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                  <text>�UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
RECTOR: Reyes S. Tamez Guerra
SECRETARIO GENERAL: Luis Galán Wong
FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS
DIRECTOR: Nicolás Duarte Ortega

REVISTA DE LA FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS
NÚMEROS 59-62 / VOLUMEN XV/ ENERO-DICIEMBRE DE 1998
CONSEJO EDITORIAL
Benigno Benavides Martínez
Emilia León Rubenova N.
Eva Cárdenas Olivares
Irma Flores Alanís
Javier Rojas Sandoval
José Tito Cabriales Córdova
Ludivina Cantú Olivares
Nora Mª Berumen de los Santos

DIRECTOR
Miguel Covarrubias

SECRETARIA DE REDACCIÓN
Libertad González

TIPOGRAFÍA Y FORMACIÓN
Rosa Guadalupe Vázquez Carrillo

IMPRESIÓN
Grafo Print Editores, S.A.
Los artículos sin firma son responsabilidad de la redaccción. No se devuelven originales.
Correspondencia y canje: Facultad de Filosofía y Letras, UANL.
Ciudad Universitaria, San Nicolás de los Garza, Nuevo León, México.

Publicación trimestral

�SUMARIO

65

5

19

105

LORCA, EL DUENDE, EL TAMARIT
Jorge Esquinca

106

HORA NOCTURNA
Karl Kraus

133

52

ESPEJISMOS
Efigio Coronado

DfFICULTADES PARA COMPRENDER A BERTOLT BRECHT
Clara Eugenia Flores

56

148

LA MADRE: EL EJERCICIO DEL PODER MASCULINO EN CINCO
MINUTOS CON MI MADRE y EN UNA NA V/DAD PERFECTA DE EU
SEBIO RUVALCABA
•
Juan Antonio Serna

EMPEZANDO A SABER
Tino Villanueva

143
50

LE~RA DE SEGUNDAS LENGUAS: TEORÍA E INVESTIGACIÓN
Alheh Morín Lam

ENTREVISTA CREPUSCULAR
Hilario Topete Lara

136

141

RENETTA
Andrés Huerta

PO~ÍA y SURREALISMO. PASIÓN DE LA TIERRA DE VICENTE ALEIXANDRE
Let1c1a Hemández Martín del Campo

113

EL ESTATUTO DE REALIDAD EN LA HISTORIOGRAÁA DE MICHEL DE CER
José Roberto Menclirichaga

36

EWG/0 ~E LA EMBRIAGUEZ DE LUIS CARDOZA y ARAGÓN
Homero V11larreal

ENTREVISTA CON EL PROFESOR CHRISTOPHER QUEEN
Julieta Renée

A PÓSTUMO Y A DELIO
Quinto Horacio Flaco

25

27

73

LA TUMBA DE HÓLDERLIN
Jean Tardieu

8

LA MÚ_SICA ROCK COMO AGENTE CULTURAL y SOCIAL
Jorge V11lalobos

TEMORES ~UELTOS y DEBILIDADES NUNCA VENCIDAS·
LA_S PEQUENAS INQUIETUDES DE AUGUSTO MONTERROSO
Juheta Treviño Ortiz

TESTIMONIOS
Jorge Cantú de la Garza

INVITACIÓN AL VIAJE: LA TRADUCCIÓN DE POESÍA
Blanca Luz Pulido

DOS R.ljGlQMONTANOS

59

ELENA GARRO, UNA DE LAS TRES GRANDES ESCRITORAS QUE MÉXICO
HA PRODUCIDO EN TODOS LOS TIEMPOS, HA MUERTO
Rhina Toruño

Sa¡ioConh,

156

ASALTO A LA DRAMAllJRGIA

M1pelCoYlffllbias

�LA TUMBA DE HÓLDERLIN

159

DRAMAS NUEVO LEÓN PRESENTA SU ANTOWGÍA TEATRAL
Rubén González Garza, Virgilio Leos, Fernando Esquive!. Kahua Rocha

164

167

«ÉRAMOS UNA FIESTA». TESTIMONIOS DE MUJERES EN HUELGA
Lylia Isabel Palacios y Maricruz Flores

177
CUADERNO:

H_ABlT~~TES DEL VILLORIO
S1lv1a MtJares

COLABORAN EN ESTE NÚMERO

Ensayo sobre Jean Genet

/lustraciones de Harry Clarke, tomadas del libro Tales of Mystery and imagination,
de Edgar Allan Poe, London, 1919.

Jean Tardieu

Versión de Miguel Covarrubias

El día confusos reproches murmura el día
Se queja y se queja la noche
se queja sin decir por qué
Asciende el sol
como un padre nos habla
pero nosotros no escuchamos sus consejos
Innumerables fuegos que habitan el espacio
nos envían oscuras señales
y el tiempo largamente
nuestra memoria inquieta
como un rostro imposible de reéobrar.
Después de extensos días de marcha solo
con frecuencia voy al pie de ese teatro de sombras
y ante la escena desierta
al apretado corazón vigilo
llamando sin eco
a esos grandes actores que desde hace cien mil años
sobre nuestra ingratitud reinan
y hablan sin hacerse entender.
Bosque, ¿por qué callas todavía?
¡Despiértate y anda! Cielo,
¿por qué cierras los ojos en pleno día?
¡Mezcla con cadenas de oro de sol
los tesoros disimulados de tu Noche! ¡Vuelvan
junto a nosotros, espacios lejanos! ¡Que los tiempos
sean reunidos y que .todo,
pasado presente futuro, le sea dado al mismo tiempo
al indomable espíritu que a ustedes espera
y aguarda!

�Y si del tumulto

surge una voz única dominando
suavemente el rayo, y una Sonrisa
más fuerte que la lucha mortal de los elementos,
¡luego seamos al fin imbuidos
de esa paz inalterable
cuya semilla está en el espíritu de los hombres
desde el primer día!
j Pero

nadie encuentra en sí mismo otra respuesta
que el rumor de su corazón, y siempre el silencio del mundo
parece sólo anunciar la palabra, y siempre,
en nosotros, voces inmensas se van debilitando
con el recuerdo de la Promesa,
como una borrasca que se desvía!

Le tombeau de Holderlin
Le jour le jour bourdonne de reproches confus
La nuit se plaint et se plaint
elle se plaint sans dire pourquoi
Le soleil qui se leve
nous parle comme un pere
mais nous n 'écoutons pas ses conseils

2

6

L'espace est habité de feux sans nombre
qui nous adressent des signaux incompréhensibles
et le temps longuement
inquiete nótre mémoire
comme un visage impossible aretrouver.
Seul apres de longs jours de marche

souventje vais au pied de ce théatre d'ombres
et devant la scene déserte
je veille le creur serré
appelant sans écho
ces grands acteurs qui depuis cent mille ans
regnent sur notre ingratitude
el parlent sans se faire entendre.
Foret, poúrquoi te taire encore?
Eveille-toi et marche! Cíe!,
pourquoi fermer les yeux dans le plein jour?
Mélange aux chaí'nes d'or du soleil
les trésors cachés de ta Nuit! Revenez
pres de nous, lointains espaces! Que les temps
soient melés et que tout,
passé présent futur, soit ensemble donné
a l'indomptable esprit qui vous espere
et vous attend !...
Et si, de ce tumulte,
sort une voix unique, doucement
dominant le tonnerre, et ce Sourire
plus fort que le combat mortel des éléments,
alors, que nous soyons instruits enfin
de cette paix inaltérable
dont la semence est dans ('esprit des hommes
depuis le premier jour!
Mais nul ne trouve en lui d'autre réponse
que le br~it de son creur, et toujours le silence du monde
paraí't seul annoncer la parole, et toujours,
en nous, des voix immenses vont s'affaiblissant,
avec le souvenir de la Promesse,
comme un orage qui s'éloigne!

�ENTREVISTA CON EL PROFESOR
CHRISTOPHER QUEEN

Julieta Renée
- Profesor Queen, como director de
la Escuela de Extensión de Harvard,
¿qué es lo que usted hace?

-Como director de Asuntos Estudiantiles, yo soy responsable de brindarles servicios a los estudiantes de la
Escuela de Verano y de la Escuela de
Extensión de Harvard. Eso significa
ayudar a quienes tienen problemas o
dificultades específicas, que pueden
ser incapacidades que les impidan estudiar con facilidad; nosotros buscamos tomar medidas especiales para
estas personas. También puede significar estudiantes con problemas de
disciplina o que copian al realizar un
examen, usan citas inapropiadas en
sus trabajos académicos, omiten les
fuentes, plagian. Esos estudiantes se
reúnen conmigo y a veces el resultado es que se aplican acciones disciplinarias. Así que soy un director disciplinario y también de asistencia estudianti 1. Recientemente he comenzado a promover actividades culturales
estudiantiles en la Universidad: música. lecturas poéticas, de ficción y
otras ... En la Escuela de Verano tenernos dos mil estudiantes viviendo
dentro del campus y yo soy responsahlc de su hienestar y seguridad. Nosotros contratamos a más de cien personas en calidad de staff para ayudar
en la, rcSJdcncias estudiantiles y te-

11

2
X

nemos un programa cultural muy extenso que involucra viajes por Nueva
Inglaterra, deportes, actividades musicales y otras.
-¿ Puede usted mencionar la religión específica en que usted cree, y
cómo el conocimiento de tantas religiones transforma su vida?

-Yo fui criado como cristiano - metodista protestante- por padres involucrados con la iglesia Mi padre es ministro protestante y estoy muy a gusto
con la crianza que tuve. Yo iba a la
iglesia todos los domingos, escuchaba a mi padre decir sermones, me deleitaba con el canto de los himnos y
cuando entré a la universidad comencé a tomar algunos cursos sobre otras
religiones y me fasciné con el budismo, las religiones chinas y el hinduismo. Posteriormente yo estudié estas
religiones más a fondo y hasta viajé a
la India. Mis creencias se compaginan mucho más con la perspectiva
del mundo budista que con la del
mundo cristiano. Por lo que yo me
considero budista y esto influye en
cómo manejo mi problemática vital
con sus desilusiones e infelicidad.
Realmente esto es lo que moldea mi
perspectiva personal y esto se desprende tanto de estudiar la tradición
budista como de practicar meditación

y de tener conciencia en mi vida diaria de las relaciones que construyo
con otros y principalmente de mi actitud al enfrentar las diferentes situaciones. En cierta forma, budismo es
observar nuestra propia mente mientras da forma a... durante el curso
de ... nuestra experiencia.
-En Boston, en una universidad
como Harvard, donde probablemente
todas las religiones mayores: confusionismo, budismo, taoísmo, cristianismo, islamismo, judaísmo están represe11tadas por las afiliaciones o
creencias estudiantiles, un curso de
religiones comparadas es comprensible. Pero en un país como México,
eminentemente católico, ¿cuáles
piensa usted que podrían ser los beneficios de enseriar un curso como
éste en una universidad?

-Bien. Es difícil para mí imaginarme un país .que tenga un número
cada vez mayor de inmigrantes de
otras culturas que traen consigo sus
propias religiones, sus propios patrones familiares y sus propios rituales '
de matrimonio y rituales fúnebres, así
como que mientras nuestro mundo se
reduce cada vez más como resultado
de viajes, inmigración de un lugar a
otro, con gente buscando trabajo o
simplemente en viaje de vacaciones,

entramos cada vez más en contacto
con gente de otra fe religiosa. Parte
de la educación liberal podría ser
aprender acerca de la riqueza de esas
creencias religiosas en el mundo y ser
capaz de comunicarse comprensivamente con gente que representa esas
otras tradiciones. Yo pienso que México. Tailandia o cualquier otro país
que ha tenido una fuerte tradición que
data de ~iglos, no va a ser capaz de
mantener su sistema educativo tan
enfocado en esa sola tradición y yo
pienso que en una educación liberal
que se supone te prepara para recibir
al mundo, el estudio comparado de
las religiones es probablemente uno
de los cursos más importantes que
puedes tomar porque mejora tu entendrm1ento y habilidad para comunicarte con gente que es diferente.
--¿ Cuál eJ el rol de las religiones
en el mundo actual, _) qué pueden hacer /a5 instituciones para que las escuche la ,:ente que no tiene valores
eJp1rituales o dirección en la vida?

-Bien. La religión, claro, ha tenido dos influencias muy positivas en
el mundo: inspirar a la gente a soportar una vida problemática abrigando
e\peran,as para el futuro, y a sostener
la creencia de que Dios es el protector y de que los valores que conocen

los sostendrán a través de tiempos difíciles. Las instituciones religiosas,
templos o iglesias han sido también
un pivote comunitario, de construcción de comunidad y de ese sentimiento de conexión con otra gente en
tu tierra y en tu barrio. Así que la religión ha tenido una dimensión social
de gran inspiración, lo cual es positivo. Pero porque la gente ha tendido a
malinterpretar o a sentirse amenazada
por otras culturas y grupos religiosos,
la religión ha sido también base de
muchos problemas de derramamiento
de sangre y guerras. El odio basado
en las diferentes religiones, no necesariamente de raza o cultura, es tema
que se remonta a tiempos muy antiguos, así que no forzosamente tienes
que mirar hacia Irlanda, Sri Lanka o
Chipre, esas pequeñas islas que están
luchando por cuestiones religiosas.
Solamente remóntate al Antiguo testamento, a la Biblia hebrea, y encontrarás a los canaanitas y a los israelitas peleándose por diferencias religiosas. Así pues, la religión realmente puede ser fuente de tremenda
violencia pero obviamente también
puede ser fuente de paz, de pacificación.
-Si una persona se educa a sí
misma a ser multirreligiosa y sigue
diferentes prácticas durame su vida,

¿es posible que esa persona logre el
más alto nivel de espiritualidad al final de su vida? ¿Cómo es esto posible?

-Bien. Primero, para mí, la palabra religión necesita ser definida cada
vez que tenemos una discusión acerca
de ella. Por eso en mis clases siempre
aliento a los estudiantes a tratar de
definir esa palabra para sí mismos,
antes de comenzar el curso. Porque
para mí la religión es una forma de
ver la vida y una forma de vivirla,
que surge desde un tiempo y un lugar
particular en la historia. En otras palabras, cada sistema religioso de memorias, de metas y valores, y de rituales y de ceremonias, es el resultado de un conjunto de circunstancias
particulares. Ahora que, cuando la
gente vive en un lugar particular toda
su vida y nunca ha viajado, entonces
la reltgión con la que crece permanece con ella a través de toda su vida.
Pero aún desde tiempos muy antiguos, ha habido grupos de gente que
se han movido de un lugar a otro y
que comenzaron a aprender de sus
vecinos y de cada lugar. Y esa es la
historia de los hebreos, por ejemplo.
Ellos tuvieron contacto con babilonios, con los antiguos asirios, con los
griegos y romanos, con los egipcios,
y algunos de estos contactos fueron
9

�negativos. Fueron esclavizados por
los egipcios y conquistados por los
babilonios y así su religión mostró
señales de ser influenciada por éstos
también; cuando la gente convive no
puede evitar aprender una de otra.
Así que es imposible encontrar una
religión ])lira en la historia de las religiones; no puedes encontrar ningún
periodo o lugar en donde el catolicismo o el budismo o el islamismo sea
puro. Siempre ha tomado algunas de
las costumbres y creencias del área
local en la cual se está moviendo. Y
los misioneros traen la religión a un
nuevo lugar, pero al mismo tiempo
esa religión llega a transformarse y a
adaptarse a cada lugar al que va. Así
que no es realmente posible decir que
una persona, en el mundo moderno,
tenga un conjunto muy limitado de
creencias y actitudes a menos que estuviera muy ... muy aislada ... nunca
escuchara un radio, nunca viera una
ciudad, nunca fuera a una ciudad o
caminara por una ciudad. Esa persona... inevitablemente se encuentra
con gente que tiene diferentes religiones y actitudes y las comienza a influenciar de alguna manera. Ahora,
claro, en una sociedad liberal... una
sociedad · democrática, en donde tú
alientas diferencias y donde haces un
lugar para que la gente llegue y tenga
igualdad, entonces es posible real-

2

10

mente seleccionar, casi, los elementos de varias tradiciones religiosas
que te atraigan o parezcan cubrir tus
necesidades. Por ejemplo, mi budismo no incluye la reencarnación. Yo
no encuentro ... yo no encuentro que
esa creencia sea útil para mí. La parte
del budismo que me gusta es la parte
que tiene que ver con simplicidad,
conciencia, compasión hacia otros,
sensibilidad en las relaciones, conciencia del dolor en la vida y conciencia de nuestra transformación en
ella. Todos estos son temas que yo
acepto. Pero yo personalmente no
pienso que reencarnaré. Yo pienso
que la conciencia es el resultado del
cerebro humano, y que cuando el cerebro muere también muere nuestra
alma. Ese es mi sentimiento. Por otro
lado yo pienso que el budismo no desarrolla suficiente activismo social,
así que eso estoy tratando de añadirlo
al budismo, al decir que los budistas,
como grupo, deberían de estar
luchando contra ciertas clases de
problemas en el mundo como la pobreza u opresión, la injusticia o racismo. El budismo, colectivamente, dehería de hacerse cargo de estos problemas, así como los cristianos, judíos y musulmanes lo han hecho a
través de la historia. Estas religiones
han sido muy buenas al enfrentar estos problemas. Los budistas necesitan

hacerlo ahora. así que estoy tratando
de crear un budismo que sirva a mi~
necesidades y también, pienso, a las
necesidades de otros que viven estos
tiempos modernos. Y. en otro sentido, yo pienso que cada persona tiene que escoger en qué creer y c6mo
conducir su vida. No puedes lomar
todo lo que la iglesia te dice y aceptarlo sin cuestionarlo. Quiero decir,
dentro del catolicismo, el asunto de
la planeación familiar y el papel de
las mujeres en el sacerdocio. Todas
estas son cuestiones que están muy
en boga ahora. La iglesia está cambiando. La gente está forzando su
transformación, y esto no sólo sucede en el catolicismo sino en todas
las religiones. Tremendos cambios
están acaeciendo.
-¿ Por qué la cultura occidental
considera el tiempo de esta manera:
antes y después de Cristo? ¿Por qué
los judíos tienen una diferente consideración del tiempo? ¿Qué pasa con
la religión china y otras religiones?
¿ Cuál es la importancia de todo esto
en el ámbito cultural?

- Para mí esta es una pregunta
muy simple porque... si tú vives en la
misma sociedad, por muchas generaciones tienes memoria de un gran an-.
cestro. Mi tatarabuelo era, digamo~

el gobernador de este estado, o era el
jefe tribal o mi tatarabuela era una
chamán, una curandera, y venía gente
de todas partes a ser curada por ella.
Así que las memorias culturales crecen y ciertos grandes eventos o individuos serán elegidos como el parteaguas en la vida de mucha gente, mi
tribu. mi grupo o nación. Ésos llegan
a ser los eventos históricos alrededor
de los cuales contamos nuestras historias, desarrollamos nuestra historia.
Así pues... para los cristianos, el
evento histórico fue la vida y la
muerte y resurrección de Jesucristo,
de modo que ellos ere.aron un calendario basado en esto. Los judíos no
aceptan a Cristo como el Mesías, para
ellos el evento más importante es el
éxodo de Egipto y la libertad de los
esclavos ... los antiguos esclavos, esa
es la cosa más importante y el líder
de ese tiempo era Moisés. Así que no
es un misterio realmente, cada grupo
tiene su propia historia, y alrededor
de esa historia se desarrolla un calendario. Celebraciones religiosas, días
de fiesta, formas de contar, formas de
elevar a ciertos individuos del pasado. Ahora tenemos un mundo en que
hay mucho contacto entre estas diferentes sociedades y tenemos que decidir cuál va a ser el lenguaje del
mundo, cuál será el calendario del
mundo y cómo consideraremos el

tiempo. Así, el inglés parece estarse
convirtiendo en el lenguaje del mundo, todos usan la semana de siete días
y el año de trescientos sesenta y cinco
días ... pero este calendario fue desarrollado por los romanos, lo usamos
con ciertos ajustes para el año bisiesto y cosas como ésa. Quiero decir que
las estrellas y el sol dictan lo que llamamos una noche y un día, y las estaciones están allí... y los calendarios
lunar y solar se remontan a tiempos
muy, muy antiguos. Pero hoy tenemos que tomar ciertas decisiones
acerca de qué calendario usar. No es
realmente tan sorprendente. Tú sabes,
las computadoras van a descomponerse en el año dos mil porque las diseñamos... deficientemente. Estamos
arreglándolas, tratando de arreglarlas
ahora, pero muchas de ellas probablemente se van a descomponer. La
luz probablemente se apagará en muchas partes del mundo. ¿Es el año dos
mil realmente algo que tiene alguna
realidad más allá de... la fonna de
contar? ¡Son dos mil desde el tiempo
de Cristo! Pero eso es solamente porque los cristianos, políticamente, han
resultado ser los más poderosos. El
cristianismo se extendió a más partes
del mundo, por ello el calendario
cristiano ganó. Pero ese año no tiene
otro significado más allá de eso ... Yo
pienso que todo esto es parte de la

cultura humana que fue creada por
seres humanos. Y los seres humanos
pueden cambiarla. Si no funciona, vamos a arreglarla, esa es nuestra actitud.
-¿Qué sucede con la gente que
tiene diferentes creencias religiosas
en un país o ciudad que tiene un sistema de creencias religiosas predominantes? ¿ Cómo pueden los ateos
ser considerados en el contexto de la
religión?

-Bien. Tú sabes, el problema de
las minorías en cualquier sociedad es
señal de si esta sociedad es humana o
si es cruel. Cómo tratas a gente que
es diferente y que son una minoría, es
señal de si tú eres gente empática y
compasiva o gente que es cruel con
otros. Y, en nuestra sociedad, hoy, y
esto es resultado de cientos de años
de experiencia ... en lo que podemos
llamar un mundo cosmopolita ya que
aún Jesús, y el Buda, vivieron en un
mundo cosmopolita, quiero decir que
había gente que tenía muy diferentes
creencias y prácticas, todos interactuando en un área urbana y codeándose unos con otros. Los antiguos
griegos verdaderamente crearon la
democracia para que la gente pudiera
votar y decidir cómo dirigir el barco
del Estado en cierta dirección cuando
11

�de hecho la gente tenía diferentes
creencias. Las religiones algunas veces han tenido cuidado al decir de toda la gente que son hijos de Dios, por
ejemplo, y que debemos de mostrar
respeto aún por la gente que no adora
a nuestro Dios o en nuestra forma.
Pero desafortunadamente la mayoría
de Jas rdigiones han apuntado en la
dirección de la ortodoxia y ortopraxia. Esto es, que hay una sola forma
de adorar a Dios, y eso es lo que nos
ha llevado a dificultades. Tú sabes,
una sociedad debe ser capaz de respetar a un ateo, o a una persona que tiene extrañas creencias, mientras esas
creencias no estén dirigidas a dañar a
la gente. Ahora, si una religión específica tiene prácticas que violen la ley
pública, porque se han aprobado leyes especificando que no puedes tener cinco esposas o de que no puedes
golpear a tus hijos de manera que requieran cuidados hospitalarios, entonces el Estado se involucrará y dirá
que no puedes hacer estas cosas aún
si tu religión lo dicta. Pero la mayoría
de las creencias son inofensivas, son
sólo diferentes. Quiero decir que si
una persona cree en la reencarnación
o no cree en la reencarnación, cree en
el diablo o no cree en el diablo, ¿cuál
es el daño? ¿Cómo va a dañar a alguien más? Realmente no importa, y
así la sociedad, la sociedad civil, de-

2
12

be de estar construida de forma tal
que la gente que no cree en ciertas
cosas pueda aún así vivir unida con
los demás y en armonía. Yo creo que
la educación, desde el kindergarten
hasta la universidad, debe de estar dirigida a ayudar a la gente a convivir
sin juzgar las creencias. Aprender
acerca de ellas, mostrar interés, discutir. Pero no juzgarlas y decir «eso
es erróneo o vamos a dañarlas».
-¿ Por qué hoy la gente judía no
cree en Jesucristo, no acepta que él
es el Mesías? ¿Por qué hay un Viejo
y un Nuevo testamento?

-¡Mmmm! La doctrina judía del
Mesías involucraba una transformación del mundo, en la cual había, o
un componente militar, de forma tal
que los enemigos de Israel serían claramente vencidos para siempre, o un
componente espiritual, en el cual la
gente elegida sería protegida... elevada y protegida, y sería capaz de gozar
de la vida en la tierra o de la vida con
Dios, para siempre. El ministerio de
Jesucristo, claramente, no traía ninguno de estos beneficios. La vida y
muerte de Jesús no trajo el fin del imperio romano ni de las persecuciones
judías, ni las primeras iglesias estaban viviendo una vida de completa
felicidad, diariamente. Quiero decir

que ellos pasaban por muchos, muchos estragos. Lec las cartas de San
Pablo. ¡La pasó muy mal! Sí, él había
aceptado a Cristo en su vida, pero tuvo una vida muy difícil, así que los
judíos tenían un estándar diferente
para su Mesías. ¡Si el Mesías llegaba,
entonces la vida sería maravillosa! Y
ciertamente la vida después de Jesús
no era maravillosa, ¡era difícil! Así
que ellos no aceptan a Jesús como su
Mesías. Y los antiguos cristianos estaban buscando algo más. Ellos decidieron: nosotros no queremos esa clase de Mesías de todas maneras, nosotros simplemente queremos a alguien,
alguien que represente la plena humanidad de la existencia humana. ¡El
dolor, la felicidad, las oportunidades
de la vida! ¡Y Jesús representa eso
para nosotros! Así que lo aceptamos
como nuestro salvador y Mesías, pero
no porque nosotros estemos aplican
do las reglas del Mesías judío, sind
porque estamos realmente re-escri
biendo el libro completo, recreando
un nuevo concepto de lo que un Me,
sías debe de ser. Como leí en clase
anoche, los judíos sienten que cual
quiera que fuera ejecutado al colgál"
sele, y la crucifixión es de cierta ma;
nera una forma de colgar, es un mal4
decido por Dios, no un bendecida
Así que Jesús no podía ser el Mesías
¡Fue colgado! Él no fue victoriosQ

perdió. Así que... y después, claro está, la cuestión de si crees en la resurrección o no. Los judíos no la creyeron.
-La otra parte de la pregunta era
acerca del Viejo y del Nuevo testa-

mento...
-Bien. Cada comunidad tiene sus
propias escrituras, y la antigua iglesia
cristiana adoptó las escrituras judías,
las conservó, pero los judíos no pudieron aceptar los evangelios cristianos porque sostenían que Jesús era el
Mesías, Y los judíos no creían en eso.
Así que ellos conservaron sus propias
escrituras. Las escrituras judías están
en hebreo. Las escrituras cristianas
fueron escritas en griego.
-Las siguientes frases, seleccionadas de un pasaje, están relacionadas con el tema de la creación del
mundo Y fueron tomadas de África
Cemral:

En el inicio, en la oscuridad, no había
nada sino agua Y Bumba estaba solo.
Un día Bumba tenía un terrible dolor.
Se retorció y presionó y vomitó el sol.
Después la luz se extendió sobre todas las cosas. El calor del sol secó el
agua haSta que los bordes negros del

mundo comenzaron a distinguirse.
Negras arenas y arrecifes podían verse. Pero no había cosas vivas. Bumba
vomitó la luna y después las estrellas
Y después de eso la noche tuvo su
propia luz también ...
-¿ Podría usted explicar esta clase de creencias religiosas?

-Esta es una historia de la creación que proviene de una cultura particular. En la historia bíblica de ta
creación, «~ios dijo que haya luz y
hubo luz y El creó el día y ta noche, y
después creó las estrellas y el cielo y
la tierra Ydespués los animales.» Esta
es sólo otra historia. Cada cultura ha
desarrollado su propia explicación de
algo que no entendían. ¿De dónde
viene el mundo? Bien ... no lo sabemos pero «yo oí una historia una vez
acerca de cómo apareció... déjame
contarte la historia». Yo pienso que
muchas de estas historias surgieron
de tratar de lograr que los niños se
durmieran por la noche. Ahora, ¿cómo lograr que un niño se duerma?
Dale una buena historia y el niño estará constantemente preguntando estas buenas preguntas: ¿Por qué el cielo es azul, mamá? ¿De dónde es la
tierra? ¿Por qué hay animales? ¿Por
qué la jirafa tiene un cuello tan largo?
¿Por qué el elefante tiene esa trompa

tan rara? Así que estas historias surgieron de padres tratando de explicar
a los niños de dónde viene el mundo.
Esa es una gran historia. Quiero decir
que logrará dormir a un niño. i Maravilloso! Y... la historia de la Biblia es
tan buena como la otra. i Es una hucna historia! Pero, tú sabes, alguien la
inventó en algún momento dado l:0mo una buena historia, y respuesta a
una pregunta acerca de un mundo que
nosotros no ... Dios le pregunta a Job
en el libro de Job: «¿estabas allí
cuando cree el mundo?» La respuesta
es no, así que... ¿qué sabes? No sabes
nada. De manera que ¿cómo sales de
la ignoranci_a? Bien. Inventas. Inventas una buena historia. y después ésta
se transforma en la historia que contamos, que era la verdad. Pero todo lo
que tienes que hacer es caminar, ¿sabes•? S'1, caminar
·
a otro lugar y de repente descubrir que ellos tienen una
historia ... ¡completamente diferente!
Entonces, ¿qué vas a hacer? ¡Yo
pienso que sólo tenemos que reírnos
de todo eso! ¡Sólo reímos de todo
eso! ¡Es maravilloso! Así que ahora
tenemos un libro completo de historias completamente diferentes. La
ciencia nos da la historia completa de
la evolución. ¿De donde venimos tú y
yo? ¡Venimos de los changos! Bien,
¡ahora esa es una buena historia! De
hecho hay mucha evidencia científica

�que así lo muestra: venimos de los
chan!!os. Y... ¿eso es muy malo? ¡No,
~
.
. I J
.
es maravilloso! (¡la, 1a, Ja. i a, Jª,
ja.')

-¿ Puede usted comentar algo sobre el artículo que apareció en el
Boston Globe Parade el mes pasado:
«Leonardo Face of Jesús», acerca de
la pimura de Da Vinci «la última cena» que está siendo restaurada por
una mujer de nombre Dra. Pinin
Brambila Barcilon? ¿ Cuál es su opillión de que una mujer realice el trabajo que ha tomado años y que toda\"Ía 110 está terminado?
-Bien. y 0 pienso que es muy
bueno que esta conservación del arte
esté realizándose. Pienso que no importa si es una mujer o un hombre. A
mí siempre me hace feliz que las mujeres estén participando en profesiones donde no han estado antes, porque yo pienso, ¿sabes?, que la vida ha
sido injusta con las mujeres, así es
que es muy bueno ver que las mujeres estén sobresaliendo en muchos
campos diferentes. Yo pienso que es
muy triste que no tengamos más mujeres en el gobierno, pero ese es otro
problema. Mientras se trate de restaurar trabajos de arte, ¿por qué no?
Quiero decir: nosotros tenemos que
cuidar de nuestros cuerpos, nuestras

2
14

casas, nuestros carros, ¿por qué no tener cuidado del arte? No estoy seguro
de que haya una pregunta atrás de
eso, no sé por qué puede ser una pregunta interesante. Yo pienso que es
importante que tratemos de restaurar
el arte. Éste envejece tanto como todo lo demás y eventualmente será
destruido. Quiero decir: tú sabes que
hubo terribles temblores en Italia el
pasado otoño O el pasado verano e_n
el cuál... frescos sorprendentes en S1cilia ifueron destruidos! Bien, quizás
no pueden ya ser recobrados. Así que
algún arte se pierde, algún arte se
quema, algún arte se ensucia o es corroído por ácidos y así por el estilo.
Si puede ser restaurado, eso es muy
bueno.
-¿Cuál ha sido el rol de lo femenino en el ámbito religioso? ¿Cuál
ha sido, históricamente, el rol de la
mujer en la religión?

-Las mujeres no han surgido como líderes en religión, a través de la
historia, sino sólo hasta tiempos más
recientes. Quiero decir: hay algunas
excepciones interesantes. Hay ciertamente heroínas en la Biblia, Y yo he
mencionado algunas de ellas en el
curso, como Deborah, la generala en
el periodo de los Jueces de los hebreos y, claro, María en el cristianis-

mo ha sido elevada como símbolo del
amor de Dios y del acceso a Dios.
Podrías rezarle a María y ella oiría
tus oraciones, de manera que una mujer es símbolo de los beneficios de la
vida O del origen de la vida: la gran
madre, como Erich Neumann la llamó en su libro de ese título. La gran
madre es un símbolo en las religiones
de todo el mundo y puede tomar la
forma de una diosa o de una santa
Santa Teresa o figuras en la mitología, esto es, diosas que crearon el
mundo o dirigieron parte del mundo.
Y, claro, figuras humanas que han sido notables por su sobresaliente tra•
bajo. La madre Teresa de Calcula es
el más reciente ejemplo que tenemos
de una mujer que ha entregado total·
mente su vida a los pobres y a los que
se están muriendo en las calles. Así
que yo pienso que a través de la historia de las religiones las muj~res h~
sido, probablemente, tan acuvas,
no es que más, en las prácticas diari
de la religión. Es sólo que los ho
bres han dominado la escritura ace
de la religión y también los roles
cerdotales. y tú sabes, a través de
historia las mujeres han estado oc
padas en criar a los niños Y en m~n
ner el hogar. Sólo ha sido hasta tte
pos recientes que las mujeres se
liberado de esos quehaceres a trav
del control de la natalidad Y a trav

de la automatización. Tú sabes, una
aspiradora significa que tú puedes hacer la limpieza del hogar en una fracción del tiempo en el que se acostumbraba hacerlo. Así, muchas muJeres
eJercen profesiones ahora, incluyendo
profesiones religiosas; pero eso es rela11vamente nuevo y es un cambio en
la cultura que afecta a la religión. Así
que si tú examinas la política o si
e&gt;.ammas las artes, es la misma situación. En las religiones no es diferente. Finalmente, las mujeres están comen,ando a independizarse como
compañeras iguales al hombre en la
creación de la cultura, en la práctica
de la cultura. La religión es una parte
de la cultura junto con el arte, la ciencia. el gobierno ...
E.ita ju.\lificado e11 alguna forma. _, cómo. el matar gente de diferentes creencias religiosas como está
ahora sucediendo en Irlanda con los
católicos-' lm protestantes, en Israel
con /oJ musulmanes, judíos y otros
ere, ente.1 re!tgiosos? ¿Cuáles relixio11es especifican que la gente no
deberá matar! r: Que los animales no
deberían ser matados? Como estas
rel1xwne.1 han estado en existencia
de1de hace mtles de años, cuando la
tierra era un contexto ecológico armomo.m que podía mstener seres vivo1, 1:exi1te un indicio hoy de que
-r.

nuevas religiones mayores estén comenzando a aparecer?

-Bien, yo pienso que la mayoría
de las religiones han encontrado maneras de justificar el matar... Es difícil encontrar una religión, esto es, en
su totalidad, que rehuse dañar. Ahora,
la religión Yan de la India es tan estricta acerca de esto que los practicantes usarán una máscara sobre su
nariz y boca para no respirar insectos
o microbios, y barrerán frente a sí
mientras caminan para no pararse en
nada vivo, y se rehusan ... no sólo a
matar animales como alimento, sino
que rechazan la agricultura porque
ellos saben que el arado cortará a los
gusanos por la mitad al ararse el campo, y ellos no quieren tener nada qué
ver con ninguna forma de matanza.
Bien, ese es un ejemplo muy extremo
de la práctica de no dañar en religión.
La mayoría de las religiones tienen
algún elemento de pacifismo, esto
cs... vivir y dejar vivir, o respeto por
la vida humana. Pero es más común
que las religiones hayan desarrollado
una ideología que hace posible la
guerra. Así lo vemos en el hinduismo: el Bhagavad-Gita es realmente
un manifiesto sobre la legitimidad de
la guerra. El joven desea tirar sus armas y decir: ¡vamos a hacer la paz! Y
Dios le dice: no puedes hacer eso, tú

eres un guerrero, ese es tu trabajo,
tienes que ir hacia allá y malar. Ese
es el Bhagavad-Gita, que es la más
elevada ... una de las escrituras más
elevadas de los hindúes. Y claro, el
Corán y la Biblia hacen de la guerra
santa una realidad posible. Las cruzadas cristianas fueron una guerra santa
contra los infieles, esto es, los musulmanes. Aquellos que rehusaban aceptar a Jesús serían muertos por la espada de los cristianos. La Inquisición
cristiana iba en contra de judíos y
musulmanes. Eso es, torturarían gente hasta que aceptaran a Cristo como
su salvador. Bien, esas sangrientas y
horribles prácticas se remontan a la
historia más antigua. Y, si uno tiene
una posición de completo pacifismo
basada en creencias religiosas ... entonces, las preguntas obvias son:
¿qué haces acerca del elemento criminal en la sociedad? Esto es, ¿cómo
vigilas a tu propia sociedad de manera que no tengas gente violando y
matando debido a sus... desórdenes
mentales? ¿Qué haces con ase&lt;;inos
que se escapan? Necesitas tener una
fuerza policiaca que vaya a capturarlos y, si es necesario, vencerlos o matarlos allí, si te están disparando. Así,
existe la necesidad de una fuerza policiaca, la necesidad de una fuerza armada que defienda a tu país contra
agresores e invasores. Así que un pa15

�2

cifista, ¿,sabes?, no es capaz de apoyar estas funciones, las cuales pienso
la mayoría de la gente estaría de
acuerdo en que son necesarias para
tener una sociedad segura. Ciertamente no tenemos animales salvajes
depredadores sueltos por las calles.
Pero ciertamente en el tiempo de los
pioneros, hace doscientos o trescientos años, había osos, había leones.
Había animales peligrosos afuera,
ilistos para transformarte en su cena!
Y tú tenías que matarlos o ser muerto. Así que yo no pienso que la religión tiene una sola actitud sobre matar. Podrías encontrar todas las posiciones en cuanto a matar. Matar y no
matar. La pregunta es: ¿cuáles son los
requisitos para la vida en un tiempo
determinado?, y ¿deberían los judíos
haber luchado a su vez, o simplemente permitirse ser llevados a las cámaras de gas? ¿Deberían los tibetanos
haberse aliado con un país poderoso
que los defendiera contra los chinos
para no ser sacados de su país? Los
tibetanos son pacifistas, pero mira lo
que les sucedió: ¡perdieron a su país!
Los judíos fueron pacifistas durante
la guerra, a todos los mandaron a los
hornos de.gas. ¿Es eso bueno? ¿O deberían de· haber luchado? Quiero decir: no voy a contestar la pregunta,
pero yo pienso que es una buena pregunta. Yo no pienso que sea obvio
16

que la gente debiera permitir que se
le extermine o sea sacada de su país
sin una lucha. Así que éstas, éstas
son ... dudas religiosas. Pero las religiones no siempre se alinean en el
bando del no matarás.
-¿ Usted piensa que religiones
mayores podrán aparecer en el futuro?

-Oh, la religión está constantemente cambiando, como dije antes, y
nuevas sectas están siempre apareciendo; muchas de ellas, constantemente. Quiero decir, mira lo que sucedió a esa gente en California. Cometieron suicidio porque querían ser
llevados por un cometa, el cometa
Healey Bop, que estaba acercándose
a la tierra y ellos querían unirse a los
extraterrestres de ese cometa; así que
todos cometieron suicidio. Bien, ese
es un tipo de nueva religión. Y hay
una religión en Japón ... ellos pusieron
gas, un gas mortal en los trenes subterráneos. Esa es una nueva religión
también.

-Espere 1111 n11n11to... i. Lo.1· textos
sagrados como la Bihlia, el Cor.ín _,.
otros, q11é e.1· lo que tienen en cm111í11. y
c11áles son las principales diferencias
que 11110 puede encontrar en ellos!

-Es una pregunta mucho muy amplia, ¡,sabes? Aun si tohias dos, sólo
dos, digamos ... como nosotros ... como traté de hacer notar en el curso, la
llamada Biblia, ésta se compone realmente de sesenta y seis I ibros y cada
uno es diferente. Cada uno tiene una
fuente y origen diferentes, así que tú
no puedes hablar acerca de la Biblia
como de un libro. Es una biblioteca
de libros y cada uno de estos libros
tiene su propia teología y su propia
perspectiva. Así que ... la gente se pasa
la vida estudiando y comparando la Biblia hebrea con el Corán y con las escrituras hindúes o budistas. Es una pregunta muy vasta. Es simplemente imposible contestarla. ¿Qué tienen en común? Bien, muchas cosas, pero también hay muchas, muchas diferenci
Así que, ¿dónde empiezas? Es com
tratar de nadar cruzando el océano.

-Sí, pero yo quiero decir: una re-

ligión que quizás se haga cargo del
amor, del amor verdadero de la humanidad.

-Es posible. Es posible. Sí.

-¿Puede usted hablar acercad
las principales escritos y títulos de li
bros que su suegro ha escrito?

-Sí. Quiero decir esto: yo he me
cionado algunas veces que su princ

pal libro ~s The Elusive Presence (La
presencia elusiva). Pero Samuel Terien también ha publicado algunos libros muy interesantes, recientemente,
durante su retiro. Uno es acerca de la
teología de la femineidad y la masculinidad en la Biblia, titulado Till the
Heart Sings (Hasta que el corazón
came). Él ha escrito recientemente un
libro sobre Jehová en el arte europeo.
Jehová como un santo fue muy popular en Europa, así que encuentras vitrales. pinturas y esculturas, todo
acerca de Jehová y su problemática.
Así que él escribió un libro acerca de
ello ... También escribió.un libro acerca de escenarios musicales de las
canciones de Elizabeth y María, The
Magnifica (la Magnífica), canción
de Elizabeth prediciendo el nacimiento de Juan y el de Jesús, y esto ha sido expresado por muchos compositores de occidente: Palestrina y Bach...
¿Sabes?, Palestrina y Bach y muchos
otros. Así que él escribió acerca de
música y religión. Y... ahora está escribiendo un comentario sobre los
Salmos... De cualquier manera, el que
yo recomiendo es The Elusive Presence, ése es en realidad su libro más
importante.
-,: Cuántos cursos ofrece -oh, usted contestó ya esa pregunta- el Prorvama de Educación Cominua? Y...

¿qué significa que su clase esté considerada como una de las diez más
populares?

-Ah. Sí. Es simplemente que por
el número de estudiantes que se inscribieron en la clase, terminó siendo
número diez esta vez. Las clases numerosas en Extensión, como sabes,
son las clases premédicas, esto es,
química orgánica, química general,
física, de gente que va a la Escuela de
Medicina. Ésas son las más numerosas. Pero la número uno fue la clase
de historia de Boston ¡y eso es muy
interesante! Porque el profesor Thomas O'Connor es un magnífico conferenciante y él hace que la historia
de Boston tome vida. La gente ha oído acerca de él. O'Connor ha estado
enseñando desde hace muchos años,
así que todos están viniendo a tomar
su curso porque se está acercando su
retiro. iY no quieren dejar de tomarla! ¡Es magnífico! Quiero decir, estoy
feliz de que World Religions (Religiones del mundo) sea importante para la gente y de que haya más de cien
personas tomando el curso cada año.
Estoy orgulloso de ello, pero yo pienso que no tiene nada que ver conmigo, tiene que ver con el hecho de que
la gente quiera aprender acerca de las
religiones del mundo. Y pienso que
es un mérito de esos estudiantes,

quienes muestran buen juicio al estudiar este curso, al estudiar este tema.
-Otra pregunta y la última. Como
violinista, ¿toca usted música religiosa? ¿ Cómo enriquece esto su experiencia espiritual?

-Mmm ... Es una magnífica pregunta para finalizar. Yo pienso que la
gran música ... Pienso que es desafortunado dividir la música en religiosa
y en música secular, porque pienso
que cualquier música o arte es profundo, viene del corazón y expresa
las dificultades y gozo de vivir. Entonces es religiosa, porque habla
acerca de la experiencia humana en
su nivel más profundo. Así que cuando toqué el Cuarteto de cuerdas opus
132 de Beethoven esta semana, con
mi grupo, el cuarteto expresó el periodo de grave enfermedad que Beethoven tuvo. Estuvo en cama por seis
semanas, estaba vomitando sangre,
tenía una úlcera, una terrible úlcera,
esto encima de su sordera que se originó cuando tenía aproximadamente
veinte años; había comenzado a quedarse sordo y hacia el tiempo de sus
últimos años estaba completamente
sordo. Sólo podías comunicarte con
él a través de cuadernos de notas. Escribir la pregunta y conseguir la respuesta. Garabatear la respuesta. Así
17

�A PÓSTUMO Y A DELIO

Quinto Horacio Flaco
que él vivió una vida de tremendo
aislamiento y... ¡tristeza, desesperación! Pero a la vez escribió música
que mostró una gran valentía y felicidad, a la par que tristeza... Thanks given to God (Demos gracias a Dios)
estaba en este cuarteto particular, así
que para alguien que acaba de recobrarse sólo suficientemente para ser
capaz de escribir de nuevo, él escribió un movimiento, un movimiento
muy largo y bello dándole gracias a
Dios por la fuerza recobrada para
continuar su composición. No es música de iglesia, es música para tocarse
en un salón o en una sala de conciertos. Es música secular. Pero es muy,
muy religiosa, y él y Mozart y
Brahms y Stravinsky escribieron
acerca de la primavera. Y la primavera es acerca de ritos tribales y danzas,
ceremonias y rituales que tenían que
ver con la renovación de la primavera
y la idea de la resurrección y de la
continuación de la fuerza de la vida.
Esa es una perspectiva primitiva precristiana de las fuerzas de la naturaleza y cómo interactuamos con ellas.
Bien ... están expresadas en tal forma
dramática por Igor Stravinsky que
cuando su obra fue estrenada en París, hubo :un escándalo de forma que
los músicos tuvieron que escapar del
escenario porque la audiencia estaba
muy alarmada. ¡Tal era el dramatis-

11

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2

1

~11

1
'" 1

18

mo de esta pieza! Así, pienso que el
gran arte visual y escénico llega al
corazón de la experiencia ... de la experiencia humana de tal manera que
tienes que admitir que tiene un elemento religioso. Cuando a mi esposa
le han preguntado: ¿cuál es tu religión?, ella dice: música. Ella es una
profesional de la música, pero no se
llama a sí misma cristiana o budista,
se llama a sí misma músico y ese es
el elemento religioso para ella en su
vida. Su religión es la música...

A PÓSTUMO
Raudos, Póstumos, Póstumos, los años
Resbalan sin cesar, y tu piedad
Ni a la vejez rugosa ni a la muerte,
Nunca domada, detener podrá.
Y no podrás ni con trescientos toros
A Plutón inmolados cada día.
Inexorable él a Gerión trisómato
Con onda vil, y a Titio, ciñe ya.

-Esa es una gran idea... Quizás
en ese mismo sentido me puedo declarar a mí misma poeta.

Onda que todo hemos de cruzar
Los que el fruto comemos de la Tierra,
Ya seamos monarcas poderosos,
Ya colonos de mísera ciudad.

-¡Una poeta! ¡Es cierto! ¡Puedes
hacerlo! La poesía es una forma de
entrar profundamente en la experiencia humana. Y allí es en donde la religión se encuentra, al fondo del pozo
y entonces sale, la sacas a través del
arte.

En vano evitaremos cruentas guerras
Y del Hadria rabioso la ola en vano.
Será inútil temer al cruel siroco,
Enemigo de cuerpos otoñal.

-Si Gracias, muchas gracias a
usted, Dr. Queen.

Todos veremos al Cocito errante,
Corriente negra, lánguida, infernal;
De Dánao la estirpe maldecida,
Del triste Sísifo el eterno afán.

-Muchas gracias a ti, Julia ... Julieta.

Boston, primavera de 1998.

Versiones de Enrique Puente Sánchez

La finca y el hogar, la tierna esposa
Habremos de dejar, y de tus árboles
Sólo el ciprés odioso al amo efímero
Hasta la sepultura seguirá.

19

�El cécubo guardado con cien llaves
Más digno tu heredero ha de agotar.
Vinos soberbios teñirán sus pisos,
Más ricos que licor pontifical.
Oda XIV, Libro Segundo

Linquenda tellus et domus et placens
Uxor, neque harum, quas colis, arborum
Te, praeter invisas cupressos,
Ulla brevem dominum sequetur.
Absumet heres Caecuba dignior
Servata centum clavibus et mero
Tinget pavimentum superbo,
Pontificum potiore cenis.

Ad postumum
Eheu, fugaces, Postume, Postume,
Labuntur anni, nec pietas moram
Rugis et instanti senectae
Adferet indomitaeque morti.

¡

Non, si trecenis, quotquot eunt dies,
Amice, places inlacrimabilem
Plutona tauris, qui ter amplum
Geryonen Tityonque tristi.

1,

Compescit unda, scilicet omnibus,
Quicumque terrae munere vescimur,
Enaviganda, sive reges,
Sive inopes erimus coloni.
Frustra cruento Marte carebimus
Fractisque rauci fluctibus Hadriae,
Frustra per autumnos nocentem
Corporibus metuemus Austrum.
Visendus ater flumine languido
Cocytos errans et Danai genus
Infame damnatusque longi
Sisyphus Aeolides laboris.

2

20

21

�A DELIO
Guarda el espíritu sereno, ¡oh Delio!,
En la mala fortuna, y en la buena
Rechaza destempladas alegrías.
La muerte te vendrá, quieras no quieras.

Todos iremos a do mismo, todos.
En una urna nuestras suertes giran,
Y la nuestra saldrá tarde o temprano
Y a exilio eterno nos pondrá en la cimba.
Oda 111, Libro Segundo

Si afligido vivieras todo el tiempo
O si en ~alle remoto reclinado,
Días festivos y falerno goces
Del ánfora con nota de más años.
11

¿Por qué juntan su sombra hospitalaria
Erguidos pinos y canosos álamos?
¿Por qué a vencer tortuosos arroyuelos
Se apresuran las linfas en su canto?

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1

I"

Las flores del rosal, de breve vida,
¡Vinos, perfumes, manda ya traer!,
Mien_tras tiempo y fortuna lo permitan
Y el hilo negro de la Parca cruel.
Eras has de dejar, palacio, granja
Que flavo el Tíber con sus aguas riega.
¡Los dejarás! , y un-ávido heredero
Disfrutará de tu fortuna inmensa.

2

22

Si eres rico y de Ínaco desciendes,
Si eres pobre y a cielo raso habitas
Por ser de baja ~stirpe, ¡nada importa!
¡Impasible Plutón te hará su víctima!

Ad Dellium
Aequam memento rebus in arduis
Servare mentem, non secus in bonis
Ab insolenti temperatarn
Laetitia, moriture Delli,
Seu maestus omni tempore vixeris,
Seu te in remoto gramine per dies
Festos reclinatum bearis
Interiore nota falemi.
Quo pinus ingens albaque populus
Umbram hospitalem consociare aman!
Ramis? Quid obliquo laborat
Lympha fugax trepidare rivo?
Huc vina et unguenta et nimium breves
Flores amoenae ferre jube rosae,
Dum res et aetas et sororum
Fila trium patiuntur atra.
Cedes coemptis sal ti bus et domo
Villaque, flavus quam Tiberis lavit,
Cedes et exstructis in altum
Divitiis potietur heres.

�LORCA, EL DUENDE, EL TAMARIT

Jorge Esquinca
Divesne prisco et natus ab Inacho,
Nil interest, an pauper et ínfima
De gente sub divo moreris,
Victima nil miserantis Orci.
Omnes eodem cogimur, omnium
Versatur urna serius ocius
Sors exitura et nos in aeternum
Exsilium impositura cumbae.

En su célebre conferencia, «Teoría y
juego del duende», Federico García
Lorca diserta con la pasión que le caracterizaba, sobre este «espíritu oculto», este t&lt;misterioso poder» que anima y da sustancia al arte verdadero.
Lorca diferencia al duende del ángel
bíblico y de la musa griega y pide
que no se le confunda con el «demonio teológico de la duda», que desvelaba a Lutero, ni con el diablo católico «destructor y poco inteligente, que
se disfraza de perra para entrar en los
conventos». Lorca explica que la musa y el ángel, como corresponde a sus
respectivas jerarquías, vienen de fuera y que sus dictados están siempre
por encima del hombre; la primera,
dice, da formas, el segundo, luces; y
ante la inefable intervención de estas
potencias el poeta no tiene más remedio que someterse al soplo de un orden más vasto. Ambos son agentes
extrahumanos, enviados de la divinidad, muchas veces de manera inopinada y a· expensas del propio poeta.
Lorca percibe al poder del duende
«oscuro y estremecido», de manera
opuesta, como un impulso que reside
en el interior del hombre y al que
afirma «hay que despertarlo en las últimas habitaciones de la sangre».
Como buen andaluz, parte del
ejemplo más próximo, encarnado en

el cante, la música y la danza de los
grandes artistas gitanos y flamencos
del sur de España, por quienes profesaba una honda devoción que habría
de señalar su vida y su obra. Ellos saben «que no es posible ninguna emoción sin la llegada del duende». Lorca va más lejos y afirma que el artista
sólo conseguirá escalar la torre de su
perfeccionamiento a medida que se
enfrente y luche con este espíritu
oculto en su sangre, en la raíz misma
de la materia humana. Dice: «Para
buscar al duende no hay mapa ni
ejercicio. Sólo se sabe que quema la
sangre como un tópico de vidrios,
que agola, que rechaza toda la dulce
geometría aprendida, que rompe los
estilos ... » Y habla de Goya, de Santa
Teresa y San Juan de la Cruz, de Rimbaud y Lautréarnonl, como otros tantos
hombres y mujeres a quienes considera
inmersos en el misterioso poder.
§

Frente al soplo inmaterial del dictado
divino, Lorca opone el encuentro con
este impulso que alienta y se mantiene oculto en la sustancia humana.
Frente a la aceptación del orden impuesto por medio de la musa o del
ángel, Lorca entiende en la irrupción
avasalladora del demiurgo la transformación de un orden y el nacimien-

to de otro nuevo y desconocido. Afirma: «La llegada del duende presupone
siempre un cambio radical en todas las
formas sobre planos viejos, da sensaciones de frescura totalmente inéditas,
con una cualidad de rosa recién creada.
de milagro, que llega a producir un entusiasmo casi religioso».
Rechazo, ruptura, cambio radical,
entusiasmo casi religioso. Lorca ve
en ellos a los postulados de un arte
que habrá de surgir gracias a la lucha
con el duende, habitante de la «materia última» del hombre. Y ve en esta
batalla un continuo devenir de las cosas que se transforman sin cesar, sin
repetirse nunca, «como no se repiten
las formas del mar en la borrasca».
§

Esta poética habrá de alcanzar, en la
obra de Lorca, su mejor expresión en
un conjunto de 21 poemas escritos, la
mayoría, durante el último año de su
vida ( 1936) y a los que, a la usanza de
los maestros árabes de Al-andaluz,
reunió con el título de Diván del Tamarit. Hay en ellos el despliegue de
una mirada que atraviesa el paisaje y
se aproxima a las cosas para captarlas
en el instante de su transformación.
Al comentar uno de estos poemas, la
«Casida de los ramos», Jorge Guillén

�EL ESTATUTO DE REALIDAD EN LA
IDSTORIOGRAFÍA DE MICHEL DE CERTEAU
Sin detenerse, de la mañana a la
noche, la historia pennanentemente
se cuenta.

Michel de Certeau, en Historia y psicoanálisis.

José Roberto Mendirichaga
ve el origen del poema en la impresión causada por la devastación de
una tonnenta en una huerta, «los ramajes rotos y la irrupción de unos
chiquillos». Sin embargo, afirma, la
visión de-Lorca «trueca al Tamarit en
un jardín irreal, un jardín con una
amplitud fantástica donde caben seres
nunca vistos, destinados a manifestar
una emoción real». La muerte acecha
al jardín y a los ramajes que son una
imagen de nuestra condición humana.
«Los perros de plomo», que aparecen
en la primera estrofa del poema se
han transfonnado, en la última, en
«niños de velado rostro» que aguardan expectantes la caída, el deterioro
final. El «lento instante del quebranto» -para decirlo con un verso de Gorostiza-, que habrá de llegar de manera natural, como consecuencia de
un implacable designio. Los ramos,
dormidos, ignorantes, están como nosotros, sin pensar en la lluvia y menos aún en la penumbra que avanza,
empuja y precipita la caída.

..

§

La muerte o su imagen móvil, abierta, fecunda, aparece desde el primer
poema y a todo lo largo del Diván.
No en ·vano, en la citada conferencia,
Lorca había escrito: «el duende no
llega si no ve posibilidad de muerte,
2

26

si no tiene seguridad de que ha de
mecer esas ramas que todos llevamos... » Sólo de esta lucha incesante,
parece decimos, en plena posesión de
la muerte propia, puede surgir la
creación. La muerte aviva el espíritu
adormecido y lo abre hacia un espacio en el que puede percibir los cambios que se operan en el seno de la
materia. El conjunto de las gacelas y
de las casidas que conforman el Diván del Tamarit es un momento clave
en la poesía de nuestra lengua. Hay
en él, una auténtica renovación, contemporánea al Neruda de Residencia
en la tierra, y que en el poeta español
alcanza una extraordinaria concentración, como si fuera la sustancia misma de las cosas que fluye y se transforma al ser nombrada. «El duende,
asienta Lorca, ama el borde, la herida, y se acerca a los sitios donde las
formas se funden en un anhelo superior a sus expresiones visibles». Es un
anhelo casi religioso y siempre hondamente terrenal. Como las palomas
oscuras del poema final que al cambiarse la una en la otra asisten a su
desaparición, a su disolución en la
nada, el mismo Lorca se descubre inmerso en ese tránsito, en ese cambio
radical que habrá resolverse en un
más allá de las formas y que resume
en los cuatro versos con que acaba la
«Gacela de la huida»:

Como me pierdo en el corazón de
algunos niños,
me he perdido muchas veces por
el mar.
Ignorante del agua voy buscando
una muerte de luz que me consuma.

Al solo enunciado del tema, surgen una
sene de interrogantes en torno a cuáles
sean los parámetros para delimitar lo
real y qué elementos integren lo que se
denomina como estatuto de realidad.
Lo anterior vale para una teoría
general de la historia; pero, igualmente, está fundamentado en las tesis
de varios historiadores contemporáneos, entre los cuales Michel de Certeau ocupa un destacado sitio.
¿De qué manera entiende este historiógrafo conocimiento y realidad,
ciencia y ficción? ¿Existe para este lingüista, hermeneuta e historiador -autor de múltiples y orgánicas obrasun lugar como espacio de lo real?
¿Cómo concibe el tiempo De Certeau
y cuál es la relación de aquél con sujeto y objeto? ¿Es válido para este
historiógrafo un duelo por el pasado,
por parte de quienes cultivan esta
ciencia y arte?

Es lo que pretendemos desarrollar
fundamentalmente en estas líneas,
donde deberemos reconocer que nos
movemos en estas nuevas corrientes
posmodernas de las que Michel d?
Certeau es digno representante.
Conviene señalar, igualmente,
que el más indicado de los libros de

De Certeau para intentar fijar este código de realidad en la historiografía,
nos ha parecido el de Historia y psicoanálisis. En el capítulo cuatro de la
citada obra se concentra básicamente
el tema que nos ocupa, lo cual no significa que no existan otros libros del
mismo autor que lo aborden.
Vayamos, pues, al desarrollo de
los puntos que hemos considerado
constitutivos de este código de realidad, dejando para la parte final del
trabajo aquello que encontramos como original y enriquecedor a este
proceso de repensar la historia y
realizarla con nuevo aliento y perspectiva.

l. Conocimiento y realidad
Si no partimos del supuesto de que se
da una realidad independientemente
de nosotros, una serie de objetos y sucesos que no están sujetos a nuestro
entendimiento para que tengan existencia, fácilmente caemos en un peligroso idealismo o neoidealismo.
Para los idealistas de todos los
tiempos -aquellos que han pretendido
o pretenden una «realidad» derivada
de algún tipo de subjetivismo», ésta
se constituye por un voluntario querer, sentir o pensar, de tal forma que

no se da, propiamente hablando, una
estructura ontológica objetiva, un
«suelo» de realidad, sino que el pensamiento o la palabra misma crean el
suceso, el dato.
La episteme o acto del conocimiento, por medio del cual aprehendemos las esencias de las cosas, las
abstraemos y las universalizamos,
se constituye aquí en un ejercicio
fundamental. Es la forma mediante
la cual opera nuestra mente para
captar esta amplia realidad y hacerla nuestra. Ahora bien, resulta ser lo
anterior un quehacer lógico-discursivo, potenciado a través de la palabra humana, que va integrando las
formas o características inmutables
de las cosas y de los sucesos, permitiendo que desechemos lo accidental o, al menos, que lo transfiramos
a una especie de «archivo muerto»
o «disco duro», conservando lo
esencial, lo básico.
Como lo que pretendemos en este
artículo es tratar de comprender, lo
más exhaustiva y profundamente posible, el pensamiento de Michel de
Certeau en sus tesis epistemológicoontológicas y su vinculación a la historiografía, vayamos al rastreo de algunos de sus textos que se mueven en
esta línea.

�Desde la escritura de la historia,
De Certeau, había apuntado que ésta
oscila entre dos polos: «Por una parte, nos remite a una práctica, por consiguiente a una realidad (destacado
nuestro); .por otra, es un discurso cerrado el texto que organiza y cierra
un modo de inteligibilidad». 1
Ahora bien, habría aquí que bordar un poco acerca de cómo concibe
De Certeau esta práctica que remite a
la realidad. Ampliamente, en la invención de lo cotidiano, este autor
francés pone énfasis en la individualidad y en la cotidianeidad, aclarando
que lo anterior «... no implica un retorno a los individuos» y que estamos
plenamente en la concepción de la
historia como ciencia social.2 Las anteriores prácticas «ponen en juego
una ratio 'popular', una manera de
pensar _investida de una manera de
actuar, un arte de combinar indisociable de un arte de utilizar», continúa
3
expresando nuestro autor.

2

Estamos justamente frente a algo
que en la historia tradicional fue válido pero que luego la historia cientifista, particularmente con el positivismo, negó: la posibilidad de que estos
trazos, rastros, huellas y elementos
cotidianos llegaran a tener validez
real y objetiva, de conformidad con
28

aquel adagio de que De particularibus non datur scientia.
Pero entonces, ¿cómo se avanza
hacia la posesión de la certeza lógica
y epistemológica? ¿De qué manera se
distingue lo real de lo irreal, lo objetivo de lo subjetivo, lo verdadero de lo
erróneo? ¿O es que se han borrado
definitivamente sus linderos, sus
fronteras?
Analicemos los siguientes planteamientos del jesuita lingüista, hermeneuta e historiógrafo.
2. Historia: entre la ciencia y la
ficción
El término ficción no está fuera de la
concepción decertauniana, pero lo
precisa muy bien. Para él, en el discurso del historiador existen cuatro
posibles funcionamientos de la ficción, a saber:
a. Ficción de historia. Desde
tiempo inmemorial, la historiografía
occidental ha distinguido entre «historia» e «historias»; entre discursotexto y «fabulación genealógica»,
«mitos», «leyendas de la memoria
colectiva», «deriva de la circulación
oral»... , de tal manera que «la historiografía crea una distancia con rela-

ción al decir y al creer comunes y se
aloja precisamente en esta diferencia
que la acredita como sabia al distinguirla del discurso ordinario», por todo lo cual el historiador se convierte
en una especie de «diagnosticador de
4
lo falso».
Más delante veremos de qué manera salva De Certeau esta antinomia,
en virtud de que él dará al relato y a
la narración un valor histórico, salvadas ciertas cuestiones fundamentales
de credibilidad y verosimilitud.
b. Ficción y realidad. Ya en el nive! de los procedimientos de análisis,
«la historiografía se acredita con una
posible relación con lo real porque su
contrario está situado bajo el signo de
lo falso»; hace creer lo real, «... denunciando lo falso», y de esta manera
«supone por lo tanto que lo que no es
falso, debe ser real», procedimiento!
que de alguna manera se repite en 1~
historiografía contemporánea.

autor desecha que lo que no es falso,
por lo mismo, es real, exigiendo cier~
tas notas fundamentales de verdad y
realidad que más adelante igualmente
espec1"fi1caremos.5
c. Ficción y ciencia. Vayamos a
esta tercera forma de entender la ficción por parte de muchos historiadores. Es, sin duda, una derivación de la
visión naturalista y cientifista de la
historia, muy decimonónica, no del
todo desaparecida aun en nuestros
días, en el análisis e interpretación de
esta realidad. Son necesarios para ella
los lugares formales, los discursos y
«...las esGrituras capaces de instaurar
coherencias a partir de las cuales se
producía un orden, un progreso, una
historia».

Y aquí la crítica de nuestro autor
se vuelve inmediata. Establece: «En
la ficción, precisamente, el historiador combate una falta de referencialidad, una lesión del discurso 'realista', una ruptura del matrimonio
Habría que precisar, desde luego, ·que supone entre las palabras y las
6
que esta no es la tesis de De CerteauJ cosas».
sino que él se sigue en la descripción
de las diversas formas de concebifl
d. la ficción y lo 'propio'. «Finalusualmente ficción y realidad. Al! mente, la ficción es acusada de no ser
igual que en el punto anterior, habre· un discurso unívoco»( ... ) «A diferenmos de ser más claros y específicos cia de lo que pasa en un lenguaje artiacerca de la manera en que nuestrd licia!, en principio unívoco, ella (la

ficción), no tiene un lugar propio. Es
metafórica. Se mueve, inaprehensible, en el campo de lo otro ...», a causa de lo cual es objetada por transgredir la objetividad y verificabilidad
tradicionales.

un trabajo interdisciplinario donde
confluyen las direcciones sincrónica
(espacial) y diacrónica (temporal), de
tal manera que pasado, presente y futuro tejen una singular urdimbre,
siempre en referencia a la persona
humana y a su ser y quehacer social.

Y aclara De Certeau que «a pesar

de lo equívoco de sus estatutos sucesivos o simultáneos, la ficción, bajo
sus modalidades míticas, literarias,
científicas o metafísicas, es un discurso que 'informa' lo real, pero no
pretende ni representarlo ni acreditarse en él...».7
Es obvio que las tres primeras
concepciones sobre ficción son precisadas o, francamente, descartadas por
nuestro autor, quien expresamente
concluye que «... podemos considerar
a la historiografía como una mezcla
de ciencia y ficción, o como un lugar
en donde se reintroduce el tiempo». 8
¿Qué indica lo anterior? Que Michel de Certeau está por una historia
como ámbito de múltiples observaciones; como particular mirada del
mundo en el tiempo; como una especial manera de recordar. No existe,
por tanto, una sola salida. Se acepta
la verdad, pero sólo en cuanto que ésta se constituye por la suma de verdades. Así, la historia-historiografía es

Resulta especialmente coincidente el planteamiento de este autor, con
la forma en que Paul Ricreur entiende
tanto el discurso como la ficción. Señala el hermeneuta en cuestión que
«las ficciones resultan interesantes,
no cuando son meros sueños situados
fuera de la realidad, sino cuando pueden dar forma a una nueva realidad».9 Y este parece ser, justamente,
el pensamiento de De Certeau, como
hemos hasta aquí analizado y como
lo intentaremos hacer en el resto del
trabajo.
3. La institución, como espacio de
lo real

Para determinar el estatuto de realidad de un discurso, de una narración
o de un texto histórico, el lugar o la
institución desde el cual éstos se emiten es importante.
Michel de Certeau apunta que
«todo relato ( ...) instituye lo real»,
porque «extrae su autoridad de hacer29

�se pasar por el testigo de lo que es, o
de lo que fue». Pero él mismo advierte a continuación que «el problema es
el siguieote: la puesta en escena de
una realidad (pasada) construida, es
decir el discurso historiográfico mismo, oculta el aparato social y técnico
que lo produce, es decir a la institución profesional», de tal manera que
hay una «apariencia autorizada», que
«sirve precisamente para camuflar la
práctica que lo determina realmente...» 10
1 1

Esto mismo lo había abordado ya
De Certeau en La invención de lo cotidiano, cuando daba como ejemplo
de qué manera los indios de América
Latina utilizaban leyes y prácticas
que les eran impuestas, dándoles
ellos otro sentido, sin necesidad de
rechazarlas o impugnarlas abiertamente. Glosando a De Certeau, Luce
Giard escribe: «En realidad ellos
'metaforizaban el orden dominante'
al hacer funcionar sus leyes y representaciones, en el marco de su propia
. . , 11
tradICIOO&gt;).
Lo que acerca de discurso e institución establece De Certeau es que:

2

3.1. La historiografía culta «no
escapa a las coacciones de las estructuras socioeconómicas que determi30

nan las representaciones de una sociedad»; y, muy específicamente, hay
que atender a las «historias realizadas
por los medios de comunicación masiva». La cultura es empresa colectiva. La producción intelectual y artística tiene forzosamente referencia al
establishment. Y el discurso histórico
«da una apariencia de realidad (pasada) en lugar de la praxis (presente)
que lo produce: uno es puesto en el
lugar del otro». 12
Vayamos al comentario. Esta visión en De Certeau, indudablemente
tiene influencia marxista, en cuanto
que la ideología es el resultado de las
condiciones de dominación del capital hacia el trabajo, y del poderoso
hacia el débil. Esta es la lectura que
parece colegirse del contexto. En la
concepción del materialismo histórico, no impactan demasiado las buenas voluntades y aun acciones de los
individuos, cuanto el tipo de sistema
socioeconómico que rige los medios
de producción y determina los accesos a la riqueza y al poder.
A diferencia de la visión solidarista y subsidiaria de vasos comunicantes en el organismo social, resultado de la buena conducción individual, para Marx y Engels, reforzado
luego por Gramsci, lo que importará

rnativo. Vuelve creíble lo que dice, y
será el modelo y, vale decir igual
.
14
hace actuar en consecuencia».
mente, la i11stit11ció11 desde la que al
go se dice, destacando también lo qué
Este último texto es, en nuestro
se dice.
modesto concepto, una de las más serias y fundamentadas críticas a los
Entonces, lo que se historia no
actuales medios masivos de comunisiempre corresponde exactamente a
cación (dentro de los cuales habría
lo sucedido, sino que está marcado~
que ubicar ahora el intemet). La crítiinfluido por un sistema, por un mode
ca de De Certeau es actual (Afganislo, por una institución.
tán, por ese tiempo la noticia), deletérea (los medios nos señalan «lo que
3.2. No hay diferencia entre el li
hay que creer y lo que hay que hacer»);
bro y la noticia. Son «... incontablei
y alertante (los medios «... ejercen un
relatos que cuentan e interpretan 1
poder que escapa a su control ya que se
acontecimientos». Refiriéndose a 1
presenta como la ~erdadera reprecomunicación masiva, dice De Cersentación de lo que sucede o de lo que
teau: «Este dios fragmentado no ce] sucedió».· Y precave De Certeau a la
de hacer hablar. Cacarea ... » Las no
historia profesional, para que no se deje
cias, y los comentarios a esas no ·
«domesticar» por el poder.
cías, los reportajes, las crónicas, 1
entrevistas, los sondeos de opinión.
4. El duelo del pasado, símbolo y
«instituyen, en nombre de 'lo real',
realidad
lenguaje simbolizador que hace ere
en la comunicación y que forma la t
Al escribir sobre las paradojas de la
. 13
laraña de ,nuestra, h.1stona».
historia, Michel de Certeau apunta
otra fundamental: «La escritura hace
Y concluye al respecto nues entrar en escena a una población de
autor, al señalar que: a) «La re
muertos ... ».( ... ) &lt;&lt;La escritura desemsentación de las realidades históric
peña el papel de un rito de entierro;
es el recurso para camuflar las cond'
ella exorcisa a la muerte al introduciones reales de su producción»; cirla en el discurso... »
«El relato que habla a nombre de
real es un mandato»; Y c) «Adem~
Pero si bien la historia habla geeste relato es eficaz. Pretendien"4 neralmente de los muertos -como adcontar lo real, lo fabrica. Es perf~

vierte inmediatamente nuestro autor-,
lo hace en función de los vivos, de
«lo que queda por hacer». «Por consiguiente, utiliza(r) la narratividad
que entierra a los muertos como medio de fijar un lugar a los vivos». 15
De Certeau asienta en Historia y
psicoanálisis que «una ciencia, para
constituirse, debe hacer su duelo de la
totalidad y de la realidad». Pero en
tanto que las ciencias modernas han
rechazado u olvidado este pasado, y
su duelo es de alguna manera fingido
o irreal, en la historia este duelo es
medular. Hay un «exceso de pasado»,
una «super-stición» en la historia. Y,
contaminada por las ciencias «duras»,
la historia inconscientemente ha realizado el duelo provocado por la
muerte de ese pasado, que es «la ruptura entre el discurso (la escritura) y
lo real (la presencia)». 16
Ahora bien, este duelo por el pasado, ¿se trata de un símbolo o de una
realidad? ¿Verdaderamente al historiador le duele la destrucción de lo arqueológico, la eliminación de los rastros y registros, la desaparición y pérdida de los documentos, el hurto a los
archivos y museos?
Sinceramente, creemos que sí. En
términos lacanianos, el historiador es

un «sujeto de ciencia» que sufre con
todo lo anterior y en esto hace un
duelo no fingido. Pero, en un sentido
decertauniano, repetimos, este duelo
lo hace más por los vivos que por los
muertos. Porque sabe que este pasado
es importante y que, de no frenarse la
destrucción y el saqueo, será imposible reconstruir este pasado, desde el
presente.
Para el historiador, pues, la realidad se integra por todos estos rastros.
Busca hacer la conjunción de las partes del rompecabezas y se mueve en
ese «campo privilegiado para el retorno del fantasma» (De Certeau). Sufre
una especie de obsesión por rescatar
el pasado y ligarlo al presente, realizando esto de manera simultánea y con
proyección al porvenir. Articula y enlaza los sucesos; pero no sólo eso, sino
que los juzga e interpreta, que es en lo
que consiste propiamente la labor histórica. Y escribe estos sucesos o los
captura en la computadora y, acto seguido, los imprime (historiografía).
Advierte nuestro autor que lo que
sucede es que a los historiadores se
les demanda «ser acreditados por un
poder científico capaz de proveer de
lo 'serio' a su discurso», lo que suele
hacerse a través de la informática, de
la metodología, de la cientificidad. 17
31

�Es pertinente la advertencia. En
nuestra tarea, debemos echar mano
de cuantos medios tecnológicos tengamos a nuestro alcance para la mejor captura de esta realidad, pero no
hay duda del riesgo que conlleva confundir el medio con el fin, el instrumento con la acción misma de narrar,
de contar, de historiar. Y a toda esta
reflexión conduce magistralmente el
anterior texto de De Certeau.

5. Revaloración del tiempo
Necesidad de un «retomo del pasado
en el discurso presente», mayor vinculación entre sujeto y objeto, «repolitización» de las ciencias y de la historia para ir acabando con esos campos mal llamados «desinteresados» o
«neutros», consideración del tiempo
desde el objeto y no sólo desde el lugar, valor de la historia oral, inclusión de lo afectivo en el discurso, fusión de «letras» y «ciencias», posibilidad del mito, retorno de «lo otro»,
metaforización del discurso... todo
esto propone Michel de Certeau en
esta necesidad de definición de un estatuto -ontológico y epistemológicopropio de la historiografía.

2

Sigamos el mismo orden que él
elige en el desarrollo del asunto, eliminando lo relativo a ciencia y tic32

ción, en virtud de que fue abordado
ya ampliamente en el segundo apartado de este artículo.
5.1. Una repolitización. Para De
Certeau, «es necesario en la actualidad 'repolitizar las ciencias' y, particularmente, la historiografía, «cuya
elaboración técnica es más débil». Lo
anterior, en virtud de que « ... desde
hace tiempo, las instituciones científicas, transformadas en potencias logísticas, se ajustan al sistema que ellas
racionalizan pero que las conecta entre ellas, que les fija las orientaciones
y que asegura su integración socioeconómica». Por todo lo cual, la historiografía «... debe explicitar una relación interna y actual con el poder
(como era ayer el caso de la relación
con el príncipe). Sólo esto evitará a la
historiografía el crear simulacros ... ».
(...) «Técnicamente, esta 'repolitización' consiste en 'historicizar' la mis.
.
f'ta ... ». 18
ma h1stonogra
Obviamente, el anterior texto tiene
para nosotros particular importancia, en
un México donde la historia oficial (entendiendo por ella no sólo la que se hace desde el gobierno, sino desde el poder en general) ha sido apabullante y
ruidosa, dominante. Se trata de una especie de autocrítica de la profesión y
del oficio, desde la historiografía.

«El que recibe, depende», señala
el adagio popular. Y el historiador
tradicional se ha mantenido, en el
mundo -y México no es la exccpción-, demasiado vinculado a los
centros de poder, las más de las veces
fingiendo ser autónomo en sus juicios
y análisis, pero finalmente sujeto a la
estructura.

la alteridad, «lo otro», que «es el modo en el cual se insinúa el tiempo». l9

El planteamiento de Michel de
Certeau resulta ser innovador y, se diría, revolucionario. Lo que pretende
es ahondar en el entrecruce de lo sincrónico y lo diacrónico; dar al interlocutor no especialista de la historiografía un lugar en este nuevo estatuto
El lugar desde el que se histori• de realidad; y suavizar la influencia
por tanto, resulta importante. Y, en esld de la ideología como resultante del
sentido, el centro de altos estudios, ü sistema imperante.
universidad verdaderamente autónoma
y el trabajo asociado de los colegas~
5.3. El sujeto del saber. Por últiquizás los mejores espacios para esd mo, no menos fundamental es la husecular vocación y profesión de hist(j manización de la historia. La imporriar, a fin de librarse de las abiertas, tancia que se da al testigo, al locutor,
sutiles voces de la adulación, o pari al actor d"e la historia, que lo es tanto
evitar los vacíos que ocasionalmente si el historiador profesional como el
provocan hacia quienes van a contraco ciudadano común, de acuerdo a lo exrriente del sistema.
presado por De Certeau en Úl invención de lo cotidiano y aquí reitera20
5.2. Pensar el tiempo. En la histt&gt; do.
riografía de los últimos tres siglos·
señala De Certeau- tradicionalmenl
Sinteticemos y concluyamos. Dise han escindido sujeto y objeto, pf gamos que Michel de Certeau postula
sado y presente, espacio y tiem~ un estatuto de realidad para la histo¿Qué propone nuestro autor? «... DI riografía, en el que:
cir el tiempo como la ambivalenci
misma que afecta el lugar donde el
a) Se acepta una realidad ontolóestá, y en consecuencia pensar f gica, pero que de alguna manera es
equivocidad del lugar como el trabal también influida y determinada por la
del tiempo en el interior mismo di acción de los sujetos (y de los objetos
lugar del saber». Entra aquí tambia mismos), en el sentido de que éstos

últimos mantienen una vinculación directa o indirecta con los sujetos que los
crearon, produjeron o reprodujeron.

tan a su alcance, entre los cuales la
tecnología y la informática son relevantes.

b) Existe un código de realidad,
pero éste incluye no solamente lo físico o lo cuántico, sino lo espiritual y
hasta efectivo, dándose entre la retórica y la historia una particular trabazón, que atiende no sólo a lo que se
dice, sino el modo como esto se dice.

e) Para concluir, el tiempo es un
elemento constitutivo de la realidad.
Hay que pensar este tiempo. E, igualmente, existe la necesidad de repolitizar las ciencias en el tiempo, vinculándolas con el saber en lo heterogéneo.

c) Constitutivo de este estatuto de
realidad es, igualmente, la institución
o el lugar desde el que se historia, debiendo cuidarse la autonomía necesaria para que las relaciones socioeconómicas y de poder no contaminen o
neutralicen el discurso histórico, para
lo cual una comunicación integral y
efectuada por medios masivos profesionales puede conducir a una mejora
cualitativa de esta imperiosa racionalidad.

Todo lo anterior constituye parte
del estatuto de realidad en la historiografía de Michel de Certeau, dentro
de un estudio que se concibe siempre
in fieri y sujeto a las motivaciones
propias que le impone la sociedad, a
la cual ella -la historia-, a su vez, influye y conforma.

d) El duelo de y por la historia no
es fingido sino real. Si se insiste en el
pasado, es en función del presente (y
del por venir). Y cuenta cualquier
rastro, cualquier huella, cualquier documento, cualquiera narración ... , porque cada elemento es clave para la reconstrucción de las partes, en función
del todo. En esta tarea, el historiador
ha de valerse de cuantos medios exis-

Notas
1

Michel de Certeau, en La escritura de
la historia (Tr. de Jorge López Moctezurna, Segunda edición revisada, Departamento de Historia, Universidad
Iberoamericana, México, 1993), p. 35.
Cuando abordamos el tema-problema
ontológico-epistemológico, nos ubicamos dentro de la llamada filosofta
perenne. «Y perenne -&lt;:orno señala el
filósofo hispanoamericano Eduardo

�Nicol-, no es lo mismo que estacionario». Este mismo pensador explica:
«A la filosofía le importa por esto lo
referente al problema del error, y no
sólo en su aspecto técnico, que abarca
lo metafísico, lo lógico y lo espistemológico. Importa mostrar la relación
que guarda con el porvenir de la filosofía el hecho de que, en la vida práctica, no sólo se combatan las tesis que
se juzgan erróneas, sino que se niegue
su derecho a la existencia por razo11es
filosóficas». Ver: EL porvenir de La filosofía, FCE, México, 1972, pp. 16 y
161.
Al mencionar el «archivo» cerebral, no
podemos menos que evocar la compleja
y original obra de Jacques Derrida, titulada Mal de archivo -Una impresión
freudiano- (Tr. de Paco Vidarte, Trotta,
Madrid, 1997), en la que el autor se refiere a esa toponomología o dimensión
arcóntica, donde se dan un ordenado
co17ms de datos, que incluye desde el
documento hasta el &amp;nail.
2 De Certeau, en La i11ve11ció11 de Lo cotidiano -Artes de hacer- (Tr. de Alejandro Pescador, Nueva edición establecida y presentada por Luce Giard,
Universidad Iberoamericana, Instituto
Tecnofógico y de Estudios Superiores
de Occidenle, y Centro Francés de
Estudios Mexicanos y Centroamericanos, México, 1996), XLI.
Expresamente aclara: «... La cuestión
tratada se refiere a modos de opera2

34

ción o esquemas de acción, no directamente al sujeto que es su autor o su
vehículo ( ... ). Lo cotidiano se invenla
con mil maneras de cazar f11rtivame11te». /bid., XLI-XLII.
/bid., XLV.
4 De Certeau, Historia y psicoanálisis
(Universidad Iberoamericana-Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente, Tr. de Alfonso
Mendiola, México, 1995), pp. 51 -52.
Nuestro autor toma de Karl Popper el
término falsabilidad, que suele atribuirse a la ficción, /bid., p. 52.
5 «Desde entonces -agrega- la ficción
es deportada hacia lo irreal, mientras
que al discurso técnicamente armado
por designar el error se le atribuye el
privilegio suplementario de representar lo real». !bid., p. 52.
6 /bid., pp. 52-53.
Es Michel Foucault quien, en su libro
que lleva este mismo título, Las palabras y Las cosas -Una arqueología de
Las ciencias humanas- (Tr. de Eisa
Cecilia Frost, Vigésimotercera edición, Siglo XXI Editores, México,
1995, p. 491 ). destaca esta vinculación
entre lenguaje y realidad, estableciendo muy claro que es una analogía la
que surge entre estos dos elementos.
«Ahora bien, estos signos mismos no
son sino un juego de semejanzas y remiten a la tarea infinita, necesariamente inacabada, de conocer lo similar», escribe.

contar los 'acontecimientos sucedidos',
y la literatura no. Lo distinto entre ellos
se encuentra en la conformación de la
Paul Ric&lt;rur, en Ideología y 1110¡~
intersubjetividad en el modo del enun(Comp. de George H. Taylor. Gedi~
ciado y no en su forma. La forma de
México, 1991), p. 124
ambas es la 1TUsrna: narrativa...».
En el número de invierno de l'J9~ r11
7 10 De Certeau, Historia y psicoanálisis,
la revista Diágenes, Paul Ric&lt;rur cr¡
ed. cll., pp. 5-1-55.
cribió Ún artículo titulado «Historia'
11 De Certeau. La i11ve11ció11 de lo cotiretórica», mismo donde comenta
diano, ed. cit., pp. 38 y XXIII, respectirealismo crítico del conocimiento hi
vamente.
tórico» de Michel de Certeau, y
11 De Certeau, Historia y psicoanálisis,
q~é ~anera habla é~te de la actividaf
pp. 55-57.
histórica, en el sentido de una «hist
DeJa
constancia el autor sobre el
ria que se hace y que incluye a esc;n;
asunto.
Y señala que «... esta repretor y lectores en este proceso»
sen1ación historiadora tiene su fun168, Vol. 42n, pp. 7-24).
ción, necesaria, en una sociedad o
Ver también Historia y narrac·
grupo. Repara incesantemente los
(Maestría en Historiografía, UAMdesgarrones entre pasado y presente.
capotzalco, México, 1993, p. 59),
Asegura un ·sentido' que supera las
Norma Durán, Alfonso Mendiola
violencias y las divisiones del tiempo.
Guillermo Zermeño, quienes asien
Crea
un teatro de referencias y de vaque «... Ricreur sostiene que la ficci
lores
comunes que garantizan al gruy la historia adquieren sentido gra ·
po una unidad y una comunicabilidad
a que existe un entrecruzamiento
simbólica
...» !bid. , p. 56
ferencial entre ellos. La narrativa
!bid. , pp. 57-58.
lo posible (literatura) sólo es c
/bid., pp. 58-59
prensible desde la narrativa de lo
De Certeau, La escritura de la historia. ed. cit., pp. 116-118.
cuál es, entonces, la diferencia «en
De Certeau, Historia y psicoanálisis,
imitación creativa del actuar, e
pp. 67-68
historia y literatura», los citados a
/bid. , p. 67
res responden: «Si los dos expr
/bid. , pp. 68-69
narrativamente la praxis humana,
/bid. , pp. 71-73."
embargo lo que refiguran es dife~
"Integrar al SUJeto del saber -apunta(destacado nuestro). Esta difere
\lgnifica también ponerse a pensar el
consiste en que la historia prete
/bid., pp. 53-5-t
/bid., p. 5.¡

9

1

1

1

(r,

4

tiempo, si es verdad que el sujeto seorganiza como una estratificación de
tiempos heterogéneos y que, mujer, negro o vasco, él está estructurado por su
relación con el otro». /bid., pp. 71-72.

�HORA NOCTURNA

Karl Kraus

Versión de Miguel Covarrubias

Hora nocturna: en un pasadizo
La pienso, la acaricio, la imagino.
Y hacia su final esta noche llega.
Es de día -dice un ave afuera.
Hora nocturna: en un pasadizo
La pienso, la acaricio, la imagino.
Y hacia su final este invierno llega.
Es primavera -dice un ave afuera.
Hora nocturna: en un pasadizo
La pienso, la acaricio, la imagino.
Y hacia su final esta vida llega.
Es la muerte -dice un ave afuera.

Nachtliche Stunde
Niichtliche Stunde, die mir vergeht,
da ich's ersinne, bedenke und wende,
und diese Nacht geht schon zu Ende.
DrauPen cin Vogel sagt: es ist Tag.
Niichtliche Stunde, die mir vergeht,
da ich·s ersinne, bedenke und wende,
und dieser Winter geht schon zu Ende.
Draupen ein Vogel sagt: es ist Frühling.

2

36

Niichtlichc Stunde, die mir vergeht,
da ich·s crsinnc, bedenke und wende,
und dieses Lebcn geht schon zu Ende.
DrauPen cin Vogel sagt: es ist Tod.

ABANICO
Durante la tercera semana del
mes de septiembre de 1998,
se celebró en la ciudad de Monterrey el
TERCER ENCUENTRO INTERNACIONAL DE ESCRITORES

organizado por el Consejo
para la Cultura de Nuevo León.
Ofrecemos en esta entrega
una muestra del pensamiento
formulado desde tres diferentes
ciudades:
Salamanca, México y Monterrey.
Estos trabajos fueron
leídos por sus autores en el auditorio
del Museo de Historia Mexicana.

�NOTAS PARA UN ENCUENTRO
INTERNACIONAL DE ESCRITORES

Luis García Jambrina
Sobre los géneros en la literatura
española actual

Un aspecto importante de la literatura
española actual es lo que podríamos
llamar el imperio del patrón novela.
En efecto, la novela, que en principio
no existía como género literario, y que
después pasó a ser el más flexible y el
menos canónico de los géneros, al final se ha convertido en el único género que cuenta, nunca mejor dicho, al
menos en el mercado literario. «La
poesía no vende», «este ensayo se lee
como una novela», «¿por qué en lugar
de un libro de cuentos no me trae usted una novela?», son frases que se
oyen con demasiada frecuencia en
aquellos lugares donde se pontifica sobre lo que debe ser o no ser la literatura. De ahí que muchos poetas se hayan
pasado ya, con armas y bagajes, al género narrativo. Y de ahí también que
muchos diarios, dietarios y libros de
memorias se nos traten de vender como novelas en proceso o marcha.

2

Así pues, los que practican las distancias cortas, los escritos sin género
bien establecido o los géneros sin carta de naturaleza lo tienen muy crudo
en la actual República de las Letras,
una república paradójicamente regida
por un monarca inapelable y plenipotenciario: su Majestad la Novela. Pero
38

lo malo no es sólo eso. Lo peor es que
ahora lo que impera es el patrón de un
determinado tipo de novela, una novela heredera, en buena medida, de la
novela tradicional, en sus diferentes
modalidades. Curiosamente, este patrón de la novela tradicional ya desbordó en su día los límites de la literatura, para dejar una terrible impronta
también en el cine, la forma de arte
más característica del siglo XX. De hecho el 99.9% de las películas que hoy
suelen verse son películas narrativas
(no hay apenas cine poético o cine ensayístico) de largo metraje (los cortos,
aunque hoy gozan de cierto prestigio,
no se exhiben en las salas comerciales); y, de ellas, la inmensa mayoría siguen, de una manera u otra, las pautas
del cine narrativo clásico (y, por tanto,
no experimental) creado por Griffith,
heredero, a su vez, de la gran novela
del siglo XIX.
Resulta, pues, sintomático, en este
sentido, que en la clausura del Primer
Encuentro de Jóvenes Escritores celebrado a comienzos de julio de 1998 en
Iria Flavia, La Coruña (España), fuera
precisamente Camilo José Cela, nacido en 1916, el único que reivindicó públicamente la libertad y la experimentación a toda costa como único camino
verdaderamente literario. La mayor
parte de los llamados jóvenes escrito-

res, sin embargo, hemos renunciado a
la experimentaci6n y nos mostramos
demasiado complacientes con la sociedad en la que vivimos. La libertad, pa•
ra nosotros, ha dejado de ser una co111
quista que se hace día a día, para con
vcrtirsc en algo que supuestamcnt
nos viene dado. Pero libertad, en lite
ratura, no es sólo hacer alegremente 1
que se puede, sino intentar hacer ta
bién lo que no se puede, esto es, trat
de ir más allá de los límites, los límit
del lenguaje, los límites de la socicd
y los límites de uno mismo, si fue
necesario.

La narrativa española de los
noventa o los editores los prefieren
jóvenes

Uno de los rasgos más característic
de la nueva narrativa española
pienso que también de la de otros p
ses- es la proliferación de escrito
cada vez más jóvenes, en comparaci
con lo que ocurría, en líneas general
en las generaciones inmediatamen
anteriores, cuando todavía se pensa
que para escribir una buena novela
nías que tener más de cuarenta años,
pesar de que, dentro de la propia ti
ratura española, había ejemplos q
demostraban lo contrario, como es
caso, sin ir más lejos, de Camilo J

Cela o Carmen Laforet, los dos grandes renovadores de la novela española
en los difíciles años cuarenta.
Lo que ocurre es que ahora la juventud es un valor en alza dentro de
los diversos ámbitos sociales y, por
tanto, también en el mercado literario,
y, más claramente aún, en el cinematográfico. Hasta hace poco tiempo, al
menos en España, un novelista menor
de cuarenta años no estaba bien visto
por los editores ni por los críticos;
ahora, sin embargo, son precisamente
los novelistas de más de cuarenta años
que pretendan publicar su primera novela los que lo tienen francamente difícil. De hecho, la juventud vende. De
ahí que muchos autores jóvenes alcancen muy pronto el éxito y el prestigio
literarios.
Otro de los rasgos que caracterizan
la narrativa actual, frente a la de otras
épocas, es la pluralidad de tendencias.
Esto quiere decir que no existe una
tendencia• dominante o claramente hegemónica, sino una, al menos aparente, variedad y diversidad. No obstante,
hay que advertir, como nota general,
que en la mayor parte de los autores se
observa un rechazo del riesgo y de la
experimentación y un retorno, como
ya dije en el apartado anterior, a un tipo de novela más o menos tradicional.

Por lo demás, es muy difícil establecer
una buena clasificación de las tendencias existentes, fundamentalmente por
falta de perspectiva. Serían muchas,
en todo caso, las clasificaciones que
podrían hacerse y todas ellas serían,
sin duda alguna, discutibles. De todas
formas, me gustaría arriesgar una -por
supuesto, también discutible- basada
en un criterio estrictamente estético y
literario. Se trata de una clasificación
realizada en función de las influencias
literarias asumidas por los jóvenes autores, esto es, según la tradición o tradiciones en que estos autores se insertan (por cortesía, omitiré nombres).
Desde este punto de vista, habría que
hablar, en primer lugar, de un grupo
de narradores -algunos de ellos surgidos, por cierto, en las proximidades de
una célebre escuela de letras madrileña y su correspondiente plataforma
editorial- caracterizados por un rechazo de la tradición más netamente hispana. Sus novelas son más o menos
intelectualizantes y presentan, por lo
general, un gran despliegue de complejidades técnicas, en muchos casos
de inspiración faulkneriana.
Después, vendría una línea que podríamos llamar novela generacional -y
que otros llaman «realismo sucio»,
«neorrealismo», «generación kronen»,
«generación X» o «cofradía del cue-

ro»-, imitativa de ciertos modelos literarios norteamericanos, como Carver
o Barry Gifford, y muy influida, sobre
todo, por la cultura audiovisual (cine,
televisión, video, cómic y diversas
tendencias del rock y de la música actual).
Y, por último, habría que destacar
a unos cuantos autores que, sin prejuicios didácticos ni devociones generacionales, han sabido aunar, en feliz
alianza, la tradición hispana con elementos de la cultura europea; de ellos,
unos han cultivado y revitalizado el
cuento con bastante originalidad y fortuna y otros han optado por una novela de tono intimista y lírico y gran calidad expresiva.
Si tuviéramos que hacer una rápida
valoración de lo que han producido estas tres tendencias estéticas, habría
que decir que, en los dos primeros casos, sus valores son precisamente sus
limitaciones. Por un lado, algunos de
los autores del primer grupo consiguen infligir a sus posibles lectores
páginas crípticas o levemente plúmbeas, debido a su ineludible academicismo. Los segundos, por el contrario,
se desmelenan muchas veces en libros
de magra consistencia literaria, a causa de los pobres ingredientes con que
han sido elaborados. Sólo en el tercer
39

�grupo, englobador, como he dicho, de
una mayor variedad, podemos encontrar verdaderos escritores e, incluso,
algún narrador de raza, un narrador
cuyo nombre -supongo- está en la
mente de todos.

Ensayo de poética general

1

11

La literatura ha muerto, viva la literatura, aunque sea póstuma. Esa parece
ser la consigna que ahora circula entre
algunos escritores del próximo milenio. La literatura, desde luego, no es
en esto una excepción. Vivimos, de
hecho, err una era póstuma. La era del
después. La era del «reviva!», del reciclaje y del «remake». La era de lo
«neo» y de lo «post»: la sociedad postcapitalista y postindustrial, el neoliberalismo, la postmodemidad, lo neobarroco ... Como si fuéramos incapaces
de inventar nada nuevo, nacemos condenados a repetir o a continuar, con ligeras modificaciones y variantes, lo ya
dicho y lo ya hecho en el pasado. Es el
fin de la Historia, que decía Fukuyama, pero un fin prolongado indefinidamente, como un eterno retorno. «No
hay otras épocas: todas están en ésta, y
ésta no· es ninguna» -replica, por su
parte, el filósofo Agustín García Calvo. Y, en efecto, esta época, que en
realidad no es ninguna, ha imaginado

1

2

40

las otras épocas, para después servirse
de ellas.
Este es, pues, nuestro absurdo destino. Hacer literatura después de la
muerte de la literatura. Hacer libros
con los cadáveres de otros libros, como en su día hiciera el doctor Frankenstein cuando creó su famoso monstruo. Sólo que él, con su acto, se atrevió a desafiar a Dios e intentó usurpar
su poder; de ahí que Mary Shelley lo
llamara «El moderno Prometeo», y de
ahí también que su castigo fuera no
sólo perecer, sino ver cómo su nombre
era, a su vez, usurpado, con el transcurso de los años, por su inmortal criatura. Nosotros, sin embargo, tan sólo
jugamos a fingir que somos autores o
creadores en una época en la que los
conceptos de autor y creador han dejado de tener sentido. Autor es el que
aumenta lo ya existente; creador es el
que añade algo nuevo. Nosotros no
añadimos ni aumentamos; tan sólo
restamos o robamos de una cuenta corriente llamada pasado.
Eso explica, por ejemplo, esa sensación de «déja lu» -&lt;le que eso ya lo
hemos leído antes- que se produce ante la mayor parte de los libros que se
publican ahora. Y eso explica también
esa omnipresencia de la nostalgia, tan
característica de este final de siglo y

de milenio, de la que ya he hahlad11
aquí en otra ocasión. Incluso eso explica otro fenómeno propio de nucstros días como es el del «fastbook», ch
libro rápido y desechable, de usar y tirar. Y es que, en una era póstuma. nada está destinado, por definición,
perdurar; todo lleva su fecha de cadu
cidad, que muchas veces es anterior
la fecha de envasado.

ricana -y española- en el mundo global. Y lo primero que tengo que decir,
en este sentido, es que, a pesar de las
crecientes diferencias económicas y
sociales, el sueño de un mundo igualitario Y homogéneo, sin distinción de
raza, credo político o religión parece
haberse cumplido ya en esta aldea globalen la que vivimos, Y que hace unos
treinta años profetizara Marshall
McLuhan. A juzgar por lo visto y leíPero ¿puede tener algún sentid do, todos los escritores jóvenes -y por
hacer literatura después de ta mue~ jóve_n~s entien_do menores de 40 ~ñosde la literatura? Puede tener sentido e escnbimos mas o menos las mismas
la medida en que la literatura muest cosas en todas partes. En efecto, si
precisamente su falta de sentido. Por bien se mira, no hay grandes diferenque, en efecto, cuando, no sólo la litJ cias: las mismas modas, las mismas
ratura, sino también el lenguaje
te ndencias, los mismos temas... Para
dejado de tener sentido, esto es, cua comprobarlo de una forma concreta,
do se ha roto el vínculo o el contrat bastª comparar dos antologías de jóentre el lenguaje y el mundo, que di venes narradores aparecidas en MéxiGeorge Steiner, a la literatura tan sól co Y en España en 1997 y que han tenile queda dar cuenta, de palabra y do una cierta repercusión pública en
obra, de esa falta de sentido. Tal v sus respectivos países e incluso fuera
así cese, de una vez, la entropía y de ellos. La española se titula Páginas
abra de nuevo paso la expansión ili amarillas Y ha sido publicada por la
tada.
editorial madrileña Lengua de Trapo,
con un e·studio previo del escritor y
periodista Sabas Martín. En ella se recoge una pequeña muestra del quehaPosdata
cer literario de un amplio grupo de naDe los temas propuestos, en principi rradores españoles --exactamente,
para este Encuentro Internacional treinta y ocho- nacidos entre los a~os
Escritores uno de los más atractivos 1960 y 1971. La mexicana ha sido preel del escritor y la literatura latinoa parada por los escritores mexicanos

hJ

Leonardo da Jandra y Roberto Max, y
recoge, bajo el título de Dispersión
multitudinaria (Instantáneas de la
nueva narrativa mexicana en el fin de
milenio), relatos o fragmentos de novela de cincuenta y cuatro narradores
mexicanos menores de 40 años. Ambas se nos presentan como amplios panoramas heterogéneos. Pero, por encima o por debajo de esa aparente variedad y diversidad, en ambas encontramos las mismas tendencias, los mismos temas, las mismas obsesiones y
las mismas técnicas y recursos. Algo
que, sin duda, podremos corroborar
dentro de unos meses, cuando la editorial Lengua de Trapo publique en España una selección de jóvenes narradores latinoamericanos, equivalente a
la ya citada Páginas amarillas, bajo el
título provisional de Líneas aéreas. De
momento, la conclusión de todo esto
es que ya vivimos en un mundo unificado, en una maldita aldea global.

41

�DESPUÉS DEL BOOM, QUÉ

Hernán Lara Zavala
Después del boom, everythillg and
nothing, como dijo Borges en su famoso poema sobre el genio de Shakespeare. Y como no deseo entrar en
la discusión sobre la sociología de la
literatura trataré de concentrarme rápidamente en los aspectos literarios
de la pregunta. ¿Hubo realmente un
boom? Yo creo que sí y no surgió,
por cierto, mediante generación espontánea.. Independientemente del innegable talénto de los autores, de los
apoyos que recibieron de diversas casas editoriales, de una crítica que estuvo a la altura para reconocer el surgimiento de ese fenómeno cuyo nombre pone triste a tanta gente, el boom
existió -&lt;orno una torre o un elefante- y algunos de sus principales exponentes -unos vivos y otros ya
muertos- siguen tan vigentes como el
que más. Pero hay que reconocer que
antes del boom se pueden rastrear sin
mucho problema al menos tres generaciones de escritores que no sólo hicieron posible dicho fenómeno sino
que estaban influyendo y publicando
simultáneamente con ellos. Sus antecesores inmediatos fueron Onetti,
Rulfo, Lezama Lima, Roa Bastos,
que a su vez se nutrieron de Borges,
Carpentier, Asturias, Arguedas, Reyes, Marechal, Artl y tantos más. No
pretendo ni mucho menos establecer
las genealogías que dieron lugar al
2

42

boom pero es importante recalcar
que, contra lo que estipulan las simplificaciones académicas, las generaciones literarias conviven y se nutren
entre sí y por consiguiente a veces resulta muy difícil hacer un deslinde tajante entre las aportaciones de cada
una de ellas. Todos sabemos que la
jerarquización de un fenómeno literario depende en gran medida de quién
narra dicho fenómeno. Por eso me
parece tan importante hacer notar que
lo que me interesa discutir aquí no es
tanto la superioridad aparente de un
grupo sobre otro sino cómo cada nueva generación explora los fundamentos artísticos y estéticos heredados de
sus antecesores para crear los suyos
propios.
Tal vez lo primero que podría
contestar es que después del boom
ocurre un gran fenómeno de dispersión en todos los ámbitos pero principalmente en el temático y estilístico.
En este momento hay cientos de narradores con temas tan dispares como
sus estrategias narrativas. Tal vez por
eso no es raro escuchar, incluso de
gente enterada, que después del boom
se fonnó un gran vacío en la literatura latinoamericana; y para probarlo se
esgrime: a ver, qué nombre es comparable a cualquiera de ellos. Y es
verdad, ninguno de los autores que se

pueden barajar de las nuevas gene~
ciones ha alcanzado todavía esa not
riedad. Y sin embargo, la literal
latinoamericana de postboom ex1s
se mueve y está muy lejos de ha
dejado un vacío.
Pero la dispersión de la que ha
ha existido siempre -aunque en
nor escala- porque ningún autor q
se precie escribe para cumplir con 1
vaivenes de la moda. No olvidem
que durante los mismos años en q
se estaba publicando La Vorági
Doña Bárbara y Don Segundo S
bra estaban en activo también auto
como Macedonio Fernández, Ro
Artl, Arqueles Vela, Felisberto H
nández y Julio Garmendia que tení
un imaginario diametralmente op
to al de los autores cuyas obras he
tado. Y aun dentro del propio b
qué diferentes son las obras de sus i
tegrantes.

Detengámonos por un momento y
pensemos cuáles han sido las principales tendencias que definieron a la
vanguardia literaria latinoamericana
y que ya se perfilaban desde la primera mitad del siglo XX. Enumero a
grandes rasgos las que considero las
tendencias más significativas: por
una parte se dio una redefinición de
los géneros literarios y se amplió la
libertad de mezclarlos indiscriminadamente en el cuerpo de una obra narrativa; la trama empezó a disolverse
o bien a complicarse evitando conscientemente la linealidad y cultivando la discontinuidad narrativa; en algunos casos se ejerció una poetización del material narrativo; se multiplicaron las voces de la novela rompiendo el punto de vista fijo y pennitiendo el efecto de polifonía; se ejercieron todo tipo de transgresiones,
tanto en el nivel anecdótico como en
el estilístico con objeto de romper
con la norma «literaria»; se empezaron a utilizar diversos lenguajes vernáculos desde lunfardos y caló hasta
el lenguaje Juvenil y del bajo mundo;
se revaluó el uso del elemento fantástico como parte de la vida cotidiana
[ya sea mediante el uso del realismo
mágico o de lo real maravilloso].

Así las cosas me atrevería a
mar que después del boom se ha d
un replanteamiento con respecto a
que tradicionalmente se conside
la narrativa de vanguardia que es
que a fin de cuentas estableció el
non durante la segunda parte del si
veinte (aun cuando sabemos, a
Todos estos logros se han tenido
de John Hollander, que no existe
que westionar por las generaciones
canon fijo e inamovible).

posteriores al boom si no por otra razón al menos porque fueron precisamente los autores del boom los que
llevaron buena parte de esas tendencias a un punto de máxima intensidad. Qué les queda a los herederos
después de novelas tan ambiciosas
como acabadas sino volver a replantear sus principios narrativos precisamente para evitar el cansancio de las
fonnas como es el caso del realismo
mágico, para poner sólo un ejemplo,
que de pronto se convirtió en el caballo de Troya de muchos narradores de
segunda línea y que lo único que lograron fue convertir lo maravilloso en
rutina. Se trata pues del inicio de una
nueva búsqueda que sin duda asume
el legado de la tradición pero que debe encontrar nuevas vías expresivas
que le inyecten vitalidad no sólo a la
novela sino a toda la narrativa. Para
ello los autores se han visto en la necesidad de revisar las viejas polémicas que servirán de punto de partida
para buscar sus nuevos acomodos. Y
por supuesto que esa búsqueda no se
ha dado en una sola dirección sino
que abarca una gama cada vez más
amplia de aproximaciones y posibilidades. También es importante recalcar que a pesar de que la literatura
latinoamericana ha borrado sus fronteras y todos los autores pertenecen
por derecho propio a cualquier país

metodológicamente no estaría mal tomar en cuenta áreas más restringidas,
polos de irradiación que pennitan ver
con más claridad lo que se considera
las tradiciones regionales y su consecuente evolución. Pongo un ejemplo.
La revolución mexicana, que de algún modo frenó la entrada del vanguardismo a México, dio lugar, sin
embargo, a la novela de la revolución
-&lt;uya veta no se acaba de agotar aún
hoy en día- así como a la escuela mexicana de pintura que, por una de
esas raras paradojas, culminó en el
action painting y el expresionismo
abstracto. Algo semejante podríamos
decir de la literatura rioplatense cuya
larga tradición hace particularmente
sensibles a los narradores hacia ciertos estilos y temáticas. Igualmente
podríamos hablar de una literatura caribeña o de una literatura andina.
Pero quisiera referirme a unos
cuantos replanteamientos específicos
como ejemplos que ilustran la enorme veta de lo que está ocurriendo en
nuestras letras. Me gustaría empezar
el caso de Rafael Humberto Moreno
Durán, por ejemplo, quien desde hace
años fue uno de los primeros en abrir
fuego para trocar aquella tan manida
dicotomía establecida por Sarmiento
sobre el dilema de «Civilización o
barbarie». Moreno-Durán, apoyándo-

�se en Carlos Fuentes prefiere la fórmula de «barbarie o imaginación»,
implicando con ello que en Latinoamérica la polémica sólo puede darse
en la actualidad en términos meramente «imaginativos» pues para él la
imaginación constituye «la única posible elección ante todas las formas
de violencia (y ya no disimulada
'barbarie') que tradicionalmente han
definido la historia del continente».
En otras palabras asume que entre la
barbarie y la civilización que impera
aún en nuestros pueblos no nos queda
más que el recurso de la imaginación
si no queremos caer en lo folklórico o
en lo europeizante, actitudes ya muy
superadas en esta segunda parte del
siglo veinte. Y cita como ejemplos a
Rulfo, a Carpentier o al propio Fuentes, lo mismo que a del Paso o a García Ponce. Dice R.H. Moreno-Durán:
«Ya no se trata de oponer la 'civilización' a la 'barbarie' ... la disyunción
sería ahora 'imaginación' o 'barbarie', una ruptura no sólo del esquema
inicial sino de dos ámbitos diferentes,
que funden en un mismo debate lo
ficticio y lo estético con lo real y social».

2

En este sentido es interesante
mencionar, a manera de ilustración,
una novela que retoma la influencia
de Juan Rulfo y la transforma para
44

adecuarla al fin de siglo. Se trata de
la obra De la vemana al parque de
Jesús Urzagasti, de ongen boliviano,
que retoma ese mundo de los muertos
tan bien descrito por Rulfo y lo integra a la selvas de Bolivia a través de
un narrador instalado en la segunda
mitad del siglo XX que lo mismo habla de la música de Mahler que de la
elaboración de su manuscrito en un
departamento tapiado en la ciudad de
La Paz. Urzagasti conjunta así las típicas antinomias de civilización y
barbarie, el campo y la ciudad, lo estético y lo social. Me permito citar un
fragmento para dar una idea de la estrategia narrativa que logra desarrollar en breves ochenta páginas:
Los muertos que no se conocieron en
vida traban amistad en el más allá pero sus aventuras nos están vedadas. Y
en buena hora. Mis amigos muertos
proceden de mundos dispares, algunos de ellos ni siquiera cruzaron un
saludo y en la mayoría de los casos el
uno no supo de la existencia del
otro ... Sin embargo, los muertos que
están destinados a no conocerse en vida, delegan el papel de intermediarios
a un montón de personas. Una del
montón soy yú.
Tal parecería como si Urzagasti
hubiera dado un paso atrás del rea-

lismo mágico al buscar otra ve, i
piración en el mundo de Rulfo. P
ese regreso tiene también una d
intención intelectual en la que el
tor no pretende ocultarle al lector .
deudas. En su texto efectivamente 1
muertos viven pero es sobre todo a
luz de la memoria afectiva que el
rrador logra hacerlos hablar con
mor, lmsmo y fantasía.

extraño como para que valga la pena ... Por Ja vía de esta inversión (no
escribo sobre algo extraño, sino que
es extraño porque lo escribo ... » Estas
breves líneas reflejan varias caracterí~1icas de la escritura de Aira. Por
principio la poca confiabilidad que
debe tener el lector en el narrador
porque si algo es Aira es un estilista.
No obstante esto dentro de la mentira
premeditada de su texto existe una
Otro eJemplo interesante de 1 ineludible verdad: las nouvelle de Ainuevas tendencias después del b
re son extrañas porque están escritas
está representada por el argentino
por él. En su literatura el absurdo, el
sar Aira que le ha dado un nuevo gi juego, la teorización, el sueño, la alua la literatura fantástica. Heredero cinación. la broma llevada hasta el
cierta forma de Roberto Artl, lo m extremo representan una manera de
mo que de Raymond Roussell y «verosimilizar el punto extraño». Es
decir. Aira con sus breves pero comlos manifiestos del surrealismo,
novelas, de extensión más bien bre pleJas novelas nos permite entrar en
eluden sistemáticamente la escrit un mundo que resulta simultáneaautomática, «el encuentro fortuito mente verosímil y ajeno sin plegarse
paraguas y de la máquina de coser a ninguno de los recursos preestablecidos por sus antecesores de la literala mesa de disección», lo mismo
cualquier tipo de realismo mágico tura fantástica. Y es que su literatura
no intenta romper con la realidad sino
como lo fantástico a lo Borges o
violentarla
distorsionándola con detatázar. En uno de sus últimos lib
lle\ perfectamente identificables que
escrito precisamente durante su
tancia aquí, en Monterrey, Aira h en muchos casos tienen un fondo auel siguiente comentario: «Querría tobiográfico como es el caso de El
llamo, Cómo me hice monja o Ducribir esas páginas sin estilo, sin
paque... Porque escribir algo, así champ en México. En uno de sus texun borrador sin estilo ni forma es tos teóricos Aira afirma que él desea
trabajo, y nadie lo emprendería si escnhir «liehres reales en pampas
considera el argumento lo bast imaginarias» como hace efectiva-

mente en su novela titulada los Fantasmas donde sus personajes -auténticos fantasmas- viven en la obra negra de un edificio a medio construir.
En general sus novelas entran en un
ritual en el que el autor se disfraza de
sí mismo para llevar la anécdota hasta los límites de lo absurdo, de lo
chusco o de lo trágico.
Con tres novelas y un libro de
cuentos Ricardo Piglia es otro de los
autores que ha logrado establecerse
simultáneamente como uno de los exponentes y de los teóricos más sólidos de la literatura latinoamericana.
De temperamento básicamente cuentístico sus dos primeras novelas, Respiración artificial y La ciudad ausente, se convierten en complejas composiciones en las que el lector tiene
que ir desentrañando varias historias
al tiempo que el autor va bordando
sus especulaciones sobre la teoría de
la ficción y el arte de escribir cuentos
y novelas. «¿Hay una historia?» es la
primera línea de Respiración artificial. Piglia mismo ha dicho que lo
que le interesa de una narración es la
circulación de las historias y que contempla la sociedad como «una trama
de relatos». En el caso de esa primera
novela la historia circulará del tío hacia el sobrino y de ahí a un historiador que será el encargado de revelarle

el enigma del relato al narrador. Tal
vez buena parte de su concepción narrativa pueda buscarse en uno de sus
cuentos titulado «En otro país» en
donde Piglia habla de su vocación de
escritor en un tono estrictamente autobiográfico centrándose en la figura
de su padre y en la de su mentor literario, quien lo indujo a ser escritor.
En ese relato, que no rebasa las cuarenta páginas, se vislumbra desde ya
gran parte de la técnica de Piglia: su
escritura fragmentaria, sus referencias biográficas, sus comentarios teóricos sobre el arte del cuento y la novela, sus digresiones entre aforísticas
y epigramáticas que le permiten enhilar su historia compuesta de muchas
historias: «cuando escribo tengo
siempre la impresión de estar contando su historia, como si todos los relatos fueran versiones de ese relato interminable». Esa sería su teoría de la
novela en contraposición con la del
cuento en la que postula que un buen
cuento siempre narra dos historias,
una superficial y otra oculta las cuales se unen en el desenlace. Y en ese
mismo relato Piglia habla de otros
conceptos claves a su narrativa cuando dice: «Steve cultivaba el nusterio
porque sabía que una buena intriga
necesita de un mecanismo oculto. No
se trata en realidad de un enigma, decía, sino de una historia que no ha lle-

�EL ESCRITOR Y SU PATRIA

Abraham Nuncio
¿Puede tener algún significado específico escribir desde Monterrey? Yo ·
pienso que sí. Significa escribir desde
un lugar de México, que no podría
ser visto sino como lo que es: la frontera de América Latina con Estados
Unidos. En este significado laten una
historia y una cultura tan inevitables
como opuestas a la oleada de vasallaje que oc~lta el estereotipo de la globalidad.

gado el momento de contar». Ahora
Piglia ha publicado un nuevo libro,
Plata quemada, una novela testimonial que no por ello lo hace apartarse
de sus planteamientos iniciales, antes
al contrario, los enriquece y los expande pues, como él mismo ha declarado, el _escritor tiene el deber de
transformarse con cada nuevo libro.
Los ejemplos podrían multiplicarse ad infinitum; así como he mencionado a estos autores pude igualmente
haberme referido a la obra de tantos
colegas aquí presentes. Pero el hecho
incontrovertible es que nunca ha habido tantos narradores con temas y
estilos tan distintos. Y también es
verdad que entre todos ellos privan
más las diferencias que las similitudes. Así que después del boom everything and nothing cada escritor lleva
un mundo dentro y creo sí, que cuando Calvino hizo sus propuestas para
el fin de milenio, no andaba tan errado cuando pedía rapidez y exactitud
que son dos de las constantes que
comparten los escritores que hoy me
permití citar como ejemplos.

'

2

46

Los escritores somos, aunque no
lo queramos o lo neguemos, profesionales de la conciencia y de la identidad. Conocer es una maldición que se
cumple con exquisita fatalidad. Quien
conoce no puede evitar medir y quien
mide juzga con una pauta ética. Hombre significa, recordaba Nietzche, el
que mide. Sabemos, porque nos lo
impone el ejercicio del conocimiento,
cuándo una realidad atenta contra la
vida: cuándo un fenómeno económico o social genera injusticia; cuándo
los actos de unos hombres dan espacío a la libertad o la conculcan. Cierto, nos podemos equivocar en los alcanees, en los matices, pero no en las
causas y efectos generales de aquello
que juzgamos. Juzgar como parte de
una comumdad es, por lo demás, un
acto político. Conduce a tomar partido, aunque tal inclinación no sea explícita o se la disfrace. El lengua es

dúctil y sirve tanto para revelar como
para velar sus referentes. En ambas
funciones, el lenguaje delata la existencia de una historia común, de una
biografía en tensión con tradiciones y
rupturas, diferentes visiones del mundo, compromisos y cesiones, derrotas
y triunfos colectivos en los que se reconoce una comunidad.
El nuestro ha sido el siglo del autoexilio y el exilio de escritoras y escritores. James Joyce, el autor de la
literatura con mayor voluntad innovadora en estos cien años, escribe su
drama Los exiliados desde el destierro. Muchos lo seguirán en ese destino. Es el fenómeno del exilio el que
mejor expresa -a contrario sensu- la
existencia de la patria. Nadie se puede exiliar de dos, tres o quince países.
Y es que nadie, tampoco, puede pertenecer a demasiados lugares, impregnarse de sus olores, sabores, colores, rumores y ruidos, esa estética
primitiva que nos acompañará toda la
vida y que, desplegada y polisémica,
en el artista adquiere a la vez individualidad y dimensión universal: el
olor de la guayaba en García Márquez; el sabor de la madera y el mar
en Neruda; las acepciones de la luna
en Federico García Lorca o la persistencia del sol «despeinado y dulce /
claro y amarillo» en Alfonso Reyes;

el yllu o «música que surge de los objetos leves» en José María Arguedas;
el «trueno del temporal» en Ramón
López Velarde o los ladridos de los
perros flacos en Juan Rulfo.
La patria puede ser algo inasible
para el escritor; aun así, como dice
José Emilio Pacheco, «daría la vida/
por diez lugares suyos / cierta gente/
puertos, bosques de pinos / fortalezas
/ una ciudad desecha/ gris, monstruosa / varias figuras de su historia /
montañas / y tres o cuatro ríos». Tatuaje de rostros y voces, las palabras
nos habitarán como cada plaqueta en
la sangre; el barrio, el villorrio, la
ciudad; las batallas, los pueblos en Jucha interna o contra el enemigo exterior, los caídos, los desaparecidos, los
mártires, los héroes. ¿Habrá quien
pueda prescindir de esta constelación
de imágenes y los sentimientos que
levantan? No el escritor, pues en el
lenguaje que trabaja está impresa, rigurosamente condensada.
En América Latina, sus escritores
más cosmopolitas -Jorge Luis Borges, Darío, Martí, Alejo Carpentier,
Julio Cortazar, Octavio Paz, Carlos
Fuentes- han escrito sobre temas referentes a la cultura de otros países e
incluso en una lengua diferente del
castellano, pero su centro de grave47

�dad es la patria nacional o la más amplia de América Latina en donde la
lengua de Cervantes halló nuevas
posibilidades, nuevas voces, nuevas
formas de expresión.
Lamentablemente, los escritores
latinoamericanos con frecuencia omiten hacerse cargo del origen y conformación de su patria. Las patrias nacionales y la patria latinoamericana
nacieron de la lucha por la libertad y
contra la opresión, la desigualdad social y la injusticia. Y sus luchas y
hombres valiosos están vinculados a
la conquista de valores que nos convocan y a los cuales apelamos para
dar con nosotros mismos. De manera
directa o al trasluz, los escritores le
han proporcionado clima, paisaje, alma e historias a la identidad que se
abraza a esos valores:
Las «hemorragias nacionales» de
que hablaba López Velarde, el patrioterismo tras el cual se escudaron y se
escudan incontables fechorías de
nuestras autocracias disfrazadas de
gobiernos republicanos y constitucionales, y ahora su opuesto, la globalización, que se requiere dar por un hecho inexorable y que entraña sometimiento y pobreza, no han dejado de
contar con partidarios. Unas y otra
nada tienen que ver con la patria. Es

2

48

preciso entonces renovar el concepto
de patria y precisar el de globalización. Como hoy se presentan, las realidades en que se fundan resultan incompatibles. Las globalizaciones
siempre han sido iniciativas unilaterales de las potencias en turno; el perjuicio de su puesta en acto lo han recibido los pueblos supuestamente
partícipes en el banquete prometido.
La primera globalización tuvo por
consecuencia toral la integración de
América a las colonias explotadas
por las potencias europeas. Nuestros
pueblos, obviamente, no fueron sus
beneficiarios. La segunda globalización tuvo lugar hace cien años. Parte
del capital que salía de las fábricas de
los países que primero se industrializaron sirvió para potenciar la explotación de los recursos naturales y de
la humanidad vinculada al trabajo de
las naciones latinoamericanas en vías
de formación o ya consolidadas. El liberalismo, so pretexto de poner en
circulación los bienes de manos
muertas, despojó a nuestros pueblos
de sus riquezas comunes e hizo reventar de sudor en fincas, plantaciones, minas, selvas, haciendas e incipientes industrias a sus hombres convertidos en parias. Hoy vivimos la
tercera globalización. Sus efectos en
la economía de los países de América
Latina, y hasta sus gasas y recitacio-

ncs son -mutatis mutandis- muy si- patria, porque podemos equivocarnos
milares a los de hace cien años.
y pensar que sólo se halla en el terri~
torio del país en que nacimos o tomaNuestras patrias nacionales y la mos por adopción. La patria está en
patria latinoamericana han sido em- cualquier parte del mundo donde se
pobrecidas con la colaboración de defiendan causas semejantes a las que
gobiernos y ciudadanos enlrcguistas dieron origen a la nuestra: en la Espaauxiliados por plumas oscuras y aud ña republicana, en la no alineación
por plumas prestigiadas.
contra el pueblo cubano, en el sueño
que Martín Luther King no pudo ver
A pesar de esa ominosa realidad y- realizado, en la defensa de Vietnam
de que algunos rechacen asumirlo as~ contra la invasión norteamericana, en
la obligación moral que tenemos los el Chile de la Unidad Popular, en la
escritores de hacer la defensa de Nicaragua sandinista que derrocó a
nuestra patria, la nacional y la co- Somoza, en el combate taoísta que limún, no desaparece. Y no desaparece bra el Ejército Zapatista de Liberaporque no podemos concederle méri- ción Nacional en los Altos de Chiatos a quienes lucharon a lo largo de pas, en el vehemente intento de los
estos dos siglos por la libertad, la hispanoparlantes de California -por
emancipación y la justicia y al mismo ahora derrotado- de lograr el reconotiempo negar la vigencia de su causa cimiento oficial a la enseñanza bilincuando vemos crecer la dependencia, güe inglés/español.
la apropiación salvaje de nuestros
bienes materiales y humanos, la indi·
Por cierto, es importante señalargencia y la injusticia social.
lo: el empobrecimiento de nuestros
pueblos en beneficio de Estados UníEsa defensa tendría que empeZI dos ha expandido la frontera cultural
por aliviar a la palabra patria del far· de América Latina. Eso significa que
do de sospecha que sobre ella desear· también la defensa de nuestra patria
garon los que la usaron (caudillos mi- se expande en el lugar mismo donde
litares, señores presidentes, fascistaS. se la menoscaba. El fenómeno opueschauvinistas o devotos del stalinit to, como· era de esperar, se da con
mo) para perseguir y aun liquidar I mayor fuerza. Monterrey -cada vez
sus adversarios políticos. Es indis, más una extensión de Texas- es un
pensable también saber dónde está k claro ejemplo de la invasión cultural

que proviene del norte. Ninguna sociedad se ha desarrollado vigorosa sin
mestizaje. La preservación de ciertos
valores es, sin embargo, un imperativo en nuestro caso. Y es que esos valores se han gestado en oposición a
los que Estados Unidos ha querido
imponernos. Por ello es que escribir
desde Monterrey, desde México, desde América Latina y su órbita cultural tiene un significado específico: el
de no poder eludir la conciencia de
que nuestra identidad se funda, también, en una causa específica. Esta
causa tiene que ver con la cultura y la
historia plasmadas en el lenguaje y
con sus hablantes, con la libertad que
requieren para infonnarse, leer, expresarse. Dentro del intercambio desigual generado por el fenómeno de
la globalización, es preciso luchar por
afirmar nuestra cultura y nuestra historia, así como por defender la libertad de quienes se informan y expresan en nuestro idioma. Subrayo: que
el mayor intercambio cultural dé lugar a mestizajes, a nadie debe alarmar; cuestión muy distinta es la aculturación forzada a la cual es preciso
resistir. Doy un ejemplo sencillo pero
bastante ilustrativo: en varios de los
muchos videoclubs que hay en Monterrey -y supongo que en otras ciudades-, las películas mexicanas se hallan clasificadas en la sección de «ex-

tranjeras»; como el resto, a excepción
de las norteamericanas, son extranjeras.
La globalidad es una ilusión real
semejante a la de la aldea planetaria
que antes nos permitió la televisión y
a la que ahora tenemos acceso por
medio de la computadora. La televisión y la computadora son instrumentos que le disputan territorio a la imaginación, a la charla, a la lectura, a la
discusión. Lo sabemos. Pero sería
tonto y fútil -porque también nos sirven- pretender suprimirlas. Algo semejante ocurre con la globalidad: nos
acarrea muchas cosas malas y algunas, muy pocas, buenas. Con todas
ellas, así como con los centros metropolitanos desde donde les imprimen
una dirección contraria a la que a nosotros nos interesaría seguir, el problema no es aprender cómo combatirlas, sino cómo defendemos de su lado
nocivo. Es un problema de jiu-jitzu.
Pero este aprendizaje requiere de un
patriotismo decantado y sereno. Tema para los escritores será descubrir
cómo traducirlo a su oficio.

49

�ESPEJISMOS

Eligio Coronado

so

EL JARDÍN

TRAZO

Desierto,
como la luz,
el jardín que no será
crea sus propios
espeJtsmos:
un tronco
que parece un árbol,
un canto
que parece un pájaro
y un reflejo de agua
en el aire pintado.

Inconcluso,
entre las líneas de la luz,
el equino
se lanza hacia el paisaje,
también inacabado,
desde su territorio de papel.
Con qué ímpetu salta
- y eso que apenas tiene
medio cuerpo.

51

�DIFICULTADES PARA COMPRENDER A
BERTOLTBRECHT
Se 111e acusa de pensar de 1111 modo bafe
es decir, el 111odo de penmr de los de ahafe
Bertolt Brecht, Perseguido por buenas ra~onn

Clara Eugenia Flores
A cien años del nacimiento del dramaturgo y poeta Bertolt Brecht, pareciera que aún dista mucho de cerrarse
la discusión teórica sobre la relevancia de sus conceptos en lo que respecta al teatro en general, y al latinoamericano en particular.
Aunque la discusión teórica no
termina de dirimirse, en la práctica el
Teatro Latinoamericano se ha expresado como el más fiel seguidor de
Bertolt Brecht.

¡

"
1

Dado que los mismos discípulos
de Brecht hablan del concepto de teatro popular filosófico, queremos en
esta reunión plantear algunos de los
puntos que debemos los artistas populares -y viceversa- a la teoría brechtiana.

1,

Cabe aclarar, por si alguien tuviera esa duda, que no deseamos vulgarizar aquí los conceptos profundos
que Brecht elabora en lo que al teatro
y concepción del teatro se refiere, sino más bien, nuestro propósito es el
de discernir un poco esa relación dialéctica entre nuestro autor y el teatro
popular.
En primer lugar, tengamos en
cuenta las profundas observaciones
que Brecht hizo del teatro tradicional
52

chino; las largas estancias y participaciones bohemias en los teatros de cabaret, donde parodia el género de la
balada con la Kabarettchanson; el
song americano; el insistente estudio
y adaptación de la obra de Shakespeare. Asimismo, como escritor «renueva las formas originales de la lírica de combate preferidas por la literatura satírica del siglo XVI: el cántico y
el salmo parodiados, la poesía gnómica, los escritos polémicos, el canto de
combate, la profecía, la parábola», 1
etc. Así, la tendencia popular a lo largo de su producción dramática la evidencian las diferentes técnicas populares que aplica en ellas, sin abandonar el método dialéctico, básico si
queremos comprender la teoría brechtiana.
Y de ahí el principal problema para comprender en un sentido pleno la
teoría dramática de Bertolt Brecht: su
punto de partida. Es común escuchar
comentarios acusatorios como el de:
«Brecht pide algo imposible; que el
actor no sienta lo que actúa». «Es una
teoría para los alemanes, fríos para
todo». Sin embargo es importante
aclarar dos cosas:
1) Brecht no dispuso que su teoría

era acabada y única, establecida «de
una vez y para siempre». Lo que si es

definitivo es el hecho de que el teatn
épico corresponde a una concepcicí
global del montaje escénico, que 'li
desde la obra dramática, pasando pa
la actuación, la escenografía, ele.
2) Al echar un somero vistazo a•

base de su teoría, para el artista popt
lar será más fácil comprender los »
pectos principales de ésta, a saber:
El efecto de distanciamiento: e5'
efecto, producto de una determinad
concepción de la puesta en escena, s
basa en dos puntos principales: la ce
guera del personaje, y la dialéctica 4
la obra. Si observamos detenidamea
te a un artista popular realizando III
representación callejera, y nos dett
nemos a pensar en la función del pal!
ño, encontramos el germen de la ce
guera de Madre Coraje. El espectado
puede percatarse de que va a ser v~
tima del cómico, e incluso advertid
del peligro, pero éste no lo notará,
pocas veces logrará vengarse de 1
victimario (recordemos al eterno cCI
nudo de la Commedia dell'arte). &amp;1
ceguera es manejada en los persona
jes brechtianos como pertenecientes
una sociedad de clases, en donde 1
disposición dialéctica de la escel
devela las contradicciones existenlll
en ella. Así, Galileo como científiO
poseía la rigurosidad en la b_úsque4

de la verdad, pero no perdió de vista
la protección de esa misma verdad al·
retractarse ante la iglesia católica,
quien recientemente reconoció el
error en que incurrió ante el desaguisado histórico. El Galileo que Brecht
creó pues, es contradictorio ante las
circunstancias de la vida, pero es el
público el primero que se da cuenta
de ello. Este ver las cosas a la distancia permite al espectador juzgar lo
que ve, sin que por ello mengüe su
capacidad de entretenimiento y diversión. Tenemos por ejemplo la recientemente traída por el Berliner Ensemble La resistible ascensión de Arturo
Vi, donde el autor utiliza los mejores
recursos del teatro de cabaret, y de lo
que en nuestro país consideraríamos
teatro de carpa.
El juego, la risa, la ironía, son los
recursos inseparables de la dialéctica,
Y debemos recordar a nuestros maesIros Dario Fo y Franca Rame, maestros en el arte de hacer reír, para quienes ésta es un venero crítico invaluable. Río, luego pienso. Para reír, hay
que entender primero el chiste. El famoso rompimiento brechtiano, esencial para lograr el efecto de distanciamiento, tiene también este fundamento. A partir de ello, podemos afirmar
que cualquier actor o actriz popular
conoce al dedillo la manera de rom-

per la acción. Partamos del hecho de
que sólo utiliza elementos que lo caractericen. Partamos también del hecho de que debe representar dos o
más personajes, abandonarlo cuantas
veces sean necesarias -muchas veces
para dirigirse al público pidiendo
amablemente una cooperación- y
volver a su personaje. En el caso de
la obra brechtiana, observamos que el
rompimiento se da explotando los conocimientos anteriormente mencionados de las canciones, para lo cual le
fue muy útil su relación con los músicos Kurt Weill y Paul Dessau. «Para
él, el canto no es una rapsodia heroica ni un folklorismo conservador, sino que significa ese tono chillón de
los copleros de feria que él mismo
utilizó para recitar sus poesías y que
ha quedado grabado en los discos».2
Asimismo, Brecht retoma el rompimiento a través de la relación que se
da con el público en algunas de sus
obras, justamente como en los espectáculos callejeros, de circo o de carpa.
La calidad de la actuación. Se ha

dicho mucho sobre lo que Brecht establecía como requisitos para actuar:
la llamada técnica brechtiana de actuación, se dice, se opone a la stanislavskiana puesto que el actor debe ser
insensible a lo que le pasa a su personaje, de manera que pueda él distan-

ciarse de éste. O sea, debe ser él mismo y a la vez el personaje. ¡Qué difícil! En una entrevista que se les hizo
conjuntamente a Stanislavsky y
Brecht, pues ya en esa época la polémica no se había hecho esperar, cada
uno por su cuenta negó este antagonismo. Brecht aseveró que de ninguna manera él afirmaba en su Pequeño
organon para el teatro que el actor
debía actuar de tal o cual manera, y
por otra parte, afinnó que el actor debeóa utilizar todos los recursos a su
alcance para lograr su objetivo: representar un personaje. Entonces, ¿cómo
realizar la tan difícil tarea de ser un
personaje sin dejar de ser la persona?
Ya hemos ejemplificado esta situación, que los artistas populares saben
realizar tan bien: deben estar atentos
a todos los aspectos de su representación: desde cómo va la colecta
económica, si viene o no la policía
para correr o enseñar el permiso, según sea el caso, evaluar la respuesta
del público para cambiar de rutina o
seguir con la misma, todo como el
actor que gana su sustento a través de
las funciones populares. Y por otra
parte, debe representar no uno, sino
varios personajes. Esta dualidad, esta
dialéctica del actor no es nueva, ni
única, pero sí es teorizada por Bertolt
Brecht.
53

�Aquí llegamos al concepto de
gestus, que Augusto Boal, heredero
teórico de Brecht en Latinoamérica,
ha traducido como máscara social;
«el amor a mendigos, vagabundos y
criminales, al bosque y a los árboles,
a los elementos y a todo cuanto en3
cierra vida» fueron las principales
fuentes brechtianas para la creación
de personajes dramáticos. Cada uno
debía tener un gesto social, es decir,
una representación de un personaje
con una determinada carga social, es
decir, una educación, una cultura, todo ello relacionado con la clase a la
que pertenece. Así, el personaje se
presenta como parte de un todo, de
una sociedad, no como un individuo
sin historia o con una historia oculta.
Boal ha trabajado extensamente en
las diferentes máscaras con las que la
sociedad cataloga a las personas: el
maestro, el cura, la señora gorda chismosa, la viuda alegre, etc. Esta manera de caracterizar a los personajes
permite una elaboración física de éstos, lo que lleva, en cuanto a técnica,
a un manejo más acentuado del personaje corporal. Ejemplos clásicos
son los personajes de El Galpón, grupo uruguayo refugiado en México
por muchos años, en El enfermo imaginario, de Moliere. De hecho, en el
teatro callejero encontramos también
esta tendencia a elaborar personajes

,,,

,,1

i:i,1

1

~I

2

54

físicos, desde el momento que las limitantes de infraestructura impiden
una adecuada ambientación escenográfica, de luz y sonido. Así, el cuerpo se convierte en un arma fundamental del actor popular. Tal vez por
ello sea tan común que los mismos
realicen su trabajo en las calles, más
que en salas teatrales.
Por último, el concepto no acuñado por Brecht pero desarrollado a
partir de todo lo anterior, es el de la
Creación Colectiva, que tuvo su punto culminante durante los 70 en nuestra América. La Creación Colectiva
es la aportación más importante de
Latinoamérica al teatro contemporáneo, y por supuesto que deberá ser
motivo de análisis más adelante; aunque cabe aclarar que Brecht siempre
trabajó conjuntamente con mucha
gente a la vez a la hora de escribir sus
textos dramáticos, de ahí tal vez la
detracción de que fueron sus mujeres
quienes escribieron sus obras (observación por demás machista).
Para terminar, quiero hablar de
Brecht el socialista, el compañero
que se opone a cualquier tipo de
opresión. «Ya el mismo aspecto externo de este escritor delata al hijo
pródigo de la burguesía. Una chaqueta proletaria de tono gris que cubre la

camisa sin corbata, 'mezcla de obrero
y presidiario', de la que se apartan,
indignadas, las personas finas de la literatura. (... ) No se dejan colocar sobre pedestal alguno y personifican la
'desmitologización' de la literatura.
En el caso de Brecht, algunos se sienten ofendidos por el comunismo del
autor, otros por los defectos de su comunismo, y otros más por la destrucción de su enorme talento por la política.»4 Este desparpajo de Brecht y
esa ansia de desmitificar todo aquello
que ata al hombre, que le impide ser
libre para crear y actuar, que lo tiene
esclavo de sus prejuicios y de otros
hombres, es la guía que nos lleva a
seguir trabajando en pos de un teatro
popular filosófico, es decir, un teatro
de elevada calidad artística y para el
goce de todo ser humano.
A través de este homenajé desea·
mos no mitificar al héroe del teatro de
la era científica, sino emitir un compromiso de seguir luchando para que el
hombre sea amigo del hombre, y que el
goce artístico llegue a todos y a todas
en cualquier ámbito de la cultura.
Después de todo, quién desea un
héroe más, o como se diría en Galileo
Galilei: «Desdichado el país que no
tiene héroes; no, desdichado el país
que necesita héroes».

Notas
1

Muschg, Walter. la Literatura expresio11isra alemana, de Trakl a Brecht.
(Biblioteca Breve. Ensayo No. 327)
Ed. Seix Barral. Barcelona, 1972. p.
340.

2
3
4

!bid., p. m.
!bid., p. 320
!bid. , p. 316.

�INVITACIÓN AL VIAJE: LA TRADUCCIÓN
DE POESÍA

Blanca Luz Pulido
Emprender una traducción es como
prepararse para un viaje. Marguerite
Youcernar dijo una vez que su amor
por los viajes se deriva de que representan una irrupción de lo nuevo, una
violenta alteración de las costumbres
que nos obliga a despojarnos de una
parte familiar de nosotros mismos para adaptarnos a lo desconocido. Para
mí la traducción se parece mucho a
un viaje, un viaje que nos hacer ver
una obra literaria con otros ojos, sorprendernos continuamente, dudar de
lo que creíamos cierto, y sobre todo,
regresar del viaje con un testimonio:
el texto original transformado, enriquecido con la posibilidad de ganar
nuevos lectores en una lengua oiferente de aquella en la que originalmente fue escrito.
Una actividad polémica
Para Alfonso Reyes, la lectura de los
escritores antiguos debiera graduarse
en tres etapas: primero, traducciones
que acerquen la distancia entre el lector y la obra, aunque cometan errores
derivados de este mismo afán de cercanía; después, traducciones que respeten la distancia, con el riesgo de
poner en un segundo plano la belleza
formal del lenguaje e incluso de dificultar su comprensión; para finalizar,
por supuesto, como era de esperarse

2
56

en un helenista profundo como él,
con la lectura de los mismos textos
originales, es decir, prescindiendo en
absoluto de los superfluos traductores.
Es un dilema, en cualquier caso,
decidir si el texto debe ser acercado
al lector, o si éste ha de sentir en todo
momento la extrañeza de un idioma
y, por lo tanto, de una visión del
mundo diferentes de la propia. En este asunto nos enfrentamos a un jardín
de alternativas que se bifurcan. Sin
embargo, difícilmente puede negarse
que la traducción, y sobre todo la de
poesía, es ante todo un proceso literario, una metáfora del texto original, al
que el traductor es fiel sin dejar por
ello de crear un texto nuevo, un universo inverso, un reflejo que hasta
cierto punto se separa del cuerpo que
le dio origen para vivir una existencia
propia.
Siempre habrá una dosis de utopía
en este traslado, una ambición que en
muchas ocasiones tropieza con dificultades y barreras de muchos tipos,
sobre todo, en las traducciones de
poesía, por lo cual hay varios autores
que incluso han llegado a afirmar de
manera contundente que no es posible realizar una traducción poética
confiable. El asunto es muy polémico
y, como en todas las actividades rela-

cionadas con el espíritu, no se llegará
nunca a un acuerdo, a una conclusi6n
única que excluya a las dcm.ís, y qué
bueno que así sea.

pero el mismo sentido básico; que
brinde al lector un nuevo universo de
imágenes, de ideas, de ritmos escondidos en las frases. Eisa Cecilia Frost,
en El arte de la traición, afirma que
el traductor, en su afán de revestirse
del modo de ser del otro, es como un
camaleón. Y en verdad, hay mucho
de intuición, de creación, de acercamiento al otro y transformación de
uno mismo cuando se intenta caminar
en esa cuerda floja entre dos mundos,
entre dos lenguas. Dice George Steiner: «Cada generación retraduce a los
clásicos debido a una compulsión vital por obtener algo inmediato y con
un eco preciso, cada generación emplea la lengua para construir su propio pasado resonante». De esa. necesidad de acercarnos a los otros, de enriquecer nuestro presente y, por qué
no, nuestro pasado, ha nacido la traducción.

La traducción representa un puente entre cuhuras, emociones, estilos y
hombres diversos: si las palabras, al
nombrar, crean el mundo, si todos los
que hablan más de un idioma saben
muy bien que distintas palabras crean
matices y cualidades particulares y
no transferibles con precisión de un
lado a otro de la frontera lingüística,
entonces el traductor, el sospechoso
individuo que pretende damos gato
por liebre, ¿no podría más bien cons~
derarse como un viajero que nos habla de otras tierras pero con palabras
y descripciones que podemos hacer
nuestras, transmitiéndonos al menos
una parte de la novedad de esos p~
sajes que, a pesar de no haber visto
directamente, sentimos conocer a través de sus palabras?
Las armas de un método intuitivo
El ejercicio -y las alegrías- de la
otredad

¿Pero cuáles son los métodos, las bases de este camaleónico oficio? ¿Qué
técnicas, qué pasos seguir? Lo único

Practicar, jugar a ser otro: ése es ~
reto, el para mí disfrutable reto, de b
traducción. Desde la otra orilla cont
truir con palabras que alguien t,
combinado, un modelo para arrn,
, d1ferenl
.
que tenga una entonac1.on

cierto es que requieren además de las
cuatro cualidades básicas de que habla Eisa Cecilia Frost -saber leer,
buen_ oíd?•. sensibilidad y humildad-,
una mtu1cion
, para tomar dec1s10nes
··
que en reald
·mpos1'ble exp 1·1car
I ad es 1

con certeza. Traducir en general,
pero sobre todo traducir poesía,
obedece a decisiones de sonido, de
ritmo y de sentido profundamente
personales, intransferibles, incomunicables, y en ocasiones hasta incomprensibles para uno mismo, ya
que implica sumergirse en la trama
de los sentidos múltiples de la palabra poética y encontrar su equivalente, su reflejo, que contenga una
similar pluralidad de sentidos. Y en
este reino todo son matices, equivalencias y tonos para encontrar, como si se tratara de un poema original -que, hasta cierto punto, lo esla exacta modulación de una idea
que, cuando ha encontrado su forma
en el lenguaje, no puede ya ser dicha más que de esa sola y única manera, al menos hasta que llegue otro
traductor y encuentre una nueva forma de destejer -o tejer- el arcoiris.
Nadie mejor para hablar de este
laberinto que el ya mencionado
George Steiner en su ya clásico libro Babel: aspectos del lenguaje y
la traducción, donde habla del tejido que forman, en la mente del traductor, los distintos idiomas con
que mantiene no sólo lazos intelectuales sino también emocionales.
Por un lado, afirma, están las analogías objetivas, pero hay otra trama

más escondida que determina elecciones y preferencias a un nivel más
subjetivo:
Albergo el sentimiento de que el mapa de contactos y transparencias interlingüísticas en mi mente, como en la
de cualquier políglota, se organiza según dos jerarquías dominantes por lo
menos. Una de ellas parece fundada
en las analogías objetivas (ecos recíprocos) y en los contrastes entre las
unidades fonéticas de las diferentes
lenguas. La otra jerarquía parecería
fundarse en una red personal increíblemente compleja de asociaciones
entre morfemas o unidades semánticas por un lado, y acontecimientos de
mi vida privada por el otro. Las palabras poseen sus «contornos», sus ángulos, sus huecos y toda una energía
tectónica. Estos rasgos funcionan a un
nivel muy profundo y que resulta menos fácil de definir que los de la semántica o de la fonética. (...) Esos rasgos pueden cruzar las lenguas de un
lado al otro ligándolas entre sí. Cuando se aprende un nuevo idioma, es
posible que esas modalidades de evocación por superposición se revelen
como auxiliares preciosos. No es raro
(... ) que las grandes traducciones
avancen por tanteos, encontrando el
perfil que engrana con las rugosidades correspondientes mucho antes de
57

�ELENA GARRO, UNA DE LAS TRES GRANDES
ESCRITORAS QUE lVIÉXICO HA PRODUCIDO
EN TODOS LOS TIEMPOS, HA MUERTO
BREVE AUTOBIOGRAFÍA, ENTREVISTAS CON GARRO AUNADAS
ACOMENTARIOSSOBRESUSOBRAS

Rhina Toruño
ir en busca de una significación simétrica.
Hasta aquí la cita de Steiner, que
muestra la complejidad de nuestro
acercamiento a la vida que encierra
cada idioma. De la mezcla de las dos
vías de acceso que él menciona, la razonada y la intuitiva, en proporciones
siempre cambiantes pues varían con
cada texto y cada lectura, nace la insospechada travesía llamada traducción, y dentro de ella, el viaje más
aventurado, el que se realiza, en gran
medida, en las profundidades del
océano de la intuición: la traducción
poética.
Encuentro Nacional de Poetas: Poesía ¿en
movimiento?
Museo de Historia Mexicana, 25 de abril
de 1998.

El periódico The New York Times en
=!!!ili!~óiíl su sección necrológica informó de la
muerte de Elena Garro el pasado 22
de agosto en el hospital de Cuernavaca, víctima de un paro cardíaco ocurrido a raíz de un efisema pulmonar.
Fue una nota larga de 581 palabras,
acompañada de una foto de Garro,
que sólo se dedica a las grandes personalidades, como fue la Garro, «la
maga de la escritura» como yo la llamaba y ella sonreía.
El articulista, Anthony de Palma,
al referirse elogiosamente a las novelas, obras de teatro y cuentos de Garro. citó la opinión expresada en La
lomada por el presidente del CNCA,
Consejo Nacional de México para la
Cultura y las Artes, el licenciado Rafael Tovar y de Teresa, quien asistió
a los funerales de Elena. Él dijo «Elena Garro es una de las tres más importantes escritoras que México ha
producido desde el siglo XVII con Sor
Juana Inés de la Cruz y Rosario Castellanos».
Tovar y de Teresa expresó, también: «México ha perdido a la escritora contemporánea más importante
del siglo XX. El país ha perdido en
Octavio Paz (Premio Nobel de literatura 1991/, murió el pasado 19 de abril)

y Elena Garro a sus dos mejores escritores, hoy de nuevo las letras mágicas están de luto y por ello hay que
guardar un minuto de silencio». Mencionó que Garro fue la ex esposa de
Paz, pero no dijo que la única legitima esposa de Octavio Paz. La verdad
que ello no es todavía del dominio
público. En una entrevista se le preguntó a Octavio Paz cuándo y dónde
se había casado con Mari~ José Premini, él contestó en la India bajo un
árbol según rito hindú estando los dos
solos. Tengo la grabación cuando le
pregunté a Elena Garro que no encontraba en ninguna biografía de ella
o de Paz, la fecha exacta del divorcio,
me respondió: «Ni lo encontrarás,
porque no estarnos divorciados, porque nos casamos por sociedad de bienes mancomunados y nunca he recibido un comunicado oficial anunciándome la disolución de nuestro matrimonio», y murió sin recibirlo.
Nacimiento de Elena Garro

Elena Garro nació en Puebla de los
Ángeles que queda a 75 millas de la
ciudad de México, el 11 de diciembre
de 1916, en todas las antologías que se
refieren a ella, dan como la fecha de
su nacimiento 1920, incluso en la nota
necrológica se da esa fecha; sin ern-

bargo cuando la visité el 24 de abril
de este año después de la muerte de
Octavio Paz, le pregunté si se acordaba de la fecha exacta de su nacimiento y me dijo que sí, que era 1916. Nació de madre mexicana oriunda de la
entidad federativa de Chihuahua, Esperanza Navarro y padre español José
Antonio Garro. En la novela Un traje
rojo para este duelo (1996) que por
cierto es la única novela donde la narradora es la hija de la escritora. En
esta novela hay referencias al padre
de Garro corno «el abuelo» y también
a la madre de Octavio corno la abuela
Pili.
Matrimonio

En 1937 se casaron Paz y Garro, meses después viajaron juntos a España
para asistir al Congreso de Intelectuales Antifascistas, en medio de la guerra civil española. En Memorias de
España, 1937 (1992), y también en la
novela La casa junto al río está expresada la opinión de Garro sobre ese
momento trágico de España.
Viajes diplomáticos y primeras
obras publicadas de Garro

Regresaron a México y en 1944 viajaron a los Estados Unidos, radicando

�'

en Los Ángeles, Octavio Paz gozó de
una beca de la Guggenheim para escribir un libro, posterionnente en 1950
escribió sobre la identidad mexicana,
la cual fue producto de su observación perspicaz de la vida de los inmigrantes mexicanos en los Estados
Unidos: El laberinto de la soledad, un
verdadero ensayo crítico, aunque la
Malinche y la mujer quedan en una
posición muy inferior con relación al
hombre. Muchos años después, Garro
para desmitificar a la Malinche, redacta el cuento «La culpa es de los
tlaxacaltecas», cuya traducción al inglés, impresa del internet se la entregué a Garro en julio de 1997. Me repitió lo que años antes me había dicho,
que era el cuento escrito por ella que
más le gustaba. Este cuento posiblemente lo escribió a finales de los años
50. Se publicó dentro del libro maravilloso de cuentos La semana de colores en 1964. No hay que olvidar la costumbre que tenía Garro de guardar
sus manuscritos en sus famosos baúles y que esperasen 15, 20 hasta 40
años a que viniese a París una mano
amiga como la de Emilio Carballido,
Enmanuel Carballo, desenterrase los
manuscritos y los llevase a México
para su publicación. Las novelas cortas que están siendo publicadas recientemente, Mi primer amor, Busca
mi esquela, Un corazón en un bote de

11

2

60

basura, esperaron cuarenta años para
ver la luz de la publicidad en la ciudad de México, en 1996.
Elena, Octavio y la hija de ambos,
regresaron de Estados Unidos rápidamente a México, para preparar el equipaje diplomático, dado que a Paz se le
nombró secretario de la embajada de
México en París en 1945. Vivieron en
París por la época de la Segunda Guerra Mundial. Conocieron y frecuentaron el grupo de intelectuales internacionales y franceses como el surrealista
André Breton. Por esta época Garro ya
estaba publicando cuentos, ensayos y
artículos periodísticos. Paz comenzó a
publicar cuando tenía 19 años, en 1933.
Él la incitaba a escribir, le pedía cuentos y obras de teatro de un acto, que a
veces ella escribía de un día para otro
para publicar en las revistas en las cuales él colaboraba. En 1958 se publicó el
primer libro de Garro, Un hogar sólido,
que es un conjunto de doce obras de
teatro. Pero antes, señala Luz Elena
Gutiérrez de Velasco (La Jornada, 30
de agosto, 1998) en 1957: «El Grupo
Poesía en Voz Alta escenificó tres de
las piezas de la escritora, Andarse por
las ramas, Los pilares de Doña Blanca,
y Un hogar sólido». En 1960, La señora
en su balcón, en la Tercera antología
de obras de teatro un acto, México,
Colección Teatro Mexicano.

Primera novela que recibió
inmediatamente premio

los Fuentes en París donde vivían entonces. Garro la redactó en treinta
días en Suiza, que estaba en un hospital, aburrida, recibiendo un tratado de
cortisona por problemas con la columna vertebral, en 1963; esperó diez
años en el fondo de un baúl para que
se publicara, me parece que por instancias de Paz.

En 1963 se publicó Los recuerdos dd
porvenir, su primer novela. Esta novela, el mismo año de su publicaciÓI
recibió el premio «Xavier Villaurrutia». Ha sido traducida al inglés: Rt·
collections of Things to Come po
Ruth L. C. Simms de la Universidai
de Austin. Publicada por la Editori~
El cuatro y cinco de julio del año
de la U. de Texas, Al francés: La Fi- pasado de 1997, El Colegio de Méxite a lxtepec, traducida por Alice Gas- co, el Instituto de Cultura de Morecar y publicada en París por Stocl los. Y la. Universidad de Texas de
También me dijo Elena, en julio ck Permian Basin donde trabajo como
1997, que está traducida al alemán y~ profesora de literatura latinoamericapolaco, en estos momentos se esd na, organizamos un congreso en hotraduciendo al maya. Carlos Fuentes nora Elena Garro en Cuernavaca; huen una nota necrológica aparecida ef bo ponentes que viajaron desde Dinael periódico La Reforma comentó k marca, Alemania, Francia, ·Estados
repercusión internacional de esta nJ Unidos, Cuba y por supuesto de difevela. A partir de esta novela, comed rentes ciudades de México. Después
zó a publicar una serie de ellas qui del congreso llevé a la casa de Garro
tenían por escenario a París, las fó a la doctora Verónica Beucker de la
chas de publicación están muy alejJ Universidad de Düsseldorf, traductodas de las fechas de redacción.
ra al alemán de varias obras de Garro.
En la entrevista le preguntó por qué
Los recuerdos del porvenir se id su novela Los recuerdos del porvenir
riere a una parte de la revolución md no forma parte de las novelas del
xicana, la guerra de los cristeros, d «Boom» latinoamericano; Elena Gapueblo se organiza contra el gobiernl rro respondió: «porque se escribió
y para reunir a todos los militaresj cuatro años antes, porque se consideun solo lugar, celebran una fiesta; ró católica (esta novela presenta un
ta parte de la novela, me coment aspecto de la revolución mexicana: la
Garro, la celebró mucho Paz con cJ guerra de los cristeros) y también

porque soy mujer». A lo que yo agregué que la crítica internacional la recibió extraordinariamente bien, incluso Femando Alegría, escritor y crítico,
profesor emérito de la Universidad de
Stanford sugirió que la escritura de Garro en Los recuerdos del porvenir influyó en la de Cien años de soledad.
Otras heroínas y otros hechizados
hay en la novela latinoamericana, pero ninguno como Francisco Rojas,
Julia Andrade e Isabel Moneada, ¿El
coronel Aureliano Buendía? ¿Remedios la Bella? Son la misma familia.
Elena Garro, es claro, creó los suyos
mucho antes y dejó el modelo ...
Es una tentación decir que la novela de Elena Garro, queda como una
extraña partitura que García Márquez
años después ejecutó a gran orquesta.
(Nueva historia de la novela hispanoamericana, p. 227).

Últimos años de vida matrimonial
De 1963 a 1968, Octavio Paz, Elena
Garro y Helenita, acompañándolos,
desempeñó varios cargos diplomáticos: después del de París, pasó a Suiza, Japón y finalmente como embajador de la India, en 1962, cargo al cual
renunció después de la masacre de
Tlatelolco en 1968. Es entonces que

las relaciones entre Paz y Garro se hicieron más difíciles, generando la separación; en 1972 Garro se autoexiló
acompañada de su hija Helena Paz.
En este periodo del 63 al 68, Garro siguió escribiendo, aunque no todo se publicó en esos años: «Nuestras vidas son
los ríos» en La palabra y el hombre (Xalapa, Veracruz) 25 (enero-marzo 1963):
123-30. La semana de col.ores, libro de
cuentos, Xalapa, Universidad Veracruzana, 1964. Escribió la obra de teatro documental Felipe Ángeles que se publicó
hasta 1979 por la UNAM. También escribió el manuscrito de la novela Testimonios sobre Mariana, 1965, el cual se publicó hasta 1981 por Grijalbo. En la segunda parte de este artículo me referiré a
las obras publicadas desde la separación
hasta la fecha de su muerte, pero todavía
están en prensa algunos manuscritos y
sus aproximadamente cincuenta poesías,
que todavía están inéditas, las escribió
cuando vivía en París. También quisiera
referirme a la poesía de Helenita Paz. Lo
mismo a los premios recibidos por Garro, además del Premio «Xavier Villaurrutia por Los recuerdos del porvenin&gt;.
El «Premio Novela Juan Grijalbo» de
1980, por Testimonios sobre Mariana
(1980). En 1996 el premio «Sor Juana Inés
de la Cruz» por Busca mi esquela y Primer amor en la Feria Internacional del
Libro, en Guadalajara. También recibió
ese mismo año el Premio de Colima.

�Autoexilio 1972

1

Elena Garro se autoexilió forz.adamente, abandonando la ciudad de México
con su ruJa, la poeta Helena Paz Garro
en t972. La decisión la tomó a raíz de
haberle detectado cáncer en la matriz a
Helenita. Contribuyó a esa decisión el
hecho que ambas vivían aisladas, en el
peor ostracismo en la ciudad de México. Estos datos son más o menos del
dominio público: los problemas políticos en los que ella se vio envuelta tanto
por su participación a favor de los campesinos, como también en cuanto a la
manifestación estudiantil del dos de octubre de 1968, la cual sabemos desembocó en la masacre de 11atelolco. A
raíz de esos eventos, en los cuales la
participación de ella y de su hija fue
muy ambigua, Garro recibió amenazas de muerte, le dejaron en la puerta
de su casa un estudiante herido, le
mataron a algunos de sus gatos. Digo
que la pa¡ticipación de Garro en ese
evento fue ambigua porque por un lado la prensa de la época publica las
acusaciones gratuitas de Garro contra
una veintena de intelectuales escritores como Emmanuel Carballo o profesores universitarios como Luis Villoro I y por otro lado la prensa publica también que el gobierno consideraba a Garro como una de las cabeci2
llas del movimiento estudiantil.

1

2

62

Pero el motivo principal del autoexilio no fue político, sino personal,
de acuerdo a unas entrevistas que
Carlos Landeros les hizo a ambas en
España, publicadas después en tres
partes, en la revista Siempre, de la
ciudad de México. En la tercera parte
cuenta Garro: «Te repito (dice Garro)
que todo esto es personal. Como me
dijo Max Aub, es una cosa personal
del señor Octavio Paz» (Siempre, 8,
agosto de 1980, 69). Lo 'personal' a
que se refiere Garro se encuentra en
la primera parte de esta entrevista publicada el 23 de julio de 1980, p. 86.
Garro contó cómo su hija tenía
cáncer en la matriz y al llevarla a un
hospital de la ciudad de México, para
operarla, un médico conocido de ella
le aconsejó: «saca a Helenita de México porque la política puede llegar
hasta la mesa de operación» (86). Trató entonces de obtener su pasaporte y
se lo negaban dado que ella era hija
de español y se casó con Paz, cuando
era menor de edad, por lo tanto cuando ella alcanzase la mayoría de edad
podría optar si quería por la nacionalidad mexicana, pues se había casado
con un mexicano. En esos ires y venires aconteció lo siguiente:
«... Fue cuando descubrí que tenía un
arraigo desde el 68; que no podía

abandonar México porque tenía co•
cárcel el país. Desesperada me ru,
ver a un chico muy amable. sohn11
de un político echeverrista muy ••
portante, a quien le pregunté: i.PI
qué me pasa esto?, a lo que me rct
pondió que lo iba a averiguar. La rct
puesta fue bastante patética. Me d9
que quien pedía mi cabeza no ee
Echeverría sino Octavio Paz. Entm
ces fue cuando me escapé de Méll
co... » (86).

el propio rey Juan Carlos las invitó a
que abandonaran el país, para que
Octav10 Paz pudiese llegar a recibir
la condecoración Miguel de Cervantes Saavedra. Paz puso esa condición
•sine qua non' para recibir ese premio. en 1981. (Esta infonnación es
parte de una entrevista que hice a las
dos Elenas, en Cuernavaca en julio de
1996. está inédita). Helena Paz incluso
le escribió una carta a Octavio Paz diciéndole: «papacito ya puedes venir a
España, estamos en París»).

Garro abandonó México sin pasapct
te, por lo tanto se fue por vía terresll
Elena. Garro y Helena Paz viviecon su hija enfenna de cáncer, quil ron en Francia desde 1981 hasta 1993,
fue operada de un seno y de la mallf cuando regresaron definitivamente a
en Houston y no quedó bien. La acl México a raíz de la muerte de la madémica chilena Gabriela Mora II dre de Octavio Paz. Las dos Elenas
acogió en Nueva York. Dos años dct vivían en París pasando penurias
pués fueron expulsadas de EEUU II cuando sucedió lo inesperado, Heleser consideradas 'comunistas ileS' nita me lo narró con mucha emotiviles' (/bidem). Llegaron a España,• dad, ha sido publicado por Proceso
rra del padre de Garro, no fueron 1 (No. 112213 de mayo / 1998/56): Octasiquiera saludadas por la familia. EII vio Paz le consiguió trabajo a Helenimentos biográficos de esta etapa t ta en el consulado de México en Paencuentran en la novela La casa jua rís, donde ella trabajó hasta que se real río (1983). Pienso que la causa i gresaron a México.
la propaganda política, la que apall
cía en los periódicos diciendo f Regreso a la patria 1993
Garro era la organizadora del c(f
plot para derrocar al presidente Cuernavaca fue la ciudad donde vivió
México. En Madrid, Helenita • Elena Garro después de su regreso
operada de cáncer en el seno. O, definitivo de París, en 1993, dado que
pués de seis años de vivir en Espalen noviembre de 1991 regresó tempo-

ralmente después de 19 años de ausencia a presenciar una muestra de
teatro suya en Aguascalientes y a recibir los homenajes que le rindieron
en la ciudad de México y en Monterrey, especialmente organizados por
la SOGEM (Sociedad General de Escritores de México), en colaboración
con las universidades locales.
Vivió en Cuernavaca, aproximadamente cinco años, los más tristes,
me decía ella, porque en ninguna parte del mundo donde había vivido
(Nueva York, Los Ángeles, Madrid,
París, Suiza, Florencia, Japón, India,
había dejado de escribir, las condiciones económicas y físicas del apartamento de dos donnitorios en el segundo piso de un edificio de apartamentos, ubicado en la calle Manantiales 10. El cual lo compartía con su
hija y con una docena de gatos franceses y mexicanos, unos más inteligentes y guapos que otros como Pedro y Lota. En los últimos dos años
gozó de la ayuda y compañía de una
empleada doméstica subvencionada
por el Consejo Nacional de México
para la Cultura y las Artes, aunque
fuese por horas; este servicio se inició a raíz de la fractura de cadera y
del brazo izquierdo que Garro sufrió
en el verano de 1996. El escritor Archibaldo Burns, quien fue un amigo

muy cercano de Elena Garro, me comentaba que el deseo de Garro por
escribir no se detenía aún cuando no
hubiese una mesa para poner su máquina de escribir: la ponía en el suelo y así
escribía por horas; a veces escribía un
cuento en tres horas; era una de las razones de su tristeza al no poder escribir; ni siquiera una carta había escrito
desde su llegada a Cuemavaca.
Elena Garro dejó de existir, pero
sus novelas, sus obras de teatro y sus
poesías que todavía se mantienen inéditas, como también sus conversaciones grabadas en tocacintas de muchos
académicos interesados en su obra,
permanecen con vida. El legado que
nos deja especialmente a las mujeres
latinoamericanas es fuerte; la pluma
fue su anna con la que combatió por
las injusticias de nuestro mundo occidental donde todavía prevalece la hegemonía machista, las diferencias sociales, donde los pobres, mujeres y
aun militares caídos en desgracia son
marginados.
Los que tuvimos la fortuna de conocerla le agradecemos a Helenita
Paz que nos lo pennitió en 1991 cuando ella y su madre se encontraban de
visita en Monterrey, recibiendo un
homenaje en la Universidad de Nuevo León. Me encontraba escribiendo
63

�LA MÚSICA ROCK COMO AGENTE
CULTURAL Y SOCIAL

Jorge Villalobos
mi disertación sobre la obra de Elena
Garro, Tenía ya un doctorado en filosofía, y al buscar tema para mi doctorado en literatura, el título los recuerdos del porvenir fue para mí terriblemen'te sugestivo su concepto de
tiempo, que me embarqué en esa investigación. Dicho estudio fue publicado por la editorial de la Universidad de Mellen en Nueva York, y acaba de salir la segunda edición corregida y aumentada por la Universidad
Tecnológica de El Salvador: Tiempo,

1 ... 1

.,
I· I¡
.,::

destino y opresión en la obra de Elena Garro. Después cuando Elena Ga-

(1¡:

rro y su hija regresaron definitivamente, Helenita siempre me pennitió
e incluso me invitaba a quedarme en
su apartamento. La última visita que
le hice fue el 24 de abril del presente
año; después de la muerte de Octavio
Paz, sentíamos que la muerte se le
acercaba a pasos agigantados. Esa dama que levantaba las miradas por
donde pasaba, y hacía suspender las
tertulias c,uando se presentaba, estaba
al borde de la muerte cargando casi
82 años de edad y mantenía su espíritu combativo, estaba dispuesta a luchar por la parte de la herencia que le
correspondía especialmente a la hija.
Espero tener una próxirr¡a oportunidad para referinne a la herencia cultural que Elena Garro recibió de Octavio Paz.

1

l
11

"~

2
64

Notas

Preámbulo. Elogio a la música
1

2

He tenido la oportunidad de entrevistar a intelectuales que participaron en
ese evento como Luis Villoro, Margarita Valdés, Gloria Prado, y reconocen que las dos Elenas hablaban en
francés e inglés con los periodistas internacionales dando nombres gratuitamente de los que ella creían eran los
promotores del levantamiento estudiantil. Esta acción rodeó de silencio
y hostilidad a Garro y a su hija.
En una entrevista que Carlos Landeros le hizo a Garro en Madrid se refiere a esa acusación, la cual fue publicada por El Heraldo de México. La
entrevista a Garro fue publicada por
Los Narcisos, México (1983): 104-105.

La música hace bien. Genera emoción. Elimina tensión -o la crea, tú,
depende. Embarga corazones. Evita
espacios t1acíos. Llena ondas sonoras.
Y, dado que no se puede cerrar las
orejas, se mete en todas partes.
La música se expande. Emana de
todo ser viviente, pero también emana de objetos inanimados cuando éstos son manipulados por fuerzas ajenas a ellos. Se traslada sobre finas ondas que recibe el oído. Ahora no sólo
viaja por las ondas sonoras sino a través de hilo metálico y fibra óptica. Se
'enriquece y se hace generosa a su vez
al mezclarse con otros elementos del
medio para generar arte.
La mus1ca adopta disfraces. Es
ola que rompe contra la arena. Es
trueno que sigue al relámpago. Es
crepitar de llama. Es rumor de viento.
'.Es batir de alas de ave. Es balido de
oveja. Es ·nauta, guitarra, viola, güiro,
oboe, tambor, marimba, laúd, voz humana. Es agua, fuego, tierra, aire, pero es abstracta e intangible. Es tan difícil ele comprender como es fácil de
ntender. Es natural y artificial. Es
~olpe, rasgueo, toque, rozón, fricción
o simple pulsación. Es conjunto de
hombres ejecutando instrumentos al

unísono o al azar -a veces de pura casualidad.
La música toma nombres. Se llama
susurro, palabra, mazurka, Wagner,
trova, toccata, agogó, Paganini, ritmo,
bossa-nova, armonía, pop, juglar, tango, allegro, rock, Gardel... ad infinitum,
o de plano adquiere el nombre de la región en que se desarrolla: hindú, árabe,
mexicana, celta...
La música divide, y se divide. Esto no lo hace por sí misma, el mismo
hombre que la crea, que le da sentido
o que por consenso tiene que acostumbrarse a que la música existe, es
quien se empecina en ponerle etiquetas, crear clasificaciones, grupos, géneros, subgéneros, estilos, etcéteras.
Sin embargo, no importa el género en
que se pretenda encuadrar la música,
importante es la reacción que genera.
La música es. Y no se le puede ignorar, pues forma parte de nuestro propio ser (quiérase o no, así es la vida).

l. Introducción
A mediados de la década de los 50s
comenzó un movimiento musical
que revolucionó la cultura de una
forma sutil pero efectiva: la música
de rock.

Las variaciones rítmicas que habrían de escandalizar a todo el mundo
a partir de un éxito popular titulado
Rock Around The Clock (Al compás
del reloj), interpretado por el grupo
Los Cometas de Bill Haley, tienen su
sustento en formas musicales que entonces eran consideradas de buen
gusto (la música de las llamadas
grandes orquestas, el jazz bailable, el
foxtrot, el swing) y en propuestas populares que no ofrecían valor comercial para los programadores radiofónicos, como la música folclórica
(folk) y campirana (country) estadounidense y el blues de los negros campesinos de las riberas del Mississippi.
Aun cuando Rock Around The
Clock y las canciones que continuaron produciéndose en el mismo estilo
pudieran parecer escandalosas para
los puristas defensores del arte musical y el público adulto en general, no
dejaban de ser simples ejemplos de la
música popular. Fue hasta un tiempo
después, con la aparición del cantante
Elvis Presley, cuando comenzó a hacerse un manejo global de la exposición musical mezclada con las actuaciones de espectáculo: Presley grabó
algunas canciones que tuvieron gran
éxito propagadas en las ondas hertzianas de la radio, pero a los mecenas
que se encargaron de promoverlo se

�les antojó convertirlo en un ídolo de
masas. Elvis, además de cantante, se
convirtió en bailarín y actor de películas, y con esto aventajó y dejó
años-luz atrás a los lánguidos crooners norteamericanos que susurraban
y sudaban los micrófonos ante públicos indiferentes a sus actuaciones,
formados principalmente por adultos
que nunca olvidarían las guerras
mundiales.

1

Elvis, sus canciones y sus escandalosos meneos de cadera al bailar
conjugaron de una forma tangible la
rebeldía y el desasosiego de una juventud qtie cada vez estaba más lejos
de ajustarse a las tradiciones y costumbres de sus padres. Siendo una
generación criada bajo el sueño de
postguerra, estaban ávidos por exprimir cada gota del jugo de libertad que
les ofrecía el sistema. Y la propuesta
musical llamada Rock and Roll constituía la mejor ruta hacia las ansiadas
paces y libertades.

"

66

El principio de la década de los
60s transcurría bajo la misma tónica:
los adultos les aceptaban a los chavos
una que otra tontería y los chavos
procuraban mantenerse a distancia
prudente de las reprimendas que sus
aficiones musicales pudieran suscitar.
Entonces fue cuando saltaron a la fa-

ma internacional los Beatles. Este
cuarteto inglés, originario del puerto
de Liverpool, es pilar de la segunda
ola representativa de la juventud pujante. Indiscutiblemente su éxito musical es bien merecido, pues no se
concretaron a continuar el estilo del
Rock and Roll, sino que se atrevieron
a jugar con estructuras musicales más
avanzadas (aunque ellos mismos apenas se daban cuenta de lo aventurado
de sus experimentos musicales). Influenciados por la imagen del mismo
Elvis, los Beatles también alcanzaron
un éxito popular sin precedentes con
sus cortes de pelo largo y sus sacos
sin solapas.
A partir de los Beatles, los promotores de espectáculos musicales,
los programadores de radio y las
compañías disqueras comenzaron una
febril búsqueda para dar con nuevos
grupos de jóvenes con propuestas
musicales interesantes, con el requisito de emular el precedente sentado
por los Beatles de ser un grupo que
cantara canciones escritas y ejecutadas por ellos mismos, tocando además los instrumentos para el acompañamiento musical. Se acabó la época
de las bandas.
Así se comenzaron a producir
cientos de grabaciones, siempre con

música folk, acompañado únicamente
con su guitarra y su armónica, pero
intentando seguir una línea compatible con el momento y los intereses
del público. La forzosa mezcla de géneros emanados de las propuestas
musicales basadas en el Rock And
Rol/ se tradujo en grupos cada vez
También de Inglaterra surgió oi.
mayores de jóvenes interesados en
grupo que habría de convertirse en lo
hacer música nueva.
yenda: los Rolling Stones. La prino
pal diferencia entre los Stones y 11
Para 1967 las cosas eran muy distinBeatles fue que, desde su inicio, I•
tas. Se había gestado una verdadera reStones se presentaron como un grup volución musical, identificada princique iba en contra de las buenas c~ palmente por dos grupos a ambos lados
lumbres Y que habría de encontrar• del Océano Atlántico: en San Francisco
público leal entre los jóvenes más 1t (California, EU) apareció la autollamabeldes. Mientras que los Beatles fut da Generación de las Flores, mientras
ron aceptados con cierta reserva P' en todo el territorio inglés había jóvelas clases dirigentes, los Stones _fm nes estudiando música en las proliferon enemigos bienodiados del SIS!t rantes escuelas de arte.
ma. Además, los Beatles tenían •
sonido distintivo llamado Sonill
En Estados Unidos nació el FloMersey, Y los Ston~, más influenc~ wer Power, los hippies que praticados por el blues, eJecutaban una ~ ban la promiscuidad en sus comunas
llamada skiffle.
Y se entregaban al hedonismo mientras daban origen a la psicodelia, que
La rivalidad entre ~bos g~u~ se identificaba con el uso de drogas
en las liStas de populari dad ong~ como estimulantes de la creatividad
otra búsqueda de talentos, ahora il siendo los grupos musicales más re~
tentando encontrar una propueSta ' presentativos Jefferson Airplane,
ternativa a los ri_t~os usad~s ~ Grateful Dead y Quicksilver Messenellos. En Norteamenca apareció B4 ger Service, venidos del área de la
Dylan cantando canciones de pr~t~ bahía de San Francisco, y de Los Ánen una modalidad que no se habia I geles llegaron Toe Doors y The Mamado en cuenta comercialmente, 1

el objetivo de ser colocadas en las 01
das de radio de los Estados Unidos
Inglaterra, y aparecieron decenas t
grupos musicales que intentaban riva
!izar con los Bcatles, con éxitos mo
destosen comparación.

mas &amp; Toe Papas, con propuestas musicales bastante disúnbolas, desde las
influencias del folk rock hasta el auténtico experimento de improvisación grupal, pasando por el inocente coro a varias voces. La música de Jimi Hendrix,
nacido en Seattle, Washington, pero
que hubo de trasladarse a Inglaterra para ser escuchado, también es representativa de la época psicodélica.
En Inglaterra inició lo que hoy conocemos como rock progresivo, una
tendencia musical basada más en los
estudios musicales académicos de sus
exponentes, con influencias aún más
ricas que iban de la música medieval
al jazz, pasando por los clásicos, la
zarzuela, la opereta o cualquier otra
manifestación de lo que llamamos
música culta, pero sin olvidar la razón primordial que tuvieron para intentarlo: hacer del Rock and Roll una
propuesta musical seria. Esto se extendió a otros países europeos, como
Francia, Alemania y (especialmente)
Italia. Algunos exponentes de este
género continúan hoy en día dentro
del negocio de la música: Pink Floyd,
Jethro Tull, Yes, Emerson, Lake &amp;
Palmer, Banco del Mutuo Soccorso,
Premiata Fomeria Marconi, Le Orme.
Una característica común de ambos movimientos fue la tendencia a

comunicar mensajes en las letras de
sus canciones, sin menoscabo de la
realización musical. Así pues, comenzaron a componerse temas musicales acompañados por poemas relativos a la nueva filosofía de la juventud,
principalmente mensajes de protesta,
añadiendo de paso una buena dosis de
cultura literaria y otra de ininteligible
surrealismo. Esto no es exclusivo para
Estados Unidos y Europa, de hecho influyó en manifestaciones musicales en
países como Brasil, donde se dio el
bossa nova, en Cuba vino la aún hoy
llamada Nueva Trova o Canto Nuevo,
en España lo comparte gente como
Joan Manuel Serrat y en México Osear
Chávez. Y aunque no lo parezca, estos
intérpretes tienen mucho que ver con la
música rock.
Aquí es donde el Rock And Roll
dejó de rodar y se convirtió en piedra
pura, bruta.
U. Influencias en los mensajes
Con la tendencia a generar canciones
con mensaje vino también un culto
natural a la literatura clásica y contemporánea y a ciertas figuras históricas entre la juventud, algo que se ha
venido observando a lo largo de varias décadas. He aquí unos pocos
ejemplos:

67

�Robert Zimmennan cambió su
nombre por Bob Dylan en recuerdo
del poeta Dylan Thomas. Grace
Slick, la cantante de Jefferson Airplane, compuso letras basadas en Ulises,
de James Joyce (Rejoyce), y en Alicia
en el País de las Maravillas, de Lewis Carroll (White Rabbit). Igualmente se han basado otros compositores en obras literarias para generar
nuevos poemas: Neil Peart (letrista
principal del grupo canadiense Rush)
se basó en el poema Xanadú de Samuel Taylor Coleridge para crear una
canción del mismo título, y otro poema del mismo escritor inspiró al grupo inglés Iron Maiden para lograr un
tema de tnás de 14 minutos de duración, The Rime OfThe Ancient Mariner (La rima del antiguo marinero).

2

68

Rush presentó también una canción titulada Tom Sawyer, uno de los
personajes más recordados creados
por Mark Twain, y Iron Maiden utilizó para la portada de uno de su álbumes una cita del relato de horror cósmico The Call Of Ktulu (La llamada
de Ctuhlu), de Howard Phillips Lovecraft, que más tarde habría de servir
de inspiración para una obra instrumental del grupo Metallica. Existió
incluso un grupo bautizado como
H.P. Lovecraft. El álbum Powerslave
(Esclavo del poder), de lron Maiden,

está dedicado a la temática de la antigua civilización egipcia; también rindieron culto a la obra de Edgar Allan
Poe en su canción Murders In The
Rue Morgue (Asesinatos en la calle
de la Morgue). Lo propio logró Alan
Parsons en su álbum Edgar Allan
Poe: Tales Of Mistery And Jmagination (Cuentos de misterio e imaginación).
El grupo inglés Jethro Tull tomó
su nombre de una cita sobre un granjero escocés encontrada en un libro
de historia, en tanto Uriah Heep fue
bautizado con el nombre de un personaje de David Copperfield, de Charles Dickens. La obra de Julio Veme
fue representada musicalmente por el
tecladista Rick Wakeman en un álbum titulado Journey To The Centre
Of The Earth (Viaje al centro de la
tierra), en el que Wakeman se hizo
acompañar por la Orquesta Sinfónica
de Londres. El mismo Wakeman tiene otras tres obras instrumentales basadas en historia y literatura: The Six
Wives Of Henry Vll/ (Las seis esposas de Enrique Octavo) es una composición dividida en seis fragmentos,
cada uno de los cuales hace alusión a
la personalidad de una de las esposas
del Rey; The Myths And legends Of
King Arthur And The Knights OfThe
Round Table (Los mitos y leyendas

del Rey Arturo y los Caballeros de~
Mesa Redonda) recrea el ambicnk
medieval de los caballeros cruzado
por medio de música; y el álbum /9'.
se basa en la obra homónima ~
George Orwell. Wakeman acompaña
ba tambié_n al grupo Yes, quicna
realizaron una obra musical basam
en la lectura de la Autobiografía~
un Yogi, de Paramhansa Yoganada
Tales From Topographic Ocelllf
(Cuentos de océanos topográficos).

Evita, ambas compuestas por Andrew
Lloyd Webber y Tim Rice, aludiendo
a figuras relevantes en la historia universal. La idea de la ópera-rock permitió a los compositores generar
espectáculos en los cuales se combinara la música rock con el teatro, rescatando géneros teatrales olvidados
como la zarzuela y el vodevil. En el
aspecto teatral de la música rock es
necesario mencionar las ocasffi(!es en
que Pink Floyd se hacía acomp~
por una compañía de teatro que ejecutaba sus rutinas mientras el grupo
tocaba música de ambiente; y los
espectáculos ofrecidos por David Bowie y otros artistas, en los cuales no
se escatimaba en efectos técnicos para lograr que un cantante como Alice
Cooper se convirtiera en una mosca
atrapada en una telaraña, o que nevara sobre las cabezas del grupo Kiss.

El álbum Abraxas de Santana it
cluye una cita de Demian, de Herma
Hesse. Hubo también un grupo 111
mado Steppenwolf. De El lobo estf
pario, del mismo Hesse, hay una it
fluencia notoria en las obras presenta
das por The Who en su ópera-rod
Tommy y por Pink Floyd en TII
Wall; ambas obras aluden a persona
jes del periodo de postguerra y tiener
ciertas similitudes también con •
Una de las óperas-rock más intesimbología utilizada por Franz Kal resantes fue lograda por uno de los
ka. Pink Floyd realizó un concied grupos considerados pilares del mosin público en las ruinas del Colisel vimiento de rock progresivo: Génede la antigua ciudad de Pompeya, es sis. Representada en los conciertos
Italia, y a la historia de la destrucciú por el vocalista Peter Gabriel interde Pompeya por la erupción del Vt pretando las canciones mientras las
subio dedicó un álbum completo e actuaba, The Lamb lies Down On
grupo alemán Triumvirat.
Broadway (El cordero yace en Broadway) es una obra surrealista que tiene
Otras óperas-rock dignas de mea similitudes con El Mercader de Veneción son Jesucristo superestrella l cia, de William Shakespeare, y en ge-

neral las letras de Génesis contienen
una amplia variedad de alusiones a la
cultura inglesa, desde la hora de tomar el té hasta la leyenda del Squonk,
animal parecido a la zarigüeya que se
disuelve en lágrimas al ser apresado
por los cazadores, leyenda recogida
también por Jorge Luis Borges en su
llJología fantástica.

es bueno para pelear en las calles,
muchacho; pero, ¿qué puede hacer un
pobre muchacho excepto cantar en
una banda de rock and roll? Porque
en el soñoliento pueblo de Londres
simplemente no hay lugar para un peleador callejero» (Street Fighting
Man; Mick Jagger y Keith Richard;

111. Conciencia social

Bob Dylan cantaba Blowin' In
The Wind (Soplando en el viento) y
The Times They Are A- Changin'
(Los tiempos están cambiando). Los
jóvenes protestaban por la guerra en
Vietnam. Philip Norman explica el
fenómeno en el libro Los Rolling Stones (Ultramar Editores, Barcelona,
1987): «Los dos últimos años [1967 y
1968] habían visto la evolución del
pop hacia el rock; un simple reforzamiento de sonido y de espíritus; una
consciencia. El rock no sólo era mil
vatios más de ruido; también era varios cientos de veces más serio, de
una seriedad que tocó por igual a las
bandas (ya no se les llamaba grupos)
que tocaban canciones tan enonnes y
difíciles como para parar trenes, y
también tocó a los espectadores, que
escuchaban con una atención que era
casi el mismo virtuosismo».

Originalmente la música de rock
se nutrió de la intrínseca actitud
resentida del blues que conservaron los negros norteamericanos desde cuando eran esclavos legales hasta cuando fueron promovidos al estatus de esclavo-disfrazado-de-hombrelibre. Pero la reacción del Rock And
Roll fue sutil -demasiado sutil: se limitaba a ayudar a los jóvenes a canalizar energía por medio del baile.
Fue hasta finales de los años 60s
cuando los exponentes de la música
rock comenzaron a comprometerse con
mensajes concientizantes. Los hippies
hicieron célebre su consigna Haz el
Amor, no la Guerra; mientras los Beatles lanzaban Revolución y los Rolling
Stones grababan Peleador callejero:
«Donde quiera escucho el sonido de
pies marchando, cargando, muchacho;
porque el verano está aquí y el tiempo

1%7).

En septiembre de 1969 se efectuó
un festival gratuito llamado Woods-

69

�tock, Tres Días de Paz y Música en la
granja Bethel, Nueva York, donde
Country Joe McDonald cantaba /.
Feel-Like-J'm-Fixing-To-Die (Sientoque-me-alisto-a-morir), «Un, dos,
tres, ¿por qué peleamos? No me pregunten, no me importa, nuestra próxima parada es Vietnam; cinco, seis,
siete, abran las puertas aperladas, no
tengo tiempo para preguntar por qué,
voy a morir; ahora vengan, madres de
todo el país, empaquen a sus hijos hacia Vietnam; vengan, padres, no desesperen, manden a sus hijos antes de
que sea tarde, sean los primeros en su
cuadra en tener a su hijo de vuelta a
casa en una caja», y Jefferson Airplane interpretaba Volunteers (Voluntarios), mientras los organizadores hacían un llamado a los trescientos mil
asistentes a seguir la filosofía de
Amor y Paz.

70

Así surgió la llamada contracultura. Los mensajes de conciencia estaban aderezados con grandes dosis de
drogas y alucinógenos, lo cual los hacía en cierta forma inconsistentes, pero no por eso vanos. La rebeldía era
real y hasta justificada -según el color del cristal con que se mire. En todo el mundo había disturbios con estudiantes como personajes principales y policías y ejércitos como comparsas. Al menos en Estados Unidos

no hubo represión por la fuerza (puros enlistamientos en el ejército, causando hartos traumas a posteriori),
pero en otros sitios las hordas dejóvenes involucrados en movimientos
de protesta fueron considerados amenazas sociales y reprimidos a fuerza de
garrote. Ni México escapó a la sacudida mundial, Luis Echeverría y millones
de auténticos mexicanos son testigos.
Paralelamente, en Cuba Pablo Milanés y Silvio Rodríguez exponían su
propio pesar por los regímenes latinoamericanos. Milanés cantaba Yo
pisaré las calles nuevamente, «de lo
que fue Santiago ensangrentada, y en
una hermosa plaza liberada me detendré a llorar por los ausentes», Son de
Cuba a Puerto Rico y La vida no vale
nada, mientras Silvio hacía himnos
con La era está pariendo un corazón
y Fusil contra fusil. Osear Chávez
también le tiraba pedradas al gobierno priísta en México. Hasta Mafalda,
el personaje creado por el argentino
Joaquín Salvador Lavado, «Quino», se
aventaba sus canciones de protesta.
A mediados de los años 70s aparecieron grupos neofascistas en Inglaterra que expusieron una tendencia musical y de imagen violenta y agresiva:
El Punk. Sus máximos héroes, los
Sex Pistols, cuyos integrantes se ha-

cían llamar Sid el Vicioso o Juanito
el Podrido, intentaban una forma de
protesta cruda y brutal, y se ponían
como ejemplo a sí mismos para demostrar la decadencia social; es decir,
¡se autoinmolaban con fines didácticos! Por fortuna el punk fue un movimiento efímero, que tuvo un breve
periodo de resurgimiento a mediados
de los años 80s pero que nunca contó
con adeptos suficientes como para ser
considerado de forma trascendente.
El caso se cierra con la anécdota
de la muerte de John Winston Lennon, fundador de Los Beatles: El 8 de
diciembre de 1980, en Nueva York,
Mark David Chapman abordó a Lennon en la calle y lo asesinó disparándole a quemarropa. Se manejaron hi•
pótesis sobre la identidad de Chapman, la cual, aunque él permanece en
la cárcel, nunca fue debidamente de·
finida. Hay quienes afirman que
Chapman es un mercenario contratado por la CIA para asesinar a Lennon.
dado que el músico había estado involucrado en movimientos de proles·
ta social. Vaya usted a saber.

en todos los países; tan sólo quedan
unos pocos intérpretes de corrientés
de rock pesado que continúan con dicha temática, pero por lo general no
son considerados para difusión por
medios masivos de comunicación y
deben limitarse al llamado ambiente
u11derground (subterráneo).
Pero la historia del rock en México está ligada a los problemas sociales, al menos hasta mediados de los
años 80s. Al principio, durante los
años 60s, cuando el Rock And Roll
llegó por fin a México, comenzaron a
aparecer grupos que·se refriteaban (o
copiaban o fusilaban o pirateaban o
como quiera llamársele a la acción de
reproducir productos ajenos) las canciones que escuchaban interpretadas
por grupos ingleses o norteamericanos; de una forma cándida e inocentona aparecieron como ídolos Enrique Guzmán, Angélica María,
Johnny Laboriel, los Locos del Ritmo, los Apson y otros.

A principios de los años 70s hubo
otra propuesta: con la realización del
festival dé Woodstock alguien tuvo la
IV. México globero y guadalupano
idea de realizar un festival popular de
rock en México. El Festival de Rock
Actualmente la idea radical del comYRuedas en Avándaro, lugar cercano
promiso social ha sido casi abandonaal Distrito Federal, resultó en un boda por los exponentes de música roct
drio mal organizado del cual es mejor

no acordarse. Los grupos representativos de esta época tenían nombres acordes con la filosofía acuñada
por las comunas de San Francisco:
Toree Souls In My Mind (posteriormente El Tri), Peace And Love, Tinta
Blanca, El Amor, Dug Dugs, Bandido,
etc. Se hacían también películas amenizadas con música rock, pero siempre
procurando presentar la música y sus
mensajes de la forma más discreta posible, mientras el Loco Valdés y Oiga
Breeskin simulaban actuar.

los años 70s, y Three Souls In My
Mind, el grupo de rock más longevo
que se ha dado en estas benditas tierras del águila y el nopal y que aún
sigue en el camino, se exponía demasiado cantando una canción que en un
verso decía: «Ya sólo van a dejar tocar al hijo de Díaz Ordaz».

Después del asunto de Avándaro
hubo una especie de veto o prohibición no escrita contra la música rock
por parte de la clase dirigente. Se podría pensar que el desarrollo de la
contracultura es algo ajeno al clasismo social, pero no.

Por supuesto que el veto no era
absoluto, México nunca ha tenido un
régimen totalitario al cien por ciento.
Entonces resulta que sí se editaban
discos -en ediciones limitadas, pero
sí se editaban. Así fue como el público autollamado jipiteca pudo conocer
las obras de los exponentes extranjeros del género por medio de series
como Rock Power (de la compañía
PolyGram) y Convivencia sagrada
(de Discos Capitol).

El sistema y los medios masivos
de comunicación procuraron que el
rock no se propagara como una ideología o un agente cultural, sino como
una moda, y casi lo lograron. En base
a esto se observa un fenómeno social
difícil de explicar: las clases marginadas y la clase media, los gatos asalariados y los menesterosos, se culturizaron hacia el rock de una manera
mucho más efectiva que la clase alta.
Pero eso sí, Alfredo Díaz Ordaz tenía
un grupo llamado Wingman durante

A mediados de los años 80s se
consideró que ya las cosas no estaban
tan calientes y hubo un poco más de
disposición de los medios de comunicación hacia la música rock. Por supuesto, las cosas ya habían cambiado:
John Lennon ya había muerto y los
Rolling Stones habían dejado la actividad; los exponentes de rock progresivo estaban intentando hacer música
electrónica más comercial y la era de
la psicodelia no era más que un fantasma. De pronto apareció en Televisa
71

�ELOGIO DE LA EMBRIAGUEZ DE
LUIS CARDOZA Y ARAGÓN
Por eso los griegos al vencer el momentáneo anub/amiento enviado
por la embriaguez, no pierden de vista a este dios Anubis, lo
evocan en todas sus metamorfosis y transfonnaciones sexuales...
José Lezama Lima, Paradiso.

Homero Villarreal
Laureano Brizuela, a quien presentaban con el apodo de El Ángel del
Rock, y a partir de él una oleada de
grupos juveniles que más bien cantaban y bailaban, sin ser representativos de la música rock en realidad.
En la recta final de los años 80s y
lo que va de los años 90s han aparecido exponentes de géneros más afines
a la música rock, como Café Tacuba,
La Castañeda, La Maldita Vecindad y
los Hijos del Quinto Patio (grupos
que en su mayoría han preferido que
su música no sea considerada con ese
nombre); y se ha dado a nivel mundial un movimiento llamado retrorock, en el cual los intérpretes intentan volver a generar música del estilo
que se usó durante la época psicodélica y los años 70s. Incluso muchos de
los exponentes de aquellos años, hoy
cuarentories y cincuentones, han reformado sus grupos y han vuelto al
negocio de la música rock.
Pero tal parece que las tendencias
culturizantes y los mensajes sociales
en la música rock ya han dado de sí
todo lo que tenían por ofrecer. El desarrollo posterior y los cauces que tome este tipo de música están ahora
determinados en gran parte por el poder adquisitivo de las masas, los
72

siempre cambiantes intereses de los
mecenas del arte poseedores de las
compañías de discos y los manipuladores de los medios de comunicación
masiva.

El silencio del inconsciente revela a
través de su canto la melodía del alma. El barullo de este plano de la realidad sólo tiene su olvido en instantes
en que el cuarto elemento que completa, se hace presente. La embriaguez discurre entre «lo real que se
1
pregunta por lo real y su existencia»
y lo otro, que igualmente al cuestionarse, «es lo real mismo». 2 La embriaguez es ante el ojo inquisidor del
miedo, una bestia incolumne que engulle la fálacia de la certidumbre. Se
mueve, y al moverse por entre nuestros sentidos, adquiere certeza, pues
lo único constante es _el cambio dado
por el perpetuo fluir del río sensacional, y la única certidumbre es la incenidumbre de este absoluto del fluir.
El poeta Luis Cardoza y Aragón,
utilizando a la poesía como la «única
prueba concreta de la existencia del
hombre»,3 nos seduce hacia el placer
color ámbar eterno del licor del origen con su poema: Elogio de la embriaguez. Incurre en un casi sacrilegio al elogiar a la embriaguez, pues
ésta como facultad oculta del ser es
quien da de risotadas burlando a la
necia pretensión de afirmar el existir
como entidad única y disímbola del
universo.. Mas es como un sacrilegio
de una profunda fe, de una amorosa
religiosidad, de una sagrada intención

de reencontrar el origen. El poeta habla de una embriaguez mas no de un
emborrachamiento, no de un embotamiento de los sentidos, sino de un afilamiento de la sensualidad, de una
posibilidad de conocer, de hermanarse con lo absoluto, de rescatar la maravillosa capacidad de asombro, de
maravillarse.
Las cosas están ungidas de milagro.
Eternidad efímera del sueño, belleza
al fin entrevista por las avanzadas del
espíritu: el hombre vive de maravillarse.4
El trabajo de Luis Cardoza y Aragón en este poema en prosa, tiene una
íntima relación con lo mencionado
anteriormente: un acto de fe, y más
puramente con una fe hacia lo imposible, lo creíble porque es increíble,
una «fe poética». 5 En la embriaguez
la posibilidad de percibir la claridad
que se alberga en lo oscuro, se hace
presente gracias a que el exceso de
fulgor dado por la perfecta nitidez
consciente se disminuye. El embriagado finalmente comienza a creer en
lo que no ve, y como poseído por una
musa, habla de lo que no conoce; es
un poeta, un artista. Y busca ahora un
camino creador, un proceso individual que lo lleva a encontrarse con lo
verdadero.

Embriaguez, imagen pura de la libertad humana, cada vez siento mejor tu
origen profundamente ético.6
El poema fue escrito inicialmente en
Londres en el año de 1931, para darse
por terminado en México en 1938. Para 1932 Cardoza y Aragón se establece definitivamente en México por primera vez. Es en este tiempo cuando
el poeta se encuentra muy vinculado
con el movimiento surrealista de Latinoamérica. Seis años más tarde haría su arribo a México, André Breton;
antes, 1933, el autor afirmaba: «abandonarse a un puro automatismo, inundar la realidad en una gran luz subjetiva... Nada más fantástico que la realidad».7 Sin embargo a pesar de significar tanto para él la visita del padre
del surrealismo a México, Cardoza y
Aragón, para finales de los años
treinta se desencanta casi por completo del movimiento al verlo convertido
en una parafernalia alienada a los sistemas de poder de los imperios. El
surrealismo con toda su profunda y
pura manifestación de lo sublime, parecía estar destinado a ser asimilado
por el astuto imperio, y así fue. Y de
esta forma no podía quedar su obra
poética afectada por esta fuerza desilusoria, razón por la cual como él
mismo lo afirma, su poema Elogio de
la embriaguez «pudo haber diluido su

�oblicua geometría sin que se amenguara su tensión en el tercer movimiento».REl poema parte de una premisa
fundamental para entender su propuesta: «la poesía, es lo real absoluto». 9 Su autor se apoya en la alternativa de la embriaguez como acto poético que conduce a un acercamiento a
la belleza de lo real. Luis Cardoza y
Aragón propone adormecer a la percepción consciente de la realidad encaminándola a una especie de línea
limítrofe entre ésta última y el inconsciente. Por medio de este estado
se podrá entonces contemplar, admirar y fundirse sin perderse, con la otra
realidad. Esta acción impulsa un proceso creativo que se dimensiona desde un plano menos contaminado por
lo racional. Es aquí donde el autor
hace pres.ente el pensamiento surrealista nítidamente depurado. Un acercamiento al inconsciente como semillero de lo trascendente, a través del
«sueño como esencia de la embriaguez» .10 La importancia del sueño
como símbolo de la suspensión de las
ataduras de la razón y mediador entre
dos planos de realidad, contribuye al
entendimiento del punto en el cual el
poeta se encuentra situado al hacerse
partícipe de la poética de su Elogio...
En estado de ensoñación, Cardoza y
74

Aragón viaja hasta este sitio para rescatar en él los elementos necesarios
para la construcción de su trabajo en
este poema. La facultad de ensañamiento es muy sutil y si se pretende
llegar a ella desde la embriaguez, hay
que ser sumamente cuidadosos de no
caer en el emborrachamiento ya que
aquí dicha propiedad se pierde. Estado de gracia traído por elixires que
arroban y afilan los sentidos, es el
momento donde hacen su juego los
estados más auténticos de precisión y
espontaneidad que permiten al poeta,
al artista, al sí mismo llegar al clímax
de su expresión: la revelación de su
alma.
Luis Cardoza y Aragón hace de
este poema en prosa un canto de imágenes que revolotean en derredor de
sus sentidos semejante a una famosa
pintura de Fuseli para el Sueño de
una noche de verano del escritor y
dramaturgo inglés William Shakespeare. La reina de las hadas ha sido
obligada (por arte de magia) a que se
enamore de un campesino al que,
también por arte de magia, le ha salido cabeza de asno. El autor cumple
con el cometido surrealista al elaborar una serie de yuxtaposiciones de
objetos sin relación mutua, con frecuencia absurda e irracional, por supuesto convencido de la riqueza que

radica en la claridad inmersa en la oscuridad del inconsciente.
La mano del poeta establece contacto con los dioses y se mueve «engendrando una sustancia», 11 plasmando los mensajes vivos que le vienen del enigma de lo absoluto, su embriaguez es un comunicarse a través
del color ámbar del placer del ajenjo
que permite ver, clarificar y aproximarse a lo milagroso,
encontrar en la más ordinaria realidad
una cantidad extraordinaria de sorpresa, de proximidad a lo fantástico, al
milagro 12
La danza de la mano del poeta recorre el universo de lo auténticamente
real, la espontaneidad de su movimiento está acompañada de una perfecta claridad de entendimiento.
Afirmar con la autoridad de un
pensamiento como el Cardoza y Aragón que «la embriaguez por su virtud
sublimatoria es el estado natural del
..
hombre», 13 es tener conoc1m1ento
trascendente. Un conocimiento que
emana de una pureza de luz vertida
desde el fuego como el elemento original y culminante del ser, «fuego
que crea y destruye, la pura pasión
desnuda y fecunda». 14 Así como en

Lorca el rojo simboliza la pasión, en
Cardoza y Aragón el ámbar tiene este·
cometido, la simbología del color es
importante en el impulso poético del
autor:
Una penumbra atreve a murmurar luz
ámbar, amplifica su voz y se percibe
un árido paisaje de tristísima tierra
ocre. 15
Igualmente el color de la tierra que en
su oscuridad encierra a la misma luz
del fuego· de los dioses, al percutirla
como en la danza del hombre original, produce una verdad que fundamenta a la realidad más absoluta.
Elogio de la embriaguez es una
alegoría que emociona, como ya se
mencionó, por su profunda fe, es una
disposición total del ser para entregarse a una hierofanía divina, una
manifestación inmaculada de la belleza. Ser libre de resistencias, de ligeros atisbos de cuestionar lo incuestionable. Dentro del ensueño en que nos
coloca este poema, leído tal cual debe
cualquier obra de arte que se precie
de serlo, en un estado de gracia, se
escucha el canto de ángeles que moran eternamente en la frontera más
cercana al ser, el estupor de los sentidos, donqe a manera de éxtasis se escucha:

Qué pena saber que se está ebrio, sólo
hay otra pena mayor: saber que no se
está, por eso los ángeles lo están sin
saberlo, porque son ángeles ... 16
El trabajo de Luis Cardoza y Aragón
en este poema se hermana con ciertos
aspectos de propuesta estética de
otros autores; entre ellos, José Lezama Lima en el sentido de la sobrenaturaleza, lo sobreabundante; ambos
autores reflejan estas esencias de la
e
, .
,1
«1e
poetJca»
en sus obras.
En la selva prohibida, en lo sobrenatural resplandece la total afirmación
del cuerpo. 18 (Cardoza y Aragón)
La miseria escondida de este cuerpo
siniestro, hasta ayer recorrido por el
rumor de la gloria y ahora pisado y
abandonado por las hormigas del desprecio, aumenta sus gemidos pues la
noche se extiende. 19 (Lezama Lima)
En su poema en prosa Dador, Lezama Lima dedica igualmente atención
a la embriaguez, « ...y a veces dormimos mientras nuestra venture se estremece, la embriaguez y su irregular
., de Ias nu bes, ... ».20
condensac1on
En la embriaguez del Elogio de la
embriaguez de Cardoza y Aragón, se
gestan pulsiones puras que conllevan

en sí la fuerza suficiente que vibrátil
y trémula se acerca a la pasión de lo
creador y del erotismo.
... primer verso, ese que no quiere decir nada, organismo bellísimo, perfec. un momento puro. 21
to y mág1co:
Retomando la idea de lo real y lo otro
real, que inicia este ensayo, tenemos
que la embriaguez se deshace de toda
materialidad que corresponda con la
existencia de lo consciente, pero no
totalmente, deja un cordón de hilo de
lino como el de Teseo, se adentra en
el laberinto del Minotauro mas no lo
aniquila, sino se regodea con él. El
autor disloca la percepción cotidiana
de la realidad, para ir a otra sin negar
la primera
... realidad nueva que no es necesariamente negación de la realidad ni es
sólo inconformidad con el medio, con
la realidad simple, sino otra realidad
rescatada por depreciación de la primera.22
Para Cardoza y Aragón la realidad es
acción, y ésta a su vez es movimiento, cambio constante, el estatismo
agobiante de la lucidez es roto por el
abandono del ser y el cuerpo a la embriaguez de los sentidos, de las intuiciones, del pensar y el percibir, una
75

�novedad que a partir del fuego luminoso de Heráclito conduce a un lugar
común.

cierta hora, dos y dos no son cuatro ni
son siete. Sino cinco, tres o cero, o no
habrá dos y dos. 24

El azar forma una parte fundamental en este poema de Luis Cardoza y Aragón, apegado fielmente a la
propuesta surrealista donde toda lógica es deformada, dando pie a la posibilidad ilógica de la realidad partiendo desde lo onírico y lo inconsciente.
Todo lo que sube no necesariamente
tendrá que caer, todo lo que ocupa el
centro alguna vez tendrá que ser desplazado dando al traste con el logocentrismo característico de este tiempo. La embriaguez desde su naturaleza más simple nos transporta a esta
sabiduría del alma que tiene que ver
con un estado caótico, con un desorden que incluye en sí mismo un orden
que trasciende al reino de la materialidad de la existencia. Al mismo
tiempo es.te azar permite la liberación
de la angustia por la dureza de lo racional, fluye hacia un misterio que
triunfa sobre el dominio de lo tangible,
de lo comprobable, por eso «la debilidad y la fluidez hablan de la frescura
del ser, la dureza y la fuerza son amigas de la muerte, por eso todo aquello
. 1-'. , 23
que endurece, nunca tnuniara...»

Retomando el tema de la similitud o
concordancia de Cardoza y Aragón
con otros autores, está el vínculo que
une a Augusto Monterroso con este
poema. El hilo conector se ubica en
el manejo del humor y la parodia por
éste último y la embriaguez por el
primero, ambos como elementos catárticos del ser humano. La risa y la
embriaguez se encaminan juntas a un
reino donde se puede ser todavía original, el bufón y el sátiro dionisiaco
son los que están más cercanos a la
verdad centelleante de la ferlil idad
creadora. Lo surreal, lo onírico, lo inconsciente, lo erótico y lo satírico son
elementos que en un estado de embriaguez como el que propone el autor, se juntan para sacar al ser de sí
mismo (de un ensimismamiento) y
ponerlo en contacto consigo, frente a
frente, es un momento en el cual el
ser puede salir y finalmente verse.

Ella es la flexibilidad en su colmo, la
agilidad en su cima... Algún día, a
76

Ese salir de sí mismo. Sentir que nos
empujan por dentro. 25
Volviendo a y ampliando el tema de
la pasión en Elogio de la embriaguez,
se logra identificar la presencia de esta fuerza hasta el punto de riesgo de

vida o muerte. Los sentidos en estupor parecen recobrar la valentía y el
sentido del honor al dejar detnís el
miedo incapacitante, convirtiéndolo
en un impulso más que en una limitante. El embriagado se transfonna en
un guerrero por la verdad y por los
valores más sublimes como el amor y
la belleza, su pasión (color ámbar) es
placentera ante su cuerpo y ante su
espíritu, no da tregua a ningún intento
de amenguar su deseo. En Georges
Bataille y su filosofía sobre lo sagrado y el erotismo implícitos en el riesgo mortal, encontramos: «Si la unióo
de dos amantes se fundamenta en
amor verdadero, envuelve entonces la
idea de muerte, asesinato, o suicidio.
Esta aura de muerte es lo que denota
pasión. En un nivel más bajo a esll
violencia implícita -una violencia
equiparada por el sentido del individuo
de una violencia continua- el mundo
del hábito y el egocentrismo compartido, se hace presente».26 El ámbar de la
pasión y el placer en Cardoza y Aragóa
proviene del fuego que el estupor hacer
hervir en la sangre y del color del Lic&lt;J
que infunde luz al cuerpo, mas no de la
sangre de la violencia.

mente. La embriaguez hurta la guadaña del amor.27
Uno de los sentimientos más cruciales en la historia del ser humano es
el de pertenencia, esta es otra de las
alternativas que el poema ofrece. Al
leerlo se manifiesta claramente que el
autor ama profundamente la condición humana, y comprende cabalmente la trascendencia que para el ser
tiene el sentir que posee un origen común, universal donde finalmente se
encuentra con lo verdadero. Partiendo
desde uná postura cuasi surreal, donde el autor traspola el mundo consciente al mundo onírico a la manera
calderoniana cuando la vida es sueño,
brinda, a través de la embriaguez, la
respuesta al Hamlet de Shakespeare,
en Elogio de la embriaguez,
...el ntmo de Ser se transfigura en un
Estar profundo, dulcemente perecedero.
Anhelo de ser, de ser más hondamente.

Y en la Embriaguez estamos. Se es a
toda veloc1daci28

Crimen pasional comparable al del
El poeta resuelve en la embriaamante que apuñala a la amada pu guez, de una manera por demás sin
amor, comparable por lo que encierra complicaciones, este eterno enigma
de cabal, de contradictorio y de vehe- de la identidad humana.

La importancia de la música en la
construcción del poema es sin lugar a
duda uno de los elementos que afinan
y sustentan la propuesta artística del
autor. Más adelante veremos cómo
poco a poco se va gestando el canto
que culmina con el poema, sin embargo dicha música viene a definir en
gran medida el aliento en el que el
cuerpo se convierte al disponerse a
las bondades del estupor embriagador. La música suspende, por el tiempo que se quiera, a la realidad más recalcitrante. Suspende al cuerpo y lo
levanta en vilo para convertirlo al fin
en lo que ella es: música.
Ya toco con menos frecuencia el
agua, mi ligereza es sutil como la de
la flor. ¡Y por fin mi cuerpo es sólo
, . 29
mus1ca.
Esta simbología, que no es otra
cosa que el anhelo de vuelo, es una
constante en la obra surrealista de
muchos autores. El suspenderse del
suelo, de la realidad es pugnar por niveles mucho más elevados de existencia, recuérdese que las imágenes
de vuelo en los sueños por lo general
simbolizan el querer deshacerse de
algo pesado. Como lo sería la intención dentro de la embriaguez. Esta última sin la presencia de la música es
como la ausencia de alas al pretender

volar. Es por esto que el autor relaciona las figuras de ángeles con el
canto, con el estado traído por la agudeza sensual del cuerpo. Las cosas
adquieren un sentido total de claridad, la annonía del entorno y de lo
interno se presenta como un agudo
entendimiento.
Mi hiperestesia encontraba relaciones
inesperadas y razones nuevas en las
cosas más simples.
...mis sentidos se afinaron
Mi perfección sinfónica me estaba
matando.3°
En lo que podríamos llamar el segundo movimiento de este poema, el autor inicia con una serie de diferentes
perspectivas de la embriaguez a lo
largo de distintas ciudades del mundo. Empieza por Brujas, sigue por
Venecia, continúa por Caracas, se detiene en México donde llama la atención cómo en un breve párrafo sintetiza la historia más esencial y profunda del país y más específicamente de
la ciudad de México. Están los pájaros quetzales, están los números mayas, está la región transparente del aire, la música, están «Todos los colores»·11 Luego se sigue hasta su Anligua Guatemala, donde la embriaguez
77

�amalgama los colores más soterrados,
el rojo, sangre de su pueblo, negro y
verde la sabiduría que reside en el espesor claroscuro de la selva. La embriaguez en Guatemala grita por entre
la geometría de su variabilidad.
La ciudad talla a golpes la Embriaguez y la hace geométrica. Tiene forma variable siempre geométrica. 32
Finalmente el poeta termina su recorrido en New York, aquí la embriaguez es profundamente desesperanzadora, dura, no fluctúa. Pero no, el
poeta no termina su viaje aquí, sino
que se queda en París, donde la maravilla es la posibilidad de viajar a cualquier sitio sin moverse de la ciudad,
tan sólo a través de la embriaguez.
El recurso de la imagen en la corriente surrealista es claramente trabajado por Luis Cardoza y Aragón.
La image_n es un instrumento creador
y destructor al mismo tiempo, la capacidad de transmisión de un mensaje por medio de este recurso es ihmitada. Carl Gustav Jung nos legó una
clara descripción de lo que los símbolos del hombre significan para la historia del mismo. Se necesita una gran
asertividad para encontrar los elementos clave que harán de un símbolo o una imagen toda una revelación
78

asociativa para el ser. En este sentido
el autor sintetiza a la embriaguez en
una imagen simple, bella y muy cargada de interpretación: «una rosa en
la ventana». 33
El tercer movimiento del poema
se encuentra un tanto diluido entre
éste y el segundo. Sin embargo es en
este momento donde se comienza a
gestar la canción de los ángeles, como se había mencionado, y de nueva
cuenta a manera de irrupciones del
inconsciente, relámpagos o inspiraciones en imágenes, el canto se va
formando frase por frase desde el inicio con: «Qué pena saber... »,34 hasta
dar una visión completa al final como
símbolo de estar de lleno en el ojo de
la embriaguez. Dentro de este movimiento se incluye una canción de dominio popular, un canto de negros
que contrarresta la presencia del invasor imperialista:
Amapola, amapolita
dejar de ser virgen quieres
en el pico de los cisnes...35
El retrato de la tierra inmaculada que
sucumbe ante la conquista de los
«dos hombres bigotudos con uniforme del ejército francés del año
36
1870». Cardoza y Aragón sabiamente opone la fuerza de la isla cubana al

dominio de la fuerza europea. El frío
¡_Quién era ella? Mi cuerpo se hizo
que invade despiadado la calide, de
mitad protesta y mitad esperanza.
América Latina, defiende su lu1 COI
la daga de su profundo erotismo. Sin
Yo sé quién es ella.
embargo la amapola, la rosa en la
ventana es trozada en la presión del
pico del cisne, no hay manera de sal¿Si seré ángel? Ella es. Dejar de ser
varla, el poeta se abalanza sobre éste
virgen quieres. Ta, rata, ta.
pero los ángeles le detienen el impulUna
rosa en la ventana. 36
so. El canto popular se apaga lentamente para dar lugar al canto de los
ángeles que irremediablemente se Comentario
queda al final del combate, mostrando su ignorancia alegremente entona- La capacidad de asombro se recupera
con el arribo de la embriaguez. Para
da.
Luis Cardoza y Aragón la poesía
brinda
especial bienvenida al estupor
Es quizá el hecho de que la embriaguez pareciera ir perdiendo pre- de los sentidos, que no tan sólo se resencia al final del poema, para dar lu- mite a la ingesta de licor, sino va infigar a una serie de imágenes un tanto nitamente más allá y da cabida a la
difusas de la pérdida de la virginidad embriaguez por la belleza, por el
de la tierra, por lo que su autor afirme amor, el arte, la ternura, la pasión
que tienda a menguar su fuerza. Sil (cualquiera que ésta sea), la fe, la esembargo el trabajo cierra contunden- peranza, el erotismo y la música entre
temente con la eterna posibilidad de muchas otras virtudes. La gran aporreencuentro con esa tierra con ese tación de Elogio de la embriaguez al
origen, con la infinita calidez de lo mundo poético, está en esa nueva
amoroso que reside en la lucidez de posibilidad de interpretar la realidad a
través de una especie de decantación
la embriaguez.
del tiempo. para poder recobrar si no
Qué pena saber que se está ebrio, sólo del todo al menos parte del ser sensihay otra pena mayor: saber que no se ble Yamoroso que parece diluirse imestá, por eso los ángeles lo están sin perceptiblemente hacia su sitio de
origen debido a la implacable marca
saberlo porque son ángeles.
de lo temporal y lo racional. La propucMa surrealista, que en gran medi-

da apoya a este poema en prosa, tuvo
en su esencia primera una muy noble
fuerza generatriz, que dio a la humanidad la maravillosa alternativa de
asomarse al sitio de lo verdadero, lo
puro y lo mágico; sin embargo los
sistemas se encargaron de desarmar
su poder para asombrar, y fue aquí
donde pierde pisada y sucumbe. Pero
toda impresión que se hace en el alma
jamás desaparece, y el hombre siempre tendrá alma, siempre tendrá belleza, y es por esto que eternamente tendrá a la poesía «como prueba concreta de su existencia». 37

Notas bibliográficas
1

Malevich, Apuntes sobre su aventura
icárica, Ed. Fondo de Cultura EconóIO
11

12
13
14
15
16

!bid., p. 314.

17

19

Ramón Xirau, Op. cit., p. 333.
Luis Cardoza y Aragón, Op. cit., p. 297.
José Lezama Lima, Poesía completa,
Ed. Instituto del Libro, La Habana,
Cuba, 1970. p. 38.

º

!bid., p. 240.

18

2

21

S.C. Chuco, Totalidad, seudororali-

Luis Cardoza y Aragón, Op. cit., p. 298.

22

dad y parte, Ed. Joaquín Mortiz, Mé-

Ibídem.

23

Palabras de un personaje de alguna
película del cineasta ruso Tarkovsky.
Luis Cardoza y Aragón, Op. cit., p. 299.
!bid., pág. 301.
Georges Bataille, Erotism: Death and
Sensuality, Ed. City Lights Books,
San Francisco Calif, 1986. pp. 20-21.
Luis Cardoza y Aragón, Op. cit., p. 301.

xico, 1990. p. 13.
2

3

4

5

6
7

Ibídem.

Luis Cardoza y Aragón, Obra poética., Col. Lecturas Mexicanas, México, 1992. pp. 319
/bid., p. 297
Ramón Xirau, Antología, Ed. Diana,
México, 1989 p.m.
Luis Cardoza y Aragón, Op. cit. , p. 298.
Aída Sierra Torre, El encuentro de
Cardoza y Aragón con André Breton,

8

9

mica, México, 1992. p. 11.
Luis Cardoza y Aragón, Op. cit., p. 230.
Gastón Bachelard, «La poesía de la mano», Revista Biblioteca de México, No.
38, Mar/Abr, México, 1997. pp. 32-33.
Luis Cardoza y Aragón, Op. cit., p. 230.
!bid., p. 300.
Aída Sierra Torre, Op. cit., p. 28.
Luis Cardoza y Aragón, Op. cit., p. 313.

Revista Biblioteca de México, No. 35,
Sep/Oct. México, 1996. p. 27.
Luis Cardoza y Aragón, Op. cit., p. 319.
Luis Cardoza y Aragón, André Breton, Atisbado sin la mesa parla/lle.

24
25
26

27
28

!bid., p. 302.
lbui. , p. 304
3
o !bid., p. 305.
31
!bid., p. 306.
32
lbuiem.
33
!bid., p. 307.
34
!bid., p. 308.
35
Ibídem.
29

�Cuadernos de la revista

DESLINDE

MONTERREY / ENERO-DICIEMBRE / 1998

36

37

!bid., p. 314.
José Emilio Pacheco, Poesías completas de Luis Cardoza y Aragón, Ed.
Fondo de Cultura Económica, México, 1994. p. 4.

Bibliografía
Cardoza y Aragón, Luis, A111ología, Ed.
Lecturas Mexicanas, SEP, México, 1986.
Jung, Carl Gustav, El hombre y sus símbolos, Ed. Paidós, Barcelona, 1997.
Lezama Lima, José, Paradiso, Ed. Colección Archivos, México, 1988.
Morson, Gary Saúl, Bajtín, ensayos y diálogos sobre su obra, Ed. Difusión Cultural, UNAM, México, 1993.
Monterroso, Augusto, Tríptico, Ed. Fondo de Cultura Económica, México, 1996.
Vattimo, Gianni, El pensamiento débil,
Ed. Teorema, Madrid, 1983.
Xirau, Ramón, Introducción a la historia
de la filosofía, Ed. UNAM, México, 1990.

80

21

�82

Durante mucho tiempo la sensibilidad moderna privilegió el criterio de ruptura. Ruptura con el pasado,
con el tiempo presente, con la tradición, ruptura una
y otra vez. Su incansable búsqueda de estilos y formas, estando éstos desvinculados de un trasfondo
ético consistente, la condujo a celebrar lo nuevo y
lo efímero. Así la ruptura fue su dogma, lo nuevo se
convirtió en su arquetipo y lo efímero se trastocó en
su obsesión metafísica. Virtudes o prejuicios, defectos o conquistas, estos criterios explican la desmesura de sus designios y la arrogancia de sus pretensiones. En los hechos, estos criterios no expresan
otra cosa que una concepción y un sentimiento del
tiempo como experiencias de lo discontinuo y lo
fragmentario. Las transformaciones de comienzos
de siglo, a nivel de la Historia, ejercieron un influjo
decisivo en casi todos los artistas más importantes
del mundo -a pesar de haber tenido un desenlace
trágico, o porque tuvieron un devenir oscuro. Encerrada en sus categorías colonialistas y atenida compulsivamente a sus dogmas eurocentristas, gran parte de la crítica occidental se ha aferrado a la idea,
utilizando el énfasis de certezas axiomáticas, de que
tal influjo de la Historia sólo fue evidente en el arte
producido por Europa en el periodo de entreguerras.
La sum~ de los logros de los creadores de veras audaces e innovadores sugiere claramente la idea de
una auténtica revolución en el despliegue de las estructu.ras artísticas en música, poesía, pintura, escultura, arquitectura y novela. Cuando sea escrita la
historia de las ideas estéticas del siglo XX serán circunscritos el futurismo, el dadaísmo, el surrealismo,
el expresionismo, el cubismo, el modernismo anglo-

sajón, las búsquedas vanguardistas en música y ot
movimientos artísticos menos resonantes.
Lo discontinuo y fragmentario del tiempo en 1
formas estéticas se convirtió en lo homogéneo de
experiencia de la Historia. Profundamente arraig
en las instancias de la vida, los artistas de vanguardº
afrontaron la violencia de los acontecimientos hist
cos. Para casi todos ellos esa experiencia del tie
se presentó en un mismo plano existencial. Con vida
con obras asumieron y vivieron aquellos creadores
experiencia de la Historia. Y, naturalmente, hubo difi
rencias en la percepción, variaciones en las repe
siones internas y evidente diversidad en la respu
artística. Sin embargo, analizando la naturaleza de
propuestas, estudiando la magnitud de los alcances
comprendiendo el verdadero devenir de los méritos,
tiempo transcurrido ubica las obras en el lugar p
so, examina y reduce el rango de las diferencias est ·
cas y atenúa los matices morales, intelectuales y po
ticos. De esta manera las singularidades portento
de aquellos años se transformaron, plenamente ci
cunscritas y evaluadas, en una pluralidad orgánica.
reflejo de ello en el surgimiento de las formas es ·
cas puede precisarse mediante la imagen de círcu
concéntricos que se van reduciendo hasta concluir
un punto. El movimiento que los anima de la perifi ·
al centro transcurre desde los colores vivos y brill
tes hasta el negro absoluto del punto central. Pinto
poetas, escultores, músicos, arquitectos y noveli
decidieron ser modernos las veinticuatro horas del
porque el espíritu de la sensibilidad moderna se
plegaba lleno de fuerza radiante en el aire que se

piraba a comienzos del siglo. El arte que surgió después de las vanguardias conservó con éstas sus vínculos más vigorosos y persistentes, pero no por ello dejó
de tener un fuerte acento de ruptura, tampoco renunció a oponerle una actitud de tenaz cuestionamiento.
La crítica hecha por los artistas notables en el periodo de la segunda postguerra europea y los años de
la guerra fría realizó un esfuerzo sincero por establecer una distancia respecto a los creadores de comienzos de siglo, sin embargo, los resultados no fueron
verdaderamente fecundos en el sentido de elaborar un
concepto de belleza distinto. Y si el arte de esos años
encerraba una proposición moral ontológicamente válida, acaso sólo existió de modo larvario pues no tuvo
la claridad consistente ni la fuerza debida para responder a las.preguntas no calladas y angustiosas de la vida humana. Dos años antes de morir y cuatro años antes de la revuelta de 1968, André Breton concedió una
entrevista a Guy Dumur. El gran teórico del surrealismo
y uno de los espíritus más lúcidos del siglo XX dijo:
Tomemos por ejemplo el pop art; indiscutiblemente se
ocupa de los aspectos más aberrantes, más nocivos de la
civilización industrial, pero no la denuncia explícitamente, lo que nos empuja a creer que se acomoda y,
luego, a admitir que participa de ella. Semejante posición representa una regresión notable respecto la que
nosotros hemos mantenido siempre. Por sus mismos
constituyentes poéticos, al surrealismo le repugna todo
lo que, en la obra plástica, puede apelar a los desechos y
residuos.

Las palabras de André Breton señalan con claridad
incuestionable la radical mutación que ya había experimentado la sensibilidad moderna. Su rigor justiciero
también pone en evidencia la enorme distancia moral
y estética entre lo que postulaba el arte de vanguardias
y el arte que se produjo después.
Acostumbrada al imperativo de ruptura como idea
rectora en la concepción de las formas artísticas, la
sensibilidad moderna creyó encontrar innovaciones
donde sólo había derivaciones levemente ingeniosas;
y obsesionada con la búsqueda de lo nuevo quizás solamente apaciguó su ansiedad con repeticiones estériles. No de otra manera las élites gestaron la tiranía de
la moda en las metrópolis del arte y la cultura. Y el
mercado del arte impuso a sus clases propietarias y a
las sociedades subindustrializadas el criterio de lo efímero porque las modas que el mercado dominaba e
imponía se convirtieron en un negocio especulativo
que arrojaba ganancias inmensas. Sin embargo, el arte
verdadero siempre ha sabido vivir por sí mismo al
crear su propia temporalidad y al rechazar las ideas
hegemónicas. En las décadas ulteriores el advenimiento de la cultura de masas propinó un severo latigazo a la sensibilidad moderna. Reducidos sus ámbitos de acción, quebrantada su influencia moral a causa
del desprestigio mercantil, aniquilado el poder de su
creatividad y acorralada ante los espejos deforrnantes
de sus excesos, la sensibilidad moderna aclamó hasta
el hartazgo innovaciones irrisorias y exaltó perversamente las modas sucesivas que en su evanescente delirio sólo propusieron formas vacías. Así se degradó el

�impulso revolucionario del espíritu de la sensibilidad
contemporánea, se degradó hasta sumergirse en una
pálida agonía, y rodeado por una atmósfera de ironía y
cinismo desapareció del mundo de las formas puras
-y era su muerte definitiva. Si algún lector inteligente
piensa que mis anotaciones sobreestiman la magnitud
de este problema en el arte de nuestros días, yo sugiero que despliegue una mirada amplia y crítica en derredor, y sabrá advertir que muchos pintores viven
aterradoramente reñidos con cualquier noción de belleza y llaman pintura a cualquier pedazo de tela tapizado de plastas coloreadas. Y los escultores no son
menos agresivos y creen que hacen arte con un hierro
retorcido fusionado a una lámina costrosa. Acaso nunca como ahora en la pintura y en la escultura la materia ha estado sometida a tanta violencia -y desarmada
ante semejante violencia la materia solamente acierta
a emitir un grito de horror y vacío. Y no es menos
grande el problema en la música y en la poesía, basta
escuchar y leer lo que se ha producido en los últimos
años para constatar que nunca como ahora en muchos
músicos y poetas el espíritu se desgarra y gravita, enclaustrado y solipsista, en el discurso precario de las
tautologías autoindulgentes. En este sentido, la furia
ante el mundo y la impotencia ante el lenguaje acabaron desterrando, acaso para siempre, la necesidad orgánica y.la importancia existencial del canto en la vida del hombre. Esto explica, pero únicamente en parte, el agreste y pendenciero desaliño que caracteriza y
define la razón de ser de muchos poemas contemporáneos, fenómeno que se refleja inmediatamente como
un desprecio consciente, en la creación poética, de
84

cualquier idea de belleza. Al leer los poemas que se
divulgan, incluso en publicaciones especializadas qix
gozan de cierto prestigio cultural y político, ciertamente no podemos sino encogemos de hombros y
sentir melancolía ante las palabras de Ernst Cassirer
Dice el filósofo alemán: «Como en el caso del lengua,
je, las mismas formas son transmitidas de una generación a otra. Los mismos motivos fundamentales del
arte retoman una y otra vez. Y, sin embargo, todo
gran artista verdadero hace, en cierto sentido, época.
Nos percatamos de este hecho cuando comparam&lt;1
nuestras formas corrientes del lenguaje con el lengu•
je poético. Ningún poeta puede crear un lenguaje enteramente nuevo. Tiene que adoptar las palabras y tiene que respetar las reglas fundamentales de su lengua.
Pero, a todo esto, el poeta no sólo les presta un nuevo
giro sino también una nueva vida. En la poesía, las pa,
labras no son significativas sólo en una forma abstrae•
ta; no son meros indicadores con los que tratamos de
designar ciertos objetos empíricos. Tropezamos, p«
el contrario, con una especie de metamorfosis de
nuestras palabras comunes». Sereno y luminoso, EmSI
Cassirer señala uno de los aspectos fundamentales de
la creación poética, pero también indica las huellas de
lo que fue olvidado, habla, ciertamente, de lo que no
podemos encontrar en los poetas de estos años.
Las anotaciones anteriores derivan sensiblemente
hacia una breve conclusión; quizás el arte en sus ex·
presiones más celebradas y ruidosas es el signo de DI
malestar que involucra a toda la vida humana, malestar cuya profundidad no podemos vislumbrar sino p«

momentos. Es cierto: hay indicios alentadores que la
intuición capta, y la intuición percibe que no todo es
destrucción y mentira; sin embargo, la intuición sabe
que esos indicios no son suficientes para revertir el
malestar. El arte verdadero crea su propia temporalidad, siempre genera la fuerza necesaria para trascender la Historia, no para situarse más allá del bien y
del mal, sino para oponer al tiempo en que surge una
percepción poderosamente singular de la vida. El arte
verdadero ignora modas y estilos efímeros, su autenticidad lo guía naturalmente hacia la búsqueda de lo
pennanente, en contraste con las simulaciones en que
se debate el arte menor. Con el arte verdadero la conciencia experimenta saltos cualitativos en su lenta
evolución, y el alma del hombre alcanza periodos inusitados de autodesciframiento, y así las tinieblas de su
origen se disipan momentáneamente.

La redención es que no hay redención
El hombre es un error de la materia.
José Revueltas

El mal siempre ha existido pero en determinadas épocas se convierte en tema de inspiración para algunos
autores. La aquiescencia de Jean Genet ante el mal
tiene los rasgos de una elección quizás definitiva. No
es intención nuestra rastrear con pretensiones policiacas los motivos psicológicos, morales y hasta políticos
que condujeron a Genet a elegir el mal. En casi todos
los libros aquí examinados el poeta no abandona la

obsesión de mostrar el fondo criminal que determina
la mayor parte de los movimientos que acontecen en
el alma de sus personajes. Sin embargo, el mal como
pretexto literario y como elección moral tiene, en la literatura francesa, una vieja tradición que acaso comienza con Sade en el siglo XVIII, continúa con Baudelaire y Lautreámont en el siglo XIX y se prolonga
con Genet en nuestro siglo.
Reflexionar en tomo al mal, discurrir sobre el mal
y escribir cánticos que celebran el mal se han convertido en una especie de convulsión nerviosa que atraviesa el cuerpo entero de la literatura francesa moderna. Un ateísmo febril fundado en las leyes de la naturaleza opuso el Marqués de Sade al optimismo exagerado de la Ilustración; Sade pensaba que la virtud y el
vicio (es decir, el bien y el mal) son completamente
indiferentes a las fuerzas de la naturaleza; sin embargo, acabó concibiendo a la naturaleza corno otra religión; y apoyándose solitario en su delirante vértigo de
silogismos y sofismas celebraba el mal porque éste le
deparaba muchísimos más placeres que la virtud. Baudelaire y Lautreámont escribieron sus obras cardinales
en el tiempo que siguió al fracaso de la revolución de
1848. Algunos años más tarde Napoleón m, ya en el
poder, hizo de Francia una potencia guerrera y no desaprovechó motivos ni tiempo para intervenir en otras
regiones del mundo. No se necesita demasiada perspicacia para intuir que el clima moral derivado de aquella época belicista favoreció el surgimiento de dos
poetas mayores que exaltaron el mal con deliberada
insistencia. Si preferimos este enfoque es porque nos
85

�parece insuficiente la razón esgrimida por Charles
Baudelaire: «Me ha seducido mejor, tanto más cuanto
la tarea era más difícil, buscar, extraer, la belleza del
mal». Y para que no hubiese dudas respecto a su punto de partida, Baudelaire definía y entendía Las flores
del mal en estos términos: «Este libro, esencialmente
inútil y absolutamente inocente, ha sido compuesto
con el solo objeto de divertinne y ejecutar mi pasión
del obstáculo». El razonamiento parece claro y atendible pero no deja de ser insuficiente. El conde de Lautréamont, en cambio, fue más explícito: «Hay quienes
escriben para lograr los aplausos humanos mediante
nobles cualidades del corazón que la fantasía inventa
o que ellos puedan tener. Pero yo hago servir mi genio
para representar las delicias de la crueldad. Delicias ni
efímeras ni artificiales, sino que, nacidas con el hombre, terminarán cuando él tennine». En este sentido
Genet no hace nada fundamentalmente nuevo al exaltar con extremada delectación las acciones delictivas
y criminales de sus personajes; sin embargo, es necesario reconocer que Genet no hubiera podido crear nada de lo que ahora lo revela como uno de los grandes
escritores de este siglo si no hubiese elegido el mal
como núcleo generador de una parte de su obra. Los
libros del poeta tienen un lugar singular pese a que él
nunca se adhirió a las grandes causas que, incluso fracasando, no sólo cambiaron el rostro histórico del
mundo, también tornaron más complejo el sentido inmediato de la condición humana. Genet da la impresión de haber construido monumentos prosísticos a
partir de simples despojos humanos. Y también es imprescindible recordar que el fracaso de la generación
86

del poeta sumado al fracaso de las generaciones precedentes hicieron posibles el holocausto del pueblo judío, los regímenes totalitarios y otros desastres igua~
mente trágicos.

1

Para nadie es un secreto que la infancia suele ser detenninante en la evolución interior del artista. Sin embargo, la relación entre ambas está signada por la ambigüedad, pero a causa de ésta la infancia casi siempre
posee un potencial resueltamente creador. Con el
transcurso de los años la infancia en la vida del artista
se transfonna en un reservorio de experiencias emot~
vas, psicológicas y estéticas que preserva una especie
de autonomía no obstante el carácter placentero o
traumático de los acontecimientos experimentados durante los primeros años. Todos estos elementos, reunidos, detenninan la naturaleza poderosamente complejade la infancia; más allá de la memoria o del impulso
evocador del pensamiento del artista la infancia se
constituye como tiempo autónomo, y en ello no tiene
una influencia decisiva la voluntad del individuo; por
esta razón el rechazo o la aceptación que pudiera suscitar no deja de tener un efecto artísticamente fecundo. Empero, el vínculo entre el yo del artista y su infancia sufre cambios de cualquier tipo, pero también
puede suceder que aquel vínculo se mantenga inalterable; y mientras que aquellos cambios, necesarios o
no, suelen ser el resultado de una determinación volitiva, también es cierto que ésta queda como subyuga-

da a la inmediatez emocional de la respuesta del artista ante el llamado intennitente de la infancia. En este
sentido podemos decir que una parte significativa de
la obra de arte depende de las respuestas que el artista
da a su infancia. En este aspecto parece ser que Genet
no rechazó su infancia e incluso es posible que la haya
amado con ternura apasionada. Sabemos que el poeta
nunca supo quiénes fueron sus padres, la mayor parte
de sus años iniciales transcurrió en lugares de asistencia pública. Si a menudo convivió con otros niños
huérfanos y los adultos que conoció solamente encarnaban la autoridad con toda su violencia coactiva, es
comprensible que el poeta aprendiera a despreciarlos
y detestarlos con ardorosa antipatía -esos adultos eran
simples carceleros. .En semejantes circunstancias la
libertad, en su confrontación con el mundo y como
experiencia interior, se transforma en un valor absoluto -más aún si por cuestiones de temperamento el instinto descubre el placer de la transgresión en el rechazo a las distintas formas de autoridad. Pensamos que
esto sucedió en Genet, y si lo que en los primeros
años parecía una respuesta de sus instintos, con el advenimiento de la edad se transfiguró, naturalmente, en
una especie de imperativo de su conciencia.
Decía Saint-John Perse que al poeta siempre se le
ha culpado de ser la mala conciencia de su tiempo. En
este asunto Genet no podía ser la excepc\ón: ante la
sociedad de su época tuvo una actitud crítica desde el
momento en que decide asumir todos los peligros de
su condición marginal; y recordemos que el carácter
absoluto de ésta fue determinado por tres cuestiones

fundadoras: ser poeta, ser homosexual y elegir el mal.
Su pensamiento acerca de los orígenes de la tragedia y
los análisis que dedicó a la relación que la tragedia
guarda con el crimen demuestran que fue un observador suspicaz de los análisis que dedicó a la relación
que la tragedia guarda con el crimen demuestran que
fue un observador suspicaz de los elementos más
sombríos, delincuentes y criminales, de las sociedades
que conoció; y no perdamos de vista que la conducta
humana siempre fue una preocupación constante de su
pensamiento literario. Sin embargo, la elección moral
del poeta, su enigmática apuesta por el mal, también
es un elemento de juicio importante para sopesar las
cualidades estéticas de su obra. En este sentido, pensamos que el carácter absoluto de la marginalidad en
Genet podría explicar las razones por las que él rechazó cualquier modelo edificante -si es que el poeta llegó a conocer alguno que hubiera podido alertar a su
atención. Genet tenía plena conciencia de la prolongada crisis que desgarraba a la sociedad de la que fue
contemporáneo; y ante sus ojos transcurrió aquetia
época sombría, sin embargo él no quiso oponerse a su
tiempo porque no fue rebelde ni revolucionario; por
esta razón rechazó cualquier heroísmo, pues experimentaba un burdo y afectado placer al regodearse en
actitudes y gestos proclives a la abyección; y esto implicó, moral y literariamente, una celebración del mal.
Acaso Genet sólo creyó en la poesía y en el mal, y si
bien casi nada de cuanto le rodeaba llegó a desencadenar en él algún interés edificante, también es cierto
que casi siempre eligió atenerse a sus propias fuerzas,
y éstas no le abandonaron en tanto se mantenía fiel a
87

�los terribles años del comienzo de su vida. Si desde
niño el poeta vivió entre la indigencia y el desamparo,
poco extraño resulta que en sus ficciones concibiera
deliberadamente antihéroes marginales, semejantes
especímenes eran los prototipos humanos que mejor
conocía; éstos siempre suscitaban en él una atención y
una curiosidad desmedidas, y parece ser que sólo en
ellos quiso nutrir su imaginación para desplegar el arte de su prosa. Y aunque no lo experimentase como
un conflicto interior, Genet era consciente de que su
época había perdido, acaso para siempre, la disponibilidad de dar origen a la grandeza tal como la concibieron el espíritu, la sensibilidad y la conciencia de los
creadores antiguos. De su tiempo el poeta no sólo eligió lo peor, quiso, además, profundizar en ello compulsivamente: estaba decidido a devolver al hombre,
que le había desterrado de sus instituciones consagradas, los golpes necesarios para recordarle su miseria
intemporal. En este sentido, Genet confrontó al hombre europeo con una visión y una imagen que no le favorecían en absoluto; y, en efecto, colocó al hombre empleando para esto un arte literario excepcional- en
el centro desnudo de una galería de espejos, y en éstos
el hombre pudo mirar claramente el robo, la traición,
el asesinato y la cobardía que corroboraban, una vez
más, las sucesivas empresas de su Historia y los distintos rostros de su destino.
A comienzos de los años cuarenta Simone de
Beauvoir conoció a Genet, es posible que el entendimiento entre ambos no desconociera dificultades ni
asperezas, no obstante, durante mucho tiempo fueron
88

grandes amigos. Para tener una idea aproximada de
cómo era percibido Genet por sus contemporáneos,
conviene que citemos dos pasajes extraídos de las páginas que Simone de Beauvoir dedicó al poeta en uno
de los gruesos tomos de su autobiografía. Aquí está el
primer pasaje: «Sin embargo, cuando apareció en
L'Arbalete el comienzo de Nuestra Señora de las Flores, quedamos impresionados; Genet había sido visiblemente influenciado por Proust, por Cocteau, por
Jouhandeau, pero tenía una voz suya, inimitable. Era
muy raro ya que una lectura refrescara nuestra fe en la
literatura; esas páginas descubrían de nuevo el poder
de las palabras. Cocteau había tenido ojo: un gran escritor acaba de aparecer». Simone de Beauvoir acertó
en todo excepto en las influencias estéticas. El segundo pasaje, en cambio, resulta más substancioso y certero: «En la base de su entendimiento con Sartre, hubo
esa libertad, que nada intimidaba, y su común repudio
de todo lo que la coarta: nobleza del alma, morales intemporales, la justicia universal, las grandes palabras,
los grandes principios, las instituciones y los idealismos». Esta anotación tiene un valor intelectual significativo y resulta singularmente esclarecedora respecto a la actitud moral de Jean Genet. Pensamos,
además, que aporta una especie de retrato interior
porque señala dos aspectos decisivos de la personalidad del poeta; uno es la importancia incuestionable y privilegiada de la libertad y otro es el evidente
rechazo a las formas establecidas de la moral domi·
nante en aquel tiempo. Genet no desperdició sus
energías elaborando quimeras desmesuradas respec·
to al hombre, quizá porque lo conocía demasiado

bien; desconfió del hombre y de los principios y valores de la sociedad de aquellos tiempos, y suponemos
que al escribir sus libros los abarcó con una sola mirada lleno de rechazo y desdén.
En una de las conversaciones que Sartre tuvo con
Simone de Beauvoir a comienzos de los años setenta
podemos encontrar otro testimonio valioso: «No obstante, ese chico homosexual, apaleado, violado y conquistado por jóvenes pederastas, tratado casi como juguete por los duros de su grupo, se convirtió en el escritor Jean Genet. Ahí hay un cambio que es obra de
la libertad. La libertad es la transformación de Jean
Genet, un muchacho homosexual y desgraciado, en
Jean Genet, gran escritor, pederasta por elección y -si
no feliz- seguro de sí mismo. Esta transformación pudo no haberse producido. La transformación de Genet
se debió realmente al uso de su libertad. Transformó
el sentido del mundo, atribuyéndole otro valor. La
causa de· esa alteración fue esa libertad sin ayuda de
otras cosas; fue la libertad eligiéndose a sí misma, la
que hizo esa transformación». Esta observación de
Jean-Paul Sartre es iluminadora en más de un sentido
'
enfoca su fuerza reflexiva en la elección sexual del
poeta y en el poder transformador de la libertad. Sin
embargo, es necesario que centremos nuestra atención
en dos fra~es que nos dan la clave para acercarnos un
poco al enigma de la elección moral del poeta: «La
transformación de Genet se debió realmente al uso de
su libertad. Transformó el sentido del mundo, atribuyéndole otro valor». Si Genet no hubiese tenido conciencia plena de los alcances de su talento literario; si

no hubiera experimentado la necesidad de profundizar
radicalmente en el sentimiento de su libertad; si no
hubiese advertido que entre talento y libertad tenían
que surgir exigencias escrupulosamente creadoras para que ambos alcanzaran un significado más riguroso
y profundo; y si no hubiera sabido que esas exigencias
permitían el nacimiento de vigorosos vínculos de enriquecimiento recíproco entre libertad y talento, la
transformación señalada por Sartre nunca habría sucedido. De esta manera Genet configuró los elementos
más evidentes de su moral, pero esto no bastaba, hacía
falta el ademán definitivo que habría de asegurarle la
repulsión de todos; y obedeciendo al deseo de que su
condición marginal fuese realmente irreductible, dando un salto infinito dentro de sí mismo, como si hubiera querido apresar el resplandor postrero de su libertad, voluntarioso y exaltado ante la noche de su
tiempo el poeta decide su apuesta por el mal, incendio
de tinieblas, y sólo entonces en su conciencia apareció
el mundo enteramente trastocado.

II
Escribió José Lezama Lima: «Sólo existen el bien y la
ausencia». Aunque es imprescindible intuir que el
trasfondo reflexivo de esta aserción es religioso, no
obstante, también contiene un enfoque existencial y
puede, por tanto, aportarnos una idea sugerente: el
mal es completa ausencia del ser. En tomo a esta idea
habrá de gravitar la observación siguiente. Esperamos,
desde luego, que esta pequeña disertación ayude a
89

�arrojar alguna claridad, ojalá no suceda lo contrario,
sobre el tema de el mal en la obra de Jean Genet.
Si el ser puede revelarse como presencia, la ausencia, en cambio, se revela como absoluto inacabamiento del ser. Centrar en el ser es centrar en la existencia
plena. El accidente, el azar y la contingencia puede
actuar en el ser que persevera en cada instante para
continuar siendo ser, es decir, presencia que se revela
a sí misma no obstante el azar, la contingencia y el accidente. Sin embargo, el azar, la contingencia y el accidente actuando sobre la ausencia, o sobre el no-ser,
revelan, pese a todo, la ausencia en su absoluta incapacidad de ser. Conciencia de la finitud es conciencia
de la mortalidad: conciencia de la finitud sólo puede
ser conciencia del ser como presencia que se consuma
en su pleno devenir, y el ser consciente de su finitud
es el ser centrado en sí mismo aunque consciente de
estar abierto al influjo sombrío -rayo de tinieblas-del
accidente, el azar y la contingencia. La ausencia es el
ser que perdió para siempre y desde el principio su
potencialidad de ser: si la ausencia persevera en ausencia lo hace como pura negatividad. La existencia
centrada en el ser es consciente de sí misma en tanto
se descubre consciente de su propia finitud. La falla
del ser, o la absoluta caída del ser, es lo que revela la
ausencia porque no conlleva la fuerza afirmadora del
ser: de esta forma la ausencia deviene en negatividad
pura que nunca podrá resolverse en ser. Y si sobre la
ausencia· acontecen el accidente, el azar y la contingencia, sólo pueden hacerlo --en su absoluta opacidad
inerte- como pura negatividad en sí misma. Centrar
90

en el ser es centrar en la existencia como vida que se
opone a la muerte: centrar en el ser es vislumbrar b
subjetividad actuando como ser que se preserva a lil
mismo en su aspecto de materialidad e inmaterialidad:
en la muerte el ser deja de perseverar y la subjetivicb!
que suele impulsarlo a existir se convierte en ausencia; la inmaterialidad de lo subjetivo desaparece en d
devenir ya agotado de la materialidad del ser que se
convierte en materia inerte, es decir, en finitud.

yectarse _en el mal por el mal mismo, son reflejo de un
reflejo que en espectro se disipa. Lo.paradójico en Genet es que su arte acaba centrando en el ser a partir de
la negatividad pura de sus personajes: y el ser que nos
revela es el ser de la poesía pero ya desligado enteramente de los personajes que lo suscitan. Sin embargo,
el genio del poeta es el que transfigura esa pura negatividad en triunfo del ser y del espíritu.

En este sentido, ·10s personajes de Genet esllÍI
muertos, o mueren, no obstante que parecieran est
vivos porque sus actos no revelan el ser como absoluta capacidad afirmadora del bien: este es infinitame
presencia activa que deviene llena de fuerza afirma
ra: las criaturas de Genet nunca podrían ser afir
ción por efecto de un encuentro de dos negatividad
espejismo dialéctico. Lo absoluto del mal en los pef
sonajes genetianos es la absoluta ausencia del ser por
que son pura negatividad incapaz de actuar a trav'
del bien aprehendido como consumación del ser en
potencialidad asertiva. Los personajes de Genet
pueden entenderse sino como fallas del ser, o co
absolutas caídas del ser, porque su negatividad no
vela otra cosa que su incapacidad para existir medi
te la fuerza afirmadora del bien; son el simple dev
accidentado que nunca tendrá capacidad para afi
se en el ser puro: por esta razón el accidente es la n
ma de su negatividad, y al no poder afirmarse en
bien no tienen plena conciencia de su finitud, ni pu
centrarse en el ser que se afirma como potenciali
generadora de vida: son el mal que sólo acierta a

111
El desbordamiento del fascismo, la guerra civil española, la segunda guerra mundial, la ocupación de
Francia por las tropas nazis y la independencia de Argelia, que en los hechos dividió al pueblo francés, fueron acontecimientos que no tuvieron mayor relevancia
en la vida de Jean Genet. Acostumbrado a vivir del
robo y la prostitución el poeta hizo de la extraterritorialidad la única patria posible: errante ante la noche y
el día y sin decir este lugar es mío Genet creó, sin embargo, la temporalidad que su obra precisaba, y decidido a descubrir el poder de las palabras hizo del espíritu el territorio propicio en el que los actos imaginarios y reales conquistaban finalmente un signjficado
profundo. Si en su conciencia y en su alma tenía los
recursos intelectivos y emocionales que habrían de
descifrar las respuestas que le exigieron el mundo y la
vida, ser francés no significó gran cosa para el poeta.
Genet se enamoró de todos los muchachos que quiso
enamorarse y conoció la fortuna de haber sido amado
por algunos de ellos, pero la experiencia de la tierra

natal apenas pudo hacerse tangible en su espíritu como la penumbra crepuscular de una lejanía melancólica; sin embargo, en esa lejanía el poeta vislumbró,
mediante ráfagas centelleantes, el sentido creador del
lenguaje, el enigma de la hennosura y el significado
existencial de la poesía. Y aunque haya nacido en París, en esta ciudad aprendió a vivir en unos cuantos
rincones lóbregos y fríos, lugares no demasiado distintos de las celdas que el sistema judicial francés le
asignó en varias ocasiones. Acaso estas circunstancias
personales dieron origen a las razones por las que el
poeta se negó a participar en la Resistencia, como sí
participó su amigo Jean-Paul Sartre.
En un momento Genet ignoró la Historia porque
sabía que aquellas guerras eran consecuencia natural
del fracaso de las estructuras políticas, morales y económicas que por el solo hecho de existir le habían
desterrado de facto. El rostro inmediato de la Historia
se ofreció ante los ojos de Genet como un paisaje de
destrucción, muertos, víctimas, asesinos libres, hambre
y bancarrota moral. En la vida del poeta la experiencia
de la Historia no adquirió, ni remotamente, las fonnas
confusas de un dilema moral; Genet ignoró aquellas ruinas con exquisito desdén, pero ejerció, al mismo tiempo,
su libertad de hombre y asumió el compromiso de atender con lealtad absoluta las exigencias de su vida interior; y ello implicó, fundamentalmente, continuar su
existencia de siempre, aunque sin renunciar a la conciencia de que habría de empeñar todas sus fuerzas en
resolver cada uno de los problemas que su genio literario le estaba formulando.
91

�Ciudad hechizada
Aun en nuestros días, el poeta ha buscado la comunicación como ha podido. Si a veces se ha visto obligado a andar, como los místicos, fuera de este mundo, o si se ha
arrojado al áspero combate con el cuerpo y al final de su
penosa búsqueda ha encontrado el silencio, 110 nos apresuremos a co11denarlo. Antes bien debemos expresarle nuestra gratitud por haber intentado, en medio de mil dificultades, se,vir hasta el último momento ineludible a ciertos valores cuya ausencia haría perder a nuestro mundo toda
esencia huma11a.

Giorgos Seferis

I
Hacia finales de los años treinta Genet comienza a trazar con originalidad y fuerza lo que poco tiempo después se convertiría en una escritura realmente inconfundible. El poeta empieza a escribir en la prisión de
Fresnes, y lo hace hambriento, solo, pobre, triste.
Nuestra Señora de las Flores es su libro primero. Esta
obra es un prodigio de desorden estético y lirismo incandescente. La imaginación del poeta se acerca al
objeto de sus temas como una cámara de cine que registra los orígenes de su mundo. Aunque la intención
del artista fue abrir los vasos comunicantes del lenguaje para dar forma verbal a su incesante energía lírica, el Jean Genet encarcelado en Fresnes se obstina en
articular su discurso en los esquemas de las formas
narrativás. Desde el comienzo hasta el final del libro
la obstinación del poeta construye diques detrás de los

cuales las imágenes y el lenguaje bullen, efervescen,
crepitan, reberveran. Tenemos la impresión de que
Genet lucha en contra de sí mismo para dar coherencia artística a sus poderosos elementos emocionales.
Se desbordan las imágenes y el todo se vuelve ina~~
ble porque la substancia afectiva que los impulsa es
implosiva. Esta tensión no deja de proyectarse en los
tonos hiperbólicos y en los tintes caricaturescos que
nuestro poeta ha utilizado para concebir y dibujar sus
personajes: Divina, Miñón, el soldado Gabriel y
Nuestra Señora. No deja de ser inquietante que un artista como Genet haya preferido dar contorno verbal a
sus obsesiones mediante la invención de personajes literarios, como si no hubiera querido acceder a la síntes~
del poema. Y recordemos que el poema es, como dice
José Lezama Lima, el espacio privilegiado del lenguaje.
La escritura de Nuestra Señora de /,as Flores es exuberante y anárquica porque el poeta ha querido condensa
en su obra primera el mundo habitado por sus pasiones
violentas. Y aunque se obstine en dar a sus irradiants
registros poéticos una textura narrativa no del todo errónea, Genet finalmente consigue que el lenguaje destelk
con toda su fuerza reveladora.
Divina es la osamenta calcárea en donde encama y
se evapora el encanto decadente de un homosexual
que nunca será mujer a pesar de los afeites. Delirante
y lánguido, Coulafroy vive como una especie de destierro el drama de sus días y sus noches. Asume hasta
la náusea el pathos de su destino. La intuición brumosa de que el desastre lo persigue, emerge esporádicamente en su mente pragmática. Divina presiente que

el caos puede destruir su vida pero no se rebela. Todos sus é!mantes lo ven como un simple objeto para el
deleite y para otras cosas. El adolescente ladrón y
asesino, Georgui-el semental-negro y Miñón lo utilizan y explotan porque así conviene a sus intereses de
homosexuales mantenidos. Y no obstante, abyecto y
lujurioso, Divina le abre la puerta estrecha de su buhardiUa. Sabe que nada les puede negar: es un travestí
demasiado sexista y ha introyectado su script de mujer-caricatura tan profundamente que sólo se percibe
vivo entre el ombligo y los muslos. En este sentido,
Coulafroy únicamente podría existir a través de la carne de sus amantes, sin embargo, éstos resultan impalpables si Divina no los integra en su caos como fragmentos intercambiables.
Tan complejo es el mundo que Genet ha intentado
volver accesible a nuestro pensamiento, tan abrumadora es la cantidad de emociones y sensaciones que se
ha propuesto descifrar y tan intrincada es la gama de
los caracteres humanos que ha pretendido hacer incidir en esta obra, que trágicamente se vio obligado a
inventar marionetas y no personajes literarios, máscaras turgentes y no héroes de novela. Los personajes de
Nuestra Señora de las Flores sólo parecen factibles,
como ficciones, mientras se desenvuelven en situaciones extremas como el amor y la infamia, el instante y
la eternidad, la locura y la clarividencia, lo sublime y
lo grotesco. Sus vidas, continuamente accidentadas,
siempre están expuestas a la energía disgregadora del
azar que da origen a la tragedia. Estos caracteres humanos propician horror y ternura porque actúan bajo

el poder envolvente y acerbo de las situaciones gobernadas por el humor negro.
La turbulenta ciudad que Genet ha levantado en su
espíritu para escribir una obra como Nuestra Señora
de las Flores es acaso una de las creaciones más ambiciosas y arriesgadas de su conciencia. Si esta es la
responsable de todo lo que acontece oculto y evidente
entre sus muros, su imaginación vigorosa emerge como un viento que recorre iluminando unas regiones y
oscureciendo otras. De esta manera el artista cambia
perpetuamente la materia vertiginosa de su mundo. Lo
cual es posible porque la palabra de Genet logra conquistar significados proteicos, pero no cometamos el
error de pensar que estos significados funcionan como
esencias inmutables. Si la palabra posee autonomía
emocional, su energía significante cambia de inmediato al entrar en contacto con otras palabras, y se transforma incesantemente mediante las imágenes. El espléndido fluir de las imágenes pone en movimiento
las estructuras verbales básicas y éstas desencadenan
la carga afectivo-emotiva de la palabra. Las palabras
se convierten en unidades sensibles que se articulan
inagotablemente en un proceso exuberante que busca
una suerte de síntesis superior y absoluta en la que
confluyen emoción y hermosura. Si la hermosura suscita emoción, reflexiona el poeta, mi emoción tiene
que invocar a la hermosura. En la palabra se desarrolla un conflicto: el sentido del sonido y el sonido del
sentido se revelan mediante la tensión que su encuentro propicia; este conflicto es el que impulsa a la palabra a descubrir y proyectar toda la fulgurante fuerza

�emotiva que la hace vivir. La palabra suena, la palabra
canta, la palabra nombra, la palabra quiere, la palabra
desea, la palabra piensa: la palabra crea. La palabra
señala una cosa y la cosa existe, la palabra designa un
objeto y el objeto vibra: la palabra del artista nombra
al mundo. Este acto se verifica en dos planos de subjetividad. A nivel de subjetividad primaria, el accionar
cognoscitivo de la palabra se despliega como un proceso escrupulosamente intelectual en el que participan
la voluntad objetivante y la capacidad afectiva del logos. A nivel de subjetividad secundaria, la acción sensorial de. la palabra se desarrolla como un proceso enteramente físico y químico en el que participa la capacidad cognoscitiva de las emociones y las sensaciones. El acto de nombrar, para ser verdaderamente
creador, debe convocar e involucrar las facultades especial izadas de la conciencia y la sosegada acuidad
del cuerpo. El acto de nombrar empuja al hombre a
obtener el mayor rendimiento de las complejas y enigmáticas funciones de su conciencia y de su cuerpo. El
acto de nombrar al mundo es una experiencia profundamente ontológica: conduce y somete al hombre a
una tensión extraordinaria de su ser entero, y así descubre que es consciente de sí mismo: hace que al silencio del no-ser oponga el sonido de la palabra. El
acto de nombrar es el acto en el que el animal humano
descubre la distancia infinita que se extiende entre su
grito inarticulado y el fenómeno que lo desencadena.
En el acto de nombrar el hombre asume la conciencia
trágica de la distancia irreparable entre el no-ser y el
ser: es el acto que lo impulsa a escrutar exhaustivamente el' espacio en el que lo invisible pugna por co94

bra amenazadora de un cielo tempestuoso. Los temas
cardinales de esta obra tenían, en consecuencia, que
afectar regiones sensitivas de su vida interna. Sin embargo, hay maestría en el manejo de los recursos expresivos, esto es evidente por una razón: la asidua desesperación del poeta, aunque deje su rastro fulgurante en varios pasajes de esta obra y despliegue al mismo tiempo la dramática elocuencia de su poesía, como emoción autoconciente se percibe de todos modos
atenuada. La poesía se incorpora como una verdad autónoma y aunque corrientes subterráneas poderosas la
aten a la vida, ésta no es suficiente para explicar confiadamente su rostro proteico y relampagueante en el
11
mundo. Y siempre elusiva al poder petrificante de la
Tiempo después escribe Milagro de la Rosa. Este li- palabra, esta poesía . derrama latidos vertiginosos y
bro no es solamente ficción literaria, es la asunción de centelleantes más allá de las apariencias inestables. Y
la biografía del poeta a la categoría de arte. Lleno de aunque la mueven claros impulsos sacralizantes ante
una tensión emocional que no quiere proyectarse me- la muerte, no cede por completo a esta oscura tentadiante superficies tersas, persiste el mismo aliento ción: prefiere someterse a las exigencias cegadoras
desmesurado. Los personajes de Milagro de la Rosa del amor. La verdad de Genet pretende abrir fisuras en
están demasiado dentro de la vida del artista: no ven- el mundo tangible: los temas no cambian, son indescidos por el tiempo, unos muchachos se agrupan tur- plazable~ y obsesivos: la pasión homosexual, la traibulentos y veloces, desde el pasado irrumpen con in- ción, el asesinato. El artista no ha querido recurrir a
jurias y declaraciones de amor, a través de los espec· otras materias, sin embargo, sus arquetipos se yerguen
tros fugitivos entregan el rumor de sus cuerpos sudo- menos inverosímiles, como presencias literarias y corosos, de día y de noche acompañan el pensamiento mo elementos biográficos tienen el substrato emociodel poeta. Esos cuerpos precozmente confinados a la nal que le permite desplegar más nítidamente las fuerpenumbra carcelaria son las bellas formas violentas zas que lo habitan. Y lo que en su espíritu fluye como
que mantienen vibrantes las palabras de Genet, son sombría incandescencia, se transfigura en canto.
los cuerpos que conoció en Mettray y en Fontevraul~
Entre la primera palabra y la frase final de Milagro
son los cuerpos de los muchachos que adoraba entre
las sombras. Y dejarán durante mucho tiempo la som- de la Rosa existen y mueren los personajes que permi-

nocer lo visible y lo orienta, al mismo tiempo, a crear
las voces de lo visible y lo invisible. El acto de nombrar al mundo es el acto que hace nacer en el hombre
la dramática necesidad de intentar anular la lejanía
que lo aparta irrevocablemente de la naturaleza y el
cosmos: es el momento heroico en el que experimenta
su conciencia como un eterno destierro. En Nuestra
Señora de las Flores la palabra se yergue deslumbrante y prístina por encima del desastre atribulado que la
ha impulsado a dar cuenta de su verdad irreductible.

ten a Genet crecer interiormente, es decir, recobrarse
como hombre aunque a menudo asegure, con ironía
involuntaria, que nunca lo ha animado ningún deseo
de reivindicación personal en el momento de la creación artística. El poeta conoce a sus personajes profundamente: llenos de ternura se enamoran y ahítos de
violencia por cualquier motivo se golpean hasta querer matarse. Estos muchachos viven así la naturaleza
definitivamente marginal de su pasión adolescente.
Despreciando las migajas de la sociedad, burlándose
del trabajo asalariado y rechazados por la opulencia
burguesa, estos adolescentes pronto descubren que el
amor y la muerte son las instancias extremas en que
habrán de fundamentar sus palabras y sus actos mientras sigan prisioneros. Espontánea y terrible, la vida
les entrega la clara intuición de sus destinos, la abrumadora conciencia de sus pasos sobre la tierra y el
tiempo limitado de sus esperanzas. La embriagadora
belleza de estos personajes, exigencia laboriosa en
que el poeta recrea su pensamiento, toma más trágica
la pasión que celebra. Sin embargo, el amor y la hermosura están prisioneros. La única libertad que conocen Jeannot, Divers, Botchako, Rocky y Villeroy apenas consigue ser verdadera en el momento efímero
del encuentro sexual, libertad de dos espasmos enlazados, libertad de dos soledades que se encuentran.
Amenazada por las circunstancias peculiares en que
se desarrolla, esta libertad se inventa a sí misma a través de los cuerpos, el espíritu obedece al cuerpo, espiral de llamas que se anudan, el cuerpo se contempla
en el espíritu, noche que al mirarse no se nombra. Evidentemente, no es capaz de proyectarse más allá del
95

�tiempo que la hace posible: una vez concluido el acto
de amor, la mirada percibe que las paredes y las rejas
se elevan compactas de asfixia y opresión. Y no obstante, la libertad de este amor que atormenta en demasía a Genet, pensamiento recurrente de su literatura,
no es otro fenómeno que la dramática asunción de la
vida en las entrañas de un mundo socialmente descartado.
«Mas que obsesionarme él a mí, obsesionaba yo a
Harcamone. Quería ayudarlo. Tenía que triunfar. Era
preciso que vigilara, que reuniera su fuerza como se
reúne u11a jauría. Había de alimentarse para no tener
un cuerpo débil. Velaba por él, tensaba mi espíritu. Lo
ponía tenso. Olvidaba lo que no era Harcamone y su
fuga fuera del mundo sensible. No reconocía ya los
ruidos que anuncian al auxiliar portador del chusco y
del rancho. Por fin, la cuadragésima noche, tuve la revelación en mí de la celda de Harcamone. Se levantó.
En camisa, se dirigió a la ventana. Me parece aún que
durante su marcha todo su ser aullaba. Se calmó cuando, encaramado en el reborde, tuvo el cielo sobre el
rostro. Evadido de su noche, ·tuvo un gesto nuevo y
cándido para mear. Un trueno estalló en mí cuando vi
a ese dios que se ignoraba apenas, escurrirse el sexo
sin oír la llamada que le gritaba una voz que yo oía.
¿Sabía él que las flores, los bosques, las estrellas, los
mares, las montañas, recorridas con su paso musical,
estaban ebrios de él? La luna daba de lleno, la ventana
estaba entreabierta, a una campiña pálida de espanto.
Temblé porque se ese.apara por el muro entreabierto,
porque llamara en su auxilio a su doble de las estrellas
96

y porque el cielo se comprimiera en la habitación pam
arrancarlo de ella ante mi vista, a su doble del mar y
porque el mar acudiera.»

111
Querella de Brest no es un libro interesante desde el
punto de vista poético. Otras preocupaciones intelectuales y otras exigencias formales impulsaron a Genet
a escribirlo. Quizá fue más intenso el deseo de sondear exhaustivamente ciertos problemas de la psicología humana que mantenerse fiel a su condición de
poeta. Encontramos comprensible, en cierta medida,
que Querella de Brest no puede suscitar la fascinación
espontánea de otras obras menos ambiciosas. Si el artista ha creado todo un libro para acercarnos conscientemente a Querella; si ha decidido no escuchar la voz
inquebrantable de sus intuiciones permanentes; si ha
determinado utilizar el lenguaje de manera inesperada
para entregarse a complejas exploraciones de la psicología homosexual; si ha elegido no dejarse conducir
por el rasgo más arrebatador de su temperamento; estas razones son suficientes para ayudamos a disminuir
la distancia que nos aleja de Querella de Brest. Genet
quiso reunir en una sola presencia literaria las cuestiones que durante mucho tiempo fueron motivo de apasionada curiosidad intelectual. Aunque guarda innumerables rasgos y semejanzas con otros personajes
genetianos, Querella tiene, sin embargo, el extraño
atractivo de los monstruos que saben vivir rodeados
de una atmósfera silenciosa. Quizá por esto Querella

es el héroe más solitario de nuestro poeta. Es sigiloso
pero no posee la gracia, el instinto y la astucia de Stilitano para manipular a los amigos y hacer que lo admiren. Le gusta ser penetrado pero no es proclive, como
Divina, a los desplantes melodramáticos ni tiene tampoco las ocurrencias geniales que lo definen. Asesina
a sus amantes pero no le interesa la crueldad inconsciente (Nuestra Señora). Desconfía del amor pero en
el auge placentero de la posesión no se siente libre de
pronunciar las palabras tiernas que su amante le inspira. Su conciencia de la muerte es refractaria a las
mentiras pero carece del aura trágica que toma más
desgarradora la hermosura de Harcamone. Es bello
pero no irradia la costrosa energía sexual de Miñón.
Querella es consciente de su soledad pero no se rasga
las vestiduras en situaciones de peligro.
Ráfagas de oscuridad y de niebla desplazándose a
velocidades insospechadas convergen en la soledad
absoluta del marino. Y no obstante, posee un resplandor indestructible, es como una forma de fijeza encendida, es el lugar en el que se originan sus impulsos
primordi.ales. Este resplandor amenazante es el que
gobierna el pensamiento criminal de Querella, es la
fuerza que lo arrebata en sus búsquedas sexuales, es la
música desolada que le acompaña en sus dilatados
momentos de introspección, es la energía inmaterial
que en el deseo y el crimen se despliega para que su
cuerpo y su alma coincidan en un solo movimiento
perfecto. A causa de esto tiene la aterradora astucia de
las criaturas que no cometen errores, el precursor de
cada una de sus acciones es un cálculo silencioso -su

reposo es la mansedumbre de los monstruos que se saben invencibles. Rodeado de niebla, Querella nos dice: el crimen perfecto sí existe. Y de inmediato se aleja imperturbable entre las sombras, se sumerge poco a
poco en su materia: la noche. Miramos su rostro: los
rasgos eran inescrutables. Miramos sus ojos: ninguna
emoción los animaba. Querella sí habría podido ofrecer razones y ocasión para que Genet desplegara el arte de su poesía refulgente, pero a fin de cuentas no
quiso hacerlo. El hermoso marino que desciende la
noche y la niebla es demasiado astuto para cometer
los errores que conducen a los interrogatorios policiacos, a los procesos judiciales, a la muerte en la guillotina. No sintiendo ninguna inquietud significativa,
Querella se mantiene libre a pesar de sus crímenes,
gobierna como un monarca en el mundo que ha elegido. Su existencia tiene sentido si conquista uno por
uno los deseos que formula su resplandor interno. Detrás de la audacia tenebrosa de sus acciones casi siempre
palpita la irradiación despiadada de una fría previsión.
Enamorado de su arquetipo perfecto Genet tenía
que pensar en un desenlace que no pusiera en peligro
la coherencia intelectual de su obra. Y los crímenes
del marino quedan impunes. Es indispensable, caviló
el poeta, que yo no emplee ninguna violencia contra
mis obsesiones. Y Querella acepta que el policía sea
su amante. Para que mi héroe sea digno de las tinieblas que lo han engendrado, siguió cavilando, debe
cometer un acto glorioso, algo que lo llena de cálida
extrañeza ante su alma. Y el marino quiere sentirse invencible, lo que hace falta es un gesto aterrador y des97

�lumbrante de libertad, su cálculo no debe fallar, es necesario que el sentimiento de invulnerabilidad sea absoluto, y ejecutando un solo movimiento que habrá de
definirlo ante la tierra y el cielo, Querella decide, ex~
tasiado, corresponder aJ amor del oficial del navío que
habrá de alejarlo de los muelles de Brest. Ciertamente,
en este libro de Genet hemos echado de menos la poesía que generosamente nos ha entregado en otras
obras suyas, sin embargo, descubrimos al mismo
tiempo que el marino criminal es la creación literaria
en la que ha volcado toda la fuerza delirante de su espíritu y la pasión tenebrosa de sus sueños.

IV
En Diario del Ladrón advertimos esa ambición estimulante y silenciosa que gravita en el deseo de muchos artistas: incorporar aJ acto creador los elementos
circunstanciales de la propia biografía y convertirlos
en arte por medio del lenguaje. La vida como pretexto
literario, la vida como escritura. Observarnos en esta
obra que Genet no abandona la angustia recurrente de
proporcionar a sus personajes la consistencia de monumentos graníticos. Stilitano, Roger, Java, Armand y
Robert son entidades literarias tan específicas que
cualquier lector puede imaginar que de noche aún vagan por las zonas clandestinas de París y Amsterdam.
Nuestro poeta los ha cincelado con amplios golpes de
amor y lujuria, son las esculturas que ha tallado apasionadamente para que lo acompañen después de
muerto. Genet observa a estos personajes desde el
98

nitivamente el impulso transgresor de sus propuestas?
fondo no siempre esclarecido de sus almas de crimiEl esteta de lo marginal, ¿había llegado a un momento
nales. Los ha creado desde el substrato caliginoso de
de
su vida en que cualquier búsqueda, como exigencia
sus instintos homicidas hasta la piel resplandeciente
del espíritu, se torna ociosa y estéril? El poeta deslumdonde se refleja, eterno y fugaz, en busca del abrazo
brante, ¿-se había resignado a la conciencia insoportacamarada y la ternura cómplice. Sin embargo, es comble de que ya había escrito lo más importante? El mopletamente ingenuo pensar que el artista se ha preocur.alista,
el esteta y el poeta habían llegado a un periodo
pado por comprender y designar su mundo con la mirada y el pensamiento de un novelista. Genet elige el de sombría circunspección: la audacia de otros tiemdiscurso narrativo porque éste le aporta el movimiento pos se hallaba en retroceso. ¿Acaso había dejado de
de las formas a través de las cuales consigue traducir y existir bajo el peso muerto de la experiencia y la
apresar ráfagas de su poesía. No podemos esperar que maestría? Podemos descubrir la explicación en el triDiario del Ladrón sea un discurso coherente según las buto que todo hombre debe pagar al tiempo: la vejez.
normas de la novela. Observamos, en efecto, desart~ Diario del Ladrón fue realizado con el propósito de
culación en los temas y en los desarrollos, también se recobrar del pasado, para materializar en formas esperepite, aunque en menor medida, el maravilloso desor· cíficas, un tramo de la juventud del poeta que continuaden estético de su obra primera. Las estructuras verba- ba inexplorado y remoto en su espíritu. En otros térmiles son desiguales en su duración. El desbocado fluir nos: esta obra abarca extensos momentos de su vida que
de las imágenes no permite que Genet se vea obligado ante la palabra seguían vírgenes. El autor quiso convoa respetar el orden cronológico de los acontecimien- car aquellos recuerdos que aún solicitaban de su memotos. El ritmo con el que se presentan las reminiscen- ria una atención poderosamente emotiva. En esos años
cias no siempre obedece al imperativo de la precisión Genet abandona Francia de modo temporal, pero de ese
histórica. La exposición de los temas sigue el pulso lugar preservará el idioma. El lenguaje será siempre, no
entrecortado de la inspiración y los frecuentes cam lo olvidemos, la tierra infinita de su espíritu. Nuestro
bios de ánimo. Los recursos estilísticos son múltipl~ poeta recorre algunas ciudades de Bohemia, España,
y se despliegan en diversas temperaturas emocional~ Holanda y de otros países. En Barcelona la mendicidad
y en variadas texturas prosísticas. Podemos decir, en Ylos amoríos vergonzantes son las reminiscencias hacia
este sentido, que Diario del Ladrón es una obra abierta. la\ que enfoca el poder alumbrante de su pensamiento
no por la diversidad de las interpretaciones posibles sinO creador. Diario del Ladrón es un libro de la nostalgia
aunque la melancolía no sea una emoción persistente. Es
porque no se ciñe a una sola arquitectura verbal.
extraño que Genet recuerde su época de limosnero en
Genet escribió esta obra en una época peculiar de tierras españolas sin que se le perciba invadido por un
su vida. El moralista heterodoxo, ¿había agotado defi. ~ntimentalismo hiperbólico y plañidero. La mendicidad

fue como una especie de ascetismo, versión singularísima de su concepto cambiante de la libertad. La miseria y el desamparo acaso templaron su espíritu para
conducirlo al encuentro de regiones ignoradas dentro
de sí mismo, lo orientaron hacia la búsqueda de una
exigencia interior que guardaba una relación directa
con el aparente despojamiento de cualquier atadura
material. Quizá pensaba que el alma del hombre conquista la verdadera libertad en la miseria y el abandono. Este rasgo de la libertad de Genet, por las pretensiones vagamente místicas que encierra, se erige como
un movimiento secretamente opuesto a su inveterada
predilección por el mal. En la humillación absoluta
'
reflexiona el poeta, mi alma es invulnerable, las injurias del mundo no me alcanzan, soy absolutamente libre: me elevo por encima de lo humano. Sin embargo,
habituado a regir sus días ardientemente terrenales
mediante rupturas abruptas y continuas, decide viajar
a Amsterdam, en esta ciudad vive del robo del tráfico
de drogas. En Brno conoce a Michaelis, joven músico
callejero con el que vive un romance fugaz, lo induce
al rubo no sin proporcionarle las debidas instrucciones
para asaltar a los individuos con quienes ejerce la
prostitución. Diario del Ladrón es un objeto verbal
consciente de las limitaciones del arte literario: cuando se ha recorrido la mayor parte de la vida quedan
pocas razones para crear una obra de aliento tormentoso. La maestría también se advierte en el manejo de la
ironía y el sentido del humor, sin embargo, la vida había
perdido irreparablemente el cálido esplendor envolvente
de las épocas mejores, y el poder de la palabra, aunque
continuara siendo un aliado incondicional, ya no tenía la
99

�vehemencia y la osadía del principio. Genet estaba
harto de un tiempo que había dejado de ser clamoroso
y rutilante, pero miró hacia adentro y encontró que
podía recobrar de los años perdidos las oscuras aventuras y los turbios extravíos de un muchacho que vivía
enamorado de los hombres bellos y del crimen.
Por la gravedad de los medios, por la magnificencia de
los materiales utilizados para acercarse a los hombres,
mido hasta que punto el poeta estaba lejos de ellos. La
profundidad de mi abyección lo ha forzado a este trabajo de presidiario. Ahora bien, mi abyección era mi desesperación, y la desesperación la fuerza misma -y al
mismo tiempo la materia para abolirla-. Pero si la obra
es la más bella, la que exige el vigor de la mayor desesperación, era preciso que el poeta amara a los hombres
para emprender semejante esfuerzo. Y que triunfase.
Está bien que los hombres se alejen de una obra profunda si ésta es el grito de un hombre hundido monstruosamente en sí mismo.

sencadenan el drama y la tragedia. Siendo invisibles,
desatan lo visible. Con insistencia monótona el poeta
recurre a estas fuerzas de lo proscrito: son energía
subterránea que mantiene vivas a complejas estructuras literarias. Son los símbolos fundacionales de una
sensibilidad y una conciencia enamoradas de su singularidad irreductible. La triste persistencia de estos
símbolos acaso explica el poder seductor y la respuesta repulsiva que suelen provocar las obras de Genet
Consecuencia de ello es que al poeta se le rechaza, se
le ignora, se le desprecia; estos sentimientos y reacciones proceden de una percepción moral determinada. Lo que no comprenden los enemigos del artista es
que su juicio moral también funciona como una bruma que les impide discernir toda la poesía que hay detrás de las presencias míticas elaboradas por el poeta.
Los grandes momentos de muchas obras literarias serían inconcebibles si no hubieran asimilado el vigo~
so hálito de las creencias mitológicas; numerosos libros no existirían como los conocemos si no hubieran
sido inspirados por las ráfagas ancestrales de los mi·
tos.

Catedral sumergida
El arte 110s proporciona una descripción ideal de la vida
mediante 1111 proceso alquímico; convierte nuestra vida empírica en la dinámica de las formas puras.
Ernst Cassirer

· En la obra de Jean Genet la pasión homosexual, el
robo, la traición y el asesinato poseen el relieve de las
presencias míticas. Son las fuerzas subjetivas que de100

Despojado de sus mitologías acerbas, Genet no hu•
biera podido crear casi nada. En este sentido, lo que
suscita reproches y provoca discusiones es el carácter
francamente inmoral de sus símbolos. Como sinónimo
de increíble y desmesurado debe ser entendido lo mi·
tológico en nuestro poeta. Orgulloso de su inteligencia
fabuladora y absolutamente seguro de su genio poético, Genet otorga, sin embargo, a sus presencias míticas la categoría de simples verdades personales. Los

mitos en la vida contemporánea son, en cambio, mentiras que funcionan como verdades incontrastables,
son creencias compartidas pasivamente por sociedades enteras. Los elementos simbólicos en el arte de
Jean Genet guardan una relación directa con las facetas lumihosas y las aristas sombrías de su temperamento. Es necesario descubrir el origen de semejantes
símbolos en sus afinidades electivas. El poeta, dice
Elías Canetti, es el guardián de las metamorfosis. Estas construcciones literarias tenían un significado casi
sagrado en la sensibilidad de Genet y despertaban, al
mismo tiempo, una atención escrupulosa de su conciencia creadora. Así como los símbolos se repiten
una y otra vez, a la manera de las frases obsesivas de
una partitura musical; las metamorfosis, en cambio,
son irrepetibles y cumplen una función especializada.
Evidencia de esto es que nunca dejaron de ejercer una
atracción irresistible sobre nuestro escritor. Si Genet,
al describir sus metamorfosis, no hubiese vislumbrado
la profundidad fenoménica de la que emergen, si no se
hubiera preocupado por mostrar el plano existencial
en que son captadas, si no hubiese advertido la fuerza
creadora que desencadenan en el lenguaje, si no hubiera percibido las oscuras y raudas ramificaciones
psíquicas que las animan, su arte prosístico sería inexorablemente distinto.

el robo, la traición y el asesinato se transfiguran en
anécdotas a partir de las cuales el poeta elabora metamorfosis. Sin semejantes símbolos no habría metamorfosis. Y sin metamorfosis no tendría el poeta razón de justificarse: sus símbolos serían absolutamente
inexplicables. Podemos percibir dos planos de energía
en las metamorfosis genetianas: un plano externo, o
inmediato, que cualquier lector de ficciones es capaz
de detectar como la trama de lo novelesco. El plano
interno, o mediato, casi siempre quiere comunicar la
tensión enigmática y la naturaleza profundamente elusiva de una percepción que hunde su mirada y descubre su leitmotiv en lo místico. No perdamos de vista
que Genet solía estar atento a los signos perturbadores
de lo sobrenatural. Podemos decir que su mente y su
espíritu no se detenían, en el momento de la creación,
a discernir los indispensables matices diferenciadores
entre lo sobrenatural y lo místico. Las metamorfosis
que nuestro poeta describe extasiado son la derivación
objetiva y artística de sus encuentros con el instante
prodigioso de la epifanía. Palpitando en las profundas
ramificaciones de las metamorfosis sentimos el poder
misterioso de la epifanía: vislumbramos su aura. Sin
la epifanía no habría metamorfosis. Y sin metamorfosis el poeta sería incomprensible.

Genet recurre al discurso novelesco con demasiada
frecuencia. Sin embargo, es necesario entender que lo
novelesco tiene el significado funcional de un instrumento, es una herramienta elegida de modo consciente. Consecuencia de ello es que la pasión homosexual,

Belleza derrotada de Divina, travestí que vive de la
prostitución y del robo a escala artesanal: santidad irónica de un homosexual tuberculoso que muere rodeado por la pestilencia de su última defecación. Belleza
del adolescente nihilista: inconsciente crueldad del joven ratero que una noche se convierte en asesino. El
101

�persistencia de semejante malentendido. Con esta relibello Harcamone encarcelado por el asesinato de la
quia del pensamiento estético moderno sucede lo misniña que él amaba: Harcamone en espera de ser guimo que con la aberrante longevidad de los mitos mollotinado es el héroe admirado por toda la prisión.
dernos: su única virtud consiste en que han sabido soQuerella, asesino de su amantes fortuitos, homosexual
brevivir a la mala fama sostenida por la inercia de la
activo: Querella, amante pasivo de Nono y del policía
tradición y la costumbre.
que lo acecha sexualmente, corresponde al amor del
oficial del barco que lo lleva a las costas de Brest. GeDesde otro ángulo, acaso el menos advertido por la
net, amante y camarada de Armand: Genet traiciona a
crítica, las metamorfosis de Genet pueden contener
su amigo y planea robar las pertenencias de éste para
una proposición incitante si las observamos como eroconseguir los favores sexuales de Stilitano. Gabriel, el
tismo literario. En tal sentido, pocos exegetas intelisoldado católico que vive temeroso de Dios, cede al
gentes se atreverían a poner en duda la originalidad y
cortejo de Divina: Gabriel, centauro que penetra a Dila fuerza que hay en la apuesta estética de nuestro
vina, ninfa que desfallece a horcajadas sobre la pelvis
poeta. «Eros y lenguaje forman, dice George Steiner,
del soldado. Estas son algunas de las metamorfosis
un engrane continuo. La cópula y la copulación, el lique siempre cautivaron al poeta. El celo miniaturista
bre curso y el discurso son categorías de la comunicade las descripciones, la manifiesta intensidad emocioción. Surgen de la necesidad que tiene el ser de salir
nal que las desata y la compleja estructura verbal que
de sí mismo y de comprender intelectual y espaciallas vuelve perceptibles son algunas de las característimente, a otro ser humano. El sexual es un acto profuncas más accesibles de las metamorfosis genetianas. En
damente semántico. Al igual que el lenguaje, está suello consiste su composición externa. La composición
jeto a la fuerza centrifugadora de las convenciones sointerna no es menos intrincada a pesar de que el mal y
ciales, las reglas de los procedimientos y la influencia
la belleza son las únicas ideas que desencadenan el dide los precedentes acumulados en el pasado. Hablar Y
namismo expresivo que las define. Genet siempre crehacer el amor equivale a poner en juego una doble fayó en lo que llamaba belleza del mal. En este sentido,
cultad universal: ambas formas de la comunicación
su concepto de la belleza posee zonas de contacto con
son inseparables de la fisiología humana y de la evoel pensamiento de Baudelaire. El artífice de Las flores
lución social. Es muy probable que la sexualidad y la
del mal aseguraba que la belleza tenía que ser bizarra
lengua se hayan desarrollado en una estrecha recipropara ser moderna. Y las metamorfosis de nuestro poecidad. Juntas, han engendrado y condicionado la hista son definitivamente bizarras. Sin embargo, es imtoria de la conciencia, el proceso, seguramente mileposible encontrar originalidad artística y moral en el
nario y entrecortado por innumerables regresiones.
binomio formado por la belleza y el mal. Es justo degracias al cual hemos podido forjar, luego de incontacir, además, que resulta excesivamente sospechosa la
102

bles esfuerzos, la noción del yo y la de otro». No olvidemos que los momentos más intensos de la literatura
de Genet están abigarradarnente cargados de sexualidad. Y si bien la experiencia de lo sexual es común a
muchas especies animales, lo extraordinario es que se
transforme en emoción estética. Ello sólo puede conseguirlo el artista. Lo alcanzado por nuestro poeta, en
este aspecto, es quizás demasiado. En sus descripciones sexuales el marqués de Sade recurre a una precisión casi fotográfica, carecen de la sensualidad que
hubiera podido convertirlas en arte erótico, son descripciones emocionalmente frías. Por otro lado, Pier
Paolo Pasolini se apoya en el lenguaje cinematográfico, pero se rebaja a ser explícito y rinde un culto gratuito a lo fálico -el elemento lírico es apenas perceptible porque lo deforma el sentimentalismo que despliega en el montaje de sus imágenes. En los momentos
más eróticos de la poesía de Luis Cernuda echamos de
menos audacia en los temas y en la expresión, sin embargo, pensamos que el otro rostro de esto es la reticencia sofisticada y el refinamiento que siempre cultivó. En Allen Ginsberg la desenfadada libertad que se
permite lo arrastra a elaborar expresiones declaradamente plásticas, confunde emotividad con vulgaridad,
sexualidad con pornografía.

por falta de mejor término. No es fácil sentir (porque
no es fácil admitir) esa simbiosis, la asunción del erotismo por personajes como Divine, Erik, Jean, Rrton,
el acceso a un terreno donde la descripción de situaciones sexuales es siempre otra cosa a la vez que agota sin la menor vacilación la escena misma y sus más
osadas exigencias topológicas». Cuando el tema de el
mal en Jean Genet sea comprendido como una introyección sombría de la violencia inextirpable de este
siglo sanguinario y los temores machistas sean conjurados, las metamorfosis del poeta van a ser entendidas
y disfrutadas como símbolos vivientes de las formas
puras.

Para concluir de una vez por todas, escuchemos a
Julio Cortázar: «Alors Malherbe vint: hay que llegar a
lean Genet, cosa que disgusta siempre a los heterosexuales pero qué le vamos a hacer; en nuestros tiempos
no sé de otro escritor que haya extremado la casi resolución del erotismo en lo que antes llamé delicadeza
103

�RENETTA

Octavio Paz

TRADUCCION:
LITERATURA
Y LI'l'ERALIDAD

Andrés Huerta
Son difíciles las partidas
y más despedirnos para siempre
pero el corazón gozoso y la memoria
clara
serán el reducto
de tu paso por la tierra
ahora vi viremos de verdad las rosas
viviremos los mares
que miraron tus ojos
vivirán en nuestras mejillas tus besos
tus sueños estarán dispersos
por todas nuestras estancias
te pensaremos a solas
para que nos llegue tu amor
ahora será más entrañable
la primávera de tu niñez
sobre el río Mississippi
viajaremos contigo a esa parte del cielo
que se llama ternura
Siempre vivirás en nuestro corazón

~

�POESÍA Y SURREALISMO
PASIÓN DE LA TIERRA DE VICENTE ALEIXANDRE

Leticia Hernández Martín del Campo
Los poetas a través del tiempo han
cobrado importancia no sólo porque
algunas de sus creaciones se convierten en fuentes valiosas para reconstruir la historia de los pueblos; sino
porque llámense salmos, cantares o
romances, la poesía representa la voz
íntima pero a la vez universal del
hombre.
No es exagerado que en alguna
ocasión Octavio Paz haya declarado
que la defensa de la poesía es inseparable de la defensa de la libertad. La
esencia del romanticismo, del modernismo y del surrealismo son prueba
de ello. El problema no es justificar
la importancia de la poesía sino el
que se le reconozca leyéndola. Cuando Juan Ramón Jiménez dedica una
de sus obras poéticas a la «inmensa
minoría», no sabemos si se refiere a
los poquísimos que leen poesía; o
bien, a los pocos privilegiados que
podrán apreciar su obra. Esto nos lleva a pen~ar que dentro del contexto
de la minoría lectora de este género
literario hay un mínimo sector que se
aproxima a otra clase de poesía muy
poco accesible al lector común.
De este modo podemos diferenciar ciertos límites entre lo que puede
situarse cerca o lejos del lector. Michael Hamburger, en su libro La ver106

dad de la poesía, hace una comparación entre lo que él llama poesía pública y poesía privada. Aunque por
tratarse de una traducción los términos no parecen muy adecuados, sí
ayudan a situar las posiciones del
poeta frente al lector. La poesía pública sería aquélla preocupada por
su función como medio de comunicación, es decir, la poesía que establece entre el poeta y su lector una
relación basada en la experiencia,
actitudes y conocimientos comunes.
La poesía privada, por otro lado, sería «primordialmente exploratoria»,
aquélla cuyos resultados sorprenden
porque sólo insinúan o sugieren significaciones. Mientras que en la primera el lector reconoce algo que sabe o siente, pero no se le ha dado
expresar, en la segunda el lector se
desconcierta por su imposibilidad
de comprenderla, pues esa poesía
no puede traspasar el cedazo de la
razón, sino el de la emoción y el de
las sensaciones.

Sabemos que en gran parte las
vanguardias de este siglo han modificado muchos de los conceptos tradicionales del arte y es el surrealismo el
movimiento que mejor concentra las
características de la poesía «privada».
Sabiamente, Paz le llama a esta revolución estética de la modernidad, es-

tética del cambio o de la ruptura. De
allí su complejidad.
El significado de surrealismo o
superrealismo que encontramos en algún diccionano serio de Iiteratura,
responde más o menos a lo siguiente·
movimiento que aspira a «superar la
realidad, trascendiéndola, buscando
en ella ángulos de visión, voces y solicitaciones insospechadas para el común de las gentes». Esto nos enfrenta
en lo literario, a textos que rompen
las formas tradicionales del discurso
porque la comunicación no es. como
dije antes, su objetivo.
Repasemos como ejemplo la «receta» del poeta León Felipe:
Deshaced ese verso:
quitadle los caireles de la rima,
el metro, la cadencia
y hasta la idea misma.
Aventad las palabras,
y si después queda algo todavía,
eso
será la poesía.
Si razonamos el contenido de este
texto al pie de la letra, pareciera que
la locura ha invadido una de las artes
más antiguas, pues suponemos que
quedará casi nada. No obstante Le61
Felipe se contradice, pues su poema

no solamente muestra preferencia por
los versos de siete y once sílabas, sino que lleva implícita una cadencia
provocada por una rima asonante
muy melodiosa. ¿Es entonces posible
romper con todo? ¿Existe el surrealismo puro que responde a los manifiestos bre1onianos? Puede ser, pero en
su momento y en su contexto. Por
ahora lo conveniente es hacer una reflexión atenta de los principios que
dan a luz una corriente artística cuyos
frutos alimentan y alimentarán el arte
de nuestro tiempo.
El principio más valioso del surrealismo es, sin duda, un principio
de libertad. Los surrealistas no pondrán freno a su libertad de explorar,
ya sea en el ámbito de lo consciente o
de lo subconsciente. Será en el terreno de lo subconsciente donde el sueño será el elemento clave. «El sueño
concede al hombre todos los derechos
a la libertad» declaran los surrealistas
Boiffard, Éluard y Vitrac. La ecuación: Sueño = Poesía = Arte serán su
lema. Efectivamente, el sueño nos
traslada a mundos irreales, misteriosos o mexplicables donde lo imposible es posible, lo difícil es fácil y
donde lo feo puede ser bello. En fin,
el sueño puede identificar los opuestos Y esta identificación es la unión
de lo disímbolo, lo incoherente, de lo

absurdo. De allí la obsesión casi religiosa de André Breton por alcanzar la
unidad universal. Es pues la unidad
otro de los principios a los que aspiran los poetas de influencia surrealista.
Asimismo el hablar de unión nos
IJeva a enlazar este concepto con el
amor, uno de los vértices más pronunciados de este ismo de vanguardia. El estudioso Guillermo de Torre
explica: «En el arrebato pasional, en
el enajenamiento erótico (el surrealismo) entiende hallar las claves de lo
maravilloso, de la belleza convulsiva». Puede ser el amor para los surrealistas un principio, una respuesta,
un camino o una conclusión; para algunos poetas en especial, el descubrimiento de una nueva estética romántica, a través de una sorprendente manipulación del lenguaje.
Es después de estas reflexiones
cuando me parece oportuno descubrir
estos importantes elementos en la
obra concreta de un autor. Será la
poesía de una de las primeras obras
de Vicente Aleixandre la que nos
muestre por qué Luis Cernuda, su
compañero de generación, se atrevió
a decir: «El surrealismo europeo encontró en Vicente Aleixandre su más
grande poeta».

Dos circunstancias especiales que
por azar coinciden con el tiempo, replantean a este poeta su futuro como
ser humano y como profesionista.
Cuando había terminado sus estudios
de Derecho e Intendencia Mercantil y
además era profesor auxiliar de la Escuela de Comercio, una súbita enfermedad potencialmente peligrosa, desvía el rumbo de su vida. Por otro lado, llega a sus manos una antología
poética de Rubén Darío, regalo de su
ya entonces amigo Dámaso Alonso,
que graba en su interior una profunda
impresión. Esta experiencia lo lleva a
leer a poetas como Bécquer, Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado y a
otros tantos grandes exponentes de la
lírica, que le descubren su propia vocación de poeta.
Ninguno de sus biógrafos se atrevería a calificar de «bendita» a la tuberculosis renal que ponía en peligro
la vida de Aleixandre; pero en el fondo saben que este tan lamentable padecimiento, favoreció que quien antes
no se vislumbraba como artista, encontrara en el reposo y la soledad de
una cama, momentos afortunados
donde la reflexión y la observación
del mundo que parecía escapársele, le
mostraran un lenguaje poético que
años después le harían acreedor del
más grande estímulo internacional: el
107

�Premio Nobel de Literatura.

Pasión de la tierra
Aunque no fue dado a conocer en ese
orden, Pasión de la tierra es el segundo libro escrito por Vicente Aleixandre. Él mismo aclararía haberlo
producido durante 1928 y 1929 pues la
confusión surge cuando se edita en
México hasta 1935 en una emisión de
sólo ciento cincuenta ejemplares numerados. Esta obra, cuyo título original era La evasión hacia el fondo, no
fue publicada oportunamente debido
a la quiebra de la casa editorial española responsable de hacerlo. Todo esto
parece haber tenido consecuencias. Pasión de la tierra es casi ignorada por
críticos de la talla de José Luis Cano y
Carlos Bousoño. Sus alusiones a ella
son mínimas y casi siempre como referencia a la cronología productiva del
poeta. La deslumbrante aparición de
Espadas como labios en 1932, y tres
años después la publicación de La destrucción o el amor, que le mereció el
Premio Nacional de Literatura y la situó en ese momento como obra culmen, acapararon por largo tiempo -1a
atención de poetas, escritores y críticos.
Tres razones me invitan a comentar Pasión de la tierra: la primera, el
108

hecho de permanecer relegada; la segunda, el haber sido escrita cuando
Aleixandre era fuertemente influido
por el surrealismo y la última, la más
simple: su atractivo título. Ignoramos
si la editorial Fábula tuvo algo que
ver con este cambio de nombre porque Aleixandre titula cuidadosamente
todas sus obras y cada uno de sus
poemas. Funcionan en la mayoría de
los casos, como una ultrasíntesis.
Es necesario aclarar que nos enfrentamos a dos versiones de Pasión
de la tierra, la primera que he mencionado antes, de 1935, versión de
diecisiete textos; y la segunda, publicada por Aguilar en 1968, incluida en
las Obras completas, con un total de
veinticuatro poemas en prosa. En general, comentar una versión es comentar la otra, con la desventaja de
que la primera es más breve. Sin embargo, cuando leemos la edición publicada treinta y tres años después, y
descubrimos siete valiosos textos
más, comprendemos que la primera
es una versión incompleta. Después
de leer esos siete poemas no nos queda ninguna duda de que «genéticamente» siempre pertenecieron a ese
primer libro. Con esto quiero decir
que la causa por la que no se incluyeron en 1935, debió ser por algún extravío temporal o alguna razón infortu-

nada, pues tanto la forma como el
contenido de esos poemas son, en
esencia, hermanos. Hay cambios de
orden e incluso de títulos; por ejemplo Huella de primavera, que en la
versión de Fábula es el tercer texto de
la primera. parte, en la edición de
Aguilar se titula Ropa y serpienle y
se incluye en el segundo apartado. El
final también difiere porque son distintos los poemas que cierran el libro
de Aguilar.
Salvo estos cambios externos, lo
único trascendental es la anexión de
nuevos e interesantes poemas. Pasión
de la tierra en versión primera o segunda es la expresión del mismo lenguaje poético que se prolonga, del
mismo egocentrismo exasperante, de
esa misma soledad que intenta comunicarse y compartirse. Cada poema es
una lucha en la que la imaginación
sin límites vomita, literalmente, metáforas de una complejidad inusitada,
incapaces de explicar lo inexplicable.
Ninguno de los textos puede negar el
barniz surrealista donde flota, casi
siempre entre pesadillas de muerte, la
angustia existencial que intenta rescatar una esperanza, una respuesta o
una definición.

Pasión de la tierra prepara al lec·
tor a sumergirse en un texto motivado

no sólo por el amor, sino por la «pasión», uno de los sentimientos primarios del ser humano. La primera lectura de esta obra sorprende de inmediato porque reúne una prosa poética
espléndida que nos descubre ya el
maravilloso mundo de imágenes telúricas y sentimientos impetuosos que
caracterizarán al poeta en adelante.
Aleixandre, aunque muy joven todavía, revela ser el escritor maduro y
definitivo. No parece pues esta obra
tener puntos débiles como suele suceder en las primeras producciones de
la mayoría de los escritores.

tos como en una sinfonía, el ritmo
crece para al final desbordarse.
La primera persona esta allí siempre, de principio a fin como hilo unitivo. No obstante ese «yo» es un
«yo» dialógico, que habla, que cuestiona, que apela a una segunda persona que en ocasiones parece ser la vida, o la muerte, o bien la noche. A
ellas se dirige con íntima confianza,
como a la amada:

¿Por qué me tocas, si sabes que no
puedo responderte? ¿Por qué insistes
nuevamente, si sabes que contra tu
azul profundo ca.si líquido no puedo
más que cerrar los ojos, ignorar las
aguas muertas, no oír las músicas sordas de los peces de arriba, olvidar la
forma de su cuadrado estanque?
(«La noche bajo los ojos»)

Su preferencia por la prosa poética nos descubre sus raíces surrealistas: la libertad expresiva. Como el
muraJista plástico que encuentra en el
límite del lienzo una barrera, Aleixandre encuentra que en ese momento de su vida ni el verso libre ofrece
el espacio necesario para volcar el torrente de subjetividad que fluye insaciable. El poeta no puede detener en
una línea esa manifestación de sentirse vivo.

La visión de la noche con todos
sus juegos ejercerá en Aleixandre una
verdadera e incontenible pasión:

Pasión de la tierra es un solo
poema que se prolonga. Su fragmentación en textos titulados y en cuatro
apartados son una medida práctica
para autor y lector; pero en ellos hay
un misma voz y, en distintos momen-

Pero tú, hermosísima, no quieres conocer este azul frío de que estoy revestido y besar la helada contracción
de mi esfuerzo. Estoy quieto como el
arco tirante, y todo para ignorarte, Oh
noche de los espacios cardinales, de

los torrentes de silencio y de lava. ¡Si
tú vieras qué esfuerzo me cuesta guardar el equilibrio contra la opresión de
tu seno, contra ese martillo de hierro
que me está golpeando aquí, en el
séptimo espacio intercostal, preguntándome por el contacto de dos epidermis!
(«La noche bajo los ojos»)

Pasión de la tierra es una exaltación a la vida, a este mundo natural
que se puede ver, tocar, oír, oler, y
por supuesto, sentir. «Si yo quiero la
vida no es para repartirla. Ni para
malgastarla» nos dice el poeta para
luego ser contundente: «Todo menos
no nacer». Su poesía explora un mundo que está bien hecho pero siempre
alejado del espacio artificial que el
hombre ha construido. La contemplación de estos elementos naturales son
su verdad. Inevitables son las exclamaciones que se escapan aJ arrobamiento:

¡Oh hermosura del cielo!

¡Oh noche única! ¡Oh robusto cuerpo
que te levantas como un látigo gigante y con tu agudo diente de perfidia
hiendes la carne de la luna temprana!
109

�¡Oh viento, viento oréame como al
heno, pisame sin que yo lo note! Bárreme hasta ensalzarme de ventura!
Pero ¡.ambién este enfático resplandor de sentirse vivo, lleva implícito la presencia de la muerte, esa
posibilidad siempre presente. Pasión
de la tierra inicia su despliegue poético haciendo alusión a ella:
Una dulce pasión de agua de muerte
no me engaña...
«Los temas utilizados por un poeta cabal -explica Carlos Bousoño- no
son nunca caprichosos, como no lo
son el vocabulario, los procedimientos poéticos, la sintaxis o el dinamismo de la frase. Todos ellos son consecuencias hacia dentro (hacia la visión del mundo) y hacia fuera (hacia
la forma) de la escondida fuente interna». Esto que nos dice Bousoño
puede ser aplicado a cualquier artista,
pero en especial el tema de la muerte
parece ejercer un atractivo y hasta
puede convertirse en una obsesión
para los poetas. Para Vicente Aleixandre la muerte se convertirá en un
tema ineludible porque su relación
con ella ha sido cercana. La crisis de
salud a la que se enfrenta cuando te-

llO

nía poco más de veinticinco años no
le ofrece la certidumbre de un futuro.
Pasión de la tierra fue escrito precisamente durante el primer periodo difícil de su enfermedad.

Es pues, la muerte, mencmnada
muchas veces y de distintas manerél'i
en esta obra, y el lector no puede dejar de identificar la vol del poeta con
la voz de Aleixandre cuando lec versos como éste:

Este misterio es manipulado por el
poeta desde muy distintas emociones.
... la muerte es ese mi mito tránsito que
consiste en firmar con agua sobre una
cuartilla blanca, aprovechando el instante en que el corazón retrocede.
Así como esta metáfora parece
provenir de un estado de paz interior,
también el poeta en otro momento
puede volcarse en arrebato contra ella
como contra el animal más terrible:
Una a una todas las fundas de mi vida
caerán. ¡Serpiente larga! Sal. Rodea
el mundo. ¡Surte! ¡Pitón horrible, séme, que yo me sea en ti! Que pueda
yo crujirme, ahogarme, deshacerme.
Surtiré de mi cadáver alzando mis
anillos, largo como todos los propósitos articulados, deslizándome sobre la
historia mía abandonada, y todos los
pájaros que salieron de mis deseos,
todas las azules, blancas, tiernas palpitaciones que cantaban en los oídos,
volverán a mis fauces y destellarán
con líquido fulgor a través de mis miradas verdes...

Cuento uno a uno los centímetros de
mi lucha...
El amor como tema central en la
obra de este poeta es incuestionable.
Todos los críticos coinciden. Repasemos tres opiniones: Javier Lostale en
la introducción a su Antología dtl
mar y la noche afirma que los temas
de la poesía aleixandrina converga
en un centro humano, en un núcleo
que es el amor. Por otro lado, José
Luis Cano habla de la raíz romántica
en Aleixandre. Esa concepción del
amor y del universo con que es llevada tantas veces en sus versos la fatalidad, la hondura, la pasión y el ímpetu. Carlos Bousoño explica el am«
en Vicente Aleixandre como la acción misma erótica en su trascendencia metafísica que consiste en relaci~
nar al amante con lo absoluto telúrico.

un poema que por propia decisión del
autor se convierte en una declaración
de amor. Se trata de una reiterativa
llamada a ese «tú» de la persona amada. en esa urgente necesidad de la
cercanía física. Este poema, El amor
110 es 1111 relieve, puede ser considerado como una de las más bellas manifestaciones líricas del erotismo:

Un río de sangre, un mar de sangre es
este be~o estrellado sobre 1us labios.
Tu~ pechos son muy pequeños para
re~um1r una historia. Encántame.
Cuénlame el relato de ese lunar sin
paisaJ~ talado bosque por el que yo
me padecería, llanura clara.
Tu compañía e5 un abecedario. Me
acabaré sin oírte...
Cierran esta prosa poética dos
afinnaciones profundas: Pero el
amar me salva, a la que sobra cualquier comentario; y una expresión
muy hrcvc pero que encierra una
compleja absorción del «yo»: Me soy,
os soy... donde ni siquiera el lenguaje
parece tener un límite.

Todo esto de cierta manera es"
Vicente Aleixandre no creyó en el
presente también en Pasión de la tieautomatismo psíquico que pregonarra, pero especialmente encontramos
ban los \urrealistas franceses ni en

otras posiciones extremas que defendían; sin embargo lo atrajeron
las metáforas insólitas, el mundo
del inconsciente y del sueño, así como la idea de la «belleza convulsiva». En Pasión de la tierra como en
otras de sus obras, podemos apreciar dentro de un cierto equilibrio,
el triple lema surrealista: Libertad,
Amor, Poesía.
En una carta escrita a Bousoño,
Aleixandre comenta: «Hace ya tiempo que sé que sin la impresión de
Freud, Pasión de la tierra no hubiera
tomado la forma que tomó, aunque
yo entonces no tuviera conciencia de
ello». Consciente o no, el poeta en
principio la había titulado Evasión
hacia el fondo, y eso explica su deseo
de bucear en las zonas del inconsciente.
No podemos negar que en esta
obra encontramos frecuentemente pasajes de difícil acceso. Resallemos
dos fragmentos:
... Sentados como siempre en el límite
de las sillas, húmedas las paredes y
prontas a secarse tan pronto como sonase la voz del zapato más antiguo,
las cabezas de azúcar, de viento, de
pájaros invisibles que estaban saliendo de los oídos virginales...

... ¡Qué infame ropa rueda en el espacio!
¡Qué chaqueta callada, qué arrugas entre risas de vacío, va girando o mintiendo bajo el yeso polar de la luna, bajo la
máscara más pálida de un payaso agorero que no tiene gorro de franela!
Por momentos el lector se enfrenta
a un subjetivismo dentro de otro subjetivismo y resulta inútil tratar de racionalizar. No obstante la voz del poeta
está allí, y en ese camino de sombras te
ofrece la luz de emociones íntimas que
logran estremecer o sacudir, o bien,
descubrir un universo poético lleno de
profundidad, no menos complejo y absurdo que la propia realidad humana
del mundo en que vivimos.

Obras consultadas
Aleixandre, Yicenle. Antología del mar y
la noche (Prólogo, selección y ordenación
de Javier Lostale). AL-BORAK Ediciones.
Madrid, 1971.
-, Espadas como labios. Espasa Calpe.

Barcelona, 1970.
-, Pasión de la tierra. Fábula. México,
1935.

Ejemplar núm. 42.

Cano, José Luis. lA poesía de la generación del 27 Guadarrama, segunda edición.
Madrid, 1973.
111

�LECTURA DE SEGUNDAS LENGUAS:
TEORÍA E INVESTIGACIÓN

Alhelí Morín Lam
Diez-Echarri, Emiliano y José Ma. Roca
Franquesa. Historia de la literatura espaliola e hispa11oamerica11a. Tomo 11. Aguilar. Tercera edición. Madrid, 1982.
Hamburger, Michael. La verdad de la
poesía. Fondo de Cultura Económica.
México, 1991.
Paz, Octavio. La otra voz. Poesía y fin del
siglo. Seix Barral, B.B. México, 1990.

Universidad Autónoma de Nuevo León
Maestría en letras españolas

Síntesis
En este artículo se discute en términos generales cómo ha sido descrito
el proceso de comprensión en términos teóricos, se presenta una breve
introducción a los modelos de lectura. se discute la literatura sobre la enseñanza de comprensión, tanto en primeras como en segundas lenguas; se
analizan factores del lector y del texto que afectan la comprensión, y cómo ésta puede ser evaluada. Finalmente, se discute la aplicabilidad de
estos conceptos al campo de la enseñanza de literatura, y la~ formas particulares en que la lectura de textos literarios involucra un tipo de enfoque
especial. .
Las investigaciones sobre aprendizaje de primeras y segundas lenguas han señalado que los lectores
deficientes son capaces de decodificar
las palabras, sin embargo, son incapaces de lograr una comprensión global
de textos. Se ha descubierto que esto es
debido en cierto grado a prácticas de
enseñanza que enfatizan ciertas habilidades, las cuales distraen la atención
del lector de la construcción intencional de significado. En muchos contextos educativos, con frecuencia se espera que los estudiantes lean sin ningún
propósito explícito.

Otras dificultades (especialmente
en la enseñanza de segundas lenguas), aparentemente surgen del énfasis en la lectura para aprender un
idioma, en cuyo caso los lectores no
se dan cuenta de que la lectura es
un medio por el cual se aprende
acerca de los modos de pensar y actuar de una comunidad de discurso,
es decir, su cultura. Estos lectores
tienden a enfocarse en detalles, sin
alcanzar la comprensión global. Como consecuencia, cuando a estos
lectores se les pide que comenten el
texto que leyeron, con frecuencia
imponen sus propios esquemas al
del texto, y no logran reconocer al
texto como un artefacto de una comunidad distinta a la propia. Es importante que los estudiantes interactúen con los textos y comenten sobre sus propios conocimientos relevantes al texto. Por otro lado, es
igualmente importante que los estudiantes perciban al texto como un
objeto externo a sí mismos, para
evitar que lo distorsionen o adopten
una actitud excesivamente subjetiva
o reactiva. En la enseñanza de literatura son especialmente relevantes
el goce estético y las respuestas
afectivas. Relacionarse con un texto
a un nivel personal, y apreciarlo por
su valor estético son objetivos a los
que puede contribuir una educación

que guíe a los estudiantes a enfocarse
en la macrosemántica del texto: elementos de cohesión (estructura del
texto), y de coherencia (información
morfosintáctica).

l. Descripciones teóricas del
proceso de comprensión
La comprensión ha sido definida por
los psicólogos de varias maneras, las
cuales frecuentemente se ven reflejadas en los criterios de medición que
usan en sus estudios. Recientemente,
el énfasis de la investigación sobre
lectura ha ido más lejos que el simple
reconocimiento y capacidad para recordar información textual, para incluir el uso de textos como base para
la reflexión, inferencia, y determinación de su significatividad. Más recientemente, han surgido teorías socioculturales de la comprensión, que
sitúan al lector como un constructor
activo de significado. Los lectores se
han convertido en co-participantes en
la reconstrucción de significados textuales, que siempre aportan su toque
personal en lo que aprenden. Estudios
recientes han demostrado que los individuos transforman lo que oyen o
leen para reflejar la interpretación
que han dado a los materiales que se
les presentan (Schallert, 1991).

�En los últimos veinte años, psicólogos cognoscitivistas han explorado
el papel que juega el conocimiento
previo en la comprensión y en la adquisición de conocimientos. Se dice
que lo que uno ya sabe influye en la
cantidad y calidad de lo que uno
aprende. El concepto de esquema es
un térmilJO propuesto por científicos
cognoscitivistas que se refiere a las
estructuras o conceptos cognoscitivos
como unidad básica de conocimiento.
Los esquemas, estructuras abstractas
para la representación del conocimiento en la memoria, ayudan a comprender el papel del conocimiento
previo en la adquisición de comprensión y conocimiento. Con el mecanismo de ejemplificación podemos describir cómo, momento a momento, la
concepción existente de una persona
interactúa con la información nueva,
resultando la comprensión. Anderson,
Reynolds, Schallert, and Goetz (1977)
explicaron el concepto de ejemplificación como sigue:
Los huecos en los esquemas desde los
cuales un individuo trata de construir
una interpretación necesitan ser llenados. Deben ser llenados, aún cuando
el mensaje no contenga información
directa, de otra manera la comprensión fracasará (p.370).
114

Desde esta perspectiva, la comprensión se define como ejemplificación. En respuesta a esta concepción de
la lectura, algunos investigadores encontraron que enfoques de enseñanza
que enfatizaban recordar a los estudiantes acerca de aspectos de sus conocimientos previos que eran relevantes a
lo que iban a leer, resultaron ser efectivos para mejorar la comprensión (cf.,
Anderson, Wilkinson, &amp; Mason, 1991).
La resolución de problemas es
otra forma en que los investigadores
han descrito a la lectura. Ésta se presenta en la literatura como un proceso
general de cognición humana. Aunque mucha literatura sobre resolución
de problemas ha involucrado los dominios o áreas de la lógica, matemáticas, y ciencias computacionales, el
campo no está restringido a estas
áreas. De hecho, caracterizar el proceso de comprensión como solución
de problemas ya no es inusual (c.f.,
Mayer, 1983). La literatura sobre resolución de problemas ayuda a comprender cualquier situación de uso de
lenguaje en la cual se requiera el pensamiento, incluyendo aquéllas en las
cuales surja el análisis, juicio crítico,
y el razonamiento lógico.
La investigación sobre estrategias
metacognoscitivas y de aprendizaje

también es relevante en la conexión
cognición/lectura, o «cognición estratégica» (Garncr, 1987). Un lector emplea cognición estratégica cuando es
consciente de perseguir un ohJctivo
particular, utiliza operaciones estratégicas para alcanzar ese objetivo, monitorea para· saber si está alcanzando
el objetivo, y cambia este objetivo
siempre que esto sea apropiado. En
términos de implicaciones para la enseñanza, esta perspectiva del lector
nos aleja de un currículo que presenta
estrategias como habilidades separadas, y nos acerca a un currículo que
enfatiza la importancia de saber qué
objetivo está uno tratando de alcanzar, y cómo manejar la compleja tarea de alcanzar este objetivo. Implícito en muchos modelos de procesamiento de información y compren~ sión por seres humanos está un enfoque en cómo se procesa y comprende
el lenguaje. Mucha investigación
cognoscitiva explora cómo los cam·
bios en la percepción se relacionan
con la forma en que se usa el lenguaje. Desde tal perspectiva, la comprensión del lenguaje es impulsada por las
intenciones de un individuo de alcanzar un objetivo en particular estraté·
gicamente. Esta intención guía la selección y el uso del conocimiento
previo, de tal forma que el individuo
puede construir una explicación razo-

nable del estímulo lingüístico, constreñido por los límites de aquello a lo
que se puede prestar atención en la
consciencia.
Un factor extra-lingüístico que
puede sobrecargar la cognición es el
estilo de escribir en sí. Clark y Haviland (1977) descubrieron que los textos que requieren construir inferencias eran más difíciles de comprender
que aquéllos que hacían conexiones
entre ideas explícita y coherentemente. El concepto de coherencia se refiere a la 'naturaleza del lenguaje que
permite a un lector percibir una continuidad en las ideas que se expresan
(Beaugrande &amp; Dressler, 1981). Abordar un texto con la expectativa de que
debe expresar ideas que forman un
conjunto, y que el lenguaje debe revelar esta coherencia tan claramente
como sea posible puede liberar al enfoque cognoscitivo de los alumnos y
permitirles concentrarse en otros factores tales como detalles lingüísticos/textuales o aplicar los mensajes
en el texto a la solución de problemas
en el mundo real.
Finalmente, van Dijk and Kintsch
(19g3J presentaron un modelo de comprensión de discurso que representa
el proceso de lectura como una coordinación _estratégica a muchos nive-

les, enfatizando que las actividades
lingüísticas son dirigidas por un objetivo. En su modelo se representa la
interacción compleja de muchas
fuentes de influencia desde el nivel
de palabras hasta el nivel del discurso
social y cultural, y su influencia en la
construcción de una proposición particular de un texto que se procesa.
En síntesis, algunos de los conceptos que describen las teorías psicológicas de comprensión de lectura
son los siguientes: el papel que juega
el conocimiento previo en la comprensión, los límites en la capacidad
del sistema de procesamiento, y la
naturaleza de la comunicación textual
que facilita la coherencia.

2. Modelos interactivos de lectura

En las perspectivas actuales de la lectura, la comprensión no es el único
proceso que se estudia, aunque puede
ser uno de los objetivos más importantes o básicos de la lectura. Cuando
uno lee, uno interactúa con el texto
impreso, activando procesos de abajo
hacia arriba, basados en lo impreso,
que deben coordinarse con procesos
de arriba hacia abajo, basados en el
lector. Esta perspectiva ha sido representada coherentemente por Stano-

vich (1986). En su modelo interactivo
compensatorio de lectura, Stanovich
afirmó que, para que ocurra la comprensión del texto, el lector debe estar
en una situación en que dedique la
mayoría de su capací'dad cognoscitiva
a construir el significado del mensaje.
La decodificación y el reconocimiento de palabras, que son subcomponentes del proceso deben ejecutarse
de tal forma que no interfieran con la
cantidad de capacidad necesaria para
descubrir el significado del mensaje.
Cualquier dificultad para descifrar
palabras individuales puede distraer
energía cognoscitiva valiosa del proceso de construcción de significado.
Stanovich afirmó que una tarea importante del aprendizaje de la lectura
es hacer del reconocimiento de palabras y la decodificación procesos automáticos, algo que resulta más fácilmente de la lectura extensa. Stanovich también señaló que los estudiantes que más necesitan experiencia con
los textos impresos, y que más necesitan los mejores ambientes educativos son los que menos probabilidades
tienen de obtenerlos (Schallert, 1991).
En una perspectiva similar, Pearson and Tierney ( 1984) afirmaron que
convertirse en un lector reflexivo involucra aprender a leer como si uno
fuera escritor, y que la lectura es el
115

�acto reflexivo de preparar un texto
considerado para su lector interno.
Swaffar, Arens, and Bymes (1991) enfatizaron la importancia de la lectura
interactiva como la reconstrucción
que un lector hace de un texto. Según
Swaffar et al., los cuatro rasgos que
son componentes esenciales de la lectura interactiva son los siguientes:
que el tex.to es la base para establecer
información integrada, y no piezas
aisladas de infonnación; que el texto
comunica mensajes que están unidos
por el contexto en el cual aparecen;
que los lectores deben ser sensibles a
muchos factores asociados con el texto, incluyendo el contexto cultural, la
intención del autor, y la complejidad
lingüística; y que la lectura es un acto
interpretativo en el cual un lector recupera el sentido y el significado de
un texto.

3. La enseñanza de la
comprensión de lectura

El problema de qué es la comprensión de lectura es el objeto de un estudio reportado por Alvermann y Hayes ( 1989), que trató sobre las discusiones de las tareas de lectura en el
salón de clase. El objetivo del estudio
fue examinar discusiones de lecturas
asignadas en salones de clase de di116

versas materias en las preparatorias, e
intentar modificaciones de estas discusiones, para que reflejaran mayor pensamiento del orden superior y habilidades de crítica. Estas observaciones se
enfocaron en los tipos de referencias al
texto que discuten que hacen los maestros y alumnos, tales como la repetición
literal o las inferencias.
El fracaso de este estudio en conseguir un éxito substancial al tratar de
cambiar los patrones de interacción
de salón de clase sirve para argumentar que, aunque la lectura sí involucra
pensamiento del orden superior, habilidades de crítica, inferencias, y otros
procesos más allá de la repetición literal, una definición de la comprensión de lectura tiene que comenzar
por definir la lectura en términos de
propósitos y metas, y tiene que colocar al texto y a las tareas de lectura en
el contexto general de la comunidad
discursiva en la cual éste fue creado.
A menos que los lectores entiendan que un texto es un artefacto de
una comunidad de discurso específica, a través del cual pueden aprender
act::rca de las formas específicas de
pensar y actuar del grupo, se enfocarán en un proceso que sólo es relevante en la medida en que conlleve a
una meta bien definida. Un problema

similar al mencionado arriha surge
cuando los maestros tratan de enseñar
a los alumnos a separar lo importante
de lo no importante. Cada lector llene
su propia perspectiva de lo que es 11nportantc, basada en su propio esquema melas personales. Por otro lado.
lo que es importante para un escritor
cuando se dirige a un auditorio no necesariamente corresponde con lo que
cada lector individual percibe como
las partes importantes del texto.
Es generalmente aceptado en el
campo de la lectura de segundas lenguas que los descubrimientos de la
invcsttgación sobre comprensión de
lectura en una primera lengua también son relevantes para la comprensión de la comprensión de lectura en
segundas lenguas. Sin embargo, también es necesario realizar estudios
con el fin de establecer en qué grado
la lectura en segundas lenguas es similar a la lectura en primeras lenguas.
La investigación sobre la comprensión de lectura en primeras len·
guas ha sido muy extensa en las últimas dos décadas. Muchos de los estudios en este campo se han enfocado
en las estrategias de comprensión de
lectura de niños y adolescentes en
contextos de educación general. Se
han estudiado muchos enfoques di-

dáclicos, tales como el modelado, la
explicación directa, el apoyo cognoscitivo, tutorías entre compañeros, y el
aprendizaje cooperativo. Ferris y sus
colegas ( 1984) encontraron que estas
técnicas tenían éxito en promover
avances cognoscitivos y afectivos en
los lectores. Pearson y Fielding (1991)
resumieron la investigación en la enseñanza de la comprensión, y obtuneron las siguientes conclusiones
acerca de lo que constituye una enseñanza de comprensión efectiva:
1. Los estudiantes de diversas
edades y habilidades se benefician
cuando los maestros dedican tiempo a
desarroll~r el conocimiento de la estructura de textos, poniéndole atención sistemática, ya sea como un grupo de preguntas que llevan a través
de la secuencia de eventos de una narración, un enfoque en las categorías,
en la información que está presente
típicamente en estudios, un resumen
de las relaciones macroestructurales
en cada capítulo de un libro de texto,
o una representación visual de casi
cada selección.
2. La comprensión de los alumnos, particularmente la comprensión
tnfercncial mejora cuando se establecen relaciones entre los conocimientos y experiencias previos de los estu-

diantes, y el contenido incluido en las
selecciones de lectura. Esto puede
implicar la invocación de estructuras
de conocimiento apropiadas antes de
leer, haciendo y verificando predicciones antes de entrar a la lectura, o
contestar preguntas inferenciales durante y después de la lectura.
3. Los estudiantes comprenden lo
que leen y aprenden a comprender lo
que leen en el proceso de aprender
cómo monitorear su comprensión.
4. Cuando se enseña a los estudiantes a reconstruir lo que leyeron
separando lo importante de lo no importante, su comprensión y memoria
del texto mejora. Además, existe evidencia de que el entrenamiento se
transfiere a nuevos textos.

4. Factores del lector que afectan la
comprensión de lectura

En esta sección se discuten algunos
factores asociados con características
de lectores individuales cuya influencia sobre la comprensión de lectura
ha sido investigada. Se revisará la literatura sobre conductas estratégicas,
tanto en primeras como en segundas
lenguas, conocimiento previo, y variables afectivas como factores que

afectan la comprensión de textos por
los lectores.

4.1 Lectura estratégica

En los modelos actuales, las metas de
los lectores juegan un papel importante en la forma en que éstos construyen significados a partir de sus interacciones con el texto. Se afirma
que las metas motivan a utilizar diferentes estrategias para su logro, y de
esta manera la lectura estratégica se
ha convertido en un tema importante
en la literatura sobre comprensión de
lectura. Las estrategias permiten a los
lectores elaborar, organizar, y validar
la información derivada del texto. Paris, Wasik y Turner (1991) revisaron
la literatura reciente sobre el desarrollo de lectores estratégicos, y afirmaron que la lectura estratégica es fundamental en el desarrollo y la educación de los niños. Sugirieron que la
adquisición de estrategias de lectura
«coincide con el desarrollo durante la
niñez de múltiples estrategias cognoscitivas que facilitan la atención, la memoria, la comunicación, y el aprendizaje» (Ferris, Cross, &amp; Lipson, 1984).
La lectura estratégica refleja no
sólo la metacognición, sino también
la motivación, porque los lectores ne-

�cesitan tener tanto el conocimiento
como la disposición para utilizar estrategias. Las estrategias de lectura
pueden enseñarse, y son relevantes
porque facilitan el aprendizaje de
cualquier materia. Los lectores más
estratégicos difieren de los menos estratégicos no tanto en el mayor número de estrategias que emplean, sino en
la mayor efectividad y sensibilidad al
propósito· y los objetivos del texto
que demuestran.
Las estrategias de lectura no pueden enseñarse en abstracto. Los lectores necesitan familiarizarse con diferentes tipos de texto, y con maneras
de leerlos. Como fue reportado por
Duffy eral. (1987), y por Ferris, Cross
y Lipson ( l984), la enseñanza sobre
estrategias de lectura necesita enfocarse no sólo en el qué Yel c6nw de
las estrategias, sino también el por
qué, cuándo y dónde. Esto es congruente con una definición de la comprensión de lectura que involucra
procesos metacognoscitivos.
Kletzien (1991) reportó un estudio
relevante sobre conducta de lectura
estratégica por lectores de preparatoria deficientes y eficientes que leyeron textos expositivos. Todos los sujetos dijeron que dependían significativamente del uso de vocabulario cla118

ve, releer, hacer inferencias, Y usar
expenencias previas en la construcción
de respuestas para los textos leídos.
Además, los lectores usaron estrategias
organizadoras, tales como reconocer la
estructura del texto y de las oraciones.
Kletzien descubrió que los lectores eficientes usaron más tipos de estrategias,
y usaron estrategias con mayor frecuencia a medida que la dificultad del
texto aumentaba, que los lectores deficientes, pero todos los lectores eran estratégicos en algún grado.
Wolff (1987) asumió que el procesamiento de información era de naturaleza cognoscitiva universal, y estudió las estrategias y procesos específicos de la comprensión de lectura en
segundas lenguas. La conclusión que
obtuvo fue que la comprensión de
lectura en segundas lenguas no es diferente de la de primeras lenguas, excepto en grado, y que el descubrimiento de Carrell (1983) respecto a
que los lectores de segundas lenguas
son incapaces de utilizar procesos de
amba hacia abajo se debía al hecho
de que Carrell pidió a sus estudiantes
responder en su segunda lengua, y esto inhibió la expresión de sus procesos inferenciales e interpretativos.
Wolff afirmó que el procesamiento
de arriba hacia abaJO juega un papel
muy importante en el procesamiento

de segundas lenguas, y que la exaeutud de este proceso depende de la correlación entre concx:imiento del
mundo y conocimiento lingüístico.
Las instrucciones dadas por Carrcll
transformaron el proceso de comprensión en una simple prueha de
competencia en la segunda lengua,
pues los informantes volvieron su
atención solamente a la estructura
lingüística del texto. Por esa razón,
fue la tarea la que determinó el uso
exclusivo de procesamiento lenguaje
de abajo hacia arriba.
Un estudio realizado por Jiménez.
García y Pearson ( 1996) observó las
estrategias de lectura de estudiantes
bilingües latinos que leían en inglés
eficientemente, y las comparó con las
de los hablantes nativos de inglés. Ea
este aspecto, nuevamente es relevante
recordar la pregunta de Wolff (1987~
acerca de si los procesos de lectura ca
un primer y en un segundo idi~
son básicamente los mismos, Y de 51
las diferencias son sólo de grado, Y
no de tipo. Los resultados del estudio
de Jiménez et al. fueron consistenteS
con la afirmación general de que las
estrategias son procesos cognosciti·
vos bastante universales. Estos investigadores identificaron las estrategiaS
más comúnmente usadas tanto p«
hablantes nativos como por no nali-

vos del inglés: invocar al conocimiento previo, inferencia, cuestionar,
usar contexto, y monitorear. Partiendo de la afirmación hecha por Hosenfeld (1978) y Vygotsky (1962) en el
sentido de que las personas pueden
tener una consciencia especial sobre
el lenguaje y sus funciones, Jiménez
y sus colegas propusieron que los lectores bilingües exitosos y los menos
exitosos podrían mostrar algunas diferencias interesantes. en sus forma de
leer. La mayoría de las investigaciones han indicado que aún los lectores
bilingües _con una alta proficiencia en
el segundo idioma no leen tan rápido
como los lectores monolingües. Esta
diferencia se atribuye generalmente a
la mayor cantidad de información que
necesita procesarse (Favreau &amp; Segalowitz, 1982). El estudio realizado por
Jiméne, et al. proporcionó evidencias
de que los lectores Latinos exitosos poseían una mayor consciencia de la relación entre el español y el inglés, y que
esta consciencia los llevaba a usar las
estrategias bilingües de buscar cognados. transferir, y traducir exitosamente.
Los lectores latinos exitosos demostraron una consciencia metacognoscitiva
Cuando se dieron cuenta de que leer
en e~pañol o en inglés es esencialmente la misma actividad, y que el
conocimiento de ambas lenguas puede mejorar la comprensión.

A la inversa, los lectores latinos
menos exitosos demostraron deficiencias metacognoscitivas cuando se observó que no sabían cuál era el papel
de la lectura. Además, aunque con
frecuencia monitoreaban problemas,
no estaban seguros de cómo resolverlos. Finalmente, los lectores latinos menos exitosos demostraron dificultad en
transferir el conocimiento del español
para mejorar su comprensión del texto
en inglés, y viceversa. Si, como suponen algunos investigadores, los lectores
monolingües son más rápidos porque
hay menos qué procesar, entonces los
lectores anglosajones exitosos de este
estudio pueden haber sido capaces de
dedicar más atención a monitorear su
comprensión que sus compañeros latinos, quienes necesitaban reflexionar
acerca de vocabulario no familiar,
discurso, y materia.
En congruencia con lo encontrado por Jiménez et al., el modelo propuesto por Swaffar, Arens y Bymes
parte del bilingüismo de los estudiantes, tanto en las tareas de enseñanza
como en las pruebas que se utilizan
para evaluar su comprensión. En estas pruebas se permite a los estudiantes usar su lengua nativa cuando necesitan expresar ideas más complejas
que su nivel de conocimiento de la
segunda.

4.2 Conocimiento previo

En los últimos veinte años, el factor
del lector estudiado con más frecuencia ha sido el conocimiento previo,
los resultados con textos, contextos y
lectores muy variados han mostrado
que la comprensión mejora cuando el
conocimiento previo de los estudiantes se utiliza cuando se lee cualquier
texto. Este puede ser conocimiento
del contenido o la forma del texto, lo
último incluye la estructura y los rasgos morfosintácticos del texto.
Como fue presentado por Anderson y Pearson (1984), la teoría del esquema supone la existencia de estructuras abstractas para la representación
del conocimiento en la memoria.
Desde esta perspectiva, el conocimiento previo sobre el contenido y la
estructura que tienen los alumnos, y
sus intereses juegan un papel especial
en determinar qué y cómo se comprende un texto (Schallert &amp; Reed,
1996). Como fue concluido por Anderson y Pearson, los lectores pobres
probablemente tienen brechas en su
conocimiento, ya que lo que una persona ya sabe determina principalmente lo que puede comprender. Entre
menos sepa, menos podrá comprender. Además, los lectores deficientes
con frecuencia tienen una compren-

�sión pobre de las relaciones entre los
hechos que conocen acerca de un tema. Por lo anterior, Anderson y Pearson concluyeron que comprender un
cuento o texto es como completar un
rompecabezas.

lectura, ya que la estructura del texto
y la organización del discurso son
elementos necesarios por un lector
para enfocarse en la comprensión del
texto.

Otro estudio que apoya a la teoría
del esquema es el de Carrell (1983),
quien reportó los resultados de un experimento que investigó el efecto simultáneo de esquemas de contenido
específicos de una cultura, y de esquemas formales. Los resultados de
sus estudios mostraron que el contenido familiar y la forma retórica familiar resultaban en una buena comprensión de lectura, aunque el primero más que la segunda. A la inversa,
el contell'ido no familiar y la forma
retórica no familiar resultaron en una
pobre comprensión de lectura.

4.3 Variables afectivas

Symons y Pressley {1993) encontró que el conocimiento previo de los
estudiantes universitarios de primer
grado de psicología mejoró su habilidad para localizar información en un
texto de psicología después de completar un curso introductorio. Los investigadores concluyeron que el conocimiento previo afecta al éxito de
la búsqueda y extracción de información en el texto. Esto es relevante para la discusión de comprensión de

Otra fuente de influencia sobre los
procesos de lectura son las vanables
afectivas tales como el interés y las
actitudes. Un estudio por McKenna,
Kear y Ellsworth (1995) acerca de las
actitudes de los niños hacia la lectura
muestra una tendencia general negativa a través de los grados escolares.
Esto se explica en parte por el mayor
impacto de la habilidad deficiente de
lectura en los grados superiores. Las
actitudes de los lectores deficientes
hacia la lectura empeoraron agudamente a medida que éstos avanzaban
en la escuela. También se encontró
que las actitudes hacia la lectura recreativa y académica eran cada vez
más negativas, independientemente
de si se estaban usando materiales de
lectura graduada o no.
Lo anterior sugiere que seleccionar materiales de lectura apropiados
no es una suficiente condición para
promover actitudes positivas hacia la
lectura. De ahí la necesidad de identi-

ficar técnicas de enseñan,.a que puedan ayudar a mejorar las actitudes hacia la lectura. Los programas de segundas lenguas necesitan incorporar
la lectura extensa, y concebir la dificultad de lectura en términos más llcxibles, con el fin de que los estudiantes puedan tener la oportunidad con
materiales auténticos desde el inicio
de la enseñanza. El modelo de Swaffar et al. puede ayudar a los lectores a
comprender textos enfocando su
atención en el propósito de leer, y aumentando su conciencia de los textos
como artefactos culturales a través de
los cuales uno puede aprender acerca
de los valores y modos de hablar y
actuar de otras comunidades de discurso. Como lo recomiendan Swaffar
et al., los textos necesitan ser seleccionados para corresponder a los inte·
reses de los estudiantes tanto como
sea posible. Goetz y Sadosky (199S)
afirmaron que el interes es un fuerte
predictor de la memoria. También
afirmaron que lo que es interesante
no siempre coincide con lo que es importante, en cuyo caso siempre exisl
el riesgo de que los estudiantes se
distraigan con aspectos interesantcl
del texto que podrían no ser la malt
ria importante en un texto. De ahí la
necesidad de guiar la lectura de Id
estudiantes para identificar las mt
croproposiciones del texto, y redUCI

las interpretaciones erróneas, las cuales con frecuencia son el producto de
la tendencia de los lectores deficientes a imponer su propio esquema al
del texto (Block, 1986). En su estudio,
Block también encontró que los lectores deficientes no parecen comprender que la lectura involucra obtener información del texto. Estos lectores enfatizan la relación con el texto. a costa de la comprensión exacta.

vel principiante. Sin embargo, algunos elementos de este modelo han sido investigados, y se ha encontrado
que son efectivos para mejorar la
comprensión de lectura. Uno de estos
elementos es la estructura del texto.

5.1 Estructura del texto y
orpnización del discurso

Las investigaciones acerca de la
lectura de primeras lenguas ha mostrado que la enseñanza explícita de
varios aspectos de la estructura de un
texto puede facilitar la comprensión
de lectura. Carrell (198?) reportó sobre un estudio que involucró entrenamiento diseñado para facilitar la lectura de segundas lenguas por medio
de la enseñanza explícita de la estructura de un texto. Los resultados indicaron que el entrenamiento sobre la
~rganización retórica de nivel supenor de textos expositivos aumentó
significativamente la cantidad de información que pudo ser recordada
por estudiantes de inglés de nivel intermedio.

La eficacia del modelo para la enseñanza de lectura integradora propuesto por Swaffar et al. nunca ha sido
observada formalmente como base de
un currículo para estudiantes de nivel
avanzado, aunque la tesis doctoral de
Hiram Max1m ( 1998) reportará sobre
una exitosa implementación de este
modelo en una clase de alemán de ni-

Otro estudio sobre la enseñanza
de la estructura del texto y sus efectos
sobre la comprensión de lectura fue
reportado por Chambliss (1995), quien
estudió palabras claves en textos y
estrategias usadas por lectores exitosos para construir la esencia de una
argumentación escrita larga. Chambliss propuso que la prosa argumenta-

S. Factores textuales que afectan
la comprensión
En esta sección se discuten aspectos
del texto que afectan la comprensión
del mismo por los lectores: la estructura Yorganización discursiva, la coherencia, la voz, y la dificultad.

tiva puede ser un tipo de texto para el
cual es particularmente importante
una comprensión exacta. Charnbliss
descubrió que cuando la idea principal está explícita, es más fácil comprender que cuando está implícita y
los lectores la tienen que inferir. Además, en el caso del texto que incluyó
contenidos extraños a la estructura la
investigadora encontró que estos c~ntenidos tenían una influencia negativa
sobre la exactitud con la cual los lectores comprendían el texto. Charnbliss concluyó que Ja instrucción sobre la estructura de una argumentación ayudó a los estudiantes a identificar los puntos principales en el texto.
Meyer Y Freedle (1984) estudiaron
el tipo de discurso como un factor en
la comprensión de lectura. Los investigadores afirmaron que el discurso
puede organizarse de diversas maner~. Cuatro de ellas son la comparación, la causación, la solución de problemas, Y la colección de descripciones. En su estudio, Meyer y Freedle
supusieron que los tipos de discurso
~ás organizados como Ja comparación, la causación, y la solución de
problemas, facilitarían la memoria de
la información contenida más que
cuando la información se presentaba
como una colección de descripciones
acerca de un tema. Sus resultados
121

�apoyaron el efecto facilitador predicho para los tipos de discurso más oroanizados
e
. Esto tiene implicaciones
para entender la memoria y la comprensión, la selección de materiales
de lectura, y la enseñanza que guía a
los estudiantes a buscar la macroproposición presentada en tal esquema
organizador.

5.2 Coherencia y voz

Con frecuencia se ha enfatizado la
importancia de la integración del
material o de la información del
texto por el lector a medida que lee.
Un factor que ha sido identificado
como facilitador de la integración
en la comprensión global de un texto es la coherencia de la representación que puede generarse a
partir de un texto. Beck, McKeown
y Worthy ( 1995) compararon la comprensión por estudiantes de textos a
los que se había agregado voz o coherencia con textos tomados directamente de un libro de texto. Los
investigadores encontraron que tanto la voz como la coherencia ayudaba a la comprensión, pero la coherencia !~nía un mayor efecto, por lo
que conc)uyeron que es más importante que un texto sea coherente a
que tenga voz.

Por el contrario, Swaffar et al.
afirman que un texto siempre tiene
voz, aún si ésta no se expresa en un
lenguaje conversacional o personal.
En ese caso, sería el nivel de desarrollo cognoscitivo de los estudiantes el
que determinaría si son capaces de
comprender el texto. Muchos investigadores (e.g.: Schallert &amp; Reed, 1996)
han discutido la importancia de usar
un lenguaje más atractivo, y el valor
de un lenguaje vivaz como cualidades de un texto que ayudan a mejorar
la comprensión.

5.3 Dificultad del texto
Cuando se toman decisiones curriculares que involucran decidir acerca de
la dificultad de un texto, se pueden
tomar dos perspectivas: se puede reforzar la lectura estratégica cuando se
lee un texto difícil, o seleccionar un
texto menos difícil para leer. Por otro
lado, se puede argüir que existen niveles de conocimiento del idioma que
el estudiante debe alcanzar antes de
que sea capaz de leer textos auténticos con éxito. Por el contrario, los
textos difíciles lingüísticamente pueden ser leídos por estudiantes de
cualquier nivel, siempre y cuando
sean familiares en estructura y contenido cultural, y los estudiantes reci-

ban entrenamiento en el uso efectivo
de tareas estratégicas.
Lee y Schallert (1998) realizaron
un estudio con estudiantes de secundaria y preparatoria coreanos, con el
fin de comparar su conocimiento del
inglés con su habilidad de lectura en
su idioma nativo y en inglés. Los investigadores encontraron que, cuando
los estudiantes leían en inglés, no podían beneficiarse de su conocimiento
sobre lectura que habían adquirido en
su lengua nativa, hasta que alcanzaban cierto nivel de conocimiento de
los rasgos básicos del inglés.
Aunque sus resultados apoyaron
la hipótesis de que existe un nivel de
conocimiento del idioma que debe alcanzarse antes de poder leer, se puede argüir que muchos programas de
idiomas usan la lectura simplemente
como un medio para aprender el idioma, y no como un medio de comunicación. Swaffar et al. sugieren que
leer para aprender puede resultar en
un aprendizaje de la lectura mucho
más significativo, y que la mejor ma·
nera de aprender rasgos morfosintác·
ticos y vocabulario es en el contexto
de una lectura extensa. En el caso de
los estudiantes coreanos estudiados
por Lee y Schallert, no se reunieron
estas condiciones.

Diversas investigaciones han
mostrado que agregar elementos concretos relevantes puede aumentar la
comprensión y memoria de información abstracta en textos. Asimismo,
Goetz y Sadoski ( 1995) han afirmado
que la información concreta es más
fácil de comprender y recordar que la
abstracta. De modo similar al con1ras1e entre narraciones y textos expo~iti, os, considero que, aunque el tex10 narrativo permite revivir una experiencia muy humana que casi todo
mundo parece disfrutar (Schallert &amp;
Reed, 1996), las ideas abstractas que
se presentan en un texto expositivo
pueden ser igualmente atrayentes,
siempre que el lector tenga un conocimiento previo suficiente que le permita involucrarse en el texto.
Habiendo discutido la naturaleza
de los procesos que involucra la lectura de un texto, me referiré a las maneras en que tal comprensión puede
evaluarse en una clase de segundas
lenguas.

6. Evaluación de la comprensión
de lectura en segundas lenguas

Lec y Van Pattcn (1995) formularon
algunas sugerencias sobre la evaluación de la lectura y composición en

segundas lenguas; y propusieron dos
enfoques en la evaluación de lectura: una que se enfoca en el contenido, y otra que se enfoca en la aplicación de habilidades. Asimismo,
discutieron varios problemas en la
evaluación de la expresión escrita.
Por otro lado, el modelo propuesto
por Swaffar et al. sugiere que la
evaluación del contenido y de las
habilidades debe realizarse de modo
integrado. Esto es debido a que el
objetivo final de usar las habilidades y estrategias en la lectura es recrear el texto desde las perspectiva
del estudiante. Por esta razón, tanto
el contenido como las habilidades
se evalúan simultáneamente. Además, Swaffar et al. sugieren el uso
de ítcms híbridos que incorporan la
lectura y la expresión escrita. Este
enfoque integrador es muy valioso,
ya que la expresión escrita estimula
al pensamiento de orden superior.
Como se discutirá abajo, también
es importante, especialmente en el
caso de los estudiantes de nivel principiante, permitirles el uso de su lengua nativa cuando se enfrentan a una
tarea que req uiere explicar sus procesos de pensamiento. Esta es la única
manera en que la complejidad de inferencias e interpretaciones puede hacerse evidente.

En su estudio sobre la evaluación
de comprensión auditiva, Buck ( 1991)
afirmó que la comprensión implica
más que la aplicación del conocimiento lingüístico para producir una
representación proposicional de un
texto. Más bien, es un proceso inferencia! en el cual la persona que escucha trata de construir una interpretación significativa desde la perspectiva de su propia evaluación de la situación, su conocimiento, y su experiencia. Buck intentó desarrollar formas alternativas de evaluar la comprensión más allá del nivel de la representación de un texto, ya que creía
que esto es una mera aplicación del
conocimiento lingüístico. El investigador concluyó que con frecuencia
no existen criterios claros bajo los
cuales juzgar la propiedad de cualquier interpretación hecha por los estudiantes, resultando esto en una dificultad para elaborar exámenes apropiados.
En su exposición sobre el diseño
de exámenes y otros instrumentos para medir la comprensión de lectura,
Swaffar et al. sugieren varias maneras de abordar este problema. Primero, el enfoque debe ser en la identificación de las ideas principales de un
texto, ya que el objetivo último de la
comprensión es la identificación de
123

�las macroproposiciones en un texto.
Desde esta perspectiva, el detalle sólo
es relevante en la medida en que sea
inteorado a través de inferencias e inº
terpretaciones a la construcción de un
cuadro general que represente el contenido del texto. Swaffar et al. propusieron un modelo para el desarrollo
de pruebas de comprensión de lectura
que incluye el uso de ejercicios abiertos, e items híbridos que guían al lector a hacer inferencias e interpretaciones, y .explícitamente relacionarlas
con lenguaje y detalle textual específico. Esta estrategia permite al maestro observar los procesos y estrategias
de los estudiantes.

7. Enseñanza de literatura en
segundas lenguas
Después de la discusión sobre los
procesos y factores involucrado~ en
la comprensión de lectura en primeras y segundas lenguas, es válido preguntarse si tal información es aplicable directamente a la lectura de textos
literarios, y si el aprendizaje sobre literatura y la lectura de textos literarios es una actividad diferente de la
lectura de los textos expositivos o narrativos usados comúnmente en la enseñanza de la lectura y' de ser así, en
qué forma difieren tales actividades.
124

Swaffar et al. abordaron esta
cuestión refiriéndose a la naturaleza
de los textos literarios, los cuales se
caracteritan por rasgos textuales Y
contenido cultural específicos, a los
múltiples significados transmitidos
por el lenguaje literario, la densi~a~
de ideas, y a los procesos cognosc1t1vos del lector, tales como la necesidad de hacer inferencias constantes,
debido a la naturaleza implícita de la
cohesión textual.
Muchos textos expositivos vinculan
hechos con eventos o acciones de una
manera directa. Este claro vínculo es
menos característico de la ficción. Un
reto considerable de los textos literarios es que contienen proposiciones
escritas densamente, las cuales usualmente implican múltiples significados. Aún para tos lectores en su lengua materna, una gran carga de inferencias con frecuencia se relaciona
con un problema de legibilidad
(Kintsch, l977). Los estudiantes que
leen literatura necesitan hacer más interpretación de la que es necesaria para la mayoría de los textos expositivos. (1991, p. 214)
La perspectiva de Louise Rosenblatt
( 1978) sobre la fonna en que los lectores construyen significados a partir de
textos literarios toma un enfoque dis-

tinto. En un tratado que ha tenido un
unpacto tremendo sohrc el campo de
la crítica literaria y sohrc la enseñande literatura, Rosenhlatt cstahleció
la diferencia entre la lectura de textos
informativos y textos literarios rcliriéndosc al involucramicnto afectivo
del lector con el texto literario durante su lectura:

'ª

En la lectura no-estética. la atención
del lector se enfoca primordialmente
en lo que quedará como residuo después de la lectura, la información que
se adquinrá, la solución lógica a un
problema, las acciones a realizar. !En
contraste], en una lectura estética la
atención del lector se centra directamente en lo que está experimentando
durante su relación con ese texto en
particular. (1978, pp.2.1-25)
Rosenblatt ha representado una influencia más poderosa para los maestros de literatura que ningún otro crítico. Su libro ha sido una valiosa guía
para la pedagogía en la enseñanza de
las preparatorias y• como lo señal~
Booth en el prólogo de la quinta edt·
ción de Literature as Exploration,
«un anúdoto necesario ante los excesos que resultan cuando algún ~I~
mento en cualquier transacción retonca es convertido en un centro exclusivo» (Booth, 1995, p.viii). Booth agrega:

Aunque insistió, como todo maestro
serio, en la atención cuidadosa a los
textos .. respetando plenamente sus poderes únicos, ella cambió el énfasis
dramáticamente hacia una lectura cuidadosa de las respuestas de los lectores. Lo que ella llamó después la teoría «transaccional» le pennitió preservar el respeto por las intenciones del
autor y los poderes del texto, mientras
se movía más allá de la árida explicario11 de rexte que llenó demasiadas revistas en los años cincuenta.
Si bien es innegable que tanto los
factores textuales como los del lector señalados por los dos enfoques
mencionados arriba son relevantes
en una explicación del proceso de
lectura de textos literarios, es importante preguntarse dónde debe colocarse el énfasis, debido a las implicaciones pedagógicas que esto
conlleva .. ¿Debemos los maestros de
literatur~ en segundas lenguas poner el énfasis de nuestros esfuerzos
docentes en los procesos cognoscitivos del lector y su familiaridad con
los rasgos textuales? ¿O es más relevante enfatizar el involucramiento
afectivo del lector con los textos?
¿Y \1 todos estos factores son im))Ortantes, cómo debemos integrarlos en un enfoque didáctico coherente'?

Hynds y Appleman (1997) descubrieron que dos enfoques: uno basado
en el texto, y uno basado en el lector,
son actualmente los dos enfoques críticos más influyentes en la enseñanza
de literatura en las preparatorias:
es importante recordar que en la mayoóa de las clases de literatura en preparatoria, la Nueva Crítica y la respuesta del
lector parecen ser los dos enfoques más
populares, con muy poca influencia de
otras perspectivas críticas...
Actualmente, la profesión parece estar
sumida en una lucha entre, o quizás
una mezcla poco sana de perspectivas
centradas en el texto (Nueva Crítica)
y centradas en la respuesta (respuesta
del lector). Más de la mitad de los
maestros en la encuesta de Applebee
(1993) mencionaron los principios de
la respuesta del lector como influyentes en su enseñanza. Al mismo tiempo, más de la mitad de estos mismos
maestros mencionó principios neocríticos como igualmente centrales.
(p.76)
Aunque viene de una diferente tradición, el enfoque de Swaffar et al.
comparte con la Nueva Crítica su énfasis en los significados del texto.
Hynds y Appleman consideraron esta
combinación de enfoques basados en
el lector y enfoques basados en el

texto una incompatibilidad. Tanto
Swaffar et al. como Rosenblatt conciben la construcción de significado como resultante tanto de factores del
lector como textuales. La diferencia
entre estos dos enfoques parece residir en el diferente énfasis de estos
factores en el proceso de lectura de
textos literarios. Otra diferencia entre el enfoque de Swaffar et al. y el
de Rosenblatt es que, mientras el
primero se refiere a textos en segundas lenguas, la teoría de Rosenblatt
se desarrolló predominantemente en
la enseñanza de literatura en lengua
nativa. Recientemente se han reportado experiencias en las cuales la respuesta del lector se ha incorporado a
la lectura de literatura en segundas
lenguas (cf., Rogers, 1990; Ali, 1994).
Hirvela (1996) discutió la adopción de un enfoque de respuesta del
lector en la lectura de segundas lenguas, y distinguió entre un enfoque
de respuesta personal y un enfoque
de respuesta del lector.
Actualmente, mucha atención está enfocada en lo que Carter (1988) llama el
enfoque a la literatura de la 'respuesta
personal'. Este es el enfoque que predomina en el uso de literatura dentro
de la enseñanza comunicativa de lenguas (CLT).
125

�Algunos ejemplos del enfoque de
la respuesta personal son textos de
enseñanza basados en literatura como
los de Bassnet y Grundy (1993), Collie y Slater (1987), Duff y Maley
(1990), Maley y Duff (1989), Maley y
Moulding (1985). y McRae y Boardman (1984). Maley y Duff(1989) definen el enfoque de la respuesta personal como·sigue:
El objetivo primario de nuestro enfoque es simplemente usar textos literanos como un recurso... para estimular
las actividades de lenguaje... Lo que
nos interesa es involucrar a los estudiantes interactivamente con el texto,
con otros estudiantes, y con el maestro en la realización de tareas que involucren textos literarios. Al hacer esto, los estudiantes se ven obligados a
poner atención cuidadosa al texto en
sí mismo. y a generar lenguaje en el
proceso de completar la tarea. (p.5)
Hirvela identificó una diferencia importante entre el enfoque de la respuesta personal y el de la respuesta
del lector: el hecho de que, mientras
en el primero la producción de discurso por los estudiantes es vista como el fin de las tareas de aprendizaje,
en el último caso esta producción es
concebida como el medio para las tareas de aprendizaje. En este aspecto,
126

el enfoque de Swaffar es similar al de
Rosenblatt, en que concibe a las tareas
de lectura como conducentes a logros
de objelivos educativos más allá de la
simple producción lingüística.

7.1 La construcción de significado
en la experiencia literaria

Como sería de esperarse de un enfoque que enfatiza la interacción con el
texto, Swaffar et al. señalan que el
significado se toma principalmente
del texto.
Enseñar enfoques críticos a los estudiantes ... no es lo mismo que enseñarles a descubrir lo que significan los
textos. Y los estudiantes de segundas
lenguas necesitan aprender a descubrir los mensajes de un poema, novela, o historia, no lo que ese trabajo
significa para un crítico experto. ( 1991,
P 215)
Swaffar et al. admiten que los críticos
literarios introducen sus perspectivas
particulares como lectores, cuando
afinnan que «lo que un texto signifi4ue para un crítico en particular no es
tan importante como lo que el texto
en sí dice» (p. 215). Aunque establecen que la perspectiva del crítico es
menos importante, también insisten

en que es el texto mismo el que transmite el s1gn11icado. y que en su enfoque. «el centro de la atención del lector es el texto.»
La postura de Rosenhlall parece
contradecir a la anterior, rnn su énfasis en atender primero la postura estética del lector, es decir, los sentimientos y asociaciones evocadas mientras
Ice el texto: «Una vez que el trabajo
ha sido e\'ocado estéticamente, puede
convertirse en el objeto de reflexión y
análisis» ( 1995, p.29'i)
Swaffar et al. propusieron que las
estrategia\ interpretativa-; de los estudiantes están asociadas con sus procesos cognoscitivos, no afcct,.,os: inferir,
asociar, predecir dentro del texto.
Los estudiantes deben estar Lon,c1cntes que los mensajes de un sistema
textual surgirán a medida que realizan
inferencias hacia adelante y hacia
atrás, asocian los rasgos e implicaciones de acciones o reacciones posteriores con otras anteriores, o predicen
conductas o eventos sobre la base de
los patrones de información que perciben en cualquier punto durante su
lectura. (1991, p.217)
Además, en el enfoque de Swaffar ti
al., «las reacciones personales de los

estudiantes al tema son disociados, y
la asociación de infonnación extrínsica al texto se considera innecesaria.
Entonces. las respuestas subjetivas de
los lectores quedan marginadas, no
son analizadas» (p. 211). En su explicación de lo que los procesos arriba
señalados implican para ta lectura de
la obra de Kafka, Metamorfosis,
Swaffar et al. señalan:
... las perspectivas de lectura resultantes deben coincidir con el discurso (de
Mewmo,fosis). No desplazan al texto
con centro de la atención del lector...
Las opiniones o reacciones personales
de los estudiantes al tema han sido
marginadas. Ellos discutirán los patrone, del trabajo de Katlca, en vez de
\U\ propios Juicios personales basado, en 'información y experiencias extrínsecos al texto. (199 1, p. 217)
Otra cuestión relevante para los
maeS tros de literatura se refiere a
lo, objetivos de la enseñanza de literatura. Swaffar et al. señalaron
que lo, hechos culturales deben ver\C corno componentes del discurso
cultural. Ellas propusieron el objetivo de leer literatura en una segunda
lengua como «la apreciación de ta
rlleratura como un artefacto cultural .. , 0 el logro de la educación cullural.

Si nuestro objetivo es la educación
cultural, entonces las conexiones de
nuestros estudiantes entre el mundo
real Y el texto literario deben originarse con su conocimiento de la historia
Ygeografía, Yla apreciación de la literatura como un artefacto cultural.
(1991, p.219)
Mientras que Rosenblatt acepta
que la apreciación de la literatura es
un objetivo relevante, ella enfatiza el
crecimiento personal que puede alcanzarse a través de la lectura de literatura.
Cuando estamos ayudando a los estudiantes a mejorar las técnicas de lectura a través de la sensibilidad a la
d1cc1ón, el tono, la estructura, la imagen, el símbolo, el movimiento narrativo, también estamos ayudándoles a
construir las respuestas más refinadas
que son finalmente la fuente de entendimiento humano Ysensibilidad a los
valores humanos. (1995, p. 276)
Desde su perspectiva, «el sentido de
identidad personal resulta principalmente de la auto-definición contra el
'otro', el mundo exterior de gente y
cosas,» Y «los textos literarios nos
proveen un 'otro' amplio a través del
cual definirnos y a nuestro mundo»
(Rosenblatt, 1978, p. 14S). Además

procesos como la identificación y la
empatía también Juegan un papel importante en la lectura de literatura.
Mi propia experiencia apoya estas
teorías. Por ejemplo, cuando pregunté
a mi clase de literatura inglesa sus
impresiones generales después de la
lectura de un cuento que trataba de
una boda africana, un estudiante comentó: «Me gustó aprender acerca de
las costumbres de los africanos, pero
fue en particular interesante encontrar
q_ue_ nuestros ritos de boda son muy
s1m1lares.» Si bien estoy de acuerdo
en que la educación cultural es un objetivo relevante en los cursos de literatura en segundas lenguas, también
creo que la experiencia individual y
personal debe tomarse en cuenta. En
una situación similar, pedí a mis estudiantes sus comentarios después de
leer un cuento sobre las experiencias
de un niño hindú que se preparaba
para exámenes generales. Una estudiante comentó que te había disgustado el cuento porque tomar exámenes
era una actividad desagradable para
ella. En contraste, otra estudiante señ_aló que le había interesado la historia precisamente porque deseaba
aprender acerca de la manera en que
otras personas manejaban tales dificultades. Si bien es cierto que el contenido del texto no es afectado por los
127

�enfoques subjetivos de cada lector,
considero relevante incluir las respuestas de los lectores en el análisis
del texto.

lado de procesos de lectura de abajo
hacia arriba, y de arriba hacia abajo,
en el contexto de una negociación social del significado. (Schallert, 1991).

Como ya señalé anteriormente,
Swaffar et al. propuso un detallado
modelo para la lectura de textos literarios que enfatiza un análisis detallado de sus significados. Estos significados se ·agrupan en dos categorías:
semántica y sintáctica. La construcción de significado por el lector es
también un tema sobre el cual no ha
habido mucho acuerdo. Como mencioné arriba, Swaffar et al. establecen
la construcción de significado como
resultante de un análisis de elementos
semánticos y sintácticos en el texto:

En contraste, Rosenblatt definió
la construcción de significado como
resultante de una transacción personal y única entre un lector individual
y el texto, en un momento particular
y en un contexto específico.

Para promover la lectura significativa,
las tareas asignadas deben ayudar a
los estudiantes a usar una jerarquía de
tareas con los dos tipos de sistemas:
el semántico y el sintáctico; y la forma en que estos com~nentes de significado se relacionan... Para apreciar
la literatura, los lectores necesitan
apreciar las capas de discurso dentro
de una obra literaria. (Swaffar et al.,
pp. 220-221)

La definición de Rosenblatt parece
balancear factores sociales y textuales, que coinciden en una experiencia
única en la que el encuentro personal
de un individuo con el texto crea un
significado especial para este lector.
Aunque Rosenblatt ha desarrollado
su teoría basada en décadas de observación de las respuestas de sus estudiantes a la literatura, existe poca información sistemática sobre la manera en que la personalidad influye en
las respuestas a la literatura (e.g., Richards, 1956; Purves &amp; Beach, 1972;
Beach &amp; Hynds, 1990).

Actualmente, los psicólogos señalan
la naturaleza social del proceso cuando definen al significado como resul128

En el paradigma básico de la crítica
lileraria, el movimiento es de una intensa transacción estética con el texto a
la reflexión sobre detalles semánticos o
técnicos, para regresar a esa lectura estética apreciada personalmente, y correlacionarlos con ella. (1978, p. 162)

Finalmente, es importante señalar
que, a diferencia de enfoques diseñados
para la enseñanLa de literatura en pnmeras lenguas, el modelo de Swaffar et
al. proporciona orientación para los
maestros de literatura en segundas lenguas, quienes deben ayudar a sus estudiantes a desarrollar sus habilidades
lingüísticas. Por lo anterior, la sugerencia de utilizar el texto como fuente para
la construcción de significados tiene el
propósito de promover la adquisición de
formas correctas de uso del lenguaje.
...Con práctica sistemática en aislar
ni veles de mensajes textuales, el lector podrá usar el lenguaje del texto para
transmitir ideas conectadas acerca de su
significado, sus partes grandes y chicas.
...En el momento en que los estudiantes
pueden usar el lenguaje textual para expresar los mensajes, implicaciones, y
significatividad de esa obra, el texto se
convierte en una gramática, un modelo
para el uso del lenguaje. (1991, p.2.'10)
Como descubrí a través de mi estudio, esta expectativa se materializó,
en particular en el caso del aprendizaje de la gramática del inglés.

Nota: este artículo se basó en el Capítulo 3
de la tesis que la autora sustentó en opción al
título de Doctor of Philosophy en la Universidoo de Texas en Austin, en mayo de 1998

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Era una tarde gris, como preludio de
muerte, cuando lo vi por primer~ vez.
El aire frío que paseaba fuera, cortaba
las carnes con su filo invernal. Las
hojas de los abetos, pinos y oyameles
de las colinas se mecían rítmicamente, con parsimonia, como si durante
el día se hubieran cansado hasta el
agotamiento y se dispusieran a dormir, luego de decirse adioses mudos,
con rever~ncias apenas dibujadas. Yo
había abandonado mi cuarto de biblioteca ·y dejado descansar mi máquina de escribir. Recuerdo que fui al
balcón de mi cabaña -&lt;:orno de costumbre- y me arrellané en un sillón
mecedora de mimbre, encendí un Rabaguito y empecé a arrancarle gruesas bocanadas de humo. A lo lejos, el
concierto ululante del viento; un
manto verde de bosques y sembradíos
solitarios, manchado por una cintilla
de terracería serpenteante, cuyo rastro
se perdía a trechos entre el espeso follaje y los cerros; y más a la distancia,
un cielo bañado de nubes rojizas y
parduscas.
El sopor me había llegado, en ese
ocaso, en andas de la calma y el cansancio. Embrión de sueño irrealizado.
La modmra fue saliéndose lentamente del cuerpo a medida que se escuchaba a la distancia el ruido de un
motor. El sonido iba retumbando en

todas partes hasta hacerse más cercano y perceptible. Luego calló. Me puse de pie y miré a través del ventanal
empañado: al borde del mirador estaba estacionado un Porsche rojo. De él
descendió un hombre alto, delgado,
cubierto por un abrigo de color beige
y un sombrero café de fieltro. Era impresionante. Su lento y arrastrado caminar denunciaba que pesaba sobre sí
la carga de Atlas. Se dirigió a la bar-.
da de contención, inclinó su cuerpo,
apoyó los codos sobre la piedra y allí
permaneció por largo tiempo. Él miraba la lejanía, yo contemplaba su silueta a la distancia, sin que se diera
cuenta; él, en un piélago de pensamientos desconocidos, yo, vigía interrogante con una curiosidad insana.
Así nació nuestra relación.

pasmantemente quieta, desesperante.
Mientras, yo me intranquilizaba con
aquella rutina convertida en ritual
vespertino, rayano en lo enfermizo.

La escena se repitió una vez más
al día siguiente y así continuó otra
vez, y otra, y otra...

Mientras el encuentro, empezaba
a deslizarse un pensamiento hasta
anidarse en mi cerebro: «Quizá él se
encuentre tan solitario y despoblado
de motivos como yo». Y nada me hubiera costado bajar por la vereda e invitarle a tomar un café, una cerveza,
o simplemente a conversar, pero no
me atrevía (tal vez, pensaba, el disfrute del silencio y la soledad era tan
placentero para ambos, que de interrumpirlo, hubiéramos roto algo casi
sagrado), después de todo era un intruso, un desconocido; por otro lado,
el habenne refugiado en la montaña,
obedecía a una necesidad: terminar
un guión para los estudios donde trabajo, y cualquier distracción me hubiera costado muy cara, me repetía.

Cada tarde, con una puntualidad
cronométrica, como de ave migratoria, él llegaba anunciándose con el
ruido de su automóvil; yo, abandonaba el teclado. Él se apostaba frente al
mirador, yo, al ventanal, a plantar mis
ojos en esa figura que se solazaba en
su soledad con una mirada -según
adivinaba, profunda e imperturbablede infinito, y en una inamovilidad

Todas mis conjeturas resultaban
inútiles. Transcurría el tiempo y mi
cabeza se plagaba con celajes de interrogantes cuya disipación se quedaba
en el cielo de las conjeturas y no cuajaba. Pensaba en múltiples respuestas
que no llegarían en alas del viento y
empecé a sentir la necesidad de entrevistarme -una vez, al menos- con mi
observado. Realmente se imponía ha133

�cerio. Mi. guión estaba llenándose de
polvo por falta de concentración y mi
pensamiento giraba, con ímpetu creciente, en su silueta, apartándome de
todo. Aquellas raras emociones me
invadían en gruesas oleadas incontenibles, arrastrando, con su impulso, el
recuerdo difuso de mi esposa y mis
hijos muertos en un accidente automovilístico cuatro años atrás (cuatro
años también, en que mi casa de
montaña se había convertido en el retiro sistemático que sólo abandonaba
para bajar al pueblo por provisiones o
viajar a la ciudad a entregar en mi
compañía los guiones para programas
televisivos) ... y no me dejaban reposar.
El invierno apretó más su garra
cruel. Como años atrás, no hubo cena
de navidad, ni árbol alusivo, ni convivencia de.año nuevo. Las cristalinas risas de los niños, la emoción de los regalos y el calor de los besos no llegaron
más en la maleta de recuerdos que cargaba la nostalgia. Y las veces que esta
viajera perniciosa se asomaba, huía de
inmediato. Sólo un rebaño de impresiones y dudas pastaba en mi cabaña escondida entre el follaje (a veces pienso
que por ello mi observado solitario
nunca se enteraba de nuestra cita).
Una tarde, cuando el frío se había
hecho más intenso, más cruel, des-

pués de terminar con una ensalada de
col y cerveza, consulté el viejo reloj
de péndulo que escoltaba la chimenea. Se acercaba la hora. Una fuerte
tensión empezó a, casi, paralizar mi
cuerpo. Mis manos comenzaron a sudar frío y mi pecho a dar de tumbos
con fuerza desacostumbrada mientras
el motor del Porsche era más notorio.
El ruido calló, como siempre. Esa
vez no fui al ventanal. Me dirigí con
presteza a la recámara. Cogí con premura un abrigo y salí de la cabaña
por la sinuosa y humedecida vereda
que baja hasta el camino. Mi paso
nervioso y las sensaciones del momento -según recuerdo- eran muy
parecidos a los que viví dos lustros
atrás, cuando las primeras entrevistas
con la que fuera mi esposa. Era como
si aquel encuentro pudiera ser el inicio de otro romance interminable, vivencia a la que, tengo que reconocer,
por mucho tiempo me había negado.
Había cerrado la puerta con un
empujón cargado de descuido. No
importaba. Apresuré mi paso con
zancadas descomunales y nunca, como ese día, pude sentir tranco tan envidiable en las piernas, a pesar del lodo que se aferraba a mis botas. El
sendero sinuoso, que besaba al camino en un recodo, jamás me pareció

tan largo. Al lin llegué donde estaha
el automóvil estacionado. Busqué
afanosamente la figura de aquel hombre reclinado sobre la barda del mirador. No estaba allí. Mi sorpresa fue
mayúscula. Escudriñé con vehemencia alrededor, luego de asomarme al
interior del vehículo. Nadie. La inquietud devoraba con más ímpetu
mis entrañas. El desasosiego hacía
pasear mi vista por todos lados sin
fruto alguno. Mis manos, dentro de
los bolsillos, escurrían sudor como
nunca. La frente y las sienes principiaron a perlarse de nerviosismo formando unas hebras que luego humedecieron el cuello de la camisa.
Después de una tan prolongada
como infructuosa búsqueda, mis ojos
empezaron a juguetear agitadamente
con el paisaje estacionado frente al
mirador. Al cabo de unos segundos,
mi vista dejó de buscar palmo a palmo entre la bruma y se clavó en un
punto del precipicio. Mis entrañas
dieron un vuelco gigantesco. Allá
abajo, entre las rocas, se encontraba
un cuerpo de hombre enfundado en
un abrigo color beige, depositado en
una laja blanquecina.
Apresuradamente, con descuido,
busqué la fonna de llegar hasta ese
punto. Mis manos se cortaban con el

filo de las heladas rocas. Las ropas se
rasgaban y los jirones no tardaron en
aparecer. Llegué hasta la meseta pétrea. El cuerpo estaba más frío y suelto de lo que deseara: la muerte había
llegado antes. Nada podía hacerse.
Prorrumpí en un llanto impotente
mientras cogía entre mis manos aquel
rostro surcado con finos hilillos de
sangre y fo apretaba contra mi pecho.
No supe por qué lo hice. Aún me lo
sigo preguntando.
Pasaron largos minutos ... no recuerdo cuántos.
Nunca pude precisar cómo ocurrió lo demás. Quizá reaccioné cuando la sirena de la ambulancia (que de
seguro yo mismo llamé) anunció que
se llevaba el cadáver y yo regresaba,
por el sendero oscuro a la soledad de
mi cabaña. No hubo indagaciones.
Algunas preguntas «de rutina» las
contesté mecánicamente, con lejanía,
Y, como sumido en un eco, en cierta
ocasión llegué a escuchar que me leyeron el contenido de un sobre que el
hombre llevaba en la bolsa de su abrigo: «Por esta soledad».
Pasó el tiempo. Intenté consolarme pensando que nuestra cita quedaha pendiente para una ocasión mejor,
como si nada hubiera ocurrido. Aho-

ra, día con día, con una puntualidad
cronométrica, como de ave migratoria, bajo apresuradamente por la vereda (por cierto, mi guión no ha sido
terminado), a la misma hora, a ocupar
el mismo sitio que utilizara aquel
hombre solitario, de mirada infinita,
en busca de la muerte, «Por esta soledad».

�LA MADRE: EL EJERCICIO DEL PODER
MASCULINO EN CINCO MINUTOS CON MI
MADRE Y EN UNA NAVIDAD PERFECTA DE
EUSEBIO RUVALCABA
Domination has traditionally been semamicized in sexual temis a11d ¡10wer has traditionally been associated wit/r 111asc11/i11ity.

Jean Franco

·Juan Antonio Serna
En las sociedades latinoamericanas,
el papel de la mujer ha sido confinado a un espacio privado. Es decir, el
elemento femenino es visto como un
agente pasivo cuyo lugar es limitado
al hogar, al convento y al burdel; espacios que requieren la privatización
o encerramiento de la mujer (Franco,
Jean. «Beyond Ethnocentrism: Gender, Power, and The Third-World Intelligentsia», p. 507).
Según Emmanuel Carballo, Eusebio Ruvalcaba dota a los protagonistas de sus cuentos de simpatía, de
amor, de clarividencia y de comprensión. Los cuentos ruvalcabianos están
hechos a ciencia, a paciencia y a conciencia (¿Nunca te amarraron las
manos de chiquito?). En la mayoría
de los cuentos de Ruvalcaba el protagonista es un adolescente, quien da al
lector la percepción del mundo y de
la vida desde una perspectiva unívoca. También el jovencito, cuenta las
historias al estilo de la picaresca; el
humor y la ironía que el autor proyecta en él, despiertan en el receptor un
sentimiento de solidaridad, de complicidad y de nostalgia por la adolescencia esfumada algunos años atrás.
En los cuentos «Cinco minutos
con mi madre» y «Una navidad perfecta» (publicados en ¿Nunca te ama136

rraron las manos de chiquito?, 1990)
del escritor tapatío Eusebio Ruvalcaba (1951) la isotopía que sobresale es
el poder matriarcal.
Así que el propósito de este ensayo radica en destacar el ejercicio del
poder matriarcal como una traslación
del poder masculino mediante dos dimensiones del discurso femenino: como mujer y como madre. Como mujer, «mamá» experimenta el deseo de
lograr los derechos que le han sido
negados por el sistema patriarcal. Como madre, «mamá» establece su propia sociedad matriarcal que le permite cultivar su microsociedad para desempeñar las labores de jefe de familia. Al mismo tiempo, es importante
subrayar la representación de la madre mexicana como el elemento metafórico cuyo símbolo materializa a
México como nación.
El cuento «Cinco minutos con mi
madre» narra la relación entre un hijo
y su madre. El hijo funciona como
personaje y narrador (en primera persona), que permite al lector penetrar
en el mundo que comparte con su
madre. El título es muy significativo,
ya que el hijo solamente desea pasar
escasos cinco minutos con su progenitora porque está consciente de la
condición física de su madre y su ac-

titud connota una especie de venganza en contra de ella.
El cuento «Una navidad perfecta»
narra también la relación entre un hijo
y su madre. El narrador en tercera persona (omnisciente) presenta la trama en
la que la voz masculina, representada
por el hijo, decide liberarse del yugo
materno. El título refleja una ironía, ya
que la navidad para la mayoría de los
mexicanos es una festividad muy importante. El adjetivo «perfecta» encierra un metasignificado, porque según la
tradición la navidad es familiar y es un
época «perfecta» de paz y de alegría,
sin embargo, en este contexto es la fecha «perfecta» que Santiago (el hijo de
Doña Josefina) elige para levantarse en
armas provocando intranquilidad e infelicidad en el yugo materno.
Catherine A. MacKinnon en «Desire and Power: A Feminist Perspective» explica que:
A woman can take the mate point of

view or exercise male power. Our access to it is not automatic; we are not
born and raised to it. But we can aspi·
re to it. Me, for instance, standing up
here talking to you; socially, this is an
exercise of mate power. lt' s hierarchical, it's dominant, it's authoritative.
(109)

La cita de MacKinnon resulta aplicable, ya que la mujer aspira a lograr el
poder dentro de la sociedad de la que
forma parte. Su concepción con respecto al ejercicio del poder denota
una perspectiva masculina. Por lo
tanto, el ejercicio del poder matriarcal se percibe en ambos cuentos en
dos dimensiones: como mujer y como
madre. La primera dimensión consiste en el deseo de la mujer por adquirir
el poder Y el acceso a los mismos derechos que el hombre, pero que sin
embargo le han sido negados por la
estructura patriarcal. Además cabe
enfatizar que aunque el ejercicio del
poder puede interpretarse desde dos
perspectivas, el ejercicio del poder
femenino. de «mamá» como madre
opaca al de mujer. Esta dimensión
funciona en los dos cuentos como un
~ecanismo que pennite a la mujer
eJercer el control de la casa.
En «Cinco minutos con mi madre» el hogar desempeña el papel del
espacio en el que la mujer puede
realizar sus sueños de poder. Ejemplo:
Le echo la culpa de la desdicha de mi

padre. El pobre solía guardar silencio
cuando mi madre despotricaba; hasta
en el patio llegaban los insultos. Si estaba jugando canicas, pedía a Dios

que mi madre se callara de una vez y
para siempre con tal de no perder la
concentración. (77)
El hijo condena la actitud de su madre por haber hecho infeliz a su padre;
además le recrimina el hecho de silenciar al padre Y desaprueba la actitud
~stérica de la madre. Empero la posición de la mujer deja entrever al receptor, que ella mediante sus gritos, sus insultos y sus demandas intenta subyugar
a la voz masculina, personificada por el
esposo y por el hijo.

En «Una navidad perfecta» también la casa funciona como el lugar
en el que la mujer alcanza el poder.
Ejemplo:
La verdad es que a Santiago le gusta-

porque hace creer, que come el pavo
por ~atisfacer los deseos de su hijo
Santiago. Santiago forma parte del
juego materno Y se somete a los caprichos de la madre.
La segunda dimensión en los
cuentos radica en la institucionalización de la microsociedad que la mad~e lleva a cabo como un medio para
e3ercer el dominio matriarcal. La microsociedad matriarcal se desarrolla
también en el hogar. En «Cinco minutos con mi madre» el esquema matriarcal implica la obediencia al reglamento de la madre/jefe. Ejemplo:

Mis hermanas Y yo nos dormíamos a
las ocho; aunque decir dormíamos es
un eufemismo pues en realidad veníamos conciliando el sueño hasta las 11
0 12• cuando mi madre hacía su última
ronda por los pasillos de la casa. Mi
padre le gritaba, le rogaba que se
acostara, pero ella [...] le respondía
procacidades. (78)

ba el pavo[...] fingía un gran placer al
comerlo, pues conocía la debilidad de
su madre por todas esas cenas tradicionales[...] doña Josefina[... ] odio el
pavo pero se justifica nada más por
ver a mi hijo comerlo [... ] Jamás lo
desengañaría para no lastimarlo. (91)

La cita anterior nos ayuda a observar

Doña Josefina, la madre de Santiago,
domina a su hijo mediante Ja comida.
Es decir, que prácticamente Jo obliga
a degustar un platillo que a él no lo
satisface plenamente. Además ella esconde sus verdaderos sentimientos

el paradigma de la sociedad matriarcal, que la madre ha creado para que
cada miembro de Ja familia cumpla
una función. Los hijos deben ir a la
cama a las ocho, el padre debe callar
Yla madre/jefe debe vigilar su microsociedad para verificar que todo mar137

�che sobre ruedas. Resulta interesante
una vez más el papel del supuesto
"jefe de familia", quien es silenciado
por la esposa y a pesar de que él le
insiste y le ruega que acuda al dormitorio, ella lo ignora y considera que
su obligación es velar por el orden y
el acatamiento de las reglas por parte
de sus súbditos (sus hijos).
En &lt;&lt;Una navidad perfecta» Santiago asume la responsabilidad de jefe de familia y su comportamiento está delimitado por el modelo social y
moral, que doña Josefina su madre,
ha inventado para él. Ejemplo:
Sólo era un empleado de confianza,
Santiago consiguió que le regalaran
un pavo [...] la conversación cayó en
un largo y extraño vacío [...] todo el
mundo elogiaba su modo de ser [... ]
Qué D_ios me conceda más años para
ver a mi hijo rodeado de niños [... ]
¿Por qué no pensé en mi marido y sí
en mi hijo? (91. 92, 94)
El ansia de poder de doña Josefina la
conduce a establecer una microsociedad en la que Santiago su hijo debe
trabajar para hacerse cargo de los
gastos económicos de la familia (es
un empleado de confianza); ella por
su parte cumple la función de empleada doméstica en el hogar (debe
138

preparar el pavo) y la !area de velar
por el bienestar familiar y de las buenas costumbres morales (todo el
mundo elogiaba su forma de ser -&lt;le
Santiago-). A pesar de que no existe
una relación de comunicación favorable, doña Josefina centra su vida alrededor de su hijo y su anhelo de vivir
más (para ver a mi hijo rodeado de
nietos), representa la extensión del
poder que ella desea ejercer sobre su
familia mediante el matrimonio de
Santiago.
En ambas historias la traslación
del poder masculino dentro del discurso femenino se detecta mediante
la relación de dominio. Esta relación
es practicada por «mamá» con sus hijos. MacKinnon define la relación
madre/hijo de la siguiente manera: «I
find the mother/child relation, described as a relation of dominance, to be
a consequence of mal e supremacy."
(109-10)

En «Cinco minutos con mi madre», la madre anciana aún insiste en
el chantaje sentimental como una estrategia de dominio. El siguiente
ejemplo corrobora lo anterior: «Ella
se queja ahora de que la tengo muy
sola, de que no la bajo a ver ni le pregunto por su salud» (79). En "Una navidad perfecta", la madre doña Josefi-

na, se empeña en el t:hantaje mediante la comida (el pavo, los t:acahuates
y el postre) también como un arma de
dominio. Además doña Josefina suhestima a Santiago tratándolo wmo
si todavía fuese un niño. Ejemplo:
"Doña Josefina se quedó atónita. Si
algo le dol.ía -y eso ocurría muy de
vez en cuando- era ver a su hijo colérico. ¿Qué tendrá mi niño? (93)
Ambas madres ejercen el control
en la vida de sus hijos varones. En
cuanto a la relación madre/hijo en
"Cinco minutos con mi madre", se
percibe una camaradería filial y una
supuesta comprensión debido a la
salud de la madre. En cuanto a la
relación madre/hijo en "Una navidad perfecta", se detecta una falsa
camaradería filial y un juego de
amor condicionado. En el primer
cuento no se hace alusión al matrimonio, en cambio en el segundo,
doña Josefina espera que Santiago
se case porque considera que el matrimonio de su hijo constituye la
preservación de la casta y mediante
el matrimonio, doña Josefina externa su deseo de continuar ejerciendo
el poder patriarcal en las futuras generaciones. La relación madre/hijo
es una muestra de la supremacía
masculina de la madre frente al hijo, quien es dominado por su madre.

Juan Eduardo Cirlot en A Dictio11ary ofSymbols explica que:
predominantly maternal social pattern -a matriarchal society- is characterized, according to Bachofen, by
speciai emphasis upon blood relationships [...] Patriarchies are distinguished by a respect for man made
laws, the favouring of works of art
and craft, and obedience to the hierarchy [...] psychologically man is nevertheless passing through a phase
when he is in ali essentials dominated
by the femínine principie. (208)
A

Lo anterior coadyuva a comprobar
la postura dominante de la madre en su
relación con sus hijos. En los dos cuentos, ambas madres intentan por todos
los medios (el chantaje, la comida, la
enfermedad, la moral) de obligar a sus
hijos a la obediencia y al sometimiento
de sus normas. En «Cinco minutos», la
madre siente miedo de perder el control
sobre su hijo, porque él vive en el primer piso y ella en la planta baja. Ejemplo: «Vivimos en una casa duplex. Ella
en la planta baja y yo en el primer piso» (77). En «Una navidad», doña Josefina teme perder el dominio sobre Santiago cuando él decide alejarse de ella y
de la casa matriarcal. Ejemplo: «Madre
me voy. Te dejo. Para siempre [... ] Lo
siento, madre» (94).

Ambos hijos varones experimentan como afirma Cirlot, esa etapa de
cada hombre, quienes en un determinado periodo de su existencia son dominados por el principio femenino,
en este caso por la madre.
Por otra parte, la caracterización
de la madre en ambos cuentos se bifurca en dos direcciones. El primero
consiste en la representación de la
madre mexicana y la organización de
su paradigma laboral. En «Cinco minutos con mi madre», percibimos a
una madre histérica, ridícula, alcohólica, chantajista, dominante e insatisfecha. En &lt;&lt;Una navidad perfecta»,
observamos a una madre frustrada,
orgullosa, egoísta, dominante e insatisfecha. La organización del paradigma laboral consiste en la tarea (el trabajo fuera de casa) que el hijo debe
llevar a cabo para solventar los gastos
de él y de su madre. Básicamente él
es la fuente económica que sostiene
la microsociedad de «mamá».
La caracterización de la madre en
las dos historias presenta el tipo de
madre mexicana, quien al carecer de
voz fuera de su casa, intenta canalizar
toda su energía y toda su frustración
en el hogar convirtiéndolo en el espacio de su entero dominio. Así que esta clase de madre tiende a oprimir y a

silenciar no solamente a sus hijos, sino también al marido.
El segundo consiste en el elemento metafórico cuyo símbolo representa a México como la tierra, como
la madre patria, como la preservación
de los ritos y valores y como la preservación de la casta a través del matrimonio de los hijos. En ambos cuentos la madre es una alegoría que
constituye un reflejo de la crisis económica, social, moral y política del
«México postrnoderno».
En «Cinco minutos» el hijo establece un mecanismo de resistencia en
contra de su madre al vivir en otro piso de la casa. Esto se puede interpretar como la búsqueda de su espacio
en donde no tenga que soportar más
la represión matriarcal. En «Una navidad» el hijo -Santiago- también
marca un mecanismo de resistencia
en contra de su madre, cuando toma
la decisión de dejar la casa materna
para iniciar la búsqueda de su espacio. La casa materna para ambos hijos, simboliza una especie de prisión
y de marginación. Los dos hombres
inician la búsqueda de un espacio
masculino en donde no exista la represión ni la coacción de los cánones
matriarcales. Por consiguiente, ellos
anhelan un espacio lejos de «mamá»,
139

�EMPEZANDO A SABER

Tino Villanueva
que les sirva como medio de recuperación de la libertad e independencia
que les ha sido negada por la estructura matriarcal.
Los dos hombres se desligan en
cierta manera de sus respectivas madres. El protagonista de «Cinco minutos», es un joven individuo, sin
nombre y sin identidad; la única forma en la que él cree transgredir o alejarse de su madre la constituye el hecho de vivir en otro espacio dentro
del mismo seno familiar. En «Una
navidad», Santiago es un hombre de
28 años, quien transgrede al alejarse
del lado de su madre. Empero aunque
doña Josefina reconoce el daño que le
ha hecho, ella al parecer no tiene la
intención de ser considerada como
una mujer débil frente a los ojos de
su hijo. La postura de doña Josefina
deja entrever que aun y cuando ella
se da cuenta de sus errores, se niega a
reconocerlos. Ejemplo: «Se sobrepuso al pinchazo que cada vez se hacía
más agudo, y ordenó con energía:
Vete» (94). Como buena militar y representante de la estructura matriarcal doña Josefina se da el lujo de ordenarle a su hijo que se vaya.
Eusebio Ruvalcaba maneja acertadamente el humor y la ironía en sus
cuentos. Además recurre al discurso
140

matriarcal como artefacto literario
que funciona en sus narraciones como un mecanismo para criticar y para
parodiar los mitos de las tradiciones
de la sociedad mexicana, el papel histérico de las mujeres como madres
dentro de la estructura patriarcal, el
rol del hijo varón oprimido y especialmente la representación del país
mediante la alegoría que representan
dichas madres.
La representación de las madres
resulta un poco patética ante la perspectiva ruvalcabiana, ya que rompe
con la imagen típica de la madre mexicana, quien normalmente o en la
mayoría de los casos es presentada
como la mujer ideal, como la esposa
sumisa y como la madre abnegada.
Quizás la percepción de Ruvalcaba
sea más realista y acertada porque
desmitifica la figura de la madre en la
sociedad mexicana. O bien podríamos interpretar esta actitud matriarcal
como una forma de exigir a la estructura patriarcal mexicana, la resemantización de géneros (térrninología de
Jean Franco), la desmitificación del
rol femenino como símbolo asociado
con la naturaleza y la pasividad.
Rockford College

Bibliografía

Cirlot, Juan Eduardo. A D1ctio11ary of
Symbols. New York: Philosophical Library, 1962.
Franco, Jean. "Beyond Ethnocentrism:
Gender; Power, and the Third-World lntelligentsia", en Marxism ami the Interpreta/ion of Culture. Edited by Nelson
Gary and Grosberg Lawrance. Chicago:
University of lllinois Press, 1988 pp. 503.
515.

MacKinnon, Katherine. "Desire and Power: A Feminist Perspective", en Marxism and tire Interpreta/ion of Culture.
Edited by Nelson Gary and Grosberg
Lawrance. Chicago: University of lllinois
Press, 1988. pp. 105. 121.
Ruvalcaba, Eusebio. ¿Nunca te amarraron las manos de chiquito? México: Planeta, 1990.

No sé qué me da por abrir
las puertas malditas del tiempo
y ver de nuevo el barrio
polvoriento entre el cascajo,
donde aprendí a ser menos de lo que era.
Seguramente porque me hice tal,
porque he llegado, para bien o para mal,
hasta esta orilla de mi vida,
y más porque el compás de mi memoria
es mi conducta,
pongo ahora la maciza rebelión de las palabras
al candor de este papel.
Cierro los ojos
y empiezo a saber la extensión de mi Nada
'
vuelvo a sentir el mismo asco,
la insolvencia de entonces
cuando un terrón perdido en el olvido
era mi cuerpo,
desmoronándose con cada lluvia
de lenta negación:
Cuántas. veces
en el hondo de la tarde
me quedé sentado a ras de la tierra
recargado en la morosa sombre de un nogal,
como esperando el advenimiento de una luz;
cuántas veces
en el último reducto de la noche
nadie me ungió de salvación, alzándome
algún pedazo de verdad ante mis ojos;
cuántas veces

�TEMORES RESUELTOS Y DEBILIDADES
NUNCA VENCIDAS: LAS PEQUENAS
INQUIETUDES DE AUGUSTO
MONTERROSO
Julieta Treviño
no me rescataron de la invasión multiplicada
de preguntas, pues nadie me explicó
por qué mi casta no contaba,
por qué nombrar las cosas
a mi modo con mi lengua
equivalía a traicionar
los códigos sajones de pureza.
y levantándome con la hombría de doce años
me sacudía el polvo de la ira,
harto de tener que resollar,
preguntándome cuál dictamen o decreto,
cuál fue~za abolidora deshacía mi sonrisa,
los juegos de trompos, canicas y baseball.
Alma ocupada fue la mía en los días gachos
de mi tiempo, en la recia cerrazón
de mis horas juveniles
que hoy se agolpan en mi frente.
Voy juntando mis años
en la contienda del presente,
recogiendo los fragmentos de mi ruina
al pie de las unánimes fronteras
contra las cuales mis años indefensos
sin paz se desgastaron.
Le doy, por fin, sentido a lo perdido,
le pongo nombre al porvenir
porque hoy me pertenezco,
soy la fundación de lo que creo
y no de lo que fui.
142

De Crónica de mis años peores

A través tle la lectura de Movimiento
perpetuo, tercer libro de Augusto
Monterroso editado en 1972, se puede
percibir con claridad una de las constantes que más parece consternar al
autor y por lo cual se ve instado a escribir, esto es: la recurrente y peligrosa posibilidad de caer en una situación límite en donde impere la conformidad y el adormecimiento de los
sentidos.

sobre sí una obligación -se podría decir moral- por sacar a relucir los defectos más humanos y comunes del
hombre (y así de paso protegerse
contra ellos) con un humor corrosivo
que no pretende aniquilar sino hacer
pensar. Pareciera como si al desenmascararse él mismo y a los demás,
el autor purgara su alma de los residuos dejados por la fatuidad, la vanidad, y la pereza.

Con humorismo, pues constituye
éste una de las vías a través de las cuales se puede escribir sobre cosas serias
sin desvirtuar el discurso con tintes
agobiantes de dramatismo: «el humorismo es el realismo llevado a sus últimas consecuencias. Excepto mucha literatura humorística, mucho de lo que
hace el hombre es risible o humorístico» .1 Monterroso dedica sus páginas a
enfrentar sus temores, preocupaciones
e inquietudes a través de la autocrítica
y de la crítica a los vicios de quienes
practican su oficio, así como también
hacia todas aquellas situaciones comunes y corrientes donde impere la asimilación, por 10erc1a, de falsas y/o estúpicas creencias.

Pero ¿concretamente, como se
ven reflejados los temores o inquietudes más apremiantes de Monterroso
en su texto? ¿De qué manera hace
Monterroso alusión a ellos?

Los fragmentos, pensamientos,
cuentos y cortos ensayos incluidos en
Movimiento perpetuo, muestran ese
rasgo singular de Monterroso: recae

La descripción respecto a lo que
para él representan las moscas nos da
una idea inicial. Analógicamente, se
puede inferir que esas criaturas
[las moscas son Euménides. Erinias:
son castigadoras. Son las vengadoras
de no sabemos qué: pero tú sabes que
alguna vez te han perseguido y, en
cuanto lo sabes, que te perseguirán
siempre. Ellas vigilan. Son las vicarias de alguien innombrable, buenísimo o maligno. Te exigen. Te siguen.
Te observan. Las moscas transportan,
heredándose infinitamente la carga,
las almas de nuestros muertos, de
nuestros antepa.~ados, que así conh-

núan cerca de nosotros ... Nuestras pequeñas almas transmigran a través de
ellas y ellas acumulan sabiduría y conocen todo lo que nosotros no nos
atrevemos a conocer. El papa, o el rey
o el presidente con incapaces de llamar a su guardia suiza o a su guardia
real o a sus guardias presidenciales
para exterminar una mosca. Saben. Y
saben que la mosca también sabe y
los vigila: saben que lo que en realidad tenemos son moscas de la guarda
que nos cuidan a toda hora de caer en
pecados auténticos, grandes, para los
cuales se necesitan ángeles de la guarda de verdad que de pronto se descuiden y se vuelvan cómplices, como el
ángel de la guarda de Hitler, o como
el de Johnson].
simbolizan la sabiduría suprema, o el
super yo, que resguarda al hombre de
repetirse, sin darse cuenta de que lo
está haciendo, o sin tratar de evitarlo.
Gracias a las moscas, se puede decir,
existe una conciencia que nos impide
dejar de pensar en el infinito. Gracias
a los moscas Monterroso puede vislumbrar esos «grandes pecados» y
tratar de alejarse de caer en sus redes.
Uno de estos «grandes pecados,.
que azuza a Monterroso, es la condición del auto-engaño (y más allá de
eso el peligro de engañar a los lecto-

�res), que se presenta en muchas formas; principalmente, o bastante enfatizada en estos textos, en la manera
de la infatuación o de la triste y torpe
costumbre de creerse el hombre poseedor de una verdad completa. (Escribe Monterroso que algunos de los
beneficios de leer a Jorge Luis Borges son: 7) Descubrir el infinito y la
eternidad, s) Preocuparse por el infinito y la eternidad; mientras que uno
de los maleficios es: 9) Creer en el infinito y la eternidad.2
En el texto de El Infonne Endymion, Monterroso habla mordazmente sobre cinco poetas -«que entre todos lo sabían y lo podían prácticamente todo»- que organizan un viaje
en carro desde Panamá, lugar donde
se conocen, hasta Nueva York, con el
único motivo de llegar a la ciudad el
día en que comenzaba la Feria Mundial y visitar el bar donde solía beber
Dylan Thomas, uno de sus poetas
preferidos, tomar una copas y despedirse haciendo un 'solemne' homenaje:
y previa la ceremoniosa libación de
varias copas en memoria del poeta,
pidieron permiso al encargado, quien
resultó ser amigo de Platón, de la poesía y, ~o faltaba más, del poor Dylan,
para colocar en cualquier rincón del
establecimiento una pequeña placa de
144

cuero conmemorativa de ese sencillo
acto de homenaje al poeta, una vez
aceptado y efectuado, el cual pagaron
de buena gana sus copas y emprendieron la salida de la ciudad no sin
antes declarar al periodista o fotógrafo que sin falta aparecen allá por casualidad en el lugar y en el momento
oportunos, que el homenaje no sólo
consistiría en eso, sino además en
abandonar en ese mismo instante la
ciudad y el país, negándose expresamente a poner un pie en nada que ni
de manera lejana pudiera parecerse a
cualquiera feria mundial de ninguna
parte del mundo, pero en particular de
Nueva York, ciudad siempre digna de
'
meJor
suerte...3
Los cinco poetas, blanco de la
agudeza crítica de Monterroso, son el
ejemplo de aquello que se puede convertir en el peor obstáculo de la capacidad creadora: la vanidad, cercenadora del ingenio.
Henchidos por el 'triunfo' de su
hazaña, dejan la ciudad con un sentimiento imborrable: hicieron algo que,
basado en sus preferencias estéticas o
ideología de bolsillo (están en contra
de las ferias, y para hacerlo saber a
cuantos pudieran, tienen que llegar
justo el día en que empezaba la de
Nueva York), pasaría a la posteridad

como original y extraordinario. Según el tono de Monterroso, la inevitable consecuencia es ésta: están perdidos por habérsela creído tanto.
Pareciera ser que el reclamo de
Monterroso a lo largo del libro es: No
te olvides de gritar en público que te
has engañado a ti mismo, para que
así puedas continuar con tus quehaceres sano y salvo, sin generar falsas
expectativas de lo que eres o piensas
y así poder vivir en paz, respetándote
a ti mismo y a tus prójimos.
Le aterra al autor la idea de perder
la lucidez necesaria para darse cuenta
de que la puede estar perdiendo, ya
sea por la vanidad que carcome, o por
la pereza. En pocas palabras, teme el
adormecimiento del hombre y por
eso ve en las 'moscas' la salvación.
Por eso la autocrítica tan feroz y obligada.
En el texto Cómo me deshice de
quinientos libros, Monterroso hace
una crítica acerada de las endebleces
más comunes de los escritores, entes
falibles y torpes como muchos otros.
Al describir el calvario que sufrió
al tratar de deshacerse de todos aquellos libros que acumuló a lo largo de
los años por afición (deporte que

también critica: «...el hecho es que
desde ha~e veinte años mi afición por
la lectura se vino con.taminando con
el hábito de comprar libros, hábito
que en muchos casos termina por
confundirse tristemente con la prime4
ra»), recrea toda la psicología de la
inevitable y vana dependencia hacia
las ridículas pretensiones, las falaces
ambiciones de poder, y el inútil mantenimiento de ideas ya establecidas.
Como a ·medida que pasan los años
uno cuenta con más posibilidades
económicas, uno ha recorrido más librerías y, naturalmente, uno se ha
convertido en escritor, uno posee tal
cantidad de libros que ya no sólo eres
inteligente: en el fondo eres un genio.
Así es la vanidad ésta de poseer muchos libros. En tal situación, el otro
día me armé de valor y decidí quedarme únicamente con aquellos libros
que de veras me interesaban, hubiera
leído, o fuera realmente a leer. Mientras consume su cuota de vida, ¿cuántas verdades elude el ser humano? Entre éstas, ¿no es la de su cobardía una
de las más constantes? ¿A cuántos sofismas acudes diariamente para ocultarte que eres un cobarde? Yo soy un
cobarde. De los miles de libros que
poseo por inercia, apenas me atreví a
eliminar quinientos, y eso con dolor,
no por lo que representaran espiritual-

mente para mí, sino por el coetkiente
de menor prestigio que los diez metros menos de estanterías llenas irían
a significar... Mi optimismo me llevó
a suponer que al terminar estas líneas,
comenzadas hace quince días, en alguna forma justificaría cabalmente su
título; si el número de quinientos que
aparece en él es sustituido por el de
veinte... , ese título estará más apegado a la verdad.5
Así como Monterroso erige una
batalla en contra de la falsedad, de la
fatuidad y de la estupidez, también lo
hace en pro de la sensatez.
Monterroso es experto en «hacer
caso de las moscas», aquellas que se
encargan de marcar el estado en que
se encuentra el espíritu y de apuntalar
las deformaciones que suelen confundirse por virtudes, y de verse impelido a señalar algunas premisas fundamentales sobre el razonamiento sabio
y prudente. En el corto ensayo Solemnidad y excentricidad, Monterroso
define incisivamente la batalla fallida
en contra de la solemnidad, que en
sus tiempos de juventud, se libró con
bellaquez infantil: «no hace mucho
tiempo un grupo de escritores y artistas emprendió en México una batalla
contra la solemnidad, batalla que, por
supuesto, como muchas batallas per-

didas de ahora y de siempre, se ganó
6
en el acto... », y aprovecha para establecer que «lo importante son las
ideas que se definen (en caso de que
se tenga alguna) y tal vez un poco
menos el modo de hacerlo».
Del mismo modo, aprovecha para
dibujar el perfil del falso solemne
(«ahora veo que lo que en realidad se
estaba combatiendo era la 'falsa' solemnidad que, como todo lo falso, es
casi sin duda imperecedera y representa la conformidad con lo establecido, el temor al ridículo, el rechazo de
lo que no se conoce, el acatamiento
respetuoso de las costumbres, el afán
de seguridad, la falta de imaginac1'6n»,7 y concluye con una frase que
devela a un Monterroso comprometido por salvaguardar ideas que, más
allá de ser propias de un estilo, o de
su audaz ingenio, se proponen como
verdaderas morales ineludibles: «lo
importante es no ser un falso solemne
uno mismo, y dejar que los falsos solemnes se entierren entre sí, y que los
que sean auténticos solemnes... lo
sean con valentía y verdad». 8

-

Por último, en el mismo ensayo,
se alcanza a percibir llanamente cómo es que el autor guía al lector para
enfrentarlo con otra faceta de sus inquietudes; esto es, la necesidad de ha145

�RESCOLDO

cer saber a sus lectores, antes que alguien se adelante, las posibles limitaciones o defectos de su escritura, y
los riesgos involucrados en las hazañas que emprende como escritor. «El
verdadero humorismo pretende hacer
pensar, y -a veces hasta hacer reír. Pero no se hace ilusiones y sabe que está perdido. Si cree que su causa va a
triunfar deja en el acto de ser humorista. Sólo cuando pierde triunfa. La
razón es por lo general de quien cree
no tenerla. Pero éstas son paradojas
fáciles.»9
Monterroso es, sin duda, un escritor cauto. ¿Estará curado de espanto?
Notas
1

Monterroso, Augusto. Movimiento
perpetuo en: Tríptico (D F.: Fondo de
Cultura Económica, 1996), 105.
2 /bid., 62.
3 /bid., 55.
4 /bid., 85.
5 /bid., 86.
6 /bid., !15.
7 /bid., 96.
8 /bid., 97
9 /bid. , 96.

146

Aunque es indiscutible el poder
que tiene el tiempo para convertir
en ceniza cualquier página,
es el hombre quien fuera llamado
a descubrir una y otra vez
el rescoldo: guiño luminoso que nos dirige
nuestro semejante desde el ayer.

Jorge Cantú de la Garza dejó esta vida apenas al inicio
de 1998. Destacó en el mundo de la cultura como
organizador, como publicista del cine mexicano durante
los años setenta y, sobre todo, como poeta. Muestra
indudable de su talento la obtuvimos con la visión
panorámica -y totalizadora- contenida en Poesía
(1966-1996). Justamente, la mitad de sus seis décadas
vitales las entregó a la imaginación y al combate con el
Ángel.
Nuestro querido amigo también escribió cuentos y
relatos. De un ejemplar de la revista Apolodionis
(Monterrey, mayo, 1964, pp. 41-44) obtuvimos dos textos
breves, ejemplo del arte narrativo que cultivaba por
aquellos años el joven escritor, becario del prestigiado
Centro Mexicano de Escritores.

-

147

�TESTIMONIOS

Jorge Cantó de la Garza
RIVALIDAD
El primero de noviembre de 1604, en
una de las salas de Banqueting House, del Castillo de Whitehall, Guillermo contemplaba la representación y
pensaba en aquellas palabras: «las
apariencias, las apariencias», que se
venían rodando por las almenas, rebotaban en los gruesos muros y se introducían en su cabeza, martilleando
continuamente, mientras que con una
rabia sorda sus ojos contemplaban la
irónica sonrisa de Marlowe, que también había sido invitado.
Por más que pensaba en aquella
palabra, no podía identificarla en ·SÍ
mismo. Se dijo que si las tales apariencias fueran cosas, nada le impediría guardarlas en un cofre, para siempre, junto con aquellos sonetos que
celosamente atesoraba, único testimonio de su amor. Pero... ¿cómo
guardar las palabras si era eso precisamente lo que nunca había podido
encerrar?
Dentro de unos momentos terminaría la representación y él sería llamado a presencia del soberano, para
recibir sus felicitaciones; sin embargo, nada d·e esto, que era el tema de la
envidia de una docena de poetas, lo
trastornaba en esos momentos.

Lady Tyller, a su lado, murmuró: «Es maravilloso», y él contestó
con una sonrisa amplia y acostumbrada a las grandes ocasiones, pensando que sí era maravilloso, infinitamente hermoso. Pero horas antes,
había destrozado el paisaje con una
palabra; él, para quien las palabras
habían sido inventadas. Paseando
por los jardines del palacio, sus labios habían pronunciado cuidadosamente aquel vocablo. ¿Qué había
querido decir? ¿No era suficiente el
que callara, el que se mantuviera a
la distancia requerida entre un conde y un plebeyo? Entonces ... ¿todo
era un juego? Y ¿por qué había
aceptado la dedicatoria de aquel
poema de Marlowe?

Al escuchar los aplausos, salió
de su ensimismamiento, y el pajarillo que contemplaba en una de las
altas ventanas, voló hacia los verdes, interminables laberintos que el
jardinero de Su Majestad había
construido especialmente para las
festividades de la Coronación. Todos se acercaban en ese momento a
saludarle. «Maravilloso, increíble,
hermosísimo, fantástico», eran los
epítetos más comunes que se aplicaban a la obra. También Marlowe se
acercó y con su característica sonrisa, tan odiada por él, dijo:

-Creo que es tu obra maestra,
Guillermo; un encantador y fidelísimo retrato.
Y cuando se hubo alejado, Guillermo no supo si sólo había descubierto
un retrato, o los dos que él intentó: Otelo-Shakespeafe, Yago-Marlowe.
Los actores vinieron hasta donde
él se encontraba para llevarlo a presencia del Rey. Al pasar por el cubo
de la escalera, creyó ver, en un rincón, la sonrisa de Marlowe y sintió
que la ira lo cegaba. Pero los comentarios a los que tenía qué responder lo
hicieron retornar al Castillo. Jacobo 1
lo recibió con gesto indefinido y, después de resumir todos los elogios que
Guillermo había ya escuchado, ordenó a uno de sus criados que le entregara una bolsa llena de monedas de
oro. Cuando el poeta iba a iniciar la
genuflexión de despedida, vio al lado
de Su Majestad al Conde de Southampton, quien le extendía una de
sus manos, para estrecharle la suya.
Él, que hablaba de apariencias, daba
un paso y acortaba la distancia para
felicitarlo públicamente. Con torpeza,
dio la mano al conde y, sin poderlo
evitar, se ruborizó.
- Es usted grande, Guillermo; es
usted el príncipe de nuestros poetas.

Al salir, la atormentadora palabra
había desaparecido y por más esfuerzos que hiciera ya no la encontraría
en su mente. Y de nuevo, en el mismo rincón, creyó ver que la sonrisa
de Marlowe se iba pulverizando, poco a poco, para dejar ver un rostro
verde y anciano. Entonces sonrió por
primera vez realmente en aquella noche del otoño de 1604.
Julio, 1961

LA OTRA PUERTA
Se delectó pensando en la fragilidad.
Arrojó al suelo la vasija donde habían
traído el caldo y ésta se rompió en
tres pedazos que se fueron rodando
por las gradas empedradas de la celda. Su sonido encadenaba mil variadas percusiones a los ecos que danzaban en el largo, húmedo, oscuro pasillo que lo separaba de la lluvia. Porque afuera llovía y el glop glop de las
gotas se venía rodando hasta sus
hombros y le inundaba la cabeza.
Luego dejó caer una moneda de oro,
la única que tenía, y está quedó para
siempre escondida en una grieta de
aquella cárcel de Sevilla.

Encendió la mecha y mojó la pluma en el tintero, pero al hacerlo, sin
querer, queriendo, volcó el frasco y
una mancha se extendió, se extendió
hasta cubrir la blanca superficie del
papel. La mancha se fue haciendo
grande, formando continentes, molinos, castillos, telas, pozos. Por allá,
un insecto; por acá, Mallorca.
Sobre la mesa, del lado izquierdo,
las cuartillas manuscritas se apilaban
inertes, integrando el paisaje con el
color sepia de sus signos. Pero él, el
pris.ionero, pensaba ahora en una coral de Victoria y trascendía su celda
para asistir a la inauguración del crepúsculo en las costas de Grecia. Evocaba las grandes batallas; los ojos de
aquel turco, intenso y hermoso, con
su blanco albornoz echado sobre la
frente, donde las gotas de sudor permanecían inmóviles, reflejando la
sangre que manaba de su mutilado
brazo; el sol de Argel, enterrado en la
arena, el turbante y el sol, el sol, el
sol... Ana, Isabel, Catalina.
Y ahora llovía y él no podía pasear
por las calles, él no escuchaba el ruido
de los cascos sobre las brillantes pie. dras. Encerrado, escribía, blandía la
pluma sobre el cuello del mundo.

Pidió otro tintero, cayeron las paredes, se abrió una puerta, y empezó
a escribir: «En un lugar de La Mancha, de cuyo nombre ...»
Para Héctor Valdés

�KÁTHARSIS: HOMENAJE A JORGE CANTÓ
DELA GARZA

Alejandra Rangel

SEÑAS/RESEÑAS/
CONTRASEÑAS

150

La revista Kátharsis representó el espacio de los jóvenes poetas, filósofos,
médicos que reunidos en tomo a la
Biblioteca Universitaria, y sobre su
propia existencia, tomaban notas de
conferencias, actualizaban sus lecturas, leían a los modernos, problematizando lo que llegaba a sus manos y
discutiendo lo más nuevo de las leorías. Grupo de intelectuales que recogían la inquietud de los contemporáneos y legaban el espíritu de una época histórica del país y el testimonio
de la ciudad. Eran los años cincuenta
y destacaban: Arturo Cantú, Isabel
Fraire, Gabriel Zaid, Jorge Cantú,
Hugo Padilla, Homero Garza, Ario
Garza Mercado, Alfonso Rangel, Samuel Flores Longoria, quienes a su
vez interactuaban con los intelectuales que visitaban Monterrey como José Gaos, Alfonso Reyes, Octavio Paz,
Pedro Garfias y tantas otras inteligencias que enriquecieron la vida cultural de Nuevo León.

servar y sentir el mundo. En él la vida
se mezcla de poesía y la poesía se
empapa de vida. Cualquier emoción,
idea, estado de ánimo produce las
imágenes, los poemas que contarán
los misterios y confesarán lo que se
dice en secreto. Acontecer de verdad,
de lucha sostenida para ir más allá de
sí mismo. El escritor se ha tomado el
riesgo de desvelar el afuera, de convertirse en aprendiz de las cosas y de
los hombres para descubrirse como
ofrenda y fundación. Creador de interiores, revelador de lo ajeno.
Jorge Cantú de la Garza es el poeta de la inteligencia herida por la sensibilidad, por la pregunta hacia los
demás, hacia sí. Es el asombro frente
al transcurrir del tiempo, las incomprensiones del espíritu, las nostalgias
y añoranzas de los sueños, de las ciudades visitadas, de los amores perdidos y encontrados.

Fueron jóvenes los forjadores de
Kátharsis, jóvenes que hoy están entre nosotros para rendir homenaje a
uno de sus poetas, a Jorge Cantú de la
Garza, in~ansable promotor y creador
de cultura.

En su obra aparece la reflexión, la
angustia del hombre, el drama de las
pasiones que no permiten letargo o
adormecimiento, la aceptación ele los
riesgos bajo la ironía del alma, el espejo que desde el otro lado siempre
mira.

Jorge, el poeta vital, el que des!umbra con esa mirada aguda de ob-

Obra que se vuelve total en el momento de la muerte, instante que cie-

rra el círculo de los símbolos para girar eternamente, poesía que el abrir la
oscuridad se descubre luminosa.
Leemos en un extracto del relato
Silencio: «Aquella noche, como si
fuera una ocasión especial, se maquilió más que de costumbre y estuvo
hablando y riendo atropelladamente
durante mucho rato. Y después de
que ella se cansó se le abrieron desmesuradamente sus pequeños ojos, y
las aletas de su nariz, que casi no eran
aletas, empezaron a temblar de manera muy rara. Yo la veía y me reía,
pues su aspecto me parecía cómico, y
ya algunas veces había pasado alguna
cosa parecida, cuando hacía visajes y
piruetas para divertirme. Mi risa continuaba, encadenada, estridente, retando al tiempo y a la resistencia de
los vidrios de la ventana. De improviso ella cesó en su danza de expresiones y yo callé. Vi cómo me lanzaba
una mirada que yo nunca había visto
en ella y entonces empezó a reír. Sordame11te, histéricamente, apresuradamente, como si alguien la estuviese
impeliendo a que terminara. Y luego
ya no pude cerrar los ojos, ni hablar,
ni movenne, ni nada.
No sé cuánto tiempo estuve así,
pero creo, por el sucederse de luces y
de sombras, que fue una semana. Yo
151

�DOS REGIOMONTANOS

Sergio Cordero
creía que me estaba derritiendo, porque sentía en todo el cuerpo un agradable cosquilleo.
Cuando aquellos hombres -guantes y pañuelos en la cara- me levantaron de la cama para pasarme a otra
más estrecha, tuvieron que estirar la
sábana que tenía pegada al cuerpo y
yo supe entonces cómo se separan las
hojas de los árboles.
En un momento quedé a oscuras.
Puede ser que el relato no esté
completo, porque he notado que voy
perdiendo la memoria, pero tenía que
hacerlo antes de que se me olvidara
todo. Olguita está aquí, conmigo, cerca de mi nariz, y tampoco habla, ni se
mueve, y hasta parece que habla menos.»
Pareciera que el poeta en 1956 está
vislumbrando lo que pudieron ser
esas últimas experiencias anteriores a
la muerte, donde se entienden las separaciones de. los cuerpos y se permanece en la oscuridad. El tiempo se interrumpe y la palabra recoge sus frutos, la comunión se logra por el exceso de vida, por la pasión y entrega hacia lo humano.

Al conocer su muerte, salí a mirar
el cielo, a sentir la luna, a escuchar el
sonido de un adiós sin despedida. Tu
voz viva confirmaba ese «seguro, sí,
seguro» de nuestras conversaciones;
después, tu risa cada vez más fuerte.
Ahora eres espacio, transparencia, infinito. Ahora gritas en cada poema
«hay que vivir, hay que vivir».

Jorge Cantó de la Gana (i. m.)
Debo a Jorge Cantú de la Garza haber
sostenido semanalmente una columna
de crítica literaria durante casi ocho
años. También le debo haber intentado la vida escribiendo, como lo hago
hasta la fecha.
Después que él dejó la dirección del
suplemento cultural Aquí vamos, que el
propio Jorge había fundado en el diario
El Porvenir, nos veíamos de manera cada vez más esporádica. La última vez
que coincidimos fue hace casi tres años,
en las oficinas de CX&gt;NARlE. No pasamos de un rápido saludo y la vaga esperanza de conversar largo y tendido la
próxima ocasión. Pero no pudo ser.

algunas palabras esenciales, se despidió de lejos agitando la mano y salió,
como los actores en el escenario, por
una puerta lateral. Adiós, Jorge.
Siempre aprecié en Jorge Cantú su
afán de jugar limpio con la poesía; de
evitar los rebuscamientos, las audacias
formales, las frágiles modas. Seguidor
de Constantino Cavafis, él creía en la
expresión directa y transparente, que
cualquiera podía entender y percibir.
Pensaba que quienes evitaban llamar a
las cosas por su nombre o decir con
sencillez lo que en verdad sentían intentaban ocultar su ignorancia respecto
de la poesía y sus prejuicios ante la
emoción en sí. También como Cavafis,
Jorge intentó ejercer una estética que
fuera al mismo tiempo una ética.

Me enteré, por amigos comunes pero siempre finos, que Jorge estaba muy
enfermo y que prácticamente no salía
de su casá Pese a ello, no dejó de trabajar: reunió y publicó toda su poesía,
dedicó más tiempo a su obra pictórica
y, al parecer, siguió como miembro del
Consejo Estatal para la Cultura y las
Artes. Así hasta que, en los primeros
días del mes de enero, me enteré por la
televisión de su fallecimiento.

Pero el camino de lo directo y lo
sencillo también tiene sus riesgos; es
decir, no siempre desemboca en la claridad, en la intensidad. Sus peligros son
la llaneza insípida, el ingenio vacío, lo
reflexivo sin lirismo, la descripción que
no pudo ser paisaje o estado del alma y
el hermetismo de lo que quiso ser muy
íntimo y se quedó en el orbe de lo estrictamente privado.

Recordé entonces nuestro encuentro final: Jorge atravesó la oficina donde yo había ido a arreglar no recuerdo
qué asunto, me saludó, cruzó conmigo

Jorge Cantú prefirió correr estos
riesgos a correr los del rebuscamiento
formal y la oscuridad semántica. Su
lucha con ellos -una verdadera "Ju-

cha con el ángel", según Alfonso Reyes, es la del poeta con lo aún no dicho- nos dejó algunos poemas de
irreprochable autenticidad emotiva,
como el que citaré ahora, cuya lectura
me causó una profunda impresión:
Hay que vivir. Aunque la vida
sea como un puño entumecido
por no haber golpeado a tiempo,
aunque parezca que nunca más,
que nunca más,
hay que vivir. A pesar de la guerra,
de la enfermedad, de la religión
que nos asusta con su parloteo
de miedo. Aunque nos hayan
traicionado
el amigo y el amante,
aunque se hiele el naranjo o se mueran
la madre, la pareja, los hijos
o el vecino envenene
a su vieja gata ciega, hay que vivir.
Es una orden.
No hay que preguntar para qué.

Hay que vivir y defender la vida
y su empeñoso verde, su olor a trabajo,
su abeja que nunca se fatiga.
Hay que vivir hasta el último trago
y no dejamos caer en la tentación.
Amén.
Fragmento del poema "Vivir".
Jorge Cantú de la Garza, Poesía (19661996}, Señal del Tiempo, Monterrey, 1997,
236 pp.

�Miguel Covarrubias, crítico

Mientras las nóminas de poetas y
narradores crece en progresión geométrica, el número de críticos se
mantiene estático. Afirmé lo anterior hace algunos años, cuando empecé mi labor como crítico literario
en Monterrey. Y aunque en varias
ocasiones intenté proponer e incluso aplicar algunas soluciones, el
problema persiste y, más aún, se
agudiza.
Con el paso del tiempo y a la luz
de recientes experiencias, descubrí
que la esencia del problema no reside en cónw incrementar el número y
la calidad de los críticos, sino a un
nivel más profundo: por qué tal número, dicha calidad, no se incrementan por sí mismos.
La respuesta es procazmente sencilla y está en el significado mismo
de la palabra «crítica»: juzgar, valorar, elegir. ¿Juzgar el talento de un
autor? Que lo juzgue Dios o la posteridad. ¿Encontrar más valor en una
obra que en otras? Los autores de
esas obras pueden irritarse. Si al menos se pudiera opinar a puerta cerrada, elegir secretamente como en el
sufragio. ¡Cómo tolerar la insolencia,
la desfachatez de hacerlo por escrito
y en público!

Nadie quiere echarse, así como
así, semejante fardo a cuestas. Y
quienes consiguen sobrellevarlo se
convierten en una casta aparte: entre apestados y seres míticos. Sin
duda, el crítico ideal no tiene amigos entre los autores y se convierte
además en el defensor -iba a escribir: «en el redentor»- de una masa
de lectores que casi siempre le es
indiferente, que con frecuencia desconfía de él y que, cuando por fin lo
toma en cuenta, es para divertirse
con sus desplantes, no para atender
sus observaciones.
Además, como es obvio, faltan el
bagaje teórico, la erudición y la inteligencia. Tal vez los creadores nazcan, pero un crítico tiene que hacerse.
Audacias formales como prescindir
de la puntuación pueden servirle a un
poeta para encubrir su ignorancia de
las más elementales reglas de la gramática. Apelar al sexo, a la violencia,
o a una supuesta actitud de denuncia
pueden ayudarle a un narrador a disimular el burdo diseño de los personajes, lo deshilvanado de la trama. Pero,
¿cómo puede alguien disfrazarse de
crítico sin ponerse en evidencia de inmediato?
Por ello, deberíamos felicitarnos
por la aparición de Papelería en trámite de Miguel Covarrubias, uno de los

pocos críticos calificados que hay en
Monterrey. Dicho volumen compila
el total de su obra crítica hasta el momento, lo cual comprende 30 años de
trabajo intelectual en constante evolución.
Y para demostrarlo, hagamos un
repaso de los títulos que incluye. Papelería (1970) presenta textos que
tienden al estudio monográfico y el
análisis textual. Su actitud es predominantemente académica. Olavide o
Sade (1975) ahonda en esta actitud
aportando trabajos de traducción y filología sobre el novelista peruano Pablo
de Olavide (1725-1803) y sobre D. A. F.,
marqués de Sade (1740-1814). Nueva
papelería (1978) oscila razonablemente entre "lo metódico y lo intuitivo".
Por último, Papelería en trámite
(1996) brinda testimonio de que el
gusto del lector Covarrubias encontró
los frutos adecuados a su inteligencia
analítica en las obras de Elías Canetti,
Elena Garro, Pedro Garfias y, por supuesto, de los escritores regiomontanos.
«Nadie pensó - apunta Miguel
Covarrubias- en cuán importantes
llegarían a ser ( ... ) las lecturas concienzudas y el discrimen con apoyos
filológicos» (p. 339). Opino que más
de alguno lo pensó, pero se cuidó
mucho de subrayarlo. ¿Por qué? Por-

que. como lo advierte el personaje de
Esopo en la zorra y las uvas (citado
por MC, p. 398), «no se puede sentir
simpatía por quien tiene razón».
Miguel Covarrubias, Papelería en trámite, Ediciones Castillo, Monterrey, 1997, 416
pp.
Tomado de El Solar del Colibrí.
http://www.geoci1ies.com/Paris/Metro/
1w/bronte2reg.html

�ASALTO A LA DRAMATURGIA

Miguel Covarrubias
El universo teatral en Nuevo León durante las primeras ocho décadas del siglo XX se edificó con voces del orbe
occidental -incluidas las del propio
país. En verdad, el menú era múltiple
aunque omitía la expresión vernácula
casi por completo. Y no por apetito de
universalidad a toda costa. Simplemente, los dramaturgos entre nosotros habían decidido ser parcos como esas golondrinas que no hacen verano.

la empresa colectiva denominada
DRAMAS NUEVO LEÓN. Sin embargo,
aún faltaba el mayor y más duradero
incremento a la difusión de estos menesteres. Ya no bastaba ofrecer las
breves piezas teatrales como libretos
realizados a las volandas y en complacientes pero achacosas máquinas
de escribir, destinadas a los clubes artísticos de las escuelas secundarias o
a otros grupos de estirpe parecida.

A tales circunstancias negativas
se debió el aplauso sin regateo con
que fue recibido un grupo de personajes decididos a convertirse en autores teatrales. Su intentona o proyecto
consistía en cerrar el círculo de ciertos afanes escénicos. Porque hemos
de suscribir ahora que los integrantes
de DRAMAS NUEVO LEÓN, en su mayoría, provienen de la actuación y demás labores adyacentes.

Y se fueron entonces sobre los
concursos literarios de su especialidad. Así, varios de estos autores han
obtenido galardones regionales y nacionales. A este cuarto renglón ya
consolidado, le sucedió un quinto estadio, auténtico remache o corona: la
impresión de los trabajos ya admitidos por propios y extraños como verdaderos trabajos literarios, como dramaturgia regiomontana o teatro mexicano que se fragua en el noreste del
país. Afortunadamente pues, en revistas y en libros han quedado impresos
ya varios títulos de los siguientes escritores: Reynol Pérez Vázquez, Hernán Galindo, Rubén González Garza,
Virgilio Leos Garza, Femando Esquive! Junco, Blanca Laura Uribe de Rocha o Kahua Rocha.

Y supieron organizar con astucia
teatral su asalto a la dramaturgia. Primero: implementaron un taller literario con envidiable rigor. Segundo:
acometieron las frugales lecturas de
atril que, por cierto, fueron subiendo
de tono hasta volverse representaciones de cámara, un escalón
menor si las comparamos con las verdaderas puestas en escena. Con lo antes dicho, arribamos al tercer acto de
156

Con breves escritos de estos autores se ha integrado la presente Anto-

logía teatral. A despecho de su título,
el libro compila piezas recientes, no
localizadas en otros volúmenes personales o colectivos, inéditos o publicados. La razón parece descansar en
la necesidad de darle mejores vuelos
a este núcleo de teatristas ornados
con la pluma y el papel de escribir.
La Antología es, valga el reparo, no
una carta de presentación de los escritores en lo individual sino del organismo que los acoge porque ellos
mismos lo alimentan.
Pues bien, hablemos de este
muestrario con la brevedad que cada
una de sus páginas -y la inteligencia
de los lectores- amerita. Pero antes,
permítase que una consideración general preceda a los comentarios particulares. Por cierto, una consideración
general nunca estará exenta de poder
abrirse con una pregunta: ¿qué es lo
que cohesiona a estos autores entre
sí? Porque compartir un mismo suelo
y un mismo calendario es insuficiente. Tampoco basta el desarrollo de
sus trabajos escénicos en lugares propicios: el Teatro José Calderón, Plaza
Fátima o el Teatro de la Ciudad y sus
anexos. Los une, sin duda, una tenaz
práctica del instrumento dramático
como género literario -pero los separa, lógicamente, la experiencia personal de cada uno y la mayor o menor

rapidez con que reclutan temas más
originales y moldes expresivos . menos endurecidos o repetitivos.
Pero lo esencial está allí como
una band~rilla colocada en todo lo alto. Sus escritos los retratan de cuerpo
entero y la comunidad que lee piezas
dialogadas y asiste a los teatros de
Monterrey les arroja al pie del escenario su flor de gratitud.

Ahora sí, las pequeñas piezas, fa Antología teatral preparáda por DRAMAS NUEVO LEÓN.

Paisaje con columpio, obra en un
acto de Reynol Pérez Vázquez, alterna modulaciones, espacios y tiempos,
voces actuales o pretéritas. Abunda
en rasgos poéticos que no arañan la
desmesura porque otro de sus elementos significativos descansa en la
plasticidad que no sabe de malos encuadres.
Ada y Goriana integran la dualidad sempiterna: la hermandad que se
desgarra pero que al final cierra filas.
Siempre. Ellas son capaces de asesinar o de soñar en cometer el crimen
liberador. Son algo así como la versión femenina de ciertos personajes
de Borges; en su cuento «La intrusa»,

los hennanos ultiman a la hembra
que ambos han deseado y gozado:
«ya no hará más perjuicios». Por su
parte, las hennanas de Paisaje declaran mientras ríen con carcajadas demenciales y blanden la calavera del varón/manzana de la discordia: «Te amaremos para siempre, querido Tareq.»
Si en la obra anterior llegamos a
percibir sutilezas de Chéjov o eslavos
aromas, con Rojos zapatos de mi corazón de Hernán Galindo y con Caras vemos, mitotes no sabemos de
Rubén González Garza, recaemos en
el más puro desenfreno mexicano. En
la primera de estas piezas asistimos a
una «farsa musical de locura cinematográfica dividida en tres rollos». Se
trata pues de rendirle pleitesía al cine
nacional. A ese cine cargado de prostfüulos y rumberas, músicos y cinturitas; de seres nobles y emotivos que
buscan torpemente la desgracia y obtienen, sin quererlo, fortuna. Por ello,
una especie de feliz perdón los corona. Todos, con el transcurrir del tiempo ganaron la fraternidad y el frenesí.
Atrás, muy atrás quedará la frase de
Loretto: «Mi infelicidad es que nunca
pude ser feliz porque quería serlo
siendo una infeliz».

Caras vemos, mitotes no sabemos
nos sitúa en un círculo semejante al

destartalado ambiente de los signos
del zodíaco. Pero a diferencia del grito y el eructo, la pena y la cuchillada
con que culmina el canon dramático
de Sergio Magaña, la pieza de Rubén
González Garza nos jala hacia el retorcimiento de estómago por vía de
muecas y risotadas. Su mitote significa el puro desquite de la clase popular, el estrabismo y la lengua de fuera, el humor relajiento. Por eso su palabra no está limpia sino pringada de
cochambres de vecindario. Y su final:
digno de recordarnos el cierre de La
ópera de dos centavos escrita por el
heterodoxo Bertolt Brecht. Gracias al
arte de González Garza, una v~z más
entendemos que los antípodas de la
gente decente -los suprimibles, los
desechables- pueden evadir las crujías más horrendas de nuestro país.
Pero, oh sorpresa, tales acontecimientos anidan únicamente en el teatro, no
en la realidad.
Otra familia de tantas. Mejor dicho: un matrimonio como tantos se
ven por aquí o por allá. En la obra en
un acto de Virgilio Leos, El delfín en
la ventana, una carta logra desquiciar
a la joven Altagracia, casada con un
vividor que la sobrepasa con veinte
años más de vida. ¿Vida? La brutalidad de Luciano cuando alarga las
piernas y su boca soez, no podrían ser

�DRAMAS NUEVO LEÓN PRESENTA SU
ANTOLOGÍA TEATRAL

más letales si las pensamos superpuestas a la ensoñación galopante de
la joven y su deslumbramiento ante el
lenguaje poético de quinto patio. La
muJcr, víctima de sus sueños lastrados por ignorancias, huye y se hunde
en el desvarío. Mientras, el hombre
huye también. Esa huida tiene otro
nombre. Cabe al lector o al espectador pronunciarlo.
En el breve texto de Fernando Esqui ve! Junco, Lucinda, y en ¿Cómo
pudiste? de Blanca Laura Uribe de
Rocha, encontramos otros desquiciamientos ) otros desvaríos. Aquí éstos
son el re:;ultado de maquiavelismos
menores, de caseras maquinaciones.
Con una hija que sufre el autoritarismo del padre -en Lucinda- o con una
hija que manipula a la madre -en
¿ Cómo pudiste?-, el hacer dramático
de estos autores persigue la intriga Y
se solaza (es un decir) en el enredo de
sentimientos culposos.
En Las virtuosas, Kahua Rocha
gira 180 grados en relación con su anterior obra. Sus protagonistas: Paz,
Libertad, Constitución e Independencia, siempre reprimidas, logran al
fin sacudirse la dictadura del patriarcado (post mortem) gracias a la intrusión de un primo suyo caído prácticamente del ciclo. El final es un final
158

luminoso porque hay baile y hay risas. Un jolgorio como éste significa
la derrota absoluta de tantas palabras
engominadas y tantas actitudes risibles y anacrónicas.
Del conjunto titulado Antología
teatral sólo queda recapitular. Sin duda, nos encontramos frente a una digna selección que representa al colectivo conocido como DRAMAS NUEVO
LEÓN. Por ella entendemos mejor el
lugar que la dramaturgia ha logrado
obtener en esta zona del norte de México. Mejores y mayores frutos nos
aguardan aún. Para plenitud suya y
gozo nuestro, no cejan en su encomienda ni Reynol ni Hernán ni Rubén ni Virgilio ni Fernando ni Kahua.

Palabras de Rubén González Gana
A veces, sin motivo alguno, me pongo a escribir. Casi siempre uso un esquema mu; sencillo: un conflicto entre dos ~rsonas. La anécdota puede
ser muy simple, por ejemplo, un joven enamorado de una mujer madura
o viceversa.
En el caso particular de Caras ~·emos. mitotes 110 sabemos, lo que me
motivó a escribir fue una crónica penodística·que relataba el hallazgo del
cadáver de una anciana tirada en la
banqueta. El cuerpo no presentaba
'&gt;Íntomas de haber sido golpeado. No
se encontraron ni una identificación
n1 un recado. La mujer, de condición
humilde. estaba limpia y bien vestida.
No era una indigente. Nadie reclamó
el cadáver. Yo pensé: seguramente
los pocos y no muy allegados familiares de la difunta no tenían dinero
para el funeral y la tiraron. Al fin, el
municipio tendría que enterrarla.
Escribir esta anécdota en tono seno hubiera resultado demasiado
cruel. Así que elegí hacer una obra de
teatro de denuncia, pero de humor negro, fársico. Entremezclé varios elemento&lt;,: la dueña de la casa, que tiene
a '&gt;U papá acostado en un féretro multicolor, como jícara michoacana; y la

hija. Concha. una "table dancer" que
tiene dos hijos, uno adoptivo y deforme. y el otro, un nonato, cuyo feto
conserva orgullosamente en un frasco
de formol. Una vecina llega a pedir
que le presten el féretro para enterrar
a su marido.
La trama se enreda cuando nos
enteramos de que la abuela -que se
pasa la vida cantando canciones antiguas, porque fue zarzuelera- recibe
una carta de su novio, que no es otro
que su propio nieto, quien hacía diez
años que se había ido a Estados Unidos y que se convierte en traficante
de drogas. Además, regresa casado.
La obra tiene dos finales. La policía sorprende a l~s traficantes y los
encarcela. Pero el autor prefirió terminarlo en mojiganga, así que resulta
que todos los personajes son actores
de una carpa. Los traficantes regresan
vestidos de presidiarios, para hacer
un final feliz y divertido donde todos
acaban bailando mambo.

CANDELA

Ya, mamá, deJe de cantar. Se va a
lastimar la garganta y m quien la lleve
al Seguro, eh. Y usted, Damiana, ¿qué
quiere? ¿Morir? DeJe ya de fumar.
(Damiana le da el golpe al cigarro y
lo apaga.) Milagro que vino. ¿A qué
se debe?
DAMIANA

Es que estoy muy preocupada, vecina. (Viendo el cajón de muerto multicolor que está en el centro de lasala.) Y como supe que... (Es ú1terrwnpida por Filua.)
FILrrA (Cantando.)

Quiero cantar, quiero bailar
porque la vida es corta.
Yo he pasado la vida en un sueño
y mi sueño me hablaba de amor.
(Dirigiéruú,se a Candela.) ¡La carta,
Candela, dame la carta!
DAMIANA

¿Cuál carta, doña Filita?
FILITA

La que me mandó mi novio. ¿No

sabías? Es marinero, siempre anda en
altamar, pero me escnbe.
CANDELA

Atrévase a leerla.
FILITA (Cantando.)

Yo he pasado la vida en un sueño
y mi sueño me hablaba de amor
y mi amor fue una imagen divina
y la imagen tu forma tomó.

Hace tiempo Rigoberto, m'ijo,
mandó una carta preguntando por
su novia Filita ... como es tan cariñoso; y desde entonces, para mamá Fihta, R1goberto es marinero,
prisionero del mar o vaquero o así
por el estilo.

�Fn..ITA
Pero Candela es muy envidiosa.
Me eseonde las cartas.
CANDELA (Secando un plato con la

cortina.)

Ya le voy a dar su sopa, ¿eh? Cuidado con escupirla, porque no hay
más.

Palabras de Virgilio Leos Garza
Hace como diez años leí una nota curiosa. Un jefe de oficina de correos,
en Jerusalem, confesaba algunas singularidades de su oficio: decía recibir, diari~ente, una gran cantidad de
correspondencia para Jesucristo; ésta
provenía de todas partes del mundo.
La situación le era abrumadora, porque para destruirla se requería de trámites que llevan tiempo. Leí la nota
con regocijo, porque esa experiencia
epistolar,· que creo habrá de seguir
hasta la fecha, refleja la fe y la esperanza íntima y silenciosa del mundo,
esto independientemente del contenido piadoso, suplicante o de gratitud
que pudieran contener dichas cartas.
Más adelante el jefe de correos narró
su experiencia con una mujer, quien
le imploraba le permitiera rescatar
una carta que le había enviado a su
amante, pues la dirección no era la
correcta y al regresarla a su casa se
160

enteraría el marido, ya que era él, y
sólo él, quien abría la correspondencia. Esto me apabulló. Se disipó la
alegría. ¿Cómo es posible que haya
tal subordinación de la mujer a un
hombre? ¿Cuáles serían los motivos
para buscar el amor fuera del matrimonio? Un hombre tan castrante, tan
esclavista debe saber que no es amado, él mismo no lo espera, pero ¿cómo es posible que no supiera que lo
engañan, o que no esperara ser engañado? Esta mujer seguramente no
perdió la dignidad al engañar a su
marido ni en el acto por demás humillante frente al jefe de correos, sino
desde antes de casarse, desde niña tal
vez, con una infancia herida por un
padre de conducta semejante a la del
marido. ¿Y qué tan lejos podrían estar estas conductas de allá -del medio
oriente-, con las relaciones de pareja
de aquí entre nosotros? A partir de estas inquietudes inventé mi historia, historia de un hogar miserable, de vidas
implosivas, de un hombre mediocre y
vulgar y una mujer frágil, sumida en la
ignorancia, la esclavitud y todas aquellas desgracias de la marginación. Este
es el universo de mi obra El delfín en la
ventana, una historia aparentemente
sencilla, pero que al momento de dramatizarla, me aguardaban varias trampas, varios escollos y recovecos. Desarrollar el qué y el por qué de mi asunto,

me exigió plantear y entrelazar en una
misma tensión dramática, dos tramas: la
principal, la de Altagracia y Mercedes,
dos amigas diametralmente opuestas, y
la secundaria de Luciano y Ontiveros,
dos hombres a quienes únicamente los
une una mínima y fracasada relación de
negocios; hay una tercera relación, la de
Meche y Amparo, ellas son el contrapunto, polarizan la realidad con su
chispa luminosa de mujeres libres entre
la turbiedad de la soledad, son la mirada racional ante las fantasías distorsionadas, mujeres capaces de sobreponerse a tantos y tan miserables acosos de
la sociedad.
Basta de génesis y vayamos a catar el producto.

me lo dijo el doctor. Él es quien está
de espaldas a la prole, él es quien tiene muerto el entresijo. Pero un día
nos va a matar; a mí ya me está acabando poco a poco.
MERCEDES

Ya cálmate... tranquilízate... Es el
miedo lo que te está matando, comadre.
ALTAGRACIA

¡Ya estoy harta, harta, harta!
MERCEDES

Si ya no hay nada que te ligue a
él, ¿por qué te quedas aquí...? iHíjole,
qué calor! (Deja su bolso sobre la
mesa e intenta abrir la ventana.)
ALTAGRACIA (Asustada.)

¡No abras!
MERCEDES (Sorprendida.)

¿Lo ves? El miedo.
ALTAGRACIA

Quería matar al gallo. (Llora.)
MERCEDES

Palabras de Femando Esquive) Junco

¿Qué le hizo?
ALTAGRACIA

Nada.
MERCEDES

¿Entonces?
ALTAGRACIA

Me dijo: vieja seca.
MERCEDES

No le hagas caso.
ALTAGRACIA

Soy hembra fértil, Meche, hembra
de cara al mundo; hace mucho que

Yo soy Femando Esquive! y estoy muy
feliz esta noche porque estoy con ustedes. No soy el miembro más joven de
Dramas Nuevo León, pero sí el de más
reciente ingreso. A mis compañeros les
debo muchas horas agradables. La rutina de reurtimos los sábados es especialmente grata para mí, que no estoy dedicado por entero, como casi todos ellos,
ª la labor de escribir teatro, o de hacerlo, o de dirigirlo, o de enseñarlo.

Lucinda, la obra mía que aparece
en el libro que hoy se presenta, es un
ejemplo de los beneficios que se logran
cuando se comparte una afición. Les
diré por qué: lucinda nació como un
monólogo. Pero uno de esos sábados
en que les leí la obra a mis compañeros
dramaturgos, ellos me hicieron ver que
la historia era muy rica y que debería
armarla con todos los personajes que
aparecían en la narración. y así lo hice.
Y ellos tenían razón, porque el escrito
mejoró notablemente.

De esta obra, Inés Sáenz escribió
lo siguiente:
Entre la recuperación de su pasado y
la imaginación de lo que puede ser, 0
más bien, de lo que nunca será, encontrarnos a Lucinda, una mujer de 43
años que ha decidido librarse de la
prisión familiar sin poder romper con
la carga inútil de la culpa. Ese sentimiento es el punto de partida para que
Lucinda se enfrente al difícil proceso
de conversar consigo misma, sin interlocutores. El diálogo íntimo se traduce escénicamente en las imágenes
de una niñez feliz, de una juventud
ilusionada y de una vida adulta tormentosa e irresuelta.
Femando Esquive! nos entrega con
lucinda una reflexión sobre la lucha

entre el destino y el deseo que gravita
en el corazón de una protagonista tan
humana Y cotidiana como cualquiera
de nosotros.
Después, cuando lucinda se
presentó en una lectura de atril a beneficio del Instituto de Psicoterapia,
A. C., los médicos psiquiatras que la
comentaron dijeron cosas terribles
de la personalidad de Lucinda y de
su padre, los personajes centrales.
Me declaro inocente de todo eso.
Para mí, el asunto era mucho menos
complicado.
Ahora mis compañeros van a leer
un fragmento de lucinda. En esta escena, Lucinda -que está en la encrucijada de su vida- recuerda, 20 años
después, su única noche de amor con
Nico Y su separación definitiva de él
a causa de las extrañas ataduras qu~
ella tenía con su propio padre.
LUCINDA

No me cabe en la cabeza que me
vaya a ir de aquí mañana. Es que es
imposible, Nico... Dejarte a ti, dejar el
pueblo, dejar a mis tíos, a mis primas ... todo. Yo aquí nací... En el plan
en que está papá parece que no vamos
a volver nunca. Ya vez, ya vendió todo. No queda ningún pretexto para
venir. Parece mentira el odio que le

�cogió a todo y a todos desde que se
murió mamá.
NICO

Pero yo aquí'stoy, mi chula. Nomás que lleguen y que hallen casa me
escribes una carta y me mandas decir
la dirección para yo también escrebirte. Y después, pos vienes cuando puedas ... (Lucinda y Nico se detienen. Se
quedan de pie uno frente a otro tomados de las dos manos. Se acarician
levemente a medida que avanza el
diálogo.)
LUCINDA

¡Ay sí, Nico! ¡Tan fácil! ¿Tú
crees? Si estando aquí batallo para
verte. Siempre andamos escondiéndonos. Me tengo que esperar a que se
duerma papá para poder salir contigo.
Ahorita ya es casi media noche y aquí
andamos como almas en pena. Imagínate ahora... ¡venir desde México y
dejar a papá solo!
N1co
Pos entons' ¿cómo le haremos?
Pa'mí va a ser bien difícil ir hasta
allá. Ya sabes cómo es la chamba en
la méndiga textilera. Siempre ando
cambiando de tumo... Me ponen unas
friegas brutas ... Nunca me toca descansar dos días seguidos. Además,
son como ocho horas de camión hasta
162

allá... En la pura ida y vuelta se m'iba
a acabar el día ... No, Chinda, tú eres
la que vas a tener que venir pa'poder
vemos... (Se sientan en el suelo.)

Palabras de Kahua Rocha
Explicar cómo escribí lo que se presenta hoy no es sencillo para mí, porque la realidad es que no tengo disciplina ni técnica ni un sistema específico de escritura. Simplemente, cuando menos pienso, a cualquier hora, de
día o de noche, de pronto se me viene
una frase a la cabeza y de allí se inicia un diálogo. Después, solos, van
llegando los personajes y tomando
su lugar. Debo confesar que yo únicamente me concreto a escribir lo
que ellos me van dictando. Y así
precisamente fue como nacieron estas obras.
Ahora, ¿por qué escogí estas dos
obras que son diametralmente opuestas para enviarlas al concurso? ¿Por
qué juntarlas si -como bien dice Miguel Covarrubias en el prólogo del libro- hay un giro de 180 grados entre
la primera y la segunda? Quizá porque me pareció que precisamente eso
haría atractiva su lectura o que harían
un buen conjunto si se presentaran en
un montaje.

¿Cómo pudiste? refleja los sentimientos de amargura, rencor y envidia de la mayor de dos hijas, que vive
atormentada por los recuerdos de su
infancia, producto en gran parte de
un amor obsesivo y enfermizo hacia
la madre. Al reencontrarse las dos
hermanas y la mamá, surgen, a través
de reclamos y aclaraciones, escenas
de mucha fuerza dramática.
En Las virtuosas, cuatro señoritas
a la antigua, cuyas edades suman varios siglos, viven y se comportan ridículamente para hacer hasta lo imposible por no contravenir los lineamientos de conducta trazados por su padre,
muerto siete años antes. Este personaje,
presente-ausente durante toda la obra,
sigue siendo la autoridad máxima en el
hogar, como lo fue en vida: un hombre
impositivo y déspota, que da lugar a escenas con tintes fársicos.
Vamos ahora a leer una pequeña
parte de Las virtuosas.
Voz
No cedas, hija, no cedas, sé fuerte. segura de que nuestras costumbres
no deberán ser jamás alteradas.

gentes modernas que tú siempre despreciaste.
Voz
Y tú, Constitución del Diecisiete,
mi esperanza, la más finne. ¿No estarás también fallando? No resististe la
tentación y compraste un periódico.
CONSTITUCIÓN

Fue sólo una vez, y era ... era el de
la tarde ...
Voz
Son los peores y tú lo sabes, son
los que traen las cosas más crudas.
Esas mujeres semidesnudas y esos
hombres ...
CONSTITUCIÓN

¿Y tú cómo lo sabes? Si cuando
tú vivías no se atrevían a poner lo que
ahora ponen, ni tampoco se conseguía
fácilmente el periódico.
Voz (titubeando.)
Ah pues... pues... es que desde
aquí veo... ejem ... veo todo.

CONSTITIJCIÚN

Pero no es fácil. Ya viste cómo
están, hasta parecen... de esas ... esas

Textos leídos por sus autores en la presentación del libro Antología teatral (Dramas Nuevo León, prólogo de Miguel Covarrubias, Fondo
Estatal para la Cultura y las Artes de Nuevo León, Monterrey, 1998. 309 pp.), el 3 de junio de este año en el lobby del Teatro de la Ciudad.

163

�HABITANTES DEL VILLORRIO

Silvia Mijares
El habitante, pequeño libro de 85 páginas, está dividido en una introducción y cuatro apartados. Cannen Villoro -su autora- nos habla de «Los
espacios, los objetos, las situaciones
simples que le dan sentido a la existencia. En lo cotidiano se encuentra
lo sagrado. En la intimidad que canta,
a través de las pequeñas cosas, su
grandeza.» Para la escritora la susceptibilidad y la emoción están en
constante interacción con el medio
que nos envuelve y nos permite desarrollar actitudes, sentimientos y acciones q~e van develando lo misterioso de la existencia.
En el primer apartado, «Exteriores» -lo que está fuera de nosotroslo integran nueve piezas. En estos espacios no se encuentra un personaje
concreto. «No está sino su rastro, su
tiempo, su invisible y contundente
presencia.» Porque los espacios son
referencias calendáricas que guardan
emociones y recuerdos. «La demolición de ciertos edificios derriban no
solamente los muros sino partes de
nuestra identidad.» Pues la mirada y
la impresión le prestan vida a todos
los elementos y objetos que nos rodean.
El segundo apartado, «Fronteras»
- límite eotre dos estados, donde ter-

mina o comienza la soberanía de cada
uno-, lo componen siete textos. Estas
prosas bien podrían llamarse «Aeropuertos y otros medios de transporte». Todos estos vehículos le sirven a
Carmen para desarrollar su cualidad
narrativa, porque nuestra autora no
sólo repara en la acción del tiempo
sobre la realidad, sino también nos
dice cómo en esta situación frontera
se despiertan una serie de experiencias: «en ningún otro lugar nos enfrentarnos, como en el aeropuerto,
con el destino». Se reflexiona sobre
la vida y la muerte. Sobre el apego a
la tierra que habitamos y la necesidad
de conocer otros lugares, asimismo
sobre el ejercicio de la libertad. Villoro establece una íntima relación amorosa entre ella y el mundo que la rodea. Su escritura clara y sencilla - nunca simple- en esa serenidad narrativa
nos refleja la difícil complejidad de
las relaciones humanas. Su oficio nos
pennite llegar a través de sus sueños
y turbaciones a la fuente íntima de su
imaginación.
Después viene «Emplazamiento»
-convocar a alguien en un plazo y lugar determinados. Este apartado es el
que agrupa un mayor número de textos. Esta reunión nos remite a las señales o registros que -casi- todo ser
humano ha experimentado en la in-

fancia y en la adolescencia. La sorpresa del descubrimiento de las relaciones, las posibilidades de la lengua,
las situaciones que quizá no son tan
singulares pero que nos conmueven
por el candor de la mirada con que
irrumpimos en esas andanzas, y al paso del tiempo crearnos una atmósfera
de ensueño que nos llena de felicidad. «L~s niños de clase media salen
de sus departamentos o sus casas y se
reúnen en la tienda. Uno comienza a
ser alguien en la vida cuando la dueña, que puede ser doña Rosita o doña
Lupe, sabe quiénes somos y nos llama por nuestro nombre o apodo.» El
entusiasmo que va surgiendo a través
de la lectura nos hace cómplices de la
sensibilidad de la escritora.
Finalmente hablaremos de «Interiores» -lo que está en la parte de
adentro, muy propio de cada cual, íntimo. La mirada, el oído, el tacto, los
sentidos van fijando en la memoria
las emociones y las experiencias vividas y en el momento que apuramos el
texto brota un manantial de recuerdos. Podríamos decir que los textos
que integran el libro son un sensible
muestrario de añoranzas que prolongan en el tiempo el feliz instante vivido. «Una casa es un continente de
significados, un crisol de recuerdos,
sensaciones y experiencias. Es difícil

separar la palabra 'casa', de la palabra 'vida' y de la palabra 'tiempo'».
Me atrevo a decir que la escritura de
Carmen Villoro es femenina en el
mejor de los sentidos, porque rescata
de la vulgaridad los objetos aparentemente más deleznables para dotarlos
de vida con su mirada al hablarnos no
sólo de los objetos en sí sino de su
mundo interior, de su sensibilidad y
su energía.
Carmen Yilloro, El habitante,
y Arena, México, 1997, 85 p.

la. ed.,

Cal

�«ÉRAMOS UNA FIESTA»: TESTIMONIOS
DE MUJERES EN HUELGA (1976)
1

Lylia Isabel Palacios y Maricruz Flores
Los motivos

REGIÓN

Primero, porque participaron mayoritariamente mujeres, a diferencia del
resto de los movimientos que en ese
año sucedieron, donde la presencia
masculina fue predominante, y porque su acción no se redujo al mero
activismo: fueron mujeres las que dingieron el comité de huelga y las que
sostuvieron con sus iniciativas los
cuatro meses de huelga.
Segu11do, porque en los testimonios encontramos un elemento común
a revalorizar: la alegría con la que estas trabajadoras vivieron su primera
experiencia de lucha sindical y que se
evidenció en la frescura y audacia de
sus formas de lucha como atravesar
vallas de guaruras para entregar en su
propia mano una carta al entonces
candidato a la presidencia, José López Portillo; o impedir con su cuerpo
la entrada de materia prima en otra
fabrica del mismo patrón al que se
enfrentaban.
Tercero, los saldos del neoliberalismo en el mundo del trabajo (desempleo, flexibilidad unilateral, virtual inexistencia de la LFT, contrarreforma a la seguridad social), anuncian, pensamos hoy, un futuro próximo de nuevas luchas. Los escenarios

166

sindicales ya se perfilan con la recientemente constituida Unión Nacional de Trabajadores (la oposición
neocorporativa más integrada) que
aglutina a importantes sindicatos nacionales, por un lado, y por el otro, la
Corriente lntersindical I o. de Mayo
que acuerpa básicamente la propuesta
independiente, anticorporativa.
Y cuatro, porque el quehacer de la
investigación social en Monterrey tiene una veta enorme por explorar en
los numerosos movimientos de trabajadores desarrollados en la década de
los setenta, y que -salvo casos estudiados como los de los mineros de
Fundidora de Fierro y Acero, el de
Cristalería del grupo Vitro-, la mayoría siguen sólo en la memoria de los
directamente implicados. Justo es por
tanto, que dentro de la historia de la
industria en Monterrey se escuche la
voz obrera, como sujeto social hacedor de bienes y riqueza. Lo contrario
nos reduciría a regimos sólo por la
visión del otro, por el discurso-mito
del empresario emprendedor y austero, y ahora, exportador y multinacional, donde el trabajo es un costo más.

Las actrices
Para este trabajo usarnos como fuente
los testimonios de cuatro ex-obreras

(dos de la planta Gacela y dos de la
planta Maquilas).2 además de la revisión hemerográfica del periodo. 3
Veintiún años después nos preguntamos ¿qué recuerdos quedan en su
memoria? ¿Qué piensan de sí mismas, entonces y ahora? ¿Ganaron,
perdieron y qué se ganó y qué se perdió? Trabajamos con ellas en entrevista colectiva y la experiencia de recordar en grupo fue enriquecedora.
Las cuatro participaron activamente
en el movimiento: Maricruz fue presidenta del comité de huelga; María
Luisa participó en el Comité de Vigilancia. Cecilia y Patro fueron entusiastas activistas.

El contexto
Durante 1976 se devaluó el peso mexicano después de 22 años de estabilidad cambiaria; fue el año internacional de la mujer y paradójicamente cayó Isabel Perón y arribó el dictador
Jorge Videla; la guerrilla urbana en
México estaba en franca descomposición, los empresarios regiomontanos
criticaban el «populismo» del gobierno de Luis Echeverría y éste los acusaba de 'profascistas'. El mundo resentía la crisis, los mercados se iban
estrechando y ya las potencias económicas empezaban a buscar altematJvas para el capital.
167

�El Estado de bienestar iba a ceder
su lugar a la racionalidad del capital.
Reconvertise y desechar todo lo prescindible: · la contratación colectiva,
los sindicatos, los obreros. En México, el modelo de «crecimiento hacia
adentro» se había agotado.
En 1976 en Monterrey, como en
gran parte del país, había huelgas,
paros: las consignas de «aumento
salarial», «democracia sindical»,
«fuera charros», «alto al alza de
precios», homogeneizaban los distintos movimientos, desde los combativos mineros de Asarco, Fundidora de Fierro y Acero, y de Aceros Planos -correspondientes a las
Secciones 66, 67 y 68 del sindicato
nacional-,4 las luchas de los trabajadores del sindicato de la UANL,
de la fábrica de galletas y pastas
Gamesa, de Peerles Tisa (empresa
de bombas de agua del grupo Vitro), el de los trabajadores de Agua
y Drenaje organizados en la corriente nacional de la Tendencia
Democrática. El Frente Popular
Tierra y Libertad en lucha por la
vivienda y por justicia por el asesinato de vllrios posesionarios en un
enfrentamiento con la policía. El
sindicato nacional de telefonistas
buscando la democracia con el derrocamiento de Salustio Salgado.
168

Este fue el ambiente donde se desarrolló de enero a mayo de 1976 la
huelga de las obreras de Confecciones y Maquilas (CyM).

La fábrica
En Confecciones y Maquilas (CyM) se
elaboran las reconocidas marcas de
ropa Gacela y Medalla. La producción se realizaba en dos plantas: la 1
(Maquilas) en el centro de la ciudad,
y la 2 (Gacela/ en Avenida Universidad. La titularidad del contrato colectivo pertenecía a la FNSI (Federación
Nacional de Sindicatos Independientes, la federación más importante
del sindicalismo blanco). Cada planta
tenía su propio Comité Ejecutivo,
ambos encabezados por mujeres. En
cada una de las plantas trabajaban
aproximadamente 400 trabajadores,
un 95% eran mujeres.
La mayoría eran jóvenes y solteras

pues, como recuerda Maricruz, casi todas las que se iban casando renunciaban (o sea, 'trabajo mientras me caso').
Un buen número eran sostén de familia
porque eran madres solteras, algunas
hasta con tres hijos. El promedio de escolaridad era primaria y procedían,
además de Monterrey, de otros municipios cercanos como Cadereyta, El Carmen, Apodaca o Zuazua.

Los requisitos para ingresar eran
tener 16 años, primaria completa y
nociones de corte y confección, requisitos que las más de las veces se
quedaban en el papel: Pairo y Maricruz entraron a los 15 años y María
Luisa aprendió corte ya dentro de la
fábrica. Y las que provenían de municipios rurales casi ninguna había terminado la primaria.
Aurelio González, viejo empresario local, era propietario de Textiles
Monterrey, S.A., firma que integra
verticalmente el proceso productivo:
dueño de campos de algodón; de Industrias Raúl García (almacén y procesamiento de la semilla de algodón);
Textiles La Fama, donde trabajaban
los telares; El Porvenir (El Cercado),
donde coloreaban las telas, y varias
maquiladoras de ropa entre las que
destacaban: Medalla de Oro (que en
1972 tuvo un importante movimiento
de huelga), las dos plantas de CyM y
múltiples talleres en municipios aledaños fuera de toda legislación laboral. Todo se administraba bajo el
nombre de Textiles Monterrey, S.A.
en las oficinas de su propio edificio
(Almacenes El Porvenir), en el centro
de la ciudad. Cuenta con varias distribuidoras de sus productos, y en esa
época monopolizaba el mercado de
6
uniformes escolares e industriales.

Del algodón también producía aceites
en Industrias González, fábricá de
mantecas y aceites marca Lirio.
Las condiciones de trabajo

Las dos plantas reunían condiciones
similares propias de la tradicional industria textil: trabajaba con vieja maquinaria ruidosa y pesada. El lugar
con escasa ventilación, mala iluminación y peor higiene. Dice Maricruz:
«los lavabos siempre estaban tapados
y a veces los baños también ... era tal
la nata de mugre que se fonnaba, que
al de estómago más· fuerte le daría
náuseas».
Patro trabajó en el departamento
de Planchado y recuerda un lugar que
le llamaban «el calabozo» donde se
hacía el planchado pennanente: «era
una área donde hacía un calor excesivo (llegaba a los 50 grados) y te
aguantabas porque tenías necesidad
del trabajo, porque la prenda tenía
que salir impecable, con una raya
permanente del pantalón. Yo me protegía los brazos y me ponía unas como almohadillas para no quemarme;
mis compañeras todas salieron marcadas».
Todas coinciden en que este departamento era el más peligroso. Re-

cuerdan a Cristela, que para paliar el
calor acostumbraba mojar sus ropas
antes de ponerse a trabajar para soportar el calor. Murió artrítica a los 27
años con sus piernas y manos deformes. María Luisa sufrió quemaduras
en dos ocasiones.
El deficiente sistema de extracción y la carencia de equipo de seguridad, exponía a todas las trabajadoras a aspirar la 'pelusa' o polvo que •
despedía la tela: «las compañeras que
sobrehilaban siempre estaban llenas
de ella, parecía como si estuvieran
llenas de nieve», coinciden Maricruz
y Cecilia que trabajaron en Maquilas
y Gacela. Las alergias que provocaba
este polvo textil nunca se trataron como enfermedad profesional.
Sin embargo, aunque «las condiciones de trabajo no eran muy agradables, nosotras ni cuenta nos dábamos, pensábamos que así era en todos
los lugares de trabajo» (Maricruz).
El conflicto

La experiencia de lucha sindical era
casi nula, la única en la historia de la
empresa había sido en Maquilas. En
1975 pararon por una semana por el
cierre del Taller 4 y el despido de las
obreras. Se logró la reubicación. Al

iniciar esta huelga «todas salieron
muy contentas no tanto por el hecho,
sino por la novedad».7 La huelga de
Medalla de Oro en 1972-74 no influyó,
como «gennen», pues a pesar de que
estaban a pocas cuadras del edificio,
el movimiento «francamente les valía, no leían los volantes que les repartían y nunca se solidarizaron con
ellas», sostiene María Luisa.
El 27 de enero de 1976 estalla la
huelga por revisión del contrato en las
dos plantas, pero en Gacela la CIM demanda la titularidad del contrato. La
acción fue acompañada con el bloqueo
de porros y trabajadores de otras fábri.
cas.8 Prec1samente,
en medio del conflicto de CyM se agudiza el enfrentamiento verbal entre Luis Echevenía y
empresarios de Monterrey. En un discurso se refirió a éstos como «pequeña
minoría plutocrática y profascista».9
La demanda de la CTM desvía la
razón principal del emplazamiento
que era la revisión del contrato. Y
provocó el enfrentamiento entre las
mismas obreras que tomaban partido
por una u otra central, primero al interior de Gacela e inmediatamente
después entre las dos Plantas. Situación que será aprovechada por el patrón para negarse a entrar a pláticas
mientras no se definiera la titularidad.
169

�En febrero se realizó el recuento
que provocó gran movilización de
parte de ambas centrales, y las trab~jadoras se dividieron defendiendo
una causa que estaba lejos de ser la
suya: las de Gacela apoyarán a la
CTM y las de Maquilas, donde ya había un mínimo antecedente sindical
decidieron mantenerse en la FNSI por
calificar de «charros» a los cetemistas.10 En la decisión de las compañeras de Gacela, comenta Cecilia:
&lt;&lt; ... aquí sí es la poca experiencia de
la gente y el no analizar y dejarte llevar por la víscera, porque eso fue lo
que nos pasó casi a todas. O sea, el
pelear con la CTM por la CTM, o sea
nomás porque era CTM».
El recuento lo ganó la CTM en Gacela y así, con sindicatos distintos,
sería prácticamente imposible que la
lucha se desarrollara unificadamente.
Los contactos y las acciones coordinadas entre ambas Plantas será la
eventualidad en este movimiento. Es
obvio que de esto resultó una lucha
más débil, para beneficio de la parte
patronal.
Se presentaron entonces dos pliegos petitorios. Gacela demandó 50%
de aumento salarial y la reinstalación
de compañeras que fueron despedidas
al iniciar la huelga. Las de Maquilas
170

demandaban 30% de aumento al salario, 20% en prestaciones y mejoras en
sus condiciones de trabajo como higiene en baños y comedor, enfermera
de planta.

Las formas de lucha
Fue en la planta Maquilas donde se
conformó un grupo de activistas independientes del mandato directo de su
• sindicato. Algunas por «curiosidad»,
otras «porque ahí estaban ya», pero
sin proponérselo, se acuerparon y resolvieron en los hechos no quedarse
sentadas a esperar que el conflicto se
resolviera «desde arriba», desplegaron una intensa actividad a lo largo
de cuatro meses.
El comité de huelga pronto rebasó
en la dirección real del movimiento al
propio Comité Ejecutivo. La calle de
J. l. Ramón se convirtió en lugar de
reunión de muchos activistas obreros,
estudiantiles y de todas las organizaciones de izquierda. ¿Cómo recuerda
Cecilia estas presencias básicamente
masculinas?: «Ahorita me reía porque decían que ellos iban a apoyar, y
no, yo digo a mí se me hace que a lo
mejor iban . a ver a las muchachas,
¿no? Y ya de pasada apoyaban... o
sea que iban más motivados todavía
de tanta muchacha que veían, pero

.

bueno, nunca se dio una actitud de
así, de este... acoso, de agandalle, no
se dio.»
Este contacto con activistas de la
izquierda variopinta y con universitarios, favoreció a la comprensión de su
pertenencia a una clase social. Dice
Patro: «Si había unas que no que1ían,
o sea les daba vergüenza participar
porque como que... no querían sentirse obreras, como que no les caía el
veinte de que ellas eran obreras, y no
sé, como que no estaban claras pues
de que... detrás de una máquina tú
eres obrera aunque no quieras, aunque no quieras» (subrayado nuestro).
Para ayudarse a sostener económicamente su movimiento y difundirlo más ampliamente, salían a botear1 1 a puerta de fábrica y siempre
llevaban volantes, que poco a poco
fueron redactando algunas de ellas.
Se subían a los camiones y pedían solidaridad con su lucha y luego, para
animar a la cooperación económica,
cantaban las canciones que iban
aprendiendo entre los estudiantes. La
que más recuerdan es «Venceremos».
Ya encarriladas en la iniciativa, se les
ocurrió hacer «teatro» en los camiones: una compañera hacía el papel del
obrero que decía por qué luchaban, y
otra era el patrón que le contestaba

que eran unos flojos y por eso no había aumento y así, durante horas era
subir y bajar de los camiones. Lo disfrutaban mucho porque iban las que
querían, principalmente las jóvenes y
solteras.
Participaron en todas las manifestaciones (frecuentes en la década).
Los obreros habían tomado las calles
de Monterrey: «... yo me acuerdo que
nosotros éramos una fiesta, íbamos a
una fiesta, íbamos en la manifestación gritando consignas ... » (Cecilia).
«Íbamos como tipo desfile (del primero de ·mayo), pero en un desfile
llevas pancartas de acuerdo a lo que
te dice el sindicato ... la Federación,
¿verdad? Acá las llevabas de lo que
tú estabas pasando, tus ideas, tus problemas inmediatos que estabas sufriendo ahí» (Patro).
Otras formas de lucha que fueron
inventando tienen relación con nuestra condición de mujeres y que les daba a ellas un mínimo y limitado margen - pero aprovechable al fin- para
el éxito de la acción: como la empresa estaba al lado de una céntrica avenida, se acostaban sobre la calle por
minutos para bloquear y aprovechaban para repartir volantes. No se salvaron de una que otra mentada de
madre.

Otro caso fue la «toma» que hicieron de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje. El estado de ánimo
que recuerda Maricruz con esa acción
era un sentir que hacían algo, un desquite, sentir que eran capaces de hacerse oír usando su fuerza, «porque
ya nos habíamos dado cuenta de que
si no presionabas, de que si no estabas en montón en las oficinas donde
se te podía solucionar el problema,
pues ni en cuenta te tomaban ...»
Una opinión, muy masculina por
cierto, es que las mujeres no sabemos
hacer política porque no medimos
riesgos, que nos aventamos al «ai se
va». Tiene la parte de verdad en que
nuestra cultural lejanía del ejercicio
del poder, nos permite manifestarnos
con más espontaneidad, menos calculadoras. Pero tiene toda la limitación
patriarcal de ver a la política como un
mero ejercicio de negociación y equilibrio de fuerzas, aunque bajo esta
concepción muchas veces las motivaciones colectivas, sean de hombres o
de mujeres, pasen a un plano secundario.
Uno de los pocos trabajadores varones que participó en el cercamiento
del edificio de Conciliación sufrió esta 'audacia femenina' cuando las
compañeras con un rudimentario apa-

rato de sonido expresaban sus críticas
a las autoridades: «decía (Raymundo), 'noo, ya no digas eso Maricruz,
ya no digas, mira los perros' Oos que
llevaba la policía). Era muy miedoso,
pues lógico era hombre... entonces él
decía 'si a mí me pescan, a mí sí me
madrean'» (Maricruz).
En abril vino José López Portillo
en campaña presidencial y estas mujeres se convirtieron en una verdadera
pesadilla: lo buscaron en todos los
actos evadiendo vigilancias para entregarle una carta solicitando apoyo;
entraron a eventos con las mantas entre sus ropas, sacándolas en el momento del discurso. Confiaban en que
serían escuchadas. En el último evento se les acercó un miembro del equipo del candidato: «... nos dijo que ya
lo dejáramos en paz, que le habíamos
echado a perder su campaña y que
nuestro problema se iba a solucionar,
pero fueron mentiras», afirman con
decepción María Luisa y Maricruz.
Tanta movilización tuvo poco impacto para el patrón, las pláticas estaban estancadas. Se corría el rumor de
que la actitud apática de la empresa
resultaba de la conveniencia de esta
misma para liberar la sobreproducción almacenada. El poco interés se
corroboraba con el escaso registro en
171

�la prensa. Para finales de marzo, a
dos meses de huelga, sólo encontramos tres notas al respecto. Pero a partir del 27 de marzo y hasta el 23 de
mayo, las notas sobre el conflicto en
las dos plantas se elevaron a 21 referencias, ocho de las cuales eran
desplegados y declaraciones de las
cámaras patronales en contra de los
bloqueos y reduciendo el conflicto a
un asunto intersindical (ver anexo).
¿Qué fue lo que hicieron para llamar la atención de la patronal regiomontana? Pasó que se decidieron a
presionar interviniendo directamente
en otro de los negocios de González:
los trabajadores de Gacela tomaron
Almacenes El Porvenir (donde Textiles Monterrey tenía las oficinas de todos sus negocios) y otras oficinas
bancarias. 12 Y las de Maquilas bloquearon Industrias González -fábrica
de aceites y mantecas- parando la
producción.
Maricruz lo relata así.
La empresa no ofrecía ya nada, ni el
25% que ofreció al principio, las pláticas estaban estancadas. Nos pusirno~
a pensar cuál debía ser el siguiente
paso o cuál era nuestro último recurso
porque muchas compañeras ya no
asistían ni a las guardias (el desgaste
172

ya era notable) ni a las comisiones ni
asambleas. Empezaba el descontento
y desesperación por regresar al trabajo con lo que nos dieran. Así fue como se tomó la decisión de tomar una
de las fábricas de Aurelio González.
No se decidió en asamblea, fue decisión del comité ejecutivo y el de huelga y las activistas más cercanas. Tomar la mantequera fue una acción espontánea y nos lanzarnos a la toma
como unas 40 ó 50 compañeras. La
prensa lo registró abundantemente.
Estando allí, algunas compañeras decíamos medio en broma que si hubiéramos contado antes las puertas que
tenía la fábrica no la hubiéramos tornado. AJ poco rato los trabajadores
simpatizaron con nuestra acción, finalmente ellos también dejaron de
trabajar mientras duró el bloqueo, que
fue de más de ocho días.
Esta acción acercó a compañeras que
ya se había retirado, recuperando algo
de fuerza nuestro movimiento. Se nos
duplicó el trabajo pues ahora había
que hacer guardia en las dos fábricas.
Al principio la empresa siguió en su
postura de no ofrecer nada e inició
una campaña en los medios de comunicación denunciando la arbitrariedad
de la toma y diciendo que era un conflicto intersindical (entre la CTM y la
FNSI).

Al principio dejamos que entraran los
trabajadores pues no queríamos perjudicarlos en su salario. Pero llegó el
momento de decidir si debíamos dejar
pasar la materia prima y aquí hubo
una discusión: las que decían que entrara para evitar más problemas (encabezadas por la secretaria general del
comité ejecutivo), y las que decíamos
que no tenía ningún sentido hacer el
bloqueo si de todas maneras seguía la
producción. Las pipas estaban afuera
con materia prima esperando las dejaran vaciar en los depósitos. Ante la
insistencia de la Secretaria General
para permitir se depositara la materia
prima, un grupo de compañeras en
guardia decidimos impedirlo acostándonos encima de las bocas de los depósitos, de esta manera logramos que
desistieran y así hasta que se levantó
el bloqueo. Esta última acción obligó
al patrón a llamamos nuevamente a
negociar.
Aurelio González ponía corno condición para reanudar las pláticas el que
nos retiráramos, nosotras sosteníamos
lo contrario: no nos retiraríamos
mientras no hubiera una propuesta
concreta. Ya no creíamos en falsas
promesas. El patrón trató de poner a
los trabajadores de la Lirio en contra
nuestra negándose a pagar los días en
que se paró la producción, pero la so-

lidaridad de los trabajadores se mostró cuando en lugar de estar en.contra
de nosotras, exigieron su pago, argumentando que ellos no tenían responsabilidad en el hecho. Para obligar a
que su salario se les pagara tuvieron
que secuestrar a los empleados de
confianza hasta que el patrón cedió
pues en lugar de uno tendría luego
dos problemas.
Parar la producción fue decisivo para
que las pláticas se reanudaran, ahora
con la asesoría personal de Eleazar
Ruiz (dirigente estatal de la CROC,
central que finalm~nte se queda con la
titularioad del contrato colectivo); sin
embargo habían pasado ya cuatro meses y no nos fue posible arrancar más
del 25% y un mínimo porcentaje en
prestaciones y sólo el 50% de salarios
caídos. Regresamos con la sensación
de derrota y hubo muchas compañeras que ya no volvieron, algunas de
las casadas decidieron quedarse en
sus casas y otras buscaron mejores
empleos.
Sin embargo, pasados los años y al
preguntar por los saldos, la impronta
es otra:
-Cecilia, ¿qué sabor de boca te
deja el movimiento? «Pues muy agradable, fue muy, muy ... yo todo lo to-

mé como aprendizaje, y sí creo que
aprendí mucho, porque desde entonces nunca me desligué de la cuestión democrática, este, no te diré
que con la misma intensidad que en
ese momento, pero... eso te da escuela... »

dres». No estamos reduciendo la actividad política sólo a un «exceso de
juventud»: apuntamos a la necesaria
consideración de estas experiencias,
que bien pueden ayudar a generar
nuevas formas de organización interna, para que tales condiciones sociales y materiales no sean un freno, una
distancia entre mujeres.

-Patro, ¿qué fue lo que más te
gustó del movimiento? Lo piensa un
segundo y contesta riendo: «¡Me gustó la libertad! Ya no tenías un supervisor, que te estuviera checando el
tiempo cuando ibas al baño, cuánto
tardabas de comer, que te daba media
hora, pero este... sentí la libertad, andar donde ... quiera, y aparte, como no
tenías ahí un lugar fijo ... nosotras a
pesar de que estábamos de noche, nos
quedábamos todavía un rato en la
mañana, a ver que se... que se ofrecía
y como que te quedaban ganas, te
quedaban ganas de... aparte porque
estabas joven y tenías muchas energías todavía, ahora no pues ya estás
bien jodida».

La experiencia fue definitiva para
las cuatro compañeras: con mayor o
menor actividad todas se mantienen
en el lado democrático de este país.
La más limitada es Patro, que está en
lista de espera para obtener la donación de un riñón. Tiene dos hijas. La
mayor se llama Tania Libertad.

Conclusiones

Notas

La participación activa y de dirección
descansó principalmente en las mujeres jóvenes y solteras pues, a diferencia de las casadas y las madres solteras, no cargaban aún el lastre de las
«responsabilidades adultas y de ma-

El entusiasmo con el que estas
mujeres actuaron, tenía mucho que
ver con la sensación de fuerza y
unión grupal que con sus acciones lograron. Eso que llaman solidaridad,
que el individualismo se ha encargado de disolver y que urge reconstruir.

1"

Este trabajo fue presentado en el Primer Congreso de Estudios de la Mujer en el norte de México y sur de Estados Unidos, realizado en el mes de
septiembre de 1997 en la ciudad de
Monterrey.
173

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8

174

Las entrevistadas fueron María Luisa
González Cannona y Maricruz Flores
Martínez, de la planta Maquilas, y
María Patrocinio González y Cecilia
Ramírez Orona, de Gacela. Estas últimas, al poco de que estallara el conflic10, ,fueron trasladadas a la planta
de Maquilas donde participaron con
las demás.
La revisión hemerográfica cubrió los
meses de enero, febrero, marzo, abril,
en el periódico El Norte, y el mes de
mayo se consultó en El Porvenir.
Fundidora fue cerrada en 1986 y Aceros Planos actualmente es propiedad
del grupo IMSA y cambió su razón social a APM.
La planta de Maquilas fue cerrada en
la década de los ochenta, actualmente
sólo la planta de Gacela -que mantiene la razón social de Confecciones y
Maquilas, s A- está en actividad con
la mitad de personal.
Textiles Monterrey sigue produciendo
las mismas marcas de ropa, pero su
pos1c1ón en la indus1na textil se contrajo a raíz de la crisis y por la apertura comercial de los ochenta que afectó
sens1bfemente al ramo textil a nivel
nacional.
Testimonio de Maricruz Flores Martínez en Revista María, No. 1, 1982,
Monterrey.
Las demandas por titularidad cobraron especial relevancia en este periodo y significaron una modalidad en la

9
IO

11

12

pugna entre el gobierno de Luis Echeverría e importantes grupos industriales regiomontanos. La CTh1 tuvo manga ancha por parte de las autoridades
estatales para disputar el control obrero al sindicato «blanco», representado
mayoritariamente por la Federación
Nacional de Sindicatos Independientes (FNSI).
Periódico EL Norte, Secc. Local, 2 de
abril de 1976, Monterrey.
Comentan Mancruz y María Luisa
que la decisión para permanecer en la
FNSI, fue por una ingenua idea de tomar el nombre de sindicatos independientes literalmente, suponiendo un
distanciamiento real del gobierno y
patrones.
'Botear' es el nombre con el que se
conoce la práctica -generalizada en
los movimientos sociales obreros, populares y estudiantiles- de salir a recabar ayuda económica depositándola
en rec1p1entes o botes.
En el bloqueo al edificio participaron
además de las trabaJadoras de Gacela,
los líderes cetemistas (apoyados por
porros de la misma central) que estaban interesados en quedarse con la titularidad del contrato, la dirección de
la acción por tanto fue menos autónoma y más limitada para las mismas
trabajadoras.

Anexo

La Cámara de Comercio de
Nuevo León declaró que en
el Estado impera la «ley de la
selva» refiriéndose al bloque
de El Porvenir, y sostuvo que
no es un asunto obrero-patronal sino intergremial.

Resumen de notas periodísticas sobre
el conflicto en Confecciones y Maquilas, S.A

Enero
Día 29· La CTM estalló huelga en
Gacela.

Marzo

Día 30: Desplegado de Textiles Monterrey dirigido a la Federación de Asociaciones de la
Industria Textil de Algodón,
denunciando el bloqueo.

Día 18: Ganó la CTM a la FNSI el recuento en la Planta Gacela.

La Caintra (Cámara de la
Industria de Transformación) se sumó a la protesta
por el bloqueo y definió el
conflicto también como un
problema intergremial.

Día 19: Nota general sobre la demanda de Maquilas.
Día 27: Protestó el Centro Patronal
de Nuevo León por la falta
de autoridad para impedir
bloqueos: Gacela y peseros
de la CTM bloquearon el edificio El Porvenir. El gobernador Pedro Zorrilla Martínez llamó «provocadoras de
conflictos» a las obreras.
Día 28: Desplegado de las empresas
de Aurelio González deplorando el bloqueo y reduciendo el problema a un
conflicto entre CTM y FNSI.

Día 10: Las trabajadoras rechazaron
el ofrecimiento patronal.

Mayo
Día

4:

El líder de la CTM en Gacela
aclaró que aún no reinician
labores.

Día 7: Siguen pláticas en Gacela.
La empresa ofreció 60% de
salarios caídos. El sindicato
pidió se mejore la oferta y
que se reinstale a 120 trabajadoras.
Día 11 : La empresa ofreció a los trabajadores de Gacela el 75%
de salarios caídos, pagándose un 50% y el resto en plazos semanales.

Abril
Día

I

Día 5:

Manifestación organizada
por los trabaJadores de Maquilas a la que se sumaron
todos los grupos de obreros
en huelga y organizaciones
políticas y sociales locales.
La empresa rompió el silencio y ofreció a Gacela un
25% de aumento salarial y
50% de salarios caídos.

Día 13: Se reanudaron las labores en
Gacela Finalmente quedó en
25% de aumento salarial y 50%
de salarios caídos. La demanda sindical de reinstalar a las
trabajadoras despedidas no fue
aceptada El acuerdo fue que
la empresa ocupará libremente
el personal que necesite con
previo ingreso al sindicato titular. «Ahora sigue resolver el
de la Planta I», declaró el gobernador Zonilla

Día 14: Las obreras de Maquilas tomaron Industrias González
(la mantequera).
Día 15: Desplegado de Industrias
González al presidente Luis
Echeverría, protestando por
la «invasión» de la FNSI. En
la mantequera el sindicato
estaba adherido a la CROC.
La empresa aceptó reiniciar

pláticas con la FNSI a condición de que se retiren de la
Mantequera. Las trabajadoras colocaron banderas amarillas e impidieron el abasto
de materia prima, suspendiendo la producción.
Día 16: Desplegado de Industrias
González a la Confederación de Cámaras Industriales pidiendo ayuda, argumentando que las «autoridades locales no han respondido».
Día 18: El Centro Patronal de Nuevo León declaró que se confinna que en Nuevo León
«existe anarquía en las relaciones
obrero-patronales,
porque las autoridades no
proceden con fuerza». La

�COLABORAN EN ESTE NÚMERO

nota es en relación a la toma
de la Mantequera.
Día 20: Gran manifestación obrera,
universitaria y popular centrando el apoyo a las obreras
de Maquilas y al sindicato de
la UANL, también en huelga.

rio de los días en que se paró la producción, argumentaron que no fue responsabilidad de ellos. La empresa
accedió a pagar. Las trabajadoras de Maquilas acordaron también retirar el bloqueo y reanudar pláticas.

Día 22: Los obreros de Industrias
González protestaron por la
negativa de pagarles el sala-

Día 23. Eleazar Ruiz Cerda (CROC)
se propuso como asesor «a
título personal» para que se

reinicien las pláticas entre
obreras y Confecciones y
Maquilas. Posible arreglo.
Día 24: El gobernador Pedro Zornlla retiró personalmente las
banderas de huelga en Maqui las. El acuerdo quedó en
25'.l de aumento salarial y
50% de salarios caídos.

Abraham Nuncio (Texcoco, 1941).
Licenciado en derecho por la UAC,
hizo estudios de filosofía y letras en
la UNAM y la UANL. Profesor universitario, periodista, editor e investigador de ciencias sociales. Ha colaborado, en diversas épocas, en publicaciones com¿ La cultura en México, Excéfsior, Nexos, La Jornada, El Buscón, El Porvenir (de Monterrey) y
otras. Ha publicado En blanco y negro (poesía), Recetas para nada (prosa poética), El grupo Monterrey (investigación), Gifberto, la huella del
huracán en Nuevo león (crónica), Fábulas del poder (narración), etcétera.
Con su ensayo Visión de Monterrey
ganó el premio de los 400 años de
Monterrey convocado por el Ayuntamiento.
Andrés Huerta. Poeta nacido en
Doctor Arroyo, Nuevo León (1933).
Ha publicado ocho libros de poemas
recogidos en el volumen Poesía, 1967J':iR9, editado en 1933 por el gobierno
de Nuevo León. Señal del Tiempo de
Monterrey imprimió, en 1966, Cómo
borrar tu imagen. Obtuvo la Medalla
al Mérito Cívico (literatura y arte) de
manos del gobernador de Nuevo
León en 1994. Durante casi veinte
años mantuvo abierto un centro gastronómico y cultural denominado La
Fonda de Andrés.

Alhelí Morín Lam. Montemorelos,
l 961. Obtuvo la maestría y el doctorado en educación en lenguas extranjeras por la University of Texas at
Austin. Maestra del Colegio de Lingüística Aplicada (Facultad de Filosofía y Letras, UANL); actualmente
coordina el programa de comprensión
de textos en inglés.
Blanca Luz Pulido (México, D.F.,
1956). Poeta, periodista. Incluida en la
antología 500 años de poesía en el
Valle de México, de Aurora Marya
Saavedra (Extemporáneos, 1986). Autora, entre otras obras, de Reino del
sueño (Aldus, México, 1996).
Blanca Laura Uribe de Rocha o
Kahua Rocha (San Antonio, Texas).
Durante dos décadas ha impartido clases de arte dramático en Monterrey.
Autora de más de cincuenta obras teatrales, breves en su mayoría. Ha publicado dos libros: Soñar es natural (1991)
y Todo es sueño (1997). Fue incluida en
el volumen Antología teatral del grupo
Dramas Nuevo León (1998).
Clara Eugenia Flores. Egresada del
colegio de letras de la Facultad de Filosofía y Letras, se ha dedicado al estudio y divulgación del teatro. Ejerció
durante años la crítica teatral en el
diario El Porvenir y en el suplemento

Aquí vamos ya desaparecido. PartJcipó como ponente en el homenaJe que
la Casa de la Cultura de Monterrey le
dedicó este año a Bertolt Brecht en el
centenario de su natalicio.
Christopher Queen. Doctor por la
Universidad de Boston. Director de
asuntos estudiantiles y de relaciones
comunitarias, de proyectos de desarrollo, exalumnos y becas de la Universidad de Harvard. Profesor de religiones en la misma universidad. Consultor en áreas de entrenamiento y de
relaciones públicas. Miembro del
consejo de la Escuela de Música de
Brookline. Miembro del conseJo de
Spare Change, periódico de personas
sin hogar en Cambridge. Autor de libros sobre las enseñanzas y vida de
pensadores budistas como Dalai Lama,
Thich Nat Hanh, Dr. Ambdekar y sobre movimientos de mujeres budistas.
Efigio Coronado. Monterrey, 1948.

Ha publicado 12 libros, siendo los
más recientes Antología de la poesía
nuevoleonesa (1993) y Cautivos del
relámpago (cuentos, 1995). Figura en
la Enciclopedia de México y en el Diccionario de escritores mexicanos. Ha
publicado en revistas de España, Francia, Japón, Uruguay y Guatemala. Ha
sido traducido al francés. En 1996 recibió el Premio a las Artes de la UANL.

�Fernando Esquive) Junco. Monte-

rrey, 1936. Estudió letras españolas,
ingeniería civil y la maestría en administración de empresas en el ITESM.
Dramaturgo. Publicó El santísimo
greñero, libro de cuentos. Su pieza
teatral Lucinda fue incluida en la Antología teatral de Dramas Nuevo León.
Hernán Lara Zavala. México, 1946.

Licenciado en letras inglesas y maestro en letras hispánicas por la UNAM.
Autor, entre otras obras, de El mismo
cielo (relato, 1987), Después del amor
y otros cuentos (1994), Charras (novela, 1990), Las novelas en el Quijote
(ensayo, 1989), Equipaje de mano
(crónica qe viaje, 1995).
Hilario Topete Lara. Profesor e in-

vestigador del Instituto Nacional de
Antropología e Historia.
Homero Villarreal. Cursó estudios
de odontología y posteriormente inició los correspondientes a la maestría
en letras españolas (ambos en la
UANL). Como actor ha intervenido en
varias producciones universitarias.
Jean Tardieu, poeta francés nacido

en 1903. Sus padres: un pintor, una concertista. Estudió el bachillerato en el
Liceo Condorcet y letras en la Sorbona
Publica sus primeros poemas en la
178

Nouvelle Revue Franrais (1927). Poeta
cercano a Mallarmé y a Valéry. Autor
de obras dramáticas que a partir de 1950
no cesaron de ser montadas en los escenarios de Francia y otros países. Tradujo la poesía de Hi:ilderlin al francés.
Algunos de sus libros: Le fleuve caché
(El río escondido), Une voi.x sans personne (Una voz sin persona), Histoires
obscures (Historias oscuras), Poemes
avoir (Poemas para ver).

lo volumen -Paso de ciervo (Fondo
de Cultura Económica, México,
1998)- tres libros anteriores: Alianza
de los reinos, El canto en la voz e /.\·la de las manos reunidas.

versity con la tesis El subalterno en
la escritura masculina regiomontana:
la novela de los noventa. Ha publicado estudios de tema literario en revistas
especializadas de los Estados Unidos.

Jorge Villalobos Hernández. Desde

Julieta Renée [Pérez-Díaz) (Monte-

1995 publica en

rrey, 1941 ). Licenciada en comunicación por la Universidad de Alabama
(EUA). Directora teatral y consultora
independiente. Escribe poesía, teatro
y cuento. Autora de Poemas (Monterrey, 1977).

El Heraldo de Chihuahua artículos, reseñas y comentarios
sobre música de rock. En 1997 apareció
Esqueletos en el closet, primer volumen que reúne su trabajo crítico.

Jorge Cantó de la Garza. Monte-

rrey, 1937-1998. Poeta y narrador. Publicista y promotor cultural. Dirigió,
entre otros organismos y publicaciones, el Centro de Escritores de Nuevo
León, la Casa de la Cultura de Monterrey, el Canal 28 de Monterrey; y
las revistas Kátharsis, Mes y el suplemento cultural Aquí vamos del periódico El Porvenir. Obtuvo en el último
año de ·su vida el Premio a las Artes
que otorga la UANL y el Premio al Mérito Cívico de manos del gobernador de
Nuevo León. Autor de los libros de
poesía: De vida irregular (Gobierno
del Estado, Monterrey, 1986), Ajuste
provisional (UNAM, México, 1991),
Poesía 11966-1996] (Señal del Tiempo,
Monterrey, 1996), y Armas de nacimiento (UANL, Monterrey, 1998).
Jorge Esquinca. Poeta y traductor

jalisciense. Acaba de reunir en un so-

José Roberto Mendirichaga. Licenciado en filosofía y maestro en letras
españolas. profesor universitario, editorialista, publicista. Funcionario de
la Universidad de Monterrey. Fue
profesor de nuestra facultad y director de Deslinde. Autor de los libros
La letra y la tinta (1981), La estética
de José Vasconcelos (1986) y Macaría
Pérez, maestro de siempre (1994).
Profesor asociado del Departamento de
Humanidades de la Universidad de
Monterrey, donde enseña los cursos de
estudios mexicanos. Es alumno del
doctorado en historia en la Universidad
Iberoamericana, Unidad Saltillo.
Juan Antonio Serna. Licenciado en

letras españolas, egresado de la Facultad de Filosofía y Letras de la
UANL. Concluyó el doctorado de su
especialidad en la Arizona State Uni-

Julieta Treviño Ortiz. Estudió la ca-

rrera de letras en ~l ITESM. Actualmente es alumna de la División ·de
Estudios de Postgrado de la Facultad
de Filosofía y Letras (UANL).
Karl Kraus nació en Gitschin (antigua Checoslovaquia, 1874) y murió en
Viena (A,ustria, 1936). En 1899 fundó
la revista Die Fackel y la sostuvo
hasta el fin de sus días. Polemista satírico, su pensamiento y su vida influyeron notablemente en los círculos literarios e intelectuales de la Europa
Central. Autor de Los últimos días de
la humanidad, obra dramática monumental e irrepresentable a causa de
sus más de 500 insobornables páginas.
Leticia Hernández Martín del
Campo. Estudió la licenciatura en le-

tras españolas y actualmente está
concluyendo su maestría en letras
también españolas (División de Estudios de Postgrado, Facultad de Filosofía y Letras, UANL). Profesora por
más de veinte años de la Escuela Preparatoria Número Dieciséis de la misma institución.
Luis García Jambrina. Escritor, crí-

tico literario y profesor de la Universidad de Salamanca (España). Participó en el Tercer Encuentro Internacional de Escritores realizado en Monterrey (México) durante el mes de septiembre de este año.
Lylia Isabel Palacios. Egresada del

colegio de sociología de nuestra universidad. Actualmente trabaja en su
tesis de maestría en ciencias sociales.
Miguel Covarrubias (Monterrey,

Profesor del Colegio de Letras
y la División de Estudios Superiores
de nuestra facultad. Ha publicado una
decena y media de títulos de diversos
géneros (poesía, prosa, cuento, ensayo crítico, entrevistas, traducción,
compilación). Ha obtenido el Premio
a las Artes (UANL, 1989) en literatura y
el Premio Nacional de Traducción
que otorga Bellas Artes, en 1994, por
su volumen de traducciones poéticas
El traidor. Ese mismo año Editorial
1940).

Castillo editó su libro de entrevistas
Junto a una taza de café. Desde 1985
es director de Deslinde. En 1997 publicó Papelería en trámite (ensayo) y
El rojo caballo de tu sonrisa (conversación con Gloria Collado).
Primitivo

Hernández Guerrero.

Egresado de la Facultad de Medicina,
campus Tampico, de la Universidad
Autónoma de Tamaulipas. Dedica
parte de su tiempo a la consulta privada. Veinte años de creación poética
están reunidos en sus libros de poemas: Eratus, La noche y el fuego, Luna de octubre y Algunas precisiones.
También escribe ensayo literario.
Desde 1980 ha colaborado en algunas
revistas literarias de Tamaulipas. Es
revisor de la revista Ciencia UANL
Quinto Horado Flaco, 65-8 a.c. Junto a Virgilio, el mayor poeta de la
época de Augusto. Escribió odas,
epístolas, sátiras. Hasta la fecha, su
Ars poetica no ha dejado de influir en
las teorías literarias y críticas de Occidente.
Rhina Toruño. De nacionalidad norteamericana, nació en El Salvador. Es
maestra de letras por la Sorbona de
París; maestra y doctora en filosofía
por la Universidad de Lovaina, en
Bélgica; doctorada en letras latinoa-

�mericanas por la Universidad de Indiana (USA). Ha publicado ensayos
sobre literatura y filosofía en revistas
especializadas de Francia, Bélgica,
Estados Unidos, El Salvador y México. Actualmente es profesora en la
University ofTexas of Permian Basin
(Odessa).
Rubén González Garza (Monterrey,

Actor y director teatral de amplísima experiencia que se inició en
el grupo .teatral de Elisamaría Ortiz.
Ha formado a generaciones a través
de sus clases en el Instituto Mexicano
del Seguro Social, la Universidad
Autónoma de Nuevo León, el Centro
de Estudios Teatrales y otras. Deslinde ha publicado varias de sus piezas
dramáticas.
1937).

Sergio Cordero. Guadalajara, 1961.

Licenciado en letras por la UANL. Ha
sido becario del INBA, del Centro de
Escritores de Nuevo León y de El
Colegio de México. Poeta, crítico y
traductor. Sus libros: Jorge Cuesta:
viaje poético de la inteligencia, Testimonios del día, Vivir al margen, La
farsa intelectual, Casa con dos puertas (en colaboración con Jesús de
León) Oscura lucidez y Luz cercana.
Silvia Mijares (Chihuahua, Chih.).

Cirujano dentista y licenciada en filo-

sofía por la UNAL, donde también
concluyó la maestría en filosofía.
Profesora de esta casa de estudios
desde 1965. Ha colaborado en publicaciones regiomontanas como El volantín, Aquí vamos, Deslinde, Movimiento actual. Es autora de La filosofía de Vasconcelos como filosofía latinoamericana y coautora de Desde
el Cerro de la Silla. Artes y Letras de
Nuevo León (1992).
Tino Villanueva, escritor chicano

(San Marcos, Texas, 1941). Trabajador del campo, obrero, soldado. Obtuvo su doctorado en poesía española
de postguerra por la Boston University en 1981. Compilador del volumen
Chicanos: antología histórica y literaria, Fondo de Cultura Económica,
México, 1980. Autor de tres poemarios: Crónica de mis años peores,
1987, fue reimpreso en 1994 por Lalo
Press de Valencia, California, USA.
Virgilio Leos Garza. Monterrey,
1939. Egresado de la UNAM y profesor
de la misma institución entre 1967 y
1975. Desde 1976 forma parte del cuerpo docente de la UANL. Como dramaturgo y como director teatral ha recibido varia.s distinciones nacionales e
internacionales. En su calidad de escenógrafo fue premiado por la Asociación de Críticos de México. Autor

de más de una veintena de piezas. El
delfín en la ventana, una de las más ·
recientes, forma parte de la Antología
teatral editada por Dramas Nuevo
León en coordinación con el Consejo
para la Cultura de Nuevo León y el
CONACULTA.

�En este número
Jean Tardieu: Asciende el sol/ como un padre nos habla/ pero nosotros no escuchamos sus consejos II Innumerables fuegos que habitan el espacio / nos envían oscuras señales / y el tiempo largamente/ nuestra memoria inquieta/ como un rostro imposible de recobrar./ Después de extensos días
de marcha solo / con frecuencia voy al pie de ese teatro de sombras / y ante la escena desierta / al
apretado corazón vigilo/ llamando sin eco/ a esos grandes actores que desde hace cien mil años/ sobre nuestra ingratitud reinan / y hablan sin hacerse entender.
Blanca Luz Pulido: Eisa Cecilia Frost, en EL arte de la traición, afirma que el traductor, en su afán
de revestirse del modo de ser del otro, es como un camaleón. Y en verdad, hay mucho de intuición,
de creación, de acercamiento al otro y transformación de uno mismo cuando se intenta caminar en
esa cuerda floja entre dos mundos, entre dos lenguas.
Christopher Queen: [...] remóntate al Antiguo testamento, a la Biblia hebrea, y encontrarás a los canaanitas y a los israelitas peleándose por diferencias religiosas. Así pues, la religión realmente puede
ser fuente de tremenda violencia pero obviamente también puede ser fuente de paz, de pacificación.
Luis García Jambrina: En efecto, la novela, que en principio no existía como género literario, y
que después pasó a ser el más flexible y el menos canónico de los géneros, al final se ha convertido
en el único género que cuenta, [... ] al menos en el mercado literario. «La poesía no vende», «este ensayo se lee como una novela», «¿por qué en lugar de un libro de cuentos no me trae usted una novela?»
Alejandra Rangel: Jorge Cantú de la Garza es el poeta de la inteligencia herida por la sensibilidad,
por la pregunta hacia los demás, hacia sí. Es el asombro frente al transcurrir del tiempo, las incomprensiones del espíritu, las nostalgias y añoranzas de los sueños, de las ciudades visitadas, de los
amores perdidos y encontrados.
Lylia Isabel Palacios y Maricruz Flores: [...] los saldos del neoliberalismo en el mundo del trabajo
(desempleo, flexibilidad unilateral, virtual inexistencia de la LFf, contrarreforma a la seguridad social}, anuncian, pensamos hoy, un futuro próximo de nuevas luchas. Los escenarios sindicales ya se
perfilan con la recientemente constituida Unión Nacional de Trabajadores (la oposición neocorporativa más integrada) que aglutina a importantes sindicatos nacionales, por un lado, y por el otro, la
Corriente Intersindical 1º de Mayo que acuerpa básicamente la propuesta independiente, anticorporativa.

�</text>
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              <text>Deslinde, Revista de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, 1998, Vol. 15, No 59-62, Enero-Diciembre</text>
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              <text>Mendirichaga, José Roberto, 1944-, Coordinador Editorial</text>
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              <text>Revista de literatura de la Facultad de Filosofía y Letras. Contiene poesía, narrativa, ensayo, traducción, reseña, y otros géneros literarios. Fundada en 1982. </text>
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              <text>Covarrubias, Miguel, 1940-, Director</text>
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              <text>González, Libertad, 1959-, Secretario de Redacción</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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