidad de embellecer la r~
dad; entonces, ¿cómo ver el amor tr~
camente? Ella ve con la piel, no ne~
ta estar frente al amado para senb·d0 , ,o

percibe a través de su mente, no de sus
ojos, y posiblemente, aunque deje de
ver a Francisco, no se romperá jamás la
comunicación que existe entre ambos.
El mundo mágico de Lupe, esa visión
tan personal de lo que la rodea, se remi-

"I

te posiblemente a los mundos perdidos
del primer paraíso, ·donde lo artificial
se evapora y nos provoca el deseo de retornar a ese estado paradisíaco. ·Francisco, en cambio, se muestra como un
personaje pasivo. Aunque técnicamente,
. según la teoría de Aristóteles, puede
clasificarse como un personaje veraz,
constante y adecuado, sólo se deja llevar
por las circunstancias, no puede modificarlas a su favor. Se ve obligado a hacer
lo que no le gusta. Y no es capaz de
aclarar que su profesión no es la de
maestro sino la de actor. Está enajenado
por la vida en la capital y tiene todos los
defectos de una cultura que concede
mayor valor al mundo externo, a lo
que ven los ojos: Su enfrentamiento con
el mundo natural de Lupe, La dama boba, lo obliga a entrar a un círculo mágico, a conocer el amor alucinante, ese
amor que ve con los ojos del alma y no
con los ojos de los sentidos.
Francisco: (Se le acerca para verle
los ojos) ¡Es cierto! ¿Sabes? Parece
una ventana abierta a la luna. ¿Y el
otro?. .. El otro es terso como una
camelia. Y los dos juntos, húmedos
como un venado y olorosos como la
canela. . . ¡No me mires así!
Lupe: ¿Cómo quiere que lo mire?
Francisco: ¡Con otros ojos!
Lupe: (Baja los ojos) Al fin que si no
lo miran mis ojos, lo miran mis ma.
nos y mi frente.
Francisco: ¿Tus manos y tu frente? ...

Francisco no sabe lo que quiete, tal
vez por encontrarse en un lugar extraño
con gente ajena a su ideología. Siempre
está tr~tando de escapar y sólo Lupdo
puede ayudar. Cuando se le presenta -la
oportunidad de fugarse sin peligro,
Fran~isco se da cuenta de que se ha enamorado de Lupe, pero ¡oh desilusión!
llegan sus amigos capitalinos y lo regresan a su ,pobre realidad, de la que tal vez
nunca saldrá, pues todo quedará en el
recuerdo.
A través del personaje de Avelino,
que figura como padre de Lupe, conocemos las diferentes clases de mujeres
definidas poéticamente. Dentro de esa
poética clasificación nos explicamos la
personalidad de Lupe, esa dama boba
que como dije al principio nada tiene
de boba y que puede constituir un encuentro inigualable, sobre todo para un
pobre actor secuestrado como es Francisco. El secuestrador, Avelino Juárez,
trata de aleccionar a Francisco sobre los
diferentes tipos de mujeres:
Francisco: ¿Y usted la ha conocido,
don Avelino?
.Avelino: ¿Pues luego? Por eso me
casé tarde, hast{l que no di con ella.
La múltiple es transparente, y de
hueso fino, quebradizo como el cristal. Conoce las sombras y en ellas se
afila como un cuchillo. En lo oscuro
brilla como el· agua y sus cabellos son
estrellas errantes. Su piel son sus
ojos, y mira al hombre desde todas
las esquinas de la noche, sin mirarlo.
A ratos es paloma torcaz y a ratos,
lluvia.(...) Cada día que amanece es
un día nuevo·y el varón se despierta
cubierto de rocío.

En el teatro de Elena Garro existe
ur, mayor nú111ero de personajes femeninos activos que en su trabajo narrativo.
¿Será tal vez que el teatro en esencia es .
acción, o será que dentro de esos pue- ·
blos alejados de la civilización la autora
descubrió que las mujeres toman la iniciativa con mayor frecuencia que en los
pueblos civilizados? El hecho es que esta
campesina del pueblo de Tepan no sólo
es una mujer ideal y completa, sino que ·
es una mujer que se decide a descubrir el
amor, vivirlo y terminarlo como y.cuando ella lo desea,

�LO INCREIBLE ES VERDADERO

~

Minerva Margarita Villarreal
"El mundo nace cuando dos se besan"
Octavio Paz: Piedra de sol

"Antes nunca me hubiera atreVIdO a besarlo, pero ahora he aprendido a no tenerle respeto al hombre, y me abracé a
su cuello y lo besé en la boca". Así narra Laura a Nachita, la sirvienta, sus impresienes sobre el amor desesperado que
vive con su primo marido, el personaje
que a los ojos de los demás acecha y persigue a Laura; y que a sus propios ojos
es, sencillamente, el horizonte más próxuno.
El epígrafe con el que acompafiamos.
esta nota nos orilla a cuestionarnos sobre la anécdota maravillosa que impregna el ambiente caótico, confuso y cargado de un deseo denso y turbio en La
culpa es de los tlaxcaltecas (cuento inicial del libro La semana de colores, Universidad Veracruzana, México, 1964).
¿Qué mundo nace cuando Laura se
besa con su primo marido? ¿Quién es
su primo marido? ¿De •dónde viene?
¿Qué esferas luminosas cruzan cuando
se aman físicamente?
Laura está rara desde el prinéipio del
cuento. Vive con su marido Pablo y su
suegra Margarita en la ciudad de México. Se la pasa leyendo La verdadera his-

toria de la conquista de la Nueva España de Berna! Díaz del Castillo. Este da-

to, como referente, es importante, pues
a través de él podemos acercarnos a
una posible interpretación del texto.
Laura va de paseo con su suegra a la

ciudad de Guanajuato. En Mil Cumbres
se les acaba la gasolina. "Un camionero
nos regaló una poquita para llegar a Morelia. En Cuitzeo, al cruzar el puente
blanco, el coche se paró de repente.
Margarita se disgustó conmigo , ya sabes
que le dan miedo los caminos vacíos y
los ojos de los indios."
Laura se quedará a esperar el regreso
de Margarita. Y en la mitad del puente
Laura flotará dentro del automóvil bajo el efecto de. la intensidad de una luz
que se parte en ·miles de puntos y en la
que queda presa. "El tiempo había dado la vuelta completa, como cuando ves
una tarjeta postal y luego la vuelves para
ver lo que hay escrito atrás. Así llegué
en el lago de Cuitzeo, hasta la otra niña
que fui. La luz produce esas catástrofes,
cuando el sol se vuelve blanco y uno está en el mismo centro de sus rayos. Los
pensamientos también se vuelven mil
puntitos, y uno sufre vértigo. Yo, en
ese momento, miré el tejido de mi vestido blanco y en ese instante oí sus pasos.
No me asombré. Levanté los ojos y lo vi
venir. En ese instante, también recordé
la magnitud de mi traición, tuve miedo
y quise huir. Pero el tiempo se cerró alrededor de mí, se volvió único y perecedero y no pude moverme del asiento del
automóvil."
En esta paralización del tiempo y del
viaje, Laura se abre a su mundo primario, a sus experiencias de la infancia, a
los recuerdos de los consejos de su familia. Esta apertura es irremediable. La
posibilita el ambiente, la luminosidad.
Laura entra a otro mundo, a un mundo
a la vez fantástico y terrorífico. Lleva
un vestido blanco que termina manchado de sangre.

.. :

. .•.

l

Para lrma Braña

En el puente regresan los muertos,
como en La casa Junto al río, su última
novela. Vuelve el hombre con quien,
también, estaba casada, y en ese instante
Laura descubre lo terrible: "que todo lo
increíble es verdadero".

,,

.

.

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·,
•.

.)

Laura viaja desarrollando una acción
equivalente y paralela a la lectura. Viajar como leer. Así se suplantan situaciones, se presencian batallas de otra época,
se hace alusión a la caída de la Gran
Tenochtitlán. Y el café Tacuba aparece
no precisamente como casualidad. Recordemos que el pueblo de Tacuba funge como intermediario entre Tiatelolco
y Tenoc~titlan , después de conswnada
la Triple Alianza. Acá Tacuba es un café, un espacio que media entre el lll1111"

.

..

. .

.. . ...,.,. . ... .....

El personaje femenino transgrede, en
la medida de que abre otra válvula del
mundo, lo escondido, lo oculto. Abre
1as puertas al amor, asumiéndose no sólo
como objeto, sino como sujeto de deseo. "Para realizarse, el amor necesita
quebrantar la ley del mundo. En nuestro
tiempo el amor es escándalo y desorden,
transgresión: el de dos astros que rompen la fatalidad de sus órbitas y se encuentran en la mitad del espacio." 1
El viaje a Guanajuato es un medio de
tránsito de los personajes femeninos, de
la esfera cotidiana que los "protege" en
el encierro y la pasividad, al descubri·
miento de lo insólito, de las fuerzas ex•
trañas e incontrolables que las mujeres
generalmente tendemos -para complacer "el deseo del otro", en este caso la
visión masculina- a encarcelar en esa
hermosa jaula que es el hogar, y que
acertadamente lbsen llamó "casa de
muñecas" ,

..

'

•1

tt-- .•

.·,.

. :... . .

.

do azteca Y la realidad mexicana de los
años sesenta.
El primo marido es indio. Y llama
traidora a Laura: "-Traidora te conocí
Yasí te quise".

nados a convertirse en uno solo. Así me
lo decía mi otro padre, cuando yo le
llevaba el agua y él miraba la puerta det~ás de la que dorm·íamos mi primo mando y yo . Todo lo que mi otro padre
me había dicho ahora se estaba haciendo verdad".

"Nuest ro erotismo está condicionado
por el horror Y la atracción del incesto'' - d'ice Octavio
. Paz. El marido que

:merge del tiempo suspendido es primo
~ ur~, Y Laura recuerda a su otro
de · En ese momento me acordé
que cuando un hombre y una mujer
ae arnan y no ..:uenen h"IJOS estan
. conde-

Finalmente Laura logrará escapar de
la atmósfera aprisionante que padece en
su casa. Se irá con el indio entre amenazas de coyotes alborotados, bajo la seguridad de la complicidad que tiene con
Nacha, la sirvienta, la única que entiende esa otra lógica de Laura.

El c~en~o termina donde empieza.
Nacha limpia las huellas que ha dejado
Laura, lava la taza donde bebió café.
Ella en la cocina y Laura en la oscuridad
de la noche despejan la culpa debida al
arrebato amoroso, por haber consumado
el deseo, ya que como antes había dicho
Laura a Nachita: "la culpa es de los tlaxcaltecas".

Notas
l. Paz, Octavio: El laberinto de la soledad, la.
reimp., Fondo de Cultura Económica (Col.
Popular), México, 1972, p. 178.

~

1-'

�LA MITOL-OGIA AZTECA
Y EL SURREALISMO FRANCES
EN ELENA GARRO

Joan F. Marx
El empleo de alusiones mitológicas a
través de imágenes reales y fantásticas
resulta evidente tanto en la narrativa
de Elena Garro, como en la de la mayoría de los escritores latinoamericanos
contemporáneos. En las obras de Fuentes, Rulfo, Paz, Carpentier, García
Márquez y Cortázar, entre otros, se da
el empleo en forma fluida de elementos
mitológicos, reales y fantásticos. En
Andamos huyendo Lola los temas del
miedo y la alienación surgen mediante
una serie de elementos mitológicos que
revelan afinidades con las técnicas de
los surrealistas en donde Elena Garro
describe los contrastes entre lo antiguo y lo moderno, la realidad y la fantasía.
En su Mythology in the Modem
Novel: A Study of Prefigurative Techniques, J ohn J . .White presenta modelos de análisis para identificar la novela
mitológica. Empieza con el comentario
del escritor alemán Hermann Broch,
quien desgina a nuestro siglo como el
de "la edad mítica" por el empleo de la
mitología en la literatura desde el periodo modernista (3-5). Según White,
el escritor contemporáneo crea sistemas de referencias mitológicas e~ obras
de fondo moderno. De esta manera, el
uso de la mitología sirve para contras•
tar la edad antigua con la actual.
Para establecer tales sistemas, en la
mayoría de los casos se mencionan las
alusiones dentro de la narrativa o por
lo menos se manifiestan a lo largo de la
obra en un sistema bien definido. A.sí
se determinan el desarrollo de los personajes y la estructura de la obra. Este
esquema es distinto del papel tra~cional de la mitología en la literatura que,

en su mayor parte, servía sólo para el
desarrollo del teqia. White considera al
Ulysses, por ejemplo, como una novela
mitológica por su sistema de alusiones
mitológicas que forma un motivo repetido en la obra, el cual representa una
analogía entre la edad moderna y la
antigua (7 ,12).
En su estudio White hace una distinción entre lo "mítico" y lo "mitológico"; el primer término tiene que ver con
la fantasía en general y el segundo se refiere a los relatos de los dioses. Habla
también del "motivo mitológico" como
un sistema de referencias en la narrativa,
siendo el "tema" la idea principal de la
obra. Utilizaré estos términos del análisis de White en mi estudio (3-53).
Andamos huyendo Lo/a, aunque se
trata de un conjunto de cuentos, tiene
como libro características de una novela. Se ven los mismos temas en cada uno
dé los cuentos y todos terminan con
puntos suspensivos como si continuaran
de manera fluida. En la mayoría de estas
historias las protagonistas son Leli y Lucía, quienes, con sus gatos, siempre están huyendo, de ahí el título. En "La
primera vez que II!e vi" el lector sigue
las aventuras de estas muje"res, y en "La
dama y la turquesa" Dionisia personifica
el tema, siendo todas figuras enajenadas
que viven en un estado constante de
miedo a ser descubiertas por las autoridades de sociedades extranjeras. Surgen
imágenes aztecas. de tiempo y espacio
mediante el empleo simbólico de animales, colores, piedras preciosas, flores,
agua y espejos que revelan el interminable viaje de personajes que buscan lo
maravilloso -para escapar de su realidad
desagradable.

De esta manera, el tiempo y el espacio forman parte de una realidad cambiante. Para Benjamín Peret y otros lll·
rrealistas, la mitología en el arte y en laliteratura se junta con lo fantástico. La
obra de Antonin Artaud, Viaje a México, explica el interés por la cultura mexicana en particular porque " . ..ofrece
un ejemplo perfecto de civilizaciones
primitivas de espíritu mágico. . ." (Núñez, 321). A.sí, en términos surrealistas,
el mito es una de las formas de llegar a
la otra realidad. Para Garro, la mitología azteca funtiona en la temática de
estas obras porque la huida de los personajes se combina con su búsqueda de
un hogar. Antonieta Eva Verwey en Mi•
to y palabra poética en Elena Garro
nombra "la huida y la persecución" como los temas principales de este volu•
meh de cuentos y ·discute la observación de .Carballo de que estos cuentos
tienen un tono surrealista. La realidad es
a veces una "pesa_dilla alucinante" Y
así los personajes desean escapar de ~
r~alidad (149, 151, 153,. 158-9). ~ 1
declara: " ...andan huyendo de algún
mal que los persigue desde el pasado_Y
que nunca se explica. Viven en una e~
tencia difícil,. marginados por la soc1~
·dad sin tener armas para defenderse

(150).
El uso de la mitología también es
una técnica sob~esaliente en la literatura hispanoamericana de hoy. Gloria
Feman Orenstein nota muchas correspondencias entre los movimientos literarios del viejo y del nuevo mundo especialmente en lo que al teatro neo!P·
rrealista concierne (276). El componente mítico del surrealismo llega a ser
una parte íntegra en la obra de escritores de Latinoamérica que, como 818

contrapartes europeos, escogen la mitología para expresar sus ideas en la forma
literaria.
Orenstein menciona, entre otros, a
Octavio Paz y a Julio Cortázar y habla
de "símbolos míticos" que tienen funciones fuera de una mera interpretación
literaria y que son, en efecto, " ... talismanes mágicos. . . que . . . liberan esa
energía en el hombre, la que se necesita
para el trabajo interior que uno tiene que
hacer para llegar a una transformación
espiritual o psíquica" (72). Estas obras
son, entonces, más que la pura ficción;
tienen un "fin alquímico" que conduce
a otra realidad, a una realidad distinta
de la cotidiana (73).
James M. Taggart, en su estudio de
los mitos de los descendientes de los
nahuas encuentra que los cuentistas
modernos reflejan sus orígenes mediante el concepto de tiempo espacial en
donde "el presente es al pasado lo que
el centro es a la periferia" y en donde
los personajes se encuentran entre el
centro del universo o su hogar; allí
reinan las. fuerzas primordiales del bien
Y del mal (56, 189). Es .este universo
~ e pinta Garro para revelar la alienaci_on y el miedo que sufren sus protagolllStas, perdidas en la periferia del mundo.
.
~os animales son figuras especialmente unportantes en los mitos nahuas y
en Andamos huyendo Lo/a. Taggart
hahla de cuentos que describen avenloras que colocan a gente con animales
en la periferia.

Los llamados "tonalme ", son anima-

les "compañeros espirituales" que a veces llegan a ser ."nagualme" o animales
que "castigan a enemigos o conductas
licenciosas". También tienen la capacidad de hablar.
En estos dos cuentos, los animales
personifican la lucha de las protagonistas enajenadas y perdidas en la periferia
del mundo, el cual en las leyendas aztecas se retrata en los términos "casa
(-can), comunidad (pueblo)... " ( 55,

56, 199).
''La primera vez que me vi" reúne estos elementos en la historia de Leli y su
hija, quienes pasan por los impedimentos del tiempo y del espacio acompañadas por un sapito de México. La idea de
la "huida" surge como el Ímpetu predominante de sus aventuras y tiene que
ver con los temas principales de la enajenación y del miedo. No sólo se refiere
a Lucía como "huerfanita ", sino que
también hay mención de la "soledad"
que ella y Leli experimentan en sociedades extranjeras (45, 46). Las dos estan
, " solas " y " espantadas " y, como relata el sapo narrador, "andamos escapando la muerte" (39, 37). Todos son
viajeros en la peri.feria de su universo,
donde se sienten enajenados, solos, y se
revela su búsqueda de un hogar.
El peligro de la periferia se expresa
en imágenes aztecas de la muerte. Aunque la amenaza. de la muerte existe
para los tres, sólo es evidente en su
viaje por uno de los periodos históricos,
el de Victoriano Huerta, el general mexicano que por medio de una rebelión
sangrienta derribó a Madero a principios del presente siglo. La descripción

de la escena en que Huerta exige asesinar a los soldados tiene lúgar cerca de
"un ramo grande de hortensias". Para el
sapito es un contraste extraño. "caray;
¡tanta flor de tan buen porte en un lugar tan equivocado!" (39-40).
Realmente, la proximidad de las flores es una imagen apropiada porque la
flor representaba la muerte en el concepto azteca de "Xochiyaoyotl" o "guerra florida". Para ellos las flores eran objetos sagrados asociados con la guerra y
el corazón humano sacrificado a los dioses representaba el ofrecimiento florido
más importante (Femández, 567-7).
También se referían a los soldados
que morían en las batallas como rosas
(Brundage, 99).
Otra imagen de la muerte es la mariposa que simbolizaba las almas de los
soldados muertos (Peterson, 140). Durante la huida de las protagonistas, una
señorita Ceci, parecida a "una amapola
al sol", le da al sapo un broche en forma de una mariposa: es para Lucía
(42). Antes de que el sapito pueda dársela, la mariposa de repente vuela y desaparece. Aunque Lucía no está a punto de morir en esta escena, ella y Leli
creen que el lugar es peligroso. La elección de la mariposa para representar la
muerte o por lo menos la amenaza de la
muerte es significante en un sentido mitológico. La mariposa también es símbolo de Xiuhtecuhtli, dios del fuego,
que vivía en el centro del universo
nahua.
A.sí la pérdida de la mariposa se iguala a la pérdida del centro o del hogar en
los ojos de los tres.

�El "sapito mexicano" no sólo es su
compañero durante su viaje por las
varias dimensiones de tiempo y espacio
hacia el centro, sino también su guía,
ya que esta criatura representa una fuerza unificadora en la periferia de su realidad miserable. Como compañero animal o "tonalme", el sapo dice, " ...me
meto en donde me llaman y me necesitan. Estaba yo pensando en mi brillante color y en mi vida impoluta, cuando
escuché a la huerfanita" (53). Al usar este animal, se establece su relación con
el centro desde que el color verde, el color natural del sapo, es también el tradicional color azteca del centro del universo. Y dice el sapito: '.' ... mi color
preferido es el brillante verde" (33)
(Martí y Kurath, 204).
En la cultura de los aztecas el sapo
era una criatura simbólica, un "demonio terrestre" o más bien un símbolo de
la tierra misma (Krickenherg, Anti-

guas, 32, 249).
Era, en efecto, criatura divina: "el
dios de la tierra", una idea que también se da en el cuento de Garro mediante el poder del sapo de cambiar el
tiempo y el espacio o por lo menos pasar
por los dos (Séjoumé, 134-5). Por
ejemplo, la historia empieza en el México de Benito Juárez y cambia de repente a una escena moderna en Nueva
York. De esta manera, el mundo del sapito es como el mundo de Omeyocan, el
mundo mitológico de los aztecas que
''hace del universo un escenario maravilloso, donde todo ocurre gracias a una
misteriosa generación-concepción cósmica ... "(León-Portilla, 178).
Sus utensilios son los poderes reflec-

tores de ambos: espejo y agua.
Esto corresponde al mundo maravilloso de los surrealistas en donde los
espejos y otros objetos semejantes son
capaces de guiar al hombre hacia otra
realidad. Según André Breton, en su
Segundo Manifiesto (1929), la. búsqueda de los surrealistas de la verdadera o
escondida realidad puede ocurrir mediante "cualquier símbolo capaz de
afectar los sentidos por un periodo de
tiempo" (136). En el cuento dice el
sapo:
-Muchachita, obedece a tu mamá, mírate en el espejo- le dije esperanzado.
La huerfanita agarró el espejito y al
mirarse lo inundó con sus lágrimas. . .
Se vio horrada en aquel estanque chiquito que llevaba su madre guardado
adentro de su bolsa y la primera que
se fue por ese lago, fue Lucía, después empujé a la viuda que ya se andaba ahogando y el último en salir de
Deportación fui yo. . . En seguida
nos hallamos en el río Hudson y de
allí pasamos a los lujosos espejos del
Hotel Waldorf ...(50)
Esta descripción del pozo y del lago
corresponde a los conceptos aztecas de
la superficie del agua como el "espejo
de agua" y el espejo del dios Tezcatlipoca como el "reflejo de la realidad escondida" (Krickenherg, Antiguas, 134;
Séjoumé, 173).*
Otro ejemplo del empleo del espejo
se ve en el título del cuento, que hace
una referencia a esta variedad del tiempo y el espacio cuando el sapo ve su propia imagen por primera vez reflejada en

el agua de una bañera del hotel.
Fue en casa de los Valle, en donde
buscamos refugio una tarde caliente·
y redonda, cuando tuve el honor de
verme por primera vez. Me escondí
en una habitación enorme, de muros blancos, muebles oscuros y cortinajes rojos, donde supe cómo era
yo y no quedé descontento... Supe que una bella figura que me miraba era yo mismo, pues repetía
mis gestos-con exactitud y cuando
quise lanzarme en el pequeño lago,
me lastimé la cabeza y nunca me sentí más cerca de mí mismo" (33-4}
Esta fusión de espejos y agua es importante porque permite que el sapo vea
su realidad verdadera. Otro elemento
importante es el color verde que representa el centro. Al mezclar el verde con
las imágenes de espejos y agua, se sugiere que el centro del universo sea el Ju.
gar de la ·realidad absoluta. En las palabras del sapo: ''En palacio hay muchos
espejos y me vi adentro de ellos, decir
que me puse verde, es un decir" (40). La
"realidad suprema" del centro azteca
se manifiesta en muchas formas distintas tanto de .plantas como de animales
(Séjoumé, 92-3).
En "La dama y la turquesa" , una
joven enfoca esta búsqueda del
del universo por su protagonista Dionisia. Le falta "un solo amigo" en Espab
donde está "absolutamente sola", es la
"extranjera" (241, 247, 248). La raz~
principal de esta enajenación es la per·
dida de su turquesa que por fin resulta
ser cortada en pedacitos por un jo~ero
español. Sin esta piedra preciosa, se sente alienada:

ce~tf?

Fue la mujer de Curro Móstoles, una
mujer inesperada en su vida, la que
la arrancó de su memoria. . . El joyero obedeció la orden y de pronto
Dionisia se encontró fuera de ella
misma, sola y extraña en una calle de
Madrid. .. No sabía qué hacer, pues
nunca se había hallado fuera de la
turquesa en la que nació y vivió tantos años luz . . . Hablaría con ella para convencerla de dejarla entrar en
su antiguo yo, aunque el espacio fuera mucho más . pequeño (233).
Así, para Dionisia el mundo es cruel
amenazante y elJa desea la seguridad de'
su hogar. "Me la van a romper como me
han roto la memoria" (239). También
hay una relación general entre esta ansia
Y El mito de Sísifo de Albert Camus.

A world that can he explained by
reasoning, however faulty, is a familiar world. But in a universe that
is suddenly deprived of illusions and
of light, man feels a stranger. His is
an irremediable exile, hecause he is
deprived of his memories of a lost
homeland as much as he lacks the
hope of a promised · land to come.
This divorce hetween ~an and his
life, the actor and his setting, truly
constitutes the feeling of Ahsurdity.
~í, Dionisia se siente enajenada cuan-

do p1er~e la joya. En términos aztecas,
t.lla está perdida en la periferia de su
~undo donde sólo hay miedo y distancia del mundo que antes conocía.
Como símbolo mitológico del pueblo
nahua, la turquesa representaba el cen~ del universo en varios sentidos. Por
eJelnplo, las cosas de Quetzalcóatl y de

Hui_tzilopochtli o el Sol eran de turquesa
(Knckenherg, Mitos, 47). Más destacada
aún, sin embargo, es la representación
de Omeyocan, el centro del universo azteca, como el "encierro de turquesas".
La Turquesa era el hogar de la deidad
principal, Ometeotl. cuyos varios asper.~s incluía~ a Tezcatlipoca, dios mago
Xmhtecuhth, o el dios del fuego, y
Chalchihuitlicue, o diosa · del agua
(León-Portilla, 166, 167, 172).
Muchos de estos mismos elementos
que caracterizan a esos dioses son evidentes en la historia de la vida de Dionisia. Por ejemplo : la joya misma y su
color; el calor, la luz o el fuego y los
espejos. Con respecto a una correspondencia posible entre Dionisia y la diosa
Chalchihuitlicue, vemos que es la de la
faldellín de jade según los aztecas o de
la falda azul según los tlaxcaltecas, quienes la llamabam Matlacueye.
Como diosa del agua, su dirección es
el sur, dado su potencial para el calor.
Así, Dionisia está separada de su centro
o su turquesa y se encuentra en el norte, la región donde padece la periferia
y el frío.
La turquesa, de este modo, le representa a Dionisia muchas cosas. Es " . . .
su memoria, su país y su casa" tanto
como "su yo" (247, 236). Como esta
joya es azul y es también su búsqueda
del centro. Así, su memoria, repositorio
de otros tiempos.mejores cuando tenía
casa, "era azul" (232). Aún es azul su
pelo: ''Esta mujer es muy extraña. ..
¡Qué pálida! ... sus cabellos son rubios
azules" (234).
La importancia de los espejos en es-

te cuento refleja tanto las ideas de los
nahuas como las de los surrealistas en
cuanto que estos objetos tienen la capacidad de revelar otra realidad. Tezcatlipoca era "el espejo que hace aparecer
las cosas" y tenía el poder de ver todo
lo que pasaba en el mundo y, así, todas las realidades de los nahuas.
Su otra realidad es la de su pasado
y, de este modo, el espejo, como el de
Tezcatlipoca, sí le permite recordar y
así ver otra realidad.
Era más feliz en el dormitorio frente al espejo de profundidades ~previstas, que reflejaban las sedas azules
de los muros y el dosel dispuesto a
derribarse sobre alfombra de cristal.
AUí estaba quieta, admirando los
cortinajes que ocultaban o mostraban a los cielos y a las cúpulas descompuestas en millares de puntos
luminosos. Los espejos reflejaban
rostros y flores de venas nutridas de
reflejos.. . Dionisia recuperaba trozos de su perdida memoria en esa habitación de muros sucios y personajes irreales y opacos (232).
También, .dado el hecho de que azul
era el color de su antiguo hogar, el personaje se siente más cómodo cuando el
espejo refleja la seda azul de los muros.
Es el color del centro.
Varias imágenes simbólicas dél calor
y de la luz aluden a Xiuhtecuhtli, quien
es este dios del fuego también el "dios
de la vida y del tiempo" y el "Señor de
Turquesa" (Burland, 89; Krickenherg,
Antiguas, 140). Como viajera por la
periferia, como Leli y Lucía, a Dionisia le faltan su calor y su brillantez. Sin

�su casa de turquesas, está sin luz.
Vagamente recordó el tiempo de cristal, el tiempo celeste: "Si se acaba la
luz se acaba el tiempo", se dijo y trató de hallar refugio en el recuerdo de
aquella luz perdida. .. Mientras pudiera recordar un trozo de la luz perdida, existiría (232).
Y sin la piedra, también le falta el ca-.
lor. Sufre mucho del frío en España:
La obsesionaba el abrigo con que había salido de la turquesa. ¡No podía venderlo! Olvidaría completamente su perdida memoria. Siempre
estuvo envuelta en aquellas pieles que
la protegían del frío de las profundidades congeladas de la piedra preciosa. Todas las habitaciones de las turquesas lo tenían (241).
Igualmente, la memoria de Dionisia
la lleva a una escena negativa que contrasta el calor azul del fuego con el frío
de estanques congelados y esta escena
parece reflejar su estado presente de
alienación.
¡Las llamas azules formaron un
círculo cuyo reflejo llegó a las profundidades de los estanques congelados en los que ella se encontraba y la
cegaron! (246).
El pensamiento nahua tradicionalmente presenta una oposición de los
elementos del calor y de la luz con el
frío y la oscuridad, situación que resulta peligrosa (Taggart, 65). La pérdida de
la turquesa, entonces, se iguala a la pérdida de su calor y protección.

De esta manera, hay varias referencias al miedo de la protagonista, que resulta de su enajenación. El artista que
primero recibe la joya, se considera peligroso:
De los muros colgaban cuadros homicidas: manchas rojizas y manos y
narices fragmentadas.. . . La· voz de
Vallecas tenía un soplo asesino, podía destruir la habitación harapienta
y Dionisia comprendió que debía callar (229).

feria de su universo y por eso están en
busca de su hogar. Garro emplea los
símbolos de colores, piedras preciosas,
espejos, agua y flores entre otros para.
diseñar otra realidad, una realidad de
significación mitológica tanto como la
realidad absoluta de los surrealistas, y
así comparte a la vez las técnicas del
siglo XX. Es decir, que estas obras son
obras mitológicas donde se combinan
los elementos más sobresalientes de la
literatura hispanoamericana: la fantasía, la realidad y la mitología.

La fragmentación es una imagen
apropiada porque es Dionisia quien real*Verwey cita una instancia cuando los tres
mente resulta fragmentada del centro de están para ser deportados de los Estados
su mundo. Está en la periferia que, coUnidos a México; escapan por pasar por
mo ya hemos visto, es un lugar peligroso un espejo. De esta manera dice: "Pensamos
según los aztecas. Además, la compañe- aqu Í en Alicia en el país de las maravilla,
de Lewis Carro!, en donde Alicia pasa a otros
ra de Vallecas y su hija le dan miedo: mundos cruzando por un espejo..." (152)
"Debía irse de ese espacio oscuro habitado por esos tres personajes peligrosos"
(230). Esta es la gente de la periferia,
donde no hay luz ni calor. Igualmente la
alienación de Dionisia en esta zona peligrosa se simboliza con una imagen de la
flor, la imagen tradicional de la muerte Bibliografía
y la violencia para los aztecas. No muere Dionisia pero teme la muerte y la vio- Breton, Andre. Manifestoes of Surrea•
lism. trans. by Richard Seaver and
lencia en una tierra donde se siente aisHelen R. bane. Ann Arbor: The Unilada. Así, es " . . . extranjera que vive en
versity of Michigan Press, 1969.
el Hotel La Flor Intacta" (248).
En resumen, Garro utiliza la mitología de los aztecas en estos y en otros
cuentos de Andamos huyendo Lola, determinando los sucesos y a los personajes tanto como ei tema en un esquema
semejante al esquema de White. Mediante los temas de la alienación y del miedo, vemos que los personajes de "La
primera vez -que me vi" y "La dama y
la turquesa" están perdidos en la peri-

Brundage, Burr Cartwright. A Rain o/
Darts: The Mexica Aztecs. Austin:
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Burland, C. A. The Gods of Mexico.
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I

�LA REALIDAD CONCRETA
SON MUCHAS REALIDADES;
ENTREVISTA CON ELENA GARRO

Carmen Alardín
C.A. ¿Qué papel desempeña el lenguaje
poético en sus obras de teatro breve?
E.G. El papel que desempeña el lenguaje
poético en mis obras breves de teatro es
el de la libertad interior. No creo que
exista la libertad exte~ior. Creo que sin
esa libertad interior la poesía y el espíritu se asfixian, dejan de ser. Pero no logré mis propósitos ya que no pude llegar
al centro mismo del milagro, que es la
poesía. Sólo me acerqué a sus aledaños.
C.A. ¿Nos daría su opinión sobre la importancia del mensaje?
E.G. No entiendo bien a qué mensaje te
refieres, pero si hubo alguno en esas
obras, iba dedicado a los jóvenes y a los
niños, ya que quise mostrarles la variedad infinita de los días cotidianos, la
hermosura de la belleza, la presencia luminosa de los Arcángeles, de los cielos,
de los árboles siempre solitarios, como
los enamorados del amor. Y también la
travesura de no escuchar a sus mayores,
sino atender a los llamados de lo imprevisto .
C.A. ¿Cómo definiría el concepto de lo
mexicano en su obra teatral?
E.G. Para mí lo mexicano es.un arrebato religioso, un querer ir "hacia arriba",
hacia lo maravilloso. Ya antes de la llegada de los españoles, los mexicanos gozaban de un régimen teocrático y su
máxima aspiración era llegar a Dios. Los
españoles suplieron a ese gobierno con
el esplendor de la Iglesia Católica, en la
que los mexicanos encontraron lo que
creyeron perdido: belleza, magia, ritos y
una jerarquía que abarcaba desde el
1:ampesino más anónimo hasta Dios, en

una escala de valores perfecta. Creo que
los mexicanos no han perdido este arrebato frente a lo supremo. La prueba la
tenem_os en el desbordamiento que produjo la visita del Papa Juan Pablo II a
México. Yo estaba én España y hasta
allí me llegó el asombro que sufrió el
mundo al contemplar el emocionante
espectáculo ofrecido por el pueblo. Espectáculo enternecedor que conmovió al
mundo, que de manera misteriosa se
produjo espontáneamente, en un país
oficialmente laico y ateo. Fue asombroso, ya que la Iglesia estaba en plena destrucción.
C.A. ¿Qué tanta referencia tiene la realidad concreta en la realización de su
teatro fantástico?
E.G. La realidad concreta para mí son
muchas realidades, que aunque aparentemente no vemos están ahí, como los
poderes invisibles que forman y mueven a esas realidades, las transforman, y
las transmutan en realidades distintas.
C.A. ¿Es reconocida por usted la supuest¡i influencia que algunos críticos señalan de su obra con la de lonesco?
E.G. Varias veces me han dicho que sufro influencia de lonesco , escritor al que
admiro sin I ímites. Pero en verdad no
sé si dicha influencia exista, ya que al escribir pienso en el teatro clásico español,
con el que me nutrí de niña y de adolescente. A mí me.encantaron en el verdadero sentido de la palabra los personajes
disparatados y las situaciones igualmente
disparatadas que suceden en el teatro español. Don Gil de las calzas verdes, El
licenciado Vidriera, El coloquio de los
perros, La dama boba son obras litera-

rías llenas de fantasía, magia y disparate.
Creo que del disparate viene el teatro de
Valie Inclán. Pero si me acerco más a
Ionesco no me molesta en lo absoluto:
Daría. toda mi obra por haber escrito
Las sillas.

E.G. ¿En cuál de mis personajes me reconozco? Sin lugar a dudas en Juan Cariño, de Los recuerdos del porvenir. Y0
como él, si alguna vez volviera a mi cas~
que ya no tengo en ninguna parte del
mundo y si me preguntara: "¿Quién
es?", respondería: "¡Una que fue!''

C.A. ¿Qué papel desempeña el teatro en
nuestra vida contemporánea?

C.A. ¿Considera usted importante la

E.G. El papel del teatro ha ido disminuyendo a medida que el cine y la televisión han ido en aumento. El teatro es un
elemento sagrado y cada.vez el hombre
se aleja más de lo sagrado para acercarse
a la mercantilización de lo cotidiano.
Creo que para que haya un gran teatro
tiene que haber una gran religión que
presida la vida de los pueblos. Basta
echar una ojeada al gran teatro del mundo: el griego, el inglés, el español, el
francés, el Japonés, etc.
C.A. ¿Está usted · de acuerdo con la
transferencia de la obra teatral al cine o
a la televisión?
E.G. Al transferir una obra de teatro al
cine o a la televisión, deja de ser teatro,
para convertirse en obras de cine o de
tel.evisión. La transferencia destruye la
magia del teatro.
C.A. En una apreciación personal de su
obra, ¿en qué temática se ha sentido
usted más realizada como. escritora?
E.G. Prefiero el teatro y mi obra prefe•
rida ~s Felipe Angeles.
C.A. De todos los personajes que comPo·
nen su obra, ¿cuál correspondería más
a una identificación con usted misma?

promoción de su obra teatral entre el
gran público?
E.G. Sí, considero importante la prom?c1on de _mi teatro entre el gran público. Desdichadamente no ha sido así.
Tal vez mis personajes no satisfacen.

C.A. ¿Podría darnos una opinión abierta sobre el teatro actual mexicano?

E.G. Por desgracia no puedo opina~ sobre el teatro actual mexicano ya que lo
~esconozco. A excepción hecha de Emilio Carballido, cuyas obras son las únicas que llegan hasta aquí.

C.A. ¿Cuál fue su idea al repetir el tema
de El árbol en una pieza teatral, después
~e haberla realizado en cuento? ¿ConSldera que se trata de una obra dramatizable más que narrable?
E.G. Escribí El árbol como cuento y
lu~go me di cuenta que la ohra entraba
lllas dentro de la dimensión teatral que
en la del relato.
'

C.A. El personaje de Titina en Andarse
por las ramas ¿se sube al árbol por deseos de escapar, o para apreciar mejor el
mundo desde las alturas?

E.G. Es evidente que Titina en Andarse
Por las ramas se sube aJ árbol por deseo

de escapar. ¿Y acaso el querer ver al
mundo no es también un deseo de escapar al mundo que nos circunda?
C.A. Su Lupe de La dama boba ·es un
~ersonaje ideal creado por su fant~sía 0
tiene alguna semejanza con las campesinas de nuestro país?
E.G. La Lupe de La dama boba salió de
mis _amistad~ c~n muchas campesinas
mexicanas: mtebgentes, ladinas y con
las cabezas llenas de ilusiones que sólo
se les cumplen a través de los milagros.
~-A. ¿Tiene alguna objeción sobre la
mterpretación de Frank Dauster de su
Doña Blanca como la "pureza", siendo
q~e se trata de una mujer con marido, 0
piensa ~ue_ en algunas ocasiones se puede seguir siendo virgen a pesar de tener
pareja, por el hecho de que el amante no
puede descorrer nuestro séptimo velo?
E.G. Estoy de acuerdo con Frank Dauster. Doña Blanca es la "pureza". Las relax iones sexuales ni la manchan ni la
limpian. Ella busca algo que es el juego.
Doña Blanca la saqué de un juego infantil, que en México todos conocemos.
C.A. ¿Cómo es que de pronto, entre tal
derroche de fantasía, coincibió una obra
tan realista como La mudanza, en donde los personajes sí son caracteres en
lugar de ser símbolos y presencias como en las otras piezas de teatro breve?
E.G. En La mudanza, lo importante es
el poder que cambia de manos y deja
desvalida a la más vieja de las dos protagonistas, que es tratada con crueldad
por la otra. -La mujer vencida prefiere el
suicidio a caer en la total abyección a

la que será sometida por la triunfadora.
C.A. En su obra El rastro, ¿quiso decir
que el exagerado edipismo del mexicanó
lo conduce a ser un macho tan violento?
¿O trata de perfilar únicamente la estética de la violencia tal y como se aprecia
en el arte cinematografico contemporáneo?
E.G. En El rastro no quiser hacer del
héroe un Edipo. No creo en ese famoso
complejo de Edipo, ya que Edipo se
enamora de su madre sin saber que es su
madre. Y al saberlo se arranca los ojos.
En_ Ed1po es el destino el que actúa en
contra suya. Es una tragedia y estoy en
contra del uso y abuso de ese término:
"complejo de Edipo ", ya que es fácil y
falso.
En El rastro un mexicano desdichado se debate en las tinieblas de la borrachera y de la desgracia y mata a su
mujer para librarse de algo que él piensa ser la causa de su opresión, como un
obrero puede matar a su patrón.
C.A. ¿Nos podría explicar algo más de
lo que quiso decir con mujeres-niño su
personaje de Martha en El árbol?
E.G. En El á~~ol digo mujer-niño, que
es ?na. expr~s10n francesa que significa
muJer mfantil, que no ha crecido interio~'?ente. En general son las mujeres
poeticas.
C.A. Por las críticas que hace de la política latinoamericana en Ventura Allende
¿podemos deducir que no ha estad~
nunca de acuerdo con el sistema político?

�"más allá" . . .ya que, cuando ella se
prende el corazón del segundo caballero
al pecho, afirma que se adorna para ir
al más allá.
E.G. Creo que el amor a la iínica parte
que nos lleva es a "más allá".
E.G. En Ventura Allende critico el sistema político, ya que no estoy de acuerdo con ninguno de los sistemas políticos que existen en la época actual. Considero que todos son bozales que están
asesinado la creación poética, artística
y cultural.
C.A. ¿Admitiría usted que ha tenido
cierta influencia existencialista, por
ejemplo, en La señora en su balcón?

celebración de los días señalados. Podemos decir que este cuento es un cuento
maléfico que invierte los valores, los colores, ya que está organizado por un
brujo negro. No me gusta este relato.
C.A. ¿Cree usted que de verdad el campesino mexicano tiene tal capacidad de
encantamiento como para pensar que la
ficción puede ser real? Lo pregunto por
el personaje de Avelino en La dama

boba.
E.G. No sé si haya influencia existencialista en La señora en su balcón. Siempre
me sentí ajena a ese movimiento al que
considero fatídico para la creación.
Creo que en la obra hay un deseo de
fuga.
C.A. ¿Es indispensable vivir "encantado" para ser creativo y tener el alma
joven?
E.G. Es indispensable vivir "encantado"
para ser creativo y tener el alma joven.
De una fuente seca no brota agua.
C.A. En su idea de pintar los días de
colores, ¿tuvieron alguna influencia los
estudios teosóficos de su padre?

o

V,

E.G. En La semana de colores pinté los
días de color bajo la influencia de la
Iglesia Católica, que ofrece en la liturgia de la Misa distintos colores para la

E.G. Sí, el campesino mexicano tiene
una gran capacidad de encantamiento y
no es extraño que tome lo real por lo
fantástico o a la inversa, ya que él goza
no sólo del reino de la tierra, sino también del reino de los cielos, tan real para
él como para un citadino francés es el
metro.
C.A. ¿Es cierto que le desagrada "la
aristocracia" o se trata solamente de
un recurso dramático? Tomemos por
ejemplo la sátira que hace de los afanes de nobleza en Benito Fernández o la
rancia aristocracia en uno de los personajes de La mudanza. ..
E.G. A mí no me desagrada la aristocracia. AJ contrario, soy partidiaria de ella,
ya que detrás de cada aristocracia hay
un pedazo de la historia de su país. A
mí me desagradan los advenedizos, los

snobs, que pretender ser lo que no son.
Es el caso de Benito Femández. En
cambio en La mudanza tomo parte por

C.A. ¿Cómo logró ese lenguaje tan sin-

la mujer vencida que sí es aristócrata y
víctima del resentimiento de la otra.

sas?

C.A. Cuando usted logra hacer coincidir la unidad de tiempo y acción con la
de lugar, sus obras son más impactantes,
me refiero a El rastro y El Rey Mago
¿Podemos deducir con esto que en el
fondo no ha dejado de ser aristotélica?
E.G. Mi ideal es hacer coincidir en la
unidad de tiempo y lugar, aunque no
siempre lo logre; me parece que en esa
unidad está el verdadero teatro.
C.A. Después de analizar El Rey Mago
nos gustaría saber si usted considera
verdadermanete que todo aquél que
busca lo inmediato se olvida de lo mágico y trascendental.
E.G. Creo con firmeza que todo aquél
que busca lo inmediato se olvida de lo
mágico y de lo trascendental. Ten~m?s
millones de ejemplos en los matenahstas modernos cegados a los milagros Ya
lo maravilloso.
C.A. Pensando en su personaje de Bla~c'a nos atrevemos a preguntarle si efect1•
vamente el amor puede conducirnos

tético desde sus primeras obra$? ¿Escribió con anterioridad muchas otras co-

E.G. Nunca escribí. Leí mucho antes de
atreverme a escribir. El lenguaje sintético lo logré por horror a la charlatanería. Además es más fácil escribir pocas
palabras que centenares de ellas.

¡
\

'

\

C.A. ¿Cuáles son los problemas más frecuentes con los que tropieza un autor
dramático?
E.G. Los problemas de un autor de teatro es hacer que sus situaciones y sus

personajes se muevan dentro de accion~s coherentes. No perder el hilo y medir mentalmente la capacidad de escucha del público.

C.A. ¿Se considera usted más autora
teatral que novelista?
E.G. Teatral. Aunque no he logrado lo
que ~uer ía. Se escribe una novela y se
publica. Pero se escribe una obra de teatro Y nunca hay seguridad de que se
hlonte. El factor económico es esencial
a
,
menos que el Estado se encargue de
hacerlo, algo que no se aplica a mi .

caso.

París, 1986.
t/1

¡.,..

�HOMERO EN CUERNAVACA,
REYES EN LA MEMORIA

Humberto Salazar
SEÑAS/ RESEÑAS/ CONTRASEÑAS

L
Escritos en forma paralela a su traducción al castellano de una parte de la
llíada, los treinta sonetos reunidos por
Alfonso Reyes bajo el título de Homero
en Cuernavaca son una lección de poesía y, al mismo tiempo, una lección de
vida, en el sentido originario y cabal de
este término.
El conjunto está integrado por tres
secciones de diez sonetos cada una, misceláneas formal y temáticamente y las
tres parejas en cuanto a calidad, humor
y hallazgos aunque, hay que decirlo, la
tercera mejor que las otras y más confonne se acerca el final, para, como dice
la voz popular, "cerrar con broche de
oro".
El propio autor define la obra en estos términos: "Recreo en varias voces
- prosaico, burlesco, sentimental- ocio
o entretenimiento al margen de la ll(ada "; y de la secuencia de los poemas:
"el orden en que los presento obedece a
consideraciones muy largas de explicar
Y hallo más fácil decir que es capricho-

de las dos primeras partes; tal vez poniendo en su lugar ese tan solemne y
viril dedicado a Héctor, o el muy majestuoso titulado HERA... (En fin, las
"consideraciones muy largas de explicar" y que se guardó don Alfonso, seguramente destruirían las pequeñas sugerencias aquí adelantadas.)

II.

7. LOS EXEGETAS (2). Alejandrino.
ABAB ABAB CDC DCD.

8. MATERIALISMO HISTORICO.
Endecasílabo. ABBA ABBA CDC
DCD.

9. GENEALOGIAS TROYANAS. AleUna revisión superficial y no muy detejandrino. ABAB ABAB CCD EED.
nida de los procedimientos de versificación utilizados por Reyes en este con- 10.ENTREACTO. Endecas11abo. ABAB
junto, nos hace ver su dominio compleA.BAB CDC DCD.
to de la técnica y las formas tradicionales del verso castellano, y esto ocurre II. ..
hasta tal punto que pareciera que Reyes
no tuvo otra preocupación, mas que la ll. DE AGAMEMNON. Endecasílabo.
exclusivamente formal, para la realizaABAB ABBA ene DCD.
ción de este conjunto, al ensayar muchas de las posibles combinaciones de 12. MENELAO Y LA SOMBRA. Alemetros y rimas en cuartetos y tercetos.
jandrino. ABBA ABBA CDC DCD.
La siguiente enumeración, prescindible
si no fuera tan ilustrativa, nos lo mues- 13. DICE HERA. Endecasílabo. ABBA
tra:
ABBA CDC DCD.
I. ..

so".

Por nuestra parte, y sin la intención
de enmendar la plana al autor, encontramos que las primeras dos partes alternan poemas de tono grave, serio, incluso sentencioso en ratos, con otros de
carácter festivo, juguetón; y que en la
tercera imperan el tono grave y la derivación filosófica de lo ejemplar en la
paideia griega. Por esto nos parece que
quizá el primer poema de la tercera parte, UNA METAFORA, que se refiere a
la sinestesia en Homero, pudo haber
_tenido una cabida más idónea en alguna

6. LOS EXEGETAS (1). Endecasílabo. ABBA ABBA CDC DCD.

14. PARIS. Endecasílabo. ABBA ABBA
CCDEED.

l. ¡A CUERNA\'.'ACA! (1) Endecasílabo. ABBA ABBA CDC DCD.

15. DE HELENA. Endecasi1abo. ABBA
ABBA CCD EED.

2. ¡A CUERNAVACA! (2) Endecasílabo. ABBA ABBA CDC DCD.

16. PARIS-ALEJANDRO. Endecasílabo. ABBA ABBA CCD EED.

3. HOMERO. Endecasílabo. ABAB
ABAB CDC DCD.

17. LLANTO DE BRISEIDA. Endecas11abo. ABBA ABBA CDC DCD.

4. GALOPE DE LA !LIADA. Alejandrino. ABAB ABAB CDC DCD.

18. HERA. Alejandrino. ABAB ABAB
CCDEED.

5. TREGUA ESPONTANEA. Alejandrino. ABBA ABBA CDC CDC.

19. HECTOR. Endecasílabo. ABAB
ABAB CDC DCD.

�20. AL ACABAR LA !LIADA. Alejandrino. ABAB ABBA CCD EED.

III...
21. UNA METAFORA. Alejandrino
con estrambote, ABBA ABBA
BAB BAB,ABA.
22. TERSITES. Endecasílabo. ABBA
ABBA CCD CCD.
23. REFLEXION DE NESTOR. Endecasílabo. ABAB ABAB CDC EDE.
24. INSTANTE DE GLAUCO Y DIOMEDES. Endecasílabo. ABBA
ABBA CDC DCD.
25. FILOSOFIA DE HELENA. Endecasílabo. ABAB ABAB CDC DCD.
26. LA VERDAD DE AQUILES. Endecasílabo. ABAB ABAB CCD EED.
27. CASANDRA. Endecasílabo. ABAB
ABAB CDC DCD.
28. DE MI PADRE Alejandrino. ABBA
ABBA CCD EED . .
29. DE MI PARAFRASIS (1). Endecasílabo. ABAB ABAB CDC DCD.
30. DE MI PARAFRASIS (2). Alejan,
drino. ABAB ABAB CDC DCD.
Si revisamos el ordenamiento construido por Reyes, nos damos cuenta de que
no presenta más de dos sonetos seguidos
con rimas semejantes, y que distribuye
los sonetos en alejandrinos (10 en total,
contra 20 endecasílabos) estratégicamente en la línea secuencial.

Todos los sonetos presentan la misma doctoral; no endiosa el pasado con mirima en ambos· cuartetos, a la manera rada reaccionaria, y tampoco disminuye
del soneto clásico en castellano, y es en o calla las enseñanzas que nos ofrece la
los tercetos donde se da la búsqueda' de experiencia ajena. Además, como para
combinaciones más variadas. También, restarle solemnidad pedrusca al asunto,
a la manera de los poetas del Siglo de aborda los temas con buen .humor y se
Oro, en uno de ellos añade Reyes el lla- .,permite una que otra broma con eventos
mado estrambote, invirtiendo·la estruc- y protagonistas _del mundo homérico.
tura de las rimas del último terceto.
Pero describamos, aunque sea de forTodas estas consideraciones artesana- ma muy sumaria los temas y asuntos del
les pueden parecer ociosas. De hecho lo conjunto que nos ocupa:
son. La poesía de Reyes no es mejor por
el hecho mismo de un cierto virtuosis-. A. En la prim'era decena los dos prime·
mo técnico, o por la utilización de tan- ros poemas forman una especie de protas o más combinaciones de los recursos emio, o entrada en tema : ¡A CUERNAde la versificación. Que ello sea así es el VACA! (1) y (2). El autor, huyendo del
resultado, no la causa, del trabajo poéti- mundanal ruido, se dirige a esta pequeco de Reyes. Ocurre porque en el des- ña y tranquila ciudad, a este "dulce repliegue de su actividad creadora Reyes tiro ". El motivo o causa de ello se trata
no escatima recursos y posibilidades, en el tercer poema: "deletrear las págiechando mano de los diversos vehículos nas de Homero", y lleva por título premétricos y rítmicos para el tratamiento cisamente HOMERO.
de los diferentes asuntos y modalidades
GALOPE DE LA !LIADA nos habla
de tono.
de las yeguadas y caballadas que galopan
Resulta sorprendente encontrar esta en la saga homérica, cabalgando (dice,
riqueza formal cuando además nos ocu- haciendo un símil al nivel de lo visual)
pamos de un conjunto de poemas de tan "un océano de sílabas rizadas". TREalta factura poética. En nuestro idioma, GUA ESPONTANEA, describe lo que su
según opinión del que esto escribe, sólo título indica: "insólita quietud en la
Jorge Luis Borges ha logrado esa cabal troyana tierra", y en los siguientes dos
alquimia de la forma diamantina del so- poemas, LOS EXEGETAS (1) y (2),
neto clásico y las sinuosidades de la sub- saliéndose de la trama del texto se ocu•
pa Reyes de los estudios homéricos,
jetividad humana.
condenando la erudición estéril y las
discusiones bizantinas que sustituyen a
III.
lo que Barthes llamó el placer del texEl tema griego es de por sí ya imponen- to: "N-o importa el balbuceo, sí el p~te. Invita a la grandilocuencia y a la im- ma / no la oculta raíz, sino la rosa ·
postura de la voz diletante. Reyes no
MATERIALISMO HISTORICO ts
cae en esos facilismos. Incluso, aunque
un
soneto que seguramente huhi~ra
podría (pues helenista lo es y de los
aplaudido
Karl Marx, ferviente admll'I·
buenos, no de los aburridos), no se pone

dor de la cultura griega. Es una especie de acotación o glosa marginal a la
tesis marxista del papel determinante
de lo económico en los procesos sociales, aunque hay que decir que se basa en un equívoco deliberado: la sublimación literaria de "ladronerías que olvidando el tino, / dan en poemas como
por engaño" no está reñida con (o excluye) la explicación sociológica. No es
una cuestión de todo o nada, de una
explicación u otra, ambas "lecturas" de
lo real son pertinentes a partir de sus
propios presupuestos. Reyes nos propone aquí un maniqueísmo lúdicamente
chapucero.

DICE HERA es también de tono
festivo: " ¡Corre Atenea, que se va la
gente... (y) ...no llegamos al Canto
Veinticuatro". En el titulado PARIS
Reyes se pone serio. Empieza regañan~
do: "Paris gandul. . .", y termina con
un pisotón: "Muchos hay como tú
que obran portentos/ a la hora del baño
y los ungüentos, / y al combatir son
aire y humo y nada".
DE HELENA y PARIS-ALEJANDRO siguen el tema de la pareja anterior y Paris sale mal librado, por ser el
afrentoso de la historia, siervo del presente y la "dicha transitoria". En LLANTO DE BRISEIDA logró Reyes quizá
el mejor de los poemas de tono festivo,
haciendo decir a Briseida que el divino
Aquiles, en vez de "mover tanto ruido
y alharaca", mejor hiciera "casándose
conmigo en Cuemavaca ".

GENEALOGIAS TROYANAS es, a
mi parecer, el poema más desafortunado
de todo el conjunto, tanto por el tema
Qos árboles familiares) como por la
gimnasia verbal (con las esdrújulas) y
el juego de las rimas con palabras truncas. Con ENTREACTO (A UNA AFROLos tres sonetos que cierran esta seDITA NUBIL), Reyes n~s da en cambio gunda parte van tomando ya el tono
uno de los mejores poemas, de un liris- grave que conviene a tan altos asuntos.
mo recatado: "Déjame que te tome de En el titulado HERA, Reyes usa los
la mano / mientras con la mirada te aca- versos alejandrinos para darnos un rericio". Fin de la parte primera.
trato digno y majestuoso de la reina del
pa_nteón griego. El poema dedicado a
B. En el poema DE AGAMEMNON se Héctor nos entrega una semblanza adnos explica que Briseida, Criseida y de- mirativa del héroe ejemplar. Tiene el samás féminas y efebos que mueven las bor didáctico más auténtico de la culpasiones de la trama son meros pretex- tura helénica (al estilo del epitafio
tos, Y que "de un exceso en otro exce- aquel: "Extranjero que por aquí paso" se fraguaron la Ilíada "y aun la sas... '). El último terceto, digno cieEneida ". En MENELAO Y LA SOM- rre del poema, es de una gravedad
BRA vuelve Reyes en tono festivo a (una gravitas) rl}armÓrea: "Mas canta,
embrollar la trama , mezclando la histo- diosa, y a los pueblos díles / que contra
na homérica con los estudios posterio- Héctor la censura es necia / medida con
res, haciendo burla del "torpe Menelao" sus prendas varoniles". Y en AL ACAl)Ue busca a Helena en Troya mientras
BAR LA !LIADA, una especie de "prique, como dice Estesícoro, aquélla se mer final", ·Reyes describe al agraviado
encuentra en Egipto.
Aquiles en el postrer momento: "Ya le

.

acude la gloria con los brazos abiertos". . . Termina la parte segunda.
C. UNA METAFORA es el poema ya
citado, que se refiere a una imagen sinestésica en Homero ("las cigarras de
voz de lirio'), digna de un Lautréamont
o el más adelantado surrealismo, según
el decir de Reyes. Es el soneto prescindible, a mi juicio, de esta 'última y cuasiperfecta decena poética.
En TERSITES (Y ALARCON) y REFLEXION DE NESTOR Reyes entrevera presente y pasado, mezclando protagonistas literarios y escritores de entrambos tiempos (Alarcón, Néstor, Tersites, Henríquez Ureña, etc.) respecto de
alguna frase compartida o ideas convergentes. INSTANTE DE GLAUCO Y
DIOMEDES descubre a estos personajes
adelantándose a Jorge Manrique con
aquello de "somos la verdura de la era".
FILOSOFIA DE HELENA plantea
las inquietudes existenciales de siempre, sobre el paso del tiempo y la andanada de las calamidades: "y el luto y el
afán y la amargura/ apenas sirven, como
siente Helena / para ilustrar la fábula futura".
En LA VERDAD DE AQUILESunpasaje sirve como pretexto para la exposición de los principios vitales del autor.
Reyes pinta su raya, se "deslinda" de los
que siguen la máxima recogida en boca
del de los pies ligeros: "pensar y obrar
dos cosas diferentes", o séase la hipocresía, que para don Alfonso es "miedo
del mundo, engaño de las gentes, / menoscabo del arte y de la vida".
El soneto titulado CASANDRA es

CJI
CJI

�también un bello poema de tono lírico,
como el anteriormente citado de Afrodita. ¿Y quién, lector, no se enamora
platónicamente de este personaje / misterio cuando se enfrenta por primera vez
a la historia homérica? El soneto cierra
con estos versos, de un dulce erotismo:
" . . . yo no sé más. Sentí que me besaba.
/ Cantó el viento -y sonaron los manojos / de flechas agitándose en su aljaba".
Con DE MI PADRE y DE MI PARAFRASIS (1) y (2), Reyes lleva a la máxima intensidad su lenguaje poético,
echando mano de todos los recursos expresivos del verdadero poeta y abriéndose al mismo tiempo para revelarnos
las motivaciones básicas de su afán literario y la razón última de lo que él mismo llamó la afición de Grecia.
El soneto dedicado a su padre, impregnado de cariño y admiración, es
una muestra ejemplar de la poética de
Reyes, cifrada en la mesurada contención y la annonía estructural de sus elementos. Reyes no es un poeta romántico y desbordado, a la manera de un Jaime Sabines o un Eduardo Lizalde, por
ejemplo. Su manera de darse es la manera clásica, serena, que no excluye al
sentimiento pero lo envuelve en una discreción formal y una pulcritud estilística. Si comparamos el poema de Sabines,
Algo sobre la muerte del Mayor Sabines
(magnífico también, por supuesto, pero
inscrito en otra tradición poética), con
éste de Reyes dedicado a su padre, comprenderemos cabalmente las palabras de
Gabriel Zaíd recogidas en su pequeño
artículo "Dudas sobre el poeta Alfonso
Reyes". Dice Zaíd: "¿Qué nos pasa al
leer la poesía de Reyes? l. No encontramos algo que buscamos. Sin delibera-

ción, nuestra 'conciencia intencional' se
dirige a un algo esencial de la poesía,
que en Reyes no se da. Todo va bien,
del principio al fin del poema, pero no
acabamos de aceptar 'eso' como poesía. (. . .) 'Eso' que no encontramos
en Reyes, es el autor adolescente fascinado en espejos de sí mismo: desdicha intensa o cópula inacababie. Reyes
nunca quiso, o nunca pudo, entregarse
así. Su forma de darse es la cortesía.
(...) Por eso cuando cae en cierto blablaísmo, éste tiene la forma del guiño y
la coquetería. Y cuando es natural, como suele serlo, el personaje del autor
figura en su poesía como una buena mano y una buena voz. Voz que acompaña,
mano que saluda; voz que sabe decir,
mano que sabe hacer; voz que disfruta
las palabras, mano que pasa la mano por
el día".
Los dos sonetos finales del conjunto,
titulados DE MI PARAFRASIS (1) y
(2), cierran el ciclo estructural y esencialmente. Son la explicación cabal, dan
la clave para comprender el por qué de
tantos afanes y pesquisas por ''las dos
Antigüedades", como las llamó don Alfonso. Su "paráfrasis" de Homero, nos
revela el autor, no se alimenta únicamente del texto mismo, sino que abreva
en un patrimonio "de valentía y de
dolor y muerte" que el propio Reyes
posee, y que "coincide" con la trama
homérica. Cito el primero de los sonetos de forma íntegra, para no rebajarlo
a torpe prosa cotidiana: ·"No está en las
letras cuanto yo adivino / del duelo del
troyano y del aqueo,/ ni sólo en el poema peregrino, / ni en lo que cautamente escribo y leo. / / A sobresaltos de la
sangre, atino/ con el oculto parangón, y
husmeo, / no las palabras disecadas, si-

no / el tufo de la guerra y el saqueo. / /
Por gracia o maldición -otro lo acierte-,
/ un patrimonio traigo en la memoria /
de valentía y de dolor y muerte. / 1
Gritos y llantos, pánico y victoria, / todo lo tuve junto a mí, de suerte / que
todo es sentimiento más que historia".
Esta "coincidencia" o carambola de
la trayectoria existencial del autor y sus
temas literarios hace de la escritura
poética una suerte de kátharsis (en el
sentido aristotélico), y permite a Reyes
arropar la experiencia propia, única, con
la puesta en escena de la saga homérica,
dando relieve de titanes y aliento heroico
a las particularidades de una vida singular, como lo había realizado antes, según
el decir de algunos críticos, con su lfigenia cruel.
"Llorar ajenas lágrimas fuera un afán
ocioso / si abunda el propio llanto que
tal engaño ahorre,/ y el relato hago mío
sin miedo a lo que oso / para que viva en
mí y nunca se me borre". Con estas palabras, Reyes expone la razón última de
ese vasto trabajo literario de primer orden, que nos hace pedir, y con razón:
¡A nosotros también, que nunca se nos
borre!; y t~minamos así el recorrido
por este recreo en varias voces, prosaico
y bmlesco en sus primeros momentos Y
al fin sentimental.

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Este trabajo fue escrito a partir del seminario
sobre la obra de Alfonso Reyes que, entre lo•
meses de mayo y julio de 1987, impartió el
Lic. Alfonso Rangel Guerra en el Instituto de
la Cultura de Nuevo León.

..... :j;-&gt;· ·-· . .. -. ... -~

�LA· POLITICA FISCAL OBREGONISTA
EN NUEVO LEON. LAS REFORMAS
RADICALES DE JUAN M. GARCIA;
1920-1923
Osear Flores
La muerte del presidente Venustiano
Carranza y el ascenso del general Alvaro
Obregón matizó una nueva forma de
gobernar el Estado. La apertura política
del gobierno del sonorense dio cabida a
las demandas obreras y realizó con ellos
una serie de complejas alianzas con el
poder regional, representado por los
caudillos y los líderes obreros. La
lección fue aprendida. Los líderes obreros encontraron rápido un medio de
ascender en la jerarquía social no haciendo un partido separado del caudillo
prir.icipal. Los gobiernos obregonistas en
Nuevo León comprendieron la necesidad de la alianza con los obreros para
contrarrestar la todopoderosa oligarquía
porfiriana. El equilibrio de las alianzas
gubernamentales con la burguesía prerrevolucionaria por un lado, y el proletariado urbano por otro, resultó el mejor
medio de preservar el poder de los personajes públicos a partir de mayo de
1920. Después del Plan de Agua Prieta
ninguna revuelta de consideración tomaría las riendas del poder. Con esto, se
confirmó la reputación de los obregonistas de ser los únicos revolucionarios capaces de unificar relativamente el país.
Por su parte, el movimiento obrero se
vio maniatado en esta zona del país por
las particularidades de la conformación
del poder en la región. El sistema social
implantado por la burguesía regia nunca
fue amenazado realmente por una clase
obrera sin proyecto revolucionario para
tomar el poder.

...

c:o
ti".)

Tres días después de ocurrida la
muerte de Venustiano Carranza, el Congreso de la Unión eligió al gobernador
sonorense insurrecto Adolfo de la Huer_ta presidente provisional, encargado de

convocar a elecciones. Subordinado al
proceso electoral, el nuevo caudillo de
la revolución -Alvaro Obregón- tomaría el cargo de presidente electo a fines
de 1920
La impresionante monografía de
Héctor Aguilar Camín ha ·d emostrado
que la política radical y de simpatía por
el movimiento obrero mostrada por la
"dinastía sonorense" -que monopolizó el poder presidencial en los aiios
veinte-, se formuló como una respuesta a los acontecimientos particulares
de su estado natal durante el porfiriato y por la experiencia y el ejercicio del
poder político durante las guerras civiles que le precedieron.
La política nacionalista en Nuevo
León impulsada con nuevo brío durante el mandato de Obregón, capturó el
apoyo de la burguesía nativa contra la
creciente influencia de la inversión extranjera en el país. El nacionalismo revolucionario puesto en práctica por el gobernador Juan M. García -mandatario
entre febrero de 1921 y abril de 1922-,
encontró en la veta fiscal un medio relativamente descuidado por el carrancisrrto, para no só]o imponer las bases
de una nueva forma de operar en el
país de las empresas extranjeras, sino
también de reestablecer la confianza
pública en la arruinada figura de la autoridad pública.
Un congreso local competente y decidido a recuperarse de la total dependencia en la que se vio sojuzgado desde
el porfiriato al poder ejecutivo, dio un
nuevo carisma al poder público ante la
opinión popular.

La temporal interdependencia de los
tres supremos poderes del Estado durante el obregonismo en Nuevo León,
facilitó y retomó la viej_a política de·
alianzas e intrigas que urdió durante todo el conflicto civil la sólida burguesía
regia. Esto otorgó un total sometimiento del gobierno local a los intereses empresariales, hasta la toma de un nuevo
rumbo con la aparición en Monterrey.
en 1936, del presidente Lázaro Cárdenas.

El escandaloso asunto con la Cervecería
Cuauhtémoc
No hubo gobierno revolucionario que
no se dedicara arduamente a busc.ar recursos para el sostenimiento de la administración pública, convirtiéndose la
creación de nuevas fuentes, un instrumento de presión para lograr la legitimización del nuevo orden de cosas. Los
años iniciales de la revolución, hicieron
del "préstamo forzoso" una práctica común entre los inestables gobiernos provisionales para sostener los ejércitos en
campaña,
A partir de 1920, las cargas fiscales
que se aprobaron por la vía legalmente
aceptada, como lo fue el congreso ~ tal facilitaron a las nuevas admllll&amp;tra~iones intentar nivelar el déficit
-ocasionado por casi diez años de revolución- entre lo que ingresaba y lo
que egresaba, no siempre con el agrado
de la burg?esía industrial.

a. La hacienda estatal carranczsia
La hambrienta hacienda estatal despertó al final del régimen carrancista. La
ley de hacienda que el Congreso apro-

· bó en febrero de

1920 atacó diversas

fuentes omitidas por anteriores administracion_es. En primer término, los nuevos impuestos se dirigieron sobre el
producto redituado por las fincas urbanas, donde la burguesía regiomontana
hizo grandes transacciones y acumuló
importante propiedádes durante el desarrollo de la década revolucionaria. Anteriormente el gravamen residía en un
impuesto fijo de ocho al millar sobre el
valor de la propiedad. Con la ley de
1920, el fisco tomaría el tres por ciento
sobre el producto directo de las rentas
urbanas. 1
Otra fuente que se localizó y se explotó por la ley fue el metal extraído
de las minas del Estado, al cual se fijó
un impuesto cuatro veces mayor que el
año inmediato anterior, o sea, un dos
por ciento sobre su valor bruto.2 Este
impuesto golpeó duramente a la minería, por motivo de la baja del precio del
plomo y el zinc, únicos metales importantes en explotación. Por otra parte, el
impuesto de los metales siempre fue de
aoca significación para el gobierno, pues
en 1919 apenas produjo un impuesto de
cuatro mil pesos.3 Tanto la Cámara Nacional de Comercio como la Cámara Nacional de Minería, a través de sus respectivos presidentes, Jesús Ferrara y Faustino Roe!, elevaron duras críticas al gobierno del general carrancista José E.
Santos.4
Sin embargo, el principal objetivo del
fisco estatal entre los aiios de 1920 y
1921 se dirigió a una sola empresa: la
Cervecería Cuauhtémoc. Fundamentado
en la "vergonzosa evasión de impuestos
llevada a cabo por esta compañía, la recaudación de rentas del estado impulsó

una Ley de hacienda con un fuerte gr..vamen contra esta empresa en el rubro
de la producción, que empezaría a regir
a partir del lo. de marzo de 1920. Esta
ley, en su último párrafo del artículo 38
decía:

trara en vigor la ley, sin antes aclarar
que la fábrica contaba con una existencia en los toneles de sus "bodegas
frías" de 1.871,247 litros del referido
líquido. 9

"Los establecimientos industriales
donde se elabore cerveza, deberán pagar mensualmente a razón de $1.80
por cada cinco docenas de medias
botellas y $0.60 por cada octavo de
quince litros que se elabore, debiendo pagarse en cada mes por la producción habida en la anterior, según los
datos que recojan los recaudadores".5

Para marzo la situación nacional tendió a volcarse desfavorablemente hacia
Carranza, por lo que para evitar mayores
problemas y ante la intransigencia de la
compaiiía , el tambaleante gobierno carrancista decidió el d fa 24 del mismo
suspender temporalmente la aplicación
de la ley, tanto en lo correspondiente a
la elaboración de cerveza como en los
conceptos de giro industrial y fincas
rústicas y urbanas. 10

"La poi ítica de agres1on declarada
Para alivio de la cervecera, el 18 de
contra la Cervecería''6 -frase atribuida
mayo el gobernador provisional Porfirio
a su gerente general-, se justificó en una
G. González -quien secundó la rebelión
evidente evasión fiscal descubierta ese
obregonista en la entidad- mostró estar
año. La oficina recaudadora manifestó
dispuesto a entablar un acercamiento
que en sus libros se le tenía cotizada en
entre el nuevo poder y el grupo empretrescientos mil pesos por concepto de
sarial, al derogar las leyes de hacienda
"giro industrial". Por lo que cobraba en
tanto del estado como del municipio
consecuencia una cuota anual de seis mil.
decretadas por la facción derrotada. 11
Paralelamente, la negociación aceptó
tener invertido -aparte de lo dicho- en b. Juan M. García y el impuesto a la
capital social cinco millones, y en fincas
ceroeza
rústicas $107 295 .00, lo que le daría un
impuesto anual sobre la suma total de la El gobierno ptovisionaJ de Porfirio G.
inversión de casi cien mil pesos.7 Pero González, del 28 de julio de 1920 al
con la nueva fiscalización, la Cervecería 4 de febrero de 1921, dejó intacta la
pagaría anualmente junto con el cincuen- ley hacendaría de 1919 -la cual retomó
_ta por ciento del impuesto federal y en re- durante su mandato- logrando con esto
ferencia a la producción de 1919, casi no complicar las relaciones entre la burun millón de pesos.8
guesía citadina y el nuevo régimen.
Ante tal actitud, el gerente general,
Francisco G. Sada avisó el 26 de febrero la decisipn de interrumpir la elaboración de cerveza a partir del día que en-

El reglamento fiscal hasta el gobierno
de Nicéforo Zambrano - 1917-1919-,
no modificó en esencia la ley hacendaria
estatal promulgada por el procónsul

�Bernardo Reyes en 1907. De hecho era
una copia fiel y exacta de las prerrogativas profirianas que dieron un apoyo indiscutib le a la ind ustrialización. La anulación de las reformas fiscales del general José E. Santos y el regreso a la vieja
legislación porfirista, fue una excelente
medida política de Porfirio G. González
que calmó los ánimos exaltados de la
rancia burguesía y dio pauta a retornar
al régimen constitucional y a la elección
popular de los personajes públicos sin
mayores altercados. Las elecciones estatales que encumbraron a los nuevos representantes .en febrero de 1921, sirvieron al general Porfirio G. González
-que no compitió en la justa- para
ensalzar su reputación y reconocerlo
como el cacique regional de arraigo popular. Su prestigio lo regresaría al sillón
gubernamental en diciembre de 1923.
Pues bien, las elecciones para suceder
a Porfirio G. González elevaron al joven
~xalcalde y comerciante Juan M. García, quién utilizó el aparato estatal como un instrumento de presión para eliminar los privilegios fiscales tanto de la
burguesía regia como de las empresas
extranjeras.
Juan M. García labró su prestigio y
"estatus" socioeconómico en la etapa
postporfirista, anhelando siempre el éxito y la admiración. Se había esforzado
toda su vida, J1nas veces cautelosamente y otras con osadía, por la oportunidad que ahora se le ofrecía. Siendo un
representante fiel de la nueva generación
de comerciantes que se enriqueció durante la revolución, García siempre participó políticamente con los nuevos regímenes, incluso perteneció por conveniencia económica -como todo co-

merciante en pequeño- al~ Cámara Nacional de Comercio. Su actividad ambivalente -pequeño empresario y a la vez
político- lo orilló a confiar a la Cámara
de Comercio, diez días después de entrar al Palacio de Gobierno, el proyecto
del presupuesto de egresos de la entidad.
El objetivo de presentar tal proyecto,
fue que la "comuna empresarial" formulase el de ingresos "haciendo una derrama equitativa para el pago de los impuestos respectivos" 12
El 16 de febrero de 1921, la "comuna empresarial" acordó formar una comisión financiera que estudiara el proyecto y formulara la ley de ingresos. El
presupuesto · de egresos presentado por
García planteó una erogación de más de
un millón de pesos durante el año fiscal
de 1921. El nuevo proyecto elaborado
por la comisión, redujo el gasto público a menos de ochocientos mil y equiparó la misma entrada en base a un raquítico aumento fiscal en sólo cuatro ramos,
siendo éstos los de fincas rústicas y urbanas y los giros mercantiles e industriales. Tres días después, la comisión entregó el estudio a García.13
La reacción de este último fue de enfado por la restricción hecha a juicio de
los empresarios. En primera instancia, la
Cámara suprimió -entre otras- la partida de sesenta mil pesos propuesta ·por
García en su campaña política para fundar la "Escuela de Artes y Oficios". En
segundo, el presupuesto de ingresos
mostró un desequilibrio evidente. La sujeción era poco equitativa en el aumento de los ramos mencionados, "dados
los tipos de cotización que son el ocho
al millar por las fincas rústicas y urbanas y veinte para los giros mercantiles e

industriales, pues se traduce - decía
García- en un aumento de un cincuenta por ciento para las primeras y en un
veinte porcient o para los segundos, haciendo más gravosos los impuestos". 14
El ejecutivo desechó la propuesta de
la Cámara de Comercio y dejó a un lado
el aumento a los impuestos "tradicionalmente establecidos", para "crear dos
nuevas fuentes de ingresos", como lo
eran "las herencias directas y la fabricación de bebidas alcohólicas", en especial la cerveza .15
El nuevo impuesto apuntó con tres
cuartos de centavo hacia cada botella de
cerveza producida, más aparte un centavo y medio sobre todos los productos en
general producidos por la negociación. 16 Con ello resultaba, si llegase a
cumplirse, un ingreso al fisco anual
-por este solo concepto- de quinientos mil pesos. 17
El municipio también dirigió sus baterías hacia la cervecería. Según el recaudador de rentas municipales Luis Tijerina Almaguer, la compañía tenía una
producción bimestral equivalente a más
de novecientos mil pesos. Correspondiendo pagar al municipio el uno por
ciento bimestral sobre ese producto, la
empresa debía de estar cotizada en cincuenta y cuatro mil pesos anuales y no
en dieciocho mil pesos como se encontraba realmente. 18 En total, tanto por d
concepto-de venta al municipio, - dieciocho mil- como por el giro industrial
al estado - seis mil- la compañía entre·
gaba anualmente al fisco la ridícula su•
ma de veinticuatro mil pesos, cuando la
magnitud de"la empresa no tenía comparación con ninguna otra en su ramo den·

tro del país ( como se podrá· ver en el
cuadro núm. 1). 19
La "Cervecería Moctezuma, S. A.",
ubicada en Orizaba, Veracruz, pagó en
ese mismo año de 1921 casi treinta y
tres mil pesos por concepto de impuestos estatales y municipales, y solamente

empleaba 187 obreros. Probablemente
la más favorecida de ellas era la "Compañía Cervecera Toluca México, S. A.",
en el Estado de México, quien ten ía
contratados entre obreros y empleados
un total de 388 trabajadores con sólo un
gravamen local de diez mil pesos anuales.20

Pues bien, en 1921 el gobierno -emanado de Plan de Agua Prieta- no estuvo
dispuesto a ceder como la había hecho
el fisco carrancista un año antes. El actual régimen se encontró aparentemente del todo sólido y no bamboleante
como el anterior.

CUADRO l
CUADRO COMPARATJVO ENTRE LAS DIFERENTES COMPA'IIJ\S l'ROOl 'CTORAS DE CE RI Eí'.A
INSTALADAS EN EL PJ\IS. CARGAS IMPOSITIVAS LOCALES Y NUMERO DE OBREROS) E~IPI.E,\00~.
1921.

Compañía

Carga Fiscal Anual
a Nivel
Estatal y Municipal*

l\o. ,le 1)hr.-ros

\o. di· 1•mpl..,ulo:-.

Cía. Cervecería Cuauhlémoc, S. A.
(Monterrey, N.L.)

s· 24.000.00**

1.1:111

60

Cia. Cervecera Toluca y México, S. A.
(Estado de México).

$

9,977.58

344

44

Cia. Cervecería Moctczuma, S. A.
(Orizaba, Vcracruz).

$32,640.96

187

--

Cia. Cervecería de San Luis, S. A.
(San Luis Potosi, S.L.P.)

$ 2,700.00

103

14

Cia. Cervecería Yucaleca, S. A.
(Mérdia, Yucatán).

- - - --

81

..

Cia. Cervecería de Chihuahua, S. A.
(Chihuahua, Chih.)

$

9,406.00

~9

10

Cia. La Perla, S. A.
(Guadalajara, Jal.)

$ 2,511.72

3'\

..

Cia. Cervecera Sabinas, S. A.

$

4,800.00

.32

3

$

1,895.84

...

.

(Sabinas, Coah.)
Cia. La Estrella, S. A.
(Guadalajara, Jal.)

*El impul'sto federal se sumab~ a las ,:ontribuciones locales. l:.ste

,y.:,

..

establecía a razón de un cincuenta por cien10 de lo pagado a nivel

estalal.

ºLa Ccrveccrí; Cuauht~moc pagaba aparte un por1."C1Haje sobre finca,¡: una cuota sobre el sueldo de sus empleados; y un impuesto
llamado de pat~ntc ~brc su t.'Cntro distribuidor en la dudad de Monterrey, Sin embargo, la cantidad anunciada arriba r('prcscntó ese año
el grueso de las contribuciones. La cuota~ moditkó en octubn: del'~ año por la cantidad dl· $64.752.54.
FUL'ntc : AGCNL, ramo ConL-CsionL'S 1921, y AGN, l)cpartamcnto dd Trabajo, c-280, e.3.

�En una entrevista hecha por el periódico citadino El poroenir al gobernador Juan M. García, se ventiló la problemática referente a la implantación
del impuesto a los licores. Al mostrar su
firme resolución, el mandatario comentó "que el Gobierno y el pueblo de Nuevo León verían con ·mucho agrado que
desaparecieran de nuestro medio todas
las fábricas -de licores, por supuesto-,
con lo cual saldríamos ganando mucho". 21
El gobierno de Juan M. García contó
con el respaldo del nuevo régimen, a diferencia del gobernante carrancista José E. Santos. Este , a principios de 19-20,
tuvo que retractarse del pretendido aumento en el impuesto. a la cerveza, y
buscar con esto un mayor apoyo político local ante la hegemonía política de
los militares sonorenses en el país.
El grupo empresarial encontró finalmente, en octubre, una fisura en el aparato político que aprovechó para terminar en un arreglo de mutuo beneficio.

(N

'°

La cervecera financiaría una parte
del proyecto de gobierno de García
- para lograr así una importante reducción en el rubro fiscal-, al otorgar un
donativo de $62,500.00 para la construcción de la "Escuela de Artes y Oficios".22 Dicha instancia fue uno de los
puntos del programa político de García
como candidato antes de llegar al poder.
Sin embargo, para su desgracia, el congreso local rechazó la partida para impulsar la mencionada escuela cuando
éste envió su iniciativa de ley. Paralelamente al donativo, García aceptó la retribución al fisco por ese año de sólo
$37,500.00 por el concepto de venta de

cerveza, más $27,252.54 de impuesto al
giro industrial. 23 . Esto significó que la
compañía se comprometía a emitir un
desembolso total -sumado el monto del
fisco al donativo para la construcción de
la escuela- de $127,252.54, para dar
"una prueba más de su desprendimiento
en pro de la institución popular", a la
vez que el gobernador demostró ante el
congreso, el deseo "de proteger la industria local y no lastimar intereses crea· · por 1os emdos" .24 El r·manciam1ento
presarios del proyecto político de García, que había encontrado obstáculos
en el Congreso local, no sólo fue una corrupción evidente del poder político, sino que también lo hizo vulnerable al
menor ataque. Su destitución en abril de
1922 fue una prueba de ello.

municipios al estado, y cubrir así la elevada cifra de trescientos quince mil pesos.26 Los préstamos de los particulares al gobierno volvieron a reactivarse.
El 8 de junio, el Congreso facultó al
ejecutivo para recurrir a un préstamo por
la cantidad de setenta y cinco mil pesos; los principales empresarios e instituciones privadas cedieron la cantidad
mencionada, a través de dos¡agos entre
el día 10 y el 22 de junio.2 En marzo
del siguiente año, el Ayuntamiento de
Monterrey y los bancos locales, acordaron nutrir al erario público con un
préstamo de estos últimos por la cantidad de treinta mil pesos, para pagar
"principalmente adeudos como sueldos
de Instrucción Pública y gendarmería
urbana". 28

La base de sustentación política de
Juan M. García rápidamente se desmoronó. En abril del siguiente año fue sustituido por el Congreso. Sin García al
frente del poder público, la cervecera
encontró peldaños legales para retener el
mayor tiempo posible la entrega del dinero acordado. El 18 de septiembre de
1922 - a un año de distancia-, el Congreso todavía excitaba al nuevo mandatario ·a proceder a '.'hacer efectivas las
contribuciones relativas a la ley de hacienda" corresfondientes a los años de

La ayud~ de los empresarios y comerciantes para reestructurar el apa•
rato y servicios públicos, también
contempló el aporte de treinta mil
pesos por parte de la Cámara de Comercio, para crear un cuerpo de
bomberos en la ciudad de Monterrey
en julio de 1923. La iniciativa surgió
cinco días después de un tremendo y
pavoroso incendio que consumió la
mayoría dtlas instalaciones de la negociación "J. Cram y Cía.", donde se
perdieron más de medio millón de
pesos en mercancías. 29

Reformas impositivas a la propiedad
urbana

El precedente impuesto por el go·
bernador Santos no tardó en ser retomado también por García. El primero de
julio de 1921, el Congreso estatal recibió un proyecto de reformas a la ley hacendaria de marzo. La retórica del ejecutivo argumentó una hacienda estatal
en bancarrota, siendo preciso "socorrer
a su nivelación para que el Estado sub-

1921 y 1922. 2

La hacienda estatal durante el mandato
de García buscó todos los medio~ para
proveerse de su alimentación. En marzo
de 1921, el gobernador se reunió con los
51 munícipes con el fin de· entrar en
arreglos para el pago del adeudo de los

sista": "Tomando en cuenta las dificilísimas condiciones por las que atraviesa
el Comercio en la actualidad -continuÓ-, había decidido modificar en algunos puntos la Ley de Egresos, dejar
sin nuevos gravámenes los giros comerciales y la propiedad rústica, hacer economías en los egresos y aumentar un
cuatro por ciento en los impuestos de la
propiedad urbana, de modo que siendo
ésta la que percibe mayores rendimientos por,el crecimiento de la densidad de
la población y por el innegable aumento
que recientemente han adquirido las
rentas de las habitaciones, sea ella quien
aporte un poco más de dinero al tesoro
pu'bl'1co,,.30 p or Io tanto, la cuota fiscal para las fincas urbanas aumentó al
doce por ciento al millar. Se contempló también entre las reformas una reducción mínima en las partidas para
"gastos extraordinarios", seguridad pública -a sólo 42 plazas- y en la "Banda
del Estado". 31

"alza inmoderada de rentas de casa ha- ros, la popularidad del gobierno y de sus
bitación, cobro de pisos, etc."33 AJ aurepresentantes subiría como la espuma.
mento de un cincuenta por ciento mensual en las rentas, se le cuestionó debido
a. La compañía de Tranvías, Luz y
a que los propietarios de bienes raíces
Fuerza Motriz de Monterrey
solamente sufrirían de un cincuenta por
ciento de aumento anual sobre las con~ª. primera en oponer resistencia a lapotribuciones del Estado. Las quejas asegul ~t1c~ de cuestionamiento sobre los priraron que tal inmoderación consumía la
v~leg1os gozados durante al antiguo rémitad del sueldo de ra~a mensual de la gunen, fue la compañía canadiense de
mayoría de los obreros. 4
Tranvías, Luz y Fuerza Motriz de la ciudad.
A fin de cuentas, el objetivo de Juan
M. García fue cumpliéndose. ¡\ este ritTodo se inició por una medida táctimo, la situación hacendaría del Estado ca del departamento de hacienda. A
mejoró notablemente para 1923. Según finales de 1921, el gobierno autorizó a
declaraciones del tesorero Francisco la compañía el cobro de una tarifa al
Garza Nieto, el déficit del año de 1922
consumidor de $0.18 oro nacional por
que consistía en SlOl,061.09 se rcduj~ kilowatio a partir de enero de 1922. Tal
considerablemente; para mayo del simedida se basó en los cien mil pesos
guiente año era ya solamente de mensuales que ésta se llevaba a Canadá
35
$29,566.48. A esta mejoría en las fi. sustentándose en una producción d~
nanzas públicas coadyuvaron también energía eléctrica cuyo costo era inferior
los cobros atrasados a los municipios, y a la producida en su país y en las ciudala aparente estabilidad poi ítica a nivel des de los Estados Unidos. Las razones
. , Las medidas provocaron gran agita- nacional.
eran obvias: la tarifa aprobada era un
c1on. Los primeros en protestar por la
cincuenta
por ciento más alta que la de
espiral inflacionaria que provocaría la El nacionalismo revolucionario de Juan
las
ciudades
norteamericanas, a pesar de
primer medida fueron los integrantes de M. García.
que
los
jornales
pagados en Monterrey
la Cámara de Propietarios dirigida por
correspondía~
sólo
a una tercera parte
~!céforo Zambrano. Argumentando lo La precariedad de la situación obligó a
de
los
que
recibía
el
operario en los EsInjusto del gravamen por recaer sola- Juan M. García a erigir contra toda contados
Unidos;
igualmente,
el combustimente en las propiedades urbanas, los sideración la necesidad de la recaudable
-chapopotevalía
la
mitad;
el agua
principales acapradores del suelo como ción fiscal. La regularización del sistema
utilizada
por
la
empresa
no
le
costaba
eran José Calderón, Manuel y Carlos hacendario que conllevó a un fin polítiBerardi, Virgilio y Hemán Larralde Eu- co y social no se dio sin que el gobierno un solo centavo; y su entrevista con el
fisco nunca se había entablado en virtud
lali~ San Miguel, Antonio Muguer~a y local impusiera sus razones y sus necesidel gozo de la concesión dada durante el
Jes\Js Montemayor entre otros, apelaron dades a causantes antes intocables, parporfiriato. 36
32
al amparo.
ticularmente a las firmas extranjeras.
García entendió con acierto la premisa
la severa actitud gubernamenEf aumento de la renta fu inminen- emanada de la revolución: imponer las tal ,Ante
la compañía logró el amparo ante la
te. El impacto provocó la organización necesidades de la reconstrucción estatal
justifica federal, y pasó el asunto a la
de_ una "Unión de Inquilinos" consti- a todo interés privado. Si este último
Suprema Corte para que dictara una retiuda el 29 de julio, que se quejó por el correspondía a inversionistas extranje- solución definitiva. 37
C;.l

°'

�La compañía elaboró un desplegado
a la población donde publicó y comparó
el precio del kilowatio/ hora en plantas
de. fuerza en el país, así como el tipo de
fuerza motriz utilizada para producirlo :38

compañía en la ciudad. Por la tarde, varios diputados ante el cóngreso local
auspiciaron una manifestación pública
en repudio a la empresa ~ apoyo a las
medidas gubernamentales. 9

CUADR02'
TARIFA Y TIPO DE FUERZA NECESARIA PARA LA PRODUCCION
DE ENERGIA ELECTRICA EN LAS PRINCIPALES CIUDADES DEL
PAIS.
1922

Ciudad

Cobro por
Kilowatios/h~ra

Ciudad de México
Tampico
Puebla
Guadalajara
San Luis Potosí
Nuevo Laredo
Torreón
Durango
Saltillo
Zacatecas
Mérida
Chihuahua
Monterrey .

La negligencia de la empresa provocó
una represión dirigida desde el aparato
estatal.
· El 3 de enero de 1922, por órdenes
directas del Gobernador, el alcalde procedió a derribar algunos postes de la

$ 0.30
$ 0.30

S 0.30 ·
· S 0.31
0.35
$ 0.35
$ 0.40
· S 0.40
l 0.40
$

$ O.SO

$ 0.60
'$ 0.60
$ 0.18

Tipo· de fuerza
hidroeléctrica
vapor (fácil acceso al
combustible)
hidroeléctrica .
hidroeléctrica
hidroeléctrica
vapor
gas
vapor
gas
. vapor
vapor
vapor
vapor (tarifa áutorizada pór el gobierno para el año de
1922).

clamaciones extranjeras tropezarían con
algunas dificultades, ya que la compañía
había sido organizada conforme a las leyes mexicanas; por lo que renunciaron.
en consecuencia los accionistas a sus derechos extranjeros según condiciones
impuestas por el entonce¡¡ general Bernardo Reyes.40
.
Mientras tanto el hostigamiento gubernamental se acentuó. Al esgrimir la
defensa de la seguridad pú_blica, el gobierno giró un~ comunicación al día siguientes para que la compañía sustituyera los durmientes de madera -en ciertas partes de la ciudad- por los de concreto; que en lugar de los postes de madera instalados para soportar las líneas
de fuerza eléctrica se instalaran de fierro; y finalmente, era imprescindible reparar "los cables conductores de corriente de alta tensión, en los lugares donde .
los ha ido encontrando en malas condiciones el Inspector _Técnico del Gobierno'_, 41
·
El Congreso manifestó · también su
apoyo. a través· del diputado Martínez
· Celis, quien .dijo en una entrevista el 7
de enero, "que la actitud asumida •por
el mismo gobierno en defensa de los intereses de ta-colectividad, iba r~uelta a
acabar con 106 monopolios y hacer cumplir la ley a todas las empresas qué ha~
4
venido burlándola sisteináticamente".

AJ mismo tiempo, la empresa fue vulPronto los sucesos acapararon la nerada. por las críticas del público, en
atención nacional. El día 5, el encarga- particular por los conductores de vehícu•.
do de negocios de Inglaterra en la ciu- los de la ciudad que exigieron, a través
dad de M~xico fue entrevistado por un de una _manifestación, que se dotara por
periódico capitalino sobre el problema parte de la- compañía a los tranvías ui'·
de la empresa de fuerza motriz en Mon- banos de frenos de aire, a fin d_e que ft
terrey. El encargado expresó que las re- . evitaran los accidentes ya frecuentes por

este tipo de negligencias.
~entamente, los intereses extranjeros
~vieron que so~eterse a la presión ejercida por . un gobierno que captaba cada
vez más la atención del público. Al llegar a Monterrey el 11 de enero uno
de los directores de la compañía -W. H.
Moore-, entabló una relación más sumi~ por i;arte de la empresa hacia el gobierno. .

b. La Junta de Mejoras Materiales
Pero la empresa canadiense no fue la
única afectada por este reacomodo económico dirigido por el naciente aparato
estatal. A principios de 1922, la Junta
de Mejoras Materiales de la ciudad -for~ada a iniciativa del ejecutivo.-, quedó
mte~ada por elementos del gobierno y
la Camara de Comercio, quienes aprobaron la aplicación de un impuesto extra a
las grandes empresas, para destinarlo a
la pavimentación de las principales arte. · d' 44 Asimismo, la recauda~~s cita mas.
cion estatal de rentas hizo una nueva revaloración de los giros industriales asentados en Monterrey.45
La colaboración de la oligarquía industrial regia con el gobierno revolucionario en este tipo de acuerdos, ·se contrapuso a la actitud expresada por la compañía
metalúrgica
norteamericana
ASARCO, que vio mermarse paulatinamente el fuero económico del que estuvo rodeado. Ahora, en marzo de 1922 la
protesta se canalizó en contra de la revaloración del giro industrial, así como ala
~ga de nuevos impuestos como el destinado a la pavimentación.46 Dicho impuesto era equivalente al diez por cien-

to del gravamen existente por concepto
de fundiciones.

La aparente "ingenuidad" de los argumentos . explicitados por la empresa
norteamencana, demostró el goce ilimi~ado de privilegios. Ante el cobro ·de
impuestos atrasados, la compañía fundamentó su disculpa diciendo que los encargados de ella "eran extranjeros en su
mayoría que ignoraban e ignoran las
leyes del país".
García sufrió el desafuero del Congreso en abil, pero la nueva administración continuó un dilatado pleito legal
c?nta la ASARCO, que promovió un juicio de amparo por no estar de acuerdo
con las nuevas cotizaciones. El conflicto
llegó hasta la Suprema Corte de Justicia
de México. 47
Los_pleitos ganados a las compañías
extranJeras -Tranvías y ASARCO- debilitaron sus posiciones y prestigio frente al gobierno local, especialmente si se
comparan estas derrotas con las notables
ventajas de las que habían gozado hasta
enton~es. Sin embargo, ambas empreaa"s,
a partir de 1923 volvieron a traer técnicos de afuera y a invertir en la mejora
de sus instalaciones, revisaron proyectos, reacondicionaron nuevas obras e
instalaron nuevas.
~-xigir a las compañías extranjeras y
facilitar hasta cierto punto las cosas a
!as em~resas naci~nales y a la oligarquía
mdustnal, fueron hechos contrarios desde el punto de vista de la política hacend~ria pero confluentes desde el punto de
vista del sostenimiento del nuevo estado.
Pelear a muerte contra la oligarqufa

regio~ontana hubiera sido políticamente rumoso -como lo verificaría para su
desgracia posteriormente García- no
' ·
so_, Io por su influencia política y econÓmica dentro y fuera de la ·entidad sino
por los muy concretos intereses q~e representaba en la economía en reacomocio en Nuevo León.

Derrusibe llel gobierno de García
Una tirantez en las relaciones entre los
empresarios locales y el ejecutivo, así
com~ un. may~r independencia y hegemoma de la Camara legislativa con respecto de los demás poderes públicos,
fueron las tendencias con las que se enfrentó el gobernador Juan M. García a
principios de 1922.
En el primer caso, la historia se originó en uñ hecho aparentemente sin
trascendencia. El 28 de enero, un · representante gubernamental -el Oficial·
Mayor de la Tesorería- fue obligado a
d~salojar la sesión ordinaria que los
miembros de la Cámara de Comercio
llevaron a cabo ese día por la tarde.
Tal suceso , fue interpretado por el
g?,bernad?r García como una provocacmn ha~1a eT aparato público, por lo
que tomo la radical resolución
"~ no recibir ni tratar con ningún
miembro de la Cámara de Comercio, ni a recibir a ninguna comisión
de ella mientras no se le demuestre
plenamente que tal actitud no tiende
a obstruccionarlo. Además de esto
-reiterÓ-, para el Gobierno no debe de haber puerta cerrada en tanto
que lo que detrás ·de ella se trate sea
correcto; y por lo mismo me parece

°'
C/1

�'

sospechoso que la Cámara de C~mercio quiera funcionar como sociedad
secreta o dándose apariencia de Jun.
. d ,,48
ta de conspira ores .
Las imputaciones gubernamentales
hacia una de las instituciones de mayor
reconocimiento de la sociedad regio~
montana no sólo demostraron la
rápida di~olución de los valores porfiri~nos sino el enfrentamiento de lo mas
rep;esentativo de la burguesía urbana
con un poder público estatal renovado
en su política. Las estrechas y amables
relaciones entre el general Bernardo Reyes y la alta esfera social quedaro_n
abruptamente enterradas en el devemr
revolucionario.
Los empresarios no tardaro~ en de~3:
sentir todo el peso de su poder. La critica furibunda de e~te último hacia la
"comuna empresarial" a la que llamó
vulgarmente "junta de conspiradores",
hizo que la Cámara no se portara co~o
una "institución al margen de la ley smo
todo lo contrario, por encima de ella, al
no poder
"aceptar que la honorabilidad de todos y cada uno de sus miembros,
quede a merced del juicio arbit~ario
de cualquier Autoridad por_alta que
.
'd ura,,.49
sea su mvesh
La contraofensiva empresarial agitó
todos los mecanismos que fue labrando
lenta y sigilosamente durante el conflicto armado. Su influencia dentro de la
sociedad regiomontana fue tan vasta como la organización -humana y técnicade sus proyectos industriales Y de comercialización.

El talón de Aquiles del gobierno de
García fue la corrupción y el amparo a
los juegos de azar. Sobre él di? la estocada la burguesía citadina. Mientras el
altercado con la "comuna empresarial"
acaparó la atención del público por ~spacio de varios días, el amparo del cabildo municipal hácia los juegos de-azar en
especial a "La rifa zoológica" - la c~al
aportaba una cantidad generosa de impuestos y corrupción-, fu~ duramente
atacado por la prensa escnta y por un
numeroso grupo de empresarios, comerciantes y propietarios.
Dichos personajes enviaron a través
de )as instituciones que los agrupaban
-como fue la Cámara de Comercio entre otras-, un telegrama al presidente
Obregón pidiéndole su intervención en
· da n'fª;5 o.L.ª. conrepulsa a la menciona
testación de Obregón al dia siguiente
_ 18 de marzo-, no sólo manifestó un
repudio a la tolerancia_ ~emame~tal
hacia el juego, sinq p1d10 encarecidamente al gobernador García la supresión de tal actividad, "que tan directamente afecta al prestigio de su Administración y lesiona seriamente intereses general~s de la enn'dad"51
.
El telegrama de Obregón fue comprendido. Tres días de~pués en ses~ó~
extraordinaria, el cabildo determmo
clausurar la rifa para evitar así " un enfriamiento de las relaciones entre el Gobierno del Estado y el Ejecutivo de la
Unión,,, quien "fne sorprendido en su
buena fé por un grupo de personas enemigas políticas del Gobierno del Estadé.52
La rifa fue .finalmente clausurada, pero la ira•del gobierno se revirtió hacia los

comerciantes. El cabildo prometió elaborar un proyecto_de "derrama proporcional entre el comercio de Monterrey,
para que sustituya los impuest~~ que se
dejarán de recibir por la supres1011 de la
Rifa"_53
El rápido desgaste de García, redundó en una serie de fisuras políticas dentro de los supremos poderes del Estado.
El golpe de gracia lo dio la ~áma~a de
Diputados. El primero de abnl, al inaugurarse las sesiones del año, un grupo
homogéneo y mayoritario de legislad~
res aprovecharon la pérdida_de autondad del ejecutivo para atacarlo duramente por haber violado la ley "pasando por sus preceptos, al inmiscuirse en
asuntos de materia electoral, fallados
por la Cámara".54 El problema radicó
en una iniciativa de García entregada a
la Cámara donde pidió el desafuero de
dos . diput~dos integi:antes de la misma
"por no tener la edad necesaria -25
años- para ser representantes populares ,,. 55

gran

Tras una
confusión dentro del
recinto, los diputados descontent?s lo
abandonaron e instalaron su propia le~
o-islatura en el Hotel TerminaI.56 Los
días siguientes.sirvieron a los diputados
disidentes para elaborar cargos concretos contra el Gobernador, llegándose ª
presentar la opornmidad definitiva el 3
de _abril. Al presentir García haber fer•
dido el apoyo del centro, se traslado ~te último día hacia la capital de la Repu·
blica para conferenciar el asunto con.el
Secretario de Gobierno, Plutarco Ehas
Calles.
· · aprovechó la
El congreso mayontano
ocasión; desaforó al Gobernador por ha-

her salido del territorio nuevoleonés sin
permiso de la Cámara, y designó como
substituto a uno de sus miembros, al
doctor Ramiro Tamez.57

zación de los regímenes postrrevolucionarios. Estos, conforme encontraron
una mayor estabilidad, eliminaron los
arreglos temporales -que entablaron
con otros grupos sociales- que los colocaban en una posición de debilidad y
desventaja.

Tamez gobernó hasta fines de 1923,
año en que volvió a entregar el poder al
general y cacique local Porfirio G. González. Su mandato se caracterizó por
Recapitulación
evitar los conflictos con la sólida burguesía industrial, para sentar este pre- A partir del triunfo maderista de 1911
rrequisito como fundamental para la so- se debilitaron los mecanismos tradiciobrevivencia de todo alto funcionario nales de dominio público. Los años de
constitucional a partir de 1922.
la revolución en México fueron de dispersión del poder político, por ende de
Por lo tanto, no es de extrañarse que destrucción del poder central; lo que
en enero de 1923, el Congreso haya ac- frecuentemente se tradujo en una recucedido a una petición enviada por la peración de los poderes regionales.
compañía -y apoyada por el Gobernador- otorgándole una concesión en maEn Monterrey fue la burguesía de
teria de impuestos casi inaudita, ya que antigua raigambre la que pudo defender
la Carta de 1917 estipuló la eliminación mejor el poder. A diferencia de muchas
de este tipo de concesión y exención de regiones, el poder no estuvo verdaderaimpuesto, que florecieron durante el mente en quienes tenían las armas; cierporfiriato. La nueva concesión estipuló tamente, en este caso puede sostenerse
el pago al Estado, por término de diez que los gobiernos locales fueron fructíaños, de la cantidad de cincuenta mil pe- feros y relativamente estables mientras
sos anuales, y al municipio por el mismo contaron con el apoyo de la Cámara de
término de años, la suma de dieciocho Comercio, que agrupaba a la mayoría
mil pesos al año. Comprometiéndose la de la burguesía. Su fuerza fue tanta que
misma, a invertir en sus instalaciones un pudo lograr por sí _misma ser interlocumillón de pesos, y depositar como ga- tora directa del poder central.
rantía en la tesorería estatal, la irrisoria
cantidad de quinientos pesos. 58 El térLas multitudinarias manifestaciones
mino de los diez años nunca se cumpli- citadinas, la presencia obrera y la anarría, ya que un nuevo decreto del Con- quía que hizo presa al aparato público
greso, fechado el 7 de noviembre de por algunos años, inmiscuyó a la gente
1927, declararía la concesión del 17 de del pueblo como raras veces en los asunenero de 1923 como "insubsistente por tos de poi ítica local. Esta coyuntura
anticonstitucional".59
diu cabida a una alternativa empresarial
La derogación de la concesion de
1927, no sólo pone en evidencia sino
demuestra el largo proceso de legitimi-

al margen de las instituciones tradicionales - simbolizadas en el rápido desmoronamiento del antiguo sistema de
control social- que cubrió de una mane-

ra por demás exitosa los frecuentes vacíos de poder en Nuevo León.
Pero esta alternativa representada en
la "c_omuna empresarial" no mostró
mayor interés en desviar su atención en
los asuntos públicos, más allá de resolver problemas inmediatos. La oligarquía
industrial siempre fue renuente a descuidar por un tiempo considerable los intereses económicos que ella representaba.
La Cámara de Comercio siempre estuvo
consciente de que sin su apoyo ningún
gobierno local lograría sostenerse.
La representatividad de los intereses
comerciales a través de uno de los miembros de la "comuna empresarial" en el
cargo público de mayor jerarquía en el
estado, había sido ya experimentado en
los años de 1917 y 1919 durante el
mandato de Nicéforo Zambrano, rico
negociante y acaparador nato del espacio · urbano. Entre 1921 y 1922, Zambrano continuó favoreciendo a los empresarios citadinos desde su cargo de
cónsul en la ciudad de San Francisco,
California.
La tendencia general de los gobiernos
revolucionarios en Nuevo león desde
1915 fue su c7inservadurismo y su apego
a suavizar las reformas sociales que propugnó la práctica constitucionalista en
todo el país. La última administración
carrancista no tardó en entrar en conflicto con la burguesía regia. Su representante resultó conservador, sí, pero
fiel reflejo del autoritarismo burocrático que caracterizó al centralismo carrancista en su ocaso. La falta de tacto
político por parte del terrateniente y
generalJosé E. Santos, sólo exacerbó los
conflictos políticos, sociales y económi-

�cos locales.
Las elecciones estatales para nombrar
a las nuevas autoridades públicas en
1921, llevaron -con la anuencia de la
rancia burguesía- a uno de sus jóvenes
miembros incorporado a la "comuna
empresarial" en 1912. El augurio de que
la nueva administración navegaría viento
en popa y con la misma estabilidad como lo hizo Nicéforo Zambrano, pronto
se convirtió en quimera.
La ambición de Juan M. García de
querer maniatiar a la "comuna empresarial", redundó en un estrepitoso desastre
que recordó al radical gobierno de Antonio l. Villarreal en 1914. Para 1922, el
.estricto control ejercido por la "comuna
empresarial" en la estructura de poder
existente en Monterrey y en consecuencia en el Estado, quedó en clara evidencia. La importancia de los intereses de
la burguesía prerrevolucionaria en Monterrey fue tanta, que fue capaz de lograr
por _sí" misma ser inter~ocutora directa
del poder central. A nivel local, la prensa escrita -en particular El porvenir,
fundado en enero de 1919- y las Cámaras satélites a la de Comercio como la de
pequeños comerciantes, propietarios y
agricultores, manifestaron ser voceros
del ímpetu del capitalismo nacional de
los grandes empresarios.
Juan M. García sólo inauguró el inicio de una triste etapa hegemonizada
por la corrupción y la anarquía pública - entre 1921 y 1927, ocho administraciones cruzaron fugazmente el palacio estatal de gobierno. La purificación
de la imagen contrarrevolucionaria de la
oligarquía industrial en esta etapa, sólo
ayudó para que asumiera la "misión"

de defender al pueblo de los vicios de
sus gobernantes revolucionarios, de sus
tonterías, de sus indisciplinas, de sus relajamientos.
Esta es la oligarquía industrial de
Monterrey, que pronto se volvería paradigma del empuje y de la vanguardia capitalista de la rancia burguesía mexicana.

Notas
l. AGENL, Ley ·de Hacienda del Estado de
Nuevo León de 1920, p. 3.
2.lbid. p. 6.
3.AGENL, Informe rendido ante el Congreso por el Gobernador del Estado Nicéforo Zarnbrano, 1917-1919, s/p.
4.AGENL, Concluidos, 1920.
5.AGENL, Ley de Hacienda de 1920, p. 8.

17. El porvenir, 24-26 de febrero de 1921,
p.p. 1 Y. 8.
18.E/ porvenir, 29 de julio de 1921, p.p. 1
y 8.
19.Datos extraídos del AGENL, Concesiones, 1921 y AGN, D de T, c-280 y e-3.

20.lbid.

43.El porvenir, 12 dé enero de 1922, p. l.

45.Ibid.

23.lbid.

46.Ibid.

24.El porvenir, 18 de octubre de 1921, p. l.

47 .!bid.

25.AGENL, Congreso del Estado, 1922, 18
de septiembre de 1922.

48.El porvenir, 29 de enero de 1922, p. l.

26.La· reunión contempló también a los jueces civiles del estado y a los recaudadores municipales. El porvenir, 21 de marzo
de 1921, p. l.
27 .AGENL, Minutas, 1921, c-518.

29.El porvenir, 21 de julio de 1923, p. 4.

8.AGN, DGG, c-3, A. 2.00.31, e-31.

30.El porvenir, 1 de julio de 1921, p.p. 1, 6 Y
8.

10.lbid.

31.El porvenir, 20 de agosto de 1921, p.1,6
y 8.

11.El porvenir, 19 de mayo de 1920, p. l.

32.El porvenir, 30 de julio de 1921, p. 4.

12.El porvenir, 17 de febrero de 1921, p. l.

33.AGENL, Concluidos, c-2, e-773; Y D
porvenir, 18 de agosto de 1921, p.p. 2 Y4.

49.t

porvenir, 31 de enero de 1922, p.p. 1 y

SO.El telegrama enviado a Obregón con fecha
del 17 de marzo era firmado por la Cámara
N_acio~al de Comercio, la Cámara de prop1etanos de Monterrey, Unión de Comerciantes al menudeo y pequeños industriales de Monterrey, y por el Círculo Mercantil Mutualista de Monterrey, en El porvenir, 19 de marzo de 1922, p.p. 1 y 2.

51.Ibid.
52.Sesión del cabildo del 21 de marzo en El
porvenir, 22 de marzo d·e 1922, p.p. 1 y 4.

53.lbid.
54.EI porvenir, 1 de abril de 1922, páginas

13.El porvenir, 19, 20 y 21 de febrero de
1921, p.p. 1 y 4.

34.Ibid.-

14.El porvenir, 22 de febrero de 1921, p. p.

35.El porvenir, 29 de mayo de 1923, p. 6.

extras, p.p. 1 y 2.

55.lbid.
56.Ibid.
57 .EI porvenir, 4 de abril de 1922, p. l.

36.El porvenir, 4 de enero de 1922, p. l.
58.AGENL, Concluidos, 1923, c-1.

15.AGENI:, Secretaría de Fomento, 1921,

16. !bid.

42.El porvenir, 8 de enero de 1922, p. l.

44.AGENL, Concluídos, 1922, c-7, e-764.

7. El porvenir, 29 de julio de 1921, pp. 1 y 8.

Ley de Hacienda estatal de 1921.

41.El porvenir, 7 de enero de 1922, p.p. ly 5.

22.AGENL, Concesiones, c-25, e-276, y El
porvenir del 18 de octubre de 1921, p. l.

28.El porvenir, 3 y 7 de marzo de 1922, p. l.

1 y 4.

40. Entrevista reproducida en El porvenir, 6
de enero de 1922, p. l.

21.El porvenir, 24 de junio de 1921, p. 8.

6.Protesta de Francisco G. Sada en AGN,
DGG, c-3, A.2.00.31, e-31

9.Ibid.

39.El porvenir, 4 de enero de 1922, p. l.

31.Ibid.
38.El porvenir, 7 de enero de 1922, p. l.

59.P.O. del 9 de noviembre de 1927, p. 1, decretado por el Congreso el día 7 del mismo.

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�COLABORAN EN ESTE .NUMERO:

ALICIA E. QUINTANILLA. RegiomonJULES LAFORGUE. Murió hace cien escrita una teS1s sobre la narrativa de tana. Miembro de los talleres literarios
años (1887) apenas cumplidos los vein- Elena Garro.
del ISSSTE dedicados al tema de la fantisiete. Uno de los tres grandes poetas
SILVIA MIJARES. Titulada en odonto- tasía en la literatura y a la obra de Elefranceses nacidos en Montevideo Qos
logía y filosofía . Ha ocupado cargos na Garro y de Octavio Paz.
otros dos: el Conde de Lautréamont y
directivos dentro de la Universidad AuJules Supervielle). "Su poesía es la poetónoma de Nuevo León y su Sindicato. OSCAR FLORES. Egresado del Colegio
sía de la desesperación, del fracaso y del
Ha publicado ensayos sobre teoría del de Historia de la Facultad de Filosofía y
humor negro. A una cultura filosófica arte y filosofía latinoamericana, y sobre Letras, en la UANL, cursó una maestría
fuerte y un poco pesada une su talento
autores como Kafka, Hegel, Antonieta en historia en el Colegio de Michoacán;
natural para entender y aprovechar el Rivas Mercado y José Vasconcelos. el texto que aquí se incluye forma parte
genio de la poesía popular. Es uno de
de la tesis que presentó para obtener dilos pioneros del verso libre, que ni si- LIBERTAD GONZALEZ HERNAN- cho grado.
quiera los románticos se habían atrevido DEZ. (Monterrey, N.L., 1961). Egresaa usar." (Robert G. Escarpit). Influyó da del colegio de Letras Españolas de ROSA MARIA GUTIERREZ. Actriz y
en Lugones y en López Velarde.
la Facultad de Filosofía y Letras, en la directora de teatro. Egresada del ColeUANL. Actualmente cursa la maestría gio de Letras Españolas de la Facultad
PABLO FLOREZ. Monterrey, N.L.,
en Letras, en la División de Estudios de Filosofía y Letras, en la UANL, don1933. Pintor, dibujante, grabador. EstuSuperiores de la misma Facultad, y se de imparte clases actualmente.
dió en el Taller de Artes Plásticas
desempeña como profesora de planta.
(UANL) y en La Esmeralda de la capiMIGUEL COVARRUBIAS. Monterrey,
tal. Ha obtenido premios en pintura y
N.L., 1940_ Poeta, narrador, crítico lien escenografía desde 1961. Maestro de MARIA EUGENIA MUDROVCIC. Ejer- terario. Es autor de una decena de lisus especialidades en las escuelas de Ar- ce la docencia en Buenos Aires. Obtuvo bros, entre ellos: Minusculario (prosa
tes Plásticas "Pablo Livas" y Arquitec- el grado de doctora en la UNAM con poética), Papelería (ensayo), El segundo
tura de nuestra Universidad; dirigió la una tesis sobre Carlos Fuentes. Traduc- poeta (poesía), Custodia de silencios
primera de éstas en diferentes épocas. tora de inglés, alemán, francés y yugoes- (relato), Pandora (poesía). Profesor de
lavo.
letras en esta Facultad desde 1970. DiLEO SPITZER (1887-1960). Lingüista
rector de Deslinde desde el número 10.
considerado como "uno de los padres de CARMEN ALARDIN. Ver Deslinde 14.
la estilística moderna", es también un
MINERVA MARGARITA VILLAromanista distinguido. A obras señeras IRMA BRA"N°A. Nació en Torreón, Coa- RREAL. (Montemorelos, N.L., 1957).
de la literatura española les dedicó múl- huila. Licenciada en ciencias de la co- Egresada del colegio de sociología de la
tiples ensayos, entre ellas, las del Arci- municación. Este año concluye la maes- Facultad de Filosofía y Letras, en la
preste de Hita, las Coplas de Manrique, tría en letras españolas, en la UANL. En UANL, donde ejerce la docencia desde
San Juan de la Cruz, Góngora, Cervan- Monterrey ha sido docente y colabora- 1979. En 1986 obtuvo el Premio Plural,
tes ... Libros de Spitzer en español: Lin- dora de El norte.
en poesía, y el Premio Nuevo Reyno de
gü(stica e historia literaria (Gredos,
León, que otorga la Casa de la Cultura
1974) y Estilo y estructura en la litera- MARIA ESTHER GONZALEZ GON- de Monterrey. Ha publicado Hilos de
tura española (Crítica/Grijalbo, 1980). ZALEZ. Licenciáda en letras. Actual- viaje (poesía) y Juegos cotidianos
mente cursa la maestría en letras espa(cuento, volumen colectivo).
JOAN F. MARX. Doctora en letras his- ñolas en la UANL. Profesora del Sistepánicas. Profesora e investigadora en el ma de Educación Abierta en la misma
Department of Foreign Languages (Mu- Universidad ..
o hlenherg College, Pennsylvania). Tiene
t--

�MERCADOS Y MERCADO

lfACIONAL EN EL SIGLO XIX
~co, Argentina, Paragwiy

ldlma, Cuba y Espafia)
Afio n. número 4
julio-diciembre ck 1987

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              <text>Deslinde, Revista de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, 1987, Vol. 6, No 18, Octubre-Diciembre</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Mitología azteca</name>
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      <name>Surrealismo francés</name>
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