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                  <text>ISSN 0187-8522
REVISTA DE LA FACULTAD DE
FILOSOFIA Y LETRAS DE LA UANL
NlJMEROS 37-38 / VOLUMEN XI

QUINTO CENTENARIO DE AMERlCA

DECIMO ANIVERSARIO DE DESLINDE

�UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
RECTOR: Manuel Silos Martínez
SECRETARIO GENERAL: Reyes S. Tamez Guerra

f

FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
DIRECTOR: Ricardo Villarreal Arrambide
SECRETARIO ACADEMICO: Miguel de la Torre Gamboa

fONl)O UNtVIA.IITARIO

REVISTA DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
NUMEROS 37-38 / VOLUMEN XI / JULIO-DICIEMBRE DE 1992
CONSEJO EDITORIAL
María del Refugio Garrido
Armando González Salinas
Rodolfo Martínez Cárdenas
Lídice de la Luz Ramos
Genaro Saúl Reyes Calderón
Osear Rodríguez Arredondo
Saúl Souto
María Zebadúa Serra
DIRECTOR
Miguel Covarrubias
SECRETARIO DE REDACCION
Humberto Salazar
TIPOGRAFIA Y FORMACION
Pablo Alamillo
IMPRESION
Editorial Cargo, S.A.
Los artículos sin firma son responsabilidad de la redacción. No se devuelven originales.
Correspondencia y canje: Facultad de Filosofía y Letras, UANL.
Ciudad Universitaria. San Nicolás de los Garza, Nuevo León. México.
Publicación trimestral

�SUMARIO

EN BUSQUEDA DE UN CODIGO COMUN: LENGUAJE E IDENTIDAD
64 CULTURAL
EN LA LITERATURA HISPANOAMERICANA A LOS 500 AÑOS
Rhonda Daltl Buchanan

.TEXTO
5 Femando Pessoa
DESDE EL CERRO DE LA SILLA, ENCUENTROS CERCANOS
6 Miguel
Covarmbias

13 HOMENAJE
Andrés Huerta
DRAMATURGIA CHICANA, ESCRUTINIO DE GENEROS Y
14 LA
DESLINDE DE INFLUENCIAS
Gtúllermo Schmidhuber

DE TLALCHAPA
20 RECUERDO
Horado Salazar Ortiz
EL LABERINTO
21 Hugo
Valdés Manríquez

25

PROLEGOMENOS A UNA ESTETICA INTEGRAL
Christian Brunet

26

LOS GALLOFOS
Dámaso Munía

EL CAMBIO IGUAL
30 Abraham
Nuncio
CREACION
31 DESCRIPCION,
Atala Vela
ODA A CUAUHTEMOC
33 Carlos
Pellicer

--------------- CUADERNO: QUINTO CENTENARIO--------------CENTENARIO: REFLEJOS DE UTOPIAS
38 QUINTO
Alfonso Rangel Guerra
DE PIE
46 NPONEOS
ezahualcóyotl
BOCETO DE NUESTRO ANTIGUO ROSTRO
47 Silvia
Mijares
STA VIATOR
55 Martín
Opitz
ENCUENTRO DE DOS CULTURAS: ENTRE EL MITO Y LA
56 HISTORIA
Jeannette L. Clariond
DE MACUILXOCHITZIN
60 CANTO
Macuilxochitzin

VIAJE DE SIGILOSO ENCUBRIMIENTO
73 FELIZ
Erich Fried
TORNO AL ESPAÑOL DE AMERICA
74 EN
Lidia Rodríguez Alfano
¡QUE PERMANEZCA LA TIERRA!
82 Ayocuan
Cuetzpaltzin
CENTENARIO: INDIGENISMO
83 QUINTO
HUMANOS
Porfirio Miranda

VS. DERECHOS

CANCION (TRADICION ORAL)
95 Anónimo

-------------------------------------------------------------

97 MACARIA
David Toscana
OPOSICION Y RECONCILIACION
99 SALAMANDRA:
Irma Dávalos
EL ANALI§IS DE LA PRACTICA PROFESIONAL COMO FUNDAMENTO
107 DEL
DISENO CURRICULAR EN EDUCACION SUPERIOR
Mireya García Govea y Miguel de la Torre Gamboa
¿UN ~ETODO PARA LA ENSEÑANZA DE LA ESCRITURA DE CREACION?
111 Horacm
Romero
LA ORTOGRAFIA A LA LUZ DEL PROCESO DE
115 SIGNIFICACION
Irene Livas González

CASA EN EL CAMPO
121 ZéUNARodrix
COMENTARIOS A LOS COMENTARIOS DE JOSE ROBERTO
123 MENDIRICHAGA
Francisco Ruiz Solís
FEMENINO Y EJIDOS EN MONTEMORELOS (1930-1950)
127 TRABAJO
María Zebadúa Serra
Ilustran este número fotografias de Francisco Barragán Codina

�Quinto Centenario ...
. La revista Deslinde no quiso o no pudo cerrar
los ojos ante el suceso más llamati, o y trascendente
del año: los cinco centenarios cun1plidos este 12 d e
· octubre, merced a la an1bició11, quimeras y equívocos del Aln1irante de la Mar Océano, los her1nanos
Pinzón y los Reyes Católicos.
Dejamos pues aquí constancia de cómo reflexionaron ·y analizaro11 ese fenón1eno un grupo de académicos y escritores 1nexicanos y argentinos, junto a una
profesora norteamericana, investigadora del hacer
cultural iberoan1ericano. Y como el 111aterial acun1ulado excedió noble1nente el espacio dispo11ible, opta1nos por dividirlo al estilo salo111ónico. Así, en nuestro
siguiente nÍlmero publicaremos los ensayos e investigaciones de José María l11fante, Alejandra Rangel,
Manuel Contreras Ra1nos, Lucía Rangel Hinojosa,
Javier Rojas Sandoval y -de nuevo- Alfonso Rangel Guerra. Agregaremos, co1110 lo I1icimos en esta
primera parte de Quinto Centenario ... , poemas d e
nuestra lírica iI1dígena y otros de la literatura ~uropea alusivos al te1na.

Décimo a11iversario
Hen1os querido regalar a 11uestros lectores este esfuerzo editorial en pago por la generosidad que nos per1nite arribar al déciino aniversario de la revista.
Deslinde hace pública -tina vez n1ás- su determinación de superarse, justo en el umbral de una nueva década editorial, a finales del segundo n1ilenio d. C.

TEXTO

Fernando Pessoa
Yo quiero _ser si~mpre aquello que me simpatiza,
y me convierto siempre -más tarde o más temprano-

en aquello con lo que simpatizo.
Y yo simpatizo con todo.
Me so~ sim~áticos los hombres superiores, porque son superiores
Y m~ ;1n:1pat1zan_ los hombres inferiores, porque son superiores ta~bién.
ser m1enor es d1fe:en_te de superior,
·
Y.eso ~s una supenondad en ciertos momentos de iluminación
S1mpat1zo c?n al~unos hombres por sus rasgos de carácter·
·
con otros, s1mp~t1zo por la falta de esas mismas cualidade~
Y con el resto s1mpat1zo también, sólo por simpatizar.
'
Como soy rey absoluto en mi simpatía
basta que ella exista para que tenga razón de ser.
Versiém de Héctor Alvarado

�DESDE EL CERRO DE LA SILLA,
ENCUENTROS CERCANOS*

Miguel Covarrubias
Un buen día se citaron en mi cabeza dos ideas. La primera surgía de
una propuesta del actual rector de la
Universidad Autónoma de Nuevo
León; la otra de una convicción: al
acercarse el fin del siglo XX, al reacomodo de las fuerzas materiales y
espirituales del mundo, corresponde un doble afán compuesto de contrarios. La atracción de un abismo
llamado progreso y la mirada hacia
atrás, quizá ya sin peligro de vernos convertidos en estatuas de sal.
Llanamente, esa dupla estruja
nuestros huesos y carne porque aspiran -cada extremo por su ladoa elaborarnos un piso menos flojo
o, de ser posible, sólido, inamovible. Si el futuro absolutiza, nuestro
pasado nos condena al atraso, al
premundo. Si la exclusividad la empuña quienes fuimos, ya está: el
porvenir implica la desintegración,
lo amorfo, porque se traduce en un
ser subsumido en el ser camuflado
que es el ser pintado de progreso
incesante, vertiginoso.

gún tiempo había pensado en mí para un proyecto editorial vago, más
bien fantasmagórico . "Algo quepodamos ofrecerle a Nuevo León, a su
gente. Piénselo y luego nos reunimos a afinar el plan." "Sí, cuando
usted quiera. Ya se me ocurrirá
algo." Y ahí estaba el magín haciéndose el interesante, sin producir una idea convincente. "¿Y si
reunimos a un equipo de escritores
y artistas plásticos dispuestos a recorrer el Estado y a dejar enseguida su testimonio plasmado en un
montón de páginas?'' Ese trabajo
podría resultar trascendente aunque
se corría el riesgo de crear una obra
de interés restringido. Dudas, dudas. Por fin, un resplandor. Allí estaban decenas y decenas de capítulos de la cultura nuevoleonesa agazapados o ateridos, a la espera de
que alguien o, todavía mejor, a la
espera de que un equipo de estudiosos los sacara de su guarida y pudiera vestirlos de dignidad para que
se enorgullecieran los ojos del lampacensc, rcgiomontano o sure11011ortáio de Galeana - entre otros.

A nuestro asunto.
''Lo llamó el ingeniero Gregorio
Farías. Sí, el rector. Que se comunicara de inmediato." "¿Ahora?
¿Al octavo piso de la Rectoría?" La
insoportable curiosidad me llevó
hasta uno de los teléfonos de Filosofía y Letras. Marqué el número
indicado y ahí estaba la voz inesperada diciéndome que desde hacía al~

Era inevitable acordarse de los
trabajos dirigidos por Daniel Cosío
Villegas (de, por supuesto, su Historia modema de México), de la
Historia general de México editada
por El Colegio de México, etcétera.
Con estas obras como punto de partida ya estábamos dividiendo en parcelas la incógnita intelectual recién
caída en nuestras manos. ¿Qué nombre llevarían esas parcelas'? ¿A quién

Prólogo del libro Desde el Cerro de la Silla, artes y letras de Nuero Leó11.

adjudicárselas? Eso habría de resolverse en el siguiente capítulo.
Para empezar, Tina Lozano de Salas
era quien nos ofrecía una de las
oportunidades buscadas. William
Breen Murray daría una conferencia en el Musco Bcrnabé de las Casas sobre un tema de su especialidad. Mataríamos varios pájaros con
un solo tiro, con un solo viaje a
Mina, Nuevo León: sabríamos que
los antiguos pobladores de esta región no le dieron uso de pizarrón a
las piedras y cerros nomás porque
sí. No, eran cotidianos observadores del cielo y hacían anotaciones.
Perpetuaron su saber aunque lo único que pretendían era dominar a la
naturaleza que estaba a su alcance
y disfrutar de sus bienes. Ahora eso
quedaba claro según la cxplicaci(líl
de este risueño norteamericano, con
quien años atrás había compartido
un programa de televisión (en esa
emisión expusimos nuestras personales ideas sobre la soledad y sus
virtudes mal comprendidas). La ocasión nos permitía regresar a la Residencia del Mamut y observar cómo aventajaban los trabajos de ampliación del musco norteño por excelencia: sobrio, de altos muros e
impecablemente administrado. Por
último, la comida en casa de la anfitriona. Allí, mientras los visitantes primerizos competían por ver
quién expresaba los más enormes y
justos elogios -ora por el trahajo de
restauración de la tinca, ora por la

exquisitez y autenticidad norteña de
los platillos-, el antropólogo y yo
conveníamos en trabajar juntos en
lo que apenas era un esbozo de proyecto editorial. Sin embargo, así lo
entendí de inmediato, estábamos colocando la primera piedra del edificio. Una rústica piedra propiciadora del arte rnpestre. Una piedra de
verdad.

la frontera por los clandestinos comerciantes en inmigración.
Más o menos en el tiempo convenido estuvo listo el trabajo del escritor Garza Quirós. De inmediato
notamos en él un amplio planteo
filosófico, sociológico, psicológico,
etc. del problema. Y nos quedamos
en el umbral de una recopilación totalizadora de lo que ha de ser la presencia concreta y actual de las
artesanías en nuestro Estado. Una
segunda parte de esta investigación
se presagia, sin duda, al concluir la
lecn1ra del texto.

al espírin1 por las nubes mientras la
materia es arrojada a una mazmorra? El genial Dalí se encargó por
nosotros de iniciar la marcha: "El
primer instrumento filosófico por
excelencia del hombre, es la toma
de conciencia de lo real por medio
de las mandíbulas."
Y fue por medio de la explicación
del por qué de la cocina de Nuevo
León como llegamos a curiosas
conclusiones, muy pero muy semejantes a las que podían desprenderse de otros campos aparentemente
opuestos. Sobriedad y esencialidad,
elegancia sin barroquismos, belleza cercada por la sed, inspiración
mantenida a raya por la estricta
necesidad. En eso parecían concluir
y coincidir todo o casi todo lo que
analizábamos: arquitectura, ideas,
narrativa, poesía, artesanías.

Esa noche-me parece- comentábamos algo de lo sucedido durante
una representación teatral, cuando
Heidi Basabc se desprendió del grupo para ir a saludar a un señor un
tanto circunspecto. Al volver nos
dijo: "Es Fernando Garza Quirós; ¿Sería la cocina nuevoleonesa la que
somos amigos desde hace tiempo." debiera entrar por la puerta de
Yo debí responderle algo así como: servicio, el hijo no deseado de la
"Ah, el autor de El 11i1io Fidencio. culnna? Desde un principio, en las
Conozco su libro." Pero tuvieron reuniones que establecimos los
que transcurrir cuatro o cinco aüos miércoles, semana a semana, el
para que se me ocurriera buscar su equipo de trabajo dejó bien estableNi qué decirlo: esta investigación
número telefónico: terminamos ci- cida una cosa: por culn1ra no íba- nos condujo más al convencimientados en un restorán donde come- mos a entender bellas artes + alta to que al conocimiento original. Por
ríamos mariscos. Hicimos remem- cultura. Y no es que lo anterior esté las mesas de Villa de Santiago, de
branza de algunas de nuestras mu- mal. Al contrario. Sólo que a noso- Allende, de Linares, de El Carmen ,
tuas amistades -Heidi incluida, por tros nos interesó indagar en varios de Ciénega de Flores, de Bustamansupuesto- y quedamos de acuerdo. terrenos disímbolos aunque siempre te ... andan sueltos los genios de una
Sí, escribiría un texto sobre las ar- verdaderos. Digámoslo de otro mo- gastronomía recia y natural. Deleitesaiúas de la región. Debo decir que do, pongamos un ejemplo. ¿Música tosa, sin tacha, absolutamente nutrime llamó la atención lo ágil de su culta o música popular? (Este arte tiva y recomendable.
conversación, eso que antiguamen- es, por cierto, uno de los grandes e
te llamaban "la propiedad en el uso involuntarios ausentes de este libro.)
del idioma." Simpático el hombre, La respuesta no podría ser la Siempre n1vimos en mente que las
no cabe duda, agregaba a sus cre- excluyente. Ambas vertientes artes plásticas, y muy particularmendenciales una obra en prensa en esos artísticas, en nuestra posición, de- te la pinn1ra, en nuestro Estado, se
momentos, Muebles y utensilios de berían ocupar un sitio destacado en han dado con cierta prodigalidad. Su
la región noreste, y ya estaba me- este libro o en otro parecido. Pues buena facnira nos pareció tamhién
tido en otro proyecto auspiciado bien, la cocina debe ser tomada en algo fuera de duda. Otra certeza:
también por la UANL, relativo al cuenta -dictaminamos. ¿Por qué Saskia Juárez es no sólo una de
pato, especie de barcaza utilizada en -reiteraba Silvia Mijares- poner nuestras más afamadas pintoras sino

�la que más amplia y largamente ha
captado el paisaje nuevoleonés. Por
eso Saskia fue invitada de inmediato a colaborar con este proyecto. Sus
aportes fueron valiosos: información
detallada sobre artistas plásticos y de
índole general sobre \'ariados aspectos. Para la sección de cocina realizó una serie de dibujos especiales.

00

neral de las artes plásticas de Nuevo
León.
Aquí es donde se vuel\'e notoria
nuestra deuda con José González
Quijano. Este talentoso crítico trazó,
con estilo sencillo y claro, el origen,
desarrollo y valores humanos y estéticos del prestigiado taller universitario que floreció a lo largo de tres
décadas. Sus amigos y agradecidos
lectores lo recordaremos siempre.

Cubierta la primera etapa, la del
acopio de información, surgió la necesidad de contar con un crítico de
arte o, más bien, con un historiador del arte que, por supuesto, de- "Esto era lo que me hacía falta. Mis
bería ser al mismo tiempo un crítico. clases, mi trabajo de creación perFue así como se me propuso el sonal y las colaboraciones para el
nombre de un joven arquitecto, co- periódico me ocupan casi toda la
laborador del diario capitalino El semana. Con este trabajo ya la llené.
Universal, José Gonzálcz Quijano. Además, me interesa muchísimo el
De inmediato nos pusimos a traba- tema. Ya lo había pensado. Francajar y de la misma manera llegamos mente, es una oportunidad." Eso
a una sencilla conclusión. Nos re- me decía la joven escritora Dulce
duciríamos a un tema breve pero de Ma. González hace aproximadaconsistente y profunda influencia en mente un afio, mientras nos tomáel medio culntral nuestro: el Taller bamos un café en la Biblioteca Unide Artes Plásticas de la Uni\'ersitlatl versitaria, sede de nuestro minúsde ~uevo León. Este centro, cuyo culo centro de in\'estigaciones. Las
origen se encuentra en la Escuela de entrevistas que teníamos se ,·oh ían
Verano creada y dirigida por lo· catla \'ez más una retahíla de nommaestros Rangel Frías, Francisco bres de actores, directores, títulos de
M. Zertuche y Reyes Aurrecocchca, obras, anécdotas. Y es que el teatro
entre otros, es, conforme pasa el uni\'ersitario -y el teatro regiomontiempo, el más logratlo intento en tano en general- ha apasionado a
fa\'Or de la creación plástica en Nue- nuestra generación desde la primevo León. Claro, no desconocemos ra ju\'entud. Hemos crecido, nosola existencia tle centros de promo- tros, la ciudad entera, junto a los
ción y difusión del arte pictórico, nombres y afanes de Lola Bra\'O,
tanto oficiales como paniculares. Ruben González Garza, Julián GuaPero hay que ir por partes. Luego jardo, ~1inen-a Mena Peiia, Luis
de dejar establecida la historia del Martín, Sergio García, Virg1lio
centro creador más importante, las Leos, Javier Serna y muchos otros
otras historias pasarán a ser capítu- destacados , alores del escenario.
los subsecuentes de una histona ge-

En forma parecida al caso anterior, nuestra idea original era constreiiirnos al teatro universitario. Una
vez más encontrábamos el aspecto
creativo como el signo más destacado de los grupos formados al amparo de nuestra casa de estudios. La
Revista Musical Universitaria, el
Aula Magna, el Teatro de la República, el Teatro del Globo, el Teatro &lt;le la Azotea, el Teatro Mayo,
el Teatro del Maestro y los grupos
y compafiías formados en torno a los
teatristas universitarios ya mencionados, nos parecieron -nos siguen
pareciendo- lo más trascendente en
la materia. Sin embargo, hubo que
alterar sobre la marcha algunos de
los propósitos expuestos al principio.
No era posible, por ejemplo, explicarnos el auge teatral regiomontano autóctono sin la presencia tlc
Elisamaría Ort1z o de María Teresa
Montoya. Y así, tuvimos que 1r hacia atrás y constatar, por enés11n.1
\'ez, que Monterrc) ) 'ucnl Leon
no han sido nunca tierra &lt;le natlie.
El recuento histcínco de Dulce pone
en claro que aquí ¡amás se ha proscrito al teatro o a sus hermanas llamatlas ópera o tlanza. Porque este
trabajo se ocupó del teatro como espectáculo, queda pendiente un apartado sobre la creaciún dramática. En
Nuevo Lc6n contamos con una dramaturgia que es neccsano registrar
y valorar.
Una historia de las 1tleas. No de una
filosoha ahongen jactanciosa ) por
lo mismo inexistente. ¿Quiénes so-

mos nosotros para aspirar a tener
itleas originales'? Los nue"oleoneses
nacieron para trabajar y no sofiar.
Las ideas, como el arte, medran en
la ociosidad. Por lo tanto, estamos
condenados a no tener ideas propias:
seremos eternos consumidores de filosofías caseras de undécima importancia. No. Por el contrario, es frente a la necesidad cotidiana cuando
el hombre de un país o ciudad equis
levanta su torre intelectual y tensa
el arco de sus neuronas en busca de
un blanco perfecto. Dispara su dardo como idea y se automaravilla. Inventa. Produce un saber aplicado.
Funda escuelas, centros universitarios, tecnológicos. Sus fábricas resoplan sin descanso. ¿Llegó o llegará hasta donde ha querido'?
Constatamos una vez más, por lo
pronto, haciendo con Francisco Ruiz
Solís el enésimo repaso de nuestro
origen. que en ese privilegiado e histórico momento se reunieron la fuerza de la voluntad y la fuerza de la
imaginación. La necesidad de un espacio \'ital engentlró el ensanchamiento tle la moratla del hombre y,
simultáneamente, los diques a su
ambición: el trazo cita fino hecho de
tierra y agua, un poco de color; nuis
allá, el territorio habitado por aborígenes y coyotes. Esa ciudad, cualquier pohlación del Nuevo Reyno de
León. absorbió desde un principio
el principio del mayor esfuerzo dictado por un Ser superior: "ganarás
el pan con el sudor de tu frente".
Y se lo tomó muy a pecho, auxiliatlo por un sol quemante y una tierra
recelosa. Pero nada ohtendríamos de
la inteligencia de los primeros homhrcs nuc, o leoneses si hablara por

ellos únicamente su espalda tornirada. La intriga intelectual, ya lo
hemos sabido, ocupa el interés de
nuestros compatriotas. Sin ideas carecemos de brújula y nuestro trabajo por lo tanto no cruza el Rubicón,
es sólo mido sin valor. Por eso resulta de especial interés el trabajo de
Ruiz Solís: no somos sólo herederos del músculo europeo sino de las
ideas renacentistas de esos primeros
pobladores y también, aunque en
pequeiiísima escala, de unos habitantes primero perseguidos y después exterminados. Sus huellas podemos encontrarlas -respectivamente- en crónicas e informes escritos en castellano, en signos sobre piedras que noche y día se
enfrentan al viento y a la arena.
Con un amigo de la adolescencia,
con Jorge Cantú de la Garza, el
arreglo fue rápido. Trabajaría directamente con varios de los compafieros que desde décadas atrás realizan eso que algunos han llamado
periodismo cultural. Es decir, intentaría seguir la génesis, la marcha, el
final de varias publicaciones literario-periodísticas. Porque, es un lugar común, las empresas culn1rales
dentro de los periódicos o fuera de
ellos, son proclives a la muerte prematura. Y el tiempo, según su costumbre, empezó a transcurrir sin
darnos tregua. Entonces Jorge empezó, o mejor dicho empezamos, en
su casa, frente al novísimo procesador de palabras. "¿En qué afio
aparece Apolodionis y cuáles fueron
sus antecedentes'? ¿Cómo surgió la
idea'?" De lo único que yo estaba
seguro en ese momento era de lasa-

brosura de la conversación que divertía a Silvia, a Jorge y a Héctor
Alvarado. Pero de improviso el
mundo se ponía de cabeza: ¿querías
una relación cronológica y al mismo tiempo amena de las revistas literarias y suplementos culn1rales de
los diarios regiomontanos'? ¿Sí'?
Pues anda, contéstame estas preguntas pero ya. Y directamente, a cuerpo limpio, sin apuntes, sin archivos,
sin las carán1las de la revista frente
a los ojos. A pesar del escepticismo con que me senté de cara a la
pantalla, noté que sí era posible, que
la memoria y las ideas lograban sobreponerse al computarizado interrogatorio, a la agradable charla de
mis compañeros y al guiño de pastelillos y canapés. Así transcurrieron las tres primeras cuartillas; ya
era medianoche y había que retirarnos no sin cargar con el resto del
cuestionario. Jorge -eso era indudable- había encontrado el modo
de, puesto al día en materia de tec110/ogfa escritura/, convocar felizmente a los memoriosos de
Monterrey y zonas aledañas. Claro
está, eso no era todo. Jorge tendría
en sus manos, merced a su personal y tecnificada interpretación del
duelo intelecn1al, un cúmulo de testimonios. Haría falta luego matizar,
ensamblar, definir.
Fue otro de los compañeros del
equipo de investigadores, Humberto Salazar, quien le dio a Cantú de
la Garza la clave para solucionar de
un solo golpe sus dubitaciones. "Si
los testimonios son de primera mano, ¿qué vas a agregarle tú a la inmejorable infonnación de los pro-

�pios protagonistas?" Y ya no dudó
más Jorge. Pulió una frase por allí,
agregó preguntas según el panorama general que ahora tenía en las
manos, tituló escogiendo una frase
ad hoc de los interrogados, escribió la presentación. El resultado: un
valioso conjunto de preguntas y respuestas. Seguramente todos los interesados en las letras y las ideas impresas en revistas, gacetas y suplementos culturales de Nuevo León, lo
agradecerán.
Tema inédito en nuestro medio, el
de la novela. Incluso el autor de la
investigación que aquí presentamos,
"Novela y narrativa de Nuevo
León. Apuntes para su historia", el
maestro Alfonso Rangel Guerra,
dictó hace un par de años una conferencia en donde declaraba que
tampoco nuestro Estado era fértil en
esta materia. Pero tal y como él lo
asienta en su nuevo texto, la realidad es otra e incluso era otra.

e::,
....

Lo que pasa-lo que pasaba- era
que no se había desbrozado el camino. Las novelas se sih1aban siempre a la vera de otros caminos porque los autores de este género las
escribieron al margen de sus quehaceres principales. Así es como los
datos estaban allí, en Héctor González, en Santiago Roe!, en Israel
Cavazos. Faltaba que se les aislara
y se les pusiera codo con codo para
que todo fuera distinto. Desde luego, muchas son las particularidades
que rodean al fenómeno novelístico.
Desafío o desahogo humano, impulso creador intuitivo o deliberado, el

hacer novelas en nuestro medio ha
sido uno de los oficios literarios menos reconocidos por propios y extrai'ios. Es indudable que la mayor
complejidad de nuestra sociedad ha
propiciado indirectamente -en esta
última década- la creación novelesca. A eso se debe, junto a la heroica y muy meritoria decisión de
nuestros autores -como queda claramente demostrado en la relación
cronológica establecida por el investigador al final de su trabajo- , el
que podamos asegurar, aquí y ahora, un flujo constante y ascendente
de novelas a las que podríamos considerar ya profesionales.
José Javier Villarreal tuvo bien delineado desde el principio su proyecto. Es que se trataba más bien de
una coincidencia o una coexistencia.
El tenía la idea de una antología de
cuentistas de Nuevo León y nosotros
la de un ensayo sobre los escritores
más destacados del género. Convenimos en la no-interferencia de los
dos proyectos y así fue como pusimos manos a la obra.
Frente a otros trabajos que se incluyeron en la presente obra, el de
José Javier parecería demasiado
selectivo. Pongamos por caso el de
la novela. En este estudio buscábamos contener a todos los novelistas
oriundos o avecindados en el Estado. En el de Villarreal sólo a algunos de los más conspicuos narradores breves, apenas diez. Además,
quedaban excluidos todos aquellos
que no cscribieranficción, es decir,
los autores de divagaciones, cstam-

pas, relatos, crónicas, etc.
Sobre el cuento en Nuevo León
tampoco abundan las historias, bibliografías, recopilaciones o estudios especializados. Alrededor del
género y sus cultivadores se cierne
el mismo aire viciado que todca a
los novelistas y otros escritores.
Tomemos como ejemplo los casos
de Alfonso Reyes, José Alvarado y
Raúl Rangcl Frías. Al primero lo
daña paradójicamente, para reconocerlo como cuentista, la enorme
nombradía literaria de que gozó en
vida, tanta que lo llevara a ocupar
- sin democracia, sin urnas de por
medio- el cargo de Presidente de
la República de las Letras Mexicanas. Reyes es pues el humanista, el
crítico, lo que equivale a decir el
no-creador. Así es como el Reyes
creador, cuentista o poeta, estuvo
siempre a la sombra del otro Reyes,
el helenista, el traductor y divulgador de la antigua cultura europea
para beneficio de los americanos urgidos del encuentro con una de sus
poderosas raíces. José Al varado fue
siempre, para el gran público, el
cronista elegante y el periodista honrado por excelencia. Su trabajo propiamente literario, el único que publicó en vida, se redujo a dos
pequeñas obras: Memorias de un espejo y El perso11r~je. Con tan exigua y poco difundida ohra dentro de
un género de creación, es comprensible que su trabajo como cuentista
sea tan poco conocido. Y si a eso
le agregamos la póstuma puhlicaci&lt;ín
de sus Cuentos en una edición de la
Universidad Nacional Autúnoma de
México, todo está dicho. Hace fa!-

ta entonces, casi veinte años después
del fallecimiento del escritor lampaccnse, una edición pulcra, ligera y
atractiva de sus valiosas aportaciones al género. Con Rangcl Frías sucede otro tanto. La sombra que ha
cubierto su labor como cuentista, en
su caso, difiere de la de sus ilustres
coterráneos en un detalle: su sombra no corresponde a una pluma
ocupada en otros quehaceres, sino
a su titánica labor como promotor
cultural dentro de los lindes de Nuevo León y a su gestión pública como
rector de la máxima casa de estudios y gobernador, más tarde, del
propio Estado. La publicación de
sus cuentos, por desgracia, no ha rebasado los límites de una edición de
autor o una edición universitaria.
Urge pues un trabajo editorial
concienzudo, a cargo de críticos e
investigadores, no sólo aplicado a la
obra de estos tres escritores. En parecidas condiciones se encuentra,
entre otras, la ohra de Irma Sabina
Sepúlvcda.

se el pelo. La cadena de lecturas de
borradores fue incesante y despiadada. Las consultas diurnas y nocturnas, un día sí y otro también, fueron minuciosas, las revisiones infinitas. Hasta el último momento la
insatisfacción, la duda, la exigencia.
¿Dónde marró el taladro poético?
¿Dónde el renombre social o intelectual redujo el hallazgo poético, lo
volvió apenas chispa de luciérnaga?
Adecuar un criterio estético actual
a la producción de otros tiempos, a
otros gustos, a otras sensibilidades,
no fueron un problema menor. Decidir entre la ''exigencia de manga
ancha" (sic) del historiador literario y la "exigencia total" (sic) del
crítico o del poeta metido a crítico,
no es asunto para morirse de risa.
El problema es ¿cómo acomodar las
piezas en el tablero para que el juego de la poesía nuevoleonesa frente
a la crítica sea efectivo? Minerva,
a nuestro juicio, optó por extremar
la segunda opción. Y ya en ese camino buscó lo que a todas luces es
un acierto: anudar los hilos grises de
la localidad con los hilos dorados del
centro -o centralismo- poético de
México. Al final obtenemos una visión muy personal, aunque el cúmulo de información, la amplísima
bibliografía de autores tomados en
cuenta y aun la de aquellos inconsiderados, nos permiten, si así lo
juzgáramos conveniente, tomar distancia y construir una versión alterna de nuestras cuestiones poéticas.
¿No es esa una virtud del ensayo de
Minerva Villarreal'?

Minerva Margarita Yillarreal fue
ambiciosa en tollo momento. Su
amhiciún la lanzó J e inmediato a
una retrogradación en el tiempo.
Quiso conocer a todos los poetas
1111evoleo11eses. Por lo menos a todos aquellos autores que dejaron
huella de su obra en libros que para
nuestra forruna contiene mayoritariamente la Biblioteca Universitaria.
Allí estaba Mincn·a, sentada frente
a mí, leycnuo y releyendo unas líneas que o la irritaban o la asombraban. --cómo, ya entonces ... " - paLos trabajos sobre la poesía local
recía Jccir sin hablar. acomouánJo- y contemporánea han sido constan-

tes en los últimos tiempos. Habrá
que reconocerles a los poetas y a la
vez compiladores de nuevo cuño, su
sano interés por recoger las piezas
sueltas de una poesía escrita enmedio de la indiferencia cuando no de
la enconada agresividad de los nuevoleoneses productivos -de antai'io.
Pero aún falta algo: estudiar y difundir más la obra de nuestros poetas mayores, a través de ediciones
antológicas precedidas de estudios
cuidadosos, bien documentados.
Minerva Margarita lo acaba de lograr este año con la selección y análisis de la obra de Andrés Huerta.
En esa misma tesitura la acompañan Humberto Salazar, Margarito
Cuéllar y _varios más.
Cuando le platiqué el proyecto de
hacer un libro colectivo sobre las artes y las letras de Nuevo León, lo
noté vivamente interesado en el
tema, aunque se apresuró a descartarse como posible integrante del
equipo. Me refiero a un joven escritor con quien frecuentemente re•
solvía asuntos editoriales y a quien
reconocía como uno de los más animosos investigadores de nuestras letras inmediatas. "Lamento estar
muy cargado de trabajo; aparte de
mis labores en el Gobierno y en la
Facultad, tengo que entregar este
año un libro de ensayos sobre ocho
autores nuevoleoneses.'' '' ¿A
quién?'' '' Al Consejo Nacional para
la Cultura y las Artes" -me dijo
Humberto Salazar. Al paso de los
días el interés del joven escritor y
poeta persistía, hasta el grado de llegar a plantearme dos proyectos su-

......

�HOMENAJE

Andrés Huerta

...

N

yos para que formaran parte de la
obra que ya habíamos iniciado. De
inmediato acepté porque esas propuestas nos venían como anillo al
dedo. Era en realidad lo que necesitábamos para cerrar el volumen,
lo que constituiría la sección V:
"Nuevo León en 100 libros" y
"Cronología de Nuevo León. 18901990". Justamente este tipo de trabajos arduos, metódicos y primarios
nos hacen falta a los nuevoleoneses.
Con ellos nuestra inseguridad cultural podría disminuir notablemente.
Y nos pusimos a trabajar ipso facto.
Fue en esa fase de la múltiple investigación cuando establecimos un
día y una hora para juntarnos y discutir la marcha de los distintos
temas. Esas reuniones fueron especialmente provechosas porque nos
permitieron recopilar toda clase de
datos concernientes a la cronología
y los libros nuevolconcses. Los participantes -estábamos plenamente
convencidos de la nccesida&lt;l de salirnos de lo rutinario en este tipo de
trabajos- tratamos siempre de ofrecer la mayor variedad de informaciones posible. Así, con la aportación general, Humberto pudo, &lt;lespués &lt;le modificar y mo&lt;lificar sus
listados iniciales, ofrecernos un
equilibrado ciento de títulos en el
caso &lt;le los lihros, y un raudal &lt;le
aeontccimientos sociales, económicos, políticos. culturales y artísticos,
en el caso de la cronología. Uno de
los principales aportes de este último apartado -hay que suhrayarlo-, es el de la confrontación de lo
socio-económico-político por un
la&lt;lo, y el de lo cultural y artístico
por el otro, sin complejo de infcrio-

ridad posible y aplicable a cualquiera de los dos segmentos.

turales y de paisajes humanos, accesibles a los sentidos del hombre,
un grado tal de belleza, eso quería
decir, simplemente, que no habíamos escogido el camino equivocado.

Pero el libro no estaría hecho sólo
de palabras. Hablo del libro ideal,
el libro que habíamos imaginado. Lo
Los resultados están a la vista y
pensábamos am1ado de imágenes fo- el lector podrá -sabiamente,
tográficas, de bellas imágenes foto- cordialmente- juzgar.
gráficas. Y para el caso, nadie mejor -pensamos- que Erick Estra- Biblioteca Universitaria, agosto de 1991.
da, al que conocimos como entusiasta y capaz maestro de fotografía en
el Instituto de Artes de nuestra Universidad hacía ya 15 años. Cuando
se lo mencioné a César Pámanes en
su oficina del Departamento Jurídico, de inmediato se comunicó con
él para decirle escuetamente: "es
necesario que te incorpores al
proyecto''. Erick, afortunadamente,
no lo pensó dos veces. Y aceptó
también el siguiente plan: saldríamos los fines de semana a los diferentes municipios del Estado, provistos de sus cámaras, rollos y demás aditamentos. Así fue como conocimos por primera vez, o visitamos de nuevo, Mina, Ciénega de
Flores, Villaldama, Bustamante,
Lampazos, Anáhuac, Zuazua, Cerralvo, Agualeguas, Santiago,
Montemorelos, Linares, Iturbide,
Galeana, Aramberri, Doctor Arroyo, La Huasteca, las Grutas de
García, la Cola de Caballo, Cerro
Prieto y muchos otros atractivos sitios de nuestra geografía. Todos los
que fuimos conociendo paso a paso
las impresiones de las tomas obtenidas por el fotógrafo, logramos
paulatinamente una mayor seguridad en el trabajo. Era un acicate. Si
Erick lograba obtener de paisajes na-

Cuando pasamos ya era de noche
en Memphis
la inmensidad del paisaje
y de las cosas: todo está junto
a la vez en los escaparates
y en las palabras de los hombres
los colores son señales
de la luz solar que va cayendo
hay gente que cuenta el tiempo con
los dedos
y camina rápido hacia el destino
como si nunca acabara su angustia
como comer o beber o hacer el amor
pero luego es más bello ir pensando
por el camino
viajando con seres fantásticos
que mañana como yo habrán desaparecido ...
como la luz que terminó hace rato
sobre la gran silueta de Memphis
en donde las calles se juntan entre
el hombre y el mito
pero ahora es de noche en Memphis
y nada de esta ciudad me pertenece
sólo sé también que en ella nació
Elvis y mataron a Luther King ...

�LA DRAMATURGIA CHICANA,
ESCRUTINIO DE GENEROS Y DESLINDE
DE INFLUENCIAS

Guillermo Schmidhuber
La bibliografía crítica que se ha es- cendencia fuera del mundo chicano,
crito sobre el teatro chicano es y un análisis de las influencias que
abundante. Desde dispares perspec- gravitan sobre este teatro dará luz
tivas se le ha estudiado como teatro sobre su grado de integración con las
socio-político de urgencia, desde la tradiciones teatrales hispanas o
perspectiva escénica, al lograr un norteamericanas.
perfecto acoplamiento con el público, y como teatro de creación
En un análisis textual, la dramacolectiva. 1 Sin embargo, pocos es- turgia chicana presenta una contitudios se han avocado a la aprecia- nua experimentación de fórmulas
ción de las piezas chicanas en su dramáticas, desde aquellas utilizavalor dramatúrgico. El criterio es- das durante el Siglo de Oro español,
tético como un prisma para el aná- hasta las pertenecientes al teatro polisis del teatro chicano ha sido pular mexicano, que en el siglo XX
propuesto por Francisco Jiménez, en han tomado la forma del sketch y de
su esclarecedor artículo "Principios comedia de carpa. Luis Valdez, el
dran1áticos del teatro campesino". 2 dramaturgo chicano más reconocido ha clasificado su obra dramática
Es ecléctico y, por lo tanto, difícil de en actos y mitos.
categorizar. Muchas personas acordes
con el teatro tradicional pudieran ser perNada representa el trabajo del teatro
turbadas por este hecho y pudieran incampesino (y otros teatros cbicanos) meclinarse a rechazar este teatro como
jor que el Acto. En este sentido el Acto
errado. Sin embargo, en vez derechaes el teatro cbicano, aunque nos estazarlo porque falla en encontrar cabida en
mos acercando a una nueva forma dracategorías ya establecidas y de fácil
mática más mística, a la que hemos
comprensión, debiera ser considerado
llamado Mito. Las dos fonnas son, de
por sus valores estéticos... (130)
hecho, cu.ates que se complementan y se
balancean como el dfa a la noche, el sol
¿Qué permanecerá del teatro chia la sombra, la vida a la muerte, et pácano en los albores del siglo XXI?
jaro a la serpiente. (Actos 5).
¿Existirá como entidad independiente y vigorosa, o se habrá consumiEl mito guarda tangencialidad con
do en la ''cacerola de integración el auto sacramental al ser una deétnica" norteamericana, como un mostración de una verdad bajo la
ingrediente acaso más picante que forma de una parábola en acción. El
· otros? Las posibles respuestas a es- acto es una pieza breve sin gran contas preguntas no sólo están condi- flicto dramático con diálogos descionadas por la futura posición criptivos de tono popular y con
político-social del movimiento tipificación de personajes. Anderson
chicano, sino muy especialmente Imbert ha distinguido dos corrienpor los valores inherentes de su tes estéticas en el teatro hispánico,
dramaturgia. Una apreciación de sus la culta y la popular (486), indudavalores estéticos permitirá afirmar blemente correspondiendo con el
su universalidad y su posible tras- mito y el acto.

Uno de los mejores ejemplos del
mito (o auto sacramental) en ladramaturgia chicana es Bemabé de Luis
Valdez. La trama es sencilla en
cuanto a los aconteceres, pero compleja en sus niveles polisémicos.
Bernabé es el tonto de todo pueblo
mexicano y de muchas comunidades chicanas, vive con su madre y
con una parentela que no lo comprende. Su estulticia e ingenuidad lo
llevan a consolar su soledad con el
cobijo de la Tierra, que en forma de
pequeña cueva le da refugio físico
y sentimental en medio del llano. La
causalidad dramática de la pieza está
centrada en el complot de la parentela para iniciar a Bernabé sexualmente, con la colaboración de una
prostin1ta y del dueño de un burdel
fronterizo. El complot fracasa cuando Bernabé pierde el control y golpea al dueño del burdel y, al creerlo
muerto, huye a refugiarse en la seguridad de su cueva. En el llano va
a tener varios encuentros, primero
con El Luna, hermano masculino de
La Tierra, que viste y habla como
pachuco; después con La Tierra,
vestida de soldadera mexicana. Su
amada le informa que el dueño del
burdel no ha muerto. La personificación de un espacio -La Tierraes una alegoría de gran significación. A las pretensiones amorosas
de Bernabé, ésta responde con las
demandantes aspiraciones de la chicanidad.
La Tierra.- ¿Y cómo soy tuya, Ber-

nabé? ¿Cómo y cuándo has luchado por
mf? Toda tu vida has trabajado en mis
files como un perro, ¿y para qu6? Para que otros se hagan ricos con tu su-

dor, para que otros hombres sean mis
duciios ... Mírame, hombre, soy La Tierra. ¿Me quieres deveras? Porque si tu
amor es verdadero entonces yo quiero
ser tu mujer. .. Si deveras me quieres,
tendrás que pelear como tos machos .. .
Muchos hombres han muerto nom:1s por
tenerme. (52)

Aparece El Sol, padre de La Tierra y El Luna, en personificación de
&lt;líos azteca Tonatiuh, y reconoce a
Bernabé como uno de los herederos
&lt;le la tradición azteca.
El Sol.- Bernabé, eres el último y el

primero. El último en un gran linaje de
hombres que conocí en tiempos antiguos;
y el primero de la raza nueva de los siglos que heredará La Tierra para todos.
Tu cara es memoria cósmica. (55)

Bernahé es sacrificado para que El
Sol siga viviendo, según la creencia &lt;le la antropofagia cósmica de los
aztecas. La última escena sucede en
casa &lt;le la madre, cuando traen el
ca&lt;l,h-cr &lt;le Bernahé, a quien encontraron semienterra&lt;lo en la cueva.
Esta ohra es uno &lt;le los mejores
ejemplos de auto sacramental en el
siglo XX. Bcrnahé no es prototipo
&lt;le 1111 chicano políticamente iniciado, sino un personaje alegórico, con
las Yirtu&lt;les &lt;le la ingenui&lt;la&lt;l y la generosidad que han propiciado su explotación por el mundo materialista.
La alegoría queda perfectamente
clarificada cuando se piensa en la
correspondencia de esta pieza con el
tema Jcl sacrificio ritual de la víctima propiciatoria. presente en el
teatro griego -(figenia en Aulide de
EurípiJcs- y en el teatro híhlico es-

paüol -El sacrificio de Abraham,
una de las primeras obras representadas en la Nueva España (1537)-.
En estas dos obras, el sacrificio lmmano es detenido, en el relato bíblico por un ángel, y en la tragedia
griega por los dioses al sustin1ir a
la víctima por un ciervo expiatorio.
También es conveniente tener presente el sacrificio rin1al protoamericano del Rabinal Achí. De esta
índole es el sacrificio de Bernabé,
su vida le es pedida para que el sol
pueda volver a salir, según la creencia azteca de la voracidad cósmica
de esta estrella. Por eso, cuando llevan el cadáver de Bernabé ante su
madre, el sol ha vuelto fogoso a
salir.

del mexicano José Vasconcelos. El
anacronismo como elemento dramático es utilizado con indudables
aciertos estmcturales en varias piezas de Morton, recurso que permite que el fütjo del tiempo sea fársico,
no por la anécdota misma, sino por
su estructuración dramática. Rancho
Hollywood (1979), también de
Morton, presenta una sobreposición
de escenas históricas en una misma
geografía del norte de Los Angeles,
desde la recreación de la vida hogareña del último gobernador mexicano con su hija Ramona, pasando
por varias escenas de la historia de
California, hasta llegar al advenimiento del cine a Hollywood, con
la conversión del mismo espacio escénico en un set cinematográfico, en
donde se han estado filmando las escenas antes representadas. El anacronismo y la sobreposición temporal son explicados al final por el recurso del cine dentro del teatro, recurso de indiscutible novedad.

Otras piezas chicanas recrean el
auto sacramental, y consecuentemente son mitos en la categoría de
Luis Valdez. El jardín (1983), de
Carlos Morton, relata la historia de
Adán y Eva desde un paraíso chicano con Dios y serpiente; posteriormente a ese espacio llega Colón
Otras obras de Valdez tienen alcon sus naves y encuentra a Taíno, g¡mos elementos del auto sacramenestos dos personajes son represen- tal. Quinta temporada de Luis Valtados por los mismos actores de dez (1966) presenta el conflicto del
Dios y Adán, respectivamente. Al capataz don Coyote y del Patrón con
comer el fruto prohibido, los pri- el Campesino chicano, ante la premeros chicanos son expulsados del sencia de múltiples personajes
jardín de las delicias para habitar una alegóricos, como Invierno, Verano,
casa de clase media en Chicago, Otoüo y Primavera, Los Sindicatos,
lllinois. Los personajes pertenecen Las Iglesias y La Raza. La conquisa dos categorías. la alegórica (D.ios, ta de México, pieza para títeres, del
Serpiente, Muerte) y la real (el mismo autor (1968), es una franca
mundo chicano). Al final los chica- alegoría del ''entreg¡1ismo al grinnos son salvados y Dios termina go", utilizando los paralelismos de
anunciando la aparición fun1ra de la rendición azteca al poder español.
•·1a raza cósmica", denominación No son piezas representativas de un
que recuerda el ensayo homónimo teatro didáctico de la vida chicana

""'
Ul

�por vía del espejo, ni una dramati- a la simpatía y el otro a la antipatía.
zación de una historia ejemplar de El sai11ete tiene una larga tradición,
personajes tipo mediante la cuarta su vena original está emparentada
pared, sino parábolas que sustituyen con los pasos de Lope de Rueda, los
el verdadero conflicto dramático por entremeses cervantinos y los sai11euno que lo evoca, con una trama que tes de Ramón de la Cruz. La draestá analógicamente relacionada con maturgia chicana cuenta con numela realidad chicana. Estos elemen- rosos sainetes: Las dos caras del patos dramáticos han sido ampliamen- troncito (1965) sobre la situación del
te utilizados en el auto sacramental campesino, y Nada se saca de la esdel Siglo de Oro, único género dra- cuela (1969), sobre la educación de
mático de creación hispánica.
los chicanos, ambas de Luis Valdez.
Brujerías de Rodrigo Duarte-Clark
El acto es el otro género dramá- (1972), sobre la superstición; La últico de gran recurrencia en la dra- timate pe11dejada (1963) de Ysidro
maturgia chicana, según la categori- R. Macías, sobre la aceptación de la
zación enunciada por Luis Valdez. identidad gringa; y Pánfila la cuSus orígenes pertenecen, como se ra11dera (1972) sobre las herencias
verá, a la tradición del sai11ete esotéricas de la mechicanidad, exespañol, aunque estas piezas chica- celente sainete de creación colectinas sean equiparables por su impac- va de El Teatro de la Esperanza. Los
to escénico con el lehrstucke actos de Luis Valdez utilizan eledidáctico de Brecht y el agit-prop mentos fársicos -la máscara y el
del teatro revolucionario ruso. La letrero-, pero su estrucnira draetimología de sainete recuerda el mática está más cercana a la del cuaorigen de esta palabra, "bocadito dro cosn1mbrista. Por el contrario,
gustoso al paladar, salsa para dar el teatro latinoamericano ha mostrabuen sabor'', después en el siglo do preferencia por la farsa, y ha perXVII llegó a significar una ''pieza dido interés en utilizar el auto y el
jocosa para acompañar la represen- sai11ete, a pesar de que estas fórtación principal''. El sainete es una mulas dramáticas pertenezcan a su
composición de breve extensión y de propia tradición.
carácter jocoso, con el que se ridiculizan defectos y malas costumbres
El arte dramático chicano y el
del pueblo, con la pretensión de lle- mexicano tienen paralelismos y di_var a escena cuadros impresionistas vergencias que son dignas de espepopulares de intención moralizado- cificar. El teatro chicano ha tomara. El sainete invita a seguir el ejem- do de la culn1ra mexicana varios
plo de los personajes, mientras que elementos míticos de los protomela farsa asegura un comportamien- xicanos y de la época colonial. La
to contrario; el primero describe y identificación de las áreas sureñas de
es ejemplar, el segundo ridiculiza e los Estados Unidos con el mítico
invita al rechazo de los eventos Aztlán, lugar de donde partieron los
escenificados, porque el uno apela aztecas en su emigración hacia el sur

para fundar su gran imperio. Algunos símbolos integradores de la
identidad chicana, como lo son la
mitología azteca y el guadalupanismo cristiano, tienen sus raíces en
México. De este país también reciben el sistema de valores centrado
en el grupo chicano y la tradición
familiar, más que en la sociedad individualista norteamericana. Todos
estos elementos están patentes en
Dawn, de Alurista (1976), obra de
teatro poético sobre la trascendencia de la raza chicana y sus virtudes
humanas. Los personajes son los
dioses aztecas junto a Pepsic6atl y
Cocac6atl, los nuevos dioses del
mundo de los gringos. La pieza desta?a por el uso de símbolos que pernuten llevar a la escena el impacto
negativo de la culn1ra anglosajona
tanto sobre los indios nativos, como
sobre los inmigrantes mexicanos que
viven en tierras norteamericanas. La
conquista de México, pieza para títeres de Luis Valdez, utiliza los personajes históricos de la conquista:
Moctezuma, Cortés, Pete (sic) Alvarado y la Malinche. El narrador
es la Piedra del Sol, una personificación del célebre calendario azteca.
El último parlamento de Cuauhtémoc aclara el paralelismo existente
entre la derrota azteca de la conquista y la necesidad de unir a los chicanos para no ser nuevamente derrotados.
Cuauhtémoc. - Nosotros los mexicanos
de la antigüedad perdimos porque no estábamos unidos con nuestros carnales de
la raza y porque creíamos que esos hombres blancos eran dioses poderosos, y
porque nunca nos pusimos abusados.

Ojalá que todav!a no sea asf. ¿Verdad,
Sol?
Piedra del Sol.- ¡Si-món! ¡Organícense,
Raza! (50)

La simbología prehispánica está
también presente en El re11acimie11to de Huitzilopochtli de Jorge A.
Huerta, al escenificar el nacimiento del dios azteca de la guerra como
argumento para presentar la inutilidad de la violencia, haciendo una
correspondencia entre el nacimiento del movimiento chicano en medio de la violencia y el requerimiento de fundamentarlo en el amor y en
la filosofía maya de fil Lak 'Ech: Tú
eres mi otro yo.
Pocas obras del teatro mexicano
pueden ser equiparadas con estas
piezas por el uso libre y atinado de
la historia y del sentir de los antiguos mexicanos. Varias obras mexicanas comparten personajes con
estas piezas chicanas, Corona de
.fi,ego de Rodolfo Usigli, Mocte:u111a II de Sergio Magaúa y Quet:alcóatl de Luisa Josefina Hernández,
pero la perspectiva es completamente diferente. Las piezas mexicanas
recrean el pasado desde una óptica
que permite a los mexicanos tener
una ,·isión más profunda de su historia: adenuís son obras antihistóricas -categoría usigliana- porque
alteran la historia al introducir personajes de ficción y al subrayar u
obscurecer los hechos reales. Las
obras chicanas utilizan la mitología
de los antiguos mexicanos y las luchas de la conquista para ejemplificar la situación chicana con alegorías, en ellas la historia es usada

como parábola sin ninguna causalidad directa con el presente.
En la dramaturgia chicana existe
una búsqueda permanente por la
identidad chicana, en el pasado remoto de los protomexicanos los chicanos encuentran el orgullo de su
estirpe, y en la novohispanidad de
los estados americanos fronterizos,
una razón de dominio de la tierra
habitada hoy por los chicanos. En
forma contraria, la draman1rgia mexicana no ha buscado unir el presente con su pasado histórico, ni alegórica ni causalmente, ni ha impulsado al público mexicano a buscar su
propia identidad culn1ral. La revolución mexicana es otro periodo
compartido por ambos teatros, acaso porque también fue un conflicto
popular en contra de un grupo hegemónico. Piezas chicanas, como No
nos venceremos de Roberto J. Garza y The Shnmke11 Head de Pancho
Villa de Luis Valdez, utilizan la circunstancia de esta revuelta para anal izar el presente chicano, como lo
hacen también varias piezas mexicanas de la dramanirgia de última
hora: Madrugada de Juan Tovar,
sobre el asesinato de Pancho Villa,
y Los héroes inútiles de Guillermo
Schmidhuber, sobre la responsabilidad ante la historia. Todas estas
piezas llevan a la escena la revolución mexicana como punto de partida y prisma de análisis del presente
que al púbico le ha tocado vivir.
El teatro de la generación llamada Nueva Draman1rgia Mexicana,
que aparece como el teatro chicano
en los sesenta, ha escenificado prin-

cipalmente la problemática de la
macro urbe y de la insatisfacción
social, como también lo presentan
algunas piezas chicanas: The Many
Muertes de Richard Morales de Carlos Morton, sobre un caso real de
injusticia ante la ley; Guadalupe,
creación colectiva de El Teatro de
la Esperanza, sobre las deficiencias
en la educación de los chicanos en
una población californiana; y Manolo, de Rubén Sierra, que revive la
drogadicción de un chicano veterano de Vietnam. Estas obras pertenecen a una estética realista con
contenidos testimoniales. Así los dos
teatros, sin influirse mun1amente,
han partido de premisas dramáticas
similares y han creado piezas con
grandes correspondencias estéticas.
El teatro chicano dialoga en un
castellano popular plagado de mexicanismos, mezclándolo con diversas proporciones de la lengua inglesa. Existen obras casi totalmente escritas en inglés, como las de Carlos
Morton y Estela Portillo -la mejor
dramaturga chicana- ,3 hasta obras
dialogadas en "espanglish", mezcla lingüística de español e inglés.
Las acotaciones están escritas invariablemente en inglés. La experiencia de un teatro que dialoga en dos
lenguas no es única del teatro chicano: Alberto Kurapel, chileno de
nacimiento y residente canadiense,
ha llevado con éxito a escena obras
con diálogos escritos en español y
en francés. 4 El uso ecléctico de dos
lenguas no es caprichoso, sino una
vía para lograr una metacomunicación con el público bilingüe. La incidencia de piezas chicanas de últi-

�ma hora escritas casi totalmente en
inglés, anuncia la determinación de
acercarse al monolingüismo anglo
para buscar un mayor público
-veinte millones de hispanohablantes contra más de doscientos millones de angloparlantes-. En Cellmates de David Monreal (1987) y Qué,
cómo y cuándo de Olivia Dávila
(1987), la problemática chicana ha
dado paso al deseo de llevar a la escena los retos del diario vivir de
cualquiera de las minorías urbanas
en un país anglodominante. La fidelidad a la lengua española y a la
problemática chicana determinará el
modo de existencia del teatro chicano en el futuro, ya sea como parte de la tradición hispana o como una
parte más del teatro norteamericano.

....

00

La dramaturgia chicana ha logrado hasta hoy la creación de una corriente teatral con características
propias. A su favor está la apertura
que ha mostrado a los géneros y a
las formas dramáticas de la tradición
hispánica, desarrollando las posibilidades dramáticas del auto y del
sainete, teniendo así la sabiduría de
heredar su propio patrimonio. Por
pertenecer a la tradición teatral hispana y mientras sea escrita fundamentalmente en español, la dramaturgia chicana debería ser aceptada
como una corriente de la dramanirgia latinoamericana. La universalidad temática, estmcn1ral y lingüística es el reto a alcanzar del teatro
hispano en los Estados Unidos, con
draman1rgos chicanos, puertorriqueüos y de otros países hispanoamericanos, para que en un fun1ro no
muy lejano sus piezas logren un lu-

gar permanente en el teatro occidental. Obras como Bernabé y El jardín merecen ser incluidas en las mejores antologías del teatro latinoamericano, para que así pronto se les escenifique ante un público no chicano. Para este público, las piezas chicanas no serán armas de lucha por
los derechos de un pueblo, ni piezas pertenecientes a la antropología
teatral de una minoría, sino obras
pertenecientes simplemente al
teatro.

Light, S1111 lmages y especialmente Sor
J11a11a. La mezcla lingüística que utiliza

g¡1a.rda un balance a favor del inglés. Vive
en El Paso, Texas.
4

El teatro de Alberto Kurapel no guarda
similitudes estructurales ni estéticas con el
teatro chicano. Sus rafees hay que buscarlas en el teatro del cono sur y en las últimas corrientes teatrales europeas, tanto
dramáticas como escénicas. Ver, Kurapcl,
Alberto. Tres Performa11ces teatrales.
Cai1adá: Humanitas Nouvelle Optique,
1987; y Kurapel, A. Prométhée E11chai11é.
Montréal: Hmna.nitas Nouvelle Optique,
1989.

Notas
1

2

Entre la abundante bibliografía destacan
los munerosos estudios de Jorge A.
Huerta, Francisco Jiménez, Nicol.ls Kanellos y Brnce Novoa.
La explicación de las diferentes denominaciones étnicas es obligatoria. Chica110

es un habitante de los Estados Unidos descendiente de mexicanos y orgulloso de su
tradición; la etimología es incierta, pudiera ser una cormpción lingüística de
"xicano" o del peyorativo "chicanery"
(trampa o chicaneada). México11orteamerica110 es el descendiente de mexicanos que se J1a integrado a la comunidad norteamericana y a su lengua.
Mechica11ismo es lo que pertenece tanto a
México como país, como a.J mundo
chica.no. Gabacho o gringo es el extranjero o nortemaerica.no; es interesante apuntar que los espaii.oles han llainado gabachos
a los franceses desde la invasión napoleónica.
3

Estela Portillo es la dramaturga chicana
de mjs relevancia. Entre su producción literaria sobresale su colección de cuentos
Rai11 ofSco1pios y ~11s piezas teatrales: 1he
Dayofthe Swallois:s, Morality Play, Black

Rodrigo, Brujerías; Morton, Carlos,
Rancho Hollywood; Portillo-Trambley.
Estellc. Sun lmages; y Sierra, Rubén,
Manolo.
Jiméncz, Francisco. ed. The ldentification mu/ Analysis of 01icano literatura.
Ncw York: Bilingual Press, 1979.
Monrcal. David. Celbnates. Irvine:
Ediciones Teatrales de Gestos. 1987.
11.lorton, Carlos. 17,e Many Deaths of
Richard Morales and other plays.
Houston: Arte Público Press. 1983. Incluye entre otras. 117e Many Muertes de
Richard Morales y EL jardín.

Libros citados
Dávila Flores, Olivia, Qué, cómo y
cuándo. Irvine: Ediciones Teatrales de
Gestos, 1987.
Garza, Roberto J. ed. Contemporary
Chicano Theatre. London: University
of Notre Dame Press, 1976. Contiene
entre otras piezas, Alurista, Dawn;
Garza, Roberto, J., No nos venceremos;
Portillo, Estela, The Day of the Swallows; y Valdez, Luis, Bernabé.
Huerta, Jorge A. ed. EL Teatro de La
Esperanza. California: El Teatro de la
Esperanza, 1963. Contiene entre otras
obras: Huerta, Jorge A., EL renacüniento de Huitzilopochtli; Pánfila la curandera (creación colectiva); y Macías.
Ysidro R., la últimate pendejada.

_ _ _ . y Kanelos, Nicolás. cd.
Nuevos Pasos: Chicano and Puerto Rican Drama. Revista Chicano-riqueña

7/1 (1979). Se citan: Duarte-Clark.

Valdcz. Luis. Actos y el Teatro
California: Mcnyah
Pro&lt;luctions. 1971. Incluye entre otras:

Campesino.

Los vendidos, No saco nada de la
escuela, Las dos caras del patroncito,
Quinta temporada y la conquista de
México.

�RECUERDOSDETLALCHAPA

EL LABERINTO*

Horacio Salazar Ortiz

Hugo Valdés Manríquez

Hay que remover los escombros de este campo baldío
Para que nazca hierba nueva.
Para que la lluvia de junio vuelva a caer
Directamente sobre la sed de la tierra.

El sol se perdía detrás de las sierras
al tiempo que los colores de las casas eran más nítidos e inolvidables
durante ese instante. A su paso se
encontró con los dos muchachitos
que habían tocado las campanas de
la iglesia mucho antes de que dieran las seis; corrían sosteniendo muy
apenas los libros, con las manos por
atrás, sujetas con las estolas del
padre, castigados así por los monaguillos que los sorprendieron en la
travesura. De pronto, tras las esquinas, apareciendo como una figura de
los sueños, vio a una mujer cuyos
ojos eran de fuego. El empezó una
persecución lenta y obstinada a través de esas calles umbrías en las que
súbitamente había oscurecido. Aunque el tiempo parecía correr con
gran velocidad, era seguro que no
fuera así por lo regular de las distancias y la perseverancia de su andar en pos de aquella mujer huidiza.
Ella lo mantuvo de aquí para allá,
como un verdadero sabueso, hasta
que se ocultó como una sombra más
en el huerto de doña Liberata.

Crecerá la blanca Flor de San Nicolás
Para perfumar las noches azules del verano.
Y el antiguo arco-iris apoyará los pies
Sobre las húmedas colinas milenarias.
Hay que desbrozar los caminos del Sur
Para levantar un muro contra el invierno.
Hay que seguir la ruta de las mariposas
Para volver a la tierra de las colinas multicolores.
Monterrey, 5 de agosto de 199 l.

Entonces la vio volar, bajo la forma de una lechuza, con las alas tan
grandes corno los brazos extendidos
de un hombre. Se admiró no tanto
por la transformación, sino por la
serenidad como mantenía un vuelo
sin ruido por entre los corredores del
aire nocturno; se recortaba contra la
luna llena del mes como el grabado
de las cajitas de lápices para colorear que compraban los niños, quienes ahora ya no creían en la bruja
con la nariz enorme y llena de
• Fragmento de la novela Días de nadie.

verrugas, ni en su gato negro y los ventrílocuos-, porque pensó
horripilante, ni en la calabaza de los que andaba a tientas en el purgatoojos fosforescentes, ni mucho me- rio de una alucinación. Acaso con
nos en la patraña del vuelo con una lo anterior había cometido alguna
escoba entre las piernas. La siguió grosería, ofendiendo a una de las
sin pensarlo una segunda vez. Fue- tantas damas que visitaban de incógra del billar cogió un caballo cuya nito aquella casa con la esperanza de
cuerda colgaba desde una alcayata; conseguirse sementales de las mejose aventuró con él hasta los barrios res medidas y tamaños. Después vio
de la ciudad, ascendiendo a ratos por a una mujer muy lánguida haciénpendientes que lo obligaban a mo- dole señas desde su mesa. Al llegar
dificar la inclinación de su cuerpo hasta ella, sin embargo, se enconpara trotar más de prisa. Llegó al fin tró tan sólo con una figura; reprea una puerta iluminada por una bom- sentaba a la madre de familia, con
billa de color rojo; antes de tocar hijos y marido, que lo perdió todo
miró hacia el desfiladero del caserío. por el amor de un mal hombre, inEra la telaraña urbana, estirada por cluso la propia vergüenza, para acala parte inferior para formar un di- bar tirándose a la bebida al grado de
seño armónico de calles ligeramen- convertirse en una borrachina de
te curvadas. Luego entró a aquella cera, crónica y solitaria.
casa donde el murmullo de la plática parecía compuesto por ondas
En la puerta de uno de los saloflotantes, como las olas de un mar nes un grnpo de hombres jugaba con
de sonido.
un corderito blanco. Lo lanzaban
desde la entrada hacia el otro lado
Al avanzar por entre las mesas, de la gran habitación, donde había
oyó palabra por palabra de cuanto un sillón de reinar y en él una mule decía una mujer; no abría la boca jer de rostro vago por las nubarani aparentaba mirarlo, por lo que él das del incienso que flotaba en toda
pensó hallarse ante un simple truco la casa. Colocaban el animal en el
de feria. El le dijo entonces que tu- piso -era todo como un ajedrez perviera temor de Dios, con los labios petuo-, y luego lo empujaban por
cerrados, igual como lo habría he- sus cuartos traseros sin lastimarlo;
cho aquella mujer; ella se mostró el cordero empezaba a balar, desessorprendida y empezó a hablar, perado por su locura, mientras atraabriendo ahora bastante la boca. vesaba los mosaicos contrastados.
Mas él se sintió mal de veras cuan- Así llegaba hasta los pies de la reido se alejó de la mesita redonda de na del cuarto: ella sonreía de una
la mujer, diciéndole a ésta una úl- manera misteriosa y acariciaba a un
tima cosa entre los dientes -se ha- gato persa recién trasquilado cuyos
bía buscado el hilo de la voz en el colores repetían la disposición de un
fondo del estómago, tal como hacían tablero de juego. El supo entonces

�que era ella la mujer a quien dina de pechos espléndidos surgienbuscaba. La vio hacer un gesto de do de él como una aparición en la pidamente el segundo, como una ráorden a uno de los botarates del pared. De pronto la mujer estaba faga convulsiva; él estaba ya lobasgmpo; éste, cargando consigo al frente a él, y pensó que era una tante excitado como para mantenercorderito, se acercó a él para aten- hembra fascinante por el efecto de se firme y producirle una tercer desderlo mientras la dueña se prepara- la luz sobre los velos transparentes carga de placer a Ariadna, de modo
ba. Ambos fueron a sentarse a una que cubrían todo su cuerpo. El la si- que la mujer buscaba ahora premiar
mesa donde no paró de hablar, du- guió hasta un dormitorio del segun- a su hombre apretando las tijeras que
rante un solo momento, el hombre do piso, grande y con dos altas ven- había entre sus piernas, moviéndodel cordero. A él le desagradó des- tanas abiertas al viento; fue sintien- se más de prisa, sin darle tiempo a
pensar en otra cosa que no fuera ella
de el principio, menos por su apado cómo unas manos expertas lo
riencia ladina que por haberse con- desvestían de arriba abajo y se lo misma. Lo tomó por la cabeza, sosfesado de una tierra a la que no llevaban a la cama para tenderlo con teniéndola desde la zona de cabello
pertenecía, a juzgar por la entona- una erección furiosa que la mujer anterior a las orejas, y le dijo palación de su voz y su conversación fue modelando a su gusto, con be- bras extrañas que él no pudo entender ni aun oyéndola tan de cerca. Lo
tmculenta. Para él era deshonesto
sos de avidez y desesperación, has- obligó a decir que Rosario jamás le
desconocer el lugar donde se había ta subirse en él para empezar a canacido porque era como haber ol- balgarlo. Comenzó a reír cuando, haría lo que ella le estaba haciendo
vidado a la madre y a los parientes debajo de ella, lo vio sollozar de a él en ese instante, y se metió con
en vida. Recordó otras veces en que placer, le amasó los pechos y le ex- él debajo del cobertor para susurrarle había preguntado lo mismo a los citó las tetillas acercándose a su ros- le, todavía encima de su cuerpo, que
forasteros de paso con quienes se tro sin salirse de la erección, y le ahora iban a jugar a ser la madre que
había crnzado en los atardeceres de dijo entonces que podía imaginar se acostaba con el propio hijo pordominó dentro de una cantina; cada cuanto le fuera imaginable mientras que nadie había sabido complaceruno de aquéllos, en las ocasiones estuviera con Ariadna. Le confesó la de otra fom1a. Luego lo regañó
y le dijo que ambos estaban comedistintas, habían entornado los ojos
que ella había provocado alguno de
retrayendo la vista hacia una región sus sueños, como el de la mansión tiendo el pecado del incesto; se exde la nostalgia donde aún existían de los espejos, pero que en el fon- citó tanto con la trama de su fantasía
ciudades de magia en que la gente do turbio de su alma le dolía no ha- que se desbordó por cuarta vez
acostumbraba saludarse cuando an- ber aparecido en aquéllos, por lo que mientras decía a gritos: "ya no lo
daba por las calles sin conocerse odiaba cada vez más a Rosario con hagas porque nos va a sorprender tu
apenas. Los forasteros volvían de sus previsiones y su pobre amor de padre". Se arrepintió cuando lo fue
aquella visión de ensueño, con los muchacha de pueblo. Le confesó sintiendo tenso y al borde del a ·co;
le dijo que si lo deseaba podía penojos brillantes por las lágrimas del
también que, en otras ocasiones, la
destierro, y le decían su proceden- cantidad de plegarias que se venían sar en ella como en el amor de su vida, y se fue aproximando a él hasta
cia citando algún nombre de la georezando para su bienestar espiritual cubrir su cuerpo con el suyo. Lo fue
grafía del país.
le impedirían a ella acercarse siquiellevando con maestría al extremo inra al cuarto donde él dormía; por
Mientras el hombre hablaba y aquella razón, le decía Ariadna, no tolerable de su primera eyaculación;
luego le dijo que se preparara, porhablaba, imaginó que alguien lo veía
había sofiado que se acostaba con alcon la cabeza inclinada hacia él por guna mujer de entraüas calientes du- que ambos se iban a disolver como
encima de un pedestal de mármol; rante las últimas noches.
un solitario punto de luz para integrarse a ese firmamento del cobermas al voltear con rapidez vio que
tor donde no brillaba una sola estreera un jarrón italiano con una onCon su primer orgasmo vino rá- lla.
1

Fue como despertar por un presagio de muerte. Sintió el cuerpo tibio de Ariadna encima del suyo; lo
palpó despacio y tocó el sudor de su
espalda, hasta iniciar una caricia
prolongada y lenta a lo largo de los
huesos de la columna. Entonces quitó el cobertor de sobre sus cuerpos
y removió a la mujer hacia su lado
izquierdo, y la vio tal como era. Pasaba de los cincuenta años, y resultaba algo menos que fascinante sin
los \'elos transparentes con los que
presidía en el salón de los botarates.
Ambos siguieron el curso de una
plática entre susurros. El le preguntó por broma, recordando la historia de Sombrita, si no estaba muerta
como la muchacha del baile. Ella le
dijo que la volviera a tocar; lo pens6 mejor, y reconvino que ningún
fantasma podía hacer el amor como
una perra de burdel. Ariadna tomó
su miembro desde la raíz y lo manipuló como un Juguete.
-Sí quieres ya podemos bajar.
De un modo irreflexivo, él saltó
de la cama hacia donde se hacinatian sus ropas; colocó el pantalón y
la camisa sohre una silla, y las botas de nwntar junto a la cama, a la
que hatiía vuelto para sentarse) meterse en los calzones largos. Oyó a
la mujer pidiéndole que regresara a
su lado, aun \·estido, para \·er el resplandor de la luna a tra\'éS de una
de las ventanas del cuarto. El se tendió de nuevo, extendió su hrazo y
la mujer se recostó sobre de él, y vio
con ella una ráfaga de niebla que
atravesaba el aire iluminado. Con la
mano derecha él tomó un portarrc-

tratos de hoja doble que descansaba sobre el buró; contempló las dos
caras hermosas como bajo el efecto
de un narcótico.
-Son mis hijas -le dijo Ariadna-. Una se llama Strega; la otra
es Galanta.
Y luego, mientras él dejaba el portarretratos en su sitio, la mujer le
dijo:
-Se ,·e que ya te quieres ir.
-¿De qué me estás hablando?

cómo la realidad de los objetos y la
del espacio del aire se duplicaba sobre sí misma, desbordándose de su
sitio habitual y existiendo otra vez
en imágenes fantasmas a partir de
las cosas verdaderas. Sintió que la
muerte que cargaba adentro se le salía por la boca, como si alguien se
la fuera estirando con una soga llena de nudos hasta llevarse consigo
el soplo de su alma. Entonces sintió un estremecimiento de dolor,
como una descarga de electricidad
muy fuerte a lo largo de los músculos de las extremidades.

Pensó que podía controlar ese do-De hace un rato, claro -la voz lor si lo imaginaba como una sende Ariadna sonaba triste y anti- sación de energía nueva que estaba
gua-. No pudiste disimular ni un obligado a regular incluso para lepoco la prisa que tenías.
,·antarse de la silla. Se incorporó
como un autómata, apoyándose en
Ella se incorporó de pronto, con el respaldo para no perder las prirapidez, y al ir acomodando los ve- meras pisadas. Comprobó que las
los uno sobre otro alrededor de sus piernas lo obedecían si seguía penhombros marchitos empezó a mal- sando que era el calor de los músdecir con una \'OZ uniforme; era co- culos lo que iba sintiendo al andar
mo el silhido de una serpiente que y no la llamita de ese dolor conjua momentos pudiera expresarse con rado contra él. Llegó hasta una de
el lenguaje humano. Ariadna lo las \'entanas para tomar aire y se sinapresuró a salir antes que se enfu- tió mejor, aunque lo invadiera el
reciera de verdad. El acabó de ves- fresco de la noche y el frío se fuera
tirse y se acercó a ella por detrás de apoderando de su cuerpo. No iba a
su cuerpo para tratar de excitarla temblar, se dijo,) sus pasos firmes
nuevamente y hacerle el amor por lo sacarían de ese cuarto y luego de
última vez; mas al \'Oltcar hacia él, aquella casa; montaría nuevamente
ella le mostró un rostro mutilado por y cabalgaría hasta el pueblo. Vollas armgas de una edad real y unos vió a respirar hondo y notó que se
ojos tan fostorcscentes como los de había acostumbrado a la temperan1la calabaza de la bm.1a que ya no ra de la estación; recordó el dolor
asustaha a los nifios. Se oyó un de las piernas y tuvo la certeza de
conjuro, y él se desplomó en la si- que ya había pasado. Caminó hacia
lla mientras podía advertir que aho- una puerta y la abrió; encontró que
ra estatia solo en la habitación. Vio era un armario a oscuras donde ha-

~

�PROLEGOMENOS A UNA ESTETICA
INTEGRAL*

Christian Brunet
bía pedazos de sillas rotas y grandes cajas redondas en las que venían
los sombreros usados por algunas
mujeres galantes. Cerró la puerta;
luego se fue derrumbando contra el
suelo.
Había sentido una punzada en el
centro de su cuerpo, por detrás, al
final de la espalda; creyó que eran
los restos del dolor, hasta que dio
un paso y no sintió resistencia ni
fuerzas suficientes para sostenerse
en pie. Se arrastró como un herido
de guerra hasta la cama de Ariadna.
Puso los codos encima y se fue levantando muy lentamente, mientras
cambiaba la posición de los brazos
para apoyarse ahora sobre las palmas de sus manos; se impulsó hacia un lado y quedó al fin en guardia
frente a la puerta, ya sentado y como
si nada le hubiera sucedido, esperando el retorno de la mujer. Pensó
en su amigo Sombrita, en el amor
de Rosario, en la ternura de su madre y la terquedad de su padre. Pensó en su bisabuelo y en sus abuelos,
en la casa del pueblo y en los álamos de las acequias; pensó en doña
Liberata y en el billar de su tío, pero
no se dio tiempo para pensar en
Dios. Había ido demasiado lejos al
conocer a Ariadna y olvidarse de las
cosas rectas, y aun de la esperanza
que tenía en recuperar la confianza
de Rosario. No supo por qué la había perseguido, si el encuentro había sido tan extraño; además él no
ignoraba que la mujer podía transformarse en un animal nocturno si
le entraba la gana. Acaso era el deseo de conocerla desnuda y sobre
una cama grande dentro de un cuar-

to de sueños que se parecía bastante a ése donde él aguardaba.

la casa, apostándose detrás de ellos
a lo largo de un corredor secreto, sin
ser vista por los clientes y las otras
Ariadna volvió con el gato recién mujeres del lugar que se detenían
trasquilado entre sus brazos. Le pre- por un momento para acicalarse un
guntó a él por qué no se había mar- poco. En su huída él se tropezó con
chado aún, y él le dijo que ella el borrachito que bailaba con una
conocía muy bien la razón. Se sen- copa llena sobre su cabeza; por la
tó a su lado y le pasó al gato; él lo vergüenza de haberse caído y de
empezó a acariciar con una resig- romper la copa, aquel hombre mmnada tranquilidad mientras la mujer ca más repetiría ese número que lo
se pintaba los labios con un colore- había vuelto célebre en las fiestas .
te rojo. Hablaron otra vez en Afuera, sobre el caballo, fue dessusurros, como cuando habían ter- cendiendo por la telaraña de las
minado de hacerse el amor, y pare- calles, recorriéndolas a la derecha
cieron olvidarse de todo porque él o a la izquierda pero siempre hacia
alargó su brazo alrededor de la cin- abajo y sin mantener una trayectotura de Ariadna y ella comenzó a ria recta, cuidándose así de no ser
acariciarle uno de los muslos hasta rastreado por alguien de la casa.
adentrarse en la región del sexo. Percibió a su paso el silencio de
Pero él ya no pudo besarla otra vez, muerte de los perros, pero oyó en
y eso la enfureció como antes, aun- cambio el piar de pollitos que proque con una rabia de dirección ducían las taránn1las solitarias como
distinta. Ella se levantó y fue hasta lo había oído en la otra ciudad cuanla ventana; le preguntó a un hom- do corría por las tardes para combre del rumbo, que pasaba por la pletar su entrenamiento. Aquello
acera del frente, cuál era la hora. entonces, aquel recuerdo, le pareVolteó hacia él y le repitió la cifra ció tan distante en el tiempo como
del tiempo con los ojos envueltos en si él y Sombrita hubieran sido otras
llamas.
personas y no ellos mismos.

Estética es dinamismo, tensión en una ambigüedad jamás resuelta. Es el conflicto entre
esos dos espacios coloreados del cuadro, que se atraen, se rechazan, se abrazan y luchan;
se ensañan hasta su propia destrucción, todo para llegar a ser. ( ... )
En una palabra, esta estética no me parece extremadamente distante de lo que Simone
de Beauvoir llama "una moral de la ambigüedad".
Quizás yo la habría podido claramente caracterizar mediante la evocación de Camus
y el mito de Sísifo. Los dioses le condenaron a rodar una piedra que nunca llegaría a
colocar en la cima del monte. La venganza divina es terrible. ¿Hay algo más desesperante que recomenzar una y otra vez el mismo absurdo? Ciegos de ira vengadora,
los dioses han olvidado que Sísifo es un ser inteligente, que después de haber efectuado
cinco, diez, veinte ensayos, ha comprendido que él no levantará jamás su piedra hasta
dejarla en la cumbre. Al no esperar más, Sísifo ha cesado de desesperarse. Y sucede
entonces que la piedra, la montaña, la tensión misma de su cuerpo en esfuerzo, el
panorama, que se amplifica a cada avance sobre el terreno, han comenzado a existir
para Sísifo. Este, toma el partido de interesarse. Su verdad es un esfuerzo y su bien
una tensión. Se compromete; se sitúa en este esfuerzo y en esta tensión. Vive angustiosamente en la autenticidad de la condición que asume. El es de nuestra época. Es
su acto, el que yo llamo estética; y como la contingencia del acto la constituye enteramente,
esta estética es integral. ( ... )
Que no se me acuse de ser un elemento corruptor de la juventud, aduciendo que destruyo los ídolos. No invito a la desolación ni a la desesperanza. A lo que invito es a
la embriagadora y prometeica tarea que consiste -solos y sin el apoyo de recetas,
panaceas, valores establecidos y criterios absolutos- en inventar sus vidas.

-Ya la sabes ahora, así que párate de mi cama y vete de una vez.

Traducción de Alfredo Gracia Vicente (dedicada a Ingrid Brunet)

El se puso de pie sin dificultad,
sin ver la realidad trastocada y sin
el castigo del dolor. Aprovechó la
generosidad de Ariadna y la dejó
para siempre en esa habitación con
la que ya no volvería a soñar en el
resto de su vida. Bajó la escalera
dando grandes zancadas, sin darse
cuenta que la mujer lo seguía viendo a través de todos los espejos de

• D.: Pro/lgomenes

aune esthétique integra/e, Sedes, París, 1962. (Fragmentos del prólogo).

N

U'I

�LOS GALLOFOS

Dámaso Murúa
En el andén de la estación del vetusto ferrocarril, apresuradamente
desembarcó el primer gallofo de esa
temporada. Traía liado cual corbata sucia, el saco percudido de su
personalidad, que tal vez algún día
ha de haber sido de color blanco.
Algún compadecido se lo regaló. Su
nombre de pila ninguno lo conocimos en el pueblo camaronero, tampoco el juez ni los policías, quienes
cuidando el escaso orden cívico
municipal, estuvieron obligados a
entablar relaciones sociales con este
mangante y sus dos compinches.

redilas, rojo el rostro, armado de un
aliento que derriba bardas y su nariz ganchuda, agallinada, flaquito
como notario fracasado pero con
voz tronante, el segundo de la temporada. Igual que Gapo, el Gallinas
consume cerveza sobrante y completa pero helada, bebida fría que no
le afecta las cuerdas vocales que tanto estiman en el cine local, pues con
largo cucurncho de aluminio, moviéndosele la manzana de la garganta, anuncia a Raúl de Anda que gordo y bamboleante, sale de charro
negro y es galán de celuloide.

Los niños, mujeres y adultos supieron de su apodo de cuatro letras,
Gapo, palabra misteriosa que no da
ningún indicio de dónde viene ni
adónde va. Balancea temporalmente su pequeño perfil barbado, abotagadón, entre diez o doce pueblos del
sur sinaloense. En Nayarit, en cambio, lo deportaron del centro ferroviario llamado Rosamorada, porque
quería viajar sin pagar boleto y abanicándose en el pullman. Es regordete y chaparrón, gasta el traje que
les platiqué desafiando al verano
más infernal, usa zapatos deshilachados que aquí cambiará por otros
de la misma suela gastada, y un
sombrero que él asegura es de la
marca Tardán, cosa que desmienten
los otros dos que supieron de su víaje a Panamá, de donde son los famosos jipijapa. Una semana más
tarde llegaron los otros de su oficio,
porque a cientos y miles de kilómetros ventearon con sus agudos
olfatos, el camarón de los estuarios.

Los dos fueron a encontrar en el
centro de la plazuela donde toca una
orquesta de chanates prietos, al tercero del cartel vagamundo. A éste
lo llaman el Chivo Verde. Nomás
por la estatura, los tres recuerdan al
Quijote que ahora tiene dos Sanchos. El Chivo Verde es alto y largo, muy hijo de palapar, bizco del
ojo zurdo y flaco porque la aristocracia del hambre no dispone de superfluas calorías. Esta tercia ayuda
en las cantinas a servir cervezas, a
limpiar sobras de botanas de chanfainas o de chiros, a cargar carretillas copetiadas de cervezas enhieladas en tinas, porque van rumbo al
bule local, o al lugar más cercano
con el fin de ahogar la sed pues el
calor atiza durísimo por estos meses.

l,C

M

Arriba en destartalado camión de

Los tres son duchos para conseguirse un medio trabajo, simulado
o casi etéreo, hacer mandados de
media cuadra, ir por las tortillas o
recalar al cine por la noche, pues el
Gallinas goza de influencias con el
de las carteleras anunciadoras por-

que fue el primer científico de la
comunicación social desde que gritó la película de Tito Guízar, Allá
en el rancho grande, encaramado en
un camión abierto que paseaba un
vitáfono muy sonoro. "Salgan, salgan, porque viene por la calle un
hombre gritando muy fuerte", convidó la maestra del segundo año de
la escuela Maestro Nevárez. Gapo,
el Chivo Verde y el Gallinas, en
cuanto empiezan los camarones a
enredarse en los tapos y las atarrayas, son dueños de las calles del
pueblo, príncipes de la flojera y mitoteros periodistas. Han sido acusados por libidinosos; en la iglesia los
corren a escobazos las beatas reprimidas y muy feroces que fugazmente alcanzan a tener deseos ocultos y
refundidos en sus rezos negros.
Debido a sus borracheras inofcnsivas muy seguido los sacan de la
cárcel a la que ingresaron un día
anterior, a barrer el parque, la plazuela con kiosko, el mercado y la
avenida Hidalgo. El Gallinas fue
siempre un huizachero potencial,
por ello recalaba a leer revistas en
la peluquería de Toscano -el Vea
y el Vodevil- , disculpándose por
estos affaires civiles y correctores,
vociferando que los Subervielle,
Redo, Escandones y Arangos, comerciantes riquísimos de la México capital, también barrieron calles
por órdenes de Obregón, cuando subieron los precios de los frijoles y
las cebollas en los años veinte de
este siglo. '' Aquellos barrieron por
rateros, nosotros por deslenguados
y tomadores, que no es lo mismo."

no pudimos beber como antes. La
Cuando se emborracha don
mina anda por cerrar y ya no hay
Enrique, el Gallinas acapara el exclusivismo de la carretilla, cervezas
trabajo para los que buscan oro.
En las orillas del río sólo comen
y botanas. En las cantinas va juntanlisas y cauques porque no hay dido metódicamente las sobras hasta
nero en las cantinas ni en las tienque llena y puede beberse una fría
das de abarrotes. La gente está
entera. De vez en vez, habiendo llegado la orquesta violinera y chelismuy triste pensando en irse.
Quién sabe qué va a suceder con
ta a tocar todo el repertorio de
Strauss y Severiano Moreno, don
tanta muchacha bonita de ese mineral. Allí me emborraché muy
Enrique deja que se beba lo que
quiera, porque no es fácil encontrar
agusto, muchas veces. En el mercado me daban de comer nomás
amigos solidarios contra el alcohol,
no siempre los halla. Un mes le paen cuanto les pedía, como también en la cárcel que le llaman El
rece poco para desquitarse de más
de trescientos días de trabajo ininAguila, y que tiene frescos cuarterrnmpido y agobiante. Gapo y el
tos para roncar la siesta. Chupa
Chivo Verde, respetan este compasu cigarro marca Argentinos El
Gallinas, aguadiándosele los ojos,
ñerismo etílico y musical que el
tragando saliva que le brinca
Gallinas, con tacto inglés, ha sabiadentro de la puntiaguda manzado cultivar por un lapso de más de
na de su garganta.)
diez años. Mientras dura la deseomunal farra de don Enrique, los
El Chivo Verde ha dejado el mandesplazados piden de comer en las
fundas del parián municipal, porque gal que finge cuidar, para pelear con
doiia Francisca, la Tana y doña guante~ en la preliminar boxística de
Martina, se apiadan de estos vaga- este sábado. Se le nota a leguas que
mundos tercos, a cambio de que les escogió la vagancia porque no tuvo
acarreen baldes con agua potable de otra cosa mejor cerca de sus manías.
la única llave que gotea en la esqui- Los dos manejadores de su esquina
na de la calle Rosales, junto al pala- lo alientan frotándole la flaca pancio. La sonrisa lugareña y compa- za que gruñe, siempre hambrienta,
rativa punza iras, despanzurra de- para que aguante dos de los cuatro
salientos y recuerda la realidad del rounds, si nó no le pagarán cinco petrabajo a pensativos imitadores. Ga- sos prometidos. No pudo ganársenarse apodo, andar deshilachado y los porque el rival que venía huyensin comer, es una lección que se do desde Quimichis, trajo en su alteme; hay que admitir que la tercia forja más hambre que los tres juntos,
sí se baiia en el arroyo que serpen- además de una S como Supermán
tea veneros de agua porque llovió que se pintó en el pecho con pincel
fuerte y cayeron avechuchos en todo vinílico. Ni tonto ni gandul el Verel pueblo.
de amigo ensayó un reparo en el aire
y se cayó noqueado por un trompa(La última vez que fui al Rosario, zo del de Quimichis, en el primer

round de la lid. Al principio de la
pantomima ya se habían llevado al
Gapo a la cárcel, porque le dijo a
una chica de ringside con voz muy
alta: "Vámonos a tu casa para hacernos el amor. al cabo que soy
blandito".
"Cigarros Argentinos, cigarros
Argentinos, con suave sabor mentolado. Los cigarros Argentinos han
llegado a la tienda más importante
de este lugar, cómprelos usted, no
deje de saborearlos. Cigarros mentolados con don Eligio Díaz, la tienda de las sorpresas, donde llega todo
lo moderno." Así vocifera desde las
tres de la mañana el Gallinas con su
maravillosa voz ronca, a pesar de
una resaca que lo obliga a beber tejui110 enhielado, cada media hora de
la reseña comercial para la que ha
sido contratado.
-Ay. cómo jode el Gallinas con
sus cigarros mentolados. Comenta
Cruz Pérez con el Zambo Tejada,
talabarteros ilustres del lugar, con
quienes se solidarizan los que viven
por las orillas sureñas del pueblo,
porque el eco es perfectísimo, casi
con tubería inalámbrica, desde el
centro de la plazuela y a la reversa.
A las siete de la mañana de ese
día, aparece en la tertulia mercantil
el último titiritero que viaja en tren
por las costas del Océano Pacífico,
en gira mágica y artística. Anuda y
desanuda pañuelos, quiebra palillos
de dientes y los rehace frente a los
cegatones ojos de Pedrón el Aguacate. También come lumbre y mastica vidrios. La chorcha se asombra

N

....

�porque por primera vez han conocido un caleidoscopio y un pajarito
que le predice sus amores correspondidos a la Socorro Chapman,
quien ya tiene doce años de edad y
provoca de mujer atrayente. Entre
los mirones hay un muchacho prietón que pide ser espontáneo para lograr una suerte con paliacate en los
ojos, adivinando el pensamiento del
profesionista sin título. "Je, je, es
el atornillador del mago", comentó Gapo, mientras devoraba un bollo dulce que le regaló doña Chuy
Oliva. "Ahora, señoras y señores,
niños y amigos, ha llegado el momento misterioso, el acto de valentía que les traigo desde Tepic, donde
se encuentra en un hospital mi otro
ayudante, porque no pudo resistir las
emociones que le causó mi serpiente Bagdad. Así se llama la serpiente que traigo encerrada en esta cajita
negra, señoras y señores, acérquense más para que puedan conocer a
la terrible serpiente llamada Bagdad,
mi amiga, mi fiera amaestrada. Se
necesita un niño, un niño valiente y
arrojado, que me ayude a presentar
el número de mi serpiente, acérquense señores y señoras, niños y
niñas." Doña Lupe ha llegado con
su bastón y lentes luminosos y arillados porque necesita comprar verduras en el puesto mercadotécnico
de Pablo el Diablo. Pasa de largo
con su chongo alto apoyándose en
el báculo macizo y acrucesillado, un
marro de respetable potencia. Su
nieto se quedó a ver el número de
Bagdad y el mago publicista, quienes llegaron en la madrugada al hotel de su abuela. "Mientras, señoras
y señores, pueden comprar este ja-

rabe que quita mezquinos, sabañones, siricua, ladillas, mal del
soldado, tos y catarros, al módico
precio de cinco centavos y la botellita, ¿qué son cinco centavos, compañeros y amigos?"

'' ...con don Eligio Díaz puede usted adquirir estos cigarros marca
Argentinos", ofrecía por ya casi
cuatro horas la voz enronquecida del
Gallinas; pero ya se preparaba para
comer menudo en la mesa de La
Maraca. No podía irse inédito del
El niño se ofrece y avanza al cen- incesante asedio de su anuncio
tro del anillo que aceran los curio- cigarrero, a través de un tubo cósos, desmañanados por el calor ci- nico y de aluminio. Los talabarteruelero que ese día hizo sudar a to- ros le organizaron con perfección
dos los que no tenían árbol grande auditiva muy milagrosa y decibélica,
en su casa. El mago sacó la serpien- tres rechiflas pedorriles que a un
tilla de agua del maletín negro. Era hombre débil y amorriñado le huojona y lenguona, flaquilla como el bieran matado su prestigio y su
Gallinas. Cuando empezó a reptar poder.
en las manos de su domador, Doña
Lupe ya regresaba cargando una
La tosudez de aquel vagante inenorme canasta con verduras que le mortal se acentuó en ese pequeño
había proveído Lucifer y cuando el tiempo de adversidad. Si el artesaofidio se anillaba en el cuello del nal micrófono servía para difundir
niño divertido, unos garrotazos vio- las cualidades innúmeras de cigarros
lentos cimbraron la humanidad del baratos y mentolados, en el sur del
mago que no tenía poder para eva- mercado, simplemente el Gallinas,
dirlos mucho menos para contener- sin inmutarse, sacerdotal y solemne,
los. "En el lomo le acabaron la cru- volteó hacia el norte y aplastó a sus
cecilla al magazo", así comentó el detractores mentándoles a la autora
Chivo Verde aquellos aconteceres de sus días talabarteros y añadienmatutinos. Doña Lupe hasta fue a la do en tono sarcástico: qué
cárcel para consignar al pervertidor educaci611, qué educación. Por ese
de menores, indignada e iracunda desplante templado y temerario, don
por el abuso. Mientras, la horda de Eligio Díaz lo premió regalándole
chavalillos se tiraban unos a otros un paquete de veinte cajas de cigacon la viborilla que no aguantó ni rros Gallardos, que ni tardo ni
el primer apretón del Gapo, salva- perezoso, el Gallinas le revendió a
dor y héroe del nieto. Por eso lo don José Sandoval, un agricultor que
premiaron con un platón sabroso de tiene fama bien ganada de ser el más
calabaza con leche y tamales 11isco- chupador del pueblo porque no le
cos, pintados de rojo con palo brasil. importan las marcas de los que
fuma.
-Cómo amuelan el Gallinas y
don Eligio. Hasta el copete; comenChamiso Tarifa, magazo apaleataban indignados los talabarteros que do por el vengador bastón de la
ya sumaban siete.
abuela referida, alcanzó a comprar

en la estaci6n ferrocarrilera veinte
tamales de camarón, reponiéndose
del susto, diciéndole adiós a los tres
\'agos desde el cabuz del autovía
mazatleco. Fueron anfitriones de su
regreso porque no deseaban competencia en ese pueblo mágico donde tanto los toleraban y no los hacían
trabajar con pretextos. También, inteligentes y ociosos, después crnzaron la vía del tren porque iban
rumbo a la Pesquería de Calagiiey,
lugar donde brincan y abundan los
camarones barbudos que tanto les
gusta comer.
Después de que arribó al lugar
aquella mujer espalduda, fea como
hombre feo, que usaba sombrero
grande charruno pero sin caballo,
enhuarachada y muy desentonada,
que puso la moda que nadie imitó
de cantar con guitarra dándole vueltas a la plazuela entre semana y hasta los domingos, no se guardan
testimonios de los legendarios vagos de ese pueblo. A la dama la llamaban La Palabra. Era tan mujer
que mantenía al hombre que llevó
y con quien vivía en una casa chaparra de ladrillos sin cocer, que ella
misma edificó con sus fortísimas
manos. Dijo que venía del Rosario,
que ya no había empleo en la mina
de los trescientos aüos sinaloenses.
Los vagabundos se desterraron para
siempre, temerosos de que los llegaran a poner a trabajar como aquella mujerona lo hacía sin quejarse y
cantando con guitarra desafinada.

�EL CAMBIO IGUAL*

DESCRIPCION, CREACION

Abraham Nuncio

Atala Vela

En lo alto de la peña de mando, el jefe de los mandriles oteaba el horizonte como si
de su línea esperara ver desprenderse un signo crucial. De tanto en vez aterrizaba brevemente la mirada en sus vasallos, que le mostraban el trasero bermejo y reluciente
al pasar frente a él en señal de acatamiento. En apariencia indiferente, a su atención
entrenada no escapaba el mínimo movimiento de los miembros de la tribu: cuando no
los veía, los olía y escuchaba.

De la descripción de Rafael

La mañana transcurría dentro de la normalidad tensa de todos los días, pues nunca
podía descartarse la posibilidad de una sorda conspiración y su inevitable consecuencia:
el desafío y la lucha por conservar el poder.
Llegaba el sol al cenit, cuando de pronto uno de los machos se retiró bruscamente
del círculo cortesano y se colocó a una distancia inequívoca. Antes de que lanzara el
grito de combate, el experimentado jefe supo que había llegado el momento de exponer
una vez más su autoridad y se dispuso a la pelea. Bajó de la peña de mando con un
movimiento altivo y vigoroso a la vez. Erguido, con los ojos inyectados y exhibiendo
sus fieros colmillos golpeó el piso con violencia terrible. Su rival lo esperaba. En todos
los rincones de la jungla se escucharon los chillidos de los contendientes, que se trenzaron en una lucha furibunda y sin tregua. Al principio dominante, el jefe fue perdiendo
terreno frente al retador y finalmente sucumbió a su acometida. Antes de verse más
vapuleado, optó por abandonar lo más rápido que pudo el campo de batalla. Mientras
mitigaba sus heridas, vio a la distancia cómo el nuevo jefe se encaramaba a la peña
de mando. Los que fueron sus antiguos vasallos comenzaron a desfilar frente a él mostrándole el trasero en señal de acatamiento. Aún dolido, al cabo se les unió.

• Texto incluido en el libro Fábulas del poder próximo a publicarse.

Se llama Rafael. Es bajo de estatura.
Sus treinta y cinco kilos de peso lo
harían verse espigadito si se prolongara un poco más su línea vertical.
Su corte de pelo es demasiado corto,
para que dure. Un fleco diagonal le
atraviesa la frente angosta. Así se
puede peinar con o sin raya. Atrás,
un remolino le da una apariencia curiosa de gallito despeinado. Cabello
liso, tieso, mugroso, opaco. Ojos
pequeños, obscuros, ligeramente
rasgados, con mirada de adulto impenetrable; pestañas largas, de esas
que llaman de aguacero; pestañas
tristes. Grandes orejas, cuyos pabellones parecen brotar precisamente
de la línea en donde nace el cabello.
Pabellones con sinuosidades grises.
Cara redonda, tez aperlada, sin
atisbos de adolescencia, con manchas blancas de piel despintada. Nariz ancha, ligeramente aguileña.
Labios delgados, con grietas en las
comisuras. Cuando sonríe, que es de
vez en cuando, aparecen sus grandes dientes separados, cubiertos de
sarro amarillento, la encía edemat~sa y roja invadiéndolos. Brazos y
piernas cortos. Manos y pies pequeños, delgados. Voz de niño todavía.
Las franjas de grasa que crecieron
alrededor de su vientre se asoman
por la gastada camisa corta de cuadros . Su gordura tiembla como si
tuviera ritmo y voluntad propios.
Si está pensativo, detiene la
mirada, mientras el delgado índice
de su diestra explora sus fosas nasales.

El pantalón de mezclilla, raído de
viejo. No tiene otros. Sus tenis, de
color indefinido. No tiene otros. En
la punta de los dedos se han levantado protuberancias que amenazan
con buscar una salida.
Espulga la basura, allá, por la plaza de las flores muertas.
Asiste a una escuela oficial. Sabe
gritar el himno nacional. Cuando
llueve cubre su cabeza y su mochila con dos grandes bolsas de plástico.
Al sonreír, un hoyuelo en la mejilla derecha lo transfom1a todo,
como si la felicidad siempre estuviera ahí, agazapada en un pocito redondo.

De la creación de Rafael
¡Hola! Soy Rafael, tú me hiciste,
¿recuerdas? No llegué al mundo como tú: simplemente caí en tu página blanca.
Bastó media hora para que hurgaras entre las piezas de tu subconsciente y me dejaras aquí, con el corazón, pum, pum, entre cadenas habladas.
Lo mío no fue cuestión de meses,
fue cosa de palabras.
No hubo padres arrobados. Fuiste tú quien me escribiste vivo.
Ahora estás tú sola, sin saber qué

hacer conmigo. Nadie te va a decir
cómo.
Me describiste feo, grotesco,
pobre: oteando entre los botes debasura en la plaza que tú llamas de las
flores muertas.
Mírate, te doy lástima.
Has prendido las hornillas de la
estufa para calentarte. Estás enferma. Uno tras otro los escalofríos.
Te preocupa el dejarme inacabado; ni siquiera con un final abierto.
Estás confundida. Ya no sabes quién
es el que narra, si tú o yo. Temes
que te me pueda morir, no entre tus
brazos, sino dando tumbos, tropezando a cada letra, a cada línea, después de nada.
Pero ... ¿acaso no te has dado
cuenta?
Morirás tú. A ti no habrá quién
te repita. A mí sí, cuantas veces alguien lea lo que tú dejaste escrito.
¡Soy Rafael! ¡Tú me hiciste con
palabras! No llegué al mundo como
tú: simplemente caí en tu página
blanca.
¿Te das cuenta, lector? Ella ya se
quedó dormida.
Yo permanezco despierto con tinta azul, viéndote mirarme.

�ODA A CUAUHTEMOC

RESCOLDO Carlos Pellicer
I

Aunque es indiscutible el poder que tiene el tiempo para
convertir en ceniza cualquier página, es el hombre quien fuera
llamado a descubrir una y otra vez el rescoldo: guiño luminoso
que nos dirige nuestro semejante desde el ayer.
El poeta tabasqueño Carlos Pellicer escribió poemas heroicos en
diferentes momentos de su longeva vida literaria. Esta clase de
poemas pertenecen a un género poco apreciado en la actualidad
por los lectores de gusto refinado. A despecho de lo anterior, un
notable rapsoda lírico, religioso y paisajista como Pellicer puede
igualmente ser un renovado cantor de patricios
y de heroicas gestas.

Para esta edición, reproducimos de Piedra de sacrificios su
"Oda a Cuauhtémoc", certera y vivificante. Pareciera haber
sido escrita esta misma semana . ..

Señor, tu voluntad era tan bella,_
.
que en la tragedia de tus meses imperiales
aceleraba el ritmo de las grandes estrellas.
En mí ha quedado el instant~
en que fue más terrible tu tnsteza:
cuando buscaste alianzas
entre los hombres de tu raza
y tu grito se perdió entre las selvas.
En mí se ha quedado ese instante de tu amargura so1a
y ante tu desolada grandeza
_
rompo las melodías del amor y ~l ensueno
y trueno la sinfonía de la tragedia.
y a tu soledad augusta
tiendo mi soledad de hoja que rueda.
Tu adolescencia religiosa
.
y tu juventud heroica y soberbia,
me toman de hoja que soy,
en montaña y en selva
para bajar a grandes gritos proclamando tu ~randeza
y despertando a puntapiés a los que han olvidado
el rumbo prodigioso de tu estrella.
El arco negro se tendió ante la aurora
y en el último astro fue a clavarse la flecha.

�11

III

Consagramos al primero de los mexicanos
una montaña o un pedazo de cielo.
Alegrémonos por la maravilla de sus actos.
Era hermoso como la noche y misterioso como el cielo.
Pero su dolor no puede medirse
ni con la órbita de los planetas gigantescos,
ni con los itinerarios
de las estrellas caudales que iluminan el miedo.
Su dolor,
que en el espejo negro de mis ojos
empieza a revelarme
la eterna angustia y el dolor eterno.
Cuauhtémoc tenía 19 años
cuando en sus manos
como un águila herida cayó el Imperio.
Tenoxtitlán era la ciudad más hermosa
de todas las ciudades del mundo nuevo.
El divino Quetzalcóatl,
llamado Ku-Kul-Kan en la tierra del faisán y del ciervo,
habían anunciado,
hacía ya muchas vueltas de tiempo,
que vendrían por el Sur otros hombres.
Y así, tuvo sueños.

Y es así como en este día
con el sol roto entre mis manos
oigo rodar en mi destino,
como en un bosque de cactus,
la maldición de los dioses horadada en mi boca
y el hacha santa de la tragedia amarrada a mis manos.
¿Nadie podrá libertarme nunca
de este duelo grandioso como una ola de basalto?
¿Nadie podrá devolverme nunca
las dulces horas del amor y la alegría de cantar en el campo?
Porque estos ojos brillan sólo para el odio
y estas manos libres
sólo piensan en la venganza,
en la venganza y en el odio.
Pues ¿quién puede volver a mirar serenamente las estrellas,
cuando todo semeja que el destino
va a aplastarnos con sus plantas de piedra?
Cayeron las monarquías
civilizadas de mi América.
Tenoxtitlán y Cuzco
eran sus esculpidas cabezas.
Cayeron esas razas finas
al golpe brutal de los conquistadores
que vencían a los flecheros
con las ruidosas caballerías y los ávidos cañones.
El divino profeta Quetzalcóatl,
¿anunció la llegada destos intrépidos destructores?
Y desde entonces una estrella tristísima
se alarga sobre las llanuras y se ahonda junto a los montes.
¡Desde hace cuatrocientos años
somos esclavos y servidores!
¿Quién puede mirar el cielo con dulzura
cuando del oprobio de los europeos
salieron estos pueblos de mi América
débiles, incultos y enfermos?

�Cuadernos de la Revista

MONTERREY / JULIO-DICIEMBRE / 1992

DESLJN·DE 11

Quinto Centenario. • •
PRIMERA PARTE

Marcaron a los hombres como si fueran bestias
y en el resto del campo y _en ~l hígado ?e la mina
vivieron la crueldad, la nusena y el tedio.
Y ahora mismo todavía
lo miro, lo palpo y lo siento.
¿Quién puede mirar con ojo de dulzura
la dulzura misteriosa del cielo
si la ignominia y la infamia
van a sepultarnos otra vez bajo su estrépito de acero?
Los hombres del Norte piratean a su antojo
al Continente y las Islas y se agregan pedazos de cielo.
¡Oh destino de la tragedia inexorable y gigantesca!
Llenas el muro colosal de mi angustia
y frustras el flechazo que iba hacia algún lucero.
Veo tu figura dibujada en la sombra del fuego.
¿Bajo tus leyes de plata roja
todos sucumbiremos?
En las Antillas y las Nicaraguas
el sol está hundido entre el fango y el miedo.
Toda nuestra América vanidosa y absurda
se está pudriendo.
¡Oh destino de la tragedia inexorable y gigantesca!
¿Nadie podrá detenerte?
¿Volverás a ponemos las plantas en el fuego?
¿Vendrás con tus manos brutales
del país de los yanquis, mediocre, ordenado y corpulento?
¿Vendrás entre estallidos y máquinas
.
.
a robar, a matar, a comprar caciques con tu macabable dmero?
¡Oh Señor! ¡Oh gran Rey! ¡Tlacatecutli!
¡Oh solemne y trágico jefe de hombres!
¡Oh, dulce y feroz Cuauhtémoc!
.
¡Tu vida es la flecha más _alta que ha hendo .
los ojos del Sol y ha segmdo volando en el cielo!
Pero en el cráter de mi corazón
hierve la fe que salvará a tus pueblos.
IC
ff'l

[México, 1923]

Ya se sabe: en todo y por todas partes Colón veía a -Asia, esas remotas regiones de la Isla de la Tierra que una tradición multisecular venía pintando
en tan bellos y alucinantes colores y que la codicia del navegante colmaba
de riquezas nunca soñadas de oro, piedras preciosas, especias y otros productos naturales del más alto precio. La rudeza y desnudez de los naturales
pobladores, la terca ausencia de las ciudades y palacios que debía haber
encontrado y que tan en vano buscó, la circunstancia de que el oro sólo brillaba en el rumor de las falsas noticias que le daban los indígenas y el fracaso repetido en el intento de localizar, primero a Cipango y después al Gran
Kan en nada conmovieron sufe: había llegado a Asia, en Asia estaba y de
Asia volvía, y de esta convicción ya nada ni nadie lo hará retroceder hasta
el día de su muerte.

Edmundo O'Gorman, La invención de América.

(... ) aconteció que una mujer principal que vivía en Tenochtitlan murió de
enfermedad. Enseguida se le enterró en su patio. Encima (de la fosa)
enlosaron. Y a los cuatro días que se enterró a la mujer que había muerto,
resucitó en la noche. Causó mucho espanto. Se descubrió el hoyo donde estaba enterrada, y las piedras con las que se había enlosado fueron a caer
lejos. Y cuando esta mujer resucitó, enseguidafue a conversar, fue a decirle
a Motecuhzoma lo que había visto. Le contó, le dijo: ''Por esto resucité: vine
a decirte que todo lo tuyo, el señorío de México en ti termina, que en tu tiempo acabará la ciudad de México. Los que ya vienen vendrán a avasallar la
tierra. Ellos se mantendrán en México''. Y esta mujer muerta tuvo otros veintiún años de vida, y todavía parió un hijo varón .. .

Textos de los Informantes de Sahagún, Augurios y abusiones.

�QUINTO CENTENARIO: REFLEJOS
DE UTOPIAS

Alfonso Rangel Guerra
América 110 será mejor mientras
los americanos 110 sea11 mejores.

ce pocos a~os '~descubrimiento de América", sin que
esta denommac1ón provocara entonces conflictos o enfrentamientos, ha pasado después a llamarse de otra
Alfonso Reyes
manera: "encuentro de América por Europa"; "encuentro
de dos mundos"; "encuentro de culturas";
El pas_ado es parte_ ine~itable del presente y se proyec'
'.invención
de América", según un distinguido histota hacia el porverur. S1 nada humano nos es ajeno por
nador
y
pensador
mexicano, autor de uno de los esla trabazón histórica en la que estamos constin1idos la
tudios
más
importantes
sobre el tema; y finalmente ahourdimbre de acontecimientos y situaciones ocurridos'en
ra,
para
evitar
o
eludir
polémicas y discusiones sobre
el pretérito incesantemente está llamándonos, y así lo
que fue condición y circunstancia del hombre en un su denominación, se ha dado en llamarle simplemente
momento determinado configura y conforma de algu- "quinto centenario del viaje de Colón". Cualquiera sea
na manera nuestra situación actual. La interpretación el nombre correcto, la importancia del suceso históri?e lo ~ue somos puede encontrarse en el pasado, sea co es patente y nos llama desde la distancia de cinco
mmedtato o sea remoto, pues somos su herencia y re- siglos planteai:do interrogantes de difícil respuesta, ensultado, proyectándose así la sucesión humana hacia tre los que esta, claro es, su propia y correcta denomitiempos futuros. Pues la condición histórica del hom- n~ción. Hace cien años, en 1892, ninguna perturbabre se muestra ?º sólo en su pertenencia al pasado y ción alteró el recuerdo del cuarto centenario, realizapor la acumulación de sucesos y acontecimientos en los do en_Europa y ~mérica como "celebración" y ahora
que participó o influyó, sino también en el momento reduc1~0 sólo a conmemoración" porque, de acuera ,c1_ertas postura~ o posiciones, unas puramente
de presente de indicativo de cada generación: en lo que
es aquí y_ahora de tm determinado grupo humano, está 1deolog1cas, otras estrictamente históricas, no debe ceya germmando lo que será propio del tiempo fun1ro, lebrarse lo que, si bien transformó el mundo de tal maen un sentido y un significado cuya dimensión en ese nera que con este suceso se inició una nueva era fue
momento se ignora, como también se ignoraba en el mo- también causa de destrucción del arte, la lengua ~ las
mento en que ese futuro se convierta en tiempo presente, culn1ras autóctonas de un continente, hoy lamentablepara que sólo cuando ese presente se haya convertido m~nte desaparecidas y en lo que han podido sobrevivir,
a su vez en pasado, pueda existir la posibilidad de so- soJuzgadas.
meterlo al análisis histórico. Así va girando la meda
El "descubrimiento" o "encuentro" estt1vo inevidel tiempo y en ella se continúa la vida del hombre y
se transforma su circunstancia, su cultt1ra y su orga- t~bleme?te mezclado con diversas expresiones o mamfestac1ones del pensamiento o visión del mundo acnización social.
tuantes y vigentes en aquella época: ideas, creen~ias,
profecías, presagios y utopías que acompañaron, o imHay sucesos o acontecimientos cuyo efecto históri- pulsaron, el viaje de Colón. Quizá, como se ha afirco es muy limitado en tiempo o en espacio, o en ambos. mado por varios autores, la conciencia o la convicción
Unos se proyectan hacia una extensión mayor y pue- de que había zonas no exploradas, territorios descoden afectar o intervenir en la vida de comunidades y nocido~ y mares nunca antes navegados, daba lugar a
aun de pueblos enteros. Otros, son de tal dimensión his- co~ceb1r i~eas, imaginar visiones y proponer interpretórica que cubren la vida y el tiempo todo de la hu- taciones diversas, transmitidas y multiplicadas de tal
ma~dad y hasta llegan a ampliar y extender la ecúmene, forma que se compartía por todos la expectativa y la
modificando radicalmente las condiciones de vida de esperanza de descubrir nuevos mundos cobrados a lo
todos los hombres, su cultura y su forma de ser. Es desconocido. O para decirlo con la admirable prosa de
el caso del acontecimiento cuyos quinientos años se Alfonso Reyes: "Sin duda el primer paso hacia Améconmemoran en 1992. Llamado generalmente hasta ha- rica es la meditación sobre aquella marcha inspirada

?º

y titt1beante con que el hombre se acercaba a la figuración cabal del planeta. El oscuro imán gravitaba sobre la mente humana, insinuándose por indecisos caminos. Nada más patético que esta resolución de la mitología en historia". 1
La palabra utopía surge a principios del siglo XVI
con el libro del mismo nombre de Tomás Moro. Literalmente significa "lugar inexistente", y "utópico"
es lo que no está en ninguna parte. La concepción original remite a una sociedad ideal, donde se alcanzan
la perfección del hombre y de sus formas de convivencia. Pero como esa perfección se da en un lugar inexistente, se convierte en un ideal prácticamente inalcanzable. Sin embargo, en la condición del espíritu humano no se rinde la posibilidad de que ese ideal pueda
ser algún día alcanzado, de ahí que la imaginación del
hombre conciba estas utopías -presentes en la historia del pensamiento desde Platón- como metas que la
condición humana pudiera hacer suyas. Del marco propiamente social de la utopía se pasa por necesidad a
lo estrictamente individual, pues la sociedad humana
está compuesta por personas y la perfección de cada
una hace posible la perfección de todo el conjunto. De
ahí que en el fondo de las utopías se proponga un individuo que ha logrado superar las imperfecciones o
excesos de su natural condición (ambición, envidia,
poder, dominio, falsedad), y capaz de proyectar al
gmpo, donde los demás comparten esa perfección, hacia la construcción entre todos de la sociedad ideal.

De esta concepción de sociedad ideal, se ha pasado
a una acepción lata, aplicándose el calificativo ''utópico" a todo lo que se concibe como algo ideal pero no
necesariamente referido a una supuesta sociedad perfecta, sino en términos generales como algo no realizable o alcanzable, aunque sea una mera idea, un proyecto o un propósito. Las utopías son patrimonio de
la cultura humana y aunque inalcanzables como tales,
han tenido la fuerza suficiente para in1pulsar al hombre hacia metas superiores, y muchas veces detrás de
un logro o una realización determinada como aporte
a la historia humana, el pensamiento utópico ha sido
el motor capaz de mover voluntades hacia el mejora-

miento o la superación del hombre. Pues como afirmó
Benedetto Croce, llegar a la sociedad ideal implica haber alcanzado un estado de reposo y eso significaría
el fin de la historia.
América, inmenso continente a disposición de la
codicia, el afán de lucro, los propósitos de evangelización, el deseo de alcanzar el reino de Dios en la tierra,
el intento de realización de ideales mundanos y divinos,
fue para Europa la gran utopía del siglo XVI. No es difícil imaginar el poderío que debió ejercer el continente americano en aquellos hombres y mujeres, que vivían las limitaciones y las condiciones de una vida sujeta
a formas de existencia sin mayores expectativas; o bien
en quienes veían en el Nuevo Mundo la opornmidad
de realizar lo que su realidad inmediata les negaba; o
también, claro, en aquéllos que no ponían límite a sus
afanes de enriquecimiento y veían en América la posibilidad de llevar a la realización grandes empresas
mercantiles. Y todo esto, obvio es decirlo, sin tomar
en cuenta la presencia en aquellas tierras de los naturales, organizados en su propia culn1ra, poseedores y
usuarios de las tierras que habitaban y cultivaban, propietarios legítimos de esos vastos territorios. La empresa de las Indias, como se ha llamado al propósito
e intención de Cristóbal Colón al emprender su viaje
marítimo a Occidente, acabó por ser la empresa de
muchos, volcados hacia las nuevas tierras. La Corona
de España primero, y después, todos los que cruzaron
el Atlántico con los propósitos más diversos: aventureros, soldados, clérigos, comerciantes, misioneros, agricultores, todos iluminados por su propia intención, inaugurando lo que muchos años después, siglos, se llamaría en el mundo hispánico "hacer la América"; esto
es, triunfar social o económicamente, cada uno llevando a cuestas, como ha ocurrido en tantos momentos de
la historia de la humanidad, su propia utopía.
Así fue erigiéndose el Nuevo Mundo. Sobre la destrncción de las formas de vida originales de aquellas
sociedades, unas-primitivas y hmitadas en todos los órdenes y por ende casi sin historia; otras ricas, opulentas y complejas en su organización social, religiosa y
militar, su economía, su arte, su cie.acia y su lengua.

�da, hace de España, entonces en plena formación por
la unión lograda a partir de la de los reinos de Castilla
y Aragón, el primer Estado moderno de Europa. Así
la conquista y posesión de los territorios americanos
se entendería también como manifestación y expansión,
a estas latirudes, del Renacimiento y la modernidad.
Pero no es así, pues la conquista de México en 1521,
como antes de las islas de las Antillas y después de otros
territorios, fueron extensión en An1érica de la Edad Media española. Este problema, que ha sido ya esrudiado
ampliamente por investigadores e historiadores, explica por sí mismo e ilumina aspectos fundamentales de
Si bien es cierto que otras conquistas, como la de la nuestra historia y de nuestra condición de herederos de
América del Norte, se realizaron con la aniquilación la culnlfa occidental.
de las poblaciones autóctonas, este no fue el caso de
Ninguna época de la historia surge categóricamente
la Nueva España, donde conquistadores y conquistados
hicieron la fusión de sangres, culruras, lenguas y creen- en un momento determinado, anulando las expresiocias. Pero con todo, la sujeción de los vencidos se man- nes y presencias del tiempo pasado, para imponer una
ruvo, y será un largo proceso el que co~duzca a la i~- nueva concepción y una visión diferente del mundo y
tegración final de las dos razas, pero sm que todav1a de la vida. Por el contrario, se trata de procesos lentos,
hoy pueda decirse que las poblaciones indígenas ha- en los que el sedimento del hacer humano va acruando
yan podido superar la distancia social y económica que sobre diversos aspectos de la realidad, del pensamienlas mantiene alejadas de los estratos dominantes. Y no to y sus formas múltiples, y por ello conviven en un
puede ser de otra manera, pues el mes~i~aje en el sigl? momento determinado lo nuevo y lo viejo. Utilizando
XVI fue resultante de la misma cond1c1ón de someti- el símil del historiador, referido precisamente al promiento impuesta por el conquistador primero, y por la blema del tránsito de la Edad Media al Renacimiento,
Corona y su estrucn1ra administrativa después. No se más que de un viraje se trata de una "serie de olas que
sabe o al menos nosotros lo ignoramos, de otra forma avanzan sobre una playa: cada una de ellas rompe, como
de n;estizaje en la Nueva España que no fuera la unión las del mar, en un sitio distinto y en momento distinto.
de español e india, pero nunca de indio y española. Las líneas divisorias entre lo viejo y lo nuevo discurren cada vez con trazado diferente; cada forma culn1ral,
Suele considerarse el viaje de Colón y la secuela de cada pensamiento se dirigen a su propia época y los
conquistas, descubrimientos, viajes marítimos, apern~- cambios no rigen nunca2 con el complejo de la culrura
ra de rutas oceánicas y extensión del mundo a las di- visto en su conjunto".
mensiones del globo terráqueo, como el inicio de la
España se identifica como el primer Estado moderEdad Moderna. El Renacimiento igualmente se idenno
de Europa, manifestación nueva, sin duda, pero en
tifica en las inquierudes y la curiosidad que conducen
sus
estrucniras internas prevalecen formas y organiza·
al encuentro de nuevas tierras, como también se redones
medievales que sobrevivirán a lo largo de la
vela en la dimensión humana que se otorga a las emépoca.
La
gramática castellana de Antonio de Nebrija
presas capaces de poner en juego la voluntad y la
es
la
primera
concebida como organización y norma
imaginación de los hacedores del Nuevo Mundo. Se
afirma tan1bién que la siruación política de integración de una lengua romance europea, útil para la expansión
que logran en la Península Ibérica los Reyes Católicos, del imperio, como lo dijo su autor al contestar la preexpulsando a los moros de su último reducto en Grana- gunta que le hiciera la reina Isabel la Católica; gra-

Sobre la aniquilación de todas ellas se levantó el tiempo nuevo, una realidad distinta en la que, bajo el fragor de las batallas y con voces imperativas de la lengua
dominante, el susurro y las letanías de las oraciones
y rezos de la nueva religión y el silencio terco y porfiado de los vencidos, surgió la América criolla y mestiza -en la que lo europeo como tal dejó de serlo, e
igualmente lo indígena en su expresión propia-, p~ra
dar lugar a otra composición racial, culn1ral y social,
e iniciar lo que se denominaría después el mundo hispanoamericano.

mática publicada precisamente en el año de 1492, es menos una revisión atenta de la bibliografía existente.
también testimonio de modernidad, pero muchos es- Bástenos este breve acercamiento sobre el tema de la
critos y textos expañoles de fecha posterior siguen sien- herencia cultural medieval que recibió América con la
do indudable presencia de la mente medieval acniante llegada de los espafi.olcs, para preguntarnos sobre el senen la realidad inmediata de la época. Conviven así es- tido histórico de esta circunstancia y sus efectos en la
tructuras medievales y expresiones y concepciones conformación de la realidad americana. Pero antes de
nuevas. El mundo occidental, entendido como un uni- pasar a este análisis, conviene precisar que en relación
verso de culrura en el que espíriru, sociedad, economía, estrecha con dicha herencia está el problema de las
arte y política se integran como parte de un todo, re- creencias, premoniciones, profecías y demás formas del
gido por la visión cristiana del mundo, conforma el ám- pensamiento y la imaginación de la época sobre lo
bito medieval. Lo que se denomina Edad Media trans- desconocido, y concluir que todo esto es también parcurre en un largo periodo de diez siglos, pero en su te de la concepción medieval de la vida, en que se cumépoca final y precisamente por el surgimiento de las plieron las acciones de los viajeros y descubridores en
ciencias, las artes, las letras y la econonúa que se des- los siglos XV y XVI. Si el propio Colón llegó a afirplazan del centro teocrático hacia otros principios y otras mar al regresar de uno de sus viajes, que había enconinterpretaciones, va lenta y progresivamente elaborán- trado el paraíso terrenal, es porque la mente de estos
dose la modernidad. Es el momento de la concepción hombres estaba abierta a los prodigios y a lo fantástico
humanística del mundo, que se finca en el valor del maravilloso que formaba parte de los mitos a través de
hombre para enfrentar por sí mismo la diversidad de los cuales se traducía lo que estaba más allá del mundo
la vida en sus procesos cambiantes, al margen de la conocido entonces. Y si por otra parte, se esperaba que
los nuevos territorios fueran lugar para las formas de
autoridad, sea Aristóteles o la Iglesia.
convivencia y organización en las que se pudiera suSon múltiples las manifestaciones del nuevo espírin1 perar la tosca realidad humana, es porque esos mitos
y del pensamiento moderno, y al finalizar el siglo XV impulsaban las voluntades y los hombres hacían suyas
estas expresiones cobran en Europa vigor, en los di- todas esas visiones de la vida paradisíaca, con abunversos lenguajes de la vida; pero en Espafi.a, entre otras dancia de riquezas nunca antes alcanzadas y hasta con
razones porque apenas hasta entonces logró la recon- la presencia de la fuente de la eterna juventud. Es fácil
quista de su territorio expulsando a los moros, la cul- entender así que las utopías americanas acabaron por
tura medieval se prolongó hasta fines del siglo XV y ser simplemente eso, sueños inalcanzados que muchas
los inicios del siglo XVI. Con la llegada de los espa- veces derivaron hacia formas más agresivas y groseñoles a México se transporta esa culn1ra, "filiación me- ras de la realidad, en las que los indígenas padecieron
dieval de modos, cosrumbres e instiruciones, casi exclu- la sevicia y la esclavin1d. El mismo Motolinía dejó tessivamente nuestras, que van desde el compadrazgo, el timonio de la apreciación en que se tenía a los indíabrazo, las 'calaveras', el corrido, la charrería, la lí- genas al identificarlos como los seres a los que se refería
rica infantil, los toros, los matachines, la piiiata y los el texto de las profecías de Isaías, que no podían ser
'ates', pasando por múltiples locuciones familiares ar- otros que los indios de "Occidente, simples, sin letras
caizantes; y desde el senno rusticus de la provincia me- e idiotas", los seres más ultrajados, maltratados y
xicana y no pocas picardías, hasta el juicio de amparo menospreciados. Y fray Jerónimo de Mendieta se rey el artículo 27 constitucional, florón postrero del quin- fiere al "bajo talento" de los indígenas en cuestiones
to real y del derecho del señor feudal a los tesoros en- de fe. 4
contrados en las tierras de los vasallos". 3
En el origen medieval de la conquista debemos busNo tenemos aquí espacio suficiente para extender- car la explicación de las condiciones que derivaron hanos sobre este importante problema, que mereciera al cia una organización social, económica y religiosa que

�mantuvo a estos territorios al margen del desenvolvimiento de la ciencia, la economía y la sociedad, proceso en marcha en el mundo europeo a partir del siglo
XVI menos en la España de los Asturias, cerrada a los
aires ajenos al catolicismo, situación consecuentemente repetida en sus colonias americanas, cuyo oro y plata sirvieron para financiar las guerras de religión en
busca de una unidad católica que ya nunca más fue posible alcanzar, ante el proceso irreversible de la Reforma protestante, que escindió al mundo europeo y en
el continente americano estableció la distancia entre la
América sajona y la América hispánica.
Medieval era la forma integrada de Estado e Iglesia,
poder temporal y poder espiriu1al que si bien se ejercían separadamente no podían concebirse ajenos entre
sí. De ahí que los Reyes Católicos solicitaran al Papa
Alejandro VI las bulas que reconocían el derecho de
la Corona española a los territorios de ultramar e impusieron la línea de demarcación de lo que pertenecía
a España y lo que pertenecía a Portugal, decisión igualmente de carácter medieval que dio por supuesto que
las tierras americanas no tenían dueño.
Trescientos años de vida colonial fue la herencia de
Colón al continente descubierto; pero también, claro
está, la integración de estos países a la cultura occidental y a la lengua castellana. Pero hoy, transcurridos cinco siglos de aquel magno acontecimiento, América hispánica no logra todavía superar las circunstancias derivadas de aquel origen que la marcó históricamente.
Nuevas utopías florecieron en el siglo XVIII, periodo ilustrado que creyó en la perfectibilidad del hombre y en la superación de sus limitaciones mediante la
educación. A lo largo de su existencia, la humanidad
renueva esta esperanza y multiplica sus esfuerzos por
alcanzar esa meta ideal, traducida en alfabeto y aprendizaje como vía para librar al hombre de sus cárceles
de ignorancia y marginación. Heredero directo del siglo XVIII, el pensamiento independentista pone en movin1iento a la sociedad criolla, a los mestizos y a muchos
indígenas de las colonias hispanoamericanas, inicián-

dose así nuevas utopías y nuevas esperanzas que van
a traducirse en el surgimiento de los países americanos,
separados políticamente de la metrópoli pero sujetos a
estrucuuas sociales y culturales en las que sobrevivirán tendencias, formas de vida, poderíos y presencias
del pasado, como no podía ser de otra manera si se toma
en cuenta que tres siglos de dominio impusieron un carácter, un estilo y un rostro en los que se conforma la
historia de los pueblos colonizados y luego emancipados.
La libertad es la mayor utopía del hombre. Su búsqueda y la lucha por obtenerla animan la entraña misma de la historia humana. Pero la libertad, como supremo valor al que aspiran todas las sociedades, está inevitablemente condicionada a los actos y decisiones de
esas sociedades y de los hombres que las integran. Los
pueblos de América han luchado por su independencia
primero y siempre por su libertad, pero los años finales del siglo XX los muestran pobres, dependientes
y colonizados en diferentes formas y al llegar el Quinto Centenario sus múltiples carencias parecieran demostrar que están condenados a repetir en el presente
las varias historias de su pasado, en las que se fraguó
esta condición.
Edmundo O'Gorman propone una explicación sobre
ei-ser de América, esto es, una interpretación que dé
sentido a la condición americana frente a la europea.
La integración de América al orbis terrarum, al mundo habitado por el hombre que originalmente se formaba con Europa, Asia y Africa, se realiza mediante
esa invención de América que conlleva la concepción
de ser un "Nuevo Mundo". Como tal es considerado
para que lo habiten los europeos, pero no integrándose
éstos a las sociedades y formas de vida que encontraron en ese nuevo mundo, pues dichas sociedades, ajenas como eran al Evangelio, estaban al margen de la
historia humana. Era pues necesario dar a esas tierras
un nuevo ser y éste fue dado al considerárselas como
el Nuevo Mundo; y como tal Nuevo Mundo, factible de
ser una nueva Europa . A partir de esta concepción, en
la tesis de Edmundo O'Gorman se llega a la identificación de la diferencia radical entre la América sa-

jona y la América hispánica, consistente en una actitud de imitación u originalidad frente a Europa, concebida como modelo o forma de vida. La América hispánica, dice O'Gorman, es el resultado de haber tomado a España como arquetipo y trasladarlo al Nuevo
Mundo como tal. El colonizador español trae consigo
religión, normas, ideas, creencias y toda la compleja
estructura social, económica, política y cultural de la
Metrópoli. En la América sajona, por el contrario, en
vez de adaptarse la nueva circunstancia a un modelo
arquetípico, se adapta el modelo a la circunstancia, iniciándose una vida distinta y diferente a la del original
europeo: "En contraste violento -afirma O'Gormancon ·1os ideales señoriales y burocráticos de los conquistadores y pobladores españoles, empeñados en obtener privilegios, premios, encomiendas y empleos, los
hombres de la otra América elevaron a valores sociales supremos la libertad personal y el trtbajo, y en vez
de organizar como sistema la explotación y de conformarse con cosechar riquezas donde Dios las había sembrado, se esmeraron en crearlas arrasando bosques, cegando pantanos y en general, transformando lo inútil
en útil, lo yermo en fmctífero y lo inhóspito en habitable" .5
A la luz de las ideas de Ortega y Gasset sobre la razón histórica, esta tesis de Edmundo O'Gorman aclara
el sentido histórico de la América hispánica. El hombre,
dice Ortega, es acontecimiento, "un puro y universal
acontecin1iento que acontece a cada cual y en que cada
cual no es, a su vez, sino acontecimiento". En esta concepción orteguiana de la historia como sistema, esto es,
de experiencias acumuladas como sistema, se descifra
la condición humana como resultante de los hechos en
los que se va haciendo la vida, de individuos, colectividades y pueblos. Pero la razón histórica no se limita a confimiar la existencia de los hechos, sino que
busca conocer su origen, el porqué de esos hechos, movidos o impulsados por el hombre mismo; sus ideas,
sus creencias, sus interpretaciones. Pues los hombres,
según Ortega, están siempre en una creencia, y por eso
las creencias tienen el valor de ser una articulación vital,
a partir de su estmcu1ra y jerarquización. "El diagnóstico (concluye Ortega) de una existencia humana

-de un hombre, de un pueblo, de una época- tiene que
comenzar filiando el sistema de sus convicciones y para
ello, antes que nada, fijando su creencia fundamental,
la decisiva, la que porta y vivifica todas las demás". 6
¿Y cuál, preguntémonos ahora, era la creencia fundamental de la España colonizadora del siglo XVI, la que
movió toda esa increíble energía para realizar la hazaña de la conquista primero y de la colonización después, de los territorios americanos? No era otra que
la convicción de que el Nuevo Mundo le había sido otorgado para conducir a los indígenas a la verdad del Evangelio, incorporarlos a la Cristiandad rescatándolos de
la condición de infieles. Esta era, así, una nueva crnzada, en la que empeñó todo su esfuerzo la Corona española, sus funcionarios, los misioneros, capitanes y
soldados, impulso que a veces se mezcló con la codicia y el afán de enriquecimiento de muchos, pero que
siguió siendo la fuerza conductora de toda la energía
de la conquista y la colonización. Y para el cumplimiento de esta cmzada era necesario trasladar a América el arquetipo espafí.ol, en donde se cumplía a cabalidad la integración religiosa y la unión de la Corona y
la Iglesia, a partir de la expulsión de judíos y moros,
de las guerras de religión y de la Contrarreforma. No
sólo se repitió el modelo sino que se impidió cualquier
intromisión contraria a los principios básicos que daban sustento y sentido a toda esa actividad en América.
Si además integramos esta idea a la afirmación, ya asentada antes, de que España trajo a América la Edad Media y que medieval fue la herencia que recibió América,
con institucion~s. organización, economía, cosu1mbres,
ideas y creencias, se integra ese sentido histórico al que
hemos venido haciendo referencia, que da luz al pasado y hace posibles algunas explicaciones del presente.
En la meda del tiempo que gira con los sucesos de
la historia, se han cumplido etapas y retornos, reiteraciones y encuentros. Siempre, curiosamente, la utopía o anhelo de una forma de vida superada ha sido el
impulso de muchos de sus movimientos. En 1939 concluye la Guerra Civil Española y se vuelcan a América,
principalmente a México, los exiliados republicanos.
Este exilio nadie lo expresó mejor que Pedro Garfias:
"como otro tiempo por la mar salada/ te va un río es-

�pañol de sangre roja,/ de generosa sangre derramada./
Pero eres tú esta vez quien nos conquista,/ y para
siempre, ¡oh vieja y nueva España!" Uno de estos
exiliados, el más alto quizá de los filósofos españoles
que arribaron a México, José Gaos, formador de generaciones de pensadores, a quien se debe en buena parte la revitalización en nuestro país de la reflexión y el
pensamiento filosóficos, no se reconocía como refugiado, ni como exiliado o desterrado, sino transterrado
porque, decía, en México encontraron no sólo una calurosa acogida, sino porque pudieron continuar sin interrupción su tarea intelecn1al en la misma lengua y
cultura de la España que habían perdido con motivo de
la guerra. José Gaos dedicó una de sus obras a analizar el pensamiento en lengua española. Este trabajo es
del año 1945, antes de que concluyera ese año la Segunda Guerra Mundial y seis después de terminada la
Guerra Civil de su país y desaparecida la Segunda
República, y en sus páginas hay un texto que aporta
información sobre la sin1ación española y su herencia
en América: "En el siglo XVIII -afirmó Gaos- se
inicia la independencia espirin1al de la Metrópoli: se
inician las nuevas naciones hispanoamericanas, entre
ellas una Nueva España. La mayoría de las continentales lograron la independencia política dentro del primer tercio del siglo XIX; la última en lograrla de las
insulares, a fines del mismo siglo; la peninsular no lo
ha logrado todavía. España es la última colonia de sí
misma, que permanece colonia de sí misma, la (mica
nación hispanoamericana que del común pasado imperial, queda por hacerse independiente, no sólo espirin1al,
sino también políticamente" .7 Esto significa que aquellas raíces vigentes en el siglo XVI, prolongaron su presencia en la vida española aún después de que sus colonias dejaron de serlo. Esta sin1ación, claro, no es la
imperante ahora, después de la terminación del viejo
régimen de casi cuarenta años, que dio paso a la democracia y a una nueva Constin1ción.

iniciar otra vida dejando atrás pobrezas, carencias, injusticia o limitaciones de toda índole, para todos ellos
ha sido la posibilidad de alcanzar una utopía. Este es
el signo de América, nunca lo ha perdido y seguramente se mantendrá en el fun1ro como uno de sus valores más preciados.

Las migraciones de la costa americana a la europea
han tenido un sentido distinto de las que parten de Europa hacia América. Las primeras son, en número, muy
reducidas y se originan en un afán de perfección, sea
intelectual como en el caso de quienes acuden a las fuentes de la culn1ra europea para nutrir su pensamiento y
ampliar su visión del mundo, o sea de intención política para buscar en aquellas latin1des los apoyos a proyectos emancipadores, como lo hicieron tantos libertadores que intentaron acercar su causa a figuras prominentes o significativas en el horizonte de su tiempo.
Las segundas, migraciones de Europa a América, han
sido multin1dinarias, periódicas y reiteradas a lo largo
de los años, provenientes de todos los países europeos
y también de algunos asiáticos, compuestas por hombres, mujeres y niños que quizá lo único que poseían
era la esperanza, cifrada en las opornmidades que brindaba el Nuevo Mundo. Por eso América sigue llamándose así, Nuevo Mundo, y el Quinto Centenario la
muestra todavía abierta a la recepción de estas corrientes migratorias que aún no temunan, aunque tengan ahora diferente origen o causa, pero siempre el mismo
propósito de encontrar en tierras americanas un donucilio definitivo. Germán Arciniegas, el ilustre escritor colombiano, n1vo el acierto de afirmar que América
es un ensayo. Lo dijo refiriéndose al género literario
como forma predilecta de los escritores hispanoamericanos, pero también porque la reflexión es nan1ral a los
hombres de América, enfrentados siempre a los problemas que cada época impone a nuestros pueblos, y
en ese sentido pareciera que la historia y la realidad
de América son un permanente ensayo para alcanzar
Desde su incorporación al mundo occidental, Amé- las metas superiores que anhela toda sociedad.
rica ha sido siempre una esperanza. Para quienes priAsí todo inclina a pensar que el Quinto Centenario
meramente llegaron a ella, para los inmigrantes, para
los que abandonaron definitivamente su patria de ori- debe proyectarse al fun1ro, pues aun los estudios sobre
gen en el Viejo Mundo trasladándose al Nuevo para el pasado cobran su verdadero sentido si se realizan con

el propósito de aclarar el porvenir. Nos asomamos al
tiempo pretérito porque queremos respuestas para nuestro presente, lo que ya implica respuestas para nuestro
futuro. Y si este futuro lo concebimos como el posible
ámbito de la utopía, bastará acercamos a las verdades
del pasado para entender que América como morada
del hombre no es simplemente la patria ideal, sino sólo
un territorio poblado por hombres cuyo destino depende de su propio esfuerzo. Esta es finalmente la lección
de la historia. América, dijo Alfonso Reyes, no será
mejor mientras los americanos no sean mejores. O dicho de otra manera, nada nos será dado por añadidura.
La historia muestra por igual triunfos y fracasos, logros y frustraciones. La suma y la resta va tejiendo la
realidad humana y ésta es hecha colectivamente por todos: " El trabajo estuvo bien compartido -escribe Alfonso Reyes en El presagio de América-; unos soñaron el Nuevo Mundo, otros dieron con él, otros lo
recorrieron y trazaron, otros lo bautizaron, otros lo
conquistaron, otros lo colonizaron y redujeron a la civilización europea, otros lo hicieron independiente. Esperemos que otros lo hagan feliz" .8
Notas
1

2

3

4

5

6

Alfonso Reyes, Ultima Tute, Obras Completas, Volumen XI,
Fondo de Cultura Económica, México, 1960, pp. 11-12.
J. Huizinga, "El problema del Renacimiento", en El concepto
de la historia y otros ensayos, versión española de Wenceslao
Roces, Fondo de Cultura Económica, México, 1946, p. 148.
Luis Weckmann, La herencia medieval de México, 1, El Colegio de México, 1984, p. 20.
Ambas citas en el texto de Eisa Cecilia Frost, "De anuncios y
profecías", en: Leopoldo Zea (comp.), Ideas y presagios del descubrimiento de América, Col. Tierra Firme, Fondo de Cultura
Económica/Instituto Panamericano de Geografía e Historia
México, 1991, pp. 187-188.
'
Ed.mundo O'Gorman, La inve11ci611 de América, Lecturas
Mexicanas, Núm. 63, Secretaría de Educación Pública, México,
1984, pp. 157-158.

José Ortega y Gasset, Historia como sistema, Obras Completas,

VI, Revista de Occidente, Madrid, 1947, p. 15.
7

José Gaos, Pensamiellfo de lengua espa,iola, la. ed., Editorial
Stylo, México, 1945. 2a. ed., Obras Completas, VI, Universidad Nacional Autónoma de México, México, 1990, pp. 40-41.

8

Alfonso Reyes, ibid. , p. 57.

�PONEOS DE PIE
Nezahualcóyotl
¡Amigos míos, poneos de pie!
Desamparados están los príncipes,
yo soy Nezahualcóyotl,
soy el cantor,
soy papagayo de gran cabeza.
Toma ya tus flores y tu abanico.
¡ Con ellos parte a bailar!
Tú eres mi hijo,
tú eres Y oyontzin.
Toma ya tu cacao,
la flor del cacao,
¡que sea ya bebida!
¡Hágase el baile,
comience el dialogar de los cantos!
No es aquí nuestra casa,
no viviremos aquí,
tú de igual modo tendrás que marcharte.
Versión de Miguel León-Portilla

Mazan moquetzacan
iMa zan moquetzacan, nicnihuan!
In ícnoque on cate in tepilhuan,
non Nezahualcoyotzin,
ni cuicanitl,
tzontecochotzin.
Xocon cui moxochiuh ihuan in mecacehuaz.
¡Ma ica xi mototi!
Zan tehuan nopiltzin,
zan ye ti Yoyontzin.
Ma xocon cua in cacahuatl,
in cacahuaxochitl,
¡ma ya on ihua in!
¡Ma ya netotilo,
ma necuicatilo!
Ah nican tochan,
ah nican tinemizque,
tonyaz ye yuhcan.
(Ms. Romances de los se,Tores de la Nuera Espa,ia. fols. 3 v.-4 r.)

-'~¡En verdad me matarán!"
Trajo entonces un grueso madero
y la piel de un venado,
con esto hizo reverencia a Axayácatl.
Estaba lleno de miedo el otomí.
Pero entonces sus mujeres
por él hicieron súplica a Axayácatl.
Versión de Miguel Le6n-Portilla

Macuilxochitzin icuic
A nonpehua noncuica,
ni Macuilxochitl.

zan noconahuiltia in ipalnemoa,
¡yn maconnetotilo!
¿Quenonamican,
can o ye ichan
im a itquihua in cuicatl?
¿le zanio nican
y izca anmoxochiuh?
¡In ma onnetotilo !

Temomacehual Matlatzincatl,
Itzcohuatzin:
¡In Axayacatzin ticmomoyahuaco
in altepetl in Tlacotepec!
O ylacotziuh ya ommoxochiuh.
mopapaloouh.
le toconahuiltia.
In matlatzincatl
in Toloca, in Tlacotepec.
Ayaxca ocontemaca
in xochitl ihuitl
ypalnemoa.
In quauhichimalli in temac.
ye quimana,
yan tlachinolli itic,
yxtlahuatl ític.
In neneuhqui in tocuic,
neneuhqui in toxochiuh,
can tiquaoxpan,
in toconahuiltia ypalnemoa.

�Las flores del águila
quedan en tus manos,
señor Axayácatl.
Con flores divinas,
con flores de guerra
queda cubierto,
con ellas se embriaga
el que está a nuestro lado.
Sobre nosotros se abren
las flores de guerra,
en Ehcatépec, en México,
con ellas se embriaga
el que está a nuestro lado.
Se han mostrado atrevidos
los príncipes,
·
los de Acolhuacan,
vosotros los Tepanecas.
Por todas partes Axayácatl
hizo conquistas,
en Matlatzinco, en Malinalco,
en Ocuillan, en Tequaloya, en Xohcotitlan.
Por aquí vino a salir.
Allá en Xiquipilco a Axayácatl
lo hirió en la pierna un otomí,
su nombre era Tlilatl.
Se fue éste a buscar a sus mujeres,
les dijo:
''Preparadle un braguero, una capa,
se los daréis, vosotras que sois valientes.''
Axayácatl exclamó:
- " ¡Que venga el otomí
que me ha herido en la pierna!''
El otomí tuvo miedo,
dijo:

en verdad no tendrá que ir allá? / ¿Si es de jade, si es
de oro, / acaso no tendrá que ir allá?" 11
Algunas leyendas sobre la creación u origen del ser
humano nos hablan de la intervención de los dioses en
esos menesteres. Los cuatro primeros dioses, hijos de
Ometecuhtli y Omecíhuatl, después de crear el fuego
y el sol hicieron a Uxumuco y a Cipastonal, pareja que
existió antes del diluvio. De ellos nacieron los macehuales u hombres. Obedeciendo las órdenes de sus
dioses, Uxumuco comenzó a labrar la tierra y Cipastonal a hilar y a practicar la magia y la medicina.
Otra leyenda que también habla de los orígenes del
hombre la encontramos en la Epica 11áhuatl de Garibay:
"Un día muy de mañana lanzó el Sol una flecha desde
el cielo. Fue a dar en la casa de los espejos y del hueco
que abrió en la roca, nacieron un hombre y una mujer.
Ambos eran incompletos, sólo del tórax hacia arriba,
e iban y venían por los campos saltando cual los
gorriones. Pero unidos en un beso estrecho engendraron a un hijo que fue raíz de los hombres''. 12 En esta
leyenda queda claro que el hombre es el resultado de
la intervención divina. También hay otro testimonio náhuatl que nos cuenta de una nueva creación del hombre.
Esta leyenda se localiza en un texto que data del año
1558, allí se dice que Quetzalcóatl fue quien creó a los
hombres, es decir, los habitantes del Quinto Sol. Quetzalcóatl baja a la región de los muertos, al Mictlan, para
buscar los huesos o cenizas de sus antepasados que pertenecían a soles pretéritos. Se acerca a Mictlantecutli
Y a Mictlancíhuatl y les comunica que va a tomar los
huesos que ellos con tanto celo guardan. Mictlantecutli le pregunta que qué hará con ellos y Quetzalcóatl
le responde: los dioses se preocupan porque alguie11
viva en la tierra. Después de muchas vicisih1des logra
llevarse los huesos a Tamoanchan, y allí Quilaztli
(Cihuacóatl, diosa de la fecundidad) los muele y a ese
polvo Quetzalcóatl lo rocía con sangre de su pene, forma una masa que da origen a los macehuales. En esta
leyenda prevalece el principio dual representado por
Quetzalcóatl y Cihuacóatl. En esta pareja se transformaron Ometecutli y Omecíhuatl, a quienes se les llamaba teyacayani o inventor de hombres. "Llegó el

hombre / y lo elevó acá nuestra .madre, nuestro padre,
/ el señor y la señora de la dualidad" . 13 El principio
dual rige el pensamiento náhuatl. Los tlamatinime osabios llegaron a elevar su pensamiento hasta lo más
abstracto, al concebir a Ometéotl Mayacoyatzin como
el dios dual que se crea a sí mismo en Omeyocan (lugar
de la dualidad).
Para los nahuas, la tensión de los opuestos es el principio que hace posible la presencia de todo cuanto existe.
Y coincidentemente fue Heráclito quien sostuvo que la
contradicción es el principio fundamental que rige todo:
La guerra es la madre de todas •las cosas. "En el
fuego-Dios está contenida toda la realidad de los seres
múltiples y contrarios; él es todas las cosas en su unidad plena" . 14 En el fuego Heráclito simboliza la
contradicción, porque en el fuego están presentes la vida
y la muerte, lo femenino y lo masculino, la luz y la
oscuridad.
Las ideas de los tlamati11ime sobre la naturaleza y el
mundo sorprenden por su equilibrio. La acción de los
dioses en sus luchas determina este equilibrio. Durante el Quinto Sol, el dios Quetzalcóatl tiene un papel definido como creador y benefactor de la humanidad,
mientras que Tezcaltipoca encarna el principio de
destmcción. Recordemos que en los soles anteriores
creación y destmcción eran mtinas que pertenecían a
ciclos de mucha más larga duración. En la visión de
los inexicas el tiempo sigue una línea recta que va de
la vida a la muerte o a la inversa, es decir, cada ciclo
genera nueva vida, significa un paso más en la metamorfosis de la naturaleza que se va desarrollando. El
tiempo astral influía en la realidad del mundo, en
Tlalticpac. Se hacía depender de la realidad creadora,
así como de las influencias dominantes que bajaban de
los cielos y subían de los inframundos, dotando de significado a los puntos cardinales y desde allí influían en
los macehuales. Todas estas ideas son comprensibles
dentro de la visión del mundo de los indígenas. Ese
mundo estaba estmcturado partiendo de tres estratos
acomodados sobre un eje vertical. El celeste lo conformaban trece cielos. El centro, Tlácatl, lo habitaban
los macehuales. El inframundo estaba constituido por

�nueve pisos. El centro era el nexo de unión entre ambas partes. Igualmente este estrato recibía las influencias generales de las áreas situadas arriba y abajo. 15
Hay que reconocer en el concepto del tiempo sus dos
aspectos, el humano y el cósmico. El tiempo humano
se concatena con el tiempo mítico que es más largo.
Este último representa la duración de ciclos de vida de
los astros y en consecuencia de los dioses afines a ellos.
El tiempo de la vida cósmica es el de los diferentes
soles. La duración de los soles se expresa en épocas
compatibles con el desarrollo de las civilizaciones. De
modo que la duración atribuida a los soles en la mitología prehispánica nada tiene que ver con la extensión en el tiempo de los periodos geológicos o con la
infinitud del tiempo cósmico, tal y como se concibe en
la ciencia moderna.

0

1/)

En la concepción del universo de los nahuas subyace el mito de las edades que sostiene esta visión. Las
leyendas cuentan que los primeros dioses pelearon enconadamente entre sí. Estas luchas originaron los diferentes soles y épocas. Cuatro fueron los soles que
antecedieron a nuestra era, la del Quinto Sol. Las edades correspondieron a la tierra, al aire, al agua y al
fuego, culminando -como decíamos anteriormentecon la era actual, gracias al sacrificio de los dioses que
con su sangre dieron vida a la tierra y a todos los seres
vivos, incluidos los humanos. El equilibrio que se da
en el universo nahua está a cargo de los dioses y de
los hombres que participan y colaboran con el universo.
El hombre necesita de los dioses y ellos necesitan del
hombre. Si el ser humano no cumple con sus obligaciones, los dioses desencadenan fuerzas que lo destruyen. Su idea de la tierra era como la de un gran disco
que estaba dividido horizontalmente en cuatro cuadrantes. Cada cuadrante está lleno de símbolos y los cuatro
representan los puntos cardinales. Estos puntos también te1úan color. El centro era verde. El norte era
negro, lugar en donde quedaron sepultados los muertos.
· El sur era azul, la región de las sementeras. El oriente
era blanco o amarillo, porque era la región de la fertilidad y la vida. El poniente era rojo, simbolizaba la
casa del sol, el lugar donde se ocultaba. Se pensaba que
el hombre vivía en la intersección del eje vertical con

el plano horizontal de la superficie terrestre, en Tlácatl (mitad), que es el centro del centro. Sobre la tierra existen trece pisos. En el primer cielo o inferior se
encuentra la luna (Ilhuícatl y Metztli) y también se encuentran suspendidas las nubes. El segundo cielo es el
sitio de las estrellas, Citlalco. Todas las estrellas formaban una especie de faldita que servía para cubrir la
parte femenina de Ometéotl. Las estrellas las clasificaban en las innumerables estrellas del norte, Centzen
Mimixcoa (400), y las innumerables estrellas del sur,
Centzen Huitzanahua (también 400). Los astrónomos
mexicas distinguían a Tezcaltipoca, el tigre, que en occidente corresponde a la Osa Mayor. Citlalxonecuilli
corresponde a la Osa Menor. Es sorprendente que la
constelación de Escorpión entre los nahuas tuviera el
mismo nombre que en occidente: Cólotl, que significa
alacrán. Con el nombre de Mamalhuaztli (palos que servían para encender el fuego) designaban las tres estrellas que formaban la cabeza de toro, porque cuando
terminaba un siglo imaginaban que se encendía el fuego nuevo, anunciador de otros 52 años de vida. El tercer cielo correspondía al sol Ilhuícatl Tonatiuh, en este
espacio el sol hacía su recorrido desde que nacía en el
oriente hasta que se ocultaba en el poniente. El cuarto
cielo, Ilhuícatl Huitztlan, en donde Citlálpol o Hueycitlalin (estrella grande) moraba (los teotihuacanos relacionaban a Venus con Quetzalcóatl). El quinto cielo
lo ocupaban los cometas Citlalin Popoca. El sexto y
erséptimo cielos corresponden a la noche (Yayauhco,
negro) y el día (Xoxouhco, azul). El octavo era la zona
de las tempestades. El noveno, décimo y undécimo corresponden a los colores blanco, amarillo y rojo, respectivamente; era el recinto de los dioses, Teteocan,
su casa. Finalmente, en los pisos doce y trece estaba
Omeyocan, la comarca donde reside el dios de la dualidad, Ometéotl, el que se desdobla en Ometecutli (la
parte masculina) y en Omecíhuatl (la parte femenina) .
Mictlan es el estrato inferior o infrarnundo; tenía,
como dijimos anteriormente, nueve pisos. López Austin los llama pisos terrestres. Cada piso lleva cierto
nombre -según el Códice Vaticano Latino 3738- referido a los aspectos físicos de esa parte del universo
y al tortuoso camino que recorren los muertos para lle-

gar al Tocenpopolihuiyan, nuestra casa común, región
de perderse.
En la parte inferior e interna de la tierra estaba el
primer piso, el Apanohuayan, por el que transitaban
las aguas. En el segundo, Tepetl Monanamicayan, se
encuentran los cerros. En el tercero, Itztepetl, está al
cerro de obsidiana. El cuarto, ltzehecayan, es el lugar
del viento de obsidiana. En el quinto, Pancuecuetlacayan, está el lugar donde tremolan las banderas. En
el sexto, Temiminaloyan, se encuentra el sitio donde
flechan constantemente a los macehuales. En el séptimo,
Teyollocualoyan, encontramos el lugar donde se devoran los corazones de los hombres. En el octavo,
Itzmictlan, se encuentra el lugar de obsidiana de los
muertos. En el noveno, Apochcalocan, está el último
piso, un lugar sin orificio para el humo.
En la parte central de la estmctura del universo se
establecen múltiples relaciones que al ser medidas constituyen el calendario adivinatorio o tonalámatl. En este
calendario se podían descifrar los diferentes movimientos realizados por los astros en relación con la tierra.
Las fuerzas creadas en los diversos puntos del universo fluían para cristalizar en días prefijados. Por el norte fluían las fuerzas en los días ocelote, muerte, pedernal, perro y viento. Por el sur fluían en días de flor,
malli11alli, lagartija, zopilote rey y conejo. Por el este,
en cepactli, caña, serpiente, movimiento (ollín) y agua.
Por el oeste fluían las fuerzas en los días de venado,
lluvia, mono, casa y águila. A los años también los detem1inaban estas fuerzas. Así los años pedernal eran
dominados por el norte y los años conejo por el sur;
los caña por el este y los casa por el oeste. Del entrecruce de estas influencias dependía la situación concreta de cada siglo, año, mes, día, y hasta de cada
momento.
Los tlamatinime crearon su propia explicación de la
estmctura del universo. Con ello queda de manifiesto
su rica y fina imaginación que les permitió orientarse
Y los condujo a realizar un calendario, a descubrir las
estaciones del año, a conocer el principio de la causalidad universal, entre otras muchas cosas. Ellos creí-

an que en el movimiento de los cuerpos celestes se ponía
de manifiesto la voluntad de los dioses. Ometéotl era
la causa universal por excelencia de todos los acontecimientos cósmicos y humanos. Por lo tanto, conociendo los movimientos de los astros, el hombre podía llegar
a conocer la voluntad de los dioses y obrar en consecuencia. De allí se desprendían los sacrificios humanos y las guerras floridas. El calendario adivinatorio
o tonalámatl presupone que en el universo hay un movimiento de fuerzas sobrenaturales que luchan unas con
otras para establecer su dominio en la naturaleza y en
la vida de los hombres. Sin embargo, a pesar de la carga subjetiva que tiene la astrología, ésta permitió a los
tlamati11ime la interpretación de fenómenos naturales
porque estableció cierta relación entre las fuerzas sobrenaturales y la regularidad observada en el movimiento de los astros y la tierra. Esto los llevó a
considerar que en el universo existe un orden que dotó
de unidad a la vida humana y a los fenómenos de la
naturaleza, porque ambos se mueven por la voluntad
divina. "l. Nuestro señor, el dueño del cerca y del
junto,// 2. piensa lo que quiere, determina, se divierte.
// 3. Como él quisiere, así querrá. // 4. En el centro
de la palma de su mano nos tiene colocados, nos está
moviendo a su antojo, // 5. nos estamos moviendo,
como canicas estamos dando vueltas, sin mmbo nos
remece. // 6. Le somos objeto de diversión: de nosotros se ríe" . 16 Pero a pesar de concebir a Ometéotl
como una deidad todopoderosa, la mentalidad de los
aztecas no era cerrada, quiero decir, no era dogmática.
No olvidemos que en los Calmécac los maestros trataban de descubrir la esencia de cada estudiante, su
rostro, para librarlo del anonimato. En ocasiones el tonalámatl predecía un destino fatal para el acabado de
nacer; sin embargo, si el niño en su desarrollo lograba
tener un rostro· propio, un conocimiento de sí mismo,
podría controlar (,no-11otza) o superar su fatal destino.
Pero en otras circunstancias el destino podía ser
favorable: "Y algunos obraban con pereza aunque era
bueno el signo en que había nacido: éstos vivían miserables" . 17 Estas diversas actitudes de los seres humanos frente a la vida tenían que ver directamente con la
libertad o el albedrío de los seres humanos. En cualquier cultura siempre hay lugar para los matices, sean

�civilizaciones antiguas o modernas; la inteligencia del
hombre y su sensibilidad no tienen límites. "El que hace
sabios los rostros ajenos / hace a los otros tomar una
cara, / los hace desarrollarla .. . / Pone un espejo delante de los otros, los hace/ cuerdos, cuidadosos, / hace
que en ellos aparezca una cara ... / Gracias a él la gente humaniza su querer / y recibe una estricta enseñanza''. 18 La posibilidad de desarrollar un rostro -como
hemos visto- dependía de cada quien y de la educación que recibía. Un rostro bien definido, in ixtli, yollotl (cara y corazón), es aquel rostro con rasgos propios
que tiene la voluntad de conducir hasta cierto punto su
propio destino. Como hemos visto, la concepción del
universo de los nahuas se manifiesta en todas las actividades de su cultura, ya sea literatura, cronología,
arquitectura, arte o agricultura. Es interesantísima la
idea de tensión y dinamismo, de contradicción como
generadora de la creación y destrucción de la naturaleza.
Esta tensión nos recuerda otra vez al griego Heráclito
cuando afirmaba: Un hombre 110 puede baiiarse dos veces con la misma agua del río. Mientras que el azteca
Nezahualcóyotl nos dice bellamente en uno de sus poemas: "No para siempre en la tierra: / sólo un poco aquí.
/ Aunque sea de jade se quiebra, / aunque sea de oro
se rompe, / aunque sea plumaje de quetzal se desgarra.
/ No para siempre en la tierra: / sólo m1 poco aquí" .19
La experiencia del cambio y lo efímero de la vida llevaron a nuestro poeta a pensar que lo único verdadero
en la superficie de la tierra era el cambio, el movimiento, la tensión.
El poema de Ayocuan Cuetzpalatzin, "¡Que permanezca la tierra!", refleja el cuidado sin restricción
que los indígenas tenían por la naturaleza, como una
constante que es válida para todos los tiempos. "¡Que
permanezca la tierra! / ¡Que estén en pie los montes!
/ Así venía hablando Ayocuan Cuetzpalatzin. / En
Tlaxcala, en Huexotzinco. / Que se repartan / flores
. de maíz tostado, flores de cacao. / ¡Que permanezca
la tierra!"20 Conmueve la fidelidad que guardaban los
tlamatinime a sus dioses, a la naturaleza y al intelecto
humano; no se atrevían de manera rotunda a determinar algo. La complejidad de la realidad y del ser humano los deslumbraba. De lo único que sí tenían certeza

era que frente al misterio no había por qué hacerse muchas ilusiones. El destino del hombre después de la
muerte les provocaba muchas inquietudes; las respuestas a sus dudas no eran uniformes ni absolutas, más bien
eran reflexiones inmensas y obligadas para la mentalidad limitada del ser humano. En sus respuestas siempre permaneció latente la duda. "¿Adónde iré? /
¿Adónde iré? / El camino del dios de la dualidad. /
¿Acaso es tu casa en el sitio / de los descarnados?, /
¿en el interior del cielo?, / ¿o solamente aquí en la /
tierra es el sitio de los descarnados?"21 Las interrogantes en el poema citado no son inútiles pues llevaron
a los pensadores a buscar la solución tanto en el terreno religioso como en la realidad concreta que los rodeaba, y también en el pensamiento filosófico. Sólo que
la respuesta no llegó: únicamente creció la interrogante y con ella el sentimiento de soledad y desamparo.
Recurrieron a Ometéotl pero allí tampoco encontraron
la respuesta. Más tarde, en el siglo XVII, Sor Juana
Inés de la Crnz revive esa misma inquietud y la expresa bellamente en el Primero sueiio. Octavio Paz, al
referirse a este poema, escribe: "La poetisa mexicana
se propone describir una realidad que, por definición,
no es viable. Su tema es la experiencia de un mundo
que está más allá de los sentidos".22 En el Primero
sueiio Sor Juana enfrenta el intelecto al universo. Repasemos la síntesis del padre Calleja: "Siendo de noche me dormí; soñé que de una vez quería comprender
todas las cosas de que el universo se compone; no pude,
ni aún divisas por sus categorías, ni aún solo un
individuo. Desengañada, amaneció y desperté". 23 La
poeta se percata de que el conocimiento es sólo una
quimera, sólo es un sueño el imaginar que el ser humano puede llegar a realizar tal propósito. Esta misma
presunción - la vida y el conocimiento son un sueñola encontramos en los cantares recopilados por Sahagún y en los cantares de los viejos, los huechuetlatolli.
"¿Acaso hablamos algo verdadero aquí, Dador de la
vida? / Sólo soñamos, sólo nos levantamos del sueño,
/ sólo es un sueño... / Nadie habla aquí de verdad ... " 24

tinime; hoy, poetas y filósofos continúan con esa in-

certidumbre que revela raigambre y fuerza en el pensamiento de nuestros antepasados. Transcurridos quinientos años, esa fuerza muestra su rostro de nuevo y
desafía a las múltiples calamidades que la habían mantenido soterrada.
Monterrey, verano-otoño de 1992.
Notas
1

2

León-Portilla, Miguel, La filoso/Ta 11á/111at/, p. 232.

3

México, esplendores de treinta siglos, p. 7.

4
•

Unomásuno, p. 28.

5

Visi6n de A11áh11ac, en Antología, p. 10.

6

Nezahualcóyotl, en Trece poetas del mundo azteca, p. 55.

7

Nezahualcóyotl, en La filosofía 11áh11atl, p. 146.

8

Sonetos a Orfeo, p. 75.

9

Nezahualcóyotl, en Trece poetas del m1111do azteca, p. 61.

10

/bid., p. 59.

11

Cacamatzin, en Trece poetas del mwrdo azteca, p. 123.

12

Citado en La filosofía 11ál111atl, p. 182.

13

/bid., p. 188.

14

CappeUetti, Angel J., La filosofia de Heráclito de Efeso, p. 53.

15

Viesca Treviño, Carlos, Medici11a prehispánica de México, p.
59.

16

Texto recogido por Sabagún, citado en La filosofía rrálmatl, p.
199.

17

La incertidumbre del conocimiento se presenta como
una constante en todos los tiempos; ayer, los tlama-

Visi6n de A11áhuac, p. 23.

Informantes de Sabagún, citados en La filosojia 11áh11atl, p. 198.

18

!bid., p. 192.

19

Citado en La filosofia 11á/111atl, p. 203.

20

Citado en Trece poetas del n11111do azteca, p. 203.

21

De Ms. Carrtares mexicarros, en La filosofía 11áh11atl, p. 213.

22

Sor J11a11a Inés de la Cruz o las trampas de la fe, p. 470.

23

/bid., p. 471.

24

De Ms. Cantares mexicarros, en La filosofía 11áh11at/, p. 138.

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�STA VIATOR
Martin Opitz
Tú, ciego mortal, ¿qué ganas al viajar
hacia las Indias? ¿Cómo arriesgas tu alma y tu espíritu
por su siervo, el vientre? Acarreas la guerra y el conflicto,
traes desde el nuevo mundo un mundo pleno de aflicciones.
Aras el impetuoso mar, te olvidas de tu tierra,
buscas el oro que te endurece cuando lo tienes al alcance de la mano.
Hombre, aquí te llama la naturaleza, la tierra.
¿Adónde? ¿Hacia cuáles haciendas? ¡Quédate! ¿Por qué? ¡Tu lugar está aquí!

_ _ , Trece poetas del mundo azteca, 3a. reimp., Universidad Nacional Autónoma de México, México, 1984.

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Versión de Miguel Covarrubias

Sta Viator

_ _, Nezahualc6yotl, vida y obra, 3a. reimp., Fondo de
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1hr blinden Sterblichen, was zieht ihr und verreist
Nach beiden Indien? Was wagt ihr Seel und Geist
Für ihren Knecht, den Leib? Ihr holet Krieg und Streit,
Bringt aus der neuen Welt euch eine Welt voll Leid.
1hr pflügt die wilde See, vergesset euer Land,
Sucht Gold, das eisern macht, und habt es bei der Hand.
Hierher, Mensch: Die Natur, die Erde rufet dir.
Wohin? Nach Gute? Bleib! Warum? Du hast es hier!

Paz, Octavio, "Voluntad de forma", en México, esplendores de treinta siglos, introd. de OP, Amigos de las Artes de
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�ENCUENTRO DE DOS CULTURAS:
ENTRE EL MITO Y LA HISTORIA*

Jeannette L. Clariond
do de lo real maravilloso. Por algunos de sus biógrafos sabemos que el Almirante era lector asiduo del LiArar entre mag11eyes y arcilla,
bro de las maravillas de Mandeville. No es de extrañar
beber la s11stancia lechosa,
entonces que en sus viajes los exploradores esperaran
sacar el clavo de la yácata q11e sangra,
encontrarse con situaciones y objetos descritos por avenabrir hasta tocar
tureros y viajeros exóticos. Esto, aunado a las relaciohuesos, palmas, lagrimeros de máscaras caídas.
nes que en la época se establecían entre el nuevo
Bajo la piel de la pirámide
continente
y la Atlántida descrita en el Tzmeo de Platón;
hay otra piel al rojo
sin dejar de mencionar la alusión al novos desegat Ory en lo más hondo de la estratigrafía
bes en las lecturas de Séneca. El segundo punto se reel útero circ11lar
laciona
con la significación de algunas de estas
pe11etrado por la coa
reverdece los magueyes:
ideologías de la época. El estudio de Zavala 1 resulta
toda la sustancia lechosa
esclarecedor cuando se trata de delimitar el campo entre lo
co11te11ida e11 11na tlll'la.
medieval y lo renacentista en la Conquista. Recordemos que
a partir del siglo XIII la Escuela de Traductores de Toledo
Después de 500 años de una historia ya no tan joven, inicia la revisión sistemática de los textos clásicos, influensentenciados desde la infancia a recorrer el andamiaje cia decisiva en las digresiones acerca del indio y la servide encuentros y desencuentros, nos situamos en estas dumbre natural. En la Política, Aristóteles analiza esta
fechas frente a la cara de la historia con el interés de representación como medio justificador de la dominación del
rememorar más que conmemorar la hazaña colombina fuerte sobre el más débil. Escolásticos y apologistas se vay sus derivaciones en nuestro continente.
len igualmente de las ideas tolemaicas para apoyar sus doctrinas que oscilaban entre explicaciones cosmográficas en
No se necesita ser especialista en el tema para per- algunos casos y, en otros, en postulados más humanistas
catarse de que en su mayor parte, la información que como los lanzados por Vives.
nos ha sido transmitida es desde sus inicios vista y elaborada bajo una perspectiva occidental. Diarios, carLo cierto es que a partir del siglo XVI se vislumbra una
tas y crónicas testimonian estas afirmaciones, las que disyuntiva producto de los imperialismos que a la fecha nos
nos llevan a plantearnos la siguiente cuestionante: ¿si acompaña: o se acepta la atribución providencial o natural
son estas las fuentes primordiales donde han abrevado a ca.da pueblo de los recursos de la tierra en que vive dedestacados eruditos e historiadores, quisiéramos saber jando de lado las necesidades del comercio internacional, o
si dichos testimonios han sido capaces de dar respues- se resuelve que el reparto del suelo y de la tierra debe servir
tas claras a interrogantes acerca de cómo son nuestros a los más fuertes y a los dominantes.2
orígenes, nuestras antiguas formas de conocimiento, de
pensamiento y de modos de vivir?
Bajo estas premisas lo fantástico se fue tornando providencial: elegir entre la Ciudad de Dios o la Ciudad del Sol.
Esta pregunta puede resolverse considerando al menos dos de los aspectos fundamentales: el primero se
Las Leyes de Indias, por otra parte, crean la ilusión de
relaciona con el grado de credibilidad que pueda otor- que la América española era una, como uno era su derecho,
gársele a dichas fuentes bajo la consideración de que una su monarquía y una su religión. Esta ilusión aún perhan sido elaboradas desde una perspectiva imbuida de siste en la ip.entalidad de algunos historiadores de la hisrasgos medievales y renacentistas. En el discurso de panidad, aspecto que para nuestra nación representa uno de
estos" Amadises de América" se percibe ya un mun- los más serios problemas aún por resolver.3
Tzintzuntzan

1,0

lO

,. Ponencia presentada por la autora en el marco de la Escuela Municipal de Verano, Monterrey, 1992.

Desde entonces nace la tendencia a ver en forma globalizadora y por demás simplificadora nuestra supues~
ta unidad cultural. Para nuestro caso se olvida que
México es una sociedad nacional pluriétnica y
multicultural.

de Ciudades, haciendo del tributo su marco económico más fuerte y extendiendo sus dominios de costa a
costa hasta los límites de Honduras y Guatemala. Los
reyes que le sucedieron prosiguieron sus conquistas y
bajo Moctezuma II, que gobernó desde 1502, el reino
azteca se componía ya de 38 provincias-ciudades. 4

La cultura hispánica debe ser contemplada igualmente como otra heterogeneidad de culturas: ibero-celtas,
La sociedad azteca se subdividía en clases. Formaba una
fenicios, romanos, árabes, judíos, germanos: mosaico estructura piramidal en cuya cúspide estaba el "Huey
que tuvo repercusiones en el campo político, Tlatoani" o rey. Le seguían en importancia los nobles que
económico, religioso y social.
podían haber ganado su ascenso mediante méritos en el campo de batalla, o bien aquéllos que pertenecían a la vieja arisBajo esta doble perspectiva, el carácter de la Con- tocracia tribal. Seguían en rango los sacerdotes y los altos
quista se muestra mucho más complejo ante nuestros funcionarios. Los mercaderes recibían también trato especial,
ojos. La constante irrupción -durante más de ocho ya que fungían como agentes de cultura dados sus constancenturias- de godos, visigodos y moros, había llega- tes viajes comerciales.
do a afectar todos estos órdenes. Aun cuando los árabes habían constituido un emporio de cultura y de
El artesano componía otro estrato social. Recibía adiesriqueza en España, la intolerancia religiosa dio origen tramiento y conocimiento de su trabajo, acatando las necea guerras y movinúentos que fueron causa de su diso- sidades de la capa dominante. Esta ocupación se transmitía
lución política.
por herencia. Los "calpullis" eran las comunidades que se
asignaban a cada familia. Los poseía el pueblo común, pero
La emigración de los árabes por la impuesta abju- sin embargo, eran un tipo de propiedad privada enajenable.
ración del islamismo quebranta la producción agrícola
mientras que la expulsión de los judíos desarticula el
Por otra parte, los "mayeques" se encargaban de labrar
marco económico del país. El rey Fernando de Ara- la tierra para los nobles y eran transferidos a los herederos
gón no llegó a percatarse de que con estas medidas no con los bienes inmuebles. Por último, también se encontrasólo perdería la riqueza de la actividad mercantil sino ba presente la esclavitud en el México premestizo. Se podía
que tampoco con ello pondría término al problema re- ser reducido a la condición de inferior al cometer secuesligioso en España. Juntos, estos aspectos sirven de apo- tros o al convertirse en cautivo de guerra. A pesar de ello,
yo para ver con mayor claridad la situación que se vivía los esclavos no estaban despojados de tocios sus bienes y
en aquel mundo al momento de la Conquista.
derechos.

Por otra parte, la cultura material de los aztecas se
En el aspecto religioso podemos decir que el azteca había
cifraba en el gran poderío que este pueblo había ad- recibido una dople herencia: por una parte era el descenquirido a partir de 1428. La visión mítico-guerrera de diente de los grnpos chichimecas procedentes del mítico AzTlacaélel, consejero audaz de tres de los principales tlán y por otra, la influencia que inteligentemente supo
monarcas, dio hegemonía y gran poderío militar a recoger de sus antecesores: los toltecas. La articulación de
México-Tenochtitlan.
an1bas visiones lo llevó a constituirse en el gran Pueblo del
Sol.
Después de grandes penurias y vicisitudes y guiados
por su dios Huitzilopochtli, los aztecas se asientan en
Hijo del Quinto Sol, Moctezuma -al parecer-vio en CorMéxico-Tenochtitlan en 1325. Bajo Moctezuma I tés el anunciado retomo de Quetzalcóatl. He aquí el capí(1440-1469) los aztecas lograron la primacía en la Liga tulo que presenta el más profundo desquebraje de nuestro

�pueblo: esperando la llegada de su dios, ofrecen sus
mejores joyas, flores, plumas y piedras preciosas, para
despertar ante una de las realidades más devastadoras
que cualquier pueblo pueda experimentar.

00
1/l

negando su matriz cultural. Esto nos conduce a un último
punto en donde cabe recordar la pregunta inicial: ¿hasta qué
punto las fuentes y medios de los cuales nos hemos valido
han sido capaces de dar un sentido integrador al conjunto?

Salvo honrosas excepciones,· la respuesta sería un no
La riqueza y el poderío que el pueblo azteca había
logrado reunir representó como sabemos parte de su contundente. Y claro, esto nos llevaría a replanteamos el paderrota. Con esta caída, nace un supuesto Derecho In~ pel de "la verdad" en la historia, tema ya muy discutido
diano que Capdegui califica como "mero casuismo" .5 por diversas corrientes y escuelas. Para hablar del encuentro,
Pero nacen también la encomienda, el repartimiento y el ta- descubrimiento o diálogo de culturas, preferimos dejar que
ller artesanal. De este último se derivan "los gremios", ini- estos términos se aclaren en el campo de la semántica. Busciándose una forma más elemental de prcxlucción. Las camos desempolvar los estantes de la memoria para pensar
manufacturas que ahí se elaboraban habrían de consumirse en blanco y negro lo que para algunos fue concebido sólo
en lugares tan alejados de los centros de producción que dada como lo negro, mientras que otros se centraron exclusivala deficiencia de medios de transporte y la falta de buenos mente en lo blanco. Reflexionar bajo una sucesión de clacaminos -problema que aún subsiste en gran parte del roscuros con una visión integradora de nuestra realidad puede
territorio- nunca pudieron obtenerse los resultados permitir la luminosidad del conjunto. Necesitamos de ambos,
lo blanco y lo negro, como materia prima, sustento de nuesdeseados.
tra indagación. No pcxlemos quedamos con la literatura épiEn resumen, la prcxlucción artesanal en la época de la Co- ca de los an1adises americanos, tampoco podemos conforlonia se reglamentó en forma tal que lejos de siquiera be- marnos con la contemplación arqueológica; si bien es cierto
neficiar la economía de la Corona, viene desde entonces a que la arqueología -de todas las ciencias- es la única que
nos pernúte reelaborar nuestro fragmentado pasado, tamentorpecer su desarrollo.
bién cabe decir que por sí sola esta disciplina no cumple con
La sustitución de las estructuras económicas no sólo es- los requerimientos de esta visión integradora.
tancó la vida material de nuestros pueblos, sino también su
Proponemos no sólo ampararnos con las denuncias de alsupervivencia espiritual. La religión regía la mayor parte de
las actividades de estas comunidades; una religión que dista gunos de nuestros más lúcidos intelectuales: Azuela,
mucho de ser comprendida por el hombre occidental y que Cast~llanos, Rulfo, Revueltas, como tampoco conformarobviamente entre más complejos se muestran los bloques nos con sólo nutrirnos de una bibliografía tantas veces coneconómicos que actualmente mueven el orden internacional, taminada por lo occidental; leer la historia en lo blanco y
más parece que nos alejamos de las realidades de nuestra en lo negro exige de nosotros desentrañar lo que yace en lo
complejidad cultural. Complejidad que adquiere carácter de más profundo: leer en el lenguaje poético del mito lo que
relevante cuando se analiza en términos de "diálogos", constituye.la riqueza de nuestra cultura. Lejos de conside'' gobiernos homogéneos'' o '' economías integradoras''. No rarlo como 1ma leyenda o fábula carente de sentido, el mito
podemos soslayar el hecho de que somos una sociedad plu- es la respuesta fundamental a tantas interrogantes y huecos
riétnica y multicultural, cada cual con su lengua, sus hábitos, que ue por sí inundan nuestra historiografia.
su comida y, lo más importante, su propia cosmovisión.
¿Por qué es in1portante reincorporar a nuestros estudios
Debido a factores externos e internos México ha tenido el método mítico? La lectura de varios autores que se acerque abrir sus puertas a otras posibilidades y a otras formas caron al estudio de las culturas "printitivas" nos hace afirde expresión cultural. Estos nexos pudieron haber plantea- mar que el mito comunica algo acerca de nosotros mismos
do soluciones más creativas y más amplias. Sin embargo, de forma tal que reverdece grandes verdades en el aspecto
desde hace 500 años hay un México dominante que sigue individual y en el campo colectivo. El mito, al comprome-

t~r nuestra existencia, la humaniza de tal forma que nos
tiende los puentes necesarios para emparentarnos con
el resto de la humanidad.
Nuestra tarea consiste ahora en tratar de ordenar de
dar forma y significado a las cosas. Hay que bu¡car
en lo profundo para dar vida al presente. Esperamos
que la r~memoración de este encuentro sirva para redescubnr nuestra historia y cuestionar nuestro quehacer en la misma.
Apenas hen~o.s ~echo un esbozo de ciertos aspectos
q.ue a nuestro Jmc1~ Pt_Jeden auxiliarnos en la comprensión de _Io_s_acontec1m1entos. El año de 1992 puede ser
una ~os1b_1hdad ~e reincorporar a nuestra vida y a nuestra h1stona, la vida y la historia de estos "condenados
de la tierra". Que sus leyendas y sus mitos -nuestras
leyendas y nuestros mitos-sean la pasta espiritual y
el fundamento para la comprensión de nuestro México
actual. Con razón T.S. Eliot señalaba que el Ulises de
Joyce ha hecho que el mundo moderno sea posible por
el arte. Yo añadiría con Pessoa: deseo ser un continuador de ~nitos, que es el misterio más alto que pueda
obrar alguien en la humanidad.

Notas bibliográficas
1

2

3

4

5

.

S. Zavala, Fdosofia de la Co11q11is1a, Fondo de Cultura
Económica, México, 1972.
Para mds detalles sobre el tema cfr. Zavala, s11pra y G. Bonlil
Batalla, Pensar 1111estra c11ltura, Alianza Editorial, México, 1990.
Cfr. E. Rodríguez Mouegal, ap11d L. Zca, Q11i11ie11tos a,ios de
historia, sentido y proyecci6n, Fondo de Cultura Económica,
México, 1991, p. 30.
R. Konetzke, América Latina 11. Epoca colonial, Editorial Siglo XXI, México, 1982, p. 11.

Ca~egui, Bases j11rídicas de la colonizaci611 espa1iola en
Amenca, apud J. M. Murfa, Conq11ista y colonización en México
SEP, México, 1982, p. 77.
'

Los n11eve Infiernos y los trece Cielo,
(Y•tic,.no A)

�CANTO DE MACUILXOCffiTZIN
Macuilxochitzin
Elevo mis cantos,
yo, Ma.cui1xóchitl,
con ellos alegro al .Dador de la vida,
¡comience la danza!
¿Adonde de algún modo se existe,
a la casa ..de El
se llevan los cantos?
¿O sólo aquí
están vuestras flores?,
¡comience la danza!

El matlatzinca
es tu merecimiento de gentes, señor Itzcóatl:
¡Ax.ayacatzin, tú conquistaste
la ciudad de Tlacotépec!
Allá fueron a hacer giros tus flores,
tus mariposas.
Con esto has causado alegría.
El matlatzinca
está en Toluca, en Tlacotépec.
Lentamente hace ofrenda
de flores y plumas
al Dador de la vida.
Pone los escudos de las águilas
en los brazos de los hombres,
allá donde arde Ja guerra,
en el interior de la llanura.
Como nuestros cantos,
como nuestras flores,
así, tú; el guerrero de cabeza rapada,
das alegría al Dador de la vida.

Las flores del águila
quedan en tus manos.
señor Axayácatl.
Con flores divinas,
con flores de guerra
queda cubierto, ·
con ellas se embriaga
el que está a nuestro lado.
Sobre nosotros se abren
las flores de guerra,
en Ehcatépec, en México,
con ellas se embriaga
el que está a nuestro lado.

Se han mostrado atrevidos
los príncipes,
los de Acolhuacan,
vosotros los Tepanecas.
Por todas partes Axayácatl
hizo conquistas,
en Matlatzinco, en Malinalco,
en Ocuillan, en Tequaloya. en Xohcotitlan.
Por aquí vino a salir.
Allá en Xiquipilco a Axayácatl
lo hirió en la pierna un otomí,
su nombre era Tlilatl.

Se fue éste a buscar a sus mujeres,
les dijo:
"Preparadle un braguero, una capa,
se los daréis, vosotras que sois valientes.''
Axayácatl exclamó:
-"¡Que venga el otomí
que me ha herido en la pierna!••
El otomí tuvo miedo,
dijo:

�-"¡En verdad me matarán!"
Trajo entonces un grueso madero
y la piel de un venado,
con esto hizo reverencia a Axayácatl.
Estaba lleno de miedo el otomí.
Pero entonces sus mujeres
por él hícieron súplica a Axayácatl.
Versión de Miguel León-Portilla

Macuilxochitzin icuic
A nonpehua noncuica,
ni Macuilxochitl,
zan noconahuiltia in ipalnemoa,
¡yn maconnetotilo!
¿Quenonamican,
can o ye ichan
im a itquihua in cuicatl?
¿le zanio nican
y izca anmoxochiuh?
¡In ma onnetotilo!

Temomacehual Matlatzincatl,
Itzcohuatzin:
¡In Axayacatzin ticmomoyahuaco
in altepetl in Tlacotepect
O ylacotziuh ya ommoxochiuh,
mopapaloouh.
le toconahuiltia.
In matlatzincatl
in Toloca, in Tlacotepec.
Ayaxca ocontemaca
in xochitl ihuitl
ypalnemoa.
In quauhichimalli in temac,
ye quimana,
yan tlachinolli itic,
yxtlahuatl itic.
In neneuhqui in tocuic,
neneuhqui in toxochiuh,
can tiquaoxpan,
in toconahuiltia ypalnemoa.

In quauhxochitl
in momac ommani,
taxayacatzin.
In teoaxochitl,
in tlacbinolxochitl ic
yzhuayotimani,
yca yhuintihua
in tonahuac onoc.

Topan cueponi
yaoxochitl,
in Ehcatepec, in Mexico,
ye yehuilo ya yca yhuintihua
in tonahuac onoc.
Za ye netlapalolo
in tehpilbuan.
in acolihuaque,
an antepaneca.
ln otepeuh Axayaca
nohuian,
Matlatzinco, Malinalco,
Ocuillan, Tequaloya, Xohcotitlan.
Nican ohualquizaco.
Xiquipilco oncan
oquimetzhuitec ce otomitl,
ytoca Tlilatl.
Auh yn o ahcico,
quimilbui ycihuahuan:
-"~itlacencahuacan in maxtlatl, in timatli,
anqmmacazque amoquichui."
Oquinenotzallan:
-"¡Ma huallauh yn otomitl,
yn onechmetzhuitec!"
M?mauhtihtica yo otomitl,
qu1ttoa:
-¡Anca ye nechmictizque!"
9uihualhuica in huepantli,
m tlaxipehualli in mazatl,

ic quitlapaloco in Axaya.
Momauhtitihuitz.
Auh zan oquitlauhtique
yn icihuahuan Axayaca.
(Ms. de Cantares mexicanos, Biblioteca Nacional de México, fol. 53 v.)

�EN BUSCA DE UN CODIGO COMUN:
LENGUAJE E IDENTIDAD CULTURAL EN
LA LITERATURA HISPANOAMERICANA
1
A LOS 500 AÑOS

Rhonda Dahl Buchanan
Songs of Love (1989). Me pregunto qué diría Cristó-

Ahora que se acerca la fecha del Quinto Centenario de
aquel asombroso viaje que cambió para siempre la historia humana, nos enconu·amos en medio de lo que se
puede llamar "Colombomanía". Por dondequiera que
uno vaya Cristóbal Colón se asoma. El Almirante está
presente en la televisión, en videos, en películas, en
exhibiciones de museos, en festivales y espectáculos,
en revistas, periódicos y libros, en simposios internacionales, congresos universitarios y ferias mundiales,
en regatas y crnceros, y hasta aparece cantando en una
ópera. No me sorprendería para nada si su supuesta
imagen apareciera en la po11ada de la revista Time como
el ·'Hombre del año". No sería una exageración decir
que en 1992 la fiebre de Colón se ha extendido rn,is
que la del cólera. Y para muchos este aniversario se
estima de igual manera que la plaga del cólera o la de
otras calamidades que han importunado al ser humano.
Lo que prometía ser "una gran fiesta transatlántica"
se ha convertido en una polémica tan controvertida que
no sabemos si debemos celebrarla o deplorarla como
tampoco sabemos cómo denominarla; si debemos utilizar el término enrocé11U"ico del "Descubrimiento" o
nombrarla con una palabra más contemporánea corno
la de "Encuentro". Lo que sí se puede asegurar es que
la conmemoración del Quinto Centenario nos da a todos,
tanto a los que estamos de este lado del Atlántico como
a los de la otra orilla, el motivo para reflexionar sobre
el pasado y la oportunidad para una nueva toma de conciencia que nos prepare para el futuro, para la otra fecha significativa de nuestro almanaque colectivo que
anuncia el comienzo de un nuevo siglo y un nuevo milenio, el al'io 2000. Después de todo para qué sirven
las conmemoraciones sino para crear puentes entre el
presente y el pasado, y para ayudarnos a encontrar nuestro lugar en el mundo y en la historia.
A fin de cuentas las conmemoraciones representan
distintas cosas para distintas personas. El Quinto Centenario ha provocado un debate saludable entre los que
se preguntan cuáles son las consecuencias de aquel viaje.
Para algunos, el legado de Colón es el genocidio de
los pueblos indígenas. Para otros, la herencia ele l492
es la opresión de la raza africana y la subyugación de

las culturas indígenas; mientras que otros consideran
aquel evento como la génesis de la violación ccolúgica
de un hemisferio.
Sin duda el viaje de Colón desató una plétora de barbaridades cuyas· repercusiones se sienten aún hoy en
día. Sin embargo no fue un evento estéril porque dio
a luz a una nueva cultura, de raíces europeas, indígenas y africanas. De ese "encue11tro" inicial, de ese
"descubrimiento" mutuo, nació la cultura hispanoamericana, hija de la fusión de culturas: la indígena y la
africana mezcladas con la cspaiiola, una cultma políglota que se deriva del cruce de raíces árabes, judías
y mediterráneas, todo mezclado para formar una 11t1eva cultura indo-afro-ibero-americana, para usar la terminología de Carlos Fuentcs.2 Mientras hay razones
válidas para criticar la conmemoración del Quinto
Centenario, también existen suficientes motivos para
festejarla. Hay que celebrar no sólo el nacimiento de
la cultura hispanoamericana, sino también la vida saludable que ha llevado durante quinientos años. A pesar de los innumerables problemas económicos, sociales y políticos que han asediado a las Américas, la cultura hispanoamericana ha sobrevivido y ha enriquecido
al mundo con sus valiosas contribuciones a las artes,
las leu·as, la música, la arquitectura y otros campos estéticos.
Con toda seguridad la cultura hispanoamericana es
nuis rica por su canktcr híbrido y por su riqueza
popular. Un ejemplo sirve para confirmar eso: el
mambo. En un artículo que apareció en la revista Más,
publicada en Miami, el poeta y crítico Gustavo Pérez
Firmat sigue la pista al mambo, desde sus orígenes en
los cantos litúrgicos africanos y su nacimiento en Cuba
en 1921, hasta su consagración en México con la orquesta de Pérez Prado y su apogeo en los '·clubs'' nocturnos de Nue\·a York. El escritor cubano-americano
afirma que ''la ricura del mambo, la riqueza del mambo estriba en ilustrar cuán fértil pueden ser los mestizajes culturales•·. 3 Ahora esta música sabrosa de los
aiios cincuenta cst,1 gozando de un gran retorno gracias a la película The Mambo Ki11gs y la novela de Osear Hijuelos que la inspiró, The Mambo Kings Play

bal Colón si pudiera ver al actor cspaiiol Antonio Banderas bailando el mambo en esa película. Seguramente
el Almirante exclamaría: "Dios mío, ¿qué he hecho
yo?", o simplemente gritaría con los bailarines:
"¡Uh.hh!, qué rico el mambo".

a todas estas naciones? En un ensayo sobre la identidad hispanoamericana, Elena Poniatowska señala tres
elementos ~nificadores: e! lenguaje, la explotación y
la pobreza. En este estu&lt;l10 vamos a examinar el prin~e'.o de est?s el?mentos, el lenguaje. Desde el princ1p10 de la h1stona humana, el hombre se ha valido de
la palabra como instrnmento de indagación en la búsqueda ~e s_u propia identidad. La Biblia nos dice que
en el pr!nc1p1o_er~ la Palabra. En la tradición oral precolombrna los md1genas reconocían el origen divino de
las palabras. Por ejemplo, la poeta chilena Cecilia Yicuiia nos cuenta que para los indios mapuche de su tierra las palabras eran sagradas, pura energía que emanaba del aliento divino y, por lo tanto, estaban imbuidas de poder. Los mapuche consideraban sabios a los
que podían jugar con las palabras. 6

Sin duda la cultura indígena no murió con la Conquista sino que emergió de la hecatombe transformada
en una nueva cultura, al igual que el ave fénix sale renacido de las cenizas con su plumaje multicolor intacto.
Carlos Fuentes ha dicho que la cultura es la respuesta
del ser humano ante los desafíos de la vida. En una contcrcncia que dio en Lexington, Kentucky, el año pasado,
afirmó que la cultura representa un modo de ser, una
manera de vivir, de pensar, de hablar, de amar, de luchar y de soñar. La cultura, explicó, nos dice quiénes
somos y quiénes quisiéramos ser, nos dice de dónde
Pero sabemos que las palabras son como cuchillos
venimos y adónde vamos. 4
de doble filo y que _Pt!edcn sufrir el abuso de los que
n? res(Je,t?n su_ domm~o. En su ensay? "Las palabras
Desde el principio la preocupación central de la cul- violadas , Julio Cortazar nos da un eJemplo de la detura hispanoamericana ha sido la cuestión de la identi- formación que padecían las palabras durante la última
dad. ¿Qué es lo que tienen en común un soneto de Sor dictadura argentina. La junta militar del 11amado ProJuana Inés de la Cruz, un cuadro de Fernando Botero ceso inventó el eslogan de "Los argentinos somos deY una rumba de la "guarachera del mundo" Celia rechos y humanos". Cortázar explica esta mala jugada
Cruz? Todos, a su propia manera, con sus propios ta- hecha de palabras: ''Véase cómo el mecanismo de ese
lentos extraordinarios, buscan una respuesta a la pre- sofisma se vale de las mismas palabras: Como somos
gunta individual y colectiva de ¿quién soy yo y quiénes derecl~os y humanos. nadie puede pretender que hesomos nosotros?
mos violado los derechos humanos. Y todo el mundo
puede irse a la cama en paz" .1
Como este aiio estamos evocando el viaje ele Colón
al Nuevo Mundo, conviene hacer un corto recorrido
Muchos aüos antes, otro intelectual que reconoció el
por algunas de esas tierras americanas para considerar poder del lenguaje fue el humanista y gramático esel problema de la identidad tal como lo han expresado paüol Antonio &lt;le Nebrija. Es interesante notar que en
los grandes representantes de la cultura, los escritores agosto de 1492, mientras las naves de Colón todavía
hispanoamericanos. Después de todo qué es la litera- se encontraban en alta mar rumbo a su destino desotura sino un viaje, una exploración y un descubrimiento. rientado, Nebrija publicó en Salamanca su Gramática
Si fuera posible visitar todos los países de las Améri- cas:e!lmw, uno de los primeros estudios lingüísticos de
cas para entender mejor quiénes son los latinoamerica- un 1d1oma vernacular europeo. La historia nos dice que
nos, entonces podríamos apreciar el gran mosaico de cuando la Reina Isabel recibió el libro que Ncbrija le
América Latina con toda su diversidad multicultural. había dedicado. e11a preguntó: '· ¿para qué podía aprovechar'?'· o en otras palabras. ·'¿qué es esto?" Para
De hecho, el mundo hispanoamericano es ''ancho' ·, convencerle a su real Majestad de la función práctica
pero no necesariamente "ajeno". ¿Qué es lo que une del esn1dio de Nebrija, el Obispo de Avila le res-

�Se puede decir que la literatura hispanoamericana se
pondió: "siempre la lengua fue compañera del imperio". 8 Estas palabras proféticas se cumplieron unos inició con las crónicas de los protagonistas testigos de
meses después cuando Colón pisó por primera vez la la Conquista y la Colonización del Nuevo Mundo. Aún
tierra del Nuevo Mundo. Ya sabemos por las entradas en las primeras letras escritas en castellano sobre las
de su Diario que Colón, como representante oficial ele tierras americanas se encuentran muchos de los elela Corona Española, emprendió inmediatamente la ta- mentos constantes de la literatura hispanoamericana .
rea de tomar posesión y dominio sobre las nuevas tie- Por ejemplo, desde el Diario de Colón hasta las obras
rras con el acto autoritario de otorgar nombres caste- contemporáneas, la literatura de América Latina se callanos a las islas y a los nativos que las habitaban, sus- racteriza por los siguientes rasgos: un deseo de intertituyendo a su antojo con nombres de santos y de reyes pretar la historia y preservarla en la memoria, la
las palabras indígenas que durante siglos habían usado nostalgia por el pasado y la angustia por un futuro
los taínos o los "indios", como los denominó Colón incierto, la mezcla de lo real y lo imaginario y, sobre
todo, el dualismo cultural que tantas veces irrumpe en
equivocadamente.
conflictos violentos y tnígicos.
Desde el principio el lenguaje ha estado ligado a la
Una de las primeras voces auténticas de la literatura
cuestión de la identidad culn1ral y, por lo tanto, la literatura hispanoamericana ha sido desde el principio hispanoamericana cuya obra refleja el dualismo cultuuna actividad política y una continua indagación onto- ral es la del Inca Garcilaso de la Vega, hijo natural de
lógica. La nueva raza mestiza se preguntó: ¿qué len- una princesa incaica y un capit,ín espai'lol. En sus Coguaje debemos usar, el del conquistador o el del con- 111e11tarios reales aparece la visión de los conquistados
quistado? ¿El castellano o el quechua, el mihuatl, el frente a los conquistadores. Hablando de ese choque de
quiché, el yornba, el mandinga, o el carabalí?, para culturas, el crítico Enrique Pupo-Walkcr ha observado
que "El discurso del Inca ilustra, como pocos en Aménombrar sólo algunos idiomas nativos .
rica, ese sentido contradictorio y violento de un lenLos primeros que se enfrentaron con el problema del guaje que incesantemente lucha consigo mismo y que a
lenguaje fueron los exploradores, conquistadores y mi- la vez intenta ser la representación de un espacio culsioneros españoles que dejaron un testimonio de la na- tural diferenciado'·. 10 La obra del Inca Garcilaso es
n1raleza y del hombre americanos. Las crónicas de los realmente paradójica. A la vez que alaba a los incas y
españoles señalan el problema lingüístico que resultó defiende sus costumbres, también expresa admiración
cuando ellos se encontraron ante la realidad americana por las haza1ias de los cspalioles con una prosa castey no encontraron las palabras adecuadas para expresar llana de primer orden que incorpora palabras del quelo que nunca antes habían visto. García Márquez alu- chua y refleja su educación renacentista europea. Octade a este dilema en Cien wios de soledad cuando dice vio Paz ha dicho que "Cada obra genuinamente hisque '·El mundo era tan reciente que muchas cosas ca- panoamericana es un acto de conquista pasional, un misrecían de nombre, y para mencionarlas había que se- terio entre lo religioso y erótico en que el escritor sañalarlas con el dedo" .9 Los cronistas tuvieron que crifica a las palabras europeas en el altar de la auten11
acudir a lo que conocían, es decir. a un punto de re- ticidad americana ... A pesar de que el Inca Garcilaferencia europeo para explicar y describir lo que veían so dejó su ciudad natal de Cuzco en 1560, cuando tenía
y no entendían . Por ejemplo, Hernán Cortés compara 21 a11os. y escribió sus crónicas en Espaiia a la edad
- las magníficas casas de Moctezuma con las mezquitas de setenta a110s, sus textos confirman el hecho de que
de Andalucía, Gonzalo Fernández de Oviedo equipara nunca se olYidó de sus raíces maternales ni .. sacrificó'"
la piña con la alcachofa y Cristóbal Colón dice que los su "autenticidad americana". Sus Comenrarios presenárboles de las islas son como los de Castilla en la tan una doble visión retrospectiva del encuentro de dos
culturas, expresada en un tono nostálgico y elegíaco.
primavera.

En la obra del Inca Garcilaso de la Vega vemos reu- contribuyeron a la destrucción de un sector de la sonidos tres elementos constantes de la literan1ra hispa- ciedad argentina y, con él, de un modo de ser. Dejenoamericana que se relacionan con el problema de la mos ahora que el mismo Martín Fierro nos hable de
identidad cultural: el lenguaje, la nostalgia y la historia . su identidad y de su amor a la tierra:
Los escritores hispanoamericanos •recurren a la palabra y a la imaginación para preservar la memoria-de
Soy gaucho, y entiendanló
sus P'.Leblos. En sus obras _evocan con nostalgia el pacomo mi lengua lo esplica:
sado irrecuperable y cuestionan con angustia el destipara mf la tierra es chica
no que les espera, preguntando en sus poemas, novelas,
y pudiera ser mayor;
cuentos y dramas: ¿quiénes éramos, dónde estamos ahoni la víbora me pica
ni quema mi frente el sol. 12
ra y qué será de nosotros? Para muchos escritores, la
nostalgia llega a ser un puente entre d pasado y el
futuro, especialmente para los autores románticos del
El lenguaje es uno de los ingredientes más importansiglo XIX cuya literatura refleja los cambios profun- tes ~e la literatura gauchesca. Al configurar en su obra
dos que resultaron de la luoha por la Jndepende¡1cia. el dialecto gauchesco con sus deformaciones morfológicas, sus arcaísmos y neologismos, los escritores de
Una obra que ilustra la relación íntima entre el esta corriente literaria, como José Hernándcz, utilizan
lenguaje, la búsqueda de identidad y las circunstancias el lenguaje como una declaración de independencia, un
históricas, es el poema de José Hern.ández El gaudw signo de alejamiento de la tradición peninsular y una
Martí11 Fierro, obra maestra de la,litératll{a gauchesca, afirmación de la nueva patria argentina.
cuyos antecedentes datan de la época anterior a la Independencia. En las dos partcs&lt;iel poema (publicados en
Otro movimiento poético que refleja el interés en el
1872 y 1879), Hernández capta el carácter popular de lenguaje como afirmación de los orígenes y como arma
la tradición oral del gaucho, ese jinete solitario que re- de protesta social, es la poesía afroantillana. Curiosacorría la pampa argentina de ilia, y de J1oooe Célntaba mente, esta corriente vanguardista no nació en el Caribe
sus avenntras y desgracias al compás de fa vigüela cu sino en Europa, donde se puso de moda después de 1~
las pulperías o bajo las estrellas.
Primera Guerra Mundial. La fascinación por lo negro
~e ve, por ejemplo. en las pinturas y máscaras de PiJosé Hernández pone en labios de un cantor o pa- casso y en la ,música de jazz, tan popular en Francia
yador el largo relato de Martín Ficoco, un gaucho ~tte durinte agt1ella época. El enn1siasmo europeo por "el
a su vez simboliza un pueblo, una clase social mestiza negrismo" fue exportado a Hispanoamérica, sobre todo
Y una manera de vivir que está a pwlto de desaparecer. .al Caril)e, donde lo negro no era una curiosidad lejana
Imitando la voz auténtica del gaucho, Hernández in- y exótica, sino una realidad palpitante e inmediata.
corpora el estilo, el vocabulario y la entonación del habla rural que él había conocido durante su juventud
La poesía afroantillana explora los problemas sociac_uando vivía en una estancia. Mediante fa foi:ma poé- les del negro, tales como la injusticia, la pobreza y la
tica de las sextinas, Martín Fierro transmite la evoca- explotación, en una expresión lírica muy original que
ción nostálgica de una época idftica cuando vrvía feliz imita el ritmo cadencioso de los bailes populares e inen su ranchito con sus hijos y su mujer, su "chinita", corpora el habla negra con sus crnces de espa1iol y lenY lamenta la desaparición de aquelJ.a edad &lt;ioradn ~u an- gt1as afticaius. Además, los ?()etas experimeman con
do el gaucho andaba "tan libre como el pájaco del ciclo" la inn&lt;Wación lingüística mediante el uso de jitanjáforas,
(Canto 16). Además, cuen~ los infortunios que1o coo- vocablos sin sentido que suenan a voces negras. El inidujcron a la violencia y la soledad, doonnciaa.do a la ciador de la poesía negra es el poeta pue11orriqueüo Luis
vez las injusticias sociales y d pr~eso m@d~mo que Palés Matos, quien aunque nació de familia blanca

.

�pudo interpretar el alma negra en sus versos. Por
ejemplo, en la siguiente estrofa de su ~oen~a "Danza
negra", Palés Matos capta el encanto m1stenoso de los
ritos africanos mediante el uso de jitanjáforas, palabras onomatopéyicas y la acentuación aguda que imita
el golpe rítmico de los tambores:
Calabó y b:imbú
Bambú y calabó.
El Gran Cocoroco dice: tu-cu-tú.
La Gran Cocoroca dice: to-co-tó. 13

La poesía afroantillana alcanza su máxima expresión
en Cuba con la obra de Nicolás Guillén, poeta mulato
que celebra en sus sones la doble herenci~ de su ª?u~lo español y su abuelo negro. En la poes1a de Gmllen
vemos lo que el antropólogo cubano Fernando Ortiz
ha denominado el "contrapunteo cubano del tabaco y
el azúcar", "los personajes más importantes de la historia de Cuba", es decir, la mezcla de lo negro y lo
blanco, lo criollo y lo extranjero, una combinación de
elementos que determinan "la cubanidad" .14 Para Ortiz el símbolo que mejor representa la identidad cubana es "el ajiaco", aquella cocción sabrosa de
ingredientes africanos y españoles que se m~zclan pero
que nunca pierden sus sabores distintos. i, Se puede
saborear este rico "ajiaco" cubano en este fragmento
del "Son número 6" de Nicolás Guillén:
Yomba soy, soy lucumí,
mandinga, congo, carabalf.
Atiendan, amigos, mi son, que sigue así:
Estamos juntos desde muy lejos,
jóvenes, viejos,
negros y blancos, todo mezclado;
uno mandando y otro mandado ,
todo mezclado ... 16

00

\Q

La innovación lin°füstica
que vemos en la poesía. de
b
Nicolás Guillén, se manifiesta también en la narrauva
contemporánea, sobre todo en las novelas publicadas
a partir de los años cincuenta. ?n las obras ~~ la g~neración del llamado "boom latmoamencano , escritores como García Márquez, Cortázar, Vargas Llosa,
Carpentier y Rulfo, entre otros, exploran todas las po-

sibilida&lt;lcs verbales e inventan un nuevo lenguaje.
''verdaderamente revolucionario'', según Carlos
Fuentes. Experimentan con un lenguaje que vuelve a
las raíces poéticas del mito, a una expresión ambigua
de múltiples significados y alusiones que permite profundizar en el problema de la identidad y la realidad
Jatinoamericana. 17 Hablando de la obra de estos mismos escritores, Julio Cortázar reitera las ideas de Fuentes de la siguiente manera:
Es en el fondo una literatura que se interroga profundamente aunque no lo haga de manera explícita sobre esa pregunta
que aún no ha sido plenamente contestada: qué es un
18
latinoamericano, cuál es la identidad del latinoamericano.

Durante las últimas dos décadas la cuestión de la identidad cultural se ha complicado aún más por dos fenómenos que han derrumbado las fronteras nacionales
e impactado a la gente hispanoamericana y su literatura:
el exilio y la emigración. Los escritores hispanoamericanos que buscaron refugio político en los aiios setenta y ochenta no encontraron respuestas dcfi11itivas
a las preguntas básicas de ¿quién soy, &lt;le dónde soy Y
adónde voy? La literatura de la diáspora se caracteriza
por un tono nostálgico y una ambivalencia especial,
temporal y lingüística, es decir, una consta11tc oscilación entre el aquí y el allá, el ahora y el c11tonccs, la
lengua nativa y el lenguaje del país adoptivo.
Vemos esta visión fracturada de la realidad en la obra
de Mempo Giardinelli, escritor argentino que vivió en
México por casi nueve años durante la última dictadura.
En su novela El cielo con las manos (1981), el protagonista confiesa varias veces que "no sabía d~nde
estaba, si en Resistencia hace veinte ai'ios, o s1 e11
México, ahora". 19 La narrativa de Giardinelli refleja
la fusión de substratos lingüísticos tan común en la literatura del exilio. En el caso de este escritor que nació en la provincia del Chaco cerca de la frontera
paraguaya, el castellano argentino se mezcl~ con los
mexicanismos para formar un nuevo lcngua_¡e que el
autor ha denominado '·argenmex". En su novela más
reciente, Santo oficio de la memoria (Bogotá: Editorial Norma, 1991), Giardinelli cuenta la historia de la

familia Domeniconelle, desde su emigración de Italia
a la Argentina a fines del siglo XIX, hasta el regreso
del último varón del exilio en México después del retorno de la democracia a su patria. En esta novela la
expresión lingüística se cuadruplica con la presencia del
castellano porteño, el castellano chaqueüo con su substrato guaraní, los mexicanismos y el italiano.
Entre los escritores más innovadores en cuanto al empico del lenguaje en la búsqueda de identidad se encuentran algunos de los cubanos exiliados, como Guillermo Cabrera Infante. En su estudio La nueva novela hispanoamericana, Fuentes habla de la experimentación lingüística en Tres tristes tigres y dice lo siguiente
acerca de su autor: ''al crear su propio Spwzish language [Cabrera Infante], castiga el castellano con todas las extrañezas en las que puede renovarse, reconocerse y contaminarse; pero, al mismo tiempo, destruye
la fatal tradición de univocidad de nuestra prosa" .20
Esta pluralidad de voces, en su mayor parte una mezcla polifónica del castellano cubano y el inglés, caracteriza la literatura de la segunda generación de escritores
cubanos que nacieron a fines de la década del cuarenta
y pasaron su juventud en los Estados Unidos, en particular, en Miami. Las novelas, cuentos y poemas de este
gnipo llamado por algunos críticos "los hijos del exilio cubano", utilizan el humor, la parodia, la intertextualidad y los juegos de palabras, como el pun, para
explorar la dualidad cultural y desplazar la nostalgia
que sienten por la isla, una nostalgia que en muchos
casos es más una emoción heredada de los padres y los
abuelos que los recuerdos propios.

.. .1 llave mixed feelings about everything.
Soy un ajiaco de contradicciones.
Vexed, hexed, complexed,
hyphenated, oxgenated, illegally alienated ,
psycho soy, cantando voy:
You say tomato,
I say tu madre.. .21

Otro escritor de la misma generación de los hijos del
exilio cubano, es Roberto Fernández, autor de Cuentos sin rumbo (1975) y de las novelas La vida es un
special (]981) y La montaíia rusa (1985). No es una
casualidad que Fernández utilice un poema de su amigo Gustavo Pérez Firmat como epígrafe de su novela
más reciente, Raining Backwards (1988), su primera
obra escrita en inglés, aunque con un substrato
lingüístico cubano. Este poema de Pérez Firmat,
"Dedication", refleja la relación íntima entre el lenguaje y la identidad:
The fact that I
am writing to you
in English
already falsifíes wha.t I
wanted to tell you.
My subject:
how to explain to you
that I
don't bclong to English
tllough I belong nowhere else,
if not here
in English. 22

En sus estudios sobre la novela, la profesora Mary
Para Gustavo Pérez Firmat, uno de los poetas más Vásquez ha scüalado la importancia de los rin1ales que
atrevidos de esta generación, el lenguaje mismo es el afirman la cubanidad para los hijos y nietos de los
sujeto de muchos de sus poemas. En la colección Ca- exiliados. 23 En Raining Backwards Roberto Fernández
rolina Cuban, su poema ' •Bilingual Blues" subraya ese ofrece una visión satírica de la vida de los exiliados cusentimiento de limbo o marginalidad que preocupa al banos que han creado una especie de microcosmos de
poeta. Con alusiones intertcxtuales al concepto de la su isla en Dade County, Florida. Desafornmadamcnte,
"cubanidad" de Fernando Ortiz, al "Son número 6" los esfuerzos por parte &lt;le la generación adulta para rede Nicolás Guillén y a la canción &lt;le George Gershwin producir allí las tradiciones de Cuba se frustran. 24 Las
"Lct's Call the Whole Thing Off" , el poeta dice de antiguas costumbres se subvierten por el influjo de la
sí mismo:
cultura mayoritaria dominante, es decir, la anglosajona,
y por la llamada " thc Tongue Brigade' ·, un grupo de

�fanáticos monolingües que persiguen a los que hablan
en otro idioma, especialmente a los hispanoparlantes.
El hecho de que Fernández cuente esta historia en inglés es irónico, porque a la vez que la novela celebra
la lucha por mantener la identidad cultural, subraya la
pérdida de esa misma cultura, una pérdida que gira en
torno a la memoria colectiva y a un código común, el
castellano-cubano.

cabellos teñidos de Wild Auburn y desrizados con Curl-free,
se pintó los labios de Bicentennial Red para acentuar la blancura de los dientes y se frotó una gota de Evening in tlle Soutll
Seas detrás de cada oreja.26

Quisiera concluir este esn1dio sobre el lenguaje y la
identidad culn1ral con un ejemplo más de la rica literatura hispanoamericana que hoy en día se escribe en
los Es\ados Unidos. La obra teatral del dramanlfgo meEl otro fenómeno de los últimos años que ha borra- xicano Guillermo Schmidhuber de la Mora ha explodo las fronteras lingüísticas y nacionales es la migración, rado el problema de la identidad latinoamericana desde
sobre todo, el éxodo de hispanos hacia tierras nortea- su primera obra, La parábola de la mala posada, es.
\
mericanas por razones económicas o personales. Lapo- cnta en Monterrey en 1967, hasta su ,obra Never Say
blación hispánica en Estados Unidos ha llegado a más Adiós to Columbus, escrita en inglés en Louisville,
de 24 millones, según el último censo, y no es de ex- Kenn1cky, en 1991. Esta obra forma parte de una tritrañar que esta presencia tenga un impacto sobre la obra log(a. colombina que gira en torno a la identidad
de los autores de origen hispánico que escriben en ese hispanoamericana. En su esn1dio sobre la dramantrgia
país. Vemos ese "crnce de fronteras" o "crossover" de este escritor mexicano, Olga Martha Peña Doria nos
cultural en la obra de los escritores puertorriqueños y dice lo siguiente:
chicanos que escriben a veces en español, otras veces
en inglés y hasta en "Spanglish", una mezcla lingüística
La trilogía presenta tres perspectivas del mundo hispano: la
enriquecedora que refleja la preocupación por el duaformación del concepto de hispanidad se recrea en El quinto
viaje de Col611; la problemática actual de Hispanoamérica
lismo ínter-étnico.
El cuento "Pollito Chicken" de la escritora puertorriqueña Ana Lydia Vega, capta esa confusión o imposición de signos lingüísticos y códigos culturales que
caracteriza al lenguaje de los puertorriqueños, sobre
todo el de los que se trasladan a tierras norteamericanas.
En ese cuento, cuyo título alude a la canción que tantos puertorriqueños aprendían en la escuela, "Pollito
chicken/ gallina hen/ lápiz pencil/ y pluma pen' ', Ana
Lydia Vega narra en Spanglish "el surprise ren1rn de
Suzie Bermiudez a su native land tras diez años de luchas incesantes" .25 Podemos ver en la siguiente cita
que describe el primer día de vacaciones de Suzie en
San Juan, cómo ella ha tratado de integrarse a la culnira norteamericana, tanto en su manera de hablar,
conio en su culto a los productos de belleza:

pio tiempo, preservando siempre su identidad auténtica;
y aunque esta desiderata pareciera el sueño de Bolívar,
espero que un día la gente de todas las Américas pueda llegar a conocerse mejor y quererse más por medio
de un código común, el lenguaje.

13

Notas
1

2

3

4

6

7

8

9

La versión original de este estudio fue presentada en el Teatro
de la Ciudad, de Monterrey, México, el 27 de mayo de 1992,
como parte del ciclo de conferencias del Quinto Centenario del
Encuentro de Dos Mundos organizado por el DlF Estatal la Asociación Gilberto y la Subsecretaría de Cultura del Estado.de Nuevo León.
Carlos Fuentes, "500 Years Later", William R. Kenan Jr.,
Lecture Series, Translyvania University, Lexington, Kentucky,
4 Nov. 1991.

Gustavo Pérez Firmat, "Qué rico el mambo", M6s 3.6 (Nov.Dic. 1991): 81.

14

15

17

Elena Poniatowska, "Memory and Identity: Sorne HistoricalCulnrral Notes", Bei11g America: Essays 011 Art, Literature a11d
lde11tityfromlati11America, ed. Rache! Weiss (New York: White Pine Press, 1991): 14.
Cecilia Vicuña, "The Enigma ofCh.ile", Being America: 74-75.
Julio Cortázar, "Las palabras violadas", Argentina: a,ios de
alambradas culturales, ed. Sa(Jl Yurkievich (Barcelona: Muchnik
Editores, 1984): 68.
Rafael Lapesa, Historia de la lengua espa,iola, 7 ed. (Madrid:
Escelicer, 1968): 193.

18

19

21

22

.

nnque Pupo Walker, Historia, creación y profecía en los textos del Inca Garcilaso de la Vega (Madrid: Ediciones José Porrúa Turanzas, 1982): 197.

110c

.

tav10 Paz, "Alrededores de la literatura hispanoamericana"
Vuelta 5.1 (1977): 21.
'

L .
ms Palés Matos, "Danza Negra", Literatura de la América
Hisp611ica: Antología e historia, ed. Frederick S. Stimson y Ricardo Navas-Ruiz, tomo 3 (New York: Dodd, Mead &amp; co.
1975): 326.
'

Fernando Ortiz, "Contrapunteo cubano del tabaco y el azúcar"
El ensayo hispanoamericano del siglo XX, ed. John Skirius 2a'.
ed. (México: Tierra Firme, Fondo de Cliltura Económica 1989):
74.
'

Nicolás Guillén, "Son número 6", El son entero, 5 ed. (Buenos
Aires: Editorial Losada, 1971): 61-62.
Carlos Fuentes, La 1111e,·a novela hispanoamericana, 6 ed.
(México: Cuadernos de Joaquín Mortiz, 1980): 32.
J¡Jlio Cortázar, "Modelos para desarmar", Espejo de escritores (Hanover, N.H.: Ediciones del Norte, 1985): 60.
Mempo Giardinelli, El cielo co11 las manos (Hanover, N.H.:
Ediciones del Norte, 1981): 26.

~ Fuentes, La nuera 110rela hispanoamericana: 31.

G~briel García Márqucz, Cien a,ios de soledad, 47 ed. (Buenos
A1re5: Sudamericana, 1976): 9.

IOE

José Hernández, "El gaucho Martfn Fierro" Literatura
hispanoamericana: Antología e introducción histó1ica, ed. Enrique Anderson Imbert, tomo 1 (New York: Holt, Rinehart and
Winston, 1970): 357.

Gustavo Pércz Finnat, 771e Cuban Condition (Cambridge: Cambridge University Press, 1989): 24.

16

Fuentes, "500 Years Later".

5

es presentada en Por las tierras de Col611, y el exilio hispano en los Estados Unidos con la consecuente pérdida de
la lengua y la tradición es dramatizada en Nel'er Say Adiós
to Columbus. 21

Por todo lo antes expresado, y el hecho de que pronto pasaremos la fecha de 1992, quizás sea el momento
para decir "adiós" a Colón, pero no sin antes reflexionar una vez más sobre lo que el Quinto Centenario
puede dejarnos de enseñanza. Una cosa que podemos
aprender de la conmemoración de este aniversario es
que el Encuentro es después de todo un descubrimiento mutuo que nos ayuda a reconocernos, el uno en la
imagen del otro. ¿Qué nos espera después de 1992?
Creo que sería demasiado imaginar una nueva era
utópica, pero tampoco es hora de pensar en el
apocalipsis. Ya que estamos por despedirnos de los primeros quinientos años, al menos nos queda la esperanTan pronto hizo todos los arrangements de rigor, Suzie se
za
de que el fun1ro milenio sea un periodo de tolerancia,
precipitó hacia su de luxe suite para ponerse el sexy polde
pluralismo multicultural en el cual la gente hispakadot bikini que había comprado en Gimbel's especialmennoamericana
pueda vivir su propia historia en su prote para esta fantastic occasion. Se pasó un peine por los

12

23

Gustavo Pérez Firmat, "Bilingual Blues", Carolina Cuba,, en
Triple Cro1rn: Chicano, Puerto Rico, and Cuban-American Poe1ty (Tempe, Arizona: Editorial Bilingüe, 1987): 164.
Pérez Firmat, "De&lt;lication", en Raining Backwards, por Roberto G. Fernández (Houston: Arte Público Press, 1988): 6. se
puede traducir lo que dice el poeta de la siguiente manera:
·'El_ hecho ?e que te escriba en inglés ya falsifica lo que quisiera
?ec1rte. M1 asunto: cómo explicarte que yo no pertenezco al
mglés aunque no pertenezco a ninguna parte si no aquf en
inglés".
r¿ary S. Vásquez, "The Fantastic and the Grotesque in the Ficnon of Roberto Fernández: The Case of Raining Backwards"
Co11fl11e11cia (Summer 1991): 77.
'

....
~

�FELIZ VIAJE DE SIGILOSO ENCUBRIMIENTO
Erich Fried
Ahora la situación política internacional mejorará.
En un puerto de la costa norte de Africa,
tres navíos -réplicas de la Santa María,
la Pinta y la Niña- son armados
con el mayor sigilo.
24

Mary s. Vásquez, " Family, Generation, and Gender in Two
Novels of Cuban Exilie: Into tlle Mainstream?", 1he Bili11g11al
Rn-iew!La revista bili11giie 16.1 (Jan.-April 1991): 28.

25

Ana Lydia Vega, "Pollito Chicken", Vírgenes y mártires (Río
Piedras, Puerto Rico: Editorial Antillana, 1981): 75.

26

Vega, " Pollito Chicken": 77.

27

Oiga Martha Peña Doria, " Volición y metateatralid~d: La_dramaturgia de Guillenno Sclunidlmber", M. A. Thes1s, Uruversity of Louisville, 1992: 84.

Dentro de poco surcarán la mar inquieta
rumbo al occidente.
Y el descubrimiento de América
quedará anulado.
Versión de Miguel Covarrubias

Glückhafte Deckungsreise
Um die politische Weltlage zu verbessern
werden jetzt in einem Hafen
an der Nordküste Afrikas
drei Schiffe in aller Heimlichkeit ausgerüstet
Repliken der Santa Maria, Pinta und Nina
Sie werden demnachst in See stechen
und Kurs nehmen nach Westen
und die Entdeckung Amerikas
rückgangig machen

�EN TORNO AL ESPAÑOL DE AMERICA

Lidia Rodríguez Alfano
Las reflexiones con motivo del V centenario del descubrimiento de América nos han hecho revisar nuestra
identidad como hispano-americanos, cuyo rasgo ri1ás
distintivo es el empleo de una misma lengua. Estamos
conscientes de que el español hablado en América dista mucho de ser homogéneo. En cada país o región pronunciamos en forma distinta los mismos fonemas, damos nombres diferentes a los mismos objetos y acciones, conjugamos los verbos de diversa manera, y no
se diga de la gran variedad de acentos, y de la disparidad de los usos en relación con factores socioeconómicos y culturales. El léxico y la pronunciación
tienen alguna homogeneidad solamente dentro del habla cuidada, en situaciones formales y por escrito.
Describir esa heterogeneidad es una tarea fuera de
los límites de esta revisión, cuyos objetivos son: sintetizar algunas características del español en América
(especialmente en sus aspectos gramaticales); ciertas
actitudes adoptadas (tanto por hispano-americanos como
por españoles) para evaluarlo; y las explicaciones que
los estudiosos del lenguaje ofrecen acerca de sus diferencias con el habla de los iberos. 1

l. Características gramaticales del español americano

la habrá robado? En cambio hay (especialmente en
México), una marcada preferencia por las perífrasis con
ir a, empleada en lugar: del futuro, maííana vamos a
comer pollo; del antefuturo, para cuando vengas ya voy
a haber tenninado; y del pospretérito, me dijo que iba
a venir. Del miS,mo modo, se prefiere el empleo de la
perífrasis con andar + genmdio: ¿ qué andas haciendo?
(por ¿qué haces?), éste anda cobrando tu raya, fulano
se anda casando. Se trata de verbos de movimiento referentes a una acción iniciada antes, extendido hacia
el momento de hablar y con proyección al futuro. 2

En segundo lugar, un mismo tiempo verbal tiene denotaciones distintas. En España, el pretérito perfecto
designa una acción concluida definitivamente para el
momento de hablar, sin relación con el presente, le dije
que sí; y el antepresente puede designar: una acción
efectuada en un periodo que comprende el presente, lo
cual se indica mediante algunas referencias temporales:
en estos días me ha hablado por teléfono; o bien, una
acción que se aproxima al presente, pero no lo incluye,
por tanto, no se emplean referencias temporales, le he
dicho que 110 quiero (Cfr. Moreno de Alba, pp. 1289). Mientras en América, para esas designaciones se
usa el pretérito perfecto: en estos días me habl6 por
teléfono, ya le dije que no quiero; y el antepresente se
refiere a una acción realizada en el pasado, pero aun
ejecutada por el agente: he dado conferencias en... , he
publicado... , indican que el sujeto sigue dando conferencias o publicando. A diferencia del pretérito perfecto dio conferencias en. .. , cuya referencia remite a una
acción que el sujeto ya no realiza en el presente (Cfr.

Dentro de las diferencias morfo-sintácticas, encontramos una distinta configuración de las formas verbales.
En primer lugar, se distinguen las preferencias por ciertos tiempos o formas del verbo. En España, especialmente en Castilla, se prefiere: el futuro perfecto ma,iana
comeremos pollo; el antefuturo, para cuando vengas !bid., p. 129).
ya habré te1mi11ado; y el pospretérito, me dijo que
vendría.
-&lt;\demás, en América hemos creado fom1as verbales
inexistentes en el sistema de la lengua, como el preMientras en América, los usos del futuro y del sente histórico: estaba haciendo su tarea, pero que oye
antefuturo, según Moreno de Alba, son en su mayoría el silbato del trell, dejó todo y se fue, o bien, si he
modales, se refieren a una probabilidad, suposición, o sabido, claro que lo traigo; 3 la conversión de verbos
duda. El futuro verbal puede remitirse al presente: ¿110 intransitivos en reflexivos: enfermarse, caerse (Cfr.
estará enfenna la niíía ?, será bella, pero 110 me gusta, Cotton Sharp, p. 148); y la adición de le en verbos que
no sé quién pintará mejor. Y aun en expresiones no lo requieren: ándale, camínale, a ver cómo le haces,
interjectivas: ¡ay c6mo serás! Y el antefuturo puede jálenle, quihúbole...
remitirse al pasado: la habrás visto muchas veces, ¿se

El pronombre es otra de las categorías gramaticales
que en el uso americano difieren de las reglas del
sistema. En primer lugar, se encuentran el voseo y otras
formas de tratamiento con connotaciones sociológicas.
En algunos países, el vos ha sustihüdo al usted en el
trato familiar y en otros, llega a sustituir al tú, como
en Centro-América donde este pronombre sólo se emplea para dirigirse a los inferiores, y su empleo llega
a marcar negativamente los usos de la clase trabajadora (especialmente en Guatemala). El ustedes se emplea en lugar de vosotros, esto es, como plural tanto
de tú como de usted. 4

En el empleo de preposiciones, se ha encontrado la
sustitución de unas por otras, ejemplos: entra a la casa,
por e11 la casa; esto es distinto a aquello, por distinto
de aquello; aprende a tu papá, por aprende de tu papá;
tarea a realizar, en lugar de tarea por realizar; te voy
a llevar co11 el director, por te voy a llevar al director;
y quedaron de verse, en lugar de en verse. 8
Y en las conjunciones, aparecen usos del que no registrados en España, como ¿ qué a ti no te dio dos?,
catalogado por Lope Blanch como equivalente a las palabras de pregunta del inglés, o "est-ce que" del francés (Cfr. Moreno de Alba, p. 156).

En segundo lugar, están los "barbarismos" llamados leísmo, loísmo y laísmo. La norma estándar pide 2. Actitudes frente al español de América9
el uso de: le en lugar del objeto indirecto, le dije que
no volviera, pero en España se lafza, ya la dije que no Los juicios y prejuicios acerca del habla americana se
volviese; y lo la en lugar del objeto directo, la captu- basan en actitudes adoptadas, primeramente, ante las
raron y lo pusieron preso, leízado en España, le lenguas indígenas, y, en segundo término, ante la incapturaro11. 5
troducción de indigenismos en el español. En ambos
casos, ha habido actih1des positivas y negativas.
Anotamos algunas frases adverbiales reseñadas por
Moreno de Alba como americanismos: absolutamente, 2.1 Actitudes ante las lenguas indígenas
por de ninguna manera; ¿acaso yo lo sé?, por la negación directa 110 lo sé; a diario, por diariamente; a La primera lengua americana puesta en contacto con
la mejor, por a lo mejor; a lo macho, por finnemente; el español fue el taíno. Al principio, era nahiral que
al tiro, por al instante; a mano, por en paz; a poco, se adoptara la nomenclah1ra de la flora y la fauna
por tal vez, quizá, como en a poco tendremos lluvia;6 americanas, así como los nombres dados por los inarriba de, por encima de; a saber (o nuestra expresión: ve díge_nas a los objetos; muchos términos taínos pronto
tú a saber), por no sé; avante, por adelante; cada que, por se incorporaron al español hablado por los conquistacada vez que; casualmente, en lugar de por casualidad; como dores. Colón, en su Diario, anota: hamaca, camoal,
•
. d opuesta, se observa el
que, con sentido de probabilidad; de inmediato, por cacique,
etc. 10 y en una act1h1
inmediatamente; demasiado, por mucho; de que (como en empeño de muchos españoles por designar con nomyo soy de que me gusta algo y lo compro), por desde que bres hispanos las realidades americanas, Moreno de
o cuando; de un viaje, por de una vez; donde que, como in- Alba anota: "Ilamaban: lagarto, al caimán, tigre, al
terrnpción súbita como en estaba muy tranquilo y onde que jaguar, le6n al puma, pavo al guajolote, cue,vo al
comienza a llover; a lo que (o en lo que, como en lo que zopilote, pimiento al ají". 11
di la vuelta... ), por apenas o cuando; en un descuido, por
cuando menos se piense; hoy día, por en nuestros días; más
En la Nueva España, el interés de los españoles por
nada por nada más; más nunca, por nunca más; por las hacerse bilingües era inicialmente práctico. 12 Aun
dudas, en lugar de por si acaso; ya mismo, por ahora mismo; después de realizada la conquista, se siguió viendo la
Yel uso de la negación después de siempre, como en siem- necesidad de adquirir el náhuatl a fin de establecer o
pre no lleg6. 7
continuar la comunicación. Y una vez traída la imprenta, se publicaron: Arte para aprender la lengua

�mexicana, de Fray Andrés de Olmos, en 1547; la ~ramática A rte de la lengua mexicana, y lo que sena el
primer diccionario bilingüe de Améríca, Vocabulario
en lengua castellana y mexicana y mexicana y castellana, de Fray Alonso de Molina, en 1555; y Arte
mexicana, del padre Antonio del Rincón, en 1595. To-

das estas publicaciones, al lado de la labo.r de Fr~y Bernardino de Sahagún (quien colectó, combmó y editó tres
versiones en náhuatl y una en español de poemas y leyendas aztecas) muestran una actitud de aceptación y
reconocimiento hacia la lengua náhoa. 13
También en las publicaciones peninsulares aparecían
americanismos. Don Antonio de Nebrija incorporó (en
1943) el primer indigenismo a un diccionario: canoa
(Cfr. Jbidem, nota 41 de p. 50); y Antonio de Alcedo,
en el Diccionario geográfico-histórico de las Indias Occidentales o América (1786-9), incluyó no menos de
400. En la literatura, Cervantes introdujo: cacao,
caimán, bejuco, huracán, caribe y chaco11a; y Lope
de Vega, 80, de los cuales sólo treinta a~arecen en boca
de indios en comedias con tema amencano: los otros
50 se sup~nen términos de uso común en el español de
América.
Sin embargo, ha sido mucho más fuerte _el _apeg? a
lo castiza. Todavía en el siglo XIX, los d1cc1onanos
o lexicones (encabezados por el Diccionario provincial de voces cubanas, de Esteban Pichardo, 1836) se
publicaban no para difundir los americanismos_, ~ino
para combatirlos en nombre de _la supuesta cast1c1dad
de la lengua. Fernández de Ov1edo, en su General y
natural historia de Indias (1535), se disculpa por el uso
de indigenismos:
· 'sí algunos vocablos extraños e bárbaros aquí se hallasen
la causa es la novedad de que se tractan, y no se pongan a
la cuenta de mí romance, que en Madrid nascf y en la Casa
Real me crié para que se sospeche que habré aprendido llli
lengua castellana" (Ibidem, p. 52) .

~

Tal vez por la difusión de actitudes semejantes, los
escritores nacidos en América, pese al desarrollo de culturas regionales, se apegaron a los moldes de la litera-

• •
tura española hasta antes del Romant1c1
smo. 14

En la actualidad, pese a la suavización de las actin1des negativas hacia los americanismos, 15 uno de ~os
estereotipos más difundidos se refiere a que el espanol
de América está cargado de arcaísmos. Así se catalogan:
el pasado en segunda persona con la adició~ de /s/ : dijistes, vinistes... , según Lapesa, de uso comun entre los
autores de los Siglos de Oro; palabras ya no empleadas en España y sí en nuestro continente: lindo, li,'.iano, prometer, esculcar, pararse (por ponerse de pie) ,
algunas de uso no generalizado: lamber (lame,), emprestar, mwicho; y expresiones como: entrar a, por ~n trar en (Cotton &amp; Sharp, pp. 86-7). Esta catalogación
de usos arcaicos es el resultado de cierta mira castellana,
pero no resulta así desde nuestra perspec!iva_. pues pudiéramos decir lo mismo de otros tantos termmos y formas que los iberos se empeñan en seguir usando, cu~d?
para nosotros ya cayeron en desuso o fueron susanndos por otros más adaptados a la expresión acn1al. 16
Las actin1des negativas en ocasiones se presentan en
forma de temores que encubren el prejuicio. En la Real
Academia, cuando la presidía Dámaso Alonso, se presentó la preocupación por la diversidad lingü~stica cuya
proliferación podía llevarnos hasta la desumón total o
la pérdida de la comunicación 17 entre los habla~tes de
nuestra lengua. Frente a esos temores, se orgai~zaro_n
campañas para impedir o contrarrestar los cambios, disimulando el afán de purismo.

3. Explicaciones de los lingüistas
3.1 Influencia de las lenguas indígenas
Algunos autores encuentran un dato reve~ad?r d~ ~a influencia de las lenguas aborígenes en la d1stnbuc1on de
los Atlas Lingüísticos: los límites de los pueblos ust~arios de cada una de las lenguas indígenas son los nusmos que circunscriben los llamados dialectos del_español
de América. Sin embargo, esa correspondencia se da
(micamente en acento y pronunciación, al lado de los
, · 18
aspectos lex1cos.

En la necesidad de nombrar las nuevas realidades,
muchos términos taínos (lengua de los habitantes de la
primera isla pisada por Colón) fueron pronto adquiridos por los conquistadores, quienes difundieron su uso.
Los primeros indigenismos provienen de esa lengua y
son los más numerosos en el español generalizado en
toda América y aún en España; de ellos, anotamos: canoa (que substituyó al náhuatl acalli), maíz (en lugar del
náhuatl centli), aura, enaguas, tuna, barbacoa, cacique,
caray, hamaca, huracán, iguana, papaya (lbidem, pp.
92-3). De uso generalizado en el español americano son
también algunos términos guaraníes, como jaguar y
tapioca. En cambio, de los nombres provenientes de
lenguas autóctonas y de uso corriente en México, son
pocos los que han pasado a la norma estándar del español (ejemplos aguacate y chocolate). La gran mayoría es de mexicanismos (Ibídem, p. 104): atole,
camote, ejote, c6co,w, jacalear, toloache, cacahuate

(nombre usado en nuestro país, a diferencia del taíno
maní, empleado en el Caribe), etc.
La influencia del náhuatl en el español mexicano explica la fuerte pronunciación de las combinaciones
consonánticas: /ks/ en el sonido de la "x" (suavizada
en los usos castellanos como / 's/ y la de /tl/ en términos como "Atlántico" (que en Castilla ha pasado
por un proceso de sordización /dl/ y aun de anulación,
/1/); la velarización de /j / vs. la pronunciación faríngea de los castellanos. Y la influencia del maya se evidencia en la pronunciación acn1al yucateca, marcada
en la pérdida o cambio de sonidos, como [áwa], por
agua, y [bano], por baño. 19 Pero esas influencias meramente regionales no aclaran las características comunes de los distintos dialectos del español americano
vs. la norma del uso en España.

3.2. Or igen de los conquistadores
Por mucho tiempo se sosruvo una discusión acerca de
si nuestras diferencias con la norma peninsular eran ya
de uso en España, o si se originaron en América causando una def01maci6n al español castiza. Esta discusión ha llevado a algunos autores a decir que:

a) los conquistadores hablaban el español del Siglo de Oro, con lo cual se confunde el uso literario
con el cotidiano; y
b) eran todos avennireros sin culn1ra, con una forma de hablar correspondiente a la de las clases
bajas, lo cual es impreciso, pues hubo gente con
espíriru de aventura en diversas clases sociales y
los monjes, que venían en gran número a cumplir
la misión evangelizadora, eran individuos con educación formal .
Otra discusión se basaba en el supuesto origen andaluz de los conquistadores. Se han registrado andalucismos muy usados en América: amasijo, cartucho
(de papel, especie de cucurucho), chota (que viene de
la voz gitana: chonta, policía), pistear (beber vino),
sardo, por soldado (lbidem, p. 150); además de rasgos fonéticos como: el seseo, por el cual emitimos de
igual manera los sonidos de la "z". la "c" y la "s";
la omisión de /s/ final (en el Caribe y las costas de
México); la velarización de /n/, /n/ (como en cajón,
/kajón/); el cambio de /r/ por /1/ , en Puerto Rico, por
ejemplo .20
Para explicar los andalucismos en el español americano, algunos autores establecen un paralelismo entre
las diferencias regionales en España y en HispanoAmérica; dividen el mapa de una y otra, en zonas climáticas y para cada una marcan una forma de hablar
equivalente. Postulan así que los distintos grupos de
conquistadores se asentaron (con su habla correspondiente) en lugares cuyas condiciones climatológicas son
semejantes a las de su lugar de origen: los de tierras
altas se asentaron en las regiones altiplanas, y los andaluces buscaron tierras bajas. Pero esta explicación
con base en factores regionales y climáticos no convence a la mayoría de los esn1diosos.
Uno de los puntos de discusión más acalorados se refiere a la primacía de andaluces entre los conquistadores.
Quienes se oponen a este argumento demuestran que
sólo el 40% de quienes vinieron a Hispanoamérica en
la época de la colonia era proveniente de Andalucía,

�a lo cual los andalucistas responden con otra argumentación: en los primeros viajes a América, no se permitía a las mujeres salir de España (esto es, cuando se
realizó la conquista de México y de Perú); pero al ampliarse los permisos, la mayoría de las mujeres que vinieron a este continente (el 67 %) era de origen andaluz
(Ibídem, p. 82): eso explicaría la frecuencia de andalucismos en el español americano pues los hijos aprenden el habla de la madre y no del padre. Y, en estudios
más convincentes, se señalan dos épocas en la conquista,
la primera, con el poder en manos de castellanos, y la
segunda, de andaluces, cuando el centro de operaciones empezó a ser Sevilla (ahí se daban o se vetaban
permisos, además de recibir buques y materiales, Cfr.
lbidem, p. 83). Así se han explicado diferencias entre
el habla de Lima (costa conquistada por andaluces) y
de la región andina (conquistada por castellanos), y
también, las semejanzas entre el habla de las islas del
Caribe y las costas de México y Centro-América, sobre todo en rasgos fonéticos: relajación de consonantes finales, principalmente /s/ , y de la /d/ intermedia,
variación libre de / r/ y velarización de /n/ final /n /,
a diferencia del habla de México, D. F y de Cuzco,
semejantes a la castellana. Sin embargo, queda sin explicación el seseo, generalizado por todo el continente.

y no en latín; pero no era una lengua castiza, sino un
producto de mezclas con el latín vulgar, el árabe y el
hebreo. Precisamente en 1492, Don Antonio de Nebrija escribió la primera gramática de una lengua romance (Gramática de la lengua castellana). Pero aun
no puede pensarse en una lengua con reglas muy consolidadas. La ortografía no estaba fija, y menos la
pronunciación, variable en las distintas regiones de la
península y según el nivel social del hablante.
Tratando de conocer cuál era el español traído por
los conquistadores, se ha recurri90 a dos tipos de
fuentes: el habla actual de los sefardíes, conservada casi
sin modificaciones desde que fueron expulsados en
1492,y a los libros de texto para enseñar español a los
adultos, que fueron publicados en Portugal, Italia, Inglaterra y Francia (Ibídem, pp. 78-9). En ambas fuentes se evidencia que muchos aspectos de la pronunciación y usos léxicos fueron traídos por los conquistadores y no son producto de la defonnaci6n de los
indígenas. Lapesa habla de la confusión entre /j/ y /s/
en quijo (como Quijote) y quiso, ambas pronunciadas
/kizo/; y Amado Alonso llama a esta situación " la crisis de las sibilantes", revolución fonética que se dio
entre 1560 y 1639 (lbidem, p. 81).

Las modificaciones continuaron, y lo mismo puede
decirse del uso en América: el uso de vosotros, se fue
transformando a: vuestra majestad: vuesía: usía:usted;
y esa transformación originó la desaparición de vosotros y el uso bastante extendido del voseo. 21 En
general, cada día se registran cambios, por ejemplo,
en el español mexicano: la feminización en nombres
3.3. El cambio continuo de las lenguas
que en España siguen sin modificar su género,
presidenta,
asistenta; la pluralización en expresiones
Una tercera explicación se refiere a la constante transformación a que se someten las lenguas; tanto el es- como ¿qué horas son? (por ¿qué hora es?); la forpañol de la península como el habla americana han mación de sustantivos feminizados con la terminación
evolucionado desde los inicios de la conquista hasta hoy. "ada" a partir de un verbo, le voy a poner una
rega,iada, le metí unas trompadas, me echo wia bueA finales del siglo XV, cuando se realizó el descu- na almorzada (Cfr. Ibídem, p. 156).
brimiento de Colón, el castellano era una lengua rePor otra parte, tan1bién ocurrieron cambios semáncién reconocida como tal, después de que algunos
ticos
en algunos nahuatlismos: apapachar, que origiautores, siguiendo el ejemplo de Dante, habían empenalmente
significa "pellizcar una fruta"; mitotear,
zado a escribir obras de literatura en su lengua materna,

En fin, para cada una de estas afirmaciones hay otras
tantas opiniones en contra. El debate entre andalucistas y antiandalucistas aún no termina, aunque los defensores de cada una de esas corrientes consideren que,
con sus últimos análisis, han dicho la última palabra.

reunirse en cierta ceremonia para celebrar la victoria
en una guerra; chama~~• gordo; y escuintle, cierto tipo
de perro. Otros adqumeron nuevas connotaciones en
la vida social mexicana: coyote se refiere en el uso
actual, a quien arregla asuntos burocrático;· tecolote
al policía; cuico (de cantar), a quien delata' a otro e~
confesión, etc.

e~ hora de defender nuestra pluralidad e independencia en la forma de hablar.
Notas

1

Las distin~s preferencias léxicas en el uso americano son muy
vasta~ Yd1~ere~ de una a otra región y/o pafs. Pero razones de
espacio nos unp1den proftmdizar en estos aspectos. Por otra parte
no_ hemos podido incluir lo que se refiere al español de lo~
clucanos, que serfa también tema de otra revisión.

A nuestro parecer, esta explicación basada en el cambio continuo de las lenguas es la que tiene más fuerza.
2

Como ?~servaci~n~ finales, pensamos que, en lugar
de adnunr los preJmc10s más difundidos acerca del español en América, debemos descubrir su falsedad. Los
temores ante la disparidad nos hacen preguntarnos:
¿hasta qué ?rado se justifican?, ¿podrá impedirse la
transfo~ac1ón de las lenguas en su continuo ajuste con
las necesidades de las distintas comunidades de hablantes?
Más que la búsqueda de explicaciones acerca de nuestr~s diferencias con Castilla, nos importa descubrir el
origen ~ocio-histórico de esas diferencias, y patentizar
l~s desigualdades en el uso del lenguaje entre las distmtas comunidades lingüísticas y socio-culturales. Alg~nos e~tt.1?ios sociolingüísticos sitúan el origen de la
d1~erenc1ac1ón en la esclavización de indígenas y negros,
quienes sólo aprendían el vocabulario concerniente al
trabajo que sus amos querían enseñarles y para las demás funciones seguían usando su lengua materna.
Actualmente, esa situación continúa en el habla de muchos ~rupos marginados, aunque se haya abolido la
escla~1tud. Es n~tt.1ral que los integrantes de esos grupos sm preparación formal, desarrollen un léxico una
pronunciación y una morfología diferentes a la n~rma
estándar, pero no por ello deficientes o incorrectos,
~omo pretenden quienes adoptan prejuicios y estereotipos de índole purista.
En general, creemos que toda defensa conservadora
fracasa cuando se trata de lenguas vivas, sometidas a
la~ necesidades específicas de cada grupo social. En
Hispano-América ha habido exceso de normatividad
centralista. El V Centenario nos hace reconocer que ya

3
4

5

Lope Blanch afinna que, si en España se dice vamos a hacer
una cosa, en México, especialmente, decimos vamos haciendo
una cosa (citado por Cotton &amp; Sliarp /S, p. 156).
Lope Blanch citado por Cotton &amp; Sharp, p. 158.
c_otton_y Sharp registran una anécdota de Amado Alonso en su
vw~nc1a en Argentina: _cuando oyó decirles a unos pollos
i Vayans~.,1 no podfa explicarse por qué se les hablaba de usted
a unos sunples pollos.
~on respecto..ª estos pronombres: Moreno de Alba anota otro
barbansmo muy usual en MéXJCO, se los dije, por se lo dije

(a ellos).
6

7

Este _uso de a poco no es común en el habla mexicana, en
cambio, Moreno de Alba no registra su uso en expresiones como:
a poco crees que yo... , en lugar de acaso... , ni en la pregunta
¿a poco?, que sustituye a ¿de veras?
Cfr. Mo:eno de Alba, pp. 186-8. Por otra parte, en el español
de Aménca se_han encontrado: el uso de adjetivos por adverbios,
corre muy :áp,do, en lu~ar de rápidamente (Cfr. Cotton &amp; Sharp,
p. 149); ciertas expresiones adverbiales no reseñadas por Moren? de Alba: con todo y zapatos, en lugar de con zapatos y todo
(lb,dem, p. 157); y otras que nosotros afiadimos: de a tiro (o
de al tiro), por completamente, de vuelta, por otra vez, y bastante,
por mucho (que parece ser un norteñismo en México). También
habría que _a~egar la ~ta_ frecuencia de diminutivos, alglmos aplicados~ adJetlv~s, _ch1q111to (aunque llegan a cambiar significado
en rarito, ~~acws,to, muy c11riosito) y adverbios, ahorita, orita
Yaun ahort111a, despuesito, luego-lueguito, mejorcito y peorcito.

8N_oso~os agregamos en uso no registrado
.
por Moreno de Alba
ru algnn otro de los autores revisados; es el deísmo, muy fre-

c~:nte en Monterrey, empleado cuando se introduce la proposición de en casos donde no se requiere: diceii de que... , opina

�mayas usaban sus estelas para registrar su historia y su conocimiento de la ciencia, destmyó en 1562 todas las fuentes en que
se basaba su investigación; además, quemó todos sus libros menos tres, aduciendo que el contenido (tanto de éstos como de las
estelas y demás fuentes) era sólo: "supersticiones y falsedades
provenientes del demonio" (Cotton &amp; Sharp, p. 106).

de que... , etc.
9

Dos anécdotas que me sucedieron ilustran las actitudes más representativas de nuestras diferencias: una señora sin preparación
educativa formal, viendo que yo respondía, a ella, mande, y al
teléfono, bue,w, en lugar de diga (como se acostumbra en
España), me sugirió: "y ahora que ya vino a donde se habla correcto ¿por qué no aprende?'; y Manuel Alvar (académico de
la Real Academia de la Lengua Española) a rrú comentario acerca de que en México no diferenciamos, como se hace en Espaüa,
entre anexo (para uso formal) y anejo (para uso informal), me
respondió: "es que vosotros sois muy pedantes".

10

Manuel Alvar anota cómo hacía Colón sus definiciones precisando las características del objeto descrito: canoa: almadía
"hecha de un árbol, como un barco luengo, todo de un pedazo,
labrado muy a maravilla, con capacidad para 40 ó 50 hombres"
(citado por Moreno de Alba, p. 50).

11

Actitud que Moreno de Alba apunta como propia también de
Fernández de Oviedo en su General y natural historia de las Indias (Cfr. p. 53).

12 Cortés se llizo acompañar por Gerónimo Aguilar, náufrago que
había vivido con los mayas por 15 años y había aprendido su
lengua, y por la Malinche, hablante bilingüe del maya y el
náhuatl, a quien los españoles bautizaron como "Doña Marina"
(doña, por su origen noble), pero como los indígenas no tenían
el sonido Ir/ en su lengua, la llamaban MaUn+ tzin (sufijo de
honor añadido al tratamiento de los nobles), de allí el nombre
de "Malintzin", pronunciado por los conquistadores como "la
Malinche".

o

00

13 En la América anterior al descubrimiento de Colón reinaba la
diversidad lingüística; para contrarrestarla, en cada región se unponía la lengua del gmpo cultural o militarmente superior. Esa
lengua de mayor prestigio actuaba como le11g11a franca, o lengua de comunicación: el náhuatl, en México y Centro-América,
y el quechua y el guaraní, en Sur-América. Por parte de los conquistadores en México, no sólo hubo interés por aprender el
náhoa, sino también por la castellanización de los indígenas. Car.los I decretó que se cuidara a los nobles para que su moral no
se corrompiera al someterlos al trabajo o a cosnunbres españolas;
la Iglesia se encargó de fundar escuelas para los aztecas socialmente prominentes, quienes aprendían la religión en su propia
lengua, pero también el latín, el griego y, por supuesto, el
castellano. En contraste, Diego de Landa, quien hablaba el maya,
pero escribió sus libros en espafiol, aun cuando a.firma que los

nivel léxico y no en los aspectos significativos (morfo-sintaxis).
19

Lope Blanch, citado por Cotton &amp; Sharp, p. 107.

20

Otros autores llegan a postular una influencia al revés: de América hacia Andalucía. Sin embargo, se ha probado la antigüedad
de la pronunciación andaluza (Moreno de Alba, p. 32, cita a Rafael Lapesa, quien a su vez cita a Amado Alonso); hay cambios
realizados en el habla de Andalucía antes del descubrimiento de
América, la velarización de las palatales, por ejemplo (Cfr. Colton &amp; Sharp, p. 81).

14 Las primeras obras literarias en que se da espacio a las formas
de expresión americanas son: Tabarl, de Zorrilla de San Martú1,
Martín Fierro, de José Hern:1ndez, Los bandidos de Río Frío,
de Manuel Payno, y Astucia, de Valle Incl:in (Cfr. Moreno de
Alba, p. 55).
15 En este siglo, la tendencia ha sido, en ocasiones, hacia m1a importancia exagerada a lo regional tanto en la literanira como en
la confección de diccionarios en que se incluyeron indigenismos
que ya están en desuso (/bid.). Sin embargo, sigue existiendo
una pretensión purista que busca la norma de corrección en las
reglas de la Academia castellana, atm cuando hay en América
academias nacionales, primer paso (todavía insuficiente) hacia
el reconocimiento oficial de la independencia en la expresión
lingüística americana.
16

Este tipo de prejuicios se evidencia mejor cuando en nuestro
medio se admiten con respecto al habla chicana, la que se juzga
llena de arcaísmos, esto es, de pérdida en los usos de esas posibilidades de la lengua.

17

En la televisión se difundió un discurso en el que D:1maso Alonso expresaba su preocupación acerca de la diversidad lingüística,
ilustrándola con la variedad de términos con que los distintos hablantes del espafiol llamamos al bolígrafo: boli-pen, pluma-bola,
pluma-atómica, etc. D:1maso Alonso no se explicaba el nombre
de pluma atómica, que empleándose en México, y que tiene su
origen en un comercial de televisión que así anunciaba la modernidad de su producto: por antonomasia, pasó a ser el nombre
genérico de ese instnunento para escribir.

18

Lope Blanch, en el uso del español en México, registra sólo una
estmc11.1ra sintáctica con mfluencia del maya, la construcción pasar a+ infinitivo, como en pasó a significar... o pasó a llamarse.. . (Lope Blanch, citado por Cotton &amp; Sharp, p. 108). Es muy
ilustrativo que, a la pregunta sobre la medida en que las lenguas
indígenas han influido en el español ac11.1al, Lope Blanch (director
de esas investigaciones lingiifsticas de la UNAM) después de muchos es11.1dios con ese objetivo, presentó en Xalapa (ler. Congreso Nacional de Lenguaje y Educación Superior, 1990), su
palinodia, afirmando que la influencia es múlima: se da sólo a

21

Historia de la transformación: se parece a la del yo11 en inglés
que pasó a ser igual para el singular que para el plural. En
español, vos empezó a ser el singular vs. vos + otros (vosotros)
y de tratamiento entre los nobles, opuesto a IIÍ, tratamiento hacia los de rango inferior en la escala social. En la Comedia do
viuvo (1524), de Gil Vicente (autor por11.1gués que escribía en
castellano), dos aldeanas descubren que a quien ellas creían un
pastor era tm príncipe y le dice una de ellas: "Y nos (nosotros)
llamábamosle (a vos) tú. Dezidnos, por Dios, señor, ¿quién sois
vos?" Sin embargo, un siglo después, vos empezó a significar
lo opuesto. Así lo registra Correas (1626) en Arte grande de la
lengua castellana: "de vos, tratamos a los criados ... y a los labradores y personas semejantes, y entre amigos a donde no hay
gravedad y cumplimiento''. En las cortes españolas, así como
en las ciudades virreinales (de México y Perú), el peyorativo vos
no se impuso, sino que el trato para los inferiores fue siempre
de tú; por eso el voseo no se presenta en esas regiones.

Bibliografía
Alvar, Manuel (1960). "Textos hispánicos dialectales: antología histórica". Revista de filología espafiola, anejo
LXXIII. Madrid.
Cotton, Eleanor Greet &amp; John M. Sharp. Spanish in the
Americas. Washington: Georgetown University Press .
Lope Blanch, Juan M. (1968). El espaíiol de América.
Madrid: Alcalá.
Lope Blanch, Juan M. (1972). Estudios sobre el español de
México. México: UNAM.

Lope Blanch, Juan M. (1982). "Estado actual del español
de México", en El español hablado en México. México:
SEP, Comisión para la defensa del idioma español.
Moreno de Alba, José G. (1988). El español en América.
México: Fondo de Cultura Económica.

�QUINTO CENTENARIO: INDIGENISMO
VS. DERECHOS HUMANOS
. ¡QUE PERMANEZCA LA TIERRA!
Ayocuan Cuetzpaltzin
¡Que permanezca la tierra!
¡Que estén en pie los montes!
.
Así venía hablando Ayocuan Cuetzpaltzm.
En Tlaxcala, en Huexotzinco.
Que se repartan
flores de maíz tostado, flores de cacao.
¡Que permanezca la tierra!
Versión de Miguel León-Portilla

¡Ma huel manin tlalli!
¡Ma huel manin tlalli!
¡Ma huel ica tepetl!
.
Quihualitoa Ayoquan, zan yehuan Cuetzpaltzm.
Tlaxcallan, Huexotzinco.
In a izquixochitl, cacahuazochitl
roa onnemahmaco.
¡Ma huel maní tlalli!
(Ms. Cantares mexica11os, Biblioteca Nacional, fol. 14 v.)

Porfirio Miranda
Empecemos asentando tres o cuatro hechos candentes
e indignantes de nuestra realidad mexicana, para disipar por adelantado el peligro de demasiada abstraetez que siempre asecha al filósofo.
El artículo So. de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el cual prohibe la tortura, se viola
en nuestro país muy frecuentemente, si no es que habitualmente. Lo han hecho constar todos los organismos internacionales que se han avocado a investigar el
caso; y nuestras dependencias gubernamentales, como
son juez y parte, no pueden pretender que se les dé más
crédito a ellas cuando desmienten esas imparciales denuncias internacionales.
El artículo 20, número 2, que reza "Nadie podrá ser
obligado a pertenecer a una asociación", es violado
permanentemente en detrimento de los obreros mexicanos, pues o bien se les obliga a pertenecer a un sindicato cetemista o croquista, o bien, si ellos fundan su
propio sindicato, no consiguen el registro oficial para
el mismo si no lo adhieren a la CTM o a la CROC.
El artículo 25, número 4, que afirma el derecho de
toda persona a fundar sindicatos, es violado sistemáticamente en México, pues como el contrato colectivo
no tiene fuerza jurídica mientras el sindicato no esté
registrado, a las autoridades les basta negar el registro
(cosa que hacen a discreción) para que el sindicato fundado por los obreros equivalga a entidad inexistente.
El artículo 19, que consagra el derecho a la libre expresión y difusión de las propias opiniones, es violado
sin excepciones en México cuando se trata de una opinión adversa al presidente de la república. Puede testificarlo cualquier columnista que lo haya intentado. El
jefe de redacción le responde que el no tocar al presidente es simplemente "regla del juego".
El artículo 26, número 3, que afirma el derecho de
los padres a escoger el tipo de educación que haya de
darse a sus hijos, es violado radicalmente en detrimento del 80% más pobre de los paterfamilias mexicanos,
o sea en detrimento de los que no tienen recursos para

pagar las colegiaturas de las escuelas particulares. Esta
violación es bien sabida desde hace muchos años.
El derecho de huelga es violado a discreción por las
autoridades de nuestro país mediante el procedimiento
de declarar legalmente inexistente la huelga o mediante la requisa.
Primera parte

Basten esos hechos innegables. Podríamos mencionar
varios más . Aunque la Declaración Universal data de
hace casi medio siglo, México y otros muchos países
del tercer mundo todavía no la obedecen. Incluso varias de las violaciones mencionadas son piezas necesarias del sistema político mexicano. Me parece simplemente objetivo el reconocer que la presión en favor
de los derechos humanos viene del mundo occidental.
Los precedentes históricos de esa Declaración de 1948
son el Bill ofRights británico de 1689, la Declaración
de Independencia norteamericana de 1776 y la famosa
Declaración francesa del 26 de agosto de 1789, para
no hablar de autores individuales como Victoria, Suárez,
Grotins, Lockc y Ronsseau. 1 Los derechos humanos
son invento occidental; quienes afirman que todas las
civilizaciones son igualmente valiosas, en primer lugar carecen de perspectiva histórica, y en segundo lugar se fundan en una suposición enteramente apriorista,
la del hombre natural: como supo11e11 que el hombre
natural es bueno, todas las culturas producidas por el
hombre tienen que ser buenas. Hablaremos de ello en
la tercera parte.
El antioccidcntalismo no sabe el daño que le puede
hacer al mundo. Esa ideología, autodenominada "relativismo civilizatorio", dice basarse en la igualdad de
todos los hombres de todas las razas, ¡pero la civilización occidental fue la primera en proclamar la igualdad de todos los hombres de todas las razas!
El resto del mundo no sabía que todos los hombres
somos iguales; si hoy lo sabemos, es porque nos contagió es:i convicción la civilización occidental. Es pueril argüir en contra señalando la conducta de algunos

00
CM

�pedidora de que la presión externa en favor de los derechos humanos prevalezca. Y adviértase que en nuestro
país el indigenismo no sólo se predica entre los indígenas; está inviscerado en la literatura, en los reportajes y artículos de fondo, y en la educación misma de
la población en general: lo demuestra el cuasitotal abandono de la historia universal en las escuelas. Todos los
regímenes absolutistas han sido siempre muy nacionalistas: el nacionalismo los protege contra la "injerencia"
internacional, contra el avance mundial de los derechos
humanos. El antioccidentalismo quiere crear un mundo en que no se pueda luchar por la justicia porque esa
Para tener una visión más dlconjunto, permítaseme lucha equivaldría a reconocer el principio típicamente
formular esta lista: los derechos humanos son invento occidental de que hay que realizar la justicia caiga lo
occidental, la democracia es invento occidental (en que caiga (fiat iustitia etiamsi ruat mundus).
Atenas, 4/5 de la población eran esclavos), la igualdad
Esas resistencias llevan las de perder. Sostengo que
de la mujer con el hombre es invento occidental, que
es falso que deba haber amos y esclavos es invento nuestra época ~e~tupenda. Para apreciar el avance conoccidental, que el carácter bueno o malo de las accio- sideremos primero lo que Hegel observaba hace todanes es algo objetivo y no depende de ninguna decisión vía menos de dos siglos sobre la idea de que todo ser
de autoridad es invento occidental, que nadie es cul- humano está destinado a la libertad: "Continentes
pable mientras no se lo demuestren ante el juez es in- enteros, Africa y Oriente, nunca tuvieron esa idea y
vento occidental, que el poder judicial debe ser inde- todavía hoy no la tienen; los griegos y los romanos,
pendiente del ejecutivo es invento occidental, la dig- Platón y Aristóteles y aun los estoicos no la tuvieron;
nidad infinita de todas las personas es invento occiden- al contrario, sólo sabían que el hombre es realmente
tal, el estado de derecho (i.e. que nos rijamos por le- libre dependiendo del nacimiento (como ciudadano
yes estables y no dependemos de la decisión discrecio- ateniense, espartano, etc.) o por fortaleza de carácter
nal del gobernante) es invento occidental, la libertad o por educación o por filosofía (el sabio es libre aun
de prensa es invento occidental, la libertad de profe- como esclavo y en cadena). Esa idea vino al mundo
sión es invento occidental, la de asociación, la de por medio del cristianismo, de acuerdo al cual el inreunión, la de matrimonio, la de conciencia, la de dividuo como tal tiene valor infinito porque es objeto
y fin del amor de Dios ... etc. " 2
residencia.

o muchos individuos occidentales. Ya se sabe que en
toda civilización la conducta siempre va rezagada respecto de los criterios. Pero va. Lo que conduce a la
historia hacia adelante son los criterios e imperativos.
Todos los grupos humanos provienen de la naturalidad,
i.e. de la animalidad y salvajismo; la historia ha venido arrancando al hombre de esa situación progresivamente; no es de extrañar que, cuando en un gmpo
humano surgen criterios e imperativos verdaderamente civilizadores (i.e. morales), éstos tardan en ser llevados a la práctica en forma completa.

Pues bien, por su misma esencia y aunque sus voceros no lo quisieran, el indigenista tiende a persuadir
a un pueblo de que su cultura aborigen es tan buena
o mejor que la occidental y se basta a sí misma y no
necesita de ese conjunto de cosas "importadas" y
"eurocentristas".
No podía haberse inventado una ideología que más
perjuicio les cause a los indígenas que el indigenismo.
Por su misma gravitación intrínseca es una ideología
defensora del statu quo y de la injusticia reinante, im-

Y bien, el día de hoy, aparte de nuestra América Latina (que para Hegel obviamente ya lo estaba), se han
incorporado a la certidumbre de que todo ser humano
merece total respeto, Filipinas, la mayor parte de Africa, y además la India, que es un tercio de Asia; lo demuestran los movimientos pro derechos humanos. La
conducta, ya lo dijimos, siempre va retrasada; pero va;
lo que importa para el mmbo de la historia es el criterio cierto. Se trata de la verdadera moral, y a los pLeblos les están importando un comino tanto el relativismo
de los intelectuales como los inmorales criterios del

capitalismo reinante, pues para el capitalismo lo que
cuenta es la búsqueda del propio provecho, actitud claramente incompatible con el respeto a los derechos humanos del prójimo.
En realidad tiene dos raíces históricas últimas la idea
de los derechos humanos: por un lado la filosofía de
Platón, Aristóteles y los estoicos; por otro lado el
cristianismo. Lo que pasa es que son de muy diverso
carácter esas dos aportaciones. La aportación griega se
puede resumir en esta tesis: la cualidad moral buena
o mala de una acción no depende de lo que digan las
leyes de cada país o los gobernantes, pues es algo
obj.etivo,. algo. racionalmente demostrable. Esta aportación se 1denufica con la esencia misma de la filosofía
pues la esencia de la filosofía es que la verdad se pue~
de conocer y demostrar. Es obvio que, cuando p.e. se
afirma el carácter objetivamente malo y abominable de
la tortura, implícitamente se está sosteniendo que el
hombre tiene derecho de no ser torh1rado y que ese derecho existe a pesar de todos los gobiernos y de todas
las legislaciones positivas. La plena explicitación
(defectuosamente llamada iusnah1ralismo) sólo llegó a
florecer en estos últimos 500 años de historia occidental
aunque ya es posible encontrarla en Santo Tomás (sigl~
XIII). La Ilustración del siglo XVIII la llevó a su
apogeo. Se puede decir que la aportación griega es
formal.

1948. Ignorar la historia universal en la literatura en
los discursos, en los periódicos y en la ense11anz; es
crear un mundo orwelliano a base de omisiones y silencios que hacen desaparecer de la mente del pueblo
los hechos, los personajes, las ideas, los derechos.
Como si no existieran, como si nunca hubieran existido
Así trató de hacerlo Stalin. Es la mejor manera de man~
tener en el poder a un sistema político. Los intclech1ales se encargan de fabricarle una historia manejable.

~l indigenismo no lo inventaron los indígenas. Es cosa
de 1~tel~ch1alcs. El relativismo civilizatorio está lógica e m~1solublemente ligado al liberalismo, ya que éste
l~a ven.ido a conv~rtirse en relativismo en general. El
hberahsn~o no qmere ~erdades absolutas dizque porque le qmtan a uno la libertad; pero como la tradición
occidental se finca en verdades absolutas, al liberalismo no le quedó más remedio que proclamarse relativista también en cuanto a civilizaciones. Así es como
nace el indigenismo. El cual viene a ser un racismo al
revés, un racismo consistente meramente en negación:
Y? re~lrnzo lo europeo únicamente porque no lo invento 1111 raza. Es difícil imaginar una actitud más irracional y carente de objetividad.
(~e hecho, los libe:ales hacen trampa. Defienden algo
occidental pero no qmeren que se sepa que es occidental:
democracia, libertad de prensa, igualdad de la mujer.
~ 1.0 defienden como absoluto, pero al mismo tiempo
d1s1mulan que es absoluto y que es occidental. Incluso
los criterios con que estiman apreciables ciertos rasgos de las culh1ras indígenas son occidentales, e igualmente la heredada indiscutibilidad de los mismos.)

La aportación del cristianismo se puede resumir en
esta tesis: todos los seres humanos, de cualquier raza
o s~~o o condición, tienen dignidad infinita. Esta aportac1on no sólo les da a los derechos humanos la universalidad esencial de que, como observa Hegel, carecía
la arortación griega; les da además contenido, pues de
Aforhmadamente, a los pueblos de la Tierra no los
la dignidad total de las personas se derivan lógicamen- afe~ta el relativismo de los intelech1ales, y a los orte todos los derechos humanos. La historia entera está gamsmos internacionales de la ONU tampoco, que son
destinada a cambiar, desde el momento en que se re- los representantes de toda la población del mundo. Por
conoce que toda persona tiene dignidad infinita. Nin- e~ c_ontrario, la gran novedad de la época que estamos
guna otra civilización lo sabía.
v1v1endo es la certidumbre con que todos los pueblos
(con excepción del Extremo Oriente todavía) dan por
. ~e todos modos, ambas aportaciones influyen defi- asentado qu~ los derechos humanos deben respetarse.
muvamente
en las declaraciones de derechos inalesa
.
o
,
En este sentido, que es fundamental para la historia
amencana, francesa y finalmente en la universal de humana, nuestra época es esh1penda, y no veo cómo

00

Ut

�puedan prescindir de ese contexto form_idable los Coloquios o Encuentros que pretcn~en analiza~ ~~chos re-

La filosofía que verdaderamente respete al hombre
tiene que negar toda diferencia entre la l~y y la moral,
Contra este magnífico viraje de la historia se alzan tiene que afirmar que una ley no es ley s1 no es moral,
dos diques reaccionarios. Uno ideológico: relativismo, que la autoridad no es autoridad si el cont~nido de sus
indigenismo, nacionalismo, etc. Otro pseudolegal: so- decretos no coincide con lo que la moral nusma en esas
beranía y positivismo jurídico. Sobre este s~gundo ne- circunstancias manda. De ahí se sigue que no tienen
cesitamos detenernos de manera muy especial, pues al validez ni obligatoriedad las leyes y gobiernos cuando
respecto la gran filosofía ha hecho una aportación de se oponen al avance mundial de los derechos humanos.
trascendencia incalculable y sólo falta que los pueblos
Procedamos con método y rigor. Primero refutemos
se enteren de ella.
las dos diferencias superficiales que suelen señalarse
entre la ley y la moral, y después vayamos al fondo
Segunda parte
del asunto.
El error de base consiste en creer que la ley y la auLa primera diferencia, a saber, que la moral atiende
toridad tienen validez independientemente de la moral.
a
lo
interior y la ley a lo exterior, es falsa por ambos
En cuanto a la moral, o bien los juristas en cuestión
lados.
La moral prohibe el homicidio, p.e., y cuando
le asignan un terreno (la interi~ridad) m\lY diferente del
que atienden la ley y la autoridad, o bien d~ plano l_a alguien ha despojado a otra persona la mora~ n:ianda
declaran subjetiva, es decir, niegan que existan obli- restitución, de ninguna manera basta el arrepentm11ento.
gaciones objetivamente válidas aparte de las señaladas Homicidio y restitución son actos exteriores, si los hay.
por la ley del país y las disposiciones gube~namentales.
Por su parte, para las leyes penales, p.e., la interioCon ello están diciendo que el hombre no tiene más derechos que los que la ley del país y el gobierno le ridad del acusado es factor decisivo: si el homicida está
reconozcan, pues la palabra derecho sólo puede tra- loco, no hay delito; pero la locura o no locura es i_nducirse en términos de obligación (de los demás), o sea terioridad. Otro ejemplo: todos los códigos penales d1sel único significado, p.e., de "El hombre tie~e dere- _tingucn hoy entre daii.o doloso_ y da~o culpos~, o sea
cho a la vida" es "las instituciones y los dcmas hom- entre un perjuicio causado con mtenc1ón de &lt;lanar y ~m
bres tienen obligación de respetar la vida de cada perjuicio causado por negligencia y descui?o; el dehto
hombre". La soberanía se hace consistir en esto: aquí es completamente distinto y la pena también; p_ero la
no mandan más que la ley del país y el gobierno que intención maligna o la negligencia son realidades
procede conforme a ella. El lector comprende por qué interiores. Otro ejemplo: en el delito llamado fraude
he hablado de un dique, de un dique que se alza conn:a lo decisivo es averiguar si la víctima fue efectivame~el actual oleaje mundial de los derechos humanos. Evi- te engaüada por la maniobra del estafador o por propia
dentemente de nada sirve responderme que los gober- imprudencia y tontería, y en cuan~o al ac~1sado _lo denantes y legisladores pueden reconocer esas exige~cias cisivo para el juez es averiguar s1 hubo mtenc1ón _de
- occidentales y convertirlas en ley del país; de nad~ s_1rve, hacer caer al otro en la trampa. Ningún dato exterior
pues de esa manera queda pr_e~isam~nte al arb1~no de tiene significación unívoca, pues e_l mismo h~cho pt~elas autoridades locales el decidir que derechos tiene ~l de llamar a engaño a ciertos individuos en ciertas ~irhombre y qué derechos no tiene: _El qu'.d de la tradi- cunstancias y a otros individuos no llamarl~s a eng~no;
ción occidental y de la Declarac1on Umvers~l es que por tanto, no es el hecho exterior lo qu_e on~nta al Juez
los tiene por el hecho mismo de ser hombre, mdepen- en estos casos, sino precisamente el mtenor, ya que
dientemente de si algún legislador o gobernante se los éste puede a veces ir acompañado de ciertos hechos excientes (p.e. el derrumbe del sistema sov1ct1co).

\C

QO

reconoce o no se los reconoce.

teriores y a veces de otros muy diferentes. El penalista
Jiménez Huerta reconoce: "Los engaños no pueden medirse objetivamente, pues proyectándose sobre la inteligencia de la víctima forzosamente han de influir en
su eficiencia las subjetivas peculiaridades psicológicas
de la persona engañada". 3
Ni solamente las leyes penales. Para la ley civil y
para la mercantil la intención del agente también es
decisiva. Por ejemplo, un testamento es inválido si el
testador no tuvo intención de testar. O bien, todos los
códigos civiles invalidan un contrato cuando alguna de
las partes sufrió "error sobre el motivo determinante
de la voluntad". Y el error invalidante puede también
versar sobre la naturaleza del contrato: por ejemplo,
si alguien firmó un contrato de compra-venta creyendo que era de arrendamiento. Pero el error, el equivocado "creer" son hechos interiores por excelencia.
No sé cómo pudo alguien alguna vez sostener que el
orden legal y jurídico no atiende a lo interior. Un último ejemplo: cuando el juez tiene que decidir con cuál
de los dos cónyuges divorciados han de vivir los hijos,
lo que más le importa es la personalidad interior; el abogado del padre lo que tiene que demostrar es la inestabilidad psíquica de la madre o su interna viciosidad;
los hechos exteriores sólo fungen como indicios o síntomas o medios probatorios; lo decisivo es lo interior.
No se pase por alto que la tesis que estamos criticando es una proposición negativa universal; de acuerdo con la lógica basta un solo caso afirmativo singular
para demostrar que es falsa y no se hable más del asunto.
Igualmente falsa, y también por ambos lados (siendo
así que bastaría uno para refutarla), es la segunda
diferencia, la que hacen consistir en que la ley es esencialmente coactiva mientras la moral no lo es. Podemos empezar esgrimiendo un argumento muy directo:
en último análisis la coactividad de las leyes se reduce
a que es moralmente lícito usar compulsión física para
hacerlas cumplir.
En efecto, aun en los países más reglamentados se
da el caso de que el delincuente es más fuerte o más

astuto o más numeroso que los recursos gubernamentales y en resumidas cuentas queda impune. Baste mencionar los atracos nocturnos o bien los hurtos instantáneos de los carteristas a cualquier hora: el más elemental realismo nos dice que muchos de esos delitos
quedan impunes. Incluso hay sociólogos según los cuales la mayoría de los delitos efectivamente quedan
impunes. Entonces ¿en qué consiste realmente la coactividad de las leyes que los prohiben conminando penas?
Claro que no en algo físico, pues el problema está precisamente en que el gobierno y sus agentes no hacen
físicamente nada contra esos delincuentes; físicamente
no imponen penas. Por consiguiente, la coactividad se
reduce a esto: al gobierno le sería moralmente lfcito
emplear la fuerza si pudiera. La coactividad del orden
jurídico consiste en que la ley dice que tales y tales acciones merecen castigo. Pero eso también lo dice la
moral, y el resultado es que no hay diferencia entre la
moral y la ley por lo que a coactividad respecta.
Hay un caso particular muy notorio: el derecho de
legítima defensa. Adviértase que ese derecho es legal,
pertenece al orden de las leyes, los tratadistas mismos
que estamos criticando reconocen que no pertenece solamente a la esfera moral. Muchas legislaciones explicitan ese derecho, y en los otros países los tribunales
y su jurispnidencia lo hacen constar, de suerte que en
todas partes tiene fuerza de ley. Ahora bien, el agredido posee ese derecho aunque el agresor lo tenga despojado de toda posibilidad efectiva de defenderse. En
ese caso tenemos un derecho legal sin coactividad real
de ninguna especie. Si el teórico en ese momento le
niega ese derecho al agredido por la circunstancia misma de que está siendo atacado en fom1a plenamente
eficaz, lo que está diciendo es que la fuerza, lejos de
ser inherente a la ley, suprime la ley. Y si el teórico,
por el contrario, reconoce que en el caso descrito el
derecho legal de autodefensa subsiste, así reconoce que
la ley no es efectivamente coactiva y que por tanto no
se distingue de la moral. El derecho de legítima defensa consiste exclusivamente en que al agredido le es moralmente lícito emplear la fuerza si puede.
Los argumentos que acabamos de exponer dejan ya

�refutada la primera parte de la tesis que dice que la ley
se distingue de la moral en que la ley es coactiva y la
moral no. Pero añadamos todavía dos casos en que la
ley necesariamente carece de coactividad. Nótese que
en los códigos que realmente existen hay leyes que, por
olvido del legislador, carecen de sanción, pero el teórico positivista me respondería garbosamente que esos
enunciados no son leyes y sanseacabó. Los dos casos
que ahora presento no tienen nada que ver con eso; se
trata de delitos que, por la lógica misma de las cosas,
necesariamente tienen que quedar sin sanción.

00
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La tiene, y tanta que ello nos hará desembocar en el
tema de fondo, que es que el orden legal necesariamente se basa en el orden moral y sólo posee significado si posee significado moral.

Cualquiera que reflexione un poco sabe que al mentiroso se le sanciona con el desprecio colectivo de todo
lo que dice y de su persona misma; que al cruel se le
sanciona con evitación, si es posible, total y con nmestras de horror que acaban siendo boicot; que al timador y tramposo se le excluye de toda participación en
los negocios; que al que no mira más que a su propio
El delito de no denunciar al delincuente tiene que que- interés se le excluye de cargos directivos de elección
dar impune en última instancia, porque suponer lo con- popular; etc.
trario sería incurrir en processus in indefinitum. En el
Los escépticos y superficiales dirán que esas sancioprimer eslabón de la cadena el código anexiona pena
(p. e. el de la ciudad de México, artículo 400, fracción nes no son plenamente eficaces. Lo primero que les resla.), pero ¿y el delito de no denunciar a alguien que pondo es que las sanciones de la ley tampoco lo son.
ha cometido el delito de no denunciar? Ese tiene que Lo segundo que les respondo es que la tesis de que los
quedar finalmente sin sanción, pues de lo contrario ha- preceptos morales no llevan sanción adjunta es una probría que sancionar a quien no denuncia a alguien que posición negativa universal, y para refutarla basta la
está cometiendo el delito de no denunciar a cierta per- existencia de alguna sanción asociada a alguna norma
sona que comete el delito de no denunciar a alguien que moral; no necesito demostrar que todos los preceptos
comete el delito de no denunciar, etc. Forzosamente morales llevan sanción adjunta, ni tampoco que tal santiene que quedar sin sanción un delito, por tanto es fal- ción es plenamente eficaz. Y lo tercero que les respondo es lo más importante: quien considera las cosas con
so que la ley esencialmente lleve sanción.
detenimiento se convencerá de que en realidad el orEl otro caso es este: la ley no puede anexar sanción den social se mantiene mucho más por las sanciones
efectiva contra el supremo gobernante que delinca y se que -no están previstas en el ordenamiento legal posiresista a las sanciones que marca la ley. El orden legal tivo que por las sanciones previstas en él.
tendría que crear otra instancia autorizada a usar maPor lo que atañe a sociedades menos desarrolladas
yor fuerza que la que le concede el supremo gobernante,
y entonces esa instancia sería la que podría resistirse que las nuestras citemos al antropólogo Ino Rossi:
contra las sanciones que la ley estipula contra ella si "Radcliffe-Brown señala que en muchas sociedades
primitivas no hay tribunales ni jueces ni una autoridad
delinque; y así sucesivamente.
política central formalmente organizada, y sin embargo,
la
gente posee el sentido de lo que es crimen y la noSi garbosamente se nos responde que esos preceptos
no son ley sino moral, la tesis que estamos impugnan- ción de delitos públicos y privados. Cuando no existe
do ha perdido la partida, pues resulta que el orden le- autoridad política para aplicar sanciones organizadas
gal necesariamente contiene preceptos morales y por (ley), existen grnpos privados y asociaciones que aplican sanciones organizadas. Más aún, existe una serie
tanto es falso que la ley se distinga de la moral.
de mecanismos no organizados como son el ostracismo,
Ahora demostremos que es falsa la segunda parte, incendio de casa, venganza de sangre, acusación de brula que en universal niega que la moral tiene sanción. jería y hechizo, y sanciones rituales, que, sin ser im-

puestos por autoridades oficiales, son medios efectivos de control social". 4

reprobación colectiva con que se sanciona a la transgresi?n moral es el principal sostén del orden social.
Senc_illamente no habría fuerza ni gendarmes suficienPor lo que hace a las sociedades desarrolladas, Lau- tes si una buena mañana la población entera decidiera
ra Nader y Harry Todd Jr. resumen las investigacio- desobedecer a la ley. Como dijo Napoleón, las ballones de Macauley y Sutherland, en las que se describe netas son buenas para muchas cosas, mas no para sen"la evitación de la ley como un medio de formar y man- tarse en ellas: ningún gobierno se mantendría en
tener buenas relaciones de negocios; en sus transac- e~istencia si principalmente dependiera de la fuerza.
ciones con otros hombres de negocios los hombres de Digámoslo con palabras de Hegel: "La imaginación a
negocios prefieren no usar contratos, e incluso prefie- n!enudo se figura que el estado se mantiene unido graren no echar mano de la ley en los casos de actividad cias a la fuerza, pero lo que lo sostiene es el sentido
de negocios crirninales". 5
fundamental de orden que todos tienen''. 6
La razón ~s muy obvia: la pérdida de prestigio dentro del gremio empresarial, el rompimiento de todo trato c?~ el transgresor, la denegación de crédito y de
surrumstros, son para un empresario sanciones infinitamente más rninosas que las que marca la ley. En los
siglos XVI al XVlli en Europa, cuando se formó el
capitalismo, las letras de cambio y los pagarés eran simplemente cuestión de honor, del prestigio del comerciante en~~or, de lo desastroso que sería para él perder
ese prestigio; pero aun hoy mismo, sin la confianza en
el compromiso oral los sistemas capitalistas nacionales se paralizarían. Las relaciones entre capitalistas no
pueden hacerse depender del sistema legal y judicial:
un p~oceso judicial es largo y hay apelaciones, cuando
ternune ya quebró mi negocio o ya perdí completament~ la oportunidad de la operación audaz que traigo
en mientes; yo necesito seguridad, pero de otra índole:
la palabra dada.
Y prescindiendo del mundillo empresarial, en nuestras ciudades pequeñas y en los barrios bien cohesionados de las grandes urbes las sanciones no legales
pueden hacerle la vida imposible a cualquiera: la "ley
del hielo" en primer lugar, pero además el cartero "por
pu:a coincidencia" pierde mis cartas, para mí siempre
está ocupado el plomero, al lechero se le olvida mi casa,
~l abarrotero no surte el pedido, en la escuela mis hiJos reciben insultos y las zacapelas son continuas, etc.
Los hechos refutan la tesis de que la moral no puede
tener sanciones eficaces, pero lo principal es esto: la

Ven~a~1os al punto crncial: quienes niegan la validez obJetJva de la moral no tienen derecho de usar la
palabra ley ni la palabra autoridad. Los enunciados de
sus códigos y d_e sus decretos son dato sensible, pero
no es dato s~ns1ble que tales enunciados sean ley, no
es dato s~~s1ble que sean obligatorios. Son imperativos cond1c1onados, o sea informaciones útiles: si haces esto o esto ~as a la cárcel. Pero eso significa que
otro c?mpor~nuento es c?nv_eniente, no significa que
e~ obltgator~o. El orden mstJtucional que tales enunc:ª?ºs constituyen dispone de la fuerza, eso sí es empmcamente comprobable: me pueden hacer prisionero
me pue~~n qu_itar ~1i sueldo y mi casa; pero de iguai
fuer_za f1s1ca dispondría un ejército de vándalos que se
hubiera apoderado del país por violencia. Yo estaría
for~?º a conducirme como esa gavilla de forajidos
decidiera, pero forzado no es lo mismo que obligado.
Para oponerse al avance mundial de la moral (derechos
hu°:1anos), los soberanistas evidentemente no quieren
declf que lo hacen en nombre de la fuerza bmta, sino
en ~omb~e de algo resp~table, de algo válido, de algo
obl1gatono, de algo racionalmente fundado. Si su resistencia contra la penetración de los imperativos morales occidentales fuera un mero "Yo soy el que tiene
los rifles", ni siquiera discutirían ni darían razones. Resisten en nombre de la ley, pero entonces la palabra
ley no puede significar fuerza.
La ley tiene que significar obligación moral. De lo
contrario significa fuerza.

�Sólo que entonces ya no pueden oponerse en nombre de la ley a las exigencias morales expresadas por
los derechos humanos ni declararlas cosa subjetiva.
Obviamente, tampoco pueden hacerlo en nombre de
la soberanía del estado, pues el estado consiste en leyes:
que el que tiene autoridad es Fulano, significa que fue
conforme a las leyes el proceso por el que se llegó a
su designación. Si las leyes no tienen significación
moral, el pseudoestado constituido por ellas es un andamiaje de fuerzas, y el gobierno correspondiente e~
una banda de fascinerosos, no una autoridad. Sólo s1
se presupone que es moralmente obligatorio obedecer
a las leyes pueden éstas ser llamadas leyes y deberes;
su carácter de ley emana de ese principio moral.
Esto siempre ha sido verdad, no sólo en la actual
coyuntura. Implícita o reflexivamente los juristas y los
gobernantes siempre han tenido en cuenta que, como
dijimos, el estado no se mantiene en existencia graci~s
a la fuerza sino gracias a la moral; por eso, cuando dicen ley necesitan que se entienda que eso no es fuerza
sino obligación, deber; lo mismo cuando usan lapalabra autoridad. Y es que no hay modo alguno de conferirle significado a la palabra ley si se prescinde del
imperativo moral, porque los datos empíricos _testific~n,
si mucho, que ahí hay un librillo con determmado Upo
de enunciados según los cuales cierta conducta será sucedida por ciertos azotes o encarcelamientos, pero de
esos datos empíricos no surge por nada del mundo el
contenido de la idea de ley, que entraña deber, obligación. El positivismo jurídico, al negar que existen
imperativos absolutos independientemente de la ley, se
vuelve incapaz de darle algún significado a la palabra
ley.
Entiéndase bien que tampoco el voto mayoritario y
la forma republicana pueden hacer que la ley o el decreto gubernamental signifiquen obligación. Nadie da
lo que no tiene. Si nos ponemos a emplear la fuerz~,
probablemente la mayoría podría constreñ~r a la minoría y a los individuos a observar deternunada conducta; entre constricción y obligación, empero, hay toda
la distancia que hemos señalado. Si es obligatorio aca-

tar la decisión de la mayoría (cuando no manda algo
inmoral), es porque se presupone el principio moral de
que el no obsecundarla acarrearía mayores males que
toda persona responsable está obligada a procurar que
no acaezcan; de ese principio emana la obligatoriedad,
no del voto mayoritario mismo. Por sí mismo éste no
genera obligación ni en la minoría ni en nadie. La mayoría se ha equivocado muchas veces. Hitler fue electo por mayoría. Si la mayoría elige como gobernante
a alguien, no por eso los decretos de ese gobernante
tienen carácter obligatorio: La existencia misma del
estado, sea cual sea su forma de gobierno, sólo se justifica si el estado es realización del respeto a los derechos humanos. Por consiguiente, ningún estado puede
fundadamente poner el grito en el cielo exclamando
¡injerencia! cuando la corriente mundial le exige cada
vez más respeto a los derechos humanos.

Tercera parte
Nos hemos ocupado largamente del legalismo soberano porque es el aliado fuerte y oficial (el brazo armado)
del indigenismo y del relativismo civilizatorio en el empeño de impedir el avance de los derechos humanos.
Es hora de volver directamente a estas ideologías poniendo al descubierto la suposición, desgraciadamente
muy generalizada, pero profundamente falsa, de la cual
parten: como suponen que el hombre natural es bueno,
todas las culturas producidas por el hombre tienen que
ser buenas.
Entre lo bello y lo bueno hay mucha distancia, pero
quizá conviene empezar señalando, como mera comparación inadecuada, que un relativismo semejante al
de la esfera ética se ha vuelto también epidémico en
la esfera estética. Es la absoluta desorientación de los
intelectuales cuando se ponen en clave pedante: por
miedo de que me llamen "cerrado" tengo que encontrar bonito todo (aun las más obvias mamarrachadas).
En un excepcional momento de honradez dijo Teodoro Adorno: "El que todo lo encuentra bello está ahora
en peligro de no encontrar bello nada", "La benevolencia ilimitada se convierte en convalidación de todo
lo malo que existe", "El concepto de vida, en su

abstracción, al cual se recurre en estos casos, no se puede separar de lo opresor, de lo despiadado, de lo propiamente letal y destructivo". 7

Nietzsche abraza lo destructivo y aniquilador a ciencia
Yconciencia, mientras la "apertura" completa de nuestros relativistas es simplemente el vacío. Es la actih1d
del bembo: está "abierto" a todo porque él mismo no
tiene nada que decir.

Ese fingido pluralismo encuentra que todo es expresión de lo vital y por eso todo le parece bello. Por la
misma razón todo lo "natural" tiene que ser bueno.
Si tomamos en serio su incesante recurso a la vida,
Desde luego, ese biologismo no sabe definir el con- resulta que no saben de qué están hablando. Pero
cepto de vida, lo cual es el colmo cuando se alaba todo hagámoslo, pues la gran filosofía sí tiene algo que depor ser vida; pero sobre eso volveremos pronto. Antes cir al respecto. La vida sólo puede definirse como
atendamos el argumento de Adorno: también la hiena autodeterminación, i.e. libre albedrío, y he aquí que
y la serpiente son vida, también la agresión crnel y des- sólo es plenamente autodeterminado el genuino acto
tructora es un acto vital, también el torturador y el ase- moral, el que por atender a la diferencia entre lo justo
sino manifiestan, con esas acciones, estar vivos. La cita y lo injusto se sobrepone a los impulsos nah1rales que
de Adorno nos traslada ya a lo ético. El romanticismo lo heterodeterminan, pues esos impulsos no los puso
"vital" que todo lo justifica si es vida, está justifican- el yo mismo, sino que fueron puestos ahí sin consultarle.
do aun los actos destructores de la vida, y dando así Por datos empíricos es imposible definir la vida; lo remuestras de una indisciplina mental verdaderamente conocen los biólogos Baker y Allen en nombre de todo
calamitosa.
el gremio: "no hay una línea definida que distinga entre lo vivo y no vivo". 10
Nietzsche sí llegó a las últimas consecuencias, pero
a eso mismo deberían llegar nuestros relativistas si fueLos esfuerzos de definición empírica manejan como
ran lógicos: "En estos tiempos de ahora en que el su- características de lo vivo la nutrición, el crecimiento
frimiento aparece siempre el primero en la lista de los y la reproducción; y como tratan de entenderlas empíargumentos contra la existencia, como el peor signo de ricamente, la nutrición y el crecimiento vienen a ser
interrogación de ésta, es bueno recordar las épocas en casi lo mismo: traslado local de materia externa hasta
que se juzgaba de manera opuesta, pues no se podía el bulto o cuerpo que se esh1dia. Sin embargo, ese creprescindir de hacer sufrir y se veía en ello un atractivo cin1iento y nutrición se observa también en los cristales,
de primer rango que seducía a vivir". 8 "Hablar en s( los cuales no son seres vivos, y también en la flama
de lo justo y de lo injusto es algo que carece de todo o lumbre, que tampoco es viviente; de suerte que esas
sentido; en sí, ofender, violentar, despojar, aniquilar características no sirven como definición. La reproducno puede ser naturalmente injusto, desde el momento ción tiene dificultades por ambos lados: por una parte,
en que la vida actúa esencialmente, es decir, en sus fun- el buey no sería viviente, ni las abejas trabajadoras
ciones básicas, ofendiendo, violando, despojando, tampoco, ni los eunucos humanos ni los impúberes; y
aniquilando, y no se la puede pensar en absoluto sin por otra parte, la lumbre no sólo se alimenta de eleese carácter.' ' 9
mentos exteriores y crece, sino también produce otras
lumbres semejantes y en ese sentido se reproduce.
La tradición occidental, la de los derechos humanos,
"habla en sí de lo justo y de lo injusto". Nietzsche reAhora bien, si los datos empíricos no permiten forchaza eso en nombre de la vida. Nuestros relativistas mar el concepto de vida, el origen de ese concepto tuvo
civilizatorios también: no pueden aceptar la superio- que ser la introspección. Pero por introspección lo que
ridad de lo occidental porque todas las culturas les pa- inhümos es la autodeterminación del espíritu en sus acrecen manifestaciones de la vida. Así apoyan y conva- tos verdaderamente libres, que son los morales; ése es
lidan todo lo malo que existe. Pero hay una difererencia: el contenido y significado original de la palabra vida.

�A otras cosas las llamamos vivas sólo en sentido
derivado, deficiente y traslaticio. Como dice Hegel, "su
propia autoconsciencia es la que el hombre hace ahí objetiva para sí". 11 Resulta que quienes en nombre de la
vida querían desvalorar y relativizar el imperativo moral absoluto, si se exigen un poco de rigor mental encuentran que la vida, en su único sentido cognoscible,
depende precisamente de que la interpele el imperativo moral absoluto.
Pero en fin, la creencia en que el hombre natural es
bueno no tiene necesariamente que usar la palabra vida.
Enfoquémosla en sí misma. A mi parecer debería bastar la observación obvia de que es una creencia típicamente apriorista: no necesita examinar los hechos
reales porque ella ya de antemano sabe que por naturaleza el hombre es bueno. Sin embargo, Rousseau, el
popularizador original de ese prejuicio, cuando se dignó examinar los hechos encontró algo muy diferente:
"He visto a niñeras impmdentes que atizan la cólera
de las criaturas, las excitan a que peguen, se dejan pegar y se ríen de sus débiles golpes, sin hacerse cargo
de que en la intención del niño furioso eran otras tantas heridas de muerte, y que el que quiere pegar cuando chico, querrá matar cuando sea mayor". 12 Y en el
mismo libro segundo encontramos esta frase
contundente: "Todos los salvajes son crueles".
La única definición posible de "natural" es: lo que
no ha sido modificado por la educación, la sociedad y
la cultura. Cualquier observador que no idealice sabe
que de por sí, o sea, de acuerdo a sus tendencias
naturales, el niño es un egoísta rematado, un bicho capaz de todas las crueldades que sus fuerzas le permitan,
las cuales afortunadamente no son grandes. Hobbes describe al hombre salvaje como ''niño robusto'' . Y Freud
encontró que el niño es "un criminal polimorfo universal''. Y Nietzsche, como vimos, sabe con toda precisión qué es lo natural: "ofender, violar, despojar,
aniquilar'' . Lo natural es la jungla, el devorarse los unos
a los otros.

Es la cultura la que hace bueno al hombre, no la
natura. Pero de ahí se sigue que no todas las culturas

valen lo mismo. Es absurdo equiparar una cuyos criterios e imperativos exigen respeto a la dignidad infinita de todas las personas con una cuya religión tenía
como centro la exigencia de sacrificios humanos. En
toda cultura, claro está, hay un minimum de moral, en
eso tiene razón Lévi-Strauss; lo que hace hombre al
hombre es el imperativo moral. Pero no tiene nada de
raro que en los criterios e instituciones de unos grupos
humanos quedaran más residuos y sedimentos de la
animalidad original que en los criterios e instituciones
de otros grupos humanos. Y es irracional negar a priori la posibilidad de que una cultura haya logrado eliminar de sus criterios e instituciones la inmisericordia
animal más que las otras culturas. La conducta siempre va detrás; nada más esperable; lo promisorio, lo
importante para el curso de la historia son los imperativos y criterios institucionales.
Lo decisivo es que el hombre natural no existe. Si
es natural es animal, no hombre. No se trata únicamente de lo que dicen los teólogos, a saber, que de hecho el hombre nunca estuvo ni está en estado de
naturaleza. Se trata de que la expresión "hombre
natural" es intrínsecamente contradictoria y de que,
cuando Hobbes y Locke y Rousseau hablaban de un
estado de naturaleza, anterior a la fundación de la sociedad y del estado, ignoraban por completo lo que es
el hombre. El hombre se distingue del animal por la
autoconsciencia, es decir, porque cae en la cuenta de
sí mismo; pero eso no podría adquirirlo si la sociedad
(por medio de la madre p.e.) no lo interpelara
13
responsabilizándolo; ''sin un tú el yo es imposible''.
Dice Hegel: "El niño sólo de suyo es espíritu, no
es todavía espíritu realizado, no es real como espíritu;
tiene sólo la capacidad, la potencia de ser espíritu, de
llegar a ser real como espíritu''. 14 Y el antropólogo
ateo Leslie White dice así: "Es el símbolo el que transforma un infante de Horno Sapiens en un ser humano;
los sordomudos que crecen sin el uso de símbolos no
son seres humanos" . 15 "Un bebé se torna humano
cuando comienza a usar símbolos. " 16 El testimonio de
la antropología de nuestro siglo es fehaciente aunque
le falta entender que el uso de símbolos ya es conse-

cuencia de la adquirida consciencia-de-uno-mismo.
Com~réndase cuál es la línea divisoria; aquel manzano existe pero no sa?e que existe, este mi perro existe
pero no sabe_ qu~ existe, lo que distingue al hombre es
la aut~~onsc1enc1a (tener un yo), que es lo mismo que
el ~spmn1; ~ no se trata, por cierto, de una entidad que
pr~mero_ exista y después caiga en la cuenta de que
existe, ~~no q~e su existir consiste en caer en la cuenta;
como dtJO Anstóteles, ''la mente no es de hecho nada
antes que piense'' . 17
Los antr?pólogos y paleontólogos de nuestro siglo
~an d_escub1erto que nin~n dato físico sirve para distmgu1r_ al hombre del arumal. La verticalidad del tronco la_ tienen ?tras 188 especies animales. 18 El pulgar
op~ruble 1? tienen varios marsupiales. El rabo lo han
temdo vanos bebés humanos al nacer. Pelos en la cara
Y en todo el cuerpo los tienen los niños de una familia
n~uy conocida de Loreto, Zac., como la televisión mexicana mostró a fines de 1986. Aunque entre el volumen cerebral ~l gorila más macrocéfalo hasta hoy
ha~do (685 cm ) y el del hombre más microcéfalo (850
cm ) hay todaví~ u~a pequeña diferencia y por cierto
meramente cuanutativa, toda la teoría fisicalizante fra:casa ante el hecho de que hay hombres con 2000 cm:;
º.más; si 165 unidades bastaran para decretar diferencia de especie, el hombre no sería wia especie sino siete.
Y finalmente la dentadtJra tampoco sirve para distinguir·
los restos fósiles estudiados por Cakley en Sudáfric~
son cier!a_mente no humanos porque no hay restos de
fogat~ m mstrumentos primitivos o utensilios, pero el
col~ullo no sólo sobresale menos que el humano sobre
el mvel de la~ otras piezas dentales, sino que es enteramente pareJo con ellas; hay en la de ese mono un mayor grado de evolución que en la dentadura humana.

La autoconsc!e~cia es suscitada por el imperativo moral qu~ s~ le dmge al niño a través de la sociedad y
9ue_ le mt1ma la responsabilidad de sobreponerse a los
mstmtos para tener en cuenta a los demás como personas, para respetarlos. Existo porque me hacen responsable. Soy hombre porque debo. Debo respetar los derechos humanos de los otros. Y soy más humano cuanto más los respeto. La resistencia de los ideólogos
ac~iales ~ontra el avance de los derechos humanos es
resistencia contra la humanización de los mexicanos.
Notas
1

1g lis ; pp. 714-716, "Historical Development" .

2

?,W.F. Hegel: Enzyklopiidie der philosophischen
W1sse11schafte11 , No. 482 A; Harnburg, Meioer, 1969.
Mar~ano Jiménez Huerta: Derecho pe11al mexicano; 4 vols·
MéXIco, Porrúa, 1968ss; IV , 140.
'

4

5

6

Ino Rossi, et al. , edis.: Awhropology Full Circle · New York
Holt Rinehart Winston, 1977; p. 348.
'
'
Laura N~d~r y Harry Todd Jr.: The Disp11ti11g Process (Law in
Ten Soc,efles); New York, 1978; p. 17.

Grr111dli11ie11 der Philosophie des Rechts, no . 268 z· Frankfi.1rt

Ullstein, 1972.
7

'

,

Mi11ima Moralia, no . 48; Frankfurt, Suhrkamp, 1976.

s Ge!1ealogía_de _la moral; tr. Andrés Sánchez Pascual; México
Abanza Ed1tonal, 1989; p. 77.
9
10

Es la autoconsciencia la que distingue al hombre; por
~nto el hombre no es hombre si la sociedad no lo modifica suscitándole autoconsciencia; por consiguiente
el hombre no es un ente natural. Cuando comúnmente
para justificar o aun alabar algo se dice "es lo natural"
en realidad se está diciendo lo peor que se podía deci;
sobre ese algo; se está diciendo que es inhumano que
es la negación de lo humano.
'

Cfr.¡ E11cyclopaedia
BritamlÍca ' 1986, vol · 20 , art . "Hmnan
R
..

'

!bid. , p. 86.
J.J.W. Baker y_G.E. Allen: Biología e i11vestigaci6n científica;
tr. George y F1gueros; México, FEI, 1970; p. 3.

11 Vorles1111ge11 iiber die Philosophie der Religio11 . Hamburg,
Meiner, 1974; 2 vols.; II, I 94 n.l.
'
12

13

Emilio, libro segundo, nota: énfasis añadido.
Hegel: Je11aer Schrifte11; Frankfurt, Subrkamp, 1974 ; p . 378 _

�CANCION (TRADICION ORAL)
Anónimo
1. Un hombre llamado Colón, tururú, tarará, fue muy conocido en la navegación,
tururú, tarará. Lo agobió una ardua preocupación: buscó tras el mar nuevas tierras.
Gloria, victoria, tururú, viva, gloria, victoria, tururú, tarará.
2. Cuando bebía su taza de café por la mañana, alegre brincó del asiento, pues de
súbito llega en el primer tranvía el rey español.

14

Obra citada en (11); III, 204.

15

1A ciencia de la cultura; tr. Gerardo Steenks; Buenos Aires,
Paidós, 1964; p. 41.
,

16

lbid., p. 52.

1

11

De anima, 111, iv, 429b 32.

18

Cfr. J.R. Napier en Encyclopaedia Brita1111ica, 1986, vol. 23,
p. 425, col. 2; art "Mamroals".

e

1

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1

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J

3. "Colón -dijo-, amigo mío, ya has logrado varias proezas; una le falta a nuestra gloria, ¡descúbreme América!''
4. Dicho y hecho, un hombre, una palabra, y ese mismo día se dirige hacia lo ignoto.
Y una mañana exclamó: "¡Tierra! ¡Todo me parece tan conocido!"
5. El pueblo de esa tierra se detuvo taciturno y vacilante. Colón pregunta: ''Buenos
días, ¿no es esta por casualidad América?" Los aborígenes exclamaron a coro: "¡Sí!"

6. Los aborígenes, espantados, gritan: "¡Hemos sido descubiertos!" El cacique le
espeta: "Amigo mío, en este caso, tú debes ser Colón".
Veni6n de Miguel Covarrublas

J

Lied (mündliche Uberlieferung)

J

1. Ein Mann, der sich Kolumbus nannt, widdewiddewitt, bum bum, war in der Schiffahn wohlbekannt,
widdewiddewitt. bum bum. Es drückten ihn die Sorgen schwer, er suchte neues Land im Meer.
Gloria, Viktoria, widdewiddewitt, juchheirassa, Gloria, Viktoria, widdewiddewitt, bum bum.

J

J

1
J

2. Als er den Morgenkaffee trank, da sprang er frohlich von der Bank. Denn schnell kam mit
der ersten Tram der span'sche Ké&gt;nig bei ihm an.
3. "Kolumbus", sprach er. "lieber Mano, du hast schon manche Tat getan. eins fehlt noch unsrer Gloria. entdecke mir Amerika! '•
·
4. Gesagt, getan, ein Mann, ein Wort, am selben Tag fuhr er noch fort, und eines Morgens schrie
er: "Land! Wie deucht mir alles so bekannt! "
S. Das Volk an Land stand snunm und zag, da sagt Kolumbus: "Guten Tag, ist hier vielleicht
Amerika?" Da riefen alle Wilden: "Ja!"

6. Die Wilden waren sehr erschreckt and schrien ali: "Wir sind entdeckt! " Der Hauptling rief
ihm: "Lieber Mann, alsdann bist du Kolumbus dann!"

�MACARIA*

David Toscana
-Quítate los zapatos aquí afuera
-dijo Rosenda a su sobrina.

a sus padres y Macaría no pudo evadir el recuerdo.

grupo de hombres enfundados en
harapos castrenses y una santiguada
de balas al pecho. Dos de ellos
Guarecidas bajo el soportal, re-¿Qué quieres que te traiga? -le entraron arrastrando un par de
cuperaron el aliento mientras deja- preguntó su padre.
costales. "Fueron los salteadores
ban escurrir algo de la lluvia adheque han estado rondando por aquí
rida a sus vestidos. Macaria obser-Cacahuates
garapiñados -dijo uno de los hombres-. Los
vó con tristeza sus zapatos que has- -respondió Macarita.
encontramos por el rumbo de San
ta hacía unos minutos eran de raso
Ildefonso". Macarita los despidió y
blanco y ahora estaban cubiertos por
-Bueno; pero obedeces a tu tía volvió a la ventana sin querer entenuna capa de lodo.
Rosenda o no te los doy.
der lo sucedido, hasta que despertó
su
tía Rosenda.
- Quién te manda llevar zapatos
Los señores salieron entre un
blancos a un funeral -sentenció Ro- océano de recomendaciones de las
senda.
-Vinieron unos señores -le
que se dan a una niña de apenas seis dijo-, y trajeron esos bultos para
años. "Volvemos antes de que ano- Es que nunca llueve por estas chezca", fueron las últimas palabras mis papás.
fechas.
que les oyó pronunciar. Aun no terRosenda abrió las puertas de la
minaban de irse y ya estaba ella casa para ahuyentar la humedad y
Macaría subió a su dormitorio pi- frente a la ventana esperando sus
se hizo cargo de la niña, atendiensando uno de cada dos escalones y cacahuates.
do
a los sentimientos filiales que le
acomodó frente a su puerta una cabrotaron
ante la herencia. Macaria
cerola donde pronto caerían las goNo tuvo la niña más reloj que el no volvió a probar los cacahuates
tas que se estaban acumulando en el sol, y lo vio esconderse antes de lo
techo. Se liberó del vestido empa- habitual por la gracia de unos nu- garapiñados hasta el lamentable día
pado y mostró al espejo su desnu- barrones cargados de fatalidad. en que Julián le regaló unos.
dez. Observó el reflejo de sus die- Pronto, su horizonte fue obscuro y
-¡Macaría! -gritó Rosenda
cisiete años, analizando cada cua- lluvioso, y le punzaban las palabras
rompiendo
el hilo de los recuerdrante del mapa, sabiéndolo hermo- de su padre, que jamás le había
dos-,
¿bajas
a cenar?
so, pero sin encallar en las arenas mentido: "Volveremos antes de que
de la vanidad y facturando tan sólo anochezca". Sólo entonces se olviMacaria sabía que en esas palaun pensamiento: "Necesito una toa- dó de los cacahuates y comenzó a
bras había poco ofrecimiento y mulla".
esperar a sus padres.
cho qué pedir. Bajó las escaleras y
encontró
a su tía náufraga en la
Metida en una bata de colores tíDe tanto oír los ronquidos de poltrona, con la pura ropa interior,
midos y flores bordadas peinó sus Rosenda, los dejó de escuchar.
mostrando las carnes amplias y flocabellos mientras veía las gotas que
jas
incapaces de excitar a un homse colgaban de los cristales.Afuera,
Se durmió en la impaciencia, arru- bre sobrio. La imagen disonaba con
la obscuridad devoraba la luz del llada con chacoloteos de falsos
avaro quinqué, y el tamborileo de caballos, hasta que unos golpes en el agradable concierto de caoba y lala lluvia señoreaba sobre los cantos la puerta la volvieron al mundo en tón que envolvía todos los rincones
de la noche. Llovía cuando mataron el que ya había amanecido. Era un de la casa, donde el mayor lujo era
aquel que el tiempo da a las cosas.
• Capítulo de la novela Las bicicletas, de inminente aparición.

�SALAMANDRA: OPOSICION Y
RECONCILIACION

Irma Dávalos
-Cuando menos te hubieras sonreído -le reclamó Rosenda, refiriéndose al desdén con que Macaria había tratado a don Pánfilo
camino al cementerio.
Para evitar la discusión de todos
los días, la joven se si~ió de largo
hasta la cocina, encen~1ó un p_ar de
leños y se puso a fre1r chonzo Y
huevos. Mas la mente, que no ace~ta órdenes de nadie, hizo. su capncho y escenificó el trun~o 1Dter~~bio de palabras. ~acar~a n~ d1st1~guió lo real de lo 1magm_ano ~, titubeante pero con energ1a, gntó:
-¡Además, a mí me gusta Julián!
-¿Ese pelachivos? ¿Qué ~uede
ofrecerte? Te vas a monr de
hambre.
- Mejor de hambre que de asco.
Para Rosenda, don Pánfilo era_ el
hombre que ensanchad~ s~ pecullo.
Para Macaria, era un v1eJO que escupía en misa, se desflemaba en l~s
mesas y venteaba donde la necesidad lo cogiera.
-Si yo tuviera tus años -dijo
Rosenda- otro gallo cantaría.
-Los tuviste, y el gallo ni pío
dijo.

Introducción
Salamandra es una obra en la que
se agrupan los poemas escritos por
Octavio Paz entre 1958 y 1961. Precisamente había publicado en 1958
el libro La estaci611 viole11ta, título
que hacía alusión al final de su juventud. 1 Comenzaría así en el año
de 1958 un nuevo ciclo de la vida
del poeta que surgiría dentro de un
nuevo ámbito espiritual y cultural.
En 1959, Octa vio Paz se traslada a
París y ahí respira los cambios que
se dan en la cultura de final de los
cincuenta y principios de los sesenta.
El lenguaje se vislumbra como una
entidad omniabarcante a través de
conceptos como "código" y "signo". Estamos en la década del estructuralismo. Pero también, en la
supervivencia del surrealismo y en
la pregunta por el sentido creativo.

na aquella otra corriente.

rece como algo esencial a la existencia de la palabra. En el lenguaje
Físicamente la obra se divide en
cuatro partes: "Días hábiles", "Ho- constituido como ciudad que exige
renovación, las palabras se definen
menaje y profanaciones", "Salacomo "tiempo petrificado". 2 Por
mandra" y "Solo a dos voces". El
el tiempo vive la palabra, pero tamensayo que a continuación se prebién por él muere: ''borra lo que essenta no sigue esta división, sino que
cribes / escribe lo que borras".3
ordena el material de acuerdo a paradigmas temáticos que se encuenEl tiempo no sólo circunda e intran en los poemas. La considerafluye
en la palabra, sino que es una
ción de algunos de ellos en particurealidad metafisica omnienvolvente.
lar se presenta ocasionalmente si el
Todo sucede en el tiempo, siempre
matiz del tema así lo exige.
están presentes las horas y los relojes, los siglos y los años, el juego
Salanumdra, oposición y reconcidel tiempo y lo que en él acontece.
liación

Pero la temporalidad del tiempo
La problemática involucrada en
se
revela en los poemas de Paz como
Salamandra, como ya se ha
algo relativo. El sujeto que vive en
señalado, posee matices muy diel tiempo, vive la atemporalización
versos. Sin embargo, gira en torno
del tiempo, la permanencia en el
a un eje principal: la oposición de
paso: "El día es breve la hora inprincipios contrarios, su lucha y su
mensa / hora sin mí yo con su pena
Salamandra es un libro que comreconciliación en la que la antítesis
/ la hora pasa sin pasar y en mí se
prende una gama muy variada de teno es abolida en forma absoluta.
fuga y se encadena". 5 El tiempo
mas. Octavio Paz deambula del paiEsta oposición se teje a través de una
saje cotidiano al interior del hombre,
que se atemporaliza en lo que deja
serie de entidades muy diversas. En a su paso, en el sujeto.
del sentido de la soledad al surgila poesía de Paz existe siempre el
miento del amor, de lo real a lo
opuesto de toda entidad y una tenEn algunos poemas como "Noche
creativo. Poeta de la contradicción dencia a la síntesis.
en
claro" la temporalidad y la atemy de la reconciliación que se gesta
en aquélla, pero que de ella vive y 1. Temporalidad-atemporalidad poralidad encuentran su explicación
en una bifürcación de un tiempo orise nutre, nos ofrece una cosmovisión en la que el vivir y el crear sólo A lo largo de todo la obra es evi- ginario e indeterminado. Esta indeterminación temporal es acompañase conciben por su coexistencia con
dente una fuerte preocupación
da por una indeterminación humana.
la muerte y con el devenir. En una
temporal. No existe sólo un interés
búsqueda desesperadamente espe- por desentrañar el ser y la esencia Así como en la poesía náhuatl el
ranzada por trascender la contingen- del tiempo, sino que incluso éste se adquirir un rostro es conformarse
cialidad de las cosas, el ser que se convierte en una idea obsesiva e in- como persona, el poema juega también con la personalización a través
esfuma en un devenir inaprehensi- separable de la poesía misma.
de
la adquisición de un rostro. Al
ble, se acurmca en la otra corriente
principio del poema el otoño se
de este deverur en el que la "fijeza",
Ya desde el primer poema, ''Enrevela como ''cara de humo homla permanencia, explica y cuestiotrando en materia'', el tiempo apabre sin cara"6 y ·'algunos con

�gesto furtivo se arrancaban el rostro". 7 En esta indeterminación se
anuncia la llegada de algo: "Se abrió
el minuto en dos / leí signos en la
frente de ese instante" .8 La llegada del Amor rompe la indeterminación. Pero antes "Nadie tenía sangre nadie tenía nombre / no teníamos cuerpo ni espíritu/ no teníamos
cara / El tiempo daba vueltas y vueltas y no pasaba / no pasaba nada sino
el tiempo que pasa y regresa y no
pasa". 9 En esta indeterminación,
ausencia originaria del tiempo, se
anuncia el comienzo del mismo a
través de dos adolescentes que luchan y que se aman. Sus luchas y
sus amores tienen una dimensión
cósmica: "Son la creación y la destrucción de los mundos''. 10

...

Q
Q

La oposición de contrarios, la
lucha, la bifurcación de un tiempo
originario, constituye el origen de
los mundos. Si ya en la filosofía presocrática Empédocles hablaba del
principio como lucha de amor y de
odio, y ya en las cosmogonías del
México prehispánico se había revelado el tiempo como hijo de la lucha,
Paz reivindica esta idea, pero en él
se ve coronada por una concepción
en la que se retorna al origen. El
ideal es regresar a ese tiempo originario. Ya en El laberinto de la
soledad, el escritor mexicano nos
habla de esta exigencia humana:
"Hubo un tiempo en el que el tiempo no era sucesión y tránsito, sino
manar continuo de un presente fijo,
en el que estaban contenidos todos
los tiempos, el pasado y el futuro.
El hombre desprendido de esa eternidad, en la que todos los tiempos

son uno, ha caído en el tiempo cro- vivimos, el tiempo es río. Al devenométrico y se ha convertido en pri- nir como río, se opone la permanensionero del reloj, del calendario y de cia como piedra. El agua es vida en
la sucesión" .11 Es preciso regre- la poesía de Paz, y como río es vida
sar al tiempo atemporalizado. en movimiento, devenir constante.
"Noche en claro" temlina precisa- La permanencia es lo pétreo o lo
mente en un lugar en el que el tiem- congelado, el agua que deja de fluir.
po no pasa. Esta búsqueda del pre- Así dice Paz de la palabra que "el
sente fijo, de la atemporalidad, se eco se congela / en la página
14
repite con singular énfasis en gran pétrea''.
parte de los poemas contenidos en
Nos encontran1os en el tiempo que
Salamandra. En "Discor" es particularmente clara, la sucesión, el fluye continuamente o nos morimos
paso, se reconcilia en un presente en el tiempo que se petrifica en la
fijo: ''Espiral indecisa / paso a paso medida. Este es un tiempo que para
/ la escalera que no desemboca; / ay mirarlo tenemos que convertirnos en
súbito espejo, / otra tú misma que "ojos fijos" ante un fluir constante.
no me conoce, / y tú reconoces, / Pero existe otro tiempo, ese "Tiemfijo presente, me sale al encuentro po que entreabre los párpados / y se
deja mirar y nos mira" . 15 Es el
/ Abolición del tiempo". 12
presente fijo, el tiempo atemporal
originario. ¿Cómo lo conocemos?
2. El devenir y la permanencia
No podemos verlo porque nuestros
ojos
son siempre "ojos fijos". El
Hasta ahora la oposición de contratiempo
del devenir es sólo el que nos
rios se ha revelado como temporalidad y atemporalidad, y su reconci- anuncia ese más allá del otro tiempo:
liación se da en un presente fijo que
acompaña a lo real. Esta temporaliNo son las mismas horas
dad, que brota de lo intemporal y
otras
tiende a retornar a ella, es inconceson
otras
siempre
y
son
la
misma
bible sin la idea de devenir, de
entran
y
nos
expulsan
de
nosotros
cambio. A este nuevo principio tamcon nuestros ojos ven lo que no ven los
bién se une su opuesto: la permaojos
nencia.
Dentro del tiempo hay otro tiempo
quieto
El tiempo comienza con el devesin horas ni peso ni sombra
nir, con el cambio constante. Pero
sin pasado o futuro
sólo vivo
éste sólo se contempla a través de
como el viejo del banco
la fijeza. No puedo hablar de deveunimismado idéntico perpetuo
nir si yo devengo simultáneamente
Nunca lo vemos
con lo devenido. Sólo en el Tiempo
, 16
Es la transparencia
atemporal "Estamos como agua en
el agua" .13 Fuera de ese tiempo, es
decir, en la temporalidad en la que

3. Objeto-sujeto
La existencia del Tiempo auténtico
como algo de lo que nos damos
cuenta, pero que no vemos, nos
condu~e a un planteamiento gnose?lógic?. ¿Cómo conocemos la
e~1stenc1a de ese tiempo? ¿Cómo lo
vi~lumbramos si nuestro conoci~1ento se apoya siempre en una
~Jeza. El sujeto que conoce un obJeto que está envuelto por el tiempo, tiene que suprimir su tiempo
para que el conocimiento se verifique.

ñ~l de nuestra temporalidad cambiante y finita, la marca de la
muerte. Asimismo, es el puente
de acceso, ya que no a la presencia
pura y llena de sí, a su reflejo: nuestra_ respuesta a la muerte Y al ser, a
lo impensable Y a lo indecible. Si la
r~prese_ntación no es abolición de
distancia -el sentido jamás coincide enteramente con el ser- es la
transfiguración de la presencia su
metáfora,•. is En el conocimie¿to
lo que aparece al sujeto no es lo real,
~ues lo real es temporal en el sen~
tido de un presente fijo, pero el
hombre está sumergido en el tiem~o Y en él sufre su finitud. Por tanto
tiene que vislumbrar lo real si~
verlo. El objeto entendido como
presente atemporal (realidad) huye
de_ la aprehensión can1biante del
suJeto.

La poesía de Octavio Paz nos lleva a la necesidad de una mediación
e?tr~ el sujeto y el objeto, dicha med1ac_ión no es otra que la presencia,
~l signo. No podemos conocer el
tlemp? real, pero conocemos su
anunc10 a través de lo que Paz lla~a presencia: "Tal vez no pasa el
Este es precisan1ente el sentido de
tie~po I pasan imágenes de tiempo "El puente". El puente no es otra
/ s1 no ~elven las horas vuelven las
C?sa que la representación que anunpresencias / En esta vida hay otra cia lo real, el signo que brinda la
vida " · i1 L a presencia es el signo
trascendencia hacia un más allá:
que _nos remite a un más allá del
sent!d?· Algunos años después de
Entre ahora y ahora,
escribir los poemas contenidos en
entre
yo soy y tú eres,
~alamandra, Octavio Paz clarificala palabra puente.
na el sentido de la presencia cuando afirma: "El objeto, aquéllo que
Entras en ti misma
~e presenta a los ojos O a la
al entrar en ella:
imaginación, nunca aparece tal cual
como un anillo
es. ~a forma de aparición de la preel mundo se cierra. 19
sen_cia_ ~s la representación. El ser
es mvisible y estamos condenados
. Los dos primeros versos eviden~ verlo a través de una vestidura tecian la contingencialidad humana, el
JI~ de símbolos. El mundo es un ra- ter~er? da la solución ante el recoc1m
·
. ? de signos.
La representación n_oci?uento de esa contingencia. Los
s~gmfica la distancia entre la presen- s~~uentes hablan ya de la penetracia plena Y nuestra mirada: es la se- c10n en lo real gracias al puente. El

puente no ~onduce, sin embargo, a
la p~esenc1a. Refiriéndoe al signo
tántri~o, Octavio paz afirma que dicho signo, "como todos los signos
es un puente y ese puente nos con~
d_uce a otro signo: no a la presencia
s!n?, ; las puertas de la presen~ta ·
De ahí el significado que
u_ene el término "puente" en la oes1a de Paz:
P
Todo es puerta
todo es puente
~ora marchamos en la otra orilla
IDlra abajo correr el rfo de los siglos
el rfo de los signos. 21

En ~I devenir del tiempo sucesivo,
del no, aparecen los signos, las
puertas, los puentes que sacan al
h?mbre de su finitud y contingencia para que vislumbre la realidad
en el marco del presente fijo.

4. Ignorancia y verdad
La oposi~ión tiempo-atemporalidad,
se resolvió en_un tiempo atemporal
de presente ~Jo, en el que devenir
y permanencia son realidades que se
colocan afuera de él por la necesi~ad que un sujeto finito y temporal
tiene en su relación con una realida? de p~esente fijo. La oposición
s~1~to~ob1eto se resuelve en un conocm11ento que ~e apoya en el signo y que lo trascienda hacia un más
allá de la representación. Cabe ahora preguntarse por el sentido de la
~erdad en un conocimiento de este
Upo.

El sentid? de la verdad sólo puede ser explicado a partir de la cer-

....
....
Q

�podemos emprend_er_ el viaje Y ª!1°0 n- neja en la poesía de ~az ~s incomtar la mirada vertigmosa Y ~acia d_e prensible sin la explicaci?n de la
la verdad. Vertiginosa en su mmov1- oposición, ser / no-ser. ~1 1~ual que
. d" .26 En los otros coprincipios antitéticos, ser
lidad; vacía en su p1emtu
esta pequeña cita ~ncontramos la y no-ser son paradójicamente reconesencia del pensamiento de_ Paz so- ciliables. ¿Qué es el ser? Es la _reabre la verdad y la ignorancia. Nue- lidad auténtica, es decir' la rea~dad
vamente aparecen como opuestos atemporal. ¿Qué ~s el no-~er. E~
que se reconcilian. La verdad es precisamente esa ~1sma real1?ad. S1
aquélla realidad intemporal de la que el devenir se consatuye grac_ias ª la
si es real la luz blanca
de esta J:l.mpara, real
ya se había hablado. Como el hom- oposición ser/no-ser' es decir, graJa mano que ~cribe, ¿son_ r~fs
bre es un ser finito temporal que n_o cias a un ser que deja de ser lo que
los ojos que IIllfan Jo escnto.
puede poseer la verdad en el_ senti- es para ser otra cosa, entonces el
do de adquisición acumulativa de presente fijo es una nada. Es una
Esta duda de lo real, es decir, de conocimiento, debe unirse a esa rea- amalgama perfecta de ser Y n~-ser ·
aquéllo que está en est~ orilla de acá lidad atemporal. El tener un cono- En El arco Y la lira, Paz concibe_ la
sumergido en el devemr como suce- cimiento es estatizarlo, por 10 ~nto, irreconciabilidad de estos do~ prinsión, se extiende incluso hasta la la verdad sólo consiste en la ~gno- cipios en el pensamiento oc_c1dental
identidad de quien pregunta por la rancia que se libera de la petnfica- como un muro que es preciso trasrealidad:
ción de la memoria y sale al encuen- cender: "Desde Parménide~ n~1es_tro
tro de la realidad atemporal. El sa- mundo ha sido el de la d1stmc1ón
Tal vez no hay pájaro ni soy
neta y tajante entre lo que es Y lo ~u~
ber es un desnudarse:
24
2
ese del patio en donde estoy•
no es. El ser no es el n~-~er ·
El mundo occidental ha v1v1do en
con orgullo de árbol
Ante este radical cuestio~amie~plantado en pleno torbellino
extravío, y es preciso regresar _al
to sobre lo real, y ante la imposite desvistes
mundo donde los opuestos co-ex1sbilidad de trascenderlo, surge u?a
con el gesto del agua
ten.
necesidad de retorno a la ignorancia:
saltando de la peña
abandonas tus cuerpos
.
De aquí el sentido del pensamien~
con los pasos sonámbulos del viento
Vuelve a la noche,
to en blanco, última meta del saber.
te arrojas en el Jecho
racimo de horas sombrías;. .
"Con una máscara de sangre / atracon Jos ojos cerrados
córtalo, como el fr~to2~e l:llllebla,
27
vieso
tu pensamiento en b!anco: /
buscas
tu
más
antigua
desnudez.
saborea Ja ignorancia.
desmemoria me guía / hacia el reSi la oposición tiempo-atempora- verso de la v1'da " •29
Es clara aquí la influenci~ del pensamiento oriental en la poesia de O~- lidad se resolvía en la búsqueda de
tavio Paz. El conocimiento es me~~- un tiempo originario d~ presen~e 6. Soledad-otredad
tación, y la meditación ~s paradóp- fijo, la oposición v~~da~-1gnorancia
camente adquisición de 1gnoranc1~. es un regreso a la antigua_ d~snu- En estrecha relación con la oposi"La meditación -afirma Octav10 dez',' a la primigenia y sabia igno- ción ser/no-ser y sobre todo con la
de devenir-permanencia, se encuenPaz- no nos enseña nada, excepto el rancia.
tra aquélla que hace alusión a la_soolvido de todas las enseña_nz~s Y la
ledad
y la otredad. En El la~ennto
S.
Ser-nada
renuncia a todos los conoclffi1entos.
de
la
soledad,
escrito aproXImadaAl cabo de estas prueba~, s~bemo~
mente
una
década
antes de SalamanEl
concepto
de
verdad
que
se
mamenos pero estamos mas hgeros,

teza, y esto, a su vez, se ª?ºYª en
el reconocimiento de la fimtud humana y en la posibilidad ~~ que sól,~
sea real la niebla.22 En Cert~za
existe preocupación por la re~h~ad
de lo que se percibe co~o_obJet1vo
Y por la realidad del percibir del sujeto mismo:

dra, Octavio Paz ya otorgaba a la
soledad un carácter universal íntimamente ligado con el devenir:
"Todos los hombres, en algún momento de su vida se sienten solos;
y más: todos los hombres están solos. Vivir, es separarnos del que
fuimos para internarnos en el que
vamos a ser, futuro extraño siempre.
La soledad es el fondo último de la
condición humana. El hombre es el
único ser que se siente solo y el único que es búsqueda de otro" .30 La
soledad, como se manifiesta en los
poemas incluidos en Salamandra,
sigue tres momentos:

7. Vida-muerte
La soledad se encuentra íntimamente ligada a la muerte y a la vida:
"Nacer y morir son experiencias de
soledad. Nacemos solos y morimos
solos". 34

explicitado en algunos ensayos:
"¿Morir será volver a allá, a la vida
de antes de la vida? ¿Será vivir de
nuevo esa vida prenatal en que reposo y movimiento, día y noche,
tiempo y eternidad, dejan de oponerse? ¿Morir será dejar de ser y,
definitivamente, estar? ¿Quizá la
muerte sea la vida verdadera? ¿Quizá nacer sea morir y morir, nacer?"39

La muerte salpica inundando la
mayor parte de los poemas contenidos en Salamandra. En imágenes
como "Hormigas sobre un grillo
35
inerte " o en preguntas sobre la
Conclusión: Salamandra, lo real
realidad del hecho: ''uñas que descomo lucha de contrarios que se
garran una sombra / labios que beben muerte en un cuerpo / ese cadá- concilian en una totalidad vislumbrada pero nunca aprehendida por
ver descubierto al alba / en nuestro la
finitud humana.
a) El reconocimiento de la sole36
lecho ¿es real?" Sin embargo,
dad como parte esencial del hombre:
uno de los poemas que hace mayor
"Dos ojos fijos en dos ojos / ídolos
Hasta ahora la poesía de Paz inénfasis en la cesación de la vida es
/ siempre los mismos ojos / Soledad
cluida en Salamandra se nos ha reaquél que se titula ''Aspiración''. El
/ única madre de los hombres'' .31
velado como un ámbito donde lo
poema comienza con la descripción
real se teje por la oposición de prinde la facticidad de la muerte, del
b) La bifurcación del yo (entre un
cipios contrarios que paradójicamen"día blanco" . Pide después la traspasado y un futuro) en un otro yo
te se reconcilian. La temporalidad
cendencia a través de la memoria
(conciencia): "En una banca un viey la atemporalidad, el devenir y la
"contra la hora y su resaca" para
jo habla solo / ¿Con quién hablapermanencia,
el sujeto y el objeto,
pasar por la inmortalidad del Dios
la ignorancia y la verdad, el ser y
mos al hablar a solas? / Olvidó su
cuerpo que fue sólo eso, inmortalipasado / no tocará el futuro / No
dad de memoria: ''Cuerpo de un la nada, la soledad y la otredad, la
sabe quién es / está vivo en mitad
vida y la muerte, se reconcilian en
Dios que fue cuerpo abrasado, /
un presente fijo, verdadera realidad
de la noche / habla para oirse". 32
Dios que fue cuerpo y fue cuerpo
a la que sólo tenemos acceso como
endiosado / y es hoy tan sólo la meseres humanos finitos a través de
c) La reconciliación del yo solo
moria / de un cuerpo desatado de
puentes, de presencias que nos hacon la otredad: "Otra tú misma que
otro cuerpo: / tu cuerpo es la metú no conoces / otra tú misma que moria de mis huesos". 37 En la ter- cen vislumbrar un más allá sin mirarlo. Nuestros ojos intuyen la
te reconoce, espejo perpetuo y llacera parte el poema toma conciencia
ga ya fría ... / Salimos a la noche y de la contingencialidad humana ante Transparencia, pero no pueden mirarla en su verdad .
nos perdemos / espejos abolidos en
el
misterio
de
la
muerte,
pero
se
re33
un fijo presente".
vela ante ella: "Nada contra nada /
La oposición de principios, lo real
ardor del agua". 38 La muerte pide
Nuevamente los opuestos se re- así su trascendencia, quiere ser vida. como lucha, asume en Paz un carácter sintético en el que se reúnen las
concilian, y nuevamente la reconViene nuevamente la búsqueda de
cosmogoruas aztecas con el embrión
ciliación se da en la noche, esa nada
conciliación de contrarios. Hecho
de la cultura occidental (filosofía
que es todo en un presente fijo.
implícito en la poesía y claramente
griega presocrática) en una búsque-

�da por alcanzar una meta netamente oriental: el pensamiento en blanco. Existe en la poesía de Paz una
concepción que está íntimamente ligada con el principio del devenir y
con el sentido de ciclo: quizá la formación de mundos a partir de la salida del sol azteca. Pero el pensamiento náhuatl no sólo se filtra aquí,
sino también en una lucha en la que
los cuatro elementos -también presentes en el pensamiento griego
presocrático- , el fuego, el agua y
el aire, van forjando una realidad en
movimiento. Así la salamandra es
"Salamandra de aire" ,40 "hija del
fuego" ,41 "Salamandra de tierra y
de agua" .42

2

Paz, Octavio, Salamandra, México,
Joaquín Mortiz, 1984.

3

La salamandra es un lagarto
su lengua termina en un dardo
43
su cola termina en un dardo.

Notas
1

Ruy Sánchez, A., Una introd11cci611 a
Octavio Paz, México, Joaqufn Mortiz,
1990.

!bid. p. 35.

Bibliografía

25

!bid. p. 76.

26

Paz, Octavio, El arco y la lira, México,
F.C.E., 1986, p. 103.

Carrasco, Pedro, "La sociedad mexicana antes de la conquista'' en Historia general de México, V. l., México,
El Colegio de México, 1981.

4

!bid. p. 56.

5

!bid. p. 62.

27

Paz, Octavio, Salama11dra, p. 76.

6

!bid. p. 55.

28

Paz, Octavio, El arco y la lira, p. 101.

1

lbidem.

29

Paz, Octavio, Salamandra, p. 83.

8

lbidem.

30 Paz,

9 !bid.
10

11

La salamandra, síntesis de contra-

rios, animal real y mítico, estufa de
combustión lenta pero efectiva, reúne la concepción de lo real que subyace en la poesía de Paz. Este
' 'puente colgante entre las eras'',
comunicación con y asimilación del
pasado conduce a Xólotl, dios de los
gemelos y los defom1es, cuya muerte trajo el movimiento y, por tanto,
la sucesión. Pero es ella inicio y fin,
comienzo y retomo:

!bid. p. 11.

24

12

Octavio, El laberinto de la soledad,

p. 175.

p. 56.
31

Paz, Octavio, Salamandra, p. 26.

32

Paz, Octavio, El laberinto de la soledad,
México, F.C.E., 1990, p. 188.

!bid. p. 37.

33

!bid. p. 89.

Salamandra, p. 88.

34

Paz, Octavio, El laberinto de la soledad,
p. 176.

35

Paz, Octavio, Salamandra, p. 24.

36

!bid. p. 26.

37

!bid. p. 46.

38

!bid. p. 47.

39

Paz, Octavio, El laberinto de la soledad,
p. 176.

40

Paz, Octavio, Salamandra, p. 93.

!bid. p. 57.

13

!bid. p. 84.

14

!bid. p. 29.

15

!bid. p. 31.

16

!bid. p. 42.

17

!bid. p. 41.

18

Paz, Octavio, El signo y el garabato,
México, Joaquín Mortiz, 1983, p. 33.

19

Paz, Octavio, Salamandra, p. 75.
41

20

Paz, Octavio, El signo y el garabato, p.
51.

lbidem.

42

!bid. p. 96.

21

Paz, Octavio, Salamandra, p. 57.

43

!bid. p. 97.

22

!bid. p. 11.

23

!bid. p. 33.

Paz, Octavio, Salamandra, México,
Joaquín Mortiz, 1984.
Paz, Octavio, El arco y la lira, México,
F.C.E., 1985.
Paz, Octavio, El laberinto de la
soledad, México, F.C.E., 1990.
Paz,. Octavio, El signo y el garabato,
México, Joaquín Mortiz, 1983.
Ruy Sánchez, Alberto, Una introducci6n a Octavio Paz, México, Joaquín
Mortiz, 1990.

o

Ot

�EL ANALISIS DE LA PRACTICA
PROFESIONAL
COMO FUNDAMENTO
DEL DISENO CURRICULAR EN
EDUCACION SUPERIOR
Mireya García Govea
Miguel de la Torre Gamboa

ABANICO

Presentación del problema

Estas posturas, cuando son base
para el diseño curricular dan como
resultado: o privilegiar en la formación una sola práctica profesional, o un proceso de formación que
por apuntar a una diversidad tan
amplia de prácticas profesionales se
mantiene en un nivel de generalidad
y superficialidad tal que no garantiza una inserción determinada en un
espacio de trabajo; o el desentenderse por completo del problema del
empleo, concibiendo el currículum
como un proceso cerrado sobre sí
mismo.

lar, y que responde también, pero
Comencemos por una cuestión que
no exclusivamente, ni de modo diparece sencilla: ¿qué hay que entenrecto y unívoco, a las necesidades
der por vinculación entre universitécnico-profesionales de las actividad y sociedad? Para algunos la resdades que involucran los puestos de
puesta estará dada en términos de
trabajo de un mercado de trabajo
hacer que la formación de profesioenormemente segmentado y diferennales (el currículum) se adecue, (enciado y también en movimiento y
tiéndase responda) directamente a
continuo cambio.
las necesidades técnico-profesionales de los puestos de trabajo en el
Por supuesto que el currículum
aparato productivo o de cualquier
universitario responde también a las
otro sector de la economía, formannecesidades académicas propias del
do entonces a los estudiantes en
objeto de conocimiento, pero éste no
aquellas habilidades y conocimienpuede entenderse, tampoco, como
tos que específicamente entrarán en
un objeto estático y acabado, sino
Como es obvio, hemos destacajuego en esos puestos de trabajo;
más bien como un terreno de condo en esta caracterización sólo las
para otros, la vinculación debe darfrontación
y lucha de posiciones.
posturas extremas, no tiene caso rese en términos de atender a las degistrar aquí todas las posibles formandas de educación de los distintos
Desde esta perspectiva el problemas de plantear la cuestión de la
sectores de población, sin preocuma
de la vinculación entre univervinculación entre Universidad y
parse mucho del problema del emsidad y sociedad no es el de conectar
Sociedad, ni los efectos sociales a
pleo o bien, considerando que la
dos objetos o procesos exteriores el
que esos diversos planteamientos
oferta de fuerza de trabajo califica- dan lugar.
uno al otro, sino el de entender códa puede impactar al mercado de
mo refleja o expresa el uno al otro.
trabajo generando una demanda de
Nuestra intención ha sido sólo el Aquí el currículum universitario
esos profesionistas; esta postura esdejar claro que esta cuestión no es aparece como un proceso social estaría más preocupada por la demopecífico del que hay que dar su exsencilla y que, de hecho, son posicratización del acceso a la educación
plicación en términos de los procebles varias lógicas en la planeación
superior que de las funciones sociasos sociales con los que forma una
de los diseños curriculares.
les y económicas de los egresados.
totalidad; ejercicio profesional,
Una tercera postura consideraría la
conocimiento, necesidades sociales,
Nosotros compartimos la idea de
vinculación en términos más absno son fenómenos ajenos o exterioque el currículum universitario no
tractos: la Universidad en tanto que
res al currículum, sino aquello que
se puede explicar ni adquiere sen- le da sentido.
centro de difusión y creación de la
tido por sí solo, ni tampoco a partir
cultura superior responde a la ne- exclusivamente de las determinaciocesidad social de conservación y deAhora bien, el momento en el que
nes del proceso escolar; sino que ha
sarrollo de la ciencia y los más altos de ser entendido, además, como un esa totalidad nos es más claramente
accesible es el de la práctica profevalores de la cultura, el currículum
proceso que responde a determinaaparece para ellos como un proce- das necesidades sociales, que son sional; entendida ésta como la puesso que sólo responde a las necesiexpresión de correlaciones de fuer- ta en ejecución de un saber técnico
profesional en un espacio de empleo
dades académicas internas al propio
zas y de proyectos específicos de
objeto de conocimiento.
resultado de un mercado de trabajo
clases o grupos sociales en particupara una función social específica.

�Por lo anterior• somos de la idea
de que la planeación _del d_ise~o o rediseño curricular umversitano debe
partir de una compre:°sión concre~
de la práctica profesional y sus de
terminaciones.

que, por el contrario, partimos de
la concepción de estos proc~sos '!
fenómenos como productos histó:1cos, discontinuos Y ha_sta ~ontrad1ctorios en situaciones h1stóncas específicas.

El problema del método

Así, en nuestro análisis el tema d_e
la formación profesional (el cumculum), sólo aparece como corolario de la reflexión sob_re las det~rminaciones de la práctica profesional, habiendo pasado además por el
tema de las instituciones formadoras de profesionales, como por el del
propio currículum.

Desarrollar la idea del currículum
como un proceso que se desenv_uele en el marco de una totahdad
~ompleja y con una amplia ~am~ de
interdeterminaciones en_ su ~ten~r'
supone un abordaje dtléctico-histórico en el que la categoría ~ntral
no es el propio currículum smo la
de la práctica profesional ~orno_ la
clave a partir de la cual se il?mma
y hace comprensible la totalidad.
Categorías centrales, pe~o de_rivadas son también, las de htstona de
la profesión y estructur~ de la práctica social de la profesión.

00

....

Q

Nuestro abordaje no pu~e da:se
sin la intervención de la d1mens1ón
histórica, tanto en lo qu~ se refiere
al propio ejercicio profesional como
al proceso de formación y las nece:
sidades sociales a las que apunta,
también es fundamental entender la
práctica de la profesión como una
estructura social, pero no en un sentido "estructuralista" o estructuralfuncionalista, dado que no nos pla~teamos sólo el problem~ de la articulación en términos de 11_1terdependencia funcional entre s1ste~a social y práctica profesional, ru tampoco partimos de la idea de la formación profesional como proc~so
adecuado al mercado laboral, smo

Desde nuestra perspectiva, l~s instituciones educativas son tamb1é~ e~tructuras sociales sobre las q~e m~iden toda una serie de determmac!ones, que van desde la~ concepciones culturales e ideológicas plas~adas en el currículum, la~ creencias
Yconceptualizaciones ps1copedag~gicas Y de la naturaleza del conocimiento, los intereses de grupo O clase social de los actores en ~1 p~oceso hasta las polític~s instttuc1onale; y generales gubernamentales,
etc.

De acuerdo con esta idea ~l p~oblema de la planeación del diseno curricular deberá fundarse ~n u~ reflexión que aborde tres direcciones
principales:
lo. Un análisis de las necesidades sociales, contemplando no sólo
aquellas demandas Y p~oyectos q~~
grupos sociales espec1ficos cons1
guen imponer como mercado de trabajo dada una correlació~ de fuerzas
determinada, sino también aquel~as
que, ya porque responden a ~n mterés mayoritario, ya P?rque tienen
un sentido histórico, se imponen como objetivos de la institución educativa en sus proyectos formales aun
cuando no cristalicen (o no hayan
cristalizado aún) en un mercado de
trabajo.
2o. Un análisis de las necesit!,ades técnico-profesionales del e1er:cicio profesional, igualmen~e sm
limitarse al mercado de trabaJo dominante Y buscando llegar al est~blecimiento concreto d_e los conocimientos y habilidades mvolucrados
en las actividades desarrolladas.
3o. Un análisis, por último, de l~s
necesidades académicas del propio
proceso de formación, tanto.ª ~artir de la naturaleza del conocimi~~to, como de los objetivos Y pohttcas institucionales.

Instituciones
educativas
Currículum

Grupos y cIases Práctica Necesidades
y sus luchas

profiesi·0 oa1

Mercado de
trabajo

sociales

El mercado de trabajo
El análisis de las necesidades sociales en el sentido en que lo hemos especificado antes, remite directamente al problema del mercado de tra-

bajo (en el caso de nuestra investigación el relativo a los espacios de
empleo en los procesos educativos
formales y no formales). La primera determinación a establecer es la
de la propia constitución de los mercados de trabajo, esto es el establecimiento de los procesos sociales,
políticos e ideológicos que hacen
históricamente posible el que determinadas demandas o necesidades de
grnpos sociales en particular se traduzcan en zonas de empleos, para
de ahí partir a establecer el modo
como el currículum ha de enlazarse
con ellas, ejerciéndolas, combatiéndolas o transformándolas según la
perspectiva que se adopte.

formación de un sujeto social para
un determinado proceso social.

La práctica profesional

Resulta importante el registro de
que, aun cuando un puesto de empleo y la caracterización de las funciones en él sean las mismas, en el
desempeño, las actividades concretas: los conocimientos y habilidades
que se hacen entrar en juego, pueden representar una diversidad muy
amplia y sobre todo pueden apuntar
a efectos sociales muy diversos, esto
es, pueden cumplir una función distinta para con el proceso de acumulación o procesos sociales específicos.

Lo primero que muestra la consideración de las especificidades del
ejercicio profesional, entendido
como la ejecución de determinadas
actividades, haciendo entrar en juego los conocimientos y habilidades
adquiridos en el proceso de formación, es la imposibilidad de hablar
de ejercicio profesional homogéneo.
No podemos hablar del trabajo de
una clase de profesionales como de
Así por ejemplo, en el marco de
una misma realidad, como un misnuestra
investigación, hacer capacimo tipo de actividades y funciones.
tación con docentes en una instituLa segunda orientación es la de
Desde nuestro punto de vista, aun ción educativa de nivel superior;
analizar el mercado de trabajo como
hacer capacitación con odontólogos,
una estructura. Importa mucho abor- la clasificación de las prácticas pro- médicos, psicólogos, etc. en una insfesionales
en
dominantes,
decadendar en este análisis no sólo sus astitución gubernamental, para el mapectos cuantitativos (número de ins- tes y emergentes no resulta sufi- nejo de un programa de educación
ciente para abarcar esas especifitituciones que dan empleo, puestos cidades.
para la salud y/o hacer capacitación
de salarios, movilidad ocupacional,
entre los obreros de una fábrica,
etc.) sino fundamentalmente sus asLo que este análisis exige es, para el manejo de nuevas tecnolopectos cualitativos: vgr. su concepgías; supone conocimientos y habitualización como "zonas de puestos entonces, caracterizar la diversidad lidades muy distintos. Las actividade trabajo definidos en un momen- de actividades, los diferentes nive- des de diseño, programación, ejecuto y un lugar determinados, estrati- les de ejecución en una misma ac- ción y evaluación, en cada uno de
ficados en su contenido y sus condi- tividad en distintos campos, los dis- estos casos representan un modo de
ciones de desempeño" (como lo ha tintos tipos de intervención respec- intervención distinto para el profedefinido Jorge Sandoval) y el esta- to a determinadas actividades, el sionista. Aunque en general se trablecimiento de las determinaciones grado y tipo de conocimientos que te de la misma función, concretaideológicas y políticas concretas que en cada actividad se hacen entrar en mente no es la misma: se trata de
(según el mismo Sandoval) los ca- juego y si éstos se adquieren en el espacios distintos, buscan efectos
racterizan como "zonas de confron- currículum o fuera de él; las dife- sociales distintos y aun más, supotación de clases y grupos sociales''. rencias que en el modo de interven- nen habilidades técnicas profesionación en una misma actividad introduce la distinta formación, resultan- les distintas, habilidades que, por
A la luz de este análisis el curríotra parte, no siempre aporta el
culum aparecerá como un espacio te de las diferencias en la ejecución currículum, el cual suele plantearsocial entroncado a otros espacios del currículum en una misma insti- se la función de capacitación como
sociales; aparece como el proceso de tución (cambios de plan de estudios) una sola.
o el de distintas instituciones.

....

Q

\O

�¿UN METODO PARA LA ENSEÑANZA

DE LA ESCRITURA DE CREACION?

Horacio Romero
Es en ese terreno de las actividades concretas en el que puede descubrirse la articulación entre necesidades sociales, mercado de trabajo y proceso de formación porque
este es el locus en el que aquellas
alcanzan su realización y éste último su sentido final.
De allí que la práctica profesional sea la categoría desde la cual podemos elevarnos en el análisis en
cualquiera de las tres direcciones:
proceso de formación, mercado de
trabajo o necesidades sociales, de
ahí también la necesidad de no restringir el concepto y buscar sus determinaciones concretas: técnicoprofesionales, económico-sociales o
políticas.

El currículum
Hemos hablado de conocimientos y
habilidades técnico-profesionales
puestos en juego en la práctica
profesional; la otra dirección que
debe seguir el análisis es la que nos
lleva a la consideración del proceso
de constitución de esos conocimientos y habilidades.

......
e:,

En este análisis se ha de abordar,
por un lado, el contexto institucional, esto es, la institución educativa como parte de un sistema del que
importa establecer las determinaciones políticas e ideológicas que le dan
sentido, establecer sus vinculaciones a determinados procesos y grupos sociales, las características
particulares de sus actores: funcionarios, estudiantes y maestros con
sus respectivos intereses y expecta-

tivas de grupo social.
Por otro lado, el proyecto formal
o plan de estudio, destacando las
concepciones y posiciones teóricas
tanto sobre el objeto de conocinúento, corno sobre los sujetos del conocimiento, la estructura adoptada, los
mecanismos de evaluación y su propuesta de vinculación con las necesidades sociales y por último, la
ejecución real del proyecto formal,
entendido también corno terreno de
confrontación y como proceso dinámico en el que convergen y actúan
una enorme variedad de factores y
procesos que conforman la realidad
educativa, llegando hasta la consideración de los resultados de este
proceso a partir de la inserción de
los egresados en el mercado de trabajo.
La ejecución real del currículum
(currículum real), resulta ser el espacio más rico en determinaciones,
por tanto ese espacio y la categoría
que lo refleja (práctica social del
currículum) resultrui fundamentales
en la aprehensión del proceso educativo como proceso social. En él
convergen las particularidades de la
institución (universidad pública, por
ejemplo), el proyecto formal, el
proceso de formación, los intereses
y expectativas de los actores, el
mercado de trabajo a través de ciertos espacios (talleres o prácticas
profesionales), etc.; este es, pues,
el reflejo más fiel de la totalidad
educativa.
Todo lo anterior nos debe llevar
a interpretar un currículum, ya no

como un "producto" resultado de
la planeación y terminado una vez
que se obtiene el plan de estudios
formalmente estructurado, descontextuándolo del momento sociopolítico, económico y cultural en el
cual surge y en el cual se va a
ejecutar, desconectándolo también
de los propósitos formulados en su
proyecto, los que le dan justificación
y fundamentación teórico-conceptual y metodológica.
Esta concepción del currículum
como proceso dinámico, evitaría
evaluar su congruencia interna, con
una simple comparación entre calidad del ingreso y calidad del egreso,
o su congruencia externa con una
comparación entre perfil profesional del plan de estudios e inserción
en el mercado de trabajo de los
egresados.
Septiembre de 1989.

&lt;-:.)la única actihtd auténtica en el arte es v será
siempre una participaci6n sentimental v e,'notiva
a_1111;111e, claro está, todo depende de qr~e mi sentlnuento sea acertado o desacertado, y de q11e mi
emoci6n se j11Stijiqr1e o no: hay q11e k&gt;grar, ante
todo, la pureza del sentimiento.

Porque después el asunto se trató al ?unto esperado con ansiedad por
de un modo distinto; cuando con el qm~nes no !eyeron la exactitud que
adv_enimiento del capitalismo y la encierra el titulo: no va a decir cómo
sociedad absolutamente mercantili- enseñar el arte sino cómo utilizarlo
zada - o maquinizada en aras de la para enseñar. Incluso apunta por ahí
producción en el socialismo, que que mediante un uso humano del ar1
Johannes Pfeiffer
para los efectos es lo mismo- el fin te puede construirse una sociedad
En los orígenes de la educación la Y~ no era el hombre, aun cuando se más equilibrada y justa. En pocas
entidad preservadora del bien co- d1Jera que todo se hacía para el palabras, el arte ocupa un lugar immún, rey, emperador, juez o Esta- hombre, sino la cosa: el hombre se portante en la tarea socializadora de
do, no tenía fines más amplios que convirtió en el instrumento el la educación.
la formación de personas aptas para medio. La educación se abocó'a la
el ejercicio del poder y de la guerra. eficacia de los medios, pretendien~l arquitecto francés de origen
~esp?és vinieron las artes y las do humanizar la función que desem- SUIZO Le Corbusier, en su En Defenciencias, que de todos modos no ex- peña el hombre, hacerlo hábil de sa de la arquitectura4 cita una mocluían los propósitos originales. y manera humanizada.
derna falacia, "lo que es útil es
ya en el pensamiento moderno el tribello'', un truco para engañar a los
Los pedagogos, nueva estirpe de lectores no prevenidos, dice él. Porvium (las tres artes liberales relatimoldeadores
del espíritu y el cuer- que lo _estético, señala antes, no está
v_as a la _elocu_encia: gramática, retópo,
se
dedicaron
a pensar en la me- tan Uilldo a lo útil como a lo humarica, d1aléctica) y el cuadrivium
jor
forn1a
de
llegar
rápidamente ahí. no, que en sus términos es "un ce(conjunto de las cuatro artes liberales: aritmética, música, geometría y A partir de entonces el arte no fue rebro y un corazón, una razón y una
objeto final sino un instrumento pasión".
astronomía). 2
más. He~bert Read, por ejemplo, tiEs de notar que el pensamiento li- tula a su mteligente libro sobre eduPor eso, dice, "la arquitectura es
3
beral tenía en alta estima a las artes cación La educaci611 por el arte y un fenómeno de creación, siguienconsideradas dentro de éstas lo qu~ señala que desea demostrar la ¿er- d_o una ordenación"; un oficio claahora conocemos como ciencias teza de la tesis de Platón según la sificado entre las bellas artes
exactas; tal vez porque en el ideal cual el arte debe ser la base de la categoría que los arquitectos defien~
de la época -aun con toda su os- enseñanza-aprendizaje. Bernard den con esmero, aunque no siemcura intolerancia- el hombre toda- Shaw dice, en texto que sirve de pre con los hechos.
vía ocupaba un puesto superior epígrafe a dicho trabajo, que las Besobr? las cosas. '' La educación pre- llas Artes son el único maestro, fuePo?emos este ejemplo porque evit~nd1a ser la exploración y explaya- ra de la tortura.
dencia el trazo de ciertas fronteras
c1ón del espíritu. No sabemos si los
entre los oficios artísticos y el arte
El libro de Read exhibe con sa- que los un~ y desune, pero que, so~
monumentos artísticos de esos tiempos son resultado de tal idea; las biduría distintas facetas de la natu- bre todo, dificulta deslindar entre la
obras_ de Miguel Angel y de Bach, raleza artística de todo hombre, de concepció~ artísti~a propia y la que
por eJemplo. Si así fuera, entonces cómo el estímulo de éste abre las fa- es necesano asumir al iniciar a los
habría que regresar algunos siglos cultades de los sentidos y lleva al de- nuevos en el oficio. Se podría decir
para encontrar la veta de la educa- sarrollo de las habilidades la inte- que la sociedad actual privilegia y
li~encia y la producción d;l pensa- apoya al a~te útil, la arquitectura, las
ción artística.
nuento; pero el autor, también, de artes plásticas, pero como mercanCartas a un joven pintor, no llega cía, decoración y diseño; la mú-

�sica por su facultad de lubricar los
mensajes para que mejor fluyan hacia las conciencias; el cine para
publicitar; la literatura, entre otras
posibles utilizaciones, para preservar la gramática. Interesan las habilidades en oficios cercanos al arte,
que no comprenden los auténticos
contenidos artísticos.
En la arquitectura, por ejemplo,
al distribuir y calcular las funciones
de un edificio y los espacios no suele incluirse el trabajo con los signos y los significados: es bello a la
manera útil, pero no estética. En la
literatura hay una diferencia abismal entre redactar y escribir; los escritos únicamente correctos, con
buen uso de la gramática, o incluso
de las llamémosle nuevas formas de
la gramática -distribución tipográfica, recurrencia a tamaños, colores,
tipos de letra, etcétera- carecen de
espíritu, ese espíritu apropiadamente llamado poética. En la música,
ejecutar bien una partitura no necesariamente hace posible que una persona haga pasar algo de sí a través
de un instrumento. Pero -porqueel arte en realidad incluye algo,
siempre, de lo más profundamente
humano: las verdaderas constantes
que aún hoy permiten distinguir a
alguien dentro del género de los
hombres: la voz, la imaginación, el
instante, el sueño, la percepción, la
voluntad, la imagen, la sabiduría, el
tiempo, la armonía ...

........

M

Con ello el hombre trabaja, reúne elementos para hacer un organismo, crea a la manera de Dios, da
forma. Hay arte cuando se alcanza

esa condición fundamental que, dice
Le Corbusier, es la estética. El acto
es único, en el artista en particular
pero tan1bién en el hombre. En
nuestro tiempo ya a nadie se le estimula para ello; porque es algo,
además, que sucede en la soledad
del hacedor de arte, cuando se comulga con la voz interior que oye
lo que ocurre en lugares inciertos,
quizás ahí donde, dice María Zambrano, 5 la conciencia del ser se
pierde en los can1pos del sueño; que
vienen a ser gém1enes de creación,
dice, cuando se transfieren a un lugar de conciencia adecuado, al lugar en que la conciencia y el alma
entran en simbiosis.

Y como estamos hablando de
enseñanza, haremos la pregunta:
¿qué es, de todo esto, lo que puede
enseñarse?
Piet Mondrian, en su ensayo La
nueva imagen de la pintura, 6 dice
que el contenido de todas las artes
es el mismo, pero sus posibilidades
de expresión diferente$. La responsabilidad que el pintor adjudica a su
arte son las oismas que asume todo
artista, a saber: "encontrar para y
por sí mismo el modo de elaboración del medio de expresión' ' .
Para nosotros aquí se encontraría,
justamente, el meollo de la enseñanza artística. Hasta ahora en la educación que denominaremos seglar se
incluyen -y a veces con menosprecio- las artes útiles; en parte para
familiarizar al pupilo con vocación
en ese sentido, pero sobre todo por
la utilidad que para cada uno de los

educandos tendrán en su vida futura.
Ejemplos muy claros son, del primer caso, la música; del segundo,
los principios de la escritura, la
gramática. Y ya en el terreno de las
artes propiamente dichas, en algunas se enseña una técnica que puede permitirle al discípulo adquirir
habilidad y tener a la mano elementos por si su vocación o simplemente su interés lo llevan a la búsqueda
del quehacer artístico en, imaginemos, la pintura, la música, la danza,
el teatro, la arquitectura.
Caso aparte el de las letras, donde la profesión de ¿literato? no abarca el conocimiento de los medios de
realización artística, sino que más
bien implica la recabación de datos,
información, acerca de la materia.
Un músico puede aprender a tocar un instrumento; aun con todo lo
ajeno que pudiera resultar a cierta
obra, puede con esfuerzo ejecutarla.
Esas artes que dan la posibilidad de
la interpretación permiten las escuelas en las que se trasmiten principalmente las técnicas.
Pero el arte de la palabra supone
otro tratamiento. Ahí la materia prima pareciera pertenecemos desde
siempre, y en cierto modo es así.
Mas en arte no hay pertenencia sin
apropiación, sin trabajo. Y el trabajo del creador con la palabra no significa sólo el trabajo con las palabras, sino con las propias palabras,
con la palabra íntima, con la voz.
De algún modo que no cabe precisar aquí la obra de todo artista de
la palabra estriba en el mejoramien-

to_ -profundización, claridad, amplitud de registro, etcétera- de su

fondo _y forma, o espíritu y forma.
~epet1mos, en este caso no es po- c~osa, o más bien, reducida al silensible instruir en la habilidad. Se su- cio. Al respecto, Octavio Paz dice·
~I fondo ~rota de la forma y no a 1~
Un~ verdade~a escuela de arte pone q_ue ~ hace, sí, pero en general mversa; 1 se refiere primeramente
ello
s1gmfica
enseñar
a
redactar
tendna qu~ partir de, por ejemplo,
1
novelas, cuentos, obras de teatro ª. ~ que dice la escritura, a su
el pe~a~ento de Mondrian, para poemas...
sigruficado;
por eso piensa él que las
'
que el ~n_1ciado en ciernes estuviera
verdaderas ideas de un poema no
en pos1c1ón -disposición se le suU~ poco esa es, incluso, la pre- son las 9ue se le ocurren al poeta
p~ne- de "encontrar para y por sí
antes, smo después, con o sin su
mis~o el modo de elaboración del tensión ~e la Poética de Aristóteles, voluntad.
~ed~o de expresión". En otros que sustituye eficacia por espíritu.
termmos, de jugar con su espíritu Esa manera de lograr objetivos hizo
~I a~e del poeta consiste en darde aventurarse a caminar por la fron~ de la poesía clásica, según opinión le si~fi~ación a las formas. Eso patera _entre la voluntad Y el ser, como de R~land Barthes, s una escrih1ra rece md1carnos un poco acerca de
lo dice María Zambrano. Esa, más red~c1d~ ~I silencio, ya que el len- lo que habría que hacer para intenque escuela, como lo entendemos gua3e clas1co es un lenguaje social. tar la_ enseñanza de la escritura de
aho!~• sería laboratorio de alquimia La forma se convirtió, agrega, en creación.
val~r d_e uso. Como señala Aristóteespmtual.
les, ciertamente hay una ciencia
En p~imer lugar' no plantear a la
Las letras, evidentemente, diría- de la forma; pero mucho se ha pen- ed~cac1ón un objetivo socializante,
sado
acerca
de
los
atributos
absoluse_que ostentan ese problema. El esno ~plantar, valga la redundancia,
cntor es depositario de 1a palabra tos de ésta. En su libro sobre La una idea de ideal del hombre; si se
relación
del arte con la naturale1
el lo~os~ ~ietafóricamente hablando:
za,
Friedrich
Schelling señala que vale: pensemos en la noción de arel prmcip10 de las cosas, el origen
la forma es la cara externa de la quetipo de Carl c. Jung, lo que por
de la creac~ó~. Por eso la poesía a
naturaleza humana ya llevamos denmás de d1vma -idea de Ezra belleza, en un principio inspirada tro.
Pound- es también la madre de las co~ple~mente en la naturaleza; el
artista, dice, no debe escatimar nada
art~s. Podemos convenir con Jorge
En e~te sentido un profesor norde sí para lograr hacerse maestro de
Luis ~or~es en que la poesía es la
teamencano,
Gereth B. Matthews,
expenenc1a estética. 7 O sea, que en la forma, pero ésta es algo de lo cual pudo comprobar con niños que ésdebe valerse para hacer visible el alt~as las artes hay poesía; en efecto,
ma
(y aunque Schelling tiene una tos,_ en sus balbuceos mentales, es
s1; sólo que en este momento vemor~!~ la del espíritu del hombre, no d~c1r, en los orígenes de su pensamos a la poesía como el arte hecho
la ~tIIIza como moral social, de la miento filosofaban, incluso pland~ ~alabras, cuyo procedin1iento es
teando problemas a la manera de los
d1stmto al de la pintura, 0 la música sociedad, léase ~stado, que es la que grandes fil_ósofos como Bertrand
norma la educación de nuestro tiempor lo que ya dijimos.
' po).
Russell, Aristóteles O Wittgenstein
pero observó que al ser socializa~
A~í que en la tarea de enseñar la
solamente dejaban de hacerEn nuestro tiempo, en que el con- dos ~o
1?0 que lo consideraban con
escntura de creación hay dos prolo
s
trol más que despótico es ideológib_lemas básicos: el que no se la conco,
la literatura se basa en la forma desden o se les dificultaba. En su
sidere arte útil y, por lo tanto, no
de la id~ología, supuestamente del breve trabajo titulado El nbio Y la
entre en la moral de la sociedadfilosofía12 expone ejemplos que lo
pensanuento y de las ideas, así que demuestran.
Estado; Y la indisoluble relación
nuevamente es una literatura silenvoz.

°

......

(M

�LA ORTOGRAFIA A LA LUZ DEL
PROCESO DE SIGNIFICACION

Irene Livas González
En segundo lugar, poner al interesado en el camino de la forma,
pero solamente si es posible que entre él en sí mismo, que como aconsejaba Rilke al joven poeta, 13 el
novel creador tenga efectivamente la
necesidad de crear; en la escritura
van juntos porque, como dice Ernst
Jünger, "cuando el contenido se
vuelve más importante que la forma,
hay que aguantar la defici_encia
estilítica". La fórmula, por slillple
que parezca, podría esbozarse
este precario modo: enseñar a sentir'.
enseñar a hacer; pero solamente s1
se está aprendiendo a ser.

?e

Por eso no hay escuelas de poetas.
Pero sí estamos de acuerdo en que
la experiencia estética es poesía, todas las artes se enfrentan al problema de cuáles son los lugares donde
se aprende a ser poeta, ya sea en la
música la escritura, la escultura, la
arquite~tura, la pintura, el cine.
Frecuentemente se forman estas
escuelas, inciertos laboratorios alquímicos donde comulga la cofradía de los buscadores, aquellos que
se ponen a indagar en sus espíritus,
en las relaciones humanas y en la
lectura de la obra; o en la propia catarsis del ser con las cosas. Entonces se da la posibilidad de los poetas;
si tienen cerca la forma estarán encontrando la manera de hacerse de
un dominio de expresión sensible.
Pero en esto fallan las instituciones;
su moral no es compatible con la del
interior de los artistas.
Las instituciones promueven solamente lo útil, a veces incluso lo

moralmente útil. Pero lo que es bueno para ellas no lo es para la realidad del arte, que a veces es también
la realidad más profunda del hombre.

Referencias
1 Johannes Pfeiffer, La poes(a, Col.
Breviarios, Ed. FCE, México, 1986.
2

Gran Diccio11ario E11ciclopédico Ilustrado de Selecciones del Readers Diges 't.

3

Herbert Read, La educaci6n por el arte,
Ediciones Paidós, España, 1986.

4

Le Corbusier, E11 defensa de la
arquitectura, Ed. Conse~ería de Cultura
y Educación de la Comurudad Autónoma,
Murcia, 1983.

5

María Zambrano, El sue,io creador,
Cuadernos de la Facultad de Filosoffa,
Letras y Ciencias, No. 28, Universidad
Veracmzana, México, 1965.

6

Piet Mondrian, La nueva imagen de la
pi11tura, Colección Arquitectura, No ._ 9,
Ed. Consejería de Cultura y Educac1?n
de la Comunidad Autónoma, Murcia,
1983.

7

Jorge Luis Borges, "~ poe~fa", en:
Siete noches, Col. Tierra Fmne, Ed.
FCE, México, 1982.

8

Roland Barthes, " La escritura y el
silencio", en: El grado cero de la
escritura, Ed. Siglo XXI, Argentina,
1973.

9

Aristóteles, Arte poética, Col. Austral,
Ed. Espasa Calpe, Madrid, 1989.

° Friederich Schelling, La relaci6n del

1

arte con la naturaleza, Col. Los Grandes Pensadores, Ed. Sarpe, Madrid,
1985.

11

Octavio Paz, Corrie1úe a/tema, Ed. Siglo XXI, México, 1970.

12 Gareth B. Matthews, El nhio y la
filosofía, Col. Breviarios. Ed. FCE,
México, 1986.
13

R. M. Rilke, Cartas a t111 jovm poet~,
Col. La Nave de los Locos, Ed. Premia,
México, 1961.

El origen de las dificultades ortográficas
Uno de los mayores problemas en
la didáctica de la escritura es el dominio de las excepciones al código
fonético-alfabético, dominio al que
comúnmente llamamos ortografia.
Inicialmente se pretendía que la
escritura española tuviera una letra,
y sólo una, para cada sonido usual
de la lengua oral. 1 Sin embargo,
aunque es una de las lenguas modernas que más se acerca a esa correlación perfecta entre los elementos sonoros y los gráficos, el español de hoy está lejos de satisfacer
aquel requisito original y presenta
muchos desajustes. A continuación
trataré de explicar cómo surgieron
éstos.
Básicamente, el problema radica
en que la escritura, por su propia
naturaleza, es mucho más estable
que el habla.Las letras, al ser fijas,
no pueden registrar las variaciones
que inevitablemente se presentan en
las diferentes realizaciones de un
mismo fonema por parte de los hablantes. Como es evidente, esta aseveración implica que el fonema no
es el fenómeno sonoro que efectivamente tiene lugar al hablar, sino
su representación mental, la imagen
o "modelo" que existe de él en la
mente del hablante.

los abajeños, y no obstante, el fonema Is/ seguirá figurando en el español de México, mientras unos y
otros tengan respecto de él la misma representación mental y la misma intención diferenciadora; mientras los mexicanos de las distintas
regiones sean capaces de reconocerlo en el habla de otros, a pesar de
las diferencias objetivas de pronunciación.
Pero tan1bién es posible que un
sonido de la lengua termine por
desaparecer, incluso como representación mental. Por ejemplo, cuando en un grupo lingüístico amplio,
la realización sonora de algún fonema se aproxima demasiado a la de
otro, puede suceder que llegue a
desvanecerse la intención diferenciadora y que la representación mental del primero se asimile a la del
segundo. En tal caso, el fonema
asimilado habrá desaparecido como
elemento lingüístico.

ese elemento lingüístico no existe,
ni como fonema, ni como letra.
Tenemos entonces que la dificultad ortográfica sobreviene cuando la
desaparición de un fonema no va seguido por la desaparición de la letra que lo representa. El problema
puede ser general, como el que provoca a todos los hispanohablantes la
letra h; o bien, puede ser regional,
como el que nos ocasionan a los latinoamericanos las letras e y z.
Como resultado de este tipo de
evoluciones idiomáticas, tenemos
actualmente un buen número de dificultades ortográficas, pues, mientras en el español "estándar" que
se habla en el país figuran 22 sonidos lingüísticos, nuestro alfabeto
tiene 27 letras.

La correspondencia ideal de uno
a uno se cumple sólo en 12 elementos del sistema; el resto de las relaciones fonético-alfabéticas presentan
Ahora bien, si a tal desaparición le
uno o más de los siguientes desajussiguiera el ajuste gráfico correspontes: fonemas qu_e pueden represendiente, no se suscitaría ningún protarse con más de una letra, letras que
blema de ortografia; lo único que supueden representar a más de un focedería es que aumentaría el número
nema y fonemas que se representan
de palabras escritas con el fonema con letras dobles.
que hubiera absorbido al otro. Eso
fue lo que pasó, por ejemplo, con la
La lengua escrita como sistema
desaparición de la letra e (con cedi- paralel~ de signos
lla): en el español antiguo representaba a una consonante africada semeLa descripción anterior -como la
jante al sonido que hoy correspondeLo anterior significa que puede ria a la combinación ts: al princi- mayoría de los análisis pedagógicos
de la lengua escrita- supone que eshaber diferencias notables entre el
pio, fue sustituida en muchos vocafenómeno fisico que se produce, por
cribir es traducir a letras los signiblos por la ch y más tarde, en el resejemplo, cuando pronuncian el plu- to de las palabras, por la e o la z, 2 ficantes de signos ya acuñados en la
ral los costeños y cuando lo dicen
lengua oral.La idea subyacente es
de tal manera que en la actualidad
que la escritura surge cuando, a

"""
"""

f.11

�partir de la asociación original entre un significado (concepto) y un
significante (imagen sonora de la palabra), se elabora un tercer el~mento, el del grafismo correspondiente.

......
l,C

tancias, aún si dominara el código
de correspondencias entre fonemas
y letras, tendría el 50% de probabilidades de errar, dado que para el
Hay diversos indicios empíricos fonema /b/ hay dos letras válidas.
de que, en efecto, los signos que En cambio, para el alumno que
pone en juego la per_sona letra~a son cuenta ya con el signo gráfico, esto
funcionalmente mdependientes es, con la asociación directa entre
-aunque paralelos- de los que es- el significante escrito "vaca" y el
tableció en el desarrollo oral de su concepto, la disyuntiva entre las lelengua. Por ejemplo, puede i?ter- tras v y b, que plantea la intermepretar y codificar (sobre todo si son diación de la imagen sonora,
Ciertamente, la descripción vale cortas o muy usuales) sin evocar simplemente no existe; como no ha
para la aparición de la escritura para nada sus imágenes acústicas, o existido nunca, por ejemplo, para el
como producto cultural y, en el caso bien, puede usar con soltura pala- escritor sordo. (El lenguaje escrito
del individuo, para el inicio del pro- bras que jamás ha escuchado y co- del sordo letrado presenta, por
ceso de su adquisición; pero no para noce sólo por escrito.
cierto, deficiencias, pero no precilas etapas posteriores. Una vez que
samente relacionadas con los conla persona ha mecanizado el us? del Implicaciones didá~ticas de la c~n- flictos ortográficos del oyente.)
código y consolidado el maneJo de cepción de la escritura como sisla escritura como sistema de comu- tema autónomo de signos
La Cormación del signo gráfico
nicación, lo que se observa es una
asociación directa entre la represen- Es posible que la distinción entre Hasta aquí, nos hemos movido_dentación gráfica de la palabra y el con- signo gráfico y signo oral parezca tro del marco de un razonamiento
cepto en cuestión. La imagen ac~s- una sutileza intrascendente, pero su palmariamente tautológ~co: por una
tica deja entonces de ser necesaria. introducción al análisis pedagógico parte, decin10s que la disortografía
nos da una visión distinta del pro- se debe a la ausencia del signo gráceso de adquisición de la escritura fico y, recíprocamente, tomamos a
y, particularmente, de la ortografía. la propia disortografia como la
prueba de que el escritor carece de
Por lo pronto, la implicación más tal signo.
general sería que la disortografí~ se
da cuando el signo que el escritor
La misma circularidad del planEn ese momento se puede decir en está manejando es todavía oral. P~r teamiento anterior nos lleva a la
estricto sentido que se ha formado ejemplo, el alumno _que no ha teru- cuestión que promete resolvernos el
un nuevo signo; de modo que el_ le- do ocasión de asociar el grafismo problema: ¿cómo se_ forma pues el
trado (esto es, el lector y escritor "vaca" a la idea correspondiente, signo gráfico? La primera respuesexperto) cuenta ya con dos tipos de si se viera en la necesidad de escri- ta que se nos ocurre e~ que el measociación, las que, usando el es- bir la palabra, no tendría má_s re- canismo de su formación debe ser
quema clásico podrían representar- medio que traducir el conJunto similar al del signo oral, pero esa
se así:
fónico /b//a//k//a/, que es el único explicación nos conduce, a su v:z,
significante para ese significado que a la pregunta consecuente: ¿y el sigfigura por el momento en su_ reper- no oral, cómo se forma?
torio lingüístico. En tales crrcuns-

La verdad es que no hay respuesta definitiva a la cuestión. Ella fue
el punto de partida de la disciplina
que hoy conocemos como psicolingüística y sigue siendo su piedra
de toque. Sin embargo, una revisión
somera de los intentos más destacados por resolverla, nos puede dar luz
sobre el asunto que nos interesa en
la enseñanza de la ortografía.

caciones sobre la formación del signo lingüístico.

Primero, Watson afirmó que las
palabras tenían significado porque
ante ellas, la persona emitirá una
respuesta fisiológica semejante a la
que producía ante la cosa nombrada.
Como corolario de la incipiente teoría conductista, la afirmación era
impecable,
pero empíricamente reLa primera concepción de signo
sultaba
insostenible.
Es evidente que
que, a diferencia de la de Saussure,
la palabra "sed", por ejemplo, no
tomaba en cuenta la realidad de la
suscita en el individuo que la
cosa significada, fue la de Ogden y
3
escucha,
pronuncia o recuerda, una
Richards, quienes la representaron
respuesta fisiológica similar al femediante el triángulo siguiente:
nómeno que denota.
Referencia o
concepto

~~

Símbolo,
significante o
imagen acústica

Referente o cosa
nombrada
(realidad)

Vino después Osgood 5 a aclarar
que entre el estímulo lingüístico y
cualquier respuesta observable había una actividad mediadora constituida por una serie de evocaciones
o fracciones mínimas de respuesta;
había, en fin, una especie de "disposición'' neurológica que, no obstante ser inaccesible a toda observación o registro, tenía un asiento
físico: el sistema nervioso central.

De acuerdo con esta concepción,
la relación entre un símbolo (significante, para Saussure) y el referente o realidad nombrada (que en el
Con el matiz demediación introesquema saussuriano no figuraba
ducido por Osgood y otros teóricos
expresamente)* venía a ser el penconductistas como Skinner y Mowsamiento (o significado, para
rer,
cobró fuerza la noción de la sigSaussure).
nificación como una forn1a encubierta de conducta. De ahí a la
A partir de este modelo se empesuposición de que la significación
zaron a generar dentro de la psico- era cuestión de condicionamiento,
logía conductista -que en ese tiemhabía sólo un paso, que muy pronpo arrancaba- una serie de explito habría de darse: "El significado

de una palabra puede condicionarse exactamente de la misma manera que otras respuestas. " 6
Esta desafortunada explicación
teórica sobre la formación del signo fue rápidamente superada dentro
del campo de la semántica, pues era
demasiado ingenua para resistir el
análisis lingüístico.

Efectivamente, para rechazar la
idea de la significación como respuesta condicionada, bastan tres
consideraciones lingüísticas irrefutables: la existencia de palabras no
referenciales, que de ninguna manera podrían haber tenido una asociación primaria con experiencias
sensoriales (por ejemplo, ¿cuál sería la respuesta asociable a la palabra "que"?); la polisemia que afecta
a la gran mayoría de las palabras en
todas las lenguas (imagínese la compleja combinación de generalizaciones y discriminaciones que tendría
que cumplirse para que el hablante
asociara por condicionamiento palabras como "frente" o "general"
con todos sus referentes) y la evidencia de que el signo lingüístico
puede adquirirse en forma pasiva
(por ejemplo, los paralíticos cerebrales cuyo problema motor los incapacita para articular comprenden
perfectamente la lengua de su grupo cultural, a pesar de no haber emitido nunca respuestas lingüísticas
que pudieran condicionarse) .

•En el fondo, desde que fonnuló el famoso principio de la arbitrariedad del signo lingüístico, Saussure se estaba refiriendo a la realidad significada,
puesto que lo verdaderamente arbitrario o innecesario no puede ser la relación entre significante y significado -sin ella no habría signo- sino entre
el signo
y la cosa •nombrada. Lo que sucede es que el elemento de "lo real" subyacía a su planteamiento, aparentemente, de modo un tanto subrepticio
o inconciente.

-

...
--.;¡

�Como ya se habrá dado cuenta el
lector, la principal deficie~ci~ n~etodológica de la forma asoc1ac1?ru~ta de explicar el origen de la s1gruficación radicaba en el empeño por
enfocar los signos lingüísticos como
entidades aisladas. Actualmente, es
ya un lugar común entre los especialistas la expresión de que "Las
palabras no tienen sentidos, sino ~olamente usos"• o, como lo exphca
Gutraud: "El sentido, tal como nos
es comunicado por el discurso, depende de las relaciones de la palabra con las otras palabras del contexto, y estas relaciones son d~terminadas por la estruc~ra del s1s!ema lingüístico. El sentido, o meJor
dicho, los sentidos de cada palabra
son definidos por el conjunto de estas relaciones y no por una imagen
de la cual aquélla será portadora. ,,7

resulta desde luego absurda, pues
equivaldría a pretender que el niño
adquiriera su lengua materna a fuerza de practicar aisladamente la pronunciación de cada una de las palabras que la integran. Pero, si particularizamos el análisis de las distintas prácticas, se nos revelan aún
más claramente los errores implicados. Por ejemplo, cuando el maestro pone a sus alumnos a hacer
"planas" de palabras con dificultades ortográficas, los está haciendo
trabajar con meras formas vacías ?e
significado; sucede entonces lo mismo que cuando se pronuncia muchas
veces seguidas la misma palab~a: la
repetición produ~e ~na e~pec1e de
saturación de la s1gmficac1ón Y termina produciendo en el hablant~ la
sensación de que emite un somdo
hueco, despojado de sentido.

Por qué Callan las prácticas ortoPor otra parte, cuando las líneas
gráficas usuales
de palabras son dictadas en vez de
Volvamos, ahora con más elementos de juicio, al problema pedagógico que nos habíamos planteado
inicialmente; el de la enseñanza de
la ortograffa.
A diferencia de la lingüística, la
pedagogía qued~ i~pr?otada por la
concepción asoc1ac1omsta del des~rrollo de la lengua y esto se refleJó
en el tipo de prácticas escolares que
se adoptaron para el desarrollo de
la ortograffa.

....
....

00

Para empezar, se generalizó la
tendencia a descomponer la lengua
escrita y practicar aislad~mente sus
elementos. Como estrategia general,

copiadas, lo que el maestro está propiciando es una asociación entre un
significante gráfico y un significante oral, pero de cu.¡lquier _manera,
está dejando fuera del Juego al
significado. De acuerdo con ~o que
hemos visto, eliminando al s1gruficado se elimina la posibilidad de que
el alumno fonne el signo gráfico, Y
con él, su ortograffa.
El fracaso de las estrategias basadas en la desarticulación de la lengua escrita es tan r?tundo, que muchas veces se marufiesta en el curso del mismo ejercicio.
Otra práctica muy ext~nd_ida es la
ejercitación de la memona visual. Se

basa en la idea -también derivada
del planteamiento asociacio~stade que, siendo la palabra escnta una
imagen o estímulo visual, de~e ser
perfectamente discriminable (visualmente recordada) para que pueda
suscitar la respuesta apropiada.
La preocupación por el des~rrollo de la memoria visual se marufiesta expresamente en muchos manuales y textos sobre didáctica d~ la_ lengua escrita: "Para el ap~end1~aJe de
la ortografía, la memona de imágenes es un factor positivo ... (uno) de
sus rasgos característicos es la capacidad de recordar las letras de u~
palabra mediante una memona
fotográfica.' ' 8 Esta idea ha tenido
particular resonanci_a P?rq~1~ concuerda con la in1pres1ón mtmuva del
propio usuario de la lengua escrita.
Así, muchas personas reportan que
cuando les asalta una duda ortográfica les basta ensayar las diversas
escrituras posibles e inmediatamente reconocen la correcta. Con bastante lógica, la gente atribuye e~e
reconocimiento a que su memona
visual había conservado la imagen
de la palabra en cuestión. En realidad, se trata de una impresión fals~;
el escritor que aplica esta estrategia
00 está evocando una simple imagen visual, sino un signo gráfico en
toda forma. Esto se hace patente
cuando se verifica la escritura de palabras que tienen algún homófono.
Supongamos, por ejemplo, que en
el curso de un escrito se trata de decidir la escritura de "sierra"
(sustantivo) o "cierra" (verbo), "a"
(preposición) o "ha" (verbo),
"siento" (verbo) o "ciento"

(adjetivo); si el factor determinante
fuera la pura memoria visual, nadie -ni siquiera el lector expertoacertaría a elegir entre las dos imágenes gráficas de cada sonido, puesto que tratándose de vocablos comunes, ambos estarían grabados con
igual intensidad en la memoria. Sin
embargo, si el escrito es contextual
-no una serie de palabras sueltas- y el escritor no es un principiante, la decisión es automática; es
como si el propio contexto significativo impusiera la opción apropiada, a veces, sin permitir siquiera reparar en el valor semántico de la alternativa rechazada. Es claro, entonces, que este tipo de decisiones obedece a un proceso de significación
y no a la memoria ''fotográfica'',
que simplistamente postulan las autoras que citamos antes.
Por último, revisemos la estrategia de las reglas ortográficas. Generalmente se da por sentado que si
un alumno es capaz de recitar las reglas de ortografia, también será capaz de aplicarlas; desgraciadamente,
las cosas no son tan sencillas. Los
maestros nos topamos a cada rato
con clumnos que después de memorizar perfectamente una regla,
parecen incapaces de atenerse a ella.
La aplican -sí acaso-cuando su
conocimiento se pone a prueba en
un dictado de palabras sueltas; pero
en cuanto se enfrascan en la producción escrita libre, vuelven a cometer los mismos errores que antes de
"machetear" la regla relativa.
Igual que en el caso de la memoria visual y la ortografia, estamos

aquí ante dos habilidades independientes, que bien pueden desarro- que los rasgos sonoros se aprenden
llarse en fom1a paralela, sin llegar de manera "nan1ral" a través del
a influirse entre sí. La memoriza- uso significativo de la lengua oral.
ción de una regla ortográfica es un
Pero esto no qmere decir que la
aprendizaje mecánico, mientras que
escuela
deba mantenerse al margen
la escritura productiva es un procedel
desarrollo
de la ortografía de sus
so integral de significación, que por
estudiantes.
Al
contrario, de todo el
cierto dejaría de serlo, si su curso
planteamiento
anterior
y de la protuviera que interrumpirse a cada
pia
conclusión
general,
pueden
desmomento para que el escritor repaprenderse
importantes
consideraciosara mentalmente las reglas y tones pedagógicas.
mara las decisiones gráficas correspondientes. En el uso lingüístico
Ante todo, es evidente que la esnom1al, que naturalmente es significuela
debe asegurarse de que los
cativo, el que escribe echa mano de
alumnos
usen intensivamente la lenlos signos con que efectivamente
gua
escrita,
por lo menos tan intencuenta en ese momento, si algunos
sivamente como usan la lengua oral.
de ellos son sólo de naturaleza oral,
Para ilustrar la idea, esto significa
lo usual es que como tales los tome,
que
si el niño en su habla cotidiana
y simplemente los traduzca a letras.
procesa un promedio diario de, diEn el curso de la escrin1ra signifigamos, cinco mil palabras, debería
cativa sólo excepcionalmente se releer también una cantidad similar.
curre a las reglas.

En segundo lugar, puesto que la
escritura ortográfica es el resultado
del desarrollo de un verdadero sis¿Significa todo lo anterior que la ortema de significación, sucede con
tografia no puede enseñarse? Si por
ello lo mismo que con otros domi"enseñanza" se entiende un procenios lingüísticos: cuanto más temso en el que el maestro planea y conprano se inicie su adquisición, más
trola el aprendizaje del alumno, hay
probable será que llegue a consolique decir que, efectivamente, la or- darse.
tografia -a diferencia de la mayor
parte de las adquisiciones académiOtra implicación pedagógica de lo
cas- no es enseñable. Ningún
expuesto es que con el desarrollo ormaestro puede precisar con qué extográfico sucede lo contrario que
periencias de aprendizaje o en cuáncon la mayor parte de las habilidatas sesiones van a aprender ortogrades cognoscitivas, el uso receptivo
fia sus alumnos. Los rasgos ortográinfluye más que el productivo, por
ficos de las palabras se adquieren en
lo que en este aspecto de la escrituforma espontánea a través del uso
ra -y sólo en éste- la lectura es
significativo y contextualizado de la
más importante que la propia prolengua escrita; exactamente igual ducción escrita.

Conclusiones

�UNA CASA EN EL CAMPO

Zé Rodrix
Para terminar, es importante re- 2
Menéndez Pida!, R. Manual de gramáticalcar que el hecho de que la ortoca histórica espa1iola. Madrid. Espasa
grafia no se adquiere por mera
Calpe. 1980. Decimosexta ed. pp. 120ejercitación no signi~ca que _debe
121.
suprimirse toda prácaca relacionada con las características formales 3 Citado en: Guiraud, Pierre. La
semántica. México. F.C.E. 1976. Segunde las palabras. Lo que está conda ed. p. 25.
traindicado es su manejo descontextualizado, pero es perfectamente válido observarlas como significantes, • Benveniste, Emile. Problemas de
li11giifstica gmeral. México. Siglo XXI.
esto es, como elementos que son de
Octava ed. pp. 49-55.
un signo lingüístico.
Por ejemplo, si se conduce a un
niño a inferir que las palabras
"meseta" 0 "mesero" deben escribirse con s porque guardan una relación significativa con la palabra
"mesa", podría decirse que se e~tá
propiciando la formación_de los signos gráficos correspondientes.
Algo similar puede afir~ar~e de
las reglas; más que suprm~1r su
conocimiento, hay que cambiar de
enfoque. En lugar de en~eñ~rlas
como ordenamientos prescnptivos,
convendría que el alumno llegara a
abstraerlas de la realidad lingüística,
como las generalizaciones descriptivas que de hecho son. Si el alumno descubriera por sí mismo las
regularidades de la lengua escrita
que los expertos formulan a manera de reglas, se es~ría dan~? un
aprendizaje significativo y fac1lttando la formación de signos, Y con
ello, la escritura ortográfica.
Referencias bibliográficas
1

Real Academia Española. Ortografía.
Madrid, Imp. Aguirre. 1974. Segundaed.
p. 5.

5

Cf Osgood, Charles E. Curso superior
de psicolog(a experimental. México. Ed.
Trillas. 1969.

6

Mowrer, O.H. Leami11g 1heory a11d th_e
Symbolic Process. New York. John W1ley and Sons. 1960. p. 282.

7

Guiraud, P. op. cit. p. 27.

8

Horrocks, Edna M. y Sackett, Grace L.
•'Desarrollo de los conocimientos básicos
de ortografla." En: Horrocks, E.M.,
sackett, G.L. y otros. Lectura, º':ºg~afla y composició11 e,i la escuela prm1ana.
Buenos Aires. Ed. Paidós. 1969. p. 65.

Yo quiero una casa en el campo
Donde pueda componer muchas rolas rurales,
Y tener la certeza de los amigos cercanos, nada más.
Yo quiero una casa en el campo
Donde pueda medir el tamaño de la paz,
Y tener la certeza de los límites del cuerpo, nada más.
Yo quiero borregos y cabras pastando solemnes en mi jardín,
Yo quiero el silencio de las lenguas cansadas,
Y quiero la esperanza en las miradas,
Y la plantita de coca legal.
Yo quiero sembrar y tomar con la mano la pimienta y la sal.
Y o quiero una casa en el campo
Del tamaño ideal -madera, palma y macheteDonde pueda plantar a mis amigos,
Mis discos, mis libros, nada más.
Versión del portugués de Héctor Alvarado

�COMENTARIOS A LOS COMENTARIOS
DE JOSE ROBERTO MENDIRICHAGA

Francisco Ruiz Solís
SEÑAS
RESEÑAS
CONTRASEÑAS

uti'I

4

Me fue muy grato leer en el númeEn segundo término, es la primero anterior de la revista Deslinde una
ra
vez que escucho que el "oscu- tende abarcar todo el conjunto de
reseña general de José Roberto
científicos y ensayistas de toda la
Mendirichaga sobre la obra Desde rantismo dominante es un lugar co- Nueva España. En algunos pasajes
el Cerro de la Silla. Artes y letras mún ya superado'' y que este oscu- se hace referencia a algunos de los
de Nuevo Le6n editada por Miguel rantismo fue generado por la educa- más destacados de la Nueva EspaCovarrubias. Los lectores encontra- ción clerical, tal y como él lo afirma. ña en los siglos XVII y XVIII (Enrán atractiva y amplia la descripción En ningún lugar del ensayo se hace rico Martínez, Carlos de Sigüenza
que el Sr. Mendirichaga hace de di- una afirmación de esta naturaleza. y Góngora, José Antonio de Alzate
cha publicación. A mí en lo parti- Es más, las referencias a la situa- y Benito Díaz de Gamarra entre
cular me ha llamado la atención el ción cultural que imperaba en la otros). Estas referencias constituyen
espacio y el tipo de comentarios que Nueva España y en el Nuevo Reino sólo un recurso comparativo para
ha dedicado al corto ensayo titula- de León en el siglo XVIII están to- mostrar las diferencias culturales endo Apwttes para la historia del pen- madas de Elías Trabulse, El círcu- tre el centro de la colonia y las prolo roto (Ed. FCE, 1984) y La
samiento científico de Nuevo Le6n
ciencia perdida (Ed. FCE, 1985), vincias y territorios de la frontera.
con el que colaboré en dicho libro.
así como de La ciencia en la histo- No existe ninguna regla que impida
el uso de este recurso en un ensayo.
ria de México de Elide Gortari (Ed.
Me satisface el hecho de que ese
Grijalbo, 1979). En el caso de las
pequeño ensayo general sea foco de
En cuarto lugar, en un acto de juscondiciones
culturales en el Nuevo
atención de algunas sensibilidades
ticia al Seminario de Monterrey, el
intelectuales, aunque he de confe- Reino de León en dicho siglo, la Sr. Mendirichaga se equivoca en su
fuente directa citada en el ensayo es
sar que me sentiría doblemente sa- la Descripci611 del Nuevo Reino de apreciación del lugar que tiene esta
tisfecho si me hubiera encontrado
institución en el ensayo citado. Cito
Le6n (1735-1740) de Don Josseph
con una crítica sólida formulada por
sus argumentos: "Y se escamotea al
Antonio Femández de Jáuregui Seminario de Monterrey, fundado
algún científico social o historiador
Urrutia (Ed. de Malcolm D.
de la ciencia que pudiera situar en
en 1792, su papel de promotor del
McLean
y Eugenio del Hoyo, movimiento cultural en el actual Essu justa dimensión mi trabajo.
ITESM, 1963). Ni en mi ensayo, ni
tado de Nuevo León y antecedente
mucho menos en estos textos se del Colegio Civil y la Universidad".
En vista de que los comentarios afirma lo que dice Mendirichaga, a
formulados por el Sr. Mendiricha- lo más se explican las causas y las Los lectores interesados encontrarán
ga resultan ambiguos y confusos pa- condiciones del estancamiento cul- que el papel del Colegio Seminario
como promotor del movimiento culra los lectores, me he tomado la litural en la Nueva España, la crisis
bertad, en un acto de justicia inte- de algunas órdenes religiosas y las tural en el estado y antecedente dilectual, de dar respuesta a esas am- contradicciones en la estructura del recto del Colegio Civil se destaca en
el ensayo en la página 166.
bigüedades y deformaciones del poder virreinal.
contenido de los Apuntes para la
historia...
Una de las afirmaciones más conEsoy plenamente convencido de fusas del Sr. Mendirichaga es la que
que una polémica directa con los auEn primer lugar estoy de acuer- tores intelectuales de ciertas tesis y supone que "la historia del pensado con el Sr. Mendirichaga en que conceptos en el campo de la histo- miento científico y de la historia de
el ensayo es "discutible", yo diría ria de la ciencia dejaría más satis- la ciencia es un proceso constante ... ., No es lo mismo la disciplina
muy polémico y con sus limitacio- facciones intelectuales.
nes propias.
(aparato teórico y conceptual) que
el objeto de estudio (el referente a
En tercer lugar, el ensayo no preestudiar). Es decir, las prácticas

�científicas y los productos de las actividades intelectuales pueden ser estudiadas por muchas disciplinas. En
este sentido son objeto de estudio.
Algunas disciplinas que estudian
esas prácticas y esos productos intelectuales son la historia de la ciencia y las epistemologías de cada
ciencia en particular. Salvo para la
tradición neopositivista presente en
algunas expresiones de la filosofía
de la ciencia, el conocimiento científico no es ni ha sido un proceso
constante, mucho menos puede encontrarse constancia histórica de las
disciplinas que estudian esos procesos. La historia de la ciencia y la
epistemología son disciplinas del siglo XX, que tienen como antecedente más inmediato a la filosofía de la
ciencia. Me atrevo a decir que es en
la crónica y en la historiografía donde puede encontrarse una mayor
constancia histórica.
De hecho a este respecto confío
más en las tesis de Thomas S. Kuhn
que en el buen sentido del Sr. Mendirichaga. Sus argumentos sobre la
ciencia confirman mi idea de que el
positivismo persiste como una tradición cultural entre algunos de los
intelectuales nuevoleoneses.
Por otra parte cada quien es libre,
si se le antoja, de llamarle "historia" a la historiografía y "mosca"
a una abeja. Eso no significa que la
historiografía deje de ser eso. Las
prácticas de los historiógrafos y sus
obras son una parte fundamental en
la cultura y deben ser valoradas en
su justa dimensión. En el mismo
sentido debe ser pensada la tarea de

los historiadores, sociólogos y antropólogos como productores de interpretaciones apoyadas en teorías y
técnicas de investigación apropiadas
a sus objetos de estudio.
Me parece que si el señor Israel
Cavazos se hubiera incomodado por
no haber sido calificado en el ensayo como historiador, cuenta con todas las posibilidades para defenderse
por sí mismo ya " ... que tiene harta
seriedad en el oficio" (sic).
Finalmente deseo expresar dos
señalamientos más a los comentarios
del Sr. Mendirichaga. Todos losantropólogos y arqueólogos estarán de
acuerdo en que cualquier punta de
flecha es un signo, una evidencia de
la existencia de cultura y civilización humana. De la misma forma es
imposible negar en dos líneas las
teorías antropológicas que suponen
que el Sol y la Luna son dos elementos constantes en las cosmogonías de las tribus cazadoras-recolectoras. Toda grafía pintada o tallada en piedra es sin duda alguna
una expresión cultural o intelectual.
Todos los casos estudiados por la antropología (Claude Lévi-Strauss y
Maurice Godelier, entre muchos
otros) de las tribus cazadorasrecolectoras presentan la manera en
que los miembros de las tribus se relacionan y se explican el mundo que
les rodea. En todos los casos, en jeroglíficos y petroglifos están presentes esos elementos de relación y
explicación del mundo entre los cuales se encuentran sus creencias
religiosas, sus rituales, los eventos
de caza y las cuentas lunares y so-

lares que representan el origen del
conocimiento astronómico. Las tribus cazadoras-recolectoras que habitaron este territorio no son la
excepción. Corresponde a la antropología descubrir las particularidades de los "simbolismos" de los
grupos tribales de acuerdo a su forma de vida social y a las condiciones geográficas de sus asentamientos. En esta materia los argumentos
de William Breen Murray en El arte
rupestre de Nuevo Le6n. Herencia
cultural del pasado, también reseñado por Mendirichaga, son decisivos para entender los orígenes de la
cultura en estos territorios.
Debo informarle al Sr. Mendirichaga que los argumentos por los
que me acusa de tener predilección
por autores marxistas, son argumentos que tomé del libro Los orígenes
de la industrialización de Monterrey
(1867-1920) (Ed. ITESM, 1969) del
lng. Isidro Vizcaya Canales; allí se
describe al contrabando como una
de las actividades más lucrativas en
la zona noreste del país en las primeras décadas del siglo XIX (p.
XII). En particular no tengo ningún
interés en las obras de Máximo de
León, respeto mucho el trabajo de
Vizcaya Canales y el de Mario Cerrutti y Menno Vellinga, quienes no
sólo han contribuido a la formación
de nuevas generaciones de historiadores y sociólogos, sino que además nos han dado elementos para
comprender el proceso de fonnación
de la sociedad en que vivimos.
Al Sr. Mendirichaga le preocupa
mucho la razón del ensayo en cues-

tión. Uno puede escribir los ensayos que quiera como lo juzgue más
conveniente y en el mismo tenor
responder a los comentarios pensando en hacer honor a la justicia
intelectual.

�TRABAJO FEMENINO Y EJIDOS EN
MONTEMORELOS (1930-1950)

María Zebadúa Serra

REGION

Trabajo femenino y vida ejidal (campesina), interesante combinación
que nos habla de dos sectores marginados' y, sin embargo, básicos2
de la vida social mexicana. Acercarnos a ellos a través de las propias
protagonistas sociales como fuente
viva,3 ha sido nuestra intención.
Hablaremos de mujeres que forman la primera generación de Galera, Chihuahua, Pilón Viejo y El
Fraile, poblados montemorelenses
que iniciaron su vida ejidal en la década de los años treintas. Muchas de
estas mujeres lucharon por la tierra
al lado de sus padres, esposos y hermanos, otras más llegaron al ejido
al contraer matrimonio. Esta situación diferenció en gran medida el
trabajo que realizaron cuando solteras, si bien como ejidatarias todas
dieron la misma finalidad a su trabajo: contribuir a la subsistencia familiar unida al apego a la tierra.
El trabajo y la productividad femeninas serán manejados desde la
perspectiva que se opone a la versión generalizada, la que evalúa al
trabajo femenino desde la perspectiva del trabajo que realizan los
hombres,4 y que lleva a una contextualización del trabajo femenino
en productivo o no productivo como
sinónimo del trabajo remunerado, o
no, en dinero.
En una forma más amplia consideramos que la productividad5 femenina incluye campos de reproducción biológica, económica y social,
teniendo como centro operativo la
vida cotidiana; 6 en este trabajo

nos abocaremos al análisis de la reproducción económica.
Montemorelos se encuentra enclavado en la zona centro-sur de
Nuevo León. Su conformación nan,ral lo colocó, desde la época de la
Colonia, como centro de producción
agrícola en la que destacó, hasta el
siglo XIX y principios del XX, la
producción de caña de azúcar en las
grandes propiedades, excediendo su
comercialización al merca&lt;lo local. 7
El maíz aunque con un destino comercial más modesto, mann1vo su
lugar y constin1yó la base alimentaria de trabajadores agrícolas: peones y acasillados (y sus familias).

naleros y aparceros-; los salarios
precios del mercado eran los mismos para los campesinos, lo que los
colocaba en un mismo tipo de economía; sus pequeños poblados se
encontraban enclavados en las haciendas en donde trabajaban; la vida
de subsistencia y la opornmidad del
plan agrario los llevó a solicitar la
tierra en la década de los años treintas; enfrentaron el mismo tipo de
resistencia'º de los dueños de la
tierra; y, por último, se iniciaron
como ejidatarios simultáneamente
(tres con dotación definitiva y otro
en espera).
y

Las ejidatarias, casi sm excepción, son de origen mral. Muchas
En la década de los años 30' del de ellas laboraron en el campo despresente siglo, la zona entraba de de la adolescencia, incluso, en allleno a la producción de cítricos. gunos casos, desde la niñez, ayuFactores nan,rales (clima y precipi- dando a sus padres en las tareas en
taciones pluviales regulares e irri- tierras del "patrón".
gación proveniente del río Pilón y
sus afluentes) y socioeconómicos
· ·•.. yo comencé a trabajar gananJo doce
(concentración de tierras fértiles,
centavos cuando tcnfa 10 y 12
agua, capital y disponibilidad de
años .. " 11
fuerza de trabajo jornalera y aparcera -semillero de futuros ejidataSu trabajo se limitaba al área de
rios-), se conjugaron en la diná- aparcería pues el realizado como jormica del desarrollo capitalista8 y la naleros era exclusivo de los varones;
política nacional agraria, reactiva- las mujeres no obtenían ningún salada por Cárdenas. En tal contexto de rio.
complejas interrelaciones se inició
la vida ejidal9 y con ella el constanTampoco lo obtenían por el trate trabajo femenino desarrollado, de bajo que en su "condición" de muacuerdo a la necesidad, dentro y fue- jeres realizaban. Desde niiias aprenra del hogar.
dían, ayudando a sus madres, los
quehaceres del hogar (la que no vaLos componentes socioeconómi- lió al ser ejidatarias): prender la
cos de los cuatro ejidos eran simi- lumbre de la chimenea, acarrear el
lares: los "primordiales" (primeros agua de la noria, hacer las tortillas,
ejidatarios) eran trabajadores -jor- poner los frijoles, hacer o remen-

�dar la ropa, atender a los pequeños,
llevar el almuerzo al señor que trabajaba en lo "suyo" o en lo del
patrón, etcétera.
Las condiciones de salud eran
precarias, las enfermedades y partos eran atendidos por las mujeres
a base de conocimientos empíricos
y el uso de hierbas curativas; únicamente iban a ver al médico cuando la enfermedad rebasaba sus conocimientos o en caso de algún accidente.
Su instrucción escolar no rebasó
los primeros años de primaria, y en
ocasiones no llegó siquiera a ese
nivel. Los motivos aducidos son: lejanía de la escuela, falta de maestros y necesidad de trabajar, mismos
que se circunscriben a las condiciones educativas rurales y a su propia
situación socioeconómica y forma
de ver el mundo . 12 Además, en
general, los varones de esa generación tampoco superaron ese grado
de escolaridad.
El tránsito a la vida ej idal no fue
sencillo. 13 La situación se tornó
aún más difícil, al serles retirado a
los "agraristas" el trabajo como
jornaleros (la aparcería continuaba
porque ya estaban ahí), hombres y
mujeres buscaron formas de apoyo
a la economía familiar.
Recolección y venta de leña, productos de animales de corral y porcino (si los tenían) para el consumo
familiar y, en ocasiones, para la
venta, eran actividades ya practicadas, pero que en esta época se con-

virtieron en básicas para complementar el ingreso familiar. La presencia femenina en ambas fue importante por la aportación de tiempo de trabajo dedicado y su significación en el volumen obtenido en el
caso de la leña, y porque los animales eran, prácticamente, su responsabilidad.
Actividades tales como elaboración de tejidos, bordados, flores, o
de comestibles con fines comerciales, considerados comúnmente como
propias de la mujer y, de hecho, realizadas (en el mismo periodo) por
mujeres de ciudades y pueblos, no
eran comunes entre nuestras mujeres debido a que las posibilidades de
acceso al mercado eran prácticamente nulas por el aislamiento en el que
vivían.

transcurso de esos años. A fines de
los años 50', el promedio de edades fluctuaba entre 35 y 36 años. La
edad promedio de matrimonio fue de
18 años.
Con las parcelas ejidales entraron
de lleno al trabajo. Habilitar la tierra recibida, en su mayor extensión
no laborable, no fue tarea exclusiva de los varones. Las mujeres,
igual que ellos, desbrozaron los
terrenos, recolectaron leña, limpiaron y roturaron la tierra, y después
sembraron. Inclusive quienes de solteras no habían trabajado en el
campo, lo hicieron.
· 'Era monte grande, como esa finca que
se ve a•¡ cerrada, ni a gatas podía andar
la gente". 15

Al mismo tiempo, se presentaban
Sin embargo, ante la urgencia, las los sucesivos partos en un promemujeres desarrollaron labores de ese dio de ocho a nueve por mujer, de
tipo. El testimonio de una colabo- los cuales, aproximadamente, el
radora del ejido Pilón Viejo nos pa- 65 % tenía resultados positivos, y del
rece elocuente al referirse a los resto se ignoraba la causa por la que
problemas que se presGntaban cuan- "no se les lograban". A su vez, las
do su esposo iba a "comisiones" madres corrían peligro por la falta
(trámites) a Monterrey o a México. de asepsia y la posibilidad de un par16
Sin contar con recursos para cubrir to difícil. La atención recaía, por
el costo de pasajes y comida, él pe- lo general, en parteras 17 (sobre
día prestado y ella era la que •'sol- todo en sus primeros hijos). Los
cuidados postparto eran, enlamataba el dinero" para pagarlo:
yoría de los casos, prácticamente
" ...yo hacía flores, yo hada vestidos, yo nulos.
hacia cualquier cosita que hacia, yo
.
galirnas,
yo marranos.. ..! ◄
Las madres practicaban un tipo de
medicina "casera" a base de hierAl iniciarse la etapa de las bas curativas. El resfrío, el mal
peticiones, algunas de nuestras co- estomacal, el mal de ojo o la caída
laboradoras eran ya responsables de de la mollera también les incumbía,
un hogar, y otras lo fueron en el y cuando el mal o enfermedad re-

basaba sus conocimientos acudían a
boraban activamente, los grandecimaíz, también café, sopa de pasta
las parteras o comadronas que, practos en la labor, los medianos, (fideo), arroz y huevos y carne de
ticantes empíricas de la medicina, cuidando a los pequeños. 19
gallina, si los tenían, pero no con
además de atender a las señoras en
frecuencia y sólo excepcionalmenlos partos podían atender a quien se
Animales de corral o porcinos,
accidentara o se enfermara de más pequeño huerto familiar, en el caso te carne de res o de puerco.
cuidado. En casos extremos acudían
de tenerlos, macetas y plantas, eran
El mobiliario: camas (no para
al médico a Montemorelos o Allen- también asunto de la mujer (miende.
todos), una mesa, sillas y algún
tras al esposo le correspondía la he- trastero. Careciendo de servicios de
chura y cuidado del corral). Al volAlrededor de veinte años de su ver todos de la parcela, o cuando agua entubada y de una habitación
vida sostuvieron una constante lu- volvía el esposo (tal vez con los hi- especial para ello, el baño lo tomacha en el terreno de la procreación jos mayorcitos) había que preparar ban en el río o de botecito en el iny la economía familiar, respondien- la cena, remendar la ropa y prepa- terior del dormitorio, para lo cual
debían acarrear agua del arroyo pródo a las necesidades reproductoras rarse para el día siguiente.
ximo o de la noria. Para sus necede su grupo social y familiar. Adesidades fisiológicas contaban con el
más, respondían también a sus • 'deLas condiciones de vida y de traberes" como mujer, cubrían su rol bajo eran totalmente rústicas. La vi- monte, las letrinas parecen haberse
construido durante su vida de ejidatradicional.
vienda consistía en dos habitaciones tarios, no al inicio.
separadas para cubrir las necesidaBajo su responsabilidad recaía el des básicas: una para dormir, otra
Tampoco contaban con luz eléccuidado del hogar en el que se in- para comer. Estas casas fueron hetrica.
A la luz de velas y lámparas
cluían, entre otras cosas: atención a chas por los mismos ejidatarios, en
sus hijos y esposo; elaboración de algunos casos las mismas que habi- de petróleo, las mujeres preparaban
comida y ropa (las más de las veces taban antes de recibir la parcela, en alimentos, remendaban y cuidaban
incluía su manufacn1ra o ajuste otras, cuando los reubicaron, nue- de su marido e hijos.
cuando era usada), aseo de casa y vas pero siempre siguiendo un paEstas condiciones de trabajo doropa; atención a todos los miembros trón: piso de tierra, paredes de "paméstico
y parcelario eran la vida code la familia y, como ya se dijo, en litos" amasados con lodo, una puertidiana
de
las mujeres ejidatarias de
enfermedades menores utilizando ta al frente y una o dos ventanas de
la
primera
generación. Las horas
los conocimientos aprendidos por madera en los lados; el techo, tamque
dedicaban
a sus labores y lo
18
generaciones, los "remedios".
bién de palitos y cubierto de hojas inaccesible de los caminos mantede palma cosidas para que no se caEstas actividades se iniciaban yeran con el viento. Las mujeres, en nían a hombres y mujeres la mayor
cuando el sol apenas rayaba el hori- ocasiones, trabajaban en las punta- parte del tiempo en el ejido; a Montemorelos y Allende (en el caso de
zonte. Su rntina era: prender la lum- das del techo.
El
Fraile), iban únicamente en ocabre, poner los frijoles y el café,
siones
de alguna fiesta religiosa, alechar las tortillas y llevar el almuerLos alimentos se cocinaban en es- gún funeral, visita familiar o a comzo al esposo a la labor. O bien, si tufa de lelia hecha de la misma tieellas mismas estaban trabajando en rra que las casas. Los utensilios más prar mandado, aunque éste muchas
la parcela: cargar con niños, comi- mencionados son: el metate (más veces lo compraban a vendedores
da y lo necesario para acostar al tarde un molinito), jarros, ollas, pla- itinerantes que al igual que alguna
bebé y, allá, prender la lumbre y tos y algunos cubiertos. La dieta dia- tienda de Montemorelos les daba
poner los frijoles. Los niños cola- ria basada en frijol y tortillas de crédito; en general, ninguna de las
razones expuestas parece haber sido

...

N

loC

�tal, lo mral y "femenino".
suficientemente poderosa para ir con
frecuencia al pueblo.20
Así y todo, los primordiales coinciden al decir que mejoraron al ser
ejidatarios. Esta situación se debió
en gran medida a la seguridad que
obtuvieron respecto al trabajo y la
vivienda:
'' ...nos amejoramos en el ejido, porque
Jo que levantábanos pos era de nosotros,
no teníanos que darle partido a naiden,
el maicito, el frijolito, las calabazas, todo
era de nosotros, y si hubiera sido con el
patrón, la mitad, la mitad .. . "
· ·... ya cuando tuvimos más vida fue
cuando ya nos dotaron, que nos metimos,
que nos dieron nuestro papel, ahora ya
s! todo lo que se produce es de uno."
'' ... porque no nos andaban corriendo a
cada rato ... " 21

Y por otra parte: a las frecuentes
lluvias, al mayor trabajo masculino,
y a que las mujeres se metieron de
lleno a trabajar en las parcelas. 22
¿Cuál fue la contribución del trabajo femenino en términos reales?
En la parcela, el trabajo femenino
significó, cuando menos, duplicar la
fuerza de trabajo dedicada al cultivo.
El valor real sería comparable con
el de un jornalero, cuyo salario no
remunerado debe agregarse al producto neto de la cosecha.

0

....
~

El realizado en el hogar podría
equivaler al de una trabajadora
doméstica, descontando el cuidado
personal a los hijos y al marido que
se tomaría como parte de las accio-

nes recíprocas familiares.
Sin embargo, el trabajo femenino no se constriñó al ámbito del hogar y la parcela, aunque estas actividades representaron sus principales formas, sino que el trabajo salarial también fue realizado, aunque
en menor medida y en forn1a temporal. Esta limitación se debió en parte a las condiciones ya descritas y
a que las relaciones capitalistas de
producción aún no eran dominantes
en el sector agrario regional.
Fue la segimda generación la que
se incorporó como fuerza de trabajo a las plantas citrícolas modernas24 o emigró a las ciudades en
busca de trabajo (generalmente en
el servicio doméstico).
La habilitación de la parcela y los
cultivos fueron parte de las actividades familiares. Sin embargo, el
ingreso proveniente de la cosecha no
cubría los gastos indispensables para
la subsistencia; el trabajo fuera del
ejido fue una necesidad, hombres y
mujeres lo realizaron.
Esta situación fue una constante
en los hombres, quienes desde los
primeros tiempos como ejidatarios
combinaron el trabajo de la parcela
con el de jornaleros; 25 inclusive en
la década de los años 50' , algunos
de ellos laboraron en Estados Unidos como braceros. No sucedió en
igual medida con las mujeres, la
mayoría permaneció en la parcela
conservándola y manteniendo la
unión familiar.

Parece dudoso que esta situación
haya respondido a un deseo explícito de las mujeres por mantenerse
en el hogar. Más bien fue determinado por la falta de oportunidades.
En las temporadas de cosecha,
trabajaron como pizcadoras, algunas veces fuera del ámbito municipal (Gral. Bravo), especialmente en
el algodón, que durante los años 50'
presentó cierto auge. Realizaban estas actividades llevando a sus niños
con ellas. 26
La reproducción de los gmpos
ejidales, Galera, Chihuahua, Pilón
Viejo y El Fralie fue tarea conjunta
de hombres y mujeres. Así volvemos en la síntesis de la "productividad" femenina al orden de la reproducción. Sin extendernos en ello,
se ha transparentado su misión en la
reproducción biológica, que incluyó no sólo asumir la maternidad
continua sino la reposición de fuerzas gastadas al proporcionar a la familia alimentos, vestido, atención a
enfermedades y paleativo ante los
conflictos; y, socialmente, reproduciendo la fuerza de trabajo.
La reproducción económica de la
unidad doméstica de producción se
ha visto con más claridad. El producto del trabajo parcelario fluctuó
entre el autoconsumo y, cuando las
condiciones climáticas lo permitían
y gracias al trabajo femenino, la
producción con modestos excedentes para el mercado. Los hombres
combinaron sus días de trabajo en
la parcela con el trabajo por jornal;
las mujeres en su ámbito fundamen-

Las propias necesidades del gmpo familiar y el relativo aislamiento en el que vivían pueden explicarlo en parte, tal vez su propia concepción de su rol en la vida. Las parcelas demandaban brazos para hacer productiva la tierra recibida. 27
La mayoría de los ejidatarios era
gente "nueva", con hijos peaueños .
Así que las mujeres2 -y
adolescentes- formaron parte de la
fuerza de trabajo, con la certidumbre de que, al cultivar sus "propias"
parcelas, solucionarían el problema de subsistencia.
El aislamiento y la tradicionalidad de las familias ejidales no se vieron modificadas significativamente.
Caminos en malas condiciones, falta de transporte, mucho trabajo y
una economía familiar que no les
permitía excedentes para el consumo y la recreación fueron las razones por las que las mujeres, aun las
que llegaron al ejido al casarse con
ejidatario o hijo de ejidatario, rara
vez iban al pueblo29 (Montemorelos
o Allende, en el caso de El Fraile).
A lo antes dicho se suman la falta
de servicios: luz eléctrica, teléfono
y correo eran inexistentes. La ciudad30 y el consumismo no las influyeron determinantemente.
La vida cotidiana se circunscribió
el ámbito del ejido; 31 en él, la productividad femenina rebasó el trabajo tradicional. Sin embargo, las
actividades de la mujer no abarcaron lo "masculino". Participativas
en el proceso de lucha por la tierra,

inclusive asistiendo (algunas de
ellas) a las juntas secretas, enfrentando la hostigación de los propietarios, d~f~ndiendo el cultivo e ingreso familiar, no tomaron parte activa en el proceso formal. Comisiones, juntas en otros ejidos, o en
~ontemore~os, tratos con propietanos y autoridades agrarias, fueron
vetados para las mujeres. Ningima
mujer solicitó ni obtuvo parcela. Las
dotaciones llegaron a nombre de los
varones quienes nombraron, preferentemente, a sus hijos varones como sucesores. 32 La vida política siguió siendo cosa de hombres.33
Los cambios estructurales ocurridos en el país -y en la regiónmodificaron su relación, como grupo, con su principal fuente de vida, la tierra; quien detentaba el control sobre ella era el hombre. Soledad González Montes describe esta
situación: "En el caso de los campesinos, el poder de los hombres de
la generación mayor tiene su fundamento en el control sobre el medio de producción más valioso -la
tierra-'' 34
Con esperanza y entusiasmo colectivos, se entregaron al trabajo de
las parcelas, pero su superación en
el terreno de la educación, la salud
y el bienestar personal difícilmente
podían realizarse. Ellas, su gmpo
social, eran parte de estructuras socioeconómicas e ideológicas que las
apresaban.
Notas
1

Nos referimos a la reconocida situación

de desventaja en la que, en general, la
mujer ha participado en el terreno del trabajo "productivo" y al sector ejidal en
general (en este trabajo particularmente
al del municipio de Montemorelos).
2

3

4

5

Actualmente el ejido se encuentra en un
complejo proceso de cambio.
La utilización de la historia oral, como
fuente primaria, fue la opción viable por
dos razones: 1) la validez de los testimonio~ de los protagonistas, participantes acnvos del suceso histórico; 2) la casi
total ausencia de la presencia femenina en
fuentes documentales, sumado a la inexistencia de trabajos regionales sobre el
tema.

En palabras de Evelyne Sullerot: " El
problema del trabajo de la mujer no exist~ en la opinión pública más que en la medida en que ese trabajo se plantea en unas
formas y unas condiciones que se acercan a las de los hombres". Evelyne
Sullerot. Historia y sociolog(a del trabajo Jeme11i110. Historia/Ciencia/Sociedad
58. Ediciones Península. Barcelona:
1970, p. 8.

La productividad es comprendida como
categoría que incluye las diferentes formas de reproducción de la sociedad: biológica, económica y social. La reproducción biológica comprende no tan sólo el
dar a luz sino la refacción diaria de fuerzas gastadas por medio del cuidado el
vestido y la alimentación, lo que impÍica
e~ muchos casos esfuerzo y desgaste tlSJCO prematuro. La reproducción económica incluye las actividades desarrolladas
por la mujer dentro y fuera del hogar, remuneradas o no, lo que significa "realmente" una adición al ingreso, difícilmente cuantificable. Y la reproducción
social se refiere al proceso de socialización de los hijos por la vía fundamental:
la vida cotidiana en cuyo seno, ideas,

�valores, intereses, Mbitos, costumbres,
etcétera, reproducen y avalan la permanencia del gmpo.
Una propuesta similar fue manejada en el
Primer Simposio Mexicano-Centroamericano de Investigación sobre la Mujer,
organizado por el Colegio de México y
la UNAM, celebrado los días 7, 8 y 9 de
noviembre de 1977 en la ciudad de México y por Edholm, Harris y Young, citadas por Denis Kandiyoti en La mujer e11
los sistemas de prod11cció1i rural
(Barcelona, 1986).
6La vida cotidiana y en ella la división del
trabajo por géneros, etcétera, inclusive la
cultura de la mujer son conceptos propuestos para estudios de la mujer. Mary
Nash, "Invisibilidad y presencia de la
mujer en la historia" en Historias 70.
UNAM. Julio-Sept., 1985. Rubin,queha
analizado la división del trabajo por sexo
en términos de la asignación de géneros,
es citada por Felicity Edholm, Olivia Harris y Kate Young en "La conceptualización de la mujer"en Estudios sobre la
m11jer", tomo 1, El empleo y la mujer.
Bases teóricas, metodologías y evidencia
empírica. México, SPP, 1982.
7

Véase Olvera Sandoval, José Antonio:
"La citricultura en Montemorelos. Sus
inicios (1890-1910)", en Cemtti, Mario
(coord.), Monterrey, Nuevo León, El
Noreste. Siete est11dios históricos,
Monterrey, UANL, 1987.

8 Véase Sieglin, Veronika: "Agua, acumulación de capital y burguesía en la región citrfcola. 1910-1934", en Mario
Cemtti (coord.),Agua, tierra y capital e,,
el noreste de Mlxico. La regió11 citrícola
de N11evo Leó11 (1850-1940), Facultad de
Filosoffa y Letras, UANL, Monterrey,
1991.
9 Sobre las condiciones en las que se verificó el proceso de las dotaciones en los

ejidos considerados, véase a Zebadúa,
María: · 'La lucha por la tierra en la región citrícola: cuatro ejidos", en Mario
Cerutti (coord.), Agua, tierra y capital en
el noreste de México. La región citrícola
de N11evo Leó11 (1850-1940), Facultad de
Filosoffa y Letras, UANL, Monterrey,
1991.
10 Los salarios que recibían los preejidatarios era por lo general de cincuenta centavos y el oficial de un peso por jornada
diaria. ASRA. Expedientes N(uns. 192,
251, 274 y 283.
Respecto a la actitud de los propietarios:
el cultivo de cítricos ya se practicaba en
otras haciendas de la zona, los propietarios de las haciendas afectadas iniciaron
este cultivo por dos poderosas razones:
el interés en el nuevo cultivo que aparecía prometedor y la posibilidad de lograr
la certificación de inafectabilidad que les
daba la ley si ocupaban sus tierras en dicho cultivo.
11

Entrevista de María Zebadúa a primordial femenino en el ejido Chihualma,
agosto de 1989.

12 Sobre el por qué sus estudios no rebasaron los primeros a11os de la instrucción
primaria: "Muy poquito, pos nomás hasta 2o. año aprendimos porque nos sacó
mi papá de la escuela, mi hermano fue
el único que fue a estudiar en la noche,
a las nocturnas que decían". Entrevista
a primordial femenino en el ejido Chihuahua, Montemorelos, agosto de 1989.
13 Los campesinos sufrieron el impacto de
la reacción de los propietarios defendiendo sus grandes propiedades. Hombres y
1mtjeres compartieron el temor y el enn1siasmo durante el periodo de la · 'lucha
por la tierra": juntas secretas, comisiones y reducción del ingreso.
14 Testimonio de primordial femenino. En-

15

trevista realizada en el ejido Pilón Viejo,
junio de 1990.

ª La descripción de sus

Testimonio de primordial femenino en d
ejido Chihualma, julio y agosto de 1989.

21

Testimonios similares de los cuatro
ejidos. 1989-1990.

1

Sobre el trabajo de las primeras ejidatarias en la parcela: " ... pos en la labor
también, chaparreando y... quemando las
ramas y... sembrando y ansina (... ) cuando recibimos el ejido ... " Primordial femenino (bija) del ejido Chilluahua, agosto
de 1989.

16 Los problemas que las madres afrontaban iban desde el inicio del trabajo de
parto, el que se trataba de acelerar coo
tés de comino, lo que daba como resultado la cominización del útero produciendo en muchos casos perforaciones, basla
el momento de dar a luz por la falta de
asepsia y en circunstancias no favorables
para el parto normal. Entrevista a
ginecólogo, Montemorelos, junio de
1990.
17

En esta época las comadronas actuaban
de manera empírica, gozaban de prestí·
gio en su comunidad debido a sus cooocimientos sobre el cuidado y a l i ~
de los nmos, diferentes tipos de enfermedades o problemas derivados deaccidentes. Allos después la Secretarla de SI·
lubridad y Asistencia les impartió cums
de capacitación.

18 Los remedios se siguen practiC311doPara cuando menos dos generaciones fueron el medio más común para solUCM)lllr
las enfermedades; sólo excepcionalmente acudían al médico.El IMSS inició en
la década de los 40' el servicio adjunk&gt;
al campo, la atención incluía consulta en
la ciudad y visitas solicitadas en casos
graves.
19 " ... a veces nos llevábamos los frijoles.
el costal de la hamaca del muchacho, allá
volteaban la carreta ansina y la ~ mos ... ai tú le meces, Je atizas a los frijoles (refiriéndose a uno de sus bij ~
menores) porque nosotros tenemos que 11'
a sembrar, aquel niño ya con el arado.. ,
(otro mayorcito) ¡no hombre, ya todoS
allá!''. Zebadúa, María, op. cit. , P· 2(11.

ce de los primeros ejidatarios: 1) del total
de tierra recibida para los cuatro ejidos,
el 1.5% era de riego, el 13.5% de temporal y el 84.9% de monte y agostadero;
2) el área cultivable por ejidatario era de
cuatro hectáreas y la no cultivable de 23;
3) escasos instnunentos de trabajo (arado
de yunta, talache, machete), ninguno
moderno; 4) cero capital. Zebadúa,
María, op. cit.

condiciones de
vida se tomó de testimonios coincidentes
de los cuatro ejidos.

21

El criterio para evaluar el trabajo feme-

nino no remunerado presenta dificultades
teóricas. Algunas propuestas intentan el
dlculo comparativo de acuerdo a las horas de trabajo y salario reglamentado.
31

21

JI

21

28

Las primeras empacadoras se establecieron a fines de la década de los a11os 40'.
Dato proporcionado por el director de la
Asociación Mexicana de Empacadoras de
Cltricos. Entrevista realizada en
Montemorelos, noviembre de 1991.

Pasado un tiempo de haberse dado las
dataciones, los propietarios volvieron a
darles trabajo como jornaleros. Al respecto son coincidentes los testimonios.

Por falta de fuentes estadísticas no se
P!Cde precisar el número de mujeres que
se movilizaban a las pizcas, actividad que
por otra parte no era exclusiva de ejidatarias sino de campesinas en general. El
comentario de una de nuestras colaboradoras ejemplifica las condiciones en las
CJJC se realizaba: "Mire, maestra, nos Ibanos hasta Gral. Bravo a las pizcas, me los
llevaba con los del ejido allá, iba yo con
lodos mis muchachitos a las pizcas
allá... "
Sobre las condiciones de la tierra reci-

bida y los medios de producción al alean-

Los testimonios apuntan a señalar que las
primeras ejidatarias trabajaron más en el
campo que sus madres, las que, al
parecer, se dedicaban básicamente al trabajo doméstico con todo lo que éste
implica, y las niñas(os) ayudaban a sus
padres en la labor.

29 Nuestras colaboradoras comentan que
iban a Montemorelos en ocasión de alguna visita familiar, fiesta religiosa y,
rara vez, a comprar algo de comestibles
y ropa cuando tenían para ello.
30

A pesar de que, como es sabido, la principal fuente proveedora de fuerza de trabajo para el servicio doméstico es el
campo, la primera generación de ejidatarias no la realizó. Algunas de las mujeres ejidatarias por matrimonio, cuando
solteras, hablan "trabajado en casa"
(generalmente residiendo en Montemorelos). Sin embargo, una vez en la parcela,
la influencia y atracción de la ciudad no
fue determinante (después de la etapa
considerada, cuando sus hijos requirieron
de estudios que la escuela mral no les
ofrecía, muchas de elJas emigraron a la
ciudad). Esta es la razón por la que el trabajo doméstico no se incluye en el
análisis.

31 Las señoras recuerdan con cierta añoranza los tiempos aquellos. La unión que
mantuvieron en el periodo de transición
a la vida ejidal, los convivios de las
señoras, la ida al río a bañarse... "allá

se metía una y se ba11aba (... ) nos veníamos pa'cá ,pal arroyo a reposar, a
correr. .. los güercos, pa'cá y pa'llá, a
echar maromas en la leña, los güercos,
sí todo, pero aliara no ... ha cambiado
mucho". Testimonio de primordial femenino de Galera, agosto de 1989.
32

33

Información del Archivo de la Secretaría de la Reforma Agraria. Expedientes
Núrns. 192, 251, 274 y 283.
Dora Rapold señala que la mujer al adscribirse a los papeles familiares de madre,
esposa y ama de casa, se encuentra
relegada, segregada del mundo público,
aislada de los acontecimientos sociales y
limitada en la posibilidad de comunicarse con otras mujeres, lo que señala como
obstáculo estructural para una movilización colectiva que limita la posibilidad de
que se vea la discriminación como un
problema colectivo. "Movilizaciones
femeninas: Un ensayo teórico sobre sus
condiciones y orígenes", en Nueva
A11tropología, 30. Revista de Ciencias
Sociales. México, 1978. Enelcasodelas
ejidatarias podría aplicarse ya que, como
se ha señalado, su vida social apenas
rompía el área del ejido y las mujeres con
las que tenían contacto estaban en la misma posición. De acuerdo a los
testimonios, cuando años más tarde se
formó la Liga Femenil Agraria, la desinformación sobre los objetivos de la misma y la oposición que tuvieron por parte
del sector masculino contribuyeron a que
su adscripción a la Liga fuera más para
cubrir un requisito que como muestra de
una verdadera unidad femenina que defendiera los intereses de gmpo y los suyos propios.
Lo mismo sucedió con la Unidad Industrial y Agraria para la Mujer o Parcela
de Mujer. Su institución en la década de
los a11os setentas parecía prometedora; en
los ejidos mencionados, y en otros
muchos, tal parcela no existe, es más, la

�COLABORAN EN ESTE NUMERO

mayoría de las mujeres no tienen conocimiento de tal posibilidad.
34

Cita de Soledad González Montes en su
trabajo " Los ingresos no agro~uarios,
el trabajo remunerado femenino y la
transformación de las relaciones intergenéricas e intergeneracionales de las familias campesinas" , en Textos y
pretextos. 011ce estudios s~bre la n111er.
PIEM. Colegio de México. México,
1991, p. 23 1.

Fernando Pessoa, (1888-1935). El
más grande poeta contemporáneo de
lengua portuguesa creó -uno de sus
logros notables- a sus heterónimos
Alberto Caeiro, Ricardo Reis y Alvaro de Campos. Escribió Mensaje,
Cancionero, Primer Fausto, Libro
del desasosiego y algunos poemas
en inglés. Hace tres décadas Octavio Paz lo dio a conocer en español
a través de sus versiones y un estudio crítico.

(1979) y de Desde el Cerro de la
Silla, artes y letras de Nuevo Le611
(1992).

ciencias (UANL). Durante más de
doce años se ha dedicado al estudio
e investigación de las culturas del
México antiguo, sobre todo de la
cultura náhuatl. Conferenciante y
cursillista. Trabaja en un proyecto:
el mito como elemento estructurador del pensamiento en el México
prehispánico. Colabora en la prensa diaria de Monterrey. Prepara un
libro de poemas.

Dámaso Murúa (Escuinapa, Sinaloa, 1933). Ha trabajado en la administración de empresas privadas
y federales, regiomontanas y capitalinas . Colaborador de Apolodionis
y Salamandra. Autor de más de diez
libros de relatos. Uno de ellos, La
muerte de Marcos Cacha110 y otros
Guillermo Schmidhuber (México, cuentos, lo seleccionó y prologó Lidia Rodríguez Alfano (Linares,
Juan de la Cabada (SEP, México,
D. F., 1943). Autor dramático cu- 1986).
Nuevo León). Maestra de educación
yas obras han gozado de tres notaprimaria y licenciada en letras esbles beneficios: han sido puestas en
pañolas (ITESM). Pasante de la
escena, se publican y varias han ob- Andrés Huerta (Dr. Arroyo, N. L., maestría en letras españolas por la
tenido premios nacionales y conti- 1933) ha publicado siete libros de UANL. Profesora e investigadora
nentales. Entre estas últimas: La ca- poemas; el último, Estoy de paso en nuestra facultad. Ha publicado
(1990). Una antología general de su
tedral humana (1978), Los heredeensayos y crítica literaria en Humaobra, Afuera llueve el polvo, la ediros de Segismwzdo (1980) y Por las
nitas y en Aprender a ser (forma
tó y prologó Minerva Margarita Vitierras de Co/611 (1987). Doctoraparte del consejo editorial de esta
llarreal el año pasado.
do en letras por la Universidad de
revista). Coautora del libro De muCincinnati. Actualmente enseña en
Miguel Covarrubias es profesor del j eres y otros cuentos, editado bajo
la University of Louisville (Kentuel sello de la Facultad de Filosofía
Colegio de Letras y de la División y Letras (UANL).
cky, USA). La Editorial Vuelta pude Estudios de Postgrado de nuesblicó -con prólogo de Octavio
tra facultad. Autor de una decena de
Paz- su edición de La segunda CeHugo Valdés Manríquez (Montelibros (relato, ensayo, poesía y
rrey, 1963). Licenciado en letras eslestina de Agustín de Salazar y Tocompilación); entre ellos: Minuscurres y Sor Juana Inés de la Cruz.
pafiolas (Universidad Regiomontalario (1966), Papelería (1970), El
na). Becario del Centro de Escritosegundo poeta (1977), Antología de
Silvia Mijares, Chihuahua, Chih. autores contemporáneos. Teatro res de Nuevo León en dos ocasioCirnjano dentista y licenciada en fi- (1980). Director de D eslinde a par- nes: 1989-1990 y 1992-1993. Lilosofía por la UANL; en esta mis- tir del número 10 (1985). Como edi- bros: Las visiones de Edipo y otros
ma institución cursó los estudios de tor acaba de publicar en formato relatos (cuento, Monterrey, 1989),
Tñe Monterrey News (novela,
maestría en filosofía. Profesora de
mayor y acabado de lujo, Desde el
ética, lógica y filosofía desde hace Cerro de la Silla, artes y letras de México, 1990) y Días de nadie
(novela, en prensa).
27 años. Ha colaborado en publica- Nuevo Le6n, UANL, 1992.
ciones locales: El volantfn, Aquí
David Toscana nació en Montevamos, Deslinde, Autora de La fiJeannette L. Clariond, licenciada
loso.fía de Vasconcelos como filoso- en administración del tiempo libre rrey, Nuevo León, en 1961. Hizo
estudios de ingeniería industrial en
fta latinoamericana (1974) y
y licenciada en filosofía, pasante de
el Instituto Tecnológico y de Esn,coautora de El arte como problema
la maestría en metodología de las
dios Superiores de Monterrey. Fue

�becario (1990-1991) del Centro de Horacio Salazar Ortiz (Tlalchapa,
Escritores de Nuevo León. Las bi- Guerrero, 1933). Desde los 20 años
cicletas es su primer libro publica- radica en Monterrey. Abogado egredo y actualmente prepara su segunda sado de nuestra universidad, ha ennovela: Estación Tu/a.
señado en la misma durante tres
décadas. Autor de varios libros de
Christian Brunet, nacido en poesía, narrativa y ensayo didáctico.
Francia profesor de la Facultad de Entre ellos, Breve canto a la auroFilosofi~ y Letras y del Colegio Ci- ra (1%2), En el nombre de Eva
vil (UANL) en la década de los cin- (1%9), El viento que mueve los olcuenta. Vivió y trabajó por tempo- mos (1972), Colección de poemas
radas en Europa, América y Africa. (1976), La canción que cantamos
(1990). Premio a las Artes por la
Nezahualcóyotl (Texcoco, 1402- UANL (1990) y Premio al Mérito
1472). Hijo de Ixtlilxóchitl, rey de Cívico otorgado por el Gobierno de
Texcoco. Vengó la muerte de éste y Nuevo León (1991).
recuperó su trono. Dotó a Chapultepec de varias especies animales y Atala Vela de Martínez Maldonade un balneario. Llevó el agua po- do nació en Monterrey. Licenciada
table a Tenochtitlan, mediante un en letras inglesas por el ITESM.
acueducto diseñado por él mismo. Maestra del Tecnológico de MonteMonarca legendario, pervive su rrey y de la Universidad Regiomo~obra lírica como la del -posibl~- tana. Cursa actualmente la maestr1a
mente- más antiguo poeta mexi- en letras españolas en la UANL.
cano.
Autora de textos didácticos Y de artículos publicados en El Porvenir Y
Abraham Nuncio Limón (Texco- en El Diario de Monterrey.
co, 1941). Licenciado en derecho
(Saltillo, 1%8), hizo estudios de le- Carlos Pellicer ·(Villahermosa,
tras y de filosofía en la UN AM Y, en 1899-México, 1977). Poeta, andala UANL (licenciatura y maestna). rín y museólogo. Fue secretario de
Director fundador de Deslinde José Vasconcelos, director de Bellas
(1982). Profesor universitario, pe- Artes, maestro y académico de la
riodista y editor. Ha colaborado en Lengua. Integrante del grnpo Conlas publicaciones regiomo~tanas: El temporáneos, le rinde honores ~l
Porvenir Cathedra, Deslmde, Aqu( ferviente sol de Tabasco Y a la huvamos, S~lamandra; y en las capita- meda vitalidad de su suelo, a sus gilinas: Excélsior, La Cultura en Mé- gantescos árboles m!le~arios. E_s~rixico, El Machete, El Buscón Desta- be poesía lírica, pa1saJ1sta, religiocan, entre una docena de títulos, sus sa y heroica. Algunos títulos:_C~lolibros: El g,upo Monterrey (1982), res en el mar, Piedra de sacrificios,
El PAN (1986), Gilberto, la huella Hora de junio, Subordinaciones,
del huracán en Nuevo León (1989) • Práctica de vuelo, etc.

Alfonso Rangel Guerra. Monte-

rrey, 1928. Licenciado en derecho
(UANL). Hizo estudios de literatu-

ra en París. Director de la Escuela
Preparatoria Núm. 1 y de la Facultad de Filosofía y Letras de nuestra
universidad; rector de la misma hace
treinta años. Fue secretario ejecutivo de la ANUIES, director de Educación Superior de la Secretaría de
Educación Pública, secretario general de El Colegio de México y secretario de Educación de Nuevo
León. Ensayista e investigador. Autor de Imagen de la novela (1964),
Agustín Yá,iezy su obra (1969), Las
ideas literarias de Alfonso Reyes
(1989), etc. Coautor de Desde el
Cerro de la Silla (1992).

poeta alemán
(1597-1639). En 1625 fue coro~ado en Viena como poeta y, dos anos
antes de su muerte, recibe el nombramiento de historiador de la corte polaca; a eso se ~ebió que s~
estableciera en Dantz1g. En el Libro de la poes(a alemana (1624) cimentó las bases de la poética barroca. Otras obras de Opitz: Aristardo
(1617), Poemas alemanes (1624),
Martin

Opitz,

Poesías consoladoras en la contrariedad de la guerra (1633).
Fried Erich. Poeta alemán (Viena,

1921-Baden-Baden, 1988); "desde
1938 exiliado en Londres. En sus
composiciones líricas, de temát!ca
política o de crítica de la época, mtroduce asociativos juegos de palabras o montajes de sloga11s corrientes". Algunas de sus obras: Wamgedichte (1964), Vietnam (1966),
Gegengift (Antídoto, 1974).

Macuilxochitzin (Tenochtitlan, c.

1435), poeta, hija de Tlacaélel,
"debió haber escuchado de labios de
su madre los antiguos consejos en
los cuales se hablaba a la 'niñita que
es como un jade, como un plumaje
de quetzal, como lo más precioso
que brota en la tierra'''. Conoció y
disfrutó del máximo esplendor azteca. No se conserva otro poema aparte de su "Canto".
Ayocuan Cuetzpaltzin (Tecamachalco, hacia finales del siglo XV y
principios del XVI). Este príncipe
fue educado en Quirnixtlan, "región
elevada donde son frecuentes las
lluvias y las neblinas". Llegó a ser
considerado hombre sabio, cercano
al Dador de la vida, águila blanca
o coyote blanco.

académicas.
Rhonda Dahl Buchanan. Investigadora norteamericana. Estudió en
Western Maryland College; más
tarde obtuvo la maestría y el doctorado en University of Colorado. Ha
publicado múltiples ensayos sobre
escritores latinoamericanos; entre
ellos, Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes y Julio Conázar. Ha
sido incluida en las recopilaciones
de Ana Ma. Hernández de López:

Interpretaciones a la obra de García Márquez (Madrid, 1986) y La
obra de Carlos Fuentes: una visi611
múltiple (Madrid, 1988).
María Zebadúa Serra. Licencia-

da en historia por la UANL, actualmente es coordinadora del colegio
de su especialidad. Cursa los estudios de maestría en la misma institución. Coautora de Agua, tierra y

Irma Dávalos Pardo vive en San
Luis Potosí. Licenciada en filosofía.
Terminó el año pasado los estudios
capital en el noreste de México, La
de maestría en la División de Esturegi6n citrícola de Nuevo Le6n
dios de Postgrado de nuestra facul(1850-1940), Facultad de Filosofía
tad.
y Letras/UANL, Monterrey, 1991.
Mireya García Govea. Licenciada
Francisco Ruiz Solís, (Puebla,
en pedagogía. Profesora en el Area
1957). Egresado de la Facultad de
Básica Común de la Facultad de FiCiencias de la Comunicación, y del
losofía y Letras (UANL). Ha publiColegio de Sociología y de la maescado trabajos de su especialidad en
tría
en metodología de las ciencias
números anteriores de Deslinde.
(Facultad de Filosoffa y Letras),
UANL. Fue docente e investigador
Miguel de la Torre Gamboa. Lien la Universidad Autónoma Benicenciado en filosofia por la Univerto Juárez de Tabasco y en la Unisidad Autónoma de Nuevo León.
versidad Autónoma de Baja CaliFue coordinador del Area Básica
fornia Sur. Ha trabajado también en
Común y actualmente es secretario
el
Depanamento de Humanidades
académico de nuestra facultad. Ha
del
ITESM y en Comunicación Sopublicado trabajos sobre temas filocial
del Gobierno del Estado de
sóficos y pedagógicos en revistas
Nuevo León. Coautor de Desde el

Cerro de la Silla (1992).
José Porfirio Miranda. Estudioso

de la relación entre cristianismo y
marxismo. Autor, entre otras obras,
de Marx y la Biblia (1971), Cambio de estructuras (1971) y Marx en
Mético. Plusva/fa y polftica (1972).
Irene Livas González·: Psicóloga
infantil, especialista en problemas
del aprendizaje. Ha coordinado talleres de literatura infantil. En
1991 -92 fue becaria del Centro de
Escritores de Nuevo León.
Francisco Barragán (Monterrey,

N.L., 1964). Fotógrafo, diseñador
gráfico. Licenciado en ciencias de
la comunicación por la Universidad
Regiomontana. Ha expuesto individualmente en esta ciudad, en
Houston, Texas y en la ciudad de
México; y participado en exposiciones colectivas en Aguascalientes,
México y Nueva York. Director de
fotografía de la revista Venus. Actualmente se desempeña como diseñador en la Coordinación de
Publicaciones del gobierno estatal.

�REVISTA MEXICANA DE CULTURA / NUMS. 14 Y 15 / JULIO - OCTUBRE DE 1992 / $20,000.00

�En este número
Alfonso Raugel Guerra: Hace cien años, en 1892, ninguna perturbación
alteró el recuerdo del cuarto centenario, realizado en Europa y América como
"celebración" y ahora reducido sólo a "conmemoración" porque ( ... ) no
debe celebrarse lo que, si bien transformó el mundo de tal manera que con
este suceso se inició una nueva era, fue también causa de destrucción del
arte, la lengua y las culturas autóctonas de un continente . ..
Nezahualcóyotl: ¡Amigos míos, poneos de pie! / Desamparados están los
príncipes,/ yo soy Nezahualcóyotl, / soy el cantor,/ soy papagayo de gran
cabeza. / ( ... ) / ¡Hágase el baile, / comience el dialogar de los cantos! / No
es aquí nuestra casa, / no viviremos aquí; / tú de igual modo tendrás que
marcharte.
Silvia Mijares: El universo náhuatl era un todo coherente, los mitos, las
doctrinas religiosas, el Estado eran aceptados por el pueblo, así como la
moral, la ley . .. La idea de la muerte, lo efímero de la vida, la importancia
del arte, especialmente la poesía -flor y canto-, el destino humano, la amistad y el misterio del Dador de la vida fueron los temas recurrentes de sus
reflexiones.
Jeannette L. Clariond: ... el carácter de la Conquista se muestra mucho más
complejo ante nuestros ojos. La constante irrupción -durante más de ocho
centurias- de godos, visigodos y moros, había llegado a afectar todos estos
órdenes. Aun cuando los árabes habían constituido un emporio de cultura
y de riqueza en España, la intolerancia religiosa dio origen a guerras y movimientos que fueron causa de su disolución política.
Martin Opitz: Tú, ciego mortal, ¿qué ganas al viajar / hacia las Indias?
¿Cómo arriesgas tu alma y tu espíritu/ por su siervo, el vientre? Acarreas
la guerra y el conflicto, / traes desde el nuevo mundo un mundo pleno de
aflicciones. / Aras el impetuoso mar, te olvidas de tu tierra,/ buscas el oro
que te endurece cuando lo tienes al alcance de la mano.
Rhonda Dahl Buchanan: Con toda seguridad la cultura hispanoamericana
es más rica por su carácter híbrido y por su riqueza popular. Un ejemplo
sirve para confirmar eso: el mambo. ( .. . )Ahora esta música sabrosa de los
años cincuenta está gozando de un gran retorno gracias a la película The
Mambo Kings y la novela de Osear Hijuelos que la inspiró ...
Porfirio Miranda: No podía haberse inventado una ideología que más perjuicio les cause a los indígenas que el indigenismo. Por su misma gravitación intrínseca es una ideología defensora del statu quo y de la injusticia
reinante, impedidora de que la presión externa en favor de los derechos humanos prevalezca.

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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751773&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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              <text>Mendirichaga, José Roberto, 1944-, Coordinador Editorial</text>
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              <text>Revista de literatura de la Facultad de Filosofía y Letras. Contiene poesía, narrativa, ensayo, traducción, reseña, y otros géneros literarios. Fundada en 1982. </text>
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              <text>Salazar, Humberto, 1959-, Secretario de Redacción</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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