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                  <text>�UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
RECTOR: Ing. Gregorio Farías Longoria
SECRETARIO GENERAL: Ing. Lorenzo Vela Peña
FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
DIRECTOR: Lic. Bernardo Flores Flores
SUBDIRECTOR: Lle. Ricardo Yillarreal Arrambide
SECRETARIO ACADE~IICO: Lic. José ~laría Infante

REVISTA DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA YLETRAS
NUMERO 20 / VOLUMEN VII/ ABRIL-JUNIO DE 1988

CONSEJO EDITORIAL
Lic. Nora Berumen de los Santos
Lic. l\1artha Casarini
Lic. Armando González
Lic. Miguel González
Lic. María de los Angeles Pozas
Lic. Genaro Saúl Reyes Calderón
DIRECTOR
Miguel Covarrubias
SECRETARIO DE REDACCIO
Humberto Salazar
OFICI 'AS
Facultad de Filosofía y Letras. UANL.
Ciudad Universitaria. san Nicolás de los Garza, N. L.
l\lEXICO

Publicación trimestral.
Precio del ejemplar:

�SUMARIO
DIARIA
3 EJECUCION
Hennann Broch
LAINJUSTICIAIDSTORICAPARA W. JAMES
4 Eduardo
U. Ramirez
LA VENTANA DE LOS DESEOS
Alvarado
6 •Héctor
LICENCIATURA EN PEDAGOGIA: ¿FORMACION DE DOCENTES?
lo LAMireya
Garcia Govea. Miguel de la Torre

17

POETICA
WaldoLeyva

20 BIBLIFICCIONES
Reynol Pérez
ANTASMA DE ALFONSO REYES
22 ELF
José Alvarado
Y TENTACION
24 AUGURIO
Nora Garro
ROLAND BARTHES PERDIDO Y REENCONTRADO
EdgarMorin
27
DE UNA ESCRITURA, LA OTRA

30 Francois Wahl

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ROLAND BARTHES O EL ESCRITOR Y SU ETICA
34 Jérome
Serri
38 CATALOGO
Roland Barthes
EL MITO EN ROLAND BARTHES Y CLAUDE LEVI-STRAUSS
46 José Maria Infante
SISTEMA DE BARTHES
53 Silvia
Mijares
IMPERIO DE ROLAND BARTHES
56 EL
MiguelCovarrubias
ACERCA DE LA POESIA Y SUS DUENDES
59 NOTAS
Nora Garro

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PARA SER COMO SOY
Vilaú Valdés
61 Brikelys

64

GRUPOS ECONOMICOS REGIONALES Y PODER POIJTICO LOCAL:
MORELOS EN EL SIGLO XIX
Doménico Sindico

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ELRUIDO
Chávez Carmona
71 Arturo

EJECUCION DIARIA

Hermann Broch
Aquéllos que durante la noche empalidecen
con el frío sudor de la ejecución diaria,
en la infernal prisión de la fiebre
tenían hoy el derecho de cantar.
Si lo hicieran,
emitirían un espantoso nuevo lenguaje:
ninguna de sus palabras se parecería a otra.
Pero ellos callan. Llevan
entre sus mandíbulas doloridas,
sobre sus bocas, la mordaza de otro destino,
pues lo que nos dijeran sería vano,
el estridente cloqueo de la destrucción.
Y aunque deberíamos escucharlos,
el destino nos tapona los oídos.
Fijamente los miramos. Ellos nos miran fijamente.
Los ojos -los suyos, los nuestrosaún pueden ver
y engañarse
y descubrir la forma humana.
Malhaya si alguno habla.
Venl6n de Miguel Covarrubias

Diejenigen, die im kalten Schweiss der Hinrichtung / táglich,
nachtlich erbleichen, / die hollenhaft Fiebernden / hatten heute
ein Recht zu singen. / und wenn sie es taten, / sie taten
es in fürchterlich neuer Sprache, / in der kein Wort dem
andern / mehr ahnelt. // Aber sie schweigen; sie tragen /
den Knebel des Schicksals / weiter in ihren Mündern zwischen
d~~ schme~enden Kiefern, / denn was sie zu sagen hatten
ware uns '/ stwnm, ein schrilles Glucksen der Zerstorung; /
darum hat uns, die wir is horen mussten, / das Schicksaf die
Obren verstopft. // Wir starren sie an, sie starren uns an: /
die Augen. die ihren, die unsern, / vermogen noch zu blicken /
und sich vorzulügen, /daB sie die Menschengestalt sehen. //
Wehe, wenn einer spricht.

�LA INJUSTICIA HISTORICA
PARA W. JAMES

,

Eduardo U. Ram1rez
La historia de la filosofía, principalmente en los países de "cultura latina", incurrió en el grave
error de malentender a William
James en lo que respecta a su teoría del conocimiento, omitiendo
considerar siquiera el profundo
y extenso análisis que de éste realizó el profesor insigne, que con
gran claridad y precisión expone
en sus conferencias recogidas en
el libro titulado Pragmatism
(Nueva York, 1907).
En los textos escolares de
dicha asignatura, así como en
los diccionarios y aun en la enciclopedia filosófica, observamos una increíble ligereza al tratar la mencionada teoría del conocimiento, de una manera tal
que se limitan a decir que para
James, y para el pragmatismo
en general, la verdad consiste en
la utilidad, que aquélla se identifica con ésta, de tal suerte que
James niega toda posibilidad a
la verdad (a la verdadera verdad, valga la expresión), llegando así a la barbaridad de
concluir que James y el pragmatismo son escepticistas.
Lo que los historiadores de la
filosofía debieron haber dicho es
que James niega toda posibilidad humana de obtener la verdad absoluta, en lo cual han venido a coincidir la teoría de la relatividad de Einstein, por una parte, y por otra, la historia de la
ciencia y la historia de la filosofía misma.

James explícitamente nos
muestra el ingrediente de las
ideas por el cual éstas son verdaderas. Nos muestra la fuerza del
sentimiento de fidelidad hacia
los conocimientos antiguos y la
consiguiente renuencia a aceptar novedades opuestas en el almacén de verdades, nos muestra
el proceso de desarrollo, de crecimiento del acervo ( stock) de
verdades, desarrollo que consiste en la adopción de una idea que
logra ensamblar ( graft) la novedad ( conocimiento nuevo)
dentro del acervo de verdades
previas. Es decir, los conocimientos nuevos se incorporan
como tales dentro del sistema de
conocimientos (individual o social) en la medida en que satisfagan al sujeto; esta satisfacción
implica que el disturbio, fricción
o hasta contradicción ocasionados por la intromisión de la
nueva verdad, sea el mínimo posible, de manera tal que queden
vigentes los conocimientos básicos, los que más importancia
tienen para la vida de la persona, a menos que, desde luego, la
adopción de todo un sistema de
conocimientos distinto, en sí
misma resulte más satisfactoria
que la readaptación constante,
inherente a la evolución y al desarrollo del conocimiento. La
plasticidad del conocimiento es
innegable sensatamente, a pesar
de que aún en la actualidad nos
encontramos con absolutistas fanáticos, tanto entre el hombre
común como entre los filósofos,
mas no entre los científicos.

Resulta asombroso que el
hombre común, cuando busca
seguridad para su pretensión de
inconmovibilidad del conocimiento, apela ingenuamente a la
ciencia, enarbolándola como una
supuesta garantía indubitable de
alguna posición respecto a determinada controversia, ignorando
que la ciencia es un cúmulo de
conocimientos plásticos, que se
desarrollan, se amoldan, se
acoplan y se desechan según la
conveniencia humana, o por lo
menos, según la conveniencia
científica. Para el científico es
obvio pasar revista, aunque sea
superficialmente, al desarrollo
de las ciencias que han comprendido múltiples teorías que históricamente son substituidas por
las que son más favorables, es
decir, que son mejores para el
sujeto, empezando por ejemplo
con la teoría del cavernícola que
explica los truenos de una tor•
menta con la ira de los espíritus
o de algo semejante, hasta la finitud del universo físico, que es·
tá vigente por el momento, pa•
sando por la concepción tolomeica de dicho universo. Al respecto nos dice James:
"Pero al desarrollarse las
ciencias ulteriormente, se ha
consolidado la noción de que la
mayoría, quizás todas nuestras
leyes, son sólo aproximaciones.
Las leyes mismas, más aún, se
han multiplicado tanto que ya no
hay cuenta de éstas, y son tantas
las formulaciones rivales que se
proponen en todas las ramas de

la ciencia, que los investigadores
se han llegado a acostumbrar a
la idea de que ninguna teoría es
absolutamente una transcripción de la realidad, pero que
cualquiera de ellas puede ser útil
desde algún punto de vista. Su
gran utilidad es resumir los
hechos viejos y conducir a los
nuevos. Las teorías son sólo lenguaje de hechura humana, taquigrafía conceptual, como algunos les llaman, con las cuales
escribimos nuestros reportes de
la naturaleza, y los lenguajes,
como es bien sabido, toleran
mucha selectividad de expresión
Ymuchos dialectos. " 1
En consecuencia, la verdad es

un producto de manufactura hµmana y desechable. Pero ha sido
un error garrafal tomar esto a la
ligera y creer que significa que
la verdad son los caprichos. James señaló el carácter lógico de
la verdad al demostrar que ésta
está sistematizada de manera
que no se puede adoptar una verdad (arbitrariamente) si contradice a otras que también aceptan_ios. Asimismo, el profesor insigne, como habíamos señalado
en otra parte, practicó una dicotomía de la verdad: la verdad
subjetiva y la verdad objetiva,
reconociendo la independencia
de la última respecto a la voluntad humana; y nosotros, por
nuestra parte, hemos sostenido
Que toda verdad humana es subjetiva pero no necesariamente
voluntaria, sino que siempre del&gt;ende de los sentimientos huma-

nos: los buenos y los malos, lo
cual no implica que su plasticidad dependa de la voluntad humana. Los absolutistas, por su
parte, han creído erróneamente
que los pragmatistas sostenemos que la verdad es un
capricho meramente utilitario.
James sostuvo que algunas
veces es lo utilizable, que la utilidad constituye cierta clase de
verdad, tanto en lo científico como en lo vulgar. Yo sostengo que
la verdad se reduce a los sentimientos (buenos y malos), los
cuales, al igual que el resto de la
conducta humana, no son voluntarios, pero ni él ni yo, ni ningún
otro pragmatista que yo sepa,
hemos negado jamás la validez
de la verdad.
" ... Verdad, para él (para el
pragmatista) llega a ser el
nombre de una clase de valores
de todo tipo que están funcionando en la experiencia. Para el racionalista la verdad permanece
como una abstracción pura, ante

cuyo solo nombre, desnudo, nos
debemos inclinar. Cuando el
pragmatista logra mostrar en
detalle justamente por qué nos
debemos inclinar hacia aquella,
el racionalista es incapaz de reconocer lo concreto de lo cual su
propia abstracción fue tomada.
Nos acusa de negar la verdad,
donde nosotros sólo hemos buscado el camino que la gente sigue hacia aquélla, el por qué se
dirige y siempre debe de dirigirse hacia aquélla ... ", nos dice James.2
Y lo que mueve a la gente hacia la verdad es que ésta funciona, que ésta trabaja, en virtud de que a su vez es el motor de
la acción, la cual a su vez constituye a la vida.
Monterrey, N.L., Otoño de 1983
Notas
l. Obra citada, pág. 215.

2. Ibid. , pág. 220.

�LA VENTANA DE LOS DESEOS

Héctor Alvarado
"He creado todas las
fiestas, todos los triunfos, todos los dramas.
Intenté crear nuevas
flores, nuevos astros,
nuevas carnes, nuevas
lenguas. Crei haber adquirido poderes sobrenaturales. ¡Y bien, qué!
Debo enterrar mí imaginación y mis recuerdos".
Arthur Rímbaud

El sale. Los golpes de su bastó~
hieren el pasillo, breves, casi
inaudibles por los ruidos de la
calle que poco a poco los devoran.
Ella resuelve dejar su trabajo
antes de la hora de salida. Mira
constantemente el reloj, no
quiere explicar, no q~ere ex~licarse la razón del vacio que la invade. Antes de accionar la palanca para checar su tarjeta, lo
llama muy quedo por su
nombre; luego, la oprime maquinalmente y se va.
El plantado en la acera, escucha al chofer del taxi subiendo
su equipaje a la caj~ela. Al_ ~a~tir tal vez imagino el edificio
gris quedándose atrás, la escalera el pasillo cori seis puertas. La
de'su departamento está abierta.
El aire la hace temblar sin
violencia. En el tocadiscos se repite la música de Keith Jarret
que él olvidó detener.
&lt;C

Ella baja de un salto los tres

B

maricela

escalones del colectivo. Está lejos aún, pero se imagina e~trando en el departamento de el, encontrarlo ahí a pesar de todo,
sentado en el marco de la ventana, para desvanecer la inc.ertidumbre que tiembla en el ritmo
de sus pasos.

car la hoja, torpe, lo~ ojos muertos e hiló frases atropelladame~te, como las pulsiones de sus
sienes ahora mismo, cuando
imagina ver desaparecer los árboles del camino por la ventanilla del tren, y quizá la recuerda.

Se deja llevar entre los res.:
quicios y las calles y los so~idos
de la ciudad invisible para el. El
silbato de una fábrica lo hace recordar, quizá, la hora en que ella
sale del trabajo. Una vuelta
brusca lo sorprende y el conductor callado hasta entonces, pide
un~ disculpa piadosa. Tiempo
después se detiene. Han llegado.

Ella encontraría la puerta
entrecerrada. No bastaría aquel
empujón para abrirla, porque la
ventana permitía la entrada del
viento forzando la puerta contra
su marco de madera. No bastó
que sus dedos empujar~n, tuvo
que presionar con energia.,Supo
que no iba a encontrarlo, el era
demasiado cuidadoso con la
puerta y la ventana, las entradas
y salidas de su mundo, la ventEna de los deseos, recordaría ella
recreando sus palabras cuando
lo hallaba sentado en el pretil Y
encendía un cigarrillo antes de
clavar su mirada desierta en la
calle, exactamente como lo hará
ella después de entrar en la recámara y ver la ventana abierta.
Los espasmos de la música terminan de pronto y les sigue un
largo juego de silencios. La nota
pende de la puerta mientras ella
espera la noche, lejana.

Ahí estás, de nuevo frente a la
ventana, hubiera querido decir

ella, al tiempo que él soltara de
los pulmones una fumada contenida algunos segundos. Pero no.
La ventana pudo ser como un espejo en que se miraron. Ahora no
hay nada que reflejar; ni la voz
de ella requiriendo un cuerpo
junto al suyo, ni la respuesta de
él golpeando con el humo del cigarrillo el cristal. Nada. Al llegar ella lo sabe. Nada. Sólo la nota clavada por dentro en la puerta. La nota da vida al.cuarto porque los ojos de ella viajaron las
lineas de aquella caligrafía deforme que poco a poco le cerraron los párpados y la fueron extinguiendo.
Es probable que él no se atreviera a decirle lo que escribió,
quizá por eso se apresuró a bus-

El calcula el espacio disponible en el asiento y acomoda
una de sus maletas, la más peo;
queña. Respira pausadamente.
Trata de dormir. Asegura el ba8-"
tón cerca de él. Entrelaza los e»
dos. Reza tal vez.
Ella continúa mirando la c

no quiere sino esperar el brillo
de las luces, la publicidad nocturna anunciando lo mismo hasta el amanecer, ese aparador en
que casi nadie se detiene, los
adolescentes pálidos regresando
de la escuela. Se pregunta por
cuánto tiempo vio él de verdad
este cosmos a través de la ventana. Recuerda la nota. Tira la colilla al vacío. Mira.
El busca el cenicero de su
asiento; cuando lo encuentra, intenta meter el cigarrillo consumido. Está lleno. Un gesto. Maldice. Piensa, quizá, en las razones, en las manos de ella, en su
corazón mutilado, quizá.
Algo le impedía caminar hasta
la nota, tocarla, hacerla suya: la
duda del sueño, la posibilidad del
regreso o la certeza de que nada
en el mundo sucede mientras no
lo aceptemos, el solipsismo, mirar la calle, la ventana abierta,
el humo impulsado contra la
densidad de la tarde, una telaraila que no ve porque aparecerá
muchos meses después, la rec_urrencia de un segundero latiendo, el deseo de oir su nombre
como antes, pronunciado desde
aquel sillón que pronto será un
fantasma reflejado en el cristal
de la ventana, una vez que intente cerrarla y vaya hacia la releetura de la nota, de las palabras
q~e .~r fin la penetran con un
stgnificado que no puede evadir.
En la frente de él se dibuja una
ll'ruga, recuerda quizá la noche

en que ella llamó a la puerta, có- mismo capaz de escuchar su voz,
mo le clavó la mirada al en- tan material, tan palpable. En
contrarse y le pidió, suavemen- ocasiones ella pudo sobrevolar el
te, como una oración, un beso, un dolor de su ceguera, la soledad a
beso, un beso... atravesar con su que se había condenado, el molengua los dientes, la frontera de tor de la ternura, de las frases
su falda cada vez más cerca de que la hicieron creer y abandoesa mano imposible de detener, narse, del silencio. La ventana
traspasando la tela, la piel, la memorizó el espejismo de dos
encrucijada de su sexo que no cuerpos unidos, la misma postudescansó hasta saberse poseído, ra, como un rito repitiéndose
esa mano capaz de delinear su noche tras noche. En la desnucuerpo en la oscuridad, los mis- dez, él fumaba, y entonces
mos dedos que escribieron la no- hablaba del pasado, lo asumía
ta y que él tiene hace un rato mientras el viento iba alejando
sobre la rodilla, moviéndose a la el placer y la tibieza. Las pamisma frecuencia que el vagón.
labras brotaban, pesadas; cuando aún traducía, antes, cuando la
Para ella, él existió a partir claridad, cuando los párrafos
del beso, del final de los días en fluían accediendo vencidos por
que aguardaba oír abrirse la la lucidez, cuando la adaptación
puerta vecina, sus pasos hasta la del equilibrio idiomático, el
mesa de trabajo que siempre juego, el reto al original, antes.
imaginó más pequeña, el tecleo
de su máquina, una música desiSentada en el sillón, de espalgual y violenta y lastimera a ra- das a la nota, ella lucha todavía,
tos llenando los rincones, el aro- como si pudiera escuchar su llama .del tabaco, lapsos de calma. mado a través de una distancia
Cuidaba de verlo salir cada ma- que no quiere imaginar. No pudo
ñana. Lo espiaba; con los oídos, convencerlo, no permitía que las
con los ojos, con el pensamiento razones lo tocaran, morían, se
imaginar él desnudo a su lado estrellaban contra su última padespués de amarse, descansar la labra que siempre era lástima
mano sobre su vientre, sus lentes de haberse encontrado entre los
tirados en el suelo, el ritmo que un día pudieron todo. Mejor
quebrado del piano acariciando ocultarse, no hacer ruido hasta
la sinuosidad de los cuerpos fu- que el olvido se colara por la venmando. Fumando quizá.
tana. Con lágrimas secas en el
rostro, desde el sillón puede ver
Perdió la cuenta de las veces la ventana que refleja la mesa
en que las palabras de ella salían que sostiene la máquina que
por la ventana sin tocarlo. Lo lla- guarda la cuartilla que posee las
maba, lo nombraba tratando de últimas lineas que él tradujo. De
hacerlo volver, ser de nuevo el los labios escapa no, no, no

�----

,

I

1

mientras va cerrando los ojos.
El se inclina hacia la ventanilla del compartimento, su respiración la empaña. Busca a
tientas hasta encontrar el cierre
de su maleta, revuelve el interior y saca la cajetilla; fuma.
Rimbaud estuvo tan cercano,
tan igual el tiro de gracia en el
corazón. Vais-je entre enlevé

comme un enfant, pour jouer au
parad.is dans l'oubli de tout le
malheur. Ser raptado como un

niño, lejos de todo el infortunio,
de la maldad que no era ella
cuando lo llamaba a su lado desde la cama, sin saber que su vista se extinguía perdiendo la imagen de los libros y los estudios y
las versiones y el cuerpo de ella
tan esbelto y el tránsito de la
calle y Rimbaud. Se agacha para
poner la colilla debajo de su zapato. Se recarga en el asiento;
tal vez la imagina cerrar la ventana con la nota estrujada en la
mano, dejar la llave sobre la mesa y salir, cerrar de una vez por
todas. Allá.
Ella se incorpora con los ojos
cerrados: quiere sentir el mundo
como él, siendo él. Camina, dirige sus manos a la nada, tropieza,
trata de reconocer los objetos,
los delimita, da vuelta a la cama, calcula la dirección en que
debe estar la ventana, se orienta
por el viento de la noche que cae,
toca la pared lejos de lo previsto,
no abre los ojos, quiere sentir ser
él sin culpa, percibe el espacio
co abierto, se sienta, comienza a

acariciarse el cabello suave, baja muy despacio por el cuello,
tiembla al recorrer sus pechos
como si fuera él quíen viajara su
cuerpo encendido, imagina su
propia voz escuchada a través de
él, supone mirar hacia la calle,
dice ven, un silencio, citar a
Rimbaud como él, estoy sentado,

leproso, entre ollas .quebradas y
ortigas, al pie de un muro
roldo... las sienes retumban, la
noche rueda en mis ojos con este
sol..., intenta llegar al tocadiscos, el sillón le cierra el paso, los
compases irregulares de Keith
Jarret la golpean, escoge un disco que escapa de su mano,
rueda, no tiene idea de dónde está, otro al azar, ¿cómo podía él
elegirlos?, apaga el aparato, no
puede ser él, no puede, abre los
ojos, la asalta un mareo intenso,
va hasta la máquina de escribir,
extrae la hoja, camina siendo
ella, llega al sillón, descansa,
parpadea, no quíere odiar, el
abandono duele, ven.
El sabe que es de noche por el
nombre de la estación que una
voz grita a lo largo del pasillo.
Es la noche de otra noche absoluta que lleva en el rostro; se
desplaza el tiempo, la oscuridad
permanece. Recuerda, quizá, la
opción de traducir con las yemas
de los dedos, tocar las frases,
dictarlas, inutilizado, pobre traductor de la lástima y la resignación. En su boca parece formarse una palabra pero se esfuma
cuando el ruido del tren
adentrándose en un túnel lo

E.M. Forster, su pluma fuente
el universo.
'

distrae.

un inútil aunque lo amara
cuántas veces soportarla ella
esta sonrisa de artificio
sus pupilas
su inacción
su memoria
las citas dolorosas
su llanto en el quicio de la
ventana

su espera del anochecer para
acercarse al lecho
que ella no viera la cara sin
expresión hablándoJe
de un deseo
de un amor
de una esperanza
de un mañana sin sentido
por eso el silencio
y la ausencia y la evasión
la ventana iba a cumplir su
voluntad y la de e1Ja
la única
la última, decía la nota.
Ella se levanta para encender
la lámpara de la mesa de trabajo. La noche desaparece del espacio en que él cotejaba versiones y originales, amanuen.11
medieval sin luz, sin alquimia&amp;
Quedan al descubierto las cosas
que ella conoce tan bien; lo recuerda tecleando, antes, cuando
no imaginaba que alguíen pudiera precipitarse paulatinamente en una prisión sin sol.
cenicero repleto, un pedazo
papel corrector, hojas garaba
adas, una capa de ceniza y po
en la que ella dibuja la inicial
su nombre, el estuche de
lentes, el libro de cuentos

~ntr;

,:n e

::.g-:n.
pf·

1:~

.

J-

. El recoge su bastón. Lo acaricia. Parece soñar.

La ventana de los deseos, dice
Ella acerca la hoja hasta su
él en voz alta y busca el cristal cara, trata de hallar el olor de él
de su compartimiento con el tras las líneas caóticas de sumarostro. Siente en la mejilla tal no. Vuelve a ponerla sobre la
~ez, la ~ría superficie. La ~aje- mesa. Observa.
ülla está vacía. De seguro deseEl cierra su abrigo. Ella acoaría_saber qué hora es. Allá, el
moda
el desorden de papeles. Se
reloJ marcaba el día y la noche
arropa.
Trata de hacerlos caber
en cuatro partes. Sentía el calor
en
un
legajo.
Hurga en la maleabandona~do la ventana, el golta_
en
~usca
de
algún cigarrillo.
pe d!l reloJ, clang, el cigarrillo a
Mmuc1osa.
Mete
las manos en
~edia noche, la regadera molas
bolsas
del
abrigo.
Borra con
jando sus senos de mañana su
la
mano
la
inicial.
Dice su
despedida, la soledad, el regreno1;0~re
como
si
pudiera
oírlo.
so' su llave violando la puerta
1~ l;)BSOS, un beso. Hace un mO: Qws1era borrar toda la mesa
brusco al alejarse de la Calla. Esperarlo como si e~
entanilla, el bastón que descan- cualquíer instante fuera a esc~char su bastón midiendo el pasaba en su pierna cae al piso.
sillo. El café. Rimbaud. ¿No
fiaElla lee la hoja mecanogra- sucederá todo esto porque culti. da, llena de fallas, de correc- vamos en la niebla? Su voz desde
ciones, de espacios en blanco la ventana. No lo sabe pero las
la~ palabras; apenas en- lu~es de ~a ciudad que el tren
_cie~os periodos y hay deJa atr~s pasan frente a él.
dersos ilegibles. Toma la pluma IEste mmuto de vigilia me ha
el la_ mesa Y_trata de reconstruir dado. la visión de la pureza!
aire IllJlrmo arderá mis pul- R~pira. Mira hacia el sillón.
moa~; los climas perdidos me Atiende al roce de su mundo
Nadar, pulverizar la C?n_tra los rieles. Camina. Un
v!aJe largo, quizá. No apaga la
beber • cazar, fumar sobre todo • lampara.
Imagina.
ll'di licores fuertes como metaÍ
derl endo, le parece compren_Se deja caer casi sueño, los
sact!un P~o más, huida, sus pi- parpados pesan, de nada sirve
cieg ;;e1ándose, el bastón
pero cierran los ojos. Duermen.
la
cuerda. Deja escapa;
estruJurna. La nota ha quedado
Sign¡f¡ada e~ el suelo, ya nada
dolor c~n m la memoria, ni el
sin ..
la ~oche que la oprime
"WeU1enc1a.

:muen~

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�LA LICENCIATURA EN PEDAGOGIA:
¿FORMACION DE DOCENTES?'

Mireya García Govea
Miguel de la Torre
No permanecer en la práctica
dominante pero tampoco promover una distinta sin que
exista un mercado de trabajo
que absorba al egresado. Un
plan de estudios puede pro~over una determinada práctica
profesional, mas no la dicta ni
la define.
Esmeralda Bellido

l. LAS PROFESIONES COMO
UNA FORMA DE LA
PRACTICA SOCIAL

Plantearse la tarea del análisis
de la práctica profesional a partir de un enfoque sociohistórico
nos permite acercarnos a ella
entendiéndola como una forma
específica de la práctica social,
· esto es reconocerla como un elemento 'de la vida social y orientarse, entonces, a establecer las
condiciones y procesos que sobre
ella actúan, así como las consecuencias a las que el ejercicio de
una profesión da lugar en tanto
elemento de la vida de la sociedad.
Así, ejercer una prof~sión, no
es sólo hacer entrar en Juego en
una ocupación determinada los
conocimientos y habilidades adquiridos durante la carrera, sino
que, tanto en el caso de un indivi-

• Presentación de resultados partiales
del proyecto de investigación "Las
prácticas profesionales de los egresados de Pedagogía de la UANL en el área
metropolitana de la ciudad de Monterrey" .
e:&gt;

....

duo en un puesto de trabajo, como en el del conjunto de profesionistas en una época o en un lugar determinado, el ejercicio
profesional siempre es el_ r~sultado de una serie de condicionamientos sociales, económicos,
políticos e ideológicos q~e ~acen
de él un objeto compleJo, imposible de ser aprehendido a través
de tratamientos simplificadores
o puramente cuantitativos: vgr.
los estudios de mercado de trabajo.

jetos pero en el marco de esas
condiciones sociales y de acuerdo con las posibilidades de acción que ellas ofrecen.

Abordar el problema de las
prácticas profesionales de los
egresados de Pedagogía de Fil~
sofía y Letras de la UANL supone, entonces, tener presentes las
determinaciones que sobre esas
prácticas ejercen: la estructura
socioeconómica del país Y el m~
mento por el que atraviesa en
particular el mercado de_~rabaEsto es, las actividades Y fun- jo la historia de la profesion Yla
ciones que el egresado de una di~ersidad de prácticas concreprofesión o la totalidad de. lo_s tas actuales, además del propio
profesionistas de una especiali- currículum, buscando al;i~r a
dad desarrollan en un mome_nto resultados no sólo cuantitativos
dado, tienen que ver, o meJor, y que contribuyan a esclarecer
dependen no sólo de lo que el pro- la congruencia externa del
ceso de su formación ha puesto currículum vigente.
en ellos, sino también del conj~to de las condiciones económ~- Las determinaciones
cas sociales, políticas e ideológi- socioeconómicas sobre la
cas' imperantes, condiciones que práctica profesional
no sólo explican sino que hacen
posible ese ejercicio profesional. Sería ingenuo no reconocer que,
la situación de crisis por la que
Aceptar lo anterior supone en- atraviesa el país, con sus efectos
tender a una profesión como el de paralización de la actividad
conjunto de prácticas histórica Y productiva, y de desempleo
socialmente condicionadas que abierto, que el escaso de~arrollo
una comunidad de hombres Y tecnológico, que la disparidad en
mujeres realizan en relación con el desarrollo regional, que _laS
determinadas necesidades so- políticas de empleo generalizaciales, como sujetos que han pa- das, y en particular las que afecsado por un proceso de forma- tan a las profesiones del área de
ción que los pone en condiciones lo social y humanístico, etc.,
de enfrentar y resolver dichas. afectan e imponen modalidadel
necesidades con una compren- especificas al ejercicio profesión teórica y una capacidad téc- sional. Condicionando, P
nica superiores a las de otros su- ~jemplo, que determinadas a

vidades y funciones de un campo de las prácticas profesionales a
profesional sean abandonadas o las necesidades y proyect_os de generado en relación con los procesos y fenómenos sobre los que
restringidas en su desahollo, los distintos grupos sociales.
la
carrera pretende influir, sino
que la consolidación de esferas
que,
en muchos casos, el perfil
emergentes de ocÜpación proEn cuanto a la situación actual con el que egresa el profesionista
movidas desde el currículum sea y en relación con el mercado de
imposible y, en fin, ijue la distan- trabajo, es importante un estu- se encuentra hasta en abierta
cia entre el perfil académico dio de la estructura ocupacional contradicción con esos conociplasmado en los planes de estu- de la profesión, esto es, el análi- mientos y posibilidades de acdios y el ejercido en los puestos sis de la distribución de los pro- ción. No es raro el caso de práctide trabajo se agrande cada vez fesionistas en las distintas acti- cas profesionales que supone un
proceso de formación suplemenmás.
vidades y funciones, la impor- tario y que por tanto aparecen
tancia relativa de cada una de como algo desligado o, por lo meLas determinaciones del
ellas, la distribución entre nos, distante de la carrera. Estos
ejercicio profesional real sobre
empleo, subempleo y desempleo, casos muestran descarnadala práctica profesional
la distribución entre puestos y mente las limitaciones del
salarios, etcétera.
currículum, pues es un hecho geTales determinaciones han de
neralmente
aceptado que las inser consideradas tanto desde Las determinaciones del
novaciones
en
el desarrollo del
una perspectiva histórica, como proceso de formación sobre la
aparato
productivo
y en la exped~e la diversidad de ocupa- práctica profesional
riencia
socialmente
acumulada,
~ones, puestos de trabajo y funsólo
tardíamente
se
incorporan
a
ctones en el momento presente.
La consideración de que una los planes de estudios.
carrera es el "espacio social" en
A este efecto, resulta impor- el que se desarrollan y difunden
No obstante, la carrera constitante el conocimiento de la histo- los elementos teóricos y técnicos
tuye,
de todos modos, un proceso
ria de la disciplina, la historia de de interpretación sobre determien
el
que el futuro profesional
~ prácticas profesionales e nados procesos, naturales o sohace
una
serie de adquisiciones:
~lmente la de las concep- ciales según el caso, con la intenUn
conjunto
de conocimientos
ciones generalizadas acerca de ción de actuar sobre ellos a un niteóricos
e
instrumentales,
un de!a Profesión y su peso social; es v el superior, socialmente terminado perfil psicológico
e
llDPGrtante el análisis del modo hablando, de comprensión y efiideológico,
un
conjunto
de
habilicomo la profesión se ha articula- cacia, no deja de ser puramente
do a la vida de la comunidad en formal. Las carreras concretas, dades y destrezas, etc., con las
los diferentes momentos de su en cambio, son una realidad que ha de.incorporarse al trabahistoria, el papel que en ella ha mucho más compleja y en ellas jo y que condicionan, entonces,
Jugado, las variantes históricas no siempre se cumple esa condi- formas concretas de asumir la
práctica profesional, un modo
Y.Presentes en cuanto a las adi- ción.
particular de incorporación a la
~da~es Yfunciones de los profevida
colectiva con un conjunto de
siorustas, sus organizaciones
Muchas veces los planes de es- consecuencias sociales.
~~les,_ las actividades que tudios de una carrera no sólo se
""WUI realizan y sus rdaciones
encuentran retrasados frente al 2. PRESENTACION DE
con las esferas de poder; igual- conocimiento y las posibilidades RESULTADOS PARCIALES
lllente, el modo de articulación de acción que socialmente se han
La docencia: práctica

�profesional pominante de los
pedagogos

Teniendo como marco los lineamientos teóricos y metodológicos reseñados en términos muy
generales más arriba, esta investigación se desarrolló conforme a un plan de trabajo en el que
destacan, como momentos f undamentales, una caracterización
de las prácticas profesionales de
los egresados partiendo inicialmente de lo que ellos mismos
expresan sobre su desempeño
profesional, para luego contrastar con lo que, en una segunda
fase de la investigación, las instituciones empleadoras expresen
como necesidades de esta clase
de especialista; un tercer momento será el de la confrontación de la información así obtenida, con el plan de estudios y la
realidad curricular de la carrera; las conclusiones a que esta
investigación dé lugar serán incorporadas en una propuesta de
retroalimentación del plan de estudios.

c-t

.-1

Ese intento de caracterización
de las prácticas profesionales de
los pedagogo~ a partir de sus
· propias afirmaciones, es la parte
que hemos venido trabajando
hasta ahora. Para ello se encuestó y entrevistó a un total de 69
egresados, representativos de
las 6 generaciones que culminaron la carrera entre julio de 1984
y diciembre de 1986.

Estas generaciones hicieron la
carrera con un plan de estudios
que, partiendo de un diagnóstico
del mercado laboral en 1980, incorporaba al perfil del egresado
dos acentuaciones: Planeación
educativa y Educación no formal, por considerarlas áreas potenciales de ocupación dado que
el diagnóstico referido las
mostraba como emergentes. La
información requerida a los
egresados debía, por una parte,
mostrar el estado de cosas en el
mercado ocupacional pero, por
otra, permitiría establecer el
grado en que prácticas profesionales de los pedagogos en los
campos de la planeación educativa y/o la educación no formal,
se habían consolidado. (Destacamos ahora estos aspectos de la
investigación por ser los que hemos trabajado. No se incluyen
en este ensayo ni datos ni elementos de análisis sobre otros
aspectos de la investigación que
se encuentran en proceso.)

como en el caso de quienes no
contaban con ese antecedente.
(Un supuesto aceptado como
válido por todos nosotros, ape,
nas confirmado por otros supuestos, es que la docencia ha
venido siendo la práctica pr&amp;
fesional dominante desde la
fundación de la carrera.)
b) Que el perfil profesional incorporado al currículum en
1980 no se ha consolidado en el
mercado de trabajo.
c) Que las expectativas de unpulsar desde el currículum la
consolidación de esas prácticas profesionales para los pe,
dagogos no se han cumplido
tanto por razones que tendrían
que ver con el estado de cosas
en el mercado de trabajo y el
entorno social en general, como con situaciones internas al

Instit. Educ.
Empleo esp. de la prof.
22
Empleo no esp. prof.
8
Desempleados
No contestaron

Empresas Admón. Pública Total
2
5
29

En cuanto a las actividades desar~~lladas, tanto en empleos específicos de la profesión como en
no específicos, las más importantes son las siguientes:

24 casos de egresados que señalaron a la docencia como activid~d, casi ~l 70~, 15 casos, la
eJe~cen a mvel prunaria o secundaria.

Actividad

Casos

Docencia

24

Asesoría
Pedagógica
Secretaria
Investigación
Educativa
Capacitación y
Adiestramiento
Asesoría en
Empresas
Servicios
P~copedagógicos
Orientación
Vocacional

currículum.

Nuestras hipótesis iniciales en
relación con este problema
eran:

Ofrecemos a continuación UD
análisis inicial de los datos obtenidos por nosotros en relaciÓI
con las hipótesis mencionada&amp;

a) Que la práctica profesional
dominante entre los pedagogos, al menos entre los que
han egresado de nuestra facultad, sigue siendo la docencia,
tanto en el caso de aquellos
que eran docentes al incorporarse a la carrera, con estudios de Normal la mayoría,

De los 69 entrevistados sólo 29 dijeron estar empleados en activi·
dades consideradas por ellos et
pecíficas de la profesión, 20 dijeron estar ocupados en actividades no específicas de la profesu'I
y 17 dijeron no tener ning1la
empleo. La distribución por 1'11
ma de actividad es como sigue:

5
5
3
3

2
2
2

Si_bien el perfil del egresado de
la lice1_1ciatura contempla a la
docenci~ a nivel medio superior
Y_ superior como actividad profe~onal específica, en cambio es
bien ~laro en cuanto a excluir la
práctic~ ~e la docencia en los niveles basico Y medio básico tan~ por .considerarla una a~tivi?~Jeto de un proceso de forcion _distinto, como porque lo
que le interesa de esos niveles
otros aspectos: la planea:~~• la evaluación, la investici n, etc. Sin embargo, de los

m:

!°~

4

8

20
17
3

sados con antecedentes de Normal ~stán incorporados a la doc_encia en esos niveles, 10 casos
tienen como antecedente la preparatoria sin normal, 19 de los 22
casos que s~ñalaron la docencia
coi:rio práctica profesional específlc~, so~ precisamente en pri!llª~ia; . solo 3 casos señalaron
n:15tituciones de educación supenor.

Estudios previos de los egresados que hacen docencia
Egresados de Emp. Esp. Prof
Preparatoria
5 ·
Normal básica
4
Normal superior
6
Pudiera creerse que quienes
hacen docencia en primaria O secun~aria ya eran maestros normalistas al incorporarse a la
carrera, Yaunque no desconocemos que el grado de licenciatura
e!l pedagogía puede tener una se-·
~e de efe_ctos sobre el desempeno_ prof~s10nal de un maestro de
prunana o ~ecundaria, nos negamosª considerar a esa actividad
c?i:11º ejercicio profesional específlco del pedagogo. No desconocem?s tampoco que esta situació1_1 refleja, en parte, las expectativas con que los egresados
de N?rmal se incorporan a la lice~ciatura: ''Mejoramiento profes~onal en su especialidad,,• no
olvidemos que precisamente de
este modo nació la carrera en la
UANL. Pero además de que destaca el hecho de que no sólo egre-

Emp.NoEsp.
2
1
3

Ej. Libre
3

o
o

LAS PRACTICAS
EMERGENTES:
OBSTACULOSEXTERNOS

En ~~anto a otras actividades es~cíf_1cas. , de la profesión la
distribucion es como sigue:
Actividad
Casos
Aseso~ía e~ inst. educativa
5
Invest~ga~1ón educativa
3
Capaci~ción Y adiestramiento 3
Asesona pedagógica
2
As~soria.:n empresas
2
Orienta~i?n _vocacional
2
Evaluacion mstitucional
2
Capacitación y admto. en inst
educ~t.iva .
·2
Serv~ci_os psicopedagógicos
2
Admm1Stración educativa
1
Cap. Yadmto. en inst. de
desarrollo com.
1
Desarrollo comunitario
1

�Sin detenernos a analizar si lo
que los egresados entienden por
capacitación y adiestramiento,
asesoría en empresas, evaluación institucional, servicios
pedagógicos, desarrollo comunitario, etc., coincide o no con el
modo como esas actividades se
entienden en el perfil de la carrera, de todos modos es significativo el escaso número de pedagogos ejerciéndolas, lo que a primera vista parece indicar que, si
efectivamente son prácticas
emergentes, están siendo asumidas por otros profesionistas.
Lo que en 1980 llevó a considerar como emergentes a todas estas actividades fue la previsión
de que, medidas tales como la
obligatoriedad constitucional de
la capacitación y el administramiento para los trabajadores, el
impulso a programas de desarrollo comunitario y educación de adultos, la introducción
de la planeación educativa como
criterio para la innovación académica por parte de la Secretaria de Educación Pública y desde ahi mismo el impulso a
programas de educación extra
escolar, etc., adoptadas por el
gobierno mexicano desde mediados de los años setenta, debian dar lugar a- modificaciones
en el mercado laboral; situación
que babia que aprovecharse para hacer una oferta de profesional que respondiera a
necesidades y posibilidades con
ventaja sobre los sicólogos laborales, los trabajadores sociales,
:; los ingenieros industriales, etc.,

esas

dados los restantes elementos
teórie&lt;rtécnicos del perfil.

Los obstáculos señalados por
los entrevistados para su incorporación al trabajo fueron los siguientes en orden de importancia:

Sin embargo, el por qué todos
aquellos cambios no han dado
hasta ahora lugar a una demanda de ese profesional formado 1. Desconocimiento de lo que
para actuar, desde la especiali- puede hacer un pedagogo.
dad pedagógica, en la plane- 2. Ocupación del campo por
ación educactiva o la educación otros profesionistas.
No ha buscado empleo.
no formal, asi' como las razones
que llevan a los empleadores a 4. · Problemas de titulación o conpreferir otros especialistas en tinuación de estudios.
ellas es algo que hasta ahora no 5. Bajos salarios.
ha sido establecido ( una indagación tal constituirá otro momenEl hecho de que en estas resto de esta investigación). Las ra- puestas aparezcan en primer
zones por las que esto ha sido asi término el desconocimiento de la
pueden ser muy diversas, aqui carrera y la ocupación de las
sólo apuntaremos lo que puede plazas por otros profesionistas
desprenderse de los datos reco- parece confirmar nuestro sugidos por nosotros de los propios puesto de que el perfil asumido
egresados. Además, de entrada, por la carrera en 1980 no ha albabria que hacer dos aclara- canzado un peso social, esto es,
ciones: primero, en la propia no se ha consolidado como un
instauración del plan de estudios perfil ejercido por pedagogos en
se reconoció que la incorpora- el mercado de trabajo. Desde
ción de las áreas de planeación luego, puede ser pronto para
educativa y educación no formal pensar en una consolidación deal perfil de la carrera constituia finitiva de este perfil de los pedaun intento de hacer llegar al
mercado de trabajo un profe- gogos en activo: la primera gesional nuevo que aunque idóneo neración egresó en julio de 1984,
para desempeñarse en esas áre- pero no habría que descalificar
as, era un desconocido; segundo, la oportunidad de hacer algo por
que los sujetos entrevistados por impulsarlo, una vez que aceptanosotros son mayoritariamente mos que no todo depende del trade las generaciones más recien- bajo.
tes: julio y diciembre de 1986 (38 LAS PRACTICAS
de los 69 casos, lo cual es importante si pensamos en que el tiem- EMERGENTES:
po necesario para incorporarse OBSTACULOSINTERNOS
al mercado de trabajo después
de cursada la carrera sea supe- Aunque como hemos apuntado
antes existirían obstáculos y derior a un año).

a:

terminaciones al ejercicio de este perfil por los pedagogos en el
mercado de trabajo provenientes del entorno social, es necesario reconocer que el propio proceso de formación influye en sus
posibilidades de incorporación al
trabajo, en la medida en que ya
en los puestos y funciones los
egresados no sólo no podrán
desprenderse de lo que fue su
proceso de formación sino que
por el contrario necesariamente
habrán de ejercer a partir de las
habilidades técnicoprofesionales adquiridas en la
carrera.
Uno de los indicadores para
conocer las determinaciones del
proceso de formación sobre la
práctica profesional es el de lo
que los entrevistados informaron acerca de la relevancia de
los cursos y talleres de las áreas
de acentuación tanto para la obtención de empleo como para su
desempeño profesional. En las
respuestas a este punto destaca
que son los conocimientos y habilidades directamente relacionados con la docencia o, cuando
más, en actividades de organización y ejecución de procesos de
aprendizaje en instituciones formales, en los que los egresados
consideran más completa su formación y también los más relevantes en la obtención de
empleo.

Habilidad

Casos

Formular y aplicar programas
y evaluaciones
23
Ejercer la docencia a nivel
medio y superior
16
Formular y aplicar planes de
estudios
14
Investigar en el aula
14
Asesorar en procesos de
enseñanza-aprendizaje
14
Habilidades relevantes para la
obtención de empleo ( egresados
con empleo actual específico de
la profesión)
Habilidad
Casos
Formular y aplicar programas
y evaluaciones
13
Ejercer la docencia a nivel
medio y superior
11
Investigar en el aula
9
Asesorar en procesos de
enseñanza-aprendizaje
9
Las habilidades que tendrían
que ver con actividades de capacitación y adiestramiento o desarrollo comunitario no aparecen entre estas cuatro mayoritariamente señaladas.

Lo que estos datos parecen indicar es que los propios egresados expresan una cierta inseguridad en cuanto a su formación
en áreas distintas a la de la docencia o actividades periféricas,
lo cual es importante de destacar si estamos pensando en que
Habilidades relevantes en la ellos habrían de ser el principal obtención de empleo (total egre- vehículo para impulsar en el
mercado formas alternativas de
sados)

desempeño profesional y por
otra parte, muestra que el
curriculwn sigue siendo visto
por los propios estudiantes como
docentista.
Por lo menos en los últimos
cuatro años se ha intentado hacer del servicio social un medio,
también, de vincular la carrera
al mercado. En esta dirección se
han organizado los programas
de trabajo en los talleres de las
áreas de acentuación con miras
a ir difundiendo la carrera, a ir
abriendo espacios, a ir consiguiendo una cierta conciencia de
la necesidad de un profesional
especializado en las prácticas
emergentes del _perfil, y que al
mismo tiempo posibilite a los estudiantes una cierta experiencia
de práctica profesional. Sin embargo, partiendo de las respuestas a la pregunta por la relevancia que los egresados atribuían a
las actividades del servicio social en la obtención de empleo y
el posterior desempeño profesional, podemos afirmar que aún
queda mucho por hacer en este
campo.
El 90% de los encuestados realizaron su servicio social en instituciones públicas, la mayor parte de ellos en lá propia UANL.
Las actividades que principalmente se realizaron fueron las
de docencia y auxiliaría docente,
sólo 2 casos dijeron haber realizado tareas de capacitación y
adiestramiento en empresas;
ninguno se incorporó a activida-

�POETICA

Waldo Leyva
ASONANCIA DEL PAJARO
El horizonte es redondo
y el pájaro se engaña
gira sobre sí mismo
hasta perder las alas.

Ese pájaro que levantó el vuelo
va ciego por la luz. Su cuerpo breve
se romperá en pedazos aunque vuele
llevando el horizonte atado al cuerpo.
La raíz de su canto busca ciego
y es inútil pedirle que se quede,
,._

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.~
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!-•. •

~ •

1
~ ··

;
'

•• •

que detenga esa ruta hacia la muerte;
si se detiene el ala, muere el viento.

}""( -+ . ,. ;
••

• ••

No quiero ver al pájaro, que siga
por los filos del aire contra un cielo
que ya no reconoce. ¿Ha olvidado
que en mis manos estuvo su agonía,
su diminuto corazón latiendo,
su garganta mordida por un dardo?
El horizonte es redondo
y el pájaro se engaña
gira sobre sí mismo
hasta perder las alas.
1986

des de desarrollo comunitario.

~

Así pues, es claro que una parte muy importante del perfil académico de nuestros egresados,

sigue sin ejercerse. Que las prácticas profesionales consideradas
emergentes en el diagnóstico de
1980 continúan sin consolidarse y
que hoy por hoy la docencia si-

gue siendo la práctica profesional dominante, lo que supone
que los retos avistados desde entonces siguen vigentes.

�POEMA LEVEMENTE ROMANTICO
POETICA

Alli

en lo más alto del camino
como marcando el mediodía
reposa un ave
quietas las alas
bajo el aire
y sus ojos son quietos
puntos que adivino
.
amarillos también como esta espiga
que creo tener entre mis manos
mientras allí
debía haber un ave
en lo más alto del camino
como marcando el mediodía.

POETICAII

Una paloma va hacia el horizonte,
de tu pecho salió
o de tus manos.

Ama el modo en que ignora que tú ezist,es.
L.R. Nogueras

¿Esa mujer ignora que yo la estoy mirando,
que cada gesto suyo me pertenece
ahora que sospecho la temperatura de su piel,
el ritmo de su aliento,
el golpe de su sangre?
¡Que no finja más indüerencia esa mujer,
que levante los ojos,
que se entregue,
que se disponga a inventar conmigo
todos los trucos del amor!

Díganle a esa mujer que yo la estoy mirando,
que verla es una fiesta,
que ahora mismo va a llegar la lluvia
Y tendrá entonces que correr desnuda,
desordenando el agua con su pelo,
sembrando pájaros y flores en el aire.
Esa mujer no ignora que yo la estoy mirando
Yvolverá los ojos cuando inicie el viaje.
¿Podrá evitar entonces la partida?
Octubrel19tl5

Una paloma blanca contra el viento.
Para su vuelo se inventó esta tarde
y ella cruza temblando por tus ojos.

....
CII)

1

Cuando regrese,
borrando el horizonte,
en qué lugar del mundo
estaremos soltando otras palomas.

�BIBLIFICCIONES

Reynol Pérez
"Desde hace tiempo que espero".
Roberto Maldonado Espejo ( La escalera
de Alicia).

1

Era una cariátide sosteniendo al
sol, condenada a contemplar el
paso interminable de la arena.
Todos partieron en busca de la
nada y la dejaron sola en una
fecha muerta. Ella perdió la palabra y el andar; pero no la voz
de la memoria.
No aguardaban ya nada sus
ojos de cristal cuando lo vio aparecer recogiendo sus antiguas
huellas en la arena: supo que
volvía por ella, dejando atrás las
paredes opacas de la eternidad.
El la llamó por su nombre.
Ella sabía que la humedad de
una respuesta sería el fin. No le
importó. Una explosión de lágrimas -inesperadamente
dulces- fue tragándose su cuerpo.

A Karina, río.

Ella lo esperó desnuda y fiel en
el lecho. El apareció a deshora,
tambaleante. Había bebido tanto
que el intento desmayado de
abrevar en las corrientes cálidas
del cuerpo de su flamante esposa, sólo le produjo un acceso de
vómito. Luego, con torpeza, hizo
a un lado las mantas y se sumergió en un sueño ruidoso e instantáneo.
La mujer se mordió las manos,
dos brasas que buscaban un
arroyuelo donde apagarse. Acabó a dentelladas un suspiro.
Su noche de bodas. En el banquete el vino había corrido. Maldijo aquel hecho portentoso, culpable de su sed. Pero la imagen
del Hacedor de prodigios socorrió intempestivamente su delirio. Lo llamó abriendo sus piernas sudorosas. Reencontró el tibio auxilio de sus dedos.

La aurora se precipitó en un
aguacero púrpura sobre todas
las ventanas de Caná.
3

Sólo un charquito azulenco
quedó de la mujer de Lot.

~

Por los ventanales entreabiertos
se asoma el viento de la madrugada; pero parece no tocar a la
mujer que se ahoga en un calor
frío. A su lado, el marido ronca
con el estruendo de la borrachera.

Las palabras sosegadas de un
extraño transformaron la exis- \
tencia de la samaritana. Efectivamente, jamás volvió a atormentarla la sed; pero no por eso
dejó de acudir al Pozo de J acob.
Por el contrario, lo hizo con mayor asiduidad.
Murió rica dejando como principal heredad una patente de ca-

rácter intransferible.
Siglos más tarde, sus descendientes decidieron explotarla en
un continente prometedor; a¡»
yados por un ambicioso plu
mercadotécnico: fue así como
surgió la pujante industria del
refresco embotellado.

RESCOLDO
Aunque es indis~utible el pooer que tiene el tiemcualquier página, es
el hombre qwen fuera ll_B_!Dado fl descubrir una Y
otra vez el rescoldo: gwno lummoso que nos dirige nuestro semejante desde el ayer.
po para conv~rtir en cemza

José Alvarado, elegante y ágil cronista nuevoleonés, escribió varios textos sobre el también
nuevoleonés Alfonso Reyes. De uno incluido en
Escritos (Fondo de Cultura Económica México
1976) se compone esta sección.
'
'

�EL FANTASMA DE ALFONSO REYES

José Alvarado
Casi el mismo día, y bajo la luz
de diciembre, amanecieron en
los aparadores de las librerías
dos libros de Alfonso Reyes. Uno
con los destellós de Grecia, otro
con los rumores de América.
Textos aparentemente díversos,
pero unidos a la vez por el afán
de buscar la inteligencia de todo
empeño humano y con ese dominio expresivo, característico de
su autor, que parece hacer evaporar a las palabras apenas han
trasmitido la seña lógica o el
temblor de una emoción. Porque
para Alfonso Reyes, valga decirlo, las palabras no tienen forma, color, ni fulgores, sino sólo
una sustancia envuelta en una
cápsula transparente y efímera.
Una vez escritas, su díbujo se
pierde y quedan sólo, desnudos,
los significados. Más que un
escritor, en el sentido estrecho
del término, es un mensajero.

Pero el hecho tiene su explicación. A lo largo de su obra, Alfonso Reyes se convirtió, lentamente, en un inmenso fantasma para
muchos. El espectro dejaba, de
pronto, en las vigilias de la medianoche, una divagación aguda; volvía, a poco, en una cifra
filológica o una nota erudita
sobre Góngora; acude luego con
una memoria regiomontana, una
estampa de Burgos, una luz de
París o un dato seco sobre el
padre Mier. Llega inesperadamente con el relámpago de
Mallarmé en una mano y la estela de una de las Electras en un
dedo. ¿Qué es, por fin, este aparecido repentino que sale por todas partes? Parece a veces un
profesor de cultura griega y en
otras un poeta colmado de añoranzas; tiene la traza de un austero tratadísta de semántica y la
cambia, en un dos por tres, por
la de un enamorado del mar. ¿A
qué horas deja las fichas
bibliográficas sobre la mesa para asomarse, deslumbrado, a la
bahía de Guanabara?

y el tórax de Pancho Villa, agujereado por las balas, se inclina
hacia afuera, sobre la portezuela
de un automóvil detenido. Pero,
¿días, años, siglos?, después
Vasconcelos edita los Diálogos
de Platón y hace ejecutar las sinfonias de Beethoven entre los arcos de la Preparatoria. Antonio
Caso explica a Bergson y Diego
llena de colores los muros de México, mientras el tezontle recobra su adolescencia y López
Velarde estremece el lenguaje,
torna de oro los centavos y revalida el cíngulo morado de los
atardeceres y el perímetro jovial
de las mujeres. Tormenta con
horas bermejas y primavera con
minutos dorados.

¿Cómo podía viajar la palabra
de Alfonso Reyes en aquel viento, primero lleno de tinta roja Y
colmado luego de áureos fulgores? Vasconcelos y Caso eran en
1920 los dueños de la expresión Y
su idioma el mejor entendido en
¿Quién fue el dístraído, invenlas estancias de la cultura. .Asi
tor de un Alfonso Reyes fugitivo
nació el fantasma ausente y asi
en Grecia y olvidadizo de la perise formó la leyenda del refupecia americana y la trémula,
Alfonso Reyes pasa en Madrid giado en Grecia.
indigente presencia de México?
Quien haya sido encontró, en los diez años de su juventud, entre
Pero, entre tanto, en las posaineptos, muchos epígonos y la le- sus veinticinco y sus treinta y das de Madrid, bajo techos siD
yenda fue a caer en páginas de cinco años, de 1914 a 1924. Méxi- cariño y junto a paredes sin terresentidos y parrafuelos de se- co vive entonces el tránsito de nura, en la pobreza del escritct
miletrados. Nunca leyeron la los días más violentos a ciertas alejado de lo suyo, México agoniVisión de Anáhuac, ni sospecha- horas primaverales. La sangre zaba todas las noches en la
ron la Ultima Tule; pero pasaron de Emiliano Zapata se permea entraña de Alfonso Reyes. No
los ojos adormecidos por el índi- en el polvo seco de Chinameca, había fugado, sino lo traía co
ce de La critica en la edad junto a su gran sombrero abati- go. Y era, por cierto, uno de l
ateniense y formularon, regoci- do y ya sin dueño; el cuerpo acri- Méxicos más dramáticos, el
billado de Carranza queda en la
jados e indolentes, su anatema.
llovizna grís de Tlaxcalantongo la Decena Trágica, el del 9

feb~e~o de 1913, cuando el padre
eqwvocado Y terco cayó del
potro al asfalto, con la vida rota.
Alfonso Reyes, amante de su
padre como pocos hijos lo han sido, no era reyista, ni quiso nunca
ver a Bernardo Reyes capitán d
una empresa ciega Y regresivae
~ como_ era el poeta de la fa:
milla, nadie le hizo caso entre los
suyos. ¿Cuál hubiera sido la vida
Y obra de Alfonso Reyes sin el
empeño absurdo de su padre s·
su muert
•
, m
los he h e sm el desarrollo de
c os_. Es una pregunta de
respuesta imposible.

i

fo Pero acaso sea justo decir: Alnso Reyes no buscaba a Mé .
C? en el color local, ni el adem~
Cll'cunstante
y trans1tono,
• . sino
en
el h
es la ombre Y ~n el mundo. Tal
libro a~ert~nc1a de su primer
tod • estíon~ estéticas. De
hab~modos hubiera viajado y le
por ~r~guntado por México y
a lasAmenca, al cielo de Grecia
de ea8:'~nas de Jonia Y la mese~
libro
De las páginas de su
de ~1a arrancan los trazos
lligetJia su obra. Acaso la
escrita cruel no hubiera sido
en su lugar habría un
todos
• fulgurante. Pero de
deslindi modos tendríamos El
Yas Pia'::aesa síntesis colosal cuPara bac s bastan, por sí solas
un filósotr el nombre no sólo d;
ria sino do de la expresión litera•
e un humanista cabal.

n!:11~\

Promet!o

Pero los h
.
Dlllebos
~arustas son, para
• precISamente unos fan-

~sma~, seres de un mundo en
uyo cielo son azules las hi tenusas, redondo el binomi~ d
N_e~o~ Y espeluznante el princi~
:~ _e mcertidumbre de Heiseng' las doncellas son metáf
~~¿¡e1:e!~:as_ pur~s, vírgen:S
destino d Alf imagmadas. El
un fanta e onso Reyes es el de
sma.
Si sólo ~ubiera escrito sus ensayos de imaginación
,
prosista sutil d
• seria un
·
e carne Y hueso·
s1 n~da más los poemas, un poe:
~ smgular; si los estudios helé,.
ruco~, ~ sabio grato; si las inv~stigac1ones literarias un
dito luminoso· si l •
e~ciones híst , . '
as expos1las trave or1cas, un profesor; si
pá .
suras, un,fri volo; si las
. gm_as sobre America un a
ncanISta
·1
•
me•
; 51 as Memorias de co::~. Y ~eb,ga, un, cronista sen. • s1 so re Mexico un n
c1on~~ta. Pero él tuvo ia cul a~scr1b1ó toda su vida, sobre t:1~
h qube puede amar Y entender el
om re. Es un hwna . t
cir un f ta
nIS a, es dean sma.
do~ dos libros recién aparecíXVII edAlffnso Reyes son: Tomo
Los bé e as obras completas:
•
roes, Junta de sombras
~ditado por el Fondo de Cultur~
11 conóm1ca, Y Antología de Ald:~o Rey~, selección Y prólogo
osé LUIS Martinez editad
J&gt;?r CoSta Amic bajo ei patroci~
~o de la Secretaría de Ed
[ 1ó~ ~bli~a. El prólogo de
• UIS
artmez constituye el meJor estudio hecho hasta hoy

Ji:é

sobre Alfo~o Reyes. En reali~ad, des~ues de este ensayo Y del
e Raul Rangel F ,
Evocación de Alfonso Re r I as•
no es p ºbl
.
iyes, ya
. os1 e decir nada del humanISta o mejor di h
tasma (':I t . c o, del fan.
n enc1ones y Cróni
cas." Excélsior, 22-XIT-65.)
•

�AUGURIO Y TENTACION

Nora Garro
AUGURIO

Un dios me golpeó
y detuvo mi marcha a un paraíso
me quedé en la orilla
escarbando basureros
atesorando migajas
nunca pude aullar
he servido al dios del miedo
un miedo extranjero
que se columpia indeciso
TENTACION
Un dulce silencio habita el pan y el vino.
GeorgTrakl

HORMIGAS

Las hormigas emigran por el solar
Yo me quedo junto al ciruelo pruno
que mudó sus hojas rojo intensas
manjar para las hormigas viajeras
Yo he elegido sus flores leves
para que adornen la tarde invernal
aunque el viento travieso se las lleve
como la vida a mis días
porque si

Un cierto rostro que cargas
me invita sin ceremonias
a enarbolar la bandera del Infierno:
cortarle la uña a la Bestia
morder las entrañas del Destino
~i tomáramos el atajo más corto
u_ivocáramos la emoción precisa
81 tapáramos los espejos...

Pero
có~o olvidar el olor del pan
el vmo despeflándose por la garganta
Y esas dos palomas que fuimos
de tanto enamorar

�ROLAND BARTHES
PERDIDO Y REENCONTRADO

ABANICO
Hay un trabajo que me gusta enonl!emente.
Consiste en establecer una relación entre
el texto y la imagen. Lo he hecho
muchas veces, siempre con intenso placer.
Adoro mitificar imágenes ( ... ) En el f~ndo,
lo que me gusta de re~a.cionar
la imagen con la escritura es la d.ific!l1tad
de esa relación que, por lo mismo,
proporciona verdadero gozo creador, como
antaño a los poetas trabajar ~~n p~oblemas
d.iffcües de versif1cac1ón. Hoy,
su equivalente radica en enc~ntrar una
relación entre un texto Y unas unágenes.

Bolud Bartbes

~

Edgar Morín
Brecht. El nouveau roman. El
estructuralismo. La semiología.
El Japón. Múltiples intereses
aparentemente sin un común denominador, a no ser porque cada
uno, a su modo, postulaba la necesidad de la distancia. En el
fondo, Barthes creía en la verdad del teatro de Brecht, más
porque éste había preconizado y
establecido la distanciación del
actor frente a su papel que por
adhesión al espectáculo político.
De la misma manera, veinte
años más tarde descubriría en
Japón una civilización "brechtiana" en la revelación de todo
un arte de vida cortés y refinado,
establecido en la distancia con
respecto a sí mismo y con el prójiino. El estructuralismo, al
declarar fuera de la ley al sujeto,
proporcionaba a la puesta a distancia de la subjetividad su legitimación de principio. El
nouveau roman ya había aportado de hecho la liquidación del sujeto en la literatura. Aunque finalmente, para Barthes, el
nouveau roman no era sino una
Parte de la literatura y, para comunicarse con toda la literatura,
te~a. que pasar por la etapa se~ologica que le permitía comunicarse con el texto en y por la
Puesta aparte del sujeto escritor
Ydel sujeto del escrito.
. Personalmente, a Barthes la
distancia le era necesaria para
comunicarse con el prójimo
~preservando lo exorcizado
ex~rcizando lo preservado-: ei
SUJeto en el reino donde no se

habla y en donde el prójimo no
debe hablar. Para él todo lo que
concernía a la existencia subjetiva era inefable, aunque fuera algo muy precioso, impúdico, obsceno o acaso vergonzoso. Su vida
estaba constituida por círculos
concéntricos: el primero, el de la
relación madre-hijo, sin duda la
más extraordinaria y emocionante que yo haya conocido, y
por aquélla que persigue en su
plenitud hasta una doble muerte
casi sincrónica. Después, hermético por largo tiempo, el círculo de los sentidos y del amor.
Después, los círculos de amigos
diferentes que no se comunican
los unos con los otros, aunque cada uno tuviera la necesidad constante de la presencia de Roland
Barthes.
Ahí estaba pues el fenómeno
prodigioso: la presencia en la
distancia. Roland Barthes tenía,
en primer lugar, una fuerte presencia física. Su rostro vasco/español no estaba petrificado como
una máscara ni era "expresivo"
por la movilidad. Manifestaba
una nobleza natural y una fuerza
carnal en los ojos, la nariz, la boca. La mirada no era ni escrutadora ni ausente, sino atenta y reservada.

hadas de aquello que buscamos
descubren su pensamiento, su
idea, su palabra. Su expresión
era de una extrema precisión y
al mismo tiempo siempre carnal
y sensual. A través de la objetividad descriptiva o explicativa de
la conversación aparecían
siempre las palabras asombrosas y sin embargo necesarias
que expresaban la sensualidad
del sujeto Roland Barthes: términos olfativos, gustativos, tactiles, visuales. Esta formidable
sensualidad nos llegaba mediatizada, aliada a la abstracción, sin
que jamás una u otra prevaleciera. La palabra de Barthes
consumaba en ella misma las
nupcias de lo abstracto con lo
concreto. Eso nos encantaba.
"Qué bien habla", se decía con
envidia, aunque no hubiera nada
de oratorio en su conversación.
La literatura era eso, el cuidado
extremo y al mismo tiempo natural, invisible, descuidado en
suma, ajustado a la frase; él era,
en una palabra, el escritor. Verdaderamente Barthes me maravilló durante el curso de una defensa de tesis de un simple mortal, en una universidad de provincia. Se dirigió al candidato
con simpatía y amabilidad, analizó la falta de interés del trabajo
impuesto de manera mucho más
interesante que la tesis, y ésta,
ennoblecida de pronto por haber
suscitado semejante discurso,
mereció la mención superior.

Su palabra jamás era retórica.
Su discurso obedecía siempre a
lo singular de cada conversación. Sin embargo, aunque esa
palabra fuera siempre inventada, no había esfuerzo; el habla
Estudiante, había formado
entrecortada, las frases inaca- parte de los "teofilianos". Había

�estado en el sanatorio. Había es- de ninguna manera ajeno.
tado en Rumania, en Egipto, en Quería de ese modo fundamenlos servicios culturales france- tar su desvío, no en su subjetivises. Lo conocí al principio de los dad sino en esta Verdad Objetiva
años cincuenta, cuando dirigía que sin duda (no había que consuna encuesta en L 'Observateur tatarlo, no gustaba del fastidio)
sobre la literatura y la izquierda. Marx había formulado y de la
Su patria era sin duda la literatu- que eran transmisores sus herera pero, en cierto sentido, quería deros. Evidentemente es entonmantener la distancia, no ser ces cuando quiso iniciar un moescritor de primer grado sino del vimiento de afirmación ideológisegundo, escritor que escribe ca con ese sentido extremadasobre otro escritor. Aún alli es- mente naif expresado en sus fratablecía la comunicación a par- ses: "el mito es de derecha" o
tir del momento en que marcaba "toda lengua es fascista".
la distancia. Además, siendo
Continúa hasta el final de los
brechtiano, aquello que quería
años
sesenta siempre con la nedecir políticamente, procomucesidad
de comunicarse con la linista (se decía entonces progretera
tura
a través de una
sista), necesitaba fundarlo objedistanciaci6n,
siempre con la netivamente en una concepción de
cesidad
de
una
catolicidad polítila literatura que no lo rebajara a
ca,
a
la
sombra
de la cual pusimple propaganda. De aquí prodiera
consagrarse
a sus intereviene la iluminación del brechses
personales.
El
momento
tismo que no era solamente el
estructuralista
fue
un
momento
distanciamiento del actor con reextremo
donde
él
creyó
haber
lación a su propia subjetividad,
exorcizado
ontológicamente
al
sino también el distanciamiento
Sujeto.
Poco
antes
del
68
las
conde la escritura con relación al
acto y la palabra políticos. No es- secuencias fueron capitales para
taba, en modo alguno, atormen- Barthes.
tado por el "compromiso". NunDe cualquier manera, sin duca había soñado en adherir a una
da,
se habría operado el regreso
formación militante. Pero le hade
la
distancia. Después de hacía falta un marco de objetiviber
"lanzado"
la semiología, ésdad, una catolicidad en la depenta,
al
dejar
de
ser una idea
dencia al margen de lo que él punueva,
al
volverse
una disciplidiera tener, si no resuelto, al mena,
le
inspiraba
un
tedio
siempre
nos aquietado. El podia endiscreto
pero
cada
vez
más
procontrar al mismo tiempo, creo,
fundo.
Tenía
necesidad
de
una
el punto de vista objetivo para
comunicación
más
directa
con
la
denunciar a esta "burguesía"
literatura.
Mayo
del
68
precipita
con respecto a la que se sentía
el movimiento. El efecto fue to~ terriblemente apartado, aunque

talmente indirecto. Barthes no
gustaba de agitaciones ni de tumultos. No le gustaba el orden,
aunque tampoco disfrutaba el
desorden. Aprobaba la cortesía.
A pesar de que sus amigos eran
simpatizantes de mayo del 68, él
no les resultó antipático. El efecto del cambio de costumbres en
Barthes es gradual, al advertir
que las minorías hasta entonces
vejadas y humilladas se sienten
orgullosas de ellas mismas. Sentia salir de un ghetto secreto y
salir, además, sin ninguna ostentación. Al mismo tiempo, sin dejar ahora de guardar su distancia, no experimenta la necesidad
masoquista de condenar, negar
y renegar del sujeto. Advertía
claramente que su placer es la literatura y que la literatura es
placer. Lo dice, lo escribe, lo
canta. En torno suyo, por lo demás, lo reafirman y lo confortan
sus amigos "católicos" (comunistas, maoistas) Sollers y Kristeva; ellos reconocen también la
primacía de la literatura y los
derechos del sujeto. De un modo
general proclamará en lo sucesivo las virtudes supremas de la
totalidad. Políticamente los amigos van a coincidir con los disi·
dentes del Este y a Roland
Barthes lo vamos a ver repudiar
sin vacilaciones, para siempre,
su catolicismo político (por lo demás siempre externo), dentro de
esta gran fiesta de la inteligencia de izquierda que celebra a los
protestantes del mundo llamado
comunista. Hasta entonces babia necesitado de diversos

~~

,~ y~e~-~v~;v/

11 r~
c~mos para disimular su disi- dado hasta más allá de los sesendencia profunda. En lo sucesivo ta años, su madre, madre idealiY g~acias a su consagración zada por todos aquéllos que la
-qwero decir no solamente la han conocido, su madre con
gloria literaria sino sobre todo el quien vivía, su madre vuelta
Col~gio- él se aceptó y se reco- consustancial a su vida de adulnoció en sus marginalidades.
to ... La muerte de esta madre es
el cataclismo que le siega el maSe ha reencontrado al sujeto nantial de su razón de vivir...
casi enseguida es su verdad
~rdida. Su verdad, el ser
Vivió sus últimos tiempos
sublime que lo había salvaguar- entre perdido y reencontrado ...

:ro

Sin duda, reencontrado llevaba
las de ganar: estaba rico de vida, de sensualidad, de curiosidad, Y es un accidente el que provoca su muerte. Pero no se
puede impedir pensar que una
vez gravemente herido todo en
él renuncia a la lucha por vivir.
Amaba vivir. Pero la madre estaba del lado de la muerte.
Traducci6n de Miguel Covarrubi&amp;s

�DE UNA ESCRITURA, LA OTRA

Francois Wáhl
1. Roland Barthes no era -al
contrario, sin duda, del visitante
de la presente exposición- uno
de esos concienzudos viajeros a
los que persigue el remordimiento de tener olvidada la corte de
una Médersa, el remordimiento
de echar una ojeada rápida a los
guardianes guerreros de Nan~
kin o de no encontrar todavía la
oc;sión de descubrir los Rothko
de Houston. En R.B. no había
ningún superego de la cultura. O
más simplemente, él había considerado tras la palabra -la
cultura- el mito, y desmontad?
en éste la naturalización teológica una en esencia, universal aq~ el Arte-, de un trabajo plural, infinito, no totalizable. De
ahí que, para decirlo de una vez,
R.B. tuviera horror por los museos a donde _:nos desconsuela
escribirlo- casi siempre rehusaba entrar. El no quería que nosotros -nosotros: la tradición,
la academia, o inclusive la
vanguardia- lo obligásemos a
ver en desorden; a ver Y admirar.

i

De esto no podemos concluir
sino que él deseaba escoger por
sí mísmo las obras en las que s~
detenía. De ningún modo: casi
todo lo que él escribió en tomo a
la pintura, lo hizo por encargo, Y
más de una vez se trataba de
autores que descubría pa~a 1~
ocasión. Por supuesto seria divertido reconstruir la ruta por la
cual le pareció "lógico" a F .M.
Ricci solicitarle a aquél, que se
autonombraba "el amante de los

signos", un texto sobre Arcimboldo o Erté; a Yvon Lambert
sugerirle una presentación de Cy
Twombly, etc.; pero pronto nos
daríamos cuenta que el placer
el recurso de R.B. fueron precisamente el no pasar por el filo de
un método establecido las obras
que le sugerían "leer"; abordar
cada pintura con una. frescura
preparada. La frescura del descubrimiento. Los recursos de
una escritura bastante segura de
si misma como para ser activamente comparada con otra.

r

2. El secreto y el valor de todos
los Ensayos críticos es el de no
superponer un metalenguaje
anónimo a un lenguaje de autor,
sino hacer entrar una escritura
-la originalidad de una
enunciación- en rivalidad con
otra. De ahí que él tratará
mucho menos de describir, cara
a cara, un cuadro, que de reencontrar -detrás de la lenguacómo fue producido; tratará menos de identificar una estructura
que de reestablecer en acto una
estructuración. Doble punto de
partida al término del cual el
escritor habrá desplazado la pintura y el trabajo del pintor
hab;á hecho desviar los códigos
d~ la escritura.
Así, esperamos del s~miólogo
que muestre cómo la pmtura es
un lenguaje,1 cómo puede tr~poner término a término el ~15tema -el modelo- saussuriano.
El responde que ésta es una pregunta "engañosa" y que hace

falta ' con J.-L. Schefer,, cam,
biarla por esta otra: ¿que sena
un cuadro fuera del sistema de
"lecturas", "relaciones" Y "relatos" que construimos? El sentido los sentidos, están en la
obr; pero no existen sino en el
"trabajo de codificación", en el
trabajo de la palabra, a donde yo
los destierro. El cuadro es lenguaje en el cual él se identifica
con su lectura, y ésta a su vez
con su escritura.
·
En un sentido inverso: ¿R.B.
descubre a Cy Twombly? 2 El lo
dice sin rodeos y se pregunta en
voz alta: ¿quién es Cy
Twombly?, ¿qué hace?, ¿cómo
llamarle a lo que hace? Y constata enseguida que no podemos
utilizar para este propósito las
"palabras de la cultura" (tal~
como: dibujo, garabato, pueril)
sino más bien hay que desviar el
uso codificado, devolver el lenguaje al trabajo. Leer ( d_ecir) en
las inscripciones producidas por
Twombly sobre sus telas, no el
trazo descürable que un acto decidido dejó, sino el gesto apenas
esbozado, sin estar todavía finalmente articulado, dunde se en~
cia el obscuro impulso de escn·
bir antes que haya escritura: todo io contrario de una caligrafía
y por tanto, la vaga alusión de un
trazo, "casi una mancha, una
negligencia" de la mano que se
arrastra. Y como simétricamente lo que queda de una escritur~,
su "residuo", después que ha sido borrada, tachada, que se convierta en graffitti "de sobra"

que dañe su base de papel. "Diríamos que no hay más que el recuerdo o el anuncio del trazo":
desvarío, incertidumbre, que
descubren la transitividad de la
lectura -el descüramiento de
"palabras" garabateadas por
Twombly sobre su tela- y restituyen a la escritura -así
"desconstruida"- su densidad:
deseo y residuo, suplemento. Esta vez es la escritura la que es
devuelta a su ser pleno de pintura.
3. En ninguna parte escribir es
levantar ante las cosas un espejo
en el cual reflejarlas pasivamen-

te.

Pintar es siempre un acontecimiento. ''Qué sucede
ahi? Tela, papel o muro, se trata
de un escenario donde todo
puede suceder"3 -y esto es precisamente la escritura en acto.
El pintor muestra el lápiz, el color y el grano de papel sobre el
cual se deslizan. Una señal ha sido depositada, puesta o lanzada
sobre el lienzo; incluso si hubo
Proyecto, este surgimientQ es en
su encuentro un azar: el signo
apareció. Y para él un sentido:
fue el menos directamente asignable, el que no rodeará sino un
circulo de laboriosos nombres.
Más todavía: esta escritura, la
que le da el valor -"el arte"es con frecuencia la sorpresa; en
la acumulación de trazos, una
ruptura, una incongruencia -tal
. contraste en el ángulo de una
Oda de Twombly; en su repetí-

ción -las Marylin de
Warhol4- , un movimiento: la
enunciación de la frase será tan
subrayada que la escritura escapa al estereotipo, produce una
"sacudida", un despertar: algo
como en el Zen, el efecto de
satori. En conclusión, ya que todo texto (todo cuadro) representa inevitablemente el intertexto
de todos aquellos que lo han precedido, el desplazamiento que él
opera en (y por relación a) este
pasado, es el acto último de la
obra: "toda la carga del drama
pasa a aquél que produce el lienzo: el sujeto -cuya tela hablaes (el pintor) él mismo", a quien
la escritura ha convertido en
acontecimiento.
Ciertamente, aun aquí, la señal del pintor dice sobre la escri.tura, mucho y poco. Los signos
(las letras) que yo trazo en este
momento son transitivos, y los
nombres a los cuales se refieren,
se encuentran impresos en otro
carácter, en otro cuerpo. La
escritura de la pintura -su
escritura material- es, al
contrario, su propio texto. Parece que R.B. ha experimentado
particularmente esta intransitividad del color. Ante todo, ella
siempre está ahí, obstinada: "El
color está ya en el papel de
Twombly, mientras que él ha
manchado ya, alterado, una luminosidad inclasüicable". Después, tan luego como es dominado, el lugar de la sorpresa: R.B.
reconoce5 comprar por su parte
los colores "a la sola vista de su

nombre", el cual "traza una especie de región genérica en el interior donde el efecto exacto, especial, del color es imprevisible"; y a propósito de la "iluminación". del pintor: "ver nacer al final de su dedo algo que a
la vez es esperado (este lápiz que
tengo sé que es azul) e inesperado (no sé qué azul va a salir, aunque lo supiera, sería siempre
sorprendido porque el color al
igual que el acontecimiento, es
nuevo cada vez)". Ahora bien,
esta incertidumbre, luego que la
aíslamos, paradójicamente se
convierte en un espacio de libertad: "Si fuera pintor, yo no pintaría más que los colores; este
campo me parece igualmente liberado de la Ley (no Imitación,
no Analogía) y de la Naturaleza
(pues en suma, ¿qué los colores
de la Naturaleza no vienen.de los
pintores?)." Hemos citado largamente porque se siente que
aquí R.B. cuenta su propia experiencia de pintar: manejar el
color es "la promesa de un placer", el color es "una idea sensual", "qué es el color?: un deleite". Al contrario del dibujo,
aparentemente.
El mismo gesto que, por otra
parte, hace pasar de la cerrazón
de la Obra al movimiento infinito
del Texto, lleva aquí al escritor a
sobrepasar la aplicación de su
grafía para abrirla a una especie
de Escritura generalizada, de la
cual el color es la substancia; y
el motor, el feliz impulso de tra- :!
zar.
f:Si•
,,

'

�4. Falta que la pintura se desdoble en "relato". Y que la opacidad de su significante, si retrasa la lectura mediante un juego
de relevos, de sospechas por develar, de efectos por detectar,
termine por enriquecer al texto
pintado de toda una circulación
de sentidos en varios niveles. Ahí
donde una critica mínima se contentaría con decir la "colusión
directa" de un signo y de su referente ("esta es una embarcación
del siglo :XVIl para el temporal"), no es menos sino más lo
que va a encontrarse narrado
por una escritura activa a través
de las aventuras de códigos apilados: códigos de la ideología, de
la mirada, de la construcción, de
lo vacío y lo lleno, de la mano...
Encontramos que a 20 años de
distancia (1953-1973), R.B. ha
propuesto como ejemplares dos
de estos relatos, de sentido exactamente opuesto.
En el primero de los Ensayos
críticos ("El mundo-objeto"},ª
que, por un lado, anuncia las célebres Suivantes de Foucault, el
discurso es en primer término
social: la pintura holandesa clásica "limpió propiamente la religión ... para establecer en su lugar al hombre y su imperio de
las cosas". De ahí lo que vemos:
hombres siempre, o en el límite,
una campiña y una mar humanizados (los puentes, los molinos,
los barcos). "Entonces los
hombres se escriben a ellos mis' mos sobre el espacio." Y sobre
: 1~ los objetos: objetos útiles, los de

ne a contar sus "relicarios" que,
la vida cotidiana, los fabricados
frustrando
toda posibilidad de
más frecuentemente, "cubiertos
denominación,
no muestran más
de uso". Ahora bien, el uso no
que
una
circulación
de desechos,
tiene relación con la esencia del
"el
reptil
intestinal";
y no como
objeto, con su idea, sino con su
una
simple
metáfora:
la
cavidad
superficie manejable. "La única
está
alú,
y
el
residuo,
y
el
excresalida lógica de una pintura, es
mento: la ondulación llena de
revestir la materia de una espemateria. He aquí la lengua, Por
cie de veladura a lo largo de la
decirlo así, imposibilitada de decual el hombre pueda moverse
sin romper el valor de uso del ob- cir aquello que no puede decir,
de nombrar mediante un trabajo
jeto." Lo que el relato holandés
muestrá de las cosas, es su infinito lo innombrable: el goce/
"brillantez", el barniz, lo sedo- el disfrute. El cuerpo "comienza
donde el Nombre termina''.
so, lo que lubrica la mirada.
Nada dentro del cuerpo, nada siEscribir la pintura holandesa
no la brillantez de las superfies
enumerar los objetos, desigcies, y si la mirada de los retranados
no por su substancia sino
tos burgueses penetra al especpor
sus
cualidades más aparentador, es como señal de la intimites:
escribir
a Réquichot es
dad (la autoridad) del sujeto, y
enunciar
la
transformación
de
no como descenso en la interioriuna
cosa
en
otra,
nada
las
califidad de la carne.
ca sino su integración en la magEste texto es célebre. El dedi- ma substancial. Este doble examen del cuadro en su escritura
cado a Réquichot,7 lo es menos,
-por un lado la afirmaéión del
pero no por ello menos notable.
"Réquichot no pinta sino su pro- sujeto soberano y por otro el despio cuerpo... su cuerpo por censo al trasfondo vertiginoso de
·dentro." A la obra. No el simple, una alienación-, ¿no es lo único
que nos permite leerlo?
desmembramiento de huesos,
... El mundo no deja nunca de
músculos y vísceras sino "una
escribirse.
De tal forma que, en
maquinaria de movimientos recualquier
escritura
que adoptepulsivos y disfrutables": el
mos,
no
hacemos
sino
transcriinterior descargado como una
birlo
que
en
una
escritura
distinbofetada a lo intimo. Eso se lee
ta
ya
se
encuentra
inscrito.
El
antes de descifrar su quehacer:
pintor
relata
palabras,
el
escricollages, aglomerados, pululaciones; aquí la pintura no está tor relata la pintura. Es al intemás del lado de la escritura, sino rior de este juego de intercambios -de este "intertexto"- que
de la cocina: caída, quietud,
inflamación, resquebrajamien- R.B. ha leído -ahora comprento, "mezcla": y la espátula en demos el porqué: una mir&amp;da
vez del pincel. En seguida se po- nueva y armada- la pintura. S

�ROLAND BARTHES O EL ESCRITOR
y SU ETICA

Jérome Serri
cuales se apoya entonces el disenarboladas como p~u_ebas,_ las curso sobre el arte -por lo meSin duda es una empresa desca- secuencias de una logica pic~obellada el querer reunir en un rial histórico-deductiva, en vir- nos aquél del que Barthes ha damismo lugar pinturas y textos tud 'de la cual cada pintor se ve do ejemplo. Sobre nadie más que
cuando el libro es a todas luce_s transformado en producto de un sobre sí mismo. Lo que cuenta es
precisamente el discurso qu~ un
más cómodo. Pero la exp,osisilogismo ( ... ).
lienzo
nos obliga a tener. V~a.se
ción, • en principio, tiene aqw allo
que
dice Barthes a propos1to
go de insistente. Pretende comBarthes hace todo lo contrario. de Twombly: " ... él nos provoca
partir un entusiasmo Y un
"Lo que llamamos 'histor_ia de la un trabajo de Jenguaje". 3
asombro: entusiasmo ante la
belleza de los textos de Ro~and pintura' -dice- no es smo una
Ciertamente, una obra no _sigBarthes, asombro ante el s~en- sucesión cultural, Y toda_ suc~
sión
participa
de
~a
Historia
nifica sino por el poder que t1e~e
cio que los rodea. Ahora bien,
imaginaria" .2 El no ignora, por de hacernos decir, pero el dec~r
"en materia de cr~tica de ,a~te ~
escribe Jean Mar1e Pontevia-,, si se duda, que un pintor pu~~ª mismo (que no cabría confundir
la aportación de Barthes habra ·nsertarse "dentro de una crisis con la primera verborrea que
sido ejemplar". Los textos 9-ue ~e la Historia" y cuida de "~~- llegue, por culta que sea) no vale
dedicó a Arcimboldo, a Erte, a jarle la huella de su_resp?nsabili- más que al ser " trabajado"• ~oRéquichot, a Twombly, son dad histórica". MeJor aun: sabe rno Barthes demuestra en la inejemplares no solamente por la muy bien que un pintor r~ra v_ez sistencia de un paréntesis (" ¿~o
pertinenc~a de las preg~tas que hace la economía de la historia, es realmente este trabaJo
plantean a la pintura, 01 por 1~ de la cual no puede evitar, a ve- -nuestro trabajo- el que ha~e
exactitud de las palabras que di- ces repetir los episodios pasa- el valor de una obra?"), trabaJo
cen al respecto, sino sob~~ todo dos'en su propia práctic~, de ma- es aquí la palabra clave. ~ora
por la concepción de la critica de nera que "con frec_uencia hay en bien, el trabajo de lenguaJe arte que en ellos se expone Y se un solo y mismo pmtor toda un~ tanto el del duelo com? el del
historia de la pintura", recorri- sueño- presupone una incorpoensaya.
da "a toda velocidad, por una ración del deseo: se alimenta de
a c u m u 1 a c i ó n d e d ,e s La mayoría de los críticos de incorporaciones bruscas"; el no la especie de excitación que proarte, hoy en día, son -para reto- la respalda a menos que sea ne- cura el contacto inmediato con
mar una vieja broma muy opor- cesario leer la pintura "fuera de una obra. Pero esta efervescentuna en este caso- los hacedores toda sucesión cultural"• Cuandº cia, por activa que ~ea, no es tode historia. Tan pronto les falta Barthes se niega a coloc8:r al davía de la categoria del trabael soporte histórico,. apa~ece el escritor o al artista "en la hilera jo: no tiene, de hecho, la_opo~uembarazo, el silencio -mcluso de sus congéneres", de en- nidad de acceder a ella s~o danel pánico. su gran quehacer es el contrarle "padres e hijos, para dose una forma de lenguaJe.
de deducir (Cézanne, de donde que él pueda reconoc~,r . a _los
Esta forma de lenguaje, ~ue es
Matisse, de donde Rothko, etc:, o unos y matar a los otro_s , ms15te
la
primera respuesta a la mt~ren el estilo de las genealog1~s en preguntarse -prosigue ~e~n~
pelación
de una ob~a, es el
bíblicas, Pollock, que engendro a Marie Pontévia- qué subsistrra
tivo.
Decir
de un pmtor ~~e toMorris Louis, que engendró a de la moderna crítica de arte
davía
es
posible
hablar de él
Noland, etc.). Doctorales, ~~n un
(
...
)
'
si
se
le
q~ta
es.
t
a
p~rte
(
como
Barthes
lo
dice de Rétono de infalibilidad pontiflcan- esencial de su discurso. Retiraquichot),
es
decir
de
su arte que
te, construyen, a partir de ~~s dos estos sostenes, sobre los
cuantas migajas de informac1on

ª?iJe-

es "erótico ( ... ), o travieso,
violento, sucio, elegante, pastoso, cortante, atormentado o poderoso". "La función del adjetivo -precisa J .M. Pontévia al comentar a Roland Barthes- no es
nombrar (no es un apelativo), sino calificar, esto es, evocar anafóricamente un objeto ya designado, una realidad de la cual,
por otra parte, es asunto (... ).
¿Qué es precisamente lo que
apunto -se pregunta- cuando
digo de una pintura que es
violeñta, o poderosa, o pastosa ?
¿Es la imagen misma, su
'hechura' o el objeto que le subyace? Y este objeto ¿cuál es? Seguramente no el objeto representado: no tendría ningún sentido
decir que son los girasoles de
Van Gogh los que son pastosos o
violentos, y, en una pintura 'abstracta', la noción misma de objeto representado pierde toda pertinencia. De hecho, a la pregunta
'¿cuál es el objeto que subyace a
la pintura?' no hay sino una respuesta posible: es el cuerpo; el
cuerpo del artista que, incorpo~ado en el trabajo del cuadro, deJó su marca en la hechura, dictó
al trazo su reserva, al color su
júbilo".
J.M. Pontévia tiene razón al
PGner en evidencia la negativa
de Barthes a colocar al artista
(que él estudia) en la "hilera de
s~ congéneres". Sin embargo,
Qlli.zá no subraya bastante que
esta negativa no es una decisión
sino la marca, en este terreno:
de la seriedad de una escritura.

Roland Barthes es escritor. Esta
es la razón de esta belleza y esta
pertinencia que encontramos en
todos sus textos. Ya escriba
sobre Arcimboldo, sobre Erté,
sobre las fotografías de Harcourt, sobre la pintura holandesa, la Torre Eiffel o el cartel
inglés, hay siempre la misma seguridad en la aproximación al
objeto, la misma agudeza de mirada, soberbia y poco común.
Reconozcamos entonces el genio del escritor, su asombrosa
originalidad, antes que buscar
en sus textos un método sobre el
cual la crítica de arte debiera
fundarse en lo sucesivo. Barthes
es grande precisamente en que
ninguna regla precede a su escritura. Siempre imprevista y sin
embargo siempre reconocible singularidad inaudita que se sumerge generosamente hasta la
universalidad-, es ella, la escritura, la que genera su propia
regla.

p~ado el deseo -escribe-, el
discurso vuelve a fuerza: el arte
se convierte en verborrea en el
momento mismo en que deja de
ser erótico" .4 Afirmar que el arte, en su esencia, es "erótico" es
decir que en él no deja de proclamarse el deseo del artista, y la
respuesta del Otro (aquél que lo
contempla) no deja de enunciarse. "El deseo -concluye
Barthes- funda en un mismo
movimiento el adjetivo y la crítica". 5 Entendiendo al adjetivo como la forma del lenguaje por excelencia, J.M. Pontévia se ciñe
muy literalmente al texto. "Adjetivo", aquí, está tomado en un
sentido muy amplio, permaneciendo más cerca de su etimología: se trata del atributo en tanto
que hace posible toda definición
Y permite así responder a la pregunta del sentido: "¿Quién es Cy
Twombly? -pregunta Barthes¿qué es lo que hace? ¿Cómo ua:
mar a lo que hace? Surgen palabras espontáneamente ( 'diseño', 'grafismo', 'garrapateo'
'torpe', 'infantil')".6
'

No rendirse a la evidencia,
siempre desconcertante, de ese
misterio de la creación, es
La obra verdadera -que no
arriesgarse a dañar la libertad será nunca ni la obra conceptual
esencial que gobierna el trabajo ni la ready mad&amp; porque tant¿
del escritor (o del artista).
en una como en otra el gesto creador se ve en entredicho- es
Barthes nos explica, en el tex- aquella que despierta un deseo
to que dedica a Réquichot, que el de palabra. Un deseo tal no enarte conceptual, al limitar su cuentra sin embargo su realizatrabajo a la estricta nominación ción sino en quien, antes de tener
del objeto, anula del todo la obra, definida la obra a estudiar, ha
y por este rechazo a toda bús- estado siempre habitado por la
queda formal agota en su origen pasión de la escritura. Si Roland
el deseo del sujeto. "Estando ex- Barthes habla con tanta exacti-

�efecto, cada momento del análi- guaje, amenaza siempre a
sis obtiene de nosotros una adhe- nuestra alma y a nuestra libersión tal que todo nuestro ser pa- tad.
rece realizado, aplacado, satis• El autor de este ensayo organizó una
fecho por ese texto que nos da lo exposición en homenaje a Roland
que nosotros no habíamos logra- Barthes bajo la denominación El texto y
do apropiarnos ante la obra mu- la imagen: cuadros de pintores y fotógrafos acompañados de pasajes escritos por
da, y que nos estaba prometido.
Barthes, tomados en su gran mayoría de

tud de las imágenes ( esta palabra debe entenderse en su sentido genérico) que lo retienen, es
que él es ante todo un escritor.
Sus textos, que apelan a la enseñanza de las ciencias !nunanas
sin que su poesía en ningún momento se encuentre alterada; esMitologias, Ensayos críticos, Nuevos entos textos se dan como una verUna vez terminada su lectura, aayos críticos y Lo obvio y lo obtuso. El
dadera parte de las obras que él
escritor y su ética" fue escrito para la
mismo considera. Como el autor nos ponemos a soñar, con una presentación de la muestra-homenaje,
extraña
nostalgia,
en
lo
que
de Partí pris de choses, Roland
tuvo lugar en el Pabellón de las Artes
habria podido decir de todas que
de París entre el siete de mayo y el tres
Barthes aviva nuestra sensibilidad, la saca de su somnolencia y aquellas imágenes de las que no de agosto de 1986 ( N. de la T.) .
habló... Si hubiera escrito, por
de su confusión, desenredando la ejemplo -pero esto es apenas Notas
madeja de "nuestras pequeñas concebible-, sobre Egon
percepciones". Para escuchar el Schiele, Edward Hopper o ... l. La peinture, masque et míroir. Ed.
sonido del mar -decia Leibniz- sobre Cosme Tura, ¡ese pintor William Black and Co., Burdeos, 1984.
I, p. 211.
es necesario que se escuchen las tan turbador de Ferrara! ¿Por Tomo
2. L'obvie et l'obtus, Eds. du Seuil, 1982,
partes que componen el todo, qué no habló de los pintores que p. 208.
que se escuche el rumor de cada amábamos? Pues no estamos 3. Ibid., p. US.
ola, o bien que cada uno de estos tan seguros de amar de la mis- 4. Ibid., p. 213.
pequeños ruidos no se dé a cono- ma manera a todos aquellos que S. Ibidem.
Ibid., p. 145.
cer sino en la confusa amalgama llamaron su atención. ¿Son ellos 6.
7. En el catálogo de la exposición Roland
de todos". De igual manera, pa- sus pintores? ¿Los tenia, él, que .Butbes, dessins. que habla organizado
ra escuchar el rumor de la obra amaba la literatura por encima en 1981, el museo de l'Abbaye Sainte(cuadro, cartel o fotografía) es de todo y escribió sobre pintura Croix, aux Sables-d'Olonne, encontraesta frase de Barthes presentada conecesario que escuchemos las sólo en respuesta a solicitudes? mos
mo un aforismo inédito: " El arte no copartes que las componen, que es- Barthes no ha considerado las mienza sino en su contorno, su marco, su
cuchemos cada pequeña ola de
museografla". No venla acompañada de
sentido. Lo sabemos, ciertamen- obras propuestas en su estudio referencia alguna mientras que las otras
te; convenimos en ello. Pero eso como pretextos ofrecidos a su citas tenían las suyas. Semejante definí·
de escribir. '' Animar el de- ción nos pareció por lo menos sorprenno basta. Roland Barthes nos lo deseo
safío de las cosas con palabras", dente. ¿No era una muy fácil concesión a
demuestra haciéndonos e~ escribía Francis Ponge. "Ani- Wla u otra vanguar:dia? Ahora bien, la
frase, extraída del texto que Barthes decucharlas una detrás de otra, llemar estas obras", parecen de- dica a Bemard Réquichot, la hemos revando a la conciencia los movitodos estos textos frente a encontrado en su contexto y con su vermientos ínfimos que no cesan de cirnos
sus imágenes. No se trata, en el dadero sentido. El adjetivo posesivo
remover nuestra alma -él diría fondo, de oponer a la tentación " su" -¿cómo habríamos podido
nuestro "cuerpo" (otra metáfo- del juicio un deseo de vivir según adivinarlo?- no remite a la palabra "arra). En cada linea, a veces en ca- la literatura -he aquí la ética de te" de la cita en cuestión, sino a la pa"objeto" de la proposición preceda palabra, una allegria no cesa Barthes- a fin de nunca dejarse labra
dente (no citada). He aqui, completa, la
de hacernos murmurar: "¡Cuán dominar por el estereotipo que, afirmación de Barthes: "En lo readJ'
: exacto es! ¡Qué bien lo ha vis- siendo la enfermedad del len- IDllde. el objeto es real (el arte no co¡~ to!" Cada hallazgo del texto, en
11

mienza sin? en su contorno, su marco, su ~ !· No se trataba entonces de una defi~useograf1a ) - por esto es que se ha J»' ruc1ón del arte, sino de una definición del
dido hablar de su tema de realismo
arte ready made. Imaginemos los abusos
queñoburgués" (en L'obvie et l'obt~ a los que tal contrasentido (al abrigo de

un nombre prestigioso ) podri a
arrastrar...
Versión de Libertad González

�CATALOGO

Roland Barthes
S.M. Eisenstein
"El tercer sentido:
notas de investigación
sobre 'algunos fotogramas de S.M. Eis~~tein" Cahiers du cmema, , 222, julio, 1970
(L'obvie et l'obtus, Ed.
du Seuil, 1982).

I
El sentido obvio. El sentido o~

vio es el "que se presenta mas
naturalmente al espíritu"• ( .. ·)
Algunas palabras sobre el sentido obvio, aunque no se~n el_~bjeto de la presente investigacion.
He aquí dos imágenes que lo presentan en estado P1:1fº· Las
cuatro figuras de la imagen I
"simbolizan" tres edades de la
vida la unanimidad del duelo
(fun~rales de Vakulentchuk) • El
puño cerrado de la ima_ge~ _II,
montado en "detalle", sigm~ic~
la indignación, la cólera r~pr~da, canalizada, la determn_ia~ion
del combate; unido m~tom~mcamente a toda lét. historia de
Potemkin, "simboliza" la clase
obrera, su poder y su vo~unta~;
ya qÚe, milagro .de Jnteh~encia
semántica, ese puno v15to al
revés, mantenido por su po~dor en una especie de cla~destlnidad ( es la mano que primero
cuelga naturalmente a lo _largo
del pantalón y que ens~gwda se
: cierra, se endurece, piensa a la

h

vez en su combate futuro, su paciencia Ysu prudencia) no puede
ser leído como el puñ~ ~e un camorrista, yo inclus~ diria: de un
.fascista: es inmediatamente un
puño de proletario. Porque se ".'e
que el "arte:• ~e s.~. Eisenstem
no es polisemico: el escoge e~
sentido, lo impone, lo abruma (si
la significación es desbordada
por el sentido obt1:1so, no por es~
es negada, enturbi~da ~ ; el sentl
do eisensteiano amqmla la ambigüedad. ¿Cómo? P,0 ~ el ag~egado de un valor estetlco, el enfasis. El "decorativis~?" de
Eisenstein tiene una funcion económica: profiere la verdad. Y~amos la imagen 111: muy clasicamente el dolor viene de las cabezas inclinadas, de las caras de
sufrimiento, de la mano que
sobre la boca contiene el sollozo;
pero todo eso dicho ya una vez
suficientemente, un r~sgo decorativo lo repite todavia: la su-.
perposición de las dos manos,
dispuestas estéticamente en una
ascención delicada, maternal,
floral, hacia el rostro que se
inclina. En el detalle _gene~al
(las dos mujeres) se mscribe
otro detalle; venido de un orden
pictórico como una cita d~ gestos
de iconos Y de pietá, no distrae el ge el énfasis. La estética ~ise~ssentido: lo acentúa. Esta acen- teiana no constituye un mvel intuación (propia de todo arte re- dependiente: forma p~rte d~l
alista) se vincula con la "ver- sentido obvio. y el sentido obvio
dad": la de Potemkin. Baude- es siempre, en Eisenstein, la relaire hablaba de "la verdad en- volución.
nde~
fática del gesto en l~s
circunstancias de la vida : Aqm, II
la verdad de la "gran circun~tancia proletaria" es lo que ex1- El sentido obtuso. El sentido ob-

~;ª

tuso parece desplegarse fuera de
la cultura, del saber, de la información.( ... )
La convicción del sentido obtu-

so la tuve por primera vez frente
a la imagen IV. Una pregunta se
me imponía: ¿qué es pues lo que,
con esta anciana llorosa, me
plar:itea la cuestión del significante? Rápido me persuadía que
no eran, aunque perfectos, ni la
cara ni el gesto del dolor (los
ojos cerrados, la boca descompuesta, el puño sobre el pecho) :
pertenecen a la significación plena, al sentido obvio de la imagen, al realismo y al decorativismo eisensteiano. Sentía que el
rasgo penetrante, inquietante
como un invitado que se obstina
en quedarse sin nada qué decir
allí donde no se le necesita, debía
situarse en la región de la frente: la cofia, la pañoleta por algo

estaban allí. Sin embargo, en la
imagen V el sentido obtuso desaparece, no hay más que un mensaje de dolor. Comprendí entonces que el tipo de escándalo, de
complemento o de abatimiento
impuesto a esta representación
clásica del dolor, provenía precisamente de una relación tenue:
la de la cofia caída, de los ojos
cerrados y de la boca convexa; o
más bien, para retomar la distinción del mismo S.M.E., entre
"las tinieblas de la catedral" y
"la catedral entenebrecida", de
una relación entre la "bajura"
de la colocación de la cofia, anormalmente estirada hasta las cejas, como en esos disfraces de
aire gracioso y bobo, la elevación circunfleja de las cejas descoloridas, apagadas, viejas, la
curva excesiva, los párpados
caídos pero cercanos como si
bizquearan, y la linea de la boca

entreabierta, garante de la linea
de la cofia y de las cejas, en el estilo metafórico "como un pescado seco". Todos esos rasgos (la
cofia graciosa, la anciana, los
párpados que luchan, el pescado) están allí como vaga referencia a un lenguaje un poco bajo, el
de un disfraz muy lamentable;
junto al noble dolor del sentido
obvio, forman un dialogismo tan
tenue, que no se puede garantizar la intencionalidad. Lo propio
de ese tercer sentido está -al
menos en S.M.E.- en confundir
el limite que separa la expresión
del disfraz, pero también en
ofrecer esa oscilación de un modo sucinto: en énfasis elíptico, si
puede decirse así. (. .. )
...Que una cúspide de cabeza
(la parte más "obtusa" de la
persona humana), que un solo

�Tomado de "Réquichot y su cuerpo",
prefacio a l'Oeuvre de
Bernard Réquichot, Ed.
de la Connaissance,
Bruselas, 1973 (L'obvie

El arte conceptual
...En el arte llamado conceptual
(arte reflexivo) no hay, en principio, ningún sitio para la delectación. Estos artistas saben
bien, a falta de otra cosa, que para extirpar definitivamente la
gangrena ideológica debe suprimirse el deseo por entero, porque éste es siempre feudal. La
obra (si así se le puede llamar todavía) no es ya formal, sino sola-

et l'obtus).
mente visual, al articular simple
y directamente una percepción y
una nominación (la forma, lo
que está entre la cosa y el
nombre). Por eso sería mejor
decir que ese arte es denotativo
más bien que conceptual. Ahora
bien, he aquí la consecuencia de
esta purificación: el arte ya no
es fantasmático; hay un escenario (puesto que hay una exposi-

cbW

~

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•in t, _,

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,,.,.,,,.. f.

moño (en la imagen VI) pued~
la expresión del dolor' aqw
ser
. . .
t -por la
es insigmhcan e
N
expresión, no ~or ~l dol~r~eñ:i
hay Pues parodia. Nmgun
burlesca: el do1or nO. está remerdado (el sentido ?bvio. de~ed~:10
manecer revolucion~rio, e
te
eneral que acompana la mue~
g
kul tchuk tiene un sentido
de Va en
"enhistórico). y sin em~argo,
carnado" en ese m?no, produ~~
corte una negativa de con
Uil:
. 'n' El populismo.
del chal
mmacio .
b · ) se
o vio .
de lana (sentido
- . a quí corruendetiene en el mono.
. za el fetiche, la cabellera, ~o~~
un escarnio no-negador e
. , Todo el sentido)obtuso
expresion.
e(su fuerza trastornado~a ~e r atiza en la masa excesiva e ca
bellos...

'l

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!,o
..,.

J1

~

ción), pero ese escenario carece
de sujeto: el operador y el lector
no pueden ubicarse en una composición conceptual, como el
usuario de la lengua no puede
ubicarse en un diccionario. A
causa de lo anterior toda la crítica se derrumba, pues ya no
puede tematizar, poetizar, interpretar. La literatura queda
suprimida desde el mismo mo-

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IJ prúr t,:~ ,¡, ...

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�!,Jna resplandeciente metonicapta la voz que o recibe Y
fija en su deseo. ¿De dónde viene
esa voz del esclavizamiento? De
todas partes: menos de los labios
q~e de_ la mano, de las ufias del
cigarrillo, de los pies desn~dos
de un nudo de la ,bata, de una flo;
que está en la habitación. Crepax ha re~onstituido las travesías ~e la mterlocución sadomasoquista. Pero cuidado, esta figura de la vulgata psicoanalítica
no está allí sino para engañar. lo
qu~ es _contado e ilustrado . es
quizá, sunplemente
·
.
, la histor1a
dedos suJetos hablándose.

lDl8

analógica) ni en la descripción
Crepax son de dos especies: el (la imagen evocada). En resumento en que no existe la pintureconocido como existente (en el midas cuentas, el erotismo de la
ra. El arte viene entonces a enmundo de los hombres): un láti- Historia de O (ilustrada por Crecargarse de su propia teoría. No
go, un sombrero, nalgas, una pax) no puede estar en lo que se
se puede hablar sino reduciéndo~ostura, una escena; y el recono- ve ni en lo que se lee. Está en esa
se a la palabra que podría
~ido como persistente ( en el postura universal, inmanente a
cumplirse en ella misma: al ser
nundo de O) : la identidad de un todo lenguaje, que no eleva ni la
expulsado el deseo, el discurso
~ostro, de un rictus, de un tipo, imagen ni el discurso, y que es la
recobra su fuerza. El arte se
ie un vestido, de una moda. Con interlocución. Esto es porque O
vuelve charlatán en el instante
~sos dos bancos de signos, la hismismo en que cesa de ser eróti- :oria de O va, viaja, y viaja bien, recibe de otros una palabra que
a su vez ella les devuelve; esto es
co. La ideología y su culpa han
;abiamente sostenida sobre los porque un juego tal de respuessido eliminadas; pero se pagó el
~ieles de una anécdota que es tas nos da la posibilidad de ver
precio del ocultamiento, la pér~ontada con todo el arte explosi- que el erotismo se cimenta, se
dida del deseo. En una palabra,
lO de la historieta ( del dibujo
sostiene y se propaga. La orden
la castración ...
:¡ue cuenta). Crepax es un buen que sus acompañantes le dan
1arrador. Sabe que la imagen continuamente a O, y de allí la
iebe estar viva, recogida en un turbación del libro, forma ideal
Crepax
relámpago ( detalle ínfimo o de la interlocución
Histoire d'O de Guido Crepax,
gran composición animada), pa- fantasmática, es la siguiente: el
Ed. Franco-Maria Ricci, 1975,
ra no detener jamás el suspenso. otro se anula excepto en lo que
Sabe que todo debe ser reconoci- escucha y obedece. Representa·
Milán.
io de golpe (los personajes, los do, colocado ante nuestra visión,
Escucho y obedezco... dicen a
objetos, las intenciones, los ac- bajo nuestra nariz, el órgano
cada instante los personajes sutos) para que la voluptuosa lógi- erótico de O no es de ningún mobalternos ( esclavos y genios)
ca de la narración pueda despleque pueblan Las mil y una garse sin contratiempos ante el do su sexo ( o sus senos, o sus nal·
gas), es -cosa insólita-: su orenoches. Es también lo que dice
lector. Este es, si así se le puede ja. Y he aquí lo que Crepax ha
O. Ella no dice otra frase, y es Uamar, el arte de Crepax. Su gecomprendido: él no ha dibujado
esta respuesta obstinada la que
nio está sin embargo en otra par- sino una oreja. O no está repreGuido Crepax ha debido variar te. ¿Dónde? En una manera de
sentada en mil posturas o bajo
en ciento sesenta imágenes. Un
insistir sobre un signo único, ex- mil partes de su cuerpo. Está
solo significado, en suma, pero tensivo a todos los signos anee- ·
decenas de significantes: he dóticos de la historia, y que mar- representada por lo que escucha.
aquí de nuevo la Metáfora, la ca con su quemadura (como fue "Levántate y siéntate ... Quiero
Grande, la Unica, la que dice in- marcada O) cada uno de los car- verte completamente desnuda ...
cansablemente "te amo" y fun- tones de Crepax: aquí es donde Ahora quítate la falda", etc.: es
entonces cuando el deseo pasa
da así el discurso lírico.
nosotros reencontramos nuestra ( el deseo del lector, del mirón).
Gran Metáfora.
Los ojos anegados en lágrimas,
¿Qué es un signo? Es un trozo
el óvalo del rostro, el pezón, el
de imagen, un freno de murEn resumidas cuentas, el ero- pequeño sombrero, la blusa que
mullo que yo puedo reconocer:
tismo (encuentro del deseo y de
11IDbral de signo sin reconoci- un objeto) no puede estar jamás cae, los tacones altos, todo se
miento. Como en toda serie le- en la representación (la imagen empapa de escucha.
gible, los signos formados por

~ d n de Miguel Covarrubias

�aquello busca, ensaya, pero vi- ( evidentemente, simplifico).
• la gran obra no " sursiblemente
Lo que está en juego en esta
ge"; la muerte de su madre, en
mutación
es, según yo, lo si1905, lo sacude violentamente, lo
guiente:
todos
los escritos de
Tomado de Magazine littéraíre. París, aparta un tiempo del mundo, P~Proust
que
preceden
a En
144, enero, 1979, pp. 26-27 ·
ro le vuelven las ganas de escribusca.
..
tienen
un
aspecto
fragbir muy pronto, sin que ~me~~•
mentado,
corto:
novelitas,
artíparece, salir de cierta agitacion
¿Por qué Proust, que hasta en- estéril. La agitación, sin embar- culos, pequeños textos. Se_ tiene
tonces sólo escribe textos bre- go, se cierra y to~a p~c?. a poco la impresión de que los mgreves, novelas cortas, pastiches, la forma de una mdec1sion: ¿va dientes están allí ( como se dice
tentativas abortadas de nove- a (quiere) escribir una novela o en cocina), pero la operación ~ue
las va du~ante el mes capital de un ensayo? Intenta el ensayo, to- va a transformarlos en platillo
se~tie~bre de 1909, a cambiar mando a medias las ideas de no ha ocurrido aún: no es "verhasta el punto de que la gran am- Sainte-Beuve, de un modo nove- daderamente eso". Y además,
bición de En busca del tiempo lesco, puesto que mezcl~ frag- de pronto (septiembre de 1909),
perdido tome forma y ~a redac- mentos de estética literaria, tro- "eso comienza", llega el moción del libro comience a zos escenas, diálogos, persona- mento unificador, la mayonesa
marchar a gran velocidad? Est~ jes 'que encontraremos más tar: se liga y no hace desde entonces
es el problema que plantea aqm de en En busca del tiempo perdi- sino aumentar poco a poco.
Roland Barthes.
do. Este ensayo (pala~ra- Proust practica por otra parte de
límite) titulado Contra Samte- más en más la técnica de los
La historia literaria comporta, Beuve 'forma un manuscrito que "agregados": él reinfunde sin
parece, pocos enigmas. Aquí, sin deja e~ 1909 en el Fígaro, Y,que cesar alimentación a este orgaembargo, hay una que t~ene .ª es rechazado en agosto. Aqm te- nismo que se expande, porque de
Proust como héroe. Esta historia nemos un episodio enigmático, ahí en adelante está bien formame intriga y me interesa tanto del cual no sabemos nada, un do. La grafía inclusive cambia:
más porque se trata de un "silencio", que constituye el sus~ Proust, ciertamente, siempre
enigma de creación (los úni~os penso del que yo hablaba: ¿que escribió como él dice, "al galoque son pertinentes para qmen ocurre en ese mes de septiembre pe" (y ese ritmo manual está r~
quiere escribir).
de 1909 en la vida o en la mente lacionado, quizás, con el movide Pro~st? La biografía siempre miento de su frase) ; pero en el
Nos complacemos en repetir lo reencuentra en octubre de ese momento en que En busca...
que Proust ha escrito solamente mismo año, ya lanzado a fond~ arranca, la escritura cambia :
una obra, En busca del tiempo en la gran obra a la cual, de ahí "se cierra", "se complica", se
perdido, y que inclusive s~ esta en adelante, va a sacrifica~ t?do, sobrecarga de correcciones que
obra es nominalmente tardia, to- retirándose, para escribi~la, resaltan. Resumiendo, durante
das las publicaciones menores consiguiendo arrancarlo casi. d~ ese mes de septiembre, se produque la precedieron no han hecho la muerte. Hay pues, dos posibi- ce en Proust una suerte de opeotra cosa que prefigurarla. Sea. lidades, dos vertientes por una ración alquimica que ha transEllo no impide que la vida creati- parte y por otra en ese mes mutado el ensayo en novela, y la
va de Proust presente dos partes de septiembre de 1909: ante~, la forma breve, descontinuada, en
muy diferenciadas. Hasta 1909, mundanalidad, la duda creat~va, forma larga, hilada, cubierta
Proust lleva una existencia mun- luego el retraimiento, la rectitud con una salsa.
' ; dana. escribe aquí y allá, de esto
El momento unificador: ca
prend

1

¡, ~

0

¿Qué es lo que pasó? ¿Qué es
lo que ha hecho que de pronto, un
mes de verano, en París, "eso
haya funcionado", y para
siempre (hasta la muerte de
Proust, en 1922, y mucho más
allá, puesto que nuestra lectura
presente, activa, no cesa de
aumentar En busca... , de sobrealimentarla)? No creo en una determinación surgida de la
biografía; cierto, los hechos privados pueden tener una influencia decisiva sobre una obra, perc
esta influencia es compleja, se
ejerce con retardo: no hay ninguna duda de que la muerte de la
Madre haya en alguna forma
"dado fundamento" a En
busca... ; pero ésta no fue lanzada sino cuatro años después de
esa muerte. Yo creo más bien en
un descubrimiento de orden creador : Proust encontró el medio,
quizás francamente técnico, de
hacer "plausible" la obra, de
"facilitar" su escritura ( en sentido operativo hablamos de "facilitantes").
Intuitivamente, yo diría que lo
que fue encontrado pertenece sin
duda a una de las "técnicas" siguientes (o a varias de ellas al
mismo tiempo) : 1) una cierta
manera de decir "yo", un modo
de enunciación original que
refleja de manera innegable al
autor, al narrador y al héroe; 2)
una "verdad" (poética) de los
nombres propios finalmente seleccionados; para los nombres
Principales de En busca ... ,
Proust dudó mucho; En busca.. .

parece marchar cuando los
nombres "correctos" son encontrados; y se sabe que hay
dentro de la novela misma una
teoría del Nombre propio; 3) un
cambio de proporciones; puede
ocurrir en efecto ( química misteriosa) que un proyecto por largo tiempo bloqueado se haga posible desde el momento en que se
decide bruscamente, y como por
inspiración, agrandar su talla;
porque, en el orden estético, la
dimensión de una cosa determina su sentido; 4) en fin, una
estructura novelesca, cuya revelación obtiene Proust en la
Comedia humana y que es (cito a
Proust) "la admirable invención
de Balzac: haber conservado los
mismos personajes en todas sus
novelas": procedimiento que
Sainte-Beuve condenó, pero que,
para Proust, es una idea de genio; cuando se sabe la importancia de los retornos, coincidencias, derrumbamientos, a todo lo
largo de En busca... , qué orgullo-

,/

·,1r:·

so se sentía Proust de esta composición por cruzamiento, que
hizo que ese detalle insignificante dado al principio de la novela
se reencuentre, al final de la
misma, profundizado, germinado, expandido; se puede pensar
que Proust descubrió la eficacia
novelesca de lo que se podría llamar la "acodadura" de figuras:
plantada aquí, a menudo discretamente ( digamos al azar, por
ejemplo: la mujer de rosa), una
figura se encuentra mucho más
tarde, por cruzamiento bajo una
infinidad de diferentes relaciones, para fundar una nueva
cepa (Odette).
Todo esto debería constituir el
objeto de una investigación, al
mismo tiempo biografica y
estructural. Y, por una vez, la
erudición estaría quizás justificada porque iluminaría "a los
que quieren escribir''.

�EL MITO EN ROLAND BARTHES Y
CLAUDE LEVI-STRAUSS
'

José María Infante
Roland Barthes ha sido ubicado,
popularmente, entre lo~ estructuralistas. Una caricatur~dibujo de Maurice Henry pu~hcada en La Qu.inzaine Littéran-e
lo muestra junto a Foucault, Lacan y Lévi-Strauss uni~ndo. así
gráficamente lo que la ~ag1!1ación popular había asociado s1mbólicamente.
Por mi parte, he sostenido que
la categoría de "estructuralismo" al pretender decirlo todo no
dice nada y que lo importante no
es ello la etiquetación, sino a
'
,
qué responde el concepto y como
opera en el contexto de la clasificación epistemológica.
La mayoría de la obra de
Barthes tiene, a mi entender, un
interés reducido sólo a especialistas o como en el caso del
discurso d~l amor y como él mismo lo ha aceptado, trata de cosas olvidadas, de algo pasado ~e
moda de algo excluido -del discurso 'político, del conductismo Y
del discurso marxista-. Sus
aportes a la construcción de una
semiología como ciencia, a la posibilidad de entender las culturas como una estructura compleja donde los objetos que en ella
circulan pueden verse forma~~º
sistemas es ya una noc1on
ampliamente aceptada, pero no
ha alcanzado más que a especialistas. Sin embargo, la escuela soviética de Tartu, dirigida por Lotman, ha hecho de es-

ta idea el principio orientador
general de toda su concepción
teórica y metodológica para el
análisis de las culturas.
Pero hay un texto de Barthes
sobre el que me interesa de manera especial reflexionar aquí.
Publicado hace ya más de treinta años, es una de sus primeras
obras y tendrá, precisamente, la
función de anticipar rudimentariamente lo que luego será toda
la arquitectura de su pensamiento. Se trata de Mitologías
(Barthes, R., 1980), donde Roland Barthes nos expone sus conceptos sobre el mito de una manera concreta, construyendo
sobre los fenómenos de la vida
cotidiana, omnipresentes, encontrándoles un significado Y anticipándose en esto a quienes
después han venido a decirnos de
la importancia de lo cotidiano en
el análisis sociológico y en la vida misma.
Los textos que componen las
Mitologías fueron escritos entre

1954 y 1956 para expresar como
en la vida cotidiana se entremezclan hechos en los que la interpretación desde el punto de
vista de la naturaleza debe ser
deslindada de la interpretación
que adopta una perspectiva histórica. Al final del texto se agrega un ensayo de interpretación
sobre el mito que según su propia afirmación intenta sistematizar los ensayos iniciales del volumen. Y es allí donde lo analizaremos, no sin antes hacer un rodeo.

El mito, que ha acompañado al
ser humano desde su origen en
este planeta, ha sufrido consideraciones de todo tipo. Desde
nuestros antepasados que, con
seguridad, no discriminaban la
pretendida verdad histórica d~l
relato mítico, hasta la actualidad, cuando el mito sigue apareciendo como inconciente en
cuanto tal para todos sus portadores, podemos encontrar la
más amplia variedad de concepciones e interpretaciones sobre
su sentido, su estructura, su presencia, su construcción o su
expresión.
Entre los griegos, el mito era
el contar historias, el efectuar
una narración, un relato, o también podría ser el argumento de
una obra teatral. (Kirk, G .S.,
1973).
Esta idea de contar historias
asoció al mito con los cuentos populares y planteó una cuestión
aún no enteramente dilucidada,
la del tributo entre una y otro o
también la de la causalidad original: ¿guardan alguna r~lación
entre sí, o son elementos diferentes? Para Kirk, la diferencia responde a la complejidad estructural· mientras que en el cuento
popular los personajes no tie~e~
nombres específicos sino genencos y al mismo tiempo carece~
de referencias a lugares espec1ficos, está centrado en la importancia de la narración y pospone
el valor del o los personajes, en
el mito los personajes y el héroe

son específicos, están ligados a
lugares geográficos determinados y su acción se hace mucho
más compleja, es presentado a
veces en forma fragmentada en
diversos episodios que mantienen alguna ligazón entre sí.
Agrega que lo que distingue
sobremanera a los mitos es su
fantasía ilimitada y no exenta de
contradicciones. (Véase que, en
principio -y como lo veremos
más adelante- esta clasificación o interpretación de Kirk
corresponde a la manera levistraussiana de entender el funcionamiento del mito, por oposiciones binarias.)
Creo que no es difícil mostrar
que esta clasificación no puede

mantenerse por mucho tiempo:
tomemos un cuento cualquiera,
por citar a un autor conocido y
que puede ser de referencia fácil, tomemos a Borges: en sus
cuentos siempre hay referencias
específicas; tanto, que por ello
· mismo pueden ser ubicadas como fantásticas. Sin embargo,
¿cuánta realidad o fantasía
Pueden tener los seres humanos
concretos y los lugares geográficos específicos para quien no los
conoce?
Por otro lado, parece innegable que cualquier estudio o referencia a los mitos no puede
Prescindir de la obra de Claude
Lévi-Strauss. Empezaré entonces por él para luego comparar
SU8 posturas con las de Roland

Bartbes.

El mito, su presentación, su
aparición, su análisis, su función, su significado, su objetivo,
su desarrollo, su transformación: he aqui las constantes en la
obra de Lévi-Strauss.
En un artículo producido en
1955 y que aparece en la
Antropología estructural (LéviStrauss, C., 1968a), donde se
habla de la estructura de los mitos, Lévi-Strauss establece los
elementos fundamentales que un
mito tiene, así como las condiciones para su análisis. Haciendo una analogía con los estudios
sobre el lenguaje, explica que los
antiguos estudiosos del lenguaje
percibían que las distintas lenguas tenían una serie de sonidos
elementales que eran coincidentes y pretendian a partir de allí
encontrar las regularidades que
hicieran patente el sentido. Sin
embargo, los lingüistas tardaron
mucho tiempo en darse cuenta
que un lenguaje cualquiera no
tiene nada que ver con los sonidos sino con la estructura que articula a éstos. La lengua es, entonces, una particular forma de
combinar sonidos en la que éstos, que son las unidades elementales distinguibles, no tienen ningún valor autónomo. Es muy importante comprender este descubrimiento porque de aquí se
derivarán formas de pensar en
las ciencias sociales y lo que ha
devenido en llamarse estructuralismo: lo que interesa no es
descubrir unidades sino la particular forma de integración; las

ciencias sociales deberían tomar
ejemplo de la lingüística y dejar
de pensar en la búsqueda de unidades -y en el concepto clásico
de causalidad- para buscar en
la estructura del sistema su
explicación y la interpretación
de su objeto de estudio. Además
de esta primera cláusula, hay
otras dos que pertenecen a estas
arquetípicas aportaciones de
Lévi-Strauss. En un cierto sentido, el mito maneja o se expresa
en dos lenguajes: el natural, ya
que todo mito pertenece a una
cultura poseedora de un lenguaje y el del mito, que es un lenguaje con propiedades específicas, en el que las unidades constitutivas ya no son fonemas y
morfemas sino de mayor
comprehensión. En tercer lugar,
estas propiedades del mito no
pueden ser buscadas en el nivel
en que habitualmente se desarrollan los análisis lingüísticos. (En cierto sentido, me parece que estas estructuras son las
que van Dijk denomina
macroproposiciones (Dijk, T.
van, 1980); se trataría de estructuras que se encuentran entre
las microestructuras y las
macroestructuras semánticas y
que tienen un nivel inferior al del
discurso.)
Posteriormente, el mito reaparecerá en El pensamiento
salvaje, donde se opondrá a la
expresión artística (LéviStrauss, C., 1964). Mientras el
arte se presenta como un conjunto que intenta descubrir una

�estructura, el mito es una estructura que busca construir un conjunto. El mito será siempre una
conjunción de elementos de partida para interpretar la realidad; que luego sus elementos se
inviertan o no, que reaparezcan
en otros mitos será indiferente;
así como de una lengua a otra
hay conversiones que la traducción intenta atrapar, así también
en los mitos hay transposiciones
que pasan de uno a otro y de una
cultura a otra. La estructura de
los mitos no conservará una lógica superficial, sino que habrá
que encontrarla en sus elementos más profundos; las transformaciones que los elementos del
mito presenten en su nivel aparente pueden ser engañosas y
por ello, confundir al analista. Se
intentará, siempre, encontrar la
estructura que las fórmulas tratan en vano de ocultar; las transformaciones, de todos modos, lo
serán en dos modelos, el metafórico y el metonímico y aparecerá
así la ley del pensamiento mítico: la transformación de una
metáfora de be culminar
siempre en una metonímia. Las
transformaciones harán aparecer los elementos ora en un plano, ora en otro, donde lo ímportante no será nunca el plano específico sino el conjunto de relaciones que guarda con los demás.
El recorrido de Lévi-Strauss
por el mito es múltiple y complejo en más de un sentido y para
probarlo, allí está la monumen-

tal obra que se inicia en 1964 y
culminará siete años después y
cuyo fruto son los cuatro tomos
de las Mitológicas. Será en esa
obra donde el mito será analizado, desconstruido, estructurado
y transformado en el centro de
las preocupaciones antropológicas de Lévi-Strauss y en la inevitable obra de referencia para
quien intente comprender qué
son los mitos. Por cierto que, para ello, es necesario efectuar la
primera inversión: no se trata
de entender cómo y por qué los
hombres son pensados en los mitos sino como éstos son pensados
en los hombres, ya que el mito no
será una explicación de la naturaleza sino de la cultura en primer lugar, aunque la naturaleza
esté siempre presente y necesite
a su vez de una comprensión para que el ser humano pueda
explicarse a sí mismo. Y lo que
es un obstáculo adicional, los mitos serán pensados por los
hombres sin que ellos se den
cuenta de ese proceso, serán
pensados inconcientemente
aunque éste sea un procedimiento colectivo (aquí quiero remarcar que en ningún momento se
podrá encontrar en la obra de C.
Lévi-Strauss algo semejante a
un inconciente colectivo, ni aun
como metáfora). Los mitos son
una expresión de lo sensible y
operan de la misma manera que
actuamos cuando queremos
expresar mediante el habla el
mundo de los colores y los sonidos: en el primer caso, prevalecerán las referencias metoními-

cas y extenderemos el objeto natural en su expresión de tintes y
matices, mientras que para denunciar un conjunto de sonidos
no nos queda otro recurso que la
metáfora: "marcados movimientos en semicorcheas muy
rápidas, que pudieran querer
evocar la celeridad de los movimientos del dios mitológico", o
"su serenidad tiene algo de religioso, especialmente en los pasajes iniciales" (Mata, F .X., 1987).
El mito y la música, como lenguajes, compartirán algo que los
hará esencialmente distintos a
otros lenguajes (aquí yo pondría
sistemas de comunicación, para
superar esa confusión semántica
en los pensadores franceses y ya
anotada por Wilden): se trata de
sistemas intraducibles, o donde
la traducción es innecesaria, pero que producen ideas o sensaciones símilares en cualquier ser
humano: en algún aspecto, la
música puede ser escuchada e
interpretada por cualquier ser
humano del universo sin necesi-•
dad de referencias a un idioma
conocido o específico. El mito y
la música hacen que quienes los
perciben pongan en función
estructuras mentales comunes
(Lévi-Strauss, 1968b).
Porque todo mito, para serlo,
debe alcanzar el estatus de obra
colectiva: no vale como manifestación individual. Una obra individual será un mito en potencia,
será una creación literaria o artística, pero para alcanzar la
condición de miticidad deberá

incorporarse al sustrato de la na y su experiencia clave, la de
mente colectiva. Y aquí cobra integrar sus relaciones con la
entonces la labor del estudioso cultura.
de los mitos un doble sentido, ya
que el análisis mismo de lo inY ya es posible establecer alconciente del mito debe agre- gunas reglas del análisis de los
gar el de hacer conciente -pro- mitos: 1) un mito no se debe inducir conciencia- lo que el terpretar nunca en un solo nivel
mito es. El que sean pensados de ya que en todo mito siempre s~
manera inconciente no debe ha- expresan numerosos niveles de
cer olvidar que es justamente explicación; 2) un mito nunca
porque pueden manifestarse a la debe ser interpretado solo, sino
conciencia como un objeto u otro en relación con otros mitos y 3)
que pueden ser interpretados y un grupo de mitos debe ser inque la conciencia puede recupe- terpretado en referencia a otros
rar así su fecundidad. El mito grupos de mitos y a la etnografía
permitirá así la unión de lo sen- de las sociedades de las que prosible y lo inteligible, de lo con- viene.
ciente y lo inconciente. Pero el
mito unirá estos aspectos en el
El mito, con todo, cumplirá
pensamiento, siendo el mito pen- una función especial: la de resolsar Y pensado a una vez (Lévi- ver, al menos en apariencia, las
Strauss, 1976). Pensamiento que contradicciones entre la vida
además, tiene la capacidad d~ real y la imagen idealizada de
ser transformador; en las rela- las instituciones sociales (Léviciones enunciadas por el narra- Strauss, C., 1973).
dor siempre hay transformación
de versión a versión, de cultura a
Para concluir este breve repac~tura y de época a época, doble so sobre la concepción leeJe de transformaciones que a su vistraussiana del mito, es precivez reproduce las transforma- so deslindar el mito de otras
ciones de lo real, esto a condición expresiones de la cultura. En
de que se tenga claro que el mito primer lugar, de la historia:
expresará siempre los niveles de ¿dónde comienzan y terminan
1~ real, lo simbólico y lo imagina- una y otra, la historia y la mitorio. Todo ello con la condición de logía? Siendo la última una forque no perdamos la perspectiva ma de historia sin documentos,
Yque si bien los mitos pueden de- sin palabra escrita, ambas
venir objetos, el objeto también tienen sin embargo puntos en cose convierte en mito y a través mún; tanto la mitología como la
de la historia de la humanidad historia que se hace en nuestras
retornará una y otra vez trans- sociedades tienen por objetivo
fonnado, mostrando la indiso- asegurar que el futuro permaneluble unidad de la acción huma- cerá fiel al pasado y al presente.

Pero para nosotros el futuro debería ser, en teoría al menos,
una obra abierta, mientras que
el mito, que es siempre una
estructura cerrada, no podría facilitar esto. Porque una diferencia entre ambas es que la historia tiene un carácter abierto y es
posible elaborar para cada
hecho o acontecimiento un relato
original, mientras que el mito es
altamente repetitivo y encontraremos los mismos elementos como perteneciendo a una herencia común, porque hemos perdido la conciencia de sus orígenes
(Lévi-Strauss, C., 1987).
En segundo lugar, del cuento.
La primera precisión que debe

hacerse es que para casi todas
las culturas hay una diferencia
entre mito y cuento, que tiene
que ver con la forma en que
pueden ser contados: mientras
el cuento no reconoce prácticamente regulaciones, el mito sólo
puede decirse en ocasiones ceremoniales específicas: en ciertos
periodos,
ya sean del día , del
.
ciclo estacional o ciertos días.
Otra diferencia es que mientras
el cuento suele tener una intención moralizante, en el mito la
tendencia es explicativa. (Aquí
debe aclararse que Lévi-Strauss
piensa en lo moralizante como
resultado de que todo cuentista
tiene una idea al contar un cuento y que esta intencionalidad o
percepción inconciente del objetivo del cuento es lo que le confiere su característica moralizadora, lo que -a mí así me

�parece- es altamente discutible, aunque entre las múltiples
acepciones de moral cabe la de
energía o fuerza entre otras.)
A diferencia del cuento, además, el mito conjuga una pluralidad de momentos y responde simultáneamente a un conjunto de
preguntas, de manera tal que
una sola explicación sirve o se
aplica a varios interrogantes
(~vi-Strauss, C., 1979).
En síntesis, el mito es para
Claude Lévi-Strauss:

Barthes una caracterización de
la tríada fundamental -signo,
significante y significado- apliFrente a esto-o junto a esto-: cada al mito, ya no al sistema
¿cuál es la concepción del mito lingüístico. Y aquí hay que precisar que, justamente para
que nos ofrece Roland Barthes?
Barthes, hay un desplazamiento
Como ya lo expresé, hay un so- del que hay que dar cuenta, de
lo texto donde Barthes se refiere tal manera que el mito conexplícitamente al tema. Aunque tendrá un doble sistema de signien otras obras hay referencias a ficación, o sea, significará doblevarios de los mitos de nuestra mente, de manera que si puépoca, es sólo en la ya menciona- diéramos representar esto metada donde se ocupa del mito fóricamente, tendríamos
(Barthes, R., 1980).
del cuento por su pragmática
y su finalidad implícita.

El mito es un habla: he aquí la

a) un relato de tiempos pasados que conjuga a la vez el
presente y el futuro;
b) una estructura que se integra a otras estructuras y
que procede a la manera de la
lengua;
c) un sistema de comunicación cuya finalidad es básicamente explicativa sin perder
sus caracteres expresivos;
d) una estructura que usa el
lenguaje en un doble sentido,
el natural y el del mito;
e) un sistema que opera por
determinaciones que se ocultan a la conciencia en cuanto
expresión colectiva;
f) una expresión de la cultura
para .cuyo análisis deben seguirse ciertas reglas metodológicas precisas;
g) un fenómeno omnipresente
en la historia, que se diferencia de ésta por su carácter
cerrado; y
h) un relato que se diferencia

primera definición, rotunda, absoluta, de Barthes. Si interpretamos "habla" en la perspectiva
saussureana, no nos queda más
que admitir que es una forma
concreta de expresión de un lenguaje, una de las formas que
puede asumir una lengua. ¿De
qué lengua se trata? De la lengua del sistema social, ya que el
habla mítica expresa sus mensajes bajo distintas formas materiales: las formas escritas, la fotografía, la publicidad, los espectáculos, la televisión, el cine,
la moda o el vestido. De esta manera, la mitología y la lingüística
pertenecen a la semiología. En
esto se acerca a la clásica postulación saussureana de que la semiología es la ciencia que estudia la vida de los signos en el interior de la vida social y como
tal, parte de la psicología social
(Saussure, F., 1983).
Y

encontraremos así en

lengua

1. si¡nificlnte

2. siQnilicido

3. siQno
l. SIGNIFICANTE

IIITD

11. SIGNIFICADO
111. SIGNO

IR. BARTHES, 1980: 206)

de modo tal que el lenguaje mitológico se constituye, para
Barthes, en un metalenguaje que
habla de un lenguaje objeto, el
sistema lingüístico, la lengua natural.
Pero para evitar la confusión
terminológica, habrá que postular un nuevo código: ya que el
significante del mito es el signo
de la lengua, debemos distinguir
en el mito este significante que
es diferente del significante del
lenguaje, pero que pertenece a
ella como .signo. Este signoSIGNIFICANTE tiene dos planos, el del lado del lenguaje, al
cual Barthes llama sentido; y el
del mito, al que se denommará

forma. El significado en el mito
toma el nombre de concepto y el
tercer término el de
significación. Si entendimos bien
estamos en condiciones de reescribir el conjunto de esta manera:
1. si¡aifQntt
IITO

2. s,nifQdo

3. signe• sentijo
l. FORIIA

11. CONCEPTO

111. SIGNIFICACION

Lo interesante ahora es que el
concepto, que es el significado
del mito, puede tener varios significantes o formas que lo representen, de manera que en los mitos no nos es dado postular una
relación biunívoca entre ambos
elementos; o dicho en otras palabras, cada elemento del mito y
los múltiples elementos de un
mito cualquiera y de todos los
mitos deben ser interpretados en
una estructura y no hay simbolismos uníversales. Pero nótese
una conclusión o deducción inevitable: a la inversa de la lengua, donde un significante puede
tener un número más o menos
ilimitado y arbitrario de significados, en el mito tenemos que un
significado ( concepto) puede
tener un número ilimitado de
significantes (
formas).
(Quisiera poner aquí también
"arbitrario", pero estoy seguro
de que Barthes no aprobaría mi
interpretación.)

Al inferir que en el mito, enton-

ces, el concepto es cuantitativa-

mente más limitado que la for- Y aun contradictoriamente, pero
ma, nos podemos imaginar que alcanzando su objetivo por el
la variedad disponible de ele- efecto que crea; la que puede
mentos a partir de los cuales el distinguir claramente entre senmito puede significar será resul- tido y FORMA, y puede destado de la diversidad de las fuer- cifrar así el mito, analizarlo y rezas sociales que se dan en una componer su significado de imcultura, y que la elección de una postura, de deformación del senu otra forma estará asociada a tido y éste es el papel del mitolólas expresiones que las luchas y go, el de descifrar y hacer patencontradicciones internas de la te, conciente, la deformación
sociedad en cuestión poseen, pe- que el creador de mitos impuso.
ro que en los diferentes estratos Roles contradictorios, los fabrien que la expresión aparece el cantes de mitos y los analistas de
significado se mantiene puro.
mitos no pueden estar sino
enfrentados. El tercer tipo incluLa significación, que en el sis- ye la aceptación del mito mismo,
tema de la lengua es el signo, que es la operación que realiza el
uníón de los dos primeros e im- consumidor de mitos, para quien
pensable sin ellos, adquíere en el FORMA y CONCEPTO se presistema del mito una presencia sentan como relaciones naturaespecial, ya que no se trata aho- les y por ello, ordinarias, comura de que el significado esté ocul- nes o habituales; no hay separato tras el significante, sino de ción entre significante y signifique aparece como manifiesto; cado y ya no se trata de elegir
por lo tanto, el concepto no esta- entre las varias formas aquélla
rá oculto bajo la forma, sino que, que represente de la mejor macopresente con ésta, su acción es nera el concepto, sino de elegir
la de defotmar el sentido, el sig- aquélla que precisamente produno del lenguaje y forma del mito. cirá el efecto deseado. La consecuencia será la confusión de los
Lo importante es que el signifi- planos de lo real y lo simbólico,
cante del mito, sentido y FOR- ya que lo que sólo es -y así deMA a la vez, puede ser tomado biera ser considerado- un sisteen uno u otro de estos planos y se ma de comunicación es tomado
producen así tres especies de como un hecho, como un sistema
lectura: la que pone énfasis en la factual (y aquí espero que quede
forma, haciendo así del signifi- más claro mi comentario antecante un elemento vacío de senti- rior de que Barthes no aceptaría
do, comportamiento que es el tí- la arbitrariedad del sistema forpico del productor d~ mitos, ma/concepto).
publicista o periodista, que divide un concepto y busca una forEl mito se vinculará con la hisma que lo exprese, parciahnente toria a través del concepto, que

�SISTEMA DE BARTHES

Silvia Mijares
es histórico por naturaleza, lo
que permite pensar que podemos
someter a los mitos a un estudio
diacrónico, en cualquiera de las
direcciones, desde el ayer hasta
hoy o viceversa. Pero Barthes
sólo abordará el aspecto sincrónico, basado en que nuestra sociedad es campo privilegiado de
las significaciones míticas, pensamiento claramente etnocéntrico y, por tanto, mitificador en
cuanto unifica sentido y forma
sin entender que esta presentación está históricamente condicionada y no es un hecho de la
naturaleza.

Roland Barthes en su libro
Sistema de la moda desarrolla

Sinópticamente, la postura de
Barthes sobre el mito podría ser
presentada así:
~•
a) el mito es una forma de
lenguaje, es un sistema semiológico;
b) hay un desplazamiento de
la expresión lingüística habitual a la expresión mitológica,
en la que, si bien se mantiene
la relación triádica, la recomposición hace que la nueva
estructura adquiera un carácter diferente;
c) los mitos son ahora objetos
que, incluidos junto con el lenguaje entre los signos que se
intercambian, son interpretables por su forma, su concepto o la relación entre estos
dos elementos;
d) ya no tienen una forma especifica o más bien, un esquema temporal de presentación, sino que son omnipresen-

los primeros pasos de la semiología aplicada, tomando como pretexto la moda tan difundida, llevada y traída. En su investigación descubre un sistema de significaciones que posteriormente
someterá a un análisis semántico. La moda como cualquier manifestación humana representa
un signo social, descubre un contexto cultural, económico, religioso, político, histórico, geográfico, étnico, etc.; cada uno de estos aspectos constituyen medios
de comunicación portadores de
significación.
/

(J -

&amp;

J~

tes;
e) la historia les constituye su
significación;
f) en el análisis del mito la
descomposición entre forma y
concepto es la operación fundamental.
Me parece que las diferencias
y similitudes son obvias y no
quisiera cansar al lector
mostrándole lo elemental: que
quienquiera obtenga sus propias
conclusiones.
Referencias
BARTHES, R. 1980 Mitologías, México:
Siglo XXI.
van DIJK, Teun 1980 Estructura y funciones del discurso, México : Siglo XXI.
KJRK, G.S. 1973 El mito. Su significado

y funciones en las distintas culturas, Bar·
celona: Seix-Barral.
LEVI-STRAUSS, C. 1964 El pensamiento
salvaje, México: Fondo de Cultura Ec~
nómica.
1968a Antropología estructural, Buenos
Aires: Eudeba.
1968b Mitológicas I: Lo crudo y lo
cocido, México: Fondo de Cultura Económica.
1973 Anthropologie structurale deuz, Pa·
ris: Plon (hay traducción española:
Antropología estructural, México: Siglo
XXI).
1979 "El mito y el cuento", en Sábado
(Suplemento cultutal de unomásuno),
No. 67, 24feb., 1979.
1987 Mito y significado, Madrid: Alían·

za.

MATA, F.X. 1987 Las mejores obras del
cl8.sicismo, México: Daimon.
SAUSSURE, F. 1983 Curso de Lingüística
general, Madrid : Alianza.
WILDEN, A. 1979 Sistema y estructura.
Madrid: Alianza.

carnar el mito del ángel caído,
pues para él es más importante y
más clara la palabra -creación
totalmente humana- que la realidad. Esta se presenta para el
filósofo griego como absurda e
irracional, pero la valoración del
concepto da lugar al nacimiento
del mundo lógico, el estrictamente racional y riguroso, donde
cada palabra es precisa y tiene
un sentido no sujeto a ambigüedades: todo lo real es racional y todo lo racional es real.
Aquello que no se pueda exponer
claramente con conceptos es incomprensible e irracional, por lo
tanto no existe. Repetimos, para
existir es necesario expresarse.
La realidad material es compleja, contradictoria y el hombre
establece su dominio en ella a
través de la palabra. La sujeta,
le da el sentido que a él le conviene y cuando descubre objetos
y fenómenos de la realidad se esfuerza en darles un nombre para
congelar el ser de las cosas, rescatándolas del devenir, del movimiento. De esa manera adquiere el conocimiento y aumenta el código de la lengua.

Nuestro autor, "interesado"
en la moda, "trata de aplicar
los conceptos y las reglas de
descripción de la lingüística a
colecciones de objetos que ya no
son lenguaje articulado, y de someter estas colecciones a un
análisis que podría ser el que se
aplica a una lengua cuando se
quiere conocer su gramática".
Al realizar sus estudios Roland
Barthes nos remite automáticamente a una vieja díscusión que
se dio en la antigua Grecia.
Tenemos una verdad cuando
Cuando Parménides descubre lo
que es el concepto, la palabra en definimos una cosa, cuando la
sí, se originan los primeros pel- encerramos en un molde: la padaños de la lógica y del método labra. Con ella arrancamos de la
científico. Descubre que el con- realidad infinita su esencia, limicepto es un elemento abstracto, tándola para humanizarla y hal&gt;ermanente, inmóvil, que con- cerla comprensible. Decir algo
serva en él mismo la esencia de de un objeto es definirlo y no perla realidad.
mitir que se escape jamás. Las
palabras son correlatos específiQuizá Parménides podría en- cos de la realidad y existen por-

que existe ésta. Podríamos decir, parafraseando a Marx, que
el concepto es el resultado del
desarrollo de la materia. El método científico tiene sentido en la
medida que ordena, sistematiza
y nos ayuda a conocer la realidad.
La lengua también es una creación arbitraria del hombre, útil
para la comunicación, para entenderse él y el mundo circundante. Pero a pesar de que la palabra es una abstracción y se desarrolla en un ambiente distante
de la realidad material, paradójicamente nos revela zonas
nuevas de la realidad y aspectos
cada vez más sorprendentes del
universo.
El lenguaje humano no es sólo
modelo de sentido sino también
fundamento. Se podría asegurar
sin temor a equivocarnos que no
hay moda total ni tampoco moda
esencial sin la palabra. De
acuerdo con Barthes, por método, no se puede colocar el vestido
real antes de la palabra. La rigurosa y exigente razón nos obliga
a ir de la palabra al objeto, en un
retorno dialéctico (sabemos que
primero es el objeto, luego la palabra, y al final vamos otra vez
hacia el objeto). Barthes se propone realizar un análisis sobre la
moda escrita: trata de construir
un sistema del sentido. El trabajo se ejecuta sobre los enunciados verbales dirigidos de manera exclusiva a rasgos o matices de vestimenta, que ideal-

�mente se constituyen en un sistema de significación. El trabajo
de Barthes no trata propiamente
ni del vestido ni del lenguaje sino
de la complejidad de la representación de uno en otro. El vestido objetivo o real es un sistema
de signos: escapa de la lingüística pero no de la semiología.
Si analizamos únicamente la
moda escrita, veremos que se
aparta del objeto real, su estructura está sujeta a relaciones universales que son iguales a cualquier sistema de signos. Es materia rigurosamente inteligible.
Al hablar del vestido escrito,
Barthes nos remite a tres vestidos: el vestido real, el vestido
imagen, el vestido verbal. Son
tres estructuras o universos distintos; la estructura real, tecnológica o de confección aparece
como si fuera la lengua madre,
el origen de donde surgen el vestido imagen y el vestido verbal o
descripción. Se pueden considerar estos dos últimos vestidos como lenguas o códigos derivados
del primero, como si fueran traducciones o representaciones del
vestido original o primigenio. La
traducción es imposible, más
bien cabría hablar de transformación o representación no continua, discontinua. Según
nuestro autor, la representación
o traslación de códigos sólo es
posible por medio de ciertos operadores a los que llama shifters;
éstos sirven para transformar
una estructura en otra. A pesar
de contar con operadores de tra-

ducción bien definidos, las
estructuras permanecen distintas.
Si se pretende estudiar el vestido de moda se tendrá que recurrir a cada una de las tres
estructuras; no se puede definir
ninguna aisladamente, es decir,
fuera de la identidad sustancial
qµe la compone. Hay que estudiar cada una aparte pero no todas a la vez, aunque todas las
estructuras se . relacionen para
formar el vestido de moda. El
vestido escrito no tiene ninguna
función práctica o estética, sólo
existe para dar significación.
Esta estructura es la que cuenta
con mayores posibilidades de encontrar la pertenencia semántica en toda su pureza. Se pueden
considerar a las palabras como
un sobrecódigo impuesto al vestido real: representan al vestido
que es en sí mismo un sistema de
significación.
La descripción del vestido de
moda se podría considerar como
un elemento de la cultura de masas. La elección de la estructura
escrita nos lleva de la mano a la
semiología y ésta a su vez nos
conduce a un conjunto de representaciones colectivas. En el
proyecto semiológico, lo que importa es construir un cuerpo que
contenga todas las diferencias
posibles de signos de vestidos,
pues lo que le da sentido no es la
repetición sino la diferencia. En
distinguir las diferentes unidades estriba lo interesante. Por

método tendríamos que eliminar
todas las notas que distraigan de
la estricta significación y conservar únicamente la palabra
como material transmitido por
la revista de moda, reductora
del vestido a su versión escrita.
Esta relación sería como la que
se da entre el mundo real y la literatura. Las funciones de la
descripción de la moda son por
definición las que la fotografía o
el dibujo no pueden transmitir.
Existen funciones del lenguaje
que la imagen y la técnica no
pueden asumir. Según Barthes
la primera función sería fijar la
percepción a un cierto nivel de
inteligibilidad. El lenguaje
suprime la libertad subjetiva,
también la incertidumbre. Traduce una elección y la impone.
Toda palabra sustenta una función de autoridad, determina un
único y preciso sentido.
Una segunda función de la palabra sería la de conocer, en forma general, el lenguaje. La palabra añade un saber, descubre
lo que hay detrás de la apariencia, quita el velo. La función del
conocimiento es posible porque
el lenguaje en que se apoya constituye en sí mismo un sistema de
abstracción que le permite captar mejor el vestido real y el dibujo, pues resalta accidentes Y
matices que los otros vestidos no
manifiestan en forma clara. Por
otro lado la palabra tiene también función de énfasis. Este se
sostiene en el carácter interior
del lenguaje: su discontinuo. El

vestido descrito, para Barthes moda. La palabra quita al vesties un vestido fragmentario en re-: do toda presencia corporal y lo superflua en muchos aspectos,
lación con el fotografiado o dibu- convierte en un objeto abstracto. fugaz, estereotipo de la imagen
femenina- nos muestra cómo al
jado. Las limitantes del vestido
aplicarle el método científico se
escrito no son materiales sino de
La imagen despierta una fascivalor. La lengua separa, clasifi- n~ci?~• la palabra una apro- descubren relaciones universales, leyes y normas que se inca, ordena, sistematiza.
p1ac1on; la fotografía está plena, tegran a un sistema de significaen tanto que la palabra es fragEl énfasis tiene dos funciones. mentaria, discontinua, se ubica ción. A nuestro autor no le intePrimera: actualiza la informa- en un sistema disponible. La re- resa la lengua francesa en que se
ción general que nos brinda la fo- lación entre vestido imagen y expresa la moda, ni la ropa, natografía o la imagen. La moda vestido escrito se comprende da de lo material. Se preocupa
actúa en este aspecto como la mejor si se refiere a la oposición por la traducción o representapropia lengua, para la cual la no- conceptual o clásica que data ción de una estructura en otra y
vedad de un giro o de una pa- desde los tiempos de Saussure, por las relaciones lógicas eslabra ayuda a restaurar el des- entre lenguaje y habla. La len- tablecidas en el vestido escrito.
gaste de un sistema. Por otro la- gua para el lingüista suizo es una
do, el énfasis que la lengua pone institución, un cuerpo abstracto Monterrey, Junio 15 de 1988.
en ciertos detalles del vestido al de limitaciones. El habla es la Bibliografía
nombrarlos queda rigurosamen- parte espontánea de esta institu~ adecuado: hace compren- ción que cada individuo elige pa- Barthes, Roland, El grano de la voz
Entrevistas 1962-19tl0, trad. de Nora Pas~
sibles, de manera analítica, las ra su uso, para comunicarse, pa- temac,
1• Ed., Siglo XXI, México, 1983.
razones que hacen de una colec- ra expresarse. La descripción
c!ón de rasgos un conjunto orga- está fundada en la manifestación
, Sistema de la moda, trad. de
nizado. La descripción orienta la de las limitaciones instituciona- Joan Viñoly y Michéle Pendanx Gustavo
'
percepción de la imagen, es un les que hacen esté de moda el Gili, Barcelona, 1978.
elemento de estructuración. La vestido representado.
Jakobson, Roman, André Martinet et al.
~escripción autoriza, instituye,
LlngüJatica Y signjficaci6n, Salvat, Bar:
celona, 1974.
impone un protocolo de descubriEl lenguaje ha constituido una
miento. El vestido se descubre de las preocupaciones esenciales
Velan, Yves, " Roland Barthes" en John
según un orden, una intención de la filosofía. Puede ser consi- K.
Simon (compil.), La mod~ critica
determinada que implica nece- derado como el medio que hace literarú francesa. De Proust y Valéry al
sariamente ciertos fines. Las posible la formación del pensa- estructuralismo, trad. de Coral Bracho,
funciones de la descripción, sean miento, además de ser un instru- t• ed., Fondo de Cultura Económica Mé'
. de fijación, de exploración o de mento indispensable para la teo- xico, 1984, pp. 320-350.
énfasis, tienen como objetivo ría. En el lenguaje queda cuajaInanifestar un determinado ser do todo el quehacer humano: hisdel vestido de moda y ese ser toria, suefios, fantasía, ciencia,
CO~cide con la propia moda. Sin- filosofía, etc.; la totalidad del
tetizando, el fin específico de la universo concebido por el
descripción es el de transformar hombre.
la impresión inmediata y difusa
d~l vestido imagen en un conociBarthes, al analizar la moda llliento mediato y preciso de la inscrita en la cultura de masas

•

�EL IMPERIO DE ROLAND BARTHES

Miguel Covarrubias
El imperio intelectual de Roland
Barthes dentro y fuera de Francia es un peculiar imperio: fragmentado y ambicioso. Eso es lo
que se desprende de la lectura de
un pequeño libro escrito por Jonathan Culler. Titulado escuetamente Barthes, el opúsculo de
147 páginas comprende diez partes numeradas y una ''Bibliografía", útil porque consigna las
obras originales de Barthes más
sus versiones existentes en castellano; también algunas antologias y estudios dedicados por
autores de lengua inglesa al
escritor francés o al estructuralismo. Las diez partes con que
Culler compone o descompone el
cuerpo humano e intelectual del
responsable de Mitologías, son:
"Hombre de talento", "Historiador de la literatura", "Mitologista", "Critico", "Polemista",
"Semiólogo", "Estructuralista", "Hedonista", "Escritor",
"Hombre de letras".

los productos de la nouveau roman y de inmediato hizo lo propio con Racine y Michelet, breve
muestrario de la ancienne littérature. Dejó la sincronía en
quién sabe qué manos para admir ar sin tapujos la
distanciaci6n de Brecht
mientras se declaraba -al mismo tiempo- sartreano. ¿Anduvo Barthes de la Ceca a la Meca
ideológica, metódicamente? Si
pudiéramos responder al unísono con Culler, diríamos que el semiólogo Barthes, el pensador
estructuralista Barthes es además -sobre todo- un escritor.
Vale decir, un artista reflexivo
de los que abundan en la literatura francesa contemporánea: Valéry, Bataille, Malraux, Sartre,
Blanchot, Beauvoir, Camus.
Además, tiene el don de la oportunidad, "olfatea" lo que en el
aire de su tiempo está, gracias a
su inventiva y a la aparente oscilación de sus temas.
Barthes tiene un sentido único de lo

A través de esas secciones lleque puede sorprender y sin embargo
seducir, qué paradoja o contravengamos a saber: quien llegó a ser
ción del hábito podría pegar, y en conconsiderado el crítico literario
secuencia, el contexto en el cual o en
estructuralista por excelencia
contra del cual escribe es determinan(Barthes se llamaría a sí mismo
te. Su maestría pertenece a una especie singular, propia para experimensemiólogoliterario) no fue en rea
tar con la inteligibilidad de nuestro
lidad eso, o sólo eso. Se ocupó
tiempo. ( Culler, op. cit. p. 26.)
de la literatura -de su historia,
teoria y crítica. Y también de los
Por eso, el imperio intelectual
mitos, los signos, las estructudel
que hablábamos al principio
ras. Señaló la "muerte" del
está
hecho de inteligencia, vaautor y elevó al lector hasta el
riedad,
sensibilidad y perspicaprotagonismo literario. Dividió
cia.
En
él se estableció, parece,
las obras entre legibles (las del
Sartre.
Antes
y después de la sepasado) y escribibles (las de
gunda
guerra
mundial el filósofo
' .. co vanguardia). Hizo inteligibles
' i: l.t')

: 1,,f-1
•

,•

t

existencialista pontificó, aunque
siempre declaró no ser jefe de
nada; según él, no sabe recibir o
transmitir una orden. Con todo,
Sartre imperó. Y en las postrimerías de su mandato intelectual, cuando dejó de inquietar su
idea del compromiso y su
mezclado existencia-materia, se
celebraban las exequias del
autor -decididas por Barthespara pasar enseguida a disfrutar
del texto. Atrás quedaba la ardua investigación estructural, el
frio entrecruzamiento de los discursos complicadores de la otrora pasiva madeja literaria. Llegó -regresó- la hora del hedonismo, la hora del gozo sin continuidad: El placer del texto,

Fragmentos de un discurso amoroso.
Hablábamos además de ambición. La de Barthes no era cerrada, obtusa. Al contrario, bien se
ha visto cómo su amplitud de
preferencias desorientó continuamente a sus seguidores. A este artista-pensador quizá
podríamos reconocerlo no en un
erudito estudio, sino en esa media página de Julio Torri
incluida en De fusilamientos, en
El descubridor
A semejanza del minero es el escri·
tor: explota cada intuición como una
cantera. A menudo dejará la dura fa·
ena pronto, pues la veta no es profunda. Otras veces dará con rico yacimiento del mejor metal, del oro más
esmerado. ¡Qué penoso espectáculo
cuando seguimos ocupándonos en un

~nto q~e acabó ha mucho! En cambio, ¡que fuerza la del pensador que
~o Hega ávidamente hasta colegir la
última conclusión posible de su verdad, esterilizándola; sino que se
complace en mostrarnos que es ante
todo un descubridor de filones y no mí~ro barr~tero al servicio de codiciosos accionistas!
Kant, 20-VI-1988

Jonathan Culler, Barthes, trad. de
Pablo Rosenblueth, ia ed., (Breviarios,
4~ ). Fondo de Cultura Económica México, 1987.
'

BIBLIOGRAFIA DE ROLAND
BARTHES

I

Critica Y verdad, Fragmentos de
WJ discurso amoroso, El grado
cero de la escritura seguido de
Nuevos ensayos críticos, El grano de la voz. Entrevistas 1962l980, Mitologías, El placer del
texto, SIZ (Siglo XXI, MéxicoBue~os Aires) ; Ensayos críticos
(Seix Barral, Barcelona);
El~ent~~ de semiología (Comurucac1on, Madrid)• La cámara lúcida. Nota sobre'1a fotogralla, Sistema de la moda (Gustav O G_ i 1 i .' B a r c e 1 o n a ) ;
Inv'=5tigac1ones retóricas I. La
antigua retórica (Ediciones
B~enos Aires, Barcelona);
Michelet (Fondo de Cultura Económica, México); Roland

Barthes por Roland Barthes Lo
obvio Y lo obtuso (Kairós, B~ce-

lona); Sade/Fourier/Loyola
(Monte Avila, Caracas); El susurro del lenguaje (Paidós).
11

' ' ( Conversación con Otto
Hahn)", en R. B., Lucien Goldmann, Claude Lévi-Strauss et
al., La teoría (Anagrama, Barcelona); " El análisis retórico"
en R. B., Henri Lefebvre, Lucie~
G?ldmann et al., Literatura y sociedad (Martinez Roca, Barcelona); "Análisis textual de un
cue_nto d~ Edgar Poe", en R. B.,
Julia KrISteva, Gérard Genette

et al., Lingüística y literatura
(Universidad Veracruzana, Xalapa); "De la semiología a la
translingüística (entrevista)'',
en R.B., Claude Lévi-Strauss
Ma~ice Godelier et al., Aproxi:
mac1ón al estructuralismo (Galerna, Buenos Aires); "Escrito-

res Y esc_ribientes", en R.B., Edgar Morm, Martín Heidegger et

al., La cuestión de los intelect~ales (Rodolfo Alfonso, Buenos
Aires); ''Introducción al análisis
estructural de los relatos" en
R.B., A.L. Greimas, Tzveta~ Todorov et al., Análisis estructural
del relato (Tiempo Contemporáne,~, Buenos Aires); "Entrevista • en R.B., Claude LéviStrauss, Marshall McLuhan et
al., Conversaciones sobre la
nueva cultura (Kairós Barcelona).
'
111

L'Empire des signes (Skira, Ginebr_a); Sade/Fourier/Loyola,
Racme (Seuil, París).
Kant-31-V-1988 .

�NOTAS ACERCA DE LA POESIA
Y SUS DUENDES

SEÑAS/
RESEÑAS/
CONTRASEÑAS

Nora Garro
Después de haber sorteado los
primeros obstáculos -primeras
lecturas, primer taller, primeros
versos, primeros poemas- he
comprendido que también en este orden de las actividades humanas uno no encuentra sino lo
que busca. Cuando llegamos a
territorios insospechados donde
lo que perseguíamos es sólo uno
de una infinita gama de matices,
esa búsqueda nos proporciona,
además, la medida de nuestra
audacia. Algo así debió sentir el
navegante que se lanzó a los mares en busca de la tierra de la pimienta y tropezó con un continente donde la pimienta era uno
entre muchos dones.
Me acerqué a la poesía por la
necesidad de poner orden en dos
BSpectos de la vida: el lenguaje y
las emociones. Tengo el secreto
anhelo de poder así definir un estilo de vida. Porque sentirse poeta, o mejor aún ser poeta, es un
modo de estar en el mundo. A mi
modo de ver, un modo armonioso
de estar, lo cual no descarta la
disonancia ni la discordancia;
sólo se descarta el caos.
En vano he tratado de definir
lo que creo es la poesía. A esta
altura de mi búsqueda, cual~uier definición es válida pero
lDCompleta. He aquí la vasta definición de Octavio Paz: " La poesia es conocimiento, salvación,
P0der, abandono. Operación caPaz de cambiar al mundo, la actividad poética es revolucionaria
PG1' naturaleza; ejercicio espiri-

tual, es un método de liberación teriosos, verdaderos, reales. Son
interior" (El arco y la lira, FCE, trozos de una realidad más
1956, p. 13). Definiciones como amplia y universal. Por ello a un
ésta dan una idea de la prodi- lector le puede parecer que el pogiosa tierra de la poesía. Entre ema "sugiere", pues esa realisus habitantes están los poetas y dad le ha afectado en forma sesus lectores. Hay quienes se han mejante, no igual. El lector que
aventurado tierra adentro y comparte plenamente el desquienes se quedan en sus orillas, cubrimiento que encierra el poparalizados ante tal magnificen- ema es aquel afortunado que dicia. Es que esta tierra nos invita ce: ¡esto podría haberlo escrito
a ser lo que somos.
yo, tanto me concierne! Puede
suceder que el poema sea una suEl silencio y las palabras im- gerencia para el propio autor.
ponen su majestad en el poema. Tan difícil es a veces tallar un
Ahora mismo, lector, te invito a trozo de realidad con las paguardar silencio y a romperlo le- labras. Agotado, impaciente,
yendo en voz alta
apresurado, presenta el diamante en bruto.
Con tal de que sepan las aguardo
no se apresuren flores de la
primavera. (Míshima)]

Dice el poeta Juan Bañuelos a
los alumnos de su taller que el
Esas palabras pesan, son vasi- poeta tiene ante sí el reto de enjas antiquísimas que guardan un cerrar el mundo en una nuez.
fruto milenario. El poeta es una Prodigiosa labor de simplificaespecie de mago porque deja en ción, profundización, exaltación
libertad a las palabras, les de- de un material infinito pues
vuelve su ser original, necesariamente ambiguo en su riqueza
Hay muchos mundos
y en sus posibilidades. Y no lo
pero están en éste. (P. Eluard)
hace a través de una suma de conocimientos o técnicas; es el reMe pregunto cuáles son los
sultado de una fuerza interior mundos a los que he pretendido
que utiliza las palabras para acceder en mis poemas. Al aborexpresarse (Ibídem, p. 53). El dar este punto sé que dejo en susresultado es el poema.
penso a la poetisa que en mí se
debate por ser y me convierto en
Puede parecer que el poema es inspectora de su incipiente launa sugerencia. Yo creo que su bor. Aun es irresistible ese imcreador, el poeta, exhibe en el pulso científico que me lleva a
poema un descubrimiento perso- iluminar con clasificaciones y
nal, producto de una búsqueda explicaciones lógicas a los pocos
solitaria. Lo exhibe descamado. duendes que he logrado cazar en
Son productos complejos y mis- mis poemas.
$

�PARA SER COMO SOY

Brikelys Vilaú Valdés
Existen en mí tres zonas de
"revelación poética". En la primera impera la razón, la filosofia, la psicología, la matemática
y una cierta música ordenada y
sin prisas. Allí no habitan las
emociones fuertes, sino las sentencias, las definiciones irrefutables. Es mi zona de escape, la
puerta falsa, la cabeza de un
gran cuerpo donde hay un orden
frío, previo a la experiencia propia. Entiendo que de esta zona
pueden surgir poemas verdaderos pues es una zona real, un material que está a disposición del
poeta. Pero para mí la sabiduría
es una herramienta incipiente,
las grandes ideas aún están madurando. Esta zona es mi Antártida y pretender cultivar árboles
frutales allí -así considero a
mis poemas- es una pretensión
suicida y prepotente.
En la segunda zona imperan
emociones poderosas pero que
he logrado controlar. A tal grado
que he logrado relacionarlas con
un referente objetivo. Estos poemas me han permitido un elevado grado de comunicación con
algunas personas que los han
leido. Rilke se ha hecho presente
con su aseveración: "Firme el
.pulso, temblando el corazón".
Los escasos y muy preciados
momentos en que he sentido mía
esa frase me han proporcionado
un extraño gozo. Extraño porque
hizo tambalear hasta caer un
prejuicio acerca de que todo
' 1/ 1
control implica un poder y todo
.' !,.,.,~, o(0 poder corrompe la materia
1

1

•- 1

• '

sobre la que se ejerce. En estos
poemas la poesía ejerce su poder
con plenitud y la materia, al
contrario de lo que afirma mi exprejuicio, se enaltece. El gozo
que proporcionan estos poemas
es el de hacerme más "leve".
Me permite distanciarme de la
realidad cotidiana y observarla.
Este vuelo genera conocimiento
de mí misma, de la realidad, del
tiempo, de los otros. Aquí cabria
la expresión
Poesía, oh, poesía, no me abandones
en el aire, poesía. (Yasuna. He cambiado la palabra amor por la de
poesía).

Por último, existe un hoyo
negro, la zona de mayor incertidumbre: la de las emociones no
controladas. Ello implica que
ellas lo controlan a uno. Más que
en las otras zonas, ésta requiere
de orden en la búsqueda de los
poemas que le conciernen. El intelecto decide abordar lo más
inaccesible, lo imponderable, lo
innumerable, lo imposible, lo innombrable, lo más mío, lo más
tuyo, utilizando palabras. Aquí
se encuentran la mayoría de los
poemas que no cuajan, el poeta
cansa a los diccionarios y gasta
gomas de borrar y con frecuencia siente que de ese material no
será posible extraer algún objeto
estético y de comprensión universal. Reto magnifico en que no
sabemos si lo que hemos
vislumbrado es lo que escribimos. En esta zona se lucha en
forma cruenta contra la falta de
sentido, la arbitrariedad de las

imágenes, la oscuridad propia
de las palabras, la limitación del
intelecto para abordar el corazón.
Hay un proverbio griego que
dice: "Ninguna empresa debe
considerarse de buen o mal término sino hasta que termine".
Esto elimina la posibilidad de
emitir juicios sobre la obra de un
poeta en gestación y, en general,
sobre la obra de quien aún esté
vivo. Por ello, la sociedad humana debería dejar ser a los indivi•
duos aquello que son, pues es un
camino que facilitaría la plenitud de las facultades. Asimismo,
quien abra un libro de poesía debe comprender al poeta que él
mismo lleva adentro o al interlocutor del poeta que él es. A partir
de esa aceptación -hecho que
por sí mismo le proporcionará
conocimiento- podrá abordar la
lectura de los poemas en cuestión, en espera del milagro de la
comunicación a través de la pa·
labra hecha poesia.
Zacamulpa, San Bartolo Ameyalco.
25 de noviembre de 191'/.

SOÑADOR
Nada impide soñar un pájaro azul
un fabuloso pájaro.
'
Nada impide soñar una mariposa
con vuelo transparente.
Nada impide que el soñador sueñ
.
con las cosas que sueñan los soña:ii;s~osas lindas,
Despiértalo para que sueñe con la vida.

SERONOSER
Si no fuera como soy
Y me ll~ara como no me llamo,
(parec1d~ ~ algo que dice M. Bodes)
Yno escr1b1era versos con ideas descabellad
para otros
as
'
Y no usara abrigos por las mañanas
Yno me quedara, a veces, con los oj~s abiertos...
Tendría que buscar cosas perdidas para ser como soy.

COSAS

I
dCadatvez que pienso que me voy a escapar
e es e mundo ausente
~reo que podría dejar de él un recuerdo
lDlplacable·
' ejemplo.
un verso, por

�II

Aveces,
hace falta que el tiempo no se haga cargo
de algunas cosas que deben vivir para existir.
Pero el tiempo es un torbellino que arrastra con
lo bueno y con lo malo,
y hasta con la vida de los que aman a Goethe.

REGION

�GRUPOS ECONOMICOS REGIONALES
Y PODER POLITICO LOCAL:
MORELOS EN EL SIGLO XIX

Doménico Síndico
La historia económica, tal como
la historia de las instituciones
políticas en el México del siglo
XIX, puede ser considerada c&lt;r
mo una historia regional, en el
sentido de que la falta de integración de un espacio económico y político nacional es un
rasgo determinante en el desarrollo del país desde la independencia hasta el período llamado del porfiriato y, aunque de
manera menos marcada, de los
años finales del siglo XIX. El nivel de desorganización de la
estructura pública, de las funciones del Estado central, fue
prácticamente total hasta final
de la guerra' civil y el triunfo de
Juárez: la desorganización era
tan grande que el gobierno nacional no podía siquiera garantizar la seguridad de las vías de
comunicación y transportes, elemento fundamental para lograr
una integración territorial que
sirviese de respaldo a la integración económica y política del
territorio.

;

No sorprende entonces que el
proyecto porfiriano tendiese no
tanto a lograr una integración
política del Estado, sino a seguír
las lineas políticas del mismo
Jaárez, eliminando cuidadosamente todo individuo que pudíera oponerse a la autoridad
central y buscando de este modo
asegurar el control del ejecutivo
nacional sobre toda otra forma
de poder existente. Se trataba de
garantizar el control sobre, y no
la eliminación de, los otros pode-

res a niveles loc::iles o regionales: Por lo tanto no desaparecieron las posiciones de fuerza a
nivel regional, aunque a partír
de los años de Juárez y consolidándose después en el período de
Díaz, se desarrolló una relación
de dependencia entre el poder
ejecutivo de los düerentes estados y el Presidente de la República, sin que llegaran a modificarse las estructuras descentralizadas existentes, logrando así Porfirio Díaz obtener un
reforzamiento político de la
autoridad central. 1
La dependencia política respecto a los jefes locales fue contestada durante un largo período
y con escasos resultados por las
asambleas legislativas regionales porque los gobernadores obtuvieron, a su vez, el incremento
de sus poderes sobre las otras
instituciones locales, mientras
éstas awnentaban sus atribuciones administrativas al mismo
tiempo que se reducían o desaparecían las atribuciones políticas.
Se logró finalmente llegar a un
compromiso que permitió la consolidación definitiva de la
centralización del poder político
en el ejecutivo, tanto a nivel nacional como regional, recon&lt;r
ciéndose al mismo tiempo la utilidad de mantener una estructura administrativa descentralizada.

Esta estructura de poder que,
repetimos, había sido concebida
en el período de Juáréz y llevada

definitivamente a cabo por Porfirio Díaz, respondía también a
necesidades económicas y políticas representadas por los grupos
más dinámicos y modernos de la
élite mexicana. La concentración del poder político en manos
del ejecutivo en México no podía
signüicar entonces la desaparición de las autonomías locales,
que fueron siempre muy activas,
sino simplemente la definitiva
subordinación de los jefes locales al jefe nacional. Esta subordinación tampoco signüicaba el
reconocimiento de la supremacía de un interés nacional: se
trataba más bien de una simple
ligazón política y personal representada por la persona del gobernador, quien se identificaba
cada vez más con el hombre de
confianza del jefe del ejecutivo
nacional. 2
Esta situación presentaba algunas novedades interesantes.en
lo que concierne a la organiza·
ción del poder y a la estructura
misma de la sociedad mexicana.
El arreglo con el poder ejecutivo
nacional suponía por lo menos
que los gobernadores.podían en
gran medida aplicar su política
sin interferencias y choques con
el poder central, logrando entonces defender los intereses loca·
les y garantizándose una base de
apoyo en su propio territorio;
apoyo que, por las relaciones antes delineadas, venía a servir
también de base al mismo poder
nacional.

Esta estructura resultó ser
muy eficaz, y capaz de crear las
condíciones para un real desarrollo económico y político del
país. Fue por eso, principalmente, que el porfiriato logró superar las condíciones de inoperatividad e impotencia política d&lt;r
minantes en el período que va
desde la independencia hasta la
guerra contra los franceses y,
consiguientemente, promover
las condíciones para el desarrollo económico del país.

el aspecto institucional se ha limitado fundamentalmente al
análisis de la función policial (en
general en lo que se refiere al
mantenimiento del "orden"
entre los indios de la región) y de
la legislación (el marco general
al interior del cual debían ordenarse las relaciones tanto ínter
como intraclasistas).

Este marco resulta en realidad poco satisfactorio, y en este
trabajo se intenta salír de su relativa estrechez para enfrentar•••
se a un problema más general:
¿cuál era el uso efectivo del p&lt;r
Las investigaciones llevadas a der local en las relaciones entre
cabo hasta ahora en el campo de los düerentes sectores económila historia económica nos permi- cos y políticos de la región? O
ten ya dibujar los rasgos funda- sea, ¿de qué manera el poder tementales del quehacer económi- óricamente enmarcado en las leco en el México del siglo XIX. yes y en el ordenamiento político
Estos resultados aparecen toda- institucional afectaba el quehavia algo incompletos, düíciles de cer de los hacendados, indios,
colocar en un contexto más mercantes y políticos en el estaamplio que incluya los aspectos do de Morelos?
sociales e institucionales que se
encuentran en la base del proceNecesariamente, en relación a
so de formación del México con- mis investigaciones y a mis intetemporáneo. Posiblemente una reses, el análisís se concentra en
de las razones de esta carencia, el estudio de casos específicos y
de esta sensación de inacabado ejemplos seleccionados y considebe buscarse en la ausencia, o derados en mi opinión signüica,cuando menos, en la escasez de tivos, capaces entonces de acla'trabajos capaces de reunír los rar problemas de orden general,
temas económicos e institu- aun cuando en su dinámica se
cionales, aun simplemente en el encuentren cpndicionados por su
cuadro de investigaciones particularidad.
microeconómicas, sin caer en la
anécdota de escasa o nula releEvidentemente, al escoger
vancia histórica.
unos ejemplos particulares existe el riesgo de ser criticado sobre
En mis estudios sobre Morelos la base de otros ejemplos disimi-

les; sin embargo, creo que en lo
que al trabajo del historiador se
refiere, el aspecto fundamental
reside en la capacidad de rec&lt;r
nocer, en la enorme düerenciación de lo acaecidp, lo que lleva en sí una signüicación más
amplia que su especüicidad y
que puede entonces ser considerado como un aspecto signüicativo del quehacer histórico.
Los ejemplos aqui presentados
no sirven entonces para aclarar
el comportamiento común a un
sector de la sociedad mexicana
en el siglo XIX, sino para subrayar las tendencias subyacentes
en una gran variedad de casos
distintos, düerenciac:Jos en sus
particularidades, que ·s e pueden
observar a lo largo de este periodo: no se trata entonces de
ejemplos de un comportamiento
"estadísticamente" mayoritario, sino, en mi opinión, de situaciones históricamente relevantes en cuanto aclaratorias de
las condiciones y tendencias
existentes, y por lo tanto signüicativas en la medida en que nos
permiten un mejor entendimiento de la historia del periodo.

•••
La estrecha relación entre el p&lt;r
der político local y los hacendados fue una constante a lo largo
del siglo XIX. En este trabajo
vamos a detallar algunas situaciones relativas al estado de
Morelos, donde las relaciones
entre los grupos dominantes y el

�poder local (en estos años representado también por el gobernador del estado) se desarrollaron
de manera diferente y variada,
siguiendo sin embargo una evolución lógica y constante a lo largo del periodo estudiado. Esta
relación sirvió fundamentalmente a los hacendados para lograr
dos objetivos: el control de la
mano de obra indigena y la conservación del -monopolio sobre
tierras y aguas por parte de sus
haciendas. Sólo en el último
cuarto del siglo XÍX a estas
preocupaciones tradicionales se
añadió la posibilidad de obtener
también de las instituciones políticas locales un apoyo para el fomento de la inpustria y de sus
propias actividades
productivas. 3 Algunos ejemplos,
escalonados en el tiempo, nos
ayudarán a detallar ciertos rasgos de esta relación.

en disputa. ·Esta opción se explicaba por el hecho de que. en el
cultivo del azúcar no era tanto la
cantidad de tierra lo que tenía
importancia sino su calidad y la
posibilidad de abastecerse de
agua en el territorio mismo. 5 Los
campesinos se negaron a aceptar este arreglo reclamando su
legitimo derecho sobre las
tierras que ellos ocupaban; no
obstante, a la larga, tuvieron que
aceptar el fallo arbitral del gobernador del estado, quien los
obligó a aceptar el acuerdo.

Interesa aquí observar que, en
realidad, el arreglo fue logrado
entre el ·gobernador y don Augustín de Eguia. Los vecinos de
Amatitlán sostuvieron que no podian admitir el cambio y llegaron a decir que en caso de que
fuesen obligados a ello, resolverían dispersarse y refugiarse en
los pueblos cercanos. Pero de na•••
da valieron sus quejas y fueron
convencidos y obligados al camEn el año 1838, por mediación del bio. Encontrándose en estado de
gobernador del estado, concluyó gran pobreza pidieron a don
un largo pleito entre la hacienda Augustin de Eguia y al gobierno
azucarera de San Vicente y el del estado una ayuda económica
pueblo de Amatitlán acerca de la para efectuar el traslado de su
propiedad de los terrenos donde pueblo; el hacendado se negó a
vivían los habitantes de Ama- proporcionar cualquier apoyo, si
titlán.4 Desde el pµnto de vista bien no pudo evitar que el gobierlegal ninguna -de las partes pudo no autorizara el aplazamiento
probar satisfactoriamente sus del traslado de los terrenos y
derechos., sin embargo el dueño proporcionara una cierta
de la hacienda, Augustin Vicente ayuda. 6 Resulta interesante anode Eguia, propuso un acuerdo al- tar cómo en el momento en que
ternativo: ofreció fincas de ex- el hacendado no logró obtener la
tensión mucho mayor, aunque de confirmación de sus derechos en
menor calidad que los terrenos los tribunales regulares, pudo

obtener un veredicto prácticamente ejecutivo de inmediato
que le permitiera recuperar los
terrenos de su interés al interior
de la hacienda.
Es difícil establecer hoy día
quién tenía razón en el pleito, pero anotemos que don Augustín de
Eguia pidió que se autorizara el
cambio no por tener un mejor derecho, sino porque sostenía la necesidad económica para su hacienda de obtener las tierras en
las que vivía el pueblo de Amatitlán, pueblo totalmente rodeado por haciendas de su propiedad y que pÓr tanto obstaculizaba el aprovechamiento de algunos terrenos y sobre todo el
abastecimiento de agua. Por estas razones logró obtener la decisión favorable del gobernador
del estado. 7 En este caso, se debe
destacar también la capacidad,
por parte del ejecutivo dei estado, de hacer respetar sus decisiones tanto por el pueblo de
Amatitlán, convenciendo a los
indios que en un primer momento se habían negado a trasladarse, así como por el hacendado,
en cuanto el gobernador decidió
demorar el traslado del pueblo
sin considerar la oposición de
don Augustin.
Estas condiciones ya no estaban reunídas unos pocos años
más tarde, como se desprende
del análisis del pleito que opuso
el hacendado Andrés Quintana
Roo al Gobernador del Estado de
México, don Mariano Ariz-

corrieta en el año 1849,8 pleito causa de este pleito Mariano
presentado en detalle en el tra- Arizcorrieta decidió abandonar
bajo de Jean Meyer, Problemas la gubernatura del estado de Mécampesinos y revueltas agrarias xico,:acusando a los hacendados
(1821-1910). Quintana Roo recla- de fomentar, con su irresponsamaba el uso exclusivo de las bilidad y egoísmo, revueltas y
aguas del río Huejocal, aguas violencias entre los indios de la
que también eran utilizadas por región.
los indios del pueblo de Amoloya.
Quintana" Roo obtuvo una deciEstos dos episodios parecen insión favorable en los tribunales e dicar que la función que los haintentó apoderarse de la fuente cendados asignaban al poder lodel Huejocal, no obstante la re- cal era simplemente la de defensistencia pasiva que opusieron der sus intereses económicos,
los indios de Amoloya, quienes, sin considerar la existencia de
considerando que su propia un marco más amplio de relasobrevivencia estaba en peligro, ciones sociales en la región. Es
decidieron enfrentarse al hacen- por esta razón que, en el momendado y se opusieron a la toma de to en que Mariano Arizcorrieta
control del manantial de manera 1no es capaz de responder a las
no violenta, limitándose a dejar- demandas de Quintana Roo, éste
se caer al suelo cuando el hacen- se levanta contra el poder local
dado y su escolta llegaron al lu- considerando que el gobernador
gar.
no cumple con su deber, deber
que en la apreciación del hacenQuintana Roo censuró a las dado se identifica sólo con la deautoridades del estado de Méxi- fensa de sus propios intereses.
co (al cual Morelos pertenecía
en aquellos años) por.no defenLa posición política de los hader suficientemente sus de- cendados, hasta mediados de
rechos; el gobernador del esta- siglo, presenta un aspecto de
do, Mariano Arizcorrieta, decla- gran rigidez. En aquellos años,
ró que no podía aplicar la orden en lo que a la actividad política
judicial sin utilizar por lo menos se refiere, los hacendados vivían
cien soldados, de·los que no dis- fundamentalmente al interior de
ponía, para ocupar el Huejocal. su propio medio, y sus necesidaEn consecuencia, Quintana Roo, des de poder político estaban licon el respaldo de otros promi- mitadas al control de los territonentes hacendados, acusó al go- rios de sus propiedades. 10 Sus rebernador de negarse a proteger laciones con el medio político
sus intereses. Los hacendados más general, es decir el nível redecidieron entonces armarse pa- gional, ·servían para garantizar
ra hacer cumplir la ley sin re- ya sea su control sobre las unidacurrir a las autoridades.9 A des productivas, ya sea para evi-

tar obstáculos externos a este
control económico, político y social. Cabe anotar que el ámbito
externo presentaba una dimensión bastante limitada, tratándose a fin de cuentas de los pueblos
y de los indios que rodeaban las
haciendas o estaban incluidos en
ellas. Puede entenderse entonces por qué era fundamental para los hacendados establecer
una relación privilegiada con el
poder local: el poder político
central en la ciudad de México
asumía un carácter abstracto
que no tenía influencia real alguna sobre el desarrollo de las haciendas y de sus actividades económicas; el control de las poblaciones indígenas estaba en manos de los jefes locales, de los alcaldes y jefes de policía. Era éste el poder que los hacendados
querían mantener bajo su propio
control. Así se explica el enfrentamiento inmediato y violento
con Mariano Arizcorrieta en el
momento en que éste no fue capaz de defender los intereses de
. Quintana Roo.
Algunos aspectos de este
enfrentamiento deben considerarse de la máxima ·importancia. En primer lugar la "conciencia de clase" (si queremo.s
utilizar esta terminología) que
demostraron los hacendados de
Morelos: los varios Mossos, Escandón, García Icazbalceta respaldaron inmediatamente a
Quintana Roo, comprometiéndose a crear una policía personal
armada para lograr sus objeti-

~

�vos. Además, todos ellos atacaron al gobernador de un modo
extremadamente violento, y lo
definieron como "peligroso".
Acusaron a Arizcorrieta de negarse a cumplir las órdenes de .
los tribunales y de fomentar las
revueltas indigenas, implicando
además que ellos no podían tener
confianza en este gobernador en
lo relativo a los derechos de propiedad sobre tierras y aguas. La
fuerza de los hacendados queda
demostrada por el hecho de que
Mariano Arizcorrieta fue obligado a renunciar a la gubernatura
del estado.
En la segunda mitad del siglo
XIX la relación entre el poder local y el hacendado sufrió una
modificación bastante sustancial y hacia finales de los años
70, mitad de los 80, el respaldo
del gobierno a los hacendados ya
no se limitaba solamente a una
actividad de policia para mantener bajo control a las poblaciones indígenas. En estos años
empezaba a asumir importancia
un problema más complejo: el
fomento a la producción agrícola
e industrial del Estado. 11 En consecuencia la función misma del
gobierno local tµyo-que modificarse.

.

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u

1

Estos cambios se debían a la
pacificación de los pueblos indios, los cuales habían sido reducidos al interior de territorios
extremadamente limitados sin
posibilidad de controlar el uso
del agua (elemento vital para el

cultivo de la caña en la región); hacienda babia empezado a utilipor otra parte, las modifica- zar maquinarias modernas y los
ciones técnicas en el sistema de transportes en el interior del
producción del azúcar habían país estaban obstaculizados por
permitido un notable aumento de la guerra civil y la presencia de
la productividad en relación a bandidos. Por esta razón, a UD
las necesidades del periodo, aso- crecimiento notable (aunque ~
ciado a una menor necesidad de davía muy limitado en comparamano de obra indígena; durante ción con los resultados logrados
algunos años se consiguió de este en las décadas posteriores) de la
modo disminuir la tensión social producción no correspondía UD
en el estado. En lo fundamental, aumento proporcional de la cael cambio de actitud se debió al pacidad de absorción de los merhecho de que el problema princi- cados locales, ni tampoco un creinpal para los hacendados ya no cimiento de los territorios
13
tegrados
en
las
haciendas.
Los
estaba relacionado con el control
de la población indígena sino con productores se encontraban enun factor más económico, y a tonces en la necesidad de tener
que crecía la importancia a nive- que disponer de cantidades de
les nacionales, o por lo menos in- azúcar que no podían vender, y
terregionales, del apoyo del po- proyectaban organizarse para
der político al desarrollo y fo- su exportación hacia Europa, fa•
mento de las actividades econó- vorecidos en este proyecto por
las malas cosechas europeas, en
micas.
particupar por la pérdida, prácEl gobierno del estado de Mo- ticamente total, de14 la cosecha en
relos trató de intervenir en el Francia en 1876. El gobierno
asunto del fomento a la produc- del estado decidió entonces inción: en 1875, el gobernador tervenir, instituyendo un nuevo
Francisco Leyva, dictó una ley impuesto sobre la fabricación
regional con la cual pretendía del azúcar y destinando este dipromover el desarrollo de la pro- nero al pago de un premio a la
ducción de azúcar, favoreciendo exportación.
su exportación.12 El plan del goEl mecanismo no resultó satisbierno se enmarca en un mofactorio
para los hacendados, en
mento muy particular de la mocuanto
las
cantidades debidaS
dernización de las haciendas de
por
el
impuesto
y las recibidaS
la región: en este periodo el procomo
premio
se
anulaban sólo
ceso de eliminación de las hacuando
un
productor
exportaba
ciendas menores y de concentraexactamente
la
tercera
parte de
ción y racionalización de la prosu
producción.
Si
exportaba
meducción en los trapiches mayonos
pagaba
más
en
impuestos
de
res estaba prácticamente
lo
que
recibía
en
premio,
si
supeconcluido: Aún así, tan sólo una

raba .dicho porcentaje empezaba
ef~tlva~ente a recibir su preDUO. Evidentemente, tal sistema
en~ontró dificultades para ser
aplicado. Los hacendados mismos se. opusieron presentando
sus queJas a los tribunales y aleg~ndº que ningün resultado podía obt_enerse por medio de este
mecanismo, el cual técnicamente se limitaba a sustraer efectivo
ª.algunos de ellos para transfenrlo a otros; sostenían, además
qu! la posibilidad de exportar ei
azocar desde el estado de Morelos era prácticamente nula dado
que _las comunicaciones entre las
haciendas Y la ciudad de México
eran muy difíciles a causa de la
gu~rra civil Y de los bandidos
qwenes permitían el tránsito d~
las ~ ercancías sólo a cambio de
continuos pagos; por otra parte
aun cuando el azúcar hubiese n~
Pdo a la capital, la interrupción
del f~r;ocarril por Veracruz no
J&gt;enmtia realizar la exportación.
.. Ade1:Ilás,, de estos aspectos
. té~m~os , los hacendados
esgrtnuan una razón mucho más
Pro~unda para .ºPº~~rse a la ley:
segun la Constituc1on mexicana
el
. gob.ierno estatal podía crear•
IIDpuestos única Y exclusivarnent~ para obtener el dinero ne~rio para gastos públicos; no
PC&gt;día, entonces, imponer un im:~esto Y destinar el dinero reciido a pagar un premio a partieulares. 1s

PO; el hecho de que durante el
prim~r año de vigencia de la ley
tan ~olo un hacendado, Mendoza
Cortma, ~abía logrado exportar
una cantidad de azúcar notablemente ~~yor que el tercio de su
produccion, obteniendo así el derecho a un crédito que debía ser
devuelto. P?r el estado con el dinero recibido de los impuestos.
~endoza Cortina, en efecto, pre:,
s10naba a las oficinas competentes para cobrar lo que se le debia. 1s

Su~gen entonces con gran evidencia dos factores relevantes
en lo que concierne al tema de
~uest:o trabajo: por un lado, el
mteres del gobierno local en fomentar el desarrollo económico
de 1~ región, aun si en este caso
particular no consigue resulta~os trascendentales; por otro la
unpo~ncia ya casi determinante qu~ iba asumiendo, para obten~; dichos resultados, la integracion d.e un mercado nacional y la
seguridad de los transportes.

. Una vez más, estas atribucio~es quedaban en manos de los
gobiernos regionales, en tanto
~ue el gobierno nacional se veía
mvolucrado en guerras civiles y
P~oblemas de tipo más propiamente político. De este modo
el fomento a la economía se atribuía a una ley regional, mientras
que los hacendados reclamaban
al gobernador la protección de
La postura de los hacendados sus transportes Yla seguridad de
estaba condicionada también las carreteras.

La importancia de este segund.o factor aparece como evidente
51 se considera que todavía en
1~76 enviar azúcar desde la hac1en_da de Tenango (Cuautla) a
la cm_dad d~ México significaba
asumir un nesgo bastante grande. Un transporte de 237 arrobas
de azúcar prieto en panes y 1740
arr?~as de mascabado de expor~cion desde la hacienda de propiedad de los García Icazbalceta
tuvo esta suerte:
"Cerca de la hacienda se le exigió un
pago de 70 pesos, después de otros 20
m~s adelante un jefe se apoderó de ~
mita~ d~l ~zúcar en panes, además un
otro m~~1duo se llevó lo que quedaba
Y por ultuno en Santa Marta, en los
alrededores de la ciudad de Méxic
fue confiscado el mascabado, que er~
todo lo que quedaba del cargamento Y
fue devuelto sólo después de haber pagado 105 pesos. De todo esto resulta
que ca_~a arroba de azúcar para exportac1on llega a costar, además de
los gastos ordinarios, aproximadamente 32.5 cen~vos, lo que corresponde a la ganancia de la hacienda. Por
otra parte el personal encargado de
los transportes se negaba a continuar
t~ansportando los productos de las haciendas, a causa de los pagos que se
veían o~ligados a desembolsar con
. gral! dano para los intereses de los
duenos... " 11

El problema fundamental, entonces, no era tanto el de expor~~ el .excedente de la produccion, smo el de lograr hacer circular la producción misma en el
mercado interior: no es casual
que el espectacular crecimiento
de la, producción que empieza en
la de~_ada de los 80 haya sido
tambien el resultado de la conso-· fB

�EL RUIDO

Arturo Chávez Carmona
lidación del poder central nacional y de la capacidad de los
gobernadores locales para mantener expeditas y seguras las
vías de comunicación.
Cabe considerar que los hacendados obtuvieron que esta ley
nunca fuera efectivamente aplicada y que en consecuencia jamás pagaron el nuevo impuesto;
lo que demuestra, una vez más,
que en sus relaciones con los órganos del poder local y regional
ellos conservaban una muy considerable capacidad de intervención y de defensa de sus propios
intereses. Resulta también que
los "actores" políticos principales siguieron siendo los mismos a
lo largo de todo el siglo: los grandes hacendados y el gobernador.
Las demás instituciones públicas se limitaban más bien a ejercer funciones administrativas.
NOTAS
l. Este argwnento está desarrollado por

Doménico Sindico en "Stato e Societá in
Messico durante il XIX secolo lungo", en
Analisi Storica, Schena Editore, año II,
N. 2, 1984.
2. El estudio de las relaciones entre el
presidente y los gobernadores a lo largo
del Porfiriato es por cierto un tema
complejo. Debe tomarse en cuenta que
hasta durante el periodo del gobierno del
gener~l Bernardo Reyes en Nuevo León
las observaciones . hechas en el texto
mantienen su validez incluso en los periodos de declarada enemistad entre ambos: en el momento en que desapareció
la "confianza". Bernardo Reyes fue
reemplazado.
~

3. Los aspectos más tradicionales han si-

do estudiados por la mayoría de los estudiosos que se han ocupado de Morelos,
desde Ward Barrett hasta J ohn Womack.
En lo que concierne al fomento a las actividades económicas, ver Roberto Melville, Crecimiento y rebelión. El desarrollo económico de las haciendas azucareras en Morelos (1880-1910) (México:
Ediciones Nueva Imagen, 1980).
4. Las referencias a este pleito se encuentran en un libro de Juan Dubernard,
Santa Ana Amanalco (Cuernavaca,
1975). En los anexos aparecen transcritos algunos documentos oficiales que se
refieren a este pleito.
5. Un ejemplo significativo es el de la hacienda de Santa Clara: en 1897 sólo el 3%
de sus tierras se utilizaban en el cultivo
de la caña. Arturo Warman, ... Y venimos
a contradecir. (México: CIS--INAH, Ediciones de la Casa Chata, 1976).
6. " Testimonio del expediente sugerido
por superior orden de E .S. Gobernador
del Estado sobre la traslación del pueblo
de Amatitlán a los terrenos que formaban la Hacienda vieja de A.manalco, en
las inmediaciones de esta Ciudad". Anexo Núm. 1 al libro de Juan Dubernard,
Santa Ana ...
7. "Testimonio... "
8. Jean Meyer, Problemas campesinos y
revueltas agrarias (1821-1910) (México:

SepSetentas, 1973).
9. La decisión fue tomada por un grupo
de hacendados entre los cuales figuraban
Garcia Icazbalceta, Goribar, Yermo,
Cortina Mendoza. Iturbide, Rondero y
Quintana Roo.
10. Por cierto no debe entenderse que los
hacendados no tuviesen intereses diversos fuera de sus haciendas. Aquí nos referimos simplemente a los intereses políticos en relación al poder local.
11. En el último cuarto del siglo este
problema asumió una gran importancia
en algunos estados (Jalisco, Chihuahua,

Yucatán y en particular Nuevo León).
En lo que se refiere al estado de Nuevo
León, ver Mario Cerutti, "Concesiones
estatales, industrias y modalidades del
capitalismo en Monterrey (1890-1910), en
CathedraNúm. 12-13, 1979.
12. Documentos concernientes al Juicio
de amparo, promovido por varios propietarios del estado de Morelos, contri JI
ley del 15 de diciembre de 1875 sobre •·
portación de azúcar (México: Imprenta
tipográfica de Ignacio Cumplido, 1877).
13. Hay todavia una gran escasez de información acerca de la década de los 70.
Para Morelos, ver Memoria presem,m
al H. C-Ongreso del estado de Morelos 1111
el C. Gobernador constitucional del mi,,
mo, Francisco Leyva (Cuernavaca: Tipografia del Gobierno, 1873).

14. Documentos concernientes...
15. El recurso a los tribunales se basaba
en la supuesta inconstitucionalidad de la
ley.
16. Mendoza Cortina sostenla, no sin razón, que independientemente del resultado del pleito entre los hacendados y el gobierno, éste último debia pagarle el pre,
mio al que tenia derecho según una leY
vigente. De esta manera el gobierno no
podía rechazar el pago aunque posteriormente esta ley fuera declarada no válida.

EL RUIDO
1

Cenicientos los montes
se levantan y acuestan
hacia el Norte
Tre~an Ycontradicen en silencio
No tienen palabras ni conceptos
Sólo vigilan el interior
de_ su v!entre que acwnula
nuster1os milenarios
los bosques de helechos
el antig~o mar de los Sargazos
alas de insectos gigantescos
rumor de volcanes haciendo nacer las cordilleras
Y aqu~l ruido sordo en lo alto del cielo
que dio voz Y lágrimas al hombre
para llorar y gritar
los ciclos sucesivos de la Historia.

ESCUCHO COMO EL AGUA

17. Documentos concernientes...

Escucho cómo el agua
se detiene en la noche
el golpe de las gotas
quebrándose en tus labios
el s~ave murmullo de la brisa
torciendo tu cintura
Y toda el alba cubriéndote los senos.

�QUISE DECIRTE

Quise decirte que mis huesos
no son huesos de arena
ni de armiño
Que estos huesos
son los huesos rotos·
Mas tú no dejaste
que mi boca
diera un beso a tu oído
un suave beso pálido
y susurrara las verdades
Estas verdades mías
que disfrazo al final
de estas crueles mentiras
Quise decirte que mis huesos
estaban rotos ya
cuando apenas tus ojos
conocían
Que no podían ya sostener
este cuerpo
que no pueden ya sostener
estos brazos
Que tú ya no puedes
derrumbar nada
Nada de este cuerpo en ruinas
que te ofrezco.

IJTORAL

El blanco lamento del mar
sacude la piedra de tu vientre
Allá la selva oculta
la suave respiración del colibrí

El canto del guayacán
presagia viento y lluvia
Aquí
resbala sobre tu piel
el beso del jaguar.

�COLABORAN EN ESTE NUMERO:

HERMANN BROCH (Austria,
1886-USA, 1951). Novelista contemporáneo de lengua alemana,
en quien -según Ellas Canetti"hemos de venerar ( ... ) a uno de
los poquísimos escritores representativos de nuestro tiempo".
Autor de La muerte de Virgilio
(Alianza, Madrid, 1979).
HECTOR ALVARADO (Monterrey, N.L. 1957). Egresado del
Colegio de Letras de la Facultad
de Filosofía y Letras, en la
UANL. Fue profesor de literatura y coordinador editorial en la
Universidad Michoacana, en
Morelia. Coordinador del Centro
de Escritores del Instituto de la
Cultura de Nuevo León. Con el
cuento que aquí se incluye, su
autor obtuvo el Premio Latinoamericano de Cuento que otorga
la Casa de la Cultura de Puebla,
el pasado 1987.
MIREYA GARCIA GOVEA. Licenciada en Pedagogía. Profesora en el Area Básica Común de la
Facultad de Filosofía y Letras
(UANL).
MIGUEL DE LA TORRE. Egresado del Colegio de Filosofía de
la Facultad de Filosofía y Letras
(UANL), donde es coordinador
del Area Básica Común.
WALDO LEYVA (Cuba, 1943).
Licenciado en Letras. Profesor
de Estética y Literatura Cubana
en la Universidad de Oriente. Ha
publicado: De la ciudad y sus hé~

roes y Con mucha piel de gente.

REYNOL PEREZ. Egresado del
Colegio de Periodismo de la Facultad de Ciencias de la Comunicación (UANL). Ha publicado
cuentos y teatro en diversos medios literarios.
JOSE ALVARADO (Lampazos,
N.L., 1911-México, D.F., 1974).
Periodista, ensayista y narrador. Fue profesor universitario
en la capital y rector de la Universidad de Nuevo León (196163). La biblioteca de nuestra facultad lleva su nombre. Autor de
dos novelas cortas: Memorias de
un espejo y El personaje. Al morir, sus amigos reunieron su extensa obra en los siguientes
libros: Escritos, Tiempo guardado, Cuentos
ciudad.

y Luces de la

NORA GARRO. Argentina de
origen, mexicana por naturalización. Hizo estudios de economía
en Argentina y Chile. El doctorado lo cursó en la Universidad de
Stanford (Calüornia, USA). Profesora de tiempo completo en la
Universidad Autónoma Metropolitana (Iztapalapa). En 1987
publicó el poemario Canto por

francés. Director literario de las
Editions du Sevil.
ROLAND BARTHES (19151980). Nació en Cherbourg
(Francia) y estudió literaturas
clásicas en la Sorbona. Dirigió el
Centre Nationale de la
Recherche Scientifique y la ~
le Pratique des Hautes Etudes
de París. Se le reconoce como el
crítico literario del esti-ucturalismo. Autor, entre otras obras.
de El grado cero de la escritun,
El placer del texto, La cámm
lúcida, Sistema de la moda, y El
grano de la voz.

JEROME SERRI. Profesor de
filosofía. Organizador de la aposición Le "texte et l'imalf,
compuesta por ·múltiples y variadas obras pictóricas y f~
tográficas, acompañadas por
textos de Roland Barthes. Esta
muestra permaneció abierta, en
el Pabellón de las Artes de Parls.
del 7 de mayo al 3 de agosto de
1986.
JOSE MARIA INFANTE.

ver

Deslinde número 14.

ser.

SILVIAMIJARES. Ver Des1indl
número 19.

EDGAR MORIN. Escritor francés, nacido en París en 1921. Dir e c to r de las revistas

MIGUEL COVARRUBIAS. Vfl
Deslinde número 18.

Comunication y Arguments.
Autor de El hombre y la muerte,
El paradigma perdido
y
Autocritica (Kairós, Barcelona).

FRANCOIS WAHL. Escritor

BRIKELYS VILAU VALDE.1
( Cuba, 1970). Alumna del preuniversitario. Su primer poema 18
escribió a los 8 años. Obtutt
mención honorífica en un cdl-

;t ~ ,u-v jaMe

-i;_

~t\w

li f 3
CW:SO convocado por el Centro
Uru~ersitario de Pinar del Río,
su ciudad natal.
DODocMENICO SINDICO. Italiano.
f:or en Derecho por la UniVel'Sidad de Ferrara, Italia. Hizo

estudios de maestría y doctorado
en Historia de América Latina
en la Universidad de Minessota,
Estados Unidos. Fue profesor de
tiempo completo y coordinador
del Colegio de Historia en esta
Facultad.

ARTURO CHAVEZ CARMONA
(Morelia, Michoacán, 1956). Profesor de botánica en la Facultad·
de Biología de la Universidad
Michoacana. Ha publicado
Acercamiento a tu cuerpo (1983)
Y Declaraciones(1984).

~

�czditorial
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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