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                  <text>En este número
Alfonso· Rangel Guerra: Para Alfonso Reyes la cultura cumple una función
unificadora. En la dispersión de la existencia, la cultura es coherencia y unidaa. Por lo
mismo, la cultura es también concordia y .;onsecuentemente manifestación suprema
de lo hwnano. Esta capacidad integradora de la cultura hace posible el diálogo de los
hombres y sustenta por igual ~¡ hacer y el pensar, la teoría y la práctica.
José Emilio Pacheco: Alfonso Reyes no quiso ser más ni menos que escritor. Su
herencia civil es de primer orden y en este punto cualquier homenaje se queda corto:
inventó para nosotros una prosa en que podemos conocer el mundo, pensar el mundo,
explicarnos el mundo.

Jean Cassou: Alfonso Reyes, mexicano, es un espíritu de esencia absolutamente
auténtica, sin falsas aleaciones, y en quien, por el contrario, una raza original y una
cultura exquisita forman 111 mezcla más afortunada.

José Roberto Mendirichaga: Nosotros diríamos que a don Alfonso bien
pudiéramos llamarlo "Santo patrono laico de las letras hispanoamericanas y
mexicanas". Esa es su importancia y ese es su lugar, el que creemos por mucho tiempo
indiscutible e indiscuúdo.

María Zambrano: Me había scnúdo un tanto aludida en la multitud de los que se
resienten ante la figura de Goethe viéndola más estatua que hombre viviente. Y
entonces me digo ¿por qué no hablar con usted en alta voz y en alta voz confesarme ante
usted de esta falla? Pienso que está usted dispuesto a escucharme en virtud de ese su
señorío intelectual y moral inherente a su persona y su obra, nunca desmentido.

Juan Ramón Jiménez: Y usted aprieta en sí totalmente México y España con el
májico lazo humano de la comprensión que dan la cultura y el cultivo verdaderos. Como
Rubén Darío lo fue a su manera, usted, Alfonso Reyes, es un símbolo de amor y justicia
para nosotros los españoles juntos y enamorados.

�UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
RECTOR: Gregorio Farías Longoria
SECRETARIO GENERAL: Lorenzo Vela Peña
FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
DIRECTOR: Bernardo Flores Flores
SUBDIRECTOR: Ricardo Villarreal Arrarnbide
SECRETARIO ACADEMICO: José María Infante

REVISTA DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
NUMERO 25 / VOLUMEN VIlI / JULIO-SEPTIEMBRE DE 1989

CONSEJO EDITORIAL
Benigno Benavides
Nora Berumen de los Santos
Nicolás Duarte Ortega
Ma. del Refugio Garrido
Annando González
Genaro Saúl Reyes Calderón
Vicente Sáenz
DIRECTOR
Miguel Covarrubias
SECRETARIO DE REDACCION
Humberlo Salazar
TIPOGRAFIA
Andrca González Corona

Los artículos sin finna son responsabilidad de la redacción. No se devuelven
originales. Correspondencia y canje: Facultad de Filosofía y Letras, UANL.
Ciudad Universitaria. San Nicolás de los Garza, Nuevo León. MEXICO.

Publicación trimestral
Precio del ejemplar:

....

�HOLDERLIN

SUMARIO

3

HOLDERLIN
Hennann Hesse

7
14

LAS INNOVACIONES EN LA CONS1RUCCION COTIDIANA DEL CURRICULUM
ENELAULA
Ma. del Refugio Garrido, Ma. Guadalupe Becerra, Rosa Martha Romo

22
24

JJ::3i'

DIECINUEVE POETAS ... ¿CONTEMPORANEOS?
José Francisco Villarreal

LA DEMOCRACIA EN LA CALLE
José Héctor Franco Sáenz

49

70

LA COMPETENCIA INCONSCIENTE
Mario Anteo Hinojosa

PANDORA, DE MIGUEL COVARRUBIAS: LA HUMILLACION TRIUNFANTE
Jorge Cantú de la Garz.a

44

46

EL SINDROME DE LA COLONIA DEL VALLE O EL CARACTER VILLA fREUD
Hemán Solís Garz.a

ALGUNOS COMENTARIOS A PARTIR DE ' 'LA CIENCIA Y LA VERDAD''
José María Infante

37
43

SOL DE AGUA
Joaquín Hurtado

DE LA CALIDAD DE LA TIERRA, Y SU TEMPERAMENTO
Capitán Alonso de León

26

31

LA INVENCION DE LA TRADICION: TRES ANTOLOOIAS DECISIVAS EN LA
POESIA MEXICANA MODERNA
Anthony Stanton

MUEBLES Y UTENSILIOS EN EL NORESTE COLONIAL
Femando Gana Quirós

SILENCIOS
Nelva Alicia García

Cuaderno núm. 4: JOZEF USEWIJN, Lenguaje y estilo

Ilustran este número dibujos de Luis César Frías

Hermano Hesse
EL POETA
Sólo para mí, el solitario,
cintilan los infinitos luceros de la noche
y munnura la fuente de piedra su hechicero canto;
únicamente para mí, el solitario,
animados fantasmas arrastran
nómadas nubes semejantes a paisajes de ensueño.
Ni casa ni sembradío
ni bosque ni caza ni oficio me fueron dados,
mío es sólo lo que a nadie pertenece,
mío es el torrente que cae tras el velo del bosque,
mío el fonnidable mar,
mío el zumbido de aves de niños que juegan,
el llanto y la canción del solitario enamorado al atardecer.
Míos son también los templos de los dioses, mío es
el bosque venerable del pasado.
Y no menos que el porvenir
de iluminada bóveda celeste es mi patria:
a veces mi alma en vuelo nostálgico se lanza hacia lo alto
para vislumbrar el provenir dichoso de la humanidad,
el amor que supera a la ley, el amor del pueblo al pueblo.
Encuentro a todos nuevamente ennoblecidos:
al labrador, al rey, al comerciante, a la diligente tripulación del barco,
al pastor y al hortelano, a todos,
celebrantes jubilosos de la fiesta universal del porvenir.
Sólo falta el poeta,
él, solitario contemplador,
él, soporte de la nostalgia de los hombres y su escuálida figura,
en el porvenir, en la consumación de los siglos
no hará falta más. Muchas coronas
se marchitan en su tumba,
pero su recuerdo está ausente.

�..

ODA A HOLDERLIN
Amigo de mi juventud, vuelo a ti pleno de gratitud
durante frecuentes atardeceres, mientras en los matorrales de lilas
del jardín adonnecido
sólo el rumor de la fuente resuena todavía.
Nadie te conoce, oh amigo; es común en los tiempos actuales
apartarse del apacible esplendor de Grecia;
sin plegarias y sin dioses
el pueblo marcha en el polvo, sin gracia.

Der Dicbter
Nur mir dem Einsamen / Scheinen des Nachts die
unendlichen Steme, / Rauscht der steineme Brwmen
sein Zauberlied, / Mir allein, mir dem Einsamen / Ziehen
die farbigen Schatten / Wandemder Wolken Trllwnen
gleich übers Gefild. / Nicht Haus noch Acker ist, /
Nicht Wald noch Jagd noch Gewerb mir gegeben, / Mein
ist nur, was keinem geMrt, / Mein ist stünender
Bach hinterm Waldesschleier, / Mein das furchtbare
Meer, / Mein der spielenden Kinder Vogelgeschwirre, /
Trllne wid Lied einsam Verliebter am Abend. / Mein auch
sind die Tempel der ~tter, mein ist / Der Vergangenheit
ehrwürdiger Hain. / Und nicht minder der Zukunft /
·uchtes HimmelsgewOlbe ist meine Heimat: / 0ft in
Flügen der Sehnsucht stürmt meine Seele empor, / Seliger
Menschheit Zukunft zu schauen, / Liebe, Gesetz
besiegend, Liebe von Volk zu Volk. / Alle find ich sie
wieder, edel verwandelt: / Landmann, KOnig, Hlindler,
emsiges Schiffervolk, / Hirt wid Glirtner, sie alle /
Feiern dankbar der Zukunft Weltfest / Einzig der
Dichter fehlt, / Er, der vereinsamt Schauende, / Er,
der Menschensehnsucht Trliger wid bleiches Bild, / Dessen
die Zulrunft, dessen die Welterfüllung / Nicht mehr
bedarf. Es welken / Viele Krlinze an seinem Grabe, /
Aber verschollen ist sein Gedlichtnis.

Pero la secreta cofradía entrañablemente ensimismada,
a quienes el dios tocó el alma con nostalgias,
escucha todavía las canciones
de tu arpa divina.
Fatigados por el día ansiosamente regresamos
a la noche ambrosíaca de tus cantos,
cuya ondeante ala
nos cubre el sueño de oro.
Ah, cuando tu canto nos extasía, más ardientemente se abrasa,
más dolorosamente arde hacia el radiante país de antaño,
hacia el templo de los griegos,
nuestra inextinguible añoranza.

Versiones de Miguel Covarrubias

�LA INVENCION DE LA TRADICION:
TRES ANTOLOGIAS DECISIVAS EN LA
POESIA MEXICANA MODERNA
''El hecho es que cada escritor crea a sus precursores.''

-

------._

Ode a Holderlin
Freund meiner Jugend, zu dir kehr ich voll Dankbarkeit /
Manchen Abend zurück, wenn im Fliedergebüsch / Des
. entschlummerten Gartens / Nur der rauschende Brunnen
noch tl:&gt;nt. // Keiner kennt dich, o Freund; weit hat die
neuere Zeit / Sich von Griechenlands stillen Zaubem
entfemt, / Ohne Gebet und entg0ttert / Wandelt
nüchtem das Volk im Staub. // Aber der heimlichen
Schar innig Versunkener, / Denen der Gott die Seele
mit Sehn~ucht schlug, / Thr erklingen die Lieder /
Deiner gmtlichen Harfe noch heut. // Sehnlich
wenden wir uns, vom Tag Ermüdete, / Der ambrosischen
Nacht deiner Gesfulge zu, / Deren wehender Fittich /
Uns beschattet mit goldenem Traum. // Ach, und
glühender brennt, wenn dein Lied uns entzückt, /
Schmerzlicher brennt nach der Vorzeit seligem Land, /
Nach den Tempeln der Griechen / Unser ewiges Heimweh auf.

Anthony Stanton
Cuando se me pidió que participara en
este Coloquio se mencionó la
posibilidad de que hablara de la poesía
mexicana moderna. Pronto me di cuenta
de que, aparte de mi poco conocimiento
de las promociones más jóvenes, el tema
en sí era inabarcable. ¿Cómo atreverse
en unas cuantas cuartillas a hablar de
algo tan rico y tan vasto sin deformarlo y
mutilarlo irremediablemente? Pensé
que una propuesta más modesta -pero
tal vez no menos difícil- sería trazar los
contornos de algunas de las múltiples
corrientes de la poesía en México a
través de tres antologías que, en sus respectivos tiempos, propusieron una
nueva visión -radical, polémica- de la
tradición poética anterior. Tres
antologías como filtros o termómetros
para medir las maneras en que
diferentes grupos o generaciones o
combinaciones de generaciones han
planteado la cuestión de la continuidad
de una tradición, han intentado inventar
una tradición para poder habitarla. Cada
una de las antologías representa un
momento diferente y una visión crítica
distinta de la poesía anterior y de sus
relaciones con el presente. Sin
embargo, estos tres cortes sincrónicos
esconden una secreta y subterránea
continuidad: pertenecen, conscientemente o no, a la tradición moderna, a lo
que Octavio Paz ha llamado "la
tradición de la ruptura".

cuyo prólogo está firmado por Jorge
. Cuesta pero cuya elaboración fue casi
seguramente obra de varios de los
miembtos del grupo que conocemos
como Contemporáneos. Sabemos que
los grupos vanguardistas solían emplear
las revistas y las antologías como canales
de manifestación colectivos. El grupo
mexicano no fue una excepción puesto
que la revista del mismo nombre nació
en forma casi simultánea en aquel año
de 1928. Si el estridentismo había
representado la vertiente más ostentosa
(y exterior) del impulso vanguardista,
con todos los atavíos futuristas de
hélices y aeroplanos, le tocaría al grupo
de Contemporáneos asimilar y digerir
las innovaciones de la vanguardia y, lo
más importante, elaborar una visión
crítica de la tradición anterior,
situándose a sí mismos dentro de ella, en
lugar de rechazar el pasado en
conjunto o presentarse sólo como un
punto de partida, como ya lo habían
hecho los estridentistas. El estridentismo, podemos decir hoy, fue más
importante como actitud, como gesto de
rebelión e inconformidad que por las
obras que nos ha dejado.

El prólogo de la Antologfa de 1928
lleva la indudable huella polémica de
Cuesta, quien desde el principio insiste
en la parcialidad de la perspectiva
ofrecida. Justifica la ausencia de ciertos
nombres con el criterio de evitar
F.n 1928 apareció bajo el sello de la "repeticiones ociosas" y de destacar
editorial Contemporáneos una Anto-- "diferencias necesarias" .1 No es una
log(a de la poes(a mexicana moderna, antología de escuelas o de grupos sino

J.L. Borges

de individuos que han logrado superar
y separarse de aquellos: "Quien no
abandona la escuela en que ha crecido,
quien no la traiciona luego, encadena su
destino al de ella: con ella vive y con ella
perece".2 Esto desemboca en una
interesante noción según la cual las
influencias positivas y benéficas no son
las que generan repeticiones sino las
que
exigen
prolongaciones,
correcciones y hasta contradicciones:
¡Qué error pensar que el arte no es un
ejercicio progresivo! Sólo dura la obra
que puede corregirse y prolongarse;
pronto muere aquella que sólo puede
repetirse. Hay obras que no son sino
una pura influencia, una constante
incitación a contradecirlas, a corregirlas, a prolongarlas. Otras cuya
influencia es estéril y que no producen
fuera de ellas más que inútiles ecos.3

El criterio de la antología es el de
atender más a los poetas individuales
que a las escuelas, y más a los poemas
individuales que a los poetas. Se plantea
la idea de que la personalidad única,
liberada de grupos y corrientes, se
expresa con plena libertad en poemas
únicos y autónomos. Privilegiar al
poema aislado por encima de la fama o la
reputación del poeta o de su obra, es
obviamente un criterio purista que se
inserta dentro de las nociones de la
poesía pura en la versiones de Juan
Ramón Jiménez y Valéry. Pero también
es un criterio eminentemente crítico,
pues implica el cuestionamiento de todo
valor establecido y el afán de revisar y

�depurar la herencia del pasado. El
''rigor tímido'' proclamado por Cuesta
procede de esta visión crítica del
pasado literario y de la actitud crítica
asumida por el grupo de los jóvenes,
actitud que Cuesta describe en otro
ensayo
con
las
palabras
"desconfianza", "incredulidad" y
"decepción".4
Sin embargo, la antología no refleja
las exigencias de un gusto sino el
resultado de un compromiso, el de
elegir, como lo expresa Cuesta en una
carta posterior, escrita a raíz de la
previsible polémica:
Sólo un paso nos falta para descubrir
mi aversión por las antologías, pues no
encuentro ninguna manera de ocultar
que toda antología es una elección
forzosamente, es un compromiso,
mientras el gusto solamente nace en la
libertad.5

El' rigor es "tímido", entonces,
porque no nace del libre ejercicio del
gusto sino del compromiso de elegir
según el interés del seleccionador. Uno
de los valores supremos del arte, para
Cuesta, es el desinterés puro y uno
sospecha que el compromiso de un
interés es ya una limitación, impuesta
por las necesidades de una antología.
Pero el rigor anhelado se daña también
en otro sentido. Entre los escándalos
provocados por la antología -sobre
todo por la omisión de figuras sagradas
de la institución literaria, como
Gutiérrez Nájera- hubo algunos

reclamos que sí tenían cierta
justificación. Como observa Guillermo
Sheridan en su excelente Presentación
a la reciente reedición de la Antología,
el mismo rigor empleado en las primeras
dos secciones no se aplica en las mismas
proporciones en la tercera sección del
libro, la que recoge la poesía de los
propios miembros del grupo. En esta
sección los elogios se multiplican en las
presentaciones de cada poeta, con la
sola excepción de Maples Arce, quien
da la impresión de haber sido incluido
para ser desprestigiado. Además, la
selección de la poesía de los miembros
del grupo fue hecha por ellos mismos, lo
cual obstaculiza de antemano cualquier
deseo de objetividad. Si se piensa que la
tercera sección acapara casi el 50 por
ciento de las páginas del libro, entonces
es más fácil entender las acusaciones de
autopromoción, aun cuando estas
acusaciones ignoraran la visión
polémica propuesta por la Antologla.

contienen la semilla de la nueva poesía,
aunque la misma vara -el mismo
inflexible gusto crítico- mida a abuelos,
padres e hijos en esta casa solariega•
pintada y nuevecita- de la poesía
mexicana. 6

Ciertamente, es en la segunda
sección de la Antologla donde se ven
los verdaderos padres de los jóvenes
(Tablada, González Martínez y López
Velarde), pero la insistencia en la
objetividad de la última sección resulta
bastante ingenua.

Hay un último aspecto del libro, o
más bien del prólogo, que no me parece
libre de contradicciones: la creencia de
Cuesta en la progresión del arte, en el
cambio y la necesidad de actualim
constantemente la visión del pasado,
coexiste difícilmente con su nocioo
estática e intemporal del arte como un
ideal absoluto de pureza, una esencia
libre de las contaminaciones de la
historia. El cambio, uno sospecha, no es
En una reseña del libro publicada en aquí más que la máscara de una
el primer número de la revista permanencia secreta e inviolable.
Contemporáneos, Ortiz de Montellano
En 1941 la editorial Séneca publicó,
ofrece una visión del libro como un
ejercicio de imparcialidad y de en una edición de gran esmero, Laurel,
ecuanimidad, visión con la cual es antolog(a de la poesla moderna e11
imposible estar de acuerdo:
lengua española. Fueron cuatro los
poetas encargados de elaborar la
En las partes, que responden a tres antología: Emilio Prados, Xavier
tiempos de una unidad musical, se
Villaurrutia, Juan Gil Albert y Octavio
divide el libro, por épocas más que por
Paz. El prólogo es de Villaurrutia. FJ
generaciones, acercándose del pasado
al presente, reunidos -junto a los subtítulo apunta a la amplitud del
poetas más jóvenes- los que panorama presentado: el libro incluye a
conservan la juventud, los que poetas hispanoamericanos y españoies.

Este equilibrio entre Hispanoamérica y
España se reflejó en la designación de
dos españoles y de dos mexicanos como
responsables de la antología. Laurel
constituye una de las primeras muestras
modernas de la unidad de la poesía
hispánica por encima de las diferencias
nacionales, mientras que la amplitud de
la selección permitió una visión de las
diferentes corrientes que conforman
esta tradición, limitada sólo por la
lengua.
El título y el epígrafe -ambos
escogidos, según nos dice Paz, por
José Bergamín, director de la editorialson tomados de un verso de Lope de
Vega: "Presa en laurel la planta
fugitiva." El epígrafe revela el deseo de
fijar, inmovilizar y eternizar una
tradición que se presenta inicialmente
como dinámica e inapresable. En el
prólogo de_Villaurrutia se nota también
una preferencia estilística por imágenes
que cristalizan y congelan el
movimiento temporal. Los grandes
momentos de la poesía son ''mediodías''
Y se reiteran a lo largo de su texto
ciertas palabras ("desnudez") que
sirven como señales de que la visión
que subyace el prólogo es deudora,
como lo es la de Cuesta, de la poesía
pura.
Después de trazar la crisis de la
lírica hispánica en el largo período que
sigue al Siglo de Oro, Villaurrutia señala
el inicio de la renovación artística en el
modernismo y la degeneración del
modernismo en un estilo retórico. En

este momento de crisis el poeta localiza
el punto de partida de laurel: los 6
poetas de la primera sección (Unamuno,
Antonio Machado, Juan Ramón
Jiménez, Enrique González Martínez,
Lugones y Darío) anuncian, según
Villaurrutia, nuevos rumbos para la
poesía hispánica. Aunque son poetas
tocados por el modernismo, cada uno de
los seis se separa, de alguna manera, del
movimiento para seguir caminos más
meditativos, hacia la soledad o hacia la
pureza de la expresión poética. Por lo
tanto, estos poetas constituyen el primer
momento de laurel. Es importante
señalar que Tablada, muy presente en
la antología de Cuesta, brilla por su
ausencia en esta sección.
En el segundo apartado del libro
figuran 12 poetas cuyo denominador
común es, para Villaurrutia, "el
alejamiento del modernismo y de sus
fórmulas' '.7 Aquí figuran los mexicanos
López Velarde y Reyes, que no son
plenamente vanguardistas, junto con
otras figuras inseparables de la
vanguardia, como Vallejo, Huidobro y
Gerardo Diego.
La tercera y última sección es la más
extensa, como en el caso de la antología
de Cuesta. Aquí se encuentran
miembros de la Generación de 1927
(Lorca, Alberti, Cemuda...) y sus
contemporáneos en Hispanoamérica (el·
grupo Contemporáneos casi en
completo, los cubanos Aorit y Ballagas,
los argentinos Marechal, Borges y
Molinari, y el guatemalteco Cardoza y

Aragón, entre otros). Son 20 poetas en
total, nacidos entre 1817 y 1910. Como
en la primera antología, esta última
sección ocupa casi el 50 por ciento de
las páginas del libro, demostrando una
clara intención de favorecer a este
grupo.
Como Cuesta, Villaurrutia se
muestra reacio a emitir juicios sobre el
grupo más joven pero el prólogo
termina con tres párrafos breves en los
cuales se subraya que la falta de
perspectiva dificulta la valorización y
clasificación de las obras de su
generación. Es revelador que el
prologuista habla de una continuidad
entre su generación y el grupo anterior,
al escribir que el tercer grupo "recoge
y prolonga las tentativas y experiencias
de los poetas inmediatamente anteriores
o acude a la poesía tradicional
española''. 8 Cuando se refiere al
impacto del surrealismo en los poetas de
este grupo, el autor agrega en seguida
una cita de Valéry para expresar la
profunda ambivalencia -presente en el
propio Villaurruta- entre una poesía de
abandono y una poesía de espera. El
prólogo termina con una declaración
personal que expresa una resistencia
reflexiva ante las fuerzas irracionales:
Conviene, pues, tener presente que sin
desdeñar la corriente de irracionalismo,
antes bien asimilando las nuevas
posibilidades y aportaciones de esta
forma de libertad, otros espíritus se
mantienen -aun dentro del sueño- en
una vigilia, en una vigilancia
constantes.9

�Cuesta había evitado una
caracterización global de su
generación; Villaurrutia se atreve a
hacerla pero su cautela y su
escepticismo frente a las posibilidades
del surrealismo -como poética y como
práctica- lo llevan a terminar con esta
declaración más bien personal.
Para Cuesta y Villaurrutia, a pesar
de las diferencias en la amplitud del
corpus recopilado, la unidad y la
continuidad de la tradición se deben a la
persistencia de un elemento ideal y
autónomo: La pureza que encarna en el
poema. La mism,a esencia, bajo ropajes
distintos y en autores y corrientes
diferentes, vuelve a desnudar su rostro
puro y eterno para darle un fwidamento
de continuidad a la tradición.
En un fascinante ensayo
retrospectivo qu apareció como epílogo
a la reedición de Laurel en 1986,
Octavio Paz ha contado la historia de la
antología: su gestión, las contribuciones
de los diferentes participantes, las
forzadas y no forzadas omisiones y las
reacciones críticas que el libro provocó.
Es un ensayo vasto y completo que
analiza el desarrollo de la poesía
hispánica desde el modernismo hasta el
pasado reciente, pero aquí me interesa
destacar el comentario crítico de Paz
sobre el prólogo original. Paz observa
que "el eje del pensamiento crítico
deVillaurrutia está formado por la
intersección entre la idea del tránsito de
las generaciones -realidad variable y
o.... sucesiva- y una visión de la poesía

concebida como una esencia más o
menos inmutable". 10 Esta visión
esencialista, por lo tanto, tiende siempre
a favorecer la unidad y la continuidad a
expensas de la diversidad y las
rupturas. Es significativo que
Villaurrutia invoque el esquema lógico
de tesis-antítesis-síntesis para descubrir
el desarrollo de la tradición como un
proceso acumulativo.

el vanguardismo.
Un rápido vistazo a los 20 poetas de
la última sección de Laurel confirma la
sospecha de que se inclinó la balan1.1 a
favor de la corriente esencialista. Sin
embargo, se debe decir que en esll
sección si están representadas varias
otras corrientes (incluyendo la
vanguardista) y que en la segunda
sección tienen sus lugares dos figuras
plenamente vanguardistas: Vallejo y
Huidobro. No se trata de una exclusión,
repito, sino de una inclinación de la
balanza para ilustrar el supuesto
predominio de una visión polémica.

La selección de los poetas de la
primera parte es también reveladora: de
los 6 ninguno establece una clara
ruptura con el modernismo, mientras
que algunos -como Unamuno y
Machado- son realmente anteriores al
En una perspectiva histórica Paz ha
movimiento. Laurel privilegia lo que
señalado
que Laurel fue "la última
Paz llama las "sucesivas mutaciones"
expresión
del gusto poético
del modernismo pero no las
predominante entre 1920 y 1945".11 FJ
negaciones.
mismo autor ve en· la Antología de
Al privilegiar la poesía pura y su Cuesta un antecedente directo de
desarrollo a partir de Juan Ramón Laurel. Al mismo tiempo Paz habla de su
Jiménez, a través de la Generación del relación ambigua -hecha de
''l:7 en España, y los seguidores de esta identificación y extrañeza- con la idea
doctrina en Hispanoamérica, Laurel de la tradición que subyace el libro.
ofrece una visión de la tradición poética
No me reconozco en l.Aurel aunque en
más conciliatoria que beligerante.
sus
páginas rccono:zco algunas voces
Incluso se podría decir que a pesar de
que admiro y que han influido en la JIIÍI.
compartir ciertos elemenos con la
.El libro no es una antología de mis
vanguardia -por ejemplo: el culto a la
contemporáneos sino de mil
imagen autónoma- la poesía pura sirvió
predecesores: mis maestros y mis
como una atalaya de defensa de la
adversarios, mis amores y mis odiostradición simbolista en contra de los
Sin los poetas de Laurel yo sería 1ll
ataques irracionalistas de ciertos
poeta distinto del que soy -pero yo DO
soy un poeta de l.Aurel. 12
movimientos de vanguardia. Dar cabida
a esta tradición purista y favorecerla
Esta ambigüedad encontraría •
tanto era una manera de contrarrestar y
diluír la novedad radical introducida por expresión más plena en 1966, cuando•
publicó, a 25 años de distancia de

Laurel, Poesía en movimiento, México,
1915-1966, antología colectiva y fruto de
la labor de cuatro poetas (dos mayores y
dos jóvenes, como en el caso de
Laurel): Octavio Paz, Alí Chumacero,
José Emilio Pacheco y Homero Aridjis.
A diferencia de su antecesora, Poesía
en movimiento se limita a la poesía
mexicana, aunque en el prólogo de Paz
se advierte que las tradiciones
nacionales no son más que expresiones
de tendencias y estilos internacionales,
cuyas únicas fronteras son las de la
lengua. Este enfoque más limitado,
combinado con la distancia que permite
wia perspectiva histórica más clara en
cuanto a las rupturas entre modernismo
y vanguardia, dan a la antología un
carácter más actualizado y más próximo
a nuestro presente cambiante. Pero la
gran diferencia entre el libro de 1966 y
los dos anteriores reside en una visión
más coherente, más beligerante y más
Jmtial de la tradición moderna a partir
de la vanguardia. Desaparecen muchos
de los padres reconocidos por Cuesta y
Villaurrutia y sólo quedan ahora las
figuras de Tablada, López Velarde y
Reyes, quienes conforman, junto con
Julio Torri, el primer momento
cronológico de Poes{a en movimiento.

como una manera voluntaria de
construir un pasado según las
exigencias del presente.
En el prólogo de Paz se articula esta
nueva concepción de la tradición para
justificar el criterio de selección e
iluminar los objetivos pretendidos:
''Nuestro libro pretende reflejar la
trayectoria de la modernidad en
México: poesía en movimiento, poesía
en rotación. " 13 Frente a la visión estática
de la poesía como una esencia
inmutable, se afinna una noción
dinámica del poema como encamación
del cambio. Sólo lo que vive fonna parte
del presente. Lejos de ser un museo o
un inventario objetivo y exhaustivo,
Poes{a en movimiento, como sus dos
precursores, insiste en el derecho del
presente a reinventar un pasado que le
pertenece, en lugar de aceptar
pasivamente un pasado construido por
otros. Frente al orden cronológico
convencional de las antologías, el libro
ensaya una idea novedosa: la inversión
del orden temporal para sugerir lo
reversible de la línea que une a los
jóvenes con sus padres:
En general la crítica busca la
continuidad de una literatura a partir de
los autores consagrados: ve al pasado
como un comienzo y al presente como
un fin provisional; nosotros pretendemos alterar la visión acostumbrada:
ver en el presente un comienzo, en el
pasado un fin. !4

Lo que une a este libro con sus
antecesores es claro: una visión
polémica de la tradición anterior, un
afán de recrear desde la 'perspectiva y
las necesidades del presente una
~enealogía que responda a las
Si para Cuesta y Villaurrutia el
~nquietudes de la generación más
JOven. La tradición, entonces, vista cambio había sido el disfraz y el indicio

de una secreta permanencia, para Paz
es precisamente la aceleración del
cambio y la repetición de las rupturas lo
que constituye una tradición: la
tradición como máscara del cambio. La
oculta continuidad de lo mismo se
transforma en la abierta sucesión de
rupturas con lo anterior. Se inaugura lo
que Paz ha llamado la ''tradición de la
ruptura", noción paradójica que
sostiene que la única forma de continuar
a los precursores e insertarse dentro de
una tradición, es mediante la negación
de los precursores y la ruptura con la
tradición. A su vez, la ruptura con la
tradición se transforma en una
inconsciente y secreta continuidad. Es
una noción que no deja de provocar
cierta perplejidad. Gabriel Zaid no
tardó en advertir uno de sus peligros
inherentes: " ... acuñar el concepto
'tradición de la ruptura', ¿no alentará
una parda poesía 'revolucionaria
institucional'?" 15 Porotro lado la noción
parece desembocar en un inevitable
"ocaso de las vanguardias", como el
propio Paz ha señalado en Los hijos del
limo: las rupturas como previsibles
repeticiones estériles que expresan
una domesticación y degeneración del
espíritu vanguardista.
Regresando a la antología, hay que
subrayar que un presente en
movimiento implica la existencia de uri
pasado igualmente móvil, cambiante, no
fijo: cada generación debe inventar su
propio pasado y, por lo tanto, las
antologías son siempre históricamente
parciales y relativas, incluso las que :::

�pretenden ser objetivas.
Una de las ideas teóricas que anima
el prólogo es la de la obra abierta, idea
popularizada unos años antes por
Umberto Eco. Según esta noción, la
obra moderna, la obra abierta, es un
mecanismo capaz de generar
significados plurales. No encierra un
significado dado de antemano por el
autor, sino que mediante las sucesivas
lecturas que hacen los lectores la obra
adquiere significados nuevos. Así nace
un lector cómplice que crea significados
nuevos y plurales -pero nunca
absolutos- a base de la indeterminación
constitutiva de la obra. El arte, entonces,
es un juego en el cual cada lector pone
en movimiento a los textos y donde cada
acto de escritura-lectura es un nuevo
punto de partida. Resultado: el poema
deja de ser un monumento estático y se
convierte en un campo de
posibilidades, abierto a las acciones
creadoras del lector. El prólogo termina
en una afirmación de esta idea: "La
significación es cambiante y
momentánea: brota del encuentro entre
el poema y el lector." 16

N

....

Hay que reconocer que no todos los
poetas incluidos en la antología se
insertan plenamente en la tradición de la
ruptura. En el prólogo se traza la
oscilación entre los dos extremos de
obra abierta y obra cerrada. Si Tablada
inicia la primera, la generación de
Contemporáneos muestra, en su
diversidad interna, una atracción hacia
ambos polos: las vanguardias y la poesía

eran del agrado de Cuesta, así como hay
autores en Laurel que no caben dentJO
de la visión purista de Villaurrutia. De la
misma manera, se notan en Poes{a ti
movimiento ciertas incongruencias
entre la visión de la tradición expuesta
en el prólogo y la selección final de
autores y obras. Tal vez el principio de
una obra colectiva entraña un elemellfO
de compromiso que tiende hacia IDII
amplitud más generosa y más
representativa de varias tendencias,
mientras que un criterio estrictamente
personal sería más riguroso y rms
Sin embargo, los criterios descritos exclusivista.
arriba no siempre se tradujeron en un
Por encima de sus evidentes
firme criterio de selección. Como toda
obra colectiva y como las dos antologías diferencias, las tres antologías
anteriores, Poes{a en movimiento es un comentadas tienen varios puntos en
compromiso que nace de diferencias de común. Villaurrutia, quien seguramente
opinión. El mismo Paz insinúa algunos participó en la de 1928, es la presencia
de los conflictos que se presentaron dominante en la de 1941. Paz,
pero aquí sólo deseo apuntar que varios participante en Laurel, es la presencia
de los poetas que aparecen en la dominante en Poes{a en movimiento.
antología -como Nandino y Castellanos, Aunque hay un marcado conu-aste
por ejemplo- no pertenecen realmente entre la visión purista y esencialista.
a la tradición de la ruptura. Un criterio compartida por las dos primeras, y la
de selección más fiel a las ideas visión dinámica e histórica de Paz, es
desarrolladas en el prólogo hubiera igualmente cierto que las tres antologías
resultado, seguramente, en una nómina representan tres momentos diferentes
más estricta y en un libro más de la conciencia que tiene de sí misma
congruente con su idea rectora. una tradición poética. En cada momeDID
Hubiera sido una antología más concisa esta tradición se analiza a sí misma, se
y también más coherente como visión inventa un nuevo pasado y se ve como
parcial e interesada de la poesía una íntima combinación dialéctica de
continuidad y ruptura. En este sentido.
mexicana moderna.
los tres libros forman parte de una misma
Cuesta señaló que toda antología es tradición que se reformula a cada paso J
un compromiso. Sabemos que varios que conserva su vigencia median18
poetas incluidos en el libro de 1928 no estas formulaciones creadoras.

pura. En suma, las cualidades de las
obras que interesan deberían ser las de
exploración, aventura, innovación y
experimentación. En la mayor parte de
los poetas incluidos estas cualidades
están presentes. En este sentido, valdría
la pena agregar que Poes{a en
movimiento continúa la práctica
inteligente de la antología de Cuesta,
que consiste en incluir poemas en
prosa: así figuran con plena justificación
textos de Torri, Owen, Paz, Arreola,
Pacheco y Aridjis.

Borges escribió, en una página
inolvidable, que cada escritor crea a sus
precursores; Eliot pensó que cada obra
importante cambia toda la tradición
anterior; Cuesta, Villaurrutia y Paz nos
han dado sus respectivas visiones de la
tradición que ellos han creado. Poes{a
en movimiento se publicó en 1966, hace
22 años. Desde esa fecha han salido a la
luz varias antologías -algunas
excelentes en su afán de informar
objetivamente o de recopilar muestras
de las nuevas voces- pero ninguna ha
podido -o tal vez no ha queridoreformular una visión del pasado desde
una perspectiva diferente y parcial.
¿Quién nos inventará un nuevo pasado
que nos pertenece y un nuevo
presente que podemos habitar?

2a ed. con un F.pOogo de Octavio Paz (Méxioo:

Trilla\ 1986~p.18.

Pdctm:&gt; y Homero Aridjis (México: Siglo XXI,
1966).p. 6.

8. /bii, W- 18-19.

14. llid., p. 7.

9. llid.

15. Galxid 1.aid, "Recuenlo de un afto atológioo",
en Leer poesfa,2a. ed. corregiday aumentada
(Méxioo: Joacpn Mortil., l'116). p. 62.

lU Octavio Paz, 'Laurel y la poesía moderna",
F.p1ogo alaurel, p. 490.
·
11. /bid.

16. Paz, Prólogo aPoesla en movimiento, p. 34.

12 !bid.

Este trabajo fue presentado en el X Coloquio.
13. OctavioPaz,PrólogoaPoesíaenmovimiento. Lenguaje y Tradición en Méxioo, celebrado en
México, 1915-1966, selección y notas de l.amora,MichoacAn,enoáubre 19-21 de 1988, bajo
Octavio Paz, Ali Chumacero, José Fmilfo la coordinación dd maestro Herón Pérez Martínez.

Notas
L 1age OleSla, ~ a laAntolog{a de la poesía
maicana moderna, 1928, nueva ed. con una
PieaentacióndeGuillennoSheridan(México:
Faido de CUitura &amp;xmmica, 1985), p. 39.

2 llit,p.40.

1 lbü.
(

s.
6

VerJcqe CUesta, "¿Existe WJaaisis en ooestra
lileraluradevanguardia?" , 1932, enPoemas y
11Wyos, ed. Miguel Capistrán y Luis Mario
Sdrieider, 4vols. (México: UNAM, 1966), 2,
91.95.
"~•prop6sitodela4ntologíadelapoesfa
lllaicmu mcdema, en Poemas y ensayos, 2,59.

Bananlo Ortiz deMootelllllo, "Unaartología
llleYa",~ánear. nlm. l (jlno 1928),p.
n.

7.

XaYier Vlllamutia, Mogo alaurel. Antología
de la poesía moderna en lengua española, 1941,

....

w

�LAS INNOVACIONES EN LA
CONSTRUCCION COTIDIANA
·DEL CURRICULUM EN EL AULA
María del Refugio Garrido Flores
Rosa Martha Romo Beltrán
María Guadalupe Becerra García
Introducción
Las innovaciones curriculares frecuen-

temente se fundan en la modernización
de modelos que tienen que ver con
reestructuraciones de tipo administrativo, con nuevas decisiones respecto al
conocimiento, a la concepción psicopedagógica y didáctica sobre el
proceso de enseñanza-aprendizaje,
aspectos que entre otros impactan en las
propuestas del curriculum formal.
Hemos llegado a suponer que estos
modelos y los cambios que modernizan
al curriculum a nivel formal, automáticamente generan la modificación
en la estructura que sustenta la realidad
curricular. Sin embargo, este supuesto
crea una serie de mitificaciones que
descansan en el fundamento de que la
idea crea la materialidad.
Toda innovación que afecte sólo el
nivel formal de planes y proyeqos, así
como a las decisiones de índole vertical,
se dirige hacia el fracaso. La innovación
supone además la actitud y disposición
dinámica de docentes y alumnos a cargo
del ejercicio de las transformaciones en
el aula; es por esto que ningún cambio
.en la estructura formal de la institución
escolar afectará al curriculum real sin la
participación efectiva de los implicados
en el planteamiento de modificación de
lo instituido.
A partir de las innovaciones basadas
en la i(Jea de modernización, co~ideramos que un aspecto a elucidar lo consti-.:r- tuye la construcción cotidiana del

-

curiculum en el aula, enfoque que sus-

tenta el sentido de este trabajo, realizado a partir de la investigación sobre
dicha práctica y de sus contradicciones
en el marco de ese tipo de innovación.

Plantear las repercusiones de las innovaciones curriculares a nivel áulico
supone remitirnos a un hecho fundamental: la relación educativa. Este
hecho implica no sólo la comunicación
entre el estudiante y el enseñante en
medio del colectivo de alumnos. La relación pedagógica está definida por las
características de los integrantes del
grupo y por un sistema de relaciones
más amplias que engloba las relaciones
sociales en la clase, la escuela y la sociedad, así como las relaciones de los
sujetos con el saber y la cultura
El proceso enseñar-aprender se
efectúa en un medio caracterizado sociológicamente, que sobrepasa el marco
de la clase y de la escuela. El punto de
articulación de los actos de aprendizaje
y enseñanza está en la finalidad común
a uno y otro: la socialización del ser.
En la escuela el estudiante aprende
mucho más de lo que él mismo o sus
maestros creen que aprende, sobre
todo en lo que se refiere al ejercicio de
los roles sociales. Estos aprendizajes
son propiciados tanto por la institución
como por el profesor, muchas veces de
manera inconsciente o alienada por el
ejercicio de la reproducción social. De
esta manera, el acto educativo es esen-

cialmente directivo porque las opciooea
son tomadas para el educado y no pr
él.
El análisis de los factores genenles
de la situación educativa es necesario
aunque a veces hace olvidar el estudio
de los roles específicos del enseñante y
de los estudiantes, su implicación per·
sonal en la relación didáctica, la iniciativa que detentan para concretar innovaciones.
La generalidad de los modelos innovadores pretende que por el acto edu-

cativo el s~jeto se descubra, evolucione, se estructure, logre su autonomía
moral e intelectual, aunque en la
práctica se desconozcan sus intereses y
expectativas, no se respeten su identidad, situación y proyecto.
Es posible definir así, desde ciena
pers-pectiva, el problema de la innovación en el curriculum real como 111
problema de relaciones humanas, en el
sentido de que el desarrollo integral del
sujeto tiene como fundamento el
aprendizaje social; esto sin olvidar que
en el aula, la relación educativa se esllblece por mediación de la tarea escoi..
Dicha tarea se define por programas. es
efectuada con respecto a ciertas modalidades que son determinadas por instrucciones y por normas instituidas.
Propiciar innovaciones curricularCS
en las prácticas escolares de
enseñanza-aprendizaje supone promover un saber situado en el aquí Y
ahora, integrado a la vida y a la prácticl.

que evite el encubrí-miento de la realidad concreta y permita conocerla y actuar sobre ella.
De esta manera es necesario mostrar y difundir a los agentes de modifica-

ción del curriculum los conocimientos
sotre cómo la relación pedagógica reproduce un status de cosas. Ayudarles a
encontrar la lógica real que preside el
ñmcionamiento de los procesos, pues
este conocimiento es potencialmente
liberador dado que por lo ge-neral, la
eficacia de los mecanismos causales
reales reposa en el hecho de que permanecen ocultos a la conciencia de los
sujetos que los padecen. El conocimiento de la realidad hace que el
hombre gane para sí la posibilidad de
transformar su práctica.

El estudio del aula completa la perspectiva para encontrar el sentido y la
vialidad a los proyectos innovadores.
La etnometodología contribuye a develar el misterio de las acciones cuyo móvil
J)emla-nece en la caja negra a pesar de
las ~nas intenciones manifiestas: la
transmisión de contenidos, la utilización
de estrategias, las modalidades de
evaluación, la solución de conflictos
pueden ser conocidos y reperfilados.

Desde esta perspectiva hemos abordado el estudio de la vida en las aulas
con el enfoque de la investigación anlrOJJOlógica. A partir de los datos
01xenidos con base en la observación
directa y entrevistas a maestros y
alumnos en situación de clase, hemos

iniciado la explicación y el conocimiento de algunos de los procesos
que definen las características de la relación pedagógica, con el fin de generar propuestas de modificación basadas en el saber que sobre ella se
tenga.
A propósito de apoyar a la transformación institucional deben advertirse
las resistencias hacia aquélla tratando de
hacerle corresponder un cambio de actitudes docentes y estudiantiles, en la
práctica pedagógica y en las relaciones
que en ella se procesan.

Mitos y realidades de algunos elementos psicosociológicos del curriculum
La relación educativa se ha concebido
de diferentes formas. Así, la encontra-

mos planteada como la relación de un
alumno con los valores de una sociedad,
por mediación de otro ser humano que
encama el conocimiento.
Hemos constatado que este hecho
persiste y se legitima desde el punto de
vista social e institucional asignando
distintas posiciones a los actores de la
práctica en el aula y saber y poder como
atributos del rol docente.
Lo anterior supone que el
enseñante ha dominado el conocimiento, que ha descubierto su sentido;
se le considera como capaz de enseñar
y como poseedor de un método de
pensamiento que a su vez orientará el
de sus estudiantes.

El maestro entonces debe racionalizar el acto pedagógico y elegir el conocimiento que el alumno debe abordar;
como método debe inducir en su
discípulo el sentido del análisis, respetar
su libertad para comprender y juzgar
sin constreñirle en una sumisión pasiva.
Esta concepción asume a la relación
educativa como más intelectual que
afectiva, ya que es neutralizada y hasta
purificada por el conocimiento.
En realidad, la relación didáctica más

que ir al encuentro del conocimiento
elegido, busca evitar los conflictos, la
emergencia de los deseos de los participantes y en cambio racionaliza las
pasiones y cultiva la indiferencia.
Lejos de formar alumnos con capacidades intelectuales y actitudinales
que faciliten su integración como sujeto
consciente que desarrolle habilidades
de la profesión, lo que fundamentalmente se mantiene es la dependencia
y sometimiento a la autoridad magistral y
a la institución.
La evidencia muestra que el docente no siempre domina el contenido
de su materia y aún menos el de las
disciplinas académicas de la profesión;
¿en qué consiste entonces su saber?,
¿qué es lo que pretende enseñar?

Pese a la perspectiva racionalista los
datos muestran que intervienen procesos sociales y afectivos, que aunque se
nieguen tienen su efectividad en el alcance de ciertos fines sociales e institucionales, ya que el docente no orienta

�al alumno hacia su reafü.ación ni se sitúa
ajeno a él.
Si el maestro no domina el contenido, ¿en qué se basa su autoridad
ante y sobre el alumno? Lo que sostiene
al docente es la fascinación que emana
de su persona y dentro de un modelo
carismático es el docente quien se ~
loca en el centro de la situación educativa. Sin olvidar que también se sostiene
por el rol de dominación, que como
poseedor de poder social le asigna la
institución, poder que tiene su base en
el desconocimiento y la mitificación de
lo real.
Si en una concepción que reafirma
el conocimiento se persigue la racionalidad, en este modelo la esencia es irracional. Se pretende una autoridad
mágica que funcione sobre el principio
del todo o nada, que se rodea de un halo
de misterio y de obscuridad, una autoridad que debe ser pero no parecer.
En la clase el enseñante se impone
como representante cultural, trata de
afirmarse como autoridad, encontrar su
razón de ser, los alumnos le reflejan su
imagen, los intercambios con ellos le
aportan una confirmación de su esplendor y la justificación de su acción.
La autoridad del enseñante debería

ser simbólica, puesto que pretende una
imagen evocadora de valores culturales
y busca ser reconocido como tal por sus
características personales.

....

10

Pero en la realidad de la relación

educativa el vínculo saber-poder asume
diversas manifestaciones. En su actuación el maestro denota el ejercicio de un
poder que es sólo aparente no real, en
tanto no sea comirmado por la sujeción
del otro a su figura autoritaria. Concepción del poder docente a la_que se
asocia el derecho a conducir, a generar
actitudes y comportamientos de dependencia afectiva e intelectual, a controlar formas de expresión, a evaluar, a
co-rregir, a distribuir, en fin, a normar
sobre las situaciones cotidianas de la
vida en las aulas.
El aprender a ser se ha mitificado,
dando como resultado confusiones en la
práctica, que una vez aclaradas
muestran que el maestro sirve a la función de la escuela con todas sus contradicciones.
¿Se encuentra la resolución de los
conflictos entre lo social y lo individual
en el seno de la persona, en la elaboración de su identidad? ¿Es el agente de
cambio el individuo y no las estructuras
sociales e institucionales? Sostenemos
que las innovaciones en el campo del
curriculum deben abarcar diferentes
niveles, siendo uno de ellos el aula y en
especial la relación didáctica; ya que
ésta incluye el problema del tránsito del
contenido · académico objeto de
enseñanza y de aprendizaje con las
estrategias metodológicas que dicho
tránsito implica además de las consideraciones sociales y psicológicas propias
de este tipo de relación.

Hemos señalado que tanto
enseñante como enseñado se encuentran implicados en un aprendizaje experiencial, que reviste aspectos tanto
cognitivos como socioafectivos. A fin de
que el enseñante perciba y acepte al
otro, debe comprender el punto de vis1a
de éste, descentrarse y adaptarse de
toda referencia universal.
La innovación debe tener en cuentra lo anterior, ya que no concebimos la
relación pedagógica como una transmisión en un solo sentido, del maestro al
alumno, sino como un intercambio enue
ambos, donde la subjetividad juega su
rol, donde el conflicto interviene como
móvil de las transformaciones.

Ahora bien, el saber y el poder
referidos determinan un acto educatiw
que se sostiene por medio de un lenguaje constituido en función de los fines
de transmisión de una cultura que se
manifiesta en la escuela.
La comunicación entre enseñante J
enseñados, atraviesa además de su lenguaje explícito, el implícito de las aclitudes y el afecto. Por el lenguaje se objetiviza la subjetividad de maestros J
alumnos, pues a través de sus vOCCI
comuman continuamente las imágenes
deseadas, las que una vez logradas se
resisten a perder, pese a que tambim
con su discurso ponen al descubifflD
sus deficiencias en el conocimiento del
contenido programático.

Los alumnos deben aprender el leaguaje sofisticado del maestro para »

ceder al conoc1m1ento; el profesor
aparece como modelo del habla de los
iniciados, siendo él quien hace la última
traducción y quien dice la palabra "verdadera" respecto al conocimiento.
Motiva el aprendizaje de los alumnos
el deseo de apropiarse de la lógica del
conductor, a fin de complacerlo y validar
lo que aparece como un derecho natural
del docente, aunque esto los haga mostrarse no con sus palabras sino con las
adoptadas a partir de su identificación
con aquéllos que sustentan el discurso
del maestro, independiente -algunas
veces- del contenido programático.
Así, el enseñante utiliza el lenguaje
con comodidad, incluyendo señales que
apoyan la transmisión de un contenido y
que aseguran el control sobre la atención
del auditorio; situación ésta en la que la
palabra del alumno lejos de contribuir al
sopone del discurso del docente, es sentida por aquél como una interferencia a la
autoridad del conductor.
F.n el aula no hay un lenguaje directo,
éste se complejiza a fin de ayudar a.mantener la imagen de saber y poder ante el
grupo. Rodeos y trampas en el desarrollo
del habla contribuyen a la simulación de
posesión de un saber y de una participación horizontal en la emisión de los
mensajes.

Si el lenguaje se muestra sofisticado
~ señalar su complejidad, tal sofisticación irovoca simulaciones en el proceso
de enseñanza-aprendizaje: se si-mula
entender el contenido, a nivel de la trans-

misión tanto como de la apropiación; el
maestro finge para sostenerse como
poseedor de misterios, y el alumno,
para pasar la prueba evaluativa de ser
atento y obediente, simula haberse
apropiado de tal lenguaje.
La interacción filtra las posibili-

dades del docente de donar más o
menos de su saber, de prodigar más o
menos afecto a través del lenguaje.
Durante la dinámica pedagógica la
comunicación se construye y sólo
puede ser escasamente planeada.
Proyectar el tipo de acto comunicativo
deseado, escapa a las intenciones de
los planeadores ya que su fundamento
estriba en las condiciones relacionales
de receptores y emisores.

Las características del intercambio
educativo determinan las vías de
tránsito de los contenidos más allá de lo
planeado, organizado y de las buenas
intenciones de los participantes por
lograr objetivos y llevar a cabo actividades.
Adquieren relevancia la palabra y
la escritura como elementos legitimadores del status docente, ya que con
éstos anticipa. planea, desarrolla y
verifica los conocimientos, afirmando
su imagen de poseedor del saber.
Laescrituraguíaeldiscursod~
cente, si con la voz repite el texto y se
ubica como transmisor y reproductor
del discurso científico, el maestro es
cuando otros en silencio copian lo
que este anota y transcriben lo que

expresa en voz alta.
La escritura es el más alto nivel de
legitimación del saber en el aula. Si el
maestro es el productor y generador de
aquéllo, es entonces el detentor del
poder, correspon-diendo esto a su
imagen idealizada.
La voz y la escritura funcionan
como indicadores que significan a los
alumnos qué contenido, qué habilidades, capacidades, deberes y tareas
deberán realizar para adquirirlos directamente; pero desde la lógica en que el
profesor percibe tal apropiación, con el
fin de sortear exitosamente los requerimientos de la evaluación en el aula.
La evaluación representa, aunada a
los aspectos anteriores, el soporte fundamental de la autoridad del maestro, e
implica como en toda relación autoritaria
el someti-miento del otro.
La actividad evaluativa aparece
como un ritual a través del cual se asignan lugares a los sujetos, se les individualiza y se les caracteriza. Como ritual
aparece en forma sistematizada en los
casos en que existe mayor organización
del curso, o bien, informal en aquéllos
en los que la autoridad del docente no
está respaldada en el dominio de contenidos programáticos.

El proceso evaluativo es constante y
su inmediatez se manifiesta a través de
miradas, gestos y actitudes que tienden
a legitimar la palabra y lugar del maestro, quien testimonia a través de las re-

�spuestas de los alunmos, la intemalii.ación de normas, de acuerdos, en fin,
la devolución de una imagen, así como
la adquisición de saberes transmitidos.
Básicamente, antes que el Jl'OCCSO
evaluativo, habla y escritura garanticen
el tránsito de contenidos, lo importante
para los actores educativos es mantener
la relación.
Relación garantizada por la conflictividad y por una meta de estabilidad,
que descansa en la negación o disimulo
de la dominación y violencia simbólica
que constituye todo acto educativo.
La seducción, presente en la interacción didáctica, posibilita el soste-nimiento de la imagen docente en tanto
autoridad, ya que actúa como atenuante
del control que aquél ejerce, de la
mismaformamatii.alaresistenciaquelos
alumnos oponen al control que les
sujeta en la relación pedagógica.
La palabra mediadora de la relación

se dedica entonces a "encantar" a los
do-minados, a suavii.ar el dominio, a
ocultar lo que debe ser dicho o evidenciado, a mostrar lo que conviene al sostenimiento de los actores.

00
....

Los actores de la s~tuación educativa
negocian con_stantemente poder e
imágenes, y entre éstas, las que conducen a la valoración del otro, proceso
que da sentido a la dinámica educativa y
que supone al intercambio, básicamente
vertical, de los significados de las acciones, aunque se supone es común.

En la interacción didáctica la forma
de fijar las normas es el estableciminto
del contrato pedagógico. Este sólo se
establece en definitiva, durante los
intercambios áulicos. Así, se generan
contratos reproductores de la norma
oficial -sea ésta innovadora o tradicional- y lo hacen explícitamente; otros
disimulan las prescripciones sociales e
institucionales impuestas formalmente,
la traducción del contrato la efectúan los
participantes, asumiendo o encubriendo las determinaciones.

tienen que ver con la historia personal
de cada uno de los actores; en cuanto a
sus vivencias, el tipo de relación familiar
y escolar, así como la forma en que las
han integrado.

El contrato pedagógico se establece
en un medio arquitectónico y físico
específicos de las aulas que clasifica a
los actores marcando espacios diferenciales entre maestros y alumnos. El del
docente, lugar privilegiado que valida
imágenes, posiciones y actuaciones y
en el que el profesor a la vez se constituye en el blanco de las miradas y atención de los alumnos.

Aunque el docente fomenta la identificación de los alumnos con el deseo
de constituirse en el modelo, no permite
la competencia de éstos por el poder.

También se sostiene el contrato
según un ritual del empleo del tiempo
en el que se manifiesta que quien lo
controla y con él las actividades que se
realizan, es el maestro. Es él quien decide cuándo iniciar y cuándo terminar la
clase, y son los alumnos quienes se
oponen a su control con retardos y manifestaciones de impaciencia.
A un nivel más profundo los contratos se determinan no sólo por las comunicaciones visibles sino por los
esquemas imaginarios que construyen
maestros y alumnos. Dichos esquemas

Cada historia particular determina
procesos de identificación en los que •
asimila un aspecto o atributo del otro y
se transforma parcial o totalmente, sotre
el modelo de éste; o bien de contraidcntificación cuando la imagen del otro a
rechazada.

Lo que mueve al docente a manifestar su dominio sobre las situaciones del
aula es el deseo de confirmar un poder
que asocia a su papel de conductor de la
clase, papel relacionado con el mantenimiento de ciertas imágenes: la de
poseedor de un saber del qu~ .carece el
alumno; la de ser aceptado, amado pcr
quienes le devuelven la iinagen deseada al otorgar reconocimiento a su
saber y por lo tanto su ilusión de
poder.

a

Sin embargo, la relación ma~
alumno descansa en un mutuo.reconocimiento; el que exige el narcisismo del
docente, quien debido a aquél búi·
camente se escucha, se busca a sí mismo
a través de los alumnos, quienes se CQDvierten en espejos que proyectan en
mayor o menor medida, la imagen deseada, lo que quiere representar en el

otro. Esto es lo que le permite alejarse
de su imagen real y adoptar una ideal.
F.n los estudiantes surgen también
actitudes oposicionistas ante el deseo de
control absoluto del docente, que se
muestran a través de actitudes manifiestas o encu-biertas, pero en las que predomina la ambivalencia: por un lado, la
necesidad de contar con el amor y la
protección del docente y por otro los
deseos de independencia estudiantil.
Las estrategias de seducción favorecen
esta actitud ambivalente y el encontrar
la figura de un padre simbólico en el
salón de clases.

El sometimiento a las prescripciones
del rol se constata por medio de la obediencia y sumisión, o bien, por las resistencias a la autoridad del docente, a la
imtitución.
Con lo planteado hasta aquí, no tratamos de desacreditar a los actores de la
practica educativa, ni pretendemos excluimos del campo del análisis. Tratamos de poner al descubierto algunos de
los fundamentos sobre los que descansa
la relación pedagógica, y todas las proposiciones que enunciamos se aplican a
nuestra práctica como docentes.

Conclusiones
Las repercusiones de los proyectos innovadores en el aula, dependen, en

última ins-tancia, de los actores en el
desempeño de su actuación. El impacto
innovador puede ser negativo en relación al modelo ya que ge-nera lo con-

trario de lo deseado, toda vez que los
actores no están identificados con el
proyecto, lo rechai.an, pues se encuentran ajenos a él, lo sienten como imposición.
De esta manera, asuntos como el de
encontrar un modelo moderno que
abarque los distintos elementos que
juegan en el curriculum parecieran solucionar el problema de la innovación.
Esta, además de consistir en el conocimiento del curriculum oculto requiere
acciones en varios ~ntidos: desde la
participación de los implicados en todos
los aspectos de la modificación, hasta
programas de investigación del
quehacer educativo que profundicen
en sus propias características. Así, los
roles prescritos deben ser conocidos
desde su ejercicio concreto.
Nos queda el problema de plantear
qué hacer con este conocimiento sobre
lo que está en la relación didáctica y que
se denuncia, desde la perspectiva de
que no es posible negarlo a riesgo de
montar una falsa lógica de dicha relación.
Los hechos analizados tienen un
valor indirecto para la práctica, ofrecen
elementos de conocimiento que
pueden ser utilizados por el educador.
No es nuestra intención hacer caso
omiso de lo que es la institución con los
problemas inobjetables que plantea,
como por ejemplo, la masificación, pero
sí pensamos que el conocimiento explicativo sobre las situaciones cotidianas

del aula deberá ser incorporado en los
programas de formación docente para
sensibilizar a una parte de los actores.
La innovación en el curriculum,

plantea la necesidad de una revisión del
proceso formativo que se da en las universidades, ya que además de los problemas que acarrea la elevada matrícula,
está presente el problema cualitativo
que tiene que ver con la falta de una
didáctica a nivel superior, con lascarencias en la formación de docentes y con
el hecho de haber elaborado planes de
estudio que se constituyen en meras
formalii.aciones a través de sus objetivos, y en donde no hay un trabajo·cualitativo sobre el conocimiento de la
dinámica de la práctica.
Un problema educativo es saber
qué otras cosas en la forma de deseos,
aprendii.ajes sociles, cognitivos y Jl'Ofesionales está integrando el ser humano con sus adquisiciones específicas.
El juicio en tal asunto se refiere a situaciones cualitativas y debe ser en sí
mismo cualitativo. Ya que limitarlo a determinaciones cuantitativas se hallaría
lejos de satisfacer las exigencias de tales
situaciones pues lo cuantitativo presupone reparticiones y uniformidades
exactas.
Por otra parte, si además de lo cuantitativo y de la crisis de las profesiones
en la sociedad, aceptamos lo cualitativo
del proceso de enseñanza-aprendii.aje, vemos que pese a todas las situaciones hay que enfrentar el problema
para reinterpretar la formación docente

�a la luz de las necesidades cualitativas
aún en el entendido de que es cierto
que hay \llla crisis.
Interesa mejorar la práctica para
que su desarrollo sea cada vez mejor.
Se espera optimizarla llamando la atención sobre las condiciones más sutiles y
oscuras que afectan a sus objetivos, dirigiendo la observación y reflexión a
aspectos y relaciones que de otro modo
se escaparían.
Urge revisar el ejercicio de la
práctica docente como parte de \lll programa de formación. Programa que
variará de acuerdo con las características de la institución, de sus proyectos y
de los niveles de conciencia de sus sectores para que viabilicen estas propuestas.

Los programas de formación docente supondrán el conocimiento de las
especificidades de la relación maestroalumno, además de la modificación de
contenidos, de estrategias y del curriculum formal, pues al ignorar la relación
educativa, la formación se convierte en
palabra vacía de contenido concreto,
acabando en la ilusión.
El conocimiento sobre cómo se realiza la práctica en el aula se puede incorporar al trabajo que combina grupos
pequeños y grandes, ya que \lll programa masificador no puede controlar
las implicaciones de este tipo de propuesta.
0
C'I

Este proceso requiere del profesor

la capacidad no sólo para escuchar y
descubrir el sentido de las demandas
estudiantiles, sino también encaminar
sus respuestas de acuerdo con las referencias sociales a las que se encuentran
vinculados maestros y alumnos, así
como con los objetivos establecidos
para la innovación de la acción pedagógica.
Es necesario que el docente se sensibilice ante las situaciones planteadas a
fin de que logre diseñar una didáctica
en la que el alumno, efectivamente, se
haga cargo de su aprendizaje, en el
entendido de que está todavía pendiente la traducción didáctica de los diferentes aspectos que hemos tratado,
traducción que ha de tomar en cuenta lo
institucional, los contenidos del curriculum y las dinámicas de los grupos.
Habría que replantear la función docente desde la perspectiva de una relación didáctica considerada como
transitoria, en tanto que tendría como fin
conducir a los estudiantes a lograr su
emancipación del educador.
Trabajos como éste no son propositivos, sino que constituyen un aporte
explicativo para que en la formulación
de las propuestas innovadoras, se conviertan en \lll dato. De tal forma, nuestra
propuesta no incorpora recetas operativas, sino que ayuda a caracterizar la
situación, ya que por obviarla, muchos
programas de formación docente
quedan vacíos pues parten de
supuestos, cuando mucho teóricos, a los

que no se cuestiona su adecuación a la
realidad.
Matizando estos conocimientos de
acuerdo con los aspectos sociales, institucionales, profesionales, personales y
de grupo; podemos fijar con más claridad los límites de los proyectos de innovación así como los de formación ~
cente, y optimizar los recursos, construyendo propuestas más heterodoxas que
acepten los contrastes, que combinan fo
cuantitativo y lo cualitativo, lo masificador con el trabajo en pequeños grupos,
en síntesis: lo homogéneo con lo heterogéneo.
El docente con estos conocimientos
tendría que desmitificar las imágenes
generadas y mostrar la realidad a través
del microsistema social que constituye la
clase.
Un plan de formación docente debería abarcar algunos aspectos que han
sido destacados por las corrientes contemporáneas de la psicopedagogía, de
la sociología, del psicoanálisis, de la
lingüística y que nosotras hemos incor·
porado al análisis de la situación áulica.
El hecho de que cada sujeto debe
ha-cerse cargo de su aprendizaje DOI
obligaría a pensar en términos de lOI
procesos internos y estructurantes del
pensamiento sobre los cuales hay posibilidad de dirección por parte de 11
enseñanza. Así, el docente debería
conocer tanto los procesos de consuucción del conocimiento y los medios qut
un modelo de instrucción permite ofre-

Si el afecto es el motor del conocimiento y los juegos de seducción,
identificación y narcisismo, así como el
papel de actor en escena constituyen
atributos del rol docente, el profesor
además de conocerlos podría planear
estrategias de acercamiento afectivo
con los estudiantes.

namiento, por maestros y alumnos.

Bibliografía

Consideramos que el curriculum
consiste en la construcción diaria que
sus participantes hacen de él. Innovarlo implica, pues, incluir a aquéllos
que lo constituyen y tener clara conciencia de los límites reales de sus acciones.

Becerra G., Ma. Guadalupe, Garrido F.,
Ma. del Refugio y Romo B., Rosa
Manha: El OJl!a universilaria: un lugar
de observación; Infonne de investigación, en prensa, Cuadernos del
Unicornio, Facultad de Filosofía y
Letras, U.A.N.L.; 1988.

Si en las actividades de aprendiPara finalizar quisiéramos señalar Dewey, John: la ciencia de la educación·
7.aje es donde se desarrolla lo que el
Buenos Aires (la. ed.) Editorial U:
maestro entiende por proceso, tales las ventajas de la toma de conciencia:
sada,
1964; (Biblioteca del Maestro).
actividades deben traducir un proceso Si en verdad se aspira a la innovación
constructivista del conocimiento, un en el campo educativo, todo intento de Hameline, Daniel: la instrucción, un.a acproceso colectivo de trabajo sobre el reflexión debe ser aceptado como potividad inlencionada; Madr.id, Narcea,
S. A. de Ediciones; 1981.
contenido; un conflicto o problema tencialmente útil y necesario. De otra
como estructurador y movilizador del manera, los estilos, procedimientos y
pensamiento.
trámites inscritos en la cotidianidad del Postic, Marce!: la relación educativa
Madrid, Narcea, S. A. de Ediciones•
aula, corren el riesgo de repetirse sin
1982.
'
Si por la comunicación se hace cesar, si no son descubiertos por el
CO&amp;Qgscible el contrato pedagógico, la análisis, dificultando así las mejores in- Tenti Fanfani, Emilio: El campo de las
cohe-rencia de la acción docente tenciones de cambio y de superación.
ciencias de la educación: elementos
estribaría en asumir el papel directivo La reflexión es, entonces, una condide teoría e hipótesis para el análisis.
Y prescriptivo que el acto docente ción necesaria aunque no suficiente
Ponencia presentada en el Coloquio
sobre Investigación Educativa·
~nlleva Y explicitar -previa concien- para la transformación.
México,
D. F., diciembre de 1983
cia de lo que significa ser maestro- las
(inédito).
reglas institucionales y personales de
la enseñanza.
También el lenguaje a usar debería ser Wl tópico de la formación
~sterial. Tanto el lenguaje espeCializado Ylas vías lógicas de acceso a
éste, _como el lenguaje coloquial en la
relación, tendrían que constituir un
elemento más de la organización de la
enseñanza. Los instrumentos de
~aluación deben considerarse como
ms-trumentos de comunicación en
donde los códigos con que se interJ)retan son compartidos, previo entre-

f---9
l~ ----

------------ ---- - ·- ·-

Monte"ey, NL., sq,tiembre de 1988.

�S·OLDEAGUA

Joaquín Hurtado
Digamos que tu tierra
es un lloro contenido.
Es nudo, pues.
Agua marina: mineral y aire aprisionado.
Y·si es viento,
es también alada luz:
pájaro.
Serranía y planicie,
cacto, mezquite,
poleo recio y fresco,
todo arde.
Fogonazo. Son tus ojos.
Te vemos detenido
en medio del desierto.
Te escuchamos:
eres cuarzo. Lágrima de vino blanco.
Esplendor trémulo.
Sol de agua.

Para Andrés Hutrta

RESCOLDO

�DE LA CALIDAD DE LA TIERRA,
Y SU TEMPERAMENTO

Cap. Alonso de León
Es la calidad de la tierra de este reino,
templada y sana. Tiene invierno y verano, y ésos con tanto extremo, que el uno
es demasiado de frío, y el otro en extremo
caliente. Hiela por noviembre, bien;
febrero y marzo, mejor. Nieva por diciembre y enero, a veces tanto, que quedan un día entero los campos colgados de
los árboles; y en las sierras dura por más
de dos meses, en algunas partes, la fuerza
de las aguas. Y cuando los ríos crecen es
por septiembre, y prosiguen las lluvias
menudas lo más del invierno. Los caniculares son calidísimos, yen ellos, pocos
aí'los llueve. Los aires más ordinarios que
corren, son dos: en el invierno, norte muy
frío; de mano a octubre, sur, y corre
desde medio día hasta la madrugada.
Está este reino debajo del Trópico de
Cáncer; de manera que parte de él cae
debajo de la tórrida zona, y parte, fuera
de ella. Su mayor día es de trece horas y
treinta minutos; su menor, de diez horas
y treinta minutos.

este reino, quedando dividido con esta
sierra de los demás reinos; con tanta
admiración, que parece le quiso hacer
Dios distinto. Como distinguió los hombres que en él crió, en sus perversos
naturales; no dejando en toda ella más
queentrabrasparacomunicarlo,queson,
en la provincia de la Huasteca, la que
hace al Saltillo, y en la provincia de
Coahuila.
Abundante de maderas, ébanos, brasiles, guayacán, que llaman palo santo;
encinos muy gruesos, laureles y otros de
menos cuenta; y ruibarbo, cocolmecate,
que llaman china, y la yerba tembladora,
que tiene la hoja como mezquite. Yerba
de aflil; y en muchas partes los nopales
crían muy linda grana, muy fina, mejor
que la que traen a vender de la Nueva
Espai'la; y otras muchas plantas medicinales, de que se usa con muy buenos
aciertos.

Críanse muchos ganados, así naturales
Es tierra descubierta al norte y orien- como advenedizos. Hay bandadas de
te. Corre una sierra en ella, casi de norte ciervos, de cincuenta. Hay muchos bea sur; tan áspera, alta y doblada, que rrendos, conejos, liebres, cantidad de
agrada a la vista. No se atraviesa si no es gallinas monteses; puercos, del ombligo
por las bocas que hace algún río; y eso en el espinazo, que llaman impropiacon mucho trabajo. Es, por la parte del mentejabalíes; armadillos, tejones yotros
sur; la que va a Meztitlán, que común- géneros silvestres. Gatos pintados, sin
mente llaman la Sierra. Y, según algu- cola ni seflal, que matan una bestia de tres
nos, corre la tierra a la estrechura que hay aí'los. Muy gran cría de yeguas y mulas;
entre Panamá y Nombre de Dios; si- cantidad de ganado mayor; cabrío, en
guiéndose con la misma fragosidad a dar abundancia. De ovejuno es tanta1la can. al estrecho de Magallanes, que cae cin- tidad, que cuando esto se escribe, entran
cuenta y dos grados al mediodía; conser- a agostar, de la Nueva España más de
vando en el Pirú el nombre de la famosa trescientas mil cabezas.
y celebrada de los Andes. Por la parte del
Es tierra fértil, de muchos pastos y
norte, no he hallado quién me dé razón
casi
siempre verdes. Danse los panes
cierta dónde lleva, aunque de personas
fidedignas he sabido pasa por Topia; sin muy bien; todas semillas y géneros de
perderse más que de duscientas leguas de árboles frutales, de muy gran sabor y

ABANICO

gusto; muchos melones, sandías y todos
géneros de semillas. Sólo falta (lo que no
puedo decir sin gran lástima) hombres
curiosos y trabajadores; con cuya causa
no hay sino muy poco de cada cosa;
pudiendo haber en tanta abundancia, que
se pudierapasar con mucho gusto la vida.
Los ríos son claros; el agua buena, sin
color, saborni olor, como dicen los filósofos que ha de ser. Corren siempre por
piedras con rápido curso; son de mucha
frescura; poblados de arboledas, sabinos, sauces, álamo y otros muchos géneros; excepto los dos que llaman Pesquería Grande y Chica, que es agua salobre
ycarecen detodo lo que arriba está dicho.
De los demás, todos en general son abundantes de pescado robalo, bagre, mojarras, truchas, besugos y otros no tales
(sic). Críanse muchos papagayos, y buenos.
Hay muchas ciénegas muy útiles y
ojos de agua; y en especial el que sale de
la ciudad de Monterrey, de quien tomó
nombre los ojos de Santa Lucía; tan
abundante y rico, que en otra parte adquiriera nombre de caudaloso río. Está por
sus ojos derramando tanta abundancia de
lágrimas (que a ser gente más codiciosa
la que habita aquella ciudad y tienen en
propiedad tierras en sus riberas y acequias, que los antiguos abrieron y ya
están ciegas, quizá de llorar tanto descuido), bastaran a ablandar ellas duras peñas; cuanto más una tierra negra, de
mucho migajón, y limpia, que convida a
obrar en ella. ·
Notas
l. 1648.

/

/

�EL SINDROME DE LA COLONIA DEL VALLE
O EL CARACTER VILLA FREUD

Hernán Solís Garza
Vi una peUcula, Hernán, hace algunos
años. Una peUcula italiana; me
impresionó bastante. Uno de los
personajes, muy decepcionado decfa:
"Quisimos cambiar el sistema y el
sistema nos cambió." Esta es la historia
mía, tú lo sabes. Qué diferente a la de mi
abuelo. Una vez, siend() niño, le pregunté: "Abue...¿por qui se fue usted a
la bola? Pues mira, Panchito -me
contestó-, yo era basurita, como muchos
otros. Vino el remolino y nos
a/evantó..." Murió pobre y orgulloso mi
Coronel Guerra, pero contento.
Siempre deseó no ser el más rico del
panteón.. Nunca quiso ser suplente...ni
de Dios.
Francisco Guerra Cantú, "el inge" ,
acudió a su consulta por una depresión
severa. Sentíase en el cuesta-abajo de la
vida: su madre acababa de morir, el
matrimonio había fracasado, la compañía
constructora a punto de quebrar y,
además, se avergonzaba terriblemente
de su confonnismo político. ¡El, quien
fuera miembro de las juventudes
comunistas!

Anoche no podía dormir -refirió
finalizando la primera sesión- me fu( al
estudio y busqué una novela que leí de
joven. Quería ver nada más el epígrafe,
ciertas palabras del poeta Alvaro Mutis.
· ¿Sabes lo que dicen? ¡Que vivan los
chacales y que chinguen a su madre los
muertos! Dijo esto último con ojos llenos
de una agua triste. Yo, sumergido en la
nostalgia, o sea, dolor por el tiempo ido,
~ recordé un poema de José Emilio

envidia- segundomundistas.

Pacheco
titulado
'' Antiguos tropa, peladaje. Salinas Rocha -la
compañeros se reúnen" donde se terrible Irma-, bautizó a los billonetasde
reconoce, ya somos todo aquello contra esa colonia como "los meros meros".u
lo que luchamos.
Años antes, Alfonso Junco había de
nombrarlos "Judíos de Monterrey".
Vi al "inge" sólo cuatro ocasiones,
pues un partido progresista le ofreció
Los "First Class" de la del Valk
un puesto directivo en la ciudad de heredaron fortuna y apellido; son "los
México, mismo que aceptó cual sutura cuatro letras", que aparecen en 111
para las heridas existenciales. No tengo antiguo libro que nació para bici
remedio -expresó despidiéndose-, morir16• Ellos se educaron en el Tec,
conmigo van las cicatrices, aunque ojalá pertenecen al Casino, juegan golf en el
y fuera, en verdad, una basurita. Campestre, manejan automóviles
Tenninada dicha entevista, se me hizo grandes, leen El Norte y ¡Hola!,
tinta la pluma y empecé a escribir. exportan
dólares,
compran
Meses después, retomé la tarea con apartamentos en la Isla, le van a los
líneas que a la letra digo:
Rayados, son clientes de El Granero,
votan por el PAN y rezan en Fátima. Sus
A las afueras de Monterrey, existe hijos estudian en el "Irlandés" o en el
un municipio llamádo Garza García: "Americano"; éstos nacieron bajo el
tiene el más elevado índice de ingreso signo de pesos, hablan inglés, tendrán la
per cápita en el país; presumen, a la vez, oportunidad del post grado en el
de poseer, territorialmente hablando, la extranjero y se casarán con una chica
mayor proporción de antenas de la del Valle.
parabólicas en el universo. Su orgullo
máximo: la Colonia del Valle; el deseo
En el primer mundo psi, los "primera
óptimo de sus habitantes: llegar a tener clase" son médicos, psicoanalistas que
un chofer gringo ...blanco, por habitan Villa Freud; sus teléfold
empiezan con 56 o 78, son "apeemero,"
supuesto.
o de "Topeka"; miembros de la
En el subdesarrollado tercer mundo Internacional, didácticos, cobran caro.
psi, la Colonia del Valle, es mejor Las vacas sagradas freudianas analiza
conocida como Villa Freud, pues ahí a personas muy importantes:
viven, consultan o ambas cosas, los empresarios no encapuchados, alUII
psicoanalistas regiomontanos. La ejecutivos, políticos progresistas y,
inmensa mayoría de los analizados también a candidatos. Ellos -Freud se lot
provienen también de dicha área; niegue- crecerán a igualdad 1
donde vivir fuera del análisis, es vivir semejanza de las deidades mayorc,;
en el error. Consolídase así, la supra serán sus epígonos, aunque por 11
estructura psi dominante; lo demás es momento son -más cornadas da la

eso caería como anillo a Marx, quien en para evitar su afán adoctriMdor,
su
refutación a Feuerbach sostuvo que relativista, ideologizante, quisiera
Empero -¡qué pero no pondré!-, la
deberíamos
olvidarnos del individuo hacerle algunas preguntas que aclaren,
felicidad de la Colonia se halla
aislado
y
entenderlo
como producto a la vez, su tendencia retórica a /a
amenaVlda, sobre todo últimamente,
pues la comunidad se va contaminando. social, porque en esencia todo ser dispersión conceptual:
Desde la quiebra de ALFA ha llegado humano es11 el conjunto de sus relaciones
sobredetenninismo
-¿Doctor, tendrá el carácter Villa
''la hojarasca'': nacos con carros chicos sociales. El
tez morena, gente sin clase, con psíquico inconsciente y las series Freuda, modalidades psicosociopáticas?
freudianas 3
mentalidad de Volkswagen, graduados complementarias
-Creo que sí.
opino, con
en la Uni, rojillos que leen El porvenir, ensamblarían
Sitmpre, Proceso. ¿No será tiempo -se sobredetenninación social marxista.
-¿Intervendrán en él factores
Vale expresar, cual concesión
ClltStionan algunas santas damas- de
end()psíquicos y socioculturales?
razonada, que Freud y Marx son dos
irnos para arriba, rumbo a la sie"a? Allá
pensadores,
que si no pueden coexistir
-Indudablemente. Aunque hay
tn Chipinque estaremos más cerca de
totalmente
juntos,
tampoco
merecen
quienes
hablan, además, de causas
Dios, y lejos de estos comunistas. ¡Qué
estar
completamente
separados.
o~gánicas
y genéticas. Los XYY, por
vida!, primero nos corrieron del
Insistiremos
más
adelante
al
respecto,
y
eJemplo.
Obispado, ahora de aquí. ¡Ah!, comadre,
dtbtrfamos hablar con el Opus Dei. elongaremos fonnulaciones anteriores
-¿Qué puente común interno habrá,
¿Sabías que por el David hay edificios en relación a la ideopatía como factor
doctor,
entre un sociópata sin poder y
coadyuvante,
prec1p1tante
y
dt renia donde se alojan "movidas" ,
alguien que lo posea?
refugiados Y estudiantes de medicina... mantenedor de actitudes psicopáticas.
¿El
carácter
Villa
Freud
favorecerá
a
los
negros? ¿Cómo crees que le dicen al
-La impotencia, Realisto, la
medios de ¡roducción consumista?
barrio? ¡Horlem!
impotencia.
¿Será ideopático? Pronto lo veremos,
aunque
rompamos un tabú, a saber:
El síndrome de "Bosques de las
-¿Existirán diferencias en la
Lomas"···• perdón de la Colonia del entre gitanos no se leen las cartas; amén personalidad antisocial según se actúe
Valle, es universal. Que quede bien de que la ropa sucia se lava en casa.
la negatividad sé/fica, el ausentismo
claro, no estoy hablando sólo de
superyóico, los ideales negativos del
-Dr. Solís- me interrumpe el
Monterrey, Villa Freud, como
yo; o bien, si adoptan algunos
candidato avanzado Realisto- Se halla
50lrenombre, nació en Buenos Aires
poderosos falsas reglas del juego para
pero se repite en Londres, París: usted ante un juicio de valores. Por /o renovar al mundo?
N~va Yorle, en todas partes del orbe escuchado hasta ahora en este
-De acuerdo, Realisto, no debemos
llSlcoanaJítico. Es obvio, escrito está: el Congreso,, el psicópata Vera tiene
llCSCador vive cerca de los peces. Sin dificultad para vivencia, qué es abusar de psicologismo. Existe, en
~~go, dicha situación territorial correcto o equivocado, bueno o malo; efecto, el psicópata Vera; y también,
utdnaria es corolario obligado del Y, aunque mi compañero inseparable, claro, los rasgos psicopáticos en otras
SOix'edeterminismo socioeconómico y Fantaseo, me proteste, yo defiendo la caracteropatías. Y uno se cuestiona:
de la sintonía caracterológica. Si bien realidad y siento que a usted, profesor, ¿son ellos totalmente enfermos
Freud dubitaría ante lo planteado aquí, la subjetividad lo abruma. De momento, psíquicos, o quedan a la par dentro de la
1

I;

N

....,¡

�psicopatía social? Siguiendo esas líneas:
¿por qué Wl adolescente de Tepito es
delincuente y ·un residente de Los
Pinos estadista; digo, ante conducta
similar? O como en cierta feliz ocasión,
socarronamente comentara Agustín
Palacios en relación al acting: Lo que en

los candidalos -expresó-, es chisme
psicopático destructor, entre didáticos
deviene en intercambio f ruct{fero de
información. ¿No será acaso eso
ideopatía, Realisto? ¡Ideopatía como
enfermedad social!

-Puede ser, doctor; usted hob(a
aceptado ya rasgos psicosociopáticos
en el Carácter Villa Freud; Y quisiera
recordarle que aquí en la ciudad de
México, lo mismo hay pandillas en
"Neza" como en una colonia que lleva
el mismo nombre de su trabajo. Ahí
crecieron Echeverria, López Portillo,
Durazo, Fare/1, Ojeda, Calles...

00
C'I

ocurre más seguido en agrupaciones
numerosas). El "second class" presen~
una patología pre-estructural, sus
mecanismos defensivos son esquizo-.
paranoide-maníacos;
es
decir:
identifica-ción proyectiva patológica,
disociación, supresión de los afectos
positivos, renegación, idealización
negativa, control, desprecio y triunfo
prepotente sobre los demás. Las
relaciones son con objetos parciales, no
conoce el amor, es inafectivo, usa a las
personas, sexua pregenitalmente, es
polimorofo-perverso-sexual, inmaduro
emocionalmente, corrupto, mentiroso,
oportunista, carece de culpa, no tiene
principios morales, es irresponsable en
sus relaciones interpersonales,
familiares o institucionales, las sanciones
no lo ponen en realidad, está
incapacitado para aprender de la
experiencia, comete siempre las mismas
fallas, su control de impulsos es pobre,
le falta un proyecto de vida definido, no
posee insight.

-Sí, Realisto, parece ser que tanto la
psicopatía como la estupidez son sumamente contagiosas. Ahora peor, en el
A diferencia del psicópata Vera, que
mundo psi (psicólogos, psiquiatras, muestra conflictos altamente antisociales
psico-analistas)
los
ras_gos desde su infancia y adolescencia, en el
psicosociopáticos personales se a~; Narciso esquizomaníaco los rasgos
son la hidra del sistema. Un personaJe psicopáticos surgen tardíamente, por lo
que lo hace, es el Narciso general después de graduado o bajo el
esquizomaníaco.17 Aquí hay dos grados: influjo de drogas, incluído el alcohol.~
el de segunda clase, es, en el carácter su desempeño profesional, el Dios
Villa Freud, un psicoanalista o candidato menor chupa a sus pacientes, los
actuador, descaradamente fraudulento, manipula, es ventajista, entre en
burdo en el control, trans-parente en la interacciones psicopáticas con ellos,
intencionalidad psicopática. Fue un estableciendo pactos perversos de
colado durante la selección, en algún fudole política, económica o sexual. Un
tiempo de psicopatía del Instituto (esto

gran número de estos psicópalU
baratos; · son expulsados de 111
asociaciones psicoanalíticas.
· El psicópata de primera es un Dial
mayor, brillante, carismático, escaladcr
social y político, adora el status,
egocéntrico, usa a sus alumnos en
proyectos propios de investigación sil
darles el debido crédito, ocupa pueslGI
directivos importantes, es adicto a ea
droga llamada poder, nació, según 6.
para ser líder. Si bien encantador en
apariencia, no mantiene vínculOI
estables, aunque actúa "como si" 101
tuviera; escenifica roles, sin percibirlOI
falsos. El dirigente psicópata usa a la
institución, sólo quiere la fuerza
narcisista que le proporciona, nunca la
respeta en verdad; cuando deja de
servirle, proyecta en ella lo que ~
Guerrero llama self despreciable,
denigrándola rabiosamente; surge ~
en forma clara, el ligamen tanálial
hábilmente disfrazado por la supuelll
entrega y el denodado espíritu de
•
•
111:.
servicio en los Narcisos
negativos.
'"':
-parafraseando a Monsiváis- como 1
estos sujetos, al dirigirse a nueslrl
asociación, dijeran: A.P.M., yo creo CI
m(

Sin embargo, no todo es 1 ~ CI
dicho grupo. Algunos buenos Narcillll
llegan a vivenciar su papel sicópllt
exhibicionista
de
tener 4111
permanecer siempre a la mitad del fOIII.
y sufren. Otros, concientemente, (la
ideología es proceso secundario~
intentan maníacamente, impulsar 11

rueca del progreso, mediante
manipuleos acordes a las reglas del
juego; ellos crean sociedades, estimulan
proyectos científicos, promueven
investigaciones, participan en política,
escriben. Guardan conciencia del
manejo que hacen y tratan de
privilegiar lo positivo. Vistosos pavos
raJes, sí, empero, cuando la parca
destifta sus colores, la historia,
maternalmente, esparcirá el polvo de
sus nombres.
El motivo capital de este trabajo;
reiteramos, incide sobre la epigénesis
del carácter. Lo propuesto por Freud,
acerca de las raíces infantiles
endopsíquicas,
sigue teniendo
vigencia, pero como verdad a medias.
El postuló, que los rasgos permanentes
de carácter, eran continuaciones

illalteradas de las puJsiones originarias,
sublimaciones de ellas, o bien,
formaciones reactivas.• Reich13 y

mecanicista, dando el lugar que se
merece, a la interacción circular
psicosocial de sistema abierto. En el
carácter Villa Freud, hay rasgos
narcisistas y psicopáticos con
realimentación externa por la ideopatía
reinante. Todo orden social -aseveró el
joven Reich- crea aquellas formas

como patología pre-estructural,
potenciada por el medio externo.
Frente a esa divergencia, quienes
pueden ayudarnos son Kaplan y
Whitman 10, con su concepto de ideal del
yo negativo. Este es descrito, como la
introyección negativa de las reglas
parentales y de la cultura. El padre
caracterfsticas que necesita para su devaluado y la norma social violada,
preservación. 14 La familia, el colegio, la constituyen, evolutivamente, el ideal
iglesia, los centros deportivos, el del yo negativo, que se mantiene
psicoanalista, los medios de difusión, el disociado del yo y vinculado a conflictos
sitio donde se vive, en fin, todo el sado-masoquistas pre-edípicos, por
aparato ideopático 1, queda dentro de la ende, pre-estructurales; lo cual nos
estructura sintónica del parentesco remite a ideales del self, despreciables,
social. ¿Podremos así interpretar los denigrantes o perversos. La
rasgos psicopáticos de nuestros supremacía psicopática masculina,
analizandos? ¿En serio, lo hacemos?
puede explicarse, entonces, partiendo
del hecho, que la carencia capital en el
Terminaremos la presentación,
psicópata es de autoridad paterna,
tratando de contestar brevemente dos
misma que no se logró intemalizar como
interrogaciones: ¿Por qué la psicopatía
estructura. Sólo existe un desfase, y
es predominantemente masculina?
tanto el prcario superego como los
¿Tendrá ello que ver con los ideales
ideales negativos, resultan ajenos al yo,
negativos del yo, el ambiente y la imago
siendo
actuados sin su concurso. En el
paterna?
carácter Villa Freud, las figuras
Freud indicó -y esto va para los que parentales didácticas y el contexto
me tildan de antifreudiano-, indicó, que social donde se analiza, suelen influir
el ideal del yo es impuesto desde en la ideopatía institucional y mucho de
afuera'... tiene un lado social; siendo ello se debe, a una confusión entre
también -agregó- el ideal común de una objetos parciales, principios étnicos e
familia, una clase o una nación.6 Ahora ideales establecidos. ¿Positivos o
más, si nos mantenemos a niveles negativos? Todo es según los ojos que
estructurales, el super ego de Freud vean. He ahí, el relativismo
sería, el heredero del Edipo positivo7 y presocrático.

Fromm,1 desde los años treinta,
refutaron abiertamente al padre del
psÍa)anáJisis sin lograr convencerlo;
muy al contrario. En la actualidad, todo
aquel que plantee las influencias
SOCioculturaJes, en la formación del
~ . es acusado de superficial,
antifreudiano, sociologista. No obstante,
cada vez más se comprueba, la
importancia del medio ambiente en las
caracteropatías
psicopáticas
y
19
21
12
narcisistas. • •
Además, la
equifinaJidad2 º
sistémica,
ha el ideal del yo -citamos a Peter Blos2- , el
-Dr. Solfs- es el candidato Fantaseo,
cuestionado el determinismo psíquico a heredero del Edipo negativo. Aquí
quien desde el auditorio exclama-,
ultranza, de tipo causa-efecto, lineal, entramos en problemas, pues a la
escuchaba su artfculo, profesor y, hasta
personalidad antisocial, se le considera

�ALGUNOS COMENTARIOS A PARTIR DE
''LA CIENCIA Y LA VERDAD''

José María Infante
en este momento, comprendí las 9. Gana Guenero, C. La inlemlaci6n entre
narcisismo y masoquismo. Conjunci6n de lo
razones de Salazar Mallén, para
grantloso y lo dupr«iabu. Artíai1o ¡nserulo
colocar el epfgrafe del joven Mutis en
en cl ~gundo Congreso ~coanalitioo
su obra. La clave reside en el flwr
Regioln&lt;:nalo. Ahlil de 1983. M&lt;neney, N.L.,
dialéctico vida-muerte. Algo de ello, me
Méxioo.
explicaba anoche, "el inge", cua,uw
Whilmal R M. The negative ego
discutfamos sobre sociopat(a. TlaJelolco, lCl ~S.M.,
idtJal. htemltmlljoomal e l ~ vol.
los halcones, la hambruna, el estallido
46. p.p.183-187.
social... Sí, ahora entiendo mejor el titulo
de la ovela, ¿sabe cómo se llama, 11. Maxx, K. Tesis sobre Feuerbach. Obras
&amp;rogmr. FA.~ Mosa1. Tanol p.p. 7doctor? ¡Viva México! En realidad, lo
l(l
que el hegeliano poeta quiso mostrar,
desde la contradicción.fue: ¡Que vivan 12 ~ J . R Anisocial Behavior. American
Hand booko/ps'JCl,iaJry. Sean! editioo. SiMm
los muertos y que chinguen a su madre
Ariete editor. Basic-Books. New Yorle, 1974.
los chacales!
p.p. 255-26}.

Bibliograffa
L

2

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Standard... VolIXp.175.

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6. /lid. p. 101.
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cit. Vol. XIX. p. 36.

8. Fromm, E. Sobre métodos y objetivos de una
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psicoanálisisysupol.Granicaeditor. Buenos
Aires, 1m, p.p. 112-142.

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Tíerrp&gt;, Mé.xioo, D.F. 1971.
17. Solís, G.H. Los que se creen diosu. Rllralo
hablodo de algunos narcisos. Cuaderno• de
Psiccalálisis, A.P.M., Mé.xico, D. F., Vol. XVI,
nhm. 3 y 4, 1983, p.p. 35.m.
18. Solís, G. HEINarcisonegativo. Uiademolde
~coanálisis, A.P.M.. Méxioo D.F.. vol. IX,
nhm. 1y 2, 1976, P.P: 79-98.
19. Tartakoff, H H The normalpersonality illow
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Psychoanalysis- a general psyclto/ogJ.
Intemational University Press, New York,
1966,p.p. 22-252

20. V on Bertalanffi, L. Teorfa general de lo,
siJtmw, Fmlo de ÜlllllraEcm:Smica. Mmoo,
D.F.1976.
21. Wangh M. El narcisismo en nue.stro tiempo.
(Algunas reflexiones sobre sus orlgenes).
Trabajo~enlaA.P.M.d 18defelmo
de 1980, Mé.xioo, D. F.

No puedo comenzar sin repetir un rito
antiguo de las ciencias sociales: advertir
sobre los límites y las restricciones de lo
que a continuación va a ser dicho. Y
como los ritos no requieren -nunca lo
han hecho- de justificaciones o racionalizaciones, no nos detengamos en
ello. Lo importante es que debe tomarse
este escrito como lo que su título propone, algunos comentarios, y no como
un trabajo hermenéutico, ni tampoco
como un ensayo de interpretación
sobre el pensamiento lacaniano -otra
recurrente y a veces inconsciente
fonna de argwnento o pensamiento ad
hominem-.
La propuesta es ya enigmática: ¿por
qué hablar de la verdad y la ciencia, así,
como cosas y separadas? ¿Es que
puede existir una verdad como cosa?

Esta reificación de la verdad es
probablemente uno de los mitos más rec,irrentes, más persistentes y más
dañinos -si es que un mito puede serlode la filosofía de la ciencia. Es probable
que sea la tradición judeo-cristiana la
responsable de este desatino, ya que en
Aristóteles la cuestión estaba más o
menos explicitada: la verdad era una
cuestión sintáctica; nótese bien: era un
problema relacional y no una cosa ubicable en el espacio de lo concreto.
¿Por qué puede asociarse la verdad
a un imaginario? Creo que no sólo por la
economía de pensamiento que ello supone. Estar en la verdad es asimismo
fuente de segwidad: se está donde se
debe estar y no hay otra alternativa; los

demás, los del otro lado, están excluídos
o deben serlo y para ello podemos recurrir al método que mejor nos convenga: ¡cuántas guerras (¿religiosas?)
no comenzaron aquí!

problema de la verdad sólo tiene sentido en el campo de la lógica simbólica,
es pertinente también hablar de ella en
el campo de lo real, que es una de las
formas en que nos la presenta el texto
de Lacan. Después de todo, el campo
Para aquellos de ustedes que pi- de lo real es el de lo posible: ¿por qué
ensen que este imaginario que recurre no puede haber verdad allí?
al estadio infantil de lo concreto es caricaturesco, déjenme recordarles que en
Hay, al comienzo, como al pasar,
la London School of Economics, donde una referencia a la praxis. Ciertas corrise asienta el Pope, todavía se piensa entes intelectuales que han tendido
que la verdad es como el cielo: un lugar siempre a separar, ya sea objeto y
al que hay que llegar aunque nadie sujeto, ya racional y afectivo, ya espíritu
haya estado nunca allí ni nadie sepa muy y materia, en fin, a pensar en un mundo
bien que haríamos y, lo que es mucho de dualidades maniqueas de la forma
más grave aún, se permiten dar con- más primigenia de desarrollo humano,
sejos sobre cómo hacer para saber si se también han separado teoría de
está más cerca o más lejos. Y la metáfora práctica. Digo práctica y no praxis, aunno nos parecería más ridícula por auto- que muchos aún la confundan y digo
contradictoria cuanto por inerte y adi- teoría en el sentido aristotélico. Es jusaléctica: una vez alcanzada, no hay sal- tamente allí donde debemos insertar la
ida ni retomo; el deseo colmado, la fe- praxis, como comunión de estas dos forlicidad alcanzada: ¿quién quiere salir de mas de operar sobre el mundo y como
alli?
síntesis que expresa la naturaleza del
homo faber: el hombre como transforEs que la historia, que nos ha obli- mador de la realidad. Esta es la única
gado a desalojar ese firmamento muchas aventura humana con sentido: la de un
veces, no reconoce la tragedia humana: ser humano que produce represenla historia no es responsable de nuestra taciones y que confiere valor simbólico
compulsión a la repetición ni de nuestra coexistente con la materialidad del olr
incapacidad para tratar con ella. ¿Por jeto producido, por más concreto y maqué, si tantas veces hemos sido desa- terial que éste-sea. Noción no siempre
lojados de la verdad, insistimos en clara aún en nuestros más iluminados
volver a ella? ¿Por qué, si la verdad no epistemólogos que -otra vez el pensapuede más que pertenecer a lo real o lo miento infantil- no pueden superar la
simbólico, insistimos en ubicarla en lo ilusión de lo concreto. Toda ciencia
imaginario?
debería ser una praxis -aunque haya
Aun cuando he sosten.ido que el cosas con etiqueta de "científicas" que

....

\;l

�no lo sean- y la praxis es siempre
científica en la medida que intenta reducir ambigüedad semántica en el complejo de acción y que tiende a operar en
un sistema formal de representaciones
haciendo el cálculo más preciso y al sistema más eficiente en el ahorro de energía. Es por esta praxis y por esta concepción del ser humano por la que no
podemos aceptar las tesis de quienes reducen aquél a un mero organismo. No
hay psicología de los organismos
porque en los organismos no hay
símbolos ni procesos simbólicos que
conduzcan la acción y que le den sentido.

c-,1
~

intelectualidad de· habla alemana estaba
en esa época y todavía hoy, dividida en
una cuestión que es, a mi juicio, falsa,
pero no por ello menos poderosa. Se
trata de la oposición entre Naturwissenchaften y Geisteswissenchaften,
distinción que algunos otros de habla no
germánica también se empeñan en mantener. Siguiendo el esquema simplista
ya denunciado de la obligatoriedad de
la opción a un único dilema, había que
optar por colocar al psicoanálisis en
alguna de las categorías. En el plano de
las ciencias de la cultura -filosofía incluida- el punto de partida era la especuJpción y todo el discurso se sustentaba
en ella. Freud, por formación pero Esta praxis, constituyente de la cien- nunca nos cansaremos de insistir en
cia en su historia, tiende a olvidarse -o ello- mucho más por su propia praxis, no
así lo parece- en ciertas aventuras in- podía resignarse a aceptar la especutelectuales; todas las épocas del desar- lación como vía metodológica' al conorollo humano han conocido esto, pero cimiento científico. Sus relatos sobre sus
ahora, con el conocimiento conciente propias experiencias lo ponen de manide la dinámica de ese proceso el olvido fiesto: en su artículo redactado para una
ya no puede ser de buena fe y no por enciclopedia (Freud, S. 1923) nos dice
eso menos imperdonable. Lo que que es imposible entender el psiquiero decir es. \que confundir ciertas coanálisis sin remitimos a su historia.
modalidades de especulaciones teóri- ¿Cómo nos cuenta Freud esa historia?
cas apráxicas con hacer ciencias es de Como una relación entre experiencias,
mala fe, por más' buenas intenciones que observaciones, especulaciones y desase intenten tentar.
rrollos conceptuales, además de acciones humanas con significados y conY es en la perspectiva de esta praxis
tenidos específicos. Lo importante es
como debemos interpretar el denomque no puede admitir que sea la especuinado cientifismo de Freud o, para delación a partir de algunos conceptos
cirlo más claramente, la posición cogni-·
básicos definidos previamente sino la
tivo-valorativa que Freud tuvo ante el
resolución a problemas de observación,
proceso científico. Y eso es posible si
corregidos por la experiencia y el posexaminamos el contexto en que Freud
tulado de teorías siempre provisorias lo
desarrolla su pensamiento científico: la

que caracterice al proceso científico.
Obligado a optar, su definición es clara:
el psicoanálisis no pertenece a las ciencias del espíritu aunque pueda contribuir enormemente al progreso de
éstas.
Algunos años antes había anticipado
en forma explícita esta concepción de la
ciencia: en "Introducción del narcisismo" (Freud, S. 1914), en el debale
entre especulación/observación ver1111
claridad, declara preferir la observación y las consecuencias de ella a
cualquier otra posición metodológica.
Después de todo, la claridad con~
por sí misma no asegura el progreso
científico y otras ciencias, en especial la
física, pasa por un momento en el que
sus conceptos fundamentales estm
siendo cuestionados. Así veía Freud la
actividad científica: como una serie de
desarrollos a partir de observaciones,
donde las observaciones eran la guía
del proceso y las especulaciones a pir·
tir de esas observaciones debían ser desechadas por la primacía de éstas. Pero
no se engañaba con el espejismo de la
empiria: en un texto casi simultJneo a
éste (Freud, S. 1915), sei'iala que la actividad inicial del proceso científico, esa
descripción de fenómenos que luego
serán agrupados en complejos más «·
denados y conectados, es reali7.ada
aplicando a ese material de observaci61
ciertas ideas abstractas inevitables que
el mismo p~o habrá de afinar a los
efectos de lograr mayor exactitud Y
eliminar la contradicción. En resumen.

un ¡roceso científico es un complejo de

acciones que incluye observaciones
guiadas por ideas que a su vez son corregidas y precisadas por otras observaciones que deben mantener la primacía en el proceso. Esto, por lo que
hace a la cuestión espistemológica;
quedaría sin embargo el tema de la clasificación de las ciencias y la ubicación de
la psicología y el psicoanálisis en él
como un problema recurrente. En Jo
personal, también en este tema creo que
es una de las tantas cuestiones sin sentido que tratan algunos pretendientes a
filósofos de la ciencia.
Sin embargo, para demostrar por
qué la cuestión pareció importante ,debemos recurrir a algunas citas más.
En 1883, Wilhelm Dilthey (1966)

había publicado una lnJroducción a las
ciencias del esp{ritu donde sei'ialaba
que el conjunto de fenómenos denominados ciencias podían ser divididos en
un sistema bimembre donde se colocaba, por un lado, la ciencia natural y
por el otro, a una categoría que no tenía
ncxnbre Y que Dilthey admite que sería
CODveniente denominar ciencias del
espíritu. Recordemos que la física había
sido tratada como una filosofía natural y
que a mediados de ese siglo, en Francia,
&lt;:omte había desarrollado otra clasificación de las ciencias de la que Dilthey no
~ tener noticia alguna (la clasifica~ de las ciencias, además, ya había
Stdo Planteada por Platón). En 1900,
al .
~ &amp;Wen que para algunos pasa por ser el
lllldador de la psicología científica, w.

Wundt, publica un trabajo (Wundt, W.
1911) donde se vuelve a poner la cuestión sobre el tapete. Después de declarar que la clasificación de las ciencias es
una cuestión de la filosofía, ya que
aquélla supone un estudio comparativo
y, aparentemente, la objetividad se perdería si alguna ciencia en particular intentara la solución, pasa a formular los
criterios clasificatorios, los que para
Wundt se dan en dos dimensiones. Por
una parte, la relación formal/real, que
Wundt no tiene muy clara como un sistema de oposiciones, lo cual no impedirá
que el mismo dislate se repita en el pope
Y en alguno de sus ventrílocuos. Por
otro lado, la distinción según tres aspectos tampoco muy explícitos: el fenomenológico, el sistemático y el genético.
Total, que la psicología queda como una
ciencia del espíritu y fenomenológica.
No tenemos noticia de cuán directamente llegaron a Freud estas ideas,
pero es evidente que estaban presentes
en el espíritu de la época. Aparentemente, no conoció las obras de Dilthey
y de Wundt, pero es muy difícil afirmar
enfáticamente esto. Que la cuestión de
la clasificación de las ciencias le preocupaba, no obstante, es manifiesto por el
hecho de que en 1925 volverá a ocuparse de ello. Su insistencia en ubicar a
la psicología y al psicoanálisis entre las
ciencias naturales tiene como marco una
concepción de la ciencia: si otras ciencias de la naturaleza, como la física y la
botánica, no disponen de conceptos
claramente definidos, ¿por qué exigirle
a la psicología y al psicoanálisis este

requisito?, y Freud pensaba -y aquí estuvo su error- que en las ciencias del
espíritu eran posibles estas definiciones
de nítidos contornos y estos conceptos
básiC&lt;?s claros; por ello probablemente
y no por otras razones epistemológicas
es que insistía en esa ubicación del psicoanálisis en el concierto de las ciencias.
Y a Lacan le disgusta la idea de unas
ciencias humanas. Y estamos de acuerdo: no hay ciencias sobre el hombre
sino ciencias para el hombre, que son
del hombre.
Siendo las ciencias para el hombre,
este es el aspecto -y no el de la objetividad- el que se cuestiona cada vez
que se hace ciencia. Para ponerlo con
ejemplos: mientras se trataba de puntos
de partida diferentes, los sociólogos estadounidenses y soviéticos estuvieron
insultándose mutuamente y reclamándose carencias. Hoy en día, en la
medida en que ambos regímenes han
llegado al convencimiento de que es
necesario buscar mejorar la "calidad de
vida" podemos ver a los sociólogos de
ambos bandos dialogar e intercambiar
puntos de vista convencidos de que sus
opiniones -¡y en menor medida, sus acciones!- conducirán a ese mundo
soi'iado. Es decir que el problema de la
objetividad y la ideología se resuelven
cuando el objetivo de la praxis es coincidente, aunque sea en lo imaginario.
Para mí, esto es lo que explica todavía
hoy y con mucha claridad, las divergencias (llámeselas ideológicas o como se

vl
vl

�Si lo que hemos venido diciendo Círculo de Viena? Quizá porque mna
quiera) que existen entre escuelas de
podremos romper con la Welt~
pensamiento -psicoanálisis incluido, tiene algún sentido, el problema del ob- schauung, quizá porque la confusim
aunque esto pueda dolerle a muchos-. Y jeto "objetivo" de la ci~cia no es~ entre imaginario, simbólico y real CI
un consejo como corolario, aunque ya que el problema del objeuvo del obJeto. omnipresente.
se ha dicho que los consejos no . son
y estamos instalados ya en el centro
Pero volvamos a lo que nos dice
dichos para ser seguidos: la reducción del remolino: ¿cuál es el objeto (sujeto)
Lacan.
Yo creo que el objeto es sujeto
de las divergencias en cualquier campo de la ciencia?
porque es predicable y por lo td)
científico (encore el psicoanálisis)
y para poder contestamos a esto porque puede ser introducido ~ la
podrá ir desapareciendo cuando. ~
analice y tome conciencia de los obJeU- quizá debiéramos dar un largo rodeo o cadena del significante. Introduciendo
abrir un extenso paréntesis que así, el objeto de la ciencia tiene sen~
vos de la praxis.
comience por cuestionamos sobre el en la inclusividad de las relaciones sm(Para aquéllos que puedan pensar por qué de la pregunta misma.
tagmáticas y paradigmáticas y no puede
que cómo puede ser que Marito Tarug,
ser ubicado fuera de ellas pero (aqu(
El aquinate había distinguido, lo que hay que remarcr este pero) n~ ~
investigando en su laboratorio, pueda
tener en cuenta éste objetivo de la no parece estar claro para sus con-tem- nada que ver con el estatuto de cientifipraxis, pennítanme recordarles que hay poráneos, entre el / ormaliter acceptum cidad. En otras palabras, porque
aquí, también, una confusión epis~- y el materialiter acceptum que sólo se siempre hay alguien que parece 1111
mológica: la ciencia no es lo que Marito alcanza por aquél. El objeto material querer entender, que no será la "conqueda indeterminado ya que acce:&lt;1e- strucción del objeto" lo que hará nm
0 Carlitos puedan hacer, sino un sistema
que a su vez es un subsistema del social mos a él por la mediación del obJeto científico un dominio, incluido el psiy que posee leyes de estructura pro- formal, pero es éste el alcanzable Y el coanálisis.
cognoscible. Cuestión epistemológica
pias.)
Si se entiende lo que he señalado CI
que se hace ontológica y vicev~r~ Y
Lo que diferencia al "conductismo" que a veces está dominada por la 1_lus1ó~ otro lugar sobre la ciencia como un et
de otras perspectivas es que siempre ha de lo concreto que cabe en lo imagi- tado posicional en un campo estrUClldl.
tenido interés en controlar la conducta nario.
es justamente ésa la diferencia: no bl7
-al menos el "conductismo skinneriaobjeto porque la ciencia no busca obQue la cuestión fuera escolástica - jetos sino que los interpreta de •
no" -; y lo que lo hace inadmisible,_m~
allá de cualquier discusión sobre su c1enn- histórica y también ideológicamente- no manera particular en un campo de r#'I'
ficidad, es precisamente esa pretensión. impidió que fuera retomada por algunos denadas. La cientificidad está dada~
(Podríamos seguir desarrollando una pensadores del siglo XX que _al la praxis y la intencionalidad dedudlll
gran serie de asociaciones sobre las mezclarla con algunas ideas del uruv- de ella y no porque se clasifique •
consecuencias de esta búsqueda de ob- erso conceptual bachelardiano pro- objeto o porque se use una me~ologfl
.jetivos; incluyendo también la rehuída dujeron un explosivo coctel. ¿Por qué que suene a ritual (porque el. ~tual er,
cuestión de la Weltanschauung, la diferencia formal/material (como otra vez, compulsión a la repetición ya
también el deseo del analista y la de un oposición que en algún tiempo no ~e) es necesario recalcar una vez m'5
escrito digno también de Lamennais, tiene que marcar una ruptura epi~te- eso está en contradicción con la idea
mológica para distinguir un campo cien- búsqueda, no ya de la verdad sino
sobre la indiferencia en ciencia.)
cia/no ciencia que le preocupó al

nuevas conexiones).
1m un pasaje del texto, Lacan cita
una frase de Lenin que nos arrostra la
relacicSn entre verdad y poder. Ya he-

mos insinuado que en la medida en que
d cooocimiento se produce con el objetivo de transformar la realidad, ha
habido históricamente una conexión
entre el ejercicio del poder y el apoderae del conocimiento: el funcionamiento del mundo actual nos muestra a
cada paso la relación estrecha entre el
dominio de un grupo a otro, de una sociedad a otra, de una cultura a otra y la
función de los conocimientos o al menos
de la información que se po~; ejercicio que se hace actitudinalmente más
psicc)pmico cuando se confunde ese
conocimiento con la verdad. Quizá esto
~ una puntada para entender por qué
esa continua y recurrente referencia en
su obra al desplazamiento del sujeto·del
SUJQesto saber. Porque ese supuesto
saber es el lugar imaginario del conocimiento, el lugar del espejismo. Porque
d saber, para ser tal, debe proporcionar
111 dcxninio total de la praxis, lo cual se
hace imposible para cualquier individuo
hoy en día, cualquiera sea su lugar. Por
lo tanto, la pretensión de ubicarse en el
saber es una aspiración imposible. Pero
distingamos para entender: que pretendamos saber que el lugar del saber está
vacío no impedirá que haya quienes
constantemente deseen ocuparlo. Toda
epiaaoo1ogía debe diferenciar las posibilidades y los caminos de acceso al
c:onocimiento de Marito o Carlitos de los

que sigue el colectivo humanidad, aunque ese colectivo no sea homogéneo y
la cuestión del saber planteé hegemonías en su interior. Quizá la contradicción que nos propone Lacan sea
irresoluble: ¿cómo hacer que la cuestión del saber que nos permite el poder
de transformación no se derive al ejercicio del poder? Porque tampoco podemos apoyar la indiferencia -o cualquiera
de las otras formas de no compromiso
que pretenden pasar por la asepsia objetiva, espejismo en el que muchos (y no
solo inconscientemente) han caído-,
dado que se trata de proponer algún
objetivo que posibilite trazar algún
rumbo (siempre las metáforas espaciales!)
.
Si a la contradicción lógica le agregamos la marcha de la historia, no podemos menos que ser pesimistas: no pocas
de las divisiones entre "corrientes" o
"perspectivas científicas", incluidas las
del psicoanálisis mismo, tienen en su
origen la no aceptada, denegada, cuestión del poder.
Si todo sistema teórico contiene una
utopía, quizá esa podría ser la utopía de
Lacan: el saber que es utópico pero al
cual debemos acceder para producir
esa transformación (corolarios de esto
serán, indiscutiblemente -y son cuestiones a las que renuncio voluntaria y
concientemente a tratar- el problema de
la acción del psicoanalista y su cura).

siera revisar brevemente el tema de la
magia y de la religión en sus vinculaciones con la ciencia, tal como las insinúa Lacan al final del trabajo. Pareciera que hay, implícitamente, una
adopción de las ideas de Aristóteles alrededor del problema de la causa. De
las cuatro clásicas, Lacan sólo trabaja
sobre tres, dejando a un lado
(¿olvidando?, ¿negando?) una cuarta,
la final, que es justamente el punto en
el que hemos insistido en estas especulaciones. Independientemente de
nuestro juicio sobre la obra del estagirita, me parece difícil tomar su teoría de
las causas de manera parcial, máxime
cuando (allí donde Lacan divide, yo
encontraría la unión) lo que hace eficaz a la religión, la magia y la ciencia sin considerar las operaciones técnicas involucradas- es esa causa final:
algo que pretendemos alcance a ser lo
que creemos es la realidad. Y no me
parece que la especificidad del psicoanálisis sea el haber acentuado su
aspecto de causa material, lo cual, si
cabe, podría predicarse del inconsciente.

Y tampoco que la correspondiente
entre psicoanálisis y magia sea el que
ésta coloque la verdad de su causa en
la causa eficiente, dado que ambos -y
la ciencia también- aspiran a hacer del
cambio la causa de su nuevo acceso aunque la religión en su aspecto de
magia sea compulsión de repetición-.
La diferencia estaría, como ya lo ha
Hablando de la acción y además,
marcado C. Uvi-Strauss, en el origen
para terminar estos comentarios, quidel mito: tesoro individual para el

�Cuadernos de la revista

DBSLJNDI
Cuaderno núm. 4

LENGUAJE Y ESTILO
Jozef IJsewijn*

sujeto del psicoanálisis, tradición colectiva para el "enfermo" del charnán.
(Lévi-Strauss, C. 1968). Yen todo caso,
lo que el psicoanálisis posibilita, lo que
no ocurre en los otros modos, es la
comprensión de la incidencia del significante en el proceso, comprensión
que en las otras perspectivas tendrá
vedado su acceso a lo consciente.
Pero llamar a esto verdad, aunque sea
con minúscula, se me antoja demasiado
pretencioso.

Referencias

biblíográficas

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\

Freud, S. 1923 .Dos artículos de enciclopedia: "Psicoanálisis" y "Teoría
de la libido", en FREUD, S. 1976
Obras completas, XVIII, Buenos
Aires: Amorrortu, 227-254.
Freud, S. 1915. Pulsiones y destinos de
pulsión, en FREUD, S. 1976 Obras
completas, XN, Buenos Aires: Amorrortu, 105-134.
I1

Freud, S. 1914. Introducción del narcisismo, en FREUD, S. 1976 Obras
completas, XN, Buenos Aires:
Amorrortu eds. 65-98.
•N.B. Setillla de algunos comenarios. sin preoru·
pacióndeorganización,apartirdel textodeJ. LaClll ''Uláefl:ia y )avadad'',~ deapertwa del

seminario dirigido por a en el • escolar 1965-66
en 1a&amp;:ae Ncxmale~ sooreFJ objelodel
psicoa,rílw,ypllDcaloenvemoo~enlos
Esailos, en la primem edición en d tomo 1y luego,
en lade 1984, en el km&gt; 2

1

I

I

I

/

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XXI.

¡
1

I

1

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estructural, Buenos Aires: Eudeba.

!

Wundt, W. 1911. Introducción a la

ftlosofl.a, Madrid: Daniel Jorro.

.I
1
1

I
¡

El estudio del lenguaje neolatino -si admitimos hablar en
ténninos tan generales- está estancado en sus incipientes
estrados. A excepción de un capítulo sobre el estilo de la
prosa latina en el viejo libro de E. Norden, en el cual
claramente encarece la importancia del ciceronismo, hay
algunos artículos de O. Xluge, M.W. Croll, Fr. Blatt y J.
Usewijn, en los cuales estos autores ensayan señalar algunas
características generales de la lengua neolatina Hay también
dos o tres estudios de la lengua científica (Olschki, Benner
y Tengstrom), además de algunas contribuciones más o
menos extensas, las cuales examinan el latín escrito en una
línea de autores mayores: en Italia, Petrarca, J.J. Pontano,
T. Campanella y G. Pascoli; en los Países Bajos, Erasmo,
Macropedio y Bultelio; en Alemania, Lutero; en Francia,
Catvino; en Inglaterra, Tomás Moro; en Finlandia, H.
Porthan yen Polonia, Dlugosz y Janicius. Un cierto número
de ediciones y monografías también incluyen notas
lingüísticas, pero éstas se reducen a veces también a una
lista de supuestos neologismos o conspicuas partidas de la
gramática ciceroniana.
A la fecha no hay un diccionario neolatino, pero hay
J)OCOS índices completos sobre algunos importantes autores

neolatinos: las Cartas familiares de Petrarca, la Utopía de
T. Moro, los Dramas de H. Grotius, el Novum Organum de
Fr. Bacon, la Ethica de Spinoza, las Obras teológicas de E.
Swedenborg y los textos del Concilio Vaticano l.
Desde 1973 HL contiene un Instrumentum
lexicographicum, lista de términos encontrados en cada
volumen y sin embargo no registrados por otra parte en los
diccionarios de latín clásico o medieval. Una tarjeta índice
de tales palabras, compiladas porel profesor Paul Blackford

como un trabajo preliminar para un diccionario neolatino,
se localiza en el Departamento de inglés de la Universidad
occidental de Ilinois en Macomb. Para una nueva iniciativa
en Italia, véase G. Strabile, ''Per un Thesaurus mediae et
recentioris Latinitatis. Un iniziativa del Lessico Intellettuale
Europeo'', Studi Medievali, 3a. s., 23 (1982), 441-445. Por
cuestiones prácticas, es indispensable mencionar los
principales diccionarios de latín clásico y medieval.
Los fundamentales diccionarios clásicos son el Tesaurus
Linguae latinae (en proceso: hay publicadas las letras AM, O, P-Paratura y Porta-Praefiguro) y el Lexicon totius
Latinitatis de Forcellini. Para uso diario, prestan excelente
servicio los siguientes: C.T. Lewis y C. Short, A latin
Dictionary (Oxford), K.E. Georges, Ausjührliches leteinischdeutsches Handworterbuch (Basilea-Stuttgart) yF. Gaffiot,
Dictionnaire illustré latin-francais (París), el cual existe
también en una versión latín-italiano [en español A. Blánquez
Fraile, Diccionario latino-español (Barcelona, desde 1946),
que en muchísimos lugares es una mala copia del latinofrancés de Gaffiot].
Hay una gran variedad de diccionarios de latín medieval.
El Glossarium mediae et infimae Latinitatis de Ducange es
particularmente útil para los historiadores; el Mediae
Latinitatis lexicon minus de J.F. Niermeyers y C. Van de
Kieft, (Leiden, desde 1954); éste ya se completó en 1976.
Muchos de los más nuevos lexicones y glosarios están
estancados y no completos, a saber, el Mittellateinisches
Worterbuch bis zum ausgehenden 13. Jahrhundert (Munich,
1%7), el cual empiei;a con A, mientras elNovum Glossarium
Mediae Latinitatis ab anno DCCC usque ad annum MCC
(Copenhague, 1967), comienza con L. Hay también el
nuevo y conciso Dictionnaire latín francais des auteurs du
Moyen-Age de A. Blaise (Turnhout Bélgica, 1975), el cual,

•Joi.efUsewijn, "Language and style", en Companion to Neo-LAtin Studies. North-Holland Publ. Co., 1977, capítulo V, pp. 237-253. El propio autor se tomó
la molestia no sólo de revisar mi traducción, sino de adicionarla con nuevos conocimientos y nuevas aportaciones bibliográficas, oosa que yo personalmente
le l&amp;nde1.e0 y le habrán de agradecer los estudiosos de la nueva cultura neolatina: Gracias, profesor Usewijn. N. del T.

�en las pp. Vll-IX, enlista otros diccionarios de latín medieval,
tanto viejos (L. Diefenbach, C. Maígne d' Amis) y nuevos,
a saber, los "nacionales" para la Gran Bretaña (R.E.
Latham, desde 1974), Polonia (M. Plezia, desde 1953),
Suecia (Ulla Westerbergh y Eva Odelman, desde 1968).
Finlandia (R. Hakamies, 1958), Italia (F. Amaldi, 3 v.,
Florencia, 1970), Yugoslavia (M. Kostrencic, desde 1973)
los Países Bajos (J.W. Fuchs, desde 1970), Cataluña (M.
Bassols de Climent, desde 1960) y, último pero no menor,
el Glossarium Mediae et Infimae Latinitatis Hungariae
(Budapest-Leipzig, 1901; reimpreso Hildesheim, 1970), el
cual, juzgo, ayuda particularmente para la terminología del
moderno latín.
El moderno latín científico es él mismo, un problema,
puesto que no hay adecuados índices de palabras, excepto
quizá para términos botánicos: W. T. Stearn, Botanical
Latin (Londres, 1966; 2a. ed., 1967). Además los significados
de tales términos técnicos pueden haber cambiado en el
curso de los siglos, como uno puede ver en la lista de ciento
treinta y una enfermedades examinadas por A. Huttman en
su artículo sobreJoannes Honterus (HL, 23 -1974-, 128-144
-pp. 136-139-).
Algunas veces, por tanto, puede ser provechoso consultar
viejos diccionarios bilingües y listas de palabras como las
de Comelius Kilianus (Dictionarium teutonico-latinum),
Samuel Pitiscus (Lexicon Latino-belgicum), Franciscus Pomey
S. J. (lndiculus Universa/is) y muchos otros, especialmente
para la correcta interpretación de voces técnicas y terminología
perteneciente a la vida diaria (comida, vestidos, animales,
etcétera). También hay viejos lexicones técnicos en existencia,
como el Lexicon philosophicum de R. Goclenius (Frankfurt
M., 1613), el Lexicon Theologicum de J. Altenstaig y J.
Tytz (Kmn, 1619, reimpr. Hildesheim, 1974) o el Lexicon
novum medicum de Stephanus Blancardus (Leiden, 1702;
ediciones más recientes tienen el título deLexiconmedicum
renovatum), los cuales pueden ser provechosos.
Generalmente hablando, el latín humanístico fue un
consciente retomo a los brillantes ejemplos de la época
clásica y una restauración de los principios básicos, los
cuales sirvieron de fundamento al estilo de los clásicos.
Durante la Edad Media, estos principios fueron olvidados
por algunos, pero no por todos -dependiendo del lugar y la
persona.

r-1

Los dos principios dominantes fueron la Latinitas y la
Elegantia: el correcto y refinado uso del latin puro y
genuino. Este latín evita cuidadosamente barbarismos en el
vocabulario y solecismos en la gramática Aplica las sanas
reglas de un sobrio arte retórico y presta particular atención
a la eufonía, la cual puede ser más decisiva que la estricta
gramática misma: recuérdense los consejos a los escritores
del antiguo gramático Diomedes: "Semper euphoniae
invigilandum est, quia euphonia in dictionibus interdum
plus valet quam analo gia vel regula praeceptorum.'' 1 Fue
precisamente esta exquisita sonoridad del latín clásico la

que cautivó a Petrarca como a un niño, sin embargo a
entendió antes el significado de la sentencia, la cual le hi7.0
escribir a Tomás de Mesina: "eloquentiam... caeteris relnu
esse anteponendam''.2
En razón de perseguir y efectuar su noble propósito los
humanistas retomaron a las fuentes, principalmente a los
autores clásicos. Empezaron a estudiar estos trabajos en vez
de las recientes gramáticas medievales versificadas, taks
como el Doctrinale de Alexander de Villa Dei y el Grecism&amp;t
de Ebrardus Bethuniensis. Expulsaron también de las~
estos horribles y especulativos tratados forjados por los asf
llamados escolásticos modistae -o autores de Modi
significandi- por los cuales muchísimos alumnos,
incluyéndose Erasmo,3 estuvieron amargados y fastidiados
a muerte. Paso a paso los humanistas tuvieron que aprender
de nuevo el olvidado arte de una armoniosa frase y verso
clásicos y les tomó más de un siglo en alcanzar este
empeño. Pero esto fue un mérito: cualquiera solamente
tiene que comparar el hexámetro de Vida o Sannazaro al de
Walter de Chatillon o Joseph de Exeter, o colocar las caiw
de Erasmo junto a las Epistolae Obscurorum Virorum. Sin
embargo, en las Epistolae la intención satírica exagm
algunos rasgos del reciente latín medieval, como un conjUIIIII
que fielmente refleja el estado del latín en la decadente
época escolástica.
Los humanistas estuvieron agudamente atentos al camlio,
el cual ocurrió entre 1350 y 1450. El ilustre pedagogo
Guarino da Verona, quien constantemente perfeccionó~
latín a través de los años escribió a su hijo Nicolás acerca
del estado del latín en su juventud, parecidos en mucho a los
métodos que Erasmo escribió sobre sus juveniles experiencim
en las escuelas holandesas.4
Desde el siglo XV en adelante.diferentes perspectivas
sobre el estilo conducen a violentas discusiones y argumentm
entre representantes de divergentes corrientes y escuelas.
Puristas tales como Paulus Cortesius promovieron IDI
exagerado culto a Cicerón; pero estos puristas fueron descrilm
como monos más bien que como hombres por autores má.1
moderados tales como Angelo Poliziano.s Poliziano tuw
gran éxito entre los estudiantes del norte probablemente
porque sus cartas fueron publicadas en muchas ediciones.
En los Elementa rhetorices de Melanchton (1531) hay IDI
interesante testimonio concerniente al rechazo del PolizianO
y al creciente éxito de Cicerón entre los hombres nm
viejos:
Rectius igitus hlmc [Ciceronem] imitabimur quam alios.Nos adulescentuli incidimus in Politianum et posterioraD
Pliniwn, quorum nos invitabant subtiles argutaeque senrentiolar,
quibus abundat interque...argutiae illae sententiarum et be1lc
dicta mirum in modum amantur a iuvenibus et imperitis, et
placent in shcola ludentibus, sed in seriis negotiis nihil Cll
ineptius atque inanius illis affectatis argutiis. Quid autal
assequuti sumus horum lectione? Primum aridioris fadi
sumus, cum natura parum uberes essemus...6

Gracias a Pietro Bembo, secretario del papa León X, los
ciceronianos ganaron un baluarte en la Curia Romana,
donde su influencia subsistió -con algunos altibajos- hasta
el Segundo Concilio Vaticano y la muerte de su último
inrransigente representante, el cardenal Antonio Bacci (muerto
e120deenero de 1971). Este hombre fue tan purista que él
mismo no quiso ceder a usar su propio título de cardenal:
prefirió hablar de Patres Purpurati.1
El latín ciceroniano fue adoptado en un más razonable
método como la base para la enseñanza del latín en la
mayoría de las escuelas de latín desde el siglo XVI en
adelante. El radical ciceronianismo fue materialmente
ridiculizado por Erasmo en su Ciceronianus (1528). Este
diálogo encendió la ira de ciertos italianos, tales como
Ortensio Lando8, y del francés Stephanus Doletus, quien
contestó con suDialogus de imitatione Ciceroniana (1535).
Sin embargo puede señalarse lo siguiente: la posición de
Dolet para Cicerón solamente la aplica para el trabajo
literario; admite terminología técnica no ciceroniana para
amenas artes y ciencias, y, finalmente, no quiso que se usara
este sublime latín para la ordinaria conversación cotidiana.
No todos los humanistas comulgaron con este culto a
Cicerón. Algunos de ellos mejor gustaron de los apuleyanos
colores, como fue el caso de Philippus Beroaldus padre y su
escuela boloniense. En el tardío siglo XVI prevalecieron,
no obstante, otros gustos. Lipsius se cambió del Cicerón de
su edu_cación jesuítica al Séneca de sus estudios estoicos y
al Tácito de su crítica textual. Tácito también determinó el
estilo de los trabajos históricos de Erycius Puteanus su
discípulo y sucesor en Lovaina. Aproximadamente al mi~mo
ti~mpo un radical anticuarismo se volvió popular. A una
c1e":8 di_s~cia, Poliziano empezó, ya a los ojos de algunos,
~ mclinac1ón: las objeciones a él resuenan en los Threnodia,
versos 81-82 (1548) del flamenco, Livinus Crucius:
Sunt quibus est visus nimis antiquarius esse
Angelus, et nimium desita verba Joqui.9

. Los filó_logo~ del tardío siglo XVI (se apodaron ellos
~smos anticuanos) fueron en busca del mayor número de
mverosúniles arcaísmos con los cuales rellenaron su prosa y
SUS versos, de modo que los hacen comprensibles solamente
Por los correligionarios. Un precursor fue J.L. Vives en las
JltX!uetlas composiciones.
senis~ Aedes le~um. Micha~l Abel de Frankfurt/Oder
. gió la prunera sáura de sus Musai undecumanae seu
1
f!t_Ptae versificatoriae delibatio (Praga, 1591) a estos "Luc~os" o "Pacuvianos". El no solamente imitó sus extrava~ias, sino que irónicamente la condimentó con macarróllQs palabras -otro extremo en materia de vocabulario:

:"!'l

Ergo, pape, nova materies, nova pullulat ultro
Versificatorum compagnia, Iasonis olim
ceu &lt;lentita seges turmas adolevit in acreis
H~eusque labor tot in ora resectilis hydrus;
v~i~catorum, qui non trivialia vulgo
lllXununt, aut quod praesens intelligat aetas,

satumalitios sed hiantia murmura ructus,
et tripodis genus Euboicae, quod mentis inhorrens
emotae Stygis Pytho bacchatur ab antris,
aut quod barbaries olim Saliaria mugit
dogma recens, et quo mens infatuata coryza,
ipsi non dubitat praefigere theta Maroni,
nedum alis, isthaec qui non reverenter adorant
adque aliquis, non sons alias, id Jacte dearum,
Ambrosium mel, Pieridum admirabile nectar,
hanc soldam Geni mercem regaliter axat. ..

Finalmente nunca alguien podrá olvidar que modernos
latinistas fueron perfectamente capaces de cambiar
completamente su estilo, de acuerdo con las necesidades de
cada trabajo. Pico della Mirandola escribió su Oratio de
dignitate hominis en hermosos periodos clásicos, pero le
añadió sus tesis filosóficas en ''parisiense' ' o latín escolástico,
porque (como él mismo observa) éste era el propio estilo
para la filosofía escolástica. Un parecido ejemplo,
completamente moderno, es la sátira políticaD idymi clerici
prophetae minimi Hypercalypseos líber singularis (Zurich,
1
1815), º escrito en latín bíblico, no obstante que su autor
ciertamente aprendió latín ciceroniano en la escuela.

2. Vocabulario
Lo siguiente es una muy breve revisión de los más notables
y característicos rasgos del vocabulario neolatino.
Hay, por supuesto, grandes diferencias individuales en
vocabulario, pero cada quien, al menos, evita barbarismos
hasta donde es posible. Esto no significa, sin embargo, que
solamente se usen palabras estrictamente clásicas en sus
antiguos significados profanos y cristianos. Excepto para
los ciceronianos radicales del tipo erasmian como Nosoponus,
quien llama a una monja cristiana Virgo Vestalis en vez de
monialiso simplementesoror, los autores neolatinos usaron
el lenguaje de una manera viviente y flexible. A sí mismos
no se preguntaron -como modernos filólogos lo hacen
usualmente para composiciones- si a una palabra de regular
acuñación latina le sucedió o no ser hallada en un antiguo
texto. Buc::é fue amante de sustantivos terminados en -tor y
los usó siempre que fue posible: son un típico rasgo de su
estilo. Muchas de las palabras que usó no están en fuentes
romanas, pero son, sin duda, completamente buen latín.
Después de todo, ¿quién nos puede decir que no fueron
encontradas en alguno de los innumerables libros antiguos
que se han perdido? El purista Facciolati condenó algunas
de estas palabras, pero cuando fueron recobradas partes del
De Republica de Cicerón por Angelo Mai, en el siglo XIX,
algunas de ellas aparecieron en este texto(!). Lo mismo se
aplica para otras clases de palabras, tales como los diminutivos,
de los cuales los humanistas en general gustan muchísimo.
Unos pocos años después fue descubierto en un manuscrito
de Verona un breve Liber ad Renatum monachum de
Asterius Ansedunensis (cerca del año 400). Contiene tres

�diminutivos, los cuales hasta aquí no habían sido encontrados
en la antigüedad: taurinolae (elegantes zapatos de damas),
carulus y nonnulus. Por tanto, zqué? Además parece ser
totalmente cierto que por un largo tiempo algunas palabras
sólo oralmente sobrevivieron. Un típico caso es el verbo
caespitare (tropezar), el cual puede ser encontrado por
todas partes de Europa en tardías fuentes medievales y
neolatinas hasta elNicolai Klimii /ter Subterraneum (1741)
de 'L. Holberg, pero el primer texto antiguo en que fue
empleado no apareció hasta el siglo XX.11
Muchas palabras latinas medievales sobrevivieron en el
neo-latín, aunque con todo es verdadero que obvios
barbarismos fueron eliminados cuando era posible y
reemplazados con buenos y convenientes ténninos griegos
o latinos. Así canicida -matador de perros, función pública
en los pueblos medievales- quedó en uso porque es también
latín como el clásico matricida, pero stufa cambió a
hypocaustum, scultetus a praetor y burgimagister a consul.
Sin embargo un regular número de barbarismos no pudieron
ser abatidos y quedaron en uso o fueron introducidos
siempre que su necesidad era sentida. Estos son casi
exclusivamente términos técnicos conectados con algunas
materias como guerra (bombarda, artillería, admirallus pero también pontarchus-, capitaneus, etcétera), comercio
(excambium, campsualis pecunia, campsor...), monedas
(stuferus,florenus ...), animales (zibellinum) huso o hauso
[alemán Hausen], el pez esturión); plantas (tabacum y
poetum = tabaco, tulipa) y comidas (vipa=mezcla de pan y
vino; choco/ata... ). Algunas veces una intención satírica
admitió el uso de barbarismos, esto puede ser observado en
algunos títulos como el C/ericus deperrucatus sive in
fictitiis clericorum comis moderni seculi ostensa et explosa
vanitas (Amsterdam, 1725) de J. H. Cohausen o en el De
Charlatanería eruditorum (Leipzig, 1715) de J. B. Mencke
(n).

Ocasionalmente uno no puede discernir una especial
razón para su uso. Tradiciones locales o alguna influencia
de lo vernáculo pueden contar para éste. Un semejante caso
parece ser el sustantivo s/empodium y el correspondiente
verbo slempodiare, los cuales se encuentran en vez de
comissatio y comissari en textos latinos de Flandes del siglo
XVIl.12 Qui1.á deben su origen al holandés slempen, pero yo
no veo por qué fueron adoptados en latín, existiendo todos
sus equivalentes clásicos, pero raros e inusuales.
¿Pertenecieron a la jerga de los estudiantes-casi como pinta
(un vaso de cerveza)- y se deslizan dentro del lenguaje de
este modo?
Siguiendo el precepto de Horado (A.P., 52-53):
Et nova fictaque nuper habebunt verba fidem, si
Graeco fonte cadent parce detorta...13

nuevos conceptos e invenciones frecuentemente fueron
fonnados por medio de palabras griegas: typographia o

chalcographia, nostalgia, logarithmus, ideographia
(aedificationis) = plan de construcción, hippodromia =
cabalgata, evideotheca = estuche de espectáculos, etcétera.
Los neologismos latinos no faltan entonces. Loremo
Valla sugirió equerius como un conveniente latín equivalade
del espafiol caballero.14 Como crítico literario J. J. Pontan11
acuñó allitteratio y facetudo. En el siglo XV Inlgatem
introdujo pedipililudium = fútbol, por una simple extensida
del antiguo pililudius. 15 Otras típicas formaciones son mülio
= millón, poetivendulus = tabaquista, tibizare o tuipsart=
tutear, aulicaturire = querer ser un cortesano, anitergium=
papel de bafio, cervisiaria = cervecería, etcétera. Algunas
veces viejas palabras adquirieron enteramente nuevos
significados adicionales: aequator cambió a un más corto
sinónimo de circulus aequinoctialis; quaestor también a
"vendedor de indulgencias"; pu/vinar, a "altar"; circuncisio
a "mundo islámico"; veritas oracularis, a "revelacidn
cristiana"; merica o myrica, a "brezal"; zea, a " maíz",
"cereal", etcétera.

2.1 Nombres de lugar
Los nombres de lugar son un caso especial. Por otra pn,
desde los mismos principios del humanismo una predilecci61
por nombre olvidados y simplemente poéticos se despertó
en historiadores neolatinos tales como Ferretus Vicentinus
(1296 o 97-1337). Por este camino Sicilia cambió a Triquttra
ínsula, para dar meramente un ejemplo. En los prime111
capítulos de su Gesta Ferdinandi Regís Aragonum Valla
examina este problema en largo y concluye que por 1'3ZÓI
de claridad quiso frecuentemente mejor mantener el n001lle
medieval más bien que retornar al uso de antiguos topónina.
Valla fue del todo el más recto, puesto que en muchos cm
la identificación de antiguos lugares era muy incierta, )lll
no decir desatinadamente fantástica; para algunos los Mattm
estuvieron colocados en Zelanda, mientras que para oam
su capital fue Wiesbaden (!).
A despacho de la opinión de Valla, claramente oo
siempre se apeló a la imaginación de los humanisW Y
muchos prefirieron los antiguos topónimos, o al menos
considerados como antiguos, los cuales pueden ser muy
enredosos para el moderno escritor. Unos pocos ejemplos
lo ilustran: Lombardía cambió alnsubres; Cittá di C~dl
a Tifernum: Heidelberg a Myrti//etum o Budoris; Leipzigy 1
Lindan a Philyrium; Wittenberg a Albiorus; Mansfeld a
Andropedium; lngolstadt a Auropolis; Berlín a Colonia
Ursina o Colonia Brandenburgica; Mellrichstdt a Alphipoli.f;
Maastricht a Traiectum Baetasiorum; Lovaina a Athtft(ll
Grudiae; Londres a Augusta Trinobantium; Madrid a
Regiabriga o Mantua Carpetanorum; Medina del Campo•
Methymna Campi. Igualmente [algunos] adjetivos puedr,I
ser crípticos: Sicamber algunas veces reemplazó a Gtlrll
(de Gelderand), Portua-Danus reemplazó al más com•
llauniensis o Hafniensis (de Copenhague) y Cryogatll

reemplazó al bárbaro Is/andicus. A veces puede ser relamente
dificil identificar un nombre de lugar humanístico más allá
de la sospecha; por ejemplo,, ¿qué pueblo del norte_de
Alemania está oculto bajo el nombre de Lacciburgum
Pharodenorum: Lazenitz, cerca de Stettin (Szczecin) o
Ratzeburg, cerca de Lübeck? Además pocos nombres han
causado mucha confusión entre modernos eruditos
especialmente Hanovia, que es Hanau y no Hannover'
Posonium que es Bratislava (en húngaro, Poszony) y n¿
Pomam y Vratislavia, que es Wroclau/Breslau y no Bratislava/
Pressburg.
Unas pocas poblaciones [en diferentes países] tienen
idénticos nombres latinos, pero, afortunadamente, en la
mayoría de !ºs casos las fuentes en que aparecen, excluyen
la duda: Vienna puede ser Vienna en Austria (llamada
también Vindabona) o Vienne en Francia; Londinum, Londres
oLund; Bruxella, Bruselas o Bruchsal; Ripa, a la vez Ribe
(Dinamarca) y Riva del Garda, y Sora, la danesa Soro tanto
como Sora, cerca de Roma; Siculi, los habitantes de la isla
Sicilia o una tribu (Sekler) en Transilvania (ahora Romenia).
Reales problemas pueden ser creados por algunos nombres
como Neapolis o Neoburgum, porque hay muchos lugares
ll~dos Cittá?uova, Neustadt, Neuburg, Neuchatel y
semeJantes. Ulttmos, pero no menores, los seudotopónimos
~ ser ~nredosos: Eleutheropolis (Amsterdam, Basilea...),
Hermopo/1s (Amberes...), Glaucopolis (¿Amsterdam?)
lunaepolis (Lille ...) etc.
'

2.2 Lexicones que facilitan la identificación de los nombres
de lugar

PH. Ferrarius, lexicon geographicum. Ed. aument. por M.
A. Baudrand (París, 1670, reimpr. 1982). El más completo.

J.G. Th. Graesse y F. Benedict, Orbis latinus. Lexicon
lateinischer geographischer Namen, des Mittela/ters
und der Neuzeit. Grossausgabe, bearbeitet und
herausgegeben von H. Plechl, unter Mitarbeit von SophieCh. Plechl (3. v.; Braunschweig Klinkhardt and Biennann,
1972). Adaptación de la 2a. ed., Berlín, 1909. Véase
también G. Cambier,Latomus, 32 (1973), 626-628.

L'abbé Chevin, Dictionnaire /atin-francais des noms propres
de lieu (París, 1897).

J.I. ~antecón, Indice de nombres latinos de ciudades con
1"!f1renta, 1448-1825. México, UNAM, Inst. de Inv.

3. Morfología y sintaxis

H~ta la ~?rfología concerniente al latín es un lenguaje
casi defimttvamente fijado. Excepto en algunos aspectos
orto?1"áfic~s -ae que está escrito como e- ningún latín, ni
medieval ru humanístico, cambió alguna de las declinaciones
o conjugaciones clásicas. El limitado número de fonnas
menos clásicas que alguno menciona son debidas
principalmente a la influencia de textos específicos escritos
en clase o a autores eclesiásticos. Algunas veces también
mucha erudición puede explicar extrafias formas, como
puede [hacerlo] también un lapsus memoriae. Daré un
ejemplo de cada uno de estos casos.
El accidental uso de inesperadas fonnas activas de
verbos deponentes es ciertamente una consecuencia del
lugar importante [que ocupaba] la comedia romana
especialmente Terencio y Plauto, en el programa de 1~
escu~la humanística. El ablativo singular de comparativos
~on 1:n vez de e (a priori... ) retrocede hasta el tiempo del
1mpen? ~~mano: fue generalizado durante la Edad Media y
sobrev1V10 en el neolatín. También es posible encontrar las
dos fonnas en yuxtaposición (!). 16 Asimismo demasiada
erudición produjo acusativos grecolatinos como Cicerona 11
mientras una memoria deficiente puede explicar el fal;o
didisci en vez de didici, que fue usado un par de veces por
el novelista francés (¿Fr. Guyet?) que escribió el
Gaeomemphionis Canta/iensis Satyricon (1628). Pero, como
una norma, muchos solecismos desaparecieron rápidamente
después de la época pionera del humanismo. Un problema
real por largo tiempo fue la correcta distinción y uso del
pronombre suus, sui y eius. También Petrarca escribió un
tratado De sui ignorantia, cuando él quería decir De sua
ignorantia y más tarde humanistas tales como Christophorus
Landinus quedaron confusos sobre este punto. Fue Valla
quien finalmente escribió un suplemento a sus Elegantiae
en razón de resolver esta cuestión.
En materia de sintaxis los autores neolatinos, generalmente

hablando, no se apartan fundamentalmente del latín clásico.
Hay, por supuesto, explicables diferencias individuales. La
mayoría de rasgos notables son, qui?.á, un cierto relajamiento
en el uso del indicativo y subjuntivo en cláusulas subordinadas
y una franca tendencia en muchos escritores hacia una m~
analítica estructura de la frase; pero hay una vuelta al uso
del acusativo con infinitivo en lugar de cláusulas con quod
e indicativo.

B1bliográficas, 1973 (lnstr. bibliographica, 2).
4. Latín y vernáculo

L. Bauzás YFr. Junginger, Bavaria. Lexicon der lateinischen
ge~graphischen Namen in Bayern (Wiesbaden, L.
Re1chert, 1971).

V~ también el Instrumentum /exigraphicum publicado
en HL (desde 1973).

Un problema que requiere posterior estudio es la inlfuencia
de lo vernáculo en el neolatín. Mi impresión es que, entre
maduros humanistas, la lengua nativa del autor no tuvo
muchísima influencia en su latín. Estos hombres estuvieron
empapados en latín desde una muy tierna edad y conocieron
sus clásicos de corazón. Por ~to, en la mayoría de los casos

�fue un latín que actuó sobre lo vernáculo más bien que
viceversa.
Frecuentemente sucedió que modernos eruditos ensayaron
explicar giros del lenguaje en palabras neolatinos por
significados del vernáculo, aunque éstos están perfectamente
justificados dentro del mismo latín. Cuando Tomás Moro,
en el libro segundo de su Utopía, accidentalmente usó un
superlativo formado con maxime, él no hizo esto a causa de
una corriente formación superlativa inglesa, sino porque
necesitó este matiz de diferencia, que existe en latín, entre
maxime aequus y aequissimus. 18 Igualmente Dolet no
escribió aliud magis /aeta et curatiore a causa del comparativo
francés, sino solamente a causa del ritmo y el sonido de esta
frase final. En tanto que esto sea explicación no razonable
dentro del lenguaje latino, puede darse que alguno inicie
búsquedas para influencias vernáculas. Ejemplos de alguna
influencia vernácula son algunas palabras como vitrum con
el significado de poculum o scyphus, o el verbo intertinere,
el cual es una literal transposición de entretenir, to i
ntertain [entretener, divertir].

5. Bibliografía general del capítulo V sobre el lenguaje,
el estilo, y retórica y poética

5.1 Estudios generales sobre el lenguaje
V.S. Clark, Studies in the Latín ofthe Middle Ages and the
Renaissance (Lancaster, Pa., 1900): parte II (pp. 61109), "Latin of the Renaissance", a saber, Dante (pp.
61-66), Petrarca (pp. 66-81) y Erasmo (pp. 82-109).
I. Bywater, "The Latinization of the Modero Sumame",
Journal ofPhilology, 33 (1914), 76-94.
E. Norden,Der Antike Kunstproza (3a. ed., Leipzig, 1918),
II, 7 763-807: "Der Stil der lateinischen Proza in der
Zeit des Humanismus".

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wissenschaftlichen Literatur, Bd. 2 (Leipzing 1922),
cap 11: "Das Latein als wissenschaftliche Sprache im
Zeitalter der Renaissance".
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ofLearned Neo-Latín. An Explorative Study Based on
someTexts from Sweden (1611-1716), (Goteborg 1977).

E. Gario, Medioevo e Rinascimento. Studi e Richercht
(Bari, 1954), pp. 109-123: "La prosa latina del
Quattrocento' '.

NB: Para nuevos estudios, véase en HL el "Instrumentum

bibliographicum neolatinum", sobre todo la sección
1.4 Lingüística.

New Cambridge Modero History, II. The Reformation
1520-1529. ed. G.R. Etton (Cambridge, 1958), pp. 368369, 373-374 y 385-386 (D. Hay).

5.2 Bibliograffa general sobre estilo, retórica y poética

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A. Lenard, 7 Tage Babylonisch (Stuttgart, 1964). pp. 83-96:
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F. Claes, "Lateinische Einflüsse auf die niederlandiscbe
Lexikografie des 16. Jahrh.", ACNL, pp. 143-148.
27 (1968), 133-142.
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in Die Rezeption der Antike Vortriige ... HerausgegebeD
von A. Buck. Wolfenbütteler Abhandlungen zur
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J. von Sta~kelberg, "Das Bienengleichnis. Ein Beitrag zur
Gesch1chte der literarischen Imitatio", Romanische
Forschungen, 68 (1956), 271-293.
B. Markwardt, Geschichte der deutschen Poetik. Vol. I
Barock und Frühaujkliirung (2a. ed., Berlín-Leipzig
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1959).

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Vol 11: Aus dem Nachlass hrsg. von R. Newald (Leipzig
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Seine Entwieklung und seinAbklingen in der Briefiiteratur
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P.W. Blackford, "A Neo-Latin Lexicon", Renaiss. News.
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Wirth-Poelchan Lore, AcI und quod-Satz im lateinischt11
Sprachgebrauch mittelalterlicher und humanistischtr
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K. Polheim, Die Lateinische Reimprosa (Berlín, 1925).

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5.1.1. Sobre la lengua científica

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Humanismus untersucht besonders auf Grund der
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A. Buck,Italienische Dichtungslehren vom Mittelalter bis
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G. Mazzacurati, La crisi della retorica umanistica ne/ 500:

W. Bamer, Barockrhetorik. Untersuchungen zu ihren
geschichtlichen Grundlagen (Tübingen, 1970).
H. J. Lange, Aemulatio veterum sive de optimo genere

dicendi. Die Entstehung des Barockstils im XVI.
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E. Asensio, ''Ciceronianos contra Erasmistas en España.
Dos momentos (1528-1560)", Revue de Littérature
comparée, 52 (1978}, 135-154.
J.J. Murphy (ed.), Renaissance E/oquence: Studies in the
Theory and Practice ofRenaissance Rhetoric (Berkeley-...J

�London, 1983).

Desde 1980 hay un J)(7iódico: RHEfORIK, ein internationales
Jahrbuch (Stuttgart).

Europeo, X (Roma, 1976).

DLUGOSSIUS
Danuta Turkowska, Etudes sur la langu.e et sur le style de
lean Dlugosz (Wroclaw, 1973).

SJ Autores en particular
ALBERTI
N. Maraschio, '' Aspetti del Bilinguismo albertino nel De
Pictura", Rinascimento, II, 12 (1972), 183-228.

ERASMUS
Véase antes, 5.1 (Estudios generales sobre el lenguaje): V.
S. Clark.

BOCCACCIO

P. Antin, '"Ut ita dicam' chez St. Jérome". Latomus, 25
(1966), 299-304 (p. 304: en Erasmo).

G. Martellotti, "L'aggettivo placidus nelle egloghe del
Boccaccio", Rivista Cultura Classica e Medioevale, 7

D.F.S. Thomson, " TheLatinityof Erasmus",enErasmus,
ed T. A. Dorey (Londres, 1970), pp. 115-137.

(1965), 650-656.

DUDE

O. Herding, "Qu.erela Pacis. Stil und Komposition", en
Actes Congrés Erasme-Rotterdam 1969 (Amsterdam,
1971), pp. 69-87.

M Lebel, lruiex du vocabulaire latin del De transitu Hellenismi
IKf Christianismun (1535) de Guillaume Budé (Sh('Ibrooke,
1971).

J. Chomarat, " Note sur la ponctuation d'Erasme", Vita
Latina (June, 1974), núm. 54, pp. 22-28.

Marie-M. de la Garanderie, "Le style figuré de G. Budé et
ses implications logiques et théologiques", en
L' Humanisme francais au début de la Rinaissance...
(París, 1973), pp. 343-359.

CAMPANELLA
R. Crahay, "Practique du latin et théorie du langage chez
Carnpanella", ACNL, pp. 171-191.

CERVINUS
G. Praga, "Il Lexicon di Elio Lampridio Cerva", Archivio
storico Dalmazia, 19 (1935), 263-273.

COMENIUS
J. Nováková, "Nekteré zvlastnosti Komenského Latiny",
l isty filologické, 87 (1964), 120-125: algunas
peculiaridades del latín de Comenius.
J. Nováková, "Z latinské syntaxe Komenského" , Listy
filogické, 88 (1965), 44-51.

Maria Kyralová, "Stylisticky rozbor amsterodamskych
rozprav J.A. Komenského", en Universita Karlova J.
A. Komenskémn 1970 (Praga, 1971), pp. 155-176: análisis
estilístico de los discursos de Amsterdam de Comenius.

D~CARTES

FOLEGNO
U.E. Paoli, Prose e poesie latine di scrittori italiani (7a. ed.,
Florencia, 1967), pp. 251-273: "Observaciones sobre el
latín del Folegno".

GROTIUS
C.A. Abbing, H. Grotti et F. Stradae latinitas (Room,
1842).

HARVEY,G.
P.A. Duhamel, "Toe Ciceronianism of Gabriel Harvey",
Studies in Phi/ology, 49 (1952), 155-170.

JANICIUS
Ladislaa Jamróz, "De Clementis Janicü lingua observationes
aliquot' ', Eos, 57 (1967-1968), 344-361.

JOHNSON
Helen H. Naugle y P.B. Sherry, A concordance to the
Poemso/Samu.e/Johnson(Ithaca,N. Y., 1973)pp.427550: "Concordancia a los poemas en latín"; pp. 551560: "Lista de frecuencia".

JUNIUS
C.S.M. Ralemaker, "De Nomenclator van Hoorianus Junius",
Hermeneus, 39 (1967-1968), 217-227..

G. Crapulli, y Fmilia Giancotti Boscherini, Ricerche lessicali
s11 opere di Descartes e Espinoza (Roma, 1969).

PASCOLI

J. R. Armogathe y J. L. )yfarion, Index des Regulae ad
directionem ingenii de R. Descartes. Lessico intellettuale

A. Traina, II latino del Pascoli; saggio su/ bilinguismo
poetico (2a cd., Florencia, 1971).
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�E. Pianezzola, "Gli aggetivi verbali in-'bundus' nei Camzina
del Pascoli", Lettere ltaliane, 17 (1965), 202-219.
A. Ghiselli y Carola Raggi, Ind~x Pascolianus (Bologna,
1973).
G. Morabito, "Perellatino del Pascoli" ,Anima-Penseiro,
10 (1974), 5-27.

PETRARCA
Véase antes, 5.1 (Estudios generales sobre el lenguaje):
V.B. Clark.

THOMASMORE
M.R. Sullivan, A Study of the Cursus in the Works o/St.
Thomas More (Washington, 1943).

150: "De imitatione"; P. Cortese. De hominibus doctis dialogus, ed.

Maria T. Graziosi (Roma, 1973).

E. Surtz, "Aspects of More's Latín Style in Utopía",
Renaissance News, 14 (1967), 93-109.
R. Monsuez, "Le latín de Thomas More dans Utopía",
Annales Fac. Lettres et Sciences Humaines Toulouse,
N.S., II, 1 (enero, 1966=Caliban 3), 35-78.

6. Rectamente, pues, imitaremos a éste {Cicer6n] que a otros...
adolescentes, nosotros caímcs en el Poliziano y en el posterior Plinio,

1

VANIERIUS, J.

cuyas sutiles y elegantes sentencillas, de que ambos abundan, nos
atraían... Aquellas elegancias de sentencias y cosas dichas bellamente
lqud de modo admirable son amadas porjóvenes e imperitos, y placen
a los compositores en la escuela, pero en asuntos serios nada es más
inpeto e inane que aquellas afectadas elegancias. ¿Por qué, pues,
seguimos en la lecrura de éstos? Primero nos hicimos más áridos, ya
que por naturaleza éramos poco fértiles... Melanch., Opera in Corpus
Reformatorum, eds. C. G. Brettschneider and H. E. Bindseil, v. 13
(Halle, 1846; reimpreso, 1964). col. 503.

E. Barat, De Vanierii genere dicendi poetico (Moulins,
1904).

5.4 Listas de voces técnicas

8. D. Gagliardi,// Ciceronismo ne/ primo Cinquecento e Orterrsio Lande

U.E. Paoli, "Il latino del Petrarca e gl'inizi dell'Umanesimo",
en Pensée humaniste et tradition chretienne auxXVet
XVI s. (París, 1950), pp. 57-67.

J. Hyrtl, Onomatologia anatomica (Vienna, 1880).

9. [Haya quienes pareci6 que era demasiado anticuario Angelo, y que en
exceso habla tkjadas voces.] El poema fue publicado al fin del libro
escolar Viridarium de Crucio, y ahora fácilmente accesible en el libro
de M.-J.Desmet-Goethals, Levinus Crucius en zijn "ThreMdia"
(1548) Bruselas (Academia de Bélgica), 1985. La palabra antiquarius
ha sido tomada de Tácito, Or., 21, y de Suetonio, Aug., 86.

G. Martelloti, "Latinita del Petrarca", Studi Petrarcheschi,
7 (1961), 219-230; G. Martelloti, "Uno stilema del
Petrarca biografo",/MU, 7 (1964), 257-262.
A.S. Bernardo, Concordance to the "Familiari" ofFr. P.,
47 microfiches (Albany, State Univ. of New York,
1975).

7. Véanse sus Varia Latinitatis Scripta: v.l,Le:xicon; v. II, lnscriptiones,
oraJioMs, epistulae (3a ed., Roma, 1955).

K. Barr, úztinsk grammatisk op receptlaesning (Copenhague, •

1957).
A.G.I. Hermans, Vademecum polyglotticum: termini medid
latini in sermones conversi (Rotterdam, 1958).

Lexicon botanicum rossico-britannico-germanico-gallico,
latinum (Moscú, 1960).
Pace G., Piccolo dizionario delle denominazioni internazionali
del funghi. Onomasticum Mycologicum (Ivrea, 1982).

POLIZIANO
G. Puccioni, ''11 numerus nel Coniurationis commentarium

del Poliziano", Maia, 23 (1971), 338-346.

PONTANO, JJ.
C. Previtera, G. Pontano,J. Dialo ghi (Florencia, 1943), pp.
li-lxi: "Il latino degli umanisti e quello di Pantano".
L. Spitzer, Romanische Literaturstudien (Tübingen, 1959,
pp. 913-922: "Zu Pontano's Latinitat".

SECUNDUS
L. Vander Elst, Het Latijnse diminutiefen zijn gebruik door
Janus Secundus. Unpubl. Lic. Diss. Leuven (Lovaina,
1969).

SPINOZA
Véase Descartes: G. Crapulli.

SWEDENBORG, E.
A Lexicon to the Latin Text of the Theological Writings of
E. S. (1688-1772), ed."by J. Chaduich (Londres).

-

S. Aem. Springhetti, Selecta Latinitatis Scripta (Roma, 1951), pp. 130-

P. Hazard, "Etude sur la latinité de Petrarque d'aprés le
livre XXIV des Epistolae Familiares", Mélanges
d' archéologie et d' histoire, publ. par l'Ecole francaise
de Rome, 24 (1904), 219-246.

G. Martelloti, "Piramidi", Studi Petrarcheschi, 6 (1956),
35-42.

o

véase, entre otras cosas, el Conflictus Thaliae et Barbariei.

Siglas y abreviaturas usadas
ACNL= Acta Conventus Neo-Latini Lovaniensis provenienteS

del Primer Congreso Internacional de Estudios Neolatm
(Lovaina y Munich, 1973).

HL=Humanistica Lovaniensis (Joumal of Neo-Latin Srudirsi
IMU=ltalia Medioevale e Umanistica.
NLN=Neo-Latin News.
St. Ren.= Studies in the Renaissance.

Notas
1. •'Siempre debéis ser vigilados por la eufonía, porque la eufonía m~
dichos a veces vale más que la analogía o la regla de los precepto'
Diom., Gramm. (ed. Keil), I, 307.
2. "Que 1~ elocuencia debe ser antepuesta a lasdeuiás cosas" Petr., ~
ad Fam. (ed. Rossi), I, 8.

3. Véase Hegius, p. 110.
4. Guarino, Epist., ed. Sabbadini, II, pp. 581-584, núm. 862 ParaE,aslílD,

(Nápoles, 1967).

11. J.IJsewijn, "De vocalibus 'adunatim' et 'caespitare' apud
Fortunatianum episcopum, latinitas, 11(1963), 224-229; e Usewijn,
"Nova quaedam caespitandi verbi testimonia", Latinitas, 12 (1964),
67-70.
12. El verbo ocurre en un Ludus Marianus Wavriensis (1659), Act I, ese.
4, v. 50, escrito por un monje de la abadía de Affligem (ed. C. Coppens,
Fontes Aff[igemerrses, 15-1973-). El sustantivo fue descubierto varias
veces en las relaciones de visita de Monseñor A. Triest, obispo de
Ghent (ed. M. C/oet, ltinerarium visitationum (1623-1654) Antonii
Triest, Lovaina, 1976).

13. Y fe tendrán nuevas y ha poco inventadas palabrasj si caen de fuente
griega parcamente alteradas ... [N. tr.]
14. Gesta Ferdinalldi regis (ed. O. Besomi), I, xiv, 5-7.
15. Cf Vita Latina (Avignon, 1963), núm. 20, pp. 118-119.
16. Dolet,De imit. Ciceroniana, p. 83: "habitu strigosiori gracilioreque".
17. Liv. Crucius, Threnodia, v. 34: "Brixius hunc magnum sed Cicerona
canit". Nótese, además que el metro no pennitió la correcta fonna de
Ciceronem (!). De la misma manera Hugo Grotius escribía:
"Zelandosque regent et duros Hannonas inter... " (Resporrsum
TohaMis Bavariadlacobam, Poemata, 1617 (pp. 191-197), 1645 (pp.
141-146), 1670 (pp. 135-140).
18. Erasmo usó iguales formas: véaseAntibarbari (ed. Kumaniecki, Opera
omnia, l, !), p. 132, 1.1: maxime verus.

10. Moderna edición por L. Fassó, Opere (Biblioteca Nazionale -serie en8), v. VIII: Prose po/iJiche e /etterarie da[ 1811 al 1816 (Florencia,
1933).

~ Traducci6n de José QuiñoMs Me/goza

�LA COMPETENCIA INCONSCIENTE
1

'
[

Mario Anteo Hinojosa
Salta a la vista la preocupación docente
de Chomsky y Lacan, como primera
confluencia, la más inmediata, en ambos
pensamientos. Los dos modelos teóricos
consideran al método imprescindible en
la relación enseñanza-aprendizaje.
Pero hay más coincidencias de escuela,
en detrimento de la semiología
panestructural, taxonómica, plana, de
corte saussuriano. Se proponen dos
niveles de discurso: el latente, finito y
abstracto, y el patente, infinito en las
especificaciones manifiestas. Entre
ambos límites trabaja un proceso, algo
así como una máquina convertidora,
diversificadora de las expresiones,
capaz de la transfiguración poética de la
palabra. En el caso del psicoanálisis, esta
lógica interna procede siempre y
cuando las relaciones entre los dos
niveles sean, por así decir, de tipo
jeroglífico, no de palimpsesto.

Dibujo de Elvira Gazcón

incesto, generarían un determinado
número de estructuras familiares
básicas, tales como la de padre-madre,
madre-hijo, hijo-padre. Cada una de
estas relaciones elementales se transformaría, dentro del inconsciente, en
una diversidad de símbolos
manifestados, por ejemplo, en el habla
del paciente.
Este segundo es eJ nivel patente, el
del síntoma histérico u obsesivo,
encubridor,
repleto
de
especificaciones
desarticuladas,
infinitas en número, donde la diversidad
de sangres se acrecienta ante la
restricción del incesto.

perfecto, aunque inconsciente(...) De
otro modo, sólo admitiendo que el
hombre está dotado de 'ideas innatas' y
de 'facultades mentales' específicas nos
sería posible comprender la ciencia de
la lingüística" (Hook, Sidney. Lenguaje
y filosofía, F.C.E., p. 10). Se deduce que
este inconsciente donde están asentadas las reglas de la gramática universal,
encargadas de generar las estructuras
de frase y que hacen del niño hablante
un experto lingüista que logra aplicar
mas no describir las estrategias
sintácticas, es de muy diferente índole al
otro inconsciente, también manejado en
la teoría generativa, en oposición a la
psicología cognoscitiva, de corte
genético. Está localizado entre el nivel
superficial y la producción del habla,
fuera del juego del nivel latente, y es la
causa de cierto desfasamiento o
desplazamiento, traducido en una
pérdida semántica de la percepción.

¿Hay, entonces, una lógica, de cualquier tipo, contrastando los dos niveles?
Aquí es donde las semejanzas de pensamiento en ambos autores dan paso a los
enfrentamientos teóricos y a un
Nivel subyacente y nivel manifiesto. repliegue de Lacan hacia ese
El primero estaría constituído por un estructuralismo ortodoxo, reducido al
Sin internarnos en el galimatías de la
grupo compacto de reglas R, descriptivismo de los sistemas, incapaz gramática generativo-transformacional,
introyectadas en algún concepto de de cadenas derivatorias.
digamos que ya fonologizada la frase en
inconsciente. Tal vez aquí radique la
el
nivel patente, y puesta a punto para su
El problema estriba en que la teoría
competencia del hombre para crear las
enunciación, el contagio del
leyes del parentesco, que son tales en la de Chomsky maneja y confunde dos inconsciente y su aberración semántica
tipos de inconsciente. El primero es el
medida que son simbólicas, extrañadoconsiderado
en esta cita del prólogo a vuelven muchas veces inaceptable a la
ras de las cosas. Así, gracias a un sistema
las comunicaciones de la Novena actuación de lengua, por bien
de reglas restrictivas por las ~uales el
Reunión Anual del Instituto de Filosofía organizada que esté desde el punto de
hombre arriba a la civilización y sus insde la Universidad de Nueva York, vista estructural.
tituciones, estas leyes legislan las
escrito por el compilador, Sidney Hook:
relaciones de parentesco.
Según las reglas del "inconsciente"
"Estos autores (los generativistas)
de la cita anterior, los lapsus,
Según esta hipótesis intuitiva, las aseveran que existe una gramática uni- distracciones del hablante, las
reglas restrictivas, de acuerdo con el versal, común a todos los lenguajes, de limitaciones de una memoria reprimida,
principio de la Ley, que prohibe el la cual el niño tiene un conocimiento las asociaciones verbales, etcétera, son ~

�..

quienes impiden que la desambiguada
representación semántica que proviene
del nivel latente, irrumpa sin pérdidas,
cristalina, en la producción del hablante.
De aquí la insistencia de Chomsky
sobre la conveniencia de método,
consistente en considerar al modelo
teórico dentro de una situación de
hablante y oyente ideales, lejos de la
actuación, del desgarramiento del
discurso lacaniano, en las alturas de otro
inconsciente, el de las idealizaciones
cartesianas de la gramática universal.
Un hablante y oyente que conversan
matemáticamente, sin el entrópico ruido
~e los tropos en actuación, lejos de ese
otro inconsciente, el de los oráculos
ambiguos. Es en esta última acepción de
"inconsciente" y no en la primera
(donde más propiamente y a despecho
del silogismo de la cita tal vez debamos
hablar de una estructura esquematizada, cognoscitiva, genéticamente heredada, sin tener que recurrir así a la
aporía del "innatismo") donde
localizamos la como-lengua de Lacan.
Está claro que desde esta óptica
ambas
teorías
se
vuelven
irreconciliables. Chomsky no se mete
con ese "inconsciente" enredado a la
superficie de la producción de habla,
porque éste es el culpable de que las
frases gramaticales, ya transfonnadas y
listas, se desarreglen en boca del
infonnante, no ya ideal, sino real,
acústico.
Tal vez los tropos de la poética sean
oo algo más que una aberración semántica.
C"l

transfigurar el término patente de una
metáfora en el término latente de otta
metáfora, produciéndose así una cadena de significantes descolgados del
Deseo. Muchas formas de ruta se
dibujarán nítidas en este tráfico de
significantes que nunca logran nomtnr
nada cabalmente. Alfabeto y reglas
articulatorias. Creo que algo de esta
últimas sospecha Lacan cuando, refiriéndose a las relaciones de parentesco,
nos dice: ''Es la riqueza de las formas en
que se desarrollan las estructuras
llamadas elementales del parentesco, la
que las hace allí legibles. Y esto deja
pensar que acaso sea tan sólo nuestra
inconsciencia de su permanencia la que
nos permite creer en la libertad de las
elecciones en las estructuras llamadas
complejas de la alianza, bajo cuya ley
vivimos. Si la estadística deja ya
entrever que esa libertad no se ejerce
al azar, es que una lógica subjetiva
(subrayado nuestro) la orientaría en sus
efectos" (Lacan, Jacques. Escritos, l.
Siglo XXI, p. 96). Como si el
inconsciente también ocultase, en
Por otro lado, la metáfora de Lacan competencia, la gramática universal del
es muy chomskiana, si retomamos el azar aparente.
marco de los dos niveles: Aquí el
ténnino latente es la entrada de una
Difícil tarea la de inferir el
transfiguración que arroja de salida al significante-significado subyacente,
ténnino patente, según la lógica bajo qué lógica, cuando el discurso del
subjetiva. Así, la metáfora en Lacan se paciente ya ha sido alienado, tanto p«
vuelve el espacio donde trafican los el conjunto de símbolos privados, como
significantes acoplados en pares. Tal por el de los colectivos. Así, el
vez a causa de ese profundo y criticado psicoanalista deberá no sólo hacer sus
reacomodo que este autor hizo en el deducciones de desciframiento ante un
siglo de Saussure, escanciando el jeroglífico, sino también hurgar p«
significante, el modelo de Lacan pueda debajo del discurso necio, en busca de
A final de cuentas algo nos habrá de
decir el célebre contraejemplo de
Chornsky: "Verdes ideas incoloras
duermen furiosamente", frase bien
estructurada, mas sin sentido. Su
desobediencia a las reglas de la lógica
simbólica y sus tablas de verdad, tal vez
sea la obediencia a otra lógica, la
subjetiva que Lacan sospecha y que
Foucault equipara con el papel de la
representación figurada. Una lógica
subjetiva de los tropos, es decir '' de las
diferentes relaciones que las palabras
pueden tener con un mismo contenido
representativo (designación por la
parte o por el todo, lo esencial o lo
accesorio, el suceso o la circunstancia,
la cosa misma o sus análogos)"
(Foucault, Michel. Las palabras y las
cosas, Siglo XXI, p. 85). Quién sabe si la
lógica de este contenido global,
irreducible a la suma de lexemas y sus
reglas subcategoriales, pueda aceptar
como no-aberrante a una frase
gramatical del tipo ''verdes ideas
incoloras duennen furiosamente''.

la pintura oculta del palimpsesto (por
cieno inexistente, sin árbitro, azarosa).
En fin, si el dato primario y único es el
habla del paciente, tal vez se siga que
las patologías del simbolismo privado y
sus canales sin código son simples
agramaticalismos, violaciones a la
restricción de la Ley.

Larga tarea la de explicar las reglas
de las leyes del azar de la lógica inédita,
explicar el desquiciamiento en el tráfico
de los tropos, de los sueños que sólo
posponen el cumplimiento del deseo
porque así lo convino la Ley y su
código. Aplicar la regla de sustitución
metafórica, generadora del irónico
nombre, que sólo nombra para perder

las cosas.
Creo que el psicoanálisis tiene
mucho que ganar de la adopción del
concepto de competencia. Si el
significante es el nombre propio del
Padre, si de este primer significante se
desprenden los otros, entonces se
impone una 'red de tráfico predispuesta
por la competencia. Una red hecha
como una lengua, donde transcurran
combinatoriamente los significantes, encaminados por naturaleza al
solapamiento insaciable y calidoscópico
~el sentido del nombre original,
inefable en su sustancia pulsiva. ¿Cuál
es la computación de la compulsión?
Quizás esa lógica subjetiva de Lacan
Poeda dar cuenta de esa compulsión incompetente para expresarse en la
J)ennisividad de la "podencia potente"
del diseurso diurno y sus reglas. Quizá,

incluso, estructure el aparente azar y su
libertad, formalice al palimpsesto fatal
donde, capa sobre capa, se va
perdiendo eternamente el significado
original, sin dejarle al arqueólogo (a
Freud Champollion) la adivinidad de la
cifra jeroglífica, hierática, sacerdotal,
oculta en su cripta. El palimpsesto no
deja señas inscriptas de las cosas.
En la relación de palimpsesto, es
decir, cuando el paciente es renuente a
los símbolos colectivos, el discurso
efectivamente se vuelve una red de
trama impotente para recoger unas
cifras nunca inscritas, nunca legibles,
eternamente burladoras de redes de
por sí desgarradas por la cínica metáfora
de la palabra lengua.

A final de cuentas, el psicoanálisis
sólo dispone de la experiencia, de la actualización de la lengua, de esa
"parole" creo mal traducida por
Segovia en los Escritos. Dato
indiscutible con quien se las ve de
entrada el terapeuta. A partir del habla
es que pensamos en la lengua, de tal
manera que fa tesis genetista de la
competencia aguarda su convalidación
a partir del inconsciente de la
enunciación, donde la red de
significantes ordenados como una
lengua, desentonan en serio con la
necia palabra que no logra embonar
con el discurso de la gramaticalidad
diurna: los cómicos lapsus, las
asociaciones
tra1c10neras,
el
escandoloso sueño relatado, la amnesis
de la memoria reprimida. Movilización

de nombres, vía el verbo burdo de dos
tiempos: el pasado de la metáfora y el
gerundio de la metonimia.
Tal vez entre los elementos del
sueño descritos por Freud, que si estoy
bien, son cuatro, haya más que cierta
ambigua opción entre sólo dos tropos
que, por cierto, la lingüística nunca ha
considerado como su fundamento. En
todo caso, si son sólo tres los
mecanismos del sueño, y a la
simbolización Lacan no le reserva un
tropo determinado, no hay por qué,
obnubilados por el exceso de las
analogías, reducir las relaciones de los
significantes a la metafórica y la
metonímica, si bien corren paralelas a
las estrategias de la condensación y el
desplazamiento.
El juego de la oposición discreta del
signo, hecha conforme a dos marcas
gramaticales, una vacía, puede ser
expresado por diversas clases de
oposición: la disyunción, la distribución,
la negación, la copulación. Todas estas
conjunciones pueden coordinarse. De
esta manera, la condensación y el
desplazamiento tal vez sean sólo un par
de conjunciones dentro de un grupo.
Son estas "relaciones" de
significantes que se van duplicando en
cadena gracias a que el significado sólo
es otro significante analógico por
sustitución o combinación, quienes
vuelven pensable al inconsciente
lacaniano. Si estas conectivas lógicas no
existen, si el discurso oculto del

w

10

�•

paciente esta inexorablemente perdido
en un palimpsesto y no cifrado,
entonces, tal vez, el psicoanalista está
impelido para sistematizar el tráfico de
significantes generado por la pulsión
del Deseo y_ diversificado en los
síntomas y las manifestaciones.
Se busca que las relaciones entre las
nominaciones instauradas en aquel
inconsciente donde ya ha sido realizada
l_a representación de palabra, conjunten
gramaticalmente al sistema. Podemos
descubrir entonces la regla de la
cópula, disyunción, negación, etcétera,
confonnando algo así como un sistema
finito de reglas generativas, al lado de
otro transformacional, encargado éste
de las adiciones, permutaciones,
sustituciones y deleciones entre los
significantes.

al neurólogo a reconocer la pertinencia
de los tropos en Broca. Por fin,
aplicando la antinomia en los géneros
literarios, identificó a la metáfora con el
verso, y a la metonimia con la prosa.
La verdad, creo que un neologismo
como el de •'lingüistería' ', propuesto por
Lacan para definir un cajón de sastre
donde la poesía y la lengua se
confundan, no libra al psicoanalista de
los excesos de la retórica entrópica.

Oscuro punto donde se contactan
sendas creatividades, la lengua
denotativa y el discurso figurado. Dos
cadenas fundadas en el eslabón que es
la frase articulada. Al final, la
representación semántica de ambas
frases será algo más que la conversión
puntual de los morfemas Y su
diccionario. En esto coinciden Lacan Y
La poética y la lingüística son dos Chomsky: El significado total de la frase
temas que Lacan recomienda con cie~o nunca podrá ser reducido a la suma de
apremio. Pero hay otra urgencia átomos semánticos. Es más bien un
subsidiaria: en el psicoanálisis hay muy momento cerrado del significado, como
poca claridad respecto a la frontera que un todo que siempre es más que la suma
separa a la poética de la lingüística. Se de sus partes.
entienden las dificultades para
Tal vez Lacan ha insistido tanto en la
deslindar los campos. El mismo
poética
O en una lingüística ad hoc
Jakobson bregó para localizar dentro
de un área específica de estudio las porque la transitividad en los
relaciones metafóricas Y metonímicas. acoplamientos por partes de . l~s
Primero proyectó ambas relaciones en elementos de la metáfora Yla metorum1a
las formas de paso de las escenas en las no ha sido reglamentada por la lengua.
películas de Chaplin y otros. Luego En el plano gramatical, sí hay reglas,
encontró que la sustitución variadas transformacionales, capaces
paradigmática y la combi~ación de sacar'a la triada padre-madre-hijo de
sintagmática explicaban sendos ttpos_de su condición de frase aislada, ceñida
o afasia, la motriz y la perceptual, Yobhgó sólo a las relaciones elementales de
"&lt;t'

parentesco. -~l padre se distin~e de la
madre por éontigüidad espacial, y del
hijo por la temporal. Estas dos
yuxtaposiciones "trópicas" combinan,
según su número finito de posibilidades,
a tres elementos de parentesco, puestos
ya en la función de sujeto, ya en la de
objeto. Así se forma un conjunto finito
de frases nucleares: sujeto-padre verbo
objeto-madre; sujeto-madre_ verbo
objeto-hijo, etcétera. (A propósito, estas
frases están lejos del asunto del
terapeuta que enseña al sujeto su
conversión en objeto por medio de una
sustitución de pronombre personal.)
Podríamos resumir esto de arrit.:
La restricción que prohibe el incesto
borra una relación elemental de
parentesco. Es decir, la regla restrictiva
bloquea por agramatical a la frase "
sujeto-hijo verbo objeto-madre". ~
excepción instala en el inconsciente un
sistema de relaciones complejas, no
elementales, legislado por el principio
de ley.
Esta restricción en el incesto
reduce, aparentemente, el número de
relaciones nucleares de parentesco, Y
así es. Pero la restricción, la necesidad
de otra sangre en otra familia por parte
del hijo, también genera las reglas
culturales por las cuales ingresar en otra
familia, creando así un conjunto, tal vu
infinito, de relaciones complejas de
parentesco.
En fin, creo que al imponerse como
ley el nombre del padre celoso, este

pimer significante también genera las
instrucciones para la conjunción del
hijo y de la otra sangre. Estas segundas
relaciones de parentesco, intuyo, no
están regidas por las elementales
relaciones de parentesco: la similitud y
la contigüidad, involucradas en la triada
de familia que, transfigurada, forma una

L.
Para la lógica objetiva, y en contra,
de la gramática ortodoxa, las
conjunciones auténticas son las
coordinantes. Gracias a ellas, dos
sentencias son enfrentadas según estas
relaciones: por negación, por
copulación, por disyunción o por
condición. Llevadas a los sistemas de
parentesco y de inconsciente, estas
conectivas lógico-subjetivas, por así

llamarlas, conectarán ya otra sangre, ya
otra cadena conclusa de significantes,
sacando así a la triada familiar de su
aislamiento in-significante y su
contrapunteo nuclear.
Pero en la gramática del parentesco
y del inconsciente, las conectivas
pertenecen a una lógica inédita,
concebible apenas gracias a las
regularidades
jeroglíficas
del
desplazamiento o· corrimiento del
sentido en los tropos. Quizás esto
explicaría la impotencia de la histeria
para percibir el sentido figurado de la
metáfora. Quizás incluso esta lógica
jeroglífica podría encargarse de la
predicción del término latente en el
palimpsesto de los símbolos exclusivos
del paciente.

, 007

Si la Ley que surte los juegos de luz
y sombras de los tropismos del
inconsciente retorizado también
impone las reglas de la sintaxis diurna,
no hay duda de que la lingüística y el
psicoanálisis son ciencias afines. Dos
cálculos, tal vez uno derivado del otro.
Ley o regla, o acaso las reglas de la ley.
Lacan o Chomsky, competencia
inconsciente de dos estilos literarios, el
yermo y el florido. Dos sonrisas
bobaliconas en la solapa de los libros; de
dos maestros furibundos que no niegan
a sus respectivos padres académicos.
Dos docencias inefables que tal vez
compitan entre sí, pero que hablando se
entiende la gente.

r

~

~

0

~
....

�PANDORA, DE MIGUEL COVARRUBIAS: LA
HUMILLACION TRIUNFANTE

SEÑAS/RESEÑAS/CONTRASEÑAS

Jorge Cantó de la Garza
Todo está dicho en el poema. De él no
se puede decir nada, aunque signifique
mucho. Tal vez podamos hablar de
"momentos del poeta", de la actitud
con que el poeta escribió los poemas, de
los sentimientos que le animaban en el
momento de escribirlos, de las técnicas
que pudo utilizar, de la reverencia o
irreverencia con que trató sus temas. La
poesía misma, sin embargo, sólo puede
ser aprehendida, ''sabida'' por un acto
de gracia, pero nunca descifrada, pues
toda decodificación conducirá sin
remedio a darnos tan sólo un remedo de
una sola de sus infinitas posibilidades
de lectura
El libro que hoy presentamos,
Pandora, de Miguel Covarrubias, me
pirece en primer lugar el más importante
del poeta y de él apenas si podría decir
algunas de las características externas
que puedo apreciar, y lo hago como un
lector más, un lector privilegiado también
por haber conocido los poemas cuando
apenas salieron de su fábrica original.
Estos conceptos · ale(lai'los nada le
aftadirán, por fortuna, a la contundencia
Ya la irrevocabilidad de la obra
Podríamos decir, tal vez, que el libro
está presidido por el erotismo o que es
unlibroquecontienepoemasamorosos.
Cabría preguntarse cuál es la diferencia
entre un poema amoroso y uno erótico.
En el caso específico de este libro,
diríamos que en él predominan la
obsesión y la pasión, entendida. ésta

última no solamente como una cercanía
a los valores físicos de la persona amada
sino a los valores morales que se
transforman en exigencias al poeta, que
pareciera haber escrito este libro con
una gran reverencia reveladora de un
sentimiento avasallador.

*Publicamos como reseña este texto, leído
por su autor en la presentación del último
libro de Miguel Covarrubias aparecido hasta
la fecha. {Biblioteca' 'Fray Servando Teresa
deMier",Monterrey,mayo 11 de 1987.)

Si hay conciencia de este
avasallamiento, también hay conciencia
de que en el intercambio de fuerzas de
la lucha amorosa, las fichas de la víctima
son tan valiosas como las del verdugo.
Finalmente, ser víctima es el resultado
de una serie de acciones que el mismo
sujeto ha provocado para serlo y, siendo
testigo de ello, regodearse en su triunfo,
tan sólo aparentemente fracaso.
Amayor sumisión, mayor dominio.
Y a mayor adoración del objeto amoroso,
mayor humillación triunfante. Libro lleno

de sugerencias equívocas, de valores
heterodoxos y hasta subversivos, nos
muestra otras armas y nuevas formas de
blandirlas por medio del poema. Si el
hombre se transforma en su amada, o su
equivalente "amada en el amado
transformada'', también puede imaginar
que en el brillo de sus dientes, los de
ella, o los de él, en ella transformada, se
refleja Afrodita y palidece.
Todo lo dicho anteriormente es

andarse pcr ~ ramas. Es la única manera
de hablar de este libro de Miguel
Covarrubias, memorable, y cuya única
prueba de existencia son, precisamente,
,..~os.poemas que ahora escucharemos.*

1

1

.\

I

�DIECINUEVE POETAS ...
¿CONTEMPORANEOS?

José .Francisco Villarreal .
Tanto se ha dicho sobre la historia de la
literatura nuevoleonesa que, al pregón
de su inexistencia, los unos cuantos
nombres que ubicamos, antes del
ochenta, por santa comodidad, se nos
antojan gimientes y arrastrando cadenas
de incomprensibles tintineos. Con tanta
precisión como puede tener la historia,
el ochenta parte aguas y aisla su
criadero de "jóvenes valores" en el estigma de la orfandad. La literatura local,
a excepción de algún expatriado, es hija
del estanque de Isis; después del
ochenta, el plasma del agua germinó
miríadas de ranas espontáneas; el "yo
creo" y el "yo canto" se vinieron
confundiendo en trino y uno.

· "&lt;t'

-q-

ha de trasgredir -desgraciadamente, ni
nosotros.

En este contexto aparece una
publicación que, para nuestra soledad
estatuaria, tiene un cierto matiz de
bofetada con guante blanco (guante
que se antoja necesario para la
manipulación del pulquérrimo texto). El
libro es Diecinueve poetas contemporáneos de Nuevo León, una antología
hija del escrutinio benedictino de Jorge
Cantú de la Garza y Humberto Salaz.ar.
Nace apadrinada por el Consejo para la
Cultura y las Artes, el Programa Cultural
de las Fronteras y el Instituto de la
Cultura de Nuevo León. El lugar común
es, lo sé, considerar cualquiér acto
Sin que sea la única, una razón del institucional como una obra satánica
distanciamiento y negación del pasado -satanizable, por tanto- mas, sin emliterario nuevoleonés puede ser esa bargo, lento, pero si mouve ..
tensión eléctrica que sufrimos en los
La antología recoje nombres y
setentas. Muchas causas derrumbadas o
derrumbándose: ese tiempo sembró el poemas de las hoy extintas Kátharsis y
germen de una desidia creciente, no Apolodionis; poemas hay también de
sólo en lo cultural sino en muchos factura más o menos reciente. De esta
ámbitos sociales. Entonces aprendimos, forma recorremos treinta años de
tal vez en coherencia con algún literatura local, de poesía que,
desconocido pulso histórico, que tras la evidentemente, no fue hecha en el
tempestad viene la diáspora. Urgía limbo de la atemporalidad. Atendiendo a
volverse al espejo y revalorar la esto me pregunto si, cuando en algún
momento nos quejábamos de
identidad.
marginación, ¿no sería que nos
Después del ochenta todo es de marginábamos al marginar? Diecinueve
bajadita. La imagen recuperada, el poetas y más que, peccata minuta,
atento oído a nuestra propia voz nos ha olvidábamos.
hecho artesanos de la negación del
El repaso por estos nombres que
otro. El individualismo necesario · ha
llegado a un punto álgido en donde siempre escuchamos pero que siempre
pregonamos un non plus ultra que nadie nos negamos a recordar; la

intersección, ahora, de nuestro ridículo
y oportunista afán contestatario (una
especie de Arte por el Arte, pero en
burro) con aquel antisolemne trabajo,
me hacen pensar en que el ochenta
marcó el inicio de un berrincbismo
literario que aún padecemos.

. lectura porque, tal vez, el secreto de la

aproximación al arte, en estos tontos
tiempos, sea esa docta ignorantia que,
. por su ausencia, nos amarga.
DiecinwvepoetascontemporáneoscuNuevo
úón. Sel. y Pról. de Jorge Cantú de la Gana y
Hmnberto Salai.ar. Ed. Instituto de la Cultura de
Nuevo León y Programa Cultural de las Fronteras
~onterrey, 1989, 164 pp.
'

Leer esta antología tiene la virtud
(con un poco de lógica zen sobre el
valor de lo que no está) de·vislumbrarcl
tiempo en el que esta generación
inmediata anterior se gestó. Con mm
o sin ella podemos negar su influencia
en nosotros pero no podemos negar su
acción en el medio. Hoy somos
escuchados pero ¿no es cierto que
estos dinosaurios que tanto hemos
despreciado prepararon las orejas de
mula de nuestra mocha ciudad para que
hoy podamos ser escuchados?
Para finalizar, dejo a los crític:os
literarios (si los hay) la vergoll7.0SI
labor de hacer autopsia de las poesías
antologadas; a las plumas carroñem la
disección de los antologadores y/o
antologados; a los artistas politicoides
pluri-nominados la develación del
misterio muy misterioso que encierra la
publicación de esta antología desde el
tenebroso punto de vista de la política
oficial respecto a la aparición de
estigmas en las manos de un invidd
budista converso al zoroastrismo que
muriera atropellado por un marxista de
izquierda muy extrema dueño de 1JI
negocio de tacos de trompa en
Tumbuctú; y a los simples (en el senú"I
medieval del término) el placer de 11

s ji[

�LA DEMOCRACIA EN LA CALLE
Crónica del Movimiento Estudiantil Mexicano

José Hécior Franco Sáenz
Después de tres lustros de haber vivido
los movimientos estudiantiles (como movimientos sociales) una etapa de adormecimiento tanto en el plano nacional
como internacional, en 1986 volvieron a
ser el centro de la atención pública en
diferentes países del mundo.
En Francia protagonizaron una
lucha para oponerse a una reforma gubernamental que amenazaba con
afectar los mecanismos de ingreso a los
centros de educación superior y la
validez de los diplomas universitarios.
China, también conoció en
diferentes ciudades de la protesta
estudiantil, demandando mayor libertad
y democracia; viviendo además, España
durante varios meses, la protesta
dirigida por el Sindicato de Estudiantes
que exigían la eliminación de la
selectividad en el ingreso, el aumento
del presupuesto educativo y la
reestructuración de los Consejos
Escolares como planteamientos
centrales, siendo relevante en este país,
el papel protagónico desempeñado por
los estudiantes de escuelas secundarias.

'°
'q'

En el caso nuestro durante el año
citado, fuimos testigos de un
resurgimiento bastante significativo del
movimiento estudiantil, teniendo como
sujetos · a los estudiantes de la
Universidad Nacional Autónoma de
México, que en su amplia mayoría,
objetaron los acuerdos aprobados por
el Consejo Universitario el 11 de
septiembre, medidas, que en la

concepción de las autoridades movimiento estudiantil hasta fines de los
universitarias, constituían un primer años cincuentas.
paquete de respuestas a los problemas
Resulta importante señalar que
planteados por el rector en el
entre
los contenidos de esta sección,
Diagnóstico dado a conocer en el mes
destacan
dos apartados: La herencia del
de abril.
movimiento estudiantil de 1968, y
La reacción estudiantil y magisterial Radicalización y la crisis del movimiento
paulatinamente fue adquiriendo mayor estudiantil, que por la riqueza de sus
relevancia llegándose a una huelga planteamientos dejan de ser una meza
crónica, constituyendo aportes bastante
general a fines de enero de 1987.
importantes para efectuar un balance y
Los hechos anteriores, aunados al una desmitificación del movimiento
proceso que se ha seguido estudiantil de 1968, cuestión de suma
desarrollando en esa Universidad hasta importancia, dado que es común
el presente, así como el cumplimiento de encontrar en quienes no se pueden
veinte años del movimiento estudiantil liberar del peso de un pasado, la
de 1968, que culminó con los sucesos tendencia a una mitificación de ciertos
del 2 &lt;te octubre en la Plaza de las Tres hechos sociales, como fueron los
Culturas, han constituido elementos de sucesos del 2 de octubre.
reflexión para uno de los más
La segunda parte estf integrada
destacados dirigentes de ese
tanto
·por una crónica del nuevo
movimiento como lo fue el ahora
especialista en educación, Gilberto movimiento estudiantil presentado e.o
los años de 1986 y 1987, mismo que tuVO
Guevara Niebla.
como eje fundamental ala UNAM;como
El análisis y las reflexiones de por otrós dos capítulos de importanteS
Guevara Niebla, de manera bastante aportaciones teóricas y profundas
oportuna las encontramos plasmadas en reflexiones, que denomina Veinte afloS
el libro publicado por Siglo XXI bajo el después y Movimientos Sociales Y
título La democracia en la calle: Crónica Construcción ' democrática, señalando
del movimiento estudiantil mexicano.
que el primero de éstos, apareci6
publicado originalmepte en el número
El mismo está dividido en dos partes,
116 de la revista Nexos.
dedicando la primera a hacer una
crónica del movimiento estudiantil
El libro también cuenta con dos
mexicano de 1958-1984, partiendo la apéndices donde presenta la
misma de una introducción donde se cronología de los movimientos
analizan lo que llama el autor, las dos estudiantiles que en el país se dietOII
tradiciones que caracterizan al entre 1980-1984 y 1986-1987, (ioDdc

contó con la colaboración de Federico
Rosas, Pablo Espeje!, Carlos Imaz e
Imano! Ordorika.
De alta utilidad pu~e ser esta obra
para quienes lo educativo constituye su
quehacer profesional, así como para
aquellos que tienen bajo su
responsabilidad la gestión de
instituciones educativas.

. Conveniente es precisar que el
libro no es solamente una crónica de los
movimientos estudiantiles, sino que en
el mismo se encuentra de hecho una
historia Y reflexión acerca d; Jas
fimciones Y los nuevos retos de las
universidades públicas. La congruencia
de muchos de sus planteamientos

críticos, representa el primer intento se hallaba a la vuelta de la esquina sigue
serio y conocido, de un balance del agitándose en la cabeza de muchos
movimiento estudiantil de 1968, mismo militantes de la izquierda actual y así
q~e. el aut?~ concibe como la primera como en aquel año esperaban
cr:1s pohuca moderna de carácter emocionados, el momento en el cual 1~
ur ano ~ue enfr~ntó el régimen de la . masas populares se aprestaban al asalt0
Revolución Mexicana·
deI pa1ac10
.
.
Nacional,
de la misma forma
En suma, la lectura del texto ahora especulan sobre la posibilidad de
señalado, orienta hacia un mejor que un movimiento social particular
fortalecimiento de las instituciones cualquiera pueda desencadenar una
universitarias, de sus funciones Y su eventual conflagración social que
relación con la sociedad, basado en un implicaría el 'derrumbe' del estado."
profundo convencimiento en las formas
de participación democráticas, con
responsabilidad absoluta, que combate
toda estrategia insurrecciona!. •'El Guevara Niebla, Gilbeito. ÚJ democracia en la calle·
sueño de algunos militantes Cr6nica del movimienJo eslwlianJil muic~.
Colecc. Biblioteca México: Actualidad y
sesentayocheros de que la revolución Perspectivas. Siglo XXI &amp;litores. 1988.

�MUEBLES Y UTENSILIOS EN EL NORESTE
COLONIAL

REGION

Fernando Garza Quirós
l. El espíritu del tiempo
A pesar de la inseguridad proveniente
de los frecuentes "insultos de los
bárbaros'', la época comprendida entre
los primeros asentamientos españoles
en la región y la etapa previa al ingreso
de la ideología capitalista, puede calificarse de feliz, porque en ella se disfrutaba la íntima satisfacción de la equivalencia absoluta entre obligaciones y
convicciones. Carlos V resumió en frase
lapidaria la postura señalada, al asentar
~así como la verdad es una e inmutable,
así debería ser la fe. A nivel nacional, o
novohispano, como se prefiera, Hemán
Cortés corroboró la sentencia imperial
"puñando por la fe". Ambas aseveraciones -una verbal y otra fácticaorientaron las ideas y creencias de
nuestros antepasados regionales y se
traducían en una fuerte desconfianza
-¿no sería más exacto decir odio
teológico?- ante cualquier idea contraria
a la consistencia de su cosmovisión.

El pecado era monopolio casi
exclusivo de los infieles, y
ocasionalmente aparecía entre los malos
cristianos. El concepto de justicia tenía
más de un punto de tangencia con la
aversión religiosa al pecado, pues se
basaba en la idea de purgar las faltas,
llOrque éstas significaban un peligro
))ara la sociedad y un ataque a la
lila~ divina; de ahí que -¡ma nuestras
COncepciones actuales- la justicia de la
é1Joca considerada aparezca extremada

y cruel, más aún poique su administroción
se hacía ante el regocijo y el placer del
pueblo. El espíritu del tiempo se revela
en fluctuantes sentimientos de duda,
turbulencia y áspera crueldad,
amalgamados en la íntima emoción en
la que abunda el tono de la vida
J. Huizinga, en El otoño de la Edad
Media (obra en laque se basa lo expuesto),
tiene expresiones tan felices sobre la
división de actividades de la vida urbana
y urbanizada, que las transcribimos
textualmente: "Había un sonido que
dominaba una y otra vez el rumor de la
vida cotidiana y que por múltiple que
fuese, no era nunca confuso y lo elevaba
todo pasajeramente a una esfera de orden
y armonía: las campanas. Las campanas
eran en la vida diaria como unos buenos
espíritus monitorios, que anunciaban
con su son familiar, ya el duelo, ya la
alegría, ya el reposo, ya la agitación,
que ya convocaban, ya exhortaban.''

Este mundo monolítico, unitario y
unificador, conducía a una serie de
situaciones estructurantes de una vida
sencilla, recia y profunda. Los problemas
de conciencia se abolían, o era imposible
que surgieran, y lo que podría denominarse un humanismo primario, inspirado en la erudición, unía indisolublemente la teoría y la práctica. Se
vivía un clima espiritual alegremente
bárbaro, proveniente de una soberbia
cándida y de una fe inquebrantable. El
orgullo imperial aún insuflaba la acción.

Este desfachatado amor propio
estrechaba el campo de las
preocupaciones vitales, hasta acentuar
el regionalismo en forma abusiva y
absorbente. El modus vivendi de los
vecinos y pobladores de la comarca
puede troquelarse en el refrán que asienta:
Sin hacienda, ricos;
sin hazañas, godos;
entre sí parientes
y enemigos todos.

2. El marco social
En los modelos relativamente sencillos
prevale.cientes en el noreste novohispano
subyacían cimentaciones religiosas,
sociales y políticas de bastante
profundidad y alcance, cuando menos
hasta llegar al nivel suficiente para hacer
la vida inteligible, centrada y digna de
ser vivida. Dichos modelos fueron
desplazándose gradualmente hacia una
imagen cada vez más complicada e
inestable, a medida que los psicólogos y
antropólogos proponían nuevas y
alarmantes hipótesis sobre los resortes
de la acción, que limitaban severamente
el ámbito reservado al libre albedrío, e
incluso llegaban a hacerlo desaparecer,
en aras de pretendidas profundidades.
Ante la cosmovisión de nuestros
antepasados (que sobrevive a través de
reminiscencias, bailes, diversiones,
refranes, creencias, y también a través
de escasas muestras del folklore material),

�nos sentimos ante estructuras rurales,
propias de comunidades definidas por
un estrecho contacto con la naturaleza,
a la cual consideraban casi su única
maestra
En ese escenario vital, habíaespacio
ilimitooo para dol&lt;roSOS apamonamientos

y fantasías pueriles. Las ideas políticas .
se emparentaban a los cantares populares
y a los vuelos líricos de las novelas. Los
prototipos humanos se hacían leyendas:
E rey noble yjusto y los malos coose~.
codiciosos y astutos, culpables de las
desventuras del país; el bandolero
generoso, que roba a los ricos para dar a
los pobres; la virtud triunfante y la
perversidad castigada; era el repertorio
sintetizador del conjunto pedagógico
tendiente a estructurarse en crédito
público y espectáculo de feria
Durante los siglos XVII y XVIII la
comarca vive una fiebre minera En
"canevá de plata" aparece una urdimbre
de comunidades semiautónomas, bien
coordinadas y rebosantes de vida, cada
una de ellas con sus propias energías y
su sentido de realización. Al mismo
tiempo, se vive el inicio de una
prometedora actividad ganadera. Las
cabras y ovejas, que se habían
nruttiplicado asombrosamente en la
región centtal, llegan al noreste
novohispano a pastar. Al mediarel siglo
XVIII, Nuevo León se despuebla, por la
colonización del Nuevo Santander,
territorio que octualmente ocupa el estado
o

11"1

de Tamaulipas. La escasísima población
no indígena que se encontraba en Texas ,
estimada por Fray Servando en 1824,
en ''poco más de tres mil'', provenía de
puntos locali1a(lnc; al sur de Nuevo León.
Pero aunque hubo nuevoleoneses que
emigraron al norte y al oriente, no todo
fue fuga, pues mientras unos salían,
otros entraban. Con la modernidad-o el
progreso, como se desee- Monterrey
empezó a disfrutar de los beneficios d~l
comercio y del correo, el cual, a partu'
de 1762, llegaba mensualmente a la
capital del entonces Nuevo Reino de
León; desde entonces, el desarrollo
regiomontano se vuelve paso sin prisas
y sin pausas. Una serie de medidas lo
propiciaron, entre ellas, la erección del
Obispado de Linares (1777), con sede
en Monterrey, la creación de la
Comandancia General delas Provincias
Internasde0riente(1769),lafundación
del Colegio Seminario (1792), "que
durante más de medio siglo fue el único
centro de educación secundaria en el
noreste de México" (61, p. VII), la
apertura del tráfico marítimo (1781) a
través del puerto de Soto la Marina y
posteriormente de Matamoros, y en
general, la eficw;ia del gobierno virreinal,
que contenía los ataques de los bárbaros.
A ~ de que esta; fa:ton&gt;s coodyuvaroo
al desarrollo económico y cultural de
Monterrey, hasta el industrialismo, la
distancia social entre los de arriba y los
de abajo en muy corta, sobre todo pcrque
la realidad económica se daba en una
sociedad orientada al autoconsumo. La

etapa capitalista-industrial y su hijo
adoptivo, el confort, agravan hasta
nuestros días el distanciamiento entre
ricos y pobres.
La sociedad tecnocrática actual esd

regida por hombres apoyados en los
servicios de expertos y de científicos, y
en planificadores regionales. Esta clase
de orden basado en el respeto al plano,
la gráfica y la estadística, elaborados
por especialistas, es una sociedad de
consumidores, ciega para la sublimidad
y la grandeza, carente de autén~cos
valeres morales, hundida en la vulgaridml
y el tedio, en medio de una opul~ia
creciente. Por ello, nunca se enfati7.art
bastante la necesidad de modificar,
cambiar o fcrzar la q,tica contempoowa
para justipreciar acciones y situaciones
que no corresponden a nuestro actual
esquema valcrativo. S ó l o ~ ~
esto es posible captar la s1gnificacióll
delossiguienteseslabonesdelacadena.
En u n a ~ muy amplia, JU",Ct
afirmarse que una sencillez piadosa.
enfatizadora de la sobriedad Y la
formalidad, y al mismo tiempo severa.
permeael tonodevidanorestensedesde
los primeros asentamientos hispallOS,
hasta despuntar la idea capitalista en la
década de la; cinc~ del siglo ¡mmk&gt;,

3. La casa estrena vestido
Zacatecas fue ~ubiezta camal mediS
el siglo XVI, y su riqueza mined

rápidamente la convirtió en la segunda
ciudad del virreinato de la Nueva Espaila,
con lo cual, a la administración pública
se le presentó el problema de comunicar
y abastecer una población situada a
ochocientos kilómetros al norte de la
ciudad de México, y en medio de un
mar de chichimecas, que no estaban
mjetos al dominio espafloL ni respetaban
asus representantes. Surgió con ello la
"Guerra Chichimeca'' (1550-1600),
período que gestó una serie de
~ones tan funcionales, que algunas
llegan hasta nuestros días. Para nuestro
propósito baste seffalar que el sombrero
lexano, surgió en esa época y en las
latitudes en que se llevó a cabo esa
ampliación territorial. También el carro
cubierto con camisa de lona -imprescindible en los westerns- fue otro
subproducto del encuentro entre teules
ychichimecas, o más af'madamente, de
la necesidad de transportar mercancías
ypersonas en territorios de luminosidad
inclemente. Aunque como se indicó, la
Guerra Chichimeca terminó en 1600,
esre estado de cosas se prolongó, con
diversas intensidades y diferentes
localizaciones, hasta 1884, fecha del
IÍllimo ataque registrado en Nuevo León
~ los apaches.
Lo expuesto propició el
desplazamiento de los campamentos de
los aborígenes por campamentos de
IXll&gt;ladores espaffoles, que "como quien
Ya a montear fieras", capturaban
llllurales para venderlos en Zacatecas,

Mazapil o cualquier fundo minero que
requiriera mano de obra Se afirma que
el OO'eSte de México ya estaba explorado
-y explotado en cuanto a recursos
humanos se refiere- para 1577. Los
campamentos de los cazadores de
aborígenes, posteriormente se
convirtieron en poblados, cuando se
incrementó el reparto con frailes,
encooienderos y sdk&gt;res de ganaoo, como
se titula una de las últimas obras de
Eugenio del Hoyo. Vale puntualizar
que una vez que hubo terminado la
cacería de aborigenes, o simultáneamente
a ella, las actividades fundamentales
del ámbito regional fueron la minería y
la ganadería, y consecuentemente que
la mentalidad minero-ganadera fue la
que conformó -además del paisaje- las
características básicos del ethos
norestense.

porque los viajeros alquilaban lo que se
llama cuarto redondo, esto es vacío, al
que ocasionalmente se adicionaban
colchones y almohadones. Un viajero
que pasó por Nueva España en 1764
asienta: "Se hace necesario llevar cama
y demás necesario, porque ni en las
ventas y posadas se halla prevención
alguna" (3, p. 73) y Weckmann, al
referirse al mobiliario dela Nueva &amp;paña
en el siglo XVI (que para el Noreste de
México es prolongable a los siglos XVIl
y XVIII), dice: " fue por lo general
pobre, compuesto sobre todo de sillas,
banquitos, mesas y camas" (62, p. 728).
Lo cual, aunado a la aseveración de
· Romero de Terreros, "hay que tener
presente que antes de 1700 solamente
1a; seoores hocían uso de sillas o escabcles
parasentarse" (53,p.131),explicaque
Juan Bautista Chapa mencione en su
testamento (1694) sólo "una silla de
Cronizar la aparición de muebles y
espaldar' ', a pesar de tener bastantes
útiles a partir de los asentamientos
bienes de campo. Es muy probable que
hispanos, requiere la utilización de un
esto guarde una reminiscencia con el
periscopio que nos ponga en contacto
trono del palacio real y con las fotos de
con los siguientes aspectos:
nuestros abuelos, en las que normalmente
l. Al asomamos al orificio de la aparece el señor sentado y la esposa de
historia de los muebles y utensilios pie. Como se verá adelante, lo expuesto
regionales, lo primero que desconcierta sobre la si1la también vale para otras
es la notoria escasez de mobiliario. En piezas mobiliarias.
las ~asas de la región los muebles eran
2. A la escasez de mobiliario, se
tan pocos, que por descriptivo citamos
añadía el desconocimiento de la idea de
un adagio que actualmente es moneda
confort. Los muebles eran un reflejo de
de cuño corriente en la psicología
la clase socioeconómica o de la jerarquía
proyectiva: ''En las posadas de España,
del propietario, pero no se los ~acía o
cada quien encuentra lo que lleva",
pensaba para el reposo o la comodidad.
VI
.....

�Además, el desconocimiento de la idea
de confort hacía que muebles que ahora
consideramos indispensables, aun a nivel
de reclusorio, como lacama, en la época
estudiada merecieran otra consideración.
Baste recordar que en 1517 Carlos V,
entonces heredero del trono español, al
desembarcar en Villavic~osa y pisar por
primera vez la tierra de su futuro reino,
hubo de dormir sobre un jergón de paja,
porque en ese pueblo no había una sola
cama.
3. La idea defamiliaridad que tenían
-probablemente aún la conserven- los
muebles. El término familia tiene
acepción de sirviente, de ahí proviene
la palabra fámula y también significa
allegado o pariente. Pues bien, los
muebles tenían la acepción de sirvientes
o servidores y la de extensiones de la
familia, en sentido material e inanimado.
Una última ocepción del término familiar
es conocido, y los muebles lo eran a tal
grado, que tanto en sentido metafórico
como literal, los propietarios andaban
tropezándose con ellos.

4. El carácter escultórico de los
muebles. Es justamente esta nota
diferencial la que permite -con
limitaciones- datar piezas en base al
estilo al que pertenecen. Pero no todas
las sillas estilo Luis XV fueron hechas
durante el período en que gobernó este
Borbón y, para recurrir a un ejemplo

más próximo, el Retablo de Hueyapan
-actualmente en el Museo Virreinalestilísticamente corresponde al barroco
(o al barroco tardío), que lo situaría
alrededor de 1750-1780, y dicha pieza
es de 1842, esto es, proviene del momento
en que el estilo neoclásico estaba en su
apogeo. Debe pues concluirse que, en
forma semejante a lo que sucede con los
aspectos ideológicos, en las formas de
expresión llamadas estilos, hay focos
de irradiación que propician las
innovaciones, y áreas geográficas o
grupos sociales que se afman o conservan
estilos del pasado.

5. Dentro del carácter escultórico
cabría añadir que hasta épocas muy
recientes, los muebles eran casi
exclusivamente de madera, lo cual añade
otra faceta al sentido de materia
modificada por la acción humana, pues
se trata de una escultura de madera, y
este elemento conlleva un sentido cálido.
Piénsese en una obra escultórica de
madera y supóngasela de mármol, de
plástico o de bronce. Los materiales
tienen sus devotos. La madera incluye
un sentido mágicorreligioso de "culto
oculto y floresta!".
6. También habría que tener en mente
que las escasas piezas mobiliarias se
colocaban "a la castellana" esto es,
contra los muros, lo cual aunado a la
generosidad del espacio y a la forma

cúbica propia de las construcciones
antiguas, ~ían que la acogedora sombra
doméstica produjera en el receptor
humano un sentimiento de insignificancia, no totalmente exento de soledad.
Aunque éste es un juicio contemporáneo
de estructuras valorativas de otras épocm,
recuérdese por una parte, que toda hisuiia
es actual, y por otra, que vale enfatizar
el dato, pues Arthur Byne y M. Staples
en su Repertorio de muebles e interiores
españoles(v. bibliografía, 11) subrayan
la amplitud extraordinaria que resulta
de colocar los muebles contra los muros.
7. Por último -y no de menor
importancia- la carencia de datos sobre
mobiliario regional. *Porello,en forma
semejante a lo que asienta Jeremías
Epstein para los aspectos precolomb~
también en lo referente a mobiliario Y
utilería regionales, ésta es "una de las
áreas menos conocidas del Nuevo
Mundo'', con lo cual debe utilizarse el
camino ''recomendablemente cauteloso" transitadoporW.B.Murray,yhasU
acudir a la discreta autodefensa de Petain
cuando se hizo cargo del Gobierno de
Vichy: "Es como caminar en un campo
en el que no hay senderos trazados.
Haría falta una bníjula moral, (se) coofia
en mi sabiduría, pero no basta con tener
sabiduría, hay que tener autaidad, ¿d
la tengo? Fn todo caso, debo compartila
con un ángel de la guarda con el que~
es fácil convivir". Ante la inexisteDCJI

(*) Entendemos por mobiliario regional el elaborado en la región, o el que por su prolongada estancia en ella adquiri6 carta de vecindad.

de obras especializadas sobre muebles
y utensilios de Coahuila y Tamaulipas,
y ante la dificultad de recurrir a las
escasas fuentes informativas disponibles,
hubo que limitar la investigación al
material ÍmJJ'CSO sobre mobiliario texano,
(exttamlinario, sobre todo para el período
1840-1880, v. (í)), y lmu' la otra vertiente
en fuentes documentarlas nuevoleonesas.

Aún con peligro de caer en la
reiteración, deseamos puntualizar que
en una sociedad con las características
mencionadas, los muebles de los
habitantes de la región podían contarse
con los dedos de una mano. Así vemos
en el inventario de los bienes que
quedaron por la muerte de Leonor de la
Gana, viuda del Capitán de la Serna,
fechado en Monterrey en 1687:
- Una casa de adobe "cubierta de
jacal, que se compone de una sala y
un aposento con alto", una cocina
caída y un solar.
- Seis cuadros de lienzo "ya viejos,
de diferentes hechuras".
- Dos escritorios, uno grande y uno
chico, "con escribanía de cedro",
- Una cama "de granadillo".
- Tres esclavos, y
- Un alfombra ''quecostódoscientos
pesos".

Aunque es muy probable que en éste
Yenlosdemástestamentosqueadelante
se incluyen haya omisiones serias, pues
no se mencionan jarras, ollas, tinajas,
vasos, copas, platos y otros utensilios,
debemos concluir, o mejor aún, afirmar

categóricamente que, tal y como lo menciona '' un platillo mío de plata, que
demostró B. Malinowski en sus estudios tiene en prenda el capitán Diego de la
sobre los polinesios, la idea de que el Rosa". Nótese de paso, la abundancia
superávit funciona sólo en sociedades de capitanes: para ésa época J. Lafaye
económicamente muy desarrolladas, es señala que en la Villa de Saltillo de
totalmente falsa, y que el lujo y el cincuenta vecinos, treinta y dos eran
derroche se han dado y se darán, en capitanes. La última voluntad de Josefa
todas las sociedades y en todos los de Arriola, "hija de la iglesia" (que no
tiempos. Por ello, la idea muy difundida proviene de matrimonio) de Monterrey,
de que loo habitantes de la región llevaban del año de 1701, utiliza fórmulas muy
una vida que -de acuerdo a la terminología mexicanas, entre las que sobresalen "un
contemporánea industrial- podría llamar- jacalito con su cocinita y el pedazo de
se mantenimiento preventivo, esto es, tierra" que se le mercedó, que lega a
que sólo había lo necesario para amanecer sus cinco hijos adoptivos, "para que
con vida al día siguiente es falsa, pues vivan hermanadamente".
es confundir el hambre con una digna
Entre los potentados de la época,
estrechez. Así, Doña Leonor de la Garza
Vda, de la Serna tenía más cuadros que destacan el Conde de Penalva y el
muebles, y hasta llegaba al desplante de Segundo Obispo de Linares. El primero
tener tres esclavos y una alfombra "que falleció en 1731, siendo Gobernador
costó doscientos pesos". Si se toma en del Nuevo Reino de León; Fr. Rafael
cuenta que en esa época un esclavo José Verger, murió en Monterrey, en
costaba cien pesos, debe deducirse que 1790, en el edificio que aún se denomina
la alfombra era una pieza de gran valor "El Obispado". Ambos dejan gran
y probablemente de algún mérito cantidad de bienes, muchos de ellos de
gran mérito artístico. Pero tal vez el hilo
artístico.
de Ariadna de la vida norestense al
El testamento de Pedro Salas, vecino finalizar el siglo XVII sea el testamento
de Monterrey, fallecido en 1698, habla de Juan Bautista Chapa. Quien pretenda
de una casa "con salita y aposento conocer la biografía del Sr. Chapa, debe
techado de morillos y su jacal encima''. recurrir a "El cronista anónimo", de
El de Diego de Ayala, hijo del capitán Israel Cavazos, recientemente publicada
José de Treviño (hasta el siglo XVIII se por el Archivo General del Estado. Con
reglamentó que los hijos usaran los la pretensión de bosquejar el perfil del
apellidos de los padres), fechado en personaje y su fecunda labor en el
Monterrey en 1692, testimonia la escenario norestense, mencionaremos
costumbre de garantizar deudas con que fue un funcionario público destocado,
bienes valiosos, pues el documento secretario de varios gobernadores,

�escnbano público, a cuya pluma se deben
el acta de la última fundación de
Monclova (1689) yes además el posible
autor de los primeros versos galantes de
la región. Nació cerca de Génova, en
1630 y llegó a estas latitudes en 1648.
La cultura que ttasplantó al noreste la
testimonian por partida doble, su labor
historiográfica (la continuación de la
Historia de Abro de León) y los cuarenta
libros "poco más o menos" que tenía
cuando falleció. Don Juan Bautista casó
con Beatriz Trevii'io y procreó seis hijos,
que sintomáticamente enumera nombrando primero los varones y luego las
mujeres. Debió haber sido devoto de la
Virgen de Guadalupe, pues lega a una
de sus hijas una imagen "que tanto
estimo". Además es el genearca (esto
es, el fundador de la estirpe), de los
Chapa. En la época en que testó, tanto la
ortografía como la escritura de los
apellidos andaban en paftales; por ello,
don Juan Bautista utiliza el apellido
Schiapapría para referirse a sus
antepasados, Chapa para él, y de Chapa
para sus descendientes.
El testamento de Juan Bautista Chapa
data del 18 de enero de 1694. El codicilo

está fechado diez días después. Ambos
documentos son de Monterrey, y en su
parte medular seflalan los siguientes
bienes:
IMUU!bles:
- "Esta casa en que vivo, que se
compone de cuatro cuartos••
- Varios solares

-

"Un pedazo de tierra de viña", en
Albísola (cerca de Génova)
Treinta sitios de ganado menor
Dos sitios de ganado mayor
Diez caballerías de tierra

Muebles y Ulensi/ios:
-

-

-

-

"Un silla de espaldar"
una silla jineta, ''ya raída••
unas espuelas
un freno
un arcabuz "de rastrillo, usado"
una daga vieja
una cama de tabl~. "ca1 sus bancos"
un colchón viejo
una frazada "medio camera"
una sábana
dos almohadas
unamesa
una banca
tres taburetes viejos
un cscritorcillo ''muy maltratado''
una cajuela
· grand
una caJa
e, "con ccrrad"
ura
un cuadro de San Jerónimo
un cazo "de diez libras"
un cacito pequeño
una bacinica de cobre
dos cucharas de plata "con los
nombres suyo y de su esposa"
cuarenta libros.

Desde luego, salta a la vista la
desproporción entre bienes muebles e
inmuebles, con notable margen para
éstos. Como se sei'ialó en relación con
los bienes de Doi'la Leonor de la Garza
Vda. de la Serna, del Conde de Penalva
y del Obispo Verger, la sociedad regional
-hasta cierto punto representada por la

sociedad nuevoleonesa y básicamente
por la sociedad regiomontana- disfiula
de ciertos excedentes. La casa del Sr.
Chapa tenía cuatro cuartos. Si la
comparamos con los palacios de Cmtt1
en Coyoacán y en Cuernavaca, que a
Berna! Díaz del Castillo, con agridulce
y sencillo humorismo -en todo semejame
al que aún prevalece en ciertas áreas del
ámbito norestense- le parecían "tamm
y tan grandes y de tantos patios como~
laberinto de Creta'', hemos de conclwr
que la casa de don Juan Bautista era una
seftora residencia, aunque en ella sólo
hubiera una silla de espaldar, una banca,
tres taburetes, una cama, "un ~
muy maltratado'', (en el que debió haba
escrito sus obras) y "una caja grande
con cerradura".
La "silla de espaldar" de don Juan

Bautista debió haber sido un mueble
solemne, en cierta forma semejante al
Confesionario de Vallecillo, que se
encuentra en el Museo "Fl Centenlrio",
Weckman seftala que los encomendetOS
"recibían audiencia (sentados en una
silla) de por sí alta, (la cual) se colocaba
sobre una plataforma para impresiooS
más a los naturales" (p. 729) YROIJlelO
de Terreros sostiene que en 1666, "las
sillas de los oidores estaban bordad&amp;1
de sedas de colores, con las arnm de
Castilla y de León, en los espal~"·
Probablemente la silla del craoiSII
anónimo también estuviera arreglada
enesaforma,aunqueellujodedonJBautista era su biblioteca, de cuarenll

volúmenes ''poco más o menos'', cifra acelerada, debido a un mestizaje menor
Así como el cuero escaló asientos y
extraordinaria, aun en nuestra época. y a que la cultura aborigen tenía poco
espaldares
y aún perdura su utilización,
&amp; lamentable no tener más datos para que ofrecer (o que oponer) a la
el
uso
de
vaquetas
y vaquetillas (que
rehacer la ambientación de la casa de penetración occidental.
son
respectivamente
todo un cuero de
losChapa-Trevifio, pero la imaginación
res
y
todo
un
cuero
de
ternera, curtidos
es un ángel de la guarda semejante al de
"Gonzalitos" sostiene que Nuevo
Petain, por lo que sus insinuaciones León "era una colonia militar, que vivía en una de sus caras) también fue muy
deben condimentarse con unas gotas de un estado de independencia completa'' socorrido y llega también (vía Sinaloa),
sano escepticismo.
(30, p. 22) y adelante afinna que los procticamenre ~ta nuestros~ Prueba
naturales de la región ''nada hicíeron de ello es el art. 111 del Reglamento de
El proceso vital va tan paso a paso por conservar la pureza de su raza (ni) la Penitenciaría del Estado de Nuevo
en la historia, como en la naturaleza. los idiomas que hablaban" (/bid.), lo León, promulgado en 1SX&gt;4 y aún vigente
Sin embargo, cada cultura y cada área cual califica de "milagro de la sin ninguna enrruenda (lo cual &lt;bnuestra,
cu1tmal tiene su ''tempo''. Así, mientras civilización". Ese estado de cosas o que es tan perfecto, que no ha sido
los aborígenes del noreste novohispano propició la explotación minera y la posible modificarlo, pues nuestra Carta
utilizaban formas estáticas -se habló de introducción de ganados. En general la Magna Federal, con una existencia
"vitaminima"- la cultura occidental minería de la comarca fue pobre, pero menor, tiene más de doscientas
trasplantada a la comarca estaba más la ganadería se desarrolló .extraor- enmiendas, o que esos florilegios y
abierta al cambio. Pero aun en este dinariamente, lo cual hizo que el cuero diversiones de legisladores y juris)mticular se dan gradaciones, depen- y las pieles tuvieran múltiples consultos son lirismos dignos de mejor
diendo de los retos que planteaban los apocaciones. El "genius loci" se tradujo causa), pues bien, el artículo citado en
medios geográfico y humano. Dichas en cubetas para uso doméstico, o para la su parte medular dice que a los reclusos
&amp;nkkiores se trooucen en la impcxtancia minería, y sobre todo en asientos y se les dará para su uso "una zuela (sic)
1tlativa de los factores propiciantes del respaldos de sillas, sillones y taburetes. vaqueta, una ñmda~lchón, un cobertor,
cambio, en contraposición a la de los Su utilización se prolongó hasta bien dos platillos, un valde (sic), un bacín; y
6aoes antagónicos al mismo. En última entrado el siglo XIX. Además, el uso de a los que se hagan acreedores de ello,
instancia, el ritmo del cambio dependía · los cueros de res o de ternera, a los que como un premio, zalea, sábanas,
del mest1za1e, que matizaba se denominaba vaquetas y vaquetillas candel('l(), silla y mesa de tijera". Nótese
diferentemente a las áreas que integraban respectivamente, servían en verano de que además de la vaqueta, que era de
la Nueva Espai'ia No es éste ni el lugar sábanas, ya fuera sobre la cama o en el acceso general, la zalea se considera
ni la ocasión para tratar tema tan extenso suelo, para dormir la siesta Las vaquetas "un premio". La zalea, también muy
Ycomplejo, baste decir que mienttas en también se usaban en invierno, sobre o común en la región, es el cuero de
al&amp;unas áreas novohispanas hubo un encima de las frazadas. Aunque no camero curtido en una de sus caras y
alto grado de mestizaje, lo cual propició pertenece al noreste, el estado de Sinaloa con la lana del animal en la otra, razón
que la sociedad rural continuara aún conserva esta utilización inteligente por la cual también se usaba en invierno
utilizando formas de propiedad de de los materiales de la región, así como y en verano, en forma bipartita, esto es,
la:endencia indígena, el Noreste de la elaboración de muebles con asiento y para acostarse sobre la parte curtida, o
sobre la que conservaba la lana natural.
M~ico tuvo una aculturación más respaldo de cuero.
Con mucha frecuencia servía de cama

u,
u,

�para la gente humilde, "aunque~
este fin también se emplearon las pieles
de cíbolo o bisonte" (14, p. 71).
El escroto de toro se utilliaba para
hacer "tanates" (o "tenates"), que
S('l'Vían básicamente en la cocina, para
guardar sal, yerbas o condimentos.
Aunque también se utilizó el cuero
y sus derivados para indumentaria, dicho
aparta1o reoosa 1os límites de este esnxoo.

partir de menciones escritas, ~ cualeS,
generalmente son muy postenores a su
nacimiento. Ante el escollo que esto
representa, se seleccionaron para el siglo
XVIII los siguientes elementos:
_
•
•

La rinconera (o esquinero},
Lacómoda,
La mecedora, y
La idea de juego.

y para el siglo XIX se presentan:

4. Entre HerácUto y Parménides
La humanidad siempre se ha debatido
entre el cambio y la permanencia. En lo
referente a mobiliario, utilería Y
decoración, para los anticuarios "todo
tiempo pasado fue mejor", mien~ las
parejas jóvenes prefieren matenales
prefabricados. Profundizar sobr~ las
bondades, desventajas Y posibles
motivaciones de éstas posturas puede
ser objeto de otro estudio. Para nuestro
propósito, baste decir que habría que
analiwcasos y situaciones específicas,
pues ni es totalmente válioo el "~novarse
0 morir", ni el apotegma mannqueano.
Croniw el mobiliario regional
durante los siglos XVIII YXIX exige lo
que en artes escénicas se denomina
"reparto ·por orden de aparición". La
tarea es difícil, sobre todo en cuanto a
precisión, pues al igual que~ m~ 0
et surgimiento de consideraciones
anónimas como el bastón o el botón
sólo es posible reconocerlas y datarlas a

_ UnahijueladeMina,N.L.,del804.
Un comentario sobre el escritorio
de campaña que usó el Gral. Santa
Annaen 1836.
_ Un comentario de algunos de los
muebles que pertenecieron a Samuel
Houston.
_ El inventario de los utensilios de un
carro cocina en 1867.
_ La importancia de los fabricantes
alemanes de muebles, radicados en
Texas.
La descripción de una casa en San
Pedro Garza García, N. L, en el
siglo pasado.

A lo anterior se aúnan los cambios
provenientes del surgimiento de ci~~o
refinamiento y afán de ostentac1on,
elementos que generalmente apar~en
conjugados y que aparecen en la re?ión
al mediar el siglo XIX, y se consohdan
con ta "pax porfiriana", con el
advenimiento del ferrocarril.
De acuerdo al reparto seftalado, la
rinconera fue la que primero apareció

en el escenario doméstico, tanto la de
piso -que es la más com~n- como la que
se sostiene en los muros, pues en
construcciooes muy anti~ de la regm,
como el casco de la Hacienda El Canelo
(del municipio de Salinas Victoria),
algunas casas de Zacatequitas (del
municipio de Pesquería), de Cerralvo,
Abasolo y El Carmen (todos ellos de
Nuevo León), eran comunes 1M
rinconeras, consistentes en una tabla
empotrada en los muros que fonnan
ángulo. Dicho mueble empotrado~
paracolocarobjetossobresusuperficie,
0 cuando ésta estaba perforada, para
asentar la tinaja del agua, con lo cual se
convertía en rinconera-tinajera.~-~
parte, algunos especialistas en ~obiliaio
mexicano, suponen que la nnconera
proviene de la consola, es decir, que era
una consola arrinconooa, fundamentaDOO
su juicio en el hecho de que la riquísima
Colección Franz Meyer (en su maycr
parte ahora en el museo d~ ese norn~),
no hay rinconeras antenores al Siglo
XVIII. A lo asentado se podría oponer.
la mortalidad propia de la madera; que
la Colección Franz Meyer no incluya
piezas norestenses; y sobre todo, ta
facilidad cori que el mueble empo-.
pudo evolucionar a mueble de plSO
colgado.
La cómoda no requiere~~~
por tener nombre autoexplicao~o..
glosario de El mueble mexicano, his"""",
evolución e influencias (v· 2), lade~
"Mueble en forma de caja, con rablerO

de mesa y cajones que ocupan todo el
frente". En ocasiones, la cómoda se
emparienta con el Chiffonier, el cual de
l:UeJdo al glosario citado es un "mueble
alto y estrecho, con muchos cajones,
característico del siglo xvrn y de todo
elXIX".

una casa norestense sin mecedora(s);
además, desde la segunda mitad del
siglo XIX -y probablemente antes- era
costumbre que el ajuar que adquiría o
hacía el novio, incluyera una mecedora
para uso de la contrayente.

por lo cual la mayor parte de estos
muebles tienen respaldos o "espaldares"
de este tipo.

La tradición es una mezcla de
memoria y olvido. Dicha fuente sostiene
que también en la época de la "meceLa mecedora de bejuco y su variante
Así como nuestro mexicanísimo
d&lt;romanía'' norteamericana, llegó a estas
refinada, la de estilo Wicker, fue muy
latitudes et canapé, que es un mueble de
paliacate es de origen hindú, y nuestras
común en la región, por su adaptación
asiento corrido o continuo, con o sin
polcas, redobas y chotises son música
al clima caluroso, pero también las había
brazos,
que se usa como banca, para
de ascendencia alemana, la mecedora
de tul, de madera, estilo Voltaire, y en
es un producto norteamericano. Se la otras combinaciones estilísticas. Su dormir la siesta (en inglés se le llama
"day bed"), para tender mueit.os y unidos
supone conjunción de la cuna y et sillón,
rápida aceptación general puede ser
bastapor su nombre en inglés ''rocking- objeto de varias interpretaciones, pues dos canapés, forman una cama. Abasoto
chair". Lo cierto es que tal vez sea el los izquierdistas verán en ello una punta (NL.), hospedó en su Pala;:io Municipal
un canapé que perteneció al "Rey
lÍliCo mueble que permite que la persona
de lanza del imperialismo norteChico", porque al decir de los lugareños,
que lo usa, pueda moverse, lo cual hizo
americano, mientras que nuestras
que en Europa se la considerara de uso abuelas, totalmente ajenas a esos "en la época de los espaftoles aquí
había reyes''. El minirreal personaje se
exclusivo de personas enfermas, hasta
vaivenes, hubieran contestado que la
que Thonet (el diseñador y fabricante mecedora es el único mueble en el que llamó José Santiago de Villarreal, se
delos muebles llamados austriacos), la -entre columpiada ycolumpiada-puede dice que los sábadoo distribuía abundantes
limosnas y comían en su mesa los
popularizó en aquel continente.
enseñarse a los nietos ''Los maderos de necesitados; en el corto tiempo que
San Juan".
El sillón de viento o sillón hamaca,
duró ta intervención del movimiento
como denomina Luis Borges a la
insurgente,
encabezado por Hidalgo,
Cuando apareció la "silla-cuna"
lllecedora, surgió en Estados Unidos en (rocking chair) en el noreste mexicano, fue Gobernador de Nuevo León y
la época en que luchaban por su el "cabriolé" estaba en pleno apogeo. posteriormente ocupó una diputación
independencia o promulgaban su
El glosario de El mueble mexicano, federal. La pieza pennaneció en dicho
~titución. Ormsbee (49) afirma que historia, evolución e influencias (2) lo sitio hasta la década de los cuarentas del
hubo una "mecedoromanía" en ese define como "forma de pata carac- siglo XX, cuando "la banquía se picó y
país, entre 1780 y 1830. Dada la
tmstica de todo el siglo XVIII. La silueta por eso la tiramos''. El Caftón de Salinas
COotigüidad del noreste de México con es una S muy estirada, terminada en un parece haber sido tierra pródiga en estas
F.tados Unidos, debió haber llegado a disco, tacón o voluta, o en una garra piezas mobiliarias, pues en la Hacienda
la región poco después de su aparición sobre una bola. / Respaldo de sillas ''Et Canelo'' de Salinas Victoria, N. L.,
en el país de origen, y rápidamente curvado y cóncavo". Es justamente esta se conservan dos canapés pintados de
adquirió carta de vecindad-la cual llega última nota de curvatura y concavidad, verde, y el autor adquirió y conserva
•nuestros días-pues es difícil imaginar la que hacía a la mecedora más cómoda, otro par, que fue hecho por Ceferino
Martínez, carpinttto de la región, famoso

�por las carretas que hacía. "Tío
Ceferino'' vivió en Aoo.no ~ omenos
desde el último tercio del siglo pasado,
hasta pñncipios del XX.
A pesar de que ya en el sig~~ ~ I
había cierta proliferación mobihana, la
idea de "juego" (en su sentido de
estructura unitaria, tanto desde el pun~
de vista material como estilístico) surgió
en Inglaterra, hasta muy avanzada la
segunda mitad del siglo xvm, alrededor
de la época en que estaban en ~ga los
estilos Adam y Chippendale. La idea de
juego surgió en el comedor, y no se sabe
con exactitud, si de ahí pasó a la sala, 0
la recámara, 0 a ambas simultáneamente.
Al despuntar el siglo XIX ya no
había la ola de franciscanismo que se
percibe en los testa~entos de ~~ región
en el siglo xvn, asi en una hiJu~la de
1804, proveniente de San Franciso de
Cafias (actualmente Mina, N. L.), Don
Pedro de Alcántara inventaría los bienes
que recibe como tutor de su nieta, Dfla.
María Guadalupe de la Garza, entre los
que se encuentran las siguientes partidas:
Sala*
Una silla "bordada vieja"
Dos taburetes
- Un candelero
_ Una caja grande y dos chicas
- Unespejo
_ Unacajuela "depalo"ywitintero

Recámara
- Unacama
Un colchón "de manta"
Una sábana nueva "de algodón"
Una sábana "de lana vieja"
Una sábana
Un almohadón
Dos almohadas
_ Una frazada camera
- Unacolcha
- Tres cojines
_ Dos fundas de almohada "de
bretaña''

Cocina

..

_ Cuatro platos y cuatro tazas de
talavera"
_ Tres servilletas
_ Unas tijeras tachinques (?)
- Un cuchillo
- Un belduque
_ Dos metates " con sus manos"
_ Un tepeistante••
_ Un comal de fierro
- Dosjarros
- Uncoco
Un molinillo
_ Una palangana
- Tres ollas
_ Una cazuela
- Una tinaja
_ Un cedazo "de alambre"
_ Un cazo de cobre
- Un asador

Aunque una golondrina no hace
verano, si se compara el testamento de

Juan Bautista Chapa (1694) con los
bienes que recibe en 1804 la menor de
Mina, salta a la vista el orden de la
hijuela y la falta de método del
testamento. Es dificil ramrear las posil&gt;lt.,
motivaciones de este rasgo, el cual puede
deberse a la ascendencia italiana del
cronista anónimo, pues la cultura italin
es proclive al sentimentalismo Y a la
retórica, 0 también puede acha~lea
que la proximidad de su fin obnubilaba
su conciencia, lo que sípuede a f ~
es que la hijuela utiliza un concierto
racional al inventariar primero los
inmuebles(' 'primeramente un cuarto y
árboles''); luego las horas de ~gua;
despué.5 el efectivo, pues en estas lalilude.1
vale más el agua que el dinero. Vale
destacar la preferencia que muestra el
documento por los reales, casi seguro la
unidad de medida de la época, put,
hasta tiempos muy próximos se hablaba
de cuatro reales, ocho reales, etc. Y,
aunque esto parezca cuento de hadas.
hace cien afios en la región había po~
"de a real". Después del numerano.
aparece el "aprecio" y "avalúo''. de
los esclavos, siguen los ganados ovíDOS
Ycaprinos (nótese que los esclavos~
después del "vital líquioo" y del e ~
Yantes de las bestias, ¿dónde clasif~
un ama de casa actual a su{s) Slf•
viente(s)?); para después refrrir ~
útiles, aperos Y prendas de veSIII' J
terminar con el pasivo: "ocho peO
que debe al sastre Lino". De lo expdl

pueden inferirse varias consideraciones:
l. La impMancia que había adquirido,
o que Dña María Guadalupe o su
familia le concedían al vestir, en
contraposiciónaDonJuanBautista,
pues como se señaló, la menor de la
Garza le adeudaba ocho pesos al
sastre del pueblo -además de la gran
cantidad de telas y prendas de vestir
que se señalan- mientras que el
cronista anónimo die.e haber recibido
del gobernador Nicolás de kcmaga
"un vestido todos los años" y al
referirse a toda su ropa ••de poner y
blanca", dice "que es de poco valor".

00

11")

S. Entreacto

2. Aunque la casa del Sr. Chapa tenía

cuatro cuanos y la de lamenorde la De acuerdo a lo seffalado, deben
Garza sólo uno, la cantidad de considerarse muebles regionales los
utensilios que ésta poseía (tepeistante, hechos en la comarca, y los que han
espejo,cedazo. "de alambre", etc.) permanecido en ella un tiempo
era muy superior a los de Don Juan considerable. Bajo este criterio, la sillaBautista, que como se señaló, omite escritorio del General-Presidente Antonio
platos, tazas, ollas, cazuelas, etc. y López de Santa Anna cae en dicha
habla casi únicamente de solares y categoría, porque formó parte del botín
sitios de ganado.

3. Destacan en la hijuela las piezas de
plata, en comparación con las dos
cucharas de este metal, "una con el
nombre de su esposa y otra con el
suyo'', que tenía Don Juan Bautista,
mientras Dña. María Guadalupe
poseía "treinta botones de plata y un
costalito", "nueve botones
grandes de plata'', y ''otros 27 de a
real" y "unas hebillas de plata
chiquitas".

Puede pues concluirse que la menor
. es convcnaonal,
.
•La división en sala, reclmara y coana
pues la casa de Doña María Guadalupe de la Garza era de un solo cuarto.
..Lavapi&amp;.

socioeconómica alta, en comparación
con la de Don Juan Bautista, o bien que
éste tenía más interés en escribir la
historia de la región y ovillejos, o la
consideración que parece más lógica,
que en los ciento diez afios que van del
testamento del primer Chapa que llegó
a Nuevo León al de la hijuela que hace
Don Porfirio Alcántara, la fonna de
vida de los habitantes de la regiéo cambió,
de la austeridad franciscana, a la
ostentación para demostrar ''grandeza''
y por cierta tendencia h.K:ia la ccxncxlidad.

de la Garza penenecía a una clase

de guerra de los texanos en la batalla de
San Jacinto. Actualmente se exhibe en
Austin, Texas, en el Museo de las Hijas
de la República de Texas, junto con
alguna refacción personal de ese actor
de nuestra historia, la cual de acuerdo a
los eufemismos contemporáneos se
denomina prótesis, y en épocas más
recias se llamaba pata de palo. Como
pieza mobiliaria, la silla-escritorio de
Santa Anna es revelaoora de las siguientes
consideraciones:
1. Puede considerársela wi mueble muy
valioso, porque puede datárselo, es

de 1836, aunque para entonces la
pieza pudo haber tenido varios años
de uso.

2. Perteneció a una de las primeras
autoridades políticomilitares de
México.
3. Awique no hay datos del fabricante,
ni del lugar 01 que se hizn (la direcciái.
del Museo citado agradecerá
cualquier información al respecto),
y Santa Anna pudo haber traído ese
mueble desde México, es posible
que lo adquiriera en San Luis,
Monterrey o San Antonio.
4. Aun suponiéndolo de origen
altiplaneño, esto es de México,
formalmente corresponde al estilo
Windsor, expresión mobiliaria aun
01 ooga, que surgió 01 Estados lJnicb
en la segunda mitad del siglo XVIII,
caractcrizadaporvarillasdemadera
que parten del asiento. De acuerdo a
los conocedores, el número y la
calidad de las varillas determinan el
valor de la pieza. De lo expuesto se
concluye que -reiteramos- awi
suponibtdolo de origen altiplaneño,
la pieza constata la influencia que
el mueble norteamericano tuvo en
México.

5. Se le adjudica a Benjamín Franklin
la adición de wta superficie para
escribir a la silla Windsor. La que
usó el General-Presidente, es
semejante a la que Davidson (23)
incluye en la p. 97 de su obra, la cual
coadyuva lo asentado en el apartado
anterior.

�Tomás Mendirichaga, acucioso investigador del pasado regional, describe
una casa comarcana y los enseres que la
vestían, en E/Municipio de Garza García,
1596-1982 (43), señala que "las mejores
casas de la Epoca Independiente eran
de un piso, con techo de terrado. F~hada
con puertas y ventanas enrejadas.* La
puerta principal tenía chapa y aldaba.
Para la construcción de estas casas se
usaba el sillar''.**

dulce, calderos, peroles, canoas y moldes
para hacer piloncillo.''

"La casa de la hacienda tenía los

muebles indispensables, mesas, sillas,
alguna banca, un arcón o cofre,***
candeleros. Fn el dormitorio había camas
de madera, armario y espejo. De noche
se alumbraban con velas de sebo o de
cera."

"Otro tipo de casa era la fabricada
"El testamento de Ana de Arizpe,
de piedras y cal, techada de vigas o
viuda de José Bernardo García, fallecida
morillos; con su sala, un cuartito
a mediados de 1832, menciona objetos
(recámara), cocina con paredes de adobe
de cierta calidad: manteles, servilletas
y techo de carrizo, corral y huerta con
y una carpeta de sobremesa; rebozos,
árboles frutales". "En las haciendas
. "túnicos" y montoncitos; copas, vasos,
había troje o bodega.•'
botellas y salero, todo de cristal, cucharas
''En cuartos o jacales con techos de y tenedores de plata; silletas de es~ado
paja o cáscaras de sabino, se guardaban -sin respaldo- con asiento de tul; COJmes
sillas de montar y espuelas, los fierros colorádos rellenos, uno de paja y otros
de herrar el ganado, aperos de labranza, de lana; un armario con puertecita
sierras y serruchos, hachas, barrenos, enrejada, un vaso de cristal dorado y
dos candeleros de bronce, dos imágenes
escoplos. Afuera algunas carretas.••
de la Guadalupana y un Santo Cristo.
''El trapiche estaba instalado en una Fn la cocina había cazos de cobre grandes
galera, con puerta y cerradura. En él y chicos, metates con sus manos, ollas
había molinillos para moler la caña

de madera, cafetera, jarros de pedernal,
(sic) unajarrita y variasplanchas" (Cita
abreviada de 43, pp. 35 y 36).
A mediados del siglo pasado Texas
poseía una cultura material bastante
compleja, la cual, como lo señalan L
Taylory D. Warren(60),aúnnohasido
suficientemente investigada, sobre todo
en sus versiones hispana y negra. Dicl_o
autores afirman que en 1860 sólo 163
personas del "big country", tenían bienes
raíces que sobrepasaran los cien mil
dólares, mientras que la mayoría de los
habitentes eran "agricultores, arte.w10S,
comerciantes, tenderos, empleados,
trabajadores y esclavos".
En la sociedad descrita, las "sillas,
mesas y camas se hacían en Texas,alo
menos hasta los treinta (del siglo XIX),
predominaba una ruda democracia, tal
ycomo lo asentabaMary Austin Halley,
'las mesas las hace el carpintero de la
casa, el cual llena muy bien su prop6sm&gt;'
y añade 'aquí la máxima es nada de
alardes todo útil"' (60, p.8).
Christopher Columbus Goodmal, lll

. ( bol das) esto es de barrotes torneados, con lo cual las rejas tambiá1C191
•
• Hasta bien entrado el siglo XIX, las rejas de l~s ventanas eran_de ~hll_o,d \. ea.nicialmente tenía poca decoraci6n, aexcepci6n de IUI gancho i...«,
celosías. La madera más utilizada para las rejas de bohllo era el mezquite. reJa e ierro t
para colgar de él ~n candil: ~acia 18b9? las rejas dde hlie~~os;:c;::n~::::~!::~:s~ificios antiguos de Monterrey Oa Catedral, el Obispado, el anliP
•• Piedra cahza. Se utihz6 hasta 1en avanza o e s1g
•
_

o

\O

Palacio Municipal, etc.) son de este materi~.
1o· . .o de la Real Academia Española, no hay diferencia entre cof~ y arc6n, ambc&gt;I;
u•EI arc6n merece un apartado especial. De acuerdo ':°n e ~cc1on:;fi . 1 taca la castaña pero para nuestro estudio, baste dear que con c:ua1" Sil
de líneas rectas, no así el baúl, que_es de tapa convexa. También hab_na queLo ~::=ntos Je la Sra. Vluda de la Serna y del Sr. Chapa mencionan "cajas .
de sus denominaciones s!)1e cons1der~ uno de lo~_muebles más anugu;5é, s S s lleg6 a través de los "cofres de novia" (en los que lacontnyellleJlcfllil
duda se refieren a cofres oarcones, as1 como la hiJuela de la menor de a ar:za. . u u o
su ropa) hasta fines del siglo XIX, y probablemente en áreas rurales hasta el siglo actual.

granjero del Condado de Leon (Texas),
en cartas que le escribió a su hermano,
residente en Nueva York, le decía, ''las
casas están hechas de troncos, y cuando
entras a ellas ves que el mobiliario es
muy escaso·'. Una de sus misivas tennina
con esta aseveración: "En realidad, si
se trasladara mi casa a Nueva York,
difícilmente serviría de establo para tu

vaca".

Como se advirtió, así como en Nuevo
León hubo condes y obispos, "unos
cuantos texanos ricos, sobre todo los de
Houston y Galveston, vivían en casas
muy elegantes", aunque dicha
magnificencia rara vez se veía en "el
interior de Texas''. Prueba de ello es el
inventario de los destrozos que sufrieron
los muebles del general, y entonces
~ . Samuel Houston, por volcadwas
de los carros que los transportaban a su
residencia de Huntsville.

Cuando recibió el mobiliario, escribió
al agente que le hizo la remisión una
lkMa mordaz y virulenta, en los siguientes

lérminos:
"Recibí una estufa pequeña, sin ningún

tubo. Una cama sin cabecera (tal vez no
la incluyeron por ser demasiado
VOiuminosa), wta de las columnas de la
rellena de cera y
masilla. Los largueros (de la cama)
tampoco llegaron. En el estado en que se
encuentra, no sirve para nada. También
llegó el escritorio, sin cerraduras, aunque
las bocallaves están elegantemente
adheridas con cera y masilla, lo cual

cama está tajada y

hace Wl conjunto muy hermoso. En
general, todo sobrepasa cualquier cosa
vista, con excepción del aparador, que
llegó infame. El enchapado está hecho
trizas. En muchas partes -se pueden
contar más de veinte- lo rellenaron de
masilla (parece que la cera no era
suficientemente fuerte) y lo barnizaron.
El espejo estaba roto desde antes de salir
de Houston, y casi no llegó ni una astilla.
Uno de los lados del aparador tiene una
quebradura de casi un pié. Aún hay
detalles qúe omito, porque no valen la
pena. Llamé un ebanista, para que valuara
el lote, con excepción de la estufa, y me
dijo que no valía más de veinte dólares.
Dice que el aparador sólo vale doce
dólares. Me cobran veintidós dólares
por el flete. Estoy dispuesto a perderlo
todo y vender el lote por lo que me den,
porque dicha suma será cuando menos
un 25% más de lo que me darían por él
en Galveston" (60, pp. 10 y 11).

elaboraba y el deseo de sobresalir en la
comunidad y conservar el patrocinio
del comprador, sino también affadían
toda la gama de experieoc~ acumulooas,
tanto del artesano, como del usuario.
Las artesanías locales hicieron posible
que en una comunidad coexistieran
muchas solociones a un mismo ¡xoblema,
al incorporar dichas soluciones a los
productos. En una consideración alargo
plazo, aun puede significar que el
comprador adquiriera un objeto mejor
con el importe pagado, que el que hubiera
podido obtener con un producto de
fabricación industrial. En lo referente a
mobiliario, no hay duda que el ooquiriente
logró un producto más bello, mejor
he.cho y probablemente más útil." (/bid.)
Amediados del siglo XIX llegaron a
Texas grupos de inmigrantes alemanes.
Normalmente se considera a los
inmigrantes personas de bajos recursos
y de escasa cultura, por lo cual no
pueden competir en su país de origen y
tienen que buscar en el extranjero
condiciones más propicias para su
supervivencia y desarrollo. El caso de
los inmigrantes alemanes que llegaron
a Texas no fue así, baste señalar que en
1860, cerca del 6% de los habitantes de
Texas eran alemanes de nacimiento,
mientras que el 33% de los ebanistas
eran alemanes.

Al comentar Taylor y Warren el
derrame biliar descrito, dicen:
''Problemas como los del General
Houston, hacían que los compradores
de esa época adquirieran sus muebles
con el ebanista local, aunque pudieran
obtenerel "25%más" yque trataran de
lograr todo lo que fuera posible de los
artesanos locales. Dicha dependencia
se traducía en que la mayor parte de los
objetos de uso diario,aunqueestuvieran
sujetos a formas comunes, reflejaran
idiosincracias personales, así los
La inyección de los alemanes en la
carretones, sobrecamas, sillas de montar,
población
del estado vecino significó
zapatos, muebles y utensilios, no sólo
expresaban el gusto de quien los una serie de cambios positivos para la

�historia del mueble regional, tan
productiva y de largo alcance como la
polca, el chotis y la redoba, que trajeron
y diseminaron esos mismos inmigrantes.

Es lamentable que la política de
Santiago Vidaurri y de su sucescr durante
el porfiriato, Bernardo Reyes, no hayan
sido estudiadas en lo referente al trato a
los inmigrantes. Para nuestro propósito
baste decir que al mismo tiempo que los
alemanes forman en Te:w su Adelverein
(Sociedad para la Protección de los
Inmigrantes Alemanes en Texas), en
Nuevo León se da un paralelismo de
acción, representado por grupos de
alemanes y por inversiones de capital,
que hacen surgir la Ferretería Langstroth,
Casa Holck, Casa Cramm, Fábricas
Apolo y otros establecimientos que
gozaron de amplio prestigio y
reconocimiento. A nivel nuevoleonés,
la inyección de capitales y de sangre
alemana se conjugó con el surgimiento
del refinamiento, que se trata adelante,
y con la liquidación -si es que puede
usarse el término- de la herencia indígena
regional, que Gonzalitos califica de
' 'milagro de la civilización''.
Sería largo tratar el impacto de los
grupos alemanes en Texas, quien desee
profundizar debe recurrir a la única
obra existente sobre mobiliario regional,
Texas Furniture, the Cabinertmakers
and their Work, 1840-1880 (60), que

incluye localizaciones de los ebanistas
y obras que perduran, museos que las
exhiben o los propietarios que las poseen
y datos muy especializados. La obra
citada dice que "es bastante curioso
que los censos (de ebanistas radicados
en Texas en 1850, 1860 y 1870) no
incluyan apellidos de origen hispano,
aunque dichos apellidos predominaban
en los condados a lo largo del Río
Grande. Como no se enlistan ebanistas
en esos condados, puede deberse al oc.ceso
que tenían, los residentes ricos de esa
región al mobiliario importado, vía
Brownsville ya que la pobreza del resto
de la población impedía la elaboración
de muebles regionales. También es
posible que los censadcres angloparlantes
no incluyeran a los ebanistas hispanoparlantes porque los clasificaron de
"carpinteros", pues aparecen algunos
en los condados del Valle y en San
Antonio" (60, p. 14).
Por lo asentado, Galveston se
convirtió en el centro mueblero de la
región.y hastaseafirmaque "si hubiera
sido fundado al iniciarse la revolución
industrial, en lugar de haber sido fundado
cuando finalizaba, se hubiera convertido
en un centro mueblero que rivalizara
con Boston, Filadelfia, Baltimore y
Charleston" (/bid.). El puerto texano
tenía un mercado tan amplio en tierra
firme, que cubría un área igual a Nueva
Inglaterra, además, su importancia le

permitía tener occeso rapido a las rna1m1
primas de todo el mundo, lo cual en
aspectos mobiliarios significaba cm
y otras maderas de importación, pues
vale señalar que el estado de Texa
produce veinte maderables.

También debe puntualizarse que
como la economía rural de la comarca
era menos especializada que la urbana,
muchos ebanistas o "carpinteros"
fabricaoon no sólo muebles, sino tarnbiéa
puertas, carretas, carretones y ataúdes,
y no era extraño que también
desempeñaran labores de albañilería Y
herrería, prueba de ello es el caso de
W.J. Foster, artesano del Condado de
Crockett, quien a mediados del siglo
XIX anunciaba la fabricación de
guardarropas, camas, canapés,
refresqueros,• pesebres, mesas y "caja
de muerto... a la mayor brevedad
posible''. Esta pieza, equidistante alos
muebles y a los utensilios, era de
fabricación artesanal. Se elaboraba salle
medida y a petición de parte, pues no
había existencia de ataúdes en ningón
establecimiento.
Por esa misma época, Nuevo Lec»
también experimentaba cambios que
favorecían ritmos más acelerados de
aculturación, pues como se señaló, m
culturas aborígenes fueron práctiClll)CIS
eliminadas; prueba de ello es lo S,IJllkl
por el Dr. José Eleuterio Gon1Alez,al

•El bisero o refresquero (en inglés "safe.") es wia especie de trastero (pieza que se describe adelante) que servía básiumentc para poner los alimCIIIOl,del alcance de los animales.

afirmar que los naturales de la región
"nada hicieron por conservar la pureza
desu raza (ni) los idiomas que hablaban''
(l), p. 12), con lo cual la me:zcla regional
resultó una sociedad tan homogénea,
"que ha desaparecido de todo punto la
137.8 indígena" (!bid.), y añade otro
dato muy significativo: ' ' A principios
de este año (1873) estuvimos en
Hualahuises y vimos con asombro que
sólo había dos indios puros y
octogenarios", en Montemorelos "hacía
tres meses que había muerto el último
{indígena) que quedaba", por lo que
concluye: "Todo Nuevo León está
JJOOak&gt; de wia raza única y sus habitantes
no conocen más distinción que la de
nacionales y extranjeros" (!bid.). Lo
llllerior se contrasta con la aseveración
bedia en Saltillo, en 1956, por un anciano
centenario de origen tlaxcalteca, nacido
ca la capital de Coahuila: "Sólo dos o
tres viejos hablamos todavía mexicano
{Dáhuatl), pero en mi juventud muchos
CODocían los idiomas" (Gutierre Tibón,
A11tn111ras en México, p. (í6). Así mientras
ca Saltillo (y probablemente eo otras
P11tes del estado de Coahuila) había
IIIIIQable influencia indígena, en 1873
Nuevo León ya había superado esa etapa.
Noconocemos datos sobre Tamaulipas,
IICIO como se integró a la cultura
~tal a mediados del siglo XVIII
illíentras que la fundación de Saltillo
dala de 1577- puede suponerse cierta
IIICrosidad en el proceso aculturante.
Pcr SU proximidad a Nueva Orleans
(C(lle era el foco de europeización de la

región), y por haber adoptado fonnas
sociopolíticas propiciadoras del cambio,
Texas siguió patrones diferentes. Lo
expuesto orienta la afirmación -que la
investigación puede confirmar, ajustar
o rectificar- de que a nivel regional, los
cambios culturales (Gonzalitos habla
de "milagro de la civilización") que
sufrió Nuevo León (.y consecuentemente
Monterrey), fueron más rápidos que los
que se dieron en sus vecinos mexicanos.
Conjuntamente a los cambios
señalados, el médico-historiador señala
en el apartado ''Industria y Comercio''
(de 30), " Acaso en ninguna parte de la
nación han variado tanto estas dos cosas
como aquí' ' (p. 33) ycontinúa diciendo
que "la industria antigua de la Provincia
del Nuevo Reino estaba encomendada a
las mujeres: ellas hilaban, teñían y tejían
magníficos rebozos,jorongos, colchas,
alfombras, manteles, servilletas, cojines
y otras cosas, sin valerse de telares.
Famosísimos eran los jorongos saJtilleros,
llamados así, porque por lo general se
vendían en la feria de Saltillo. Pero
llegó el presente siglo y con él comenzó
a introducirse la industria, a variar las
costumbres, a pulirse los modales, a
refinarse los gustos y las mujeres no
quisieron ya hilar, teñir ni tejer, y hace
más de veinte años (esto es, 1850 aprox.)
que no tientan un malacate" (30, p 33,
cita abreviada). Mas adelante, afirma
que el tiempo que ahora se denomina
libre, las mujeres lo dedicaban a
"aprender lamúsica,el canto, la danza,

o a lo más en bordar o tejer con el
gancho". La contrapartida de esto
resultaba muy prometedora, pues dice:
"En cambio tenemos muchos y buenos
artesanos: nuestros carpinteros hacen
muebles tan pulidos y perfectos como
los extranjeros" (!bid, cita abreviada).
Israel Cavazos coadyuva lo anterior
al escnbir, "la delegación de la Sociedad

Mexicana de Geografía y Estadística
(surgió) en la década de 1850'' y en esa
misma época "empezaron a surgir
algunos artistas locales" (14, p. 31). Es
lógico suponer que si las damas se
dedicaban a aprender música, canto y
danza, debió haber habido personas que
enseñaran dichas asignaturas, además
del dibujo y la pintura, entonces muy en
boga, sobre todo el primero.
La cita de Gonzalitos habla de
"muchos y muy buenos artesanos", y
tal y como se advirtió en relación a los
ebanistas y carpinteros de allende el
Bravo, el médico-historiador habla de
"carpinteros", no de ebanistas, que hacen
''muebles tan pulidos y perfectos como
los extranjeros".
El estilo predominante del mobiliario
de la época es el llamado Bidenneier,
que se caracteriza por muebles acolchados ("capitonés"), simplificación
de los excesos decorativos y adiciones
de elementos ••que incorporan una nota
animada, infonnal, alegre y de humor''
(9, p. 26). La madera generalmente se
coloraba en café, oro y negro y la

�ornamentación se inclinaba por las figuras
de pájaros y otros animales, guirnaldas,
cestas de flores, óvalos y medallones.

década de los setentas, y en Nuevo
León y puntos aledafios, en la década
siguiente.

6. El juego austriaco, el Wicker y el
rerrocarril

El arribo del ferrocarril produjo
cambios socioeconómicos que modificaron la estructura vigente. Tal vez la
transformación más dramática fue el
desplazamiento de las ferias regionales
(Saltillo, Monterrey, Linares, Cadereyta,
Montemorelos y Galeana). Otros cambios
importantes fueron la agilización de las
ventas, la creación de nuevos empleos y
del gremio ferroviario, que fue el primero
que surgió en la etapa capitalista (o
capitalista-industrial), la irradiación de
los centros urbanos (las estaciones se
situaban lejos del "centro" de las
ciudades), el propiciamiento de un mayor
conocimiento de las personas de México
y Estados Unidos, y la posibilidad de
utilizar materiales de construcción que•
no se encontraban en los aledafios de la
población de que se tratara.Para nuestro
objtivo, el traslado de muebles pesados
y voluminosos se facilitó grandemente
con el ferrocarril, así como también el
transporte de maderas como el cerezo y
sobre todo el olmo americano, cuya
amplia utilización alcanza prácticamente
hasta nuestros días.

En 1887 don José María Quirós presentó
una reclamación por habérsele confiscado
''un tren de ocho carros, con sus mulas
y demás enseres correspondientes'', por
una división del ejército republicano (el
texto del documento se encuentra en el
Apéndice C) en el afio de 1867. El
documento incluye datos interesantes
sobre los valores de los carros, ruedas y
utensilios, pues mientras valúa un carro
"de ejes de fierro, con diez guarniciones
y camisas por duplicado" en setecientos
pesos, las ruedas de refacción (el
equivalente de la llanta de repuesto)
valían sesenta pesos; el carro cocina
debió haber sido pequefio, pues sólo
alcanza cien pesos y los enseres de
dicho carro (que debieron haber sido
ollas, sartenes, cucharas, platos, tazas y
otros utensilios) los aprecia en cincuenta
pesos. Pero en 1887 ya habían pasado
los días de los convoyes de carros, que
según Gonzalitos, cuando hacía mal
tiempo tardaban diez días de Monterrey
a Matamoros, porque los trenes de carros
y las volcaduras que se traducían en
derrames biliares del General Houston,
habían sido reemplazados por el
ferrocarril, que ingresó a Texas en la

Mucho antes de que '' el camino de
hierro" modificara el mobiliario regional,
Miguel Thonet, un prusiano nacionalizado austriaco, desarrolló un proceso

•No se sabe si M. Thonet también fue el pionero de la ventas por catalogo.

para domar madera que necesitaba mem
mano de obra y materiales que los
muebles hechos a mano. Los mueb~
que diseñó con dicho proceso eran mm
ligeros y, por lo que se sei'ialó, de me.iur
costo, lo cual se traducía en precios mm
bajos.
Pero la creatividad de Thonet no se
limitó al proceso de la doma de la
madera, sino que también consttuyó
máquinas para dicho proceso, y en 1859,
la empresa "Gebrüde Thonet" publicó
su primer catálogo* el cual incluía
veintiocho piezas mobiliarias. En esa
forma no sólo el diseño y la fabricación,
sino la distribución también se ampliam
y facilitaba, al poder hacer ventas "p&lt;J
catálogo". En 1860 fabricó su primera
mecedora y acto seguido, la populamó
en Europa, donde hasta entonces se la
consideraba pieza exclusiva de enfeznim
e inválidos. En 1866 sale a la luz el
segundo catálogo, el cual enlistaba se·
tenta artículos.
En 1869 expiró la patente que le
había concedido el gobierno austriaCOY
empezó una dura competencia.~ id
depués (1871) murió, los hijoc; sebki:O
cargo de las cinco empresas que
constituían "Gebrüde Thonet", 1cuales ya producían 620,000 sillaS al
afio. (Se calcula que hasta la fecha ~
han producido cincuenta mill~ de
sillas.) En 1873-74 se publicó OIJ'O

catálogo, que incluía la lista de precios.
De acuerdo a dicha lista, la llamada
silla austríaca costaba dlls. 3.00. Como
entonces nuestro peso pesaba, el valor
de dicha silla en México era menos de
$3.00 (parece cuento de hadas). En 1876
la silla Thonet se convirtió en la silla de
todos los cafés vieneses.
La competencia nacional e
internacional se agudizó tanto, que en
1893 había cincuenta y dos empresas
fabricantes de mueble domado
distribuídas en la siguiente forma: '
Austria-Hungría
Alemania
Francia
Italia
Bélgica
Rumania

26
7
4
3
2
¡

Con lo cual, el mueble "austríaco"

10 era por su origen, aunque los qu;

llegaron a la región -por lo menos a la
mexicana de la región- es casi
seguro que fueron austriacos de Austria
!~gala redundancia), o cuando menos
~os'' de Alemania, pues las casas
alemanas radicadas en Monterrey eran
lasque los vendían, tanto directamente
tomo por catálogo.
J)arte

No puede precisarse cuando llegó el
Dlueble austríaco a la región, puede
~ l e muy anterior al advenimiento
: f~rrocarnl (década de los ochentas
siglo XIX), pues la Casa Thonet
~ a cantidades fuertes de muebles,

pero dichas piezas estaban pensadas
para ser transportadas en barco y en
ferrocarril, por su ligereza y porque los
muebles se transportaban desarmados
con lo cual se lograba otra ventaja en lo~
muebles austríacos, que se armaran in
situ, esto es, se transportaban bultos de
respaldos, asientos, patas y demás piezas,
Yse ~aban con tornillos en el lugar en
que iban a utilizarse, lo cual acarreaba
otra ventaja más, pues cuando los muebles
empezaban a desvencijarse, un tomillo
de mayor radio y penetración fijaba el
mueble en forma correcta.
Aunque Thonet fabricaba consolas,
mesas, rinconeras, sillas de peluquería,
bañeras y muebles para niños, papeleras
Y percheros (v. 63, p. 46), a partir de
1904 empzó a ofrecer sus muebles
"ebanizados", es decir, pintados de
negro, con lo cual el ''juego austríaco'',
?eneralmente pintado de negro e
mtegrado por ocho sillas, dos sillones,
dos mecedoras y un sofá (todo ello con
asiento de bejuco), fue el que imperó en
las casas de la clase media y media alta
durante " laodiosadictadura",y llega a
nuestros días fragmentado, porque los
muebles austríacos aún son muy
solicitados, sobre todo la silla, el sillón
Yla mecedora, sin duda por su comodidad
y por la finura de sus líneas.

Estilísticamente, el mueble Thonet
pertenece al Bidemeier, el cual a su vez
es una revitalización del rococó. En fin,'
"no hay nada nuevo bajo el sol".

Paralelamente al muebl~ llamado
austríaco, el de ratán había estado
desarrollándose en Estados Unidos desde
los cuarentas del siglo XIX. En 1897 se
consolidaron Heywood Bros. y
Wakefield Co., las dos empresas más
fuertes en producción de este tipo de
mueble, con lo cual la nueva firma
prácticamente monopolizó la manufactura y distribución del mueble de
ratán, a través de sus fábricas en Chicago
San Francisco, Gardner y Wakefield
(las dos últimas en Mass.) y sus once
almacenes distribuidores, nueve de ellos
localizados en Estados Unidos y los
otros dos en Inglaterra. Los muebles
que producía (y también anunciaba y
vendía por catálogo) la empresa Heywcxxl
Bros &amp; Wakefield Co. se denominan
Wicker (ratán), también alcanzan
nuestros días y gozan de amplia
aceptación.
7. El siglo XIX mexicano

José Emilio Pacheco ~ene que México
nació al siglo XIX en 1884, e Isidro
Viz:aya C~nal.es afinna que Monterrey
surgió a la vida mdustrial ese año. Pacheco
fundamenta su aseveración en el hecho
de que hubiera una forma sociojurídica
funcional (la Constitución de 1857) que
encauzara la actividad social mexicana
al bien común, y en la existencia de un
régimen fuerte que convirtió a la nación
mexicana en estado mexicano. Por su
parte, Vizcaya Canales habla de que en
1884 transita en Monterrey el primer
O\
Vi

�tranvía de mulitas, se enciende el primer
foco, se instalan el teléfono y el telégrafo
y Angela Peralta tiene una temporada
en esta ciudad. Lo asentado se traduce
en que lo que los economistas y
sociólogos llaman actualmente "infraestructura" estuviera funcionando, tanto
a _nivel nacional como regional, aunque
vale destacar que a pesar de haber otras
posibilidades regionales (Saltillo, por
ejemplo), desde hace más de un siglo,
Monterrey se coloca a la vanguardia del
progreso, o del industrialismo, como
quiera llamársele.

La época conjugaba una moral
espartana, centrada en máximas cristianas
y el estricto cumplimiento del deber,
con un convencimiento de que la mejor
or-oción es el trabajo ("amores son labores
y no buenas razones"), y un fuerte
énfasis en la cultura formal. Así, había
formas apropiadas para caminar, para
iniciar una conversación, para
comportarse en la mesa, en fin, había
formas propias para todo, con lo cual el
deber y la elegancia se conjugaban, y se
vivía un arte compartido a nivel del
carpintero y del banquero, el cual, al
decir de Herbert Read, dejó de funcionar
a nivel mundial en 1912.
La sociedad regiomontana vivía entre
la vehemencia y el candor, algo así
como un promedio de la Ana Karenina
de Tolstoi y Gila la de las pastorelas. La
dignidad, el honor y sus diluciones, la
honra y la honradez, conjuntamente con
\O
\O

el decoro, eran las directrices del e9:¡uema
valorativo de la Belle Epoque.
Se caminaba despacio, se vivía
despacio, se saboreaba la vida. Por ello,
en 1862, para la fiesta de distribución
de premios del Colegio Civil, la pluma
de Gonzalitos exultó:
¡Bellas ninfas venid,
y los triunfos de la ciencia sublime
ensalzad,
y con dulces y armónicas voces
vuestro noble entusiasmo expresad!
Veintiséis aflos después (esto es, en
abril del afio de los tres ochos), falleció
el médico-historiador, ya entonces
Benemérito de Nuevo León. El suceso
mereció dísticos de los abundantes
versificadores radicados en Monterrey,
así don Hennenegildo Dávila, biógrafo
y discípulo de Gonzalitos escribió:
Consagrarse a la ciencia
fué su único amor en la existencia.

y P.J. Morales:
Quien trasmite verdades de la ciencia
aunque llegue amorir,queda enesencia.

Por esas fechas, Manuel José Othón
visitó Monterrey y se sintió im¡resionado
por las "montaflas épicas, en las que
creía escuchar el grito de un hombre
libre y que guardando están de nuestro
honor las puertas". Vale destacar que
fue este poeta quien presentó
egregiamente el paisaje norteflo en la
literatura, en su galvanizante "Idilio

Salvaje". Othón escalaba cumbres, pm,
también tenía debilidades, como 11113
ofrenda a la madre de Cristo, concebida
en los siguientes términos:
Macetitas y flores
mi amor te ofrece
Virgen de los Dolores
¿qué te parece?

El clima espiritual de la época giJD
entre "bellas ninfas" que cantaban su
"noble entusiasmo" a la ciencia y
"macetitas y flores", entre suicidas en
la reja de la novia, frases grandilocuenlt.S,
retórica exuberante, Nocturnos a Rosario
y amores en silencio. FJ estilo mobiliario
y la decoración que correspondían a
esos florielgios de la fonna eran fesumes
de guirnaldas, leones conducidos pcr
querubines -como los que aún se
conservan en la explanada de los Héroes
delaGranPlazadeMonterrey-,clJlldrm
en que las botellas de Chianti alternaban
con rosas deshojadas y no-me-olvides.
y sobre todo, lo que se mencionó en d
apartado anterior, el "juego austriacO"
para la sala, y el "juego de bejuco"
(Wicker), para la terraza o el recibidcr.

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\....-

I

�SILENCIOS

Nelva Alicia García
PALABRAS Y SILENCIOS

NOCTURNO AL SILENCIO

Para Carmen Alardín

El silencio es como la noche
duerme con la promesa
de ser diferente al amanecer.
Lo mismo se contrae
frente al cielo gris de la duda
o frágil se rompe
bajo el sol de la mirada.

Las palabras
son como las momias
apenas las roza el viento
y ya están deshechas
buscando su acomodo en el recuerdo.

SILENCIO A DESTIEMPO
EL RUMOR DEL SILENCIO

Si se rompe la ola en la playa
desierta de gaviotas
por qué no habría de romperse tu silencio
ávido de rumor de agua
sólo tú te extasías contemplando
las mariposas que llevas dentro

EL SECRETO DEL SILENCIO

o
r-

El silencio
es un diálogo secreto
entre la conciencia
y quien esconde la palabra
del oído ajeno.

A veces se canta a destiempo
la letra se adelanta a la melodía
o viceversa
yo no sé, empezamos al unísono
y ahora nos separan 36 tiempos de silencio.

SILENCIO DE MUERTE

Silencio
has nacido sin decir hola
al invierno que congela mi nariz
finalmente
en mis labios
te has contraído
como esa fruta cristalizada
para dejar el recuerdo
de lo que fui antes de la cosecha.

--.J
....

�COLABORAN EN ESTE NUMERO:

HERMANN HESSE (1877-1962). Escritor
alemán que adoptó la nacionalidad suiza
(1923), recibió el Premio Nobel en 1946.
Autor de novelas de enorme y sostenida influencia entre la juventud europea y americana. Pacifista. De su extensa bibliografía,
algunos títulos: Peter Camenzind, Bajo la
rueda, Demian, Siddharta, Narciso y Goldmundo, El lobo estepario, El juego de los
abalorios.
ANTHONY STANTON. Es investigador y
docente en El Colegio de México.
MARIA DEL REFUGIO GARRIDO (Tula,
Hgo., 1956). Licenciada en psicología y
maestra en educación superior (de la UANL
y la UR, respectivamente). Coordinadora del
Colegio de Pedagogía en la Facultad de Filosofía y Letras (UANL).
MARIA GUADALUPE BECERRA (Monterrey, 1956). Licenciada en pedagogía y
maestra en educación ~uperior egresada de la
UANL, donde actualmente imparte cátedra
(Facultad de Filosofía y Letras).
ROSA MARTIIA. ROMO. Docente en la
Facultad de Filosofía y Letras, donde estudió
la licenciatura en pedagogía y la maestría en
formación y capacitación de recursos humanos.

~

HERNAN SOLIS GARZA (Camargo,
Tamps., 1933). Estudió medicina en la Universidad de Nuevo León y realizó estudios de
posgrado en Chicago y Bufialo (EEUU).

Fundó la Unidad de psiquiatría en el Hospital
Universitario. Es autor de El enigma de la
esfinge; psicodinámica de la protesta (1969)
y Losmexicanos del norte (1971 ), entre otros
títulos.
JOSE MARIA INFANTE (Tandil, Argentina, 1942). Hizo estudios de psicología en la
Universidad Nacional de Córdoba, con especialización en psicología social. Docente en
la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL
desde 1976, donde funge como secretario
académico.
MARIO ANTEO HINOJOSA (Monterrey,
1955). Estudió la licenciatura en letras en la
Facultad de Filosofía y Letras de la UANL.
Profesor de literatura en el Tecnológico de
Monterrey. Ha publicado narrativa en revistas y periódicos locales. Becario del Centro
de Escritorios de Nuevo León en su primera
promoción (1987).
JOAQUIN HURTADO. Maestro normalista
y egresado de la licenciatura en ciencias de la
educación, de la Secretaría de Educación y
Cultura. Pertenece al consejo editorial del
suplemento cultural Aquívamos, del periódico
El Porvenir, donde colabora regularmente
con reseñas, crónicas, entrevistas, etc.
NELVA ALICIA GARCIA. Egresada del
colegio de periodismo, de la Facultad de
Ciencias de la Comunicación (UANL), hizo
estudios de letras españolas en la Universidad Regiomontana.

FERNANDO GARZA QUIR.OS (Monterrey,
1931 ). Contador público por el Tecnológico
de Monterrey y licenciado en psicología por
la Universidad Labastida. Maestro en administración de negocios por la Universidad de
Tulane. Es miembro de la Sociedad Nuevoleonesa de Historia y de la Texas Folklore
Society. Ha publicado artículos de historia
regional en Humanitas, Roel, El porvenir y
en otras revistas especializadas. Es autor de
El Niño Fidencio, un personaje desconocido
(1970), El Niño Fidencio y el fuiencismo
(varias ediciones), Los valladores al viento
(1976), Afinidades (1980) y El sello (1982~
entre otros títulos.
ALONSO DE LEON. (Ciudad de México.
1608-Monterrey, 1661). Cronista, militar,
poblador. Autor de la primera obra historM&gt;gráfica sobre nuestro estado, la Relaciótl 1
discursosdelNuevoReinodeLeón,temptramento y calidad de la tierra. Integrante dela
"pequeña corte humanística" que se formó
alrededor del gobernador Martín de Zavala
en la primera mitad del siglo XVII.
LUIS CESAR FRIAS LEAL (MonttneY,
N.L., 1983). Asistió durante un par de semestres al taller de artes plásticas de la Casa dela
Cultura de Nuevo León. En 1988 obblY0 111
primer Jugar en el certamen "Así pintan los
niños", convocado por Berol, S. A. Y fJ
periódico El Novedades. Actualmente C11S1
el primer año de primaria en el Centro Escolar Venustiano Carranza.

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              <text>Salazar, Humberto, 1959-, Secretario de Redacción</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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