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                  <text>�UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
RECTOR: Reyes S. Tamez Guerra
SECRETARIO GENERAL: Luis Galán Wong
FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS
DIRECTOR: Nicolás Duarte Ortega

REVISTA DE LA FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS
NÚMEROS 67-70 / VOLUMEN XVIII/ ENERO-DICIEMBRE DE 2000
CONSEJO EDITORIAL
Gabriel Manuel Aguirre Ramírez
Nora Ma. Berumen de los Santos
José T. Cabriales Córdova
Agustín García Gil Castillo
Javier Rojas Sandoval
Emitía León Rubenova Nissim
Ricardo C. Villarreal Arrambide
DIRECTOR
Miguel Covarrubias
TIPOGRAFÍA Y FORMACIÓN
María Magdalena Viñas Berea
IMPRESIÓN
Grafo Print Editores, S.A.
Los artículos sin firma son responsabilidad de la redacción. No se devuelven originales.
Correspondencia y canje: Facultad de Filosofía y Letras, UANL.
Ciudad Universitaria, San Nicolás de los Garza, Nuevo León, México.

Publicación trimestral

�SUMARIO

5

DESLINDE (1982-2000)
Nicolás Duarte Ortega

6
8

RAZÓN INMANENTISTA Y GNOSIS MODERNA
Ricardo Miguel Flores

'&amp;iióDEIAMUEkTE

~ SOLBDAJ&gt; QUll YAdA

ÉTICA Y POLÍTICA EN NIKLAS LUHMANN, O MÉXICO EN
PERSPECTIVA RUMBO A LA ELECCIÓN DEL 2000
José Roberto Mendirichaga

BAJO EL VOLCÁN
Louis Jolicreur Traducción de Silvia Pratt

55
60

RECONOCIMIENTO: EXPRESIÓN DEL SENTIDO DE EXISTIR
Mijail Malishev

TRES ODAS
Quinto Horacio Flaco Versiones de Enrique Puente Sánchez

47

53

CON UN POCO DE MIEDO
Gerardo Leal

POEMAS PARA TRES PINTORES
HugoPadilla

35
42

89

EL PROYECTO GRIEGO DE NIETZSCHE
Raymundo Ramos

22
32

COLGARME NO TIENE SENTIDO
Friedrich Nietzsche Versión de Miguel Covarrubias

128

POEMASDELAINFANCIA
Carmen Alardín

LEDO IVO: «La poesía se ha convertido en una aventura secreta»
Claudio Aguiar Versión de Margarito Cuéllar

ANIMALES VIVOS

Ledo lvo Versiones de Marice/a Terán

-~y~

lbaloíLÍt,

67

MI DANZA
Blaise Cendrars Versión de Miguel Covarrubias

139

RESFJilAS DE Ll'IERATIJRA MEXICANA I
Jos6delems Garáa / Ldís Actolfo TOffllSIJOíjet..uisHemández/
Armando Joel Dávila/Jorge López Castro

�DISLINDI
1982-2000

172

SISTEMA DE SOLIDARIDAD EN LA SOCIEDAD REGIOMONTANA DEL SIGLO XIX Y
PRINClPIOS DEL XX: MUTUALIDADES, COOPERATlVAS Y SINDICATOS
Javier Rojas Sandoval

205

COLABORAN EN ESTE NÚMERO

La Facultad de Filosofía y Letras, por lo menos durante los últimos
veinticinco años, se ha caracterizado por su labor editorial publicando
revistas estudiantiles, revistas magisteriales y publicaciones institucionales; de ellas se destacan la revista CATHEDRA y la revista DESLINDE.
DESLINDE ha cubierto los últimos quince años como publicación pe-

CUADERNO:

Entrevista a Reyna Castaño

llustracio11es de Da11iel Gutiérrez Pedreiro

riódica de la Facultad, bajo la dirección de Miguel Covarrubias; por sus
páginas han pasado los más distinguidos escritores regionales, intelectuales
y humanistas, que quedaron inventariados en la edición de diciembre de
1995. Muchos extranjeros también dejaron ahí la tinta de sus plumas.
Con el advenimiento del tercer milenio, nuevos vientos soplan por
las aulas de la Facultad, reconociendo la necesidad de renovarse y replantearse hacia dónde pueda enfocarse la producción editorial. Abierta
a todas las corrientes del pensamiento, DESLINDE ha sido mosaico de
pluralidad de ideas, tendencias y políticas, manteniendo además los
Cuadernos de la revista como una aportación extraordinaria en la mayoría de los números.
Renovadas la Facultad y la propia Universidad, deseamos hacer un
alto con DESLINDE, para replantearnos nuevos objetivos, examinar los
futuros escenarios y encontrar los productores de la palabra de los próximos años.
Quince años de existencia quedan para el futuro y este último ejemplar, de esta época de la revista, quedará guardado por su valor intrínseco. El director de la revista ha reconocido también la conveniencia de
repensarla, mientras tanto la Facultad abrirá otro espacio donde las plumas sigan dejando su tinta.
Nicolás Duarte Ortega
Director

�COLGARME NO TIENE SENTIDO

Friedrich Nietzsche
ENTRE ENEMIGOS
Según un proverbio gitano

.'

La horca allí, la soga aquí.
Del verdugo la roja barba.
Y gente -su torva mirada.
¡Esto no es nuevo para mí!
Lo supe andando cien caminos,
río cuando en cara se los echo.
«¡Colgarme no tiene sentido!
¿Morirme? ¡Morirme no puedo!»
¡Truhanes! Para su envidia tengo
lo que nunca conquistarán.
Sufro, sufro de verdad. Cierto.
Pero .ustedes morirán.
Tras de cien lúgubres caminos
aún soy vaho, luz y aliento.
«¡Colgarme no tiene sentido!
¿Morirme? ¡Morirme no puedo!»
Unter Feinden
(Nach einem Zigeuner-Sprichwort)
Dort der Galgen, hier die Stricke
Und des Henkers roter Bart,
Volk herum und giftige Blicke Nichts ist neu dran meiner Art!
Kenne dies aus hundert Giingen,
Schrei's euch lachend ins Gesicht:
«Unnütz, unnütz, mich zu hiingen!
Sterben? Sterben kann ich nicht!»
6

Versión de Miguel Covarrubias

Bettler ihr! Denn euch zum Neide
Ward mir, was ihr- nie erwerbt:
Zwar ich leide, zwar ich leide Aber ihr - ihr sterbt, ihr sterbt!
Auch nach hundert Todesgiingen
Bin ich Atem, Dunst und Licht «Unnütz, unnütz, mich zu hiingen!
Sterben? Sterben kann ich nicht!»

�EL PROYECTO GRIEGO DE NIETZSCHE

Raymundo Ramos
Un hombre solo, sin Dios y sin moral a quien invade la locura pero no
el pesimismo. Un hombre solo (asido a piltrafas de amor); sin Dios (pero en diálogo permanente con la divinidad) y sin moral (más allá del
hicn y del mal) pero desde la plaza
fuerte de la ética de su propia vida);
envuelto en su locura lúcida y en la
alegría de su escepticismo esperanzado. Escultor de una expresión filoscífica a martillazos en la que estallan los fragmentos de luz y mármol
de su estilo contradictorio, trepado
andamiaje de aforismos.
En los aforismos -sincretismo de
experiencias razonadas- lo que se ha
suprimido es la demostración. Para
asimilarlos hay que transitar por la
ardua clahoración de los conceptos,
por el laherinto interior de las fonnaciones de conciencia y por la scleccilÍn de un lenguaje expresivo inusual. Aún así, no siempre se aprehende la hclleza de sus formulaciones y. frecuentemente. no se comparten los resultados por la enom1e
individuacicín genérica de los mismos.
La dificultad de avanzar en sus
estructuras paradójicas parte de un
ddicientc trab,tjo analítico para categorizar la dispersión conminuta de
su polisemia en unidades estratégicas. a lo que ayuda, sin embargo, la
frecuentación de la costumbre en la
8

lectura antinómica y en la transformación dialéctica de una compleja
lógica del sentido.
El proyecto griego de Nietzsche
es una serie de ensayos -al centro El
origen de la tragedia griega- sobre
la experiencia interior de una escritura. No es tan sencillo sostener esta
tesis aun contra la creencia misma
de-Nietzsche. No se trata de una hermenéutica retorcida sino de la necesaria conclusión del examen a profundidad de su primer libro y los ensayos adláteres, organizado en capas
concéntricas en cuya lectura de embudo filosófico se develan «pretextos» de una semántica cultural, los
griegos preplatónicos - «los tipos
más perfectos del filósofo»- y, en
una segunda vuelta, a caza de esencias, la «humanidad intacta» en su
quehacer constructivo para extraer
de ellos la actividad vital de una filosofía de la alegría y la forma que paradójicamente- desemboca en una
meditación de la tragedia (en cuanto
filosofía de la historia) y de ésta -he
aquí tal vez el aporte más significante- la experiencia interior de una escritura en lucha con los ~osicionamientos de la expresión, que le resulta consustancial a la formulación
de sus preguntas sobre el mundo, sobre el hombre y su querella con la
divinidad. Filosofía de la que saldrá
derrotado en todo, menos en la agonía de su propia escritura.

Nietzsche ~scribe Ovejero y
Maury- «no se interesa en el detalle
de las doctrinas. No aprecia a cada
una de sus figuras por la verdad que
aporta. Para Nietzsche un sistema no
es verdadero completamente más
que para su fundador., Los sistemas
no merecen ser estudiados por su
verdad, sino por lo que tienen de humanos» .1
Para poder situar a Nietzsche en
el campo de batalla de sus propios
argumentos es indispensable comprimir primero el esbozo de su «proyecto griego» y luego avanzar en las
líneas de fuego de su estrategia histórica, en medio del plan de campaña de sus meditaciones.
El primer opúsculo de Nietzsche
sobre asuntos de la grecisidad es el
titulado Homero y la filología clásica. Se trata de un trabajo académico,
leído en la Universidad de Basilea
en el año de 1869. No lo destinó al
gran público, conformándose con
distribuir unos cuantos ejemplares
entre sus amigos. En él se encuentran ya observaciones muy agudas
sobre psicología artística de los pueblos y sobre el porvenir de la filología. Desde ya, empieza a bosquejarse su filosofía esteticista en juicios
que resumen el problema (la cuestión homérica es un juicio estático y
no una cuestión histórica).

Vino después la conferencia de
Basilea del 18 de enero de 1870, El
drama musical griego (Das grieschische M11sikdra111a), cuya expresión se aplicaba entonces sólo a las
obras de Wagner, con las que el autor pretendía comparar la tragedia
griega. Un mes después, el 18 de febrero de 1870, Nietzsche dictaba su
conferencia sobre Sócrates y la tragedia, donde anunciaba la ~uerte de
la tragedia a manos de Eurípides. En
el verano de 1870, Nietzsche cerraba
el ciclo de ideas con La visión dionisiaca del 1111111do.
Se trataba, sin duda, de los trabajos preliminares de El origen de la
tragedia. Nietzsche [por esas fechas]
está empapado de heterodoxos. Nunca dejaría de estarlo, pero en ese
tiempo lo agobia la filosofía de
Schopenhauer y la teoría musical de
Wagner, dos pensamientos originales e imperativos que chocan, de alguna manera, con su propia originalidad. Con Richard Wagner sostenía
una amistad íntima de fines de semana
y sus relaciones con la filología eran
·también (extrañas y contradictorias)
de afecto y reluctancia Andrés Sánchez
Pascual las caracteriza certeramente:
... sus relaciones con la filología eran
muy extrañas y peculiares (unas relaciones de verdadero enamorado: fervor extálico. y a la vez asco y odio):

el libro que aquí podía salir tenía que
ser, por necesidad «algo imposible».
como dice su mismo autor.2

na de paradojas y, en parte, provouí
«odio y rahia».

Tras pasar las vacaciones del ve-

A Erwin Rohde le escrihe
Nietzsche sobre el mismo asunto:

rano de 1869 en diversos lugares de
Suiza, Nietzsche vuelve a Basilea y
dicta en la Universidad su lección
inaugural sobre Homero. En carta
del 28 de septiembre le da a conocer
sus planes a un amigo Gersdorff.
... En el próximo invierno tendré ocasión de ser útil en nuestro sentido,
pues he anunciado (una) historia de
la filosofía preplatónica y un curso
sobre Homero y Hesíodo. También
tendré dos conferencias públicas
«sobre la estética de los trágicos
griegos y sobre el drama musical antiguo», y Wagner vendrá a oírlas
desde Trisbschen.
Ya te he escrito cuánto valor tiene
para mí este genio: es la ilustración
viviente de lo que Schopenhauer llama un «genio» [Carta a Gersdorff
28 de septiembre].
'
Wagner lo conminaba a escribir
un libro con aquellas ideas; [en tanto
que] Sus conferencias no fueron
bien acogidas por la comunidad universitaria. Nietzsche dice que causaron «espanto y malentendidos». Su
amigo Deussen le escribe que su
conferencia sobre Sócrates y la tragedia fue entendida como una cade-

...Propiamente no tengo ambición literaria. y no necesito adherirme a
ningún patrón dominante, puesto que
no aspiro a ocupar puestos brillantes
y famosos. En cambio, cuando llegue el tiempo quiero hablar con toda
la franqueza de que sea capaz. Ciencia, arte y filosofía crecen ahora tan
juntas dentro de mí, que en todo caso
pariré centauros. [Carta a Rohde. febrero de 1870].
La guerra francoalemana que estalló por aquellos días (y en la que
Nietzsche participó fugazmente como enfermero) no le impidió seguir
meditando en su proyecto griego,
que era una obsesión enmarcada en
signos de interrogación:
... El origen de la tragedia parece un
escrito muy intempestivo: nadie imaginaría que fue comenzado bajo los
truenos de la batalla de Worth. Yo
medité a fondo estos problemas ante
los muros de Metz, en frías noches
de septiembre, mientras trabajaba en
el servicio de sanidad. / Ecce-homo J.

Pero el «libro sobre los griegos»
que Nietzsche proyectaba se organiza
y se desorganiza bajo distintos títu9

�.. .

los, a veces será la tragedia y los
espíritus libres, la jovialidad griega, Origen y meta de la tragedia.
Durante el invierno de 1870nt la salud de Nietzsche empeora y tiene
que pedir una liberación de sus obligaciones académicas. Se retira a Lugano con su hermana. Desde allí escribe a lrwin Rohde:
Entre muchos estados de ánimo de
depresión e indiferencia he tenido
también algunos de verdadera exaltación y he dejado alguna huella de
ellos en el escrito citado... Con respecto a la filología vivo en un alejamiento tan insolente. que no se le
puede pensar peor. La alabanza y el
reproche. e incluso todas las más altas glorias por ese lado me hacen
temblar. Y así me introduzco cada
vez m,ís en mi filosofía y creo ya en
mí; más aún, si alguna vez debiera
convenirme en un poeta, estoy dispuesto a ello ... Este estado de ánimo
me permite mirar hacia la posición
universitaria entera como hacia algo
secundario, más aún, con frecuencia
penoso. y hasta aquella cátedra de filosofía me atrae propiamente sobre
todo por ti. dado que también una
cátedra la considero tan sólo como
algo provisional [Cana del 29 de
marzo de 11111].
A la vuelta de Lugano, Nietzsche
se detiene en Tribschen y discute
largamente con Wagner la estructura
del libro. Wagner empuja hacia la
confección de un libro en que su
10

propia obra musical aparezca como
el renacimiento verdadero de la Antigüedad clásica y Nietzsche acaba
por sucumbir a la tentación del sesgo, de lo que después --distanciado
de Wagner- se arrepentirá ampliamente. Esta obra fue primeramente,
en el ánimo de su autor, el fragmento de un gran libro que pensaba escribir sobre los griegos.
Lo que primero iba a denominarse
como Co11sideració11 sobre la A11tigüedad, habrá de distribuirse -según
Ernesto Holzer-3 de la siguiente manera: 1. La estética de Aristóteles; 2.
Los estudios antiguos; J. Sobre la estética de los trágicos, t y 11; 4. La personalidad de Homero; 5. El pensamiento de la antigüedad, 6. El lirismo
griego; 7. Demócrito; 8. Heráclito; 9.
Pitágoras; 10. Empédocles; 11. Sócrates; 12. La venganza entre los griegos; n. La idea de tribu; 14. El suicidio; 15. Sociabilidad y soledad; 16.
Oficio manual y ane; 17. La amistad;
18. La mitología de Hesíodo; 19. Los
filósofos considerados como artistas.
De tan sugestivas y un tánto desordenadas evocaciones (donde se
repiten obsesiones, se desarregla la
cronología y se mezclan preocupaciones antropológicas con temas literarios y filosóficos) sólo nos ha quedado El origen de la tragedia y una
serie de propíleos y postpíleos, por
los que se entra o se sale de la arquitectónica central del templo, abierto

a lodos los escalones del discurso:
peldaños de ascenso y descenso para
una acrópolis rematada en columnas
dóricas de equilibrio impecable, módulos filosóficos de mármol párico,
ni ajenos ni distintos a los del discurso arquitectónico de Fidias, desde
cuyas alturas se observa, por un lado
el teatro de Diónisos y, por el otro,
la roca donde predicó Pablo a los
gentiles.
...Es de presumir -escribe Eduardo
Ovejero y Maury- que desde los primeros momentos de su vida mental
se bosquejaron en la imaginación del
filólogo el contraste entre la cultura
griega y la civilización cristiana, y
que este fuera el embrión que, agigantándose poco a poco, sirviern de
base de desarrollo para todo su pensamiento de moralista. Todos los elementos técnicos que después recibe
como marco para este desarrollo, si
bien muchas veces brillan con luz
propia están como subordinados al
fondo del gran cuadro que se propuso trazar. Quiere decirse que Del origen de La tragedia, si bien obra independiente, es al mismo tiempo el boceto y el embrión de la obra de toda
su vida. 4
Poco después de la visita a Tribschen, Nietzsche busca editor, y el 20
de abril -bajo el título todavía indeciso de Música y tragedia- se la
ofrece a W. Engelmann, en Leipzig.
Pero a mediados de octubre de 1871

la retira y se la entrega a otro editor,
E. W. Fritsch, aún considerándola
incomplcla. El 111 de noviembre le
envía más material y, por fin, el 12
de diciemhre, le manda los últimos
capílulos. En los últimos días del
año de 11171 el lihro está puhlicado
h,~jo el lítulo de El orixe11 de la tragedia l'll el e.1pírit11 de la música.
El lihro 1uvo en vida de Niet:zsche
lrcs ediciones. La primera, circuló
en 1117'.?. La segunda, en 11174, en la
que el autor hizo diversas correcciones, a1cndiendo sobre todo a sugerencias de su amigo Erwin Rohde.
La lerccra, en 11176 -idéntica a la segunda en su texto-, pero en la que
modilica el lítulo (rellejo del rompimienlo de su amistad con Wagner)
quedando definitivamente como El
origen de la tmxedia. Grecia y el
pe.,·imismo. y adem:ís se añade el
«Ensayo de autocrílica».
La ohra levantó una polvareda de
indih'llaciiín entre la filología ortodoxa,
Ulrich von Wilamowilz-Moellendorf
a la cabeza, atacó duramente a
Nict1.-.che en un pampl,/et titulado
Z11k1111J;.l'fphilologie (¡Filología del
J'01T&lt;'11ir.1) en el que terminaba pidiéndole la renuncia de su cátedra de
filología en Basilea por incompetente. Richard Wagner salió en defensa
de su extraño pupilo en un artículo
publicado en la Gaceta de la Ale11umia
del None en el que hablaba como un

dios olímpico del «cretm1smo del
pueblo alemán» y en el que denuncia ¡a la filología y a la cerveza! Coino «funestos para la inteligencia del
pueblo germano».
Pero a Nietzsche no le satisfacía,
por supuesto, la defensa en invectivas de un músico por famoso que
fuera, él requería de un con1ra1aque
de especialistas desde el corazón
mismo de la filología, puesto que suponía que había escrito un libro académico de filología sobre la Grecia
cierna, tanto es así, que debajo de su
nombre, en la portada de la obra, había puesto con ingenua pedantería:
«Catedrático ordinario de filología
clásica en la Universidad de Basilea».
Usener -docente de la materia en
Bonn- declaró a sus alumnos que el
autor de aquella cxlraña interpretación sobre la tragedia estaba «cientílicamenle muerto», y otros dos filólogos (ilustres entonces, anónimos
ahora) Ribbcck y Kiel gritaban indignados: «¡pruebas!», «aunque sólo
sea un testimonio», como si las ideas
de aquel hem1eneutismo puro fueran
una enfermedad microbiana y contagiosa. Pero lo que más dolía a
Nietzsche era la indiferencia de su
amado maestro Friedrich Ritschl
quien lo había propuesto en la cátedra de filología clásica en la Universidad de Basilea apenas hacía unos
años &lt;1869). incluso antes de que se

doctorase por convalidación de sus
trabajos previos sobre Teognis de
Megara y Diógenes Laercio. Nietzsche
le envió su libro al maestro y Ritschl
escribió en su diario el 31 de diciembre de 1871: «Buch von Nietzsche.
Geburt der Tragodie (=geistreiche
Schwiemeli) [Libro de Nietzsche. El
origen de la tragedia (=ingeniosa
borrachera)]. Pero hacia fuera guardó un silencio ominoso. Nietzsche,
inquieto y desconcertado, le escribió
una carta el 30 de enero de 1972:
No tomará usted a mal mi asombro
por el hecho de no haber oído de usted ni una palabrita sobre mi libro recién publicado, ni tampoco se enfadará por la franqueza con que le declaro este asombro. Pues mi libro es
algo así como un manifiesto, y en
modo alguno incita a callar. Acaso
usted se extrañe si le digo cuál es la
impresión que yo presupongo en usted, venerado maestro: he pensado
que si alguna vez en su vida ha tropezado usted con algo esperanzador,
habrá sido este libro esperanzador
para nuestra ciencia sobre la Antigüedad, esperanzador para el ser alemán, aun cuando un gran número de
individuos deba perecer a causa de
esto ... Lo que a mí me importa sobre
todo es apoderarme de la joven generación de filólogos, y consideraría
un síntoma afrentoso el no conseguirlo.

Ritschl («que al parecer, unicamente a su diario confesaba lo que
11

�de verdad sentía») escribió esta vez
con fecha 2 de febrero de I K72: «Fabelharter Br. von Nietzsche (=Grtissenwahnsinn) [Carta increíble de
Nietzsche (=Megalomanía)!. Y tardó
varios días en contestarle de manera
vaga e imprecisa, diciendo que ya
era demasiado viejo para lanzarse
por caminos totalmente nuevos de la
vida del espíritu.
Fue Erwin Rohde -que se había
fonnado tilolcígicamenle con Ritschl,
y en parle con O. Ribheck-, amigo
de Nietzsche desde los tiempos de la
Asociacicín Filológica de Leipzig
l IX(,&lt;,), docente en Kiel, quien recogió el guante de las ofensas contra el
Origen de la tragedia. especialmente las de Wilamowitz, en un ingenioso y valiente panfleto publicado en
1!17:! bajo el título de Fi/0/ogastm.1·
(A.fi&lt;'fphilologil'). Aquello fue una
carnicería a cuchilladas entre filólogos por una causa que. finalmente.
no era la suya. porque el autor de la
teoría era un disidente que vivía en
el purgatorio especulativo de la lilosot"ía.
«Hasta muchos años después, y
una vez b,tiado de la cütcdm, Nietzsche
no se dio cuenta de que lo que él había descrito en su libro era una vivencia personal. y que lo que él había expuesto - bajo m.íscaras desorientadoras: la del filólogo. la del
12

wagneriano, la del schopenhaueriano-, era una visión nueva del mun.
, .
6
do: eI pe11san11e11to trag1co».
La amistad con Rohde -el autor de
la 11ovela griega y Psique- terminó

tiempo después, como todas las relaciones de Nietzsche, en la ruptura y
el silencio.
«Pocas obras habrá, a pesar de ello.
tan fecundas para la historia de la re1igión antigua como El orige11 de la
tragetlia. de Nie1zschc -escribe Hans
El:kstein en la llltrod11cció11 a Psique. la idea del alma y la i11mortalidad &lt;'litre los griegos-. aunque O.
Gruppc. en su Historia de la mitología y la rl'iigiú11 clásicas, guarde un

silcm:iu tan porfiado acerca de esa
ohra como el propio Rohde. el cual
en su espléndida pintura del orgiasmo dionisíaco. se limita. en verdad hay que reconocerlo-. a exponer con
el rigor ti los6fü:o proverhial en él lo
mismo que Nietzsche sugiriera en
genial esbozo».7
A partir de una idea matriz se desarrolla la filosofía de Nietzsche y
vuelve de manera obsesiva a su punto de partida: [la de que] sólo desde
el mirador estético encuentra su justificación el mundo. no desde el
punto de vista de la moral y la justicia. Nietzsche es. sin embargo, un
moralista justiciero. pero que entiende la moral como una estética de la
conducta, y la justicia como belleza

del poder heroico. Así, el mundo,
«este mundo -asegura Nietzsche- es
la voluntad de poder, y únicamente
ella». El sueño imposible de una exposición sistemática de su filosofía
se quedó fragmentado en notas, que
debían agruparse bajo la denominación de la voluntad de poder, con
distintos apellidos, publicadas póstumamente.
Nietzsche no acabó nunca de ser
discípulo de Schopenhauer, ni maestro de Rohde ni amigo de Wagner.
Todo lo común lo volvía de revés
hasta hacerlo diferente: esa fue su
virtud y su culpa al mismo tiempo.
En El origen de la tragedia, por
ejemplo, acepta con Schopenhauer
la «unidad primordial» que se manifiesta en el mundo y en la vida humana. Ambos describen la vida como terrible y trágica (sabiduría que
era común a los griegos) y sólo conciben su trasmutación mediante el
arte. Pero mientras Schopenhauer se
proclama por el signo negativo de la
existencia, la dirección general del
pensamiento nietzschano va hacia la
afirmativa de la vida.
El mundo estetizado fenoménicamente era una máscara de dos vistas:
la apolínea y la dionisíaca.
«Lo importante -escribe Frederick
Coples1on- es que la suprema realización de la cultura griega. antes de

que fuera enturbiada por el espíritu
del racionalismo socrático. radicaba,
según Nietzsche. en una fusión de
elementos apolíneos y dionisíacos».8
Esta fusión determinaba la norma cultural y la cultura auténtica era
la unidad de las fuerzas vitales (dionisíacas) y el amor a la forma, característico de la actitud apolínea. Según Nietzsche, las tragedias de Esquilo eran la suprema expresión de
esta fusión.
Con el apogeo del espíritu dionisiaco comienza, de hecho, la cultura
griega. Eurípides y Sócrates representan el espíritu de esa decadencia.
Se trata del espíritu dialéctico del minotauro Sócrates/Platón. Sócrates es el
«hombre teórico» que hace del griego
«un animal domesticado» igual ante la
moral y la ley (el mismo sucumbiría
ante su propia domesticación aceptando la jaula y el veneno); destruye su
fiereza -glosa Ovejero y Maury- quitándole las uñas y las garras. Ahora va
a ser la vida una lección de moral; la
virtud, un objeto de aprendizaje en las
·escuelas. una doctrina demostrada por
la dialéctica. «La virtud es la sabiduría; no se peca más que por ignorancia; el hombre virtuoso es el hombre
feli2&gt;,. Estos tres principios del optimismo teórico constituyen, para
Nietzsche, la muerte del espíritu
o.
;::nee
» .9

ºº

Platón hermeneutiza el idealismo
valorativo y Aristóteles representa la
«victoria del espíritu lógico y sistcmatizador». Cuando el espíritu de
una época se logifica, la cultura está
muerta. Hace falta una nueva barbarie que purifique y haga retoñar los
impulsos dionisíacos; que limpie al
hombre del «virus de la sabiduría»
vuelto patología del intelecto. (El espíritu nietzschano de la alegría ir:racionalista). El filósofo de Die Geburt der Tragodie contempla tres
etapas del pensamiento griego.
a) el espíritu trágico (el de Apolodiónisos)
b) el espíritu dialéctico (el de Sócrates/Platón)
c) el espíritu lógico (el de Aristóteles)
El cristianismo original -antiintelectual y pesimista-, el de Tertuliano (credo quia absurdum) desemboca, a su vez, en los «nuevos hombres
teóricos». Así nació la filosofía escolástica: nueva dialexis del intelectualismo con su propuesta de racionalizar la fe: a la vista Escoto Erígena y San Anselmo, cultura arabizada
que acabaría por arrojarse a los pies
de Aristóteles. Después, la muerte
cardiovascular y el paro respiratorio
de las «Sumas» y la acromegalia del
Papado. De corrupción y decadencia
-en un retorno cíclico- el atisbo,
otra vez, del dionisianismo de los

pümpanos y el vino. En Ecce Homo,
el enfrentamiento brutal -en una sola línea angustiosa- de dos morales
que se excluyen: «¿Me han comprendido'! Dionisio frente al Cruciticado ... »10

Propíleo primero: Homero y la filolof?Ía c/á.1·ica
El proyecto griego de Nietzsche es
necesariamente pretilosótico en cuanto a la época que juzga y parte, de manera obligada, de Homero. Parte de
Homero sólo como del centro de un
problema: «la cuestión homérica»,
de la que ya hablaba Schiller -citado
por el filólogo-filósofo- como de
«una barbarie erudita». 11 No se trataba, pues, tanto de la «personalidad
de Homero» sino de su existencia y,
más aún, de la unidad de estilo entre
la /líada y la Odisea y ello abría, a
dos puntas, la querella entre los partidarios de «un» Homero, poeta culto y genial «en oposición a los jorizontes, que las atribuían (las obras) a
individuos aislados y contingentes».12 «¿Es que se hizo de una persona un concepto, o de un concepto
una persona? Esta es realmente la
«cuestión homérica». 13
Nietzsche indaga e interroga con
una sagacidad verdaderamente moderna, deslinda con cautela y se abre
paso a través de la información sin
titubeos, sembrando luces y apun13

�► •

tando resultados: arrancaba apenas
su poderosa intuición proyectiva.
¿_Cómo interpretar sin la fuerza miliar
de observaciones bien fundadas?

'

Todas estas tendencias parten -dicede la idea de que la clave para resolver el problema del contenido actual
de aquellos poemas épicos es un juicio estético: se quiere llegar a una
solución fijando la línea límite que
separa al individuo genial del alma
poética de un pueblo. ¿Hay una diferencia característica entre las manifestaciones del «individuo genial» y
el «alma poética de un pueblo» ? 14
Primero, los peligros en la estética
moderna de abrir abismos -heridas
conceptuales-, que no lo son tanto,
como los de «poesía popular» y
«poesía artística» ( Kundstdichtung).
Luego la respuesta mandona:
...en realidad, no existe oposición entre la poesía del pueblo y la poesía
individual: antes bien, toda poesía, y,
naturalmente. también la poesía popular necesita un individuo que la
trasmita. Por consiguiente, aquella
abusiva contraposición sólo tiene un
sentido: que bajo el nombre de poesía individual se comprende una poesía que no ha nacido en el suelo del
sentimiento popular sino que se remonta a un creador no plebeyo, y
una atmósfera no plebeya, y a una
poesía fechada en el estudio de un
hombre ilustrado. 15
14

Para él, la 1/íada y la Odisea sí
han nacido del suelo de un sellfimiellto popular y «cuando sólo se
poseen las obras y el nombre -razona Nietzsche-, estamos desprovistos
de la prueba de la individualidad».
Por tanto, Homero, como autor de
las epopeyas es sólo «un juicio estético». Hace falta un individuo, es
cierto, pero no necesariamente Homero. Nietzsche concluye-el hilo es
muy delgado- de manera distinta a
como lo hace la crítica posterior:
«Nosotros creemos en un gran poeta
autor de la /líada y la Odisea; sin
embargo, «no creemos que este poeta sea Homero». Aduce, además, en
su favor, el asunto de la estructura o,
como se decía entonces, «el plan de
una epopeya» como la llíada, que
«no es un todo» -como sería de esperarse en el poeta culto- «sino una
serie de escenas hilvanadas», como
sería lo propio de una individualidad
popular. 16
«La /líada -abunda Nietzsche en
su argumentación- no es una corona,
sino un ramillete de flores. En un
mismo marco están encerrados muchos cuadros, pero el que los reunía
no se preocupaba de si el conjunto
era agradable y rítmico. Para nada
tomaba en consideración el todo sino los detalles. [...] Por consiguiente,
los que buscan 'el plan originario y
perfecto' buscan un fantasma, pues
el peligroso camino de la tradición

oral estaba orillado cuando se formó
el plan; las alteraciones que introdujo la tradición no pudieron afectar el
plan, que no estaba contenido en la
.. da». 1s
cosa transm1t1
Formidable argumentar con el
que discrepamos, sin embargo. Digamos, que discrepamos reconociendo la validez de sus argumentos. Lo
que no vemos en la «cuestión estética» (que hoy llamaríamos el análisis
de la di.\positio de los materiales en
la estructura, la mathesi:; barthesiana) es la obstinada negación del ón.oma creador -no en cuanto nombresino en su relación con el texto producido. Homero es la «cuestión estética» y el creador real y colosal de la
creación. Dicho a la manera zumbona de Mark Twain, cuando trata el
mismo asunto en torno a la creación
shakespeareana, ¿qué nos impide
pensar que Homero no escribió la
/líada, sino otro escritor distinto, al
que bien pudiéramos llamar Homero?

Mathesis, Mimesis y Semiosis, al
fin de cuentas pudieron darse -como
se dieron- en un genial constructo,
que habrá de revisarse cuantas veces
sea necesario en la irradiación permanente de sus significados. La
Guerra de Troya fue un hecho histórico que se dio en el tiempo y quejamás habrá de repetirse, su diferencia
con la /líada es que ésta relata una
guerra que se sigue sucediendo.

Lo verdaderamente significativo
de este magistral propílco de Nietzsche,
es el punto de vista constructivo del
problema filosófico, que es, al fin de
cuentas. lo 4ue lo inserta en las probanzas no sólo de su proyecto griego
sino en el hilo conductor del filosofema como diferencia específica de
la problemata planteada. Veamos:

confesiones similares- tropezaríamos en el terreno de la terminología
dramática: «lo que el ateniense entendía por tragedia nosotros lo subsumimos acaso en el concepto de
gran ópera... En cambio, en nuestra
tragedia un heleno apenas reconocería nada que pudiera corresponder a
. 20
su Lraged1a».

«También el filólogo puede condensar la mela de sus esfuerzos y el
camino que a ella conduce, en la
breve fórmula de una profesión de
fe; y así lo haré yo, invirtiendo una
frase de Séneca: «Philosophia facta
esr quae.filologia.fitit».

La defensa de lo popular en
Nietzsche sigue el mismo camino argumentativo que en la «cuestión homérica». &lt;&lt;Para el desarrollo de las
artes modernas -&lt;lice el filósofo- la
erudición, el saber y la sabihondez
conscientes constituyen el auténtico
estorbo: todo crecer y evolucionar
en el reino del arte tienen que producirse dentro de una noche profun•
da».-' I _Se trataba, en el tondo,
de 1a
defensa del irracionalisrno corno sill(Ínimo de la vida exultante, el dionisianismo b.írbaro enlazado a la
fonna sin forma de la música. El
doctoralismo de la Alta Edad Media
resultó «una atrofia increible del
gusto». determinando una perversión
sinestésica tan propia de las arles refinadas de la decadencia.

«Con esto quiero expresar que
toda actividad tilológica debe estar
impregnada de una concepción filosófica del mundo, en la cual todo lo
particular y singular sea condensado
como algo despreciable, y sólo quede en pie la unidad del todo». 1"
Propíleo segundo: el dmma 11111.1·ical
griego

Si a un griego de la época de Esquilo
o Sófocles le hubiese sido dado contemplar una ohra de Shakespeare. di gamos por caso. La 1e111pestad, sin
duda hubiera creído que ciertas gracejadas mclodram.íticas pertenecían
al .írhol genealógico de la comedia
,ítica. La evolución del género así lo
determina. De la misma manera -en

Se llegó entonces. «a no componer ya música para el oído, sino para
el ojo. Los ojos debían admirar la
capacidad contrapuntíscica del compositor: los ojos debían reconocer la
capacidad expresiva de la música.
¡.Cómo se podría lograr esto? Se dio

a las notas el color de las cosas de
que en el texto se hablaba, es decir,
verde cuando lo que se mencionaba
eran plantas, campos, viñedos; rojo
cuando era el sol y la luz. Esto era
música-literatura, música para leer».22
Este texto es ni más ni menos
que sorprendente en su agudeza traslaticia. Lo mismo Rimbaud que Ortega sacaron consecuencias fructíferas de estas observaciones: uno para
la poesía y el otro para su Teoría del
teatro. El famoso Sonet des voyelles
es la percepción de analogías entre
sonido y color, que se responden como en un coloquio entre el adentro y
afuera de lo objetivo-subjetivo, con
toda la mediación de lo arbitrario,
que delata una precursoría del surrealismo, que lejos del desorden
perceptivo acusa una disciplina de la
observación, cuya . raíz -ya se veestá en Nietzsche. También lo está
en Ortega, en su Idea del teatro como «metáfora visible», en tanto que
el teatro «no acontece dentro de nosotros, como pasa con otros géneros
literarios -poema, novela, ensayo-,
sino que pasa fuera de nosotros, tenernos que salir de nosotros y de
nuestra casa e ir a 1•erlo». 23 Literatura para ver, escenificada entre farsantes y farseados.
La precursoría de Nietzsche -como dijimos- es aquí incuestionable.
Él ve a Esquilo y a Sófocles no sólo

�como libretistas, como «poetas del
texto» sino como encarantes de la
polisemia enmascarada del arte audiovisual de farsear. No son «poetas
del libro» leyendo un «poema-libreto» sino escenógrafos de la vida intensa que transcurre en la metabolé
de un destino. Sófocles es una ópera
idealizada en la intuición del drama
musical griego. Nietzsche nos precave: «no superhelenicemos acaso lo
helénico y nos inventemos una obra
de arte que no tiene patria alguna en
ningún lugar del mundo». La idea de
la escultura griega desnuda de color
es un invento tardío. «Muy lentamente, y con la más vehemente resistencia de aquellos hiperhelenos,
se ha ido abriendo paso la visión policroma de la plástica antigua, según
la cual ésta no tiene que ser imaginada desnuda, sino revestida con una
capa de color».-'➔
Los fantasmas desnudos vagando
entre ruinas como sinfonías de mármol en blanco mayor, son inventos
de la teoría del arte winckelmaniano.
Nietzsche reivindica a un griego popular, colorido y «barroco», en cuya
unidad se da el goce estético entre
dos y más artes, lo que no es, por
cierto, «extravío bárbaro del gusto»
sino el vitalismo del que se goza como hombres enteros y no como pedazos rotos de las artes absolutas,

aprendidos también en fragmentos
por «hombres-oídos» o como «hombres-ojos» sucesivamente. El drama
.
antiguo
es «arte tota1».-·?~
Tan es así, que en el ejercicio de
este arte total los trágicos griegos
debían poseer «virtud de pentatletas»: como poetas, como músicos,
como coreutas, como directores y
como actores. La tragedia no fue en
sus principios más que un gran canto
coral, hasta que la escena dominó a
la orquesta y la dialéctica de los personajes se impuso sobre la impresión
músico-coral. Incluso puede decirse
que en sus etapas primitivas no tenía
puesta su mirada en la obra -el drama- sino en el padecer -el patos-; la
tragedia es originalmente «lírica objetiva», una canción cantada de la
mitología, con varones disfrazados
de sátiros y silenos que vocalizaban
historias dionisíacas: el lento des. ¡ 26
prenderse de un argumento mus1ca .
Los movimientos escénicos eran
una lenta danza parsimoniosa de
muñecos alargados sobre fas altas
plataformas de los coturnos; los rostros del hipocritis cubiertos con
grandes máscaras que sobresalían
por encima de las cabezas y pintadas
con colores violentos: el pecho, el
vientre, los brazos y las piernas almohadillados; una enorme peluca y

un vestido acolado que barre el piso.
Las figuras espectrales hablan y cantan en tono Jorfe por los hoyancos
tristes o alegres de la boca, para dejarse oír de 20 mil espectadores durante diez horas o más y habiendo
memorizado unos l.6&lt;Xl versos. El estrecho escenario, con la pared de fondo muy adelantada, convertía a las pocas figuras que allí había y se movían
pausadamente en bajorrelieves vivientes o en vivientes imágenes marmóreas del frontón de un templo.
Si un milagro hubiese insuflado a las
figuras marmóreas de la disputa entre Atenea y Poseidón del frontón
del Partenón, habría hablado sin du27
da el lenguaje de Sófocles.
En resumen «frente a la tragedia
griega -escribe Nietzsche- somos
incompetentes porque en buena parte su efecto principal descansa sobre
un elemento que se nos ha perdido,
la música». La palabra sufre un rodeo conceptual antes de abrirse camino hacia el corazón, la música
apela al sentimiento para contar la
historia de los estados de ánimo: la
trenza de texto y música es la fuente
de la más antigua eficacia. Agréguense a ello la danza de los coreutas, que hacía, en cierto sentido, visible a la música en toda su espectacularidad de emoción unificada.

Pm¡,íleo tercero: Sácrates y la
lrnK&lt;'&lt;lia

La tragedia griega murió de muerte
tr.ígica. «E.-;.1 agonía de la tragedia -dice
Niet1.~che- se llama Eurípidcs».2'' El
género artístico posterior fue la comedia ática nueva. En ella y con Eurípides hay un cambio (que Nietzsche interpreta como decadencia) y
que la crítica unánimemente considera un progreso: la introducción
de lo cotidiano en la escena.
Ante~ de Eurípides habfan sido seres
humanos estilizados en héroes, a los
males se les notaba enseguida que
procedían de los dioses y semidioses
de la tragedia más antigua. El espectador veía en ellos un pasado ideal
de Greda y, por tanto, la realidud de
todo a4uello 4ue en instantes sublimes. vivía también en su alma. Con
Eurípides irrumpió en el escenario el
espectador. el ser humano en la realidad de la vida nitidiana:10
Nietzsche es un paradojista y un
espíritu contradictor, acostumbrado
a volver de revés los argumentos. Lo
que en él destaca invariahlemente es
su capacidad parn construir el punto
de vista. Siempre tiene a la mano
una manera de descalificar. a la que
de inmediato rodea con un andamio
de razones: él. antirracionalista e intuitivo por excelencia. La tragedia
curipídca es un espejo fiel del hom-

bre y, por ello, es «más vulgar». Sin
embargo, se da tiempo para no ser
injusto y reconocer aspectos brillantes del planteamiento euripídeo: en
su obra «el pueblo ha aprendido a
hablar», gracias a él «se le ha soltado la lengua a la comedia nueva».31
Se trata pues, de la irrupción, ni más
ni menos, que de la clase media burguesa sobre la que descansaban desde
entonces las esperanzas políticas del
pueblo griego.
Bastaría un detalle acotado por el
propio autor para ilustrar el populismo del tempo democrático de Perieles -de Sócrates y de Eurípides-,
que para la posteridad fue síntoma
,íureo y para Nietzsche de la decadencia aristocnítica del mito, que se
volvía logos a grandes pasos: la esclavitud -sustento del Estado griego
y base de la ociosidad creadora del
talento- se transformaba en un
«quinto estado», cuyo reflejo literario eran los Prometeos desencadenados que pululaban por toda la comedia nueva. Por todo ello, Nietzsche
confiesa estar tentado de considerar
a Eurípides como «el seductor del
puehl0&gt;,.31 Hoy. Baudrillard. hubiera
recogido este juicio para su colección de elogios.
Lo curioso, sin embrago, es que
Eurípides. lejos de ser un dramaturgo popular era un solitario y un aris-

tócrata de la forma (un tradicionalista), pero un hombre de ideas avanzadas. ¡,Se identificaba Nietzsche con
él o, más bien, su reluctancia al gran
trágico -como a Sócrates mismoprovenía de una inversión de temperamento'? Nietzsche fue un revolucionario de la forma, cuyo pensamiento, pese a su rebeldía, chocaba
constantemente con el presente y se
remitía -como una retrocarga- siempre a un pasado por rescatar. Su modernidad es la modernidad de futuro
de los profetas, que cuando aciertan,
fallan, y cuando fallan aciertan.
Por lo pronto -Gilbert Murray. el
más consistente investigador moderno de Eurípides-, lo ubica en su areté o virtud escrituraria. Para él, en
Eurípides y s11 época, salvo ciertas
licencias métricas, «en cuanto a especulación, es un crítico y un francotirador; pues en cuanto a la forma artística es esencialmente un tradicionalista. Aun parece enamorado de
las rigideces formales en que opera.
Llegó a desarrollar las capacidades
implícitas en estas formas hasta extremos nunca soñados, pero nunca
rompió los moldes, ni se abandonó a
la flojedad o al mero realismo. Su última y. en mucho, su mejor obra, Las
bacantes es hasta donde podemos
apreciarla, la obra más ajustada a las
formas que llegó jamás a escribir. 33
Nietzsche admira y detesta a
Sócrates. Lo detesta por su moral

�razonada, que constriñe las fuerzas
puras del vitalismo integral y asistemático. Porque dicta a dos voces la
cátedra de su tiempo y dispone de
dos amanuenses excepciónales para
defender y propagar sus ideas: Platón y Eurípides. Pero lo admira por
su capacidad de resumir, en argumentos dialécticos, el saber filosófico de su tiempo a partir de la confesión de no ser un hombre sabio. En
lo que -dice- llevaba razón Sócrates. ¡_O es al revés? Lo admira por lo
otro y lo detesta por esto.
Veamos. El círculo hermenéutico
de Nietzsche dista de ser fácil. A Eurípides le echa en cara su socratismo: el «Todo tiene que ser consciente para ser bello» y más aún: «todo
tiene que ser comprensible, para que
todo sea comprendido» . Tribunal de
la estética racionalista (que Murray
piensa que no lo es tanto), en el que
Eurípides «disecaba» a los personajes. Para concluir que «Eurípides es
el poeta del racionalismo socrático»
y luego atribuir al rumor popular de
Atenas -«la Hélade de la Hélade»él contubernio de los dos personajes:
«En Atenas estaba muy difundida la
opinión de que Sócrates le ayudaba a
' 'des a escn.b.1r sus o bras»:34 La
E unp1
leyenda la narra Diógenes Laercio
(11,

s. 2).

«Los partidarios de los «buenos
viejos tiempos» solían pronunciar
18

juntos el nombre de Sócrates y el de
Eurípides como los que pervertían al
pueblo». 35 Nietzsche percibía que
era una calumnia, pero su antipatía -a
pesar de saber que el socratismo es
«un mundo al revés»- no le impide
difundirla. Sócrates -dice el filósofo
de Basilea- debió parecerles a sus
compatriotas «muy aburrido y ridículo»: «Los fanáticos de la lógica _son
insoportables, cual las avispas». 36
Viene, luego, el reconocimiento no
escatimado. Imagínese -dice- «la
personalísima energía primordial de
un carácter firme, junto a una fealdad externa fantásticamente atractiva: y se comprenderá que incluso un
talento tan grande como Eurípides
dadas precisamente la seriedad y la
profundidad de su pensar, tuvo que
ser arrastrada de manera tanto más
inevitable a la escarpada vía de un
, .
.
J7
y
crear art1st1co consciente»: ¿
dónde está el pecado de un arte así
concebido? En la llamada por
Nietzsche «fantasmagoría socrática», que negó -con su dialéctica- la
sabiduría de la «antigua técnica artística» y con él, la negó «el seduci, ºdes»:J8
do Eunp1
También arremete contre el diálogo como forma filosófica, porque
«se balancea entre todos los géneros
artísticos, entre la prosa y la poesía,
la narración, la lírica, el drama, de
igual modo que ha infringido la antigua y rigurosa ley de que la forma

lingüístico-estilística sea unitaria&gt;&gt;:'"
En suma, el «amasijo de estilos».
iÉl, que era un heterodoxo, que entraba «a martillazos» en el estilo, les
reprochaba lo que él mismo hacía!
Sócrates, tardío cultivador de la música, se tranquilizaba pensando q
«su filosofía era la música supr❖
ma». Nietzsche, el wagneriano,
¿acaso no pensaba lo mismo?.
La conclusión es aterradoramente demoledora: «Todo el mundo e
noce las tesis socráticas 'La virtud
el saber: se peca únicamente por ig
norancia. El virtuoso es el feliz'. E
estas tres fórmulas básicas del opt'
mismo está la muerte de la tragedi
que es pesimista».40 ¿A quién odi
ba, pues, y admiraba el prusiano h
terodoxo, a Sócrates y Eurípides, o
sí mismo? A un sí mismo polémi
y dialéctico hasta el agotamiento
su febril entimemismo. En la profu
dización del punto de vista destruc ·
vo está la construcción extraordin
ria de su ya fragmentado razonar
losófico. Eso creemos.

Propíleo cuarto: la visión dionisí
del mundo
Y Nietzsche parió centauros (pri
ro en el verano de 1870): «La visi
dionisíaca del mundo», y luego
(1872) El origen de la tragedia.
prototexto es un centauro enano,
ro ya plenamente configurado.

dohle fuente del arte griego está en
sus dioses: Apolo y Dionisio, que representan antítesis estilísticas y sólo
se fundan en el instante del florecimiento de la «voluntad helénica» en
la tragedia .ítica como .l'ue,io y emhriag11e~. esto es, las artes ligurativas y la poesía. El arte escultórico
juega con el sueño y con la realidad,
es el arte apolíneo del dios, en tanto
que el arte dionisíaco juega con la
emhriaguez, con el éxtasis. «Así como la emhriaguez es el juego de la
naturaleza con el ser humano, así el
acto creador del artista dionisíaco es
el juego con la emhriagucz».41
«La música de Apolo es arquitectura de sonidos» (ritmo y melodía), en tanto que la música de Dionisio es la estructura de la armonía:
ambas se unen en la imagen de la
ficst a griega. La filosofía d~cl pueblo
est ü en u,.1· baca11tes de Eurípides.
Esto no sé si es alabanza O desprecio. Nietzsche es, en estos encadenamientos de im.ígenes brillantes un
poeta-filósofo de la orgía. El pueblo
griego, tan bien dotado para la alegría Y el sufrimiento hace de esta estrategia cominatClria del hombre, la
naturaleza Y los dioses, una necesidad Y un destino (a11a11ké y moira)
como voluntad de arte.

de su victoria», nació la tragedia.
Los contrarios abrazantes que se
funden son, sin embargo, «tan sólo
m?dios artísticos: el arte propiamente dicho es la capacidad de crear
imágenes, independientemente de
que sea un pre-crear o un posterear».42 ¡,No están aquí ya las raíces
de los poetas imaginistas, a ta cabeza Ezra Pound, de tan extraños paralelismos con Nietzsche, ambos enigmatizados por la ideología y la psiquiatría'! Ambos -tan unitarios en su
ser- se fueron disociando en astillas,
en contradicciones punzantes que se
buscaban en vano en la expresión.
Las astillas ardieron y fueron, finaln~ente, humo, que ahora sólo se percibe como aroma picante en la pituitaria, que repele o seduce.
Nos parece que Nietzsche habría
estado de acuerdo con estos postulados imaginistas que él mismo percibi6 en la obra de arte griega.
El mito a las i1mígenes en la cultura
apolínea -dice-. ya se expresase ésta
en el templo. o en la estatua, o en Ja
epopeya homérica. tenía su meta sublime en la exigencia ética de la mesura, exigencia que corre paralela a
la exigencia estética de la belleza.4-'
Debemos leer:

De esta lucha (sueño y embriaguez. Apolo Y Dionisio, artes plásticas y poesía lírica) como «memorial

1. La mesura es belleza en el límite
conocible (la cosa objetiva O subjetiva).

2. Hay que gritar al amonestador:
nada demasiado (prescindir de lo
superfluo).

J. El ritmo, que antes se movía
únicamente en zigzag sencillísimo
(secuencia de metrónomo) se convirtió en un baile de bacantes (analogía
de la frase musical).

Pero a la mesura habrá de seguir
una «sensación de súbita liberación», sensación de estar libre «de
los trámites espaciales y temporales»
(Pound) en un mundo estructurado
«en el cual la desmesura toda de la
naturaleza se revela a la vez en placer
Ydolor y conocimiento»: Nietzsche.44
Sólo un apunte de posibilidades
comparativas con las precursorías de
Nietzsche y la filopoiesis. En una filosofía como la de Nietzsche -de
origen panestético- que es, como
bien apunta Raymond Bayer, «una
verdadera teoría de la civilización.
se concibe perfectamente que esta
civilización se exprese por su arte.
No solamente un estilo artístico puede ser por sí solo la expresión de una
cultura auténtica, sino que puede
prestar su unidad, por ejemplo en la
tragedia ática, a todas las manifestaciones de la vida de un pueblo». 45
Ya Georges Brandes, en sus Essais
c/wisis, nos invitaba a compartir su
conclusión sobre la esterilidad de
19

�deslindar a Nietzsche de sus dos personalidades de filósofo y poeta. «No
es posible -decía- se¡arar en él al
4
pensador del artista».
Semillero -ya pleno de deudores-, apenas se avanza en la lectura
(polisemia de rumbos) de este Vercingetorix de la filosofía, y encontramos en el pajar, lleno de agujas que
zurcen y pinchan lo mismo en los telares analógicos que en los digitales,
otra intertextualidad cuyo hipotexto
milita en el «proyecto griego». El
éxtasis del estado dionisíaco, comparado con el mundo de la realidad
cotidiana, es un elemento litúrgico,
en el que se sumergen todas las vivencias del pasado (lago de olvido,
abismo de desmemoria). «Pero tan
pronto como la primera (la realidad
cotidiana) vuelve a penetrar en la
conciencia, es sentida en cuanto tal
como náusea: un estado de ánimo
47
ascético, negador de la voluntad»·
Lo «espantoso y absurdo» de ser
hombre es lo que produce la náusea,
la «náusea de lo absurdo».

en el arte. Se trata de un «¡pla"centero arrojarse al polvo, sosiego feliz de
la infelicidad! ¡Suprema autoalineación del ser humano en su suprema
expresión! ¡Vida llena de alegría en
el desprecio de la vida! ¡Triunfo de
48
la vida en su negación!».
¿Náusea de la felicidad'? Bien
empalma Sartre con la paradoja! especulativa nietzscheana. No alargaremos paralelismos que, sin embargo, están en el aire terminológico.
La verdad es, aquí, más un simulacro que una certeza epistémica. El
signo de mediación ~n tanto lenguaje- es máscara, música y espada,
encubrimiento, transformación de su
valor de uso -representándose a sí
mismo- en su valor de cambio como
metabolismo del significado. El paso
de una tecnología del idioma a otra,
en que se pierde, irremediablemente,
un matiz de la oralidad musical, como en una vieja grabación de acetato
tocada por una púa de zafiro.

20

1 Eduardo Ovejero y Maury. Introducción a las Obras completas de Federico Nietzsche, t. v., Buenos Aires,
M. Aguilar, editor, 1963, p. 15.
2 Andrés Sánchez Pascual. Introducción a EL nacimiento de la tragedia o
Grecia y el pesimismo de Federico

19 Fcuenco
·' . N"1ctzschc. ob. cit., pp. 26-27.

°

2 Fd .
e cnco N'1ctzschc.

·' Ernesto Holzer, citado por Eduardo
Ovejero y Maury. oh. cit., p. 11.

E/ nat.:imiento de
la lragedia. México, Alianza Editorial. p. l&lt;J5.

33 Gilbert Murray. Eurí11ides y su época.
México, Fondo de Cultura Económica, 1949, p. 14.
34 F d . N"
e enco 1etzsche. ob. cit., p. 220.

21 F'·~'
. N'1ct7.~chc. ob. cil., pp. 196-197.
u.,enco

35

5 Andrés Sánchez Pascual. oh. cit., p. 15.

n

-- Federico Nietzsche. ob. cit., p. 197.

36 F d . N.
e enco 1etzsche. oh. cit., p. 221.

6 Andrés Sánchez Pascual. oh. cit., p. 17.

23

37 F'-1
. N'1etzsche. oh. cit., pp. 221-222.
u.,Cnco

4

Eduardo Ovejero y Maury. lbülem.

7 Hans Eckstein. Introducción a Psique.
México, FCE, 1948, p. XIII.
8

Notas

¿,No es esa «penetración en la
conciencia» de la realidad cotidiana
lo que se describe en la novela filosófica de Jean-Paul Sartre? Náusea
existencial la de Nietzsche. «El conocimiento de Jos horrores y absurdos de la existencia» es el motor de
lo nauseabundo. La salvación -contradictoria y todo- ya se sabe, está

Nietzsche. México, Alianza Editorial. 1989, p. 10.

Frederick Copleston. Historia de Lafi·
losofia, vol VII. Barcelona, Ariel,
1980, p. 313.

9 Eduardo Ovejero y Maury. oh.

IO

cit., p. 13.

p. JX.

'.!5Fcucnrn
,1 •
N'1c1zschc. Ibídem.

4

26 y·.1
.1 . Nicl7.$Chc. oh. cil., p. 207.
lu Feueru:o

.¡i

27

G. Wcslphal. Geschichtl' dl'/" al1e11

111i1elah1'rliche11 M1tsik. ¡Hiswria
de la 1111ísica a111ig11a y medievalf.
C'ilaJo por F. Nietzsche. oh. cil., p.
111111

2K

Fedenco
. N"1etzsche. oh. cit., p. 227.

42 Fcuenco
.1
•
N"1etzsche. «La visión dionisíaca del mundo» en El nacimiell/o
de la lragedia. Madrid. Alianza Edi1orial. 1997. p. 2-11.

14 Federico Nietzsche. ob. cit., p. 22.

31 FeJ enco
. N'1etzsche. «Sócrates y la tragedia» en El origen de la tragedia o
Grl'Cia _\' el pesimismo. Madrid.
Alianza Editorial. 1997. p. ~15.

e enco N'1e1zsche. fhidem.

.
,

· - Federico Nielzsche. oh. cit.. p. 117_

~

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-k:
.,i.-t
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..,."ri

-IJ

Fedenco
. N'1etzsche. oh. cil., p. 2,12,

44

Federico Nietzsche. lhidem.

~
~

)&lt;¡

3°Fd.

18 Federico Nietzsche. Ibídem.

°Fedenco
. N.1etzsche. ob. cÍI., p. 227 .

Fcuenro
.1 •
N.1e11:sche. oh. cit.. p. 20~.

13 Federico Nietzsche. ob. cit., p. 21.

17 Federico Nietzsche. ob. cit., p. 25.

cit., pp. 223-224.

10K.

- Federico Nietzsche. oh. ci1., p. 21 .¡_

16 Federico Nietzsche. ob. cit., p. 24.

Fedenco
. N"1etzsche. Ibídem.

9
-' "'cd
. N"1etzschc. ob.
r, enco

12 Federico Nietzsche. ob. cit., p. 20.

15 Federico Nietzsche. ob. cit., p. 23.

JK

24Fcuenco
., . N"1ctzschc. oh. cil., p. ll/X.

Friederich Nietzsche. Ecce Horno.
México, Fontamara, 1966, p. 116.

11 Federico Nietzsche. Obras complet
t. v. Argentina, Buenos Aires,
Aguilar, 1963, p. 19.

Jose, Oriega y Gasscl. Idea del tea/ro.
Madrid. Revista de Occidente, ll/5X,

Federico Nielzsche. Ibídem.

.)(

..., 1/-

.¡5 Raymond

Bayer. Hisloria de la estétirn. México. FCE, 1961, p. 3,13,

46

Georges Brandes. Es.mis clwisis (Renán.
Taine. Nietzsche. Heine, Kielland
lhsen). París. Mercure de France:
191,1.

.¡7 Fedenco
. N'1etzsche. ob.

cit.. pp. 2.¡.¡..2.¡5_

,18 Jcan-p aul Sartre. La náusea. Buenos
Aires. Ed. Losada. 1m, p. ~46.

21

�RECONOCIMIENTO: EXPRESIÓN DEL
SENTIDO DE EXISTIR
,: Ccímo 110 S&lt;' lw tfe m111¡,r,•11tfa lfll&lt;' ,,,, es/&lt;' 1111Íl'&lt;'l'SO 1•11/11C'rahi&lt;' todo
lo qu&lt;' &lt;'S l111111w10 y 110 1•.1· más &lt;/U&lt;' &lt;'SO ad1¡11Í1' 1'&lt;' u11 se1¡tido más ,fro?

Alhert Camus

Mijail Malishev
El hombre no vive sólo por vivir, sino que. preocupado por su fin inevitable. realiza una obra con la que aspira superar la muerte y no caer en el
abismo del olvido absoluto. Sin una
idea que resalte el significado de
nuestra existencia, la vida y la muerte nos serían insoportables. El ser
humano tiene el deseo de ser reconocido. poseer alguna importancia para
merecer ser recordado, dejar alguna
huella en la memoria de las generaciones venideras. Este deseo puede
adquirir la forma de un deber bien
cumplido o de la creencia en la inmortalidad del alma o, simplemente,
del consuelo en su singularidad, o
sea. de que su existencia no podrá
ser borrada por nadie. Hasta los pocos inteligentes terratenientes Dobchinski y Bobchinski en el Inspector
de Gogol no quieren nada, sino ser
reconocidos por el mismísimo zar.
La aspiración a ser «alguien», la
pretensión de tener alguna significación entre nuestros congéneres constituye el cimiento de nuestros valores. La simple mirada ajena dignifica
el valor de nuestra persona. «Basta
que otro me mire para que yo sea lo
1
• •
• • •
que soy ». No puedo emitir un JUICIO
sobre mí mismo sin salirme de mí y
mirarme a través de los ojos de los
otros. De aquí_se ucsprende que el
n:rnnocimiento es la mediación socialmente confirmada del valor; en
l: ¡ Sl' n- a la \'11lunta&lt;l humana cmpe22

füíndose con energía y vigor por
conseguir lo que 1mís quiere y lo que
se aprueba por los demás. Quien aspira a obtener la aprobación social tiene
que ser eficaz. realizar en toda plenitud sus capacidades para merecer ser
reconocido. A su vez esta aspiración
al reconocimiento juega un importante papel para explicar las motivaciones de la conducta humana.
Ya desde el primer día de su nacimiento, el hombre entra en una red
compleja de relaciones interpersonales y, por lo tanto, en el mundo social. El niño tiene la necesidad de los
otros y la predisposición para establecer el contacto con ellos. La dependencia biológica del bebé, la necesidad de ser alimentado y atendido
no elimina la necesidad de ser reconfortado; el niño mira el rostro de su
madre antes de succionar su pecho y
le responde con su sonrisa (que aparece en la sexta semana) que es la
primera manifestación inconsciente
de satisfacción y de gratitud por ser
reco11fortado.
Todos nosotros, de uno o de otro
modo, expresamos nuestra preocupación relacionada con el significado de nuestro ser. Esta inquietud es
universal, aunque la~ vía~ y fonnas en
que se exprese varíen según una cultura o una época histórica determinada. El reconocimiento de nuestro
significado constituye la premisa

existencial de nuestra coexistencia
con los otros. El hombre. por muy
cierto qu\ pudiera estar de sus méritos, está roído por la inquietud y para sobrellevarla busca la aprobación
de sus congéneres. Como advierte E.
M. Cioran, un observador atento
«descubre un matiz suplicante en la
mirada de todo aquel que ha terminado una empresa o una ohra, o que
se entrega simplemente a cualquier
género de actividad. La cnformedad
es universal; y si Dios parece indemne es porque, una vez terminada la
creación, no podía, a falta de testigos, contar con alahanzas. Se hL~
proporcionó a sí mismo, es verdad,
al final de cada día».2 Por justa que
sea la apreciación del valor que uno
tiene de su propia persona, necesita
ser apreciado en la opini&lt;ín del otro.
Comúnmente se admite que el
hombre es un ser social, pero ¡,cuáles son las consecuencias para su actitud ante la vida de reconocer que
cada cual no existe sin su próximo·.
La necesidad de coexistir implic
inevitablemente la necesidad de o
tener el reconocimiento que consti
tuye una recompensa de la incompl
tez ontológica del ser humano. L&lt;
animales y los dioses son autosulicie
tes y, por consiguiente, podemos r
presentarlos solos; el ser humano
irremediablemente incompleto, por 1
tanto, necesita de sus congénere.
Corno animales somos no especial'

i'.ados, inadaptados e inconclusos y
precisamente por eso nos completamos asimilando nuestra herencia
cultural. Tanto en el desarrollo ontogenético como en la historia filogenética la cultura no es un simple
agregado a un ser inconcluso, sino
una suhstancia constitutiva en la
produc~ín de la persona como un
ser vcnfüderamente humano. El
homhre ha estado dispuesto, desde
un principio. para ser un ente cultural. La cultura es un factor primordial de su constitución antropoló"ica. En este sentido la cultura es "'1;;
segunda naturaleza: dentro de una
cultura el homhre se hace asimil:índola. aprendiéndola y ohteniendo el
reconocimiento de importancia de su
propio ser. A diferencia de los dcm,ís seres vivos. el hombre nunca
puede ser seguro. por el mero hecho
de pertenecer a la especie del lw1110
.\'(/piens. de que nunca perderá importancia de sí mismo. Como observa atinadamente Ortega y Gasset.
«mientras el tigre no puede dejar de
ser tigre. no puede destigrarse. el
hombre vive en riego perm~nente de
deshumanizarse. No sólo es problemático y contingente que le pase esto o lo otro, como a los dem.ís animales. sino que al hombre le pasa a
veces nada menos que 110 ser /w111IJ/'e. Y esto es verdad, no sólo en
abstracto y en género. sino que vale
referido a nuestra individualidad»:1
Dicho de otra forma, el individuo

que experimenta el sentimiento del
vacío existencial es aquel en el que,
en definitiva, había quedado frustrada la voluntad de ser reconocido. Y
la pérdida de ésta lleva a su vez a la
pérdida de la dignidad que constituye el principio más firme de la autoestima de cada ser humano.
El niño recién nacido tiene sólo
dos predisposiciones innatas: la de
mamar y la de imitar; todo lo demás
dehe aprenderlo. En este sentido
cualquier animal ha sido un producto müs acabado de la naturaleza que
el ser humano: un potrillo o un pollito nacen ya casi acabados y simplemente necesitan actualizar lo que est:í innato en ellos. Por el contrario, el
hombre tiene que complementarse a
sí mismo en un largo proceso de
aprendiz:tje y apropiación de la cultura. De ahí su nacimiento prematuro: lan pronto como sea posible. Según Portmann. el hombre es un ser
«extrauterino». mientras pennanezca
hastante pl:ístico. deberá estar en
contacto con sus próximos y con las
normas sociales a las que ha de
apropiarse. Incluso propiedades tan
constitutivas para nuestro género,
como son la posición erguida, el
pensamiento y el lenguaje, no dependen solamente de predisposiciones innatas. sino, en gran medida, es
producto de la influencia social ejercida sobre el niño por parte de los
adultos. La _diversificación y la espe-

cialización de los contactos sociales
presuponen que el niño empieza a
reclamar ser reconocido, que constituye su capacidad de distinción y
distinguirse, comunicar a los demás
su propio yo y no simplemente sus
necesidades orgánicas. El deseo de
ser reconocido es el comienzo de la
iniciativa expresada en la acción. A
su vez la acción es la premisa del
significado singular de cada ser humano. Como sostiene Hannah
Arendt, «el hecho de que el hombre
sea capaz de acción significa que cabe esperarse de él lo inesperado, que
es capaz de realizar lo que es infinitamente improbable. Y una vez más
esto es posible debido sólo a que cada hombre es único, de tal manera
que con cada nacimiento algo singularmente nuevo entra en el mundo.
Con respecto a este alguien que es
único cabe decir verdaderamente
que nadie estuvo allí antes que él».4
La aspiración a ser reconocido
tiene como su premisa, implícita o
explícitamente expresada, la pretensión al significado insustituible de
cada ser humano. El sujeto de la acción es siempre alguien q11ie11 expresa en comunicación con otros su
que. Por original e insustituible que
sea este q11ie11, su que debe ser compartido por los demás, pues la alteridad absoluta de su que en comparación con el que de los demás le colocaría fuera de toda comunicación y,

�por lo tanto, haría imposible su reconocimiento por parte de ellos.
Ser alguien para ser reconocido
suele tener dos aspectos. El primero
implica tener impacto o consecuencias sociales, ser una fuente de la autoridad desde la cual fluyen los efectos de tal modo que los otros quedan
afectados por nuestra fama, riqueza
o poder. Desde luego a la fama, a la
riqueza y al poder se les aspira~ en
parte como medios para conseg~1r lo
que les sigue: el goce, la co~od1d~d,
el confort, la diversidad de 1mpres10nes, las experiencias placenteras,
etcétera. Pero además de esos efectos, la fama, la riqueza y el poder
implican un valor en sí, les da~ a sus
portadores un sentimiento de importancia por poder causar efectos en la
conducta, emociones e ideas de los
otros. Algunas personas que tienen
mucho poder, dinero o éxito sól?
hay una cosa que les amargue la vida, y es la injuria y el sufrimien~o de
no tener más poder, éxito y dmero
aún. Hay veces en que la ambici~n
por los símbolos de la importancia
es tan desmesurada que borra la obra
que lo provocó y convi_erte en su
siervo a quien lo ha obtenido.
El segundo aspecto del reconocimiento implica ser tenido en cuenta,
contar no simplemente por ser un_a
fuente causal de efectos externos, sino por ser útil, hacer alguna aporta24

ción en la coexistencia común no
importa cuál sea su dimensión_valorativa. La necesidad de ser tenido en
cuenta, esto es, la necesidad de consideración tiene una extensión sensiblemente más grande que la aspiración a la fama, riqueza y el poder.
Sólo el segundo tipo de la necesidad
constituye el fundamento de la sociabilidad genuina y es la definición
misma de la condición humana. Se
puede decir que la necesidad de ser
considerado por los otros es la condición del sentimiento de propia
existencia del ser humano, la premisa de sí mismo de él.
Lo que el hombre es, lo es a través del sentido que hace suyo. Contar con algún valor en nosotros, sea
lo que sea, es dar prueba del sent_id?
de nuestra existencia. No sólo vivimos sino que somos conscientes de
nuestra vida, es decir, nuestra conciencia le da el sentido a nuestra vida. Si queremos hacer del reconocimiento un verdadero fenómeno que
regula nuestra conducta tendre~os
que considerarle primero como _significante. Consideramos los senttdos
que vivenciamos (siempre inten~ionales, que tienen en cuenta un obJeto
determinado) como una especie del
imperativo práctico. En vano, a veces, tratamos de persuadirnos de que
somos nadie. Algo, dentro de nosotros, rechaza esta «verdad» de la
que, nos parece, estamos tan segu-

ros. Este rechazo indica que nos e:
capamos en parte del nihilismo ple
no; y lo que dentro de nosotros ·
escamotea a nuestro control ha·
que nunca podamos disponer plen
mente de nosotros mismos en cont
de nosotros mismos. Esto no quie
decir que de la mera existencia h
mana ya se deriva la plenitud de se
tir la vida, y que el hombre por
mismo hecho de existir, de estar
el mundo tiene una inmunidad g
rantizada en contra de la frustraci
existencial. El sentimiento de la fal
de sentido va de la mano con el se
timiento de la falta de valor que a
vez proviene de la falta de reconoc·
miento cuyo primer síntoma es
amargura de la soledad. Cuando
hay nadie añoramos la simple m_i
da alentadora de nuestros semeJ
tes. Pero mucho más insoporta
que el sentimiento de la ~oled~d ff
ca es el de la soledad ex1stenc1al:
vimos con los demás y no recibi
de ellos signo alguno de atenci
Nos ignoran no porque no exis
mos, sino porque no tenemos nin.
significado para ellos. No tener •
portancia, para nosotros, quizá, es
mal más angustiante que el no
Ni siquiera los más desdichados
drían soportarlo. Al hombre le as
no tanto la posibilidad de ser de
do, sino la de retroceder sin reci
reconocimiento alguno. Por ejem
el personaje anónimo de Memo
del subsuelo de Dostoievski no t

ser golpeado o arrojado por la ventana, ya que podría, por lo menos,
conlirmar tener una cierta importancia, lo que le asusta es ser ignorado
y despreciado. Él se indigna con un
olicial que ni siquiern se condescendió
a pedirle permiso para pasar cuando
él le ohstaculizaba el camino. «Estaha yo en pie, junto a la mesa de billar, e involuntariamente le estorbaha el paso. El oficial me cogió por
los homhros y, sin decir palabra, sin
hacerme la menor advertencia ni
danne explicación alguna, me quitó
de en medio. ras6 adelante como si
no me huhiera visto. Yo huhiera podido perdonarle hasta que me pegase; mas no que me hubiese quitado
de donde estaba sin siquiera reparar
en mí».~ Cuando el mismo personaje
profesa. con cierto desafío, el desdén
ror la fama. no quiere decir que rechaza el deseo de obtenerla; la adora
incluso al rroclamar su desrrecio.
Le preocupa no el hecho de ser humillado. sino de serlo por alguien
que considera debajo de sí. «Yo tuve
miedo no por cobardía, sino por exceso de amor rropio. Tuve miedo,
no de su corpulencia, ni de que me
pegase y me hiciese saltar por la
vemana: tenía valor físico sobrado;
pero falt:íhamc el valor moral. Tenía
miedo de que ninguno de los presentes, cmrczando por el militar y terminando por el último cmpleadillo
corrompido y pecoso, me comprendiese. y todos se burlasen de mí

cuando me pusiese a protestar, empleando un lenguaje literario». 6 Resulta que el sentimiento de ofensa,
proveniente de la dignidad p_isoteada, es más amargo que la humillación provocada por el rechazo de reconocer en el humillado alguna importancia.
Los signos de aprobación de los
otros consuélanos, a veces, de una
desgracia más que una justa apreciación del valor de lo que somos en y
por nosotros mismos. La gran satisfacción interior que experimentamos
desde el momento en que observamos un rastro de opinión favorable
de los dem,ís, un dulce éxtasis en
nuestros semblantes cuando nos elogian y sobre todo cuando el elogio
i.:ae en el dominio de nuestras pretensiones es comparable, según
Schopenhauer, con el placer de un
gato que se pone a maullar cuando
se le acaricia el lomo. A pesar de
que el lugar de todo lo que somos
para los dem,ís es la conciencia ajena, sin embargo, el valor que concedemos a la opinión de los demás y
nuestra preocupación a este respecto, para el filósofo alemán van más
allá de lo que se puede llamar lo racional. «de tal manera, que esta
preocupación puede considerarse co. de mama».
, 7
mo una especie
Frecuentemente, el hombre siente la necesidad de ser útil para los

otros, y este simple hecho hace que
se sienta importante: su vida se eleva
y adquiere un cierto sentido. A esta
sensación de su propia utilidad; cuya
expresión superior son el amor y la
amistad, Todorov la llama la «participación». La simple presencia de la
persona significa que puede no pedir
para sí nada, implica para la otra una
fuente de tranquilidad, alegría y esperanza. Experimentar en sí la necesidad de ser útil para el otro es el primer síntoma del reconocimiento de
su propia importancia. Cuando, por
ejemplo, alguien ama nunca busca su
propia felicidad independientemente
de la del otro. El enamorado recibe
un goce de la comprensión de que su
amor da alegría a su amado.
Hay hombres, movidos por el altruismo a sus prójimos, «que encuentran un placer íntimo en distribuir la alegría en torno suyo, sin que
para ello les impulse ningún movimiento de vanidad o de proyecto
propio, y que pueden regocijarse del
contento de los demás, en cuanto
que es su obra». 8 La posibilidad de
consagrarnos a alguien que necesita
nuestra ayuda o apoyo constituye, a
veces, una fuente importante de autogratificación. Pero, aunque tengamos una necesidad apremiante del
respeto y la gratitud de los demás,
no siempre nos preocupamos por saber si ellos, a su vez, experimentan
esa necesidad de nosotros. La perso25

�na altruista tiene la ilusión de presentarse en su propio mundo interno
como alguien que no pide nada a nadie y que es perfectamente desinteresada, aunque, en realidad, esto no
es así. Ella realiza un acto aprobado
por sus convicciones morales y se
queda con los beneficios del reconocimiento indirecto que, en su opinión, son los mejores. Además, el altruismo, a pesar de sus buenas intenciones, puede, a veces involuntariamente, engendrar en la persona que
lo practica un sentimiento de supremacía moral y hacerle poco sensible
al hecho de que cada ser humano,
por magnánimo y generoso que sea,
no es en todo autosuficiente. La persona caritativa hace como si el otro
tuviera necesidad de recibir, pero no
de dar, y esto le impide al beneficiario sentirse útil, dar algo a su vez.
«Siempre necesitamos alguien ··que
nos necesita», pero el reconocimiento otorgado a este alguien no es
siempre recíproco. «Sabemos por los
relatos de los beneficiarios de la caridad», escribe Todorov, «que se los
pone en una situación muy difícil,
son felices por el esfuerzo de vida
que reciben; pero desdichados por la
debilitación de su existencia, puesto
que están condenados &lt;\ recibir, sin
poder dan,.9 Es decir, a los beneficiarios les falta el sentimiento de su
propia dignidad, y en cierto sentido,
ellos sufren por ser carga para los otros
que les otorga algún bien gratuito.
26

La necesidad en el reconocimiento abarca todas las esferas de
nuestro ser: pero la plenitud de su vivencia en un polo frecuentemente no
puede sustituir su falta en el otro.
«Necesito ser reconocido tanto en el
plano profesional como en mis relaciones personales, en el amor y en la
amistad; la fidelidad de mis amigos
no compensa la pérdida del amor,
así como la intensidad de la vida·privada no puede borrar el fracaso en la
vida pública».'º Aquel que no recibe
un reconocimiento adecuado y no
encuentra ningún sustituto efectivo
para consolarse, puede entrar en el
camino del crimen y la violencia. El
criminal frecuentemente «justifica»
sus fechorías por la venganza de ser
un tipo rechazado, incomprendido y
hasta obligado a obtener derecho a
su propia existencia por el despojo
de los bienes de los otros. Otras vías
de sustitución del reconocimiento
pueden ser la idolatría que trae cierto
consuelo y satisfacción para los contempladores de los éxitos de individuos famosos con quienes s~ identifica en su imaginación; el fanatismo
que obtiene cierta satisfacción en el
odio y la denigración de aquellos
que no pertenecen a nuestro grupo,
tribu, nación o religión. Como atinadamente observa Schopenhauer el
orgullo que se basa no en los méritos
personales distinguidos sino en la
pertenencia condicionada por el mero hecho de haber nacido en una na-

cicín o en el seno de una religión determinada por el mero hecho de haber nacido en una nación o en el seno de una religión determinada es
signo de «la mezquindad de espíritu,
la sinrazón y la perversidad de la especie humana». Por lo demás, la individualidad en todo hombre es cosa
algo más importante que la nacionalidad y merece ser tomada en consideración mil veces más que esta
11
última».
Una de las formas de falsa satisfacción de la necesidad en el reconocimiento es el respeto ilusorio a sí
mismo. Como dijo Rousseau, el
hombre a veces se inclina más a demostrar el interés a sus propias quimeras inventadas que a las verdaderas opiniones que tienen de él los demás. Desde luego, este hombre puede guardar sus ilusiones, pero cuando decide compartirlas podría caer
en la presunción. El presumido o vanidoso cree en las apreciaciones exageradas sobre sí mismo y las proyecta a los demás. Cansado de esperar
que aquellos que le rodean le reconozcan su «justo valor», se ocupa de
sí mismo entregándose a la autoalabanza. Dice que todo el mundo le
elogia y estima que está constantemente solicitado, que ya no tiene ni
un minuto para sí y que en el futuro
le esperan grandes acontecimientos
que le elevan a la altura inconcebible
del reconocimiento público.

La renuncia a toda búsqueda de
reconocimiento puede ser un síntoma de algunas formas del comportamicnlo palol&lt;Ígico. Detrás del rechazo de cualquier comunicacicín con
los olros frecuentemente se esconde
el aulismo, o adicci&lt;ín a las drogas o
al alcohol. Otras renuncias m,ís moderadas son el orgullo o el sentimiento de ser víctima. A primera
visla, el orgulloso aclúa como si fuera complelamente autónomo y autosulicicnlc; no le pide a nadie que recon&lt;m.:a el valor de su persona, rechaza cualquier atención y aprobaci&lt;Ín de los dcnuís. Por una parte, esta aclitud puede ser agradable para
los que le rodean: no molesta a nadie, no le importuna con sus llamadas de ayuda. no les solicita favores
y, en general. se comporta modcstamcrllc: pero por olra, el orgulloso
eleva su aclilud al grado de la de un
dios solitario que goza de la plenitud
de ser autosuficicnte y que desprecia
a los otros viéndolos débiles y carentes de autonomía.
A diferencia del orgulloso que
supues1amentc no necesita del reconocimiento de los otros, la persona
que se siente víctima sufre de la desaprobacicín de los olros y quiere ser
compadecida y hasta admirada. Si
csle consuelo no se le da. procura
adscribir sus penas y sufrimientos a
las circunslancias externas y se apiada de sí misma. «Aun cuando 110 re-

cibo nada, me deben todo y esto me
.
f?
vue 1ve invulnerable». - La persona
que tiene una conciencia «victimista» obtiene una especie de autosatisfacción de su conmiseración consi"'O
""
misma y al mismo tiempo, trata de
persuadir a los otros de olorgarle un
reconocimiento de compasión.
No podríamos comprender la
personalidad sólo como un receptor
de los roles sociales que le impone
la sociedad. El hombre es un ser activo y la tendencia a la autorealización, es decir, la aspiración de llegar
a ser plenamente humano ocupa el
lugar importante en su comportamiento. Pero los seres humanos comienzan a dirigirse hacia la autorealización en cuanto quedan satisfechas _sus necesidades básicas. Lo que
pasa es que cada uno de nosotros posee una naturaleza interna que incluye las raíces hereditarias tanto innatas como tempranamente adquiridas.
Ese núcleo interior se nos manifiesta
en forma de inclinaciones naturales,
propensiones o tendencias. Todo es10, en opinión de Maslow, es el «material en bruto», son potencialidades
Y no realizaciones finales. Los humanos ya no poseemos instintos a la
manera de los animales, sin embargo, no se puede decir que debemos
ignorar oír estas voces-impulsos
existentes en nosotros mismos. En
este complejo interno se escucha
también la voz del entendimiento

que inicialmente se cultiva por instancias externas a nosotros. Pero en
la medida en que nos desarrollamos
se da a conocer, cada vez más, nues~
tras potencialidades, porque cada ser
humano es, en parte, «su propio proyecto» y se determina a sí mismo.
Nuestra naturaleza interior tiene necesidades propias, pero también poseemos ciertas necesidades que requieren los otros. Las necesidades
comunes son necesidades básicas
que se relacionan entre sí y tienen
una estructura jerárquica de acuerdo
con un orden de fuerza y una prioridad. Por ejemplo, la ~ecesidad de
alimentación es más fuerte que la
necesidad de protección y esta última es más apremiante que la necesidad de diversión.
En la jerarquía de las necesidades existe un sistema de valores supremo, un objetivo lejano para cuya
consecución nos afanamos, y este
objetivo se expresa en «autorrealización», esto es, en la realización de
nuestras potencialidades como seres
humanos. Frecuentemente, desconocemos la dominante valorativa de
nuestra persona y pensamos que la
satisfacción de una necesidad que
nos agobia en un determinado momento nos haré feliz para siempre.
No sospechamos que tras esta satisfacción llega otra necesidad. &lt;&lt;Es como si estuviéramos sentenciados a
eStar perpetuamente intentando con27

�se.,uir una meta a la que jamás seree
11
mos capaces de llegar». · En este
proceso del llegar-a-ser pasamos por
diversas etapas transitorias en que de
modo diferente expresamos nuestras
posibilidades. subiéndonos, en los
momentos privilegiados, a una cumbre en que sentimos que nos ha llevado ,mís allá de nosotros mismos.
Satisfacer la necesidad básica implica llegar a la experiencia-cumbre en
que vivenciamos un goce como s1
estuviéramos en el Cielo sobre el
cual guardamos recuerdos placenteros al regresar a nuestra vida ordinaria. Un proceso de desarrollo ininterrumpido es gratificante de por sí.
«Ser y Llegar-a-Ser no son contradictorias ni se excluyen mutuamente. El proceso de aproximación y la
lleoada son ambos remuneradores
14 El h
·
.
pore s1, mismos».
ombre es simultáneamente aquello que es y lo
que aspira a ser.
En opinión de Maslow, el medio
ambiente natural y social no le infunde al ser humano sus capacidades, no le moldean, sino le ayudan u
obstaculizan a expresar sus potencialidades embrionarias. La cultura por
sí misma no crea a un ser humano,
no implanta en su interior las aptitudes· o predisposiciones, sino le hace
promover, ayudar «a convertirse en
real y actual aquello que ya existe en
embrión. La cultura es el sol, el agua
y el alimento, pero no es la semi28

lla». 1~ Según este enfoque, el individuo creativo, en virtud de lo que ha
llegado a ser, adquiere una relación
nueva con su cultura y, de hecho,
con la cultura en general. No sólo se
trasciende a sí mismo de diversas
maneras, sino que trasciende también su cultura. Se hace un poco más
miembro de la humanidad y un poco
menos miembro de su grupo local.
El reconocimiento que buscamos
se expresa en diferentes formas, y
cuando estamos con nosotros mismos frecuentemente nos desdoblamos en objeto de acción y en sujeto
de estimación. El espectro de evaluación del segundo al primero puede variar de la desaprobación severa
al elogio entusiasta. Pero no nos es
necesario recurrir al desdoblamiento
interno para confirmar el significado
de nuestro ser, en cada logro podemos sentir los signos de nuestra propia autoafirmación. Por ejemplo, el
trabajo bien hecho puede incluir un
amplio abanico de implicaciones:
desde la aspiración a la riqueza y la
fama hasta la demostración de que
somos capaces de alcanzar alguna
perfección, superamos al sí mismo
anterior. La autorrealización se
acompaña normalmente de sentimientos positivos tales como la confianza en nuestras propias fuerzas,
felicidad y alegría. La magia de la
alegría consiste en su capacidad de
otorgarle a la realidad más de lo que

nos puede ofrecer y m.ís de lo que
podríamos razonablemente e~pcrar.
Si la mayoría de nuestros sentimientos nos sirven para algún fin como
protegernos contra los enemigos,
disminuir nuestro dolor, confirmar
nuestra seguridad, la alegría es el reconocimiento del valor de nuestro
ser en el mundo. Como un complemento al mismo hecho de vivir, de
poder seguir participando en el mundo, lo más que podemos obtener de
la alegría es reconocer nuestro propio ser y tratar de potenciarlo entre
nuestros congéneres de tal manera
que realizando nuestro derecho de
ser reconocidos por ellos, debemos,
por nuestra parte, reconocer los derechos y méritos de ellos.
Estar privado de reconocimiento
o tener confianza en obtenerlo en el
proceso de interacción social engendran diferentes modos de experimentar los sentimientos y vivencias
afectivas. En el reconocimiento podríamos ver el eje que une toda la
gama de nuestros sentimientos. Qué
otra cosa significa el amor, sino un
reconocimiento y afirmación cálida
y entusiasta del significado único e
irrepetible del ser amado para el enamorado que produce en el mundo interno del segundo un encanto por las
cualidades del primero y el deseo de
entregarse, ser absorbido por él. A
su vez, el que ama también quisiera
ser amado; no sólo quiere entregar

sus sentimientos al otro, sino recibir
algo a cambio, obtener un reconocimiento recíproco. Qué otra cosa significa la envidia, sino el reconocimiento implícito de los méritos del
otro y a la vez la ,L~piración de disminuirlos. El envidioso percibe los
logros de los otros (sobre todo en la
esfera que lienc para él gran imporlam:ia) como el menosprecio del valor de su propio ser. La superioridad
de los logros y de los méritos del
otro eclipsan en sus ojos el significado y la autoestima de su persona, engendra en él el deseo de desacreditar
la imagen del portador de brillantes
cualidades del otro. Qué olra cosa es
la culpa. sino la vivencia del acto indebido que disminuye el rcconocimienlo interno de sí mismo del culpable. Qué otra cosa es la vergüenza,
sino el reconocimiento de un defecto
en el modo de nuestro existir. Qué es
el desprecio. sino el reconocimiento
de que el otro pertenece a una categ'.&gt;ría inferior de modo que nos delin11nos necesariamente corno superiores en algún aspecto valorativo.
Qué es la humillación, sino el deseo
de disminuir la dignidad de otrn persona, el reconocimiento, directo o
indirecto. de su bajeza. Qué otra cosa
es el respeto. sino el reconocimiento
de los méritos del otro. Qué significa
la angustia ante la partida de uno de
nuestros seres queridos al «otro
mundo». sino el reconocimiento de
su singularidad insustituible. No es

posible superar del todo el dolor anímico, causado por muerte de nuestro
próximo, por la idea de su inmortali.dad en el más allá, así como nunca
podremos del todo reconciliamos
con la inminencia de nuestra aniquilación personal. Y sin embargo, al
hombre le da cierto consuelo el reconocimiento del significado de su
propia existencia y la idea de su «inmortalidad» en las generaciones venideras.

La función simbólica de perpetuación del significado de la existencia del individuo y, por lo tanto, de
su reconocimiento más all.í de su vida no es sólo una prerrogativa de la
religión; la cultura también le otorga
al hombre determinados símbolos de
«inmortalidad», lo que le da un cierto consuelo y alivio contra la angustia provocada por el sentimiento de
su insignificancia oruológica. Así
que la perpetuación cultural por medio de la actividad creadora es el lado inverso del terror ante la muerte.
Se puede decir que la cultura es la
creación de obstáculos y contratiempos simbólicos en el camino que lleva al ser humano a su muerte. En
cierto sentido, afirma Ernest Becker.
«la cultura misma es sagrada. ya que
ésta es una 'religión· que asegura de
alguna manera la perpetuación de
sus miembros&gt;&gt;. Por eso. «el hombre
realmente no teme tanto su extinción. sino morir siendo i11sig11ifica11-

16

El temor ante 1a .ms1gn1
· 'fi1cancia social, ante no tener ningún valor
existencial es el lado reverso de la
volu111ad del sentido de la vida. «En
esta perspectiva», escribe Viktor
Frankl, «se trataría ya de una actitud
que estaría de acuerdo con Albert
Einstein, que afirmó que un hombre
que ha encontrado una respuesta al
problema del sentido de la vida es
. ·
17 S
, esta
un hom bre rel 1g1oso».
egun
idea, se puede hablar de la religiosidad no religiosa, de la religiosidad
cuyo único «Dios» es la vida que vale para ser vivida y que asegura el
rechazo simbólico de la muerte. Como dice atinadamente Savater: «dicho empeño inmortalizador no debe
ser asimilado simplemente con doctrinas religiosas, sino también con las normas morales y en general con las instituciones sociales en su conjunto: la
comunidad humana pretende ser ante todo una prótesis de inmortalidad
simbólica para sus miembros». 18
Claro está que en la base de este tipo
de la «religiosidad» yace no la eternidad, sino el tiempo, y si dejamos
de creer en él, entonces ningún
acontecimiento tendría la menor importancia y nos encontraríamos en
un vacío existencial. Tanto la vida
como la muerte no tienen para el ser
humano un significado sencillamente biológico, «sino que ante todo
pertenecen a un registro simbólico
que opone contra los atributos de la
segunda (finitud, desaparición, olvido,
te».

�soledad, insensibilidad, incomunicación, esterilidad, igualación, etcétera)
sus negaciones frágiles pero enérgicas: perpetuación, memoria, compañía, reconocimiento, expansión y diversidad sensible, discurso, proge.
·
,
, ·
,
19
me, Jerarquia, mento, etcetera».
Este registro simbólico, que Cornelius Castoriadis denomina como sig11ificació11 imaginaria social, implica
que la humanidad tiene la oscura experiencia del abismo que se impone
a ella. Al mismo tiempo los seres
humanos no poseen disponibilidad
de aceptar sencillamente esa experiencia y responden a su incapacidad
de reconciliarse con el fin absoluto
con la fe en lo trascendente. La necesidad en la religión, por consiguiente, surge como el rechazo de
«los seres humanos a reconocer la
alteridad absoluta, el límite de toda
significación establecida, el envés
inaccesible que se constituye en todo
lugar al que se llega, la muerte que
mora en toda vida, el absurdo que
rodea y penetra todo sentido». 20 En
todas las sociedades los registros
simbólicos reúnen la afirmación y la
ocultación del abismo del no-ser. La
afirmación en la medida en que tienen en cuenta la experiencia de envés insondable de toda cosa, del
abismo sin fondo y del tiempo como
la antípoda de toda la repetición.
Ocultación en la medida en que la
muerte y todos sus atributos simbólicos procuran un simulacro en la im-

posibilidad de pensar en el no-ser.
La religión realiza y satisface a la
vez la experiencia del abismo y la
negativa de aceptarlo, es un «compromiso que concilia la imposibilidad en que están los seres humanos
de encerrarse en el aquí y ahora de
su 'existencia real' con la imposibilidad, casi igual, de aceptar la experiencia del abismo».21 La voluntad
del sentido, que se encama en nuestra aspiración a ser reconocido después de la muerte, no niega nuestra
ausencia y nos traslada a «otra parte», sino nos perpetúa en el aspecto
simbólico y nos garantiza cierta duración en la memoria de las generaciones venideras. De vez en cuando
representamos en nuestra imaginación nuestra ausencia e intentamos
prever algunas huellas del recuerdo
en la memoria de los que estarán
presentes según lo que creemos merecer. Los poderes de la imaginación
orientados por el deseo de reconocimiento nos animan; la conciencia de
ser alguien, de tener alguna importancia en esta vida nos proteje contra
la disolución en el abismo del noser. Pero este carácter público del reconocimiento, que se manifiesta en
el deseo de ser recordado después de
la consumación de nuestro existir,
no debe ocultamos su índole esencialmente individual: el reconocimiento es el resultado del desarrollo
de las fuerzas, capacidades, destrezas y empeños de cada cual. Aunque

ya hemos señalado antes lo com,
en el fondo de ser reconocido y 1
universal de poseer algún signific
do, las formas de desarrollar ese
conocimiento son tan ilimitadamen
diversas como el modo propio q
cada cual tiene que elegir entre ell
Las concreciones del reconocimie
to en preceptos de tal o cual ran
pueden ser muy variables, pero
perentoriedad no es convencional
hipotética. En la posibilidad valo
tiva que el reconocimiento insta
es donde arraiga nuestra oportunid
de mostramos nuestra significancia

x lmmanucl Kanl. F111u/ame11taci1í11 de
la 111el1!físirn de las costumhrt•s. Crílica de la mzó11 práctica. La paz
¡w17ll•t11a. Porrúa, México, JW5, p. 24.
9

IO Tzvclan Todorov. Op. cit.,
11

1

2

3

13

4

5

lh

E. M. Cioran. La caída en el tiem
Monte Avila, Barcelona, 1988, p. 81.

17

José Ortega y Gasset. Obras comp
tas. Revista de Occidente, Mad ·

IX

1962, t V,

p. 305.

Hannah Arendt. la condición h
na. Paidós, Barcelona, 1993, p. 202.
Fiodor V. Dostoye\tski. Obras c
pletas. T. u, Aguilar, Madrid, 1991,
121.

6

!bid, p. 121.

7

Arthur Schopenhauer. La sabid
de la vida. En tomo a la filosofía.
amor, las mujeres, la muerte y o
temas. Porrúa, México, 1991, p. 35.

155.

Arthur Schopcnhaucr. Op. cit., p..w.

Ahr:~iam Ma~low. /:l /111111hl"l' a11torreali:ado. Kairós. Barcelona, 19'15. p. 195.
/bid. p.

1., //111· ¡,

Jean-Paul Sartre. El ser y la nada.
taya, Barcelona, 1993, p. 290.

p.

12 //)/{
· ¡. p. 155.

14

Notas

Tzvclan To&lt;lorov. La vida t'II co1111í11.
Taurus. Madrid. J•J&lt;J.,, p. 153.

19

p.

IIJS.

20.l.

Erncsl Beckcr. La /11ch11 rnlllra l'I
111a/. Fl'E. Méxirn. 1w1. p. 11.
Yiklor Frankl. Allll' el mdo ,·.ristmcial.
Herder. Barcelona. l&lt;J'!7. pp. 112-11.1.
Fernando Savalcr. 1~·1 co111,•11iclo el" la
.fi'/icic/m/. Aguilar, Méxirn. 19'!7. p. 1.¡.¡_
lhid,•111.

º eorne 1·tus eastona· d.1s.

2

Los dominios

cll'I /111111hrl'. Gedisa. Barcelona. l'!&lt;JX.

p.

IX7.

21 //J/1.
·¡

p. IXX.

�POEMAS PARA TRES PINTORES

Hugo Padilla
EN GRIS Y AZUL

11
Para G11illermo Ceniceros, con motivo
de .rn exposición en la UNAM.

Sólo piedras: sábanas de piedra sobre piedras,
piedras heridas por las piedras,
piedras con la cabeza rota por las piedras.

-1'

Polvo petrificado:
piedras que duermen sobre almohadas de piedra,
piedras que sueñan en un sueño de piedra.
Sólo piedras: piedras que son momias de piedra,
piedras que levantan el pecho hasta un ci.e-Jo
de piedra.
Y a un lado de las piedras,
un niño solitario,
sobre un lienzo de esquisto,
aprende a pintar piedras.
CUADROS DE UNA EXPOSICIÓN
Para Gerardo Cantú, con motivo de
su exposición en el INBA.

(Susana, oh, Susana)

(Adán y compañía)

Posan para una foto los abuelos mayores
ante un pulido espejo, que flota sin reflejo,
y detrás de una fuente de frutales olores.
lIJ

(Poeta con musa)

Frente a senos enormes el poeta es pendejo:
en torno de una flor los dedos mete, como en un rehilete,
y se queda clavado, torpe y empabilado, al piso de azulejo.
IV

(La solterona)

Con pezones estrábicos, movibles, de juguete,
la solterona ofrece, pese al pudor que escuece,
los ojos de sus senos, los ojos de su cara o el ojo de su arete.
V

(Mujer cmz.flores)
Con las manos en flor una doncella mece
una ilusión-mujer en su cabeza, que no poco le pesa,
aunque su rostro impávido sentirlo no parece.

En los espacios donde el color habita,
juegan luces y flores, y ojos devoradores,
sobre el sexo solar de alguna señorita.
32

33

�RAZÓN INMANENTISTA Y GNOSIS
MODERNA
A esta ausencia de ideas, que se ha convenido
en llamar iluminismo (racionalismo), se opone
sobre todo la filosofía.
F. W. J. SCHELLING.

Si aún se producen transformaciones en la filosofía, esto
prueba que todavía no ha logrado su forma definitiva
y su estructura absoluta.
F. W. J. SCHELLING.

Ricardo Miguel Flores
EN VERDE OLIVO
Para Pablo Florez, con motivo
de un grabado que me regaló.

Quien oiga del color sonido suave,
sin dolor ni pudor diga que advierte,
donde música cabe
y la luz no pervierte,
una viola de amor que nos divierte.
Es música callada el color verde
que casi gris murmura alguna nota
en el papel que pierde
sonoridad y agota
su mandolina panza de preñada pelota.
En fin, pueda decir que atiende
un musical arpegio de prudentes colores
que en el espacio extiende
su virtud y esplendores
en juicioso grabado del pintor Pablo Florez.

Es una tesis con una aceptación bastante generalizada que el primer paso
conducente a la transformación de la
jilosojia en una estructura fonnal carente de contenido, fue dado por el nominalismo de Guillenno de Ockham
(primera formación teórica inmanentista) en el siglo XIV. Ockham postula al conocimiento intuitivo sensible
como el tínico válido, a la vez que
como obligatoria condición del pensamiento abstractivo. El universal
queda convertido en intentio aninue,
al no poseer existencia extramental
ninguna sustancia ni accidente.
Hay aquí inocultables antecedenles le&lt;íricos de ulteriores corrientes
del pensamiento moderno, tales como el empirismo, el idealismo, e incluso, el atomismo lógico y la filosolfa analítica, entre otras. Es entonces que encontramos en el nominalismo y sus lejanos ecos de variedad
empirista. que nada que trascienda la
experiencia sensible puede ser objeto de ciencia; mientras que en las
versiones idealista y atomista lógica,
al no tener los universales referente
extramental, se precisa del desarrollo de un fonnalismo lógico-axiomático, sin fundamento ni contenido
metafísico.
El nominalismo establece de esta
forma una primera escisión entre lo
real y el saber. En la lógica de las intenciones explícitas, se trataba de al-

34

canzar la experiencia de las cosas
mismas, allende el concepto relacional, vía la defensa de los «derechos
de lo individual» o de la noticia intuitiva sensible.
Al habernos ocupado ya en otro
lugar' de la trayectoria de la gnosis
inmanentista, en lo que se refiere a
Descartes, Spinoza, Berkeley, Malebranche y Leibniz, aquí focalizaremos
preferentemente otras líneas derivadas de las mismas premisas teóricas
y de los mismos planteamientos a
los cuales remite necesariamente
cualquier esfuerzo por esclarecer los
fundamentos de buena parte del pensar actual.
Es así que en el naturalismo de la
Ilustración encontramos plenamente
actuantes los mismos postulados teóricos de fondo. Es el Iluminismo inglés y francés a la vez racionalista y
empirista. Representa -el movimiento intelectual insignia del siglo
XVIII- un descenso del nivel que
normalmente debe alcanzar el pensamiento filosófico cuando está «en
fonna». Se trata de un mundanismo
radical donde el dato sensible inmediato es el origen del conocimiento
sin posibilidad de trascender ese
mismo ámbito sensible, y donde la
validez del conocimiento está supeditada a la verificación externa. Así,
aparece con toda naturalidad el problema del origen de las ideas como

el problema fundamental de la filosofía.
Por la misma época, pero en el
ámbito alemán, encontramos que
Immanuel Kant (1724-1804), contando
además con el antecedente -entre
otros- del cogito cartesiano (je pense, done je suis, que a su vez implica
que el pensar, como acto de la razón,
es medida y criterio de la verdad del
ser, si bien no -todavía- «creador»
de su objeto) extrayendo las consecuencias que de lo anterior se derivan,
afirma en el prefacio de la primera
edición de la Crítica de la razón pura, que ha llegado el momento de
que la razón «de nuevo emprenda su
propio conocimiento» y vea los conocimientos que puede alcanzar «sin
valerse de la experiencia». Afinna
también que solamente conocemos a
priori en las cosas «lo que hemos
puesto en ellas», en cuyo caso, la
síntesis a priori supone, en su obra,
que la razón ha desalojado a la inteligencia trascendentista y contemplativa en cuanto, hasta cierto punto,
constmye su objeto.de conocimiento.
La forma del conocimiento es
puesta por la propia razón, y en
cuanto a la materia -si bien subsiste
aún como entidad independiente de
la actividad de la razón- será más
consecuente, o eliminarla, o concebirla como creada por ·ta razón misma. De esta manera es que la razón
35

�se vuelve «activa» y «autoponente»
de sí propia.
La lógica interna de este proceso
convierte a la razón (devenida sujeto
trascendental) en el «principio fundamental absolutamente primero,
completamente incondicionado de
todo saber humano»; estas palabras
de Fichte suponen a la razón como
una «autogénesis que no se da ni se
puede dar las determinaciones empíricas de nuestra conciencia, sino que
más bien es el fundamento de toda
conciencia» (Fundamentos de toda
doctrina de la ciencia, § 1). Por eso,
la proposición «Yo soy Yo», «es válida no solamente en cuanto a la forma,
sino también en cuanto al contenido»; de ese modo, la autogénesis de
la razón, al poner la materia, se pone
a Sí misma y, al poner-Se como Yo
(sujeto) pone lo otro, el No-Yo (objeto). Pero en todos los casos, el Yo
es el ponente. (op. cit., §4, 111, 3).
La razón, entonces, es hacer, es
acción, fuerza, autoposición, y, como
toda explicitación de la razón no es
•más que despliegue de Sí misma, la
razón no es ya más contemplativa.
Está ya lista para volverse idéntica con
lo real, soberbia suprema de la ratio...
Hegel podrá así decir que «la razón es la certeza de la conciencia de
ser toda realidad» (Fenomenología
del espíritu, e , v). En efecto, la auto36

génesis de la razón (Fichte) que es
autoposición lógica del sujeto trascendental kantiano, conlleva la afirmación de la identidad de lo real y lo
racional, y por tanto, del ser y del
pensar. Las consecuencias que de lo
anterior se desprenden son implacablemente lógicas: si el pensar es
idéntico al ser en la dialecticidad del
todo, todo ente material es pensamiento pensado; por eso, la inversa
es lógicamente posible: todo pensamiento es materia. Ya en vida de
Hegel el materialismo sacó esta consecuencia y, por eso, para esta corriente, el pensamiento -dialéctico
siempre- es resultado de la evolución de la materia.
Federico Guillenno José Schelling
en su afán de desarrollar
una visión filosófica de la naturaleza
-en clave idealista, al menos en sus
primeras etapas-, que incorporase
recientes hallazgos en ciencias físico-naturales, desarrolla la «hipótesis» de una fuerza generadora única
en el acontecer general natural, pero
que, por actuar teleológicamente,
«es espíritu», o aún, el espíritu mismo, sólo que inconsciente; es_espíritu que aún no ha advenido a la conciencia de sí, esto es, a la conciencia
de la actividad que él mismo es. Precisamente en devenir consciente habrá de consistir dicha teleología. Es
el devenir espíritu (consciente) del
espíritu (inconsciente).
( 1775- 1854),

La fuerza espiritual generatriz d
la naturaleza es -de acuerdo a Schelling-, por su misma esencia, polaridad, posición de lo otro, de «/
opuesto»; mas es despliegue de d.
cha fuerza en la diversidad. Son es
cisiones que se presentan eri cada ni
vel ontológico con su respectivo per
fil contradictorio, cuya resolució
configura el aparecer de un nivel s
perior que, a su vez, generará un
nueva escisión. Sólo en el más al
nivel de los productos de la natural
za -el hombre- habrá de aparecer I
conciencia de sí del espíritu. Esto
en la «serie real», donde predomin
el factor objetivo.
En la «serie ideal», donde pred
mina lo subjetivo, el espíritu «
despliega a través de la moralidad
la ciencia hasta llegar a la obra
arte, la manifestación más relativ
mente natural del espíritu. La man·
festación total de lo absoluto es
universo que es el organismo m
perfecto y, a la vez, la más perfec
obra de arte».2 El mundo en su ve
dadera esencia es «un proceso
.,
, .
.
.
3
producc1on--art1st1ca mconsc1ente».
Asimismo, la identidad de la
tividad consciente con la producci
inconsciente de la naturaleza, es d
cir, la identidad de naturaleza y r
bertad se manifiesta expresamen
en el arte, aquí explícitamente co
cebido como «órgano de la filo

ría»; la genuina obra de arte -«inconsciente infinitud» tiene sentido
en Keneml, sentido del que siempre
es posihlc efectuar una «exégesis infinita», ya que la belleza vendrá a
ser lo i11fi11iw represemado de modo
.finito, siendo la belleza absoluta la
belleza oriKinaria de la idea. Como
a la naturaleza -concebida como espíritu- también al arte se habrá de
acceder a través de la «intuición intelcctual&gt;,-1 -inmediatez y ausencia
de concepto.
De suerte tal que el mundo en su
verdadera esencia se nos muestra como un proceso de producción artística inconsciente, y la naturaleza como 1111idad l'ivie11re. Es palpable la
influencia ro1rníntica y goethiana. La
filosofía de la naturaleza de Schelling («física especulativa») deviene
en un remitir al espíritu, y viceversa,
la filosofía del yo o del sujeto («filosolfa trascendental») reconduce a la
naturaleza. y «explica» la constituci6n del objeto. Estamos en plena
«identidad absoluta» -con inocultables
reminiscencias spinozianas- del EnteTodo-Mundo-Dios. momento en el
que Schelling _inicia ya su tránsito
hacia la etapa de la «filosofía de la
libertad», después de sus épocas de
la «filosofía de la naturaleza» y la
«filosofía trascendental», que todas
juntas gestaban la última gran obra
del pensador de Würtemberg: la Filo.wfía de la mitología y la rel'elació11.

Tanto Schelling, como su antecesor
Federico Enrique Jacobi, buscaban
resolver las aporías que se fueron
acumulando en el trayecto DescartesMalebranche-Spinoza-Kant-Fichte, y
para ello se valieron, de la apelación
a una forma de «certeza inmediata»,
«fe» racional o filosófica, que alude
al fundamento de toda certeza como
tal.
Para Jacobi, en realidad habría
que elegir entre idealismo y la cosa
en sí kantiana -aunque parezca paradójico-, ya que esta última, entendida como lo suprasensible en sentido
amplio, es la noción misma de una
verdad, cuya existencia -así entendida- no puede demostrarse, sino que
de ello tenemos la certeza inmediata
de que hay efectivamente algo - una
realidad- que corresponde al conocimiento. Siendo Dios aquel por el
cual y para el cual la cosa tiene lugar
como «en sí», es lo absolutamente
Otro que se necesita para concebir la
consistencia en sí de los seres, no estando ya meramente referida al consabido sujeto trascendental. Así, la
.fe' .filosófirn deviene la certeza inmediata necesaria de la validez del conocimiento mismo, consistente precisamente en referirse a cosas «en
sí».
En el último Schelling, se trata
de esclarecer las condiciones positivas en cuya virtud existe todo lo que

existe, el fundamento de la existencia; ésta se asienta en la absoluta libertad del acto creador, fundamento
irrespectivo no racional del ser, el
cual surge únicamente de la voluntad divina. En el desarrollo de dicha
voluntad habrá de consistir justamente la filosofía de la revelación,
que comprende las religiones concretas aparecidas en el transcurso de
la historia humana, reservando sin
embargo plenamente el significado
de «revelación» propiamente tal a la
revelación cristiana, pero de modo
tal que ésta viene a ser la verdad de
toda la precedente «mitología» -preparación y antecedente del cristianismo-, periodos de la autorrevelación
de Dios. Esta es ahora la «filosofía
positiva» de Schelling; la anterior, la
de la identidad y todas las filosofías
de la razón -incluida la de Hegelserán ahora sólo «filosofía negativa»
o racional, que únicamente estatuye
las condiciones de posibilidad del
todo. Estas «filosofías de la fe» de
Jacobi y Schelling, representan loables esfuerzos -poco atendidos- por
superar el idealismo filosófico y, en
general, las a11tinomias de la razón
cartesiano-kantianas. Antes, Leibniz,
cuya obra rebasa en mucho las coordenadas de su siglo, por vías distintas, posibilitaba salidas alternativas
al impasse filosófico generado entre
el Discurso del método y el Tractatus theologico-politicus.

�;

'

Retomando las líneas inmanentistas del pensamiento moderno, vemos cómo, en otra geografía y desde
otras vertientes, pero con evidenciables conexiones con el hegelianismo, el pragmatismo de Dewey piensa
también la realidad como un todo. Ya
vimos que, en Hegel, este todo supone la identidad de ser y pensamiento
(racionalidad absoluta) y, por consiguiente, lo irracional, lo subjetivo, lo
precario y contingente son, en el
fondo, pensamiento pensado, y nuevamente, no es imposible, antes internamente lógica la conversión del
todo teorético en un todo de precariedad y riesgo, como piensa John
Dewey.

Como antecedente inmediato, cabe
mencionar que con Pedro Cabanis
(1157-1808) nos encontramos con que
toda actividad «espiritual» es el resultado de la transformación de la
sensación. En sus obras, Cabanis admite por principio el supuesto de
Condillac de la reducción de toda
actividad psíquica a la sensación: de
ahí pasa a considerar la dependencia
de la sensibilidad respecto del sistema
nervioso, y extrae conclusiones que si
bien no lo ubican aún en el materialismo, sí patentizan un claro reduccionismo sensista, que después desarrollaría más diferenciadamente Antoine
Louis Destut de Tracy (1754-1836)
quien también parte de Condillac.

Este todo conserva, sin embargo,
la primacía de la praxis transformadora del mundo, como ya antes lo
habían proclamado Pierce y Marx.
De ahí esa absoluta primacía de la
acció11 patente en buena parte del inmanentismo moderno y sus representantes contemporáneos. No más
contemplación teorética sino acción en
el seno de la realidad como un todo.

La diversidad de facultades espirituales es explicada por Destut, por
la diversidad de impresiones sensibles, y las cataloga en cuatro clases:
1a. las que son resultado de la acción
presente de los objetos sobre los órganos de los sentidos; 2a. las que resultan de la acción pasada de los objetos y que consisten en una disposición particular que ha dejado en los
órganos; 3a. la de los objetos que están en relación entre sí y pueden ser
comparados y 4a. las que nacen de
las necesidades y nos llevan a satisfacerlas. En el primer caso se trata
de sentir, en el segundo de recordar,
en el tercero de juzgar y en el cuarto
de querer. Así todas las facultades
humanas (percepción, memoria, jui-

Retornando a Europa continental, pero ahora en territorio francés,
vemos que en el entretanto -primera
mitad del siglo XIX-: el proceso de
inmanentización proseguía su avance, si bien a un nivel mucho menos
descollante que en Alemania. En la
filosofía, como en todo, hay niveles.
38

cio y voluntad) se reducen a la pura
sensibilidad.
Para Destut de Tracy la gramática, considerada como estudio de los
signos verbales es fundamental ya
que éstos son imprescindibles en
cualquier procedimiento de análisis.
La ética y la política son, para él,
ideología aplicada; no hacen sino
demostrar la derivación de todo sentim iento moral o social de las impresiones sensibles, y por tanto, de las
condiciones del sistema nervioso:
«pensar es sentir».
Así la filosofía, desjerarquizada a
mera «ideología», apenas si tendrá
como misión conferir unidad a la diversidad de operaciones del hombre,
en dependencia siempre, como se
puede apreciar, del mundo de la s~nsación. La teoría filosófica pasó a ser
«ideología» y, para los «ideólogos»,
ésta tenía validez únicamente en la
medida de su aptitud para -mediante
su interpretación- conocer y cambiar el mundo del hombre; por
tanto, en la medida de su eficacia
práctica.
Se trata de un segundo descenso
del nivel teorético que corresponde
en justeza al pensar filosófico. La así
llamada «ideología» significó una
pérdida del sentido de la filo~ofía
misma, ya que ésta se ha degradado
aquí en meras fórmulas vacías de

contenido real. Es el reino del nominalismo devenido «filosofismo».
La «ideología» como se puede
ver, nació bajo el signo de la depauperación de la filosofía; evidencia
una continuidad coherente con el nominalismo, con su correspondiente
inflexión en el empirismo, en la misma línea de sentido. Es más bien activa que teorética, y busca la eficacia
práctica, sobre todo política, a través
de la implementación del slogan,
fórmula típica vacía de contenido y
valor filosófico genuinos. Gnosis inmancntista la francesa ilustrada, pero adermís, pobre y desangelada, por
contraste con la alemana, esplendorosa y rica, si bien no siempre exenta
de una tnígica grandeza.
Por otra parte, encontramos cómo, esta línea de pensamiento tiene
derivaciones diversas, algunas de las
cuales, llegan hasta el positivismo
comteano, y aún más, hasta el neopositivismo y la filosofía analítica.
Existe todo un hilo conductor de inteligibilidad, tal vez muy fino -mas
no por ello menos real- que va desde Bacon hasta Carnap. La inversión
de significado que del vocablo
«ideología» se ha producido en el
neopositivismo no obsta para que en
el fondo, coincida con Destut de
Tracy, en que las ideas con valor
científico son aquellas, precisamente, que no representan una realidad

metaempírica; si bien para estos nominalistas del siglo xx, es «ideológico» justamente un enunciado con referente metasensible. Se trata de una
mera inversión de sentido en el vocablo nada más; pero la tesis que
subyace en el fondo es la misma.
Un tercer descenso significativo
del nivel teórico que conviene inherentemente a la filosofía, fue el que
apareció como consecuencia de la
eclosión de un tipo de pensamiento
(y de pensadores) que genéricamente
han sido denominados «irracionalistas», por proclamar la primacía de
instancias vitales distintas a la razón.
Descuellan en esta orientación
Schopenhauer, Nietzsche y Kierkegaard; otros menores les son deudores de sus tesis nucleares. Aquí nos
ocuparemos sólo del primero, cuyas
obras más sobresalientes -y técnicamente más ceñidas y representativas- son: El 111u11do como vol1111tad y represe11tació11 y lA cuádruple raíz del pri11cipio de razón
suficiente. Arthur Schopenhauer
(1788-1861) parte de la distinción kantiana entre 11oú111e110 y fe11óme110, pero en último análisis invierte su significación, ya que en Kant, el fenómeno es la única realidad accesible
al conocimiento humano, y el noúmeno es su límite, mientras que en
Schopenhauer el fenómeno va a ser
un sueño, una irrealidad o aparien-

cia; y él promete la vía de acceso a
la verdadera realidad oculta tras la
ilusión y el ensueño apariencia) de la
representación, concepción que derivó de su amplio conocimiento del
pensamiento oriental.
Ese ensueño (el «velo de Maya»
del pensamiento hindú}, está constituido según las formas del espacio y
el tiempo, a las cuales se añade, como forma a priori, la causalidad,
que en Schopenhauer resulta lo bastante ampliada como para incluir toda organización y síntesis de la multiplicidad que se da en las coordenadas
espacio-temporales. En este mundo
del fenómeno, no se da la libertad,
sino que todo está causal, necesariamente determinado.
En su tesis doctoral (IA cuádruple
raíz... ) admite Schopenhauer cuatro
formas del principio «de causalidad»
(o de razón suficiente) correspondientes a cuatro clases de objetos: a)
el principio de la causalidadftsica en
el devenir; b) el principio de la ratio
cog11osce11di (en virtud del cual la
verdad de una conclusión sigue necesariamente a la de sus premisas);
c) el de ratio esse11di, que establece
la sucesión necesaria de las partes
del espacio y del tiempo (principio
de la necesidad matemática) y d) el
de la razón suficiente del obrar, que
hace depender toda acción de sus
motivos. Todo esto en cuanto al

�mundo como fenómeno, alcanzable
por el conocimiento.
«Más allá» del mundo fenoménico hallaríase la verdadera realidad:
la voluntad infinita, verdadera cosae11-sí schopenhaueriana, ubicada allí
donde han desaparecido las formas
de tiempo y espacio, y con ellas, toda individuación. El «mundo como
representación», el fenómeno, no es
sino objetivación del «mundo como
voluntad», la «cosa en sí».
En el hombre, por otra parte, se
distinguen voluntad y representación:
la escisión de ambas instancias presenta la voluntad como aquel «fondo
único» que absurdamente se dispersa
en la multiplicidad de las cosas, ya
que la voluntad es esencialmente vacía, no tiene referente adecuado, es
irrespectiva, y por lo tanto, no le corresponde un correlato con el cual
pudiera «satisfacerse»; así es desear
siempre y no tener nada qué desear,
insatisfacción y hastío.
La voluntad es dolor e interno
desgarramiento, y así, de pronto nos
percatamos que hemos pasado del
«mejor de los mundos posibles» de
Leibniz al «peor de los mundos posibles» de Schopenhauer en punto menos que un siglo (17145-1813). Ciertamente. uno de los flancos más vulnerables del pensamiento que analizamos es la interpretación que a su
40

arbitrio y conveniencia hace el filósofo de Danzig de la filosofía kantiana, a la cual tergiversa notoriamente:
contrariamente a la interpretación
schopenhaueriana, la Estética trascendental kantiana no trata de cortar
la realidad en dos mundos, uno apariencia(, sometido al tiempo y al espacio, y otro real, que escaparía a estas formas de la intuición pura.
Para Kant, tiempo y espacio son
métodos gracias a los cuales es posible la recta ubicación y determinación de los fenómenos. Idealidad en
Kant es método, y tiempo y espacio
no son órganos a través de los cuales
percibimos los fenómenos, como parece pretender Schopenhauer, sino
formas que, a través del sometimiento a leyes matemáticas precisas, nos
pemiten perfilar con nitidez los fenómenos. Y es que Kant es conceptuado por Schopenhauer, como una
especie de «Berkeley remozado»,
autor de una doctrina del juicio de
percepción, quien habría demostrado
de manera irrefutable la escisión entre mundo visto y mundo real. No
entrevió siquiera que Kant no da una
teoría de la percepción, sino de la
realidad científica, ni habla de fisiología de procesos cerebrales, sino de
método y de ciencia.
Prueba de su mala intelección de
Kant, pero a la vez -en otro nivel
de lectura- de la coherencia interna

del proceso desnivelador e inmancntizador de la filosofía, propiciado
por su inicial opción nominalista, es
que Schopenhauer recomendaba a
sus discípulos la lectura de Relacit&gt;
nes entre lo físico y lo moral en ti
hombre, de Pedro Cabanis, citada 1~
neas arriba.
Ello denuncia, por otra parte, que
el irracionalismo germánico tambié1
tiene como antecedentes a los ide~
logos franceses Cabanis, Destut dt
Tracy, y Fran~ois Volney, este último, autor de lo qut&gt; podría ser considerado el testamento filosófico dt!
siglo XVI/I. las ruinas de Palmira6, J
que el proceso no tiene un origea
único que se iniciaría con Schelling
como cree Lukács, quien además no
se percata de que el irracionalismo
alemás es sólo un momento de w
proceso histórico mucho más ampl~
-que desvinculado de las estructuras
teóricas que le dotan de inteligibil~
dad, pierde su real significación-,
con raíces últimas, como ya hemo
puesto de relieve, en el nominalisílll
ockhamista del siglo XIV.
Schopenhauer inaugura en particular una dialéctica de la negatividad cuyo periplo aún no ha terminado. Aquí simplemente hemos tratack
de evidenciar cómo el proceso de iamanentización, asumiendo su lógiCI
interna, tiene como única y fatal ~
sembocadura la autoaniquilación J

también cúmo el inmanentismo de
alguna forma lw axredido la realidad, en la medida en la cual el hombre y la razón (en el sentido que venimos indicando) se autoponen como regla de toda verdad, ya en la
modalidad del idealismo trascendenlal absoluto (Hegel), ya en su versi&lt;Ín materialista, o bien en las estructuras vacías de todas las formas
de pensar formalista.
En otros trabajos esperamos poner de relieve conexiones subyacentes en escritos de otros pensadores y
concepciones filosóficas que responden al mismo paradigma del inmanentismo, y a la vez redescubrir y resaltar los contrapuntos que -como
los de Leibniz, Schelling y Jacohi&lt;.:ontienen indicaciones y posibilitan
soluciones y aportes que la filosofía
actual haría muy bien en no desoir.

Notas
1

2

3

/bid., p. 16.

4

Para Schelling, por la intuición intelectual la inteligencia reproduce
consciente y libremente lo que ella
misma produce de un modo consciente y necesario. Ese es el órgano
para conocer la identidad, lo absoluto, la naturaleza -que es «espíritu visible»- y el espíritu, que es «naturaleza invisible».

5

Leibniz publica su Teodicea en 1710,
pero de 1714 son los Principios de la
11at11ral&lt;'::.a y de la gracia fundados
e11 la razó11 y la Monadología, si

bien ambas obras fueron publicadas
con posterioridad a la muerte del genial filósofo y matemfüico de Leipzig.
La rnádmple raí:; del pri11cipio de
ra:;ú11 s11ficie111e de Schopenhauer es
de 181.l, y El 111111ulÓ como vol11111ad y
l'l'J1rese111ació11 de 1819.
6

Constantine Frarn;ois Volney, Las
rninas dt' Palmira. Editora Latino
Americana. México. 1%0.

L·1 gnos1s
. n11&gt;uerna
.,,
. 1·1.1·1110 t'
-rac11111a
i1111u111t•11ti:;aciá11-. en: H1111w11itas.
Anuario del Centro de Estudios Humanístirns de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Núm. 2-1. 1997:
pp. -17-58.

Alfonso Castaño Piñán. prólogo a la
edición en español de La n•lació11 di'
lm artt's .figuratiFas c011 la 1,at11ralt'::.a. de Schelling. Aguilar. Buenos

Aires 1972. p.

1s.

41

�TRES ODAS

Quinto Horacio Flaco Versiones de Enrique Puente Sánchez
ALEUCONE

El rico mercader beba en su copa
vinos comprados con aromas sirios,

No investigues, Leucone, no investigues,
¡prohibido es saberlo, p~ohibid_o!,
cuál fin a ti y a mí los dioses dieren.
¡Ni intentes consultar caldeas cábalas!

caro a los dioses, pues recorre mares
a salvo varias veces en el año.
A mí me place del olivo el fruto,
las achicorias, las ligeras malvas.

Mejor será sufrir cualesquier penas,
ya muchos nos regale Jove inviernos,
ya nos conceda sólo este postrero
que al Tirreno en la roca hirsuta estrella.

Dame, Apolo, gozar sano mis bienes,
dame vivir una vejez activa,
sin carecer de claridad de espíritu,
sin carecer de una dorada cítara.

Sé sabia, saca el vino y no concedas
a corta vida largas esperanzas.
El tiempo ruin, mientras hablamos, huye;
goza el día sin fe en el de mañana.

A LA FUENTE DE BANDUSIA

AAPOLO

Digna de dulce vino y tiernas flores,
¡oh fuente de Bandusia cristalina!
Un cabrito mañana he de inmolarte
de frente hinchada por nacientes cuernos.

. Qué don pide el poeta al dios Apolo
hoy que con nuevo templo le honr~ Rorna·?
. Qué le pide vertiendo un nuevo vmo?
i
d
.
No de Cerdeña las fecun as mieses,.

De amor a lides lo destinan ellos,
empeño inútil pues tus frescas aguas
con roja sangre teñirá mañana
del hato alegre el descendiente noble.

no de Calabria ardiente los rebaños,
no el oro ni el marfil de India lejana,
ni los campos que el Liris sosegado
roza tranquilo con sus quietas aguas.

La quemante estación de la canícula
no te daña, pues fresco amable al toro
cansado del arado tú regalas
Ya las que triscan errabundas vacas.

Pode vides de Cales quien recibe
de la diosa Fortuna tales dones.

Tú te harás una de las fuentes célebres

i

42

si yo la encina canto de tu gruta,
43

�donde brotan tus linfas saltarinas
que van locuaces tropezando guijas.
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Ad Leuconoen

11

a
11
,,

Tu ne quacsicris, scirc nefas. qucm mihi, qucm tibi
fincm di dcdcrint. Lcut:0noe, nec Babylonios
tcmptaris numcros. Ut melius quicquid crit pati!
scu piures hiemes. seu tribuit Iuppiter ultimam,

h
11

11

"

"

;¡
quac nunc oppositis debilita! pumicibus mare
Tyrrhcnum. sapias, vina liques et spatio brevi
spem longam rcseces. Dum loquimur, fugerit invida
actas: carpe diem, quam mínimum credula postero.

,,11

•

Oda

11.

Libro 1.

Ad Apollinern
Quid dedicatum poscit Apollinem
vates·&gt; Quid oral. de patera novum
fundens liquorem? Non opimae
Sardiniae segetes feraces.
non aestuosae grata Calabriae
armenia. non aurum aut ebur Indicum,
non rura. quae Liris quieta
mordet aqua. taciturnus amnis.
Premant Calena falce quibus dedit
Fortuna vitem. di ves et aureis
44

mcrcator cxsiccct culillis
vina Syra rcparata merce,
dis carus ipsis. quippe ter et quater
anno reviscns aequor Atlanticum
impune. Me pascunt olivac,
me cichorca lcvesquc malvac.
Frui paratis et valido mihi,
Lato1:. dones et. prccor. integra
cum mente. ncc turpcm seneclam
dq!l'l"C ncc l'ithara carentcm.

Oda .\i. Libro 1.

Ad fontcm Bandusiae

O l'ons Bandusiac. splcndidior vitro.
duki digne mero. non sine llorihus.
eras donahcris haedo.
cuí frons turgida rnrnihus
primis et Vcncrem et proelia destina!.
frustra: nam gelidos inl"iciet tihi
rubro sanguine rivos
lasci\'i suholcs grcgis.
Te llagrantis hora canicular
ncscit tangen:. tu frigus amahilc
l"cssis rnmcre tauris
praches et pernri \'ag11.
45

�ÉTICA Y POLÍTICA EN NIKLAS
LUHMANN, O MEXICO EN PERSPECTIVA
RUMBO A LA ELECCIÓN DEL 2000
Los dos oficios, en su conjunto, tienen los mismos límites, la misma circunferencia.

Femand Braudel, en «Historia y sociología».

José Roberto Mendirichaga
Fics nohilium tu quoque fontium,
me dicente cavis impositam ilicem
saxis, undc loquaces
lymphae dcsiliunt tuae.

El pensamiento de Niklas Luhmann
-sociólogo que arribó a la filosofía y
a la historia por su desarrollo de la
teoría de sistemas, profesor de la
Universidad de Bielefeld y quien
murió a finales del año 1998- debe
situarse en la ladera de la posmodernidad.

Oda 13, Lihro 111.

LQ que Luhmann fundamentalmente ha planteado es mucho más
que un conjunto de tesis sobre la
realidad actual: ha formulado todo
un sistema, toda una filosofía de la
sociedad y, por ende, del mundo.
A nosotros, en este breve trabajo,
nos interesa particularmente atender
a su observación sobre la ética y la
política, y referir, de alguna manera,
esta visión a lo que está sucediendo
en México y se avecina con las elecioncs de este año, todo esto dentro
de una excesivamente prolongada
transición a la democracia, lo que
obviamente preocupa y, a la vez,
desconcierta.

El concepto de sistema «... asume la responsabilidad de la verificación de sus proposiciones en relacinn con la realidad»;
l.

Lo que se busca hacer es «una
teoría de los sistemas sociales»;
2.

3. La teoría general de sistemas «... sirve como denominación común para
las investigado11es más diversas ... »;
4. «... El punto de partida de
cualquier análisis sistemático-teórico
tiene que ser la diferencia entre sistema y ellforno». «El sistema en su
conjunto gana así la función de 'medio interno' para los subsistemas ... »
Y el sistema se descompone igualmente en elementos y relaciones;

5. No hay sustancialidad última y
ontológica de los elementos; los elementos se unifican mediante la autopoiesis;
6. Las diferencias se disipan por
medio de la complejidad;

El sistema de la sociedad
Aunque Luhmann niegue pretender
elaborar un sistema omniabarcador
que funcione para interpretar la realidad toda, al elaborar su teoría, en
•
•
1
cierta forma, lo está postulando.
Algunas de las ideas rectoras de
esta filosofía de Luhmann son:

7. «La relación entre complejidad
y selección [...] se realiza solamente
mediante el tiempo y en el tiempo&gt;&gt;;

«... El método funcional es, en
última instancia, un método comparativo, y su introducción en la realidad sirve para abrir lo existente a
otras posibilidades».2
8.

De la «sophrosine» a la moral de
equidad política
Quizás convendría iniciar este apar-·
tado apuntando que Niklas Luhrnann
abordó repetidamente el tema-problema de la democracia, señalando
la necesidad de formular una teoría
funcional del sistema político que
correspondiera mejor a la «situación
actual del problema» (Naschold),
que a la normatividad clásica.3
El subsistema política -&lt;le acuerdo a Luhrnann- se funde con el de
democracia, entiendiendo por esta
última no sólo «el dominio del pueblo» o «la participación del pueblo
en la decisión», sino «el nuevo equilibrio de todas las instituciones» y el
«mantener abiertas las posibilidades
de discrepancia de aquellos que no
han sido elegidos por la mayoría».
No deja de advertir este autor,
igualmente, que «el sistema social
creado para este fin es el partido político», el que, por otra parte, «está
en las manos de un pequeño grupo o
de una pluralidad de pequeños grupos que están en competencia entre
ellos dentro del partido», lo que no
siempre deviene en el bien general,
además de que en ocasiones resulta
difícil distinguir las diferencias doctrinales o pragmáticas entre estos
partidos y sus candidatos a puestos
de elección popular, con lo que «de

�hecho, no puedo cambiar casi nada».4
¡_Qué recursos quedan, entonces,
para quienes quieren efectuar cambios estructurales en materia política
y democrática? Ya lo ha expresado
Luhmann: fijar «reglas que pennitan
considerar adecuadamente la dimensión temporal, y que sean capaces de
impulsar, por ejemplo, una reinterpretación de la complejidad simultánea de lo existente, refiriéndola a
una sucesión de fases selectivas de
diversa naturaleza». Fortalecer el
5
análisis de la realidad, pues.

1,

Política y ética, en confluencia
Liguemos ahora política y ética.
¿Qué es esta última para Luhmann?
«Cualquier crítica externamente motivada de la ciencia»; «... un instrumento tradicional de reflexión sobre
el juicio moral». No hay una ética
que pueda «... conducir todos los
pensamientos hacia los puntos flacos
6
de la moral en nuestra sociedad».
¡_Significa lo anterior que niegue
Luhmann la existencia y acción de la
ética? De ningún modo. Para Niklas
Lumannn debe haber honestidad Y
moralidad en la política. El problema está en cómo lograrlo. «Podemos
establecer una ética para la política
apropiada al hoy -dirá nuestro autor
en cuestión-, sólo con el diálogo con
48

el pasado, y esto requiere, en primer
lugar, cierto conocimiento de dife7
rencia histórica».
Para Luhmann, una ética que
pueda funcionar en las complejas
condiciones contemporáneas tendrá
que llegar a estándares morales, que
pueden o no ser aplicados; y tendrá
que ser como una forma de dos lados. De acuerdo a este autor, «la
única fonna universal es el código
moral, y de acuerdo con él la gente
en todas partes ha moralizado siempre sobre todo tipo de asuntos. Es en
relación con el criterio que se debate
bajo qué condiciones es correcto o
incorrecto calificar algo como bueno o
8
malo que las condiciones difieren».
Luhmann avanza en su concreción y se plantea lo que deban ser la
democracia y la política, en la línea
de un realismo inobjetable: «... En
las elecciones los votantes deben estar en posición de escoger entre un
partido gobernante y la oposición».
Y aclara que, aunque pudiera parecer que los políticos suetén caer fa.
talmente en una simulación al incumplir lo prometido en campaña y
al actuar pragmáticamente, « tampoco deseamos que los políticos actúen
9
inmoralmente».
Los casos de corrupción que socavan el orden legal del Estado, los
de adquisición ilegal de infonnación

por otros partidos, los de artificiales
auditorías por la oposición al partido
en el poder -advierte Luhmann- no
hacen sino evidenciar que «nadie
que sostenga un punto de vista moral
puede pretender que habla por toda
la sociedad», por lo que «el sistema
político no está para ser controlado
de acuerdo con las bases del criterio
moral; puede controlarse a sí mismo
,.
10
sÓl o po11t1camente».
En este punto específico discrepamos del pensador Luhmann, pero
debemos apuntar lo que él sostiene.
Que desde el siglo XVII la ética no es
ya «la doctrina del bien, la disciplina, la vida virtuosa, sino una teoóa
académica a la que concierne la jus11
ti ficación de los juicios morales».
Esto último, obviamente, choca
con la posición de la filosofía perenne, que sigue mirando en la filosofía
griega, primero, y cristiana, después,
el eje de racionalidad necesario para
humanizar estas relaciones sociales
de la posmodernidad.

México 2000 o la democracia diferida
Posiblemente ningún texto de
Luhmann sea tan aplicable al análisis de nuestra realidad política mexicana actual como el que aparece ea
Sociología del riesgo.

En el capítulo octavo de este libro, Niklas Luhmann habla de «Demandas de la política» y señala que
«el sistema político pertenece a
aquellos sistemas funcionales de la
sociedad moderna cuya empresa colidiana exige y posibilita un alto
.
de dcc1s1ones
..
.
das». 12
nesgo
arnesga

Por tanto, México pudiera refrendar en el 2000 el modelo de 70 años
de Partido Revolucionario Institucional;
&lt;le llevar al Partido de la Revolución
Democrática, de la capital a todo el
país; o de ampliar la tuerza que el Partido
Acción Nacional tiene en algunas entidades, al resto de la nación.

De acuerdo a nuestro autor, «el
momento oportuno es el mejor momento... ». El kairós jugaba entre los
griegos un importante papel; era una
mezcla de intuición y «praxis de decisi,ín racional». Ahora bien, no puede
negarse ~orno asevera Luhmannque «lo que para los respectivos gobernantes es un momento oportuno,
pam la oposición, precisamente por
. ,,
eso, es una desventap». ·

Varios intelectuales coinciden en
que, de ser las elecciones en este
momento, se daría un virtual empate. Todo, así, es riesgo. Las coaliciones, y las fónnulas partidistas tradicionales; la alianza opositora, y el
dejar que las cosas sucedan al azar. 16

Concluye Luhmann que se tiene
que «vivir con riesgos», por lo que
«el sistema político de la sociedad
actual se asemeja más a una masa
nerviosa que a una jerarquía ejecutiva», donde «... en el manejo del riesgo el transcurso del tiempo juega un
papel importante, y políticamente tal
. .
1-1
Vez un papeIdec1s1vo».
Pero «la racionalidad no se puede
ganar mediante una tranquilidad neutral». « ... La racionalidad del manejo
del riesgo, como es propio de la política.
podría consistir en ponderar los riesgos de decisión de uno y otro sendero...», dirá nuevamente Luhmann. 15

¡_Cómo hacer para que esta transición a la democracia no se empantane? ¡_Cómo lograr el ansiado cambio político de fondo? Si seguimos a
Luhmann en su consejo y propuesta,
habríamos de ponderar los riesgos o
aceptar, incluso, que no podrá ser en
el 2000 este «sacar al PRI de Los
Pinos», sino que la transición habrá
de ser más gradual; o que, si se realiza una alianza opositora contra el
partido-gobierno, tal vez se alcance
este objetivo pragmático, pero no sería fücil alcanzar un consenso político ulterior entre partidos, habida
cuenta de la doctrina e ideología de
cada uno, y por la falta de un diseño
institucional democrático.
Por el momento, lo anterior parece importar poco, pero cuando se

trata de decidir serios asuntos nacionales (participación del gobierno en
la economía, despenalización del
aborto, educación religiosa en la escuela pública, privatización del petróleo y la energía eléctrica, por
ejemplo) o el rumbo mismo del país,
esto parece contar. Además, está visto, a juzgar por el desempeño de la
oposición en general, que con la
simple alternancia de colores o insignias partidistas, el cambio de fondo no necesariamente llega.
El asunto parece ser de tiempo,
de historia. En tenninología luhmanniana, la política debe, pues, autorregularse. Esto sería lo lógico y, a
la vez, lo ético; resultaría ser la humanización de la política.

Notas
1 Por un lado, Niklas Luhumann dirá
que es imposible lograr una observación totalista de la unidad del mundo, y quien lo pretenda «se convierte
en diablo»; pero, al mismo tiempo,
hablará de que «la teoría general de
los sistemas sociales pretende abarcar todo el campo de la sociología y
por ello quiere ser una teoria sociológica universal». Cfr.: Niklas Luhmann,
en la ciencia de la sociedad, AntroposUniversidad lberoamericana-Iteso, Col.
Ciencias Sociales 10, México, 1996, p. &lt;x&gt;;
y en Sociedad y sistema: la ambición
de la teoria, Introducción de Ignacio
lzuzquiza, Col. Pensamiento Con-

49

�temporáneo, Paidós, Barcelona,
pp. 47 y 104.
11

2

!
{¡¡ ..
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J¡

'111

~t

El Dr. Alfonso Mendiola, profesor
del Curso de Teoría de la Ciencia en el
Doctorado en Historia de la Universidad Iberoamericana.Unidad Saltillo,
al explicar el método luhmanniano,
señala, entre otros puntos, que lo que
este autor alemán postula es la necesidad de un alto nivel de abstracción
para poder entender la realidad contemporánea, a lo que puede contribuir grandemente este sistema de la
sociedad; que hay que aprender a
pensar a partir de las diferencias; que
nadie ni nada tiene un lugar privilegiado para observar a la sociedad, ni
siquiera la ciencia misma; que vivimos en una sociedad policontextual;
que sólo la comunicación produce
conocimiento; que la sociedad -integrada por subsistemas- es el único
sistema omniabarcante; que la ciencia es «ciega», en términos de la
bondad de las cosas; que no hay
ideas innatas, a priori u ontológicas;
que no hay una realidad única, común a todos; que los códigos binarios requieren de programas; que no
hay ciencia, como sistema, hasta la
modernidad; que observamos y CO·
nocemos a partir de la diferencia, del
paradigma; que el método más efectivo para conocer es el cibernético;
que hay que contextualizar permanentemente... (Apuntes de clase del
alumno JRM).

1

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!bid., pp. 41, 45, 49.50_ 54, 60, 62. 64, 69,
109, 134 et ¡,assim.

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11

1

50

Luhmann, Teoría de los sistemas sociales (artículos), Col. Teoría Social,
UIA-lteso, México, 1998, p. 93.

1990,

4

!bid., pp. 81·83 y 90.92.

5

/bid., p. 93.

Véase la coincidencia de este pensamiento luhmanniano con el del filósofo y teólogo Bernard Lonergan, jesuita canadiense de la Universidad
de Toronto, quien acerca de la noción de autoridad señala que es el
poder legítimo, cuya fuente es la
cooperación; que «las autoridades
inauténticas privilegian a unos grupos más que a otros y que la práctica
de este favoritismo engendra «sospechas, desconfianza, disensiones,
oposición, odio y violencia», aportando Lonergan, a continuación, la
visión en esta factura del bien común, donde se acepta el amor autosacrificado y «la redención desde el
interior de la tradición cristiana»,
punto en el que éste discrepa implícitamente de la propuesta del sociólogo alemán. En Libertad, sociedad e
historia, Departamento de Ciencias
Religiosas, Universidad Iberoamericana, México, 1995, pp. 287 y
293·294.
6

Luhmann, La ciencia de la sociedad,
ed. cit., pp. 211, 421 y 481.

7

Luhmann, Teoría de los sistemas sociales, ed. cit., p. 96.

8

/bid., pp. 101.102.

9

/bid., pp. 103.104.

º !bid., pp. 105-101.

1

El autor alude aquí al papel que los
medios masivos suelen jugar como
guardianes de moralidad, deviniendo
su control, en ocasiones, en la forma
de escándalos y destacando que «los
asuntos morosos perseguidos en
cuartos de hotel» (y aún no sucedía
el asunto de Bill Clinton con una becaria de la Casa Blanca, incidente
que estuvo a punto de costarle al presidente norteamericano el fin de su
propia carrera presidencial) parece
ser cuestión exclusivamente estadounidense.
11

/bid., p. 101.

Dirá Antoni Domenech, profesor de
Filosofía y Metodología de las Ciencias Sociales de la Universidad de
Barcelona, en crítica al absolutismo
del mercado neoliberal, que «necesitamos urgentemente una cultural moral que permita, no ya la buena vida
individual y común de las personas.
sino la mera elección social consciente del futuro de la humanidad.
amenazada como está por la crisis de
recursos, la devastación de la biósfera, la crisis demográfica y el riesgo
de extinción bélica termonuclear. Y
necesitamos una ética racional que
contribuya a ello produciendo teorías
normáivas ademadas» Para Domenedt.
consecuencialismo, bienestarismo Y
la doctrina de la evaluación ética
(neo-benthamismo) postulan princi-

pios éticos que obligan a una acción
solidaria y comprometida. Cfr: De la
ética a la ¡,olítica -De la razón eró·
tica II la razón inerte-, Col. Crític.i/Filosofía 8, Ed. Crítica, Barcelona. 1989, pp. 336·366.
Acerca de este alejamiento de la política en olvido de la phro11esis griega por parte de la sociedad actual, el
lilósofo Dejan Mihailovic, de la
UNAM, manifestó en su conferencia
«La democracia, el orden global y el
fin de la historia», dictada en la Universidad de Monterrey el 11 de fehrero de 1999, que la política, al dejar de tener vinculación con la ética
y desentenderse de la prudencia, «es
tan sólo una técnica».
12 Luhmannn, Sociología ele/, riesgo,
Universidad lberoamericana-Triana
Editores, México, 1998. p. 193.
13 /bitl.. pp. 198-200.
14 lbi&lt;I., pp. 206, 211 y 213.
15 /bid.. p. 223.

16 Para efecto de pulsar mejor lo anterior, citemos a algunos de estos estudiosos del acontecer nacional: «Partidas por la· mitad, todas nuestras
formaciones políticas requieren po•
nerse al día, aggiomarse. De este
proceso dependerá su futuro y el de
la vida política en México» (Carlos
Fuentes. «Partidos por la mitad», en
El Norte, Vll-20-97).

«...Será terriblemente difícil arrebatarle (al PRt como tal la Presidencia
de la República) si se presentan tres
(o cuatro) candidatos en una elección
de una sola vuelta...» (Jorge O. Castañeda, «Norte y fondo político», en
El Norte, IX-23-97).
«Hoy, al inicio de 1998, la transición
se encuentra empantanada, en espera
de la siguiente coyuntura que permita a la sociedad mexicana salir del
empantanamiento político o, si se
prefiere, del empate en que hoy se
encuentran las fuerzas en pugna»
(Lorenzo Meyer, «¿Reforma del Estado o cambio de régimen?», en El
Norte, J.4-98).
«En estas condiciones, la transición
que habremos de vivir hacia el año
2000 será un proceso político cada día
más caótico y fragmentario, cada vez
más inseguro y contencioso y por
tanto crecerán las posibilidades de
que el PRI se robustezca y se mantenga en control de la Presidencia y del
Gobierno» (Adolfo Aguilar Zinzer,
«La hora de los esquiroles», en El
Norte, J.8.99).
«La conjunción de estos dos factores
-la fragmentación dentro de la Oposición y el potencial de división dentro del PRl- va a determinar lo que
ocurra en el 2000. Quizás lo más importante es que ni el PRt ni los partidos
de Oposición van a definir por sí
mismos el devenir del país: será la
conjunción de ambos procesos la que
lo defina» (Luis Rubio, «La Oposi-

ción y el PRI hacia el 2000», en El
Norte, 1•24-99).

Apostilla
El texto que aparee en este número
de Deslinde fue entregado antes de
las elecciones de julio del 2000.
Con todo, su pubiicación pennite
confinnar la seriedad de la revista y, a
la vez, la validez de ciertas tesis -en
este caso, luhmannianas- que soportan
lo coyuntural y van más lejos, en función de su solidez filosófica y social.
¿Qué fue lo que se dio en México,
luego de ese histórico domingo 2 de
julio? La autorregulación del sistema; el que se haya corrido un riesgo
con suerte; el desbordamiento de la
participación juvenil; la ruptura de
las inercias; y el contundente triunfo
de una alianza -PAN y PVEM- que,
sin requerir del voto de la izquierda,
sacó al PRI de Los Pinos.
Bien sabemos que la transición
apenas comienza. Que la democracia
es un proceso que se refrenda día
con día. Que la democracia real es
mucho más que las elecciones: es
que todos tengan iguales oportunidades y que los pobres verdaderamente
accedan a mejores niveles de empleo, educación, salud, vivienda,
transporte... Falta, pues, ver para
creer.
51

�BAJO EL VOLCÁN

Louis Jolicreur Traducción de Silvia Pratt

•"41

Ji
111

~1111

~

'1

Indudablemente, se ha dado un
paso fundamental que responde al
hecho de, por primera vez en más de
70 años, haber convertido al PRI en
un auténtico partido democrático,
luego de que fue, más que todo, una
secretaría de Estado.

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El resto lo vamos a escribir entre
todos los mexicanos. Y ello va a implicar, entiéndanlo bien los festinantes, la alternativa en el poder. Cuando todo esto se haya dado, entonces
diremos que hemos alcanzado la democracia plena. No antes.

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Le parecen familiares el viejo hotel,

el parque, la calle llena de vida frente a él. También el aroma, los efluvios de guayaba y limón que se impregnan en su garganta. Asimismo,
el calor y el cielo oscuro sin nubes.
Sí, lodo eso lo hace evocar algo.
Es verdad que ya había venido a
Cuernavaca hace algunos años, durante su primer viaje a México. Pero
de Indas formas casi no se acuerda y
no sahc en realidad qué lo habría llevado a visitar esa parte alejada de la
ciudad. Por cierto, conoce la novela
y la película: Under the Volcano , cuya historia se lleva a cabo justo en
Cuernavaca, parcialmente en el hotel
Casino de la Selva frente al que se
encuenlra en ese preciso instante.
Con toda seguridad los recuerdos
lambién surgen de aquella historia
lriste y lírica. Pero lo esencial no
emana de ahí; la impresión de haber
es1ado antes en ese sitio, la sensacicín de que una parte de lo que observa le pertenece, al parecer, proviene de otro lugar.
Hace más de una horá que camina de un lado-a otro frente al hotel,
cuando de repente comprende. Lo
que lo habita no son en sí los recuerdos lejanos ni las. imágenes surrealislas de la película de John Huston;
se lrata de algo de otro tipo: siente
que está en el pellejo de una chiquilla de quince años, la hennana de su

52

viejo amigo Lou, sí, eso es, quien el
otro día le contaba con lujo de detalles
acerca del año que pasó en México.
Sin duda alguna, ésa es la causa
de la sensación que va apoderándose
cada vez más de él. Georges llegó a
Cuernavaca hace dos horas, y si se
siente como en su casa es porque ya
sabe que todo se debe a los recuerdos de la chiquilla, que son esos recuerdos los que está evocando, que
es la memoria de ella la que actúa en
él, que está fusionándose con su propia memoria.
Está frente al Casino de la Selva.
Ya no trata incluso de escudriñar sus
propios recuerdos; de todas maneras
jamás se acordaría, y la ve, a ella, en
la ciudad donde la chiquilla vino a
estudiar, donde, sí, le hubiera gustado quedarse y donde sobre todo conoció a su primer amor.
Se llamaba Juan, era músico,
guapo y alto. Decía que lo amaba,
pero no solía profundizar en el tema.
Por otro lado, ella sabía que debía irse, que era mejor no comprometerse.
Georges no le había preguntado si ya
había pensado qué sentiría por Juan
algunos años más tarde, pero es evidente que ella le habría dicho que lo
habría olvidado.
Sin embargo, Georges no cree en
ese tipo de fanfarronadas. Por eso

prefiere dejar que la tristeza haga
presa de él, la que seguramente sentiría la chiquilla, piensa, si se encontrara frente al hotel recordando los
increíbles días de sus quince años.
Y esa tristeza, él la vive de verdad. Él es quien siente, poco a poco,
la nostalgia por algo que ella ha vivido, pero que él está apropiándose
progresivamente en una extraña aunque muy real transferencia de memoria.
«Vamos al Zócalo, este hotel me
aburre», dice ella. «Me recuerda la
película tan singular que un amigo
de mi hermano hizo que viera un
día, con el viejo cónsul que siempre
estaba medio borracho. Ven, Juan,
vamos al Zócalo.»
Se suben a un taxi, Juan la abraza, ella está feliz; no piensa en la inminente despedida dentro de seis
meses ni en el dolor que indudablemente sentirá después y, por supuesto, tampoco piensa en la tristeza que
sentirá algún día cuando regrese al
lugar de su primer amor.
Juan y Arielle llegan al Zócalo a
la hora en que las terrazas están repletas. Se sientan en una de ellas, piden helados, saludan a los amigos,
ven desfilar a los múltiples vendedores de cerámica, de bisutería, de hamacas. No hablan. Se miran. De re53

�A

~

LEDO IVO: «LA POESIA SE HA
CONVERTIDO EN UNA AVENTURA
SECRETA»

Claudio Aguiar
pente se abrazan en un impulso de
Juan, que lamenta no poder encontrar la palabra adecuada. Pero eso es
algo que, a diferencia de éJ, a ella no
le preocupa -en efecto, ella encuentra todas las palabras del mundo
cuando se le antoja y de ningún modo se preocupa por un silencio brusco.
Pero Juan no sólo lamenta no saber qué decir: desde ese instante
piensa en el día en que su amor se
irá, en la llamarada rubia que irrumpió en su vida y pronto partirá. Se
imagina que él irá a refugiarse al desierto, como acostumbra hacerlo en
los momentos de tristeza; que dormirá bajo las estrellas solo con su
guitarra; que se dedicará a la música
y tratará de huir del recuerdo de
Arielle, de borrar la imagen de la
chiquilla cuando esté sin ella, de olvidar su propio cuerpo abandonado,
su sueño fugaz.
Y ella, ¿piensa en eso?
Empiezan a hablar. En calma al
principio, luego cada vez más apasionadamente. Sobre todo ella. Juan
sonríe otra vez, se siente mejor. En
cuanto a Arielle, se deja llevar por el
tema: la película del amigo de su
hermano, que no era muy divertida,
es cierto, pero ahora quiere hablar de
eso porque se diría que dicha película la persigue o acaso es ella misma;
hace poco el Casino de la Selva,
54

ahora ese café, el Universal, las
sombrillas eran de otro color, es verdad, _la escena donde la mujer del
cónsul por fin regresa, él la espera
desde hace mucho tiempo y no puede creerlo, en realidad ni siquiera la
ve, está borracho y triste, continúa
hablando, la mujer está frente a él y
el extraño cónsul que no deja de contar su historia, una historia de gallinas,
una broma estúpida, qué horror.
Georges pronto abandonará el
Casino de la Selva y tomará un taxi
para ir al Zócalo. Se sentará en una
mesa del café Universal, pedirá una
cerveza, dará rienda suelta a su imaginación. Verá al cónsul caminando
en medio de la plaza, borracho, tambaleante; al mirarlo pensará en la
mujer que amó, aunque ya desde hace tiempo sea demasiado tarde. Después reconocerá tras él las voces de
Arielle y de Juan, medio encubiertas
por los cláxones y los gritos de los
vendedores ambulantes. Se complacerá en escuchar las risas, las palabras de amor, los silencios.-Imaginará sus arrebatos, sus abrazos, luego
los adioses sobrios y reprimidos. Se
abatirá pensando en la tristeza que
los envolverá; querrá compartirla
con ellos, ayudarlos a vivirla; la irá
moldeando poco a poco para ellos.
Después se volverá y los saludará.

«La presente traducción fue realizada
gracias al apoyo del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes y la Direccióa
General de Publicaciones del Consejo
Nacional para la Cultura y las Artes». FJ
cuento forma parte del libro Saisir ['al,.
sence (Ausenciario) que será editado pm
la Dirección General de Publicaciones de
CONACULTA».

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-¿Cámo se manifestaron la poesía y
la prosa en los orígenes de su despertar a la literatura?
-Desde los primeros tiempos de
mi infancia en Maceió, quería ser escritor, aunque provenía de una familia en la que no había tradición literaria. Mi padre era pernambucano y
después de la famosa hecatombe de
Garanhuas, en la cual mataron a mi
tío Sfüiro lvo, también al padre de
Luis Jardim y muchos otros, él vivió
en Recife, hasta que por fin se estahlccicí en Maceió, donde se casó con
un alagoana, donde nací, medio pernambucano y medio alagoano. Más
tarde me fue a Recife, ahí estudié
dos años en el Colegio Carneiro
Leo, donde conocí a Willy Lewin y
a un grupo de poetas. Como desde la
infancia yo quería ser escritor, las
primeras manifestaciones literarias
ocurrieron en el campo de la prosa,
ya que mi sueño era ser cuentista. En
la época de los 30 hubo un verdadero esplendor en el cuento brasileño
con Ribeiro Couto, Telmq Vergara,
Monteiro Lobato, Luis Jardim, etc.
Todo mundo en Brasil quería ser
cuentista. Breno Acioly, un amigo
mío, un día, me prohibió escribir
cuentos. Entonces, pasé a escribir
poemas. Con el tiempo alcancé un
lenguaje de poetas que son prosistas.
Además, eso fue muy frecuente en
las grandes literaturas, como se dio
con la tradición francesa con Víctor

Versión de Margarito Cuéllar

Hugo, Gautier, Valéry, Apollinaire y
otros poetas importantes que también fueron prosistas. T. S. Eliot fue
up caso especial de prosista y de
gran poeta. No hay ninguna contradicción. Usted puede ser prosista y
poeta. Ese fue mi caso.

-¿ Cuáles fueron las primeras se!Íales o influencias vertidas sobre su obra?
-Reconozco que mi obra está definitivamente marcada por las condiciones de alagoano de· Maceió, una
ciudad peninsular, donde las aguas
se confunden con la tierra, fijando
un emblema marítimo, oceánico, insular, perceptible. Eso ocurrió porque una obra es una experiencia personal transformada en lenguaje, no
obstante que el término personal se
restringe a no abrazar una visión
biográfica de la experiencia de la
imaginación. En el fondo, el único
compromiso es que usted, como escritor, debe ser fiel a esa verdad de
su imaginación. Y también a las experiencias de sus lecturas. Y o, gracias a Dios, tuve una formación humanística muy buena. Mi padre sólo
creía en un tipo de revolución: la de
la educación. Por eso procuró dar a
sus hijos -que eran 13- una educación completa. Yo mismo estudié en
buenos colegios, aprendí latín, inglés, francés, en una época muy juvenil, lo que me permitió tener una
base cultural amplia.

- ¿Qué vínculo hay entre su apellido lvo con el famoso Pedro lvo,
mártir y héroe pemambucano de la
Revolución Praiera de 1848?
-Muchas personas también han
hecho alusión a esa circunstancia.
Tuve un profesor llamado Jorge Cahú, que invocaba para mí ese vínculo genealógico. Mi familia siempre
se refirió al nombre de Pedro lvo,
sobre todo porque mi padre era pernambucano, natural de la misma región donde nació el famoso revolucionario. Así, todo indica que debo
ser descendiente de Pedro Ivo. Lo
curioso es que él fue celebrado por
dos poetas románticos: Álvares de
Azevedo y Castro Alves. Por otro lado, la familia Ivo está muy diseminada por el nordeste de Brasil. En
Portugal ésta también es muy grande, inclusive hay varios escritores
con el apellido Ivo que se dicen mis
parientes. El catálogo telefónico de
Lisboa tiene más de una hoja sólo
con los Ivo. Quiero decir, tiene más
Ivo Portugal que Brasil. Tal vez esto
explique una cierta tendencia de
aparecer en mi obra el uso de arcaísmos portugueses.

- ¿Cuál es la importancia de su
paso como estudiante por Recife?
-Fue todavía un tiempo de mi juventud. En Recife conviví con Willy
Lewin, uno de los encuentros más

�provechosos, porque él me abrió ~as
puertas de su bibliotec~, lo q~e significó un extraordinano honzonte.
y 0 tenías 16 años en esa época, Y
leía a Claudel, Valéry, Rimbaud,
Lawrence y otros. Hasta a Katka ~
Lewis conocía, antes que esos escritores fueran conocidos en Río de Janeiro.. De modo que tuve una formación cultural muy importante, lo que
me lleva a pensar que la formación
poética es un efecto de la cultura que
sólo da la sensibilidad. Sólo la cultura
literaria permite la expresión exacta
que al escritor le gustaría decir. De
ahí que no tengo en buena cuen~a a
las personas que privilegian el m~tinto O hasta la ignorancia. Yo he dicho que es una tradición de la literatura occidental reconocer a los poetas como personas cultas.
-Cierra fecha · verifiqué que su
nombre, ya por la vuelta de 1946,
constaba en el expediente de la revista O Cruzeiro, al lado de los más
expresivos escritores y periodistas
de entonces. ¿Cómo dio ese giro en
dirección a Río de Janeiro?
-Como ya dije, mi padre le dio a
cada hijo una buena educación e intentaba destinar para ellos una cierta
profesión. Como yo quería_s~~ esc~itor y él era reacio a esa dec1S1on mia,
terminé yéndome a Río de Janeiro ª
hacer el examen para ingresar a la
Facultad Nacional de Derecho. Aquí
S6

hice todo el curso, pero la verdad es
que nunca ejercí la carrera de abog~:
do. Abracé el periodismo y trabaJe
en todos los periódicos y revistas de
Río, mientras que al mismo tiempo
desarrollaba Ja actividad de escritor.

-¿ Por aquella época, mediados
de 1940, su convivencia literaria ya
anunciaba la consolidación de amistades con los poetas que formarían
más tarde la llamada Generación
del 45?
-Cuando yo llegué a Río en 1943,
muchos escritores ya me conocían
debido a )a convivencia en Recife
con Willy Lewin y sus amigos. Por
eso fui muy bien recibido por poetas
como Manuel Bandeira, Jorge Lima,
Murilo Mendes, Graciliano Ramos
(con quien conviví algunos años
hasta íntimamente, pues comía con
él casi todas las semanas), José Luis
do Rego, Schmidt y otros. De mod~
que tuve la suerte que muchos escritores jóvenes de hoy no tienen, v~r
abiertas las puertas de grandes escntores. Eso facilitó mucho mi trayectoria. Basta decir que al apare&lt;;er mi
primer libro As imaginafoés, Alvaro
Lins escribió un artículo consagrador, lo que abrió otras puertas importantes para mi, inclusive la de
Antonio Candido. En aquella época
había un sistema crítico literario formado por nombres como los de Sergio Buarque de Holanda, el propio

Cundido, Álvaro Lins, Sergio M~
lliet, Wilson Martins, etc. La not~
riedad del poeta dependía del juicio
crítico. Hoy no hay crítica, lo que
constituye una anomalía de la literatura brasileña. Un poeta joven, por
lo tanto, está en una situación difícil,
porque si de un lado no hay crítica,
por el otro surge el esquema de la televisión, en la cual sólo aparece
quien es famoso. Como nunca aparece, entonces, nunca se vuelve fam~
so. Hay una paradoja creada por el
ritmo de una sociedad electrónica
En aquella época la crítica abría
puertas, había una efervescenci~ entre escritores y lectores, un gran tntorés por la literatura. En el año de
1945 fue el fin de la guerra, la caída
de la dictadura de Vargas, la muerte
de Mario de Andrade, había una aspiración por reconstruir la vida en el
mundo entero. Esto permitió que
fuese surgiendo una nueva generación literaria. Ahora, es importante
señalar que la Generación del 45
apenas representa una referencia de
naturaleza cronológica. Nunca fue
un movimiento, como por ejemplo el
romanticismo, el parnasianismo, el
simbolismo, el modernismo. Siempre hay una confusión enorme el
torno a esto. No hubo ningún programa estético que se adaptase a la
etiqueta de Generación del 45.
poetas se semejaban todos en 1~
ferente a una poesía volcada hacia .
construcción, la forma, la compost

ción. Eso se dio con casi todos los
poetas. No ohstante los caminos seguidos rueron diferentes. Sergio
Buarque de Holanda, cierta vez, hahlando sohre la Generación del 45,
dijo que era una generación en que
ahundahan poetas de nombres largos
pero de versos cortos, Joo Cabra! de
Melo Neto, Péricles Eugenio da Silva Ramos, José Paulo Moreira de
Fonseca, Alonso Félix de Souza,
Femando Fcrreira de Loanda, Paulo
Mendez Campos, etc., y, singularmenle. hahía un poeta de nombre
corto llamado Ledo lvo que escribía
versos largos. Esa, por tanto, era una
curiosa di fcrcncia que yo presentaba
en relación a mis compañeros. Y es
verdad. Yo privilegié mucho el ritmo del verso largo, sobre todo en
mis primeros libros. Los caminos de
esa generación fueron diferentes,
aun y que gran parte de ella haya zoLohrado. como sucede con todas las
generaciones. La importancia de una
generacicín no está en la unidad sino
en la diversidad. Quiero decir, cada
aventura poética debe s~r algo singular. Eso es lo que enriquece la literatura. El fenómeno generacional
tiene nHís la función de desunir poeta.~ que de unirlos.
-Una de las rnalidades de los
m&lt;Ís represe11tatil'os de la
Ge11eració11 del -15. ¿cómo ,•ería 11sted la te11tati1•a de relacionar el par11asiw1i.1·1110 como la corriente más
110111bre.1·

significativa de ese grupo de poetas?
-Varios escritores, algunos verdaderos débiles mentales, hacen una
especie de vínculo entre la Generación del 45 y el parnasianismo. Eso
es una imbecilidad. Inclusive nosotros los poetas no teníamos el menor
interés por el parnasianismo. Yo hice una vez un juego, diciendo que el
mayor poeta de mi generación sería
aquel que hiciese una romería en el
sepulcro de Olavo Bilec y tirase piedras en la vidriera de Drummond.
Esto no era verdad, era una metáfora, pero algunos cretinos pensaron
que yo me estaba expresando en un
plano real. Lo que quería decir era
que había la necesidad de reacción
por parte de los nuevos, porque yo
creo mucho en las generaciones parricidas. Lo· que caracteriza a una generación es exactamente la capacidad que tiene de recuperar el pasado
reciente y volverse al pasado antiguo. Tal vez mi generación se haya
interesado más por el simbolismo
que por el modernismo. Mi visión de
antes del modernismo de 1922 era
una visión muy crítica. Tanto que
durante el romanticismo hay una
franja de admiración por poetas como Álvarez de Azevedo, Castro Alves y otros, inclusive el simbolista
Cruz y Souza. Yo no me considero
un poeta modernista. Basta decir que
soy el primer poeta brasileño en pu-

blicar un libro únicamente de sonetos, a propósito del movimiento modernista, intitulado O acontecimento
do soneto, editado por Joo Cabra! de
Melo Neto, en Barcelona. Esto, de
cierto modo, explica mi posición hacia el modernismo. Era un tipo de
soneto lúdico que no tenía nada en
común con el soneto parnasiano,
simbolista o modernista. De ahí que
hubo críticos que saludaron ese nuevo libro como una posible nueva forma de componer un soneto. Ahora,
por otro lado, yo me considero un
poeta moderno, contemporáneo, porque jamás me imaginaría un poeta
de otra época, de otro país.
-¿Es lo que significa ser modemo?

-El problema del modernismo es
hoy un tema complicado, porque vivimos una época en que expiran todos los ismos. Anteriormente cuando surgía un poeta su obra venía adherida a un movimiento (el que
siempre podía traducir en algún ismo). Hoy la aventura del poeta joven se inscribe en el ámbito de lo individual. En mi opinión el joven
poeta de hoy es heredero de todo.
No es más un creador de algo. De
modo que toda la poesía del mundo
hasta las décadas de los 50-60, sobre
todo la que se hace en occidente, es
una relectura, una recreación del patrimonio poético que comenzó en la
Edad Media y llegó hasta el futuris57

�mo, o al supra-realismo, o al creacionismo, además de otras formas o
tendencias, como por ejemplo el parnasianismo o el simbolismo. Así,
hoy ya no prepondera ningún ismo.
El poeta, de cierta forma está desamparado, vive una época de poesía
personal. El poeta vuelve a ser una
figura al mismo tiempo solitaria y
hasta desolada en la sociedad. Hoy
no tenemos el amparo de las doctrinas estéticas, principalmente de las
radicales, que se convirtieron en cosas arqueológicas. Por eso, tenemos
que buscar nuestra propia voz dentro
de un repertorio muy vasto.

-

-E11 Recife, todavía hoy, se canta11 versos que se convirtieron en
obligatorios. antológicos, sobre la
imagen de la capital pemambucana
típicamente poética, tierra por exce/e11cia de poetas. Castro A/ves, Tobías
Barrero, Augusto dos Anjos, Manuel
Bandeira, loo Cabra/, Carlos Pena
Filho, etc. la exaltaron. Todavía,
ella recibe co11 pena un poema que
tal vez esté tocado por lo femenino,
ya que los recifenses se refiere11 a su
ciudad e11 masculino -El Recife-.
¿Cómo surgen, en aquellos días de
convivencia pemambucana, los versos que dicen: «Amar a las mujeres,
rnrias; la ciudad, una, Recife»?
-Eso me deja apenado, pero voy
a contar la historia. Yo escribí ese
poema (que figura en una antología
58

poética de Recibe organizada por
Edilberto Coutinho, después no
consta en mi obra). Inicialmente circuló en copias, de mano en mano.
En 1947, si no me equivoco, Mauro
Mota trajo ese poema a Río de Janeiro y me pidió autorización para
publicarlo. Además de permitir la
publicación dediqué el poema al
propio Mauro. A pesar de eso, el
poema continuó fuera de mi obra por
una razón muy simple: por ser un
poeta de Alagoas, de Maceió, no por
decir que Recife es una ciudad que
debe ser amada por encima de las
otras.
-Le va a llamar traidor...

-Yo sospecho que los alagoanos
estarán indignados. Por eso, hasta
ahora, decidí no incluirlo en mi obra
poética. El poema vive así como si
fuera una bailarina suelta en el aire.
Es como aquel soneto de Raul de
Leoni que dice así: «Nacemos uno
para el otro de esa arcilla/ de que son
hechas las criaturas raras/ sin leyendas paganas, carnes claras...» El pobre nunca lo publicó porque su mujer no lo dejaba, alegando que el soneto no fue escrito para ella. De modo que el caso mío como el de Recife, un poema que escribí a los 20
años de edad, que circuló y todavía
circula, me está llevando a la misma
pena. Una vez que fui a almorzar al
Restaurante Leite, en Recife, con un

amigo mío. Esmaragdo Marroquim,
creo que en la década de 1950, vi,
con sorpresa, que mis versos sobre
Recife figuraban en la carta del f•
moso restaurante.

-Me gustaría saber su opm1ot1
sobre la nueva generación de poetas
brasileños, lo que equivale a preguntar por el propio destino de la
poesía brasileña de cara a los nuevos talentos que surgieron y se afir•
maron en las últimas décadas.
-Es importante que surjan nuevos poetas. La poesía es un legado y
las personas más interesadas en que
aparezcan nuevos poetas no son lm
nuevos poetas, más bien los poetas
maduros. Yo veo con alegría d
nombre de un poeta joven que se
consolida cada vez más -Ivan· Junqueira- después de gran mad~
ción. Es también importante que SID'•
jan nuevos poetas, el mayor número
posible, en los demás estados, ya
que Brasil es un país de dimensiones
continentales. Ahora, como ya dije
que no hay más ismos, se torna imperioso que los poetas más jóvenes
tengan voz personal, singular, mar·
cando sus diferencias. Hay, mientraS
tanto, un gran problema que veo para los jóvenes poetas: el pésimo sistema de nuestra educación. Eso afecta de manera negativa la formaci~
de la literatura brasileña. En mis
tiempos de juventud, estudiaba latía.

francés, inglés, italiano, alemán, casi
lodos eslos idiomas se fueron haciendo parle de la currícula escolar;
auxiliahan de manera decisiva la visi6n de conjunlo de la cultura occidenlal, porque a través de ello teníamos acceso a grandes escritores de
olras lileraturas. Hoy, infelizmente,
nueslro sislema de educación es incapaz de legarnos esa posibilidad de
aprendizaje cultural. Usted vea un
poela corno Castro Alves que, tod_avía joven, conocía casi toda la poesía occidenlal: Hugo, Lamartine,
Mussel, ele. Esa deficiencia en la
edU1:aci6n hrasi leña está afectando
al joven poela. Cuando llega a cierto
umhral de la poesía, no dispone de
conocimientos sólidos de las obras
fundamentales. A veces, algunos, no
lienen conocimiento de retórica, no
sahen lo que es la rima o la métrica.
Desconocen hasta las figuras del
lenguaje esenciales en la poesía. Esa
carencia perjudica el desenvolvimiento del poeta. Por otra parte, como no es1oy aquí para dar lecciones,
pienso que cada poeta debe vivir su
avemura.

-¿Cuál es· el co11sejo que usted
daría a 1111 poeta joven?
-Si yo luviese que dar algún consejo, diría que cada vez más el joven
poe1a o escritor debe procurar perfeccionar sus conocimientos a fin de
que se convierla en un hombre culto.

No hay un don natural que pueda
responder por todo. La cultura todavía es el mejor medio para que un
don natural se consolide. El poeta es
una criatura nacida y hecha, como
dicen los ingleses, born and mode.
Usted se hace o se convierte en un
poeta a lravés de la cultura, del estudio, del aprendizaje, de la experimentación, de la fidelidad a la obra.
Parece que fue T. S. Eliot el que dijo
que el poeta después de los 40 años
debe dar importancia al trabajo creativo, porque hay tres tipos de creadores: los que callan porque no hay
más nada que decir; los que se repiten; y, por fin, los que recomienzan
buscando un nuevo camino. En el
caso del joven poeta noto que todavía hay una dificultad adicional. El
Brasil, hoy, vive la gran anomalía de
su historia literaria -a falta de un sistema crítico. Entonces, vamos a decir que hoy tuviese 20 años y publicase un libro de poesía. Yo pregunló: ¿,quién me reconocería? No existe nadie que sea un crítico calificado
para reconocer en la imprenta la aparición de un poeta joven. Además él
vive en un mundo diferente, en el
cual pondera la civilización electrónica. El reconocimienlo, la notoriedad, la celebridad, dependen de criterios que están vueltos a los intereses de los medios de comunicación.
Hoy, en el Brasil, desaparecieron los
suplementos literarios.

Los pocos espacios están destinados apenas a libros extranjeros
considerados best-sellers. La poesía
se tomó una aventura secreta. La
propia literatura brasileña puede ser
considerada de la misma forma. El
escritor sólo figura o adquiere notoriedad electrónica por motivos extraliterarios, cuando, por ejemplo, se
torna escándalo. Fue el caso del poeta Mario Quintana que, al ser derrotado varias veces para la Academia,
la televisión entonces lo escogió como una especie de mártir literario,
de náufrago. Así, es preciso que, a
los ojos de la civilización electrónica, usted se transforme en un náufrago, un vencido, un derrotado para
adquirir notoriedad. Vea también el
caso de Drummond. En vez de exaltar a su poesía, exploran sus aventuras extraconyugales y entonces él es
mostrado a la posteridad como un
adúltero. La civilización electrónica
sólo habla de un poeta cuando és1e
pierde una pierna, queda ciego o
muere provocando una lastimera
conmiseración pública. Si usted no
llega a ese estado de conmiseración
los medios electrónicos de nuestra
civilización no muestran su valor
poético.
Tmduccitín de Margarito Cuéllar.

Entrevista publicada en O Pao, No.
zo de

2R,

mar-

19%.

59

�ANIMALES VIVOS

Ledo Ivo

Versiones de Maricela Terán

LOS MURCIÉLAGOS

EL BURRO

Los murciélagos se esconden tras las comisas
del almacén. ¿Pero dónde se esconden los hombres,
que vuelan la vida entera en la oscuridad,
chocando contra las paredes blancas del amor?

En lo alto de la quebrada
pao,;ta un burro. Sus grandes dientes amarillos
trituran la hierba seca que quedó
de tanta primavera.
La tierra es oscura. En el cielo enteramente azul
el sol lanza los fulgores que maduran
tomates, alcachofas y berenjenas.
El burro contempla el día trémulo
de tanta claridad
y emite un rebuzno, su tributo
a la belleza del universo.

La casa de nuestro padre estaba llena de murciélagos
colgados, como luminarias, de las viejas vigas
que apuntalaban el tejado amenazado por las lluvias.
«Estos hijos nos chupan la sangre», suspiraba mi padre.
¿Qué hombre tirará la primera piedra a ese mamífero
que, como él, se nutre de la sangre de los otros animales
(¡hermano mío! ¡hermano mío!) y, comunitario, exige
el sudor de su semejante aun en la oscuridad?
En el halo de un seno joven como la noche
se esconde el hombre; en el algodón de su almohada,
en la luz del farol
el hombre guarda las doradas monedas de su amor.
Pero el murciélago, durmiendo como un péndulo,
sólo guarda el día ofendido. _
Al morir, nuestro padre nos dejó (a mis ocho hermanos
y a mí)

su casa donde de noche llovía por las tejas rotas.
Pagamos la hipoteca y conservamos los murciélagos.
Y entre nuestras paredes se debaten: ciegos como
nosotros.

60

BUEY EN ESPAÑA
En este campo, en España,
se ve apenas la osamenta de un buey.
Ni fuente ni mar cerca.
Todo es piedra, en el desierto puro.
Y lejos, en el horizonte, los verdes olivares
guardan su verano para un buey vivo
que pasta y rumia toda la soledad
de ser un buey- en España, en sus campos duros.
De ú,s islm i11arnbadm. Universidad Autónoma Merropolirana. México.

1'!'17.

61

�LA IMPORTANCIA DE LA HISTORIA Y LA
NOVELA PARA LOGRAR EL
ENTENDIMIENTO ENTRE LOS PUEBLOS

RESCOLDO
Josephina Niggli
Aunque es indiscutible el poder
que tiene el tiempo para convertir
en ceniza cualquier página,
es el hombre quien fuera llamado
a descubrir una y otra vez
el rescoldo:
guiño luminoso que nos dirige
nuestro semejante desde el ayer.

1
11~

Con «The Importance of History and the Novd
for Better Relationships Between Countries»,
Josephina Niggli participó en el Primtl
Congreso de Historiadores de México
y los Estados Unid~

.......

celebrado en la ciudad de Monterrey,

De acuerdo con Ben Ames Williams, no existe nada como una novela no histórica. Ésta parece una
afirmación un tanto temeraria. El
otro día revisé algunas ediciones del
pcri6dico Saturday Evening Post de
1928: algunas ilustraciones mostraban a hombres vestidos con abrigos
de mapache y mujeres con faldas
hasta la rodilla. Los artículos trataban sobre el desdén de varios escritores hacia los norteamericanos expatriados, quienes continuamente
hablaban sobre la falta de cultura en
los Estados Unidos -un tema considerado ingenuo en 1948- y también
sobre la recurrente frase críptica
«uno es su propio decorador de interiores», la cual, Iras mucho inquirir,
concluí que significaba «como anillo
al dedo».

México, del 4 al 9 de septiembre de 1949.
De la edición facsimilar de la Memoril
de esa reunión, publicada por la Universi
Autónoma de Nuevo Le61
y otros organismos culturales para conmemo

cincuenta años de reuniones bilateral
hemos tomado el trabajo de Ni
(escrito e impreso originalmente en inglés

62

Conforme fui hojeando las páginas de 192l!, me di cuenta: lo que alguna vez fue el presente era de pronto el pasado, era historia, al igual
que este presente, este ahora, será algún día la historia de otro tiempo y
de otro lugar.
No era de ninguna manera una
deducción extremadamente compleja. Novelistas mucho más eminentes
que yo como el señor Williams,
Kenneth Roberts y Esther Forbes,
han llegado a la misma conclusión.
Pero es aterrador darse cuenta de
eso, a pesar de las críticas que en-

vuelven y etiquetan el trabajo propio: lectura de hamaca o sociológica
o realista, uno nunca puede escribir
nada excepto novela histórica, reproduciendo los pormenores, las supersticiones y los eventos de actualidad
en el tiempo en que vive. Y mientras
más realista sea la novela, más histórico se convierte el trabajo conforme
transcurren los años.
A causa de la terminología empleada por los críticos, tendemos a
pensar demasiado sobre la novela
histórica como similar a lo que el
viento se llevó, de Margaret Mitchell
o El Zarco, de Altamirano. Aún así,
tres grandes novelas revolucionarias
de nuestro tiempo -y por revolucionarias quiero decir renovadoras en el
sentido literario: Ulises, de James
Joyce, Una tragedia americana, de
Theodorc Dreiser y los de abajo,
del Dr. Mariano Azuela- son en sí
mismos documentos históricos, interpretativos de un cierto modo de
vida. Y los primeros, cada uno a su
manera, de una corriente literaria.
Dos de estos libros, Ulises como
representante de la corriente de
consciencia, y Una tragedia americana como representante de la escuela realista. han sido leídos, o al
menos son conocidos por todos.
Creo que el doctor Castro Leal incluso ha escrito una monografía en
español sobre Ulises. Y la razón de

que estos libros sean leídos es porque al menos el noventa por ciento
de los intelectuales latinoamericanos
han viajado extensamente tanto en
los Estados Unidos como en Inglaterra y, hasta cierto punto, entendido
las raíces de la cultura anglosajona.
Ahora bien, los de abajo se escribió en 1916, un trabajo semiautobiográfico, y es la primera de las
grandes novelas que aparecerían gracias a la gran Revolución Mexicana.
En 1935 se tradujo al inglés con el título The Under-dogs, y su venta fue
casi nula en los Estados Unidos.
Tras ésta vinieron otras tres novelas
sobresalientes: El indio, El resplandor y Nayar, traducidas bajo los títulos de The lndian, Sunburst y Nayar,
las cuales también fueron un fracaso
comercial, y perrnítaseme decir que
Anita Brenner, quien tradujo las dos
primeras, y Flores, quien tradujo la
segunda hicieron un magnífico trabajo de traducción. Ellos no tuvieron
la culpa de las bajas ventas, pues las
novelas eran buenas. Incluso en
cualquier lenguaje figurarían entre
las mejores obras escritas en estos
días, especialmente la hermosa Nayar.
Pero ¿por qué el lector norteamericano no reaccionó frente a estas
obras del mismo modo en que Latinoamérica lo ha hecho con Lo que el
i·iellfo se llevó, un bestseller fenomenal en su traducción al español'?
63

�Creo que la respuesta es obvia. A
través del cine, revistas tales como
Life, Time y Reader's Digest, extensos viajes, además de un conocimiento casi bilingüe del inglés, Latinoamérica comprende a su vecino
del norte mucho mejor de lo que
Norteamérica entiende al sur.
Como ejemplo cito el caso de la
esposa del secretario general de este
congreso, la señora de Pérez Maldonado. Si ella hubiera vivido en 1910,
su educación hubiera sido afrancesada. Hubiera leído novelas francesas,
visto obras francesas y toda su concepción de la vida hubiera girado en
torno a que todo lo francés es cultura
y, lo que no, barbarismo. Sin embargo, esta señora vive en 1949, y su revista favorita es The Ladie's Home
Jo11rnal, pertenece a varios clubes,
sociedades de música, bebe Coca
Cola, y sin lugar a dudas no es flor
exótica para los corazones románticos de los escritores. Podría ser ama
de casa desde Montreal hasta Mérida:
es un mero accidente que viva en
Monterrey.

·-

Dos escritores norteamericanos
son responsables de mucha información defectuosa acerca del hemisferio sur. No es de nuestra incumbenda si el señor Richard Harding Davis
inventó el término «república bananera». Él y O'Henry popularizaron
el término al tiempo que creaban on64

ginales y extrañas imágenes de tierras del futuro pobladas casi en su
totalidad por indios dormilones, bandidos, jóvenes caballeros (con guitarras) vestidos de terciopelo, así como mujeres en velos que se las arreglaban de cualquier manera para sortear las vicisitudes de comer y dormir sin sacarse nunca la rosa de los
labios.
Siguiendo el ejemplo de los señores Davis y O'Henry, llegó una
escuela de romances populares con
escenas dispuestas algunas veces en
la California hispana, como La máscara del zorro, o en una Texas también hispana (Río Rita). O en alguna
extraña república, no tan al norte como México, no tan al sur como Perú,
siempre llamada Santa algo: Santa
Clara, Santa Cruz, etcétera, en la que
un duro y decidido norteamericano
derrota una revolución con la ayuda
de una pistola y con la seguridad de
que la señorita María de la Fuente
del Castillo y Rodríguez de Salvatierra lo está esperando para entregarle
la rosa que guarda entre sus labios.
Con estas historias como condicionantes, ¿cómo puede esperarse
que novelas realistas como Los de
abajo, El resplandor o Nayar tengan
lectores en los Estados Unidos, Canadá o incluso Inglaterra? No hay
punto de comparación, porque la escena latinoamericana se ha reconocí-

do como el trasfondo para bandidos.
revoluciones o una larga siesta.

toy segura que muchos de ustedes lo
reconocen por la trama extraordinaria.

Aproximadamente IO años atrás,
cuando los turistas más ricos descubrieron Acapulco y Mazatlán, el
péndulo osciló un poco y comenza.
mos a tener lo que los críticos -qu~
nes ciertamente jamás han viajado
más al sur de New Jersey- llamare.
un acercamiento más realista. Tuvimos libros tales como El baño dt
Venus de Eleanor Smith, donde ~
dos los personajes eran norteamericanos que conducían por el Paseo de
la Reforma con la misma indifere1cia que sus prototipos de 1920 lo hacían por los Campos Elíseos. O donde la heroína era estadounidense.

Estoy segura que la autora obró
de huena fe. Su trabajo muestra una
integridad de espíritu y, como yo no
he visitado todos los rincones de la
república, estoy dispuesta a conceder que puede existir una comunidad
habitada únicamente por españoles e
indios. (Permítaseme rápidamente
decir que el término «español» es
suyo, no mío). Pero nadie en mil
añ_&lt;&gt;s me har,í creer que un joven
criollo de buena familia se casaría
con una mujer divorciada, en la capilla de su casa Y con el consentimient~ de sus padres. Con una mujer
divorciada que además fue su amanlc. Yque anteriormente fue también
la amante de otro hombre.

Recuerdo una novela de este último tipo, cuyo título me abstendré de
citar, en que la heroína divorciada,
harta del mundo, viene a México 1
sanar su alma. Descubrió un pueble
más bien singular, habitado complotamente por indios y españoles, d«de los indios se hincaban y decfll
«patrón» cada vez que el joven lit
roe pasaba. Éste y la heroína tenÍII
un tórrido romance; luego, todad
luchando por su alma, ella huyó bt
cia la ciudad de México con otro et
pañol. El héroe finalmente la ene
tró, y a pesar de su divorcio, se
ron con las bendiciones de los
dres de él, en la capilla de la haci
da. Este libro fue un bestseller, y

. Dicha situación puede ser admisible en l&lt;&gt;s Estados Unidos. Nunca
sería. bajo cualquier circunstancia,
crcíhle O incluso posible en América
Latina. L.1 investigación de campo
no engañ&lt;í a la escritora. Simplemente no tenía un conocimiento cabal de la moral mexicana.
~o creo que sea posible hacer
una investigación sobre los ponnen~rcs h.ísicos de un pueblo. En algun momento se tropieza, se comete
un error que invalida el resto de la
obra· Estci
.
· , por supuesto,
se reduce a
uno de los grandes axiomas para los

escritores, el único invariablemente
verdadero: «escribe sobre lo que conoces».
El norteamericano promedio tanto de los Estados Unidos como de
Canadá, no conoce los valores éticos
~e los mexicanos, peruanos O argentinos. Hay, por supuesto, bastantes
criaturas a mitad del camino como
yo, que sí conocen, pero no todos
somos escritores. Por lo tanto es
tiempo, creo yo, de que el latinoamericano deje de aislarse. Es el momento de que empiece a escribir con
una perspectiva del mercado mundial, en vez de sus usuales dos mil
copias. Por muchos años, la novela
latinoamericana ha sido el pasatiempo, el ámbito de la i11telige11cia.
Si grandes maestros como Mariano Azuela, Menéndez y Mauricio
Magdaleno han fallado en conquistar el mercado mundial, el escritor
latinoamericano se preountará
·qué
"'
(,
oportunidad tengo?
Mi respuesta en detalle consiste
en escoger material descriptivo que
posea significado universal en vez
de mera aplicación local. En estos
tiempos de viajes aéreos, cuando la
disrancia de la ciudad de México a
Washington, o.e. es cuestión de catorce horas en lugar de dos mil millas. todas las naciones están perdiendo su cualidad folklórica y con-

virtiéndose en una sección del mosaico mundial. La descripción de objetos, de árboles, de flores, de actitudes humanas universales, son cosas
importantes que debemos recordar.
La descripción de una papaya no tiene valor alguno para la persona que
no ha visto esa fruta dorada. Pero todo el mundo sabe cómo es una naranja. Probablemente la historia más
popular que he escrito es una obra
en un acto llamada Sunday costs five
pesos. Se ha montado en todos los
países de habla inglesa del mundo, y
su historia trata del problema humano más fundamental, común a toda
la gente de todo el mundo, el de una
muchacha que piensa que ha perdido
a su amor por culpa de otra mujer.
Creo que el momento del que me
he sentido más orgullosa fue cuando
los editores de Step Down, Elder
Brother señalaron que a pesar de desarrollarse en Monterrey, pudo haberlo sido en Minneapolis, Montreal
o Manchester. Dije a mis lectores
que México no es una tierra exótica
Yextraña, ni una república bananera
romántica, sino un país cuyas creencias, ideales y deseos eran idénticos
a los problemas humanos de cualquier lugar.
Una mujer en Durham, Carolina
del Norte, me dijo tras una de mis
conferencias: «después de haber ido
a México el verano pasado, leí uno
65

�MIDANZA

Blaise Cendrars
de sus libros y ¿sabe qué? Me di
cuenta: la gente que vi allá era humana.»
Créanme, esto no es una cuestión
irrisoria, es algo extremadamente serio. Existen muchos planes para las
relaciones interamericanas, para el
mejor entendimiento entre los dos
pueblos. Las novelas no pueden hacerlo todo. Sin embargo pueden ayudar a establecer un fundamento, un
cimiento. Y en estos tiempos de
cambio histórico y duda, en este periodo histórico, el novelista internacional puede colaborar ayudando a
oscilar el péndulo hacia la amistad.
Como novelista, soy un parásito
de sus labores. Mi competencia no
es el descubrimiento de nuevos hechos, sino la dramatización de hechos que ustedes han encontrado. En
mi nueva novela extraigo copiosamente ideas de Leopoldo Zea y Jiménez Rueda. Sin los finos ensayos
de don Alfonso Reyes sobre la tauromaquia, hubiera resultado un trabajo muy inferior la historia de la
tauromaquia en Mexican Village. El
señor Saldaña, el licenciado Roel y
don Carlos Pérez-Maldonado, en sus
estudios sobre la historia de Monterrey me dieron mucho material de
fondo para Step Down, Elder Brother.
Aun así espero no ser demasiado parásita. Espero que mi trabajo prepare
el camino, que abra la puerta para
66

que ustedes, historiadores, puedan
continuar su trabajo y decir: «en esta
novela se ha conocido a la gente
como personas. Escuche su historia como nación.»
El lector es siempre importante.
En el campo de la ficción, separada
de las demás artes, como Somerset
Maugham lo ha señalado, mientras
que no todos los bestsellers son necesariamente clásicos, todos los clásicos han sido bestsellers. Así pues,
el novelista que, atrapado en su torre
de marfil ignora a su lector, no vale
la pena de ser leído por ese lector.
Y es, creo yo, deber de todo novelista ya sea griego, francés, canadiense, peruano o mexicano, reconocer que su lector ya no es un hombre
local. Es un ciudadano del mundo.
El escritor debe reconocerlo como
tal, y debe alimentarle su mente inquisitiva de adulto.
Traducción de Rosana Covarrubias Mijares y Manolo Lugo Mijares. ,

Platón no le otorga carta de ciudadanía al poeta
Judío errante
Don Juan metafísico
Los amigos, los parientes
No tienes costumbres ni hábitos
Debemos escapar a la tiranía de las revistas
Literatura
Vida pobre
Orgullo desplazado
Máscara
La mu~er, danza que Nietzsche quiso que nosotros aprendiéramos a danzar
La muJer
¿,Y la ironía?

Vaivén continuo
Proxenetismo
Todos los hombres, todos los países
Es así como tú no pesas
No te sientes más ...
Soy un se~o r que en fabulosos vagones atraviesa siempre las mismas Europas y mira descorazonado
poi 1a portezuela
El paisaje ya no me interesa
Pero la danza del paisaje
La danza del paisaje
Danza-paisaje
Paritatá
Gírolo todo
Febrero de

1914.

67

�Cuadernos de la revista

DBSLINDB

23

MONTERREY /ENERO-DICIEMBRE/ 2000

Entrevista a Reyna Castaño
Julieta Renée

Madanse
Platon n,accorde pas droit de cité au poete

Movimientos callados; ademanes sigilosos, tiernos, infantiles gestos chocan en paleta de sombra/arcoiris iridiscente... ¡emergen expresiones!

Juif errant
Don Juan métaphysique
Les amis, les proches
Tu n'as plus de coutumes et pas encore d' habitudes
11 faut échapper a la tyrannie des revues

Soy a veces esposa, soy mamá, tengo muchas responsabilidades
con los niños, pero el estar aquí en mi estudio, el pintar, el poder expresarme con mi estilo, hacer lo que me gusta, eso siento que complementa mi vida. Creo que es lo que más me gusta de ser pintora.

Littérature
Vie pauvre
Orgueil déplacé
M~~

.

La femme, la danse que Nietzsche a voulu nous apprendre a danser
La femme
Mais l'ironie?

-

Va-et-vient continuel
Vagabondage spécial
Tous les hommes, tous les pays
C'est ainsi que tu n'es pasa charge
Tu ne te fais plus sentir...
1
.
memes Europes et regarde découragé par la portiere
Je suis un monsieur qui en des express fabuleux traverse es touJours
Le paysage ne m'intéresse plus
Mais la danse du paysage
La danse du paysage
Danse-paysage
Paritatitata
Je tout-tourne

Février 19 14

68

Lo único que me podría disgustar de todo esto es... el tiempo que
le quito a mi familia. A veces necesito acabar un trabajo porque estoy muy, muy picada con un cuadro. Ese tiempo robado no se puede
recuperar y los niños están creciendo tan rápido que no me estoy
dando cuenta y a veces me detengo a pensar: ¿valdrá la pena tanto
tiempo? Esto podrá disgustarme un poco pero generalmente ¡no me
quita el sueño!
De odiar, yo creo que nada. En realidad, a veces odio cómo queda
un color junto a otro, lo quito, pero de allí en fuera ¡todo bien!
Irradiación esplendente, quimérica oscuridad se aglutinan, deforman, imitan ... opacas reflexiones, elucubraciones.

... sí, mi subconsciente me está llevando a hacer esto, pero también
mi consciente. Y si se tratara nada más de lo consciente, varios pintores podíamos tener el mismito estilo de dibujar o pintar, y no es
así. Cada pintor, hablo de un pintor real, tiene su estilo.

�•

O puedes decir también que es un ejercicio más racional que subjetivo. Es racional porque en sí lo pienso mucho, pero no es tan libre en el sentido de que se
use aquí la rapidez del pintor como en eso que llaman
expresionismo abstracto.
Estoy usando un poquito más de racionalismo porque me detengo mucho a ver el cuadro. Me detengo a
ver la composición, las formas, el uso del color y sí, se
ve tal vez un
, poquito más equilibrado el cuadro, pero
también tiene un poco de espontaneidad en las formas.
Tiene movimiento por las sombras y a veces parece
que está flotando una figura que por momentos se viene al frente.

..

_

Sensibilidad, abstracción, un asomarse joven a la gente...

Siento que mi inicio en la pintura ha sido desde
siempre. ¿Por qué? Porque siempre me llamó la atención dibujar y pintar, el uso de los colores. Yo estudié
diseño gráfico. Me gustaba mucho usar las letras, la
caligrafía, y de repente me empezaron a pedir. .. Una
persona que me conoce muy bien me pidió que le hiciera un cuadro ¡y yo acepté! Compré las pinturas y le
hice el cuadro. Entonces sentí que eso era algo que yo
querría hacer siempre. Además, cuando veía exposiciones, cuando veía pinturas me decía: ¡yo entiendo lo
que está pasando aquí! Luego, esto es lo que quiero
hacer.
Primero me puse a practicar un poquito el óleo, con
figura humana, y después manejé un poco la acuarela.
La primera acuarela que hice la mandé a una exposición·de aficionados; enseguida me invitaron al círculo
de acuarelistas. Pero yo siempre tuve la inquietud de
70

hacer algo abstracto. Lo que yo quería era libertad de
forma, de color que es lo que más me llama la atención, sobre todo la textura. Hice un cuadro... iba a venir el maestro Juan Carlos Pereda, crítico del Museo
Rufino Tamayo, a hacer una crítica de los pintore,
nuevoleoneses y mandé ese cuadro, el primero que h~
ce. Otro cuadro, más una acuarela, tuvieron una excelente aceptación por parte de este personaje.
A partir de allí me empezaron a invitar a exposiciones. Fuimos a una exposición colectiva en San Anto,
nio y después fuimos a Los Ángeles. Allí conocí a 11
galerista y así empezó todo. Él empezó a promover m
trabajo en Estados Unidos y fui también invitada a ex•
posiciones. Los concursos en los que fui seleccionada
me ayudaron mucho para seguir envuelta en todo est
ambiente. Fue allí donde se puede decir que me inicc
profesionalmente en la pintura, que siempre ha sidl
parte de mi vida.
Creer en sí mismo, en la expresión indirecta del arte, una y OIII
vez. Y seguir caminando, creyendo.

Mis manos las pintaba mucho, a mis hermanos, lo
que encontraba lo pintaba... pero lo consideraba
como .. , como que no era material de exposición. &amp;
tonces, cuando hice mi primer cuadro con mucha tel
tura, eso era lo que me llamaba la atención, ¡era co
tomar agua cuando tienes sed! Sentí que eso era lo
yo quería, y sentí que podía llegar a tener cali
Ahora, la crítica que tuve fue de mucha calidad.
hecho el maestro dijo que parecía una persona con
años de estar pintando. Eso me alentó muchísimo,
entonces dije: «bueno, puede que sí esté dentro de
que se necesita para poder ser pintor».

Le_oí decir en una plática a José Luis Cuevas que
su meJor termómetro era él mismo. Que cuando él sabía que algo estaba bien hecho, pues ... para él estaba
bien hecho. Y que cuando a él no le gustaba una obra,
aunque estuviera en el mejor museo del mundo ... allí
también confiaba en su gusto.
Entonces pensé, si yo siento cuando algo está bien
hecho, es que sé que entiendo. Voy a confiar en mí
misma y tal vez éste sea mi lenguaje. Porque cuando
estudié piano ... yo sabía piano y podía tocar una melodía pero no entendía por qué habían escrito esas notas
Ydecía: ¿cómo pudieron haberse imaginado esta música'! En cambio, cuando veo una pintura puedo entender por qué. Tal vez yo no lo puedo hacer, pero puedo
entender por qué está hecha de tal manera o de tal otra.
Entonces fue allí donde empezó esta inquietud y
d?nde se me despertaron las ganas de seguir aprendiendo, aun cuando siento que todavía estoy empezando. Empecé bien, tal vez, pero siento que me dio muy
buenas pautas para tener el ánimo de seguir y seguir...
Ypor ahí vamos en el camino.
Conmueven texturas. atrayentes colores. personas: pasos si1:,'Uen rnn interés otros pasos. vida similar. diferente...

Pues siento que entiendo, siento que lo que está tra. tando de dec_ir, por ejemplo la obra de Tamayo, es lo
que para mucha gente no es sino una caricatura del
grabado de la coqueta, no sé. Pero es que tiene eso que
se necesita. Yo lo veo, yo lo entiendo: los colores, el
por qué de los colores allí está. Perfectamente entiendo
la com b'mac1on
·, de colores que Tamayo quiso darle a...
ª la gente. ¿o él mismo quería nada más divertirse
plasmándolos? Esto es algo que yo puedo entender.

Me metí a clases de historia del árte para poder entender aún más. Es algo que me apasiona y me gusta
mucho ... cuando en mis años de estudiante nunca me
llamó la atención porque tal vez no tuve buenos maestros o ¡no sé! Pero ahora ... empiezo a saber que ellos
también eran personas normales, que algo los apasion~ba, que también batallaron, que estuvieron aprendiendo hasta el último día de su vida. Entonces dices
¿por qué no? ¿Por qué no puedo yo pintar lo que siento, le guste o no le guste a la gente? Porque las críticas
a veces son buenas y a veces son malas. Luego entonc~s, yo lo único que quiero ser es ser honesta conmigo
siempre.

Es algo que nun~a voy a poder sacar de mi vida.
Me ~l~ma la atención hasta cuando volteo a ver un poste v1eJo, los colores que tiene. Me paso el Alto nada
más de estar viendo el poste porque me llama mucho
la ate_nción su gama de colores. Sí, es algo de mi personahdad que no voy a poder cambiar ¿ verdad? Así
empezó todo esto. ¡Ja, ja, ja!
A partir de que ya me decidí a tomar e; 1 serio la
pintura, participé en varios encuentros de arte joven.
En tres de esos encuentros fui seleccionada y también
en la primera bienal José Clemente Orozco. Todo eso
me ayudó _m_ucho a que me invitaran a otras exposiciones, a part1c1par en el extranjero ... Voy a ver tantito mi
c~trric~lum porque... la verdad, han pasado ya casi
diez anos y... Estuve primero en la galería de Pasadena; allí conocí al doctor Augusto Eloy, un erudito en
arte, un arquitecto muy importante de Los Ánoeles. Él
es italiano y me enseñó mucho de arte. Ahí c;ecí mucho como persona en ese sentido porque me enseñó lo
que es el mundo artístico, todo lo que éste envuelve.

�No se trata nomás de pintar y ya. Y entonces empecé
a ... echarle muchas ganas, a pintar muchas horas del
día, a ponerme estricta con mis horarios y a participar
en exposiciones colectivas en México y en el extranjero, y a proponerme hacer exposiciones individuales.
Fui invitada en 1993 por la Unión Latina, la Unesco,
a participar en una exposición en París. Fue una experiencia muy linda, con traductores, conocí gente con
ideas diferentes pero que aceptaban el arte mexicano.
Todo eso hace que uno quiera vivir más estas experiencias. Te envuelves más y te dedicas a trabajar más.
Y luego dicen, ¿dónde está la inspiración? Pues yo
siento que más falta tiempo que inspiración, porque al
estar tú envolviéndote más y más y aprendiendo más y
más, la inspiración no falta, la inspiración siempre está.
Entonces empecé a participar. Fui al Arte Museum
de California con otra exposición individual. Además
entré a varias colectivas importantes. Por ejemplo, en
el 94 y 9~ a una exposición que se llamó Tres generaciones de maestros mexicanos que viajó por varios estados de la Unión Americana. Fue muy importante.
Había cuadros de Tamayo y de otros maestros: desde
los muralistas hasta los contemporáneos. Y a mí me
colgaron junto a ellos. Para mí fue una verdadera experiencia que ha acentuado mucho mi carrera. Esta
exposición ha seguido...
Entre las exposiciones importantes, he tenido una
en una galería de México, la Galería Óscar Ro1!1án; en
la Biblioteca Magna aquí, en Monterrey; en Los Angeles,
en fin ... casi cada año he tenido una exposición, a veces dos o tres por año en diferentes lugares. El trabajo
ha sido intenso pero muy ... importante ¿no?

He ganado mucho con todo esto.
iPasión, esfuerzo, delimitación y... sangre, clavos, yeso, henciduras, suturas, heridas, cicatrices ... Anhelos!

Yo creo que es algo esencial porque, antes que nada, forman parte de la textura que es lo que más me
llama la atención. Pero ¿por qué no uso una textura color rosa pastel? Casi nunca la voy a usar, ¿por qué?
Porque tal· vez mucha gente me ve a mí como a una
persona que tiene todo lo que se puede querer en la v~
da. Una vida normal, nada me falta, tengo a mis hijos,
soy la mujer de la casa, tengo puros hermanos hombres. «La princesita.» No ha sido así mi vida. He ten~
do una vida bastante difícil. Mi juventud fue muy,
muy difícil. Mi niñez fue una.niñez difícil y yo siente
que mis ganas de sobresalir han sido muy fuertes por·
que ¡he tenido muchas ganas de hacer algo en mi vida!
De poder tal vez probarme a mí misma que puedo ha·
cer algo. Siento entonces que se me hizo un carácter
bastante fuerte y que tal vez la manera en que yo puedo expresarme verdaderamente es a través de estos colores, estos gratach, que así es como se llama la manera de tratar el lienzo, de romper la textura, la arena que
se maneja ahí, la combinación de colores, las fonnas
que no son casi nunca tranquilas en mi obra. Puede
que en un momento me sienta así o tenga ganas de hacer algo así, pero en general es una ·obra un poco fuer·
te. No es adrede, porque en realidad yo no lo había
visto así cuando empecé a oír críticas y observaciones
como la tuya. Me di cuenta que ... por qué estaba manejando yo ese tipo de formas y metiéndole ... hasta~
ve que hay coraje. De hecho hay un cuadro que se llama Clamor de mi sangre herida, que no es más que
una combinación de rojos con otros colores; pero el

rojo es el color fuerte, el que más llama la atención. Y
siento que va mucho con ... todas las heridas que he sufrido ... que tal vez en un momento dado ya sanaron o
están por sanar. Porque ahorita, la verdad, soy una persona muy feliz, aunque...

una mujer la que hizo este trabajo, que más bien parece obra ... ¡de hombres! Sí, viví en una casa llena de
hombres y, la verdad, uno se tiene que hacer -ja, ja,
ja- a la idea. Y vaya que no fui ninguna princesita ni ...
Tengo dos hermanos grandes y dos chicos.

Sí hay mucho detrás de todas estas obras ... que tal
vez está saliendo, como decías tú al principio, del subconsciente, ¿verdad? ¿Por qué no estoy pintando todo
moradito y rosa? Porque no es una combinación que
me guste, ni que sea parte mía, de mi personalidad ...
¡exacto! Es como platicar algún problema, se lo platicas a una amiga y ya te sientes un poco mejor. Bueno,
para mí, pintar tal vez sea una raya con varias rayas
cruzadas, es como una vía del tren ...

Vivir una vida texturizada: manchas, colores en la mente, en la
mano, en el cuadro, en el piso ...

Peligro/seguridad, camino equivocado/correcto, nutrición/veneno;
desde siempre enfrentar cada día acercándose poco a poco... a
todo.

En realidad ... no está pensado conscientemente pero ... tal vez yo siento un modo de decir ¡ay, qué bien
se ve!, porque es un reflejo de mi vida. Entonces, yo
les digo ... por ejemplo, esa no es una calavera, es un
retrato que yo vi y me gustó la forma. Es un collage, y
ese verde botella es un ¡verde seco!, pues no voy a
usar un verde bandera porque no me llama la atención
ese verde bandera. Se me hace muy bonito color para
lo que yo quise expresar ahí. Quiero expresar algo ya
usado, viejo, gastado, cansado; me gusta eso, acentuarlo a veces con el rojo porque el rojo para mí es un color que da el marco a toda la composición cuando se
usa bien. Entonces yo creo que por ahí va, tiene que
tener algo de mi personalidad porque de hecho varias
personas me han dicho que no pueden creer que sea

Mira, yo pienso que es algo que disfruto mucho en
soledad. Por ejemplo, el tener un día completo para
pintar. Y el tener toda la gama de colores para mí, eso
es algo que me emociona mucho porque empiezas a
experimentar. .. te das cuenta que, por ejemplo, el azul
cobalto al lado del amarillo no es lo mismo que el azul
cobalto al lado de un azul ultramar. Es completamente
otro color. .. tiene otra actuación. El azul ultramar acá
es el protagonista; en cambio, si le metemos un amarillo al azul cobalto como que pierde aquella ayuda que
le está dando el azul ultramar: ¡se vuelve pálido! Entonces ... experimentar es hablar con los colores; jugar
con los colores y entenderlos, eso para mí no tiene
competencia en ningún sentido. La textura también,
puede ser, porque todo eso combinado... estás viendo
qué textura le queda mejor. Si a una textura muy rugosa le metes un amarillo abajo y un verde arriba, falla
completamente. En cambio, si el verde está abajo y el
amarillo arriba, en la textura se ayuda completamente.
Es hermoso todo eso, pero en privado a mí me gusta
manejarlo acá, experimentar, echar a perder, volver a
intentarlo. Ahora, algo que me preguntabas al principio ...
Emociones privadas, públicas; aparecen huellas, otras se borran: plasman esencias, circunstancias; vida, muerte... pasado,
presente y futuro se experimentan en un momento.

73

�Social era la palabra. Cuando uno empieza a pensar
en la sociedad al estar pintando, pierde la esencia. A
mí me ha pasado, sobre todo al principio cuando vi
que mi obra era aceptada: adquirí la necesidad de que
le siguiera gustando a la gente. Sentí que perdía esencia. ¿Por qué? Porque ya no pensaba en lo que yo sabía sino en lo que la gente aceptaba, lo que le iba a
gustar. Y veía mis cuadros y no los aceptaba. Pensaba:
esto es lo que la gente busca. No, por allí no va la cosa. Ahora siento que la aceptación se aviene con el ser
honestos con nosotros mismos. Si yo creo de verdad
en lo que estoy haciendo, ¡inmediatamente la gente lo
va a aceptar! Eso es lo que yo veo que ha sucedido,
¿verdad? Cuando yo me enamoro de una obra, aunque
ésta sea rara, veo que la gente capta aquello ... lo acomoda a su vida y se enamora también. Entonces, más
que lo social, está lo introvertido. Aunque yo no creo
ser una persona introvertida. Simplemente, me gusta
mucho ser en mi pintura, punto. No me gusta que alguien me diga «¿por qué no le pones esto?» cuando
estoy pintando. No acepto opiniones porque siento que
yo soy la que tengo que aprender. Y la que puedo
echar a perder. Nada más acepto huellas. Mi hijo dejó
en un cuadro su huella y se veía padrísima. Eso lo
acepté. Eso lo hizo él.

.......

Euro, dólar, peso ... intercambio del mismo sol, luna estrellas ...
11crra de todos, de nadie. ¡Asombro!

Mira, los pintores tenemos inseguridades siempre.
Que ¿cómo me va a ir? Y que ¿cómo me están saliendo las obras? Siempre tendremos inseguridades en
cuanto al público. En cuanto a uno mismo no, pero en
cuanto al público sí.
74

Exponer en Estados Unidos te da mucho orgullo¡
porque ya estás saliendo de tu entorno. Estados Uni
es otra cultura, y al arte mexicano lo tienen encasill
en la «figura mexicana», en el muralismo, ¿no es ci
to? Tan fuerte es éste que se quedó grabado como
«auténtico arte mexicano» en el ánimo de otras cut
ras: los típicos colores mexicanos, todo eso. Enton
exponer en el extranjero... ¡a mí me encanta viaj
Fue algo muy positivo para mí porque fui a diferen
lugares: Washington, Los Ángeles, Houston. ¡Me etcantó! Ver a la gente que me aceptaba ... «She's la,
tin ... » Es una satisfacción muy grande. Me gusta el ~
blico que ve mi obra en México, sí, pero ver otra cidtura, otras ideas, como pintora te anima mucho.
París... cuando fui a París, una ciudad más alej
la meca del arte, ¡fue algo fortísimo! Allá la gente
muy educada en arte. Te catapulta para arriba. Me
ayudado bastante, ¡me gusta muchísimo! Apre
viendo, aprendo oyendo críticas. Porque mucha ge
te dice «no entiendo nada», «¿qué es esto?», «¿por
en México?», «¿por qué está pintando esto en México
Y yo soy más mexicana que... aunque tal vez tengo
go español, italiano y no sé qué más. Pero yo soy
gullosamente mexicana y ¡esto es lo que estoy haci
do! Esto es lo que me nace hacer.
Cnticado, ignorado. Pincel, extensión del ser en el arte, del
te en el ser...

En lo personal, para mí, no. ¿Por qué? Porque
creo en lo que estoy haciendo. Me divierto mucho,
loro lo que yo siento al realizarlo. No lo valoro
que diga un crítico o diga el precio de la obra o t
esas cosas. Lo valoro porque yo creo en mi pin

Ese es mi valor en el arte, mi sentido común. Entonces, exponer en el extranjero me ha ayudado en el sentido de qu~ te da ánim~, te motiva para seguir trabajando.
Tal ve~ s1 yo ~o hubiera podido salir de Monterrey y
no hubiera tenido el respaldo de la gente que me ha
ayudado, no estuviera pintando tan en serio. Estuviera
pintando más tranquila, una vez a la semana. · Por
'? p
(,
que. orq_ue nunca voy a dejar de trabajar, porque
nunca hubiera tomado tan en serio mi situación.
ViaJa tic unos OJOS a otros, entre una y otra boca se comenta
rclléJasc en claras gotas de agua. Cada momento de creación'
cada espacio ... terreno húmedo, fértil.
'

La_ motivación es muy importante ¡siempre! De hecho s1~nt? que ~s _una de las cosas más importantes.
Pero s1 solo exh1b1era mi pintura en México no creo
q~e valiera menos como obra. Ahora ... el es~ar exponiendo fuera te da más visión porque ves las colectivas
con_ las que viajas, ves otras cosas. Ves lo que se está
~aci~ndo actualmente. Aprendes. Es algo que te empuJa, si, te empuja mucho. Pero en cuanto al valor siento
que no sería mejor o peor.
'
Íntimo abrnzo. entran-able afecto... estudio
. atmósfera
. rayos de sol...
dorando la piel dt: luz y oscuridad de todos los amaneceres.

M_i esposo me apoya completamente. Eso es algo
~uy importante para mí. Cuando yo he necesitado dedicarle tiempo al arte, o v1a1ar,
· · Jamas
· , se ha opuesto.
M
_e_ha dado seguridad ... no estoy descuidando a mi fa~iha. A él nunca le había interesado mucho el arte·
sinceramente, a él nunca le llamó la atención. Ahor~
hasta
. que hay tal ex..él, m·ismo me d.ice: «Reyna, ¿viste
pos1c1on?···• ". por que, no estas
, v1en
. do tal programa?
está h b nd
,
····
n ª la º de ¡no sé qué!» El, aunque no está si-

guiéndome cien por ciento, digo, siguiendo a los demás p~nt_ores ni nada, está muy al tanto de to que hago.
Esporad1camente se da vueltas por el estudio, no viene
mucho pero para él todo lo que yo hago está hermoso ... Eso es padrísimo, me da mucho ánimo.
Significa un ;~spaldo incondicional, constante, que
yo valoro much1s1mo porque si él no me hubiera dado
todo eso jun_to con t~das las personas ... Siento que esa
es 1~ mayor mfluenc1a, en el sentido de que si él no me
hubiera apoyado, tal vez yo no habría tomado las cosas tan en serio. Porque se necesita mucha ayuda cuando a veces ~o ~ay ni !~che en el refrigerador, porque
yo estoy aca ¡pmte y pmte! Entonces se necesita mucho ánimo para aceptar cómo soy yo, que a veces no
puedo con tanto y descuidas ciertas cosas porque estás
dedicada a lo tuyo. Él ha aceptado todo eso, me ayuda
Y me comprende muchísimo. En ese sentido estoy
completa~e~te a gusto. Él tiene una fábrica de productos quim1cos, de tratamiento del agua... y planea
entrar en el negocio de autos o de motores.
A_rcilla moldeable forma esculturas ... poemas... siguiendo 111_
tnncados labenntos de expresiones... ritmo sutil... al fin llega
cada una sola ... libre... alegre...

Bueno, Reyna García, mi madre, ha sido el punto
c!ave en todo esto ... en toda mi carrera. Desde chica
siempre sentí ese apoyo, siempre ha tenido respuestas
correctas para todas mis inquietudes, siempre me ha
ayudado a resolver todos mis problemas. Y de una forma ~uy honest_a ella ha creído en mí, siempre. y yo sé
que st no estuviera haciendo bien las cosas, ¡no me estarí~ en_gañando! 1:'1e ha dado todo el apoyo. Un día le
dedique una canción: «Eres el viento bajo mis alas».

�Porque nos ha levantado a todos nosotros, a mis _h~rmanos y a mí, con nuestras carreras, nue~tras amb1c_10nes, en todos los sentidos de nuestras vidas. o digo
que es el viento bajo mis alas por~ue me ha deJado _vol me ha deJ·ado lucirme como pintora... porque s1 no
ar,
.
d ·P
é?
fuera por ella, yo no estaría haciendo ~a a. &lt;, or qu .
Porque está al tanto de todos ';1is pend1~ntes, me ayu:
da con la administración ... que falta, q~e no falta, qu:
hay qué hacer en la casa, qué se necesita, ¡todo! Está
al pendiente de todo y la verdad, pues sí, hacemos un
buen equipo. Yo trabajo, soy muy responsable, ~ ella
está detrás de mí en todo. Si diera un resbalón, se que
ella va a estar allí para levantarme.

'!

Siempre hemos tenido una relación muy cercana,
más que madre e hija somos amigas. Habla~~s m~cho
sobre cualquier tema, le hablo de todas mis mquie~des, y ella también. Nos enojamos a vece!,-&lt;:º~~ amigas- pero siempre nos hacemos compama. ViaJamos
juntas, hacemos buena mancuem~; eso es algo que valoro mucho en mi vida. y si la pintura es ~lgo _que m:
ha dado muchísimo es porque... bueno, sm m1 ~ama
nada hubiera tenido. Creo que un buen porcentaJe de
mi manera de ser se lo debo a ella. Nos sacó_ ad~la~te a
todos y eso ¡se lo voy a agradecer toda la vida. Sinceramente ese es un point, algo muy, muy fuerte:·· un lazo bastante fuerte nos une profes_ional y _senument~lmente. Mira, creo que esta entrevista deb1as de hacersela a Reyna Castaño y a Reyna García. Po~que somo~
un equipo y ella deja que yo me luzca ... siempre esta
detrás de todo.

--

Sí ¿ verdad? ¡Á veces es muy difícil! Pero no, aquí
no hemos tenido problemas. Encontrar a e~a p~rsona
que te entiende y te promueve y te dice «estas bien, yo
76

te apoyo»... eso es muy importante. Y no. se trata de
d alla
go reciente, vamos, es algo de toda la vida. ¡De to a
vida! Esos cimientos, muy fuertes, me han ayud_ado
porque ella ha estado aquí siempre. N~ es algo reciente como «órale, hoy decidí ser tu amiga Y voy a ayudarte».
Mi mamá, desde que tengo uso de razón, sé que ali
va a estar. Siempre me dirá alguna frase qu~ me vaa
hacer sentir mejor. .. aunque tal vez no funcione. _Pem
sí, me va a hacer sentir bien, que val?o ... Despues de
todo lo que pasamos cuando éramos Jóvenes ... eso no
es tan fácil, no, no lo es. Tantos años de buena relación yo creo que van a seguir. Ojalá... eso esperalll(I
¡ja,ja!
Recuerdo indeleble mueve a captar ondulaciones, paraleli._
incrustaciones de emociones salen repentinamente a la luz.

Bueno, con el tiempo he aprendido que mucha g«:'"
te me ha influenciado. En cuanto a pintores profeslOnales, después de haber empezado a pintar, la perd
que te mencioné anteriormente, el Dr. Augusto_ ~
que vive en Los Ángeles; lo conocí h~ce casi diCI
an-os No son ocho años, más o menos ... el me preSCI'
' pintores. Entre ellos a Gum.· Gum· es•
tó a ·V&lt;U"ios
pintor de un expresionismo abstracto muy ~erte qll
yo empecé a... no estudiarlo. Porque en realidad no
estudiado mucho su vida ni nada, pero al ver su
me identifico mucho con ella. Tapies, no r~uerdo .
mo se pronuncia, también siento que me ha_ influe
do mucho. Esa manera de usar los matenales de
mantas, cualquier material que se pueda tocar, l_as
minas, todo eso que él usa ¡me fascina! Me fasc1~
manera de usarlos, aunque yo no los uso de la

manera. Siento su influencia. Yo no lo conocía hasta
que me dijeron «tú tienes mucha influencia de Tapies». Luego supe quién era, empecé a ver su obra ...
Ahora, por ejemplo, el colorido de Tamayo me llama muchísimo la atención. Mis cuadros a veces son
monocromáticos y Tamayo usaba mucho en un cuadro
varios tonos de un solo color. Esto me lo dijo el crítico
Juan Carlos Pereda. Pero yo no lo sabía... después
aprendí que ahí estaba una influencia.
Acá, en mi vida más próxima, me ha influenciado
mucha gente. Por ejemplo, el acuarelista don Antonio
López Oliver. Yo iba a trabajar a su taller cuando trabajaba la acuarela y me enseñó, la verdad, a entender
mucho del color. Al manejar las transparencias con la
acuarela me decía: «no apuntes nada, tú siéntelo, ¡siéntelo!» Todo eso a mí me influenció bastante, aunque
dejé de hacer acuarela me dio ayuda en todo lo que hago ahorita; marcó mucho toda mi etapa como pintora
al principio; el maestro me dio mucha riqueza en cuanto al conocimiento del color. Ah, Rocío Castello de Tagle, maestra de historia del arte. Su manera de dar la
clase me hizo simplemente que yo adorara aprender
todo lo que tenía que ver con la materia. Tal vez nunca
me hubiera llamado la atención si no es por la manera
como ella te explica y hace que te guste y te introduce
a los pintores como personas en tu vida. Varios maestros de grabado que he tenido ... me han influenciado
también.
Ohlicuamt:nte llega. st: esparce, lo llena lodo... lo humedecelst:ca: se incorpora en superficie porosa. semihsa/hsa ante tela. Derrama sensaciones. viscosidades. apariencias ...

De la gente que más me ha influenciado, el maestro
Augusto Lorí. Es el que me ha hecho comprender muchas cosas del arte, no en cuanto a técnica sino a entender de qué se trata todo esto. Él ha sido una persona
que ha influenciado muchísimo mi carrera. ¿Otra persona ... ? Han pasado tantas personas en mi vida que no
recuerdo ahorita ... Sé que el colorido que empecé a
aprender de Tamayo al principio... Empiezo a acordarme de pintores que usan mucho la textura ... quizás en
el futuro ... En realidad no he tenido muchos maestros,
todo lo de la técnica lo he ido aprendiendo poco a poco yo sola... con la experimentación. No he tenido mucho tiempo de tomar clases. Exacto, casi me considero
autodidacta.
Porque si nos vamos a dejar influenciar, mejor que
sea inconscientemente. Por eso no te puedo decir con
exactitud ... Si asistes a una exposición, ya te influenció... ¿verdad? Sobre todo si es buena. Entonces no me
gusta tratar de ... alguien dice «quiero pintar como éste». No. Captar la esencia y ver. Ver es la honestidad
en la pintura. Y eso debes hacerlo tú. Captar la honestidad, porque yo he visto a muchos pintores que tratan
de copiar el estilo de otro. Pero no, esa obra no te dice
nada, aunque sea idéntica. Nada te dice ¿por qué? Porque ahí no hay esencia. No hay honestidad en el pintor. Entonces no puedo decir quién directamente ... porque mil artistas me han influenciado. Pero no me gusta
que sea tan obvio, tan directo.
Intentar decir. comunicar. Llega, te buscan, encuentran: juego
de haces de luces multicolores chorrean direcciones.

Primero que nada, he tenido la oportunidad de exponer con gente importante, y... me ha dejado la satis77

�facción de que si yo admiro a estas personas (como
pintan), estar colgadas junto a ellas... ¡es una satisfacción, un logro! Es una meta ¿verdad? Porque muchas
veces te metes en tu cueva a pintar y ni tiempo tienes
de salir; sobre todo cuando llevas una vida acelerada
ni tiempo tienes de ir a exposiciones. Pero estás en una
colectiva, asistes, ves y te das cuenta de todo lo que se
está haciendo en el medio. Es muy satisfactorio.
Aprendes de los demás. O sea, en cierta forma te obligas a ver porque estás ahí... ja, ja. Estás ahí. Y no es
que no me guste ir, pero es que muchas veces no tienes tiempo o no te sabes organizar y ya estás muy cansada. Entonces compartes ideas, hablas del tema, conoces a los pintores, ¡eso me ha encantado en las exposiciones de arte joven! Lo que están haciendo pintores de otros lugares del país. Todo eso es muy enriquecedor, lo digo como pintora y como persona. Son importantes ... las colectivas.
Opacidad/brillantez, ruptura/amalgama, silencioso ruido tornándose vacío, solidez plateada, rumor de olvido formándose
en la fragua.

Mmh ... el primer estudio que yo tuve, si se le puede
llamar estudio, fue mi cuarto de soltera. Allí pintaba
en el suelo, no tenía más que una mesita... ¡mi cuarto
era bastante grande! Me desplazaba. La alfombra la
eché a perder y no sabía siquiera que iba a ser pintora.
Lo hacía por entretenerme. Después me di cuenta, necesitaba algo más grande y renté un departamento ...
muy austero. Nada más mis cosas. Pero vas adquiriendo cada vez más material. Quería tener mi lugar para
pintar acuarelas y mi lugar para pintar al acrílico y todo eso. Luego me cambié y arreglé esta casa... esta casita austera también. Es una casa totalmente arreglada
78

porque se estaba cayendo... es un estudio de lo mlÚ
normal. Todo blanco porque no me gusta que me influencien otros colores. Entra mucha luz natural, me
ayuda mucho. Lo único malo es que tengo luz blanca
para pintar que no se asemeja nada a la luz natural. Me
he dado cuenta que a veces luchas contra esta luz porque te hace el cuadro muy liso, muy plano. Los colores no brillan, es muy difícil. Pero me ayuda porque a
la hora de la exposición el cuadro es mucho más rico
de lo que yo creía. O sea, se ven muy bien los colores
mates con los colores brillantes. Las profundidades se
notan muchísimo allí. Pero en el estudio, batallo.
Me refiero a la luz de neón. Pero me cambio a una
bodega amplísima que ahora sí, se lo comentaba a nú
esposo, es mi sueño. Aún me acuerdo de aquel cuartito
de dos por tres, cuando estudiaba arquitectura: me encantaba meterme allí y que nadie me molestara. Es una
bodega muy grande, un estudio más en forma, ahora si
que es un sueño porque hasta va a tener una pequeña
galería para exponer. Voy a tener un espacio libre de
ciento cincuenta metros cuadrados, donde voy a poder
hacer grabado. ¡Un sueño! La verdad, es más que UI
taller, es una meta cumplida. Me siento muy satisfecha
porque he podido llegar a tener esto, batallando, pero
me voy a poder expresar ahora sí que... cuadros a la
medida que yo quiera (me gusta pintar a lo grandei
Voy a tener todo organizado. Todo va cambiando... Ya
tengo mi bodega.
Respirar, desperezarse, sonreír. Saludar la mañana salpicada de
cantos de parvadas de pájaros, encaminarse/regresar... espacio/estudio.

Bueno, en mi estudio, en un día normal, nomás trabajar. Pero como no puedo estar aquí todo el tiempo,
me paso en él la mitad del día. Yo me levanto a las
s~~s y medi_a en un día normal de clases. Arreglo a los
nmo~ para ir_al colegio, y yo hago ejercicio una hora y
~e_d~a aproximadamente, ¡porque es mi gasolina! Defm1t1vamente, no puedo estar sin hacer ejercicio. Lueg?, como a las nueve y media, ya estoy aquí en el estudio. Generalmente, cuando no tengo exposición en
puerta, trabajo hasta las dos y media. A veces, cuando
tengo exposición, trabajo hasta las cuatro o cinco de la
tarde. De allí me voy a la casa y empiezo a ser mamá.
Todos los pendientes de ser mamá: ayudo a los niños
con la tarea, me voy al súper, tc::los los pendientes. y
en la noche, pues a tomarla tranquila ... a hacer todo lo
que corresponde al estudio. O estoy pegada a la comp~tadora, meto toda la información de los cuadros, escribo cartas... todo esto lo hago por la tarde o por la
noche, ¡ese es mi día normal! Ejercicio, estudio comid ·.
,
a, nmos y... mando. Ese es mi día normal, porque
cuando ,están de vacaciones los niños, me quedo un
poco mas para estar con ellos ... me salgo un poco más
t~rde, a las ocho en lugar de las siete. El horario cambia un poquito.
Más o menos... nueve y media ... doce y media ...
una y med'1a ... cinco
·
·
horas. Cinco
horas diarias. Es lo
normal ... a veces son seis, siete y hasta ocho horas. Pero no... es un trabajo físico porque no me siento nunca
para pintar. Siempre lo hago de pie, es un poco cansad_o. Pero también mentalmente es muy pesado porque
siempre hay que estar concentrado, concentrado concentrado
• y a veces necesitas
. ' cam.
· s,1, es muy ted1oso
~~:r ~e-canal, p~a ~oder seguir. A veces dejo un cuapara el d1a s1gu1ente. Entonces ... no tengo el tiem-

po necesario, aunque tal vez si lo tuviera no le dedicaría a esto todo el día, ¿ verdad? Necesitas equilibrar las
cosas y desconectarte para volver a ver lo que estás
haciendo. No meterte tanto en el cuadro, hasta cansarte. Ent~nces y~ no estás haciendo lo que quieres porque estas trabaJando cansada. Es diferente.
Se viv~ quizás... alguna vez: apegada, arropada, resguardada,
1ranqu1la...

Quiero estar con mis cinco sentidos puestos en el
cuadro. Si yo me quedo así todo el día y descuido Jo
que tengo que hacer en mi casa, en realidad estoy pint~ndo porque ya tengo que acabar, no porque lo esté
d1~f~tando. Aquí se trata de que he tenido que llevar
m1 vida estrictamente, con equilibrio para poder seguir... O sea, si yo dedico el 80% de mi tiempo a la pintura, va a llegar el momento en que mi casa va a explotar. Y si no le dedico tiempo, esto se apaga como
una ~ela. ~ecesito inyectarle gasolina. Soy estricta
conmigo misma, trato de ser muy equilibrada. Si me
fui_ de vacaciones una semana, a la semana siguiente
traigo una gasolina aquí en el estudio que ... Necesito
recuperar todo ese tiempo que no estuve pintando. Sí
h~y equilibrio en mi vida, siento que la he llevado
bien ... Tal vez hubiera podido trabajar ocho horas diarias si ~era jefe de familia y si tuviera quien se ocupara de mt casa. Entonces podría concentrarme todo el
día aquí. Pero no, no es así. Yo no soy la del sustento
en la familia, yo necesito ocuparme de lo que me corresponde... que todo esté funcionando. Sí le dedico
mucho, pero en la medida en que puedo dedicarle como persona. Y como soy ama de casa y artista, tengo
que estar al pendiente de todo. Una ama de casa normal porque no tengo quien me haga lo que yo necesi-

�to. Hay cosas que sólo nosotras hacemos ... Ellos saben
que mi vida ha sido la pintura; de hecho las primeras
palabras de mi primer hijo fueron «mami pita». Así
han vivido, ellos saben que me voy al estudio, que eso
es parte de mí. Tal vez piensan que todas las mamás
pintan, ¿verdad? Creen que mamá significa pintar. Saben eso, pero también nunca les ha faltado una mamá
en los momentos en que han necesitado que su mamá
esté allí. Ai la llevo, haciendo equilibrios con las horas
del día... pues únicamente puedes usar doce horas diarias. Más o menos.
Placentero juego, color de olvido, ramas columpiándose, risas...
algunos llantos y, sobre todo, la vida que envuelve, intensa.

Trabajo toda la mañana del sábado, muy a gusto,
porque mi esposo se queda con los niños. Y a veces, si
tengo algo importante, me deja trabajar por la tarde; si
no, todo el sábado por la tarde me quedo con ellos. El
domingo andan por allí en plan de hombres (¡porque
son tres niños hombres!) en sus bicicletas o viendo
juegos de video. A veces los dejo solos, siento que no
me necesitan, y aprovecho toda la mañana del domingo. Generalmente no trabajo el domingo, aunque ... O
sea.
Gélido fuego, hielo candente de lo oculto... viaja ligero el
viento trayendo aromas.

Ay, mi mayor inspiración ... es tener más trabajo.
Cuando veo la reacción de la gente, cuando hay movimiento en el estudio, cuando a una persona le gusta lo
que pinto ... eso me inspira. Las ideas ya las tengo, pero las ganas de trabajar me vienen cuando hay más
movimiento, cuando tengo más responsabilidad. Esa
es la palabra. La responsabilidad para mí es mi gasoli-

na. Si tengo que hacer diez cuadros en un mes, cuadros grandes, esa es mi mayor inspiración. ¿Por qué?
Porque ya tengo una razón, aunque los haga como
quiera. El estar presionada... ¡la presión me encanta!
Porque las ideas las tengo, necesito entonces que alguien me diga: «Órale, ya quiero verlo. ¡Ya quiero
verlo!» Y entonces me inspiro muchísimo, ¡me encanta! Inconscientemente, lo que me inspira mucho son
los colores, las texturas. Por ejemplo, te mencionaba
aquel poste viejo o un camión de ésos que se están
despintando, ya oxidados, viejos ... todo eso me fascina. La gama de colores que tú pescas allí, ¡la naturaleza en sí! Se habla mucho de la teoría del color, de lm
colores complementarios y de no sé qué más. Real·
mente no te puedo hablar de la teoría del color, del
complementario de éste, del complementario de
aquél... Todo eso existe... pero en la naturaleza. F.a
una fogata tú ves cómo esos grises mates combinan
con el fuego que es rojo brillante, y dan el gris. Ahí está el carbón con los rojos brillantes ... y a ti te parece
que la naturaleza lo estuviera planeando. Todo eso 111
inspira muchísimo... no sé, qué te puedo decir, ¡la lluvia del cielo! No pinto exactamente los colores del cielo pero ... tú ves que todo está planeado, ¡armónico!
Todo, todo te dice algo, ¿verdad? Es la inspiraci611.
A veces, de donde menos lo esperas, surge algo fue$
para tu obra. Un charco, por ejemplo, ¡qué padre! Pcr
allí tengo una lámina que pegué en un cuadro, una lámina toda gastada, hasta con un poco de grafitti. La lámina ya de por sí era una obra de arte. En ese sentido.
la inspiración me llega de allí, de la naturaleza. PelG
no estoy hablando de florecitas rojas, no, estoy hablall'
do de lo que a veces no logras ver.

Blam.:o puro, azul cobalto, agua diluye rojos quemados, se deslizan en corrientes vertiéndose en el oscuro mar.

Sí, exactamente. La naturaleza nos hace lo mismo
que nosotros les hacemos a las láminas viejas. Me encanta ver todo eso, meterme a los yonkes, donde venden fierros viejos. Para mí, haz de cuenta que me dieran la paleta más hermosa de colores. Allí es donde yo
he aprendido más. Y te das cuenta de cómo la mayoría
de la gente anda corre y corre... sin darse cuenta, sin
ver las cosas.
Quité una vez el candado de mi estudio ... y di con
un bote de shampoo rotulado con marcador negro, una
crema que me tenía que poner en la regadera. La marca negra, indeleble, con el goteo del baño empezó a
pe~der c~lor, empezó a hacerse rojo, azul y negro. De
ah1 saqu_e la combinación de este cuadro. Me dije, voy
a combinar estos colores ... porque no era cualquier
~zul._e~~ el negro convirtiéndose en azul. Era el negro
conv1~1endose en azul con toques rojizos el que salía
de la_ tmta. Y cada vez se veía más padre, hasta que se
borro. Son estos detalles los que no ve la gente. Eso yo
trato de absorberlo.
. O sea que yo no estoy inventando nada, combinaciones, nada de eso. Es lo que he aprendido: siento que
capto el exterior... En lo que suponemos obsoleto yo
encuentro a veces lo más interesante.
~m:cs Ysombras matizados, esbozo de voces, apertura a Jo leJano desconocido.

Mira, no he recibido menciones honoríficas. Me seleccionaron en una bienal, en varios encuentros... Aún

no recibo un primer lugar. Pero haber sido seleccionada en un concurso donde han participado mil quinientas obras de todo el país, ser escogido junto a treinta y
c~~tro, para mí es un premio. Ser seleccionado ha significado un cierto tipo de catapulta. Te ayuda, es un
respaldo muy fuerte. ¿Por qué? Porque toda la gente
del medio está al tanto de esos concursos. Ahora, en
un concurso donde fui seleccionada, la obra en general
no me gustó. En otros concursos no me seleccionaron
y no me importó porque las cosas que allí vi no
g_ustaron. Prefiero entonces confiar en mi propio criten_o. Uno a veces se siente triste porque «nunca voy a
pmtar eso», «ese tipo de arte no me va», «para mí eso
no es arte», «eso es obsceno o es grosero o es una
ofensa a la inteligencia». Cuando algo es así, algo con
lo que_y~ no estoy de acuerdo ... pues tengo que seguir
con mis ideas y mi gusto. Sí importa mucho ser seleccionado, participar en los concursos de nivel profesional.. i ~l curricul.J.lln! Es importante. Estoy contenta de
part1c1par.

m:

Alguna gente viene, le gusta mi obra la obtiene
mientras otras ni se fijan ... pero ah, ¡el 'curriculum!
Siempre hay que buscar los retos. Esperas la fecha ... y
a ver qué pasa. Es muy grande la satisfacción cuando
oyes tu nombre, que fuiste seleccionada.
Herencia de límites, espacio/forma, conlexto. Sentir del tiempo, cálculo, limilado abrazo.

Bueno, no es una persona que haya influenciado
mucho mi vida en los últimos doce años, pero sí tengo
algo que agradecerle, ¿no? Por ejemplo, que obtener
alg~ ¡cuesta muchísimo! También aprendí de él que
nadie me va ayudar más que yo misma. Y que lo único
81

�importante es la verdad y la disciplina. Aplicó mucha
disciplina en nosotros, exagerada por otra parte, porque no creo que tenga que ver mucho en cuanto a mi
vida como artista ... Otra cosa que nos enseñó: el mundo de las matemáticas, algo esencial. Todo tiene que
tener un porqué. A mí las matemáticas me encantan.
Me fascina la idea de haber aprendido más. El mundo
de mi niñez con él fue hablar de ... matemáticas, matemáticas, matemáticas. Eso me ayudó mucho. Pero en
realidad no tengo contacto con él ahora ... hay muchas
cosas que quisiera olvidar, que quisiera dejar atrás ...
mi vida con mi padre. Lo bueno es eso: saber que todo
cuesta en la vida, que me costó mucho salir adelante.
Tal vez fue logro suyo el que yo luchara. Esa ha sido
toda su influencia. No es mucho lo que tengo que decir
de mi padre, sobre todo en esta etapa de mi vida.
Aberración, desigualdad, mente internándose en laberintos,
calculando fríamente ... encuentra salidas.

Estudié nada más tres semestres de arquitectura.
Me gustaba mucho por aquello de las matemáticas. En
mi casa, pura ingeniería y matemáticas. Entonces te
inclinas por una carrera que tenga que ver con esas cosas. Aunque a mí lo que me gustaba era el diseño. Y
las matemáticas, resistencia de materiales ... todo eso
.me apasionaba ... las fórmulas matemáticas, aprender
cómo se ponían las sombras de los objetos a base de
geometría avanzada, son cosas en las que me hubiera
gustado profundizar. Pero me vine por este otro camino.
Es importante aprender todo lo que es geometría.
Aunque .aquí no veas figuras geométricas perfectas,
éstas aparecen combinadas con sombras que vienen y
se alejan. Pero, dirás, si la obra no es simétrica, ¿cómo
82

puede estar equilibrada? Porque a mí la obra me está
gritando que su forma, si la tiene, se está cayendo o
no. Y a mí me gusta el equilibrio, mi mente me dice
que las cosas deben estar equilibradas. Algunas obras
pueden no estar totalmente equilibradas y se ven increíbles ... A mí me gustaría experimentar con eso...
pero mi cuadro me grita ¡corrígeme! La influencia de
que te hablaba, las materias que estudié, siento que sí
son una influencia muy fuerte.
Cuando estudiaba diseño gráfico, recuerdo, no exigían preparatoria. Muchas muchachas no la tenían y
no sabían qué era una elipse. ¿Cómo puedes diseñar tú
sin saber qué es una elipse? Una hipérbola, ¿cómo sacarla? Aunque ahorita haya computadoras, tienes que
saber muchas cosas. Cuando algo te gusta se aprende
rápido. Esas cuestiones hay que saberlas para poder
hacer cosas en diseño.
Es como ... cualquiera puede pintar abstracto. Pero
¿qué te va a decir? Si no hay nada de conocimientos
detrás ... En mi obra, sí. Tienes que entender el color,
qué va con qué, qué te está diciendo, por qué la luz va
aquí y no acá. Un cuadro no es abstracto nomás porque no tiene figura. O sea, abstracto no quiere decir
que no.tenga nada,¿ verdad? Es una expresión corno la
música clásica. ¿Por qué una música te pone contenta
y otra nostálgica? ¿Por qué te llama la atención? ¿Por
qué te pone «chinita?» No tiene letra y sin embargo te
puede hacer sentir de la patada ¡y ponerte a llorar! Y
no te está diciendo «ay, estás triste, estás triste». Note
está diciendo nada.

ra. Pero mucha gente no lo entiende así. Tienes que tener intluencias, conocimientos. A mí me hubiera gustado tener más conocimientos. Pero trato. Lo que
aprendí en arquitectura, en mi carrera de diseñadora,
en mi carrera como pintora...
Suave, 4uieto caminar. .. viendo más allá... en lontananza.

¿Mis hermanos? Ya no sé qué creerles porque ellos
siempre dicen que está padrísirno lo que hago. Ja, ja.
Son de veras ... no hubiera dicho esto hace varios
años, antes de casarme. ¡Nos peleábamos todo el tiempo! Pero no los cambio por nada del mundo. Son los
hermanos más lindos, me apoyan en todo, me ayudan
en todo... nos hemos hecho muy unidos. Ellos no me
tratan como a la hermana que está pintando: «mi hermana pinta». Me tratan como a una profesional, confían en mi gusto, me piden ayuda para un diseño, para
todo lo que tenga que ver con el sentido común de la
mujer y como profesional. Me piden opinión, me dan
su apoyo, me tratan de animar, de ayudar en cosas que
yo no puedo ... Por ejemplo, la computadora. «Mira,
Reyna, eso te puede servir; ponle esto; nosotros te
ayudamos con aquello ... » ¡Han sido hermosos conmigo! Amigos, han sido amigos. Y sus esposas, lindísimas. M~ han apoyado mucho los cuatro. No se conforman con decirme «bravo, qué linda mi hermanita».
No. Siempre están dispuestos a echarme una mano.
Por eso no he batallado tanto. Siempre les agradeceré
su ayuda.
Dos mundos: uno solo. Una sola vida. una dirección... la del
anc de sentí r.

Lo importante es no perder la perspectiva de qué es
lo importante en la pintura. Yo podría tratar de saber
cuáles son las nuevas influencias, por ejemplo. Pero
no estoy de acuerdo con llamar la atención nada más
por llamar la atención y que por eso cuelguen mis
obras en tal lado.
Quiero que acepten mi pintura, tal como yo la siento, no por lo que los demás piensen, o por la moda en
ese momento, las vanguardias y demás. Quiero seguir
siendo honesta, quiero seguir disfrutando de mi trabajo. No quiero perder eso, porque a veces pasa que sólo
quieres quedar bien. Pero no, yo quiero seguir manteniendo este equilibrio en mi vida. Y si puedo llegar
más arriba en el terreno profesional, eso me daría muchísimo gusto.
Lo que quiero, lo que me he propuesto no perder es
la perspectiva de quién soy ... Me gusta mucho la pintura, soy una profesional que toma muy en serio sus
cosas ... he tenido aceptación. ¡Gracias, me da muchísima s_atisfacción que la gente me haya aceptado! Pero
no quiero perder otras cosas: mi familia, mi salud. Y el
gusto que no puedo describir es el gusto de pintar. Llegar al estudio y sacar mis materiales y hacer el tiradero, acabar embarrada (no me importa), llegar a mi casa, ver a los niños. Este equilibrio no lo quiero perder.
El punto final, en mi vida, no es dónde voy a estar
colgada. Eso no. Esperemos.
Saltar. caminar, moverse... detenerse, pararse ante sí mismo.
sin juzgarse. Aceptarse.

Te mueve, te mueve. ¿Por qué? Porque hay cosas
detrás, hay tiempos, hay soporte. Igual es con la pintu·
83

�Tengo un gran problema. ¡Soy cho~ocolic! M: gusta exageradamente el chocolate. En m1 casa cor~uamos
muchísimo postre. Mis hermanos y yo somos b1e~ tragones. Soy una persona que tiene que estar~~ cuidando. No he tenido nunca problemas pero f1S1camente
me cuido; trato de cuidarme toda la semana pero en el
fin de semana sí hago lo que se me pega la gana con la
comida. Haoo mucho ejercicio constantemente, siempre hora y ~edia o dos horas en la mañana, diario. Y
no fumo, no tomo, soy una persona de lo más aburrida
en ese sentido, ja, ja. Me gusta la comida buena. No he
tenido problemas de salud hasta ahorita, espero no tenerlos más adelante. Me gusta cuidarme, me gusta estar
sana, me gusta no batallar, ¡vivir bien, vivir a gusto!
Crecen a la par. .. silencios/rumores de bullicio jocoso, animadas risas de niños; seriedad, gravedad, tranquilidad adulta. ·

Cuando estoy en mi estudio, al arte lo separo de todo. Pero .. , mi vida familiar no sería igual si yo no fuera pintora, y mi vida como pintora no serí~ igu~I. si no
tuviera la familia que tengo. Estar con mt fam1ha, tener el esposo que tengo, tener los hijo_s qu~ tengo me
llenan el alma cien por ciento. Y... vemr a pmtar es toda \a satisfacción del mundo. Si yo tuviera problemas
con mis hijos, o si tal vez no tuviera los hijos que tengo ... si no tuviera a mi espos~, tan lindo y tan bueno
conmigo... tal vez ni ganas tuviera de estar creando, de
estar haciendo algo, de estar expresándome. Expresarme me da tanta vida que llego a la casa y tengo todas
\as ganas del mundo de aguantar niños, de ayudarle~
en su vida, de darles buenos consejos, de estar con m1
esposo. Hay un complemento total. Pero sep81:º: Cua~do estoy ante el cuadro, me concentro muc~1s1mo sm
pensar en todo lo que tengo qué hacer en m1 casa. En

este punto es donde mi madre me ayuda mucho. Pero
sin ellos yo no podría hacer nada. Una cosa y otra cosa
van de la mano.
Raíces ... marinas, de montaña, de valle... toman energía de vida. Sangrdsavia recorre cuerpos que van emergiendo poco a
poco hasta erguirse. Orgullosos.

Yo siento que todos los artistas, si es que yo puedo
considerarme artista, tenemos ese gusto por ver un poco más allá de las cosas superficiales. A veces miras a
una persona y ves, al mismo tiempo, más allá de ella:
ves un paisaje, ves la carretera, las montañas ... O sea,
ves la magnitud del lugar, el mundo que es nuestro.
Ves \a televisión y te pones a pensar en muchas más
cosas de aquéllas que estás viendq en el programa.
¡Eso es lo que y9 quisiera dejarles a mis hij?s! Y no
porque yo sea artista o les diga «ponte a pmtar». A
ellos les encanta, ven cómo trabajo en mi casa los bocetos, mueven la mano igual a mí, «¿cómo usas esto?», «¿por qué le pusiste ese color?» Ellos deben_~
jarse sentir, deben sentir su corazón, deben sentir la
tristeza, la alegría. Deben sentir como seres humanos.
eso quiere dejarles._ Debo confiar e~ ellos, en_ lo ~
quieran hacer. No uenen que ser artistas o dedicarse
la química o a la arquitectura. No. Ellos deben ser~sonas, ·10 que yo he tratado de ser. Y si al~no qm_eac
ser artista ... lo apoyaré. Yo, como artista, quiero deJ•·
les lo aprendido por mí: hay que ver un poco más aUt
captar algo de la esencia de la vida, no nomás ~o malt
ria!. Eso quiero dejarles ... y uno que otro cuadnto.
•

Descubrir, acercarse, observar, tocar. Sostenerse, continuar,
guir. .. hasta llegar a permanecer.

IC'

Casi puedo decir lo mismo que les diría a mis hijos:
es una carrera muy difícil porque ahorita en Monterrey
hay un auge muy fuerte del arte. Y parece fácil. ¿Por
qué? Porque de cierta manera es divertido. No estás
metido en una oficina con el traje puesto, algunas personas no han requerido de muchos estudios y entonces
parece fácil. ¡Pero no es una carrera fácil! Sobre todo
si la tomas en serio, si te dedicas a aprender, si aceptas
echar a perder porque en esto se echa a perder muchísimo. Esta es ... una obra en papel y dices «¡ay, no tiene chiste!» Pero tú para entonces ya tienes tres años
buscando un método, un papel que se ajuste a tus gustos, a tus colores, a ... es todo un proceso. Y te llevas
muchos golpes. El maestro Arturo Rivera me dijo:
«Reyna. esta es una carrera de paciencia.» Nada más.
Por eso yo les recomendaría mucha paciencia y ser honestos con sus gustos, con su arte. Todos somos diferentes, cada cabeza es un mundo. Entonces, no porque
al pintor tal le fue súper bien y pinta así o asá, no por
eso tú tienes que pintar igual. Quizás se trata de un excelente artista. ¿Por qué? Porque fue honesto con él
mismo.
Ríos. lagunas. charcos... lluvia. Mar de la vida en donde todos
nadamos placenteramente. con dolor, nin contje... hasta encontrar paz para seguir...

¿Qué pasaría si Reyna Castaño ... ? O es una impostora o le urgen unas vacaciones en el mar. ¡Ja, ja! Porque eso no es parte de mi vida, no son cosas de las que
yo haya estado cercana. Podría pintarlo, ¿por qué no?
Puedo tomar una revista ... De hecho me han pedido
cuadros de ese tipo de cosas, y no he aceptado. Pero sí
podría. ¿Por qué? Porque sé las técnicas, sé algo de dibujo, sé todo eso. Pero ¡no soy yo! Nunca he vivido

cerca del mar. He pasado, máximo, dos semanas seguidas en el mar. A los marineros ni los conozco. Cisnes, los he visto en ciertos lugares, pero no son para
mí. Sería algo sobrepuesto allí, totalmente ajeno a mí.
Y yo no puedo fingir, soy demasiado honesta. Jamás
podría hacerlo. Jamás podría firmar algo así. ..
Dentro, fuera ... sin medida, ojos/cerebro escudriñan ... buscando lo que esconde, altera, revela misterios.

Al azar. De hecho me gusta pintar, a veces, algo
muy grande y, de repente, agarro un cuadrito. Las dimensiones son de cierta forma un reto. Puedo aceptar
que me digan: «¿me podría hacer un cuadro con tales
dimensiones?» Pero hasta allí. ¿Por qué? Porque la dimensión no me importa. Cualquier dimensión para mí
es aceptable. Cualquier lienzo de cualquier tamaño,
mientras yo pueda meterle mano, mis materiales y mis
pinturas, es aceptable. Otra cosa no.
Impacta... experiencia/emoción ... el alma. Estalla en mil pedazos la aurora, reconociendo la noche... sin estrellas.

Allí entra la influencia de mi madre. Mi madre es
poeta. No se ha dedicado últimamente a su tarea porque ... ahí pienso que yo tengo la culpa. Se ha dedicado
mucho a ayudarme en la organización de mi trabajo.
Termino un cuadro, lo vemos, le hablo de él, le digo
&lt;&lt;fíjate, a mí me parece que tiene mucha soledad, me
da tristeza... me refleja». Entonces ella me da una frase ...
y entre las dos seleccionamos el título, el sentido poético ... Ahí es donde mi madre tiene mucha influencia.
Yo podría ponerle cualquier título o no ponerle ninguno. Pero jugamos con el título, jugamos con las frases. «Te gustaría así... no, es muy suave... me gustaría

�algo más fuerte. Por ejemplo, 'Esclaviz~da', ese cu~dro ... » Jugamos con las frases, con los u tu los, nos divertimos mucho. Mi madre me conoce perfectamente.
Nos complementamos.
Enmarca paisaje, muro: rojo sonámbulo, azul agreste,_ del'.cado
ye/low... surgen opaco/brillantes sembrados en paleta/Jardm.

Aquí es donde mencionaste las medidas. Todas las
medidas las selecciono al azar pero siemy~e hay una
proporción. Por ejemplo, si sabes matematicas, conoces la proporción áurea que es muy interesante. ~a~
cuadros con proporción áurea pero nos los selecc10ne
así. Muchas veces, al final, te das cuenta de las buenas
proporciones: un cuadro de ochenta por un m:tro'. ~~r
ejemplo. Un cuadro demasiado alargado es mas d1f1c1l
porque hay que jugar con ciertos elementos para que la
composición lo «acorte», que no se vea tan largo, que
se vea interesante. Entonces, otra vez, ~l azar. No es
que todos los cuadros sean gran~~s o chicos. Hace falta el conocimiento de la proporc1on.
Compartir momentos, goces, uno tras otro, hasta saciarse ...

Mira dentro del ámbito artístico sí tengo muchos
amigos,'no muy cercanos. No me muev~ ~ucho en el
. Te digo , no asisto mucho
a expos1c10nes,
sob~emed10.
.
, ) H
todo a las inauguraciones (asisto otro d1a . e conoc1
do oente lindísima en el medio. Conoces a gente_que
verdaderamente te habla con honestidad, que te quiere,
que te acepta con tu arte aunque no tenga nada que ver
n lo que ellos hacen, compartes ideas. Hay personas
co
de todos los tipos, pero yo me he encontrado a gente
muy linda. Tengo muchos amigos_ aunqu~ no los frecuento mucho. Entre ellos, la escntora M1?~rva Margarita, con quien en muy poco tiempo h1c1mos una
86

amistad profunda; nos vemos p~o. Es_tá Se_rgio Vil~
rrea 1... Tengo los amigos de m1 matnmomo
d y a nus
amigas de la niñez, las que conservo des e entonces.
No los veo mucho pero sí siento que han estado cerca
de mí y me han apoyado de cierto modo,.¿ verdad?
Con ellos puedo hablar abiertamente. Es bonito encontrarte con gente así.
Sale, entra, se proyecta... obra/juego, imponiéndose.

Pasa lo siguiente: como yo no soy el sustento de la
familia no he podido sacar cuentas. Pero la obra se ha
vendid~, ¡se vende bien! El curriculum me respalda&amp;
la hora de los precios, que no son nada baratos. No es
como una vendimia de tarjetas postales, n_o, n~ se veaden muy seguido, pero sí... y o so~ muy d1stra1da y poco organizada para ocuparme de estas cosas. Por ese
mi mamá se ocupa de cobrar, de dónde está tal cuad~
cuánto cuesta. y como yo no pinto para hacer n~goc10,
para vender, mi obra no es un producto comercial. Pcr
eso no he podido medir todo eso, nunca me he pueslD
a pensar en cuánto he ganado. No me comparo con ICI
demás en este aspecto. Ahora bien, mis resix:tos ~
la gente que tiene su profesión y sus ganancias fiJas.
Debe darles mucha tranquilidad.

mino de la pintura, se te acepta, estás contenta. No debes perder la calidad de tu obra para quedar bien con
la gente, o hacerlo más rápido para vender más. La
obra que yo firmo responde a lo que yo puedo hacer, a
lo que a mí me divierte como pintora, no a «en cuánto
se va a vender», o &lt;&lt;a quién se lo voy a vender».
Ese es el enfoque que trato de mantener vigente. Si
lo pierdo, me comercializo. Si Reyna Castaño produce
para vender, cae en la comercialización y deja de diwrtirse. Aquí es donde puedes comparar. Como empresa es difícil. En ciertas épocas vendes mucho y en
otras poco. Pero no debes perder la esencia de lo que
es un artista. Por eso mi mamá se ocupa de todo lo administrativo, de que hay que entregar no sé qué y no sé
cuándo... En cambio yo me la paso pintando y divirtiéndome; a ella le toca lo difícil. Así no se pierde la
esencia del trabajo artístico (no artesanal). Esa es la diferencia. No se está produciendo por producir, se está
produciendo por el gusto de pintar. Hay que tener cuidado de no cruzar esa línea.

Gracias a Dios, no necesito vender para sostener a
mi familia. Eso me da tranquilidad. Pero no me culpo
si hay que vender. Es más, ¡me encanta vender! Porque es una satisfacción muy grande para mí que quieHas de cuenta que es una empresa. Y s1,, me COI' ran algo mío. Pero no me tengo que mortificar si este
vendría compararme con una empresa p~rque la ell' mes no vendí. Puedo seguir pintando con toda tranquipresa puede estar muy bien, se vende bien, se paga lidad, por el sólo gusto de pintar. Pero no puedo decir
bien ... pero no siempre: a veces vendes much?, a veces que tengo todo lo que quiero, no, tenemos nuestras nepoco. No es algo fijo. y tampoco puedes decir: «ah SI cesidades. Y no se trata de la comida de mi familia, no
no sólo yo voy a pintar, vamos a ser dos, _vamos :
es el colegio de mis hijos, son las extras las que me hatres las que pintemos». No, todo sale de mis m~no ' cen mucho bien. Porque a cualquiera nos cae bien una
mis ideas, de mi trabajo. Entonces se organiza c;a, ~extrita», y es una satisfacción increíble cuando el
empresa simplemente para no perder. Estás en el
clieme se enamora del cuadro y lo cuida y luego no me

lo quiere prestar para una exposición. Para mí eso es
un honor. Pinto para mí y eso se refleja en la obra.
Cuido la proporción. Trato de tener más gusto por pintar que gusto por vender. Porque vender ¡me fascina!
Y ganar dinero ¡me encanta! Y gastarlo ... me gusta
más gastarlo porque no es tanto lo que gano y sí es
mucho lo que me gustaría gastar. ¡Ja, ja!
Definitivamente, si tuviera necesidad, tal vez estaría pintando para vender. Más tarde quizás llegue a hacerlo. Pero ahorita, gracias al respaldo que tengo, he
podido pintar para mí y experimentar aunque lo que
haga parezca un mugrero: una manta vieja que me encontré enterrada, oxidada, horrible. Una manta que pegué en un cuadro. Y dije: «al que no le guste pues qué
pena».
A mí me encanta, la gozo. Le meto óxidos a la pintura, hago combinaciones, experimento. Todo eso aparece en la obra, viene la gente y les gusta. Es un juego
que no debes perder. Repito: quiero mantener el gusto
por pintar más que por vender. Si se vende, padrísimo,
encantadísima. Es más, ¡te vendo una! Ja, ja.
Un día líquido, buscando solidez... se amarra... por segundos,
por minutos...

Bueno, mi mente pensando en números ... siente
que es simplemente un número más. Es un cambio de
ceros. O sea, van a venir más ceros en el número, pero
a nosotros, por naturaleza, nos gusta tener márgenes.
Por ejemplo, la dieta. «Empiezo el lunes.» Nos gusta
el lunes, no sé por qué... El lunes ya no la hiciste, «empiezo el siguiente lunes». Así somos. Se abre un margen para que la gente cambie. Tiene que haber un
87

�CON UN POCO DE MIEDO

Gerardo Leal
cambio. ¿Por qué? Porque la gente va a decir que en el
2000 va a pasar esto, o vamos a hacer lo otro. Yo me
voy a imponer un propósito para el 2000. Ahorita quiero tranquilidad en mi vida y quiero seguir cumpliendo
mis metas, antes y después del 2000. Es algo que tiene
importancia para la humanidad, la gente lo está esperando con ansia. Pero va a ser un día más y va a salir
el sol y va a meterse el sol y va a llegar la noche. Vas a
ver estrellas, vas a ver lo mismo. Ja, ja. Depende de
nosotros qué queramos hacer con ese número. Pero va
a ser como cualquier año. ¿Qué va a pasar? Ya lo veremos (pero es simplemente un año más).

se expresa, mientras a otra persona «le llega» un sedimiento diferente pero no molesto.

Ahorita el arte se define como algo que le llega ab
gente, sea lo que sea: bonito, feo obsceno, asqueroso.
El arte es arte porque te llegó (aunque te hizo devolver
el estómago). Para mí eso no es arte ... ¿para ti? Yo m
acepto que todo pueda llegar a ser arte... El mundo está tan mal... Por favor, la gente debe aceptar cosas qll
traigan algo positivo. Positivo de cierto modo ... un •
frimiento que sirva de algo. Sirve de algo porque a
humano, porque te puede hacer reflexionar. Pero pUII
florecitas, no. Porque puedes ver un cuadro fuerte J
quizás digas: «híjole, para mí ese sí es arte». En ca
Recorrer pincelada a pincelada, mundo de sueños realizables,
bio, cuando algo no te va a traer nada (ni bueno ni 111'
infinitos. Abandonar trazo a trazo sueños imposibles... finitos,
lo) o, más bien, te va a enseñar lo asqueroso de la vida.
perecederos ...
yo estoy en contra. Sí acepto a la gente que piensa
ferente. Pero yo quiero que el arte tenga un sentidolk
Creo que hemos hablado casi de todo, como artistas ... Ahora quisiera hablar de mi gusto por el arte. Ha utilidad. Que te haga pensar, cambiar tu vida (
bien), que no eche a perder el mundo más de lo que
habido muchas teorías, muchas corrientes en el arte.
tá. Esto es lo que quiero agregar como persona.
Demasiados nombres han pasado por el mundo del arte, y ahorita siento que se ha desbocado un poco, a veGracias a ti, ha sido un placer. Como tú dices,
ces no entiendo lo que está pasando. Quisiera que la
pero
que me conozcan un poco más, que busquen
gente tratara de saber qué es el arte, que tratara de pensar en lo que se espera del arte. La vanguardia está ya obra. Espero que esta entrevista pueda acercarme
a la gente.
muy choteada, trillada, tiene demasiados significados.
No deberíamos perdemos, es decir, debería la gente
aceptar una obra porque realmente le gusta, no porque
esté en el mejor museo del mundo o porque la respaldan ciertos críticos. ¡Que no se pierda la esencia del
arte! Que la gente acepte sólo aquello que «le llega».
Así quiero que sea conmigo: «Reyna, fíjate que eso no
me gusta». No me agrada que la gente acepte lo que
llaman arte como arte cuando no tiene qué ver con el
arte. El arte, para mí, es la manera como una persona

·-...

MUJER DOMINANTE
¿Por qué no evades
los zarpazos del tigre de Bengala?
No vengas con que así
impresionas a la gente.
Además ~ienes que comprar ropa
porque m creas que te la remiendo.
Y anda, trae la cena
y recuerda
que aquí no eres el domador.

5-1-1986

EDIPOHOY
Se pasaba las horas
mordiendo la coraza de una nuez
0 deshojando tréboles.
Mirando los mismos edificios
lugares comunes,
'
amigos de café
0 mujeres de consumo.
Sufriendo
porque no se cortaba
el invisible cordón umbilical.
8-1-1\186

89

88

�ABANICO
DESPOSEÍDA
Como ante un guiñol
mi mano se internó en tu cuerpo
y lo movió a voluntad.
Te hice abrir/cerrar los brazos,
mover afirmativamente la cabeza,
temblar de puro gust-o.
Mi mano se cansó de poseerte
y ahora, tirada en un sofá,
busca en vano un gigolo
en la sección amarilla.
2-1 - 1986

CON UN POCO DE MIEDO
Amo tanto esta vida terrenal.
Amo las luces de neón
y las manos que luchan, que desprenden hilos.
Pero me iré,
a pesar de las rosas,
de-la música de Bach
y los tesoros que sacó
mi excavadora sincera.
Alguien me estirará los hilos desde arriba,
sin remedio.

3-1-1986
De Ti1iri111w1di.

�LA TAXONOMIZACIÓN IDEOLÓGIC~ DEL
ESPACIO EN LA LITERATURA DEFENA

Juan Antonio Serna
La literatura defeña es una literatura
regional, ya que en sus textos refleja
la problemática del Distrito Federal
y de sus habitantes. Asimismo se
perciben los tres rasgos distintiv~s
de la literatura regional: el lenguaje
hablado, la geografía -el espacio- Y
la actividad del ser humano (Alonso
74-76).

--

....

El objetivo de este trabajo consiste en demostrar en el nivel concreto, que la clasificación del poder
en la sociedad defeña se logra mediante la repartición del espacio (público y privado), y que el constructo
de clase se percibe mediante el espacio -barrio- al que se pertenezca; en
el nivel abstracto, la representación
de la urbe como símbolo de la mujer/Madre Terrible, la patria y. la
centralización del poder se percibe
como la alegoría de la lucha entre la
capital y la periferia. Para comprobar la hipótesis anterior se emplearán las perspectivas teóricas del espacio de Celia Amorós Puente y de
Michel Foucault.

.

Los textos que sirven para el
análisis son: La región más transparente (1958) de Carlos Fuentes, La
.tumba (1964) de José Agustín, El
vampiro de la colonia Roma (1979)
de Luis Zapata, Arráncame la vida
( 1985) de Angeles Mastretta, Las reinas de Po/aneo (1988} y Compro,
luego existo (1992} de Guadalupe
92

Loaeza y Novia que te vea
Rosa Nissán.

(1992)

de

Amorós Puente explica la repartición del espacio así:
Lo privado y lo público constituyen
lo que podríamos llamar una invariante estructural que articula las sociedades jerarquizando los espacios:
el espacio que se adjudica al hombre
y el que se adjudica a la mujer[... ) El
espacio público, al ser el espacio del
reconocimiento, es el de los grados
de competencia, por lo tanto, del más
y del menos [...] Por el contrario, las
actividades que se desarrollan en el
espacio privado, las actividades femeninas, son las menos valoradas
socialmente fuere cual fuere su contenido (7-8).
Es precisamente esa invariante
estructural el /eit motiv que permite
enlazar los textos. El espacio público
es asignado al varón, mientras que el
espacio privado en la mayoría de los
casos es delegado a la mujer en calidad de subordinada. Además se percibe el espacio privado primero, como mecanismo para silenciar a la
mujer y al elemento homosexual Y
segundo, como la búsqueda de sí
mismo y el reencuentro con la soledad. En el nivel concreto el espacio
juega un papel preponderante en los
textos, ya que permite distribuir dentro de las microempresas las labores
asignadas a cada elemento del matri-

monio o de la pareja para alcanzar el
éxito, el poder, la clase y el porte
que se requieren para formar parte
de la hegemonía patriarcal.
Federico Robles y Norma Larragoiti en La región más tra11sparet1lt
representan a la nueva burguesía Y
forman un matrimonio por conveniencia. El espacio que se adjudica a
Federico es el público, se le considera un hombre sensato y diestro
en los negocios. El espacio que se le
adjudica a Norma también es público, sin embargo, en su caso Federico
utiliza su cuerpo y su belíeza para
asegurar sus negQcios y para que su
presencia no esté ausente. Aun Y
cuando Norma cumple con su trabajo representando a su marido públicamente, es Federico a quien se le
adjudican los logros. En público son
el ejemplo de la pareja perfecta para
funcionar en la sociedad elitista Y
clasista en la que se desenvuelven.
Empero, en su microespacio privado
son dos extraños que han olvidado
los sentimentalismos cursis. Ejemplo: «Norma era respetada porque
era la mujer de Federico Robles Y
aceptada porque era la mujer de Federico Robles y Federico Robles era
un hombre que había sabido triunfar
y dominar y era el dinero y el poder
y la posiblidad de ayuda a escalar Y
en consecuencia Norma era la elegancia y el chic» (163).

De igual forma, los padres del
adolescente urbano Gabriel Guía en
La tumba también tienen un matrimonio atado a los convencionalismos sociales, económicos y políticos
de la sociedad defeña alta. El padre!
dentro de su espacio público es respetado y su mundo de acción capitalino es el vinculado con la burguesía
y la política. La madre es relegada
en la novela y su aparición en público solamente se nota cuando hay algunos sucesos que requieren su presencia (las fiestas, la bienvenida a su
cuñada). La madre en su espacio privado aparentemente está al cuidado
de la educación de su hijo y es la gerente de la microcmpresa hogareña.
La paradoja estriba en que Gabriel
establece müs comunicación con su
padre que con su madre. Ejemplo:
«Mis padres no aparecían por ninguna parte: salieron cada quien por su
lado 1... 1 Mis padres la despidieron
en el aeropuerto [... ] Fue mi padre,
quien se presentó para felicitarme
[... ] Toma este cheque y a ver qué te
encuentras 1... ] Mi madre aún no me
felicitaba&gt;&gt; &lt;-H. 43. 77).
Adonis García y René en El
i•umpiro de la colonia Roma, es la
pareja que simboliza la mimesis del
paradigma heterosexual. Ambos
comparten sus labores para subsistir.
El espacio que los dos se asignan es
el público. Adonis se prostituye como «chichifo», René también se

prostituye y es empleado en un restaurante. Aunque los dos son prostitutos, es Adonis quien quizás por su
aspecto de buga, su picardía y su físico logra ser más reconocido públicamente que René. Adonis es el homosexual abierto y decidido a participar y explorar sus necesidades homoeróticas, mientras que René se especializa en la pasividad .. Adonis es
visto como el «hombre» de la casa y
René es percibido como «la señora».
Esto se observa en el siguiente ejemplo: «René nomás era pasivo ¡,verdad? [...] muy joto el René se ponía
el bikini y empieza a bailar [... ] yo
tragaba como diplomático [... ] Mis
inquietudes sexuales iban en aumento» (62. 83, 94. 98).
A pesar de que Adonis y René
laboran en un espacio público, la
ejecución de tal tarea es confinada al
espacio privado. Dadas las estructuras patriarcales heterosexuales, la
profesión de los jóvenes y las necesidades eróticas de sus clientes deben ser silenciadas y por ende deben
practicarse en espacios -hoteles,
Sanborn 's, casas y departamentosen donde no se ofenda a la moral hipócrita defeña. Cabe mencionar que
el cuerpo cumple una función esencial en este texto. El cuerpo es el
111od11s 1•ive11di de Adonis y mediante
éste se da la explotación del individuo. Adonis utiliza su cuerpo para
ejercer el poder sobre sus clientes y

dependiendo de su posición social es
la cantidad que les cobra por sus servicios. Adonis experimenta una metamorfosis en dos niveles. En el primero se convierte de explotado en
explotador (gracias a su cuerpo y a
su picardía), en el segundo de consejero se transforma en paciente.
Andrés Ascencio y Catalina Ascencio en Arráncame la vida al igual
que Federico Robles y Nonna Larragoiti, constituyen la pareja perfecta
para adquirir el poder. El espacio
que se le brinda a Andrés es el público. Andrés gracias a sus conexiones
y a sus inhibiciones llega a convertirse en gobernador de Puebla, hecho
que le pennite conectarse con el
mundo caciquil, político e industrial
de Puebla y de la ciudad de México.
El espacio de Catalina es binario:
privado y público. En el espacio privado Catalina a diferencia de Norma,
sí funciona como una ama de casa y
madre de familia, y hasta toma clases de cocina para satisfacer el apetito culinario de su patrón. Sus funciones en la casa consisten en velar porque la microempresa de Andrés marche sobre ruedas. En el espacio público al igual que Norma, Catalina
es utilizada por su esposo como primera dama del estado y como espía.
La ingenuidad provinciana de Catalina es otra arma que Andrés emplea
para que tanto ella como la demás
gente cuestione todos los crímenes y
93

�las atrocidades que su marido comete con tal de asegurar su lugar en el
terreno político. El cuerpo de Catalina desempeña dos funciones en el
texto. Por una parte, Andrés al iniciar a Catalina en los placeres sexuales, éste recurre a la satisfacción de
las necesidades eróticas de su mujer
para oprimirla y evitar de esta manera que ell_a .se entere de sus problemas laborales; por otra, Andrés es
consciente de las pequeñas infidelidades de Catalina (con Carlos y Quijano) y constituyen el medio por el
que él pretende derrotar a sus enemigos. Empero, la voz femenina --Cáta1ina- en el texto también utiliza a su
marido y logra romper con el status
quo en lo que a sus necesidads eróticas se refiere. Catalina aprende a
sentir, a experimentar y a probar a
otros varones cuando sufre el hastío
de su marido. Esto se observa en el
texto así:
Fui a votar con Andrés. Al día siguiente salimos en el periódico tomados de la mano frente a la urna
[...] ¿Por qué no miras si ya está la
cena? [...] Volví al grupo de las mujeres. Prefería oír la plática de los
hombres [...] ¡Qué mujer tan necia!
[... ] contestó meciéndose sobre mi
cuerpo [... ] Cuéntame de que hablaron ayer Cordera y Vives -dijo sobándome la espalda (48. 61 . 63. 145).
En Las reinas de Polanco los espacios de la voz femenina son al

igual que el de Catalina binarios. En
el espacio privado las mujeres son
las encargadas de ejercer el control
en el hogar. En el espacio público la
crisis del país obliga a las reinas de
Polanco a crear sus propias empresas. La voz masculina en las crónicas es la que debido a sus trabajos
y/o empresas recibe el reconocimiento público. Sin embargo, en el
texto de Loaeza se percibe más la visión femenina de la burguesía. El
microespacio femenino de Polanco
ha caído en una especie de bancarrota que ha dejado pasmadas y sumidas a «las reinas» en una etapa de
depresión, ya que temen perder su
estilo y su apreciada pósición social
frente a la otra. Por otra parte, en
comparación con el resto del país,
ellas parecen ser las más descontentas
debido a la crisis. Su actitud denota un
egoísmo puro que las lleva a pensar
que ya no podrán gozar de los privilegios del pasado -viajes al extranjero,
compra de ropa en Los Estados Unidos
y en Europa- y temen por la pérdida
del valor adquisitivo que su _espacio
pudiese sufrir. Ejemplo: «Las inversionistas están como la Bolsa: desplomadas, desajustadas, desequilibradas [...] De todos los mexicanos,
son los más enojados e indignados
con la crisis que atraviesa el país [... )
muchas señoras de Polanco [...] y de
otras zonas se han dejado convencer
de que no hay nada mejor que emplearse a sí mismo» (23, 25, 37, 64).

Las parejas compuestas por Fernando-Sofía, Ana Paula-Alberto en
Compro, luego existo al igual que
Federico-Norma y Andrés-Catalina,
funcionan como socios de una microempresa en la que cada miembro
debe ejecutar acertadamente su labor
asignada. Fernando y Sofía pertenecen a la clase alta defeña. El espacio
de Fernando es público. Fernando es
quien recibe el reconocimiento por
su labor fuera del hogar. El espacio
de Sofía es privado. Sofía como buena consumista mexiquense tiene a su
cargo despilfarrar las ganancias del
marido y controlar la educación de
sus hijos y la bue~a marcha de su casa. El poder que esta pareja tiene se
basa en su posición social y el buen
abolengo de sus respectivas familia~.
Si bien Sofía no es usada como mercancía -vía el cuerpo- en cambio, sí
se percibe en el texto que Femando
solamente la considera como la madre de sus hijos y la esposa ad hoc a
su clase.
La relación de parejas Sofía-Fernando, Federico-Norma, los padres
de Gabriel y Andrés-Catalina se
muestra como una relación frívola,
superficial y decadente. La unión de
tales parejas se cimenta más en tos
convencionalismos sociales y en el
lenguaje de comportamiento. No se
logra un nivel de comunicación íntimo, por el contrario en la mayoría de
los casos el receptor detecta a cada

quien por su lado, es decir, en su
propio espacio -ya sea en el público
o en el privado.
Sofía en su afán desesperado por
llamar la atención de Fernando se
convierte en una compradora compulsiva, ya que Fernando no se da a
la tarea de satisfacer sus necesidades
eróticas. Sofía no consume únicamente por gusto, es más que todo
una manera de llenar el hueco que su
relación/marido le ha causado.
Ejemplo: «Cuando Fernando recibía
los estados de cuenta en su oficina,
de inmediato le hablaba por teléfono
y le decía: ¿En qué quedamos, Sofía?
Acabo de recibir lo de American»
(22). Fernando intenta controlar a Sofía mediante el uso del dinero, Sofía
transgrede los acuerdos impuestos
por su marido.
Ana Paula y Alberto personifican
a los nuevos ricos, es decir, la nueva
burguesía. El espacio público definitivamente es para Alberto. El espacio privado es para Ana Paula. Ana
Paula se desempeña como madre de
familia y como una excelente gerente de su fábrica/el hogar. De los dos,
es Ana Paula quien representa a los
oportunistas de la clase media que
aspiran a cambiar de posición social.
Ella al conectarse con las reinas de
otros espacios en la ciudad de México, desea adquirir un porte, una personalidad, un habla y un espacio que

no le corresponden. A pesar de que
sus «amigas» la rechazan y la critican severamente por su falta de gusto y refinamiento, Ana Paula logra
sus objetivos sin inmutarse o en algunas ocasiones, haciendo caso omiso de sus rivales. Lo anterior se percibe en el texto así:
Ana Paula[ ... ] Tenía una gran capacidad de mimetismo [... ] tenía dos
defectos im-per-do-na-bles: no sabía
hablar inglés y se vestía «pé-si-mo»
[...] Con los años, Beto fue ascendiendo en el banco [... ] mientras Beto se entregaba en cuerpo y alma a
su trabajo, Ana Paula se psicoanalizaba, se ocupaba de sus hijos y al
mismo tiempo tomaba todo tipo de
clases y talleres (6l 64. 68).
El abuelo, los padres de Oshinica,
Oshinica y su hermano Moshon en
Novia que te vea son los personajes
que sirven como reflejo del espacio
de géneros, del espacio religioso y
del espacio de identidad en el texto
de Nissán. El espacio de géneros es
definido por el abuelo quien es el
patriarca de la tribu. Él se ha encargado de transmitir las costumbres,
los valores y las tradiciones judías a
su familia en su nuevo espacio -la
ciudad de México. A diferencia de
los otros textos los espacios público
y privado están bien delimitados en
esta novela. El padre de Oshinica es
el jefe de la casa que se encarga de
proveer las necesidades económicas

de su familia. Su espacio es público.
La madre de Oshinica es la típica
madre. Su espacio es el privado, o
sea, el hogar. Sus diversiones consisten en jugar cartas con las amigas y
preparar el ajuar de Oshinica para
cuando ésta se case. La ironía es que
la madre de Oshinica parece ser la
más consciente con respecto al rol
de las mujeres en la sociedad judíomexicana. Es ella quien se muestra
en contra de que Oshinica reciba una
educación superior que la ponga al
mismo nivel que el varón. Oshinica
dada su condición de mujer y el trato
que se le da a su hermano establece
una lucha de géneros y se rebela a
casarse con el doctor a quien su madre considera el marido perfecto para su hija.
Oshinica al igual que Catalina en
Arráncame la vida, rompe el staus
quo no únicamente de su familia, sino también de su religión y de su et-

nia. Oshinica como Catalina se hastía de la actitud de las mujeres y desearía ser hombre para gozar de los
priviliegios que la sociedad patriarcal les ha concedido en el espacio
público. Oshinica estudia lo que le
gusta apoyada por su padre y elige al
hombre que ella desea como marido.
Oshinica y su marido personifican a
la nueva generación lubrida de judíomexicanos del D.F., quienes cuentan
con una perspectiva diferente con
respecto a los roles sexuales impues95

�tos por la sociedad patriarcal. Esto se
nota en la novela de la siguiente forma:
El abuelo hace su aparición. De golpe todos nos ponemos de pie[... ] Las
mujeres siempre en casa [... ] los esposos salen y ellas a cuidar a sus hijos [... ] y dijeron todo el mundo: novia que la veas[ ... ] Casi todas las niñas
las sacan de la escuela para que se
queden en casa con su mamá; toman
clases de cocina [... ] A los niños los
dejan estudiar más (24. 26. 30, 79. so).
El espacio religioso y el espacio
de identidad son personificados por
Oshinica. Oshinica es la judía atípica.
Aunque ella es judía, profesa la religión católica en secreto. Comparte
las creencias del catolicismo mexiquense y al comparar los diez mandamientos, nota que los judíos son simliares a los católicos. Oshinica acepta
y predica los aspectos positivos de
ambas religiones. Su etnia y su religión
en la ciudad de México la convierten en
marginada por «los otros». Si bien
su sangre y su bagaje cultural la clasifican como judía, su nacimiento en
el D.F., sus experiencias y su asimilación a la cultura mexicana la conducen
a sentirse mexicana. Oshinica siente
que su identidad es trastocada y
cuestionada por los mexicanos, quienes
en lugar de considerarla como mexicana la visualizan como un ser diferente, exótico y culpable de la muerte de
96

Jesucristo. Lo anterior se percibe en
la novela así:
Me hinco [... ] aunque sea hija de judíos[ ...] Me gritó «¡judía!» «judía!»
[... ] me voy al catecismo a escondidas [... ] en la sala sólo hablamos de
religión [... ] Me gusta que no se me
note tanto lo judía[... ] ¿Eres mexicana? Sí, claro [... ] Mis papás no son,
yo sí. Aquí nací [...] ¡Qué suave que
en México no tengamos tantas guerras!, vivimos re a gusto [... ] El año
nuevo en México se festeja más bonito ¡qué comparación! (9. 10, 14, 37,
46, 97, 123, 168).

Ahora bien, los íconos de la ciudad de México -El Angel de la Independencia, La Lagunilla, El Zócalo,
Sanbom's, La Zona Rosa, El Palacio
de Bellas Art~s, Paseo de la Reforma, Los Pinos, Polanco, Las Lomas,
Chapultepec, Insurgentes, La Merced, La Torre Latinoamericana- sirven para ubicar al receptor en la
geografía en donde sucede la acción.
Asimismo los personajes dan al lector un recorrido turístico por una de
las ciudades más sofisticadas y cosmopolitas en la actualidad. Por otra
parte, algunos de estos íconos funcionan como los espacios a través de
los cuales se conceptualiza el constructo de clase. El constructo de clase
se percibe mediante el espacio -barri~
al que se pertenece, los espacios que
frecuentan y la labor que desempe-

ñan. Los textos presentan las clases
sociales de la sociedad defeña: la
clase alta, la clase media y la clase
baja.
Los íconos espaciales -barrios/zonas- que representan a la
clase alta son Las Lomas en el caso
de Federico y Norma, Zabaleta en El
vampiro de la colonia Roma, Catal~
na y Andrés, Inés y Manuel en Compro, luego existo y Polanco en lAs
reinas de Polanco. Los barrios de la
clase media son la colonia Roma y
la colonia Cuauhtémoc en El varnpi·
ro de la colonia Roma, la colonia
Narvarte en Cqmpro, luego existo y
la colonia Roma en Novia que te
vea. Las zonas marginales que representan a la clase baja son donde res~
den Gladys, Rosa, Juan el ruletero,
Gabriel en La región más transparente, los hoteles de mala muerte
donde tienen que hospedarse Adonis
y su hermano en El vampiro, la primera casa de los padres de Catalina
en Puebla en Arráncame la vida y los
cuartos de las sirvientas -upstainen Las reinas y Compro, luego existO,
Los espacios que frecuentan los
personajes se presentan mediante
una dicotomía: la clase alta versus la
clase baja. Los espacios que la elalta visita son los clubes de moda
(Bandasha), fiestas privadas, Sanborn 's de Las Palmas, La Pérgola.

Polanco, Las Lomas. También su
dasc estü vinculada y delimitada según el tipo de ropa que usan, las universidades nacionales e internacionales en las que han recibido su educacicín, los dif'crentes idiomas que
dominan rnmo el inglés y el francés
Y la jerga que utilizan en su habla
co1idiana y empresarial. Esto se perc1hc en las siguientes citas: «Como
un au16ma1a, tomó un par de jeans
(&lt;~&gt; dls),. un T-shirt Gap (32 dls), y
unos tenis K-Swiss (45 dls) 1...1en la
tienda venden unos postcrs di-vinos! 1... 1 &lt;&lt;Pardon, Monsieur, nous
voudrions une table» (Co111pro, luego existo, ~~. 1:19 , 14 1).
Los espacios concurridos por la
dasc haja son las cantinas, los prost1bulos de mala muerte, los mercados. la Alameda, el Zócalo, Tcpito.
La Lagunilla y en días de fiesta La
Zona Ros·¡
·.
·' • A.·
s1m1smo
e1 constructo
de su clase se refleja a través del lipo
de ropa que utilizan, el manejo que
hacen
·
, .
. . tie, 1 ·l l 1ioma
Y la mm1ma
educac1on académica que han adquirido.
Lo_anterior se compagina con los sigu1e111cs ejemplos: «Oyes 1...] pos
lucno
· es nuestro cantón
"' 1... ¡ Jama,ca
l ... ¡ No,rnís luego no se me chivié»
(La re11 ·, 111 ,.,wll as tra11spare11te 190-91)
&lt;&lt;A IIIÍ 111e• v,is
• · .i
. vc111r
· a ver con el•
pelo con
b.
0
.
1en corto y esos zapatos
4ue llenes· de, 11 anta de J..1p1· horribles
de1establ,
. · es• 1... 1Y nada de esas pulseruas· y eso
.. Ydem.ís marico· s..co 1gi,1os

nerías» (El vampiro de la colonia
Ro111a 188).
El espacio en los textos -el Distrito
Federal- es en sí mismo un espacio
heterogéneo que presenta una sociedad estructurada según el modelo de
leyes, de normas y de relaciones que
la clase en el poder ha establecido
para los individuos que habitan esta
me1rópoli. Es decir, que el hombre
de acuerdo a su posición social --el
es~acio- aprende a respetar y a seg~¡~ los panímetros ideológicos y los
cod1gos sociales de comportamiento
establecidos por la clase en el poder.
En algunos casos, la clase y el espacio son transmitidos y/o heredados,
como el caso de la clase alta, en
otros son ganados a pulso como oenerahnente sucede en la clase media
y en los restantes son los recibidos
por su condición de marginados com~ acontece en la clase baja. Lo antenor se compagina con la leoría sobre
los _espacios de Foucault. quien en
«Ot Other Spaces». argumenta que:
Thc space in which we live, draws
us out of ourselves in which the erosio11 of our lives our time and our
history occurs. the space that claws
a11d k11aws al us, is also, in itself, a
heterogeneous space. In other words.
we do 1101 live in a kind of void. il1side of which we could place individuals and things. We do 1101 live inside a void tlrnt could be colored
with di verse shades of light. we live

inside a set of relations that delineales siles which are irreducible to one
another and absolutely not superimposable on one another (2JJ.
La taxonomización ideológica
del poder en la sociedad defeña se
est_ru~tura en la división del espacio
(publico y privado) recurriendo para
ello al cuerpo, a la mujer y a la institución del matrimonio como elemenlos que permiten al sistema patriarcal definir el centro espacial de su
dominio pleno. Es decir, que el cuerpo Y_ la mujer son visualizados como
medios de producción en la sociedad
capitalista defeña. El matrimonio es
percibido como un contrato social en
el qu~ cada miembro tiene su espacio asignado y sus propios intereses.
Chri_stine Delphy en «Patriarchy,
Domest1c Mode of Production, Gender and Class», explica que: «As
classes, n~en and women are socially
~amed, d1fferentiated, and made pertment through social practices. The
patriarchal system which subordinates _women to men in contemporary
soc1ety is based in the economic relations of domestic mode of product1on» (259). Socialmente Delphy asevera que los géneros son asignados y
que la m~jer es reelegada a un plano
secun~ano. Así que la reparlición
espacial y social de la función de la
m~jer en la sociedad defeña, refleja su
cahdad de mercancía y de subalterna.
97

�Al mismo tiempo, el constructo
de clase marca la línea fronteriza entre las diferentes clases sociales que
se yuxtaponen en la ciudad de México
como ejemplo de un espacio heterogéneo. El espacio público y el constructo de clase alta opacan al espacio
privado, a la clase media y a las masas confinándoles un espacio de
marginados. De ahí que el espacio
(sites) que ocupan la mujer y el proletariado no goce del privilegio de
imponerse (superimposable) a su
opresor.
En el nivel abstracto la ciudad de
México simboliza a la mujer/Madre
Terrible. La ciudad en la mayoría de
lo~ textos representa a la madre y
por ende el centro de la hegemonía
nacional. Lupe Cárdenas en «La ciudad como arquetipo de la madre terrible en Peregrinos de Aztlán», explica el arquetipo femenino de la
ciudad como la Madre Terrible. Para
Cárdenas, la ciudad es un medio ambiente artificial generado por el
hombre para su propia protección y
supervivencia. Además la ciudad
mediante ciertos vicios los induce a
que vuelvan a ella, a la fuente del
génesis, es decir, a la matriz. La ciudad como la Madre Terrible/la tierra,
i.e convierte en una tumba inmensa
para alimentarse de los menos fuertes. Ahora bien, los verdaderos representantes de la Madre Terrible
son los ricos, ya que tienen el privi-

..

98

legio de ocupar los espacios más
cercanos a la Madre Terrible según
el orden jerárquico; mientras que sus
víctimas son los pobres y los oprimidos (39-47).
Aunque la percepción de la ciudad en los textos analizados es pluridimensional (cosmopolita, sofisticada,
pesimista, degarradora, macroempresa, acaparadora, impresionante,
deslumbrante y rectora de la jerarquía del dominio), sobresale la imagen de ciudad/Madre Terrible que en
conspiración con los ricos se encarga de oprimir a los explotados.
Gabriel en La región más transparente es el mejor ejemplo de desgarramiento que el ser humano puede experimentar en el gran monstruo
de la ciudad. Cuando retorna a su
tierra (a la matriz) en busca de empleo y de mejores oportunidades para él y su familia, lo único que encuentra es el rechazo y la muerte.
Ejemplo: «Acá no ves más que tierra
seca y indios mugrosos, mano [... ]
Qué más diera uno que trabajar bien
y ganar lana en México [...] Brilló el
metal y Gabriel pegó un grito» (19495, 404).

El adolescente burgués Gabriel
Guía en La tumba y su familia representan la desintegración familiar que
la ciudad/Madre Tenible ha generado. En el seno familiar no existe co-

municacton y la deshumanización
por parte de los padres es muy latente en el texto. Gabriel busca encontrarse a sí mismo, sin embargo, no
cuenta con el apoyo de sus padres.
Su único refugio son sus amigos, su
microespacio (su cuarto) y las fug~
que se da en la periferia defcña. Lo
anterior se corrobora en la novela
así: «Partí a gran velocidad hacia la~
afueras del Distrito Federal [... ] Acabarán divorciándose, todo mundo
conoce sus sendas aventuras[ ... ] Salí
de casa, alejándome de la suciedad,
para entrar en contacto con la suciedad» 03,67. 82, 89).
Adonis García en El vampiro dt
la colonia Roma al carecer de una
preparación académica y de una habilidad para funcionar como trabajador asal·ariado, decide convertirse en
su propio jefe. Dada su condición
socio-económica abandona la gran
ciudad para instalarse en la provincia.
Guanajuato y Veracruz. Empero,
Adonis siente la necesidad de volver
como Gabriel a la matriz (el Distrito
Federal). Como elemento marginado, la ciudad literalmente lo desgarra. Su profesión y su búsqueda de
identidad lo convierten en un alcóhlico, en un consumidor de drogas Y
en producto de consumo por su cuer·
po. La profesión de Adonis pennite
al lector percibir la mezcla de dos
mundos que convergen en la ciudad
de México: los opresores y los opri-

midos. Esto se nota en el texto de la
siguiente manera:
V,írnonos a México al carajo con la
provincia nos vamos al defe y allá a
ver qué onda[... ] si es una forma fácil de ganar dinero por qué no hacerlo·! 1... 1 yo era mi propio jefe [... ]
porque a cada gente le conocía mañas gestos diferentes [... ] me hartó la
pinche ciudad (...] me empecé a dedicar al desmadre a coger mucho
gratis y a tomar un chingo[ ...! había
una novedad la mota (JN. 55. 65. 79.
1\5. 1-10&gt;

A diferencia de Gabriel, Adonis
se preocupa por el diario sustento,
por un espacio donde pasar la noche
Y por divertirse con sus cuales. La
situaci6n de Gabriel es más existencial y lilos6fica. Sin embargo, en
amhos personajes se nota el hastío
de vivir en una sociedad que los caslra Yque los convierte en sus víctimas. Adonis es huérfano, no cuenta
con el apoyo de una familia que lo
onente. Est.í solo y él lo sabe. Gahriel Guía tiene a sus padres. la ironía es que únicamente se preocupan
por proporcionarle dinero, Gabriel
en la praxis también es huérfano y
como Adonis es.tá solo y desubicado.
Adonis es explotado y explotador. Si se considera su calidad de exploiado por la ciudad/Madre Terrible
Y_ marginado se observa que los vicios Ylas enfermedades de la urbe lo

han consumido. Precisamente es
Adonis quien experimenta en carne
propia todo tipo de enfermedades
(gonorrea, ladillas, crestas) que contrae en su trabajo debido a la ignorancia y a la falta de responsabilidad. Tales enfermedades son trasmitidas a Adonis por sus clientes (los
explotadores) y él a su vez la transmite a otros clientes. Así pues, tanto
el prostituto como el cliente quedan
bajo la disposición de la Madre Terrible
vía las enfermedades que los conduce a sentirse víctimas del sistema.
Gabriel como los limpia parabrisas el Chicote, el Very, el Hueso, el
Ruso, el Querrcque, el Drupi, el Pichirilo, el Orejón, el Zorrillo, el Machupichu, el Clash, el Mouse, el Tteca y
el Miraviones en Las reinas de Po/aneo y los payasos personifican al
elemento marginal que es lanzado a
la calle o al exterior del país para adherirse al sistema económico de producción. Los limpia parabrisas tienen su espacio en el Distrito Federal
en la esquina de Reforma y Sevilla,
donde ejercen su labor para beneplácito de los automovilistas chilangos/defeños.
La ciudad/Madre Terrible se desdobla en sus habitantes quienes no
se muestran solidarios frente a los
necesitados y en lugar de compadecerlos, los insulta y los denigra. Los
automovilistas conscientes de su cla-

se y de su crisis personal tratan de
desahogarse en quien menos oportunidad tiene de defenderse. Además
es interesante que desde su espacio
(el coche) se sienten más lejanos para desligarse de los de abajo y más
seguros para rechazarlos debido a su
condición de mugrosos, estúpidos y
de bestias.
La representación de la ciudad
como la Madre Terrible es deshumanizante. La urbe/Madre Terrible es
elitista porque privilegia a los de su
clase y a los poderosos, mientras que
opaca, desgarra y consume a los
marginados. La ciudad recurre a sus
vicios y a sus enfermedades para
ejercer el control sobre los débiles.
Los privilegiados viven en otros
mundos (espacios) tan cercanos y
tan distantes dentro del seno que
simboliza esa ciudad. Los microespacios como los códigos sociales
son manipulados y definidos por y
para la clase en el poder. Los subalternos pueden cuestionar, rebelarse y
transgredir, sin embargo, quien dicta
la última sentencia es la metrópoli en
voz de sus cómplices: los opresores.
Si bien la ciudad simboliza a la
mujer, a la Madre Terrible, a la patria y a la tierra. también es el Centro rector de la ideología patriarcal.
En los textos, la ciudad de México
es el foco de atención y la visión que
se tiene de ella se logra gracias a su
99

�identidad de capital frente a la provincia mexicana. La representación
del D.F. en la literatura analizada
pe1mite descifrar la percepción que
se da al lector de la periferia. Es importante enfatizar que la relación de
clase y de identidad entre los opresores y los oprimidos es una alegoría
que personifica la lucha por el poder
entre el Centro -la ciudad de México
y la periferia nacional. Los espacios
de la periferia que aparecen son las
afueras del D.F. en la tumba, Guanajuato y Veracruz en El vampiro,
Puebla en Arráncame la vida, Tepozotlán en Compro, luego existo y
Veracruz, Monterrey y Guadalajara
en Novia que te vea.
La literatura defeña tomando en
consideración la producción literaria
analizada es una literatura regional
desde el punto de vista geográfico,
ideolectal y laboral. Sin embargo, la
literatura producida en el D.F. por la
hegemonía patriarcal literaria es
conceptualizada desafortunadamente
como una literatura nacional que representa a toda la nación. Si bien la
problemática que aborda es universal, no obstante plasma las necesidades, los conflictos, la crisis existencial y económica, la lucha de clases,
la lucha de géneros y el discurso del
poder en la urbe capitalina. Ahora
bien, su posición geográfica -el
C_entro- y su representación simbóli100

ca -el poder- la convierten en el eje
rector de nonnas, leyes, ideologías,
filosofías, corrientes literarias y códigos sociales que translada no únicamente a sus subalternidades, sino
también a sus periferias.
Se puede concluir que los escritores como sinónimos del discurso
masculino y del femenino denuncian
en sus obras la taxonomización. del
poder basada en la repartición del
espacio, el uso del cuerpo, el uso de
la mujer, la explotación del proletariado, la discriminación y la representación del matrimonio como un
mecanismo para conservar la casta y
el bienestar de sus microespacios. Al
mismo tiempo, la visión pesimista
de la ciudad como la Madre Terrible
es desgarradora y pennite cuestionar
su hegemonía, su integridad y su
ideología política castrante y manipuladora. Alegóricamente el trato
que reciben los marginados y la lucha de géneros y de clase en los textos personifica la pugna por el poder
ideológico, cultural y literario entre
la capital y la provincia.

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Cal y Arena, 1988.

101

�LOSDOSNOVOS

Leticia Hernández Martín del Campo
La vida privada de personajes públicos, en especial la de los artistas y
sobre todo la de aquéllos cuyas conductas hacen circular rumores o cuchicheos, puede convertirlos en piezas frágiles a la hora de valorarlos.
No obstante, a los grandes, el talento
los salva. ¿Quién puede resistirse al
ooce auditivo del Claro de luna de
"'Debussy; o bien, qué sería del ballet
clásico sin el Cascanueces o El lago
de los cisnes de Tschaikowsky?; ¿es
posible ser inmune a la fuerza dramática de Lorca en Yerma, o leer,
sin inhalar su belleza, un poema de
Cernuda o de Vicente Aleixandre?;
¿,acaso puede considerarse una pérdida de tiempo releer fragmentos de
novelas como Cada hombre en su
noche de Julien Green o El retrato
de Dorian Gray de Wilde?
La respuesta por supuesto es no,
porque de ninguna manera la homosexualidad de estos grandes artistas
podría siquiera opacar sus creaciones; por fortuna para la mayoría de
los profesionales de la crítica, el arte
se sitúa más allá del bien y del mal.
Sin embargo no siempre han coincidido con ellos ciertos sectores de la
sociedad. Algunos de estos hombres
talentosos y hasta geniales, tuvieron
que arrastrar su «problema» o su diferencia como un estigma; otros lucharon en lo posible por ocultarlo;
pero también hubo quienes, en su
desesperación, al final optaron por el
102

suicidio. Estas conductas resultan
para muchos, no sólo comprensibles,
sino además parecen ser las esperadas por la mentalidad tradicional y
los convencionalismos sociales predominantes en este siglo.
En México tenemos un caso especial. De entre todas las brillantes
personalidades que se agruparon en
la generación llamada los Contemporáneos, irrumpe una figura rebelde, al grado de no aceptar siquiera
haber pertenecido a tan excelso grupo: Salvador Novo. Este poeta, dramaturgo y prosista perteneciente al
periodo de la postrevolución, no sólo
se atrevió a manifestar su homosexualidad sino que dejó constancia
escrita de sus preferencias sexuales
y se dio el lujo de satirizar ese tema
a su merced.
En un mundo donde la simulación y la hipocresía responden al
«deber ser», Salvador Novo decide
fracturar las reglas de la sociedad de
su tiempo y sacar de quicio a los representantes de «las buenas costumbres». A veinticinco años de su
muerte, las memorias escritas en su
juventud -por supuesto incompletas- después de permanecer archivadas por más de medio siglo, son ahora publicadas en un momento que se
juzga open mind. Es nada menos que
por iniciativa oficial, el CONACULTA,
y acompañada de un interesante en-

sayo a cargo de Carlos Monsiváis,
que La estatua de sal se pone a disposición de los lectores.
Novo, sin duda, se adelanta a su
época muchas décadas, pues sólo
hasta hace algunos años, y a razón
del sida, el mundo se entera de las
preferencias sexuales de algunos
hombres famosos; y otros -los menos- han tenido el valor de reconocer su homosexualidad ante los medios de comunicación.
Desde el punto de vista crítico
nos enfrentamos a dos Novos. Sí, a
dos personalidades distintas- dentro
de una misma y enorme figura de
rostro afeminado y mirada intensa.
Por un lado está el precoz poeta de
versos exquisitos y por otro, el joven
autobiógrafo que relata, sin miramientos, experiencias íntimas que
para muchos homosexuales de su
tiempo debían ser inconfesables. En
un extremo están las obras de Salvador Novo talentoso, disciplinado, de
refinada educación y cultura vastísima, y en el otro, está el escritor de
sátiras cuyo leriguaje hace sonrojar a
los mismos aludidos; ese Quevedo
azteca que en versos perfectos se
burla cruelmente de sí mismo y de
todos aquéllos que por alguna razón
merecieron ser ridiculizados.
El respeto que merecen las preferencias sexuales del escritor, me

otorga también a mí el derecho a tener preferencias literarias, y de Novo
me quedo con lo mejor: la poesía de
su juventud, su novísima obra en
prosa y su teatro.
Novo, el poeta

Cualquiera que lea los poemas de
adolescencia de Salvador Novo, se
cuestionará incrédulo la fecha en
que fueron escritos. A los catorce
años y gracias a la biblioteca familiar, este todavía niño, ya era un ávido lector. Más que ese hecho, lo
asombroso en él, era la actitud crítica que ya acompañaba sus lecturas.
Había leído a algunos de los más conocidos poetas de lengua española
de la generación anterior y con su
habilidad para escribir versos, descubría lo fácil que le resultaba imitarlos. Aún así, desde un principio,
también sabía lo que, convirtiéndose
en poeta, no deseaba imitar. Basta
leer Anhelo (dedicado a Jaime Torres Bodet) para descubrir en él los
principios de una estética personal:
«el poema conciso ... », «el adjetivo
exacto para cada emoción», nos dice
en el primer cuarteto, para después
añadir como un·a súplica, en el segundo:
Sin ver el oropel de la estrofa banal,
;q11ié11 p11diera decir en el 11erso mejor
ese anhelo de algo profiu1do y
cmcestral

que palpita e11 el mundo de mi vida
interior!

En esa precocísima búsqueda,
Novo encontrará en numerosas ocasiones el adjetivo exacto para la
emoción profunda. Tomemos como
ejemplo un maravilloso verso que
descubrimos en otro de sus poemas
de esa misma etapa: Mi vida es como un lago taciturno. Esta imagen
nace de su necesidad de explicar cómo se siente en ese momento. Compara su vida con la tranquilidad de
un lago, y a esa extensión de agua
aparentemente sin movimiento, el
poeta le agrega el adjetivo preciso,
es decir, le da el toque mágico que
convierte las simples palabras en un
hecho poético. El calificativo taciturno con que cie1Ta el verso, reúne
el acierto semántico en perfecta armonía con el fonético. Al pronunciarse en voz alta, el acento grave de
la palabra taciturno provoca que se
alargue la duración de la sílaba, y de
esta manera, sonido y significado,
ofrecen la misma idea de silencioso,
sombrío y melancólico. Esto lo han
logrado muchos grandes poetas, pero por supuesto, no a los quince
años.
Cada uno de sus libros, como
ventanas abiertas, van dejando entrar
aires nuevos a la poesía mexicana
del entonces naciente siglo. Su conocimiento del inglés y la afición por

los innovadores poetas de esta lengua,
van madurando la búsqueda lírica de
este joven escritor.
En XX poemas es notoria la intromisión de expresiones en otros idiomas y la referencia a algunas marcas
de artículos importados; pero sobre
todo, en estos textos empezamos a
familiarizarnos con una poesía que
acepta elementos del vocabulario
cotidiano y el científico en convivencia fraterna con el lenguaje de la
retórica del sentimiento y de la emoción. Con «glóbulos blancos» o la
palabra «chicle» Novo puede construir acertadas metáforas. En versos
libres, concisos o prolongados, sencillos o saturados de expresiones
«profanas», este escritor ensaya y
descubre nuevas posibilidades poéticas.
No obstante, el espíritu de contradicción es una de las características que mejor define a Novo. En su
libro de tono más claramente confesional, Espejo, el autor incluye un
texto titulado La poesía, donde nos
hace creer que su trabajo poético es
el resultado de su inteligencia para
fingirse poeta. Cierra el poema con
el verso: siento que la poesía 110 ha
salido de mí. Con esto Novo pretende descalificarse como tal. Sin embargo, años más tarde, le señalará a
Elena Poniatowska en una entrevista, sentirse ofendido ante la idea de
ser considerado desertor de la poe103

�sía. Sobre la afirmación de Edmundo
Valadés de que Novo había dejado
de ser poeta por distraerse con su
trabajo periodístico y por su pasión
hacia el teatro, el autor contesta a la
escritora: No elltiendo por qué la
gente ha de seguir haciendo una y
otra vez algo que ya hizo perfectamente. En este sentido el adverbio
perfectamente nos da una idea clara
del nivel con que este autor juzga la
calidad de su poesía.
De negar en otro tiempo su propia vocación como poeta, ahora justifica lo contrario, agregando a su interlocutora lo siguiente: Un poeta,
e11 el significado más arcaico de la
palabra, puede 111anejar, aparte de
las palabras, otros elementos ajenos
de un texto dramático, actores, luces
y trapos. y con todo esto crear o
producir una obra. Creo que al hacer esto habrá hecho w1 poema y seguirá siendo w1 poeta.'

.. ........_

Su resistencia a adherirse a un
grupo literario no parece tener sentido. En Letras vencidas afirma:
•...tampoco formé de una 111a11era definitiva ni real, sino por coincidencia cronológica en el grupo que 111ás
tarde se llamó Los Co11temporá11eos.
Su declaración es cuestionable cuando
sabemos que mantuvo una relación
verdaderamente estrecha con dos de los
integrantes más destacados de ese
grupo: Xavier Villaurrutia y Jaime
104

Torres Bodet. Con el primero incluso, además de la íntima amistad que
los unía inició una empresa: la revista Ulises. Por otro lado no puede negarse la identificación artística con
Carlos Pellicer y José Gorostiza,
poetas con los que convivía y por los
que sentía una profunda admiración.
Novo, el prosista

De una o de otra manera Salvador
Novo dejó su quehacer poético para
desarrollarse como ensayista, conferenciante, investigador, periodista y
por supuesto, dramaturgo. Obras como Letras vencidas o En defensa de
lo usado reúnen algunos interesantes
ensayos y algunas de sus brillantes,
pero sobre todo, entretenidas conferencias. Vale la pena mencionar en
este mismo renglón, una obra en la
que Novo expresó toda la fascinación que la ciudad de México ejercía
sobre él desde que era niño. Su profundo conocimiento de la historia de
esta gran capital deja un valioso libro, Nueva grandeza mexicana,' que
le mereció en su momento un premio económico, pero que sobre todo
le permitió lograr lo que sólo muy
pocos escritores alcanzan: la reedición consecutiva con envidiables tirajes, y por si fuera poco, algunas
ediciones de lujo.
Novo no tenía por qué ser monedita de oro y frecuentemente se le

acusó de prostituir su oficio al dedicar gran parte de su tiempo a un trabajo periodístico que para muchos, y
sobre todo en ese momento, era considerado de poco valor. Si este escritor se adelantó emocionalmente a su
edad cronológica, también muy
pronto se consideró un hombre maduro y hasta viejo. Cuando a los cuarenta años, algún amigo periodista.
le propone un espacio de buen tamaño en su medio informativo, con la
libertad de escribir en él cuanto se le
ocurra, parece una oferta difícil de
rechazar; y si aparte le ofrecen un
cheque por semana, Novo se siente
como pez en el agua.
A este quehacer se le puede agregar otro «pecado»: ser profundamente egocentrista. Para este personaje
todo cuanto hacía, comía, leía o disfrutaba, podía ser motivo de una
cuartilla. Si su estado de ánimo se lo
permitía, podía ser divertido o solemne; simpático, o falsamente modesto; algunas veces resultaba sencillo, o bien, por el contrario, extremadamente complicado; un día podía
parecerse al más humilde y otro, llegar a ser pedante, malicioso y hasta
cínico.
Al margen de su compleja personalidad, muchas cualidades debió tener también este trabajo periodístico
de Novo para que pese a todo, lo desarrollara permanentemente año tr8S

año. Sus lectores le eran fieles a diario y hasta hubo quienes viajaron a
la ciudad de México desde los Estados Unidos, sólo para conocerle y
admirar de cerca todo ese fascinante
mundo del que tanto hablaba en su
Cartas. ¿,Podía ser sólo curiosidad lo
que motivara la lectura de sus crónicas'! ¡,Todo este trabajo que reunido
pesa varios kilos, fue sólo una excentricidad más, aparte de la colección de pelucas o los chalecos llamativos? Afirmarlo sería totalmente
irresponsable.
Primero en forma involuntaria,
después oficialmente, con esta obra
Novo se convierte en el cronista de
la Ciudad de México. Esas cartas
ahicrtas y organizadas por fechas y
sexenios nos heredan una &lt;&gt;ran colección: u1 vida en México :11 el periodo presidencial de ... Más allá del
relato anecdótico, Novo narra, descrihe, reflexiona, comenta o valora
la vida del México que le tocó vivir.
No es el volumen ni el grado de objetividad o subjetividad lo que hace
que esta obra trascienda. Su mérito
está en escribir diferente, ser original, romper patrones anquilosados.
Salvador Novo ilumina su prosa
con un pcculiarísimo estilo donde se
combinan los contrastes en un delicioso batido literario. No es privilegio de cualquier diluir en un texto
simpatía y agudeza en temas que

pueden ser o bien de trascendencia
histórica, o de una banalidad casi ridícula. Ser espontáneo en un trabajo
que exige y revela un rigor metódicó; poder, por momentos, expresarse
en un lenguaje muy cercano al pueblo,
salpicado de coloquialismos -irreverentes para los más ortodoxos- y en
otros, mostrar un refinamiento exquisito y un acervo cultural sorprendente. Y si a esto le sumamos ese tono desenfadado que nos acerca tanto
a la persona que es el escritor, entonces podemos reconocer en Novo a
un maestro y visionario del periodismo moderno.
Novo y el teatro

Es precisamente a través de estas
crónicas que llegamos a conocer la
más grande pasión de Salvador Novo: el teatro. A lo largo de su lectura
vamos descubriendo su multifacética
lucha a favor de los escenarios. Su
arte no se limita a la autoría de obras
drmmíticas; Novo asume un importante papel como promotor de este
género y como traductor al español
de piezas en inglés y francés que le
plantean el reto de representarlas. Es
indiscutible también su vocación de
maestro y director.
Sobre este último aspecto merece
la pena destacar algunas de las afirmaciones que despliega a través de
estas cartas. En primer término, Sal-

vador Novo manifiesta su desacuerdo con las universidades por su afán
de supeditar los estudios profesionales de teatro a la carrera de Letras.
Consideraba que la literatura era sólo su punto de partida, pero no representaba ni su integridad ni su vigencia. En un ensayo publicado en su libro En defensa de lo usado había declarado categóricamente: ...el teatro
es un arte aparte, visual desde muy
otro aspecto que el de la lectura y
fundamentalmente auditivo.
·
Si Novo define el teatro como
imagen, resumen y proyección de la
vida humana es porque como minucioso investigador sabe que el arte
de la representación se convirtió para muchas civilizaciones en la expresión de sus creencias, valores y miedos. En Letras vencidas inicia su
conferencia sobre el desarrollo del
teatro inglés con esta afirmación:
Los grandes pueblos europeos convierten al teatro en una necesidad de
la vida y a ésta en una función del
teatro.
El efecto de leer una obra de teatro no podrá nunca compararse a la
experiencia de verla representada.
Sin restarle mérito a ningún dramaturgo, es necesario reconocer que
mucho del éxito de una comedia,
tragedia o drama depende del arte
con que un buen director logre trasladarla al escenario. La puesta en es105

�cena de una obra -declara Novo- es
un acto orgánico de creación para to2
dos los que en ella intervienen. El
director es responsable del proceso
de gestación, crecimiento, madurez
y pulimento de la obra.
Este fenómeno de creación es explicado por Novo más o menos así: a
partir de· una visualización a través
de bocetos arquitectónicos se empieza por marcar las colocaciones generales de los personajes para sus entradas y salidas, para sus cruces y
sus relaciones entre ellos. Por otro
lado el trabajo de los actores comienza con la memorización de su
texto para luego asimilar la mecánica
de sus movimientos y conjugar ambos esfuerzos. Es entonces cuando el
actor, de acuerdo con el director,
condiciona sus reflejos y empieza a
extraer la emoción que exprese, comunique y proyecte tanto la inteligencia perfecta de la palabra que
pronuncie, como la elocuencia de
sus gestos, posiciones, reacciones,
sin olvidar la de sus silencios.

....... ...

En este camino el director acompañará al actor hasta el momento último en que el telón se abra: La
siembra en su espíritu de todas las
explicaciones necesarias para la interpretación correcta del personaje
a cada paso, a cada escena, en cada
circunstancia equivale a un cautivador, laborioso trabajo de, digamos,
106

escultura; o mejor, de cirugía, de infusión, de transfusión. Es también
como afinar un violín o un piano para
3
deleitarse después con escucharlo.
Como autor nos ofrece una obra
variada. La culta dama, por ejemplo,
presenta una crítica social muy moderada y su argumento parece haber
servido de inspiración a los guionistas de telenovelas que, con ligeras
variantes, se ha repetido decenas de
veces. En cambio A ocho columnas,
se convierte en una de las obras más
polémicas y controvertidas. Al poner
en boca de personajes evidencias de
un periodismo corrupto y mercenario, Novo se granjea enemistades y
rompimientos con periódicos; pero
sobre todo es considerado un traidor
por muchos de aquellos con quienes
compartía el mismo oficio. El problema, como siempre, fue representar en el escenario lo que no debe
ventilarse. Para algunos, cuestionar
la doble moral de los comunicadores
fue un atrevimiento imperdonable.
Aunque de manera limitada, la
visión del panorama literario de este
Novo que preferimos, refleja una vocación artística y un talento poco común. El propio Octavio Paz tarde o
temprano tuvo que rectificar sus juicios parciales y reconocer a este escritor en su justa dimensión. El otro
Novo, el que se dirigía sólo a ciertos

lectores, sigue presente enarbolando
a quienes no temen ser señalados.
Si a pesar de su homosexualidad
y afán de protagonismo, Novo sobrevive en una sociedad homofóbica; si a pesar de su debilidad por los
privilegios de una vida burguesa y
cometer el error, ya viejo, de inclinar
la balanza a favor de los responsables del hecho trágico más vergonzoso de los últimos treinta años, Salvador Novo logra ganarse un respeto
como escritor, es porque siempre antepuso este oficio a todo. Su fructífera y generosa obra literaria fue el resultado de una disciplina ejemplar
que le dio la oportunidad de explotar
cada una de las múltiples facetas de
su enorme talento.

Notas

Novo, Salvador, En defema de lo usado
y otros ensayos. Editorial Polis.
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-. La estatua de sal. Consejo Nacional

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1998.

-. La 1•itla en México en el periodo pre-

sidencial de Adolfo Ruiz Cortines.

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Poniatowska. Elena. Todo México. Tomo v. Ed. Diana 1999.

1 Poniatowska, Elena. Todo México. To-

mo v. Diana 1999, p. 223.
2. Novo, Salvador. LA vida en México en
el periodo presidencial de Adolfo
Ruiz Cortines. Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. México
1996. Tomo l.

3 !bid. p.

p. 100.

1s1.

Obras consultadas
Barrera, Reyna. Salvador Novo, navaja
de la inteligencia. Plaza Valdés.
México 1999.

107

�POESÍA, TEORÍA Y REFLEXIÓN

Jorge López Castro

1

En el prólogo de Crítica de la razón
pura Kant propone que un manual
práctico de relojería debe tratar la
idea del Tiempo y que un tratado fi.
losófico sobre el Tiempo, debe explicar cómo funciona un reloj.

'

Este interesante planteamiento
tiene relación con la naturaleza misma del hombre, ya que hace imprescindible la reflexión en tomo a su
quehacer, cualquier que éste sea. El
ejercicio de esta capacidad distingue, digamos, el ser humano que
existe plenamente, del que sólo vive,
aunque no sabe para qué. Lo mismo
sucede con la poesía, y con su reflexión, es decir, la teoría y la crítica.
Por una parte tenemos que algunos escritores, ignorantes de los más
elementales principios de construcción poética hacen su trabajo al margen de toda teoría; y por otro lado,
sabemos que hay una infinidad de
poéticas que traicionan la producción literaria, y que su andamiaje es
tan débil que no es capaz de soportar
·ni tan siquiera a la obra de los mismos autores.
Finalmente la crítica que en el
mejor de los casos está en manos de
personas informadas, cuya formación profesional incluye (o debería
incluir) la teoría y el conocimiento
108

de una vasta producción literaria, les
plantean su respectiva tarea, justamente la reflexión en torno a la obra.
Estos tres ámbitos diferentes son
tres áreas de competencia distintas
pero no excluyentes. De tal manera
que el ejercicio profesional de la
poesía en nuestros días exige, de los
autores, las otras dos.
¿Por qué? Porque es de sobra conocido que los más lúcidos planteamientos teóricos y críticos sobre el
arte en general, y de la literatura en
particular han sido planteados por
los mismos creadores. Así tenemos
que nuestro presente sería inconcebible, por citar sólo algunos nombres,
sin la labor de Kandisky en la pintura, de Schonberg en la música, de
Schiller en la estética o de Octavio
Paz en la poesía.
Dijimos que distinguíamos tres
áreas de competencia distintas, pero
no ajenas. Cada una de ellas tiene
sus senderos perfectamente delimitados y no estamos proponiendo otra
cosa que la interrelación entre ellas.
Pues es evidente que así como existe
una teoría literaria, hay también una
técnica de creación poética, y otra de
aproximación a la obra. Una gran
parte de la poesía moderna, sino es
que toda, se funda en el principio de

que teoría y praxis son dos y una
misma cosa.
A primera instancia podría parecer que la teoría y la práctica literaria son espacios de creación y reílcxión incongruentes y opuestos y por
lo tanto incomunicables. Tenemos
algunas ideas al respecto: la actitud
soberbia y pedante de la crítica ac•
démica y/o periodística y la de los
teóricos es en parte responsable; pero responsable lo es también la act~
tud soberbia, pedante y mal inform•
da que asumen algunos escritores.
quienes desconocen todo, o casi tO:
do, de lo que sucede en las discipl~
nas que rodean el hecho literario.
Lejanos están los tiempos en que
materias como: Teoría Literaria, Se·
miótica, Estética o Filosofía eran
despreciadas por los escritores. Ahora son una necesidad. Pues no es extraño que en la actualidad los mismos autores hablen de deconstruc·
ción, de corrección política, de posrmodernidad, de estudios de género, dt
física cuántica, de la teoría del caos,
de movilidad y transcodificación illtertextual del signo, etc. Pero la realidad, no siempre fue así, ni hoy es
así para todos.
Pensamos que el día que se haya
adquirido suficiente madurez, tanto

en el ámhito de la creación como de
!acrílica, estaremos preparados para
iniciar linalmente un nuevo tipo de
diálogo, uno distinto, que se funde
en la autocrítica y en la reflexión, lo
cual pcnnitirá sin duda una manera
m,ís compelenle de mirar la literatura.
Jorge Cuesta pertenece a ese grupo de artistas interesados por abrir la
hrccha de la discusión y el debate.
Ya que además de dedicarse a la
creación literaria, sus inquietudes lo
llevan a plantear una serie de interrogantes con relación al fenómeno
poético.

Es claro que de entre los géneros,
él preliere la poesía, aunque en la
práctica desarrolle más el ensayo.
Cuesta es1aha convencido de que la
por.iía es la única prueba concreta
&lt;le la existencia del hombre. PemlÍ·
lascme una parMrasis: la reflexión es
la única prueba concreta de la inteligencia del hombre. y ésa fue su tarea, así lo entendió desde un principio Yasí lo dejó planteado en sus ensayos de los cuales nos ocuparemos
a continuación.
Podemos afinnar que Cuesta es
un crítico de transición, que él es el
depositario de una tradición que vieneª ser el puente entre Alfonso Reyes YOctavio Paz. Sabemos que no
fue el más destacado de los Contem-

poráneos, pero sin duda representó
el papel de conciencia crítica pues
poseía el espíritu más beligerante de
su generación. Así lo demuestra el
grueso de textos en que de manera
clara Y evidente acomete, frontalmente, sin cortapisas, contra personas o posturas. La suya es una actividad hasta cierto punto desgastante,
ya que una gran parte de sus discursos son eminentemente producto de
una actitud contestataria.
Curiosamente esta tarea de ensayista y crítico, 1 es la más prolija de
su quehacer; algunas veces centrándose en la literatura, otras veces del
arle o de la política.
Nosotros abordaremos exclusivamente los 24 escritos consignados
en: «Ensayos literarios», que pueden
ser divididos en tres apartados: crítica literaria, ensayos y epístolas.
En cuanto al primer grupo de
ellos, Cuesta se ocupa de: Canciones
para cantar en las barcas, y en dos
ocasiones de Muerte sin fin de José
Gorosliza, de Reflejos de Xavier Villaurrutia, Margarita de Niebla de
Jaime Torres Bedel, de Ulises criollo de José Vasconcelos, de Camino
a la pe1fecció11 de Rubén Salazar
Maitén, de Raí-::, del hombre de Octavio Paz, de Carátulas de Genaro
Fernández Mac Gregor, de !.Ascas

d~ Salvador Díaz Mirón, del poeta
Lopez Velarde Y de la escritora Margarita Urueta, además del prólogo de
dos obras de teatro: Ser O 110 ser y
!.A escuela del amor de Celestino
GoroS tiza Y un comentario sobre el
malogrado poeta, Alfonso Gutiérrez
Hermosillo.
En el segundo grupo colocaríamos los textos que hacen referencia
al lema de la literatura y el nacionalismo, en donde encontramos una
actitud agresiva que no admite ningu~a concesión. Finalmente y siguiendo el tono anterior, se encuentran tres cartas: una a Guillermo de
Torre, Y las otras a Manuel Heria y
Bernardo Ortiz de Montellano.
La lucha de Jorge Cuesta fue un
activismo constante, infranqueable,
una guerra en pos de una afirmación
en lo individual y en lo colectivo.
Esa crítrca literaria no fue jamás una
«reseña» ni una descripción sumaria.
Siempre resulta sustanciosa, consecuente. analítica, y permite a su autor
expresar numerosas ideas sobre la
teoña de la literatura ...2
Sin embargo, a decir de quienes
lo conocieron, lo mejor de él se hallaba en la conversación personal.
No resulta extraño, por consiguiente
que sus textos partan del ...métod~
dialéctico, es decir, del debate me109

�diante argumentos para llegar finalmente a establecer una conclusión
válida. Pero los planteamientos de
Cuesta no son en la mayoría de los
casos transparentes ya que utiliza
con frecuencia la ironía como recurso,
con lo que de momento no se sabe a
ciencia cierta cuál es su postura. Y
además, hay que reconocer que sus
detractores· tenían razón, en él hay

una intención deliberada de ser confuso.
Sea esto defecto o virtud, sin duda es
una característica que lo define.
La complejidad de sus análisis que a
menudo son «claramente oscuros»,
respondía a su rigor intelectual que
parece no llegar a encontrar, entre el
enjambre de preceptivas de la filosofía, la estética, la ciencia, la crítica y
la poesía, la línea maestra. Así sus
ensayos son más bien un repertorio
de problemas y sugestiones antes
que exposiciones ordenadoras de
conceptos.J
Como podrá advertirse, la obra
de Cuesta presenta múltiples y muy
variadas aristas, es obvio que su estilo es complejo, difícil y oscuro, ya
no digamos para analizarlo, sino
simple y sencillamente para seguir el
orden de ideas. Así las cosas resulta
intrincado extraer cuál es el método,
cuál la propuesta de su teoría literaria.
Sin embargo hemos podido identificar algunas preocupaciones que
podríamos agrupar (aunque no en

ese orden) en tres apartados: primeramente la crítica literaria; segundo,
el concepto de lo mexicano; y tercero, lo mexicano en la poesía.
Por ejemplo, tenemos su defensa
ante la influencia francesa que tanto
se le criticó a su generación. Cierto,
los Contemporáneos tenían una visión
del mundo marcada por la cultura de
ese país, pero ésta ha existido desde
siempre con nosotros. Qué otra cosa
son sino evidentes influencias de
Francia las que hay en la pintura, la
arquitectura, el diseño de muebles,
la música, las letras, y por supuesto,
en el pensamiento del mexicano.
Pero son los datos históricos los que
significan. La guerra de Independencia fue obra de «las ideas francesas». La guerra de Reforma, aun prolongada contra la propia Francia, fue
un triunfo de las ideas republicanas y
del Estado laico, las más representativas creaciones políticas francesas puede decirse que fue un
'
4
triunfo de Francia contra Francia...
Por otra parte, al comentar el libro Reflejos de Xavier Villaurrutia,
se muestra más que condescendiente,
independientemente de la calidad indiscutible que tiene la obra, lo cierto
es que Cuesta no puede ocultar la
pasión que siente por su amigo:
«Cuando se encuentre en un autor
reunidas estas tres cualidades: conci-

sión, madurez y serenidad, celébrese
una fiesta en medio del desierto. Pasará mucho tiempo antes de tenerse
un placer semejante». Así exageraba
Nietzsche. Nosotros también exageramos un poco; pero no ha exagerado menos Villaurrutia en el logro de
una poesía serena, sólida y madura5
Sabemos del temperamento apo,
líneo de José Vasconcelos, espíritu
que se debate entre el ser y el debtr
ser. Así que al abordar el Ulises
criollo, dice de éste que:
La biografía de Vasconcelos es la
biografía de sus ideas. Este homlm
no ha tenido sino ideas que viven:
ideas que aman, que sufren, que gozan, que sienten, que odian y se embriagan; las ideas que solamente
piensan, le son indiferentes y haSla
odiosas.6
Octavio Paz tiene 23 años cuando
publica Raíz del hombre y Cuesia
sabe apreciar al poeta en ciernes:
Lo que en la juventud de Octavio
Paz me llamó la atención fue la decisión, la voluntad con que era capaz
de exponer su entraña a la voraci~
de un objeto. Yo sabía que en una
palabra, en una exclamación Y e11
ocasiones hasta en su silencio, suele
aparecer, pero también fingirse, la
señal que distingue a quien está dando ocasión de que un demonio lo
arrebate y la fatalidad lo sorprenda

indefenso... Ahora estoy seguro de
4ue Octavio Paz tiene un porvenir. 7

Muerte sin fin es una auténtica
joya de la literatura, pero también lo
es Canto a un dios mineral, y aunque amhos gozan de unánime aprobación, el primero lo rebasa por mucho en difusión:
En un famoso ensayo, el poeta norlcamericano T. S. Eliot observa que
una de las principales virtudes de la
poesía de Dante es la claridad visual
de las imágenes poéticas, claridad
4uc se debe al uso de la alegoría.
Muerte .1·i11.fi11, es una alegoría.
Y más adelante abunda en su tesis:
Pienso que en Muerte sin.fin se planlea de una manera m,fa aguda que en
cualquier otra producción de los últimos años el drama de la sensibilidad
moderna que se manifiesta en fenómenos de apariencia tan técnica como la renovación del estilo alegórico... La alegoría de Muene sin fi11,
4ue liene toda su sustancia expresiva
en un vaso de agua (el hecho de que
un cuerpo Iíquido esté contenido por
un recipiente), lo que se propone es
nada menos que demostrar la justicia
4ue asiste a la insatisfacción poética
de los ojos. 9
Pero cuando su voz levanta el
volumen es cuando la crítica mediocre y miope acusa de asistir a una

crisis en la vanguardia, vanguardia
que está representada por sus contemporáneos:
Hay quienes tratan de sustituirla por
no sé qué realidad mexicana, qué
realidad revolucionaria o qué realidad moderna. La realidad mexicana
de este grupo de escritores jóvenes
ha sido su desamparo y no se han
quejado de ella, ni han pretendido
falsificarla; ella les permite ser como
son. Es maravilloso cómo Pellicer
decepciona a nuestro paisaje, cómo
Ortiz de Montellano decepciona a
nuestro folklore; cómo Salvador Novo decepciona a nuestras costumhres; cómo Xavier Villaurrutia decepciona a nuestra literatura; cómo
Jaime Torres Bode! decepciona a su
admirable y peligrosa avidez de todo
lo que le rodea; cómo José Gorostiza
se decepciona a sí mismo, cómo Gilberto Owen decepciona a su mejor
,
10
amigo.
También tenemos la contestación
apabullante, dirigida a Guillermo de
Torre, motivada por un comentario
publicado en la Gaceta literaria:
Es cierto que us1ed mismo se disculpa en el comienzo de su artículo. y
con pintoresco modo hace notar que
«la escopeta de su curiosidad no ha
cobrado todas las piezas documentales necesarias», «que sólo posee
unos cuantos libros» y que todo lo
hará «barajando sus páginas». Tan

bien las baraja usted, señor de Torre,
que atribuye a Pellicer el fragmento
de un poema de Novo. Promete usted para otra ocasión hacer una delineación de sus perfiles completos.
Después de la cacería sumaria que
hace usted ahora, es de desear que
dirija usted la escopeta de su curiosidad por otro rumbo. 11
En la carta a propósito de la Antología de la poesía mexicana moderna arremete contra la acción de
antologar, pues cree que es siempre
una elección forzada, mientras que
el gusto nace de la más absoluta libertad:
Me disgustan, en efecto, les tengo
una gran aversión. Pero eso no me
permitió huir del compromiso de elegir, compromiso -mi modestia lo advierte- que nunca me impuse deliberadamente, cuando frente a la poesía
mexicana moderna tenía que confesarme la rareza de mi gusto y la frecuencia de mi indecisión. No creo
que sea otro el objeto de la crítica
que libera llÚ gusto, y libertar el gusto
no creo que sea distinto de comprometer mi interés. Mi interés y no mi
gusto era lo que allí se comprometía.
Elegí aquello que lo conservaba. 12
Llama la atención la trayectoria
de un escritor del calibre de Cuesta,
no solamente por lo que ya se habrá
podido advertir, sino por lo radical
de sus planteamientos. El suyo es un

�EL ETERNO PRESENTE EN POEMAS EN EL
REGAZO DE LA MUERTE
El mundo
corrieme callada
ma11a

Gabriela Covarrubias Martínez
caso especial, es definitivamente el
arte de disentir por antonomasia. Disentir a juicios y disertaciones propios O ajenos, disentir con el_ pe_nsamiento y las emociones, y prmc1palmente disentir con la vida misma.
El carácter incendiario se manifiesta de mil maneras, en esa actitud
arrebatadora. Merced de una inteligencia que apuesta por todo, Jorge
Cuesta se bebe la vida y el razonamiento de un solo trago. O como diría
Samuel Becket: todo por una pwialada, pero. co11 la co11dició11 de que
sea hasta el fo11do. Así, Cuesta comienza por rociar con parsimonia todo
lo que está a su alcance y acaba devorado por las llamas de su pasión.
Finalmente, aunque resulte paradójico, las mismas palabras de Jorge
Cuesta a manera de epitafio: El sentimiento 110 es enemigo de la razón;
pero quien se opone a la razón lo
hace co11 el sentimiento.

Notas
1

l

112

Para el presente trabajo se utilizó:
Poesía "crítica de Jorge Cuesta, Ed.
CNCA, Lecturas Mexicanas, Tercera
Serie, No. 31, México, 1991, pp. 361.

Panabiere, Louis, Itinerario de una disi'de11cia, FCE, Serie: Vida y Pensamiento de México, México, 1983, p. 201.

3

Martínez, José Luis, El ensayo mexicano moderno ti, FCE, Letras Mexicanas No. 40, México, 1993, p. 82.

4

Cuesta, Jorge, Poesía y crítica, Lecturas
Mexicanas, Tercera Serie No. 3I,
CNCA, México, 1991, p. 289.

5

!bid., p. 250.

6

!bid., p. 210.

7

!bid., p. 318.

8

!bid., p. 325.

9

!bid., p. 326.

10

!bid., p. 275.

11

!bid., p. 245.

12

!bid., p. 267.

Bibliografía
Cuesta, Jorge, Poesía y crítica, Lecturas
Mexicanas, Tercera Serie No. 31,
CNCA, México, 1991, 361 p.
Katz, Alejandro, Jorge Cuesta o la alegría del guerrero, FCE, Cuadernos de
la Gaceta No. 40, México, 1989, 91 p.
Martínez, José Luis, El ensayo mexicano
moderno ti, FCE, Letras Mexicanas
No. 40, México, 1993, 659 p.
Panabiere, Louis, Itinerario de una disidencia, FCE, Serie: Vida y Pensamiento de México, México, 1983, 404 P·

Isabel Fraire nació en la ciudad de
México el 30 de julio de 1934, estudió
en la Facultad de Filosofía y Letras
de la UNAM, sus primeros 15 poemas
fueron publicados en Monterrey, en
un número especial de la revista
Ká1harsi.1· en octubre de 1958. En la
dudad de México perteneció al consejo de redacción, durante la segunda época, de la Revista Mexicana de
Lileratura. Su primer libro titulado
Sólo e.1·1a luz, fue publicado en 1969,
su ten;cr libro Poemas en el regaza
de la muerte (1977) obtuvo el Premio
Xavier Villaurrutia 1978; obtuvo la
beca otorgada por la Fundación
Guggenheim en 1977; algunos de sus
lihros han sido traducidos y publicados en inglés: Isabel Fraire: Poems
(1975), y Poems in the Lap of Death
(1981); cuenta también con traducciones al español, como su libro Seis
poetas de lengua inglesa ( 1976) en el
que traduce poemas de Pound, Eliot,
Stevens, cummings, Auden y W.
Carlos Williams, y traducciones de
poetas norteamericanos de los años
50 hasta el presente.
Su poesía reunida fue publicada
por la UAM en 1997, bajo el título
Puente colgallle (Poesía reunida),
en el que incluye cinco libros, de los
cuales los dos últimos: Irse para volver y Atando cabos, se presentan por
vez primera al público lector.

Entre su trabajo publicado también destacan críticas literarias y reseñas, ha sido colaboradora en diversas publicaciones como La Semana
de Bellas Artes, Revista de la Universidad de México, Proceso, Diálogos, Plural, Siempre, México en la
Cultura y Sábado. Actualmente radica en Nueva York.
¡,Cómo conjurar a la muerte?
¿Cómo no temerle? ¿Cómo es su
amparo? Regazo es sinónimo de amparo, de cobijo, de refugio, de consuelo, de ayuda, de falda, de seno,
de hueco. ¿,Cómo explicarlo? Sin duda alguna no hay explicación, más
en el mundo de la expresión poética,
en ese mundo que trastoca la realidad más cruda o más feliz, pero que
nunca la exime de sus características; cómo percibe la poeta la poesía
y cómo su poesía toma y retoma el
mundo, su tluir, su tiempo, cómo el
panorama gira, da vueltas, anochece
y amanece en interminable, incansable exactitud; podrá soportar esto el
poeta, la poeta, podrá sobrellevar el
peso de la gravedad, del tiempo, del
transcurrir de la vida; sin duda alguna lo hará, agarrada, aunada, fundida, a la poesía. A los lectores, los
poemas nos llevarán de la mano,
agitándonos el corazón y los sentidos, creando imágenes y visiones en
nuestra mente, completando todo un
ciclo vital, redondo, en cada poema,
esa es la poesía de Isabel Fraire.

Los Poemas en el regazo de la
muerte tratan precisamente de la vida, de su ir y venir, de su indomable
tiempo; no hay tregua y nuestro camino es un deslizamiento por la vida
hacia la muerte; pero no hay preocupación aparente, se trata solamente
de asumir nuestra condición mortal
y de vivir en un eterno presente, sí,
aunque el tiempo pase; al leer cada
poema del libro, nos es dada la sensación de presenciar ese momento,
de haber vivido todo un año o unos
días y de asimilarlos en tan sólo un
instante, esa concentración de tiempo le da a cada poema una fuerza y
una carga profunda.
Ya desde Sólo esta luz, nos hace
saber que:
Hay un rencor interno de la vida
un pasado presente en el silencio
acosando al futuro que no nace
ayer y hoy y nunca son ahora
(p. 31)

Son ahora, la vida: los seres y
elementos que la significan: la luz,
las flores, los pájaros, los árboles, la
tristeza, la soledad, la esperanza y el
amor, por eso nada impona:
Nada importa sino el momento
en tanto el mundo gira ...

�inmóviles
en la red del instante
como mariposas tocadas
después de muchos siglos
en un montón de escamas
inesperadamente
nos resolvemos
(p. 35)

El yo poético ante el mundo, sintiéndolo girar, viéndolo moverse, ser
vulnerable y seducido, deslumbrado:

·'11

Mi vida...
es simplemente tiempo
tiempo para mirar las caras nuevas
para extrañarse de la existencia de
los árboles
para oír nuevamente una música
vieja
que se toca hoy por vez primera

...
estos ojos con los que miro ahora
son y no son los mismos ojos de
antes
(p. 57)

Bajo estos princ1p1os prosigue
Poemas en el regazo de la muerte,
libro di vid ido en cuatro apartados;
en el primero comienza con u_n poema en donde se reclama: abril es el
mes más critel / .. abril perpetuo como raíz terca ... (p. 77). Da signos de
hastío, y en adelante la vida, s~s ciclos, serán presenciados con mirada
crítica, como algo que llega a cansar.
114

En su poema· «Momento de un
día del siglo XVIII inmovilizado por
un pintor japonés visto en un m~mento del siglo XX en una galena
londinense», Un pájaro gordo / negro lleva alrededor de dos siglos
viendo algo/ que está fuera del cuadro ¡ y que nosotros no vemos (p.
79). Entre momento y momento, la
inmovilización de la pintura 1~ permite transgredir el tiempo, paralizarlo, además de sorprendemos con el
misterio que representa que hay algo
que no vemos y ahí está. Quizás una
realidad que no se ha querido ver.
El yo lírico comienza a descubrir
lo bello de la realidad, a querer salir
al mundo, pero no ya el mundo de la
contemplación introspectiva que presentó en Sólo esta luz, de belleza
irreal, sino al mundo cotidiano, al
mundo iluminado por el sol real,
al mundo que crea el hombre, la urbe.
Esta contraposición, o cruce, entre el
mundo ficticio y el real, el soñado,
el deseado y el real se manifiesta de
manera alegórica en el poema:
En la quietud
artificial Y
protegida
del jardín
el tiempo se suspende
los cuidados humanos
pierden su sentido
en el jardín nos damos cuenta
de que lo que ocultan

es tan sólo
la vida

aunque también
]lores de un jardín imaginario
sean formas de la vida

ahora en este limitado jardín
que todo lo reduce
a un hecho
simple
sin
pretensiones
el Edén
es una pasajera
concreta
realidad
(p. 90)

Imaginación y realidad conviven
y se funden en la poesía, en la vida
misma, y son ambas parte de la realidad.
En sus poemas Isabel Fraire toca
esencias, a través de alegorías repasa
la vida, sus mecanismos, su muerte y
renovación, a través de sus jardines
escenifica el transcurso del tiempo Y
el desgaste que ocasiona.
Ahí está el jardín
desde que llegamos hemos estado
pensando
plantar más flores
arrancar las yerbas
quitar una pila de basura vieja que
hay en un rincón

una o dos veces lo hemos regado
después nos hemos conformado con
la lluvia
que cae
cada cuatro o cinco días
cada tres o cuatro días
decimos
hay que comprar semillas
abonar la tierra
regar
cortar las flores secas
quiz,ís lo hagamos
entretanto
el jardín
sigue su propia vida
nosotros la nuestra
(pp. 91, 92)

y

En el segundo apartado del libro
ya no se trata solamente de la contemplación pasiva, del éxtasis de la
percepción de lo bello y del instante
que lo sintetiza todo, del goce puro
de lo estético, ahora hay una consigna, y así abre esta parte del libro con
el poema que exige, a pesar de su
miedo, dejar entrar a la realidad:
Toda la noche soñé con un tigre
que amenazaba con despedazarme
Yyo cerraba puertas y más puertas
atrancándolas con mi sola
desesperación
mientras oía una voz que me decía
«deja entrar al tigre

déjalo entrar
no es sino la realidad»
La realidad es potencialmente
peligrosa, amenazante, impredecible, es una fiera, un ser vivo pero
fuera de nuestro dominio y el yo lírico es impresionable, sensible; entonces aparece un reclamo, la crítica, la
descripción o la presentación de un
mundo y un orden que hiere, que en
sus formas es tan geométrico, tan
cuadrado, monótono, planificado y a
la vez caótico; un nuevo orden guiado por el mercado y la publicidad. A
la vez son retratos de ciudades europeas en las que la poeta ha estado.

En el poema «Utopías contemporáneas» una chica que trabaja programando una computadora, cada
noche / sueña / en un lenguaje de
computadora ... y el traumatismo que
le causa una pesadilla en la que forma parte de una computadora gigante. En «El tiempo vuelto a perder» y
en «Conclusiones» (continuación del
primer poema), se manifiesta el desencuentro entre el tiempo en la novela de Proust, y la situación real en
la que se halla en ese momento:
Intento varias veces releer un
párrafo de Proust

11

sentada en una banca del tren
subterráneo

Los edificios de departamentos
presentan superficies planas
rectangulares

junto a dos jóvenes mal vestidos
que hablan alborotadamente en un
idioma extraño

las ventanas tienen contraventanas
grises
que se cierran
o abren
como tapas
cada cuarto una caja

frente a carteles enormes que
anuncian
inversiones
y pomadas para el pelo

el jardín de pasto liso y verde
como alfombra recién comprada
está encuadrado por filas regulares
de árboles idénticos
que arrojan una sombra continua
como la de un muro

(p. 99)

no entiendo nada

(p. 108)

Aunque en las «Conclusiones»
los considera incompatibles (tren y
Proust) a la vez evidencia que se trata del tiempo y del tiempo perdido,
del ir de desengaño en desengáño
contemplando el tiempo.
115

�En este libro la temática se libera, los lugares a los que accede la
poesía ahora serán múltiples, se llenarán de ciudad, de su ritmo, su cotidiano movimiento y su soledad y
aburrimiento.

en el mecanisi:no de la bolsa
en la crueldad
y el odio
en todo
lo que no podemos negar
(p. r19)

También se introduce el tema de
la poesía y el cuestionamiento de su
función _en las circunstancias en que
la historia nos llena de palabras de
muerte y palabras violentas, así como las correspondientes al actual orden económico en que en la industria despunta la electrónica, la computación y la robótica; se cuestiona
la retroalimentación entre poesía y el
cotidiano sobrevivir.

1 '

Hiroshímico
atómico
atomizado
automatizado
traumatizante
cómo meter esto en la poesía?
cómo dejarlo fuera?

Los conceptos han cambiado y lo
que hubiera parecido en otra época
no bello, de una belleza terrible,
ahora es encontrado estético, en tal
sentido la poesía se ubica o reubica
sus principios, liberando aún más
sus posibilidades para poetizar con
una realidad que puede resultar no
del todo agradable. La luz se va oscureciendo.
Y después de colapsarse, finalmente se reivindica la poesía:

y habiendo levantado constancia de
una realidad sin ilusiones
pasaría a la acción
dejaría de escribir

(p. 115)

II
En el apartado tres de los Poemas ... cuestiona el significado de la
belleza puesto que:
hace tiempo encontramos
belleza en la basura en los
anuncios en los automóviles
en los monstruosos grises edificios
en las ruinas
116

quedaría un problema
con qué sustituir a ese mundo que
está de la chingada?
ahí entra de nuevo la poesía
(p. 121)

El sonido fuerte y contundente,
el poema explota en un duro cuestio-

namiento del sentido de la función
poética en un mundo que urge mejorar. Entra de lleno en el mundo de
las muchedumbres y los solitarios,
continúa ironizando sobre las «imágenes poéticas» para decir que «escribir es aprender a manejar trampas», que «el arte es artificio», pero
después de todo «el sol es un mago
que hace trampas» (p. 127). Así principalmente este apartado gira en torno al quehacer poético. En el último
apartado del libro continúa la preocupación poética, reivindica su compromiso con la palabra, pero ahora
aterrizada sobre asuntos más puntuales, más concretos, pasea por lugares
específicos: galerías, museos y cate·
drales.
Y hablando del quehacer poético, es tiempo de mencionar que en
los Poemas sobre el regazo de la
muerte, cada poema es un universo
completo, es un todo en sí mismo, es
redondo, un círculo perfecto, nada le
sobra ni nada le falta; quizás se deba
a lo que María Zambrano dice de los
poetas: «Fieles a las cosas, fieles a
su primitiva admiración extática, no
se decidieron jamás a desgarrarla; no
pudieron, porque la cosa misma se
había fijado en ellos, estaba impresa
en su interior.» (Filosofía y poesía,
FCE, p. 17).

Isabel Fraire maneja un lenguaje
accesible con el que es relativamente

fácil adentrarse en sus poemas, en
los que nos lleva al momento en que
todo sucede. ¡,Pero, qué es lo que les
da esa sensación de eterno presente?
Creo yo que se debe al uso que hace
de los tiempos verbales en presente
y a la escasez de verbos pronunciados en pasado, que es como los poemas consiguen darnos la sensación
de que están sucediendo, de perpeluar el presente, no en el tiempo real,
pero sí a darnos ese sentimiento de
que todo In vivido se resume en un
momento.

La muerte no nos desampara. Si
la muerte no nos desampara y se
puede escribir bajo su cobijo, es la
vida la que nos hace las crueles jugadas, la que nos tuerce el brazo, a
la que hay que volver un lugar feliz,
un edén, un jardín aquí presente.

¡_Cómo esquivar, pues, la muerte,
que se aproxima lenta, agarrada del
tiempo. que nos acecha en el diario
transcurrir de la vida o a lo largo de
toda nuestra vida? Qui7.á sea lo más
sano conjurar a la poesía, dejarla cnlrar a vuestra vida y, como Isabel
Fraire. perpetuar lo vivido en letras,
sí, pero en letras que eternizan los
instantes, los lugares, los sentimientos;
grabando en el tiempo la memoria.

- . et al. Poesía en 111ovi111ie11to. México

Bibliografía
Isabel Fraire. Puente colgante (¡1oesía
reunida). UAM, México, 1997.
Octavio Paz. La llama doble. Amor y
erotismo. Seix Barral, México, 1996.

1915- 1966.

Siglo

XXI. 16'

ed.,

1982,

pp. 111 -1 16.

www.arts-history.mx/literat/licde.html
María Zambrano. Filosifía
FCE. México, 1996.

y ¡,oesía.

En antídoto contra el transcurso
irremediable del tiempo no existe, o
quizás sea apelando a la poesía como
se puede sobrellevar esto. Octavio
Paz nos lo r~cuerda: «Todos los
hombres padecen una carencia: sus
días est.ín contados, son mortales.
La aspiración a la inmortalidad es un
rango que une y define a todos los
hombres.» (La llama doble. Amor r
noti.1·1110.)

117

�DESPUÉS LA LUNA: LA SOLEDAD QUE
VACÍA

José de Jesús García
Abandonado es el ser que teniéndose
a sí mismo no tiene nada -o siente
que no tiene nada-, porque antes ha
estado unido a otro ser que se alejó,
que le soltó la mano para dejarlo a la
deriva, perdido, en medio de un
campo desierto y oscuro, o, por qué
no, en el-centro de un claustrofóbico
cuarto de hotel mal iluminado, ruinoso, vacío. El abandono hereda una
soledad especialmente hiriente, porque una vez que han sido probadas
las mieles de la comunión, de la
unión perfecta, es difícil soportar el
inevitable paso del tiempo sin el soporte del alma vecina ahondada en la
propia. En cualquier relación que establezca un enlace lo suficientemente fuerte entre dos seres -llámese
amistad, fraternidad, parentesco o, lo
más terrible, amor-, el rompimiento
suele provocar una sensación de descenso, un sentir que nos hundimos y
nos empequeñecemos ante la crueldad de las circunstancias. Viene entonces el abandono como una lacerante marca de hierro y fuego que
nos ahueca, nos vacía de pronto, nos
desorienta y vulnera, como si estuviésemos a la mitad de un laberinto
sinuoso e imposible de resolver y,
sin embargo; un laberinto sin paredes ni caminos que deban recorrerse.
La tragedia del abandono es representada en la tradición judeo-cris118

tiana con la figl}ra estoica de Job, el
buen Job que de pronto ve rota la relación con su Dios -el dios con dueño de los judíos, porque cada quien
lo mira como propio-, sin ni siquiera
saber el porqué. ¿Por qué? La pregunta inicial de cualquier abandonado, la interrogante que ni el que se
va ni el que se queda pueden responder con certeza.
María Zambrano hace un sabio
estudio de la tragedia de Job, en la
cual ve el inicio del conocimiento
humano. La situación de Job no puede ser más cruel: obediente siempre de
las leyes divinas, recto y bondadoso,
caminante infatigable de los caminos
marcados por los estatutos religiosos, de repente se enfrenta a una furia desconocida que le roba su dinero, le arrebata a sus hijos e hijas, lo
cubre de sarna y ceniza, lo convierte
en extraño dentro de su propia tierra,
y, sobre todo, lo hace sentirse abandonado de Dios. Solo, sin idea de
cómo llegó a esa soledad, Job comienza una senda cuesta arriba dentro
de sí mismo para tratar de encontrar
respuesta. ¿Por qué?, se pregunta.
El sufrimiento es el estado que
lleva a Job a tener conciencia de sí
mismo y de su relación con Dios,
nos dice María Zambrano. Sus diálogos con los tres amigos que se acercan a compartir su desventura parecen más bien diálogos con los alter

ego de su conciencia. Como si fingiese ser otro para cuestionarse a sí
mismo y desentrañarse:
Job prueba después, sin transición, la
plenitud del sufrimiento. Desposeído
de todo menos de su sentir. El conocimiento le invade en forma de revelación. Su misma conciencia se le revela. Pues parece que la conciencia
de sí y aun la conciencia como tal,
sea algo que al hombre le haya llegado siempre por una cierta forma de
revelación. Una revelación nacida al
privársele de la comunicación con el
ser del que depende tanto. 1
Con su poder, Job recibió la revelación de sí mismo. Su sufrimiento abarca su propio conocimiento.
Cae irremediablemente en la soledad, queda solo con su conciencia,
con su memoria, y la única salida no
es maldecir a su Dios y morir, como
exige la esposa insensata, sino sólo
la muerte, a la que invoca en varias
ocasiones a lo largo de la tragedia
padecida. Hasta que su Dios llega
para restablecer el vínculo perdido.
Esas marcas de la soledad y del
abandono -un abandono que difiere
del que Job sufrió, que se asemejan
más a la pérdida- están presentes en
la obra de Gloria Collado. Su poesía.
especialmente los poemas contenidos en Después la luna, constituye
una exploración de sí misma iniciada a partir de eso que el vacío produ-

ce y que intenta llenarse con palabras lanzadas al anverso de una página inmensa, que es la vida, pero
clavadas férreamente en el reverso,
que es la muerte. Amor, soledad,
abandono y reencuentro, pérdida,
desprendimiento, resabios de denuncia social, conciencia de la palabra
como creadora de mundos apartes
que son el mundo propio, tales son
los elementos de la poesía a la Collado. Lo coloquial y lo estilístico se
conjugan en sus textos para ofrecernos una poesía directa y sin ambages
en la forma, pero intensa y con doble
fondo. Es decir, la aparente sencillez
que los poemas revisten a simple
vista no es sino el medio indicado
para presentar emociones profundas
en las que Lodos podemos reconocernos, aunque sea difícil distinguir enlre la voz del texto y la voz de la
poeta. Poesía sin métrica, sin punluación, sin rima, de vacilante ritmo
acelerado, que no entrega emociones
desencarnadas y al desnudo, sino,
más hien, envueltas en una claridad
opaca que siempre esconde algo
más.

11
Originaria de Tamaulipas -nació en
Tampico en 1940 y vivió en Ciudad
Victoria durante su infancia-, Gloria
Collado es considerada una poeta de
Nuevo León, y es una de las más re-

conocidas en el estado. Es, más que
una artista, una mujer de arte. Poesía, pintura y fotografía le son afines, y a través de estas tres manifestaciones ha expresado su concepción
del arte y de la vida. Estudió Filosofía y Letras en Madrid, luego de un
esfuerzo notable, porque su condición de mujer era un serio obstáculo
para sus planes de preparación académica y cultural. Desdeñó la tibieza
del hogar y la misión del ama de casa para embarcarse en la construcción de su destino. Fue así como empezó a escribir su propia historia, alternando las estancias en París y
Monterrey, y publicando los libros
que, además de sus cuadros y fotografías, le han dado reconocimiento
en el mundo cultural del estado y del
país. Juego de dos (1971), Colección
de poemas (1977), w w ( salvo el título) todo fo que sigue es 1111 poema
(1985), Después fa /1111a (1987), y Zumo (1985). son los títulos que conforman su producción literaria, y en los
que encontramos varios de los poemas más valiosos de la literatura
nuevoleonesa. Tan es así, que Gloria
Collado ha aparecido en las distintas
antologías recientes de la poesía de
Nuevo León; ha merecido el homenaje literario de Miguel Covarrubias
en El rojo caballo de tu sonrisa,
obra dedicada por entero a la vida y
obra de la poeta; e incluso, uno de
sus poemas da título a una antología

de poesía hecha por mujeres, Mujeres que besan y tiemblan. Éste es
uno de los poemas más conocidos de
la autora:
Deje de ser niña
porque quise ser grande
como los hombres que fuman y beben
y las mujeres que besan y tiemblan.2
Es precisamente en el libro de
Miguel Covarrubias donde la propia
Gloria Collado ofrece las claves de
su obra, sus motivaciones y sus razones para escribir, para pintar, para
tomar fotografías. El libro es un reconido no sólo anecdotario, sino reflexivo, una reflexión en forma de diálogo -de charla entre amigos- donde
descubrimos las concepciones artísticas de la poeta.
Desde el principio, Gloria revela
a su interlocutor -nos revela- cómo fue
que decidió y comenzó a escribir.
Empiezo a escribir desde la muerte
de mi papá. Empiezo a escribir desde
entonces porque mi obsesión de ser
escritora me nace en la infancia. Yo
quería ser «versera» porque sabía
que a mi papá le gustaba la poesía. 3
Sin ánimo de hacer psicoanálisis
enfadosos y baratos, podemos mencionar que en varios poemas de Gloria Collado aparece el dolor por una
pérdida entrañablemente dolorosa
119

�que, sólo quizás, sea el eco de la pérdida del padre. Esto es señalado no
para encontrar claves secretas o motivos ocultos en su literatura, sino
para vislumbrarla de otro modo, un
modo más humano y fraternal.
Miguel Covarrubias enlista las
características de la poesía de Gloria: ,,verso libre y prosa poética o
poema en prosa, asociaciones inesperadas, aliteraciones, repeticiones,
circularidad, giros idiomáticos populares convertidos en 'elegancias a la
Collado'».4 Mencionemos también
la intención narrativa que descubre
Minerva Margarita Villarreal, que
consiste en un deseo irrefrenable de
querer contar algo, «utilizando con
frecuencia la segunda persona del
singular para sostener un diálogo
aparente con otro que a la larga se
sostiene sólo como un apoyo para
desdoblar formalmente el yo poético
de la autora».5 Pero no es un ansia de
contar y contar en forma desbocada,
sino con la premura de quien sabe
decir poco, porque «la brevedad suele ser uno de los aciertos», según Eligio Coronado.6 ¿Hace falta recordar
que Margarito Cuéllar señala «preci7
sión, color, nitidez y búsqueda», como los matices constantes en la poesía de Gloria? En cuanto a los temas
recurrentes, otros críticos literarios
han encontrado que el amor con su
fugacidad , la soledad constante, los
recuerdos, el pasado presente, lo co120

tidiano, las reflexiones sobre la vida,
aparecen una y otra vez a lo largo de
la obra de la poeta.
Con todo, Minerva Margarita Villarreal advierte que la crítica de los
coterráneos de Gloria Collado suele
no ser muy exigente en cuanto a la
calidad poética, sino en cuanto a la
intensidad con que se vive el disfrute
de la poesía como una forma de vida. ¿Qué significa? Pues que tal vez
la crítica no ha sido tan dura como
debería. Además de las cualidades
enumeradas en torno a la obra de
Gloria, Villarreal apunta también los
deslices que le son propios, y que, en
ocasiones, le restan certeza a su poesía:
«Esta confusión entre la poesía
que toda realidad encierra y la realidad en sí que es la poesía, es decir,
entre «vivir» la poesía y, por otra
parte, enfrentar el quehacer poético,
conduce, en este caso, a la vaguedad,
a la repetición y al desvío de la
orientación o a la pérdida de la brújula de la expresión».8
La poesía de Gloria Collado es
irregular, porque el descuido la asalta de repente. Es como si en ciertas
ocasiones le ganaran sus ansias por
decir lo que debe decir, y no se fijara
en los detalles que son imprescindibles en la poesía, como el cuidado
de los versos, y la exacta correspon-

dencia entre lo que se expresa y lo
expresado. Además, hay textos en
los que no es posible diferenciar la
voz de la autora y la voz propia del
verso, por el tono confesional que
ahí se antoja descubrir.
No obstante, Después la luna es
un libro más o menos regular e incluye poemas tan bien logrados, que
si no existieran, harían incompleto el
paisaje árido de la poesía de Nuevo
León.

III
Existe un bello haikú que -pido perdón- leí alguna vez y que no recuerdo dónde lo vi ni de quién es. Como
sucede en este tipo de poesía oriental, el poema capta un instante pleno
de energía vital inspirada en la contemplación de la naturaleza:
Cayó la luna en el río:
peces de luz
por todas partes.
El breve poema, es cierto, no es
sino un instante del alma emanado
de una imagen captada por el poeta.
Y, sin negar lo anterior, es posible
darle otra lectura que sería, digamos.
un poco más occidental. La luna fue
durante siglos la luz de los enamorados, la señal profunda del amor enclavada en mitad de la noche, ajena
a las intenciones humanas por alean-

1.arla. La ciencia no comulga con la
poesía, lo sabemos, sus visiones y
prm:cdcrcs son diferentes. Y fue precisamente la ciencia quien nos arreható la luna, o mejor dicho, quien
nos arrchat&lt;Í su magia y hechizo.
Cuando el hombre subió a la luna,
éslc cayó ror su peso ingnívido. Perdió lo que la poesía le había entregado durante siglos de amorosa literatura enamorada.
¡_Qué le queda a la luna ahora?,
¡_qué posee después de lo perdido?,
¡_qué significa después de que la
ahandonamos con su fría atmósfera
'
su movimiento rotativo y su superficie llena de cnitcres? Después, la luna ¿_qué?

Gloria Collado parece buscar y,
en varios casos, encontrar respuestas
a cslos enigmas, sin referirse al satélilc sino a sí misma en Después fa
l1111a. Su poesía -y eso es sintomático- es circular, de movimientos circulares como los de la luna. Las frases se repiten constantemente no para crear la ilusión de un tiempo detenido, sino para acelerarlo como en el
interior de un rémolino terrenal que
se lanza de pronto al espacio sin nada que lo detenga. La luna ya no es
el faro de los enamorados, quienes
perdieron así un símbolo ancentral
de su unión. La tradición romántica
se vio herida de repente con el aluni-

zaje. Y la luna se quedó sola, abandonada. Es el símbolo de la pérdida
y abandono. Soledad, al fin y al cabo:
la soledad que deja huecos por donde entra el vacío para llenarlo todo:
La soledad no se reparte a ratos
no se mastica
no se pudre
no se devuelve
La soledad te toca
y de ahí te vas vaciando. 9
Poemas de una libertad amarga
para expresarse con desesperanza de
las relaciones de pareja, de la inconsistencia de la vida, abrazando deseos de muerte, de aniquilación. El
libro inicia con el sorprendente poema «(Cuarto de hotel)», compuesto
hábilmente con imágenes -diríase
más bien, con detalles- de una habitación asfixiante, que, transmutada,
es la presentificación exacta de la
soledad no pedida pero inseparable
de las relaciones del amor moderno.
Un cuarto de hotel nos remite directamente a la relación sexual, quizás
bordeada por lo prohibido. En el
poema de Gloria Collado no es, sin
embargo, el rincón de goce físico y
emocional que podríamos suponer,
ni representa tampoco un estado de
satisfacción o de comunión de dos
seres entregados uno al otro. Lo que
se descubre en el texto es una entrega sin entrega real, una no-complacencia que frustra y obliga a cuestio-

narse no el porqué, sino el qué de
eso. El romanticismo se ha esfumado con el aura desaparecida de la luna -esa luna que ya ni siquiera puede verse estando encerrado en el
cuarto claustrofóbico- y en su lugar
sólo encontramos la insatisfacción
sexual, la soledad compartida, la pareja que no alcanza comunión sino
solitaria desesperanza dividida en
dos entes distintos y alejados. Y el
amor ausente.
la sal de su lavabo
la tina y sus sangrantes arterias
escurriendo
el excusado lacio contagiando
el maloliente escalofrío de la soledad
la impúdica soledad del cuarto
de hotel. 10
Ese poema tiene correspondencia
innegable con otro encontrado unas
cuantas páginas más adelante, sin título. El texto posterior es en realidad
la continuación del primero; o, para
decirlo de una vez, ambos constituyen un texto único, un poema de
gran manufactura, donde forma y
fondo se encuentran satisfactoriamente presentados, para alcanzar decibeles poéticos de gran calidad. En
el texto posterior (en la segunda parte del mismo poema), la reflexión
aparece mezclada con una nota de
amargura entristecedora. La desesperanza está en su punto máximo.
No hay pruebas de amor, ni mues121

�tras de afecto, sólo el vacío que sigue al orgasmo engañoso, la soledad
que acompaña a los que no se entregan, sino que se esconden en sí mismos porque no tienen nada qué ofrecer. En este poema, como en gran
parte del libro, se descubre un tipo
de abandono particular: el de quien
se pierde a sí mismo por no saber encontrarse en los demás. Y lo más triste
es darse cuenta que esta no-esperanza
es aceptada como algo cotidiano.

1ft

''D

en el cuarto de hotel
respiro un total abandono
no hay aves ni huellas [...)
ni un garabato en el papel
de la carta jamás escrita
nadie pasó por ahí ni aun nosotros
11
ahí reunidos sin nosotros mismos.
Otro de los poemas destacados
de la obra es el segundo en el orden,
también, como casi todos, sin título.
Es un retrato de la soledad vivida en
el interior propio, impregnada con el
deseo de ese cariño sincero que no
llega. En ocasiones, sólo necesitamos una caricia, un abrazo de veraad, para sobrevivir a la soledad sofocante. Pero la espera puede ser
muy larga. El texto capta este sentir,
gracias a una construcción basada en
la repetición, -que refleja fielmente el
sentido rutinario que se desea.
me veo las piernas
me desnudo las piernas
122

me toco las piernas
los muslos tibios
las rodillas estragadas
los tobillos alucinados
de tarso y metatarso me confundo
me obligo irresistible a sobornarme
con la caricia que inicio
una vez más
.
12
me veo 1as piernas.
Las referencias a la soledad cotidiana -principio de la reflexión-, al
amor fracasado, a la muerte como
solución (no muerte física, sino la
muerte de todo lo que el ser es), el
olvido común, la ausencia arrojada
como castigo, todo esto se halla en
las páginas de Después la luna. El
lenguaje es arrebatado, apresurado e
incontenible al principio, pero detenido de pronto como ante el choque
de un muro, lo que crea en el lector
una sensación de emoción insatisfecha, de pérdida repentina. Es lo que
en música se conoce como cadencia
rota, cuando los acordes rompen su
acompasamiento para concluir de
forma inesperada. Recordemos con
María Zambrano que el sufrimiento
es el motivo que propicia la revelación del conocimiento. Así en la
poesía de Gloria Collado este padecer incita a la reflexión, a la exploración del alma propia. Pero su desesperanza es propiciada por el anhelo
del amor real y, en · ese sentido, se
parece más a lo que Denis de Rou-

1

gemont identifica en Amor y occidente:
¿Por qué amamos el cautiverio y la
conciencia de lo que arde en nosotros? Enlace profundo del sufrimiento y del saber [... ) Podría definir al
romántico occidental como el hombre para quien el dolor y, especialmente, el dolor amoroso, es un me13
dio privilegiado de conocimiento.
en el cuarto de hotel
intento deshacer el nudo de mi historia
me llevo las manos a los ojos
y clavo mis pupilas ermitañas
en ese atroz laberinto
de tu mirada que advierte mi extravío
en el cuarto de hotel
respiro un total abandono
no hay aves ni huellas
no hay peces en el aire
no hay lamentos de sirenas
ni espinas de rosas olvidadas
ni un garabato en el papel
de la carta jamás escrita
nadie pasó por ahí ni aun nosotros
ahí reunidos sin nosotros mismos

ldnn. p. '.?A.

Covarrubias, Miguel. El rojo caballo de
111 sonrisa. México: Ediciones Castillo, t997.

4

ldem, p. .19.

.1

Villarrcal, Minerva Margarita. Nuevo
ú,ó,,. llníjula Solar. Poesía I llllól&lt;J92J. México: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 1994, p. 64.

" eoronado,

Eligio. Alllología de la
México: Gohicrno del Estado de Nuevo León

¡,oesía

1111e 11oleonesa.

ltJ&lt;Jl.

7
X

'

Covarn1hias, Miguel. op. cil., p. 219 _

Rouge:nonl, Denis de. Amor y occidenle.
Mex1co: Conaculta, 1993.
Yillarreal, Minerva Margarita. Nuevo
León. Brújula solar. Poesía (111761992). México: Consejo Nacional para
la Cultura y las Artes, 1994_
Zambrano, María. El hombre Vlo divino
México: Fondo de Cultu~ Económi:
ca, 1986.

•

V11larreal, Minerva Margarita. op. cit.,
p. 6,1,

9

10

11
11

Collado. Gloria. Después la luna
México: Secretaría de Educación ;
Cultura, 1987, p. 27.

ld&lt;'m. p. 1.

ldi·m. p. 2.1.

- ldl'/11,

p. 9.

1.1

Rougemont, Denis de. Amor " occid,•me. México: Conaculta, 199;, p. SJ.

Notas
1 Zambrano, María. El hombre y lo divino. México: Fondo de Cultura Económica, 1986, p. 40l
2

Covarrubias, Miguel. El rojo cabal»
de tu sonrisa. México: EdiciOOC:S
Castillo, 1997, p. 111.

Bibliografía
Collado· GI ona.
· Después la luna. Méxirn: Secretaría de Educación y Cultura, 1987.
Coronado· El'igio.
, · Antologia
- dt' la poesía
i1111•1·11leo11esa. México: Gobierno del
Estado de Nuevo León, 199.l
123

�LA POESÍA DE CARMEN ALARDÍN

Armando Joel Dávila
Carmen Alardín Martí nació en
Tampico, Tamaulipas, en el año de
1933, pero a la semana de nacida fue
traída a Los Herreras, Nuevo León.
Su infancia y su primera formación
se dio en nuestras tierras. Su contacto con la poesía data, según ella,
desde los tres años. En la entrevista
realizada por Myriam Moscona,
Carmen cuenta que dialogaba con la
niña del retrato y fue en esa primera
época de su infancia donde se marcó
su deseo por utilizar la palabra como
vehículo de comunicación. De ese
pasado infantil nace su contacto mágico con la poesía. Por eso Carmen
Alardín irá creando un mundo de
imágenes, de palabras y de música a
través de su obra. Resulta interesante
conocer el itinerario que ha seguido
su poesía, saber cuáles son los elementos en que se fundamenta para
crear su poética y apreciar sus cualidades y estilo de escribir.
Cannen Alardín pertenece por su
ciclo vital a esa generación poética
nacional femenina de los años treinta. Junto a Rosario Castellanos, Isabel Fraire, Margarita Paz Paredes,
Dolores Castro, Thelma Nava, Enriqueta Ochoa y Elva Macías. Y a nivel local con Juanita Soriano, Altaír
Tejeda de Tamez, Esther M. Allison,
Teresa Aveleyra y Gloria Collado.
El hacer mención de esta generación
de mujeres poetas no significa que
comparta influencias, preocupacio124

nes, temas, ni que en lo formal de su
obra exista el tono y la manera de
versificar y presentar su poesía. Carmen ha seguido un camino distinto a
nuestras autoras locales. Sus estancias en la ciudad de México y sus
lecturas la hacen ser singular y dueña de una voz propia.
Lo meritorio de su obra reside en
que ha sido de las pocas poetas de
esta tierra cuya obra ha trascendido
las fronteras regionales, forjándose un
sitio en la poesía mexicana actual.
Se dio a conocer como poeta con
su volumen El canto frágil {1950) y
participó en el taller poético de Juan
José Arreola en 1960, año en q,ui; publica su poemario Después del sueño.
En 1977 la Universidad Autónoma de
Nuevo León reúne su primera antología con el título de Colección de
poemas, editado por el Instituto de
Artes, dirigido en ese entonces por
el maestro Miguel Covarrubias. Posteriormente publica el libro Entreacto,
en que define una manera particular
de abordar la poesía. Es a partir de
este libro en que se singulariza la
forma de escribir, la perfecciona a
tal grado que la convierte en un canto, en música.
La poesía escrita por Carmen
Alardín la podemos enmarcar dentro
de la corriente que cuida el aspecto
formal, ya que hace uso del verso de

corte clásico, y en lo temático manifiesta su preferencia por asuntos
trascendentales como el amor, el
tiempo, y su efecto destructor, la
muerte o la desolación humana. Sin
embargo, podemos apreciar algunos
poemas que tienden a la prosa como
el de «No pude detener los elefantes», «Juicio final» y «Siempre habrá una vez». En donde se nota un
distanciamiento irónico a la manera
de Gabriel Zaid. Desafortunadamente son pocos los poemas de este tipo
que Carmen ha escrito y de los que
bien se hubiera podido sacar mucho
partido, incluso escribir un libro. Se
puede afirmar que estas dos formas
de versificar se complementan en su
obra, puesto que conviven y dan el
tono antisolemne a su poesía.
En relación a las influencias más
notorias en su primera época, creemos que parten de la poesía de Juan
Ramón Jiménez y también de Carlos
Pellicer. Se traslucen leves ritmos de
Gabriela Mistral y Rosario CastellaJICI.
Es importante decir que la influencia
de la poesía femenina en la obra de
Carmen Alardín está casi ausente.
porque ella más que todo ha ido
ahondando en sí misma y perfeccionando su estilo de escribir. Por otro
lado es importante mencionar que
sus lecturas de poetas alemanes, i•
gleses, españoles la han enriquecido
interiormente, así como la serie de
traducciones que ha realizado de di-

versos poetas. Sus grandes fijaciones
por poclas místicos, como San Juan
de la Cru1, incluso su pasión por la
Cübala y las ideas orientales del budismo zen. Todo esto trasmutado en
una fomia natural y mágica, que dil'kilrnente la advertimos si no tenemos bases para rastrearlo y reconocerlo. Es por eso que dentro de la
daridad y de la forma de organizar
el poema hay el elemento misterioso
y sugerente que nos hace pensar y
ver que rmís allá de sus paradojas y de
sus im,ígenes existe un trasfondo mítreo y ancestral. Como dice Minerva
Margarita Villarreal:
Los últimos libros de Carmen son
lns primeros. 1
en vez de complicar su quehacer
con la palabra, la ha depurado y ha
obtenido mejores grados de calidad
poética.
Si nos preguntamos cu,íl es el
impulso creativo de la poesía de
Carmen Alardín, diremos que parte
de un deseo innato de cantar, a través de su poesía se transparenta ese
deseo, ese gusto por cantar. La búsqueda de la melodía de la palabra es
el motivo central de su decir:
Navegaré las horas ríos abajo.
hasta que por las playas del retorno
aparezca el velero de tu canto. 2

Bni7os que nos dejó la primavera
para seguir cantando con su trino. 3
Cantar es el cansancio de saberse
precisamente humano.~
nuestros primeros pasos lacerados
en barro y luna, de canción primera. 5
Otro elemento que aparece frecuentemente en su obra como factor
que impulsa la creación, ya sea para
bien o para mal, pero casi siempre se
maniliesta como la «buena nueva»,
es el viento.
No le digas al árbol
que siga en pie
déjale soñar que el viento
lo recueste en las montañas. 6
Cuántas histo1ias ilímites del viento.7
¡qué cadencias tejidas por el viento
para enlazar tu voz con las alturas.~
Aunque un fúnebre viento nos transporte
donde el camino es grieta que devora.9
Pem el tema que unifica tcxia su obra,
le da coherencia y sentido, es el amor,
retomando el romanticismo no desde
el sustrato de la angustia. sino a partir de la sublimación de la realidad a
través del lenguaje. JO
El tema del amor como el eje que
mueve las palabras y las proyecta de

manera tal, que su verso se da natural
y efectivo. Las palabras se van enlazando y crean efectos gratos, tanto
en lo estético de sonido y significado.
En resumen la poética de Carmen
Alardín nace de un deseo de proyectar el amor desde una perspectiva de
lenguaje, tomando en cuenta todo el
basamento que le entregan su realidad y su mundo emotivo, el cual es
por demás hipersensible y dispuesto
a encontrar correspondencias hasta
en los elementos más mínimos, ya
sean frutos de una lectura o de su intuición mágica y sugerente.
Al hacer un recorrido por su obra
poética, desde sus primeros libros a
los últimos, encontramos que su itinerario, ha sido mágico. Por un lado,
no se puede negar que en la etapa
inicial, las influencias modernistas y
posmodernistas se traslucen en su
obra, independientemente de su talento natural y su sentido creativo
innato. Es una poesía de corte clásico, endecasílabos, sonetos, versos
medidos y podríamos afirmar, que
descriptivos de paisajes y momentos. Esta etapa se cierra con los poemas de «Sonatas de las hojas» en
1966. A partir del libro Nacer en Madrid, hay un dislocamiento en su
poesía. Entra en su quehacer poético
el verso en prosa y el tono irónico
que viene a ser un gran respiro para

�su poesía. Y será hasta la aparición
de Entreacto, donde hay un cambio
completo en su forma de organizar
no sólo los poemas sino también los
libros. Es en esta etapa donde Carmen Alardín pone en el tapete su deseo de formular su teoría poética.
Aquí notamos que la temática del libro, responde a un planteamiento general. Las -navajas aparecen como
elementos básicos de todo el poemario y sus siguientes libros serán trabajados bajo esa premisa. 'Un tema
abordado desde distintos ángulos.
Así lo vemos en la libertad inútil y
otras noches, en La violencia del
otmio y en Caracol de río. Nuestra
autora declara que un libro de poesía
debe

1\
'I

. .. .

tener estructura en los poemas, que
coincidan en tono, en temática y en
fecha. 11
O sea que escribir un libro para
ella requiere de escoger un tema determinado, que mantenga un tono en
todo su desarrollo y que se realice en
un tiempo determinado. Esto lo not-amos en lo que escribe a partir del
libro antes mencionado. Sin embargo, la poesía de Carmen Alardín se
ha ido decantando, ha llegado a la
perfección fqrmal porque trata de
ahorrar palabras o decirlas de la manera más simple, pero no por eso
exenta de calidad y de altura poética.
Minerva Margarita Villarreal dice:
126

El tono es directo y desenfadado, la
poesía de Carmen es sugerente, su
poesía ha madurado en fuerza y en
frescura. 12
Así pues leer los últimos libros
de Carmen Alardín es escuchar palabras nuevas, inocentes y puras, alguien que nos dice las cosas del
mundo por primera vez. Es una poesía que está recreándose y recreando
la experiencia, que se ha despojado
de la carga inútil y sólo dice lo necesario, lo esencial. En torno a su obra
se han dado opiniones importantes,
como la de Hugo Gutiérrez Vega al
afirmar que
los libros de Carmen Alardín son el
testimonio de un itinerario amoroso
y de una lucha constante, ardua y gozosa con las palabras. 13

deseos. De su último libro diremos
que predomina el oficio acabado y
sereno de la madurez.

Notas
1

Covarrubias, Miguel, Desde el Cerro
de la Silla, p. 100.

2

Alardín Carmen, Antología personal,
p. 20.

Carmen se permite escribír desde
otra óptica, textos donde el contenido sorprende a la fonna. 14

Armas y letras, p. 61.

Bibliografía
Alardín, Carmen, A111ología personal,
p11emas, Monterrey, México, 2000.
-. Caraml de río, Verdehalago, Fondo

para la Cultura y las Artes de Nuevo
León, México, 2000.

op. el/.,
. p. 20.

4

op. CII.,
. p. 28.

Artes de la UANL, Monterrey, Nuevo
León, México, 1977.

.~

op. CII.,
. p. 17.

-. E111reacto, Editorial Katún, México,

6

op. Cll.,
. p. 40.

7

op. el/.,
. p. 24.

8

op. Cit.,
. p. 45.

100p. Cit.,
. p. 64.
11

Diccionario de escritores mexicanos,
UNAM, p. 120.

12 0
11

Su trabajo con las palabras ha sido constante, se renueva en cada libro que publica, busca equilibrar su
mundo con su emoción cotidiana.
Ha llegado con mucho esfuerzo y
gran talento a la transparencia de sus

Pérez V,ízquez, Reynol, «El amor: caracol que no sabe de naufragios»,

1·

90p. el/.,
. p. 60.

Por otra parte, refiriéndose a su
último libro Caracol de río, Reynol
Pérez Vázquez dice:

15

14

.. , de 1a autora.
p1mon

Covarrubias, Miguel y otros, Desdt el
Cerro de La Silla, p. 301.
Gutiérrez Vega, Hugo, «Impresiones
de la poesía de Carmen Alardfn,,
Armas y letras, núm. 11.

Gutiérrez, Vega, Hugo, «Impresiones de la
poesía de Cam1en Alardín» en Amzas
Y letras, núm. 11, marzo-abril, 1998.
Moscona, Myriam, De frente y de perfil,
semblanzas de poetas, Departamento
del Distrito Federal, México, 1994_
Pérez, Vázquez, Reynol, El amor: cararnl que no sabe de naufragios, en
Armas)' letras, núm. 24, mayo-junio
de 2000.

-. C11leffió11 de poemas, Instituto de

1982.

-. la liherwd inútil y algunas noches,

Editorial UNAM, Colección El ala del
tigre, México. 1992.
-. El mar luwa

111

p11er1a, Colección

privada, Madrid, España,

1995.

C'ovarrubia~. Ortiz, Miguel, Desde el Cerrn
de la Silla. Artes y letras de N11e1•o

leti,,. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Monterrey, México,
1992,

Chouciño, Fernández, Ana, Radicalizar
e imermgar los límiles: Poesía me.,irnna 1970-1990, Editorial UNAM, Co-

leu:ión Biblioteca de Letras. México.
llJ&lt;J7.

Diccioiwrw'
· ¡e ,•scrilores mexicanos, to-

mo 1· Editorial UNAM, México,

1992.

127

�POEMAS DE LA INFANCIA

Carmen Alardín
AGUA PURA
El agua buena
fue la siguiente de mi canción,
en el espejo de sus entrañas jugaba un árbol,
y en sus pupilas me divertía
lavando luz.
Agua dé lluvia, cabello de ángel,
guitarra blanca, violín de sol.
Confesionario donde se limpia
de bellas culpas la virgen flor.
El agua vino cantando apenas,
se dibujó por la tela blanca de los espacios,
y el agua supo por qué se lava
con las pupilas el corazón.
CON ESTE OLVIDO
Se le oxidaba el llanto a la campana
cuando empezó a doblar por ti,
y en la falda de bronce de tus voces
iba el amor camino del destierro.
Tu tristeza nos llama
cuando el polvo está cerca de tu nombre.
Tu alegría da vueltas a la luna
en las noches en que habla lo invisible.

En el trapecio de la noche el nombre
de la muerte me acusa de olvidarte.
Yo te recuerdo aquí, con ese olvido
que nos dirige a veces la memoria.
SIN PALABRAS
Sin palabras quiero guardarte,
sm memoria, sin espectros,
sin ningún más allá que nos pregunte,
sin ningún más acá que nos conteste.
Guardarte elemental y simplemente
como un poco de lluvia en el tejado,
o el caracol retiene, según cuentan,
el sonido del mar.
TIEMPO NIÑO
¡_Pero qué hiciste al fin para que el mundo
se poblara de sueños nuevamente?
i.qué hiciste, dios amor, para que el tiempo
nmo otra vez llorando me escribiera
una carta de luz en las pupilas?

De blanco las paredes de mi templo
comulgan en la gracia de los días
que multiplican todo este milagro.
Bendice el sol, el agua de esta tierra,
Yllénala de peces que recuerden
el color de los ojos de mi madre.
De Amología per.rn11al, próxima a publicarse.

128

�f

BREVE SEMBLANZA DE JEAN PIAGET

~

SEÑAS/ RESENAS
~
¡ CONTRASENAS

Laura Garza Cavazos
Jean Piaget nace en Neuchfüel, Sui1.1 en 1896 y muere en 1980. La caractcrístu.:a sobresaliente de este gran
investigador, es su capacidad de obscrvacicín, la cual le permitió incursumar en una dimensión del conocimiento desconocida hasta entonces y
elaborar la teoría del desarrollo de
las estructuras intelectuales, que repercute en el proceso educativo en el
mundo Occidental.
A muy temprana edad, muestra
interés por la biología. A los diez
años de edad publica su primer trabajo científico sobre un gorrión albino. A los quince años se introduce
en el mundo de la filosofía y de ahí
deriva su interés por la epistemología. En ese momento decide enconlrar un vínculo entre la biología, que
se puede abordar por el método cienlífiw y la epistemología, que es una
disciplina especulativa. Estaba convencido de que la mayor parte de los
problemas filosólicos concernían al
conocimiento y el problema del conocimiento consistía en la relación
entre sujeto y objeto, es decir, el modo por el que el sujeto conoce al objeto. Pero además había que considerar los cambios biológicos que
sufre el sujeto, especialmente antes
de llegar a la adolescencia. Tomando
en cuenta todo lo anterior, decide
consagrar su vida a encontrar una
e~plicación al aspecto biológico del
conocimiento. Así nace la epistemo-

...

130

logía genética, cuando después de 30
años de investigaciones encuentra el
vínculo entre la biología y la epistemología: la psicogenética.
En 1918 se traslada a París, después de recibir su Grado de Doctor
en Ciencias Naturales. En París
realiza diferentes actividades, entre
ellas trabaja en el Laboratorio Binet
con el Dr. Simon, tratando de estandarizar un test inglés sobre razonamiento para los niños parisienses.
Aún cuando Piaget inicia este proyecto sin mucho entusiasmo, su interés crece al empezar a aplicar y revisar este test, ya que puede constatar
un fenómeno muy significativo: las
respuesta~ erróneas. Descubre que
los niños de la misma edad cometían
los mismos errores y llega a la conclusión de que la inteligencia de los
niños mayores era cualitatil'ame111e
diferente a la de los niños de menor
edad. Es entonces que encuentra la
pregunta de investigación que necesitaba para realizar su propósito.
Simultáneamente estudia varias
disciplinas que le pennitirían completar su trabajo. De la'física toma el
término de equilibrio que significa:
«la armonía. coordi11ació11 y ajuste
al 111e11os entre dos variables» y que
se convertiría en un término clave en
la elaboración de su teoría. De las
matemáticas, utiliza su simbología
en la expresión de su pensamiento y

la lógica le sirve para expresar sus
ideas, ya que él deseaba impedir que
su teoría pudiera tener diferentes interpretaciones, es decir, que si un
lector en Alemania leyera su propuesta y otro en Estados Unidos hiciera lo propio, ambos entenderían
exactamente lo que él quería decir.
Su propósito científico consiste en la
investigación teórica y experimental
del desarrollo cualitativo de las estructuras intelectuales. La teoría de
Piaget habla de tendencias. El no dice «las cosas son así...», sino «las
cosas tienden a ser así..."
Polariza sus investigaciones con
niños criados en condiciones óptimas, es decir, sus necesidades de nutrición, estimulación, atención y
afecto están plenamente satisfechas.
Piaget no estudia ni las diferencias
individuales (niños precoces o niños
retardados), ni el papel de las emociones en el desarrollo intelectual,
aunque reconoce que las emociones
«representan el aspecto energéticomotivacional de la actividad i111electual». Emplea el método naturalista
en la recolección de datos, que implica observar al niño en su hábitat
natural, en lugar de hacerlo en un laboratorio donde las respuestas del
niño no hubiesen sido espontáneas.
En el aspecto experimental, desarrolla su propio método que incluía la
entrevista psiquiátrica o método clínico que intenta penetrar en el pen131

�samicnto del sujeto, adaptando las
preguntas a las respuestas de éste,
contrario a los tests o cuestionarios,
cuyas preguntas están predctenninadas de manera rígida y no existe la
posibilidad de hacer indagaciones si
el sujeto emite una respuesta interesante. Se trata, en general, de una especie de diálogo que tiene lugar entre dos participantes en una situación
relativamente natural. Lo anterior en
lo referente al aspecto verbal, pero
además, el niño en ciertas situaciones tenía que manipular algunos objetos. Y es en la observación de la
interacción entre sujeto cognoscente
y objeto por conocer en donde Piaget analiza e interpreta las acciones
del niño para poder entender los mecanismos intelectuales que se reflejan en las manifestaciones conductuales. Denomina a este proceso el
método clínico revisado. Sus investigaciones son de tipo longitudinal, las
cuales son muy raras en psicología,
ya que implican un seguimiento por
varios años, pero para él esto no representaba ningún problema, ya que
sus propios hijos se convirtieron en
los principales actores de su teoría.
Aquí radica una de las principales
críticas que recibe a su obra, precisamente en lo pequeño de la muestra
de niños observados, pues aparte de
sus tres hijos, el resto de la muestra
podría parecer pequeña dada la magnitud de la labor realizada.

1

1 ~

•

.. •11

132

Durante sus primeras investigaciones, Piaget cree que el factor que
pennite el desarrollo de las estructuras intelectuales es el lenguaje, pero
más tarde rectifica y concluye que el
papel del lenguaje es irrelevante; lo
que realmente posibilita el desarrollo
de la inteligencia es la acción. Por
acción se entiende la interacción entre el sujeto y el objeto. Es mediante
la manipulación de los objetos que el
niño construye el conocimiento. Con
base en esta postura, la teoría de Piaget es conocida como constructivista, a pesar de que la ubicación más
precisa sería como interaccionista,
pues Piaget adjudica el mismo valor
a la carga genética, cuyos mecanismos heredados se manifiestan en la
maduración biológica, y por otro lado, a los estímulos del medio ambiente. En sus propias palabras: «El
desarrollo de la inteligencia no deriva de objetos independientes de un
sujeto, ni tampoco de un sujeto independiente de objetos; deriva de una
interacción inseparable entre sujeto
y objeto o, en términos más generales, entre organismo y ambiente.»
(Piaget, 1968)
Durante su vida ocupa importantes cargos en diferentes centros de
estudios. En 1925 imparte cátedra en
la Universidad de Ginebra; en 1932
es nombrado codirector del Instituto
J. J. Rousseau; en 1939 es nombrado

director de la Oficina Internacional
de Educación, misma que más tarde
se integra a la UNESCO; en 1955 funda
el Centro Internacional de Epistemología Genética, que dirige hasta su
muerte. Este centro se dedica al estudio del problema de la epistemología genética desde un enfoque interdisciplinario.
La producción impresa de Piaget
es muy extensa. Cuenta una anécdota que en una ocasión le preguntaron
que cómo le hacía para tener tiempo
para escribir tanto, a lo que contestó
que él no tenía que leer a Piaget.
Además de numerosos artículos ptblicados en diversas revistas científicas, en 1923 aparece el primero de
sus libros: El lenguaje y el pensamiento en el niño; en 1924 aparece El
juicio y el razonamiento en el niiid.
en 1926, La representación del mundo
en el nitio; en 1927, La causalidatljisica
en el niño; en 1932 aparece El juicio
moral en el niño; en 1936, El nacimiento de la inteligencia en el niño
y La construcción de la realidad tll
el niño; en 1941, La génesis del IIÍmero en el niño; en 1947, La psicología de la inteligencia; en 1948, LA representación del espacio en el niño
y La geometría espontánea en el niño; en 1950 publica tres volúmenes
sobre Epistemología genética. ~
mencionados anterionnente son sólo
algunos de los títulos de las publica-

,iones de este investigador. Estos lihros han siclo traducidos a varios
1d1omas.

Prentice / Hall lnternational, España,
19XI.

Mif\ud, Tony. El pe11.m1111e1110 de lean
En la década de los 20' s, cuando
aparecen sus primeros libros, Piaget
valida científicamente el trabajo que
María Montessori estaba realizando
en Italia de manera empírica. Sus
ideas revolucionan la psicología infantil y el proceso educativo. A pesar de ser identificado como psicólogo. el prefiere ser reconocido como
cpistem&lt;Ílogo genético. Los resultados de las investigaciones de Piagct
sohre el desarrollo de las estructuras
cognoscitivas impactan directamente
a _una actividad humana siempre dinmn1ca: el aprendizaje .
En México, las aportaciones de
Piaget han tenido una profunda rcpcrcusicín, ya que muchos de los
programas oficiales en primaria y
secundaria de la Secretaría de Educaci6n. se fundamentan en su teoría.

Bibliografía
Dro,. Rcmy

t'/

al. Cómo lt't'f II Pit1gl't.

Fondo de Cultura económica. México.
1%-1,

Flavcll. Jnhn. L11 ¡1sicología t'd11catii•t1 dt'
11'1111 P1age1. Paid6s, México. 19Kt

Gmshurg. Herhcrt l'I al. Piai:t'I r /11 ¡1,0 •
rÍ(I di'/ dt'.\'(/rrollo i11lt'lect;wl. EcJ.

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pre.i·e11tació11 crítica. Limusa, México,
19X~.

Wadsworth, Barry J. Teoría de Piaget
del dt's11rrol/o cog11oscitivo y afeclt·
m . &amp;l. Diana. México, 1989

�EL MUNDO DE LAS VIVENCIAS
AFECTIVAS

Manola Sepúlveda Garza
Vivencias afectivas y actitud ante el
existir,I el libro que aquí presentamos, a pesar de que está escrito P?r
un filósofo (Mijail Malishev), en virtud de su temática, nos atañe a todos, ya que toca diferentes problemas de nuestro mundo interno. La
vida anímica de cualquier ser humano (no importa su rango social) s_e
compone de deseos, pasiones, sent_1mientos· y emociones. Este compleJo
anímico, este modo de experimentar
la realidad el autor lo denomina vivencias. La palabra vivencia fue propuesta por primera vez p,or ~osé Ortega y Gasset como un termmo para
traducir la palabra alemana Erlebnis.
En la opinión del filósofo español,
«en frases tales como 'vivir la vida''
' vivir las cosas', el verbo 'vivir' adquiere un curioso sentido ... ~odo
aquello que llega con tal inmediatez
a mi yo que entra a formar parte de
él es una vivencia. Como el cuerpo
físico en una unidad de átomos, a~í
es el yo o cuerpo consciente una unidad de vivencias».2 De aquí se desprende que las vivencias son complejos anímicos que tluy.en en. nuestra conciencia. En la v1venc1a que
experimenta el sujeto siempre, de
uno u otro modo, se da su objeto a~í
que «vivencia de» y «objeto de ~1vencia» se hallan estrechamente vmculados.

.....

Seoún Mijail Malishev, las vivencia~ son reacciones emocionales
134

y sentimentales de nuestro yo ~·rente
a los otros frente a nosotros mismos
que nos implican en algo y que tienen algún significado en nuestra vida. Pero un rasgo especial es que
esas emociones estén concientizadas, es decir, si el amor, la envidia,
la culpa o la angustia ante la muerte
no se experimentaran en nuestra
conciencia no podríamos hablar de
ellos como vivencias.
Otra peculiaridad de estos complejos anímicos está relacionada con
su intento de transformar el mundo.
Cuando sentimos vergüenza, arrepentimiento, amor o angustia deseamos, entonces, que cambien algunos
aspectos de nosotros mismos. o de
nuestro entorno. Podemos decir que
las vivencias afectivas nos llevan a
intentar cambiar el mundo y a los seres humanos que lo pueblan y esta
actitud imaginaria adquiere una cierta forma mágica. La vivencia afectiva nos remite a lo que significa el
mundo para el sujeto no desde el
punto de vista fáctico, tal. como el
mundo aparece en sí, sino de~de el
punto de vista mágico, es decir, tal
como el mundo aparece a la luz de
nuestras tristezas Y alegrías, angustias y amores, envidias y vergüe~zas. Con nuestras emociones y sentJmientos coloreamos y matizamos el
mundo. En este sentido podemos decir que las vivencias afectivas son
equivalentes a los colores para el

pintor o a los sonidos para el mús~
co.
El enfoque que utiliza el autor,
no está dirigido a esclarecer el lugar
del hombre en la sociedad, sino a la
inversa: el papel que la sociedad Y
sus valores ocupan en su mundo interno. Este papel se realiza a través
del reconocimiento, pues la neces~
dad de coexistir presupone la neces~
dad de ser reconocido. Para el autor,
el hombre es un ser incompleto y la
búsqueda del reconocimiento ~ons~
tuye una recompensa de su me~
pletud. Todas las vivencias_ af~ct1v~
pasan a través del reconoc1m1ento y
es éste el que le otorga un carác~
social. En el efecto, en el reconocimiento podemos ver el eje qu~ une
toda la gama de nuestras vivencias.
Qué otra cosa significa el arn«
sino un reconocimiento Y afirrnacióa
del significado único e insustituible
del ser amado que lleva al enamorado a un estado de encantamiento y~
deseo de entregarse y de ser absorbido por su ser amado; pero,_~ su vez.
el que ama también quisiera Sfl
amado, es decir, obtener un reconocimiento recíproco.
Qué otra cosa significa la en~
dia, sino el reconocimiento implíc•:
de los méritos del otro Y a la vez, .
· · · 1os. El enVI'
aspiración de d1smmu1r
..
dioso percibe los logros del env1dit

do (sohrc todo en la esfera que tiene
para él gran importancia) corno menosprecio del valor de su propio ser.
La superioridad de los logros y de
los méritos del otro eclipsa en sus
ojos el significado y la autoestima de
su persona y le engendra el deseo de
desacreditar la imagen de su «rival».
Qué significa la culpa sino el reconocimiento del equívoco o de la
conciencia de haher cometido un acto indehido que deteriora nuestra
dignidad. Tras la culpa se vive el remordimiento hasado en la vana aspiraci6n de rehacer las circunstancias
y modificar nuestro acto erróneo. El
culpahlc quisiera saltar a través del
Iiempo y regresar a su «estado inocente». En este intento de revertir el
11empo se expresa la actitud m,ígica
de nuestras vivencias afectivas.
Qué significa la angustia ante la
ranida de uno de nuestros seres queridos al «otro mundo», sino el reconocimiento de su singularidad insuslituihle. No es fücil superar el dolor
anímico que nos causa la muerte de
nuestros seres queridos simplemente
con la idea de su inmortalidad en el
rnás allá, asimismo nunca podremos
reconciliarnos con la idea de nuestra
aniquilación personal. Y sin embargo, nos da cierto consuelo el que
nuestra existencia obtenga importancia y se le otorgue cierto reconocimiento en la memoria de las genera-

ciones venideras. Así, podernos decir que el reconocimiento que está
en la base de nuestras vivencias
afectivas le otorga un sentido a nuestra vida.
Junto a la descripción de los actos vivenciales, en el libro se consideran los aspectos valorativos de la
actitud humana ante el existir. Para
el autor, «todo drama vivencia! es al
mismo tiempo un drama moral». En
su opinión, nuestra conciencia se basa en la solidaridad con los otros seres humanos. Sentimos que ésta sería mermada si se cometieran fechorías en nuestra presencia y no hiciéramos nada para impedirlas. No podríamos ser indiferentes cuando observamos que pisotean nuestra dignidad o cuando somos testigos del sufrimiento injusto de los otros. Nuestra conciencia siempre tiene una actitud o m.ís bien una interpretación
(que a veces contradice a nuestra intención racional) de lo percibido: la
condena inmediata y a veces irreflexiva de los actos injustos. Veo que
un fulano está haciendo una fechoría
e instantáneamente, surge dentro de
mí una inexplicable antipatía hacia
él. Esta primera actitud, frecuentemente, contiene cierta convicción
emparentada por su firmeza con el
carácter categórico de las evidencias
cognitivas. El peligro que amenaza a
nuestro bienestar o a nuestra vida
pudiera hacer silenciar o disfrazar

nuestro juicio, pero la fuerza de la
evidencia va a convencernos obstinadamente de esta verdad. El rechazo a la injusticia, a la violencia y al
escarnio a menudo supera nuestra
voluntad racional, puesto que ninguna razón que nos dicte el sentimiento
de seguridad o de provecho propio
pueden eliminar la conciencia de indignación y de acción basada en ésta. La protesta contra la injusticia,
explotación y opresión constituye el
contenido auténtico del desafío de
nuestra conciencia moral. Por eso,
nada tememos tanto como hallarnos,
en el examen de nosotros mismos,
como alguien despreciable y hacemos todo lo posible para evitar que
los bajos motivos ejerzan alguna influencia en nuestra conducta. En
nuestra lucha, estamos dispuestos a
recuperar los valores pisoteados de
la justicia y la libertad, aunque sabernos que el reino divino no existe y
no puede ser implantado en este
mundo, sin embargo, luchamos por
el reconocimiento de nuestra dignidad y la de los demás.
En su último ensayo Mijail Malishev plantea el problema de la fe y
el deber en la ética de Kant. Para el
filósofo alemán, como muestra el
autor, el fundamento de la moral
constituye el deber que se basa en el
imperativo categórico que reza:
«obra sólo según una máxima tal
que puedas querer al mismo tiempo
135

�LECCIONES DE HISTORIA Y POLÍTICA

Lídice Ramos Ruiz
que se torne ley universal». _El deber
como tal tiene el valor en s1 y no se
reduce a la remuneración en este o
en otro mundo. Por eso la moral n~
se basa en la religión, sino la reh!.!ÍÓn tiene su premisa en la moral.
En este sentido, la fe religiosa, entendida por Kant como espera_nza d:
alcanzar la felicidad en el mas all~,
no tiene que ver con la auto~o~1a
moral del ser humano. «Esto s1gm_fica que la fe, por sí misma, _n? c~nt1ene ni tarea ni demanda, m JUStlficación alguna de la conducta, y por
ello sería en vano buscar en ella la
respuesta a cuestiones de ~uestro
destino: con qué fin y para que debemos vivir... Según el pensador alemán, el hombre moral tendría que
conservar la fidelidad en su deber,
incluso si no supiera a ciencia cierta
las perspectivas de su destino ni en
el aquí ni en el más allá. El deber
moral es primario respecto a cualquier cálculo de fe do~~~tic~». ESto
quiere decir que la rehg1on s1 no hace a su creyente mejor en el aspecto
moral, se degenera en la idolatría.

. ...

El deber es el respeto a la ley
moral. Algunos moralista~ acusa~ a
Kant en el rigorismo de su ,mperauvo
cate2órico. Pero, en realidad, como lo
dem~uestra Malishev, el deber, para
Kant, no significa ennoblecer nues~a
sensibilidad o erradicar nuestraS'lnchnaciones naturales, como lo piensan
alounos
moralistas, sino limitarlas
e
136

cuando es necesario. ¡Que el hombre
haga lo que debe hacer; P:ro q~e no
se le exija además la santidad interna! «El hombre puede y debe ser
moral, incluso teniendo malas predisposiciones, a condición de qu:,
conociéndolas, no les dé la posibilidad de ser encarnadas en su conducta real». «Todo aquel que logre
suprimir sus inclinaciones qu_e le hubieran empujado a transgredir la ley
tiene pleno derecho mirarse _en su
mundo interno sin despreciarse».
Quien cumple su deber nos suscita el
sentimiento del respeto. Algunos
hombres y mujeres, dotados de grandes talentos o virtudes, pueden despertar en nosotros una admiración,
pero no necesariamente el re~peto y
viceversa, ante alguien a quien p~diéramos superar en nuestras cualidades a veces sentimos todo nuestro
respeto. ¿Por qué? Por fidelidad a _su
deber, por estar a la altura de su dignidad.
Todos nosotros, de una u otra
forma, somos autores de n~estros
mundos vivenciales. Pero a diferencia del hombre común el filósofo-fenomenólogo, que también se apoya
en su experiencia cotidiana, trata de
tematizarla, auxiliándose del pensamiento filosófico y de las imágenes
artísticas. En este sentido y en coincidencia con el autor, pensarnos que
los textos literarios colman no sólo
nuestros gustos estéticos, sino tam-

bién nuestra necesidad de comprender el mundo interno del ser humano
en su dimensión vivencia!.

Notas
1 Mijail

Malishev. Vivencias afectivas v

acti1t1d ante el existir. UAEM-UANL

Toluca, 1999
2

José Ortega y Gasset. Obra.\' completas.

T.

1,

Revista de Occidente, Madrid.

1966, p. 256.

Buen:L~ noches tengan todas y todos
los presentes. Agradezco a los organ11adores de este emotivo acto que
hayan pensado en mi pcrsona para
cxtcrnar algunos comentarios sobre
d lihro /)e historia y de política, tomo 11. rnn el que festejamos a don
Juan Manuel Eli1:ondo por sus primeros noventa años de edad.
Pasar revista a seis conferencias
,uhrc ese México de sus juventudes
~s un agasajo, porque la prosa acusa
un huen comen ido de lemas locales,
nacwnalcs e internacionales. Tiemros en los que todavía, la que habla,
no hahía nacido pero que dados mis
1111crcscs por la situación de la clase
ohrcra leí con gran gusto.
Existen además die1: y ocho
artículos periodísticos con fecha del
año de l'N:! y diez ) siete artículos
con título. müs ll de «La semana pasada» escritos entre 199:l y 199-t Un
IO!al de 4X materiales que cual diamantes hien pulidos están atrapados
en las 100 p:iginas del libro.
En lodos los escritos se perciben
esos arduos esfuerzos de la política
hecha en la confrontación a mano armada, construida con ritmos e ideas
que no mueren por su esencia: nación. patria, soberanía, costos sociales. pueblo, partido y otras más.

Aun así, suenan extraños y lejanos en los oídos de muchos y muchas de nosotras que hemos acostumbrado los sentidos a conceptos
como: crisis, nuevo giro civilizatorio, cambio, postmodernismo, agotamiento de esquemas, desencanto.
Además de que estamos pensando
en descubrir eso que las sociedades
actuales nos muestran, lo que se
considera oportuno exhibir. Sabedores y sabedoras que la esencia está
en cómo se dice, y sobre todo en lo
que no se dice, allí, buscando lo que
está pero no se dice es como descubrimos las estructuras de poder.
Vivimos tiempos como los que
visibilizan algunos de los materiales
de «La semana pasada», entre el pasado esquema de hacer política y los
nuevos estilos de hacer política. Los
ideales: igualdad, fraternidad y justicia marcados con otros nombres: democracia, tolerancia, diversidad.
Reconocemos que no llegamos a
la igualdad más allá de los umbrales
de lo jurídico, ahora buscamos la
equidad. Y, entiéndase además que
la fraternidad habría que externalizarla, practicando la tolerancia y el
respeto a la diversidad cultural de
los seres humanos. Estamos frente a
nuevos actores sociales sin que los
anteriores se hayan extinguido, pre-

senciamos nuevos problemas sociales sin que los vieJos problemas estén resueltos.
Ese tejido social tan rico en esfuerzos por alcanzar una utopía de
país que vivió don Juan Manuel en
su juventud, esos momentos de definiciones obreras de su época de senador y de hombre maduro son de
una riqueza histórica invaluable.
Ahora, este señor frente a nosotros
en su segunda madurez, reflexivo y
consejero, sigue despertando polémica y reflexiones de «las buenas»
porque sus trabajos además de llegar
a la médula de los acontecimientos,
cuestionan en todo momento los discursos oficiales y totalizadores.
Y es más, sin esas luchas postrevolucionarias que tan atinadamente
se destacan en el escrito «Los partidos políticos ante las elecciones de
1997», muchos movimientos actuales, corno el de las mujeres por
ejemplo, no podrían estar hablando
de que sin el vínculo de la igualdaddiversidad no es posible la utopía de
las mujeres; sin el vínculo diversidad-tolerancia no es posible la utopía social; sin utopía no es posible la
democracia.
Muchas lecciones recojo de este
libro, hago mención de unas cuantas.

137

�~

RESENAS DE LITERATURA MEXICANA I
ARREDONDO,ZAID,FRAIRE,PACHECO

La primera cuando el autor afirma
en la página 121: «El proyecto de los
primeros hombres de la Revolución
de crear una nación nueva, moderna
e independiente, se había logrado. Y
todo a pesar de la oposición sistemática y a veces violenta de los sectores retardatarios que se oponían y se
oponen al progreso independiente de
la nación.&gt;~
Para ligarlo de inmediato con la
segunda cuando expresa en páginas
anteriores, en la 106: «Yo pertenezco
a una generación que, justamente
por haber nacido en los alrededores
del año de 191 o, fecha en que estalló
la Revolución Mexicana, estuvo ligada vital y culturalmente al desarrollo de la Revolución, después de
que ésta fue institucionalizada.» Para ser contundente más adelante
cuando enfatiza: «los miembros de
esta generación nos propusimos
crear una nación moderna, independiente, soberana, dueña y rectora de
su propio destino».
Destaca en el artículo sobre «Los
grandes problemas actuales» presentado en enero de 1998, una tercera, al
resaltar ... «pronto hará una docena
de años que el sistema económico
creado por la Revolución Mexicana
para cimentar la seguridad y la independencia económica y política. de la
nación fue sistemáticamente desmantelando al gobierno de la repú138

blica con el argumento de que ya no
era útil para proseguir el desarrollo
armónico del país y que, al contrario, ese sistema se había convertido
en un estorbo para el progreso nacional en los tiempos modernos».
Es contundente y dentro de la página 141, fustiga: «Dígase lo que se
quiera, la nación está en crisi_s. La
mayoría de la población depauperada y gran parte de ella en los límites
de la miseria. La política manchesteriana del gobierno -¡Todo para una
sola clase!- ha vuelto a los industriales y a los banqueros ricos, cada vez
más ricos.»
¿Podríamos fomentar desde las
escuelas y las familias la formación
de una personalidad amante de la libertad? ¿Nos comprometeremos a
impulsar el cumplimiento desde el
Estado de Derecho de una cultura de
respeto a las diferencias, a la emancipación de todas las formas de discriminación social y cultural? ¿Podemos hablar de ejercicio de la justicia social al impulsar la igualdad de
oportunidades a partir de una lucha
por la equidad económica y social?
En mi condición de mujer, con
identidad de mujer, admiro el quehacer político, los valores políticos como la fraternidad, la libertad y la
equidad entre otros, mas sustento
que la aventura política debe soste-

ner y revitalizar nuevas formas de
inclusión de las y los sujetos sociales. Debe reinventarse esa «buena
política», ese arte de la política para
vivir una sociedad de mujeres y
hombres con estructuras acordes a
las aspiraciones democráticas del siglo XXI.
Gracias don Juan Manuel, porque su libro es el pretexto más significativo para tener esta velada de
lecciones entre sus admiradoras y
amigos.

Monterrey, a 4 de abril de 2000.

INÉS ARREDONDO
Río subterráneo
El amor no s&lt;ílo es remanso, sino
que, nuís comúnmente, se convierte
en un ring de pelea, en combate
cruel, en territorio peligroso para las
almas que se atreven a encararlo. El
amor suele ser explorador y se empeña m.ís en huscar lo que no tiene,
lo que se le complica poseer. Como
si este sentimiento rehuyera lo sencillo,
como si sólo lo excitara lo difícil.
Así se manifiesta el sentimiento
amoroso en los cuentos de Río subterráneo. donde todo es demasiado
serio, demasiado grave y decisivo
para pasar inadvertido. Inés Arredondo utiliza un lenguaje duro, .íspero
Y aparentemente impenetrable para
presentarnos personajes en vilo,
arrastrados por fuerzas interiores a
menudo contrarias entre sí. Así como los cactos que crecen en las zonas
áridas, espinosos y ariscos para el
tacto, pero que saben ofrecer flores
herniosas y hrillantes, el lenguaje de
Río subterráneo se antoja rudo, pero
bello al mismo tiempo. La brevedad
es otra de las éualidades en el libro,
porque todo est,í planteado con palabras precisas y, se diría, calculadas.
Las historias caminan a tropezones algunas, con pausas largas otras,
hacia finales sorpresivos, a veces benéficos, casi siempre crueles. No

hay salida: todos los personajes están destinados a hacer un descubrimiento que los redefinirá en su vida.
Dos cuentos sobresalen en su
buen ánimo: «2 de la tarde» y «Año
nuevo»; en ellos la esperanza sonríe
con timidez, apenas esbozada, pero
aparece para hacer brillar la luz en
mitad del tedio o de la infelicidad.
Arredondo aprovecha anécdotas
aparentemente inocuas para revelarnos algún rincón ignoto del sentir
humano, para pintar una senda donde no la había. «Año nuevo» es un
relato de gran contenido humano, escrito apenas en unas cuantas líneas:
Estaba sola. Al pasar, en una estación del metro de París vi que daban
las doce de la noche. Era muy desgraciada; por otras cosas. Las lágrimas
comenzaron a correr, silenciosas.

Me miraba. Era un negro. Íbamos los
dos colgados, frente a frente. Me miraba con ternura, queriéndome consolar. Extraños, sin palabra. La mirada es lo más profundo que hay. Sostuvo sus ojos fijos en los míos hasta
que las lágrimas se secaron. En la siguiente estación, bajó.
No es difícil entender lo que esas
miradas dejaron en la mujer. Antes
no tenía esperanza, ahora hay oportunidad de seguir. Ella tuvo un apoyo en el momento justo. Pero no to-

dos los personajes de Arredondo corren con la misma suerte.
La contraparte de este relato quizás sea «Orfandad», donde se nos
plantea la horrible imagen de una
mujer con todas sus extremidades
cortadas, pero con un rostro aún bello. Sus padres murieron y los familiares deben reconocerla; pero no lo
hacen. Es un sueño: la mujer despierta; efectivamente está mutilada,
pero con un rostro informe y nadie
puede reconocerla.
En «Orfandad» se halla ese surrealismo del que Arredondo echa
mano para presentar extrañas situaciones, inaceptables. Imágenes grotescas que nos inspiran sentimientos
encontrados, con una brusquedad
que golpea irremediablemente. La
vista es esencial en los cuentos de
Río subterráneo, pero, paradójicamente, hay mucho de oscuridad en
varios de ellos, donde no alcanzamos a vislumbrar todo por completo.
Esto hace que las historias sean más
inquietantes todavía.
En Río subterráneo se descubre a
una narradora precisa, con una voz
muy personal, que se atreve a explorar el alma femenina de una forma
no acostumbrada. Los textos tienen
el valor de presentar un mundo que
no es una aspiración, sino un irremediable sufrimiento que debe ser en139

�carado, para poder encontrar ese
amor que los personajes buscan afanosamente. -José de Jesús García

Los espejos
La obrn Los espejos se divide en
ocho cuentos: «Los espejos», «Wanda»,
«Lo que no se comprende», «Los
hermanos&gt;&gt; «Opus 123», «De amores», «Sahara» y «Sombra entre
sombras». Las historias varían en
extensión; la uniformidad es asimétrica en este aspecto. Mientras la narración «Los espejos» transcurre en
treinta y cuatro páginas, &lt;&lt;Lo que no
se comprende» sólo consta de tres
hojas para expresar su contenido. No
obstante la disparidad en tal renglón
de comparación, cada uno de los
cuentos logra provocar en el lector la
fascinación conforme se van desarrollando las historias. Ese magnetismo que despliegan estas narraciones
se debe en gran parte a la incertidumbre en las conductas de algunos
de sus personajes, las cuales son sorpresivas, aparte de bastante cuestionables por la telaraña de intrigas y
sentimientos que rigen su manera de
conducirse.
En «Los espejos» una actitud inmadura se apersona en lsis, una madre poco convencional que monta a
caballo cargando consigo a la recién
nacida Tita. Otros personajes se encuentran atrapados en el temor a
140

provocar vicisitudes entre sus familiares por su condición sexual, optando por reprimir sus sentimientos.
Esto les ocurre a Pepe Rojas y Feliciano Larrea, quienes desde chicos
descubrieron que sus preferencias
sexuales eran diferentes a las de los
demás, pero es tal la vergüenza que
sienten por ello que incluso una relación de amistad, de apoyo entr_e ambos, nunca se solidifica por miedo a
enfrentarse al qué dirán en una sociedad represiva que los rodea, al
igual que por los azares del destino.
Las máscaras son una constante a
través de los cuentos. Para aparentar
lo que no se es; por acciones emprendidas buscando otros fines a los
falsamente creídos; para encubrir
verdades que una vez conocidas son
un alivio en vez de un malestar. Para
ocultar realidades que aún no son
asimiladas. Los abuelos de Tita le
mienten a ésta sobre quién es el verdadero padre de Lila; la madre de
Feliciano Larrea acompaña a éste a
sus estudios al extranjero, no con el
fin de apoyarlo moralmente sino para impedir que su condición sexual
salga a flote por respeto a la honorabilidad que demanda su marido homofóbico. De la madre de Anita que
le prohibe a ésta espiar a su hermano
Roberto porque aún no acepta que su
hijo tenga discapacidad mental. Estas acciones tienen sus dolosas consecuencias para quien las ejecuta, al

igual que para quien las ignora. Todo tiene su razón de ser, su aparente
explicación; lo no válido es cuando
se atenta contra la individualidad de
terceras personas por el simple hecho de pensar que lo llevado a cabo
es la mejor solución.
Así es como en un espejo se refleja nuestra cruda humanidad, saliendo a relucir aún la más escondida
de nuestras imperfecciones, en los
cuentos que se incluyen en Los espejos se refleja una amplia gama de
sentimientos que se nos van presentando en la vida conforme vamos
creciendo. El egoísmo, al igual que
el rencor surgido en Tita hacia su
media hermana Lila, es una actitud
muy humana ante el hecho de compartir un amor que anteriormente sólo era suyo. Igualmente, los padres
de Feliciano Larrea evitan reparar en
la cuestión de la vida íntima de su
hijo por el sentimiento de vergüenz.a
que la homosexualidad latente de éste les provoca, porque la sociedad en
que la familia se encuentra inmersa
no ve con buenos ojos tal conducta,
castrando por énde la sexualidad de
Feliciano. Otro sentimiento de vergüenza se hace presente en la madre
de Alberto, la cual se siente impotente ante la discapacidad de su hijo,
sobretodo al enfrentar los dardos de
preguntas que su hija Anita le va
arrojando.

El destino juega un papel vital en
el desarrollo de las historias. Las circunstancias se van modificando confor111e uno se va adentrando en la
1ra111a. Los imponderables surgen a
cada instante, no queda otra opción
que aceptar la real idad conforme ésta se va dilucidando aunque ésta sea
la menos rmrníntica, la más egoísta.
Hay situaciones que nunca van a
cambiar ya sea por causas fisiológicas, sociales o psicológicas; el coeficicnlc men1al de Mina jamás scní el
de un adulto normal; la muerte de
lsis y Rodrigo; el deseo sexual condenado en los corazones de Feliciano y Pepe; el destierro de la mujer
del Sahara. El embarazo de Mina
produclo de una repentina demencia
amorosa por parte de Rodrigo, quien
cree ver en Mina a su fallecida esposa !sis. Contra estas situaciones no
se puede ir contracorriente, cada uno
de los eventos tienen su explicación
en el rompecabezas de las relaciones
humanas imperantes en las diversas
sociedades. englobando diferentes
realidades que a fin de cuentas es
una sola, la de la condición humana
Ysus implicaciones.
Las diferencias en los cuentos,
sin embargo, son notorias a pesar de
tener de inspiración a la condición
humana. La escritura empleada en
«Wanda» presenta exquisitez en sus
palabras; es poética la manera en
que se va desarrollando el relato, sa-

liendo a relucir estéticamente elementos del mar, del aire, del agua.
Los otros cuentos utilizan un lenguaje más coloquial, más acorde a los
discursos humanos, como en el caso
de «Los espejos» donde interactúan
varios personajes de diferente clase
social, cada uno expresando su propia psicología en sus participaciones. En «Los hermanos» aparece el
elemento fantástico simbolizado en
el lagarto disecado que va cambiando de expresión extrañamente ante
la llegada del evento de la boda de
su protagonista, como una forma de
desacuerdo por amores rotos en el
pasado. En «Sahara» la escritura tiene la función de dar a conocer la historia de las comunidades en el desierto ante situaciones difíciles como
ser portadores de lepra. En «Sombra
entre sombras», lo erótico va fluctuando entre los extremos de la pureza y la perversión en un cuento que
narra una relación sadomasoquista
entre sus protagonistas. «De amores» se auxilia de algunos pasajes
del Antiguo testamento. como lo es
la historia de los personajes bíblicos
de Raquel y Jacob, para recrear la
difícil situación de la pareja de Miriam y Teodoro que buscan ser padres, y como sus análogos, presentan
sus propias dificultades. Mientras en
«Opus m» es peculiar el no actuar,
el quedarse callados para vanagloriar
a los protagonistas a pesar de la
orientación sexual de éstos.

Las problemáticas humanas desfilan crudamente en cada uno de los
cuentos. Desgraciadamente es injusta la forma en que se resuelven tales
situaciones; el no actuar para solucionar satisfactoriamente las angustias que aquejan a los personajes parece ser lo lógico, lo obvio. Paradójicamente, en ocasiones el actuar maliciosamente trae beneficios como en
el caso de «Los espejos», donde la
tía al descubrirle la verdad a Tita le
hace un bien en vez de aumentarle
su rencor. Mas ésta es una excepción
porque las felices resoluciones en
los otros cuentos están muy lejos de
la realidad, ahogándose las palabras
en sus personajes fríamente, egoístamente, y con esto un futuro de vida
más pleno, más digno para ellos.
-Luis Adolfo Torres Balcázar
GABRIEL ZAID
Cómo leer en bicicleta
Una serie de ensayos al igual que algunos poemas de la autoría de Gabriel
Zaid escritos entre 1967 y 1975 en las
revistas Siempre, Diálogos, Universidad y Plural son quienes le dan
rumbo al libro Cómo leer en bicicleta.
Estos ensayos muestran el pensar de
Zaid ante problemáticas de índole
social, cultural, política, propias de
aquellos periodos de gobierno de
Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970) así
como de Luis Echeverría Álvarez
(1970-1976). Hechos históricos como
141

�la reprimida manifestación estudiantil del 2 de octubre de 1968 le da un
oiro de cuestionamiento social a este
j¡bro, donde es evidente la crítica al
poder en varios de sus ensayos. No
obstante, en su trabajo inicial «Este
era un gato» nos va dando pautas de
su peculiar manera de escribir, refiriéndose a «ensayar con el ensayo
mismo». Para Zaid, el escribir es experimentación, no existen los límites
en su estructura, incluso agrega que
el innovar es un asunto de vanidad
que varias ocasiones pasan por alto
sus propios lectores, quienes desgraciadamente no detectan la inclusión en el texto de nuevos recursos
literarios.

.-

Sin embargo, la crítica a la manera de gobernar no es la única vertiente por donde se encauzan los razonamientos de Zaid. Los ensayos
recopilados en Cómo leer en b_icicleta exhiben diferente contenido al
plantearse ingeniosamente todo tip~
de interrogantes. El papel del escritor, de los libros, es visto desde perspectivas pocas veces tomadas en
cuenta. Así, en el ensayo «Sobre la
producción de elogios rim~?mbantes» se vislumbra lo paradoJtco que
se torna para los escritores algunas
veces el escribir, pues aparte de no
dejar esta actividad dinero,. poder,
incluso hacerse de cierta can11dad de
lectores, se llega al extremo de que
quienes critican los libros obtienen
142

mayores ingresos. La crítica es vista
por Zaid como una actividad de vías
de sobreproducción en medio del
subconsumo de libros, siendo contrastante tal comparación. Hoy día
no ha cambiado en demasía esta situación de la falta de lectores. Los
nuevos escritores siguen enfrentando
problemas a la hora de colocar sus
obras.
Zaid hace un análisis de 42 escritores importantes de todas las nacionalidades en «Aspectos siniestros de
Poesía en movimiento», separándolos por su signo zodiacal, y llega a la
conclusión de que los nacidos bajo
\a casilla de Escorpión, Leo o Cáncer tienen mayores posibilidades de
tener destrezas literarias Y, por ende,
éxito (17% cada uno); en conjunto,
los escritores nacidos en estos tres
signos representan la mitad de la
muestra de autores estudiados. También hace patente su vasta imaginación al darle nuevo sentido a la ley
malthusiana, célebre en economía;
en «Nueva ley de Malthus» expone
una analogía de la falta de alimentos
con la falta de obras literarias, Y parte de premisas bastante negativas en
cuanto al desempleo, el hambre, la
desesperación, factores que influirán
en el cese de inspiración en los escritores. Treinta años después comprobamos que ambas leyes h~n. s_ido
totalmente erradas en sus vaucm1os,
ya que el surgimiento de nueva tec-

nología en alimentación, al igual que
una excelente camada de escritores
por todos los recovecos del universo,
son una realidad hoy día.
Otro ensayo interesante es «La
falacia de Max Aub», donde establece una analogía de los países viejos
y ricos comiéndose a los países jóvenes y pobres; sin embargo, no hay
bases para generalizar tal analogía
porque hoy día el hecho de ser país
viejo no es sinónimo de ser país rico
(la India), e incluso ser país joven no
significa ser pobre (Singapur), aunque ciertamente tiene aplicabilidad
para gran parte de naciones africa~as
y asiáticas. Volviendo a la cuesllón
de los libros, en el ensayo «En defensa del jurado», Zaid recrea brotes
humorísticos en la manera de abor·
dar \os probables sobornos en que se
verían inmiscuidos los jueces al momento de dar su veredicto. Así, habría personas que incluso prestarían
a la mujer con tal de hacerse acreedores al premio.
Una parte de este libro se aplica
al cuestionamiento del escritor Ylos
libros; otra, la más importante, a la
política. Es necesario subrayar q~
gran parte de sus ensayos se encaJlllnan hacia \a crítica del régimen encabezado por el PRI. Incluso en ~
poca poesía insertada en es~ páginas se hace evidente su pos1c1ón política:

~ e t.hjistc 4uc ya no me quería\.
Intenté su1c1darrnc gritando ¡muera el PRI'
Y rcc.:1hí una ráfaga de invitaciones.
En «Transformaciones», Zaid
juega con posibles escenarios para el
año ~1xx&gt; donde vislumbra pocas cspcran,as &lt;le que la maquinaria priísta deJe el poder a la oposición; aquel
futuro falto de democracia que profcti,aba en sus ensayos ha perdido
vigencia en estos días donde han
emergido importantes fuerzas opositoras como el PAN y el PRD, contraparte del PRI como única opción al
ramhw. Otro aspecto que analiza es
el del exceso de burócratas en los
gobiernos ccheverrista y díazordarista, y los problemas que surgen de
este fenómeno. Así, en «Loor a
quien loor merece» se presentan datos &lt;le los recursos destinados a ruhros como la educación pública,
donde Zaid se interroga acerca del
hc~ho de que los sobrantes en cducari6n son cada vez mayores, resultado de la pésima administración de
los recursos y hasta de la desviación
de éstos. El parásito de la burocracia
surge también en «Fnígil: cuidado al
acarrear», donde se evidencian las
arciones que lleva a cabo la maquinaria pnísta para ·mantenerse en el
poder, actividades que a una distancia de setenta años aún siguen perdurando a pesar de los pesares, y es
que en el poder todo es v,ílido para
seguirse perpetuando.

La posición de Zaid no se presta
a favorecer a quienes ostentaban el
poder hace tres décadas. En aquel
entonces no se respetaban las garantías individuales de quienes criticaban al gobierno. Incluso varios de
los intelectuales trabajaban a favor
del régimen; se decidieron por el pan
en vez de recibir palos. Zaid no era
uno de ellos. Él hizo su crítica, sus
observaciones sin miedo a las represalias, de allí que se le reconozca el
valor cívico que entrañan sus ensayos. Fue ingenioso y certero al momento de elucubrar sobre la situación de los escritores y la industria
editorial. En ambas críticas, tanto al
régimen político como a su profesión, se le vio falto de pelos en la
lengua. Por eso Cómo leer en bicicleta es una obra original que nace
de su peculiar manera de escnbtr, de
hacer periodismo. En este caso, las
felicitaciones, las alabanzas, son algunas veces el único sostén para no
cesar en el arte de escribir. -Luis
Adolfo Torres Balcá::.ar

Cómo leer en bicicleta
Al abordar la literatura en su forma
de ensayo y experimentación, uno
puede esperar las mil manifestaciones en que las ideas girarán alrededor de la página en blanco, pero en
el caso de Gabriel Zaid esto puede
presumirse de insospechable e ilimitado. Y no tanto por las estadísticas

y la numerología que éste emplea
(que ya es bastante decir) sino por la
diversidad de planteamientos y de
temas que no tienen antecedente en
nuestra literatura.

Cómo leer en bicicleta reúne
apuntes sobre las opiniones de todos
los involucrados con el libro como
objeto de producción y de consumo.
Es tarea del autor ejemplificar con
tino y suspicacia usando la ley de
Malthus en relación con la poesía
mexicana contemporánea, o encontrar la similitud del crimen perfecto
con las circunstancias que rodearon
la publ1cac1ón de El paisaje en la
poesía mexicana utilizando las cifras
y porcentajes de los renglones destinados a cada poeta, o hacer uso del
sentido común y documentarlo para
responder a la tentativa: quién es el
escritor más vendido de México.
Breve por lo general y demasiado
cuidadoso de no caer en terrenos donde
no se pueda probar al cien por ciento
lo que afirma. Observador que no
utiliza el telescopio sino el microscopio, Zaid da siempre muestras de
que cada tema posee una raíz numérica, un conjunto, un universo que da
todas las posibilidades de experimentación y, claro, ante todo un ensayista y
poeta. no pierde oportunidad alguna para
regodearse en la aparición de metáforas
cuya característica principal resulta
ser la lógica pitagórica.
143

�La política es en este libro una
wna infinita de deducciones y afirmaciones que siguen vigentes. Cierto, resulta ahora que algunos comentarios tenían características de perecederos, pero reafirmar ciertos vicios del sistema político mexicano
que prevalecían en tiempos de Díaz
Ordaz, o traernos al papel su postura
ante este personaje y señalar las carencias y opresiones que la sociedad
literaria padecía por los hechos de
intolerancia o intimidación, son
ejemplo vivo de algo que no debe
repetirse en las demás generaciones.
Zaid siempre afirmó que este país no
debería ser gobernado por un solo
partido y que una postura del PRI
contando con un porcentaje menor
del electorado al que se registraba en
el país, conduciría a las puertas no
sólo de la democracia en sí, sino
también de la efectividad.
Más que ejercer su propia opinión, :Zaid está consciente que al respaldarse en cifras y en sus atentas
observaciones donde ya la costumbre y la rutina no dejan ver, producirá en el lector y en el escritor también, una disciplina de claridad y coherencia con lo que escribe y piensa.
Este es el camino por el que ha optado Gabriel :Zaid en este libro. Llegar
al centro mismo de las cosas que se
dan por hecho y por bien entendidas.
El mantener en pleno ejercicio y al
día la actividad crítica, sin antifaces

ni preferencias, es lo que da vida y
renovación a la obra y a la sociedad.
Zaid prefiere un buen pleito a
una verdad arreglada. Cuando arremete contra Díaz Ordaz porque éste
afirmó que Carlos Fuentes se había
equivocado al emplear la palabra repudio, Zaid hace uso de picardía y
sin perder el suelo deja al descubierto que el expresidente hizo uso de su
autoritarismo y se cegó al otorgarle
al verbo repudiar otro sentido diferente al que señala el diccionario:
«Si Díaz Ordaz supiera escuchar, sabría perfectamente que repudio sí se
dice, y sabría también lo que quiere
decir ... si él hubiera leído bien el
diccionario no se habría limitado a
leerlo autoritariamente.» No sólo se
desprende una aseveración crítica
hacia la postura presidencial, sino
también un voto de confianza y respaldo hacia Carlos Fuentes. Pero
¿por el hecho de quedar bien con el
escritor? No es el estilo de Zaid. A
unas cuantas páginas es el mismo
Fuentes quien es acusado por-su postura servil hacia el entonces presidente Luis Echeverría: «(Carlos:)
que uses tu autoridad moral (pues
otra cosa no esgrimes) para sumar tu
fuerza al poderoso contra el subordinado, resulta absurdo... te equivocas
al usar tu prestigio internacional para reforzar al ejecutivo, en vez de reforzar la independencia frente al ejecutivo». Certero, imparcial, sin pre-

fcrencias de status. Simplemente,
Fuentes acertó en su concepción de
la palabra repudio y Z1id lo defendió; simplemente, Fuentes se equ~
vocó al respaldar y exculpar como
presunto cómplice de la matanza del
68 al secretario de gobernación y
luego presidente de México Luis
Echeverría, y Zaid le hizo la puntual
reclamación.

Reloj de sol

scnta escribir. En sus ensayos ha insistido en que solamente hay que puhlicar aquello que realmente tenga
un sentido estético y eso lo ha llevado a la pníctica en todo lo que escrihc. Cuando apareció su libro Cuestümario en 1976, fue criticado por algunos poetas mientras otros celebraron su atrevimiento. Ahora, a la dis1ancia de '.!4 años vemos que su ejercicio colectivo ha ganado en calidad
y lectores. Hoy lo reconocemos como un poeta seguro y novedoso. Su
claridad y su estilo breve gusta mucho a los j6venes. Es un poeta que
no ha envejecido, al contrario, lo vemos fresco, joven y actual. Su ejercicio colectivo propuesto en 1976, de
invitar a los lectores a participar en
su «experimento poético» ha dado
sus frutos al publicar las respuestas y
propuestas de sus lectores. El resultado es el poemario Reloj de sol.
Lihro que fue publicado por el
Colegio Nacional, así como
también la colección Práctica
111011al del Consejo para la Cultura y
las Artes.

La obra de Gabriel Zaid es extensa Y
variada sobre todo en el aspecto ensayístico, en cambio su poesía has~
do breve y muy meditada, a tal gr&gt;
do que cuida cada detalle de composición. Por ser un hombre muy consciente de su obra y de su privaci~
personal poco ha publicado, porque
sabe la responsabilidad que rep(O'

Si analizamos la cantidad de
poemas que aparecieron en Cuestio11urio &lt;1976) fueron en total 247, en
tanto que en Reloj de sol (1995) sólo
aparecen 80. Esto quiere decir que
Zatd hizo ejercicio de autocrítica y
escuch6 las opiniones de quienes le
contestaron «el juego poético», así
también notamos que las secciones

De esta manera transcurre Cómo
leer en bicicleta. Encontramos a un
:Zaid siempre fresco y combatiente a
favor de la verdad. Literatura en e~
fras, aritmética poética. Deslumbrante para propios y extraños, por
momentos parece redundante y exagerado en sus definiciones, pero no
es así. Es ante todo su vocación de
dejar en claro todo lo que al respecto
piensa. Satírico y humorístico. Real
y objetivo. Conciso, directo, claro.
certero, preciso, auténtico.justo, textual, puntual, invisible, ensayista.
poeta, Zaid. -Jorge Luis Hernándtz

de Cuestionario son ocho y las de
Reloj de sol son seis. Así podemos
decir que en promedio de un libro a
otro, sólo quedó el 50% de material
poético. De esa forma Zaid ejerce
con rigor lo que se había propuesto y
dice en la nota final del libro que
La experiencia me sirvió para descubrir en 80 poemas (corregidos y barajados interminablemente con otros
tantos suprimidos) mi verdadera
poesía completa.

Reloj de sol es la resultante de un
trabajo exigente y lúcido de un poeta
que ha trabajado su obra desde 1952
hasta 1995, en la que no sólo él ha intervenido, sino las opiniones variadas de 57 lectores inteligentes, así
como también de muchos otros que
opinaron en torno a su obra al presentarla como su «poesía completa».
Zaid nos muestra cómo se trabaja
con responsabilidad y autocrítica.
Ejemplo para los poetas que escriben sin el más elemental respeto por
el lector. La estructura de Reloj de
sol obedece en principio a la idea
planteada en Cuestionario. Zaid decía que se dividiría en tres secciones
la serie de poemas. Finalmente, quedaron seis secciones que son:
•
•
•
•

Fáb11/a. siete poemas
Seg11i111iento, trece poemas
Claridadji,riosa. quince poemas
Campo n11dista, veintidós poemas

• Práctica mortal, dieciséis poemas
• Sonetos en prosa, siete poemas

La obra poética de Zaid es producto de un trabajo exigente en
cuanto a forma y contenido. Ha preferido el poema breve porque piensa
que la brevedad es doblemente buena. Se acerca a la idea de Gracián
pero también a la poesía japonesa.
Habría que hacer un rastreo inteligente y bien documentado para saber qué influencias son determinantes en su poesía. Advertimos su gusto por la poesía tradicional, de la que
ha tomado recursos, formas y maneras de rimar; sin embargo, sus temas,
sus asuntos, nacen de una necesidad
muy especial, a tal grado que muy
poco es lo que escribe. Y si se atreve
a hacerlo lo trabaja con exigencia y
profundidad. Si recorremos su obra
poética llegamos a la conclusión que
no tiene desperdicio porque la ha
cribado tanto que sólo joyas ha dejado. Por lo menos hay siete poemas
que son memorables y que estarán
en boca de muchos por largo tiempo.
El elemento tradicional en su
poesía se manifiesta de manera natural, tanto en el ritmo como en la rima. Así lo notamos en:
Una paloma al volar,
su dorado pico abría;
todos dicen que me hablaba,
pero yo no le entendía.
145

�Este tipo de versificación es propio de la canción mexicana y trae la
nota natural del pueblo que Zaid tan
bien sabe intuir y usar en su obra.
Por otra parte, hay en su poesía el
elemento culto. La mirada que se
complementa. El poeta que ve hacia
fuera y desde adentro y sus imágenes son justas y elaboradas:
Le he dado lo que es suyo, por eso
me lo entrega.
Es el altar, la diosa y el cuerpo de la
ofrenda.

i

Existe en su obra el tipo de poema que se extiende de manera natural,
en el que las palabras se convocan a
sí mismas y son encadenadas de manera mágica y resbalan de un lado a
otro a un desenlace afortunado:

......

No soy la voz ni la garganta
sino lo que se canta.
No sé quién soy ni lo que digo
pero voy y te sigo.
Reloj de sol es por su rigor y por
su calidad un libro de poemas que se
tendrá que valorar en el ámbito de la
poesía mexicana, algunos jóvenes
inteligentes empiezan a leerlo y a tomarlo como modelo. Es el tipo de
poesía que_ quieren escribir, ajeno a
la hojarasca y a la retórica de la poesía de nuestro tjempo. -Armando
loe/ Dávila Gómez

146

ISABEL FRAIRE
Poemas en el regazo de la muerte
Poemas en el regazo de la muerte de
Isabel Fraire fue reconocido con el
Premio Xavier Villaurrutia en 1978.
Libro de madurez, donde la poeta
pone en juego su sensibilidad y conocimiento de la poesía contemporánea, y en particular su aprendizaje
de la poesía de habla inglesa. Eil este
poemario están presentes poetas norteamericanos como e. e. cummings,
William Carlos Williams y Wallace
Stevens. Su influencia en la obra de
Fraire es importante, pero no por eso
significa que los tome como algo
propio, sino más bien es el aire de
familia que se transparenta en su
quehacer poético. Desde su primer
libro Isabel Fraire mostró al mundo
literario mexicano que poseía una
voz y una · visión muy personal de
abordar el fenómeno poético. Un estilo muy definido de apreciar su realidad. Donde la hondura de su mirada descubre lo inédito del mundo y
lo presenta desde diversos. ángulos
rodeados de una luminosidad que
sorprende y causa extrañeza.
Los recursos técnicos de esta
poesía son los más adelantados y los
más novedosos. Por un lado, huir de
la retórica común en nuestra tradición española, dejar la hojarasca de
la palabra, para irse de manera directa al asunto. En un afán de ser plena-

mente objetiva en su visión de la~
cosas economiza al máximo sus recursos, pero no por eso desmerece su
calidad y en contenido. Adopta de
manera consciente la forma externa
de presentar el poema, la puntuación
desaparece para situar las palabras
en la página de acuerdo al ritmo del
discurso y a los espacios y pausas
necesarias. Es una forma de tensar al
máximo su íntima relación con el
mundo. La valoración de sus hallazgos todavía no han sido lo suficientemente reconocidos por nuestros
poetas nacionales. Sin embargo, será
el tiempo el mejor juez para situarla
en una justa dimensión.
La estructura del libro que nos
ocupa consta de cuatro apartados.
Cada uno de ellos precedidos de un
epígrafe de poetas que son, de alguna manera, de cabecera y que ella
los ha traducido o los conoce a profundidad.
La cualidad básica que perrnea la
poesía de Isabel Fraire es un «yo»
que observa y describe su realidad
inmediata. Es un extrañamiento a las
cosas del mundo, un mirar que se reconoce y que aprehende en el tiemJ)O
presente. La luz, el tiempo, la naturaleza, la contradicción entre su conciencia y el mundo actual, así como
su desesperación por querer capturar
las esencias de la palabra y de la belleza. Su contemplación nace de un

¡Jcsco de explicarse la realidad a sí
misma, pero también, plasmar, darnos por medio de la imagen su dicha
de conocer. Es un deletrear, pintar
con palabras claras y exactas su
mundo interno que se sublima como
un cuadro luminoso.
El primer apartado inicia con una
cita de William Carlos Williams:
la tierra ha sufrido
una sutil transformación, alterada su
identidad.
Cita que nos pone en alerta sobre
lo que la poesía de la autora planteará con respecto a las ciudades y a las
costumbres actuales. Entrevemos su
ohscsicín manifiesta por la impersonalidad, por nombrar de manera fría
las cosas exteriores, pero desde su
consciencia, matizarlas con una crílica distanciada para destacarla y hacerla müs particular.
Fraire asume la soledad de manera consciente y huérfana, sabe de la
dificultad del poeta para crear el
poema. en ella la lucha por el acto
de la escritura se presenta cuando dice en el primer poema
pero recomenzamos ya sin esperanza
por terquedad
como el viejo tronco ampulado
ridículo

Otro aspecto notable de este poemario es cómo en su deseo intenso
por captar lo real, vuelve una vez y
otra vez a los lugares y a los hechos
para complementar o agotar su visión, es como la frase feliz de López
Velarde: «con escrúpulo de diamantista». Así se entretiene la mirada de
Isabel Fraire en el objeto de su interés.
yo veo vi veré
no veo ahora lo que ayer vi
La búsqueda de su logos poético
está en aprehender lo fugitivo, hacerlo permanente. Recobrar la mirada y ofrecernos las distintas caras de
un hecho u objeto, restituyendo lo
primigenio y lo único. Señal que para ella es lo valioso de la palabra y
lo que tiene sentido en nuestro mundo masificado.
Otra preocupación en este libro
es establecer un contacto entre el
hombre y la naturaleza. Fraire tiene
arraigada una visión que se contrapone a lo artificial del mundo contemporáneo, su poesía se opone a la
técnica, a la masificación de las ciudades, a la despersonalización de los
individuos y a las computadoras. Pero encuentra la belleza en lugares
inesperados y es capaz de poetizarlo
con gran lucidez. Vaga por ciudades
inmensas, pero cuenta con su isla
personal, su conciencia, en la que
hace su reflexión, su mundo aparte

en el que celebra o critica con aspereza y desesperación:
Si quisiera escribir objetivamente diría
el mundo está de la chingada
qué se puede hacer para remediarlo?
Otro de los atributos que posee
Poemas en el regazo de la muerte y
de los que habría que destacar es que
hay un diálogo interno, la voz de la
poeta se interroga y se contesta. Maneja una idea, que la da como definitiva, para luego razonarla, dialogarla
consigo misma y llevarla a un lugar
distinto. Porque es sabido que el
poeta por lo general es un dictador
de su estética y todo obedece en el
poema a una sola idea, o serie de
ideas preconcebidas. Isabel Fraire se
atreve a poner en tela de duda su visión del mundo, pero sale muy bien
librada en su andar bajo las aguas.
Esta forma de construir el poema hace pensar al lector, y logra un dinamismo en su escritura. Así lo constatamos en los poemas: «Belleza la
verdad» y en de «A veces me irrita
darme cuenta... »

Poemas en el regazo de la muerte es un libro que tiene la maestría
de una poeta que ha llegado a la madurez de su arte, maneja con soltura
la palabra, deslumbra por su apasionada actitud ante el mundo, marca
un camino nuevo en el concierto de
voces vinculadas a la tradición espa147

�ñola y latinoamericana, es para nuestros poetas un puente para acercarnos a la poesía escrita en lengua inglesa. -Armando Joel Dávila Gómez

Irse para volver
Irse para volver recoge las experiencias de la autora en su recorrido por
diversas ciudades del mundo. Este
libro consta de siete viñetas: de Londres, del Lago Eire, de Nueva York,
de Washington, de Chicago, de Nicaragua, del Distrito Federal. En este
recorrido Isabel Fraire plantea mediante la poesía una suerte de viaje
relámpago deteniendo un poco el
tiempo no sólo en el lugar sino en la
esencia, en el espíritu que se percibe
en dicho lugar. Representa el dolor y
la desolación de las calles de las llamadas grandes ciudades, donde
cualquiera alejado de ellas pensaría
que todo lo bueno ocurre ahí.
En Viiietas de Londres describe
la frialdad de los escenarios cotidianos londinenses. La naturaleza aspira a estar por encima de la ciudad
· pero sucumbe ante ella. Isabel observa sigilosa y entona con sentido nostálgico y de esperanza:
Parque sonámbulo
entreneblina perfiles esqueléticos
de árboles y ramas
niveles de color
blanco grisáceo arriba
148

abajo
verde tierno
primaveral
despunta
En Viñetas del Lago Eire la autora hace uso de la palabra y el ritmo y
de una manera breve logra mostramos
la contemplación. Este lugar evoca
paz y nos regala una sensación de
tranquilidad, de relajamiento:
El oleaje
reitera
incansable
su forma
sin temor alguno
a la monotonía
En Viñetas de Nueva York nos
deja ver la autora la desolación de
los personajes que le salen al paso,
la tranquílidad agobiante en el hotel
de Nueva York. A pesar de esto Isabel vislumbra un síntoma de esperanza en la arquitectura moderna:
Desde la ventana del oncea.vo piso
veo pasar un aeroplano
entre los rascacielos
todo espacio es del hombre
adustos edificios
tocados por el sol
sonríen
Su paso por el zoológico, por el
museo de historia natural le da motivos
para escribir Viñetas de Washington.

Aquí la poeta en traje civil visita una
ciudad que sólo permite ver la naturaleza entre los muros de los edificios. La figura del elefante embalsamado o la de aquel que intenta huir y
alejarse de todos son una metáfora
del hombre en la ciudad.
En Viñetas de Chicago Isabel
asume su papel de peatón en una
ciudad de revista:
una sensación de deslizarse sin
obstáculos
en medio de un paisaje de revista
Aquí la autora utiliza un estilo
meramente de prosa y los poemas
más bien resultan una serie de pequeñas anécdotas relativas a la liberación de Nicaragua después de Somoza. Posterionnente en Viñetas de
Nicaragua Isabel ve recuperada una
ciudad sometida. Hay en estos poemas un sentido de recuperación del
ser humano. Camina por Managua Y
por su historia. Argumenta la nueva
geografía de las calles:

aoora han cornénzaj;) a ¡x,neries a lasca1ks
letreros rojinegros
con los nombres de los adolescentes
que cayeron
defendiendo cada barrio
nace un nuevo sentido de la orientación
En la parte final de este libro se
encuentra Viñetas del D. F. Aquí re-

crea el pais,\je donde el aislamiento
del homhrc en la gran ciudad se hace
patente:
su maldición
el aislamiento: los dedos
de la mano
sobran
para contar
a los amigos

La desolación es la experiencia
que invade el cuerpo del poeta. La
ciudad ha crecido pero a la vez desaparece. El espectro hecho de cemento y luces violentas le sale al paso,
no sólo cuando decide caminar y
voltear hacia el cielo de smog sino
también cuando vuelve al pasado.
Para lsahel ésta no es una sensación
esperanzadora pues la ciudad construida por los hombres ahora los destruye.

mente realista en este libro. Octavio
Paz ha dicho acerca de la autora:
«Su poesía es un continuo volar de
imágenes que se disipan, reaparecen
y vuelven a desaparecer. No imágenes en el aire: imágenes de aire. Su
claridad es la diafanidad de la atmósfera en la altura, no la ensimismada del Lago.» Y es que al leer a
Isabel Fraire uno se percata de que
hay algo más en el aire, la contemplación se vuelve un elemento activo
y la claridad invita a la reflexión a
la introspección sobre el espacio / el
tiempo por donde transitamos. -Jorge
Luis Hemández Saldaiia
¿ Volver a qué?

Dice Octavio Paz en la presentación
de Poesía en 111ovi111ie11to que:

después de veinte años de gozarla
comenzó a despellejarse
a deshacerse viva ante mis ojos
ya no era mi ciudad
era una pesadilla
de esas pesadillas en que uno despierta
gritando
y el muerto sigue ahí

Isabel Fraire es Viento. No el que
perfora la roca sino el que disemina
las semillas. no el ventarrón que
multiplica el Trueno sino el aire
que aviva la llama. Su poesía es un
continuo volar de imágenes que se
disipan, reaparecen y vuelven a desaparecer. No imágenes en el aire:
imágenes de aire. Su claridad es diafanidad de la atmósfera en la altura.
no la ensimismada del Lago.

A manera de narración, de revelación , las «Viñetas» tienen un común denominador que es la soledad
de las ciudades. Ni escéptica ni idealista, Isabel se muestra definitiva-

Sin embargo, cuando esa selección es editada en 1966, los otros
miembros, encargados de las notas
de presentación de cada poeta señalan que Fraire aún

No ha publicado ningún libro de poesía.
Y no será sino hasta 1969 cuando
se edite Sólo esta luz. Años más tarde su segunda obra, gracias a una
beca, y así hasta completar cinco títulos en total que en 1997 la Universidad Autónoma Metropolitana se
encarga de reunir y publicar como
Puente colgante.
Mencioné arriba el hecho de que
la segunda obra de Fraire aparece
gracias a una beca y eso me hace recordar la tesis de Inés Arredondo de
por qué las mujeres en México escriben menos que los hombres. Ella
cree que a diferencia de éstos, las
mujeres deben atender infinidad de
asuntos relacionados con el hogar, lo
cual hace que la producción sea inmensamente menor. De hecho Arredondo asegura que eso condiciona al
grado de que casi no hay autoras de
novelas, y que en su mayoría las letras de las féminas están instaladas
en la poesía y el cuento.
Habría que reconocer, por lo menos, la capacidad de predicción que
tuvieron los miembros de tal empresa. Ya que Fraire, a pesar de contar
con sólo una obra breve, pudo aparecer junto a lo más selecto de las letras del país.
Ahora bien, qué tiene la obra de
Fraire en particular. La producción
149

�de la poetisa sobresale por la falta de
artificio, que en su caso no de ninguna manera un defecto sino una virtud. Ya que ella posee la capacidad
para crear una serie de imágenes
transparentes que a través de la sencillez de la~ construcciones sintácticas y de las mismas palabras, va tejiendo un universo único. Donde la
infancia ·se transforma en paraíso, la
madurez en nostalgia y la vida misma en pesadilla.

por un ladrido de perro. De la intimidad de la alcoba, pasamos al tren
subterráneo de Chicago, Nueva
York, Londres o México.

Fraire habla de esas cosas cotidianas
que por tenerlas tan cercanas casi no
las vemos. Su tema constante es esa
vida dedicada al solaz y al esparcimiento, a la alegría y a la meditación,
al ajetreo de las grandes ciudades y a
las noches de insomnio y tristeza.

El caos de las grandes urbes encuentra su intertextualidad a partir
de galerías, museos y exposiciones;
lo mismo del siglo XVIII que del XIX.
Igualmente el caso de Proust o Coleridge son algo más que un guiño de
ojos. El reloj descompuesto que da
siempre las cinco es más que una parodia, un. homenaje a García Lorca.

A lo largo de Puente colgante
van apareciendo una y otra vez los
mismos motivos, la ida y el regreso,
en un vaivén constante y sin sentido:
1rse para vol ver
volver a qué?
La relación de pareja es vista
desde una óptica en que la soledad y
el abandono se llama fragilidad. Es
la fragilidad del ser que está inerme,
apegado a las necesidades de la piel
y al cobijo del compañero. Las miradas buscan un reflejo que ilumine y
les permita el diálogo. La quietud de
la noche es violentada gratamente
150

La naturaleza es un ser que canta, lo mismo que una aurora incendiada de deseo o una duna ansiosa
de humedad. El follaje de los árboles
se metamorfosea en una marejada, y
el tiempo ora se vuelve eterno, ora
se convierte en un instante.

Por último, hay que señalar además que también está presente el
sentido del humor, que por cierto es
poco frecuente entre tanta seriedad
de la poesía. Así Fraire en sus «Utopías contemporáneas» nos pierde en
los laberínticos recorridos de un ordenador, a merced de indicadores y
barras de herramientas. Quién iba a
pensar que la ficción de George Oiwell
se vería desplazada por Microsoft, la
creación del señor Gates, quien logra
precisamente que las alucinaciones
aparezcan disfrazadas de realidad.
- Jorge López Castro

JOSÉ EMILIO PACHECO
Las batallas en el desierto
Uno de los valores más importantes
de toda obra literaria es que debe poseer varias lecturas distintas posibles. El problema, por ejemplo, con
las novelas policiacas (con honrosa~
excepciones), es que sólo admiten
una lectura y de ahí no pasan; es decir, no permiten la identificación con
los personajes, no dan pie al disfrute
del lenguaje, no son retratos de estados anímicos o de sociedades. Sólo
son tramas que no dan pie más que a
un momento de entretenimiento.
Leídas una vez, se olvidan para
siempre (o hasta que vuelven a ser
leídas).
José Emilio Pacheco tiene la habilidad para sugerir lecturas diferentes de sus textos, a pesar de la brevedad que suele ser una constante en
su trabajo. Su prosa funciona en distintos niveles. Otro punto a favor: en
la verdadera literatura la trama es
más bien un pretexto. Así sucede
con Las batallas en el desierto.
Esta novela -que por su exten·
sión podría ser considerada un cuen·
to o un relato- podría ser únicamente la historia de un niño que se enamora de una mujer adulta y sufre las
consecuencias de revelar su cariño.
Pero también es posible asegurar
que se trata de la historia de un ba-

rrio y una ciudad, que el tiempo avasallador transforma irremediablemente
en algo que no reconocemos como
nuestro. Y se puede afirmar que la
novela trata sobre la vida de una familia mexicana de medio siglo que
sufre los avatares de una realidad
política corrupta. Amor, odio, hipocresía, nostalgia, fervor poi ítico, denuncia social. .. Todo se halla en las
escasas 60 p.íginas de este relato.
Carlitos, quien ni siquiera es púher, se enamora de Mariana, madre
de fon, compañero de clases. Su
emoción aumenta a tal grado que un
día se sale de la escuela para ir a casa de la mujer y confesarle su amor.
Ella. amablemente, le explica que no
puede haber una relación por la diferencia de edades. Carlos comprende
Yse va a casa, pero para entonces todo mundo sabe lo sucedido. Y enlonces comienza la incomprensión
hacia el menor. Lo cambian de escuela y, tiempo después, encuentra a
Rosales, uno de sus antiguos compañeros. Éste le revela la tragedia: despreciada por su amante (un corrupto
funcionario de Alemün), Mariana se
suicida.
Como se dijo, la trama es un mero pretexto para presentarnos un
fresco de la ciudad de México que
existía a mitad del siglo xx. La nostalgia por las antiguas calles y lugares recorridos y que ahora se han

convertido en algo ajeno se pasea en
cada una de las páginas de la novela.
«Demolieron la escuela, demolieron
el edificio de Mariana, demolieron mi
casa, demolieron la colonia Roma.
Se acabó esa ciudad. Terminó aquel
país», se lamenta el viejo Carlos. Es
la nostalgia viva por un tiempo y un
lugar ya muertos en el pasado, pero
que es recreado notablemente por
medio de un lenguaje claro, casi
transparente, donde no hay lugar a
hipocresías o falsos sentires. Este
acierto hace que el texto no naufrague, porque ¿alguien puede negar
que hay mucho de cursilería en la
historia de un amor infantil no correspondido que, además, tennina en
tragedia? A pesar de ello, el lenguaje
y la maestría que en éste despliega
Pacheco logra que el desarrollo de
los hechos cale sensiblemente en el
lector.
«El amor es una enfermedad en
este mundo en que lo único natural
es el odio.» Eso dice Carlitos y esa
misma es la divisa de la novela, una
divisa sentimental. Pero este sentimentalismo no nos impide darnos
cuenta de la realidad a tra\'és de la
historia. Es un nuevo gobierno revolucionario, pero es la misma (o mayor) corrupción de antes. Los Todopoderosos del país es decir, los funcionarios gubernamentales hacen su
aparición indeseable y nos hacen
sentir el mismo desprecio y la mis-

ma desconfianza que se mantienen
hasta la fecha entre la población.
Podría decirse que Las batallas...
es una novela de amor, o de nostalgia o incluso de denuncia social.
Pero lo mejor es que podemos decir
que es todo esto al mismo tiempo.
-José de Jesús Garcta

El emperador de los asirios
Los israelitas que habitaban en Judea
oyeron todo cuanto Holofernes, jefe
supremo del ejército de Nabucodonosor,
rey de Asiria, había hecho con todas
las naciones: cómo había saqueado
sus templos y los había destruido, y
tuvieron gran miedo ante él ...
Judit 4: 1-2

«El emperador de los asirios» es
u11 pequeño cuento de José Emilio
Pacheco, que parte de un hecho histórico de la vida política del país, el
asesinato del presidente lvaro Obregón a manos de un asesino solitario.
Vayamos por partes, primero la
historia, es decir, una pequeña cronología de los eventos tal y como dicen que fueron.
El gobierno de la república mexicana está en conflicto con la iglesia
católica. En 1921 estalla una bomba de
dinamita en la Basilica de Guadalupe.
Dos años más tarde monseñor Ernesto
151

�Filippi coloca la primera piedra del
monumento a Cristo Rey en el Cerro
del Cubilete, en Guanajuato. Y como
su acto es ilegal se le expulsa del país.
Para 1925 más de 70 conventos son cerrados y un año después entra en vigor
la «ley Calles» obligando a que todos
los sacerdotes se registren en la Secretaría de Gobernación. A consecuencia
de la «ley de cultos» que el presidente
hace entrar en vigor, se fonna la Liga
Defensora de la Libertad Religiosa. La
capital del país se convierte en el escenario perfecto para el caos y el complot; además se llevaba a cabo la organización de misas clandestinas. La situación se hace cada vez más intolerable por lo que se desata la llamada
«rebelión de los cristeros» que se extiende por los estooos de Jalisco, C.olima,
Michoacán, Guanajuato, Zacatecas,
Querétaro. Los enfrentamientos entre cristeros y el ejército callista termina con el fusilamiento del sacerdote Agustín Pro, lo que a su vez desata con mayor fuerza la ira de la
iglesia católica. En 1928 José de
León Toral, un caricaturista mediocre, fanático religioso, siguiendo un
«mandato divino» y actuando como
asesino solitario se introduce al restaurante La Bombilla ubicado en
San ngel, donde a quemarropa termina con la vida del general Obregón.
El lamentable episodio concluye al
año siguiente cuando el presidente
Emilio Portes Gil firma los acuerdos
entre el estado y la iglesia católica.

A partir del anterior episodio nacional, José Emilio Pacheco ha titulado su cuento como «El emperador
de los asirios», es decir, hace una
analogía con el episodio bíblico en
donde la heroína Judit logra liberar
al pueblo de Israel para acabar con
el yugo. Y así como Judit sale un
día guiada por el espíritu de Dios para enfrentarse a Holofernes,. de la
misma manera León Toral sale para
acabar con Obregón, ese enemigo de
Dios y por ende de los cristeros.
Ambos tiranos tienen su brazo derecho: Obregón cuenta con Calles,
Holofernes con Nabucodonosor.
Pacheco no es el único en abordar en la literatura el tema del asesinato de Obregón. Jorge Ibargüengoitia hace lo propio en la obra teatral
El aten(ado, sólo que de una manera
humorística.
En «El emperador de los asirios»
Pacheco utiliza una técnica literaria
que sintetiza algunas aportaciones de
la literatura moderna: el monólogo
interior, donde prevalece el fluir de
la conciencia. Así tenemos también
que el autor propone que hagamos
junto con el personaje del cuento un
recorrido paralelo por dos vías: una
geográfica y la otra mental. La narración breve y brillante nos lleva de
la mano por los laberínticos recovecos de la mente obtusa de José de
León Toral. Pues mientras él recorre

las calles de la ciudad de México,
del centro al sur, se recorre a sí mismo mentalmente: los motivos, los
miedos, las angustias y las dudas.
Del personaje real se sabe que
era un devoto ferviente que participaba diariamente de la oración, la
misa, el rosario y demás sacramentos de la iglesia católica como la penitencia, la confesión, etcétera. Así
Pacheco traza una línea continua. Siguiendo la lógica del pensamiento el
personaje va desglosando una cadena de datos motivada por la libre
asociación. Este interesante planteamiento hace que el personaje José de
León Toral que por cierto en el
cuento se llama igual hable de la relación de dependencia que tenía con
la madre Conchita, su progenitora,
de su complejo de inferioridad, que
dialogue con Dios, etcétera. Además
de toda una serie de imágenes que
irán apareciendo a lo largo de la narración, lo mismo los diálogos que
se van insertando ya transformados
en ese mismo monologar. De tal
suerte que lo que ve, siente, escucha
y piensa van tejiendo una telaraña
interesante que retrata el carácter patológico.
No podemos dejar de mencionar
el parecido que guarda esta historia.
en lo referente a la técnica narrativa.
con el cuento «Macario» de Juan
Rulfo. En ambos nos sumergimos en

una vorágine que nos arrastra y nos
lleva de un asunto a otro. Ignoro
cuál cuento fue primero y si eso tiene relevancia o no. En todo caso amhos cuentos y autores plantean universos únicos e independientes.
Hay en la obra de José Emilio
Pacheco una característica que no se
puede ignorar: la intertextualidad.
Resultado tal vez de sus lecturas, a
P.Jcheco le sale a caudales una tradici&lt;Ín literaria que se nutre de infinidad de autores. Si esto es totalmente
evidente en su poesía, no lo es menos en su narrativa. En Morirás lejos
tl'al.a todo un mapa de marcas y signos, y en «El emperador de los asirios» podemos rastrear ciertas reminiscencias técnicas, quizá sin esa decantaci&lt;Ín que en la primera es artificio puro.
En «El emperador de los asirios»
alcanzamos a detectar cierta postura
ideol&lt;Ígica y religiosa. Hay una exposición de los intrincados y estúpidos móviles del personaje, pero el
autor se cuida de emitir juicios de
manera explícita. La burla está presente, pero no abierta sino soterrada.
En lin, müs que otra cosa, el cuento
parece un pretexto para ejecutar con
toda precisión un ejercicio de estilo.
dicho sea esto con toda justicia, ya
que por cierto el resultado es muy
gratificante. -Jorge úípez Castro

�RESEÑAS DE LITERATURA MEXICANA 11
CAMPOBELLO, MICHELENA, GARRO, NISSÁN, COLLADO

NELLIE CAMPOBELLO
Cartucho
Las epopeyas literarias suelen esclavizar nuestra imaginación. Se convierten no en la puesta al día de un
mito, sino de una serie de mitos entrelazados que, al final, terminan
siendo tan reales como los acontecimientos históricos. Leer La /líada no
sólo es adentrarse en la imaginación
y la maestría de Homero para recrear
un mundo, sino que es asomarse al
alma de ese mundo, tan verdadero
como la «verdadera» historia griega.
La epopeya bebe en las fuentes de la
historia no para falsearla, sino para
darle mayor intensidad, mayor fuerza, mayor sentido. Es la historia en
su más amplio sentido, porque no
sólo describe lo que sucede en el exterior, sino que nos acerca al interior
de sus protagonistas, con sus creencias, manías, ilusiones, emociones y
sentimientos, para llegar a sentirlos
como parte de nosotros.
El director de teatro William I.
Oliver, al hablar sobre una serie de
diálogos escritos por Luisa Josefina
Hernández, titulada La calle de la
gran ocasión, advierte que los trabajos de enorme proporción y magnitud que atrapan la experiencia de
una cierta generación, se convierten
en urdimbres enormes a través de los
horizontes de la crítica y la popularidad. No obstante la importancia de

estas obras narrativas, agrega que
hay otras obras de menor extensión,
divididas en pequeñas biopsias de
tiempo y experiencia, que operan en
sentido distinto:
Cuando las colocamos bajo un enfoque muy claro, estas tajadas narrativas meticulosamente hechas sugieren una cantidad de informaci¡Sn sorprendentemente abundante, acerca
de temas mucho más amplios de lo
que uno anticipaóa ante la brevedad
de la pieza. Su técnica es ante todo
alusiva, sugestiva, están diseñadas
para enviar al lector de imaginación
curiosa en su propia peregrinación.
Lo mismo puede decirse de Cartucho, la obra con que Nellie Campobello
completa el círculo del género denominado · Novela de la Revolución
Mexicana.

La mayoría de los autores que
escribieron sobre la Revolución lo
hicieron desde una perspectiva más
o menos holística. Es decir, no sólo
querían narrar un hecho o un suceso,
sino describir de una vez por todas
el acontecimiento. Con notas claramente autobiográficas, los autores
de la Revolución pretendían darnos
una entrada de primera fila para ser
testigos privilegiados del hito histórico, presenciando las batallas, la
sangre derramada, las intrigas, las
travesías y las jornadas inhumanas.

Pero Campobello no procede así, y
al negarse a hacerlo nos descubre la
visión que _hacía falta a este género.
En lugar de narrar el proceso armado desde la perspectiva de un todo entrelazado, Campobello prefiere
acercanos a pequeños cuadros del
acontecimiento para decirnos mucho
más de lo que a primera vista pudiera creerse. No hay una historia oficial contada a través de las páginas
de Cartucho (publicada por primera
vez en 1931), sino decenas de historias menores y, sin embargo, profundamente emotivas, que nos ofrecen
un panorama distinto de la Revolución Mexicana.
La obra está dividida en tres partes (Hombres del norte, Fusilados y
En el fuego), y no tiene un trama definida, sino que está estructurada a
través de 55 cuadros o viñetas del
proceso armado.

Cartucho es irremediablemente
autobiográfico, como suele suceder
con la mayoría de las obras de la Revolución. Pero Campobello era una
niña cuando la pelea ocurrió, y estaba muy alejada de los hombres poderosos que movían los hilos del
país. Su visión, sin embargo, es de
una cercanía total, porque los muer·
tos de la Revolución caían bajo su
ventana. La autora decide utilizar un
lenguaje sencillo e inocente, para re-

crear la experiencia de una niña, ni
siquiera la de una adolescente. Desde esta perspectiva, lo que ocurre,
ocurre nada más porque sí, sin explicaciones. Para los niños no hay explicaciones satisfactorias y, por lo
mismo, terminan por aceptar todo
como si fuera lo normal. Esta es la
visiún de Cartucho. Deliberadamente,
Campohello cuenta cosas crueles y
sangrientas como si fuera una niña
de 10 años, sin cuestionarse el por qué,
sino sólo nombrando el qué y revelando ciertas consecuencias emocionales. Pero nada más.
En Cartucho los hombres mueren porque ese es su destino. Algunos se lamentan, otros lo aceptan.
Pero nada más.
En ocasiones, la obra se toma
cruel y conmovedora al mismo tiempo,
amén de la inocencia con que es narrada y lo desgarrador de los hechos.
El caso es que las balas pasaban por
la mera puerta. A mí me pareció muy
honito: luego quise asomarme para
ver cómo peleaba el Kirilí. Mamá le
dijo a Felipe Reyes, un muchacho de
las Cuevas, que nos cuidara y no nos
dejara salir. Nosotras, ansiosas, queríamos ver caer a los hombres; nos
imaginábamos la calle regada de
muertos.

Cartucho no es una epopeya en
el sentido en que hemos aprendido a

lo largo de la historia de la literatura.
Su visión no es abarcadora, sino parcial. Su deseo no es hacer historia,
sino resumirla en múltiples historias
menores. Su lenguaje no es grandilocuente, sino directo e inocente. Pero
su efecto final es de crear una intimidad conmovedora, en toda la amplitud de la palabra, que nos acerca
mucho más a la crueldad de la guerra revolucionaria. -José de Jesús
García

las manos de mamá
Yo no había olvidado la noche
en que una se,1ora alta, de narizfina,
111e llevó de la 1110110 sin decir nada.

Nellie Campobello
Nellie Campobello (1900-1986), nacida como María Francisca Moya Luna
en Villa de Ocampo, Durango, fue
una escritora y coreógrafa eminente,
directora de la Escuela Nacional de
Danza entre 1937 y 1984, pero pese a
su relación íntima con Martín Luis
Guzmán, fue desapareciendo progresivamente de la escena literaria mexicana hasta extinguirse entre 1960 y
1989.

Campobello, según Christopher
Domínguez Michel, fue una escritora
memorable por varias rawnes: por su
valor testimonial, por su refinadísima percepción artística y su extratia mirada autobiográfica. Siem-

pre al lado de su madre, en Parral, le
tocó vivir momentos muy difíciles
ya que vivió en carne propia la revolución mexicana y su facción más
sanguinaria: el villismo. Las manos
de mamá cuenta con un buen número de cuadros nostálgicos sobre la
madre, la infancia y la vida en el
campo. La de Campobello es una
voz que elige uno de los artificios literarios más difíciles de lograr: la
prosa poética. Carnpobello nos habla
bellamente de su pasado conmoviéndonos hasta las lágrimas.
La presencia de la madre irradia
ternura y da a la prosa de Las manos
de mamá, un tono lírico de nostalgia,
de recuerdo repasado como monólogo interior. A diferencia de Cartucho, donde encontrábamos tendencias tanáticas, en Las manos de mamá encontramos lo opuesto: un gusto por el cuerpo, por los colores, las
sensaciones, los olores, los sentimientos... por la vida. Campobello
renace a la sensibilidad, grabando
para nosotros, con sus bellas imágenes poéticas, su vida infantil al lado
de su madre. Es un alma que va descargando nostalgias, efusiones, ternuras y sentimientos.
Así la madre de Campobello tiene sus virtudes marcadas en la frente, como las de toda mujer mexicana
de la primera mitad del siglo xx:
abnegación y sacrificio por su familia.
155

�La madre se convierte en imán de
alegría y bondades, algo así como un
rey Midas femenino que todo lo que
toca lo hace hennoso, dichoso, dorado. Antonio Castro Leal diría: Su
hondad -refiriéndose a la madre de
Campobello- crea alrededor de ella
una atmósfera de paz y de amor. Los
que se acercan a ella algo ganan,
olvidan .sus odios y sus penas y
parecen vislumbrar lo que hubieran
podido ser sus vidas sin los desastres
y las torturas de la Revolución.
Así, Las manos de mamá, lejos
de ser un complemento de Cartucho,
se convierte en su antítesis: como la
vida y la muerte. Ambas caras sólo
nos sirven para dar testimonio de calidad literaria de Campobello; podemos considerarla como una de las
pocas escritoras mexicanas que ha
escrito sobre dos temas tan genéricos como difíciles: la presencia de la
madre y la presencia de la muerte.
Esta dicotomía construida por Campobello la sitúa, según mi parecer, como
una de las escritoras mexicanas más
importantes del siglo XX, al lado de
Rosario Castellanos y Elena Garro.

·-

En esta época en que los cánones
literarios comienzan a ser reescritos,
sería conveniente considerar a Campobello como parte de las lecturas
obligadas para todos aquellos que
quieran saber cómo era la vida en el
norte de México en los primeros
156

veinte años del siglo XX ... A pesar
de que Campobello, como persona
tuvo un fin trágico (secuestrada en la
vejez por sus parientes; después sería enterrada en el patio de su casa y
ocultada de la opinión pública por
trece años), creo que debemos darle
un final que no sea el de nota roja. A
pesar de su infortunio final, Nellie
Campobello merece al menos la devoción de la lectura minuciosa. -Gustavo Herón Pérez
MARGARITA MICHELENA
Reunión de imágenes
da tul dolor de hermosura irresistible,
un miedo profundísimo de Dios.
Rafael Pamba

De Margarita Michelena podemos
decir ¡nuchas cosas. Su poesía, aunque parcialmente olvidada dentro de
las letras nacionales, tiene una riqueza perdurable, una emotividad contundente y, por lo mismo, pennanece en la memoria de aquellos quienes la han leído.
En su libro Reunión de imágenes
recopila gran parte de su producción
poética. Los poemarios incluidos
son: Paraíso y ,wstalgia, Laurel del
ángel, La tristeza terrestre, El país
más allá de la niebla y Notas para
un árbol genealógico. En ellos podemos percibir la belleza, una poesía
rica en imágenes y sentimientos encontrados.

Su poesía es nacimiento de lo hello
y sentimental, nos adentra en los
terrenos donde la belleza causa mella
en el espíritu, su lenguaje pennite
que cada una de sus palabras se
adentren en las profundidades de las
entrañas, cada palabra escrita por
Michelena «cae al alma, como al
pasto el rocío»: así lo diría Neruda.
Este concepto de belleza que hiere,
que daña, pero que al mismo tiempo
consuela, es el que se hace presente
a lo largo de su breve obra poética
El dolor creado por la belleza de las
imágenes, se escuda, se descubre, se
presenta en cada poema; al lector sólo
le resta asumirlo, vivirlo y padecerlo.
La belleza inigualable de poemas
como Dimensión en el alba, El vtlo
centelleante -antes La desterrada-,
Hipótesis del vuelo o Enigma dt la
rosa pone en evidencia la propuesta
estilística y poética de la autora.
donde el valor de cada palabra adquiere un significado unívoco, duro
y permanente. Hay versos bellís~
mos, pero de una naturaleza dolorosa y tajante:
Es tan extraño
sentir el peso de estar viva ...
o

No lo sabes aún. Sobre mi frente
hay una fecha oscura, hay una hora
de soledad, hay una noche

aguanhínuome, encima de los ojos
y que hahr.í ue hajar a devorarme.
La desolacicín, el dolor, el peso
inerte de la soledad que poco a poco
asfixia, calma los deseos de vida y
felicidad. Los sentimientos se trasladan a i1mígenes, las imágenes se
convierten en lápidas, en cuerpos
inertes que oprimen y encierran el
alma. El cobijo de los versos se
transmuta en desprotcccicín y desnudez. el espíritu se desnuda tras palahras hirientes. La imagen une emociones. Michclena busca la poesía
pura. aquella que rica en imágenes
puras y perfectas, alcanza la helleza,
aquella que no tiene otro ohjetivo
que ser poesía: ser belleza puesta en
palahras. hrnígenes convertidas en
conjuntos de letras que llegan hasta
los m.ís profundos abismos del ser
humano.
La poesía de Michclena se aleja
de otras húsqucdas de lihertad, como
lo hacía la poesía social, antepone la
lihcnad que hrinda de por sí la palabra
al poeta. Considera que cualquier
otro uso &lt;le la poesía la aleja de su
esencia. por ello dice que: «La poesía
es. pues. también la mayor y müs
alta aventura de la libertad.» De esta
manera. habla de la poesía como
lihcrta&lt;l del espíritu, aunque quizá no
consi&lt;lcní que esa misma libertad es
la que aprisiona y daña en poemas
como los suyos.

La belleza y la perfección son
también terribles. Atonnentan el alma
del poeta y del lector. La hermosura es
un tonnento cruel , para aquellos
quienes como Aschenbach (personaje de lhomas Mann, la muerte en
Venecia) son sus admiradores y fieles
pcr.;e!,'llidores. En La 11111e11e de Tadzio,
reciente novela de Luis G. Martín, se
explica la manera en que lo bello puede hacer daño al hombre: «Tenía en
la cara la expresión extraña con que
algunos hombres atonnentados contemplan lo que es hermoso: el goce
puro y el suplicio extremo, la destrucción y el éxtasis.»
Esta antítesis se produce gracias
a las palabras de Michelena, quien
con la búsqueda de la poesía pura,
prcídiga en imágenes, fiel al arte por el
arte, logra llevar al lector al mundo de
lo perversamente bello; el mundo donde
la rosa encierra enigmas universales
y el dolor de estar vivo se hace
incurable, donde las pesadumbres del
amor y el desamor se cubren por un velo
centelleante. La obra de Michelena
nos conduce al suplicio extremo, a
esa misma destrucción y al mismo
éxtasis. ¡,Cómo contemplar sus poemas
sin que nos dañen? ¿,Cómo leerla.
sin que un agobiante peso nos caiga
encima?
Los temas de sus poemas son las
eternas constantes de la poesía universal: intimismo, la condición univer-

sal del hombre, la existencia y su
fin, el encuentro con Dios, amor y desamor, nostalgia y muerte, entre muchos otros. Su obra se concentra en
aquello que es de radical importancia
para el hombre, en aquello que se
convierte en la clave de la existencia. El dolor, la angustia y la nostalgia se perciben a través de sus palabras. Sus poemas no son otra cosa
que angustias puestas en palabras, en
imágenes que atraviesan el alma, como espadas puestas en los costados,
por ángeles.

!

Así es la poesía de Michelena. Es
dolor. Es belleza. Es el dolor que
causa la belleza de sus imágenes y
sus palabras, es su propuesta poética:
Reino oscuro de enigmas me
entregaste,
y un ángel que me hiere cuando te
olvido y callo,
y una lengua doliente y una copa
sellada.
Esto es la poesía. No un don de fácil
música
ni una gracia riente.
La obra poética de Margarita
Michelena es una clara muestra de
las profundidades abismales del ser
humano. Su poesía incursiona en terrenos que, aunque ya explorados,
no dejan de ser preocupación constante
para los poetas, para los conocedores
157

�y exploradores del alma; su poesía
nos guía a la nostalgia y nos destierra
del mundo de los paraísos inertes,
nos traslada al reino de la hermosura
y el dolor: el reino de lo bello. Quien
la ha leído no puede, ni podrá, olvidarla. -luz Helena Amezcua

Reunión de imágenes
La poesía de Margarita Michelena
parte de una contradicción íntima, de
la existencia de dos entes opuestos
dentro del mismo ser. Vacío y plenitud,
invierno y estío, soledad y presencia.
Ese es el inicio, la piedra de toque que
se derrama en una cascada de imágenes
que aparecen como arrancadas de un
alma dolorosa que ríe con amargura.

Reunión de imágenes es el fruto
de estas emociones encontradas que se
convierten en la poesía de Michelena.
Es una, por decirlo así, obra de
obras, que reúne la producción poética de la autora, reconocida como
una de las mujeres poetas más sobresalientes de la literatura mexicana
del siglo XX. Paraíso y nostalgia
· (1945), laurel del ángel (1948), la
tristeza terrestre (1954) y El país más
allá de la niebla (1968), además de
otros poemas no publicados con anterioridad, eslabonan esta obra dedicada obstinadamente a la exploración incesante del yo emocional.

158

En el inicio, la voz poética nos
descubre cuál es la fuerza que incita
a escribir: es la dualidad, la doble
verdad contradictoria. En los primeros poemas, las referencias a esta
contradicción emocional abundan y
dan certeza de la incertidumbre del
ser: es la contradicción pura del hombre, de ese ser que contiene en uno
mismo el bien y el mal, el paraíso y el infierno, el saber y la ignorancia, la sensibilidad y la dureza.
Yo vivo en este día que no cierra los
ojos,
esperando la muerte de esta amarga
dulzura,
la caída
de mi alegría bárbara.
La poesía es la búsqueda del propio ser, ~u interpretación a través de
las palabras que brotan de una lengua flanqueada por la amargura y la
alegría al mismo tiempo. El propósito aparente es desentrañar la raíz
propia, diseccionarla, analizarla gracias al conocimiento del aln:ia. No es
el extrañamiento a partir de lo exterior, sino el ahondamiento en el ser
propio y único.
¡Amargura, amargura sin nombre ni
medida
de saberme yo toda un continente
dulce
y ser tan sólo mía!

Michelena prefiere las formas
clásicas y las pone a prueba. El lenguaje de sus poemas es tradicional,
en el sentido clásico de la palabra,
porque no se atreve a romperse ni a
hacerse daño, como suele suceder en
las obras vanguardistas. Su propuesta
no parte de la forma, sino del fondo,
un fondo sentimental que enmarca la
derrota de un ser que tuvo a su mano
bendiciones indescriptibles, pero que
sabe ahora las ha perdido. Es la pérdida
del paraíso interior, que no podrá ser
recobrado nunca, por algo que no
alcanzamos a descubrir.
Ya se es criatura despojada,
ángel triste y vacío, helada estrella,
vagando por el dédalo sonoro
de una desconocida sangre, por la
patria
extraña de unos ojos,
después de haber pisado un umbral
de centellas.
Poesía de lo irrecuperable, del
vuelo en descenso, poesía en honor
de lo perdido que amargamente incita. En Reunión de imágenes es descubierta una voz de profundidad
sentimental que se expresa a través
de un lenguaje propio, acostumbrado
a los moldes. Esa voz se salva gracias a la sinceridad que enarbola para dialogar consigo misma, sin esconder las heridas. -José de Jesús
García

ELENA GARRO
la senwna de colores
la semana de colores reúne trece
cuentos de Elena Garro, quizá los
más representativos de toda su obra.
Por muchas razones podríamos
considerarlos importantes dentro de la
narrativa mexicana. Hay elementos
novedosos en cuanto al uso del tiempo.
Por un lado se abordan asuntos históricos mexicanos. Hay una relación
muy estrecha con los indígenas y con
los valores de lo mexicano. «Ll culpa
es de los tlaxcaltecas», cuento antologado por la crítica es de factura indiscutible en cuanto a fonna y contenido.
Aunque sabemos que no es posible
desligar ni al narrador ni a Sij lenguaje.
Es un cuento que cumple en toda su
extensión como una obra acabada y
convincente. Tanto los personajes como las situaciones son creíbles, situadas en una época y un ambiente determinado. El aspecto mágico del cuento
surge de una fonna natural. En esa ruptura del tiempo es donde se manifiesta
el detalle que nos hace vislumbrar otra
realidad. Dos tiempos que se enlazan.
Se complementa una idea histórica
con la vida de la mujer protagonista.
La traición como acto realizado por
esta tribu indígena se transparenta a
tmvés de la conducta de la mujer.
Todo está en función de la historia y
nos muestra que ese rasgo humano
se repite a través de las generaciones
de mexicanos.

«El zapaterito de Guanajuato» por
su estruct~ra viene a ser una especie
de cuento tradicional que recoge más
_que todas las costumbres, la forma
de hablar de un segmento de nuestra
sociedad. Pero refleja sobre todo la
preocupación de la autora por el ser
social de lo mexicano. Su descripción
del ambiente en que viven y su
reflexión sobre la pobreza lo hacen
ser conmovedor y valiente en sus
denuncias.
«¿Qué hora es ... ?». Es un cuento
que se acerca más al teatro. Sobre
todo por su forma dialogada y la
caracterización de los personajes,
que son escasos y fáciles de definir.
En este cuento hay un elemento
mágico que llama la atención: el deseo
de la mujer de que suceda un hecho
sobrenatural. Su conciencia trabaja a
través de toda la historia para llegar a
un final redondo y acabado. Durante
los once meses que la protagonista
habita en el hotel Parisino se dedica a
desear que el acontecimiento suceda.
Cosa que logra al final. Aquí Elena
Garro desaparece como narradora
para dar pie a una verdadera obra de
arte.
«La semana de colores» que da
título al libro, al parecer es el cuento
más atrevido en lo que se refiere a
historia y personajes. Aquí la narradora se empeña en jugar con el tiempo,
pero es a veces tan repetitivo el juego

que decae a veces el interés por la
lectura. Sin embargo, hay una voluntad
por crear algo novedoso. El juego se
toma más que una cosa seria, un juego
para niños. Aunque la forma como
presenta las casas en que viven los
días no son del todo para niños. Creo
que este cuento tiende a lo barroco
por su enredada forma de contar cosas,
que finalmente quedan en decir que
cada quien puede convertir cada día
de la semana en el que uno quiera.
Lo que se nota son las obsesiones de
la autora, un afán por presentar cada
uno de los días de acuerdo a su
conocimiento. Para finalmente oponerlo
a la idea que las costumbres religiosas
tienen de los días.
«El día que fuimos perros» evoca
por su visión del ser humano a la
Meta11101fosis de Kafka. La relatora
del cuento asume el papel de una
mujer que se convierte en perro y
desde esa perspectiva contempla,
analiza, critica y sufre la vida que
padece un perro. Su visión de los
humanos, como algo negativo. También
hay semejanza con el cuento «El
Coloquio de los perros» de Miguel
de Cervantes, en la parte donde habla
de la maldad y de la brujería. Por
otro lado, el manejo del tiempo en
los protagonistas nos saca del mundo
cotidiano porque su visión es distinta.
Se cuestiona la frase: «los animales
no van al cielo» y hace una referencia
a las distintas culturas en donde los

�animales no son considerados como
partícipes del mundo religioso. La
descripción del mundo desde la óptica
del perro resulta interesante y bastante
logrado. El gusto por el detalle de la
vida y del ambiente de la relatora,
nos dice mucho de nuestras costumbres
y nuestras obsesiones.
«Antes de la guerra de Troya»,
representa sin duda elementos autobiográficos de la autora. Los personajes
son Eva y Leli que son repetitivos en
muchos cuentos y novelas de Elena
Garro y que por sus vivencias
encuentran el elemento válido para
manifestarse a través del entramado
narrativo. Es de admirarse la capacidad
narrativa de la autora para desdoblar
una historia cotidiana en otra de
carácter literario. Cómo la lectura de
La llíada, en este caso, hace que los
protagonistas tengan una segunda
vida. más plena a través de la lectura
de una obra. Esta historia se parece
con mucho a «La culpa es de los
tlaxcaltecas», en relación al elemento
mágico que interviene en la historia.
Aquí es la revelación de la lectura
para dar pie a un desdoblamiento del
tiempo en otro tiempo, el mítico de
los personajes de la obra griega.
«El robo de _Tiztla», por su estructura semeja una obra de teatro de
índole policiaca. Todo su desarrollo
de acciones va en busca de encontrar
una verdad en relación a un robo. Lo
160

extraño de la historia es que sucede
en un lugar del sur de la República
Mexicana. Los personajes son cien
por ciento rurales, campesinos e
indígenas. Aquí se mezclan de una
forma muy híbrida elementos citadinos
con elementos campiranos. También
hay una mezcla de costumbrismo y
fantasía. La niña protagonista y la
sirvienta Lorenza se mezclan en una
singular historia que la autora se
encarga de llevar a sus últimas consecuencias con elementos mágicos
de la brujería. Su desenlace queda
sólo en ellas como elemento oculto
que conmueve por su final fantasioso
y hasta cómico. Sin embargo, hay en
esta hibridez lo mexicano y lo revolucionario en la forma de contar.
En el cuento «El duende» entra
el elemento fantástico más propio de la
literatura popular europea que de
nuestra tradición mexicana o española.
Aquí aparecen los dos personajes
mujeres que Elena Garro maneja de
manera reiterada: Eva y Leli. Las dos
protagonistas se enfrascan en una lucha
por saber qué es el bien y el mal.
Parte la historia de uná reflexión
sobre la muerte. El deseo de averiguar
cómo es el otro mundo, si es mejor o
peor que éste. Una idea interesante
dice la protagonista: «Siempre las cosas
minúsculas son los que determinan
las catástrofes».
Los cuentos El anillo, Perfecto
luna y El árbol son por su composi-

ción, tema y estructura semejantes a
los cuentos rulfianos. Desde luego
hay que decir que Elena Garro tiene
sus resortes, su lenguaje y su tradición
muy arraigados para contar sus
historias. Sin embargo, hay puntos
de contacto entre estas historias, su
originalidad, calidad y novedad no
están en duda. «El anillo» se enraíza
en las costumbres indígenas del
mundo que tan bien conoce la autora.
Las mujeres protagonistas con sus
obsesiones y sus tradiciones. Ninguna
narradora como Elena Garro para contar
una historia como ésta. «Perfecto
Luna» recuerda por su atmósfera
fantasmal a Pedro Páramo, sin
embargo, Elena Garro aporta sus
vivencias infantiles y sus lecturas
para crear un cuento bastante bien
estructurado y que crece en emoción
y en interés hasta su desenlace final.
Para mi gusto este cuento es de
magnífica calidad literaria. El cuento
«El árbol» tiene con el personaje de
la mujer indígena un halo de misterio
y de gran interés. Su desarrollo tan
cerebral y bien llevado presenta una
serie de sucesos encadenados tan bien
que la historia se vuelve verosímil y
muy propia para llevarla al cine o a
la escena.
Los dos últimos cuentos son muy
distintos en cuanto al tema, forma Y
ambiente. «Era Mercurio» se sitúa
en una época más cercana y en la
ciudad de México. El protagonista es

un hombre soltero. Elena Garro logra
crear una atrrnísfcra interesante. Recrea
el ambiente de esa época y nos
transmite el sentimiento de frialdad
y de belleza soristicada de la mujer.
Este cuento parece que ruc muy
posterior a los dc1rnís. Así también el
último cuento «Nuestras vidas son
los ríos» es por su planteamiento un
ejercicio sobre la muerte, que desde
un punto de vista literario no cuaja
wmpletamente. Sení quizü porque
las otras historias son tan buenas que
éstas últimas nos deja con el deseo
de que debiera contar nuís cosas.
Intrigar m.ís al lector. La cita de Jorge
Manrique nunca se aprovecha de
manera que dé pie a una retlexi6n
m.ís profunda sobre la muerte. Como
que s&lt;ílo es un esbozo de una historia que podría dar müs.
La .l'l' lllmw de colores es por su
rnntenido y por su atrevimiento un lihro
que marca un hito en la literatura
mexicana. Nos presenta la calidad.
la imaginación y la memoria de una
magnífica narradora que echa mano
de toda una gama de cultura y de
corrientes de la narrativa. para ofrecernos un producto de primera. tanto
en lo que se refiere a temática. a
planteamiento de puntos de vista y a
situaciones humanas de un mundo
vivido. imaginado y soñado. -A1111mulo
loe/ /)árilo

811sca mi esq11ela
Busca mi esquela, el título de uno de
lqs cuentos últimos de la escritora
Elena Garro, nos inquieta como lectores
desde un principio por su carácter de
confrontación con nosotros que leemos el texto.

El relato inicia con la descripción
de Paulina rondando por las calles de
la gran ciudad. En un acto alejado de lo
real, cercano más bien a lo maravilloso, Miguel la levanta, la cuida, la
protege, la lleva en coche a ninguna
parte y se enamora de ella.

Primero, nos habla de tú a tú. No
es un título ajeno. Segundo, hablar de
esquela~ es hablar de muerte. La esquela es el anuncio inevitable de quien
ha muerto, en todo caso de quien ya
no pertenece a este mundo.

Paulina, la protagonista femenina,
se nos presenta como una joven irreal,
inconforme con una realidad que en
las primeras páginas no alcanzamos a
distinguir, pero que sabemos que será
la que lleve al desenlace planteado
en el inicio de la historia: la muerte.

De entrada pues, asistimos a un
posible funeral que el mismo relato
nos obliga a seguir a través de la
pregunta ¿,un funeral de quién?, es
decir, ¡,quién mucre?

Miguel, el protagonista masculino,
simboliza al hombre también inconforme con el mundo que le rodea,
poseedor de un matrimonio fracasado
y una cotidianidad que raya en la
monotonía.

Esa pregunta es la que le da
coherencia y sentido al texto y nos
obliga a quienes leemos el relato publicado en 1996 por Editorial Castillo
a no detenernos en la lectura hasta
no saber la respuesta.

Estos dos personajes, los protagonistas, los percibimos como personajes
redondos, complejos. Miguel nos
sorprende por sus complejidades. De
aparentar ser una persona en control,
la ausencia y el no saber de su amada lo
hacen perder, por momentos, la coherencia. el sentido de la realidad y las
formas convencionales.

La trama en sí es de encuentros y
desencuentros inesperados. La hase
de la historia es el amor no logrado
entre Paulina. una jovencita que ronda los:!~ años. y un atractivo hombre
de poco m.ís de JO. Miguel. que la
encuentra fr.ígil. triste. perdida quizü.
por las calles de la ciudad de México.

¡

J

Miguel salió corriendo en la dirección vaga que le señaló el vendedor.
Su carrera fue inútil. No encontró
ninguna huella de su amiga. Volvió a
su automóvil y partió colmado de
ira. Cmzó la ciudad y se dirigió a las
161

�Lomas. Se detuvo frente a la casa del
torreón, bajó cerrando la portezuela
· de golpe, se acercó a las rejas y sacudió la campanilla con ferocidad. Nadie se movió dentro de la casa.
-¡Irene! ... ¡Irene!... -gritó con todas
sus fuerzas mientras continuaba sacudiendo la campanilla con ira.
Vio que entreabrían la puerta de la
·terraza.y.repitió su grito iracundo:
-¡Irene. te estoy viendo! -la puerta
se cerró de golpe.
Pero Irene no se queda atrás. Si
aparenta fragilidad su discurso es
definitivo. Nos muestra una tristeza
y un dolor que van más allá de lo
imaginable.
-Es verdad... ya no soy de este
mundo. No valía la pena vivirlo... --&lt;:ontestó la joven observando el parabrisas azotado por la lluvia.
Como personajes principales podríamos ubicar a las hermanas ancianas Rosalía y Clementina quienes,
indirectamente. participan en el desenlace del relato con su tergiversación
de los hechos y bien intencionadas
mentiras. que cambian el sentido de los
acontecimientos y nos hacen pensar
en un final quizá diferente, no tan
dramático para. los protagonistas.
El punto de partida que se nos da
es nada complicado, por el inicio de
los acontecimientos. Las situaciones

que enfrentan los protagonistas son
lineales, es decir, en orden cronológico: cómo se conocen, cómo se desarrolla su historia de amor, los convencionalismos a los que se enfrentan y la final separación.
Como apoyo a la historia de desesperanza entre los amantes, la trama se desarrolla en la noche. El día,
el sol, prácticamente no existe én el
relato. Sabemos que la historia se desarrolla en la ciudad de México, en
Las Lomas, en el Zócalo y quizá en
el Palacio Nacional, lo que nos hace
pensar que los personajes son de un
nivel económico alto.
El narrador es omnisciente, sabe
todo de los personajes, y puede penetrar hasta en su conciencia.
Miguel observó con recelo los ojos y
la actitud hostil de la muchacha.
¿Qué se propone?... ¿Enredarme en
un lío extraño?, se dijo preocupado.
Este mismo ejemplo nos sirve
para establecer el tipo de discurso,
del que habla Genette. Notamos
pues, que es transpuesto o indirecto
ya que se dan cambios de tiempos
verbales entre la primera y tercera
persona que nos hacen ver un modo
narrativo mimético: Garro nos representa la historia a través de los diálogos entre los protagonistas.

Pero, aunque muchos de sus discursos son directos, también el narrador
nos hace un relato de las expresiones o
pensamientos de los personajes.
El relato en sí, sencillo, ameno,
sin complejidades estilísticas, nos
muestra, desde el punto de vista simbólico, los tropiezos del amor y los
convencionalismos a los que se enfrenta la pareja.
Al final, la historia nos resuelve
la inquietud: Paulina muere porque
se casa con alguien rico, y se casa
por interés y no por amor. También
asistimos a la muerte simbólica de
Miguel, quien padece el casamiento
de su amada por interés. El relato,
con algunos tintes dramáticos y melosos, nos muestra que los convencionalismos triunfan y mueven a los
seres humanos, quienes esclavos se
dejan llevar por ellos.
Sin aspiraciones de convertirse
en un cuento clave en la narrativa de
la escritora, sencillo, sin grandes
complicaciones estilísticas ni de fon-_
do asistimos a la lectura de Busca mi
esquela, que se rios presenta como ~o
que es: un ejercicio narrativo retleJO
de los convencionalismos de nuestra
época. -Claudia Guerra

El accidente y otros cuentos inéditos
Reconocida por sus novelas, relatos
y obras de teatro, Elena Garro (1920-

IIJ')X) se inscribe en los terrenos de la
narrativa como figura primordial de
la literatura mexicana.

En 1997 nos entrega su libro El
accidente y otros cuentos inéditos
que consta de tres relatos:
l.

2.
.1.

Invitación al campo.
Luna de miel.
El accidente.

En alguna entrevista ella sentenci&lt;Í en forma categórica que para conocer la vida del autor hay que leer
sus obras. Que aunque disimuladamenle, en claves y otros artificios,
ahí se encontraba la verdadera manera de sentir y ver las cosas.
Y si no es sencillo establecer la
diferencia entre vida y obra. en el
caso particular de Elena Garro, resulta casi imposible resaltar o persuadir siquiera los límites de ambos,
por el propio realismo 1mígico con
que reviste su obra y a juzgar por algunas andanzas, comentarios y desventuras que afortunada o desafortunadamente el lector en potencia de
Elena Garro yl1 sabe antes de leer
sus obras (al menos ese fue mi caso).
Así llego al primer relato: «Invi1.ición al campo», donde Inés ve interrumpida sus rutinas diarias y es
invi1ada por un ministro a una gira
campestre. Le resulta atractiva e im-

pactante la personalidad de éste. Ya
arriba del Mercedes -que la conduce,
el paisaje se torna distinto en compañía del ministro.
Los acontecimientos resultan repetitivos para Inés que siempre se
muestra distinta, con miedo, con reserva, pero con curiosidad. Como
cuando tres veces le sale una misma
escena: «al final del camino, cerrándolos, un enorme grupo de automóviles dispuesto en forma de abanico,
esperaba.»
Lo mismo le resultan familiares
como cuando una niñita rubia, de
falda desgarrada, aparece en un tendajón y que imperiosa llama la atención del ministro que a su vez, extrañado de la apariencia de la niña, rubia como Inés su invitada, le pregunta cómo se llama a lo que ella responde: Inés.
Después del recorrido, donde conoce al gobernador y su fonna de
hacer sentir su peso, su nombre frente a los indios que se sienten despojados de sus tierras, Inés encuentra
un periódico fechado el 7 de mayo,
esto es cinco meses antes de tal día,
donde puede leer de un mitin en Tlacopa, donde el gobernador y los indios se enfrentaron disputando la tierra.
En el relato «Luna de miel». Eva
y Vicente, amantes, huyen a Puerto

Vallarta para realizar la unión de sus
cuerpos. Ávidos, temerosos por ia
aventura, desdichados cada uno a su
manera por la imposibilidad del amor
fecundo, duradero, a la luz del sol.
Siempre juntos en el hotel, siempre separados, su romance se ve
amenazado o aderezado por una rubia que pretende a Vicente y por Andrés
que busca inteligente el momento
para estar con Eva. Al final es derrotado por el amor y huye a México
decepcionado.

l

El ritmo es acelerado, como si
fuéramos huéspedes de ese hotel y
supiéramos todo tras bambalinas.
Siempre directa en su prosa, Elena
nos vuelve cómplices de los lances
de Vicente. Al final, éste resultó ser
el socio de Ignacio el esposo de Eva,
que aguarda en el sillón del cuarto
de Eva donde las noches anteriores
le esperaba Vicente. Al parecer sin
inmutarse, recrimina a Vicente que
se ha olvidado por completo de Emilia, su esposa, y muestra un periódico donde es asesinada la Princesa
Ricci por su esposo al darse cuenta
de la infidelidad de ésta. Ocurrió en
Punta del Este. Otra vez un periódico como personaje del relato.

J

De «El accidente» puedo decir
que la celeridad con que se narra los
acontecimientos es deliciosa. Lástima, se vale decir que el final no me
163

�gustó, no se merecía algo así. Pero
bueno.
De tono policiaco, donde acuden
en el relato más personajes que en
relación ,i sus anteriores relatos, más
lugares aunque todos muy cercanos
unos de otros. El engaño de la muerte de Jimmy Dorsky planeada por él
mismo en complicidad con el consulado griego rompe con cualquier salida que uno se imagine.
La forma de narrar los acontecimientos muestra la valía de Elena
Garro como narradora. Directa, sin
más compromiso que el atrapar al
lector en la búsqueda, no escatima
en voluntad para la sorpresa.
Así es El accidente y otros cuentos inéditos, de lectura bastante comprensible, sin demasiados artificios,
resaltando los claroscuros que ya por
definición otorga la literatura fantástica. Un buen vino es este libro, de
tres tragos suaves y sustanciosos, para acompañar el viaje interminable
de la narrativa mexicana. -Jorge
Luis Hemández.

Un cora::.ún en 1m bote de basura
Elena Garro, conocida escritora mexicana. que ha logrado destacar dentro del ámbito de las letras españolas, esposa del no menos famoso escritor Octavio Paz, ha dejado para
164

sus lectores varias de sus creaciones,
primero como dramaturga y después
como novelista, llegando a obtener
el codiciado Premio Villaurrutia.

alguna, joven de dinero que le gustaba pascar y gozar la vida elegante y
mundana de los jóvenes como él, e
invitaba a Úrsula para pasarla bien.

nía, que s&lt;Ílo la quería para hacerla
su amante. Úrsula llega al convencimiento de que Andrés no la quiere y
lo deja.

En esta corta novela, Elena aborda el tema de una controvertida mujer, sus amigos y sus amantes.

Ella misma no se comprendía,
vivía como la tierra, girando sohrc
su propio eje, siempre estaba en continuo movimiento, sin sentido, sin
ninguna esperanza de llegar a un lugar y establecerse, como navío sin
timón y sin piloto, siempre a la deriva sin encontrar puerto.

Jesús su primo era igual que ella,
tomaba el curso de la vida tal cual
viniera. Vivía la vida de un modo
superficial, buscaba a Úrsula porque
le gustaba divertirse, era un personaje increíble y cínico que no tomaba
nada en serio. También era cruel, le
prepar&lt;Í a Úrsula un truco malvado
que la asusta y la hace huir.

Úrsula, mujer que no logra encontrarse a sí misma, donde el desequilibrio en sus sentimientos la llevan al desencuentro del amor.
Ella estaba separada de su marido, vivía en la más espantosa pobreza, y a veces llegaba a pedirle a Andrés que le permitiese bañarse en su
departamento.
Su ama de llaves hacía lo imposible por prepararle aunque fuera un
plato de lentejas.
De pronto como lectores nos vemos transportados a vivir el paupérrimo mundo de la protagonista. Sola o acompañada, ese era el laberinto
donde se encontraba, cuando estaba
con Dimitri, un malviviente y viviendo de sus ideales, Úrsula creía
todo lo que le decía, y la dejaba confundida, pero todo cambiaba cuando
veía a Andrés, joven aristócrata que
gustaba visitar a Úrsula. Ella comenzaba a llorar y pensaba que él era el
indicado, que ella le pertenecía. Con
Jesús su primo no había diferencia

La protagonista comprende que
la relación con Andrés no la va a llevar a nada. Él, en su mundo distante,
con sus burgueses padres y su antipática novia. Además, Andrés era un
celoso empedernido, tenía celos de
todos los hombres que la rodeaban,
le disgustaba que fuera una osada
desinhibida.
Aunque la vida de Andrés también era un embrollo, pues sus padres deseaban un buen matrimonio,
pero él disfrutaba más de la compañía de Úrsula que de su novia, pues
la conducta de _su novia era falsa e
interesada.
En un disgusto que tuvo con Úrsula.
Andrés llegó a regalarle un guardapelo de plata en forma de corazón,
como forma de su reivindicación.
Pero Dimitri no perdía ocasión
para decirle que Andrés no le conve-

Dimitri era un militante de izquierda. un paria, pertenecía a la
KGB, sus amigos eran personas que
profesaban sus mismos ideales, era
violento, se enojaba fücilmente
cuando los demüs no eran partícipes
de sus creencias. Era un pobre diahlo que no poseía nada. Vivía de lo
que le daban los denuís. Úrsula separada de su marido y enamorada de lo
que tocaba Dimitri en el clavecín. lo
escondía en su casa. vivía con ella
como su amante. De alguna manera
se identificaba con él. pues ella estaha en las mismas condiciones. No
confiando en Jesús su primo, y decepcionada de Andrés, era presa faícil de las peroratas de Dimitri.
Al amanecer llegan los amigos
de Dimitri a la casa ~de Úrsula. Ella
al darse cuenta que él se va. que lo
va a perder. llorando le ruega que la
lleve con él.

Al fin la protagonista ha tomado
una decisión. Ella que nunca se había arriesgado y atraída por las ideas
fantasiosas de Dimitri y por el temor
de quedarse sola, ahora determina
buscar el amor al lado de él y de su
grupo. Con la intrepidez nunca sospechada, acepta irse a vivir una vida
insegura con él como gata de gotera.
Al llegar Andrés por la mañana a
la casa de Úrsula, sólo encuentra el
guardapelo de plata en forma de corazón en el bote de basura. Así ha
quedado el corazón de nuestra protagonista. -Elva Gutiérrez

ROSANISSÁN
Novia que te vea
Cuando descubrimos que hay varias
culturas en vez de 1111a sola y, c•11
COI/Sl'C/le11cia, en el 1110111e11to en que
recm10ce111os el fin de una especie de
mmwpolio cultural, sea éste ilusorio
o real, es/amos amena::.ados con la
destrucciá11 de 11ues1ro propio desc11bri111ie1110. De súbilo resulta posible
q1u• haya o/ros, que nosotros mismos
sc•cmws 1111 «o/ro» entre otros.
Paul Riccrur, Hisloria y l'erdad, 1962.

Esta primera novela de Rosa Nissán
nos lleva a un universo cerrado que
se forma alrededor de su concepción
étnica como judía. Como visión de
una mujer judía, Nm·ia que te 1·ea
estü escrita con sin fin de indicios

que más que mostrar, demuestran su
ascendencia judía. Así, la diferencia
étnica de una judía que vive en
México, se vuelve tema de una obra
literaria, y como tal hay que leerla.
La autora pretende «informarnos» de lo que se siente ser «diferente» en México. Existe pues como característica de su escritura un abigarramiento de signos judaizantes, que
nos hacen pensar en s1 realmente
fueron tan importantes en la vida
real o si sólo son la máscara, el recurso de la narradora. La novela es
un regreso a la infancia, donde en un
ambiente católico, se teme a la diferencia, a la soledad, al aislamiento y
al castigo. Porque el castigo siempre
está presente dentro de la obra.
Es un castigo que denota una
presencia autoritaria, que cada vez
se hace más evidente. El poder sanciona, y la sanción se manifiesta en
diferentes niveles en todo el relato.
Por ejemplo desde el principio nos
propone los «diez mandamientos»,
el decálogo mosaico, como norma
para la vida cotidiana. He aquí una
muestra: «Hoy me gustó mucho ir a
bailar con Lalo porque tocaron música suavecita, bailamos muy pegados y como estaba muy oscuro, pude
cerrar los ojos sin temor de que me
vieran; además las otras parejas estaban en lo mismo. Eso creo. ¡Qué lindo se siente no vigilar, olvidarse de
165

�los demás!» La presencia omniabarcadora de las leyes judías pesa en todo momento en los hombros de la
protagonista.
Los hombres son vistos como algo valioso, pero también como parte
de la realización de la mujer. La protagonista sólo puede liberarse del
opresivo mundo judío mediante su
matrimonio. Al tener que casarse
con un judío, Lalo, Oshinica acepta
las reglas del juego y acepta su carta
de liberación: el matrimonio judío.
Aunque esto implique renunciar a su
relación con Andrés y quizás a su felicidad individual.

Novia que te vea, es una vitrina
de museo, del museo étnico judío
donde hasta el lenguaje (ladino) resulta una rareza. Habiendo desaparecido todo vínculo significativo, Rosa
Nissán nos hace deambular por comunidades como si fueran ruinas,
exponiéndolas en el escaparate de la
descripción de tono confesional que
permea la obra. Es ahí donde se observa la visión del mundo, como un
museo imaginario. ¿A dónde iremos
este fin de semana? ¡_A ver los judíos de la Lagunilla o a los Kibutz
en Israel? Probablemente en un
tiempo cercano· en el que una persona
bastante acomodada podrá abandonar su país indefinidamente para saborear su propia muerte nacional, en
un interminable viaje sin objetivo.
166

Mientras eso sucede la literatura
nos hace el favor de servirnos de escaparate para observar la melancolía
y el eclecticismo que domina~ la
producción cultural de nuestro tiempo. Si una virtud tiene el libro de
Rosa Nissán es precisamente ésta, la
de presentarnos como «inocente» a
una cultura totalmente diferente a la
muestra, a la mexicana. Diferente,
pero no opuesta, diferente pero débil, diferente pero «femenina». Muchas veces estas reducciones, al reducirnos intentando ser otro, nos dejan en la más compleja indiferencia;
la obra de Rosa Nissán no es así,
pues nos lleva por el mundo imaginario de una cultura hegemónicamente machista, narrada por una
mujer. Este último aspecto quizás
sea el más bellamente trabajado por la
autora, y quizá sólo por ello, disfruté
su lectura. -Gustavo Herón Pérez
GLORIA COLLADO
Zumo

Zumo n.m. (gr. Zrímos). Líquido que
se extrae exprimiendo o manejando
Legumbres, frutas, etc.
A,í es como nos define el diccionario la palabra que ha utilizado lapo~ta tamaulipeca-regiomontana Glona
Collado para titular su poemario en
el que incluye poemas de ww (salvo
el título) todo lo que sigue es un
poema, Después la luna y Poemas
suicidas.

Pero el título nos indica también
algo más que extraer y exprimir. En
su otra acepción, obtener el zumo es
sacar provecho de algo.
¡,De qué sacamos provecho los
lectores que leemos este libro de 114
páginas que tenemos enfrente?
Sacamos provecho de una lectura
intensa, sería el primer adjetivo. Porque leer los poemas de Collado es
leer poemas de intensidad, de concentrado, de extracción de la médula.
La primera característica pues,
observable en los yo poéticos de cada poema es precisamente esa intensidad, ese concentrado de sabor que
se manifiesta tanto en el dolor, el
amor, la soledad o el recuerdo.
ya sé que abuso de soledad intensa
que azoto los huesos de mis
esperanzas perdidas
que mi memoria languidece
cuando toco la piel de mis recuerdos
que siento que ardo como piedra
incandescente
y vuelo a atormentarme de soledad
intensa
rodeándome de ti sin importarme
nada ya de lo que pudo ser
En ese ejemplo inicial podemos
palpar todo el universo poético que
ha creado la autora. Veamos los elementos que son perceptibles en su

obra, a manera de concentrado: elemento que irá luego desarrollando
una a uno, pero que aquí se nos
muestran quizá como resumen de lo
que vendrá: todo un viaje poético
por los sentimientos.
Pero empecemos el recorrido. En
la primera parada notamos que uno
de los elementos primordiales de la
poesía de Collado es la soledad. La
vemos a lo largo del recorrido como
en, por ejemplo: «acompáñame esta
tarde de invierno/ tan cargada de soledad/; el maloliente escalofrío de la
soledad/ la impúdica soledad del
cuarto/ de hotel»; o un poema de
seis versos que deja clara, quizá, la
carta de rumbos del yo poético.
A estas alturas
la soledad me estira los cabellos
y me acaricia la espalda
No interfieras
esta batalla la gano yo
o no la gano

Percibimos la soledad, pero no se
trata de una soledad aceptada, se trala de una batalla del yo poético contra ella. Las palabras certeras, fuertes, «impúdica». «escalofrío», «estira». son ciertamente fuertes. Nos hablan de esa batalla frontal entre la
soledad y quien la padece. No lamento. no conformismo, no aceptación: müs bien discusión con ella,
enfrentamiento frontal.

Pasemos a otro elemento notable
en este concentrado. Se trata del recuerdo, amigo cercano de la soledad.
El recuerdo que existe hoy por un
ayer que ya pasó y que nos impide la
compañía. El recuerdo lo encontramos en remembranzas del yo poético en el pasado cotidiano, la niñez,
las descripciones de los paisajes, el
olor a casa, «había una tapia arañada
por las bugambilias / un olor fuerte a
naranja/ como si todo el viento fuera de zumo»; o «deshaciendo maletas de recuerdos».
Es un recuerdo ligado por definición con un elemento más: el dolor,
el dolor con el que el yo poético carga, un dolor desesperanzado, que no
espera nada, que no sabe por dónde
moverse, que sólo es.
Vemos pues una trípode de sentimientos que sostienen la pirámide de
los poemas de Gloria Collado.
Dolor, soledad y recuerdo se entremezclan en este tejido de sentimientos con aderezos en los sentidos. La vista («eran azules creo verdes y rojas/ las piedritas que soñaba»), el olfato y sobre todo el tacto
(«me veo las piernas/ me desnudo
las piernas/ me toco las piernas/ los
muslos tibios/ las rodillas estragadas/ los tobillos alucinados») acompañan a esta ronda de sentimientos
que van a la caza, desde una percep-

ción muy personal, del sent1m1ento
mayor que conglomera y da forma a
este amasijo: el amor (presente en
todas sus formas) y con él, claro, la
huida, el alejamiento, el correr para
no ser alcanzado. ¿Huida de qué?, de
la nada y la nada qué es: la muerte.
/de pronto despiertas y ves falso
todo alrededor
ya ni siquiera cuelga el mezquite
aquel racimo de mariposas
que ayer confundías con las hojas
del otoño/
pero sigo sintiendo el corazón que
pesa
como una piedra que sofoca
y tu recuerdo se transforma en lápida
y empiezo al fin a conocer mi muerte
Otro ejemplo visible de esa visión de la muerte, a la que hay que
soportar con dolor e impotencia por
la imposibilidad de cambiarla:
entre la nada y la nada
la nada y el tiempo
el exiguo sueño
y el escarnio
la visión traslúcida
de la impotencia
En la obra, sin embargo, vemos
también una base que sostiene, más
allá de las características de la obra
diseñada casi sin signos de puntuación, mayúsculas y sobre todo sin títulos en cada poema, como símbolo
167

�quizá de un interés por dejar la puerta
abierta a la interpretación del lector.
Lo que vemos es una cierta filosolfa poética que sostiene los ven;os de
cada poema. Se percibe, por ejemplo,
que ser poeta es ser solitario y que
las palabras estallan por dentro, se
obstinan por salir; que el poeta no
escoge sino que la poesía lo encuentro;
que el poema, finalmente, es la respuesta a la búsqueda que se ha emprendido, es la respuesta tranquilizadora al
fantasma de la nada que ronda por el
interior del ser. -Claudia Guerra
MIGUEL COY ARRUBIAS
El rojo caballo de tu so11risa
Libro que nos propone una visión integral de la poeta regiomontana Gloria
Collado, que aunque ha publicado
cinco libros &lt;le poesía y ha sido incluida en todas las antologías que se
han editado en Monterrey, no ha sido
suficientemente conocida o valorada.
El autor de este libro con una visión profunda de la realidad literaria
y cultural de nuestro entorno, se propone mostrarnos de primera mano
un acercamiento sensible, humano y
artístico de la autora. Sus puntos de
vista son el an.álisis de su obra, la entrevista, el rastreo de lo que ella ha escrito y la selección de aquella poesía y
prosa que es significativa para tener &lt;le
cuerpo y espíritu a Gloria Collado.
168

Hay que decir que la labor de investigador de Miguel Covarrubias es
solitaria, porque desgraciadamente
en nuestro medio, la investigación
sobre nuestros poetas es casi inexistente y proponerse a realizar este trabajo, implica muchísimo tiempo y
una ardua labor que no se valora ni
se paga con nada.
Creo por un lado que la labor
realizada sirve en gran medida para
situar históricamente al grupo literario de los años sesenta «Apolodionis». Y lo que Miguel Covarrubias
se ha echado a cuestas es fijar y detallar la obra de Gloria Collado con
el único afán de tener la memoria y
la obra de la poeta del grupo. Los
parámetros de análisis que nos propone el autor son válidos y justifican
con creces su trabajo. Lo notable de
esta inmersión en el mundo de Gloria Collado es que el autor conoce a
fondo a la entrevistada, se preocupa
por saber cosas que ni ella misma se
había planteado. Desde luego que las
intuía, pero si no es por la pasión inquisitiva del crítico, difícilmente las
sabríamos. El autor no escatima ni
tiempo ni lecturas, va al fondo de los
asuntos. Hace gala de sus conocimientos y de su memoria del pasado
inmediato.
Gloria Collado dice razones váli- .
das para entender su poesía. Porque
una cosa es cierta: que su obra poéti-

ca casi no existe. Sus libros fueron
editados en instituciones públicas y
no se consiguen a excepción de su
último libro Zumo, que publicó Editorial Castillo.
El descubrimiento de su personalidad es rico en facetas, así sabemos
que ha sido una viajera incansable.
una gran lectora, pintora preocupada
por las últimas tendencias pictóricas,
fotógrafa que surge debido a su curiosidad, innovadora en el arle &lt;le
vanguardia y una aficionada al cinc
de arle.
En relación a su quehacer poético explica sus obsesiones en torno a
su estilo de escribir. Su desapego a
la fama, a ser conocida, a su afán por
no ser vista, a proteger su privacidad. No se traduce el deseo a ser
protagónica, ni mucho menos a ser
popular entre sus colegas. Esto nos
dice que vive más para su mundo interior, para el &lt;lesarrol lo personal.
También descubre sus intluen·
cías, aunque al leer su obra no sean
tan evidentes. Sus autores favoritos
van desde Pablo Neruda, Félix Grande,
Jaime Sabines, e. e. cummings Y
Cioran. Y si quisiéramos saber quiénes
son los poetas locales con quien se
siente identificada, sólo dice que
Andrés Huerta puede ser su cercana
inlluencia. Por otro lado, se sabe lejana a la poesía local, que vive más del
pasado que de la poesía local actual.

Miguel Covarrubias selecciona
los textos de la antología que presenta
en este libro, se esmera en seleccionar ~quellos poemas que más significativamente la representan. Amén
de unos textos en prosa poética y
otro tipo de textos que acompañan
sus fotografías. Se incluye al final
una serie de opiniones en torno a la
poesía &lt;le la autora, entre las que se
destacan las de Carmen Alardín
Minerva Margarita Villarreal, Mar~
garito Cuéllar, Humherto Salazar y
Rosaura Barahona.
ESIC libro de Miguel Covarrubias
es un primer intento serio para acercarse ª la poesía Y a la personalidad
de Gloria Collado, un instrumento
valioso que serviní para intentar desentrañar Y analizar la obra poética
de esta autora. Porque desafortunadamente este tipo &lt;le esfuerzos son
csi.:asísimos en nuestra región y deherían de apoyarse para ~mpczar a
hacer una radiografía de la labor de
nuestros poetas. -Amw11do loe/

Oá,·ifa

169

�EL ORO DE SERGIO VILLARREAL

REGIÓN
Miguel Covarrubias
EN LA PINTURA de Sergio Villarreal, las figuras y los universos geográficos no aparecen envueltos en papel dorado. Por el contrario, van hacia
el fondo y reflejan el oro sólido del mundo, el oro verdadero que siempre acompañó al hombre. Porque después de todo, ese oro irreductible
admite la compañía de mujeres que cierran los ojos pero no la rendija
del deseo. Porque ese duro metal, _espejo de inmortalidades, nos remite
a los rostros del hacedor de espacios áureos - maremagnum hollado por
severos colores doblándose gracias a las bisagras del cambio y del orden simultáneos.
¿De dónde viene ese patronazgo tan afamado? Ya que no podemos
dudar de su identificación: el oro y el origen, el oro y la sabiduría, el
oro y la claridad, el oro y la tierra santificada por los dioses que un día
alternaron con los hombres,
avanzaremos hasta tocar un conocimiento que se apoya en el dominio de las líneas que devienen rostros, que nos regalan al humano de
ojos vueltos hacia su propio centro.
«El hombre es el modelo del universo» -expresó el gran renacentista. Y Sergio Villarreal no puede abandonar al modelo por excelencia.
Entre láminas, muros, sogas y grietas -siempre está. Y porque nunca
falta un prototipo de la especie humana, y porque se vale de la destreza
que el tiempo le concede al artista perseverante, en los cuadros de sv
anidará siempre la mirada o el ojo contraído, el rostro que sonríe o se
escuda, la pasión vuelta flor en los labios de una doncella. Grácil doncella
que será febrilmente dorada por el escrutinio de su devoto retratista.

170

171

�SISTEMAS DE SOLIDARIDAD EN LA
SOCIEDAD REGIOMONTANA DEL SIGLO XIX
Y PRINCIPIOS DEL XX: MUTUALIDADES,
COOPERATIVAS Y SINDICATOS
Co11 afecto y gratitud para la doctora
Esthela Gutiérrez Garza.

Javier Rojas Sandoval
l. Las asociaciones mutualistas: las
experiencias europea y mexicana
Dado que la fórmula «ayuda mutua»
es muy ambigua y puede aplicarse a
múltiples actividades, la literatura
especializada no tiene un criterio
único y bien diferenciado sobre las
sociedades de ayuda mutua, siendo
!"recuente su uso de manera indistinta. El término se aplica para definir
las hermandades, cofradías, gremios
1
y corporaciones. Wolff y Mauro
sostienen que en los siglos XII y XIII
en Francia se hablaba de guildas,
ha11.m.1·. C&lt;!fimlías y artes; en cambio
en el Imperio Romano Germánico se
distinguía entre la corporación de
oficios y la hermandad de carácter
político y militar, agregan que ésta
última también podía agrupar artesanos de uno o varios oficios.
Algunos autores sostienen la teoría de que las asociaciones mutualistas o de ayuda mutua tienen un origen religioso y muy lejano, las hacen remontar a los gremios o hermandades del medioevo europeo. Se
les menciona a finales del primer
milenio. En el año 852, el arzobispo
de Reims. Francia, denunciaba ante
los sacerdotes católicos la peligrosidad de «las asociaciones que en el
lenguaje popular se llaman gremios
o hermandades», fonnadas por clérigos y laicos que se reunían para
realizar prácticas en las que se re172

conciliaban fraternalmente entre sí y
colectivamente, ofreciendo sirios a
la iglesia.2 Se consideraba que eran
reminiscencias de los antiguos gremios paganos, amenazas para la unidad de la iglesia cristiana romana.
Otra teoría propone una segunda
versión de los orígenes de los gremios
como asociaciones de ayuda mutua:
las uniones de comerciantes o guildas,
constituidas en Inglaterra y Alemania
hacia el siglo IX, conocidas como
corporaciones de comerciantes. Una
característica común era la obligación que adquirían los miembros a
prestarse ayuda recíproca. En el caso
de las corporaciones de comerciantes de rutas marítimas, los agremiados se obligaban, por medio de la
ayuda mutua, a formar un seguro
contra naufragios.
Las uniones gremiales de este tipo tenían como propósito la defensa
de los intereses comunes de los comerciantes. Hubo un tiempo en que
dichas asociaciones admitieron artesanos. Otra de las funciones de la
ouilda de comerciantes consistía en
"'controlar de manera monopólica la
actividad económica del lugar donde
operaban. J
Otra forma de asociación parecida a la guilda fueron los gremios por
oficios, que agrupaban únicamente
artesanos urbanos, dado que también

en las regiones rurales se formaron
artesanos que ejercían diversos oficios como herreros, molineros, horneros. Los propósitos de los gremios
artesanales consistían en regular los
salarios, fijar los precios de venta,
determinar las horas de trabajo e inspeccionar los productos. Lo cual llevaba al monopolio de la producción.
Los gremios de artes~nos de la
Europa preindustrial incorporaban
tanto a maestros como aprendices.
En tal sentido los gremios desempeñaban funciones pedagógicas, por
los prolongados períodos de aprendizaje a que eran sometidos los aspirantes a dominar un oficio, bajo la
tutela del maestro.
Los gremios también desempeñaban funciones de ayuda mutua,
constituyendo fondos para mitigar
las desgracias de los socios. La pertenencia al gremio obligaba a visitar enfermos ofreciéndoles provisiones y recursos dinerarios; ayuda para las viudas
y huérfanos. Los socios que caían en
estado de quiebra podían contar con
el auxilio de la asociación.
Un ejemplo en que los gremios
constituyeron la base de organización política y social se puede encontrar en Florencia del siglo XIV. El
sistema político estaba organizado
por representantes de los gremios o
los oficios organizados: las 21 artes;

Entre 1378 y 1382 se produjo un movimiento social llamado «Ciompi»,
también se les denominó «Uñas
Azules», por ser los teñidores de telas unos de los integrantes del movimiento. En parte fue una rebelión de
obreros artesanos cuyo fin era mejorar salarios, disminuir jornada laboral
y lograr una representación del gremio en el sistema político.4
En términos generales el declive
y la crisis de los gremios de artesanos se produjo en el marco del desarrollo industrial, que trajo consigo el
lento pero sostenido proceso de diferenciación entre maestros que se enriquecieron y los jornaleros asalariados dependientes de los primeros.
Paralelamente otros acontecimientos
como el nípido desarrollo de la tecnología aplicada a la industria y la
apariciün de grandes unidades fabriles terminaron por minimizar la importancia de los gremios artesanales.
Teóricamente el gremio artesanal
como forma de organización independiente de trabajadores artesanos
se disuelve en la unión gremial por
oficios dentro de la planta fabril, que
andando el tiempo derivaría en sindicato de empresa.

que componían los gremios: albañiles, pintores, canteros, carpinteros,
lapidários, oficiales de plumas, mecánicos, etc. Cuando los hispanos tomaron Tenochtitlan existían cuando
menos media docena de gremios de
artesanos. Una segunda etapa de la
historia de los gremios corresponde
a la época virreinal. En buena medida se reprodujo el modelo europeo
medieval cuando se formaron unidades de artesanos practicantes de diversos oficios que se agruparon en
gremios. Estaban sujetos a reglamentaciones y ordenanzas rigurosas
acerca de la calidad y cantidad de
trabajo, la técnica, los materiales, el
aprendizaje, la compra-venta y los
precios. Todo ello con el propósito
de mopolizar el control de la producción y el mercado. Sus relaciones tenían una cobertura muy amplia que
incluía a las autoridades municipales, religiosas y funcionarios de la
misma corona. Los gremios, también
conocidos como corporaciones, estahan formados por maestros, oficiales
y aprendices; estaban sujetos a rígidas reglamentaciones y dirigidos por
tres personajes: un teso.ero (clavario), un contador ( oidor) y un presidente (alcalde veedor).

estaban la beneficencia y el socorro
mutuo entre sus miembros.5 Puede
asegurarse que la cofradía representa
el esquema de organización cuyos
fines se asemejan en mucho a la sociedad mutualista. Manuel Contreras
Stampa, estudioso de ta: historia de
los gremios en México, describe las
cofradías en los siguientes términos:
(La cofradía) «...era una sociedad
o asociación civil de socorro mutuo,
organizada y constituida a la sombra
de la iglesia, compuesta de artesanos
de un mismo oficio y que tenía por
fines: a) la reunión de sus miembros
bajo un mismo sentimiento de piedad, para rezar a Dios y pedir por el
bien moral y material de los vivos y
el bienestar eterno de los muertos;
fomentar el culto honrado de los
Santos Patrones, participando en las
solemnidades y ceremonias señaladas, y e) el establecimiento de instituciones de beneficencia pública,
destinadas a socorrer a los compañeros o cofrades menesterosos, ancianos, enfermos o lisiados.»6
Otros aspectos de la cofradía,
que serían retomados por el mutua-

173

�lismo, fueron las cuotas que cada socio estaba obligado a pagar. Cada
cofradía contaba con una caja de
ahorros, que constituía el fondo común. Otros ingresos provenían de la
rentas de inmuebles -si la cofradía
estaba integrada por socios acomodados-. pensiones, limosnas, etc. La
cofradía prestaba auxilio a sus
miembros cuando enfermaban, sufrían algún accidente, en los casos
de invalidez o ancianidad, también
cuando morían, adem_ás proporcioraba dote cuando el socio se casaba.
Los artesanos y sus gremios se
vieron sujetos al proceso de desintegración con el crecimiento de los
obrajes y sobre todo de las manufacturas, producto del desarrollo fabril
industrial; los artesanos terminaron
convertidos en asalariados o como
artesanos libres, no sujetos a los rígidos reglamentos de los gremios. En
el marco del desarrollo industrial los
artesanos libres se vieron convertidos en grupos desorganizados enfrentados a un entorno social de gran
inseguridad. Tal es el contexto histórico que explica el surgimiento de
las asociaciones de ayuda mutua como la Sociedad Particular de Socorros Mutuos fundada en México el 5
8
de junio de 1853.
Puede decirse que el mutualismo
fue un movimiento del artesanado
premanufaturero para hacerse de co174

berturas de aseguramiento social,
basadas en la colaboración solidaria.
9

Fortino C. Diosdado, maestro
zapatero del último tercio del siglo
XIX, describe románticamente el movimiento mutualista mexicano como
una respuesta desesperada a las desoracias del artesano, que al morir de"'jaba a su familia desamparada; entonces se descubrió el asociacionismo -el «espíritu de asociación»- como la fórmula que mediante la unión
realizaba una función de auto beneficencia; reunió «en su seno a todos
los que sin patrimonio, y aislados,
vagaban sin conocerse, vivían ~in
amarse y morían sin sentirse». El
movimiento unionista se proponía
hacer comprender a los artesanos
que sólo la unión con los «sentimientos fraternales, podían hacerse
útiles los unos a los otros; porque en
la unión está la fuerza».
Puede concluirse que la unión
para la ayuda mutua fue una respuesta a las condiciones económicas
adversas, una reacción de los pobres
para enfrentar la miseria.
En la mente de los pensadores
del siglo XIX, la unión de los pobres
-el movimiento mutualista- aparecía
como fórmula mágica que permitía
hacerle frente a la enfermedad; la
ayuda mutua para que el enfermo
fuera «atendido y medicinado, Y en

caso de fallecimiento, sepultado con
mucha decencia, igualando su cortejo fúnebre al que lleva la persona
acomodada en igualdad de circunstancias».
El mutualismo fue también un
movimiento de solidarismo humanitario, que despertó un sentimiento de
entusiasmo infantil entre los artesanos; la solidaridad de los pobres como medio de defensa y de sohrcvivencia. La mutualidad fue también
una sociedad de inversión de fondos
para beneficio de los asociados.
Como dice Diosdado: «El mutulismo tuvo un notable florecimiento.
Una muchedumbre de sociedades se
formaron sobre la hase de la ayuda
mutua. Los socios pagaban una cuota ordinaria de cincuenta centavos
diarios, y esto les daba derecho a un
salario de un peso durante los primeros cuarenta días de enfermedad Yde
veinticinco centavos en los sucesivos. Además recibían asistencia médica gratuita, y corrían por cuenta de
la sociedad los gastos de entierro en
caso de muerte.»
Sin embargo el movimiento de
ayuda mutua terminó por fracasar.
En «El Hijo del Trabajo», aparece
un artículo firmado por José María
Gonzálezio, donde da cuenta del
porqué el mutualismo resultó un
proyecto frustrado. Muchos artesa-

nos se inscribían en varias sociedades pagando puntualmente sus cuotas, sin embargo nunca hacían uso
de los fondos a que tenían derecho
porque nunca se enfermaban. En
cambio otros socios que si eran enfermizos o que se hacían aparecer
como tales -tal vez los hipocondríacos- utilizaban el procedimiento de
inscribirse al mismo tiempo en varias sociedades de socorro mutuo;
cuando cumplían con el número de
cuotas necesarias para tener derecho
al seguro, se declaraban enfermos
para recibir los beneficios. El cronista utiliza el siguiente ejemplo para
aclarar la mec.ínica del sistema de
ayuda mutua y la forma en que abusaban de él algunos socios:
a) Un individuo se inscribía en
cuatro sociedades de ayuda mutua, a
las que pagaba en conjunto un peso
por derecho de inscripción (25 centavos cada una).

Cuadro No.

b) En promedio las sociedades fi ..
jaban cuatro meses de cotización regular para otorgar los beneficios de
la ayuda mutua.
e) El beneficiario pagaba durante
esos cuatro meses ocho pesos de cuotas, los cuales al sumarse el peso inicial, hacían un total de nueve pesos.
d) Al cumplir los cuatro meses,
el socio se declaraba enfermo y comenzaba a cobrar cuatro pesos diarios por cuarenta días, totalizando
160 pesos, además de los servicios
médicos y el pago de las recetas.
e) Si al terminar los 40 días el socio
aún continuaba enfermo, las sociedades mutualistas a las que se encontraba inscrito le seguían entregando sumas de dinero adicionales.
Se trataba, en conclusión, de que
el socio disfrutaba al mismo tiempo

l. Cotizaciones y beneficios en una mutualidad

de los auxilios de las cuatro asociaciones mutualistas en las que estaba
inscrito.
El punto crítico del esquema mutualista se presentaba cuando los socios que eran cumplidos en sus cuotas y que duraban de cuatro a cinco
años sin recibir los beneficios mutuales -porque ni se enfermaban ni
se morían- y se les presentaba una
situación que les impedía ·continuar
cotizando, terminaban perdiendo sus
derechos y hasta corrían el riesgo de
ser expulsados de la mutualidad.
El cuestionamiento que hace José
María González al mutualismo es
por demás elocuente, mostrando las
razones del porqué el sistema mutualista entró en crisis. El argumento
de González se centra en demostrar
que el mutualismo era un sistema injusto, como puede verse en el siguiente cuadro:

típica de 1876. Ciudad de México

Socio

Número de
Sociedades
Inscrito

Cuota de
1nscri pción

Cuota mensual

Tiempo de
cotización

Enfermo

4

1.00

50 cvs e/u = 2.00

4 meses

Sano

4

1.00

50 cvs. e/u= 2.00

5 años

Suma total
cotizada

Suma recibida

8.00+ 1.00
4 pesos diarios
inicial de
por cuarenta días.
inscrioción = 9.00
Total: 160.00
2.00 x 12 meses x
Opesos
5 años = 120.00

Elaborada con datos del texto de José María Gonz.ílez. Del artesanado al socialismo. op. cit. pp. 45-46.
175

�La conclusión más evidente, de
acuerdo con los datos de la tabla, es
que el sistema mutualista no era injusto -&lt;:orno afinnara González- sino
ineficaz desde el punto de vista de la
planeación financiera. Tal vez si el
socio que nunca se enfennaba recibiera intereses por la suma acumulada, y al retirarse recuperara parte de
su inversión, podría no sentirse defraudado. El mismo autor citado hace la obst!rvación, sin desarrollarla.
González agrega a la crítica anterior los gastos adicionales que debía
hacer la mutualidad en casos de defunción; las sumas extraordinarias
entregadas a las familias cuando fa.
llecía el socio, así como los gastos
administrativos de la mutual y «los
fallantes por corruptelas de los recolectores».
Sin embargo cabe advertir que el
mutualismo como movimiento social
no se limitó a la seguridad social, la
mutualidad fue también una fonna
de expresión del «movimiento obrero», el cual en sus inicios es el movimiento del artesanado urbano que se
incorpora a la lucha social organizada. Asimismo desde otra perspectiva
el mutualismo formaba parte del
proyectp global de transformación
social de los esquemas de la utopía
11
artesanal de finales del siglo XIX.
Por otra parte las mutualidades tuvieron una actividad política muy in176

tensa, por sus vínculos con los personajes ligados al poder político.
Ello fue parliculannente cierto durante la época del porfirismo, en que
las mutualidades participaron activamente bien al lado de los clubes gobiernistas o junto a los grupos opositores al régimen.
Un caso particular de asociación
artesanal que se dio en el marco del
auge mutualista fue el Gran Círculo
de Obreros de México, puede definirse como mutualidad artesanal y
obrera. Fundado entre 1870 y 1872 en
la ciudad de México fue una institución organizadora de las asociaciones mutualistas a nivel nacional. Fue
el principal promotor de dos congresos obreros nacionales: el primero
en 1876 y el segundo en 1880. Los fi.
nes que se propusieron desarrollar
los fundadores del Gran Círculo hacían énfasis en la protección y mejora de los intereses de la situación de
los trabajadores; elevar su educación
y condición moral. Al poco tiempo
de constituido el Gran Círculo de
Obreros de México había logrado
constituir 28 sucursales en el país.
Dos de ellas en Nuevo León: en
Montemorelos y Monterrey.
Contrariamente a lo que plantean
Juan Felipe Leal y José Woldenberg12 el Gran Círculo de Obreros de
México no establecía asociaciones
de ayuda mutua paralelas al Gran

Círculo y sus sucursales, más bien
cumplía funciones de asociación de
ayuda mutua, lo mismo hacían las
sucursales establecidas en los estados de la República. En otras palabras la función mutualista del Gran
Círculo consistía en organizar los
ahorros de los socios para auxiliarlos
en casos de enfennedad, accidentes
y muerte. Otras actividades del Gran
Círculo eran de carácter político,
promovía o apoyaba candidatos para
puestos públicos. Desempeñaba funciones mediadoras entre patrones y
trabajadores en algunos conflictos.
Asimismo fonnulaba reglamentos
de trabajo como el de las Fábricas
Unidas del Valle de México en 1874,
que ha sido considerado como un
antecedente de los modernos contratos colectivos.
Sin embargo, en opinión de Luis
Chávez Orozco, los organizadores del
11
Gran Círculo de Obreros de México,
expresaban similares ideas a las de
los gremios coloniales, lo que indicaba una actitud que miraba hacia el
pasado. Lo cual se puede observar
en el mismo clausulado del reglamento de trabajo mencionado antcrionnente. El artículo primero reglamentaba la jornada de trabajo desde
la salida y hasta la puesta del sol. El
segundo artículo obligaba -en lugar
de los patrones- a los obreros a establecer en cada fábrica un establecí·
miento de enseñanza, para que los

trabajadores recibieran clases nocturnas sobre la mejor fonna de educar a su familia, e inculcarle el amor
a la patria. El artículo cuarto establecía el dehcr de la junta directiva de
la sucu_rs_al del Gran Círculo para
que exigiera a los trabajadores el
cumplimiento de las obligaciones
sobre el trabajo, para que se hicieran
acreedores a un mejor trato; así mismo reglamentaba la existencia de un
fondo de ahorro para sufragar los
gastos de instrucción. Mantenía el
mismo espíritu monopólico sobre el
lrabajo de los artesanos, al establecer
en el anículo cuarto la forzosa obligaci6n a todos los solicitantes de trah,tjo de presentarse previamente al
presidente del Gran Círculo de
Obreros, para que en junta oeneral
se hiciera una calificación °de las
cualidades del solicitante, entre las
cuales se mencionaban: un informe
sobre su conducta; su capacidad para
el desempeño del trabajo; así como
la obligacicín de registrarse en la soc!cdad al incorporarse al trabajo. La
d1rcctiva del Gran Círculo tenía fa.
cultades para poner a disposición de
las autoridades al trabajador que se
le &lt;lescuhrieran falsedades en el informe. Por último si la directiva juzgaba que el candidato era de buena
conducta se comprometía a recomendarlo para que obtuviera el trahajo. Lo que indicaba un control
corporativo sobre los socios solicitantes.

El Gran Círculo de Obreros representó, según lo expuesto, una
combinación gremial y mutualista;
entre sus objetivos aparecían los fi.
nes de control de la mano de obra artesana y los propósitos de socorro
mutuo. Por otro lado es importante
tomar en cuenta las presiones del
preside~!~ Sebastián Lerdo de Tejada
para utilizar la organización con fi.
nes políticos, dirigidos a evitar la
llegada a la presidencia a Porfirio
Día_z. Para ello influyó en la organización del primer congreso obrero
convocado por los dirigentes de
Gran Círculo Y celebrado el año de
14
1876· La fuerza del Gran Círculo se
manifestó durante el congreso al
contar con 28 sucursales en todo el
país Y 40 gremios en la capital de la
República. Algunos de sus dirigente~ eran munícipes en el ayuntamiento de la capital y era claro el
apoyo del presidente Lerdo de Tejada.
Los conflictos políticos e ideológicos entre los principales dirigentes
terminarían por dividir la organización.
Es importante mencionar que el
Gran Círculo de Obreros de México
fue la organización que dio a conocer en su órgano periodístico El Socialista, el Manifiesto del Partido
Co1111111ista y los Estatutos de la Primera Internacional. Algunos de sus
dirigentes estuvieron vinculados con

el ~~vimiento socialista internacional. . Lo cual al parecer no se hizo
extensivo a la mutualidad regiomontana.

2. El mutualismo en Nuevo León en
el Siglo XIX: el contexto histórico
~egún datos proporcionado por el
mfonne de gobierno del Estado, para
1891 Nuevo León estaba ocupado por
271.701 habitantes.'6 La c·oncentración poblacional en las zonas urbanas o en proceso de urbanización, se
daba alrededor de los ocho municipios siguientes: Monterrey, Doctor
Arroyo, Linares, Montemorelos, Cadereyta, Galeana, Santiago y Terán·
la capita~ del Estado la ocupaba~
40,703 reg1omontanos, un 15 por ciento del total, de los cuales cerca de lO
mil (29,940), eran mayores de 12 añ;s.
En el año en que se levantó el primer
c~nso oficial, 1895, Monterrey lo habitaban apenas 55.893 regiomontanos;
una población más pequeña que el
tamaño de Cadereyta cien años despué~ &lt;19951, que era de 62,440 habitantes. Para 1900 la capital del Estado
tenía 72.963 habitantes; una década
después la cifra se había incrementado en D.D I regiomontanos. Para el
año en que Madero llamó a la revolución contra Porfirio Díaz, Monterrey era un pueblo que no alcanzaba
el diez por ciento del tamaño de la
población de 1996. Entre 1895 y 1910,
fuera de Monterrey, ningún poblado,
177

�de los que actualmente forman el
Area Metropolitana, llegaba a los
siete mil habitantes.
En una primera aproximación al
contexto pClblacional en el que se
formaron las mutualidades regiomontanas se puede advertir que se
trataba de comunidades pequeñas,
en las que tal vez los vínculos de so1idaridad social mantenían su fuerza
de cohesión. Aunque cabe puntualizar que las sociedades de ayuda mutua tuvieron una existencia más allá
del siglo XIX ; su presencia era significativa todavía hasta las dos primeras décadas del siglo xx, incluyendo
las mutualidades obreras.
Antes de que se instalara la gran
industria las unidades básicas de·
producción predominantes en el agro
eran las haciendas dedicadas a las labores de siembra y los ranchos, cuyos terrenos eran utilizados para la
cría de ganado. Cuantitativamente la
producción agrícola reportaba para
el año de 1872 un valor de 717,450 pesos, cifra inferior al valor de la ganadería que para ese mismo año representó 1.234.366 pesos de la época, lo
que desde el punto de vista del producto regional pudiera indicar una economía predominantemente agrícola
y ganadera. 18 Sin embargo como observara un autor de la época, en esos
tiempos el Estado de Nuevo León
pasaba por un estadio de transición,
178

en el que lo urbano te_ndía a mostrar
una mayor importancia.
Paralelamente al proceso de urbanización, durante los primeros
años del último tercio del siglo XIX
se produjo otro proceso que puede
definirse también como transición:
de la industria de taller a la industria
fabril. Proceso que se caracterizó como de sustitución y de complementariedad entre una y otras unidades
de producción. Se subraya la séptima década, ya que entre la novena y
la décima (1890 y 1900) se instalaron ·
las plantas de la gran industria fabril.
Lo que se conocía durante la década
de 1870 a 1880 como industria urbana
eran los trapiches, los obrajes y los
talleres artesanales, muchos de ellos
instalados en zonas rurales o semirurales; se trataba de dos tipos de
unidades productivas: a) una de ellas
eran los talleres artesanales, dedicados a la fabricación de productos dirigidos al mercado local, urbano y
rural, diseminados por los diferentes
municipios, concentrándose principalmente en Monterrey, Linares,
Montemorelos, Cadereyta y Santiago,
entre otros. Según la memoria del
gobierno estatal de 1879 los establecimientos clasificados como industria típicamente artesanal ascendían
a 493, de los cuales los más numerosos eran las zapaterías, siguiéndole
las carpinterías, las herrerías; las sastrerías, luego las tenerías y su com-

plemento las talabarterías, así como
las panaderías. Se mencionan siete
obrajes. Finalmente otro grupo de talleres dedicados a diversas actividades como hojalaterías, caldererías y
alfarerías. 19 b) El segundo grupo se
trataba propiamente de factorías industriales, cuyos productos se destinaban tanto al mercado local como a
mercados de estados vecinos de
Nuevo León. Las tres plantas textiles: Fábrica de Hilados y Tejidos La
Fama de Nuevo León, instalada
desde 1854 a quince kilómetros de
Monterrey; El Porvenir localizada en
el municipio de Santiago, fundada
en 1871 y La Leona Textil vecina de
La Fama, constituida en 1874. Otros
establecimientos importantes que se
mencionan: 15 fábricas de mezcal y
aguardiente; 20 harineras; 32 jaboneras; 159 establecimientos dedicados a
la fabricación de azúcar y panela; una
fabrica de pólvora y tres establecimientos para el despepite de algodón.
Sobre el número de trabajadores
ocupados en la actividad industrial
artesanal, las fuentes informan que
hacia 18K0, en la ciudad de Monterrey existían l ,!l6 I operarios ocupados en 259 establecimientos, en su
mayoría talleres como los anotados
anteriormente. En promedio cada
negocio ocupaba aproximadamente
a cuatro trabajadores: Con excepción
de los molinos de trigo que ocupaban a 20 jornaleros y las fábricas de

fideos que agrupaban, en conjunto, a
trabajadores. Para efectos de tener
datos más completos sobre el número total de trabajadores existentes
hahría que agregar las plantas textiles mencionadas arriba, más la Fronteriza dedicada a la fabricación de
casimires y cobertores. En conjunto
para el año de 1887, las cuatro fábricas daban ocupación a 405 obreros.
)1

En este punto cabe hacer la observacicín de que no pocos de los
ohrcros que se contrataban en la fáhricas eran de origen artesanos convertidos en asalariado o jornaleros.
Otros eran los artesanos libres que
podían tener sus propios talleres. La
proletarizacicín de los artesanos se
prolong&lt;Í hasta bien entrado el siglo
XX, aun después de que se establecieron las grandes plantas fabriles.
Para I X9 I el gobernador Bernardo
Reyes informaba que existían en todo el Estado 22 establecimientos fahri les donde se ocupaban IJoo obreros. Registr.índose adem.ís 5 mil ar20
l•·s·11
·
~-' l0S. Datos estad'1st1cos
para la
ciudad de Monterrey del mismo año
informan que de una población total
de poco nJ.ÍS de 40 mil habitantes,
4.604 rcgiomontanos estaban ocupados en labores de servicio doméstico
Yjornaleros. en tanto que el número
de artesanos ascendía a 1.887. En el
caso de los trabajadores domésticos
es probable que se tratara de sirvien-

tes; en cuanto a los jornaleros, se refiere a obreros urbanos y agrícolas
que trabajan por jornal, por día. La
cifra de esta categoría es mayor al
doble de los artesanos como se puede ver en el siguiente cuadro:

guientes: herreros, carpinteros, zapateros, curtidores, talabarteros, carroceros, sastres, plateros, relojeros, armeros, hojalateros, tejedores, sombrereros, tipógrafos, gamuseros, alfareros, cobreros, panaderos, caldereros. Algunos se incorporan a la fá-

Cuadro No. 2
Ciudadanos agrupados según profesión y oficio de Monterrey 0891 )
Ocupación
Abogados
Médicos
Profesión diversa
Agricultores
Artesanos
Industriales (¡_ empresarios?)
Comerciantes
Deoendientes
Emoleados civiles
Domésticos v iornaleros (;obreros?)
Estudiantes
Ministros de culto
Eiército
Ocuoaciones diversas
Sub total
Sin ocupación (i ncluye mujeres y menores)
Total

Cifras

98
51
95
1569
1887
269
1142
601
414
4604
4255
29
1698
3347
20,095
20,608
40,703

la Vo~ de Nuevo león. 30/5/1891.
Los arlesanos, que en el cuadro
representan casi un diez por ciento
de lo que pudiera denominarse
Población Económicamente Activa
desempeñaban oficios como los si~

brica aplicando los conocimientos de
sus oficios. En las plantas fabriles se
podía identificar el origen artesano
de algunos obreros por el oficio.
179

�Algunos ejemplos de talleres artesanales: El Taller de Hojalatería
Daniel Tamez y Hno. instalado en la
ciudad de Monterrey. Realizaba trabajos domésticos y para otros talleres, utilizando materiales de hoja de
lata y zinc para techos, carnales, tubos, baños, faroles, toneles, evaporadoras. Asimismo trabajos de fierro
vaciado y laminado, como tostadores, estufas domésticas, chimeneas.
La Herrería de Luis Freeze, dedicada
a la fabricación y reparación de carrocerías, trabajos de herrería y maquinaria. También fabricaba ar.
1a
mas.-,, Is,.d ro v·1zcaya22 menciona
existencia de talleres artesanales para mo: los dedicados a la fabricación de baúles y castañas, como la
del propietario Rafael Melo, que empleaba a doce trabajadores y operaba
con una máquina de vapor de 12 caballos de fuerza; eran comunes los
talleres de linotipo e imprentas; las
carpinterías, que para esas mismas
fechas se informa existían tres decenas, que en conjunto daban empleo a
71 artesanos, quienes tejían bejuco,
pintaban. barnizaban y dominaban el
dorado de los muebles. Otro grupo
de talleres eran las carrocerías dedicadas a reparar y fabricar carros, carretones y carretas. Se menciona el
caso de la casa Carlos Bertrand y
Compañía, muy antigua, fundada en
IK61. Para 1882 trabajaban alrededor
de una veintena de artesanos. También eran importantes las cobrerías;
180

en la Villa de Santiago se encontraba
instalada La Garibaldina, que trabajaba con agua como fuerza motriz,
empleaba nueve artesanos expertos
en la fabricación de peroles, cazos y
pailas. Entre la industria artesana de
esos tiempos hay que incluir las ladrilleras y las alfarerías.

ubica en el último tercio del siglo
XIX (las últimas tres décadas) y que
su base social fueron tanto los artesanos como algunos grupos obreros
de las primeras plantas fabriles.

La instalación de la gran industria y en particular la introducción
del ferrocarril produjo una situación
de crisis entre los artesanos. Un escritor -panegirista del gobernador
Bernardo Reyes- de finales de la octava década del siglo XIX escribía
que después del auge comercial que
había experimentado Monterrey con
la guerra civil en Estados Unidos, la
economía regional había caído en un
marasmo total. Situación que se esperaba superar con la entrada del ferrocarril. Sin embargo, al parecer,
junto con el progreso en las comunicaciones desarrollado por la llegada
de la máquina de acero, se produjo
un éxodo de artesanos que huían a
otros estados de la República, al no
poder competir con los productos
que venían con el tren. Los mismos
jornaleros agrícolas se escapaban de
las haciendas para trabajar en la
construcción de la vía férrea, atraídos por el cebo de mejores salarios.

Si bien el planteamiento central del
presente capítulo es explicar la formación de las organizaciones de
ayuda mutua de trabajadores artesanos, es importante anotar que para el
último tercio del siglo XIX y principios del xx, Monterrey y otros municipios del Estado fueron testigos
de un ambiente cultural en el que
proliferaron las mutualidades en diversos sectores sociales, es decir las
mutualidades no se formaron por
iniciativa solamente de artesanos.
Para la octava década del siglo XIX,
en varios municipios del Estado se
registran la actividad de uniones y
asociaciones con diversos lines; todas incorporaban en sus propósitos
la ayuda mutua.

Puede decirse que el contexto
histórico en que nació y se generalizó el mutualismo en Nuevo León se

La revisión de los documentos
indica que en la sociedad regiomon·
tana de esa época existía un ambien·

3. Pobreza, inseguridad social y
mutualidades

En este punto cabe hacer la pregunta: ¿por qué proliferaron las
uniones de ayuda mutua entre la sociedad regiomontana del último tercio del siglo XIX?

le de pobreza e inseguridad social
\arencia de servicio médico, gasto~
funerarios, asistencia a los deudos;
~e~empl~o, entre otros. Aunque la
mlormac16n cuantitativa disponible
no es muy amplia para fundamentar
la hipcítesis de la pobreza, es frecuente encontrar -sobre todo para la
séptima Y octava décadas del siglo
XIX- referencias constantes sobre la
pohre7.a impcmnte en diversos sectores
sociales. La hip&lt;Ítesis de la inseguridad puede deducirse de los mismos
n~jetivos de las mutualidades: crear
fondos de ahorro para la autoayuda.
Un dato que puede dar luz acerca
de las condiciones en que vivía la
sociedad neoleonesa de esos años es
I:~ ~ducacicín Y en particular la poblac,on que sabía leer y escribir. En el
año de I K'! 1 el censo de poblaci&lt;ín de
Monterrey arrojaba las siguientes cifras : de .fü.70.l ciudadanos registrados
según la profcsi6n. el oficio y la
ncupacicín. solamente 15.5'!9 sabían
leer Y escribir. en tanto que 25_ 104
eran iletrados. cifra que se reduce a
llJ.C,0:!. si se restan 5A'!J menores de &lt;,
años Y Es evidente que el analfabetismo no era un problema exclusivo
de Nuevo Lc(ín. e incluso habría que
preguntarse en qué medida se le puede dar el mismo valor a la variable
que en la actualidad. Es decir qué
tamo realmente el hecho de ser iletrado de podía considerar una variable
indicadora de pobrew de la sociedad
rcgiomontana de hace cien años.

Otro indicador significativo es la
mortalidad infantil. En 1889 la información censal de un semestre daba
cuenta que de 481 defunciones registradas en la ciudad de Monterrey, de
los cual~s 24~ (el 5~.4%) eran niños
~enores de cmco anos, 4 lo que indica un alto índice de mortalidad infantil. Como se puede apreciar en el
siguiente cuadro:

Cuadro No.3
Mortalidad en Monterrey en el
semestre enero a junio de 1889
Edades
De Oa 5 años
De 6 a 15 años
De 16 a 30 años
DcJ I a 45 años
De 46 a 60 años
De 61 en adelante
Suma

Defunciones
247
27
62
53
44

48
481

Fuente: Estadísticas Municipales. Monterrey. AGENL.
¡_Cufoto costaba el entierro de un
cargador de finales del siglo XIX en
Monterrey?
~
El mes de abril de 11181! se unieron ochenta ciudadanos regiomontanos con el objeto de financiar los
servicios funerales de Concepción
Ramírez de oficio cargador. ~5 Algunos cooperaron con 12, 13, 25 y 50
centavos cada uno, y sólo dos de

e11 os -de apellidos Milmo y Rivero,
connotados comerciantes quienes
con la cooperación daban muestras
de solidarismo social O filantropíacontrib~yeron con uno y dos pesos,
respectivamente. En total se colectar~n veinticuatro pesos y setenta y
c~nc? centavos, que se gastaron de la
s1gu1ente manera:

Cuadro No. 3 bis. Gastos del funeral
del cargador Concepción Ramírez
Conceoto
Caia
Cera de una libra
(vela)
Pieza de listón
Frasco de extracto
Coches
Allileres
Pago al que llevó la
boleta al oanteón
Gastos en la velada
Dos reales entregados al comoañero
Comisión para el colector
Adelanto a la viuda
Suma de gastos del
funeral
Entrega final a la
viuda
Gran total

lmoorte
5.00
1.00

1

0.50
1.00
1.50
0.25
0.25
1.00
0.25
0.50
3.50
14.75
10.00
24.75

Elaborado con datos del periódico El Pueblo.
Monterrey. abril de 1888.
181

�En otras palabras. sólo recurriendo a la solidaridad comunitaria era
posible sufragar los gastos de un ciudadano de oficio cargador, y dejar
algunos magros recursos para la familia del difunto.
Otro indicador de la pobreza es
el ingreso salarial de los albañiles
que se desempeñaban en las obras de

canalización para surtir de agua la
fuente de la Plaza Zaragoza, durante
los años de 1877 y 1878. Un albañil de
cuchara entera ganaba por día 68J/4
(centavos), lo que significaba que,
en 1878, los gastos del funeral representaban más de veinte días de trabajo; en cambio para un maso de
mano -algo así como un simple
peón- que ganaba 43 y tres cuartos

centavos por días, necesitaba casi 35
días de trabajo para pagarse el servicio de funeral.
Al compararse los salarios de los
años mencionados se puede observar
que los mismos se mantuvieron est.íticos de un año a otro, como puede
verse por la relación tabular siguiente.

Cuadro No. 4. Operarios albañiles empleados en la construcción de la
Fuente de la Plaza Zaragoza de Monterrey, N. L. Años 1877 y 1878
Nombre del operario

Primera madrilla de albañiles
Gcrardn Batrcs

Frandsw Mesa

Antonio 13atres

Cayctanu S.índ1cz

Nieves Villarrcal

Profesión

Maestro albañil. con los úli les necesarios para su cuadrilla. A un
peso 25 centavos diarios. por seis
días de trabajo ( 1m: un peso 25
centavos diarios. Salario por 5 y
112 días de trabaio a la semana)
Oficial de cuchara. r.x .1/4 centavos
diarios. por seis días de trabajo
(1x1X: r,x y V4 centavos diarios. Por
5 112 días de trabajo a la semana)
Olkial de cuchara r.2 1n diarios,
por seis días de trabajo (1x1x: 5 y
w días de trabajo a la semana)
Oficial de media cuchara 5.1 centavos diarios. por 5 y 112 días de lnibajo a la semana (1x1x: 511 centavos
diarios. por .1 112 días de trabajo a
la semana)
Mozo de mano 4.1 y .1/4 centavos
diarios, por seis días de trabajo
( 1x1x: 4.l y .114 centavos diarios, por
~ v 112 días de trabajo a la semana)

Salario 1877

Salario 1878

Por seis días

Por cinco días

750

6.87 1/2

vagancia correspondería a lo que
Marx analiza en El Capital como el
proceso de proletarización; sin embargo hace falta un trabajo indagatorio más denso para sustentar la hipótesis. 28
En el marco de la filosofía del individualismo extremo y el liberalis,. 1os escntos
. 29 de 1a epoca
,
mo po11t1co,
explicaban el origen de la pobreza a
partir de cuatro causas: no querer
trabajar, no saber trabajar, no poder
trabajar y, por último, no ganar lo
suficiente. A partir de lo anterior, se
proponían las siguientes soluciones:

su familia, enseñándolo a trabajar y
abasteciéndolo de bienes. Además
de la familia, pero en último lugar,
el individuo podía ser auxiliado indirectamente por la sociedad, a través
de la filantropía. Tanto la ayuda familiar como la social tenían un carácter subsidiario; todo recaía en la
responsabilidad del individuo. Existía la convicción de que el recurso
más seguro y confiable para superar
la pobreza era el trabajo. Por ello el
progreso -término central de la doctrina del positivismo porfirista, reproducido regionalmente por el régimen de Bernardo Reyes- se canee-

Cuadro No. s. Causas y soluciones de la pobreza

4.12 1/2

3.78 1/2

3.75

3.43 3/4

2.75

2.75

2.62 1/2

Fuente: P&lt;!rirídirn Oficial del Gobierno del Estado de Nuevo León (1877: 2012) (1878: 27/2). /\GENL.
182

En 1892 bajo la iniciativa del gobierno y un grupo de empresarios
comerciantes se organizó la Junta de
Beneficencia, presidida por Juan
Weber y Tomás Mendirichaga. La
accicín se produjo en vista del alza
en el precio del maíz, debido a la escasez del mismo. La junta importó
de los estados vecinos 4 mil fanegas
de grano, el cual se puso a la venta a
J7 centavos el almud con la promesa
de que un mes después se vendería a
31 centavos. Antes de que se creara
la Junta de Beneficencia el costo del
almud de maíz ascendía a 50 centavos;
con la acción se logró un ahorro para
los necesitados consumidores de entre 13 y 19 centavos por almud. 26

2.40 5/6

.

Otro indicador de que la pobreza
era un problema agudo de la sociedad nuevoleonesa del siglo XIX se
puede constar por el hecho de que el
gobierno cre&lt;Í para la octava década,
dependiente del Tribunal Superior
de Justicia. la Defensoría de Pobres.
Al mismo tiempo el Reglamento de
Policía y Buen Gobierno en su capítulo XI dedicado a la mendicidad,
amenazaba al individuo que se dedicara a la vagancia con internarlo en
el Hospicio Hortigosa (hospital para
pobres): con arresto de uno a tres
meses o pagar una fianza de 25 a l(X)
pesos con la promesa de que en lo
sucesivo debería vivir de un trabajo
honesto.-'7 Se puede acotar e 1 argumento de que la penalización de la

Causas de la pobreza

No auerer trabajar
No saber trabajar
No poder trabajar
No !!anar lo suficiente

Posibles soluciones

Deoende de la voluntad del individuo
Se suoera aolicando el emoeño en aprender
Se remedia mediante la previsión, ahorrando el oroducto del trabajo
Disminuvendo las necesidades

Elaborado con datos del editorial de La Voz de Nuevo león. No.
Dando por descontada la primera
causa, en los últimos tres casos, si el
individuo no podía superar la pobreza a·pesar de sus esfuerzos, debido a
alguna enfermedad que lo incapacitaba para desempeñar algún trabajo,
lo mismo cuando sus ingresos eran
insuficientes, quien en primer lugar
tenía la obligación de ayudarlo era

106. 4 julio de 1891.

bía como la promesa del futuro, condicionada al esfuerzo y el empeño en
el trabajo sin descanso.
Sin embargo, al parecer, la esperanza en el futuro no logró mejorar
la confianza en el presente entre los
trabajadores -artesanos y obrerosregiomontanos de los últimos tres

�decenios del siglo XIX. Confiaron
más en la unión solidaria entre ellos
mismos. creando sociedades de ayuda mutua, mediante aportaciones individuales, para hacerle frente a la
muerte, la enfermedad y el desempleo. De esas necesidades surgieron
las asociaciones de ayuda mutua.
Aunque, como se anotó al principio,
cabe aclarar que el mutualismo como fonna de asociación social no
fue exclusiva de los artesanos y
obreros fabriles; hubo un tiempo en
que se formaron asociaciones de autoayuda formadas por diversos grupos sociales, que tenían en común la
ayuda mutua.
Las uniones mutuales de esos
tiempos pueden agruparse en los siguientes tipos:
a) Asociaciones mutualistas cívicoculturales. También pueden definirse
como asociaciones civiles, de acuerdo con la fracción 2' del artículo 40
del Código Civil del Estado de Nuevo
León de 1880.
• Sociedad Mutualista de Señoras
(Monterrey). Lema: «Justicia,
Igualdad y Progreso»; en 1886 su
presidenta María Dolores Treviño
a nombre de las socias solicita al
gobernador amparo y protección
para el fomento, progreso y engrandecimiento de la asociación.
El gobierno se compromete a
184

cooperar. Sesionaban en el local
del Gran Círculo de Obreros de
Monterrey.Jo
• Sociedad Científico-Literaria: «Hijos
de Cuauhtémoc» (Monterrey).
Dedicada a la divulgación de la
ciencia y la literatura. En 19IO forman una biblioteca especializada,
para lo cual solicitan al gobierno
del Estado donaciones de libros.
Lema: «Unión y Constancia».
También incluían objetivos de
ayuda mutua.JI
• Sociedad Amigos de la Unión
(Lampazos de Naranjo, N. L).
Lema: «Unión y Progreso». Curiosa asociación cuyo reglamento
aprobado el 10 de octubre de 1886,
enunciaba como su objetivo central: proporcionar por distintos
medios diversiones agradables a
sus asociados, así como gestionar
recursos destinados a promover
mejoras materiales y acciones comunitarias en favor de la población lampacense. En el artículo 2
del capítulo II de sus estatutos se
establecía que para ser miembro
de la asociación se requería, además de ejercer una profesión, carrera o industria, ser de costumbres nada contrarias a la buena
moral. Además los socios debían
pagar por derecho de afiliación
dos pesos y luego de ser admitidos
abonar dos pesos mensuales, para

tener derecho a la ayuda mutua.
En el artículo 34 del capítulo X de
los estatutos, los «Amigos de la
Unión», se comprometían a celebrar bailes los días en que hubiera
cambio de funcionarios y cada
vez que los fondos de la sociedad
. .
l?
lo permitieran: • Círculo Mercantil Mutualista de
Monterrey. Fundado en 1901 por
un grupo de empresarios comerciantes. Su primer presidente fue
un empresario minero e interventor bancario: Manuel E. Gómez.
Asociación civil promotora de la
filantropía y el solidarismo entre
sus asociados.
b) Asociaciones civiles de extranjeros residentes en Monterrey que
combinaban la ayuda mutua y al
mismo tiempo realizaban actividades recreativas y promovían la defensa legal de sus asociados, que se
desempeñaban como empicados admin istrati vos o técnicos en empresas
industriales y otras negociaciones de
la localidad.
• Centro Español de Beneficencia,
FÓmento y Recreo. Constituido
en 1909 por los españoles residentes en Monterrey. Tenía funciones de ayuda mutua. Según sus
estatutos, la asociación fue creada
para auxiliar a los españoles menesterosos que cayeran en la indi-

gencia;· buscarles colocación
cuando no tuvieran trabajo; auxiliarlos jurídicamente para en caso
de enfermedad fueran indemnizados de acuerdo a la Ley de Accidentes de Trabajo, expedida por
el gobernador Bernardo Reyes en
1906. Los socios debían pagar dos
pesos por inscripción y una cuota
mensual de un peso. Entre los socios fundadores figuraban José
Annendaiz, hermano de Francisco Armendaiz socio fundador de
la Fundición No. 2 (Peñoles) y
Mariano Hernández, miembro del
consejo de administración de Vidriera Monterrey. El gobierno
además de autorizarles el penniso
para constituir la sociedad, los
exentó de contribuciones por establecer juegos de billar y expender
vinos, a condición de que fueran
.
. H
exc1us1vamente
para )os socios:
·
• Centro Americano de Recreo y
Beneficencia (Monterrey). Asociación que agrupaba a los norteamericanos residentes en Monterrey. Organizada en 191 O bajo
el mismo esquema e idénticos objetivos de 1nutualidad que la de
los españoles_J-1
c) Asociaciones de ayuda mutua y
beneficencia, de carácter religioso.
Conferencia de San Vicente de
Paul de Señoras. No era propia-

mente una sociedad de ayuda mutua, aunque funcionaba como
centro de beneficencia, que era financiada por la iglesia. Establecida en el Sagrario de la Catedral
de Monterrey, se fundó en 1865.
Su labor consistía en aliviar a los
enfermos pobres, proporcionándoles alimentos y medicinas.

rar la situación de la mujer, mediante apoyos económicos y la
instrucción. En siete años de actividad había gastado más de 800
pesos en socorrer a las socias y
más de mil pesos en medicinas.
En 1890 estableció un taller de cigarros de hoja, para dar empleo a
algunas de las socias.

• Sociedad Católica de Señoras de
Monterrey. Fundada en 1871. Para
1892 declaraba contar con 228 socias. Sus objetivos eran propagar
la religión católica enseñando a
los niños y niñas pobres mediante
la doctrina, para lo cual contaba
con una escuela primaria. Al mismo tiempo realizaba otro tipo de
obras de caridad. Se sostenía con
las cuotas de las socias.

• Sociedad Obreros de Linares. En
1888 acuden al Congreso del Estado solicitando descarga en el pago de impuestos al gobierno del
Estado, para instalar un monte de
piedad. Finalizaban su petición
con las siguientes palabras que
avalan la hipótesis señalada más
arriba, sobre la pobreza y la inseguridad social, como factores determinantes en la formación de
las mutualidades obreras: «No
dudando que siendo un constante
protector de la clase obrera, que
tanto sufre en la actual situación,
se servirá impartirle como siempre su protecc1.6n.» 15
·-

d) Sociedades mutualistas integradas
por obreros o por otros grupos sociales, que tenían entre sus fines ayudar
a los obreros.
• Sociedad Josefa Ortiz de Domínguez (Monterrey). Integrada por
mujeres, se fundó en 1885. Siete
años después era presidida por
Francisca Berardi de Gallard,
mujer emparentada con Carlos
Berardi, varias veces diputado local, regidor y alcalde de Monterrey. Sesionaba en el salón del
Gran Círculo de Obreros de Monterrey. Sus propósitos eran mejo-

\
l

• Sociedad Unión Regiomontana
(Monterrey). En el acta de fundación de abril de 1888, se decía que
la sociedad estaba integrada, en
su mayor parte, de ciudadanos
miembros de la «clase obrera»,
quienes se habían unido en sociedad para auxiliarse mutuamente
en base a la filantropía.
185

�• Sociedad Hidalgo Para Auxilios
Mutuos (Sabinas Hidalgo, N. L).
En 1907 pide ayuda al gobierno
para construir su salón de sesiones. A solicitud del gobierno estatal, el alcalde informaba que los
miembros de la sociedad eran todos obreros dignos de confiar, ya
que recientemente lo habían nombrado presidente honorario de la
sociedad. Despejada la sospecha
política, el gobernador cooperó con
20 pesos para la construcción del
salón de sesiones de la mutualidad de Sabinas. 36
Pese a so diversidad las sociedades mutualistas descritas contienen
la característica común del solidarismo social.
4. El Gran Círculo de Obreros de
Monterrey (GCOM)

El Gran Círculo de Obreros de Monterrey y el Círculo Fraternal de
Obreros de Montemorelos, son los
antecedentes más importantes de organizaciones obreras y artesanales
vinculadas al movimiento mutualista
nacional, surgidas ambas bajo la influencia del Gran Círculo de Obreros de México, del cual fueron sucursales las números 15 y 20 respectivamente. El Gran Círculo de Obreros de Monterrey se fundó el dos de
noviembre de 1874.37
186

Los integrantes de la mesa directiva así como el resto de los socios
fundadores se desempeñaban como
artesanos: tejedores, carpinteros, sastres, zapateros, sombrereros, impresores y de otros oficios. Además
eran socios varios propietarios de
mueblerías y algunos comerciantes.
Asimismo formaban parte del GCOM
importantes personajes del gobierno
estatal.
En la mesa directiva estaban representados artesanos de diversos
oficios. Primer Representante de Zapatería: Ricardo Guerra; Primer Representante de Carpintería: Nicolás
Chaveznava; Primer Representante
de Oficios Varios: Amador Reyes;
Segundo Representante de Oficios
Varios: Francisco T. Olvera; Primer
Representante de Sastrería: Miguel
Hernández.38 Según el artículo noveno del capítulo Vil, cada veinte socios de la misma profesión tenían
derecho a nombrar un delegado para
representarlos ante la junta directiva.
Lo cual indica una estructura·de central obrera-artesanal. De lo cual. se
puede inferir que el Gran Círculo de
Obreros de Monterrey fue el primer
intento por formar una central que
agrupara a los distintos gremios de
artesanos de Nuevo León.
Los socios fundadores del Gran
Círculo de Obreros de Monterrey
(GCOM), estaban convencidos de los

beneficios y ventajas de estar asociados para ayudarse mutuamente y de
esa manera resolver las necesidades
de la vida, en una sociedad carente
de sistemas de seguridad social. Los
medios consistían en ahorrar fondos
para los casos de enfermedad, para
cuando no había empleo y préstamos
para inversiones en empresas que
promoviera la misma asociación mutualista.
La asociación mutualista de
Monterrey adoptó los mismos objetivos que el Gran Círculo de Obreros
de México, fundado dos años antes
en la capital de la República. Los
objetivos del gran Círculo de Obre. ,
19
ros de Monterrey cons1st1an en· :
1. Mejorar por todos los medios
legales, la situación de la clase obrera, ya sea en su condición social,
moral o económica.
2. Proteger a la misma clase
obrera contra los abusos de los capitalistas o dueños de talleres.
3. Relacionar· entre sí a toda la
gran familia obrera del Estado de
Nuevo León con la de la República.

Aliviar en sus necesidades a
los obreros.
4.

s. Proteger la industria y progreso de las artes.

6. Propagar entre la clase obrera
la instrucción correspondiente a sus
derechos y obligaciones sociales, en
lo relativo a las artes y oficios.
7. Establecer todos los círculos
necesarios en el Estado de Nuevo
León, a fin de poner en contacto a
los obreros de la República con los
del estado de Nuevo León.

En una reforma de los estatutos
de 1884 se agregó un octavo punto,
en el que se incluyó la organización
de un círculo de mujeres que tendría
como propósito proteger a la mujer
lrab,~jadora: «para que mejore la posición humillante en que se encuentra&gt;&gt;. Asimismo buscar la igualdad
de la mujer con el hombre en cuanto
a negocios financieros. Otro de sus
objetivos consistía en promover el
espíritu del ahorro entre los asociados, para tal efecto se proponía afiliar a los menores de dieciséis años,
de ambos sexos, para que desde los
ocho años y hasta que contrajeran
matrimonio. depositaran una moneda, cada uno, para fonnar dos capitales que con el tiempo les rindieran
intereses.
Del listado anterior se pueden
agrupar los fines del GCOM de la siguiente manera: un primer bloque de
objetivos proteccionistas: proteger,
mejorar y aliviar a los obreros. Un
segundo aspecto se refiere al propó-

sito pedagógico sobre derechos y
obligaciones relacionados con el oficio.

York. Fue uno de los divulgadores
del marxismo en México. 41

Los principios del Gran Círculo
de Obreros de Monterrey se encontraban revestidos de un contenido
moralista centrados en la dignificación de los artesanos y obreros, promoviendo la instrucción, el buen
comportamiento y la asociación. Al
mismo tiempo es notable el contagio
del entusiasmo por el promisorio futuro,
cifrado en la esperanza por los beneficios del progreso, del que se esperaba además justicia e igualdad.40

No obstante su declaración obrerista, el Gran Círculo de Obreros de
Monterrey, fue una asociación muy
heterogénea, podía pertenecer a la
asociación cualquier ciudadano que
viviera de algún arte, oficio, industria o trabajo personal, sin importar
sus creencias políticas o .religiosas.
Un requisito básico de pertenencia
era que el aspirante a ingresar debía
dar pruebas de filantropía en «favor
de la clase obrera».

El contenido del programa revela
por una parte los deseos de proteger
la industria y las artes debido a la influencia del artesanado, al mismo
tiempo que introduce conceptos de
evidente contenido clasista según el
esquema de la tradición socialista,
haciendo una separación entre obreros, dueños de talleres y capitalistas.
Criterio que tal vez explique la formulación «clase obrera» que corresponde a la terminología de las organizaciones socialistas de la época,
propagadas por algunos de los ideólogos fundadores del Gran Círculo
de Obreros de México, como Juan
de Mata Rivera, Francisco de P.
González, Santiago Villanueva y
Epifanio Rivera, entre otros. Juan de
Mata Rivera tuvo correspondencia
con la Secretaría de la Internacional,
tanto en Londres como en Nueva

Una vez aceptado el socio adquiría varias obligaciones, entre ellas
pagar un real de inscripción y una
cuota semanal también de un real.
Otra obligación consistía en buscar
trabajo mientras estuviera cesante,
cobrando los beneficios que para tal
efecto establecía el reglamento; asimismo visitar a los socios enfermos.
Como derechos todo asociado podía
solicitar apoyo para iniciar negocios
industriales o artesanías; asimismo
recurrir a los auxilios de la asociación en caso de enfermedad o falta
absoluta de trabajo.
Tal vez como producto del conocimiento de las experiencias de otras
mutualidades que fracasaron por la
falta de planeación y abusos de algunos socios -como se dejó anotado en
otra parte- el Gran Círculo de Obre187

�ros de Monterrey estableció en las
reformas al reglamento estatutario
de 1884°'2 que era motivo de pérdida
de los derechos, el socio que no pagara la cuota durante tres meses consecutivos; también perdía los derechos cuando no pagara las cuotas
quince días después de que hubiera
muerto; para impedir que los muertos
«vivieran» de los vivos, aunque los
sacrificados fueran los familiares.
Los socios que solicitaran los auxilios de la mutual en los casos de
enfermedad O ante la carencia de
empleo, no podían disfrutar de tales
heneficios, sino hasta seis meses
posteriores a su inscripción. Al ~ismo tiempo se establecían otro tipo
de prevenciones con el fin de evitar
abusos de los asociados. El artículo
43 del reglamento establecía que si al
inscribirse el nuevo socio ocultaba el
padecimiento de alguna enfermedad
crónica, no tendría derecho a los beneficios de los fondos Y corría el
riesoo de perder las aportaciones
aho;radas. Cuando ya estando afiliado, al socio se le descubrieran enfermedades crónicas, tendría derecho a
cincuenta días de socorro de cuatro
reales por día, luego de lo cual la
ay uda disminuiría a dos reales, conservando la atención médica Y la entrega de medicinas.
Cuando el socio perdía sus derechos de pertenencia a la mutualidad
188

no podía recibir la devolució~ de ~~s
ahorros; se colocaba en tal s1tuac10n
por no pagar las cuotas en un término de tres meses consecutivos, por
entregarse al vicio y a la vagancia;
por no cumplir con los acuerdos de
la asociación o por defraudar los
principio de la misma. El soci? que a
los ocho años de estar cotizando,
perdiera sus derechos o fuera expulsado de la sociedad tenía derecho a
reclamar su fondo de ahorro. Si el
socio excluido o expulsado no tenía
ocho años de antigüedad, perdía todos sus derechos. Lo único que podía hacer era recoger un documento
en el que se hacia constar por el pr~sidente O el secretario de la mutualidad, la suma total de sus aportaciones, con el objeto de heredar el fondo de ahorro correspondiente al
monto total de sus aportaciones.
Al morir el socio, la mutualidad
se comprometía a desembolsar ocho
pesos para el entierro; además a los
quince días del deceso t~o_s los socios se obligaban a contribuir con un
real cada uno, para la familia del
asociado. Asimismo los estatutos establecían la obligación de todos los
asociados de acompañar hasta el cementerio el cadáver del fallecido.
La mutualidad regiomontana
creó barreras estatutarias para evitar
que los socios se involucraran en las
corporaciones militares y policíacas.

Estatuía la expulsión del socio que
se afiliara a algún cuerpo militar.
Condicionaba el enrolamiento de los
asociados en el ejército a la defensa
de la patria y las leyes democráticas.
El Gran Círculo de Obreros de
Monterrey se caracterizó por una
amplia colaboración política con las
autoridades estatales y municipales,
quienes ofrecieron su apoyo a los socios de la mutualidad en su labor de
promoción industrial y de sol!daridad, sin distinción de clases sociales.
En 1877, tres ~ños después de haber
sido fundada la sociedad, el general
Jerónimo Treviño y el gobernador
del estado Genaro Garza García, exhortaban a los directivos de la organización a que continuaran con las
actividades que venían realizando:
«encareciéndolos muchísimo los beneficios de la asociación, no sólo para una clase determinada, sino para
la sociedad en general.»43 Un apoyo
efectivo de parte del gobierno al
Gran Círculo de Obreros de Monterrey fueron las partidas presupuestales para las actividades relaciona~a.~
con la promoción de las artes Yla industria. En 1877 el gobernador Lázaro
Garza Ayala decretó una subven~ión
de dos mil pesos para la organización de la Segunda Exposición Industrial.
La Primera Exposición Industrial
organizada por el Gran Círculo de

Obreros de Monterrey -que es de la
que se tiene información documenta44
da- es una muestra de las actividades promocionales de la industria artesanal regiornontana por la sociedad
mutualista. Justamente en 1880 el
Gran Círculo de Obreros -que en
esos años se autodenominaba: «Sociedad Obreros de Monterrey»- apoyado por el gobierno del estado,
convocó a la realización de la exposición industrial con la idea de impulsar la actividad en sus diferentes
ramas, y al mismo tiempo mejorar la
situación de la «familia obrera» de
Nuevo León. Lo que indica que para
los socios de la unión mutualista, resultaba claro que el progreso de los
obreros -concepto que incluía tanto
a trabajadores asalariados como industriales artesanos- estaba condicionado por el desarrollo de la industria; no los consideraban corno
procesos contrapuestos, sino complementarios. Rómulo Flores y Na1.ario Rcyna, presidente y secretario
respectivamente de la sociedad mutualista. estaban convencidos de que
la prosperidad de los obreros regiomontanos y de la «patria mexicana»
de esos años, dependían de aumentar
la riqueza, lo que se lograría mejorando la calidad de los productos nacionales para que compitieran con
las mercancías extranjeras; al mismo
tiempo que conminaban a los mexicanos a preferir los bienes producidos en México.

Desde que se fundó el Gran
Círculo de Obreros de Monterrey,
sus dirigentes se propusieron organizar exposiciones industriales, una
cada años, sin embargo no las habían podido hacer por dificultades
financieras. No fue sino hasta su
sexto aniversario cuando les fue posible montar el primer evento expositor, gracias al apoyo del congreso
y del gobierno del estado; por ello
declaraban «la más profunda gratitud de la clase o1&gt;rera», a las autoridades gubernamentales y glorificaban «al Señor de las Alturas», poseídos del «santo entusiasmo que despiertan en el corazón las Glorias de
la Patria»; concluían convocando a
los «hennanos trabajadores de Nuevo
León y en general a los de la República, al primer certamen del trabajo», para «erigir el templo de la paz
en honor del trabajo y en nombre de
la civilización». El discurso nomencionaba «socialismo», «explotación»,
ni «lucha de clases». Las ideas eran
una extraña mezcla de conceptos:
«clase obrera», «industria», «trabajo», «autoridades gubernamentales»,
«patria», «templo», «religiosidad»,
«progreso» y «civilización».
Los organizadores de otra exposición industrial en Guadalajara, Ja.
lisco, celebrada en mes de mayo de
1880, tenían más clara la idea de
quienes eran los interesados en promover la industria. Los convocantes

de la segunda exposición industrial
jalisciense se auto denominaban no
como una asociación de obreros sino
corno la «Sociedad de las Clases
Productoras», concepto más cercano
a una sociedad poco diferenciada en
términos de clases sociales. 45 El
evento organizado por los jaliscienses tenía como propósito impulsar el
desarrollo industrial, para lo cual dividió la exposición en cinco secciones: materias primas, definidas c_orno «la historia natural y sus aplicaciones a la industria»; maquinaria,
que comprendía toda clase de máquinas y herramientas; manufacturas
y todos los objetos manufacturados.
En cambio la exposición de
Monterrey tenía un carácter más
bien artesano; incluía trabajos infantiles y manualidades caseras.
El gobierno del estado apoyó al
Gran Círculo de Obreros de Monterrey para realizar la exposición industrial en cuanto coincidía con su
proyecto político industrializ.ador, y
porque existía la convicción de que
el desarrollo industrial traería aparejado el progreso de los obreros. Por
su parte los dirigentes del Círculo de
Obreros no escatimaban su agradecimiento al gobierno del estado por la
promoción del evento.
En este punto del estudio puede
decirse que el Gran Círculo de Obre-

�ros de Monterrey fue una asociación
heterooénea en su composición social, q~e agrupaba artesanos libres,
obreros. comerciantes, algunos industriales, intelectuales y personajes
del gobierno. No fue propiamente
una organización obrera de fábrica.
Con el tiempo desarrolló vínculos
con asociaciones obreras de carácter
sindical; prueba de ello fue su participación el cinco de febrero de 1918
en la Convención de Sociedades
Obreras del Estado de Nuevo León
con motivo de la integración de la
Junta Central de Conciliación Y Arbitraje del Estado.
El Gran Círculo de Obreros de
Monterrey, sucursal del Gran Círcul_o
de Obreros de México, tuvo una vida prolongada; se tienen noticias de
su actividad en los años veinte del
siglo xx. Desde el punto de vista numérico llegó a contar con una membresía de soo socios en 1901.
Es importante mencionar que las
relaciones entre ambas sociedades
mutualistas, la de México Y la de
Monterrey, fueron muy activas. El
Gran Círculo de Obreros de Monterrey estuvo presente en el Primer
Congreso General de Obreros de la
Reptlblica Mexicana, celebrado en la
ciudad de México -mencionado al
principio-, que tuvo como prop~sito
unificar a las sociedades mutualistas
y demás organizaciones obreristas

del país. Los regiomontanos asistentes al congreso firmaron el manifiesto que representaba toda una plataforma programática, que reivindicaba las demandas de los artesanos Y
obreros de esos tiempos. En el documento destacan las siguientes propuestas:

• Defensa legal contra los impuestos exagerados.

cuotas, rara formar fondos qe resistencia en los casos de huelga. '

• Nombr:imiento de procuradores
generales de obreros.

S. El cooperativismo: de la ayuda
mutua a la utilidad común

• Fijación de un tipo de salario en
todos los Estados de la República.

Pugnar por hacer conscientes a
los trabajadores de que su ignorancia
y vicios los hacían esclavos en primer lugar de ellos mismos. Romper
las cadenas de la esclavitud que lo
ataban al rico por el bajo salario, por
la miseria y por las deudas; por la ignorancia de sus derechos como ciudadano contenidas en la Constiiución: derecho de expresión, de asociación y de petición. Para hacer realidad tales objetivos, el Congreso
Obrero se proponía el siguiente listado de acciones:

• Creación de exposiciones industriales.

Nacionalmente el cooperativismo
obrero fue un movimiento asociacionista que sucedió al mutualismo, o
que coexistió paralelamente. Por una
rarte surgió de las limitaciones de
las mutualidades, por la otra fueron
también expresiones del pensamiento utópico socialista. Los hombres
que se ocuparon por darle forma a
las asociaciones artesanales y obrerus veían que mientras las mutualidades ayudaban a los trabajadores en
los problemas de las enfermedades,
la muerte y el entierro, los promotores del cooperativismo ofrecían la
posibilidad de salvarlos de la miseria. Lo cual no dejaba de ser también
un idealismo romántico. Uno de los
críticos del cooperativismo, Ricardo
Velati, en su texto: las Asociaciones
CoopC'mti,·a.,·.~7 escribió: «Nosotros,
pobres soñadores, con la felicidad y
el mejoramiento material de nuestros
hermanos, no dudamos ni un momento que el sistema cooperativo de
consumo les serü más benéfico que
el mutualista, pues éste los libra del
hospital y aquél los salva de la miseria, y lo que es más, de la garra venenosa del hambre y de la codicia
del capital. que hoy, más que nunca,

• La instrucción de los obreros
adultos y la enseñanza obligatoria
de los hijos de éstos.
• Establecer talleres para dar trabajo a los artesanos.
• Hacer efectivas las garantías políticas y sociales a que tiene derecho
el obrero, comenzando porque no
cargue con el servicio militar.
• Plena libertad para elegir los funcionarios públicos.

• Variaciones del tipo de jornal
cuando )as necesidades del obrero
los exijan.
• Atención especial a las huelgas.
• Atender la condición de la mujerobrera.46
No obstante lo anterior, la mutualidad regiomontana no reprodujo
los conflictos políticos e ideológicos
internos que afectaron al Gran
Círculo de Obreros de la ciudad de
México. Al parecer no rebasó los
objetivos de la mutualidad.
El Gran Círculo de Obreros de
Monterrey fue el antecedente de las
centrales sindicales y los sindicatos
de empresa, por cuanto su estruc~ur_a
organizativa. Algunos de sus obJet1vos pasaron a formar parte de 1~
uniones y de los sindicatos de fábrica: la ayuda mutua y el sistema de

es el mayor y más encarnizado enemigo del trabajo.»48
Los promotores prácticos del
cooperativismo mexicano proponían
la fusión de los objetivos de ambas
asociaciones: la mutual y la cooperativa, en la medida en que el cooperativismo era una forma de ayuda mutua. Se trataba de conciliar la ayuda
mutua con la utilidad común; dos
conceptos aparentemente contrapuestos, dado que en la concepción
de los mutualistas románticos y utopistas los fines de la asociación mutual eran la ayuda con exclusión de
la utilidad, la que veían como el fin
perverso del capitalismo.
Históricamente y como estructuras organizacionales las cooperativas
coexistieron con las sociedades anónimas, ambas tuvieron en común
conjuntar recursos individuales para
constituir sociedades de ahorro e inversión. Separadamente fueron utilizadas tanto por obreros como por
hombres de negocios privados. Las
cooperativas tuvieron una doble finalidad: el consumo y la inversión;
ambas fueron ensayadas por trabajadores y por hombres de negocios regiomontanos de finales del siglo
XIX. En apoyo a lo anterior se puede
testimoniar que el mes de diciembre
de 1894 se constituyó en Monterrey
la Sociedad Cooperativa de Ahorros

e Invers1'6n, 4!1 cuyos promotores eran
empresarios, entre los fundadores se
mencionan a Eduardo Zambrano,
Francisco Belden y el industrial cervecero Joseph Schnaider. Los socios
ingresaban a la cooperativa pagando
una cuota de un peso por cada acción suscrita. El valor de las acciones era de cien pesos, los cuales se
pagaban en abonos mensuales de 60
centavos cada acción. Los t_enedores
de las acciones tenían derecho a una
participación según el número de acciones que poseyeran.
Al poseedor de las acciones se le
acreditaban las utilidades a su cuenta
particular cada seis meses. Al final
de siete años las utilidades acumuladas reintegraban el valor de las acciones y los socios cooperativistas
podían retirarse, recibiendo la suma
total de su inversión. Un ejemplo
ilustra el mecanismo:
Cuadro No. 6. Cuotas y capital de la
Sociedad Cooperativa de Ahorros e
Inversión. Monterrey, N. L. 1894
Socio con III acciones suscritas (valor
de cada acción: 1mm
_pesos. Total I.IMxtm)
Cuota de admisión
10.00
Exhibiciones (pagos) 504
mensuales de 6 pesos, en x~ meses.
Total exhibido
514.00

�Después de los 84 meses el socio
recuperaba las sumas abonadas durante los siete años, más un excedente. lo que en conjunto sumaba el valor de Ja-, 10 acciones, es decir un mil
pesos. ¿De dónde se obtenía el diferencial excedente, los 486 pesos? De
los intereses por sumas prestadas a
otros socios, ya que todo accionista
tenía derecho a obtener de la cooperativa en préstamo una cantidad
igual a la que representaba el valor
de las acciones suscritas, por lo que

ciales similares, asociaciones de inversión y beneficios. Los promotores
del cooperativismo obrero hablaban
de las compañías cooperativas como
sociedades que podían rendir tantos
beneficios que sólo pensándolo «desapasionadamente se pueden co_mprender». El esquema de co~perativa
obrera combinaba la sociedad de
consumo con la sociedad de inversión. Ejemplo de cooperativa obrera
de ahorro, inversión y consumo:

El proyecto cooperativo obrero
formaba parte de un esquema más
amplio; sus promotores pensaban
con los recursos obtenidos, instalar
almacenes de consumo donde se expendieran artículos de primera necesidad. El éxito de los almacenes cooperativos dependería de que l~s mismos socios fueran los consumidores,
con la ventaja de que los productos
vendidos en la cooperativa serían de
inferior precio y de mejor cali~ad
que los ofrecidos en los comercios

Cuadro No. 7. Esquema de cooperativa obrera de ahorro e inversión (México: 1876) (Pesos de la época)
Números de
socios

Valor de cada
acción

100

Plazo

2 años

Suma
Intereses por
Abono
mensual fijo
colectada el préstamo de Ios
por cada acción primer mes por 417 pesos. Al
concepto de
Yh mensual.
abonos de los
100 socios
12.51
417.00 X 24
4.17 x 24 meses
meses=
= 100.08
10,008.00

Capital del
total de las
acciones

Capital
acumulado
(valor demás
las
acciones

10,000.00

intereses
simnles)
10.300.24

.
Elaborado con datos de «El Hijo del Trabajo». Año l. Pnmera
época. N,umero 16. México' agosto de 1876.
.

~I:

se obligaba a pagar un interés. En
ounos casos lo que hacía el comtte
de la cooperativa era invertir los recursos en la construcción de casas,
las cuales les eran ofrecidas a los
mismos socios.
Lo que se propone aquí es. que
tanto la cooperativas empresariales
como las- obreras eran estructuras so192

d
La esperanza de la p~o~uesta . e
cooperativa ob_rera cons1_st1~ en mcrementar el numero de ~ocios'. yara
aumentar el capital de mvers1on Y
con ello obtener mayores utilidades
de las sumas prestadas o invertidas.
En otras palabras, si en lugar de los
cien socios del ejemplo fueran cien
mil, las utilidades se incrementarían
proporcionalmente.

rivados Asimismo los socios obp d, .
beneficio adicional: el
;r':xi~:~o ~: las utilidades obtenidas
or las ventas en los almacenes de
P
.
50
las cooperat1vas.
Otra parte del proyecto cooperativo consistía en instalar talleres para
dar empleo a los socios sin trabajo,
1~ que evidentemente diferenciaba la

cooperativa obrera de la cooperativa
empresarial. Asimismo comprar terrenos para construir casas habitación y con ello fundar colonias de
propietarios cooperativistas -objetivo similar al de la cooperativa empresarial- para con ello crear conciencia de que el amor a la patria
surge del amor al terreno que se posee. Una vez alcanzada la prosperidad, los cooperativistas fundarían
escuelas para educar e instruir a los
hijos de los trabajadores y a los trab,tiadores mismos. El punto final del
proyecto era la moralización de los
trabajadores y de las mujeres que se
prostituían, debido a la miseria.
En este esquema la experiencia
cooperativa obrera en Nuevo León
sucede al mutualismo y en muchos
casos amhas estructuras coexisten y
se complementan. Tal fue el caso de
la Sociedad Cooperativa de Ahorros,
Inversiones y ayuda Mutua El Obrero Mexicano. constituida en agosto
de 1915. Sus fundadores declaraban
que se dedicarían a las operaciones
mercantiles y al establecimiento de
f,íhricas y talleres industriales.
Otra experiencia regiomontana
en la que se combina la mutualidad
con la cooperativa obrera fue el caso de
la Sociedad Mutualista «Cuauhtémoc».
cuyos socios se desempeñaban como
obreros y empleados de la Cervece, euau11temoc;·
•
~1 aqu1- es •importanna

te subrayar la participación conjunta
de obreros y empleados en la mutualidad cooperativa, como particularidad de la experiencia histórica laboral de la empresa cervecera, que posiblemente explique algunos aspectos de la especificidad del tipo de
sindicalismo que se formaría en esta
empresa en la segunda década del siglo XX. El otro aspecto que es importante destacar de este caso particular es que a diferencia de las otras
mutualidades y cooperativas obreras,
la cooperativa Cuauhtémoc era una
organización obrera de empresa, lo
que plantea la necesidad de abrir el
análisis de la formación de las organizaciones obreras cuando menos a
dos tipologías: las organizaciones
externas a los centros laborales como tendencias generales de lo que se
denomina «movimiento obrero», y
las experiencias particulares que tienen lugar al interior del centro de
trabajo y de manera específica en los
centros fabriles. Se trata entonces de
dos tipos de asociaciones obreras,
que se diferencian no tanto por los
objetivos que son similares: la ayuda
mutua y la cooperación para invertir
en proyec10s específicos en beneficio de los socios. Las diferencias
consisten por el lugar donde se instalan y los efectos que tiene su funcionamiento en el centro de producción; que en el caso de la organización obrera de fábrica (mutualidad o
cooperativa), tiene efectos en la ad-

ministración gerencial de la empresa, en el sentido de que al constituirse la organización obrera, plantea ser
considerada como estructura paralela a la gerencia o ser parte de la misma, lo cual supone para la administración trazar dos políticas laborales
diferentes: de tensión y negociación
o de integración.
Entre el mes de febrero y abril de
los socios de la Sociedad Mutualista Cuauhtémoc toman varios
acuerdos con el propósito de hacerse
de recursos para construir un salón
de sesiones en el terreno de su propiedad localizado en la esquina de
las calles de Escobedo y Aramberri,
en el centro de la ciudad de Monterrey. Sobre este punto resulta interesante hacer algunas observaciones.
En primer lugar, se supone que la
mutualidad cooperativa, tenía ya
tiempo de haberse fundado. En segundo lugar la planta cervecera, que
se fundó diez y siete años an1es, estaba localizada a una distancia considerable del sitio en el que se pretendía construir el edificio, lo que
indica que la asociación funcionaba
lejos de la planta fabril , sujeta a influencias externas al centro de trabajo.
1907

\
◄

En un documento de la cooperativa fechado el tres de julio de 1907
aparecen publicitadas las marcas de
las cervezas que producía la empresa: Carta Blanca, Bohemia, Salvator
193

�y Monterrey, además la leyenda promociona(: «La Cervecería Cuauhtémoc elabora las mejores cervezas de
América.» Lo que indica que la gerencia de la planta cervecera participaba de alguna manera en la organización de la cooperativa de empleados y obreros.
Para el propósito de construir su
edificio los socios acordaron constituir una mesa directiva de mejoras
materiales, bajo el control del presidente de la Sociedad Cuauhtémoc.
La mesa directiva se componía de:
presidente, vicepresidente, secretario. secretario suplente, tesorero,
contador y dos vocales. La comisión
de la junta directiva consistía en promocionar la colocación de quinientas acciones, con un valor de cinco
pesos cada una; cada socio podía adquirir las que deseara. También podían adquirir acciones los socios de
las demás mutualidades existentes en
la ciudad. Para facilitar la compra de
las acciones se ofrecía la facilidad
de pagar el diez por ciento mensual
del valor de cada acción. El pago de
las acciones comenzaría hasta que se
vendieran el total de las quinientas
acciones. Al concluir la construcción
del salón y una vez que se pusiera en
uso, la dirección de la cooperativa se
comprometía a pagar a los accionistas el medio por ciento mensual del
valor de las acciones ya cubierto.
Adicionalmente la directiva se com-

prometía a devolver el valor total de
las acciones una vez que el salón estuviera en operaciones. Para garantizar la devolución del dinero, la cooperativa entregaba a cada accionista
que cubriera el valor total de su paquete accionario, un título de copropietario, que sería rescatado por la
directiva al pagar al socio el valor de
sus acciones.
Podría concluirse que este tipo
de cooperativa de empleados y trabajadores de la Cervecería Cuauhtém~,
fue una forma de organizar el acopio
de recursos ante una necesidad muy
concreta: la construcción del edificio
social. La cooperativa de ahorro, inversión y consumo de empleados Y
obreros de la empresa cervecera, corno institución permanente, se fundó
once años después, en 1918.
Resulta importante hacer el señalamiento de que es posible que el
movimiento cooperativista obrero en
Nuevo León no se haya desarrollado
con la misma fuerza que en otros lugares del país, particularmente corno
en el Distrito Federal, Puebla o Veracruz, debido a que algunas empresas instalaron tiendas de raya que
sustituyeron a las cooperativas de
consumo. Tales fueron los casos de
la Compañía Fundidora de Fierro Y
Acero de Monterrey, que a los tres
años de su constitución tenía instaladas dos tiendas de raya: una en el

mineral de San Felipe y otra en la
misma planta de fundición localizada en la ciudad de Monterrey, las
cuales eran manejadas por el mismo
consejo de administración de la empresa. El otro caso fue la tiend~t de
raya establecida en 1892 y adm1_mstrada por la gerencia de la Amcncan
Smelting and Refining Co. (ASAR·
co¡.52 Hasta ahora no se tienen noticias de que los trabajadores hayan
protestado por la tienda de raya de la
Fundidora; en cambio los obreros de
la ASARCO cuestionaron el sistema
de pagos establecido por la emp~csa
para obligarlos a comprar en la tienda de raya: en lugar de cada semana,
les pagaban cada mes. No fue sino
hasta 1922 que en la Fundidora se estableció la cooperativa obrera bajo la
iniciativa de la propia gerencia.

6. La transición: de la mutualidad
a la coalición sindical
Se puede iniciar el presente capítulo
preguntándose ¿cuántos de los elementos de la mutualidad pasaron al
sindicato? La pregunta resulta pert!nente cuando se trata de reconstn11r
la historia de las instituciones, 0 la
historia de la construcción de nuevas
instituciones. En el contexto de los inicios de la industrialización de Monterrey, el sindicato fue una de ellas.
En la formación de los primeros
sindicatos se hizo presente un nuevo

contexto histórico en el Monterrey y
el Nuevo León de la última década
del siglo XIX y primera del siglo XX.
El tendido del ferrocarril y la instalación de las grandes plantas industriales, así como la reactivación de la
minería industrial -carbón mineral,
plomo, entre otros- produjo un crecimiento de los núcleos obreros de
führica. La construcción de las redes
ferroviarias habría de tener efectos
dinamizadores no sólo en el transporte de mercaderías. sino en la movilización de grupos de trabajadores
tic diferentes partes de la República
ha&lt;.:ia Nuevo Lccín. La influencia de
otras experiencias obreras se dejó
sentir entre los trahajadores de la regi(m. Un ejemplo fueron técnicos y
ohreros norteamericanos que llegaron con el ferrocarril, así como a las
plantas fundidoras y refinadoras.
Los primeros obreros y técnicos de
la Fundidora y la Vidriera vinieron
de Austria y Alemania.
Durante la década de los noventa
del siglo XIX el panorama económico de la rcgicín comienza a mostrar
cambios significativos. En tres años
-&lt;le 189(&gt; a 189'.!- se instalaron 14 nuevas f:íbricas. dando ocupación a 81Xl
obreros. Para el año de 1892 el total
de plantas industriales instaladas en
Monterrey y municipios aledaños.
con müs de cinco obreros, sumaban
69, totalizando 5.021 trabajadores de
1
f:íbrica. 5·

Lo que se quiere apuntar con estos ejemplos es que la formación de
los sindicatos en su versión moderna, son productos de la industria. Sin
embargo ello no quiere decir que en
sectores no fabriles no se hayan formado sindicatos, la ola del sindicalismo abarca amplios sectores de la
actividad económica, como las áreas
de los servicios y el comercio.
Entre los factores que explican la
formación de los primeros sindicatos, se puede mencionar el hecho de
la formación dentro de las plantas
fabriles de los gremios por especialidades en los diferentes departamentos. En la primera década del siglo
XX se forman los gremios de romaneros, motoristas eléctricos, moldeadores y muestraristas en la Fundición Número 3 (Gran Fundición Nacional Mexicana, propiedad de los
norteamericanos Guggenheim, instalada en 1890). De esos gremios surgieron los embriones de los sindicatos de fábrica: las Uniones.
Otro de los lugares donde también se formaron uniones y hermandades fue en los ferrocarriles. Producto de la tradición y experiencia
de las organizaciones anarquistas
norteamericanas, que venían en las
mentes de los trabajadores ferrocarrileros de las compañías de Estados
Unidos. Una de ellas que influyó en
los gremios obreros de Monterrey

fue la asociación anarcosindicalista:
Trabajadores Industriales del Mundo
) ~4 Tamb.ten
' actuo'
( IWW, en .mgI'es:
en Monterrey en 1906 la Gran Liga
de Empleados del Ferrocarril, la cual
era la sucursal de la organización nacional del mismo nombre fundada
en 1900 en la ciudad de México. Según la prensa local de principios del
siglo XX, la organización obrera más
influyente en Monterr!!y. en esos
años era la Unión de Mecánicos Mexicanos Sucursal No. 9, fundada nacionalmente en la ciudad de Puebla
en 1900. La sucursal de Monterrey se
fundó ese mismo año. En 1907 celebró su séptimo aniversario con una
gran velada en su salón de actos y
una fiesta pública en la Plaza Zaragoza. En el mismo año hace una invitación a todas las filiales del país
para la realización de la Convención
Nacional de la Unión de Mecánicos
Mexicanos en Monterrey.
En una nota aparecida en el
Monterrey News de 1907, los unionistas se proponían como temas a
discutir, entre otros, los problemas
de la educación del obrero y el arbitraje para arreglar las dificultades
entre el capital y el trabajo? Esta
organización realizó en 1906 un gran
movimiento de huelga, que es quizá
uno de los que mayor trascendencia
que se hayan registrado en la primera década del siglo XX. El conflicto
se organizó en protesta por la discri195

�minación salarial que aplicaban las
compañías ferroviarias norteamericanas con los trabajadores regiomontanos.
Otra organización obrera que
también tuvo importancia relevante
durante esa época fue la Unión de
Caldereros del Ferrocarril Nacional,
que estalla una huelga por solidaridad en 1907.
Lo que permite distinguir claramente la mutualidad de la organización sindical es la promoción de acciones de protesta y resistencia.
Aunque algunas mutualidades de fábrica también realizan tales actividades, sin embargo cuando se producen tales acciones la ayuda mutua se
politiza y la organización para la
ayuda mutua entra en un proceso de
transición. En algunos casos la unión
mutual se sustituye por la unión sindical, en otros casos se conservan
ambos propósitos. Las acciones de
resistencia y defensa se hacen presentes en las organizaciones mutuales de fábrica, en la medida en que
se emprenden acciones de protesta
por problemas propios o por solidaridad con otros movimientos locales
o nacionales.
Este proceso de transición se
puede documentar con los siguientes
casos:
196

a) Los textiles (Sociedad Mutualista
Bernardo Reyes).

socios, para auxiliarse en los casos
56
de enfermedad o muerte.

De las cuatro plantas textiles instaladas en Monterrey y los municipios
aledaños, se tienen noticias de los
obreros ocupados en la fábrica textil
La Leona, localizada en Santa Catarina. Hacia 1909 daba ocupación a
110 trabajadores a quienes la gerencia proporcionaba 70 casas habitación. Su propietario, Florentino Cantú, tuvo la iniciativa el año de 1900
de fundar una asociación mutualista
con el nombre de «Sociedad Mutualista Bernardo Reyes». La reunión
constitutiva tuvo lugar en la misma
casa del propietario de la fábrica.
Entre los objetivos de la asociación
se incluían los de unir al patrón y al
trabajador bajo los estrechos lazos
«de la verdadera amistad», ayudarse
mutuamente y velar por la unión y
progreso de la congregación o comunidad. Provisionalmente fue
nombrado presidente de la mutualidad el mismo Florentino Cantú,
quien luego fue ratificado cuando se
elaboraron los estatutos.

A pesar de las buenas intenciones tanto del patrón como de los
obreros de la fábrica textil, no pasó
mucho tiempo para que se rompiera
el espíritu de la ayuda mutua. En
1906 los obreros de la fábrica textil
La Leona declaran la huelga por solidaridad con sus colegas nacionales.
El conllicto involucró a las cuatro
plantas textiles de la localidad.57 En
1912 estalla otro conflicto en la misma empresa por aumento de salarios.

En los estatutos se establecía claramente la prohibición de traer a debate cuestiones personales y de orden político y religioso. La ayuda
mutua consistía en formar un fondo
con los productos de las cuotas de
inscripción y las donaciones de los

Bajo esta nueva dinámica, la asociación mutualista «Bernardo Reyes»
se transformó en coalición sindical.
Pronto los obreros de las otras plantas textiles de Monterrey constituyeron tiliales del Gran Círculo de
Obreros Libres, que se había fundado en el estado de Veracruz a mediados de 1906. En los medios textiles
neoleoneses se puede documentar su
fundación para el mes de junio de
1912. Los obreros de la planta textil
de La Leona, se tuvieron que enfrentar tanto al patrón como al mismo
gobierno de Victoriano Huerta. El
gobierno del estado de Nuevo León
de la época huertista -adicto al mismo- clausuró la organización sindical de los obreros de La Leona. Así
lo expresan en carta dirigida al gobierno constitucionalista fechada el

mes de junio de 1915. En ella se dicen, _e~tre otras cosas: «.. .los que
suscribimos, obreros de la Leona
ante usted, con el debido respeto, pa~
samos a exponer: que deseamos volver a reunirnos los obreros de esta
fábrica como lo estábamos desde
abril de 1912 y que permanecimos
hasta diciembre de 191'1.... &gt;&gt;SR p·1rma
como presidente el obrero Gabriel
Salazar, lo que confirma la salida del
r_ropietario de la empresa como presidente de la sociedad de ayuda mulua, ahora unión sindical.
h) El gremio de albañiles (Sociedad
Mutualista Gremio de Albañiles de
Monterrey. Lema: «Unión, Igualdad
y Progreso».)

aso~iación con el fin de ofrecerle al
gobierno el apoyo incondicional de
sus servicios, con el propósito de
conmemorar el Centenario de la Independencia de México.
. Cuatro meses después de lo anterior, los albañiles redactan el reglamento que habría de regir la actividad de la asociación, acordando
«que desde el once de agosto quedó
aprobada la reglamentación de las
h?ras de trabajo para todos los socio~ de dicha agrupación; reglamentación que consiste en que todos los
o~rarios del ramo trabajen tan sólo
diez horas diarias, en lugar de doce o
más, como antes sucedía.»
c) Los sastres

Resulta por de1mís interesante el lema del gremio de albañiles rcgiomontanos, quienes al entusiasmo de
~a unicín y el progreso, agregan la
igualdad. es decir el progreso compartido. La Sociedad Mutualista
Gre_mio de Albañiles de Monlerrey,
se Iund&lt;í el 26 de abri I de 19 to. Este
grupo de trabajadores de la construcción, que para 1894 sumaban alrededor de I JOO en lodo el estado, representaba un importante núcleo de asalariados debido al auge de la induslria _de la construcción, que trajo
consigo la expansión industrial y el
desarrollo urbano: calles, viviendas
y edilicios. En el acta de fundación
manifestaban haber constituido la

Este gremio es menos significativo
en cuanlo al número de trabajadores
agrupados. En 1895 se informa de la
existencia de 530. Se constituyeron
como organización sindical el 26 de
junio de 1915, con el nombre de Sindica~o ~e Sastres de Monterrey, bajo
las s1gu1entes bases:
1. Protegerse mutuamente en caso de enfermedad.

2. Protegerse mutuamente en caso de falta de trabajo.

J. Procurar el aumento de paaos
en el lrabajo a su debido tiem;o,

p~ocurando formar un fondo por medio de una cuota semanaria, denomin_ada «fondo de huelgas», el que sena entregado únicamente en caso de
paro.
4.

Procurar la moralización entre

I?~ socios, evitando participar en pohtica y/o asuntos religiosos.
. ~olamente podían pertenecer al
sindicato los operarios y operarias,
quedando excluidos los maestros encargados de los talleres.
. En la asamblea constitutiva participa un delegado del sindicato de
sastres de Tampico, quien manifiesta
a su~ colegas de Monterrey la importancia de trabajar por la unificación
de todos los sastres, «porque sólo de
esa manera -decía el delegado- no
estaremos oprimidos y nos tendrá a
cubi_erto de atropellos y vejaciones.
El sindicato formará una muralla en
la que se estrellarán todas las ambiciones desmedidas y se frenará el
mal proceder de los propietarios y
maestros de sastrerías que extorsionan a los operarios y operarias, siendo esta la causa de que vivamos en
la miseria». El discurso del delegado
de Tampico revela la influencia del
marxismo entre los gremios obreros.
Después de asegurar que el sindicato
era la muralla contra los abusos de
los propietarios de talleres, rubricaba
el discurso con la frase: «La emanci-

197

�pación de los obreros ha de ser obra
de los obreros mismos.» 6(J
Es importante subrayar que los
puntos en los que el sindicato se separa de la mutualidad residen en el
carácter excluyente del primero al
no permitir la pertenencia a maestros
ni encargados de talleres: sólo operarios y operarias. En segundo lugar
la creación del fondo de huelga, el
cual tiene su precedente en las cuotas de los socios de la antigua mutualidad, para formar el fondo común. pero en este caso no para los
enfermos. sino para la huelga.
En el evento se establece un pacto de solidaridad entre ambas organizaciones para los casos de huelga,
comprometiéndose a ayudarse material y moralmente. Corno obligación
para los socios establece una contribucicín de treinta centavos para el
fondo de resistencia y una cuota voluntaria para el caso de enfermedad
o dcfuncicín; asimismo dar menta al
sindicato de las vacantes en los talleres, procurando que fueran ocupadas
por trabajadores sindicalizados -el
remoto antecedente de la futura
cláusula de exclusión-; sujetarse a
los arreglos que el sindicato hiciera
con los propietarios de las sastrerías
en los casos de huelga; la exigencia
de todos los socios para vigilar que
los jefes o capataces no maltrataran
al obrero. Por último se amenazaba a
198

los socios que no cumpliesen·con los
compromisos contraídos por el sindicato con el boicot ante los propietarios de sastrerías, para que no les
dieran empleo. Finalmente se propugnaba por la igualdad de salarios
entre ambos sexos.
d) La Unión Mutualista de Conductores y Motoristas de Monterrey.
Otro de los casos que muestra el proceso de transición de mutualidad a
sindicato es la Unión Mutualista de
Conductores y Motoristas de Monterrey -fundada entre 1915 y 1916-- que
terminó transformándose en sindicato de empresa. Esta organización
agrupaba a los trabajadores de la
empresa: Compañía de Tranvías,
Luz y Fuerza de Monterrey. Empresa
de capital norteamericano que para
1909 recibió una concesión de parte
del gobierno del Estado para ampliar
y mejorar el alumbrado de Monterrey, así corno para administrar el
.. de transporte urbano.62
serv1c10
La importancia de esta asociación reside en que si bien se autodcfinía corno mutualidad, dado que las
condiciones de pertenencia a la
unión eran las mismas que de cualquiera otra sociedad mutualista,
agrupaba exclusivamente a trabajadores y empleados de la empresa; al
mismo tiempo, según el artículo n
de los estatutos, la unión asumía la

obligación para con el socio que fuese desocupado de ayudarlo a buscar
un nuevo empico, siempre y cuando
los motivos de la desocupación hubieran sido injustas; lo que evidentemente lo distingue del sindicato, ya
que éste propugna por una defensa
del despedido, independientemente
de las causas. La Unión de Conductores promovió una importante huelga durante el gobierno del revolucionario constitucionalista Antonio l.
Villarreal, en octubre de 1914.
Aquí cabe hacer la observación
de que el proceso de formación de
los sindicatos a nivel de fübrica en
poco se diferencia de la manera en
que se formaron los sindicatos de albañiles y sastres. Como se vio en la
formación del sindicato de la fábrica
textil La Leona de Nuevo León, el
sindicato fue producto de un proceso
de diferenciación, de deslinde, entre
los asalariados y el propietario de la
fábrica, que antes formaba parte de
la mutualidad. Por otra parte también es producto de la influencia externa, el sindicato de La Leona se
formó como sucursal del Gran
Círculo de Obreros Libres, que agrupaba a los trabajadores textiles del
país.
No obstante la similitud es posible advertir una diferencia entre los
albañiles, los sastres y los obreros de
fábrica: la diversidad de oficios reu-

nidos en un solo centro de trabajo.
Mientras los albañiles y los sastres
son de un sólo oficio, los trabajadores de la planta textil tienen diversas
especialidades: hiladores, urdidores,
tcñidorcs, blanqueadores, entre otros.
Por ello los primeros constituyen
sindicalos gremiales, en cambio los
textiles constituyen sindicatos de
empresa: la organización por encima
del oficio.
Una etapa importante en el proceso de formación de las organizaciones obreras rcgiomontanas fue la
constituci&lt;Ín, durante el gobierno de
Antonio l. Villarrcal, de la que tal
vez haya sido la primera organización mullisindical de la región: la
Fcdcracicín del Trab,~jo de Nuevo
Lc&lt;Ín. en octubre de 1914. Aunque al
parecer la Fcdcraci&lt;Ín no agrupaba a
las uniones sindicales de las grandes
empresas. no dcjcí de tener rcprcscnlati vidad en los medios laborales
del Estado. Las uni"oncs fundadoras
de la Fcdci·acicín del Trab,üo de
Nuevo Lc&lt;Ín fueron las de panaderos. albañiles. carpinteros. pintores.
curlidorcs y i'.apatcros. 6.1
Para l'Jl8, cuando se integra la
Junta Central de Conciliación y Arbitraje del Estado de Nuevo Lc&lt;Ín. se
informa de una convención de sociedades obreras. a la cual concurren las siguientes organizaciones
obreras:

Uniones:
Unión de Forjadores y Ayudantes
Mexicanos, Unión de Mecánicos
Mexicanos Sucursal No. 9, Unión de
Caldereros y Aprendices, Unión de
Conductores Maquinistas Luz y
Fuerza, Unión de Cobreros y Hojalateros, Unión de Tapiceros y Pintores,
Unión Industrial de Trabajadores de
la · Fundición Nacional Mexicana,
Unión de Conductores y Motoristas
de Monterrey, Unión de Aprendices
Mecánicos, Unión de Electricistas,
Unión de Conductores de Coches.
Sociedades, asociaciones, gremios,
ligas, alianzas, círculos y centros:
Sociedad Zaragoza de Panderos, Sociedad Ferrocarrilera Departamento
de Vía, Sociedad Hidalgo de Zapateros, Sociedad Filarmónica Nicolás
M. Rendón, Sociedad Gremio de Albañiles, Sociedad Independencia de
Sastres, Asociación Nacional de
Moldeadores y Modelistas, Alianza
de Ferrocarrileros Mexicanos, Gran
Liga de Carpinteros, Gran Círculo
de Obreros de Monterrey, Centro
Organizador Obreros Libres de Nuevo
León.
Sindicatos:
Sindicato Obrero Fundición No. 3,
Sindicato de Obreros y Obreras Libres de Nuevo León, Sindicato de

Sastres, Sindicato de La Leona, Sindicato de La Fama.
Algunas conclusiones preliminares
Como experiencia histórica en Europa Occidental la asociación para la
ayuda mutua conoce diversas expresiones. Tiene raíces en hermandades
religiosas, militares y sociedades secretas; se les encuentra en las sectas
heréticas medievales co~o los morcionistas, cátaros y alvigenses. También en los grupos militares, herencia de las cruzadas corno los templarios. Una segunda versión de sociedad de ayuda mutua es la asociada
con el comercio y la primitiva industria artesanal, como la Hansa y la
Guilda.
1.

Corno movimiento asociacionista
los gremios de artesanos son una
modalidad de ayuda mutua, pero en
este caso las motivaciones de la
unión no están basadas en pactos de
lealtad o de sangre vinculados a una
causa religiosa o militar, sino a compromisos de carácter comercial o de
producción, como serían las guildas
de comerciantes y artesanales. Luego entonces el gremio artesanal es
una asociación que agrupa artesanos
que practican un oficio común: gremio de albañiles, sastres, carpinteros, talabarteros, etc. Sus fines son
reglamentar diversas actividades relacionadas con el trabajo tanto de

�maestros como aprendices; al mismo
tiempo que someter a control monopólico el mercado de consumidores
y materias primas. El gremio agrupa
a diversos maestros propietarios de
pequeños talleres, los cuales pueden
ser familiares o trabajar con mano de
obra asalariada. En tal sentido los
gremios son corporaciones en el sentido de ser estructuras sociales rígidamente jerarquizadas, estáticas;
donde las relaciones entre maestros
y aprendices revisten un carácter fa.
miliar y paternalista.
Los tém1inos de los vínculos entre maestro y el aprendiz es lo que
posibilita considerar al gremio como
primitivo sistema de lo que actualmente se denominan relaciones laborales. Aunque en el modelo gremial
tales relaciones son muy simples, se
reducen a la obediencia servil y a la
autoridad paternalista del maestro.
El modelo de gremio europeo pa•
s&lt;Í a la Nueva España como sistema
de control de la incipiente industria
por parte de la corona española, de
ahí las ordenanzas sobre diversos rubros industriales. El gremialismo sufrió un golpe con la Constitución de
1857 al establecer el libre ejercicio de
la profesión así como la prohibición
de que nadie podía ser obligado a
prestar trabajos personales sin su
justa retribución, además la libertad
de asociación. Un segundo golpe se
200

produjo al desarrollarse la industria
fabril que desestabilizó el est,ítico
sistema gremial.
Junto al gremio se constituyó la
asociación que fue el antecedente
más remoto y al mismo tiempo más
directo de la mutualidad entendida
como asociación de seguridad social
para los artesanos y obreros. Se trata
de la cofradía de origen religioso
que organizaba los recursos de los
artesanos para socorrer a los infelices y desgraciados. De ahí surgió la
mutualidad.
Se propone definir a la mutualidad como un primitivo sistema de
seguridad social basado en el ahorro
de recursos de los socios, ante la inexistencia de programas públicos de
asistencia social. Aunque de compo·
sición social heterogénea, la mutua•
lidad es una forma de organización
que por su estructura y fines puede
ser considerada como antecedente de
la organización obrera. La mutualidad no se limitó sólo al auxilio de
los socios en desgracia, también asumió otros roles: políticos, educativos, ideológicos. Aunque esencialmente, como se dejó anotado en el
capítulo, sus fines fueron organizar
los ahorros para auxiliar a los socios
y sus familias en caso de enfermedad, desempleo y deceso.

2. En Nuevo León el marco histórico del mutualismo se ubica alrededor de las últimas tres décadas del
siglo XIX. El crecimiento de la población fue muy lento y no registró
cambios súbitos. Entre 189:i y 19&lt;X&gt; el
Estado no rebasó los :Bo mil habitantes; Monterrey muy apenas llegó a
las siete decenas de miles al cierre
del siglo XIX.
Partiendo de la información hasta ahora disponible, entre la séptima
y octava décadas, la actividad industrial del Estado, y en particular Monterrey, experimentó un periodo de
transición de la industria de taller a
la industria fabril. Durante las siguientes dos décadas se produjo la
instalación de la gran industria.
En ese marco poblacional y cconóm ico, los grupos sociales que pueden considerarse la base del mutualismo y el cooperativismo fueron los
artesanos y trahajadores libres. El
concepto de jornalero resulta ambiguo por cuanto se incluyen en él tan·
to a Lrabajadores del campo como de
la ciudad. Siendo probable que al
menos un porcentaje de ellos se Ira·
tara de mano de obra asalariada,
ocupada en los talleres y las prime·
ras plantas industriales, como las fábricas textiles: La Fama, El Porvenir
y La Leona, entre otras. Para todo el
Estado en 1891, como se vio en el ca·
pítulo, los que eran considerados

propiamente obreros fabriles se contahilizaban U(XJ operarios; en cam~io bajo la categoría de domésticos y
Jornaleros se sumaban 24 mil. El número_de artesanos apenas llegaban a
los cmco mil, de los cuales 1887 (el
37.74?,),_ residían en Monterrey, lo
que mdica que poco más de tres mil
artesanos se encontraban muy dispersos. Otro dato significativo es el
que resulta de comparar la cifra de
artesanos con la de operarios u obreros fabriles: un mil trescientos contra cinco mil artesanos. Lo que indicaría un predominio de éstos últimos
en la actividad económica industrial
de esa época.
J . El cooperativismo en Nuevo
Le&lt;Ín es una experiencia que, al menos en una de sus versiones, fue
compartida tanto por los obreros como por los mismos empresarios. En
la historia del obrerismo nacional el
cooperativismo sustituy6 a las sociedades de ayuda mutua ante el fracaso de éstas para solucionar los prohlc1_nas del desempleo y la seguridad
social. Se constituy6 como modelo
de sociedad de ahorros no para la
ayuda mutua sino para obtener utilidades invertibles en empresas de
consu_mo Y de hcneficio social para
los mismos asociados.

Desde una perspectiva global el
cooperativismo fonna parte~del proyecto de utopía basado en la propie-

dad común sobre la riqueza. Con los
recursos _ahorrados fundar empresas
que termmaran con el azote del desemple~; as_imismo escuelas para
combatir la ignorancia de los obreros y su prole.
En la entidad no se puede hacer
una generalización de que se haya
de~a~rollado un movimiento coopera11v1~ta obrero en la etapa temprana
de la mdustrialización. En el estudio
realizado se encontraron pocos casos
de cooperativas obreras. La Sociedad Mu~ualista «Cuauhtémoc», que
se constnuyó, por iniciativa de obreros y empleados de la Cervecería
~uau~!émoc, no fue ajena a la partic1pa~1on de la gerencia de la empres_a. Sm embargo es un ejemplo de un
tipo de cooperativa cuya estructura
es similar a la Sociedad Cooperativa
de Ahorros e Inversión organizada
por los empresarios en t894. Los fi.
nes son diferentes, la empresarial se
propone reportar utilidades a los socios para que dispongan de ellas en
fo1:111a privada; en cambio la cooperativa
obrera tiene como fin aoen.
e
cmrse recursos para construir el edificio. Sin embargo dado que se trata
de sólo dos casos no es posible hacer
generalizaciones.
Un hecho que es importante regiStr~r e_s que en algunas de las plantas tabnles se instalaron tiendas de
raya al poco tiempo de que comen-

zaron a f~ncionar, lo que hace suponer que dicha medida limitó la motiva~i~n para el desarrollo del cooperat1v1smo obrero.
4 - La hipótesis central de esta
parte consistente en que cuando me~os un tipo de mutualidad se convirtió en sindicato, se apoya en los siguientes casos: la «Sociedad Mutualista Bernardo Reyes», que es el caso más representativo; la Sociedad
Mutualista Gremio de Albañiles de
Mont~rrey; el Sindicato de Sastres y
la Umón Mutualista de Conductores
Y Motoristas de Monterrey. Lo mismo puede decirse de las hermandades ferrocarrileras. Se tienen noticias
no documentadas suficientemente de
q~e en la Fundidora Monterrey las
pnmeras organizaciones obreras dentro de la planta fueron las uniones
por oficios. Lo mismo en otras plantas fabriles.

. Puede afirmarse que para 1918,
techa en que se constituye la Junta
Central de Conciliación y Arbitraje
d~I E~tado de Nuevo León, las orga111zac1ones obreras de la entidad aún
estaban en el proceso del tránsito de
1~ u~ión gremial, por oficios, y los
s111d1catos de empresa organizados a
partir del centro de trabajo. La lista
que se incluye en el capítulo 6, indica que de las 29 organizaciones obreras solamente cinco se auto definen
como sindicatos, el resto siguen con-

�siderándose como uniones y sociedades gremiales.
9

Notas
1

2

Louis Henri Farias. Historia general
del trahajo. &amp;l. Grijalbo. México.
1%5. Cuatro tomos. Vol. 11. pp. 158-159.
Jan Dhonot. La Aira Edad Media.
Historia Universal Siglo XXI. Vol. 10.
Siglo XXI México. 1971. p. 112.

1
'' Informe del gohcrnador Viviano L.
Villarreal. Imprenta del Gobierno del
Estado de Nuevo León. Monterrey.
N. L. IX79.

ción Pública. México. 1m. Col. Sepsetentas No. 163. pp. 12 y ss.
!bid., pp. IJ-15.

,o !bid., pp. 44-52.
11

12

20

ecm111111ía del mwulo occidental.
UTEHA.

México. 197.~. pp. 200 y SS.

21

IJ Luis Chávez Orou.-o. opus cit. pp. 20 y ss.
14

Juan Felipe Leal y José Woldenberg.
Del e.1·tculo liberal a los inicios de la
dicwdura pmjirisra. La clase obrera

en la historia de México. (Pablo
Gormílez Casanova. coordinador).
Vol. 2. pp. 121.12J.

15

16

Gastón García Cantú. El socialismo
en México. Siglo XIX. &amp;litorial Era,
México, D.F. 1969. pp. IU-111!.
25

IX91.
26
17

Manuel Carrera Stampa. ws gremios
,,n Mhico. la organización gremial
,,n la Nuel'a füpaiia., 151/-1861. Cita-

do por Juan Felipe Leal y José Woldenberg. op11.1· cit. p. 152.
7

!hid.

x Lui, Chávez Orozco. Del artesanado
al .1ocialümo. Secretaría de &amp;luca202

18

Crónica de

1111

mio memoral,fc,.
pp. 7&lt;&gt; y ss.

2
J La Voz de Nuevo león.
de 11191.
24

la Vo~ de Nuevo lnín. Abril 11 de

Isidro Vizcaya Canales. Monterrey
/8N1.

Población censal por sexo. Nuevo
león y regiones. IX95-19'.15. COE.WO.

JO

Documento del I de enero de JXX9.
Sección Estadísticas de los Municipios de Nuevo León. Monterrey. Caja No. 14. 1891-lk92 (AGENI.).
El Pueblo. Abril de 1xx11.
La Voz de Nuevo ú•ó11. No. 15X. 25 de

José Eleuterio González. Algww.1·

27

a1nmtes y datos esradísticos que pueden servir de hase ¡,ara formar wia
estadfoica del Estado de Nuevo
león. Imprenta de Gobierno del Es-

2
x Carlos Marx. El Capital. FCE. México,
1964. Tres tomos. T. 1. pp. 624 y ss.

tado de Nuevo León. Monterrey, N. L.
1873. Reedición de la Fundación de
Beneficencia Jesús M. Montemayor,
A c. Monterrey, N. L. 1996.

29

13
·

de octubre

junio de IX'J2. La fanega equivale a ~5
litros y medio. El almud: media fa.
nega, aprox.

Monterrey, N. L. 19'.17.
6

12
· Documento del JO de octubre de 1886.
Secci6n Trabajo. Asociaciones y sindicatos. Caja No. 1CAGENL).

AGENL, Monterrey, NL.19911.

José C. Valadés. Sobre los orígenes
Secretaría del Trabajo y Previsión
Social. México, 1987. pp. 17 y ss.

XII'

5

El Pueblo. Enero 26 de 18811. Órgano

advertir el argumento que se cuestiona.

4 M. Mollat y Ph. Wolff. Uiias Azules,
Jac·q11es y Ciompi. Las revol11ciones

r XV. Siglo XXI, Madrid, España.
1979. pp. 67-68.

JI Documento del JI de octubre de 1910.
Secci6n Trabajo. Asociaciones y sindicatos. C.tia No. 2 (AGENLJ.

del Club Independiente de Monlerrey. Monterrey, N. L.

/bid. Página 2.n. En donde se podrá

del movime1110 obrero en México.

¡,0¡111lare.1· en E11ropa en los siglos

ú1 Vo~ de Nuevo león. No. 127. No-

Documento del 5 de enero de 1886.
Sección Trabajo. Asociaciones y sindicatos. Caja No. 1. Archivo General
del Estado de Nuevo León. (En el
futuro se citará: AGENL).

viembre 21 de 1891.

Juan Felipe Leal y José Woldenberg.
o¡,. cit. pp. 149-151.

22
3 Harry Elmer Barnes. Hisroria de la

JO

la Voz de Nuevo león. No. 172 de octubre I de 1892.

Documento del lJ de junio de 1909.
SeccilÍn Trabajo. Asociaciones y sindicatos. C.tia No. 2 (AGENLJ.

3
"

.1

7

Documento del 12 de mayo de 11)()7.
SeccilÍn Trabajo. Asociaciones y
Sindic,llos. C,tia No. 2 tAGF.Nt&gt;.
José Navarro. «Historia del Gran
Círculo de Obreros de Monterrey.»
/:'/ Pmwnir. Monterrey. N. L. abril
21 de IIJ?l.

lio 4 de IR91.

les de la primera mesa directiva del
GCOM.

42

43

45

Periódico Oficial del Gobierno del
Estado de Nuevo león. Mayo de 1880
(AGENL).

46

Juan Felipe Leal y José Woldenberg.
Del estado liberal a los inicios de la
dictadura porjirista. op.cit. Vol. 2. p.

Amador Reyes

246.

Francisco T. Olvera
47
Miguel Hernández

Gastón García Cantú. Historia del sociali.1·n111 en México. Era, México.
1%9. p. 418.

PC'riódico Oficial del Gobierno del
Estado de Nue1·0 león. Mayo 16 de

Citado por José María González, Del
artesanado al socialismo. o¡,. cir. pp.
18-19.

48 /bid.
49

La Voz de Nuevo león. Primero de di-

ciembre de 1894.
50

El Hijo del Trabajo. Año l. Primera

época. Número 16, México, agosto 6
de 1876. Citado por José María González. opus cit.
51

52

Documento del J de julio de 1907. Sección Trabajo. Asuntos laborales. Caja No. 1(AGENL).
Javier Rojas Sandoval. Fábricas pioneras de la industria en Nuevo león.

Reglamento del Gran Círculo de
Obreros de Monterrey. o¡,. cit.

1877 (AGENL).

Periódico Oficial del Gobierno del
Estado de Nuevo león. Abril 5 de

1880 (AGENL).

Nicolás Chaveznava

viembre de 1874. Reformado el 29 de
septiembre de 1884. Imprenta de Gobierno. Monterrey, N. L. 1886.
41

44

José María Elizondo
Casimiro González
Damian Rodríguez
Lorenzo González
Longino Berna!
Ricardo Guerra

Fuente: FJ Pmvenir. Monterrey, N.L. Abril 22 de 1972.
14
· Documento del 21 de enero de 1910.
39
Secci(ín Trabajo. Asociaciones y sinPeriódico Oficial del Gobierno del
dicatos. Caja No. J IAGENL).
Estado de Nuevo león. No..l6, enero
2 de 1875 (AGENL).
35
Documento del J de octubre de JRX8.
SeccilÍn Trabajo. Asociaciones y
.j(J Reglamento del Gran Círculo de
Sindicatos. ('.tia No. 1(AGENL&gt;.
Obreros de Monterrey del 2 de no-

.IX Lista rnn los nombres de los integran-

La Voz de Nuevo león. No. 106 de ju-

Presidente
Vice-Presidente
Segundo Secretario
Primer Pro-Secretario
Segundo Pro-Secretario
Primer Representante
de Zapatería
Primer Representante
de C~intería
Primer Representante
de Oficios Varios
Segundo Representante
de Oficios Varios
Primer Representante
de Sastrería

UANL, Consejo para la Cultura de
Nuevo León y Grupo Pulsar. Monterrey, N. L., 1997. pp. 125, 137.

53

Memoria del gobernador Bemardo
Reyes. 1891 (AGENL).

203

�COLABORAN EN ESTE NÚMERO

5-1

John M. Hart. Los anarquistas mext•
ca,ws 1,~60-J900. Sepsetentas. No. 21.
México. 1974. p. 149.

55 M,mtetT&lt;'_\' Ne,rs. agosto 9 de 1907. Capilla Alfonsina. UANL.
56

Documento sin número. Sección Concluidos. Año de 1901 (AGENL).

57

Daniel Cossío Villegas. Historia 1110dema de• México. El P01firiato. u,
l'ida social. Hermes, México, 1970. p.
32lJ.

58 Cana

de los obreros de La Leona dirigida al general Pablo A. de la Garza.
Junio 17 de 191 1. Sección Varios Particulares (AGENL).

5lJ

Documento fechado el 30 de agosto de
1910. Sección Trabajo (AGENL).

60

Acta de fundación del Sindicato de
Sastres de Monterrey. 26 de junio de
l9l5. Sección Concluidos (AGENL&gt;.

61

Re!!lamento General de la Unión Mutu~afüta de Conductores y Motoristas
de Monterrey. Monterrey, N. L.
ago~to 15 de 1915.

62

bidru Vizcaya Canale~. Los orígenes
de la il1{/ustrializ.ación de Monterrey
Librería Tecnológico.
1t.wil-J'.ll /J.
Monterrey. N. L. 1971. pp. '&gt;9, IJI.

61
-

204

Javier Rojas Sandoval. Conflictos
obreros \' legislación laboral en
Nuel'o Le~ín I ixx5-J9JX~ Revista Siglo
XIX. Facultad de Filosofía y Letras,

UANL Año 111. número
ciembre de 1988.

6,

julio-di-

Armando Joel Dávila. La Ascensión, Nuevo León, 1952. Egresado de
la Escuela Normal Superior y de la
carrera de letras (UANL). Profesor de
las preparatorias I y 16; director del
Departamento Editorial de la UANL.
Becario del Centro de Escritores
(Monterrey, 1989). Autor de varios
libros de poesía: A la orilla del sue,io
(1977), El escorial y otros poemas de
amor (1987), La huella del relámpago
(1991) y Fracturas de luz (2()()(J).
Alumno de la maestría en letras
españolas (Facultad de Filosofía y
Letras, UANL).
Blaise Cendrars. Poeta, novelista y
ensayista suizo de habla francesa
(1887-1961). Hraise (brasa) + cendre
(cenit.a) + art (arte) = Blaise Cendrars: «escribir consiste en ser brasa
y adcm,ís renacer de entre sus cenizas
gracias al arle». En español se han
publicado: Obras (El oro, El lw111/,re
.fim1i11ado. u, 111m10 cortada, Yergara
Ban.:clona. 1%.1 ), lléwmte al fin del
1111111do (ArgcN'Vcrgara, Barcelona, 1982),
C11e11to.1· negros para 11i11os blancos
(Espasa/Calpe/CONACULTA, México.
l'JlJI). Poesía. /911-1919 (traducción
de Alicia Reyes, Carlos Bonfil y Marc
Cheymol. UNAM, México, 1995).
Carmen Alardín Martí. Tampico,
19.U. Poeta y ensayista. Estudió en la
UNAM la licenciatura en letras alemanas
y la maestría en letras mexicanas.
Integrante de la revista Kárharsis

y Apolodionis de Monterrey. Ha
publicado once libros de poesía en el
intervalo de medio siglo (El callto
frágil en 1950 y Caracol de río en 2CXXl).
Obtuvo el Premio Xavier Yillaurrutia
(1982) y la Medalla al Mérito Cívico
de Nuevo León (1990). Dirige la
revista Armas y letras.
Claudia Edith Guerra Rodríguez.

Licenciada en ciencias de la comunicación. Redactora del diario El Norte.
Alumna de la maestría en letras
españolas (Facultad de Filosofía y
Letras, UANL).
Daniel Gutiérrez Pedreiro. La Paz,
Baja California Sur, 1964. Poeta,
narrador, dibujante, fotógrafo. Ha
publicado en numerosas revistas y
suplementos culturales de Argentina,
Chile, España, Francia e Italia. Ha
montado exposiciones de sus dibujos
a tinta china y de fotografía en su
Estado natal y en Holguín (Cuba).
Entre 1993 y el año actual, publica
a_lgunos libros y plaqumes de poesía:
AnRel de 1111a sola noche, Danza de
lo.1· laRartos, Ícaro triste, Sombra
bajo la piel, Canto sedielllo y otros.
Elva Gutiérrez Montemayor.

Licenciada en lingüística aplicada.
Alumna de la maestría en letras
españolas (Facultad de Filosofía y
Letras, UANL).
Friedrich Nietzsche. Filósofo alemán.
Autor de numerosas obras que han

ejercido una dilatada y permanente
influencia en la cultura occidental
contemporánea. Bajo la dirección de
Andrés Sánchez Pascual, la casa
española Alianza Editorial ha estado
publicando una edición «no censurada»
de sus libros. Algunos de sus títulos
más famosos: Así hablaba ?.aratustra,
El anticristo, Ecce Homo, etcétera.
Este año se cumplieron 100 de su
fallecimiento y, en 1994, ISO.de su nacimiento.
Gabriela Covarrubias Martínez.

Monterrey, 1968. Cursó dos licenciaturas, una en economía (UNAM) y
otra en artes (Universitario Panamericano, Monterrey), y la maestría en
letras españolas (Facultad de Filosofía y Letras, UANL). Editora de un
boletín educativo.
Gerardo Leal Leal. China, Nuevo

León, 1962. Profesor nonnalista (1981).
Licenciado en ciencias de la comunicación {1990). Participó en la «Primera
jornada de poetas» (Monterrey, 1985)
y en el taller literario de la Universidad
de Monterrey (publicó en Palabras
para llevar). Murió inesperadamente
en 1998.
Gustavo Herón Pérez Daniel.

Monterrey, 1975. Licenciado en historia.
Profesor del colegio de sociología,
UANL. Autor de Aquelarre y otros
cuentos (en prensa). Alumno de la
maestría en letras españolas (Facultad
de Filosofía y Letras, UANL}.

�Hugo Padilla. (Monterrey, 1935).
Licenciado en filosofía por la Universidad de Nuevo León. Dirigió las
revistas Katharsis y Armas y letras
en los años sesenta. Vive en la capital
desde hace más de JO años. Fue
secretario general de la Facultad de
Filosofía y Letras y en la actualidad
desempeña la cátedra de tiempo
completo (UNAM). Colaborador de
revistas regiomontanas y capitalinas.
Autor del poemario Los días deshabitados (1993).
Javier Rojas Sandoval. León,
Guanajuato, 1943. Docente-investigador
en la Facultad de Filosofía y Letras
(UANL). Trabaja actualmente en un
proyecto sobre derechos obreros y
desarrollo industrial en Monterrey
(1917-1929). Ha publicado en Aquí
Vamos, en Siglo XXI y en Deslinde.
Coautor de Monterrey, siete estudios
contemporáneos &lt;1988). Autor de
Monterrey: poder político, obreros y
empresarios en la coyu11t1tra revolucionaria (1992).
Jorge Luis Hernández Saldaña.
Contador público. Autor de Este es
el sitio (poesía). Alumno de la maestría en letras españolas (Facultad de
Filosofía y Letras, UANL).
Jorge López Castro. Actor y director
teatral. Alumno de la maestría en
letras españolas (Facultad de Filosofía
y Letras, UANL).
206

José de Jesús García Alvarado.
Licenciado en ciencias de la comunicación. Redactor de Milenio. Diwio de
Monterrey. Alumno de la maestría en
letras españolas (Facultad de Filosofía
y Letras, UANL).

la esc,itura 111asc11/i11a regiomontana: la
novela de los 11ovel!fa (Facultad de
Filosofía y Letras, UANL, 1999). Publica
constantemente artículos y estudios
de tema literario en revistas especializadas de los Estados Unidos, país en
el que radica actualmente.

José Roberto Mendirichaga. (Monterrey, 1944). Licenciado en filosofía,
maestro en letras españolas y candidato al doctorado en historia. Profesor universitario, editorialista, publicista. Funcionario de la Universidad de
Monterrey. En la Facultad de Filosot'ía y Letras (UANL) fue profesor y
director de Deslinde. Autor de La letra y la tinta (1981), La estética de José
Vasconcelos (1986), Macario Pérez,
maestro siempre (1994), Aproximación a la crítica literaria (1998).

Julieta Renée [Pérez-Díaz]. Monterrey,

Josephina Niggli. Monterrey, 19U&gt;-'!
Maestra en la Universidad de Western
Carolina Traoojó además en Hollywcxxl
y en Dublín. Escritora de lengua
inglesa, publicó libros de poesía
(Mexican silhouettes, 1931), teatro
(Mexican folk-plays, 1938), narrativa
(Mexican village, 1945; Step down,
e/der brother, 1947). Su último libro
lo dedicó a los niños (A miracle for
México, 1964).

Ledo lvo. Poeta y ensayista brasileño
(1924). Estudió derecho y ha ejercido el
periodismo. En 1944 publica su primer
libro de poemas, As imagi,wfües.
Ha recibido importantes premios que
culminan con el concedido por la
Academia Brasileira de Letras al
conjunto de su obra: Premio Mário
Andrade (19R2). Algunos de sus libros
de poesía: Cantico, Linguagem,
Finisterra, Cu"al de peixe; de ensayo:
Ladriio de flor, A república da desilusiio. En México la Universidad
Autónoma Metropolitana editó Las
islas inacabadas (versión de Maricela
Terán, 1997).

Juan Antonio Serna Servín. Licenciatura en letras españolas por la
UANL; doctorado por la Arizona State
University. Su tesis de grado apareció
bajo este título: El subalterno en

1941. Licenciada en comunicación
por la Universidad de Alabama, USA.
Directora teatral y consultora independiente. Escribe poesía, teatro y cuento.
Radica en Boston, USA. Autora de
Poemas (1977).

Laura Garza Cavazos. Profesora
del Colegio de Lingüística Aplicada,
Facultad de Filosofía y Letras
(UANL).

Leticia Hernández Martín del
Campo. Licenéiada en letras españolas; concluyó sus estudios de
maestría en la UANL. Profesora por
casi 25 años en la Escuela Preparatoria
No. 16 de la misma universidad.
Colaboradora de las revistas Deslinde
y E11tomo Universitario.
Lídice Ramos Ruiz. Licenciada en
economía por la UANL; su maestría la
cursó en la UNAM. Profesora de la
Facultad de Filosofía y Letra~. Responsable del Centro Universitario
de Estudios de Género. Compiladora de
El polen que se esparce en el desierto.
Sen,blanzas y perfiles de mujeres de
Nuevo ll'&lt;511 (Monterrey, 2()(Xl).
Louis Jolicreur. Nació en Quebec,
Canadá. Es un representante de la
literatura contemporánea de Quehcc.
Pertenece a una generación de escritores que ha abrevado no sólo en la
obra de prominen1es autores quehequenscs sino también en la de grandes
escritores latinoamericanos. Es antropólogo. doctor en lingüística. escritor,
traductor. intérp11.!te. cronista literario y
profesor de traducción en la Universidad Lava! de Quehcc. Ha publicado
otros dos libros de cuento: l 'amignée
d11 silence y les 1'irages d'É111ir.
Traductor al francés de Juan Carlos
Onctti y de Miguel de Unamuno.
entre otros autores.

Luis Adolfo Torres Balcázar.
Licenciado en economía (ITESM).
Miembro del comité organizador de la
Décima Feria Internacional del Libro
(Monterrey, 2000). Alumno de la
maestria en letras españolas (Facultad
de Filosofía y Letras, UANL).
Luz Helena Amezcua Tamayo.
Licenciada en letras españolas.
Alumna de la maestría en letras
españolas (Facultad de Filosofía y
Letras, UANL).
Manola Sepúlveda Garza. Egresada
de la Escuela Preparatoria No. 1(UANL).
Maestría y doctorado en antropología
por la Escuela Nacional de Antropología e Historia y por la UNAM. Estudios en París, trabajo profesional en
Brasil, investigación en la Ciudad de
México. Maestra de tiempo completo
en la ENAH. Ha publicado trabajos
sohre historia de la educación y sobre
problemas agrarios.
Miguel Covarrubias. Monterrey,
1940. Desde 1970, profesor en la licenciatura y más tarde en el posgrado de letras españolas (UANL). Ha
editado más de quince libros en diferentes géneros (poesía, prosa, relato,
ensayo, crítica literaria, entrevista,
traducción y compilación). Ha obtenido premios y reconocimientos de la
UANL, el Gobierno de Nuevo León y
el INBA. En 1985 fue nombrado director de Deslinde. En la década de los

90 ha publicado: Desde el Cerro de
la Silla, El traidor, Jumo a una taza
de café, Papelería en trámite, El rojo caballo de tu sonrisa y Sombra de
pantera.

Mijail Malishev (Rusia). Doctor en
filosofía por la Universidad de Los
Urales, donde laboró más de 20 años.
Fue profesor en las universidades de
La Habana y de Santiago de Cuba e
investigador en la UNAM. Actualmente
es profesor-investigador de la Facultad
de Humanidades de la UAEM y miembro
del SIN. Sus trabajos sobre filosofía
rusa y europea se han publicado tanto
en Rusia como en México.
Nicolás Duarte Ortega. (Anáhuac,
Nuevo León). Egresado de la Escuela
Normal Superior y de la licenciatura en
historia (UANL); cursó la maestría en la
Universidad Iberoamericana. Profesor
de la Escuela de Graduados de la ENS.
Ha escrito sobre temas de su especialidad en el periódico El Norte.
Director de la Facultad de Filosofía
y Letras (UANL) desde 1997.
Quinto Horacio Flaco. 65-8 a.c.
Junto a Virgilio, el mayor poeta de
la época de Augusto. Escribió odas,
epístolas, sátiras. Su ars poetica no
ha dejado de influir en las teorías
literarias y críticas, hasta la fecha.
Incluido en la Biblioteca Scriptorum
Graecorum et Romanorum Mexicana
de la UNAM (Odas, traducción de
207

�Alfonso Méndez Planearle, 1946;
Sátiras, traducción de Francisco
Montes de Oca, 1961; De arte poética,
traducción de Tarsicio Herrera Zapién,
1970; Epístolas. /.JI, traducción de THZ,
1972; Sátiras, traducción de Rubén
Bonifaz Nuño, 1993).
Raymundo Ramos. Piedras Negras,
Coahuila, 1934. Licenciado en letras
españolas y doctor en filosofía por la
UNAM. Ha sido profesor de la Universidad Iberoamericana y del Instituto
Politécnico Nacional. A finales de los
años cincuenta publicó en la revista
Kcít/wrsis de Monterrey. Colaborador
asiduo del periódico unomásuno.
Autor de Muerte amurallada, Sonetos
espwioles. A11tonio Caso, filósofo y
educador. El testimonio autobiográfico
en la literatura mexicana, Martin
Luther King. etcétera.
Reyna Castaño. Pintora. Desde hace
más de una década expone tanto
colectiva como individualmente en
Monte1Tey y otras ciudades mexicanas;
también en diversos lugares de Estados
Unidos, Canadá y Francia. «La simplicité de l'abstraction» fue el título
con que la Galería Raphael Essebag
de Montreal ofreció su trabajo más
reciente en 1999. Prepara una exposición
individual en Hungría.
Ricardo Miguel Flores. Es doctor en
Humanidades (especialidad: filosofía
política) por la UCIME (Universidad

de la Ciudad de México/1996): Realizó
estudios de posgrado en Sao Paulo,
Brasil. Actualmente coordina la sección
de Filosofía en el Centro de Estudios
Humanísticos de la Universidad
Autónoma de Nuevo León, y es
profesor en el Campus Monterrey
del ITESM desde enero de 1995. Han
aparecido trabajos suyos en diversas
revistas culturales y especializadas,
entre ellas Deslinde, Nos. 46-47, enerojunio de 1995).

�En este número
Raymundo Ramos: A partir de una idea matriz se desamllla la filosotia de Kiecadae y
vuelve de manera obsesiva a su punto de partida: [...] sólo desde el mirador estftico
encuentra su jutificaci6n el mundo, no deSde el punto de vista de la IDOlil y tajuth
cia. Nietzsche es [...] un moralista justiciero, pero que entiende- la moral ..., - y.;.;.::.;
estética de la conducta, y la justicia como belleza del poder heroico.

Bhhe ~ : Platón no le otorga carta de ciudadanfa al

poeta,._.,__,,.,_
Mbttol t ~

Juan metafísico/ Los amigos, los parientes/ No tienes costumbres ni
mos escapar a la lira&amp;úa de las revistas / Litaatuta / Vida pobre / Orpllo-,,.,. I
Máscara / La mujer, dama que Niemche quiso que nosotros apmidiáamos a danzar/
La mujer/ ¿Y la ironía?
Ledo Ivo: La notoriedad del poeta dependía del juicio crítico. Hoy no hay critica, lo
que constituye una anomalf~ de la literatura brasileña. Un poeta joven, por lo tanto,
está en una situación difícil, porque si de un lado no hay crítica, por el OlrO surge el
esquema de la televisión, en la cual sólo aparece quien es famoso. Como nunca aparece, entonces nunca se vuelve famoso.

Josephina Niggli: Como novelista, soy un parásito [...]. Mi competencia no es el
descubrimiento de nuevos hechos, sino la dramatit.ación de hechos que ustedes han
encontrado. En mi nueva novela extraigo copiosamente ideas de Leopoldo Zea y
Jiménez Rueda. Sin los finos ensayos de don Alfonso Reyes sobre la tauromaqaia,
hubiera resultado un trabajo muy inferior la historia de la tauromaquia en Mexican
village.
Louis Jollmur: Es verdad que ya había venido a Cuernavaca hace algunos años,
durante su primer viaje a México. Pero de todas fonnas casi no se acuerda y no sabe
en realidad qué lo habría llevado a visitar esa parte alejada de la ciudad. Por cierto,
conoce la novela y la película: Under the Volcano, cuya historia se lleva a cabo justo
en Cuemavaca, parcialmente en el hotel Casino de la Selva[...]

José Roberto Mendirlchaga: ¿Qué fue lo que se dio en México, luego de ese histórico domingo 2 de julio? La autorregulación del sistema; el que se haya corrido un
riesgo con suerte; el desbordamiento de la participación juvenil; la ruptura de las
inercias; y el contundente triunfo de una alianza -PAN y PVEM- que, sin requerir del
voto de la izquierda, sacó al PRI de Los Pinos.

�</text>
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                <text>Revista de literatura de la Facultad de Filosofía y Letras. Contiene poesía, narrativa, ensayo, traducción, reseña, y otros géneros literarios. Fundada en 1982.</text>
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              <text>Deslinde, Revista de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, 2000, Vol. 18, No 67-70, Enero-Diciembre</text>
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              <text>Revista de literatura de la Facultad de Filosofía y Letras. Contiene poesía, narrativa, ensayo, traducción, reseña, y otros géneros literarios. Fundada en 1982. </text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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