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                  <text>UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

· fACUlTAD DI ICONOMIA
·,
ENERO 1979
i

)

Capill1J A1foni~
Biblioteca Univertit

VOL. I

NUM.1
, 2a. Epoca

�IIINIO lllllfll f",AAIO

Capilla Alfon.'iina

Bihlio1,eca ll1uverSÍ141ii

�FACULTAD

DE

E C O NO MI A

Fundada en 1957

* La revista ENSAYOS, pu~licl 111anuscritos de
todo~ los campos de la economía, la est!
dísttt:a, las ciencias sociales y la Educa
ción. Se publica tres veces al año en los
meses de Enero, Mayo y Septiembre; salvo
cambios de última hora que determinen lo
contrario.
* La suscripción a la revista tiene un costo
anual de: $450 .00 (Cuatrocientos cincuen
ta pesos, 00/100, M.N.} para todo el Terri
torio Nacional; y de 30.00 Dólares para eT
extranjero. Las solicitudes deben dirigir
se a la propia Facultad, mediante cheque u
orden de pago. Dirección: Facultad de Eco
nomfa, Universidad Autónoma de Nuevo León-;
Loma Redonda #1515 Pte., Col. Loma Larga,
Monterrey, N. L. Mé.xi co.
*Toda comunicación relativa a manuscritos y
correspondencia editorial, deberán ser d.!_
rígidos a: Lic. Andrés Garza García. Edi
tor. , Departa11ento de Relaciones, Facultad
de Economfa, 1U.A.N. L., Loma Redonda #1515
Pte ,, Col. Loma Larga, Monterrey, N.L., Mé
xico.
*Ninguna responsabilidad tiene el Editor,
la Facultad de Economía, o la Universidad
Autónoma de Nuevo León , por los puntos de
vista o expresiones de los autores de artí
culos publicados en esta revista.
· * Publicación realizada por el Departamento
de Relaciones de la Facultad de Economía,
de la Universidad Autónoma de Nuevo León .

Enero 1979.

DIRECTORIO

Consejeros:
Lic.
Lic.
Lic.
Lic.
Ing.
Lic .
Lic.

Consuelo Meyer L.
Eduardo L. Suárez.
Manuel Silos Martínez.
Ernesto Bolaños.
Eladio Sáenz Quiroga.
Romeo Madrigal.
Alfredo G6mez Garza.

Director:
Lic. Arturo García Espinosa.
Editor:
Lic. Andrés Garza García.

�UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
RECTORIA

La Facultad de &amp;onomía que dirige el Lic. Arturo García
Espin&lt;?sa, revive en este momento la revista "Ensayos" que formó
parte del quehacer bibliogrMico pasado de esta dependencia uni versitaria.
La Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de Nuevo León es reconocida por su alto nivel académico en todo el país,
el mismo se debe tanto a la semilla visionaria de quienes la forja ron, como al alto nivel·de preparación que tienen sus docentes.
Todo lo anterior ha sido cuidadosamente conservado para fa vorecer una actitud de economía social, más que administrativa y
una corriente altamente científica en el estudio de las ciencias económicas.
La Universidad por mi conducto ve con gusto que las ideas que se discutan en estos recintos universitarios sean plasmadas en
verdades escritas cuya permanencia y utilidad objetiva es mh - trascendente, así la Facultad cumple la misión de extender su pensamiento y favorecer la ex¡tresión dialéctica como procedimiento para encontrar_ la verdad.
"ALERE FLAMMAM VERITATIS"
Monterrey, N. L. , 8 de septiembre de 1978
RECTOR

9;

e/~

DR✓ixr 1000

�I ND I C E

Pág.

PALABRAS DEL LIC. ARTURO GARCIA ESPINOSA
A LA GENERACION 1973-1978 .... . . . .... . .

7

IMPLICACIONES DEL CRECIMIENTO DEMOGRAFICO
PARA EL DESARROLLO ECONOMICO DE MEXICO.
Ul'. V.i..ct.Olr.. L. l/Jtqui.cU.

POLITICA TRIBUTARIA Y RECUPERACION ECONOMICA
EN MEXICO. EL FINAL DE LA DECADA. . ....... .
UC'. EveJWLdo EUzondo A.

13

23

LOS CERTIFICADOS DE TESORERIA: SU OPERACION
Y SIGNIFICADO PARA LA POLITICA MONETARIA.
Uc... AUlleli.o Montema.yOJc..

DESARROLLO COMERCIAL Y DESARROLLO ECONOMICO.
Uc... Leopoldo So.tú,.

33

43

EL DESEQUILIBRIO EXTERNO, Y LA CRISIS
EN MEXICO (1976-1978) . . ..... ... .. .
VIL. Rent Vill.tvr1t.eal.

BREVE COMENTARIO SOBRE EL SEGUNDO INFORME
DEL PRESIDENTE LOPEZ PORTILLO. . . ...... .
Uc. EduaJtdo L. Suáltez.

99

�PALABRAS DEL LIC. ARTURO GARCIA ESPINOSA
DIRECTOR DE LA FACULTAD DE ECONOMIA
DE LA UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

A LA GENERACION 1973-1978

El men1.:iaje que. 1.&gt;e btanJ.:ie/Úbe a c.onti.nua.cl6n.
nue p11..uentado a lo.6 EgJte1.&gt;ado1.&gt; de la Fac.ul
ta.d de Ec.onomla., Gene.Jtacl6n 73-78, dUILO.n:te
la Ce.Jtemorúa de GJtadua.cl6n enectuada ante
la p11..ue.nc),a de lo.6 1.&gt;eií.0Jte1.&gt;: Lic. Ieopoldo
Solís, M,i,e.mbJto Honolta.tu.o de. la Gene.Jtacl6n.
73-78 de EgJte1.&gt;ado1.&gt; de .ea. fo.c.uUa.d de. Ec.on.o
1,úa.; Lic. Alejandro Treviño, Re.p11..e1.&gt;eñ
:ta.nte. del Go be.Jtn.adoJt del E1.&gt;tado; Ing. Ore f
Darío Garcf a Rodríguez, Se.cJLe:talt-lo Gen.e
/tal y Reptte1.&gt;entan;te ·del RectoJt de la UriI
ve.Jt.6-ldad Autónoma de Nuevo Le6n.; Lic. Jos~
García Delgado, RepJte1.&gt;entante. del Alc.al,de de la Ciudad de. Mon:teJtJtey;
Ing. Fran
cisco Aguilar, PJtui.dente. de .ea. Junta ele
Gobi.e.Jtrw de .ea. U.A.N.L.; Don Víctor L.
Urquidi, PJte.,~.lde.nte del Colegi.o de Méxic.o;
Lic. Manuel Silos Martínez, V-l/tectolt
del Cent/to de Inve1.&gt;tigauone1.&gt; Ec.on.6m.lc.a1.&gt;; tJ
Lic. Alfredo G6mez Garza, V-l/tectoJt de.
la V-lvi..6.lón de. E1.&gt;tucüo1.&gt; Supe.Jti.olte.6 de. la Fa
c.uitad de Ec.onomla..
11

Hace 20 años una revista de circulación Nacional,
contenía un artículo intitulado "Nuevos Economis
tas de la Universidad de Nuevo León". El artículo
señalaba que con un Plan de Estudios enfocado a los
problemas de México y Latinoamérica, la Facultad
de Economía era una "Escuela Piloto" con el fin
de modernizar y elevar el nivel académico de la en
señanza profesional re la Economía en México.

�8

9

Hoy, a 20 años de i~iciados lo~ trabajos, despe~j_
mos otra generacion de estudiantes de Economia
que deberán buscar la s~~eración ~ersonal para
la buena y eficaz actuacion p~~fes:on~l, en el
asesoramiento técnico de la accion p~blica, en la
orientación técn.ica de la empresa privada, en la
docencia, en centros de educación superior, en#l~
investigación económica, en las esferas acade'!'.!.
cas, gubernamentales, privadas y en los organi~
mos internacionales.

La apreciación del Lic. Solís nos fuerza a re
flexionar sobre 1a gran responsabi Hdad del joven
Economista de incorporarse a la actividad produc
tiva en aras de planear y ejecutar política econo
mica tendiente no sólo a aminorar los efectos ne
gativos del reciente pasado, sino también a pre
tender el diseño de formas de convivencia econ6mT
ca que le retribuya beneficio a esta comunidad
que nos ha dado historia y, entre otras muchas co
sas, Educación.

Objetivo, éste, que deberán seguir como tant~s
Profesores y organizadores lo han h~cho a t~aves
de la enseñanza, en 20 años de fru~tifera existe!!_
cia de este centro de docencia; obJeti-so que deb~
rán perseguir, sin olvidar nunca que l?i h~mano es
el problema esencial y que e~ hombre _~nsiste ~n
mejorar sus condiciones de vida no importa cua!!_
tos fracasos tenga.

La reflexión del Sr. Urquidi fortifica ese compro
miso del que hablamos, al subrayar que la educa
ción en México no logra todavía estándares adecua
dos suficientes para acumular un stock de capT
tal humano necesario para enfrentar un futuro que
pueda ser promisorio para las próximas generacio
nes. Esto nos mueve a pensar que el esfuerzo con
tinuado del estudio debe persistir por siempre. -

Hoy por la mañana, comentaba el Lic. So~ís acerca
del problema del desempleo, y , pronosticaba una
tasa de crecimiento del 7.5%-para absorber la cr~
ciente oferta de trabajo; en cambio! es ~rato_cQ.
nocer del Departamento de Planeacion Univ~rsi~!
ria, y de nuestro propio Centro de Inves~igaciQ_
nes Económicas, que el mercado del Economista no
sufre hasta el momento, un problema de satur!
ción.' Lejos de participar de ta~ probl~m~, el
Economista es requerido en el medio economico en
grado satisfactorio .

Lograr el aumento de un punto, porcentualmente
hablando, en la tasa de credmiento del producto
por año, como lo ha sugerido el Lic. Solís, para
alcanzar en un período corto .la estabilidad econó
mica del país, no es tarea sólo del industrial o
del gobierno, sino compromiso también para el pro
fesional que con su servicio guía a las unidades
decisoras a dirigir esfuerzos en ese sentido.

Por otro lado, Don Victor L. Urquidi indicó 1~
necesidad de dedicar parte de los excedentes derI_
vados de la venta de nuestro petróleo_ a la.~dUC!
ción, en un plan coordinado de ,nversion en
capital humano.

La enseñanza en las aulas, al menos a este nivel,
ha terminado, pero no hay que olvidar que si bien
la obligación de nuestra Institución es la de for
mar buenos Licenciados en Economía, el buen Econo
mista se forma después, con el tiempo y con la en
trega al constante estudio. El Profesor en eT
aula hace entrega del conocimiento técnico y cien
tífico; el buen Profesi ona 1 1o hace cristalizar
en realidad transformadora.

�10

Han terminado 5 años de múltiples esfuerzos coro
nados ahora con laureles de triunfo y esperanza-:Nunca olviden el paralelo esfuerzo del maestro
que, con labor callada y contínua, entrega lo m!
jor de si al alumno; nunca olviden al maestro que
fonna y transforma social y culturalmente.
No olviden tampoco a la Institución, a la Facul
tad; acérquense a e 11 a en las buenas y en las
malas; vivan continuamente el abrigador calor que
de sus muros se desprende con el recuerdo de tiem
pos pasados. No dejen a la escuela abandonadas:[
lo a-la suerte que le pueda deparar el azaroso
destjno; busquen toda oportunidad y pretexto P-ª.
ra volver y auxiliar a esta cuna de hermanos col!
gas y profesionales. Finalmente, no olviden a sus compañeros, que la
única fuerza que vale es la de la productiva
unión que conserva el compañerismo puro y que a
la postre se traduce en éxito de equipo.
Por último, además de felicitar a la Generación
73-78 de Egresados de esta Facultad, que ahora
termina sus estudios profesionales, quisiera suQ_
rayar la atinada elección que los graduandos h.:!_
cieran al elegir como Miembro Honorario de la mi~
ma al Lic. Leopoldo Salís, destacado Economista;
e insto a todos ustedes a observar en él, ejemplo
de dedicación y muestra de éxito.
Asimismo, me
congratulo de que contemos entre nuestra compañía
a otra gran figura del desarrollo intelectual co!!_
temP,oráneo de nuestro medio: el señor Don Victor
Urquidi, a quien agradezco que aceptara la invj__
tación que, a través de mi persona, hicieran los
graduandos para asistir a este evento como invita
do de honor.

11

A~ra~ezc? también la grata presencia de nuestras
d1st1ngu1~as pe~sonalidades (invitados de honor),
por su as1stenc1a en esta importante ocasión.
A todos muchas gracias, y a ustedes colegas mucho
éxito.

�13

situarse en el marco general de desarrollo
económico y social, del que es uno de los
elementos importantes.
Por ello conviene
repasar, aun cuando sea brevemente, las
principales características del desarrollo
de México en los últimos 35 años, que es también el período en el cual se intensifi
c6 el crecimiento poblacional al descender
con rapidez la tasa de mortalidad general.
Parece existir una interacción entre creci
miento econ6mico y aumento de la poblaci6n7
no siempre bien explicada, que tiene impor
tancia para las consideraciones a futuro. -

"Il4&gt;LICACIONES DEL CRECIMIENTO DEr-K&gt;GRAFICO
PARA EL DESARROLLO ECONOHICO DE HEXICO"

U.C.. V-Cdo1t. L. I.Jlu¡uúf.l *

México es uno de los pafses de mayor
dinamismo demográfico, ciertamente el que
acusa la tasa más elevada de incremento en
tre los once países de mayor poblaci6n eñ
el mundo . La tasa de incremento actual, a
pesar de haber descendido ligeramente, se
estima aún en 3.2% al año, y posiblemente
sea tocavfa un poco más baja. Sin embargo,
desde cualquier punto de vista es una tasa
muy elevada, y, si se mantiene, supone la
duplicaci6n de la poblaci6n cada 22 años.
Los 65 millones de habitantes con que cue_!!
ta México en la actual idad podrfar. llegar 3
130 millones en 1999. Huy probablemente no
se llegará a esta cifra sino a una menor, pero ello dependerá de que se acentúen te_!!
dencias recientes de descenso de la tasa
bruta de na ta 1f dad.
El crecimiento demográfico de un pafs
no debe tratarse en fonna aislada sino
•E.Ita c.0116e1t.enc.út 6ue plt.Onunc.útda el dia 25
de. Ablúl de. 1978 en el Au.dUoltÁ.o de .la
Facultad de. Ec.onofn{[{ de. .la UtúvelL6.úfad
Aut6noma de. Nuevo Le.611.

J31BUOTEC1' CfNTijAL

Durante los últimos 35 años, hasta
1975, la economía mexicana en su conjunto
creci6 a una tasa anual de 6.5%, lo que, de
ducido el incremento demográfico, dejó uñ
mejoramiento anual de producto bruto por ha
bitante de 3.1%. Cabe hacer notar quepo
cos países en desarrollo, bajo sistema:abierto de mercado y de dependencia de los
mercados internacionales, han registrado la
tasa de incremento del producto bruto de Hé
xico durante tan largo perfodo. Si el au
mento per capita no fue tan elevado como
el de otros países, se debe a que al mismo
tiempo la poblaci6n, como ya se indic6, au
ment6 también con gran velocidad. El desa:rrollo econ6mico de México ha sido, desde
luego, disparejo, pero no muy distinto a la
experiencia histórica de otros países, y an
tes bien con algunas características que
otros países en desarrollo no han manifesta
do tan claramente, como ha sido el cre:cimiento del sector agrícola.
Lo esencial, sin embargo, en el proce
so de desarrollo de México ha sido la aiñ
pliaci6n relativa del sector industrial7
que de 27%del producto bruto, incluida in
dustria de transformaci6n, industria extrae
tiva y de la construcción, pasó a 34%eñ
1975, con sus consecuencias positivas en el
empleo y en la generaci6n de ingresos en
forma de salarios . Dentro del sector indus
trial se produjeron también cambios estruc
turales señalados, sobre todo la expansi6ñ
de los subsectores petrolero, siderúrgico,
metalúrgico y qufmico, en la parte básica,
y de vehículos automotores y bienes de con
sumo duradero y productos ali menticios manii:
facturados, en la parte destinada al consu
mo. Al mismo tiempo se inició modestamente
la fabricaci6n de bienes de capital. O sea
que a grandes rasgos México sustituyó impor
taciones de bienes de conslJllO por produc
ción nacional, y reemplazó parte importante
de sus necesidades de productos intermedios

�14

que de otra manera habrfan tenido que impo!_
tarse.
Si bien la participación del sector
primario -agricultura, ganaderfa, produf
ción forestal y pesca- se redujo en el mi1
mo período de 24 a 12%, es importante hacer
notar que el sector en su conjunto creció a
una tasa de alrededor del 4%anual, y que
en el interior del mismo ocurrieron también
cambios estructurales, en fonna notable la
expansión de la producción de trigo, alg2_
dón, caña de azúcar y oleaginosas, con rel!
ción a otros productos.
Ello se debió en
gran parte a la incorporación de tierras al
regadío y a la introducción de insumos téf
nicos de importancia que redundaron en not!
ble elevación de rendimientos, por lo menos
en cereales.
Para completar el cuadro, cabe señalar
que los sectores comercial y de servicios,
incluido gobierno, pasaron de representar
el 49% del producto bruto al 54% al final
del perfodo citado, lo que refleja en parte
las necesidades de distribución de los sec
tores agropecuario e industrial, pero taffi
bién el surgimiento de servicios de tran1
porte, turísticos, financieros y otros p~
ductivos que absorben mano de obra con
status salarial regular, generados por la
modernización del pafs -a lo que hay que
agregar los alquileres de unidades habita
cionales y los servicios de gebierno y admI
nistración pública-.
A la vez, surgió un
gran subsector de servicios y cemercio infonnales, sobre todo en áreas urbanas, que
corresponde a lo que comOnmente se designa
subempleo o empleo marginal o informal.
El resultado de estos cambios en la
estructura de la economía, expresado enª.!!.
mentos de la productividad media, fue una
elevación del producto bruto por habitante
a alrededor del equivalente de 1,000 dóla
res en 1975, con lo cual México se coloco
entre los pafses semidesarrollados, encami
nados a una etapa creciente de industrialI
zación y modernización.
La expansión fue
especialmente señalada en el decenio 1960
-1970.
La explicación de estos cambios puede
encontrarse en diversos factores favora
bles, tanto internos como externos, pese a
la existencia también de obstáculos y facto
res retardatarios. Sin entrar en un análT
sis ponnenorizado, cabe subrayar en primer
lugar la importancia de la expansión de la
base productiva, constituida por la infrae1

tructura agrfcola, de transporte y energéti
ca, principalmente. Las obras de regadío-;las carreteras, los puentes y los aeropuertos, los ferrocarriles nuevos y la rehabill
tación de la red ferroviaria existente, las
telecomunicaciones, la expansión petrolera
y la del sistema de energía eléctrica, pe!_
mitieron allllentar producción y elevar p~
ductividad tanto en el sector agropecuario
como en el industrial, asf como en el de
comercio y servicios. Las grandes inversio
nes agrfcolas y las efectuadas en los su[
sectores industriales y de transporte y
otros servicios no habrían sido posibles,
al menos en la misma magnitud, a no ser por
la construcción de infraestructura producti
va, principalmente por la acción del Ei
tado.
En segundo lugar, puede citarse la elf
vación del nivel educativo y de capacit!
ción para el trabajo, a través de los ga1
tos en educación pública y privada y de los
diversos servicios de adiestramiento, tam
bién tanto públicos como privados. Auñ
cuando no sea aún satisfactorio el nivel
educativo medio alcanzado, el hecho de h!
ber incre111entado notablemente la escolariza
ción primaria urbana, la secundaria y me=dia superior y la superior, al lado de la
técnica, tiene importantes repercusiones PQ.
sitivas a largo plazo, ciertamente en un
período continuo de 35 años.
En tercer lugar, fue importante para
México la expansión de su comercio exterior, como resultado de la demanda de los
mercados internacionales en la medida en que fue aprovechada íntegra o aun parcia1- ·
mente. Este fue un estímulo exógeno que~
cibió la economfa mexicana, que la distingue de muchos otros casos. Además, la di
versificación de la producción exportable mexicana, y hasta cierto punto la geogrlfl
ca, fue un factor favorable en comparación
con países monoproductores. En la etapa más reciente del perfodo considerado, la e!
portación de manufacturas comenzó a ser un
elemento importante en el conjunto.
Debe
subrayarse también la importancia del crecl
miento de la exportación de servicios turf1
ticos, que distingue el caso mexicano de la
mayoría de los demás latinoamericanos y 9f
neró divisas con qué pagar importaciones de
equipo industrial, además de considerables
volúmenes de empleo directo e indirecto.
En cuarto lugar, estos procesos fueron
acompañados de modernización tecnológica en
la mayoría de los subsectores, particula!_

15

mente en el de agricultura de riego y en el
de industria de transformación y de hidro
carburos. El que se haya creado a la vez
una gran dependencia tecnológica por no ha
berse ampliado la base institucional nacio
nal de investigación cientffica y tecnológT
ca sino en muy contados casos subsectoria
les, es otro asunto. Pero puede afinnarse
que la importación de tecnologfa, y la generación local de la misma como en la agricultura cerealera, fueron sin duda fac
tores explicativos del aumento de la produc
tividad.
En quinto ténnino, si bien no ha habi
do nunca en México un proceso adecuado de
planeación económica, se han registrado al
menos, durante períodos suficientemente lar
gos y continuos, orientaciones programáti=cas del gasto público y de la política eco
nómica hacia áreas prioritarias, que se hañ
reflejado en la edificación de infraestructura, en la promoción y financiamiento de industrias básicas y en la expansión del crédito agrícola y el industrial. La poli
tica de sustitución de importaciones -hoy
criticada- debe verse como un conjunto de
instrllllentos de fomento industrial para los
cuales no había, en su época, alternativa alguna.
A los anteriores factores favorables a
una evolución económica rápida, hay que agregar otros, en el terreno social y cultu
ral, que también contribuyeron, aunque en:
forma limitada y desde luego insuficiente:
la educación, ya mencionada; los programas
de salud e higiene; la construcción de vi
vienda; la amplialión de servicios urbanos
y comunitarios; las comunicaciones, y la
expansión de la industria editorial. Al re
conocerle valor positivo a estos elementos-;no se niega al mismo tiempo que son progra
mas defectuosos y que muchos de sus resulta
dos aun hayan podido ser dañinos. Represeñ
tan, en todo caso, tendencias de dinamiza
ción social necesaria para equilibrar el:proceso de desarrollo económico.
En Slllla, las transformaciones por las
que ha pasado México en los últimos 30 años,
aquf apenas bosquejadas, constituyen razona
blemente lo que se define como desarrollo:económico y social.

*****
Corresponde ahora examinar qué papel
ha jugado en estos procesos el incremento

demográfico tan rápido de los últimos 35
años, sea positivo o negativo.
En 1940, México registró 20 millones de habitantes. Para 1960 se estimaban ya 36 millones, o sea que la población casi se
había duplicado en 20 años. En efecto, la
tasa de incremento se elevó de 2.7%anual en el decenio 1940-1950 a 3.13% en el perío
do 1950-1960. El aceleramiento continuó eñ
el decenio intercensal más reciente: al lle
gar a 50.7 millones en 1970, la tasa de iñ
cremento se elevó a 3.43% anual, y en eí
quinquenio 1971-1975 se estimó en 3.5%, pa
radar un total de 60.1 millones en el últf
mo año, que en la actualidad se acercan a:65 millones, aunque con una tasa ligeramen
te inferior, de 3.2%o menos.
La explicación de estas tasas tan elevadas se encuentra en parte en la tasa bru
ta de natalidad, que continúa siendo de muy
alto nivel, si bien a partir de 1940 regis
tró pequeños descensos. En 1940 se estimo
en 48 por millar, casi el límite de la tasa
de reproducción hllllana, para bajar a 45 por
millar en 1960 y quedar estacionada, más o
menos, hasta 1973. Existen países de escasa dimensión que registran tasas más eleva
das, y en algunos países de Africa se en:cuentran tasas parecidas o mayores, pero ningún país en el mundo de la dimensión de
mográfica de México ha mantenido durante:tan largo tiempo, en época reciente, tasas
tan elevadas. Otra fonna de medir la alta
fecundidad de la poblaci6n mexicana es la siguiente: según las encuestas llevadas a
cabo, e1 minero promedio- de hijos nacidos vivos por mujer al final de su período reproductivo, 45 a 49 a~os, ha sido, hasta fe
cha reciente, de 4.5 en zonas urbanas, y de
7.5 en zonas rurales o semirrurales. Otro
indicador es la tasa bruta de reproducción,
o sea el número de hijas (mujeres) nacidas
vivas por mujer en edad reproductiva en el
supuesto de que no haya mortalidad de las
hijas antes de ese período, que da un índi
ce de 3.16; y deducida la mortalidad de:las hijas según las tablas de esperanza de
vida, el indicador es de 2.7. Esto quiere
decir que por cada mujer en edad reproducti
va sobreviven 2.7 niñas que llegarán al pe
ríodo reproductivo, o sea que la poblacióñ
femenina en edad reproductiva se reemplaza
a razón de casi 3 por uno. Este índice en
cierra mcy claramente el tremendo potenciaT
de crecimiento de la población mexicana -la
llamada inercia demográfica-. Considérese
que en los países desarrollados, una tasa
neta de reproducción de la unidad, en la

�17

16

cual se ha colocado la mayoría,_significa
el simple reemplazo de la población (un promedio de 2.1 hijos nacidos vivos por m_l!
jer en edad reproductiva), pero entraña tQ_
davía crecimiento en cifras absolutas_d~ra!!_
te un largo período. En el caso de México,
el crecimiento potencial, dada la muy elev!
da fecundidad, puede calificarse sin duda
alguna de explosivo.
Aun los ligeros descensos que probablemente revele la Encuesta lltrndial de Fecundidad, en la que Mé
xica ha tomado parte, no alteran el calif!
cativo de expansión explosiva de la eobl!
ción que ésta adqoier~ por la sola razon de
los índices de fecundidad.
En la explicación del crecimiento_de~
gráfico de los últimos 35 años debe asignar.
se, por supuesto, gran importancia al dei
censo de la mortalidad, aunque su efecto
más reciente y presente es menor. En 1940
-44, la mortalidad general registraba un~
tasa de 22 por millar, y la esperanza de V.!_
da al nacer era poco superior a 40 años.
Para 1950-54, con los adelantos en los prQ_
gramas de salud pública, los ~vanc~s de la
medicina y posiblemente el meJoram1en~o. de
las condiciones higiénicas y de nutrición,
la tasa de mortalidad habfa_ des~endido
a 15 por millar, para llegar diez anos dei
pués en 1960-64, a 10.4 y en el período
1970:73 a 8.8, correspondiente a una e1
peranza de vida de IMS de 60 años . . Parte
importante del descenso de la mortalidad ti~ne que ver con la disminución_ de la mor.
talidad infantil, de 124 defunciones de~
nores de un año por mil nacidos vivos, en
1939-1941, a 73 en 1959-61, a 66 en 196971 y a 56 en 1972-73. Pero no só~o ha _b!
jado la mortalidad infantil, que sig~e s1e!!_
do elevada (por ejemplo, en comparación con
Cuba, donde es de 22), sino tambjén la de
niños hasta los 14 años, que en ciertos_pt
ríodos ha registrado descensos aun más rap.!_
dos, aun del 50%.
En resumen, la dinámica demográfica de
México se explica en pocas palabras por9ue
la natalidad se mantuvo durante larg? t1e!!!
po a una tasa elevada de 44-45_por mil)ar,
mientras la mortalidad se redUJo_a ca~1 la
tercera parte (en ella, la mortalidad ~nfa!!.
til a menos de la mitad). La mortal1d~d,
es de esperar, seguirá descendien~o, s1 bien a tasa menos rápida que en periodosª!!.
teriores.
Una de las consecuencias importantes
de estos fenómenos es el cambio en la e1

tructura por edades de la población mexic!
na. En 1940, la población de menos de 15 años representaba el 41 .2% del total; para
1970 había pasado al 46 .2. En 1940, la mi
tad de la población tenía menos de 19 años;
en la actualidad, la mitad tiene menos de
17. La población en edad de fonnar parte de la fuerza de trabajo, de 15 a 64 años, constituía el 55.2% en 1940, hoy representa
el 50.1%. Esta estructura se mantendrá hasta"fines del siglo, aun cuando descienda la natalidad. Es decir, México ha CO!!,
tado y sigue y seguirá contando con ~n~ PQ.
blación SIJ!lamente joven, que no part1c1pa en la fuerza de trabajo . Considerando la población menor de 15 años y la mayor de 64, y la parte de la población de 15 a_64
que no fonna parte de la fuerza de trabaJo,
la razón de dependencia es casi de 3 a 1:
cada miembro de la fuerza de trabajo sosti!
ne, por así decirlo, a 3 personas ,que son
sólo consumidores.
En la medida en que la expansión de la
economía mexicana ha podido absorber pobl!
ción en la fuerza de trabajo efectiva, el
dinU1ismo demográfico ha contribuido, como
factor positivo (aparte ~e cuestiones de C!
lidad), al desarrollo económico general. Pero las -tendencias en este aspecto son_d!
clinantes y hay indicadores de que el d1na
mismo de~gráfico ha rebasado la ,capacidad
del sistema económico para generar empleo!·
Por ejemplo, en 1940, la fuerza de. trabaJo
era de 8."3 mi 11 enes , o sea e1 75! ile 1.ma po
blación de 15 a 64 años (poblacion en edad
de trabajar) de 11.0 millones . Para 1970,
la fuerza de trabajo se estimó en 13 mill.2_
nes, pero esta cantidad s?lo representaba,
por el dinamismo demográfico de los años i.!!.
tennedios, y en particular por el des~!nso
de la mortalidad, el 54% de una poblac1on_de 15 a 64 años de 24.1 millones. Estos l.!!.
dicadores se reflejan asimismo en la ta!a
global de actividad, que en 1970 se reduJo
casi al 25% de la población total, co~tra una nonna de 30 a 32% en épocas anteriores .
En 1970, según estimaciones, de una fuerza
de trabajo de 13 millo~es h~bía un ~esempleo abierto de 1 millon, mas el equ1va)ente de otro millón de desempleados en d1ver:.
sas formas de subempleo. Para la actualidad es probable que la cifra total alcance
por lo menos 3 millones de años-hombre dei
aprovechados, entre otras cosas por factores de coyuntura, pero no menos por tende~
cias a largo plazo de los fac~ores __ demogr!
ficos . Esto sin contar la em1grac1on a los
Estados Unidos.

Si el análisis anterior es correcto, el incremento tan rápido de la población me
xicana, lejos de haber constituido en los
últimos quince a veinte años un factor posi
tivo en el desarrollo nacional, ha represeñ
tado un factor negativo. Es decir, el país
podría haberse desarrollado en igual o casi
igual fonna con menos población, o con una
población que hubiera crecido IMS lentame!)_
te. Lo afirmado tiene importantes conse-cuencias para el futuro.
Junto con el crecimiento global de la
población, ha ocurrido , como es bien sabido, un fuerte cambio en su distribución geo
gráfica. La migración interna, sin duda ii!:
tensa en los últimos 35 años, se ha dirigido principalmente hacia el área metropolit!
na de la Ciudad de México, a las ciudades fronterizas del Norte, a las dos principales submetrópolis -Guadalajara y MonterreyY a algunas ciudades menores de crecimiento
intenso como Acapulco, Puebla, Coatzacoalcos, Minatitlán, Jalapa y otras. Las zonas
geográficas de absorción han sido el área metropolitana de la ciudad de México, que en 1940 tenía el 14.7%de la población total y en 1970 el 22.4; las zonas Norte y
·Noroeste, que tenían el 17.4% en 1940 y el
19.0 en 1970; y la zona Golfo, que aumentó
ligeramente de 10.5% a 10.9 en el mismo P!
ríodo. El resto de las zonas geográficas del país, es decir, el Centro, el Sur y el
Sureste, y la zona del Pacífico Sur, perdi!
ron en posición relativa, de 57% en 1940 a
47.7%en 1970; éstas son las llamadas zonas de rechazo. Entre 1950 y 1970, el 50%
de toda la migración interna de México se dirigió a la zona metropolitana de la ciudad de México, proveniente principalmente de áreas rurales y semirrurales, pero también de ciudades menores . Este fenómeno se
ha verificado igualmente en Guadalajara y Monterrey y en las zonas fronterizas . Mie_!!.
tras la población urbana nacional ha creci
do al 5.4% anual, la rural ha aumentado aT
1.7%. El hecho de que esta última todavía
aumente, en lugar de estancarse o disminuir
como en otros países de estructura semeja!)_
te, es otro indicio de la muy elevada natalidad que prevalece y que da lugar a un fuerte crecimiento vegetativo.
.
Conforme ar criterio de que una locali
dad de 15,000 o más habitantes tiene características urbanas, mientras una de menos población es rural o semirrural, la pobla-ción urbana de México ha crecido de 4 millQ.

nes en 1940, cuando constituía el 20% ape
nas de la población total, a 22.5 millones
de habitantes en 1970, cuando representó el
45%. Las ciudades de más de 100,000 habitantes representaban el 11.9%de la pobla-ción total en 1940, pero el 35%en 1970. La de más de un millón, el 7.9% en 1940, y
el 22%en 1970. El área urbana de la ciu-dad de México, que hoy comprende municipios
del Estado de México además del Distrito Fe
deral, tenía apenas 1.560,000 habitantes eñ
1940, y registró 8.35 millones en 1970. En
la actualidad se estima el total del Area Metropolitana en más de 12 millones.
La concentración urbana se ha produci
do no sólo en las zonas geográficas de ab:sorción y en las ciudades mayores, sino aun
en las zonas de rechazo y en las ciudades menores. Es decir, dentro de una entidad federativa de emigración, hay migración den
tro de la entidad hacia la ciudad capital u
otra de importancia. Algunos casos son
ilustrativos. El estado de Durango es de relativo "equilibrio", o aun de rechazo r!
lativo . La población total del estado de Dur~go creció al 2.1%anual entre 1960 y
1970 -comparado con 3.43% de México como
país-, pero la de la ciudad de Durango se
incrementó al 4.5%. La población de Jalisco
aumentó al 2.97% anual entre 1960 y 1970, también inferior al total nacional, pero la
de Guadalajara metropolitana creció al
5.2%, la de Ciudad Guzmán al 4.5, de Ocotlán al 3.4, de Lagos de Moreno al 3.7 (aparte del caso especial de Puerto Vallar:
ta, de 10.7%anual). El ·estado de Veracruz
acusó un incremento medio anual de 3.32%en
el mismo decenio -igual al del total naci.2_
nal-, pero la población urbana del estado
creció al 4.55%, entre ella la de Jalapa al
6.2% anual, la del Puerto de Veracruz al 4.1, la de Coatzacoalcos al 6.3 y la de Mi
natitlán al 6.6. Debe hacerse notar, por
cierto, que en muchos casos el crecimiento
de la población urbana, aun siendo apenas moderadamente elevado como es el caso de la
ciudad de Durango, se debe en su mayor par.
te al crecimiento vegetativo, es decir, a la alta natalidad. Aun en la zona metropo
litana de la ciudad de México, de los 600,000 habitantes e~ que aumenta cada año,
más de la mitad son el resultado del creci
miento nat ura 1.
Puede afi rmarse que la expansión de la
población urbana, derivada de la alta nat!
lidad y de la migración interna tan inte!!

�18

sa, tampoco constituye en la actualidad u~
factor positivo para el desarrollo económ.!_
ca nacional.
La inmigración ilegal a los
Estados Unidos, de 3 a 4 millon~s ~e pe~~Q.
nas en los últimos años, más la inmigracion
legal, de más de un millón_entre 1950 .Y
1975, ha aliviado la situacion, cualesqui~
raque hayan sido sus otras consecuencias,
en lo que respecta a empleo y subempleo,
asf como a concentración urbana .

*****
No obstante muchas manifestaciones al
contrario, que en gran parte constituyen
buenos deseos, México se encuentra ante una
perspectiva en que los all!lentos probables
del producto bruto ya no son -ciertamente
no lo son en la actualidad al ritmo de 2%ni lo serán a futuro previsible, suficie~
tes para absorber los incrementos demogr~f.!_
cos en empleo productivo, que se refleJan
en una oferta excesiva de fuerza de trab!
jo. Como ya se mencionó, el índice de acti
vidad global de la poblaci6n económicamente
activa ha descendido. de 30-32% a 25%, Y h!
bfa ya en 1970 un desempleo abierto de cua!!.
do menos 8% de la fuerza de trabajo, más otro 8% de desempleo equivalente del subem_
pleo. Es decir, en 1970 se desaprovechaban
más de 2 millones de años-hombre (hoy prob!_
blemente 3 millones}. La tasa global de ªf
tividad en México es baja, adel'llás, porque
la proporci6n de mujeres que participa~ en
la fuerza de trabajo es bastante reducida,
del 16% de la poblaci6n femenina total. Pero en perspectiva el problema global es de suma gravedad. La economfa tendrta que
crecer a más del 8% anual en términos rea7
les -con una adecuada estructura product.!_
va- para empezar a absorber el desemp~eo
y el subempleo, elevar las tasas d~ ~artici
paci6n, e incorporar las nuevas adici~nes a
la fuerza de trabajo por efecto del i~cremento demográfico. Por desgracia, México no tiene experiencia válida en el desarrQ_
llo de los últimos 35 años que indique que
sería posible expandir la economfa global
al 8% anual durante perfodos sostenidos.
Hay otros indicios del impacto del incremento demográfico. Un ejemplo se encue!!_
traen el sector educativo. En 1970 habfa
12.5 millones de niños de 6 a 14 años de edad; la matrfcula era, sin embargo, de
9.8 millones, pese al esfuerzo educativo de
sarrollado. Piénsese que en 1970 habfa 8.2

millones de niños de O a 4 años de edad, y
que aun descontando su mortalida~, e~os_~i
ños ya han presionado sobre la ins~ripcion
en escuela primaria, más los que vienen d~
trás de ellos, que son más.
A nadie debe extrañar el problema del
suministro de alimentos en México en la
actualidad, muy por encima de las f~l~as
del sistema distributivo, de las vicisitudes climáticas o de otros factores que h!.
yan afectado la producci6n agropecuaria.
Entre 1970 y 1976, la poblaci6n total se i!!,
crement6 12 millones de personas -el tamaño
de Venezuela- que demandan trigo, mafz, productos lácteos, carne, frij~l y azúcar.
Oe los primeros tres somos ya importadores.
El azúcar ya la dejamos de exportar.
Igualmente se ha ~e~t)do el im~a~to d~
mográfico en la disponibilidad de vivienda.
El déficit de vivienda en áreas urbanas CO!!.
tinúa siendo de alrededor de 2.5 millones de unidades, no obstante los programas de los últimos años. La demanda anual de por
lo menos 150,000 un .dades urbanas _nuevas no
se satisface en la actualidad baJO normas
mínimas adecuadas.

Ni el problema alimenticio ni el de la
vivienda, como tampoco el educativo, pueden
atribuirse exclusivamente al incremento d~
mográfico. Hay otros factores, que se re)!
cionan con la desigual distribuci6n del l.!!,
greso y la riqueza, la insuficiencia de los programas del sector público, la falta
de planeación, la insuficiente inversión Y
otros. Lo que aquí se sostiene es que no
puede hacerse ya caso omiso del impacto d~
mográfico en el agravamiento de todos ~sto~
problemas, y otros, en virt~d de la d1nám.!_
ca tan elevada de la poblac16n, expresada principalmente en las altas tasas de fecu!!_
didad.
Esto obliga a hacerse planteamie!!_
tos a futuro.
Oebe mencionarse también la dimensión
social del problema demográfico, o sea el
efecto que en la vida familiar y en las 7
oportunidades de mejoramiento_ tiene la d.!_
mensión tan elevada de la familia, sobre tQ_
do en las áreas rurales y entre los sectQ.
res urbanos de bajos ingresos; la dimensión
en sf y el hecho de que se comience a Pl'Q.
crear a una edad todavfa muy temprana, ª!!.
tes de que las familias adquieran capacidad
asegurada de generar un ingreso suficiente .

*****

19

La soluc16n b!sica al problema de Méxi
co la debe dar el desarrollo mismo, con su
cambio estructural, no s6lo sectorial sino
en cuanto a distribuc16n del ingreso. Es
necesario recalcarlo para que no haya malen
tendido. La economfa mexicana necesita ere
cer más r!pidamente, generar aumentos de
productividad y de empleo, y repartir su
ingreso más equitativamente.
Pero si se admite la interacción entre
los fenómenos demográficos y los de desarro
llo -no s6lo el impacto del desarrollo eñ
la población sino también el de la pobl!.
ci6n en el desarrollo- debe admitirse que
en las variables demográficas se puede ejer
cer una política de metas y medios de -::
acción. Es decir, debe haber planificación
demográfica como parte de la planeación eco
n6111ica y social general. Debe formularse
una política de poblac16n como elemento 1!!,
tegrante de una política de desarrollo.
Ha sido común suponer que el incremento del .ingreso por habitante por sf sólo hace
descender la natalidad. La experiencia de
Mbico no lo demuestra. Esto se debe a que
la distribución del ingreso es s11namente desigual: el 40% de las familias, con los
ingresos más bajos, absorbe apenas el lOS
del ingreso total; luego no hay incentivo
ni motivaci6n para restringir la natalidad
per supuestos medios naturales o por acceso
a anticonceptivos. Oe allf la necesidad P!
ralel1 de que el Estado provea la educación
y los servicios de planificación familiar conducentes a las decisiones de la pareja a
favor de un espaciamiento de los hijos, con
aplazamiento del primer hijo, y de una limi
tac16n al tamaño total de la familia.
Toda esta problemática ha sido recono
cida por el Estado mexicano a partir de-;:
1972-1973, con la cooperación de todos los
medios profesionales y la participación del
sector político.
Frente a la política de
indiferencia hacia la problemática demogr!
fica que prevaleci6 hasta 1972, se empezó a
formular una polftica positiva, que ~e pla!
1116 en la Ley General de Población aprobada
por el Congreso a fines de 1973, y que en
su artículo lo. se refiere a su objetivo:
' regular los fenómenos que afectan a la PQ.
blac16n ... con el fin de que participe jus
ta y equitativamente en los beneficios deí
desarrollo económico y social".
Como uno
de los medios, la Ley autoriza el estableci
miento de programas de planificación fami-::
lfar "con el objeto de regular racionalme!!.

te y estabilizar el crecimiento de la pobla
ci6n" (Art . Jo.}.
Pese a la imprecisióñ
de la redacción de este artfculo, se entien
de que la política demográfica consiste en
favorecer el descenso de la tasa de crecí
miento de la población. · Y ésto se logra
principalmente por descenso de la natalidad, puesto que nadie pretende que se ele
ve la mortalidad.
Oebe hacerse notar también que con la
reforma constitucional de 1974, la planifi
cación familiar pasa a ser un derecho básT
co. Dice el nuevo Artículo 4o. constitucio
nal: "Toda persona tiene derecho a decidir
de manera libre, responsable e informada,
sobre el número y el espaciamiento de sus
hijos. "
El Estado esU en consecuencia obligado a proveer la información y los ser
vicios que permitan al individuo ejercer es
tedere~.
Los programas de planificación familiar a cargo del sector público empezaron a
implementarse a partir de 1974, con antici
pación a los lineamientos recomendados en-::
la Conferencia Mundial de Población de las
Naciones Unidas de agosto del mismo año. Esto demuestra la seriedad de propósitos en
la materia po~ parte del Estado mexicano.
Con las limitaciones que tiene todo nuevo programa de acción social, y tenien
do en cuenta la complejidad de la estructu
ra de los programas de salud del pafs, pu~
de afirmarse que ya hay indicios de resulta
dos positivos en los programas de planifica
ción familiar. Se estima que, incluyendo-::
los servicios privados de planificación y la venta libre de anticonceptivos, alrededor de 2 millones de mujeres , de un total de 14 millones en edad reproductiva, practi
can la anticoncepción con medios ef icaces:aunque la mayoría en áreas urbanas.
Esto
quiere decir que en estas áreas la cobertu
raes de cerca del 30%. En un principio-::
se pensó que la mayoría eran mujeres de más
de 35 años de edad, que ya habían formado
su familia y no deseaban tener más hijos o
preferían el anticonceptivo al aborto indu
cido e ilegal, y por lo tanto peligroso; se
gún datos posteriores, la proporción de mu
jeres menores de 35 años es elevada, lo que
tiene mayor impacto demográfico, ya que la
fertilidad de las mujeres menores de esa edad y el riesgo de embarazo son por lo me
nos el triple de los de mujeres mayo
res de 35.
-

�21

20

Según estimaciones todavía prelimina
res, se calcula que la tasa bruta de natali
dad, aun con las limitaciones de los progri
mas de planificación familiar y su concen
tración predominante en las ciudades, se ha
reducido de 45 por millar en 1973 a alrede
dor de 40 en la actualidad.
El niínero to
tal de nacimientos se ha estabilizado y, de
seguir la tendencia, pronto empezará.a dis
minuir, sin que por ello deje de ser toda
vía muy e1evado. La tasa de incremento de
la población se ha reducido de 3.5 a 3.2%
anual, y de seguir la tendencia, podrá ba
jara 2.6%para 1982. Si esas tendencias
continúan, se podrá llegar al año 1999 con
110 millones de habitantes, en lugar de los
126 a 130 pronosticados o proyectados con
anterioridad.
Los efectos del descenso de la nata
lidad se sienten a menor plazo de lo que ci
múnmente se supone. Es frecuente oir afir
mar que los programas de planificación famT
liar sólo tienen efecto a largo plazo. Esto
es en parte cierto; pero a corto plazo tam
bién. Por ejemplo, con el descenso de la
natalidad de los últimos tres años, que~
duce e1 incremento de1 número tota1 de naci
mientos y lo estabiliza, la demanda de pri
mera inscripción en escuela primaria empeza
rá a descender dentro de tres años, al ni
nos en las áreas urbanas. Asimismo, empezi
rá a descender en estas mismas áreas la de
manda de servicios médicos materno-infantT
les, dando lugar a destinar recursos médi
cosa otros fines y sectores. Por otra par
te, si el número total de abortos ilegales-;
que se estima en unos 500,000, se redujera
porque las mujeres que no desean tener el
hijo tuvieran acceso al uso de anticoncepti
vos eficaces, se liberarían también recur
sos de los servicios hospitalarios del sef
tor público, donde, para salvarles la vida
generalmente o evitarles complicaciones, se
atiende a mujeres que se han hecho abortar. ·
A mediano y a largo plazo, el descenso
de las tasas de natalidad tendría un efecto
benéfico en la salud de la familia, y en la
estabilidad familiar, sobre todo entre los
grupos de bajo ingreso. La disponibilidad
de vivienda, y la adecuación de la misma,
serán mayores en la medida en que se limite
el tamaño de la familia.
El problema del empleo, a que se ha
hecho alusión, se aliviará a plazo mediano:
si continúan las tendencias de descenso de
la natalidad iniciadas hace tres años,

dentro de 9 a 12 años se detendrá el aumen
to del número de nuevos ingresantes jóvenes
a la fuerza de trabajo, y será más fácil
absorber los incrementos de ésta en trabajo
productivo. No hay que temer, como muchos
aducen, una escasez de mano de obra, dado
que existe en México y existirá por mucho
tiempo, superabundancia de la misma, y por
que el margen de incorporación a la fuerza
de trabajo tanto de hombres como de mujeres
en edad de trabajar es aún muy grande.
Además, la tendencia de la tecnología, a pe
sar de muchas propuestas en sentido con:trario, todavía en gran parte teóricas, es
hacia la economía en el uso de mano de
obra. En un país como México, por supues
to, como en otros, hay diferencias estruc
turales en el mercado de trabajo, con mayor
exceso relativo de mano de obra •IO califica
da, y con escasez de mano de obrá califica
da; pero ésto se resuelve no a1J11entando eT
vol1J11en total de la mano de obra sino mediante el adiestramiento y la capacitación
de la existente.
A largo plazo, el descensQ de la tasa
de incremento de la población afectará tam
bién favorablemente la ~ropensión a la emT
gración internacional, ,f la migración inter
na a las ciudades, ·así como la concentra
ción urbana excesiva.
Son muchos los eleinentos que deben acompañar a una polítici de población y par
ticularmente a los programas de planificación familiar para integrar ésta en los pro
gramas de desarrollo económico y social. :Destaca la necesidad de llevar' Jos adelantos sociales y culturales a las áreas rur!
les y semirrurales, a fin de crear las CO!J.
diciones que permitan formar conc_iencia del
valor que tiene para la familia ·--la limit!
ción de la natalidad. La pareja necesita
ser educada y motivada, con base en ~..ena información, y deben ofrecérsele opciones y
los servicios correlativos.
La educación
sobre población debe comenzar desde la et
cuela, de tal manera que los adolescentes adquieran conciencia. Los programas educ!!_
tivos deben extenderse a los maestros, y a
la población adulta en general. En muchos
casos de comunidades rurales, la política
poblacional debe integrarse con el desarrQ_
llo pleno de la comunidad. Existen ya expf
riencias en otros países latinoamericanos,
así como en Asia y en Africa.
Si se avanza en estos conceptos en la
práctica, y se extiende la planificación

familiar a las áreas rurales y semirrurales
a corto plazo, la población total de México
será e~ 1982 de 72 en lugar de 76 millones
de habitantes como se había proyectado an
tes. Como ya se dijo, ésto permitiría mar
char en tendencia de incremento a tasa des
cendente, _a un total no mayor de 110 millo
nes para fines de siglo.
. La impo~tancia de estas políticas se
advierte también si se piensa en el muy lar
9? plazo. Puede calcularse fácilmente que
si ~e llevan a cabo programas que limiten
el incre~~to demo~ráfico, la población to
tal de Me~ico podria estabilizarse a media
d?s del siglo XXI en un total de unos 300
mill?nes d~ hab~tantes; si no se aprovecha
el tiempo_i~mediato y se deja para más tar
de la politica de población la tendencia a
la estabilizac~ó~ entrará m~cho más tarde y
no se podrá limitar la población total an
tes de unos 600 millones de habitantes eñ
la segunda_mita~ del siglo próximo. Esto se
debe a la inercia demográfica, sobre todo
tratán~ose de una población tan joven como
la mexicana. Los mexicanos necesitamos re
~exi~nar mu~ ~eriamente sobre lo que signT
ficaria un México de 300 millones de habi
tantes! aun con los recursos potenciales
del pais,_ tanto ~n el contexto nacional co
~ en el internacional. Imaginar uno de 600
millones cuesta mucho mayor esfuerzo. Lo sensato es marchar adelante más despacio.

FM.ncú.c.o Alba,

La pob.f.aelón de Méx.lc.o ·
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1965, . &amp;uple.mento, pp. 23-Ú.

�23

gresos netos del IMSS y del INFONAVIT y ex
presados como fracción del Producto Interno
Bruto, han aumentado en casi cinco pun
tos porcentual es pasando de 13. 7:1; en 19 7O
aTS.6% en 1976, lo que implica un alza cer
cana al 36%.
[l comportamiento descrito, indica que
la recaudación ha crecido con mayor rapidez
que el valor de la producción, lo que parece
ría señalar una respuesta automática del sis
tema impositivo a la inflación y a la activT
dad real. Esta flexibilidad es más aparente
que efectiva, en vista de que en el perfodo
que estudiamos se han puesto en práctica mo
dificaciones importantes en el nivel de las
tasas del impuesto sobre el ingreso de las
personas ffsicas, han aparecido gravámenes
indirectos como el que se aplica a la venta
de gasolina y se ha establecido el gravamen
sobre nóminas que constituye el patrimonio
del INFONAVIT. La elasticidad-ingreso, aun
que superior a la unidad, no es estructura1:''i&gt;OLITICA TRIBUTARIA Y RECUPERACION
ECONOMICA EN MEXICO"
- EL FINAL DE LA DECAOA -

u.e..

EveJuVulo Wzondo A.•

INTRODUCCION

..

En el ámbito tributario mexicano, la
década de los setenta se ha caracterizado

por una tendencia definida al alza de la car
ga total que los impuestos establecen sobre
la poblacfón. Enfatizo "sobre la poblacioñ"
porque se olvida a menudo que independiente
111ente d1ysu naturaleza y de su impacto inl
cfal, los impuestos los pagan únicamente los
indivfduos o las familias: la recaudación au
mentida trae consigo siempre una reduccióñ
del consumo o del ahorro privados -o de am
oos- aún cuando este resultado se produzca
veces fndirectamente.

a

El pafs ha realizado en el transcurso de
este decenio un notable "esfuerzo fBcal ".
Sobre esta parte de la cuestión no cabe du
da: los ingresos corrientes de las dfstiñ
tas entidades de gobierno, añadidos a los i~
• E&lt;l.ta. con6eAenwz 6ue .StUte.ntada poif. el
Uc.. Evuudo EU.zondo A. en el au.d.l
tol/..ÚJ de .la Fac.ul.ta.d de. Ec.onom.la fu de UnZ
vw.i..cJ.ad Au.t6noma de Nuevo Le6n e.t d(.a 1
de mayo de 1978.

Para algunos estudiosos del tema, la
carga tributaria, tal y como la hemos definí
do, no es un indicador cabal dela"carga fis
cal global" que experimenta la población. ET
cociente de los ingresos tributar íos al
P.I.B. indica la proporción del producto que
se transfiere, en fonna compulsiva, del sec
tor privado al pÚbl ico para los fines de
éste. Puede argumentarse que, adicionalmen
te, en el numerador del a fracción aludida
deberfan incluirse las utilidades de los mo
nopolios estatales, porque impl lean una
transferencia de la naturaleza descrita, aún
cuando el elemento de obligatoriedad sea par
cial .1/ La cuestión no está resuelta a nT
vel teórico, es cierto;- pero no hay duda de
su relevancia.
En la práctica, la carencia de infor
mación al respecto obliga a excluir tales
utilidades de las estadísticas empleadas en

!_/ PO/f. ejemplo, en 1967, " .• • el .sae/Ufv,i.,t de
ope/f.acwn de ta.s emp11.e.sa.s
c.a.s y lo.s
.utgif.e.so.s neio.s de lo.s o'Lgall.(.6mo6 de.se.en
btaUzado.s" 1Lep11.e.sen.ta.ban 4.6% del P.1.s-:
"La PoUUc.a F-ú.c.at en el Ve.saMoUo Eco
r.6mlco de Ml.u.co", en ¿CJr.e.c.ún.ie.nto o Ve
.saMoUo Econ6mlco?, /.Uguel S. W.i.onczec1i
et al, S.E. P., 1971, p. 131. (En6tf6-ú. •tte.l

eí?

.tilo).

�24

las comparaciones internacionales.I/. La ª!!.
sencia de su consideración resta validez su~
tancialmente al cotejo entr: pafses, que en
repetidas ocasiones ha servido, en man?s PQ.
co cuidadosas, para sostene_r concl us,ones
ligeras sobre la convenien~ia de una reforma fiscal en México. En vista de la_s enor
mes diferencias en los tamaños relativo~ de
los respectivos sectores parae~tatales,i~nQ.
rar este elemento puede conducir a aprec~aciones desvirtuadas sobre el "esfuerzo trib!!_
tario" nacional comparativo.
Un sistema tributario de~e evaluarse
si empre en términos de la equ1 dad Y de 1os
efectos económicos de sus componentes. Entr~
más significativa la carga, mayor la necesi
dad de vigilar uno Y otro aspectos• so perya
de irritar a los contribuyentes.con una d1i
tribución de gravámenes corytraria a los cri
teri os de equidad preva l ec1 ~nt:s, Y de prfi°
vocar comportamientos confl, et, vos con l ª-o~
tención de las metas generales de la politi
ca económica nacional.
La reforma tributaria es un proc~so per
manente de tal importancia, que requiere un
análisis continuado. El tamaño actu~l dela
carga, y la difícil coyuntura económica P?r
la que cruza el país, _prestan a su estudio
una especial relevancia al presente.
Con el propósito de cons_truir_ e_l _marco
obligado de referencia, conv,erye_,ry!c,ar la
discusión con un intento de d~fimc_io~ de la
actual situación económica,, dent i fi can~ o
sus problemas básicos, circunstanci!
les y de largo plazo.
I.- La Economía Nacional en 1978
Respecto al primer trimestre de 1978,
no creo aventurado afirmar que el conse~s?
entre los analistas de la coyuntura economi
21 "LM utlUdadu y p€1td.i.dM d~ lo./&gt; monop~
- u_06 6,Í,.6cale1&gt; y de lM agenuiu, gu.beJL~mentalu ducenbr.a.U.zrulitt. H exc.e.uy~ ./i-&lt;-6
tennti.camente a caU6a de la aU6 encua áe
da.to./&gt; c.ompo.JLa.bl.u plVl.a. lo./&gt; ..• pcúhe,t, ex~
mi.nado./&gt;". P.S. G/z..i.66.i.th y M. BVUntúie~,
"Tax Revu.enu.u and Tax Bu.11.den./i ,&lt;._n
Col.omb,ia,: A Compa/z..l./ion w.i.th othelt La.ti.n
Ame/z..l&lt;:an Na.ti.oM", en f,Í,.6e,a(. Re6011.m 6011.
Col.omb,ia, ed.Uo.do po11. R. MU6g1tave Y M.
Gn:tLi, I.T.P., fla1t.va1td Law Sc.hool. ,
CambllA.dge, 1971, p.268.

25
ca nacional, es que hay evidencias dive~~as
de una lenta recuperación_de_l~ pr~duccion,
aunada a un abatimiento sign,f1ca_ti_vo ~anto
de la inflación como del desequilibrio el\.
terno.
En efecto, al inicio de_1~77, el índice
de producción fodustrial s:nalaba una tasa
anual de crecimiento negativa (-4%): Para
di c i embre próximo pasado, en cambio, ~or
noveno mes consecutivo, el aumento relativo
anual fue positivo, alcanzando ~n 10.2%. No
hay duda de que el sector constituye el el!
mento dinámico por excelencia de nuestra
nomía· su recuperación, por tanto, es sena
fi nne' aún cuando no definitiva, . d~ la supt
ración del marasmo que cara~terizo a la acti
vidad productiva desde el final de 1976.

:CT

El valor de las exportaciones ha crecido un
23%anual, pero su dinamismo obedece en par
te al de unas cuantas materias primas, entre
las que destaca el petróleo.
Parece claro, por tanto,que en el corto
plazo la política tributaria debe coadyuvar
a la consolidación de tres tendencias funda
mentales: 1.- Aceleración del paso de la pro
duccion. 2.- Contracción del ritmo inflado
nario. 3.- Reducción del desequilibrio externo.
Empero, la problemática económica naci.Q_
nal es más compleja que lo que puede indicar
el panorama descrito.

En lo que respecta a la i nfl a~_i ón_, la
evidencia estadística pennite tambien cierto
optimismo reservado. Por una par~e, la tasa
mensual de crecimiento de los precios al con.
sumidor tiende a ser menor, aú,n cuando no ~e
manera unifonne: en enero de 1977 era de 3. 2 ,
11 egó a ser de sólo O. 9% en mayo• pero vol
vió a 1% durante q¡arzo próximo pasado.

La contención de que el país ha avanzado
notablemente en su desarrollo en los pasados
cuarenta años, recibe apoyo sustancia1 en 1a
mejoría indicada por diversas estadísticas.
El concepto de "desarrollo", complejo como
es, puede sintetizarse en tres aspectos fun.
damentales, que son la reducción de la pobr!
za extrema, la disminución de la desigualdad
en la distribución del ingreso y de la riqu!
za, y el aumento en la disponibilidad de e!!!
pleo productivo.

Hay señales, en suma, de un agotamiento
del impulso alcista asociado con la de~alu!
ción En cuanto a la tasa -anual de rnfl!
ción: que alcanzó un máximode34.3%_ en_a~oi
to del año pasado, como consecuen~ia logica
de esta forma de medición del fenomeno, ha
descendido consistentemente desde entonces,
hasta registrar 17.5% durante marzo de 197B.
Puede afirmarse que no obstante los avaryces
logrados en el control del alz~ de r,reci~s!
ésta continua registrando u~ ritmo ec?,nomi
ca, social y políticamente inaceptable•

El innegable progreso experimentado en
México en las pasadas décadas, ha sido ins_l!
ficiente para erradicar la miseria de grandes grupos, el desempleo abierto y disfraz!
do y la disparidad en los ingresos famil i!
res. La continuación del proceso de desen
volvimiento que permita solucionar esos pr~
blemas precisa de una mayor y más eficiente
utilización de los recursos: de una moderni
zación de la estructura productiva. La fof_
mación de capital desempeña un papel central
en este fenómeno.

La mejoría de la posición ex tern~ ~e~
país ha sido uno de los hechos más signifi
cati~os Y más comentados del pa~o'.a~a econ:[
mico de los pasados meses. El deficit come!cial de 1977 fue de 1,400 millones ?e dol!
res, 48%menor que el correspondiente a
1976.

No hay duda, sin embargo,de que el acer
vo de capital en México está creciendo con
más lentitud de lo que precisa la tasa dese!
da de aumento de la producciónydel empleo,
dada la dinámica y composición de nuestra
población.

La reducción continuó durante el primer
bimestre de 1978. Sobre las causas de esta
contracción hay acuerdo. El consenso desap!
rece cuando se trata de determinar la impor
tancia relativa de cada una de el~as. La'.!
cesión ha deprimido la demanda de import~:iºnes y 1iberado recursos para la expor!acion.
El cambio de precios relati~os producido por
la devaluación, tiene el mismo resultado.

Específicamente,conviene señalar que d_l!
rante la presente década,en comparación con
la de los sesenta, se han observado los si
guientes desarrollos que configuran, a
irosso modo, la problemática del ahorro y la
inversión al presente. En primer lugar, el
P.I.B. real ha descendido en su tasa prome
dio anual de crecimiento de ?% durante el
primer lapso a 5%en el segundo. Además, la

inversión bruta fija total a precios cons
tantes, que crecía 9.3% por año en el dece::nio precedente, contrajo su ritmo de aumento
a sólo 5.5% en la década en curso. Esto ocu
rrió a pesar de que la significación de la
inversión pública dentro de la global ha ten.
dido a aumentar, evidenciando la pérdida de
su poder estimulativo.
Como características adicionales de la
cuestión, es preciso notar que el ahorro in
terno, que solía financiar el 90%de la in:versión, descendió a sólo 85%en su partici
pación. AJ mismo tiempo, la fracción que el
ahorro público representa dentro del total,
ha mostrado una propensión a contraerse. La
recurrencia al ahorro externo, que duplicó
su importancia como fracción del P.I.B. en.
tre una y otra décadas, plantea un problema
financiero que hizo crisis precisamente en
1976.
La política tributaria debe contribuir
al fortalecimiento de largo plazo del ahorro
interno, público y privado, y al dinamismo
de la inversión. En una frase, debe consti
tuirse en un elemento de apoyo a la formación
de capital.
Parecería que olvidamos mencionar --una ta rea que trad i c iona 1mente se asigna a
la política impositiva: la de ayudar a corr!
gir la distribución del ingreso. Una apr!
ciación realista del papel de la tributación
en esta función, debe reconocer sus limita
ci ones. En el mejor de 1os casos, su efec
to.3/ Esto· es así tanto por 1a necesidad
de preservar los incentivos al ahorro y dl
esfuerzo productivo, como por e 1 hecho de
que la imposición tiene poca influencia S.Q_
bre los determinantes de la distribución.
II.- Política Tributaria
A la luz de lo apuntado, la cuestión fun.
damental en materia tributaria podría ser si
conviene o no, por ahora, aumentar el nivel
actual de la imposición en México. O e s de
luego, la pregunta relevante atañe al nivel
relativo de la recaudación, ya que en la épo
ca inflacionaria por la que atravesamos, es
ocioso especular sobre la tendencia del vo
lumen absoluto de los ingresos fiscales.

}! Ib,i,dem, p.13.

�27

26

Para algunos analistas, la cuesti~n e~!á
resuelta. Por ejemplo, en una publ 1cac1on
reciente, se sostiene: " ... el monto de lo
caudado no ha sido suficiente para cub_r, r
las necesidades del sector Gobierno, est,má!!_
dose que, para alcanzar obje_tivos de desarr_-Q.
llo con estabilidad de precios, la carga f11
cal deberá alcanzar, para 1982, al rededor
de 25% del P. I.B. ",4/ siendo de poco menos
de 19%al presente.-

:f

Hace varios años, al referir~e al mismo
problema, un investigador conclu1a: "... Sf
gún una muestra internacional analizada por
Musgrave México debería tener en la actualidad (1971) una carga fiscal de alrededor
de 20%, de acuerdo con su nivel de ingr~S?
per cápita y la participación de las act1v.!_
dades agropecuarias en el P.I.B._" ~
La contención de la insuficiencia de in_
gresos frente a las necesidades gubern~m~n:
tales, no es, de por sí, argumento def1n1!.!.
vo a favor de un aumento de las percepc1Q_
nes, parece más una versión específica del
problema económico general.
En el razonamiento de que la ca_rga fil
cal en México es muy baja para su nivel de
desarrollo - medido éste por el ingreso~
~ Y la fracción del P:I.B. ge~erada en
las actividades agropecuarias conv1e~~• por
una parte, recordar nuestra observac1on sobre el papel de los ingresos de las par_-ae1
tata les, generalmente omitido en estas d1sc!!_
siones. Por la otra, parece claro que la
carga fiscal teórica, estimada por muestre?
de la situación de diversos países, es se~s.!_
ble a variaciones en la forma de val~ac,?n
del ingreso per cápit~, expr~sado ord1nar1!!_
mente en dólares. As,, a ra1z de la devalu!!_
ción, el ingreso per cápita de México desee!!_
dió de 1370 dólares en 1975 a 1300 en 1976
y disminuyó aún más al año sigui~nte. En co!!_
secuencia, según el modelo refer:;do, la carga
fiscal "ideal" para México deben a contraer
se. Este resultado sorprendente! ~ace ver
1as 1imitaciones del enfoque. As, m1 smo, puf
de argumentarse persuasiva~ente que la ese!!_
sa participación de la_agr1cu!tur_-a en la gf
neración del P.1.8., mas que indicar el df
4/ Lul6 Blutvo Agtui.Vta, "La. Po.U.Uc.a. 1mp~~i.
- ti.va.", en Opci.onu de Po.U.Uc.a. Eson6111{.c.a.
en Méuc.o ~ l í de la Vevaluau6n, edf
.tado po~ G
o Bueno, Eclltoíílal Tec.no~. •
S.A., Méuc.o, V.F., 1977, p.163.
Jj F. J. Alejo, Op. CU., p.142.

sarro11 o de 1a economía en genera.1 , seña 1a
el atraso del sector.
El tema es complejo. Una aut~rid_ad en la
materia dice: "La cuestión_ de que nivel ~e
gasto gubernamental es tolerable, o de ~ua!
podemos o debemos sufragar no puede,en ult.!_
mo termino, resolverse recurriendo a los hf
chos o a la lógica. La respuesta será,debe
ser, susceptible a los valores, .. ;ª. las fo.r:
mas de organización social y pol1t1ca . .. §.J
(Enfasis nuestro).
La alegada insuficiencia de los ingresos
fiscales conduce, según una tesis muy exten_
dida, a dos tendencias desfavor_-ables: la e!_
cesiva recurrencia al endeudamiento del Sef.
tor púb 1i co con e1 banco centra 1_, Y_ 1a crf
ciente importancia de la deuda publl_ca ext~.r:
na. Lo primero ocasiona presio~es 1~flac1Q_
narias; lo segundo, una carga financiera gue
se convierte en onerosa con el paso del t1e!!1_
po.
Así, uno de los autores citados, apun~!!_
ba al inicio de la década: "Los escasos in_
gresos ordinarios, generan montos de ahorro
corriente insuficientes ... "Jj
La evidencia de los años pasados indic~,
sin embargo, que el aumento_de la carga f1s
cal, considerable como ha sido Y como ~e~s
mostrado, no ha conducido a un f~rtalec1m1e!!_
to del ahorro público. En la decada de los
sesenta, e1 ahorro púb 1i co representó en prQ_
medio 3.7%del P.I.B. En el presente decf
nio, la fracción ha descendido hasta 2% y·,
lo que es más significativo, de representar
3.4% en 1970, bajó consistentemente en los
años siguientes, hasta alcanzar sólo 0.8%en
1976.ª-f
El comportamiento descrito se ajusta a
una añeja argumentación, conocida en el argot
de las finanzas públicas como el "efecto
Please": los gobiernos tienen consider!!_
bles dificuitades para evit_ar que el incremento de la recaudación se les "fugue" en ga1
tos corrientes.y
F. Ba-to~, The Q.uu.t.i:.on 06 Govunmellt
Spencüng, HMp~ &amp;Row, New Yo~~. N. Y.,
u.s.A., 1960, p.2.
7/ F. J. Alejo, 0!.:..._C,«:., _p.134.
8/ Cl61UU, de Banco .ae/J~uc,o y Se~e.talúa de
- lla.ci.enda. tJ C~édil.o Pl,lb.U.c.o. .
.
9/ S.tan.tey P.t:ea.&amp;e "El a.hoMo "J'?lWln.fre la..~
- bu.tac..l&lt;5tt: ¿ Reili.cla.d o ú P€)-&lt;.ómo? , F-&lt;.Mf:
ZM yVua.MoUo, Vol. IV, Num.1, Ma.ltzo 196 ·

6/

-

Más aún, suponiendo que el ahorro públi
co efectivamente aumentara, conviene notar
que "... hay considerable evidencia de susti
tución entre diversos tipos de ahorro"l0/;de manera que la cuestión tendría que plan
tearse en términos de la conveniencia de que
el ahorro incremental fuera real izado por el
sector público o por el privado, dado el es
tado de desenvolvimiento del país.
Consideremos ahora la situación actual
y perspectivas de la economía mexicana y de
la mundial, para evaluar la oportunidad de
un alza adicional en la carga impositiva.

ginada en los sectores privado y externo,el
gasto gubernamental puede operar como elemen
to compensador. La evidencia histórica, no
avala tampoco esta contención: Al inicio de
la década de los setenta,el gasto total del
sector público representaba aproximadamente
un 20% del P.!.B. la fracción ascendió con
rapidez en los años siguientes, hasta alean
zar 36% en 1975. 11/ A pesar de esta impor
tancia creciente;-Ta taza de crecimiento real
del P.I.B. bajó consistentemente a partir de
1973. El vigoroso aumento, absoluto y rela
tivo, de la demanda pública, no pudo evitar
laprofunda recesión por 1a que atravesamos.

En cuanto a la economía nacional, ya
apuntamos que se ha experimentado al parecer
una débil recuperación en los pasados meses.
Aún así, en 1977 por segundo año consecuti
vo, el incremento del producto real se si:tuó por debajo del aumento de la población.
El ritmo de la actividad, se ha mantenido
gracias al dinamismo de la demanda final,
asociada en parte con la sustitución de im
portaciones producida por la devaluación, y
no obstante la reducción del ingreso rea 1
que la inflación ha causado en grandes gru
pos de la población. El impacto contraccio
nistá de un aumento de gr&amp;vamenes, podría
cancelar el incipiente impulso expansivo de
este elemento de la demanda agregada.

Las consideraciones anteriores son rele
vantes también respecto a 1a relación del es
tado de 1as finanzas púb I i cas con 1a i nfl ~
ción. Aquí, conviene recordar el dictum for
mal de que "la política fiscal detennina el
tamaño del déficit público; la polftica lllQ_
netaria, la forma de su financiamiento". Ex
pusimos antes nuestras dudas sobre la posi:bilidad de que el aumento en los ingresos
tributarios resultara en una mejoría de la
posición financiera del sector público. De
ello, puede desprenderse nuestro escepticis
mo de que un aumento de impuestos conduzca
efectivamente a que el sector público recurra en forma más proporcionada al financia
miento i.nflacionario.
-

En cuanto al panorama internacional, la
perspectiva es incierta. Aunque el pronóstico generalizado es que continúe todavía
por varios meses la recuperación iniciada a
fines de 1975, se predi ce 1a posibilidad de
una nueva recesión al final de 1978 o a prin
cip1os de 1979. De ~echo, Chase Econometrics
opina que I a falta de dinamismo se experimentará en las economías europea y estadouni
dense este año. Para México, esto signifi:caría un abatimiento de la demanda externa
de bienes y de servicios, precisamente cuan
do nuestra economía se supone entra en un pe
ríodo de reactivación. Ante esta expectatT
va, se torna de crucial importancia el coiñ
portamiento de la demanda interna .

Además de observaciones generales sobre
el impacto agregado de un aumento de la tri
butación, conviene que hagamos algunas con-=sideraciones detalladas respecto de cuestio
nes impositivas específicas. Para el caso-;nos ocuparemos exclusivamente de ciertos pun
tos centrales, a nuestro juicio,del gravameñ
directo por excelencia, el impuesto sobre la
renta, y del prototipo de impuestos indirec
tos en nuestro medio, el impuesto sobre in-=gresos mercantiles.

Es posible argumentar, desde luego, que
de ocurrir una deficiencia en la demanda ori

!J../

Luú, La.ttda.u, "Sav,lng Func.tlo~ 604 La.Un
Amvuca", en stud,lu ,in Vevelopmen.t
Pla.múng, edil.a.do pM HolUt, B. ChenMy,
HMvMd UtúveMUy P~Uó, CambJr.,idge a.nd
London, 1976, p.299.

En cuanto al impuesto sobre el ingreso
de las personas físicas, es clara la necesi
dad de su adecuación al ambiente inflaciona
rio que hemos padecido por más de un 1ustro.
Así, en su Primer Informe de Gobierno, el
eI Li e. José López Port i 11 o expresó: "orde
naremos nuestra estructura fiscal ... ender!
11/ S.H.C.P. , Cuenta. de la. Ha.ci.enda. Púb.U.c.a.
Fed~, 1975. No -tenemoó ci.6~ Mbóe
c.uett.tu c.ong~entu con~ mendona.dM-:No ha.y Mz6n palla. Me~, ó,ln emba.~go,
que la. .tendenci.a. d u ~ ha.ya. ca.mb,iado .

�28

zando las distorsiones que ha provocado el
proceso inflacionario ... ". La tasa marginal
máxima que la Ley contempla, ha sido repeti
damente aumentada hasta su nivel actual de
57%. Por añadidura, como es bien sabido,el
alza de los ingresos nominales, producto de
la inflación, ha conducido a un incremento
no 1egi sl ado de 1a carga rea1 de este tri b~
to, dada su progresividad. La constancia de
las deducciones permitidas a los causan
tes, ha agra vado e1 efecto.
Las autoridades hacendarias corrigieron
en parte el fenómeno descrito al inicio del
año pasado. El cambio implicó un reconoci
miento delafalta de equidad del proceso; su
limitada cobertura, se explica sólo por las
necesidades de fondos del Gobierno Federal.
Para fines de 1977, 1os precios al con
sumidor aumentaron 164% respecto de dicieiñ
bre de 1971. Si, por ejemplo, se aumentarañ
en concordancia los niveles de los intervalos
de ingreso a 1os que se ap1i ca la es true tu
ra de tasas del impuesto, y se modificarañ
1os va 1ores nominal es tope de 1as partidas
que reducen el ingreso gravable, el extremo
abierto de la tarifa se elevarfaa un millón
trescientos mil pesos, y la exclusión perso
nal por el causante a 24 mil pesos.
En el período 1974-75, veinte países
miembros de la O.E.e.o. modif.icaron sus sis
temas de impuestos a los ingresos personales
para corregir los efectos de la inflación. La
razón es sencilla: en el lapso 1961-1971, los
precios al consumidor, para el grupo, aumen
3. 7% en promedio anua 1; en 1os años sigui en:tes, el alza fue de 7.9% y 13.4% respectiva
mente. La inflación mexicana ha sido mucho
más vigorosa que esto, lo que refuerza la re
conocí da necesidad de profundizar 1as medidas
correctivas tomadas hasta ahora.
En lo que atañe a las deducciones, una
merece mención aparte : la que corresponde a
las primas de seguros pagados por el causan
te. La falta de adecuación del máximo permi
tido, lo ha transformado en una canti~ad in:congruente con la realidad .
El rezago en el ajuste, desalienta una
conducta que es socialmente conveniente, y
afecta en forma negativa un tipo de ahorro que
precisa de mayor desarrollo en nuestro país .
En el ámbito del impuesto personal,exis
te como objetivo de largo plazo la "globalI

zación" de las percepciones: sólo así puede
avanzarse con equidad hacia la meta presi
dencial de imprimir" ... mayor progresivi
dad . .. " a1 tributo. En 1as actua 1es ci rcuns
tancias y en lo que se refiere a los ingr~
sos originados en el capital, caben dos o!2_
servaciones. Primero, con.viene notar que
las tasas de interés han sido aumentadas re
cientemente (mayo 1977) con el propósito de
dotar al ahorro financiero de un rendimiento real positivo y de propiciar, por tanto,
la recuperación del sistema bancario; red~
cirlas ahora por la vía fiscal y frente a
1a expectativa de aumentos en 1as tasas de
interés externas, 1uci ría co ntrad i c torio.
Segundo, en varios países y a lo largo de m~
chos años se ha discutido la existencia de
una "doble tributación" sobre 1os dividen
dos, cuestionándose la equidad horizontal
y vert i ca 1 de1 esquema y seña1ándose a1gunos
efectos económicos negativos del mismo; esta
situación merece más estudio en nuestro me
dio, antes de instrumentar refonnas integra
ln.

-

En cuanto al impuesto a las uti&lt;lidades
de 1as empresas, me referí ré so 1ame11te a dos
de sus múltiples facetas: la Tasa Cornplernen.
taria Sobre Utilidades Brµtas Extraordi na
ria s y e 1 recientemente regl arnentado es tI
mulo a la inversión en maquinaria nueva por
empresas industriales en actividades "social
y nacionalmente necesarias".
&gt;
La TCUBE tiene una historia )corta pero
agitada en nuestra legislación f'/iscal. Sf
gún puede desprenderse de la "exposición de
motivos" que acompañó a la propuesta de su
creación, el objetivo del gravamen es evitar
que, en el proceso inflacionario, la distri
bución del ingreso se altere a favor de las
utilidades. Una interpretación similar se
contiene en un ensayo reciente: después de·
estimar que la participación de las utilid!
des en el P.I.B. ha crecido significativamen
te de 1965 a 1976, el autor concluye: "Esta
es una de las razones que justifican la crt
ación del impuesto sobre utilidades excede!!,
tes, que tiende a frenar su crecimiento de~
proporcionado y, por tanto, a disminuir las
presioAes inflacionarias que padece la ec.Q_
nomía nacional".12/
Has ta donde conocernos, TCUBE es e1 único
caso de un impuesto sobre utilidades excesj__

JJ.../ L. Blutvo Agu..Ull/La., Op. Cft., p.1 72.

vas o extraordinarias cuya base es la t·l .
dad bruta .. En la distribución funciona~ ~e;
ingreso, si~ :rnbargo, el concepto relevante
es e1 ~e ut i 1ida des netas de 1as empresas
es decir, el remanente del ingreso de las e'
pres~s su~ceptible de repartí rse entre 10Wpropietarios . . La ut!l idad bruta definida
P?r TCUBE_no tiene significación redistr"b
tiva precisa.
i ~
En general! la efectividad de los irnpues
tos. sobre ut) lidades excesivas o extraordi
naria~ como instrumentos anti-inflacionarios
ha si?o sev~ramente cuestionada. Un ex
perto i~tern~cional dice al respecto: "Como
~na medida directa anti-inflacionaria el
impuesto es muy débil ".13/ En nuestro ¿aso
e) pun~o frágil de TCUBEes que no afecta 1~
situación de las empresas que en los años
Pfsados! por diversas causas, han registrado
a tos margenes de utilidad bruta si ernp re
que los mantengan.
'
En. su forma actual' TCUBE es un gravamen
cornpleJo,_y de dudosa efectividad. Pertene
ce a un genero ~esacreditado como parte er
man:nte de un sistema fiscal, ante los ~
serio~ estudiosos del tema.14/ Históri camen
fe, ~in :mb~r~o, su existencia parece aurneñ
ar a viab)l)dad política de programas ge:nerales anti-inflacionarios.
El estímulo fiscal a la inversión cuyo
reglarnento.~pareció nueve meses después de
a aprobacion de su existencia, ilustra er
~eciamente ~na de las dificultades clási~as
e_ a_polít1~a económica: la relación entre
O~J:ti vo~ e in~trumentos. Al respecto, un
vieJo axioma dice que para cada meta plan
t:ada ~e necesita al menos un medio. El "crf
t)t? fiscal a la inversion" es demasiado aiñ
icioso, en el sentido expuesto. De ahí _~el eterno problema de la insuficiencia d~
?ndos gubernamental- se derivan las limita
~iones co~ q~e se ha establecido. El estímu
:stá d~senado para alentar selectivamente
1a inversión pero debe, además contribuir
a controlar la inflación, abatir el desem
pleo, aumentar_la captación de divisas Y fo
mentar el arraigo Y la reinversión de cap;:-

°

!1/
Ji!

J, F. Vue, GovVlitmen.t F-úuutc.e

R.{'.duvuf

V. l'®ln Co., Homwood I.Uí'.ño~ u s A
1963, p.561.
' • . .,
La. Uó.ta. de óU&lt;I Cll.ltlco&amp; .útcl.uye a. a.lgu
~&amp; de ~&amp; ~ PM~nen,tu ex.peM:o&amp; eñ

ma..tvua., .ta.n,to en E.1&gt;.ta.do&amp; Urn:.do&amp; como
en Ingla.tWut.

29

sin que ello, sin embargo, signi fique
t-tal:s
impacto muy gravoso en la recaudación
si' el ~eneficio del 10% se prorratea e~
cuatro anos; la adquisición de la maquinaria
no deb: deselazar trabajadores; el estímulo
s~ a~l!ca solo a maquinaria nueva;el activo
a qu 1ri do debe permanecer en 1a empresa a1
menos cuatro años; los gastos de instalación
se excluyen de la base; etc.
_ L?s determinan~es de la inversión son
mu1 ti P1,es Y _su importancia es cambian
te. La in~ersión es una variable particular
mente sensible, sobre cuyo comportamiento
se sabe muy poco en nuestro país . se cono
ce -o se presume- sin embargo, que 1a efec
tuad? por e1 sector privado ha crecido coñ
~entitud relativa desde hace ya varios años
~ fenómeno similar en los Estados Uní dos.
dio l~gar al estab l ecimiento de un ta;
~red i ~ cuya esencia copia el nuestro El
~nc~n~ivo norteamericano se distingue de su
omo~imo_local en dos aspectos importantes·
e~ mas simple Y es más generoso. Estas do~
V)rtud:s relativas son recomendables:al eré
d~~o :iscal debe asignársele con claridad uñ
o_Jet~v? y procurar en su diseño la eficien
cia _m~xima 7n la consecusión del mismo. La
P?litica tributaria tiene muchos objeti vos
ciertamente, pero también muchos instrumen~
ios; el ~arearlos adecuadamente, constituye
~ esencia de su concepción Y ejecución ó_p_
timas.
Para. fina 1izar' conviene que entre estos
comentarios suscintos incluyamos algunos
acere~ del gravamen general sobre ventas que
conS t it~y: el eje de l a tributación indirec
ta e~ Mexico: el Impuesto.Sobre Ingresos Mer
cantiles.
Se trata, como se sabe, de un tributo que
alcanza e) valor total de cada transacción
que exp:rimen~a un artículo en la cadena de
P:&lt;Jducción e intermediación. Es un caso clá
sico de un gravamen tipo "cascada", con to
dos los efectos que la literatura le atribu
ye a este elemento fiscal.
-

. .uno de los analistas fiscales más pres
t!g iado~,,,tiene ~l respec to una opinión ter
rni~ante. ··.el impuesto tiene tantas desveñ
taJas que su uso continuo, al menos a tasas
9ue produzcan una recaudación sustancial es
intolerable en términos de eficiencia desa
~rollo económico óptim? y equidad ... (ios de
ectos): .. son tan serios Y conducen a tañ
tas queJas, que el gravamen es inaceptable

�30

como fuente de ingresos fi sea 1es para cua_]_
q~ier país" . .1§_/
Una repetición sumaria de los inconvt
ni entes de1 IIM no es ociosa: l. - Debido a
su múltiple impacto, la tasa efectiva de i!!!,
posición excede a la nominal (estatuida),
sin que ello sea uniforme entre bienes y e!!.
tre personas; la distribución de su carga es
errática. 2.- Favorece a las empresas esta
blecidas versus las recién llegadas al mer~
cado, y aTascfe gran tamaño en contra de 1as pequeñas. 3. - Desa1i enta 1as ex por.
taciones y beneficia las compras al exterior;
de ahí la necesidad del CEO!, entre otras
cosas. En atención a todo ello, se ha suge
rido repetidamente la sustitución del !MM por
un impuesto más eficiente y más equitativo .
El candidato idóneo, al parecer es el Impue1
to al Valor Agregado. Ya lo era, hace una
década.
Sobre las ventajas del !VA se ha escrito
mucho. Su adopción en México constituiría
sin duda un paso adelante en la moderni z~
ción de nuestro sistema tributario. Empero,
no es un paso sencillo.
Típicamente, un !VA tiene las siguientes
ca racterí s ti cas: l. - Es un impuesto a 1as
ventas, aplicable al precio de un bien o ser.
vicio transferido entre partes independientes. 2. - Es general en cobertura, es decir,
cubre la totalidad o la generalidad de los
bienes y servicios. 3.- Usa una sola tasa,
o un número limitado de ellas. 4. - Es de eta
pa múltiple, esto es, se aplica en todas las
transacciones de que es objeto un artículo.
5.- Es neutral entre bienes nacionales e im
portados. 6.- No discrimina entre formas de
organización de 1as empresas. 7. - Exime 1as
exportaciones. 8. - Produce la misma carga
que un impuesto sobre las ventas al menudeo,
que evita por definición el ''efecto case~
da".16/
De esta descripción sumaria, se pueden
desprender fácilmente a1gunos comentarios SQ.
bre las consecuencias de la supresión de !MM
y de la introducción sustitutiva del !VA.
15/ J. F. Vue, Indúr.ect Taxa..ti.on .út Veve.lop
.útg Econom,lu, The Jofu HopfÜM PJte1,4,
Ba.lwno11.e and London, 1970, pp.122 y 123.
16/ Ala.n. A. Ta.i.t, Value Added Tax, Me.GIUIWHill Booli Co. ,--r@() Umlted, Miúdenhead,

Be11.~hUr.e, England, 1972, p.1.

La base del nuevo impuesto sería más p~
queña que la del actual; por tanto, para
mantener inalterado el nivel de la recauda
cíón, la tasa nominal del !VA tendría que
ser superior a la del !MM. A pesar de ello,
en teoría, no hay. razón para esperar un alza
significativa del nivel gen:ral de precios
a raíz del cambio, aunque s1 importantes v~
riaciones en los precios relativos. Puede
haber, quizás, un aumento anormal in i e i a 1 ,
pero su recurrencia (o permanencia) depen_
de del comportamiento de la política monet-ª.
ria.
Aunque se suponga que !VA sustituye a un
gravamen equivalente en recaudación, puede
ser que resulte en un aumento de la carga.
Habría a1 menos una razón para e.spera r es to:
una de las ventajas alegadas a favor del si1
tema de "crédito de impuestos", que es la
forma más popular de operación de IVP,,es que
establece un mecanismo de autocontrol de la
evasión. Si el argumento tiene ~olidez, e!!.
tonces la aparición de !VA podría menguar el
ritmo de la economía.
Conviene cerrar estas reflexiones someras sobre !VA con una coosi.deración res::,ecto
de su forma . De las alternativas abiertas,
parece claro que un !VA tipo "consumo" sería
el más indicado para un país con un problt
ma grave de formación de capital como es el
nuestro. Bajo un esquema de esta natural~
za, a las empresas les sería permitido acr~
ditar la totalidad de los impuestos pagados
en la compra de sus insumos,sean éstos mat~
rias primas, productos intermedios o bienes
de capital. Este procedimiento tendriala
gran ventaja de su simplicidad. Desde lu~
go, podría dar lugar a devoluciones voluminosas de fondos por parte del erario, una
cuestión que no seda difícil de resolver.
Podría también sugerir la idea de ciertas~
lectividad en el estímulo implícito lo que,
por supuesto acabaría con la "neutralidad"
del tributo y con su sencillez.
CONCLUSIONES
En el transcurso de esta década, se ha
registrado en México un aumento significatj_
vo de la carga tributaria.
En vista de ello, de la incipiente recu
peración que señala la economía nacional al
presente, y de la posibilidad de una nueva
recesión en el exterior,es conveniente est1

diar de!e~i damente las consecuencias de un
alza a~ic1onal en el nivel relativo de la re
caudación, para evitar transformarla en uñ
elemento inoportuno.
. A n!vel desagregado, la presencia de la
inflacion en nuestra economía por más de un
lustro, h~ce necesaria la revisión integral
de la tarifa y de los determinantes def in
greso gravable, en especial las exclusiones
y las deducciones.
La Tasa Complementaria Sobre Utilidades
Br~t~s . Extraordinarias es un gravamen cuya
efici~nc1a y equidad han sido repetidamente
cues!1onadas. La experiencia internacional
con impuestos similares y los análisis teóri
cos al respecto, no avalan la permanencia de
TCUBE en nuestro sTstema tributario.
El crédito fiscal a la inversión es un
estímulo cuya eficiencia podría incrementar
se significativamente si se generalizara eñ
su cobertura y se hiciera de aplicación ins

~u~.

-

La introducción' de un impuesto al valor
agregado, en sustitución del impuesto sobre
ingresos mercantile?,significaría un avance
indudable en materia tributaria en México
pero debería cuidarse que resultara efecti
vamente en un~ ca:ga inicial de igual peso-:Toda re!º:"1ª 1m~lica de principio dificulta
_des admin)strativas1 incertidumbre,rezagos-;etc: 9ue impactan sobre el dinamismo de la
ª:ti vi dad productivá; para minimizarlas, con
viene qu~ el nuev? instrumento sea simple
en e~encia y en diseño lo que, como siempre,
precisa que se le asignen sólo los objetivos
-en cuyo logro pueda exhibir una eficiencia
razonable.
_En 1976, los ingresos tributarios del
Gobierno F~d~ral f~eron aproximadamente igua
le~ al déficit registrado por el sector pú~
bh1;0 en su totalidad. Esto ilustra la com
pleJi~ad del problema fiscal, del que la trT
butac)ón es sólo una fracción. La cuestióñ
necesita un enfoque global.

/º:

deformación simplista, "reforma fis
~al vino a ser en el pasado sinónimo de
aumento de impuestos". En el momento ac
~ual, una identificación así podría resultar
/safo:tunada, por sus consecuencias sobre
v! eq~idad Y la ef)ciencia. Esta expectati
. , sin embargo, tiene poco fundamento a
Juzgar por el contenido de diversas decl~ra

31
ciones recientes de l~s declaraciones hacen
darías.
ADDENDUM
~1 incremento esperado en la exportación
de h!d:ocarburos parece significar un cambio
dramat!c? en 1~ posición externa del país en
lo~ P:oximos an~s. Las cifras disponibles,
coinciden en senalar una mejoría sustancial
del des~quil ibrio presente de 1a cuenta de
mercancias de la balanza de pagos .

. Como consecuencia,el gravamen correspon
diente a la exportación de petróleo crudo
se transformaría, en breve, en uno de
los e)ementos centrales de la estructura tri
butaria federal .
Esta evolución prevista, da viabilidad a
propu:stas _d: corrección o reforma del sis
t:ma imposi!ivo actual cuya principal obje
c~~n es su impacto negativo en la recauda
cio~, pero cuya adopción coadyuvaría a la
equidad y eficiencia del esquema tributario.

�33

LOS CERTIFICADOS OE TESORERIA: SU OPERACION
Y SIGNIFICADO PARA LA POLITICA l«lNITARIA
AUILe.Uo Montemiyo11. •

Introducción
Como es conocido por todos ustedes, la
polftica monetaria debe disponer de un conjunto de instrumentos que le permitan regular el medio circulante y fomentar el mere!
do financiero.
Los instrumentos de regulación monetaria son las operaciones de mercado abierto,
el encaje legal y la tasa de redescuento. Actúa, además, estableciendo tasas máximas
de interés en operaciones pasivas, dirigie.!!_
do selectivamente el crédito hacia activida
des prioritarias o no suficientemente cu-:biertas por los mecanismos de mercado, así
como a través de otro tipo de acciones.
El uso de cada instrumento está en fun
ción al objetivo que se desea alcanzar, y:se ve influido por el comportamiento de diversos factores, como por ejemplo, el grado
de desarrollo del mercado de valores, o la
•~.ta c.on6eJLwc.út 6ue. p!tCnunc,i,ada e.l cUo. 12
de. Mayo de. 1918 e.n lo. Facu.U.o.d de. Ec.onom.í.a de. lo. Un-i.veMi.dad Au.t6nomtl de. Nue.
vo Le.6n.
~ c.oau.toll. de. lo. m.Umtl, e.l :u.e.. Leopoldo SoU!,.

existencia de títulos gubernamentales en po
der del público, o las necesidades financie
ras del Gobierno o del sector privado, o ef
comportamiento de las tasas de interés en los mercados internacionales.
Si revisamos los instrumentos de que han podido disponer las autoridades financieras, encontramos que la política monetaria mexicana ha descansado tradicionalmente
en el encaje legal como forma de distribuir
la cartera de las instituciones de crédito
entre el sector público y el sector privado,
determinar el multiplicador de expansión crediticia y controlar la disponibilidad de
crédito. El redescuento solo por excepción
-y bajo condiciones extremas- ha sido utilizado como instrumento de control y a tasas que tienen poco que ver con el costo al
ternativo del dinero. El encaje legal como
instrumento de control monetario resulta un
tanto rígido y carente de simetría en sus efectos: eficaz para contraer el crédito -sobre todo su crecimiento- e inseguro
cuando es necesaria una expansión en el financiamiento. Para estos fines, la política monetaria basada en el encaje legal puede compararse a un cordón eficaz para jalar
pero inútil para empujar. O sea, que ni el
instrumento del encaje legal ni el redes- cuento garantizan la flexibilidad y eficie!!_
cia requeridas para el desarrollo de una me,
derna economía de mercado.
En virtud de que la posición del Insti
tuto Central ha sido las más de las veces:defensiva, en el sentido de orientarse a contener presiones expansionarías, la debilidad del depósito legal como instrumento de estímulo no revistió mucha importancia cuando la economía mexicana vivió perfodos
de estabilidad. Además, tal instrumento se
ajustaba bastante bien a las condiciones de
un sistema de tipo de cambio fijo y de pasi
vos financieros sumamente líquidos, sin riesgos de ganancias o pérdidas de capital
por fluctuaciones de sus precios, por tales
situaciones, durante mucho tiempo cumplió sus funciones de manera satisfactoria. Pero
una vez que cambió tal panorama con el peso
flotando, los bonos financieros e hipotecarios en proceso de eliminación y a punto de
establecerse la práctica de diferenciar la
deuda de las instituciones financieras, para crear condiciones de mayor competencia entre ellas, ha resultado aconsejable -po
dría decirse imprescindible- optar por los
medios de control monetario que funcionen más adecuadamente en un sistema flexible,

�34

donde los mecanismos del mercado determinen, entre otras cosas, los parámetros d: operación financiera: precios, plazos, disponibilidades, etc.
Como se apuntaba, el mecanismo del encaje legal -con una tasa f~ja de '.es:rvas
exigibles, inclusive '!l'lnten1en~o d1st1nta la marginal de la media- funciona de manera poco flexible. Nótese además que los faltantes de encaje se penalizan a una tasa
del 24% anual, que por consistir en multas
no constituyen costos dedutibles para fines
impositivos, y result~n c~~i el d?b~e.de gravosos para la inst1tuc1on cred1t1c1a con
· faltante. Por otra parte, las reservas excedentes se pudieron invertir ilimitadamente en el Banco de México con un rendimiento
del 8% y 6% -según se trate del dep~rt~me!!_
to financiero o de depósito- que, s1 bien
resultan inferiores al costo de captación,
amortiguaron la necesidad de invertir los fondos en el mercado. Sin embargo, a partir del lo. de abril se les paga interés de
5% y 8% hasta el 1%de su pasivo inv:rtible,
cualquier excedente sobre eso no recibe pago alguno de interés.
Los bonos financieros e hipotecarios rinden aún el 9% y el crédito interbanc~rio
-de apoyo para evitar faltantes de encaJede muy corto plazo, se opera generalmente al 16%, tasa que si bien supera el cost? de
operación de la banca en general (aproximadamente 14.5%), resulta comparable a la tasa neta de 6 meses en depósitos a plazo. No
hay que perder de vista que la operación equiparable en depósitos a plazo en bancos
-aviso previo de dos días a la semana- es
de sólo 7%anual. En otras palabras, las tasas de interés se encuentran muy dispersas sobre todo en el lado corto del mercado,'denotando la falta de integración del mercado monetario.
En cambio, un sistema que directamente
afecte la disponibilidad y las condiciones
de crédito, basado en operaciones de mercado abierto con valores gubernamentales, es
equiparable a una cámara cuya presión inter.
na se regula inyectando o_extrayen~~ los 9!!,
ses en ella contenidos; dicha pres1on se iguala en todo el interior de la cámara. En
otras palabras, las fuerzas que operan en:
el mercado monetario se difunden y general,
zan rápidamente en todo su ámbito, es iguaI
mente factible expandir que contraer -el
sistema es simétrico- y presionar todos
los puntos del mercado: integrarl? plename!!_
te, transmitir y regular los cambios en sus

35

condiciones operativas de una manera fluida
y oportuna. El funcionamiento eficaz de los valores gubernamentales, así como la
realización de operaciones de mercado abier_
to con ellos tiende a ordenar el mercado~
netario y dar congruencia a las condiciones
operativas de sus elementos componentes.

MERCADO MONETARIO
El mercado monetario es el mercado de
dinero y contrapartida de activos en el que
se apoyan las instituciones finan~i~ras, las empresas y otros agentes econom1cos para obtener la liquidez que requieren en sus
operaciones corrientes.
Por el lado de las obligaciones, esto
es, el de sus orígenes o fuentes, el mercado se integra con billetes, monedas y cuentas de cheques; como contrapartida por el lado de sus usos, se compone de cambios en
las reservas internacionales, reservas bancarias disponibles y déficit del secta: público financiado por el sistema bancario; estos últimos forman el lado activo del mer.
cado. En un sentido más lato se pueden incluir el papel comercial y los valores gubernamentales, ambos sirven para hacer fre!!_
te a necesidades de caja (1).
.
Los valores de corto plazo del gobierno constituyen en cualquier país la forma principal de documentar los instr~mentos 9!!.
bernamentales del mercado monetario, también se pueden apuntar los instrumentos de
intermediarios financieros del mercado de dinero: fondos de compensación (float), créditos interbancarios (call money) Y los
documentos de empresas privadas del mismo mercado (papel comercial).
En un mercado monetario bien organizado las instituciones de crédito, las casas
de.bolsa y las empresas, se encuentran di~puestas a adquirir los instrumentos de eredita que en él se operen y retenerlos hasta
(1) Haó.ta. el pr¡.uen:te año, el pa-ló no co~

ba en el meJt.cado moneti:vúo con valo1tu
del gobieJt.no o con papel comeJt.ci.al de
.fa.ó empr¡.Ua.6 .út.telun~o ~ec.ta.me.nú..
La cJtead6n de !o1., Ce/l..U6icado1; de Tu&lt;2_
JteJúo. 1;ub1;ana la. ~eJta ca1tenua peJtO,
de hecho, 1.,ub1;~.te la. 1.&gt;egunda, ~ue
hay .tendencia a 1;u -p'lon.ta duapa;ud6n.

su vencimiento, excepto en aquellos casos
da la operación en el mercado secundario
en que sus propias necesidades los inducen
de hecho no fue sino hasta el año pasado '_
a liquidarlos anticipadamente. El mercado
con el Decreto del 28 de noviembre de 1977
monetario sirve para compensar los excedencuando se autorizó al Ejecutivo Federal a tes o faltantes de reservas bancarias aso
emitir por conducto de la Secretaría de Haciados a las variaciones netas de depósitos
cienda y Crédito Público, los Certificados
entre los intermediarios financieros ; adede Tesorería, que se abrió el camino para más, hace posible que las instituciones de
la creación de un verdadero mercado devalo
crédito recurran a reservas secundarias de
res gubernamentales de corto plazo.
activos líquidos en apoyo de sus necesidades de operación. Las transacciones se faCon la emisión de los Certificados de
cilitan cuando el mercado está bien integra
Tesorería se persiguen varios fines, como do, adecuadamente comunicado y dispone de:son lo~ ~e financiar parte de las erogaciofacilidades para efectuar y realizar las n:s of1c1ales con mayor flexibilidad y suaoperaciones a bajos costos de transacción.
vizar las fluctuaciones de caja de la TesoLos bancos también se prestan entre sí para
rería de la Federación, además que le permi
mantener o restaurar sus reservas exigibles
te al Banco de México realizar en mejor far
a los niveles requeridos por el Banco Cenma su labor de regulador de la liquidez detral o para hacer frente a necesi dades de la economía. Pero lqué son estos valores otra índole de corto plazo.
gubernamentales, que ya se conocen en la jerga bursátil, como Cetes?
Aunque en México no ha funcionado en el
grado en que ha sucedido en otros países, Los Certificados de Tesorería son títu
como Inglaterra, la ventanilla de redescuen
los de crédito al portador donde se consig:to del Banco Central es una válvula de esca
na la obligación del Gobierno Federal a pape que permite a bancos individuales resta:gar una suma fija de dinero en una fecha de
blecer sus reservas a los niveles requeriterminada, inferior a un año plazo. Hastados. El uso de la ventanilla de redescuenahora, los Cetes tienen un valor nominal de
to es un privilegio que no puede ser usado
$10,000 y vencen a los 91 días de su emien exc~so, puesto que se espera que ningún
sión. No contienen estipulación alguna sobanco esté permanentemente endeudado más bre el pago de intereses, pero la Secretaall.i de·, capital suministrado por sus accio
ría de Hacienda está facultada para colocar
nistas. La posibilidad de endeudarse a bao
los bajo par. Se operan a base de descuen:cos con fa ltantes de encaje coadyuva a1 ade
tos. Al negociarse en el mercado secundauado funcionamiento del mecanismo moneta=- rio, ia tasa de descuento puede modificarse
~io.
día a día reflejando las condiciones de oferta y demanda del mercado monetario.
Es de esperar, entonces, que las reservas excedentes, los préstamos interbancaDe acuerdo al Decreto antes menciona( rios de corto plazo (call money) y los valo
do, las casas de bolsa son las entidades au
res gubernamentales -Certificados de Teso
torizadas para efectuar operaciones habitua
rería- deban ser los indicadores más vera:les de compraventa de Certificados, de re:ces de las condiciones del mercado monetaporto sobre los mismos y de préstamos de di
rio y generalmente se negocian a una tasa chas títulos. A diferencia de su operación
de interés similar o inferior a la tasa de
con acciones, las casas de bolsa operan los
redescuento utilizada por el Banco Central.
Cer~ificados_de Tesorería por cuenta propia,
Veamos a continuación, cual ha sido el desa
cotizan precios de compra y de venta y su rrollo de los Certificados de Tesorería, :utilidad se deriva de los diferenciales endesde sus intentos, hasta los primeros metre esos precios.
ses de operaciones en 1978.
Las transacciones entre casas de bolsa
y su clientela se deben realizar fuera de LA CREACION DEL MERCADO DE CERTIFICADOS
Bolsa, lo que facilita las operaciones pero
DE TESORERIA EN MEXICO
no hace accesible la infonnación a todos los interesados. En alguna fonna conviene
Aunque en 1962 se autorizó la emisión difundir la información y asegurarse de la
de los llamados Bonos de Tesorería, cuya vi
transparencia del mercado; una manera de da fue efímera al no disponer de un régimen
lograrlo, tal como se hizo en México, conlegal adecuado, ni de un procedimiento de siste en forzar que las operaciones entre colocación apropiado y al estar mal diseñ!!_
intennediarios se realicen en el salón de

�37

36

tes de reservas. Esto da base a que el Ban
remates de la Bolsa de Valores, mientras
co Central pueda a través de una operaciónque aquellas con clientes se eje:utan fue~a
de dicho recinto, pero son comunicadas a e1 de reporto, obtener valores de una casa de
bolsa contra un pago, lo que inyecta fondos
te y dadas a conocer al público inversioni1
al sistema y expande la base monetaria. El
ta a través de los canales indicados.
procedimiento se documenta mediante un conPara el público, los certificados han
trato en que la casa se obliga a recomprar
resultado ser alternativas de inversión al
los mismos valores a un precio estipulado,
tamente apreciadas dada su rentabilidad, en (o antes de) una fecha pactada en el co!!_
simplicidad y alto grado de seguridad y litrato, y pagar al Banco Central una tasa e1
quidez, al ser ampliamente negociados en el
pecífica de interés -o premio- por el P!
mercado constituyéndose en la mejor forma
ríodo en que mantiene los valores.
de aplicación inmediata de disponibilidades
Los reportos generalmente se realizan
ociosas en el muy corto plazo.
a iniciativa del Banco Central y usualmente
Al colocarse a descuento constituyen por plazos menores de 15 días. En México,
una modalidad para el medio mexicano, sin en virtud de la eliminación de los bonos hi
embargo, para el cliente, lo importante no
potecarios y financieros -papeles a la Vi!
es que compre a descuento, sino el rendita- y con objeto de evitar que los repormiento que su inversión le proporciona. Di
tos de certificados los sustituyan en esa cho rendimiento, si el título se mantiene característica, no se permiten a un plazo hasta su vencimiento, es superior a la tasa
inferior a 10 días, excepto en operaciones
de descuento. Por otra parte, el rendimie!!_ con instituciones de crédito. La tasa de to depende también del diferencial a que CQ. interés en operaciones con la clientela, 9!
tizan los títulos las casas de bolsa.
neralmente suele ser inferior a la tasa de
rendimiento equivalente que corresponde a A medida que el título se acerca a su
la tasa de descuento a que se colocó la _µl
vencimiento, las tasas de descuento y de tima emisión de Certificados de Tesorer1a,
rendimiento se asemejan. Por ejemplo, para
principalmente por el menor plazo en que se
valores que le quedan cinco días, la dif~realiza esta operación.
rencia entre tasa de descuento y de rendimiento es mínima, un punto base, mientras El Banco Central mantiene líneas de que cuando faltan 90 días, tal diferencia crédito a cada casa de bolsa, en base a su
es de 20 puntos, aproximadamente. ,
capital y comportamiento en e1 mercado, que
toma en cuenta el límite superior del valor
Lo esencial del método de operación de
de los contratos de reporto que son concedi
estos valores es la negociación y el movidos a las casas. Es decir, la casa de bol·
miento de tenencias de valores antiguos por
sa compromete parte de su capital al 9arannuevos, eso puede hacer que el rendimiento
tizar el margen entre el precio al cual los
real sea superior a 9.50% .
valores son pactados para fines del conveComo ya se señaló anteriormente,_ adenio de recompra, respecto al costo -o pr!
más de operaciones de compraventa, existen
cio de mercado- al cual los debe estar co!!_
los reportos y los préstamos de Certificatabilizando .
dos.
Las casas de bolsa pueden recibir de·
Los reportos son operaciones de compra
sus clientes, en préstamo, Certificados de
a plazo con cláusula de retorno, que facili
Tesorería, constituyendo una forma de ventan a las casas de bolsa la captación de der dichos papeles en posición corta -OP!
fondos del público, ya que los clientes (r~
ración que sirve para dar al mercado mayo~
portadores) adquieren de las.casas (r~port!
fluidez y cierta elasticidad, que profund1
das) certificados a un precio determinado,
za la conexión o comunicación entre los ot)!.
obligándose a regresar ~os mi~mos_t!tulos,
radores del mercado- • Las casas pagan un
en un plazo fijo. El riesgo 1mplic1to en interés por el préstamo de certificados, ·
modificaciones de la tasa de descuento es,
que permite a los tenedores obtener un ren·
en estas condiciones, tomado por el inte~ dimiento adicional al del descuento del tídiario, mientras que el cliente recibe un tulo. Sin embargo, este tipo de operación
rendimiento fijo, pactado de antemano.
aún no logra difundirse como lo desean las
autoridades.
Las operaciones de reporto de los bancos con las casas de bolsa, complementan el
Un cambio importante que ha resultado
endeudamiento como forma de apoyo a faltan-

ser la base para la creación del Instituto
de Depósito Centralizado de Valores, ha si
do el sistema de depósito central en el que
se mantienen los Cetes.
En este caso, el
Banco de México lleva cuentas de certificados a las casas de bolsa y éstas a su vez,
a su clientela. Al manejarse las operacio
nes en libros, se evita el movimiento físT
co de valores con los costos y riesgos qu·¡;
conlleva y de esa manera, la colocación,
transferencia y redención se realizan con
máxima agilidad, economía y seguridad. Un
sistema similar se lleva a la práctica en Brasil y existe el proyecto de establecerlo
aún en países desarrollados por sus enormes
ventajas.
EXPERIENCIA CON LOS CERTIFICADOS DE
TESORERIA EN MEXICO
En las dieciseis semanas en que se han
operado los Certificados de Tesorería se han logrado los objetivos inmediatos tales
como desarrollar un proceso educativo del mercado, familiarizando tanto al público,
como a las casas de bolsa y a las mismas au
toridades en el manejo de estos valores:Para los dos primeros en virtud de que se
han creado mayores alternativas para diversificar la cartera, así como modificar la manera de pensar acerca del rendimiento de
un valor. Es decir, pensar en términos de
la tasa de descuento que es como se cotiza,
y no en términos del precio. Para las auto
ridades, quienes acostumbradas a obtener re
cursos por medios compulsivos, han tenido:ahora que salir al mercado y competir con el público en general. Además, estos cuatro meses de experiencia les han servido pa
ra dimensionar y ordenar el mercado, de taT
manera que el título sea ampliamente acepta
do, en virtud de su alta liquidez y rendT
~~to.
Quisiera a continuación narrarles los
diversos pasos que siguen las autoridades para hacer una determinada emisión de certi
ficados, la que ocurre regularmente dos ve-::
ces al mes, los días jueves.
El viernes anterior se reane el Comité
Mixto de Emisión del cual forman parte funcionarios de la Secretaria de Hacienda y del Banco de México, quienes discuten el comportamiento del mercado secundario en los días previos y fijan la tasa de descuen
to a que se colocará la emisión. Hasta la

fecha, se ha seguido la práctica de fijar
la tasa de descuento y dejar que las casas
de bolsa soliciten los montos deseados, sin
que en ninguna de las ocho emisiones se ha
yan suministrado todas las cantidades reque
ridas .. El lunes siguiente, a primera hora:son avisadas las casas de bolsa de las características de la emisión y se les dá de
plazo hasta las 12:00 horas del dia siguien
te para hacer sus solicitudes. A las 13:00
horas se reúne de nuevo el Comité Mixto de
Emisión y tomando en cuenta tanto el monto
solicitado, como las necesidades de caja de
la Tesoreria de la Federación, determina el
monto de la emisión. Una vez fijado ese to
tal, se hace la asignación entre las casasde bolsa solicitantes, teniendo la práctica
de asignar en su totalidad los primeros 100
millones y de prorratear el resto entre las
casas que solicitaron montos superiores a tal cantidad. A partir de las 18:30 horas
de ese mismo día se les avisa a las casas de bolsa la asignación correspondiente, la
que deberá ser liquidada el día jueves antes de las 13:30 horas.
En las primeras ocho emisiones se han
recibido solicitudes de suscripción superio
res a los 61,900 millones de pesos, de las
que se han aceptado 29,000 millones.
Sin
embargo, al día de hoy se encuentran en cir
culación títulos que suman algo menos de-::
21,000 millones de pesos, dado que ya se vencieron las dos primeras emisiones.
Por otra parte, el volumen operado en
Bolsa al día de ayer, sumaba la cantidad de
11,437.59 millones de pesos, mientras que con la clientela se ha realizado un volumen
de operaciones superior a los 40,000 millo~
nes de pesos, ambas cifras hablan por sí so
las de la importancia que ha adquirido este
título en el mercado. En los primeros cuatro meses del año, las operaciones realizadas con Certificados de Tesorería han sido
más del doble de las realizadas con todos los demás valores que se cotizan en la Bolsa Mexicana.
También es importante señalar que míen
tras la primera emisión se colocó a una ta:sa de descuento de 9.85%, la octava lo hizo
a 9.35%. Expresado lo anterior en rendimiento, implica una disminución superior a
1/2 por ciento.
Si bien la influencia que han tenido las operaciones que ha realizado el Banco de México en el mercado secundario no ha si
do importante en cuanto pudieran influir

�38

sobre el medio circulante, si lo ha sido en
cuanto ha permitido ordenar el mercado, en
sus tasas de descuento a que se cotizan las
distintas emisiones y en cuanto le ha dado
liquidez al título, es decir, que los oper!
dores han actuado sabiendo que van a enco!!_
trar comprador o vendedor de sus títulos.
También ha sido importante en que el
comportamiento de las tasas de descuento en
el mercado secundario ha sido consistente
con la situación particular del mercado lllQ.
netario . Es decir, cuando el mercado de
certificados estuvo muy ofrecido, particularmente cuando los tenedores importantes
tuvieron que pagar sus impuestos o divide!!_
dos, las tasas de descuento subieron. Por
otra parte, cuando estuvo muy demandado_a
fines de abril, las tasas de descuento d11
minuyeron, y eso explica por qué la oc!av~
emisión se colocó a 9.35%, cuando la sept.J..
malo había sido a 9.42%.
Para la Tesorería de la Federación ha
sido de mucha ayuda, ya que le ha permitido
financiar su deficiente de caja del pri
mer trimestre del año, sin necesidad de r~
currir al encaje legal, y así ha podido ad~
lantar el pago de las Adefas (1)
Hasta ahora, entre un 75%_y 80%de los certificados en circulación se encue!!_
tran en poder de instituciones de crédito.
Es de esperar que el mercado se diversifi
que pronto, una vez que los tesoreros de
empresas y demás ahorradores se den cue~ta
de las ventajas de este valor, que permite
utilizar los fondos ociosos por breves Pl!
zos y con un alto rendimiento .
Por ahora, el propósito más importante ha sido construir el mercado, sin afef
taren medida importante los fondos inverti
dos en otros tipos de instrumentos financi~
ros y sin distorsionar la estructura vige!!_
te de tasas de interés, pero tratando de
guiarla de acuerdo a las condiciones parti
culares del mercado monetario.
No podemos esperar que en tan corta
existencia de los Certificados de Tesor~
ría, ya se puedan realizar operaciones de mercado abierto que tengan importancia cua!!_
titativa sobre la base monetaria. Para eso,
se requiere primero que el mercado de _l~s
certificados reúna una serie de precondic1.Q_
nes. Esos requisitos serían que hubiera
(1 ) Adeudo6 de e j e/tuuo6
a.nteJWJlt.U,

6.l6 c.alu

"elasticidad" en el sentido de que modific!
cienes substanciales o inesperadas en los precios de los certificados causen una _r~
distribución significativa de las tenencias
de esos títulos. También se requiere "a!!_
chura" o sea que el volumen operado sea grande'y se encuentre diversificado y final
mente, que haya "profundidad" · o sea, que exista un inventario suficiente de valores
que permita absorber la diferente entre la
demanda y oferta de títulos sin movimientos
violentos en sus precios o tasas de descuento.
Quisiera a continuación señalar la m!
nera en que la existencia de los Cetes pu~
de afectar la política monetaria y financi~
ra.
LOS CERTIFICADOS DE TESORERIA Y
LA POLITICA r-KlNETARIA
Un mercado amplio y activo de Certifi
cados de Tesorería permite la sustituci6n
del mecanismo de encaje por el de operaci.Q.
nes de mercado abierto para distribuir los
fondos prestables entre sector público Y privado, así como para expandir o contraer
la oferta monetaria.
Al realizar operaciones de mercado
abierto, la política monetaria gana flexib.i
lidad y eficiencia, afectando la base monetaria en los montos deseados. En cambio, el efecto de variaciones en el encaje legal
sobre la oferta de dinero es a través del multiplicador. O sea, el primer_ti~o de instrumento tiene una mayor continuidad. Por otro lado, sus efectos sobre las expectativas del público son más claros.
Una manera de apreciar el efecto de
los Certificados de Tesorería en la polít.i
ca monetaria consiste en examinar su impac
to en el medio circulante. Aunque es difÍ
cil cuantificar con precisi6n cuál puede ser la i nfluencia de los Certi ficados de Tf
sorería en los medios de pago, es posible
estimar la dirección de sus efectos y la
probable intensidad de las presiones que
puedan ejercer.
Para facilitar su examen, se puede
separar por un lado el efecto de los certi
ficados en la base monetaria y, por otro,
su influencia en el multiplicador mon~
tario. Asimismo, parece útil hacer consid~
raciones sobre dichos cambios en el corto
y en el largo plazos.

39

La Base Monetaria se define usualmente como la suma de bi
lletes y Moneda, más las Reservas Prestables de los Bancos Prí
vados y Mixtos en el Banco de México (reservas requeridas se-gún el depósito legal, más reservas excedentes de las mismas instituciones); agregando, de ahora en adelante, la Tenencia
Bancaria de Certificados de Tesorerí a (1).
Como contraparti
da de estos recursos, en lo que se denomina usos de la base roo"
netar)a, se pueden incluir los activos del Banco Central que:constituyen sus posibl es causas de creación: Financiamiento al Gobierno Federal del Banco de México, más las Reservas Internacionales del Sistema Bancario, más el Financiamiento del
Banco de México a Bancos Privados, Mixtos y Nacionales, sumados finalmente al Neto de Otras Cuentas (Otros Activos menos Otros Pasivos). Su definición es la siguiente:
BM = RR +RE+ C = RM + CI + VG - DG + CBC
donde los símbolos tienen el significado siguiente:
BM = Base Monetaria
RR = Reservas Requeridas
RE= Reservas Excedentes
C = Billetes y Monedas en poder del público
RM = Reserva Monetaria
CI = Compensación Interbancaria (float)
VG = Valores del Gobierno en el Banco Central
DG = DepósHos del Gobierno en el Banco Central
CBC = Crédito del Banco Central a Bancos Comerciales

La base monetaria, como resultado de la introducción de Certificados de Tesorer fa, puede ser susceptible de las
sJ.
guientes modificaciones:

(!) Ca.be c.olth.írle1t.a.1t. ~,¿ fa t.enencút banc.M.út de Ce.1t.tl6lca.clo6 de
TuM eJt,{a. debe o 110 e~talt. .ú!c.f.ulda. du wi.o de f.06 o/Úgeniu
de ea. bMe mone,taltút e,i 6Mma. a,uUoga. a. f.M 1t.e.~e.1t.vM excedeittu . El lrec.ho de. que Eo6 c.e-'Lti6,ic.ado6 6w,tuu.ya.n algu
no6 de f.06 c.ajo11u del dep66 lto fegal lf de que 61.lh 1t.e1ui{:mle.nto6 6ean .(n6e.1t i oH&amp; al c.oHo de. ta. c.ap.tac.,i.6n ba.ncM.út
a.c.ol"L6eja!Úll que M,í, 6e. hiuue.. Ot'lo tan.to .se puede ded;
ci1t. del hecho de que t f. BaJtc.o de /U.de.o tu o.to1t.gue UquI
de.z 6u6.(uente. qut eu ha.e.e 6w1c fo11M. como 1t.e.se1tvM .sec.uii
dM.út6 o Je ..segwufa. U ne.a. .
-

�41

40

CUADRO 1
EFECTOS DE LA COLOCACION DE CERTIFICAOOS DE
TESORERIA (C.T.) EN LA BASE l«lNETARIA
EFECTO EN LA BASE l«lNETARIA
Di smi nuci 6n
Neutro
Aumento

Naturaleza de la Operación:
Adquirentes
c.T. colocados en el público
C.T. colocados en banca privada
y mixta
c.T. colocados en bancos nacionales y en los organismos
y empresas públicas:
i) adquiridos con recursos en BANXICO
ii) adquiridos con recursos fuera de BANXICO
Emisor
Financiamiento en sustitución
de crédito de BANXICO

X
X

X
X

X

1 ·• :~g~fentes
te~ bise
mne
El multiplicador monetario expresa ladred:c~~~
eleaen:taria l el medio c)~culant~ total, Y~~~~~sea cheques; b) 1.- praporc16n
tos: a) la proporc1on_de b1l~ete!s~ c) el coeficiente de reservas de de
no monpóet~rt1~s
lospasivos
bancos de
de s1 o, Y,a ~)e:~ c¿eficiente de reserva_s de los étlls bancos.
Sus posibles modificaciones se resumen a continuaci6n:

CUADRO 2
EFECTOS DE LA COLOCACION DE CERTIFICAOOS DE
TESORERlA EN EL MULTIPLICAOOR f()NETARIO
EFECTO EN LA RELACION
Aumento Disminución

Relación Correspondiente:
Proporción de billetes Y~
nedas a cheques (1)
Proporción de pasivos no~
netarios a cheques (2)
Coeficiente de reservas de los bancos de depósito en cheques
Coeficiente de reservas del resto de los bancos

Efecto en
el fo\Jlti
plicador-

X
X

+

X

+

X

+

.úfo.d
de. Uqui.de.z de lJu, emp!IU~ .le.
( 1) E6 de. .iupo11el!.6e qu.e. lJu, ~e~
u
me.d.wa d.u.múwljan .lll4 c.ubluvt e.r pM,te con cvi.U.frí.cado.1, IJ vi ua.
&lt;lal.do.1 e.h cuenta..! de chequ.e..1 •. .cado U4.t.ltuijOJt a bo110.1 ~ . 1
(2) ~ de .1upo11el!.6e qu.e. to.1
du~nda .ta. 1t.el.a.c.i.6n de pa,6.lvoli 110
e .fri{poÜ;caJúo.1, IJ en ua. m
. mon~o.1 a chequ.e..1 •

~t

I

)

Los cuadros anteriores resumen el probable efecto de los Certificados de Tesorerfa en el medio circulante. Mientras mayor
sea la proporci6n de los certificados que sean adquiridos por empresas y particulares
o por instituciones de crédito con recursos
fuera del Banco de México, mayor será la tendencia a disminuir del medio circulante.
Es interesante tratar de dimensionar el posible tamaño del mercado de los Certificados de Tesorerfa, ya que si bien actual
mente se encuentran en circulación más de20,900 mil lones de pesos, es conveniente te
ner presente que algo más de 15,500 millo-nes son tenencias de instituciones de crédi
to, que de otra manera, estarían deposita-dos en el Banco de México.
Se ha mencionado que los Certificados
de Tesorería han venido a cubrir en parte el lugar que están dejando los bonos finan
cieros e hipotecarios. Es decir, si estos
valores van a dar principalmente a las teso
rerfas de empresas, obviamente que el merca
do de los Certificados de Tesorería pudiera
ser muy superior al caso en que los adquirentes de los bonos hayan sido personas físicas que ahora probablemente depositen
esos ahorros en valores o depósitos a plazo
ffjo.
Por otra parte, en la medida en que los certificados perfeccionen el funciona■iento del mercado monetario, permitirán ahorrar reservas de liquidez; éstas
podrfan disminuir proporcionalmente y, en esa
medida, tenderá a aumentar el multiplicador
monetario. Una forma alternativa de concebir el efecto del perfeccionamiento del mer
cado monetario consiste en permitir la dis
minución del monto de las reservas necesa:rios para cubrir posibles fluctuaciones de
dep6sftos, o sea, disminuyen las reservas precaucionales, y en esa medida se aumenta
la capacidad de crédito de los bancos. Lo
más probable es que el efecto en la base sea dominante en el corto plazo, y seguramente el impacto en el multi plicador se ma
nifieste en un plazo mayor.
LOS CERTI FI CAOOS DE TESO RE RIA
YLAS TASAS DE INTERES

rradores respecto a la estructura por pla
zos de los tipos de interés. La compara- ci6n de la estructura prevaleciente en Méxi
co con la de Estados Unidos, muestra que eñ
nuestro país el ascenso de las tasas según
los plazos de vencimiento es SlJ!lamente rápi
do, mucho más pronunciado que el norteamerf
cano. Nótese que el papel de un mes en los
Estados Unidos rendía, a principios de
abril, el 6. 37% y el de un año 7.37%, sólo
un 16% superior. La relación correspondien
te para México era de 10.13% y 17.52%, uñ
diferencial de 73%.
El teorema de la paridad del tipo de interés señala que el rendimiento de un ti
po específico de papel en un país, en condí
ciones de plena convertibilidad de pagos iñ
ternacionales, debe tender a ser igual al:rendimiento de papel análogo en el otro
país, una vez ajustado por el tipo de cambio, el descuento de futuros de divisas y el costo de la transacción.
El descuento de futuros ha venido descendiendo como consecuencia de la estabilidad en la flotación del tipo de cambio, tor
nándose más competitivo internacionalmenteel papel bancario mexicano. Por ejemplo, los depósitos a un año de plazo habían esta
do en desventaja respecto al papel del mis
mo plazo en Nueva York. La disminuci6n de
la tasa de descuento de futuros a un año que era en promedio de 16.9 en diciembre del año pasado, a 15.5, 12.1 y 9.2 en los
tres meses siguientes, tornaron el papel competitivo a partir de mediados de marzo,
y otro tanto ocurri6, poco después, con el
papel de seis meses .
En México, los depósitos a un año habían estado rindiendo desde mayo del año pa
sado, el 17.52% anual y en Estados Unidos:durante el presente año han ascendido del
7.05% al 7.50%. El descuento del peso a
futuros a un año abrió 1978 alrededor de 19% y siguió una tendencia descendente has
ta alcanzar un poco más de SS a finales de
abril. En consecuencia, desde mediados de
marzo se alcanzó un diferencial favorable al papel mexicano de un año, de aproximadamente dos puntos, habiéndose mantenido ese
margen el resto del mes y durante abril.

Las tasas de interé~ pasivas en el mer.
cado mexicano hasta la fecha han sido dicta
das por la autoridad monetaria y por lo tañ
to, no se conoce la preferencia de los ah~

La disminuci6n del descuento de futuros ha hecho competitivo el papel mexicano
de más de 6 meses de plazo, pero todo aquél
de vencimientos más cortos aún no lo es, ~i
tuación que sería conveniente alcanzar. Es
posible considerar la utilidad de mantener

)

�42

todo el espectro de tasas de interés conp~
titivas con el exterior tomando en cuenta
los costos de transferencia de los fondos.
Conviene recordar que dichos rendimien.
tos, excepto quizás por los plazos m~s cor_
tos, deben ser competitivos con lo~ i~t~r~
ses en el mercado exterior. Esto signific!
ría un alza del rendimiento en el papel de
tres meses y en los de menor plazo, ~ ad~
más se podría suavizar la curva de inter~
ses en los plazos más largos par~ no_alt~
rar sustancialmente los costos financieros
de captación de las instituciones de crédito.
Dado el papel que le corresponde tener
a los Certificados de Tesorería, es de esp~
rar que su tasa de rendimiento lleg~e a
constituir la tasa básica del mercado finan.
ciero, a partir de la cual se podrá confor_
mar y adecuar la estructura por plazos de
los tipos de interés.
Al respecto, conviene señalar qu~ .Y~
se estudian modificaciones para flexibilJ...
zar los intereses que pagan instrumentos
bancarios y financieros inferiores en su
plazo a los tres meses. No es de dudar 9~e
posteriormente se establezca una relaci?n
similar con instrumentos a plazos de seis
meses, un año y más.
Creo que ya no es necesario insistir más en el papel tan importante que le C.Q.
rresponderá jugar a los Cert)f)c~dos de Tt
sorería, no tan solo al posibilitar un fJ...
nanciamiento más sano al Gobierno Federal,
sino además que con su manejo, el Banco Cen.
tral podrá cumplir en mejo'. manera ~on s~s
metas de regulación monetaria Y. de !nfluir
sobre el nivel de las tasas de interes y su
estructura a plazos.
Para el inversionista, este nuevo V!
lor representa una op?r~unidad 9nica pa'.a
invertir con alto rendimiento, dinero ociQ_
so por plazos breves, dada su liquidez y
negoci abi 1i dad.
No es alejado pensar entonces, que los
Certificados de Tesorería han constituido
una verdadera revolución para el manejo de
la política monetaria ~ _financiera. del
país, así como para permitirle al Gobierno
Federal competir por obtener los aho'.ros
de la comunidad y de esa manera finan.
ciar sus programas prioritarios de una
manera más sana.

43

una sociedad. Si las modificaciones cuanti
tativas y cualitativas en el capital y la:mano de obra, así como los cambios en la tec
nología, son fundamentales para explicar el
desarrollo de una economía, también las actividades comercial izadoras pueden contribuir sustantivamente al desarrollo cuando
transmitan a los sectores agrícola e industrial las señales apropiadas y cuando incor
poren a los productores a un sistema donde
la incertidumbre se reduzca al mínimo y del
_c~al reciban alicientes para mejorar la calidad de su producto y adoptar prá c tic a s
nuevas de manejo y presentación.
El interés por la actividad comercial
no se circunscribe al desarrollo económico,
pues sus alcances social es son considerables. Si logra facilitar la mayor venta, al
menor_precio, al mayor número de personas,
contribuye a una distribución más equitativa de los excedentes que se producen y a un
mayor bienestar general.
DESARROLLO COMERCIAL
' Y DESARROLLO ECONOMICO

(

Lic. Leopoldo Solís*

INTRODUC~lON
El comercio entendido co,no actividad de
ab1sto, distribución y venta final ha sido
considerado frecuentemente como un com p 1emento pasivo y automático de la producción.
$P arguye que lo que importa es producir y
iio distribuir o vender. Prueba de es to' es
el descuido, el desorden, y el abandono en
que se e~cuentra la actividad comercial,que
está regida por una maraña inconexa de leyes, reglamentos, disposiciones y costumb~es que se reflejan en el Código de Comercio todavía en vigor, a más de ochenta años
de su promulgación.
La. actividad comercial tiene un amplio
potencial para el desarrollo económico de
• E6.ta con6eJr.e.nC&lt;.a 6ue p11.ue.ntada ante p11.o6uo11.u y alwnno6 de .t.a. Facultad de Econo
mía en el. At.ulUotúo de .t.a. m.{,6ma. E6cue.t.a.el. ella. 18 de Mayo de 19 78. Rep11.oduud~
del. No. 2 de .t.a. Rev.l6.ta ComeJr.ci.o IJ VuaMo
Uo, pub.Ucaci.6n b,imubr.al. de "Come11.u o y
VuaMo.Uo", A.C.

En este estudio se pretende ofrecer una
visión general de cómo el desarrollo comer cial puede apoyar el desarrollo económico
global, cuando dispone de los incentivos la
base institucional y los servicios adec~ados.
En la primera parte,se discuten los dos
principales planteamientos teóricos sobre el
papel del sector comercial, dentro del desa
rrollo económico, a saber: el que le asigna
un papel pasivo, y el que considera esta ac
tividad como crucial para el desarrollo. A continuación se resume el comportamiento del comercio en otros países , parti°cularmente los de Europa Occidental, donde
las cadenas asociadas de detallistas han si
do cruciales para la modernización comer:cia l.
En la tercera parte se describen las ca
racterísticas principales de la comerciali:zación de alimentos en México, tales como la
reducida escala de operaciones, la falta de
coordinación e integración de los canales y
el des 1 gua 1 poder de negociación en 1as tran
sacciones.
Por último, se expresan los lineamientos
de una política de desarrollo comercial, y
se hace una breve descripción de las princi
pales políticas específicas que se recomien
dan para modernizar la actividad comercial~

�45

44

I EL DESARROLLO COMERCIAL COMO
.
. CONDICIONANTE DEL DESARROLLO ECONOMICO
Al sector terciario, particulannente al
comercio, no se le ha tom~do en_cu_enta en
los análisis del desarrollo economic_o: C9.
múnmente, se ha considerado a la actividad
comercial como superflua y no.se ha tra~ado
de entender sus funciones; quienes la eJercen suelen ser vistos como indi~i~~os so:
cialmente improductivos. Esta vision par!.!.
cular ha servido de sustento a muchas politicas gubernamentales que han tr~tado de
restringir la comercialización deJándola fuf
ra de la política de desarrollo.
Una corriente minoritaria, a unqu~ no
por eso menos lúcida, de autores, considera
que a la comercialización le corresponde df
sempeñar un papel activo en el desarrollo f
conómico. Tal es el caso de _Pe~er -~. Orucker,1/ para quien la comercializa~ion !
poya e impulsa el desarrollo económico al
proveerlo de elementos innovadores.
N. R. Collins y R. H. Holton_ij señalan
que, al mantener bajos los costos de los .ªlimentos y aumentar la demanda, la come'.cia
lización promueve la expansión ?e la agricuI
tura y de los servicios relacionados con
ella. El sector distributivo aparece :ºmo
un sector lfder en el desarrollo económi~o.
o sea que para ellos juega un pape~ activo
al modificar la demanda y las funciones de
costo en la agricultura y en la manuf~~tura,
pues promueve directamente su expansion.
H. Mittendorf,3/ al observar los ca~bi?s
ocurridos en Europa Occidental en las ultimas décadas, insiste en que el sector comer.
cial actúa como un gran catali~ado'._del crf
cimiento económico. La modernizacion que se verifica al ser sustancial™:nte transf?!:.
mada la comercialización de alimentos esti1¡ Pe..te.Jt F. VIW.ckeJL. "Ma/1.kw.ng and_ Econorru.c.
Vevelopment", JoUll.nlli. 06 Ma11.kwng. Vol.
XII, JanWV!.y 1958, pp.252-259.
2/ NO!tmllll R. CoUüu, and 1Ucl1aJ1.d ~- H~lton.
"Pl!.oglWmmí.ng Change,1, .úl Mall.ke..üng .ut -Planned Econom.lc Vevelopnent" Kykloh. Vol.
XVI, Janually 1963, pp.123-136.
3/ H~ H. MUtendOl!.6. "Ve,1,a11.M.f1,o de loh
- h-lh.temM de V.UW.buc..l6n de A.Umentoh en
EUl!.Opa" p1¡_e,1,entado en la ContíeJLeneúl Uc
iúca dé la FAO 6obl!.e Ve,1,a11.MU06 de lo"J"
S.U.te.mM de. MeJLcado6 Alúnent-i.c..l~h ~..~
G1¡_ande,1, ZonM UJr.banM de AmVúca L='"·

-

mula la agricultura y la indus!ria de ~anera que incrementan la produc:i?n Y:uncionan
a niveles más elevados de efic!encia. A n9.
sotros nos parece que puede existir una relación muy marcada entre el desarrollo comer
cial y el de la economía en su conjunto.
lDe qué manera podríamos verificar esta
proposición? El análisis habi!ual de las:
fuentes del crecimiento económico, a~ exp~1
car el avance de la economía, hace hinca~ie
en el incremento de los factores product1-vos tradicionales y en el mejoram!e~to de su
calidad. Al estudiar casos especificos de
desarrollo económico se ha comp'.oba~o que el
crecimiento cuantitativo y cualitat~vo ~el
ca pita1 y e1 trabajo, así como ':1 me.}Qrami e_!!
to de la tecnología, explican solo una parte de1 avance tota 1. Queda por ese1arecer
una parte de importancia suma, en la que·
quedarían comprendidos ~lgunos factores de
la modernización comercial.
Entre los indicadores propios d~ ~amo•,
dernización comercial que más se utilizan·,
para explicar el desarrollo, f)g~ran los s!
guientes: el qrado de autoservicio, el tall!
ño medio de los locales comercia~es y el gr!
do de integración vertical y hprizontal de
la actividad comercial. Los avances regis•
trádos con respecto a estos factores se reflejan en reducciones en el co~~o de las ·
transacciones, en el aprovecha~~en!o de e~
nomfas de escala, y en la aprop1ac1ón de al
gunas externalidades ..if A fin)de cuentas.estos factores hacen m/is efic)ente el sist!
ma de comercialización, acrecientan el vol~
men de transacciones Y reducen' el costo un!
tario de las mismas. ·
La modernización comercial beneficia a
toda la economía al propiciar un uso más ~f!
ciente de los recursos. Una ~Y?r coord in!
ción e inteoración de los participantes en
el proceso de comercialización se trad~c~ en una mayor estabilidad en el abastecim1err
to de los productos, a la v~z que ~e reduce
tanto el número de transacciones in de P err
dientes como la incertidumbr~ de Prod u.&lt;:.·
tores comerciantes y consumidores. Tambien
ennite la especialización en lí~eas de mer
~ancías e incrementa las oportunidades para
adoptar innovaciones.
4 ¡ Eh.te .tvunino 6e uUUza paM 6~iiala.lr. ~
- cü6eJLeneúl en.tl!.e el e6e~ 60 c..lal Y ~
vado de una acc..l6n econ6nu.ca.

La modernización comercial reduce los

costos dela distribución física, pues permj_
te programar el transporte y establecer pr.9.
cedimientos normalizados de pedido y entrega, lo cual disminuye los costos de manejo,
procesamiento y almacenamiento.
En general, la modernización del comercio optimiza el uso de los medios de transporte, minimiza el tamaño de los inventarios,
reduce los costos de manejo, acorta los tiem
pos de almacenaje, especializa a los agentes
económicos, minimiza los costos de operación
del equipo y las instalaciones y reduce las
mermas. En la medí da en que se general i za
el uso de un sistema unificado de pesas y
medidas, se aumenta la posibilidad de diseminar fácilmente la infonnación, con lo que
se reducen riesgos y se elimina a i ntennediarios.

Esto significa que el autoservicio hace
continua la operación comercial, facilita un aprovechamiento óptimo de los recursos y
de modo de surtir, presentar y exhibir adecuadamente los productos.
Todos estos factores se reflejan en un
avance m/is rápido de toda 1a economf a y co.!!_
tribuyen a esclarecer la parte que los cambios en e1 capita1 , la mano de obra y 1a teE_
nología no explican en el proceso de des arrollo económico.
Por otra parte, se conoce que en difere.!!_
tes circunstancias y países, el comercio ªE.
túa como un freno para que los productos fluyan con rapidez y a bajo costo hasta llf
gar a los usuarios finales. Algunos de esos
obstáculos tienen su origen en los intereses
creados. Este tipo de obstáculos se encue.!!_
tra, para citar un ejemplo, en el caso del
intermediario del área rural que financia·
la siembra, la venta final del producto y,
en ocasiones, hasta el sustento del campesj_
no. Un ejemplo, en el ámbito del mayoreo u!:_
bano, sería el del propietario de los edifi
cios donde ocurre el comercio, cuyos alquileres y derechos de traspaso se incrementan
rápidamente, a pesar de las malas condiciones sanitarias o de manejo de 1os productos.
En el nivel de menudeo urbano, podrían citar.
se los casos de ciertos locatarios de merca
dos públicos cuya actividad ~stá parcialme!i:
te subsidiad~, o las cadenas comerciales que, por falta de competencia de otros can~
les paralelos, suelen obtener ·utilidades e~
traordinarias debido a su mayor poder de nf

gociac,on o los prestamistas que.aprovecha!!_
do las deficiencias del sistema crediticio,
obligan a los pequeños comerciantes a pagar
fuertes intereses por el financiamiento que
necesitan para sus operaciones normales.
En otras ocasiones, esos frenos tienen
su origen en disposiciones y reglamentos que
m/is parecen dirigidos a proteger intereses
particulares que a promover las actividades
comerciales. A veces, es la falta de coordi
nación entre los integrantes de los sistemas
de comercialización, debido en parte al hecho de que la información se concentra en algún segmento del sistema o en algunos miet:J!
bros del mismo, lo que aumenta la incertidu!!l_
bre respecto a las condiciones del mercado.
Otros obstáculos se deben a la falta de capacitación y conocimientos sobre nuevas téE_
nicas de comercialización.
Cuando el sector comercial es eficiente,
transmite a los sectores agrícola e indui
trial las señales apropiadas y de ese modo
incorpora a los productores en un sistema
donde los riesgos se reducen al mínimo y del
cual reciben alicientes para mejorar la calidad de su producto y adoptar prácticas nu~
vas y adecuadas de manejo y presentación. Por eso, un sector comercial eficiente puede impulsar la productividad de toda la ec.9.
nomía.
Un sistema comercial moderno exige todo
un conjunto de servicios paralelos de clasj_
ficación, información, higiene y control de
calidad, que pennitan renovar la acttvidad
sin incurrir en costos de desempleo, ni quif
bras comerciales, ni pérdidas innecesarias
para quienes aceptan las nuevas condiciones
competitivas.
El sector comercial será un freno o impulsará el desarrollo económico dependiendo
de muchos factores. A saber: que e xi s tan
los elementos adecuados para que las unidades comerciales puedan realizar su labor de
manera eficaz; que respecto de ciertos artf
culos, existan las instalaciones que propicien 1a presencia física de1 producto y 1a
competencia entre los participantes; que se
disponga de los recursos financieros y hum!
nos necesarios para capitalizar 1.a actividad
y hacerla crecer; que existan disposiciones
y reglamentos donde se esta~lezcan c)ar_ame.!!_
te las "reglas de juego" y estas fac, 11 ten
el desarrollo de la actividad; que las formas de organización aseguren la coordinación

�46

e integración de los participantes,y que la
infonnación fluya entre los integrantes del
sistema económico. Si los factores anterio
res no están presentes, el comercio no pue-=de desarrollarse con eficiencia, ni ser un
catalizador de la productividad de toda la
economía y, lo que es más, puede erigirse
en obstáculo para el avance de los otros sectores y apropiarse de excedentes que deberían destinarse a otros componentes de la
sociedad.
En México, el sector comercial no ha te
nido un papel clave en el crecimiento econ:[
mico, más bien· se ha ajustado a lo que suce
de en otros sectores y no se ha sabido uti-=lizar su potencial en pro del desarrollo. Ahora bien, en lo que respecta estrictamente a la comercialización de alimentos, y con
el propósito de ilustrar la fonna cómo la ac
tividad comercial puede contribuir al desa-=rrollo, veamos algunos ejemplos tomados de
la práctica de otros países.
JI. DESARROLLO DE LOS SISTEMAS DE
COMERCJALIZACION EN OTROS PAISES
Los sistemas de comercialización de ali
mentos al mayoreo son de importancia críti-=ca para el desarrollo del sector agrícola y
para mantener los precios al alcance de los
consumidores.
\

La experiencia en distintos países ensf
ñaque, a medida que aumenta el nivel de i!!,
greso per cápita se ti ende a realizar en los
mercados centrales un mayor porcentaje de las operaciones al mayoreo. Posterionnente,
al cobrar importancia las cadenas integra
das, se prescinde del mercado central ya que
se surten directamente en la zona rural. En
la gráfica 1, se puede apreciar cómo se com
porta la comercialización al mayoreo de acuer
do con el nivel de desarrollo.
Este tipo de infonnación puede ayudar a
no sobredimensionar las nuevas centrales o
a no construir varios mercados centrales en
un área urbana. Hay varios factores que detenninan el número apropiado de mercados al
mayoreo en una cierta área: la estructura del comercio al por menor, el tamaño geográ
fico de la zona, su población, las disponi:bilidades de transporte, las zonas de donde
se abastecen los mayoristas, etcétera. La
centralización del mercado es importante pa
ra una fonnación eficiente de los precios-:-

debido al gran número de pequeños comercian
tes y al limitado volumen de la infonnación-:Los gobiernos de ciertos países o los a
yuntamientos de algunas ciudades importan-=tes, se han preocupado por moder ni zar l as
instalaciones comerciales y·ofrecen locales
apropiados para la realización de la compra
y venta de alimentos al por mayor. Destacan
las modernas centrales de abasto de Londres
y París y los programas de nivel nacional de
España y el Brasil, en donde con la partic!
pación de autoridades y particulares se han
levantado recientemente instalaciones dotadas de todos los requisitos sanitarios y ec~
nómicos del comercio al mayoreo de productos
perecederos.
La creación de modernas central es de
abasto, ha facilitado realizar modificaciones en la estructura de la venta al detalle.
Cabe aclarar que la modernidad de un sistema comercial se aprecia fundamentalmente e!
aminando la estructura y las características
de la venta al detalle. Es en ese nivel don
de se evalúa mejor la eficiencia o el retri
so de los diversos sistemas que a continuación presentaremos.

47

tos países, distinguiendo entre tiendas especializadas, tiendas de comestibles, merca
dos públicos, supermercados y demás tipos:de organizaciones comerciales.
a) ~rica Latina

Estudios hechos en varios países de Amé
rica del Sur permiten conocer la estructura
distributiva de alimentos en algunas de sus
ciudades. Por ejemplo, en el caso de la ciu
dad de Cali (Colombia), se tiene informacióñ
sobre las compras de alimentos realizadas por los distintos grupos de ingreso, así co
mo sobre el tipo de negocio que efectuó la
venta. El grupo de ingresos más reducidos
efectúa el 37 por ciento de sus compras en
los mercados públicos, mientras que los estratos medios las realizan en esos mercados
en un 55 por ciento, al paso que el estrato
de más altos ingresos sólo adquiere en ellos
un 16 por ciento. En las tiendas i ndependientes el estrato de menores ingresos realiza el 46 por ciento de sus compras; y el
de 1114s altos, el 13 por ciento; en las cade
nas de auto-servicio el estrato más pobre:s6lo ad~uiere el 6 por ciento, mientras el
1114s rico compra el 45 por ciento de sus ali
mentos./ En otros tipos de negociación, co-=rresponde a1 estrato más pobre el 11 por cien
to Y más rico el 26 por ciento:
-

Con base en datos recogidos por la FAO,
se ha elaborado la gráfica 2, donde aparece
la distribución porcentual de los diferentes
tipos de detallistas, de acuerdo con el voEn la ciudad de Bogotá, donde predomina
lumen de sus ventas al público. Se advierte
el sistema tradicional de distribución de que, en economías de subsistencia, las tierr
das independientes y los mercados públicos , alimentos; los autoservicios representan el
15 por ciento del total de las ventas al por
realizan aproximadamente el 85 por ciento menor.
de las operaciones, y que, en economías altamente desarrolladas como las de Alemania
En las principales ciudades de Brasil,a
Federal, Suecia, Suiza, EUA, y Di na marca, r
ese porcentaje va disminuyendo hasta repre- 1 saber, Rfo de Janeiro y Sao Paulo, los super
11ercados y establecimientos de autoservicio
sentar, en promedio, sólo un 15 por ciento
han 11 egado a representar más de~ 30 por cien
de las ventas. O sea que los minoristas irr
to de las ventas de alimentos. Se tiene iñ
dependientes pierden influencia ante las C!
fonnación que demuestra c6nK&gt;, al crecer eT
denas asociadas e integradas. Una posible
ingreso familiar, aumenta la participación
explicación de este fenómeno se puede encorr
de los mercados públicos en el gasto tata l
trar en el diferente costo del tiempo para
de alimentos, se acelera la de los supermer
el consumidor en una economía de subsistencados y decrece la de las tiendas pequeñas-:cia frente a una altamente industrializada.
O sea, entre mayor es el costo alternativo
En Buenos Aires se observan tendencias
del tiempo de la ama de casa, se produce
bastante diferentes. Los supennercados y ca
una tendencia hacia la compra en tiendas de
denas de autoservicio realizan el 14por cieñ
autoservicio, tales como las cadenas asoci!
to de las ventas totales, las tiendas de co
das e integradas.
mestibles el 35 por ciento, los mercados pTI'
blicos el 10 por ciento, y el 43 por ciento
Para entender mejor el papel de los di·
restante los almacenes especializados, ubiversos ti pos de deta 11 i stas, se comparan la~
cados fuera de los mercados fijos.
estructuras de la venta al detalle en distin

ªl

En la ciudad de Caracas, los autoservi-

cios y supermercados representan el 21 por
ciento, los mercados públ i cos el 34 por cien
to, las tiendas de comestibles el 35por cieñ
to y los almacenes ubicados fue ra de los mer
cados el 10 por ciento.
b) Europa Occidental
En los países de esta zona han ocurrido
cambios muy significativos al generalizarse
el autoservicio. El tamaño medio de l os ne
gocios comerciales se ha incrementado, el:surtido de los productos se ha ampliado, ha
habido una desespecializaci6n y ha aumentado considerablemente la importancia de las
organizaciones integradas.
Entre estas últimas, cabe distinguir a
las cadenas plenamente integradas, con admi
nistración centralizada, así como a los gru
pos asociados de minoristas, quienes coope:ran estrechamente en diversas funciones comerciales como compra, publicidad conjunta,
capacitación y control financiero. En este
último grupo, debemos diferenciar a las coo
perativas de minoristas de las llamadas ca-=denas voluntarias.
Las cooperativas de minoristas compran
conjuntamente a fin de obtener mayores descuentos; organizan en común campañas de publicidad Ytienen algunas marcas comerciales
establecidas. Las cadenas voluntarias , por
su lado, constituyen una forma de cooperación entre un mayorista y un conjmto de minoristas. Existen responsabilidades mutuas
claramente establecidas que, en el caso de
mayoristas, consisten en otorgar descuentos
así como asesoramiento técnico sobre locali
z~c)ón de los negocios, disposición y expo:s1c1ón de los productos, controles de inven
tarios y capacitación a los detallistas. Es
tos últimos se comprometen a comprar parte
importante de los productos del mayorista.Existe un incentivo en la forma de mayores
descuentos de acuerdo con el volumen
de adquisiciones, dado el mayor poder de con
tratación que se acumula.
Por otra parte, continúan existiendo
las pequeñas tiendas especial izadas, como
carnicerfas, panaderfas, fruterías,etcétera,
aunque su participación en el total de las
ventas de alimentos ha ido disminuyendo.
Con base en información disponible para
los años de 1968, 1969 y 1970, e incluyendo
datos de los Estados Unidos, misma que aparece en el cuadro 1, se ve a continuac,ión

�49

48

la importancia relativa de las cadenas inte
gradas, de los grupos asociados y de los d~
tallistas independientes.
En la gráfica 3, se observa la diferente participaci6n que las cadenas asociadas
e integradas tienen en el total de las ventas al por menor de alimentos en di versos pa
fses.
Para ver si hay relación directa entre
el grado de integraci6n, como indicador de
desarrollo comercial, y el desarrollo econó
mico (este último aproximado por el nivel de
ingreso per cápita) se obtuvieron correlaciones por rangos.íf
Sobre la base de la anterior muestra de
pafses y de los resultados obtenidos, es PQ.
sible concluir que se observa una relación
directa entre el avance del sector comercial,
indicado por el grado de integraci6n y el de
sarrollo económico.
En el caso de algunos paf ses de Europa
Occidenta1, las cadenas de detallistas total
mente integradas han podido competir s6lo:
cuando han estado bien administradas y han
modernizado sus negocios y operaciones. E~
tas cadenas han aumentado su participaci6n
en casi todos los pafses, llegando a representar, en el caso de Inglaterra, más del 50
por ciento de las ventas de alimentos.
Al crecer la influencia de las cadenas
integradas que han desplazado a los pequeños
negocios, el minorista tradicional, para SQ.
brevivir, tuvo que aplicar los mismos ~to5/ Le1 pll,Úlle/111 de eUa4 6ue e.n,tlte .t.a po1&gt;.i.cwn
- del. piú4, de e1cu.wlo con .t.a .únpolttaneúl
de tal&gt; cadertdl&gt; .&amp;LtegM.diu., y .t.a po1&gt;.i.c-l6n
de e1cu.eJt.do con el. .i.ng1tuo peiL c.iplta. U
coe6,ic-le.nú. u.timo.do de co1t1tel.dc.i.6n poll
1tMgo1&gt; 6ue de O. 54, 1&gt;.i.gn.i.6,lcaüvo al. 1
po1t cle.n,to. Ld 1&gt;egW1dd H húo e.ntlle la
po1&gt;.i.wn del p&lt;Ú4 de dCUeJUÍO con .t.a pclll.tlc.i.pac.i.6n de lo1&gt; g1tUpo1&gt; iu.o&amp;ddo1&gt; y .t.a
p01,.i.ci6n de. e1cuwlo con e.l. .i.nglLUO pell
c.dpwx. El coe6.(.C.(.ente u.túrtddo de coM~
.t.awn poll 1tMgo1&gt; 6ue de 0.525, 1&gt;.i.gn.i.6,icaüvo al 8 poll c-luito . F.i.nll.lmente, H
obtuvo u co1t1tel.dc.i.6n e.n,tlte .t.a. po1&gt;.i.wn
de.l. piú4 de. e1cue1Ldo con ld pclll.tlcipac-l6n
conjunta de.lol&gt; gJLUpol&gt; iu.o&amp;ddol&gt; y de. t4l&gt;
Cddertdl&gt; .&amp;t,teglLddiu. y .t.a po1&gt;.i.c-l6n de e1cu~
do con el. .i.nglLUO peiL cifplta. El coe.Mc.i.e.nú. u.túrtddo cwment6 a1. O. 59, 1&gt;.i.gn.i.6,i
Cillivo al 5 poll c-luito.

dos que las cadenas, o sea, modernizaci6n,
coopera e i ón e i ntegrac i 6n vertical.
Esta modernización es más fácil de lo
grar en la actividad comercial que en la agrT
cultura o en la industria, ya que el efecto
de cualquier mejorfa, sea en técnicas o en
prácticas, se difunde más rápidamente y abar
ca un mayor número de agentes receptores. Esto último se debe al descenso en los
costos de la difusi6n de la técnica. Con al
gunas demostraciones, folletos o propaganda7
se puede abarcar un área urbana especffica,
donde están altamente concentrados los deta
llistas; o al estar estos últimos asociadoi;
es fácil impartir cursos o brindar asistencia técnica para la aplicaci6n de prácticas
más modernas.
En la mayorf a de los pafses de Europa,
la i ntegraci 6n deseri&gt;ocó en los dos ti pos de
organizaciones a que nos hemos referido:las
cooperativas de minoristas y las cadenas vQ_
luntarias. Estas fonnas de organización han
dado resultados bastante satisfactorios, so
bre todo en los pafses sajones y escandina:
vos.
Las tiendas especializadas y los mercados minoristas han continuado pred omi.,na ndo
en Italia, España, Bélgica y algunas zonas
de Francia. En el resto de los pafses,este
tipo de deta11 i stas vende menos del 40 por
ciento del total de alimentos.
En Italia es en donde menos se h~n inte
grado los minoristas por la existencia de ri
glamentos y prácticas municipales que han dificultado el establecimiento de cadenas a
limenticias; aunque también ha influido el
hecho de que el consumidor prefiere el servicio individual, la entrega a domicilio Y
el crédito personal.
c) Estados Unidos
En este pafs, los supermercados han 11!
gado a realizar más del 80 por ciento de las
ventas alimenticias al consumidor.
A la vez, el área de venta de los super
mercados se ha extendido considerablemente;
ahora es común la existencia de establecimientos de más de 3,000 m2. De manera si•i
lar, ha aumentado el surtido de productos.·
El alza del costo alternativo del tiempo, principalmente del ama de casa, ha pro·

ducid?_modificacion7~ sustanciales en la pre
paracion y elaboracion de los productos asi
C?fflO en la compra en tiendas de autoser~i-cio.
En_lo~ Estados Unidos, al igual que en
los pri~cipales pafses europeos, la mayor im
P?rtancia de las cadenas integradas de mino
rista~ y_de )~s autoservicios ha producido
una ~isminucion en el volumen de operaciones
~aluad~s en los mercados mayoristas. Estos
siguen siendo el lugar en donde se real iza
parte considerable de las ventas de produc
tos altamente perecederos.
El é~ito de las cadenas se ha debido en
gran medida al aprovechamiento de considera
bles econo~ias de escala. Para esto ha si:do necesa:io que el abastecimiento se encuen
tre or~anizado y que las compras serealiceñ
en volumene~ im~ortantes, pues de otra mane
ra se compl icarian las operaciones de las ca
denas. O sea que, al estar altamente frag:
mentada la producción, se i ne rementan los
costos _de abastecimiento por parte de las ca
denas integradas.
adel~nt7 se ~eñala la problemática
de la comercializacion de alimentos en Mi!xi
co tanto a nivel rural como urbano, al mayo
reo como al menudeo. También se muestra có
ro la estructura al nivel de venta al deta:
lle está condicionada por las caracterfsti
cas ?: la estructura al mayoreo y de la pro
ducc1on.
Mh

111. CARACTERJSTICAS DE LA

COHERCIALIZACION EN MEXJCO

Para entender el papel que la moderniza
ci6n c~ercial puede jugar en el desarrollo
econ6mi~o de México, es necesario, en primer
lugar, interpretar el alto porcentaje del produc~o nacional generado por la actividad
c~rcial y su relativa constancia durante
mas de cinco décadas.
A lo largo del ensayo se mencionan algu
nos.de los f~ctores que explican tal compor
~annento. S!n embargo, serfa oportuno seña
,ar los considerados por Consuelo Heyer 67
en u~ penetrante análisis dela actividad co
1111;rc~al en México. Menciona entre otros los
!igu1entes: la política de sustitución de 1fflPO:tacione_s; la inclusión 'de funciones no
e~trictamente comerciales dentro de la acti
vidad mercantil, como crédito, transporte7"

e!céte~a, el dualismo de la estructura cOf!ler
c1al, ya que tanto la parte modernizada
cuanto el ser.tor tradicional.operan con ele
vad~s márgenes, el primero gracias a las eco
nomias ~: escala y a los servicios ajenos a
su f~ncion puramente comercial; el segundo
e~ virtud de la mayor proporción de servicios de venta al menudeo que agrega a lamer
cancfa,_y ambo~ por el goce de cierto poder
monopol~stico in~e:ente a la combinación de
mercancias, serv1c1os, localización, etcéte
ra, que ofrecen las neoociaciones mercanti:
les. A estas razones hay que añadir en el
caso del comercio más inestable, una'que va
le por muchas: la necesidad de subsistir"._L?s. factores l'll!ncionados son elementos
de_Ju1ci? que_ayudarán a comprender el por
que del interes en modernizar el comercio de
manera que sea más productivo, disminuye~do
a la vez su alta participación -si es que se
le compara con los demás países- en el pro
dueto nacional.
a) Nivel del productor
Una d~ las principales características
de la agr1cu!tura en Mi!xico es la existencia
de un 9:an numero de pequeños agricultores
que dedican parte de su producción al autoconsumo, ejercen poco poder de negociación
f:ente ~l mercado y tienen ingresos de subsistencia.
_Part7 de los problemas de la comerciali
zac!ón tiene s~ origen en la extrema fragmeñ
tación de la tierra, que impone una esca 1a
pequ7ñ~ de producci~n. A su vez, los bajos
r 7nd1mientos ~or unidad de superficie signi
f!~an dispersión geográfica de la produc
c~on, lo que incrementa los costos del aco
pio Y reduce el poder de negociación del pro
ductor.
~o~ ot:a parte, existe una excesiva div7rsificación de la producción agrfcola, mo
t1vada tanto por la incertidumbre del merca
d?, como por la aversión del productor al
riesgo. La falta de especialización se tra
d~ce_en a!tos costos de producción y comer:
c1alizacion .

lj CoMuei.o Me.yell L., "Obl&gt;e1Lve1cú,nu Ace1LCC1
de _.t.a Ac.tl~~d Comell&amp;al. en M€x..i.co", pu
b~Cdd~ 011.-&lt;.~.i.nll.lmen.te en Cent/Lo de. ütu=cüo1, H.U.t61lA..COl&gt; de.l. Coleg.i.o de M€xi.co.
Ex.tlut/llOl&gt; de l!úico. M€x..i.co. 1971, pp.19122 4, 1J 1&gt;e. 1Le.p11.oduce en u.te m.i.l&gt;mo númello.

�50

. geogra'f',ea • las dificulta
La dispersión
'd. tos
t
la falta de ere ,
des de transpor e y ción originan una tenoportunos a ~a prod~c
que disminuye
71 10
dencia ~l º!~1~~~~n~~~-el productor, ya qu:
el precio r
precios establee,!_
lo obliga a aceptar 1os
L peque
dos por los acopiadores rur:~e~~gan~!ación:
ños productor:s, carent~s venta de la cosese ven perjudicados en a
cha.
La situación en el niv:lsd~~l~;~~~~to~;
asf como la venta de pequenotos de recoleclos productos, ~le~a j~s~~~ancfa y dificul
ción Y !;ª~~~~~f~qu:n, estandaricen y seleE_
ta que
.
iedades en el campo.
cionen las meJo~~~u:~~ón impide que haya ~n
A
su vez,y esta
. eficiente en el propio
empaque
un maneJo
campo.

Los agricultores carece~ ~ed!n:~~!ó;
oportuna acerca. de los precio no conocen
d
d las alternativas de venta, Y
e
• d d s que deben
ser pro por
u1as mejores va~, e ª e
preferidos
cidas ni l~s tipos de :~:~~:ma una mejor
los cons~m1dores. ~s!ción del agricultor en
preparac~ón Y org~n,z rala comercialización
su comunidad, tan opa obtener sus insumos
de su cosecha como para
a precios razonables.
La falta de equipo para almacenamiento;
mb 1 ·e es causa de altas menna
envase~ e ad ª1J dueto. Por otra parte,
y deterioro e pro .
t s agentes
la falta de coo rd inació~ e~~ ~e'1ntennediae7on6mi~~~. ~~~~t~ /~1~~~icación de la. cos~
~~~s/de,l~s ventas por parte del agricultor.
En el cuadro 2 se presenta • esquematiza
. . 'óát' de la comerc1alizac1 n
da, n1~ave plrodbllempro~~~tor
al
e
• distinguiéndose entre las causas Y los efectos.
b) Nivel de mayoreo
En el área urbana se plan~~~"ej:~~:,'!~
selme~anie~eª1!º~o~~!n~~:~~6n de los produce n1ve
hos mayoristas trato~, encontra~~a~~er:~~cida que los oblig~
baJan :n unav:nder pequeños volúmenes. As,!_
amismo
maneJar_y
ex 1s ten mayor,·stas con operaciones
a una'escala considerable.
Los primeros necesitan trabajar con al

• nes brutos de comercialización,_mie!)_
tos marge
tras
los segun dos se_aprovechan de la inef,!_
ciencia de los pequenos.
En el caso de los mayoristas que manejan
productos perecederos, se advierte
duetos una
queexc!
ele
siva especialitacdió~ ~~~ó~r~e los detallis:
va el costo de a qu1s
tas.
A Su Vez las compras de los minor}steasn
•
· mpre
requ1 er
Y de otros cli:~tes
casi· s1e
reducto.
Esto
de una inspecc1on ocular de~ ~ ·n Y muestra
aumenta el espacio de exp~s~~~ requerido
del mayorista, aSí como e__
y provoca u~
fectuar la transacc1on. ,
para _e .
·o Frecuentemente, esto :n:i~c~~n~~~s:~~cticas inadecuadas de~
que.
En un alto porcentaje• los mayorista~
son simult~neamednte ~!~~;!st::;ul~aelu~n:;0
de ambos tipos e e1
s innecesaineficiente de~ ti:m~o Y/~t~sb°tenc ión de
rios para el m~nori~o! e La combinación de
los artículos esea ·
nudeo en merca•
operaciones _de i;;ayoreo tta~omo u~a barrera
dos congest1~natoos d/~a eficiencia operativa.
a un meJoram1en
La alta tasa de quiebra de los peque:~
de sus cr detallistas o de f alta de t pago
aquelosmayo;~!ta~o~:~~~c:~e~u:~t~:no~eraciones de menudeo.
En el nive~ de mayor:º/;~~~~~aq~:ei;!~
una concentrac~ón d: la in
intennedia
mite la sobrev1venc1a de cier~oosnes se difi:
A • · smo 1as transacc1
ri os . s, m1 f •lt de nonna l i zac i ón Y e1acu
ltan
~r laas,,acoªmo por las deficiencias de
sificac1on,
envase y empaque.
.
enera l una falta de di·
Se advierte :~ g
mbio tecnológico en
namismo, innovac1on Y ca
d
parte,
la actividad mayori~iª\~~u~: :ig~~os part!
por la escasa capaci ac
· lizacl61
cipantes en el proceso de comercia
al mayoreo.
Como ejemplo de los problers quoe

o::i

~~~~e~~a~n~e~~~~ ~~~~~~t~!~~/ d/ªp~oductoS
- - 1,ea
- -que
-·
e:u,1,ten
poco1, complUl.dOJt.eJ; potf!
11 0
-

CÚlle); .

51

de la Ciudad de México (la zona de la Her
ced), cuyas características económico-urb~
no-sanitarias se oponen a las más elementales nonnas de manejo de los productos.
La presencia del mercado de mayoreo en
el centro de la ciudad impide la planeación
urbana y un mejor uso del terreno. El mov.!_
1iento de personas y vehículos se congesti.Q.
na, lo que dificulta la carga y descarga de
los productos, todo lo cual redunda en aume.!!.
tos en los costos de comercialización.
Desde el punto de vista económico, el au
.ento en la demanda de transacciones se en:
frenta a limitaciones de espacio, lo que per
petúa la falta de competencia y la existen:
cia de cuasi-rentas y tendencias oligopólicas. Por otra parte, los propietarios o .!!_
suarios de los locales donde se real izan las
operaciones obtienen altos alquileres, o d!
rechos de traspaso por el lugar que ocupan,
independientemente de las condiciones del l.Q.
cal.
Con la perpetuación de los antiguos mer.
cados mayoristas se presenta también un estrechamiento de los canales de sal ida de pro
duetos agrícolas, y a su vez, la falta de
estandarización de los productos dificulta
la negociación de las operaciones y pennite
la coexistencia de diferentes precios por un
mismo producto.
La concentración de la infonnación sobre
precios, volúmenes y calidades, provoca una
falta de transparencia en las operaciones C.Q.
merciales, Cuando las condiciones operativas de los mercados dejan mucho que desear,
la aplicación de nuevas técnicas y prácticas
de comercialización se vuelve difícil.
Al aumentar la demanda, los mercados de
mayoreo se congestionan debido a que cada
uno de los participantes tiende a incrementar su actividad a costa de otros,dentro de
una misma área. La suma de todas esas accio
nes individuales distorsiona y perjudica la
operación del mercado como un todo, traslad5ndose el desperdicio y la ineficiencia al
consumidor en la fonna de precios más altos.
Esta situación de falta de espacio y normas
de operación se traduce en una multitud de
costos sociales como sería el de arrojar la
basura en las calles y aceras cercanas.
A menudo, la función del mayorista no es
tá bien definida. A veces depende de "coyQ_

tes" que concentran la infonnación; en gen!
ra 1 no puede expandí rse por falta de espacio
y tiene que depender de un sistema de tran~
porte costoso y complicado; en ocasiones se
ve sin crédito oportuno y está expuesta con
facilidad a la quiebra de sus clientes. T.Q.
do lo anterior provoca un crecimiento defor,
mado de esta actividad comercial que tennina convirtiéndose en una etapa más de comer
cialización y no en el servicio de distrib~
ción que le corresponderfa.
~ el cuadro 3 se presentan, de manera
esque~á tica, los principales problemas de la comercialización de alimentos al mayoreo
en las áreas urbanas.

e) Nivel de menudeo
Antes de estudiar la estructura de ventas al detalle, veremos algunas características del consumo que la afectan. Por ej!!!!!
plo, la concentración del ingreso lleva a que gran parte de la población dedique una
alta proporción de su ingreso a la compra de
alimentos.
Además, al no contar buena parte de 1a
población con refrigeradores, sus compras
son diarias, en pequeños volúmenes, y la d!
manda de productos procesados o con empaque
apropiado es aún débil. La falta de vehíc.!!_
los propios para realizar sus adquisiciones
impide a los consumidores trasladarse al ce!!_
tro comercial.
El uso del transporte colectivo parar!
alizar compras de alimentos no es muy illlplio;
esto dificulta el desarrollo de tiendas de
autoservicio. En este mismo sentido, opera
el crédito que los minoristas independientes
le proporcionan al consumidor. A continuación se presentan las características princi pales de la venta al detalle en las zonas
urbanas y rura 1es.
Estructura distributiva urbana
En las áreas urbanas de México hay deta
llistas de todo tipo, desde el vendedor am:
bulante, pasando por el ubicado en un lugar
fijo que, en algunos casos, tieneunárea de
venta inferior a diez metros cuadrados, has
ta llegar al comerciante cuya área supera
los tres mil metros cuadrados. Obviamente,
el tipo y surtido de productos es muy diferente en un lugar y en otro; lo mismo sucede

�53

52

con la atención al público y demás servicios.
Aunque no se dispone de información fidedigna acerca del número de detallistas, del tipo de productos que expenden y de las
ventas promedio que realizan, parece que los
minoristas independientes son los que predo
minan por su número y que, en cambio, las
tiendas de autoservicio son menos,aunque su
volumen de venta es muy superior. En el co
mercio, las ventajas que se consiguen mane:jando grandes cantidades son considerables.
A continuación, nos referimos a las caracterfsticas más sobresalientes de los prin
cipales detallistas:
i ) Mercados municipales
Construidos por los gobiernos locales
con el propósito - no si empre rea1izado- de
vender productos alimenticios a precios ba
jos. Han proliferado a medida que las ciu:dades se han extendido.
La organización habitual de los mercados
públicos no permite a los detallistas eficientes ampliar sus actividades; además, por
el hecho de asignar a cada minorista un pues
to de igual tamaño, se desincentiva la ven:ta en mayor volumen. Por otra parte, la p~
Htica tarifaría es contraria a la buena uti
lización de los recursos. Generalmente, eT
alquiler que se cobra es muy inferior al co
rrespondiente al costo del local, por lo que
no se recuperan ni las erogaciones del mantenimiento, menos aún la inversión original.
Además, el alquiler es independiente de la
ubicación del puesto y del tipo de productos
que se vende. Todo lo anterior redunda en
un uso anti económico de los recursos y en la
creación de cuasi-rentas que se reflejan pos
teri ormente en los derechos de traspaso. O
sea en vez de ser el gobierno qui en recupere
su inversión, lo hacen algunos particulares
al controlar la distribución de los locales
de venta.
Los mercados públicos tienen un radio de
acción de aproximadamente un kilómetro. La
actividad de los vendedores es demasiado es
pecializada, y el surtido de productos en:cada puesto es muy reducido: los locatarios
por lo general adquieren sus mercancías en
pequeños volúmenes, la rotación es baja y
sus ventas pocas. No utilizan instalaciones
de refrigeración, excepto cuando expenden

carne o productos marinos. A su vez, reali
zan en forma independiente el transporte de
lo que adquieren y tienen dificultades para
conseguir crédito oportuno, por lo que se
ven precisados a obtener financiamiento extra-bancario pagando altas tasas de interés.
En los mercados públicos predomina la
venta de productos perecederos, dado que es
ta rama de artfculos no ha sido mayormente
cubierta por las cadenas de autoservicio.
Sus el i entes son por lo genera1 personas que
habitan cerca del mercado, acostumbradas a
realizar sus compras diariamente, a inspeccionar el produclo y a recibir atención per
sonal del vendedor. De esa manera,el peque
ño locatario puede gozar de la ventaja de Ü
bicación y cercanía en una zona limitada. En general, los clientes de estos merca
dos pertenecen a los estratos bajos y media;-;
y realizan sus compras con bastante frecue~
cia.

den a ser mayores.
Las tiendas de autoservicio ubicadas cer
ca d~ un mercado sobre ruedas reducen los
precios de sus productos perecederos e 1
días en que se establecen los oferente~. os
El tipo de clientela es muysimilaral de
1os mercados pú~l icos. Los oferentes lo ran
tener una ventaJa de ubicación; sin emba~ o
e1 vol lJ!ll?n de venta es muy pequeño• 1o \~
les obliga a ?Pe~ar con altos márgenes b~utos de comercia 11zación.
iii) Tiendas independientes
Es conv~niente distinguir entre las t ien
das ~e esquina Y las especializadas, co mo
carnicerías, panaderías, etcétera. En ene
r~)• ~~ que se 1111;nciona a continuación ~s a
P ica e a las tiendas de esquina ue ueden vender f~utas y legumbres, o in~lui~ al
gunos comestibles menos perecederos.
-

Los mercados han proliferado, en parte,
por razones políticas y porque se les cons!
dera un paliativo al problema del empleo.
Los locatarios suelen ser personas que sólo
cursaron los primeros niveles de educación,
con escasa capacitación para atender su lo•
cal y falta de interés por innovar.

lá El área de venta de las llamadas miscen~as es pequeña: f1 uctúa entre seis
treinta metros cuadrados. Frecuentemente ~
c~gan parte de lo que es una casa habita
c n, lo que dificulta la expansión con to
do lod que est? implica en términos de volu:aen e operaciones.

El bajo vo 1umen de ventas que rea 1izan
diariamente y la alta frecuencia con que af
quieren su mercancía, demandan los servicios
de medio-mayoristas, lo que amplía el núinero de participantes en el canal de comercia
lización.

El surtido de productos es pequeño lo
~ua¡ cond~c~ a una extrema especializ a'ción
e .a act1 vidad. El vo 1umen de venta es re
ducido, pero .el margen de operación es alto-;por la necesidad que tiene el propieta .
de_obtener un ingreso para subsisti·
rpio
dria .afi' rmarse que los precios se fijan
r. eño
feunc i óndde 1as necesidades de subsistencia
d 1os ueños.

ii) Mercados sobre ruedas
Creados origina1mente coMO forma de acer.
car al productor y al consumidor final, es·
tán actualmente controlados por mayoristas
de la ciudad.
Se les encuentra regularmente ubica dos
en la vía pública, en rutas establecidas,
donde crean problemas de tráfico y salubri
dad. Su radio de acción es inferioraun k!
lómetro y expenden, además de frutas y hor·
talizas, carne, ropa y utensilios para el 11!
gar.
Su ventaja sobre los mercados fijos rad!
ca en que pagan menos alquiler; pero en CI!
bio, deben transportar por la tarde aquello
que no consiguieron vender. Sus mermas ti!!

G~neralmente, las tiendas son atendidas
por miembros _de la familia que no reciben un
pago monetario por su trabajo. Del ne ocio
!!d!deepasrafn ~ll~unos comestibles para 1as9nece
ami 1ares.
La cr~a:i6n o cierre de misceláneas n
:;~~aña d1fi~ultades particulares ni regla~
vent~s /º~~ 11 ca dos• excepto en e1 caso de 1a
c
e 1C?res. Se les puede establecer
tº"trco capital, escasa habilidad adminis
m~ª- va Y algunos trámites gubernamentale;
to nimos.
de • En genera 1• pagan poco por conceR
co
~mpuestos, frecuentemente a través de
da~!:n}~s.fe cuota fija. Pueden ser liquinizar cimente porque no tienen que indem
personal, Y sucede cuando el propiet!

rio negocio.
encuentra un meJor
· enpleo o fracasa en
el
El carácter familiar tradici ona 1 y
personal, li mitan
mola adopción ~egocáio ~ del surtido,así
e pr cticas modernas.

~;~~~!~i~~ ~~~pra-ve~ta

1
ia
co
-

adqui~~d~;o~~c~~s~ere~ediros agrícolas son
tiemp 1 . . rce ' o cual les toma
lumen ºde is impide obtener descuentos por vo
portar en ~~m~::'"~::s~r~~n~~!s~ermite tranI
celá~~!saltos_precios a que venden las misfiJ·ar p ep~rmitlen a las cadenas comerciales
r ClOS a tos Sólo hay
cia atomística entr~ las t iendasuncªh:ompete.!!_
no. una
mas
. que conduzca a la innovación icas,
y al ere
~~~~i~!~• como sería cuando hay canales pa:La clientela por lo regul r
de personas que habitan cerc/de sl~ ~~:~~~e
~omp~an pequeños volúmenes, gustan de la i
d~~~1~n personal y requieren un cierto cré:zar emana 1 o mensua 1; además, pueden rea 1i
sus :empras en horas en que otros ti os
de ~~goc1os ya están cerrados. Sólo asfpse
exp !ca la subsistencia de este tipo de
mercios.
co~ifícilmente obtienen recursos que les
permi) a autofinanciarse, tanto para su ope
rae on norma 1 como pa
.
_
expuestos ~ q~e el si;~e~ ;f~an:~1~·roEsi!~
preste c~s~ siempre si n oportunidad a obtenerdcredito ~el mercado no institurional
pagan o altos intereses.
•
No tie~en un adecuado control de sus al
mac:nes, ni de sus existencias. El surtido

~!. 1!s!:~!~t;~tii~ ~u~ é~:~e~e u;P~~:nei~~
0

meJor para exhibir los artículos de may
venta.
or
iv) Tiendas de autoservicio

Has ta ahora se 1es ha ubicado genera1men
te e~_zonas de población con ingresos altos
{ me ,ods, pero ya. empiezan a penetrar en las
0 nas e menores ingresos.
Hay desde locales de tamaño medio, hasta
grandes supennercados, con más de 3 000 me
~;osr~uadrados de área de venta. El 'surtid~
de ~rt1~~f~~ ~~ mp!~e~;deenso,
principalme~ie
ros, aunque
tamb,en

�54

55

se venden frutas y hortalizas.
Tienden a abastecerse del prod~ctor, P!
ro recurren a los mayoristas, particulanne!!_
te en el caso de perecederos, por la falta ~e
una nonnalización de las frutas y hortalizas, as f como de los envases, Y. por e1• pequ!
ño tamaño de muchos del os predios agricolas.
Gran parte de los el i entes van a la ti e!!_
da en automóvi 1. Compran al contado o &lt;:~n
tarjeta de crédito Y reciben una atencion
más bien impersonal. Generalmente, lamer:
cancfa está bien presentada Y l~s alte:nati
vas de compra son bastante amplias, e _incl.!!_
yen productos procesados Y muchos articulos
más.
La política de precios la gufa la cadena
más importante, pero no es de dudar.que ta!!!
bién los márgenes de las tiendas indepe~
dientes o de los locatarios sirvan como ind]._
cadores. Utilizan algunos artfculos co ~o
ancho para atraer clientes Y otros prec1?s
os mantienen a niveles inferiores Ysup~r1Q_
res a los de las otras cadenas' con obJeto
de impedir que se aprecie el nivel real de
precios.

f

Al menos en la Ciudad de Héxico,el est!!_
blecimiento de nuevas cadenas o tiendas trQ_
pieza con varios obstáculos. Entre ellos,
la demora para que se autorice la apertura
de una tienda, la necesidad de pagaruna ~º!!!
pensaci6n a los locatarios de los_ .merca os
públicos Y otros pennisos Y trámites. Las
erogacio~es que se tienen que hacer,_llegan
a sumar algunos millones de pesos, sin contar el tiempo invertido en los trámites .Y lo
que se sacrifica por no empezar a funcionar
antes.
v) Cooperativas
Las cooperativas de detallis!as Y cons.!!_
midores no han avanzado con el ritmo ~e algunos países latinoamer~canos, no se diga de
Europa O los Estados Unidos.
En la Ciudad de México, existe la Unión
de Crédito Abarrotero, que agru~a ª má~ ~~
600 agremiados, pero no ha crecido con e r!_
mo deseado porque sus integrantes _no_han v1~
to resultados positivos . Esto quiz_a se debe
a que la Unión no ha podido pr_opor_c_i ona r los
servicios de apoyo Y de capacitac~on neces~
rios para que los detallista~ ~sten en C?~diciones de dinamizar su act~vidad. Tamb1en
le ha resultado difícil maneJar un volumen

de compras que pennita aprovechar los descuentos .
Existen asimismo, alguna~ uniones de CO!!!
pra Y de crédito, Y cooperativas Y loca~arios; pero sus resultados han sido ~s b!:n
modestos debido a su falta de orga~izacion
y a que no tienen un surtido apropiado de
productos.
vi) Tiendas del gobierno Y Conasuper
El primer tipo de tienda,abastece teóri
e.amente a las familias de los empleados de
alguna instituclón.
El surtido de productos es relativame!!_
te amplio, aunque por lo general no se man!
jan productos perecederos. E~ la mayor_f:i de
los casos, estas tiendas.reciben subsi os
de la institución patrocinadora.
Los CONASUPER son en su mayoría de ta"l!
ño mediano, con un buen surtido. de produE_
tos Si tienen alguna falla qu,zá r~diq~e
en Ía poca flexibtlidad de sus po}fticas. e
precios Y de inventarios. Este tipode tien.
das se localiza generalmente en zonas de f!!_
greso bajo y medio.
En el cuadro 4, se presenta l~ probletnf
tica de la comercialización de ahu\entos a
nivel de-1 menudeo urbano•
Estructura distributiva rural
Una de las características di_stintivas
de la geografía nacional es la existehc~/e
un gran número de poblados con p_ocos a ~
tes Y situados en los lugares mas remotos.
En a1gunas zonas de 1 ~a í ~ se efE_:ctúa, def
de hace siglos, la comercializacion_ ~~r~
al menudeo a través de mercados peri 6 ic 5
o itinerantes, a donde acuden C?mpradores y
vendedores en días pre-establecidos. Es ta
forma de comercialización obed~ce ~ ~ue no
hay una ·demanda suficiente que Jus~!f1que
ner instalaciones permanentes Y fiJas! a
dificultad de acceso para los consu'!li~ores
rurales Y a todo un conjunto de tradiciones
us tos ligados a es te.tipo de m~rca~o. Hay
~e~de mercados de gran importancia e rnfl ue!l
cia como los de Tepeaca Y Oaxaca,hasta ~!
cad~s que se especializan en unos i:uan
roductos y con un radio de influencia m
~strecho. A los grandes mercados rur~let ~
cuden compradores y vendedores provenien e

ii

i;

de sitios muy lejanos, mientras que a los pe
queños mercados sólo concurren productores
y consumidores de las zonas aledañas. Destacan los sistemas de comercialización regio
nal que hay en Oaxaca, Michoacán, Puebla,~
Tlaxcala y en parte del Estado de México,
así como en las zonas altas de Chiapas. Ex
isten estudios muy completos realizados por
antropólogos y economistas,tanto nacionales
como extranjeros, para tratar de explicar el
pape1 de 1os mercados en 1a vi da de di chas
comunidades.y
El sistema de comercialización rural al
menudeo también incluye al tendero del pueblo y, en algunas partes, a las tiendas es
tablecidas por algún organismo público, asi
como a modestos mercados públicos instalados en las calles o en rudi menta ri os locales.
A los problemas que tiene el menudeo ur
bano en el área rural, se agregan otros por
costos de transporte y almacenamiento, así
como por las mayores mennas en el abasto re
a1i zado desde zonas urbanas.
No es de extrañar que, en los sitios más
apartados, los precios que pagan los consumí dores - a1 menos por 1os productos que 11 e
gan de 1ejos- sean más a1tos que los paga
dos por los consumidores de las ciud?des. 7f.
las dificultades de tamaño de los negocios
y del transporte se agrega el mayor poder mo
nopólico del comerciante por el aislamiento
geográfico. Esto hace que el margen de co
mercialización sea muy superior en las zonas
rurales, sobre todo en las muy alejadas de
las ciudades.
Habiendo presentado las principales características del comercio al mayoreo y al
menudeo, en el campo y las ciudades,haremos
un breve análisis de la estructura distribu
tiva de alimentos.
Se suele decir que existe un excesivo
fraccionamiento del sector. minorista, o sea
que prevalece una atomización de la actividad comercial.
Esto significa que la escala de opera
ci6n de la mayorfa de los establecimientos
comerciales es pequeña, ya que en muchos e~
sos, el área de venta es menor a quince metros cuadrados y el surtido de productos es
muy reducido, Jo que se traduce en una espe
cialización excesiva. Los ingresos por ven
tas en los pequeños locales apenas alcanzan

para la subsistencia de sus dueños. Las per
sonas que trabajan en la tienda o son parien
tes o reciben un salario inferior al mínimo-:La falta de eficiencia de estos negocios les
impide generar recursos suficientes para am
pliar sus actividades.
Los márgenes con que opera este tipo de
negocios son relativamente altos, resultado
tanto de la ineficiencia como de la ventaja
de localización que poseen, así como de la
escasa movilidad del consumidor y de la necesidad del comerciante de tener un ingreso
similar a su salario alternativo. Todo lo
anterior les permite fijar precios superiores a los vigentes en negocios más grandes.
Como la compra que realiza el cliente es P!
queña, muchas veces prefiere hacerla en el
pequeño comercio para no perder el tiempo de
acudí r a 1a zona comercial o para gozar de
los servicios y la atención personal caractéristicos de las tiendas chicas.
Como se ha dicho antes, uno de los fac
tores principales que afecta la eficiencia
de un negocio, es su escala de operación y
su inflexibilidad física.
En el caso del pequeño comercio,su redu
cida escala le impide aprovechar las venta~
jas que resulta rían de la compra y venta de
Qrandes volúmenes. Al ser pequeño su volumen de operación, las compras que realizan
son escasas, lo que les impide aprovechar
descuentos; el costo unitario del transporte es, a su vez, alto, dado que el costo y
la operación del vehículo es similar, independientemente del volumen de carga. El sur
tido de productos es muy reducido, por lo
que el cliente tiene que perder más tiempo
realizando sus compras e infonnándose acerca de precios y calidades. El costo del eré
dito es alto, sobre todo cuando es necesario
recurrir al crédito no institucional, donde
el interés se eleva por la fa l ta de garantí
as y la rapidez con que se otorga un nuevo
crédito. La presentación de los productos
deja que desear y la adquisición no se hace
con la prontitud necesaria por la falta de
control de existencias. Además, el uso de
la estantería es ineficiente y las políticas
8/ PoJJ. ejemp.to, B. Mali.noWl&gt;lu tJ J. de la Fuen
- -te. "La Econom.úz de u.n SM-tema. de MeJJ.ea~
do1, en Méueo", Ac.-ta An.-tltopol6g,i.ea. Vol.
I, No. 2, 1957 CJ R.L. Bea.U. The Pa¿,an,t
Ma11.fle.üng Syl&gt;-tem 06 Oaxaea, Méuc.o, Un.i.vw.U:y 06 Cali.6oJu-úa. P11.e,1,,&amp;, 1975.

�56

de precios y compras no incrementan la rot~
ción de los inventarios.
Todo esto implica que los comercios en
pequeño que actúan de manera independiente,
no puedan aprovechar las ventajas de las e~.Q.
nomías de escala, es decir, las que se obt1~
nen al operar con grandes volúmenes.
La pequeña escala de operación se ver~
forzada por la estructura de la demanda final, que en México se expresa com~ una multitud de compras de pequeña cuant1a.
La caracterfstica de la producción es,
en general, de minifundio. El pequeño voli
men de lo comerciado hace que los costos un.!_
tarios de acopio y expedición de los produf.
tos sean altos y que e 1 número de personas
i nvo1ucradas en esas. actividades sea mayor
al óptimo.
Finalmente, en el área del mayoreo urb!_
no la escala de los comercios en este nivel
es'muy reducida. El control de la información que tienen algunos da origen a una pr.Q_
liferaci6n de intermediarios.
Tanto la estructura de la demanda, como
la del menudeo y mayoreo, asf como las cara.!:_
terfsticas de la producción en México,hacen
que el número de agentes que participan en
el proceso de comercialización sea muy elevado.
Todos es tos factores deterrni nan que e1
surtido de productos,particularrnente en los
lugares a donde concurren personas de ingr~
sos bajos, sea bastante escaso y que, por .Q.
tra parte, el volumen de compra de esos negocios sea reducido, lo cual se traduce en
una elevación del precio del transporte y de
la operación de esos comerciantes.
En el nivel de la venta al detalle, la
inadecuada reglamentación y administración
de los mercados públicos, y el hecho de que
muchos negocios estén ubicados en casas habi
tación, les impide crecer en sus operaciones.
En el cuadro 5 se presentan,en forma e~
quemática, los principales problemas de la
comercialización de alimentos en México, asf
como sus efectos.
La actividad comercial en México no ha lQ.
grado aprovechar su potencial para el des!_
rrollo económico. A las distorsiones que se

originan en 1a estructura de 1a producción
y en las características de la demanda, se
agregan muchas distorsiones propias _de la a~
tividad comercial. El resultado f1 nal de
las deformaciones del comercio .se manifiesta en graves efectos sociales. El más pobre
compra más caró. La mayoría de la población
compra pequeños volúmenes, mientras que una
minoría realiza una parte importante de las
adquisiciones. La multitud de pequ 7ños e~
mercios vende unitariamente poco, mientras
que el gran comercio vende grandes volQ
menes. Todo esto desemboca en una distri~
ción desigual de los benefici~s de la comer
cialización, que acentúa las distorsiones e
impide aprovechar el potencial de desarrollo
de esta actividad.
IV. POLITICA DE DESARROLLO COMERCIAL
El gobierno puede ser el principal agen
te de 1a reforma económica. Por tanto, ef
diseño de una estrategia para modificar la
comercialización y hacer que la actividad d!
ri vada sea una fuerza dinámica de primer º!
den debe ser tarea fundamenta1 de 1 sector
púbiico. Sus polfticas, servicios y regul!
ciones son elementos básicos de la moderni•
zación comercial. Tales servicios deben fa
cilitar las transacciones del mercado Y el
movimiento de los bienes entre regiones, as!
como las interrelaciones con otros sectores
de la economfa.
Con tal fin, la política de promoción y
desarro11 o comercia1 debe í.n e 1u i r 1a Cfe!
ción de la infraestructura ffsica requerida
para eliminar los intermediarios i nneceS!
rios; el logro de una mayor coordinación e
integración de los participantes a lo largo
del canal de comercialización; el establecí
miento de sistemas de normalización, clasi·
ficación envase y empaque; la creación de
un servi~io nacional de asistencia técnica
a la comercialización , asf como de investi·
gación y capacitación; la creación de un f~
do crediticio para promover a los pequenos
y medianos detallistas. En fin,. se contelll'
plan todos los mecanismos que conduci_rán a
que la actividad comercial no sea un 1mped!
mento para que los productos básicos lleguen
en condiciones apropiadas y a bajos precios
a los consumidores finales.
A nivel rural
Se requiere una mejor preparación y O!
ganización de los productores para enfrentar

57

a los intermediarios y obtener mejores pre
cios e ingresos por la venta de los produc:
tos.
Para eso, se precisa crear y ampliar las
cooperativas agrícolas concebidas tanto como la conjunción de recursos con propósitos
de incrementar la producción y su rendimien
to, así como la venta en común de la cose:
cha. De esa manera, los agricultores tendrán un papel l'lás importante en la clasificación y estandarización de los productos,
empaquetándolos y mejorando su calidad y fa
cilitando un manejo más eficiente y, final:
mente, transportándolos en común a los mercados en origen y a los de abastos, reducien
do de esta manera el costo unitario de dis
tri bución.
Para alcanzar un mayor nivel de eficien
cia operativa, es conveniente establecermer
cadas en origen, para que exista un sistema
de determinación de precios que represe nte
un incentivo real para que el agricultor in
cremente su producción y asegure una oferta
adecuada de materias primas para las industrias procesadoras. También, al crearse com
petencia entre los comerciantes,se incremen
ta el poder de negociación de los producto:
res, ya que se aumentan las alternativas y
oportunidades de 1 agricultor a1 vender en un
mercado competitivo cercano al lugar de pro
ducción, reduciendo el costo de comerciali::zación y dándole un mejor rendimiento. Esto
debe estimular la producción.
Con los mercados en origen se facilitan
y mejoran las condiciones en que se realizan
las transacciones entre productores y comer
ciantes o industriales. Se logra una mayor
concentración de la oferta en una zona deter
minada. Se garantiza la mejor venta,así co
mo el pago de la mercancía. Semejara latec
nología a nivel de recolección, manejo, cla
sificación, empaque y transporte, ya que par
te del deterioro de la calidad y las pérdi::das físicas de importancia ocurren en la co
secha y en su manejo posterior. Se organiza
el transporte desde el predio a los mercados
Y de ahí a los centros de consumo. En fin,
es un punto importante para recolectar y di
seminar la información de mercados y pre::cios, y de esa manera el mercado en origen
contribuye a la regularización de la oferta
Y los precios.
Además, para obtener una producción
orientada hacia el mercado, se requiere un
servicio de asesoría en comercialización que

incluya también, la capacitación de los pa_r::
ticipantes.
A nivel mayoreo
Para remediar los problemas mencionados
en el mayoreo de alimentos, se propone la
creación de un sistema nacional de centrales
de abastecimiento, que incluya además de los
mercados en origen, las instalaciones apropiadas para que de manera coordinada se rea
licen las transacciones de alimentos al ma::yoreo en áreas urbanas importantes.
Con tal fin se requiere modernizar e in
tegrar mercados al mayoreo polivalentes, en
las principales ciudades del país.
Tales unidades deben permitir alcanzar
eficiencia en la comercialización de alimen
tos , eliminar agentes innecesarios y asegu::rar que los alimentos lleguen a buenos precios a la mesa del consumidor.
Sería conveniente que el diseño de tales
centros sea simple con áreas de terreno suficientes para permitir la expansión por eta
pas y eliminar así la posibilidad de sobre=dimensionar la unidad. Debe buscarse que la
central sea autofinanciable, de tal manera
que si se decide que sea propiedad estatal,
los locales y bodegas se alquilen al costo;
si en cambio, se decide por la participación
de los particulares, la venta de los locales
debe permitir recuperar la inversión.
Cada central debe contar con áreas espe
ciales para bodegas de mayoristas, pabello:
nes de productores o sus asociaciones', además de frigoríficos y maduraderos comunes.
Se recomienda que se establezca el méto
do de subasta en las operaciones de lacen::tral. Este sistema permitiría alcanzar una
mayor transparencia en las operaciones e im
pediría la existencia de prácticas monopóli
cas. También al preverse espacio para futu
ras ampliaciones, se evitan los beneficios
extranormales.
Como parte clave de esta modificación comercial se propone la creación de un sis
tema nacional de información sobre precios-:mercados y cal idades, que comunique a las di
versas central es o mercados y si r va para
dar orientación sobre las mejores condiciones de compra y venta de alimentos, tanto a
los productores como a los comerciantes y fi
nalmente a los consumidores. En la parte sI

�58

guiente se señalará la asistencia técnica y
capacitación que debe proporcionarse a los
diferentes participantes del sistema de co
mercialización.
A nivel menudeo
Como se ha mencionado anterionnente, las
políticas que se implementen a este nivel,
tendrán efectos importantes en los otros y
serán precondición del éxito del programa
de mejoramiento comercial . Uno de los puntos claves de este programa es el logro de
la organización de los comerciantes detallis
tas en uniones de crédito o sociedades civT
les que les permitan disponer de los recur-=sos financieros necesarios para modernizar y
ampliar sus instalaciones , modificar sus
prácticas, crear capital de trabajo y adqui
rir equipo de operación-transporte, refrige
ración, etcétera. Entre otras razones, teñ
drán fuertes economías en el volumen de coñi
pra y en la buena utilización del equipo de
transporte .

Asimismo, parte de las actividades de a
sesoría técnica deben dirigirse a la crea
ción de canales paralelos de distribuci6n-:Es decir, que las asociaciones de detallistas deberán integrarse verticalmente con di.
ferentes proveedores mayoristas a q ui..ene s
les garantizarán un mercado y de quienes ob
tendrán mayores descuentos por e1 vo 1umen de
compra. Estas cadenas voluntarias podrán
competir con las cadenas comerciales en beneficio del consumidor.
Con el fin de fortalecer la modernización del pequeño y mediano comercio, sería
conveniente la constitución de un fondo ere
diticio que apoye a los comerciantes deta-=11 is tas agrupados, ya que esto último es una
precondición para su crecimiento. Este fon
do debe actuar como una institución que pro
porcione recursos a los comerciantes deta-=llistas que pueden incrementar sustancialmente su actividad, así como reducir sus cos
tos de operación. Debe incluir servicios
de apoyo, tales como asesoría, capacitación,
demostración y difusión de nuevas prácticas
y técnicas de comercialización.
También sería conveniente la reorganiza
ción del diseño y operación de los mercados
públicos, tanto para hacer variable el espa
cio a alquilar, como para formular reglameñ
tos donde se establezca claramente la estañ
darización de los productos y el método de
operación de los mercados, así como para CQ.

59

brar rentas suficientes para sufragar los
gastos de operación, mantenimiento y amorti
zación, así como el costo alternativo del ca
pi tal , i neluyendo el terreno.
-

CUADRO 1

Una parte importante de la política de
carercio interior es la preparación del personal técnico que implemente las nuevas prác
ticas y realice los estudios sobre la comer
cial ización de .alimentos.
Con el programa de renovación y mejoramiento antes señalado, la actividad comercial podrá proporcionar estímulos a la pro
ducción, particulannente de productos bási:
cos, orientándola en condiciones más accesi
bles al consumo de las grandes mayorías. Se
rá también una fuente de creae i ón de empleos
pennanentes y de apoyo al desarrollo agríco
la e industrial.
Finalmente, es justo señalar que la fal
ta de estudios generales nos ha obligado ca
si por completo a realizar el presente diai
nóstico con base en la investigación directa. Qué interesante ha resultado examinar
los procesos de intennediación comercial que
complementan el conocimiento de la economía
del país; de un país cada vez más urbano don
de la tercera parte de la población depende
de los servicios. Creemos que este diagnós
tico inicial debe ayudar a detectar los puñ
tos claves a los que deberá.dirigirse la~
lítica comercial, así como a reconocer qul
programas son menos prometedores.
Se trata pues de un campo nuevo, sumamen
te atractivo desde un punto de vista teóri:
co, e indispensable de estudiar más a fondo
dada la importancia real del sector en la 11!
yor parte de los países y muy destacadamente en México.
·

PARTICIPACION EN LAS VENTAS AL POR MENOR DE ALIMENTOS

Ingreso
P.er cápi ta
(Dólares)
1970
Estados Unidos de América
Suecia
Di nama rea
Suiza
Alemania Federal
Noruega
F·ancia
B!lgica
tlolanda
Reino Unido
I,.talia

E.'spaña

4
4
3
3
3
2
2
2
2
2
1

734
055
141
135
034
944
901
633
353
128
727
964

Cadenas
Integradas
48
42
32
44
32
30
26
17
33
54
.6
10

1) CAMBIOS EN EL MAYOREO DE ALIMENTOS EN LOS PAISES
DE ACUERDO CON SU NIVEL DE DESARROLLO.

Grupos
Asociados
45
42
53
29
66
34
19
19
60
25
8
29

Minoristas
Independientes
7
16
15
27
2
36
55
64
7
21
86
61

�60

CUADRO 3
CUADRO 2

PROBLEMATICA AL NIVEL DEL MAYOREO URBANO

PROBLEMAT!CA A NIVEL DE PRODUCTOR

C A U S A S

EFECTOS

CAUS AS

Sistemas ineficientes de producción y
altos costos de acopio
Altos costos de acopio y transporte
Baja productividad y dispersión de
esfuerzos
Altas mermas y maniobras excesivas
Transacciones complicadas y costosas

l. Atomización de la propiedad
2. Dis persión geográfica de la producción
3. Falta de especialización en la
producción
4. Falta de transporte, envase y embalaje
5. Inadecuada normalización y clasificación
6. Falta de organización y coordinación
con otros agentes económicos
7. Falta de informes de precios y mercados
8. Insuficiencia e inoportunidad del
crédito para la producción y
comercialización
9. Falta de técnicas de producción y
comercialización
10. Inadecuada coordinación entre las
dependencias públicas relacionadas
con la producción y el comercio

3a :~~¡1:~~~:~:~::~~~

1

Excesiva intennediación y mani puleo
Altos .riesgos y bajo poder de negodiación
Usura y acaparamiento
Baja productividad y altos costos
Orientaciones contradictorias

a~~~t~l~~~f ©l

O

50

MINORISTAS INDEPENOIENTES

,oo,.

Estados lndos Estados lndos Estadoo !lJlñ
Suecia Suecia Suecia Suecia Suecia ~

Di1amarca Dinamarca Dinamarca ~
Suiza Suiza Suiza Suiza Suiza ~ ~ :
Alemania Federal Alemania Federal Alemau

=F~~~~
~~~~~~~

Reino Unido Reino Unido Reilo ~ ~!Iii
Italia ~ bh bmi llit~~ ~ ~ ~
España España F$~ihKál ~~ !t~:p~oo if;
1

J

l. Escala reducida
2. Pobl~ción bimodal de mayoristas, pocos
maneJan mucho y muchos manejan poco
3. Mez~la de operaciones de mayoreo,
medio mayoreo y menudo
4. Excesiva especialización por productos
5. Falta de canales paralelos de
comercialización
6· Falta de integración Y coordinación
con otros agentes económicos
7. Concentración de la información
8. Inadecuada normalización y
clasificación
9. O~fi~iencias de empaque, envase,
limpieza Y presentación de los
productos
10. Falta de capacitación
11. Localizacion inadecuada de la central
de abastos
12 · Falta_de e~pacio para expansión,
estacionamiento y transacciones
13. Con~estionamiento de personas y
vehiculos
l4. !~suficiente capacidad de almacenamiento Y de equipo de refrigeración
Y maduración
15. Excesivo manejo ffsico Y manipuleo de
los productos
16· Falta de sistematización en el transporte Y abastecimiento
17 · ~alta de racionalización en los
inventarios
18· Falta de apoyo técnico~ financiero

E F E C T OS
Altos márgenes de comercialización
Falta de competencia efectiva
Pérdida de eficiencia en la
comercialización
Excesivo número ~e intermediarios Y
fuertes fluctuaciones de precios
Falta de competencia efectiva
Intermediación innecesaria
Estructura monopolística
Dificultad en las transacciones
Mermas excesivas y falta de higiene
Baja productividad
lm~o~ibilidad de modernizar y hacer
eficiente la actividad comercial
Altos costos y exageración en las
rentas y traspasos
Altos costos y pérdidas de tiempo
Altas mermas Yabusos con los productores
Altos costos y mermas excesivas
Grandes fluctuaciones en los precios
Altas mermas y fallas en la distribución
Métodos obsoletos y prácticas usurarias

�62

CUADRO 5
CUADRO 4

PROBLEMATICA GENERAL DE LA COMERCIALIZAC!ON

PROBLEMATICA Al NIVEL DEL MENUDEO URBANO
C A US A S
C A U S A S

l. Escala reducida de operaci6n
2. Falta de reglamentación apropiada
3_ Falta de canales paralelos de
distribución
4. Inspección personal en las compras
5. Falta de sistematizaci6n en el
abastecimiento
6. Falta de compras en común
7_ lenta rotación de los inventarios
S. Surtido inapropiado de mercancfas
9. Falta de transporte en común Y uso
de equipo inadecuado
10. Falta de dinamismo e interés en el
desarrollo de las ventas
ll. Falta de técnicas de autoservicio
12. Falta de créditos
13• Falta de infonnaci6n sobre
condiciones del mercado
14. Falta de capacitación y desconocimiento de técnicas modernas

E F E CT OS

EFECTOS
Altos márgenes de comercialización Y
número excesivo de minoristas
independientes
Alto número de minoristas independientes
Reducida competencia efectiva
Altos costos, manipuleo excesivo Y
pérdida de tiempo
Reducción de ventas
Altos precios de compra
Mennas excesivas y baja rentabilidad
del capital
Poca clientela y altos costos de
transacr.ión
Altos costos de operación
Estancamiento del negocio
Altos costos de operación
Dependencia excesiva de mayoristas
Altos precios de compra
Métodos obsoletos de comercialización

l. Desigual distribución del ingreso
2. Reducida escala de producción y
operación
3. Falta de canales paralelos de
comercialización
4. Desigual poder de negociación
5. Falta de un sistema uniforme de pesas
y medidas
6. Falta de estandarización de mercancías, envases y presentación
7. Falta de transparencia en las
operaciones comerciales
8. Falta de crédito a la comercialización
9. Fa¡ta de oportunidad en los créditos
a a producción
10. Falta de innovaciones y cambios
tecnol\igicos
11. Descoordinación en el transporte y en
la movilización de sus productos
12. Mar¡ejo ineficiente de los inventarios
13. Métodos inadecuados de envase y
embalaje
14. Adulteración de los productos y
engaños en el peso
15. PreUominio de pequeños negocios
faml liares
16. Actitud negativa hacia la actividad
comercial
17. Falta de expertos en comercialización
18. Legislación inadecuada·
19. Corrupción de empleados públicos

Numerosas transacciones de pequeña cuantía
Altos costos de producción y de
comercialización
Reducida competencia
Injusta distribución de beneficios
Altos costos de transacción
Inspección ocular de los productos: altos
costos de transacción
Estructuras monopolísticas
Agio y escala reducida de comercialización
Agio, compras al tiempo y acaparamiento
Estancamiento con altos costos y mermas
excesivas
Maniobras innecesarias y mennas excesivas
Baja rotación de la mercancía, mennas
excesivas y baja productividad del capital
Deterioro de la mercancía, mennas
excesivas y falta de higiene
Daños al consumidor
Márgenes excesivos del comercio detallista
Falta de_apoyo gubernamental
Altos costos y canales inadecuados de
comercialización
Desorientación y dispersión de esfuerzos
Encarecimiento de la comercialización

�65

México en 1976-1978 (estructuralista vs.
monetarista), y par la otra, se presenta
un enfoque equivocado de los trabajos del
autor de este ensayo.

EL DESEQUILIBRIO EXTERNO,
Y LA CRISIS EN MEXICO
(1976-197B)

Introducci6n
El presente ensayo surgi6 a raíz de la
lectura del artículo "México 1978: Crisis y
Política Económica" (1). Sin duda, la lef
tura de dicho artfculo es mio- sugestiva, no
obstante, por una parte presenta confusi.Q_
nes de consideraci6n en la interpretaci6n
de los enfoques a la crisis económica de
.f.a. veM.wn plte.lún.úuvr. IJ
pall.te de un utu.rUo m4.6 ampUo 1;obli.e el.
tema que /r.e.aUza el. Auto/r., tltul.a.do "Ve
va.tua.cú5n y Clú/,.ll, en /.1€.uc.o ( 1976-1978T
Lo1; en6oquu l.ftvr.x.lli.ta, Mone.ta/r..l6.ta y E4
t/r.uctwr.a.li.l;.ta", y 6ue p!tU entado po/r. el.
171&lt;1;,r,0 ee d.út 26 de /.la.yo de 1978, en el. Awü.t.01t,to de .f.a. Fac.ue.tad de Ec.onornút, de
ta. U/1,(.veM.i.da.d Au.t6noma de Nuevo Le6n.
No cUaA 1;.út a.utoJtJ.:zac..wn p1tev.ia del. Au
to/r.,

• úte e.nhayo u

(1) "/.lb:,ú!o 1978: Clúl,.u, y Pollti.c.a Ec.on6mf

ca." u un a.!t.Ucu.to UC/Llto pM Raúl úcE_
ba!t, F/r.Mc.l6co P€./r.ez Altee y CMto1; San

Juan (a .lc1; c.ualu H /r.e6e/!..(/l¡f como lo1;
Auto1¡u en el. p!tU ente e.nhayo) , publica
do po/r. .(.a /r.ev.lli.ta NEXOS en el. mu áe

Ablril de 1978.

El objetivo del ensayo es visualizar
"la devaluaci6n y la crisis econ6mica de
México en 1976-1978", a la luz de tres
enfoques o perspectivas de análisis: Marxi1
ta, estructuralista y monetarista. Por una
parte, se critica el llamado "enfoque e1
tructuralista" de los Autores, por su falta
de rigor analftico que resulta contradict.Q_
rio en algunas partes, ya que más que un e!!.
foque estructural es un enfoque marxista.
Por otro lado se presenta lo que serta la
interpretación monetarista de la crisis (la
cual es confundida y mezclada por los Aut.Q_
res, con el enfoque estructuralista) y
finalmente se presenta el enfoque estruct.!!_
ralista. En otras palabras, la interpreta
ción "estructuralista" de los Autores tiene
sus rafees, a mi juicio, en la teorfa
marxista de la crisis y la interpretaci6n
que dicen "monetarista" la tiene en una
mezcla de monetarismo y estructuralismo.
Obviamente no pienso ser imparcial,
pues no creo que los enfoques marxistas o
monetaristas expliquen las causas de la
devaluación y crisis en la economía mexj_
cana en el período de 1976-1978. En este
sentido mi propio punto de vista sobre la
crisis se localiza más en la perspectiva
del enfoque estructuralista del pensamiento
econ6mico latinoamericano, expuesto en mi
libro "El Desequilibrio Externo en la
Industrialización de México, 1929-1975:
Un Enfoque Estructura1is ta" ( 2) •
Es conveniente aclarar que la interpr!_
tación de los Autores de la renuncia de los
Secretarios de Programación y de Hacienda
en noviembre de 1977 en la que según ellos
se reflejaban las posiciones estructuralil
ta y monetarista, respectivamente, implica
llevar muy lejos dicha inferencia, pues la
controversia en ese caso se centró en el
nivel del gasto de 1978, y su financiamie!!_
to (política fiscal y parte de la monet!
ria), y si esto era o no más expansionista
o contraccionista, más que en el plante!
miento de una Estrategia Económica Integral para salir de la Crisis, y asegurar un
mi .U
bito equlvoca.dame.nte (Et Vu equil.lb1tlo
Ex.te1tno en ta Economia Ue.uca.na) tJ omi

( 2) Cu1t,to1;amente to1; Au.tMu, c..ltan

ten to del. en6oque utltuctwr.a.li.l;.ta.

-

�66

De aquf que la discusión que se desa
rrolla en este ensayo tenga por objeto plañ
tear el marco teórico-analítico y metodolo
gico de los diferentes enfoques -marxista~
estructuralista y monetarista- y cómo éstos explican las causas de la devaluación
y la crisis económica de México (1976-1978)
y sus implicaciones de política para salir
de la crisis, y no pretende ser tan ambi
cioso de encontrar a los representantes y:creyentes de dichos enfoques en México.

"la ex 1i caci ón de una crisis debe arti r
de1 hecho ue la enera, es decir, a reduccion de la tasa de ganancias
a re!
ci6n entre los ingresos brutos de las empre
sas y sus costos). Esta reducción puede de
berse a distintas causas: a) caída en las
ventas por saturación del mercado; b) ele
vación excesivá de los costos; c) dificuf
tad de obtener financiamiento barato y sufT
ciente. En el caso de México hay que agre
gar otra parte determinante; la relacióñ
de dependencia frente a las poderosas nacio
nes capitalistas principalmente los Estados
Unidos...
Siguiendo este marco analítico
se han publicado estudios de algunos econo
mistas que en términos generales traduceñ
las concepciones que podríamos llamar "estructuralistas" [31 .

El ENFOQUE MARXISTA

Esta tesis muy particular y peculiar
de la reducción en la tasa de ganancias
tiene sus raíces, como lo intentaré demos
trar luego, en la teoría marxista de la
baja en la tasa de ganancias más que en la
estructuralista.

crecimiento sostenido en los próximos años.
Esto es una Estrategia de Desarrollo (poli
tica industrial agropecuaria y de comercio
externo-interno) y una Estrategia Macroecon6mica (polftica fiscal, monetaria, cambia
ria, y de salarios y precios).
-

"Lo4 Jr.evo.i.udol!IVÚ04 .tlta.tP.n a
ve.cu de plLObM que no hay
ab4ofutamen.te n.útguna 4olu.

cl6n pVta una CJW,iJ,.
u un eMOJr..

E4to

No e:iú6.te nada.

que 4 ea una 4.ltua.c.,wn ab4ofu

.tamen.te 4bt Upell.anza.6".' -

Antes de demostrar por qué la visión
de los Autores sobre la Crisis en México,
corresponde más a la interpretación marxi1.
ta (basada en las teorías marxistas de la
crisis; de la baja en la tasa de ganancias
y del subconsumo) que en la estructuralista, es importante primero recordar sus
planteamientos.
Bajo la perspectiva
"estructuralista" de los Autores se destaca
la siguiente:

• En "La S,é,.tuac,wn I n.teJLnaclonal y fu TMea
Fundamental de fu I n.teJt.naclonal Comuni.4
.ta".
I n601Une del Segundo CongJt.uo de =fu I n.teJt.nac..lonal Comuni.4.ta, 19 de juUo
de 1920, c..Uado poll. Hi.4chnnn, veJt pág. 70
de u.te e.w,ayo.

67

a_la_comprensión de los salarios y a la con
siguiente demanda restringida." Por otra
~arte
h:cho de "que la estructura
indust:ial gire en torno a la rama que pro
duce_b!enes de_consumo duradero, ha tenido
:n Méxi&lt;;o varias implicaciones:. . . la
industria de medios de producción es muy
reducid~, insuficiente para las necesidades
del conJunto de) aparato i~dustrial y por
tanto se ha obligado al pais a importar pro
vocando e1 déficit comercia1• • . El capi
tal se ha concentrado en grandes monopolios
que controlan el mercado y la producción en
donde las empresas transnacionales partici
pan de manera importante. 11 (4). ·
-

:1

Esta teoría, tiene a su vez sus raíces
en la '!eoría marxista del subconsumo',
como se intenta demostrar más adelante,
Durante muchos años, continúan los
A~tores, el modelo de acumulación funcionó
sin grandes problemas. Sin embargo, tres
elementos importantes llevaron a la crisis
y la drvaluación de 1976.

Por otra parte, continúan los Autores,
a) "El sector agrí co 1a a fina 1es de 1os
es en el sector industrial en el que se rea
60.s empieza a fallar y a obstaculizar
liza la acumulación de capital de manera
la 1 acumulación... la inversión en el
más importante. Siguiendo la clasificación
campo bajó y con ella la productivi
marxista de 'departamentos' de la economfa
dad... el campo se decapitalizó." (I produce medios de producción; II bienes
salario; y III bienes de lujo para el co~
í b) En 1970, el gobierno de Echeverría sumo de los capitalistas) proceden a carac
enfrenta una situación presupuesta] en
terizar a la industria mexicana en tres de
que "el apoyo del Estado al sector
partamentos: la rama productora de bienes
industrial se hacía insostenible."
de consumo duradero (departamento III), la
de bienes de consumo no durables (depart!_
e) la :risis económica de los países capi
mento II) y la que genera los medios de ,
tal istas en 1973-1974 "hizo sentir sus
producción (departamento I).
Así en el
efectos en nuestro pafs ..• Para contra
caso de México la dinámica de la acumula
r:estar los efectos de la crisis capita
ción se encontraba en el crecimiento de los
lista el Estado decidió aumentar su :bienes de consumo duradero en donde:
g~sto: i~versión a fin de que la econo
mia siguiera su ritmo de crecimiento:"hasta hace algunos años las ventas de bi~
Para poder financiar ese aumento tuvo
nes duraderos aumentaban constantemente de
que endeudarse más. No fué suficiente.
bido al crecimiento de los grupos sociales
Tuvo que a1J11entar la emisión de mone
de medianos ingresos: la esfera de compr!
da.:. se ~esató la 1nflación y la bañ
dores era restringida pero en constante e!
ca internacional puso en duda la capaci
pansión.
De esta manera este sector pudo
dad de pago del gobierno mexicano. Es
mantener un alto ritmo de acumulación. En
tos ~echos al final del período de Eche
contraste la producción de bienes de cons~
verri~, llevaron a la devaluación por:mono duradero, cuyos compradores son la 111!
las.mismas agencias financieras ínter
nacionales."
yoría asalariados, ha registrado tasas b!
jas de crecimiento, debido fundamentalmente
Así, "la disminución de las exportaci.Q.

nes,_ el decaimiento de la rama productora
de_b!enes de const,11() duradero, la falta de
cre~ito Y la_inflación, llevaron a los capi
talistas P:i~ados a reducir sus inversio
nes. la_crisis se extendía a toda la econo
mía. Finalment! )a devaluación de 1976 y
las pug~as_ politicas que tuvieron lugar
en el ultimo semestre del gobierno de
Echeverrfa no hicieron sino acelerar el pro
ceso." (5).
. Los e!ementos arriba expuestos caracte
rizan, segun los Autores, el modelo analíti
c? "estructur~l'_' que explica la devalua
ción Y la crisis de la economía mexica
na en 1976-1978.
Aho~a proc:deré a demostrar cómo este
P)anteamiento tiene su origen en la perspec
t)va_del pensamiento marxista. las contra
dicciones externas al propio análisis de
los ~uto:es, Y posteriormente la capacidad
explicativa -~e dicho e~foque para entender
la _devaluacion Y la crisis de México en el
periodo 1976-78.

la Teoría Marxista de la Crisis.
~rx en lo que podría llamarse su
"Te~ria d: la. Crisis" establece que la eco
n?mia cap:ta)ista se caracteriza por movi
m!en!os ciclicos de carácter endógeno y pe
riódico que alteran la tasa de gananciasgenerando fina 1mente 1a crisis.
'
De aquí que el problema para Marx se
centra en encontrar _los factores que redu
c:n la tasa de ~ananc1as y generan la crT
S)S como un fenomeno propio, intrínseco aT
sistema y de carácter períodi co. "Marx en
cuent:a dos factores de mayor importancia:
en primer lugar los que se encuentran en su
teoría de la ba·a en la tasa de anancias,
Y en segun
ugar en a teoria e su
consumo" [6).
-

la teoría marxista de la reducción o
baja en la tasa de ganancias, ha sido
(5) Ib-id, pág. 12.

Eeonom.ú'..6 06 Malr.,c": Ed. Me. Ho«Wt.d
and J.E.K.útg, Pengubt ModeJm Econom.ú'..6

[6) "The

[3) Raúl E4cobM, op. ci:t., pág. 2

[41 lb.ld, pág. 6.

Readbtg4, England 1976, pág. 41.

�68

ex uesta claramente por Ronald Meck (71. Si
c,prepresenta e~ capit~l constan~e (v~lor
de la maquinaria, equipo, materia prima,
etc.); v, el capital variable (el va!or de
la fuerza de trabajo); p, la plusval1a del
trabajo (el exceso del valor que genera la
fuerza del trabajo empleada por v, por eT
cima y arriba de su propio valor). DE; aqu
se deriva que el valor total de un bien, o
de la producci6n de una empresa, o de la
producción de la economía como un todo para
un determinado período de tiempo puede
representarse como:
Valor Total = c + v + p.
Ahora bien, si se define la composici6n orgánica del capital como c/v, la tasa
de plusvalía o explotación como p/v, ent~!l
ces la tasa de ganancias sería p/(c+v), e1
to es:
Tasa de ganancias

Tasa de plusvaHa
1 + composici6n orgá
nica del capitaT

De aquí que si la tasa de plusvalía o
explotaci6n permanece cons~ante con au~ento
en la composici6n orgánica del capital,
traerá por consecuencia una baja en!ª tasa
de ganancias. Este fen6meno segun Marx
ocurre en las economías de desarrollo C!
pitalista .

"Al desarrollarse el capitalismo la ~quin!
ria sustituye cada vez más al trabaJo; la
composición orgánica del capita) tenderá
por lo tanto a aumentar.
Existen por
supuesto ciertas fuerzas que tienden a CO!!.
trarrestar este proceso (i·:·• aumento en
la intensidad de explotación, etc.) que
odría retardar la baja en la tasa de
~anancias, pero el efecto de estos factores
no serán suficientes para compen~ar el aumento en la composición orgánica del
capital. En el largo plazo la tasa de
ganancias bajará" (81
Por otra parte, la "teoría marxista
del sub-consumo" ha sido quizá más clarame!l
te expuesta por Joan Robinson: (91
171 Meek,

R. The

6a.Uútg

Rate 0 6 _P.1r.o6-U:

.(./!

.the Eeonomlcó 06 Mali..&gt;:, op. e-lt., P· 203 •
181 Meek, R., op. ~-• píg. 2~4• MacJ,UUan:
¡91 An ~¿,a.y on Ma..li.wtn Eeononu.el&gt;
London 1946, p. 41.

"Junto con las ecuaciones de reproducci6n ..
(estos pasajes sugieren) que Mar~ tenía la
intenci6n de desarrollar una teor1a con los
siguientes lineamientos: el consumo de los
trabajadores está limitado por su ~obr:za,
en tanto que el consumo de los cap1tal1stas
está limitado por su voracida?_por el ca
pital que resulta en su acumulacion de rI
queza en lugar de su goce del lujo. Por lo
tanto la demanda para los bienes de cons~
mo •.. ' es limitada. Pero si la producción
de las industrias de bienes de consuro esti
limitada por el tftmaño del merca?º• a su •
vez, la demanda de bienes de cap~tal •.. e!
tá restringida, como consecuencia de_ que
el monto constante de capital de las 1ndusfT
trias de bienes de consumo no crecerá su cientemente rápido para absor~er la P:Odllf.
ci6n potencial de las industr1~s de b~enes
de capital. Así, la distribuc16n del. 1ng'!
so entre salarios y plusvalía es de tal,
nera que se establece una tendencia cr6n_
ca a'1a falta de equilibrio entre los dos
grupos de industrias".
l

Como se puede observar 1~ ::teo,rta de
la baja en la tasa de ganancias expuesta
por Marx indica que las crisis de las eco'!
mías cap ita1i stas tendrán 1ugar por 1,a baja
en la tasa de ganancias Y la cau!a ~e esto
es el crecimiento de la composici6n :orgln!
ca del capital (el uso de tecnologías cada
vez más intensivas en capital). L?s Autores
indican que en MExico la explicaci6n de las
crisis (pág.66 de ensayo) se explica por 11
baja en la tasa de ganancias.
Los Autores indican que "la expliC!
ción de una crisis debe partir ~el hecho
que la genera, es decir la reducción de 11
tasa de ganancias" la cual por u~a parte,
la definen de una manera muy particular (1!
gresos brutos entre costos) Y P?r la otra,
la baja de dicha tasa no lo explica _el uso
cada vez mayor de tecnologfas_in~ensivas_en
capital (aumento en la compos1cion orgán1~
del capitál) sino la "caída en las ventas'
la "elevación excesiva en los costos" Y 11
"dificultad de obtener financiamiento bar!
to y suficiente".
Por otra parte la explicación de los
Autores de la baja en el nivel de la dema!
da efectiva tiene sus bases en la t:~r~a,;
del subconsumo de Marx, pero extend1en offO
a una economía abierta. Esto es, ~1 tama_
reducido del mercado intemo'"l(leb1do a qra
la dinámica del crecimiento está en

producción de bienes de consumo no duradero
y no en la de bienes salario) no.ha ocasi.Q_
nado una sobreproduc~ión de bienes de capi
tal que no podría ab~~rber la industria pro
ductora de bienes de consumo por su bajo
nivel de demanda (como diría Marx), lo que
ha impedido crear dicha industria en Mé
xico, de tal forma que la importaci6n de di
chos bienes de capital ha originado déficit
comercial.
Como se puede observar, el marco expli
cativo de la crisis mexicana, expuesta por
los Autores , aunque vago, impreciso, y en
algunas partes inconsistente, tiene sus raí
ces en las teorías marxistas de "la baja en
la tasa de ganancias y del subconsumo" y po
co tiene que ver con lo que podría ser eT
enfoque estructuralista, desarrollado prin
cipalmente en el pensamiento econ6mico latí
noameri cano.
Habiendo localizado el "Modelo Anal íti
co de la crisis" de los Autores en lo que -:
considero es su perspectiva adecuada, ahora
procederé a analizar su consistencia ínter
na y su poder explicat ivo para el caso Mexi
cano en 1976-78.
La tesis de la b:ja en la tasa de 9!
nancias, que presentan los Autores además de ser muy particular (en tanto que definen
la tasa de gannacias como la relaci6n de i!l
gresos brutos a costos) es difícil de aceQ_
tar para el caso mexicano en sus propios términos.
Si aceptan que la definici6n adecuada
de tasa de ganancias es la de ingresos br.!!_
tos entre costos (ésto es precios de venta
del producto x cantidad vendida entre co1
tos de productos= P.Q /c), se tendría que
aceptar que la reducción en la cantidad ven
dida y/o aumento en los costos en el sector
de bienes de consumo duradero (Depto. II )
no ha sido compensado por aumentos en los
precios.
Es difícil de imaginar que en una ec.Q_
nomía de carácter monopólico y con importa!!.
te participación extranjera (que según los
propios Autores existe en México), el capi
talista no traslade la reducci6n en las can
tidades vendidas y aumentos de costos a au
mentos en los precios. Es lógico esperar-:
que esto no sucediera si existiera perfecta
competencia en la estructura de mercado y
los Autores estarán de acuerdo, en México

69

la característica es que existe monopolio y
prácticamente el control de precios es m¡zy
reducido y poco efectivo.
Por otra parte, los Autores se basan en la versi6n marxista clásica y se contradice la versi6n marxista moderna del capita
1i smo (o al menos de una de 1as "1 i neas" -:
más importantes) representada por Baran y Sweezy en una famosa obra "El Cap ita1 Mono
polista" en la que establecen que las ganan
cías tienden a elevarse y no a decrecer. "Podemos formular una ley de capitalismo en
el que los beneficios (surplus value) t ien
den a elevarse tanto de manera absoluta co
mo relativa (al ingreso del trabajo) al de
sarrollarse el sistema" (JO)
Este fen6meno del crecimiento de la "tasa de ganancias" (o surplus value) se ex
plica porque en el mercado capitalista mo-:
derno han desaparecido prácticamente las em
presas pequeñas de las que tradicionalmente
habla la teorfa económica, y ha sido replan
teada por las grandes corporaciones naciona
1es como extranjeras, de aquí que:
"La diferencia crucial entre las dos (empr~
sas competitivas y grandes corporaciones
monopólicas) es bien conocida y puede sinte
tizarse con la proposición de que bajo ef
capitalismo competitivo la empresa individual es un "price taker" mientras que bajo
el capitalismo monopólico la gran corpor-ª.
ción es un "price maker" (11).
'
Por otro lado, una contradicción 16gica interna a su propio análisis es que des
pués de exponer la tesis de la baja en la-:
tasa de ganancias mencionan que los tres elementos que llevaron a la crisis y deva
luación en México fueron: el estancamiento
del sector agrícola, la disminución en el apoyo estatal a la industria privada y la
crisis económico-mundial del capitalismo en
el período de 1973-74. Estos elementos por
sí mismos, obviamente, no explican la baja
en la tasa de ganancias.
Por otra parte en la "tesis del sub~ • (aunque no es claramente argument!
(10) Pa.ul. A. Ba1utn y Pa.ul. M. SWeezy,
Monopoly Ca.p.i.tal (New YO.li.k,
Mon:thly Rev.lew P.li.U!&gt;, 19661, p.72.
(171 Ib.ld, pp. 53- 54.

�70

da por los Autores) puede encontrarse parte
de verdad para el caso mexicano, aunque no
por las razones que argumentan los Autores.
La disminución en la dinámica del ere
cimiento en el departamento II (bienes de
consumo duradero) proviene de una baja en
la demanda efectiva y habría que determinar
cómo se da este proceso. En primer lugar,
la clase que consume este tipo de bienes
está principalmente en la clase asalariada
de ingresos medios y altos y la clase
capitalista. Difícilmente la clase capj_
talista ha visto reducidos sus ingresos re-ªles y por lo tanto la demanda del consumo
durante este período de recesión inflacion-ªria en México (1976-1978). Lo que si
podría haber sucedido es que la clase asal-ªriada de ingresos altos ha reducido su
ingreso real por la inflación y la reduf.
ción del crédito por este tipo de bienes ha
significado una reducción importante en la
demanda. Por otra parte, los nuevos grupos
que año con año venfan incorporándose al
grupo de ingresos medio y alto se han visto
reducidos, por lo que es de esperarse que
haya disminuido el crecimiento de la d_g_
manda de bienes de consumo duradero.
Sin
embargo, ¿ésto se debe a un fenómeno intrí!!_
seco al sistema de acumulación capitalista
de la economía mexicana en esta etapa de su
desarrollo o se debe a la poiítica contraccionista de 1976 (y que venía de 1974-1975)
y posdevaluatoria? Yo diría que es un f_g_
nómeno en gran medida de "política económj_
ca deliberada" más que de límites al proc_g_
so de acumulación capitalista mexicano.
En otras palabras, la reducción en la dema!!_
da de bienes de consumo duradero no se debe
a las "contradicciones" entre los 'departa
mentas' (1, II y III) de la economía sino a
que se ha reducido la demanda efectiva en
general en la economía, principalmente, por
una política contraccionista deliberada del
gobierno y por el proceso inflacionario que
ha ocasionado una baja en el salario real.
En otras palabras, el fenómeno arriba
expuesto es un fenómeno originado más por
una política contraccionista deliberada a
raíz del problema del desequilibrio externo
y la devaluación, que por un "agotamiento"
del sistema de acumulación capitalista mexj_
cano.
Por otro lado, la tesis de la estre
chez del mercado interno como la limitante
al crecimiento (que se deriva de la teoría
del subconsumo) fue sostenida en la demanda

71

de los 60's para el caso brasileño. El argu
mento era semejante, pero se decía que para
promover el crecimiento sostenido en la eco
nomía de Brasil, era condición "sinequanon"
que la redistribución del ingreso interno tomara lugar para aumentar la demanda efec
tiva, de otra manera el estancamiento (la
crisis) sería la característica de la eco
nomía. Sin embargo, la experiencia bra
sileña en el período de 1968-1974 negó la
"inevitabilidad" de la tesis, y el caso
mexicano también lo mostró en la década de
los 6C!s y aún a principios de los 7C!s (12).
En ocasiones el problema de los "revo
lucionarios" es que tratan d?. convencerse a
sí mismos y a sus seguidores que sólo hay
una salida a la crisis, lo que finalmente
los lleva a subestimar la capacidad de re
adaptación del sistema y los recursos de
sus adversarios (13). Como lo dijera el
propio Lenin aunque de una manera más extf!
ma y categórica.
"Los revolucionarios tratan a veces de pro
bar que no hay absolutamente ninguna sol~
ción para una crisis. Esto es un error. No
existe nada que sea una situación absolut!
mente sin esperanzas" (14).
Además yo agregaría q-:Je el hecho de
querer ver una sola salida a través de la
redistribución del ingreso, lleva a los A.!!.
tares a equivocar su propia línea de arg.!!_
mentación. Así en este caso, la realidad
histórica ha demostrado, desafortunadamen
te, (pero este es el problema) que es pos!
ble el crecimiento con desi~ualdad, y por
lo tanto no es inevitable e que se tenga
que crecer con redistribución para garant!
zar el crecimiento. El error en este caso
(12) 811.aúl: GMwth Thlf.ough Ine.qua.uti¡;
Paul S.útgeJL and P. Bo.UvaJt,
"Anothel!
Ve.velopmmt",
The Vay HarrrnaMfl.jold
Foundailon, Umpp6ala. 1972.

(13) Hegel, el Impel(.,Úlli.6mo y el

e.6~

m.le.nto útlwctwr.a.l, A. O. H.ut6dwwt,
V.u.eub./i,lon PapeJL No. 280. Mall.c.h 1973.
Ha!tva!td I n1,Utu;te. 06 Ec.onom.i.c Ruecv,,cli,
pp. 14-15.

( 14 ¡ En f.a. S.ltuael6n I ntelr.nawnal y .ea. Ta
11.ea Fundamen.to.l. de .ea. I ntelr.nawnal
Comun.u..t.a"
I n6011.me. del Segundo Co~
911.uo de ta. I nte/r.nac.,lonal Conww·
ta, 19 de julio de. 1920.,
c,i,t.ado
poi!. H.ut6c.hma.n, op. cit.

~~ l?s A~t?res,,está en querer demostrar la

1nev1tab1l1~ad de) sistema para que sea
~usto al decir que ~1 no se redistribuye el
ingreso no se saldra de la crisis (o si se
sale? se volv~rá a caer en ella), cuando en
realidad la linea de su argumentación no de
berfa ~ecesa~iamente venir de la viabilidad
e~nóm)c~ sin? de los criterios de equidad
Y Just1c1a social y aún política. En otras
¡&gt;alabra~, . con~inuar bajo la estrategia de
1ndust:1al1zac1~n- y crecimiento que ha ca
r~cter1zado a_Mex1co (1940-1978) aunque sea
v1a~le económicamente, obviamente es inequi
t~t1vo Y . ade~ás obligará un régimen poff
t1co aut?r1t~rio y represivo como ha sido
la exper1enc1a de otros países latinoameri
cano~.(15) . Por otra parte aumentar la pro
ducc1ón a bienes s~!ario y lograr un equilT
brfo en su ~"?d~cc1on con los otros departa
mentos _permit!rian no sólo un crecimiento
sosten!do Y viable pero además será más jus
t? socialmente Y.Permitirá una opción polT
tica más democrática. En otras palabras :esta alternativa satisfacería ambos crite
rfos, el de.equidad (justicia social) y eT
de eficiencia (alcanzar los objetivos econó
micos con el menor sacrificio de recursos
para la sociedad).
Sin duda es un intento metodológico im
portante.en~o~trar 1~ interpretación marxis
ta de&lt; la cri s 1s en ':léxico. Los Autores pre
sentat un esfuerzo 1nteresante en esta dT
reccion (aunque encubierto es una "etT
queta" estructuralista) que requiere, eñ
el futuro, _de una mayor demanda del tema
con prof~nd idad Y consistencia interna en
sus prop!os planteamientos pues sin duda
es ~elativamente fácil "imitar" a Marx el
fdeologo, pero difícil de imitar a Marx el
Cfentffico Social; para esto último se re
quiere !anto de un conocimiento profundo de
l~ realidad y de la historia como el domi
n10 de la economía política. Lo que sT
estimo_que ha quedado claro es que la inter
pretac1ón de los Autores se encuentra más
en )a tradición marxista que en la estructu
rallsta que ellos presuponen.
-

(15) J. ~h~ "Mall.fl.e.t O¾e.n-ted Ec.onom.lc.
Polúúu a.nd PoUtlc.al Re.pll.U./,,Í.Q¡¡ -Út
La-tót AmeJt.ú:a, June. 19 78. W-ltlí.amt,
CoUeg~ R. M. 70.
Po11. apa11.e.c.eJL en
el T!Wnutlte Ec.on6m.lc.o,

F.

e.

E.

EL ENFOQUE MONETARISTA

"No noJ.i _oog,i.ne.mo1, que

w

pe.11.

.tU11.ba.cwnu mone...ta.lwu, .Ue.neñ
POI!. c.a~a una "mala" po-U..tlc.a
e.c.on6m.¡_c.a:
.seJúa. c.ompoJU:a.Jt
no1, e.orno lo1, teba.no.s que
~r.úa.n .ea pu.te a. ta.' e.u.epa
b-llldad de. la 1,ang11.e.".
- S,l/r. John H,i.c.lu,.

Las raíces del enfoque monetarista de
ba!a~za de pagos se remontan al mecanismo
clasico de flujo de mercancías de David
Hu~. Durant~ los últimos 25 años Milton
Friedman ~a sido el principal contribuyen
te, con miembros de la Escuela de Chica
go, ~ara. la rehabilitación de la teoría
cuant1tativ~ del dinero, ésto es, el enfo
que monetar1sta de una economía cerrada.:Por otra parte, en la última década Robert
Mundell Y Harry Johnson son quienes más
han desarrollado el enfoque monetarista de
balanza.de pagos en los círculos académi
cos?. m1ent~a~ que el grupo de investf
gac!on economica del Fondo Monetario rnter
n~c1onal, encabezado por J. J. Polak, ha
sido e~ principal promotor del enfoque
mon~tar!sta de balanza de pagos y de su
aplicación en este organismo internacio

~-

-

.• El en:o ue monetarista de la devalua
c1on pr~:ticamente es e enfoque ingreso
-absorc1on_en condiciones de pleno empleo
Y establ~c1endo exclusivamente énfasis en
el mecanismo.monetario. Por otro lado, la
balanza parcial en desequilibrio se refie
re a la balanza de reservas y "no a 1os
subsecuentes desequilibrios" como podría
ser_la balanza en cuenta corriente que en
:atiza tanto el enfoque elasticidades como
ingreso-absorción.
·
_ Para los mo~e!a~istas, el desequili
brio ext~rno o ~ en la balanza de re
servas tiene su origen en el exceso
~ del flujo de oferta de dinero.
El ~nfoque monetarista de balanza de
pa~os. (esto es, de una economía abierta)
coinc1~e con el enfoque monetarista de una
economia cerrada, el cual se basa en la

�72

rehabilitación de la teoría cuantitativa.
Esta teoría a su vez se basa en la clásica
ecuación de cambio (MV=PQ) la cual nos dice
que el stock nominal de dinero en la econo
mía (M), multiplicado por la velocidad deT
dinero (V) es igual al índice de precios
(P), por el producto real (Q). Lo que co_!l
vierte a la ecuación de cambio, que es una
mera tautología, en la teoría cuantitativa
de balanzü de pagos, son los supuestos de
la "constancia" de 'V', 'P', y 'Q', que
implican lo siguiente:
lo. La economía se encuentra en pleno
elfl)leo, por lo tanto Q está dado
y no puede a1JT1entar.
2o. El país es un país pequeño, por
lo tanto para el país bajo análi
sis se ilfl)lica que éste enfrenta
u·n conjunto dado de precios y ta
sas de interés determinadas en eT
mercado mundi a1 , 1o cua 1 si gnifi
ca que la tasa de inflación inter
na no puede diferir de la tasa de
inflación internacional y solame_!l
te puede haber desajustes de
carácter transitorio.
3o.

"La ve 1oci dad es una vari ab 1e es
table (fundamentalmente una cons
tante determinada institucional
mente)".
-

De aquí que la tesis monetarista sobre
el origen del desequilibrio de balanza de
pagos, analizada a través de la versión
moderna de la teoría cuantitativa (donde
m + v = p + q)J/ diría lo siguiente:

if

La vw..i.in mci6 mode1tna pvi.a lle.pJLUe.ntM.
la .te.oll..Úl c.uan.Ut.a.tiva u uti.U.zall la
mUma e.cuo.ri.ón de c.amb.io an.tu duCILWl
(HV=PQ), peJtO e.n .tilunúto4 de. Cll.e.cúnl~
.to pollce.ntualu pvi.a cada una de. !ai,
vaJWW.lu (m = t.M/M, v + liV/V, r.tc.),
~.to u m + v = p + q , que htdi.c.lt que !a
.tMa de CJte.cúnlen.to en la can.t.i.dad de d.úte1to (m) mcI4 .le. .tiu.a de. CJte.cúnle.n.to de
la veloci.dad--i.nglleAo del dútvto U -i.gual.
o 4e. d-i.4.tll-i.buye en la .tMa de. CJte.cúnle.n
.to de. lo4 p11.ec-i.04 (-i.n6.t.aci.6n, p) mci6 el
CJte.cúnle.n.to en la p11.o ducc-i.6n lle.al (q) .

Si la tasa de crec·mient de la ofe~~a
monetaria (m) es mayor que la inflación mun
dial (p), más el crecimiento en el producto
nacional real (q), menos la velocidad del
dinero (v), ésto es. si m&gt; (p + q) - v,
habrá un 'desajuste transitorio' a través
de una salida de reservas internacionales.lf
En otras palabras, así como la exp'!
sión simple de la tesis monetarista para
una economía cernida sobre el desequilibrio
interno (inflación) es, "mucho dinero para
comprar pocos bienes"; para una economfa
abierta podríamos decir que es la sigui~
te: 'mucho dinero persiguiendo pocos bienes
y servicios y/o activos domésticos, lo cual
aumenta la demanda de bienes y servicios
y/o activos extranjeros, provocando a su
vez un aumento en la demanda de moneda
extranjera. Como ésta última presionar&amp; a
una devaluación del tipo de cambio, la aut~
ridad monetaria venderá moneda extranjera,
reduciendo el nivel de reservas del Banco
Central; es decir provocando un déficit en
la balanza de reservas.
Dada la simplicidad del enfoque monet!
rista en cuanto a diagnosticar el origen
de1 desequilibrio como un fenómeno excl_!!
sivo de 'un exceso ex-ante del flujo de
oferta monetaria', es de esperarse que et1
las recomendaciones de política (la '!
ceta) en cuanto al análisis de la devalll!
ción como mecanismo de ajuste también sean
simples . En relación a este aspecto H.
Johnson nos dice: J/
"En el caso específico de la dev!
luación, esta política es equiva
lente a un incremento en la cañ
tidad nominal de dinero demañ
dado, a través del efecto en eT

y

Ji

En .tilunúto4 u.tlúc.to4 lo4 mone..tall-i.4~
4uponen que V u con4.tan.te. poll lo .tllltt.o
v = liV/V u -i.gual. a ce.M. Ve. aqul qut
el dé6-i.c-i..t e.n !a ba!anza de. lleAe.llVM 6t
oll-i.g,inalúa .tan 46lo con que. m&gt; (p + q).
H. John4on: Mone..tally Appll.Oach t.o
Balance. 06 Paymen.t., Non. Te.ch.,
Gui.de., p&lt;fg. 260.

incremento en los precios domés
ticos, a consecuencia de la de
valuación, que reduce el valor
real del stock de dinero exis
ten~s, Y esto es lógicamente
equivalente a una contracción
del stock de dinero a través de
política monetaria con una tasa
de cambio fija; y la política
(de devaluación) será efectiva
solamente en la medida en que
la reducción en los balances
r~~les a través de la devalua
c!~n no se~ compensada por crea
cion de credito interno".
COIII? se puede observar el enfoque mone
tari~ta se puede considerar como un caso
particular del enfoque ingreso-absorción
con la diferencia que el primero se refiere
al desequilibrio en la balanza de reservas
Y no al _desequilibrio e~ la balanza en cuen
ta corriente. Esto es, el enfoque moneta
rista es el caso específico del enfoque
fngreso-absorc1ón, bajo condiciones de ple
no empleo (el i~greso no varía por los efec
tos :ecursos ociosos y/o términos de inter
ca~bio), la devaluación por lo tanto no teñ
dria efe~to en el ingreso y el único efecto
directo importante en la absorción sería el
efe~to saldos monetarios reales. Es decir
el_incremento en precios por la devalua
c!o~,. (manteniendo constante la oferta ere
diticia) reduciría los saldos monetarios
reales en poder del público, el cual incre
mentará la demanda de dinero (para ajustar
sus saldos monetarios reales) y por lo tan
to el exceso ex-ante de oferta monetaria se
canc~la con el incremento de esta demanda
de dinero y se reduce el déficit en la ba
lanzad: reservas. Por otro lado significa
que el incremento de demanda de dinero que
surge para restaurar los saldos monetarios
reales!_ más que afectar directamente la
absorcio~_afecta_directamente la demünda de
irnportacion _de bienes, servicios y/o acti
,os e~tranJeros, reduciéndose la demanda
de d!v!s~s para importación y por lo tanto
el déficit en la balanza de reservas.

JohMon,

lo.

Concepto y Definición de
Desequilibrio Externo.

"El _desequ!l)brio en balanza de pagos
(baJo un re~imen de tasa de cambio fi
Ja Y definido como la balanza de
reservas internacionales, y no los
subsecuentes desequilibrios de la ba
la~z~ d: pagos) son síntomas de dese
quilibr!o monetario que se corregiráñ
ellos mi~mos a su tiempo y sin la ne
cesidad inherente de una política gÜ
bernamental de balanza de pagos. ¡ Esto es, los desequilibrios en1,bal~nza de pagos son de carácter transitorio.
2o.

La Causa u Origen del
Desequilibrio Externo.

Todos los dese uilibrios en balanza
de pagos son en esencia un en no
monetario.
Los llamados déficits o superávits
":structur~les", tales como los defi
cits descrito~ como "inevitables" pa
r~ las economias "subdesarrolladas" :simplemente ~o pueden existir, a me
~os que uno incluya en el concepto de
estructura" una propensión inaltera
b)e ~el go~ierno a proveer un finañ
ciamiento inflacionario a los progra
mas de desarrollo que deben ser acei
ta~os ~ pagados a través de las con
tr1buciones de ayuda de los países de
sa:rollados. De manera similar cual
quier aseveración de qué cambios rea
les causan déficits en la balanza de
pago~ es correcta solamente si los cambios reale~ ~n cuestión son acompa
ñados por politicas que envuelven ya

Appll.O~ .to ~e.e ?6 Payme.n.t6 The.olly and Poli.cy:
and Poli.e.y l~ca.t-i.on4 '., Ec.on6m-i.ca 44 217-229
The. Uone..tally Appll.Oach t.o Balance 06 Payme.n.t4 A Non.t;c.hn-i.cal g~e"
e.11 JoU/lnal 06 ln.te/tna.t.ional Econoniic.4 (7977), 251-261.
p.fg. 12 !I 15 de. 4u "Mone.lally App11.oach and Nontechruca.l gu-i.de".

!!Í H. Jolw,on,

Y

?~t~~~

73

Habiendo presentado los principales su
pues!os del modelo teórico, podemos ahora
analizar los principales planteamientos del
enfoque monetarista de balanza de pagos que
los resume de manera muy clara y concreta
Harry Johnson en sus últimos artículos~/

,, "f"-'4'""'""-'11

�74

sea salida de reservas internacionales
o préstamos en términos comerciales.

La Interpretación Monetarista de la
Devaluación y Crisis de México 1976-1978.

3o. Implicaciones de Política
del Enfoque Monetarista:
Mecanismos de Ajuste.

Los economistas mexicanos, discípulos
de la escuela de Chicago y/o creyentes del
enfoque monetarista, desafortunadamente han
escrito muy poco sobl'e e1 prob1ema del dese
quilibrio externo de México. En este sen~
tido, el estudio de Gómez Oliver i/ es qui
zá la única excepción. Sin embargo, parece
ser que los monetaristas extranjeros, discí
pulos de la misma escu'ela de Chicago, hañ
sido más prolijos en el estudio de los pro
blemas de balanza de pagos de México; des
tacándose los trabajos de Byer, Wil ford,Y de Wi 1ford y Zecher :iJ.

a) Si e1 proceso natura 1 de ajuste de 1
déficit no se lleva a cabo porque exis
ten insuficientes reservas internacio
nales, la política indicada para acefe
rar el proceso natural de ajuste es
realizar una política monetaria
contraccionista de manera deliberada.
La devaluación o políticas alternati
vas de restricción a la importación y
promoción a las exportaciones son un
sustituto de las políticas con
traccionistas monetarias, lógicamente
teniendo el mismo efecto. El argumen
to de preferir la tasa de cambio a un
cambio en la política monetaria debe
descansar sobre el supuesto de precios
y salarios rígidos e ilusión monetaria
de alguna clase; ésto es, la política
de movimientos en la tasa de cambio se
r&amp; inefectiva si estos son contrarrestados con un cambio o uesto en la olí
tica monetaria expansion de credito
doméstico en el país que devalúa).
b) Este análisis conlleva al corolario
a menudo acertado por los banqueros
centrales "ortodoxos" pero que carecen
de un argumento teórico adecuado, que
la política monetaria propiamente con_
ducida puede hacer que funcione un
sistema de tasa de.cambio fija (sin
agudos desequilibrios en balanza de
pagos) sin necesidad de recurrir a la
devaluación{ y la devaluación es una
señal de a falla en la polftica
monetaria."
Sintetizando los planteamientos monetaris
tas de balanza de pagos bajo un régimen de
tasa de cambio fija; el desequilibrio en ba
lanza de pagos se define como el desequilI
brio en la balanza de reservas y éste es de
carácter transitorio; para acelerar el pr.Q_
ceso natural de ajuste, la política indica
da es una política monetaria contraccionf~:
ta deliberada; la devaluación si tiene lu
gar, y es acompañada por una política de
crédito doméstico expansionista,será inefef
tiva; la devaluación es una señal de una fa
lla en el manejo de la política monetaria.-

El estudio que refleja con mayor clari
dad y sencillez los planteamientos del enfo
que monetarista de balanza de pagos así co
mo sus implicaciones de política para el ca
so de México es el ensayo de Wi 1ford y Ze
cher. Los autores analizan el comportamieñ
to .de la balanza de pagos del país para eT
período de 1955-1975.
El modelo teórico-econométrico que de
finen los autores consiste en derivar 'la
ecuación de flujo de reservas', como la for
ma reducida de un modelo simple en el que
definen tres ecuaciones:
1) La identidad de la oferta de dinero, Ms
2) La función de demanda de dinero Md ; y
3) La condición de equilibrio donde la oferta igual a la demanda de dinero (Ms=Md).
De esta manera cambiando las tres ecuacio
nes y despejando las reservas internaciona~
les como la variable dependiente a explicar
definen su 'ecuaciones de flujo de reservas'
(ver apéndice) .
La estimación de la ecuación del flujo
de reservas lleva a los autores a las si
gui entes con e1us iones sobre e1 desequi 1i
brio de balanza de pagos de México para eT
período de 1955-1975;

y

G6me.z O.Uve/!., AntolÚO: The Adju.6tmen.-t 06
The Mane.y Ma!r.ke.t, The P/Úce Leve.l ami
The Ba1.a.nc.e o6 Payment.lo .út Me.u.e.o. Tu.w
docto/tal. Utúve.JL6.i.dad de Clu.c.ago.

,! Wil6Md-Zec.heJL: Mone.talty Po.U.et¡ and
- Ba1.a.nce 06 Payme.nth .út Mexico, 1955
1975.

[/.Unte.o).

"Con la experiencia mexicana "El Mode
lo Mon:tarista funciona muy bien para
e) periodo de 1955-1974. Ambas rela
c10nes demanda de dinero (MI y M2T
p~recen ser estables en todo el pe
riodo. Sus características son tales
qu: _e) modelo puede ser usado en el
an~hs)~ de políticas, siendo la im
plicacio~ _c:ntral que el incremento
de )os deficits fiscales parcialmente
debido a una baja elasticidad ingreso
en la estr~:tura impositiva, llevó a
una :xpansi?n excesiva del crédito do
méstico y finalmente a una pérdida de
r:servas -~urante los 70's. El análi
sis tambien muestra como la consisten
cia de la política monetaria mexT
cana con el funcionamiento de la eco
nomfa mundial a finales de los 50's Y
durante los 60's llevó a un crecimien
to estable de las reservas internacio
nales y el sostenimiento de una tasa
de cambio fija"
En lo. que se refiere a recomendaciones de
polftic~, proponen como Friedman una regla
automática:
"Del a~á)isis se infiere fuertemente
que México puede alcanzar y·mantener
una ta~a de cambio fija con los Esta
dos Unidos :,: 7on. una balanza de pa
gos _en equ!librio a través de ex
pan~i r e1 credito doméstico a una ta
sa igual a la suma de la inflación de
E. U. y la tasa de crecimiento del
producto real de México"J!
De aquí ~~e la teoría monetarista sobre la
devalu~cion Y crisis en México se podría
sintetnar en los siguientes términos:

'La expansión excesiva del crédito domésti
e~,. ~ara . financiar los aumentos en los
déficits fiscales, en el primer período de
los 70's, e)evó a un crecimiento de la ofer
ta monetaria ~- una tasa excesiva y mayor
que la que crecio la producción real inter
na Y_ la_ inflación de E.U., lo que llevó a
111!ª perdida de reservas internacional.es y
finalmente a la devaluación de 1976".J/
Así, de manera específica la tesis
~netariS t a. ~iría: En el perí~do 1971-75,
~ Produccion real de México (PNB) creció
~ 5.6% (q), mientras que la inflación de
Estados Unidos fue del 6.8% (Peu), por
10°sque
la oferta monetaria (m, crédito do

75

méstico) debió haber crecido a una tasa del
12 ·4~ (m = q + Peu) para que la tasa de
cambio permaneciera fija y en equilibrio la
balanza de reservas. Sin embargo la ofer
ta monetaria creció al 19.4% Y ésta fue la
causa del problema externo de México (Ver
cuadro 1).
·
·- Como se 2u:de observar, la recomenda
cion de politica de los autores, se basa
nuev~mente en la versión moderna de la
te9ria cuantitativa, pero en una economía
abierta. Esto es, recordando la versión
moderna de la teoría cuantitativa.
1) m+v=p+q

_
Dado que México es una economía peque
na, la tasa de inflación interna p por
supuest? expl!~ita del modelo, e;tá , dada
por la inflacion internacional (en este
caso ?e E:U:lSuponiendo por otro lado
como_i~plicitamente lo hacen los autores Y
e~plicitamente los monetaristas que la velo
~idad de circul~ción dinero v, es una
con stan!e detenmnada institucionalmente",
la ecuación (1) quedaría de la siguiente
forma:
2) m* = P + q = Peu + q
La tasa "ó~tima" de c~ecimiento de la ofer
ta monetaria, m*, esta determinada por la
tasa de inflación de los E. u. más la tasa
real de cr~c)miento del producto nacional
b~u!o de Mexico. Esta tasa "óptima" de ere
cimiento de la oferta monetaria, significa
en el contexto del modelo monetarista la
tasa que permite alcanzar equilibrio ~n la
bala~za de pagos (la balanza de reservas no
cambia) con un régimen cambiario donde la
tasa de cambio está fija.

!! Wil60Jui-Zeche11., op. cü:., pp. 16-17.
J.! Eóto 1;odlúa &amp;e/1. a ml jU-&lt;.do, e.a tu,it,

mo

ne.talúóta, pu.u .ea c.onh.úfeJLa.c)_,Jn del aü
r::e,nto . de lo-6 dé6~w&amp; 6i6ca!u deb.úio
paJtualmen.te a W1ll hie.f.aóUc.úia.d .útg1te
&lt;10 de .ea ubtuctUIUJ. .únpo&amp;-Uiva" u en el
CMo de Wil601td Zeche11. 1teconoeeJL en pa1t
.te W1ll .tu-l6 u.tlt.uc.tU/ULU6.ta. E&amp;to u e~_.ten p!l.o~lemaJi en .ea ubtuctWUI .únp~
6~Uva {obv-ltl111';n.te no de C'.IV!ác.teJL mane.ta
~ , que º~-&lt;-ona que cuando aumenta J.
-&lt;-~gltuo nac.wnal awnen.te en menOIC. pllopOIC.
u6n la 1teco.udad6n 6-l6ca.i).
-

�Una Disgresión Metodológica

76

CUADRO 1
ECUACION DE CAMBIO
RELACION
MV = PQ
m2 + v2 = p + q

RELACION
m1 + v1 = P + q
Y¡

ml

AÑO

p

q

m2

Vz

Vl

V2

p

E.U.A.

o.1

1960
61
62
63
64

9.42
6.62
12.58
13.84
-1.90

3.43
-0.45
-4.17
-5.7
18.21

4.93
3.4
3.0
3.09
5.64

2. 77
5.41
5.05
10.67

7.8
7.86
10.81
17.57
18. 18

5.05
1.69
-2.4
-9.43
-1.87

8.24
8.21
7.92
7.53
8.98

6.57
6.48
6.35
5.85
5.78

65
66
67
68
69
70

30.38
10.95
8.05
13.01
10.87
10.54

-22.44
0.85
2.49
-2.32
3.43
0.60

2.33
3.96
2.92
2.36
3.92
4.52

5.61
7.84
7.62
8. 33
10. 38
6.62

6.34
11.13
8.01
12.98
11.23
10.63

1.6
0.67
2.53
-2.29
3.07
0.51

7.44
7.52
7.71
7.56
7.82
7.89

5.88
5.93
6.08
5. 97
6.15
6.20

71
73
74
75

8.26
21.23
24 .16
22.03
21.33

-0.77
-8.66
-4.3
7.47
-0.05

4.46
5.56
12.40
24.00
16.45

3.Ó3
7.01
7.46
5.50
4.83

8.49
20.23
26.47
19.72
20.84

-1.0
-7.66
-6.61
'9.78
0.44

7.84
7.30
7.11
7.62
7.66

6.15
5.78
5.52
6.03
6.64

6.22
11.01
9. 13

59-70
71-75

11. 31
19.4

-0.56
-1.26

3.64
12.57 ..

7.11
5.57

11.14
19. 15

0.39
-1.01

7.88
7.51

6.11
6.02

6.78

59-64
65-70

8.11
13.97

2.26
2. 9

4.01
3.34

6.36
7.73

12.44
10.05

-2.07
1.02

8.18
7.66

6.21
6.04

-0.02
4.00

59-75

13.83

-0.82

6.46

6.55

13.64

-0.63

7.78

6.09

3.56

72

FUENTE:

7. 92

0.3
-0.3
0.2

~~~i~~:!a~:~:~~!er~Él ~:e~~~~~~~~o~:¡~:~~ :~ ~!fr~~~~triali~a~ión
de México (1929-1975)", Boletín Mensual de Informac,on Econom,ca,
Secretaría de Programación y Presupuesto.
Ml

= .M1.L

Vl

= llM2

vz = _Mj_

Ml

M2

M2

Ml
M2

-0.4

= Monedas y Billetes.
= Monedas y Bil letes+ Cuentas
de Cheques y depósitos.

=~
Vl
V2

p = ...M....
p

q = ...M..
Q

P = Indice General de Precios.
Q = Producción .

2.0
3. 39
8.65
2.47
3.89
3.65

'

uoi
3.26
2.01

La superioridad de una te orí a sobre
otra está determinada por su capacidad rela
tiva para explicar los fenómenos del mundo
rea 1 y predecir 1as consecuencias de 1as
políticas económicas de 1 Gobierno. Para
M. Friedman y los "llamados" "positivistas
puros" a un modelo teórico no se le debe
evaluar por el realismo o irrealismo de sus
supuestos sino solamente por sus conclusi.Q_
nes y capacidad predictiva. Sin embargo,
como dice Joan Robinson es perfectamente
válido metodológicamente establecer supues
tos irreales para crear un modelo o una
teoría, siempre y cuando el irrealismo de
los supuestos no lleve a eliminar el proble
ma que se trata de ana 1izar.
En este caso, el enfoque monetarista
de balanza de pagos de partida elimina el
problema central de desequilibrio externo
para los países en desarrollo al definir
este concepto como el desequilibrio en
balanza de reservas. Por otro lado, evaluar
una teoría solamente por su prueba de las
conclusiones con l a realidad, no necesaria
mente significa que dicho modelo "explique"
el fenómeno en cuestión, pues la economía
como otras ciencias está llena de correla
ciones espurias. Esto es, encontrar que
los desequilibrios en balanza de reservas
están correlacionados estadísticamente de
manera significativa con la "oferta de
dinero" no necesariamente significa que la
causa u origen del fenómeno es monetario.
Como dice John Hicks refiriéndose al dese
quilibrio o inflación:
"Canas", dice un proverbio alemán, "son flo
res de un patio de iglesia". Pero no supo:6:
gamos todavía que la manera de prolongar la
vida es detener el crecimiento de las canas,
En fisiología, o en medicina, pensamos que
sabemos la diferencia entre los síntomas y
las causas; pero en economía aún los econ.Q_
mistas profesionales de vez en vez encuen.
tran esto difíci l de comprender. Hay un crf
cimiento en la cantidad de dinero y después
hay una elevación en los precios; una herrTIQ
sa correlación entre ellas; así que una de
be ser la causa de la otra. Por supuesto no
puede ser negado que esten relacion~
dos; pero la relación puede ser de diferen.
tes clases. El error de los monetaristas
es que trata de poner todas las clases
de inflación dentro de una misma caja" . u/
!9./ "Wha,t ,ú, WMng wlth Mone.talr.,ú,m",
S,ÍJ¡ John ff.i.ckó, p. 1.

77

CRITICAS Y LIMITACIONES DEL ENFO~UE
MONETARISTA PARA EXPLICAR LA DEVALUA ION
Y CRISIS EN MEXICO.
Definir el desequilibrio externo, como
el desequilibrio en balanza de reservas
(br), es simplemente poner un 'velo moneta
rio' al desequilibrio real (desequilibrio
en la balanza en cuenta corriente, bcc) que
se presenta en nuestra economía. Por otra
parte, equivale a eliminar de partida el
problema central que se intenta estudiar.
La teoría general de balanza de pagos
nos indica que el criterio esencial para
definir la cuenta del desequilibrio en la
balanza de pagos es distinguir las transac
ciones autónomas
de
l as compensa
torias uf. En este sentido considerar la
balanza de reservas como la fundamental (y
no las subsecuentes balanzas en desequili
brio, como dice Johnson) es suponer que
dicha balanza está representada por tran
sacciones esencialmente autónomas.
Aunque este fenómeno puede ser válido
para los Estados Unidos y Alemania, para
los países en desarrollo y México en par
ticular es falso, pues esta cuenta es esen
cialmente compensatoria. Esto es, dada una
tasa de crecimiento del PNB, se estima un
déficit que se generará en la balanza en
cuenta corriente (importaciones menos expor
taciones de bienes y servicios) y el gobie:i:
no incrementa la deuda externa (que a su
vez utiliza en parte para financiar el défi
cit fiscal) a un nivel tal que le permita
alcanzar dos objetivos: por una parte .finan.
ciar el déficit en cuenta corriente y pagos
de amortización de la deuda, y por la otra
originar un nivel adecuado de divisas que
permita mantener la tasa de cambio fija .
En este sentido la balanza de reservas es,
generalmente, res idual, ésto es, compe.!!_
satori a.
La inaplicabilidad del enfoque monet-ªri sta para el caso de México, se puede
observar de manera muy clara en el cuadro 2.
La balanza de reservas en el período de

JJ.!

E&amp; .i.mpoJt.tante 1teco1tda.,¡ que .ea balanza
de pago&amp;, pM defi.úú.u6n &amp;ú.mp1te utá
en equiUbJúo. El duequlUbJúo 66.f.o
pW!.de ex.l6Ült en .f.M ba.fanza.1, pall.ci.a.f.u, como .ea de meJl.cetnc..úu. , de CW!.E_
.ta. cowen,u, de co.pila.f., de 1tu e/Lva.1, ,

e.te. VeJL K.i.nde!Llbe1tge1L.
Vuequ.i..UbJúo.

Concepto&amp; de

�78

Díaz Drdaz (1965-70), en que se ~u~one hubo
un manejo adecuado de la pol1t1ca mon~
taria, la balanza de reservas f_ue
deficitaria, mientras que en el periQ_
do de Echeverría de 1971-75, en que s1;
su one hubo un 'mal, manejo de la pol1_
ti~a monetaria, la balanza de reservas :ue
superavitaria. De esta ma~era, .. cual~u1;r
analista observando esta s1tuac10~ d1 ria
que durante el período de Echeverr1a,
~o
sólo no se presentaba un problema . en
a
balanza de pagos, sino que se hab1a _cons~
uido cambiar la 'peligrosa' tendencia q~
~resentaba la balanza de pagos en el per1Q_
do anterior.
Sin embargo aquí se puede ver muy el!
ro como la definición de la balanz~ ~e rf
servas como la esencial para def1n1r e

desequilibrio externo en los países en,des!
rrollo lo único que hace es poner ~n velo
monetario' al desequilibrio r1;al, esto es,
en la balanza en cuenta corriente. Si se
observa la gráfica Y cuadro' en 1970' . el
déficit en la bcc era mayor~ 1000 m1ll~
nes de dólares; para _1975 se e~eva a m&amp;s
de 3 500 millones de dolares, Y sin_e~barvo
la b~lanza de reservas de _ser def1c1tar1a
en 1970 en 9 millones de dolares, se _co~
vierte en superavitaria en más de_50 m~i1~
nes de dólares en 1975; lcómo fue pos~ !
ue el déficit en la bcc all!lentar~ S)9~!
1icativamente Y la br fuera superav1tar1a ..
Obviamente el aumento de la deuda externa
del gobierno, que llegó a n!11;11;s tales que
no sólo financiaba el def1c1 t e~ bcc
pero que aumentaba 1as ~e~ervas 1ntem!
cionales del Banco de Mex1co.

CUADRO 2

AÑO

B.c.c.

1950
1951
1952
1953
1954
1955
1956
1957
1958
1959
1960
1961
1962
1963
1964
1965
1966
1967
1968
1969
1970
1971
1972
1973
1974
1975

32
-126
-104
-122
-23
153
-ll5

-297
-280
·-152
-333
-228
-184
-217
-412
-398
-391
-598
-771

-745
-lll5
-718. 9
-799.1
-1554
-3010
-3692 . 9

Financi!
miento
Neto
Externo

Inversión
Extranjera
Directa

Préstamos
de largo
y mediano
plazos

-33
124
102
120
33
-147
117
295
279
155
340
242
201
233
421
403
396
627
738
731
1100
669.1
753.5
1653.5
2524.5
4318.0

87
124
63
41
105
107
129
126
100
81
-38
120
127
118
162
214
183
130
227
302
323
196.1
189.8
287.8
272.6
295.0

-2

Créditos

s.

Pub

Variación
de
S. Pri Reservas
-172
B

-4

16
-4
23
14
41
82
113
62
173
165
133
195
843
3
160
367
318
451
626
450.6
546 .0
1346.2
2377. 9

21
42
26
-202
-61

14

17
-56

79

La t sis de que todos los desequili
brios en balanza de pagos son en esencia uñ
fenómeno monetario ( aún en I os países en
desarrollo) y que los supuestos déficits
estructurales de las economías en desarro
llo sólo pueden existir si son financiados
con "ayuda" de los países desarrollados o
que los cambios reales crearán déficits en
balanza de pagos sólo si son financiados
con rese: vas internacionales y /o préstamos
externos, es simplemente "intentar" derivar
de una tautología o relación necesaria expost (necesaria para que se dé el déficit)
una relación causal ex-ante. Es decir, el
hecho que se tenga fuentes de financiamien
to (ayuda externa, préstamos externos y/o
reservas internacionales) para financiar el
déficit en la balanza de pagos lógicamente
no puede detenninar el origen del desequil.i_
brio. Es to es, 1a pretensión de 1os moneta
ristas de querer establecer una "verdad
absoluta"(por supuesto válida en todo lugar
y en todo momento) sobre el desequflibrio
en balanza de pagos, los lleva a confundt-r
sfntomas con causas. Si existe un déficit
en la bcc el síntoma es que debe estar n!
cesariamente financiado con reservas inter
nacionales y/o capital extranjero, pero de
aquí, y bajo cualesquier esquema de lógica
formal, no se puede eliminar el origen del
fenómeno.

sino desvirtuar el propio papel del dinero
en la economía. Como ha escrito recientemen
te F. H. Halm, sobre el enfoque monetaris
ta de ba I anza de pagos. u/
"Mussa ha escrito '1 a ba 1anza
de pagos es esencialmente, pe
ro no exclusivamente, un feno
meno monetario' (Frenkel &amp;
Johnson, pág. 189). lPor
qué?, porque si br O las au
toridades monetarias están coiñ
prando divisas, y viceversa
para br O. Entonces 'el a
nálisis de la balanza de pagos
en un marco teórico donde el
dinero no está presente explí
citamente es Qrimera face siñ
sentido'. (Frenkel &amp; Johnson,
pág. 189). De manera similar
el mercado de queso es un fen6
meno esencialmente monetario:lPor qué? Porque si una por
ci ón de queso es vendida de uñ
stock de producción, más que
de producción corriente, enton
ces los fabricantes de queso
deben estar comprando s toe ks
de dinero de los consumidores,
etc. Aquf tenemos un escenario falso. La mejor manera de
analizar una economfa donde el
dinero es un medio de cambio y
de atesoramiento es mediante una teoría en que el dinero ha
ga su apa~ici6n. Esto no hace
cua 1esqui er cosa un fenómeno
esencialmente monetario, más
de lo que lo hace un fenómeno
esencialmente queso"

Desde otro ángulo, dicen los mon!
taristas, "otra implicación de caraf
terizar la balanza de pagos como un
fenómeno esencialmente monetario es que to
das las transacciones en la balanza de pa
gos son esencialmente un reflejo de los
fenómeno! monetarios. "llf

9

22
-17
-110
-32
21

-6
-40
-49
-43
-9

286.4
359.7
1046.6
2039.3

164.2
186.3
299.6
338.5

200
264.7

122.3
36.9
165.1

FUENTE: Villarreal, René; "El Desequilibrio Externo en la Industrialización de México',

Esto refleja finalmente las discrepan
cias entre la cantidad de dinero ofrecida y
la cantidad demandada.
lEs posible suponer que los desequili
brios en el mercado monetario expliquen eT
compcrtamiento de la inversión extranjera
(y bajo las nuevas modalidades de las empre
sas transnacionales), de la deuda externa
del sector público, de las exportaciones de
bienes y servicios (turismo), de los pagos
de renta al capital extranjero (el pago de
intereses, utilidades y regalías al capital
extranjero, etc.)? Obviamente, esto signi
fica no solamente llevar demasiado lejos
las implicaciones del enfoque monetarista,

uf

Camb-&lt;Mo J.,

op. cit. pág. 5

Uno de los corolarios de la tesis mone
taria nos dice que "la devaluación es una
señal de una falla en la política moneta
ria. As i, en e1 caso de México, en e 1 PI
riodo de Echeverría, la oferta monetaria de
bió crecer al 12.4%, y creció al 19.4%-;para financiar principalmente el déficit
fiscal. lo que llevó finalmente a una pér
dida de reservas internacionales y a la d~
valuación de 1976."

u/

FIUlt!k H. Ha.lm, "The. Mone.tivr.y App!t.Oac.h
to .the. balance. 06 PIIJJlllent.6", JoWtnai. 06
I tLteAna.tlonal Eccnomi.C6, Vol. 7, No. 3,
AugUl&gt;t, 1977, pág. 241.

�so
La falla en el argumento monetarista,
expuesto en el párrafo anterior, radica en
confundir los factores que explican las
causas originales del desequilibrio externo
con los mecanismos de propagaci6n, esto es,
con los factores que agudizan y aceleran el
propio desequilibrio. En este sentido, la
distinción es fundamental, porque ambos ti
pos de factores constituyen categorías de
análisis diferentes. Los mecanismos de pro
pagación no pueden constituir una causa del
desequilibrio externo, pero sí pueden man
tenerlo y aún contribuir a acelerarlo y a
darle un carácter acumulativo.
Por otra parte, la distinción entre am
bos tipos de factores (las causas que origT
nan el desequilibrio externo y los mecanis
mos de propagación) es fundamental, tanto
desde el punto de vista del análisis del fe
n6meno, como de las ill1)licaciones de polT
tica. Así, si la expansión "excesiva" deT
crédito es sólo un mecanismo de propagación
y no la causa original del desequilibrio,
una política monetaria contraccionista sólo
'podría' bajo ciertas circunstancias, frenar el proceso de aceleración del desequili
brio pero nunca lo podría corregir.
Por otro lado, aún si aceptamos el ar
g1J11ento como válido, deberfa explicar eT
comportamiento de la balanza de pagos en un
período en que supuestamente se presentó un
manejo adecuado de la política monetaria, a
COll1)aración del período de Echeverría. Un
ejemplo sería el período del desarrollo e1,
tabilizador en los ailos 1959-70.
Durante
esta década, la política monetaria fue re1
trictiva y cautelosa; la oferta monetaria
creció al ll.31S, mientras que el PNB al
7.llS y la Peu al 2.0lS, es decir, sol!
mente dos puntos por encima de la regla ~
netarista (9S); y no hubo expansión del ga1
to deficitario financiado con dinero nuevo.
Sin embargo, el desequilibrio en la balanza
en cuenta corriente, no en la de reservas
como mencionan los monetaristas, casi se
cuadruplicó al pasar de 300 millones de d§_
lares a más de 1100 millones en 1970. Por
otro lado, durante los doce años de 1959 a
1970, la balanza de reservas tampoco estuvo
en equilibrio, en nueve de ellos fue defici
taria. lEntonces si durante este período
la política monetaria fue "sana", qué expli
ca el desequilibrio en la bcc y br?
El desequilibrio en la bcc se explica
por factores estructurales como la falta de
adecuación de la estrategia de crecimiento

ce~ la política comercial y de sobrevalua
ción de los precios y los costos, más que
por factores monetarios . Los déficit en la
br se explican porque la entrada neta de ca
pital extranjero no fue suficiente para fT
nanciar los déficit en la bcc y hubo necesT
dad de utilizar reservas internacionales. Sin duda alguna, en los últimos años
del gobierno de Echeverría (1974-76),el ere
ciente déficit fiscal financiado con e111f
sión primaria de dinero, explica en parte
la agudización de la inflación interna res
pecto a la internacional, es decir, la so
brevaluación de la tasa de cambio, que pasa
de l8i en 197v a 42¡ en dyosto de 1976 y que
originó un aumento de las importaciones y
un freno a las exportaciones. Sin embargo,
es importante tener claro que el enfoque 11111
netarista de balanza de pagos, no explica
el mecanismo del desequilibrio a través
del efecto en los precios y costos internos
sino a través de un "exceso de oferta de
dinero". Por una parte, el enfoque supone
un efecto directo -no vía precios- del de
sajuste monetario y por otra parte esto
explica por el supuesto de partida de que
los precios y la tasa de interés internos
están determinados por la economía mundial,
es decir, no pueden diferir a los intel'II!
cionales, pues es un país pequeño y una e(:!
nomía abierta.

se

"La devaluación no será efectiva si v1
acompañada de una política monetaria ex(&gt;l!l
sionista (expansión del crédito interno)ª.
Este corolario de la tesis monetarista i1
plica que la devaluación debe de ir ªCC!
pailada de una política monetaria contracti~
nista. Supone implícitamente que la dev!
luación sólo altera en forma temporal los
precios relativos de los bienes comerc1t
bles respecto a los no comerciables, des•
viando la demanda del exterior al merca~
interno -productos de exportación y
sustitución de importaciones-, más en ni!
gún caso, 1a propia deva1uaci ón reduce 11
demanda agregada.
Sin embargo, en los países en desarl'!
llo existen cinco factores que por sí 111!
mos originan que la devaluación sea contraf
cionista, que reducen el nivel de demanda
agregada: 1) e1 efecto de concentración cl!I
ingreso, 2) el efecto de saldos monetarios
reales, 3) el efecto de incremento de 11
deuda externa en moneda nacional,
4) el
efecto de incremento del déficit en bcc et
moneda naci ona1 a 1a nueva tasa de cambio,

81

Y 5) el efecto fiscal.
. Estos elementos sí han sido resaltados
rec(1entemente por el enfoque estructural.
ta que ~e expondrá en la próxima sección)!
Y son i~p?rtantes en contraposición de 1.
~ue tradicionalmente dice la teoría o tº
oxa de balanza de pagos .. ,
A•
r~
el caso de M' •
..uJ:
si, para
devaluación de er9~~o' ~~/~t!mado 9ue la
una contracción del 'prs re~~n::ep~~5;i misma
~a importancia de este fenómeno es
que si la política monetaria Y fiscal•
fambJén contraccionistas, la reducción s~~
a doemanda agregada será excesiva a tal
gra • que no sol amente im ¡ i ' sacrificio
in u•t i. 1 en desempleo
P cara un
d .•
y
décfion, ~ino 9~e también impedirá quep~r
de 1a ~eas19n~~ion de recursos
-a través
a e~viac1on de demanda que produce la
devaluac1?n- .ª los sectores de exportación
Yde_sustituc1ón de importaciones
Et
quedo clar
¡
·
so
años 1976-~8.en e caso mexicano en los

CONCLUSIONES SOBRE EL ENFOQUE f&gt;KlNETARISTA
El en!oque monetarista de balanza de
pa~o~, leJ~s _de explicar la devaluación y
cr1s1s_de Mex1co en 1976-78, lleva a inter
pretaciones _erróneas del propio fenómeno
para un pa1s en desarrollo como México Y
de
. •
de pesta
¡ ·t •forma • con11 eva a recomendaciones
ir O i ic~ -como la devaluación debe de
cont~~~~~i~~i~ de una. pol_ftica económica
i
a- que implican no sólo
s~rtantes _costos económicos Y sociales
delo qu~ finalmente impiden la solució~
propio desequilibrio externo.

R. V.i.UaltJte.a.t.
El. VlliuLLi.UblL&lt;'.o
en .e.a ííüfu
zaC:Un de

Eu:e11.no

~filfJilltJ!15)· • {n, En6oqueFondo

ere:

M 'X,(,CD;

e Cültüiia Econ6mlc.a,

19 76 •

El desequilibrio en la bcc
tban,to, la presión en el déficftPº;n ~~
a anza de reservas
a d.
Y ~e establecían los - lf!i~~: q~i cre~ía
i~~~ento S~xterbno- viene desde los e:ñ~f
·
1n em argo, 10
.
e~ buena medida la polí~~~a s~on:~pl1~a
nista posdevaluatoria (1976-197B)
acchiQ
adoptado Hé xico,
•
que ¡a
es implícitamente
argumento monetarista y del FMI
e
l~ _devaluación para que tenga efe~tos qu~
~;ti~os debe de_i~ acompañada necesariam~ñ
e ~na _ pol1t1ca monetaria Y fiscaT
cont racc1on1sta.

~r

Por otra parte, es interesante obser
colll? algunos funcionarios del propio
empiezan a dudar de la ex 1 ..
del enfoque monetarista para an~1~:~~1d(d
actuar por parte del FMI) los problemas dy
~~!n)za_ded _pagos. Recientemente, Blackwelf
in 1ca la necesidad de forma
enfoque más ecléctico. Sin embargo r ~~
pr?blema con _los discípulos de la• doc
trina monetar1sta es que además d van acompañados de una ideología d: q~~
bre mrrcado y no intervención del estado.!.
por o general siempre continúan
c •
sus _modelos teóricos, esperando que
realidad {que usualmente no explican
pero que si afectan con sus implicacio
nes de política) cambie y sea má"ra ·
¡"
s
mod~; ~~a t;órdo/sí se ajuste a sus

f~

�82

~!:_E_NFOQUE ESTRUCTURALISTA
"Cite.o qu.e et e.ampo má6 i.n.te.1te.6an.te.
en fu ec.onomla e.6 la cü.lllfmic.a de
liLó tluln6 6otunacloni6 e.6.tlwctwutiu ·
Me pa11.ec.e que .66lo c.on u.no. c.onc.e.2
cl6n de u.te. :Upo puede _ente.ndw~
.ta tluln66oMiaci6n econ6mtc.a de M~u
co Ven.tito de uta tluln6 6oturr1cl6n.
meticana, wio de lo.s a.specto_.1, m&lt;f.s
. ILtan-tu u et de lo.1, camb.&lt;.01&gt; en
u.tlwc.tuM. y ta.s c.oncü.clonu de
equ.lli.b.uo de fu balanza de pago.s •
Hay aqu.l wi ex.e.e.len.te. cam~o - ~
emple..a.Jz. to.s mltodo.s de aná..Ul,.u,
.ta ec.onomla c:,ll.s,lca y de la e~
nomla cü.lllfmic.a •"...1.I

T

- J= F. No yola

Introducción
El modelo de industrialización seguido
or México desde 1940, pennitió que en la
~écada de los años sesenta se al~anzara u~
crecimiento sostenido Y una relativa esta~.!.
lidad de precios. Sin embar~~• para man g_
ner esta situación se recurrio en fonna :~g_
ciente a1 endeudamiento e~terno no d ~o/
para cubrir el constante incremento __ e g_
f . ·ten cuenta corriente sino tambien_para
elicifinanciamiento de1 d'f'
e ic!·t • fiscal inter
-no Esta situación se agudizo en los anos
1970-75 en el que el desequilibrio externo
alcanzó niveles significativamente altos dy
con la devaluación del peso en a~osto e
1976 se vió ~laramente la necesidad de sg_
uir'una nueva estrategia de desarrollo que
gpermitiera alcanzar
el equilibrio tanto e~
. t
terno como in
erno •
La solución al problema ~e'.. desequili
brío externo no sólo es condicion necest
ria para garantizar el crecimiento s~s!en.!_
do de la economía mexicana en los proximos
años, sino también para poder :º~centra ~
los recursos Y esfuerzos de politi~al e~O~Q.
mica en los problemas permanentes
sis
ma mexicano; ésto es, en garan izar e

r

T

empleo y niveles de vida acep!ables a la
mayoría de la población. La tesis que se
presenta en este ensayo distingue entre las
causas coyunturales Y estructurales en el
desequilibrio de la balanza de pagos Y la
devaluación de 1976. La tesis establece .
que en las medidas adoptadas ~asta el~
to la devaluación debe de· •ir acompañada
men
· o de esno de , una política de reduccion
sin
tabilización de la demanda. Por otr~ par
te estas políticas tienden a corregir las
ca~sas coyunturales del problema, P:r~ ~e
requiere de un nuevo modelo de crecimien o
para eliminar las causas estructurales del
desequilibrio externo. En el caso de __ que
no se generen ingresos por la exportac1on_de petróleo se debe seguir como estrategia
rimaría el modelo indus!rial exportaao~ Y
~orno estrategia secundaria el de su~tit!!_
ción de importaciones de bi:nes de :apita!.
Bajo la perspectiva de cre:ientes ingresos
orla exportación de petroleo el f!Xldelo de
~ustitución de importaciones.de _bienesl ~e
capital es la estrategia primai:-ia Y e i~
dustrial exportador la estrategia secund!
ria. Esto es, hacer compati_bles los_ pr~c~
sos de comercio exterior e_ i_ndu st r~a'.lZ!
ción con el desarrollo econcmico de Mexir.o.
La experiencia históri~a tan!0 :n los
países en crecimiento como in~u~tria~i~a~~
pennite observar la indiso'.ubilid~d .e .nomio comercio exterior, industrial izacion
y desarrollo Ji•
En los países en crecimien!o, la rel!
ción e~•-re comercio internaciona'. ~ ~
sarrollo surge a través del siguien:
mecanismo: el motor del desarrollo esde
dado por la estrategia Y e1 proctso tra
i ndus tri ali zaci ón, Y a su ve~ ~ es 6ñ
tegia Y política de industrializac1,¡
ti.ene como principal elemento la po . e~t erior.
·
En e1 caso
tica de comercio
t
de crecimiento "hacia adenti:-o 11 •. a ~
. del modelo de . industrializac
ves
•
y 1en
vía sustitución de importaci?nes,
•
el caso de crecimiento "hacia afrra~
a través del modelo de econom a del
enclave o primario exportador, . Y
modelo de sustitución de exportaciones o

industrial exportador . J/
El modelo de sustitución de importacio
nes surge históricamente a raíz de la Gran
Depresión y en la Segunda Guerra Mundial.
En el caso mexicano, se profundiza en ese
modelo a principios de los 40 y continúa vi
gente hasta el presente. La Comisión Econ[
mica para América Latina, a principios de
los 50, desarrolla el marco teórico de tal
modelo, en el que el motor del crecimiento
se basa en la industrialización orientada
hacia el mercado interno. El proceso se
inicia con aquellos bienes que presentan
una demanda existente, los bienes de consu
mo (1940-195B, en México), posterionnente
se avanza en la etapa de bienes intennedios
y de algunos bienes de capital de manufactu
ra no compleja (1959-1976), y finalmente-;
en la sustitución de bienes de capital. En
esta última etapa la alternativa para un país semi-industrializado no productor de
petróleo es el modelo industrial exportador
como estrategia primaria y el de sustitu
ción' de bienes. de capital como estrategia
secundaria. Esto se debe a que si se sigue
este último modelo como estrategia primaria, las importaciones seguirán creciendo
con intensidad dada la lenta maduración de
los proyectos de bienes de capital agravan
do el déficit. De esta forma, la unica
posibilidad de generar divisas en el corto
y mediano plazos es la exportación de prQ_
duetos manufacturados.
Por el contrario, en el caso de un
país semi-industrializado productor de
petróleo, la posibilidad de generar divi_
sas a través de la exportación de este
bien penn'iti rá continuar importando lo nece
sario para establecer en el país una indus
tria de bienes de capital de manufactura
compleja. Por consiguiente, la alternativa
para este país es el modelo de sustitución
de importaciones de bienes de capital como
estrategia primaria y el industrial export~
dor como estrategia secur¡daria.

J/ PMa una

exp.Uc.acl6n má6 amplia de .lo.s
modelo&amp; de i.ndu.6:tJuaUzacl6n y
dUalt/tollo v€a.se: Re.ni V.llealvteal., El Vu equ.ilibw Ex.te1tno en la Tndu.6
Ei:lo..a.zacu6n de Mé¾c.o 11929-1975.
Un
§i6oque ~&amp;§c..t~ta., Fondo de Cu~
.tului Econ mtca.
'4.co, 19 76.
:tlt.e.6

J.!

Noyola Vctzquez, Juan F.• Ve.6eq u.lUb!U.o
.
Fwidame.11tal LJ Fomento Econ6mt&lt;;0 en
M€x.,lco,
Tu.u,,
UNAM ,
M€uco ,
1 949,

p. 10.

¡
l.

En u.te. e.Mayo et concepto de dua.,r.;w_UD
6 .úwn,úno de Mecbn.i.e.n.to ec.on6muo,
~.to e.6
Cltec..úniento .so.ste.tt-i.do del ~
dudo .l~o pelt cáp,lto. ·

83

Evolución del Desequilibrio Externo
en el Período 1970-1976
··
En el período 1970-1976 la racionaliza
cion de las transacciones con el exterior
así como la promoción del desarrollo indus
trial constituyeron uno de los principales
objetivos a alcanzar por la políti ca econó
mica. Sin embargo, la continuación del mo
delo de industrialización bajo la política
proteccionista tradicional de sustitución
de importaciones, junto a otra serie de
factores coyunturales implicó una tasa de
crecimiento de las importaciones superior a
las exportaciones, de tal fonna
que el
déficit de balanza de pagos en cuenta co
rriente se elevó de 1,115 millones de dóla
res en 1970 a 3,769 millones en 1975 y a
3,024 millones en 1976 (Cuadro 1).
El comportamiento de las importaciones
se debió principalmente a la crisis agríco
la que ocasionó compras masivas de granos:especialmente maíz y trigo, por lo que la
participación de los bienes de consumo en
la importación total aumentó en forma nota
ble.
Por otra parte, el esfuerzo emprendido
por el Estado para superar ciertos obstácu
los en infraestructura e industria pesada-;
provocó un acelerado incremento en las im
portaciones del sector público a una tasa
media anual de 36.7% (1971-1976).
En el caso de las exportaciones, a pe
sarde que los productos manufacturados mos
traron un gran dinamismo, la caída de las
exportaciones agrícolas por la falta de oferta exportable, agravó el déficit comer
cial.
La balanza de servicios que tradic io
nalmente había registrado un saldo favora
ble, se tornó deficitaria · en 1975 y 1976-;
debido al considerable incremento de los
pagos de renta al capital extranjero.(24.3%
de 1971 a 1976).
Por su parte, la balanza de servicios
no financieros (turismo, transacciones fron
terizas y servicios por transformación),que
en años anteriores financiaba una parte im
portante del déficit en la balanza de mei::
cancías, disminuyó su participación como
fuente de financiamiento de B2.8%en 1971
a 50.9%en 1976.

�84

Causas coyunturales del desequilibrio
A. externo y la devaluaci6n de 1976.
Para entender el desajuste entre el
proceso de crecimiento y el_sector e~terno
en la coyuntura actual de México, as, como
las alternativas de política que se p~se!!_
tan para los próximos a~os, es conveniente
distinguir los factores coyunturales de
los estructurales que explican el º:igen
del desequilibrio externo, su evoluc16n Y
la devaluación de 1976.
En este contexto se entiende por fac
tores coyunturales aquellos 9ue se de~n
a desequilibrios en las princ,p~les var,!
bles económicas dentro del propio mode 1o
de des a rro 110 .
Por factores estructu
rales se entienden aquellos elementos que
determinan el desequilibrio Y. qued ~st~
dados por los límites del propio mo e o
desarrollo.

déficit en cuenta corriente, no pudo mod!
ficarse a pesar de importantes cambios~ la
política comercial que tenían como obJet!
vos la restructuración del sistema p~otec;_
cionista y el establecimiento de est,mulos
Y subsidios a la exportación de productos
manufacturados (CED!s) .

B. Causas estructurales del desequilibrio
externo: desajuste de los procesos de
desarrollo y comercio exterior.
Los factores coyunturales ~s que e!
plicar la causa básica del desequilibrio e!
terno explican su agudización. La causa
estru~tural que finalmente e~plica el ori_
gen de ese desequilibrio radica en la estr!
tegia de crecimiento y en el modelo r las
políticas tradicionales de i ndustr, aliZ!
ción vfa sustitución de importacion~s que
ha caracterizado el desarrollo_de México en
los últimos 36 años. Este fenomeno se PI!
senta por varias razones:

Entre las causas coyunturales que e!_
plican el origen del desequilibrio ex~erno
o de la balanza de pagos en la economia mi
a) El carácter pennanente, discriminatorio
xi cana (1959-1976) se encuentran 1os si
Y excesivo del proteccionis1110 provoca
guientes: el desequilibrio de ~reciosdo
una asignación ineficiente de los recur
sobrevaluación de la tasa de cambio, el.~
sos tanto entre los sectores de la eCO"!
sequilibrio ahorro:inversión, la reces;i~
mía como dentro del propio sector i!
inflacionaria mundial en el período_ 19 d
rlustrial Y permite el surgimiento de mer
1976 Y finalmente, las exp:ctativas t
cados cautivos tanto para las grand~s I!
valuato;ias que originaron salida d:_ c~T ~
presas nacionales como transnaciona es,
tales al exterior Y la dolarizac,on
ue les permite a éstas obtener . rentas
sistema financiero.
~nopólicas (concentrando el ing~e~o)
sin tener que preocuparse por la ef c ~
Estos fenómenos agu~izaron el desequ1
cia.
librio externo en el periodo 19701197~!
sin embargo, existe evidencia :n e sen T
b) La política tradicional de sustituci6n
do de que el de mayor importancia fue e
de importaciones garantiza mercados ca~
de la sobrevaluación de la tasa de cambio.
tivos y mayor rentabilidad para la i~~
sión en el mercado interno d~ sus dellÍS
Este fenómeno que se present~ba desde
ción respecto al de exportacion. A
la década de los 60, alcanzó_un nivel Íe
de que la empresa no tiene q~e preo~~:i
20 por ciento en 1970, elevandose a 3 Y
se por la eficiencia• (precio _Y :~i ado
42 por ciento en 1975 Y agosto de 1976 rei
de sus productos) , esto ~a s,gni clas
pectivamente (Cuadro 2).
finalmente frenar el crecimiento de
exportaciones.
La sobrevaluación de la tasa de C~!!!
bio de 42 por ciento en agosto de_1~76 s,;
· do
c) Las importaciones continuaron
~r:cing]O
ni ficó que las importaciones ~ec,bian u
pues
a
pesar
de
que
en
el.
perio
o
las
subsidio implícito de 42 por_c!ento en t~!!_
-1975) casi el 100 por c,e~to de
_
to que las exportaciones rec1b1an un !!!!
importaciones estuvieron baJo c~ntro1ptt
puesto similar; dadas todas 1as demas
ha sido más un sistema de permiso: zCÍ
cosas ccnstantes.
vios que un s~stema quP esta 1e
cuotas fijas al importador.
La tendencia a la agudización del

85

d) El rápido crecimiento de las importaci~
nes también se explica porque un gran
porcentaje de éstas son bienes de cap_!
tal, y para la sustituci6n de estos bie
nes, no es condición suficiente el es
quema proteccionista tradicional. !JI

comercio exterior en dos etapas:

La continuación del modelo tradicional

a) La eliminación gradual de los permisos previos de importación en la mayoría de los
productos y su sustitución por aranceles
adecuados. En esta etapa el nivel arancel a
rio ha buscado, entre ciertos límites, sus
tituir la protecci6n que venía otorgando eT
permiso.

iq,ortaciones y de fomento a las exportacio
nes . Asf, mientras que en el último quin
quenio de los 60, las importaciones repre
sentaban e1 B por ciento de 1a oferta reaT
agregada, éstas habfan elevado su partici
paci6n al 10 por ciento para 1975. Por otro
lado las exportaciones disminuían su parti
cipación en la demanda agregada de 7.B a
6.4 por ciento en el mismo período (Cuadro

b) La segunda fase de la polftica de libera
ci6n consiste en ir eliminando el carácter
excesivo, permanente y discriminatorio,
que ha caracterizado la estructura protec
cionista mexicana desde los 40. Para ello
será necesario contar con programas especí
ficos por sectores económicos, principalmen
te de ramas industriales, con el objeto de
establecer un programa especffico de desgra
vación gradual.
-

de sustitución de importaciones en el pri
111er sexenio de los 70, significó finalmente
frenar el mismo proceso de sustitución de

3).

De aquí se observa cómo finalmente el
desequilibrio en balanza de pagos es a su
vez la manifestación de un proceso de desa
juste en el crecimiento o desarrollo econo
•leo, la industrialización y el comercio

exterior.

Las presiones en el mercado de divi
' sas, originadas por el creciente déficit7
obligaron al gobierno a tomar la decisi6n
de abandonar el régimen del tipo de cambio
fijo e1 31 de agosto de 1976, como un pri
llll?r pa~o para mejorar la posición competitT
va del país en el exterior y corregir eT
desequilibrio externo.
En forma conjunta con la devaluaci6n
se tomaron medidas complementarias de poli
tica comercial que tenían como objetivo la
IIOdificación de impuestos y subsidios tanto
a la exportación como a la importación a
fin de COll1)ensar e1 efecto de 1a de va 1uªción er. los precios relativos. (Eliminación
del Sistema de Devolución de Impuestos,
alll!1'.,~to de impuestos a la exportación y re
ducdón de aranceles a la importaci6n). -

De esta manera, oodríamos decir que
la política de liberalización del comercio
exterior iniciada en 1977, con la creación
de la Comisi6n de Aranceles y Controles al
Comercio Exterior y el avance en la primera
etapa de dicha política, esto es de la sus
titución del permiso previo por el arancel7
pueden considerarse como los primeros pasos
que se han dado para adoptar los mecanismos
proteccionistas a una nueva etapa de indus
trializaci6n, en la que abrir el mercado
interno a cierto grado de competencia permi
tirá el desarrollo de un sector industriaT
más dinámico y eficiente.
De esta forma, se ha liberado casi el
40%de las 5,300 fracciones de importaci6n
que se encontraban sujetas a control por el
régimen de licencias a fines del a~o de
1976.

Efectos de las Políticas Adoptadas en la
Evoluci6n del Comercio Exterior en el
Periodo 1976-1978.

Quizás la medida de política comercial
e industrial más importante adoptada en
1977 fue el inicio de la liberalización del

A. Efectos sobre las causas coyunturales
y estructurales

,! Ve,,¡ el. u.tmUo de IJaclonal. F.inancie.JW.,
- S.A., M€x.i.c.o: Una El..tJtateg.úl ea1ta Vua
ltlloUaJt l.íi tnduüii.Za de 1!.Ze11e6 e Cap~

Las medidas de política económica toma
das a raíz de la devaluación y como parte
de un programa de rehabilitación monetaria
y financiera, permitieron obtener algunos
logros durante 1977. El ritmo de inflaci6n

lal.,

Na6wa,

Mi QC.O 79 77.

�86

87

disminuyó sensiblemente, el sistema fina!!_
ciero empezó a captar importantes niveles
de recursos con una estructura más sana, se
frenó drásticamente la fuga de capitales y
se redujo el déficit de balanza de pagos.
El objetivo de la política cambiaría y
comercial después de la devaluación parece
haber sido el de mantener la tasa de cambio
real favorable a los sectores exportador y
de sustitución de importaciones, por lo m~
nos el tiempo suficiente para que se reali
zara la reasignación de recursos hacia es
tos sectores. De esta forma, a pesar de que
desde el mes de enero de 1977 se observa
que la devaluación había perdido parte im.
portante de su efecto, debido al mayor cr~
cimiento de los precios en México respecto
a los de los Estados Unidos, las autorida
des monetarias a través del control de la
inflación interna lograron mantener la
devaluación real promedio en 30 por ciento
frente a una devaluación nominal promedio
de 81 por ciento.§./
Por otra parte, la restitución selecti
va de los Certificados de Devoluci6n de Iiñ
puestos (CE0!s) y la sustitución gradual de
permisos de 1mportaci6n por aranceles (se
han liberado 1,920 fracciones, que represen
taron el 10 por ciento del valor importado
en 1977), han sido otras medidas complemen
tarias y posdevaluatorias, que intentan ap~
yar a la devaluación para que se dé la re!
signación de recursos de las actividades de
exportación y sustitución de importaciones.
Más sin embargo, el efecto de dichas medi
das en el comercio exterior ha sido hasta
el momento reducido y de carácter temporal,
por la falta de una nueva definición de una
estrategia de industrializaci6n y comercio
exterior. Este punto se analiza a con
tinuaci6n.
B. Efectos en el comercio exterior
Durante 1977 el déficit en la balanza
comercial se redujo en 49% y el déficit en
cuenta corriente en 41.5%. Sin embargo es
ta disminución se debió más a factores co
yunturales que a una respuesta de la oferta
interna a la política de desviación de la
demanda, como se verá a continuación.

y

Ajw,:te, ~ealizada median.te el lndi.ee de
plleWh al mayo~e.o.

la devaluación como instrumento de po
lítica de ót..viación del gasto pretendía
estimular las exportaciones al abaratarlas
en términos de dólares por un lado, y aumen
tar sus precios en pesos por otro, haciéndo
las más redituables para el productor nacio
nal. Se esperaba de este modo incrementar
sustancialmente el volumen exportado.
El resultado en términos de valor ex
portado fue en, general satisfactorio pues
la exportación de mercancías durante 1977
ascendió a 4,093 millones de dólares lo que
significó un aumento de 23% en relación al
año anterior (Cuadro 4) . Sin embargo, el
aumento de 23% en el valor de las exporta
ciones se debió principalmente a que los
principales productos registraron alzas de
precios en el mercado internacional de 171
en promedio 1 pues el volumen exportado
sólo aumento en 7%. !.f
lo anterior se confirma si se observa
que sólo tres productos petróleo, café y
tomate representaron 39% del total del V!
. 1or exportado y 69%de 1 incremento regís tr~
do en las ventas externas. Cabe resaltar
que todos estos productos son primarios, e~
ya mejoría se debió fundamentalmente a con
diciones del mercado internacional y en eT
caso del petróleo, a una disponibilidad
adicional de oferta interna ante una fuerte
demanda internacional. En forma individual,
el petróleo participó con 22% de las expor
taciones totales y 45% del incremento del
valor total exportado (Cuadro 5) . Cabe de,!.
tacar que si se elimina la exportac16n de
petróleo, el déficit en la balanza comer
cial habría ascendido a 2,376 millones de
dólares lo que habría significado una red~
ción de sólo 27% en relaci6n al año ante
rior. Así mismo, el déficit en cuenta e~
rriente sólo habría disminuido en 23%.
El valor de las exportaciones de p~
duetos manufacturados, ~ólo aument6 en 17f
durante 1977, aunque mostró una recuper~
ci6n en relación a 1976, año en que cas1
se mantuvieron constantes. El menor din~
mismo en 1a export;,c i ón de es tos productos
6/ Ehto.L&gt; u.túno.wnet&gt; he ob-tuv.lMon enn b«

6e ett el lndi.ee .ldeal de F.l6c.he11.. E.t ~
di.e.e de LiU&gt;pey~et&gt; i.ncü.c.a que loó pnew1
.ie elev~on en 21% y el volumen en 101,
en -tan.w que el -&lt;ndi.ee de Pa.tU,he mue6.W
aumen,to6 de. 15% y 1% ~et&gt;pec.üvammte.

pudiera encontrarse en la rigidez del apara
to productivo nacional y la contracción de

Plante~_!!!Je~to de una Nueva Estrategia
~e Comercio Exterior,
fndustrialización y Desarrollo.

los mercados externos.

P?~ e) lado de las importaciones la de
valuacion inte~ta~a desalentarlas por suma
yor costo :n t:~·nnnos de pesos, posibilitan
do su sustitucion por producción nacionalNo obstant: p~ede.~firmarse que hasta el ~
1111:nto la dismi~ucion de las compras al exte
rior.~e ha debido en mayor medida a la re
ducci?n en la producción, inversión y con
Si.ne:&gt; internos que a la sustitución de impor
t~ciones. En 19?7 las importaciones aseen
diero~_a 5,488 millones de dólares, en coiñ
paracion a 6~03~ mi)!ones en 1976. Sin eiñ
bargo esta dis~!nucion de 9% en el valor iiñ
portado se debio a una reducción en el volu
men importado de 17% en tanto que los pre
cios aumentaron en 7% if.
Por otra parte, la rigidez en los dife
rent:s.rubros que componen la balanza de
servic!os, au~a~a a_la incertidumbre que
provo:o la modificaci6n del tipo de cambio,
conduJeron a un awnento del déficit de 17%
destacándose el incremento en los pagos d;
ren~ al capital extranjero (6%) que han
venido aumentando constantemente.
~sí, la mejoría en la balanza co
mercial ~n 1977 tiene como principa 1
caracteristica su naturaleza temporal
ya que_ha~t~ el _momento no han ocurrido cam
bios s1gnif1cativos en el volumen producido
de ~ues~ras exportaciones ni un proceso sig_
nificativo de sustitución de importaciones.
En otras ~alabras, las exportaciones aumen
t~ron debido al alza en los precios interna
cionales de_algu~as mercancías, así como a
la ofer~a di sponi b1e de varios productos
primarios_ e~tre.!os que destaca el petró
leo. ~~ disminucion en las importaciones:se debio_más a una baja en la inversión y
~nsumo !ntemos, que a la sustitución de
i~orta~iones. En este sentido la reasigna
ci~n e incremento permanente de la produc
cion del sector come~ciable está por reali
fªr5 para e!l? sera necesario que la deva
uacion Y politica posdevaluatoria sean a
compañada~ de u~a nueva estrategia de comer
cio exterior e industrialización.
-

:!

z!

Eh~uonu eon biU&gt; e en el útdi.ce .ldeal.
de F-&lt;A ~M '. Lo6 útd.leet&gt; de LiU&gt; pey1¡ et, y
Paa,, he .uidi.ean que mlelWL/U, el volumen
he ~~dajo en 16% 1f 18% en cada etU,o, lo¿,
~euo¿, aumen.talr.on en 8 lJ 7% ~lipec-Uva
mente,.
-

. Como se mencionó anteriormente el
primer paso par~ corregir el desequilibrio
exte:~º ya ha si do dado a través de la deva
luacion del peso en agosto de 1976.
s·embargo, !ª viabilidad de una devaluacWn
como meca ni S'!k) de ajuste del deseq ~ i li bri 0
externo re uiere ue sea acom añada ademas
de la o itica de estabilizacion e asto
y de un modelo nuevo de industria izaci
comercio exterior.
nY

A. la olítica de devaluación
Y estabilizacion de gasto.
Después de examinar las característi
cas_actuales ~e la economía mexicana,es con
veniente considerar 9~e la política de gas
t? ma~_que de reduccion deber ser de estabi
lizacion.~el mis™! . Esto se debe a que la
deva)uaci?n traeria por sí misma efectos de
flaciona:ios, Y de alcances considerables
(con~rario a lo que normalmente propone la
teoria ortodoxa de balanza de pagos)
por
~? que_ s~ podría originar una
re¿es i ó n
10 uti 1 , . _altamente costosa en términos
de produccion y empleo.
Estimaciones preliminares a través de
un modelo de tipo Keynes-Kalecki
indican
q~e l~_devaluación de 1976, por' sí misma
eJercio un efecto contraccionario del PIB
real de 3.5%.
.. En.~tras palabras, la política de esta
bilizacion se debe dirigir a regular la de
manda agregada, no deprimirla, pues para
lela1111:nte se puede caer en la situación de
reducir la producción interna. JI En este
cas?, al _año ~iguiente se tendría un proce
so inflacionario, no por exceso de demandasino por esc~sez de oferta, lo que finai
~~te anu!aria las ventajas de la deval u a
cion: Sin duda aquí radica el "arte" deT
maneJo dela política económica que acompaña

!I

El volumen de la ~odueu6n .lndut.w.a!

~ 6eb~eM de 1977 deenee.i.6 en 6.7 pM
c..&lt;;en-to 1¡upec..to al met, de a.go¿,,to de 1916

~e~ que en el mi.6mo p~odo del año
a~1¡ (1~75-76 ) aumen-t.i en 1.3 pM
uen-to •. Cí.61{iU&gt; con biU&gt;e en Indi.cado1¡u
Eeon6"1{.CM.

�88

a la devaluación: regular el i ncremento en
la demanda agregada y balancear por un lado
el impacto inflacionario de la inversión
pública y del crédito para producción e
inversión, con la necesidad de aumentar la
oferta interna de bienes exportables y de
bienes competitivos con las exportaciones,
que es finalmente lo que corregirá el
déficit en la balanza de pagos en cuenta
corriente, siento éste el objetivo de la
deva1uación ..
Sin duda alguna, la polftica de "est!_
bilización" del gasto, tanto fiscal como
monetaria, adoptada en el período 1977-78
ha sido exitosa en términos de restablecer
el equilibrio financiero y cambiario, y co!!_
trolar en términos relativos la espiral de
valuación- inflación-all!lento de salarios-de
valuación. Sin embargo, es importante reco
nocer que los costos que se han manifestado
son un bajo nivel de producción y all!lento
del desempleo, mientras que la relativa
bonanza de la balanza de pagos, es hasta el
momento, de carácter temporal y en gran me
dida se explica por el petróleo.
De aquí
que 1979 deberá ser un a~o de reactivación
económica, pero dicha reactivación para
que sea efectiva, requiere estar enmarcada
en una nueva estrategia de comercio e!
terior e industrialización y ésta a su vez
en una estrategia económica global.

una que se agote con sus consecuencias
obvias, y la otra que tecnológicamente sea
sustitufdo por otro tipo de combustible y
que ya no sea de gran utilidad.
Ciertamente la respuesta a tales pre
guntas impl icaría un estudio particular y
profundo sobre el tema, lo cual no es el
propósito de e~te ensayo. De esta manera
el análisis se presenta bajo dos alternati
vas: a) en el caso de que México no sea uñ
país petrolero y b) en una situación
de
país exportador de petróleo.
a) México en la década de los 80 como país

no petrolero: el modelo industrial ex
portador como estrategia primaria y eT
de sustitución de importaciones de bie
nes de capital como estrategic1 secund!
ria.

Bajo el supuesto alternati vo de que en
los próximos a~os el país no reciba ingresos importantes por la exportación de petr~
leo, la estrategia de industrialización en
el corto y mediano plazos sería la export!
ción de productos manufacturados como estr!
tegia d0111inante, y como estrategia secund!
ria, aunque no por ello menos importante,
la sustitución de importaciones de bienes
de capital. Es decir a corto y mediano pl!
zos las medidas de polftica económica debe' rían orientarse al fortalecimiento del sec
tor industrial exportador a fin de que eñ
La discusión que a continuación se el!_
el largo plazo el pafs pueda generar las di
sarrolla solamente se concreta a los aspee
visas necesarias que requiere la sustitutos de comercio exterior e industrializa
ción especializada de bienes de capital,
ción en la nueva estrategia.
que a su vez sería la estrategia dominante
en el largo plazo.
B. ¿El modelo industrial exportador o el
modelo de sustitución de importaciones
de bienes de capital como estrategia
dominante en un país semi-industrializa
do petrolero y no petrolero?
Un hecho que es del conocimiento públ.i
co es que nuestro pafs cuenta con vastos Y!
cimientos petrolfferos que representan uno
de los principales factores del patrimonio
nacional en la actualidad. Ante esta real.!.
dad se presentan algunas interrogantes como
las siguientes . lSe debe exportar el ener
gético o no?
l Cuánto se debe exportar y
cuánto debemos conservar para el desarrollo
de nuestro país?
l A qué ritmo debemos e!
plotarlo?, pues existen dos posibilidades:

La necesidad de seguir una estrategia
de sustitución de exportaciones en el corto
plazo se explica porque el comercio exterior no puede basarse principalmente en la
exportación de bienes primarios, no sólo
porque sus términos de intercambio son ine~
tables y tienden a deteriorarse en el largo
plazo, sino porque la magnitud de la PI!
ducci6n de dicho sector no seria suficiente
para financiar las importaciones. De conti
nuar la tendencia histórica de la economía,
se estima que para 1985 el valor bruto re~l
de la producción en el sector agropecuario
sería de 163 mil millones de pesos y las i•
portaciones de manufacturas serían de 161
mil millones. Esto es, que si en 1985 toda
la producción agropecuaria del país se e!
portara (a los precios internos) no gener!

S9

ría divisas ni para cubri r la importac.ión
de manufacturas . :J
En_ el -~delo indust.rial exportador

0

de sus ti tucion de exportaciones los bienPs

man~facturados sustituyen a los bienes pri
mar!os c~ . las .:xportaciones dominantes-:La industrializacion continúa siendo el mo
tor del crecimiento, pero se hace hincapié
en la especi~lizac~ón del sector industrial
Y en su orientación hacia el sector expor
t11dor.
. En este caso, en que no se dispondría
de ingresos por la exportación de petróleo
l~ profun~ización_ en el modelo de sustitu
ción de im~ortacione~ de capital signifT
caría 9ue esta~ seguirfan creciendo por la
intensidad de importaciones del propio pro
ceso de sustitución, dado el período de
111aduraci6n de este tipo de proyectos, por
lo que en el corto y mediano plazos la
brecha ~e divisas seguiría estando presente
Y continuaría como uno de los principales
frenos al crecimiento sostenido. Continuar
con este modelo podrfa significar frenar
tanto )as exportaciones actuales , como las
potenciales, a diferencia de lo sucedido
en la etapa de_sustitución de bienes de con
sumo, pues ~q~ell~, de no realizarse en uñ
mar~o de eficiencia (precios y calidad)
har1a más ineficiente no sólo al sector d;
bienes de capital sino también a todo el
res~o de la economfa que las utiliza en for
ma importante en su proceso productivo. Eñ
?,tra~ pa 1a~ras, . promover las industrias
nac)entes de bienes de capital con costos
crecientes y baja calidad implicaría esta
blecer una protección excesiva y general al
resto de la 7conomfa, orientándola necesa
riamente h~c!a .el mercado interno y frenan:do l~s posib!lidades de exportación, sin dis
1inuir y posiblemente aumentando las presio
nes sobre 1a balanza de pagos.
b) México en la década de los 80 como país
~etrolero: el modelo de sustitución de
importaciones de bienes de capital como
estrategia primaria y el industrial
exportador como estrategia secundaria.
. Parecería ser, que la decisión del
gobierno mexicano, dado los recursos de
hidrocar~uros tanto probados como probables
Y Potenciales, asf como la capacidad de
nuestra i ndus tri a petro 1era nacional,
1/ Nauorut(. F.úu1nue.1r.a, S.A., o .c,lt. Cua
CÍltOl&gt; VII-13 1J VII-1 9, pp . ~ 3 6 4 . -

llevarán a que México inicie la décad d
los _80 como un país petrolero, lo cual !1 e
n1f i:a_el r?lajamiento de la~ restricc ion~~
tradi cionales al crecin.iento qui' deben se,
~provechadas baj o una nueva ~strategia d,
industrialización y comercio exterior.
e
"Nuestros recursos probados de petróleo cru
d?,. gas natural y líquido de gas al 31 de
d!ciembre de 1977, ascendieron a 16 mil
millones de barriles . Los recursos proba
bles son de 31,000 millones adicionalés y
las reservas potenciales, incluyendo 'los
~s renglones anteriores, llegan a 120 mil
millones de barriles" W
Esto llevará, por otro lado a que para
1~80 la producción planeada sea de 2.25
mi!lones de barriles diarios, de los quepo
dra exportarse el SOS aproximadamente . u/E~ta perspectiva de un país petrolero
P7nn~t!rá 9ue la economfa mexicana relaje
significativamente tanto el desequilibrio
externo ~omo el desequilibrio fiscal y de
ahorro e inversión.
"Piénses7 por ejemplo que ya se habla de
expo~taciones petroleras por 5 mil millones
de dolares en 1979, las cuales significa
rfan para el erario 2,500 millones de
dólares por concepto de impuestos a la
exportación" lli
Por otra earte, "las finanzas públicas
se. t~ansfonnaran de manera radica1 en los
proximos años ... en el período 1978-1982
el excedente de Petróleos Me xicanos, una
v7z desconta~os gastos de operación e inver
siones, _sera de 689 mil millones de pesos~
Esa cantidad es superior en más de 3 5
veces a los ingresos presupuestales efecti
vos del gobierno federal en 1977 y en más
de 5 ~ec7s al financiamiento neto del sec
tor pub1i co en ese mismo año" u/
-

JJ.I

J 0119e V.laz SeM.ano. , "La PollüCA de. Pe
Wleo1&gt; MeU:CJl1101&gt;"
en El Economu.taMe.u.cano. , Vol. XII, No.2~A5;;;;:r

ae

191s,

J.!/ Jo1¡3e V.laz

pdg. 6.

SeMano.,

op .

e.a.,

pdg. 1.

11./ Banco Nac.lorutf. de. ComeAc.lo Ex.telúoJt.,
EdltoJt.&lt;At. "Re6lex.ionu Soblte la. Necu .i
dad de una Re601tma F.Uc.al"
ComeAe,{jj ·
Ex.teJLÚl1¡, Vol. 28, No. 5, p4g.-rrr.- -

J.J/

Banco Nau orutf.

de Come,1¡e,ic E'\'..teJLÚl1¡

op.c.a., pdg . 514.

·•

�97
90

La posibilidad de que la exportaci6n
de petróleo permita generar un monto suI
tancial de divisas en los próximos años,
plantea una nueva alternativa de estrategia
de industrialización. Estos recursos P.Q.
drían en el corto y mediano plazos fina!!_
ciar las importaciones que requiere el des!
rrollo de una industria naciente de bienes
de capital.
De esta forma, en el corto plazo el
modelo de sustitución de importaciones de
bienes de capital es la estrategia primaria
en tanto que la sustitución de exportaci_.Q.
nes se convierte en estrategia secundaria.
En el largo plazo ésta última sería la estrategia dominante ya que sin duda alguna
se agotarán las reservas de hidrocarburos
ya sea física o tecnológicamente.
En este largo plazo, cualesquiera que
sea el horizonte temporal, las exportaci_.Q.
nes industriales deberán sustituir a las ex
portaciones de hidrocarburos para continuar
el proceso de crecimiento, sin enfrentar
desequilibrios externos.
La efectividad de una estrategia y po
lítica de sustitución de importaciones de
bienes de capital requiere de un mecanismo
operativo que coordine de manera específica
a través de un programa, el desarrollo del
sector sustitutivo de importaciones de bie
nes de capital e industrial exportador. El programa debería observar los si
guientes lineamientos:
a) Realizaran programa selectivo de las
principales ramas y productos industri!
les con capacidad de sustitución de i~
portaciones de bienes de capital que
representen una ventaja comparativa P.!
ra el país.
b) Garantizar una tasa de cambio efectiva
real favorable para los sectores expor_
tador 1~/ y de sustitución de importa
cienes~ De manera particular permitir
una protección temporal y se 1e ctiva a
los bienes de capital que pudieran pr.Q_
ducirse internamente con eficiencia y
competitividad.

c) La tasa de cambio efectiva real favora
ble a los sectores mencionados es una
condici6n necesaria (pero no suficien
te) a nivel macroeconómico para re
orientar los recursos de producción e
inversión. Sin embargo, es necesario
que tal política sea acompañada de ac
ciones y políticas específicas que per
mitan eliminar los obstáculos o 'cue
llos de botella' que enfrenta todo pro
ceso de sustitución de importaciones de
bienes de capital y de exportación.
Esto es:
l. Garantizar y coordinar la acción de los
instrlJllentos financieros y crediticios
para la producción e inversión en tales
sectores.
2. Procurar el conocimiento y uso efectivo
de las técnicas de comercialización y
mercadeo en la economía internacional.
3. Promover el desarrollo de tecnología en
los sectores de sustitución de bienes
de capital e industrial exportador que
permita a la industria nacional seguir
siendo competitiva en el mediano y lar
go plazos.
4. Es importante tener claro que las posl
bilidades de ~na alta dependencia de las empresas transnacionales están pr~
sentes bajo cualquier estrategia de in
dustrialización, esto es, tanto en el
modelo industrial exportador como en el
de industrialización vía sustitución de
bienes de capital. Así, mientras que
actualmente parte importante de las e!
portaciones industriales están en manos
de empresas transnacionales, en el sef
tor de bienes de capital las caracterfi
ticas tecnológicas como de mercado, pue
den llevar a una situación en que domI
nen 1as transnaci ona les. 1 5 /
En este
sentido es de suma importancia, contar
con una política de inversiones extra~
jeras que sea efectiva y eficiente en
el marco de los intereses del país y el
mantenimiento de la soberanía nacional.
Para ello será condición necesaria ro
bustecer la capacidad negociadora deT
1

1 ~/

-

La. .ta.6a. de. camblo e.6ecü~a. 1te.a.l 6e. deµ
ne como lo. tiua de. camb.i.o nomúta.l máb
61tbú.d.i.o.1 me.na.1 ,i,mpuuto6 e.n.tl!e. lo. 1te.lo.
c.i6n de. p1tec.io6 út,telu-tM 1tupe.ct:o a. ta
.wteMac.i.ona! .

-

s/ LM e.mp!t.UM .ótrut.linac.ionc.lu en e..l 6e.c·
:tolt de. 6M.t.ltucwn de ,i,mpolt:tawnu
a6e.c:tan 6Wa.me.n:te. a ea ba.la.nza. de. ~
906 pOlt ta 6Uh:ta.nc.ia.l ,1a.R.,i,da de d.i.v.UOJ
que 1te.p1tUett-ta e..l pago de. .i.n:teltUe.6, d{
vi de.ndo6 !f 1te.ga.U.cu .

Estado (que se verá favorecida con el
petróleo) para que junto con el sector
privado progresista nacional garantí
cen, frente a la inversión y empresas
extranjeras, un desarrollo industrial
tanto en exportaciones como en bienes
de capital relativamente autónomo.

Conclusión

_ De~t'.o de este modelo, el petróleo de
b:ra utilizarse como un instrumento que per
mita. el c~mbio estructural a través de la
reasignación de recursos a la sustitución
de importaciones de bienes de capital y al
sector exportador. ~n el largo plazo, cuan
do_se agote 1~ capacidad exportadora de pe
t'.oleo del pais, ya sea física y/o tecnolo
gi~amente, las manufacturas deberán sustT
tuir a las exportaciones ·de petróleo para
garantizar un crecimiento sostenido y autó
nomo.
. El desarrollo económico autónomo, requiere_conta'. desde ahora, con una políti
ca de inversiones extranjeras que garantice
el desarrollo nacional tanto a través de em
presas públicas como privadas nacionales. -

Los descubrimientos de yacimientos pe
trolíferos en el país abrieron una nueva aT
ternativa para la solución de los problemas
fundamentales de la economía mexicana. De
esta forma es necesario aprovechar estaco
yuntura mediante la utilización de las divT
sas generadas por· la exportación de este
producto en la implementación de un nuevo
modelo de industrialización, comercio exte
rior y desarrollo.
-

. La nu~v~ estrategia requerirá un creci
miento equilibrado de los distintos secto-=r~s! en especial del agrícola pues si con
tmua r~_zagado se convertirá en un grave
pr?blema ya que la importación creciente de
alimentos podrfa absorber una parte sustan
cial de las divisas que genere la exporta
ción de petróleo.
-

En estas condiciones el modelo de desa
rrollo más viable es el de sustitución de
importaciones de bienes de capi ta 1 como es
trategia primaria y el industrial export~
dor como estrategia secundaria.

Por otra parte, será necesario que se
establezcan programas y políticas específi
cas para la_s?lución de los dos grandes pro
blemas economices nacionales; el desempleo
Y los bajos niveles de vida y bienestar de
la mayoría del pueblo mexicano.

�CUADRO 1
BALANZAS PARCIALES DE PAGOS DE MEXICO 1971-1977
(Millones de dólares)
1971

1972

726.4
890.6
1,363.4
-2,254.0
117. 3

761.5
--1,052
.6

737 .1

953.3

- 619.8

- 713.3
753. 5

-

Balanza de Cuenta Corriente
A. Balanza de Mercancfas
l. Exportaciones
2. Importaciones
B. Balanza de Servicios
l. Balanza de servicios
no financieros b/
2. Balanza de servicios
financieros c./
C. Producción de PTata i;4j

46.9

Balanza de Cuenta de Capital

669.1

111

Errores y Omisiones en Cuenta
Corriente y en Movimiento de
Ca pita 1 (neto)

217.7

51.1

,

233.5

IV

Derechos especiales de Giro

39.6

39.2

V

Variación de la Reserva del
Banco de México y

200.1

264.7

197~/

1974

1975

1976

-2 ,558.1
-3,206.7
2,850.0
-6,056.7
. 499. 7

-3,692.9
-3,719.2
2,861.0
-6,580.2
- 119.5

-3,044.3
-2,713.8
3,315.8
-6,029.6
- 449.2

1,721.9

1,363.9

1,469.6* 1,496.1*

906.9
69.8

-1,222.2
148.9

-1,483.5
145.7

-1,918.8* -2,035.6*
154.4*
118.6*

1,676.1

2,730.8

4,318.0

-1,175.4
-1,742.9
1,665.3 2,070.5
-2,717.9 -3,813.4
497. 7
240.0

-

II

1973

1,404.6

-

-

378.4

-

122.4

135.8

-

36.0

-1,779. 7
- 1,394.6
4,092.9
-5,487.5
- 539.7

2,462.3*

5,307.8*

460.0

-2,596.6* -

212.0*

165.1

-

470.7

333.1

a/ Cifras preliminares.

o/ Balance de las importaciones y exportaciones de servicios sin incluir el pago de renta de capital extranjero y las
-

regalías.

di
e./

Reducida la plata para fines financieros.
Reserva computada con el criterio del Fondo Monetario Internacional más la plata.
luadas a 42.22 dólares la onza.

c./ Balance de los pagos de los sectores público y privado de renta al capital extranjero.

-

Las tenencias de oro están va

*NOTA GENERAL: Estas cifras no son comparables con las de los .años anteriores por la nueva presentación de la balanza
de pagos. En la balanza de servicios se cambió principalmente la composición de los renglones de pagos al capital extranjero y de otros ~onceptos. Los movimientos netos de capital a corto plazo ses~
pararon del renglón de errores y omisiones, y se incluyen en la cuenta de capital.
FUENTE: Banco

de W!x1co,

Indicadores E~_~nómicos

CUADRO 2
MEXICO SOBREVALUACION Y SUBVALUACION DE LA TASA DE CAMBIO
Años

México

Es tados
Unidos

Tasa de cambio
vigente (TCV)

Tasa de cambio
real (TCR)

Tasa de cambio
teórico (TCT)

% de
Sobrevaluación

1955
1956
1957
1958
1959
1960
1961
1962
1963
1964
1965
1966
1967
1968
1969
1970
1971
1972
1973
1974
1975
1976

95.5
100.0
101.3
108.9
110.2
115.6
116. 7
118.8
119.5
124.5
126.9
128.5
137 .2
134.7
138.2
146.4
151.9
156. 0
180.7
221.4
258.4
284.0

96.8
100.0
102.9
104.3
104.5
104.6
104.2
104.5
104.1
104.4
106.6
110.3
113.0
117 .5
121.8
125.5
131.4
143.6
176.5
189.8
195.5
200.0

12.5
12.5
12 .5
12.5
12.5
12.5
12.5
12.5
12 .5
12. 5
12.5
12 .5
12.5
12.5
12.5
12.5
12.5
12.5
12.5
12.5
12.5
18.5

12.67
12.50
12.33
11.97
11.85
11.31
11.16
10.99
10.89
10.48
10.50
10.70
10.05
10. 48
10.63
10.40
10.33
10.53
10.28
9.96
9.46
8 . 80

12.33
12 .50
12.67
13.05
13 . 18
13.81
14.00
14.21
14.38
14.96
14.88
14 .60
15.55
14.90
14.70
15.02
15.13

-1.3

NOTA:

FUENTE:

14.84

15.20
15 .68
16.52
17.75

La TCT y la TCR son con precios al mayoreo para México respecto a Estados Unidos y
base 1956. Para 1976 los índices de precios se refieren al mes de agosto.
René Vi 11 arrea 1 ,

op.cit.,

pág. 203.

o.o

1.3

4.4

5.4
10.5
12. 0
13.7
14.8
19. 2
19.0
16.8
24.4

19.2
17.6
20.2
21.0
18.7
21.6
25.4
32.2
42.0
se utilizó año

�MDl:ICO: SOBREVAWACic.JII Y SUBVAWACJON l1E !.A TJ\SJ\ DE CAMBIO

\

SOBREVALUACION

45

40
3S

30

2S

20

t
t

1S
10

s

o

1!l76

1970

196S

1960

1955

(AGOSTO)

2 a O: SUBVALUACION
FUENTE: Cuadro 2

CUADRO 3
ESTRUCTURA DE LA OFERTA Y DEMANDA GLOBALES (1965-75)

MEXICO:
Co n c e p t o s

1965

1966

1967

1968

1969

1970

1971

1972

1973

1974

1975

OFERTA GLOBAL
Producto interno bruto a
precios de mercado
Importación de bienes y
servicios

100.0

100.0

100.0

100.0

100. 0

100.0

100.0

100.0

100.0

100.0

100.0

91.7

92.0

91. 9

91.8

92.1

92.3

92.9

92.4

91.4

90.0

a.o

90.2

8.2

8.1

8.2

7.9

7.7

7.1

7.6

8.6

10.0

9.8

OEMANOA GLOBAL
Exportación de bienes y
servicios
Formación bruta de capital
Pública
Privada
Cons umo
Público
Privado
Diferencia estadistica

100. 0

100.0

100.0

100.0

100.0

100. 0

100.0

100.0

100.0

100.0

100.0

8.4
16.4
6.2
10.2
76.3
5.2
71.2
-1. 1

8.4
17.2
5.3
11.9
75.8
5.4
70.4
-1.4

7.8
18.8
5.5"
13.4
75.2
5.3
69 . 9
-1.9

19.0
6.8
12.2
75 . 2
5.5
69.7
-2.2

a.o

8.4
18.6
6.3
12.2
75.2
6.5
69.7
-2.2

7.4
19.3

7.5
18 . 4

5.4

5.4

7.9
19.1
6.5
12.7
74.7
6.3
68.4
- 1. 7

7.9
19. 4
7.6
11.8
73.0
6.3
66.8
-0.3

7.6
19 . 2
7.2
12.1
73.1
6.5
66.6
0.1

6.4
19.9
8.3
11. 5
73.8
7.4
66.4
O. I

NOTA:
FUENTE:

Debido a l as aproximaciones,

13.8
75 .9
5.7
70.2
- 2.5

13. 0
76.2
6.1
70.2
-2.I

l as sumas no siempre coinciden con el total.

Nacional Financiera, S.A.
México, D.F., 1977, pág. 180.

"México

Una estrategia para Desarrollar la Industria de Bienes de Capital ",

�CUADRO 4
BALANZA COl"ERCIAL, 1975-1977
(Millones de dólares)
Variación respecto al ano
anterior (%)
1976
1977

1975

1976

1977

Exportaciones

2,861.0

3,315.B

4,092.9

15.9

23.4

Importaciones
Sector Privado
Sector Público

6,580.2
4,082.1
2,498.1

6,029.6
3,875.1
2,154.5

5,487.5
3,422.9
2,064.6

- 8.4
- 5.1
-13.8

- 9.0
-11. 7
- 4. ?

-3, 719.2

-2,713.8

-1,394.6

-27.0

-48.6

e

o n c e p t o

Balanza

Comercial

FUENTE:

..

Banco de México, Indicadores Económicos.

CUADRO 5
EXPORTACION DE MERCANCIAS POR SECTOR Y POR PRINCIPALES PRODUCTOS, 1975-1977
(Miles de dólares; por ciento)

Sector
I.

Il.

TOTAL

1975
Part1cip!_
Valor
ción

Agricultura y Si 1vi cultura
de los cuales: café
Tomate
algodón

671,741
184,954
122,920
173,065

21.6
6.5

Ganaderfa, Apicultura y Pesca
de los cuales: camarón

III. Industrias Extractivas
a) Metales y metaloides
b) Petróleo y sus derivados
de los cuales: petr6leo
IV. Industrias de Transformac16n
a) Alimentos y bebidas
b) Textiles, ropa y calzado
e) Qufm1ca
d) Siderurgia
e) Máquinas y equipo de
transporte
de los cuales:
n@quinas y aparatos
f) Otras industrias
V.

--

Productos no clasificados

Valor

1976
Participa
cf6n -

1977
Participa
Valor
ción -

--Variación respecto
al a~o anterior(%)
1976
1977

4.3

6.0

923,875
356,801
137,539
240,589

27.9
10.8
4.1
7.3

1,066,684
454,299
225,467
182,816

26.1
11.9
5.5
4.5

49.5
92.9
11. 9
39.0

197,074
137,352

15.5
27.3
63.9
-24.0

6.9
4.8

261,891
137,126

7.9
4.1

311,149
162,014

7.6
4.0

32.9
- 0.2

18.8
18.1

737,775
277,722
460,053
434,955

25.8
9.7
16.1
15.2

834,857
277,890
556,967
543,497

25.2
8.3
16.7
16.4

1,212,931
297,165
915,766
890,940

29.6
7.3
22.3
21.8

13.2
0.1
21.1
24.9

1,186,935
198,869
141,144
204,204
38,072

45.3
6.9
64.4
63.9

41. 1
6.9
4.9
7.1
1.6

1,190,818
103,951
156,207
227,735
41,881

35.9
3.1
4.7
6.9
1.3

1,390,562
148,054
148,592
261,946
57,801

34.0
3.6
3.6
6.4
1.4

0.3
-47.7
10.6
11.5
10.0

16.8
42.2
-48.7
15.0
38.0

269,827

9.4

250,124

7.5

238,593

5.8

- 7.3

- 4.6

184,491
334,819

6.4
11.7

203,183
410,920

6.1
12.4

177,538
535,576

4.3
13.1

10.1
22.7

-12.6
30.3

121,507

4.2

104,362

3.1

111,592

2.7

-14. I

6.9

2,861,032

100.0

3,315,803

100.0

4,092,918

100.0

15.9

23.4

FUENTE:

Banco de México, Indicadores Económicos.

�98

99

€n muchas ocasiones. El Informe ~residencial contiene muchas cifras que no son con
gruentes con las contenidas en otros docu
mentas oficiales, como los del Banco de Méxi
co o el Banco de Comercio Exterior. Esto ha
ce también que el análisis económico serio
no pueda basarse en esta clase de informes.

B I BL I OGRAF I A

Balassa, Bela.

Banco de México.

"Política Comercial de México: Análisis y
Proposiciones". en Comercio Exterior,
Vol. XX, Núm. 11, México, Noviembre 1970.
Informe Anual, 1976 y 1977.
Indicadores Económicos, varios números .

Banco Nacional de Comercio Exterior, S.A.

Comercio Exterior, varios números.

Colegio Nacional de Economistas, A.C.

El Economista Mexicano, Vol. XII, No. 2,
México, Marzo-Abril, 1978.

Coop~r, Richard.

Currency Devaluation in Developing
Countries, Center Paper, No. 166, E.U.A.
The Economics of Interdependence: Economic
Policy in the Atlantic Community, McGrawHill Book Company, Nueva York, 1968.

Díaz-Alejandro, Carlos.

"Direct Foreign Investment in Latín
American" en The Internation Cor~oration:
A Symposium M.I.T., E.U.A. 19 O.

Nacional Financiera, S.A.

México: Una Estrategia para Desarrollar
la Industria de Bienes de Capital, México,
D.F.,1977.

Villarreal, René.

"Del Proyecto de Creci miento y Sustitución
de Importaciones, al Desarrollo y Sustit~
ción de Exportaciones", en Comercio Exte
rior, Vol. 25, No. 3, México, Marzo 1975.
El Desequilibrio Externo en la Industriali
zación de México (1929-1975): Un Enfo9ue
Estructuralista, Fondo de Cultura Economi
ca , México, 1976 .
"El Modelo Industrial Exportador, Una Hui
va Estrategia de Desarrollo en México", en
Comercio y Desarrollo, Núm. 1,
México,
Septiembre-Octubre, 1977.

BREVE COMENTARIO SOBRE EL SEGUNDO
INFORME DEL PRESIDENTE LOPEZ PORTILLO
Lle.. Edwvufo L. Swttez•

Resulta virtualmente imposible hacer un
resumen completo y a la vez detallado de un
Informe Presidencial en cuanto a sus
aspectos económicos. Son varias 1as di fi
cultades que '·se presentan. Para solo mencio
nar las que acuden de inmediato a la mente-;señalemos el carácter global del informe, cu
yo análisis exigiría una revisión de toda
nuestra ecónomía, o sea de un número enorme
de variables económicas. Señalemos también
el carácter político del Infonne, que inevi
tablemente condiciona sus aspectos econ6~i:cos. Un Informe Presidencial no es el infor
me de un economista --en sus aspectos econo
micos, qui ero decir-- si no algo más que eso:
es una expresión de esperanzas, de aspira
ciones, de metas realizadas en mfnima parte-:Esto hace que resulte muy deficiente, o cri
ticable, cuando se lo enfoca con criterios
del academismo de los economistas. Por últi
iro, mencionemos la mal a calidad de las esta
dfsticas económicas y su uso poco cuidadoso
• Tex.to de. la pUtlca 6U6.te.nto.cút pOII. e.l au
.to11. ante. la Moe,i,acl6n de. Eje.c.uti.vo6 it Re
laci.onu Incúu,tlúa.lu de. Mon.te.Ntey, e.l 27
de 6e.pt,i,emblte de. 1978.

~

Veamos un ejemplo de lo que quiero decir.
Cito textualmente un párrafo del Infonne re
ferente a la situación de la balanza de pa
gos: "Aunque de enero a junio creció el dé
ficit de nuestra balanza total,si excluimos
los pagos por intereses y por amortizaciones
de créditos contratados en años anteriores,
se puede observar que las exportaciones de
bienes mejoraron y no sólo suma el petróleo,
si no también otros productos de al ta redi tua
bilidad como: algod6n, tabaco, hortalizas:café, fresas, cacao y plátano, que a pesar
de las bajas especulativas y trucos de los
erráticos mercados internacionales, dieron
a la balanza comercial agropecuaria un saldo favorable, al cerrar 1977, de 17,000 millones de pesos. Esto no sólo ha concurrí
do al pago de los servicios de la deuda-;sino que ha disminuido nuestra dependencia
del financiamiento externo y nos ha penniti
do demostrar que es falaz decir que vendemos
petróleo para comprar alimentos. La agricul
tura, si todavía no nos ha entregado toda
su potencialidad, tampoco ha naufragado y
es capaz por sí sola, de generar los recur
sos para pagar lo que aún no produce. No es
justo tratar con tal desdén los extraordina
ríos esfuerzos de los campesinos mexicanos
y fijarse en lo que falta, sin tomar en cuen
ta lo cosechado. Rescat~mos la objetividad
en el análisis y discriminemos la informa
ción manipulada por los fabricantes de noti
cias y por los inventores de catástrofes-;que esgrimen, veladamente, argumentos reac
cionarios contra la Reforma Agraria y nues
tras instituciones. Estas consideraciones
no excluyen el imperativo de producir aquí
lo que ahora importamos. Lo vamos ha hacer".
Se señala aquí la necesidad de rescatar
la objetividad del análisis, y precisamente
tal objetividad brilla por su ausencia en
este párrafo lleno de incongruencias. Me
apresuro a aclarar que no estoy criticando
al Presidente sino a quien elaboró esta par
te de su Informe, probablemente su Ministro
de Hacienda, o el de Programación y Presu
puesto. No creo que el Presidente tenga el
tiempo o la preparación técnica necesarios
para analizar con cuidado cada una de estas

�101

100

afirmaciones. Pero el hecho es que las in
congruencias allí están. Y son tan burdas:tan patentes, tan descabelladas, que dan 9!
nas de dejar ya todo comentario por la paz.
En efecto, se señala en primer término
que el déficit de nuestra balanza total
alll\entó durante el primer semestre de este
año. Ymás adelante se dice que la balanza
comercial agropecuaria tuvo un saldo favor!
ble ien 1977! lQué tiene que ver un período
con el otro?
Por otra parte, la balanza
agropecuaria forma parte de 1a ba1anza CQ_
mercial y ésta a su vez forma parte de la
balanza total. El saldo positivo de la ba
lanza agropecuaria no basta para volver PQ
sitivo el saldo de la balanza comercial. Y
dicho saldo positivo siempre lo ha sido, cQ_
mo corresponde a un país subdesarrollado
que exporta fundamentalmente bienes agríco
las e importa bienes manufacturados. Si nT
siquiera la balanza agropecuaria fuese pos!.
tiva, no alcanzaría todos los préstamos
del mundo para salvarnos de la bancarrota.
Luego se afirma que ese saldo positivo
"no sólo ha concurrido al pago de los serv!.
cios de la deuda", lo que implica, o da a
entender claramente, que basta para pagar
tales servicios y sobra. Pero como se afi!_
ma en otra parte del documento, nuestra de.!!_
da externa a menos de un año asciende a cer
ca de 3,000 millones de dólares. Si a esto
sumamos cerca de 1,500 mi 11 one s de dólares
por concepto de intereses, concluiremos que
el famoso superávit de 17,000 millones de
pesos apenas representa la sexta parte del
servicio de la deuda. El mismo uso de las
cifras en pesos resulta falaz cuando se h!
bla de la balanza de pagos, donde siempre
se utilizan cifras en dólares.
Pero el superávit de la balanza agropf
cuaria, quizá inferior al de años anteriQ_
res, sirve para lanzar una tremenda parraf!
da acerca de las hazañas productivas de los
campesinos. No tenemos datos a este respe~
to, pero es probable que una buena parte de
estas exportaciones, si no es que la mayor
parte, haya sido hecha, no por campesinos,
sino por agricultores comerciales.
En cuanto a la promesa (o amenaza) de
"producir aquí lo que ahora importamos", cQ_
mo un imperativo, va clarame~te en c~n~ra
de lo establecido por la teor1 a econom1ca
desde hace casi dos siglos: un país debe
producir sólo los bienes en los que tenga

una ventaja comparativa, e importar todos
los demás. Si todos 1os países produjeran
todos los bienes que consumen, no habría co
mercio internacional . Y podemos imaginarnos
el desastre que esto significaría para la
economía de todos y cada uno de los países
del mundo. Así que la frase en cuestión no
pasa de ser un recurso oratorio, muy mal e~
pleado en 1 a parte técnica de un documento
serio.
La verdad es que, de acuerdo con los
datos dados a conocer recientemente por el
Banco Nacional de Comercio Exterior, en el
primer semestre de este año nuestra balanza
comercial exoerimentó un déficit de 639 mi
llones de dóiares, más del doble del corres
pondiente al mismo período de 1977, a pesar
de que las ventas de petróleo crudo aument!
ron casi 200 millones de dólares. Hasta don
de he podido ver, este dato no está contenI
do en el Informe.
No resisto la tentación, para terminar
con este punto, de transcribir el siguiente
párrafo del Informe. Aquí está: "Avanzamos
en forma progresista y concertada en el pro
ceso de sustituir el mecanismo tradicionaT
de permisos previos por aranceles. Tal medl
da promueve el desarrollo de la industria,
para sustituir importaciones; el uso pleno
de la planta productiva instalada; una 11!.
yor competitividad de nuestra producción en
el exterior y nuestro poder de negociación
internacional; propicia el abaratamiento de
artículos básicos de consumo generalizado Y
la racionalización de las importaciones del
sector público".
Toda una panacea parece este sencillo

mecanismo de los aranceles.cualquiera dirfa
que acabamos de descubrirlo, cuando ery re!
lidad ha venido operando desde hace siglos
y la mayoría de los economistas recomiendan
su eliminación o su reducción sustancial.En
el mismo Informe se hace referencia,en otra
parte, al creciente proteccionismo d~ los
países ricos industrializados, o sea al incrt
mento de sus aranceles, como algo muy negat!_
vo para el bienestar del mundo y de nuestro
país en particular. Claro está que, comp_ar!
do con el sistema de permisos deimportaci6n,
el de los aranceles parece eficientísimo. Pero para señalarlo así bastaría decir que
el sistema de permisos implica un P~P!
leo y una corrupción enormes. No es c1e~
to, por otra parte, que los aranceles tengan
nada que ver con una mayor competitividad

de nuestra producción en el exterior y nues
tro poder de negociación internacional (sólo
podría hablarse de tal poder en el caso del
petróleo y el gas). Pero a mayor abundamie!!_
to, no parece que el gobier~o se esté apresurando a eliminar el sistema de permisos pre
vios de importación: Según parece, hace p~
cose estableció en esta ciudad una delega
ción u oficina de la Secretaría de Comercio-;precisamente para la tramitación de ta 1es
permisos.
En la parte central de su Infonne,en el
aspecto económico, señaló el Presidente:
"Hemos programado metas sucesivas que defi
nen el plan global de desarrollo nacional
en tres etapas bianuales: los primeros dos
años, superación de la crisis; los siguie!!_
tes dos, consolidación de la economía y los
últimos, crecimiento acelerado". Qué se ha
logrado en la primera etapa? "Alejamos el P!
ligro de la pérdida de nuestra sober&amp;nía mo
netaria (no entiendo a qué se refiera esto);
cesó la fuga de capitales y regresaron alg_l!
nos (cierto). Mejoró la posición de la de_l!
da externa y de la balanza de pagos (no es
cierto). En el último semestre, la produ~
ción industrial creció aceleradamente y la
agrfcola se recobra (en cuánto creció la prQ_
ducción industrial? No se señala en el In
forme, pero hace dos o tres días un 1íder de
los industriales mencionó una cifra extraor
dinaria, increíble, aun risible: un aumento
de 40 porciento para este año o para lo que
va del año. En nuestros mejores años,ya un
poco remotos, nuestra producción industrial
ha crecido al 10 porciento anual). En cua!!_
to a la producción agrícola, si se seña 1a
una cifra en el Infonne: "El crecimiento de
la producción agrícola fue de 4 porciento
(no se dice en qué período), significativo
por haberse logrado en condiciones meteorológicas muy hostiles y después de varios
años de estar por debajo de 1 de la pob 1 !
ción. Fue la hazaña de los productores co!!!_
prometidos en la alianza" . Y continúa el In
forme en 1o referente a 1o 1ogrado durante
el último año: "Cesó y aún se revierte el
proceso de dolarización (cierto), señal de
que hemos asimilado el sistema de flotación
(cuál flotación?) del peso respecto del
dólar, que también flota, a veces con difi
cultad, entre otros potentes val ores. Ahora
sabemos que nuestro destino como país no df
pende de una moneda extranjera si no de 1o
que hagamos o dejemos de hacer en el y por
él".

Hagamos un breve comentario sobre estos
puntos. No es cierto que haya mejorado la
posición de la deuda externa y de la balanza de pagos, como ya se ha sugerido antes.
Supuestamente se ampliaron los plazos de la
deuda, lo cual no deja de ser una operación
comércial más o menos rutinaria, pero aun
así quedó una deuda a menos de un año del
orden de 3,000 millones de dólares, que su
mada a 1,500 mi 11 ones de pago de intereses
representa un servicio de pago de deuda muy
pesado. En efecto, el año pasado sumaron
nuestras exportaciones tota 1 es cerca de
8,000 millones de dólares . Si ahora tuvié
una cifra similar, el pago de la deuda r!
presentaría más del 50 porciento de los ingresos por exportaciones, lo que configura
una situación muy grave para nuestro financiamiento externo. Los expertos conside
ran que esa proporción del servicio de la
deuda no debe exceder del 20 o a lo sumo el
25 porciento de los ingresos por exportaciQ.
nes. Pero además, de acuerdo con 1a expe
riencia del primer semestre, es muy probable
que nuestras exportaciones total es bajen
considerablemente en rel1ción con las
del año pasado.
Se dice que "hemos asimilado el sistema
de flotación del peso". Pero el hecho es
que el peso no ha flotado. Desde que se f!.
j6 a su nivel actual, cercado a 23 pesos por
dólar, en noviembre o diciembre de 1976, no
se ha movido de allí. Es absurdo pensar que
las fuerzas del mercado libre han mantenido
constante esa paridad. Es innegable que el
Banco de México ha estado interviniendo en
el mercado de dólares, como siempre lo hizo.
Y es indudable que el gobierno cedió a las
presiones de los exportadores e importadores
que siempre insistieron en contar con una
tasa fija. Ignoro si se los dijo o simplf
mente se 1os dio a entender con sus a c c i o
nes, pero el hecho es que ya vamos para dos
años de una paridad fija, a pesar de que of!.
cialmente el peso flota. Así, la flotación
se utilizó primero como un eufemismo, para
no hablar de devaluación, y luego cor.xi una
pantalla para satisfacer al Fondo Monetario
Internacional o a los teóricos de la economía, o para imitar a los Estados Unidos,
cuando en realidad se mantenía fija la par!.
dad.
Lo importante a señalar es que tal par!.
dad está en peligro ahora mismo. No quiero
ser alarmista, pero ya debe ser evidente P!
ra todos que e1 va 1or de una moneda frente
al de otras depende fundamentalmente del gr!

�102

do de inflación de su economía. En 1977 tu
viroos una inflación superior al lJ porciento
(según las cifras del CIE); en el año en cur
so, se espera una inflación no menor del 15
porciento y muy probablemente mayor. Entre
tanto, la inflación de los Estados Unidos
no llega al 10 porciento. Si seguiroos así,
otra devaluación resultará inevitable. Y me
temo que no es cierto que hayamos asimilado
la lección, como lo asevera el Presidente.
Seguiroos creyendo en el mito de la paridad.
La paridad sigue representando "la riqueza"
del país, aunque no debiera ser así. Por
eso, creo, es que el gobierno ha mantenido
fija esa paridad. Si la hubiera dejado flo
tar, probablemente ya se hubiera manifesta:do la devaluación real del peso, que ahora
está, como antes, apenas encubierta.
La situación de nuestra deuda externa
no ha mejorado. En 1976, a raíz de la deva
luación, nos comprometimos con el Fondo Mo
netario• Internacional a no aumentar nuestro
endeudamiento externo neto en más de 3,000
millones de dólares por año. Hemos cumplido este compromiso, al parecer. A la sazón,
nuestra deuda ascendía a 20,000 millones de
dólares (cuando a principios del decenio
apenas pasaba de 4,000 mi 11 ones). En 1977
aumentó a 23,000 millones, y en el momento
del Informe ascendfa a 25,000 millones, de
modo que termina remos el año con la cifra
prometida: 26,000 millones de dólares. Nos
endeudamos a ritmo menor que en los últimos
cuatro años del régimen de Echeverría, pero
no dejamos de hacerlo. Y toda deuda externa es una carga para nuestros hijos, par a
las generaciones futuras. Por otra parte,
dónde está el rendimiento de esa deuda? En
qué se han invertido los préstamos? El In
forme calla sobre este punto.
Mas no quisiera dejar en el ambiente un
aire de pesimismo. Cuando mucho, trataría
de generar un sano escepticismo,una actitud
cautelosa. Es importante que, como se seña
la en el Infonne, "el crecimiento económico
real será superior al incremento de la pobla
ción y llegará al 5 porciento" (ahora ya se
habla del 6 porciento, pero no sabemos en
qué modelo teórico o en el comportamiento de
cuáles variables se base este pronóstico,
probablemente en el crecimiento de la produc
ción industrial). Por lo demás, será cues:tión de esperar un poco más, para 11 egar a
conclusiones más firmes. Quizá el año próx
imo, por estas fechas, sabremos mejor a que
atenernos.

Pero hay una cuestión que no puedo pasar
por alto. El lnfonne se ocupa, como quizá
resulta inevitable, de la situación a corto
plazo, de lo ocurrido durante el último año.
No dice nada de nuestros problemas estructu
rales, fuera de referencias más bien retórT
cas a la situación de los campesinos, a la
planeación global de nuestra economía, etc.
Y sin embargo, son estas cuestiones las ver
daderamente importantes. Sabemos bien, Por
que ya se ha seña1ado reiteradamente , que
nuestro país afronta un gravísimo problema de dualismo social y económico. No sa
bemos qué hacer con la población del campo~
No hay lugar para ella en las ciudades y al
parecer ya tampoco en el campo. Me parece
que nuestro gobierno ya debiera ocuparse
en serio de este problema, el más grave que
ha afrontado nuestra patria en toda su hi~
toria, sólo comparable, tal vez, a la situa
ción existente en el momento de la Indepen:dencia o de la Revolución, y anunciado½ por
lo tanto, de grandes catástrofes.

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