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                  <text>��F AC UL T AD

DE

ECONOMIA

Fundada en 1957
* La revista

ENSAYOS, publica w.anuscritos de
todos los campos de la economía, la estadística, las ciencias sociales y la educación.
Se edita tres veces al año en los meses de
Enero, Mayo y Septiembre; salvo cambios de
última hora que determinen lo contrario.

*

..
*

'

*

la suscripción a la revista tiene un costo
anual de: $250.00 (Doscientos cincuenta
pesos, 00/100, M.N.) para todo el territorial nacional; y de 15.00 Dólares para el
extranjero. Las solicitudes deben dirigirse
a la propia Facultad, mediante cheque u
orden de pago. Dirección: Facultad de Economía, Universidad Autónoma de Nuevo león,
loma Redonda #1515 Pte., Col. Loma larga,
Monterrey, N.L. México. Apdo. Postal 288.

Toda comunicación relativa a manuscritos y
correspondencia editorial, deberán
ser
dirigidos a: Lic. Andrés Garza García.
Editor. Departamento de Relaciones, Facultad de Economía, U.A.N.L. loma Redonda
#1515 Pte., Col. Loma Larga, Monterrey, N.L.
México. Apdo. Postal 288.

Las opiniones, juicios o ideas que puedan
contener los artículos impresos en esta
revista no reflejan de ninguna fonna el
criterio de la Facultad de Economía de la
U.A.N.L., siendo de exclusiva responsabilidad de su autor. Sin embargo, esta Institución de reserva todos los derechos y la
revista no puede ser reproducida sin permf
so por escrito del Editor. Se autoriza la
reproducción parcial para efectos de análi
sis o comentarios en otras publicaciones. -

* Publicación realizada

por el Departamento
de Relaciones de la Facultad de Economía,
de la Universidad Autónoma de Nuevo león.

Enero 1981.

DIRECTORIO

Consejeros:
Consuelo Meyer L.
Manuel Silos Martínez
Eladio Sáenz Quiroga
Romeo Madrigal H.
Edgar lópez Garza

Director:
Arturo García Espinosa

Editor:
Andrés Garza García

�•
INDICE

P&amp;g.
NUEVO ENFOQUE DE LA PLANEACION EDUCATIVA
Gu,i,,Uw,,o V{.Q.z de. !.a GaJtza.

1

LA NATURALEZA HUt1ANA FACTOR DE EFICIENCIA
EN LAS ORGANIZACIONES DEL SIGLO XXI.
Andll.ú Mivtcelo Sada.

29

DE GUADALUPE HIDALGO AL SIGLO XXI: UN
"SCENARIO" CON RAICES
W-&lt;i.611.e.do del P11.adc tJ SaiabaMúi.

39

LA DEMANDA DE DINERO: ANALISIS DE CINCO
TRABAJOS DESARROLLADOS PARA EL CASO MEXICANO.
Rolia/ÚO 8o.cliU.o.

65

LA PARCIALIDAD DEL MODELO DE CRECIMIENTO DE
BELINDIA: UN MODELO MAS REALISTA
Gab eM:o Ram.lll.e.z GaJtza.

71

�UN HUEVO ENFOQUE DE LA PLANEACION EDUCATIVA

Gu.ateJUno V,Útz de la GaJt.za*

Para iniciar el estudio o análisis del fenómeno educativo, debe tomarse en cuenta tres importantes consideraciones, que en cierta manera detenn.!_
na el ámbito, alcance y método analítico, en que se desarrolla.
1) La educación no es una institución que pueda funcionar fuera de un con
texto macro social; en consecuencia, sería difícil entender sus repercusiones sobre la sociedad y viceversa, si no enfocamos el análisis hacia sus in
teracciones con otras instituciones y sectores.
"Si los sistemas escolares corresponden a las formas más
evolucionadas de la sociedad, ellos traen siempre, en su el
tructura, la marca de las diferentes fonnas sociales, y por
lo tanto, de la densidad de las sociedades desu heterogene.!_
dad, del grado o de la calidad de su organización.
Los sistemas educacionales, como los económicos, jurídicos
y políticos, varían también en función de las formas de la
sociedad, mediante las cuales se moldean y con las que se
mantienen relaciones constantes. No es posible comprender
un sistema pedagógico sino a la luz y frenteal conjunto del
sistema social en que tuvo origen y desarrollo en cuyas for
mas de estructura y transformaciones operadas en el proceso
de su evolución se deben buscar los caracteresconstitutivos
y las causas determinantes de un sistema dado"I/.
• Et a.uto11. u p11.06e1io.1t polt hoJta6 en la. cáted1r.a de VeMMoli.o Econ6mi.co, ha
JteaU.zado u:tud,¿ot, de Po&amp;f-G1¡ado en Econmnfa de la. Edu.cac.l6n y u Vi.1¡ecto1t de Munto&amp; Econ6mi.co1 M ta CrunMa de C11 IndU6.t1t.w. de la. T.1tant,601tmaC-i.6n en Nuevo Lc6n.

�2.

Sobre la realidad de la educación del honbre, pueden proyectarse Y de
hecho se proyectan distintas perspectivas de in te rés y de an .11 is is , con la
consecuencia de continuas fricciones y malos entendidos entre las respectj_
vas posiciones.'!_/

JWALISIS SISTEMATICO E INTEGRADO DE LA EOUCACI(Jl

2)

Ocurre asf que la educación puede ser objeto de interés muy variado,
según quien ,la examine; el economista, el sociólogo o el pedagogo. ~l P~ª!!.
teamiento del economista ha constitufdo la muy reciente toma de conc1enc1a,

' 1

de que la educaci 6n podrf a representar y representa una forma de ~~versi ó~
social; o ·dicho en otra forma que la función básica de la educac,on sera
proporcionar los recursos humanos requerí dos en un detenninado momento del
proceso y desarrollo de una econornfa.
Lo que al sociólogo le interesa, en su en f oq ue de la educación en. su
carc1cter de institucioo social. Es decir, el sociólogo trata de_ anahzar
la función social ejercida por la educación y acentúa, los aspectos estructurales qi.e señala O puede señal ar en una determinada sociedad.
La el ási.ca y perdurable posi ci 6n del educador ha si do tradi ci onalrrente
ver a la educación como un mecanismo de formación del hombre, su vincul!
ción al medio al que la sociedad le trasmite la cultura y lila gama de valores dados. 3/

El fenómeno educativo es co~lejo y su misma complejidad puede llevar
a un callejón sin salida, si no se parte de una estructura teórico-metodológica para su análisis: Es por ésto que proponemos la aplicación de la T~
orfa General del Análisis de Sistemas y la conceptualización de sistema,
que servirán como herramienta formal para el estudio de la educación en el
presente trabajo. Las razones que justifican ésto son:
1) Esta teorfa funciona como un

gran lente de aumento enfocada sobre un
organismo con el fin de poder verlo en su conjunto, incluyendo las relaciones entre sus componentes y entre el organismo y el exterior (Phillips H.
Coonbs, La Crisis Mundial de la Educación, 1972, p. 19)
2) Se ocupa rel desarrollo de esquemas teóricos sistematizados, que permj_
ten entenrer mejor las relaciones entre las diferentes partes que fonnan un
todo o cualquier fenómeno empfri co, y entre éste y su anbiente.

Permite construir esquemas (modelos) que servirán de referencia, tanto
para analizar un problema, como para proponer soluciones factibles que se
acerquen a la situación teóricamente ideal.
3)

Se aplica para elaborar desarrollos teóricos y técnicos de cualquier
disciplina y para lograr una visión interdisciplinari a de un hecho, objeto
o situación (Hugo Pérez Cajiao, Teorfa General de Sistemas Aplicado a la Administración Pública Ecuatoriana, 1074, p. 48)
4)

1 (

11

3) Por último, el objetivo perseguido en el anc11isis de la educación puede.
ser tan variado y extenso o reducido y especffico, que puede ir desde estu-·
d. l relación entre educación y desarrollo económico, hasta ver el impa~
, ar a
•
ffº
to de un determinado proceso educativo en los alurmos de un grado espec .!.
co, pasando por toda la gama de temas intermedios que los estudiados ~ e!
te fenómeno han polemizado en el transcurso del tiempo.y
Esto requiere,
aunque no necesariamente para cada tema, diferentes fonnas de tratamiento
analfti co.
Es necesario presentar en forma breve un enfoque conceptual iretodológj_
co de la educación que pennita fundanentar y apoyar el presente artfculo Y
que de luz para justificar las proporciones que se pretenden hacer.

5) Este enfoque nos lleva a indicar que una de las tareas centrales de la
Planeación educacional (objeto principal de nuestra investigación), es determinar cuál es la mejor forma de mantener las relaciones internas y.exteI_
nas del sistema educativo en un balance razonable dentro de circunstancias
dinámicas y arrbientales y mantenerlas constantemente en la dirección req~
rida (Phillips H. Coonbs, ~- Cit., 1972, p. 8).
6) Lo anterior nos obliga a considerar el
elemento indispensable del presente trabajo.

concepto de sistemas como un
Si se define éste como el

�4.

conjunto ordenado de componentes o elementos interrelacionados, interdependienl.t?s e interactuantes, que tienen por finalidad el logro de objetivos
determinados en un plan (Hugo Pérez Cajiao, ~- Cit., p. 31). La planeación
es un proceso continuo que tiene que ver no sólo hacia donde se va, sino
cómo llegar a donde se quiere y cual la nejor ruta posible.
La necesidad
del cOC1cepto se presenta coino obvia.
Por último, esta vis1on trata el estudio de situaciones utilizando
mayor rigurosidad metodológica y cientffica; el estudio de problemas y soluciones globales, las interacciones entre sus cofl\)onentes y entre éstos y
el conjt11to, así como entre un sistema y su medio anbiente o Sl4)rasistema.

Y ligadas entre sí por las relaciones de coordinación y sub
ordinación, en consecuencia, por una unidad de espíritu".
"Los sistemas educacionales que son función del sistema social general de que forman parte, no pueden por tanto ser
conprendi dos cuando los separamos del coojunto de las insti
tuci ones de cada pueb 1o".

7)

E1 paso siguiente y más lógico, será conprobar si 1a educaci 6n verda~
ra~nte es susceptible de aplicarle las caracterfsticas, principios y corrp.Q_
nentes de los sistemas y cuál su significado en la presente investigación
que justifica su utilización.
Las caracterfsticas generales de los sistemas son tres:
1) Todo sistema contiene otros sistemas (subsistemas) y a la vez esta con
tenida en otros sistemas de carácter superior (suprasistemas).
2) Todos los conponentes de un sistema, asf como sus interrelaciones, ac
túan y operan orientadas en función de los objetivos del sistema.
3) La alteración o variación de una de las partes o de sus relaciones,
incide en las demás y en el conjunto (Hugo Pérez Cajiao , ~- Cit., p. l&gt;).
Las siguientes citas de Fernando de Azevedo respecto a los sistemas e1
col ares, reflejan perfectamente las caracterfsti cas que se desean de la edu_
caci ón.
"Todo sistema pedagógico inplica en rigor, como ya se advier
te, una pluralidad de organizaciones públicas y particulares
un conjunto más o 11-enos conl)lejo de unidades escolares, de
naturaleza y ni veles diferentes, superpuestas, jerarquizadas

"Agreguemos además, que consideradas relaciones que arti culan entre sí las enseñanzas de diversos grados o tipos,
cualquier modificación profunda en este o aquel dominio de
enseñanza repercute iniredi atanente en los otros do111i11i os
del sistema ·educativo, que más que nunca puede ser conpar!
do con un juego de ajedrez en que el movimiento de un peón
acarrea al cambio general de 1a situación, de todo el table
ro (Femando de Azevedo, ~- Cit., pp.112, 113y 120 respec_
ti vamente).
No es nada nuevo lo di cho en los párrafos anteriores, ya que en cualquier pafs en el pasado y en el presente, el servicio educativo fué y es
proporcionado por un tipo de organización: familia, iglesia, particulares
Y Estado o cualquier combinación. La secuela evolutiva de las institucio
nes encargadas de proporcionar el servicio, ha respondido a circunstancias
históricas, económicas, polfticas y sociales, caracterizándose por su mayor
conpleji dad a nedi da que la misma sociedad se toma hacia una diversificaci6n y especialización de instituciones funcionales.
Actual~nte, es inposible encontrar un pafs donde no se dé este tipo
de especialización en la prestación de servicios.5/
Generalmente es el [s
tado, a todos 1os ni ve 1es admi nis t rati vos , e 1 e nea rgado de p ropo rci on ar o
al menos dirigi r, regular y/o coordinar el servicio educativo a nivel n¡¡cio
nal, regional y local.6/
Esto lleva, por un lado, a que localicemos a ld
educación dentro de una estructura burocrática especffica, determinando en
gran medida, que ésta sea desconpuesta por una srrie de elen~ntos o conp~
nentes interactuantes e interrelacionados que funcionan para lograr objetivos. Además estos elementos puedan considerctr-se, en un momento determinado

�6.

i' .

como subsistemas. Pueden ser ni ve les educativos, corrponentes admi nis trativos o elementos del proceso en enseñanza-aprendizaje.

Los corfl)onentes rrencionados de cualquier sistema dnb
de
. .
, " en ser a cuados
al obJet1 vo del estudio quP se desea hacer e 1· 1·
•
•
mp 1 ca en c1 e rt a manera
esq1Je111atizar en torma abstracta una realidad existente, es decir, formular

Esto détermina que la educación no pueda analizarse como una insti t)!
ci 6n ai s 1ada, si no participando en 1os 1ogros po lfti cos y econ6mi cos de un
pafs, al ser parte no sólo de una estructura burocr4tica como el Estado, sj_
no tanbién de instituciones económicas, polfticas y sociales, generalmente
identificadas comó el contexto en que se desenvuelve la educatiOn.z¡

un modelo. Que ésto tiene ciertas ventajas y desventajas, es cosa que no
trataremos aquf en forma profunda, pues in-plica una elaboración más detalla
d~ de_ conceptualización y discusion epistemológica que ha l Jevado su tiempo
sin l 1egar a una solución rlenamente aceptable. Lo que verdadera11Ente vale
1
~ pena hacer, es reconocer Que cualquier modelo busca justificar un deter
min~do proyecto político Y es precisan-ente a lo que no se puede llegar, e;
dec1 r a un concensc general de aceptar un sólo proyecto.
Sin embargo,
C1Jmpliendo con la honestidad cientffica del caso, se buscará justificar este modelo, puesto que cumple con un fin especifico.

Todo lo anterior, nos lleva a plantear que la educación debe ser abordada integralmente, no sólq en su interior (subsistemas), sino a ésta corro
parte de otros sistemas en donde exista una cierta dependencia entre los
elementos que COll1)onen el sistema educativo; y de éste, como elemento junto
a los dem~ sistemas, del contexto económico-social de un pafs.
Esto aclara la caracterfstica del sistema, de que cualquier movimiento
de lllOS de los elementos nencionados. modificara toda 1a panor4mi ca general
y la especificada por el sistema en su interior.
El problema que se presenta aquf como una incógiita a resolver m~ ad!
1ante, es 1a re 1ación entre 1as i ntercone xi ones internas y e-xtemas de 1
sistema educativo.y
. Al proponer el concepto de sistema, se da énfasis en uno de sus aspectos fundamentales: Las relaciones entre las partes y entre éstas y el todo,
Las partes corrponentes de cualquier sistema son las siguientes:"!) Insumos,
que constitLl}'en los colll)onentes que ingresan en el sistema; 2)'Productos,
son las salidas o la expresión material de los objetivos de los sistem45;
3) Procesador, es el elemento que transforma el estado original de los insJ!.
mos o entradas, en productos o salidas; 4) Regulador, es la materia prima
que gobierna todo sistema, al igual que el cerebro en el organismo humano;
5) Retroalinentación, los productos de un sistema que pueden constituir in•
sumos de 1 contexto o sis tema superior. Ademas, la retroa limentaci 0n man ti!
ne en funcionamiento al sistema".9/

Creemos haber ac 1arado el he ch o de que lll sis tema educativo se des a rro
lla dentro de un contexto especifico y concreto, en el cual funciona y se
desarrolla y por lo tanto cumple con c1· e r t os 00
·
· Jet
i vos ; es de ci r, ti e ne que
obtener ciertos productos. /O /
Tanbi én es comprensible que para el f un c1· on amiento de 1 sis tema e ducati
vo se requieren no sólo los e le11entos tradi ci onalrrente identificados com~
a~uimos maestros y aulas, sino además todos aquellos eleiJEntos que intervienen para el correcto desempeño de los procesos de enseñanza-aprendí zaJ·e
ad · ·
·
·
'
ministrati vo Y operativos que son requeridos actualn-ente. 77/ Todos éstos
representan los insumos del sistema.
Los insumos entran en contacto, se estructuran, integran, jerarquizan
Y desarrollan en el mecanismo inter11edi o entre los insumos y los productos
den ·
'
onnnado procesador, buscando una consistencia respecto a lo que el regul~dor del sistema establece.~2/ Lo importante en visualizar son las rela
c1 ones · t
·
, in egrac1 ones y funciones que se establecen entre 1os componentes
del ·
·
·
sis tema educat1 vo Y que responden a necesidades concretas para satis facer los objet1 vos establecidos y esperados del sistemil. Podemos hacer una
antología ent re procesa dor y proceso tecnologico,
- .
en donde se ' combina
0

Pone en contacto los diferentes recursos buscando su optimización en la obtención de determinado producto. 73/ E.s de cir, es "el conjunto y la int~
gración de los órganos a través de los cual es el sistema cumple sus funcio
nes". 14/

�8.

9.

El eslabón de unión y co_mprensión total del sistema, viene a ser el
regulador que establece las características requeridas del producto Y. que
por lo tanto especifica las relaciones necesarias entre los componentes
que entran al sistema, para prod~cir un determinado resultado.
Como ya se
h~ dicho, la educación se desenvuelve en un determinado cootexto Y responde
a las exigencias impuestas por los sistemas: éconómico, polftico Y cult_!!
ral.
Son las relaciones entre estos sistemas y el educativo, las que
determinan y especifican los productos sociales del sistema educativo ·y
sus caracterfsticas.
Olviamente, estas relaciones influyen y determinan
los mecanismos de procesar los insumos que entran en el sistema para llegar
a obtener los productos exigidos. Como nos di ce Femando de Azevedo:
"Los sistemas escolares en CuYa organización se reflejan
los intereses de las clases dominantes y las diversas modalidades sociales, po,lftico-eca,ómicas, · de cada sociedad,
tienden pues, a tornarse sistemas cada vez más complejos
(pluralismo vertical y pluralismo horizontal) para formarse
en re 1aci 6n con 1as difP renci aci ones múltiples que i o-pone
la división del trabajo social en lila sociedad determinada"

La educación como un todo formará parte de un sistema más arrplio, denQ_
minado cultural, el cual comparte su existencia en un agregado con otros
dos sistemas adiciona 1es que serán:
el económico y e 1 po lf ti co, los que a
su vez se subdividen en st.bsistemas. En esta forma cuando hablamos de sis
tema educativo, realmente se estará refiriendo a el como subsistema del
sistema cultural.
La nomeclatura de sistemas escogí da, no es corrpletamente arbitraria,
responde a la necesidad de explicar una sociedad y los objetivos educativos
como reflejo de necesidades no sólo sociales sino tant&gt;ién económicas y po
líticas.
~on en función de estas demandas que se establecen dicho;
objetivos.

ESTRUCTURA C(JolCEPTUAL PARA LA PLANEACJON EDUCATIVA
Cuando hablamos . de la planeación educativa en México debemos tener en
los siguientes puntos:

15/

Este punto nos remite necesariarmnte a las flflciones de la educación
en la sociedad y sus mecanismos de determinación, ya que "el sistema de enseñanza se define por la capacidad de poner al servicio de su función exte_r
na de conservación socia 1, 1a lógica i nte ma de su flfl cionami ento -~
Por último, .la retroalimentación del sistema se efectúa absorbiendo
1os resultados, para modificar o a1i mentar al propio sis tema, como medio de
proporcionar recursos para otros sistemas.
uno de los principales asuntos que debe resolver el analista, teórico ,
0 té01ico, es establecer los lfmites o fronteras del sistema que desea es~_!!
diar, es decir, definir el sistema. En consecuencia, la fijación del Hnn·
te del sistema depende de quien lo estudia Y aplica.

Primero la necesidad de una planeación educativa que conduzca a una
verdadera metodología para dar soluciones congruentes a los problemas naci.Q_
nales y regionales existentes; segundo, existen diferencias regionales
estructurales, perfectairente distinguibles en el contexto
nacional;
tercero, la visión educativa debe ser interdisciplinaria para lograr analj_
zar toda su extensión y significación social; cuarto, la estructura, función, integración y evolución del sistema educativo sólo podrá ser corrpre!I_
dido cuando se analizan las relaciones que existen entre los si&lt;;temas ec.Q_
nómicos, políticos y culturales y entre éstos la educación; quinto, las
funciones sociales de la educación .son varias a la vez y dependerán de las
relaciones que tienen los sistemas; sexto, la planeación educativa es SQ_
lo Parte de una p l aneaci ón genera l.
Es ta última determinará los cambios
deseados en el macro-sistema, a los cuales se pretende irrpri'mir modificaci.Q_
nes. Y tendrá que ser afectado, por lo que será necesario hacer los
carrbios requerí dos para que el conjunto llegue a los objetivos.

�10.
11.

Dado lo anterior la teorfa general de sisteras, da los elerrentos bási
cos para una metodologfa apropiada con una nueva visión en el estudio de la
educación. Como se observará, justifica un mecanismo teórico nuevo para la
planeación educativa tanto a nivel nacional co~o regional, el cual no se
circunscribe sólo a la r,etodolo~fa tradicional de cuantificar las necesid~
des materiales y humanas para satisfacer la demanda educativa futura en
cada nivel. La nueva visión es m~s cOll!pleta, al tener en cuenta no sólo lo
anterior, sino además las funciones sociales del fenór.ieno_educativo como
parte integral de una realidad económica, polftica v cultural concreta, 1~
grando comprender a la educación como un siste~~ inte~ral y copartfcipe con
los sistemas económico, polftico y cultural, oue estructuran una sociedad,
y obteniendo las metas socioeconómicas que se buscan en cada cont~xto.
La presente proposición analftica de planeación educativa es de valor
para la polftica educativa debido a que no se ha tomado en cuenta una de
las caracterfsticas básicas de los pafses latinoamericanos: la heterogene_f
dad estructural; un hecho en nuestro pafs, que ocasiona la participación de
la educación di versa de una región a otra, producto de diferencias radicf
les en estructuras productivas y sociales.
Antes de entrar en Materia se deben de hacer dos consideraciones
fundamentales: la prir,era, se refiere a que las funciones educativas están
determinadas .V· tienen un sentido real cuando existen ciertas relaciones entre el sistema educativo y los demás sistew~s de la sociedad, siendo estas
relaciones los elementos explicativos de aquellas funciones.
La se(lunda,
es poner en evidencia que la función técnica, referida a la educación como
los mecanismos internos del sistema (la relación de sus ele111eQtos o subsis•
temas}, podrán sólo ser explicados cuando éstas son las funciones socfales
que cumple el sistema educativo.

un sistema cultural• que respP.ct:ivamente Y,
en ese orden responden a los
tres objetivos mencionados arriba.
Como se di jo cada
n
•
l
•
uno .e estos sistemas tiene una finalidad básica con
a cu~ pone en contacto a sus subsistemas Y componentes
Estas inter~o:e~iones a ese nivel~ las denominamos "relaciones intern~s" .V dependen
u~1onalme:te de_ las interacciones existentes entre sistemas que reciben el
no re de relaciones externas"
Estas 'lt'1
. .
·
u mas se Producen para el cum
1
P im, en to de 1a total i dad de los ohj t.
.
.
e ivos sociales del macro-sistema.
1

En la Gráfica l, resume el
macro-sistema, su desglose en sistemas
subsistemas, y los objeti vos sociales principales que s
.
Y
delo
e persiguen. El mo
estab
SP presenta• más que i den ti ficar relaciones de dependencia• pretend;
l
~er un llétodo para actuar Pn la polftica educativa a través de la
p aneación, (alcanzar metas tomando ciertas d ..
.
•
ecisiones que implican modifi
caciones económicas, polfticas Y culturales), dondp la educación se utiliz;
como un mecanismo entre otros.

~:e

ANALISIS REGIONAL DE LA EOUC.ACION
Si nosotros reunimos lo dicho 11
, egamos a concluir que la planeac,·ón
educacional debe
t. d 1
.
porrazo
d
p~r ,r e ámbito regional para estructurar el plan global
nes e lógica Y de realidad s· h
·
tre la
.
.
i ay d1 ferencias estructurales ens regiones del pafs que ser fº
poder Y ·t .
e ,eren a sistemas productivos, fuerzas de
si uaciones sociales hacen que la d
.
pero
'
.
e ucación cumpla sus funciones
en respuesta a la situación concreta en que se desenvuelve. 17/

Como nos dice David Barkin al igual
que en otros pafses, la selección
ografi ca, ocupacional
- · 1
.
Se puede decir, en sfntesis que, de acuerdo a las necesidades básicas
acceso 1
Y SPgun ni ve de ingreso, funciona para limitar e1
de una sociedad (estructura, funcionalidad e integración} se distinguen
a a escuela a las personas de 1
l
.
b'~
as e ases f!lás bajas. Queda claro tam
1
i n que las oportunidades educacional
d
.
tres sistemas en el contexto social, que respectiva111ente .ven forma prifl10rdiil
el punto en
es pue en ser efect1 vas sol a~ente hasta
se encargan de alcanzar al menos uno de estos objetivos, sin discril'linar los
que las personas PuPden aprovecharlas
ellas dentro d l
Y obtener utilidad de
otros. Estos sistel'las son integrados e identificados a través de metas so·
e contexto de la economfa_, 81
ciales, por lo que encontramos un sistema económico, un sistema polftico 1
ge

&lt;

�12

13.
En el caso de México existen diferencias cualitativas y no sólo de 9r~
do en las respuestas regionales que da la educación.
En el Cuadro 1 y 1-A se aprecian algunas caracterfsticas del sistema
educativo en diferentes entidaces federativas, asf como tant&gt;ién algunos indicadores socio-económicos. Observamos que la magnitud de los problemas
tienen correlación con el sistema económico y social, si muestra que existen
diferencias importantes entre estas entidades federativas en cuanto a es true
tura productiva y condiciones sociales existentes.
Es to j us tifi ca e 1 hecho y 1a necesidad de buscar situaciones homogéneas,
áreas geográficas y contextos socioeconómicos similarPs ya sea para abatir
o incrementar las diferencia~ existentes, actuar en cada situación concreta
aislandose del plan nacional, o bien por el contrario, dar énfasis a una v!
si ón g1oba l.
Cualquiera de estas altprnativas podrá evaluarse, al dPfinirse el proyecto polftico, económico y social del pafs, en él se especifiquen los obj!
ti vos regionales y sectoriales. Es necesario apuntar que en l"éxico, quien
se encarga de desarrollar este proyecto es el Gobierno en cada nivel administrativo, pero solo como catalizador de fuerzas económicas y polfticas a
nivel nacional y estatal.
La mecánica para llegar a identificar las situaciones homogéneas, tiene
que estar dado en la integración de las caracterfsticas presentadas por las
variables en fntima relación casual o determinante. Será un problema básico
a,definir entre las variables estudiadas. S6lo a través de análisis efl1)fr!
cose logrará llegar a una claridad completa. Es mas que una dificultad~
tematica la que se presenta en este punto. Pero será precisamente la relación entre las variables, las que nos detennine las caracterfsticas de una
zona, asf como la consistencia del modelo presentado.
,

.,

No se puede negar al consultar los cuadros 2 y 3, la relación que se
presenta por ejemplo entre estructura productiva de los estados y estructura
piramidal del sistema educativo; entre composición de la población y tipo de
educaci6n superior, asf como tarrbién de educaci6n tecnológica o capacitaci6n
para el trabajo.

Todas las relaciones deben ser consideradas, para ser consistentes en
que la planeación educati _va tiene como objeto desarrollarse en forma integral
a la sociedad Y estructurarse de acuerdo a las necesidades existentes. un
método que se puede utilizar para identificar zonas homogéneas, es ponderar
cada una de las variables (las caracterfsticas que existen entre las rela
é:iones externas e internas del sistemt1. educativo), a través de un indice
sintético que logra, la diferenciación entre regiones y la Medición de la
magnitud de los problemas.
Con ésto se adoptarfan con mayor probabilidad
de éxito las polfticas nacionales en los ámbitos locales.
Debemos pasar por último a considerar la dualidad urbano rural, que es
quizas, el elemento distintivo de la heterogeneidad estructural de México,
Y por lo tanto necesario apuntar algunos comentarios que sirvan de referen
cia, para la planeación educativa dentro de esta nueva visión.
Utilizaremos como marco de referencia para nuestro modelo, la proble
mática educativa que se presenta en Nuevo León; Estado que se caracteriz;
por su alta concentración urbana (Area ~'etropolitana de ~onterrey), la cual
convive con un sector rural poco homo~éneo (resto del Estado).
Anal i cernos cuáles son las caracterfsti cas comunes encontradas en 1a zona
fi'=!tropolitana de Monterrey. En primer lugar, vemos una estructura product_!_
va bastante diverstficada y dinámica en donde el sector manufacturero y el
de servicios son los que principalmente ~eneran el producto y el empleo de
la región. Esta existencia de grandes conglomerados urbanos, de un alto
grado de concentración industrial y de servicios indica la presencia de
ªl!fllios estratos de ingresos medios y altos. Por el contrario, la ausencia
Y escasa magnitud de los fenómenos mencionados señala que los sectores rle
ingresos medio, en particular tienen una dimensión reducida. Además, esto
mismo hace que exista una diferencia tajante entre actividades manuales y
las no manual es, para 1a generaci 6n dPl producto. Encontramos también un
mayor desequilibrio en la distribuci6~ np1 ingreso sobre todo entre los tra
bajadores no dueños de capital.
"Se podrfa advertir que la relación entre educación e ingreso di fi ere
sensiblemente si se consideran separadamente dos sectores de ingreso: los

�14.
i 5.

que provienen de la disposición de ra~ital y los que proceden del trabajo
asalariado. En América Latina, el conjunto de empresarios y otros propiet!
rios de capital, perciben ingresos cuyo mont-0 está escasamente relacionado
con su nivel educacional.
En cambio, la educación es más productiva cuando se trata de posiciones
ocupacionales asalariadas. El rango ocupacional parece estar m&amp;s directa Y
necesariamente determinado por el nivel educacional" ..!.!/
En el Area Metropolitana de Nuevo Le6n a pesar de que no existen datos
especfficos sobre los ingresos que perciben los dueños de capital, no es di
ffcil aceptar que la educación noes la variable explicativa de sus ingresos,
sino la ascendencia familiar y otros elementos todavfa no analizados. L~
que si se ha logrado demostrar, es el papel adscriptivo que tiene la educaci6n en el salario de las personas no dueñas de capital, ya que ésta viene
a ser el principal determinante y variable explicativa del diferencial entre
los salarios que recibe la poblaci6n econ6mica activa.20/
Hay que tomar en cuenta que en las zonas urbanas, por diversas causas,
sus habitantes· en promedio, tien_en un ingreso muy superior a las regiones
rurales.
Además, en estas zonas reneralmente se encuentra org_anizada una
gran proporción de los habitantes productivos en asociaciones profesionales,
sindicales y grupos o partidos polfticos que mediante la capacidad de movilizar recursos (poder), traducen las inquietudes que le son propias. Es
aquf donde se confunde el poder polftico y el econ6mico: algunos de estos
grupos, por coyunturas históricas, sociales y econ6micas, coinciden en los
dos tipos de poder, por lo que son más efectivos en lograr solu~iones a las
peticiones formuladas socialmente.
. Las expectativas para la población joven son influidas directamente por
la generación adulta que le antecede. En ella se ha engrosado la clase media, como resultado de la sociedad urbana en que se desenvuelve. Esta ve a
la educación como el mecanismo que le asegura en el futuro una movilidad s~
cial, ocupacional y de ingresos. Asf se observa que los padres ocupan pue!
tos de profesionistas, directivos, administrativos, comerciantes y servicios
profesionales en más de la mitad de los niños en las escuelas secundarias
en e 1 Estado.

Esta variable representa un factor determinante "n la

~
drmanda Pílra incrrmen
t~r, en la zona urbana, la educaci6n media y superior. ya que son éstos los
n1veles que ayudan a satisfacer los objetivos mencionados.

La especialidad del trabajo que pemiite u f.1 -. t
.
.
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.
•
n e u P.n e .Y rac1 ona l fun
c1onam1ento de la sociedad urbana, es un elemento para expli car desde otr;
punto de vista que la educación es un mecanismo "eficiente" a dispos ició d
1
"ddº
ne
a s~c1e a d1ferenciando a las personas social Y ocupacionalmente. Como
men~1ona el economista Ramones Saldaña, al analizar la expansión de la educac1ón, en el caso de Nuevo Le6n, "la educación superior viene respondiendo .
a la demanda social más que a la econ6mica".21/
Sin embargo se debe considerar que el sistema económico a través de su
proceso de distribución del producto, genera un acentuado desequil1'brio Po
la p
·o
·
erc~p~l n de lngresos que incide en la capacidad familiar por demandar
el s~rv1c10 educativo. El costo de oportunidad de un estudiante aumenta
sensiblemente al pasar del nivel educativo medio al superior, además se ha
demostrado que más del 41% de los desertores
de las escuelas secundarias en
el Estado lo hacen por motivos econ6micos.
Asf la presión social para el sistema educat1·vo es el dr satisfacer de
mandas de la población joven principalmente pero
teniendo en cuenta que
existen determinantes econ6micos y sociales que se encargan de que a una
gran_m~sa de individuos se les excluya de la posibilidad dP solicitar dicho
serv1c10.22/
Por otro lado, la necesidad de recursos humanos que tienP el sistema
e~onómico ha sido el principal objetivo analizado en los estudios de planea
c16n educativa para el caso del Area Metropolitana.
El problema aquí es
que se pone demasiada atención al hecho de adecuar la oferta Y demand~ de
recursos humanos
1· f ·
Y se ca 1 1ca de una mala planeación cuando existen exceden
t~s en ciertas áreas de especialización. No se considera que éstn no pPrj:
di ca al s is tema e - ·
·
conom1co, s1no ~or el contrario, la producción excedente
de recursos humanos mantiene bajos los salarios artificialmente .Y se utiliza a la educación para c1as1'f•1car o seleccionar a los indivi&lt;1 os ces"
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mas capa
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ste proceso reperrutP f'n la clase
mPdia , al fñvor" CP r y riantPner· ·
11

�. 17 ..

'
latente sus aspiraciones de lo_grar un "status ocupacional" rediante la educación.

y utiliza a la educación como un paliativo.

Al consultar los estudios desarrollados para el caso de Nuevo l.e~n,Q/
se observa que el problema de la oferta y demanda de profesionistas tiene
como consecuencia producir el fenómeno mencionado, pues se da en aquellas
carreras profesionales necesarias al sector manufacturero para desarrollar
areas técnicas y administrativas tradicionales.

El problema principal que se presenta en las zonas rurales es la integración. Esta es producto de aquellas presiones que se generan oor unir el
campo a la ciudad e imprimir la soberanfa que ésta última tiene que tener
sobre aquella. A la educación tecnológica a nivel medio básico y superior
se le busca dar mayor importancia que a las escuelas secundarias generales,
con el fin de que aquellas ayuden a tecnificar y desarrollar el campo.

El fin de esta sociedad urb~na, hace que la educación sea uno más ~e
los mecanismos a disposición de los grupos económicos, polfticos, sociales
que estructuran a la sociedad para que ésta funcione eficientemente Y de
acuerdo a sus intereses. Es por eso, que el sistema educativo en estas zonas se ve acosado principalmente en su estructura y su funciona~iento.

En 1as zonas rura 1es el deseo de "status" como grupo son verdaderamente
inexistentes. Las demandas sociales se generan desde afuera de las zonas y
tal vez eso explique su poca satisfacción.
Por otra parte, la educación
elemental es "suficiente" al menos para lograr este objetivo de integración
social y mermar las posibles presiones que se pudieran presentar en el futu

En las zonas fuera del Area Metropolitana existen caracterfsticas total
mente diferentes que se traducen en la existencia de uno o dos grupos de
poder económico, principalmente. La estructura productiva muy simplificada
y relativamente moderna sólo se ubica donde se localizalaproducción agrfcQ.
la comercial. Casi la totalidad de la población productiva participa en
acti vi da des manuales sin ser propietarios de los !fedios de producción .

ro.

Esto permite afinnar que no existe una dispersión grande entre los ingresos de los individuos en el ámbito rural: el "status ocupacional" no es
determinante para los individuos en su vida social. Las asociaciones prof~
sionales son inexistentes a nivel de regiones, pero pueden tener miembros de
aquellas que funcionan en las zonas urbanas; son éstos los que ~eneralmente
funcionan como lfderes. Ade~s, casi la totalidad de las regiones donde se
localiza la agricultura comercial están ligados a asociaciones que dirigen
ese tipo de actividad económica.
t

- Finalmente, podemos adicionar un elemento, la necesidad de subsistencia
que tiene la zona urbana por el producto generado en el campo, dada la eSP!
cial ización impuesta por la sociedad moderna. Conscientes de la dependencia
interna regional existente, el gobierno como representante iMximo del poder
polftico necesita compensar las presiones que se generan en ese intercambio

Como ya se mencionó en varias ocasiones, la estructura productiva ll'exi_
cana y su regionalizaci6n ha minado el acceso a la educación en ciertos estratos sociales principalmente del campo y ésto no esta en función de la
oferta exclusivamente, como lo considera el plan nacional de educación: la
distribución del producto entre el campo y ciudad incide en la demanda SQ.
cial de la educación desde los niveles elementales, y es quizás el principal
determinante. Es por eso que, al considerar los niveles de ingreso famili!
res de las zonas rurales, en comparación a los existentes en el sector urb!
no, los primeros, estén muy por abajo de los segundos.
Esto tiene como
consecuencia un diferencial en los costos de oportunidad que representa la
educación primaria y secundaria en una zona y otra. Los dos motivos apuntii..
dos generan que sea relativamente simple el sistema educativo operante en el
lll!dio rural, de tal forma que el funcionamiento es un problema de segundo
término.
Podemos mencionar como conclusiones importantes que la educación como
elemento participativo del desarrollo social es utilizado solo como Mecani~
mo complementario para el logro de diferentes objetivos sociales y económicos. El éxito de alcanzarlos dependerá de una planeación educativa que tenga
la capacidad para identificar las relaciones que se dan entre el sistema

�18.

l

19.

econO~ico, polftico y cultural con la educaci6n; las fuerzas de poder que
existen Ycoordinar las últimas con las primeras en los proyectos de desarro
llo nacional, regional y sectorial.

II

Loli objeti.v~¿, de la. e~ucac..ló'n lj -t.w., p.1wduc:to-6 u,tdn en r,unció'n, no de -óu
Mbwctu~ ,&lt;.nj)e.lfna., _-6,&lt;.no de liu pMti.c..i.pa.c.i6n como eRemen:to &lt;.nieq.lfan:te de
W1 4up.iuu,,&lt;..6tema. o 4,&lt;..6.tema. mtú ampf.io¿, con .f..o¿, qu" -61!. .lfe..f.a.ciona. Genua.f.
mente. , -61!. ha.bla de. .i.de.nti.6,ic.M .lo-6 obje:ti.vo-6 -óoc..i.afe-6, econó'mlc.oli ij
p~Uti.c.0-6 que c.umple la educa.c.i.6n y no ~uncione.-6 upec.16,i.c.a-6 en e..f. .in.te
Ju.ok, ya. que t!,.ta.¿, co.lf.lfe-óponden a. p.lf.oblema.4 .tfon..i.c.oli de a.deuca.ci6n. -

Si la polftica educativa como actualmente ha sido presentarla, no se
reestruc_tura para conte"1)lar la panorámica heterogénea de la República
Y No-6 ke6vúmo-6 a. _lM ke.f.~cionu .i.ntvmM e.orno a.queUM que ex..i.li.ten ent.lfe.
f.o¿, compo~en.te-6 o -óubli,&lt;..6.tema.¿, que c.on6oJUna.n el -6.U.tema. educa.ti.va; 1/ a
Mexicana, el plan educativo y las estrategias escogidas pue~en no funcionar
l.a..6 _kela.c..tonu e.x.teknM e.amo aquella.¿, que -61!. clan, en.tlle el .6.i.li.te.ma. edu
como se desea, pues la importancia y caracterfsticas del ststema educativo,·
c.a.ti.vo Y lo-6 demdJ., éi.4:tema.6 que -61!. .i.denti.Mc.a.'1.4n den.t.lfo del c.on.tex..to
e.c.onó'mlc.o y -óoc..la..f. del pa,(,4,
que se presenta con tonalidades diversas en cada Estado o Región, no tendr&amp;
V P€Jr.ez Ca.j.i.a.o, H1.190., "Te.o.lúa ge.nllllal del .6i.4.tema. a.pUc.a.do a la admln.u.los mismos resultados y mey probablemente se agudicen las diferencias exist'lacl6n pcíbUc.a. ec.u.ato.lf.i.a.na.'~ Tnt,:tltuto de Admln.u.tlla.M6n Pú.b-Uc..a. 1972
p. 38.
•
•
tentes. Por último, mientras no se analice al fen6meno educativo en todo su
contexto y sus determinantes reales, la planeaci6n ser4 simplemente un rret~. !!.) Se u.u -ldenti.6.i.ca.nd~ a. .f.M 6u.nc..lonu Mc..i.a..f.u, po.Uti.c.M y ec.on6mlc.M
que c.umple la educ.au6n, en un c.on.tex.to de.te.llmlna.do e.amo fo-6 objeté.vol&gt;
do de cuantificaci6n abocado a la oferta del servicio, sin capaci~ad
que. de.be éa.ti46a.cek y~ ua 60.1tma. él!. evalúan .f.0-6 p.1t~duc..tcM del ¿,.u.tema..
analftica de evaluar resultados y por lo tanto sin posibilidad de modificar
!.!J L~ pla.ne.~ci6n edu~a:ti.va. ~ en éu 61!.nti.do genlll.i.c.o mdJ., a.mpUo, la a.pUc.a.
objetivos.
';-('fn .lt~uona.t IJ é,&lt;..61:emtftic.a. a..f. p'1.0c.e.4o de dUa.Jl.)foUo educ.ac..lonat c.on .ta
.i.n.tenu6n de ha.c.llll. la educ.a.c..l6n m'14 e6e.c.tiva y e.6,{.c.i.ente en lle.4pue.4.t.a a
l.a..6 ne~u-lda.du y ~bje:U.vo4 de loé utudiantu y la. Mc..i.edad. Ve. a.hl
4e. d/lll.,lva. la ne.c.U,&lt;.da.d de. lo4 e.teme.nto4 menc..lonado4.

!'!.! M'14

1/ Ve Azav(do, Fe11.nando.

,;Educaci.dn, 4ouedad y c.amb,io 4oe,i.a1.", c.omplúul.a
poll Juan CIUÍto4 Mguella, Ed. Kapelo4z, Bueno4 Ai.lle4, 1973, p,112.
2/ Vejamo4 a u.n lado et plloblema de ta 6ilo4o6la que cualquleJr. pelr.4pec.t,iva
pue.de op.taJL pa11.a 4u pltdc.üca c..lentl6,lc.a 1J que, en cU.timo. .u1Uanua, de.teJun.úta e.t mltodo e.»fJle.ado e.n e.t an4.ll4.u. de. ta lle.aU.dad.
3/ Una pMpuuta que com.i.duamo4 nove.do4a, dentir.o de. .uta 41te.a 1e ~o~~
mle.nto u ta que. pllue.nta Alaltc Be.Uh en "La educaudn como dUupli.na
uentl6,lc.a", Ed. El Ate.neo, 1971,
4/ Atgu.no4 autOILe.4, como JoM. Me.dina Ec.hevaNLCa, .i.denti.6,i.c.an ttu, a4pec1.o4
de. ,rtalJOIL .impolt.tanc..la -t.oblle. e.t pape.t de ta e.ducaudn en la4 4oue.dadu vi
de4aMoUo: La e.ducac..l6n como 6ac.tM de. duaMoUo; ta e.duc.ae,ldn c.ol'ID
mecan.u.mo
de t'lan4 601tmac..l6n 4 oc..lal, 1J to4 4opoll..t,e,4 humano4 de ta e.duca~ ·: ·.~:~1j
c..l6n,

ade..f..a.n.t~ en u.te a.Mi.e.u.lo, él!. expone/Ju! pM qut Mlo 41!. menc..i.ona.n la4
c.ua.tto 6u.nc..wnu: U.t/luc.:tuJui., .i.nte.gM.cl6n, 6unc..lonamlento y dua,vw.f.lo.
!.}} La. 6unci6n ex.t~a. del li.i.li.tema de e.~e.ñanz.a. en 4u 6W1c..l6n éoc..lat; al que
c.umple en .1tela.u6n c.on e.t mac.M4..utema.. Aqul é e ha. ..i.dentl6,lc.ado c.omo
loé pkoduc..toé del é.U:te.ma. e.duc.a.ti.vo.

!.!../ 8.lf,(~.i.d~,

Ana. Malúa. y Juan C. A.lr.guella., "Educ.a.c..l6n, -6oc..i.eda.d y c.a.mbú
Soc,,iat , Comp. Juan Ca.Jl.lo-6 A.lt.gueU.a. Edi.to.lf.i.a..f. Kape.f.o~z Buen0-6 Aillu
1973, p. 280.
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!l._! Ve. Aze.ve.do, FeJr.na.ndo.

!.H

Op. C.i..t., p.114.

BoWu1.lev, P-lelr.lle y Je.an Cf.a.u.de PMéllll.on. "La e.n.6e.ñanza., 4.U.tema. de
.lr.llp.1toduc.CÁ.6n"~ Revi.4.ta VANEi.. No. 243, octu.bke 1971, p.159.
la 6une,i.dn
ex..t~a. del .6,&lt;..6.tema. de ~n.6 enanza. M 4u 6u.nci6n 4oc..lat: a..f. que. c.umple en
"-e..f.a.u6n con e..l ma.c.M é.(.-6.tema.. Aqr..ú. -61!. ha .i.dentl6.i.c.a.do e.amo loé pkOduc.
t.o¿, del -6.i.litema. educ.a.ti.vo.
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-·~· y

!!./ Pa.1ta. e.f. ~Mo de Mlx_i.c.o ex..i.-óten va..lf.i.o¿, u:tu.d.i.o-6 .l!ea.l.izado-6 que c.omp.1rueba.n
E4 obvi.o que ·l.4to compllende. a una llac.i.onaUdad de. ta 4oc..le.dad IJ a l.4
.f.o a.n.t~M, p0.1! l!.Je.mplo v/lll.: "Ve:tll.lfm&lt;.na.n:teli econ6m.i c0-6 de fa.¿, de-6-&lt;:gual
e.voluc..ldn de.t 4i.4te.ma econ6mlco IJ 4oc..la.l.. Se. debe com.i.deMIL que lo4
dad~-6 .i.ntellutatafu en logll0.6 educ.a.tivo-6 en Mlx.i.c.o". Adol6o Múr.pa,(,liu en duaMoUo p.1!.e4e.ntan en cada conte.x.to nac..lonat un due.qultf
~V,&lt;.-6:ta. del e.E.E. Vol. 1, Núm. 1, 1971.
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· bll.i.o lle.g.i.onal en cuanto a e.4a.6 vruable.4.
!J! ~ . Vav.i.d "la. Educ.a.CÁ.6n" ¿Una. bM.l!e)[a. a..f. dua.MoUo e.c.on6mlc.o?".
6/ S.i.n pllo6undizM mucho en ute. punto, ta .i.dea de. que. et E4ta.do de.be/114
TJUmu.t.lf.e Econ6mlc.o, Vol, XXXIII, Núm. 152, 1971.
palt.tic..lpM mof4 ac.tlvame.n.te. en .f.04 que.hacuu econdmlco4 IJ 1iouatu de 1111
"E-6:tJr.uc.tu.lfa de pode.lf y dú.tll.ibur.i6n dl!f .ing)[eM en
pa,(,4; ta Me.c..le.nte demanda de 4eJr.v.i.c..l04 a1i.u.te.nua.lu, p,r.oduc.to de.f: ~ !!J f:c~.lfena., JO.l!ge.
~ca. La.ti.na". V.u..t.lf.i.buc.i 6n del Ing.lfe-60,
F.d. : Ale.ja.ndll.o Fax.ley,
c..lmlento de.mogltd6,lco 1J Ullbano; IJ ta 60.llmac..ldn de. e.4t'luc.tUILa4 poUtlc.44·
r,C,E., 1970, p.286-.-------"'--e.cond'mlca4 de.moc.ltdtlca4; upUcan en gllan me.di.da et he.cho de que ua tl
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XVI, No. 97, f,eb.lf(&gt;ILO de 197&amp;. - - -- - - -

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21 / Ramonu S11tra1i11, Je6ú6._ "La Pfanear-i.611 y la expan6-i6n de ta ·u11,ive1t!.-i.d11d
Aut6noma de Nuev/l Le611", B/lleUn B-i..meH1t11t, C.1.E., (I.A.N.L., Vot. XIII,
No. 93, jwu"/l rle 1918.

22/ Vav-i..d Ba11lün co11ciw¡e que el p1toce60 de Mec-imiento econ6m&lt;co en Al'1x-i..co
1J 6u evolucú5n /i1111 d1tt1u1mú1ado la impu6ibiUdad rle a6pú11111 a c-i..uto6 ni
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"Acce6o a la
educac-i.6n 6up{l'l{UII !f benl!
Í.06 que 11epo1tta en Al(x-ico. Rev-i.!. ta del
C. E. E. , Vo t. 1, Ntím. 3, 19 77 .

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Vól. XVI, No. 93, iu11ú• di! 1978 1J Vüecc-i6n de Plane.ttcilfn Un,i.v(l)L6UaJúa,
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�CUADRO

I

INDICADORES ECONOt1ICOS DE ALGUNOS ESTADOS DEL NORTE Y SUR DEL PAlS

-o

p

POBLACION
TOTAL
(Miles)

ENTIDAD:

B

L A c I
(Porcentajes)

o

N

-

Actividades
Primarias

Económicamente
-Activa

Industri il

-

Co111ercio
y
Servicios

Nuevo León

1 965

29.0

17.3

37.5

40 . 3

Tamaulipas

1 457

26 .2

33. 1

22.8

3R. 7

Sonora

1 099

25.9

38.5

17. 6

38.3

Oaxaca

2 015

25.9

71.5

10.9

12 . 2

Chiapas

1 569

25.7

72.P.

7.5

14.5

Fuente:

IX Censo rceneral de Pt&gt;blaci6n 1970y ·-·--· ·-

Dirección General de Estadfstica. S.I.C.
Estadfstico 1969 - 1970. ·

CUADRO

I-A

INDICADORES SOCIALES DE ALGUNOS ESTADOS DEL NORTE Y SUR DEL PAIS
p

ENTIDAD:

POBLACION
TOTAL
(Miles)

o

B

L A e I
(Porcentajes)

Analfabetismo

Asistencia
a Escuelas
Primarias

1 695

89. 3

6R.3

Tamaulipas

1 457

85.7

Sonora

1 099

Oaxaca
Chiapas

Nuevo León

Fuente:

o

Con Instrucción
Primaria y
Superior

1

N

Urbana

Rural

45.6

76 . 5

23.5

63. 0

34.3

69.0

31.0

86.4

63. 0

35.0

66.5

33. 5

2 015

58.0

54.9

11. 8

27. 0

1 569

56. 7

4'..4

10. 9

27. 7

:: J

Dirección
de Estadfstica, S.l.C. IX Censo General de Población 1970yAnuario Estadfstico
1969
- 1970General
.

�N

C U A D RO

.i,.

II

ESTRUCTURA EDUCATIVA EN MEXICO PARA ALGUNAS ENTIDADES FEDERATIVAS, 1976 - 1977
(En ténninos absolutos)
NIVELES
ENTIDAD:
Elerrental

TOTAL

Medio
B&amp;sico

Medio
Superior

Superior

,__ ALUMNOS En ESCUELAS

Oficiales

TOTAL

Particulares

-- -·-

Nuevo LeOn

476 272

127 203

45 979

55 398

704 852

615 211

89 641

704 852

Tamaulipas

207 2'41

76 617

31 296

14 679

329 833

287 035

42 798

329-833

Sonora

290 615

70 977

25 049

7 463

394 104

344 042

60 062

394 104

Oaxaca

497 132

49 092

18 471

3 869

568 564

550 93~

17 626

568 564

Chiapas

358 893

34 059

16 755

2 615

412 322

389 865

22 457

412 822

Fuente:

Estadfsticas Continuas de la Secretarfa de Educación Pública, 1976 - 1977.

CUA DRO

I!-A

ESTRUCTURA EDUCATIVA EN MEXICO PARA ALGUNAS ENTIDADES FEDERATIVAS, 1976 - 1977
(En porcentajes)

ENTIDAD:

Nuevo León
Tamaulipas

Elemental
67.6

NIVELES
Medio
Medio
B4sico Superior
18.0

¡

ALUMNOS EN ESCUELAS
Superior

TOTAL
Oficiales

Pa rti cul ares

TOTAL

6.5

7.9

100.0

87.3

12.7

100.0

9.5

4.5

100.0

87.0

13.0

100.0

62.8

23.2

Sonora

73.7

18.0

6.4

l. 9

100.0

84.8

15.2

Oaxaca

100.0

87.4

8.6

3.3

0.7

100.0

96.9

3.1

Chiapas

100.0

87.0

8.3

4. 1

0.6

100.0

94.6

5.4

100.0

·uente:

Estadfsticas Continuas de la Secretarfa de Educación Pública,

1

i

1976 - 1977

N

c.n

�N

CUADRO

O\

III

EDUCACION TERMINAL EN DIFERENTES NIVELES EDUCATIVOS
PARA ALGUNAS ENTIDADES FEDERATIVAS DE MEXICO, 1976-77
(En t~nninos absolutos)

Normal

Bachillerato
de dos años

5 759

7 348

11 912

17 575

9 144

61 470

15 147

1 835

8 233

6 314

14 914.

10 672

56 387

14 590

2 993

1 052

-

21 004

495 209

1 923

22 030

27 062

1 047

5 029

-

12 395

354 626

4 267

21 952

12 107

558

7 063

140

Primaria

Terminal
Elemental

Secundaria
General

Nuevo LeOn

456 269

20 003

121 444

Tamaulipas

197 753

9 488

Sonora

279 943

Oaxaca

Chiapas
Fuente:

Sec. con Act.
Ind. Agr. y
Pesq.

Tenninal
Medio

ENTIDAD:

Opci6n
Terminal

8 994

Estadfsticas Continuas de la Secretarfa de Educaci6n Pública, 1976 - 1977

CUADRO

III-A

EDUCACION TERMINAL EN DIFERENTES NIVELES EDUCATIVOS
PARA ALGUNAS ENTIDADES FEDERATIVAS DE MEXICO, 1976-77
(En porcentajes)
ENTIDAD:
Nuevo León

Primaria Tenninal
Elemental
95.8

4.2

Tamaulipas

95.4

Sonora

96.3

Oaxaca
Chiapas
Fuent.. ,

con Act.
TOTAL Secundaria Sec.
Ind.Agr. y
TOTAL Tenninal Nonnal
General
Medio
Pesq.
100.0

95,5

4.5

4.6

100.0

80.2

3.7

100.0

99.6

0.4

98.8

l. 2

► ~+:2iA,t .. ,._.,

___

Bachillerato Opci6n
de .dos años Terminal TOTAL

too.o

16.0

25,9

38.2

19.9

100.0

19.8

100,0

5.9

26.3

20.2

47.6

100.0

79.4

20.6

100.0

11. 9

4.2

-

83.9

100.0

100.0

44.9

55.1

100.0

5,7

27.2

-

67 .1

100.0

100.0

64.5

35.5

100.0

3.3

42.2

0.8

53.7

100.0

,.._ - • •

tarfa de Educacf6n Pública. 1976 - 1977

N
.._,

'

1

1

1

�"LA NATURALEZA Hl.MANA FACTOR l:I EFICIENCIA
EN LAS ORGANI ZACI OOES 1:IL SIGLO XXI 11

htdJrl..6 Maltc.elo Sada!

Cierta vez tuve la visión de una sociedad basada en el conocimiento de
la naturaleza hllllana .•. y en la aplicacim de ese conocimiento.
No era un orden social ideal como pretendfa la Repíblica de Platón,
pero sf lila sociedad mora 1, mas eficiente en todo sentí do.. . y por tanto
lis prospera y justa.
lPudie ra ser ésta 1a sociedad de 1 Siglo XXI?
No seré yo quien intente predecir la estructura social en la próxima
centuria.
S61o un Julio Veme, coo su imaginación y su proflllda fé en la
Cipi.lCidad creadora del honbre pudiera damos la clave del futuro.
Si vamos a proyectamos a traYés del tierrpo,prefiero hacerlo desde las
perspectivas de hoy.
Después de todo, veinte o cien años no es mucho para
la evoluci6n de la especie h1111ana, ni tampoco para el desarrollo de los valores e instituciones que la persona se ha dado a sf misma en su vida de re
laci 6n.
Vivimos en una sociedad de instituciones, cada una de ellas respondie!!_
do a una necesidad histórica o a una urgencia social.

• Et Ing. Andli.ú Mal!.c.eto Sada,

ac.tuaime.nte al 61t.e.nte de u.n .únpoM:ante c.on.i.ndutiw.a.1. 1t.eg.lomontano, ofi1t.eci6 la p11.ue.nte ex:po1i,i.c,é.6n., dUJt.ante el
Jlt&lt;me1t S.únpo1i.lo 1nteJrJt.a.Uonal 60 bJi.e Ac:lrn,in.,i¡¡tJt.ac.,wn, c.elebJi.ado en la Urúve.1t6idad Au:t6noma de Nuevo León IJ oJt.garúzado pOII. la Alioc.J..a.c.,wn Nac..lonal de F~
CJJ.ltadu 1J E1ic.uelali de ContaCÚJ.JÚJl 1J Ac:lrn,in.,i¡¡tJt.ac.,wn (ANFECA), el pa.,6ado mu
de Nov.fonbJi.e.
60.\c..lo

�30 .

31.

Perdida 1a seguridad de 1 el an o de 1a tribu, e 1 hombre se refugi 6
tras los muros aln-enados del señor feudal; mas tarde unos buscaron la fuerza del imperio y otros la fuerza de la cruz; hoy el hombre se refugia en el
matrimonio roonogámico, la iglesia pastoral, universidades, asociaciones p~
fesionales, sindicatos,, partidos polfticos y en esa admirable realizaci6n
social que llamamos Empresa.
AÍII sin caer en predicciones, permftanme ofrecerles tr:es convicciones
de mi pensamiento pragmático: muchas de las instituciones de hoy prevalecerán y hasta florecerán durante el próximo siglo;1as presiones del estallido
poblacional y la dinamica las corrientes humanas, modelaran en gr~n medida
el mundo futuro; y por últiroo y más importante, en el área del conocimiento
la sociedád avanzara notablemente en una mejor comprensión de la naturaleza·
humana y una rrejor aplicación de los principios, teorfas Y, sistemas que regulan su vida de relación ••• y su capacidad para una más armoniosa conviv~
ci a.
Básicamente es esta última aseveración el tema de mi plática.
las fuerzas morales del hombre, en su espfritu, en la sabidurfa de
su natural ser. En administración, para beneficio de la sociedad
mismo, creo en aplicar este conocimiento a la vida de trabajo para
yor eficiencia y por ende una vida más amable.
0

Creo eri
entender
y de El
una 11!

Ni un ente corro pretenden los marxistas, ni un materialista sin otra
vocación que la ganancia, el hombre es suprema creación, materia yespfritu~.
caudal inagotable de sentimientos y emociones, coronado 1!1 misroo por una n~
cesidad de trascendencia y una extraordinaria capacidad de aprendizaje.
Antes de concebirlo como trabajador, como producto de bienes Y ·serv!
cios, lo prioritario es concebirlo como persona, irrperfecto y perfectible a
la vez, universal en esencia, perecedero en la materia, eterno en el mundO
del espíritu.
Todo a su alrededor es temporal y cambiante.
Sus relaciones cambian
porque él cambia, si no en esencia sf en nodo de ser.

En el proceso de buscar su felicidad y perfeccionarse a sf
mismo, bus
ca su equilibrio y se desequilibria. y vuelve a buscar su equilibrio en un
proceso sin fin.
Veamos como lo describe Erich Fromm en su obra "Anatomía de la Destruc
ti vi dad Humana", ·
"En su historia", di ce Fromm:
"El horrbre ca-'-1'a
el amb'1ente y en este proceso se cam11u
bia a sf mismo. Aumenta su conocimiento, pero también
la conciencia que de su ignorancia tiene; se experimenta
como individuo y no sólo como miembro de su grwo,y con
ésto aumenta su sentido de estar aparte y aislado. Crea
unidades sociales más grandes dirigidas por jefes poderosos .•. Y se espanta y se vuelve sumiso. Logra cierta
libertad .. . y se ·asusta de ella. Aumenta su capacidad
de producción material pero en el proceso a veces se ha
ce voraz Y egoísta, y esclavo de las cosas que crea".
Por otra parte, el hombre posee un intelecto que le permite seleccio
nar su conducta. Si 1as condiciones exteriores son adecuadas a su natural
ser, él tiene entonces la posibilidad de desarrollarse y desenvolverse a ca
balidad. Y éste es el marco que la administra·ción de hoy y del futuro de=ben proporcionarle.
El agricultor sabe que para que una semilla germine y furctifique de
ben darse cierto tipo de tierra y ciertas condiciones climatológicas. En el
universo de las organizaciones debemos buscar incesanteri-ente, sistemáticamente, esas condiciones apropiadas que permitan brotar lo mejor del alma y
del cuerpo que los que en ellas laboran, logrando al propio tierrpo su autorealización y felicidad, y el logro del bien común.
En los tierrpos actuales, caracterizados por la eficacia de las comlllicaci ones, la contaminación materia1 y mora 1, y 1a difusión de 1as ideas y
culturas, el deseo de una mejor calidad de vida tiene para el hont&gt;re una di
nanrtca irresistible.

�33.

Hoy él está más consci~nte de su valer, ni siquiera se conforma con vj_
vi r bien, quiere sentí rse responsable, rechaza ser manipulado, qui e~ forjar su progreso, participar en el diseño de su destino.
Y porque está
consciente de la fuerza de opinión colectiva, también lucha por influir en
el diseño de la sociedad en que vive.
Esto se interpreta generalmente como necesiqad de cambio.
Una organización social más humana, basada en un mejor cono~imiento de
la naturaleza del horrbre, y más eficiente por la aplicación de ese conoci
miento, pudiera ser la respuesta correcta.

"Dinámica de Grupo"; Alfred Sloan con su fina sensibilidad, tan grande como
su generosidad en el campo de la investigación gerencial; Herzberg con sus
factores higiénicos y motivacionales; James F. Lincoln un cruzado en favor
del desarrollo del honbre; el Instituto Tevistock de Londres, con sus estudios de grupos autónomos de trabajo; los japoneses con sus "Círculos de. ~
lidad" que revolucionaron la vida industrial y crearon mfstica de la produ_f
tividad a escala nacional; Maslow con su teorfa de la jerarquización de las
necesidades básicas; y otros, hasta llegar a Peter Drucker con sus conceptos de la administración moderna.

Esta tarea de concebir una sociedad más humana no es una ilusión; creemos que ya, aunque tfmidamente, el proceso ha comenzado, tal vez sea reali
dad en el próximo siglo.

He ahf un caudal de pensamiento y experiencia que, infortunadallllnte,
representa una deuda no saldada, pues a la fecha no se han desarrollado suficientemente sistemas y nétodos para optimizar el rendimiento de estas
teorfas y aplicarlas, adaptadas y perfeccionadas, a las diferentes cultiras.

Este proceso es búsqueda y encuentro puede ser largo, admitimos. Pero
no desesperemos si a veces nos parece que erramos el camino y que la teoría,
el sistema o la herramienta que ayer nos pareciera idónea, hoy se nos antoja, a pasos útiles, en el conocimiento del hombre, su vida de relación y
nuevas formas de aplicar estos conocimientos.

Por otra parte, lo que conocemos, lo que hemos avanzado en este campo,
con ser valioso es sólo una fracción pequeñfsima -nosotros dirfamos infinites i ma1- de lo que aún podemos descubrí r sobre e 1 alma humana Y los , res o.!:_
tes sicológicos que rigen la conducta social.

Y ya en este contexto, es claro que no distinguimos entre la organización púb li ~a y la privada, es el aro que nos referimos a la admi ni st raci 6n
de la eficiencia en su función económica per ser.
Los estudiosos de la teorfa del trabajo tampoco distinguieron, no eran
filósofos, eran horrbres inteligentes y muchos de ellos administradores en
acción impulsados por los problemas de sus tiempos, y por la curiosidad intelectual de descubrir los secretos de la relación entre los hombres y de
éstos con la organización.
~sde Taylor, el primero en reconocer que el trabajo puede ser más p~
ductivo si es administrado; pasando por lxlugl as Me Gregor con sus teorías
sobre la naturaleza humana y la conducta; Scanlon con su famoso plan enea~
nado a medir y reconocer la efectividad organizacional; Kurt Lewin con su

Aún no sabemos como estimular el talento, las habilidades naturales o
adquiridas, las facetas del carácter o los factores motivacionales que im_
pelen al hombre a maximizar los resultados de su esfuerzo.
Es decir, aún
estamos lejos de haber ·aprendido a crear el clima organizacional que facil.i.
te el desarrollo humano, la superación del hombre en su trabajo Y, por tanto, su auto-realización.
La realidad de la vida social es compleja, y las teorías y nuestro
conocimiento de la conducta ·humana es por necesidad un mosaico de fragme!!_
tos y, consecuentemente, diffcil de aplicar en la práctica.
Pero somos optimistas, creemos en la evolución de la teoría del trabajo y en la perfectibilidad de las organizaciones humanas, en particular de
la empres a, por ésto no podemos compartí r el pronóstico del Profesor Heilbroner que remedando la cafda del Imperio Romano vaticina
"el fil'l de la
civilización industrial". ("Business civilization in ~cline" - Robert L.
Hei lbroner).

�35.

Pues la empresa existirá mientras sea crecienterrente eficaz, aunqli!
para ésto requiere de un sis tema de libertad que le pe nni ta ejercer su cap!
cidad de opción.
El triunfo de la empresa en las décadas por venir será el triunfo de
la capacidad pensante del ser humano, el triunfo del conocimiento, ésto
desde el punto de vista organizacional; desde el punto de vista social,
será el triunfo de su capacidad de servicio a una sociedad cada véz más interdependi.ente.

Pero el concepto conocimiento, en la organización abarca también los
frutos del intelecto, de la capacidad pensante del trabajador. En un mundo
que dobla su caudal de conocimientos cada diez años, donde las tareas más
relevantes son decididarrente en el campo del pensamiento, en una sociedad
industrial donde el profesionista, el empleado calificado, el técnico especializado, en algÚnas organizaciones son ya más numerosos que aquellos que
realizan las tareas físicas tradicionales, el factor conocimiento puede
significar el parte-aguas que separe el éxito ci!l fracaso.
Gerenciar la eficiencia incluye tanbién administrar este caudal de co-

Heioos aseverado que la efll)resa existirá mientras se le pennita ser
eficaz, es decir mientras no se mutile su capacidad para la productividad.
Segíil Peter Drucker en su obra "Managing in Turbulent Ti,res", para
lograr productividad sistemática y conscienterrente, cuatro recursos deben
ser gerenciados en la er,,resa:
el capital, el factor ffsico critico, el
tiempo y el potencial de conocimiento de la organizaci6n.
En cuanto al capital ¿D6nde esU realnente el dinero de mi negocio?
"Este es el prirrero paso", dice Drucker, "localizarlo y luego administrar
lo". El dinero puede estar en créditos otorgados, activos fijos, etc.
El factor. físico critico, para una lfnea aérea serfa el porcentaje de
asientos ocupados por vuelo. Para 111a instituci6n hospitalaria, el porcen•
taje de la ocupación de sus camas.

noci mi en to.
Gerenci ar el conocimiento abarca, en un sentido amplio, desde la cap!
citación del trabajador hasta el dominio de las más avanzadas realizaciones
en las acti vi daci!s operacionales de la organización; es mantenerse al día
en el campo intelectual y tecnológico, es facilitar el "expertise", es utilizar al máximo el potencial de inteligencia ci! la organización, es maximi
zar e1 potencia1 del hon'bre.
Así concebido el conocimiento, nunca fué más actual el antiguo canee.e_
"lxlo debe seguir aprendiendo para
to japonés del "aprendí zaje continuo":
hacer mejor mañana lo que hoy ya hace bien".
Nosotros completaríamos este concepto con el de "Desaffo permanente":
Para optimizar su actuación el hon'bre necesita el estimulo de renovados retos.

Administrar el tiempo es fll1darrental y común a todas 14-s organizaci-º.
Ahora bien, sabeioos que en las disciplinas sociales, que tanto tienen

nes.

que ver con todo ésto, no podemos avanzar en su desarrollo al paso de carga

El factor "conocimiento" merece 111a atención especial.

de las ciencias exactas, y éste, a mi ver, será uno ci! los más

importantes

dilemas de 1as generaciones futuras.
Hemos mencionado el conocimiento de la naturaleza del honbre y la apl.!.
cación de ese conocimiento en las organizaciones de trabajo.

Los progresos cientifi cos y tecnológicos, con su avance ge orné tri co,
tienden a re 1egar al hombre. La organización de hoy y de 1 mañana -con 1a
indispensable aportación de filósofos, sicólogos y científicos-conductistas
debe rescatarlo, estudiarlo a fondo y proyectarlo identificando su natural
ser en el contexto laboral.

�37.

Esto serfa no sólo el más efectivo recurso para salvarle de la deshlJI!
nizante vorágine de los "tiempos modernos", serfa tarrbién la más trascendente aportación de las ciencias sociales a la administración.

Solzhenitsyn, en Harvard, se refirió a lila nteva interpretación de la
libertad: "Mas qte lll problema de derechos, es 111 problema de obligaci.Q_
nes", afirmó.

El expectrum re los problemas hasta aquf estudiados porlos científicos
sociales en relación a la Teoría del Trabajo es reducido y de fácil compre~
sión. Se relacionan con las dificultares de individuos o gr1.4&gt;os trabajando
en las organizaciones, y con el objetivo de hacer re esas organizaciones 11!
dios cada vez mas eficaces para el progreso social.

Sin embargo, a la libertad tenemos que darle dirección: ni hedonismo
e9&lt;&gt;fata que nos llevaría a la corrupción, ni excesivo legalismo qte nos lle
varfa a lll estado de indefensión ante el chantaje de la violencia.

Según Tom Lupton, {Vice-~ctor ool Manchester Business School), la
atención de los cientfficos sociales se ha centrado en las siguientes áreas:

En relación a la empresa, aquf llegamos a t11 punto crucial: su respon
sabilidad social. A111que los lfmites de esta responsabilidad con el entor:no no han sido oofinidos, nosotros di riamos que la primera contribución re
la empresa al bien comr,, es precisamente la dinámica de su eficacia.

- Consecuencias de distribuir trabajo y autoridad dentro ool
la estructura organizacional.

marco de
La verdadera trascendente contribución de la empresa a la sociedad es
su productividad creciente. Si la empresa arriesga ésto, no es útil a nadie, ni a la sociedad ni al trabajador, pués jamás se vió a un trabajador
feliz en lila empresa en bancarrota.

- Naturaleza del conflicto y la cooperación en las organizaciones.
- Motivación, satisfacción e incentivos.

La calve del éxito en las organizaciones del futuro, sean éstas ptblicas o privadas, será gerenciar la eficiencia re todos sus recursos.

- La comllli caci ón y 1a información.
- La salud ffsica y mental y su relación con el
trabajador.
- El cambio técnico y administrativo.

a1t'biente social

del
Esto sin olvidar, reitero, que sólo cuando el horrbre compromete su es
Pfritu puede optimizar el resultado de su esfuerzo; sólo cuando pone a con:=tribución su voluntad libre, sólo cuando es libre para comprometerse, puede
trabajar eficientemente y crear, para legado de la historia, lo mejor de sf

Serfa tarea casi imposible explorar en este foro los estudios, té01! alis roo.
cas y experiencias desarrolladas, y mucho menos tratar re contabilizar resultados.
Los regímenes y sistemas ideológicos que trataron de ignorar esta verdad fllldamental han pagado 111 alto precio por su error.
Sólo diremos que lo obtenido no es suficiente, las ciencias sociales
aÍll muy imprecisas no nos aportan el apoyo científico que necesitamos.
Las dictaduras políticas que suprimen la libertad y las dictaduras eco
nómicas con su dirigismo estéril ya lo han comprobado y tenido que enfren¿y no seria éste 111 formidable ideal a realizar en el Siglo XXI? ¿co- tar verdaderas catástrofes nacionales.
nocer con mas amplitud la naturaleza humana, reconocerla y orientarla en el
seno de las organizaciones, no sería lll extraordinario beneficio de progrePensemos en Rusia, Cuba, la Nicaragua de Somoza, el Irán de Shah ... y
so social? Y ésto sin manipulaciones, coacciones o coerciones políticas.e• Por contraste recordemos a Alemania y Japón, que destruidas por la guerra
un ambiente de respeto a la di!Jlidad del hombre y a la libertad.

�38.

se levantaron de sus escorrt&gt;ros para convertir la miseria en prosperidad y
registrar los niveles más altos de productividad en la misma época hist6ri-

DE GUADALUPE HIDALGO AL SIGLO XXI: UN "SCENARTO" CON RAICES

ca.
Inc6gtúta y antecedentu en la6 1r.e.laclonu
de int~dependencia de M€:uco y lo6 E6.tado6
Unido¿,: el ámblt.o t~otúal y 6u ma,r_co ju
111.cU.co , fo¿, ~oblemM m.lgll1Lto!Úo6 , la cuu-:U.6n en~gWca y la i.mplemen.tacl6n deJ. cam
bio h,U.t61Úco en lo.;; 1r.e.laclonu biia.tvr.aleX
en.tite Mt:uco y fo¿, f¿,.ta.dM UnidM y ¿,u¿, i.m-

En resumen: el honbre produce más cuando tiene expectativas de satisfacci6n y autorealización en su quehacer. No es diffcil comprender que si
el mundo del trabajo es lll mundo de interrelación, comlllicación, sentimientos y tensiones, la clave de la eficiencia y la armonía &lt;ES.Cansa en la nat,!!
raleza hllllana de 1 trabajador.

p.Uca.clonu heml66~a6.

Si en el Siglo XXI administramos las organizaciones públicasyprivadas
con con vi cci 6n en 1os va1ores h 1111anos , ll1 a sociedad p1ura lis ta debe ser m&amp;s
pr6spera y feliz que lila dictadura política o 111a dictadura económica.
Si la efll)resa, en particular, es susceptible de perfeccionamiento si
sigue siendo la herramienta social que con su eficacia liberara a la human!
dad del trabajo esclavo, la institución empresarial deberá ir al encuentro
del Siglo XXI con renovada fé en su hasta ahora brillante destino .
Mientras responda crecientemente a las necesidades del honbre y a sus
anhelos de libertad, mientras busque ll1 equilibrio entre los valores materiales y espirituales de la sociedad, mientras se le· permita ser eficaz, la
empresa habra · de existir y progresar, siendo cada vez m4s productiva, si!
viendo mejor a la hllllanidad en los albores de ll1 nuevo siglo.

Wil61tedo Vel P1r.ado y Sa.l.abaNL(a*

l.

Un comentario inicial:

El análisis histórico y la especulación política van de la mano.
De
hecho, el uno no podrá hacerse sin entrañar la otra. Pués todo examen de la
realidad de un modo u otro, suscita la ponderación de la misma: en otras P!
labras, propende a la teoría, y, en último extremo, tiende a fomentar el vi~
jo afán humano que consiste en proyectar posibilidades y valorar probabilidades. Este trabajo no se propone exponer hechos antes ignorados.
Antes
bien, no tiene otro fin que el de explorar las posibles vinculacion~s que
pueden presumirse en la problemática contemporánea. Esto es, en el conjunto de hechos que constituyen la sustanci·a actual · de las relaciones entre los
Estados Unidos Mexicanos y los Estados Unidos de Norteamérica.
Para ello, es menester identificar los factores ponderables. Y hacerlo así sin pretender agotar el tema, sino --simplemente-- señalar aquellos
elementos de capital importancia para lograr una visión coherente, estén s.!_
tuados en el plano analítico que estuvieren.

• Et au;to1r. u candidato al Voc.tolr.ado er.. /-1.i,¿,to!Úa.; Ma6.t~ en Cienc.úu PolU.i.
CM po1r. la UniveMidad de CaU6Mrúa en San.ta Bált.baM y Bachilt~ en le.tlr.M
del. 1n6Wu:to de la VíboM de la Habana, Cuba. Ha údo PM6rno1r. en et Cole
9-W MayOJr. Univwi.to.lÚo de San Flr..a.nwco Ja.v,i,e1r., de .fa LlniveMida.d Compfu.-:ttll6e de Ma.dlU.d tJ Vilr.ec.to1r. del Sema.na.lÚO "U.beJtta.d" en M-&lt;.a.mi, FlO.lt..i.da..

�41.

40.

Es evidente que el Tratado de Guadalupe Hidalgo es la primera raíz de
tectable que encontraoos en el cuadro bilateral mexicano-norteamericano.
.
.
Su legitimidad política y su jurisdicidad constituyen factores de importancia fundamental, si es que procuramos aprehender las esencias de cualquier
posible replanteo de la problemática. En verdad , hay que comenzar por ese
Lo cual no
punto si vamos a valorar los.distintos aspectos coyunturales .
quiere decir que nos encontramos en presencia de un mero problema historiográfico o, muchísimo menos, de una simple cuestión jurídica. Lo interesa~
te de la relaciones bilaterales mexicano-norteamericanas en la hora de hoy
es que implican cuestiones de carácter totalmente distinto del puro hecho
que el Tratado supuso, ésto es, de la enajenación del noreste de México
"per se" hace más de un siglo . Lo que ahora se nos presenta como objeto an!
lítico es un asunto complejo que, tal vez, se hubiera presentado aunque el
Tratado hubiese sido concebido en términos distintos. Y ésto es aún más i~
teresante: los movimientos migratorios y las realidades energéticas de hoy
son independientes de la historia transcurrida, y sólo están parcialmente
vinculados al devenir histórico en sí misoo. Son realidades demográficas,
geológicas y económicas que no pueden considerarse umbilicalmenteligadasal
Tratado de Guadalupe Hidalgo. Por el contrario, parecen --y ello es muy"!
tural y lógico-- ubicadas en un plano conceptual totalmente diferente . De
lo qJe se trata es de saber en qué terreno pueden plantearse del modo más
provechoso para las dos Repúblicas. Y del oodo, en general, que mejor bef!
fici e al derecho internacional americano teórica o realmente vigente. Delo
que se trata, pues, es de encontrar el marco adecuado para calificar efica!
mente los problemas contemporáneos. Comprender la necesidad de vincular más
de un siglo de hechos al futuro, sin entrar en detalles que darían lugar a
mayores oscuridades, sería ya, sin ulteriores desarrollados,un comienzo,"'
1

principio de solución a los conflictos actuales.
Porque de eso se trata: de un conjunto de conflictos. Y, por ende, de
materia susceptible tan sólo de la acción política . Dicho de otro modo,~
•
tamos en presencia de una cuestión política de mayor entidad: el destino de
las relaciones bilaterales de México y los Estados Unidos; de la estabili·
dad hemisférica. Tal como dice el texto del Tratado, sería cuestión" ... de
establecer sobre bases sólidas relaciones de paz y buena amistad, que proc!
ren recíprocas ventajas a los ciudadanos de uno y otro país, y afiancen 11

concordia, armonía y mutua seguridad en que deben vivi·r , como buenos veci·
nos ... " ambos países, Y, en definitiva, todo un continente 7/ . Si los ro
blemas demográficos y las necesidades planteadas por la est;bilidad polí~i-=ca parecen p:o~ocar situaciones vecinas al absurdo, y a ésto se unen los pr.Q_
blemas energeticos de este último cuarto del siglo XX, sumados a los dictados de lo que, en términos politológicos, se llama "modernización", la natu
raleza h~ proporcionado soluciones con las cuales hay que aprender a jugar~
abundancia de recursos disponibles al hombre y abundancia de la fuerza misma del hombre. Hacer que ambas cosas trabajen en pro de México y de los Es
tados Unidos sería el ambicioso y justo propósito de estas líneas aunqu;
sabe~s que sólo cabe plantear la cuestión en términos muy generales, en la
seguridad de que mentes más esclarecidas que la del que ésto escribe encon
trarán senderos, trazarán rutas, desarrolladas posibilidades. Pués de es;
se t~ata: de posibilidades . Y del cambio de lo posible en probable. Tal,
en fin de cuentas, es el único propósito loable de la historia y de lapolftica.
2.

El área cubierta en el Tratado:

El Artículo V del Tratado de Guadalupe Hidalgo describe detalladamente
el territorio objeto de cesión. Por supuesto, incluye todo lo que hoyes el
Suroeste de los Estados Unidos, en el cual queda comprendido todo lo que era
1~ llamada República de Texas, California, lo que hoy es Arizona, Nuevo
Héxico,Utah, Nevada, Y otros segmentos de territorio mexicano, tal como se
define, con referencias carteográficas, en el texto de dicho Artículo 2/ .
En ningún momento, con posterioridad a 1848, y hasta la fecha, se ha puesto
en cuestión la validez de este ámbito territorial. Años fllás tarde, en 1853,
se modificó el régimen de fronteras previsto en Guadalupe Hidalgo, a causa de
supuestas anomalías en los mapas fehacientes en los que se fundaban el Tratado, hecho probable dadas las deficientes características de la carto!]rafía
empleada. Tras muchas negociaciones, se ajustó la situación de los línites
10
.
cual traJo,
por consecuencia, entre otras cosas, la adquisición, por par.'
te de Estados Unidos, de unos 19 millones de acres de territorio al sur del
río Gila a cambio de 10 de millones de dólares. Por otra parte, se les con
cedía libre uso del río Colorado y del Golfo de California, así cor,10 derechos de tránsito a través del istmo de Tehuantepec a los ciudadanos de Esta

�43 .

dos Unidos. A partir de ese acuerdo, la llamada "Gadsden Purshase", noha
habido modificaciones de mayor entidad en el trazado de 1a línea fronterfa
La historia de estos más de cien años ha presentado diversas incide!
cias de violaciones de la soberanfa de una y otra república, tal como los
episodios militares que involucraron sucesivamente a los generales Villa,
mexicano, y Pershing, estadounidense. Pero vale decir;iue la esencia mis11
de la soberanfa no se ha visto comprometida, no obstante 1~ tensi6n imperl!
te en más de una oportunidad. Puede decirse, que, tal y cual se expresa en
el Artfculo I del Tratado de Guadal14&gt;e Hidalgo'!_/
"(h) abrá paz finre y
universa1 entre 1a República Mexicana y 1os Es ta dos Unidos de América .•.• •,
Es evidente, en primer lugar, que ha existido, en cuanto se refiere al &lt;E'!
cho internacional público, una coincidencia de intereses entre ambas naciones. Las necesidades emanadas de los supuestos básicos de la seguridad
hemisférica, y de la común creencia en 1as ventajas del régimen demoliberal,
han determinado que la sobe rania formal, tal como quedó estructurada en
1848, no haya sufrido modificaciones. Los conflictos, cano se está viendo
claramente ahora, se plantean, fundamentalmente, en el orden del derecho 1!
ternacional privado, en el cual, cabe decir, los ciudadanos mexicanos de
hoy están sújetos, simplemente, al "i us genti lBll" tal como se refleja en el
derecho positivo norteamericano, en todo lo que se refiere a su presencia
dentro del territorio de Estados Unidos.
En el caso inverso, los ciudad!
nos norteamericanos en México se ven sometidos al régimen jurídico vigente
para los mexicanos, en Estados Unidos, suelen ser trabajadores agrfcolas, Y
los ciudadanos norteamericanos en México suelen ser o bien turistas o bien.
capitalistas de una u otra fndole, es fácil comprender que nos encontralOS
en p.resencia de una posible desigualdad en los beneficios a {lue la amistad
recíproca da derecho.
Veamos si es posible hallar alguna claridad más en estos aspectos, I!
rivados, en notable medida, de la mutilaci6n del territorio mexicano en
1848.
3.

La jurisdicidad del Tratado de Guadalupe Hidalgo:

Una vez que se examina el texto del Tratado, se llega a dos conclusi!
nes provisionales: i) que el Tratado ha tenido absoluta eficacia,"de facto'

y "de iure" en lo tocante a asegurar la transferencia

del ámbito territo
rial negociado en 1848 y 18_53, y ii) que la jurisdicidad del mismo no está
en función más que de lo que pudi~ramos l_lamar el "vae victis" de la historia de Arreri ca, y, en fin de cuentas, del carácter legal que todo acto de
victoria militar adquiere tan pronto como pasa a ser dato eficiente del
régimen polfti co ·en vigor.

El Tratado de Guadalupe Hidalgo se negoció, suscribi ó y ratificó bajo
la ocupación militar norteamericana. Independienteme nte de las vicisitudes
polfticas de México durante estas postrimerías de la era de Santa Anna, es
indiscutible que la República Mexicana no se encontraba en condiciones cap-ªces de permitirle el libre ejercicio de su soberanía nacional . Tal circuns
tancia, aunque muy frecuente en la historia de las guerras, no contribuye a
legitimar jurídicamente el instrumento otorgado y suscrito en Guadalupe Hidalgo. Se trata de un caso que claramente desdice de las .aspiraciones de
vigencia eterna, o casi, que se manifiestan en los Artfculos XXI y XXII del
Tratado 4/, A todas luces, el Tratado no tiene cabida dentro del marco ac
tual del derecho internacional americano.
O, hablando con más propiedad,
no la tendrfa _si el documento tuviese q"e ponerse en vigor en €Sta época, y
s6lo puede sostenerse en derecho porque se trata de uno de los elementos
constitutivos de la actual realidad continental. No cabe pensar en descon.Q_
cer la jurisdicidad firme del Tratado, pese a sus vicios de origen, comunes
a la generalidad de las situaciones postbélicas, ya que los tratados de paz
suelen convenirse en beneficio casi exclusivo de las potencias triunfadoras
como puede verse si se procede a la lectura de documentos de esa fndole.
Lo que ya es materia debatible es que el régimen aplicable en derecho
internacional privado pueda abstraerse de las realidades polfticas, económj_
cas Y sociales de la hora de hoy.
En otras palabras, que pueda aducirse
que la realidad militar, fundamento del Tratado, no consti tuye causa de
fuerza mayor más eficaz que el conjunto de circunstancias presentes ahora.
Por lo tanto, procede en derecho, ya que no revisar el Tratado, sf aplicarlo en la forma más conveniente para allt&gt;as partes contratantes. Y, pues to
que las inconveniencias del Tratado en la actualidad son más evidentes en
en materia de derecho privado y de recursos natura les y humanos, es obvio
que serfa menester actualizarlo en cuanto a su aplicaci ón de modo y manera

�45.

que la convivencia y amista~ qi.e el Tratado mismo orce na resultase favoreci
da en forma qi.e no diese lugar a equfvocos o malas interpretaciones ..
Aunque no puede sostenerse la invaltrez o nulidad ce pleno oorecho ti
un acto jurfdico cuyos antecedentes están en el terreno de los hechos, y, a
buen seguro, no interesarfa adentrarse en una revisión que entrañase el de!
conocimiento de 1a historia, parece 1ógi co, conveniente y justo que e 1 i nstrumento que se discute fuere aplicado de suerte que su jurisdicidad y su
legitimidad --hablando en términos politológicos-- se adecuaran a las Ci!
cuns tanci as vi gentes, único propósito de 1os i ns trunen tos contractuales
--como lo son siempre los tratados, en teorfa al menos--, que consagran situaciones de hecho que están en función oo la historia. De manera ·más c~
creta, parecerfa oportuno lograr una coincidencia oo la jurisdicidad y la
legitimidad con los fines fundamentales oo la estabilidad.
En qué rredida la noción oo legitimidad polftica --en un problema bila•
teral, como lo es éste-- coincida con la noción de oorecho --precisamente
porque se trata de tal problema bilateral-- es asunto que tiene poca importancia objetiva. El oorecho vigente puede o no ·coincidir con la legitia!
dad f~ctica, pero, si está realmente en vigor, como ahora parece ser el caso, es evidente que no puede prescindirse de su impacto.
Esto es, que lf
túa sobre las circunstancias oo modo tal que resulta imposible poner en duda su jurisdicidad sin correr el riesgo oo incurrir en un grave error 111!
lfti co.
Ahora bien, la mudanza ool "modus vivendi" entre ambas naciones por!
fectos oo todo un repertorio oo problemas, fundamentalmente de orden ene!
gético y migratorio, permite preguntarse si nos encontramos en presencia ci
las circunstancias previstas en el Artfculo XXI del Tratado ?.f. Esta claro
que en Guadalupe Hidalgo se acordó, o se impuso, un proyecto de orcen "per
in aeternum". Pero el texto del Artfculo XXI no deja dudas sobre la cor1ura oo los negociadores, quienes previeron el modo oo enfocar cuestiones qi,
pudiesen suscitarse en el futuro. Esto, desde luego, no sólo abre las pue!
tas a 1a concepción de ta les cuestiones como posibles, y, en consecuench,
polfticamente legftimas, sino que plantea la viabilidad de técnicas dipl!
mHi cas actua 1izadas.
Di cho oo otro modo, cabrfa preguntarse dos cosas

i) si existen diferencias en las que el Artfculo XXI es de aplicación; y
H) si los mecanismos oo las nuevas técnicas del derecho internacional americano vi gente son o no util i z-abl es, en vez y 1ugar oo 1os procedi mi en tos
arbitrales del derecho bilateral, entonces exclusivarrente vigente, a tenor
de di cho Artfculo XXI.
Más claramente aún, lcabe aplicar el derecho interamericano --el pan.!_
111erfcano de la OEA-- en el contexto determinado por el Tratado de Guadalupe Hidalgo? Es indiscutible que la aplicación "ex post facto" de una nonna
de derecho, i nternaci ona 1 o no, es improceden·te en 1o purM1ente sustantivo.
Pero no puede objetarse polfticamente cosa alguna a la aplicación, en ma~
ria procesal, de téaiicas de derecho compatibles con la realidad intemaci.Q.
nal americana de hoy. En términos todavfa más ·precisos, puede sostenerse
que el problema puralll!nte bilateral, por cuanto incide sobre la estabilidad
c111tinental, es perfectamente susceptible de consideración bajo las normas
11111ltilaterales del derecho inter~rrericano, cuya jurisdicción no puede pone_r
se en duda en problemas que afectan a la es~bilidad no sólo de las cbs pa.r.
tes que otorgaron el Tratado sino, en potencia, a la de ~odo el sistema. En
apretado resumen, ,que el Tratado, si bien plantea la perenidad del orden j.!!_
rfdico y polftico "in totu", establece la posibilidad de desacuerdos y negociaciones concretas, y que, dadas las ci rcuns tanci as actuales --que cons.!_
gran un orden jurfdico continental--, no cabe pensar que la bilate.ralidad
Prevista en Guadalupe Hidalgo tenga más vigencia que un derecho aceptado
por otros Estados Arrericanos. Tal como estárr las cosas, en términos muy
técnicamente jurfdicos, puede decirse que el marco legal dentro del cual el ·
Tratado ha de interpretarse es muy otro que el que presidió su otorgamiento
Y aplicación inicial. Aanitiendo que México hubiera estado en condiciones,
en 1848, bajo la ocupación militar enemiga, de ejercer sus derechos soberanos --cuestión asaz discutible, si se quiere reducir todo el problema a té_r
lllinos de derecho puro--, ci sea que no ·pondremos en entredicho, utilizando
criterios realistas, no cabe, no obstante lo anterior, postular que la viQencia del Tratado, aunque no se discuta, pueda argumentarse, a fines del
siglo XX, en forma di vor'Ci ada del derecho interameri cano.
En otras pal.!_
bras, que, sin entra; en revisiones de meyor entidad, es obvio que los problemas de derecho internacional, público o privado, existentes en esta ~
lación bilateral deben quedar sujetos a los procedimientos actualizados del

�47.

orden jurfdico continental. En palabras más concretas aún, que tales p~
blemas no están supeditados al nero "i us genti um", o a las disposiciones de
los derechos positivos mexicano o norteanericano. Es indiscutible que, en
interés de la estabilidad continental, anbas partes contrantes deben encontrar soluciones capaces de armonizar diferencias y coordinar esfuerzos, aún
cuando fuere menester recurrir a la multilateralidad del derecho interaneri
cano siempre que no fuese posible alcanzar acuerdos verdaderamente resolut!
vos, dentro del espfritu del Tratado de Guadalupe Hidalgo.
Esto es, que
las cuestiones migratorias y energéticas, entre otras pendientes, no son ya
cosas que estén dentro de la jurisdicción exclusiva que surgió de la guerra
entre México y los Estados Unidos, ni, en buena lógica, puede pensarse que
la intención de las partes contratantes fuera la de presuponer la realidad
más de un siglo después. El Tratado detennin6 una legalidad como modo de
imponer una estabilidad. Pero, hoy por hoy, ni la jurisdicidad ni la esta•
bilidad están en función de aquella paz.
El "modus vivendi" ha cambiado como cues ti 6n de hecho. Ha llegado el
momento· de conseguir, de alguna manera, que las cuestiones se resuelvan eñ
.rroldes de "iure" actualizados, única forma de superar los problemas y real!
dades meranénte "de facto".

seguridad, que, obviamente, se esU aplicando, tenga· implicaciones reales,
es nenester concluir que la naturaleza de la. problemática es muy distinta,
y, a la vez, muy real. Se trata del proble¡na migratÓrio que, hoy por hoy,
es el m4s importante de la América del Norte. En otras palabras, del moviliento de personal _de ciudadanfa mexicana hacia territorios de soberanfa es
tadounidense, a través, en la mayorfa de los casos, de los territorios q;
estuvieron bajo sober.anfa flexi&lt;:ana hasta nediados del siglo XIX, en los cu.!
les se asientan muy frecuentemente.
Las razones que explican este movimiento ·humano son múltiples, pero .
Pll!den entenderse, de modo general, como una migración impulsada por el
atractivo salarial de una sociedad más desarrollada econ6miéaroonte para los
natfws de otra sin el mismo grado de desarrollo económico.
No se trata,
evidenterente, de un sill'l)le movimiento rururbario, ya que el grueso de lama
sa en cuestión se dedica a trabajos agrícolas H·
Y 1-0s inmigrantes q;
pennanecen en territorio urbano, dentro o fue'l"a de la cesión mexicana, son,
CCII toda probabilidad y en· la mayor parte de los casos, individuos .capaces
li llevar a cabo tareas urbanas, princi-palirente, de fndole fabril.

Yes preciso tener en cuenta que el atractivo salarial funciona, entre
otras razones, porque h~ un determinado grado de escasez de mano de obra.
4. Los problemas migratorios y la cuestión energética: hllllan1dad, natura- le IIIOdo más claro, que serfa cuestión de preguntarse si los salarios devenleza y estabilidad:
gados por esos .inmigrantes son lo bastante atract.ivos para los nativos y re
Sidentes habituales del territorio objeto de 1á inmigración. En realidad~
En tiempos en que se inicia la erección de una barrera artificial~ estamos casi obligados a señalar que los inmigrantes en cuestfón, aunque
tre los Estados Unidos y la República Mexicana es necesario preguntarse
percfben ingresos del ·Orden de los 40 pesos .¡n por hora, representan un ·
fndole de problemas pueden ~xplicar, ya que no justificar, ' que seme_jante costo menor para los patronos nor.tearreri canos . Y, cosa que no conviene de"protección", entre naciones amigas --según i!l Tratado, y según el derechO sestimar, constittzyen una fuente segura de mano de obra, porque los nativos
interanericano vigente-- sea tomada en consideración.
Lo primero, por si Yresidentes habituales de Estados Unídos, conociendo el idioma inglés, pue
con determinado grad;
tuviere algún interés, es tratar de determinar si cosas tales tienen algún den aspi rar a posiciones mucho mejor rerriune radas,
fundamento en derecho. Di ce el Artfculo XVI del Tratado: "Cada una de 115 li Porvenir profesional. Los inmigrantes mexicanos no suelen manifestar in
dos Repúblicas se reserva la completa facultad de fortificar todos los plJI• te~s en lograr posiciones que les ocasionen conflictos de carácter legal;
tos que para su seguridad estilll! convenientes en su propio territorio". C! laboral, por lo que suelen estar en condiciones de errplearse en contrapremo no es razonablemente concebible que existan cu'estiones de seguridad mil! sentaci6n de salarios inferiores al habitual para los nativos y residentes
tar entre anbas naciones, ni es muy probable que el argumento jurfdico de de Estados Unidos. Todo ello, lógicaroonte, los convierten en obreros --es
lleci almente en 1a agricultura-- deseab 1es para los ell'I) resari os nortearoo rica

q"

�49.

nos, que cuentan así con mano de obra poco gravosa, relativamente abundante
y, por regla general, confiable.
Del examen general del asunto migratorio cabe concluir que el probleaa
está dado, en lo fundan-ental, por preocupaciones étnicas que sólo secundariamente tienen relieve económico.
Por este motivo --la conservación O!
una mayoría angloparlante en la región sudoeste de los Estados Unidos, sin
graves problemas de ,minorías nacionales o culturales--, los inmigrantes ~
xicanos tienen, polftica y legalmente, que ser un sector indocumentado entre la población activa. No es concebible que las quejas al uso sobre los
beneficios sociales que dichos inmigrantes usufructúan tengan un fundanento
muy s61 ido. En pri ni! r 1uga r, los inmigran tes i ndoc ume-ntados son, norma 11!!
te, contribuyentes a las haciendas federales y estatales de los Estados Uni
dos. En segundo término, que los inmigrantes indocumentados son, en su ca•
si totalidad, individuos en su más vigorosa juventud, capaces de trabajary
en estado de salud aceptable, por lo cual no puede alegarse fácilmente qi.e
constituyan carga pública. En realidad, integran una masa positiva dentro
de la población norte americana. En cuanto a 1a eventua 1i dad de un pred111i•
nio étnico y cultural en el Sudoeste norteamericano, tal predominio estarfl
en función de factores relativamente variables. Por una parte, existe 1111
ciudadan1a de cultura y raza mexicanas en los Estados llnidos, cuyos del'!
chos no pueden ponerse en cuestión, y que es la base probable de una ev~·
tual mayor1a méxico-norteamericana en el Sudoeste de los ~stados UnidOS,
Por otra parte, hay una constante y poco controlable fluctuación de perst
nal de nacionalidad y ciudadan1a mexicana que ingresa, sin el consenti•f~
to de ninguna de las dos partes --México y Estados Unidos-- en territorio
norteamericano, con el propósito ostensible de obtener recursos mediante~
trabajo, y con la posibilidad, no muy ~efinida, de asentarse en el terrf~
rio en que esUn 1aborando. Con todo, estos factores no bastan, cual ital!
vamente para pronosticar un "scenari o" en el cual la cultura ang l oparlanll
retroceda a los niveles anteriores a 1848. Y ésto es así porque las lllf/°'
res ventajas económicas, en Estados Unidos, están en función de la incor,!
ración total a la cultura angloamericana. Cuantitativamente, está por demostrarse que el factor numérico de la inmigración --una entre muchas,~
les como la de procedencia sudasiática-- sea suficiente como para decid~
la naturaleza de la vida en el Sudoeste norteamericano Y.
Aún quedl 111

elemento cualitativo por discernir, a saber, si la minoría norteamericana
de or1gen mexicano es compatible, en su totalidad, con la inmigración reciente, cuestión que es, cuando menos, discutible. Las generaciones actua
les de méxico-norteamericano están integradas en el proceso existencial
norteamericano, Y muchas cosas las separan de los inmigrantes actuales. E¡
improcedente hablar de una eventual "mayor1a mexicana" ya que ambos grupos son distintos entre s1, y no pueden homogeneizarse fácilmente.
Todo lo anterior, la cuestión humana, es asunto añejo ya. El probl~
ma de la inmigración indocumentada no constituye un factor que modifique
esencialmente las cuestiones actuales. Lo humano no ha cambiado radicalmen
te. Donde s1 se han producido modificaciones de mayor entidad es en lo na-=tural. La geolog1a, precisando la cuestión, es lo que cuenta. Y lo que
puede servir de base para un replanteamiento de las relaciones bilaterales
entre México y los Estados Unidos.
El hecho de que los Estados Unidos tengan un déficit notable en sus ne
cesidades de petróleo y gas natural coincide históricamente con el descubri
miento de cuantiosos recursos energéticos en territorio mexicano. La natu
raleza, está claro, no es responsable de los problemas de una economfa in~
dustrial tan sofisticada c0010 la norteamericana.
Pero, por suerte casi,
acontece que México posee las reservas indispensables para la estabiliza
ciOn de la producción industrial y del nivel de vida de los Estados Unidos~
Y, desde el punto de vista del Hemisferio, lo cual interesa jurídica y po11ticamente, estas reservas no dependen de factores ajenos a la vida de la
relación interamericana. La cuestión, pues, según podemos verla con clari
dad pr1stina, es de estabilidad. Estabilidad recfproca, y continental. 5.

La estabilidad mexicana:

Uno de los problemas que se barajan incesantemente con relación al
asunto de ,la migración indocumentada --sin autorización de ingreso en Estados Unidds, ni conocimiento oficial de la emigración por parte de México-es el det" crecimiento de la población mexicana, muy superior al de la de los
Estados Unidos, y que causa alarma en medios norteamericanos desde hace ya

�50.

51.

largo tiempo. Un autor prestigioso, cuyos trabajos han sido patrocinados
por la Fundaci6n Guggenheim y la Fundaci6n Rockfeller, como parte delascll!
clusiones de un libro --obra ya vieja decfa:
"En conclusiOn, el bienestar futuro de México depende de
la agricultura y, en fin de cuentas, de un sabio ajuste
de la poblaci6n a los recursos agrtcolas, y de la industria a todos los factores. Sus planificadores (los de
México) deberían reconocer la falacia de la creencia PQ.
pular de que (México) puede sostener. una poblaci6n en e~
pansi6n indefinida, conjuntamente con una economfa indu~
trial expandiéndose indefinidamente, cambiando sus bienes ·
manufacturados por comida que esperan ellos, será sumj_
nistrada por el resto del mundo, también indefinidamente".

!/

Evidentemente, existe un ambiente más o menos malthusiano que pretende
justificar la necesie1ad de la limitacion de la natalidad en México sin plan
tear de manera clara cuáles son las opciones que México tiene disponibles.
El hincapié', generalmente sin expresar mención del mismo, está en la irrpos!
bilidad de mantener la estabilidad mexicana si no se procede a una reorientación de las metas de México en función de objetivos demográficos limit!
dos. En otras palabras, que existe la tendencia, en los medios académicos
--y desde hace mucho tiell1)o--, a p~stular la inviabilidad de un Estado mex!
cano si no se estructura en forma que no constituya una fuente de presf611.
demográfica en la frontera norte americana '!J.
Aunque no proceda optar por puntos de vista absolutamente pesimistas
en cuanto a la estabilidad de México, es oportuno señalar que la emigracf6n
tell1)oral y la explotaci6n adecuada de los recursos minerales existentes P~
den constituir un elemento decisivo si se pretende lograr, no ya la mera e!
tab, l i dad, si no e I des a rro 11 o social 6p timo dadas las ci rcuns tanci as. Y, lo
que es más, sugerir que tal desarrollo es posible y necesario para la esta·
bilidad hemisférica, más a"1)1ia y precisa c¡ue la estabilidad bilateral qi,
pudiera parecer más directamente i"1)ort.ante. No es posible pensar que 115
realidades coordinadas y coherentes que integran el último medio siglo de

Mhico puedan perpetuarse "sine die" si no se procede a una regulari zaci6n

social en uso. Y ésto, naturalmente, interesa a las dos partes que otorgaron en fecha asaz re1rota el Tratado de Guadalupe Hidalgo, y que están fre~
te a frente --y unidas más que separadas-- en la masa continental de Airéri
ca del Norte.
Ahora bien, lcuáles pueden ser las vfas de solución posibles? Parece
evidente que una de ellas es el desarrollo de la agricultura mexicana de
de acuerdo con la tecnologfa más actual, cosa que, lógicamente, aminorarfa
las probabilidades de escasez de alimentos, y podrfa, incluso, mejorar la
dieta nacional. Pero no es, "per se", una· panacea, y parece verosfmil prever una importación de alimentos en expansión. Otra estarfa dada por el ~
sarrollo industrial orientado hacia el mercado mundial, co1ro parece ser ya
el caso en algunos renglones de la economfa. Para ello, el crecimiento de
la población asegura la disponibilidad de mano de obra, aunque no necesari_!
ll!nte el carácter competitivo de la producción, que estarfa o que está vinculado al régirren salarial y a los compromisos de fndole comercial.
La naturaleza ha hecho posible la disponibilidad de recursos energéticos que no sólo garantizan la satisfacción de las necesidades nacionales si_
no, también, la regularización de los suministros de combustible a determinados clientes extranjeros. Esto, desde luego, en términos polfticos, equj_
vale a un elemento diplomáticamente n~gociable Cl.{Ya eficacia no puede ser
exagerada: puede representar la autonomfa energética del continente americ_!
no, sin necesidad de aportaciones ultramarinas de combustibles fósiles, teniendo en cuenta los yacimientos ya en explotación en el Hemisferio, y que
incluyen tanto el petróleo, como el gas natural y el carbón.
Obviamente, México y Estados Unidos tienen interés en preservar la estabilidad de la República-al sur del Rfo Grande, y, en general --simbólica
Yconcretamente--, al sur de la frontera acordada a mediados del siglo XIX.
lle ello dependen las posibilidades de solución de las crisis que puedan p~
sentarse a ambos lados de dicha frontera. Dicho de otro modo: la estabilidad lll!xi cana es requisito "si ne quanon" para la estabilidad, cuando menos,
de la industria y del nivel de vida estadounidense y, en sentido más amplio,
Para la del Hemisferio, que asf podrfa, tal vez, desligarse de aportaciones
extracontinentales 10/.

�52.

53.
Pero, como que existen.necesidades inmediatas, de carácter social fundamentalnente, la estabilidad rrexicana no puede limitarse a los µroblemas
de desarrollo agrícola e industrial a largo plazo, o de corrercialización O!
los combustibles fósiles mexicanos. Todo eso puede ser operativo siempre y
cuando se mantengan en funcionamiento adecuado 1os dispositivos de segur!
dad social que mantienen estable la vi da nacional rrexi cana. Y, de modo ev!
dente, el movimiento migratorio hacia el norte de ·1a frontera nortearrericana es uno de los más eficaces. De modo no nenos evidente, parece que las~
lución del problema de los inmigrantes nexicanos indocumentados es, a corto
plazo al nenos, esencial a los fines de la estabilidad de Méxi co 11/.

socialización de los emigrantes tienda a enaJ·enarlos de 1a vi· da nacional
.
y
a adecuarlos a las necesidades económicas de los Estados Unidos de Nortearerica. Pues, aunque tal enajenación tuviese características irreversibles
en cada caso individual, México dispondría de los recursos humanos necesa
rios para llevar a buen término cuantos proyectos resultaren económicamente
necesarios y socialmente imprescindible.
De todo ésto cabría llegar a la conclusión de que los

movimientos mi

gratori os contribuyen a la estabilidad i ntema de Méxi· co , y que no parecen
e~isti r posibilidades de sustituir, a corto plazo, este mecanismo social
s~n desequ~librar la estabilidad nacional.
Las estructuras de participa
ctón política no pueden, de momento, prescindir de la dinámica migratoria;
encabe zar aún una entidad soci oe conómi ca con perspectivas razonab 1es . Por
1~ tanto, es aconsejable pensar que serfa de utilidad e"l)lear las potencial, da des energéticas disponibles como método e instrumento para 1a norma1iza
ción de l os·lllovi mi en tos migratorios.

El aparato político mexicano, con sus estructuras de participación, no
puede, concebiblenente, afrontar por sí solo la responsabilidad de social!
zar a las masas que van emergiendo a la vida pública en las sucesivas honr!
das generacionales. Muy por el contrario, las tareas del aparato polftico
se refieren, preferentenente, a la gestión y organización del sector públi·
co. Esto es, a la administración del Estado Federal y de sus integrantes,
y, lógicamente, a la alta dirección del desarrollo nacional --en sus diverla necesidad de tener muy en cuenta los prerreguisitos y característisos aspectos--, orientándolo hacia la favorable solución de los problemas
colectivos pendientes. En otras palabras, que no puede pretenderse que, en cas funcionales de la estabilidad interna de México se pone de relieve tan
las actuales circunstancias, el aparato polftico --y· no sólo el Gobierno-• Pronto como examinamos los procesos desestabilizadores que se encuentran en
se baste para dar solución a la problemática nacional sin la debida integr! mar~ha a nivel hemisférico, y sus diversos signos políticos, económicos y
ción de los distintos elementos que tienen que participar en cualquier 9!. sociales. la estabilidad, ha de ser meta e instrurrento, simultaneamente,
quema de renovación socioeconómica. Los Estados Unidos Mexicanos, a dife· para lograr un futuro con sentido, y, particularmente, con sentido histórirencia de los de Nortearrérica, tienen una cohesión central no-privada ck! co. No se trata de regresar a una etapa anterior a Guadalupe Hidalgo, sino
el:! COfll)render que el Tratado, al modificar la realidad histórica, crea otra
respetable envergadura. Pero el repertorio de cuestiones por solucionar es
realidad, sobre la cual puede actuarse mediante la utilización de los recur
mucho más alJl)lio y complejo. En tal grado, que se correría el riesgo ck!
sos naturales y humanos disponibles 12/.
promover un proceso de lucha de clases, en sentido marxista, si se aguarda
a que las políticas a largo plazo comiencen a surtir efecto. Y se correría.
por las mismas razones, el riesgo de frustración colectiva si se pierden ck! 6. La estabilidad estadounidense:
vista las necesidades de socialización --escuela, trabajo, servicios soc}aPero los problemas de estabilidad están muy lejos de ser sólo los de
les-- de esas masas emergentes . Valdría la pena intentar el estudio de 105
diversos valores cuantitativos involucrados en tal proceso de socializaci6r. llbico_!j/ . Está muy claro que los Estados Unidos de Norteamérica están en
reJ .ó
.
Y, a reservas de las conclusiones definitivas a que se lograre llegar, pal! t ac,_n de dependencia respecto de las naciones de la O.P .E.P., y en ciera "-!dida, con relación a todos los suministradores en materias primas. Es
ce prudente postular que la emigración provisional constituye una vfa que
~
~echo, radical mente nuevo en el caso de una potencia industrial y tecno-::contribuye notablerrente a la estabilidad interna, aún cuando el proceso •
gicarrente desarrollada, con enormes disponibilidades fiduciarias, alimen

�54.

55.

ticias, productivas, cientfficas y militares, plantea el car4cter precario
de la estabilidad. No puede ya darse por sentado que la producci6n y la~
fensa de los Estados Unidos estén garanthadas más allá de toda posible CCJ!
tingencia. Esto es, en breve, que la estaMlidad es un hecho absolutillll!nte
inestable, y valga la paradoja. Aún m4s: no puede hablarse ya de estabilidad en forma rigurosa, puesto que la misma depende de la administraci6n de
fenóirenos muy corrplejos y problemáticos. Puediera habJarse, en verdad, de
una estabilidad dinámica, aunque el concepto pueda parecer. un tanto incongruente. Dadas 1as ci rcuns tanci as de la época, más que de estabilidad, C!
brfa hablar de "equilibrio inestable". Esto es,. que la estabilidad ha ven!
do a consistir en un equilibrio entre los diversos factores de la vida S!
cial: producci6n-consumo, trabajo-remuneraci6n, precios-inflaci6n, riesgo.
seguridad, etc. Evidentemente, a primera vista, no es muy verosfmil la 11!.
ci6n de "inestabilidad" en los Estados Unidos de Norteanérica.
Pero cual
quiera de los rwchos fen6menos patol6gi cos de la época como, por ejerrplo,
la ~scasez de conbustible para los autom6viles en una naci6n donde dicha
máquina parece fonnar parte de su esencia misma, deja bien claro que la estabilidad es un puro "equilibrio inestable" funcional, uni&gt;ilicalmente vinci
lado a un conglo,rerado de polfticas necesariamente en constante cambio. No
puede concebirse que 1a vi da estadounidense se pueda mantener a ni ve les C'!
parables al actual si la crisis energética no encuentra algún tipo de soluci ón más o menos pennanente. Cuando menos, si no se asegura ·que no se ~
penda de proveedores transoceánicos, muchas veces en carrpos ideológicos hO!,
tiles. Para mantener la tonicidad nonnal --esto es, la hipertonicidad-- de
la vida estadounidense es menester, en primer lugar, conservar el nivel~consumo elevado al cual la población está acostumbrada. Esto equivale a~
cir que es necesario que la industria se mantenga en producción, y que con•
tinúe pagando los altos salarios que hacen posible el poder de col1'4lra ·de di
cha población. posiblemente el más elevado en la historia universal, El~
der adquisitivo de los estadounidenses es una funci6n del desarrollo indus·
tri al, agrfcola y comercial de su nación. Y tal desarrollo lo es de un e!,
tado de equilibrio internacional que hacfa posible la obtenci6n de las inat!,
rias primas Y los recursos energéticos que fueran necesarios. Hasta una ~
terminada etapa del desarrollo econ6mico de los Estados Unidos, los recur
sos internos del pafs por regla general., resultaban suficientes para 111ante•
ner en funcionamiento razonable la vida colectiva .
Pero, en vista del

volumen de la producción industrial de la época post-hegeroonica --a partir
de la Segunda Guerra Mundial--, los minerales fósiles y muchas materias pr.:!_
aas comenzaron a ser insuficientes, si se pretendfa mantener un producto n2_
cional bruto siquiera corrparable al que fos Estados llnidos necesitaban para
sostenerse en semejante posición internacional. Y, lo que es quizá más importante, resultan insuficientes para conservar el nivel de bienestar gen!
ral.
El hilo de la historia de Estados Unidos parece demostrar la irrportancia del nivel de vida como elemento central de la estabilidad. Tan es ésto
asf que la necesidad o el deseo de procurarse mejores ni ve les de vi da llev2_
ron a masas enteras de la poblaci6n de los Estados Unidos a atravesar el
continente norteamericano y a apropiarse de gran parte del mismo, como lo
demuestra la cr6nica de la colonización de los territorios conquistados militarmente durante el curso del siglo XIX. El Estado Federal estadounide_!l
se promovió tal colonización mediante la conquista militar de los territ.2,
ríos ajenos --de otros Estados nacionales o de las tl'ibus indoameri canas
qie allf habitaban-- y mediante la custodia y pacificaci6n de los mismos,
haciendo posible las migraciones de angloamericanos e inmigran tes europeos.
la meta, obviamente, era la conquista , por parte de cada núcleo familiar o
individuo, de una pos i ci6n más cómoda que la que tenfan anteriormente. En
otras palabras, que se trataba de un fenómeno idéntico al que está constit~
fdo por los actuales movimientos migratorios !J.!. Esto, de paso, nos permi te, casi por vfa de ensayo, señalar que la estabilidad estadounidense ha e!
tado siempre en función de lo que, en la retórica nacional norteanericana,
se conoce, por "oportunidad". La idea de una "land of opportunity" forma
Parte esencial del concepto que los Estados Unidos parecen tener de sf mislllS. Aún más claros, que no pueden entenderse los Estados Unidos si se
Prescinde de la noción de tierra abierta a las corrientes humanas provenie_!l
tes de otros puntos del planeta. Este hecho, lejos de contribuir a la de!
estabil i zaci 6n de 1os Es ta dos Unidos, está dentro de las motivaciones naci .2,
nales de la Unión norteamericana.
Naturalnente, la inmigración histórica
de los Estados Unidos ha provenido la mayor parte del tierrpo de las Islas
Británicas, de los pafses del norte y del centro de Europa, y de la zona
del Mediterráneo. Y, en la actualidad, el grueso de los inmigran tes potenciales provienen de la Arrerica Latina y del Asia Oriental, que distan mucho

�57.
del ideal técnico de la clase media histórica !_i/.
Lo fundamental , sin enba rgo, es que el ni ve 1- de vi da puede considerarse como una cQns tan te de la estabilidad estadounidense.
Lo que es U aliara
en crisis, al menos potencialmente, es el hecho de que pueda mantenerse la
estabilidad con un nivel de vida en precario debido a los carrbios en las'!,
laciones de dependencia. Esto es, que Estados Unidos se encuentran cQnun
mundo cada vez menos dependiente de las potencias económicas y militares de
Occidente, y cada vez más vinculado a las potencialidades de Estados no
occidentales.
Esto ha venido a crear casi una relación de dependencia de
la primera potencia de Occidente respecto de pafses antes considerados Er!
mente como del llamado Tercer Mundo. El problema, pues, viene a consistir
en una radical subversión de la constante históricamente más permanente,por
asf decirlo, de la historia de los Estados Unidos. Y, por ende, en una crj_
sis general de la importancia objetiva de la Unión en la escena mundial,con
implicaciones Je toda fndole: militares, polfticas, sociales, y, por supue!
to, económicas. Los Estados Unidos no pueden ya considerarse como un equi•
librio polftico-social estable, sino como un equilibrio polftico-social di
námico, en el cual todo depende de las políticas que se implementen seglin
las ci rcuns tanci as.
Por otra parte, el problema del nivel de vida tiene otro aspecto que
incide notablemente sobre la estabilidad interior de los Estados Unidos, Y
que viene a ser q·ue las labores básicas --no especializadas--, al estar 111!•
nos remuneradas que las de carácter más técnico, más sofisticado, tienden a
ser menos social mente apetecibles.
Esto, en una sociedad donde las opci!
nes abiertas a los individuos suelen ser numerosas en el orden económico,
deja al pafs desprovisto de mano de obra segura en los sectores econónri~
menos lucrativos, que, al mismo tiempo, suelen ser fundamentales, por ejelplo, en la agricultura y otras funciones económicas esenciales · dada la e!
tructura de 1a vi da y del "ro 1" nacional de los Es ta dos Unidos.
En ot¡IS
pal abras, que se está cons ti tizyendo algo as f como un "subpro leta ri adoN, es•
pecialmente en el sector agrfcola y en ciertas áreas industriales. Existe,
evidentemente, la posibilidad de necanizar tales funciones, pero se plantel
la cuestión de si serrejante proceso de mecanización no allllentarfa los vfnc.!
los de depende11cia energética ya existentes!..!._/.

En resumen, cabrfa señalar que la estabilidad interior estadouniden:;e
est&amp;, en lo económico, vinculada a los problemas de dependencia energética
y a los de la disponibilidad de mano de obra. Para mantener el nivel de vj_
da socialmente aceptable, dados los prQblemas energéticos y salariales, Estaoos Unidos se ve precisado a tolerar un proceso inflacionario agudo. P~
de ser interesante considerar, en el contexto bilateral Méxi ca-Estados Unioos, que la mano de obra barata es uno de los recursos que permite que los
16rgenes de beneficios económicos se mantengan altamente lucrativos sin ser,
por ese concepto --mano de obra no especializada-- intrfnsecarrente inflaci~
nario.
Es decir, que tal mano de obra contribuye a la estabilidad
interior.
Naturalmente, no puede olvidarse, en un estudio corrpleto del problema
de la estabilidad estadounidense, que la misma incluye aspectos verdaderal!nte monumentales por su importancia, y que no pueden situarse dentro de
un 1ntito analítico especffico. Tal es, por ejemplo, la cuestión de la op~
ratividad y titularidad --que ambas cosas hay que considerar-- de las errp~
sas industriales estadounidenses; el problema del peso, por así llamarlo,
de la función polftica internacional de la Unión, que no puede desestimarse
por el hecho de que la situación hegemónica haya cambiado; y, por citar uno
!lis, entre muchos, el problema del aparente "agotamiento" ideológico de la
sociedad estadounidense, que, cada vez más, da muestras de haber perdido su
'iq¡acto" de otras épocas menos imbricadas. Podrfa hablarse de que los Estados Unidos son una sociedad "penetrada" por ideas y conceptos ajenos a su
naturaleza original, y más o menos inevitables, en la coyuntura actual!.!_.
7.

El canbio histórico: las relaciones bilaterales México-Estados Unidos
en es ta hora de la historia:

Energfa y migración son, a lo que parece, 1os puntales esenciales de
la estabilidad. No ya de la estabilidad de México solo, sino de la estabilidad, pudiéramos decir, bilateral. Esto es, del equilibrio satisfactorio,
en todas 1as órdenes concebibles, de antias naciones. Lo Gni co que no queda
del todo claro a primera vista es si la estabilidad --o equilibrio-- de los
Estados Unidos está igualmente compronetida que la de México.
Y, natura,!
lente, si nos atenemos a los fndices normales, podrfa estimarse que la so-

�59.

ciedad estadounidense goza de un mejor estado funcional que 1a mexicana.
Pero esta apreciación está muy lejos de ser exacta: la fndole de los C01111'!
misos internos y externos de la entidad polftica que dicha sociedad integra
nos obliga a pensar que las necesidades en materia de estabilidad han de
ser, lógicamente , mayores en la república norteña que en su vecina rreridional. En otras palabras, que --aunque los problemas no sean los mismos-- l!
oas soc1edades tienen moti vos fundados para temer por su estabilidad, Tal
vez, no exista una conciencia clara de semejante preocupac!ón, nonnalnente
situada e11 sectores bastante alejados de la periferia visible de las vidas
Mas no cabe duda de qlM! la
nacionales de México y de los Estados Unidos.
vida estadounidense está quizá más afectada por los problemas de equilibrio
que lo que pueda estarlo la vi da mexicana.
Si bien es cierto que México
tiene mucho terreno por recorrer en lo econ6mi CQ, no es menos cierto qie
los Estados Unidos tienen mucho que mantener. El nivel de vida, problema a
resolver en el desarrollo lll!Xi cano, constiteye, en el terreno socio-econ61!
co estadounidense, un requisito "si ne qua non" de 1 equilibrio dinámico de
la sociedad , sin el cual serfa totalmente imposible conservar la misma ten-.
sión polfti ca en el futuro .
Lo que es más, se correrfa el riesgo de des!
tar un proceso involutivo . En fin de cuentas, parece evidente que la socf!
dad estadounidense está en funcHm de un desarrollo socio-económico del
cual no puede prescindí r. Ha llegado a un punto tal en su ev~luci~n en el
cual la uní versalización de la clase media constituye la base de la operat!
vi dad eficiente del aparato nacional.
·
En el caso de 1-iéxi co, en cambio, se trata de patrocrnar
Y promo ver la..
amp 1; aci 6n de una c1ase 111! di a, y de amparar - -por todas 1as vf as econOmi cas
y polfti cas posibles-- a las masas populares básicas. Y, po.r azares _de la
historia y coincidencias de la naturaleza, dispone México de un caudal ene!
. géti coque le permite, en terminos racionales, prever y d1senar
cas i su futuro evolutivo. Con base en ésto, puede la República Mexicana negociar 19.
das las medidas de seguri dad polftica y desarrollo social . que sus realid!
des interiores hagan necesarias. Y penetrar en el siglo XXI, con posibili·
da des jamás antes sospechadas.
De eso se trata, de cómo concretar. el siglo XXI, en tanto que destino

inmediato, ~n esta hora del XX.

Una cosa esta clara: la estabilidad es una cuestión, cuando menos, b.:!_
lateral. De lo que se trata, pues, es de organizar una convi vencí a sati~
factoría, según criterios plausibles. Y, por supuesto, conforlll! a derecho.
El tratado de G_uada l upe Hidalgo, al ser una cuestión de hecho, se convierte
por paradoja, en el único fundalll!nto de derecho bilateral en el cual apoya_i:
se.
Su cabal ·Cl.ln¡&gt;limiento, no solo el de su letra --ya ejecutada hace
siglo y cuarto--, viene a ser el problema que puede resolverse ahora.
No
se trata ya de lo que tiene de tratado de paz, sino de lo que debe tener co
ro tratado de amistad.

/

En estos días !..Y se ha hablado mucho, en los Estados Unidos, de dive_i:
sas posibilidades de solución bilateral, viendo los "scenarios" desde la
visión de un "mercado común nortealll!ricano" --Canadá, Estados Unidos y ~x.:!_
co--, que parece preconizar el Gobernador de California, Edmund G. Brown,
Jr., hasta un plan de visados provisionales, que postula otro político cal.:!_
fomiano, el Senador federal S.I. Hayakawa. El prilll!ro, se nos ocurre pensar, pudiera ser demasiado ambicioso y, por tanto, de difícil instrumenta
cfón contractual. Y existe la incógnita , mucho -más verosímil, de lo que!
cuerden en un futuro innediato los Presidentes L6pez Portillo y Carter. Pe
ro de todo ésto resulta que existe un espfritu de reprogramaci6n de las relaciones bilaterales, y que tal espíritu brota de un conjunto bastante CO_!!!
Plejo de fenomenos que hay que pon&lt;i!rar todo el tiempo !J../.
Parece posible, hoy por hoy, resolver la cuestión migratoria en forma
tal que los inmigrantes indocunentados se vean provistos de una cierta seg~
ridad jurídica. Y parece igualmente factible llegar a entendimientos razonables a propósito de las dis¡:¡onibilidades de combustible existentes en
Mbico, cuya necesidad en Estados Unidos es más que evidente.
lQué tipo de solución cabe contemplar, si las hay? Cbvianente, hay que
Procurar una que garantice la estabilidad &lt;i! México, y que contribuya a la
O! los Estados Unidos. La estabilidad &lt;i! México, por supuesto y en prilll!r
lugar, incluye un dispositivo contractual que garantice los movimientos migratorios de tal manera que los mismos constituyan un elemento estabiliz_!
lbr y un apoyo económico en el plano de los patrimonios individuales y fam.:!_
liares, actuando así como una válvula de seguridad en lo social en tanto se

�60.

sientan las bases definitivas del desarrollo mexicano. Al mismo tielr()o,
los recursos humanos que ~lé-xi co pone de tal suerte a disposición de . los Estados Uní dos contribuyen a mantener en desarrollo la economfa de ese pafs.
y en cuanto a los recursos energéticos, México puede aportar también la S!
•
guridad que Estados Unidos necesita en lo tocante al funcionamiento de su
industria y a la cons¿rvación de su t!Stilo &lt;k! vida, con independt!ncia de
fuentes de abastecimiento transoceáni cas .
Y, al tiempo que ésto ocurre,
México puede desarrollar su tecnologfa aún más, beneficiándose de sus propios recursos y de los que vaya adquiriendo fuera de sus fronteras actuales.
Por ejemplo, tanto el "harCMare" como el "software" ~ / pueden beneficiarse
de una conexión más estrecha entre México y los Estados Unidos.
En lo referente a la cuestión migratoria, la solución es mucho más
plausible si se vincula a las raíces históricas de las relaciones bilaterales, es decir, al ámbito territorial tal como quedó estructurado por el Tr!
tado de Guadalup~ Hidalgo. Parece prudente plantear que podría estatuirse
el acceso de los trabajadores mexicanos a los territorios que estuvieron b!
· jo soberanía mexicana hasta mediados del siglo XIX, Y la permanencia en el
misroo de aquéllos que fueron considerados elegibles para tal pennanencia,
correspondiendo al Gobierno de México la selección del personal en cuesti6n.
según criterios planteados por el Gobierno de los Estados Unidos en materia
de aptitudes laborales. El niinero de ciudadanos mexicanos a incluir en tal
movimiento migratorio deberá ser de la sola colr()etenci a del Gobierno mexic!
no. El fundamento jurídico de semejante régirren estaría dado por tratadoS
bilaterales entre ambas naciones. Y la base moral serfa que di cho territo·
río hubiera formado parte de los Estados Unidos Mexicanos en el caso de q1'
el Tratado de Guadal~e Hidalgo hubiera tenido otras repercuciones territ!
riales. Pero tales acceso y permanencia regulados por México exclusiv-n· obJe
· t o de cesión
f
te --aunque no a capricho--, se concretaran
a l te rri· t orio
en Guadalupe Hidalgo y, posteriormente en convención adicional, no serfan
extensivos aquellos territorios, sin incluir a Texas, que no estuviesen ~O!
prendidos en el ámbito territorial precipitado.
El régimen migratorio v!
gente en todo el resto de los Estados Unidos de Norteall'érica se sujetarfa 1
la legislación de dicho pafs, y contaría con el pleno resp~ldo de 1-léxiCO,
0e este modo, México podrfa garantizar un nivel de vida elevado para muchOS
de sus ciudadanos aun antes de que su desarrollo económico aqilio h\j)iere

61.

En cuanto a los suministros de recursos energéticos nexicanos a los Es
tados Uní dos, los mismos deberán hacerse con carácter preferente tanto en
cuanto a la venta de petróleos y gas natural por México como en cuanto a la
canpra de los mismos por los Estados Unidos, y en una cuantfa tal que dejare garantí zadas las necesidades de México. Los precios deberán ajustarse a
los del mercado mundial, y deberán regir por perfodos previamente estipula- ·
dos.
tlaturalrrente, ambas repúblicas deberán convenir las cuantfas y PI!.
cios de los suministros, sujetas a la medí ación de los organismos de dere
cho interamericano competentes . A carrbio del derecho a exigir los precios
del mercano mundial, que nunca serfan inferiores a los implantados para el
perfodo en cuestión por el cartel petrolero internacional, México se compr-9_
neterfa a invertir una proporción pactada de sus ingresos petroleros en la
adquisición de productos y/o servicios estadounidenses. Oe este modo, evi_
dentemente, el desarrollo mexicano quedarfa garantizado, al tiempo que los
Estados Unidos podrfan garantizar el mercado de un cierto número de sus pr-9_
duetos y/o de sus servicios. Al mismo tiempo, los Estados Unidos quedarfan .
independizados de vínculos demasiado onerosos, que, por otra parte, ponen
en riesgo su "defensa militar, habida cuenta de la distancia de los proveed.2_
res actuales, y, con frecuencia, de la desvinculación polftica --ideologfa
o jurfdicamente considerada-- que hace disminuir la confiabilidad de tales
proveedores en la eventualidad de conflictos, tal cual ha acontecido anteriormente. Naturalmente, el hemisferio americano se beneficiarfa de la i.!!_
tegración económica continental asf alcanzada, y del desarrollo rrexicano,
al tiempo que conservarfa las potencialidades agrícolas de los Estados Unidos. Por ello, se satisfarfan diversos intereses. Una de las consideraci.Q_
nes más ilr()ortantes serfa la de la estabilidad hemisférica, que harfa posible la conservación del potencial agrícola e industrial de los E5tados Uni_
dos y facilitarfa notablemente el desarrollo de la agricultura Y la indus
tri a mexicanas.

8.

Un comentario ...
Este trabajo ha sido, muy probablemente, demasiado prolijo en ciertos

aspectos. Y, en cambio, muy probablemente también, ha dejado un tanto ose~
ros algunos extremos del tema. Pero es evidentemente que lo que se ha in
tentado es la previsión de un "5cen.1riu", para lo cual resulta n~cesario

�62.

puntualizar muci10 algunas cosas, y dejar abiertas las posibilidades de V!
riables. En todo caso este trabajo no aspira sino a dejar sentado un pooto
esencial: qie la simbiosis interamericana puede ser, al menos en el terreno
bilateral conterrplado, 111a verdadera técnica de supervivencia, al permitir
el desarrollo económico y social sin verdadero perjuicio para las naciones
ya plenarrente desarrolladas.
Claro esta:, México no es u, pequeño pafs,ni está perdí.do por el mundo.
Las provisiones demográficas existentes en la actualidad --y que no parecen
exageradas-- indican de manera evidente que México será una nación m4Y ~
blada en el siglo XXI.
Los hallazgos petrolfferos recientes, según todo
parece indicar, aseguran e1 desarro11 o ulterior de las potencialidades in- .
dustriales mexicanas. El alto grado de tecnologfa que México tiene ya, llls
la que puede adquirir --"harcL-iare" y "software"-- habida cuenta de los '!
cursos ahora disponibles, asegura la solución de muchos problemas. El ÑS
urgente, de creer los pronósticos más pesimistas, es el desarrollo 6pti.,
de la agricultura nacional, de suerte que el pafs no dependa --en estos
tierrpos de penuria generalizada-- de fuentes de abastecimiento exteriores
para atender la demanda que planteará la población mayor que se prevé. Por
otra parte, tal desarrollo agrfcola serfa un elemento antiinflacionarioque,
además, permitirfa mejorar cualitativamente la dieta nacional, independie!
temente de hacer posible la arrpliación cuantitativa de los suministros ne~
sarios para alirrentar u,a poblaci6n mucho mayor que la actual.
Pero, tal vez, lo más irrportante está constituido por las posibilid! ·
des de desarrollo político abiertas, hacia el comienzo del próximo siglo,
si se i ns tr1J11entan acle cuadarren te 1a utilización de los antes ' tantas veces
rrenci onados recursos natura les y humanos.
Ar,, más iq,ortante: no nos queda la menor duda de que la poblacidn,
muy lejos de ser un elemento preocupante en todo el "scenario", constit~,
realmente, lila riqueza más, que hay q!J! saber canalizar adecuadamente, pe·
ro que, una vez debidamente encauzada, contribuirá a la civilizaci6n nact!
nal, a la seguridad del Hemisferio, y, en fin de cuentas, a la prosperidld
llliversal y a la cultura de Occidente . .

63.

Notas al texto del art1culo:
1/

Plle{mfx.d.o dei. TMtado de. Guadalupe. Hi.daigo.

2/ Vw,se. ei. _Alr..:Uculo V dei. TJta:ta.do de. Guadalupe. IU.dalgo cliJi.e.ctamen.te..

3/ ConJ.ití.ltue. ei. tex:t.o de. elle.ha Atr.t1.cu.lo.
4/ V&amp;nJ.ie. d-i.c.hoó M:t.1.cu.f..oó XXI 1J XX.TI, a&amp;.C e.orno ei. P1Le.4mbu.f..o.

1!'- ptr.oc.e.de.nua de, negociac.-i.onu IJ, e.n J.iu. c.aóo,
aJtb~Je. _u hu.b-lell.e. cllóc.Jte.panc.-i.aó de. maya11. e.nüda.d MbJte. " •• •algwut
u:Updac.i!n de. u!e. _TJtat.ado", o 11 ••• MbJte. cua.lqu.-i.e11.a. otlta. mat.VI..Úl de.
.laó Jte..lauonu poUtlc.a&amp; o c.ome11.c.-i.a..lu de. .lo.&amp; dOJ.i nac.-i.onu ".

5/ V-i.c.~o Alr.!,1-cu_.lo &amp;0a.la

§_/ Au.nqu.e., pOII. ejemplo, .la v-i.da IU1óUc.a. e.n Ca.U6oW.O.
nu, uU maJtc.adame.n:t.e. u.Jtba.n.-i.zada.

'

y en o:t.Jtaó Jteg-i.!:

7j Na.tu.M.lme.n:t.e., .lo. p1Lopo1Lc.-i.6n de. e..leme.ntoó h-i.ópWc.oó en ge.ne.Jta.l de. cllv~a&amp; ~oc.e.denc.-i.aó, a.u.menta. gJtadu.a..lme.n:t.e. en EJ.i:t.adoó Un-i.do&amp;, ~egt1n &amp;e.
e.v-i.denua. e.n ei. wuo de. .lo. Un-i.6n, 1J e.n d-i.ve.Moó u:t.u.cllOó demog!u16,i.c.oó
Pe11.o úta u u.na cu.uU6n clló:tútta. de..l a&amp;u.nto qu.e. no&amp; ocupa a.hoJta.
•
BI

Lu~e.y ByJtd S-i.mpóan, e.n "Many Me.x.lc.oó". Se. :t.Jta:ta. de. .la c.u.a.Jt:t.a e.cllc.-i.6n
Jtev-lóa.da, ,:ubUc.ada polL "Un-i.ve.Mil!f 06 Ca.U60Jtn-i.a. PILU&amp;" Be.Jtkei.e.y IJ
Loó AA9';f';-6, 1967. La oblt.a data, a..l pa.1Le.c.e11., de. 1941. Áu.nqu.e. habua
qu.e. ~~6-lc.a.Jt ute. palLUCf-L.lo.lr., e.abe. penó a/1. qu.e. .la p,r.e.ocu.p«c.-i.6n po!L e..t
c.Jte.~-le.nto de. .la pob.f..o.u6n me.x.-i.c.ana. de.be. habe.1r. a.u.me.n:t.ado e.n l..oó tLltl
moJ.i ano&amp;.

!I

En aJtaó de. .la chvu.da.d c.onc.e.ptu.a.R., ute. :t.Jtaba.jo tiene. &amp;u.mo .in.te.Jtlti e.n
Jte.du.c.-i.Jt ~ ~ :t.e.xtu.a..lu a..l nwne11.o abó o.lu.tame.n:t.e. ne.c.ua.,úo. No ob&amp;
~e., &amp;e. -lnv-i.ta. a..l .le.c.toJt a. pltOCWUVt cua.ntaó c.on6-i.Jtmac..ionu o Jte.6uiti
uonu .le. paJte.zc.an ne.c.utVt.út6 c.cmo expUc.ac.-i.6n de. .lo qu.e. a.qu..[ &amp;e. cllc..e.:Pe11.o no &amp;e. o6Jte.c.e.n, pOII. .lnnec.ualL-i.aó, u.Uell.-i.OJtu Jte.6 e11.enc.-i.aó.

J¿./

POll &amp;u.pu.u:t.o, .laó vaJUa.b.lu c.oMU:t.u.-i.daó pOJt .laó ne.c.u-i.da.du ene11.glti.~ de. EE.UU. ~ ei. ILU:t.o de. AmWc.a. no podJt.ca.n va..loJtaJtóe. a.de.cu.a.da.mente.
ó-ln c.onoc.e.Jt me.1a11. ~ó Jte.cuMoó cllópon-i.b.lu en todo e..l Hem-i.ó6vúo, -i.n

cf.u.ye.ndo .loó de. lf~uc.o, a&amp;.C c.omo .laó pe.Jtf.ipe.c.Uva&amp; -i.ndu.ótJu:.al.u y Mc.-i..a
.tu de. ua nac.-i.6n,
-

!.!J

LoJ., -i.nglLUOó pell.c.-i.b-i.doJ.i pOIL .loó -i.nm-4J1ta.ntu óOlt e.n .la a.c.tu.a.Udad u.n
Jteme.cllo ac.e.ptab.le. pa.Jta R.Oó pJtob.le.ma&amp; ·6amil..i.all.u 'de. c.-i.e/1.:t.o &amp;ec.toJt de .ta
pob.lac.-i.6n. Eó:t.o, pOII. J.iu.pu.u:t.o, c.ontlúbu.ye. a. man:t.e.ne.Jt .la. uta.blli.dad
a..l me.no&amp;, de. mom~o: .Pu.clle11.a f.ie/1. u.na &amp;o.lu.c.-i.6n pvuna.ne.nte., &amp;,i. J.ie. Jteg~
.lo. de. ~tín modo JU.lúdüa y po.U.Uc.amente. ac.e.p:t.o.b.le..
-

'J..!

Ind-i.ócu.Ub.leme.n:t.e., e..l utu.cllo cua.nU:t.a.t,i.vo de. toda&amp; .laó vaJt-i.a.b.lu e.w
.te.ntu u ne.c.u aJt-i.o J.i-i. J.ie p!te.:t.e.nde. .logJtaJt u.na v-i.ó-i.6n &amp;6Uda de. .lo. a.c.:t.u.a.-=Udad if dei. 6u.tu.Jto.

13

I La utablli.dad, c.aáa d,[a ml1J.i, c.omo lo e.v-i.de.nc.-i.an .loó p,r.o b.le.ma.ó del mu.n
do a.Ucme.nte. de.J.iMllo.l.f..o.do a pllop6M;to de. loó llecwzllof.i ene.llgW coó o dil
.te_1¡1¡01¡,U;mo, e.&amp; una c.uu.t..i.6n qu e. no pu.ede. da.lLóe. pOIL 11.uue.Ua..
'

�64.

14/

Vale la pena hacvi no:tM que no &amp;6lo .fa1, mMM mex.icatta1, 6e han mM.tJui
do .Ln:te11.e&amp;ada1, en .inm.ú¡.Ír.alt a EE,LJLJ, E&amp;to, que u una con&amp;t«n.te hü,tó1¡J
ca &amp;e ha hecho má.6 notable en u.to&amp; úUi.mo&amp; d(a&amp;.
El 6en6me:no mi=x.i~ano :tiene .e.a ca11ac:te11..l6üca poco común, aunque no ún-i_ca, de cMeceJI
de ev.i.den:tu connotacionu poW.ica&amp;.

15/ E.e. tema de la "upo1ttun.i.dad" alcanza ahC11!a p1topo1tc.ione6 exhrao11.d.i~a1t.ia6.
Podltla dec.il!&amp;e que pone en C/t.,&lt;_6.i6 la .identidad nacional utadoun,t~e~e
de tal modo que 1te6ufta d.i6lc.i1' 6abe11. 6-i. .fo que .inte1tua e6 ~Op,te,.(.IU
una nac.i.6n bá6.icamente ang.fono!Lte.amel!.icana o una en ta que ia .(_flualdad
de opo11,tun.i.dade&amp; p1tevalezca 6ob1te lo&amp; l!U:tan:tu vafo~eó. . E&amp;~o6 út½
moó 20 añoó 6en:tal!dn pMa el 6u:tul!o la baóe que pvuncta CÜ6c.e/ln,&lt;1t.fo que.
hay de l!.et61t.ica.
16/ Todo p11.oblema de mecanüac.i6n de lM 6unc.ione&amp; Mt..i.cM, como u el caM con la aglt..icuf.tu1ta, queda necua11,lamen:te 6uped-üado a la!, d.iópon-i_~
Li.dadu e11e11.gU.ica6, IJ no puede, en con&amp;ecuenc.ia, dMJie poi!. 6 ~ 0 .
No u, ex cluó.ivame.nte, un p11.oblema de tecnolog.llr, 6.lno una cue6,t,&lt;.6n que.
atañe a la&amp; l!efac.ioneó de dependencia.
17/

18/

La necu.i.dad de 6ob1te.pone11.&amp;e a 6u6 pl!.op.ia6 lim-üac.ioneó ha conducido a
ta1, "lU:te6" e6tadoun.ident.e6 a 6avol!ece11.· la .in:te11.11ac.ionilizac.i611 de 1!
do &amp;u "apal!túo". Tal, poi! ejemp.fo, .fa "Tllila:te.1ta.l Comm.i6&amp;.ion". que,,_.~
culta compatib.i.UzM lo&amp; objet-ivoó nOl!.:te.ame.11..icanoó --EF..Ull. 1J Canadd-con loó de fol!opa 1J A6.ia cap-ü.aUUa&amp;.
F.lnalet. del vvr.ano de 1979.

19/ l,U.e.ntllaJi uta1, UneM t.e uCJúb.lan, IJ dupu.l-6 de loó mió u dwumte toli
cualu &amp;e gu.ta1r.on, han &amp;al.ido a la luz lo&amp; p11.oyecto&amp; de Bltown 1J Ha1J4Rawa aunque todavía {24/8/79) &amp;e duconocen lo&amp; .texto&amp; de et.to&amp; p1tol}t!,
.toó. Puede &amp;upone/r.6e que mucho&amp; habM en ello&amp; de polltlc.a. ~a,ua.
Pvu,, ev.i.dentemente, &amp;on muU.tlLM de ia pl!.eoc.upac.i6n de lo&amp; ,ti.empo&amp; que
coMen.
20/

"HaJr.dwe11.e" IJ '-'M6.twvi.e" télun.lno&amp; coloqt.úai.e&amp; en et e.ampo de la&amp; compu.tadol!M dui.gnan 1tupec.üvamente elemento&amp; no-humano&amp; IJ elemento&amp; ~
mano&amp;. • En u.te c.~r..texto, &amp;e emplean palta .lndical! tale&amp; 6acto1te6 en ""
.teMeno de ia .lndu&amp;tlt..ia en gene11.al.

LA DEMANDA DE DINERO:
ANALISIS DE CINCO TRABAJOS DESARROLLADOS PARA EL CASO MEXICANO

*R06o.lÚO

Badi.Uo

El dinero, definido actualmente como un activo que proporciona servicios a su tenedor que tiene demanda, ha merecido estudio formal, dando lu
..gar: al .5lJrgi.m.i.ent.o .de teorías a.lternativas para la detenninación de los faf_
tores que influyen en dicha demanda de dinero.
Esta es integrada con la
oferta en un mercado cuyo equilibrio es vital, toda vez que forma parte de
un sistema macroecon6mico de mercados interactuantes que determinan los niveles de la actividad económica.
La relativa escasez de estudios empíricos para el caso de México no ha
IIDtivado a i«linamos por el tema del presente trabajo, reforzando nuestro
interés el hecho de que. al realizar cinco de estos trabajos y tratar de e!
tima· las funciones de -demanda que en ellos se presentan, se ha encontrado:
que los resultados difieren en la mayoría de los casos y que existe autocorrel ación de los errores lo que viola uno de los supuestos básicos de regr~
si6n invalidando las pruebas de hipótesis y conclusiones expuestas.
El trabajo se desarrolla en cuatro capítulos. En el primero de ellos
Presenta una síntesis de la evoluci6n de las teorías sobre demanda de saldos monetarios reales: Teoría Cuantitativa y enfoque Ingreso-Gasto. En el
segundo, un análisis de los cinco trabajos considerados; metodología seguida para la verificación de resultados y _presentación de los mismos. El ter_
cer capítulo conti~ne la formulación de una nueva función con variables explicativas: ingreso y expectativas de variación en percios, en donde se~
neja información para el período 1951-1978.

• TJz.abajo pltUen.tado paJta ob.ten.e.Jt el T.Uui.o de Uc.enc.iado en Ec.onom.fa Oe_
ci6n. "C".

�66.
67.

Marco Teórico:
Se tratan los aspectos generales de las diferentes ideas que sobre la
demanda de dinero han existido dentro del marco de la teorfa cuantitativa y
keyensiana . Estas teorías consideradas como alternativas en la explicaci6n
de la demanda de dinero en función de unas cuantas variables, plantean
hipótesis distintas en cuanto a la importancia de los factores que afectan
las variaciones en la cantidad demandada de dinero .
Se inicia con la Teorfa Cuantitativa como una teoría de la determinación del nivel de precios de equilibrio; el resultado de los supuestos acer
ca de la relación que mantienen las variables en la ecuación de cambio y su
determinación: la velocidad es la relación que existe entre cantidad de di .
nero y volumen de transacciones para un período dado. El volumen de transacciones es supuesto constante al menos en el corto plazo.
La demanda de dinero que se deriva de esta teoría depende entonces del
valor de las transacciones a ser realizadas en la economía siendo una PI!
proción constante de ésta. Coroo a su vez el volumen de transacciones mantiene una re1ación constante con el nivel de ingreso nacional, la demanda
en el corto plazo depende sólo del nivel de ingreso .
Surge después el enfoque de Cambrigde de la demanda de saldos monetarios. La diferencia con el enfoque anterior radica en que aquí se trata
de la cantidad de dinero que las personas desean mantener (y no necesitan), .
para realizar cierto número de transacciones y analizar las posibles causas
que motivan su demanda. Concluyen diciendo que para un indivjduo el nivel
de riqueza, ingreso y volumen de tranasacciones será proporcional y estable
al menos en el corto plazo suponiendo que todo lo demás permanezca constante. La demanda nominal de dinero será proporcional al nivel nominal de i~
greso de cada persona y por lo tanto para el agregado de la economía.
Keynes desarrolla el enfoque de Cambrigde, analizando con más detalle
los motivos de las personas para mantener dinero. Descompone la demanda de
dinero como obedeciendo a tres moti vos : _el de transacciones, que es propor•
cional al nivel de ingreso; el motivo precaución para solventar gastos 1!

revistos y depende también del nivel de ingreso, más no. mantiene una rel!_
ción fija con dicho ingreso. Al tratar la incertidumbre respecto al futuro
particulariza sobre el nivel futuro de la tasa de interés.
Supone que e!
iste una tasa normal de interés considerada de equilibrio, de manera que si
la tasa corriente estuviera fuera de ese nivel, las expectativas de las pe!_
sonas serían de retorno al nivel normal, donde los rendiMientos esperados
de los activos (bonos) serán positivos o negativos según la tasa de interés
se encuentre arriba o por debajo de ese nivel determinando la demanda debo
nos y por tanto la demanda de saldos roonetarios reales.

to

Los anterior conduce a ·concluir que la demanda especulativa en el corplazo es una función negativa de la tasa de interés.

Más recientemente se ha contribuido al desarrollo del análisis Keynesiano. Baumol y Tobín tratan la demanda de transacciones como un reflejo
de la acción racional de las unidades económicas .
Ambos muestran que una
unidad económica que percibe ingresos periódicos, parte de .los- cuales dedican a comprar bienes y s'ervicios ...a .una tas.a constante, en ~l tiempo compre!!_
dido entre _una percepción y otra, tiene oportunidad de mantener activos con
la parte no gastada de su ingreso y de retirarlos cuando los necesita. El
problema radica en cómo hacer para mentener activos remuneradores, dado que
existe un costo. Su demanda de saldos para transacciones en ténninos reales es proporcional a raíz cuadrada del volumen de transacciones e inversa
mente propocional a la raíz cuadrada de la tasa de interés .
En el marco Keynesiano, la deman'da para transacciones es sólo una parte de la demanda total. El motivo especulación para demandar ·dinero surge
porque a diferencia de otros activos financieros, el valor de capital del
dinero no cambia con las variaciones en la tasa de interés y porque existe
incertidumbre acerca de la forma en que la tasa de interés cambiará en el
futuro.
A este respecto, Tobín realiza un análisis más sofisticado sobre la
conducta individual en su análisis de equilibrio de cartera.
Su aport!_
ción fundamental es que introduce consideraciones de riesgo en la determina
ción de la demanda monetaria.

�68.

69.

Hace un análisis de curvas
. . de indiferencia en donde la función de util i dad depende del porcentaje esperado de rendimiento total de 1 .rie$gO.
Las formas de las curvas de indiferencia dependen de la naturaleza de las
preferencias del inversor.

La demanda de dinero de Friedman es una función medida en unidades de
poder de compra constantes
d .
.
'es ec1r, de saldos monetarios reales cuyas va
r1ables reales importantes son: la riq
l
.
,
'
.
.
ueza, a tasa de i nteres, 1a propor6
ci n riqueza humana a no hu
,
mana Y 1os cambios esperados en la tasa de inte
res Y de la inflación .

A nivel agregado, establece una relación inversa entre cantidad deman-

dada de dinero y tasa de interés. Haciendo la observación de que dicha d!
manda es afectada en mayor grado cuando los niveles de la tasa de interés
son bajos que cuando son más altos. Entonces, la elasticidad interés de
la demanda dependerá del nivel inicial de dicha tasa.

~~A~ii:~o DE CINCO TRABAJOS EMPIRICOS SOBRE LA DEMANDA DE DINERO PARA EL CASO

Otra línea de pensamiento neo-cuantitativista es el sustentado por un
grupo de conomistas de la Universidad de Chicago y contenida en la reformulación de Milton Friedman sobre la Teoría Cuantitativa.

Dad~ la relativa escasez de estudios sobre la demanda de dinero para el
ca~o mexicano, el objetivo de este trabajo es conocer si los hasta ahora re
alizados arrojan luz sobre su naturaleza.
Por tanto
casos set
'Y aunque en algunos
,
ocan _otr~s temas aparte del que aquí nos ocupa,elanálisis se cen
tro en las estimaciones presentadas sobre dicha función.
-

Friedman centra dicha formulación sobre puntos tales como el que la teQ.
ría cuantitativa es una teoría de la demanda de dinero, no del producto, de
Inicia diciendo que el dinero, como
la renta monetaria o de los precios .
cualquier otro activo, produce un flujo de servicios derivados de su característica de ser fuente de poder de compra. Emplea el concepto de tasa mar
ginal decreciente de sustitución. Su concepto de riqueza incluye el valor
presente del ingreso del trabajo de la persona (riqueza humana), e introduce en la función demanda de dinero, la proporción riqueza humana/riqueza no
humana .
La variable costos de oportunidad es el ingreso obtenido al mantener
bonos o acciones y si se incluye el capital humano, también el rendimiento
de éste.
El costo de mantener dinero se compone del rendimiento de los activos
y de las ganancias o pérdidas de capital.
En este punto supone como ta$a
de interés relevante en la función demanda, una tasa promedio para todos los
activos.
Considera también como variable importante, la tasa esperada de inflación, pués el rendimiento del dinero depende de los cambios en el nivel de
precios.

En los cinco traba·Jos consi·derados, s~ ha estado de acuerdo en hacer
depender de una manera genera 1 a la demanda real de saldos moneta .
d
las · ·
rios, e
siguientes variables: costo de oportunidad de mantener saldos monetari.os
de un período anterior.
C~nforme a las caracterfsticas presentadas por la economía mexicana en
el periodo de.estudio, algunos autores eliminan variables tales como 1 t _
sa de · t é
ª a
in er s, Y en.algunos casos las expectativas de inflación por conside
rar
no _h~n sufrido cambios importantes que pudieran particularizar 1;
funcion; si esto fué cierto en el tiempo de la elaboración de sus estudios
actualmente no lo es dadas las fluctuaciones que estas variables han sufri~
do recientemente.

:~e

Se _procedió en primer lugar a probar la validez de los resultados ex
Puestos en los cinco casos reales, revisando si las estimaciones cumpl' co 1
1an
ne supuesto de no autocorrelación de los errores·· con informa cion
., y ·va1
ores de los parámetros de las funciones presentados por cada autor
b
t ·
. .
, se o
uvieron estimaciones de la cantidad demandada de dinero procediéndose a e
nerar los errores. Se utilizó la sub-rutina Univariate Espectral del
g_
te est d' t ·
paquf
a is ico SPSS para obtener los coeficientes de autocorrelación de los

�70.

d estl·maci6n de las ecuaciones,
Un segundo paso fue- repe ti r el proceso e •
f
ia y método
.
. f rmaci6n per1odo de re erenc
empleando nuevamente la m1sma ln o
• . 1 i6n Una vez hecho ésto se
.
1 xistencia de autocorre ac
.
probando, asim1smo, a e
f" ientes obtenidos con los de
1
alores de los coe 1c
procedió a enfrentar os v
tas últimas no violaran el
.. 1
Y en el caso de que es
las ecuaciones or1g10a es,
.
b diferencia significativa de
supuesto de regresión antes menc1onado, a pro ar
1os parámetros.

LA PARCIALIDAD DEL MODELO DE CRECIMIENTO DE
BELINDIA: UN MODELO MAS REALISTA

El propósito de este trabajo es probar la parcialidad del primer modelo
de crecimiento de Belindia,_!/ el cual trata de explicar la espiral desigual.!_
taria en la distribución del ingreso.
Esta prueba se realizará relajando
algunos supuestos para hacerlos más aplicables a una situación real de países
en vfas de desarrollo,y y haciendo más explfcitas las caracterfsticas de los
mercados de bienes y de factores, que aún pareciendo no ser muy restrictivas
en realidad lo son tal como se presentan en las funciones. Se presentará un
argumento alternativo -un modelo reformado de crecimiento- para explicar los
cambios en la distribución del ingreso.
El artfculo se divide en dos partes. En la primera se expone una sfnt!
sis del primer modelo de crecimiento de Bel india. En la segunda se desarrolla el modelo reformado (o más realista) y se analiza en comparación con el
110del o origina 1.

1.- MODELO BASICO DE BELINDIA3/

Este modelo incluye: 1) Una función de producción neoclásica con dos
insumos: trabajo y capital;
2) el mercado de bienes con bienes-salario
(de subsistencia o consumo básico), bienes de lujo y como un tercer sector
independiente están los bienes de capital; 3) el mercado de trabajo, donde
la fuerza de trabajo efectiva se divide en trabajadores especializados y tr~
bajadores no-especializados y
4) el mercado de capital el cual está rep'!_
sentado por una función inversión que depende de la tasa de crecimiento de la
de111anda de bienes de lujo y deseos de inversionistas.

�72.

73.

Las caracterfsticas ge~erales (o supuestos) del modelo son las siguientes:

8) Como se mostrara despu~s. este modelo supone que la inversión deter
mina el empleo especializado.
1) Es un modelo de tres sectores identificando cada bien como un sector.
lndistintamentl:' se utiliza el ténnino industria por sector, def)
niendo la industria uno para bi enes-salario, industria dos para bie
nes de lujo e industria tres para bienes de capital.

La estructura funcional de 1 modelo está representada, en forma breve. de
la siguiente manera:if
Notación de las variables:

2) Se supone una estructura de salarios rfgida en el sector moderno
(que cant&gt;ia sólo 1igeramente a través del tiempo). Esta generaliz~
ción se basa en el supuesto de una alta elasticidad de sustituci6n
entre los diferentes tipos de trabajo (o trabajadores) tales cOIMI
trabajo especializado y trabajo no-especializado.

Producto de la industria
Demanda del bien i
Fuerza de trabajo efectiva en la industria
Existencia de capital en la industria i
Coeficiente trabajo-producto en la industria i

3) Como un reflejo del supuesto de un salario real constante para tra
bajado res con poca especia 1i zación y de un ejército de reserva en el
campo y barrios bajos urbanos, se supone una oferta elastica para
el trabajo no-especializado.

Coeficiente capital-producto en la .industria i
Demanda exógena del bien i
Precio del bien i

4) La distinción entre las dos clases de trabajadores se preserva en
diferentes patrones de consumo y ahorro. Los trabajadores no-esl)!
cial izados (o con bajo salario) consumen solo bienes-salario, mientras
Que los trabajadores especializados (o con altos salarios) consinen
bienes de lujo y tambien ahorran parte de su ingreso.

Fuerza de trabajo efectiva total
Existencia de capital total
Empleo total de los trabajadores no-especializados
Empleo total de los trabajadores especializados
Medida de la productividad de los trabajadores no-especializados

5) Se adopta un supuesto particular sobre la demanda de inversión la
cual responde a la demanda por bienes de lujo y expectativas e~resariales.

Medida de la productividad de los trabajadores especializados
Tasa WM/WL (donde W 1)
Salario de los trabajadores no-especializados

6) De acuerdo a las rigideces del subdesarrollo es diffcil la sustitucf6n
capital-trabajo. Por.esta razón de limitada sust1tuibilidad de fa~
tores se postula sólo una técnica de producción en cada sector. •
7)

No hay consumo de ingresos de capital ya que todos los beneficios se
ahorran.

Salario de los trabajadores especializados
Costo dual por trabajo efectivo
r

Tasa de beneficio

rP 3

Costo de uso del capital (P 3 es el precio del bien de capital )
Propensión marginal a consumir (bi enes de lujo de los trabajadores
especializados)

c

�75.

74.

Condiciones de pleno empleo:
"(

Vivacidad de expectativas

(F x /K)Y Expectativas empresariales o tasa de crec~miento d~seada de los
22
inversionistas con respecto a la existencia de capital (F2 es una
constante)
k

Tasa de crecimiento de la existencia del capital

*

Las variables que aparezcan con este asterisco en la parte
rior derecho se consideran exógenas.

SU!)!

Fuerza de trabajo:

(12)

Existencia ·de capital:

(13)

Resolviendo el modelo para el corto plazo, cuando las demandas exógenas
E; son consideradas cero y la demanda de bienes de capital es exógena, Taylor
y Bacha seña 1an qve:

froducción y ll'ercad_o de trabajo:
Función de producción: X = Hin ~/ªi, K/b;} , i

=

(1)

1,2,3

(2).

Fuerza de trabajo efectiva: N = Wl L + WM M= L + WM
Funci6n de costo rlual: qN

=

Min ~l/Wl, qM/WJ

· Pi· = a i qN + r P3 bi.
Funci·15n de precio:

=

=

Min

Q., qM/W]

a1 + r P3 b1 , i

X1 = L = N - WM
2 c/P2 - 1) WM + a3x;
, donde: c&lt;l
1 - ª1 .

(a

c2cP2 (a2 es parte de P )
2

= 1 (J)

= 1,2 ,3

f2 o/p2 - ~~ O

(4)
Y de la

ecuación (13), sustituyendo los valores

Soluciones explfcitas para:
precios: Pi

=

ªi +

bi(l-a 1)
bl

2,3

(5)

(6)
(7)

(Bl

costo de uso del capital:

Mercado de bienes:
Demanda de bines-salario:
Demanda de bienes de lujo:

x1

= (l/P 1) L + E1 = L + E1

X~=

C(W/P 2) M+ E2

(9)

WM =

(11)

P3 x*3 - r P/*

x1 y x2 :

1-c

(15)

La conclusión de estas dos últimas ecuaciones es que el efecto neto de
lll increll'ento en trabajadores especializados (M) es ne~ativo sobre trabajadores no-especializados (L).
Tarrblen, la e~uación (15) es exactamente la
condición de equilibrio neocl~sica de ahorro igual a inversión neta, tal que
los patrones de efll)leo se ajustarán para pennitir el equilihrio del ahorro y
la inversión.
Manteniendo el equilibrio ahorro-inversión en las demandas de bienes-s!
!ario y bienes de lujo, Taylor y Sacha obtienen que las demandas finales
Xl Y x2 están en función de las variables ex6genas x; y t:
d _

(10)

(14)

X1 -

1

rr2c

11-a 1J {1-c) L\-v¡-

ª1 {1-c)

)

x;

+ ~ - - 1 P3

X~= 0-c) p2 (P3x; - r P3K*)

{
+

I

a c)
--¾-

~

rP3 Kj (16)
( 17)

�r +

Durante el segundo estado estable de crecimiento tenemos que
( F2)-l K y el empleo de gente no-especializada declina:

(1- ªf; - _ª3,..!3_1-_qE

Asf existe una relación inversa entre xd y x*3, r1iPntras que en el ca1
· t a. Estas rPlaciones es Un dando las implicaciones
so de xd y x* es direc
2
3
b~sicas acerca de la distribución dPl ingreso,Pn el rorto plazo.
Cuando la
demanda de bienes de capital (x;) sP incrPmenta, la c1Psigualdad dPl ingreso
entre trabajadores especializados y no-esperi ali zado,; también se i ncrerrenta,
al aumentar M y disminuir L, influyendo Pn el detPrioro de la distribuci6n

llientras que el empleo especializado es:

del ingreso.

y el e~leo total en el sector moderno es:

L • 1-;¡ [,,, - , \

K

(20)

( 21)

Por definición el crecimiento del capital (d K / d t) PS iqual a la~
•
.
1
manda de invnsión, la cual es equivalpnte a la dPmancla di' biPhes dP capita

( 22)

en este modelo. Entonces, utilizando la ecuación (17) en su forma diferencial y definiendo como {c Pi{l-c)P ), Taylor y Barha llPQan a la ecuaci6n
2
de cambio en la tasa de crecimiento:

De este análisis parcial Taylor y Bacha concluyen ": "una economfa el!

(k- r), donde:

X3

k = -K

(18)

En este análisis se concluyen dos estados estables P~ la lfnea de cree!
miento: 1) cuando le.= r{durantela fasedecrecimientodebienes de pre-luJo)
y 2) k = r + C\ F )- 1 , cuando la economfa adopta el nuevo patrón de prodtlf
2
ción y consumo.
La participación de los trabajadores especializactosyno-especializadOS
(con respecto al empleo total) se obtiene para los dos Pstados establesenla
·
·
'6 n PO cada caso • En el
lfnea de crecimiento, redefinienrlo la función
inversi
• •
·
· ) s61 o s on ~leadOS
primer caso {fase de crecimiento
de bienes
de pre- 1uJo
trabajadores no-especializados, y considerando que x3 = r K, entonce\ 1ª
ecuación {16) se convierte en:
(19)

contrando en transicion observará
so a través del tiel11)o - al menos
Producto sobrepasa al crecimiento
cia, y el trabajo llegue a ser un

un óeterio;o en la distribución del ing'!.
hasta el punto en que el crecimiento del
de la población en el sector de sli&gt;sisten
factor escaso" ·H

Las extensiones en el anUisis de este modelo se refieren básica111ente
11 cant&gt;iar el s14&gt;uesto de las demandas exógenas Ei a variables endógenas, y
a través de ésto se consideran los casos en que los trabajadores especializados tantién consuman bienes-salario y sólo una fracción de los beneficios
se ahorra. Con la inclusión de las demandas exógenas el análisis sugiere
algún beneficio de las importaciones para la gente pobre, -pero es poco probable adoptar polfticas de comercio de este tipo, y entonces la particip!
Ción de las demandas exógenas es cancelada. La segunda extensión concluye
en que las il11)1icaciones cualitatfvas del modelo no son afectadas por una
especificación iras complicada del consumo. Con el supuesto de ahorrar una
fracción del ingreso en beneficios, la relación positiva entre inversión y
elll&gt;leo especializado es preservada en el corto plazo.
Sin errbargo, en el
largo plazo son necesarios valores específicos de los parámetros para ju~
!lar el il11)acto de bienestar sobre el tielll)o.

�78.
79.
II .- LA PARCIALIDAD [H M0lIL0 lI BELINDIA Y SIJ&gt;l(STOS MAS REALISTAS

&gt;

2) Ceben hacerse caisideraciones adicionales con respecto a la elasticidad

Revisando los supuestos adoptados en las especificaciones del modelo
básico, es posible observar la parcialidad del análisis partiendo de la
extremada sirrplificación de los mismos, y algunos de ellos forzando previamente las conclusiones del modelo. La parcialidad del análisis existen ti!!
bién porque sólo se considera la espiral desiquialitaria del ingreso para
el sector moderno, cuando en países en vfas de desarrollo ~a actividad económica de la agricultura juega un papel importante en la economfa nacional
(a niveles internos y externos) y probablemente sería más interesante iní!
grar las desigualdades del ingreso no sólo entre diferentes tipos de trabajadores (especializados y no-especializados) en un sólo sector, sino entre
sectores rura 1 y urbano .y
Sin embargo no es el propósito de este trabajo corrplicar mucho el mod!,
Jo haciendo un análisis exhaustivo, sino más bien se pretende relajar algunos supuestos haciéndolos más realistas, siguiendo la misma estructura deJ
modelo b&amp;si co; y colJl)arar los resultados aÍJ\ en el caso de que las concl,!!
siones de l_a hipótesis de la espiral desigualitaria del ingreso se preser
ven con las nuevas consideraciones.
Alglllas de las ilJl)licac,ones básicas que pudieran hacerse mc1s
tas son las siguientes:
1)

reali!,

Considerar dos tipos de salarios. tilo es el salarlo de trabajadores ne,.·
especializados que en términos nominales se focrementa por factores P~
lfticqs y socio-económicos, pero más o menos estos 1ncrertentos son_equi
valentes a la tasa de inflación, tal que el salario real pennanece
constante. Por otra parte, el salario de los trabajadores especializados s141uestamente sigue algllla conducta de acuerdo que la productividad
margina 1 ya que es tos sa 1arios están por arriba de 1 mínimo ( cons i derackl
como nivel de subsistencia), no obstante que va asociado con las i~licaciones en el movimiento de los salarios nominales de los trabajadores
no-especia1iza dos.

2)

~ben hacerse consideraciones adicional es con respecto a la e1as ti ci dad
de sus ti tuci ón entre diferentes ti pos de fuerza de trabajo y capi Ul,

de sustitución entre diferentes ti pos de fuerza de trabajo y capita 1.
Taylor y Bacha en su modelo toman lila alta sustitución sólo entre tipos
de fuerza de trabajo, pero no es l.11 argumento completo porq1e lcomo es
posible pensar en la sustitución de trabajadores especializados por tr_!
bajadores no-especializados, o viceversa, sin ningÍll otro elemento de
consider.ación?. lila idea nás COIJl)leta serfa que cuando se implementa
111a demanda creciente de in1.ersión o se usa una técnica más intensiva
en capital, entonces alglllos trabajadores no-especializados pueden ser
sustituidos por trabajadores especializados (o viceversa), pero si la
fuerza de trabajo total es afectada en di fe rente proporción, ésto ta_!!
bién irrplica que existe sustitución capital-trabajo en el sector moder
no.
3) lespecto al mercado de bienes y f111ciones de demanda, es más realista
S14&gt;oner que la demanda de bienes salarios es f111ci6n tanto de trabajo
no-especializado como de trabajo especializado. ~ este modo, el trab!
jo especializado pr.ede consumir bffl-es-salario, bienes de lujo,y
ahorrar. Esta ser,! 111a de las modificaciones más importantes en el
lllldelo.
1) lh argumento final en la reconsi de ración del modelo de Be 1in di a se
refiere a la demanda de in Ye rsi 6n.
La demanda de inversión en el
sector moderno est,! influida por el crecimiento de la demanda de bienes
de lujo, independienterrente de cualquier otro factor. Más propio serfa
recono&lt;l!r tanto el lado de la demanda .de la fo...ersión como el lado de
la oferta o recursos disponibles para inYertir, ya que las limitaciones
pueden surgir de cualquiera de ambos lados. A pesar de la irrportancia
de es ta última consideración, no_se i IJll lementa en el modelo, porque
implica lila COIJl)leta reconstrucción del mismo, inclio-endo explfcitamente los mercados de bonos y dinero, lo cual va más lejos del propósito
del presente trabajo. Tambitfo serfa interesante introducir carrbios te.E,
nol6gicos en la flllci6n de producción, pero por la misma razón expuesta
no se hace.

�lJ .

Ln rro del o más re al is ta:

En este modelo reformado, donde existe sustitución de

capita)-trabajo

en la producción, se rompe el postulado de sólo una técnica de producción en
cada sector.

Asf, la función de producción con tecnología constante es:

X. = x (N
1

;•

K ) = x ( L. + M. , K. ) , i = 1, 2 , 3.
i
1
1
1

(23)

donde las medidas margina1es de productividad se definen como 1as derivadas
parciales del producto con respecto a cada insumo:

~ acuerdo a la definicioo de f111ción de produccioo de Taylor y Sacha,
Xi= Min (?lila;, Ki/bJ, para i = 1, 2, 3, los factores trabajo y capital
son usados en cada industria incluyendo la de bienes-salario; entonces, el
precio de los bienes-salario(al igual que el de bienes de lujo y de capital)

se COl11)one de la suma de los costos marginales de los factores, y no sólo
~1 costo marginal de la fuerza de trabajo no-especializada como se supone

(24)
De la función de producción se obtiene la fuerza

.en forma si111&gt;lificada cuando P1

P = l. Asf, su resultado acerca
1
~1 precio de los bienes y de los factores está basado en supuestos contra
dtctori os.

de trabajo efectiva

(N), la cual se co111&gt;one de fuerza de trabajo especializada Y fuerza de tral&gt;!

jo no-especializada:

El análisis en el modelo reformado nos 11 eva a resultados relativos
acerca del pago de factores, y en particular en la brecha. entre WM y WL :

(25)

N= L+ M

w=

Trabajando con una economía COl!l&gt;eti ti va si111&gt;li fi cada, la función de P~
ducción puede tanbién representarse por:

= 1, 2, 3.

= ql y

( 26)

donde la tasa de salarios de N es w. = W/WL, Y 1a t asa de salari os de trabajadores especializa dos es w = •WiWL. Di vi di endo antios lados de es ta últill
expresión entre x. obteneroos la relación precio igual a costo marginal para
1
todas las industrias en el sector moderno, la cual es 1a con d'1c,'6n de equ11t-

=

P.

i:or ~ b;
~

pi

x.1 -

1

L.1 - r ~ K.1

= 1, 2, 3.

(28)

El probleir.a en esta nuevd especi fi caci6n es que no conocemos los val.2_
res de P1 y r ~- S6lo puede realizarse un análisis parcial. Por ejel!l&gt;lo,
el efecto de un increnento en la demanda ele fuerza ele trabajo especializada
(~) sobre ·w, "esteris pilnbus", e~ una brecha decreciente entre el salario
real de trabajadores e~pecializados y trabajadores no-especializados en
razón ele que (P; x.1 - L.1 - r 2
K.),&gt;O.
En fonna similar el procedimiento
J l
Pue~ repetirse encontrando que entre mayor sea K; y/o Li menor es W.

brio en la economía:
~ Y Producción:

pi = W* ª; + r ~ bi
= 1i

+ wm1 + r

~

bi , i = 1, 2, 3.

(27)

Otra modi fi caci 6n en el modf&gt; 1o re formado es con respecto a 1as demandas
li! bines x?.
La alteración básica es que ahora se supone la posibilidad
l
~ consumo a? bienes-salario tanto por trabajadores no-especializados como
Por trabajadores especializados, en el sentido que los bienes-salario son

�82.
;,

bienes b!si cos (al rrenos en parte) los cuales se demandan en di fe rentes
proporciones por los diferentes tipos de trabajadores. Se mantiene el supuesto de que los trabajadores no-especializados sólo consumen bienes-sal!
ri o.

x1 = .l
p1
=

l

\P~

=p

~

L +v

t:~}

M + El

(L + v WM + Pl E1)

c WM + P2 E2)

p ~ [(w*_N - WM)

= ·p~

( 29)

+ v

WMJ

de 1a nota de pi e 7

[(l + W)

+ ( v - 1)

ñ
W1J

(alxl + ª2X2 + ªi3l + (v-1)

w~

X1 ª
( ll)
ª

r!+::•~

~

X1 +

= [1

v

- ( l+::•l

-l p

:{G

l+W) a2 (,~ + (v-1] WM + ,

- (l+W)a~ -1 fnl+W)a2c + (v-lU WM +
p1

Es la propensión marginal a consumir bienes-salario de
los trabajadores especializados (O v 1)

n = c + v Es la propensión marginal a consumir de los trabajadores
especia1 iza dos ( O n 1)
Se puede pensar en principio que el nivel de las demandas puede dif!·
rir de la oferta de bienes (X;), pero ya que un exceso generalizado de
oferta es poco probable en economías en desarrollo con relativamente_poco
d
capital, entonces el supuesto de condiciones de equilibrio Xi as Xi se
man ti ene.
El análisis en este modelo reformado se hara sólo para el caso de
cero demandas ex6genas de bienes de consumo (E y E ) y suponiendo ex6gena
1
2
la demanda de bienes de capital (x*), que es suficiente para los propósitos
3
del presente trabajo.
Asf tenemos que

de la ecuación (24)

p: {[11"-) a2 (,;) WM + ( v-1) W~ + a3x;}

( 31)

donde:

de 1a ecuaci 6n ( 12)

sustit~endo las ecuaciones (30) y (31) en x ,
1

x1 = c (P:) M+ E2
= -~ (

de la ecuación (29)

1n (
=Pi~*
ª-1x1 + ª2X2 + ªl3l

Las demandas de los bienes X~ est!n dadas por las ecuaciones:

x1 =

{L + v w~.,

1

1t

J

p 2 p1

p1J

{ª~1/
p

x; }

3

x*}
3

leneroos q ue :
X1 ª

~ - (l+W)~ -l {[(l+W)I +~ WM , , , ,

( 32)

IIJnoo sabemos que:
1)

U- (l+W)f]&gt;o, ya que P1&gt;(1+W)a 1 = w* a1
li

i) Ul+W)8+/]&lt;0,yaque0(

S

=

( l+W)a 2
p
2

(

1

Propensión marginal al ahorrar re trabajadores
especializados (O~ S ~ 1)

�Ctiteniendo las demandas de bienes de lujo y bienes-salario en términos
y x3*, tenemos:

.
de l as variables
exógenas K*

'2 •

f, '2) WM . ¡,d
~-(.:':'~J2'..- 1'~
~ 1b (l+W) + + b
p

¡

+

b¾0.:_I l+W~~-X;)

2 (-¡¡2)

que si gte los mismos argumentos dados en la ecuación

c)

t&gt;o

positivo; mientras que la demanda de bienes

K*=b1[1-(l+w~- 1f[(l+W)&amp;+~ WM+~x;~ +b2{p;) WM+bi;
1-(

HWI~ -1(o+w19 +S)} b2(,'.)]w•

+,~-( 1+w15-1r ++;

~-(l+w19 •+,~l+W)8 ~"'2(,~ f-(l+W)~)w• 'fit+ b,~-(ltWltJ}x;
{b1[(l+W)9 +ffeb2{P;}Ci-{1+w)tJJwM =~-{l+W)&amp;] K*-f 1' + bJl-(l+W)1;
WH - ~

K-

bl+ b3 [l-;l+WJé)h;

b1[fl+W)61 +¡] + bdp c (1-( l+W'/6.]

J

( 33) ya que ( c/P ) es

x1 es:

2

x1 =[H-+Wlé.]- 1 \IT1+wi, +J] WM +~x;}

sustituyendo (32), (11) y (31) en la ecuación (13):

•f ,[\

1-( l+W)

1351

= R-

cblde

1

R=

\ ZWM +

~ x;}

[H l+w)f]

y

Sustitcyendo WM en esta última ecuación, por 1 a ecuación ( 33), y
desnués de algunas operaciones la ecuación para x puede ser escrita en
1
la siguiente forma:

{ 33)

~-~

donde el primer paréntesis rectangular es positivo sólo bajo la condición
x1;
i&gt;ero la influencia de x sobre x no se pude determinar en forma precisa.
1
3
dada en (34), caso en el cual K* tendrfa una influencia positiva sobre

Para que el resultado sea caisistente con la hipótesis
Sacha, debe adoptarse el siguiente supuesto restrictivo:
{34)
1

Sólo bajo este supuesto se retiene una relación equivalente entre WMY
las variables exógenas K* y x* en ambos modelos.
El problema es dar la
3
interpretaci On económica a esta restricción matemática.

Bajo las condiciones establecidas arriba un incremento en la inversión
tonduci rfa a un in cremento en XM • (elll)leo especializado), pero no conocemos
el efecto en x1 ni en L (elll)leo no-especializado). Ahora bien, pueden hace~
se ajustes en la tasa de salarios tal que el incremento en la demanda de
inversión pueda reflejarse en un incremento de W (mayor brecha entre sala
rios reales WM y WL) sin variar M, caso en el cual también Les la misma.

�86.
87.

Taylor y Sacha argumentan que la espiral desigual1tarfa del ingreso
ocurre porque cuando se incrementa la demanda de bienes de lujo se demanda
m6s M pero en menor propoción que la cantidad decreciente de L, y si la
estructura de salarios es constante en el sector moderno entonces la distri
bución del ingreso es peor. Pero nuevamente se encuentra contradicción en
este argumento. Mientras se mantenga el equilibrio oferta-demanda (de la
fuerza de trab&lt;1jo). lll incremento en el empleo especializado (M) implica
lila reducción en el elTJ)leo no-especializado (L), donde la reducción en Les
mayor que el incremento en M ya que L = N - WM, tal que N se Sl4)one const~
te Y W( &gt; 1) tarrbién en e 1 corto p1azo; pero por otra parte, en genera 1, la
demanda de fuerza de trabajo¡1(N) se reduce ya que el ejército de reserva
crece, y el equilibrio oferta-demanda se rolTJ)e. Un segllldo problema en e!_
te argunento es la poca claridad de la espiral desigualitariá, ya que si es ·
qll! el ejército de reserva crece tarrbién es verdad que ahora·m!s trabajadores tienen ingresos más altos.
lil aspecto importante en el análisis del modelo reformado es que

la

brecha entre salarios reales de trabajadores especial izados (WM) y trabaja.;
dores no especializa dos (WL), representada por W, es tan i ITJ)ortan~ como la
cantidad de fuerza de trabajo My L empleada, para explicar carrbios en la
distribución del ingreso. Ce este modo, en el s14&gt;uesto caso en el cual
existiera lila espiral desigualitaria del ingreso (bajo Sl4)uestos mlO' restrictivos), la explicación dada en este modelo reformado presenta ª"9!!
mentes más realistas.

CO'I CLLIS I(fü S

El modelo de Selindia presentado por Taylor y Bacha es interes~te
porque pretende probar la hipótesis general ( en parte presentada por
Kuznets, pero en otros términos) que dentro del modelo de crecimiento
existe u,a fuerte tendencia para que la estructura de producci6n se despla·
ce hacia bienes de lujo y ésto va acompañado por el deterioro de la
distribución del ingreso, debido a crecientes desigualdades en el sector~
demo y rezagando el crecimiento del e!llJ&gt;leo.
En este modelo simple se

adoptan muchos s up ues tos poco rea 1is tas ta1 que e1 roode 1o es forzado a1
representar y roostrar los resultados deseados de acuerdo a la hipótesis.
Por está razón, se encuentran a1gunas contra dicciones en sus argumentos.
Cel modelo reformado concluimos que un incremento en la demanda de
inversión no necesariamente resulta en una espiral desigualitaria del ingre
so, ya que la relación entre x*3 y x1 L no es clara, en tal forma quees posible una distribución del ingreso más igualitaria. AÍII en el caso de
qie existiera la espiral desigualitaria (bajo Sl4)uestos restrictivos), el
argumento de Taylor y Sacha para explicarla no es tan claro como el arg111e!!_
to presentado en el modelo reformado o modelo más realista.

!J

TQJJlOIL, L. a.nd Ba.c.ha., E. L.,
"The Une.qua.Uu.ng Sp,il!.al:
Modet 6oJr. Be.Undla".
QUIJ.JLtVti.JJ JolJll.ltai. 06 Ec.onomlc.6,
pp. 197-218.

A FDr.6t G.ww.th
Vol. XC. 1976:

Y TorMndo en upec,ial Jr.e6e.Jr.encia et c.lt6o de t.llúco.
Y ca.
Pa.Jr.a. nw de-ta.tle6 con6u.ltalt et tlrJwa.jo olli.9ú1al dR. Tt11Jlo.1L y
.

B4Ch4.

op.

Y

La nota.ci6n lJ 6oll.lnulaci6n 40n ta&amp; mi.411146 que en et modtto olli.9úial paM
Hgu.úl mejoJr. lo4 a.Jr.gumento4 de u.te btabajo.

'!J

TatjloJr. L. and Bac.ha, E. L., op. út. p. 212.

lj A4pec.to4 .lmpoJt.ta.n.tu del a.n4.ll4i4 de duigualdad dLl. ingJr.Uo c.ont.idvwt
do lo4 4ec.toJr.U Wr.bano IJ Jr.U/U.tl 40n cap.tado4 en et aJLt(.c.ul.o de Súnoñ
Kuzne-ú, "Ec.onomlc.6 GJtOW.th and l ne.ame l ne.qual.Utj", Amu.lc.an Ec.onomic.
Reuiew, Vol. XLV, 1955, pp. 1-28.

y

i

il

Ve. llt6 de(t&lt;-niclonu de N = L + M 1J WN = lJIL + WU (
= -{ +
IJ 4~
poniendo L IJ M como va.Jri.abtu ,¿ncfependi.entl-6 e.en pJr.oductiuidad mall9-lnal
independiente:
W/ = (WL + W¡,¡)

(L + M)

= WLL +WMM, ya.queWLM= O tJ lrl¡,¡L = O
aholla

u

ambo4 l.ado4 4e divú kn entJre WL,

WN
WL
WM
- N = - L+ - M
WL
WL
WL

w.N = L + WM
N6tu e que. cu.te Jr.uuUado dl6,ie1te del pJr.uen.tado pOJr. TQJJtOJr. IJ Bac.ha
(N = L + WM) po11que e.tlot. 4uponen que la. .tat.a de 4ahvr,i.01, de N, w,, u
igual a la. unidad.

����</text>
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                <text>La revista ENSAYOS publica manuscritos de todos los campos de la economía, la estadística, las ciencias sociales y la educación. Se editó tres veces al año en los meses de 01, 05 y 09; salvo cambios de última hora que determinen lo contrario. A partir del año 1990 cambia su periodicidad a dos ves al año (Mayo y Noviembre). En el 2001 cambia su nombre a Ensayos Revista de Economía y para el año 2012 ya es una revista arbitrada que aparece indexada a EconLit.</text>
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      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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              <text>Ensayos 1981, Segunda Época, Vol 3, No 1, Enero 1</text>
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              <text>La revista ENSAYOS publica manuscritos de todos los campos de la economía, la estadística, las ciencias sociales y la educación. Se editó tres veces al año en los meses de 01, 05 y 09; salvo cambios de última hora que determinen lo contrario. A partir del año 1990 cambia su periodicidad a dos ves al año (Mayo y Noviembre). En el 2001 cambia su nombre a Ensayos Revista de Economía y para el año 2012 ya es una revista arbitrada que aparece indexada a EconLit.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Tratado de Guadalupe Hidalgo</name>
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