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                  <text>�UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
RECTOR: Manuel Silos Martínez
SECRETARIO GENERAL: Reyes S. Tamez Guerra
FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
DIRECTOR: Ricardo C. Villarreal Arrambide
SitCRETARIO ACADEMICO: Miguel de la Torre Gamboa

FONDO
UNIVERSITARIO

REVISTA DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
NUMEROS 43-44 / VOLUMEN XII/ ENERO-JUNIO DE 1994
CONSFJO EDITORIAL
María del Refugio Garrido
Armando González Salinas
Rodolfo Martínez Cárdenas
Ud.ice de la Luz Ramos
Genaro Saúl Reyes Calderón
Osear Rodríguez Arredondo
Saúl Souto
María Zebadúa Serra
DIRECTOR
Miguel Covarrubias
SECRETARIO DE REDACCION
Humberto Salazar
TIPOGRAFIA Y FORMACION
Jesús Gamboa Avila y Saturnino Fabela Sánchez
IMPRESION
Editorial Cargo, S.A.
Los artículos sin firma son responsabilidad de la redacción. No se devuelven originales.
Correspondencia y canje: Facultad de Filosofia y Letras, UANL.
Ciudad Universitaria. San Nicolás de los Garza, Nuevo León. México.

Publicación trimestral

-

�SUMARIO

110 LA
JUSTIFICACION DE LA MUERTE
Nicolás Duarte Ortega

AL FILO DEL AGUA

4 Robert ~nos

117 PARENTESIS
Margarita Ríos Farjat

LA FILOSOFIA EN EL FINAL DEL SIGLO XX

5 Gabriel Vargas Lozano

121 ELDEBAUL
RECEPTACULO DE LA VIDA SUBCONSCIENTE
LA EMANCnt»CION FEMENINA EN TESI1MONIOS SOBRE MARIANA.

D~ LA HERMOSA PRISIONERA
16 LAME1:lTO
Marganta Mcnno

Patricia Rosas Lopátcgui y James Casey Reed

HACER ANTE LA MODERNIDAD?
19 ¿QUE
Porfirio Miranda

129 CIDE
HAMETE BBNaNGELI, ¿UN ANAGRAMA DE
MIGUEL DE CERVANTES?
Guillermo Scbroidlmber

FRACCIONADO
33 CRISTAL
Silvia Mijares

CONVERSACION CON RICARDO ELIZONDO
136JulictaQUIJOTES.
Re~
DOS

34

39

LOS QUINIENTOS Y UN AÑOS
Jost Cardona LóJ)C'L

143SIMBOLOS,
ECOS Y REFLEJOS
RICARDO ELIZONDO ELIZONDO

VIA RUPTA
Nora Garro

42

Josefina Dfaz Olivares

ESCRIBIR CON EL CUERPO
Luisa Valenzuela

152

ARTE
49 UN
Em.abeth Bishop
PUDE DETENER LOS ELEFANTES
52 NO
Carmen Alardín

55

Blisabeth Siefer

71

M. Cuéllar,

UNA BONITA MAÑANA PARA MORIR
Eduardo Jordán

EJEMPLO
77 PEQUEÑO
Erich Fried
IGLESIA DE LA NATIVIDAD
79 LA
Dulce María González

LUDENS, SPORTMAN
81 HOMO
Hilarlo Topete
MAGNA FESTUM. LA UNIVERSIDAD AUTONOMA DE
101 NUEVO LEON, 1933-1993
Miguel Covarrubias

160 LA
FIDELIDAD DE EL TRAIDOR
Sttgio Cordero
DE HERNAN GALINDO
162 TEATRO
Luis Martín

UN ESCRITOR QUE SE PINTA SOLO
César Isassi

SALAZAR ORTIZ
66 HORACIO
C. Isasm, M. Covarrubias, J. Cantó de la Garza,
M. M. Villarreal, H. Alvarado, E. Coronado, H. Salazar

¿DE DONDE VIENES, QUE DESEAS? LAS NOVELAS DEL
FONDO EDITORIAL NUEVO LBON
Agustín García Gil

·157 TRADUCCIONES
EL ARTE DE LA TRAICION ESTA EN EL DETALLE. LAS
DE MIGUEL COVARRUBIAS

LAS VANOUARDIAS SIEMPRE HAN PRODUCIDO MUCHO
RUIDO Y POCAS NUECES: 11/E OW MAN. CONVERSACION
CON HORACIO SALAZAR ORTIZ
Miguel COvarrubias

64

EN LA NARRATIVA DE

165 OCHO
OBRAS DE TEATRO EN DESLINDE
Ana Laura Santamarfa
168 LA
~BGION_CITRICOLA DE NUEVO LEON: TERCER ALCANCE
Mano Ceruttí
172DESARROLLO
BJIDAL Y PROLETARIZACION FEMENINA
EN EL CAMPO DE NUEVO LEON, 1920-1990
Veronika Sieglin

182 COLABORAN EN ESTE NUMERO
CUADERNO: HOMO UJDF:NS, SPORTMAN DE HILARIO TOPETE
Este número se ilustra con viñetas de Sebastián Xavier

�AL FILO DEL AGUA

LA FILOSOFIA EN EL FINAL
DEL SIGLO XX

Robert Desnos

Gabriel Vargas Lozano

El río que agita una lluvia con la aurora
refleja resplandores de escamas de pescados
de burbujas de aguas y de tiestos y los perros mue1tos
al filo del agua al filo de los días girando.

Vc1·sión de Miguel Covarrubias

Le fleuve que tourmente une pluie a l'aurore
Reflete des éclats d'écailles de poissons
de bulles d'eaux et de tessons et les chiens morts
au fil des eaux au fil des jours tournent en rond.

l. Hablar sobre el tema "La filosofia en el final del siglo XX"
es, como se podrá comprender,
un asunto sumamente complejo.
Requeriría, en primer lugar, no
una conferencia, sino un ciclo de
ellas y además no impartida por
una persona sino por un conjunto
de especialistas que diera cuenta
de la pluralidad de iniciativas
existentes en el campo internacional y nacional. Sin embargo, he
aceptado el reto por dos razones:
primera, porque creo que es interesante delinear algunas de las
corrientes o problemáticas que están llamando la atención en la actualidad y segunda, porque me
preocupa, de manera especial, el
significado que se le pueda otorgar a la filosoffa en el seno de
nuestra sociedad. Plantearé este
último punto rápidamente: si la
filosoffa mexicana no logra explicar y explicarse con claridad,
cuál es su importancia y su función, en este momento crítico de
la historia mundial y de nuestro
país, momento signado por la recomposición global y en la que
México ocupa y ocupará un lugar específico, pueden ocurrir
tres cosas: una, la marginación
de la filosofla en la medida en
que no pueda responder a los desafios de nuestro tiempo; dos, la
substitución de la reflexión pro-

pia por la ajena profundizando
nuestra dependencia en el plano
cultural y tres, obstaculizar el surgimiento de un pensamiento propio. Intentaré explicarlo de otra
manera: a mi juicio, el país en
su conjunto se encuentra ante preguntas como las siguientes: ¿Cuál
será el lugar que tendrá México
en la recomposición global que
se encuentra en marcha?; ¿cómo
incidirán los cambios económicos
en otras esferas como la política,
la cultura, nuestras identidades,
creencias y formas de conducta?;
¿qué actitud asumir frente a los
cambios?; ¿cuál será la profundidad del cambio? Este es un
asunto no sólo de política económica sino también de reflexión
científica y humanística entre las
que se encuentra la filosoffa.
Ahora bien, hechas estas observaciones previas, preguntémonos
. ¿cuáles son las características del
escenario filosófico actual? Trataré de caracterizarlo con algunas palabras claves:
La primera palabra es la de crisis. A finales del siglo XX, se

registra la crisis de los grandes
paradigmas que llamaron la atención durante varias décadas anteriores: crisis del marxismo; crisis
de la analítica; crisis de la meta-

fisica. ¿Qué quiere decir crisis
en filosoffa? Quiere decir, a mi
juicio, que existen nuevos fenómenos de la realidad que ya no
pueden ser explicados en forma
adecuada por los anteriores paradigmas; que se requiere un repensamiento sobre sus alcances y sus
límites y que otras iniciativas filosóficas empiezan a ocupar el
escenario. Aclararé, de una
buena vez, que, desde mi punto
de vista, las concepciones de un
filósofo auténtico tienen una vigencia de larga duración pero que
en ciertas circunstancias, algunos
aspectos de su pensamiento o el
conjunto entero de él, pueden sufrir un eclipse, en virtud de razones extra-filosóficas y que
atañen a las condiciones políticas,
ideológicas y sociales dominantes. El más claro ejemplo es el
itinerario de la obra de Aristóteles. Habiendo nacido en 384 a.
de JC, brilló como nadie en 343;
se eclipsó hasta su recuperación
por Santo Tomás de Aquino en
el siglo Xill; adquirió una
enorme fuerza en los siglos XV
y XVI hasta convertirse en la autoridad indiscutida junto a la Biblia; fue tratado como perro
muerto en el XVII y se recupera
en los siglos XIX y XX. Desde
luego, no es la misma lectura de
Aristóteles la que ha privado

VI

�siempre; las afirmaciones deudoras de su sociedad y su cultura
han perdido vigencia y otras más
se han relativizado pero muchas
de sus reflexiones y aportes siguen manteniendo vigencia. Con
esto quiero decir que las crisis
en la filosoffa no son similares
a las crisis sociales o científicas
sino que tienen un carácter específico.

1o0

¿Cuáles son las nuevas iniciativas que llaman la atención en
el campo internacional y en la esfera occidental? Hagamos una
enumeración sucinta: la teoría de
la acción comunicativa (de Habermas y Apel); el postestructuralismo (Foucault, Deleuze,
Derrida); el neo-pragmatismo y
relativismo (Bernstein, Rorty,
Taylor, Maclntyre); el pensiero
debo/e de Vattimo y Robatti; el
postmodernismo (Lyotard, Baudrillard); el deconstruccionismo
(Derrida); las teorías estructuralistas de la ciencia (Stegmüller);
las teorías relativistas en la ciencia (Feyerabend, Kuhn); la hermenéutica (Gadamer, Ricoeur);
la filosotla postanalítica (Taylor,
Davidson, Danto); el racionalismo crítico de Karl Popper; la
teoría de los sistemas de Luhmann; nuevas propuestas del
marxismo (Mészáros, Therbom,

Offe, O'Connor); el postmarxismo (Elster, Cohen, Roemer);
la filosoffa política de N. Bobbio;
Sartori; Macpherson, Noszik,
Rawls; y aun las concepciones
acerca de la muerte del pensamiento filosófico, entre otras.
La segunda palabra que, tal
vez, definirla la situación actual
de la filosoffa sería la de relatividad. No hay una filosoffa que
pueda ofrecer, como en otro
tiempo se pretendió, "una respuesta para todo". El proyecto
de una "ciencia unificada" fracasó. No hay ciencia única, fundadora e incuestionable, es más,
se ha renunciado a la pretensión
científica naturalista en las ciencias sociales: surge la hermenéutica; la búsqueda de sentido; la
racionalidad estratégica. No hay
tampoco una filosofia-esponja
que pueda comprender, de una
sola vez, al mundo o una
filosoffa-ciencia que pudiera
competir con los métodos y resultados de las ciencias particulares. En esta dirección ha
surgido una polémica entre trascendentalismo y relativismo.
Aparecen las palabras postmetafisica; posthistoria; postmarxismo; postanalítica.
La tercera palabra clave sería

la del lenguaje. La reflexión intensiva sobre el lenguaje ha sido
una de las novedades del siglo
XX tanto en la filosoffa como en
otras ciencias. Esta reflexión ha
surgido de varios lugares: desde
la lingüfstica a partir de Ferdinand de Saussure, Jakobson y
Hjelmslev hasta Peirce y
Chomsky; desde la antropología
con Levi-Strauss; desde la filosoffa de la lógica con Russell o
Carnap hasta la filosoffa del lenguaje corriente Austin y Searle;
desde el marxismo con Schaff o
Voloshinov; desde la hermenéutica con Gadamer o Ricoeur, etcétera. Pero la reflexión sobre el
lenguaje ha sido substituida por
la reflexión sobre la comunicación; la pragmática y los juegos
del lenguaje de los que hablaba
el segundo Wittgenstein. A pesar
de la importancia del lenguaje se
ha torcido el bastón hasta creer
que todos los problemas filosóficos son problemas del lenguaje
y que finalmente todo se reduce
al lenguaje. Estas últimas tesis
son, a mi juicio, extremas.
La cuarta palabra es la de fin
o desaparidón. Desaparición de
los "grandes metarrelatos" (utilizando, sin conceder, la terminología lyotardiana) y su
sustitución por el "pequeño re-

lato". A lo cual se suscitarían las
críticas de por qué metarrelatos
y en qué se basa la hipótesis de
su desaparición. Este asunto lo
abordaré en seguida, a propósito
de la polémica entre modernidad
y postmodernidad. A mi juicio,
en todo periodo habrá relatos;
metarrelatos pero también teorías, metateorías y utopías porque el hombre no quiere limitarse
a ver sólo su nariz o encerrarse
en su casa o su barrio. Otra cosa
es el dogmatismo con que se han
manejado algunos metarrelatos
pero, a mi juicio, esto ocurre
también con el pequeño relato.
Lo cual quiere decir que toda
concepción filosófica puede, en
ciertas condiciones, transformarse en ideología negativa.
Pero al terminar de definir estas características habría varias
protestas. La primera es que,
hasta aquí, no me he referido a
las iniciativas nuestras, es decir,
de filósofos mexicanos y latinoamericanos (por ejemplo de las
obras de Adolfo Sánchez Vázquez, Luis Villoro o Leopoldo
Zea, entre otros; la filosofia de
la liberación; la reflexión sobre
temas feministas; la reflexión sobre la historia de la filosoffa; sobre la filosoffa política y un largo
etcétera. Esto nos llevaría a un

subtema: la filosoffa al final del
siglo XX en Máico. En fecha
reciente, publiqué un trabajo que
es producto de una conferencia
que pronuncié en la Facultad de
Filosoffa y Letras de la UANL
titulada "Filosoffa y sociedad en
el México actual" como inauguración del Primer Encuentro de
Facultades de Filosofia del país
y en donde expuse algunas reflexiones críticas en tomo a la situación de la filosoffa en México.
No quisiera repetir aquí lo afirmado pero sí subrayar un hecho
que debemos superar. La tesis es
la siguiente: en nuestro país se
ha operado una escisión tajante
entre la reflexión en tomo a una
problemática universal y la reflexión en tomo a problemas propios. Esta fue una polémica que
llevó a dos extremos: el intento
de hacer una filosoffa propiamente mexicana y el intento de
mantenerse exclusivamente en lo
formal como una manera de entender lo universal. Los partidarios de una u otra posición se
descalificaron.Enelprimercaso,
se dijo que la filosoffa no era ni
antropología ni historia de las
ideas. En el segundo, se dijo que
se soslayaba la forma especffica
de desarrollo de la filosoffa latinoamericana y su relación con la
ideología, la política y la educa-

ción, en suma, con la cultura nacional.
Mi respuesta es la siguiente:
1) Existen ciertos problemas
filosóficos (sobre la ciencia natural o sobre la lógica) que se debaten, en términos generales, en
un nivel formal. Aquí no hay más
que decir. Puede mostrarse que
en el contexto de descubrimiento
influyen las condiciones sociales
así como en el contexto de aplicación pero no en el de justificación.
2) Existen ciertos problemas
que pueden ser abordados desde
una pretensión de generalidad.
3) Existen otros problemas filosóficos que, sin dejar de buscar aquella universalidad, requieren nutrirse del conocimiento
científico particular o bien de la
vida cotidiana. Ejemplos: la filosoffa de las ciencias sociales; la
filosoffa de la historia; la filosoffa política; la ética. Aquí las condiciones sociales influyen en
todos niveles.
4) La inexistencia de grandes
reflexiones filosóficas tipo Kant
o Hegel en nuestros países, no
nos exime del conocimiento de

...¡

�nuestras propias reflexiones; del
vínculo con el debate propio de
la filosoffa en México o Latinoamérica o con problemas surgidos
de nuestra cultura, a pesar de que
partamos de grandes paradigmas
creados en otras partes.

00

-'--

&amp;ta actitud nos puede traer un
doble beneficio: a) depuramos las
filosofias importadas del clima
cultural del cual surgen. Un ejemplo: se ha demostrado que Heidegger asumió una ideología
nazi. Eso no quiere decir que su
filosoffa se reduzca a esa ideologfa pero s{ se requiere conocer
el hecho y evaluarlo en su justa
dimensión. Queda como problema: ¿cómo está filtrado cierto
clima cultural en su filosoffa y
qué debemos hacer con este elemento? Otro ejemplo: muchos filósofos han sido eurocentristas
como Kant, Hegel, Marx o Habermas. Este hecho no invalida
sus reflexiones pero se requiei:e
analizar este componente para
pensar la realidad latinoamericana. b) otro beneficio es que incorporamos los datos de las
ciencias a la reflexión universal.
El conocimiento de lo concreto
es labor primaria de las disciplinas particulares pero lo universal se ve enriquecido con sus
resultados, empero, la reflexión

filosófica no se reduce tampoco
a la ciencia sino que se desplaza
a la realidad misma. Un ejemplo
puede ser el de la democracia.
Es conocido que el fenómeno lo
estudian los politólogos, los juristas o los sociólogos pero la reflexión más profunda sobre los
modelos de la democracia; sobre
su historia conceptual o sobre las
razones para optar por ella, son
materia de la filosofia política.
5) Esto no quiere decir que se
debe abandonar el intento por hacer una aportación universal que
resulte de un diálogo con las tilosoffas européas o norteamericanas. Esto también enriquece
nuestra cultura pero quisiera hacer hincapié en el hecho de que
muy pocas filosoffas ven como
algo natural divorciarse del suelo
nutricio que les vio nacer.

Pero ¿por qué ocurre aqu{ esta
escisión? Una rawn es que existe
entre nosotros una actitud de excesiva dependencia respecto de
filosofias ajenas. Desde luego,
no se trata de sostener una concepción aldeana; además, la dependencia puede explicarse en el
momento del aprendizaje pero no
se justifica en el momento de
apropiación crítica. Otra razón
es la concepción de que la filo-

sofia no tiene nada que ver con
problemas sustantivos. En este
caso, la filosofia se mantiene
como metateoría o como análisis
puramente lógico. Otra razón
más es la falta de una relación
interdisciplinaria y finalmente, la
ausencia de iniciativas propias.
Estas razones han dificultado,
hasta cierto punto, que muchas
reflexiones filosóficas guarden
una relación creativa con nuestra
cultura.
11. A partir de lo anterior, me
gustaría entonces plantear algunos de los grandes debates de fin
de siglo y definir su inicidencia
en nuestro país.
Primero: el gran debate que ha
dominado en los últimos aftos
es el de modernidad y postmodernldad
El tema de la relación entre
modernidad y postmodernidad no
es, como podría presuponerse un
tema ajeno a nosotros. Desde el
siglo XIX en Latinoamérica buscamos .la modernidad. Pasar a la
modernidad ha sido la divisa permanente. Pero ¿qué ha sido la
modernidad en sentido clásico?
Los elemento!I característicos han
sido: confianza ~n la ciencia y
la técnica como impulsadores del

desarrollo; autonomía de la raz.ón
a partir de la ciencia y de las propias convicciones (teorizados por
Kant); secularización de la política (divisa de la ilustración); la
historia como proceso lineal y ascensional (cuya culminación la
encontramos en Hegel) pero también combate a la intolerancia
(Voltaire) y democracia (Rousseau, Tocqueville). La modernidad no es algo congelado sino un
proceso contradictorio, raz.ón por
la cual, su teorización es conflictiva: por ejemplo, mientras los
liberales abogaban por la separación iglesia-Estado, Hegel buscaba conciliarlos.
Desde luego que las anteriores
características implican también
reflexiones críticas: ya Rousseau
hablaba de la contradicción entre
el desarrollo científico-técnico y
el propiamente ético; Marx advertía de la contradicción en la
modernidad capitalista entre los
poderosos y los desposeídos.
Marx asumió ciertas características de la modernidad y a la vez
fue crítico de ella.
Hoy somos testigos de los problemas de le modernidad cepitalista desarrollo sorprendente de
la ciencia y la tecnología pero a
su vez crisis de los sistemas eco-

lógicos que está poniendo en peligro la existencia de la
humanidad; armamentismo; multiplicación de las formas de enajenación; desigualdad profunda
entre los países pobres del sur y
los ricos del norte.
La postmodernidad o mejor,
el postmodernismo, es un concepto que define, por un lado, la
nueva lógica cultural del capitalismo desarrollado y por otro, la
crítica a una forma de racionalidad. Nos encontramos bajo los
efectos de la tercera gran revolución científica (la primera fue la
de los motores de vapor; la segunda la de los motores eléctricos y de combustión y la actual,
desde la década de los cuarenta,
la microelectrónica y la energfa
nuclear, la comunicación y la informática). Es también la época
del capitalismo trasnacional que
busca desembarazarse de su propio pasado: la modernidad. Es
por ello que se habla ahora de
posmodernidad en el sentido de
olvido del pasado. La nueva etapa
del capitalismo requiere convertir el pasado en tábula rasa; las
terribles pesadillas de Hiroshima,
Nüremberg y Vietnam ''tienen
que desaparecer". Sin embargo,
la posmodernidad no sólo es una
ruptura en ese nivel sino también

en otros: desde el arte y la arquitectura hasta la filosofía. Se trata
de un rechazo a todos los modelos de pensamiento anteriores: el
hermenéutico; el dialéctico; el
freudiano; el existencialista para
substituirlos por las prácticas, los
discursos y el juego textual como
dice Jameson en su libro El posmodernismo o la lógica cultural
del capitalismo avanzado (Ed.
Paidós, Barcelona, 1991). Se
trata de anunciar la muerte del
sujeto. El capitalismo clásico implica una subjetividad centrada
y un sujeto autónomo. Hoy ya
no es posible sostenerlo en esos
términos. La transformación es
económica; política; cultural. Se
ha destruido la autonomía relativa
de la cultura. Se disuelven las
grandes tesis fundadoras.
Sin embargo, existen diversas
respuestas sobre el problema: una
es que debemos terminar con la
modernidad y pasar a otra etapa
distinta. Esto es lo que sostiene
Lyotard. Otra es que debemos reconstruir la modernidad. Este es
el caso de Habermas. Por mi
lado, creo que debemos hacer una
reflexión crítica de la modernidad pero buscando una nueva
forma del desarrollo que tome en
cuenta nuestra propia cultura latinoamericana. Nuestra sociedad

'°

�es una mixtura de modernidad,
pre-modernidad y postmodernidad. Debemos tomar lo positivo
de cada aspecto y desechar lo negativo. Aceptar ciertos rasgos con
pretensión universal sin liquidar
lo particular y la diferencia. De
otra manera.

....o

Para Vattimo, postmodernidad
significa que "vivimos en una sociedad de comunicación generalizada". No podemos hablar ya
de historia unitaria. Filósofos anteriores de la ilustración, Hegel,
Marx, positivistas, historicistas
creían en un sentido de la historia. Vattimo dice en su ensayo
"Postmodernidad ¿una sociedad
transparente?'' (Incluido en En
torno a la posmodernidad. Ed.
Anthropos, Barcelona, 1990) que
ha sucedido algo importante: "los
pueblos «primitivos», los así llamados colonizados por los europeos en nombre del buen derecho
de la civilización «superior» y desarrollada, se han rebelado y han
vuelto problemática de hecho una
historia unitaria, centralizada. El
ideal europeo de humanidad se
ha manifestado como un ideal
más entre otros mut:hos, no necesariamente peor, pei·o que no
puede pretender, si.t violencia,
el derecho a ser la esencia verdadera del hombre, de todo

hombre ... "(p.12).
Para Vattimo, la irrupción de
los medios de comunicación ha
sido la causa de la crisis de los
puntos de vista centrales: los
grandes relatos. Hay una explosión de la pluralidad. En lugar
de una racionalidad (critica de
Nietzsche y Heidegger) múltiples
racionalidades locales étnicas, sexuales, religiosas, culturales, estéticas. Fin de la modernidad.
'' Filósofos nihilistas como
Nietzsche o Heidegger (y también
pragmatistas como Dewey o
Wittgenstein) mostrándonos que
el ser no coincide necesariamente
con lo que es estable, fijo, permanente, que tiene algo que ver
más bien con el acontecimiento,
el consenso, el diálogo, la interpretación, se esfuerzan con hacemos capaces de captar esta
experiencia de oscilación del
mundo posmodemo como oportunidad de un nuevo mundo de
ser (quizás: por fin) humanos.''
Yo no estoy de acuerdo con
este optimismo. Es cierto que hay
un desencanto de la razón, de las
nociones de progreso pero no podemos, en nombre de ello, eliminar las reflexiones universales,
la búsqueda de ciertos principios
de emancipación universales, la

capacidad de distinción entre verdad y falsedad, tiranía y libertad,
justo e injusto.
Cuando un Lyotard dice que
no hay reglas válidas para todos
los juegos, que no hay criterios
universales de verdad y justicia,
está señalando una dificultad pero
está ofreciendo una solución neoconservadora ya que, por el contrario de lo que él parece creer,
la lógica del mercado, de la información, de la cultura que se
difunde universalmente se basa
en esquemas globales aparentando que somos iguales, esquemas de consumo, esquemas de
pensamiento. Tras la aparente diversidad y pluralidad está el gran
relato del mercado, de la superficialidad y del consumismo.
Oponer a este gran relato, el pequeño relato, me parece una solicitud de desarme generalizado.

Segundo: el manlsmo y el derrumbe del sociallsmo
En 1989 ocurrió uno de los fe-

nómenos más conmocionantes de
este siglo: el derrumbe de una serie de regímenes en Europa del
Este que integraban un sistema
que se denominaba a sí mismo,
socialismo realmente existente.
Pronto le seguiría por el mismo

camino la URSS. Inmediatamente
después de la caída de estos regímenes se difundió, como era
natural, el grito de victoria por
parte de sus opositores y aun una
especie de manifiesto filosófico
que se denominó "el fin de la historia" debido a la pluma de un
funcionario del Departamento de
Estado norteamericano llamado
Francis Fukuyama, y que fue publicado en los principales periódicos europeos. Hoy, a partir de
la celebridad que le produjo ese
artículo, ha publicado un libro denominado The end ofthe History
and the Last Man.
El problema del derrumbe del
llamado socialismo ha llevado a
la consideración de que el marxismo ha muerto como teoría y
que la concepción de Marx
mismo ha sido superada por la
historia.

Con respecto a estas ideas muy
difundidas y que operaron sobre
el pesimismo que cundió entre
los seguidores del marxismo quisiera hacer las siguientes observaciones:
1) Marx es un autor clásico.
&amp;to quiere decir que se trata de
un maestro del pensar que pertenece al panteón de los inmorta-

les al igual que Aristóteles,
Platón, Kant o Hegel pero también Weber o Freud. Los grandes acontecimientos históricos repercuten, qué duda cabe, en la
filosofia pero no la arrastran en
su caída. La razón es que el pensamiento tiene una autonomía relativa con respecto de los
acontecimientos ~ociales. En
Marx, como en todo autor de este
tipo, existen tesis que fueron caducas desde el mismo momento
en que fueron formuladas (ejemplo sus opiniones sobre BoUvar);
otras que se han relativizado (el
capitalismo de su tiempo ya no
es exactamente el capitalismo actual aunque mantenga ciertos rasgos de identidad); otras que
fueron problemas abiertos (por
ejemplo su concepción de la filosotia; la función de la superestructura -en particular del
&amp;tado-, de la ideología o del
condicionamiento social de las
ideas); otras más que devinieron
utópicas aunque para mí, la utopía no tiene un sentido negativo
a condición de que no se le confunda con la realidad (su idea del
socialismo) y otras más que mantienen su vigencia (su aporte metodológico a las ciencias sociales;
su interpretación del materialismo
histórico; sus conceptos de critica
o enajenación; su concepción de

la filosoffa de la praxis; su aspiración a una sociedad justa).
2) En el marxismo, aunque
siempre quiso interrelacionar teoría y práctica, existe un aspecto
teórico, es decir, de conocimiento
social o de reflexión filosófica
que ha sido productivo. Las obras
de Lukács, Gramsci, Della
Volpe, Cerroni, Schaff, Sánchez
Vázquez o Althusser entre otras
muchas, no se derrumban con la
caída del llamado socialismo real.
Para quien tenga un conocimiento
más cercano de esta teoría, existen varios marxismos y aun discrepancias profundas entre ellos.
Ha habido, por ejemplo, un debate entre un marxismo historicista frente a un marxismo
cientificista. Habría que practicar
un análisis detallado de cada autor para discernir cuáles son las
aportaciones y cuáles son sus
errores.

3) En el marxismo podemos
distinguir, a grandes rasgos, un
marxismo soviético, un marxismo europeo-occidental, un
marxismo latinoamericano o un
marxismo asiático. ¿Cuál es, en
términos generales, la versión del
marxismo que se derrumba junto
a la caída del socialismo? A mi
juicio, la ideología que sirvió de

......

�legitimación al Estado soviético
y a otros países que participaban
del mismo régimen pero aquí cabría hacer la distinción entre ese
marxismo oficial que sirvió como
digo de legitimación política y ese
marxismo que aunque se produjera en la URSS u otros países
bajo su esfera, también tiene
aportaciones. Me refiero a las
obras de Kedrov, Mamardashvilli, Zeleny o Ilienkov. Ese marxismo oficial citó abundantemente a Marx, Engels y Lenin
(y al principio a Stalin y Bujarin)
y se basó en tesis que no fueron
sustentadas por Marx y que sostenían una concepción economicista, determinista, productivista
y teleológica de la historia. Agreguemos a esto, una posición cerrada frente a otras concepciones,
una concepción totaliz.ante que rechuó el pensamiento utópico y
una actitud falta de autocrítica.

N

~

4) ¿Eso quiere decir que basta
esta distinción para que las demás versiones del marxismo se
laven las manos? A mi juicio, no.
Existen otras corrientes que han
profundizado creativamente sobre aspectos insuficientemente
abordados por esta teoría como
los del lenguaje, la ética, la democracia, la religión o la nación,
que deben ser estudiadas a pro-

fundidad y que relativizan muchos de sus planteamientos, pero
ello no puede llevarnos a ser ciegos sobre sus propios aportes en
los terrenos de la filosofia, la
ideología, la teoría del Estado,
la historia de la filosofia y los
cambios sociales en diversas épocas, entre otros.

Tercero: el giro llng(lístico
En 1967 apareció en México una
nueva corriente que combatía a
lo que llamaba especulaciones
metaffsicas, las filosoffas que se
presentaban como concepciones
del mundo y la confusión entre
investigación filosófica y ''reflexiones -más o menos literariasacerca de las características cutturales y antropológicas de nuestros países". Esta corriente fundó
la revista Critica con un equipo
de trabajo internacional y su plataforma inicial de principios era:
a) tendencia a preferir explicadones con posibilidad de verificación; b) rigor en la investigación;
c) profesionalismo; d) ligar la explicación filosófica a las ciencias
naturales y sociales; e) precisión
y claridad en la argumentación.
Las posiciones mencionadas suscitaron inmediatas polémicas.
Los aludidos no podían quedarse
con las acusaciones. Desde el

lado del neokantismo se consideró que no se podía sostener la
tesis de un solo método para el
conocimiento y que tampoco podía sostenerse un empirismo que,
por cierto, miembros del Círculo
de Viena habían matizado para
esas fechas. Además los valores
no podían ser reducidos a lo empírico. Los neo-escolásticos rechazaron que se aplicara el
método de la ciencia a problemas filosóficos. Los latinoamericanistas consideraron que la
filosoffa no se reducía a la ciencia y que aquella tiene relaciones
con la ideología. Los marxistas
dijeron, en su momento, que criticarido a la metaffsica sostenía
una metaffsica y se lanzaron en
contra de la pretendida neutralidad de la filosofia, en fin...
La filosofia analítica es una de
las novedades de este siglo. Surge
con la obra de Bertrand Russell
y George Moore pero también
con la de Frege. Otro jalón fundamental lo recibe del Círculo de
Viena en donde apareció el neopositivismo, se puso de manitiesto la prioridad del lenguaje,
el rechazo a la metafisica y el desenmascaraltiento de los problemas tradicionales. La filosofla
analítica es hoy dificil de definir
dada la variedad de corrientes que

la componen. Una definición de
ella podría no abarcar a todos los
que se consideran a sí 1nismos
analíticos. En ella se contienen
los que practican el análisis del
lenguaje ideal; el lenguaje corriente; el lenguaje científico; el
racionalismo crítico de Karl Popper; el primero y segundo Wittgenstein; el análisis de Oxford
(Ryle, Strawson y Austin); las tesis de Quine y Davidson hasta llegar a los postanalíticos.
Un denominador común podría
ser el análisis, la crítica y la revisión conceptual.
Uno de los principales filósofos analíticos norteamericanos
que difundieron esta corriente fue
Richard Rorty. Rorty fue el autor de la célebre antología denominada 1he Unguistic turn de
1967. El mismo autor escribe en
1979 La jllosojfa y el espejo de
la naturaleza y en 1990 un epílogo a la edición castellana de El
giro lingUfstico (Paidós, Barcelona, 1990) en donde sostiene las
tesis siguientes:
1) Lo que consideraba como
tesis principal: "los problemas
de la filosoffa son problemas del
lenguaje" la considera confusa
por dos razones: no hay proble-

mas filosóficos en sí mismos; no
hay problemas del lenguaje.
Los problemas que podrían llamarse filosóficos son fronterizos:
mente / cuerpo; lenguaje / realidad requieren de la teoría de la
representación pero ésta ya no es
sostenible. Lo mismo ocurre con
la tesis de que la filosoffa podía
avanzar estudiando un tema llamado lenguaje.

La conclusión de Rorty. argomentada en sus libros es que la
filosoffa no constituye un caso especial de investigación que se distinga por un método especial. "Si
la «filosoffa» llega a ser vista
como continua con la ciencia
(como le gustaría a Quine) por
un lado, o por otro, continua con
la poesfa (como Heidegger y Derrida sugieren a veces) en tal caso
nuestros descendientes estarán
menos interesados por preguntas
sobre la "naturaleza de los problemas filosóficos". (p.167)

En el decurso de la filosoffa
analítica han ido quedando relativiz.ados, a mi juicio, ciertos problemas:
1) la tesis de que todo problema
filosófico es problema del
lenguaje.
2) el fisicalismo como intento

de reducir todo conocimiento a los criterios de dicha ciencia.
3) la tesis hempeliana de que
la historia, si quería ser
ciencia, debería ajustarse al
modelo nomológico deductivo.
4) la tesis de que la filosofia
es exclusiva o principalmente lógica.
5) la tesis de que no importan
los condicionamientos sociales del conocimiento.
6) la tesis de que carecen de
significado los problemas
metaffsicos.
7) la aplicación del positivismo
lógico a las ciencias sociales.
8) el rechazo al análisis de problemas sustantivos.
En la actualidad, muchos fil~
sofos analíticos han reivindicado
la hermenéutica (por ejemplo
Danto, para la explicación hist~
rica), el pragmatismo y han caído
en el relativismo al rechazar todo
intento de fundacionalismo.
En el caso de México (y se podría extender a Latinoamérica),
la filosofia analítica tuvo la virtud de propiciar el desarrollo de
la lógica simbólica; la filosofía
de la ciencia natural; la relación

l .,)

�mente-cuerpo y el análisis conceptual pero, como he expresado
en otra parte, se separó de problemas sustantivos; no practicó
un análisis más interdisciplinario;
descuidó el estudio de la historia
y no ha realizado un examen autocrítico. Es curioso señalar que
en países como España, los filósofos analíticos en su mayoría se
dedican hoy a los problemas de
la ética y la política.

La transformación de la filosoffa

V
....

En los últimos aiios se ha visto
florecer una derivación de la Escuela de Frankfurt. Las posiciones de Habermas y Apel han
tomado un papel central al final
del siglo. La concepción de Habermas se ha desplazado en múltiples direcciones apropiándose
de diversos autores. Desde los
clásicos Kant, Hegel, Schelling,
Marx hasta los modernos Freud,
Piaget, Weber, Parsons, Mead,
Pierce, Gadamer, Dewey. Habermas ha desarrollado una potente
reflexión filosófica en tomo a la
relación entre conocimiento e interés; la racionalidad; los problemas de legitimidad en el
capitalismo tardío; la modernidad
y su propuesta de una racionalidad comunicativa.

Hasta ahora, su pensamiento
ha tenido dos grandes etapas, la
que consideraba como parte del
paradigma de la conciencia y la
que hoy define como el paradigma de la comunicación.

de valores observado y cuál es
su dirección?, ¿qué es la democracia y cuáles son las razones
para preferirla?, entre otros muchos problemas que requieren el
concurso de la filosofia.

Por su lado, Apel, a partir de_
Kant, Heidegger, Wittgenstein,
Peirce, Mead, Kohlberg, desarrolla una teoría consensual
la verdad, la pragmática formal
y una ética discursiva. Su propuesta es la transformación de la
filosoffa.

Segundo: después de quinientos años de fusión de dos culturas, estamos ya en el momento
de pasar a una nueva etapa. Durante mucho tiempo nos hemos
dedicado, salvo honrosas excepciones, a la importación de teorías. Es la hora de un
pensamiento creativo que defina
los rumbos de nuestra cultura sin
afanes de particularismo ni de
formalismo estéril. Tenemos que
hacer un pensamiento propio que
tenga pretensiones universales.

¿Qué conclusiones podemos
extraer de todo lo anterior?
Primero: la situación por la que
atraviesa nuestro país en el plano
económico está implicando una
serie de transformaciones en otras
esferas, entre ellas la cultural.
Tanto la filosoffa como otras disciplinas humanísticas se requieren para explicar el cambio y para
definir vías del futuro: temas
como ¿cuál es la forma de modernidad o postmodernidad que
debemos adoptar?; ante la crisis
de los grandes modelos sociales
como el liberalismo o lo que se
llamó socialismo real ¿cuáles son
las alternativas posibles?, ¿cuál
es la racionalidad de las creencias? ¿en qué consiste el cambio

Tercero: existen grandes problemas globales que nos afectan:
la desigualdad social, la crisis
ecológica, la crisis de valores, la
falta de tolerancia con respecto
a las ideas de los demás y en muchas partes, la falta de paz porque el torbellino de la historia los
ha tomado en su forma más
aguda, los nacionalismos, los racismos, el etnocentrismo. La filosoffa debe proporcionamos
instrumentos de reflexión sobre
estos problemas.

Cuarto: vivimos en un período
en México en que las humanidades y entre ellas a la filosoffa,
se están poniendo en cuestión en
forma aguda, por razones fáciles
de comprender: la lógica del
pragmatismo, del mercado, del
consumismo y de la enajenación.
A las humanidades se les pretende ver, bajo esta óptica, como
una actividad superficial y no utilitaria. Los que piensan así están
equivocados. Una filosoffa de la
ciencia y la tecnología le otorga
a estas actividades la posibilidad
de reflexionar sobre su propio desarrollo y características. Una reflexión sobre problemas éticos es
fundamental en nuestro tiempo.
Una filosoffa política permite una
explicación de todos los aspectos
relacionados con el acceso y mantenimiento del poder. Una estética debe permitir la comprensión
de las transformaciones en la esfera artística. Una lógica permite
la reflexión sobre las formas del
pensamiento correcto. Una filosofia de la historia permite un
análisis sobre las formas de conocimiento histórico y finalmente, una concepción filosófica
global nos posibilita una visión
del mundo. La filosofia está presente en todas nuestras actividades y es vital para el ser humano
pero además, la filosoffa en Mé-

xico debe ser síntesis de nuestra
cultura y reafirmación de nuestra

identidad.
Y finalmente, quinto: ha terminado la era de las respuestas
únicas. La realidad es y ha sido
siempre compleja y no se deja
aprender por medio de una sola
teoría, por más importante o profunda que ésta sea. Debe darse
paso a la circulación democrática
de las ideas. Sin abogar por un
eclecticismo sino por el contrario, a partir de las convicciones
de cada quien, la filosofia debe
volver a ser, lo que ha sido siempre: puesta en cuestión de las
creencias, reflexión sobre la razón, síntesis del conocimiento,
respuesta a los grandes interrogantes de nuestro tiempo, visión
profunda del mundo en que vivimos para una vida más justa.
Conferencia inaugural del Primer Congreso Universitario del Atta de Humanidades en la F.ducación Media Superior.
Universidad Autónoma de Nuevo León.
Monterrey, N.L., 26 de junio de 1992.

....VI

�LAMENTO DE LA HERMOSA PRISIONERA

Margarita Merino .
LAMENTO DE LA HERMOSA PRISIONERA
''I
1

:2

Te ruego, carcelero,
que me dejes quedar
en este infierno.
No me urjas, te pido,
hacia el abismo.
Ya es bastante profunda
la sima tenebrosa
en que me encierras,
ya me colma, infinita,
la tristeza de hallarme prisionera.
Pues tomaste mis corvas
quebrantándolas impío,
mis tobillos urgente
con hierro los vestiste,
mis muñecas apretaste
sañudo y diligente,
para restar mi cuerpo encadenado
de todo movimiento.
Temprana me arrancaste
al calor de mi hogar y de los míos,
la sombra de mi parra
y mis frutales me quitaste,
el júbilo de las alondras y del cálamo
negaste en la mañana a mis oídos.
Y ahora me requieres, traidor,
para que te entregue también
el corazón que me resiste.
¿Qué he de hacer
si el corazón debilitado yo te cedo?
¿Cómo alentarán mis ojos
el deseo de descubrir la aurora

cuando la noche se cierne ominosa
en la sepulcral cueva donde peno?
¿Cómo podrá, sin corazón,
distraerse el pensamiento
al resplandor del amante gentil
que me adoraba?
¿Cómo soport_aré mi cruel encierro
si tú me dejas sólo
la piel y la osamenta
maltrechas de cadenas?
CANCION DE LA ASISTENTA
Has lavado y tenido, mil veces
has planchado, la ropa que nunca
te pusiste. Los ceniceros, los vasos,
has fregado de noches ignoradas
donde el vértice de las conversaciones,
el arduo esfuerzo de la creación,
nadie te ha participado a no ser
por las huellas delatoras, esos pobres
restos que ofrecen algún ceniciento
testimonio a tus labores.
Limpiaste el polvo de suelos y sillones,
la pelusa indomeñable de las estanterías
donde los libros -que no te harán volar
liberadores- se desordenan siempre.
Durante muchos años has resuelto puntual
el tema de comer al mediodía,
y te cuidaste atenta -sobre todas las cosasde una niña pequeña como si fuera propia,
le ofreciste a menuqo un ambiente estupendo:
el regalo magnífico de una casa de pueblo.

�¿QUE HACER ANTE LA MODERNIDAD?

!Porfirio Miranda
Ha llegado la hora de cantar tu modestia,
de rescatar valor a tu hazaña robusta
con la bayeta, la bolsa de la compra
y las escobas, pues cada mañana de tus días
tomas resuelta esa piedra que se caerá,
enseguida de remontar la ingrata cima,
de nuevo a la planicie.
Es hora de citar a las sacerdotisas grises,
oficiantes eternas de tareas sin gloria,
proclamando el vigor de sus desvelos
que jamás alcanzaron trascendencia
y que permiten el logro de otros actos
que al cabo el mundo aplaude.
Porque hubo mujeres forasteras
cuyo trajín se volcó opaco
en los brillos de las casas ajenas,
existen cuadros, música, estructuras
galantes, los poemas donde se escribe
denso el tono de una época.
De Baladas del abismo

....

00

Para responder a esa pregunta ne-

cesitamos primero averiguar qué
es la modernidad, naturalmente.
Se trata de un hecho histórico
muy concreto, no nos interesa el
sentido vago por el que llamamos moderna a cualquier cosa
nueva. El hecho histórico consiste
en el conjunto de cambios radicales en la vida hUL,ana que se
han estabilizado en Occidente
desde el siglo XVI hasta hoy y
que se están extendiendo al
mundo entero. A partir de Max
Weber, casi puede decirse que
la sociología no ha hecho otra
cosa que analizar el hecho histórico mencionado; de suerte que
la bibliografia es amplísima; sin
embargo el conjunto de cambios
en cuestión puede reducirse a seis
rubros: lo técnico, lo educativo,
lo administrativo (y jurídico), lo
político, lo social, lo intelectual. 1 Sólo que, antes de recorrerlos, es imprescindible
prevenir contra tres posibles enfoques preconcebidos que imposibilitarían una apreciación
objetiva de la modernidad.
El primer enfoque, muy frecuente por desgracia, es el suponer que todo lo nuevo es bueno
Y mejor que lo anterior. Ese
apriorismo no sólo es irracional,
es antirracional, pues quiere que

El segundo enfoque apriorista
es el de suponer que el hombre
natural es bueno y que la civilización lo corrompe. As{ como el
.primer enfoque decidirla sin examen que hay que abrazar la modernidad, este segundo decidirla
en·contra de la modernidad sin
analizarla, pues se supone que el
hombre natural as{ como está está
bien y no necesita cambios en su
vida. No es el momento de demostrar que esta divulgada convicción es enteramente falsa,2
baste aquí citar cómo resume
Nietzsche la conducta del hombre natural: "ofender, violentar,
despojar, aniquilar".3 El testimonio es insospechable porque
Nietzsche es el más entusiasta panegirista que haya habido nunca
de lo natural. El hombre natural
es, como bien advirtió Hobbes,
un lobo para el otro hombre. Sólo
los nazis pueden sostener que eso
es bueno.

en suponer que la modernidad es
un todo indivisible, un sistema
ninguna de cuyas partes puede
existir sin las otras. El tener que
optar en bloque impide toda apreciación analítica y objetiva. Por
fortuna la sociología precisamente sistemática ha hecho ver
que, si bien entre las partes (subsistemas) de la modernidad hay
interrelaciones e influencias, la
función que cada subsistema desempeña respecto de los otros podrla ser llenada de otra manera;4
cada subsistema trata a los otros
y al conjunto como entorno que
hay que manipular, no como fatalismos que deterministamente
le prescriban cómo tiene él que
ser. Dice muy bien Luhmaoo:
"Ningún sistema complejo puede
darse el lujo de hacer depender
todo de todo" .5 La integración
del conjunto es más bien algo negativo: consiste en "evitar que
las operaciones de un subsistema
conduzcan en otro subsistema a
problemas insolubles" .6 Nada
nos obliga, pues, a pronunciarnos en favor de la modernidad
con todos sus pelos y señales o
en contra de la modernidad con
todos sus pelos y señales. Podemos apreciarla con discernimiento.

El tercer prejuicio consistirla

Primera parte
1) Lo técnico. Los estragos eco-

no usemos la razón para examinar las cosas en sf mismas, sino
que nos baste conocer la fecha
de una costumbre o institución
o idea para saber si es buena o
mala: si es más reciente que su
contraria, automáticamente serla
mejor que ella.

~

�lógicos han hecho que hoy este
rubro de la modernidad sea de
lo más controvertido, pero hay
ciertos hechos innegables que deben constatarse antes de toda discusión. Por ejemplo, la
productividad agrícola. Al paso
que, desde la invención de la agricultura, hace unos 10,000 años,
hasta el siglo XV, diez familias
producían el alimento de ellas
diez más una, ya a mediados del
siglo pasado 50 familias producían el alimento de ellas más otras
50. Constatación por la que Marx
exultaba entonces: el futuro de
la humanidad estaba asegurado,
la mitad de los seres humanos podía dedicarse a pensar, a cultivar
las artes y las ciencias, a inventar cosas. Pero el proceso no terminó ahf. Hace veinte aftos cinco
familias producían el alimento de
cien familias en los pafses más
desarrollados; y hoy tres familias
producen el alimento de cien familias. El crecimiento demográ:.
fico espectacular ha sido
permitido por esta abundancia de
alimentos. Otro ejemplo es la
productividad industrial: los costos de la producción de tela de
algodón disminuyeron de cien a
uno. Eso permitió que se generalizara el uso de ropa interior.
No necesito enfatizar las ventajas
de este adelanto. Otro ejemplo

de técnica moderna generalizaaa
es el uso de luz eléctrica y refrigeradores en las casas. Otro es
el que tengamos agua corriente
y excusados 1 regaderas. Piénsese además en los inventos técnicos de Pasteur y Flemming: no
creo exagerado decir que las vacunas y la penicilina han salvado
cientos de millones de vidas humanas. Basten esos hechos innegables.
En tomo a la técnica de la modernidad hay dos posiciones indefendibles: el mito del progreso
y el naturismo. Pero no se trata
aqu( de sacar el término medio.
El mito del progreso sostiene que
todo invento es bueno. En plan
lógico, como se trata de una proposición afirmativa universal,
bastan para refutarla las refinadas técnicas de lavado cerebral
y las técnicas de tortura de Dan
Mitrione. En plan concreto, lo
que suced(a era que los secuaces
de dicho mito se fijaban únicamente en el efecto inmediato y
buscado de los inventos; mientras
hoy los efectos secundarios, no
pretendidos, por ejemplo la erosión y destrucción del entorno,
han dado manifiestamente al
traste con ese mito. En adelante
la humanidad tendrá que examinar detenidamente cada nuevo in-

vento si no queremos acabar
destruyendo nuestro planeta y la
vida humana con él. Pero de ah(
a sostener que en balance las técnicas de la modernidad han resultado negativas hay mucha
distancia. No vamos a adorar a
la Tierra. La Tierra es un medio
que tiene como fin al hombre,
esta tesis metaffsica tradicional
sigue siendo verdadera. La técnica, decfamos, ha permitido que
vivan miles de millones de hombres que de otra manera no habrían vivido; para no insistir en
la indudable mejoña cualitativa
de la vida. Habr4 incluso quien
niegue que es bueno que hayan
venido a la vida tantos seres humanos, pero sobre eso habrfa que
preguntarles a los afectados mismos: habrfa que preguntarles si
hubieran preferido no existir. Son
las literaturas baratas, no los afectados mismos, quienes responden
que s(.
No puede negarse que es inaplazable el tomar serias providencias sobre el crecimiento
demográfico, pero démonos
cuenta de que el único argumento
sólido para defender la Tierra es
que asf defendemos la posibilidad
de vida de las futuras generaciones. El fundamento de nuestra argumentación es la vida de los

hombres y por tanto, no puede
mirarse como algo negativo el
que, gradas a la técnica de la modernidad, hayan podido vivir tantos seres humanos que de otra
manera no habrían vivido.
Para ampliar la superficie de
cultivo fue necesario talar muchos árboles, pero quienes de ah(
sacan argumento contra la modernidad desatienden el hecho de que
hoy los bosques están desapareciendo precisamente en las regiones a donde la modernidad no ha
llegado: Amazonia, Africa y
Asia. Los canadienses, los alemanes y los escandinavos siembran tres árboles por cada uno
que talan. Y eso es técnica moderna. Este es el punto crucial:
para salvar al planeta necesitamos más técnica, no menos. Toda
la alarma ecológica es poca, pero
tiene que desembocar en más técnica, no en menos. Y siempre teniendo en cuenta que. es un mito
que la naturaleza guarde equilibrio ecológico si el hombre no
interviene. Los elefantes están
arrasando miles de hectáreas de
bosques en Africa. Por el estudio de las formas fósiles sabemos que se extinguieron miles de
especies antes de que apareciera
la raza humana en el mundo. Se
necesita más técnica, pero no una

técnica engañada por el mito de
que todo invento es bueno.
El discernimiento es obligatodo, y por cierto, no solamente
en cuanto a los inventos futuros,
sino también en cuanto a los que
ya están en vigor. Por ejemplo,
si los chinos adoptaran el mismo
número de autos por cien habitantes que está en vigor en USA, serla añadir 300 millones de autos
a los que ya circulan por el planeta; la atmósfera no lo resistirla. Es más: si todos los pueblos
produjeran tantos kilos de basura
por habitante como el pueblo estadounidense, nos ahogaríamos
todos en desechos y chatarra. A
la humanidad no le queda más
remedio que adoptar un modo de
vida más sencillo, como recomendaban (teóricamente) Fourier
desde el siglo pasado y (prácticamente) los menonitas desde el
siglo XVI. Muchos de los admimculos y fruslerías que inundan
hoy el primer mundo son perfectamente prescindibles, responden
a pseudonecesidades que han sido
creadas mediante publicidad por
el insaciable afán de lucro de los
empresarios. Para eliminarlos no
hace falta ser monacal y ni siquiera austero. Al contrario: lo
que hace falta es aprender a gozar de las cosas bellas de la vida.

La publicidad mencionada crea

más bien un vacfo que se renueva, una incapacidad de verdadero goce.
2) Lo educativo. Este rubro de
la modernidad es más importante

que el anterior; si lo tratamos más
brevemente es porque no da pie
a controversias. Se trata de algo·
que no había existido nunca y en
ninguna civilización: la modernidad introdujo educación para
todos. Antes y en todas partes,
la educación y la cultura eran privilegio del uno por ciento de la
población.
Es necesario precisar que lo
que la modernidad entendió por
educación no está en función de
lo técnico y productivo; tan es
así, que los empresarios se opusieron a la idea de dar educación
a las masas. No se trata de adiestramiento, no se trata de adquirir habilidades (mentales o
manuales) como en Japón. Sino
de aprender a pensar con autonomía, a reflexionar con orden
y con los conceptos adecuados,
de aprender a apreciar el arte, de
adquirir muchos conocimientos
(como historia y filosoffa) que no
tienen utilidad pragmática de ninguna especie. La educación oc-

~

�cidental es fin en sf, DO es medio
para otra cosa. Se trata de ser persona.
La extensión de este tipo de

educación-para-todos al mundo
entero tropieza naturalmente con
dificultades que la extensión de
la técnica no encuentra. No sólo
se necesita un conjunto de maestros muy numeroso. Especialmente se necesita que los
maestros tengan vocación. V ocación y un amor a la lectura que
DO sólo DO se improvisan si.no que
no es posible crear m una o dos
generaciones. Todo eso lo trafa
la modernidad como herencia del
Medioevo y del Renacimiento y
de la intensidad intelectual del siglo xvm. De paso: algo de esto
se creó en México durante el virreinato, pero se encargaron de
destruirlo primero el positivismo
y después la mediocridad obligatoria de nuestro sistmia educativo
de los últimos sesenta aftos.
Y también hacia dentro han
surgido dificultades en los últimos decenios: la mercaoti1iadón
del saber, o sea el hecho de que
depen&lt;b de los títulos académicos la cuantía del ingreso, es una
influencia alógena del quinto rubro (el capitalismo) sobre este segundo, y amenua dar al traste

con la educación superior a corto
plazo. Sin embargo, ese proceso
degenerativo no necesariamente
es irreversible.

3) Lo admlnlstratJvo y judldal.
Los aná1isis sociológicos de la
modernidad atnouyen a este rubro importancia capital: se creó
un aparato gubernamental de eficacia incontrastable. Si se descubre que ciertas cosas son
necesarias para el bien público,
esas cosas se hacen caiga lo que
caiga. No tendríamos ni los hospitales ni la policía ni las presas
ni las escuelas ni las carreteras
que hoy tenemos, si se hubiera
necesitado recabar la anuencia y
el óbolo voluntario de cada uno
de los habitantes. Sin el gobierno
central moderno (iniciado por los
monarcas llamados absolutos) y
sin el zanjamiento de conflictos
en forma autoritativa por los jueces, habría sido imposible la pacificación social que la palabra
civilización implica y que se necesitaba para que la producción
y la educación alcanzaran niveles
esencialmente superiores a los de
épocas anteriores. Es un hecho
que todos los países del mundo
están copiando la forma de aparato gubernamental y legal de Occidente.

El cuadro no es róseo, sin embargo. Baste mencionar el buro- de la modernidad consiste en la
cratismo, el mito del derecho, la democracia y en los derechos huposibilidad (recientemente manos. Los griegos habían inventado la palabra democracia, pero
creada) de que el gobierno mediante sistemas de computación la realidad de la democracia es
controle y fisgue a la población algo recientísimo y típicamente
hasta en los más recónditos deta- occidental; tan reciente que es de
lles. Y además la tentación de que nuestro siglo por lo que hace al
voto de las mujeres. En Atenas
algunos gobernantes crean que
cuatro quintos de la población
mandatario significa el que
eran esclavos; a los griegos les
manda, siendo así que signifi&lt;:1
faltaba la convicción de que to"al que se le manda", como
dos los seres humanos tienen digprestatario significa "al que se nidad infinita, que es la única
le presta'', y arrendatario ''al que
base lógica posible tanto de la dese le arrienda", etc. Mandatario mocracia como de los derechos
y mandadero son etimológicahumanos.
mente sinónimos. El mito del derecho consiste en creer que una
ley positiva es obligatoria inde- Siguiendo a T.H. Marshall,'
pendientemente del contenido, los estudios sociológicos de la
i.e. independientemente de si el modernidad han dividido los decontenido es moral o inmoral. rechos humanos en tres capítulos,
Pero una cosa es que se le im~ que por cierto llegaron a realizagan penas a quien la viole y otra ción y reconocimiento oficial sucosa es que sea obligatoria. C0111- cesivamente en este orden:
tricción no es lo mismo que ob)j,j primero los derechos cívicos,
gación. Si la filosoffa vuelve ~ después los electorales, y finalsus fueros en los ados proximosJ mente los derechos laborales,
creo yo que el mito del derecbll aunque DO son exactamente ésas
tiende a desaparecer. En camb!q las denominaciones que usa
el burocratismo no da señales ~ Marshall. Los derechos cívicos
protegen al individuo contra in:
desaparece:, y puede qui~
jerencias
del gobierno en la vida,
gran parte i!e su eficacia a
libertad y propiedad de las perquier aparato gubernamental.
sonas; son los derechos humanos
más famosos y más mencionados
4) Lo polftlco. El invento politic:ol
en las declaraciones inglesa

(1689), americana (1776), francesa (1789) y universal (1948);
por ejemplo, la libertad de conciencia, la de movimientos y residencia, la de reunión, la de
profesión, la de matrimonio, etc.
Los derechos electorales (en los
cuales consiste la democracia) autorizan a los individuos a participar en la formación de la
opinión y de la decisión colectivas; incluyen fundamentalmente
el derecho de votar y de ser votado. Aparte de protección contra accidentes en el lugar de
trabajo, los derechos laborales
garantizan un ingreso mínimo,
seguro de desempleo, seguro de
enfermedad, seguro de ancianidad. Nótese que el derecho avotar y ser votado fue conquista
laboriosa y paulatina a todo lo
largo del siglo XIX, y que los derechos laborales (realidad llamada también estado benefactor)
son conquista ya de nuestro siglo. Y nótese también que en México el segundo capítulo no ha
llegado y el tercero casi tampoco,
pues democracia todavía no tenemos y el salario mínimo y el
seguro de ancianidad son más
bien un sarcasmo, mientras el seguro de desempleo ni siquiera nominalmente se ha introducido.

A. Giddens' polemiza con

Marshall negando que la realiución sucesiva de esos tres capítulos o grupos de derechos haya
sido un proceso evolutivo que se
desarrollara por su propia dinámica interna; hace Giddens notar
que tanto el segundo como el tercer capítulo se consiguieron más
bien a base de luchas durísimas
y encarnizadas. Y bien, desde
luego es falso que, como parece
sostener Marshall, el proceso
haya sido causado por la dinámica interna del capitalismo; los
capitalistas se opusieron con todas sus fuerzas al reconocimiento
oficial de muchos de esos dere•
chos. Pero la polémica de Giddens me parece superficial.
Desde un principio el verdadero
motor interno de todo el proceso
fue, no el capitalismo, sino la
convicción de la dignidad infinita
de todu las personas. Dicha convicción es la única base posible
de la tesis de la igualdad de los
hombres, pues la igualdad no es
dato empírico en forma alguna,
y por otra parte quien dice que
son iguales en cuanto a inteligencia no se sabe de qué está ha..
blando; decir que el superdotado
y el tonto son iguales en cuanto
a inteligencia resulta francamente
paradójico; aparte de que necesitamos que también los dementes, privados de inteligencia, sean

�•1.'

I¡'

respetados en su dignidad infinita. La convicción de dignidad
infinita se originó en esa caldera
de meditación que se llama Medioevo. Oigamos a Hegel: "Dice
la Escritura que Dios hizo al
hombre a su imagen; ése es el
concepto de hombre''.' Eso fue
lo que meditaron los occidentales
durante mil ados de Medioevo y
lo que se ha venido a convertir
en instituciones durante la modernidad; ni es de extnmar que tardara tanto en sacar sus propias
consecuencias una convicción tan
única y tan antinatural en la historia humana. No es mera precisión erudita de historiador de las
ideas hacer constar que los medievales llegaron a dicha convicción meditando la pasión de
Cristo: como Cristo murió por
todos, todos tienen dignidad infinita.
5) Lo social. Lo social de la mo-

dernidad se llama capitalismo y
en el fondo es lógicamente incompatible con los rubros se. gundo y cuarto que hemos
enumerado. En la introducción
advertíamos que la modernidad
de ninguna manera es un todo indivisible. El capitalismo se resume en tres items: la búsqueda
del propio provecho como único

móvil de las acciones, la propiedad privada de los medios de producción y la estratificación de la
sociedad en diferentes niveles de
ingreso y por tanto de vida. El
móvil del propio provecho es obviamente incompatible con el respeto a los derechos humanos del
prójimo.
La estratificación de la sociedad en diferentes niveles de vida
se basa en una convicción esclavista ligeramente modificada; la
convicción original decía que
unos deben ser amos y otros deben ser esclavos; ya modificada
dice que unos deben ser ricos y
otros deben ser pobres, para asegurar lo cual basta sostener que
los diferentes tipos de ocupación
merecen diferente remuneración
e ingreso. Como siempre habrá
"oficios humildes" (herrero, tornero, labriego, carpintero, etc.)
y siempre habrá oficios directivos (gerente, ingeniero, etc.),
basta sostener que a diferentes tipos de trabajo deben corresponder diferentes remuneraciones,
y se consigue indefectiblemente
que siempre haya en la sociedad
ricos y pobres. En análisis económico estricto es imposible demostrar que la aportación de
cierto tipo de trabajo a la obra
común produce más valor que la

aportación de otro tipo de trabajo
a la obra común. 10 Si los obreros en la modernidad han aceptado que se les remunere con un
nivel de vida inferior al de los
empresarios, ha sido porque no
les quedaba más remedio y sobre todo porque los obreros mismos participan de la convicciót
(de origen esclavista) de que 1
ciertos trabajos debe corresponder menor remuneración que a
otros. Pero esa convicción, repetimos, es científicamente injusti•
ficable; obedece a una inercia de
milenios: eran los esclavos quienes desempeñaban los oficios humildes; quienes hoy los desempeñan simplemente heredan la
costumbre de vivir en inferior ni•
vel de vida y como ciudadanos
de segunda. Igualmente atávica
es la convicción de que el trabajo
femenino (gestación, crianza,
aseo de la casa, cocinar, lavar,
etc.) es menos valioso que el masculino. Aun las mujeres partici•
pan en ese error, y Marx mismo
cae en él: siguiendo a Smith llama
improductivo al trabajo doméstico.

es por esto: si no hay democracia, unos cuantos toman las decisiones que afectan a todos, y
por tanto están tratando a los demás como si no fueran sujetos
sino meros objetos, lo cual es
atropellar el principio de que todos tienen dignidad infinita.
Ahora bien, la propiedad privada
de los medios de producción significa que en lo económico unos
cuantos toman las decisiones que
afectan a todos y por tanto los
tratan como objetos y no como
sujetos. Por eso decíamos que el
capitalismo es lógicamente inconciliable con el rubro cuarto de la
modernidad. El más claro síntoma de esa inconciliabilidad es
el silencio que los teóricos liberales han decidido guardar sobre
el porqué racional de la democracia; se han decidido a defender
la democracia sin dar razones;
simplemente porque sL Es que
ese porqué no sólo vale contra
la dictadura en lo politico sino
también contra la propiedad privada de los medios de producción
en lo económico.

En cuanto a la propiedad pri- 6) Lo intelectual. En lo intelecvada de los medios de producción tual la aportación de la moderninótese que, si la modernidad llegó dad es la confianza en la ru.ón,
a darse cuenta de que la demo- la seguridad de que hay verdades
cracia es moralmente obligatoria, (tanto ontológicas como morales)

que se pueden demostrar con
igual o mayor estringencia que
las tesis de las ciencias naturales.
Por dos razones me parece que
esa aportación tiene un futuro inmenso. Primero, porque la confianza en la razón se necesita para
seguir sosteniendo los derechos
humanos como algo que no depende de la ley positiva de ningún país, o sea como algo que
se demuestra objetivamente. Y
segundo, porque si la humanidad
del futuro no quiere depender del
uso de la fuerza y de la imposición prepotente para dirimir sus
diferencias, el único camino será
confiar crecientemente en las demostraciones racionales.
Pero confiar en serio, sabiendo
que la ru.ón puede conocer la
reaUdad en forma definitiva; no
confiar a medias como propone
Habermas, el cual, es cierto, se
remite a un consenso, pero a un
consenso que no es sobre la verdad objetiva y que por tanto es
un acuerdo provisional y falible,
accediendo al cual no contraigo
obligaciones morales absolutas y
por consiguiente puedo echarme
para atrás el día en que me convenga.
No puede ser racional un consenso que parte del presupuesto
de que la verdad no existe. Dice

Habermas: "esos conceptos fuertes de teoría, verdad y sistema
que, desde hace por lo menos 150
años, pertenecen al pasado". 11
Es autorrefutatorio hacer que
la racionalidad consista en que
el procedimiento es racional sea
la realidad como fuere, pues sólo
podemos llamar racional a un
procedimiento por su capacidad
de llevarnos a conocer la realidad, la verdad. Si la realidad es
incognoscible, si la verdad no
existe, carecemos de todo criterio para distinguir entre procedimientos
racionales
y
procedimientos irracionales.
Y además, si prt:.guntamos ¿y
por qué debe habPr consenso, a
todo esto?, Habermas está lógicamente incapacitado para responder, y entonces su exigencia
de consenso es un antojo suyo arbitrario. En efecto, si preguntamos ¿por qué debe recabarse la
anuencia de todos?, la única respuesta posible es: porque todos
son sujetos y proceder sin consultarlos serla tratarlos como objetos. Ahora bien, esa verdad
objetiva (que todos son sujetos)
no puede someterse a votación,
no puede a su vez depender del
consenso, pues la necesidad de
consenso depende precisamente

N

U\

�de ella. La teoría consensual de
la verdad, para poder ser defendida, depende de una verdad no
consensual, y por tanto es falsa.

10

N

F.s un fenómeno pasajero y
cuantitativamente insignificante
el escepticismo que hoy han
puesto de moda algunos intelectuales que declaran terminada la
modernidad o próxima a su fin.
Analicemos tal declaración por
partes. La técnica nos va a ser
indispensable para combatir la
contaminación, y de hecho en
todo piensan las universidades
menos en suprimir las carreras
técnicas. El plan de educación
para todos tiene mucho camino
por recorrer. Los aparatos estatales y judiciales no parecen estar volviéndose innecesarios. Los
derechos humanos son en este
momento un oleaje tal que, si no
conociéramos su historia, casi diríamos que está empezando. El
capitalismo, por desgracia, 'tampoco da señales de terminar. La
concentración urbana no parece
un proceso fácilmente reversil&gt;le.
Los medios masivos de comunicación están en pleno auge. Entonces sólo pueden referirse a lo
intelectual mismo los que anuncian el fin de la modernidad. Pero
es una profecía muy curiosa: sólo
se cumple dentro del mismo pe-

queño grupo de intelectuales que
la profetizan. Cierto, ese grupo
es el más bullicioso porque los
editores, mercaderes como son,
únicamente publicitan lo sorprendente y nuevo, pero de ninguna
manera representa siquiera a la
mayoría de los intelectuales que
hoy existen, ni hablar de la mayoría de la población. Para ese
grupo la confianza en la razón
y el conocimiento de verdades absolutas ha terminado, y lo que a
ellos les ha sucedido en sus vidas privadas lo proyectan sobre
la sociedad entera y dicen que la
modernidad se ha vuelto escéptica. Es un wlsliful thinking para
no sentirse solos.
Pongamos un ejemplo sobresa·
liente de ese espejismo. Dice Habermas: "En las sociedades
industriales de Occidente la conciencia religiosa está en trance
de desaparecer''. 12 Precisamente
en el momento en que el pulular
de movimientos religiosos no
tiene precedentes en la historia
occidental, ese grupo de pensadores dice que la mentalidad religiosa está desapareciendo. Los
pueblos no sólo siguen convencidos de verdades absolutas como
la existencia de Dios, la inmortalidad del alma, la objetividad
de los juicios morales fundamen-

tales, la creación del mundo por
Dios; sino que en la estructura
misma del fenómeno histórico llamado modernidad desempeñan
esas verdades un papel central.
Un testigo más imparcial de esto
que Karl Popper no podría yo
aducir, sólo téngase en cuenta que
Popper da a la palabra individualismo un significado muy peculiar
(aunque plausible):
"El individualismo, unido con
altruismo, se ha convertido en la
base de nuestra civilización occidental. Es la doctrina central
del cristianismo ('ama a tu prójimo', dicen las Escrituras, no
'ama a tu tribu'); y es el núcleo
de todas las doctrinas éticas que
han brotado de nuestra civilización y la han estimulado. También es, p.e., la doctrina práctica
central de Kant ('reconoce siempre que los individuos humanos
son fines, y no los uses como meros medios para tus fines'). No
hay ningún otro pensamiento que
haya sido tan poderoso en el desarrollo moral del hombre". 13

Ante las recientes investigaciones de campo el dogma sociológico de la secularización parece
estar convirtiéndose en humo
para la sociología misma. Dice
Luhmano sobre secularización:

"se ha vuelto una palabra ambigua, de uso equívoco, un concepto difuso" .U Y Talcott
Parsons ya había dicho en 1978:
"En mi opinión la ética protestante está muy lejos de haber
muerto. Continúa informando
nuestras orientaciones en importantes sectores de la vida, lo
mismo hoy que en el pasado. Seguimos valorando el trabajo racional y sistemático en lo que es
nuestra 'vocación', y lo hacemos
movidos por lo que, a algún nivel, sigue siendo un transfondo
religioso. En mi opinión, el aparato instrumental de la sociedad
moderna no podría funcionar sin
un generoso componente de esta
clase de valoraciones".15
Desde el punto de vista cuantitativo y sociológico es falso que
el elemento intelectual de la modernidad esté llegando a su fin:
el grupo de intelectuales escépti&lt;=?s constituye menos del 0.1 por
aento de la población. Y desde
el punto de vista cualitativo, en
estricta lógica tenemos que decir
q~ una filosoffa sigue vigente
mientras no se la refute demostrati~amente. Ahora bien, eso es
prec1Samente lo que no hacen los
intelectuales en cuestión: no responden a las demostraciones de
Kant y Hegel, no se me~n a la

lógica misma de la argumentación, al contrario solamente dicen que la confianza en la razón
ya pasó de moda, siendo así que
sólo ha pasado de moda para
ellos y eso en el sentido autoconfirmatorio de que ellos mismos
entre sí se dicen que ha pasado
de moda. Véase cómo, con un
golpe de pseudosociología, se
exime Habermas de analizar las
razones de la filosoffa: "Las interpretaciones de una etapa superada, cualquiera sea la textura que
tengan en lo que atañe a contenido, quedan categorialmente devaluadas con el tránsito a la
siguiente. No es esta o aquella
razón la que ya no convence; es
el tipo de razones el que deja ya
de convencer". 16 F.s la prepotencia del escéptico que no
atiende razones porque de antemano ha declarado que la razón
no tiene nada que hacer.
Este golpe de mano es demasiado irracional y arbitrario como
para durar; por eso decía yo que
se trata de un fenómeno pasajero.
Lo digo también porque, como
es notorio que cualquier formulación de la posición escéptica envuelve autocontradicción, 11 resulta demasiado incómodo y hasta
penoso el estar sosteniendo una
tesis a todas luces contradictoria.

Implícita o explícitamente se les
está diciendo a esos pensadores:
Señores, ¿qué puede hacer su interlocutor más allá de demostrarles que su posición - es
contradictoria?, ¿qué esperanzas
tenemos los seres humanos de llegar a entendemos si esa demostración no es argumento
suficiente?
Segunda parte

¿Qué hacer ante la modernidad?
Respondo: exigirle congruencia.
Congruencia hacia dentro, entre
sus diversos componentes, y congruencia hacia fuera, hacia el tercer mundo. No estamos en fin
de época. Al contrario: la modernidad va a seguir, lo queramos
o no. Sólo importa que ahonde
lo mejor de ella misma y lo extienda, e1iminando los elementos
que lógicamente son incompatibles con ello.
Sobre congruencia hacia dentro quizá no conviene ahora insistir después de lo dicho en el
rubro quinto. Solamente mencionemos un punto que atañe al rubro tercero (el sistema legal),
punto en que la incongruencia debería haber saltado a la vista
desde hace mucho tiempo: es la

�00

N

famosa libertad contractual, que
constituye el centro de los códigos de derecho civil. Con su cinismo siempre vehemente la
encomia Luhmann hasta las nubes como uno de los mayores logros
(reducciones
de
complejidad) de la modernidad:
"Con ello queda el contrato, pese
a que es figura de derecho, desobligado de la exigencia de justicia interna".18 Al sistema legal
y judicial le basta, para dar por
bueno el contrato e incluso sancionar a quien lo viole, el hecho
de que ambas partes firmaron;
la justicia no le interesa. Desobligándose de la moral reduce
uno evidentemente mucho la
complejidad del mundo y de las
acciones. El caso más flagrante
es el contrato laboral por el que
el obrero "acepta" un inferior
nivel de vida para sí, para su mujer y para sus hijos. Pero Luhmann no ha visto que, aun
prescindiendo de la justicia, hay
incongruencia: los principios mis. mos del derecho contractual establecen que un contrato es
inválido si alguna de las partes
accede bajo constricción irresistible o bajo engaño, ¿y qué mayor constricción que la
perspectiva de morirse de hambre si no accede? Una pistola no
amenaza con algo peor que eso.

¿Y qué mayor-engaño que la convicción, derivada del esclavismo,
de que ciertos tipos de trabajo
merecen inferior nivel de vida y
ciudadanía de segunda?
Hacia fuera: la modernidad
tiene obligación moral estricta de
coadyuvar al desarrollo del tercer mundo, si es congruente.
Pero para darse cuenta de ello necesita desechar los inservibles
conceptos de justicia que en la
teoría ha estado manejando y que
jamás habrían podido ser fundamento de los derechos humanos.
Pocos temas tienen tanta importancia para el futuro como éste.
En primer lugar, el concepto
aristotélico de justicia es de lo
más decepcionante que ha habido, y no podía sino serlo. Es
una salida de perplejidad: lo justo
viene a consistir en no ser ni cobarde ni temerario, ni derrochador ni tacaño, ni mustio ni
fanfarrón, ni impotente ni lascivo, ni abstemio ni borracho,
etc. Puras negaciones que no
arrojan nunca un contenido positivo para el concepto de justicia: "sacar el término medio"
es lo que siempre dicen los que
no tienen nada propio que decir.
Era imposible que nos dUera qué
es la justicia un pensador para

quien la esclavitud no tiene nada
objetable, un pensador que todavía no sabe que todos los hombres tienen dignidad infinita.
En segundo lugar, el concepto
de justicia de los juristas romanos, "a cada cual lo suyo", es
evasivo, es un concepto enteramente vacío, no dice nada, pues
nos deja perfectamente a oscuras
sobre qué es lo de cada cual, sobre qué es lo "suyo". Y hay algo
peor: evidentemente ese concepto
da por inobjetable, por bien adquirida, la distribución que ya
existe de la riqueza y sólo cuida
que no se altere, que cada cual
conserve lo "suyo". Supone que
la justicia no tiene nada que decir en contra de lo que ya existe,
en contra de lo ya adquirido (por
los medios que sean), en contra
de una sociedad en que unos son
ricos y otros son pobres, vamos
ni siquiera en contra de una sociedad en que unos son amos y
otros son esclavos, pues el amo
siempre podrá alegar que el esclavo es "suyo".
En tercer lugar, el concepto
medieval de salario "justo"
arrastra esa tara romana conservadora del status quo, pues hace
consistir la justicia del salario en
que éste sea suficiente para que

el asalariado y su familia satisfagan las necesidades espedficas
del estrato social a que pertenecen. ·Lo justo está en conservar
la sociedad jerarquizada y estratificada como es. Nótese que
quien resuelve atenerse a lo que
ya existe da muestras de la misma
perplejidad y falta de un contenido positivo que ya veíamos en
la doctrina de Aristóteles. Los filósofos medievales no llegaron
a conceptualizar el concepto de
justicia que en la religión medieval estaba madurando.
En cuarto lugar, el concepto
de justicia de Rawls es el peor
de todos. 19 Conectar la justicia
con la búsqueda del propio interés es suprimir el carácter moral
de la justicia. Es reeditar a Hobbes. Quiere Rawls que imaginariamente nos pongamos en la
"situación original" con -un
"velo de ignorancia" ante los
ojos para que, sin saber todavía
qué rol desempeñaremos de hecho en la sociedad, imparcialmente juzguemos qué grado de
riqueza y bienandanza debe corresponder a cada rol, teniendo
muy en cuenta que, si no juzgamos con objetividad, podemos salir perjudicados en caso de que
la vida real nos coloque de hecho
en un rol al que no habíamos ad-

judicado todo lo que merecía. El
motivo para ser imparciales es
la búsqueda del propio provecho,
el evitar que podamos salir perjudicados. El egoísmo "inteligente" (todavía peor) convertido
en norma suprema.
Por supuesto, la lógica misma
de la construcción de Rawls deja
a éste en la estacada. Si de
egoísmo se trata, ya en la vida
real no tengo por qué guardar la
palabra que en la "posición original" había dado; toda mi estrategia puede incluso abarcar en sus
cálculos el hecho de que los demás se han comprometido a imparcialidad, y aprovecharse de
eso; quién les manda por ingenuos; en la posición origi!lal también yo prometo, y con eso
consigo que en la vida real los
demás están desprevenidos respecto de mi verdadero plan que
es explotarlos a todos sin resistencias.
Además hay contradicción performativa en el hecho mismo de
que Rawls publique su libro. Su
sistema se construye sobre la presuposición de que el verdadero
móvil del hombre es la búsqueda
del propio provecho; sin eso toda
la construcción carece de sentido.
Pero si el móvil de Rawls mismo

es el propio provecho, ¿para qué
nos previene diciéndolo?, a él le
conviene más que nosotros no lo
sepamos; él sacaría más provecho si nos deja en nuestra ingenuidad. Su libro es círculo
vicioso. Y si todo es una maniobra para engañamos, entonces ni
se nos acerque; no tenemos por
que leer el libro.
Pero, repitamos, independientemente de sus contradicciones
lo intolerable del intento de Rawls
es una justicia sin moral. El futuro de la humanidad depende de
que caigamos en la cuenta de
esto: la moral empieza precisamente ah{ donde termina la búsqueda del propio provecho. En
eso consiste el imperativo categórico en contraste con el condicionado.
El tercer mundo, interpelando
al primero, tiene que hacer valer
el verdadero concepto de justicia:
el respeto a la dignidad infinita
de todas las personas. Lo cual es
simplemente exigirle congruencia, pues es este concepto, y no
alguno de los cuatro que hemos
mencionado, el que está en la
base de las declaraciones de los
derechos humanos. No debe introducirse separación entre, por
un lado, el contenido del con-

~

�cepto de justicia y, por otro, la
demostración de que es obligatorio hacer justicia. Es la demostración la que determina el
contenido del concepto. Ahora
bien, en este caso la única demostración posible es percibir el
imperativo categórico que se nos
dirige en referencia a todas las
personas y que se traduce diciendo que todas tienen dignidad
infinita. Ese es el contenido del
concepto de justicia. Digo que no
debe introducirse separación porque para nada servirla poseer el
concepto de justicia si no se demostrara que es obligatorio hacer justicia.
También los habitantes del tercer mundo son personas y por
tanto tienen dignidad infinita.
Aun la mera omisión de ayuda
peca contra ese concepto de justicia. Los pobres y subdesarrollados no pidieron venir al mundo,
sus sufrimientos son inmerecidos,
por consiguiente es una injusticia lo que padecen. El que no se
duele al ver sufrir a otros es un
inmoral, no algo menos que eso.
El primermundista tiene que decirse: aquéllos merecen exactamente el mismo respeto que yo.
Es muy importante advertir que

g sólo en ese concepto puede fun-

damentarse la demanda ecologista
de salvar el planeta. Es inoperante apelar al instinto de conservación y al propio provecho: si
de eso se trata, yo como quiera
ya salí bien librado, a mí ya no
me tocó la catástrofe, ¿qué me
importa lo que pueda pasarles a
las próximas generaciones? El
único argumento sólido es la justicia consistente en el respeto a
la dignidad de las personas futuras. Si ese argumento no es fehaciente, no hay razón alguna
para que la actual generación
cuide la Tierra. Ahora bien, el
tercer mundo arguye así: hay la
misma injusticia en discriminar
a los que están lejos en el espacio que en discriminar a los que
están lejos en el tiempo. Son personas tanto los unos como los
otros. Si no hay razón para mirar por los subdesarrollados, tampoco hay razón para cuidar el
planeta.
Lo que hay que denunciar son
las injusticias como las que acabo
de mencionar, y no una supuesta
explotación del tercer mundo por
el primero, la cual probablemente
no existe y sólo sirve para provocar autocompasión colectiva
que se gusta a sí misma. En vez
·de análisis objetivos suele hacerse
demagogia enfermiza olvidando

cuán frecuente es el caso del que
no emprende nada porque está
dedicado a culpar a los otros de
los males propios. Lo único que
así se consigue es que el subdesarrollo deje de ser inmerecido.
Permftaseme citar esta síntesis
de muchos análisis objetivos formulada por Johannes Berger:
"Los países desarrollados realizan la mayor parte de su comercio unos con otros, y sostienen
solamente un pequeño volumen
de comercio con los países subdesarrollados, mientras estos últimos hacen poco comercio entre
sí y en cambio efectúan la mayor
parte de su comercio en relaciones con los países desarrollados.
Eso permite inferir que los países desarrollados perfectamente
pueden vivir sin el comercio con
los subdesarrollados, pero los
subdesarrollados no pueden vivir
sin el comercio con los desarrollados".20 Esa posibilidad que
tendrían los desarrollados se corrobora por las estadísticas mundiales de alimentos: el conjunto
que forman Europa, Canadá, Estados Unidos y Australia constituye el 30 por ciento de la
población mundial y produce el
60 por ciento de los alimentos del
mundo.11 Teniendo alimentos
uno podría prescindir del resto

del mundo. En cambio el tercer
mundo no es autosuficiente en alimentos.
Seria evasivo y falto de objetividad sugerir que los volúmenes de comercio resumidos por
Berger son un espejismo debido
a las diferencias de precios y que
la explotación se efectúa precisamente deprimiendo los precios
de los productos tercermundistas
y elevando los de los productos
primermundistas. No fueron
Jimmy Carter y Europa quienes
fijaron el precio del petróleo en
1973; fueron los árabes, y el
efecto perdura: antes de ese año
el barril de crudo costaba 2 dólares y hoy cuesta 17. Y si todos
los países tropicales, en vez de
producir alimentos para sus pueblos, se ponen a cultivar café, naturalmente hay sobreproducción
y el precio se viene a pique; pero
no es el primer mundo quien lo
fija. Y lo mismo se diga del banano y el azúcar. Por lo demás,
los hechos son precisamente al
revés de lo que esa demagogia
supone: los muebles americanos
son más baratos que los mexicanos, la leche americana es más
barata que la mexicana, la vacuna
antirrábica americana cuesta la
tercera parte de lo que cuesta la
mexicana, el servicio telefónico

americano cuesta la mitad de lo
que cuesta el mexicano, el papel
americano es más barato que el
mexicano, el filamento de los focos, la cuchillería, la loza, la
ropa, los electrodomésticos, la
carne,elpollo,elhuevo,eltrigo,
el maíz, el sorgo, etc. ¿Cómo
puede alguien, ante estos hechos,
sostener que el primer mundo in:fla sus propios precios y deprime
los nuestros? Y además ¿cómo
valuar la técnica quirúrgica que
nos exportó el primer mundo, el
uso de la penicilina, el invento
de la electricidad, las ciencias,
la música de Bach, las ideas, los
libros, la formación de intelectuales?

línea general de argumentación
fuera diferente. Pero recon07.00 que
esa omisión es una deficiencia sociológica del cuadro aquí trazado. Nadie
es perfecto.
tra

2

Cfr. mi Hegel tenla raz6n; UAMIztapalapa, 1989; cap. VI.

3

Genealogfa de la moral; tr. A. ·sánchez Pascual; México, Alianza, 1989;
p 86.

4

Cfr. Niklas Luhmann: Soziale Systeme;
Frankfurt, Suhrkamp, 1991.

5

Cfr. Niklas Luhmann: Funhion der
Religion; Frankfurt, Suhrkamp, 1992,
p 184.

6

/bid., p 242.

1

No, no es denunciando injusticias tan dudor,as como podemos
hacer algo positivo por nuestros
países, sino esgrimiendo el verdadero concepto de justicia y exigiéndole congruencia a la
modernidad.

Citkenslúp and Social Class; Cambridge UP, 1950.

8

Profile.s and Critique in Social '/Mory;
London, 1982.

9

Vorle.sungm iiber die Philo.soplúe der
Religion; Hamburg, Meiner, 1974, dos
vols.; III 127.

16

Cfr. L. J. Zimmel'Ill2.n: Geschiclue
der tluoreti.schm Volkswirtsclraftskhre; KOin, Bund, 1954; pp 135-140.

Notas
1

El rubro llamado la ciencia podría reducirse en parte a lo ~co. ea parte
a lo educativo, y ea parte a lo intelectual. Los que no se dejan reducir son
estos dos rubros: la urbani7.3ción y los
medios masivos de comunicación. Los
~ por abreviar y porque su consideración filos6fica no barfa que nues-

11

El discurso filosófico de la modernidad; tr. M. Jiméncz Redondo; Buenos
Aires, Tauros, 1989; p 253 n 74.

12

Zur Rekonstrubion des Histori.schen
Mauriali.smu.s; Frankfurt, Suhrkamp,
1976; p 52.

....w

�CRISTAL FRACCIONADO

Silvia Mijares
___....,.I""""'!"'.-;T~.'"'!:-~---- • -

13

7M Open Society and iu Enemies;

London, Routledgc, 1974; 2 vols.; I
202.
14

Fwtbion der Reügion p 225; cfr. las
investigaciones citadas en pp 225-226
notas.

15

.Actiolt 11seory and tlae Human Conditwn; Ncw York, 1978; p 320.

1

6Teorla de la acci6n comunicativa; tr.
M. Jiménez Redondo; Madrid, Tauros,
1987; dos vols.; I 101.

17

cfr. mi artículo "La farsa llamada escepticismo" ; La Jornada Semanal, 18
de abril de 19')3.

18

Rechtssoziologie; Opladen, Westdeutscbcr Verlag, 1987; p 327.
'Jheory o/ Justice,· Harvard UP,
1978 (9a. ed.).

1
9,t

20

apud. Johanncs Berger ed. : Die
Modmae-Kontinuit4tm wul Zásurm;
OOttingcn, Schwartz, 1986; pp 84s.

21

crr. H. Glubrec.ht apud Gadamer und
Vogler: eds.: Sova/anlhropologie,·
Stuttgart, Thieme, 1972; p 56.

\

Cristal fraccionado por el tiempo
lluvia luces de bengala cocuyos
figuras múltiples finitas e infinitas
con la magia inexplicable que fulgura
te vuelves sombra y luz
fuego y agua vida y muerte
La fracción es el limite es la estrella
es la rosa es la vida eres tú
eterna y misteriosa
Cercos murallas cadenas abrazan mi alma
preguntas sin respuesta
criptas inviolables
juegos infinitos ritmos vibraciones
viajan por el río deslizante de los tiempos
me conducen al mar al origen al principio
de todo el movimiento a la humedad
a la fermentación a la purificación
a la vida
donde la palabra balbuceante,de los hombres
se estrella en un risco pardo
ilusión y vértigo crecen para luego
sucumbir en la sombra.

�LOS QUINIENTOS Y UN AÑOS

José Cardona López
'l,1

,:

Mientras el mundo occidental
continuaba asistiendo a sus desgarramientos finiseculares, en la.:.
tierras de habla española se preparaba la conmemoración de los
500 años de la llegada de Cristóbal Colón a América. Llegó el
12 de octubre de 1992 y la conmemoración tuvo vistosidad en
algunos países, en otros fue muy
discreta. En algunos había algo
para celebrar, en otros se trataba
más bien de una fecha para recordaciones nada gratas. A pesar
de todas las disparidades, el único
elemento que permaneció constante y afirmó su soberanía fue
la palabra española. En Hispanoamérica y España representantes de gobiernos, empresarios,
intelectuales, escritores, artistas,
empleados, estudiantes y el hombre de la calle hablaron en español sobre qué hacer con aquel 12
de octubre y todo lo que significó
500 años atrás. En pro y en contra de aquella fecha surgieron discursos encrespados, ácidas
diatribas y expresiones de humor,
no faltaron libros y poemas. La
palabra española, pues, continuó
legitimando su existencia como
portadora de los destinos de cientos de millones de personas. Fue
ello lo único concreto y claro que
sucedió al establecerse cualquier
terminal inventario de la comne-

moración del V Centenario de la
Uegada de Colón a América, o
de la llegada de la palabra española a nuevas tierras.
Retrocedamos quinientos y un
otoños en la historia y veamos
el momento en que en Guanahaní
un indio le entrega a Colón un
papagayo a cambio de unas cuentas de vidrio. El animal lo mirará
circunspecto, con sus ojos de párpados blancos y tan arrugados,
con su mirada de cabeza ladeada,
alistando la lengua seca, lisa,
como de polietileno, para repetir
las nuevas palabras de los recién
llegados. Más tarde reproducirá
los sonidos ere y erre, y sus combinaciones con los de las vocales
y consonantes hasta decir rosa y
cigarra, jaguar y coraz.ón.
Con las altas culturas azteca,
maya e inca, nuestros antepasados tenfan afirmación y presencia en el mundo. Había una
palabra, diversa en lenguas, y
existían unas historias míticas que
explicaban el origen del mundo
y los actos de los hombres. No
necesitaban todavía del hierro y
la rueda, pero tenían suficiencia
para vivir, y las ecuaciones que
explicaban y resolvían su existencia eran más bien sencillas pero
maravillosas. Con la palabra re-

cién llegada, con la nueva visión
del mundo que ella traía las situaciones comienzan a complicarse.
¿Cómo desplazar a Quetzalcóatl
o Pachacámac para dar cabida a
otro dios?, ¿cómo, después, llegar a aceptar en nuestros cielos
espirituales la presencia de
Changó y las explicaciones del
mundo según versiones islámica
y judía? Cosmovisión variada es
la que contiene el hispanoamericano, mestizo de raza y culturas.
Inmensa variedad de actitudes
ante la vida y el mundo es la caja
de herramientas de que dispone
él para interrogarse a sí mismo.

más importantes características
que poseemos. Hemos tenido
guerras y terremotos, volcanes
despiertos, cólera, guerrilla, administraciones tramposas, robos
y hasta alcaloides fatales, y todavía por ahí está la rosa que
aprendió a nombrar el papagayo.
Hemos tenido dictaduras, otras
no tan duras, pero al fin duras,
y todavía los niños continúan sonriendo con el sonido de la cigam. Somos un pueblo que ya ha
aprendido a conocer la caída,
pero también a incorporarnos,
limpiarnos la arena en las coyunturas y seguir.

Igual que durante los tiempos
de los primeros cronistas de Indias, en los que primaba la visión
fantasiosa del mundo expuesta en
sus leyendas y libros de caballería, a veces las lógicas del extranjero contemporáneo no pueden
explicar completamente a Hispanoamérica. Es también razón
para que en diarios, revistas y libros hablen de nosotros como si
fuéramos una curiosidad entomológica, y lleguen a llamamos con
la ya estereotipada sentencia de
países de lo real maravilloso,
cuando lo real es que somos pueblo joven y lo maravilloso es
nuestra arrevesada historia.
Juventud y esa historia son. las

Hispanoamérica, y en forma
más amplia Latinoamérica, ha escrito una historia muy particular.
Historia que de una u otra manera ha participado de los desplazamientos políticos y sociales que
han forjado el mundo de hoy día.
Lu guerras de independencia del
siglo pasado lograron crear más
tarde nuestras nacionalidades.
Muchos países y diversas formas
de gobierno surgieron, para lo
que fue menester un pensamiento
romántico, el mismo que hurgaba
las entrañas intelectuales de España en la primera mitad del siglo XIX. La palabra cautivaba
a las poblaciones desde las guías
que otorgaba una intelectualidad

comprometida y alimentada por
las ideas básicas de la Revolución
Francesa. Los ateneos y las tertulias literarias eran hornos donde
la palabra se hinchaba. Surge a~(
el ensayo político con fines inmediatos y prácticos. En ningún
momento de la historia de nuestros pueblos ha tenido mayor reversión social el ensayo como
discurso autónomo del pensamiento. Pero el ensayo no sólo
daba cuenta de destinos políticos,
también lo hacía con las preocupaciones por el idioma, máxime
cuando el español de Hispanoamérica había ya alcanzado legitimidad con las obras de
Garcilaso Inca de la Vega y Juan
Rodríguez Freyle, y forma cimera con Sor Juana Inés de la
Cruz. Era entonces la rosa del
verbo, la misma rosa y el mismo
verbo del papagayo en Guanabanf. La palabra en manos de
creadores para volverse verso o
prosa, pensamiento o acción.
Ninguna guerra justifica un
gran poema, una gran novela,
pero una vez éstos han sido escritos, nada justifica sus ausencias y desconocimientos por la
humanidad. Pienso ahora en todo
lo que hubo de pasar en nuestros
destinos para que Neftalf Ricardo
Reyes Basoalto, más conocido

como Pablo Neruda, fuera conducido a la clandestinidad e hiciera uso del refugio de su
desventura para escribir Canto
general. Talento y sensibilidad
grandiosos dieron forma a la
preocupación esencial de cantar
la epopeya de América, desde antes de la peluca y la casaca hasta
algunos meses antes de los cuarenta y cinco años de edad del
poeta. Neruda escribe un texto
fundamental para conocer y entender la historia de América
toda. Si en escuelas y colegios
se tuviera este canto como referencia de estudio de nuestra historia, más tarde mujeres y
hombres hispanoamericanos podrían cantar sus vidas sin tantos
desencantos generales.
He hablado de la palabra española en América, del instrumento
para referir nuestras realidades
que se levantaba en aguas atlánticas cuando Rodríguez de Triana
gritó "tierra". Como todo verbo,
como toda vida, el español en el
nuevo continente sostenía así su
primordialidad acuática. En este
caso, primordialidad de elemento
agua acompañado por el elemento
aire en el instante de nombrar la
palabra del tercero: tierra. Desde
luego, el fuego ya estaba representado en las luces que la noche

�1

anterior habían visto Colón y su
tripulación, y con él se sancionaban de nuevo las cuatro puntas
que gobiernan la presencia ontológica del ser en el mundo. Pero
en este caso, decir fuego es también referirse al fuego particular
de la Conquista, el que produjeron arcabuces y cañones de otra
civilización. Agua, aire, tierra y
fuego, y ese fuego, y por ahí, entre ellos, en su bordes, dentro de
ellos, la palabra de un idioma que
a golpes infames y ternuras se
quedaba por nuestras tierras. Ternuras, porque la cópula que ejecutaban las razas del encuentro
en miles de ocasiones produjo los
resultados verbales del deseo carnal.

11,

1, •

\O

e&lt;)

El calendario maya anuda otra
lunas con sus soles, el reloj de
arena europeo se dobla infinitas
veces sobre sí. y la palabra en_
Hispanoamérica se levanta
oronda para brindarle al idioma
español nueva poesía. El cisne
de Rubén Darlo entre azules y
profanaciones cruza el mar con
la rosa virgen. Así como en Francia la poesía nunca volvió a ser
la misma después de Rimbaud,
en &amp;paña e Hispanoamérica ocurrió lo mismo después de Rubén
Darío. Pero todavía la palabra había preparado otra jugada. Justo

en 1892, cuando ocurrían los cuatrocientos años de la llegada de
Colón y Darío viajaba a España
para saber cómo andaba la poesía allá, nuestras tierras sacaban
al aire el primer grito de otro
poeta indispensable en sus letras.
Nacía César Vallejo, hombre y
poeta solidario de heraldos negros, quien en su Tri/ce habría
de rebelarse contra la poesía
misma.
Seguía llenándose el copón del
español en América. Darlo, Vallejo, Huidobro, Reyes y Quiroga
y luego Borges, Asturias, Neruda, Carpentier, Paz y el belga
argentino de París y toda América: Cortázar. La lengua española encontraba por aquí nuevos
agentes de los que jamás podría
ser sin ellos. Creadores de altura
universal que, con la imaginación
de Don Quijote y el verbo de Cervantes, elaborarían obras definitivas para la literatura. En medio
de las angustias que en este siglo
hemos tenido, de nuevo estaba
en alto la rosa de la creación, la
palabra poética y literaria que
dice y canta la epopeya de un pueblo, o las pequeñas y cotidianas
épicas del hombre común y corriente, que en todo caso viene
a ser lo mismo. La reflexión profunda en las indagaciones del ori-

gen de estos pueblos, la búsqueda
del ser universal en los libros y
las lenguas antiguas, el canto sobre las desgracias de los pueblos
oprimidos, la averiguación ~r
el ser hispanoamericano en los
recientes siglos y días de nuestra
actualidad, encontraban perfecta
expresión en el español de América, cuando el de la península
estaba exhausto luego de sus lucidos y lúcidos alcances durante
y después de la Guerra Civil. Y
vendrá otra sorpresa literaria,
aquella que fue bautizada con la
odiosa y comercial palabra de
boom. García Márquez, Fuentes
y Vargas Llosa escribieron novelas que oxigenaron el español
y la novela universal. Es la tríada
del llamado boom, pero junto a
ellos seguían andando por ahí los
ya nombrados Cortázar y Borges,
y también Rulfo, Sábato, Arguedas, Donoso, Roa Bastos, Onetti
y Cabrera Infante. Paz y Neruda
continuaban en la poesía. Todos
nombrando la rosa, la cigarra,
el jaguar, el corazón, el tigre, la
luna, la soledad, la alegría y demás sucedáneos del existir.
Tampoco Hispanoamérica ha
vuelto a ser la misma después de
conocerse las obras de estos au·
tores y los muchos que no fueron
ni son tan nombrados. No es la

misma, pero sigue siendo igual
terreno de historias particulares
y múltiples, de realidades similares pero a la vez distintas. Y sin
embargo una sola palabra para
nombrar lo que es. Ahí reside,
en esta característica esencial, la
grandeza y vitalidad de nuestra
literatura. Y mientras esta creación sigue avanzando en forma
ininterrumpida, una constante la
acompaña en cada país: la indagación por el ser hispanoamericano mediante la exploración de
la condición humana.
Si para las lógicas de la conquista en nuestras tierras en tiempos pasados podríamos ser la
afirmación de un continente en
busca de un descubridor, nuestros
destinos hiceron un aho para convertir la afirmación en interrogante. Lo que de inmediato
planteaba la indisciplina de la sospecha, madre de todos los hallazgos del hombre. En este siglo que
ya terminó, las ejecuciones de la
sospecha han conservado un camino prolijo en indagaciones y
en el que el hispanoamericano ha
podido hallar una lámpára, quizás la que dejó Diógenes de Sinope cuando decidió morirse y
suspendió su proverbial tarea, o
la de tierra que nombró Neruda
al abrir su poema épico. El bis-

panoamericano era un hombre en
busca de una lámpara. Ahora la
tiene y con ella ha establecido una
afirmación: un continente descubre una búsqueda. Es la búsqueda
de sí mismo que hace día por día
acompañado por su literatura y
su poesía. Búsqueda con la soberanfa permanente de la rosa de
la creación, no obstante las caídas, soledades y llantos.
Y como una rosa es una rosa
y en su nombre está contenido
el laberinto de los pétalos de la
rosa, el que a veces es el laberinto
de la soledad en el jardín de senderos que se bifurcan, aún podemos jugar a la reyuela con la
ciudad y los perros y un tal Pedro Páramo, mientras el obsceno
pájaro de la noche y tres tristes
tigres se miran en un costado de
la región más transparente, no
importa que la vida breve pueda
ser cien años de soledad sobre
héroes y tumbas, de todas maneras los ríos profundos tienen su
versos en canto general. Es la
propuesta de nuestra literatura
que aceptamos. Ella además contiene el álgebra de la búsqueda
de sí mismo del hispanoamericano, igualmente el de su esperanza y su alegría.
En aquella búsqueda nuestros

pueblos siempre han sabido compartir. Por ello, en estos tiempos
de nuevo quieren hacer transitivas su esperanza y su alegria a
toda la humanidad. Muchas son
las pertinencias para su actitud,
pues lo que informa la televisión,
la prensa y la radio lleva a concluir que las columnas de la contabilidad de la historia siguen
iguales o peores que cuando comenzó este "siglo miserable, escandaloso, grande, valiente y
heroico'', como lo llamó el poeta
Nazim Hikmet.
Van cinco centurias del encuentro de dos mundos, y en uno
de ellos han aparecido los horrores guerreros de países que se
desmoronan, lo que ha facilitado
el resurgimiento del campo de
concentración, una de las mayores vergüenzas del siglo. Y Africa, la mamá de nuestras músicas
principales, desde sus calles de
tierra seca y plomo otra vez llora
de hambre y angustias. Son los
protagonismos más cruciales de
estos tiempos que corresponden
a la llamada posmodernidad.
JdP.ologías han declinado, alguliO~ proclaman que el razonar filosófico ha muerto, y el hombre,
sobre todo el de Occidente, parece estar a merced de sólo mecanismos económicos para

\Ñ

...¡

�VIA RUPTA*

Nora Garro
enfrentar un presente en el que
el futuro es ahora, como ya gritaba un letrero en la paredes de
la SQrbona en la primavera de
1968.

~

Sabemos que al final de una periodización larga de tiempo el
hombre acostumbra a contagiarse
de aprensiones y desesperaciones. Sus cielos se desclavan y
hasta los dioses lo abandonan,
como ocurrió al final del cuarto
sol de los olmecas. En los años
actuales el hombre de nuevo es
convocado por otro crepúsculo
de milenio. Pero, ¿será que no
es solamente crepúsculo de milenio? Sea lo que sea, a los quinientos y un años del primer viaje de
Colón ya no hay continentes por
"descubrir", el planeta es lo que
muestra cualquier atlas de geograffa moderna. Todos los continentes y países enseñan sus
rostros, tal como se los dejó·el
siglo. Hispanoamérica también
muestra el suyo, y se descubre
ante el mundo para sólo ofrecerle
la rosa de su esperanza y su alegría en un ahora cuyas aldabas
han cedido para contener los años
dosmiles. Es la misma rosa que
desde siglos atrás vivía en la sonrisa del indio que le entregó a
Colón un papagayo a cambio de
unas cuentas de vidrio, pero que

fue amonestada por la historia
que se iniciaba aquel viernes en
Guarahaní. Hispanoamérica la ha
recuperado, a pesar de los incontables desajustes de su realidad,
y que son tan rechazados en
forma permanente por una de las
mayores expresiones de su espíritu: la literatura.

VIA RUPTA I O APUNTE PARA TRES MIMOS
Hay muchos mundos
pero están en éste

P. Eluard

No podría precisar con exactitud el primer momento en que deseé formar parte de una
estirpe. Es muy probable que naciera con tal ansiedad.

Mi padre y mi madre pertenecieron a dos etnias antagónicas: el color de la piel, la ondulación del cabello, la altura del cuerpo, señalaban desde lejos la presencia de un amigo
o de un enemigo. Ellos, mis padres, con cierta inconsciencia propia de la juventud, se rebelaron ante esos criterios y decidieron enamorarse. Pero dieron una batalla desigual e incompleta. Ella sonrió a los dos bandos, un rato aquí, un rato allá, mientras que él despreció
a ambos, siempre. El resultado: al cabo de veinte años de vacilaciones, se separaron. Nuevamente, sus rumbos fueron distintos. Ella redescubrió sus raíces y las aceptó de un modo
absoluto: resultó una contendiente excepcional, defensora acérrima de una raza. El se fue
a rodar por otras tierras. Soberbio, murió solo y lejos.
Mientras tanto, yo crecía en un extraño campo de batalla, donde todos tenían un propósito, menos yo. Siendo niña, me deleitaba la lentitud con que transcurría el tiempo, la
complacencia con que los adultos abandonan a los niños la mayor parte del día. Entonces,
era princesa o rey o gato o flor o saltimbanqui o maestra o esclava. Mi destino real se manifestaba cuando los adultos me sacaban de mis juegos, pero era uno de tantos.
En secreto, me sentía poderosa.
Pero tenía una debilidad. Creía que las personas que yo desconocía-¡el mundo entero!también poseían un secreto: un secreto por el cual cada una no estaba sola.

~ abierto a machetazos por soldados del Imperio Romano.

�VIA RUPTA 11
Qwé hilo tan fino, qué delgado junco
-de acero fiel- nos une y nos separa
Pedro Garfias

He perdido el entusiasmo por la palabra, miro los hechos de frente: percibo una realidad
poderosa. Ah, pero aquí estoy, convocando a las palabras para atrapar aquello que me resulta vago, inasible. Será porque desciendo de sicilianos desconfiados, de un paisaje duro
donde el viento desvia las balas de un revólver, de una gente con estirpe de dioses, a quienes
nadie puede enseñarles nada. Gente que observa cómo otros, afanosos, construyen templos
y dioses de barro, en un absurdo intento de calmar el Miedo a la Muerte, el único sentimiento respetado. Sentimiento que mantienen confinado, sin embargo, en las vísceras, en
toda clase de vísceras.
Mi estirpe produce tenores naturales y son ruidosamente gregarios. Ello, sin mayores
dudas, proviene de la intuición de que permanecer en silencio, susurrar o apagar la luz
es una ocasión para que aquello que bulle y se retuerce estalle o desaparezca, dos alternativas que sencillamente se desechan, por increíble que parezca, por demasiado irreverentes. (Será por eso que me entregué a la sutileza de un hombre mexicano, hicimos el amor
a oscuras y le di hijos con ahogados gritos de dolor y alegría.)
Luego, esa arraigada afición por morirse de la risa. O sea, llegar al estado en que el
llanto y la risa se funden. Oh, qué rito el de reir y llorar a causa de una torpeza, de un
forastero despistado, de un animal acorralado, de uno mismo. Qué abandono, qué manera
de quitarse de encima la duda y el tenaz deseo de respetar a algo o a alguien.

~

Luego, esa locura mayor: el exilio voluntario. Se gesta en la comunidad un secreto, incontrolable deseo de huir. Los jóvenes, claro, lo materializan. Desarraigo es la palabra
que resume el inexorable destino de mi estirpe. Pero no me refiero al desapego del que
abandona su pueblo para irse a la urbe más cercana o, incluso, a la más lejana ciudad dentro
de su país. Esas gentes hablan, por lo general, románticamente de su pequeño pueblo. De
una manera u otra, son hijos para siempre. No, yo me refiero al adiós definitivo, donde
ni el recuerdo se permite, donde las sombras de los sueños conservan lo que el corazón

se fatiga en olvidar (Será por eso
fi
nobles e innobles t~os todos m que ?rasteros_ y l_ugareños, influyentes y desvalidos
torios que puedo fácilme~te rec~ns:.S~ec1e~~n e~sar:ios de remotos, inexpugnables terri~
una casa abierta al viento, sin diferen ~n IDitIm:ginac1~n. Será ~or eso que me siento como
secretos para nadie con un mund
tc1a en re o extenor y lo mterior, sin intimidad sin
'
o en ero para conocer
da
'
me enamora el arraigo de mi hombre mexicano.)
y na para dar. Será por eso que
He apresado una disculpa para los ue amo
los trofeos de la poesía!
q
Yme aman. ¡Qué caprichosos parecen a veces

�ESCRIBIR CON EL CUERPO

Luisa Valenzuela
El camino está hecho de literatura, a veces.
Salgo de la embajada de México en Buenos Aires, una madrugada de 1977, en plena
dictadura militar, camino por calles oscuras, arboladas, y pienso
que me están siguiendo. He estado escuchando confesiones de
alta política de los asilados en la
embajada. Enemigos del gobierno. Pienso que me están siguiendo, que me pueden
secuestrar en cualquier momento,
y me siento exhultante, traspasada de vitalidad, de una fuerza
inexplicable que quizá esté en relación con el haber accedido a
una forma de conocimiento. Por
más mínima que sea. Camino hacia mi casa por esas calles vadas
en apariencia y voy tomando todas las precauciones posibles para
asegurarme de que no me están
siguiendo, de que no me apuntan
desde algún zaguán, y siento que
estoy viva. Feliz, diría.
Ahora sé por qué.
La respuesta es simple, ahora,

~

tantos años después. Me siento-en ese momento me sentí-: feliz
porque estaba- estoy- escribiendo con el cuerpo. Una escritura que perdura en la memoria

de los poros. ¿Escribiendo con
el cuerpo? Sí. Tengo conciencia
de haber realizado esta acción a
lo largo de mi vida, intermiten:
temente, aunque me resulte casi
imposible de formular. Temo que
se trate de una acción o una modalidad secreta, informulable.
Inefable.
Pero yo no creo en lo inefable.
La lucha de toda persona que es-

cribe, de toda escritora de verdad, se entabla contra el demonio
de aquello que se resiste a ser verbalizado, a ser puesto en palabras. Es una lucha que se expande
como mancha de aceite, engolfa
otras instancias y en la cual a menudo rendirse significa triunfar
porque el mejor texto puede ser
aquél que le permita a las palabras toda la libertad de un decir
que va mucho más allá de la voluntad de quien tiene la pretensión de estar diciendo.
Al escribir con el cuerpo tam-

bién se trabaja con palabras. A
veces formuladas mentalmente,
otras apenas sugeridas. Pero no
se trata ni remotamente del tan
mentado lenguaje corporal, se
trata de otra cosa. Es un estar
:omprometida de lleno en un acto
que es en esencia acto literario.
Al salir de la embajada de Mé-

xico, esa noche de 1977, después
de haber hablado largamente con
un ex-presidente asilado Ycon W\
terrorista también asilado, sentados a la misma mesa, algo borrachos todos y por eso más
sinceros, camino las calles, Y al
caminar estoy escribiendo con el
cuerpo. y no a causa de la simplista carta que mentalmente voy
dirigiendo a Julio Cortázar. Le
digo en la carta -porque sé_que
estoy arriesgando el pe_lleJo_Y
tengo miedo- que no qwero JU·
gar al pato: cuando me meto en
el agua prefiero mojarme.
Estoy escribiendo con el
cuerpo y quizá el miedo tenga
mucho que ver en todo esto.
El miedo.
Fui una chiquita que tenía que
meter las narices allí donde ha·
bía miedo. Para ver qué clase de
animal era ése. Jugué a la víbora,
jugué al caracol y al hi~pótamO
en un cálido no del Africa. Entre los animales a los que traú
de nunca jugar figuran el avestruz. Nada de esconder la caben
en la arena. No sé qué loco, qui
morboso impulso me llevaba en
mi infancia por los largos corredores oscurísimos hasta el hall
de entrada de mi casa, en medio

de la noche, cuando sonaban las
campanadas de ese reloj controlado por las brujas. O me hada
ir a la terraza donde suponía estaba el águila de dos cabezas, o
al fondo de la casa donde acechaban los peligros. Mejor hubiera
sido meter la cabeza debajo de
mmantas. ¿Pero quién me aplacaba, entonces? ¿Con qué ojos
podría enfrentar la luz del día si
no me le había animado a las
sombras de la noche? Entonces
iba, a ver, y de ese ver alguna
vez, mucho más tarde, puede que
baya surgido la necesidad de contar lo visto. Lo apenas entrevisto,
olfateado, percibido en el juego
de las acechantes sombras.

Porque la sorpresa
Porque la aventura
Porque la pregunta y un rechazo visceral a las respuestas.

Una suele preguntarse por qué
escribe, no ya con todo el cuerpo
sino apenas con esa simple extremidad superior que, por gracia
de la evolución de las especies
posee un pulgar en oposición hecho especialmente para sujetar
bien la tapicera.
Una también -y esto sí que

caso pertenece cuerpo y alma y
mente al llamado tercer mundo
donde existen urgencias para
nada literarias.
Después surgen todo tipo de
spuestas (excusas). La necesidc..d de conservar la memoria colectiva es una de ellas, bastante
indiscutible.

0
:-

Existe otra excusa, ligada a la
idea de destino. Se trata de la supuesta vocación. Yo no sé si la
literatura era mi destino. Yo quise
ser ffsica, quise ser matemática,
y antes arqueóloga o antropóloga,
y por mucho tiempo quise ser
pintora. El haber hecho mi primer juego de palabras a los dos
años de edad, como mi propio
nombre para colmo, no me habilitaba necesariamente como
ama del lenguaje ni siquiera en
el delicioso sentido de la dialéctica amo-esclavo que tan bien entendió quien ya sabemos.
Somos todos putas del lenguaje, escribí en mi última novela y agregué ........... ........ .
Eso lo sé ahora, en aquel entonces el saber o el intuir pasaba
por otros carriles.

es embromado- se pregunta para
qué escribe. Porque una en este

Porque me crié en una casa re-

pleta de escritores, y eso no era
para mí, no señora, gracias.
Femando Alegría ahora define
aquel momento y lugar como el
Bloomsbury porteño y no es una
definición tan desatinada como
parece. En nuestra casa del barrio de Belgrano, una esquina
blanca, colonial, de rejas de hierro forjado y arc.adas, los habitués
se llamaban Borges, Sábato, Manea. Mi madre, la escritora Luisa
Mercedes Levinson, era el ser
más sociable del mundo cuando
no estaba en la cama, escribiendo.
De chica yo la miraba desde
la puerta, ella en su pieza en la
cama entre papeles, durante todo
el día hasta el atardecer cuando
llegaban los otros. La observaba
con admiración y con el convencimiento de que esa no era vida
para mí. Yo aspiraba a otro futuro.
Disfraces elegidos en sucesivos
carnavales:
Aviadora
Robin Hood
Exploradora
Eran esas las máscaras con fecha fija. Mis verdades. Las otras

�máscaras teman también la forma
de la exploración y la aventura:

11..

1,
1

..

, ''

1

•

pobres mis amiguitas quP. teman que seguirme en esas peripecias. Me trepaba por los techos
de las casas vecinas y trataba de
llegar hasta el final de la cuadra,
cosa imposible por culpa de los
jardines. Llegaba, en los días de
mayor osadía, hasta un ángel de
mampostería abrazado a una columna, allá arriba, que necesitaba
mi presencia porque nadie podía
verlo de otra forma. Me metía
por terrenos baldíos, a veces a
explorar una casa abandonada a
la vuelta de 1a mamana. Yo siempre buscaba tesoros que iban
cambiando con el correr de las
aspiraciones. Figuritas de colores, estampillas, monedas antiguas. La casa abandonada tenia
un viejo guardián que nos dejaba
entrar y era nuestro amigo. Hasta
que una tarde, después de explorar los sótanos en busca de pasajes secretos porque a la casa en
esos días le tocaba ser casa de
espías alemanes o cueva de contrabandista, no recuerdo bien, el
viejo guardián nos recibió con el
pantalón desbocado y todas esas
cosas extrañas colgándole a la intemperie. Salimos corriendo con
mi amiguita de tumo. Nunca
~
volví, pero años, mil años más

tarde 1e puse a pensar si no habría sido ése el tesoro tan buscado: el significante, por decirlo
así.
Ahora sé que en aquel entonces, entre la pequeña aventura alrededor de la manzana y las grandes historias inventadas, empezaba el lento aprendizaje de
escribir con el cuerpo.

escribir y es quizá la más angustiante. Está inscripta en los tiempos de silencio, cuando ni con
el cuerpo ni con la mente ni con
la mano se escribe. Los tiempos
de sequía que parecen ser de inexistencia.
Por eso digo a veces que la escritura es una maldición de
tiempo completo.

Porque
los poros o la tinta son una
misma cosa
una misma apuesta.

Digo también en mejores instancias que el estar en novela es
como estar en euforia, enam~
rada.

Clarice Lispector lo supo, y en
sus novelas se centró de ese amor
odio, esa felicidad-desdicha que
es dable llamar literatura. Son en
apariencia historias de amor y de
la búsqueda del conocimiento,
son otras formas de hablar de la
escritura.

Y pensar que la culpa de todo
esto la tuvo mi madre la escritora.
No por su ejemplo, o por emulación
-que
también
reconozco--; tuvo la culpa por•
que estando yo en sexto grado de
la escuela primaria mi maestra
le pidió que me ayudara con las
composiciones. Su hija es tan brillante en tjencias, le dijo la maestra, es una pena que su nota baj
porque no puede escribir. Entonces mi madre, exagerando
ayuda, me escribió una composición como ella pensaba que 1
haría una niña de tiernos on

La felicidad es suprema cuando
la historia fluye como manantial
de agua clara aunque se estén narrando las peores abominaciones,
las torturas. Es durante la lectura
que sobreviene el miedo, el terror
a 1, que ha surgido de esa pluma
en el momento en que fueron rozados los abismos.

Hay también otra desdicha del

años.

No me pareció un texto de
siado digno. Desde ese momeo

decidí asumir la responsabilidad
de mis escritos. Y así va la cosa.
Porque la escritura es camino
de ida hacia la oquedad del desconocimiento. El camino de regreso está hecho de reflexión, de
análisis del material, del tratar
de llegar a algún acuerdo con una
misma y con lo que se ha producido. Creo profundamente en ese
vaivén del intuir al entender, del
dejar que las corrientes se entrecrucen. Colocándonos justo allí
en la frontera
entre dos aguas
en el vértice del maelstrom,
¿el ojo del tornado?
"Sos demasiado inteligente
para ser bella", alguna vez nos
ha dicho algún hombre que amábamos. O, suponiendo que esa
sea la profesión, "sos demasiado
inteligente para ser una buena escritora''. Contraponiendo claro
está esa cosa, fea, masculina, que
es la inteligencia a la femenina
intuición. Eso no se lo dirías a
Susan Sontag, podría contestar
una ahora que tiene las ideas más
claras. Sólo que esas marcas son
hechas en la carne tierna, y a partir de entonces una siempre se va
a sentir en falta.
Poco capaz, poco activa, poco

productiva. Creo que todos, de
muy jóvenes, sentimos alguna
vez lo que podría denominarse
la nostalgia del presidio, en la
loca, romántica fantasía de que
el preso tiene todo el tiempo para
sí, para escribir. Sólo más tarde
se aprende que el escribir es ejercicio de libertad, un arduo ejercicio de libertad y coraje.
De exigencias vitales y tentaciones está hecha la trama de la
literatura. De reflexión también.
De todo. No hay material despreciable aunque mucho, muchísimo
debe ser el material descartado.
A los 17 años empecé a trabajar en periodismo y durante muchos años resultó ser la
combinación perfecta que me permitía estar en todas las disciplinas, en todas partes, y también
en la escritura. Sobre todo en la
escritura. Una especie de don de
la ubicuidad puesto en palabras.
Tuve la enorme suerte, casi un
milagro, de tener de jefe a un verdadero maestro. Ambrosio Vencino no era un periodista, era un
hombre de letras infiltrado. Le
debo mi obsesiva precisión con
el lenguaje.
Los viajes me los debo a mí
misma, a mi necesidad de tocar

el mundo con las manos. Siempre sospeché, pero no siempre
presté atención a este saber, que
para conocer el mundo no es necesario salir de la propia habitación. Emilio Salgari que fue mi
lectura de adolescencia pudo haber sido un ejemplo. No lo
atendí. Viajé, sigo viajando y a
veces pienso que en esos desplazamientos voy dejando piezas importantes de mi mecanismo
interno.
Escribir con el cuerpo.
Rodolfo Walsh, escritor argentino, luchador, cierta vez me dijo,
cuando me quejaba yo de lo mucho que andaba yo de acá para
all1 y lo poco que escribía: "De
tus viajes también está hecha tu
literatura".
Muchos años después mi literatura también estuvo hecha de
otra lección de Rodolfo Walsh
a la que en su momento no presté
atención alguna. Quiso cierto día
enseñarme las flexiones y los duros ejercicios ffsicos que practicaban los entonces guerrilleros
cubanos en la Sierra Maestra.
"La mando a un colegio inglés
para que juegue el hockey, no
quiero que mi hija sea una intelectual grasosa" había dicho al-

�guna vez mi madre, y desde
entonces la gimnasia no fue mi
fuerte. Sin embargo esas guerrilleras sabidurías del cuerpo apenas percibidas quizá emergieron
por otras vías cuando en el '75
y el '76 me senté en los cafés de
un Buenos Aires arrasada por el
terrorismo de estado a escribir
textos que eran a mi manera ejercicios de guerrilla.

1r,.., ,'•

'' :,'

,¡

Donde pongo la palabra pongo
mi cuerpo,
lo supe entonces sin saberlo del
todo. El costo ffsico no me ha
resultado alto, como a otras. No
he sido torturada, ni golpeada,
ni demasiado perseguida. Toco
madera. Me he salvado, quizá
porque mis propuestas no S'&gt;n
frontales; son visiones de reojo,
oblicuas. Pienso que debemos seguir escribiendo sobre los horrores para que no se pierda la
memoria y vuelva a repetirse la
historia.

IO
~

Fui una lectora voraz, de adolescente, como corresponde, y
me jactaba de ello, pero había dos
libros que lefa a escondidas:
Freud, de Emil Ludwig y El diablo y la dama (Le diable au
corps) de Raymond Radiguet.
Con estos dos libros no habré ido

muy lejos en materia de pomograffa, pero se ve que la libido
ya andaba por ahí haciendo de
las suyas.

Esa escritura con el cuerpo que
es el acto del amor surgió más
tarde, como corresponde, y juzgo
que me salió bien, con buen estilo, pero con una inclinación mucho mayor por el cuento que por
la novela.
Me encanta el cuento por redondo, por sugerente, por insinuador, microcósmico. Puede
que se trate de una vocación incontrolable aunque muchas veces
se vuelva solitaria en exceso. El
cuento tiene el inconveniente y
la fascinación de un nuevo comienzo, cada vez, cada pocas páginas hay que enfrentar
nuevamente la tan mentada tortura de la página en blanco.
La novela en cambio requiere
mucha concentración, mucho
tiempo por delante, un estado de
gracia. Me encanta por esa felicidad de ir descubriendo camino
(gracias, Antonio Machado) al
avanzar en palabras.
Caminos hacia lo desconocido,
los únicos interesantes.
La falta de desafio de aquello

que ya conozco me vuelve aburrida, reiterativa. Por eso cuando
tuve algún buen argumento todo
bien delineado me vi forzada a
renunciar a él, o al menos a comprimirlo hasta sacarle un jugo que
no aparecía a simple vista, que
yo misma ignoraba.
Suelo nadar contra la corriente.
No me enorgullezco por eso,
todo lo contrario; muchas veces
el cuerpo que es escritura se me
cansa hasta el agotamiento.

embargo.
Allí donde el cuerpo está escrihiendo en libertad escribe la metáfora. O, para decirlo de otra
forma, se accede al orden de lo
simbólico y esa es la búsqueda
y esa es la lucha. Lucha más que
nada contra las propias barreras
de cemura interna que suelen parecemos infranqueables, sobre
todo a nosotras las mujeres, que
hemos recibido tanta orden negativa, tantas limitaciones.

Si tuviera que escribir mi
Voy a contrapelo, y sólo ahora,
credo,
empezaría por el humor:
treinta años después de escribir
creo
en el sentido del humor
mi primera novela, empiezo a trabajar con algo de material auto- a ultranza
_creo en el humor negro, acébiográfico. Con la puntita de los
mmo
dedos, apenas, con muchísimo
creo en el absurdo
respeto y nada de pudor, con el
en el grotesco
ánimo de escarbar y escarbar
hasta encontrar la carne viva.
en todo lo que nos permite movernos más allá de nuestro limiOtra vuelta del tratar de enten tado pensamiento, más allá de las
der.
censuras propias y de las ajenas,
que suelen ser mucho más letaSabiendo que es imposible en- les. Un paso de costado para potender, que no hay nada ente der observar la acción al mismo
dible sino sólo pieles de cebo
tiempo que se le realiza. Un paso
que vamos arrancando para al- imprescindible para que la visión
canzar otras formas del ver y
de una realidad política no se vea
her.
contaminada por dogmas o mensajes.
Tan )imitado el saber. Y s
Yo no tengo nada qué decir.

Con suerte, algo será dicho a
través de mí, aún a mi pesar.
Quizá ni me dé cuenta.
Escribo para develarme algún
mínimo misterio, porque quiero
entender, un poquito, en lo posible.
· Nadie es dueño de la verdad
y menos yo que he caminado por
las calles en sombra sabiendo que
los que se creían dueños de la verdad quizá me estaban acechando
y eran todos asesinos.
Soy apenas un deslizamiento
del ¿significado por debajo del
significante? ¿Cuánta pretensión
de ambigüedad?... ¿Ambigüedad?
¿Y qué otra apuesta podemos
hacer en esta vida, en esta literatura?
Dicen que la literatura femenina está hecha de preguntas.
Digo que la literatura femenina, por ende, es mucho más
realista que la otra.

Preguntas, incertidumbres,
búsquedas, contradicciones.
Todo se funde, a veces se con-

funde, y nos involucra. El verdadero acto de escribir con el
cuerpo implica involucrarse plenamente en la escena. Como
quien se acuesta sobre una mesa
de ruleta al grito de "¡Me juego
entero!"
Lo interesante de la apuesta literaria es que nos jugamos enteras, sí, pero no sabemos a qué.

Como en uno de esos mundos
de dimensiones pares, de los que
se está hablando tanto últimamente.
Dicen que la litaratura femenina está hecha de fragmentos.
Repito que es cuestión de realismo.
Está hecha de desgarramientos;
jirones de la propia piel que quedan adheridos a alguna hoja no
siempre leída o legible. Jirones
que pueden ser de risa y del puro
deleite.
A veces en medio de la escri-

tura tengo que levantarme a bailar, a festejar el fluir de la energía
haciéndose palabra. A veces la
energía se hace palabra pero no
se imprime ni con el delicado
trazo de una pluma fuente que es :-..1

·~

�-UN ARTE

Elizabeth Bishop
lo más voluptoso del acto de escribir. Siempre hay que festejar
-:-Yª sea en un café o en un tren
subterráneo- cuando una feliz
combinación de palabras, una
alusión o una asociación fortuita
y muchas veces furtiva, ilícita,
desenrosca el hilo mental de una
escritura sin marca.
Cuadernos y más cuadernos
anotados. Señales del festejo o
de la protesta. A veces en dos
idiomas, a veces a cuatro manos,
con furia. Con pasión.
La semilla de un cuento puede
aparecer en los cuadernos, o la
insinuación de un texto que será
olvidado y desarrollado mucho
después en otra parte.

00

V

Las máscaras son otra puesta
en escena de la escritura con el
cuerpo.
Y de las máscaras al teatro hay
un solo paso.

Como en la vida misma.
En mi última novela transité
el espacio de ese paso, y la consiguiente confusión de realidades.
En este caso el teatro, los múltiples teatros urbanos, involuntarios o ~o. desencadenan una
acción que engolfa a los protagonistas de la novela muy a su
pesar. La idea de escribir con el
cuerpo va tomando, diríamos,
cuerpo en esa instancia.
Cuerpo de escritura.

Tengo ciertos temas recurrentes:
la exagerada religiosidad se
vuelve herejía
ciertos mitos que me invento
o intento desdoblar
la brujería
las máscaras.

A partir de ese punto me resultó natural meterme de lleno en
el teatro. Al menos como autora.
Porque escribir con el cuerpo es
asumir la propia escena y mi escena es el acto de escritura, ya
lo dije.

Sobre todo las máscaras porque en libros y en persona (y esa
es la palabra exacta) invaden mi
territorio ffsico habiendo ya invadido subrepticiamente el territorio de mi ficción.

Creo haberme movido con comodidad en ese terreno. Sentí que
estaba poniendo en acto la acción
implícita en la palabra. Escribí
sabiendo que el cuerpo de los actores continuará el texto.

Curiosamente, metf a la protagonista que tiene mucho de mf,
en la cama. Puede ser por reflejos de antiguos recuerdos maternos, pero en este caso es un toque
autobiográfico. La protagonista
no está ni enferma ni deprimida:
está reflexionando, como si fuera
esa una actitud pasiva, está tratando de recomponer su mundo
al que ha vuelto después de años
de ausencia, mientras la voracidad del accionar de ciertos militares intenta obliterar toda
memoria. La cama está muy llena
de vida, con la realidad nacional
pasándole por arriba y abajo, a
derecha e izquierda como suele
suceder.

Perder nunca ha sido un difícil arte·
tantas cosas parecen desear perderse'
que su pérdida no puede ser desastre.
Pierde algo por día. Tolera la llave
no encontrada y los momentos de implacer.
Perder nunca ha sido un dificil arte.
~ctica pues: el destino de tu viaje,
sitios, nombres, pronto y generoso pierde.
Nada de esto te podrá traer desastre.
Perdidos tengo yo el reloj de mi madre
Ytres amadas casas, mis últimas tal vez.
Perder nunca ha sido un dificil arte.
Perdí también dos ciudades adorables

. remos,
.
'
Porque mientras se está viva, vanos
dos ríos y un continente.
al cuerpo podemos meterlo a descansar, pero a la memoria nunca. Los extraño, pero no ha sido un desaste.
Texto lcilo por su auton en la Feria Jn.
ternacional del Libro, Itesm, octubre,
1993.

Aun perderte a ti (la voz afable
'
geSto amado). No debí mentir. Evidente:
perder nunca ha sido un difícil arte
aunque parezca (¡Escríbelo!) desastre.
Venión de José de J. Salinas

�One art
Toe art of losing isn't bard to master;
so many things seem filled with tbe intent
to be lost that tbeir loss is no disaster.

Lose something every day. Accept the fluster
of lost door kcys, the hour badly spent.
Toe art of losing isn't ~rd to master.
Toen practic.e losing fartl:er, losing faster:
plac.es, and ll3IDCS, and wbere it was you meant
to travel. None of these will bring disaster.

I lost my mother's watch. And lookl my last, or
next-to-last, of three loved houses went.
Toe art of losing isn't hard to master.
I lost two citic.., lovely ones. And, vaster,
sorne realms I owned, two rivers, a continent.
I miss tbem, but it wasn' t a disaster.
-Evcn losing you (the joking voic.e, a gesture
I love) I shan't have lied. It's evic'uit
tbe art of losing's not too hartl .o ,naster
though it may look likc (Write iH) ~e disaster.
Elizabeth Bishop. Poeta, ,;uentista, traductora, nació en 1911 en
Worc.ester, Massachusetts; vivió en México en 1943 y durante
los SO's y 60's en Petrópolis, Brasil; posteriormente alternarla
residiendo por periodos de seis meses en Brasil y en San Francisco, California; el contraste entre su origen y educación en
Nueva Inglaterra y w amor por el trópico se evidencia en su obra
en la forma de dicotomfas como norte-sur, fiio~or. Tradujo
al inglés y editó una antología de poesía brasilefta del siglo XX.
Murió en 1979.
"Un arte" es uno de los poemas en que mejor se refleja la belleza y rigor formal de Bishop. Se trata de un villanelú, es decir
de una composición lírica de cinco tercetos y un cuarteto; d esquema de rima en los tercetos es aba, y en el cuarteto es abaa.
El villanelle incluye tambitn un estribillo: una repetición a lo
largo del poema dcl primer y tercer verso del terceto inicial.

RESCOLDO
Aunque es indiscutible el poder
que tiene el tiempo para convertir
en ceniza cualquier página,
es el hombre quien fuera llamado
a descubrir una y otra vez
el rescoldo: guiño luminoso que nos dirige
nuestro semejante desde el ayer.
Publicamos en esta sección
un breve texto en prosa escrito por la
poeta Carmen Alardín
allá por 1970.
Se trata de unas páginas que algunos
lectores clasificarían como cuento
y otros como poema.

�NO PUDE DETENER LOS ELEFANTES

Carmen Alardín
Puedo jurar que yo hice lo posible, lo imposible tal vez, pero su fuerza fue más poderosa.
Aparecían de todas partes de la ciudad; se asomaban por todos los escaparates, brotaban ~
los cristales fríos y dispersos con un ritmo de marcha militar. El ángel de la Independeneta
se asombró también cuando pasaron. No sé si fueron tres, seis, diez elefantes; per~ una vez
reunidos, tuve que alimentar su espíritu con complicados cuentos de la selva. Se entusiasmaron
mucho con mis historias y sus asambleas adquirieron un carácter universal. Por más que trat6
de poner fin a sus reuniones no quisieron seguir mi consejo; y un día de año nuevo ~stral,
decidieron marchar en dirección a tu casa. Me prometieron darte mucha suerte en el dinero;
en realidad yo había oído decir desde hace mucho tiempo, que multiplican 1~ fortuna Y hacen
buen ambiente para los negocios; pero que deben tener la trompa para amba. El hecho es
que yo no pude detener los elefantes.
Créeme que lo siento de verdad, yo sé que los regalos te disgustan, sobre todo esa clase
de regalos; pero ellos decidieron irse contigo por unanimidad. Yo les advertí que ~ ti podría
darte pena, que, sobre todo no tendrías tiempo de atenderlos, y que son tan volummos~s que
podrían ocasionarte problemas. Me imagino que son capaces hasta de hacer ~erder el tie~
nuevamente a Marcel Proust. Ellos no me hicieron el menor caso y emprendieron el cannno
hacia tus dominios; además dijeron que aquí no podían permanecer por más tiempo, que este
lugar estaba lleno de gatos sagrados y minotauros escapados del laberinto.
A manera de consuelo te diré que puedes estar segura de que nunca han sido elefantes de
circo, que no han sentido nunca la aspereza de la prisión sobre la piel! y que tampoco so~
los elefantes sofisticados de las películas de Tarzán. Estos elefantes nacieron para ser tuyos,
no para ser libres ni esclavos. Llevan la marca de que son de tu propiedad en el pie derecho,
0 tal vez en el izquierdo, no me fijé. Podrás apreciar también que no se trata de elefantes
pesados, pueden danw con música de Mozart, siempre ~ue no recuerden qu~ a ~emulo a
este músico le faltaba el dinero. Puedes bañarlos con cualqwer detergente; debes pedrrles todo
el oro de las minas de Salomón, pedirles que te lleven a las minas de Guaoajuato; y en las
noches de luna, acuérdate de poner sobre sus lomos alguna bailarina de papel, como aquélla
que estaba enamorada del soldadito de plomo.

~

No sé mucho de sus habilidades matemáticas, pero supongo que puedes enseñarles a contar
hasta el millón. Todo será cuestión de que como premio les regales alguna vez una luminosa

esfera de cristal. Tampoco estoy muy informado de su instrucción pero tengo encendido que
se han ilustrado viajando por todo el mundo. Cuando sientas que están cansados, promételes
que les tomarás fotografias, que les harás una película especial y que serán famosos, ya verás
que en seguida se reaniman. No les hables jamás de la memoria, porque eso se los menciona
toda la gente. Tampoco les recuerdes que una vez mataron un elefantito que se escapó del
zoológico, porque podrían conservar algún resentimiento. Me imagino que no tienen prejuicios raciales. Todos son elefantes que a menudo piensan en el mar, o se les viene a la mente
algún oasis con el que la mayoría de ellos se fortalece.
Cuando estás tan callada que pareces ausente, procura que no vayan a pensar que estás triste,
porque a estos elefantes a menudo les da por llorar. No les cuentes historias de amor; tal vez
hasta llegarían a ponerse celosos. Ellos han aprendido a quererte tanto como yo, ellos te presienten cuando se acerca la primavera. Creo que con gusto te llevarían a dar la vuelta al mundo.
Cuando sientas un muro que te estorba, o alguna puerta que te angustia, ellos tendrán un gran
placer en derribarla; aplastarán gozosos todos los obstáculos que se interfieran en tu camino,
estoy seguro que de ser necesario, me aplastarán incluso a mí.
Aunque voluminosos, son delicados y gustan de las flores; de algunas flores que parecen
exóticas. Me han dicho que son capaces hasta de romper un huevo sin estropear la yema, tú
verás si puede ser de alguna utilidad.
Tienen temporadas en que no parecen ser muy sensibles, incluso se diría que son indiferentes; es que están recordando, olvidando tal vez, quizás mirando el mundo desde alguna
pequeña obscuridad. Nunca se sabe cuando tienen sed, ya les dije que sólo podrías invitarlos
a tomar alguna bebida tropical, les pareció perfecto, no pusieron ninguna objerJón. No les
dije qué música prefieres, pero ellos ya sabían que entre los poetas, te gustaba mucho Baudelaire.
Si es que llega algún día en que ya no te sirvan para nada, puedes olvidarlos y dejarlos empolvarse en un rincón; mas no trates jamás de detenerlos, porque su paso lento y decisivo
lleva en sí los ritmos más hondos y los más poderosos secretos del corazón.

�LAS VANGUARDIAS SIEMPRE HAN
PRODUCIDO MUCHO RUIDO Y POCAS
NUECES: THE OLD MAN
CONVERSACION CON HORACIO SALAZAR ORTIZ

Miguel Covarrubias

ABANICO

The Old Man fue llamado asf
desde que era joven, cuando sólo
contaba con velntistis o veintisiete a/los de edad. El tratamiento
juvenil a que tenla derecho este
personaje lo echaban por tierra
su matrimonio inldal, sus primeros cuatro hijos, su trabajo estabit y remunerado, su calidad de
cumplido estudiante de derecho,
sus encomlables hábitos morigerados (no alcohol, no cigarro,
pero eso sf, ¡mucho de aquello!).
Ypara que termine de comprenderse por qué Horado Salazar
Ortiz era considerado un rotundo
venerable, ofrezcamos el número
de ailos esgrimido por sus amigosy compañeros: apenas veinte
algwros, otros ni siquiera eso al-

canzdbamos.
As( pues, nuestro camarada
gazd tempranamente de una madurez y senectud que, vitndolo
'bien, no eran suyas. Aan hoy deberlamos poner en duda esa calidad ancestral. Porque Horado
permanece anclado en la originalidad de su despertar literario:
tllÚI se Indigna ante los atropellos
del desamor humano, mm se Inquieta al paso de las potrancas
tbúrneas, aan se abandona al
placer de la 1(iglna blanca
cuando tsta se plllila·con historias o elegfas.

Es este The Old Man, cumplidos sus sesenta aftos, a quien interrogamos sabiendo que durante
más de tres décadas ha sido calumniado. En todo caso, pienso,
deberíamos considerarlo otro joven abuelo, o un azorado mancebo que permanece ensimismado
frente a la sonora y entrañable
Olivetti, o un amigo más experimentado que el resto de la camarilla, la que tercamente sigue
nombrálUÚ&gt;lo con esas tres palabras extranjeras.

-Horado, no st quépensarás
tú, pero a mime sigue desafiando
tu primer libro, aquel Breve
canto a la aurora de verdes tonos

en Interiores y exteriores, (!parecido en mayo de 1962 (¡ufl). Me
refiero a cuestiones como las slguientes: la forma tradldonal -clásica, segura, conservadora- J su abundancia de
buenos augurios y deseos -el
credo revolucionario en boga por
aquellos aftos. Rematarl miplan-

teamiento con vocablos tuyos: ¿la
ttlca y la esttdca abonando el
terreno literario, artfstico, poédco?
-Tengo que darte las gracias
por acordarte del asunto de mis
sesenta años de vida, y por tu disposición a iniciar con tal motivo

esta conversación sobre cuestiones relativas a esto y lo otro, y
además, a cosas que han ocupado
nuestras comunes reflexiones durante mucho tiempo. Tal vez deba
disculparme por adelantado por
mi tendencia a divagar, por las
dificultades que encuentro para
practicar la concisión y la pulcritud verbal, a tono con tus cuestionamientos.
Respecto al asunto de mi temprana preferencia por las formas
clásicas de expresión literaria, la
cual ubicas, acertadamente, en
los poemas contenidos en Breve
canto a la aurora, editado en
1962, creo que ha sido así, toda
mi vida, porque lo clásico se corresponde esencialmente con mi
manera de ser, segura y conservadora, como tú la calificas. Ni
siquiera creo haber elegido las
formas clásicas de expresión literaria con preferencia a algunas
otras, como las de la vanguardia
(que aunque se llame así, es tan
vieja como el mundo. Una de tales vanguardias la asumió, lúcidamente, don Luis de Góngora
y Argote, aunque no creo que con
sus truculencias haya logrado ninguna renovación literaria. Creo
que desde este punto de vista su
obra resultó ineficaz, casi tanto
como la de James Joyce. Después ~

�de estas tendencias formales, se
levanta, como si tal cosa, Cien
aiíos de soledad, sobre las huellas imborrables de El ingenioso
hidalgo Don Quijote de la Mancha. Creo que la magnificación
de las vanguardias ha sido más
bien obra de los críticos, que no
del tiempo, que es el juez inobjetable en esta materia).
Sobre la segunda parte de tu
pregunta, en cuanto a la posible
relación entre la ética y la estética en el trabajo del escritor, creo
que se trata de una interacción
inevitable, casi necesaria. Forzosamente la estética asumida por
un autor en su producción tendrá
sus raíces y sustentación en su
propia ética. No creo que pueda
darse una ruptura entre la ética
asumida vitalmente por un escritor y la estética presente e~ su
obra. La ruptura aparente entre
ética y estética en la obra memorable de Osear Wilde y Arthur
Rimbaud, pongamos por caso, es
sólo eso: una ruptura aparente.
F.s imposible para un escritor deshacerse de su propia naturaleza
vital al producir su obra. Por eso
alguien dijo, no sé si sería Buffon: "el estilo es el hombre".
~

Por otra parte, si se me permite usar la forma verbal de Bor-

ges, descreo de las vanguardias
literarias, porque siempre han
producido mucho ruido y pocas
nueces. En otras palabras, descreo de ellas por su esterilidad
e ineficacia. En seis mil años que
van de cultura occidental, contando desde las raíces mesopotamias, ninguna gran literatura que
soporte la prueba del tiempo se
ha erigido sobre las vanguardias.
Creo que son simples truculencias conceptuales o verbales, simples juegos de ingenio aptos para
que se luzcan los críticos y los
profesores de historia de la literatura. Creo que las renovaciones del lenguaje se dan una cada
milenio, y las hacen los pueblos,
con su sabiduría ancestral, y no
los simples individuos, por geniales que puedan ser.
Tal vez asumir las formas vanguardistas es un problema dificil
sólo para mí, por eso no le enC\Jentro ningún sentido. De todos
modos, ·como dijo el loco, la
forma clásica, segura y conservadora, es la mejor. Y aquí le
corto porque ya se me acabó el
resuello.
-Entre Breve canto a la aurora
y En el nombre de Eva transcurrieron siete cabalísticos años.
.Al leer el segundo titulo se apre-

dan cambios notables. De grosor: En el nombre ... tripUca tl
nwnero de poemas de Breve
canto... y sus temas, estructural
potticas y wno se toman m4I
complejos. Pienso, Incluso, en lltjluencias de la üteratura -y tl
dne-- de vanguardia: Margutrite Duras y el nouveau roma
jrancts (la cosificación, la lna,municadón), Fellini Y su Ocho
y medio (lafragmentadón, el nihilismo).

-En los poemas de En el nombre de Eva (1969), hay pequeftas
transposiciones verbales o conceptuales en comparación CCII
Breve canw a la aurora. Eso es
todo. La expresión sigue siendo
sencilla, no presenta dificultades
al probable lector. Algunos poemas como "Elegía temprana",
"Poema número nueve" o "l)ij.
logo entre ausentes", siguen
siendo, a pesar de las pequeñas
truculencias señaladas, poemas
de sabor clásico, en la medida el
que pueden serlo los poemas de
este tu amigo. Los pequeños cambios que se advierten, algunos incluso medio subversivos en lo
verbal, son producto de la tor·
mentosa época que se refleja el
el libro, la década de los sesenta.
Por eso aparecen por ahí la noche de Tlatelolco, la guerra de

Vietnam, las revoluciones universitarias del 68, las luminosas innovaciones de The Beatles,
Vittorio de Sica, Michelangelo
Antonioni, Federico Fellini, etcétera. Es cierto. Todos recogimos influencias de la gran
literatura y el cine de la época.
Y eso se nota, sin remedio, en
las páginas de En el nombre de
Eva. Todo esto, ligado a acelerados cambios en mi horizonte
personal, produjo esa especie de
nihilismo que nos invadió a todos. Cuando vimos cómo El Estado disolvía nuestros sueños
revolucionarios como si fueran
pompas de jabón, pasando sobre
miles de cadáveres, no nos quedó
otra salida. Todo eso y mucho
más hubo en el escenario donde
escribí En el nombre de Eva.

-Los tftldos que aparecen después, La cruz azul y otros poemas (1974) y Colección de
poemas (1976) son volúmenes antológicos que repiten materiales
de tus anteriores libros. Por
ejemplo, "Soneto a María", perteneaente a Breve canto a la aurora, o la "Canción nihilista"
de En el nombre de Eva. ¿Por
qui? ¿Por qué no esperar a te11er un verdadero libro nuevo?
-En La cruz azul y otros poe-

mas y en Colecd6n de poemas,
aparecen, como bien lo señalas,
poemas de mis libros anteriores.
Son en cierta medida, antológicos. A tu pregunta de por qué
esto y por qué no esperar hasta
completar un nuevo libro, te replicaré con una respuesta que
puede parecer pueril o peregrina,
pero ahí va: en esos años azarosos y llenos de peligro para todos nosotros por razón de nuestra
participación política en la Universidad de Nuevo León, tuve
reiteradamente la sensación de
que cualquier día, en cualquier
esquina y con cualquier motivo,
podía morir. Y no era para menos. En esos años fueron asesinados algunos activistas
universitarios. Pero ya ves, a pesar de mis temores, no pasó nada
conmigo, aquí estoy todavía. Por
ese motivo en esos libros aparece
un recuento de poemas, aparte
de los poemas nuevos. Estos temores míos, tal vez enfermizos,
o tal vez producto del tiempo
aquel, fueron el motivo de la
prisa para sacar esos dos libros.
¿Tú nunca tuviste en aquellos
años ese tipo de temores?
- Sf, un poco. Nada más un
poco... Pero pemúteme continuar con mi tema. A vuelta de
rueda (1979) es un "verdadero

libro nuevo". .Además, te desembaraza de ciertas metáforas desgastadas, te vuelve más
''filosófico'', más epigramático.
Como lo demuestran los octosflabos que le dedicaste al profesor Jaime Franco Villa: "En
materia de mujeres I no me fue
bien en la vida: / una se pasó de
tonta, / la otra se pas6 de lista.
/ En concreto, nunca pude / dar
con la justa medida ".
-Cuando se publicó .A vuelta
de rueda, las aguas ya se habían
calmado, como dijera Clavillazo.
Había una relativa tranquilidad
para todos los activistas de la Universidad. Pero las tempestades
de aquellos años nos dejaron marcados a todos los que las vivimos. De modo que el tono se
vuelve más epigramático y reflexivo, yo diría que más lacónico
y escéptico. Incluso al tratar temas tan cotidianos como el de la
necesaria -y reconfortante- relación con las muchachas. Por
todo eso, A vuelta de rueda ya
es un "libro nuevo", como acertadamente lo señalas. Puede parecer que doy una explicación de
todo esto "a toro pasado". Pero
así fue. El tiempo siempre me
marca, de manera ostensible, al
escribir.
-Más o menos con ese mismo

UI

...,¡

�tono (un poco juguetón, un poco
dnico) se ofrecen algunos de los
poemas breves que reuniste en
Por las horas desiertas (1981).
El titulado ''La 11WChacha del correo ", por ejemplo, a algunos
de tus antiguos lectores los desconcertó. Dedan: ''eso no es un
poema, es un chiste". ("Vi pasar una muchacha / por la calle
del correo / con las nalgas tan
redondas / y la raya tan en medio, / que ]XJrecfa la obra / maestra de un ingeniero. ")

00

11')

-En efecto, el mismo tono epigramático y descreído siguió
campeando en el cuaderno Por
las horas desiertas. Ese tono,
para entonces ya medio juguetón,
aparece en el mini poema "La
muchacha del correo", 1a cual,
entre paréntesis, era un auténtico
mango, no tenía nada que puiliera
dar lugar a hacer un chiste con
su belleza. Si el poema (de seis
escasos versos) puede parecer un
chiste, 1a muchacha que le dio
origen era real y yo la pude observar a mi placer, mientras ella
avanzaba por Washington hacia
el poniente, cruzando Zaragoza.
Recuerdo que hasta me paré
como quien espera que cambien
los semáforos, en esa esquina del
correo. Un conserje de la Prepa
1 me hizo 1a observación de que

mejor le hubiera puesto "queparecía la obra / maestra de un arquitecto'', alegando que un
arquitecto está más capacitado
para crear cosas bellas que un ingeniero. Creo que tuvo rawn.
-Que me perdone el conserje
de la Preparatoria 1, pero yo sigo
pensando en lo Ingenioso de la
observación, no en la belleza de
la muchacha que jamás vi. En
tu poema -no en la realidad que
tú describes ahora- aparece la
exactitud, la raya precisa que
traza magistralmente un ingeniero, no las voluptuosas formas
dnceladas por un artista Inspirado. Pero sigo. En Elegía sonámbula y otros poemas (1984)
llama la atención "Dios", un
texto que puede decirse seis años
antes estaba ya -me refiero a
su tesis- en "Credo", poema
de A vuelta de rueda. En ambos
rechazas al ''Dios Implacable''
y, en contrapartida, dices creer
en "el triste Dios de la misericordia". Todo esto ¿obedece a
tu juvenil educaci6n cristiana?
¿A simples o tormentosas experiencias personales?
-Mi invocación al "triste Dios
de la misericordia" en un breve
poema de Elegfa sonámbula y
otros poemas tuvo, exactamente,

el origen que tú señalas. Pensándolo un poco se me ocurrió que
mi pueblo, que aunque relativamente violento está desarmado,
mal puede necesitar un "Jehov6
de los Ejércitos" como lo tuvieron los israelitas en su tiempo de
conquistadores o conquistados.
En esto nosotros no somos como
los israelitas. Nosotros, un pueblo pobre y casi siempre apaleado, lo que necesitamos es al
''triste Dios de la misericordia
". Todos esos azares tuvieron,
como tú lo señalas, su origen en
mi formación religiosa evangélia
y en las calamidades de mi propia vida personal, que bien conoces, y que está reflejada en
aquellos desolados poemas. Por
otra parte, el tono sigue siendo
el mismo que al principio. "FJ
mismo sonsonete", como dijo
una vez un joven burlándose de
mi poesía. Por otra parte, el problema de Dios nunca ha dejado
de inquietarme, ya que nuna
pude ser ateo. En otros poemas,
más tarde, vuelvo a tocar el tema
con el mismo espíritu.
-Eres un padre de los que -,o
no se usan: ¡nueve hijos! Adtmás, has adquirido fama col#J
cabeza de una dinastfa literaria.
Se dice ~ tus vástagos son llttellgentes yestudiosos. ¿QuerrllJI
atizar o atemperar esos juidos1

-Efectivamente, soy un papá
anacrónico, anterior al anuncio
de "la familia pequeña vive mejor". Me imagino que esto ocurrió así por pura inercia o porque
de plano soy un irresponsable.
Tú sabes, en esta materia cada
quien es como es y eso no tiene
remedio. Respecto a mis nueve
hijos siempre me he sentido un
bienaventurado. Como que tenerlos ha sido para mf una cosa de
buena suerte. Nunca me pesaron
más que si hubieran sido dos o
tres, y me han mantenido entretenido desde hace casi cuarenta
aftos. Como puedes ver, esto
tiene sus compensaciones. En
concreto, son buenos hijos, aunque yo no haya sido el mejor padre. Los miro "como árboles
plantados junto a las aguas'', según el memorable verso de David. ¿Que si son inteligentes y
estudiosos? Mucha gente me ha
dicho esto como una afirmación,
Yla gente no se equivoca. Por
otra parte, sin buscarlo ni pensarlo hemos llegado a formar una
especie de tribu de escritores. De
nuestra calidad como tales, es
aJgo de lo que no podría hablar.

·-En Nuevo León, y particularmente en Monterrey, has sido reconocido como un poeta de casa.
¿Sucede lo mismo en tu natal

Guerrero?
-En T1alchapa, mi pueblo natal, en la Tierra Caliente de Guerrero, soy relativamente conocido
como escritor. Pero no he tenido
a nivel del Estado ningún reconocimiento oficial. Encuentro
natural que así sea, después de
una ausencia de casi cuarenta
años. No me puedo quejar por
ello. Además, la última vez que
fui al pueblo (enero de 1994) un
primo mío me regaló un libro de
gente notable de Guerrero, editado por Costa-Amic, una especie de diccionario biográfico, en
el que me dedican dos páginas.
Pero no te creas, en Tlalchapa
tengo un buen número de fans,
aquellos que me han leído porque yo les he regalado mis libros.
Algunos se han aprendido poemas míos.
En Nuevo León he recibido
amplio reconocimiento, lo cual
siempre he agradecido muy cumplidamente. Sin embargo, la ocasión en que me he sentido mejor
fue cuando escuché, en una asamblea de fin de año en una secundaria de Monterrey, cómo una
muchacha declamaba, con todo
el entusiasmo y el garbo posible,
uno de mis poemas de Breve
canto a la aurora, precisamente

el que da el nombre al libro.
-Regreso a la poesfa. El último de tus libros publicados dentro del g!nero, La canción que
cantamos (1990), no sólo reitera
formas y tonos de sobra conocidos en tu obra (condones, sonetos y elegfas; lamentos,
desolaciones y despedidas) sino
que acomete con jruidón la copla (suman catorce). Esto remarca, sin duda, tu decisión de
simplificar, de slmpllflcarte. Buscas y rebuscas la sendllez, vuelves a las denuncias sociales, a
decirle a los ''sefiores rubios''
y a las ''lindas madonnas de ojos
azules" que les "ajustaremos
cuentas a vuestros gordos y prósperos negociantes,/ Cuervos de
afiladas ufias, feroces vampiros
de nuestra sangre". ¿Regresas
al origen, es dedr, al Breve canto
a la aurora? ·
-Efectivamente, en mi último
libro de poesía, La canción que
cantamos, vuelve a encontrarse
"el mismo sonsonete", como
dijo aquel joven anonimo presente en una lectura de mis poemas. También existe, sobre una
poesía que desde siempre fue sencilla, una insistencia en lo mismo.
Lo que pasa es que siempre quise
ser un poeta popular en el sentido

VI

IO

�griego de la palabra, sin demeritar demasiado la forma, sin bajar demasiado la mira, aunque no
haya podido alcanzar este propósito. Pero esta insistencia no es
un retomo, es una continuación
del mismo capítulo. Con pequeñas variantes de enfoque o de
forma, nunca he dejado de ser
el mismo. Por eso es que en el
primero y en el último de mis libros, y también en los de enmedio, hay poemas de tipo social,
valga la redundancia. (Digo esto
porque siempre he creído que
aunque la creación literaria es en
sí misma un acto individual, lo
social siempre se encuentra en la
base de toda literatura, aunque
el mismo poeta lo ignore o lo niegue. Creo que a estas alturas este
asunto no tiene discusión.) Lo
que pasó en libros como Á vuelta
de rueda o En el nombre de Eva,
es que la poesía "social" se puso
-o intentó ponerse- otras vestiduras, a tono con las circunstancias en que fue escrita. Lo repito:
el espíritu de Breve canto a la
aurora está presente en cada uno
de mis libros.

oIO

-Algo mds me llama la atención. Sin falta, a partir de A
vuelta de rueda, ta fechas cada
poema. ¿A qut se debe ese afán
de precisión? ¿Es una ·man1a?

-Desde que empecé a escribir siempre puse la fecha precisa
al pie de las líneas de la escritura.
Tal vez es una manía. Pero también ha sido deliberado, ya que
siempre he querido ubicar mis cosas en el tiempo, para poder explicármelas. En algunos libros las
fechas fueron suprimidas por el
editor, como cosas tal vez inservibles. (Aunque debo confesar
que es muy propio de tu aguzado
ojo observador el no dejar escapar detalles como el presente.
Gracias por el interés y cuidado
que pones en todo lo que haces.)

-(De nada.. .) Tu prosa üteraria, la que se encuentra en Una
historia de septiembre, en El
viento que mueve los olmos y en
Río de aguas azules ¿es la prosa
de un poeta? Te lo pregunto porque Una historia ... me parece un
texto hfbrldo: junto a lineas afines al poema en prosa, las denundas de tipo soda/ y hasta de
tipo polftico: "Libertad para Sique/ros... Remember RuMn Jaramillo and family ".
-Acerca de mi prosa literaria,
no sé si es "la prosa de una
poeta", aunque sospecho que
"algo hay de eso", como dice,
evasivamente, mi hermano Hilario. También creo que hay algo
de la prosa periodística, en su

sentido de prosa objetiva, algo
irresponsable y volandera. Sin
embargo, creo que gran parte del
ritmo, del aliento de la poesía en
prosa, se encuentra eventualmente en mis relatos. En todo
caso, con todos sus bemoles, al
escribir prosa narrativa me he divertido más que escribiendo poesía. Como que se trata de UD
espíritu y una forma diferentes.

-Sospecho que tus libros dl
cuentos -El viento que mueve
los olmos y Río de aguas azulesson más bien colecciones de relatos. Me baso en lo siguiente:
son abrumadoramente autobiogrdjicosy quieren, tambitn abrumadoramente, "ajustar cuentaS
con el pasado''. Dtjame agregar
que me parecen cada vez m4.r
amenos, mejor escritos. No ti
balde pasaron, entre la apariclda
de uno y otro volumen, veinlt
años.
-No creo que el ser autobiográfico -supuesto que siempre
es muy dificil de establecer-,
convierta ipso facto a un buea
cuento en relato. De hecho, muchas grandes obras (sin excluir
a las pequeñas), escritas en prosa
narrativa, aparecen ante el lect«
común como autobiográficas, p«
haber sido escritas en primen

persona y por el papel protagónico que el autor se asigna en
ellas, aunque se trate de puras ficclones. Esto ocurre, pongamos
por caso, en La dama de las camellas, novela en la que Dumas
aparece como testigo y confidente
del protagonista, aunque se trate
solamente de un recurso literario
válido en la prosa narrativa. También hay muchos cuentos, como
los William Somerset Maugham,
en los que el autor se erige en
protagonista de sus narraciones
la mayor parte de las veces. Creo
que para que una obra literaria
se convierta en cuento o en novela no estorba para nada que el
autor aparezca en ellas como protagonista, testigo u oyente. Sin
embargo, creo que en mi caso sí
tienes razón. Se trata de simples
relatos, parientes menores de los
cuentos. Pero el que sean o no
autobiográficos no tiene nada que
ver. Y espero que quien lea esto
disculpe el tono inevitablemente
doctoral, pero que no tiene nada
de preteocioso.
-Ademds de los tirulos ya
mtndonados, has publlcado
otros en prosa no Uterarla. Se
l1rlta de libros destinados a la enldltmza: Problemas económicos
Ysociales del mundo, Estructura
SOcioeconómica del mundo y

Teoría de la historia. Ahora bien,
yo pienso que en estos libros evitaste dos cosas horribles: 1) la
prosa artfstica metida con ca/zador en te"enos sociales y 2) la
escritura torpe aunque mercantllista: hacer libros para vendlrselos a los lectores cautivos, a
los jóvenes preparatortanos.
-Sobre los libros de texto que
mencionas y que escribí en el
tiempo en que fui profesor de preparatoria, hay poco que decir. Tal
vez solamente que traté de ubicarme sin apasionamientos en una
prosa que sirviera a los fines pedagógicos de mi trabajo. Quién
sabe en qué medida lo habré logrado, pero de hecho mis compañeros que utilizaron esos libros
en sus clases, gentilmente siempre me dijeron que los eocontrahan útiles. Tal vez para ciertos
gustos eran un poco facciosos,
dada la ideología de izquierda que
siempre he tenido. Pero esas críticas adolecían de lo mismo que
señalaban: eran facciosas. Escribir esos libros supuso un trabajo
distinto al de la creación, ya que
fue necesario hacer algo de investigación para no sacármelo todo
de la manga. Sin embargo, creo
que un buen profesor no debe ser
fríamente objetivo -de hecho no
lo puede ser-, sino que debe ser

capaz de crear algunos embustes
a tono con su materia, sin lo cual
la enseñanza se esteriliza.

1

-Para mi que ta, Intelectualmente hablando, estás mds cerca
de las preocupaciones sociales
y polfticas que de las literarias
o artfsticas. ¿Voy bien o me devuelvo?
-Creo que en eso no vas bien,
conviene que te devuelvas. Me
interesa más la literatura. Los
mismos libros de mi poesía dan
la medida aproximada, si se comparan los poemas sociales con todos los demás. Lo que ocurre es
que nunca he podido dejar de ser
prosaico y un tanto simplón al dar
forma a la poesía lírica. De hecho, toda mi poesía es deliberadamente prosaica. A no ser que
se indentifique a la prosa literaria con las tendencias sociales o
políticas de la literatura...

-Me gustarla que me explicaras por qué te apaslo11an Ne ruda
y Borges. Ypor qué, en cambio,
te desagrada!, Reyes y Paz. Entra al ruedo y ¡toma el toro por
los cuenws!
-De hecho, Neruda y Borges,
en cuan!o escritores podrían colocarse cómodamente en las an-

....O\

�típodas, sin violentar mucho las
cosas. Por lo menos, pudo observarse que durante su vida guardaron entre sf una prudente
distancia, alentada por un tanto
de mutua suspicacia. Un crítico
podría encontrar abismales diferencias entre la obra de uno y de
otro. No obstante, como lector
los dos me han deleitado, los dos
me gustan, tal vez de manera irracional, por el mismo motivo por
el que me gustan los filetes y la
lechuga.

~

En cuanto a don Alfonso Reyes y Octavio Paz, sospecho su
grandei.a pero nunca me han gustado. Tal vez sea la misma irracionalidad. Aunque colijo que
puede haber causas especfficas.
Sobre don Alfonso Reyes, me
anonada la vastedad y variedad
de su obra, capaz de tumbar·a
un elefante. Y sobre Paz, tal vez
me han desagradado sus actitudes extraliterarias; quizá sus posiciones ideológicas... Aunque
esto mismo es muy discutible,
porque incluso José Revueltas no
me gusta, a pesar de la afinidad
ideológica. Su prosa me parece
tan torturante como plomo derretido. Ni una sola sonrisa por ningún lado. Un auténtico santón.
En fin, todo puede ser, aunque
también puede tratarse de simple

gUeva de mi parte para enfrentarme a tan abrumadora cantidad
de ladrillos.

mejor. Esos siempre me auguran
buena ventura. Pero para los ciegos y el número 9, mis respetos.

-Los compiladores y estudiosos de la ¡,oesfa nuevoleonesa
(Margar/to Cuéllar, Jorge Canta
de la Garza, Humberto Salazar,
Minerva Margarita Villa"eal,
Eligio Coronado...), ¿sientes que
te han tratado 1:.ien?

-¿Por qui no has publicado
aquella retahfla de nombres COI
los que ganaste el concurso dt
¡,oesfa convocado ¡,or el Ayuntamiento
de
Monterrey!
¿Descalificas ahora el recurso dt
la enumeración?

-Nunca me he puesto a pensar en tales extremos. Más bien
me es algo indiferente. En todo
caso, nunca me he sentido maltratado por los antologadores,
sino todo lo contrario. No soy tan
sensible frente a ese tipo de cosas.

-Mi poema Reladón de Monte"ey, al que te refieres como
una "retahfla de nombres" atendiendo a su forma, nunca lo he
podido publicar por separado.
Varias veces me acerqué, sin 1~
grar nada, al Ayuntamiento de
Monterrey. Y cuando se publicó
en El Porvenir, el capturistaformador omitió dos estrofas
completas. Pero saldrá publicado
en fecha próxima, completo.
Tengo interés en su publicación
porque es un homenaje a esta ciudad de Monterrey que tanto
quiero, y también a muchos de
mis amigos.

-¿Eres supersticioso? Si te encuentras con un dego o te cruzas con un gato negro en la calle,
¿qui haces?
-Completamente supersticioso. Me atemorizan los ciegos
y también el número 9. Con decirte que hasta los ciegos que veo
en los anuncios de televisión me
llenan de cisca. Sobre esto te podría contar muchas historias de
ciegos que siempre han hecho honor a su mala fama, pero esto ya
se alargó demasiado. En cambio,
me gusta encontrarme enanos, y
si son enanas me siento todavía

-¿Alguna frustradón, algún
deseo insatisfecho? Hablo,
conste, de deseos literarios.
-Tengo una frustración fundamental: nunca he podido lidiar
adecuadamente el lenguaje, el

melodioso y sonoro español, para
hacerlo decir lo que he querido
decir, tanto en prosa como en
verso. Creo que esta es la tragedia de la mayor parte de los creadores de literatura, por lo que no
me siento solo en esta frustración.
Ocurre lo que expresó Gutiérrez
Nájera con tanta melancolía:
"dirás de mi errabunda poesía:
/ era triste, vulgar, lo que cantaba... / ¡mas qué canción tan bella la que oía".

poesía publicada desde 1962
hasta 1990, es decir, todos mis
libros de poesía. Muchas gracias
por suponer que esto puede ser
un regalo para mis amigos y lectores.
BIBLIOGRAFIA DE HORACIO
SALAZARORTIZ
Los catorce títulos que se cnlistan a
cootinuación fueron publicados en Monterrey a lo largo de treinta a.i'los.
1

-&amp; 1994, ¿cómo andamos de

musas? Acuérdate de tu fama ...
-Creo que cuando se acaben
la., musas, reales o platónicas, se

acabó la poesía, se acabó el
poeta.

-Pues eso quisiera verlo. Mejor dicho, no, no quisiera verlo.

La verdad es que a ti no se te va
1111a entera. Yaya, ni las inexlsltnles se te escapan: ''pues alguien tiene que acostarse con las
chicas imaginarlas" (el resignado Horado lo declara asf en
'Tal vez"). Y ¡,or altimo, para
festejar tus sesenta altos de vida,
¿piensas regalarte (regalamos)
con alguna edición especial?

-&amp;tá en proceso ·de edición
un h'bro que contendrá toda mi

Breve canto a la aurora, poesía, 1962.
Una liistoria de septiembre, prosa poética, 1966.
J
/" el nombre de Eva, poesía, 1969.
El vimJo que mueve los olnws, relato,
, 1972.
La CIUl az,ú y otros poemas, poesía,
1974.
;couccwn de poema.s, poesía, 1976.
Problnnas económicos y sociales del
mundo, texto escolar, 1977.
'A vuella de rueda, poesía, 1979.
'Por las horas desimas, poesía, 1981.
"Elegía sonámbula y otros poemas,
poesía, 1984.
"Estructura socioeconómica del
mundo, texto escolar, 1984.
11
Teorla de la historia, texto escolar,
1984.
IJl,a __ ,.:,c._
....,..,..,.. que cantamos, poesía,
1

1990.

"Rw de aguas avúes, relato,
(1994).

1992.

�UN ESCRITOR QUE SE PINTA SOLO*

César Isassi
Estoy aquí representando a toda
una generación de la que el escritor Horado, el poeta Horado,
mi amigo Horado Salazar Ortiz
forma parte, y en la que nosotros,
jóvenes hace treinta años, soñábamos paraísos y desiertos y en
la cual imponíamos la república
de las letras, dictadas sus leyes
desde la muy cómoda silla de cafés hoy desaparecidos que sólo
vagan en el recuerdo de algunos
soñadores, como el Roma, el Espino Barros, el Tupinamba y
acaso algunas noches de cerveza
en el añorado Pomos; jóvenes
fantasiosos, hoy convertidos en
respetables abuelos, padres estupendos, esposos amantísimos, divorciados vueltos a casar y
reincidentes en lecturas y publicadores de libros. Aquellos jóvenes a los que Horado se unió,
fueron artífices de una etapa en
las letras nuevoleonesas de la que
aún perdura su efecto. Y esta convivencia es una muestra. De
aquellos muchachos valerosos
que amaban su soltería eterna no
quedó un solo soltero, perdón,
•Palabras pronunciadas en la presentación del libro de relatos Rfo de aguas
azuús, de Horacio saiazar Ortiz, publicado por el Foooo F.ditorial Nuevo León.
Dicha reunión tuvo lugar en la Biblioteca
Central del Estado el 25 de mano de
1993.

sí, sólo uno pero el pobre se nos
murió antes de terminar en el altar. Me acuerdo con compasión
atribulada, rencor y coraje de la
muerte de Manuel Durón, y de
otro de nuestros muertos venerables, Juan Leyva Sánchez, alias
"El Gallo", médico, ensayista
y poeta formidable que no pudo
soportar el agobio de la vida y
se fue muriendo despacito, hasta
morirse del todo, pero no en nosotros. Otros que odiaban a los
ricos fueron justamente castigados para que sufrieran como los
ricos, Dios los castigó haciéndolos muy ricos. Pero con todo, sobreviven apegados al abecedario,
a la música, a las artes plásticas,
a las lecturas dispersas y formadoras. Volvamos al ayer, Horado ya sólidamente unido a Apolodtonis, es hoy un hacedor de
vidas y milagros utilizando la palabra. ¡Ah! qué terquedad. Como
la de Gloria Collado, Roberto Escamilla el cine, Jorge Cantú y
Andrés Huerta y José María
Lugo en la poesía, Miguel Covarrubias entre las letras y la imprenta. José Alfonso Elizondo
refleja su vida interior en un libro, Copelia. Qué terquedad,
digo, pues ya nosotros arrimamos más páginas a las bibliotecas de los amigos como ahora
Horado lo hace con el libro que

publica y que con sumo placer
he leído, del cual poco tendré derecho a decir a menos que vaya
a equivocarme en conceptos,
pues es harto peligroso para quie.a
no es crítico atreverse a atormentar a los demás con sus apreciaciones estéticas sobre algo que
allí está escrito y que gusta o no.
Por supuesto que a mí me gustó,
muchas páginas están cuidadosamente escritas y tienen sobriedad,
están perfectamene elaboradas y
gozan de cabal salud. Otras o
buenas y otras están enfermas de
falta de presencia en el texto del
que forman parte.
En sus páginas, Horado se
pinta solo entre el hombre maduro que lleva adentro a un ser
inocente, benévolo hasta con su
destino a veces cruel, triste y por
momentos grandioso y de esperanza. Cuenta e inventa realidades con una sencillez que le van
muy a su medida. Cuando habla,
si cierro los ojos e imagino que
leo sus notas, es igual a cuando
lo leo y pienso cómo habla, cómo
dice pulcramente los sucedidos
y los va desarrollando paciente,
calculados hasta darle el final,
como comienzan terminan los relatos. Sin sobresaltos, sin carreras. Para el viejo Horado, como
le d~imos, no hay prisas para

el maftana, él, viendo desde su
ventana los olmos ve la vida andar en camión, en las alas de los
pájaros, en el estruendo de los
días paseando velozmente en la
avenida Constitución; y en el
reino de la familia como pontífice
supremo, amando la vida, soñando las letras, queriendo a su
mundo y saboreando la amistad
entre revistas y poemas y presentaciones de libros como en esta
ocasión; en su voz pausada, cansada -no cansada, sino
reposada-, encuentra el manantial de dicha y sabiduría, y en su
mirada furtiva siempre dirigida
hacia una bella y joven mujer.

Para mi gusto siempre he considerado a Horado más como un
poeta, y más como poeta en
prosa. Como narrador, Horado
siempre me pareció que un gran
trozo de su vida tenía que inve~tarlo debido a su reclusión en un
internado durante la mejor etapa
de su juventud, la de formación,
de donde salió a casarse, y ese
internado era de religión protestante. Gran parte de sus modos
y haceres del poeta siguen estando barnizados con aquellos aires de su pasado.
Larga vida le deseo a Horado
y a su persistente manía de pu-

blicar libros, creo que este es el
número 15. Cuántos árboles han
quedado sin presencia en el paisaje para dar páginas a estos libros. Ahora bien, ojalá que
muchos escritores corrieran la
suerte de Horado, que en su círculo íntimo leemos hasta la última
letra de su producción, pues es
sabido que en México, de cada
mil libros vendidos, 2 son leídos
totalmente, y de los 350,000 libros editados en español, la mejor librería tiene aquí
aproximadamente 2000 títulos,
dejando al lector la opción de conocer la dentocincuentava parte
de los libros publicados. Si de por
sí sería dificil conocer todos los
títulos publicados, al menos, ya
que no aspiramos a un Nobel, sí
aspiramos a que las letras de
nuestros amigos sean goz.adas por
un mejor número de lectores, así
como nos deleitamos con los mejores autores de la literatura que
han sido nuestros compañeros de
viaje desde hace aiios.
Yo creo que si a Horado le
fuese dable el volver a ser, ser
otra vez en la vida, en otro
tiempo, aceptaría gustoso entre
amar a una mujer y escribir su
mejor página, escribir en unión
de una mujer las mejores páginas de la vida.

�HORACIO SALAZAR ORTIZ

CESAR ISASSI:
El hombre no vive encerrado en
un círculo: tiene ante sí un pan&lt;r
rama amplio y hermoso. Un amanecer diario con la esperanza de
alcanzar una meta. Cada día, nacemos nuevamente. Cada día en
la alborada nos espera un trayecto
que cumplir.
Nada hay más valioso y superior que la vida. Pues a falta de
ella, todo lo alcaDL1do irremediablemente se pierde, como la mortaja de nuestro cuerpo. Y a esta
luz inextinguible que es la vida
está dedicado el libro de Horacio Salazar Ortiz: Breve canto a
la aurora.

Después de publicar poemas
aislados en varios periódicos y
revistas literarias, Salazar Ortiz
decide recopilar lo mejor de su
obra y depositarlo en este pequeño libro. Aparecen aquí,
pues, poemas publicados algunos
e inéditos otros.
Horacio, quien nació en Tlalchapa, Estado de Guerrero, el 2
de noviembre de 1933, ha tratado
de hacer, en lo posible, poesía
que exprese, con la mayor claridad y sin rebuscamientos, dos
cualidades humanas: cordialidad

y solidaridad.
Casi siempre conjuga en sus
trabajos las formas tradicionales.
Pero el fondo es siempre el contemplado por el sol de los antiguos y también por el hombre que
vive el instante presente. Junto
a la rememoración íntima y afectiva, están colocadas las palabras
del poeta que siente y acepta su
responsabilidad histórica.
Tomando en cuenta dos fact&lt;r
res de la historia: tiempo y espacio, trata de fundir, sin mengua,
los dos elementos simples de la
creación: la forma y la idea.
No queremos decir de Horacio
Salazar Ortiz lo que siempre se
ha dicho del novel autor: "es una
promesa de las letras". Nuestra
estimación es grande por su trabajo ordenado y por su vida intachable: juzgue pues el lector
por sí mismo. (1962)
MIGUEL COVARRUBIAS:

La poesía de Horado Sala7.ar Ortiz (Tlalchapa, Guerrero, 1933)
podrá hacerle a los lectores el
efecto de una taza de café a la
que el anfitrión olvidó ponerle
"dos cucharaditas, por favor".

No otro puede ser el efecto si estamos acostumbrados a 1a vjsión
gratuita, optimista, desconsiderada para los demás.
Ahora que en cuanto a la realización de tal poesía, cabría decir dos cosas. Una: su autor (con
resignada pero desafiante actitud)
se atreve a encarar lo que le
ofrece o le da su mundo. Dos:
para su enfrentamiento se arma
de palabras tan poco prestigiosas
como "mariposas, cuerpo, gerente, carretera, rocío, hierba,
nunca, viento, piel, tierra, silencio, libertad, regreso, muslos,
sonrisa, pensamiento, diputado,
cabellos".
Y por último -y como
siempre- no son las palabras
preciosas ni tampoco las desprestigiadas las que hacen el poema.
Si quedan en el párrafo anterior
algunas, si éstas se quedan a su
vez -acompafiadas de "eso" que
logran al poeta y sobre todo a la
poesía- en la memoria o sabe:
algún dios en qué otra recámara
oculta del que lee, Horado Salazar Ortiz y En el nombre de Eva
habrán sido nuestros amigos desolados y candentes.(1969)

MIGUEL COVARRUBIAS:
En Eleg(a sonámbula y otrospoemas Horado Salazar Ortiz está

1

de regreso al sitio del que nunca
se movió: la soledad, el amor
añorado, un Dios cada vez menos hebreo, la patria chica Y la
ciudad adoptada, el socialismo,
los niños que no conocen ni el
pan ni la sonrisa. Horado es pues
el poeta que siempre conoció su
voz y supo dirigirla, porque
nunca ha sufrido el mareo de lo
novedoso. Por eso jamás lo hemos visto colgado en las galerías
que exhiben cachivaches herm~ticos o vanguardistas. A Horac10
lo hemos de ver doliéndose de
los andrajos ajenos y en sus
arranques de humor lo oiremos
reirse de las mujeres que se le
van o de sus escasas habilidades
para manejar sus propios bolsillos, ya no digamos los ajenos.
Citemos casos concretos: el
poema que le da nombre al cuaderno dice la sempiterna historia
o elegía del desencuentro de los
amantes que sin embargo podrán
preguntarse: "¿Quién vivirá el
Oigasmo de nuestro amor?" Consuelo y desconsuelo, abandon~
y encuentro, muerte y renacimiento. Están aquí también las

reflexiones sobre la poesía que
intenta ser y se halla a sí misma
sobrada de palabras, insegura,
pobre. . . "si no te dijo nada"•
"Lás mismas necedades" que
"hallarás donde quiera" remiten
al Cavafis que sentencia: vayas
a donde vayas llevarás a cuestas
tu ciudad, no esperes otra... Y
es entonces Monterrey el hogar
definitivo del poeta: entre montañas mudas están los niños desamparados, las chicas que
idolatran a Olivia Newton-Iohn,
el fortísimo calor, los vagabundos el caballo de Atila que se
'
.
da gusto por el centro de la ciudad. Elegía de otra especie es 1a
dedicada al patriota Salvador
Allende: encuentro en la distancia, superación de la muerte y ~a
derrota. La solidaridad. Horac10
Salazar Ortiz ha tenido la virtud
de no ceder al paso de los años
en aquello que es vital al hombre
que no olvida el color de la pobreza, que aún recuerda el olor
y el sabor de la tierra y desea más
que nunca el fin de la inhumana
explotación de sus hermanos.
Esta es entonces una poesía que
en nuestros días y en Monterrey
se antoja desusada: habla con sencillez de temas comprensibles.
Dice lo que tiene que decir en for-

mas tradicionales, bien cuidadas.
y su registro, contra lo que la
más superficial de las lecturas pudiera señalar, es variado. De t&lt;r
das formas hay que celebrar que
Salazar Ortiz esté, desde hace
más O menos veinticinco años,
rumiando su bolo poético. (1984)

JORGE CANTO DE LA
GARZA:
El amor y la fe, al lado del desamor y el escepticismo; el apego
a las rafees familiares de un árbol que se antoja tan ~emoto
como la humanidad; los ideales
inquebrantables Ymás tarde quebrantados en el dificil camino que
recorre todo hombre de buena fe;
el cuidado de las formas Yel desdén por el estilo del siglo..._Todo
esto es la poesía de Horac10 Salazar Ortiz.
Si la honestidad no se considera
un valor poético, sí lo es la persecución, a través de la literatura,
del espejo de aguas rotas de la
verdad y de lo eterno, las trampas de Dios. El poeta escribe para
todos. No hay un poema en este
libro que cualquiera que sepa leer
no advierta como un llamado a
su inteligencia o a su coraron,
a sus anhelos y obsesiones, y a ~

�esa escondida ternura que sólo
aguarda la luz de la poesía para
manifestarse. (1990)

MARGARITO CUELLAR:

,

00

10

Su poesía es de tono coloquial,
directa y sencilla. Le canta al
amor con imágenes transparentes
pero poniendo énfasis en la métrica. Tras el aparente facilismo
hay en sus textos un homenaje
a la mujer. Autor de poemas políticos en una época en que los
poetas hablan de otros asuntos,
es, no en balde, poeta de firmes
convicciones liberales. Su voz es
un espejo plural en el que lo
mismo se vislumbra el quehacer
de los forjadores de Monterrey
que la lucha del hombre latinoamericano por transformar su reálidad social. Su poesía más
reciente se recrea en lo efimero
del tiempo y lo ubica como observador del acontecer cotidiano.
Como él mismo lo ha dicho, prevalece el tono melancólico como
un ajuste de cuentas con el pasado: " ...sigo siendo, aparte de
melancólico, un sujeto con esperanzas". ("Entrevista con Horado Salazar Ortiz", Celso Garza
Guajardo, suplemento Aqul vamos, No. 119, agosto 12 de
1984). (1992)

MINERVA MARGARITA
VILLARREAL:
... De su generación no hay quien
le gane en nostalgia y humor. F.n
él la tradición observa y apunta,
toma nota del tiempo presente
desde un remoto y cierto saber.
fue saber que la lectura bíblica
otorga a los evangélicos. Y aunque como en Zaid, el sinsentido
de la rutina lo conduzca a una
duda constante, siempre encontrará aliento en la lucha amorosa.
La fe de Horado Salazar Ortiz recorre toda suerte de pasiones, entre éstas, la más acentuada
es la pasión por las adolescentes,
como en el mejor Torri. Las mujeres ocupan un sitio vital en la
poesía de este autor. Y a las parejas de amantes se les encuentra
en cualquier lugar; se invoca al
amor hasta en el campo sitiado
por la guerra.

pone en marcha su lamentación:
Vietnam y la nostalgia de la Gran
Guerra unen al hijo -niño- y
al -niño- padre: ambos padecen los horizontes del otoño.
En sus primeros poemas dialo-

gados de En el nombre de Ew,
se transparentan el tono y los motivos de Eliot. Los diálogos rematan un ambiente escueto en una
atmósfera de vigilia, de habitación cerrada y delirante: la palabra nada se repite tanto como en
el segundo canto de La tierra baldla.
Después, en sus libros posteriores, hay un cambio notable hacia el humor que encontramos
hasta en la relación erótica y en
el desvarío del poder. (1992)

HECTOR ALVARADO:
En Rfo de aguas azules están ci-

La preocupación por el con-

flicto social está presente en su
obra, como sucede en la poesía
de Andrés Huerta, aunque mientras en éste dicha preocupación
es algo vital, en Salazar Ortiz es
una constante que deriva de una
arraigada convicción ideológica:
la sociedad no parece saciar a la
barbarie que la habita. La guerra

frados tal vez los principios amorosos que Horacio Salazar Ortiz
ha ejercido y respetado toda su
vida. Cada encuentro con las mujeres del libro es un ritual dilatado, la espiral que se cierra
paulatinamente, la temeridad de
un cumplido fisico, el coito sin
brizna de culpa como si la dimensión adánica no se hubiese que-

dado atascada en los engranes
oxidados de la Historia y tuviera
vigencia aún para María Rubí,
Yara, Carolina, Jazmín Carvajal...
A través del acercamiento o del

encuentro amoroso, se recupera
el tiempo, se renueva la vida de
los personajes del libro y podemos advertir los códigos casi cortesanos, ennoblecidos por la
inocencia o la solemnidad, en los
que, por ejemplo, el amante agradece la entrega de la amada con
un cumplido "Muchas gracias".
En la mujer y sus misterios han
trabajado muchos escritores y no
escritores y muy pocos han obtenido grandes avances, pero en el
caso de Horado Salazar Ortiz parece que la mujer adquiere un
sentido, además de erótico, existencial: la busca del otro, el reconocimiento de su inteligencia,
la gracia casi divina de su voluntad le dan materia prima para modelar su imagen de La Mujer.
(...)

En Horado Salazar Ortiz se
combinan dos elementos esenciales: su lenguaje sencillo, de una
limpieza y sedosidad que el lector disfruta, y sus temas, ligados

indisolublemente a las grandes
preocupaciones del hombre: el
amor, la amistad, la muerte, la
memoria. (1993)

ELIGIO CORONADO:
La poesía de Horado Salazar Ortiz se caracteriza por el empleo

de un lenguaje deliberadamente
cotidiano. Rehuye el preciosismo
y las metáforas demasiado elaboradas, pero vuelca su ternura y
afecto por el ser humano en cantos de amor y sincera emoción.
Su temática es amplia, pero sus
preferencias son los lugares, el
erotismo y la evocación nostálgica. (1994)
HUMBERTO SALAZAR:

Horado Salazar Ortiz vivió hasta
los 18 años en un pueblo del Estado de Guerrero, Tlalchapa,
donde se ocupaba, junto con sus
hermanos, de cultivar las tierras
familiares y, lo que fue sin duda
excepcional en ese medio, donde
tuvo la oportunidad de leer morosamente desde su infancia a los
trágicos griegos, en las ediciones
vasconcelianas que había adquirido su padre.
Esa doble circunstancia: su

existencia campesina, Ysu temprano y productivo contacto con
algunos autores de la antigüedad
clásica, marcarla su obra de escritor que se inicia, precisamente,
por aquellos años en su p~ebl~
natal. Sencillez en el lenguaJe utilizado con pulcritud, Ygusto por
las formas tradicionales, son así
dos características que están presentes desde el inicio y permean
toda su producción posterior.
Otros rasgos visibles en su obra
poética !' narrativa son su formación moral de tipo religioso,
el culto de la mujer (sobre todo
la mujer joven) como centro y
cifra del universo, su sincera
preocupación por las cuesti~?es
sociales y políticas y una v1S1ón
escéptica, casi pesimista, sobre
la Humanitas, salvable apenas
por el humor y olvidable por momentos en cuanto se reinician las
peregrinaciones del deseo.

Aunque conocedor de la tradición poética contemporánea,. impersonali sta y .as_épt1_ca,
desapasionada y antimunéuca,
Salazar Ortiz escogió desde el
principio la comunicación con el
lector común, el tono conversacional, la utilización de las realidades inmediatas al poeta,
cronista de lo cotidiano, cantor

�UNA BONITA MAÑANA PARA MORIR

Eduardo Jordán
de la vida sencilla.
Desde que recuerdo, es decir
deooe mi infancia, he sido un conmovido lector de su poesía.
Ahora, cuando han pasado casi
30 años y muchos otros libros por
mis manos, lo sigo encontrando
un poeta entrañable, dueño de
múltiples recursos expresivos,
útiles además en alguien que,
como él, confiere un alto valor
estético a la autenticidad del
poeta. (1994)
Compllacl6n de Humberto Saiazar

Ya era yo una anciana como de
treinta y cinco años entrados a
veinticuatro, más o menos. Para
entonces había pasado la mitad
de mi vida trabajando en Banorte
(amigas de siempre), gracias al
consejo temprano de uno de mis
jefes: "Tu vida privada será mejor si tu vida pública es como la
espera la gente". As( que era yo
un hombre serio y formal hasta
donde eso es posible en una muchacha como yo.
Salía del banco a las seis de la
tarde y me iba a sentar a la barra
de Sanborns a tomar mi café. Ahl
todo mundo me conocía pero yo
no conocía a nadie. Mis miradas
rebotaban en los espejos y ni
quién pudiera dar con ellas. Era
yo anónima como una mosca.

Una tarde canicular, por el espejo de la izquierda, vi entrar por
la puerta de la derecha a un chavo
güerito, fornido, de unos veinte
años auténticos, con barba crecida de dos o tres dias, yins, camiseta apretadita, tenis blancos
sucios y un pequeño maletín colgado del hombro. Cojeaba un
poco. Bueno, para decir verdad,
prácticamente arrastraba la pierna
izquierda.

¿Por qué siempre me habrán

gustado los hombres medio lisiados? No es que me partan el
alma; me excitan. Me da
vergüenza decirlo, pero a m( me
gustaba el ciego de los Los olvidados; hasta me acuerdo de cómo
se llamaba: don Carmelo. Odiaba
a los muchachos de la película,
especialmente al Jaibo, a lo mejor porque ya sospechaba que
cuando creciera se iba a transformar en La Manuela.

Que me pregunte qué horas
son, que me diga que qué calorón, que si vivo aqu( cerca, que
si por acá trabajo, que si traigo
una moneda para el teléfono. Y
ahí estaba yo soñando frenté al
espejo de Sanborns como la Severine de Bella de Dfa, golpeada,
arrastrada, dejándose picar por
el horroroso insecto del coreano.
¡Claro que era un insecto! ¡Zumbaba! (¿Qué seda?).

Bueno, pues llegó el güerito y
¡que se sienta a mi lado! Yo,
como a escondidas, nomás lo
olía. Sudor y tenis. Pero no malos olores. Nomás sudor y tenis,
olores sencillos, de todos los dias,
sin aspavientos. Cuando pidió un
café otro aroma se mezcló: el del
alcohol. Tan joven y ya emborrachándose. Ha de tener mucho sin
hacer sexo, pobre -as( soy yo,
muy observadora y psicóloga.
Desde chica. Veía a alguien y me
decia: la tiene as( y asá, y cuando
se las conocía, las raras veces que
se las conocía, resultaba cierto.
Quién sabe en qué consiste eso.
La forma de caminar, de mirar,
quién sabe. Aunque con este muchacho no sabia qué pensar porque no miraba nada, estaba
concentrado en su café. Y ni
modo que caminara muy altivo,
as( que ahí estaba yo con la duda.

-¿Usted no sabe si aquí venden periódicos de México? -oí
que preguntaba una voz casi de
niño con acento chilango.
Señor, ¿acaso seré yo a quien
se dirige? Lo vi por el espejo y
me estaba mirando (en la realidad, no en el espejo; bueno, en
el espejo, pero en la realidad).
Yo siempre he sido muy tonta,
pero muy lista. Una respuesta
sencilla y aqu( podría acabar
todo, antes de empezar. Asf que
me voM y muy serio, bueno, serio, le contesté.
-¿Cómo qué periódico?
-Pues El Universal, el Esto
o La Prensa -me miró con unos
ojos... con unos ojos, cómo les
diré, entre color miel y verdes,

...

-.J

�t.

muy brillantes, como si fueran
a llorar, y con unas ojeras color
violeta.

-Yo odio la prisa. Vente-le
dijo la muy valiente, o sea yo.
-¿Se paga aquf, o en la caja?

-Pues no, aquí no -le eché
mentiras-, pero a la vuelta sí los
he visto. ¿No eres de Monterrey?
-No -me contestó volviendo
a concentrarse en su taza de café.
¿Qué le digo? ¿Que se lo voy
a traer? No. ¿Que de dónde es?
No. ¿Qué cuándo llegó? No.
¿Que si tiene hambre? Menos.
¿Que cómo se llama? ¿Para que
se asuste? Cállate. Mejor cállate.
Y ahf estoy con la mirada fija en
nada, como viendo, como no estando, como no oliendo.
Pasaron dos horas en silencio,
o cinco minutos que parecían dos
horas.
-¿Y para dónde camino?
-volvió la voz de niño.
·
-¿Qué cosa? -porque me
agarró descuidada.
-A donde venden los periódicos.

-En la caja -le respondí arrebatándole prácticamente su
nota-, yo voy, espérame tantito.
-Déjame darte el dinero.
-Después -contesté rauda.
Ya parados, resultaba yo unas
dos cuartas más alta que él. No
es que fuera bajito, pero en sus
circunstancias. Y yo era muy garrochuda. Salimos del aire acondicionado a los cuarenta grados
de agosto.
-¿Y siempre hace este calorón
en'Mo -preguntó con gesto de
dolor mientras camináhamos.
-No, lo que pasa es que te viniste en la mera canícula.

-Qué te ofrezco, vamos a ver..
Una coca, un café.
-¿No tienes una cerveza?
Pensé: "Ya te vas a emborrachar", pero dije:
-No, pero 'orita voy aquf a
la tienda de la esquina y te traigo
unas bien frías.
&amp;o iba contra mi religión, pero
quién va a pensar en la religión
cuando baila el diablo alrededor.

-Sí, mano. Qué mala suerte.

-¿Me puedo dar un bafto
mientras regresas?

-Pero aquf en todos lados hay
aire acondicionado. ¿En qué hotel estás?

Por supuesto que se podía dar
un bailo. Le acerqué una toalla
limpiecita y un jabón nuevo.

-Todavía ni saco mi maleta
de la Central.

-Mejor que en el mejor hotel
-contestó agradecido con una

-Yo te acompaiio. Es mi rumbo.

-Es que camino muy despacio.

A los cinco minutos, sin periódicos de México, estábamos metidos en un taxi rumbo a mi casa
("muy fresca", le había dicho
yo) y hacia el oasis bajo el ventilador del techo, que quedaba
justo sobre el lecho (qué ingeniosa, ¿verdad?). Depués de subir tres pisos llegamos a mi
departamento. Yo maldecía y 6
jadeaba.

sonrisa medio tristona, lo que me
derritió la poca alma que todavía
no se licuaba.
Por sí o por no, cerré la puerta

con llave.
Regresé sudando de calor, de
emoción y de todo lo demás. Por
debajo de la puerta del baño se
filtraba el olor a palmolive, que
me desbocaba el corazón. No se
oía caer el agua. Pronto iba a hacer su aparición. En el buró coloqué estratégicamente un
irresistible vaso de espumosa cer-

veza.
¿Cómo iba a aparecer? ¿Con
la toalla ajustada a la cintura?
¿Desnudo y secándose el pelo
para taparse la cara? ¿Desnudo
y sonriente? ¿Desnudo y listo
para lo que venga? Para entonces a mí ya se me había olvidado
la pierna bandola. Qué bárbara.
Y que se abre la puerta... El

me decía mamá), mientras me reponía de la frustración. Aproveché el silencio para señalarle con
la vista el vaso de cerveza. Para
tomarlo tenía que sentarse en la
cama. En seguida dije, con una
sonrisa de enfermera de rehabilitación:

-Sí, ya hasta te bañaste en mi

casa -dije yo esperando una respuesta.
-Me llamo Moisés pero me
dicen el Moy.

-¿Qué tal el agua, eh? ¡Fresca
y renovadora!

Me senté a los pies de la cama
y lo miré sonriendo todavía con
la misma sonrisa de enfermera
que nunca me he podido quitar.

-Sabrosa -contestó el chavo
con candorosa sencillez.

-¿Y qué andas haciendo en
Monterrey, Moy?

Ay, qué feliz estaba yo. Feliz
y miedosa. Imagínense: un chilango totalmente desconocido en
mi cama.•• Con las historias que
uno oye de lo que pasa en la horrible México. ¡Y con lo que ya
pasaba en Monterrey! Ah no,
pero a quién le gustan los hombres insospechables. Por eso nos
pasa lo que nos pasa. Y a propósito:

El que yo supiera su nombre
y él no supiera el mío me daba
la sensación de que yo llevaba
cierta ventaja.

-Ni me has dicho cómo te llamas ...

-Pues nomás- dijo el Moy.
Nomás.
El miedo se transformó en coraje: "¡Qué misterioso e hijo de
la chingada!"-me dije. "Vas a
ver".
Y que voy hasta el teléfono.

chavo aparece con su ropa puesta
hasta los tenis, el pelo mojado,
el maletín colgado del hombro
y la cara húmeda.

casa.

-Perdóname, pero tengo qué
hacer una llamada que se me había olvidado -le di la espalda.

Me quedé callada durante tres
segundos más o menos (si yo pudiera quedarme callada más
tiempo tendría menos problemas,

Lo dijo con sencillez, como
todo lo que decía, pero francamente el comentario me cayó
mal.

Al otro lado de la linea me contestó la grabadora de Rogelio. Yo
fing( una conversación que obvia-

- Y ya hasta me bañé en tu

�mente se iba a grabar.

s.

-¡Qué bueno que no te has
ido! Fíjate que no voy a poder
acompañarte al cine hoy.
-Es que llegó· un amigo de
México, mi amigo Moisés, el
Moy, y aquf estoy con ll, en mi
casa. Al rato lo voy a acompaftar a la Central.
- No, es que ahí dejó su mateta. Ni modo que anduviera por
todo Monterrey cargándola mientras daba conmigo.
-¿Que cómo es? ¡Qué preguntón eres! Pues es chaparrito, bien
parecido, de unos veinte ados,
sencillo, de yins, camiseta y tenis. Ya lo concerás -y me volví
para ver la reacción del muchacho, pero Moy se había recostado
y parecía dormir.
- ... si se queda unos días más.
Bueno, adiós, Roge.
La ingenua de yo me dije:
"Ora si, chiquito, ya alguien sabe

rt

que estás conmigo, cómo eres y
cómo andas vestido, por si
acaso". Pero enseguida dudé:
''A lo mejor ni siquiera se llama
Moisés, a lo mejor ni es chilango".

Su respiración era acompasada
aunque el entrecejo fruncido en
un gesto de dolor me hiciera preguntarme si verdaderamente dormía. Sin embargo, "Pobre",
pensé, "debe estar muerto de
cansancio. Déjalo dormir", y me
recosté a su lado tratando de mover la cama lo menos posible para
no despertarlo.
Había empezado a anochecer
y la luz de un anuncio cercano,
como en las viejas pelfculas mexicanas, iluminaba el cuarto. Oí
estacionarse el carro de mi vecina
y luego su voz y la de otro hombre. "Vino otra vez acompañada". Luego se escuchó el ruido
de la puerta al abrirse y cerrarse.
"Por lo menos no estoy sola. En
caso necesario grito".
Por ahora estaba dormido, o
parecía dormido. Un confuso
sentimiento de paz y de paranoia
me invadió. No lograba parar el
famoso diálogo interior (famoso
entre las locas fanáticas del club
Castaneda, de Carlos). Me decía
que el chavo no me había buscado, ni provocado; que yo lo habfa llevado a mi casa porque yo
había querido. Por otra parte, si
fuera un asaltante, ¿que hada tomándose un café en la barra de
Sanborns? ¿Buscar a una pobre

empleada de banco como yo pan
asaltarla? Sí, pero ¿por qué había dejado su maleta en la Central? ¿Porque estaba llena de
mariguana? En la Central a cada
rato descubrían velices llenos de
mota.
No. Tranquilízate, tonta, no es
un asaltante. Uf, qué alivio. Pero
effmero. ¿Y el maletín? ¿Dónde
está el maletín? Me incorporé UD
poco para buscarlo. Estaba a su
lado, en el borde de la cama, y
el brazo del bello durmiente descansaba sobre él. No se había separado de la maletita ni un solo
momento. Ni siquiera para ha·
ñarse. ¿Q.Jé podía traer en él para
cuidarlo con tanto esmero? ¿Un
arma? Entonces era un maniático
asesino. ¿Droga? Entonces era
un narco.
El ventilador del techo nos ha·
cía llegar aire caliente. Me levanté con cuidado y me quité 1a
camisa. Apareció la mitad de UD
glorioso ffsico de cincuenta y
ocho kilos. Antes de volverme
a acostar contemplé de nuevo a
Moy. Roncaba muy bajito. Supecho subía y bajaba a un ritmo
constante. La luz del anuncio en
suficiente para ver la mancha oscura del sudor en sus axilas.

No supe a qué horas me quedé
dormida. Cuando desperté hada
menos calor. Ya habían apagado
el anuncio, así que encendí la
lamparita de leer en la cabecera
de la cama. Miré el reloj: las tres
de la mañana. Me volví para ver
a Moy. Estaba en la misma posición anterior pero se había quitado la ropa, quedándose tan sólo
con una trusa bikini de color indefinido. Busqué el maletín. Estaba en el mismo lugar, protegido
por su brazo. Yo estaba viva e
intacta.
Me levanté y me desnudé, no
&amp;haba más. El que estaba en casa
era yo, no él. Tenía hambre. Fui
a la cocina y del refrigerador saqué una manzana. Me senté en
la banca del antecomedor a comérmela. Debo haber pareéido
un garabato, una especie de interrogación. Y asf me sentía.
Al regresar a la recámara algo
de la estatua viviente y durmiente
me llamó la atención. Algo que
no estaba bien. En comparación
a la robusta pierna derecha, la
izquierda era más corta y mucho
mts delgada, especialmente a
partir de la rodilla; una gran cicatriz bajaba lateralmente desde
ahf hasta el tobillo. Además, era
oscura y lampifta, no como la

otra, blanca y velluda.
Pero lo de la pierna era esperabie. Lo que me sorprendió fue
una serie de cicatrices en el pecho que formaban una cuadrícula
igual al juego del gato. Dos groesas líneas atravesaban su pecho
de lado a lado, la superior ligeramente arriba de las tetillas y
la inferior unos diez centímetros
abajo de éstas; otras dos líneas
bajaban desde la clavícula hasta
el ombligo. Me sentí borracha de
pronto. No pude resistir la tentación en ese instante de jugar al
gato sin volver a hacerme ninguna pregunta más.
Tan quietamente como pude
me subí a la cama, me puse en
cuatro patas y, como él ya había
marcado con sus tetillas los dos
cuadros centrales externos, yo
marqué con un beso muy suave
la casilla del centro. El se movió
ligeramente y apuntó con su nar.z hacia la ventana. "Ya marcaste", y le apunté una cruz
arriba a su derecha. Con la lengua marqué la casilla central superior. Sabía salada. El movió
su brazo izquierdo. Le apunté a
su favor el cuadro inferior izquierdo y luego lo miré con aire
de triunfo. Comprendí que su
gran problema constituía el lugar

donde estaban situadas su tetillas.
Pero ni modo, en el juego todos
tenemos vicios insuperables.
Marqué un gran círculo con la
lengua señalando la casilla central
inferior. Luego, como indica la
tradición, tracé una línea vertical
desde la nuez hasta el ombligo.
"Buena por el centro", me dije
mientras dos gotas de saliva caían
en el borde mismo del bikini.
Acerqué la boca para recogerlas
y me di cuenta de que justo abajo
del ombligo sobresalfa de la trusa
un conocido, codiciado y jugoso
fruto.
Algo me despertó. Entreabrí
los ojos. El amanecer se filtraba
apenas por la ventana. El Moy
estaba terminando de vestirse. Mi
corazón comenzó a latir tan rápido que temí que lo fuera a escuchar. Sus movimientos eran
sigilosos y no me miraba. ''Que
se lleve lo que quiera, que me
robe, Diosito, pero que no me
mate". Se asomó a la ventana y
aspiró fuertemente el aire madanero. Se alisó el pelo con ambas
manos. Con el maletín ya colgado
del hombro dio la vuelta a la
cama. Sentí su presencia a mi
lado, pero el miedo me impidió
volverme. Oí el ruido de un papel que se rasga y luego el del

..J
VI

�- EJEMPLO
PEQUENO

Erich Fried
cierre del maletín. Objetos metálicos entrechocaron. Bonita maftana para morir, hubiera querido
decirme, pero tan sólo se me ocurrió apretar muy fuerte los ojos
y repetir mentalmente, "por
puto, por puto, por puto,'' y esperar el golpe que acabarla con
mi vida.
Sentí un vacfo a mi lado y se
oyó el ruido de la puerta al cerrarse. Pero yo seguía oliendo al
Moy. Me quedé quieta un buen·
rato. Luego supe que estaba sola
porque me sentía sola y, aunque
sea difJcil de creer, desilusionada.
Me incorporé. Revisé los alrededores. Aparentemente todo estaba
en orden.
Fui a la cocina y preparé café. .
Mientras esperaba a que se filtrara tuve el impulso de ir a buscar al Moy a la Central. Yo
también era una mutilada y estaba
llena de cicatrices. "Es mi alma
gemela", me dije ya con nostalgia.

Con mi temblona taza de café
regresé a la recámara. Sobre el
buró de mi lado habfa un objeto
que no habfa advertido antes: un
grueso resorte de fierro pulido
y brillante de unos veinte centímetros de alto por diez de diá-

metro, montado en una base de
madera. El extremo superior remataba en una pequeña cabeza
de león; el otro simulaba los
apéndices finales de un alacrán.
Estaba también una tarjeta personal de
MOISES HARUN
ESCULTOR

Puebla, Pue.

En el reverso, con letra infantil,
había un mensaje:

Para que te acuerdes del Moy.
Gracias por todo. Moisés H. Y
cómo si yo misma fuera ya un recuerdo, añadía: Ni supe cómo te llamabas.

También la vida mal vivida
marcha hacia el fin.
En verdad, acaso muy lentamente,
como la batería
de una linterna de bolsillo
que nadie utiliza.
Pero eso no ayuda mucho:
cuando apenas-decimos
"esta linterna
nos dará luz
durante muchos años' ',
ya carece de energía.
Cuando la abres
sólo encuentras tus huesos
y en caso de que tengas mala suerte
éstos también
estarán completamente corroídos.
Tuviste
lo justo y necesario
para poder brillar.

Versión de Miguel Covarrubias

�LA IGLESIA DE LA NATIVIDAD

Dulce María González
Kleines Beispiel
Auch ungelebtes Leben
geht zu Ende
zwar vielleicht langsamer
wie eine Batterie
in einer Taschenlampe
die keiner benutzt
Aber das hilft nicht viel:
Wenn man
(sagen wir einmal)
diese Taschenlampe
nach so- und sovielen Jahren
anknipsen will
kommt kein Atemzug Licht mehr heraus
und wenn du sie aufmachst
findest du nur deine Knochen
und falls du Pech hast
auch diese
schon ganz zerfressen
Da hattest du
genau so gut
leuchten konnen

00

r--

El País se ha ensombrecido,
sobre él se han extendido las sombras.
El crepúsculo se ha llevado su luz.
Utu se ha dirigido, alta la cerviz,
hacia el seno de su madre...

Poema de Gilgamesh

Setenta cirios iluminan las escalinatas que descienden al templo, la caverna en donde el
olor del aceite quemado y el cobre oscuro de las lámparas.
Salgo, te llamo a gritos porque no te lo puedes perder, Sarah, porque no habrá retorno
y la tierra se contrae cada noche, insiste en expulsarte. Ni útero ni Abraham, ninguna
Alianza para la huérfana, para la hija indeseada. Y cómo marcharte sin el frío de estas
piedras en la piel, cómo caer al abismo sin la memoria del último resguardo, este pliegue
profundo en el vientre que te concibió y ahora te derrama.
Enfermas de sol, de tanto recorrer iglesias en esta búsqueda urgente. Avanzar entre los
callejones y al final de la energía la Puerta del León hacia el Monte de los Olivos, el cerebro a punto de brotar por los ojos que revientan. Dos sombras, dos gatos más entre
los miles del mercado armenio. Ni siquiera la huella de un maullido en esta ciudad de
nadie. Dos gatos arrastrando los huesos, perdidos en la desesperanza. Dos gatos míseros
frente a este nuevo templo.
Y es tu andar desprendido, como dejando atrás el cuerpo minúsculo, abandonado; es
el ~or de la una en tu cabello y su caída lenta hacia la espalda; son los jeans de todos
los días, húmedos de sudor y la debilidad, la insistencia de subir hasta el cementerio con
el vacío en el vientre, el alma suspendida de hilos frágiles y ahora detenemos ante este
umbral donde lo posible se escabulle, donde el miedo de sumar una derrota a esta tarde
densa, irrespirable.
Me adelanto porque no puedo con tu elevar las manos para dejarlas caer en el colmo
de la fatiga; además el calor, el hambre, tantas ausencias y casi un alivio ese otro universo
del templo, aun cuando te resistas y te quedes allá, inmóvil, observando la arcada de acceso desde el atrio.
En el centro de la nave los muros extienden sus dedos, los deslizan hacia mi rostro Y
son las caricias endurecidas en el cuello y las piernas y los nichos recu~iertos de terciopelo
y los ídolos cierran los ojos, las vírgenes y los niños y los crucificados cierran los ojos,

~

�Cuadernos de la

RevistaDESLJNDE, 14

MONTERREY/ ENERO - JUNIO / 1994

lloran un llanto negro bajo la penumbra de los candiles, oscilantes las cadenas, a punto
de caer por el peso del cobre. Las veladoras escupen, tragan su fuego que no avanza y
yo perdida ahí, a mitad de la respiración; al pie del altar sacerdotisa me vuelvo hacia el
pequeño círculo de luz en lo alto, la silueta de tu cuerpo obstruye esa ventana al mundo.
y ahora inicias el descenso, el viaje hacia el trono, hacia el vientre que te desprecia y
tiemblan los peldaños, tiemblan las paredes y el ábside y la llama de los cirios, tiemblo
cuando te detienes y entonces tu maullido grave, rotundo y el poder de tus ojos encendidos
al retomar el descenso y todo me impulsa al canto, el himno de alabanza que elevo medio
ahogada, con el último aliento y tiembla la túnica, los jeans de siempre y no obstante túnica
y a tu encuentro se comprime el aire, Sarah, hija de Jerusalem, mis manos gotean mirra
y mis dedos mirra sobre las aldabas para abrirte, para implorar la Nueva Alianza de tu
piel y tus labios me nombren en el altar que la Tierra reservó para ti desde siempre, tus
labios me nombran eternos y después se contraiga la noche de expulsión como está escrito,
Sarah, entonces te derrames.

Horno Ludens, Sportman
HILARIO TOPETE LARA

�Notas para un acercamiento al juego, al deporte y
al foot ball en particular con la lente del antropólogo;
o derto mentfs para quienes piensan que el deporte
s6lo sirve para enajenar.
Antes de empezar

Durante las últimas semanas, meses y años, el mexicano, gracias al milagro de una creciente cobertura
de los medios masivos de comunicación, ha sido colocado en papel de receptáculo dentro del cual se arroja
inmisericordemente propaganda deportiva, entre otros
tipos de publicidad. Radio, prensa, televisión, cine
y video hacen gala de sus cuerpos creativos para gestar de tiempo en tiempo, con descansos casi impercetibles, los furores deportivos. Dos de ellos se han
significado hacia la mitad del presente año, como los
más caros: el balompié y la lucha libre. No resulta,
por ende, nada extraño que la mayor parte de las referencias hechas entre las presentes notas se hagan
en su entorno; tampoco, que la insistencia se torne
mayúscula sobre el primero por cuanto las dimensiones propagandísticas en cuyo favor se dispendian, pero
sobre todo, porque es considerado sectorialmente
como el "deporte nacional", galardón disputado, a
decir de algunos, por la charrería.
Sin importar si hoy se levanta el holocausto por
una final de campeonato, si culmina un torneo de Jiga,
si está en puerta el premundial o un mundial, si acaso
se avecina un torneo pre-olímpico... si muchos otros
"si" -no importaría mucho-, nadie puede estar seguro de salir a la calle, asistir a una reunión, subir
al transporte colectivo, encender el televisor o el aparato de la radio, entrar a una aula, tropezarse con
el kiosco de la esquina y decir que está a salvo de

encontrarse con el tema. Por eJlo, y ante h wbardía
de volverme eremita, decidí seguir el con4iejo de cierto
profesor (el que profesa) marxista; él decía: "lo enajenante deja de serlo cuando se toma consciente y
nada mejor que hacer conciencia reflexionando objetivamente (!) sobre aquel aspecto de la realidad falsamente (!) conocido o que es fuente de enajenación".
No es que esté de acuerdo con sus palabras, claro,
pero la oportunidad de desperdiciar neuronas en torno
a un objeto hecho, a fuerza de repetición, tan estimulable, las convierte en un pretexto "sacado de la
manga" muy ad hoc. Así pues, inmerso en la angustia por acorralamiento y deslizándome por el ocio,
lanzo una disculpa por derramar más tinta sobre este
especie de neoreligión con los únicos instrumentos
disponibles por el momento: una raquítica memoria,
ciertas notas tomadas en clase, conferencias, autobuses y calles; todo ello aderezado con intentos de reflexión.
Sea, pues, y adelante.

Tranco primero
Una correteada tras la pelota a través del tiempo,
con velocidad fotónica, o la confirmación del vicio
antropológico de fundamentar cualquier cosa que se
estudie, con auxilio de la historia.

A nadie extraña el debate mundial por la paternidad
del balompié. Aquí, allá, acu1Iá, allende, y desde tiempos inmemoriales, se encuentran sus antecedentes.
En China, por ejemplo, hace más de mil años, se practicaba el tsuchu, que consistía en pasar una pelota
de cuero entre dos palos clavados en la tierra distanciados entre sí por menos de un metro; quien lo con-

~

�seguía, anotaba un tanto. En Japón existió un juego familias florentinas.
similar llamado remarl, para cuyo desarrollo los jugadores se pasaban ceremoniosamente la pelota, siemSin embargo, elfoot ball, como tal, surgió en Inpre con la mira puesta en pasarla por entre los postes glaterra. Si bien nadie cuestiona que se basó en el
situados en los extremos del campo. En ambos jue- calcio, el nuevo juego se presentó con un estilo progos, por supuesto, la ritualística y la religión poseían pio en la organización de los equipos y en las rudimás peso específico que la diversión, contrariamente mentarias reglas de los inicios. Seguramente hacia
a lo que hoy podemos observar... a simple vista.
el siglo XVI no recibió la mejor de las acogidas, merced a los desmanes cometidos por los furiosos porrisEn Occidente, los griegos practicaban el episkyros, tas ingleses (cualquier fundamentalista podría hablar
juego que permitía el avance hacia terrenos enemi- ya de 1he anclent hoollgans). toda vez que la progos y la anotación con auxilio de pies y manos. En hibición del entonces "benjamín,. deporte le sobreRoma existió el harpastum, cuyo parecido con el rugby vino al poco. La primera censura de la historia,
actual es muy próximo, excepto por la exagerada vio- empero, no duró mucho. En 1681, el conde de Aber·
lencia permitida en el juego latino (!). Tal vez el har- male consiguió levantar el veto a la práctica del mú
pastum (balón o pelota grande) ejerció influencia en cercano ancestro del balompié actual.
el scoule que, a comienzos de la Edad Media era ya
muy popular entre anglosajones y normandos; el
Las reglas, empero, habrían de tardar. Casi dm
scoule, quizá emparentado con el episkyros y el har- siglos después, en 1848, mientras Marx escribía "La
pastum, consistía en perseguir una pelota, arrojada Burguesía y la Contrarrevolución,. y veía circular
con el pie o con la mano, hasta alcanzarla y llevarla el Manifiesto del PartldiJ Comunista. publicado, coiacidentemente en Londres, los simpatizantes del jod
hasta la meta dispuesta en el campo enemigo.
ball en Inglaterra elaboraban las reglas que, con muy
Así las cosas, hacemos un alto en este tour, hacia ligeras modificaciones, son las rectoras actuales de
el siglo XV, en Italia, para encontrar el calcio flo- este deporte. Desde entonces, el balompié comem6
rentino. Este juego se praticabá en un campo con dos a ganar adeptos y a "crecer,., obvio, en popularidad.
''porterías'• dispuestas una frente a la otra para sen- En 1857 se fundó el primer equipo de foot ball socdos equipos contrincantes; cada "portería,. estaba for- cer del mundo: el Sheffield Club. Seis años despues
mada por dos "largueros" de poco más de un metro fue creada una asociación que se encargaría de suy entre cuya separación debía hacerse pasar un balón pervisar los encuentros y vigilar la correcta aplicaimpulsado con los pies, pero asido con las manos (a ción de los reglamentos. Ocho años más tarde, ea
la manera en que hoy día despejan los porteros). En 1871, se jugó el primer campeonato de copa en Gran
el caldo se permitía todo género de artimañas (jalo- Bretaña, a la sazón ganado por The Wanderers, nomnes, puñetazos, ''tacleadas.., codazos y, por supuesto, bre del equipo formado por ex-alumnos de la Unipatadas), y no podía ser de otra manera, ya que su versidad de Eaton y Oxford.
función era resolver las disputas que, por el establecimiento de límites de terrenos, tenían lugar entre las
Así, velozmente y casi sin sentir -menos peo-

sar-, llegamos a 1904, año en el cual se fundó la aspectos que hoy se envuelven en la bruma especuFederación Internacional de Foot ball Asociación
(FIFA) en la Ciudad Luz, aunque por entonces respondía, como personal moral, al nombre de Federación Mundial de Foot hall. La creación de ese
organismo marcó un hito en la expansión de ese deporte por el orbe. Otro momento culminante habría
que ubicarlo hacia 1930, cuando se disputó el primer
campeonato mundial en Uruguay con una escasa participación de países. A partir de allf, todo parece indicar que el balompié, estimulado por una poderosa
organización -FIFA y federaciones nacionales- a
la cual no escapa ni por excepción el aspecto financiero, ha sido una práctica extendida, y tan ampliamente aceptada como utilizada, que ha adquirido el
rango de "deporte nacional", como se pretende en
México.

•••
F.n relación con la paternidad que cualquier trasnochado le ha endilgado a México, bastaría decir que
no rebasa -el intento de adjudicación- los límites
de una poderosa imaginación o de un chauvinismo
a ultranza. Veamos por qué.

Si bien la arqueología, la etnohistoria y la antropología realizadas en la región mesoamericana reconocen la práctica de un "juego de pelota" (tlachtli),
cuya réplica, con todas las distancias del caso, es la
actual ulama, ambos distan mucho de tener semejanzas con la función, carácter y técnica que posee el
balompié y sus antecesores directos. Mejor, por su
esencia eminentemente ritual y religiosa, poseería afinidades con el tsuchu y el remari. Por lo demás, existen en las profundidades de la historia de los pueblos
Ylas culturas precolombinas mesoamericanas muchos

lativa y, en el mejor de los casos, en afirmaciones
hipotéticas; a saber: si se jugó en espacios abiertos
(Teotihuacán), si se utilizaba toda la área construida
(Tula, Xochicalco, Monte Albán), si la confrontación
era hombre-hombre o equipo-equipo, si la pelota debía derribar una marca, alcanzar una meta o pasar
por un aro, si el triunfador obtenía el derecho a ser
sacrificado o el vencido era la ofrenda a los dioses,
si duraba o no toda la noche, si era permitido apostar
mientras su ejecución.. . Todos esos "si" aún espoeran impasibles un trabajo explicativo interdisciplinario.
Como quiera que sea, la imposición de las formas
económicas, religiosas, sociales y culturales en general sobre los pueblos indígenas mesoamericanos,
incorporó, tras la conquista y la colonización, obviamente, los patrones recreativos. No existe, pues, una
línea de continuidad del juego de pelota prehispánico
que, a través de la colonia permita explicar, por ejemplo, el gusto del mestizo (por sólo citar la etnia mayoritaria) por el balompié; ni siquiera nos es válido
recurrir al manido argumento de inconsciente histórico tan caro a la Federación Mexicana de Charros
para explicar el gusto de los connacionales por la
monta a caballo. Existe, sí, cierta continuidad a través de la hoy llamada pelota mixteca, pero ella nos
lleva hacia otra disciplina deportiva, no al foot balI.
En nuestro país el balompié se inició como práctica notoria hacia fines del siglo pasado gracias a varios técnicos ingleses que laboraban en las minas del
Real del Monte de Pachuca, a un grupo de tintoreros
escoceses de las textileras orizabeñas y a miembros
del Reforma Athletic Club de la Ciudad de México
quienes iniciaron casi simultáneamente, aunque no
en conjunto, la práctica de ese deporte. Para 1902,

�cinco equipos disputaban el primer torneo México:
Pachuca Athletic Club, Reforma Athletic Club, México Cricket Club, British Club y el que fuera el primer campeón del foot hall mexicano, el Orizaba
Athletic Club. Otro momento fundamental lo constituye la creación, en 1906, del Unión Club, organización "futbolera" tapatía sui generis ya que se
conformó con exclusivamente mexicanos; más tarde
combinarla su nombre con el de la Perla Tapatía y
terminaría siendo reconocido como Guadalajara. Por
último, en 1916, al fusionarse los equipos Record y
Colón, surgió el "milenario" enemigo del Guadalajara: el América. Un año más tarde nacería el Atlante,
cuyo sello distintivo fue que, en oposición a los "aristócratas" americanistas y tapatíos, la cuna de los integrantes era eminentemente ''proletaria''.
Indiscutiblemente, podría escribirse más, pero no
es la historia la principal preocupación en este momento. El proyecto es ensayar con niveles de explicación y trazar líneas de investigación o, en el peor
de los casos, dejar problemas para resolver posteriormente. El balompié, en lo sucesivo, perdido en la
maraña de ideas, aparecerá como un simple pretexto.

Tranco segundo
Un asomo a la violencia como problema sodal en
los estadios de foot hall tomado de la mano con la
psicologfa soda/ o el pretexto para obtener elementos de análisis posterior.

10
00

Decía Enrique Pichón que la psicología social fue parida en una cancha de balompié. Debemos agregar
que los asistentes al partido y que coadyuvaron al acto

eugenésico fueron, además, sociólogos y antropólogos; las diferencias entre tales disciplinas, a partir
de entonces se hicieron menos claras, pero la interdisciplinariedad ha terminado por enriquecer a unas
y otras. Para lo que sigue, la intersección justifica
la digresión. Prosigamos.
Se escribió al principio que, dentro del tiempo libre del mexicano, el destinado al balompié ocupa UD
lugar importante. Como en otras latitudes, la familia, los amigos, los parientes, se reúnen frente al televisor para presenciar un encuentro (o para asistir
al mismo); también, como en muchas otras sociedades, es "raro" aquél que jamás ha concurrido a UD
estadio para ver un partido. Este deporte, como fenómeno social, es de masas: ora como espectador,
ora como jugador, comerciante, ejecutivo de organización, apostador, aficionado, simpatizante o prestador de servicios, el hombre de foot ball pone en
juego dentro, y alrededor de un juego, factores de
la más diversa índole: económicos, ideológicos, míticos, religiosos, psicológicos, sociales ...
El balompié es un fenómeno colectivo que posee
dos contenidos: uno evidente y otro velado. El primero está en el "juego" en sí; el segundo está conformado por todo aquello que se deposita en el deporte
pero que rebasa el marco de lo estrictamente futbolístico (deseos e ilusiones personales del público y
de los coequiperos). Ejemplifiquemos: cuando el representativo de un país se enfrenta al de otro, por
ejemplo el de uno imperialista y el de otro colonizado,
lo que el público y los jugadores colocan dentro de
la cancha no es sólo la actividad ffsica y enfrenta·
miento de técnicas, preparación física y estrategias
de veintidós jugadores; una banca y un cuerpo téc·
nico; no, lo que puede colocarse es el orgullo nado-

nal, un conjunto de deseos, aspiraciones y procesos de idealización: el público frecuentemente
motivaciones de lo más disímbolos e inidentificable... idealiza a las "estrellas prefabricadas" o forma él
a simple vista.
mismo ídolos receptores de cualidades superiores a
las reales, por lo que, cuando su desempeño no es
Dentro de un proceso de crisis económica, cuando el esperado, a la frustración que sobreviene puede
el individuo es presa de un sentimiento de desinte- seguirle la violencia (un hombre-fenómeno típico del
gración psicosocial que anula, por citar un caso, la balompié mexicano ha sido Hugo Sánchez: frecuenimagen del orgullo nacional, la situación puede im- temente escuchamos que podría ser el ''Salvador de
peler a trasmitirla a un equipo de campeonato o a la la Patria" en el próximo mundial -porque se le
selección nacional con la esperanza de restituirla o idealiza-, pero podría ocurrir que si el objetivo no
preservarla al menos 0a incompletud es más angus- se lograse, el hombre de carne y hueso correría el
tiante que un revés). Es sabido también que el ideal riesgo de ser agredido; esto es, de ídolo, como ocupolítico, tantas veces vapuleado con todo aquello que rre frecuentemente con otros ídolos, pasarla a ''chivo
cabe en los intersticios de la democracia, víctima de expiatorio" sobre el cual no tan sólo se descargaría
la frustración, corre a refugiarse en lo deportivo con la frustración por la derrota en la cancha -contenido
suma facilidad. En uno y otro caso, y muchos más evidente- sino por romper ciertas expectativas mepudieran citarse, la esperanza de triunfo, la recons- tadeportivas -contenido velado- como la reivindititución de un espíritu desgarrado o hasta la necesi- cación del nacl.onalismo).
dad de pertenencia a una colectividad pueden, aisladas
Los medios masivos de comunicación no lo descooen cualesquiera combinación, convertirse en los renocen
y coadyuvan como alimentadores de fantasías
sortes que impulsan a la identificación con un equipo.
inconscientes del espectador y apuestan; así, con alto
Cuando el individuo -el que queríamos sustraer, riesgo. En efecto, un jugador fuera de la selección
el "hombre de foot ball' ' - ha apostado un contenido puede desempeñarse excelentemente, pero en contienvelado y los resultados le son adversos, es de espe- das olímpicas o mundialistas se derrumba. ¿Por qué?
rarse, en un primer momento, su más profundo aba- Bueno, una de las explicaciones podría ser fa siguiente:
timiento (estamos en uno de los ,extremos de la tole- el jugador en ese pandemonium de expectativas 0as
~cia a la frustración); empero, entran aquí una se- del público y las propias) es sometido a un exceso
ne de "mecanismos de defensa" que no permiten de presión, el causante de gran inseguridad y expliuna crisis tan fácil: la derrota bien puede negarse in- cación fundacional de disfunciones futboleras inex~lpando al entrenador, al árbitro, al clima y a los plicables tanto tácticas como técnicas (autogole~,
Jugadores mismos (de ser él un miembro del colec- parálisis por "pánico escénico", pases equivocados,
tivo, se "desdobla" y se refugia en el papel de es- remates desviados, etc.). Esto, en un sentido; en otro,
pectador distanciado) como equipo. Otras ocasiones no podemos omitir que el jugador profesional no es
"gana'' atribuyendo cualidades a las individualida- ajeno ni ignorante de estos fenómenos; mejor, puede
des con las que de hecho se ha identificado o empieza intuirlos y jugar con ellos hasta utilizar su actividad
a identificarse. Aquí entramos a uno de los múltiples como trampolín para satisfacer sus necesidades pri-

~

�marias y secundarias (sobre esto, en ocasión del juego, cotejo internacional: cuando la selección mexicana
profundiw'emos un poco más).
mantenía la pelota en su poder, o cuando ésta era impulsada hacia la portería contraria, se vivía un silencio
tenso que resolvía de dos maneras; la primera,
Existen, sin embargo, otros elementos que no podemos dejar de lado, aunque a causa de considerar- con un murmullo lastimero a consecuencia del yerro;
los introdU7.C3Dlos una digresión más. Veamos. ¿Vale la segunda, por la euforia (en cualesquiera de sus mala pena dejar de pensar al portero por un momento nifestaciones) de una anotación. El grito catártico,
como un simple jugador y contemplarlo de otra ma- "¡Goooool!", hacía estallar los contenid.os del denera? ¡Claro!, como que es, dentro del colectivo, el porte.

más vulnerable a la pasión crítica de ciertos aficionados que actúan como verdaderos "reventadores"
en el espectáculo. En general, el guardameta, en el
mar de pasiones, es el personaje más oscilado: de
héroe a antihéroe transita con una facilidad extrema
en el juicio de jugadores y espectadores. Receptáculo
idóneo para los insultos porque al final de cuentas
es a él a "quien se le meten los goles", es también,
no obstante, el único dotado de un poder mágico: conjurar la derrota a través de la prerrogativa de poder
coger el balón con las manos (dentro de la cancha
y en área determinada) sin ser sancionado.

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Estrechamente vinculado con lo anterior, se nos
ha "colado" el objeto en disputa: la pelota de la discordia. Veleidoso tercero en la confrontación, posee
una atractivo que raya en lo mágico. Baste observar
la incertidumbre que crean su recorrido y su caída
(después de un despeje del arquero, por ejemplo),
o la euforia que produce su ascenso (¿qué niño no
siente fascinación por el ascenso y la etereidad de
un globo o una pompa de jabón? ¿Alguien ha podido
resistirse a la magia de su liviandad.) Definitivamente
es fascinante. Pero más allá, el balón, dentro de la
cancha se convierte en el objeto más deseado y a la
vez es temido: su posesión se vive de manera placentera mientras que el despojo sufrido es frustrante. Empíricamente observable, baste recordar cualquier

Dos párrafos antes se nos infiltró otro elemento:
el árbitro, el sancionador de los actos buenos o malos
de cuanto ocurra en la cancha y sus alrededores. "Supremo juez", metáfora de sacerdote en un ritual por
medio del cual el sujeto espectador pareciera rendirse
culto a sí mismo, sabiamente colocado a la mitad -J
fuera de- las pasiones de jugadores, orquesta, reglamento, ocarina, tarjetas y banderas (blandidas por
sus ayudantes, verdaderos facilitadores de la tarea,
extensiones normadas de sus ojos y sus oídos que le
permiten verlo todo, oírlo todo, saberlo todo) en mano,
la disputa de contenidos. Su poder abarcará mas allá
de los linderos del campo destinado a los jugadores
(no al árbitro mismo, puesto que su competencia es
suprema) y englobará a las bancas y al público mismo.
Abandonemos la digresión.

Elfoot ball, decíamos, es un deporte que promueve
la participación del público en diferentes formas que
van desde la presencia pasiva y distanciada del espectador ante el televisor, hasta la inclusión francamente comprometida en las porras, la realización de
la "ola", el coreamiento de los goles, al proferimienlO
de consignas y, en el extremo, hasta la agresión oral
y la violencia ffsica: esto, si no ocurriese la "bendición" catártica (descargo de tensión) que forja tJI

el espectador la ilusión de ser la estrella, el campeón
osimplemente un triunfador; agresión corporal, también, si sólo se repele la agresión del "otro". Todo
pareciera ser normal si tomamos en cuenta las expectativas que desde mucho tiempo antes de cualquier
encuentro se han depositado en el evento: desde el
dinero hasta los sfmbofos, los orgullos, las tradiciones y las ilusiones.
El balompié tiene una inmensa capacidad de absorción Oa revisión de videogramas de las finales de liguilla puede atesitiguarlo). Podría, incluso,
comparársele con la mantis religiosa: veleidosa, enpiadora y fuente de muchos mitos, desde el proceso
de cópula comienza a devorar a su amante. Total,
placer y muerte no son mutuamente repelentes. Menos, aún, si media la ilusión, entendida como impulso
que busca satisfacción inmediata. Esto facilita una
digresión más.

Decir ~~e las privaciones de las mayorías en épocas de cnsis son mayúsculas, suena a un discurso más
~ Perogrullo, pero podría llevarnos por un camino
mteresante: la actual etapa socioeconómica, marcada
por grandes restricciones recreacionales para enormes núcleos de población, incluye, entre otras la imposibilidad de "gozar" de lo más ampli~ente
~licitado (viajes al extranjero o a lugares paradi~ ~n territorio nacional, adquisición de joyas o
bienes inmuebles, etc.). Paradójicamente, la propal;'Dda o cierto tipo de propaganda no encuentra eco
SIDO en espacios muy reducidos. La traba genera un
estado de frustración masiva, de neurosis individual
muy fuerte que exigen un gran desahogo y preferentemente multitudinario; el foot ball, la lucha libre y
el box, entre otros deportes se erigen como la "válVUla de escape" ante posibles estados neuróticos en

los cuales podría extraviarse el individuo al no poder
so~rtar el grado de frustración socialmente impuesto
mediante la reducción de posibilidades para satisfacer anhelos, deseos, sueños .. .
Los núcleos neuróticos desarrollados en un ' 'tiempo
libre"* sin alternativas o con un escaso número de
ellas, permite explicar parcialmente, en el caso de
los deportes-espectáculo, la realización de "olas"
porras, de la misma manera que fenómenos de vio:
lencia (cuestión de mecanismos). Aquí, tras el encuentro de uno de los núcleos problemáticos anunciados,
ataremos cabos y colocaremos un mayor número de
acentos. Empecemos por reconocerle cierta universalidad a la violencia (universalidad / eternidad).
Carece de ideología y de preferencia por tal o cual
formación socioeconómica. Aparece allí, lo mismo
en sociedades capitalistas que socialistas y se masifica más fácilmente cuanto el individuo otrora aislado
ahora en multitud, por este mismo hecho es dotad~
de una especie de alma colectiva. Esta alma le hace
sentir, "pensar" y obrar diferentemente a como sentiría, pensarla u obraría si estuviera aislado. Por vías
como esta se puede llegar a la comprensión de las
quemas de estadios, las batallas campales en las tribunas, etc.

El individuo en multitud pierde la dimensión neta
de sus actos. Su actuación más bien parece obedecer
a una especie de hipnosis colectiva o trance multitudinario mediante los cuales se anulan ciertas facultades y le hace vulnerable a sugestiones cuya dirección
puede desembocar en la exaltación misma. La desaparición de la personalidad consciente, que conlleva
la destrucción de los diques impuestos a la personalidad oculta Oa masa operaría como máscara) o reprimida, es un sello distintivo (mas no el único) del

oo
l,C)

�individuo integrado a una multitud. Esa pérdida lo
colocaría en el umbral del automatismo y de la anulación de la voluntad. El vacío dejado puede ser cubierto mediante la sugestión y el contagio: ese es uno
de los riesgos, una de las explicaciones.
Pero no todo es así, ni ocurre siempre en esa dirección exclusivamente. Hay otras líneas. Aquello
que se estimula en el individuo con la distorsión de
las dimensiones aludidas, puede llevarlo, en un sentido opuesto a realizaciones heroicas; sin embargo,
lo que se coloca en el "juego" no son los principios
altruistas en la mayor parte de las veces, salvo cuando
el rol desempeñado es el de "jugador" y se tiene la
convicción en tomo de ese contenido velado antedicho. Pero es el caso, ahora, del hombre convertido
en colectividad (masa), al que se le desaparecen las
inhibiciones y en el extremo de lo socialmente prohibido le llegan a aflorar la crueldad, la brutalidad,
la destrucción y otras motivaciones dormidas o reprimidas en busca de una pronta satisfacción (al igual
que la ilusión). He aquí un punto de encuentro.
Precisamente esto último nos encadena un aspecto
con el cual podríamos abandonar el tranco: el factor
tiempo. Más allá de lo que CC!ll.O límite representa
-y sobre esta línea camma1emos en el siguiente
tranco-, fijaremos la atención en el periodo del día
en que se realizan fos partidos. Que uno u otro se
hagan transe&amp;rr.r en fines de semana, pua llenar los
ratos de ocio (también reincidiremos en el próximo
apartado acerca de él), se justifica con la lógica de
manipulación del tiempo libre en las sociedades contemporáneas. Pero la insistencia de los partidos nocturnos conlleva una lógica más: la.noche es el espacio
perfecto para el desencadenamiento de fantasías vinculadas con el sexo, el poder y la muerte; agrega,

además, el hechizo del anonimato (o lo incrementa,
puesto que la masa también lo hace) que conjura al
fantasma de la autocensura. Ciertament~, en los estadios está alerta un censor -a manera de alter ego
social- o dispositivo de seguridad impuesto por la
misma sociedad(!): policía, ejército, inspectores, autoridades y otros. Pero ellos mismos son vulnerables
en·1a noche debido a la facilidad con que en ella se
desencadenan tensiones y represiones liberadas a su
cobijo. No es extraño, pues, que la mayor parte de
los incidentes de violencia ocurridos en partidos de
balompié fueran de noche (Bradford, Brusuelas, México). Allí, bajo el cobijo de la gran engañadora, la
maestra de los encubrimientos (otro atributo de mantis), la agresividad, cuyos orígenes bien podrían rastrearse hasta lo más primitivo o simplemente hasta
la insatisfacción acumulada, la agresividad, reiteramos, sale a escena sin respetar la fecha del calendario o sociedad alguna.
Estos comentarios finales, cuya problemática expresa tiene también raíces en la cotidianeidad famil·
iar, laboral, política, de clase, religiosa y psicológica,
también puede manifestarse por falta de adecuación.
Cito una experiencia supersabida, a manera de colofón: en la escuela primaria, formativa por excelencia, se insiste más en el amor a los símbolos patriOI
que en el principio de ayuda mutua o amor al prójimo;
se forma en el niño, a fuerza de repetición, una pasión específica, y a nadie es ajeno que donde la pasión existe el homb!'e se atrinchera en las formas
menos domeñadas del comportamiento. Fenómenos
como el nacionalismo exacerbado o el "furor" deportivo se explican por mecanismos muy parecidos
porque al igual que el exceso de insistencia en los
símbolos nacionales, se opera abusivamente con el
hombre para inducirlo a los estadios. Cierto, un de-

porte como el balompié o el box o la lucha libre cumplen una función importante al permitir la liberación
de energía o comportamientos reprimidos. Ninguno
de los tres, o más, podrá aliviar los problemas de sobrevivencia en una sociedad; cuando más podrían atenuar o catalizar una violencia que no se canaliz.a contra
sus causas reales: he allí la importancia de no permitirle al individuo que piense en otra cosa que no
sea aquello controlable, controlado y controlador; todo
en aras de que la batalla final contra la ''verdadera
realidad" no llegue a darse. Pero, a futuro, ¿el pre•
cio que se paga, lo vale? O, ¿lo vale hoy?

fenoménica difiere de cultura a cultura: danza, juego,
deporte ...

Esto sí nos ceñirá a lo característicamente antropológico y a una de su vías. Para cubrir completamente el ritual de indagación, se hace necesaria otra
digresión: 11 hablar de juego y deporte presuponemos un tra:;fondo común, ya se dijo, y hasta aquí no
tendríamos grandes dificultades. Corremos, saltamos,
trepamos y bailamos porque el cuerpo exige movimiento; pero el por qué lo pide no pueóe constreñirse
a una cierta interpretación biologicista que define al
juego como una actividad necesaria para consumir
el exceso de enerla contenido en el cuerpo (el deporte,
cuyo antecedente prlmigenio es elju'!go, podría, hasta
Tranco tercero
cierto límite, manejarse con la misma lógica). En otro
Una búsqueda ontológica desde derto fundonalismo sentido, el ser humano revive y vive (metafóricamente)
trasnochado hasta derta antropologfa libertaria, e en el juego experiencias ancestrales por las que ha
la búsqueda del pecado capital que transformó ai atravesado en su permanente, multilineal y polifacética evolución.
homo ludens en sportman.
El correlato histórico 'ltte por cuestiones del ~gundc
tranco se ha centracc en el balompié no:; ¡,ermite,
no obstante, fundamect.1r una afirmación c;ue desborda
a éste y a cualquier deporte, sin po=- ello perder certidumbre: el hombre, a través del tiempo y las sociedades, ha manifestado una necesidad de movimiento.
&amp;ta af.üIIlación no es novedosa. La teoría funcionalista en antropología, desde décadas atrás del presente
siglo encontró soporte y diferenciación, de las propuestas teóricas que le antecedieron, en la ubicación
de siete necesidades biológicas (primarias) fundamentales y universales ante las cuales el hombre ha creado
sendas respuestas de satisfacción (concomitante cultural). Así pues, ante la necesidad de movimiento el
hombre ha desarrollado satisfactores cuya expresión

Tomemos por caso al niño. Un infante parece revivimos en el juego todas aquellas actividades por
las que nuestra especie ha pasado, como si la herencia recibida a través de milenios se propusiera actuar
fielmente un papel preescrito: corre, salta, arroja,
trepa, ''rememora'' ciertos actos mediante los cuales
nuestros remotos antepasados aseguraron la perpetuación de la especie al utilizar la carrera para defenderse huyendo y para obtener piezas de caza; al trepar
para procurarse refugio y alimentos entre las ramas
de los árboles; :.1 arrojar y saltar, con idénticos propósitos y acaso al luchar a "brazo partido" con otros
animales para disputarles la presa codiciada o para
defender su propio botín.
El niño, completamente ajeno a la trascendencia

�de sus movimientos, practica esos actos en forma de
juego, es decir, educando sus reacciones neuromusculares al mismo tiempo que está proporcionando satisfacción a esa necesidad constante de movimiento.
Precisamente por ello algunos investigadores han trJtado de "leer" cierta semejanza entre el niño y los
cachorros de otros animales que en su " infancia"
y en su "adolescencia" o en su "juventud" son juguetones y traviesos. Sin embargo, hay una diferencia importante que no debe perderse: el niño juega
como parte de un proceso mediante el cual logra un
desarrollo de habilidades psicomotrices gruesas y finas, de fuerza, de destreza, de habilidad, de agilidad
y desarrollo psicosocial e intelectual que le permiten
mejores condiciones de adaptación en un entorno socioeconómico y cultural cuyo dinamismo no está a
prueba; el animal, en cambio, vive un entorno menos complejo y cambiante y, por ende, sus necesidades de adaptación y desarrollo constante son mucho
menores.
Quizá ahora se haga más necesario que antes delimitar significados entre dos conceptos: juego y deporte. De hecho, se han realizado aproximaciones:
pri'nero, que el juego antecede al deporte, históricamente hablando; segundo, que nunca el segundo ha
desplazado al primero porque esencialmente es más
vital; tercero que ambos tienen un substrato común
que es el de satisfacer la necesidad de movimiento,
pero lo logran por vfas diferentes; cuarto, que los dos
implican, en cierta medida, una competencia, pero
el fin, la motivación y los medios no corren paralelos
de manera forzosa; quinto, que el último no presupone un compromiso de la totalidad de individuos (sobre el espectador poco se hablará ya) y el universo
de normas a que se somete son inflexibles, vigiladas
y sancionadas puesto que se ha institucionalizado, en

tanto que aquél es más libre, creativo; sexto, que el
juego apunta hacia la vida, en tanto que el deporte
desemboca en la competencia como fin último Es,
pues, éste, más utilitarista y comercializable, por lo
tanto, manipulable intencionalmente en beneficio de
una fracción de la sociedad. Pero entremos más a la
diferenciación.

•••
Con el té1mino juego se implica toda una serie de
prácticas emotivas colectivas simbolizadas. Cuando
jugamos "hacemos como si..." y trasladamos el
mundo de la realidad a lo simbólico y viceversa: peleamos sin pelear, amamos sin amar, soñamos sin
dormir, vencemos sin ejercer imperio aunque seamos monarcas, llevamos a la miseria al contrario sin
sacarle un peso de la bolsa, conducimos vehículos
a velocidades superiores a la de la luz con pericia
superior a la de cuaqluier astronauta aunque no ~
pamos siquiera equilibrar una bicicleta, etc. El niño,
el adolescente, el adulto, el anciano, juegan y en el
juego recrean el conflicto, los valores y hasta ideales
individ-..iales y colectivos; de lo que se trata es de crear
un mundo que pretende borrar o anular aquello que
no es él. Mediante el juego se entra en otra dimensión de la cultura en la cual no existen los estereotipos normativos jurldicos (ni morales en muchas
ocasiones) y sí, por el contrario, la libertad de flexibilizar reglas mediante acuerdo mutuo, la autónoma
decisión de retirarse de la actividad cuando se desee,
y, entre otras más, la espontaneidad creativa. Conforme con el pensamiento kantiano, pues, el juego
anclarla más en el terreno de lo moral que de lo ju·
rfdico, espacio éste en el cual acomoda mejor el deporte (no discutiremos ahora el "amor al deporte",
el "amateurismo").

No significamos para el juego la ausencia de reglas, no. Lo que ocurre con la normatividad es que
tiene sus raíces en la interioridad, en el honor, "en
la palabra", y a veces, en una estética diseñada culturalmente. El compromiso autoasumido por el sujeto
puede tener la vista puesta en el horizonte de la simple satisfacción; se juega, en este caso, para sentirse
bien, para aquietar necesidades que desbordan la de
movimiento; se juega por el honor, y la heteronomía
que impone jugar languidece en todo intento. El jugador puede, no obstante, ser impelido a jugar; requerido socialmente, él, con su anuencia logra, sin
proponérselo, el reconocimiento (status, a decir de
algunos antropólogos) colectivo de pertenencia al
grupo como una gratificación por el estrechamiento
de vínculos que propicia con su acción (religamiento,
pues que explica la ancestral comunión juego-ritoreligión).
Por otro lado, cuando referimos "juego", lo mismo
abarcamos una quiniela, una apuesta cara a cara, los
naipes, la ruleta, el albur, el "volado" (juegos de
azar) o cualquiera otro en que la suerte es invocada
para remediar desigualdades económicas; esto es, que
tiene por finalidad desplazar la desigualdad social a
"lomos" de la suerte, o simplemente, entra en él como
ingrediente un estimulo hedónico. En el término incluimos también los "comparativos" o de iniciación,
preparación, acercamiento a, o reemplazo de la realidad: "las comiditas", los juegos con juguetes, los
"noviazgos colectivos", los escarceos, etc. En un
tercer ~ubapartado, remitiremos a los recreativos de
competencia o iniciación a la confrontación, en los
cuales el rival puede ser el jugador mismo: canicas,
trompo, yoy{l, zumbador, papalote, alcanzadilla y
otros. Por último, los propiamente competitivos, entre los cuales los deportes ocupan la casi totalidad:

atletismo, alpinismo, natación,/oot ball, equitación
automovilismo, y muchos más que a diferencia d;
los precedentes están inmersos en un mundo de re~las heterónomas, externas, bilaterales y coercitivas;
en consecuencia, no les es vital un estado de ánimo
entusiasta, no se pueden ''matar' ' con impunidad,
los detalles de los mismos no se explican "por sí solos", no se pueden detener si no resultan, no de pued,
modificar en lo sustancial, aunque la modificación
resulte provechosa, y muchos otros "noes".
Es claro, pues, que el término juego, cultural e históricamente ha rebasado su propósito fundamental de
proprocionar movimiento al cuerpo (stricto sensu) y
ha incorporado al espíritu, logrando con ello la liberación de todas las determinaciones del mundo social
mediante lo simbólico (de ahí el por qué en el juego
se coloca el honor, la satisfacción) y por ello se habla
del juego en lato sensu. También resulta claro que
el deporte es, en sus orígenes, "hijo del juego" y
comparte buena parte de sus peculiaridades, motivaciones y aspectos esenciales; de allí desprendemos
el génesis de esa nebulosa que impide delimitar con
exactitud las fronteras entre uno y otro; empero, habiéndola traspuesto, el deporte se nos presenta como
un ente casi ajeno, entero y diferente. ¿Qué es lo que
marcarla la diferencia? Eso sería uno de los principales estfmulos para continuar adelante.

•••
En cierto sentido, "cultura" es "todo le, que el hombre hace" (M. Herskovits) y serla una perogrullada
decir que la relación que existe entre juego y deporte
es tan cultural como su diferenciación. Pero cambiemos la definición y digamos que es un conjunto de
significaciones y prácticas que permiten al hombre

~

�conocer (más objetiva o subjetivamente), interactuar
a su eutomo natural o social, a la vez q'Je modificarse.
En la cultura, y por ella misma, el hombre forja un
conjunto de comportamientos, actitudes (pautas y roles), cosmovisiones que le permiten insertarse en la
estructura y la organización social de mejor manera.
El juego, por lo tanto, está presente allí, en las sociedades, cogido de la mano con la danza, la religión,
la música, el canto, la pintura, la escultura, la paremiología y las expresiones literarias... Pero el deporte
también. Luego, ¿qué los diferencia?
Si nos apoyamos en los avances trazados, podríamos afirmar que el juego ha estado presente en todas
las culturas; el deporte, no (sobre el pecado que cometió el homo ludens y lo transformó en sportman,
hablaremos más abajo). Este, pertenece a ciertas culturas pero carece de algunos elementos inherentes a
la actividad lúdica. Veamos: el juego rememora un
pasado, cristaliza presentes y proyecta futuros (rompe
el tiempo y lo transforma mediante la subjetivación),
prepara para Ja sociedad; cohesiona al grupo; crea,
consecuentemente, la sociedad y la recrea. El deporte,
en cierto grado pertenece a la cultura y puede ser englobado dentro del conjunto de las festividades, puesto
que es una representación (L.,.., es la intención de discutir el amateurismo, ni al jugador mismo. Baste decir, por ejemplo, que se puede jugar balompié o
cualquier actividad lúdica competitiva sin hacer deporte). El deporte carece de cierta amplitud de la libertad; se progríilna desde fuera en múltiples ocasiones
y gran c&amp;ntidad de ellas no permiten que los deportistas participen en las decisiones (en la antigüedad,
los juegc,s rituales compartían esta característica con
los de;,ortes y no es lejano que entre ellos exista una
línea Je continuidad). El deporte es "temporalero",
consecuentemente y, como •'hijo bastardo'' del juego,

ha perdido, quizá, lo más rico de la herencia cultural
de su progenitor: la capacidad de crear y recrear (y
esto, no tan sólo en el sentido de divertir) a la sociedad. Un deportista, por lo tanto, no coloca necesariamente en su práctica el ancestral ludismo aderezado
con ciertos valores como podrían ser la autoestima,
el valor, el honor personal o el del grupo, la convivencia religada o la resolución de querellas in~rgrupales.
El deporte, a diferencia del juego, no tiene profundidad y trascendencia cultural, pues. No es vital para
una sociedad. Podríamos citar innumerables casos de
sociedades que desconocen tal o cual deporte; grupos sociales que desconocen todos ellos. Pero lo que
no encontramos jamás es una sociedad en la que no
se juegue o no se haya jugado. La vida effmera del
deporte, como el culto a tal o cual divinidad, requiere
de una ritualización revitalizada permanentemente
desde alguna institución creada ex profeso; requiere,
además, de un proceso de mitificación artificiosamente
diseñado y reimplantado en los miembros de una colectividad a través de los más sofisticados artilugios
so pena de agonía en la repetición de un acto que m
se trasciende a s{ y se agota, por el contrario, en la
realización misma. Empero, quizá hay algo más: el
deportista tiene perfectamente entendido que su prác·
tica lo prepara para una competencia, para una confrontación final o quizá intermedia para otras más en
las que por supuesto, el contrincante puede ser él
mismo a través de un record o una marca (propia o
de otro); eso hace que el deportista sea más consciente
de su actividad y explica por qué no simboliza fineS
como ocurre en el juego.
El deportista, a través de su práctica quizá espera
una contratación o un reconocimiento colectivo o UD

mejoramiento de la autoestima o cualquier combinación de ellos que, de lograrse, modificará sustancialmente su vida. Tal objetivo es muy claro, tangible,
tan fácilmente avizorable que no pasa por lo simbólico. El juego sí: todo en él es símbolo puesto que
nada de lo que interviene es absoJutamente real; a
través del desarrollo del mismo es posible rastrear
la esencia y ciertas expresiones fenoménicas ocultas.
Puesto que en él la transgresión está a la orden del
día, en su transcurso se van modificando las ideas
de distancia, altitud, profundidad, temporalidad, resistencia, tolerancia, convivencia, etc.; en su lugar,
se crean otras dimensiones espacio-temporales y socioculturales (el jugador es el amo del tiempo, puesto
que puede alargarlo o reducirlo; el deportista es un
esclavo de él. El jugador puede avanzar sinuosamente
porque es una serpiente y puede regresar o desviarse
conforme lo dicte su espíritu totémico; el deportista
es víctima de la eficacia, de la eficiencia y si avanza
en "eses", es en aras de alcanzar la meta. El primero produce oscuridad en pleno día, en tanto que
el segundo debe ajustarse a esa condicionante, etc.).
Cada palabra, cada movimiento, cada objeto que participa en el juego es, o está, cargado de significaciones; en el deporte, las significaciones llegan _desde
la técnica, la ciencia, las instituciones que manejan
esa actividad, o desde lo que cabe en él como contenido velado.

tiempo, distracción, recreo, solaz, esparcimiento e
ideas afines. De ali derivaron sport y deporte. El
significado es hoy bastante restringido y casi desligado de sus orígenes cuanto más ligados al juego.
El deporte ha adquirido una nueva connotación incorporando, sí, una actividad ffsica, ~oluntaria, des. tinada al desarrollo y desenvolvimiento fisico dentro
de un marco de distracción y preferentemente ejecutada al aire libre; de todo, quizá este "marco" es
el menos respetado o el más flexible: el rugby, el american foot ball, el hockey sobre el hielo y otros que,
a más de privilegiar el enfrentamiento (no riñe con
el espíritu deportivo) contra otros o contra cierto peligro o ambas cosas, rebasan el candoroso objetivo
de la distracción para institucionalizar, esto es, someter bajo ciertas reglas, la violencia dentro de la
cancha (espacio que, además, puede ubicarse bajo
techo). ¿Qué es lo que queda en pie? ¿No podría hablarse, incluso, de antideportes dada la brutalidad invocada en algunos de ellos? ¿Qué pasarla con el
profesionalismo? De estos y otros tópicos vwos ahora
a hablar.

No desconocemos que existen un sinnúmero de clasificaciones -y definiciones, sobre las que no abundaremos más- que van desde los criterios de
recepción o no pecuniaria por la actividad, que los
dividen en dos grandes bloques: deportes de aficionados (amateurs) y deportes profesionales cuya frontera común hoy, a unos días de Barce_lona '92, aparece
más nebulosa ~ue nunca. Deportes que se diferencian
Hasta ahora se ha escrito sobre los juegos y el de- por la cantidad de participantes: individuales o de conporte. Asf, en plural y singular respectivamente. Pero junto. Deportes que se aglutinan por grupos de afino podemos agotamos ali(; hablemos de los deportes. nidad: de invierno (esquí, patinaje artístico, descenso
libre...); de pista y campo (saltos, lanzamientos, caIntroduzcamos una criba y dejémoslos solos.
rreras, levantamientos y caminatas); de pelota (foot
ball,
basquet ball, base ball, pelota mixteca ...); de
Deport, en el original provenzal significaba pasa~

•••

�combate y lucha (box, lucha greco-romana, karate,

yos objetivos son metadeportivos. En cualquiera de
los dos casos, la diferenciación debe ser contemplada
clavadc::; ..); mecánicos (motociclismo, automovi- en los planos éticos y estético.
lismo, ckllsmo...); de montaña (alpinismo, excursionismo ...); hípicos (salto, jaripeo...); mixtos (polo,
Llamo, para finalizar este subapartado, deportes
hockey ·sobre hielo... ), cinegéticos (caza, pesca, "retóricos", a aquellos que, como la lucha libre, el
tiro ...). ?odrlan citarse más tipos de clasificación, balompié en ocasiones, si bien tienen sus raíces y funclaro. Y nada más por introducir la confusión, quiero dam~ntos en el deporte mismo, desvelan más la inproponer las siguientes ideas, producto de la empiria tención de trasmitir cierto realismo competitivo,
más ramplona imaginable.
voluntario y estético; es decir, su contenido real intenta, por todos los medios, convencer a un desigual
El universo de los deportes puede separarse en dos de su veracidad. Estos dos deportes, curiosamente,
bloques perfectamente identificables. De un lado, los son los más publicitados hoy día y, consecuentemente,
deportes "reales" y del otro, los ~'retóricos". Llamo los que más público acarrean a los estadios, a las aredeportes reales a aquellos en los que las actividades nas. En ambos casos, el espectador (pseudodeportista
fundamentales (marchar, correr, nadar, trepar, equi- en el acto), recibe, a cambio de su dinero, caricatulibrar, escalar, saltar, levantar, llevar, conducir, lan- ras, metáforas mal realizadas de una actividad que
zar, atacar, defender) de ejercitación son realizadas se sabe no-deporte... ¡;ero gustan. Tienen sus encantos.
"vivencia!" o "mecánicamente". Estos dos términos, traídos desde las escuelas teatrales, refuncionalizados y resemantizados, bien puede.!l. servir para
diferenciar entre dos formas de asumir/practicar el El deporte, antes juego, tuvo siempre una función
deporte y formar dos grandes ámbitos de lo deportivo. sociocultural. Aquí, asociado con la religión; alU,
como medio de dirimir diferencias intercomunales;
Una práctica vivencia! del deporte es aquella en allá, como expresión nostálgica de un "'paraíso perla cual el sujeto se compromete plenamente con su dido" que se recuperaba mediante la actividad lúdica;
actividad sin más estímulos que aquellos que más o más allá, como una guerra pacífica cuyos orígenes
menos coinciden con los que emanan del juego (y de se encuentran en un acto fallido de intercambio. Como
las definiciones clásicas del deporte). En línea dife- sea, el horno ludens en un momento de su milenaria
rente, una práctica mecanicista del deporte es aquella existencia, pasó a ser un sportman. A fuerza de iroen la que las motivaciones del sujeto practicante es- nía, deberíamos decir que allí, en ese instmte ignoto
tán colocadas fuera y por encima de lo específico del empezó a "jugar adulteces" porque era "mayor de
deporte. En el primer caso ubicaría a los deportistas edad'' ... era ''todo un hombre'' en resumidas cuen"cancheros", "cascareros", "novatos", no profe- tas: comió la maouma de la antropomorfización Y
sionales, aficionados y los otrora olímpicos; en el se- fue expulsado del paraíso solamente-lúdico. ¿Cuándo
gundo, a los profesionales o en vías de y por qué ocurrió? Juguemos con las siguientes preprofesionalización o ''mercenarios'' del deporte cu- misas:
tae lcwon do... ),· acuáticos (velero, canotaje, natación,

•••

El deporte requiere de cierta competitividad. Se
presenta allí donde las asimetrías socioculturaies superan a las simetrías; donde la igualdad es simplemente retórica, simbólica, y en un tiempo y un espacio
humanos, aunque se haya entregado o elevado a lo
divino.
Necesita de un proceso de antropomorfización.
Crear la idea de belleza humana para cultivarla mediante ejercicios sistemáticos, aunque se introduzca
como pretexto fundacional honrar a tal o cual dios
(por lo demás, el Dios debe estar antropomoñizado
o de lo- contrario la mitificación carecería de consistencia), es condición sine qua non del deporte.
Si la historia y la antropología a cada paso nos hablan de un deporte-competencia para halagar a un dios,
significaría que esa deidad piensa como humano, posee un cuerpo humano y gusta, a la vez que comparte,
de lo humano. Ese Dios es perfecto, por lo tanto exige .
perfección (belleza ffsica, estética, en este caso). Es
el mejor y exige una continua superación. El deportista es, pues, todo un homenaje divino, algo deleitable por el Dios, o mejor, por ese "adonis social"
que se rinde culto, en su idea de belleza y autoamor,
con el deporte. De otra manera: la corporeidad humanoide de los dioses implica que los hombres se
han colocado en el centro de las reflexiones éticas,
estéticas, eróticas y filosóficas en general; por lo tanto
de admiración. Este homocentrismo hizo posible la
ubicación de lo humano por encima de los dioses hasta
modelarlos "a su imagen y semejanza". El culto al
Dios es, pues, en cierta medida, una exacerbación
del amor a sí mismo, pero consciente de su superioridad y surge cuando unos se consideran superiores
a otros. El culto, empero, no tiene conciencia, no
Puede ser objetivo, pero sí satura su entorno con sig-

nificaciones, simbolizaciones trascendentes al acto y
al momento; por lo tanto, hay un desconocimiento
del autoculto en el deporte y una ignorancia del por
qué no es más culto de otras fuerzas o elementos naturales o extranaturales anteriores. Así, la mús!ca es
más para oídos humanos que para los divinos; la pintura, la escultura, la danza y otras artes agradan la
vista del hombre. El deporte y sus consecuencias en
el ffsico y en el ánimo, se sienten más en el cuerpo
mortal aunque se entreguen al holocausto ritual y con
ello se pierde la posibilidad de reconocimiento en cierta
imagen divina.
El deporte que quiero llamar real, sólo puede darse

en sociedades que rinden culto a las reglamentaciones (si rígidas, mejor), porque han perdido su capacidad para "jugar" con las normas debido a que las
esclerotizaron para convertirlas en suprasociales; sociedades que "conflan" más en lo jurídico que en
lo moral. Y en las reglamentaciones va otro ingrediente: los límites. Pocas veces, por ejemplo, pensamos en el irresistible atractivo que tiene la lucha libre:
más allá de escenificarse en forma retórica la milenaria y eterna lucha entre el bien y el mal (tan cara
sobre todo a las sociedades con tradición judeocristiana), uno de los ingredientes enervantes es la continua trasgresión permanente de las normas que dentro
y fuera del cuadrilátero se llevan a cabo. En la lucha
libre el horno ludens encuentra una gratificación a
ese ser juguetón que, a fuerza de asimilar roles y patrones de diversa índole reprime gran parte de su ludicidad diariamente: de allí el encanto del estrella hábil
quien, pese a los recursos permitidos o no del contrincante, logra impont!rse; de allí tambíen la fascinación de los rudos en la lucha libre, en hockey, en
americanfoot ball, etc.; el horno ludens-espectador
moderno, lo que equivale a &lt;fecir hombre domesti- :S

�cado y sometido a normas heterónomas, encuentra
Por último, lo que se juega en un deporte es algo
en los deportes-espectáculo a ese hombre, equipo o que va estrechamente vinculado con todo lo anterior:
coequipero que se encarga de "elastificar" las nor- el poder. El poder recibido mediante el reconocimiento
mas y "lo hace jugar" mediante su hacer.
vertido en un aplauso, encerrado en un trofeo, envuelto en una medalla, impreso en un diploma o adoEl siguiente ingrediente tiene que ver con los IC- sado al premio. Está en juego el poder que brinda
mites. Está directamente relacionado con el anterior. la formación deportiva para la vida futura; está en
En el juego, ya se dijo, se requiere de un espacio que competencia, en ocasiones, la posibilidad de poder
es convencional; en el deporte está firmemente prees- compartir la riqueza social sin producir...
tablecido: la cancha, la pista, etc., implican la predestinación de un espacio que es propiedad de la
colectividad, de un aparato tecnoadrninistrativo o pro-.
t?iedad erivada. Pero hay algo más: los rarámuri, El ser humano debió cometer un "pecado capital"
cuando juegan al aro, en cada vez establecen los pun- que le transmutó su espíritu lúdico por un espíritu
tos de referencia para salir y llegar; un niño corre deportivo. El pecado lo cometió cuando hizo positras la pelota sin importar el rumbo, la distancia o bles estas premisas, cuando se separaron las esferas
los peligros; la roña o los encantados escasamente de lo público y lo privado, cuando estaba en juego
tienen límites espaciales y temporales, por lo que se el poder, cu:m1o privilegió las normas jurídicas sobre las morales, cuando aparecieron los espacios promueven a convención.
pios aunque limitados, cuando los límites... cuar.do,
En los deportes, los límites son muy importantes, en suma, las desigualdades sociales.
son uno de sus sellos distintivos: la distancia, la altura, el record anterior, el tiempo reglamentario, :,On "'El tiempo libre funciona básicamente para obtener alegria y placer (refiero a sociedades occidentaJividas y engranadas ea la
límites (y corno buen homo ludens, el deportista real- lógica y ritmos, valores y prácticas capitalistas). Ellas son dol
vivencial intenta romperlos en -algún momento. En de las más generalizadas expectativas. Pero si no se cumplen,
los deportes de cancha, de pista y campo, (¡búsquese las dosis de frustración se elevan. F.n teoría, el "tiempo libre",
por doquier!) los límites espacio-temporales no pue- elevado a categoría vital, adereu.da por la autonomía, la inteden ser más claros (otro encanto de la lucha libre: rioridad, la autogestión ... la libertad, no debería ser violado
desde el exterior. Empero, la cotidianeidad nos muestra que DO
sin límite de tiempo, y "se vale" luchar fuera del es así. La mani~ción flagrante que de él se hace mediante
cuadrilátero): la cancha es un marco rígido, anguloso los medios masivos de comunicación ha hecho devenir a aquS
e inflexible, cuyas únicas líneas curvas, suaves en en prácticas consumistas, actitudes conformis,,¡se irreflenvas...
apariencia,·pueden estar dentro del marco (¿no son,
La nuestra es una sociedad de consumo, como cualquier soacaso, flexibles las cuerdas del rlngside?). Podría penciedad capitalista. Con.'IP1';!1eotemeot.e, resulta casi imposible una
sarse en 1as pruebas competidas en la pista de 400 total libertad de elección de actividades recreativas (como no
m; cierto, pero las distancias, los tiempos y las líneas sea mediant.e la actividad liberadora del juego). El sujeto·
son inflexibles. Podríamos agotarnos en la búsqueda: ..víctima" de los medios masivos de comunicación, "bombardeado" , ate.naceado a ca.da segundo para que opte por aquello
el límite está allí.

que se le sugiere gustar, comprar, visitar, e._c., vive, ea términos reales, un tiempo libre fJCticio dictado por esas enormes
iodustrias de recreo forjadas a profeso, como Televisa, cuya
influencia sobre las masas mexicanas rebasa ya, en ciertos as~ . a la ejercida por la iglesia, las tradiciones... la cultura.
BNAH-INAH
Vcraoo 1992

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.

la región citrícola de Nuevo León

MAGNUM FESTUM
LA UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON .
1933-19931

Miguel Covarrubias
A la memoria de
Raúl Rangel Frias,
Rector Magnifico

(siglos XIX y~)

Insistir en lo fundamental, en lo
universal, pero sin atentar a lo
propio: tal sea la norma. Y máxime a la hora en que las civilizaciones industriales vacilan, se
detienen estupefactas, y se preguntan con angustia, echando una
mirada en redor, de dónde saldrán los nuevos ingredientes para
fecundiz.ar otra vez el intento hacia la felicidad y el mejoramiento
de los hombres. Acaso, en el
fondo del espíritu mexicano, batido por largas amarguras, haya
también una ascua viva que ayude
a encender otra vez la antorcha
americana. Protejamos ese fuego
interior, como protege la mano
amorosa la llama contra el viento.
Alfonso Reyes2

"Todo pueblo que alcanza un

Veronika Sieglin
Jorge Sada
·!
Ga Serra
fo

cierto grado de desarrollo se halla naturalmente inclinado a practicar la educación. La educación

es el principio mediante el cual
la comunidad humana conserva
Ytrasmite su peculiaridad física
y espiritual. Con el cambio ·de
las cosas cambian los individuos.
(...) El hombre sólo puede propagar y conservar su forma de
existencia social y espiritual mediante las fuerzas por las cuales

la ha creado, es decir, mediante
la voluntad consciente y la razón.
(...) De ahí se siguen algunas
conclusiones generales. En primer lugar, la educación no es una
propiedad individual, sino que
~rtenece, por su esencia, a la
comunidad. " 3 Esto que señala
Jaeger en la Paideia lo corroboramos nosotros en Siglo y medi.o
de cultura nuevoleonesa, libro
dado a conocer por Héctor González en el año de 1946. En esas
páginas invaluables para todo
oriundo de este suelo, o para
quien lo haya adoptado como
~uyo, el que fuera primer rector
de la Universidad de Nuevo León
anota sobriamente la conclusión
de aquellos acontecimientos: ''La
universidad quedó integrada con
las Facultades de Filosofía, Ciencias y Artes, Derecho y Ciencias
Sociales, Ingeniería, Química y
Farmacia, la Escuela Normal, la
de Bachilleres (Colegio Civil),
la Industrial y Preparatoria "Alvaro Obregón", la Industrial de
Labores Femeniles "Pablo Livas", la Biblioteca Central y el
Departamento de Extensión Universitaria. Las antiguas escuelas
y las transformadas en facultades
iniciaron sus labores desde luego.
Y pronto estuvieron funcionando
el Departamento de Extensión e
instalada la biblioteca, para lo

cual se hicieron fuertes adquisiciones de libros. No llegó a organizarse la Facultad de
Filosoffa, Ciencias y Artes". 4
Transcurridas seis décadas
desde que se decretara la creación
de nuestra máxima casa de estudios el último día de mayo, y se
iniciaran sus clases en aquel septiembre de 1933, caemos en la
cuenta de que nos encontramos
además a casi 300 años de los balbuceos de los estudios superiores
en nuestra ciudad (en 1702 abre
el Colegio Seminario un oblato,
el padre Jerónimo López Prieto)
y a 200 de la entronización del
Real y Tridentino Colegio Seminario por el obispo Dr. Andrés
Ambrosio de Llanos y Valdés,
el año de 1792 (las materias: latín, retórica, poética, aritmética,
álgebra, filosofía y teología). Y
como estamos en el umbral de
los cuatro siglos de edad -nos
referimos a Monterrey-, no podremos disimular que la mitad de
la vida regiomontana ha sido
ajena a los estudios dignos de una
sociedad desarrollada y compleja.
Siguiendo pues por este camino
de las cifras redondas, tenemos
a nuestra Alma Mater ocupando
casi un tercio de los dos siglos
de cultura superior en Nuevo
León.

o'""'

'""'

�Pero la Universidad nuestra
tiene más edad si consideramos
como su directo antecedente
aquella microuniversidad laica,
el Colegio Civil de 1857, según
las disposiciones del general Santiago Vidaurri, cumplimentadas
dos añ.os más tarde por el también general y gobernador, José
Silvestre Aramberri (todo ello a
despecho de las dificultades bélicas y políticas de la época). Mínimo centro universitario,
decimos, porque en ese Colegio
Civil se sumaban, a los estudios
preparatorios, los de las escuelas
de Jurisprudencia y de Medicina,
iniciadas con anterioridad; en
1824 la primera, y en 1826 o
1828 la segunda. Es, por cierto,
nuestra Universidad fiel hasta la
fecha a ese origen histórico, a ese
entrelazamiento de los estudios
preuniversitarios y universitarios
propiamente dichos.
Pero estamos en 1859. El éolegio Civil tiene 40 alumnos, o
70 si contamos a los de las escuelas de Jurisprudencia y Medicina.
El Lic. José de Jesús Dávila y
Prieto es- su director. Los escolares y sus maestros se reúnen
en la casona que había sido
asiento del Seminario Conciliar.
Tendrán que pasar once añ.os para
que puedan ocupar el edificio de

una sola planta que estaba situado
en la calle que lleva su mismo
nombre, en la cuadra que va de
Washington a 5 de Mayo. Allí
sigue, como sede que fue de la
Rectoría y sus oficinas administrativas, y de las facultades de Ingeniería Civil y Arquitectura. Allí
está, deformado por los cambios
dispuestos por la extrema necesidad o el exceso injustificado.
Allí siguen, marcadas por los números 1 y 3, respectivamente, las
que conocimos en el pasado inmediato como Escuela de Bachilleres Diurna y como Escuela de
Bachilleres Nocturna para Trabajadores.
Situados de nuevo en los inicios de nuestra institución educativa, advertimos cómo los
problemas no se muestran morosos: la agitación que genera el
proyecto de educación socialista
-explicación pretendidamente
exacta y radonal del universo, más la uída del gobernador que
había impulsado la creación de
la nueva universidad, don Francisco A. Cárdenas, provocan primero la inestabilidad del
rectorado del doctor Angel Martínez Villarreal y enseguida la
sustitución de la novel casa de
estudios por un Consejo Superior
de Cultura. Ocho añ.os más tarde,

en 1943, retorna la Universidad
de Nuevo León con una nueva
ley orgánica y con nuevas dependencias: la Facultad de Odont~
logía y las escuelas de Música y
de Enfermería. Perdió en cambio a la Escuela Normal y perdió también el Consejo
Universitario capacidad legal
para nombrar al rector y a los directores. Esa sería una prerrogativa del ejecutivo del estado. La
universidad en su segunda etapa
se dinamin. Oigamos de nuevo
a Héctor González: ''Tiene además el Departamento de Acción
Social Universitaria, que sustituye al antiguo Departamento de
Extensión Universitaria, y el Instituto de Investigación Científica,
puestos por ahora, respectivamente bajo la competente dirección, el primero del licenciado
Raúl Rangel Frías y el segundo
del doctor Eduardo Aguirre Pequeño. (...) Estas secciones de
la Universidad son las que han
estado más activas hasta la fecha.
El Instituto de Investigaciones
Científicas es de creación reciente, pues se fundó en tiempos
del actual gobernador licenciado
Arturo B. de la Garza, y ha iniciado sus labores con gran entusiasmo y acierto. Ha establecido
ya varios laboratorios, aprovechando en parte para ello UD

equipo proporcionado por el gobierno federal, compuesto de varios microscopios microtomos,
una cámara microtográfica de
Panphot, y diversos accesorios
ópticos, hematfmetros y lámparas que existían en el Instituto Politécnico Nacional. (...) Ha
iniciado también una serie de investigaciones geológkas y paleontológicas bajo la dirección de
un proceso especial de geología
y paleontología, para lo cual se
ha dividido el estado en cinco secciones que lo cubren por completo. Los resultados que se
~ se publicarán en las memorias científicas que fuere necesario y servirán para formar la
carta geológica de Nuevo León.
También tiene formados sus planes este instituto para organizar
con las colecciones que recoja un
museo regional de historia natural".' Esto en cuanto al
campo científico. Por su parte,
el Departamento de Acción Social atiende las humanidades trayendo ''diversos conferenciantes
de entre los elementos que laboran en la Universidad Nacional,
siendo los últimos que visitaron
Monterrey el licenciado Antonio
Castro Leal, escritor y conferenciante y el poeta Carlos Pellicer,
que acaba de dar un ciclo de pláticas literarias del 5 al 9 de fe-

br.ero de 1945" .6 Esta tónica y
este ritmo de trabajo impuesto
por el maestro Rangel Frías ~e
mantendrá y aún se acrecentará
en los siguientes diez añ.os,
cuando deje la rectoría para asumir la gubernatura del estado.
Corresponde pues a este brillante intelectual, orador, político
y escritor --desaparecido hace
apenas unas semanas-, ser el
centro energético de una universidad plural y rigurosa, fina y
sensible a los ensueños de la juventud, exigente en el desempeño
de la cátedra científica pero permeable ante las emanaciones del
arte. Su gestión se prepara desde
las responsabilidades del Departamento de Acción Social y madura cuando toma en sus manos
la rectoría. A él se deben importantes, importantísimos agregados al patrimonio espiritual y
material, tales como la creación
de escuelas y facultades (Filosofla y Letras, Mecánica y Eléctrica, Ciencias Biológicas,
Comercio y Administración,
Físico-Matemáticas, Agronomía), la edificación de la Ciudad
Universitaria, los murales de Federico Cantú en los frontispicios
de Ingeniería Civil y de Filosofla y Letras, la revista Armas y
Letras, el anuario Universidad,

el Taller de Artes Plásticas, la
Escuela de Verano, el cobijo al
poeta español Pedro Garfias, la
adopción de Alfonso Reyes como
mantenedor de nuestras tímidas
virtudes helénicas, etc. Ahora
será necesario transcribir una
larga cita que nos ofrezca el fulgor de las ideas más dignas de
un rector: "La Facultad de Filosofla y Letras es una antigua y
noble aspiración de los universitarios nuevoleoneses. A medida
que nuestra Casa ha crecido en
número de escuelas y población
escolar, precisa con mayor urgencia la integración de los diversos
estudios en una Facultad que sea
síntesis y corona de la estructura
académica de la Universidad.
(...) No sólo lo demanda el orden del conocimiento y de la cultura, donde se manifiesta la
unidad y la cohesión interna que
guardan entre sí la técnica y la
ciencia aplicada, con las humanidades y las ideas filosóficas o
de pura investigación científica.
También lo requiere la integridad
de la enseñanza moderna, la cual
debe combinar las carreras cortas de tipo popular y técnico, que
es una de las más señaladas características de la universidad
moderna, con un cuadro de enseñanza donde se reconstruya, en ....
su imagen total, la cultura hu- 8

�....g

mana. Tal exigencia se deriva de
un movimiento de compensación
y equilibrio, entre las fuerzas sociales de división de trabajo y de
especializ.ación de conocimientos,
y la superior unidad de vida y cultura que impone la realidad del
hombre. (...) La idea de la Facultad de Filosofía y Letras en
la Universidad de Nuevo León
se ciñe a los propósitos esbozados. Ahí tendrán su domicilio
propio las lenguas clásicas y modernas, la historia del hombre y
de las ciencias, las disciplinas
científicas y las ideas filosóficas.
De ese puro manantial, derramado de arriba a abajo sobre las
dependencias universitarias, ha
de brotar el ensayo o el tratado,
el poema y el discurso, la tesis
científica o filosófica en que tomarán cuerpo y asumirán categoría universal las dotes y las
aspiraciones del hombre mexicano. (.. .) Conservar e infundir
vida nueva a las fuerzas espirituales que han estructurado la fisonomía moral e intelectual de los
pueblos es una misión indeclinable de la Universidad. Es y ha
sido siempre, cualesquiera vicisitudes que se hayan abatido sobre los pueblos, un hogar donde .
se acogen igualmente ~l espíritu
universal de la cultura y los más
fervorosos sentimientos del ho-

. 1es ,,7
nor y la grandeza nac1ona
.
No cabe duda, el humanismo integrador aprendido en las obras
de los grandes maestros del pensamiento universal, marcó el hacer tenaz, muy regiomontano, del
joven filósofo que dirigió una universidad vuelta académica platónica, de un idealista que supo
gobernar a Nuevo León como si
de una ciudad-estado griega se
tratara.

Mas los tiempos cambiaron. La
rebelión estudiantil no incendió
a nuestro estado, sólo le sacudió
levemente el polvo. No se manifestó como en Alemania, Francia o los Estados Unidos. O como
en la capital mexicana. Aquí tuvimos sólo cambios de carácter
legal. Por disposición del gobernador Eduardo A. Elizondo, los
universitarios elegirían autónoma
y democráticamente a sus autoridades y los estudiantes superarían una pobre representación de
apenas siete votos en el Consejo
Universitario. Luego en 1971 llegarfan dos leyes orgánicas. La
primera, muy controvertida, incorporaba a fuerzas ajenas al hacer académico en el gobierno de
la universidad. Fue sustituida por
la actual, con el resultado de que
el gobernador dimitió. Las convulsiones se prolongarían durante

un año más. Y es a partir de esa
fecha -algo más de dos
décadas- cuando la universidad
se estabiliza de nuevo, a pesar
de su gigantismo. Ya se sabe, tra.,
la tempestad viene la calmá... y
vuelta a empezar. Es ley del
mundo que todo esté en movimiento. Por eso nada ni nadie
descansa jamás. Por eso nuestro
centro de estudios responde, ha
respondido, responderá a todos
los estímulos intelectuales, sensoriales y espirituales que tengan
como epicentro una zona del
mundo llamada Monterrey, en
Nuevo León, en México.
Un ejemplo de ese adelanto incesante y a veces asombroso nos
lo ofrece el incremento en los estudios de postgrado (maestría) organizados dentro de las aulas de
nuestra universidad. Según el
cuadro estadístico incluido en una
recopilación sobre enseñanza superior, en 1973 teníamos 420
alumnos. Diez años más tarde la
cifra sube a 1766 y así continúa
año por año, hasta 1989: 2772,
3134, 3331, 4497, 3803, 5880.'
En la actualidad, profesionales
de las más disímbolas carreras
impartidas en nuestra casa de estudios, junto a graduados de las
diversas universidades privadas
del área metropolitana, se interre-

lacionan cursando programas de
maestría bajo el signo de la Universidad Autónoma de Nuevo
León. Indudablemente, los tiempos cambian o no todo tiempo pasado fue mejor. Antes, en 1824,
seis alumnos de Jurisprudencia;
antes, en 1859, 40 estudiantes en
el Colegio Civil ... Es inútil, ante
estas cifras, agregar comentarios.
Pero no se crea que sólo fue
loable la obra del licenciado Rangel Frías. Otros muy meritorios
rectores han guiado con firmeza
y sabiduría al Alma Mater. Por
esta ocasión bástenos nombrarlos
sin hacer las consabidas diferenciaciones -porque si otro fuera
el espacio y otro el tiempo ...
Ellos son, cronológicamente,
desde el primero hasta el actual,
Lic. Héctor González, Dr. Angel Martínez Villarreal, Profr. y
Gral. Gregorio Morales Sánchez,
. Dr. Enrique C. Livas, Profr. Antonio Moreno, Lic. Octavio Treviño, Lic. Raúl Rangel Frías,
Ing. Roberto Treviño González,
Lic. Roque González Salazar,
Arq. Joaquín A. Mora, Lic. José
Alvarado, Lic. Alfonso Rangel
Guerra, Lic. Eduardo L. Suárez,
Lic. Eduardo A. Elizondo, Ing.
Nicolás Treviño Navarro, Dr.
Héctor Femández González, Lic.
&amp;.tique Martínez Torres, Dr.

Oliverio Tijerina Torres, Lic.
Manir González Martos, Dr. Arnulfo Treviño Garza, Ing. Héctor Ulises Leal Flores, Dr.
Lorenzo de Anda y de Anda, Lic.
Genaro Salinas Quiroga, Dr. Luis
Eugenio Todd Pérez, Dr. Amador Flores Aréchiga, Dr. Alfredo
Piñeyro López, Ing. Gregorio Farías Longoria, Lic. Manuel Silos
Martínez.
¿Queremos más signos que evidencien cómo la universidad
ajusta su paso a la marcha social?
Las mujeres. Muchos de los estudiantes que estrenaron los novísimos edificios de Leyes o de
Mecánica en Ciudad Universitaria, podrán recordar, sin mayor
esfuerzo, el escaso número de
alumnas en ese tiempo. ¿Un 10%
o menos? Ahora no son pocas las
carreras y las escuelas que cuentan con una población femenina
mayoritaria. Ah, por cierto, la
Escuela Industrial de Labores Femeniles "Pablo Livas" dejó de
denominarse así. Ahora es una
escuela que, sin abandonar sus
labores originales, se ha incorporado como una preparatoria
técnica más, es decir, respecto
de lo antes dicho, mixta. Terminó
pues, en la máxima casa de estudios, el anticuado segregacionismo sexual.

La universidad vive desde hace
35 años una expansión nunca detenida. Pensamos en la apertura
de una oncena de facultades más:
Economía, Trabajo Social, Medicina Veterinaria y Zootecnia,
Psicología, Organización Deportiva, Ciencias de la Comunicación, Ciencias Políticas y
Administración Pública, Salud
Pública, Artes Visuales, Ciencias
de la Tierra, Ciencias Forestales.
A éstas habría que agregar las escuelas preparatorias que sucesivamente han llegado hasta el
número 24, las escuelas técnicas,
la de Artes Escénicas, amén de
la nutrida diversificación en carreras y especialidades que se imparten en la gran mayoría de las
facultades.

Finalmente, qué enorme satisfacción tendríamos si pudiéramos
dialogar con el organizador de
aquella inci¡,fonte universidad enclavada en una zona estratégica
del norte de México, con el Iaguense Dr. Pedro de Alba, para
decirle "qué acertado estuvo usted cuando expresó el 23 de febrero de 1933: 'el establecí
miento aquí de un centro revelador de alta cultura como es la
Universidad, le dará a esta ciudad significación elevadísima, no
sólo en la parte material, sino que

�vendrá a ser también un faro, una
antorcha para el mantenimiento
de los impulsos espirituales'''. 9
A la máxima casa de estudios,
a mi Alma Mater, mi ofrenda de
gratitud eterna al cumplirse este
felicísimo aniversario. A ustedes,
señores, y al señor Rector, mi
sentido reconocimiento por su
fina cortesía.

"Un poeta en su cuarto, solo,
junto con una hoja de papel y
frente a las potencias extraterrestres que mantienen el orden y la
armonía del Universo, éste es el
hombre más libre del mundo, y
en el mundo no existe bien más
bueno ni riqueza más rica que la
libertad".

No deja de asombramos el contraste entre ese escritor solitario
que era al mismo tiempo uno de
los más limpios y competentes
funcionarios gubernamentales, y
el aire caótico, hostil, peligrosamente fratricida que respirábamos en el México de 1968.
Porque ha transcurrido un cuarto
de siglo podemos con relativa serenidad justipreciar esa ambivalente imagen. De un lado, la justa
ira o el vil rencor, la lepra de la
desconfianza, el temor al sincero
intercambio de ideas o sueños;
del otro, el escritor aislado de sus
congéneres sólo de una manera
superficial ya que frente al papel
en blanco él entabla el diálogo
más fructífero que le es dable a
los hijos de la tierra. Al restaurar la corriente entre la finitud
y la infinitud, entre el calor de
la sangre humana y la gélida marcha de los astros, el escritor cumple una de sus más altas tareas:
le concede al hombre la oportu·
nidad de trascenderse como un
ser integrado al Cosmos y a la
Eternidad.

Esto fue expresado hace veinticinco años por una de las mayores glorias de las letras
mexicanas, José Gorostiza, autor
de Muene sin fin, cuando recibió el Premio Nacional de Letras.

Pero nos encontramos enmedio
de un acto de enorme trascendencia para la vida social y cultural
de Monterrey y de Nuevo León.
La DJáxima casa de estudios reconoce por primera vez en se-

7

Rangel Frías, Rafil, "Filosotla y Letras", en Revista de ws treinla años
de la Facultad de Fiwsofla y Letras
de la UniversidadAutónoma de Nuevo
León, compil., redac. y ed. de David
Martell Méndez, Departamento Editorial / Facultad de Filosotla y Letras,
Monterrey, 1981, p. 17.

8zavala, Juan Roberto, Historia de la
educación superwr en Nuevo Le6n, la.
ed., Gobierno del Estado de Nuevo
León, Monterrey, 1990, p. 326.
9

,,'

Notas
1
~

texto, ligeramente modificado, fue

lefdo en el Club Rotario Monterrey
(Gran Hotel Ancira), el 2 de junio de
1993.

Salinas Quiroga, Gularo, Reseña hist6rica de la Universidad Autónoma de
Nuevo León, Capilla Alfonsina / Biblioteca Universitaria / UANL, Monterrey, 1983, p. 22.

RECONOCIMIENTO A ESCRITORES DE NUEVO

LEON

2

Reyes, Alfonso, "Voto por la Universidad del Norte", en Obras completas,
t. VIII, la. ed., Fondo de Cultura Económica, México, 1958, pp. 451-452.

3

Jaeger, Werrer, Paideia, trad. de Joa
qufn Xirau y Wenceslao Roces, 3a.
reimp., Fondo de Cultura Económica,
México, 1974, p. 3.

4

González, Héctor, Sigw y medio de
cultura nuevokonesa, pról. de Alfonso
Rangel Guerra, 2a. ed., Gobierno del
Estado de Nuevo León, Monterrey,
1993, p. 113.

5

/bid., pp. 122-123.

8

-

6

/bid.' p. 123.

senta años, es decir, en toda su
historia, la presencia y el trabajo
de los escritores, esos solitarios
y libres seres descritos por el
poeta tabasqueño. ¿Qué la mueve
a adoptar ese gesto, tan insólito
por novedoso, tan genuino por
mutuamente necesario? Nos atreveremos a hilvanar algunas suposiciones.
Ya en estos días el poeta y ensayista Gabriel Zaid, regiomontano a su modo, se ha declarado
sorprendido no por la importancia de la creación, sino porque
ésta haya desatado el interés del
gobierno federal. Tal cosa demuestra la existencia, hasta el
momento sólo legal, del Sistema
Nacional de Creadores de Arte,
semejante al sostenido para la investigación. Frente a estas nuevas promisorias hay que , ser
cautos y, al mismo tiempo, optimistas. Cautos porque la índole
misma del trabajo del creador,
muchas veces ajeno a claustros
Yacademias, desconcierta a quienes tienen la costumbre de mensurarlo todo y hasta de
problematizarlo todo con ardides
burocráticos. Seríamos optimistas si aceptamos lo que Zaid establece en su texto: "La música
de Bias Galindo nos ha hecho más
ricos. Sus Sones de mariachi se

han vuelto casi un segundo himno
nacional. Pero don Bias tuvo que
vivir hasta su muerte con una modestia que debería avergonzarnos". Y continúa: "Nadie niega
la importancia de la creación,
pero en la práctica no se le da
un lugar importante. Se toma
como algo dado, que ya existe,
que no se sabe cómo se originó,
ni importa mucho, porque está
disponible y nunca faltará.
Cuando se piensa en la cultura,
se piensa en la educación, en la
difusión y, últimamente, hasta en
la investigación, pero no en la
creación". Con todo, habrá que
"celebrar un sistema que permite
recompensar la creación de capital cultural" (El Norte, 12-IX1993). Estamos pues en el dintel
de un nuevo trato hacia el escritor, hacia el creador. Poco importa que las disputadas becas
sean acaparadas o casi acaparadas, al ¡,rincipio, por los habitantes de México-Tenochtitlan. Ya
llegará el día -hacia allá
vamos- en que el federalismo
y la democratización no sean realidad mostrenca, dulzona utopía.
Eso y otras cosas más pendientes
de mencionar y detallar, permitirán al escritor y a los demás
creadores respirar mejores aires.

Retrocedamos en el tiempo

para presenciar el arribo de un
trashumante poeta, llamado Pedro Garfias, a una ciudad apenas
la décima parte del actual Monterrey. Aquí se le acogió con
enorme simpatía y admiración.
Pero, capricho de la vida, también los poetas comen. Y el sustento lo obtendrá Pedro de la
Universidad de Nuevo León a
cambio de que ejerza su ministerio en Armas y Letras y en otras
importantes labores de difusión
cultural. Vivíamos, en nuestra
casa de estudios, gracias al cristal de la añoranza, una etapa que
hoy juzgamos de oro: publicaciones, conferencias, apertura de
nuevas carreras y facultades, la
Escuela de Verano, el liderazgo
intelectual de Raúl Rangel Frías,
Francisco M. Zertuche, Alfonso
Reyes Aurrecoechea y otros más,
lúcidos y apasionados, soñadores
y férreos, generosos, absoluta,
radicalmente generosos. He aquí
pues un digno antecedente de lo
que estamos percibiendo esta noche. Nuestra Alma Mater reconoció el talento peculiar de un
escritor espafiol, lo mexicanizó,
lo regiomontanizó a tal grado,
que esta tierra lo admitió ya para
siempre: a su genio y a sus restos mortales. Dice Zaid en La
poesfa, fundamento de la ciudad,
su libro-conferencia de 1963: S

-

�"una de las cosas que hacen importante a Monterrey es que Pedro Garfias haya andado por
aquí". Lo sabemos de sobra:
amor con amor se paga. La Universidad publicó la obra poética
que Garfias había escrito hasta
esa fecha (1948) mientras el escritor se confesaba prendado para
siempre del rosario montañoso
que protege a la ciudad capital
de Nuevo León, de algunas de
sus mujeres, del talento y bonhomía de sus hombres de arte y
pensamiento. Fueron aquellas,
pues, unas bodas felices. La ciudad y el poeta, la Universidad y
el escritor brindándose mutuas
garantías artísticas e intelectuales.

00

o

~

El tiempo ha seguido su marcha, y las relaciones entre los
hombres y mujeres de pluma y
la Universidad han sufrido altibajos. Hubo una época -lo
cuenta un poeta presente en esta
ceremonia- en que, por boca de
un culto y alto funcionario, "la
Universidad no patrocinaba libros
de literatura''. En cambio, la producción editorial de la Facultad
de Filosoffa y Letras ha sido incesante y creciente a lo largo de
prácticamente sus cuatro décadas
y algo más de vida. Otra cosa habremos de lamentar: el cierre de
la revista.Annasy Letras, que lle-

gara a ser la más antigua publicación de su género en todo el
país y su sustitución por nada.
Doblemente dolorosa es esa pérdida, ya que cancelar la voz de
los escritores dentro del ámbito
universitario priva a éste de la
memoria del pensamiento y la
creación tanto científica como artística. ¿Podemos adivinar cómo
sería la imagen de un páramo intelectual usando como espejo a
nuestra Alma Mater? Para obtener esa imagen detestable bastaría con que suprimiéramos de
nuestros archivos y bibliotecas
todo vestigio de esa benemérita
gaceta.
Hace apenas cuatro años el sector literario de la Universidad Autónoma de Nuevo León fue
agradablemente sorprendido. La
institución no sólo reconocería,
desde ese momento, el esfuerzo
de sus investigadores adscritos
a las ciencias naturales, exactas,
sociales y humanas. También las
empresas artísticas serían tomadas en cuenta. Aquel trabajo primordial para los creadores,
concebido a la par del académico,
vital y sustancioso, pero que no
tenía cabida en los casilleros habituales, a partir de esa fecha podía tomar el lugar que le
corresponde por derecho propio.

Todo empezó muy bien, es
cierto, aunque no resulte elegante
que sea yo quien lo diga. Se otorgaron los primeros lauros, se
mantuvo la esperanza en aquéllos
que se sabían legítimos prospectos para la obtención de las siguientes preseas. No fue así. Por
dos años consecutivos, los últimos, es declarado desierto el premio correspondiente al área
literaria. Ante esta realidad, sintiéndome de forma múltiple comprometido con el destino de las
cuestiones que en este párrafo comentamos, lanzo estas volanderas sugerencias:
-Considérese por parte de las comisiones y las autoridades universitarias
que correspondan, el tomar en CIJCml
para la adjudicación del Premio a las Ar·
tes en la especialidad de Literatura (UD
poco a semejama del reconocimiento que
esta noche se despliega) a los escritores
que tengan -o hayan tenido- otros vfD.
culos con la Universidad distintos al docente, ora como exalumnos o alUJll!d
de postgrado, ora como exprofesores «·
dinarios o profesores extraordinam1;
también
-considérese la idea de convocar e.n alguna.,¡ amialidades (o en todas) a los erodores de este arte, para que prCSCDlel

trabajos especfficos: novelas, pocmarill,
ensayos, etcétera; una modalidad deálO
de esta alternativa podría consistir e.n roservar un ado a uno solo de los gt.DaGI
literarios; de ese modo o de otro pll't

cido, el Premio a las Artes para crct

dores literarios podría vigorizarse para
bmlra y bien de los autores nuevolco~
a y tamb~n, por supuesto, de nuestra
cntraftable casa de estudios.

Llegamos al fin de nuestras reflexiones motivadas por la generosidad de las autoridades de la
Universidad Autónoma de Nuevo
León, con su Rector a la cabeza.
Si bien esta es la primera vez
-sorpresiva y placentera primera
vez- en que a los escritores de
nuestro estado, los más altos responsables de la educación superior les conceden algo así como
guirnaldas y laureles propios de
la era clásica, también es verdad
que el ser creador literario y universitario muchas veces, entre
nosotros, ha sido una y la misma
cosa. Recorramos tan sólo el pasado inmediato con respeto y devoción, y musitemos estos
nombres: Héctor González, Nemesio García Naranjo, Santiago
Roel, Alfonso Reyes, Eusebio de
la Cueva, Ricardo Covarrubias,
losé Alvarado, Alfonso Reyes
Aurrecoechea, Irma Sabina Sepfilveda, Raúl Rangel Frías...
Tato lddo por su QUl(Jr en la cermwllio tk Reconocimiento a escritores de
NUCYO León, celebrada en el Teatro UniPa'litario (Mederos) el 20 de septiembre de 1993.

(

�LA JUSTIFICACION DE LA MUERTE

Nicolás Duarte Ortega
l. Introducción
El México prehispánico lo constituye un discurso dinámico, motivante, cautivante, que subyace
en nuestra historia de dos maneras: una parte discurre por el camino de los indios muertos, que
dejaron sus huellas arqueológicas
monumentales, que conservamos
como expresión de la grandeza
mexicana. Otra parte recorre el
camino de lo que ha quedado de
los indios muertos, infiltrado en
los indios vivos. Esta segunda
parte se ha ido carcomiendo por
la antropología oficial reivindicatoria que no cesa en su intento
de modernizarlos.
Así organizamos el ejercicio
del pasado petrificándolo en las
pirámides y los museos. Ahí queremos tenerlo para que, como
dice la leyenda en el propio Museo Nacional de Antropología e;
Historia, "persista la gloria y la
fama de México-Tenochtitlan".
En cambio a los herederos étnicoculturales de los antiguos, nos
empeíiamos en sacarlos de su historicidad y en meterlos a la historicidad modernizante y
progresiva.

o

Algunos renglones hemos borrado del pueblo antiguo, renglo-

nes cuyos textos escandalizan por
su contenido: uno de esos refiere
los sacrificios humanos, que en
la historia se revelan unas veces
como realidades, otras como exageraciones y otras más como consecuencia de las presiones
sociales. Abordar los cambios en
que se han entendido es objetivo
de este trabajo, buscando demostrar que la significación que han
tenido en los últimos tres siglos
ha evolucionado, como respuesta
a lo que cada presente se ha preguntado sobre su propio pasado.
II. Los sacrificios humanos en

Clavijero
En el conjunto pragmático del sa-

cerdocio los sacrificios constituían U11a parte medular del
quehacer, como acción necesaria
para recibir los bienes divinos;
aunque no hubo en el mundo sociedad antigua que no practicara
los sacrificios, no obstante, los
mexicanos los llevaron al extremo.
En el pensamiento de Clavijero

los sacrificios ingresaban por la
puerta de la superstición. Los dioses no podrían entregar sus bienes a los hombres si éstos no se
sacrificaban por ellos. Esa superstición los llevaba a las más

crueles acciones como extraer corazones, ahogarlos en los lagos,
encerrarlos en cuevas o condenarlos_a los honrosos sacrificios g]adiatorios.
Evidentemente la práctica sacrificial i.D',onía una serie de ritos que se conjugaban con un
intenso ceremonialismo sacerd~
tal y popular. El calendario ritual
o religioso de los mexicas estaba
formado por múltiples fiestas de
las cuales la de Huitzilopochtli
era la más importante. Tal ceremonialismo cobraba visos casi
mágicos al efectuarse en la magnificencia del templo mayor, maquillado por las soberbias
vestimentas de los sacerdotes y
guerreros. El ara o piedra de los
sacrificios, además de su disefio
práctico, lucía grabados que recordaban los acontecimientos que
deseaban perpetuar.
La víctima, en el caso de la extracción del corazón, desnuda,
era colocada y sostenida por media docena de sacerdotes de los
cuales uno portaba el temerario
cuchillo. La sangre lubricaba las
paredes y al propio ídolo, mientras que el corazón era colocado
en la boca del dios.
La antropofagia en la explica-

ción de Clavijero, se mantiene
en el contexto ritual, sin llegar
ala comideración de canibalismo
ordinario, mientras que ciertas
partes no gratas del cuerpo humano, en general las vísceras,
servían de pasto a los animales
salvajes.
En ciertos casos de sacrificios,
los mexicas parecían romper todas las reglas: era en lo referente
alos niños que compraban para
ser sacrificados. Pero en este caso
se trataba de niños que adquirían
los mercaderes en lugares distana, no simplemente de niños meneas que fueran vendidos por sus
madres. Estos niños podían morir ahogados o encerrados en cue-

vas.
Si embargo, el sacrificio más
reJevante como acto de ceremonialismo y de dominio, e incluso
de diversión popular, era el que
los españoles denominaron sacrificio gladiatorio. Este sacrificio,
que era muy honorable, no era
un privilegio para prisioneros ordinarios, esclavos cebados o niiios, sino propiamente para
guerreros muy distinguidos. Su
ceremonialismo básico consistía
en honrar primero en todo lo posiole al prisionero y luego someterlo a una lucha desigual con su

contraparte mexica, es decir, otro
guerrero águila o tigre, que portaba mejores armas y toda la libertad de sus movimientos. El
resultado era indefectiblemente
la muerte del prisionero al ser
vencido. Más aún, ninguno de estos prisioneros podía quedar libre ya que hubiese sido
deshonroso para él.
Aunque Clavijero habla con la
información que en su momento
dispuso, que el prisionero del sacrificio gladiatorio quedara libre,
si vencía a sus enemigos; las investigaciones posteriores hacen
suponer que esa posibilidad era
muy remota, por el sentido religioso que para un guerrero tenía
morir para servir de alimento al
sol. A estos célebres gladiadores
también se les extraía el corazón
aunque hubiesen muerto en el
combate. La influencia de Clavijero en la reproducción de estos sacrificios ha sido reiterada
e idealizada por otros historiadores más recientes.
Los primeros europeos que llegaron a Veracruz y que tuvieron
noticia de los sacrificios humanos, estaban muy influenciados
por las formas de canibalismo de
los indios caribes que ya desde
la primera visita de Colón habían

mostrado su antropofagia. Considerando que el propio descubridor haya exagerado su
hermenéutica sobre los excesos
de los caribeños, es por otro lado
posible, que los indios costeños
que dieron noticias a Cortés y a
sus hombres sobre el canibalismo
de los mexicas, hayan también
exagerado el número de víctimas.
Por ejemplo, en la primera carta
de relación que envía el conquistador a los reyes de España se
habla de que los paganos indios
sacrificaban hasta 20,000 niños
en un año.
Los frailes franciscanos fueron
proclives a repetir esa cifra y aunque Clavijero la cita como una
cantidad anual, expresa su incredulidad conformándose con reconocer que fueron muchos y que
su número variaba de acuerdo a
las circunstancias de las guerras
y la significación de las fiestas.
Por eso Clavijero pone en duda
la afirmación de Las Casas cuya
intención era sobrecargar a los
americanos de todos los excesos.
Los sacrificios humanos alternaban con sacrificios (diarios) de
animales, como en el caso de las
codornices, gavilanes, conejos,
etc.
Para Clavijero los sacrificios 1;::

-

�americanos son efectuados en espectro de la supertición. No habían tenido oportunidad de recibir
la verdadera religión como le sucedió a otros pueblos. El jesuita
informa a Europa que la sorpresa
y repudio a las formas sacrificiales americanas, fueron también
practicadas por las sociedades antiguas de aquel continente y parece reconocer, también, que
debían comprenderse en el contexto evolucionista de la superstición a la racionalidad. En todo
caso, es relevante descubrir esos
enfoques en un religioso del siglo XVIII.

m. Los sacrificios humanos en
Orozco y Berra
El planteamiento de Clavijero sobre los sacrificios es el de un religioso racional, que concibe la
fe precisamente en un marco de
cierta racionalidad, pero no deja
de ser el enfoque de un religioso.
En el caso de Orozco y Berra estamos ante los planteamientos de
un creyente laico.

N

Orozco y Berra aunque no lo
cita, desarrolla su información y
parte de su interpretación siguienuo los planteamientos de
Clavijero. Las citas de pie de página de su trabajo refieren a Tor-

quemada, Mendieta, Motolinía,
Bernal, Durán, Sahagún, etc.,
mas sin embargo, su seguimiento
es un tanto parecido al del monje
jesuita. No obstante, hay una diferencia radical con aquél: no
sustenta los sacrificios en la superstición, sino más bien en el
ritual del culto. No atiende demasiado lo que subyace en el
culto, sino el culto mismo.
Añade algunas consideraciones
acerca de la antropofagia distinguiendo perfectamente del canibalismo e indica nuevas
alternativas, entre ellas, los pactos para darse víctimas en tiempos de paz. El ejercicio de los
sacrificios era para Oro1.00 acción
y ritual o ~1 ritual de la acción.
Distingue los sacrificios de una
mera carnicería aunque su cruda
descripción as( lo pareciere.
Sus referencias a los sacrificios
desfilan por las mismas modalidades enunciadas por el jesuita,
siendo más detallado en la descripción de las ejecuciones. Seguramente tuvo más tiempo,
mayor disposición de fuentes y
cierta visión para desligar aquel
pasado sucedido en el territorio
antiguo, mas no en los mexicanos decimonónicos. Resuelve de
igual forma el asunto de la mo-

ral histórica afirmando que también las naciones del viejo mundo
habían procedido de maneras 11&amp;mejantes. Por eso rompe con el
pasado carnicero cuando afirma
que la idea de la divinidad es innata al hombre, pero asocia al
culto el amor y el miedo.
Eso tenían los mexicas, amor
y miedo a sus dioses, por amor

se sacrificaban y por miedo a la
muerte de sus dioses se morían
ellos mismos. El sacrificio era
entonces una forma de expiación
de culpas. Al sacrificarse gowso,
el guerrero sabía que viviría en
su dios: el sol.
Cuando tiene que llegar a la
incontrovertible realidad de que
en el pasado de México hubo sacrificios humanos, se mira obligado a tomar la alternativa de
aceptarlos por fe religiosa, prefiriendo las inmolaciones del
hombre a la ausencia de dios. No
deja de profesar su fe cristiana
frente al ateísmo, pensamiento
que en Clavijero es inexistente.
Respecto a la antropofagia de los
mexicanos reprocha la misma
condición a otras naciones del
globo y encuadra la antropofagia
mexica como estrictamente ritual
Su argumentación es bastante lógica al distinguirla del caniba-

lismo. Ejemplifica recorriendo
los casos de la solemnidad con
la que se comía la carne de un
cautivo de guerra. Apoya sus argumentos con los ejemplos de que
los mexicas derrotados por los
españoles, no fueron capaces de
comerse a alguno de ellos, para
satisfacer la terrible hambre que
padecieron en la guerra contra
los europeos.
Orozco expresa la recuperación
del pasado religioso de los mexicas, de las fuentes dejadas por
los cronistas; no polemiza con
ellos, no trata de confirmar ni de
refutar a los franciscanos, más
bien intenta reinterpretar bajo el
esquema de una nación que se
consolida, que tiene un pasado
al que no puede renunciar ni negar, y que trata de verlo como
la exigencia ritual de su religión.
Pero cuando tiene que llegar a
una conclusión, presenta la alternativa de la mestización. Es·decir, ese pasado está ahí, como lo
está también para las otras naciones que hicieron sacrificios y fueron antropófagas, pero que hoy
son naciones cultas. Lo que pasó
antes en su territorio, fue de su
territorio, pero no de lo que ahora
somos. Así México tuvo su pasado antropofágico pero hoy somos mestizos y además
aistiaoindos. No somos pues ya

paganos ni asesinos. Somos otro
pueblo. Su conclusión es contundente cuando afirma: "Ni remotamente se vea en lo escrito la
aprobación del sacrificio humano, ni mucho menos el comer
de la víctima". (pág. 168).
IV. Los sacrificios humanos en
Johanna Broda
La interpretación de Clavijero es
del siglo dieciocho, la de Orou:o

y Berra del siglo diecinueve y la
de Broda del siglo veinte. Cada
uno con los pensamientos de su
siglo bien metidos en la cabeza.
Para Broda los sacrificios tienen que ver con el templo mayor.
Ahí está la clave de referencia
para entender lo que significan
a la sociedad mexica. El templo
mayor es la obra magna del estado mexica, su construcción, su
crecimiento, su magnificencia y
su foqliismo ceremonial, están
conjugados con el crecimiento,
reproducción y consolidación del
estado, en la medida en que los
diferentes tlatoanis han ido emancipando a su nación y luego dominan a las vecinas.
A medida que el estado azteca
aumenta su fuerza, aumenta también el volumen de sacrificios;

Broda no está muy preocupada
por limitar aquellas prácticas con
elementos subjetivo-religiosos, ni
con rituales irrenunciables.
Para ella lo importante es qué
tanto el gobierno mexica había
de mostrar su poderío a los reinos vecinos y qué tanto debía
mantener a su pueblo en el contexto de una ideología religiosa
que sirviera como instrumento
político. Adquirir víctimas era
una necesidad para ofrendar a los
dioses y una razón para ampliar
dominios, establecer tributos o
mantener el terror. En ella hombres como Tlacaélel o como
Moctezuma I, inventaron las guerras aprovechando su triple papel de sacerdotes, guerreros y
jefes de estado.
Los mitos jugaban un papel co-

hesionador del pueblo y como
toda ideología es un conjunto de
ideas, valores, juicios, costumbres, prácticas, etc. impuestas
por una clase dominante del poder político y económico, resultaba posible, disponiendo de estos
instrumentos, -convencer al pueblo de la conveniencia de las guerras y los sacrificios.
Cuando tiene que abordar el
asunto del sacrificio y del cani-

........
IÑ

�balismo da su lugar de ritual a
estas prácticas, reproduce las diversas formas de ejercicio: niños,
decapitados, desollados, despeñados, encerrados, descorazonados y gladiatorios. Advierte que
todas estas formas eran aplicables
generalmente a individuos no mexicas, acción que nos parece elemental porque de lo contrario
hubiese precipitado un movimiento en contra.
Para Broda las prácticas del sacrificio y la antropofagia seguramente no fueron un invento
mexica, sino que tal vez se remontan hasta el horizonte preclásico apoyando su afirmación en
algunos elementos arqueológicos,
los cuales por cierto son bastante
evidentes.

V. Evolución de los sacrificios

-·
'V

El mundo occidental no constató
los sacrificios porque al llegar los
españoles al imperio mexica, sólo
recibieron referencias de aquellas
atroces formas de exterminio ritualizado. Fueron los enemigos
de los mexicas quienes denunciaron las prácticas religiosas inhumanas y los españoles, frailes o
militares, se espantaron por tales
informes. No sabemos qué tan~o
los enemigos de Moctezuma 01los

pueblos dominados y tributarios
exageraron, para crear más odio
contra los mexicas y más apoyo
de los extranjeros. No se olvide
que la conquista, además de una
obra militar, fue una obra de estrategia política, en que lograron
aprovecharse y canalizarse las
enemistades internas.
Así mismo, tampoco puede
soslayarse las predisposiciones de
los españoles, hacia la exageración del culto religioso. Su larga
lucha contra los árabes y sus reservas hacia los judíos, los habían
templado en sus concepciones religiosas para defender al cristianismo, aun contra molinos de
viento. Recuérdese, si no, el grito
de guerra "Por Santigo... !" que
los hombres de Cortés lanzaban
a la hora de avalanzarse con sus
desiguales armas sobre los indígenas. Según la tradición medieval españJla, el apóstol Santiago
había recorrido la península enseñando la palabra de Cristo; él
había cristianizado España. La
España que en 1492 había derrotado en Granada, el último reducto de los musulmanes, se
lanzaba por las Indias Occidentales, en una nueva cruzada contra
paganos desconocidos, cuyas primeras noticias habían salido de
los viajes de Colón, cargadas del

discutido sentido que el Almirante daba a las prácticas de le.
antillanos. Por fortuna Tzvetan
Todorov ha contribuido a entender la cuestión del otro, del que
no era europeo y la significacioo
de sus signos de vida y costumbres.
Un tercer aspecto en el desarrollo de los sacrificios humaD(I,
o más precisamente de cómo se
entendían en la conquistadora sociedad occidental del siglo dieciséis, fue la •mentalidad
religioso-francisqma y su influmcia inicial en.la &lt;fivulgación. Dueños de un espíritu místico y
ascético cuasi divino o por lo•
nos mesiánico, los franciscanos
encontraron en el sistema religioso mesoamericano, las propia
puertas del infierno. Por su meDle
no pudo entrar la idea de que
aquellas prácticas tuvieran sentido para los mexicas. Lo único
que podía ser todo aquello era un
conjunto de demonios. Conver·
tida la religión mexica en id61atra y demoníaca, su exterminio
y desprestigio eran formas eficaces para acabarla. Uno de~
matices de divulgación, por ci~
no conscientes de los franciscanos, fue la exageración de los sacrificios. Debemos aclarar que
ellos efectivamente creían en los

demonios, recibían revelaciones
y avalaban los números que cita-

ban de miles de corazones extraídos en cortos periodos.
&amp;tas fueron, en nuestra ma-

nera de ver las cosas, las primeras variables que determinaron

las interpretaciones primarias de
los sacrificios humanos. Ha de
entenderse que los mexicas jamás invitaron a los españoles a
las fiestas de Huitzilopochtli; que
por lo tanto, lo que los españoles
escribieron de ellas fue mediado
por los lugares sociales que ocupaban los diferentes cronistas y
la contextualización de sus interpretaciones. Empero con todo
eso, las versiones han persistido,
aunque en el mundo de la academia, matizadas por los contextos
explicativos y específicos que la
modernidad ha ido requiriendo.
Por eso ubicamos a Clavijero,
Orozco y Berra y Broda, en los
contextos sociales en que vivieron, cuando reconstruyeron los
sacrificios (para el caso de los dos
Primeros pues la tercera está con
vida). La colonización de México
apresuró las mezclas étnicas imp~sando la mestización, poblaetón que fue cobrando relevancia
poco a poco, tanto por su número

como por su papel social. Dos
siglos después de la conquista el
pasado se va tornando selectivo,
se va filtrando y el presente de
entonces va construyendo explicaciones diferentes sobre su pasado. Así entendemos el
pensamiento de Clavijero en el
esquema de la racionalidad muy
propia de la Orden Jesuita y muy
coherente también con la racionalidad de su época. Al fin, ubicar los sacrificios en la
superstición, eliminada una vez
que se abrevó en la verdad cristiana, era una manera de decir
que aquel pasado era irrepetible.
Por otro lado, nos parece recurrente la intención de no hablar
más de indios y de blancos, sino
de americanos, nuevos y diferentes a unos y otros.
Las posibilidades interpretativas de Orozco se mueven en el
terreno del positivismo emergente, institucionalizado en México desde la segunda mitad del
siglo XIX.

La nación que para 1880 ha logrado salir de las guerras civiles,
busca consolidar su presente y
construir su nuevo pasado. Ese
neopasado sólido tiene por antonomasia política que salir del propio Estado. Lo preamericano es

reconstruido con su grandeza, su
magnificencia, sus pirámides y
su calendario, su ciencia y su religión.
Positivas cosas se pueden destacar de ese pasado, mas de aquel
que no puede borrarse porque los
cronistas del dieciséis lo dejaron
documentado, y en el concepto
del historiador positivista la
fuerza del documento es indestructible; hay que suavizarlo por
las preguntas que se hacen al pasado.
¿Fueron realmente unos carniceros los sacerdotes mexicas?
El lng. Orozco se contesta que
no, que todo aquello era una vieja
tradición, un viejo ritual, que los
tlatoanis habían tenido que ejecutar. Era un ritual irrenunciable.
¿Fueron caníbales? Tampoco,
porque sólo comieron carne humana en el ejercicio de su ritual
y siempre considerando la carne
como sagrada. Nunca comieron
humanos por hambre o por gula.
Así que los prefiere idólatras a
ateos. Mejor que tuvieron una religión a que fueran ateos, porque
ya a finales del siglo anterior eso
sí era imperdonable.

-

Broda, que se mueve en el e;

�PARENTES1s·

Ana Margarita Ríos Farjat
abaje ctel materialismo histórico,
se encarrila por la vía de la formación del estado. Lo que pasaba
con los sacrificios era un iceberg
del poder que los gobernantes se
empeñaban en consolidar, apoyándose en la ideología expresada
por la religión. Evidentemente
que la simbiosis ideológica del
poder político y religioso se convertía en el caldo del cultivo para
la dominación. El terror sobre los
enemigos se imponía invitándolos a los festines de extracciones
de corazones, en que se comprobaba el favor que los dioses entregaban a los mexicas.
Es el poder militar del estado
y su dominación ideológica lo que
mántiené él "estadó de cos·as".
Tal vez Broda piensa en el estado dictatorial latinoamericano,
muy propio todavía de los años
sesenta de nuestro siglo, cuando
recuerda que de hecho, la urgencia de mantener la dominación
mexica, aumentando los sacrificios, era para seguir demostrando
que los mexicas eran el p~eblo
elegido del sol.

Broda, Johanna. "La expansión imperial mexica y los sacrificios del Templo Mayor". En Mesoamérica y el
centro de México, compilado por-Jesús Monjaraz Ruiz. INAH. 1985.

IO

Orozco y Berra, Manuel. Historia Antigua y de la Conquista de México.

Cierro los ojos
Una mano
en mi frente
me aísla
del tiempo

--{&gt;

Dentro de mí
la vista
se pierde
en los sueños
que veo
sin dormir
Cierro los ojos
una mano
me envuelve
El olvido
acaricia
mi frente
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Bibliografía
Clavijero, Francisco Javier. Historia Antigua de México.

ANTES DE DORMIR

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�AMOR DE AGUA

PARENTESIS

Me va llegando la canción de tu imagen
y yo la sigo
y yo la canto
repito tu imagen con mis labios
y hago tu nombre con las manos de mi nombre

Invento otra hora
en la misma hora
sólo para mirar
afuera
cómo llueven
cómo callan
mis palabras
por sí solas

Dejo que me lleve
la lluvia de tu voz de agua
tu voz acuarela que escurre al aire
y tu imagen toda
que es un canto perdido
una noche disuelta
una música líquida al eco de marzo
Se quiebra el instante
y me uno a ti en el canto de ti mismo
me uno a ti como al naufragio
donde yo me quiebro tras tu paso
Soy ahora
el oleaje del viento que te nombra
soy el agua de tus ojos y tu voz de agua
Yo soy el canto
que se rompe como un sueño
y se extiende
en la playa transparente de tu imagen

00

POR UNA FOTOGRAFIA DE MANUEL ALVAREZ BRAVO

Deja un momento la plaza
Viene a darnos la sorpresa
lleva un carrusel en el ojo derecho
y el galope de la feria reinventándole su cuerpo
Ha venido al fin del pueblo por nosotros
empuja el juego de cortinas
de la abuela
Se asoma
el caballito no sabe que lo observo

-...

\Ó

�EL BAUL RECEPTACULO DE LA VIDA
SUBCONSCIENTE Y VEfilCULO
DE LA EMANCIPACION FEMENINA
EN TESTIMONIOS SOBRE MARIANA
Patricia Rosas Lopátegui
Jaf1:tes Casey Reed
DE LA MUERTE SIN FIN

Gorostiza:
Yo no quiero consumir
lo que respiro
Yo tengo hambre
del aire
que me aspira

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1111)1"'

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El tema del exilio es una de las
constantes en la obra de Elena
Garro. Es bien sabido que la
misma escritora mexicana ha sufrido el ostracismo debido a la
reacción tradicional que levantó
su postura feminista de igualdad
política y económica para ambos
sexos y todas las clases sociales. 1El exilio experimentado por
la autora en diferentes aspectos
de su vida se refleja a lo largo
de su producción literaria. En la
obra de teatro Andarse por las
ramas, 2 la sociedad confina a
Titina a la soledad y al aislamiento por rechazar el autoritarismo de su marido; en la
mayoría de los relatos de Andamos huyendo Lollr madre e hija
sufren el exilio político y viven
marginadas bajo una tensión psicológica que las va deteriorando,
pero logran salir adelante gracias
al poder de su imaginación que
1as alivia del ostracismo; en La
casa junto al rfo4 la guerra civil
española expulsa del país a Consuelo y a su familia creando una
crisis de identidad en la protagonista, quien al regresar al pueblo
de sus orígenes es asesinada por
aquéllos que robaron su herencia,
reencontrándose consigo misma
Ycon los suyos en la muerte,
único camino que le deja la sociedad materialista en la que vive.

En este artículo nos proponemos examinar el tema del exilio
en Testimonios sobre Mariana en
donde Garro lo usa en un continuo de significados. En un extremo está el exilio que sufre el
personaje central siendo hija de
un oficial zarista, pues el triunfo
de la revolución bolchevique la
obliga a romper los lazos con sus
orígenes y la victimiza; y en el
otro, el exilio que ella se impone
al abandonar a un grupo social
y cultural opresivo dejando atrás
el pasado negativo, tratando infructuosamente de lograr su
emancipación. Lo que tienen en
común los dos extremos del continuo a nivel·psicológico es la repetición de los mismos actos en
la búsqueda por resolver la función de la familia, del amor y de
la identidad.
El baúl es el símbolo universal de esperanza materna que
Elena Garro utiliza para encapsular los procesos complejos de
la identidad que se desarrollan
durante la vida de la protagonista.
Más específicamente, para Mariana el baúl representa la búsqueda por satisfacer y desarrollar
el potencial humano, la vida profesional y el amor. También vamos a ver que el baúl y su
contenido simbolizan la deshu-

manización y la obstaculización
del potencial humano cuando la
persona es reducida a ser un objeto. Decimos esto porque Mariana es representada a través de
sus esperanzas frustradas condensadas en los objetos guardados
en el baúl y no a través de sus
logros personales. Garro utiliza
la metáfora del baúl como símbolo de la esencia de Mariana
para indicar que la sociedad materialista y masculina chauvinista
continúa hasta hoy día percibiendo a la mujer como un objeto.
La autora expone el asunto del
exilio en el segundo de los tres
testimonios. El lector entra en
contacto con el baúl a través de
Gabrielle, narradora de este relato. G~brielle entra en la historia cuando la protagonista le
consigue un puesto en la oficina
de su esposo Augusto, desempeñando un rol materno para la pareja. Este papel la coloca en la
posición de ser responsable de sus
"hijos", sobre los que no tiene
ningún poder. Gabrielle se debate
entre los aspectos positivos y negativos de la pareja. Por un lado
se siente atraída por Augusto
como arqueólogo y diplomático
famoso, quien a los ojos de la na- ....
rradora a veces es agradable y ~

�lo idealiza, y por otro, relata el
abuso, el terror y la persecución.
que le inflige a Mariana. Tam-·
bién muestra el favoritismo y fidelidad a su jefe cuando
concuerda con él y actúa como
una de sus agentes en la persecución en contra de su amiga. En
la narración de Gabrielle, Mariana adquiere las características
de una niña irresponsable, herida,
y las de una mujer seductora y
potencialmente peligrosa para
Augusto. Vamos a ver que el baúl
es el símbolo usado como mecanismo para revelar los recuerdos
y los miedos de estos personajes
en sus relaciones interpersonales.
A través del testimonio de Gabrielle el lector descubre el pasado de Mariana:
...supe que Mariana era la hija de-un
oficial zarista y de una seflora de San
Petersburgo que huyeron al Extremo
Oriente~ de la derrota sufrida
por el Ejbcito Blanco. Irina los encontró en Sbangai cuando la pcquena
troupe de ballet de Ana Pavlova pasó
por esa ciudad y se prendó de la pcquefla Mariana, espectadora harapienta que seguía a los bailarines por
todas partes. Hubo una reunión y ®cidieron adoptar a la pequcfta familia perdida en la miseria. Mariana se
convirtió en su discípula predilecta.
Entró primero en los coros y enseguida pasó a segunda figura. Empezaba su brillante carrera, cuando en

una gira a Sudamérica, Augusto la
conoció y se cmpeM en casarse con
ella, desp~ de prometer solemnemente que no se opondrfa a que Mariana continuara e.o. el ballet. ¡Fue el
fin! Mariana no salió de aqucl pafs.
"Sus padres fueron a buscarla y
nunca salieron'' ... , cscuc~ decir a
Vasily ... Preferí no mirar a los dos
viejos i n c ~ sobre su pasado, me
pareció estar en un lugar imólito en
donde se corda un telón para dejar
-ver un hermoso espectáculo invisible:
el sencillo y trágico misterio de la
vida de Mariana. (278-79)5

Garro traza el curso del mapa
de la familia exiliada y su efecto
en los procesos complejos en la
formación de la identidad. El exilio le produce a Mariana des&lt;r
rientación, dejándola sin raíces
culturales. La vida con sus padres
en países extranjeros se desarr&lt;r
11a sin seguridad y sin estabilidad,
lo que le impide identificarse adecuadarDEmte con ellos. Sin embargo, tos comienzos trágicos en
el exilio le dan a Mariana la oportunidad de encontrarse a sf misma
en el ballet. "La pequeña
troupe" de bailarines se convierte
en la familia ideal para Mariana,
o toma el lugar de la familia traumatizada por el exilio.
Durante la infancia y la adolescencia las cargas afectivas residuales son claves para formar la

identidad. D.W. Winnicott6
dice que el medio ambiente proporcionado en el que crea: el individuo debe ser seguro y digno
de confianza, y no en transic:ón
o con cambios continuos. Cuando
no es seguro ni estable, 1a persona
tiene que adaptarse al medio ambiente facilitado para formar los
procesos de maduración, y eso
le ocasiona desorientación y conflicto. Winnicott señala también
que si el niño es despojado de un
medio ambiente positivo experimenta una fuerte pérdida.7 En
otras palabras, cuando las necesidades infantiles no pueden ser
satisfechas después de haberlas
tenido cubiertas, el niño sufre dJ'
efectos negativos o traumas en
el proceso de maduración.
F.ste es el proceso que vive Mariana. El exilio la deja sin casa,
sin raíces, sin el medio ambiente
adecuado. Para Gaston Bachelard: "La casa natal es más que
un cuerpo de vivienda, un cuerpo
de sueño" que sostiene "en sus
brazos" a la infancia inmovil.1
De acuerdo con él, la casa es el
primer universo del ser humano:
" ...es el cuerpo de imágenes que
dan al hombre razone:; o ilusiones de estabilidad. u 9 En ella
coexisten la seguridad y la aventura porque la casa es celda y es

mundo a la vez. Garro usa hábilmente la metáfora del baúl para
representar la casa natal y el medio ambiente adecuado de la pr&lt;r
tagonista. El baúl verde simboliza
la esperanza de Mariana de tener
una casa que permanezca con ella
para sentirse unida a sus raíces.
Una vez que Mariana se casa
con Augusto, su brillante carrera
de bailarina se trunca. A través
del matrimonio continúa el
trauma experimentado con su familia exiliada. Cuando Augusto
le impide bailar, es exiliada de
la vida profesional. Mariana permanece atada a su marido a pesar de que la controla y no la
apoya en ningún aspecto de su
vida, porque necesita el matrimonio para reconstruir las experiencias vividas con su familia en
una repetición compulsiva. 10
Asf, las experiencias trágicas se
acumulan paralizándola emocionalmente y formando una identidad en conflicto. Gabrielle dice:
La vida de mi amiga no era su propia
vida, estaba determinada por personajes que se acercaban a ella, dejaban su huella y desaparecían. Mis
recuerdos de Mariana son dispersos
Y~ siempre en relación con gru~
pos o personas Inesperadas, que la
COiocaban al situaciones imprcvisw,
quizá porque ella carecía de apoyos

sólidos y se movfa mtrc aqud1as ptts con el sooambulismo de las personas sin rafees, sin dinero y sin
familia. (194)

De las palabras de la narradora

se desprende el ~ntimiento de
que Mariana no ha podido ser ella
misma. La huella que dejan en
la protagonista las personas con
las que se relaciona es metáfora
de las características únicas que
cada individuo ha impreso en ella
y en su vida. Estas huellas repre•
sentan las introyecciones11 y los
objetos internalizados12 que Mariana ha hecho parte de su personalidad. Según Gabrielle, su
amiga se encuentra casi siempre
desconcertada, deprimida o desorientada. La identidad en conflicto de Mariana la lleva a sufrir
una vida sonámbula en su matrimonio, y la hace vulnerable ante
su esposo, quien la reduce a un
objeto sexual hermoso para atraer
y complacer a sus amigos. El sí
mismo social13 de Mariana es
tan fuerte y necesario para sobrevivir socialmente y en su matrimonio que el sf mismo verdadero
sólo vive en sueños.
Sin embargo, según Gabrielle,
Mariana solla repetir: "'Desapareceré algún día', ..." (252). Esto
indica que ha planeado dejar atrás
el doloroso pasado vivido con

Augusto. Dos días antes de desapare€er, Mariana le pide a Gabrielle que saque del apartamento
de Barnaby un baúl verde y c&lt;r
toque otro igual pero vacío. Barnaby es otro de los agentes de
Augusto en su tarea de oprimir
a Mariana, y amante de ésta a instancias de su marido. El baúl que
deja Mariana en el apartamento
de Bamaby contiene un mensaje•
concreto para Augusto. Es el día
de su emancipación. Gabrielle relata lo sucedido en la oficina de
su jefe dos días después de haber
intercambiado los baúles:
-Gabridle ¿podría usted darme una
explicación sobre ese balll?
Scgu1 con la vista d gesto de su mano
y encon~ el batll que acababa de dopositar en la casa de Boris.
-¡Abralol -me ordenó.
...Lo abrí y lo encontré lleno de periódicos.
-Observe que todos llcvan la fecha
de la desaparición de Mariana
-explicó Augusto. (234)

El pasado queda representado
por el baúl fall!O, cuyo contenido
alude a la liberación de Mariana.
:Este baúl es símbolo del sí mismo
falso, y los periódicos representan la fecha en que el sí mismo
verdadero no puede tolerar más
la opresión de la vida bajo el der
minio del falso. Esta es la manera
dinámica en que Garro describe

�la complejidad y el dolor de la
separación que confronta Mariana, pues al mismo tiempo la
protagonista siente la necesidad
de ser amada, ser socialmente
aceptada y poder culturalmente
identificarse con otros.

.t .

~

....

Mariana desaparece dejando el
baúl auténtico con Gabrielle. .
Esta, después de que su amiga
desaparece, teme que Augusto se
entere de su complicidad con Mariana y la despoje de su empleo.
Así que lo lleva a la casa de Boris, uno de los rusos exiliados
amigo de la protagonista. A la
muerte de éste cinco años después
de la desaparición de Mariana,
Vasily le regresa el baúl a Gabrielle. La narradora entra nuevamente en conflicto: se siente
avergonzada porque no ha sido
la amiga fiel, no ha correspondido al amor y a la confianza de
Mariana, y al mismo tiempo.
tiene que seguir cuidando su posición con Augusto. Gabrielle recoge su diálogo con Vasily, otro
amigo ruso de Mariana:
"-Llévelo a su casa, Mariana
la quiso tanto-a usted ... me dijo
Vasily. Me avergonzaron sus palabras y me rehusé. No deseaba
complicaciones con Augusto después de tanto tiempo y preferí llevario a la casa de Irina" (277).

Gabriell~ abre finalmente el
baúl acompañada de los amigos
de Mari~ y nos describe cada
uno de suS'objetos. El primer secreto que extraen del
baúl/útero/casa tiene que ver con
la infancia: "En su interior encontramos a varias muñecas viejas envueltas en papel de seda,
algunas eran de Natalia y otras
orientales. Habían pertenecido a
Mariana, ... " (277). Las muñecas representan la niñez y la maternidad. Son símbolo del interés
por aprender el rol como mujer
y como madre. De acuerdo con
Winnicott,14 el juego con las
muñecas significa el desarrollo
de madre/mujer objetr&gt;s intemalizados. Cuando una de ellas le
guiña un ojo a Gabrielle, es como
si Mariana la hiciera una vez más
su cómplice en contra del autoritarismo de Augusto. La narradora cuenta: "Las muñecas me
miraban con fijeza y de pronto
una de ellas me guiñó un ojo''
(279). Aquí el lector tiene la
oportunidad de descifrar el simbolismo conectado con el baúl.
Recordemos que la última vez
que Gabrielle ve a Mariana es
cuando le pide que saque el baúl
de casa de Barnaby, y en aquel
momento su amiga le guiña un
ojo: "-A las cinco de la tarde
saldré con Barnaby. Usted entra,

saca el baúl que está frente a la
ventana de mi cuarto y deja éste
-me dijo guiñándome un ojo y
mostrándome un pequeño baúl
verde.. ;'' (124).

patillas de ballet:
Vi que Irina sacaba del batU varios
pares de 1.apatillas de baile, algunas
más pequenas que las otras. Reconoció dos pares y los contempló con

amor.

El guiño es la herramienta
usada por Garro para mostrar las
introyecciones que Mariana crea
para sentirse amada por su objeto
materno Gabrielle. La narradora
es forzada a ser parte de la conspiración de su amiga y guarda el
baúl de Mariana, como una madre protegerla a su hija. De esta
manera Gabrielle recibe el amor
de Mariana y ésta se siente amada
por su amiga.
El otro guiño de la muñeca corrobora las palabras dichas por
Vasily sobre la fugacidad de 1a
existencill: "'La vida es un cerrar
y abrir de ojos', dijo Vasily.
Volví a mirar a la muñeca oriental de ropas harapientas y comprobé que continuaba mirándome
con fijeza ... ; volvió a guiñarme
un ojo." (279). El traje harapiento de la muñeca refleja la pobreza a que fue reducida la vida
emocional de la protagonista: le
arrebataron su país, sus raíces,
su inf~cia, sus esperanzas artís-

ticas.
El segundo secreto son las :a-

-Las primeras puntas de Natalia ...
--exclamó.
-1.Y esas otras? -preguntt se.ftalando unas muy viejas atadas a las

de Natalia.
-Son las primeras puntas de Mariana. La costumbre es conservarlas...
De aquellas zapatillas de seda desgarrada se desprendía una enorme tristt.za que invadió la habitación y la
pobló de fantasmas. (277-78).

Las zapatillas de ballet simboli7.an la identificación de Mariana
con sus rafees rusas, su identidad
e individualización, as{ como sus
aspiraciones frustradas de ser una
artista, de desarrollar su espíritu
creativo. Mariana casi siempre
viste zapatillas de ballet. Gabrielle lo anota en varias ocasiones:
"Llevaba el cabello rubio suelto
sobre los hombros, usaba pantalones y calzaba unas viejas zapatillas de ballet" (138-39). Esto
revela la esperanza de Mariana
de poder ser ella misma y no lo
que Augusto quiere que sea. Según Gabrielle, Augusto dice de

Mariana: "-Me·odia porque no
comparto su admiración por el
ballet, ese arte decadente, síntoma de la posibilidad de un peligroso bonapartismo" (146-47).
El comentario de Augusto refleja
más que nada su rol de pequeño
dictador con Mariana. Augusto
usa la racionalización como defensa para reducir su culpa por
atacar a su mujer y no dejarla ser
ella misma. Recordemos que éste
le prohíbe bailar y que lleve a su
hija Natalia a clases de ballet. Sin
embargo, a veces Mariana escapa
a la vigilancia de su marido y,
en secreto, Natalia asiste a clases de danza. El proceso de introyección queda descrito cuando
Mariana revive su pasado y la esperanza de ser una bailarina al
llevar a su hija a las lecciones de
baile, y Natalia acepta esta introyección para recibir el amor de
su madre. Las zapatillas de ballet
guardadas en el baúl representan
la formación de la identidad de
Mariana durante su niñez, sus esperanzas de adulta y la relación
con su hija como madre.
El tercer secreto guardado en
el baúl son las cartas de Vicente:
"La sorpresa la hizo soltar un
enorme paquete que se desparramó en el suelo llenándolo de
cartas azules y todos supimos que

eran las cartas de Vicente."
(279). Las cartas representan el
amor perdido o el amor ideal. La
relación Mariana/Vicenoo éstá
fincada en el fracaso, pues los dos
estaban casados. La fantasía del ·
amor ideal es todo lo que queda
de esta relación simbolizada en
su correspondencia. Mariana
mantiene su fantasía de lo que es
el amor a través de las cartas, y
necesita dicha fantasía debido a
la relación negativa que tiene con
Augusto. Las cartas simbolizan
la esperanza de que hombres y
mujeres encuentren la manera de
amarse en una relación real y no
en una ideal.
Sólo en el último párrafo del
testimonio la narradora nos comu.nica la existencia del diario
de su amiga: "También guardo
el diario de Mariana, estaba en
el fondo del baúl, se lo dejaré a
Gerard cuando yo muera, será
hermoso que alguien sepa la trágica verdad sobre una bella desconocida, antes no se lo daré a
nadie, ... " (282). El diario significa el propósito de organizar las
experiencias de la vida para entenderla mejor. El hecho de que
el diario se encuentre escondido
en el fondo del baúl puede ser
metáfora de que los problemas
de Mariana están escondidos en ~

...

�el inconsciente y de que nadie
puede asomarse a él, lo cual habla a la vez de sus esperanzas y
deseos de que alguien lo descubra y pueda ser amada y comprendida. Garro indica que
conocerla y comprenderla resulta
fundamental para poder amar su
sí mismo verdadero.

.-

\O

N

Vemos que los tesoros tan celosamente guardados por la protagonista nos revelan que el baúl
está conectado con el exilio de
su pasado y la emancipación de
su presente. El baúl símbolo de
la casa natal representa el pasado
mezclado con el presente y las
expectativas para el futuro. Mediante este símbolo Garro muestra la manera en que Mariana
confunde las tres fases temporales. Esto se explica porque como
dice Bachelard: '' ...la casa es uno
de los mayores poderes de integración para los pensamientos,
los recuerdos y los sueños del
hombre. " 15 Sin embargo, Garro lo carga también de una simbología positiva en el presente de
la desaparición porque el hecho
de que Mariana se vaya sin el
baúl símbolo de los sueños irrealizables, indica la resolución de
la repetición compulsiva. Mariana deja atrás las esperanzas
frustradas del pasado y se lanza

a la búsqueda de nuevos derroteros.
Ahora bien, el punto de vista
de Garro no es del todo optimista,
como tampoco lo es en todos los
casos la situación de la mujer en
la sociedad contemporánea. En
el tercer testimonio encontramos
que Augusto sigue persiguiendo
a Mariana a través de sus agentes, acorralándola, cerrándole todas las posibilidades de iniciar
una vida nueva e independiente.
Esta presión psicológica lleva a
Mariana al suicidio. Mediante el
final negativo, Garro nos muestra cómo la sociedad machista sigue castigando a la mujer que
rompe con el rol tradicional pasivo que la oprime y se atreve
a ser ella misma. Al señalar los
alcances negativos de la opresión
del hombre sobre la mujer, nos
hace conscientes de que la lucha
por los derechos femeninos no
está todavía concluida.
Podemos decir que a diferencia fe las escritoras que mediante
desenlaces positivos retratan los
logros de la mujer en la sociedad
presente, Garro analiza el lado
oscuro de la realidad que aún sigue padeciendo la mujer hoy en
día. La autora ha dicho en más
de una ocasión que en Mariana

no sólo ha encapsulado parte de
sf misma, sino también de otras
mujeres que conoció víctimas de
la opresión masculina. 16 Sin embargo, a través de Mariana nos
muestra el valor de la nueva mujer que rompe con el autoritarismo del hombre, no importmlo
el precio que tenga que pagar,
mientras la sociedad machista en
la que vive no le permita encontrar ''otro modo de ser, más humano y libre," 17 como proclamó
Rosario Castellanos.
Aunque Elena Garro ha negado
ser una escritora feminista, 11
quizás porque rechace la idea de
ser clasificada, sin duda se trata
de una autora que ha combatido
por la emancipación de la mujer,
no sólo a través de su literatura,
sino a lo largo de su u.acosa vida.
Entre la vida y la obra de la escritora mexicana no hay discordancia. i.a clave está en que para
Garro, como lo vemos en Mariana, lo importante es cuestionar y no aceptar pasivamente los
roles impuestos por la sociedad
y, consecuentemente, asumir la
responsabilidad de nuestros actoSComo contestaba 3a escritora a
su padre desdt sus rebeldías de
niña: "¿No tienes remordimien·
tos?" "No, no tengo remordí·
mientos... Más bien, todavía no

1m tengo. " 19

Mediante los planteamientos
ideológicos plasmados en su
obra, Garro nos brinda un nuevo
camino a seguir. En él no tienen
cabida los "remordimientos" por
desafiar los prejuicios sociales o
cualquier forma de tiranía. Lamentablemente el precio para
Elena Garro ha sido el ostracismo, pero con fortuna para sus
lectores seguirá combatiendo la
marginación de la mujer de manera indeleble, como lo siguen
haciendo Sor Juana Inés de la
Cruz y Rosario Castellanos unidas en la misma causa.

deros, "En las garras de las dos Eleoas," Los narcisos (México: Editorial
Oasis, 1983) 103-134, Garro menciona
que un sobrino de un político ccheverrista muy importante le dijo que quien
pedía su cabc2a no era EcbeYerrfa, sino
Octavio Paz (112-13). Helena Paz, en
la misma mtrcvista, considera a su padre un tirano que no quena que sumadre (Elena Garro) existiera como

PJ ostracismo al que Elena Garro fue
coodenada parece ser que obedeció a
dos razone1: una, por ser mujer y con
lllalto artístico, y la otra por su parlicipación activa m defensa de los campesinos despojados de sus tierras por
b latifumistu. Sus roostaotes ataques
al gobierno totalitario mexicano la hicieron pttSa fácil de los políticos en
dpodcrdurantclosacontecimicmos
de 1968. Se le acusó de encabezar un
ccxnplot para derrocar al gobierno de
Dfaz Ordaz con el fin de acabar con
ella. En ese afio comienza el más ~
nible de los ostracismos para Elena
Garro. Sin embargo, parece ser que
esta marginación no sólo obedeció a
ISUotos políticos, sino también. persollllcs. En la mtrcvista de Carlos Lan-

11

1..as introyecciooes son los aspectos de
la personalidad que son forzados en
d individuo para ser amado o aceptado.
El niffo introyecta los valores o puntos
de vista de sus padres o figuras importantes con el fin de sentirse querido o
ser aprobado por ellos. Como un actor que representa su papel en d teatro, una persona que sufre de
introyeccioncs tiene un rol que jugar
a través de su personalidad durante su
vida cotidiana.

intelectual (130).
2
" Andarse por las ramas"

en Un lwgar
sólido (México: Universidad Vcracru-

zana, 1958).
3

Andamo.r huyendo Lola (México: Editorial Joaquín Mortiz, 1980).

12

1..os objetos intemali7.ados son el producto de las relaciones personales que
se han convertido m parte del individuo. Diferentes aspectos de la personalidad del padre y de la madre se
hacen parte de la personalidad del niffo.
No son parte de un rol o imitaciones
que el nido tiene que jugar, sino que
se han convertido verdaderamente en
parte de su personalidad.

4

1A casa junto al rlo (México: Editorial
Grijalbo, 1983).

5

Testimonios sobre Mariana (México:
Orijalbo, 1981). 'rodas las citas de la
novela corresponden a esta edición y
el nwnero de página aparece al final
de cada nota.

Notas bibliográficas
1

el propósito de modificar el motivo del
dolor sufrido a causa de n:cumlos traumáticos.

6D.W.

Wmnicott, 1he Maturational
Proces.ses and die Facilitating Environmmt, 11th. cd. (Madison: International
Univcrsities Press, 1988) 135.
7
Wmnicott 134.
8

Gaston Bachelard, 1A poltica del espacio (México: Fondo de Cultura &amp;:o-nómica, 1975) 46.

9aachelard 48.
1

°La repetición compulsiva es la necesidad de reconstruir un evento del pasado para reparar o deshacer un
trauma. El pasado es regenerado en
el presente con la creencia falsa de que
el pasado se puede reparar en el preSClte. Puesto que esto no puede llevarse a cabo, el patrón se repite
meAiaotc una cualidad comJXllsiva con

1

3winoicott 133. "El concepto del sí
mismo falso (como yo lo llamo) no es
dificil. El si mismo falso se comtruyc
a base de obediencia. Puede tener una
función defensiva para proteger al sí
mismo verdadero. El principio que rige
la vida humana puede ser formulado
en los siguientes ttrminos: sólo el sí
mismo verdadero puede ser auténtico,
y mmca debe ni ser afectado por la realidad externa ni obedecer. Cuando el
sí mismo falso es explotado y tratado
como si fuera real, crece m el individuo el sentido de futilidad y desesperación. Naturalmente en la vida del
individuo hay diferentes grados en la
cxi.stencia del sí mismo vcrdadt.ro y
falso. &amp; comán que el sí mismo ver-

_
~

�CIDE H-AMETE BENENGELI, ¿UN ANAGRAMA
DE MIGUEL DE CERVANTES?

Guillermo Schmidhuber
dadero sea protegido, comenaooo algo
de vitalidad, en tanto que el. sf mismo
falso cumple con el rol social. En el
extremo de lo anormal, el sf mismo
falso puede ser fácilmente confundido
por el real, en este caso el sf mismo
real se encuentra bajo amenaza de ser
aniquilado; el. suicidio se convierte entonces en la solución para el sf mismo
verdadero." (La traducción es nuestra).
14

D.W. Wmnicott, Playing and Reaüty
(New York: Routledge, 1989) 1-14.

Según la información incluida en la novela cervantina,
Cide Hamete Benengeli fue el sabio que escribió las
crónicas de don Quijote en lengua árabe. Las características narratológicas del uso de este cronista en
el Quijote han sido estudiadas en tres direcciones críticas: 1) Búsqueda de los antecedentes de este personaje en la literatura precervantina, 2) Implicaciones
del uso de narradores múltiples, y 3) Intentos de descifrar el nombre del cronista. Este estudio pertenece
a la tercera orientación y propone que Cide Hamete
Benengeli es un anagrama cervantino.

El corpus crítico de mayor volumen ha cllrigioo su
atención hacia la segunda direcci6n crítica, es decir,
hacia Jas implicaciones narratológicas emanadas de
los múltiples narradores y a la ambigüedad resultante.1 En opinión de Cesare ~egre, esta hábil argucia narrativa permite a Cervantes "depositar
irónicamente la responsabilidad de lo que se ha narrado en un no creyente y mago", por lo que "Cide
Hamete tiene entonces a su disposición la inmensa
distancia entre lo auténtico y lo improbable" (Las
estructuras 185s).

Varias son las fuentes de donde Cervantes pudo
tomar la idea de esconder su autoría bajo un nombre
supuesto. Al parodiar la novela caballeresca, Cervantes hace uso, según Luis Andrés Murillo, del apoyo
narrativo de una supuesta traducción siguiendo e] ejemplo de muchas otras novelas de este género que lo
utilizaban (Don Quijote 1: 9, 140, nota 8). Menéndez y Pelayo sugiere que Lepolemo de Alfonso de
.Salazar, que también se dice traducido del árabe, bien
pudiera haber servido de punto de partida a Cervantes. Este critico también apunta la posibilidad de que
Cervantes siguiera en esto a Ginés Pérez de Hita, quien
utiliza un apoyo similar en Guerras civiles de Granada ( Orfgenes de la novela 1:436 y 2:135); conviene agregar al respecto la Historia del rey don
Rodrigo, de Miguel de Luna, aunque ambas historias
no tienen la pretensión de ser ficción, como el Quijote. Bien es sabido que tanto la epopeya castellana
como los libros de caballerías poseen elementos de
influencia árabe (Marcos Marín 331). También se ha
querido relacionar al sabio con el estilo histórico narrativo de Fray Antonio de Guevara, el cual posee
"confusión deliberada de lo real y lo imaginario, de
la novela y de la historia'', como lo ha expuesto Márquez Villanueva (Fuentes 183s).

El cronista arábigo es nombrado en varias ocasiones a lo largo de la novela. En los primeros ocho capítulos de la parte I del Quijote no se halla mención
nominal, mas al inicio del capítulo noveno, Cide Hamete Benengeli hace su aparición:

1

13acbelard 36.

16

"Sf, hay partes de Mariana en que me
recono:zco... pero hay partes de Ma-

riana en que no... las he sacado de una
amiga... '' Elena Garro, cntrevw, Patricia Rosas Lopátegui, Hispamirica,
diciembre 1991, 67. También en una
carta a Bmmanucl Carballo, Garro
alude a estas amigas perseguidas por
sus esposos y que aparecen condensadas en Mariana o en relación con Mariana. Protagonistas de la üteratura
mexicana (México: Ediciones del

...,

Brmitaffo/SEP, 1986) 517-18.
17

Rosario Castellanos, "Meditación en
el umbral", Meditación m el umbral.
A.ntologla poltica, com. Julián Palley
(México: Fondo de Cultura F.conómica, 1985) 73.

18

Elena Garro, entrevista, Carlos
Landeros, "Con los recuerdos de Elena
Garro", El Día, 9 de abril, 1964.

1

9Elena Garro, carta a Eromarmel Carballo, 29 de marzo de 1980, Protag&lt;r
ni.stas, 499.

00

M

San Diego State University-lvc
University of New Mexico

Estando yo un día en Alcaná de Toledo, llegó un
muchacho a vender unos cartapacios y papeles
viejos a un sedero; y como yo soy aficionado a
leer aunque sean los papeles rotos de las calles, ·
llevado de esta mi natural inclinación tomé un cartapacio de los que el muchacho vendía, y vilo con
caracteres que conocía ser arábigos. (1: 9, 142)
En la calle de lo&amp; mercaderes judíos de Toledo, el

cronista castellano compra los cartapacios por ''medio real" y busca a "un morisco aljamiado", es decir, sabedor del castellano, para que tradU1.ca la crónica
misteriosa: "Historia de don Quijote de la Mancha,
escrita por Cide Hamete Benengeli, historiador arábigo". Posteriormente los escritos son traducidos,
aunque la voz narradora pone "objeción cerca de su
verdad", ya que su autor es arábigo, "siendo muy
propio de los de aquella nación ser mentirosos'' (1:

�9, 144). En la segunda parte, el narrador insiste en
su visión etnofóbica: "todos son embelecadores, falsarios y quimeristas" (II: 3, 59). Con la ayuda de
la crónica recientemente descubierta, se concluye el
episodio del vizcaíno, que había quedado interrumpido en el capítulo VIlI porque el "autor... no halló
más escrito de estas hauñas de don Quijote, de las
que deja referidas" (1: 9, 139). Anteriormente la e:xistencia del cronista había sido deseada por el mismo
Quijote, quien parece añorar la presencia del cronista
árabe: "¡Oh, tú sabio encantador, quienquiera que
seas, a quien ha de tocar el ser cronista de esta peregrina historia! Ruégote que no te olvides de mi buen
Rocinante" (1: 2, 80).
La segunda parte del Quijote, se inicia con un
"Cuenta Cide Hamete Benengeli ... " (Il: 1, 41) y,
más adelante, una letanía de alabanzas, no exentas
de ironía, celebra a este cronista:

~

·-

Real y verdaderamente. todos los que gustan de
semejantes historias como ésta deben de mostrarse

agradecidos a Cide Hamete, su autor primero, por
la curiosidad que tuvo en contarnos las semínimas de ella... Pinta los pensamientos. descubre
las imaginaciones. responde a las tácitas, aclara
las dudas, resuelve los argumentos; finalmente,
los átomos del más curioso deseo manifiesta. ¡Oh
autor celebérrimo! (11: 40. 338-39).

o
('f'\

dores" pueda decirles: "Para mí sola nació don
Quijote, y yo para él; él supo obrar, y yo escnl&gt;ir;
solos los dos somos para en uno" (Il: 74, 592).
El corpus crítico de la tercera orientación -el origen del nombre Cide Hamete Benengeli- es comparativamente menor que las otras dos direcciones
críticas anteriormente mencionadas. Geoffrey L. Stagg
ha apuntado la abundancia de nombres arábigos que
guardan similitud con el nombre del historiador del
Quijote, según aparecen en el libro de Pérez de Hita
arriba mencionado: Hamete Sarrazino, Albín Hamete,
Hamete Gazul, Abenham(n Abencerraje. "Cide" significa ''mi señor,•' un término usado para calificar
muchos de los ''morabitos'' o santones de Argelia,
algunos de cuyos nombres están enlistados en Topografla e historia general de Argel (1612) de Fray
Diego de Haedo: Cidbutica, Cid Abdarrhame, Cidbornoz ("El sabio" 219 y 22). En el Quijote mismo
se cita a Muley Hamet, rey de Túnez (1: 39, 479).
Conviene también citar la existencia de una obra de
teatro de Lope con el título de El hamete de Toledo,
sobre un corsario moro. Ha habido varios intentos
de encontrar una concordancia entre el Cide Hamett
de Cervantes y algún personaje histórico que este
autor haya podido conocer, como Cid Amet Alubedi
(Stagg 225), sabio moro que vivía en Argelia en 1579
y de quien bien pudo Cervantes oir hablar. Los dos
primeros nombres coinciden en escritura árabe con
el de Cide ("mi señor") y Hamete ("el que alaba"),
pero no hay concordancia entreAlubedl y Benengeli.
Soons ha sugerido posibles contenidos esotéricos al
relacionar el nombre con el lenguaje de algunos textos alquimistas ("Cide" 351-57).

Las últimas palabras de la novela son también del
cronista arábigo, ahora en plena identificación con
Cervantes: "Y el prudentísimo Cide Hamete dijo a
su pluma: Aquí quedarás, colgada de esta espetera
Uno de los diálogos entr~ Don Quijote y Sancho
y de este hilo de alambre." Luego agrega la advertencia de que si llegan a ella ''malandrines historia- presenta un juego de palabras con el nombre del ero-

Dista. El escudero le comenta ai caballero manchego
que ''andaba en libros la historia de vuestra mercé' •,
y agrega, "me hice cruces de espantado cómo las
pudo saber el historiador que las escribió''. La respuesta es de todos conocida:
- Yo te aseguro. Sancho ---Oijo don Quijote-.
que debe ser algún sabio encantador el autor de
nuestra historia; que a los tales no se les encupre
nada de lo que quieren escribir.
-Y ¡cómo ---Oijo Sancho- si era sabio y encantador, pues... que el autor de la historia se llama
Cide Hamete Berenjena!
-Ese nombre es de moro -respondió don Quijote (11: 2. 57).

Varios críticos han querido ver en este pasaje la
explicación de la tercera parte del nombre del eroDista: "aberengenado", calificativo que se aplica a
los moros por su gusto a esta verdura, como también
burlescamente se les llama "berenjeneros., a los tole&lt;lanos (Quijote II; 27, 252). Sin embargo, Millares
Cario ha apuntado que "sólo se trata de una fan:asía
de Sancho, pues en la primera silaba de berenjena
(del árabe Barangan) no hay n, y ésta fue introducida por Cervantes para dar con ben la forma española del árabe lbn, hijo" (576). Las diferentes
interpretaciones de la etimología árabe han sido estudiadas por Rodríguez Marfn, quien propone la de
'berengenero, negando otras interpretaciones (143),
como la de José Antonio Conde, quien tradujo la voz
Benengeli como "hijo de ciervo o cervantillo", y la
de Leopoldo Eguflaz de ''aberengenado '' (Homenaje
2: 121). Recientemente S. Bencheneb ha propuesto

ahmad lbn (ben) lngll, traduciéndolo como Ahmad,
hijo del Evangelio ("Qui était" 112). Por la vía de
la interpretación arábiga del nombre, las soluciones
propuestas son contradictorias y no conclusivas.
Cervantes mismo recuerda en su afamado Prólogo,
lo arduo del proceso creativo que gestó la célebre novela:
Muchas veces tomé la pluma para escribirla, y
muchas la dejé, por no saber lo que escribiría;
y estando una suspenso, con el papel delante, la
pluma en la oreja, el codo en el bufete y la mano
en la mejilla, pensando lo que diría. (51)
Podemos imaginar a Cervantes barruntando su novela y borroneando sus papeles, con el temor de "que
el señor Don Quijote se quede sepultado en sus archivos en la Mancha, hasta que el cielo depare quien
le adorne de tantas cosas como le faltan, porque yo
me hallo incapaz de remediarlas por mi insuficiencia
y pocas letras, y porque naturalmente soy poltrón y
pereroso... " (53) Acaso entonces, se comenzó a perfilar en la mente creadora de Cervantes la figura sapiente de Cide Hamete. Recordemos que cuando el
Quijote no contó con "sonetos, epigramas o elogios",
Cervantes puso el remedio escribiéndolos bajo seudónimo, como él mismo dejó constancia en su Prólogo, utilizando nombres imposibles como Urganda,
Amadís de Gaula, el Donoso, etc. ¿Por qué no iba
a continuar unas páginas más adelante con la invención del cronista moro Cide Hamete Benengeli y, con
el mismo talante, esconder su propio nombre en un
anagrama que tuviera sonoridades arábigas?
Ninguno de los estudios modernos que han inten-

......
IN

�....

tado escJarecer este enigma ha apuntado la posibilidad de un anagrama, es decir, que el mismo nombre
de Miguel de Cervames estuviera escondido en 1a trasposición de sus letras. La historia de 1a literatura recuerda varios escritores que utilizaron un anagrama
para ocultar su nombre: Calvino enAladnus, sor Juan
Inés de la Cruz en Juan Sdenz del Caurrl, Voltaire
en Arouet, l.j. (le Jeime, el joven), y Rubén Darlo
en Bruno Erdla y en Nebur Darlo. El punto de partida de este estudio fue mi descubrimiento del anagrama cervantino, pero al corroborar la información
localicé un antecedente. Fermfn Caballero
(1800-1876), en su Perlda geogrdjica (1840), llegó
a afirmar la existencia de un anagrama "sin más alteraciones que las precisas para arabizar las palabras"
(nota pág. 44), pero posteriormente esta información
parece haber pasado al descrédito' o al olvido. El

edición de 1605 del Quijote se encuentra escrito una
vez como Venengell, (1: 15), aunque es escrito ccm
B en el resto de la novela, ¿serla un olvido invobmtario de Cervantes? Otro dato que apoya el cambio
ortográfico es el hecho de que el mismo Cervantes
firmó en numerosas ocasiones como "Cerbantes".
Además hay que asentar que el nombre de este autor
y el del cronista árabe comparten la inicial C.

Sin embargo, sabedores del periodo de cinco aflos
que Cervantes pasó en cautiverio en Argel y de su
conocimiento avanzado de 1a lengua arábiga, como
lo ha estudiado Sola-Solé (213s), es conveniente elaborar el anagrama basándonos en sus concordancias
literales en lengua arábiga. Bien es sabido que el árabe
es una lengua semfti.ca cuya pronunciación se aparta
muy poco de la ortografla, y que posee veintiocho
anagrama serfa:
letras, todas consonantes, y tres puntos-vocales o modones, colocadas antes o después de las consonantes
Miguel de Cervantes
(Bussen 9s; Richardson 1-4). Si consideramos úni·
Cide Hamete Benengeli
camente las concordancias de las consonantes, sin to17 letras
19 letras
mar en cuenta las vocales, logramos un anagrama om
Caballero se pregunta: "¿Puede atribuirse a casua- completo:
lidad que de las diez y nueve letras del seudónimo
Miguel de Cervantes
Cide Hamete Benengeli
las catorce digan Mlgel de Cebante, faltando aquf tres
solas, en vez de las cinco que allf sobran por la or- MG LO C RVNTS CD HMT BNNGL
tografía y construcción imitando al arábigo?" (44,
1Oconsonantes
1Oconsonantes
nota). Corroboramos que de Cervantes: faltan U, R,
S; mientras que del cronista sobran: H, E, N, E, l.
El ratio de concordancia es mayor, en este caso
Todo anagrama puede ser expresado por un Ratio es 0.9 (si se utilizan todas las consonantes sin impor·
matemático;' consecuentemente, el anagrama pro- tar su repiti.ción, ya que N está dos veces en Beneapuesto por Caballero ti.ene un ratio de .823.' Este geli y sólo una en Cervantes; y S= C, ya que no existe
anagrama está lejano de ser perfecto, pero si conti- la C castellana en árabe). Solamente la R no aparece
nuamos la b6squeda por el camino anagramático en- en Cide. Se concluye que toman&lt;b como base las COllcontraremos sorpresas inusitadas. Es interesante notar sonantes, el ratio es 0.9, .es decir, un anagrama mb
que la B puede ser cambiada por V, no por razones completo.'
gratuitas, como lo hizo Caballero, sino porque en 1a

F.ntre los misterios que guarda el Quijote de Alonso
La razón de escribir este estudio fue la de imagiFemández de Avellaneda, se incluye el nombre del nar, aunque fuera por unos instantes, el flujo de ideas
narrador árabe que cuenta a su vez esta historia apó- que pasaban por la mente de Cervantes mientras inicrifa: "el sabio Alisolán, historiador no menos mo- ciaba la escritura del Quijote. Este estudio únicamente
derno que verdadero" (57), quien solamente es pretende servir de gufa para adelantar un quantum
nombrado al inicio de la novela, sin llegar a ser un de luz hacia un mayor entendimiento del proceso creanarrador de la importancia de Cide Hamete. Francisco tivo de Cervantes. Con la misma información de este
Vindel ha encontrado que Alisolán es anagrama de estudio se podría haber elaborado un cuento borgiano
Sollsdán, uno de los "seudónimos" con que firma que colindara con lo fantástico, porque esta hipóteCervantes el .noveno poema laudatorio que sirve de sis, como tantas otras de la investigación literaria,
introducción al Quijote. El autor del Quijote espurio mira, como los rostros de Jano, a la crítica literaria
bien pudo interpretar el anagrama escondido en Cide y la ficción.•
Hamete Benengeli, y por el mismo camino del anagrama utilizar uno de los seudónimos de Cervantes
para nombrar al falso cronista de la "quinta parte de
•Con mi agradecimit.nto al Dr. Stephen Spangdll y a Khader
sus aventuras".'

Quisiera considerar la hipótesis del anagrama cervantino en concordancia con el conocido juego de palabras de Sancho: "Cide Hamete Berengena". Si
construimos una palabra mezclada de ambas: Cide
Hamete Berengeli, encontramos un anagrama de Miguel de Cervantes con un ratio de 1, es decir, un anagrama perfecto en cuanto todas y cada una de.sus letras
son correlativas en los dos nombres.1 ¿Seda éste el
nombre original? Acaso serla alterado para arabizar
el nombre al incluir el Ben "hijo de"), o para ocultar
el juego anagramático. La posibilidad de una errata
no puede ser descartada, recordemos el Venengeli cerYantino de la edición príncipe (1, 15). El uso de Cervantes de un juego anagramático para ocultar su propio
nombre tras el del cronista árabe es conclusivo, teniendo las siguientes características: Anagrama perfecto (con variación de ratio de .823 a 1.00, según
la manera de contar las letras), impuro, por tener varias letras repetidas, e híbrido, por la mezcla de la
lengua castellana y la arábiga.

Abu Alía, ambos de la Univcrsity of Louisville, Kcntucky. Así
como al Dr. Donald W. BJcmick, Univcrsity of Cincinnati.

Notu

1!l ¡xopósito de este estudio está lejano de la dirección crftica
que estudia la narratologfa móltiple. Del enorme corpus crftico
cito sólo dos estudios. La estructura narrativa e.&lt;i analizada por
Ammco castro, Hacia Cnw,,ta (Madrid: Taurus, 1967) 409-50;
Ruth P.l Saffar, Distance anJ Control in Don Quúote (Chapel
Hill: North Carolkna Studies in tbe Romance I,anguages and Lltcrature 147, 1975); y m John Jay Allen, Don Quixote: Hero
or Fool? A StuJy in Narrative Tecluuq,u (Gainesvillc: University of Florida Prcss, 1969) 11-28.
~ tinico crftico que menciona el ballazgo anagramático de Cabillero es FraDcisco Rodrfgucz Mann, y sólo m la edición dd
Q,,ij&lt;M de 1927; en sus reediciones posteriores esta información
ha sido suprimida. como en la de Madrid: &amp;pasa Calpe, 1975.
Su comentario es negativo: "Conjeturas harto deleznables son
todas las fundadas ca combinaciones anagramáticas en que sobren y faltan letras. " (1: , 9, 292). Bl presente estudio apoya y
avaitaja la proposición de Caballero.

...
~

�'La perfección de un anagrama puede expresarse matemática•
mente utilizando la siguk.nte fórmula:
Ratio dd anagrama=

Letras concordantes
Letras totales

Bn donde el ratio= 1 para un anagrama perfecto, como en Isa•
bel, Belisa y IAsbia, en donde hay una total co~idc:ncia de le·
tras. Mientras más se aleja d. n:ztio de la unidad, se indica el grado
de discrepancia; basta llegar a la total disparidad, en cuyo caso

el n:ztio=O. Distinguimos d anagrama puro, cuando las ~
se encuentran en la nueva palabra una sola vez, y anagrama un•
puro, cuando una o varias de las letras se repiten para formar
la nueva palabra.

de Bonamar, se le recuerda porque fue armado caballero d. mismo
dfa que Oandalín, el escudero de ~ de Gaula (Paul Groussac, Une lnigme liltlraire: de D. Quichotte d' Avellaneda (Pa•
rfs, 1903), citado por Rodríguez Marín (43). Por ~ ~ ~ la
interpretación anagramática de Soli.sdán•Alisolán, vanos~
-M~ndez y Pd.ayo, Francisco Vindcl y Alonro del Castillo
Soriano-- han intentado descubrir el misterioso autor del Quijou
espurio.
'La concordancia Cide Hamete Berengeli y Miguel de Cerva,,.

tes puede ser expresada por la formulación siguente:
Ratio del Anagrama =

MIG(U)BL DE CERVANTES
I.etm TtU!cs

=

16 = 1.0
16

4En este caso particular la concordancia del anagrama piede ser
CKpresada mat.emáticamente por el ~guiente ratio de ~ letras
de Cide Hamete Benengcli que están mcorporadas en Miguel de
Cervantes (la concordancia es mostrada en may(lsculas):

Todas las letras de Miguel de Cervantes están representadas ea
el anagrama; si S= C,· la H no es contada porque no tiene sonido
en castellano como enAmet, apellido citado por Haedo (3: 247);
'
.
.
la U es necesaria en Miguel para conservac el sonido oclUStVO
de la letra G, no existente en árabe. Las letras sobrantes en Cidc
Hamete son dos E y una 1, que pueden desaparecer al castdla·
= 14 = .823 nizar el nombre: Cid(e) Amet(e) Berengel(i). En suma, todas las
Ratio del Anagrama =
MIGuEL DE CF.rBANT&amp;
17
LetrutollJcs
letras de Miguel tú Cervantes están representadas en Cide Hamete Berengeli, con un anagrama perfecto (ratio=!), aunque
5i.a concordancia de ambos nombres escritos tmicamente con por estar varias letras repetidas, cl anagrama es im¡mro (ver nota
comonantes se expresa por la formulación siguente:
3).

...

Ratio del Amgrama = __C,;;.;;D;..;;HM~C,.;..B_N""'-:(N).._GL
__
ConalJIICSdlcs

~

'""'

=

9 = o.9

10

'Francisco Vindcl ~licó dos estudios sobre la autoría de Ave•
llanooa: La verdad .sobre el falso Quijote (Barcclona: Antigua
Librería Babra, 1937); y IAs treinta casualidades que hacen sea
Alonso de IAdesma el autor del falso Quijote (Madrid: Talleres
Tipográficos Oóngora 1941). Aunque el propósito primario de
este estudio estt alejado del enigma autoral de Avellaneda, es
interesante notar que de los "seudónimos" cervantinos de los
diez poemas que sirven de introducción al Quijote, solame.nte
el adjudicado a Solisdán no·perteoece al reino de la literatura,
ya que es de un personaje a-ón no plenamente identificado (Mu•
rillo 67, nota 23). Aunque un estudio apunta que Solisdán es,
a su vez, un anagrama de IAssi:ndo, personaje de poca importan·
cia en las novelas de caballerfa; quien fue escudero de Bruneo

Obras citadas
Bencheneb S., C. Marcilly. "Qui était Cidi Hamete ~
nengeli?". Melanges la mélnoire de Jean Sa"ailh. ~
l. Parfs: Centre de recberches de l'institut d'études bispaniques, 1966.

a

Bussen, Roland de. L 'idiome D 'Alger. Alger: Bracbet et
Bastide, 1938.

Caballero, Fennín. Pericia geográfica del Miguel de Cervantes, demostrada con la historia de Don Quijote de 11
Mandza. Madrid, 1840.

Cervantes, Miguel de. El ingenioso hidalgo don Quijote
ti, la Mancha. Luis Andrés Morillo, ed. vol 2. Madrid:

Ca.alfa, 1978. (Las citas del estudio siguen esta edición).
- . El ingenioso hidalgo don Qui.jote de la Mancha. Franáaco Rodríguez Marfn. ed. vol 8. Madrid: Espasa--Calpe,
197S.

BauDaz y Yanguas, Leopoldo. "Nociooes etimológicas a
El ingenioso hidalgo d. Quijote de la Mancha. " Homeftflje a Menlndez y Pelayo. vol 2. Madrid: 1899. Citado
por RM (I, 219).

Sola--solé, J.M. "El 4rabe y los arabismos en Cervantes"
hispanirtas o ddicados a Helmut
Hatrfeld con motivo M m 80 aniversnrio. Barcelona: Ediciones Hispam, 1974. 209-22.
en Estudios literarios M

Soons, C. A. "Cide Hamete Benengeli: His Significancc
for Don Quijote. " '11,e Modem Language Review 3 / 54
(19S9) 353-57.
Stagg, Goeffrey L. "El sabio Cide Hamete Venengeli."
Bulletin o/ Hispanic Studies 33 (1956) 218-25.

Femández de Ave1Janeda, Alonso. El ingenioso hidalgo
don Quijote de la Mancha, que contiene su tercera salida
y a la quinta parte de Sll8 aventuras.Fernando García Sa•
linero, ed. Madrid: Castalia, 1972.

Haedo, Fray Diego de. Topograf(a e historia general de
A'BeL Valladolid, 1612. Edición moderna: Madrid,
1927-29.

Marcos Marin, Francisco, Poufa narrativa árabe y épica.
Elementos árabes en los orígenes de la /pica hispánica.
Madrid: Greclos, 1971.
Mú-quez Villanueva, Francisco. "Fray Antonio de Gu~
vara y la invención de Cide Hamete", en Fuentes litera•
rias cervantinas. Madrid: Gredos, 1937. 183-257.
Menéndez Pelayo, Marcelino, "Orígenes de la novela".
Obra.r compktas. Madrid: Consejo Superior de Investi•
81Ciones Científicas, 1961.

Richardson, John. A Grammar of ihe Arabic Language
(ln6). Menston, England: The Scolar Press, 1969 (fac•

simile).

Segre, Cesare. úu utr&amp;tcturas y el tiempo. Barcelona: Pla1978.

~

l .-)

1.11

�DOS QUIJOTES
CONVERSACION CON RICARDO ELIZONDO

Julieta Renée
Al hacer la propia vida uno está

creando con el mismo tipo de crealibro o una pintura, por eso pienso
que lo más importante es hacer una
buena vida.
Ricardo Elizondo
ció,¡ con que uno puede hacer un

En el espacio donde reside el arte
vida
se respira en cada recoveco
nubes se retratan
rostros se esculpen
perfilándose en él huéspedes
Julieta Renée

Es una novela muy desconocida.
Toda la gente la menciona, pero
yo estoy seguro de que muy pocos la han leído. De hecho es bien
sintomático que la única anécdota
a que se refieran sea la de los molinos de viento, porque los molinos de viento están en los
primeros capítulos.
El Quijote tiene muchas cosas
que ofrecer, pero en primera persona, no contado sino leído. Y
la segunda parte creo que es una
de las pocas segundas partes, en
la historia del hombre, que ha salido mejor que la primera parte.
Por eso dicen que nunca segundas partes fueron buenas, excepto
la del Quijote. Unos piensan que
es mejor la primera, otros que

la segunda, aunque de El Quijote
lo que podemos decir es que la
segunda es muy buena y que fue
escrita varios años después.
En realidad El Quijote es muy

desconocido. Se utiliza mucho la
imagen clásica de que él es el que
lucha por los ideales mientras que
Sancho es el que Jo amarra un
poquito a la tierra y que ahf va
esta pareja, que se da dentro de
la literatura, tratando de vivir.
&amp;ta es la apreciación que yo
tengo del Quijote. Y claro, en &amp;paña no sé qué'tan conocido sea,
a mf me encantaría vivir entre el
pueblo español para saber qué tan
conocido o no es por éste.
Sé que en México no lo es, ni
aún a niveles universitarios.
Como que le tienen un poquito
de miedo o le tienen un poquito
de resquemor a tanta fama como
tiene El Quijote. Pero creo que
se lo pierden porque es una aventura llena de risa, uno lee El Quijote y se empieza a reír
inmediatamente.
Creación ,mica, universo multtpUcdndose.

&amp; el símbolo de los castellanos, por su traje, ¿no? Por la manera en que lo vemos dibujado

o lo vemos pintado al Quijote.
A lo mejor revolvemos todas las
cosas, terminamos haciendo un
atole de esta parte virreinal confundida con El Quijote y quim
por a1lf hay algún motivo de alergia. Pero creo que lo fundamental es que se supone que el
lenguaje es diffcil y no, el lenguaje del Quijote no es nada dificil ni nada rebuscado.
&amp; que es muy fino el lenguaje.
Cervantes es de los mejores escritores de habla española, no ha
sido superado. La manera que
tiene de utilizar el lenguaje es dar
matices por demás delicados, él
no toma la poesía pero su prosa
es sensacional, es tan clara y tan
eterna como puede ser un poema.

Mi trabajo en realidad no depende tanto de El Quijote, es una
parte de la Biblioteca. Mi trabajo
dentro del Tecnológico ha sido
administrar la Biblioteca, ponerla
en servicio para los estudianteS,
para los investigadores y hacer
exposiciones. Preparar charJas,
tener contacto con los estudiantes, hablar, atraer gente a este
mundo dentro de la biblioteea,
ese es fundamentalmente mi tra·
bajo.
Claro que al Quijote yo lo leí

hace muchos años. Lo estudio,
están los volúmenes juntos, es la
edición de Rodríguez Marín la
mejor edición comentada, demasiado comentada. Una vez al año
si acaso, reviso alguna parte, por
enero o por febrero me tomo tres,
cuatro semanas y vuelvo a releer
algunas partes del Quijote. &amp;
parte de estar en este lugar. Y
tengo anécdotas alrededor de mi
vida y el Quijote, pues ha estado
muy cerca de mf. Fue el primer
libro que yo tuve cuando era
niño.
Fue el primer libro, al menos
concientemente. Creo que antes
había algunos otros, porque mi
madre lefa estas cuestiones de Selecciones en que vienen unas novelas compendiadas, yo la
recuerdo leyendo estos libros. Me
gustaba el olor del papel y me
maravillaba mucho que ella entendiera cosas en donde yo no
veía más que, pues no sé, cosí~ negras, ¿no? Esto es muy leJano en mi memoria. Luego veía
que mamá ponía un pedacito de
papel en donde iba y yo le prelUDtaba que porqué.
Me lo regalaron, yo creo que
fue bien circunstancial, supongo
que a mi papá le ofreció algún
vendedor un paquete de libros y
entre ellos iban las Fábulas de

Lafontaine, iba la Divina Comedia, iba creo que algo de Shakes-

peare, iba el Quijote con
grabados de Doré.
Había otro, creo, que se llamaba El Libro de oro de los nifios en ese paquete, pero el que
me llamó muchísimo la atención
fue El Quijote. Era muy monstruoso para mí, sus dibujos eran
cargados de miedo y de espanto.
No me gusta Doré cuando hace
esas cosas en El Quijote. Me parece que es un hombre que lo deformó mucho, que ha sido un
hombre negativo para su imagen
porque lo pone desordenado mental. Pone bastantes monstruos,
monstruos muy molestos en la
mente del Quijote, hace que salgan serpientes y que broten una
serie de esperpentos y de cosas
muy molestas. &amp;o no es el Qui;ote.
De los sueños infantiles almomento presente escucha sus pasos, no va solo.

Pues quizás en sus concepciones nórdicas y en sus concepciones alemanas eso es lo que ~1
quiso, pero creo que le hizo mucho daño porque El Quijote es
luz. El Quijote no es eso, toda
la densidad que pone en los gra-

hados Doré. Es onírico, todo está
cargado de pesadilla, cargado de·
los productos del averno, del mal.
Todo lleno con este estilo medio
goticoide, enfermizo y oscuro
húmedo, de muerte ... caras mor~
tuorias, sucias.
Sancho es bastante sucio, todo
es oscuro, molesto. Recuerdo que
hay una mujer que está sosteniendo un libro con una espada
y eso me parecía que no era posible. Pinta muchas gordas, desordenadas en la cabeza con
muchos greñeros arriba de la
cara.... No creo que le haya hecho ninguna cosa buena al Quijote.
~ta es una de las cosas que,
qwen no lee El Quijote, no puede
criticar porque sólo lo ven pero
no lo conocen.
Pesadillas, muene, infierno,
generados.

Nada más, se quedan fuera, ni
siquiera se oponen a lo que
hizo Doré. Luego ha habido muchos. En la Biblioteca tenemos
la colección muy completa de
Quijotes, con grabados de muchos pintores.

~

Ahora que conozco muchísimo

�más, sé que•\a. interpretación de
Doré es bastante parcial, bastante
de él, no es El Quijote. Hay unas
hermosas ediciones francesas. Es
tan claro, con otro oplimismo,
con hasta risa, dijéramos.
Ull espejo de reflejos infinitos
guarda su figura.

!

'

Lo que pasa es que Doré era
muy bueno como artista, muy
afamado. Su Quijote es molesto,
es enfermizo, es a la luz de la
luna; algo que no me gusta, no
me gustó y de niño me impactó
mucho. Me entró por los ojos y
entonces yo decía que qué era
esto, ¿verdad?, y yo creo que un
poco mamá, mis tías, mi papá
para quitarme el miedo, me fueron leyendo El Don Quijote. Yo
no sé si ellos pensarían en cultivarme, no creo. Lo que ellos querían era que yo le perdiera el
miedo a los monstruos esos,
como monstruos, pero en ese, en
ese ínter, a mí me fascinó la personalidad del Quijote.

.

Invadiendo la fantasfa, /antasmag6ricas sombras, circundan.

-

00
M

No sabía leer, yo aprendí a leer
como a los cuatro y medio o cinco
años, bien chiquitito, por eso lo
fijo antes de mi lectura. Yo creo

que, incluso, la lectura la aprendí
a leer más aceleradamente por
llegar al Quijote.
Me hicieron muchas anécdotas.
Después un día hasta lo pasé a
máquina, por una apuesta. Dijeron que yo nunca tendría velocidad para escribir porque cuando
yo era estudiante, por una cosa
u otra, nunca aprendí a escribir
con teclado ciego, yo veía el teciado. Y mi familia me dijo que
así nunca iba a tener velocidad.
Mi padre se había preciado siempre de ser muy buen mecanógrafo, mi hermana también ha
sido buena mecanógrafa, entonces a mí me picó el orgullo y yo
dije que lo tenía que hacer. Me
dijeron que así no pasaría el Quijote nunca, me tardaría toda la
vida y no lo pasaría.
Entonces lo empecé a copiar
en hojas de papel oficio, con toda
la obsesión, un verano -me
acuerdo- en una Remington.
...de esas luchas adolescentes, de
esa manera tonta de ser adolescente.
Años después, quién iba a decir, como cerca de doce o trece
de que pasó este incidente de copiar el Quijote, me sirvió muchísimo cuando entré a la biblioteca,
porque a la pregunta que me hi-

cieron de si conocía El Quijote ...
respondí, "bueno, pues lo escribí
a máquina, lo conozco.. .'~, eso
influyó entre otras cosas. Conozco bien El Quijote.
Palabras formando cuerpos en
donde habitan seres.
Uno elige las cosas ¿no? y si
las eliges es por algo, quizás sf,
yo no sé hasta dónde ... soy muy
quijotesco, me gusta mucho la
verdad, después no me quieren
porque digo verdades cuando no
se deben de decir. Pero te protege
la gente, a veces. No me ha ido
mal, yo puedo pensar o decir que
a mí me han tratado bien, que el
mundo me ha tratado bien.
Yo no soy, bueno, no sé si sea
intelectual, pero yo no soy del
mundo de los intelectuales de los
que han tenido hambre. El bam·
bre es bien circunstancial, quizás
a veces te condena la vida. Pero
yo no la he tenido, en parte, porque me las he ingeniado, en otra,
porque me han tratado muy bien
en las instituciones en las que be
trabajado, los periódicos. La crl·
tica siempre me ha tratado bien,
yo no tengo de qué quejarme,
pero a veces siento, como todoS
sentimos, que hay contradicciones en los demás en cuanto a ser

hipócritas, yo les digo cosas, muchas automáticas, abro la boca...
y meto la pata.
Este creador de mitos lesJactlita la vida, permitiéndoles reco"er sus propios caminos.
. ~l Quijote es alegre y muy optimista, te cae bien porque él no
es mal intencionaao; es más,
nunca tíet1t segundas intenciones
lo q~e piensa es lo que hace, n~
~ dice: te voy a ayudar para que
digas eres grandioso, sino que te
voy a'ayudar sinceramente, nada
más. Eso lo hace simpático, porque de veras que a veces le va
muy ,pal, bueno, siempre le va
~uy mal, le ponen cada garroti7.a, me le pegan tanto.
Yo no me había puesto a pen-

sar en la influencia del Quijote
en mí, a lo mejor está muy arraigado, eso no lo había pensado
nunca. Es más, no había pensado
nunca en la cantidad de cosas que
conservo del Quijote. Qué bárbaro dentro de mí El Quijote y
podríamos decir Cervantes el estilo mismo de él, ahora es'claro,
es lo que más ha influido. El per~e al fin y al cabo es una creaaón li~raria, pero quizás, no sé,
•.lo mejor el personaje si lo reviso, va a ser la influencia más

grande. ¿Cómo me ha influido?
la manera de ser... 'coloquial,
¿verdad? No sé, habría que
verlo... sí, ya estaba El Quijote
en mi memoria, estaba presente
en mi vida.

pensarlo. En ese momento el divorcio no importa, la separación.
Es más, el gran problema del
Quijote es que no es casado, vive
con ~a sobrina y una ama. De
su vida .sexual conocemos casi
nada. Pero ya no hablemos del
Quijote.

Tomados de la mano persiguiendo ideales, desde acá se distinguen.

Dentro de sf mismo una pane
más levP. se guarda, intacta, en
silencio.

Pensemos que también en ese
sentido guardo algunas cuestiones, la solidez o no de la presencia de Dulcinea en el Quijote. y 0
creo que el engrandecimiento del
personaje de Dulcinea es un engrandec~ento burgués, no porque el Quijote lo tenía. La
burguesía genera un modelo de
soc_iedad en el que la pareja es
10 importante. Es un personaje
más, claro que él la llega a amar
en su momento.

Aquí todo es separado, no me
doy cuenta de lo que pasa afuera
porqqe no hay ventanas en este
lugar, es mi mero mole. Este es
~ es~acio, soy de por sí bastante
silencioso en mi vida diaria y ba~tante solitario, esto ya me ha condicion~do porque ya no puedo
estar s1 no hay silencio.

En la manera de hablar, enlamanera de exponer n,ús. pwttos, en

Hay otros personajes femeninos muy importantes, pero entonces por allí también se podría
analizar, hasta dónde es la creación burguesa de la revolución
francesa de una serie de clichés
que quieren que se cumplan, la
q~e genera después esta percepc1ón del Quijote que no sé si sea
la que quiso el autor, habría que

Cuando estuve en Querétaro
la. única exigencia que puse e~

~is papeles, es que me den opc1ón de cambiar de habitación si
está ruidoso, obviamente uso tapones, siempre traigo tapones
porque el sonido ha llegado a se;
la molestia mfa de todos los días
tengo ya ~ás de veinte años d;
estar trabaJando en silencio.
Y cuando era estudiante el
Tecnológico era silencioso., Mi
casa ahora es de adobe precisa-

....
u,)

IC

�mente para hacerla silenciosa,
aislarla. El silencio para mí no
es tan sólo auditivo, también es
silencio físico, ambiental, hay
ruidos porque están en desorden
las cosas, los ruidos en general
me molestan.
Trato de no caer en la obsesión.
De hecho los bibliotecarios somos obsesivos, los historiadores
también, porque buscamos.siempre meter dentro de un tiempo
o de un espacio, los bibliotecarios un libro y los historiadores
un hecho. Nos ponemos entre espacio y tiempo, este hecho tiene
que estar aquí, no puede estar
acá, se nos vuelve siempre como
obsesión.
Aun cuando en la vida tenemos que tener dosis de obsesión,
a veces la misma obsesión acaba
la vida. Hay que evitarlo, ya no
toleras a nadie. Lo que sí sé es
que, sin esas características -sin
ser obsesivo para hacer algunas
cosas- uno no puede producir,
es muy dificil. A mí me han dicho que Tamayo se pasa a veces
semanas y meses en diez centímetros de tela, eso ayuda. Borges decía que a veces se tardaba
cuatro años en un libro que tenía
treinta versos y si uno sopesa las
palabras, no serán arriba de mil

entre todas.
y yo no voy muy lejos. Para
hacer mil palabras las puede hacer cualquiera en un día, un periódico tiene muchísimas más que
ésas y sin embargo cuatro o cinco
libros, lo único que pueden tener
es calidad. Tiene que ser esa obsesión de estar revisando una Y
otra vez y otra vez, siempre
fresco, el trabajo, para que salga
bien.

Fuera del mundo en il.
Soy cuentero. Es una necesidad en principio, no puedo estar
sin hacerlo, tengo que escribirlo,
es mi manera de expresarme.
Después me gratifica mucho
que las cosas cuando las expreso
gusten a los demás, eso me cae
muy bien, me gusta, como ~ue
les doy parte de mí. Esta ha sido
la gratificación, lo que ~e ha es.tado haciendo que escnba Y lo
publique~ porque siento ~ue
gusta, no el pago, eso no me importa.

¿Qué, quitn, por qut... ? Entonar/o para que oigan desde
donde están.

Si la gente me busca o me si-

gue. quiere decir que le~ ~Y algo
y me gusta ser así, como s1 fuei:3
yo un círculo, que me retroalimenten. No siento rechazo, todo
depende, no me siento nunca rechazado, siento que les causo
risa, que les puedo dar llanto o
cuando menos que les puedo recordar cosas que tenían olvidadas o pasadas.
y sus ojos se llenan de ldgrlmas reflejando lluvia, delo, pdjaros.

Como que a veces uno tiene
un argumento, te duele mucho
algo, la soledad de alguien, por
ejemplo, y la traes tantos días abf
contigo y no puedes expr~lo,
nada más lo sientes. Uno se nene
que imponer a sentir, para a~larar y en ese proceso de senttr 1
. veces los sentimientos no pueden
decirse, sino que tienen que
usarse imágenes para ello YeO
imágenes son las de ella. Entonces dices, es que no hay otra manera de decirlo más que as{:
"tiene laberintos en el alma", ~
es todo, quizás, lo que se comunica a los demás, la palabra que
uno ha escrito, ellos pueden traducirlo en lo que ella siente: dolores desgarrantes. ASí
creando...

v-

Un sollozo es humano, nos refleja.
Yo creo que, si el libro está

abierto, las cosas están abiertas,

se hacen en el momento en que
alguien las lee, ahí están y cada
quien le va poniendo su propia
interpretación, por eso nunca están acabados, no hay nunca un
retrato final o un retrato absoluto,
yo nunca hago ... Yo digo, por
ejemplo, de alguien, que es de
buena estatura, de regular color,
de facciones bonitas. Realmente
yo estoy diciendo imprecisiones
y tú estás armándolo con tu experiencia. Puedo decir: que una
mujer bien plantada tiene el aire
de la gacela, pero gacela no me
gusta porque es un animal que
no conocemos y yo soy muy localista, muy del norte y amo mucho mi ti.erra, mi noreste, siempre
me refiero a mi ti.erra.

Dibujar una risa es eftmero,
tierno.
Lo que pasa es que no te inte-

resa tanto la posteridad como tal,

osea, te interesa revisar e identificar cosas que han sucedido en
el ~ o para encontrarles el por
'1é, pero no necesariamente que
quieras que el futuro te recuerde
Yquizás como no te importa tanto

que el futuro te recuerde, haces
cosas para que el futuro te recuerde.

En la playa vida nos recreamos siguiendo huellas si no se
han bo"ado.
Sí, aquí estoy de alguna manera
y entonces trabajas y te expresas
en el medio que te dieron para
expresarte. Yo no me tomo muy
en serio para el futuro, no estoy
pensando que qué van a decir de
mí, nada de eso, simplemente en
mi vida decido o trato de decidir
entre lo que es permanente y lo
que es efimero. Trato de hacer
que las cosas no sean efimeras,
de elegir siempre lo que sea permanente o más permanente. Esa
ha sido mi manera de ser, no sé
por quG la tengo, pero así es.

Tiempos se encuentran en un
punto en el espacio.
Es hacer las cosas más permanentes, por ejemplo, hacen los
muchachos alguna reunión y están comiendo canapés y en la biblioteca no debe de haber canapés
porque habiendo comida, hay cucarachos y habiendo cucarachos
hay otros bichos, entonces me dicen: "bueno, es que son muchachos y para eso estamos y que

no sé qué y no sé qué tanto". Es
separar lo permanente de lo effmero. Los muchachos tienen muchas partes a donde irse a comer,
no necesitan hacerlo en la Biblioteca y ésta va a estar dentro de
treinta años, ¿verdad?
La gente se maneja en función
de lo efimero, nada más lo efImero, no piensan más allá. Has
de cuenta que si una relación con
alguien no funciona ahora, quizás estos ratitos efímeros que
tiene uno, si los vamos puliendo,
hacen que funcione a largo plazo
en lo permanente.

Seremos, queremos ser, hemos
súkJ... en primavera nubes cargadas de humedad, en verano
cascada, gotas de agua cristalina

en el invierno de las vidas.
Yo no puedo cortar a alguien
porque no funcione ahora. Ahora
no podemos cambiar totalmente,
ni yo, sino que vamos a ver si
poquito cambiamos y ya es suficiente y a la otra va a ser otro
poquito, pero ya no es una vez,
son dos, luego tres, cuatro veces
y dentro de un año somos gentes
nuevas porque ya hemos cambiado y tenemos una relación
muy permanente y muy buena,
muy gratificante.

�SIMBOLOS, ECOS Y REFLEJOS EN LA
NARRATIVA DE RICARDO ELIZONDO

Josefina Díaz Ontiveros
No que de la otra forma cortas,
por detalles, porque no quieres
tener la paciencia, que es funoamental para la vida. La vida crece
en la paciencia. Si no hay paci~ncia no hay manera en que la vida
sea si le aprietas a una semilla
se ~uere, si le jalas a la gallina
para que ponga huevos no los
pone, se va, todo tiene su tiempo
y tiene que cumplirlo y en este
tiempo van a poder hacerse cosas que sean permanentes.

Reunirnos todos, en lo verde
del paisaje a ver correr el agua...
¡,or donde podemos navegar.
Hemos olvidado la paciencia
y la paciencia con constancia. La
paciencia implica fuerza porque
no nada más el paciente que es
penitente, o sea que está allí con
la P en la frente, no, no, es el
paciente que está luchando.
Es como escribir a máquina,
que hay que dedicarse
-cualquiera aprende en tres
meses- no quince días, no un
mes, no dos meses, tres meses,
sino de diario. Entonces lo que
pasa es que dentro de seis meses
sabes escribir perfectamente, sí,
nada más que tienes que hacer
una hora diaria de ejercicios, olvídate del producto final, por lo

pronto trabaja esa hora al día.
Lo que tienes qué hacer es "la

sal sale sola", "la sal sale sola"
y te tiene que salir muy bien.
Nada más haces eso, olvídate del
futuro, nada más trabajas así, con
constancia. Vas a adquirir algo
permanente, quitándote lo efimero de las cosas del día, nada
más que hay que ser pacientes.
También esto me lo ha dado
el escribir libros, los libros se escriben con palabra tras palabra,
por muy grandes que sean. Me
dice mucha gente ¿cómo le haces para escribir un ensayo? cóm~
te pones a escribir? Pues s1 escnbieras en una hoja todos los días,
tendrías un libro de trescientas
sesenta y cinco hojas y es ba~tante. Ahora si escribieras media
hoja, en dos años tendrías uno
de trescientos sesenta, nada más
hay que hacerlas todos los días,
ya sé que en un sentón no las vas
a hacer, pero sí todos los días
una. La prisa es enemiga de un
escritor.

Volver las páginas, una a una,
introduce ¡,oco a poco a donde
uno quiere llegar.
Lo que pasa es que es una disciplina muy olvidada. Nosotros

no tenemos disciplina educativa
para escribir. Los que escribimos
es por un esfuerzo muy extraordinario de parte de cada uno,
¿no? No hay reglas muy claras,
como en Estados Unidos que es
obligatorio, por ejemplo, leer un
libro a la semana en la clase de
composición, que les obliga a escribir una vez a la semana con
precisión.
Acá no, yo creo que no existe
ni composición, no sé si hay~.
y O la llevé cuando estaba en pnmaria, era un método antiguo de
educación, llenaba un cuaderno
que se llamaba composición, pero
no era tal porque nunca escribíamos solos y composición implica,
por principio, un maestro muy
personalizado para que te lea Y
dedique mucho tiempo a revisar.
Ya ni quieren escribir cartas,
quieren hablar por teléfono. Yo
todavía sigo conservando mucha
correspondencia porque me parece que es un buen ejercicio Y
un buen detalle amistoso. La
carta siempre es más permanente,
en cambio la llamada telefónica
es efimera.
Impresionando cada gest0,
cada postura, cada presencia,
construimos historias fotogra·
fiando universos.

Ricardo Eliwndo es descendiente
de familias enraizadas desde
siempre en el norte de México.
Nace en Monterrey, N.L., en el
afio de 1950. &amp; graduado del Instituto Tecnológico y de &amp;tudios
Superiores de Monterrey. Se especializ.6 en historia en el Colegio de México. Actualmente es
director de la Biblioteca Cervantina del ITESM.
Ha publicado diversos artículos
de asuntos varios en periódicos
y revistas de la localidad, partirularmente en el suplemento A.qui
Vamos del periódico El Porvenir.
También publicó, en 1980, una
investigación de carácter
histórico-antropológica Reminiscencias sefarditas en el folklore
de Nuevo León. Su primera incursión en el campo de la literatura fue a través del cuento. En
1980 la Universidad Veracruzana
le editó su primera colección de
cuentos intitulada: Relatos de
mar, desienos y muene, que incluye tres cuentos: Donara, La
Visita y La casa canaria. Esta
misma publicación pero en su segunda edición salió en 1991 en
Leega Literaria, sólo que ahora,
el cuento La visita cambió su
nombre por el de La botella

verde.

Donara es un relato circular
que quiere simbolizar el infinito.
El principio es el final: Concha
era su nombre. Asf. Simple.
Como el nido del molusco... ,
Concha... Cuando ya no sirvió
como mujer, se le antojó tener
un hijo... Recogió una niña... La
llamó Donata... (pp. 9-1 O). El
final es el principio: Donata cincuentona... Quiero ser madre. Ya
era tarde. De tanto usarse lamaternidad se le habla atrofiado...
Una noche de su fortuna alguien
le trajo una niña.. . La llamó Concha. Asf. Simple. Como el nido
del molusco... (p. 26). Concha
y Donata son dos y un mismo
destino infinito, son un eco y un
reflejo, como diría Ricardo Elizondo Elizondo son . . . las mismas formas que se repiten... ecos
y reflejos, supongo que estas dos
seguirán apasionando a la humanidad, al fin y al cabo cada individuo descubre para sí mismo,
todas y las mismas cosas. (Ecos
y ref.ejos, R. Elizondo).
La visita o (La botella verde),
es el relato del desierto: El caserfo, escondido en un rinc6n aislado del inmenso desieno, poco
a poco sejue despoblando... (p.
29). En este cuento los personajes están destinados a vivir la soledad, el abandono y muerte; el

único contacto con la vida es la
esperanza simboliz.ada por La botella verde a través de cuyo vidrio la madre pasa los años
viendo los campos desérticos y
polvosos de otro color. La espera
infructuosa, el hijo ausente y
muerto en el extranjero, la espera
de la visita que no llega, una fortuna perdida en el tiempo, la
nada, la desesperanza, culmina
con la muerte de la madre,
muerta voluntaria frente a la botella verde.
La casa canaria es un cuento
de Muerte. En él los personajes,
Sebastián y Natalia se encuentran
sólo para cruzar sus destinos y
sus tragedias, para ellos el fuego
acaba con sus vidas, sus esperanzas y su razón, La casa fue pintada de amarillo, color preferido
de Sebastián, como símbolo del
siniestro fin que tendría su vida
y la de su familia. Sebastián es
un niño recogido que ... trata por
dentro la estampa de una familia
con niños y mujer de fogón, aguja
y cabellos limpios y trenzados...
(p. 65).

Cuaooo Sebastián cruzó su vida
con la de Natalia encontró su deseo al mismo tiempo que su destino: ella también encontró su
locura que venía delineándose en

-

~

�el cuento a través de la herencia
familiar: la madre murió loca, el
abuelo mu.rió loco. Este cuento
presenta dos planos narr~tivo~:
por un lado se cuenta la histona
de Sebastián YNatalia y por otro,
algunos pasajes-jlashazos de la
vida de una loca que deambula
por el pueblo; finalmente lo~ dos
planos se unen en la tragedia de
la familia, cuando se qu~ma la
casa canaria con las ilusio°:~s Y
la vida de Sebastián Y sus hiJOS,
sólo queda ella, la loca del pueblo.

'

En el año de 1985, Ricardo Eli-

zondo participó en el I Encuentro Regional de Narradores
celebrado en Monclova, Coahuila, con el cuento Maurilia
Maldonado, mismo que fue publicado por el Museo Biblioteca
Pape. Posteriormente, en 1986,
la Universidad Veracruzana le
publicó su colección Maurilla
Maldonado Y otras simplezas,
obras que según opinión de José
Javier Villarreal son:··· un conjunto de retazos anecdóticos
donde la fuerw radica exclusivamente en lo ingenioso de la historta... afuma tambiért que ...
Formalmente es un libro débil,
los textos a excepdón de dos o
tres relatos (Maurilia Maldo~ nado, Los cartelones Y La mula

-

de los costalitos)... no logran
constituirse como relatos en ~f
mismos, más bien quedan en divertimentos del autor, lJocetos de
posibles cuentos futuros. (Nuevoleoneses. Panorama del
cuento... , p. 268).
Con todo, en Ricardo_ Elizondo
cobra fuerza el propósito ~damental de la literatura narrativa,
el contar una historia de un caso
humano interesante: Concha Y
Donata son dos mujeres solteras
Y solitarias: la una huérfana, Y
recogida la otra, ninguna de las
dos es capaz de amar a un hombre en su forma más natural·
. · la
primera presenta un compleJo de
Electra claramente marcado .en
el cuento por la excesiva adhesión
erótica de la hija al padre, ~ombinada con una actitud hostil ha. lamadre.··· En ocasiones el
cia
olor de un guiso.. revivfa obscuramente a su madre-nval... Incapaz de discernir culpaba a los
uiso del sufrir de sus vfsceras,
g s
mat1e· d
sin imaginar que la
1ª _e
todo estaba en el increfble odio
Y soberano despredo que sentfa
por la esposa de su padre... (Donata, p. 13); la segunda, Donata,
sólo sabe entregar su cuerpo Y
el día que llega a amar• lo hace
del hombre equivocado: Donata
se enamoró del marido guapo de

allende el mar... sentó sus reales en una mesa entre cigarros...
le dio la espalda cuando llegó...
Detrás del mozo Y sobre su nuca,
los ojos negros de la porteña jlameaban llenos de amor camal...
Sólo una vez la vio' pero para
siempre y hasta el final de sus
dfas' la morena palmas de nácar
llevarla la daga del recuerdo de
aquel hombre fino entre los fino~,
bello, para su angustia esttnl,
seco, maldito, enfermo, loco...
(p. 25).
Este amor de Donata por un
marido bello que no se interesó
en su amor evoca el amor d~ la
ninfa Eco por el bello Narcis~,
el mismo Ricardo Elizondo esc_nbió en su artículo Ecos y refle1os
publicado en Monterrey' donde
· de Eco y Narcuenta el mito
ciso... Un día ... se topó co~ Narciso asf de grande Y apaswnado
fue ; 1amor que Eco y sintió por
ti, tanto que la ninfa, desculdando el sustento, se fue consumiendo hasta que no quedó de
ella más que la pura voz.. .
A los personajes de La Visita
(La lJotella verde), ni siquiera se

les concede la gracia de tener un
nombre, recurso que sirve al ~rrador para acentuar el an~rumato, el abandono en que viven

en aquel pueblo desértico del noreste, incomunicado y solitario.

Maurt/Ja Ma/donado es un episodio de la historia de una mujer
solterona y solitaria, quien visita
a dos amigas, también solteronas
de pueblo; regularmente se viste
igual y viaja en el tren, un buen
día pierde el tiempo para volver
veintiocho años después, retomar
su antigua costumbre de visitar
rutinariamente a sus antiguas
amigas, sin dar más explicadones sobre su prolongada ausencia, ni siquiera nosotros nos
enteramos. De nuevo Maurtlia Vislt6 a sus amigas los viernes y
los lunes de las cuatro de tarde...
jamás, mencto,w... cualquier
cosa que calmara la curiosidad. ..
de las Pérei_ Lópei_, que se fueron de este mundo como nos quedamcs nosotros, sin saber qué
hizo Maurilia Maldonado esos
veintiocho años. (p. 28).
En la obra narrativa de Ricardo
Elizondo se cuenta también con
la novela 70 veces 7, publicada
en el año de 1987 por Leega Literaria. &amp;ta novela, en su momento, suscitó cierta polémica y
críticas, hasta cierto punto negativas, por algunas semejanzas y
paralelismos entre situaciones y
personajes de Ricardo Elizondo

con los de Gabriel García Márquez en Cien alfos de soledad.
Agustín García Gil, comentarista
literario de la localidad, escribió
el artículo 3 notas sobre 10 veces 7, donde dice que esta obra
tiene ... ecos de Cien años de soledad, en la que hay ecos de
Faullcner, quien tiene ecos de
Joyce, quien etcitera. Desde
luego que es verdad, como tambtm los hay de la novelas de
lbargtJengoitia. Otro de sus crfticos fue Sergio Cordero que en
Taller Literario 10 veces 7: /a
saga del noreste dice que en esta
novela se aporta ... una expresi6n
auttntica para la regi6n... , además analiza las marcadas semejanzas entre los personajes de
Elizondo y los de García Márquez.
Quizá por esta razón o por alguna otra desconocida, Ricardo
Elizondo se muestra actualmente
desinteresado por las entrevistas;
telefónicamente su secretaria nos
dijo que es un hombre dificil, que
ya no recuerda los títulos de sus
libros, que sólo pensar en los intelectuales y en el medio intelectual le provoca dolores de cabez.a,
que él dice el pasado es el pasado. Sin embargo, en nuestro
afán de obtener una entrevista,
buscamos en archivos y hemero-

tecas hasta encontrar una que
concedió a Margarita Pinto, para
el Suplemento &amp;Jbado del perlódico Unomásuno de la ciudad de
México.
Margarita le preguntó sobre el
título de su novela comentándole
que a la crítica no le gustó. Ricardo responde: Lo que pasa es
que Yo conozco cosas que la mayorfa de la gente desconoce. El
tftulo del libro no tiene nada que
ver con la Biblia. A. mi me interesa más bien el mundo de signos y sfmbolos. En toda la región
de Israel, de los Sumertos y los
Arcadios, el nwnero 7 simboliza
el principio del fin de algo. Dedr 7 veces 7 es nombrar casi lo
eterno. Decir 70 veces 7 es el In.finito... esta slmbologfa tiene que
ver con elprincipio absoluto, que
está ahí y que estará siempre,
aunque cambiemos nosotros.
Se le cuestiona la función que
tiene en la novela su técnica narrativa de desdoblarse como narrador omnisciente a narrador
personaje. Simplemente me gusta
hacerlo... Es la única raz6n. Me
da la sensad6n de que voy a maravillar a mi lector... Tal vez en
el fondo· es· simplemente un
juego... Es un arte eflmero y hay
que pasar bien el rato.

-

.,:i..

u.

�Sobre el objetivo de su novela
dijo: Lo que quise demostrar es
más bien que el amor es igual en
todas partes, que el corazón tie~e
los mismos quiebros en cualq,aer
tpoca y cultura. Que nosotros en
l norte no somos tan planos nt
~an bárbaros como se piensa. Al
escribir, uno va reflejando la intención a la vez que va desa7:ollando la estructura... También
señala: Nosotros somos eft';'l!ros
con respecto al tiempo, y sin embargo, es lo único que tenemos.

~1

Las historias que narra Ricar?O
Elizondo en 70 veces 7 son historias trágicas, pero los personajes no son trágicos pues no
conocen su destino, éste sólo lo
conoce el demiurgo que los ~reó
y que los narra; ellos sólo viven
su effmera vida, su e~ero
tiempo, reciben su desgrac~as Y
enfermedades con ~~dad,
como parte de su vivrr coti~o.
La narración comprende la historia de dos familias: los Govea Y
los Villarreal. Cubre desde el ~o
de 1886 y culmina en los ~os
de la Segunda Guerra Mundial.
La novela se divide en cuatro
tiempos. Pasan aproxima~ente
cincuenta años entre el pnmero
y el tercero.

El recurso narrativo de utilizar

el narrador omnisciente Y el narrador personaje como desdoblándose el primero en el
segundo, lo logra el autor ~n un
simple recurso de redacción: el
uso de una coma.· · · · Dos veces
le habló Colasa para que fuera
a cenar, yo sabia que estaba malo
pero nunca penst que fu:ra
grave... (p. 15). Según opma
Cordero, con este recurso narrativo: El ritmo de la narración se
vuelve vertiginoso. De hecho en
esta novela, Elizondo se revela
como uno de los prosistas na"ativos más ágiles de la litertJ!U'a
mexicana reciente. El mismo
Cordero dice que este recurso ya
fue utilizado ~ por José Agustín, pero que en Elizondo es ~
intento por recrear un lenguaje
oral. La prolepsis es otro de .l~s
recursos narrativos, desde el IDIcio de lá novela el narrador demiurgo nos anticipa el fin de los
personajes para retomar la narración muchos años antes .d~ ese
hecho. De Colasa nos anticipa...
Vivla feliz, en un mismo punto
los sentimientos, Y nwzca, en~
noventa a/fos de vida, se la vzo
llorar (p. 14).
Todos sus personajes son prósperos, esta prosperidad por lo ~:
guiar está ligada al ferrocarril.
los hermanos Govea levantan su

negocio que los conv~ó en una
de las fortunas más _SÓI_i~as, gracias al ferrocarril; Vrrguua vende
el jarabe Gotier que le prepara
Colasa, gracias a que se lo env~a
por ferrocarril. Ya lo señaló ~bzondo en la entrevista que le hizo
Margarita Pinto: El progreso
puede provocar cambios :n las
mentaltdlldes, pero los sentimientos no tienen este contagio progresivo. El progreso no llegó de
la misma manera·al norte queª
otras regiones. Ah! se rigió poi
la instauración del ferrocarril.
El acercamiento a este medio ~
comunicación va a provocar e
desarrollo o no. En la novela yo
trato tres pueblos Y cada uno de
ellos está más o menos adelantado de acuerdo con la cercanfa
que tiene con el ferrocarril.
La trama narrativa está llena

!00º

de simbologías, pero sobre
de unidad narrativa que va hilv~nándose poco a poco: con algun
elemento tomado de la ~ite~tura
medieval o de la tragedia gnega,
el autor nos presenta a Colasa
como agorera cuando corre a dar
la noticia de la próxima boda.de
su hermano Cosme con Carohna
Villarreal, ya de regreso... vw
de pronto como un gavilandllo,
en rápido planeo' cargaba entre
su garras un pollito mientras lo

gallina madre, hecha una furia,
se despluma de esfuerzo impotente. .. Con mis propios ojos lo
vi, no me lo cuentan, pero desde
mañana voy a estar muy al tanto
revisando todo porque si es un
mensaje seguro vuelve a repetirse... (p. 26). El autor parece
ensañarse con Colasa, según parece por haber querido rebasar
los límites de su propio personaje, quiso invadir los terrenos
del demiurgo y pagó cara su osadía... y ese mismofin de semana,
con profunda tristeza, Cosme se
percató de la incipiente ceguera
de Nlco/asa (p.30), de aquí en
adelante Colasa irá quedándose
paulatimente ciega, pero nunca
se quejará ni renegará de su desgracia.
La crueldad del autor con algunos de sus personajes no tiene
límites, va hilvanando todos los
hilos de la desgracia tan sutilmente que ni ellos mismos se percatan: el augurio de Colasa se
conecta con el momento en que
Carola y Cosme VillarreaI se ven
obligados a entregar a su. hijo primogénito, recién nacido, a su
hermano Agustín Govea, para
salvarlo de una muerte segura por
la epidemia de poliomielitis que
asolaba al pueblo de Charco
Blanco.

Este narrador hilvana la vida
y la muerte como las moiras mitológicas. Agustín Govea es una
de las víctimas, él es gavilancillo que arrebata a su hijo a la gallina madre, recoge y adopta a
Carlos Nicolás, se queda con él
y no lo regresa, ni nadie se lo reclama. Su esposa es estéril, él no,
pero finge serlo por amor a ella.
Su penosa enfermedad es inmerecida, según nuestra opinión,
pero no según la de Ricardo Elizondo, quien nos va mostrando
el deterioro ffsico que va minando
y quebrantando la salud de Agustín mediante una terrible espandolitis, quien no conforme con
hacerlo sufrir con su enfermedad
lo hace víctima de sus burlas e
ironías narrativas: lo llamaba la
joroba con los ojos más verdes
de todo Carrizales (p. 132). El
sastre de Agustfn ya no pod!a hacer más... porque el arco de la
espalda de Agustfn ya era bóveda... lo de ocultar su curva de
mecedora era cosa de Virginia
... &amp;a tarde Virginia lo sorprendió desnudo viindose de perfil en
el gran espejo... ¿Qui haces?
Viendo que ya mefalta poco para
tocar con las palmas mis rodillas... (p. 114). Agustfn ya prácticamente estaba doblado por la
mitad y le era muy cansado, estando de pie, ver a los ojos... (p.

145) ... Sus hermosos ojos seguían igual... Era una lástima
que sólo los niños y los pe"os
los vieran, con la fonna de anzue/.o que tenfaAgust(n, sólo ellos
podían hacerlo... (p. 153). Incluso en su muerte recibe maltrato del autor: Agustín Govea
murió solo... (Hubo necesidad de
romperle en dos la columna, sólo
asf pudieron acomodar su cadáver dentro delferitro) ... (p. 197).

En esta novela abundan las enfermedades y el narrador es prolijamente descriptivo, mostrando
un profundo conocimiento de los
síntomas y las consecuencias: Ramón Govea se enferma de paludismo; Virginia muere a causas
de una úlcera que estaba digiriendo por dentro; la epidemia
de poliomielitis, la fiebre tul/idora, casi acaba con Charco
Blanco, el pueblo donde vivían
Cosme y Carola. Colasa va quedándose ciega paulatinamente,
Ramón Govea se queda con la
pierna tiesa a partir de un tiro que
le dejó la rodilla como naranja
reventada.
Finalmente, no podemos pasar
por alto la influencia y similitud
de personajes en 70 veces 7 de
Elizondo y Cien altos de soledad
de García Márquez. Ya lo señaló ....
~

�..

Sergio Cordero: Rebeca ~n Cien
años de soledad era raquítica, rebelde y fuerte, y decía las obscenidades más gruesas que se
podtan concebir en su idioma.
María Rosa en 70 veces 7: Era
montaraz Y no conocfa la diferenda entre palabras buenas o ~las... (p. 130). Ursula en Cien
alfos... Se queda ciega Y se va
adaptando a su ceguera: En la
oscuridad del cuarto podía ensartar la aguja... Conocta con total
seguridad el lugar en que se encontraba cada cosa... (p. 289).
Nicolasa en 70 veces... para ella
daba lo mismo luz, mientras las
cosas estuvieran en su sitio no
se tropezarla. (p. 188).

00

,q-

Según el mismo Cor~er? existen otra semejanzas difíciles de
ocultar:... Carlos Nicolás.. • se
parece a José Arcadio Buendia
hijo... Ambos huyen de su casa
jóvenes, adquieren empleo en,!"'
barco Y regresan muchos anos
despuis, adaptándose con ~chas dificultades al ámbito familiar, para disfrutar sin
preocupación _la fortuna de. sus
padres... También Cosme Vzllaal llegar a viejo se conrreal'
mode ta de
vierte en una versión
s
José Aracadio Buendfa. Incl~o
ambos inclinan sus preocupaciones... por las cuestiones astronó-

micas... ; Rebeca Buendi~ Y
Maria Rosa son hijas adopttvas
de sus respectivas fami~as, su
origen es inderto... También hay
un conflicto bélico en ambas novelas: en Cien alfos... la guerra
dvil española, en 70 veces... la
revoludón mexicana.
Hay paralelismo también entre
las muertes de Remedios Maseote
de Buendía y Emilia Villarreal
de Sprigthael. Remedios ... la pequeña Remedios despertó a media noche empapada en un caldo
caliente que explotó en su entrañas con una especie de eructo
desgarrador, y murió tres di°:
despuis envenada en su propia
sangre con un par ~ gemelos
atravesados en el vientre. (p.
139). Virginia en 70 veces...
muere de una hemorragia ca~ada
por una úlcera que se le revienta
artir de un eructo formidable.
aP
'lia
Emilia: La pequeña Eml ··· murió precisamente por eso, por ser
tan pequeifa ftsicamente. Se le
atravesó el producto... una hemorragia incontenible empapó
las mantas... El niño nadó estrangulado (p. 156). El mismo
Sergio Cordero opina que m~
que influencias la clave de las similitudes alude más a terre?os
psicológicos y sociales que literarios; que lo más importante es

que los norteños se r~onozcan
en los personajes de Elizondo Y
los caribeños en los de García
Márquez.
Respecto a las influencia~ de
unos autores en otros sería mteresante saber cuántos autores .regiomontanos o no h~ sido
subyugados por la narrativa garcíamarquesiana; no debemos olvidar que este autor_ se ha
convertido en una especie de autor clásico hispanoamericano del
realismo mágico. En una conversación Eligio Coronado, auto~
regio~ontano, nos dijo que casi
todos los autores noveles .de la
localidad tienen influencia de
García Márquez. y tiene razón,
él mismo, en su obra d~ teatro
Los ojos sobre el agua, mclu~e
a un extraño personaje, especie
de brujo, especie de fantasma,
llamado Malaquías, quien nos recuerda al famoso Malaquías de
Cien años...
Por otro lado, sería interes~te
también saber si Laura Esqmvel
leyó o tuvo contacto con esa novela de Ricardo Elizondo y con
sus Relatos de mar, desierto Y
muerte; antes de escribir su novela Como agua para chocolate.
Debe tomarse en cuenta que los
cuentos de Elizondo datan de

1980 y la novela de 1987. Laura
publicó en 1990. Los paralelismos y semejanzas son evidentes:
En Como agua para chocolate,
Tita escribe todas las recetas en
un diario que recoge su sobrina
adoptiva después del incendio. En
70 veces 7, Carolina dejó sucocina a María Rosas, su hija adoptiva, ... también le dio el libro
donde desde antes de casarse
apuntó y siguió apuntando recetas y remedios... (p. 144). La
descripción de las recetas de Tita,
equivale en Elizondo a la descripción de las recetas de medicina
a base de hierbas, a las fórmulas
para la elaboración, el material
para edificar la casa de Cosme,

etc.

En 70 veces 7 Emilia, la sobrina de Carola, se casa con Natael Sprigthoel,... médico
norteamericano... (p. 120). En
Como agua para chocolate, Tita
estuvo a punto de casarse con un
médico norteamericano y finalmente su sobrina se casa con el
hijo del médico. En 70 veces 7
Carolina tejía y bordaba, bordó
un mantel blanco que la acompañó hasta su muerte. En Como
agua para chocolate, Tita tejió
una gran colcha larga, muy larga,
que la acompañó hasta el día de
su muerte.

En el cuento La casa canaria
de Ricardo Elizondo, al final y
sin causa aparente, se levanta un
incendio que quema la casa y el
marido e hijos de Natalia (el antecedente es la abstinencia de relación con su marido durante tres
años, a pesar de sus deseos reprimidos). En.Agua para chocolate, el amor contenido por
muchos años de Tita y Pedro
acaba con la muerte de él y el
incendio de la casa.

González: ... La historia local,
corno la biografta está más cerca
de la literatura que otras espedes... (p. 59), en relación a lo
citado antes, Ricardo Elizondo
nos muestra en su narrativa un
serie de costumbres locales y que
nos transmite y simboliza a partir de los personajes que crea con
tal propósito: las mujeres de su
historia: Colasa, Virginia, Carlota, Dora Emma, su nuera, y
otras, son la imagen misma de
las mujeres de los pueblos norte- ·
ños, son las que heredaron el temple y carácter, la fuerza, el vigor
de la compañera, la mujer de trabajo que siempre está apoyando
al hombre del norte.

No obstante lo interior y aparte
de cualquier influencia, paralelismo o semejanzas entre la obra
de Ricardo Elizondo y la de otros
autores, la novela de Ricardo Elizondo presenta una gran riqueza
de elementos que tiene mucho
Colasa y Virginia son personaque ver con su formación de
jes muy fuertes. La primera aún
historiaaor-antropólogo; conocemás... Ya tenia cuatro horas de
dor profundo de los orígenes de
trabajo bestial... Cosme le sulos pueblos, de su simbología, de
püc6 a Colma que descansara...
sus mitos y leyendas. En sus napero Colasa era terca, aunque
rraciones podemos observar una
te enojes aqut me quedo, en luserie de usos y costumbres regiogar de hablar arrfmame caña que
nales. Creencias, supersticiones,
falla mucha mielpara completar
folklore... conductas, ideas,
el siguiente perol... (70 veces 7,
creencias y actitudes que caracp. 30). Ricardo Elizondo, en
terizan una comunidad... que
1980 publicó su investigación
permiten emparentarla o distinhistórico-antropológica en relaguirla, que ayudan a establecer
ción a las Reminiscencias sefarsu originalidad, su individuaditas en el folklore de Nuevo
lismo... Invitación a la microhisLe6n, donde afirma: A diferentoria. (p. 57). Ya lo afirmó Luis
cia de la Conducta asumida J)OT

�las mujeres en otras latitudes, las
primeras mujeres noneíías fueron
verdaderas compañeras del hombre, valientes y trabajadoras, recuerdan con su actitud los
ejemplos bíblicos de Ruth, Esther, Sara, etc. (p. 486).

1,

El personaje tipo que representa las costumbres de origen:
sefardita es Nicolasa... Esa noche viendo las estrellas le dijo
(a su hermano Cosme) tu tierra
va a rendir mucho, producirá
todo cuanto siembres, porque
además de con sudor, la regaste
con lágrimas... (p. 20), también
en su estudio sobre el origen sefardita de muchas de las costumbres de los habitantes del norte,
Elizondo dice: Nuestro pueblo
como el sefardita, rinde culto a
la noche, sentándose bajo las estrellas en silendo o platicando,
en compafffa o en soledad. (p.
486). Colasa es la hermana que
se queda soltera y a pesar del paso
de los años, vive siempre al amparo de su hermano Cosme Villarreal. El mismo Elizondo, en
la investigación citada nos dice:
Otra ley del Tora es la que obliga
al hombre a cuidar y proteger a
sus hermanas si éstas no fueron
tomadas por var6n. Es muy común que las solteras de nuestros
pueblos, aún ancianas, tengan un

hermano que ve por ellas. (p.
484).
En toda la historia contada por
Ricardo Elizondo vamos encontrando elementos que nos ubican
en los usos y costumbres de los
pueblos norteños. Todos los símbolos son importantes y cobran
fuerza en su narración: el 7 simboliza lo eterno, los colores son
otros símbolos: el blanco lapasividad, el verde la esperanza,
el amarillo el juego.

Finalmente, en el análisis de
la narrativa de Ricardo Elizondo
podemos damos cuenta que este
es, ante todo, un narrador oral,
que inventa su personajes como
pretextos para contamos las historias, ~ara utilizarlos como símbolos de los usos y costumbres,
de los ecos y resonancias de lo
infinito.
BIBUOGRAFIA
Sergio, Cordero. 70 veces 7. ui saga
del Norte. Taller Literario. (El Diario
de Monte"ey) . Monterrey, México.

Bliwndo Elizondo, Ricardo. Cumtos de
mar, desierto y muerte. 2a. ed. Leega
Literaria. México. 1991.
-, Ecos y reflejos. suplemento Aquí
Vamos (El Porvenir). Monterrey, México.

-, Maurilia Maldonado. en Los cuentos. I Encuentro Regional de Narradores, Museo Biblioteca Pape. Monclova,
México. 1986.
-, RelaJos de mar, desierto y muerte.
Universidad Veracruzana, Xalapa. México. 1980.

SEÑAS ! RESEÑAS ¡

CONTRASEÑAS

-, ,Reminiscencias sefarditas en el
folklore de Nuevo León. Nám. 21 de Humanitas. (Sobretiro). UANL. Monterrey, México. 1980.
-, 70veces 7. LeegaLiteraria. México.
1987.

García Gil, Agustín. 3 notas sobre 70
veces 7. (ElDiario de Monterrey). Monterrey, México.
Gonz.ález y Gonzalez, Luis. Invitación
a la microhistoria. 2a. ed., F.C.B. México. 1986.
Pinto, Margarita. Entrevista con Ricardo
Elkondo. 70 veces 7. (SUplemento Sábado. Unomásuno). México.

Villarreal, José Javier. Nuevokoneses.
Panorama del cuento en Nuevo León,
en Desde el Cerro de la Silla. Artes y
Letras de Nuevo León. (UANL). Miguel
Covarrubias, editor. Monterrey, México. 1992.

Maestrla en letras españolas,
1992.

.... ' .
... ..•

�¿DE DONDE VIENES, QUE DESEAS?
LAS NOVELAS DEL FONDO EDITORIAL NUEVO LEON

Agustín García Gil
¿Por qué escribir sobre las novelas del Fondo Editorial Nuevo
León? Además del atractivo de
las propias novelas, coinciden en
esa empresa muchos otros valores. En primer lugar, la presencia de Alfonso Rangel Guerra,
estudioso que tiene en su haber
los trabajos sobre la novela más
significativos que se han escrito
en Nuevo León: Imagen de la novela y "Novela y narrativa en
Nuevo León. Apuntes para su
historia,,, estudio que nos reveló
una continuidad de la novela en
Nuevo León que no sospechábamos. Tenemos el atractivo aparte
de Jorge Cantú de la Gm.a, como
fundador del Centro de Escritores de Nuevo León. En estecentro se terminaron tres de las obras
publicadas por el Fondo Editorial
Nuevo León. También contamos
con Héctor Alvarado, coordinador de ese centro de escritores
y de sus sesiones de trabajo.
Está además el atractivo de los
autores: el de Guillermo González Meléndez, doctor, músico,
creador de la Opera de Bolsillo,
y que aquí aparece como novelista. El de Mario Anteo, tallerista, colaborador constante de
suplementos culturales, revistas
y radio, autor de esta novela largamente esperada. El de Gerardo

Cuéllar, colaborador de Rangel
Guerra en la Secretaría de Educación, cuentista que se coloca
en el mapa literario de Nuevo
León con esta publicación.
Así pues, sobran los estímulos
para abordar este ~ma. Adem~.
me dio la oportumdad de platicar con algunas de estas personas, que me ofrecieron su tiempo
y permitieron que grabara la conversación.
UNO/UNA EMPRESA EDITORIAL IMPECABLE
El Fondo Editorial Nuevo León
fue lanzado en 1991 por Alfonso
Rangel Guerra, en los últimos
meses del gobierno de Jorge Treviño. El traía este proyecto desde
tiempo atrás, pero sólo entonces
pudo concretarlo. Se trata de una
editorial creada por decreto, con
un fondo monetario de doscientos millones. De entrada se presentaron ocho títulos, agrupados
en tres colecciones (La línea de
sombra, Ancorajes y Los trabajos y los días), más un noveno
título en prensa que iniciaba una
cuarta colección (Fundadores).
Se trataba a todas luces de una
empresa muy importante. Y no
es que en Monterrey no se publicara nada. En el mismo sexenio,

la Dirección de Acción Cívica y
Editorial y el Archivo General
del Estado, tenían numerosos títulos publicados. Pero el Fondo
Editorial Nuevo León de un solo
golpe se situaba en primerísimo
lugar, con una línea editorial impecable. Además, los doscientos
millones hacían suponer que nada
lo detendría, pues al venderse los
libros editados, se recuperaría la
inversión y con ella se imprimirían nuevos títulos. El proyecto
lucía más interesante. El problema resultó que era fin de sexenio y no hubo continuidad. Los
libros se presentaron, escasamente se distribuyeron, y el
Fondo Editorial Nuevo León hibernó (como el personaje de Gabriel González Meléndez).
Ahora (fines de 1992), el
Fondo Editorial Nuevo León está
en manos de la Secretaría de Educación, y su coordinación editorial en las de Humberto Cueva
García. El nos dijo que ignora
los términos económicos con los
que se reiniciará la producción.
Parece (entremos de lleno al terreno de las especulaciones) que
se cuenta con setecientos millones, que ya se ha formado un consejo editorial formado por Arturo
Delgado Moya, Rodolfo de León
Garza, Celso Garza Guajardo y

Alfonso Reyes Martínez, y que
se publicarán, sobre todo, obras
de educación. También parece
que 1a primera obra ya está en
prensa: un libro de cuentos de
Horacio Salazar Ortiz. De ser
verdad esto último, en 1993 veremos el despertar del Fondo.

a los jóvenes escritores a solicitar una de las becas (ocho en 1987

y a partir del 88, seis), para llevar a cabo proyectos en diferentes géneros. En el comité de
selección permanente estuvieron
Rosaura Barabona, Alfredo Gracia y Raú! Rangel Frías (quien
como surtidor cultural, debería
DOS/UN CENTRO QUE ES
tener una sección dedicada a él
UN SEMILLERO
en este texto). También de manera esporádica, participaron en
La lfnea de sombra, cuento de
la selección Miguel Covarrubias,
Joseph Conrad, dio nombre a la
Genaro Saúl Reyes, Celso Garza
colección formada por tres noveGuajardo y José Roberto Mendilas: El pasado soñar, de Gerardo
richaga. A lo largo de diez meCuéllar, El reino en celo, de Mases, las sesiones de trabajo se
rio Anreo, y Los mtsmos grados
llevat: ,, 1 cabo los lunes, con una
más lejos del centro, de Gabriel
duración mayor a la hora y meGonzález Meléndez. Las dos úldia. Mientras estuvo en el Centimas fueron rerminadas en el
tro Héctor Alvarado, se
Centro de Escritores de Nuevo
escribieron seis novelas: l. Dfas
León. Haciendo historia tenemos
de nadie, de Hugo Valdés y 2.
que Jorge Cantú de la Garza,
Las bidc/etas, de David Fransiendo director de Artes Lireracisco Toscana, que ahora están
rias del Instituto de la Cultura de
publicadas en el Fondo Editorial
Nuevo León, fundó el Centro de
Tierra Adentro. 3. La novela de
Escritores, un poco basado en el
Mario Anteo y 4. La novela de
Centro Mexicano de Escritores
González Meléndez, publicadas
donde él fue becario. Para cooren el Fondo Editorial que nos
dinarlo, invitó a Héctor Alvaocupa. 5. Una novela de .Eduardo
rado.
Antonio Parra, que tal vez él todavía trabaje, y 6. E/. brujo y ella,
La mecánica del Centro puede
de José María Mendiola.
resumirse de esta manera: a partir de 1987, se lanzó anualmente
Cuando Mario Anteo obtuvo
una convocatoria, que invitaba
la beca del Centro de Escritores,

ya tenía escrita una primera versión de El reino en celo. Era más
amplia, ya que constaba de tres
partes. F.n el Centro, eliminó toda
una parte y trabajó las dos restantes. También era muy extenso el
sesenta por ciento de novela que
llevaba escrita González Meléndez al llegar al Centro. Ahí, en
las primeras semanas de trabajo,
eliminó un largo capítulo y pulió
lo que dejó en pie, anres de continuarla.
Considerando el trabajo desarrollado por el Centro hasta la
fecha, Héctor Alvarado piensa
que "toda una generación de los
que nacieron en los cincuenta y
a principios de los sesenta, ya han
terminado su ciclo en el Centro''.
En la actualidad,' el Centro está
amenazado por la posible creación de una escuela de escritores,
que planea la Secretarla de Cultura de la que depende.
TRES /MIS ANTEPASADOS,
YO MISMO: EL PASADO SOÑAR Y EL REINO EN CFL0
Aunque todas las novelas narran
el pasado, el género histórico es
del siglo XIX. Quien lo inició fue
Walter Scott (lvanhoe), y quienes la perfeccionaron fueron Mazoni (Los novios) y Flaubert w~

�(Salambó). Desde su origen ta
novela histórica presenta un problema doble: la información histórica estorba para crear
personajes vivos, o la novela falla en la reconstrucción arqueológica. A pesar de este problema,
el género siguió produciéndose.
En México lo encontramos desde
el siglo XIX, escrito por autores
como Justo Sierra O'Reilly y Vicente Riva Palacio, y hasta fechas
muy recientes con Fernando del
Paso y Héctor Aguilar Camín.
Las novelas de Gerardo Cuéllar
y Mario Anteo se inscriben dentro de este género. Ambas novelas refieren sucesos que ocurren
en esta región, en el periodo colonial, y ambas comparten algunos personajes. Pero mientras la
novela de Gerardo Cuéllar se centra en personajes inventados, la
de Mario Anteo tiene como protagonista a figuras históricas:
Diego de Montemayor, Alberto
del Canto, Manuel de Mederos,
etcétera. Dado que el conocimiento de la época y la vida de
los personajes históricos elegidos
es muy deficiente, ambos autores
tuvieron mtJcho margen para la
invención. En lo poco que se
sabe, no todos los historiadores
ofrecen las mismas versiones de
los hechos. Así, el Luis de Carvajal que presenta Gerardo Cué-

llar en su novela, basado en el
historiador Alfonso Toro, difiere
radicalmente del ofrecido por Eugenio del Hoyo en Historia del
Nuevo Reino de León
(1577-1723).
Gerardo Cuéllar sitúa los sucesos narrados en la segunda mitad del siglo XVI y en la primera
del XVII. Narra la historia de
Benjamín, un joven judío quien
a los trece años tomó el nombre
de Pedro Núñez, para viajar a la
Nueva España y establecerse en
compañía de sus padres en La Laguna, una población del Nuevo
Reino de León. En la Laguna,
Pedro Núñez se casa, tiene tres
hijos que crecen y también se casan y tienen hijos. La historia termina cuando Pedro Núñez cuenta
con ochenta y siete años de edad.
Al tiempo que Pedro Núñez y su
familia viven su historia personal, viven también la aventura de
Luis de Carvajal (aunque no a su
lado) y la de docenas de familias
judías que vinieron a la Nueva
España huyendo de la Santa Inquisición. Y viven además el encuentro obligado con el
catolicismo. Se trata de una novela que narra una historia inventada 0a de Pedro Núñez y su
familia), situada en un pasado reconocible 0a colonización del

Nuevo Reino de León) y plantea
lo que ya se ha dicho antes: que
los primeros pobladores europeos
de esta región fueron judíos. El
título de la novela nos orienta hacia su contenido: El pasado soñar, con todas las libertades que
ofrece el sueño. La historia relatada la refiere un narrador externo, en tercera persona. Se trata
de un personaje que no es, sin
embargo, objetivo. Es un narrador que reinventa el pasado de
esta región. Para él, todos los
personajes son buenos y bien intencionados, se ayudan entre ellos
y se quieren. En cuanto a los personajes históricos, Luis de Carvajal y su mujer, son héroes.
Podría pensarse que su ideología
es judaizante, pero no es así; en
La Laguna, cuando aparece el
cura católico, éste resulta también
ser muy bueno. Lo único que
censura el narrador es la Santa
Inquisición. Esta narración recuerda a la novela romántica en
su gusto por evocar el pasado,
cubriéndolo de ingenuidad y pureza. Aún así, vale como una versión coherente (aunque
idealizada) acerca de la colonización ·que de estas tierras realizó
Luis de Carvajal. Su mérito más
destacado es tener "su prosa pulcra y cuidada en la que se va desenvolviendo la narración de

estas vidas en un medio hostil." 1
En la revista Salamandra número 13, de mayo y junio de
1992, publicada en esta ciudad,
Laura Campuzano escribe acerca
de la novela de Anteo. Expone
el problema propio de la novela
histórica ya señalado aquí y dice:
"Creo que El reino en ,celo ha
superado el problema". 2 Al explicar por qué cree eso, dice: "la
eficacia de la novela de Anteo depende además del léxico que sin
abusar de los arcaísmos y demás
palabras en desuso, con todo logra cubrir los diversos ámbitos
sociales del pasado. Vestimenta
herramientas de trabajo, milicia:
burocracia, etc., son algunas ae
las áreas que la novela domina
acertadamente, sin engorros filógicos". 3 No coincidimos enteramente con Laura Campuzano
en la apreciación de esa eficacia
del léxico, ya que es precisamente
éste el que llena de anacronismos la novela. Frecuentemente
el narrador y los personajes no
cumplen con la representación de
un tiempo histórico (siglos XVI
YXVII), al utilizar un léxico inadecuado. Sirvan como ejemplo
estas referencias al "baño" en
plena colonia:

Alberto del Canto a Diego de
Montemayor, Gaspar de Tapia
Y otros compañeros suyos:
Me siento un patito, acompaffándo-

nos hasta para ir al baffo" (p.36).

El narrador, refiriéndose a
Juana Porcallo, quien en la noche de bodas se desnudó ante su
esposo, Diego de Montemayor:
"Era extra.fl.o que Juana no se retirara al baflo para ponerse en privado
el camisón" (p. 60).

El narrador, hablando de Alberto del Canto:
•'Para calmar el temblor de boca se
propinó un pufleta7.o en la
Fue al baflo, preparó la tina y se re. costó en el agua" (p. 155).

mandtbttla.

Juana Porcallo, al entrar en la
bañera donde la espera excitado
Diego de Montemayor:
"-¡Oh, Diego! ¡Quélindol" (p. 126).

Héctor Alvarado recuerda la
preocupación de Mario Anteo por
la arqueo~ogfa de lo cotidiano y
el lenguaJe de los personajes:
"Tenía que conocer una serie de
cuestiones lingüísticas y culturales que le preocupaban. , • Es claro
que el problema principal que
ofrece la novela es lo que fuera

la preocupación central de su autor. Pero como bien señala Laura
Campuzano, la novela de Anteo
es literatura y no historia. Tampoco la novela de Cuéllar es historia. La valoración de las
novelas de estos autores no puede
realizarse tomando en cuenta solamente la fidelidad histórica. Su
importancia reside en proponer
una filiación, un origen del actual
hombre del noreste y, desde
luego, en su capacidad para crear
vida novelesca.
CUATRO/NOVELA ESCRITA
POR UN JOVEN STERNE
CON COMPUTADORA
Aunque con muchos antecedentes, los creadores de la moderna novela de ciencia ficción
son europeos: Julio Veme y H.G.
Wells. Es un género muy popular en nuestros días, sobre todo
gracias al cine (2000: Odisea del
espacio, es de 1968. Cuando se
filmó, González Meléndez tenía
o_cho años). K. Amis, según lo
cita J .L. Borges, define 1a ciencia ficción de la siguiente manera.
"Es un relato en prosa cuyo te~
es una situación que no podría
presentarse en el mundo que conocemos, pero cuya base es la
hipótesis de una innovación de
cualquier orden, de origen hu-

�EL ARTE nz LA TRAICION ESTA
EN EL DETALLE
LAS TRADUCCIONES DE MIGUEL COVARRUBIAS

Elisabeth Siefer
mano o extraterrestre, en el
campo de la ciencia y de la tecnología, o, si se quiere, de la
seudo-ciencia o de la seudotecnología.4 La novela Los mismos grados mas lejos del centro
es ciencia ficción, aunque híbrida, ya que absorbe otros géneros. Por ejemplo, es la intriga
policiaca la que predomina en la
Primera parte, II. Esta intriga
aparece mezclada con una fantasía al estilo Bustrofedón (personaje de Tres tristes tigres de
Cabrera Infante). La novela de
González Meléndez narra la historia de Mario González, quien
vive en Monterrey, en el año
200.7. El escape de su presente,
hibernando, motivado por la idea
de que en el futuro encontrará un
mundo mejor.
"-No eres tú el androide que yo esperaba encontrar en siglo nuevo, en
el siglo nuevo -corrigió-. Y o esperaba algo más, humano" (p. 289).

IO
Vl

Sin darse cuenta, Mario se
alejó del amor (representado por
su propio mundo, su madre y Lucas, su computadora). Además
la novela refiere a otros personajes, entre las que destacan las
computadoras inteligentes (A~ta
XT, F.dison, Lissette y Lucas, capaz de amar), los primitos inces-

tuosos de Mario y los androides.
La relación de Los mismos grados más lejos del centro con A.licia en el pafs de las maravillas
es evidente. Como en ésta, en la
novela de González Meléndez,
el texto se vuelve figurativo en
varias ocasiones y está lleno de
juegos verbales. Pero sobre todo,
tenemos a Mario que sale de su
mundo cotidiano (como Alicia)
y se convierte en un monstruo en
el mundo de las maravillas.
CINCO/CITANDO A UNA
GLORIA NACIONAL
"Nombre y voz: ¿cómo te llamas,
quiénes fueron tu padre y tu madre,
cómo se llamó antes esta montaña
y cómo se llama ahora este pájaro,
cuáles son tus palabras, cómo hablas, quién habla por ti, para quién
trabajas, qué recuerdas, a quién pertenecen los frutos de tu trabajo, qué
deseas?"$

Las tres novelas del Fondo Editorial Nuevo León al formular algunas de estas preguntas
planteadas por Carlos Fuentes,
se anexan a la gran aventura de
la novela hispanoamericana de la
segunda mitad del siglo XX. Una
aventura que es la del lenguaje,
y así mismo la de la realidad y
el deseo. Al publicarlas, el Fondo
Editorial Nuevo León favoreció

un avance de la novela nuevoleonesa hacia su mayoría de edad.
Notas

Covarrubias, Miguel. El traidor.
Poetas franceses y alemanes contemporáneos. Ed. bilin~. R Ayuntamiento de Monterrey / UniYersidad
Autónoma de Nuevo León. Monterrey, 1993, 354p.

1

Rangel Guerra, Alfonso. "Novela Y
narrativa en Nuevo León. Apuntes ¡ma
su historia", en Desde el Cerro de la
Silla. Artes y Letras de Nuevo León.
Edición de Miguel Covarrubias.
UANL. 1992.

2campuzano,

Laura. "Acerca de El
reino en celo", en Salamandra, námero 13, mayo y junio de 1992.

3/bidem.

4Borges, Jorge Luis. /111Toducción a ~
literatura norteamericana, Buenos Aires, Editorial Columba, 1967.

5Fuentes, Carlos. Valiente mwulo
nuevo, Mtxico, Fondo de Cultura F.c&lt;r
nómica, 1990.

Maestrla en letras
españolas, 1992.

1. Esta antolog(a es un encuentro de poetas organizado vor un
J)Oeta.

Desde un principio, parece
claro que El traidor -que reúne
unos 120 poemas de 30 autores
(15 alemanes y 15 franceses)no es una acumulación de textos;
el editor y traductor busca presentarle la persona del poeta al
lector, definiendo también -en
su introducción muy personal, en
la que desarrolla la génesis del
presente libro- la muy específica
razón de la selección y la vivencia de sus primeras lecturas. Esto
significa que el lector puede descubrir facetas ocultas en autores
que ya pensaba conocer -p. e.
en los poemas del dramaturgo
Jean Anouilh o en los versos de
la novelista Marguerite Yourcenar; otro ejemplo serla Hermann
Hesse. Por otra parte -y también
esto se menciona en la
introducción-, se pueden detectar "duelos, combinaciones o correspond:t..~ ·{.,.&gt;;'' (p. 19), como
entre Brecht y Benn, entre Desnos y Brecht, entre Hesse y

Rilke, comparando el homenaje
a Holderlin de ambos. Yo descubrí un aliento muy fuerte, parecido, entre Marguerite Yourcenar
("El visionario") y Else LaskerSchüler ("Dolor del mundo").
El libro, en su conjunto, es una
invitación al lector para que establezca relaciones.
2. Como siempre en la historia,
Francia y Alemania estdn yuxtapuestas, mas esta vez la convoca1orta vino de Máico.
Comparando las biograffas de
los poetas presentados, se puede
observar mayor ruptura
-muertes tempranas a causa de
las guerras, exilio y aislamiento
- entre los poetas alemanes; entre los franceses -con la única
excepción de Robert Desnosparece predominar una mayor armonía, y casi todos llegan a una
edad avanzada. El compilador
llama a los autores alemanes,
"buzos de los mares y meandros
humanos más cargados de piedras, algas y lamentos", opuestos a la ''ligereza y prosaísmo de
un Prévert empeñado en dar clases de libertad e imaginación a
los niños de todas las edades y
de todo el mundo" (p. 19). La
felicidad en el amor parece ser
algo fuera del alcance en los au-

tores alemanes presentados aquí.
Else Lasker-Schüler canta el
amor frustrado ("Despedida")
y el destiempo, ''¿Sientes mi vida
/ En todas partes / Como una orilla distante?", siguiendo la larga
tradición, ya desde la Edad Media, de la canción de nostalgia
y los lamentos por la ausencia de
la persona amada. Entre los franceses, el amor como tema es tratado como lo que es: el centro
de la vida; prevalece la alabanza
de la unión amorosa, la exaltación, y ni la institución del matrimonio se excluye. (Compárese,
por ejemplo, el poema narrativo
"El astrónomo" de Anouilh,
donde, con gracia y picardía se
cuenta la relación de un científico
con su sirvienta - "Tres meses
más tarde, desposaba a esta
mujer... " - , con el tono amargo
y grotesco con que Elfas Canetti
trata un tema semejante en Auto
deje.) La unidad, la felicidad del
amor es reflejada por Anouilh,
por Bataille (a quien Covarrubias
constata "una excesiva dureza
conceptual" -p. 21-pero quien
es capaz de escribir: "Nada tengo
que hacer en este mundo / sino
arder / te amo hasta morir''), por
Yves Bonnefoy, Yanette
Delétang-Tardif, Robert Desnos,
Paul Eluard, Michel Leiris,
....
VI
Saint-John Perse, Yourcenar, -.J

�Francis Ponge. La falta de ''inocencia'' en la relación del poeta
con su medio y con su lenguaje,
entre los alemanes, a veces se
muestra como cinismo -como
lo manifiestan algunos textos de
Gottfried Benn, con rasgos francamente racistas, clasistas ("Circulación", "La novia del
negro").
'I

3. También se distinguen voces
de mujeres.

00

....
11)

Son dos las mujeres poetas entre los franceses -Marguerite
Yourcenar y Yanette DelétangTardif- y seis entre los alemanes: Gertrud von Le Fort, Else
Lasker-Schüler, Christine Busta,
Ingeborg Bachmann, Marie Luise
Kaschnitz y Nelly Sachs. Ahora
bien, estas voces no se distinguen
por una manera de concebir la
realidad distinta a la de sus colegas masculinos, ni por una temática especial, diferente de la
de ellos. Son voces de gran
fuerza, y sus temas son el dolor
del mundo (von Le Fort), la justicia (Busta), el desamor (LaskerSchüler), la premonición (Bachmann), la prisa del_ ritmo de
nuestra vida y la duda en la validez de la palabra poética (Kaschnitz), así como "Tierra,
planeta anciano" (Sachs). La es-

pecffica perspectiva de la mujer
en la poesía, como en Sarah
Kirsch, aparecerá en generaciones más cercanas a nosotros.

4. ¿A dónde nos lleva el traidor?
Hay un tema que predomina
en este encuentro de poetas: la
poesía. Desde la fábula de
Anouilh, "Los tres leones", y
el llamado a Antonin Artaud de
René Char, desde "El juego de
los ángeles" de Delétang-Tardif
y "El cementerio" de Desnos
que termina: "¿Puedo yo salvar
a mi memoria del olvido?", hasta
Prévert: "¿Hay otra cosa/ Otra
cosa / Esa que amo y me gusta
/ La que yo hago" (" A mi pesar"), y Henri Michaux que
evoca a "un analfabeto que hubiera podido servir en el otro
mundo, en no importa qué
mundo" ("Alfabeto"), SaintJohn Perse y Philippe Soupault
("Consejo al poeta"), y Jules Supervielle ("Sed buenos con el
poeta"), desde lngeborg Bacbmann que dice: ''Con el idioma
alemán / esta nube a mi alrededor / que tengo como casa"
("Exilio"), a Gottfried Benn
("Sintaxis"), Hermann Hesse
("El poeta" -texto que tiene una
interesante relación con el último
relato de Katka, "Josefina la can-

tora o El pueblo de los ratones"),
Marie Luise Kaschnitz (''No está
dicho") y Emst Stadler ("Forma
es placer") -siempre es el .quehacer del poeta y su resonancia
lo que se refleja. ¿Será arriesgado
afirmar que también en este contexto la duda y el aislamiento parecen prevalecer entre los
alemanes, y entre los franceses
el placer de la escritura, y también el placer de la resonancia
y de la comunicación? Un verso
como "Y por encima del tropel
de letrados" de Saint-John Perse
o su "Ha escrito de nuevo una
cosa muy dulce. Y algunos tuvieron de ello conocimiento .. . "
("Canción"), no hubiera sido
imaginable por parte de un autor
alemán.
5. El arte de la traición está en
el detalle. Lo que importa, sin
embargo, es la creación de un
mundo.

Osip Mandelstam, al reflexionar sobre la creación poética, escribe: "En la poesía sólo importa
la comprensión activa" (Notizen
//, citado por Eleonore Frey en
"Das zweite Leben. Lektüre eine
Ubersetzung", en Akzente, vol.
6, diciembre, 1990, p. 502). Traducir es comprensión activa,
cuando no solamente se reprodu-

cen la forma Y el contenido, sino
los textos -y como en toda buena
cuando, ~entro de la lengua meta,
~tologfa lírica sí figuran los orise convierte en acontecimiento
gmale
s en el libro que
lo que pasa en la poesía como tal
comentamos-,
puede encontrar
En la misma nota, Mandels~
errores de interpretación en cierp~esenta el hablar poético me~os casos. Sin embargo, lo que
diante una imagen que es la imatmporta es la creación de nuevos
gen de la traducción: "Hay que
mundos con su encanto inherente
c ~ el río en toda su anchura,
y aquí encontramos verdadero~
bnn~do una congestión de junhallazgos, como p. e. la versión
&lt;:°s chmos de manejo fácil Y que
de "La pantera" de Rilke o vertí~nde? a alejarse hacia todas las
sos como
direcciones,, (ibid.). Junto al
poeta, también el traductor no se
Ya ~Jan grandes p4jaros sobre las aguas
~ moviendo sobre tierra firme,
coo. anuna~ alas de ami prodigioso.
smo en una plataforma flotante.
Y b~cos CISIICS gigantes con el pffido
plWDa_Je suave que como arpa dulce suena.
Am~ no pueden seguir una hue(Georg Heym, "Colón. 12 de octubre
lla, sm~ que deben dar cada paso,
1492".)
'
ca~ bnnco por primera vez, en
el ntmo del movimiento que los
Ahora, con el nuevo libro de
está llevando. De este modo la
Miguel Covarrubias, llegaron
traducción de un poema significa
muchas voces europeas a nuestra
una especie de puesta en escena
Américá que antes no se habían
en la lengua meta, algo que pueda
escuchado por aquí. Que sirvan
~r ~ eco del acontecimiento que
para conocer, diferenciar, disfruStgrufica cada poema en la lentar Yenriquecer la cultura. A ve~ original. De ahí las diferences -para que esto pueda
cias entre las versiones. En la
producirse- hace falta un traidor.
Presente antología, encontramos
muchas segundas versiones de
P&lt;&gt;emas cuya traducción ya existe
Versión escrita de la presentación de El
traidor, Monterrey, 9-XII-1993.
en otras publicaciones. Uno
puede lamentar e~to; Por otra
parte, la comparación es un inte.:.
resante campo de investigación.
Un lector que conozca las lenguas en que fueron concebidos

�LA FIDELIDAD DE EL TRAIDOR

Sergio Cordero
De los autores surgidos de la revista Apolodionis, Miguel Covarrubias (Monterrey, 1940) es e]
único escritor digno de tal nombre.
De todos ellos, es el que ha mantenido mayor constancia y dedicación en el ejercicio de la literatura,
el que ha extendido los dominios
de su escritura hacia una mayor
diversidad de géneros (poesía,
cuento, ensayo, trabajos de investigación y compilación) participando, además, en la aparición de
importantes publicaciones (Apolodionis, Cathedra, Deslinde) y de
ambiciosos proyectos culturales
(como, por ejemplo, el Instituto
de Artes). Y por si esto fuera poco,
ha sido también maestro de varias
generaciones de escritores.
A todas estas facetas, Covarrubias acaba de añadir otra, que lo
muestra como un agradecido y generoso lector de poesía. Me refiero
a la reciente publicación de su libro El traidor; dicho volumen recopila y amplía las traducciones
de poesía en lengua francesa y alemana que el autor de Pandora publicara inicialmente en la revista
Deslinde (con la excepción, como
él mismo lo indica, de un texto de
Jean Anouilh rescatado de la primera época de la revista Sa.laman-

s....

dra).
Creo que deberíamos agradecer

a Miguel Covarrubias la reunión
de estas versiones en un solo volumen -pero, sobre todo,la honestidad con la que asume los alcances
de este trabajo.
Por principio, acepta úesde el
título que, en el trabajo de traducción-y, en espacial, la traducción
de poesía-, la fidelidad al texto
original es imposible: como reza
el dicho italiano, el traductor es
un traidor. Y para jugar limpio
presenta un edición bilingüe en la
cual el lector enterado puede cotejar la versión de Covarrubias con
el poema original.
Al delinear las fronteras de su
libro en el texto de presentación,
el traductor no cae en la pomposa
ostentación de decir lo que es (lo
cual equivaldría a imponer un rígido y tal vez muy general sentido
de lectura); advierte, en cambio,
lo que no es (es decir, desprejuicia al lector y le deja en libertad
de establecer un nivel más personal de lectura): el libro ''no es una
historia demostrada de la poesía
en lengua francesa y alemana
[... ,];no es una antología[ ...]; no
es una reunión de traducciones literales[ ...]; no es, en su totalidad,
fruto del blando capricho o del
tosco azar; no es, tampoco en su
totalidad, un libro sin novedades''.

¿Qué es entonces El traidor? Un
diálogo, no de poetas, sino con
poemas. Covarrubias comenta:
"Sus poemas [los de los autores],
vertidos al español, podrían servir
para que sus diálogos hechos de
juegos de metáforas no quedaran
enterrados para siempre junto a sus
restos mortales." Los poetas dialogan con el traductor, también entre sí y, por último, traductor y
traducciones proponen un diálogo
a los lectores que, a su vez, ellos
pueden prolongar unos con otros
o consultando otras versiones.
Se trata de algo más modesto y,
al mismo tiempo, más rico que una
antología: una propuesta rigurosamente individual de lectura de dos
grandes tradiciones poéticas, un
itinerario de textos que Covarrubias ha leído a profundidad y con
agrado en sus lenguas originales
y que ahora, a través de sus versiones, nos ofrece para que compartamos, así sea indirectamente,
esa "animación del viaje" que significaba para Gabriel Zaid leer y
comentar la poesía.
Así, con la mayor soltura, sin
desentoll1lf o trastabillar, Covarrubias alterna a los autores célebres
(Saint-John Perse, René Char o
Paul Eluard; Rainer Maria Rilke,
Georg Trald o Bertolt Brecht) con

otros menos conocidos pero no por
eso menos interesantes (como Yanette Delétang-Tardif o Francis
Ponge; como Christine Busta o
Gertrud von Le Fort). Uno siente
que el trabajo de traducción fue
hecho sin compromisos ni presiones, que el traductor no intentó
quedar bien con autores o editores
sino sólo consigo mismo. y
cuando un autor es fiel a sí mismo
su fidelidad se extiende a los lec~
tores.
En cuanto a lo que es propiamente el trabajo de traducción, Covarrubias se toma pocas libertades
Yes, además, el primero en señalarlas. Al respecto de su versión
a "Sed buenos con el poeta" de
Jules Supervielle, apunta: ''Su
poema me abrió los brazos, y yo
me acomodé con cierta naturalidad
al octosílabo y a la rima asonante.
~ara dejarlo justo, tuve que iniCiarme en la traición: cambié un
corCfZón (=coeur) por un alma
(=ame) inexistente en el original
! un su~tantivo final (intérprete =
interprete) por interpretar, su consecuente
. infinitivo. Además
.
' se
modificó el orden de los factores
en algunas estrofas para que al final el producto no se adulterara.
Así fue como logré la asonancia
de los versos pares, transgrediendo
la fidelidad que demanda la super-

ficie."
Esperemos, pues, que manteniendo esa dificil fidelidad, Miguel
Covarrubias siga acercándonos a
estas dos grandes literaturas.
Nunca un traidor fue tan fiel a sus
víctimas como lo ha sido Covarrubias con las tradiciones poéticas
de Francia y Alemania.
Miguel Covarrubias, El traidor. Poetas
franceses y alemanes contemporáMos.
Ayuntamiento de Monterrey/ Universidad Autónoma de Nuevo León, Monterrey, 1993, 360 pp.
Tomado de Efl,nera, nwn. 4, abril, 1994,
p. 7.

�TEATRO DE HERNAN GALINDO

Luis Martín
Surgido del teatro universitario de
Nuevo León -generación de los
años sesenta-, Hernán Galindo
llega a la dramaturgia tras de concluir estudios formales de arte dramático y adquirir amplia
experiencia en la práctica cotidiana
de todos los aspectos del fenómeno
teatral: actor, director, escenógrafo, asistente o diseñador, durante más de 15 años de
producción teatral en Monterrey.

"'

Bestias escondidas, ganadora del

mismo concurso en 1991 y El marasmo. Esta edición realizada en
1993 por la Coordinación de Publicaciones del Gobierno de Nuevo
León es el primer libro de la serie
"El gesticulador", en la que se
publicarán únicamente textos dramáticos. Esta trilogía se desprende
de la producción anterior de Galindo, tanto en temática como en
género; insiste ahora en el drama
como género básico; expone la
Aunque se-confiesa autodidacta búsqueda, el encuentro o la frusen la dramaturgia, sus trabajos han tración del amor como tema cencontado con la asesoría de Hugo tral y utiliza el realismo con cargas
Argüelles, Emilio Carballido y Je- simbólicas y oníricas. El diálogo
sús González Dávila. Su produc- es cada vez más fluido y natural
ción hasta 1988 estaba integrada y los caracteres de los protagonispor piezas breves como las trilo- tas se perfilan hacia formas arquegías Serpientes y escaleras y De típicas; cabría recordar el riesgo
oscura escencia, también por pie- de que el arquetipo en ocasiones
zas de corte realista y género de se desliza hacia el clisé.
comedia, cargadas de simpatía y
La crianza de un niño entre mutono norestense como Todo queda
en familia y Sábado sin fin, am- jeres, sin presencia masculina, es
bas producidas en Monterrey pOI
expuesta por Galindo como una
Profesionales del Teatro, A.C. en forma directa de desviación sexual
y es el punto de partida de Ansia
1989 y 1990.
de duraznos, primer título de esta
La edición que comento, nos da
edición.
a conocer tres obras más recientes
Ansia de duraznos, denominada
de Hemán Galindo: Ansia de duraznos, primer lugar en el Con- tragedia onírica por su autor lo es
\ curso Nacional de Dramaturgia -pues el protagonista sucumbe
1
ante el destino como en los postu1989, convocado por la Universilados de la tragedia griega-, ocudad Autónoma de Nuevo Leórl;

;j

rre en un tiempo circular que se
inicia en 1945, regresa a 1900 y
continúa la historia cronológica
hasta finalizar y completar su ciclo en 1945. Estos cuarenta y cinco
años corresponden a una etapa de
la vida de la familia Cabrera y
esencialmente a la vida de Abel,
primogénito e hijo del último varón de la familia.
La acción transcurre en el marco
de una familia tradicionalista y
conservadora de Monterrey. En su

exposición, el autor ubica con
exactitud barrios, lugares, monumentos y describe la transformación de la ciudad con el paso del
tiempo. Esto funciona como paralelismo de la historia con su lugar
de acción: el crecimiento de la población sepultará costumbres y modos de vida.
A través de la imaginación de
Abel y su mundo onírico, el espectador conoce y deduce que el lazo
edípico que ata a Abel con su madre muerta lo conducirá inexorablemente a la frustración amorosa
y a su fracaso existencial.
Los personajes, bien delineados,
responden a caracteres tipificados
de la condición humana.
El machista Espiridión, incapaz
de ver la paja en el propio ojo; mo-

ra1ista familiar' pero garañón apenas ~ruza el umbral de la casa.
Obviamente prepotente, general
conservador del ejército porfirista.

que se le asigne una nacionalidad la esencia -en este caso de
extranjera en contexto tan local.
S~ndberg- y ubicarla en persoEs poco probableque un sueco se
IlllJes muy cercanos a nosotros, en
emp_lee_ c?mo repartidor de leche el marco del desierto norestense.
Olimpia y Aeropajita, clásicas a pnncip1os del siglo en esta ciutías proteccionistas, aunque con dad de Monterrety. Podría ubicárVarias semejanzas se encuentran
sele
como
ingeniero
electricista
0
marcadas diferencias en sus tenen la_ obra de Galindo que tienen
~~cias. Olimpia hereda la mascu- algo similar en la naciente Fundi- su origen en La señorita Julia. La
limdad Y el brutalismo del padre dora de ~cero; sin embargo es in- ~ás sobresaliente es la configuraY. hermano; como herencia misó- necesaria su condición de ción ~e la imagen paterna de poextranjero para la trasecendencia
gma se proyecta sobre los Cabrera
der; sm presencia fisica en escena
de
l_
a
~bra.
Es
precisamente
la
exla ob!e~ión del abuelo por engenpero omnipresente a través de los
~ UDicamente descendencia va- posición de tradiciones y costum- protagonistas.
rontl. Aeropajita moldea su brs lo que hace de A.ns/as de du~c~r en sentido opuesto al de raznos una obra representativa del
Los personajes de Bestias esconteatro mexicano. En cuanto al resto didas, son únicamente tres. Este
O~pia: débil, femenina y condesde los personajes incidentales, ince~diente con la desviación del soes un avance notorio de Hernán
tegran
coherentemente la trama de
brmo; los recuerdos y su
pues si bien el planteamiento deÍ
la historia.
frustración amorosa y sexual la
conflicto dramático puede ser más
conducen a la demencia senil.
se?cillo en obras de 2 0 3 perso, Bestias escondidas, el segundo naJes, el desarrollo de la estructura
título
de este libro, mereció tamLa imagen que el autor nos proY agilidad del diálogo requiere en
bién
el
Premio de Dramaturgia de
yecta del padre Cantú oscila entre
cambio de oficio. Es muy posible
la UANL. No sólo por su temática
la ~oral cristiana Y el deseo conque escribir las piezas breves Sersino ~bién por su tono y estilo:
terud?; entre el deber y el querer,
pientes y escaleras y De oscura
nos
remtte
a
La
señorita
Julia
de
~s?ona con firmeza la vocación
esencia le hayan dado esa presteza.
~ugust Strindberg. Esta compara~ligiosa disfrazada con la comoMaribel Gorena, Samuel Linac!ón no lleva sentido pyorativi,
didad de la hipocresía.
smo por el contrario, señalar la r:s Y El Coyote integran la triloforma respetuosa -de homenaje gia _humana de Bestias escondidas.
Tal vez el personaje más lejanc
~nflados ~abilmente, con proyec~ vez- con nuestro autor coindel contexto de la pieza sea Aución
escéruca propia, nos muestran
cide con el dramaturgo sueco. En
&amp;ust. Aunque su presencia escénica
el
crecimiento
de Hemán como haeste contexto de influencia en la
~ple con su función de persocrea~ión la presencia extrajera sí cedor de personajes; los caracteDaje resorte, que despierta Ydesata
res se muestran, se hacen visibles
funciona; es decir: si el lecto O esel _deseo homsexual de Abel, se anentre
líneas a través de sus diálopectador percibe la influencia es
toJa un tanto forzado el hecho de
que Galindo ha logrado la tesis y gos. Esto resulta una buena gufa
para el director y actores que em- §

�OCHO OBRAS DE TEATRO EN DESLINDE

Ana•Laura Santamaría
prendan su puesta en escena.
La figura paterna sigue como e~

Ansia de duraznos la línea autontaria y prepotente. Igual que en La
señoritaJuilia el padre no aparece
nunca en escena pero es importante
su evocación por el rencor que protagonista y antagonista sienten hacia él, rencor que fomenta en
ambos el resentimiento, que coarta
la sinceridad de sus actos Ylos enfrenta a la frustración amorosa. ~I
encuentro de Maribel y Coyote hbera el conflicto interno; salen de
su escondite las bestias interiores
que desahogan el odio y reclaman
derechos. La rebelión de ambos
resulta fuera de tiempo pues el
blanco de sus ataques, representado por el pa~re y terrate~ente
no existen ya ffsicamente. Aun _así,
esa catarsis cumple con su función:
ocurre el encuentro sexual Yse repite hsta la adicción pasional: Pero
el amor no culmina su mamfestación y otro fracaso se hace. de
nuevo presente en los personaJ:s.
El final, abierto, vislumbra la _bus:
queda de una existencia fehz. si
Maribel renuncia a su mundo mtelectual ·parisino y regresa para
compartir la vida con Co~ote. ~
él sólo le queda una elecci?~ ~m
Maribel: la soledad o el suicidio.
Con Bestias escondidas Galindo

madura en el dominio del género
dramático. El único señalmiento
es el abuso de diálogos en francés
ya que no agreg~ nad~ ~e caracter de la protagomsta, m anade elementos a la trama.
El marasmo completa esta trilogía. Es una obra de cutro personajes; aparentemente estamo~,a_nte
la historia de una "play boy italiano que se vicula en las _vidas de
tres personajes desprovisto~ de
amor: Amada, Isidro Y Julieta.
Amanda e Isidro son seres en la
madurez de su existencia con la
insastifacción amorosa a cuestas;
Amanda dos veces divorciada encuentra en Nino, italiano de 25
años, la comunión afectiva Y sexual que su naturaleza y carácter
le han escatimado; Isidro, por su
parte, confirma su bisexualidad al
conocer a Nino en la segunda partede la historia.Finalmente Julieta,
al no hallar la superación cultural
y material con la que buscará ahuyentar la soledad, descubre en
Nino una realización amorosa que
concluye por la enfermadad del
"play boy".
La historia de El marasmo se narra con fluidez y serenidad. Sus
sencuencias son más de corte cinematográfico que teatral y el diálogo es preciso para mostra~~s
los caracteres. Se siente reffilllis-

cencias de Tennessee Wi~Ii~s en
al ambiente y las descnpciones.
"El marasmo" en que divagan ~~s
protagonistas, rompe su inmovihdad con la pasión destada por el
"play boy" italiano. Pero no todo
queda ahí, El sida, fatal enf~~edad de nuestro tiempo, ~e?1~ incubada en Nino desde el ~cio _de
la historia y el contagio ~a sido inminente en los protagomst~s y en
un ser que engendrara Juheta.
Al principio decía que es~bamos aparentemente ante la historia de un "play boy", pero El
marasmo es más que eso. Es una
obra de alerta; no advierte nos responsabiliza y nos enfrenta a aceptar el riesgo de amar con todas las
consecuencias.
La publicación de estas tres obra
teatrales de Hemán Galindo muestra su paso firem como d~am~go.
Tiene al frente un prom1sono futuro avalado por la juventud Ypor
su entrega sin cortapisas al arte
dramático.

La revista Desllnde editada por
la Facultad de Filosofia y Letras
de la UANL dedica su número
41-42 a un hecho poco común,
la publicación de ocho obras dramáticas de autores nuevoleoneses. Esta edición nos permite
elaborar un esbozo de la situación
de la dramaturgia local.

Como un rescoldo del pasado
se presenta la obra Los botes de
Malhecho, escrita por Jorge Lozano en la década de los sesenta.
Se trata de una obra de realismo
poético. Los personajes, Malhecho y la Sirvienta, tienen una
existencia figurativa, alegórica y
no una construcción psicológica,
de ahí el origen de sus nombres.
Su realidad está cargada de lirismo, y es en este plano que trasciende lo cotidiano, dondé
pueden darse réplicas llenas de
silogismos y juegos de palabras
que en una perspectiva netamente
realista pare.cenan inverosímiles.

Las siguientes siete obras conforman un abanico de la dramaturgia actual de nuestro estado.
Dos de ellas toman la anécdota
de dos cuentos. Uno de Gabriel
García Márquez, El ahogado más
kermoso del mundo, y el otro de
Svetoslav Minkov, que en su
forma dramática recibe el nom-

bre de La vitamina que llegó de
América.
En el caso de El ahogado más
hermoso del mundo escrita por
Guillermo Alanís, el realismo
mágico de García Márquez es desarrollado a través de diálogos
ágiles y cotidianos que se enmarcan en una situación extraordinaria. Aquí tampoco existe una
construcción psicológica de los
caracteres individuales sino el desarrollo de una psicología colectiva. La historia de El ahogado...
es la historia de cualquier pueblo
en busca de sus mitos.
La vitamina que llegó de América es definida por su autor,
Reynold Pérez, como una farsa
de humor negro. La anécdota es
la siguieote: en lo álgido de la
guerra fría, una familia búlgara
recibe entusiasmada los regalos
que generosamente les envía su
tío desde Canadá (aunque la indicación del autor de que se escucha el himno de los Estados
Unidos, tal vez signifique que lo
importante es que se trata de la
América sajona e hiperindustrializada). La fumilia recibe, entre
mermeladas y conservas, un
frasco gris y sin etiqueta que contiene un polvo blanco; piensan
que se trata de vitaminas a las que

les atribuyen poderes mágicos,
pues no sólo tienen efectos sobre
la salud, sino también sobre el
sabor y el tamaño de los alimentos. Un poco por presumir la familia comparte su buena fortuna
con sus vecinos y amigos, quienes piden que el tío les envíe más
frascos de "vitaminas milagrosas". Al cabo de dos meses,
cuando está en espera del ansiado
paquete, llega una carta que se
había extraviado en el correo, en
la que el tío de América explica
que su madre ha muerto y que,
cumpliendo su última voluntad
les ha enviado sus cenizas en un
frasco gris sin etiqueta.
Pues bien, esta anécdota de
claro humor negro, es retomada
por Reynold Pérez. Los detalles
descriptivos de las acotaciones y
el manejo de diálogos ágiles inclinan la obra hacia cierto realismo psicológico más que a la
farsa; sin embargo, el autor inscribe al inicio de la obra una escena no realista .en la que pide
se proyecte la bandera de Canadá
y aparezca el generoso tío contando su dificil historia como
emigrante. En mi opinión esta escena resulta demasiado explicativa y contrasta con el resto del
relato.
Ahora veremos una farsa ale-

-

8:

�gre y desenfadada: se trata del

Entremés famoso de cuando el
profesor Al?r&amp;So Quijano perdió
la caba.a de Virgilio Leos. En
una cafetería universitaria dos jóvenes enamorados serán testigos
de las aventuras de un nuevo Don
Quijote, esta vez encarnado en
un profesor de literatura que ha
perdido la cabeza y se desvive
en amores por la intendente de
la cafeta. La obra está versada
y conjuga el español antiguo de
Francisco de Avila, Cervantes y
Tirso con modismos regios.
En un corte muy diferente nos
encontramos con Me llamo Juan
de Fernando Garza Quirós. Se
trata de una obra de tema histórico en la que se describe el juicio de León Toral (el asesino de
Obregón) a través de dos enfoques religiosos: la autoinmolación y el estoicismo cristiano. Las
escenas de la obra transcurren
como flasharos en una estética
cercana al expresionismo, fuera
del tiempo real y sin elaboración
psicológica. Los personajes son
máscaras, gestos, no individualidades.
Ahora me referiré a un grupo
de obras que proponen un acercamiento más íntimo y personal.
Estrella de ceniza de Rubén Gon-

zález Garza transcurre en un tono
cotidiano, sin exaltaciones. La acción tiene un carácter expositivo,
se fundamenta en una situación:
en el ocaso de su carrera una actriz famosa observa cómo se van
sus recuerdos materializados en
las cosas que la acompañaron durante su vida. El conflicto se crea
artificialmente a través de una
confusión: si los cargadores que
llegan a recoger las cosas son o
no ladrones, pero esta confusión
no determina la acción, digamos
que simplemente la adereza.
Otro acercamiento íntimo es el
que pretende La casa de la paz
de Blanca Uribe de Rocha. Aquí
se da una búsqueda de elaboración de caracteres. Cada una de
las cinco ancianas que protagonizan la historia tiene una personalidad propia y vida interna. En
la tradición del llamado "melodrama lacrimógeno'', cuatro ancianas recluidas en una casa
hogar se enfrentan a una malvada
enfermera que las atormenta con
la falsa amenaza de que el hogar
será vendido, pero al final ésta
reconsidera su actitud y se redime
en el arrepentimiento. Sin embargo, este conflicto no constituye el motor que desarrolla la
historia, ésta se nutre del juego
de interrelación emocional que

se da entre estas "jóvenes de la
tercera edad"; es decir, a través
de sus celos, intrigas, ilusiones,
pero fundamentalmente de su infinita solidaridad.
También un acercamiento íntimo pero de características muy
diferentes se da en el melodrama
naturalista Dos 'lunares negros de
Hemán Galindo. Aquí tenemos
a dos personajes elaborados psicológicamente, encerrados en el
marco de una moral represiva.
Se trata de dos hermanos gemelos -ella catequista, él
seminarista-, que tras la muerte
de sus padres viven una relación
incestuosa. En lo personal no
queda claro si la expresión de sus
pasiones es una forma de liberación vital o una nueva cárcel tendida por los instintos, pero sin
duda se trata de una obra provocadora.
La publicación conjunta de estas ocho obras nos permite establecer que hay diversidad de
rumbos en la dramaturgia local,
pero también existen puntos en
común: se comparte cierta ingenuidad (incluso cuando se reviste
de un traje provocador), es un
teatro sencillo sin rebuscamientoS
ni pretensiones ociosas, aunque
también carece de profundidad

fl:mática, padece de un exceso de
diálogos descriptivos Y recurre
co~ frecuencia a conflictos artificiales. Pero lo más importante
es que tenemos un testimonio de
qu~ la dramaturgia nuevoleonesa
eXISte, es un fenómeno vivo y
está en constante desarrollo.

�LA REGION CITRICOLA DE NUEVO LEON:
TERCER ALCANCE

Mario Cerutti
Producción, ejidos Y agua en el
noreste de Máico continúa la línea de trabajo mostrada en dos
volúmenes anteriores en los cuales la región citrícola de_ Nu~vo
León fue -también- obJeto unportante O prioritario de inv~tigación histórica y socioeconómica.
En 1987 editamos Monterrey,
Nuevo León, El Noreste. Siete estudios históricos: incluía tres artículos que hablaban sobre este
espacio productivo del_ nor~~·
Cuatro años después se unpnnuó
Agua, tierra y capital en el noreste de Máico (1850-1940) exclusivamente dedicado a la
historia de la región citrícola.

00

....IO

La aparición de este nuevo
grupo de ensayos, a comienzos
de 1994, insinúa una de las características inevitables de toda
investigación responsable: la labor de largo plazo, resultado de
una politica definida y, dentro de
lo posible, programada..Se trata,
asimismo, de un mecarusmo que
excluye de manera tajante dos
enemigos fundamentales, y frecuentes, de la investigación: el
trabajo a pedido, en plazos brevísimos, por un lado, y -much~
veces como consecuencia de lo
anterior- la necesidad de cam-

biar de objeto de estudio cada
cinco O seis meses (o de tener que
enfrentar, simultáneamente, muy
diferentes problemáticas)•
Hay que apresurarse a reconocer en este sentido, el respaldo
institucional. Lo sucedido entre
comienzos de los 80 -cuando comenzamos a estudiar la región
citrícola- y 1994, muestra a la
Facultad de Filosoffa YLetras de
la Universidad Autónoma de
Nuevo León como una de las instituciones del interior del país más
comprometidas con ~ p~ogramación seria en matena de mvestigación histórica Y de
publicaciones. Y prueba, por 0 ~ 0
lado, que los periódicos ~mbios
que es menester prota~omzar ~n
los equipos de dirección no tienen por qué afectar, o trastornar,
esas políticas.
Los materiales se abren con
una contribución de Veronika
Sieglin dedicada a los ejidos del
centro sur de Nuevo León en el
período 1950-1970. La autora
concentró su atención en uno de
los dilemas básicos que, en su entender, ha enfrentado esta fo~
de organización socioeconómica:
la capitalización.
Para ello repasa desde el im-

pacto que tuvo la reforma agraria de los años 30, la estructura
productiva que se configuró tras
la dotación de las tierras, los problemas que planteó la mecanización de la producción y la
disposición -o no- de recursos
acuíferos, hasta la productividad
de la fuerza de trabajo ejidal Y
la reproducción de esa misma
fuerza laboral.
En sus conclusiones destaca

que la reforma agraria, tal como
fue implementada, no alcanzó
uno de sus objetivos básicos: retener la población en el campo.
y termina: "La problemática del
ejido expresa, entre otros factores, las incongruencias de una política agraria que postuló un
proyecto sin entreg~ a los protagonistas las herramientas ~ecesarias. Los gobiernos expusieron
a los ejidatarios a las fue~s del
mercado sin haberlos equipado
para enfrentarlo con eficacia" •
Jorge Sada incorporó un tema
novedoso a los estudios sobre la
región citricola de Nuevo ~n:
la producción apícola. Y, sunultáneamente, puso en primer pl~~
uno de sus más activos murucipios: Allende.
En ••Apicultura y sistema de

plantación", Sada describe la relación existente entre los plantíos
de cítricos en Nuevo León y Ta' maulipas y el surgimiento de una
moderna y exitosa apicultura que,
en el presente, exporta buena
parte de su producción. Tras situar a Allende en el marco regional y en el escenario nacional,
el autor dedica los siguientes
apartados a los antecedentes de
la producción de miel en la comarca, los comienzos de una auténtica
apicultura,
las
experiencias fundamentales de los
innovadores que residían en
Allende, los cambios tecnológicos que supusieron esas experiencias y la más reciente expansión
de "la agroindustria apfcola".
Los tramos finales de su contribución mencionan los problemas
y vicisitudes que viven estos empresarios regionales.
En sus conclusiones, Sada conecta su investigación con lo
hasta ahora indagado sobre la región: "El ciclo formativo de la
agroindustria apfcola de Allende
no ha sido sino parte de una serie de procesos económicos de
transformación en la región citrfcola de Nuevo León, un territorio en el que, desde el siglo
pasado, ha predominado la economía de plantación... Gran parte

de este trabajo destaca la integración de la apicultura con la plantación de cítricos. Ambas
actividades han estado sujetas a
un continuo proceso de modernización. Los vínculos entre apicultores y citricultores se
estrechan en lo económico, redimensionando el espacio regional".
Si Sieglin y Sada pusieron énfasis en la producción, el capital
y la tecnología, Maria Zebadúa
Serra prefirió analizar la formación de un ejido desde la siempre rica mirada de la historia
social.
Su esfuerzo investigativo se
concentró en El Yerbaniz, un
ejido que terminó de constituirse
-en el sur del municipio de
Montemorelos-en 1985. Pero
las pugnas y disputas por su configuración habfan comenzado en
los años 60, en coincidencia con
el estallido de numerosas movi1.iz.aciones campesinas en una docena de estados. Tras mencionar
ciertos matices del reparto agrario en Nuevo León, Zebadúa Serra describe los mecanismos de
lucha que los pobladores de El
Yerbaniz llevaron adelante, la
combativa espera por la dotación
ejidal, los duros conflictos desa-

tados con los propietarios de la
hacienda en la que el poblado estaba situado, la composición del
grupo que reclamaba la formación del ejido y el perfil de algunos de sus dirigentes.
Sus últimos apartados - ''Lo
ejidal", "El colectivo" y "Movilidad parcelaria''- resumen los
múltiples problemas y dilemas
que la vida cotidiana presentó a
los componentes del ejido. En
coincidencia con algunas de las
conclusiones de Sieglin, Zebadúa
señala que los ejidatarios nunca
pudieron "hacer de las tierras de
El Yerbaniz un campo cultivable
que asegurara su susbistencia y
su desarrollo". La falta de recursos económicos les obligó, con
suma frecuencia, a acudir al trabajo asalariado.
José Antonio Olvera Sandoval
es uno de los autores aquí incluidos que ha participado en los dos
volúmenes anteriores. Y es el
único que aborda el siglo XIX.
De esta manera, Olvera Sandoval prosigue extrayendo y sisteroatiwndo la copiosa información
que anidan los archivos de la región citrfcola, en un esfuerzo que
lleva -ya- casi una década. En
esta ocasión enfocó sus esfuerzos
hacia el Linares de la primera mi- ~

-

�tad del siglo pasado, cuando todavía imperaban -en el áreala caña de azúcar y el maíz. La
propiedad de la tierra, los conflictos por el agua destinada al riego
y la intervención del poder político en esas disputas cubren una
porción sustancial de su artículo.
Sus planteamientos fueron enmarcados por esta muy sugerente
propuesta inicial: "Los estudios
generales o regionales que (en
México) centran la atención en
la problemática agraria, privilegian como causa principal la lucha por la teuencia de la tierra.
Pocas. veces se ponderan los ekmentos soctopolltlcos Ugados a
la tenencia del riego. En socie-

dades donde el agua para uso doméstico y productivo es escasa,
esta premisa adquiere mayor relevancia: los conflictos por el emp1eo del vital líquido se
convierten en uno de los eventos
fundamentales del escenario histórico".
Aunque en el norte de México
el agua siempre ha sido un recurso
y, por lo tanto, muy
disputado, más escasos todavía
han sido los investigadores que
se han preocupado por los conflictos y combates que detonaron
por su apropiación y uso.

escaso

g
-

Al escrutar estos problemas
-que en el Linares de la primera
mitad del XIX involucraban las
aguas de ríos como el Pablillo,
a los grandes hacendados y a las
comunidades municipales- 01vera Sandoval efectúa una intresante contribución a la historia
rural del norte mexicano.

REGION

�DESARROLLO EJIDAL Y PROLETARIZACION
FEMENINA EN EL CAMPO DE NUEVO LEON,
1920-1990

Veronika Sieglin
Introducción
El campesino y su familia protagonizan un drama social que ha
motivado la elaboración de numerosos estudios que analizan,
entre muchos otros aspectos, la
articulación de la economía campesina en el modo de producción
capitalista, sus formas de producción y reproducción de capital y
de la fuerza de trabajo, la paulatina proletarización de dichos
agricultores y su migración hacia los centros urbanos y el extranjero.

M

r-....

Menos cuantiosos son los trabajos sobre la mujer del campo,
quien ocupa aún un rincón olvidado por la sociedad y la mayor
parte de sus investigadores. Son
pocos los autores que plantean
anaJiz;ar el papel de la mujer respecto a las formas y consecuencias de la implantación del
capitalismo en las comunidades
rurales. ¿Qué papel asume la mujer en la transición de la economía mercantil simple hacia el
capitalismo? ¿Cómo se ve afectada por los cambios al interior
de la estructura reproductiva familiar y comunal que surgen en
dicho proceso? ¿Es ella la víctima
pasiva del capital que la explota
inmisericordemente o juega in-

cluso un papel activo en este proceso? ¿Se resiste a la transición
o la apoya?
No podemos brindar aquí una
respuesta a todas estas preguntas
por lo que nos centramos únicamente en la proletarización temporal de la mujer campesina. La
expulsión de la fuerza de trabajo
femenina del seno familiar es producto de la lenta descomposición
de la economía mercantil simple
y constituye, simultáneamente,
uno de sus pilares. Por lo tanto
nos interesa saber ¿en qué condiciones y en.qué formas se integra la mujer en el mercado
laboral? ¿Qué importancia tiene
su asalarización temporal para la
sobrevivencia del núcleo familiar
en el campo? ¿Cómo impacta la
educación en sus perspectivas laborales?
El estudio se basa en una investigación de campo realizada
durante 1992 en el centro-sur de
Nuevo León. Esta región se caracteriza por una agricultura comercial muy desarrollada. El
campesinado se encuentra estrechamente vinculado con el sector
capitalista por varias vías: a) participa, hasta cierto grado, en la
producción de la naranja (el cultivo más importante) suminis-

trando a las jugueras locales una
parte de la materia prima; b)
ofrece temporalmente su fuerza
de trabajo en el mercado laboral
regional tanto en las ciudades rurales como en el campo mismo;
c) ofrece el excedente de su producción de granos básicos en el
mercado; d) tiene acceso a una
relativamente amplia infraestructura educativa y médica que destaca dentro del contexto estatal
e incluso nacional.
El presente trabajo forma parte
de un estudio más amplio sobre
la penentración del capitalismo
en los ejidos de la región, por lo
que los datos fueron recopilados
dentro de las comunidades ejidales.
A continuación expondremos
algunas características de la población femenina que formó parte
de la muestra. La investigación
se llevó a cabo en un total de 19
ejidos, distribuidos en los municipios de General Terán, Montemorelos y Linares. De ellos
participaron 127 mujeres en la
encuesta. Su edad vana entre 20
y 80 añqs, el 43 % es menor de
40 años. El 90 % está constituido
por casadas; el 2.5 % vive en
unión libre; el 7 % ha enviudado
y menos del 1% es de divorcia-

das o abandonadas. El 99% tiene
hijos, es decir, asume el papel
de madre.
l. El desarrollo de la economía

ejfdal

En la región, la mayoría de los
ejidos se fundó en el transcurso
de los años 30's. Al igual que
gran parte de los agricultores privados los ejidatarios diversificaron, durante la postguerra, la
estructura productiva. MantuvieT?º como eje principal la producción de maíz combinándola a
partir de la década de los aílos
tiO's, con la citricultura para con~estar los efectos del congelamiento de los precios de los
~os básicos (maíz, frijol,
trígo).

El "boom" cftricola en las empresas privadas despertó la esperanza de poder repetir en los
ejidos el auge económico ligado
a la citricultura privada. Sin embargo, tanto el Estado como los
ejidatarios se negaron a tomar en
cuenta la~ características de las
tierras ejidales (preponderancia
de la tierra de temporal) que influirían negativamente en la productividad del árbol y en la
calidad de la fruta. De esta manera, los ejidatarios no lograron

penetrar el mercado de exportación,. sino que, por lo general,
vendieron su producción, fruta
de segunda, a las jugueras de la
región que les pagaron precios
más bajos. La incursión a la citricultura y el desplazamiento
gradual de cultivos anuales han
incrementado además la vulnerabilidad económica de los campesinos.1
En efecto, la transición a una
agricultura más comercial no resolvió los problemas económicos
de los ejidos. Entre 1950 y 1970
se registraron modificaciones dramáticas en la composición del capital fijo: la participación de la
tierra se incrementó en el total
del 80 % al 97 %, mientras que
el capital en maquinaria descendió del 16% al 2.5%.2 Los datos
remiten a una aguda crisis económica de los ejidos que se descapitalizaron a tal grado que, en
1970, les quedó casi únicamente
la tierra. La marginación de créditos bancarios los privó, además, de recursos externos para
contrarrestar la descapitalización. 3
Una considerable parte de las
unidades ejidales no logró reproducir su capital a escala simple;
enfrentó de esta manera la pér-

dida tanto de capital constante
como de capital variable, es decir, de fuerza de trabajo. La reproducción incompleta de la
fuerza de trabajo exigió reacciones de ajuste consistentes en:
a) la enajenación de una parte del
capital fijo (maquinaria, aperos, animales de trabajo) para
poder acceder a recursos adicionales y/o
b) la asalarización temporal del
jefe de familia y/o
c) la expuisión definitiva o temporal de algunos miembros del
núcleo familiar (migración hacia la ciudad).
A partir de los años 60' s, se
observó un futuro movimiento
migratorio de los ejidos hacia la
ciudad. Ejidos enteros se despoblaron. Otros registraron modificaciones significativas en su
estructura demográfica: en 1900,
el 47.7% de la población ejidal
era de mujeres, lo que demuestra una mayor transferencia de
la población femenina hacia otros
sectores• En el momento de alcanz.ar la edad productiva, las familias campesinas mandaban a
sus hijas a la ciudad para que subvencionaran, a través de un empleo asalariado, al núcleo ¡:j

...

�restante5 La población masculina
sufrió menos presión dado que
encontró más fácilmente trabajo
en las propiedades privadas circunvecinas.6
Sin embargo, la migración
constituye una respuesta precaria
a la crisis y alivia la unidad campesina sólo por momentos ya que
la salida de trabajadores jóvenes
agrava las condiciones reproductivas a mediano plazo en vista de
que el grupo productor en el
campo tiende a envejecer poco
a poco. 7 Además, el flujo monetario ciudad-campo (transferencia de ingresos obtenidos por los
migrantes en beneficio de la familla en el campo) no es estable
dada la paulatina disgregación entre los migrados y sus familiares
rurales. El agotamiento de las
subvenciones monetarias tiende
a repercutir fatalmente en la unidad campesina.

-

"'lt

r--

La fuerza de trabajo expulsada
debe ser reemplazada parcialmente. Si no se logra sustituir,
por el trabajo extra del núcleo familiar restante, obliga a la contratación temporal de jornaleros.
Sólo así se logra, durante un
lapso determinado, una reproducción precaria de la fuerza de trabajo, mas no se resuelve la

problemática de fondo.
Las disparidades crecientes entre la agricultura comercial y los
ejidos respecto a la evolución de
las fuerzas productivas devalúan,
en proporciones ascendentes, el
trabajo materializado en el produeto y obligan, finalmente, al
cese de las actividades agropecuarias. No obstante, la disolución
del núcleo productor no siempre
se explica por el abandono de la
parcela, sino que puede ser el resultado "natural,, del envejecímiento de los productores
mismos.
La problemática esbozada no

es específica de la economía ejidal sino que se observa también
en los minifundios privados. Ambos tipos de unidades campesinas
están incorporadas al mercado capitalista. Empero, existe una diferencia fundamental entre ellos:
el ejido se fundó precisamente
con el objetivo de detener la proletarización y pauperización de
la población rural. Es obvio que
no se logró esta meta porque los
ejidatarios carecían, desde el
principio, de los instrumentos imprescindibles para hacer producir la tierra de una manera
costeable. Mientras la "descampesinación" arrastró a los mini-

fundios privados, se presentó de
manera disimulada en los ejidos,
en vista de que, hasta 1991, las
tierras ejidales no podían ser enajenadas legalmente.
2. La proletarizaclón de la mu-

jer campesina
La proletarización femenina está

ligada a las fases del desarrollo
ejidal mismo. Durante los años
20, es decir en la fase pre-ejidal,
el 45 % de las mujeres jóvenes
(entre los 10 y 20 años de edad)
solfa buscar trabajo en las ciudades cercanas. A partir de 1930,
cuando se constituyó la mayor
parte de los ejidos de modo que
se inició un periodo de ''recampesinación", la fuerza de trabajo
femenina se retuvo en mayor
grado en las unidades campesinas: sólo el 20% de las jóvenes
se incorporó en el mercado laboral. Empero, a partir de 1950,
la proletarización femenina se intensificó nuevamente: durante los
años 50, afectó al 44 % de las jóvenes y, entre 1960 y 1980, el
58% de ellas ofreció su fuerza
de trabajo en la ciudad (cuadro
1).
En las unidades campesinas,
las disparidades tecnológicas y
la subordinación de los productores a las fuerzas del mercado

Cuadro 1: Proletarización temporal de Ia muJer
· campesina
· en la región citrfcola, N.L., 1920-1980

------

población femenina

década
1920-30
1930-40
1940-50
195().(,()
1%0-70
1970-80

con experiencia
laboral
%
45.5
20.0
25.0
44.4
62.1
53.8

Fuente: Datos de campo.
agudi7.aron, a partir de 1%0, la
descapitalmción. La proletarización femenina refleja la creciente
incapacidad del campesinado de
absorber de manera productiva
sus reservas laborales, lo que
puso en peligro la reproducción
de la unidad total.
. ~o todas las mujeres que partic1paron en la encuesta son hijas
de agricultores o jornaleros agrlcolas. El 11 % de ellas creció en
ciudades donde sus padres se dedicaron al trabajo asalariado en
fábricas o talleres, formaron parte
del comercio informal o vendieron sus servicios laborales por
cuenta propia (fuente: Datos de
campo). El otro 89% de los entrevistados perteneció a familias
campesinas (cuadro 2).

----------

sin experiencia
laboral
%
54.5
80.0
75.0
55.6
37.9
46.2

total
%
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0

-----------------

El índice de proletarización femenina es necesariamente más
bajo en el campo que en la ciud_ad, Y~ que 1~ familias campesmas dISponen aún de medios de
producción (a veces en condiciones precarias), lo cual les asegura, hasta cierto grado la
reproducción de su fuerza d; trabajo.
Al interior de la población económicamente activa (PEA) agrícola, se presentan diferencias
marcadas, sobre todo entre agricultores privados y ejidatarios.
El nivel de expulsión de la fuerza
de ~abajo femenina es muy semeJante en familias de ejidatarios
Y de jornaleros (el 41.5% y el
46.6% de las hijas se trasladaron
a la ciudad para trabajar).8 Las

~jas de agricultores privados se
vieron menos afectadas, sólo el
33 % abandonó su hogar por tal
motivo).
Los datos anc.edores remiten
a ~ ~ertes t:ndencias de proletarizac1ón al mterior de los ejidos. No pocas familias de
~idatarios dependen, en gran medida, del trabajo asalariado de sus
integrantes. El hecho de que muchas siguen en el campo a pesar
de la miseria se debe más que
nada ''••.a una racionalidad económica Yfamiliar que tiene poco
que explicarse por la utilidad 0
la fun~ionalidad y mucho por los
mecamsmos de supervivencia los
lazos familiares y los fa~res
ideológicos. "9

. .J

(JI

�__________ _______________
.

.

fi

· a en la región cítricola (%)

Cuadro 2: Ocupación del padre y proletanza~~~--emenm --------------------------------------------------,

,

Sector económico/
ocupación del padre

Sector primario
ejidatario

hijas
trabajaron
---------------------------------------------89.8
41.5
51.2
sector

ocupación

58. 5
66 . 6

propietario o arrendatario

14.2

jornalero
otros

23.6
0.8

46. 6
100.0

53 .4

2.4
4.7
6

66.6

33.3

Sectores secund. Y terciario
obrero
por cuenta propia
comerciante
no sabe

TOTAL

10.2

l.

so.o
100.0

--------------------~~~--------------------------

Las mujeres no abandonar~n
sus hogares por vol1;111tad pr~p1a
(p.e. para independizarse) smo,

en su gran mayoría, para ayudar
a sus f;ami·1·1as. 10
"Imelda (la hija, V.S.) está trabajando en Monterrey... Vien~
cada quince días aquí a mi
casa... Trabaja en una casa
ella hace el aseo ... Ella de
doc~ años empezó, m'hija, a
trabajar, bien chiquilla ella,
para ayudamos. (...) Bueno,
empezó aquí en Montemorelos, trabajó como un año. Y

Los datos recopilados indican
una correlación entre las fases del

so.o

100.0
--------

---=~~~-----!~~=--------------------------

Fuente: Datos de campo.
La falta de capital diezmó, en
el mismo lapso, gran cantidad de
campesinos privados, por lo que
aquellos que se quedaro~ en el
campo pudieron reproducrr su capital a escala simple sin que esto
les garantizara, claro está, sus?brevivencia futura en el medio
rura!.

" ... este cuarto, m'hija fue la
que nos levantó aquí y el hijo
mayor nos ayudó ... porque
ella todo el material compraba
y m'hijo lo levantó... Entre
ellos dos, todo lo que tengo,
lo poquito que hay en la casa,
todo por m'hija, porque ella
se propuso y ella trabajaba
mucho...Ella trabajó en casa.
En Monterrey. (Juana, ejidataria, 1991).

quienes
no trabajaron
--------

33. 3

---------------

---orita tiene dos años trabajando
en Monterrey,,. (María de Jesús, ejidataria, 1991).
De esta manera,

consumo de la ciudad al campo.
(fuente: Datos de campo).

no sorprende
que sólo el 12.7% de ellas no
mandó parte alguna de su sueldo
al campo. El 36.4 % entregó al
'cleo familiar una parte de sus
nu
ingresos y el S0.9%, e1 total de
los mismos. De esta manera, e1
88 % de las mujeres generó un
flujo de dinero y de bienes de

desarrollo ejidal y el nivel de
ayuda femenina para el núcleo
familiar. El 66 % de las mujeres
que empezaron a trabajar durante
los años 30's, es decir, al arrancar el ejido, donó a la familia su
sueldo entero. Durante los cuarenta las transferencias de dinero
se contrajeron: sólo el 29 % de
las mujeres mandaba el salario
entero. A partir de 1950 y sobre
todo durante los años setenta
cuando la descapitalización amenazaba asfixiar las unidades campesinas, las remesas se
incrementaron nuevamente: el
64 % de las mujeres envió el total de sus ingresos al campo
(fuente: Datos de campo).

''La chamaca no quiso estudiar
(...) Esta aquí en Morelos...
trabajando en casa... es la que
nos ayudó, pos ¿quién más? ...
ya ve que de la labor no se saca
nada, nomás el maíz." (María Armandina, ejidataria)
El nivel de ayuda depende, por
supuesto, de los gastos propios
que afronta la trabajadora en
transporte, alimentación, topa,
hospedaje! etc. No sorprende,
pues, que el 72 % de las mujeres
que seguían vivieQdo en la casa
paterna aportaran el total de sus
percepciones salariales. Asimismo el 54 % de las muchachas
que residieron en la casa del patrón, donde no pagaron renta, ni
comi~, mandó su salario completo al campo. Las mujeres que
se hospedaban en casas de parientes tuvieron mayores egresos, por
lo que solamente el 12.5% de
ellas envió su sueldo entero a la
familia. En caso de pagar una
casa de asistencia, una parte de
los ingresos fue absorbida por la
renta y la compra de alimentos.
Aún así el 67% de las mujeres
en esta condición siguieron apoyando a su familia con una parte
de sus ingresos.

La disposición de ayudar a la
familia depende, además, de la

intensidad de los lazos entre la
muchacha y su familia. Cuantos
más años pasa la mujer trabajando lejos de la familia, tanto
más se debilitan los vínculos con
el núcleo familiar en el campo.
Simultáneamente, la mujer se integra en la dinámica de la vida
urb~na. Conforme pasa el
tiempo, cambian sus necesidades
de consumo, lo que afecta su disposición y capacidad a seguir subvencionando a la familia (cuadro ·
3). De las mujeres que no apoyaron a sus familias, el 71 % había trabajado durante más de 10
años. 12
El 70% de las jóvenes que beneficiaron a sus familias con una
parte de sus ingresos había trabajado entre 3 y 10 años (mediana
y moda: 3-5 años). En el grupo
de aquellas que enviaron todo su
salario al campo, predominaron
las que tenían de 1 a 5 ailos de
experiencia laboral ( = el 57 %)
(mediana y moda: 3-5 ailos).
Sin embargo, el grado de pauperización que enfrenta la familia campesina no constituye el
único motivo para la integración
al mercado laboral. La disposición a trabajar es proporcional
al grado de escolaridad. De las
127 ejidatarias el 96.1 % (122)
....
cursó la primaria. La estancia ahf --1

-

�.
,
familiar en el campo de la región citrícola (%)
Cuadro 3: Apoyo económico de las mujeres asalar~~~~-~~!~----------------------------------------------

---------------------

sueldo entregado a familia

Años trabajando

todo
una parte
-----~~da--------------------------------------------------------------------------10.0
lO.i
menos de 1
15.0
21.

i;·~
~~-;
14
~1:!
_
___
l~----------- - - - - ----------------------100.0
lOO.O
1- ;

14.3

:!_____

~Ode 10

_______

TOTAL
,

Fuente: Datos de campo
remutó decisiva para la toi:mación
de las expectativas femerunas hacia el trabajo asalariado (cuadro
4).

Cuanto menor es la escolaridad, tanto menor la disposición
de migrar temporalmente.
las mujeres que cursaron ~camente el primer grado de pnma-

:'~tre

-----~~~-----------------------------------------------ria sólo la cuarta parte (26%)
in;esó al mercado labor~. A
partir del cuarto grado de primaria más de la mitad de las muje~s había sido económicamente
activa.
La escolaridad de la mujer

campesina ha aumentado durante

--

las décadas pasadas. El _Esta~o
abrió nuevas escuelas prunanas
e incrementó los grados a cursar·
De esta manera, casi la mitad ~e
las mujeres que nacieron a p~r
de 1950 terminó sexto año de pnmaria (fuente: Datos de campo).
Detrás de esta política educa-

----------

sí trabajó
-----

primero
segundo/tercero
cuarto/quinto
sexto
00

r-....

Fuente: Datos del campo.

TOTAL

no trabajó

----------------------TI3

___[l_________JL_

dad influyó de hecho, en el tipo
de trabajo desempeftado por la
mujer campesina en la ciudad y,
por tanto, también en sus posibilidades de ingresos.
El 96.4 % de las mujeres con
experiencia laboral se había trasladado a la ciudad, ya que en el
campo sus posibilidades de contratación eran casi nulas (sólo el
3.6% trabajaba como jornalera
ag.:.fcola).1' Ahí, el 78% fue
contratado para el trabajo doméstico. Ni las fábricas ni el sector
terciario formal constituyeron alternativas ocupacionales factibles
para las campesinas. (cuadro 5).

Cuadro 5: Ocupación de la fuerza de trabajo femenina originaria del
campo(%)
sector/ocupación

--·-------

sector primario

3.6

(jornalera agrícola)

.
1 ·d d primaria de la mujer (%)
Cuadro 4: Disposición a trabajar en relación con la esco an ~------------------------------------escolaridad

tiva, que se mostró consciente del
acelerado proceso de proletarización en el campo y de la necesidad de preparar la fuerza de
trabajo rural para su posterior
ocupación en las ciudades, se
ocultaba la ideología, ampliamente difundida, según la cual
la educación constituye un factor
importante para la movilidad social. De esta manera, crecieron
las expectativas de los estudiantes, quienes esperaban conseguir
un empleo que les permitiera un
ingresó decoroso. Cabe preguntarse si la realidad laboral correspondió a las esperanzas de las
jóvenes, es decir, si la escolari-

-----100~

----~J

sector secundarlo

5.5

(obrera)

sector terdarlo
-trabajadora doméstica
-comercio
-servicios

-otros
TOTAL
Fuente: Datos del campo.

90.9

78.2
1.8
3.6
7.3
100.0

La escolaridad no impactó positivamente en las perspectivas
ocupacionales de las campesinas
en las zonas urbanas. 14 El sector
doméstico constituyó casi la Wlica
vía de integración en una relación
laboral. Entre las trabajadoru domésticas, únicamente el 4.7% era
de analfabetas, y otro 1.7% contaba con sólo un año de primaria. El 23 % de ellas había
estudiado hasta segundo o tercer
grado. La gran mayorla, sin embargo (el 67.5%), había cursado
cuarto, quinto o sexto grado de
primaria.

Es obvio que las posibilidades
de empleo no dependen tanto de
la escolaridad sino más bien de
la situación económica general
que tienen las clases subordinadas en la sociedad capitalista,
donde todo consumo de mercancla, menos el de la fuerza de trabajo, se paga de manera
adelantada. Para poder ingresar
como asalariada en un empresa
industrial, comercial o de servicios, la trabajadora debe disponer de una infraestructura
(alojamiento, alimentación y
transporte) que le permita subsistir hasta obtener su primer salario. Si la mujer campesina no ....
cuenta con parientes en la ciudad ~

�quienes al inicio le den asiste~cia gratuita, ella no tendrá posibilidad alguna de encontrar un
empleo en el sector formal.
Lo anterior explica la orienta-

ción de las jóvenes campesinas
a los servicios domésticos, dado
que se pueden alojar y alimentar
en la casa del patrón.

Conclusiones

salario, en cuanto transferido al
campo, ayuda a aliviar la problemática reproductiva familiar, mas
no es estable. El grado y la disposición de ayudar dependen del
mantenimiento de los lazos familiares afectivos que, conforme
avanza el tiempo de separación,
se debilitan paulatinamente. En
la _misma manera, decrecen las
dónaciones transferidas al campo,
lo que obliga al núcleo familiar
a intensificar sus vfnculos laborales y/o mercantiles con el sector capitalista.

La economía campesina ha pa-

sado por una erosión continua e
irrefrenable durante los últimos
40 años. La brecha productiva
entre ella y la agricultura empresarial a escala mayor se ha intenificado, sobre todo con la.
Revolución Verde, lo que devaluó la fuerza de trabajo campesina a tal grado que puso en peligro la reproducción de muchas
familias campesinas. Dichas unidades productivas reaccionaron
con la expulsión, en proprociones ascendentes, de fuerza de trabajo femenina.

1

Al terminar la educación primaria, la mujer busca un empleo
en la ciudad donde se integra generalmente como trabajadora doméstica al mercado laboral. Su

Independientemente de la estabilidad o variabilidad de la ayuda
monetaria la familia campesina
empieza a transformarse paulatinamente. Dentro de este proceso
la asalarización temporal de la
mujer campesina resulta s~mente importante. Como trabaJadora doméstica en la ciudad se
integra con una estructura familiar (la familia del capitalismo)
cuya organización interna (división sexual del trabajo) y cuyas
pautas reproductivas a nivel económico, social y cultural (en el
más amplio sentido de la palabra)
difieren profundamente de la familia campesina, lo que impulsa
a la campesina tarde o temprano
a revisar críticamente sus propias

necesidades y su concepto como
mujer y campesina. De dicha evaluación depende su disposición
a recrear o transformar la tradicional división sexual del trabajo
al interior de la unidad campesina
cuando regresa al campo para casarse. En todo caso, la proletarización temporal de la mujer es
determinante en la "pérdida de
contenido campesino de las familias" (De la Peiia) en el medio rural.

las familias campesims". En: Taw
, pn-tato.,. Programa lntcidisciplinario de la Mujer (PIBM), El Colegio
de Máico, ~Jico, D.F., 1991, pp.

V~ Sieglin, Verooika: Waun-,
LtwJ wid Kapilal. 1M &amp;tlwickbosg ,._.
MT lilndliclwrt R•gioA ... No,dal#,,
Maiko.l. Dissertatloo mr Brlaogq
cks Oradescua DoktorsdcrPllilolophic, Phillips-Univcrsitlt Marburg,
Marburg/Lahn, RFA, 1992, pp.154161.

2Jbúl.,
31bid,

p. 166.
p.p. 171-174

"vme tamba Arizpe, Lourdes: Campesinado y migracwn. SBP, Mtxico,
D.F., 1985, p. 93. Arizpe L.: "Las
mujeres calllpC'Sinas y la crisis agraria
enAmmca Latina''. En: N114Va Antropolog(a. vol. VID, no. 30, Mwco,
nov. de 1986, p. 57. Ooldsmith Conelly, Mary: "El servicio domtstico
y la migración felDClina". En: Ramírez Bautista, Elia e Hikla R. Dávila
~ (comp¡.): Trabajo /ffllfflino v
crim m Máico. Uni~d Autónoma Metropolitana, Mtxico, D.F.,
1990, pp. 257-258.
7

Mdllasom, Claude: Mujeres, grane,_ y capitaks. Siglo XXI &amp;Is., M6Jico, D.F., 1m.

1

Vtase tamba Goldsmith Conelly,
M., op. cit., p. 259.

9

De la Pena, Sergio: Capilalumo en
cuatro comunidades 1111Uks. Siglo XXI

de Población, Nuevo León,

&amp;Is., UNAM, Mtxico, D.F., 1981,
p. 15.

' Lo anterior relata también soledad
Oonzález Montes en un estudio sobre
una comunidad campesina en d. centro
del país. V~ Ooozá1cz Montes, S.:
"Los ÍllgffSOS no agropecuarios, d. trabajo remunerado femenino y la trant-

to Vwc /bid., p. 263. Tamba: Barrón~. Marfa Antonicta: "Jornaleru agrfcolas en Hidalgo, Ouanajuato
y Morelos". En: Ra.mfrcz Bautista,
PJ.ia e Hi1da R. Dávila lbáflez, op. cit.,
p. 148. Safa, HeJcn: "Bl empleo femenino y la reproducción social en la
clase obrera puertorriqucfta••. Bn: Es-

4Ccnso

1960.

formación

de

las

relaciones

intergcnmcas e intt:rseneracionates de

y crisis en México. Universidad Au-

Vwe tamba Ooldsmith Connclly
M., op. cit., p. 268. De la Pena, Sergio: Capilaümw en cuatro comunidades rurales. Siglo XXJ, UNAM
~xico, D.F., 1981, p. 85.
•

Bock, Gisela: "Historische Frauenforschung. Fragestellungen und
Perspektiven' '. En: Haussea, Karin:
Frauen suchen ihre Geschichte. Historisclre Studien zum 19, und 20.

242-243.

Notas
1

Hetty y Jan Ooijals: ÚJ paticipación
de la ffllljer m el de.Jtll"rollo ruraL Juan
PablosF.ditorcs, M&amp;ico, D.F., 1989,
p.11.

tudio.y Socwlógicos, vol. 1, no. 3,
sept.-dic. de 1983, p.176. Burgman,

t1

tónoma Metropolitana, México,
D.F., 1990.

12

Vwc tambitn Ooldsmith Connelly,
M., op. cit., p. 268.

13

El empico asalariado de mujeres en
actividades agrícolas se vincula estrechamente a los tipos de cultivo. Sobre
todo en el cultivo de hortalizas se utiliza mayor námero de mujeres. Vwe
Barrón~. M.A., op. cit. , p. 145.

14

Barrón ~ llegó a la misma con-

c1usión en d. caso de las trabajadoras
agrícolas: •• .. .los estudios de secundaria y preparatoria no le han dado a las
mujeres un lugar en d. mercado de trabajo ..." V~: Barrón ~rez. M.A.,
op. cit., p. 162.

Bibliograffa
Arizpe, Lourdes: "Las mujeres
campesinas y la crisis agraria en
América Latina". En: Nueva Antropología, vol. vm no. 30, nov. de
1986.

Barrón Pérez, María Antonieta:
"Jornaleras agrfcolas en Hidalgo,
Guanajuato y Morelos". En: Ramfrez Bautista, Elia e Hilda R. Dávila
lbáiiez (comps.): Trabajo femenino

....
....
00

�COLABORAN EN ESTE NUMERO

Agustín García Gil, sinalocnse (1947).
Licenciado en letras, ha realizado estudios de especialización y maestrfa en el
Distrito Federal y en la División de Estudios de Postgrado de nuestra facultad.
Actualmente es profesor del Colegio de
Letras (UANL). Autor de un pocmario:
Minerva murió una mañana de úma
(Monterrey, 1968).
Ana Laura Santamarla, Licenciada en
filosoffa. Profesora del Centro de Estudios Teatrales dependiente de la su~
cretaría de Cultura del Gobierno de
Nuevo León. Escribe artículos de crítica
teatral en El Diario de Monte"ey.

Ana Margarita Ríos Farjat (Monte.-

rrey, 1973). Estudiante de derecho
(UANL). Ha publicado en las secciones
juveniles y literarias de El Norte, El Porvenir y El Nacional. Dio d afio pasado
un recital en La Fonda de Andtts. Obtuvo mención de honor en d concurso
Utcratura Universitaria 1992 organiwlo
por la UANL.

Carmen Alardín o Carmen Martí,
Tampico, 1933. Empezó a escribir en
Monterrey hace más de cuarenta afios.
Licenciada en letras alemanas y maestra
en letras por la Universidad Nacional
Autónoma de México. Profesora huésped de la UANL desde 1987. Autora de
una docena de libros de poesía. 1A libertad inútil y algunas noches (UNAM,
1992) es su 1lltimo título publicado.

c-r Iaul (ReynOSa, 1939). 'Licenciado enderecho (UANL). Notario público en su ciudad de origen. Fue el
segundo director de .Apolodionis
(1963-1964). Colaborador de Salamandra en su segunda époea. Publicó Reyno.sa, cuna y destino (1989).

Dulce María Gonzál12. Monterrey,
1958. Licenciada en letras por la UANL.
Profesora de la Escuela de Teatro de
nuestra facultad. Ha sido miembro del
consejo editorial del suplemento cultural .Aquf vamos del periódico El Porvenir. Autora de Gestus, libro de crítica
teatral. Coautora del volumen De mJJjeres y otros cuentos y de la investigación
colectiva Desde el Cerro de la Silla, artes y letras de Nuevo Le6n. Acaba de
publicar dos libros: Detrás de la ~cara (México, 1993) y Donde habiten
los dioses (Guadalupe, 1994).

Eduardo Jordán. Monterrey, 1947. Estudios de arquitectura, medicina, publicidad, diseiio gráfico, periodismo Y
letras. Escritor que esquiva los reflectores de las revistas y los suplementos culturales del país. Cuando no viaja por el
extranjero, renta una finca campestre en
El Cercado, Nuevo León.
Elisabeth Siefer. La doctora Siefer
ejerce sorprenden~ su oficio de
traductora: siendo su lengua materna el
alemán, vierte de éste al espafiol obras
notables de la poesía contemporánea. Ensella literatura alemana en la Facultad
de Filosoffa y Letras (UNAM). Pertenece al movimiento mexicano de cuenteros. Publicó El sueño tiene su pared.
Nueva lírica alemana (El Tucán de Virginia, México, 1990).
Erich Fried, poeta austriaco,
1921-1988. Vivió en Lond.-cs, dome fue
redactor de la BBC; tradujo a Sbakespcare, Eliot, Plath, etc. Narrador, ensayista. Publicó, entre otros títulos,
Poesfas (1958), Reino de las piedras
(1963), Antúloto (1974).

Gabriel Vargas Lozano, Guadalajara,

1947. Maestro en filosofía por la Universidad de Guadalajara; maestro huésped de nuestra facultad. Editor de la
revista Dialéctica de la Universidad Autónoma de Puebla.
Guillermo Scbmidhuber (México,
D.F., 1943). Autor dramático cuyas
obras han gozado de tres notables beneficios: han sido puestas en escena, se publican y varias han obtenido premios
nacionales y continentales. Entre estas
~timas: Úl catedral humana (1978), Los
herederos de Segismundo (1980) Y Por
las tierras de Col6n (1978). Doctorado
en letras por la Universidad de Cincinnati (EUA). La Editorial Vuelta publicó
con prólogo de Octavio Paz su edición
de w segunda Celestina de Agustín de
Salazar y Torres y Sor Juana Inés de la
Cruz. De regreso al país, acaba de instalarse en Guadalajara.
Hilario Topete. Profesor-investigador
del Instituto Nacional de Antropología
e Historia.

Horacio Salazar Ortiz (Tialchapa, Guerrero, 1933). Desde los 20 afios radica
en Monterrey. Abogado egresado de
nuestra universidad, ha enseñado en la
misma durante tres décadas. Autor de
varios libros de poesía, narrativa y ensayo didáctico. Entre ellos, Breve canto
a la aurora (1962), En el nombre de Eva
(1969), El vient,o que mJJeve los olmos
(1972), Colecci6ndepoemas(l976),~
canción que cantamos (1990). PreIDlO
a las Artes por la UANL (1990) Y Premio al Mérito Cívico otorgado por el
Gobierno de Nuevo León (1991).
James Casey Reed. Hispanista-1:ofesor de la University of New MeJUCO.

J• Cardona L6pa. Bscritor e invcs-tlgador. Probar de la UniYCrSity of
Kcutucty. Coordinó una de las mesas
de trabajo de la Twendcth-Ceotmy ütcraturc Coofcrmce ccJcbrada en i.mu.
villc (USA) en febrero de este allo.

Joé Porfirio Miranda. Estudioso de
la relación aitrc cristianismo y marxismo. AulDr, altrC otras obras, de Marx

y la Biblia (1971), Cambio th estructuras (1971) y Man mMáico. Plusvalfa
y poUtica (1972).

bros: El galo eficaz., A.qui pasan cosas
raras, Cambio de armas, Cola de lagartija. Vive actualmente en Nueva York.
Margarita Merino, León, Espafla. Licenciada cu ciencias pollticas y sociologfa. Narradora y poeta. "Le gusta andar
en bicicleta y perder dulcemente el
tiempo en la naturaleza y la biblioteca
familiar.'' Obtuvo d premio ' 'Antonio
Gonzálcz de Lama" (1985). A principios de este afio dio un recital poético
en Kmtucky, USA. Autora de V'iaje al
interior (1986) y Halcón herido (1993).

historia (UANL). Profesor de la Escuela
de Graduados de la Normal Superior.
Actualmente es maestro, investigador y
secretario de extensión y difusión de la
Facultad de Filosoffa y Letras (UANL).
Nora Garro, argentina de origen y mexicana por naturalización. Estudió economía en Argentina y Chile. Cursó el
doctorado en la Universidad de Stanford
(California, USA). Profesora de tiempo
completo en la Universidad Autónoma
Metropolitana (Iztapalapa). Autora de
CanlO por ser (poemas, 1987).

Josefina Dw OIIYares. Licenciada en
letras cspaftolas, actna]mcnte cursa estudios de postgrado en nuestra facultad.
Profesora de su especialidad m la Escuda Preparatoria No. 16 de la UANL.

Jullda Ren6e Nrez-Dw, Monterrey,
1941. Liccoclada en cmias de la comunicación (Universidad de Alabama,
EUA). Directora teatral y consultora independiente. Escribe poesía, teatro y
cuento. Tiene in6lito un ensayo sobre
el cine contemporáneo. Autora de Poelna.f (1978).

Lú Martín, uno de los más experimentados y prestigiados directores del
teatro regiomontano. Ha sido el primero
en montar obras de autores tales como
P.milio Carballido, Altaír Tejcda de Tamcz y Guillermo Schmidhubcr. Actual
director de Artes Literarias y Teatrales
del Gobierno de Nuevo León.

Luisa Valenzuela (BucnosAircs, 1938).
Una de las más destacadas narradoras
argentinas de la actualidad. En Monterrey dictó una confcrcncia sobre Borgcs
(UANL, 1976) y participó en la Feria
lntcmacional del Libro (ITESM, 1993).
Autora, entre otros, de los siguientes li-

Mario Ceruttl. Córdoba, Argentina,
1941. Doctor en historia. Profesorinvestigador de la Facultad de Filosoffa
y Letras (UANL). Ha editado numerosos estudios colectivos de historia regional; entre ellos, El siglo XIX en Mmco
(1985), Monu"e;y, NU4voLe6n, el Noreste (1987), Monterrey, siete estudios
conlempOrdneos (1988), Producci6n, ejidos y agua en el noreste de Mlxico
(1994).

Miguel Covarrubias es profesor del Colegio de Letras y de la División de Estudios de Postgrado de nuestra facultad.
Autor de una decena de libros (relato,
ensayo, poesía y compilación), entre
ellos: Minusculario (1966), Papekrla
(1970), El segundo poeta (1977), .Antología de auJores contemporáneos. Teatro (1980), El traidor (traducción poética, 1993). Director de Deslinde a partir
delm1mcro 10 (1985). Como editor, publicó en formato mayor y acabado de
lujo, Desde el Cerro de la Silla, artes
y letras de Nuevo León, UANL, 1992.
Nlcolú Duarte Ortega, Anáhuac,
Nuevo León. Egresado de la Escuela
Normal Superior y de la licenciatura en

Patricia Rosas LopaUegui, Tuxpan, Veracruz. Egresó de Letras Españolas del
Instituto Tecnológico y de Estudios superiores de Monterrey en 1978. Cola- •
boró en la Dirección de Literatura del
Instituto Nacional de Bellas Artes, a
cargo de Gustavo Sainz, en 1980. Hizo
sus estudios de maestría en New Mexico State Universit·, y de doctorado en
University ofN'\· 1 Mexico (1984-1990).
Fue profesora .... San Diego State University (Caléxico).
Robert Desnos. París, 1900- Checoslovaquia, 1945. Surrealista. Luchó en la
resistencia contra los invasores hitlerianos. Murió cuando los ejércitos aliados
liberaban el país donde terminó sus días.
Autor de La libertad o el amor (1927),
Cuerpos y bienes (1930), Dominw público (póstumo).
Sebastián Xavier Treviño. Nació en
Monterrey. Egresado del Taller de Artes Plásticas (UANL, 1966). Tiene en
su haber m1lltiples exposiciones colectivas e individuales: México, Holanda,
Polonia, Dinamarca, Grecia. Miembro
del Sindicato de Pintores Extranjeros Residentes en Berlln. Radica desde 1990

....

00

w

�en Bustamante, Nuevo León.
Sergio Cordero, Guadalajara, 1961.
Cursó la licenciatura en letras espaffolas

enla UANL. BccariodelINBA (1982),
del Centro de &amp;critores de Nuevo León
(1987-1988) y del Colegio de México
(1990). Ha colaborado en revistas y suplementos literarios de Guadalajara,
Monterrey y México. I!(litor de Eftmera,
publicación de la que sólo aparecieron

seis nwneros durante 1994. Autor de
Testimonios del día (Guadalajara, 1983),
Vivir al margen (México, 1987), Casa
con dos pumas (en colaboración con Jestls de León, Saltillo, 1993).

Silvia Mijares. Chihuahua, Chih. Cirujano dentista y licenciada en filosoffa por
la UANL; en~ misma institución concluyó los estudios de maestt1a en filosofta. Profesora de ética, lógica y filosofla
desde hace 28 ados. Ha colaborado en
publicaciones locales: El volandn, Aquí
vamos, Desünd,. Autora deLafilosofla
de Vasconcelos como filosofla latinoamericana (1974) y coautora de El arte
como problema (1979) y de Desde el Cerro de la Silla, artes y letras de Nuevo
Le6n (1992). Participó este ado como
ponemc en la Twcntieth-Ccntury Litcrature Conference (Louisville, Kentuck:y,
USA).
Veronlka Sleglln. Profesora de historia
en la Facultad de Filosofla y Letras
(UANL). Coautorade.Montmey, Nuevo
León, el Noreste. Siete estudios hist6ricos (1987). Obtuvo hace dos aAos su
doctorado en la Universidad de Marburgo con la tesis Wauer, LandwuJ Kapital. Die Entwicklung einer liindlichm
~

-

Region im Nordosten Mexikos,
18:20-1970.

Deslinde lamenta el deceso
de su colaboradora y
amiga Oiga Arias, poeta
duranguense, autora de
cuantiosos poemarios de
alto valor literario;
así como el del doctor
Juan José García G6mez,
catedrático que fuera de
esta Facultad de Filosofía
y Letras, además de poeta,
crítico e investigador.
Descansen en paz.

�En este número
Poñnio Miranda: Es un fenómeno pasajero y cuantitativamente insignificante el escepticismo que hoy han puesto de moda algunos intelectuale~
que declaran terminada la mcxlernidad o próxima a su fin.

Nora Garro: No podría precisar con exactitud el primer momento en que
deseé formar parte de una estirpe. Es muy probable que naciera con tal
ansiedad.
Luisa Valenzuela: Pero yo no creo en lo inefable. La lucha de toda persona
que escribe, de toda escritora de' verdad, se entabla contra el demonio de
aquello que se resiste a ser verbalizado, a ser puesto en palabras. Es una
lucha que se expande como mancha de aceite, engolfa otras instancias y
en la cual ·a menudo rendirse significa triunfar porque el mejor texto puede
ser aquél que le permita a las palabras toda la libertad de un decir que va
mucho más allá de la voluntad de quien tiene la pretensión de estar diciendo.
Miguel Cov~bias: La poesfa de Horacio Salazar Ortiz (Tlalchapa, Guerrero, 1933) podrá hacerle a los lectores el efecto de una taza de café a
la que el anfitrión olvidó ponerle "dos cucharaditas, por favor". No otro
puede ser el efecto si estamos acostumbrados a la visión gratuita, optimista,
desconsiderada para los demás.
Elisabeth Siefer: Ahora, con el nuevo libro de Miguel Covarrubias, llegaron muchas voces europeas a nuestra América que antes no se habían
escuchado por aquí. Que sirvan para conocer, diferenciar, disfrutar y enriquecer nu~tra cultura.

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              <text>[San Nicolás de los Garza, N.L.]</text>
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          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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