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                  <text>ISSN 0187-8522
REVISTA DE LA FACULTAD DE
FILOSOFlA Y LETRAS DE LA UANL
NUMERO 32-33 VOL. X

NORA: ARRO
GUle,ERMO scHMIDHUBER
NE ESlO GARCIA NARANJO
VICll'OR FUENTES
JEANPERES
cH\USTIAN a:ARROUX-FOLLIN

KARLK.RAUS
cARMEN ALARDIN
ANDRES HUERTA
LUIS LEAL
ROGELIO REYES REYES
SILV1A M1J'IV'wS
EDMONDVANDERCAMMEN
MIGUEL C0lARRUBIAS
LUZ MARIA SIERRA
HUMBER O MARTINEZ
ENRl UEPUENTESANCHEZ
JULIETA RENEE
JEANNETfE L. cLARIOND
LUCAS DE LA GARZA COLLADO
GABRIEL GONZALEZ MELENDEZ
~ SASKIA JUAREZ
DULCE MARIA GONZALEZ
FEDERICO PATAN
ALEJANDRO MEDINA
MARGARITO CUELLAR
coLUNGA
ELIGIO CORONADO
MANUEL GONZALEZ CABALLERO
REYNOLPEREZVAZQUEZ

AMANºº

�UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
RECTOR: Manuel Silos Martínez
SECRETARIO GENERAL: Reyes S. Tamez Guerra
FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
DIRECTOR: Ricardo C. Villarreal Arrambide
SECRETARIO ACADEMICO: Miguel de la Torre Gamboa

B)NDO UNIVER '

RH)

ISSN 0187-8522
REVISTA DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
NUMERO DOBLE 32-33 / VOL. X/ ABRIL-SEPTIEMBRE DE 1991

CONSEJO EDITORIAL
María del Refugio Garrido
Armando González Salinas
Rodolfo Martínez Cárdenas
Lídice de la Luz Ramos
Genaro Saúl Reyes Calderón
Osear Rodríguez Arredondo
Saúl Souto
María Zebadúa Serra
DIRECTOR
Miguel Covarrubias
SECRETARIO DE REDACCION
Humberto Salazar
TIPOGRAFIA Y FORMACION
Catalina Hernández

Los artículos sin firma son responsabilidad de la redacción. No se devuelven originales.
Correspondencia y canje: Facultad de Filosofía y Letras, UANL.
Ciudad Universitaria. San Nicolás de los Garza, Nuevo León. México.
Publicación trimestral

�SUMARIO

4

MUJERES

Karl Kraus
ROSALINDA ALBUERNE, UNA SENSIBILIDAD ENCAUZADA
6 Nora
Garro

EN EL BURDEL
9 ISIS
Carmen Alardín

12 Guillermo Schmidhuber

CRISTOBAL COLON, iA LA ESCENA!

NOTAROJA
17 Andrés
Huerta

22 Nemesio Garcfa Naranjo

ELPOETAMALOGRADO

REYES Y LA NOVELA
27 ALFONSO
Luis Leal
ALFONSO REYES: CLARIVIDENTE PIONERO DE LA
CRITICA DE CINE
35 Víctor
Fuentes

40 Rogelio Reyes Reyes
47 Jean Pér~ / Edmond Vandercammen

EN TORNO AL CUENTO-ENSAYO DE ALFONSO REYES

EL DIABLO JUEGA CONMIGO
97 Julieta
Renée
DIECINUEVE AÑOS, HUARACHES Y PELO LARGO. ENTREVISTA CON
SERNA
99 JAVIER
Dulce María González
LA PUERTA
103 TOCAMOS
Lucas de la Garza Collado
GUILLOTINAS
Alejandro Medina
106 SIN
PINTOR PAISAJISTA, ESPECIE EN PELIGRO DE EXTINCION
109 Saskia
Juárez
PROYECTO Y RESISTENCIA A PROPOSITO DE DOS LIBROS DE
ZEMELMAN
111 HUGO
Amando Colunga
PROCESION
Federico Patán
113 LA
SIDERURGIA, SU ORIGEN Y DEPENDENCIA DEL CARBON
117 LA
Manuel González Caballero

EUROPA 1912, 1935. COMENTARIOS A LA OBRA DE
ALFONSO REYES

ENTRE RUINAS": LA RECONCILIACION CON EL MUNDO
50 "HIMNO
Christiane Tarroux-Follin
EXPERIENCIA POETICA DEARBOLADENTRO
61 LA
Luz María Sierra
CONOCER ES UN SUEÑO
Mijares
66 Silvia
PAZ YLALITERATURAPOLIDCA ACERCA DE EL OGRO
71 Fll.ANTROPICO
Enrique Puente Sánchez
ENCUESTA SOBRE EL PREMIO NOBEL DE LITERATURA 1990.
82 OCT
AVIO PAZ JUZGADO POR ESCRITORES REGIOMONTANOS

Miguel Covarrubias / Andrés Huerta / Julieta Renée / Margarita Cuéllar /
Reynol Pérez Vázquez / Eligio Coronado
GENESIS
87 Jeannette
L. Clariond
FILOSOFICAS EN TORNO A LA ECOLOGIA
89 REFLEXIONES
Humberto Martínez

·

93 Gabriel González Meléndez
ELLA YESTE

CUADERNO: Octavio Raz, Premio Nobel de Literatura 1990
Ilustran este número viñetas de César Valdez

�MUJERES

Karl Kraus
Una mujer no debiera estar de acuerdo con mi opinión. Y mucho menos
con la suya.
Los ojos de la mujer no deben reflejar sus pensamientos sino los míos.
Las mujeres nunca están consigo mismas. Por eso tampoco quieren que
los hombres estén consigo mismos: los quieren junto a ellas.
Las mujeres con las que hablamos poco son las mejores.
Las mujeres decentes se duelen de nuestro gran atrevimiento: palparlas
bajo la conciencia.
Tenía tanto pudor que se ruborizaba cuando alguien la sorprendía sin
pecados.

Eine Frau soll nicht einmal meiner Meinung sein, geschweige denn ihrer.
Die Augen der Frau sollen nicht ihre, sondern meine Gedanken spiegeln.
Die Weiber sind nie bei sich und wollen darum, dafi auch die Manner nicht bei sich seien,
sondern bei ihnen.
Die Frauen sind die besten, mit denen man am wenigsten spricht.
Die anstandigen Frauen empfinden es als die grofüe Dreistigkeit, wenn man ihnen unter
das Bewufüsein greift.
Sie hatte so viel Schamgefühl, dafi sie errotete, wenn man sie bei keiner Sünde ertappte.
Viele Frauen mochten mit Mannern traumen, ohne mit ihnen zu schlafen. Man mache sie
auf das Unmogliche dieses Vorhabens nachdrücklich aufmerksam.
Sie sagte sich: Mit ihm schlafen, ja - aber nur keine Intimitat!

Muchas mujeres desearían soñar con hombres sin acostarse con ellos.
Enérgicamente les haremos comprender que su propósito es imposible.

Der Spiegel dient blofi der Eitelkeit des Mannes; die Frau braucht ihn, um sich ihrer
Personlichkeit zu versichern.

Ella se decía: dormir con él, sí. iPero sólo sin intimidad!

Die Weiber haben wenigstens Toiletten. Aber womit decken die Manner ihre Leere?

El espejo sirve únicamente a la vanidad del hombre. La mujer lo necesita
para afirmar su personalidad.

Es gibt kein unglücklicheres Wesen unter der Sonne als einen Fetischisten, der sich nach
einem Frauenschuh sehnt und mit einem ganzen Weib vorlieb nehmen n_mfi.

Las mujeres tienen por lo menos sus vestidos. Pero los hombres lcon qué
cubreu su vacío?
No hay ser viviente más infeliz bajo el sol que un fetichista. Anhela un
zapato de mujer y tiene que conformarse con la mujer entera.
Una mujer que no puede ser fea no es hermosa.

Versiones de Miguel Covarrubias

Eine Frau, die nicht hafilich sein kann, ist nicht schon.

�ROSALINDA ALBUERNE, UNA
SENSIBILIDAD ENCAUZADA
La rosa,

no buscaba ni ciencia ni sombra:
confín de carne y sueño
buscaba otra cosa.
F. García Lorca

Nora Garro
(Hacer plástica y poema de algo bello;
crear un registro mental y en el corazón, pintar lo que se dice, decir lo que
se pinta. Viejo anhelo compartido.)
-lTu pintura ha llegado a otros?

- Ha tenido una línea. Creo que
finalmente llega lo que haces por gusto, sea lo que sea. Hay un momento en
la vida en que no se puede vivir enconchado, o peleando con la gente.

hacer lo que tú quieras. Para mí ha
sido un medio de comunicación.
- lCon quién?

-Con el otro yo, que está ahí. El
hecho de hacer algo plásticamente,
crear, es un acto íntimo.
-lPor qué?
- Porque es mío. Ni tuyo, ni de
Javier.

- lQué es para ti pintar?
- lPor qué te gusta?

- Pintar es una comunión conmigomisma.
,

-lNo es algo egoísta?

- No, porque cuando pinto doy lo
mejor de mí, en el sentido expresivo y
comunicativo. Me enfrento con mi expresión. La gente es como un puente.
Yo pinto para la gente - no para gatos ni conejos- . Es un oficio que se
da a través de un trabajo. Es difícil:
lestá bien?, laprendí o no? iTantas
preguntas! Si has tenido un tiempo de
relación con tu oficio no se puede más
que ser honesto. Dices cosas que son
tuyas. Prevalecer a través de mi lenguaje: es mi única verdad. Es el oficio
de toda la vida.
- lQué es el grabado para ti?

\O

- El grabado es una expresión.
Pero esto no dice nada. Es una expresión clásica, plástica, donde tú puedes

- Porque es mi medio de expresión. Si yo hiciera ladrillos, los amaría.
Yo amo el oficio, eso es importante.
-lPor qué?

- Porque el oficio es la vida. El
oficio es lo que tú aprendiste y aplicas
como tu forma de vida, tu trabajo. No
hay más que ver. Diego Rivera no
vivió fnás que para su pintura. Pudo
vender o no vender, ser comunista o
ser corrido del partido.
-Ahora pintas al óleo y has
dejado un poco el grabado.
- El oficio tiene ramas de expresión. Yo me quedé mucho tiempo en
el grabado. La pintura es un reto en
este momento. Como perro estuve
tras ella mucho tiempo. Pero ahora es
como la punta del grabado.

-lCómo es eso?
- Digo tantas cosas y luego digo
también: lcómo es eso? Te lo digo a
ti, que das clases. Tú sabes cómo has
sabido dominar tal punto, que no se
puede ser una improvisada; eres una
profesional. Tu trabajo tiene un "sentido".
- lCrees que todo el mundo puede entender eso?
- l Y quién está preocupado de
que todo el mundo entienda? Plásti•
camente hablando, la punta del grahado es lo mismo que el pincel. Pero
creo que como estoy hablando contigo, me vuelvo poeta.

-Olvídate de mí, eres tú sola.
- Pues entonces, no es lo mismo.
Aunque te duela. Lo mío no son 1~
puntos ni las comas, aunque te dé risa,
aunque te duela.

(Risas.)
(Quisiera transmitir fielmente la
manera única en que Rosalinda dice
lo que dice. Conversar con ella, experiencia preciada en nuestros 20 añ~
de relación, es aventurarse a un mun·
do sorprendente, inesperado y carga·
do de emociones contradictorias.~
palabras que ahora estoy transen·
hiendo son como pájaros capturad~
inmóviles fósiles de una conversación

llena de entusiasmo, plagada de miradas cómplices.)
- l Tu taller?

un muro de malos suenos
(El resto de la velada es inaprehensible. Y, sin embargo, la evocación
me pr?porciona un placer especial,
pues siempre será fértil el filón de
esos momentos junto a Rosalinda recitando sus poemas favoritos.)

- Más de diez años de trabajo
profesional, de mantenerlo. También
soy yo, los helechos, el ambiente. En
donde yo trabajo, desarrollo
cotidianamente mi profesión es mi
Nos volvimos a ver, otro día.
oficina burocrática. (Risas.) 'Podría
agregar: Allí he aprendido a estar
- Esa incursión en el mundo de la
sola. Me voy a morir sola. Tú también.
pintura,
después de tantos años dedi~odos. Es circunstancial la compañía,
siempre. lO no? Nadie se muere cados al grabado, lno te hace sentir
acompañado. lNo te acuerdas de "La que abandonas, que diversificas?
ciudad" de Cavafis o de tu "Vía
Rupta"?
- No, porque te enriquece conocer otros lenguajes plásticos. Es otro
-lEs un refugio?
lenguaje para decir lo que tú quieres.
Eso te enriquece, aunque te guste el
- ~o, para nada. lRefugio de qué, grabado y sea tu mejor medio de exde qwén? Yo no vivo para una ima- presión. En realidad, todos los megen.
dios te pueden dar buenos resultados.
Uno utiliza el medio, no al revés.
Rosalinda trae un libro que ella
llama "El libro negro". Es un libro de
- lEl tema lo eliges tú?
~~as. Se pone los anteojos de medio cuculo, pequeñitos y lee, emocio-Sí, siempre. Yo tengo que dejar
nada:
que surja, es lo más hermoso.
iAmor, enemigo mío,
muerde tu raíz amarga!
Por el puente de Elvira
voy a verte pasar
para mirarme en tus ojos
Yponerme a llorar
Me separa de los muertos

qué hacer con eso. Si tú te quieres y te
aceptas, ya no es tan grave lo que
dices.
- l Tú crees que el artista es un ser
incomprendido?

-Sí Y no. El arte es elitista, tú
sabes que poca gente lo va a entender
El artista sufre y disfruta. El acto crea~
tivo es algo muy personal. Lo importante es el resultado; aunque en esto
me quedan dudas.
. - Me asombra tu capacidad para
eVItar las subjetividades. Durante mucho tiempo, yo creí que escribía poemas para evitar ir al psicoanálisis.
- Bue?º• c!eo que finalmente hay
u_n gran m1steno en todo esto. Adquinr mad~rez dentro de una expresión
es dommar una técnica y usarla con
una carga de creatividad. Se dice fácil.
-Cuando hablas del grabado, parece que te refieres a una persona.

- No. Es parte tuya. En el momento en que tú lo controlaste, lo haces tuyo. Por allí fluye tu expresión.
Eso es único y no lo puedes tener con
- Hubo un tiempo en que mis
otra persona. Separemos. Hay gente
poemas surgían de mis relaciones con que te motiva, te dan ganas de hacer
los demás. Eso me preocupa, parece cosas cuando conversas con ella. Pero
utilitario. Me devoraba a la gente y luego viene la otra parte, el acto crealuego me iba, las abandonaba.
tivo Yése es íntimo. Si usaste al otro
eso. es algo medio "animal", quier~
- No importa cómo te llega la se- dem, de las relaciones humanas. (Riñal de un tema. La labor del artista es sas.) Y o creo que con cualquier cosa
se puede hacer arte.

...a

�ISIS EN EL BURDEL

Carmen Alardín
- ¿Tú qué haces con tu arte?
lSientes que tienes un tema? lTe interesa tenerlo?

- Es una pregunta difícil. Hay algo planteado, obvio: figuras, animales, etc. Pero después del planteo
técnico, me interesa que produzca un
estado emocional, algo más que ya es
parte del espectador, lo que le sugiera
el tema. Yo siento que estoy adentro
de los cuadros. Pero estoy como estaba conmigo misma cuando lo hacía,
expresándome. Al principio, uno no
se puede desprender de sus cuadros.
Cuando aprendes que se van, comprendes que es importante que otra
gente los quiera. Vendido, ya no es
objeto tuyo, aunque se va parte de ti.
A mí aún me pasa que cuando se van
siento un hueco; con unos más que
con otros, pues te enamoras. En realidad, pintar es como aprender a vivir.
- lTienes alumnos?
-Sí. A algunos les interesa la pintura, como a mí, pero el porcentaje es
bajo. No me molesta, pero hubo un
tiempo en que sí me molestó.

Esta
. entrevista debe acabar ahora,
pues siento un imperativo susurro en
el oído, el de Juan Ramón Jiménez,
que me dice:
iNo le toques ya más,
que así es la rosa!

Me fui a contemplar su obra. Sus
hombres y mujeres son bellamente
misteriosos: sin pupilas, tejiendo hilos
invisibles, creando palomas fugaces;
correctos ingleses, magos,
enamorados por siempre, a punto de
ser eternos. Sus casas de óleo son
coros con ojos asombrados y bocas
abiertas al éxtasis, adornadas con
brújulas danzantes, escenografías
mágicas para la vida cotidiana. Y
luego muestra un mar con juguetes de
corales, pececitos diminutos, el mar
de una niña intensa. El gajo de luna,
la manzana aprisionada por la pareja
dramáticamente unida, el sol varonil
como un león universal, es un logrado
mensaje de la mujer. Sus meticulosos
grabados ofrecen mil tonos cafés o el
colorido de las acuarelas, una y otra y
otra manera de usar el medio. Sus
pinceladas de óleo, cada una con una
intención apasionada... Rosalinda Alb u er ne, con pincel o punta de
grabado, es Rosalinda artista: precisa,
exagerada, profunda, inacabable.•

•Como dijo Heinrich BOi!: si usted tiene
oportunidad de ver la obra de Rosalinda
Albuerne y no siente o percibe lo que he
dicho aquí, no me venga a mí con reclama-

ciones.

DILUVIO PRECOZ
No lloraba esa noche.
Se sumergió en la arena.
Su dulce boca se llenó de arena.
Sus brazos no eran brazos,
sino almácigos.
Fue entonces que soñó con esa lluvia
de muy lejanas tierras.
El diluvio que un día llegaría
para ayudarte a reinstalar el mundo,
donde Ella y tú
ya-espejo-de-por-medio
s1
apenas
se
miraran si acaso se
tocaran.

EL OJO VEGETAL
El ojo vegetal te mira
desde su más honda raíz
aletea
te graba
en la memoria
de su cámara oculta.
El ojo vegetal
que al sol se abre,
que contigo se cierra,
para guardar tu aroma,
para beber tu aire,
el ojo que contigo
muere día tras día
y cuando mires

�plena la luz de nuestra muerte
se abrirá con qué fuerza,
con qué sorpresa se abrirá.

ISIS EN EL BURDEL
No quiero ser
tu sombra ni tu ausencia
ni tu anillo de luz
ni tu nostalgia.
Sólo quiero ser tú,
cuando te enredas
como girón de viento entre mis velos.
¡l

EL INTOCABLE
Un niño que es un canto,
se planta enmedio del desierto.
La muerte lo respeta.
Pues teme no saciarse con sus huesos.
Hay niños que en verdad, no tienen huesos.
Todo en él es cartílago de luna
y alguna que otra escama de dorado pez.
Todo en él es incendio,
piel que inflama
los dedos que lo tocan.
Pero la muerte no tiene dedos inflamables.
Está helada.
Y esa llanura en que la muerte habita,
está muy lejos del desierto.

EL ENCUBIERTO
Tanto nombrarte en femenino
y acaso eres varón.
iAcaso no! seguramente.
"Der Tod" como te llaman
Goethe, Rilke y Von der
Vogelweide.
Un hombre impredecible
que se desliza silenciosamente
para tocar los senos
mientras leemos prosa edificante
en el trayecto a la oficina.
Varón en casi todos los idiomas
no ti~nes_que vestirte de mujer
para msp1rar temores.
Yo me abandono a tu invasión macabra
para que tu lascivia me descubra
la margen ignorada.

Del libro La libertad inútily algunas noches; en fecha próxima lo publicará la UNAM.

�CRISTOBAL COLON, iA LA ESCENA!

Guillermo Schmidhuber
Muchas veces he pensado que así como los actores se preparan y se maquillan antes de una representación,
también los personajes cumplen con
su cita y, como espíritus chocarreros,
arriban al teatro aún vacío, y allí esperan pacientes hasta el momento de
convertirse en espíritus poseedores
del cuerpo y del sentir del actor o la
actriz; para después de la función
continuar su gira de espíritus trashumantes de escenario en escenario, con
la esperanza de volver pronto a la vida
escénica. Esta fantasía de la existencia
extrateatral del personaje es muy clarificadora para entender la analogía
que guarda el vivir condicionado del
personaje con la vida humana. lQué
pensaría el Cristóbal Colón personaje
si pudiera contemplar la imposible
representación de todas las obras del
teatro colombino? O en otras palabras, lcuáles serían las diferentes
perspectivas del Descubrimiento de
América, si el Colón personaje reviviera su aventura, con las innumerables obras colombinas que se han
escrito en las cinco centurias que han
pasado desde que el Colón histórico
vivió su única vida humana?
La historia del teatro posee innumerables obras colombinas, a pesar
de las insuperables dificultades que
presenta el personaje de Cristóbal
Colón para ser llevado a ·1a escena
porque su hazaña fue un triunfo de la'
humanidad sobre la geografía, mas no
un conflicto humano teatralizable.

Lope de Vega inauguró el teatro colombino con El.Nuevo Mundo descubierto por Colón, pieza publicada en
1614 en la Parte IV de sus obras, y que
Menéndez y Pelayo sitúa anterior a la
publicación de El.peregrino (1604), 1
en cuyas listas de obras es mencionada. David Castillejo sugiere que fue
escrita después de 1599, cuando a menudo Lope viajaba a Sevilla a visitar a
Micaela Luján, mientras el marido de
ésta, Diego Díez, estaba en América;
las estadías de Lope en Sevilla "le
pusieron en contacto con las civilizaciones de ultramar".2 El Nuevo Mundo de Lope no es una de sus mejores
obras, el ojo crítico neoclásico de Moratín la califica de "comedia de las
más disparatadas de Lope. La escena
es en Lisboa, en Santa Fe, ·en Granada, en Barcelona, en Guanahani, y en
medio del mar y en el aire. Entre los
personajes de ella hablan el Demonio,
la Providencia, la Religión Cristiana,
la Idolatría y la imaginación de Cristóbal Colón. En la tercera jornada hay
una confusa mezcla de fornicación y
doctrina cristiana, teología y lujuria,
que no hay más que pedir".3 Don
Marcelino califica a esta pieza de
"poema épico dialogado" y, adjudica
los defectos a la precipitación de Lope al escribirla:
lCómo explicar este fracaso? Quizá el

argumento entrana algún vicio radical
que no han podido vencer los esfuerzos de todos los poetas, algunos insignes, que han querido llevar al teatro o
a la epopeya el descubrimiento de

América. Es uno de los casos en que la
sublime realidad histórica oprime y
anonada la invención poética... Para
que la historia moderna pueda ser
fuente de poesía, será preciso que el
transcurso de los siglos vaya defor.
mando la noción histórica y engendrando nuevos mitos.4
lCuál es el sueño volitivo del Colón de Lope? Colón es un descubridor
de mundos nuevos, pero no un visionario de la incorporación de esos
mundos a la hispanidad. Su Colón dice en un parlamento con el rey Don
Fernando:
Colón: Senor, pues acabastes la con
[quista
felicfsimamente de Granada,
Ahora es tiempo de ganar un mundo,
Que no penséis que es menos lo que
[ofrezco.
Grande es Espalfa, pero sois tan
[grandes,
Que si no le anadfs un mundo nuevo~
Es imposible que quepáis entramln.
El acto primero termina con la
afirmación de los reyes católicos de
prestar su ayuda en la aventura
colombina, "Porque a la fe se vuelvan
los idólatras; y se ensanche de España
el señorío", concluye el rey don Fer·
nando.5 En el segundo acto, mientras
las carabelas van cruzando el mar
océano, aparece un grupo de
indígenas que están festejando las
bodas del cacique Dulcanquellin con
la raptada Tacuana; hasta ellos llega
la noticia de tres casas en el mar; Colón

y sus acompañantes irrumpen la escena, y Fray Buyl clava en tierra la
primera cruz de América. Huelga
decir que ni el fraile ni Bartolomé
Colón fueron acompañantes en el
primer viaje colombino, pero la
intención de Lope es glorificar al Descubridor y honrar a la Santa Cruz, en
una pieza de género híbrido, que une
la comedia épica con el auto
sacramental. El tercer acto presenta
los preparativos de la celebración de
la primera misa en las nuevas tierras
y, paralelamente, la confabulación de
los indígenas para matar a los invasores y arrancar la cruz; además la
trama está apimentada con los
amoríos de dos de los acompañantes
de Colón con las bellas isleñas. Al
fina~ la confabulación falla al saber
que el madero de la cruz ha echado
raíces, y Colón es premiado
anacrónicamente con el título de
duque de Veragua, ya que este
reconocimiento fue otorgado años
después a su nieto don Luis Colón. La
obra concluye con estas palabras del
rey Fernando:
Rey Fernando:

Hoy queda gloriosa Espana
De aquesta heroica victoria,
Siendo de Cristo la gloria
Y de un genovés la hazana.
Yde otro mundo segundo
Castilla y León se alaba.6
Para Lope, el Nuevo Mundo es un
símbolo de riqueza y una oportunidad

de evangelización, pero nada hay que
nos lleve a pensar en la creación de la
Hispanidad, ya que presenta un nuevo
mundo geográfico pero no un nuevo
sentir.
Pocas piezas logran las excelencias de Christoval Colón de Luciano
Francisco Camella (1790), ahora olvidada como todas las de este autor
injustificadamente proscrito; el juicio
de Moratín en La comedia nueva ha
servido de libelo literario para ridiculizar a Camella, hasta convertirlo en
el prototipo del mal dramaturgo. Su
obra colombina narra el regreso de
Colón cargado de cadenas y su posterior reivindicación por la intervención
de la reina católica. La efectividad
escénica de esta pieza es indiscutible,
pero la crítica la ha olvidado; don
Marcelino llama a esta inocua pieza
"la más perversa entre todas las producciones de este infando autor, clavado por Moratín en la picota de su
sátira inmortal".7 Camella sube a escena a Doña Felipa Moñiz, muge, de
Colon y a su hijo Dieguito, junto a los
personajes que rodearon el pérfido
incidente de Bobadilla; Tecumba y
Zira, una pareja de indígenas, son los
testigos que ayudan a Colón a librarse
de la infamia. A pesar de su trama
sencilla, logra un suspense escénico
que debió gustar mucho al numeroso
público que las crónicas de la época,
hoy poco leídas, siempre adjudicaron
a Comella. En esta obra, el Nuevo
Mundo es una parte más de España,

no hay el menor atisbo en ella de que
en las dos décadas siguientes a su estreno, el imperio español se desmoronaría, ni ninguna imagen que nos
invite a pensar en el destino americano.
En 1792 se estrenó Columbus: a
World Discovered de Thomas Morton
(1764-1838), en el Covent-Garden.
Ese año Moratín visitó Londres, y
asistió a la representación de esta
obra colombina, su apreciación la
dejó escrita en su diario de viaje:
Aparece Cólon en la isla Espanota con
su compañeros y soldados, y entre
ellos un fraile que hace de capellán, y
un aventurero inglés, que, como es
natural, es el más galán, el más valiente
y el más amable del mundo...
Y más adelante agrega:
Cargan de cadenas a Cólon, yel inglés
tiene que escapar en camisa, porque
tratan ya de quemarle con otros cuatro
por hereje, lo cual da motivo a varias
chuscadas contra el fraile y la Inquisición, porque aunque entonces ni los
ingleses eran herejes, ni la Inquisición
se babfa establecido, es menester que
el patio se rfa, y en efecto se ríe.8
Una lectura de esta obra nos hace
imaginar las razones de su éxito, la
forma de narrar las aventuras
colombinas está más cerca del
guionismo cinematográfico de
entretenimiento de hoy que del teatro
histórico. Nuevamente la pieza carece

�de referencias a la formación de un
espíritu hispánico.

..,....

Otros muchos autores han caído
en la tentación de escribir teatro colombino: Jean Jacques Rousseau (La
Découverte du Nouveau Monde,
1740), Louis Nepomucene Lemercier
(Christophe Colomb, 1797), y muchos
más, obras algunas interesantes y
otras despreciables, como la de Francisco Cerlone, en la que Cólon hace la
conquista de México y bautiza al Nuevo Mundo de América. En el siglo XX
se ha escrito el mejor teatro sobre
Colón: Claudel escribió El libro de
Cristobal Colón inspirándose en la
forma de la misa, con un lector y un
coro; en los años treinta fue editada
en varios idiomas con bellísimas ilust_raciones de Jean Charlot, y fue montada por Barrault en 1953. La trama
recoge la narración apócrifa del viejo
marino que antes de morir le confía a
Colón el secreto de las nuevas tierras
anécdota que también había utilizado'
Lope, además se narra el descubrimiento, las desgracias de Colón y la
muerte de la reina. Claudel nos recuerda una y otra vez la etimología de
Cristóbal: el portador de cristo, míentras asistimos a la vida, muerte y transfiguración de Colón, como a una
pasión de Cristo, con un teatro simbolista que propone concordancias entre la Virgen María y la Católica
Isabel, y entre san Cristóbál, santo
Santiago y Cristo con la figura de CoIón. Al final de este drama lírico sólo

permanece un Nuevo Mundo, y las
imágenes de María y de san Cristóbal
llevando al infante Jesús son sumadas
a las constelaciones siderales. Toda la
pieza es un rito de santificación de
Colón como instrumento de la cristianización de las tierras americanas; sin
embargo, desde su apoteosis Colón
sufre por los ini.:-rtunios que, como
visionario, ve en las nuevas tierras: la
escalvitud negra y el dolor humano.
Colón responde a un acusador con
estas palabras: "Yo prometí quitar la
obscuridad del mundo, pero nunca el
sufrimiento". Y ante la visión de la
esclavitud, Colón responde: "De esta
manera, no solamente regresé América a la humanidad, sino también Africa... a través del sufrimiento, si no hay
otra manera".9
Kazantzákis escribió Cristóbal CoIón en 1949, su protagonista es un pecador que asesina a un viejo marino
por el mapa de los secretos del mar, y
a la vez un santo que sigue una vocación divina, y un profeta que posee el
don de describir mundos todavía no
descubiertos. Ya no es el Colón histórico sino un personaje transfigurado
por la ficción teatral que llega a aleanzar existencia por sí mismo; es la personificación esencialmente humana
de la esperanza americana, que en un
diálogo es comparada con la esperanza hebrea: "Yo soy el nuevo Moisés y
el Atlántico es mi desierto". "Kazantzákis nos recuerda que en cada hwnano hay un mundo interno que
descubrir; en otra de sus obra nos

dice: "Un barco es nuestro ser y navega en profundas aguas celestes. lCuál
es nuestro objetivo? iNavegar! Porque el Atlántico es una catarata y la
nueva tierra sólo existe en el corazi&gt;n
del hombre".10 En el momento de
llegar a las nuevas tierras, Colón exclama "Alegría, alegría," y estalla en
sollozos, palabras que recuerdan las
delMemorial de Pascal: "Alegría, alegría, lágrimas de alegría".
Ghelderode conceptualiza a Cristóbal Colón (1927) como un personaje
chaplinesco en un mundo fuera del
tiempo. Ya no es el Colón histórico,
sino la personificación de la percepción de la vida humana desde la visión
pétrea de una estatua. En su último
parlamento nos dice: "Es inútil que
uno vea las cosas desde arriba, le emocionan a uno ... icuando se es sensible
como yo! No se puede evitar ... Hay
que ser estatua para comprender ... "11 La perspectiva de lo absurdo
ilumina el misterio del devenir histórico, y la perspectiva de lo mítico nos
hace percibir la vida humana empe·
queñecida y sin sentido. Al final de la
pieza, Colón está próximo a hacer su
viaje postrero:
Colón: he amaclo clemasiaclo la aven•

tura para que no me guste morir. Yo
te abandono con pies ligeros, oh muodo antiguo, y tu inútil espera clonde
todo es ceniciento, pueril y perverso."
Voy a viajar, sin retorno esta vez, entre
las burbujas luminosas que Dios sopló
un dfa que fue el primero.12

En los últimos años sobresalen dos
obras colombinas de gran interés: CoIón de Antonio Gala, y Acto Cultural
del venezolano José Ignacio Cabrujas.
La primera nos hace recorrer desde la
salida de Palos hasta la llegada a tierras americanas, con la aparición de
varios personajes, como Beatriz Enríquez, la madre del hijo natural de CoIón. Para Gala, la figura de Colón es
un símbolo de la unidad humana aún
por conseguirse; los últimos parlamentos de Isabel y Colón lo confirman:
Isabel: Saldremos hacia lo alto

cuando esté ya la casa sosegada:
la casa ele esta Tierra,
que es una manzana en las manos ele
(Dios.
Pero el hombre, lo mismo que la
(tierra,
habrá de conseguir la paz consigo mis
(mo:
su mitacl de Caín y su mitad de Abel.
Colón: Preparemos el viaje intermina

(ble
poniéndonos de acuerdo unos con
(otros
ydándonos las manos para multiplicar
(nos.
Tan sólo los pacíficos
podrán llamarse hijos de lo Alto. 13
A lo que el coro responde: "Esa es
nuestra esperanza, nuestra única esperanza. La esperanza en el Hombre.
iLa esperanza!" Acto cultural de Cabrujas es una excelente pieza latinoamericana que, con la técnica del
teatro dentro del teatro, relata la

puesta en escena del Descubrimiento
por la Junta Directiva del ejido San
Rafael. 14 Lo épico de la aventura de
Colón contrasta con la vida cotidiana
de los habitantes de un pueblo "sin
presente o futuro, sólo con un pasado
que agobia y frustra". Estamos ante la
realidad hispanoamericana, lejana de
los sueños proféticos colombinos de
una nueva condición humana. Esta
pieza nos recuerda que aún hay mucho por resolver para que Hispanoamérica se convierta en el "continente
de la fantasía".

abrirá una grande tierra, y ~ nuevo
marino descubrirá un nuevo mundo".15 Palabras proféticas de la Medea de Séneca, en traducción de
Cristóbal Colón, que nos o:tJligan a
seguir buscando con una gran esperanza un mundo nuevo en el Nuevo
Mundo.

Si el personaje de Colón pudiera
ver escenificadas todas estas obras,
lqué pensaría? Comprendería que
los siglos lo fueron separando de la
personificación del hombre esforzado
de las piezas de Lope, Comella y Morton, para acercarlo a personificar el
símbolo de una esperanza nunca cumplida, a pesar de su papel de santo, en
las piezas de Claudel y Kazantzákis, y
de mito, en la obra de Ghelderode.
Quizá lloraría lágrimas de alegria al
ser invitado en la obra de Cabrujas a
buscar y seguir buscando el redescubrimiento interior de América; y al
comprender la proposición de Gala
de la 11ovizació11 del mundo actual,
carente de paz y de concordia. Porque
el personaje de Colón está esperando
el cumplimiento de la profecía antigua que la mano del Colón histórico
dejó escrita al reverso de una hoja de
El libro de las profecías: "Vendrán los
tardos años del mundo ciertos tiempos en los cuales el mar océano afiojará los atamientos de las cosas y se

2Castillejo, David. Las cuatrocientas comedias de Lope. Maclricl: Teatro Clásico
Espafiol , 1984, p. 40.

Notas
1

Menénclez y Pelayo, Marcelino. "Observaciones preliminares", en Obras de Lope.
de Vega. Madrid: La Real Academia Espafiola, 1900, tomo xi, p. cii-cxv.

3Fernánclez de Moratfn, Leandro. Obras
póstumas. Madrid: 1867, tomo iü, p. 13334.
4

Menénclezy Pelayo, "Observaciones preliminares", p. cv.
5

Vega, Lope ele. El Nuevo Mundo descubierto por Colón, ver nota 1, p. 343-80.
Lope también lleva a escena a Colón en El
Príncipe perfecto, como personaje secunclario, ver Morfnigo, Marcos. América en
el teatro de LV. Buenos Aires: Instituto ele
Filología, p. 221-30.
6vega, Lope de. El Nuevo Mundo, p. 380.
7

Menénclezy Pelayo. "Observaciones preliminares", p. cxii.

8

Moratfn. Obras póstumas, p. 183-84.

9

Claudel, Paul. The Book of Christoper
Colwnbus. New York: Yale U.P. 1930, p.
42. La traducción es mía.

...
(11

�NOTA ROJA

Andrés Huerta
1

°Kai.antzákis, Niko.Ascética, ver el excelente "Prólogo" de Miguel Castillo Didier,
en Kai.antzákis, Niko. Cristóbal Colón.
Buenos Aires: Ed. Carlos Lohle, 1966, p.
27.

NOTA ROJA

11

Ghelderode, Michel de. "Cristóbal Colón", en Teatro. Buenos Aires: Ed. Losada, 1958, p. 144.
12

Ghelderode, "Cristóbal Colón", p. 143.

13

Gala, Antonio. "Colón", en Gestos 3/16
(nov. 88), p. 177-213.
14

Cabrujas, José Ignacio. Acto cultural.
Caracas: Monte Avila, 1976. Ver estudio
de Kirsten F. Nigro, "History Grand and
History Small", MLA Conference 88.
15

Citado por Madariaga, Salvador de. Vi-

da del muy magnífico señor Cristóbal Co-

lón. 1949, cap. viii.

\
/

/

(

[l

"'11\- .,.,.,),
1
IC

.-4

Más de setenta violaciones
en una semana
resultado de la violencia
de un pueblo
en el que se invierten fuertes
sumas de dinero
en la ética y la moral. ..
luego los incestos
luego los asaltos a mano armada
un hombre pide auxilio a una sexóloga
para saber de qué manera
puede ser feliz con sus instintos
ya que nunca ha tenido erección ...
un hombre asaltó dizque para llevar
de comer a sus hijos en la foto
el sujeto muestra tristeza
y arrepentimiento
religioso a peregrino con engaños
viola en congregación no menciona
iglesia o secta la nota
niña es encontrada con sus compañeritas
drogándose con .hiner en el recreo
la directora da la alerta
no se menciona escuela o rumbo
señor asesina a su mujer porque
se niega a hacer el amor sábado
por la madrugada ....
policías despojan a cuatro jóvenes
de sus pertenencias y vestuario
los policías están prófugos
dos se liaron a golpes por el amor
de una damisela que resultó ser
un "él" y los tres se fueron de rol

�y la vida sigue con su nota
roja muy roja como la sangre
Septiembre 9 de 1990

DEVUELTA

....
Q0

He vuelto a escribir
a pesar de mis ojos ...
quiero escribir algo
sobre el tiempo
dibujado en las paredes
de este pueblo que
se me revierte vivo
donde está la luz
donde está también la tarde
y el encuentro
y el reencuentro
y el saludo de una presencia
viva (enmudecida)
el agua se vierte sobre
los techos
miramos llover y mojarse
las cosas
la ropa mis anteojos
la cámara ...
he vuelto a escribir
a pesar del dolor ...
porque algo de.mí sale
a la libertad ·
a la salud de amarte
a ti tan concretamente
porque de pronto sois
como un dios que me salva
de ese vacío impúdico

he vuelto a escribir
para relatar una tarde
para decirte que los amantes
se anulan en el deseo
o se incendian en. un beso
o se hacen promesas...
que algún día te soñé en esos
amplios valles de trigo
de un verano al norte de mis
ojos o cerca de Mississippi. ..
he vuelto a escribir
para lamentarme un poco
de todo lo que ensombrece
la esperanza del hombre
y no sé de verdad si esto
sea de alguna manera
legítimo ...
he vuelto a escribir
para anunciarte que creo
en la hermosura que la vida
contigo me entraña...
Septiembre 10 de 1990

INVITACION

El blanquísimo muro me invita
a mirarle
como quien se abstrae en un
hondo pensamiento
de mi pequeño mundo
el agua fresca del día me
recorre
el cuerpo
la garganta

....

14:)

�me refresca la memoria
trato de poner mis cosas en orden
algo más allá de mí me impone
actos irrefrenables
como pensar qué eran mis manos
ayer
en dónde mi cabeza
en qué parte mis sentimientos
mejores
ato cabos para no olvidar cosas
espero que venga el sol a mi
terraza
para desnudarme y buscar afanosamente
su secreto
iluminar mi corazón
para olvidar también quemar mi
sacrilegio
los rencores los malos deseos
y algún viejo infortunio
pero también quiero escribir a
España
a Indiana y a Cuba
caminar con Eduardo las calles de
La Habana...
y entre los pendientes jugarle una
carta al destino
con la señal de mis manos ...
Septiembre 13 de 1990

RESCOLDO
Aunque es indiscutible el poder
que tiene el tiempo para convertir
en ceniza cualquier página,
es el hombre quien fuera llamado
a descubrir una y otra vez
el rescoldo: guiño luminoso que nos dirige
nuestro semejante desde el ayer.
La remembranza de la figura
de Felipe Guerra Castro
y los juicios sobre su obra poética
que podrán leerse a continuación,
fueron tomados de las Memorias
delescritorlampacense
Nemesio García Naranjo.

�EL POETA MALOGRADO

Nemesio García Naranjo
Todavía cursaba el primer año, cuando uno de tantos días en que los discípulos del doctor Amado Fernández
salían de la cátedra de Química, alquien me señaló a un joven de estatura
regular, color moreno, ojos vivos pero
bondadosos, muy mal peinado y desaliñadísimo en el vestir, y me dijo en
tono que fluctuaba entre la admiración y el misterio: es un literato, se
llama Felipe Guerra Castro y el doctor Garza Cantú dice que le aguarda
un porvenir brillante en las letras. Yo
lo miré con curiosidad; pero como
todavía no cumplía 15 años, y Felipe
debe haber tenido 18, la diferencia de
edades no resultaba propicia para iniciar una camaradería. Por otra parte,
en aquel tiempo, no me interesaba
aún por el Dios Apolo ni por las Musas.

N
N

Tres años después, cuando me aficioné a las humanidades y procuré
cuidar mi léxico y mis construcciones
gramaticales, para expresar mejor mi
pensamiento, solía encontrarme a Felipe en la Biblioteca del Estado. Nos
saludábamos con una inclinación de
cabeza y nada más. El pedía un libro
del cual tomaba notas que apuntaba
en una agenda. Me entró curiosidad
por saber lo que leía, y una tarde en
que abandonó el recinto antes de lo
que acostumbraba, me precipité a pedir el libro que él había devuelto. Era
El criticón de Gracián, un autor que
yo no conocía ni siquiera de nombre.
Me puse a hojearlo y nada encontré

en é~ que me explicara el interés con las notas apuntadas, me fue justificanque Guerra Castro lo consultaba. De- · do su admiración por Gracián. Aquebe considerarse que en 1900, las suti- lla conversación fue una cátedra, pues
lezas del singular jesuita del siglo me di cuenta de que para aprender a
xvm, estaban muy arriba de mi com- escribir, había que aprender antes a
prensión literaria, que apenas comen- leer. Desde aquella tarde, Felipe y yo
zaba a despertar.
salíamos juntos de la Biblioteca y nos
íbamos a sentar en una banca de la
Así pasó algún tiempo sin que yo Plaza de Hidalgo, que quedaba a un
avanzara en el conocimiento de Feli- paso, pues en aquel entonces, no se
pe; pero una tarde en que los dos nos había terminado el Palacio de Goquedamos hasta que se cerró la Bi- bierno actual, y los establecimientos
blioteca, tuvimos que salir juntos. Co- oficiales se eucontraban en la calle de
mo estaba lloviendo y no disponíamos Morelos.
de un paraguas, nos tuvimos que arrimar al edificio para no mojarnos. Era
Guerra Castro, en el siglo XIX,
muy discreto y nunca iniciaba una era un devoto del Siglo de Oro y se
conversación, por lo que me vi obliga- entregaba a la tarea infantil de califi•
do a tomar la iniciativa. - Me quiere car los dechados clásicos. Al pie de los
usted decir, lpor qué lee con tanto versos "A Salinas", de Fray Luis de
interés las obras de Gracián? Y me León, ponía la nota "Tres Perfecta·
contestó con naturalidad encantado- mente Bien"; y le asignaba la misma
ra: - Porque es uno de los grandes calificación a la famosa égloga de
maestros de la prosa española. Cer- Garcilaso que tiene este ritornelo:
vantes y Quevedo son muy superiores "Salid sin duelo lágrimas corriendo".
a él, pero no le ganan en agudeza ni en Convertido en sinodal, repartía pre·
ingenio. Por su perspicacia en el deta- mios entre Lope de Vega, San Juan de
lle, se me antoja un pintor de miniatu- la Cruz, Santa Teresa y algunos otros
ras.
inmortales. Mientras valorizaba las
cumbres máximas, no tuve con él la
Quedé asombrado con aquella menor discrepancia; pero una vez
respuesta, y más asombrado aún quedé escandalizado al enterarme de
cuando Guerra Castro abrió su agen- que le había dado "Tres Perfectamen·
da de notas y me dijo en tono explica- te Bien" a la "Oda a la Agricultura de
tivo: - Oiga usted esta frase y advierta la Zona Tórrida" de Bello, y en cam·
con qué propiedad está colocado el bio no le daba más que "Tres Media·
adjetivo; mire usted la sutileza de esta nos" a "El Vértigo" de Don Gaspar
expresión y la agilidad de este pensa- Núñez de Arce. Protesté indignado,
miento; y así, apoyando sus juicios en pero Felipe no rebatió mis argumen·

tos. Interpreté que desdeñaba mis juicios, pero pronto me convencí de que
su reserva obedecía a modestia y a
timidez. Manifestaba lo que sentía,
pero no se atrevía a defender sus opiniones, ni siquiera en el campo inocente de la crítica literaria. Jamás
hablaba mal de otra persona y cuando
disentía, se limitaba a guardar silencio.
Con esta peculiar idiosincrasia,
había que sacarle sus pareceres y juicios, como un juez saca las declaraciones de los reos: poco a poco y con
grandes reticencias. Un día en que yo
alababa con entusiasmo el célebre
madrigal de Gutierre de Cetina, Felipe me dijo: - No lo encuentro sincero
sino artificioso, porque yo nunca le
pediría a la mujer amada que me mirase con ira. Y a los pocos días me
mostró el soneto "A sus ojos", que era
antitético del madrigal referido, yque
terminaba de esta guisa:
Indulgentes miradme si indulgente,
el corazón de vuestra hermosa dueña
sólo por mí palpita dulcemente;
miradme con desdén si me desdeña,
pero no me véais si nada siente
osi mientras me véis, con otro sueña.
iEres un gran poeta! - le dije al
leer aquella composición-, y él escuchó mi homenaje sin dar la más leve
señal de jactancia ni envanecimiento.
En realidad, no le daba importancia a
nada de este mundo. Carecía de ambiciones, gozaba leyendo obras bue-

nas y sólo escribía cuando se sentía
iluminado por las llamaradas de su
corazón.
Cuando terminé mis estudios preparatorios, dejé de verlo; pero cuando
me detuve en Monterrey, en enero de
1903, para recoger el certificado del
Colegio Civil, alguien me dijo que
Guerra Castro ya no escribía como un
clásico. Fascinado por las formas de
los poetas modernistas, había producido dos poemas. "Delirio" y "La Libélula", que habían provocado el
asombro de la crítica regional. El primero se popularizó con exceso por
recitarse con frecuencia perjudicial
en las veladas literarias de entonces.
Me interesé por la transformación lírica del poeta, pero como yo iba a la
capital, con el alma llena de ilusiones,
no lo busqué para que me hablara de
su metempsicosis espiritual.
A los dos meses, se desató el huracán político en Nuevo León. Benito
González fundó un pequeño periódicopara combatir la reelección del General Reyes y vi con asombro el
nombre de Guerra Castro en la lista
de los colaboradores. lFelipe político? Aquello era absurdo y sólo me lo
explicaba considerando que la corriente estudiantil lo había arrastrado
con su ímpetu avasallador. El poeta,
como siempre, se había dejado llevar.
Fracasó el movimiento antirreyista y
Guerra Castro se hundió en una prudente oscuridad.

Casi coincidiendo con esta crisis
de provincia, el Ministro de Gobernación don Ramón Corral nombró Director General de Beneficencia
Pública, a su viejo amigo, el doctor
Prisciliano Figueroa, quien, a su vez,
designó a Felipe como su secretario
particular. Y así fue como el poeta
vino a México, en donde podía tener
la oportunidad de ser visto por toda la
nación. Nos vimos inmediatamente y
él me expuso un programa de trabajo
que yo aprobé con entusiasmo. "Salvador Díaz Mirón - me dijo- ha dado la nota heroica; Manuel José
Othón, la nota de la Naturaleza; Amado Nervo, la nota mística; Luis G. Urbina, la nota romántica; Enrique
González Martínez, la nota parnasiana (esa era la que daba en 1903)...
lPodré yo dar la nota trágica"? Por
supuesto que la darás como lo prueba
tu "Delirio" - le contesté sin vacilar - . Si consigues cincelar diez poemas de la misma fuerza lírica, te
consagrarás como un inmortal.
Pero... surgió un incidente que
trastornó su vida por completo. El
doctor Figueroa fue trasladado de la
Dirección de Beneficencia a la Administración del Hospital General, y Felipe se fue con él. Allí conoció a una
enfermera de la cual se enamoró perdidamente, y la sacó de la institución
en forma que disgustó a su protector.
Como no tenía la más leve noción de
lo que era luchar por la vida, Guerra
Castro fue cayendo de tumbo en tum-

N
tH

�bo y de desgracia en desgracia hasta
llegar al fondo del abismo, esto es, la
miseria absoluta. La enfermera lo
abandonó, y aunque eso era una liberación y podía ser el principio de una
nueva vida, la soledad en que quedó,
parecía la de un niño huérfano.
lCómo podía, en tan lastimeras
condiciones hacer obra sólida y duradera? Escribió los poemas "lnfanticida", "La Vampiro" y "Ante Luzbel",
y aunque en todos ellos, hay estrofas
rutilantes, no acertó a imprimir en
ellos "esa unidad espléndida y bruñída" que caracteriza a las obras definítivas. Había pues que seguir
trabajando con paciencia para llegar
hasta la cumbre. Sus aleteos revelaban potencia creadora, pero no volaba con la seguridad de las águilas.

""'N

Al triunfo de la Revolución, Fernando Padilla, secretario de don Ernesto Madero, realizó la buena obra
de conseguirle un empleo humilde
que le servía para sostenerse y nada
más. Meses después perdió aquel empleo en el momento en que yo fundaba el diario vespertino La Tribuna, y
lo traje a mi lado como redactor y con
la esperanza de que adquiriera renombre periodístico; pero Felipe era
poeta, única y exclusivamente poeta, y
todo aquello que no fuese darle forma
a su sensibilidad exquisita, estaba fuera de lugar. Escribió dos o tres artículos impecables, pero de escaso
interés. El único responsable de que

fracasara aquel ensayo era yo que insensatamente le pedía alas de albatros
y garras de cóndor, a quien sólo tenía
garganta de ruiseñor.
En 1913, al hacerme cargo del Ministerio de Instrucción Pública, le dije
a mi secretario particular Octavio Barocio: - "Busca a Felipe y colócalo en
un puesto donde no tenga ninguna
obligación, a fin de que se dedique a
escribir bellos versos. Encárgate de él,
como si fuera tu hijo". Y Octavio no
sólo cumplió mi encargo, sino que lo
llevó con un sastre para que lo vistiera
(pues andaba en harapos) y luego lo
instaló en una pensión decente. El día
de su quincena, le descontaba el costo
de su hospedaje y su alimentación y le
entregaba el sobrante de su sueldo,
para que lo gastara en lo que quisiera.
Cuando José Pallares sustituyó a Barocío en mi secretaría particular, se
hizo cargo de los mismos menesteres
con el mayor de los cuidados, pues
llegó a querer a Felipe, como lo queríamos sus ex-compañeros del Colegio Civil. Había que conducirlo de la
mano, como si fuese un niño.
Los años de 1913 y 1914 fueron
tempestuosos y Felipe, tan miope para ver lo que pasaba en su derredor,
miraba como un poeta los panoramas
del porvenir y se acongojaba con mi
destino. Un día le pregunte: lHas
adelantado algo en tu trabajo? Y él
me contestó ingenuamente: lCómo
quieres que urda, tragedias con la ima-

ginación, cuando estoy viendo la tra- ser uno de los valores más altos de las
gedia de verdad que se va a desenca• letras españolas. Por eso lo considero
denar sobre tu frente? Sentí calosfrío, un malogrado. Y no porque muriera
pero aparenté serenidad y le dije que antes de los 40, pues Manuel Gutiéno se preocupara por mí, porque ya rrez Nájera murió a los 35, y no fue un
encontraría la manera de esquivar la malogrado. Tampoco lo fue John
Keats que se fue de este mundo a los
borrasca.
25. Lo esencial es hacer obra compleEl gobierno del General Huertase ta; y cuando no se hace, el trabajo
vino abajo el 15 de julio de 1914, y trunco se parece a un monumento
comencé a preparar mi viaje al destie- mutilado.
rro; pero antes de partir le dije al
El albatros de que habla Baudelaisubsecretario Valenti que no se olvire, es torpe para caminar sobre la tiedara de Guerra Castro; mas iay! Ru- rra, pero en cambio cuando atraviesa
bén era otro niño que necesitaba que con vuelo atrevido las nubes electrizalo cuidasen. Lejos de la patria, no vol- das, supera en arrogancia y majestad
ví a saber nada de Felipe, hasta en la a todas las aves. Felipe no encarnó
primavera de 1920, en que recibí una este símbolo mas que a medias, pues
carta suya, procedente de Chihuahua. no voló con la elegancia ni con ef seen la que, con la mayor serenidad, me ñoría con que pudo haber volado. Yo
anunciaba su próxima partida de este lo recuerdo con cariño fraternal e inmundo. "Estoy - me decía resigna- cluyo esta silueta en mis "Memorias"
do- en el último período de la tuber· porque si en algunos aspectos no salió
culosis, y esperando de un momento a nunca de la infancia, en otros fue un
maestro que le abrió muchos caminos
otro, el corte inevitable de la guadaa mi espíritu. Desde la primera conña." Esa fue probablemente la última
versación en que me dio a conocer la
carta que escribió, pues a los pocal clave de la obra de Gracián, sentí que
días me llegó la noticia de su muerte. se clareaban mis horizontes y se amplificaban mis perspectivas.
Así pasó por el mundo aquel espíritu extraño que "pudo haber sido"
Tal vez presintiendo su destino
como dice Whittier en su dulce pero trunco y su obra incompleta, finalizó
punzante poema. Alguien me puede un soneto dedicado a un caído, con
objetar que no pudo haber sido, sino estos versos que me conmueven proque fue, como lo atestiguan algunas fundamente cada vez que los recuerde sus poesías; pero yo no me confor· do:
mo con la herencia lírica que dejó,
Con más o menos llanto se le llora,
porque lo conocí íntimamente y fi,
con más o menos polvo se le entierra
que con su sensibilidadd exquisita ysu
Ymás o menos pronto se le olvida ...
pensamiento profundo, pudo llegar a

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�ALFONSO REYES Y LA NOVELA

Luis Leal
ABANICO
Alfonso Reyes, que sepamos, no escribió - o cuando menos no publicó- novelas; en cambio, son
numerosos los cuentos que dejó, recogidos en El plano oblicuo (1920), El
testimonio de Juan Peña (1930), La,
casa del grillo (1945), Verdad y mentira
(1950),Arbol de pólvora (1953), Quince presencias (1955), Los tres tesoros
(1955) y Vida y ficción, el último póstumo (1970). Y estamos seguros que
deben de existir otros que no han sido
publicados.1
Hay una gran semejanza entre Reyes y Borges en cuanto a la preferencia que dan a las formas. Tampoco
Borges escribió novelas, pero sí excelentes cuentos.2 A la vez, ambos autores son maestros en el arte del ensayo.
No hay duda que el genio creativo de
Reyes, como el de Borges, se manifiesta mejor en la forma corta, ya sea
en la poesía lírica, el ensayo o el cuento, lo que no indica, por supuesto, que
no se haya interesado en la novela, ya
que ninguna forma literaria le era ajena. Tanto Reyes, como Borges, en
cambio, han hecho traducciones de
novelas del inglés al español. Son de
Reyes las traducciones de Chesterton, Sterne, Stevenson, Romains y
otros novelistas. También dedicó ensayos a sus novelistas favoritos y, lo
más importante, nos dejó una original
teoría sobre la novela.

La lectura más superficial de las
obras de Alfonso Reyes nos indica su
gran interés en la novela. Una de las
constantes en su crítica literaria, y en
sus ensayos, es la insistencia en ilustrar las ideas con ejemplos sacados de
la literatura. Las referencias a las novelas de todos los tiempos son numerosas. Esas citas, que a veces se
repiten, reflejan su interés en la novela y nos indican sus lecturas favoritas.
El gran número de narradores citados
nos maravilla, lo mismo que su memoria, pues según su teoría sobre las citas, éstas deben de hacerse siempre
dememoria.3
En cuanto a la teoría de la novela,
Reyes se adelanta a su tiempo. En la
introducción al ensayo crítico "La
Cárcel de amor de Diego de San Pedro, novela perfecta", que lleva la fecha "abril 1910", ya encontramos los
gérmenes de dicha teoría.4 El deseo
de considerar esa novela española del
siglo quince no sólo como novela perfecta sino también como arquetípica
lleva a Reyes a pensar sobre un punto
de estética fundamental, las relaciones entre el autor y su obra. Para poder juzgar el valor de una obra de arte
es necesario considerar esas relaciones, ya que "las obras más altas de la
humanidad-diceReyes- sonyapara nosotros aquellas en que palpita
todo un ser, con su personalísimo
aliento de su misma vida" (p. 49).
El autor, mientras más trate de
esconder su personalidad, menos

efectivo será; pero, en verdad, ningún
autor es capaz de desprenderse por
completo de su obra. Como ejemplo
cita Reyes a Flaubert, quien quería
que el autor "como un Dios en el mundo, obrase en todas partes mas no se
descubriese precisamente en ninguna
especial" (p. 49). Esa impersonalidad,
según Reyes, es imposible de obtener.
"Mucho he buscado yo -dice- el
impersonalismo, yen ninguna parte lo
he encontrado, y menos en la novela,
y menos en las novelas de Flaubert,
lírico y muy sentimental" (p. 49).
Flaubert, por supuesto, trató de
ser impersonal solamente enMadame
Bovary, ya que en La, educación sentimental, "se revela el retrato espiritual
del autor, definido, maduro, cristalizado" (p. 52), y en Las tentaciones de
San Antonio, predominan el fuego íntimo y personal del autor, mientras
que, según Reyes, Madame Bovary
"acusa impericia novelística o mucha
juventud aún" (p. 52). Fue Madame
Bovary, sin embargo, la novela que
determinó la dirección que la narrativa francesa había de seguir hacia el
realismo inspirando a los Goncourt.
Pero ni el mism'o Flaubert, observa
Reyes, quería que se le considerara
como autor realista. Su deseo de ser
impersonal, o sea su teoría del impersonalismo, lo atribuye Reyes no tanto
a querer escribir una obra objetiva,
sino a una reacción contra "la manía
declamatoria que consiste en disgustarse con los personajes de la novela

�o defenderlos en largos discursos".
Esto, dice Reyes, no es personalismo,
sino mal gusto. Así, vemos que para
don Alfonso la novela debe ser personal, subjetiva y no impersonal, objetiva, realista. "Personalismo - dicees expresar, valientemente, el mundo,
como se le mira, sin preocuparse de
que la obra resulte irreal para los muchos" (p. 51).
Reyes rechaza la novela realista
por dos razones, una filosófica y la
obra estética. Miembro del Ateneo de
la Juventud, había rechazado, como lo
hicieron Antonio Caso, Pedro
Henríquez Ureña, José Vasconcelos
y los otros aleneístas, el positivismo de
Barreda y aceptado el idealismo de
Kant primero y luego el creacionismo
de Bergson. Es por eso que Reyes nos
dice en este ensayo sobre la Cárcel de
amor que la realidad es incognoscible,
"según Kant lo enseñó para siempre y
definitivamente" (p. 52).
Y el realismo y el impersonalismo
se identifican en el suponer una
realidad exterior, abstracta, "in&lt;lepen-diente de las personas y de las
criaturas, independiente, en fin, del
cristal con que se mira (p. 52). Más
tarde, en el ensayo "Apolo o de la
literatura", .con mayor conciencia del
problema, Reyes es mucho más
explícito. Al hablar de la palabra
ficción nos dice:
oc
~

A la ficción llamaron los antiguos imitación de la naturaleza o "mimesis". El
término es equívoco, desde que se
tiende a ver en la naturaleza el conjunto de hechos exteriores a nuestro espfritu, por donde se llega a las
extrecheces del realismo. Claro es que
al inventar imitamos, por cuanto sólo
contamos con los recursos naturales, y
no hacemos más que estructurarlos en
una nueva integración. Pero es preferible el término ficción. Indica, por una
parte, que afiadimos una nueva estructura -probable o improbable- a las
ya existentes. Indica, por otra parte,
que nuestra intención es desentendernos del suceder real. Finalmente, indica que traducimos una realidad
subjetiva.5

minado. El novelista, un molde humano posible o imposible" {p. 83).

La otra razón es estética. El unpersonalismo, según Reyes, es imposible expresarlo en la novela. Esta
idea le sirve para deslindar novela y
teatro. El impersonalismo se podría
expresar en el teatro, pero no en la
novela. Esta distinción se basa en su
definición de la novela como obra escrita para la lectura y de significar
siempre "un único personaje escénico
que habla y relata; de ser una conversación de un solo sujeto, un monólogo,
lo cual supone un conversador, un
Lo anterior se refiere a la literatu- monologuista, exige como cosa inelura en general. En el siguiente párrafo dible, el personalismo" (p. 50). En
la idea la ilustra Reyes refiriéndose a otras palabras, en toda novela sabela novela y la historia. "La experiencia mos que es el autor quien está narranpsicológica vertida en una obra litera- do, aunque pretenda que es otra
ria - dice- puede o no referirse a un persona quien lo hace, ya sea el narrasuceder real. Pero a la literatura tal dor implícito o el narrador dramatiza-6
experiencia no le importa como dato do, según la crítica contemporánea.
de realidad, sino por su valor atracti- Esto lo sabemos porque la realidad
vo, que algunos llaman significado. La que se nos da en la novela es una
intención no ha sido contar algo por- realidad única, vista a través del muy
que verdaderamente aconteciera, si- personal cristal con que la mira el
no porque es interesante en sí mismo, autor. Y hay que subrayar que cuando
haya o no acontecido. El proceso el autor-narrador delega su voz a un
mental del historiador que evoca la personaje, ya sea el protagonista o un
figura de un héroe, el del novelista que personaje secundario o un simple tesconstruye un personaje, pueden llegar tigo de los hechos, o a una voz fuera
a ser idénticos; pero la intención es de la novela, es él quien escribe pero
diferente en uno y en otro caso. El finge que lo hace la voz o el personaje
historiador dice que así fue; el nove- que ha creado.
lista que así se inventó. El historiador
En el teatro, en cambio, según Reintenta captar un individuo real deteryes, las escenas aparecen "como en la

'

vida y a través de los agentes de ésta,
efectivas, materiales, visibles y sensibles" (I, 50). La idea del fracaso de lo
impersonal en el arte la había tomado
Reyes de Nietzsche, para quien lo impersonal no tenía ningún valor, ni en
la moral ni en el arte. "En arte -dice
Reyes- los juicios donde el juzgador
quiere ocultársenos van tomando el
aire de engaños y de innobles escamoteos" (1, 49). En el caso de la novela,
el novelista no puede evadir su presencia, ya que nos da un mundo "por
de dentro y como convertido al revés:
empieza fundando las causas y las siluaciones de causas de donde arrancará la novela" (1, 50). El autor sabe
de antemano lo que va a suceder, "eslá en el secreto del mundo que nos va
a ofrecer, y su afectado impersonalismo contraría al natural proceso psicológico" (1, 50). Años más tarde había
de aparecer la teoría contraria, la teoría del personaje autónomo, que Reyes rechaza.7
Para Reyes entonces, en ese temprano ensayo, la novela es un monólogo. Sus orígenes los encuentra -y
aquí sigue Walter Pater- en los diálogos platónicos, en donde "el coro de
amigos sería como el mundo de lectores, el público que lee o que escucha;
Y aquel de los personajes que interrumpc el diálogo para contar, en largo monólogo, un acontecimiento,
sería como el novelista. En este sentído, los diálogos platónicos suelen ser
novelas" (I, 52).

Refiriéndose en concreto a la Cárce/ de amor, Reyes hace otra observación en cuanto a la novela. Hay que
tener presente que para el Alfonso
Reyes de 1910, la función de la crítica
era valorativa. Por eso nos dice que
cierta técnica narrativa resulta en una
novela bella mientras que con otra
sólo se puede ser eficaz. Cuando el
narrador en la novela es el protagonista, o como dice Reyes, "cuando el
autor miente ser el héroe, es verdad
que se dan elementos para impresionar profundamente y que hace la novela eficaz. Pero cuando da mayor
cuidado a la historia de sus amigos y
aparece, en la obra, al lado de ellos,
uniéndolos, relacionándolos, sufriendo y llorando con ellos y por penas de
ellos... hace la novela bella y noble"
(1, 57). La presencia del autor en su
propia obra, según Reyes, no daña la
verdad estética. Esa teoría la puso en
práctica en toda su obra de ficción.
Además, cuando el autor aparece en
la obra como personaje secundario,
como ocurre en la Cárcel de amor, no
debe intervenir en el destino de sus
personajes sino sólo servir como medianero en sus mutuas relaciones; esta
técnica sirve al novelista para completar la ilusión de la vida. "Es - dice
Reyes- como un dios menor en el
mundo de su novela: no hace destinos,
no hace seres, pero accidentalmente
los conduce. Y la ficción en la que
aparece sumergida la obra constituye
su verdad estética. El autor, efectivamente, si es sabio, ha de permitir que

prosperen, como en libertad, los caracteres de sus criaturas; pero puede,
para la verdad estética, introducirse
en la obra como espectador y agente
de situaciones, que es su verdadero
papel al escribirla. La novela, as~ es
un monólogo no disfrazado" (I, 58).
De esta manera Reyes llega a la
conclusión de que la novela en la que
el narrador no trata de disfrazarse es
la novela arquetípica. "Si la novela es
estéticamente, un monólogo - pregunta- lpor qué no dejarlo ver, como hiw el bachiller Diego de San
Pedro? ... Acaso esta sea la verdadera
novela, y el propio arquetipo del género" (I, 58). La novela en la que el
protagonista cuenta sus hazañas no se
distingue de las memorias, y la novela
impersonal, según Reyes, es irrealizable, "y aquellas en que el autor está
ausente de lo que escribe y aparenta
no influir en los personajes tampoco
van acordes a la verdad psicológica"
(I, 59).
Otra de las condiciones para la
producción de una novela perfecta,
según Reyes, es la simpatía que debe
existir entre el autor y el protagonista.
Esta ley de simpatía la ilustra Reyes
refiriéndose a dos novelas de José
María E~ de Queiroz, La ciudady las
sie"as yLa ilustre casa defl_amírez. En
la primera el autor "usó nada menos
que el procedimiento perfecto, ínterviniendo en la novela bajo la figura
acromática transparente, de José Fer-

N

\O

�nández". En la segunda, en cambio,
no cumplió con la ley de simpatía,
"empequeñeciendo al protagonista al
punto que éste resulta indigno de soportar la representación ideal que se
le atribuye" (I, 59). Su juicio sobre la
obra maestra de E~a de Queiroz no
cambia con el tiempo. En "Un apunte
sobre E~a de Queiroz", ensayo de
1929, aseveró: "Ya desde la cima de
su arte, dejó caer de sus manos la que
considero su obra maestra: La ciudad
y las sie"as (XII, 1960, 136)". Para
entonces, sin embargo, ya Reyes había
observado que la novela estaba en vías
de evolucionar hacia nuevas modalidades. En el ensayo sobre "Los Nuevos cuentos árabes, de Stevenson"
escrito en abril de 1912 y publicado en
marzo de 1913, ya concede que la novela ha cambiado desde el impersonalismo de Flaubert. Así, vemos que las
ideas sobre la novela que presenta
Reyes durante esos tempranos años
no forman una teoría bien redondeada, ya que sólo se concreta a decir que
la novela, obra escrita para la lectura,
es un monólogo no disfrazado. Años
más tarde, había de volver al tema y
redondear la teoría introduciendo el
concepto del tiempo en cuanto a los
hechos narrados.

=
M

En La expresión literaria (1942)
primero yluego en El deslinde (1944)
Reyes usa la palabra novela con un
significado más amplio que el que le
daba en 1910. Novela (que incluye la
épica) es aquí una de las tres funcio-

nes formales de la literatura, al lado
de la poesía y el drama. Por función
Reyes entiende el procedimiento de
ataque de la mente literaria sobre sus
objetos y no los géneros estáticos que
ellos abarcan.8 Según el deslinde que
propone Reyes entre las tres funciones, la novela es "la narración de hechos ausentes y pretéritos en
concepto, aunque los verbos, por sintaxis figurada, se usen en presente"; el
drama, en cambio, es la representación de hechos ofrecidos como
actuales, y la poesía "la expresión de
las puras energías subjetivas" (XV,
115). Los géneros son "meras estratificaciones de la costumbre en cada
época" (XV, 30). Como ejemplos
dentro de la función novela cita la
novela pastoral, la novela picaresca, la
novela bizantina, etc. En otras palabras, lo que la crítica contemporánea
considera como sub-géneros. Hay
que tener presente, sin embargo, que
críticos como Todorov consideran la
literatura fantástica como género.9
En La experiencia literaria yEl deslinde Reyes no va más allá de apuntar
las relaciones entre la novela y otras
disciplinas humanas. Afortunadamente, en los "Apuntes para la teoría
literaria", recogidos en el tomo quince de las Obras completas al lado de
El deslinde, encontramos valiosos datos para reconstruir su teoría de la
novela. Allí introduce una innovación,
ya que la define comparándola al drama. Aunque tanto la novela como el

drama son funciones formales episódicas de la literatura, la novela es "referencia de acción ausente en el
espacio y pretérita en el tiempo" (XV,
472). La diferencia entre novela ydrama se encuentra en que en la novela
desaparece el valor visual, espectacular del drama; también desaparece el
tiempo exterior ysólo queda el tiempo
interior. La novela, nos dice Reyes,
incluye "todos los géneros épicos y
narrativos, de todas las épocas, en verso o en prosa, leyendas, cuentos, fábulas o 'ejemplos' didácticos, novelas
propiamente dichas, antiguas y modernas" (XV, 475). Aquí sigue una
larga lista de ejemplos que se inicia
con el cuento egipcio de los Dos Hermanos y termina con Los de abajo de
Mariano Azuela.
Así, vemos que para Reyes la palabra novela incluye varios géneros,
entre los cuales se encuentra la novela
propiamente tal. A veces, sin embargo, consciente de que la palabra novela tiene un significado bien
establecido, Reyes para incluir todos
esos géneros usa el término novelista
y nos habla de "los géneros novelísticos". La confusión se debe a que Re•
yes usa la palabra novela para
referirse a una función y no a un género específico. Que este es el caso lo
vemos al citar Reyes una definición de
la novela sacada del crítico Ramón
Fernández, cita que nos ayuda tam·
bién a descubrir los orígenes de su
teoría sobre la novela. "La novela -

dice Fernández- representa acontecimientos que tienen lugar en el tiempo, representación sometida a las
condiciones de aparición y desarrollo
de los acontecimientos" y añade: "El
relato es la presentación de acontecímientos que han tenido lugar y cuya
presentación está regulada por el narrador conforme a las leyes de la exposición y de la persuasión" (XV,
474).

Un poco más adelante por fin Reyes se da cuenta de que su uso de la
palabra novela puede prestarse a confusiones y se detiene para hacer una
distinción entre épica y novela. "Pero
debemos tener presente - dice - que
entre la antigua épica y la novela propíamente tal hay diferencias notorias:
no tan sólo la diferencia formal entre
verso y prosa, sino la naturaleza del
asunto: general, popular, y nacional
en la Epica, donde los héroes son los
pueblos; y personal, individual y privado en la novela, hasta cuando los
héroes son figuras históricas, aquí tralados en los rasgos de su intimidad.
Venimos, pues, usando la palabra 'novela' en un sentido más generoso que
el corriente" (XV, 475).
De aquí en adelante Reyes introduce una nueva clasificación, la novela moderna, la cual, nos dice, abarca
espacios tan dilatados como la Epica;
Ylos personajes tienden a convertirse
de nuevo en seres colectivos. Años
antes, esto es, en 1920, había publica-

do una reseña-ensayo, "La novela de
bodegón" en la cual analiza una novela La femmee Asisse, que Apollinaire
había publicado ese año. Allí ya nos
habla de una novela estructurada como los cuadros cubistas, en la cual el
héroe sólo sirve como "punto de resposo para todo un ambiente de colores y líneas" (IV, 1956, 95), y
estructurada en distintos planos espadales y temporales.
11

Las ideas de Alfonso Reyes sobre la
novela no son el resultado de lucubradones teóricas sobre el problema, sino el producto de extensas lecturas, lo
que se ve en la constante cita de ejemplos sacados de la narrativa universal.
La lectura de esas citas es uno de los
placeres estéticos que recibe el lector
de Reyes, aun en sus textos de crítica
o teoría literaria. A veces, para ejemplificar o definir nos da una verdadera
bibliografía de la narrativa desde sus
orígenes hasta el presente, erudición
sólo comparable a la de Menéndez y
Pelayo. Para ilustrar, por ejemplo, cómo la novela abarca espacios tan dilatados como la épica, cita Los novios
de Manzoni, en donde aparece "un
mundo convulsionado por la peste"
(XV, 475). Al pensar en la escena de
la peste, por asociación de ideas basadas en la literatura - la mente de Reyes era una mente esencialmente
literaria- piensa en E/ Deca111eró11 de
Boccaccio; y como allí los personajes

se entretienen contándose historias,
por analogía piensa en los cuentos de
El Heptamerón de la Reina Margarita
de Navarra.
Aquí hacemos un breve paréntesis
para hablar sobre la original teoría de
la cita ideada por don Alfonso, con el
objeto de mejor comprender la función de la cita novelesca en sus obras.
En rigor, nos dice, no debe citarse
sino de memoria, pues sólo debemos
citar lo ya asimilado y no valemos de
notas. De otro modo la sabiduría sólo
pasa por los dedos, de un papel a otro.
"Lo que la memoria rechaza - dicedejarlo que se pierda, que ya fructificará en otra cabeza".
Las citas de Reyes son siempre·
adecuadas a la narración; nunca nos
da la idea de que cita por citar o para
engalanar la obra con los nombres de
autores famosos, o para hacer alarde
de su erudición. Las citas de novelas y
personajes, o escenas novelescas, recordadas para ilustrar las ideas en sus
ensayos y en su crítica son numerosas.
Daremos unos cuantos ejemplos de
citas que le sirven para apoyar los
pensamientos.
En la Historia de un siglo al hablar
sobre el conflicto entre Napoleón e
Inglaterra hacia 1815 nos dice que
"quien lee las novelas de James Austen, fiel y minucioso retrato, difícilmente percibe que en el plano de
fondo se está decidiendo con las ar-

~
~

�mas el destino de Europa" (V, 1957,
32). Al hablar de la intentona de reconquista de México por Isidro Barradas, apunta que en su séquito iba
el famoso Eugenio de Aviraneta, y no
puede dejar de añadir que el personaje histórico "ha pasado a las novelas
de Pérez Galdós y Pío Baroja" (V,
274). Para ilustrar la actitud del español ante la muerte, en el ensayo "La
fiesta nacional" cita a Cervantes y Mateo Alemán, aunque aquí se vale de lo
que le ha dic~o Francisco A. de Icaza,
a quien llama "docto en novelística
española" (II, 1956, 55). Para caracterizar al ama solícita que persigue al
patrón, la compara al gato negro de
Poe (II, 317). Al discutir la normalidad como una abstracción, trae a co!ación los personajes zoomórficos de
Arévalo Martínez, y de paso nos da un
juicio valorativo. "El hombre quepareda un caballo yEl trovador colombino, estas preciosas novelas del
guatemalteco Arévalo Martínez, contienen una observación general. Aretal el caballo y Franco el perro son los
tipos humanos que más abundan"
(III, 1956, 241). Para ilustrar el elemento poético que yace en el fondo de
la leyenda de la Virgen de Guadalupe,
se vale de la obra La arquilla de marfil
de Mariano Silva y Aceves, en donde
"la leyenda de la Guadalupana y Juan
Diego adquiere una inefable sutileza
poética: Juan Diego, en su dulzura
animal, viene a ser el símbolo de una
raza" (III, 436).
N

!"'l

A veces la novela que cita le sirve
para introducir la nota personal. En el
ensayo sobre "El periodista Daniel
Defoe", al hablar de la novela Robinson Crusoe no puede menos que exclamar: "iOh, quién nos devolviera la
hora envidiable en que abrimos, por
primera vez, las hojas del Robinson
Crusoe!" (V, 336). Al citar (lo que
hace varias veces) los Episodios nacionales de Galdós recuerda que de
niño solía leerlos y que hasta se·olvidaba de comer. "Me arrebataban por
fuerza de mi lectura. Al fin descubrí
el mejor lugar donde esconderme con
mi libro. La mesa del comedor era
enorme, como para las numerosas famillas de aquellos tiempos. En cuanto
aprendí a meterme debajo de la mesa,
mientras comían los otros, nadie interrumpió más mis lecturas. Así empecé
mis metempsícosis y transmigraciones, de que todavía no regreso" (V,
337). Años más tarde, en el ensayo
"La crisis de los emigrados" había de
recordar la vida de uno de los personajes de los Episodios nacionales, Salvador Monsalud, a propósito de sus
meditaciones en torno a los afrancesados españoles. "No conozco -dice - examen más profundo, en su
sencillez narrativa, sobre los problemas de un español de hace cien años"
(II, 245).

Cuando yo asistía a las escuelas
del México de mi adolescencia,
aprendíamos a leer en la traducción
del libro de cuentos Cuore de Edmun-

do de Amicis. Cuando descubrí que
era una traducción, no podía comprender porqué tenía que aprender a
leer en un libro que no había sido
escrito originalmente en español. Reyes critica el mismo libro, pero por
otra razón. "¿ Y el pecado - pregunta - de enseñar a leer a los niños en
un libro lacrimoso y doliente? Otra
vez he escrito contra el Corazón de
Amicis, en que las más inocentes travesuras tienen consecuencias de pecado mortal" (II, 337). Aquí Reyes
cita, como era su costumbre, su propia obra y se refiere a lo que había
dicho en Simpatlas y diferencias, de
interés porque compara a los niños de
Amicis con los de Mark Twain: "El
niño travieso, de Mark Twain, entra
en la despensa, en la oscuridad de la
noche y, a tientas, junto al frasco de
veneno encuentra siempre el de mermelada. En Amicis asistimos, invariablemente, al envenenamiento del niño
que quiso probar la mermelada" (O,
337).
La novela también le sirve a Re}U
de metáfora para caracterizar. "El tipo del hombre que se pone a rehacer
el mundo por su cuenta -nos dicees el tipo del héroe mental. Por lo
filosófico, lo trata Tofail en aquella
novela árabe que hemos acabado por
llamar el Robinson metaflsico; y entre
alegórico y novelesco, Baltasar Gra•
cián, en su riquísimo libro del Criti·
eón" (V, 336). Y no es esa novela
árabe de Tofail la única novela rara

que había leído don Alfonso. Con frecuenda le gusta mencionar algunas
obras que nadie ha leído. Entre ellas
se encuentra la novela El doctor Lañuela, de Antonio Ros de Olano,
"amigo de Espronceda", de quien Reyes nos dice que fue "uno de los muchos 'raros' de la literatura española,
que llegó a ser cazador jubilado, porque de viejo lo jubilaron sus piernas"
(II, 82). A veces, al mencionar algunas
de esas novelas, ni digno le parece
mencionar el título. En el ensayo "De
las citas", a propósito de los que citan
a tantos autores que no saben ya lo
que ellos mismos han escrito, Reyes
cita -y nosotros ahora le citamos- a
"un torero de cierta novela que, metido a literato, se hace comprar libros
por metros y, cuando oye hablar de un
autor, aunque él lo ignore, se consuela
diciendo: 'Lo he de haber en mi biblioteca"' (lll, 164). La novela absurda la comenta Reyes en el ensayo
"Una novelista de nueve años", recogido en la primera serie de Simpatlas
Y diferencias. Que la novela hubiera
sido leída por numeroso público le
sirve a Reyes para burlarse de los novelistas que hoy llamamos best sellers.
"La novela - de la niña de nueve
años, dice - ha tenido un éxito franco;
Daisy Ashford (la autora) puede mirar a la cara a Blasco lbáñez" (IV,
19.56, 116).
De la historia de la novela y de las
obras de varios novelistas también se
ocupó don Alfonso. Aunque entre sus

primeros ensayos sobre autores que tira. Si Reyes no escribió novelas, sí
escribieron novelas se encuentran encuentra Concha Meléndez numeaquellos dedicados a Vicente Riva rosos cuentos, alguna que otra novela
Palacio e Ignacio Altamirano (I, corta y también "arranques de nove1955), es curioso observar que no ha- la", subtítulo que el mismo Reyes dio
bla de su obra narrativa. Pero sí lo hizo a su narración Los dos augures (1927),
de la de Fernández de Lizardi, a quien si bien J.M. González de Mendoza la
le dedicó un importante estudio, "El llama "ensayo dialogado".10
Periquillo Samiento y la crítica mexicana", publicado primero en 1916 y
Si Alfonso Reyes no escribió verrecogido en Simpatías y diferencias, &lt;laderas novelas no fue por falta de
en el que refuta la tesis de Carlos pericia, interés, o desconocimiento de
González Peña, quien trató de probar la técnica. Como lector era gran afique la novela de Lizardi no deriva de clonado de la novela, y no sólo de la
la picaresca española. Bien conocidos erudita, sino también de la novela potambién son sus ensayos dedicados a licial, a la cual llama "el género clásico
la narrativa de Valle Inclán, Pío Baro- de nuestro tiempo".11 Y como escrija, Pérez Galdós y otros novelistas eu- tor de narraciones cortas nos dejó exropeos y norteamericanos. Y era, celentes ejemplos.12 Si no escribió
sobre todo, un gran admirador de Ste- novelas largas fue más bien por los
venson, a quien tradujo.
. límites que voluntariamente imponía
a su arte, como lo hace Borges, quien
III
en el Prólogo a su libro de Ficciones
nos dice: "Desvarío laborioso yempoEn el Libro jubilar de Alfonso Reyes brecedor el de componer vastos li(1956) se encuentra un estudio de bros; el de explayar en quinientas
Concha Meléndez sobre las "Ficcio- páginas una idea cuya perfecta explones de Alfonso Reyes" en el cual la ración oral cabe en pocos minutos.
destacada escritora puertorriqueña, Mejor procedimiento es simular que
después de trazar brevemente las esos libros existen y ofrecer un resuideas de Reyes sobre la literatura de men, un comentario".13
ficción, examina los elementos característicos de la narrativa que encuenComo Borges, Reyes también estra en los ensayos de don Alfonso, cribió novelas comprimidas. Una de
como lo son los paisajes, los escena- ellas lleva el título "El suicida". El
ríos y los personajes. Pasa después a héroe de ese ensayo novelado es prehablarnos de los cuentos, novelas cor- cisamente un novelista, especie de Litas y arranques de novela del autor de cenciado Vidriera, "con todas las
las Quince presencias y Verdad y men- quebradizas veleidades del vidrio"

w
w

�ALFONSO REYES: CLARMDENTE
PIONERO DE LA CRITICA DE CINE

Víctor Fuentes
(III, 220). La obra es una sátira de
bien conocido escritor de novelas
pornográficas, escritor que, por no
dominar el lenguaje, era incapaz de
poner dos palabras juntas; al mismo
tiempo, Reyes emplea ciertos recursos técnicos que más tarde Borges
había de perfeccionar. El héroe de
Reyes, aunque inspirado en un personaje real, es un novelista ficticio. Reyes -en su papel de narrador
implícito- ha leído sus novelas.
En nuestro estudio, "Teoría y
práctica del cuento en Alfonso Reyes", expusimos las razones por las
cuales Reyes dio preferencia a las formas cortas. Hay, sin embargo, una excepción, no apuntada en el artículo
mencionado. Trátase de un género
que, aunque él no lo practicó, sí lo leía
con avidez. En el ensayo "Sobre la
novela policial" nos dice que este género sólo se capta bien en la novela y
no en el cuento.

....

""

~

Necesito -dice Reyes- que la obra
tenga cierta extensión para que logre
persuadirme con su engatlo estético.
Los antiguos retóricos se acercaron
muchas veces (y el primero, Aristóteles) a este tema de la relación entre el
lícito engatlo literario y la dimensión
del poema. En sus comentarios sobre
El cuervo dice algo al respecto Edgar
Allan Poe. Quizá no sea posible decir
más,·pues el tema es resbaladizo y escapa a la razón dosimétrica. Pero hay
una cierta relación entre la cantidad y
la calidad poética, que puede ser de
primer grado o de grado recóndito, de
orden directo o de orden indirecto. Y

en el tipo de ficción policial es obvia, es
de primer grado y de razón directa.
Victoria 0campo, también gran lectora de estos libros, me ha declarado que
sólo soporta la novela y no el cuento.
Yo soy un poco ecléctico, pero suscribo, en tesis general, el mismo principio. (IX, 1959, 457-61).

5

Recogido en LA experiencia literaria
(Buenos Aires: Losada, 1942), y en o.e.,
XN (1962). La cita en la p. 82.
Ver Wayne C. Booth, The Rhetoric ~
Fiction (Chicago: Toe UniversityofCbica.
go Press, 1961), p. 151.
6

7

Y lo mismo podemos decir del tema "Reyes y la novela", tema de por
sí resbaladizo y en el cual, para decirlo
con palabras de Berna! Díaz del Castillo, nos hemos atrevido a meter la
mano.

Sobre el personaje autónomo consultar:
Joseph E. Gillet, "The AutonomousCbaracter in Spanish and European Literature", Hispanic Review, 24 (July 1956~
179-90; J. M. Moner Saos, "Unamuno,
Pirandello y el personaje autónomo", La
Torre, 9 (1961), 387-402.
8

Notas
1

Alfonso Reyes, El deslinde (México: E
Colegio de México, 1944). Recogido en
o.e., XV (1963), por la cual ed. citann
Ver p. 115. l..A experiencia literaria (Buenos Aires: Losada, 1942). Recogido en
o.e., XN (1962), por la cual ed. citann

Sobre Alfonso Reyes cuentista ver María
Elvira Bermúdez, "Alfonso Reyes y su
obra de ficción", Cuadernos Americanos,
14, No. 5 (sept.-oct., 1955), pp. 250-63;
Luis Leal, "Teoría y práctica del cuento en
Alfonso Reyes", Revista Iberoamericana,
31, No. 59(ene.-junio, 1965), pp. 101-108.

9

2

11

Ver Luis Leal, "Borges y la novela",
Revista Iberoamericana, 36, No. 70 (ene.marzo, 1970), pp. 11-23.

Tzvetan Todorov, Introducción a la liJl.
ratura fantástica (Buenos Aires: Editorial
Tiempo Contemporáneo, 1972; 2a. ed.,
1974), cap. 1, "Los géneros literarios".
10

En el Prólogo a Verdad y mentira (Madrid: Aguilar, 1950).
"De la novela policial" en o.e., IX
(1959), 457-61.
12

3

Ver Alfonso Reyes/'De las citas", en El
cazador, recogido en Obras completas, 111
(México: Fondo de Cultura Económica,
1956), pp. 163-65. En adelante referencias
a las Obras completas se indicarán con la
sigla o.e. y el afio del volumen.
4

o.e., I (1955), pp. 49-óO.

Véase nuestro estudio "Teoría y práái-

ca del cuento en Alfonso Reyes", Revisla
Iberoamericana, 31, No. 59 (1965), 101·
108.
13

Jorge Luis Borges, Ficciones (Buen&lt;»
Aires: Emecé, 1944); 2a. ed. aum.,(1956}
en Prólogo (suscrito el 10 de enero de
1941).

Durante los veinte o treinta primeros
años de su existencia, el cine fue considerado, con raras excepciones, como una diversión de feria o circo, algo
bastante vulgar, sin porvenir artístico
alguno. "Ningún crítico se interesaba
por él", nos dice Buñuel.1 Sin embargo, en la literatura hispánica, hay que
destacar una de las más tempranas
excepciones a esta visión del cine como arte de barraca, menospreciado
por la crítica. En 1915, desde la prestigiosaEspaiia, tres de los más prometedores jóvenes intelectuales del
momento, los mexicanos Alfonso Reyes yMartín Luis Guzmán yel español
Federico de Onís, apostaban por el
valor artístico del cine.2
Situando esta sorpresiva intervención en su contexto cultural, recordemos que por aquellas fechas, en el
ambiente del naciente vanguardismo,
ya se empezaban a resquebrajar las
fronteras entre el Arte con mayúscula
Y sus expresiones populares. En el
plano histórico, las masas populares
iniciaban su irrupción a un primer
plano de la historia.
De los tres escritores, Alfonso Reyes fue quien llevó a cabo una labor
más sostenida (sus notas críticas se
extienden a lo largo de 1915 y 1916,
llegando hasta 1920), y con plena conciencia de la importancia del papel
dclcrítico cinematográfico. En su primcr artículo (octubre 28, 1915), decla-

ra enfáticamente: "Ensayemos una
Por encima de todas las posibles
nueva interpretación del cine. Algu- limitaciones del cine como nuevo arte
nos pensarán que estamos perdiendo (recordemos que escribe en 1915),
el tiempo en niñerías. Con el 'espíritu una sola de sus posibilidades le basta
de pesadez' no queremos trato. Día a Alfonso Reyes para afirmar el valor
llegará que se aprecie la seriedad de artístico y humano del cinematógrafo:
nuestro empeño". Y destacando su "Vemos en el Cine una nueva posibirol de pionero, nos dice: "Entiendo lidad de emociones, y eso basta".
que, por entonces, sólo 'Fosforo' (su
seudónimo) y cierto periodista de
La temprana apuesta del gran esMinneapolis, cuyo nombre olvida mi critor mexicano por el cine es inequíingratitud, consideraban el cine como voca y su crítica tiene una doble
asunto digno de las Musas", añadiendo vertiente: la ya mencionada de vigilar
que: "Una nueva literatura, una nueva el nuevo arte cinematográfico por
crítica - la del cinematógrafo- son bien de los intereses del público y el ir
ya indispensables... A los intereses desgajando los elementos de la nueva
del público conviene que el nuevo arte estética cinematográfica. A este fin
cinematográfico esté vigilado por la escribe:
crítica".
A reserva de llegar algún día a definir
mediante este registro de la mímica,
Podríamos
decir
que,
una estética de la civilización conteroadelantándose a Walter Benjamin,
poránea, apresurémonos a seguir una
a una, las novedades cinematográficas
Reyes ve en el cine el arte de la era de
del día, formulando de paso tal o cual
la reproducción mecánica, ínterprincipio, cuando creamos haberlo
pretando como positiva la
descubierto.
interrelación entre industria, arte y
público-consumidor; la labor del
Su crítica volandera, reseñando
crítico la considera como mediador las novedades cinematográficas, esen estas instancias. Igualmente, an- conde siempre alguna sucinta, pero
ticipa las teorías de la recepción de decantada, reflexión sobre los princinuestros días, al destacar la función pios del cinematógrafo. Y aun en el
creadora del espectador: "Y piensen comentario de las más banales pelícuque el perfecto espectador del cine las españolas del momento, tales copide silencio, aislamiento yoscuridad: mo La gitanilla, La prueba trágica,
está trabajando, está colaborando en Barcelona y sus misterios y Cristóbal
el acto, como el coro de la tragedia Colón, encierra algún enjundioso juicio al respecto:
griega".
vJ

UI

�La gitanilla le da pie para ilustrar
el fracaso que aguarda a quien pretenda, sin más, trasladar al cine una
obra literaria. A propósito del proyecto -costosísimo- de la película Cristóbal Colón, destaca que para este
tipo de películas de reconstrucción
histórica son indispensables los conocimientos y el estudio de la época. No
vaya a pasar lo que le sucedió a Francis Jammes, quien invirtiendo la información, escribió que los españoles
asombrados de los jinetes indios, los
habían tomado por centauros. La
prueba trágica le sirve de ejemplo para
examinar el "juego" de los actores y
destacar, ya en aquellas tempranas fechas, uno de los primeros atisbos del
cine reflexivo: las acciones de la película que ocurren entre bastidores, en
el cine de la "Emporium". Se vale de
Barcelona y sus misterios para hablarnos, adelantándose a Hitchcock, del
suspense dilatorio como secreto del
cine patético: "En este género, hay
que poner al espectador en estado de
figurarse, siempre, que debajo de cada butaca hay un hombre oculto, y que
una mano puede salir en cualquier
momento detrás de la cortina".

\O

t')

En el artículo, "Madrid y Barcelona", partiendo de la diferencia del
gusto predominante en la industria
cinematográfica madrileña y en la
barcelonesa, Alfonso Reyes hace un
incisivo deslinde entre los valores cinematográficos del cine cómico norteamericano y del género

melodramático italiano. La productora, "Patria Film", de Madrid, se inspira en las cintas yanquis de asunto
cómico (Peladi//a, cochero a punto, de
los hermanos Perojo, hecha en 1915,
sería un ejemplo de estas películas).
Por el contrario, las casas cinematográficas de Barcelona prefieren los
asuntos sentimentales a la manera italiana.
Alfonso Reyes, con más de diez
años de ventaja del Buñuel crítico de
cine, coincide con éste en su predilección del cine cómico norteamericano
sobre el europeo, debido a su carácter
genuinamente cinematográfico, a "su
fuerza técnica". El drama italiano,
más ostentoso en apariencia, se vale
de un material de teatro y unos actores de teatro, nos dice, mientras que
el "sainete" yanqui necesita de "elementos cinematográficos mucho más
.
.
genumos,
mtensos
y costosos,,.3
En la estela del cine de trucajes
técnicos iniciado por Mélies (reivindicado por muchos cineastas en nuestros días, entre ellos el chileno Raúl
Ruiz), Reyes exalta la habilidad y capacidad de imposturas de la fotografía del cine norteamericano para
captar "la piedra que cae o el pájaro
que vuela (mejor aún: la piedra que
vuela y el pájaro que cae)", y retardar
o acelerar el tiempo. También elogia
del cine norteamericano la rica y variada escenografía, y el trabajo de los
actores, "educados en la grotesca no-

vedad de la mueca, en la gimnasia de
los deportes, en todas las aventuras
del cuerpo". Termina diciendo que si
Madrid ha escogido lo más difícil, no
es mucho que se equivoque (lamenta
que se siga tan de cerca a Charlot,
cuando por toda la calle de Toledo se
pueden hallar tipos nacionales tan
aprovechables como aquél) y si Barcelona escoge lo menos, "exijámosle
más".
Continuamente, desde estas pági•
nas volanderas nos asaltan clarividentes reflexiones de crítica estética Y
cinematográfica, tanto más sorprendentes cuando recordamos que en
aquellas fechas el cine estaba todavía
en sus primeros estadios. Trajo Alfon·
so Reyes a su crítica cinematográfica
su bagaje de sabio humanista, su buen
conocimiento de la literatura clásica
- los griegos, el siglo de oro espa·
ñol - y de la moderna, europea y nor·
teamericana. En las alusiones
literarias de sus recesiones hallaDlOI
ya una prefiguración de "la bibliote·
ca" borgiana (con las referencias comunes a Chesterton, Kipling, Poe,
Stevenson, Wells); como posterior·
mente, en la crítica cinematográfica
de Borges encontraremos ecos de la
de Reyes.
Aunque, al igual que De Onís Y
Martín Luis Guzmán, Reyes insiste el
destacar los valores puramente cine·
matográficos del nuevo arte, tambi~
admite, entre éstos, las confluen~
entre cine y literatura, siempre que se

tenga en cuenta la calidad de ésta:
"Porque sin literatura o con muy poca
literatura, puede darse una buena cinta; pero, en cambio, si la literatura es
mala todo se ha perdido".

La "buena literatura" es, para él,
el tercero de los principios necesarios
para producir una buena cinta: los
otros dos, nos dice, son "buen fotógrafo ybuenos actores". Nótese que omite al director, entidad casi anónima en
aquellos primeros tiempos del cine.
En sus críticas, y en consonancia con
estos tres principios, Alfonso Reyes
destaca el valor de la fotografía, o sea
la luz y la imagen,4 la caracterización
yactuación de los actores, y la literatura.

En sus crónicas, continuamente
relaciona aquellas primeras narraciones visuales cinematográficas con sus
antecedentes inmemoriales literarios.
Adelantándose a Bajtín, inscribe el
cinc dentro de ese "gran tiempo", en
que según el crítico ruso vive la obra
artística: "Toda una atmósfera de finas yraras invenciones, toda una atomización de sustancias literarias se ha
tenido que producir para que sea posible esta humilde pantomima de Juces", nos dice.
Poniéndonos sobre aviso -ya en
tan temprana fecha - de un mal tan

generalizado con el cine de Hollywood de nuestros días, el del dcterioro pueril de las narraciones

cinematográficas, en sus escritos suele inscribir la película que comenta en
una falsilla de intertextualidades literarias. Para mejor desentrañar la trama de la película de género
detectivesco, El robo del millón de dólares, nos aconseja que "leamos cuentos de Poe" y cuando por fin concluye
el drama, sentencia: "Ha acabado El
millón. No veremos más Florencia, la
de los cabellos vaporosos ... Señores:
hase muerto Amadís". Y en otra ocasión escribe: "Además de asuntos de
Poe, en El cofre negro creemos descubrir influencias de Wells", o "Si El
cofre procede de Poe y de Wells, El
féretro recuerda a Stevenson. Hay en
él menos 'choques' y más cavilaciones
que en Poe. Los toques trágicos no
son, como en Poe, sonoros: son mudos". Igualmente, para combatir la
monotonía y falta de inventiva del género cinematográfico de aventuras,
aconseja a recurrir a los maestros de
este género en la narrativa: "Sólo la
imaginación de Edgar Allan Poe o de
Robert Louis Stevenson podrían salvar al género de aventuras y episodios". Frase acertadísima, pues la
imaginación -llámese Buñuel, Godardo Ruiz- es lo que salva, no sólo
al género de aventuras, sino a todo el
cine como arte.
Alfonso Reyes resalta, de modo
especial, los valores narrativos del cine. De aquí que abogue por su clisociación del teatro, con el cual mantuvo
una relación ancilar en sus primeros

tiempos: "esperemos el día en que se
disocien definitivamente el cine y el
teatro". Y -algo insólito para la época - en dos de sus artículos ("El cine
y el teatro", "La última evolución del
cine") resalta, con gran penetración
crítica, ventajas estéticas del balbuceante cine sobre el teatro moderno.
La aparente desventaja de carecer
de tercera dimensión, le da al cine una
ventaja estética, un elemento más de
su ironía que, alejándonos del terreno
práctico, nos sitúa en el escenario del
arte. Antes de que se concibieran las
teorías del cine como arte realista
(Bazin, el neorrealismo), el crítico
mexicano potenciaba - adelantándose a Borges- la irrealidad del cine, su
carácter de ilusión visual: "Cine, simbolización luminosa del movimiento",
es su definición del nuevo arte. La
ritualidad que buscaban los griegos
para su arte, mediante el uso del coturno que agiganta y de la máscara
que "deshumaniza", se realiza mejor
en el cine que en el teatro moderno.
El primer plano coadyuva a estos
efectos: "ioh -escribe- aquellas
máscaras que crecen, que crecen hasta desbordar la pantalla y nos hincan
para siempre el recuerdo de un rictus
doloroso o de una risa espasmódica!".
Asimismo, el cine ataca al teatro en su
propio terreno: la creación de caracteres y el análisis psicológico, pues el
acercamiento permite a la cámara
"sacar recursos mímicos inconcebi-

~

-..l

�bles hasta del más leve pestañeo",
añadiendo que la alucinación objetiva
del cine, que no puede igualar el teatro, "logra producir relaciones sutiüsimas de sensibilidad entre una
fisonomía y un carácter".
Señala ya Alfonso Reyes algo que
posteriormente será un lugar común
de la crí~ica: la capacidad del cine
para crear mitos modernos. Destacando como el primero de estos mitos
a Charlot, quien ya en 1915 gozaba de
una gran popularidad en España, la
cual lo lleva del cine a otras formas de
entretenimiento y a la vida:
¿y quién no recuerda al Charlot del

Carnaval? lQuién no ha visto los
Charlots que se vendían en la feria de
San Juan? ¿y en el teatro de variedades del Retiro, el Charlot del restaurante acrobático? ¿Y en el circo de
Atocha, el excelente Cbarlot de los
trapecios? ¿y en los toros, el Charlot
torero?
Como ya he señalado, el cine le da
pie para ocuparse de la cuestión de
realidad e irrealidad de la obra artística, adelantándose aquí también a su
admirador Borges. Su artículo, "La
parábola de la flor", a propósito del
trucaje técnico en el cine, le sirve para
arremeter contra las teorías del arte
como mímesis y afirmar, coincidiendo
con las ideas expresadas por los formalistas rusos por las mismas fechas,
la autonomía de la obra artística, su
carácter de creación.5 Una escena de
truco cinematográfico le sirve para

ilustrar su teoría del arte como una
realidad distinta:
-Eso es inverosímil --Oíamos decir
al espectador impertiente-. Un niño
de cinco años no puede saltar así de
un auto a una locomotora en marcha.
(iY por eso precisamente es mejor,
insigne gaznápido! Porque es una novedad, una ganancia definitiva sobre
los valores acostumbrados de la existencia).
A más de medio siglo de distancia,
potenciados los subterfugios taumatúrgicos del cine, frente a los tópicos
de la mímesis realista-naturalista, las
reflexiones de Alfonso Reyes entroncan con la práctica de los cineastas de
la posmodernidad.

De parecida altura a su "La parábola de la flor" es el artículo con que
se despide de la crítica cinematográfica en 1920, "El cine literario": '"Fosforo', nuestro llorado amigo
'Fosforo', la primera autoridad en estética del cine que ha habido en España ... ", escribe en un homenaje
respectivo a su alter ego, crítico de
cine. Como el título de este último
ensayo cinematográfico indica, dos
obras de escritores franceses, El fin
del mundo de Blaise Cendrars y Donogo-Tonka de Jules Romain, son
punto de partida para tratar de un
nuevo fenómeno literario: el cine en la
literatura o, para usar su propia acepción, el cine literario, que empiezan a
cultivar, por aquellos años, los escritores vanguardistas. Pensemos en Es-

paña en Alberti, Lorca y los narradores -Ayala, Jarnés, A. Espina-,
agrupados en torno a la Revista de
Occidente; en México, todo el grupo
de Los Contemporáneos, Torres Bodet, Salvador Novo, Villaurrutia.

audaz ... Esto en cuanto al tema; y en
cuanto al procedimiento, saturación
de intenciones, preñez de matices.
Lentitud sí; mucha lentitud, como en
el cine italiano; pero mucha
'vitalidad', mucha carga de
emociones, como en el yanqui". Y a
esta síntesis, prevista por Alfonso
Reyes en 1920, es a la que llegarán en
' los años 60 los Godard, Truffaut, el
, brasileño Glauber Rocha y otros
cineastas europeos y americanos.
1

Poco sabía Alfonso Reyes que con
sus páginas, "El cine literario" abría
lo que será en nuestro siglo uno de los
grandes filones cultivados en la literatura, y muy especialmente en la literatura escrita en español: la de llevar a
la literatura los procedimientos y la
visión del cine. A los nombres ya citados, hay que añadir el de otras grandes figuras de nuestras letras que han
hecho en su literatura "cine literario".
Desde Borges y Vallejo, en los años
30, hasta los Carlos Fuentes, García
Márquez, Vargas Llosa y los Puig y
Cabrera Infante, en fechas más recientes.
Asimismo, el "cine literario" tiene
también un camino de vuelta: de la
página a la pantalla. Las agudas observaciones hechas por Reyes, sobre
las posibilidades que el "cine literario" abre al lenguaje cinematográfico
apuntan, con mucha anterioridad, al
cine de autor y al de la "nueva ola" de
los años 60.

1

Notas
1
Mi último suspiro. Barcelona: Plaza &amp; Janés,
1982, p. 38.

1

'

' colaboraciones aparecen recogidas en el
·sus
libro, Frcme a la pamalla. México: UNAM,
1963. Mis citas de Alfonso Reyes son de esta
edición. Este ensayo se limita a las aportaciones de Reyes a la crítica cinematográfica
entre 1915 y 1920. En una forma más global, me
he ocupado de los tres críticos en mi artículo,
'Tres precu rsoresde la crítica cinematográfica:
Federico de Onís. Alfonso Reyes y Martín Luis
Guzmán", l11s11/a 483 (1987): 17-18.
Un estudio muy completo sobre la relación
mamen ida con el cine a través de toda la vida y
obra de Alfonso Reyes. lo encontramos en el
libro de l léctor Perca. La caricia de /asfo1111as.
Alfo11so R,~·cs y d cinc (México: Universidad
Autónoma Metropolitana. 1988).
3

"El cine literario" efectúa una
síntesis del cine norteamericano y del
europeo-italiano: "El gusto por l»
hazañas musculares cede el puesto al
gusto por las hazañas de la mente

1

Sohre estas diferencias se extiende 1léctor
Perca en su libro, pp. 97-101.

4En una ocasión expresa su gran desilusión con
una pelícut.1, Las /11ccs de· Londres, que
prometía tanto por su tÍlulo y s~ queda en una
"vista amarillenta e insulsa".donde sólo el títu-

lose salva: "es mediana la fotografía, son defectuosos los actores y pésima, intolerable la
literatura"(15).

5

En esta línea hay que situar su predilección
por los dibujos animados. Héctor Perca trata
este tema en La caricia de las fonnas (106-110).

�EN TORNO AL CUENTO-ENSAYO DE
ALFONSO REYES

Rogelio Reyes Reyes
El ensayo es la modalidad formal a la
cual siempre dio preferencia Alfonso
Reyes, las narraciones que escribió
- con pocas excepciones- más parecen ensayos que cuentos. No vamos
aquí a juzgar los relatos de Alfonso
Reyes, colocándolos en la balanza del
género para descubrir si les sobra o
les falta peso. Reyes, una y otra vez,
manifestó que la crítica no debe de ser
preceptiva. Uno de los errores del crítico - que con frecuencia lo lleva a
conclusiones y apreciaciones erróneas- consiste en querer juzgar, de
acuerdo con un ideal que se ha formado de antemano, lo que debe de ser
éste o aquel género literario. Se va,
más bien, a tratar de presentar las
características del "cuento-ensayo"
presentes en algunos cuentos de El
plano oblicuo, centrándose en las formas lubridas con las que están elaborados.
Una de las innovaciones narrativas introducidas por los novelistas y
cuentistas del siglo XIX fue el cambio
en el punto de vista del narrador,
quien desaparece por completo de su
obra. Los modernistas - sobre todo
Darío y Nervo- rechazan la objetividad de los realistas y vuelven al punto
de vista de los románticos, en donde
no se trata de encubrir la presencia
del narrador. Lo mismo hace Reyes.

o..,,.

Debido a la influencia de Gustave
Flaubert y Henry James, la tendencia
en el cuento y la novela modernos ha

ido hacia la objetividad. El crítico José Fabbiani Ruiz, ha hecho esta observación:
Hemos creído siempre que los dos géneros narrativos de mayor importancia -la novela, el cuento- deben
conservar siempre una absoluta independencia, no permitir que dentro de
la acción se mezcle quien los crea, ya
que de suceder esto último el cuento y
la novela se convertirían en géneros
híbridos. 1
Ya hemos visto que Reyes rechaza
ambas ideas: el punto de vista objetivo
y la rigidez de los géneros. En el caso
de Reyes, la presencia del autor no
convierte al relato en panfleto político
o en diatriba personal, como teme
Fabbiani Ruiz. Reyes, artista consciente, nunca abandona la posición
puramente estética.
En algunos de los cuentos de El
plano oblicuo, Reyes dejó bien demostrado que tenía talento para componer narraciones cortas que se
ajustan a los cánones del género y que
dejan satisfecho al más exigente de los
críticos. Sin embargo, en los otros
cuentos del Plano oblicuo no refleja
esa tendencia. La razón no se encuentra en la incapacidad del autor para
escribir verdaderos cuentos, sino en
su teoría sobre lo que constituye la
buena literatura. Para Reyes, el género literario no es un molde absoluto.
Es, más bien, simple tipificación en el
tratamiento de los asuntos:

Y aun pudiera ser que el autor para
adoptar tal o cual asunto -nos dice
Reyes- escape a las costumbres genéricas de su época literaria e introd uzca por su cuenta nuevas
modJlidades, si tiene aptitudes para
ello.
Aptitudes para introducir nuevas
modalidades literarias, Reyes sin duda las tenía. Una de esas nuevas formas de que se vale para dar expresión
a los asuntos que lo atraen es lo que
llamaremos el cuento-ensayo, cuyas
características nos proponemos deslindar. Mas, antes de hacerlo es preciso mencionar otra idea de Reyes en
torno a las formas literarias. Para Reyes, la novela es una de las tres funciones formales de la literatura. El
término, sin embargo, incluye otras
formas narrativas, entre ellas el cuento:
Comprendemos en la Novela --dice
Reyes- todos los géneros épicos y
narrativos, de todas las épocas, en verso o en prosa, leyendas, cuentos, fábulas o "ejemplos" didácticos, novelas
propiamente tales, antiguas o modernas... "3
La novela propiamente tal (y por
lo tanto el cuento), según Reyes, no
puede ser objetiva, como querían en
el siglo XIX Flaubert y los realistas, o
como lo proponía Henry James o lo
deseaba Ortega más tarde. Ya en 1910
había Reyes escrito un ensayo: "La
Cárcel de amor de Diego de San Pedro, novela perfecta", publicado en
1911 en su libro Cuestiones estéticas,

en el cual reaccionaba contra el real.ismo objetivo:

Las obras más altas de la humanidad
son ya, para nosotros, aquéllas en que
palpita tdtlo un ser, con su pyrsonalísimo aliento y su misma vida.4
Según Reyes, el novelista no puede, aunque quiera, ser impersonal:
Cierto que la "teoría del impersonalismo" --dice-... puede solamente interpretarse como el contraveneno de
la manía declamatoria que consiste en
disgustarse con los personajes de la
novela o defenderlos en largos discursos; pero esto, al fin, no es "personalismo", sino mal gusto; y personalismo es
expresar, valientemente, el mundo,
como se le mira, sin preocuparse de
que la obra resulte irreal para los muchos, ysin querer que ella responda al
criterio de ese "hombre abstracto que
sería menester concebir".5
Alfonso Reyes, en la práctica, sigue su teoría muy de cerca: sus cuentos no son impersonales; el punto de
vista no es objetivo. Reyes no cree que
el cuentista pueda esconderse tras de
su obra; debe, más bien, expresarse en
ella. Y eso es precisamente lo que nos
ofrece Alfonso Reyes en sus cuentosensayos: expresión personal. El cuento es, por lo tanto, un monólogo no
disfrazado. Si la novela - se pregunta
Reyes- es estéticamente un monólogo:

en cuanto a la novela impersonal, ya
propuse que es irrealizable, y que
aquellas en que el autor está ausente
de lo que se escribe y aparenta no
influir en los personajes tampoco van
acordes con la verdad psicológica.7
El término cuento-ensayo no es
enteramente arbitrario. Al deslindar
el género novela, Reyes afirma:
Hay también géneros mezclados que
desbordan las previsiones, y que en
otro tiempo se llamaron "géneros geniales", como lo es la novela-ensayo,
que hasta puede afrontar disquisiciones filosóficas. 8
Alfonso Reyes no habla del cuento-ensayo, su definición de la novela,
como ya hemos visto, incluye el cuento. Y si hay novela-ensayo, lpor qué
no cuento-ensayo? Sin manifestarlo,
Reyes ha ensayado uno de esos "géneros geniales" creando el cuento-ensayo, que se caracteriza por:
-La introducción, verdadero ensayo en
torno al tema que se va a desarrollar
en la parte narrativa de la obra.
-La presencia del narrador, quien se
dirige al lector.

-La digresión erudita, que encontramos a cada paso.

¿¡xir qué no dejarlo ver, como lo hizo

-El interés en el análisis yla disposición
de los materiales, y no en la intriga, y
por el estilo personalísimo-en el caso
de Reyes-, de imágenes extraídas,
más que de la realidad objetiva, del
mundo de los libros.

Y añade:

-Presencia de los mitos grecorromanos.

el Uachillcr Diego de San Pedro?6

Observemos algunas características del cuento-ensayo, en las siguientes narraciones del Plano oblicuo.
l. "La primera confesión" (1910).
Este cuento está escrito en primera
persona. Fácil, y a veces peligroso, es
identificar al narrador con el autor. El
niño personaje que relata en primera
persona en el cuento, que inicia:

Se abría junto a mi casa la puerta menor de un convento de monjas Reparadoras. Desde mi ventana sorprendía
yo, a veces, las silenciosas parejas que
iban y venían; los lienzos colgados a
secar; el jardincillo cultivado con esa
admirable minuciosidad de la vida devota. El temblor de una campanita me
llegaba de cuando en cuando, o en
mitad del día, o sobresaltando el sueño
de mis noches; y más de una vez suspendía mis juegos para meditar: "Señor, ¿qué sucede en esa casa?" (P.C.,
p. 27).

El personaje no tiene que ser forzosamente Alfonso Reyes. Pero sí es
extraño que un niño, por perspicaz
que sea, se dirija al lector y le diga:
Tú, lector, si llegas a saber -&lt;¡ue sí lo
sabrás, porque eres muy sabio- donde está la tumba de Heinrich Bebel, el
Bebeliusdel renacimiento alemán, grítale esta historia por las hendeduras de
las losas, ipara que la ponga en metros
latinos yla haga correr en los infiernos!
iAsí nos libraremos tú y yo de sus llamas nunca saciadas!" (P.C., p. 29).
El propósito de Reyes al no deslindar al narrador del autor es el de dar
a su narración un aire personal, el de

�evitar el vacío de lo impersonal, que
Reyes aborrece.
Otro medio de que el autor se vale
para hacer constar su presencia es el
uso, dentro del relato, de citas, alusiones, referencias y hasta digresiones
eruditas:
Tú, en fm, todo lo haces a izquierdas y
desatinadamente, como el Félix del
poeta alemán, que bebe siempre en la
botella y nunca en el vaso, y como
aquel muchacho que pone Luis Vives
en sus Diálogos latinos, et cual ni se
levanta con la aurora, ni sabe peinarse
y vestirse por sus propias manos, ni
echar agua en la palangana precisamente por el pico del jarro. (P.C., pp.
29-30).

2. "Diálogo de Aquiles y Elena"
(1913).
Alfonso Reyes se vale de antiguos
mitos helénicos y los presenta sin hermetismos contenidos en sí mismos, lejos de estar remotos, temporal o
espacialmente, se vinculan en su calidad universai no sólo con las gentes
de hoy, sino con los mitos de otros
tiempos y sitios:

N

~

En nuestra época de vasos comunicantes..., ni la extrañeza de la lengua
muerta o de las circunstancias históricas del pasado podrían estorbar este
contacto inmediato entre las almas de
ayer y las de hoy. Y el obstáculo de tos
símbolos mitológicos tampoco es irreductible, pues a poco que nos interroguemos, descubrimos en los fondos de
nuestra conciencia, a manera de peduración o de larva, un hormiguero vaga-

roso de sombras -Aquiles, Don Quijote, Hamlet, Arlequín y hasta el Tío
Sam- que siguen sirviéndonos para
dar asidero a las abstracciones mentales. Este pensar por imágenes es un
modo de economía a que fnduce la
inercia natural del espíritu.
Los mitos de la cultura griega son
un aspecto importante en nuestra cultura porque:
Los símbolos místicos, entonces, son

para Reyes una parte importante de
su "pensar por imágenes", que él declara como necesario modo de pensar,
para abreviar o telescopar nuestro
pensamiento, evitando que se extravíe
en las ambigüedades de la abstracción.
Los mitos griegos conviven ahora en
nuestras mentes junto con los de otros
orf&amp;¡enes, utilizados también por Reyes. 0
A partir de la organización de las
imágenes de Reyes en su obra literaria, que James Willis Robb nos presenta en su libro, 11 consideramos que
están presentes dos modos, con los
que Alfonso Reyes enfoca este cuento:
a. El modo mitológico. Abarca el
uso constante de símbolos legendarío-históricos, como lo demuestra el
uso de la galería de figuras míticas,
proyectadas por el autor para recrear
un mundo mítico de su propia invención:
A lo lejos-clara campiña-se columbran, como liras abiertas, los cuernos
de los toros latinos. Anochece.

Aquiles y Elena, en primer término.
Ella, de pie; él, tendido, reclinado sobre la yerba. Aunque hechos a todas
las cabezas, se encuentran incómod~
hubieran preferido un escenario más
adecuado. lQué han de hacer aqu~
entre los despojos de la gente romana?
iOh, Landor! Muy a tu pesar, los da¡
se acuerdan, en excelente griego arcaico, del Escamandro, de los muros de
llión, de las naves huecas en la playa.
Este diálogo acontece inmediatamente después del que escribió Landor. Es
como charla de bastidores adentro entre gente sutil que se ha violentado
para representar un mal drama: Aquiles, amoscado de haber hecho el necio;
Elena, más que sofocada (inuestras
pobres mujeres!) de haber hecho la
niña boba. (D.AE., p. 31).
b. El modo dramático. Se visualiz.a
especialmente por los movimientos y
acotaciones teatrales, pues aparece a
lo largo de la narración y por el vital
dinamismo del diálogo que mantienen Aquiles y Elena:
Escenario no muy vasto, no tan vasto
como se asegura: la cabeza de Walter
Savage Landor. Ambiente romano
convencional. En el fondo, temptoo en
ruinas, grises, olvidados, duermen con
una solemnidad fotográfica. Abundan
las inscripciones jurídicas, las pied~
históricas. La yerba, descolorida. Las
cigarras han hufdo de todos los árboles
-árboles en forma de parasol. Parece
que nunca hubo cigarras, o se las confunde con unas viejecitas romanas
que hierven su caldo, a mediodía, entre las grietas del Capitolio. (D.AE., p.
3D.

El autor intensifica una movilidad
fluida, a través de imágenes cinemáticas.
3. "En las repúblicas del Soconusco. Memorias de un súbdito alemán"
(1913).
Otro medio de que el autor se vale
para hacer constar su presencia es el

uso, dentro del relato, de citas, alusiones, referencias y hasta digresiones
eruditas:
Como toda la juventud alemana salida
de las aulas antes de 1870, yo era panteísta -&lt;:asi diré republicano- por
más que persistía en creer, con Bismarck, que las asociaciones de jóvenes
demócratas son una confusa mezcla
de utopía y falta de urbanidad, donde
impera el desconocimiento más absoluto de las relaciones consagradas por
las historia. (R.S.,p. 37).
Y si nada había en el cuarto rincón es
porque mi alcoba no lo tenía, que era
triangular como una delta. O como
una cuartilla de queso. O como la cabcza del IIermes en los antiguos broaces. O como una tajada de calabazn en
tacita de esas que se toman con leche
del desayuno. O como un Ojo de la
Providencia en algún antiguo grabado
bfülico. O como una cuchara para servtr pescado (de las que precisamente
son triangulares). O como el símbolo
de Afrodita en ciertos arcaicos xoana·
griegas... Pero basta ya, que la memoria de los viejos flaquea: la de unos, por
olvidarse de todo; la mía, por acordarme de todo fuera de sazón y de tino.
(R.S., p. 40).

Lo interesante en cuanto a la
erudición de Reyes en sus cuentos es
que no importa cuál sea el tema -y
hasta podríamos pensar que el deseo
de dar expresión a su vasta erudición
lo hace imaginar el resto del cuentoeste aspecto del relato siempre es briliante. Aun cuando el tema sea insignificante, como lo es en este cuento,
Reyes encuentra medios para lucir su
vasta erudición. lQuién podría ser
erudito, como lo es este súbdito
alemán que nos cuenta sus aventuras
en Soconusco, sobre el insignificante
tema del palillo de dientes? Pues no le
faltan a Reyes citas en tomo a este
desdeñable objeto, sacadas de La verdad sospechosa de Juan Ruiz de
Alarcón:
...En un hombre de diamantes, delicadas de oro flechas, que mostrasen a mi
dueño su crueldad y mi firmeza, al
sauce, al junco yal mimbre quitaron su
preeminencia: que han de ser oro las
pajas cuando los dientes son perlas...
(R.S.,p. 43).
También del Panchatalltra,12 de
Virgilio, de Platón, señala algunas observaciones acerca del palillo de dientes:
oya aquella loca delPanchatantra que
dice sentenciosamente: "Necesidad
tienen los reyes de un palito de hierba
que les limpie los dientes". (1,75).
Adornaba yo todas estas citas con
abundantes noticias sacadas de Polidoro Virgilio y Diego de Urrea. Otras

veces escribía yo pequeftas disertaciones sobre puntos dudosoo relacionados con la historia de m•estro cereal: si
el Buda renunció al palillo de dientes
cuando renunció a los placeres del estómago; si Ftatateeta, nodriza de
Cleopatra, usaba mondadientes de
uñas de gato sagrado o de pluma de
ibis; si en el Banquete, de Platón, los
comensales usaron del mondadientes,
y si a esto alude Erixímaco al hacer a
Aristófanes ciertas recomendaci0nes
higiénicas sobre el hipo yel estornudo;
finalmente, si puede científicamente
asegurarse qae la falta de mondadientes tuvo alguna influencia sobre la m0ral de Don Felipe II. (R.S., p. 43).
Por supuesto que aquí la intención
de Reyes es burlarse de la erudición
alemana. El protagonista de su cuento
llega hasta:
... a escribir toda una disertación metafísica sobre el limpiadientes: Der
Zahnstocher aJs Wi/Je und Vorste/Jung.
Don Jacintito acabó por creer que mis
indigestiones eruditas eran una forma
del genio mercantil. (R.S., pp. 43-44).

Erudición en tomo a los animales
Es importante señalar que en este
cuento no suele hacer descripciones
de los animales, como en los bestiaríos, sino más bien, de la conducta y
de su relación con el hombre, de sus
modos de comunicarse y de la singularidad de su comportamiento.
Las palomas.
.¡:.
CM

�IV. En el palomar.
A la siesta, la hora del reposo, doña
Beatriz iba a echar migas a sus pichones. Solíamos acompafiarla los dos. De
entonces data mi célebre monografía:
Noticias sobre la vida de las palomas
pardas en Tonalá, de las palomas b/ancas y de las palomas moradas, que tan
bondadosamente fue acogida por las
sociedades científicas de mi patria.
En esta Noticia trataba yo de demostrar que son de todo punto inaceptables las ideas corrientes sobre el amor
y la vida de las palomas; que la paloma
no es un animal esencialmente amoroso, sino un animal esencialmente poseído del concepto de la propiedad
territorial, y colérico por afiadidura.
La defensa del nido y sus cercanías es
el verdadero centro de su existencia.
Pero tampoco se crea que la defensa
del nido significa amor al hogar, a la
familia, no: el macho nunca defiende a
su hembra, ni se le da de ella ni de sus
hijos la menor cosa. Con igual furia de
aletazos y currucutucúes defiende el
nido lleno que el nido vacío, o el perímetro de tierra que lo rodea. Trátase,
para él, de la propiedad, de la propiedad territorial en su concepto más elaborado yjurídico. (R.S., p. 44).

Otro método utilizado por Reyes
para evadir lo impersonal es el que
consiste en hacer uso de personajes
sacados de las lecturas, en torno a los
cuales imagina y prolonga escenas
que reflejan su propia reacción hacia
la obra ajena. Excelente ejemplo de
esta técnica es este cuento, donde Reyes conjetura la suerte de dos personajes de una comedia de
Shakespeare.
Acaba de caer el telón sobre el mundo
maravilloso. El público discute a Shakespeare, a la luz de las unidades dramáticas. Claudio está dispuesto a
reparar el honor de la que había ultrajacto. Mariana se apresta a ser feliz.
Angelo, a amarla, arrepentido. Escalo
espera que el Duque sepa recompensar sus servicios. El preboste confía en
que se le dé un puesto más digno de su
discreción. Isabel y el Duque se enamoran, pasados ya los sobresaltos de
aquélla, y hecha ya por éste la famosa
justicia. Lucio pasa por casarse, a condición de no ser ahorcado. El verdugo,
verdugo queda; el bufón necio; y la
sefiora Overdone, casamentera. Fray
Pedro tira penosamente del borracho
Bernardino, que no se decide a seguirlo...
El duque ha dicho a fray Pedro:

Los gallos.
Y lquién es el borracho de cien generaciones, hijo de mala mujer, que inventó que el gallo sólo canta a la
madrugada? Los gallos cantan día y
noche, incesantemente. (P.S., pp. 4041).

..,..,

4. "El fraile converso" (1913).
(Diálogo mudo).

- Religioso, lo dejo en vuestras manos; aconsejadlo. (F.C., p. 51).
En este cuento, Reyes se adelanta
a la técnica de Pirandello en cuanto al
intercambio entre el personaje y el
autor. Fray Pedro se desespera con
Shakespeare porque éste dejó sin decidir la suerte del borracho. Impa-

cientemente, Fray Pedro termina lo
que Shakespeare dejó incompleto:
mata al borracho:

Eneas, de pie, escucha, apoyado sobre
su pica. Orla yencuadra su rostro bárbaro un fleco rizado y regular; los cabellos, desordenados; los ojos, leales;
su cuerpo leñoso, amarillo, duro ysanto, recuerda el Adán del Tiziano. Hecho como de barro, parece un penate
gigantesco. Tiene aire de sumisión y
dulzura. Está algo encorvado, como
de cargar un gran peso. Hasta cuando
habla parece que escucha.

Yel fraile se sienta en el suelo sin saber
qué hacer de su albedrío, dándose
cuenta de que es el borracho asesino
el que ha hecho de él su catecúmeno y
su converso. (F.C., p. 53).
Pero todavía hay más, Reyes hace
aparecer a Shakespeare:

(Odisco, en cambio, parece que habla
hasta cuando escucha. Es ancho de
espaldas, blanco, impávido; sentado,
resulta más grande que de pie. Persuade con el parpadeo, con el juego de los
labios, con la estrategia de las manos...
(L.P., p. 55).

Caído casi de la luna, Shakespeare, a
gatas, baja, por un tejado en declive;
contempla la escena: saca un compás,
una brújula, una plomada, un astrolabio... Hace cálculos sobre la pizarra del
techo, y concluye que aquélla es la
prolongación única de las líneas que él
dejó trazadas en la última escena de su
comedia. (F.C., p. 53).

Odiseo se burla de Eneas, dudando de la paternidad de Eneas sobre
Roma, y sobre todo por el tono patético con que se defiende.

5. "Lucha de patronos" (1910).
(En los Campos Eliseos). Alfonso Reyes utiliza personajes de la literatura
clásica como una metáfora para la
representación dramática de la sociedad mexicana.
A medio camino entre el diálogo y
los recursos teatrales, se exponen
doctrinas que tienen mucha relación
con situaciones contemporáneas; como lo son los problemas sociales Y
políticos que existían en aquella época (1910).
"Lucha de patronos" es la
escenificación de una disputa
dialogada entre Odisea y Eneas.

"Lucha de patronos" expresa la
crisis ideológica por la que atravesaba
Reyes hacia 1910.

1

Eneas, de algún modo, representa
la tradición; y Odiseo, la modernidad;
a partir de los cambios que ésta trae
consigo, como lo sería, la revolución
mexicana meses más tarde.
Alfonso Reyes, como Eneas, soñó
siempre la culminación de su destino
con la edificación de una nación tranquila, sueño que nunq¡ se realizó;
porque la fatalidad de la revolución
provocó la muerte de su padre y el
largo exilio dd escritor:

El Reyes pacificador es un Reyes escaldado por la guerrilla civil. El, más
que esgrimir, administra su inteligencía. La de su especie, la de su clase, la
desu familia, lera de verdad una causa
perdida? Reyes no sólo se trataba de
salvar a sí mismo. Puede ser Eneas
porque su Odisea es exilio, diáspora,
viaje sin retorno; y, porque su vida es
exilio, sus leyes-motivos más constantes son los del regreso, la vuelta y la
tradición: encarnación de una cultura
y de un proyecto cercenados. Reyes
tradicionaliza del mismo modo que el
huérfano es el más acérrimo defensor
de los valores familiares, pues sólo en
un país donde las tradiciones son tan
turbias y turbulentas, podría haberse
dado un escritor tan ávido de reconocerse13en las fuentes culturales últimas.
6. "Los restos del incendio" (1910).
Fragmentos de un manuscrito salvado
de la catástrofe. En este cuento, la
fantasía de Reyes es universal en tiempo y espacio y se encuentra plagada
de referencia eruditas:
Mi vida parece un engendro de mi
fantasía: es como un acertijo, a veces;
otras, como una pesadilla, y siempre,
como la invención de un mal novelista
que procediera a calambres y a brincos
en el discurso de sus obras. Y, ante
todo,citemos a Anderson: a Anderson
sólo le citan los hombres bien nacídos... (R.l.,p. 65).
Yo no he estudiado, sino practicado,
mis humanidades y mis clásicos. Y he
venido a ser para mis amigos literatos
algo como una peste inevitable y divina. Sin embargo, todos convienen en
que mis comedias podrían ser leídas en
las escuelas... (R.1., p. 66).

Justamente, Mejía Sánchez14 ha
calificado este relato como virtual
continuación del cuento "La lluvia de
fuego" del argentino Leopoldo Lugones, escrito en 1906. En efecto, a esta
vertiente narrativa, Reyes se emparenta con el propio Lugones y con
Borges en su primera época.
En lo que hace a este tipo de narración, Reyes inaugura el género en
México, donde hasta entonces - el
cuento data de 1910- la narrativa
había seguido los caminos del romanticismo, del costumbrismo o del realismo. Este relato, prueba con un
final abierto, de gran concisión, avaro
en las descripciones y detalles que son
laterales a la trama:
Y en tanto que las casas, los palacios y
los graneros se derrumbaban en cenizas y se exhalaban en humo, tan rudo
viento sopló sobre la catástrofe que los
despojos incendiados volaron hasta el
mar. Los mantos de las mujeres se
arrancaban de sobre los hombros, ylos
peinados se deshacían al viento. Los
ancianos dejaban caer, atónitos, el
bastón que los sostenía. Abandonados
de sus guías, vacilaban los ciegos. Todo era confusión por las calles. (R.I.,
p. 63).
Reyes parece más continuador de
la tradición anglosajona del relato
corto, iniciado por Poe, que d~ la
tradición hispanoamericana. En este
relato, Reyes deja al lector la
sensación de una revelación inminente que, a la postre, no se

~

VI

�/ EUROPA 1912, 1935
Comentarios a la obra de Alfonso Reyes

, Jean Péres/Edmond Vandercammen
produce. El presagio se insinúa por
anotaciones aparentemente triviales.
Alfonso Reyes establece complicidad con el lector cuando se limita a
terminar abruptamente la narración
de su personaje:
- ... (Se interrumpe el manuscrito, y es
lástima.) (R.I., p. 68).

2

AJfonso Reyes: "Apuntes para la teoría
literaria", En Obras Completas. Vol. XV.
la. ed., México. Fondo de Cultura Económica, 1%3. p. 467.
3

Ibid., p. 473.

4

AJfonso Reyes: Cuestiones estéticas. En
Obras Completas. Vol. l. la. ed., México.
Fondo de Cultura Económica, 1955. p. 49.
5

Ibid., p. 51.

Alfonso Reyes emplea una buena
porción de elementos ensayísticos en
sus ficciones. Del ensayo al cuento o
del cuento al ensayo, el asunto es el
mismo: Reyes muestra la fácil convertibilidad de estas formas literarias.
Podría hablarse de momentos
ensayísticos en la ficción, en otros
escritores.15

6

Ibid., p. 58.

1

Ibid., p. 59.

8

Alfonso Reyes: "Apuntes para la teoría
literaria". En Obras Completas. Vol. XV.
la. ed., México. Fondo de Cultura Económica, 1%3. p. 477.
9

Reyes se adelanta a su tiempo. Parece que el cuento, en sus últimas manifestaciones, abandona ese interés
en la técnica objetiva para volver a dar
importancia al fondo anímico del autor.
Los cuentos-ensayos de Alfonso
Reyes han marcado una pauta, ya discernible en Jorge Luis Borges y sus
contemporáneos, y manifiesta
también en los jóvenes cuentistas
hispanoamericanos que hoy cultivan
el género.
Notas

Alfonso Reyes: "La estrategia del 'gaucho' Aquiles" En Obras Completas. Vol.
XVII. la. ed., México. Fondo de Cultura
Económica, 1%5. pp. 254-255.
10

James Willis Robb: El esti/.o de Alfonso
Reyes (Imagen y estrnctura). 2a. ed., México. Fondo de Cultura Económica, 1978. p.
143.
11

Ibid., pp. 144-145.

12

Panchatantra: "(en sánscrito, cinco libros): Colección de escritos indios antiguos, distribuidos en cinco libros, que
contienen numerosas fábulas en prosa,
sentencias de sabiduría popular y normas
de gobierno. El original, escrito hacia el
año 300 a.c., no se ha conservado".

1

José Fabbiani Ruiz: Cuentos y cuentistas.
Caracas, Librería Cruz del Sur, 1951. p.
315.

13

Adolfo Castañón:Alfonso Reyes: Caballero de la voz en-ante. la. ed., México.

Joan Baldó i Climent Editores, 1988. pp.
16-17.
14

Ernesto Mejía Sánchez: "Prólogo" a El
ensayo actual latinoamericano (Antolog{a). México. Ediciones de Andrea, 1971.
p. 17.
15

Las digresiones de Fernando del Paso
sobre la historia de México en Noticias del
Imperio, o la filosofía de la historia hispano-mexicana en Ten-a Nostra de Carl~
Fuentes, o pasajes de Los pasos perdidas,
novela de Alejo Carpentier, tomados de
sus viejos ensayos publicados en el periódico El Nacional de Caracas. Del ensayo
al cuento, el más experimental al incorporar trucos narrativos en sus ensayos es
Julio Cortázar, fiel a su vocación de escribir ficción. La idea de Reyes sobre "El
centauro de los géneros" puede muy bien
aplicarse al collage de géneros literarios e
ilustraciones en Ultimo round y La vue/Ja
al día en ochenta mundos.

, Sobre Cuestiones estéticas. Lo antiguo
ylo moderno se mezclan en el libro de
Alfonso Reyes. Así, los títulos de las
dos secciones de la obra, "Opiniones"
, e "Intenciones", expresan a la perfección el movimiento de un discurso que
se presenta primero comprensivo y
sensible para enseguida volverse más
doctrinal. Estamos en presencia de un
, espíritu joven y alerta que a través de
las manifestaciones del arte por él
analizado, y de los maestros que invoca ycita, nos confía los secretos de su
formación intelectual. Pero de la diversidad de esos ensayos que van de
, Esquilo a Góngora y llega hasta los
refranes de la sabiduría popular, de
ese entrechar relaciones entre vida y
arte, se desprende una estética personal. Contra la concepción supertifical
' de un arle que se constriñe a la imitación de lo real como objetivo, Osear
Wilde sostuvo paradójicamente que
, la naturaleza y la vida, por el contra' rio, son una imitación del arte. Más
satisfactoria es la idea, desarrollada
por nuestro autor, de un equilibrio
natural y necesario, de una reciprocidad de acción entre el arte y la vida.
De acuerdo con esta idea, siguiendo a
William James, el placer estético que
nos haya procurado una bella audición deberá descansar en actos benévolos, en procedimientos amables con
respecto a nuestro círculo íntimo. Incluso la pretendida objetividad de
ciertas obras no sería más que un engaño. Según d mismo principio, el
arte romántico logra equilibrar - re!

lativamente - las energías que se
abandonan al peligro. Un arte pseudoparnasiano o decadente reemplaza
la aventura por la búsqueda de la dificultad prosódica o por audacias literarias complicadas. Mejor todavía, las
creaciones de tipo clásico son "obras
de circunstancia": han sabido extraer
"la significación eterna del instante".
De ahí la economía de esfuerzos y
también una manifestación más auténtica de la personalidad del escritor. A diferencia de aquéllos, los
escritos de Mallarmé consiguen dar
una expresión directa pero poco comunicable del fenómeno consciente
en su confusa complejidad inicial; se
alejan de la vida por un intelectualismo un tanto didáctico y por "un delirio de perfección".

también, por lo mismo, las complejas
relaciones de ideas se entrelazan por
numerosos senderos hasta desembocar en Mallarmé. Reyes distingue en
él, como rasgos dominantes, el lirismo
y el color; el movimiento musical del
verso, no obstaculizado aún por una
prosodia petrificada: participa a la
vez de las antiguas danzas españolas y
de la ardiente inspiración árabe. Y no
hay, por otra parte, ley más antigua y
más esencial del género que esta: la
poesía debe poder prestarse a la prueba del canto, pues lno es así como el
ritmo armoniza con la palpitación
misma de la vida? Reyes encuentra
esa relación moral ypsicológica - a la
vez entre la vida y la muerte, y /eit
motiv de su estética - aplicable al
proverbio, esa creación del genio popular tan floreciente en España, verdad era sublimación de las
malignidades de la experiencia, bajo
una forma cadenciosa y de un valor
estético definitivo.

La idea del valor estético del instante vale igualmente por "el momento histórico". Luego, afirmar "los
derechos del presente" conduce naturalmente a tener en cuenta, por encima de todo, el testimonio de los
No sin razón, en el prefacio de esta
contemporáneos. Y en virtud de ese serie de ensayos, un eminente escritor
principio, se estará entonces autoriza- evoca, a propósito del origen de este
do a sostenerle a Góngora las deno- libro, los ocios platónicos de un grupo
minaciones de Homero español y de de jóvenes -apasionados por las
Cisne cordobés que le aplicaron los ideas- que discuten en la antigua
hombres de su siglo. Enaltecido de ciudad del Anáhuac. La explicación
nuevo y muy cercano a los escritores no es otra que: "cualquier ciudad es
de lengua española actuales, Góngora Atenas, si no renegamos de la proposee, sin duda alguna, como los con- pia". Pero el espíritu mismo de la Greceptistas y el culteranismo, el gusto cia artística y filosófica penetra
por la perífrasis, "la intelectualización realmente esas páginas cuyo tono es
de los detalles insignificantes"; mas además el de la conversación. Sin em-

�bargo, los ensayos que adoptan la forma del diálogo directo me satisfacen
menos, el tono no vuelve a ser enteramente natural hasta cuando el personaje principal retorna al monólogo.
Pero sus asuntos también (demonio
familiar del autoanálisis, belleza sugestiva de ciertos títulos de libros),
temas que se vinculan muy especialmente a las ideas en curso de la profesión literaria, loo caen un tanto bajo
el reproche del narcismo estético que
Alfonso Reyes parece dirigir al autor
"de un soneto al soneto"? Y por lo que
hace al diálogo, el maestro de este
arte, Platón, loo estableció que tal
género puede incluir - sin perder naturalidad- lo dramático, al adoptar
· como modo de exposición en aquellas
de sus obras que nos parecen más
perfectas, el relato de la entrevista y
no la entrevista directa? Pero sobre
eso Reyes parece haber tenido la intuición necesaria cuando en su artículo sobre la Cárcel de amor de Diego de
San Pedro combate la teoría del impersonalismo con la idea de que la
novela más objetiva no es sino un monólogo. "De esto - agrega-, algunos
diálogos platónicos nos dan como una
alegoría explicativa". J. P.
Les ldies et les Livres, Bulletin de la
Bibliotheque Américaine (Amérique Latine), Paris, 1912. Reproducido en Páginas
sobre Alfonso Reyes, t. I, Monterrey, 1955.

América Latina. Poco a poco va ocupando en la historia de la nueva poesía
mundial el lugar a que tiene derecho,
gracias a su constante ascenso hacia
las esferas de un lirismo universal que
hace olvidar su voluntad de hiperconciencia frente a los procesos trágicos.
Desembarazado de lo que Eduardo
Barrios llama "los bienamados vicios
de los escritores hispanoamericanos":
la incontinencia verbal, la morosidad,
el romanticismo y el énfasis, Reyes no
se satisface con una mirada espiritual
sobre las cosas; es el hombre que busca a través de su exigencia de amistad.
Significativamente, a ese propósito,
está dedicada su plaquette a la memoria de Ricardo Güiraldes, quien murió muy joven. Cuatro poemas
dedicados a la amistad que el autor
sentía por el novelista e Don Segundo
Sombra. Cuatro cantos como una suprema comunión con lo que la obra de
Güiraldes encerraba de solidaridad
con la tierra y el hombre.
Hay que ser solidario: o perderse
o seguir las huellas bajo la constancia
severa y nocturna de los astros.
De otraplaquette, intitulada Golfo
de México, retenemos penetrantes
evocaciones del mar y de Veracruz.
Inteligencia, corazón y sensualidad
brotan al mismo tiempo.
Miel de sudor, parentesco del asno,

..,

00

Alfonso Reyes. Alfonso Reyes no es
solamente un exquisito poeta de

y hombres color de hombre

conciertan otras leyes,
en medio de las plazas donde vagan

las sombras de los pájaros.

Cuadernos de la revista

En Yerbas del Tarahumara el poeta nos obliga a encontrarnos con los
indios tarahumaras.

DBSLINDB

Han bajado los indios tarahumaras,
que es sellal de mal allo
y de cosecha pobre en la montalla.
Llegan a vender a los blancos sus
hierbas curativas, mientras para Reyes retorna la oportunidad de descu•
brir al hombre y la profundidad de la
vida, esa vida que a Baudelaire se le
revelaba en el suceso más ordinario.
La manera que tiene Alfonso Reyes
de "cultivar su alma" no puede dar
nacimiento sino a grandes y puras ar·
monías. E. V.

8

Le Joumal des Poetes. Bruselas, 25 de
julio de 1935. Reproducido en Páginas
sobre Alfonso Reyes, t. l, Monterrey, 19SS.

\

Traducción de Miguel Covarrubias

/

/

�"HIMNO ENTRE RUINAS": LA
RECONCILIACION CON EL MUNDO
Arrastrados por el rfo de imáge.
nes, rozamos las orillas del puro
existir y adivinamos un estado de
unidad, de final reunión con nuestro ser y con el ser del mundo.

El arco y la üra.

Christiane Tarroux-Follin
"Himno entre ruinas" fue escrito en
Nápoles (1948) y aparece en las dos
ediciones de Libertad bajo palabra
(1960-1968), al inicio del apartado
"La estación violenta", cuyo último
poema es, recordémoslo, "Piedra de
sol".
La primera palabra del título, lzimno, introduce la noción de lo sagrado,
presente a lo largo del texto a través
del conjunto de términos constituido
por: catedral, templos, resuTTección,
sangre, / vino, vino / pan, primer conjunto significante que guiará nuestra
lectura. Convendría interrogarse sobre el valor exacto que habrá de dársele a ese concepto de lo "sagrado".

0

11)

La luz crea templos en el mar (verso
37)

Esta ruptura con la tradición suscita una interrogante sobre la naturaleza de la meditación y sobre su
lección final. 1
Tanto el epígrafe de Góngora como la mención de lugares y fechas de
composición del poema constituyen
puntos de apoyo histórico-cultural, es
decir, un tramado de referencias externas con relación a las cuales se desarrolla el texto y que van luego a
contribuir a organizar nuestra lectura.
Las indicaciones geográficas, mar sicialiano y Nápoles, sitúan el paisaje
que sirve de "motivación" al texto,
mientras que la fecha de 1948 lo integra al periodo de lo que se ha dado en
llamar la experiencia surrealista del
poeta, entre 1946 y 1951, durante su
estancia en París.

El título, por otra parte, le atribuye
al poema una cierta analogía con la
temática tradicional de la meditación
entre ruinas; sin embargo, aunque pudiéramos identificar esas ruinas como
latinas o itálicas (Nápoles, mar siciliaEn el nivel cultural, el texto ofrece
no, presentes en el epígrafe), no en- tres referencias más ricas en resonancontramos la reflexión sobre el cias. Primero, una civilización que
esplendor del pasado y sobre la vani- identificamos como la nuestra, a tradad y el carácter efímero de las cosas
vés de las tres grandes capitales del
que acompañaría de ordinario a la
mundo occidental: N1teva York, Lonevocación de las ruinas antiguas.
dres,
Moscú. Después un contexto meAgreguemos que la atención se fija
aquí más sobre la naturaleza que so- xicano que asocia las ruinas del
bre las huellas de la historia yveremos pasado prehispánico (Teotilzuacá11,
cómo se produce, a través de las imá- pirámide) con un mundo más actual
genes, una fuerte integración entre las (marih1tana, guitan-a, mexicano); contexto a la luz del cual se nos permite
ruinas y el mundo natural:
leer la expresión agua de vida: Chalcolumnas comidas por In luz (verso chilwat/, sangre de jade, agua preciosa
13)
y sangre de sacrificio en los ritos pre-

hispánicos; eso lo asocia estrechamente al movimiento de la divinidad
solar y por consiguiente al registro de
lo sagrado que mencionábamos antes.
Y al fin, el mito de Polifemo, a través
de la recreación de Góngora en su
Fábula de Polifemo y Galatea. La fábula en efecto parece servir de punto
de partida al poema, gracias a la percepción de un paisaje de Italia como
análogo al paisaje animado por la luz
de la Sicilia pintada por Góngora, COll
la misma atmósfera pastoral y una parecida vegetación. Polifemo aparece
directamente en la estrofa 4, donde, al
centro de un cuadro postapocalíptico,
es, no sin parentesco con el monstruo
de la fábula, hoTTor de aquella sierra.
Pero ya veremos cómo permanece a
lo largo del texto, de modo men~
directo, en la construcción de ciertas
metáforas y como elemento que rige
la¡erspectiva descriptiva en la estrofa
4.
La presentación tipográfica orga·
niza al texto en dos espacios de desa·
rrollo que se alternan y se afirman
como diferentes. La comparación de
los primeros versos yde las dos prime·
ras estrofas definen esta diferencia
como una antinomia. Por su oposición
término a término, el día extiende SUS
pl1tmas / Cae la noche sobre, dibujan,
en dos movimientos contrarios, el jue·
go entre el día y la noche, que se proseguirá a través del texto, las estrof~
impares bañándose en una lumin~dad deslumbrante, mientras la oscun-

dad parece dominar las estrofas pares. Ese encadenamiento antitético
parece el desarrollo del contraste vio-

como la formula también el adjetivo
envejecida;

lento entre las estrofas 4 y 5 de la
fábula; ese claroscuro que opone la
luminosidad prodigiosa de Sicilia a las
tinieblas de la caverna del cíclope.

- el iterativo recomienzan, en la
estrofa 6; se nota que el relieve temporal es todavía más claro en la estrofa 4, a través del ayer y el hasta hace
poco.

Más allá de la primera tensión entre luz y oscuridad, esos dos espacios
se organizan de la siguiente manera:
al gozo de la contemplación que caracteriza a la primera serie de estrofas, en la que se advierte la presencia
de frases exclamativas, se le oponen
evocaciones angustiosas, subrayadas
por interrogaciones que le dan ese
tono. Por otra parte, son dos percepclones diferentes del tiempo allí definidas. Las estrofas impares reunen
una serie de términos: momentánea,
instante, mediodía, hora viva, donde
se esboza la imagen de un tiempo puntual del que nosotros precisaremos
más tarde su significación. En las estrofas en itálicas, por el contrario,
existe una cierta profundidad temporal que transcriben:
-infinitivos en forma interrogativa, através de los cuales se adivina una
posible o imposible realización (dónde dese11teTTar, damos, parar);

Esta doble percepción del tiempo
se enriquece con una oposición entre
el punto espacial que representa el
aquí (estrofa 3) y un confuso "en otra
parte" en las estrofas 2 (México) y 4
(Nueva York, Londres, Moscú).
Así, después de esta primera lectura, se adivina una valorización del
instante, reducida a su forma puntual,
gracias a la fuerza de la afirmación
bastan aquí (estrofa 3) que sucede a
las interrogaciones angustiosas de la
estrofa precedente, donde parecía expresarse una frustración.

•
La primera estrofa del poema está
dominada por una metáfora fundamental, la del pájaro:

Coronado de sí el día extiende sus
[plwnas.

- futuros analíticos, ha de damos,
ha de parar, que expresan un tiempo
porvenir;
- el inifitivo desteTTar, cuyo prefijo
CSlablccc una referencia a un pasado,

1"Alto grito amarillo,

........................
el sol pone s11 huevo de oro (... )
Una metáfora que expresa la idea
de una luminosidad y que arrastra la
creación de una serie de imágenes

construidas sobre el mismo serna gráfico: coronado de sí, el día extiende sus
plumas, el mar (...) araña deslumbrante (estrofa 1) y en la segunda estrofa,
estrella de colores, así como en la tercera, planeta coral. El interés de esta
serie reside en el hecho de que los
objetos a los que se aplica ese serna
metafórico son de naturaleza diferente: el sol, el mar, el canto, la luna, el
coral. Esta observación hace aparecer
la existencia de un primer sistema metafórico que parece construir la coherencia interna del poema, y venir a
parar en una reconstrucción poética
del mundo ordenada en función de
una imagen momentáneamente privilegiada.
Al contrario, en los versos 2 y 3:

Alto grito amarillo,
caliente surtidor en el centro de un
cielo,
la luz, presente bajo la forma de un
pájaro que despliega un resplandor
de plumas, es igualmente un grito
amarillo y un chorro de agua caliente,
lo que significa que es, en último caso,
y contrariamente a la enumeración
precedente, un mismo objeto que
sufre metamorfosis sucesivas.
Mientras que el primer tipo de
metáforas transcribe una visión
unitaria del mundo, las segundas, al
contrario, le dan al poema su
pluralidad, lanzándolo por la vía de la
dispersión, de la desconexión.3

V,
~

�Estas dos últimas metáforas transcriben la emergencia brutal de la luz,
del sol (el sol pone su huevo de oro),
como la explosión de un triunfo (día /
grito, día/ surtidor). Estamos frente a
una representación mítica de la luz y
del sol, pájaro coronado; el conocimiento previo de sus connotaciones
culturales nos autoriza a colocarlo
junto al águila de los antiguos mexicanos, encarnación del sol en su forma
divina, tal como aparece en algunos
frescos de Teotihuacán.
Esta representación mítica que
hace del poema -al menos en el instante de esta estrofa - el himno sagrado que anunciaba el título, explica que
Todo es Dios pueda ser comprendido
como todo es luz; de donde la adjetivación imparcial y benéfico corresponde a atributos de la divinidad. Así
como el chorro de agua resplandece
en el centro de un cielo que no es otra
cosa sino luz.
En la metamo,forización del mar
en araña, la imagen del mar viene a
fundirse en una forma deslumbrante
que no es sino el reflejo de la corona
luminosa en el centro del cielo, evocando así un sol sumergido que escala
la costa, reflejo exacto de lo que, tres
versos más adelante, desde el cielo, se
derrama sobre el mar.
Estos últimos puntos hacen surgir
la identificación de la luz y del agua,
así como el elemento estructurador
más importante de la primera estrofa,
hasta conocer la reversibilidad que se

traduce de manera totalmente explícita en versos significativamente ambiguos:
un puñado de cabras en un rebaño de
[piedras4
ruinas vivas en un mundo de muertos
en
[vida

Es así como a la acción corrosiva del
mar, que en un flanco de la montaña
abre una herida de fuego (El mar trepa
la costa / la herida cárdena del monte
resplandece), responde la acción corrosiva de la luz que carcome y fractura las estatuas (Estatua rota, /
columnas comidas por la luz).5

himno), de la danza (baile), de la muchedumbre o del grupo (ciudad, na,.
chachos), y por último de la
comunicación misma (las puertas da
contacto).
El sistema metafórico establece
un movimiento dialéctico: fluidez /
mineralización: agua de vida / piedra
(canto) que expresa una búsqueda de
comunicación:
¿ (...) qué agua de vida ha de damos kJ

[vida,

dónde desenterrar la palabra,
la proporción que rige al himno y al
[discurso,
al baile, a la ciudad y a la balanza?

y la constante del fracaso de esta b6squeda da por resultado:

La tipografía, el último verso de la

primera estrofa, articulado por la pareja vida/ muerte, así como los movimientos opuestos de Coronado de si el
dia extiende sus plumas y Cae la noche
sobre, presentan explícitamente a la
segunda estrofa como la antítesis de
la precedente. Así, a las ruinas vivas
en plena luz las sustituyen las ruinas
de Teotihuacán en la noche, o, antes,
la luz agonizante del crépusculo (Cae
la noche), o aquella, efímera, de la
estrella de colores que se apaga.
En cuanto al léxico, domina esta
estrofa el vocabulario de la comunicación, de la siguiente forma: elementos
del discurso (palabra, himno, discurso, carajo), de la música (suenan guita"as roncas, proporción que rige al

El canto mexi.cano estalla en un
[carajo,
estrella de co/,ores que se apaga,
piedra que nos cierra las puertas del
. [contacto.

Esta última imagen constituye UD
ejemplo de la manera como los elementos constitutivos de la fábula de
Góngora vienen a nutrir la creación
metafórica: aquí la imposibilidad de
comunicarse es expresada por medio
de la imagen de la piedra que cierra
las puertas del contacto, análoga a la
que cierra la caverna del gigante:
Allí una a/Ja roca
mordaz.a es a una gruta de su boca,

La imagen de la boca está induciendo
aquí el tema de la comunicación.

En esta búsqueda nos detenemos
en la expresión desenterrar la palabra,
que nos hace evocar un concepto central en el pensamiento poético de Octavio Paz: la lengua original, no
alienada, libre, ligada a la edad de la
inocencia y la unidad, de la que el
hombre ha sido separado mientras a
la poesía - con el mismo derecho que
el amor y lo sagrado- se le permite
acceder de nuevo.6 Así define Paz la
poesía en Los hijos del limo:
La poesía en el lenguaje original de la
sociedad ... Y por eso mismo es el verdadero lenguaje de todas las revelaciones y revoluciones. Ese principio es
socia¡ revolucionario: regreso al pacto
del comienzo, antes de la desigualdad;
ese principio es individual y atañe a
cada hombre y a cada mujer: reconquista de la inocencia original.7

Ese pacto de los orígenes se funda en
la unicidad de un lenguaje añorado
por el poeta:
Todo era de todos
Todos eran todo
Sólo había una palabra inmensa y sin
[m-és
Palabra como un sol
Un día se rompió en fragmentos
(diminllfos
Son las palabras del lenguaje que
[hablamos
Fragmentos que nunca se unirán
Espejos rotos donde el mundo se mira
[destromdo. 8

*

El poema se desarrolla en función
de ecos internos; es así como Los ojos
ven, las manos tocan responde a Las
apariencias son hermosas, estableciendo una continuidad entre las
estrofas 1 y 3. Sin embargo, en esta
última la percepción se enriquece con
una intervención más prolongada de
los cinco sentidos. Y esto a través de
una serie de imágenes de vida simple,
silvestres y campiranas, pero plenas
de una gran sensualidad, que parecen
describir una felicidad auténtica;
imágenes de satisfacción y de
plenitud:
Bastan aquí unas cuantas cosas:
tuna, espinoso planeta cora~
higos encapuchados,
uvas con gusto de resurrección,
almejas, virgi.nidades ariscas,
s~ queso, vino, pan solar.

que se oponen a la expresión de lo
frustráneo que señalaba la estrofa anterior. En ese paisaje siempre abrasado por la luz, esas imágenes de una
suavidad pulposa que protegen rugosas cortezas, espinoso planeta, almejas, virgi.nidades ariscas, 9 pueden ser
leídas como una transposición de la
ofrenda de Acis a la ninfa Galatea en
el poema de Góngora:
Fnitas en mimbre halló, /.eche
[exprimida
en juncos, miel en corcho (... )

Notaremos la convergencia de la
recreación metafórica: mientras que
la dulzura del fruto y la suavidad del
pan se endurecen en la mineralización, tuna/ planeta, pan / solar es todo
el paisaje reconstruido en términos de
arquitectura religiosa o laica, isleña /
catedra~ velas / to"es. La profundiza.
ción de la visión dialéctica conduce a
que la luz, sinónimo de fluidez, construya un universo de piedra:
La litz. crea templos en el mar.

Las tres primeras estrofas de
"Himno entre ruinas" presentan así
una fuerte coherencia, organizada
esencialmente alrededor de una
dialéctica de la fluidez (del agua, de la
luz) y de la petrificación o
mineralización. Esta dialéctica
traduce las dificultades de una
comunicación que, tan pronto es
atraída, se sustrae: El canto(...) estrella de colores que se apaga, o de una
ausencia de comunicación: una isleña
(... ) esbelta catedral, sin embargo
evocadora de su contrario: vestida de
luz. Aquí encontramos uno de los ejes
principales de la poesía de Octavio
Paz, en esta evocación de la mujer a la
vez extranjera (catedral) y mediadora
del mundo (vestida de luz) y, por excelencia,piedra de sol. Se aproximará
en efecto esta representación de la
mujer a gran número de poemas
donde la inmovilización de su cuerpo
en la luz entrega al poeta las llaves del
misterio del mundo y del tiempo; así

�en el "Soneto 1" de Primer día (Libertad bajo palabra, p. 14).

Inmóvil en la luz, pero danzante,
tu movimiento a la quietud que cría
en la cima del vértigo se alía,
deteniendo, no al melo, sí al instante.
O también en "Mar de día", Primer
dla (Libertad bajo palabra, p. 17).

Por esa ha en vuelo
•••• •••••••••••• •••••••••••••n•••

el universo roto
mostrando sus entrañas,
y, al fin, en "Piedra de sol" (Libertad
bajo palabra, p. 238):
la hora centellea y tiene cuerpo,
el mundo ya es visible por tu cuerpo,
es transparente por tu transparencia.

•

~
11)

parte, de una organi1..ación jerárquica
de la sociedad: clases ricas I vulgo. A
este orden social se opone la confusión de las manadas: tropel de ratas,
rebaño. El paso del orden al desorden
es facilitado por la asimilación del
hombre al anima~ a la bestia de carnicería: rebaño de hombres (... ) su came
(... ) es muygustada porlas clases ricas.
Todo ese pasaje está dominado
por el mito de Polifemo que, visto a
través de la brillante lectura de Góngora, y apenas esbozado en la primera
estrofa (un pu,Iado de cabras), se encuentra prolongado aquí en el nivel
del léxico por la atribución al cíclope
de lo que caracterizaba a su caverna:
Polifemo bosteza / De este, pues, f onnidable de la tie"a bostezo (...) Es el
punto de vista del gigante el que nos
da el alejamiento de la perspectiva
(Nueva York, Londres, Moscú), así como la miniaturización del paisaje:
Acodado en montes (...) Este alejamiento anula las distancias (entre las
tres capitales) y el relieve (la sombra
cubre el llano). El reino de la humanidad ha sido reemplazado por el de los
monstruos pero las dos sociedades, la
antigua y la nueva, están organizadas
de manera rigurosamente idéntica.

La cuarta estrofa acentúa el carácter
negativo del vocabulario característico de las estrofas en itálicas: la oscuridad, el frío, lo lúgubre (fantasma,
escalofrío) o enfermizo (vacilante vegetación, vello ralo, tirita, sol anémico). Se trata de un paisaje desolado,
postapocalíptico, en el que las coleetividades humanas aparecen bajo la
forma, por una parte, de concentraLos versosAcodado en mo11tes que
dones urbanas: Nueva York, Londres, ayerfueron ciudades, Polifemo JbosteMoscú, ciudades correspondientes a za constituyen el eje de la estrofa. Este
un espacio que se despliega del este al eje se organiza alrededor de un ayer
oeste y que forma parte de un univer- fuero11 ciudades que es el único tiemso reconocido como nuestro. Por otra po pasado de esos versos. Ese tiempo

pasado separa dos presentes: el ~
sente de la enunciación, y al misl-,
tiempo nuestro, Nueva York, Lomba,
Moscú, "que hoy son ciudades"; yobo
presente, Polifemo bosteza que, pord
sesgo del pasado ayerfueron ciudado,
se proyecta hacia un porvenir lejano,
como imagen profética de nuestrofv.
turo. Se trata del único tiempo del
poema al que le es atribuido un veniadero relieve, una profundidad, pcr
medio de expresiones que contra
yen a actualizarlo: recientes interrlo,
ciones, hasta hace poco, y que defia
nuestro porvenir como un paisaje ck
ruinas.
La imagen rebaño de hombres, iat
crita en un sistema de connotaciOIICI
que incluyepuñado de cabras yreball
de piedras en la primera estrofa, et
presa la animalización del hombrea&gt;mo una consecuencia de la pérdidack
las estructuras sociales y de la orgaai,
zación racional de la colectividad, poro asocia esta degradación COI
imágenes de "solidificación" (piedr,~
En un sistema tal de connotaciola
internas (cabras, piedras, hombtts~
esta animalización parece referirse•
la pérdida definitiva de los valores de
comunicación previamente definicb
(la palabra, / la proporción que rigei
himno y al discurso ...).

Esta cuarta estrofa tiene ecos de~
segunda al acercar una civil~
desaparecida con una civilizaci11
condenada a desaparecer. Las dos et

troías unen igualmente las visiones de
ruinas con la presencia de la sombra
-siendo la luz lo contrario- en un movimiento dialéctico evidente, sea símbolo de fluidez (estrofa 1), sea
creadora de formas arquitectónicas
(la luz crea templos e11 el mar, catedral,
tones, estrofa 3). De la misma manera
como esta sombra corre sobre la llanura y la cubre de su temblorosa vegclación, veremos un nuevo eco de la
progresiva y luminosa invasión de la
costa por el mar (estrofa 1). El vínculo
entre esas dos imágenes, donde la segunda es la negativa de la primera
(dtslumbra11te Jfantasma), está conslituida por la connotación trepar Jyetlnl. Añadamos luego esta nueva
imagen a la lista de metáforas que,
como lo hemos visto, logran la unidad
del poema, en oposición a la luz que
dibuja formas (Estatua rota, columnas
C()tnidas por la luz) y logra volúmenes
(abe/ta catedral vestida de luz. / To"es
dt sal...), mientras la sombra oculta
todo relieve (La sombra cubre el /laIIO...).

•
El vocabulario de la quinta estrofa
CSlá dominado por manifestaciones

de la fluidez (agua, sangre, vino, mancha, extiendo yluz, si nos apoyamos en
las connotaciones establecidas líneas
~ba), por el dominio de la percepción sensorial (sentidos, ver, tocar,
lrut/e), así como por un elemento nueYO de nivel explícito - si hacemos ex-

cepción del único momentánea de la
primera estrofa- : el tiempo (instante, minutos, horas, diarias, mediodla,
eternidad).

se convierte en eco de el dla extiende
sus plumas, y la comparación que introduce, como el coral sus ramas en el
agua, hace que la imagen de las ramas
del cora~ desplegadas en el agua, se
Notaremos por otra parte que con incluya en la serie de metáforas conla excepción de se cumple, los verbos vergentes que habíamos evocado líde esta estrofa describen ya la emisión neas arriba. Es así como se realiza un
de un ruido (zumba la luz) o de un olor doble reflejo del dla coronado de s~
(huele a sangre), ya, por el contrario, para lograr un resplandor sumergido
la recepción de una excitación senso- en el agua y un yo que se baña en la
rial (ver, tocar, extiendo mis sentidos). luz. Esta reversibilidad de la luz y del
Esta repartición semántica está unida agua está en efecto corroborada por
al juego de los pronombres de prime- las observaciones que habíamos hera y tercera persona. Así es como el cho a propósito de las estrofas preceyo, cuya presencia no era sino margi- dentes, y por la comparación
nal hasta aquí (desde lo alto de su explícita:
moren(a una isleña me mira), es literalmente el eje del paisaje (extiendo
Como el coral sus ramas en el agua
mis sentidos). Estas formas verbales
extiendo mis sentidos en la hora viva:
describen de hecho las relaciones que
se establecen entre el mundo yel poe- agua I hora viva, en la que hora viva
ta que lo aprehende.
adquiere un doble valor, temporal y
de espacio luminoso; comprobada
La representación del momento también por la connotación interna
priviligiado en esta estrofa, el Alto grito amarillo / concordancia
mediodfa, descansa sobre dos amarilla, donde amarillo (retomado
metáforas convergenes, espiga (...) de más tarde por la imagen de la espiga)
minutos y copa de eternidad. Se trata representa la transcripción de la luz.
en los dos casos de expresar una idea Recordamos en efecto que si la imade plenitud, matizada simplemente gen inicial es sucesivamente grito y
por una cierta progresión que va de lo caída de agua, aquí de improviso se
metamorfosea la espiga dorada, benmúltiple (espiga-minutos) hacia lo
chida de materia temporal.
único (copa-eternidad).
El verso

extiendo mis sentidos en la hora viva

Al fmal nos detendremos en el sistema de eco constituido por agua de
vida yhora viva, que completa la connotación de signo negativo con la esUI
UI

�trofa siguiente, aguas muertas. El agua
(ola luz) viva está ligada con la estrofa
2, al discurso y a la comunicación, y a
la estrofa 6, con un pensamiento vivo
que viene a concluir en la imagen de
las aguas muertas:
¿ytodo ha de parar en este chapoteo de

[aguas muertas?

Subrayamos también la ambivalencia de dos conceptos, el
mediodía y la hora viva que designan
al mismo tiempo la luz y el tiempo. En
consecuencia el yo se sitúa no solamente con relación al mundo sino
también con relación al tiempo.
Queda por precisar de qué tiempo se
trata. Se nos advertirá que el instante
está cargado de eternidad:
ioh mediodía, espiga henchida de
(minutos, copa de eternidad!

y pensaremos en aproximar esta imagen a los versos del poema "Delicia":10
tú, delicia, imprevista criatura,

brotas entre los ávidos minutos,
alta quietud erguida, suspensa
[eternidad.

en la que la poesía, cuando surge como una ola congelada en la cresta de
su impulso y como sobreviviéndose a
sí misma y violentando la gravedad,
suspende el transcurso del tiempo.
Por otra parte, en el mismo poema la
victoria de la poesía es una victoria
\0

11)

sobre la vacuidad del mundo, lo que
otorga todo su sentido a las imágenes
de plenitud que se emplearon aquí. A
partir de copa de eternidad una nueva
connotación nos permite aclarar, "a
posteriori", uvas con gusto de resumeción (estrofa 3), en la medida en que
se relaciona de igual modo ese último
verso con ülónde desenterrar la palabra? Así es como surge el disc~rso
(lpoético?), instrumento de la comunicación, desde las profundidades
más ocultas:
de su insomne vacío

surges, perdido paraíso,
sepu/Jado secreto de este mundo.
"Delicia"

Gracias a un simbolismo tradicional
referente a la cena y a la transfiguración del vino y del pan, el acto poético
- aureola de lo sagrado-, deviene el
instrumento de la comunión a través
del discurso. Habiendo accedido a
ese instante privilegiado, el poeta
transfigura el mundo (ver, tocar for- ·
mas hennosas, diarias/.../ Huele a sangre la mancha de vino en el mantel).
Esta concepción de la poesía como
medio de acceso a un sentido de lo
sagrado, de una nueva naturaleza de
lo sagrado, la definió Octavio Paz en
El arco y la lira así:
... por una parte, juzgo que poesía y
religión brotan de la mismafuente y que
no es posible disociar el poema de su
pretensión de cambiar al hombre sin
peligro de convertirlo en una forma
inofensiva de la literatura; por la otra,

creo que la empresa prometeica de 11
poesía moderna consiste en su beliprancia frente a la religión, fuente de•
deliberada vobmtad por crear un nue,
vo "sagrado", frente al que nos ofrtaa
las iglesias actuales. 11
La antítesis que el poeta estable-

ció en la reconstrucción del paisaje,
en las cuatro primeras estrofas, aparece interiorizada como experiencia
personal en las estrofas 5 y6, donde el
yo se impone centralmente. De la mima manera que la estrofa precedente
transcribe la conciencia de la fefici.
dad como algo propio del poeta, la
sexta presenta una interiorización de
la angustia característica de las estr&amp;
fas pares, señalada una vez más por la
presencia de la forma interrogatm.
Notaremos que mis sentidos es susátuido por mis pensamientos en um
oscilación entre dos modos de conocimiento, la percepción del instanteyla
propia del discurso.
En esta estrofa se impone el vocabulario de movimiento alternativamente definido como dispersión, •
bifurcan, vacilación, serpean, coafl.
sión, se enredan, reiteración, rrtJJmienzan, y, en fin, como negación del
movimiento, se inmovilizan, parar t/11,
no desembocan. En cuanto al vocabllario acuático, aparece rlos, que t&lt;Mm
sobretodo la forma de una ausenál,
no desembocar, delta, yde un estaDCI'
miento, aguas muertas, chapoteo.
Observaremos el paralelismo de
las dos expresiones siguientes:

rlos que no desembocan

sol sin crepúsculo

sarse en la impotencia (delta de sangre):12

que describen las amputaciones co¿ytodo ha de parar en este chapoteo de
rrelativas al curso de los ríos y del sol.
[aguas muertas?
Este paralelismo fija los términos de
un paisaje que, en la medida en que Interrogación que nos devuelve por
está formado de aguas yde luz, remite otra parte a la estrofa 2:
a lo evocado en los primeros versos.
Lo que separa esas dos visiones debe
¿Quéyerba, qué agua de vida ha de
ser señalado con precisión: la diferen[darnos la vida,
cia esencial reside en esta privación
dónde desenterrar la palabra,
de movimientos que recuerda - por
la proporción que rige al himno y al
discurso(...)?
oposición - el dinamismo de la luz
señalado por verbos activos (extiende
Veremos luego ubicado en estos
sus plumas, pone se huevo, se derrama) tanto como por el lento ascenso versos el problema de la dificultad
del agua (El mar trepa la costa, / se que conocía el poeta para retransmitir, en términos de pensamiento disafianza entre las pe1ias).
cursivo, las sensaciones impresas en él
Veamos de nuevo la compleja al momento mismo en que tomaba
~otación señalada antes: agua de posesión del mundo.
vida I hora viva / aguas muertas, en
donde el agua viva está asociada al
La última estrofa se inicia con una
~so y a la comunicación (estrofa expresión exdamativa que expresa to2); sm embargo, aquí establece el sitio do el júbilo de la contemplación extádonde viene a morir el pensamiento. tica. Al aproximarnos a esos primeros
Esta connotación negativa, tanto por versos de la iniciación del poema, velo que hemos dicho de las locuciones remos en ellos esa forma del himno
privativas (que no se derrama, sin ere- que es la invocación a la divinidad
/JÚSCulo) hace aparecer la función de revelada, celebración plena de alegría
esta estrofa hacia el interior del poe- opuesta fuertemente a la interrogama como función de antítesis en rela- ción angustiosa que cierra la estrofa
~ con las estrofas 1, 3 y5, en las que precedente.
el dinamismo de la luz y del agua enNotaremos aquí la fuerte presenCUCntra eco en la disponibilidad delyo
que alerta los dos sentidos. A esta cia del vocabulario de la actividad huClpansión de los sentidos responde, mana, bajo la forma de la conciencia
de manera negativa, la confusión del y de la percepción (conciencia-espeJlCDsam.iento que termina por espe- jo), de la vida imaginativa (inteligen-

cia, imágenes), de la comunicación
(fábulas, palabras) y de la acción (actos).

En el sistema metafórico nos acercaremos de nuevo a imágenes de redondez como:
redondo día
luminosa naranja
espiga henchida

del huevo de oro de la primera estrofa.
El punto de convergencia de esas metáforas presenta un doble aspecto:
tres de ellas están construidas alrededor de un mismo serna gráfico (redondo día, naranja, huevo), y pertenecen
por consiguiente al sistema que construye la .unidad del poema, mientras
que, aplicándose al mismo objeto, el
mediodía, las metáforas de la naranja
Yde la espiga lanzan la creación hacia
el camino aparente de la dispersión.
Pero sobretodo notaremos que evo~ todas las formas plenas, un contemdo relativamente denso -que
volveremos a encontrarlo en copa-,
que lleva en sí promesas de fecundidad.
Los versos
lu'!'inosa naranja de veinticuatro
gaJos,
todos atravesados por una misma y
[amarilla dulzura

retoman la misma visión, un sol inmóvil, como la imagen sol sin crepúsculo
de la estrofa 6, en la medida en que
(A

...:a

�todas las horas son bañadas por la
misma luz (negación de la noche), lo
que no obstante no suprime el tiempo
(veinticuatro gajos). Pero a un sol fijo
en un punto preciso de su curso lo
substituye la visión triunfante de la
globalidad, la percepción simultánea
de la totalidad temporal, a través del
instante, que no es un punto sin densidad en el interior del curso del tiempo, sino más bien síntesis, imagen de
todo lo que es la eternidad.
Será por otra parte particularmente sensible a la trascendencia y a
la significación de la última imagen:
Hombre, árbol de imágenes,
palabras que son flores que son frutos
[que son actos.

en correspondencia manifiesta con
los dos versos de la estrofa 5:
Como el coral sus ramas en el agua
extiendo mis sentidos en la hora viva.

00
lll

La receptividad de las excitadones sensoriales del yo eran seguidas,
en la eslrofa 6, por el incesante asedio
de la impotencia en la que se encontraba el poeta para organizar racionalmente sus impresiones. He aquí, al
contrario, lo expansivo, no el orden
discursivo, sino imágenes que ellas
mismas son discursos (imágenes / palabias que son flores que son f nttos... )
Veremos en las metáforas de la fuente
y del árbol la evocación del poder
creador del poeta.

Mientras tanto, el espejo de la
conciencia receptiva que fijaba y congelaba el reflejo del mundo se disolvió
en una fluidez recuperada (se licúa),
fluidez del discurso exhumado (dónde
desente"ar la palabra), instrumento
de la comunicación. La "disolución"
del espejo es una nueva metáfora de
la victoria de la fluidez sobre la petrificación.
Con el espejo se disipó la imperceptible línea de división que separa
el mundo en dos, permitiendo así la
comunicación total del universo y de
los hombres, a través de la meditación
del poeta al cual el delineamiento (lo
la lectura?) de ese mundo le ha sido
posible.
Esta conciencia-espejo, que pierde
su consistencia, es sin duda por aproximaqión una representación metafórica sumamente frecuente en la obra
de Octavio Paz, que hace del espejo el
soporte del cara a cara del poeta con
su propia imagen, cara a cara que le
oculta el mundo y que él ve como una
ruptura de la unidad original que hemos evocado líneas arriba. Y define
así, en El arco y la lira, esta "conciencia de sr' que le cierra las puertas del
mundo:
... apenas el hombre adquirió conciencia de sí, se separó del mundo natural
y se hiw otro en el seno de símismo. La
palabra no es idéntica a la realidad que
nombra porque entte el hombre y las
cosas-y, más hondamente, entre el
hom~re y SIi ser3 - se interpone la
conc1enc1a de sí.

Esta estrofa constituye así pues la
resolución sintética de la tensión que
ha sido sostenida a todo lo largo del
poema por la construcción antitética,
en la que podemos ver la transcripción de dos modos de conocimiento:
la reflexión sobre la historia, el tiempo, el devenir, inspirada por la evocación de la ruinas y la contemplación
maravillada de la belleza de un instante, desprendida del transcurso temporal, inmovilizada y constituida ea
imagen de la eternidad. Esta resolu•
ción se manifiesta como victoria del
momento extático que constituye la
revelación del instante, reconciliación
fugitiva y efímera con la unidad origi,
nal, tal como está expresada en numcrosos pasajes de ensayos de Octavio
Paz. Citemos, de Los hijos del limo:
A la heterogeneidad del tiempo histórico, se opone la unidad del tiempo (Jlll
está después de los tiempos: en la ettr•
nidad cesan las contradicciones, todo
se ha reconciliado consigo mismo y111
esa reconciliación cada cosa alcanZI
su perfección ina/Jerable, su primera y
final unidad. 14

Es sobre esta oposición entre un tiempo histórico y ese tiempo más allá de
los tiempos, que es a la vez una eternidad, regreso al origen y restitucióa
del andrógino primordial, como se cr·
ganiza el maravilloso pasaje de "Piedra de sol":
Madrid, 1937,
en la Plaza del Angel las mujeres
cosían y cantaban con sus hijos,

después sonó la alarma y hubo gritos,

nas (para él más bien construcciones), con
esta integración de las ruinas en un mundo
natural, situado fuera del tiempo y de la
historia, integración en el "Gran Todo",
tratamiento que incorpora Octavio Paz a
una filoroffa más bien idealista.

casas arrodilladas en el polvo,

torres hendidas, frente escupidas
y el huracán de los motores, fijo:
los dos se desnudaron y se amaron

por defender nuestra porción eterna,
nuestra ración de tiempo y paraíso,
tocar nuestra raíz y recobramos,
recobrar nuestra herencia arrebatada
por ladrones de vida hace mil siglos,
los dos se desnudaron y besaron
porque las desnudeces enlauuias
sallan el tiempo y son invulnerables,
nada las toca, vuelven al principio,
no hay tú ni yo, mañana, ayer ni
[nombres,
verdad de dos en sólo un cuerpo y alma,
oh ser total ..

2

Encontramos en la 53ª octava de la fábula el germen lexical del sistema metafórico
de la estrofa 1:

No durar: ser eterno,
labios en unos labios,
ha en la cima de la ola, viva,
soplo que encama al fin
Yes una plenihul que se derrama.
Ser eterno 11n instante (...)
Notas
1

Dentro de esta larga tradición, se podría
comparar con el tratamiento que Pablo
Neruda le da a las ruinas de Macchu Piecbu,es decir, el lugar histórico que él establece entre el pasado y el testimonio
Pl'Csente en que se han convertido las rui-

Qui2'.á deberíamos acercarnoo a estas reflexiones sobre la presencia frecuente
-en la poesía paciana- de "paisajes-reflejos", imagen de la luz, en la cual conviene leer el adjetivo fiel que califica varias
veces al cielo. Ver en "Primer día" el "Soneto IV":
Bajo el cielo fiel Junio coma(...)
6
Amor, poes(a y sagrado: ~estaciones
de algo &lt;[lfe es la rafi misma del mbre. En
las tr~ la~ la nostra1¡/ de un estado
antenor. Y es( estado unidad primordial, del cual
S!fOTados. .. constituye
nuestra con ición origmal.

Góngora:
Alción:
MarftimoA/cMn, roca eminente
sobre sus huevos coronaba, el día
que espejo de zafiro fue luciente
la playa azul de la persona mfa;

.......................................................

Paz:

Jtinnos

Octavio Paz, El arco y la lira, México,
Fondo de Cultura Económica, 1970, p.
136. Los subrayadoo son nuestros.

Coronado de si el día extiende sus

[plumas.

Ese instante, lleno de todos los
instantes, que se inmoviliza, colmado
16
dt s~ lugar de todas las reconciliaclones, convertida en la aspiración
más alta del poeta, no podría ser más
claramente expresada que en el poema "Razones para morir":

concilia las difertneios y las oposiciones.
5

·························································
el sol pone su huevo de oro(...)

así como el esbozo de una estructura de
reversibilidad, sobre la que volveremos.

3F.s este tratamiento, parece, el que preside el desarrollo de los primeros 30 versos
de "Piedra de sol", donde se encadenan
una serie de imágenes, soporte de las sucesivas metamorfosis de un "objeto" poético por otra parte indefinible.
4

Este verso, por su construcción cruzada,
constituye una descomposición luminosa
del funcionamiento analógico que preside
la construcción metafórica y, en cierto sentido, una reflexión incorporada en ciertos
textos teóricos posteriores de Paz. Ver
Los hijos del limo, Barcelona, Sebe Barral,
1974, p. 100:
La analogía es elreino de la palabra como,
ese puente verbal que, sin suprimirlas, re-

1

Los hijos del limo, p. 60. Los subrayados
son nuestroo.
8

"Fábula", en "Semillas para un himno",
Libertad bajo palabra, México, Fondo de
Cultura Económica, 1968, p.122.
9

Esta suavidad de pulpa encerrada en una
corteza rugosa sirve a menudo como serna
metafórico, tanto en la poesía como en los
ensayos de Paz. Ofrecemos como ejemplo
la imagen que le sirve para representar al
mexicano en El laberinJo de la soledad:
... como estas plantas de la meseta que acumulan sus jugos tras una cáscara espinosa.

México, Fondo de Cultura Económica,
1969, p. 27. Esta imagen es para incluirse
en el conjunto de lo que Edmond eros
llama "las realizaciones metafóricas" de
una dialéctica que opone lo abierto a lo
cerrado, y, más frecuentemente, lo continuo a lo discontinuo. Véase Edmond
(A

\C

�LA EXPERIENCIA POETICA EN
ARBOL ADENTRO DE OCTAVIO PAZ

Luz María Sierra Siller
Octavio Paz se ha destacado por una
vasta producción literaria en los géneros de poesía y ensayo. A través de
éstos, estudia y critica aspectos políticos, antropológicos, sociales y artísticos, los cuales además de exponer
ideas, se caracterizan por un profundo manejo estilístico del lenguaje. Paz
en su producción literaria más que
ensayista y crítico es poeta, ya que su
expresión y exposición de ideas tiene
sus bases en el dominio poético del
lenguaje.

Cros, Ihéorie et pratique sociocritique,
Montpellier, Centre d'Etudes et Recherches Sociocritiques, 1983, pp. 251-278.
lO Libertad bajo palabra,
11

p.32.

El arco y la lira, p. 118.

12

Quizá encontraríamos en el origen de la
representación metafórica de esta muerte
del pensamiento, la transposición, marcada con un signo negativo, de la misma
manera como, en la fábula de Góngora,
Acis es salvado por los dioses. Si Acis escapa a la amenaza de Polifemo convirtiéndose en un río que desemboca en el mar, el
pensamiento del poeta, río él mismo, encalla en un delta donde chapotean aguas
muertas.

Su producción poética es amplia,

, ,, , 1
1

13
14

El arco y la lira, p.35.
Los hijos de/limo, p.33.

15 "Piedra de

sol", Libertad bajo palabra,

pp. 245-246.
16
E11 el acto amoroso la conciencia es como
la ola que, vencido el obstáculo, antes de

desplomarse se yergue en una plenitud en
la que todo -forma y movimiento, impulso hacia arriba y fuerza de gravedad- alcanza un eyilibriosi11 apoyo, sustc111ado en
si 111is1110. uietud del mOV1mien10. Y del
n11s1110 mo o q11e a través de un cuerpo
amado entrevemos una vida más plena,
más vida que la vida, a través del ~ma
vislumbramos el rayo fijo de la pocsta. Ese
instante contiene todos los instantes. Sin
dcjard~fluir, el tiempo se detiene, colmado
de sí.

El arco y la lira, p. 25.
17" Razones para morir", Libertad bajopa-

labra, p.70.

Traducción de Miguel Covarrubias

r
1

/1

desde Libertad bajo palabra {1947)
hastaArbol adentro (1987) este escritor demuestra su capacidad poética.
Es precisamente, la poesía realizada
enArbol adentro la que se analizará en
el siguiente trabajo, ya que se busca
relacionar la preceptiva poética de
Paz en este libro. Para su análisis se
parte de la concepción teórica que da
el propio Paz sobre la poesía en El
arco y la lira {1956). En ella, el autor
presenta su poética a través de su
constante cucstionamiento sobre el
quehacer poético.
De esta forma, el análisis girará en
torno al concepto de "la experiencia
~tica". Para definir esta "experiencia Paz parte de una concepción
~tica centrada desde el punto de
VISla del lector:
Cada vez que el lector revive de veras
et poema, accede a un estado que po-

demos llamar poético. La experiencia
puede adoptar esta o aquella forma,
pero es siempre un ir más alla de sí, un
romper los muros temporales, para
ser otro. Como la creación poética, la
experiencia del poema se da en la historia y al mismo tiempo, niega a la
hist~ria ... el poema es mediación: por
gracia suya, el tiempo original, padre
de los tiempos, encarna en un instante.
La sucesión se convierte en presente
puro, manantial que se alimenta a sí
mismo y trasmuta. La lectura del poema ostenta una gran semejanza con la
creación poética. El poeta crea imágenes, poemas y el poema hace al lector
imagen y poesía. (El arco y la lira, p.
25).

Es así como esta experiencia se va
a ver reflejada en la interpretación de
los poemas por parte del lector. "En
general los poemas no requieren de
interpretaciones o, más bien, la interpretación de un poema debe ser hecha no por el poeta sino por el lector"
(Arbol adentro, p. 177). Partiendo de
las citas anteriores, define esa experiencia del lector y su libertad sobre la
obra poética se analizarán las temáticas más significativas que se presentan en Arbol adentro, éstas son: la
concepción del tiempo, la otredad, la
creación poética, la creación de imágenes y el erotismo.
Paz en Arbol adentro (1987) presenta una recopilación de poemas escritos después de 1976, el libro está
compuesto por siete secciones: Proema, Gavilla, Prueba, La mano abierta,
Un sol más vivo, Visto y dicho y Arbol

adentro. El libro comienza con un
Proema (prólogo hecho poema) en

donde hace alusión a la experiencia
poética y los sentimientos que ésta
puede expresar en el lector:
A veces la poesía es el vértigo de los

[cuerpos y el
vértigo de la dicha y el vértigo de la
[muerte;
el paseo con los ojos cerrados al
[borde del despcftadero
y la verbena en los jardines submari
[nos
la risa que incendia los preceptos y
[los santos
mandamientos ...("Proema", p.7).

Por medio de la experiencia poética, el lector presencia el arte de la
creación poética que se da a través de
la significación de las palabras y su
arbitrariedad. Estas a su vez transmiten sentimientos de desesperación y
soledad que desembocan en una
constante búsqueda del ser, del otro,
del yo: "el descenso de las palabras
paracaídas sobre los arenales de la
página;/ la desesperación que se embarca en un barco de papel y atraviesa,/ durante cuarenta noches y
cuarenta días, el mar de la angustia
nocturna y el pedregal de la angustia
diurna;/ la idolatría al yo y la execración al yo y la disipación del yo;/"
{"Proema", p. 7). La idea de insomnio
y angustia que en un principio aparece, se disipa ante el rencuentro del ser
en la luz del "otro".

�Esta luz se proyecta cuando las
palabras definen el lenguaje y sus "ondulaciones" (significaciones) para culminar en el acto poético del amor.
... el solo de flauta en la terraza de
[la memoria y el
baile de llamas en la cueva del pensa[miento;
las migraciones de miríadas de
[verbos, alas
y garras, semillas y manos;
los substantivos óseos y llenos de
[rafees, plantados
en las ondulaciones del lenguaje;
el amor a lo nunca visto
[y el amor a lo nunca oído
y el amor a lo nunca dicho: el amor al
[amor.
Sílabas semillas. ("Proema", p. 8).
Paz en Proema resume y prologa
su quehacer poético, desarrollando
una prosa poética llena de imágenes y
de palabras con significaciones contrarias como "vertigo de la dicha, y el
vértigo de la muerte" ("Proema", p.
7). EnArbol adentro, el autor expone
sus puntos de vista sobre la poesía, así
como las distintas concepciones que
éste ha asimilado de otras culturas, un
ejemplo es el poema llamado: "Basho
An".

N
IC

En Gavilla, Paz desarrolla sus
poemas con base en diferentes temáticas que, de alguna u otra forma se
fusionan para conformarlo. De esta
manera cada poema manejará una
constante como: el tiempo, el lenguaje, su pensamiento oriental, así como

a la naturaleza. El autor parte en el
primer poema por definir la función
poética del lenguaje, en donde lapalabra es el elemento esencial y significador de ideas.
Idea palpable,
palabra
impalpable:
la poesía
va yviene
entre lo que es
y lo que no es.
Teje reflejos
y los desteje.
La poesía
siembra ojos en la página,
siembra palabras en los ojos.
("Decir: hacer", p. 12).
Con este poema ("Decir: hacer")
dedicado a Roman Jakobson, Paz retoma el significado de la palabra para
definir su poesía y su experiencia al
enfrentarse a ella. Los siguientes poemas de esta sección hablan sobre la
contemplación de la naturaleza y sus
elementos: "El agua horada la piedra,/ el viento dispersa el agua,/ la
piedra detiene el viento./ Agua, viento, piedra"("Agua, viento, piedra", p.
32). Esta contemplación está ligada a
una concepción temporal muy especial, en donde a veces el tiempo es
fugitivo y se disipa: "Arquitecturas
instantáneas sobre sus pausas suspendidas,/ apariciones no llamadas/ ni
pensadas, formas de viento,/ insubstanciales como tiempo/ y como tiempo disipadas". ("Intervalo", p. 34) o es
estable en un instante "Hora sin peso.

Yo respiro/ el instante vacío, eterno•,
("Intervalo", p. 35).
En Visto y dicho, así como en Mano abierta, el autor escribe su poesfa
dedicada propiamente a sus amigol,
ciudades y obras de arte. En este ú1timo, aparece un poema que manejad
tema de la mexicanidad ("Vistas F'ajas"), en el que Paz hace una de~
ción de las costumbres mexicanas.
Por otro lado, también se habla sobre
el surrealismo, la construcción de 1IDI
ciudad, sobre filósofos ("Kostas") J
escritores como en el caso de Lezama
Lima:
Ya entraste en el espejo que cami[na hacia nosotro,,
el espejo vacío de la poesía
contradicción de las contradice~
[nes, ya estás en 11
casa de las semejanzas,
ya eres a los pies del Uno, sin cesar
[de ser otro,
idéntico a ti mismo.
("Refutación de los espejos", p.52~
En Visto y dicho, Paz, además de
hablar sobre Joan Miró, Ducbam~ Y
sus distintas expresiones y concepct(&gt;'
nes del arte, vuelve a tratar el tema del
tiempo como una reflexión sobre la
vida. Lo anterior se da a través de la
naturaleza y su contemplación, es
aquí en donde la realidad del hombre
se encuentra y se refleja. Esta realidad
sólo se puede ver por medio de la
captación de un instante en el tiempo:
"El camino / lleva al sol en los h•

brosJ El cielo ha acumulado lejanfas/sobre esta realidad que dura pooo". ("Paraje", p.121).

conceptos que aparecen en la definición de "experiencia poética".
ARBOL ADENTRO

Pero es en Un sol más vivo en
donde el libro se torna más cuestionante con respecto al concepto temporal. Durante los apartados
anteriores, ya se venía reflejando la
necesidad de definir la esencia del
hombre y su ser. El tiempo es destello,
uúgenes que se suceden, no hay un
presente porque ese presente ya es
~do, la rapidez de los acontecímientos no logra que el hombre se
siente a pensar sobre su realidad y su
entorno, sólo por medio de la captación del instante es como el hombre
se encuentra en un tiempo y en un
espacio: "Y fui un instante diáfano,/
viento que se detiene,/ gira sobre sí
mismo y se disipa". ("La cara y el
viento", p.102). Paz plantea en su poesía que el instante sólo se puede caplar a través del insomnio:
La hora se vacía.

Me cansa el libro y lo cierro.
Miro, sin mirar, por la ventana.
Me espían mis pensamientos.

Pienso que no pienso.
("Ejercicio preparatorio", p.90)

Sin embargo es en Arbol adentro,
la última selección de poemas, en
donde se presenta claramente la preceptiva poética de Paz. Con base en
los elementos que el lector va a encontrar en el poema llamado "Arbol
adentro" (p.137) se delimitarán los

Creció en mi frente un árbol.
Creció hacia adentro.
Sus rafees son venas,
nervios sus ramas,
sus confusos follajes pensamientos.
Tus miradas lo encienden
y sus frutos de sombras
son naranjas de sangre,
son granadas de lumbre.
Amanece
en la noche del cuerpo.
Allá adentro, en mi frente,
el árbol habla.
Acércate, llo oyes?
La concepción que da Paz al poema principal "Arbol adentro", muestra el origen de su poesía. Esta se
concibe como un árbol que creció en
su cabeza, en el que las ideas se traducen en pensamientos confusos. Los
pensamientos se expresarán por medio de la creación poética, de esta
forma, el lector hará vivir al poema
mediante su enfrentamiento con la
lectura. El resultado de esta acción
traer~ como consecuencia la experiencia poética en el lector y éste interpretará las ideas que se manejan en
los poemas.
Dentro de este apartado, Paz presenta un conjunto de poemas que van
a exponer el tema de la otredad, la
constante búsqueda del ser a través
del otro. En el poema "Antes del co-

mienzo", se expone esa necesidad del
hombre por definir su existencia de
alguna u otra manera: "En tu respiración escucho / la marea del ser,/la
sílaba olvidada del Comienzo". ("Antes del comienzo", p.142). De esta forma al buscar el comienzo, se analiza
la realidad, se contempla lo que rodea
al ser humano, de aquí parte la concepción de "lo otro".
La experiencia de la otredad causa
en el ser "extrañeza, estupefación, parálisis del ánimo: asombro" (El arco y
la lira, p.129). El asombro ante lo que
rodea sólo se hace presente cuando el
tiempo se detiene y el hombre se contempla en un instante. Paz dice que,
cuando se trata de buscar una explicación ante lo que rodea al hombre, éste
se encuentra rodeado de elementos o
hechos contrarios. "El mundo de aquí
está hecho de contrarios relativos. Es
el reino de las explicaciones, las razones y los motivos. Sopla el gran viento
y se ro111pe la cadena de las causas y
los efectos." (El arco y la lira, p.125).
Ante este mundo contradictorio que
se difumina por la rapidez del tiempo
y la vida, es necesario buscar un camino para encontrarse y llegar a ser.
El poema "Canción desentonada"
induce a1 lector hacia la experiencia
de la búsqueda del comienzo, del
"otro" y su identificación con "otro".
"El día es corto,/larga la hora. /Sin
moverme recorro sus pasillos,/ subo
sus calvarios mínimos,/ desciendo por

0'I
(M

�peldaños hechos de aire,lme pierdo
en galerías transparentes/ - pero no
me encuentro,/ pero no te veo."
("Canción desentonada", p.143).
Paz realiza su producción poética
alrededor de su concepción de la poesía, ésta se da por medio de la reflexión analítica de la realidad que le
circunda. El autor toma conciencia y
hace consciente el concepto del tiempo e identifica su esencia cambiante y
fugaz. Aunado a lo anterior, también
el autor expone el concepto de imagen, en donde la verdad poética se
refleja en la experiencia poética y ésta
a su vez en la imagen. "La imagen no
explica: invita a recrearla y, literalmente, a revivirla. El decir del poeta
encarna en la comunión poética. La
imagen transmuta al hombre y lo convierte a su vez en imagen, esto es, el
espacio en donde los contrarios se
funden." (El arco y la lira, p.113). La
imagen tiene sentido por sí misma ya
que por ésta, el hombre se encuentra
a través de la imagen del otro.
La búsqueda del otro también se

da por la búsqueda del instante y del
reflejo en el otro en "Canción desentonada":
El día es corto,
larga la hora.
· Hay una semilla dormida en el tiempo,
estalla en el aire con ruidos de sílabas,
es una pálabra, dice sin decirlos
los nombres del tiempo, el tuyo y
[el mfo

- pero no me encuentro,
pero no te veo.
Los hombres son frutos, maduran y
[caen;
la hora es inmensa yen sf misma cae.
("Canción desentonada", p.144)
La poesía en Arbo/ adentro no solamente se remite a exponer las temáticas ya analizadas, sino que se
plantea un verdadero encuentro con
la experiencia poética y la plena realización del hombre por medio de expermientar la soledad. Encontrarse
en soledad es para Paz: "Aquel que de
veras está a solas consigo, aunque se
basta en su propia soledad, no está
solo. La verdadera soledad consiste
en estar separado de su ser, en ser dos.
Todos estamos solos, porque todos
somos dos. El extraño, el otro, es
nuestro doble". (El arco y la lira,
p.134). Sin embargo, aunque se esté
solo el otro está ausente. "El hombre
anda desaforado, angustiado buscando a ese otro que es él mismo. Ya nada
puede volverlo en sí excepto el salto
mortal: el amor, la imagen, la Aparición." (El arco y la lira, p.134).

El amor como elemento revelad«
del ser va a a significar el eje central
de la poética en Paz. El constante
reencontrarse en el amor y en el acto
de amar definirá al hombre y lo situará en un contexto temporal e histórico, es decir, en su realidad.
Amar: una variación,
apenas un momento
en la historia de la célula primigenia
y sus divisiones incontables.
("Carta de creencia", p.169)

También en la escritura es como el
amor se expresa y se reencuentra el
hombre con su "otro". Al finaliw,
Paz plantea que hay que aprender a
amar para poder ser. El amor entre
pareja será el hilo conductor para poder ser, en una realidad que camina
en un tiempo fugaz y apresurado. La
reflexión será, en esta caso, la invitación que Paz hace al lector, para que
por medio de la lectura de su poesía
se encuentre y experimente, no sólo el
manejo estilístico del lenguaje, sino su
significación dentro de un contexto
poético que "dice lo indecible" (El
arco y la lira, p.112). La invitación a
experimentar el amor de esta forma
Es en "Carta de creencia", el últi- llevará a conocer otro ser, otro cuer·
mo de los poemas, donde plantea este po, otra imagen, otra historia, atta
encuentro con el otro ser por medio realidad. "Ya no hay otro, hay dos, el
de la relación entre hombre y mujer. · instante de la enajenación más com·
Aquí Paz globaliza toda la temática pleta es el de la plena conquista de
expuesta durante todo el libro; el con- nuestro ser." (El arco y la lira, p.134),
cepto de palabra, imagen, la otredad,
Por eso, Paz cede al lector la inter·
el tiempo y el amor se fusionan y se
pretación
de sus poemas, ya que CI
encuentran en la experiencia poética
estos
experimentará
esa confusióa
de la lectura de este último poema.

temporal que lo llevará a un extrañamiento y cuestionamiento sobre lo
que se expresa a través de su poesía.
El lenguaje y su trascendencia harán
que el lector experimente la concepción poética de Paz, por medio de esa
revelación del ser, en donde el hombre se define y se encuentra.
Coda

Tal vez amar es aprender
a caminar por este mundo.
Aprender a quedarnos quietos
como el tilo y la encina de la fábula.
Aprender a mirar.
Tu mirada es sembradora.
Plantó un árbol.
Yo hablo
porque tú meces los follajes.
("Carta de creencia", p.173).

Bibliografía
Paz, Octavio.Arbol adentro, Ed. Seix Barrat. Barcelona. 1987.

Paz, Octavio. La otra voz, Ed. Seix Barral.
México. 1990.
Paz, Octavio. El arco y la lira, Ed.Fondo
de Cultura Económica. México. 1935.

Aores, Angel. Aproximaciones a Octavio
Paz, Ed. Joaquín Mortiz. México. 1974.
"Octavio Paz. Premio Nobel 1990". La
Gaceta del Fondo de Cultura Económica
Nº 241. México, enero, 1991.
,

�CONOCER ES UN SUEÑO

Silvia Mijares
Realizar un ensayo crítico sobre la
poesía y el pensamiento de Sor Juana
Inés de la Cruz requiere de la lectura
completa de su obra - cuatro tomos
considerables-, además de las fuentes literarias, filosóficas, religiosas,
históricas, etc., que la formaron, así
como estudios de egiptología, patrística y liturgia católica, sin excluir los
testimonios de los estudiosos de su
obra como Amado Nervo, Dorothy
Schons, Ezequiel Chávez, Ermilo
Abreu Gómez, Karl Vosslcr, Ludwig
Pfandl, Alfonso Méndez Planearle,
Antonio Alatorre yOetavio Paz, entre
otros. Por lo tanto, ayunos de tiempo,
trataré únicamente de explicar mi interpretación sobre el silencio de la
Décima Musa.
José Miguel Oviedo opina que hay
ciertos obstáculos que impiden tener
una idea clara de la escritora, pues la
"Santa y la neurótica han sido las imágenes predominantes que han entorpecido la recta comprensión de esta
mujer excepcional". Octavio Paz, interesado en la vida y obra de la monja,
ha escrito un ensayo cronológico que
va de lo más general hasta estudios
minuciosos de lo particular; su título:
Las trampas de la fe. Paz estudia aquí
la cultura y la sociedad de la Nueva
España y desde su centro trata de
comprender la vida de Sor Juana. Y
atendiendo a los antecedentes familiares, su "vocación religiosa", sus inclinaciones
literarias,
su
personalidad. También estudia la

compleja maraña - teológica, política, intelectual- en que se vio involucrada casi al final de su existencia y
que concluyó con su silencio, quizá
más sonoro que el toque de las campanas para llamar a misa el día de la
Virgen de Guadalupe. Porque una
mujer -o un hombre- que posee
don de gentes, sabiduría, que manejaba el idioma a su antojo -incluida su
escritura, desde luego-, por lo menos provoca desconcierto cuando de
súbito calla. Su silencio, en ese momento, dice más que las palabras,
puede ser una forma de protesta, de
disgusto o también puede ser el convencimiento de que ese camino no es
el apropiado para llegar a donde ella
quiere. Lo único cierto es que ella
enmudece.
El ensayo de Paz es el más completo que se haya publicado sobre la jerónima. Escrito con escrupuloso
rigor, con información exhaustiva, recopilada dentro y fuera del país duran te largo tiempo y con la
sensibilidad penetrante del poeta y
crítico que conocernos en trabajos como El laberinto de la soledad, El arco
y la lira, Las peras del olmo. En este
último, publicado en 1957, incluye un
brillante ensayo titulado "Sor Juana
Inés de la Cruz", donde quedan dibujadas todas las ideas y el trabajo de la
poeta, y que después desarrollará
abundantemente, con lujo de erudición y conocimiento en el libro anteriormente mencionado.

Empezaré por apuntar alguno&amp;
datos biográficos de la monja: ca
1651, un 12 de noviembre, en San Miguel de Nepantla vio la primera luz.
En Amecarneca la bautizaron. Su padre, don Pedro Manuel de Asbaje y
Vargas Machuca, nacido en España
- de origen vizcaíno-, al trasladarse
a México se unió a doña Isabel Ram(.
rez de Santillana, de origen criollo,
cuyos padres - abuelos de Juanafueron Pedro Ramírez de Santillanay
Beatriz Rendón. Se dice que la familia
Ramírez era una clásica familia criolla, como todos sus parientes. Sa
abuelo materno contaba con alg111111
libros, que fueron la felicidad de 58
nieta. Desgraciadamente su padre
murió muy joven y su madre se UDi6
luego al capitán don Diego Ruiz Lozano. También tuvo hermanas y ua
hermano, a quienes ocasionalmente
menciona en sus relatos.
En ese tiempo no se veían con CI·
trañeza los hijos naturales. No obstante resulta difícil conciliar el rigor de
los principios religiosos con la existencia encubierta de conductas y C#t'
lumbres sociales relajadas. "La
conducta de las mujeres de la familia
Ramírez - la de los hombres debe
haber sido aún más libre- no parece
que haya afectado gravemente su~
putación".2 Las medias hermanas de
la escritora - hijas de Diego Ruiz L.&amp;
zano- se casaron bien, con gente respeta ble. La exageración y la
oscilación entre los extremos que ca-

racterizan a esta época, se reflejan en
el arte barroco y también en la aparatosa religiosidad y la marcada sensualidad de las costumbres. "En los
poemas de Quevedo dialogan sin cesar el alma y el culo, los huesos y el
excremento."3 En México - Nueva
España - las condiciones favorecían
la convivencia de los contrastes, pues
dos culturas - la española y la indígena- determinaban usos y costumbres. Por otro lado, los paisajes
cióticos, los frutos, las flores, los colores, los nuevos sabores de las comidas, exaltaban la imaginación de los
españoles: todo estalla en contradicciones y así lo aceptan al fin, con naturalidad. Este fue concretamente el
mundo en que nació y vivió la incomparable poeta.
Octavio Paz opina que la crisis de
Sor Juana coincide con los problemas
políticos que cubrieron el final del
siglo XVII. Nos aclara que es un error
considerar estos problemas como la
causa directa de todas las calamidadessocialcs, incluida la crisis personal
de la poeta. La historia de la cultura
colonial sería la clave para hacer comprensibles los trastornos de la sociedad y el conflicto particular que
envolvió a la monja. El estado azteca
frente a la monarquía española guardaba la misma relación que en el terreno religioso, ambos estaban en una
situación de inferioridad. Pues tanto
la monarquía como la nueva religión
conformaban un orden nuevo capaz

de abarcar a todos los hombres del
orbe. Este nuevo orden tenía su fundamento en la razón y en la revelación
cristiana. Pero la Nueva España -según Paz- renuncia a la palabra racional y lo más grave es que no está
interesada en manifestar esta negación. Esta postura coloca a la Nueva
España en un callejón sin salida. El
movimiento de independencia no fue
engendrado por el mundo colonial,
sus principios e instituciones son totalmente distintos a éste. De allí que
en este nuevo orden nadie se reconozca en la tradición colonial. El auge de
la religión católica en el México virreinal corresponde a la decadencia europea. Es decir, lo nuevo en América
era decadente en el viejo mundo. He
allí la raíz de la crisis que se manifiesta
en todas las obras de los hombres. Sor
Juana es el personaje típico de ese
periodo, su obra se convierte en testimonio. La jerónima es parte de la
estructura de la colonia, su obra literaria está trabada de tal manera con
ella que puede considerarse como un
"muestrario de los estilos de los siglos
XVI y XVII". Este periodo es estático, como que no hay nada que agregar, inventar o corregir. Los
principios con que surgió esta época
eran los mismos que ahora la destruían. Sor Juana no los juzga, no los
altera, elige el conocimiento. El universo se le presenta como un problema, su curiosidad se desborda. Está
claro que el conocimiento que busca
no está en los libros sagrados. En ella

surge realmente la pasión por la verdad; renuncia a los placeres mundanos en aras del saber. "Se privaría de
la luz para saber lo que es la luz." Su
curiosidad está proscrita pero para
ella es esencial.
De su niñez no se sabe mucho, sólo
lo que ella misma dice en su respuesta
al obispo de Puebla. No fue una niña
triste, por el contrario fue juguetona,
risueña, vital. Muy pequeña, aprendió
a leer: logró que la maestra de sus
hermanas le enseñara. Desde pequeña pues sintió la curiosidad, el deseo
irresistible de conocer, pronto agotó
la biblioteca de su abuelo. A través de
los escritos del padre Diego Calleja
nos enteramos de que siendo aún niña
la enviaron a la ciudad de México, a
vivir con unos parientes. Después pasa a ser dama de compañía de la marquesa de Mancera a los trece años. En
este ámbito palaciego y cortesano
conquista a todos con su simpatía y su
brillante inteligencia. A la jovencita
no le faltaron pretendientes, sólo que
teniendo conciencia de que era hija
natura~ confesaba que no quería ser
"pared blanca donde todos quisieran
echar borrón". Poco tiempo después,
su vocación irrenunciable encuentra
acomodo entre los muros de un convento. Sitio ideal, pues tiene biblioteca, laboratorio yun ambiente propicio
para saciar su inquietud. En el retiro
de la celda escribe constantemente,
hace versos, comedias, villancicos, escribe tratados sobre música; encuen-

�tra, en fin, un medio sereno que le
permite la reflexión y la creación poética.

00

\0

Sor Juana no es una poeta mística
a la manera de San Juan de la Cruz, su
concepción de Dios es abstracta: "en
su poesía de amor divino hay curiosos
ecos de la concepción aristotélica de
Dios y del misticismo de Plotino, lo
que, sobre todo en una monja, rozaba
la herejía".4 Pero a pesar de que el
Dios de Sor Juana tenía más semejanza con el Dios aristotélico que con el
concebido por la fe cristiana, su palabra equilibrada, justa, tranquila, fundada en la razón y expresada con
belleza, despertaba admiración y simpatía en aquellos eclesiásticos que conocían sus actividades intelectuales:
"nuestra jerónima encontró desde su
tiempo fervientes admiradores si no
es que capaces de comprenderla".5
Quizás también hubo opiniones en
contra, no caigamos en la ingenuidad
de creer que todos los eclesiásticos
aprobaban su trabajo literario; sin
embargo es factible que esas críticas
se hayan expresado sólo de palabra.
Lo interesante es que hay una serie de
documentos escritos por altos dignatarios de la iglesia que no únicamente
la aprueban sino que manifiestan su
asombro, su admiración y reconocimiento. Así, Juan Navarro - de los
clérigos menores- refiriéndose a los
autos de la madre Juana escribe: "son
cabalmente perfectos, y en todo cumple con lo que debe a las leyes del

Tbeatro, ala verdad de la Religión, a
la pureza de la más sana doctrina
(sic), y a la Soberana Majestad del
Mysterio".6 La h12 de Sor Juana es tan
fulgurante que negarla sería un asunto todavía más grave.
Es asombroso que en el año de
1700 al doctor don Jacinto de Muñoz
no le sorprendiera el talento de una
mujer y se expresara así de la poeta:
"Una muger, buelvo a dezir, sin que
para mí sea mucha admiración, porque el Todopoderoso no vinculo los
talentos que puede conceder, adeterminado sexo. Sea calificación desta
verdad la dilatada serie, que hizo la
Poetisa de insignes mugeres, dignas
de eterna fama; y sea calificación de si
misma la universalidad de noticias,
que fecundaron su pluma ... ,,7
La ignorancia y la incomprensión
de alguna gente del círculo novohispano donde se movía la monja le Janzaron críticas y la presionaron. Pero
aun el obispo de Puebla, Manuel Fernández de Santa Cruz - su editor y
amigo - , con pleno derecho la reconviene alarmado por los juicios que
vierte Juana sobre "las finezas de
Cristo", la sermonea y le recuerda que
siendo monja no debe distraerse en
asuntos terrenos: debe, por el contrario, estudiar devotamente las Santas
escrituras. El obispo reconoce el talento de la jerónima y en el inicio de
su carta dice así: "Yo, alo menos, he
admirado la uiveza de los conceptos,

la discrecion de sus pruebas, y la enágica claridad, con que convence el
assumpto, compañera inseparable de
la sabiduria: que por eso la primen
vez que pronuncio la Divina fue lu,
porque sin claridad, no ay voz de sabiduria. Aun la de Christo, quanhablava altissimos mysterios entre loa
velos de las Parabolas, no se tuvo pcr
admirable en el Mundo; solo quando
hablo claro, merecio la aclamacionde
saberlo todo".8 No podemos espenr
que un alto prelado eclesiástico esllviera de acuerdo con la concepci(a
filosófica de la monja. Recordemosa
Galileo Galilei (1564-1642), quien pcr
ese tiempo (1615) es juzgado en Earopa por sostener que la tierra gira
alrededor del sol. Y aunque el pap
mantenía relaciones amistosas con el
astrónomo, se puso furioso cuando
conoció sus teorías. Galileo tenía eatonces setenta años, estaba viejo, eaformo, a punto de perder la vista quiá
por las observaciones astronómica
que realizaba. Su estado de ningim
manera conmovió a la Santa Inquisición, sabiéndolo enfermo le enviad
un médico y cargado de cadenas ID
trasladaron a Roma. Lo amenazal'Oli
lo presionaron y lo obligaron a hacer
acto de sumisión. "Yo, Galileo Gailei ... juro que siempre he creído y,«ayuda de Dios, creeré en lo futun&gt;,
todos los artículos que la Sagrada
Iglesia Católica yApostólica de Roma
sostiene, enseña y predica. "9 Galileo
en esa circunstancia utilizó la curvaf
no la recta para llevar a cabo su pro-

pósito y lo logró. Convencido de su
sistema busca el camino para llevarlo
abuen fin, y ese camino lo encuentra
en la abjuración, que se convierte en
una tregua para el científico. La cienáa no necesita héroes sino cabezas
inteligentes como fue la de Galileo. Y
felizmente la historia lo ha reconocido
uf.
Sor Juana fue del temple espiritual
de Galileo, compartió como él lapasión por la verdad, esa pasión "es verdaderamente un vicio que lleva a la
desgracta
. "io
. .d ad 1
T1m1ta
. da
. La cunos1
de esta mujer se frenó tan sólo al quedar convencida de que el conocimiento es apenas un sueño.
La respuesta del obispo fue el
móvil que por condiciones especiales
confronta a la poeta consigo misma,
quien ya no es una jovencita sino una
mujer madura que bordea los cuarenta años. Edad clave, propia para el
ajuste de cuentas. Su silencio, su
renuncia a los libros se debe no tanto
alas críticas que ejercieron sobre ella
b obispos y el medio: "Para el alma
no hay encierro / ni prisiones que la
impidan,/ porque sólo la aprisionan /
las que se forma ella misma." 11 O
bien: "que no hay Deidad segura / al
akivo volar del pensamiento (... )" .12
~ Juana realza los privilegios de la
mtcligcncia, del espíritu humano y
manifiesta que no hay prisión que la
PIICda limitar, la única sería la acep-

tada por ella misma. Reconoce las
limitaciones de la condición humana,
sabe cuáles son los obstáculos que le
impone su humanidad. "Ella no se
avergonzó nunca de ser mujer y su
obra es una exaltación del espíritu
femenino. Aguiar y Seijas inspiraba
temor pero ella no se doblegó. Al contrario: escribir una crítica del sermón
de Vieyra, el teólogo venerado por
Aguiar y Seijas, equivalía a darle una
lección al arrogante prelado."13 Una
convicción más profunda la llevó al
silencio, la que se revela en el Primero
s1ie1io y describe muy bien el padre
Calleja: "Siendo de noche, me dormí;
soñé que de una vez quería comprender todas las cosas de que el
universo se compone; no pude, ni aun
dívisas por sus categorías, ni a un sólo
un individuo. Desengañada,
amaneció y desperté."14 Es un sueño
irrealizable llegar a poseer el conocimiento pleno de la realidad, pero
Sor Juana se empeñó y lo alcanzó. A
una mujer de su convicción, sin
dificultades para escribir un poema
como el que le dedicó a la Señora
Virreina Marquesa de la Laguna
("Así, cuando yo mía / te llamo, no
pretendo / que juzguen que eres mía,
/ sino sólo que yo ser tuya quiero.// En
fin, yo de adorarte/ el delito confieso;
/ si quieres castigarme, / este mismo
castigo será premio."), 15 a la que le
importó un pepino el escándalo que
podía provocar, no la iban a detener

las murmuraciones y críticas de la
élite del mundo novohispano. Lo que
pasa es que llegó a esta certeza plena:
el conocimiento es imposible.
Arribar a esa conclusión después
de su acendrado interés por las ciencias de la naturaleza y las humanas es
decepcionante, pero finalmente es
una verdad. Octavio Paz, refiriéndose
al Primero sue1io señala que en el poema Sor Juana se confronta solitaria
ante el universo y llega a sostener lo
siguiente: "El alma se ha quedado sola: se han desvanecido, disueltos por
los poderes analíticos, los intermediarios sobrenaturales y los mensajeros
celestes que nos comunicaban con los
mundos de allá." 16 Difícil situación
quedarse sola con "la visión de la no
visión". La jerónima constató que la
inteligencia humana tiene límites, ni
siquiera puede explicarse la vinculación entre los seres inanimados y animados, ni penetrar en los fenómenos
más simples. Por eso su alma vacila,
itanto esfuerzo para llegar a un resultado tan pobre! No obstante "la meta
no es abrir las puertas de una verdad
infinita, sino im¡,oner un límite a un
error infinito" .1 La Décima Musa, así
lo entendemos ahora, guardó silencio
cuando advirtió que sus límites eran
simplemente humanos.
Notas
1

0viedo, Jooé Miguel, "'Yo, la peor del
mundo': Sor Juana por Paz", en Revista de
0'I
\0

�PAZ Y LA LITERATURA POLITICA
Acerca de El ogro filantrópico

Enrique Puente Sánchez
la Universidad de México, México, núm.

27, julio, 1983, p. 40.
2

Paz, Octavio, Sor Juana Inés de la Cruz o
las trampas de la fe, 1ª reimp., Fondo de
Cultura Económica, México, 1985, p. 105.
3

/bid.,p. 106.

4

0viedo, op. cit. p. 42.

5

Benassy-Berling, Marié-Cécile, Humanismo y religión en Sor Juana Inés de la
Cruz, 1ª ed., Universidad Nacional Autónoma de México, México, 1983, p. 425.
6

Ibid., p. 436.

1

/bid., p. 440.

8

Ibid., p. 432.

9Russell, Bertrand, La perspectiva científica, trad. de G. Saos Huelin y Manuel Sacristán, Sarpe, Madrid, 1985, p. 39.
10

Weideli, Walter, Bertob Brecht, trad. de
José Fernández Valencia, l8 ed., Fondo de
Cultura Económica, México, 1969, p. 146.
11

Sor Juana Inés de la Cruz, Obras compktas, t. I, ed., pról. y notas de Alfonso
Méndez Planearle, 1ª reimp., Fondo de
Cultura Económica, México, 1976, p. 121.
12

Ibid., p. 211.

1

3Faz, op. cit., p. 532.

14

/bid., p. 471.

15

Sor Juana, ibídem.

o
r--

16paz, op.
17

· p. 482.
cll.,

Weideli, ibidem.

Bibliografía
Benassy-Berling, Marié-Cécile, Humanismo y religión en Sor Juana Inés de la Cruz,
1ª ed., Universidad Nacional Autónoma
de México, México, 1983.
Bravo, Mª Dolores, Síntesis baJToca en el
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en Bertoh Brech~ trad. de José Fernándcz
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Buxó, José Pascual, Sor Juana Inés de la
Cruz en el conocimiento de su Suefio. Discurso, contestación de José G. Moreno de
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México, México, 1984.
Campoamor, Clara, Sor Juana Inés de la
Cruz, 1ª ed., Júcar, Barcelona, 1984.

Gaos, José, "El suefio de un suefio", en
Historiamexicana, México,núm.37, 1960,
pp. 54-71.

Introducción
El ogro jila11trópico es, por supuesto,
una obra interesantísima de nuestro
laureado poeta nacional, Octavio Paz.
Se inscribe dentro de la literatura que
él llama "literatura política" y puede
considerársele una secuencia de El
/aberi11to de la soledad y de Posdata.
Pero no todo su contenido, ni siquiera
la mayor parte, sigue la línea de esas
dos obras anteriores.

En su lectura y relectura, me percaté de que escribir acerca de todas
las temáticas que en ella maneja, me
resultaría imposible sin un trabajo de
gran extensión. Y por otro lado, comentarlas en un escrito de quince
cuartillas sería decir un poco del todo
sin decir nada de cada una. Así, de las
premisas anteriores obtuve la conclusi6n de que se me imponía la necesidad de elegir temas.
Y más que temas, propiamente he
elegido capítulos; aunque me ha
parecido que, de cualquier manera,
conviene que preceda al comentario o
análisis de tales capítulos, una idea
general acerca de El ogro fila11trópico.
Servirá esta parte como un elemento
de orden según el principio de partir
de lo general a lo particular; servirá
también a quienes no hayan dispuesto
de tiempo para leer la obra; y servirá
finalmente para alguien que en fechas
posteriores se ocupare, para su mala
suene, de leer el presente ensayo.

Maza, Francisco de la, Sor Juana Inés de
la Crnz en su tiempo, Secretaría de Educa-

ción Pública, México, 1967.
Paz, Octavio, "Sor Juana Inés de la Cruz",
en Las peras del obno, 2ª ed., Seix Barral,
Barcelona, 1974, pp. 34-48.
_ _, Sor Juana Inés de la Cruz o las
trampas de la fe, 1ª reimp., Fondo de Cultura Económica, México, 1985.

º""'

En cuanto a los capítulos escogídos para comentarlos, son los siguientes:
A. "Nueva España, orfandad y legiti-

midad".
B. "El espejo indiscreto".
C. "El ogro filantrópico" (ensayo que
da su nombre a la obra).
Además, al final de la idea general
de la obra, comento también el prólogo del autor que él ha titulado "Propósito".
l. Idea general de la obra

El título de la obra es un título muy
sugestivo, en particular para quienes
conocen la trayectoria de Paz a través
de la temática socio-política. Quien
lee el título ya está a la espera de un
estudio exhaustivo acerca del Estado,
con muchas frases reprobatorias y
una que otra laudatoria. Además, espera que la crítica se dirija en forma
especial al Estado mexicano.
Me permito decir que nunca el
título de una de las partes conviene a
toda la obra. Y agrego que en caso de
El ogro fila11trópico, no toda la obra se
dedica al Estado, ni mucho menos al
Estado mexicano. El título es
llamativo, pero engañoso, porque a
través de la lectura encontramos

muchos textos que no esperábamos; y
los que esperábamos, son escasos.
Esto no quiere decir que los textos
de El ogro filantrópico no sean interesantes. Creo que podemos afirmar
que, a estas alturas, cualquier idea
expresada por Paz es importante;
simplemente, la obra no es lo que
nosotros esperábamos porque el
título no es su denominación
adecuada.
Otra situación acerca de El ogro
filantrópico es, como el mismo Paz lo
reconoce, la repetición de asuntos o
de ideas, que cualquier lector avisado
podrá advertir fácilmente. Con buena
voluntad tal circunstancia puede no
tomarse en cuenta. Pero no sólo lo
repetitivo, sino la simple recurrencia
a temas ya manejados puede llevar
inclusive a la contradicción. Esto es
más grave y pone en duda al lector,
quien recapacita y se pregunta: lpor
qué en tal artículo dijo lo contrario?
lCómo debemos entender ambas
aseveraciones en cada una de las dos
obras? El autor se cura en salud cuando en el "Propósito" dice: "Es natural
que algunos de estos textos no coincidan enteramente con mi pensamiento actual, en particular los más
alejados en el tiempo o los comentarios sobre la cambiante actualidad
mexicana recogidos en la segunda
parte. Pero las diferencias no son
esenciales sino de matiz o de
énfasis".1
...;a

"""

�En cuanto al contenido, dice Paz:
"La primera parte de este libro está
compuesta por diversas reflexiones
sobre la historia de México. Estos ensayos son alcances y prolongaciones
de temas que he tocado en E/ laberinto
de la soledad y en Posdata".2 Estamos
de acuerdo con Paz y su larga explicación de página y media acerca de esta
parte; pero no nos dice que a estos
ensayos o artículos antecede una larga
entrevista concedida a Claude Fell y
publicada en Plural en noviembre de
1975. Esta entrevista resulta de importancia eminente porque se refiere
a El laberinto de la soledad y en ella,
el autor da cuenta de su obra.
En la segunda parte del libro destaca el ensayo titulado "A cinco años
de Tlatelolco", que trata del movímiento estudiantil de 1968 y de la solución gubernamental a sus
peticiones. Sobresale en este ensayo
la comparación del movimiento con
los disturbios capitalinos de 1692, en
los que fue masacrada por el gobierno
virreinal una multitud de mestizos, indios y criollos pobres. Estos exigían
maíz, a la sazón escaso por las malas
cosechas, pero también gritaban consignas contra el Virrey y los españoles.
Por este ensayo comprobamos lo que
dice Paz, que esta segunda parte es
una continuación de la primera.

N

r--

En la tercera parte del libro ya el
tema mexicano es escaso; quizá el
mismo título nos avisa que los temas

son otros; el título es "Eros-Job".
Acerca de Eros nos regala Paz el ensayo "La mesa y el lecho" que yo clasifico como humorístico. Trata
principalmente de la vida sexual y el
arte culinario en Estados Unidos. Yo
agradeceré mucho me corrijan acerca
de la clasificación, pero me parece
algo semejante a Pantaleón y las visitadoras en la obra de Vargas Llosa. La
parte correspondiente a Job son los
ensayos "Polvos de aquellos lodos'! y
"Gulag: entre Isaías yJob", que tratan
de Rusia y Solyenitzin.
La cuarta sección de la obra se
titula "La letra y el cetro" y es la más
corta de todas. En ella retorna el tema
de México, por ejemplo, en los artículos "El escritor y el poder" y"La líbertad como ficción". Paz dice que es
"una colección de textos sobre las relaciones entre el escritor y el poder" .3
Me parece que el penúltimo artículo
llamado "Vuelta" (tomado del N11 l de
la revista del mismo nombre) y la entrevista final (ésta de Julio Scherer a
Paz), tienen para nosotros más importancia que el resto del contenido de
esta última parte. El primero, porque
presenta el problema de Excélsior
compartido por Plural, y porque el
autor acepta implícitamente la íntervención del régimen (léase Echeverría) en este problema. La segunda,
porque Paz contesta en ella preguntas
acerca de sus actitudes juveniles ante
el socialismo y acerca de su renuncia
a la Embajada en Nueva Delhi.

Al tender de nuevo la vista panorámicamente a esta extensa obra de
Paz (346 pp. en la edición de Joa&lt;pú
Mortiz), reconocemos en ella vara
elementos importantes. Primero: la
amplísima cultura del autor acerca de
la historia y de la política de México,
de la que hace gala siempre que es
oportuno. Segundo: el valor para bablar de hechos y personajes con uaa
franqueza y seguridad, que muela
otros no utilizarían. Y tercero: su indudable amor a la patria del que defi.
nitivamente sí nos convence, aunque
en ocasiones no nos convenzan sus
tesis.
En suma, aunque él no quien
llamarle a esta literatura suya una
"literatura comprometida" por el seatido peyorativo que estos ténnincl
han asumido, creo un deber afirmar
que sí es literatura comprometida cea
lo más puro y excelso de México: su
espíritu y su raza de bronce.
2. El "Propósito"

La suma de ideas contenidas en esle
prólogo, es suficiente para dar 111
gran valor a esta obra de Paz qi&amp;
analizamos; creo que por su hondura.
rebasa el interés de cualquier otra
parte del texto que nos ocupa; es 111
feliz prolegómeno a todos los ensayos
y artículos contenidos en El ogrofilantrópico y se lee con especial fruto J
fruición.

El autor trata del "arte comprometido" y lo rechaza absolutamente,
porque poner el arte al servicio de una
causa o partido, es exponerse a que
sean sometidos tanto la obra como el
artista. Cuando tal afirma, hace bambolear nuestro juicio acerca de un
Virgilio con su Eneida, de un Horacio
con sus odas y de un Píndaro con sus
0/Jmpicas. lQué diremos, ya en pleno
jaque, de un Dante con su Comedia y,
más modernamente, de un Brecht con
su teatro épico?
lDeberá entonces la literatura
desligarse absolutamente de todo
compromiso con una causa, aun en el
caso de convencerse el escritor de su
bondad? Ya vimos que en opinión de
Paz la respuesta es afirmativa y, si
aceptamos el peligro de ser subyugados, debemos apoyarlo de palabra y
con la acción.

La literatura moderna y contemporánea ha asumido desde sus principios una labor demoledora de crítica;
debemos aceptar que esa es una de
SUS más importantes funciones yacaso
la principal. El escritor es siempre un
intelectual, a él le toca descubrir la
\Udad en la vida social y comunicarla
alos demás. Al ejército le dejamos el
deber de resguardar el honor de la
patria; a las iglesias, la obligación de
enseñar las buenas costumbres. Al intelectuat atañe comunicar a la sociedad, incluido el gobierno, la verdad
que su inteligencia descubre en el

"maremagnum" de todas nuestras actividades y relaciones.
Y como el intelectual maneja en
forma especialísima el lenguaje y la
literatura, he aquí que tanto él como
su arte están comprometidos no con
un partido o con una facción, sino con
toda una ciudad, o con todo un país, o
con todo el mundo. lEs esta actividad
un riesgo, un grave riesgo?
"Hay que decirlo una vez yotra vez
- afirma Paz: el Estado burocrático
totalitario ha perseguido, castigado y
asesinado a los escritores, los poetas y
los artistas con un rigor y una saña que
habría escandalizado a los mismos inquisidores. Entre las víctimas de las
tiranías del siglo XX, a la derecha
como a la izquierda, se encuentran
muchos escritores y artistas pero, salvo conocidas excepciones, la mayoría
no pertenece al campo de los "comprometidos" sino al de los sin partido
y sin ideología.',4
Entre los ejemplos citados por Paz
aparece el de Jonathan Swift, el autor
de los Viajes de Gul/iver, obra cuyo
objetivo fue la crítica a los políticos
ingleses de la época y a los organismos
científicos de la Inglaterra del siglo
XVIII. Los autores ingleses se han
distinguido como agudos críticos e
implacables jueces de su sociedad.
Charles Dickens, Osear Wilde, Aldous Huxley y los modernos autores
de ciencia ficción son buenos ejem-

plos. Entre los españoles Lope de Vega, Cervantes, Fernández de Moratín,
Valle Inclán, siguen también esa línea.
Los alemanes Brecht yThomas Mann
fueron no sólo rebeldes, sino perseguidos por el nacional-socialismo de
Hitler. lQué decir de Dostoyevski,
Solyenitzin, etc. en la Rusia zarista y
socialista? Y más vale que no hablemos de América Latina porque perseguidos, castigados y asesinados en la
vasta geografía de sus veintiún países,
surgen a porfía por todos los rincones.
En la literatura mexicana esta labor de crítica constructiva refulge según Paz " ...desde Fray Servando
Teresa de Mier y Lorenzo de Zavala
hasta Luis Cabrera y Daniel Cosío
Villegas"5; nosotros agregamos "y
hasta Octavio Paz". Pero claro que en
la lista se pueden inscribir muchos
otros nombres del presente y del pasado, como Fuentes y Rulfo, Vasconcelos y José Rubén Romero, etc.
En cuanto a los artículos y ensayos
que tocan la historia de México, sostiene nuestro autor que son estudios
descriptivos e interpretativos del
pasado, pero también una terapéutica
que se aplica mediante un diagnóstico
del mal. Sin embargo, considera que
no es sencillo el diagnóstico, porque
el conocimiento histórico se ve estorbado por fuerzas y grupos que, por
intereses, lo dificultan ocultando
hechos y destruyendo testimonios.
....:a
t.,¡

�iCuánta razón tiene Paz en este
aserto! Es muy raro que la historia la
escriban los vencidos; y los vencedores, por su cuenta, presentándose como buenos, píos y justos nos endilgan
tal cantidad de mentiras, que difícilmente llegamos a conocer la verdad.
El hermoso latín de Julio César (Guecivil y Gue"a de las Galias) es la
alfombra de terciopelo que oculta la
basura de sus mendacidades. Ni Cicerón ni Catilina fueron historiadores,
pero los discursos del gran orador romano son una historia de la conjuración; en ellos él pertenece al
concursus bo11on11n omnium, a los
omnes boni, a los optimates; Catilina y
su gente son sentina urbis,pestis reipublicae.

"ª

¿Quién creerá la historia de la Segunda Guerra Mundial escrita por los
aliados? Y los "antecedentes y hechos" de la Guerra del Golfo Pérsico,
¿quién los digerirá sin que le causen
dolor de estómago? ¿Podemos perdonar a Tarquinio la destrucción de
los libros sibilinos, a la Iglesia cristiana la de los libros paganos de polémica, a los españoles la de los códices de
nuestros indios?

'lt

t--

Es imposible aceptar la historia de
la Revolución rusa escrita en la época
estaliniana, y mucho menos la historia
patria que los mexicanos aprendemos
en la escuela. Paz lo dice: " ...está llena
de blancos y pasajes tachados: el canibalismo de los aztecas; el guadalu-

panismo de Hidalgo, Morelos y Zapata; el proamericanismo de Juárez; el
patriotismo de Miramón; el liberalismo de Maximiliano... Omnis horno
mendax (Sic)". 6 Pues a pesar de todo
eso, el escritor y el historiador tienen
que bregar arduamente por la verdad
histórica y una vez conocida, descubrirla a todos. Octavio Paz es de los
que tienen la audacia de hacerlo.
Otra idea interesante manifestada
por el autor en este magnífico
prólogo, es la que se refiere al
problema palestino-israelí. La
manifiesta a propósito de que en la
tercera parte incluye su discurso en
Jerusalén del 26 de abril de 1977, para
aceptar y recibir el premio que lleva
el nombre de esa ciudad. Aquí de
paso diré que el discurso vale la pena
por muchos motivos. Por su contenido, ya que maneja el tema de la
libertad; por su forma, puesto que es
una magnífica pieza oratoria; por el
excelente manejo que hace del bíblico
Job, quien "vestido de llagas" usa su
libertad y se defiende ante sus tres
amigos y ante Yavé; y vale sobre todo,
por la valentía de Paz, porque ante los
judíos (los amos del mundo, ¿quién se
atreve a negarlo?) afirma las legítimas
aspiraciones de los palestinos.
Y de la idea interesante ya dije la
mitad en este "excursus" sobre la pieza oratoria de Paz. Y es la siguiente:
ambos pueblos, israelíes y palestinos,

tienen derechos prístinos, clarísimo&amp;
e inobjetables, evidentes e incliscl&amp;
bles, a tener su hogar en ese mismo
territorio. iVaya verdad que la vis inte/lectus descubre y que muchos no
alcanzábamos a ver! Oigamos a Paz:
"Mi defensa de Israel no implica insensibilidad ante los sufrimientos de
los palestinos ni ceguera ante sus dorechos. Pienso, como Martin Buber,
que 'si es irrenunciable la reivindicación judía de Palestina... también debe encontrarse un compromiso eDIR
las reivindicaciones isrealíes y las de
los otros'. Soy partidario del derecho
de autodeterminación de los paleslinos, incluida la posibilidad de establecer un hogar nacional".7
Los argumentos legales a favor de
Israel a muchos no nos han convenc:ido, porque son la decisión de 1111
ONU, manejada precisamente por Israel. Pero, ¿cómo rechazar todos los
demás que aplastan como pesada losa
toda lógica y todo razonamiento que
podamos hacer? Hablo de los argamentos históricos, geográfico-atávicos, míticos, bíblicos, genealógi~ J
hasta onomasiológicos que Israel
puede presentar a su favor. Aun eljul
antiquitatis se inclina más a favor del
pueblo judío que del palestino. Y por
el otro lado, el palestino, lquién pucde negar a este pueblo el derecho de
prescripción? iEa! No hay más. TICIIC
razón nuestro poeta, se trata de UD1
conciliación de intereses y hay que
alcanzarla.

Para terminar mi comentario sobre este "Propósito" de Paz, no quiero preterir una frase que a mí me
parece lapidaria y que se refiere al
Estado del siglo XX. Es la siguiente:
"Si un fantasma recorre el mundo, ese
fantasma no es el del comunismo sino
clde la nueva clase universal: la burocracia".8 Yo me pregunto, ¿qué pensará ahora el ciudadano
estadounidense, cuando durante tanlos años le lavaron el cerebro con el
fantasma del comunismo, que ahora
ve no digamos deshacerse, sino aun
evaporarse y desaparecer? Este ciudadano temblaba al oír la palabra "socialismo", lno debería temblar más
ahora ante sus belicosos presidentes
que por política, por orgullo o simplemente por vender armamento, masaeran multitudes y arrasan ciudades
como Bagdad, que todo amante del
arte y de la cultura lleva en su coraron?
El verdadero fantasma es la
burocracia, que es el Estado. Y esta
burocracia le sigue, te persigue y te
acogota; te vigila tu dinero, te lo quita
YSC lo gasta; y te quita tus hijos y los
manda a la guerra para devolvértelos
cadáveres, a escondidas para que no
se sepa. Y si eres escritor, te registra,
le ÍJSCaliza yte lee, no por amor al arte
sino por estar prevenido contra ti. El
Estado moderno es el verdadero fanlasma que monopoliza - en palabras
de Paz- no sólo el saber ad-

ministrativo, sino también el saber
técnico. Y tiene el control de las
armas, de la economía, de los medios
de la comunicación y de la publicidad.
Juzguemos ahora nosotros si Paz no
tiene razón al olvidarse del problema
comunista y montar guardia ante el
"problema Estado".
3. Nueva España: oñandad y legitimidad

Esta parte de la obra es un excelente
ensayo en que Paz comenta el libro de
Jacques Lafaye sobre dos mitos de la
Nueva España: Quetzalcóatl-Santo
Tomás y Tonantzin-Guadalupe. El
ensayo constituye un magnífico prólogo a la obra del autor francés titulada
Quetzalcóatl-Guadalupe y editada en
París en 1974 por Gallimard. Paz se
ocupa de ambos mitos sobre todo al
principio y al final del ensayo, pero en
el cuerpo del escrito desarrolla otras
ideas muy interesantes.
No es mi propósito centrar el comentario en los mitos aludidos, porque es mucho lo que se ha dicho
acerca de ellos, especialmente el de
Tonantzin-Guadalupe; el otro se conoce por las investigaciones de los
jesuitas, de Fray Servando Teresa de
Mier y de Sigüenza y Góngora. Me
han impactado más las ideas acerca
del mundo prehispánico, de la Nueva
España yde México, a las que el autor
concede mucho mayor espacio en su
ensayo.

Comencemos diciendo que los conocimientos históricos del mexicano
común acerca de su patria son siempre más vastos y más seguros cuando
son acerca de nuestro pueblo independiente y si se parte del año 1810.
De éste en adelante nos sentiremos
más o menos seguros si nos hacen
preguntas sobre "Historia Patria";
discutiremos en ocasiones y aun sentaremos tesis; hasta seremos capaces
de competir en algún sencillo certamen sobre el tema. Hidalgo, Morelos,
Allende, La Corregidora de aquellos
tiempos pretéritos pluscuamperfectos; Juárez, Ocampo, Gómez Farías,
Guillermo Prieto del tiempo de la Reforma, época de pretérito simple; o
Zapata, Villa y Carranza del antepresente de la Revolución Mexicana.
Continuemos, afirmando que un
segundo lugar en el interés histórico
del mexicano lo ocupan los conocimientos acerca del mundo prehispánico en nuestro territorio, la vida de
las tribus que vivieron (viven) desde el
Usumacinta hasta el Bravo. Favor de
observar, he dicho hasta el Bravo con
toda intención, porque la historia del
otro territorio "nuestro", el que la rapiña de Austin y etcétera nos quitaron, esa historia ya no le interesa al
mexicano. Pero aún así, recortado
geográficamente el campo del conocimiento, creo que todos y cada uno nos
sentimos en terreno más resbaladizo.
¿se trata de Cuauhtémoc, Cuitláhuac
e Ixtlixóchitl? Está bien, pero no nos

-..l
UI

�pregunten más, porque quizá ni lo sahemos escribir. Tal vez Nezahualcóyotl y el águila y la serpiente, pero que
ya no nos pongan en entredicho; es la
realidad y las excepciones son escasas.
En el tercer y último lugar de estos
conocimientos de la esencia nacional
aparece el interés del mexicano - yo
diría mejor el desinterés- por la historia de la Nueva España. Del conocímiento del mundo prehispánico algo
se nos puede excusar por ser esas épocas nebulosas, antiquísimas; de la vida
independiente podríamos argüir y redargüir que todavía no son ni dos siglos; pero del mundo virreinal
cuentan los años aproximadamente
de 1492 a 1821 y esto suma más de tres
siglos. lCómo es posible que no capte
nuestro interés y que sean, por lo general, los extranjeros quienes vengan
a enseñarnos nuestra historia? Tanto
tiempo necesariamente incide en
nuestra identidad, en nuestra idiosincrasia, en las costumbres, en la política, en la religión, en la cultura y en la
literatura de México. Pero México no
es la Nueva España - comenta el autor - y ni quiere ni puede serlo.

\0

t--

La Nueva España eran los criollos,
los mestizos, los mulatos, los
españóles que venían de la Madre
Patria y los indios que ni se acabaron,
ni se acaban ni queremos que se
acaben. Y de todas estas etnias destacaban los criollos que soñaban en un

imperio, no universal, como dice Paz,
pero sí por lo menos americano.
Nosotros nunca hemos soñado en
semejante fantasía, porque no nos
pasa por la mente el ser conquistadores y subyugadores de pueblos. Y
no porque ahora no podamos, sino
porque antes sí pudimos y no
quisimos.
Y la Nueva España, a querer o no,
era una teocracia y nos heredó ese
sistema. Y cuando nos dimos cuenta
de que el Presidente dependía del
Obispado y que la economía, la educación y el territorio pasaban al poder
del religioso, reaccionamos y cortamos por lo sano con las leyes de Reforma. Hoy la misma Iglesia reconoce
que esto estuvo muy bien hecho y en
su reunión de Medellín, en Colombia
(1968), muchos clérigos dijeron que
ojalá hubiera muchos Juárez, sin olvidar que este mismo fue un seminarista
en la ciudad de Oaxaca.
También heredamos el esclavismo
que eliminaron y desterraron de
nuestro territorio Hidalgo y Morelos.
México, acusado tantas veces de
transgresión a la libertad por organismos estadounidenses, tiene una bistoria libertaria más gloriosa que
Estados Unidos. Allí, en ese país, la
esclavitud perdurará por muchos
años y será necesaria una guerra civil
para acabar legalmente con ella, aunque no en la práctica ni en la realidad.

No, México no es la Nueva España, pero ésta tampoco es España y
también porque no quiso serlo. Prefi.
rió ser "otra España", según palabras
de Paz. Los criollos y los jesuitas se
unieron para, valiéndose de la distancia, crear en lugar de un mundo n&lt;M&gt;hispano, un mundo alterohispano. En
la arquitectura, España se llenó de
catedrales, mezquitas y palacios barrocos; todos los conocemos. Pero d
barroco arquitectónico aquí tenía que
ser "otro", y nació el churrigueresa,
de Santa Prisca de Taxco y de Tepozotlán con elementos muy propios.
Este churrigueresco se extiende principalmente por el centro y sur de la
República y lo encontramos diseminado por catedrales, simples templo&amp;
e infinidad de altares.
Dos aspectos más en que vemos la
"otra España" son la religión y la literatura. El catolicismo vivido fue d
nuevo catolicismo de la Contrarrefor·
ma, la Contrarreforma de Ignacio de
Loyola que rechazó los ataques de
Lutero, Calvino, Zwinglio y otros. Y
además fue el catolicismo que parad
pueblo tuvo como centro el culto de·
dicado a la Virgen de Guadalupe ea
el cerro Tepeyac.
En cuanto a la literatura recor·
demos que el barroco gongorino,
sobre todo en las Soledades, carece
casi de temática, su contenido se disuelve en medio de metáforas,
hipérbaton, mitología y estructur•

griegas y latinas. El barroco de Sor
Juana es doble, maneja el culterano y
el conceptista por separado y en El
sueño los une. Además el contenido
filosófico de El sueiio es riquísimo y,
menejando todos los elementos gongorinos, Sor Juana añade en forma
preclara el conocimiento científico de
su tiempo.
De todo lo dicho anteriormente
podría brotar una conclusión, pero
esta depende de nuestro criterio personal: México existe a partir de la
Guerra de Independencia y no antes;
el año queda también a nuestro criterio histórico: 1810, 1821 ó 1827. Otra
conclusión obvia y lógica sería que
antes de esas fechas no hay mexicanos. Es necesario pensarlo bien, ambasconclusiones son fuertes y, una vez
aceptadas, provocan toda una cadena
de efectos.
Pero la conclusión que no podemos evadir es que se replantea nues-

lro problema de identidad. Al aceptar
que México es el mundo prehispánico
de nuestras tribus y el México independiente a partir de 1810, una será
nuestra identidad. En tal caso ponemos al mundo virreinal como una inYasión, una ocupación. Si aceptamos
que México es el del tiempo de la
Colonia y el independiente, es otra
nuestra identidad. Pero si sólo recoIIOccmos como México al México independiente y moderno, entonces no

sólo vacila nuestra identidad, sino que
las consecuencias son más graves y
más numerosas.
Una cuarta opción es la que generalmente se maneja. Todo es México,
desde los aztecas y chichimecas hasta
el presente. Yo no pugno por ninguna
en particualar, aunque es más de mi
agrado esta última. Cada quien escoja
la que su gusto e inteligencia le dicten.

licón, cuya sombra cubre todo el continente, aunque puede fácilmente
convertirse en cíclope astuto y sanguinario. Pues bien, este cíclope o gigante aparece en nuestra historia, para
bien o para ma~ a partir de nuestra
Independencia. "Aparecen (los Estados Unidos) - dice Paz- no como un
poder extraño que hay que combatir
sino como un modelo que debe imitarse."9

El título "El espejo indiscreto"
quiere significar que Estados Unidos,
por su vecindad con nosotros y por su
importancia, es una nación en la que
siempre los mexicanos nos estaremos
viendo como en un espejo, para evaluar nuestros avances. Lo indiscreto
se refiere a que tal situación siempre
mostrará nuestras deficiencias.

Ya a estas alturas del ensayo, aunque no sabemos si las opiniones son
personales del autor o él las supone
del pueblo mexicano, pues a veces usa
cierto estilo sibilino; a estas alturas,
repito, nos convencemos de un tono
laudatorio o cuasirreverencial al hablar de los Estados Unidos. Confieso
que me ha desagradado y preferido
mil veces el Arie/ de Rodó que este
"...espejo indiscreto" de Octavio Paz.
Pero no es todo, falta todavía, pues
después de la cita anterior afirma que
tal aparición "fue el principio de una
fascinación"; yrepite el término inmediatamente al expresar "La historia
de esa fascinación se confunde con..."
(El ogro filantrópico. Joaquín Mortiz.
5ª reimpresión. México, 1985. Pág. 56,
passim).

Paz habla de la otredad de Estados Unidos respecto a nosotros, porque es otro en la geografía, en la
lengua, en la cultura, en la historia y
demás aspectos. Pero también lo presenta como un gigante bueno y boba-

Los Estados Unidos, ¿una fascinación, y una fascinación para el mexicano culto e inteligente? La mayoría
de nuestros hermanos de raza van allá
por necesidad o mejoría económica, y
esa mayoría va principalmente a terri-

4. El espejo indiscreto
Este es un pequeño ensayo publicado
en Plural en julio de 1976, en el que
Paz trata aspectos comparativos entre
México y Estados Unidos. Son principalmente aspectos históricos en los
que el autor acepta que, por lo general, los norteamericanos siempre nos
aventajan.

....¡
....¡

�torios que son mexicanos culturales,
lingüística e históricamente; los ver&lt;laderos norteamericanos que viven
allí son descendientes de los colones
norteños que México amitió, y cuyo
agradecimiento fue apropiarse de varios estados mexicanos poniéndonos
un cuchillo en la espalda. Y, lcómo
nos va a fascinar el materialismo, el
utilitarismo, el consumismo y la ignorancia de la mayor parte de los estadounidenses, sobre todo de la
juventud? Su ignorancia ya no digo
del lenguaje, la literatura y el arte en
general, sino de las mismas matemáticas, base y esencia de la técnica, es
una ignorancia supina que asusta y
conmociona.
Ante esta situación y otras parecídas, la "inteligencia mexicana" siempre ha oscilado en su juicio y en sus
sentimientos hacia ese país. Y así tenemas que en la última guerra, la de
Irak, los intelectuales mexicanos se
dividieron en su opinión acerca del
gobierno estadounidense. Toco otra
vez aquí al paso, el tremendo bombardeo sobre Bagdad cuya historia en la
cultura nadie puede negar, y la destrucción de tantos lugares y monumentas bíblicos que son o eran
patrimonio de la humanidad.

00

t--

Abundando el tema de la división
de opiniones, Paz recuerda que los
liberales del siglo pasado fueron
amigos y aliados de Estados Unidos,
principalmente Benito Juárez; los

conservadores, al contrario, fueron
sus adversarios, por -ejemplo, el historiador Lucas Alamán.

ticular, pero a través del corpus se
deslizan importantes opiniones acerca de Francia, Rusia, Inglaterra y de
algunos otros países. Según he podido
observar, Paz emite sus más profundas ideas al principio y al final de sus
artículos o ensayos y éste no es la
excepción. Puedo agregar que quizá
por nuestra calidad de mexicanos nos
interese mucho la parte medular del
presente, por ahondar en el origen del
poder del Estado mexicano, y tam•
bién por el análisis que hace de los
partidos políticos nacionales. Me
ocuparé principalmente de sus ideas
iniciales y finales y tocaré sólo con
brevedad, la parte objetiva de la política mexicana.

Hacia el final del ensayo, trata Paz
de "la crisis de la civilización de Occidente" de la que se habla aproximadamente desde hace cincuenta años.
Afirma que tal crisis se ha agudizado
en los Estados Unidos y se ha manifestado especialmente por las rebeli~nes juveniles y por los problemas
raciales. (Ibídem, p.67). Yo agrego
aquí aunque fastidie, el sopor antihumanístico de los ciudadanos estadounidenses que desgraciadamente ya
nos están contagiando. Y por último
anota el autor las dos gravísimas contradicciones de un país, al que se quiere catalogar como el modelo de la
No debemos olvidar que muchas
democracia más pura. Son estas su
de las ideas de Paz expresadas en sus
"democracia plutocrática" ysu "repúescritos de literatura política fueron
blica imperial". Con la primera elimina a los pobres y a la clase media y, escritas antes de 1989. El teatro del
mundo hasta principios de ese año
por consiguiente, elimina las libertapresentaba el drama "Capitalismo vs.
des políticas; con la segunda es demóSocialismo"; había un primer mundo
crata hacia el interior pero se
que, aunque nadie lo decía, era el
convierte en tirano hacia el exterior.
mundo capitalista, por considerar ala
Unión Americana como la primera
5. El ogro filantrópico
potencia mundial. El segundo era el
socialista
encabezado por Rusia, y el
Este ensayo es la parte que da su nombre al libro de "literatura política" de tercero estaba constituido por los paf·
ses subdesarrollados, México entre
Paz que estamos comentando. Se puellos.
blicó en Vuelta en agosto de 1978,
aunque el autor lo escribió en marzo
La debacle del socialismo en 1989
según la fecha que aparece al final del
y 1990 ha cambiado la escena del tea·
escrito. En él, Paz habla del Estado en
tro mundial y, por lo tanto, debe camgeneral y del Estado mexicano en par- biarse también el orden de los

mundos; lqué número le toca ahora al
llamado por mucho tiempo "tercer
mundo"? Sin olvidar que ya se hablaba de un cuarto y de un quinto mundo.
Volviendo a Paz, estos hechos deben tomarse en cuenta para juzgar sus
aseveraciones cuando en ellas involuaaal mundo socialista. Y a propósito,
aeo que en esto debería haber brillado más su inteligencia, pues, aunque
sabemos que no es profeta isrealita ni
vidente griego, parece que su genio
debería haber intuido la gran caída
del comunismo en Europa del Este.
Creo que nosotros podemos equivocarnos al respecto, porque no tenemos la lucidez de Paz, porque somos
seres humanos comunes del congiomerado mundial. A la verdad, por
ejemplo, yo confieso mi equvocación,
pues siempre creí que caería primero
el capitalismo ante el empuje del socialismo; pero no me apena haberme
equivocado, porque no tengo el ingenio de nuestro poeta, ni de algún otro
monstruo de la inteligencia.
Precisamente al principio de este
ensayo Paz hace la observación de
que tanto liberales (de la economía)
como marxistas se equivocaron acerca del futuro del Estado. El capitalismo liberal de fines del siglo pasado,
pensó que la libre empresa disminuiría en gran manera las funciones del
&amp;lado, quien pasaría a ser un mero
supervisor. Se equivocó redondamen-

te, pues el mismo Estado se hizo empresario. "Los marxistas - dice Pazcon mayor optimismo, pensaban que
el siglo de la aparición del socialismo
sería también el de la desaparición del
Estado."1º Equivocación rotunda
también: el Estado llegó a ser un déspota en los países socialistas.
Pero en cuanto a lo que afirma Paz
en la última cita me parece que se
equivoca, porque los marxistas no esperaban que cayera el Estado, así a
secas, sino el Estado capitalista. Al
caer éste, ellos se harían del poder y
constituirían el Estado socialista, dirigido por el proletariado. Efectivamente así sucedió donde ellos
pudieron apropiarse del poder, pero
resultó peor porque su Estado fue un
tirano terrible en manos, por ejemplo,
de un Stalin o de un Ceaucescu. Y
finalmente, la aventura del comunismo ha terminado, sin llegar siquiera a
los doscientos años sobre la Tierra.
iSic transit gloria mundi!
La consecuencia de todo lo anterior brota por sí misma en cualquier
mente con un poco de lógica. El Estado es el amo, es el señor, iqué imperios ni qué dictaduras! Este monstruo
creado por la moderna civilización es
omnímodo, porque usa todos los medios para lograr lo que desea; es omnipresente porque en todos los
lugares lo encontramos; es omnipotente porque con el poder económico
y militar vence a cualquiera; y es om-

nisciente, porque, como dice el verso
popular "al final de la jornada, el que
se salva sabe, y el que no, no sabe
nada", él siempre se salva, aunque nos
hunda a todos.
Ese Estado se manifiesta en una
burocracia inmensa, cuyas manos
cual alargados garfios siempre nos
ganchan y nos obligan a cumplir todos
sus requerimientos, justos o injustos.
Paz comenta que su organización ha
servido de modelo a las empresas
trasnacionales, las que en realidad se
han convertido en otros Estados pero
con asiento en muchos países.
Pasando a México, Paz afirma que
el Estado es fuerte y más fuerte que el
del siglo XIX; según é~ la fuerza y el
poder de este Estado comienza con el
general Porfirio Díaz y todo lo anterior fue debilidad, debido sobre todo
a la falta de dinero que estaba en poder de la Iglesia, de los aristócratas y
de los hacendados. Vino la Revolución para eliminar al dictador y vino
otro presidente fuerte, Plutarco Elías
Calles, quien inició un proceso de
reorganización estimulando al capital, fundando el partido oficial y organizando la tecnocracia y las fuerzas
sindicales. A todo esto, en los años
posteriores, se agrega un conglomerado de amigos, favoritos, familiares,
protegidos, etc. para formar así una
unión que no es ideológica, sino de
relaciones personales y de convivenc1a.

-.l

1,0

�La Reforma Política promovida
por el régimen de José López Portillo,
dio motivo a este ensayo de Paz y él la
presenta como un paso hacia la democracia; paso necesario, porque el Estado mexicano estaba necesitando de
una legitimación ante el pueblo. Hasta 1968 su legitimidad no se ponía en
duda, pues se le consideraba heredero de los revolucionarios de 1910 y se
le reconocía avalado por elecciones
formalmente legales. Pero a partir de
1968 existe duda de su legitimidad,
pues fue manifiesto el rechazo de la
sociedad cuando estudiantes e intelectuales lo cuestionaron y el régimen
contestó con la fuerza, habiendo
muerto cientos de estudiantes.
La Reforma Política en México (la
idea se refiere a la de López Portillo)
se encuentra paradójicamente ante
un muro de vacío que ha funcionado
desde 1857 hasta nuestros días. Eso
opina Paz y da a entender que la música suena bien pero nadie baila esos
ritmos. No la condena pero opina que
para que funcione, hay que descender
del nivel de los partidos al de los sentimientos e intereses del pueblo, a la
democracia espontánea de las pequeñas comunidades.

oQC)

lQuiere México modernizarse?
Es necesario distribuir ese poder centralizado en el presidente y en la capital mexicana; debe terminarse la
situación ambigua de los partidos políticos; y tiene que desaparecer la co-

rrupción. La explicación que da Paz
de este último negativo fenómeno es
curiosa y creo que hubiera sido mejor
no expresarla. Aconsejo leerla, yo sólo transcribo sus últimas palabras que
no son evidentemente, la opinión del
gran ensayista. "Si el Estado es el patrimonio del Rey, lcómo no va a serlo
también de sus parientes, sus amigos,
sus servidores y sus favoritos?" 11
El final del ensayo es en realidad
emotivo y profundo. El tema de la
modernización, tan de moda actualmente, viene a la mente de Paz en
aquel 1978: "sigue siendo - dice- un
proyecto realizado a medias y que
afecta sólo a la superficie de las con.
. ,, 12 . C'
.
c1enc1as
. &lt;., orno mo dermzar
a
México -parece preguntarse- si el
mexicano siempre es el mismo ante el
amor, la vida, la muerte y todo lo
profundo de la existencia? l Y la
familia, y la figura de la madre, y el
machismo, y la imagen del presidente,
y el culto a la Virgen confundida con
Tonantzin?
Nuestros proyectos de modernización en lugar de servirnos, nos han
desfigurado. Si la historia del mundo
ypor lo tanto la de México, es el teatro
de que habla Calderón de la Barca,
valdría la pena saber en qué jornada
nos encontramos. lPara qué? Por lo
menos para saber cuánto falta para
que termine el drama, si no somos
capaces de encontrar nuestra propia
modernidad, porque tampoco fuimos

capaces de encontrar y vivir nuestra
identidad.
Conclusiones
Escribir para formar opinión es una
responsabilidad no medible, mú
cuando el escritor sabe que nacional
y, en el caso de Octavio Paz, hasta
internacionalmente su voz se escucha
como la de un oráculo délfico. Digo
esto para apreciar la valentía de Paz
al utilizar su lucidez, para hablamos
de México y de países importantes ea
el concierto mundial.
Cumple, ha cumplido y sigue cumpliendo con un deber moral que la
vida y su genio le han impuesto. iMal
haría si callara! El ha de argüir y redargüir oportuna e importunamente
- en frase bíblica - con las luces de
la razón de que la naturaleza lo ha
dotado. Y aunque a no todos agrade,
seguirán y seguiremos escuchándolo.
Sus opiniones son importantes y,
estemos de acuerdo con él o disintamos, reforzará lo que creemos o nos
aguijoneará si dudamos o, por lo me·
nos, nos dejará inquietudes fructíferas para nuestra vida ciudadana. Creo
que esto último ya lo han logrado sm
artículos y ensayos de carácter sociopolítico en todos nosotros.

tan a seguir la vía concerniente al

ar-

Bibliografía

tista y al escritor, nos han aclarado
más los conceptos de historias oficiales y de las otras historias, y hemos
comprendido mejor algunos problemas nacionales y mundiales. También
nos han obligado a pensar más en
nuestro interés acerca de la historia
de México, y en las relaciones con el
gigante norteamericano. Y por último, nos ha hecho recordar que la
modernización de nuestro país depende de nosotros y de nuestro grado
de identificación con él.

Paz, Octavio. El laberinto tle la soledad, 3ª
ed., 18ª reimp. Fondo de Cultura Económica. México, 1989.
-. El ogro filantrópico, 1ª ed., 1ª reimp.
Editorial Joaquín Mortiz. México, 1985.
-. Posdata, 8ª ed., Siglo XXI Editores.
México, 1973.

Citas bibliográficas
l. Octavio Paz. El ogro ftlnntrópico, l ª ed.,
1ª rcimp. Editorial Joaquín Mortiz. México, 1985. "Propósito", p.10.

2. Ibídem, p.11.
3. lbidem, p.13.

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4.Jbidem, p.8.

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f

S.Jbidem, p.9.
6. lbiclem, p.12.
7. Ibídem, p.12.

..,

,·

1 •

8. lbiciem, p.9.

9. Op. Cit. "El espejo indiscreto", p.56.
10. Op. Cit. "El ogro filantr6p1co", p.85.

Estos comentarios y análisis que
hemos realizado acerca de la literatu·
ra comprometida y de la literatura
política, que bien entendidas nos inci·

l l.Ibidem, p.99.

12.Jbiclem.

....

00

�ENCUESTA SOBRE EL PREMIO NOBEL
DE LITERATURA 1990
Octavio Paz juzgado por escritores regiomontanos

Octavio Paz obtiene para sí - y para
México, al fin- el Premio Nobel de
Literatura. Este publicitado acontecimiento, con toda seguridad, le habrá hecho rememorar su primer
encuentro, coincidencias y, quizás,
desavenencias con la m6ltiple obra
del poeta nacido en Mixcoac, ¿Podría
relatárnoslos? Otra cuestión: ¿en
qué medida le parece trascendente
para las letras mexicanas este otorgamiento del Nobel? - Revista Deslinde.
La poesía de Paz es joya del espirítu
mágico y milenario de México

N
00

En mi memoria me aparezco con apenas 15 o 16 años, estoy en mi casa - o
en la casa de mis padres, si así lo
prefieren- y leo una de las muchas
revistas que llegan diariamente hasta
el escritorio paterno. La revista se llama Visión: contiene varias secciones,
todas bajo una óptica ortodoxamente
norteamericana, es decir, llena de los
lugares comunes de la retórica postbélica. Con todo, a pesar de su didactismo ideológico, de algo valioso me
entera: Coro11ado de si el día extie11de
sus plumas. /iA/to grito amarillo, / ca/iente sultidor en el centro de 1111 cielo/
imparcial y benéfico! Una pregunta
del redactor que ahora no recuerdo si
era anónimo antecedía a esta cita de
los primeros versos de "Himno entre
ruinas". Expresaba allí algo parecido
a esto: lpor qué los poetas contemporáneos -Octavio Paz entre ellos-

escriben as~ por qué no llaman a las
cosas por su nombre, por qué no le
dicen al so~ sol? Y así era efectivamente, según pude constatarlo esa vez
luego de leer y releer las cuatro líneas
enigmáticas - según mi magra experiencia poética. En ese momento me
di cuenta: existía alguien que iba más
allá de lo que habían escrito mis poetas mexicanos más frecuentados hasta
entonces: Gutiérrez Nájera, Urbina,
Nervo, Díaz Mirón.
Pasaron algunos años. Por los
pasillos del Colegio Civil nos
comunicábamos unos a otros los deslumbramientos que nos provocaban
las páginas de La región más
tra11spare11te o El llano e11 llamas y
Pedro Páramo. Fue pues, en esa
delicadísima edad nuestra, cuando los
nombres de Carlos Fuentes y Juan
Rulfo se nos adhirieron a la piel
literaria. No habría de pasar mucho
tiempo más (teníamos la necesidad de
saber qué era ese otro género, el ensayo) para que cayera en nuestras
manos Cuadrivio y, con él, el virtuosismo de las palabras y las ideas, su connubio. Octavio Paz nos decía, con un
lujo poético que nos paralizaba de
admiración, quiénes eran Rubén
Darío, Ramón López Velarde, Fernando Pessoa, Luis Cernuda. Y es que
decía lo que tenía qué decir sin rehuir
la información, el documento - sin
caer en arideces académicas. Por otra
parte, la iluminación de los poetas era
precisamente eso: iluminación.
Encontrábamos, en los ensayos

críticos de Paz, intuiciones, hallazgos,
lujosa pedrería verbal, sólido saber.
Qué satisfechos nos sentíamos de albergar en nuestra lengua, en nuestro
país, a aquellos narradores y a este
ensayista de prosa tan brillante. En
apoyo de Cuadrivio vinieron entonc:ea
algunos libros publicados antes: úa
peras del olmo y El arco y la lira. A
continuación conoceríamos Puertasrl
campo y Corriente a/tema. Hasta que
llegó el momento más traumático
para los jóvenes de esa década, la de
los sesenta, con Tlatelolco, la renuncia de Paz al servicio exterior
mexicano, su poema por la matanza y
su interpretación personal, mítica y
fata lista, de todo el dolor y la rabia y
la impotencia de aquel México: Posdata. Vivíamos las glorias del con•
ocimiento científico para acá y del
conocimiento científico para allá. Se
desdeñaban las aproximaciones
poéticas, todo lo que oliera o supiera
a idealismo. La fractura. O, más bien,
la profundización de las trincheras:.EI
ogro filantrópico y la obsesiva e irritante condena del socialismo real, el
narcisismo televisivo, la cercanía al
Prfncipe republicano...
Me parece trascendente este adjudicamiento del Nobel lPor qué? Por·
que la cultura literaria mexicana es
inmensa. Lo digo por sus anteceden•
tes: Nezahualcóyotl ySor Juana; también por sus frutos contemporán~
López Velarde y Pellicer, Alfonso
Reyes y Martín Luis Guzmán, Carlos
Fuentes y José Emilio Pacheco. Y me

parece legítimo, finalmente, a causa (1950), Libertad bajo palabra (1960), Por eso no habré de limitarme: la bedel país actual y del poeta. A México Salamandra (1962), Ladera este lleza está a la orilla del hombre, junto
le hacen falta alientos verdaderos, (1969), Vuelta (1976). En otra obra, al temblor de un árbol y la grandeza
ejemplos verdaderos. La vorágine del Cuadrivio (1965), Paz conjuga a cua- de un ser querido...
cambio no debe arrastrarnos hasta el tro poetas "diferentes" para ofrecerAndrés Huerta
loco círculo del cambio por el cambio nos un panorama de la gran poesía:
o, algo igualmente nocivo, hacia el Rubén Daría, Ramón López Velarde,
cambio que tiene un insidioso marbe- Fernando Pessoa y Luis Cernuda.
Después vendrán muchos otros títute:órbita imperial. En cuanto al poeta,
los, muchas distinciones, sus cátedras Nos ayuda a determinar quiénes sosu obra es, indiscutiblemente, una de
como maestro húesped de universida- mos o podemos llegar a ser
las mayores de todos los tiempos en des norteamericanas y europeas, su
lengua castellana. Su prosa refinada e trabajo editorial al frente de la revista De este escritor mexicano había leído,
inteligente, y su poesía blanca de luz y Vuelta y sus intervenciones en la tele- hace años, El laberinto de la soledad,
sensual al mismo tiempo, se han cons- visión abogando siempre por la demo- como parte de mis estudios de comutituido en joyas del espíritu mágico y cracia.
nicaciones en Historia; me hizo reílemilenario de México.
xionar en nosotros... ya que yo había
Hace tiempo Octavio Paz se vio vivido por fines de los años 60's en
Miguel Covam,bias envuelto en "chismes" por la razón de Michigan y me había enfrentado a la
que él veía venir el cambio en Europa pregunta lquiénes somos nosotros los
ysobre todo en la Unión Soviética con mexicanos?
Octavio Paz era el creador de espe- la Perestroika, o sea el desmoronamiento del socialismo, la caída y ejeAl convivir con gente de muchas
ranzas
cución de los gobernantes de partes del mundo: europeas, orientaOctavio Paz fue premiado en 1990 con Rumanía... Nadie le hiw caso, aunque les, americanas, aparecía ante ellas,
el Nobel de Literatura, y eso para los no cabe duda de que Paz era en esos me diera cuenta o no, como mexicana
mexicanos significó que aquí en Mé- momentos un sabio, un vidente. Ya y como tal, me tocó guiar en un grupo
xico hay quien se merece un lauro de nadie lo puede dudar, Paz tenía toda internacional la discusión sobre Los
esa envergadura. Nosotros, los comu- la razón.
hijos de Sánchez, bailar Las chiapanencs ycorrientes, queríamos de pronto
cas, preparar "menudo", aprender
que ese premio se le atribuyera a CarOctavio Paz fue para mí la imagen como elaborar "ojos de Dios" y enselos Fuentes o a algún otro escritor de de la poesía: era el creador de espe- ñarlo a otras personas, participar acparecida trayectoria. Pero Octavio ranzas. Tengo casi toda su obra, la he tivamente en la organización del "Día
Paz tiene lo que se le puede pedir a un reunido a lo largo de treinta años Latinoamericano" colaborando pergran autor: inteligencia, talento, sen- (perdónenme por presumir). Y la ten- sonalmente con unos dibujos que resibilidad y capacidad para discernir go como cuando se posee algo muy
alicé en color. Todo esto me llevó a
en el campo de las ideas. Desde hace personal; así, la voy leyendo despacio,
darme cuenta más plenamente de que
muchos años venía perfilándose como con cuidado. De él he aprendido unas
además de mexicanos y latinoarneriun poeta y pensador notable: había
cuantas cosas; sobre todo, a decir la canos somos ciudadanos del mundo,
publicado El laberinto de la soledad
verdad que voy mirando y sintiendo.

00
(Ñ

�por lo que nuestra responsabilidad es
el conocer, lo más posible, otras culturas, así como reconocer, regocijarse, aceptar y a veces aun tolerar
diferencias en religiones, costumbres,
formas de vivir...
Y hablando de formas de vivir... la
mía incluye la poesía y si la poesía es
juego, juego realista interpretativo o
surrealista, parte del "Decir hacer" de
Octavio Paz... Entre lo que veo y digo/

entre lo que digo y callo/ entre lo que
callo y sueño/ entre lo que sueiio y
olvido/ la poesía... - tiene relación
con parte de mi... "Vaivén": ...Sueiio/
te descifras/ reflejo/ luz/ energía/ energía. luz/ reflejo/ me descifro/ sue,ias...
Y en lo que toca a las máscaras del
mexicano... yo, cuya identidad está
muy ligada al teatro, he escrito también sobre esto, en algunos de mis
poemas; de unos de ellos estas líneas:

... cae una máscara/ lquié11 soy?/ 110s
preguntamos/ deja ver otra al quitarla/
lqué es el mundo?/ Otra se vie11e abajo/
lPor qué estoy aquf?/ Hay otra e11 lo
profundo que hacemos a w1 lado/ lDe
dónde vengo?/ la dónde voy?

00
"""

Aunque el hecho de vivir en este
país nos hace ser lo que somos, utilizar
máscaras para ocultarnos, ser herméticos, creativos, pensar en la muerte
cotidianamente despojándola de su
gravedad, ser supersticiosos a la vez
que cristianos por cultura, contradictorios y muchas otras características

más, Octavio Paz al hacer públicas sus
ideas sobre los mitos del mexicano
creados en base a nuestros comportamientos, históricamente hablando,
nos permite entablar diálogos sobre
esto, lo cual nos ayuda a determinar
quiénes somos o podemos llegar a ser
en el mundo, a la vez que nos recuerda
que tenemos un origen común, indio
y español, cuando nos vemos separados, por nuestros deseos de ser independientes, de vivir aislados o ·de
rechazar a otras personas, paisanos
nuestros, sólo por considerarlas "distintas".
Asistí a la exposición que se montó
en el Museo de Arte Contemporáneo
en la Ciudad de México, la encontré
fascinante, yo pinto, en ella admiré la
combinación de obras de grandes pintores de nuestro tiempo con la poesía
de este autor y algunas de sus ideas
apreciativas sobre ellas. De admirar
lo pictórico él escribe: Reducida a su

f onna más inmediata, la experiencia
estética es zm placer, un tipo particular
de relació11 con un objeto real o imagi11ario que suspende, así sea momentáneamente, nuesfraJaa,ltad raz:onante.
Del libro que se publicó de este
autor, Los privilegios de la vista, me
llamaron la atención algunas de sus
reflexiones ...

... Es imposible saber si el arte
contemporáneo recobrará su vitalidad

o si se degradará, como en los último,
aiíos, en estériles repeticiones.
De esto último he sido testigo ca
numerosas exposiciones pictóricas.

...Esta visión religiosa y filosójia
reaparece en nuestra concepción dtl
arte. Cuadros y esculturas no son, pa11
nosotros, cosas hemwsas o feas, sino
entes intelectuales y sensibles, reaJidll.
des espirituales, fonnas en que se manifiestan las Ideas.
Esto es algo que vivo y por lo tanto
comprendo.

...l Cuál es la posición del arte lati·
,wamericano dentro de este contexto!
Ante todo es imposible definir el a1'l
lati11oamericano. Como el de los olrOI
conti11entes, el nuestro se despliega en
muchas tendencias y personalidadts
contradictorias.

...Sobre las obras de arte modernas... Al lado de la divi11idad y sus
creyentes, los teólogos: los críticos de
arte. Sus lucubracio11es 110 son menos
abstrusas que las de los escolásticos
medievales y los doctores bizantinos,
aunque son menos rigurosas.
Se parecen en tal caso, a muchas
críticas de teatro actuales.
En fin, la importancia de Octavio
Paz, a mi parecer, es que tiene presencia en el mundo, como escritor
mexicano, latinoamericano y poeta
universal. Su obra, que considera
aspectos históricos, políticos,
ftlosóficos, religiosos, artísticos, etc.,
trata sobre personajes valiosos, entre
ellos, Rivera, Siqueiros, Posada,
Varo, Sor Juana, Pellicer, Gorostiza,
López Velarde, Revueltas, Buñuel,
Brcton, Apollinaire ... ha sido escrita
para ser conocida yampliamente considerada por quienes se interesen por
la literatura.

He visto obras de Botero, Cuevas.
Ceniceros... su arte es posible diferen·
darlo fácilmente.

...Si Ve/asco hubiera sido poeta, su
fonna predilecta habría sido el soneto... El cielo frío y azul inmenso, riml
con el agua parada de los cha,cos, ,,_
ducido infinito...
Me trae a la memoria escelllS
pictóricas citadinas de lluvia, que aUDque presenta reflejos, éstos están ea
movimiento.

Julieta Renée

La poesía de Paz me hace entrar en
comunión con la palabrd

gió intuitivamente en mí un sentimiento de rechazo. El mexicano no podía
ser ese que Paz esquematizaba en su
libro. Me pareció, en primera instancía, un mexicano cuadrado, chato.
Yo, ligado al campo primero y
después a los movimientos populares
urbanos, no capté en esas primeras
lecturas el fondo del laberinto
paciano.
Después vinieron otros encuentros, digamos más fraternales:

Pasado en claro, Libertad bajo
palabra...
La poesía de Paz me reconcilia y
me hace entrar en comunión con la
palabra. Sus ensayos sobre arte son
brillantes. Su discurso poético es contradictorio y discutible.

Dos.
Le da a México un sitio muy alto en la
literatura universal. Lo sitúa a la cabeza de los países de habla hispana. Seguramente esta designación
redundará en ediciones y lectores para la literatura de nuestro país.

Margarito Cué/lar

Uno.
Debe haber sido El laberinto de la
soledad. Una edición pequeña del
Fo~do de Cultura Económica. Algunaltbrcría de viejo. Años setenta. Sur-

¿Qué ego no se trastorna ante las
zalamerías de la fama?
l. Mi primer encuentro con Paz fue en

la lectura de El laberinto de la soledad,

libro que no fue de mi agrado. Me
quedó la impresión de que el mexicano del que Paz hablaba no existía y
que más bien era producto de la personal fauna fantástica del poeta. Es el
análisis muy intelectualizado de un
europeo y que presenta una imagen
del mexicano más libresca que vital.
La obra poética de Paz reunida en

Libertad bajo palabra me parece verdaderamente deslumbrante. Su producción posterior es la repetición de
una fórmula explotada eficazmente,
castillos perfectos de palabras. Creo
que la obra temprana de un poeta es
la más valiosa por su inspiración lírica.
En la madurez éste gana en perfección, pero pierde la espontaneidad; se
vuelve más formal.
2. Hacía ya varios años que la literatura mexicana ameritaba un reconocímiento de esta magnitud y nadie
mejor que Octavio Paz para representarla. El es uno de los cinco poetas
vivos más importantes del mundo y
como tal su obra ha sido más que
reconocida. El Nobel, por lo tanto, no
ha sido una sorpresa.

Desafortunadamente en México
no perdonamos el talento y mucho
menos el éxito: los enemigos de Paz
- enemigos muy gratuitos por cierto- se han levantado en contra suya
y como no pueden atacarlo en su obra,
lo hacen como lo haría cualquier comadre: en su vida personal. Reaccio-

00
U1

�GENESIS

nario, vendido, son algunos de los epítetos. Por otro lado están sus imitadores, una verdadera plaga: en los
últimos años han venido repitiendo la
obra de Paz hasta el hartazgo. Acabarán indigestándonos.
Paz ya no es aquel muchacho
idealista a quien amó Elena Garro ni
aquel apasionado radical que asistiera al Encuentro de Escritores Antifascistas en 1937 en España. Con el
transcurso de los años todos vamos
traicionando nuestros ideales.
Además lqué ego no se trastorna ante
las zalamerías de la fama? lPor qué se
critica entonces a Paz? El es un gran
poeta: más no se le puede pedir... aunque haya permitido que su única hija
hubiera estado a punto de morir de
inanición.

Reynol Pérez Vázquez

2. Pienso que viene a confirmar la
calidad que nuestra literatura ha alcanzado en los últimos cuarenta años,
pues hay que recordar que en 1955
Alfonso Reyes se convierte en el primer candidato mexicano a dicho premio y también en esa década Paz y
Arreola se consolidan. A esto debemos agregar el surgimiento de Rulfo,
Fuentes, Sabines, Carballido y Castellanos.
Ellos y otras figuras posteriores
como Pacheco, Zaid, Leñero, Elizondo, Pito), Del Paso, García Ponce,
Ibargüengoitia, Sáinz y Agustín, entre
otros, son tal vez los principales productores de esta literatura.

'

Jeannette L. Clariond
GENESIS
a Minerva Margarita

l

Pitágoras con sangre (narra una
Tradición) escribía en un espejo
Y los hombres leían el reflejo
En aquel otro espejo que es la luna.

I

J. L. Borges

I

Como un espejo que sangra,
un dolor que escurre en el cristal,
resbalo,
desfallezco y resbalo por la boca de un volcán acuoso
resbalo entre tus piernas
'
y tiemblo ante la vacilación,
tiemblo y procuro sostenerme.

Eligio Coronado
Jun io/1991

I \

Paz es la medida de todos los poetas
mexicanos
l. Octavio Paz es la medida de todos
los poetas mexicanos. Cuando empecé a escribir poesía, en 1972, se me
criticaba por no hacerlo con la madurez y el rigor del autor de "El cielo se
desangra en el cobalto..." Ahora, en
1990, cuando ya he logrado cierto rigor y cierta madurez, señalan que pretendo parecerme a... Octavio Paz.
~

010
-..,1

�1

REFLEXIONES FILOSOFICAS EN TORNO
ALAECOLOGIA*

Humberto Martínez
A OSCURAS
Comenzabas tu inicuo prontuario de inclemencias con los brazos caídos
y una mano apoyada levemente en el terciopelo que se va,
en la dulzura que huye.
Oiga Orozco

La niebla,

el tapiz de recuerdos que cubre la cara de la luna:
la niña que no pudo ser.
Cuatro pájaros negros levantan tu cuerpo tendido en una sábana.
Ayer dabas vueltas en el carrusel.
¿Quién vendaba tus ojos cuando ibas al abismo?
¿Quién del almanaque arrancaba las hojas y llevaba la cuenta de tus días?
Túneles de puertas negras, niñas sin rostro,
pedazos de caballos en el jardín.
.
¿Y las pirotecnias, aquéllas que trazaban en vuelos msensatos
las mascaradas como botones de fuego
desprendiéndose del sol?
¿Y las sombras fantasiosas de los alebrijes de anchas alas
proyectando las formas feroces del destino?
Me esperabas en el barranco, te deslizabas entre sus portones:
la niña que no pudo ser, mi otra voz.
Jacintos en tu sexo para que se acerquen los ángeles del Hades.

Todo lo que el hombre pueda hacer,
dentro de la dimensión de horizontaliclad en la que se encuentra, para
rescatar el perdido equilibrio del
hombre con la naturaleza, es bienvenido en esta tierra. Sin embargo,
mientras el hombre no rescate también su verdadera dimensión de verticalidad, de trascendencia, el desierto,
como lo dijo un filósofo alemán del
siglo XIX, Friedrich Nietzsche, seguirá creciendo.
Un saber chino, muy antiguo, nos
dice que mientras el hombre no esté
en paz con el Cielo (entiéndase Dios),
no lo podrá estar con la Tierra (la
naturaleza) ni, por consiguiente, con
los hombres. Desde hace varios siglos,
desde los inicios de la época moderna,
a partir de los siglos XVI y XVII, el
hombre ha venido desarrollándose
con una pérdida cada vez más evidente de un contacto con Valores supremos, con un saber metafísico que
antaño proporcionaba un conocimiento de la jerarquía de los seres en
el cosmos, del puesto del hombre en
el universo. El desarrollo del conocimiento científico, y hoy tecnológico,
se volvieron completamente autónomos y funcionalistas. En su mismo nacimiento, la ciencia moderna de la
naturaleza trajo consigo un sentido de
J&gt;Oder y dominio. No fue un conocí-

Junio/1991

•Ponencia leída en el Palacio de Minería el 25
: ~ de 1990 durante las Jornadas del Día
lllldial del Medio Ambiente.

miento desinteresado, la Creación se
con-virtió en objeto de experimentación y explotación, y el hombre cambió su ubicación y su relación ante
ella. Al recortar un campo de la realidad, e identificar al conocimiento sin
más, desde el punto de vista metodológico, con é~ la ciencia moderna de
la naturaleza se rela-tivizo y sólo buscó avanzar cuantitativamente a costa de todo elemento cualitativo. Una
vez empezado por este camino no
podía detenerse. En el ámbito de las
capacidades del ser humano, Descartes eliminó el elemento del espíritu o Intelecto superior de
conocimiento. Estableció, como
única posible, la disyuntiva, muy
acorde con el conocimiento de la
ciencia moderna, entre mente y
cuerpo, entre razón y materia.
No voy a entrar en las formidables
consecuencias filosóficas, metafísicas, a que este hecho condujo y que
hoy vivimos. Pero señalaré que desde
entonces nuestro crecimiento en lo
material ha venido dominando en detrimento de la comprensión moral y
espiritual de la vida, del sentido y el
papel que al hombre y los demás seres
les corresponde en este mundo. En
esas representaciones cardinales que
se operaron, se produjo una revolución. Al hombre se le trasladó a otra
realidad. Esta revolución radical de
nuestro modo de ver el mundo, se
llevó a cabo, lo repito, con la filosofía
moderna inaugurada con Descartes.

De ahí nació una posición totalmente
nueva del hombre en el mundo y respecto al mundo. Ahora, el mundo
aparece como un objeto al que el pensamiento calculador dirige sus ataques y a los que ya nada debe poder
resistir. La naturaleza se ha convertido, por así decirlo, como en una única
estación gigantesca de gasolina, en
fuente de energía para la técnica y la
industria modernas. Pero sería importante que supiéramos que esta relación fundamentalmente técnica del
hombre para con el mundo como totalidad permaneció durante mucho
tiempo desconocida para las demás
partes de la tierra, y fue del todo extraña a las anteriores épocas y destinos de los pueblos.
Hombre, Tierra y Cielo han quedado desmembrados y se ha perdido
el verdadero espíritu de concordia.
Ahora, un poder oculto en la técnica
moderna determina la relación del
hombre con lo que es. Poder que hoy
domina la tierra entera. El hombre,
según lo señala el Islam, por poner un
ejemplo de una civilización de origen
tradicion~ debiera ser el califa, el
vice-rector (sólo Dios es el rector) en
esta tierra, el responsable ante su medio ambiente, y por lo tanto, ante todas las demás creaturas que fueron
creadas con este mundo. Un guardián. Pero este es el meollo de la cuestión. En Occidente, principalmente,
perdimos el sentido de las cosas dentro de una dimensión de verticalidad.

00
\O

�La misma cruz del cristianismo no hace, tal vez, sino constatamos esas dos
necesarias dimensiones para el también necesario equilibrio. Paradójicamente, para que surgiera la ciencia
moderna hubo que eliminar el sentido
de la trascendencia, para quedarnos
en la inmanencia de este mundo al
que, sin significado ya cósmico, podemos libremente trabajar, en el peor
sentido de la palabra, es decir, dominar. Pero hoy nos enfrentamos con los
efectos de esta mentalidad, ya tan
constituida que no podemos pensar ni
reflexionar sobre lo que nos hace falta
verdaderamente, sobre lo que hemos
perdido. Es tan natural a nosotros. En
ella y con ella somos educados desde
niños. Pero no podemos evitar darnos
cuenta de que algo anda mal, de que
vivimos una época caracterizada por
un nihilismo, por una pérdida de todos los Valores supremos, los que dan
un sentido a la vida; por consecuentes
crisis en todos los ámbitos, por un
vacío existencial, vacío que crece junto con nuestra ansia de conquistar todos los aspectos de la Creación: la
tierra, el Ciclo; los mares, los animales, los otros hombres.

:,
:,,.

Hoy, la mayoría que vive en los
centros urbanizados del mundo occidental, siente intuitivamente una falta
de algo en la vida. Esto se debe direclamente a la creación de un ambiente
artificial del que la naturaleza se ha
excluido. Incluso el hombre religioso,
en tales circunstancias, ha perdido el

sentido del significado espiritual de la
naturaleza.
La raíz del problema, quisiera repetirlo, procede de la nueva mentalidad que surgió con la modernidad,
con ese creciente dominio de la naturaleza, junto con el así llamado progreso que supone sus concomitantes
económicas. El peligro que ha surgido
con ello es tan conocido que no necesita elucidación. La naturaleza, para
el hombre moderno, se ha desacralizado, aunque dicho proceso se ha llevado a sus conclusiones lógicas, a sus
implicaciones, solamente en el caso
de una minoría. No todos se percatan
de este fundamental y terrible cambio. Tal vez algunos que todavía piensan reflexivamente.
Es esta mentalidad de dominación
de la naturaleza la que ha causado el
problema de la sobrepoblación, la falta de espacio respirable, la coagulación y congestión de la vida citadina,
la extenuación de los recursos naturales de toda clase, la destrucción de la
belleza natural, la contaminación del
medio ambiente por la máquina y sus
productos, el surgimiento anormal de
enfermedades mentales y mil y una
más dificultades, algunas de las cuales
. parecen insuperables. Y finalmente,
dando libertad al mismo tiempo a la
naturaleza animal dentro del hombre,
el desarrollo tecnológico nos enfrenta
con desmesura al problema crucial de
una guerra totalmente destructiva.

El sentido de dominación irrespetuosa de la naturaleza está estrechamente vinculado con una concepción
materialista de la vida. Incitados por
el evasivo sueño de progreso económico, considerado como un fin en sf
mismo, se ha desarrollado un sentido
de poder ilimitado del hombre y sus
posibilidades, iunto con la creencia de
posibilidades ilimitadas y sin fronteras de las cosas, como si el mundo de
las formas no fuese finito y determinado por los verdaderos límites de esas
formas.
Más que los hombres decidan sobre el valor de la ciencia y la tecnología, son estas creaciones del hombre
las que han venido a ser el criterio de
lo más valioso y preciado que tiene el
hombre.
Si la ciencia y la tecnología de esta
época son ya indispensables e ineludibles, pues no dejan al mismo tiempo
de ofrecernos su cara positiva, aun•
que a costa de to'.10 lo qt1e hemos
dicho, podemos pTL 611I1tarnos si que•
da tal vez sólo dejar libre curso a las
fuerzas y a los procesos de la época.
l Qué debemos hacer? no es lo mismo
que lqué podemos hacer? Pero todo
lo que podamos hacer debe estar iluminado por un deber consciente yde
reflexión que encuentre la verdadera
raíz de los problemas en los que nos
encontramos. Desde la perspectiva de
mis estudios filosóficos trato de decir
que la solución a los problemas pro-

vocados por el desequilibrio del hom- aquellos que, por decirlo as~ son probre con su medio ambiente, con su fesionales del pensar, todos somos,
casa, su hogar, su suelo natal, su ciu- con mucha frecuencia, pobres de pendad, no podrán resolverse si se los samiento; estamos todos con &lt;lemadesliga de todos los otros problemas siada facilidad faltos de pensamiento.
sociales, políticos, económicos, cultu- La falta de pensamiento es un huésrales, pero, sobre todo, si se les desliga ped inquietante que en el mundo de
de un auténtico cuestionamiento de la hoy entra y sale de todas partes. Pormentalidad moderna, de sus implica- que hoy en día se toma noticia de todo
ciones y de la situación contemporá- por el camino más rápido y económinea de nihilismo que padecemos, coy se olvida en el mismo instante con
intentando rescatar la trascendencia la misma rapidez. Así, un acto público
que nos regresaría a una dimensión de sigue a otro. Las celebraciones son
verticalidad, la única que volverá a cada vez más pobres de pensamiento.
equilibrar nuestra extendida e ilimitable horizontalidad.
Al pensar al que me refiero es a
ese pensar del que ha huido el hombre
Permítaseme ahondar con unas contemporáneo: el pensar reflexivo,
breves reflexiones en torno a esta reu- meditativo. Pero esto no quiere decir
nión que con.memora el Día Mundial que no pensemos. Lo hacemos, pero
del Medio Ambiente. En esta medida, con otra clase de pensar. El hombre
toda celebración, supuestamente, exi- de hoy negará incluso rotundamente
girá que pensemos. Por obra de las esta huida ante el pensar. Afirmará lo
ponencias, de las palabras que escu- contrario. Dirá - y esto con todo dechamos, podemos hacer la experien- recho- que nunca en ningún mocia de muchas cosas, unas felices o mento se han realizado planes tan
tristes, otras instructivas y dignas de vastos, estudios tan variados, investiseguir. Pero en el fondo, con semejan- gaciones tan apasionadas como hoy
tes palabras, tal vez sólo nos dejamos en día. Ciertamente. Este esfuerzo de
entretener. No es en absoluto necesa- sagacidad y deliberación tiene su utirio pensar cuando las escuchamos, lidad, ygrande. Un pensar de este tipo
quiero decir, meditar acerca de algo es imprescindible.
que a cada uno de nosotros nos concierne directamente y en cada moPero la peculiaridad° de este tipo
mento en su esencia.
de pensar consiste en que cuando planificamos, investigamos, organizamos
No nos hagamos ilusiones. Como una empresa, contamos ya siempre
nos lo ha recordado el filósofo Martín con circunstancias dadas. Las tomaHeidegger, todos nosotros, incluso mos en cuenta con la calculada inten-

ción de unas finalidades determinadas.
Contamos de antemano con determinados resultados. Este cálculo caracteriza a todo pensar planificador e
investigador. Semejante pensar sigue
siendo un cálculo aun cuando no opere con números ni ponga en mo-vimiento máquinas de sumar ni
calculadoras electrónicas. Es un pensamiento que cuenta, calcula, calcula
posibilidades continuamente nuevas,
con perspectivas cada vez más ricas y
a la vez más económicas. El pensamiento calculador corre de un proyecto al siguiente, sin detenerse nunca
ni pararse a meditar. El pensar calculador no es un pensar meditativo; no
es un pensar que piense en pos del
sentido que impera en todo cuanto es.
Hay, así, dos tipos de pensar. Y con
respecto a esto: lcuál es la pérdida
más grande que nos acontece hoy día?
La respuesta que se me presenta es:
que el arraigo del hombre (en su suelo
natal, que es decir, consigo mismo)
está amenazado en su ser más íntimo,
porque la esencia del hombre es ser
pensante, meditativo. Cada día, a todas horas, estamos hechizados por la
radio y la televisión. Semana tras semana las películas nos arrebatan a
ámbitos insólitos para el común sentir, pero que con frecuencia son bien
ordinarios ysimulan un mundo que no
es mundo alguno. En todas partes están a mano las revistas ilustradas. Todo esto con que los modernos
instrumentos técnicos de información
estimulan, asaltan y agitan hora tras

...

1.0

�ELLA Y ESTE
Esta tragedia
llave ella?
y
llaves tía?

Gabriel González Meléndez
hora al hombre. Todo esto le resulta
hoy más próximo que el propio campo
en torno al caserío; más próximo que
el cielo sobre la tierra; más próximo
que el paso, hora tras hora, del día a
la noche; más próximo que la usanza
y las costumbres heredadas; más
próximo que la tradición del mundo
- si es que todavía la tiene - en que
ha nacido.
Pensarán que hago tal vez
demasiado hincapié en la negatividad
de la técnica y su unilateral pensamiento calculador, pero no
podemos negar que actualmente estamos más deslumbrados y
hechizados por ellos de lo que
creemos. Una casa o intelectual que
se precie de "decente" (entre comillas), de ser moderno y estar a la altura
de los tiempos, lo que hoy se considera uno de los valores supremos,
no puede dejar de tener su computadora,-por no mencionar que ya en
otras partes están los sirvientes
robots. Lo que hoy conocemos como
técnica cinematográfica y televisiva;
como técnica del tráfico, especialmente la técnica áerea; como técnica
de noticias; como técnica médica;
como técnica de medios de nutrición,
representa, presumiblemente, tan
sólo un tosco estado inicial. Nadie
puede prever las radicales transformaciones que se avecinan. Pero el
desarrollo de la técnica se efectúa
cada vez con mayor velocidad y no
podrá ser detenido en parte alguna.
En todas las regiones de la existencia,

el hombre estará cada vez más
estrechamente cercado por las fuerzas de los aparatos técnicos y de los
autómatas. Los poderes que en todas
partes y a todas horas retan, encadenan, arrastran y acosan al
hombre bajo alguna forma de utillaje
o instalación técnica, estos poderes
hace ya tiempo que han desbordado
la voluntad y capacidad de decisión
humana.
Lo que verdaderamente es
inquietante, con todo, no es que el
mundo se tecnifique enteramente.
Mucho más inquietante es que el ser
humano no esté preparado para esta
transformación universal, que aún no
logremos enfrentar meditativamente
lo que propiamente nos acontece en
esta época.
Creo que ningún individuo,
ningún grupo humano ni comisión,
aunque sea de eminentes hombres de
estado, investigadores y técnicos, ninguna conferencia de directivos de la
economía y la industria, pueden
frenar ni encauzar siquiera el proceso
histórico de la era tecnológica. Ninguna organización exclusivamente
humana es capaz de hacerse con el
dominio sobre la época.
Pero todo lo que podamos hacer
en esta tierra por reencontrar el perdido equilibrio del hombre con la
naturaleza, será bienvenido, y lo será
efectivamente cuando pensemos
también reflexiva y meditativamente,

yno nos dejemos arrastrar por el pensar calculador únicamente. Debemos
aprender a decir al mismo tiempo "sí"
y "no" a la era tecnológica, saber discernir. Las voces de protesta contra
las formas con las que el hombre está
destruyendo nuestro medio ambiente,
deben proveerse de argumentos intelectuales y no, como ocurre con
frecuencia, sentimentales. Debemos
pensar y decidir con las convicciones
que nos deben producir los pensamientos más auténticos. Pero no olvidemos que mientras no nos
pongamos de acuerdo con el Cielo
(con nuestro Corazón, con el alma,
con Dios, con la Metafísica diría yo)
no estaremos en paz con la tierra ni
con los hombres.

-

Para empezar, Juana no está loca. Pero el hecho de que a nadie le importe
hace precisamente de esto el problema. Podría estarlo si quisiera, pero
para qué, si loca no lo estás lo suficiente como para que sea esta la culpa de
tu desvergüenza, y mira que vas de
mal en peor. Pues eso de no querer
vivir, ni morir no es cualquier cosa, y
para mí que tiene razón, se dice ella,
pero como a nadie le importa. A nadie
le importa, Juana.
Buena parte de la culpa la tiene tu
nombre, que aunque no era feo, babosa, le dijo la tía, tú lo echaste a perder.
Yo se lo dije, pues para eso tengo
boca: mira que manchar mi nombre,
cómo pudiste, yo que le hice un favor
a tus padres en su luna de miel y por
lo mismo ahora te chingas, te llamarás
como yo hasta que te mueras, o mientras sigas viviendo, y ay, Juana, esta es
tu única disyuntiva posible: morir o
seguir viviendo. Qué hago.
A Juan no le importa tanto el nom-

que en contra de los deseos de su
madre.
Será que a Juan no le gustan las
mujeres. No es que no le gusten, pendejo, el problema es que qué hace con
ellas cuando se le encueran y le abren
el camino. El no sabe hacer otra cosa
que eso que hay entre sus piernas,
pero y luego, Juan, chingas a tu madre. No es la maldición, sino eso precisamente, tu madre, Juan, tu propia
madre recibiendo la carga que te trajo
al mundo, ahí párale. Pero Juan no se
resigna a ir en contra de su sino, y lo
que luego crea, luego destruye.
Juan sacó el cuchillo de la funda y
se lo insertó bajo el cinto, justo detrás
de la hebilla. El arma colgó con soltura por ahí de entre sus piernas. Contrajo el vientre sin querer y su sexo
retrocedió. Onduló la cadera y el arma penduló amenazadora por delante
de la aterrorizada lombriz, contando
con el bamboleo el tiempo entre él y
su nueva víctima, ahí te voy, ya casi es
de noche.

bre, el suyo, probablemente porque es

h?mbrc y no conoce la otra tragedia,
le interese; puede ser también que
lo que dicen es cierto y a estas alturas
él ya no sepa ni cómo se llama. Pero
Juan no olvida. Sigue andando con el
rumbo fijo y la mirada desierta.
DI

El ciclo ve bien el lugar donde
coloca a sus condenados y ahí va Juan
con su cuchillo esperando la víctima
al final del recorrido, por supuesto

A Juana no le gusta la idea de que
le metan nada. Pero qué puede hacer
cuando alguien se lo murmura primero y luego anda por allí gritándole que
eso que le sale por entre las piernas no
es algo que se pueda tapar con un
dedo, fíjate bien. Aunque te duela,
llevarás algo encerrado ahí por dentro
recordándote a gritos que algo quiere,
y cuando quiera, ya te chingaste, cariñito, no aprendiste de tu tía, de cómo
se le quitó con el tiempo. Y ahí va

Juana con su herida, llorando cada
mes la partida del placer, o lo que es
lo mismo, su desaprovechamiento.
Juana lo ha intentado todo, no sólo
por su tía, sino por ella misma y su
imagen, pero ahora su padre lo sabe y
qué desvergüenza, Juana, dime que
no es verdad; yo lo escucho y le creo,
porque como lo dice él lo dicen los
demás; me arrepiento, por mi bien y
el de los que me quieren; digo no
vuelvo, porque tú puedes, Juanita, todo está en ti; renazco y entonces me
llega el flujo de nuevo diciendo que no
es verdad, que todo es una gran mentira; yo me asusto, es normal, luego me
pongo a llorar, callando de nuevo con
mi mano las insensateces de mi propia
sangre.
Juan dice que no hay peor cosa
que el baboseo hambruno de las feroces fauces femeninas, porque sólo devoran al hombre para regurgitarlo
luego, ~aloliente, como el día en que
me pariste, perra. Porque no hay peor
muJer que la que posee el reflejo de
abrirse al contacto del hombre entre
sus muslos. Su madre lo habría dicho
también, de haberse casado, pero
ahora ya para qué, si ya me parió y
todo el mundo lo sabe, y es precisamente porque todo el mundo lo sabe
que Juan ya nació para decir lo que
nunca dijiste, mamá, chingada madre.
Y ahora lo que Juan hace es buscar
a la suya, la puta que se reía de su hijo
que aún no nacido ya te buscaba para
darte lo tuyo, hija de tu pinche otra.

�Pero es que a quién se le ocurre, a
quién se le ocurre.
Juana está llorando, pero su drama es íntimo, nadie lo sabe. Y no lo
dice, porque entonces ya no sería ningún drama, sino un verdadero descaro que no debe seguir, y no te
preocupes por los gemidos, esos se
ahogan en las paredes y a tus lágrimas
se las llevará como siempre el agua de
la regadera, o entre tanta, da lo mismo.
Juana está más triste que nunca,
por la inmovilidad en que la mantiene
la vida. Esa quietud que se logra a
costa de tanto movimiento por dentro
yviceversa. Viceversa importantísimo
que ella no escucha y como yo sólo lo
cuento, punto y seguido. Las convulsiones son de las pocas muestras de
actividad en su cuerpo, y todo estaría
bien si su languidez no tendiera a la
inmovilidad, o no sangrara, pero
mientras tanto.
Juana se quiere morir. La primera
vez que lo deseó fue antes de saberse
viva, yviva o no, si pude ver a mi madre
haciendo las cosas a su modo, muriéndose con desgano que al cabo allí iba
a estar la tía Juanita y si yo falto, ella
la puede cuidar, se quieren mucho;
me di cuenta aquel día que se abraza- ·
ron tanto que dejaron mi nombre a la
deriva y a expensas de tantos pesares
y tribulaciones que tú tuviste la culpa.
Rodolfo, al no tomarme en cuenta
nunca, siendo que tu madre primero
y tu hermana y tu hija misma (lo que
sucede es que Rodolfo es el papá,

Martha, la mamá que se mató, y la
ristra de Juanas, por supuesto, el motivo del suicidio).

una cabeza que allá aparte tallaba las
paredes internas con una abrasiva
carga de conflictos.

Eso no se le hace a nadie. Yo misma no me lo hubiera hecho, ni aún
siendo mi propia madre. Ese día estuve a punto de morir, como otra de sus
tantas veces: sin lograrlo. Aún no sé
por qué lo hice, o no. Por quién no lo
he hecho, o ya mero. Lo deseo tanto
pero qué hago si deveras no puedo, en
serio, no puedo.

Juan perdió la dirección, pero no
el sentido. Súbitamente dio vuelta detrás de uno de los arbustos. En la calle
nadie notó el excelente movimiento
de estar y no estar más en el sitio. La
casa, discreta, no dio fe de su presencia y la noche le arrojó un trozo de
oscuridad encima cobijándolo durante todo el pasillo. Sólo había una ventana, como de baño, proyectando una
pirámide de luz que amenazaba gritarle al vecindario que hay un hombre
afuera y si no te vas te tumbo de un
soplo el mantón para convertírtelo en
sombra, asesino.

Sí puedes, escuchó Juan muy cerquita de su oído, sigue derecho.
Juan quiere matar. Un acceso de
furia le llenó el pecho y se le fue a los
brazos, tomó el arma y estuvo a punto
de sacarla. La navaja se le movió por
dentro y esta vez el vientre se le contrajo por sí mismo. De un solo movimiento retiró la mano de la
empuñadura y con la palma abierta y
sus dedos en fila lanzó golpes sobre
los matorrales, a manera de machete.
No se detuvo un solo instante. De vez
en cuando sesgaba la mirada al cielo
rumbo a los nombres de las calles,
para no perder la dirección.
Juana levantó el brazo y se lavó
debajo. Talló con tímidos movimientos aquel sitio. El agua lavaba con la
misma insistencia. Llevaba la espuma
sin esperar a que el jabón abandonara
aquel trozo de piel, apenas se iba y ya
estaba de vuelta embistiendo su trazo.
La pastilla cruzó debajo de uno de sus
senos, buscando el cuello largo hacia

Juana envolvía uno de sus pechos
con un movimiento en espiral del jabón. Por allí de la punta lo retiró y un
filamento le creció tembloroso. Juana
no supo por dónde se sintió culpable
pero ya empezaste y ahora terminas.
Llevó el jabón hacia sus partes inferiores, interiores y, tomándolo higiénicamente todavía, se frotó por
delante y hasta atrás. Tomó luego la
barra por su parte más larga - valga
cualquier interpretación - y se abrió
con ella la boca de abajo. Talló entre
sus labios hacia adelante y atrás, al
revés y de nuevo. Observando bien la
operación, veía las huellas blancas del
cauce del jabón, el camino que abría
entre el surco y los vuelos repetidos
hacia el piso, ten cuidado hay alguien
en la ventana. La prensa resbaladiza
de sus dedos sobre la barra y la ins·

aipción plana del suelo en una de sus
esquinas, la ventana, Juana, la ventana. Las manos continuando la limpieza compulsiva que chupaba desde
adentro hacia el agua ardiente donde
no hay salida y te vas a ahogar si quieres, pero mira aunque sea una sola vez
donde te digo. Repitiendo el movimiento que es algo así como el alivio
de una comezón o un tipo raro de
convencimiento que tengo que repetirlo para saber si otra vez qué es esto,
aquí va y será verdad que mientras
tanto dale dale no estoy seguro si es
verdad o para qué sirve.
De pronto, el vientre se le agrietó
desde abajo y por entre la ranura le
corrió una ola, rompiendo la piel a su
paso hasta estrellarse en aquella su
pobre mandíbula viajera hacia el techo sin desprenderse, aunque casi,
pues sus ojos siguieron este supuesto
movimiento por entre el concreto,
hasta el cielo, y tal vez más allá. Por lo
pronto confundió a la bombilla de sesenta con el sol; y ésta, por más que le
gritó, no le pudo hacer saber nunca
que un hombre estuvo todo el tiempo
allá afuera y sólo por si acaso todavía,
voltea para allá, pervertida, por el
amor de Dios.
Juana no lo vio nunca. Quién ve en
estos casos. Ella fue perfecta mientras
el sol le brilló arribita, pero ahora,
iluminada de nuevo por la bombilla
-que ahora parece de quince-, se
Veía pálida y viva sólo para sus culpas
que ahí le van encima y ya todo es
llantos y nolovuelvohaceres, caravanassinquereres yun hombre que entra

y en fin, ya todo es un reverendo caos
y no hay esperanza ni remedio. El
pecado la llevó de nuevo hacia superdición.

haber una diferencia. Allá arriba, el
cielo movió una nube.
Juan finalmente encontró una
puerta que exudaba un vapor luminoso hacia la oscuridad del cuarto. Empujó apenas. Un repiqueteo como de
lluvia hirió también aquel silencio negro. Si la puerta hubiera rechinado
tan sólo un poquito hubiera tomado
más propicio al ambiente, pero por
supuesto que a costa del desenlace
pues Juana lo habría escuchado. Pero
la providencia en tiempo pasado es
historia y como yo sólo la cuento, prosigo. El vapor le cedió espacio y se
retorció a su espalda en forma de barroca nube, hundiéndose en la oscuridad. Había tres pasos de distancia
entre Juan y la transparente cortina
de la regadera, tres pasos que fueron
retrasados por el silencio del sonido
del agua y los gemidos de Juana cayendo en fase.

En cambio allí va Juan, bien erguido, entrando a la casa con el cuchillo
ya en mano. Termina el primer corredor de frente y el siguiente lo empieza
de lado y poco a poco, muchacho, que
nadie te debe oir. Juan cruzó la puerta
que daba a un lugar sombrío, donde
se respiraban los complejos, los remordimientos, miedos y otras humedades. Tomó aire para avivar su
hoguera. Retomó su curso cruzando
otra puerta y era ahora la habitación
oscura donde yo estaba. Lo vi pasar y
era un machete seguido de una gruesa
sombra con forma humana. Toda la
figura iba rodeada de una tenue luminosidad, reflejo de una lámpara en la
esquina con forma de santo. La silueta
se desplazó lentamente a través de la
habitación y por favor no te muevas
tanto, chingada madre, que es para
Juan dio el primer paso, leyendo el
describirte mejor.
transparente grafitti que lograba el
humo muerto sobre las paredes. NO
QUEREMOS
UBERTADES.
Aquellas contracciones que en
algún momento bombearon la euforia
Juana tenía las manos sobre la capor todo el cuerpo de Juana, ahora
ra, con los dedos ligeramente flexiotrabajaban sólo en su abdomen, con- nados jalando sus párpados para abrir
duciendo minúsculas pero bruscas sus ojos al agua. Pensó en reabasteeyecciones del aire recién respirado, cerse la mirada; con lágrimas, por suacompañando el ritmo con chisguetes puesto, porque no vaya a ser, el jabón
de lágrimas. Juana nunca supo se le cayó y ahí va Juana empinadita a
cuándo el éxtasis se le hizo dolor, pues recogerlo -Juan la vio. Iba en el
transcurso del segundo paso, y la imalos encontró idénticos, y ahora que el gen de perdonarle todo por meterle
placer era un verdadero llanto, debía aunque fuera un poquito lo atravesó

IO

V,

�EL DIABLO JUEGA CONMIGO

Julieta Renée
de lado a lado haciéndole casi perder
el equilibrio. Pero se sujetó bien el
cuchillo y siguió avanzando, ahora
con una rabia doble y doble su respiración, pues se dio cuenta de la trampa de esta puta que si no es por mi
voluntad, sucumbo.
El llanto llevó a Juana a buscar el
jabón a ciegas. Lo encontró y se lo
llevó al rostro aprovechando que había lágrimas para hacer espuma. Reslregó ojos y boca, y toda cosa que
pudiera recordarle que estaba viva y
no había nadie para extraerla íntegra
de ella, sin morir. Alguien que la rescalara de ese espacio tan estrecho en
donde nadie vive ni ha muerto, iDios!
iDIOS!
Lléname de vida o muerte, pero no me
dejes aquí entre ambas, donde si no
muero es porque no hay esperanza, y
si no hay esperanza, la qué me quedo? la consolar a mis parientes, con
mi vida, la posibilidad de mi propia
muerte?
Dios es más sabio que nosotros y
nunca manda su respuesta sobre el
lugar esperado, ni en el momento más
lógico. Espera a que Juan oiga el llamado y sigo:

'°
O'\

Juan avanzó el tercero y último
paso, pero antes de terminar de darlo
se sintió descubierto, alguien lo llamaba por su nombre. No, Juan, no eres
tú, pero es ·mejor que te apures, si
quieres hacerlo bien. Dio la vuelta a la

cortina y por fin la tuvo enfrente, con
la cabeza mirando al agua y suplicándole a la regadera. Tenía las manos en
la cara y el jabón que va de nuevo al
suelo casi roza la punta del cuchillo.
Pero todavía no es tiempo, Juan, aunque ya casi, no te desesperes. La vio
desnuda, con su vientre limpio, blanco, excepto en esa parte de abajo donde tenía pelos apuntando el curso del
cuchillo. Juan lo centró y comenzó a
acercarlo.
Juana avanzó hacia el agua para
enjuagarse al fin. Fue allí donde sintió
la entrada.
Abrió los ojos tan grandes que no
sólo vio blanco, como el color de la
espuma, sino un súbito negro ardoroso casi peor que eso que ahora
nacía de la boca del estómago y qué
será, iquién está allí! Y el reflejo de
sus ojos hacia el agua y más adentro
de su abdomen y yo sin aire en mis
pulmones para gritar qué es esto,
iquién eres! Sólo el vientre adentro y
el vómito de aire. La cabeza hacia
adelante, un gemido y el rechinido de
entrada de vuelta y la cabeza nuevamente hacia atrás. iOh Dios!
Ya está adentro y no tarda el grito
de la despedida, aquí estoy, esperándote. El cuchillo que no resiste y aho. ra desciende dejando una huella que
no es de su color, ni roja, sino de un
rosado limpio al mojo del agua corriente que se abre hasta el ombligo y
que si no es por él te rompo hasta la
pucha, desgraciada.

El agua lavó la sangre y la espuma,
y fue en ese momento cuando le comó
el dolor más grande, tan grande como
no lo esperaba. Y entonces todos fueron golpes, como de alguien luchando
por salir, y lloro no por el dolor ni el
adiós, sino por el perdón que no merezco. Gracias, señor.
GRACIAS
Este último estertor apenas fue
murmurado ysonó estentóreo en todo
el cuarto. Más agudo aún que el arma
que lo había empujado. Y es que
emergió hirviendo por entre los ruidos de la sangre en su garganta. Juan
sintió el filo del agradecimiento entre
sus ojos, no agradezcas, puta de la
muerte, igrita!, pero ya a estas alturas
Juana no advertía la diferencia entre
el placer del órgano del hombre y el
dolor del miembro de la muerte. Juan
gritó y ni aun sus propios aullidos fueron suficientes para amortiguar el eco
de la otra exclamación.
Juan huyó del lugar seguido de
una estela de vapor del cuarto, anun·
ciando, como cometa, un nacimiento
menos.
Juana resbaló poco a poco al suelo
hasta quedar de espaldas con la cabe·
za en la pared y las piernas abiertas
menstruando ahora por el estómago.

I
La oscuridad cae

y el deseo de ti
arrastra consigo
el recuerdo
Viernes santo
dulce viento
la oscuridad caía
como ahora
y la clara luna
distendía sus rayos
entre
tus labios
y

mis blancas manos
el asombro
dominaba tus ojos
tus miradas iban y venían
alertas
dulces palabras
tus palabras
suaves caricias
las de tus manos
qué placer el silencio
qué goce tus suspiros
qué día inolvidable
viernes
Viernes santo
iqué deseo!

El chorro lavó la sangre de la he·
rida.
Las lágrimas se encargaron de su
sonrisa.

IC

.......

.l

�DIECINUEVE AÑOS, HUARACHES Y PELO
LARGO
Entrevista con Javier Serna

Dulce María González
11

El diablo juega conmigo
cuando me desnudo
de mi ser
llega hasta
el filo de mi vida
la corrompe
me oprime
Un grito ahogado
transfigura
mi equilibrio
vistiéndome
púdica irremediablemente
de tristeza

00
0\

Yo soy de la "moderna" generación
de los sesenta, una década que se caracteriza por los gritos, por los pelos
largos, los aullidos, las protestas. Un
hermoso tiempo. Ahora nos da mucha
risa, pero haberlo vivido significó algo
muy importante para mí porque se
trataba de un movimiento romántico,
guiado cien por ciento por la pasión.
A mitad de los sesenta yo estaba iniciando la preparatoria, ahí me inicio
en un taller de teatro que dirigía el
maestro Enrique Fernández. Todos
los sábados por la tarde nos veíamos
en el Teatro del Maestro, hacíamos
ejercicios, entrenábamos nuestra voz,
nuestro cuerpo. Por esa misma época,
el Departamento de Extensión Universitaria, que dirigía la doctora Aurora Moreno, trae un curso de verano
con un maestro muy importante en mi
vida, una persona de gran capacidad
para motivar al alumno hacia el arte,
me refiero a nuestro Virgilio Leos. En
este curso de verano, muy afortunado,
nace una generación integrada por
gente como Rosa María Gutiérrez,
Emérico González, Magdalena y Gilbcrto Hidalgo, Pepe Zaragoza, Francisco González, Mario Pérez; en fin,
un grupo de gente que impacta como
generación. Posteriormente muchos
de ellos pasan al Grupo de Teatro
Universitario. En este tiempo conocí
a gente importante como Rubén
Orozco, Maricuchi Treviño, Blanca
Martínez Baca. Alfonso Tamés Jaime, el queridísimo Anselmo González Zambrano; toda esta gente es muy

importante para mí porque aparece
en mi primer atisbo al teatro.
Con el taller de teatro de la preparatoria participé en El juglarón de
León Felipe. Creo que tuve un inicio
muy afortunado: la primera obra en la
que participé es, precisamente, de alguien que está en contra de la dictadura, del régimen militar; a través de
estos textos empecé a adquirir un gusto por analizar los textos; claro que
era un análisis muy rudimentario el
que yo hacía, muy salvaje. Para reforzar lo anterior, hay que tomar en
cuenta que, cuando yo tomé el curso
de verano con Leos estábamos viviendo la problemática del sesenta y ocho,
y teníamos un maestro que de alguna
manera había vivido esta problemática y que nos ponía en contacto con
ciertos aspectos de la realidad que,
aunque aquí se habían vivido muy duramente (era un Monterrey de guerrilla, bombazos, secuestros de aviones),
no se comparaba con lo que sucedía
en México. Entonces yo tenía amigos
en Psicología y en Filosofía y Letras,
al frecuentarlos empecé a darme
cuenta de un mundo que no conocía y
que era fascinante porque era el mundo que me podía permitir captar la
realidad; pero ya no una realidad cotidiana de familia-clase-media en la
cual las problemáticas eran muy domésticas (muy bellas experiencias en
su momento). Me di cuenta de que
existían maestros, amigos, compañeros artistas que me iban a permitir ver

más allá de los objetos; se me hizo
verdaderamente que era el descubrimiento de mi vida. Con esta perspectiva me inicié en el teatro, yo quería
ser como León Felipe, como Tomás
González de Luna, como Ramón Estrada, gente que andaba en el rollo, en
la bronca, Roberto López, Femando
Muñoz. Ellos cambiaron totalmente
mi visión de la realidad. Miguel Covarrubias, Silvia Mijares. Todos ellos.
Entonces, fue el taller de teatro
con Sergio Fernández, el curso con
Virgilio Leos, El juglarón y ahora sí
empecé a integrarme en este mundo.
Hice algunas otras cosas con el grupo
de comedia de Enrique Fernández,
era un grupo muy padre, participé en
obras como Fiebre de primavera yEvasión, ahí estaba Alfonso Cano Jaime,
Anselmo González Zambrano. Después nos empezamos a reunir quienes
habíamos participado en el curso con
Leos.
Pepe Zaragoza (quien escribe algunas obras de teatro) Popo Torres
(que se interesa por la dirección),
María Esther Garza y su esposo (no
recuerdo el nombre) y yo empezamos
a formar un grupito de teatro universitario y estrenamos un espectáculo
que se llamaba Hacia dónde mira el
cancerbero. Después Popo Torres dirigió una obra de Lorca, creo que Doña Rosita la soltera; más adelante
montamos una obra de Pepe Zaragoza: A/ borde de un negro abismo; esta

�última la hicimos en el Teatro del Grillo, una salita que estaba por la calle
Juárez, entre 5 y 15 de mayo.
Por esos tiempos, nuestra amiga
Rosa María Gutiérrez se hizo famosa,
la había invitado a hacer teatro un
maravilloso director que regresaba de
México en medio del triunfo: Sergio
García. García preparaba El pelícano, de Strindberg; una obra muy difícil, con un repartazo; estaba Lourdes
Miranda haciendo a la madre; los hijos eran nuestros dos compañeritos
triunfadores del grupo de Virgilio
Leos: Emérico González (no sé si ya
se ponía "Borbón" en ese tiempo) y
Rosa María Gutiérrez; los veíamos
con una gran envidia. Nos invitaron al
estreno y todo mundo echando porras
porque eran de nuestra raza. La obra
fue un éxito. Estamos hablando de
otras perspectivas de abordaje, de
otro punto de vista con respecto al
teatro y de otro criterio por parte del
público. Había una gran inocencia en
este trabajo, una inocencia muy padre.

o

o
....

A este mismo maravilloso director
de pronto se le ocurre poner una obra
que se llama Antígona, de J ean
Anouilh, e invitó a Rosa María para
hacer al personaje principal. Una noche estábamos por ahí ensayando
nuestras obritas y llegó el tal Popo
Torres a decirme que Sergio García
quería verme; yo tenía como diecinueve o veinte años y que me invade la

emoción. Sergio estaba en el Teatro
de la Azotea (en Washington y Zaragoza), así que me dirigí allá corriendo,
usaba unos huaraches impresionantes, hechos de llanta, de dos centímetros de alto, con correas. Llego al
Teatro de la Azotea, que estaba en un
segundo piso, subo corriendo hasta el
escenario enmedio de un escándalo
(las graderías eran de madera) y llego
hasta donde estaba Sergio García con
cara de rata asustada. Sergio me da un
libreto y me dice: "vamos a leer". Yo
no sabía quién era Antígona ni qué
personaje iba a hacer ni sabía nada de
nada. Lo único que sabía era que Sergio García estaba teniendo éxito en la
ciudad. Y claro que yo tengo una vocezota fuerte y potente y me puse a
gritarle los parlamentos. El tal arquitecto Sergio García, que es un poquito
impresionable, se impresionó en mala
hora conmigo y me invitó a hacer el
papel de Creonte. Aquello era espantoso. Yo estaba haciendo a un hombre
de sesenta años y tenía diecinueve,
huaraches y pelo largo. Fue una experiencia padrísima pero mi trabajo era
desastroso, no sabía nada de nada pero quería hacer teatro.
El Teatro de la Azotea estaba en
el Taller de Artes Plásticas. Un lugar
padrísimo, mágico: era un galerón de
dos pisos con un patio inmenso, a espaldas del Sagrado Corazón. Ahí se
juntaba un grupo de gente para hacer
pintura, escultura, teatro, para escribir poesía. El ambientarrazaso empe-

zaba a las cuatro o cinco de la tarde.
Había ahí una verdadera atmósfera
artística, era algo muy romántico.

do. La Escuela de Teatro abandona el
Taller de Artes Plásticas y se muda a
la casa de 15 de Mayo.

Por esos tiempos invitan a Sergio
García a crear una escuela de teatro
y, a su vez, él me invita a dar clases;
también invita a Toño González, hermano de Gerardo González. Toño daba voz y dicción; Sergio, actuación y
yo, biomecánica. Hicimos un año piloto y aquello empezó a funcionar rápidamente. Llegó Rosa María
Gutiérrez; también andaba por ahí
Magdalena Hidalgo, René Alonso,
Rubén Eugenio Pérez. La escuela había prendido como pólvora.

Fue un tiempo verdaderamente
hermoso. Ahí estuvieron Gerardo
Valdez, Juanny Esquive), y mucha
otra gente que en este momento se me
escapa. En la Escuela de Teatro se
intenta concientizar al alumno de su
entorno social. Pero antes de pasar a
otra cosa, me gustaría mencionar que
en el Taller de Artes Plásticas conocí
a mi esposa, Rosa Magdalena; ella
estaba actuando en Las criadas, de
Jean Genet, bajo la dirección de Pepe
Zaragoza.

Después de ese año se le dio a la
escuela una formalidad, entonces se
invitó a Lola Bravo (quien se vino
nuevamente de la ciudad de México),
también llamaron al Dr. Juan José
García Gómez para que diera todo el
rollo de análisis y al querido Armando
Flores para que impartiera historia
del arte (o alguna de esas cosas que él
sabe hacer). Y se hizo la Escuela de
Teatro de Filosofía. En ese segundo
año se inscribió más gente. Ana Martin, Fernando Leal y muchos otros
que andan por ahí dando lata en el
medio.
Posteriormente se funda el Instituto de Artes bajo la dirección de Miguel Covarrubias y, en esta
institución, nace la Escuela de Arte
Dramático a cargo de Julián Guajar-

portante para mí porque fue mi debut
como director. Boxeo de sombras era
una obra que yo mismo había traducido, y en donde actuaban Javier Sancho, Ignacio Camacho, Esther
Galván, Rosa María Gutiérrez, Cecilia Pérez. Fue un gran éxito esta primera dirección; la gente gritaba
"bravo" y lloraba y subía a felicitarnos. Nos dieron todos los premios de
ese año (claro que alguna gente decía
que estaban vendidos, pero finalmente nos los dieron todos).

esto en técnicas psicoanalíticas. Gracias a este maestro maravilloso pude
asimilar experiencias anteriores en el
teatro universitario y conectar toda la
información en un todo organizado.
Empecé a entender.
Esta obra (Boxeo de sombras) que
había sido un éxito gracias a la intuíción, podía ser abordada ahora a partir de un método de análisis
dramático. En cuanto a la puesta en
escena, tenía la formación necesaria
para armarla en sus diferentes aspeetos.

En fin, todo esto pasó en los setenta. Cuando yo me fui a Inglaterra había problemas, el grupo es estaba
De Doreen Cannon ( alumna de
desintegrando. Allá encontré un ver- Utah Hagen) aprendí un método de
Fue una buena época. Hicimos &lt;ladero maestro, el director del Dra- actuación prodigioso que ofrece muMarat/Sade, Equus, Las bmjas de Sa- ma Center of London. Este señor me chisima herramienta para abordar la
lem, La ópera de tres centavos, Ten-or daba análisis, él y mi maestra de ac- construcción de personajes. Realy miseria... todos estos textos aborda- tuación estuvieron fuertemente liga- mente entendí el concepto del artista
ban de alguna manera una problemá- dos a mi iniciación real en el teatro. total. Pienso que me fue así de bien
tica muy seria acerca de la cuestión Christopher Fettes, el maestro del porque los maestros me adoptaron,
social. Yo seguía dando mis clases en que hablaba antes, sustenta la tesis de quizá porque me veían un poquito
la escuela pero había empezado ya un que para ser artista es necesario recu- salvaje. Se extrañaban hasta de que
cuestionamiento muy fuerte. Sentía perar el sentido del mundo y manejar saludara en las mañanas. Después de
que estaba defraudando a la gente, nuestra profesión con toda una ritua- todo estábamos en Inglaterra. Me han
creo que en verdad lo estaba haden- lidad; este sentido ritual opera en los de haber visto como un indio, un abodo. Me faltaba preparación. Había to- jóvenes en forma de iniciación a la rigen. Pero lo más importante es que
mado algunos cursos en México con vida adulta. Estas enseñanzas abrie- ellos me ilieron su propuesta de vida,
el maestro Héctor Azar, había anda- ron una nueva perspectiva en mi vida, su propuesta del arte hacia la vida.
do por aquí y por allá tomando cursos en mi entendimiento acerca del munde pantomima, biomecánica, pero no do. Con Fettes aprendí que era neceAl regresar a la Escuela de Teatro
tenía una verdadera preparación. De- sario un entrenamiento del ser me dediqué, arrogantemente, a criticidí que o era honesto y dejaba de humano como individuo antes de in- car todo el sistema de trabajo. Esto
enseñar o me iba a estudiar. Me fui a gresar en un grupo. Era recuperar la me trajo grandes broncas con mucha
estudiar, esto fue por allá en el 79. mitología, el sentido de iniciación, el gente. En este momento (1983) se forAntes de irme hice una obra muy im- origen del teatro; era insertar todo maba en la escuela esa generación en

...
...o

�TOCAMOS LA PUERTA

Lucas de la Garza Collado
donde estaba Gerardo Dávila, Rosa
María Rojas, Vicente Galindo, Yesenia López, Migdal López, Lupita Treviño, Claudia Marín, Esther Galván,
Minerva Margarita Villarreal. De esta
generación surge una propuesta escénica de una obra que a mí me gustaba
mucho: Mefisto; una obra que habla
de la problemática en la época de
entreguerra y durante la segunda guerra mundial. Estábamos en el crack
del dólar y, de alguna manera, la obra
nos mostraba la realidad que estábamos viviendo. Con este proyecto me
truena mi primer intento de grupo.
Habíamos invitado a Roberto Roger,
Javier Sancho, Gerardo Valdez, Ernesto Pérez el Gallo, Ornar Pérez,
Luis Mariano. Era una obra muy padre. Lástima que nadamás hicimos
una función. Entendí que no era posible manejar la autorreflexión en mis
actores sin marcar límites y sin una
estructura grupal. Sin lugar a dudas
fracasó el grupo.

~

...
0

Un poco antes de este fracaso me
habían dado la coordinación de la Escuela de teatro; el Lic. Bernardo Flores era el director de Filosofía y
empezó a impulsar muchísimo el área
cultural. Es así como, en 1988, surge
Universiteatro como una posibilidad
de trabajo grupal. Inicio la formación
de esta compañía a partir de una nueva perspectiva, esta vez mucho más
humilde, más comunitaria, más igualitaría. En base a este sistema en donde los derechos y las obligaciones son

iguales para todos, Universiteatro ha
estado trabajando en el transcurso de
tres años y, gracias al esfuerzo de todos, ha desarrollado una capacidad
de trabajo que rompe con cualquier
tipo de récord establecido en la ciudad.
Este texto forma parte de los "Apunt~
sobre teatro regiomontano, 1857-1980''
incluidos en Desde el Cerro de la Silla, artes
y letras de Nuevo León, trabajo colectivo
de investigación que próximamente editará la UANL.

TOCAMOS LA PUERTA
- Por estas calles andaba todo el día
en bicicleta - le digo a Lauren.
Le había prometido llevarla a la
casa de mi infancia. Son tantos los
recuerdos que me asaltan, continuamos caminando, son tan intensos.

- lDe qué te acuerdas? -me
pregunta.

- De todo, de todo - le digo nerVIOSO.

Llegamos al parque. El zacate
perfectamente cortado, el mismo
tono de verde en todas sus esquinas,
los troncos macizos de los árboles y las
bancas aún pintadas de blanco.
Le señalo la casa donde vivía una

\

1

/

/

familia de origen árabe. Su comida
era diferente, aún no se me olvida una
especie de tortilla de trigo gorda y
desabrida, el sabor agrio de jocoque.
Ellos formaban su propio equipo en
los partidos de futbol, los paisanos,
como se decían. Los demás de la
cuadra formábamos otro.
- Allí vivía una familia pueblerina
de Tamaulipas.

(
"'In'

~

- lNo los has vuelto a ver? - me
pregunta.

- No, les perdí la pista, ya se cambiaron.

-l Los cuetes, dónde los tronaban?
- me pregunta.

Tenían gallinas en el jardín y ellos,
que eran mis amigos, silbaban todo el
día canciones que jamás escuchabas
en el radio. Ahora entiendo por qué
eran así.

-Ahí mismo. Allá era donde se
organizaban los partidos de futbol
-le digo señalando el lugar en el parque.

Lauren permanece callada volteando hacia todas partes. Nada le
pasa desapercibido, como si estuviera
de viaje, un viaje en un país lejano.
En la casa de tejado rojo vivía una
familia de gringos. Sus muros eran los
más blancos de todos, daba la impresión de ser el lugar más limpio y ordenado del barrio. Una señora un poco
gorda y con la cara siempre rosada
nos daba chocolates americanos con
la condición que se los pidiéramos en
inglés.
- Mi mejor amigo vivía en la casa
del fondo. Una vez tronamos cuetes a
media noche en el parque y todos los
vecinos salieron en bata muy asustados, creyendo que se trataba de
balazos - le platico.
Su casa tenía el jardín más grande.
Un jardín depende de quien lo cuida
y lo quiere. Su mamá se pasaba el día
regándolo. Escuchabas el viento silbar entre las hojas del gran árbol, en
su sombra nos refugiábamos después
de jugar.

Fijo mi vista en los carros estadonadas, no son los mismos. Había un
Galaxie celeste en aquella casa, un
Mónaco verde en la otra, un Mustang
que hacía un ruido fortísimo. Los carros enormes de hace una década. Ya
no está el famoso Mercedes de la famosa señora que contrató a un chofer
solamente para que lo estacionara en
la cochera. Cómo nos reíamos de ella.
- En aquélla vivía un chavo bien
loco que andaba todo el día en motocicleta. Era mayor que nosotros y
n_unca hablaba con nadie, estaba
siempre solo. Un día se fue de su casa
y nunca volvió, dijeron que ya no quería estudiar más - le digo.
- lQué edad tenía? - me pregunta curiosa.
-Quizás la edad que tengo ahorita. No sabes todo lo que me imaginaba, vivía en otro mundo. Queríamos
ser como él. Era amigo de Daniel, un
chavo que se mató en un accidente de
carretera - le digo.
Un domingo aquí en el parque nos
enteramos de la noticia. La muerte me

...
0

~

�pareció algo tan extraño. Llegó como
el viento más ardiente en aquel verano
caluroso. De pronto se había ido y no
me podía acostumbrar a la idea de no
verlo más.
- Dame tu mano - le digo a Lauren y cruzamos la calle hasta subir en
la banqueta.
Al fin nos encontramos con la casa
que fue mi casa. Hay tantas cosas que
decir sobre ella que permanezco callado, silencioso. Los muros blancos
de cal hablando en un idioma que
solamente yo mismo puedo entender.
Palabras de niño, el fresco idioma de
la infancia. Palabras en forma de globos brillantes. Palabras retumbando
en los muros como el eco de las montañas.
Lauren no le quita la vista. Sus ojos
asombrados, como antes cuando soliamos aventurarnos en el extraño y
desconocido mundo de los adultos,
atraídos por los signos de su distinta
forma de ser. Me susurra al oído tramando otra travesura:
-lTocamos la puerta?

SOLA EN EL JARDIN

~

Q

.-4

Ya en la tarde subo al auto y me dirijo
a casa de Lauren. Prendo un cigarro y
meto un cassette en el estéreo. El se-

máforo cambia tres veces de rojo a
verde antes que logre cruzar. Hay mucho tráfico.
Ayer fui con ella a cenar. Me dice
que está harta de ir a la disco y prefiere encerrarse temprano.
La visito en su casa. Llevo puestos
unos shorts y camiseta, los veranos en
Monterrey son lentos y calurosos.
Abro el portón y veo la manguera conectada a la llave, los tennis y los
Marlboro a un lado. Encuentro a Lauren regando el jardín, cada uno de sus
movimientos demuestran el hábito de
una costumbre. Se acerca hacia mí,
descalza y con el cabello recogido, sus
manos arrastrando la manguera. Nos
saludamos con un beso, reclina ligeramente el cuello al tocar su mejilla con
la mía.
- lCómo estás? - me pregunta.
- Bien, me la he pasado todo el
día en el carro, estoy cansadísimo.
Tengo mucha sed.
Entro a su casa y camino hacia la
cocina buscando algo de tomar. Pongo varios hielos en el vaso y me sirvo
una limonada. Pienso en el ruido de
los carros allá afuera y esta diferencia.
Ella en el jardín. Distraído le doy un
trago a la limonada.
- lSi te dieran a elegir al hombre
más guapo a quien escogerías? -le
pregunto jugando.

- Uy, hay tantos, me encanta
Richard Gere, me encantan sus ojos
-me dice.
- l Y si te dieran a escoger otro
más a quien sería? -le pregunto y
espero que mencione mi nombre.

- Ya lo tengo, el que más me gusta
es James Dean, no sé por qué se me
olvidó. Pero como dicen, si lo olvidas
es por algo, no es importante.
Yo sólo pienso en cómo la quiero.
No de una forma pasional, como los
que juran jamás separarse. Pienso
también en su cara, asoleada, y en esa
mirada que se oculta cuando
bromeamos.
-Sabes, tuve un sueño increíble
esta noche - me dice.
-A mí a veces me lastiman los
sueños, sin ser necesariamente
pesadillas - le digo.

- lCómo te puedes entretene1
tanto en el jardín?
-Si supieras, me la puedo pasar
todo el día haciendo lo mismo.
Me termino la limonada rompiendo los hielos entre mis dientes. Sí, esto
es verdaderamente un triángulo
amoroso. Ella, el jardín y yo. Sonrío
para mis adentros y veo cómo ella se
acerca hacia mí con sus jeans empapados hasta la rodilla. Me da un
beso húmedo.

~ ,

...'.

- Qué tal, soy como una niña
jugando a la casita. lVerdad? -dice
Loló con una leve sonrisa.
Platicamos sobre cualquier cosa.
Hace menos calor, la tarde está
refrescando. Yo tirado en el zacate,
ella desplazándose de un lado a otro
en el jardín. No hay necesidad de
hablar, escucho el sonido del agua
salpicar en las plantas y el canto de los
grillos insistente.

-Qué raros son lverdad?
Quedamos callados, se hace el
silencio. Me levanto del zacate y me
dirijo a la cocina por más limonada.
Lauren camina de un lado a otro del
jardín, corta algunas flores, recoge las
hojas secas, riega las macetas. La miro
hacerlo detrás de la ventana, escondido.

- .....
,
..,,
l
; /'

- Ya me tengo que 1r. Hasta
luego...
La miro a través del retrovisor
parada en medio del jardín diciendo
adiós con la mano. No la veré tan sola
como en esta tarde. Ella y su jardín.
Prendo otro cigarrillo y acelero.

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�SIN GUILLOTINAS

Alejandro Medina
SIN GUILLOTINAS
Nunca con una daga
me orientes hacia
tu zona oscura.
Despoja de municiones al armamento
que fuerza los candados de la vida.
No necesito la presencia del amo de llaves
que con una palabra derriba las puertas.
Nada me obligará a seguirte
a tu rincón sombreado
ayuno de realidad.
Muéstrame el significado
de tus sueños sin imaginar
una guillotina con la exacta
medida de mi cuello.

AL REVERSO DEL CEREAL
Mi suerte siempre ha dependido
de los dibujos que aparecen
al reverso de la caja del cereal.
Es necesario atraparla
ya que en ella todos descifran
el crucigrama de la noche anterior.
Pero conmigo es distinto
porque según el color
que le perciba al desayunar,
será el matiz de la estatua
que elevo y transformo a diario.

CABELLO CURATIVO
ATANDO ORILLAS
Cuando dirijas tus flechas
de apache a mi tienda
de campaña, ten la precaución
de no despertarme.
No te preocupes si de pronto
entrego a las fuerzas místicas
mis sentidos,
y si intentas revivirme
trátame como a un sonámbulo.
Si me pongo helado y sin pulso
no me alteres con pastillas
y choques eléctricos,
deja que continúe en paz
mi labor vaquera de atar orillas.

Desde que su nave aterrizó
libertaron pumas y tigres
para amordazar al extranjero.
El zoológico abrió sus compuertas,
repartió su fotografía
y prometió gratificación
por sus hallazgos.
Desde que descendió del árbol
de espejos medicinales
se le acusó de brujo,
por sacudir las chispas
curativas de su cabello.
Nadie debe divulgar
sus misterios capilares.

�PINTOR PAISAJISTA, ESPECIE EN
PELIGRO DE EXTINCION

Saskia Juárez

SEÑAS/RESEÑAS/
CONTRASEÑAS

Cuando ingresé al Taller de Artes
Plásticas de la Universidad de Nuevo
León, los maestros que me iniciaron
en la pintura me hicieron una recomendación que a ellos a su vez les
había hecho una maestra catalana llamada Carmen Cortés: "Vuelvan sus
ojos a su entorno, vean su ciudad, vean
sus montañas, las fábricas, su gente,
descubran su realidad".*
Las sabias palabras de doña Car men llevaron a sus alumnos y a los
alumnos de sus alumnos a pintar el
paisaje de Nuevo León y hasta los de
Coahuila y Tarnaulipas. Fue creciente
el entusiasmo de los jóvenes de la época que abrieron caminos al visitar la
Fundidora y pintar a los obreros y sus
instalaciones, realizaron excursiones
a la Huasteca y pintaron sus formado-

*Los pintores de Nuevo León de principios de siglo no se preocuparon por pintar el
paisaje de la región. Sólo de Carlos Sáenz he
visto algunos cuadros con ese sol intenso de
nuestros veranos.
Fue hasta la fundación del Taller de Artes
Plásticas cuando se da la tendencia de salir en
grupo a pintar el paisaje, según la
recomendación de Carmen Cortés, quien,
como la artista europea que era, divulgaba el
impresionismo. Aparte de éste y también tardíamente, iníluye en nosotros el movimiento
mexicano de pintura y la presencia de Guadalupe Ramírez, quien buscaba teorizar lo que
se pintara a partir del Tratado del paisaje de
André Lothe. Los alumnos de Guadalupe se
dedicaron a pintar el paisaje y éstos a su vez lo
inculcaron más adelante en cuanto se convirtieron en maestros.

nes góticas, pintaron los pueblos cercanos a la ciudad como Santa Rosa,
Huinalá, Agua Fría, Villa de García y
otros. Pintaron las montañas ylos ríos,
formaron bodegones con objetos cotidianos, pintaron las moliendas con
sus calabazas en tacha y así nos fuimos
identificando con nuestra región. Algunos pintaron ese paisaje como parte de su formación, pero otros nos
quedamos con el tema como algo entrañable.

Don Manuel, que pintó básicamente en acuarela, tenía como temas
principales: casas o ruinas, pesadas
chimeneas y pequeñas ventanas de
forma irregular; el resto del paisaje
era complementario, enfatizaba con
líneas negras lo más importante usando tinta china aplicada con una pluma
de carrizo fabricada por él mismo.
Con todo eso lograba un paisaje duro
como el clima, como la tierra, como la
vida.

Esto me lleva con nostalgia a
recordar a don Manuel de la Garza,
personaje de la plástica nuevoleonesa
que fue un gran promotor de la pintura del paisaje; él se reunía con sus
amigos y con quien gustara de seguirlo con dos condiciones: que realmente trabajaran y que llevaran
lonche. (Pienso en todo el ritual que
implica la pintura paisajista: salir al
campo, lidiar con los mosquitos,
aguantar el sol del verano o el frío del
invierno.) Algunos llegaron a acusarlo
de pintor dominguero pero él, hablando con honestidad y haciéndole justicia, fue quien más ha fomentado la
pintura paisajista.

Los acuarelistas, sus amigos, se
concentraron más, casi todos, en
detalles de la arquitectura vernácula:
pintan puertas, ventanas, patios,
norias, y también algunos otros tipos
de paisaje. Entre ellos, Efrén
Nogueira es uno de los más versátiles.

Hablando de los pintores y en especial de la pintura del paisaje, hay
dos corrientes: en una están los que
pintan acuarela, en su mayoría acompañantes de don Manuel, y en otra los
formados en el taller, pintores de paisaje al óleo.

Los pintores del Taller de Artes
Plásticas tienen versiones muy
diferentes del paisaje. Por ejemplo,
Rodolfo Ríos pinta inmensas
montañas desgajadas que ponen al
descubierto rocas o tierra roja contra
el azul de otra, muros de roca que no
dejan espacio al cielo, altas montañas
y pueblos pequeñísimos.
Javier Sánchez gusta del paisaje
anecdótico con elementos de la vida
cotidiana como los pollos en el patio
o la ropa en los tendederos; no cesa
de pintar las montañas con azules muy
intensos, los caseríos y sus arboledas,
detalles bien definidos, con una gran
riqueza de colorido, contrariamente a

�PROYECTO Y RESISTENCIA
A propósito de dos libros de Hugo Zemelman

Amando M. Colunga
otros pintores que pintan el paisaje
nuestro en todo su drama. La pintura
de Javier es alegre.
Armando López gusta de los horizontes recortados: grandes espacios,
sobre todo en los cielos, cerros o montañas finamente dibujados y a veces
planos, con una sensualidad que nos
lleva de pronto a descubrir cuerpos
recostados; pintura a veces sin una luz
definida, sólo color.
Efrén Yáñez: su paisaje es complejo, lleno de desniveles, con masas
o mechones de árboles que oscurecen
partes del cuadro, casas con agudas
chimeneas buscando las alturas, paisajes tortuosos con caminos en zigzag;
no se sabe cuándo termina el suelo
para convertirse en montaña y tampoco cuándo ésta se convierte en cielo.
Un paisaje sin ümites el de Efrén,
quien usa un colorido violento y a veces patético.
Raúl García Gallegos. Sus cuadros son construcciones o elementos
saliendo de la oscuridad, con esa luminosidad que dan las noches de luna
en las casas blancas y la tierra calcinada. Configuración de un paisaje nocturno pero visible.
Guillermo Ceniceros nos presenta
un paisaje en que el colorido de la
tierra y las montañas es tan etéreo
como el cielo, para después dibujar
rocas, cañadas, desfiladeros, con lí-

neas oscuras y duras como mapas naturales; de pronto también podemos
encontrarnos perfiles de seres humanos o cuerpos, un paisaje con parte de
la fantasía del autor.
Aquiles Sepúlveda - pintor de
grandes cielos y poca tierra - me recuerda a Turner, el paisajista inglés
que prefiere pintar, más que el paisaje, el drama de la naturaleza.
Nadie de los pintores paisajistas
dejó de lado, como temática, los
caseríos, las montañas, los pueblos
con sus casas de chimeneas
escultóricas, la flora del desierto, la
tierra calcinada, el sol del verano, el
frío del invierno que deja a los
arbustos sin hojas creando marañas
de colores violetas y grises, montañas
de formaciones rocosas, agudas como
agujas: la Huasteca, el Fraile, el
Potrero Chico de Hidalgo, o mesetas
como la Popa, cerros redondos como
el Topo y el Potosí y otros.

dos y a quién sabe cuántas cosas más
las hemos dejado morir en la realidad
pero no - afortunadamente- en el
lienzo del pintor.
Quisiera hacer un llamado, pedir
como lo hizo doña Carmen Cortés:
veamos nuestro entorno. Tenemos
que unirnos para rescatar lo que nos
es propio, darle un sentido en nuestra
actual realidad, luchar porque no se
destruyan nuestras construcciones
vernáculas, descontaminar los pocos
ríos que nos quedan, hacer que pueblos enteros respeten su fisonomía,
que no pierdan su personalidad y sus
hermosas costumbres.
En lo que respecta a la pintura
paisajista, tenemos que fomentar este
género de pintura, y ayudar a través
de nuestro quehacer a mejorar el
mundo en que vivimos; así, de paso,
evitaremos que el pintor paisajista sea
una especie en ·peligro de extinción.
Monterrey, N.L, a 12 de octubre de 1991.

El pintor paisajista en este momento es en parte historiador, ecologista, antropólogo y algo más.
Haciendo un recuento de obras en
relación con la arquitectura regional,
sólo algunas de las casas más antiguas
de los pueblos han quedado consignadas en pinturas de nuestros artistas;
parajes que fueron bellos ya no existen; pueblos enteros, en nombre de la
modernidad, ya no tienen fisonomía;
los ríos están totalmente contamina-

l . Objeto curioso, excéntrico y folklórico, la utopía florece, provoca rumores, murmullos: el libro de Hugo
Zemelman De la historia a la política
(Siglo XXI, 1989) es uno de ellos, un
murmullo. Pero la utopía también articula deseos, no sólo es un objetivo,
como se ha pretendido. Al definir tonos, al dibujar contornos, define y dibuja algo más: proyectos. La utopía es
un pincel, y su tinta, el dándose, la
potencialidad. Por eso, abrir el libro
de Zemelman es abrir la puerta de un
torbellino, y leerlo, inscribirse en la
múltiple, la inextricable conciencia de
las opciones. Late, palpita, se detecta
en la sintaxis, su deviniendo es vitalidad, opción, potencialidad, y también, ansiedad de futuro, de vida, de
historia. "Nos enfrentamos a una urgencia de futuro", señala, y ello nos
obliga a aprehender el proceso real de
una abigarración de hechos que nos
atropella, nos transmuta en volición y
nos entrega el horizonte de un posible, de un quizás intempestivo. Pero
así es la utopía, una dimensión tan
palpable como el propio devenir; sólo
que para aprehenderla, para desgajar
su vitalidad, necesitamos como el indígena, como el cholo, construir la
historia desde la imaginación.
2. Proyecto y resistencia son
términos que en situación inclusiva
resultan ambiguos; ello porque el
primero denota pragmatismo y el
segundo oposición. Sin embargo,
atendidos desde la historia, pierden

en ambigüedad lo que ganan en sentido. Un proyecto es un horizonte de
posibles, en tanto que la resistencia es
la contención de ellos, una potencialidad en busca de coyunturas. Es
por esto que tanto el proyecto como
la resistencia exigen una lectura marginal, en el aparte del pragmatismo y
la oposición. Hugo Zemelman llama a
esta lectura "procesual" en su texto

Crítica epistemológica de los indicadores (El Colegio de México,
1989) y remite su estrategia a la
deconstrucción de los diagnósticos
normativos; se trata de una estrategia
que atiende a la historia del margen,
de la exclusión. Esto implica considerar la historia como campo de
posibilidades, a pesar de su
heterogeneidad, de la difusión de sus
perfiles, de la dificultad de su
organización en esquemas coherentes. La lectura procesual así, lee lo que
no está considerado a partir de lo que
sí está contemplado. lUna simpleza?
Quizás. El caso es que ni el proyecto
ni la resistencia han sido escritos: porque no han sido leídos.
3. El barrio, la comunidad, la
aldea, tres espacios sin historia,
ausentes de la cuenta nacional, y, sin
embargo, tan activos como los
microbios de Paul de Kruif. lAcaso no
es más real hablar de la propensión de
la población a la morbilidad que hablar
de "número de camas por habitantes"? lDónde comienza y dónde termina la reíerencia del lndíce Nacional de

Precios al Consumidor? "Una
pregunta para cada historia". Hoy,
cuando se ha decretado el "fin de las
ideologías", cuando se anuncia desde
el púlpito académico el fin de la
utopía y el comienzo de una historia
medible, programable, lqué queda de
aquellas "virutas de militancia" de
Lucien Febvre?, lqué queda de
aquellos "combates por la historia" de
Marc Bloch? "Una pregunta para
cada historia". El barrio, la comunidad, "la historia solamente alcanza
su plenitud en el propio proyecto de
construir el futuro buscado como
realidad posible de vivirse como experiencia" (Zemelman). Hay que
abandonar la óptica del EstadoNación como único sujeto activo.
"César venció a los Galos. lNo llevaba
consigo ni siquiera un cocinero?
Felipe II lloró al hundirse su flota.
lNo lloró nadie más? ... Una pregunta
para cada historia" (Brecht).
4. l"Una epistemología de la exclusión? iCarajo!, lo que necesitamos
son proyectos operativos". Bajé la vista, tomé mis mecanografiados y
aguardé, paciente, el final de su pausa.

-Necesito que me entregues un reporte de lo que pasa en "Cerro Blanco
Primera Sección"... A esos cabrones
el DIF ya les tramitó una Unidad de
Servicios Médicos y ahora quieren
agua y electrificación ... iHazme el
chingado favor! ... AJ paso que van, al

�LA PROCESION

•

Federico Patán
rato van a querer drenaje y pavimentación.
Me levanté de la silla y abrí la
puerta para salir.
... Ah, y por favor, quiero que dejes de

leer a ese Foucul o como se llame.
Aquí ya estamos hartos de pendejadas.
Salí de la oficina. Por el pasillo me
despedí rápidamente de mis compañeros y abandoné el edificio. Al llegar
a mi casa me esperaba mi amigo Carlos López Goytortúa.
-Perdone ... lusted estudia otrabaja? -me preguntó.
Sentí entonces cómo mi rostro,
duro y de ceño fruncido, se suavizó y
dibujó una sonrisa.

./

San Cristóbal de las Casas. Chiapas.
Abril de 1991.

........

N

Es con lentitud y paciencia que un
escritor va construyendo su casa. No
una casa cualquiera y sí aquélla intuida primero y entrevista más adelante,
cuando se estableció ya sin titubeos la
decisión de transformar la experiencia en escritura. Ardua labor ésta,
pues no sólo significa saberse habitante de un cierto mundo, sino tener la
capacidad de interpretarlo desde
nuestra vita-lidad y con nuestras herramientas lite-rarias. Vitalidad y herramientas, dicho sea de paso, en
continuo enrique-cimiento, ya que de
otra manera el autor moriría asfixiado
por un exceso de satisfacción con lo
hecho.
Una casa, pues. Y como toda casa,
surgida de integrar habitaciones. Habrá en cada una de éstas un moblaje
acaso distinto en tono y en matices,
pero de dueño único, reconocible
unas veces en la disposición general y
otras en algunos rasgos infaltables.
Eso que en ocasiones llamamos estilo,
cómoda palabra de aceptación unánime. Así con José Javier Villarreal. Joven como es, se ha mostrado buen
arquitecto de su vivienda poética. Si
quisiéramos comprobarlo, bastaría
con examinar las tres estancias que
componen el libro cuya presentación
nos ha reunido hoy aquí.* Pertenece
la más antigua de ellas a 1982, cuatro
•Este trabajo fue leído por su autor el viernes
21 de junio de 1991 en el Centro Cultural
Monterrey.

años más tarde quedaba concluida la
siguiente y en el cercano 1990 se dio
por terminada la tercera que, cabe
agregar, da su nombre al conjunto: La
procesión.
Hablemos de estilo. Porque uno
hay que unifica la apariencia de estos
ámbitos. Tal vez no fuera el inicial de
José Javier, pero sólo el propio autor
sabe de tales ayeres. Lo cierto es que
el escritor ya publicado, y por lo tanto
el perteneciente a los lectores, aparece dueño de un modo de escritura
mantenido a lo largo de los libros publicados. Sin titubeo alguno podemos
llamarlo versicular. Es decir, versos
largos que superan las medidas usuales en los poemas de arte mayor, pues
llegan a tenderse por veinte y más
sílabas, e incluso se desbordan a la
línea siguiente, aunque en ocasiones
limiten su ambición al endecasílabo.
No es forma surgida en su ayer reciente, que ya la Biblia la utilizaba. O
Whitman en la poesía norteamericana
del XIX; o Saint-John Perse en la
francesa de nuestro siglo; o León Felipe en México y en el propio México
José Carlos Becerra. Es un tipo de
verso que da gravedad a los ritmos,
prestancia a las ideas y tonos épicos al
conjunto.
lPor qué decide José Javier colocarse en tal compañía? Pensamos que
en razón de lo ya dicho: busca el poeta
la creación de un mundo con resonancias épicas, en donde los sucesos coti-

dianos aaecienten su estatura con base en las imágenes que los expresan.
Recurre José Javier a un enfoque cuya
intención es mirar tales acontecimientos como si pertenecieran al campo de
la fábula, emparentándolos así con la
crecida perspectiva de lo mítico. Y no
porque un prurito de exageración
guíe la escritura que comentamos. Es
muy otra la intención. José Javier intuye una línea de relación entre el ayer
poderoso y el presente humilde. Considera que en el incidente amoroso de
hoy quedan huellas de las pasiones de
antaño y que las tristezas o melancolías de lo antiguo se continúan en sus
equivalentes de la actualidad. En razón de esto, una considerable procesión de ecos culturales transcurre por
los tres libros de este volumen.
Pero, desde luego, cada uno de
ellos tiene su propia naturaleza y su
propio nivel de desarrollo. Nos referimos a lo siguiente: en Estatua sumergida captamos aún la voz adolescente
o, por qué no, de la primera juventud;
viene luego Mar del Norte y un modo
de expresión más adentrado en la madurez de ideas; La procesión pertenece al universo adulto. De esta manera,
el libro inaugural revela por momentos una vulnerabilidad herida de
asombro; el libro de la etapa última
una vulnerabilidad atenuada por la
sabiduría del vivir. Si al principio el
mundo metafórico permite ver por
instantes su paralelismo con la modernidad, Mar del Norte lo desenmas-

......
~

�•

cara menos y La procesión parece entregada en exclusiva a una recreación
de épicas antiguas.
Desde luego, todo lo anterior para
hacernos el ofrecimiento de una visión del mundo particular, de la cual
es centro la forma comentada, forma
que abriga un buen número de conceptos y de percepciones. Por ejemplo,
en Estatua sumergida
encontramos ya la voz poética dirigiéndose a un "tú" que es ella misma
desdoblada. Le dice: "...eres tú el que
trata de escaparJ el que vaga por los
parques de noche:/ a quien le falta
siempre un poco por llegar". lNos
equivocaremos en tomar esa idea como núcleo de las preocupaciones exploradas por esta poesía? Porque en
el verso último aparece el tema dominante: aquel del exilio. Que significa,
no hay duda, un viajero empeñado en
volver a una casa que parece ya no
csperalo; un viajero cuyo periplo no
habrá de completarse en razón de los
obstáculos con que tropieza. Y el regreso imposible es metáfora, claro está, de la vida y, por ello, del amor.

...,
....
....

Desde el principio mismo, lo cual
significa Estatua sumergida, la figura
de Ulises parece extender su sombra
por la escritura de José Javier. Al
principio és un mero señalamiento de
huellas, crecidas en Mar del Norte y
potente ya en La procesió11. Pero un
Uliscs anónimo y hecho a imagen del

poeta que lo ha revivido. Por tanto, un
Ulises preso de su naturaleza
humana, acosado por debilidades que
le son propias e inmerso en la busca
de atenuantes y, sobre todo, de
respuestas. En la poesía de José Javier
el hombre es una conciencia hurgadora, que va entrando en los
resquicios últimos de la existencia. Se
trata de una exploración dolorosa por
lo que tiene de interna. Sin embargo,
los signos de su presencia aparecen en
el mundo externo. De esta manera, la
lectura del entorno es el camino hacia
la percepción de lo íntimo. O como
dice Mar del Norte, se van abriendo
"las puertas de los jardínes vedados".
En la sintomatología poetizada
por estos libros se percibe un aire de
apocalipsis. La mirada puesta en el
mundo sólo ve colapsos y derrumbamientos, mutilaciones y fracasos. Habrá "hombres y mujeres cercenados
por la muerte", se estará "rodeado de
alacranes de mirada hosca" e, imagen
muy reveladora, "con la llama entre
mis dedos aborto cuidades desmoronadas". Y la hemos llamado reveladora por lo siguiente: el hombre posee la
luz vital, pero en su intento de utilizarla en la creación de bellezas y portentos va cayendo en fracasos sucesivos.
Este aire de insuficiencia ante el hado,
esta confirmación inacabable de acechos por parte del mundo, aparece en
la poesía de José Javier desde el principio mismo.

Sin embargo, no todo es negrura.
El hecho mismo de guerrear cotidianamente por erigir el mundo soñado
es ya un rasgo de optimismo, aunque
la derrota sea el desenlace. Porque en
su lento caminar hacia la esperanza la
voz poética tiene un sostén firme: su
propia existencia. En otras palabras,
el acto creador, al ir estableciendo
verso a verso la descripción de sus
avatares, neutraliza la amargura mediante el proceso mismo de describirla. As~ escribir es vencer los agobios
que el hombre sufre en sus relaciones
con el entorno. El cierre dado a La
procesión es el punto más elevado de
esta victoria. Escuchemos al poeta:
"Entonces/ recorro las calles de mi
cuerpo, de tu cuerpo; entonces te penetro en este alado navegar de horas
nocturnas".
Imagen de fuerte contenido erótico, plantea el encuentro amoroso como señal de plenitud y de llegada. El
cansado viajero toca puerto y su
deambular termina. El generoso abrigo de la mujer cancela los sufrimientos del pasado. Esta mujer es,
intuimos, Penélope oculta por distintos nombres y variadas actitudes. Si
muchacha en los principios, cuando la
hallamos "turbada por el ángel del
deseo", irá creciendo hacia su naturaleza de mujer madura, de imagen todopoderosa cuyos brazos ansía el
navegante, mujer que, y volvemos a
Penélope, "ha bordado en silencio el
lienzo de nuestra muerte". Así, el
mundo poético de José Javier está re-

gido por la presencia de la mujer, que
si amante y esposa en la mayoría de
sus apariciones, no desdeña el papel
ocasional de madre.
A la mujer, cuando muchacha, la
tocó el ángel del deseo. Y con ello
inauguremos otra etapa de nuestro
caminar por esta poesía. La vimos
fundada en la idea propiciatoria de
Ulises, uno de los símbolos para
representar al hombre. Pero con igual
fuerza pertenece a una imaginería
bíblica. Allí están, prueba primera de
lo que afirmamos, esos ángeles
terribles que aparecen en los campos
de batalla, que representan a las
ciudades, que significan el silencio,
que dan la espalda a los muertos.
Suelen pertenecer a lo ominoso,
aunque en ocasiones se carguen con
la implacable ternura de un dios que
exige cuentas al hombre.

como figuras en distintos procesos de
mutilación o a punto de desaparecer.
De esta manera, el agobiante mundo
de la escatología cristiana hace su
aparición en esta poesía de aire
apocalíptico. Otros elementos hay,
desde luego, que redondean tal
sensación de agobio. En rápida
enumeración, tendríamos los espejos,
testigos insobornables de la coRdición
humana, pero también las moscas y la
usura y la niebla.

Y las ciudades. Pertenecen a dos
mundos distintos: el cotidiano cuando
se llaman Brujas o Tijuana, el épico
cuando hay un intento de fundarlas,
para establecer con ello la presencia
absoluta del hombre. lNo es labor de
todo viajero dejar como testimonio de
su paso una semilla de ciudad? Pero
recordemos el final de La procesión:
el cuerpo humano es una calle y, a
mayor abundancia, el viajero pertinaz
Allí están, prueba segunda, los · que transcurre por este libro afirma:
diversos jardines. Son ámbitos de " ... he fincado las murallas de mi pueresguardo, lugares donde la memoria blo, las murallas de mí mismo ... " El
asila su infancia, cercados para que el hombre es su ciudad y, por lo tanto,
hombre busque la tranquilidad. cualquier fundación representa la
Edenes, si queremos resumir. Y como fundación del hombre.
edenes, de pronto quedan en la zona
de lo prohibido y se vuelven motivo de
Y está el mar, desde luego. No hay
nostalgia.
viajero sin mar, que el tránsito
verdadero debe darse por las aguas.
Allí están, prueba tercera, las lNo lo dice el inicio de Estatua
estatuas. Si La procesió11 claramente sumergida: "Desciendo en el océano
especifica que los hombres "son que me permite el camino por tierra"?
estatuas de sal, templos vacíos", no ¿Y no es el mar símbolo por igual de
dudan los otros libros en presentarlas toda vida y de toda traición? lNo es lo

inestable y lo permanente? Sucede
entonces que la poesía de José Javier
habla del hombre simbolizándolo en
elementos externos que son lo
interno. Y es el hombre como ser
agonista, cuya gallardía consiste en
luchar por erigirse en hombre. De
aquí la cita con que cerramos nuestro
texto, que justo es permitirle al poeta
la última palabra: "Sólo el hombre
inventa su vastedad, sólo él aclama la
magnitud de su visión".

José Javier Villarreal, La procesión. Serie El
Volador. Joaquín Mortiz/Ayuntamicnto de
Monterrey. México, 1991. 184 pp.

......

&lt;11

�LA SIDERURGIA, SU ORIGEN Y
DEPENDENCIA DEL CARBON

Manuel González Caballero
La siderurgia

REGION

.

·:@)$'

Si entendemos la siderurgia en la era
moderna como un proceso para la
extracción del hierro del mineral del
mismo nombre y su forma de trabajarlo, tenemos que admitir que se piensa
en la utilización de los equipos de
hornos altos y en las tres materias primas básicas para su elaboración: mineral de hierro, coque y piedra caliza.
(Por razones obvias dejamos de
lado el proceso de reducción directa
para producir acero por no encajar en
el tema central de este capítulo, en su
dependencia del carbón.)
Dicho en pocas palabras, el
término siderurgia es el arte de
extraer el hierro y de trabajarlo.
Y, por supuesto, la forma de trabajarlo en la actualidad es distinta en
ciertos aspectos a la forma usada antiguamente, si bien siempre utilizando
los mismos procedimientos básicos.

1.'

Los métodos más comunes que
utilizaban los antiguos para la fabricación del acero, consistían en obtener
hierro dulce en un horno, con carbón
vegetal y tiro de aire; expulsión de las
escorias por martilleo y carburación
del hierro dulce para cementado.
Esta forma sencilla de expresar
tales métodos, de ninguna manera se
apega al estilo clásico de describirlos,

....
....

\O

' ~

de manera que puedan entenderse
por todos los lectores, incluyendo los
técnicos.
La misma forma sencilla de
escritura la emplearemos en la
descripción del funcionamiento de un
horno alto, a fin de compararlo con la
descripción anterior, con el propósito
de establecer dos épocas en las
operaciones de la siderurgia.
El funcionamiento de un horno alto comienza con la carga en capas
sucesivas de mineral de hierro, piedra
caliza y coque, que se depositan en su
interior por medio de cubos elevadores que suben por un plano inclinado,
operando continuamente, para mantener siempre lleno el horno, cuyo revestimiento interior es de ladrillo
refractario.
La combustión del coque en el interior del horno, con gran desprendimiento de calor, auxiliado por la
inyección de aire pre-calentado, eleva
la temperatura aproximadamente a
los 1500oc, hasta derretir el mineral de
hierro, operación que es activada por
la piedra caliza que obra como fundente.
Siguen otra serie de operaciones
tales como la extracción del hierro del
fondo del horno, comúnmente
llamado "picas", así como dar salida a
la escoria, sub-producto que en la
actualidad sirve para la fabricación

del cemento, yuna serie de reacciones
químico-físicas de las que no nos
ocuparemos en este relato, pues
sencillamente se trata de describir la
operación fundamental de un horno
alto, y contrastarlo con el método
antiguo.
Origen

Por supuesto, los métodos descritos
no constituyen el origen de la siderurgia, pues ésta se remonta a épocas
muy lejanas según historiadores dedicados a estas investigaciones.
Luis Angel Rodríguez, Berzilius y
otros narradores de historia más, han
dicho que la marcha de la civilización
de los pueblos está ligada íntimamente con la explotación del hierro. La
vida moderna no puede prescindir de
este elemento tan necesario en todos
los órdenes de ideas que se pretenda
considerar, ya que en la industria metalúrgica, en la construcción, en la locomoción, en la rama vehicular, en
artículos hogareños, en maquinaria
agrícola, etc., son tantas y tantas sus
aplicaciones, que no bastaría el volumen de este trabajo para relatar siquiera una breve historia de dicho
metal.
Berzilius dijo que el hierro es el
sine qua non de la civilización, ya que
lo ve mantener en todo tiempo una
circulación constante y activa de numerario, ocupar un gran contingente

�de la clase trabajadora, y crear riquezas hasta entonces desconocidas y
ocultas bajo tierra.

Los titanes fueron los primeros
que llevaron a Grecia el arte de trabajar el hierro.

En los primeros siglos de la
historia del hierro, reina una densa
obscuridad, en la cual apenas se
distinguen algunas formas de la
manera de trabajarlo.

Resulta de todas estas tradiciones
históricas que varios pueblos se han
disputado el honor de haber descubierto el hierro, y el arte de sacar
partido de él; unos quisieron deberlo
a un dios, otros a Cibeles, madre de
los metales, hija del cielo y de la tierra,
sin duda por analogía con la extraeción de los minerales de las profundidades del globo terráqueo y el fuego
que los funde.

Sería difícil señalar una fecha precisa del descubrimiento de este metal,
pues se pierde en los tiempos más
remotos.
Los egipcios lo conocieron 2,000
años antes de Jesucristo.
Moisés, que vivió 1,500 años antes.
de Cristo, atribuye el descubrimiento
del hierro a Tubalcain, cuyo padre
nació 3,130 años antes de la era cristina. (Cap. IV. ver. 23. Tuba! en árabe
significa cscoría de hierro, y Caín,
adquisición).
Los dáctilos del monte Ida les
habían enseñado a los hombres el arte
de trabajarlo. Algunos escritores
atribuyen el descubrimiento del hierro al mismo Yulcano, y los egipcios lo
honran con él.

-

00

/ La tradición coloca sus hornos en
la isla de Lcmnos, en donde el obrero
se cubría la cara con una máscara de
cuero para evitar el salto de las
chispas.

Como quiera que ello sea, el uso
del hierro parece haber venido de
oriente puesto que los egipcios
debieron su civilización a una nación
oriental.
Sin embargo en el sitio de Troya,
1,200 años antes de Jesucristo, se sirvieron los griegos de armas de cobre,
según lo refiere Hesíodo. Esta era la
materia de la que se hacían las armas
de los héroes.
En Esparta, 700 años antes de
Jesucristo, cuando Licurgo prescribió
el oro y la plata, se empleó el hierro
para hacer moneda. Pronto se
extendió a toda Grecia el uso de este
metal, los atenienses lo hicieron extraer de la Isla de Eubea; 430 años
antes de nuestra era Glaucos de Chios
aprendió a soldar el hierro.

El temple del acero entre los egipcios data de 2,000 años antes.
No tardó en pasar el arte de trabajar el hierro del Oriente a las regiones
occidentales de Europa. Cuatro o cinco siglos antes de esta era, los griegos
lo habían llevado a España, Italia y
Africa. Pero los romanos comprendieron mejor el arte de trabajar el
hierro; sus operaciones estaban apropiadas a la naturaleza del metal. Al
principio del siglo decimoséptimo ensayó Dudley sacar utilidad de las inmensas cantidades de hulla de
Inglaterra, y estableció en las fábricas
de ferrería de Woncester, las primeras fraguas de carbón de piedra, y fijó
la época de esta revolución notable de
la metalurgia en 1619.
En Francia se le dio un gran impulso industrial a partir del siglo XIX.
Otros historiadores, igualmente
serios y documentados, hablan de que
los más antiguos vestigios inducen a
creer que el hierro fue descubierto
por los egipcios de 2,300 a 2,000 años
A.C. A partir de entonces el hombre
comenzó a buscarle aplicación en la
fabricación de armas y utensilios de
trabajo, mezclando el hierro fundido
a distintos metales para dar mayor
consistencia a lo que en un principio
era hierro no maleable.
De tales ensayos nació el acero,
que es una aleación férrica que con-

tiene, en proporción, pequeñas cantidades de carbono, manganeso, fósforo, azufre y silicio.
De 1,500 a 1,000 años A.C. los
griegos y los chinos perfeccionaron
algunos métodos para producir acero.
A partir de entonces su proceso fue
lento.

comienza la producción de acero por
el sistema Bessemer.
Con todo, no fue sino hasta que
sobrevino la "revolución industrial"
de Inglaterra que esta industria principió su desarrollo fabuloso.
El "maquinismo" trajo aparejado
mayor necesidad de acero y por .lo
mismo mayor cantidad de producción, de tal manera que al parecer con
el inicio de su desarrollo nació también una competencia mecánica, esto
es, la fabricación de máquinas para la
producción de perfiles y productos,
en todos los países.

Sobre este último punto: producción de armamentos tan sofisticados
que han causado destrucción y muerte en dos tremendas guerras mundiales, las de 1914 y 1939.
Claro que la civilización actual no
habría evolucionado tanto si no
hubiera sido por la expansión y
moder-nización de esta industria, que
no obstante de hacer tanto daño con
las armas, ha hecho tanto bien por el
progreso y desarrollo de los pueblos.

Concuerdan estos historiadores
con los anteriores ya mencionados en
que a fines de la Edad Media fue
construido el primer horno alto en
Holanda y más tarde, en 1740, HuntaDesarrollo en la América Latina
man ideó el procedimiento de fundi-.
do por crisol al que siguió, en 1855, el
La producción de fierro en la Améride Henry Bessemer en la ciudad de
ca Latina data de la colonización esLlegó a tal grado el desarrollo de pañola. En la época precortesiana,
Wyandotte, Michigan, que produjo el
esta industria en países como Inglate- contrariamente a lo que sucedía con
primer acero comercial en América.
rra, Francia, Alemania, Italia, Espa- otros metales como el oro, la plata y
Desarrollo
ña, Suecia, Bélgica y otros más que el cobre, que fueron conocidos por los
nació el título que con él la humani- aborígenes mexicanos, el hierro era
Nadie pone en duda que fue en el dad estaba viviendo la edad del acero. desconocido.
viejo mundo donde principió el desarrollo de la industria siderúrgica, por
A este esfuerzo portentoso se
Documentos consultados en el
la misma razón de que fue allá donde sumaron países de otros continentes Instituto Latinoamericano del Fierro
nació el proceso de fundir el hierro como Rusia, Estados Unidos, y el Acero (ILAFA), hablan de que
mediante los equipos de hornos altos. Canadá, Japón, China, etc., que las primeras fundiciones que se conohicieron bueno el título mencionado. cieron se instalaron preferentemente
Siendo esto así tenemos que admien donde se encontraban yacimientos
tir el dato de que a fines de la Edad
Por ende sobrevino un desarrollo de mineral de fierro y donde existían
Media, cuando comienzan las opera- tal que la era del maquinismo se ex- a la vez bosques abundantes para la
ciones de un horno alto, principian tendió a toda Europa, Asia y Africa; elaboración del carbón vegetal necetambién las etapas de la industrializa- lástima, han dicho algunos escritores, sario para la fundición.
ción, pues ya para el siglo XVIII se que ese desarrollo mecánico no sólo
nota el avance de la misma industria haya sido para producir elementos de
ILAFA misma señala que la pricon fundido en hornos por medio de paz, sino también para fabricar ele- mera ferrería de que se tienen noticias
crisol, al tiempo que en el mismo siglo mentas de guerra.
es la de Coalcaman, en Michoacán,

1-'
1-'

IC

�México, que está ligada al ilustre
nombre del español don Andrés del
Río, descubridor del vanadio.
A orillas del río Tunal, en Durango, también de México, hubo una ferrería que contó con un pequeño
horno alto. En Jalisco existió la ferrería de Tula y en el estado de Hidalgo
las ferrerías de la Encarnación y de
Apulco, entre otras. En el estado de
México, en el municipio de Valle de
Bravo, operó hasta los primeros años
de este siglo la Ferrería del Salto, que
produjo fierro fundido en lingotes,
piezas moldeadas y barras de hierro
dúctil.
En algunas de estas ferrerías se
utilizaban, según apunta en un muy
detallado estudio el lng. don Gonzalo
Robles, la forja catalana y el horno
castellano. Su producto se afinaba
posteriormente en hornos de
pudelado para obtener hierro dulce.
La producción era reducida y se destinaba a cubrir las necesidades de las
herrerías, a la manufactura de herrajes artísticos y a la fabricación de
algunas herramientas de mano para
diversos oficios, implementos
agrícolas y útiles para la minería, así
como de algunas piezas fundidas.
Los.datos anteriores consultados
en ILAFA, tienen similitud, en cierto
grado, con lo apuntado por otros institutos e historiadores.

Estos nos hablan, como se ha dicho ya, de que el hierro era desconocido en el Nuevo Mundo antes que lo
t~ajeran a estas tierras los españoles;
sm embargo encontraron éstos, desde
sus primeros viajes expedicionarios,
que los nativos dominaban una fina
técnica para trabajar metales preciosos como el oro, la plata y el cobre, y
que realizaban cuatro aleaciones: cobre duro (bronce), oro y cobre (tumbaga), plata y cobre, cobre y plomo.
Se apunta también en estas investigaciones que las primeras fundiciones de fierro y acero que existieron en
la Nueva España fueron rudimentarias, como es lógico pensarlo ahora,
construidas por los españoles y alimentadas con hierro que fue traído de
España.
Ahora bien, los primeros intentos
de explotar el hierro llamado "nativo"
con técnicas más avanzadas, los llevó
a cabo don Andrés Manuel del Río en
el estado de Michoacán, de 1803 a
1811, por encargo del Tribunal de Minería.
La nueva cita del señor del Río da
pie seguro de que a tal persona le
corresponde el número uno de los
pioneros de la siderurgia en este continente.

Los movimientos armados iniciados en 1810 con motivo de la independencia de México obligaron al
cierre de esta fundición y no se hicieron nuevos intentos de importancia
sino hasta principios del siglo XX.

Desarrollo efectivo
En ~ealidad la industria siderúrgica
meXIcana puede decirse que nació el
7 de febrero de 1903, cuando produjo
su primera colada, en Monterrey,
N.L., el Horno Alto No. 1 de 350 toneladas de capacidad allí mismo construido para producir arrabio con
coque metalúrgico y transformarlo en
acero y sus derivados a escala industrial y con la técnica más avanzada
para la época.
Ese acto, sencillo y trascendental
había sido precedido por tres años d;
febriles trabajos de construcción, no
sólo de ese horno alto, sino de toda
una fábrica integrada capaz de
producir hasta 100 mil toneladas de
acero por año en sus hornos SiemensMartin de hogar abierto, para ser
transformadas en 80 mil toneladas de
productos acabados, consistentes en
rieles, estructurales y perfiles comerciales; metas desgraciadamente no alcanzadas por circunstancias de la
época,
epidemias, cuarentenas, defi.
ciente tracción ferroviaria inundaciones, etc.
'
Con todo, lo que sí cabe decir en
honor a la verdad histórica es que tras
de todo ello estaba el entusiasmo y la
fe de un esforzado grupo de hombres
que en esa ciudad se habían reunido
el 5 de m~yo de 1900 para organizar,
con 10 millones de pesos (equivalentes a 5 millones de dólares), la Compañía Fundidora de Fierro yAcero de

Monterrey, S.A., convencidos de que
estaban sentando la base de la industrialización del país.
Este acontecimiento de la historia
contemporánea de México tenía
también gran significación para la
América Latina, porque se trataba del
primer horno alto para producir arrabio con coque que se establecía al sur
del Río Bravo. El segundo de
hispanoamérica fue el que la propia
Compañía Fundidora de Fierro y
Acero de Monterrey, S.A., inauguró
en 1943, también en Monterrey; el tercero, el de Altos Hornos de México1
S.A., en Monclova, Coahuila, en 1944,
y, el cuarto, el de Volta Redonda, en
Brasil, en el año de 1945. Chile
inauguró en 1951 su horno alto en
Huachipato, cerca de Concepción,' de
la Compañía de Acero del Pacífico·,
Colombia inicio en 1955 su industria
siderúrgica en Belencito, con la Planta de Paz del Río, a base también de
arrabio de horno alto; el Perú
comenzó a operar su planta de Chimbote en el año de 1957, ésta por medio
de hornos eléctricos y la República
Argentina logró su máxima aspiración
en su proceso de industrialización,
encendiendo, hacia el mes de julio de
1960, su primer horno alto en San
Nicolás, a orillas del Río Paraná
operado por la Sociedad Mixta Side~
rúrgica Argentina.
Por último, Venezuela terminó
importantes instalaciones siderúrgicas en el Río Orinoco a base de hor-

nos eléctricos para la producción de
arrabio.
Después, hacia principios de la
década de los setenta nació la Industria Siderúrgica Lázaro Cárdenas
Las Truchas (SICARTSA), en
México, con sus hornos altos.
Así, pues, México fue el precursor
de la industria del acero en
Latinoamérica, adelantándose en casi
medio siglo a los esfuerzos de los
países hermanos para crear esta
industria básica.
Dependencia del carbón

Cuando comenzó a utilizarse el proceso de horno alto para la producción
de fierro, el carbón era indispensable
para esta elaboración, pues, como se
sabe, tres eran y siguen siendo los elementos indispensables para esta fundición: mineral de hierro, coque y
piedra caliza.
De tal manera que aun ahora la
industria siderúrgica sigue dependiendo de este combustible, aparte de
otros utilizados en la zona de fusión
del horno para extraer el fierro del
mi-neral.
Hablemos primero del cariJón. De

tal combustible se encontraron
yacimientos de gran importancia en el
norte de México, en Colombia, Chile,

�Brasil y varios otros países sudamericanos.

por Chile y Brasil; Argentina trae del
exterior carbón y mineral.

En México, cuyo consumo
aproximado de carbón es de varios
millones de toneladas al año, las
reservas carboníferas de las cuencas
de Coahuila, ascienden a muchos
miles de millones de toneladas.
Existen además yacimientos en los
Estados de Oaxaca y Sonora.

Esto, por los motivos expuestos
anteriormente, no es grave si las plantas están correctamente localizadas,
de preferencia en zonas costeras y de
fácil acceso.

En Colombia, las existencias de
carbón coquizable alcanzan cifras
considerables; habiéndose encontrado carbón a lo largo de las tres sierras
andinas que atraviesan su territorio.
A pesar de lo dicho anteriormente
acerca de nuestra abundancia de
materias primas, con excepción de
Colombia y en menor grado México,
ningún otro país reúne en una misma
zona todas las materias primas
requeridas.
No se da el caso de la Lorena
francesa, del Don Bass ucraniano, del
distrito siderúrgico de Alabama,
EE.UU., etc. en que las fábricas están
situadas entre mantos carboníferos y
minas de fierro.
Varios países iberoamericanos
tienen que importar, pues, total o
parcialn1cnle materias primas.

N
N

....

El carbón es importado en su totalidad por Venezuela, parcialmente

En seguida hablemos del coque.
Tal como se ha dicho ya, la industria
siderúrgica depende, entre otras
materias primas, de la abundancia de
carbón con que cuente; se entiende
que de un carbón tratado y convertido
específicamente en coque
metalurgico.
Y si del carbón "natural" hemos
referido sus localizaciones en varios
países de la América Latina, principalmente en México, que es lo que
nos interesa, de la misma manera
apuntaremos en las líneas que siguen
las plantas de carbón que cuentan con
instalaciones de lavado a efecto de
reducir las impurezas del carbón
necesrio para obtener un coque
metalúrgico de las características
físicas y químicas adecuadas para la
siderurgia.
Con ello se pretende, como podrá
suponerse, transferir un poco del
prestigio de que goza la industria del
acero, como industria de servicio, a la
industria del carbón, que es su fuente
generadora de energía o de calor para
su proceso de fundición.

Ahora bien, la producción de coque en México se hace principalmente en hornos de cámara, con
recuperación de subproductos.
La Cía. Carbonífera de Sabinas,
S.A., tiene tres baterías de hornos de
cámara de 15, 20 y30 hornos cada una,
es decir un total de 65 hornos. La
capacidad de producción es del orden
de 400 a 500 mil toneladas anuales. Se
recuperan como sub-productos sulfato dé amonio, benzol, toluol, ácido
sulfúrico, etc.
La Compañía Minera de Coque y
Derivados, S.A., organizada en Monclova, Coahuila, por promoción de
AHMSA, tiene dos baterías de hornos de cámara de 57 cada una, con
capacidad de producción aproximada
de 600 mil toneladas anuales. También tiene esta Compañía recuperación de subproductos.
Igualmente mencionaremos la
empresa Hullera Mexicana, S.A., cuyo control lo adquirió la Cía. Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey
en el año de 1964.
Esta sociedad poseía importantes
derechos carboníferos que subieron
su valor con la formación, desarrollo
y mecanización de otras minas y con
la construcción de una lavadora y una
secadora.
La coquizadora cuenta con una

batería de hornos con una capacidad

de 57 mil toneladas mensuales. La lavadora de carbón tiene una capacidad
para tratar 120 mil toneladas por mes
de carbón todo uno para obtener 84
mil toneladas mensuales de carbón
lavado.
Además, existe en Coahuila un
gran número de hornos de colmena
que no recuperan subproductos pero
son capaces de producir un coque tan
bueno como el de los hornos de cámara.

Contando los hornos de Agujita,
Barroterán, Esperanzas, Múzquiz,
Palaú, Nueva Rosita, La Florida, La
Luz, Sabinas y Cloete, se puede considerar que se llega casi al millar de
hornos, con capacidad anual de algo
así como 300 mil toneladas.
Total, bien puede decirse que la
cuenca carbonífera de Coahuila aporta casi la totalidad del coque metalúrgico que require la siderurgia
nacional, razón por la cual es tiempo
ya si todavía no se ha hecho de derivar
beneficios, prestigio, glorias y triunfo
al área del carbón, mismos que le corresponden por su ligadura íntima
con el trabajo del hierro.
Carbón, historia y factor humano

Nadie debe dudar que el carbón en su
conjunto de requerimientos, trabaja
en la sombra. Pocos se acuerdan de él
y de las funciones tan importantes y

sobresalientes que desempeña en
equipos industriales y en la siderurgia.
Es mal comprendido ymal estimulado. Pocos reparan en que el vapor
de las calderas se produce por el calor
del carbón utilizado. Eso para citar
sólo un ejemplo.
Los "méritos" de la eficiencia de
estos equipos industriales regularmente los absorben el vapor, el fierro
y todos los derivados que requieren
de esta materia prima.
Pocos conocen que las locomotoras de vapor, aquellas locomotoras de
camino tan hermosas y añoradas, utilizaban el carbón para producir el vapor con que se movían.
Nos referimos a esas mismas locomotoras que tanto y tanto coadyuvaron para que la Revolución Mexicana
tuviera éxito, transportando tropas y
efectivos militares de un lugar a otro
de la República así como granos y
vituallas para alimentar a la tropa y al
pueblo.
Los silbatos estridentes industriales movidos también por vapor, regían
el tiempo laborioso del trabajador citadino, llegando a constituirse en símbolos clásicos en cada entidad donde
funcionaban.
Y la gente pensaba en todo menos
en la importancia que el carbón ejercía en cada una de estas operaciones.

Los "méritos" y las "alabanzas" no les
llegaban a las cuencas carboníferas
que producían esta materia prima.
Duro silencio o ignorancia.
No se comprendía que el carbón,
al igual que el hierro, era protagonista
y no sólo espectador de la historia del
México contemporáneo.
Tal es la importancia que tiene el
carbón hoy día, y lo ha tenido desde el
siglo pasado cuando se conoció la era
del maquinismo, que las grandes fábricas de acero, como Fundidora (ya
desaparecida) y Altos Hornos de México, se ubicaron en las cercanías de
los mantos de la región carbonífera de
Coahuila.
Más cerca aún que éstas y a finales
del siglo pasado se estableció y extinguió la Mexican National Stell &amp; Iron
Co., a sólo 11 kilómetros de distancia
de Cerro de Mercado, en Durango, y,
por supuesto, mucho muy cerca de la
fuente productora de carbón.
Igualmente están a las cercanías
de esta región las plantas carboeléctricas, principalmente la "López Portillo", etc.
Eso en lo que concierne a nuestro
país solamente. Pero el ejemplo más
claro sobre la importancia que tiene
el carbón y las necesidades de contar
con él, lo dice la historia sobre dos
países europeos: Francia y Alemania.

�Dos o más guerras han sufrido estos dos países disputándose el carbón
que contiene la Cuenca del Sarre, en
los territorios de Alsacia y Lorena.
Estos territorios fueron cedidos a
Alemania por Francia en 1871, que
comprendía Alsacia y parte de Lorena, Francia los recuperó al término de
la guerra de 1918; derrotada otra vez
en 1940, tuvo que volverlos a ceder, y
al triunfo de la guerra mundial de
1945, volvieron a cobrarlos de nuevo.
Claro, las disputas entre estos dos
países de tal cuenca era y es por su
riqueza carbonífera, base de la industria metalúrgica, que tanto Alemania
como Francia la tienen sumamente
desarrollada.
Pero la disputa "eterna" entre estas dos potencias, motivo de sus guerras tiene su origen en el carbón.
Ya es tiempo de que cuando se
hable elogiosamente de la industria
siderúrgica, como industria de servicio, más que pesada, se deriven parte
de esos "elogios" hacia la industra del
carbón, donde se sustenta en mucho
la primera. Ambas industrias se complementan y no pueden vivir separadas. Se necesitan una a la otra.

..,.
....N

Por olra parle, ya es tiempo también de darle al carbón el lugar primerísimo que le corresponde en el
campo industrial no sólo por su utili-

dad misma, sino también por ser fuente generadora de empleos y de riqueza para el país. Y, por supuesto, con
ello, reconocer los méritos de los mineros, lo mismo los que trabajan a tajo
abierto que los que hurgan en los túneles subterráneos.

Más aún, corresponde a estos
hombres que con su esfuerzo, con su
cariño y su lealtad a la empresa han
hecho de estas operaciones un éxito
real. Mineros anónimos, que no aparecen en publicaciones, pero que son
representativos de la empresa misma.

Ya es tiempo de que se hable algo
más de esta industria en forma positiva, no sólo cuando ocurren derrumbes, desastres y explosiones
sucedidas, por circunstancias adversas y no por falta de seguridad, y que
tanta morbosidad producen a quienes
piensan y sienten ligeramente, sin
acordarse de todo el trabajo fecundo
y creador que genera.

Hombres llenos de generosidad y
devoción por su trabajo lo mismo en
la tierra que bajo su superficie, y que
creen en la labor de conjunto, de equipo, que constituye el mejor camino
también para el futuro de México: la
unión de sus hombres para lograr la
prosperidad y el bienestar de los mexicanos.

Ahora bien, hay otro factor, el factor humano, que debe mencionarse
relevantemente en este capítulo.

La empresa Carbón y Minerales
Coahuila, S.A. División Materias Primas Sidermex comparte con la industria siderúrgica, principalmente con
la pionera de esta industria, la desaparecida Fundidora, su frase de "no
sólo es una fábrica de acero, sino también una forja de hombres".

Las cifras y los balances que presentan los directores de estas empresas mineras, casi siempre no incluyen
un renglón en los registros de sus activos; un renglón intangible, que no
puede valuarse, pero que constituye la
piedra angular de su desarrollo y que
igualmente es una aportación que las
empresas hacen a México.

Para ser precisos, México tiene
una larga y gloriosa tradición minera,
lo mismo en la de metales que en la
del carbón, no tanto en América
cuanto en el mundo.

Este renglón corresponde a los
mineros, casi todos, por no decir que
todos, formados a la orilla de las vetas,
sudando en negro, y que poco a poco
con su esfuerzo individual y colectivo
y más que nada de equipo, han hecho
de esta industria un punto de apoyo
en el desarrollo nacional.

Desde hace cuatro siglos, han sido
las minas, principalmente las de metales, una de sus mejores fuentes de
riqueza, y con sólo estudiar éstas a lo
largo de las técnicas, que han ido
modificando los beneficios del metal,
(lo mismo sucede con la industria del
carbón) se podría hacer un cuadro

histórico de la metalurgia, al tiempo
que de la del carbón.
Los héroes de estas jornadas gloriosas y podría pensarse un tanto
aventurado en que no sólo han transformado la economía del mundo, sino
también su propia fisonomía, son los
mineros.
Ya en algunos cuadros célebres de
pintores mexicanos, el minero ha logrado categoría de personaje importante.
Estos garrudos mineros que lo
mismo reducen a pedruzcos los bloques de mineral de hierro que trituran
los mantos carboníferos, son en sí mismos héroes anónimos, trabajadores
en la sombra pero que generan riqueza y hacen patria.
Trabajo duro en un paisaje gris, en
contraste con lo que se observa en la
lejanía donde permanece intacta la
suavidad de lo verde del valle.
Y en tanto que los mineros arrancan el carbón de las entrañas de la
tierra, otros hombres fabrican el coque, para la industria del hierro.
Desde la región carbonífera de
Coahuila, como un rosario de cuentas
de azabache magnífico, salen las góndolas llenas de carbón para abastecer
fundamentalmente la industria siderúrgica.

Liguemos a la del acero la industria del carbón y digamos juntos: "Con
hierro se forja patria".

Porque también con carbón se forja patria.

...

N
UI

�COLABORAN EN ESTE NUMERO

KARL KRAUS, escritor austriaco (18741936). Fundó la revista Die Fackel (La
antocha), de la que llegó a ser su único
redactor. Escribió aforismos, sátiras, dramas y poemas. Los últimos días de la humanidad, obra dramática contra la guerra,
está considerada una de sus mejores producciones. Fueron también muy celebradas sus lecturas públicas y conferencias.
En Madrid acaba de aparecer Escritos
(Visor, 1990).
GUILLERMO SCHMIDHUBER (México, D.F., 1943). Autor dramático cuyas
obras han gozado de tres notables beneficios: han sido puestas en escena, se publican y varias han obtenido premios
nacionales y continentales. Entre éstas últimas: La catedral humana (1978), Los
herederos de Segismundo (1980) y Por las
tierras de Colón (1987). Obtuvo el año
pasado el doctorado en letras por ta Universidad de Cincinnati. Actualmente enseña en la University of Louisville
(Kentucky, USA). La Editorial Vuelta publicó -ron prólogo de Octavio Paz- su
edición de La segunda Celestina de Agustín de Satazar y Torres y Sor Juana Inés de
la Cruz.

\O
N

JULIETA RENEE nació en Monterrey,
Nuevo León. Licenciada en ciencias de la
comunicación (Universidad de Alabama,
USA). Directora teatral yconsultora independiente. Ha expuesto en Estados Unidos y en México grabados, pinturas y
dibujos. Tiene inéditos cuentos, obras de
teatro y un estudio sobre el cine contemporáneo._En la década pasada publicó en
El Pon•enir, Tribuna y Diario de Montem !y. El Instituto de Artes de la UANL le
editó Poemas en 1978.

EDMOND VANDERCAMMEN. Poeta
belga de lengua francesa (1901-1980).Autor de Le Sommeil du laboureur (1933) y
de Le sangpartagé (1963).
LUIS LEAL (Linares, Nuevo León,
1907). Desde pequeño vivió y estudió en
los Estados Unidos de Norteamérica, donde obtuvo el doctorado por la Universidad
de Chicago. Como crítico literario ha llegado a ser uno de los más reconocidos
tanto en los medios académicos estadounidenses como mexicanos. Sus especialidades: el cuento mexicano y la literatura
chicana. Su ciudad natal lo nombró "hijo
predilecto" en 1985 y el gobierno de la
República le otorga este afio la medalla
"Aguila Azteca". Autor de Breve historia
del cuento mexicano (1957), Mariano
Azuela (1961),Juan Rulfo (1983) y otros.
ALEJANDRO MEDINA DE LA
CRUZ nació en 1971. Estudia derecho
actualmente en la Universidad Autónoma
de Nuevo León. Recorrió Los Angeles,
Cambridge y Toronto en fechas recientes.
Le interesa el cine. Vive en Monterrey yen
Saltillo también.
VICTOR FUENTES, catedrático de la
Universidad de California, Santa Bárbara,
es el autor de varios libros de crítica literaria, uno de los cuales,Buñuel: cine y literatura (1989), ganó el premio Letras de Oro
en 1988.
ROGELIO REYES REYES (Zacatecas,
1959). Estudios profesionales de letras españolas en la UANL y maestría en educación media por la Escuela Normal
Superior de Nuevo León. Editor de la
revista e+a de la ENS. Becario del Centro

de Escritores de Nuevo León, concluyó el
año pasado Alrededor del cuento-ensayo
de Alfonso Reyes.

xicana de la Lengua. Destacan, entre sus
muchas obras, las Memorias que abarcan
diez volúmenes.

DULCE MARIA GONZALEZ (Monterrey, 1958). Estudió letras en el Tecnológico de Monterrey y en la UANL.
Participante de varios talleres literarios.
Miembro del consejo editorial del suplemento cultural Aquí vamos del periódico
El Porvenir. Coautora del libro De mujeres
y otros cuentos. Terminó este afio una resefia histórica del teatro regiomontano y
un libro titulado Gestus.

LUZ MARIA SIERRA estudia actualmente la maestría en letras españolas en la
División de Postgrado de nuestra facultad.

SILVIA MIJARES. Profesora de filosofía, cursó la licenciatura y la maestría en la
UANL. Colaboradora de los suplementos
culturales de los periódicos El Porvenir y
El Diario en diferentes épocas. Autora de
ensayos sobre filosofía y escritores como
Vasconcelos, Wittgenstein, María Zambrano, Antonieta Rivas Mercado y Elena
Garro.
CESAR GABRIEL VALDEZ (Juan José Ríos, Sin., 1967). Estudiante de sociología de la UANL. Ha ilustrado diversas
publicaciones estudiantiles y alternativas
(fanzines). Actualmente es coordinador
de la revista Momento.
NEMESIO GARCIA NARANJO (Lampazos, N.L., 1883-México, D.F., 1962).
Estudió la carrera de derecho en la capital.
Formó parte del celebérrimo "Cuadrilátero" integrado por extraordinarios oradores de la era maderista. Salió al destierro
luego de ser secretario de Instrucción Pública designado por Victoriano Huerta.
Inició su carrera de periodista y escritor a
los 17 años. Miembro de la Academía Me-

GABRIEL GONZALEZ MELENDEZ.
Matamoros, 1959. Médico, músico, escritor. Fundador de "Opera de bolsillo" y
autor de la ópera El marciano. Becario del
Centro de Escritores de Nuevo León. Es
el primer novelista de ciencia-ficción en
Monterrey: Los mismos grados más lejos
del centro fue recientemente publicado.
CHRISTIANNE TARROUX-FOLLIN.
Miembro del consejo de redacción de Cotextes, publicación del Centre d'Etudes et
Recherches Sociocritiques (Montpellier
Francia).
'

Auxilió a Juan O'Gorman cuando éste
pmtó un mural en Chile (1965). Desde
1:68 es maestra de la UANL. Además de
~mtora es grabadora, serigrafista, dibuJante, etc. Notable y constante paisajista.
MANUEL GONZALEZ CABALLERO nació en Marín, N.L. en 1907. Comentarista de deportes a través de la radio y la
televisión durante tres décadas. Autor de
La maestranza de ayer. La Fundidora de
hoy.
ENRIQUE PUENTE SANCHEZ. Profesor de lenguas clásicas del Colegio de
Letras de nuestra facultad. Cursa actualmente la maestría en tetras españolas.
JEANNEITE L. CLARIOND hizo su
maestría en la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL. Estudiosa de las antiguas culturas mexicanas. Editorialista del
periódico El Norte.

NO~A GARRO. Argentina de origen y
mexicana por naturalización. Estudió economía en Argentina y Chile. Cursó el doc- HUMBERTO MARTINEZ. Monterrey,
torado en la Universidad de Stanford 1942. Profesor e investigador de la Uni(California, USA). Profesora de tiempo versidad Autónoma Metropolitana (Azcompleto en la Universidad Autónoma capotzalco). Sus títulos más recientes:
Metropolitana (Iztapatapa). Autora de Humanismo y reforma. Ensayos sobre
Canto por ser (poemas, 1987).
Erasmo Y Lutero (1981) y Ensayos en literatura mexicana. Reyes, López Ve/arde,
ANDRES HUERTA (Dr. Arroyo, N.L., Gorostiza (1991 ).
1933) ha publicado siete libros de poemas·
el último,Estoyde paso (1990). Una anto~ MIGUEL COVARRUBIAS. Mexicano.
logía general de su obra, Afuera llueve el Profesor de tiempo completo en la Faculpolvo, la editó Yprologó Minerva Marga- tad de Filosofía y Letras (UANL) desde
rita Villarreal este año.
1970. Poeta yensayista. Autor, entre otros
libros, de O/avide o Sade, El segundo poeta
SASK_IA JUAREZ (Monterrey, 1943). YPandara. Director de Deslinde. Traduce
Estudios profesionales en la Escuela Na- a poetas contemporáneos de tas lenouas
o
cional de Artes Plásticas ("San Carlos"). francesa y alemana.

CARMEN ALARDIN. Nacida en Tampi~ (1933), empezó a publicar poemas en
su cmdad adoptiva, Monterrey, hace cuatro décadas. Licenciada en letras alemanas
Ymaestra en letras por la UNAM. Profesora huésped de la UANL desde 1987.
Autora de diez libros de poesía publicados, la UNAM le editará dentro de la serie
"El ala del tigre" el más reciente de su
producción. Tiene inédito su estudio sobre el teatro de Elena Garro.
ROSALINDA ALBUERNE. Monterrey, 1947. Estudió pintura en el Taller de
Artes Plásticas de ta actual UANLyen La
Esmeratd~ del INBA en México; grabado
e~ et Molmo de Santo Domingo del Distnto ~e_deral. Ha participado en múltiples
expos1c1ones individuales y colectivas en
est~ ciudad, la capital del país, Cuba y la
India. Obtuvo un premio de pintura en
Monterr~y (FIC, 1978) y otro de grabado
en la India (VII Trienal, 1991).
LUCAS DE LA GARZA COLLADO
regiomontano (1966). Ha hecho estudi~
en la UANL, el Colegio de México v la
~niversidad Complutense de Mad,rid.
Tiene inédito un libro de cuentos. Debutó
este año como editor, articulista y fotógrafo de la revista Venus.

�Cuadernos de Historia

LETICIA GAMBOA OJEDA
Mercado de Bolsa de Trabajo e
Industria Textil en el Centro Oriente

JUAN MANUEL ROMERO GIL
Minería y Sociedad en el Noroeste
Año I, número 1
octubre de 1991

Instituto de
Investigaciones
Dr. José María Luis Mora

Facultad de
Filosofía y Letras
Universidad Autónoma
de Nuevo León

�En este número
Karl Kraus: El e~pejo sirve únicamente a la van~dad del hombre. La mujer lo

necesita para afirmar su personalidad.// Las mujeres tienen por lo menos sus
vestidos. Pero los hombres ¿con qué cubren su vacío?// No hay ser viviente más
infeliz bajo el sol que un fetichista. Anhela un zapato de mujer y tiene que
conformarse con la mujer entera.
Guillermo Schmidhuber: La historia del teatro posee innumerables obras

colombinas, a pesar de las insuperables dificultades que presenta el personaje
de Cristóbal Colón para ser llevado a la escena, porque su hazaña fue un triunfo
de la humanidad sobre la geografía, mas no un conflicto humano teatralizable.
Luis Leal: No hay duda que el genio creador de Reyes, como el de Borges, se

manifiesta mejor en la forma corta, ya sea en la poesía lírica, el ensayo o el cuento,
lo que no indica, por supuesto, que no se haya interesado en la novela, ya que
ninguna forma literaria le era ajena. Tanto Reyes, como Borges, en cambio, han
hecho traducciones de novelas del inglés al español.
Silvia Mijares: El ensayo de Paz es el más completo que se haya publicado sobre

la jerónima. Escrito con escrupuloso rigor, con información exhaustiva,
recopilada dentro y fuera del país durante largo tiempo y con la sensibilidad
penetrante del poeta y crítico que conocemos en trabajos como El laberinto de
la soledad, El arco y la lira, Las peras del olmo.
Carmen Alardín: Tanto nombrarte en femenino / y acaso eres varón. / iAcaso

no! seguramente. / "Der Tod" como te llaman Goethe, Rilke y Von der Vogel•
weide. / Varón en casi todos los idiomas / no tienes que vestirte de mujer/ para
inspirar temores. / Yo me abandono a tu invasión macabra/ para que tu lascivia
me descubra/ la margen ignorada.
Rosalinda Albuerne: Más de diez años de trabajo profesional, de mantenerlo.
También soy yo, los helechos, el ambiente. En donde yo trabajo, desarrollo
cotidianamente mi profesión, es mi oficin_a burocrática. (Risas). Podría agregar:
allí he aprendido a estar sola. Me voy a morir sola. Tú también. Todos.

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              <text>Deslinde, Revista de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, 1991, Vol. 10, No 32-33, Abril-Septiembre</text>
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              <text>Mendirichaga, José Roberto, 1944-, Coordinador Editorial</text>
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              <text>Covarrubias, Miguel, 1940-, Director</text>
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              <text>Salazar, Humberto, 1959-, Secretario de Redacción</text>
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              <text>Hérnández, Catalina, Tipografía y Formación</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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